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Full text of "El Instituto Nacional"

'■^: 



■Si£i 




El Instituto Naüional. 



Periójlco íelicaio a la iiñisioii de la Instrnccioü Priraaría i SecuDlaria 



Publicado bajo la protección del Sr. Jeneral J. Rufino Barrios, 
Presidente de la'Republicafde Guatemala. 



Fiiiaáif, Siilis 



Administradores, Miguel Pineda i Pedro Deleon Valenzueia. 



A^OL. I. 



Del 15 de Setiembre de 1882 al 31 de Agosto de 1883. 





Colección Luis Lujan Muñoz 

UniveRidad Francisco Marroquín 

www.ufm.edu- Guatemala 




GUATEMALA. 



tipografía del instituto nacional. 
1883. 





JUICIO DE LA PRENSA 

SOBRE 

LA UTILIDAD DE ESTA PÜBLICACIOI 



La Industria de Colombia en los jiúmnros 1()2 i Wi 
dice: 

''El Instituto Nacional''. — Nos ha visitado este im- 
portante periódico guatemalteco, fundado por el se- 
ñor Santos Tonino, dedicado a la difusión do la 
instrucción primaria i secundaria i pul.ilicado bajo la 
protección del Jcneral Barrios, actual Presidente de 
Guatemala. Las cuatro primeras entregas que liemos 
recibido, traen excelentes artículos que armonizan en un 
todo con el objeto de la publicación, i los grabados que 
profusamente adornan sus páginas, son ensayos mui sa- 
tisfactorios del Instituto Nacional de aquella república 
hormana. Felicitamos al colega que dignamente revela 
el adelanto intelectual de la patria guatemalteca: i de- 
jándole larga i provecliosa vida, le enviamos nuestro 
semanario en canje. 

''El In.iflfn'o Nacional. "-E^tc importante cuanto ilus- 
trado periódico que ve la luz pública quincenalmente 
en Guatemala, dedicado a la difusión de la Instrucción 
primaria i secundaria, adquiere de dia en dia ma3or Ín- 
teres por los brillantes escritos i magníficos grabados 
que contiene i jior la variedad d« las importantes mate- 
lias a que se contrac, tratadas con claridad, orden, mé- 
todo i notable precisión; todo de conformidad i de acuer- 
do con los adelantos de la ciencia. Tan im.portante 
]ieriódico. instructivo i ameno, dirijido por el señor Dr. 
Santos Toruno i iniblicado bajo la protección del señor 
Jeneral Barrios, Presidente de aquella República, mere- 
ce ser conocido por nuestros favorecedores de esta ca- 
pital, especialmente por las personas dedicadas a la en- 
señanza de la juventud. Las personas que deseen, ha- 
llarán en nuestro gabinete de lectura la colecciDn roni- 
¡ilcta do t;;n interesante publicación. 



Kl Terniúinelro de Nicaragua en el núni. :J0 dice: — 
J-JI Instituto. — Ha empezado a })ublicarse en Guate- 
mala con fecha 15 de Setiembre del corriente año, es- 
te interesante periódico destinado a la difusión de la 
instrucción primaria i secundaria. Tiene grabados pro- 
pios para hacer fácil la comprensión de las materias de 
que trata Se publica bajo la protección del Señor Je- 
neral J. Rufino Barrios; i es editado por don Santos 
Toruno, Director del Instituto Nacional de Guatemala. 

Periódicos de esta cla-se no hai duda que están llama- 
dos a regenerar a los pueblos do Centro América. Pón- 
gase la ciencia al alcance del pueblo i dentro de pocos 
años el falídico espectro del fanatismo habr;í desapare- 
cido de entre nosotros. 

Sentimos que no nos haya llegado el número 1. ^ 
de tan útil c interesante periódico, pues solamente re- 
cibimos 2. ® i 3. ® , lo cual creemos debido a descuido 
en nuestras siealpre cumplidas administraciones de cor- 
reos: pues la cubierta que contenia los ejemplares que 
recibimos estaba marcada con un número 3 lo cual es- 
tá indicando que fueron esos los ejemplares que se en- 
viaron a esta redacción i que se sustrajo uno de ellos 
no sabemos en que oficina. Si el Señor Toruno tuviera 
la amabilidad de enviárnoslo se !o agradeceríamos bas- 
tante. 

Mientras tanto !c deseamos al cologa guatcmallcco 



larga 
cienci 



El Eco del Norte de Honduras, dice lo s¡guiente:-El 
Instituto Nacional. — Est ■ es el titulo del import'antísi- 
mo periódico (luo v;' la inz pú'iMi'a i^ii la Ciudad do Gua- 
temala, fuiídaai) i cdiiuilo ji'ir <'¡ ihMlrad') ¡ a))reciabí- 



lisimo n. S.uil»,; Toi-nfi I 
le conocimos iiiTsoiiahí!' 
sentirnos honrados coa s 

Hablar del ¡u/uáto, t" 
publicación, es |)or dcai- 
racteri/.a i la roputacion 
competente fundador, pa 
lidad i elevada íuísíd:! .] 
en el estadio de la, ¡ir-u ■; 

Agradecemos ■¡iiri>!:i;; 
los doce primeros uúiui'!', 
públicamente nos siu-a C; 
remisión. 



(I; ISTÍ) qu! 



ríe 



isla i bien sentada de su 
■c-iar su importancia, uti- 
'■¡iipcna en la sociedad i 

li :-,-. Toruno el envió de 
■Kl lustiiuto." roLráiidale 
■i. 'lulo coii tan aorociable 



El Diario ^! -i Con- 
— El hislilüto .Vari. nal 
quincenal que. des lo el 
.ximo pasado, iia vi'aido 
dor i editor Don Sanio 
destinado a la dini^ion .!.■ la ÍkMí 
cundaria, i cu verdal !1 'o i iv-o i 

licni'ii las 12 entrcgíts que hemos r 
danu)s las mes cspresivas gracias, 
'mos do una manera díitenid: 



daiul. 
Tor 



fiHula- 

o está 



importante 
Guatemai; 
Toruñf». 



Ea \-ozdo; Xu'.-o IhuA. 
nia).-lbauos r^nludo las p 
tituto Nacioiuil." p"ri/)'liro 
carsccu la Ciudad d- Cua 
H. Santos Toruno. Es una 



iSau Frai,n~-o ,|.- Calilor 
•iuK'ras ontregas,l,;-d':i lus 
ipil- ira coaiou/.ado a publi 
üaiala, editado por el Dr 
inioortantisiuia Dulilicacioi 



para la juventud i está destinada a la difusión de 1» 
instrucción pirimaria i se(aiiidaria. Desde esta lecha 
queda inscrito El lustiiuto en nuesti-a lista de canjes. 



El Majisterio Valenciano en su número 217:— Han 
llegado a nuestro poder los tres primeros número.í de 
"Él Instituto Nacio7iaI," periódico quincenal dedicado es- 
clusivaniente a la difusión de la instrucción primaria i 
secundaria, que ha principiado a publicar.se en Guate- 
mala (América Central), bajo la protección del Jene- 
ral Barrios, Presidente de dicha República. 

Es una importante revista que puede competir muí 
bien con las principales de su clase que se publican cu 
España i en el estraniero, así por su parto doctrinal, 
ilustrada con profusión de grabados, como por sus con- 
diciones materiales, que no dejan que desear. 

Bien venido sea el nuevo colega, contando desde 
luego con nuestro canje. 

El Majisterio E.\treiacñij, que se ¡)ublica en Badajoz: 



— liemos sido honrados con laviaita del ilustrado i es- 
timable colega americano "El Instituto Nacional," pe- 
riódico dedicado a la difusión do la instrucción prima- 
ria i secundaria, publicado bajo la protección del Jene- 
ral J. Rufino Barrios, Presidente de la repíiblica do 
(iiiateniala. 

Contiene trabajos interesantísimos en nuestra liermosa 
lial)la española, i algunos notables grabados de los alum- 
nos del Establecimiento que ilustran la parte literaria. 

Agradecemos su atenta visita i le devolvemos gus- 
tosos el cambio desde el i)resente número. 



El Boletín del Colejio Politécnico de Cartajena:— 
Hace varios me-ses que con gran sentimiento nuestro, 
no recibimos la ilustradísima revista "El Instituto 
Nacional"; i deseando tener completa tan impor- 
tante publicación, uie atrevo a suplicar a su digno di- 
rector que se sirva subsanar la falta o estravio de los 
números no recibidos. 

S1130 afmo. S. S. i compañero 

José Requena Belmonte. 



El Boletín de Primera Enseñanza que so publica 
en Jerona. en su número 49. dice: — Hemos recibi- 
do "El Instituto Nacional," revista quincenal de Gua- 
temala, dedicado á la difusión de la instrucción pri- 



maria i sccuiidari 
(pie se publica en 



H) [)ajinas 
protección 



uolla Capital ba 
del presidente de la República, Jeneral Barrios. Con- 
tiene interesante o instructiva lectura con grabados, 
donde se manifiestan los notables adelantos que el ar- 
te de educar e instruir ha alcanzado en la América 
Central. 

Saludamos cordialmente a los ilustres redactores de 
"El Instituto Nacional." 



La Instrucción pública de Puerto Rico, en su nú- 
mero 4: — "El Instituto Nacional". — Así se llama una 
publicación quincenal, que ve la luz en Guatemala, Ba- 
jo la protección del presidente de aquella Reepúbli- 
ca. 

Hemos recil)ido con gusto el nuevo e ilustrado co- 
lega, al que devolvemos la visita, deseando que no nos 
olvide. 

Recomendamos este periódico, que entre otros artí- 
culos importantes, va publicando varios testos, soi)re 
Jeografía, Física, Moral, Historia, Matemáticas, i ele- 
mentos de los idiomas Inglés i Castellano. 



Finalmente, en términos mas o menos espresivos i ho- 
noríficos' se'cspresan otros muchos estimables colegas 
cuyas apreciaciones omitimos por parecemos bastante 
lo que precede. 



IlSriDIOH] 



DK LASMATBÜ!A« CO?ÍTKrf 

l'ROSrKCi'i). 



Influencia de la i)ifi 



h.-> 



i.Sír/iccion pninanii in la. 
i'isf timbres, en la moral pública, en la ¡nd 
iria i en el desarroUo jeneral de la /ii-".yi;- 
dad de los pueblos, por el ilustre S. I . /inir. 

t'V'f 

■1. 17, 33. 411. (i:,, s!. ;i7. \\:\. \-l'.\. 1 ló. 
2111». 225,241, 2.77, 27;i. 2^^l). :i(i.7, :;21, :v.) 



i!, 177, li 
:!7:!.3G1). 



X.-n.ursdrr„,„^.,,,,,r:„ ,,/ ,, ,,,;, /.■,,,.„,,.„■ 
/■" /as- nifi/'K por S iid^>s T'.r ni -. !) ,V< clnr d, ! 
tut) JVan'irud de írcdlimidn. 

liKCC. I. — La Forma de la Tierra 

IvKCC. II.— Objeciones a la retloiidoz de 

la Tierra 

LE ce. III. — Verdadera forma de la Tier- 
ra. Polü.s de la Tierra i Polos del Cielo. 
Ej.' polar i eje ecuatorial. Ecuador terres- 
tre i ecuador celeste. Meridiano terrestre i 
nicridiano celeste. Horizonte ícn.sible i ho- 
rizonte racionl o matemático. Puntos car- 
dinales del Horizonte. Zenit i Nadir. De- 
mostración del aplanamiento de la Tierra. . 
LECC. IV. V. — Dim^nciones de la Ticnu 5 
LECC. VI. — Pruebas del movimiento 

de rotación déla Tierra 

LECC. VII.— Movimiento de la Tierra 
al rededor del So! . . . 

LECC. VIII ¡ IX. --!■■! rii;, i h, noH;.'. K- 

quinocios i Solsticios IIM 

LECC. X.— La órbita de ia Tien-a n . e,-' 
circular sino Elíptica, o<'U|):;i'lo i'l ,■<(>! nno 
de los focos . . . 

LECC.Xl.-Lascua(nM.,slarin,„-.h.¡ .n ,. 
LECC. XIl.-Latitud i !.• - ' 

Kleiaenlos déla hiviua in.i!' ' '- '■/ 

,/./ /,,,,/,/,;;„ Nar¡<,„-.:\.. ,,„.-' //-,. 

i'RIMER CURSO. 

■>, 2U, :J7. .72. (111. S(j, 100, 117. 13Ó, 148. ic,:!, 1.^: 
21:5, 230, 245, 2ü0, 276, 201. Hü^. i'.lM. ;',:',s. ;;.",7. : 

La iiifaneía del lunwJo. luirüdn':!:;',,, .' /-■■ //;,s,'v/r 
rr/'.sv//. es-rila para los ih^jv j-'r K. Ch.'^il. 

CAP. 1.— lutniduceion 

CAP. II. — Primeras neec-ii.lade.s del 
iiombrff: 

CAP. III. — Primeros instrumentos del 
hombre 

CAP. IV.— Fuego, y. Cor:¡i;a. \'l. Jiabi- 
tuciones ^ '>•)- 

CAP. Vil.— U.so de ios metales ....'■'. 

CAP. Vll-I. —Antigüedad del hombre.. 

CAP- IX. — Primeros pastores, labradores 
i comerciantes 

CAP. X.-XL-Lono-uaje .54 

CAP. XII.— Contabilidcñd. Xíll Prime- 
ras emigraciones del ho);ibi'e 

CAP.' XlV.-Pro,u-resos jeueraies del 
hombre 

CAP. XV. — !.>ecadencia de ¡os ])nebloí. , . 



~{i7 
130 

172 



DAS EI^ «L PttIMEU TOMO. 



CAP. XVI.— Introducción. XVll. Priin»- 
ras preguntas del hombre 

CAP. XVllI.— Mitos. IXX. Mitos acerca 

del Sol i de la Luna 

__ (J.\P. XX. — Mitos acerca de los eclipses. 
XXI. Mitos rcrcrcntes a las estrellas 

CAP. XXII. --Mitos acerca de la tierra i 
del hombre 

CAP. XXIII.— Ideas del hombro acerca 
del alma. XXIV. Ci-eeneiadc la majia i he- 



londjri 



lacia lo 



CAP. XXV.— Temor de 
desconocido 

CAP. XXVI.— Adoración de los fetiches. 
XXVIL Idolatría 

CAP. XXVIll.-Adoracion de la natu- 
raleza 

CAP. XXIX.— Politeísmo o creoneia en 
muchos dioses 

CAP. XXX.-l)ualÍH!io n rreencia en 
dos dioses. XXXI. Oracioü. XXXIl. Sacri- 



.M( 



CAP. XXX 
cu un solo Idos 

CAP. XXXI V.— Tres 
de Abrahan 

CAP, XXXV.-Cie.M¡. 
en una vida fntuia 

CAP. XXXVI. -Liir,-,. 

CAP. XXXV II. -Con: 



//■-.'vv .;/. 1)., I,, 
liiti'oduccion 



ismo o creencia 



SO 
102 
103 
118 

lío 

13(5 
137 
150 
151 

1()5 

183 

184 

107 
108 
IOS 



Primera líarío. 



C.\ I'. I. La naturaleza inanimada. El aire. 

CAP. II.— 1'jI aire en movimiento 

CAP. III.— Volar i nadar 

CAÍ'. IV. \.—\m presión del aire 

CAP. ^'l.— El Barómetro 

CAP. VIL — La maquina neumática. . .'. . 

CAP. VIIL— Los o-ases 

CAP. IX.— Pólvora 

CAP. X.— Pistolas de viento. Xí. XIÍ,— 

Clovos ariostátieos 

CAP. Xlll— Aiie,.a!¡ei,t.' 

V\\\ XIV. r|,¡„.|h;a<, XV. Csos del 



215 
231 
24 C. 



:íOO 

310 



CAP XVI— Ki 
vel 



Gra:nnlla /;,/ 
F. Mavld!. 



'■a i(,.s i,¡ 



KCCIOX I..--HU.inr 



INDlíE. 



LECCIÓN III.— Números i Jéiicros. . . . 11 

I íE ce ION IV.— Pronombres 24 

LECCIÓN V.— Adjetivos 25 

LECCIONES VL— Articulos. A' I!— El 

Torbo 41 

I;ECCION VIII.— Verbos auxilares .... 42 

LECCIÓN IX.— Conju!?acioiioB .")•'> 

LECCIÓN X.— Adverbios óC, 

LECCIÓN XI.— Partículas 72 

LECCIÓN XII.— Interjecciones 72 

Sí>;riui(la parte. 

LECCIÓN I. — Nociones preliminares... 90 

LECCIÓN II.— Partea de la oración .... 00 

LECCIÓN IIL— Sustantivo.— Números. 10:5 

LECCIÓN IV.— Jóneros 104 

LECCIONES. V.— VI. -Pronombres. . . 120-121 
LECCIÓN VIL — .\umentativo3 i diminu- 

tÍT03 140 

LECCIONES VIH— IX.— Numerales. . 141-152 
LECCIÓN X.— Comparativos i superla- 
tivos 153 

LECCIÓN XI.— Articulos 166 

LECCIÓN XIL— XIII.— XIV.— Verbo. 167-185 

LECCIÓN XV. XVI.— Continúa 199 

LECCIÓN XVIL— Conjuíraciou 216-233 

LECCIÓN XVIIL— Verbos irregulares. 233-249 



Jx ri(,>:r:^ li'ónvo-prácticafi de GnimUini ('(istrlln 
rrilrts ¡i'irn h'i niños, por Sanios Torrñ't. iJir 
dci Inst.ifiito Nacioucd (h: (íi/nt: rnm'n. 

Xceesiilad e importancia del estudio de la 
Ciramátioa 

LECCIÓN I. — Nocione.-í jeneralcs 

LECCIÓN 11. — idiomas principales 

LECCIÓN in.— Letras. — Alfabeto 

I.ECCIOX IV.— Irregularidad del altabc- 
!--p^'nol 

LECCIÓN V.— Articulación. -Silaba.— 
I)¡pton<ro.— ^Tr¡pton;ro 

LECCIÓN VL— División de las silabas. 

LECCIÓN VIL— División de las pala- 
bras seü'unel níimero de sílabas! el acenio. . 

LECCIÓN VIII. --De la Oramática 

PIUMIilLV PARTE. 



263 
264 

2S0 
21!4 



329 
330 



360 
361 



LECCIÓN X.— Las hojas 

Concluye la descripción de las plantas. . . 

LCCION XL— El reino animal 

LECCIÓN XIL— Utilidad que nos pio- 
duren los animales 

LECCIÓN XIIL— El Castor 

LECCIÓN XIV. -El Perro 

LECCIÓN XV.— La Cigüeña 

LECCIÓN XVI.— Sed "siempre honra- 
dos i resistid las malas tentaciones. Decid 
siempre la verdad 



158 
162 

187 

201 
222 
250 
26.> 



209 



I. -El miu-íiT. .lo 
Toruno 


'ocslros. Sección nonnol 
escuela, por Santos 


15 


11.— Continuación. . 
111.— Continuación. 




3(1 

•18 


Mélodos de inMmrdn,, 
D¡r¡d>,rdeh:s !:.:• 

Pau.\ seu :\Iak.sti!0 s 


K XKCKSITA VXA l'IiE- 





I. — El maestro debe comprender el ver- 
dadero objeto de la educación. II. El 
maestro debe conocer aquello sobre lo 
cual está llamado a operar. III. El maestro 
debe conocer aquello con que opera IV. El 
maestro debe saber como ha de conducirse en 
la operación 

V. — El nmcslro del¡c saber como ^^c ad- 
ministra i se o-obierna una escuela 



ipu 



a de 



ion . 



¡'¡■¡ucipios (pie se iii)io;-eii de la nnti 

, del conocimiento 

Continuación 

Continuación 

Continuación 



126 
143 



LECCIÓN ]X.--Anal()¡ia. 
LECCIÓN X- Do! n<.iub 



rl Dlr:, 



■p¡,hl¡o: 



LECCIÓN 1.— Seres 1¡i!íií;í;i^ 
des de la intolij,-,icia 

LECCIÓN i!. — .Aplicar!. . i, <1 
m-x apr.Midi.b. 

LECCIÓN 111.— !M)nM:is i ..bn^Ms. . , 

LECCIÓN IV.— Fonii;. .!,• !',,.;!, i, -i. 

LECCIÓN VL— Hlmn'i.l.> 

LECCIÓN VIL — El !;. ¡n<. .Min i- 

LECCIOX VllL— Ei i;<-¡n.) \'.i"í;u 

LECCIOX ¡X. ¡)cs.TÍp.M.)n<ielns ] 

tas íIíot;uiica) 



le he- 



C.M'. L- 
CAL', i!. 



■\\r 



CAL. !ll— X. 
CAÍ'. IV. -!-l 
CAL. \' 

M,U..d.. lii.M:...r¡a!. 
AL'to.lo acromalif 
.Mi'todo crotemáti 
AI.'d.i!M .íln^tivo.. 



•jc.s :',0() 
:¡('rü 



I'ÁJIXA. 

Kl Elefante •:.'•, 

VA Cóndor de Los Ande? 2s 

Las Pirámide? de Ejiptf) ii:! 

Justicia al maestro (por Luis F. ^Nfaiitilla).. 77 

El Cliimborazo. S(l 

Franklin i su barrilete cli'ctrico !H 

La pereza i la impaciencia IS.") 

L'n mal hijo (Por C. FiTintauía i lllO 

I>enjamiii Franklin ¿iiO 

La tentativa del León i el ('•\¡to dt^ -a 
oiiipreí^a. Por el poeta Centro-Americano 

Fiai ^latias Córdova 21 ti 

Los Padres de familia i ios maestros (Por 

Arturo G. Padin) . -iTd -2^.") 

La enseñanza obligatoria (Por Balta/ar 

Perales) :;01 

Los hijos dal trabajo Por Mariano Ra- 

mii'o, (Cubano) ' :!1") 

^lacstro, Profesor, Instructor, Preceptor 

Jícntor, por Roque García :'.:!-! 

Pensamientos de Rollin, sobre la conduc- 
ta (le los niño3 i el trato do los maestros .... :5.)0 
C.\P. L — IL — Las maneras. El arte, por 

Samuel Smiles :548-364 

Fisica industrial 32(1 

Disciplina :58n 



Lirrione-'í de Física esperimenfal, precedidas de ahjuaas 

nociones de Mecánica, para uso de los niños, por el 

Dr. Dario González, Profesor de Mecánica i 

Física, en el lyis'ituto Nanonnl 

d>' a,>nfniwh>. 

íntruduccioii '1^ 

LECCIÓN I —Nociones ¡.reümiiiarc.-;. . . 2<.> 
LECCIÓN 11. — Propiedades jeneralcs de 

los cuerpos \'^ 

LECCIÓN III. — Nociones sobre los mo- 
vimientos "ii; 

LECCIÓN IV.-Nociones sobre la.s fuerzas 7:'. 
LECCIÓN V.— Composición de las fuei- 

zas 1 -o 

LECCIÓN VL— Idea do la pesantez... 142 
LECC<ON VIL— Leyes do la caida de 

los suerpos 109 

LECCIÓN VIIL— Centro de gravedad. 202 

LECCIÓN IX.— Péndulo 237 

LECCIÓN X— :Máquinassimi)los. Palan- 
cas 2(;(í 

LECCIÓN XI.- Polea 2flfl 



Lecciones elementales de dibujo lineal ed cdcance de los 

niños, por M. R. Ortega, ínjeniero topógrafo i pro- 
fesor de Jeografia política i descriptiva, del 
Instituto Nacional. 

LECCIÓN 1.— Introducción 4G 

LECCIÓN IL— De la linca 12.5 

LECCIÓN IIL— Circunferencia 157 

LECCIÓN IV..— De los ángulos 170 

LECCIqN V.— Instrumentos 204 

LECCIÓN VL— Continuación 235 

LECCIÓN VIL— Problemas. ^ 253 

LECCIÓN VIH.— Prolilemas 2S2 

LECCIÓN IX.— De las figura? 31:! 

LECCIÓN X.— Problemas. ;'.45 

LECCIÓN XI.— De los cuadriláteros.. 3(11 



El Cometa poi 
El Cometa .. 
El Cometii .'. 
El Cometa ,. 
El Cometa „ 
El Cometa „ 



46 
03 
80 
95 
112 
1-27 



/.íCcoi/t'.v (/r .ír!/¡iir/in! pní-Hrii (Ici-ininl ¡ rii:.n„a.!i' e 
crilasr.i /nnices ¿,nr 1. II,,:, hall. I i lr,nl„r;,l„s ,„',■ 
Pedro Deh'vn f.. „h,„i„o ,wir,!n> ,:VI ' 

lnfitn,üo x„r ;,„„,/. 

Iiiti-oduccion 58 

CAP. 1. — Nociones preliminares 58 

CAP. IL — Numoi-acion 74- 91 

Continuación 107-121 

IIL — Numeración escrita 137 

IV. — Lectura i escritura de los núniei'os 

enteros 1 54-lGl 

Consecuencias déla numeración 108 

V. — Operaciones fundamentales de la A- 

ritmética 180 

VI. — Suma de los números enteros 187-200 

Pruebas i usos de la suma , 218 

Problema sobre la suma de los níuneros 

enteros 234 

VIL— Sustracción de los números enteros 235-251 

Continuación 280 

Pruebas de la resta 297 

Problemas de restar 298 

VIII.-MultipIicacion de números enteros. 314-330 

IX. — Signos do la multi])licacion 340 

X. Casos de la multiplicación 347-3Ci3 



De /„ .V.n->d. j.nr i;,],',:, Vil]„i. ctl.-.lráíleu (A- l¡l,,H„fi 
„,nral ,■ ¡,¡s!ur'„ de h, lilosnfid del ' 

¡,isi;i„'., .\','. ;,„;,./. 

lutroducciou 59 

PÁRRAFO I.—Dciinic¡oiicH i división de 
la moral 59 

PARRADO IL- -De las acciones huma- 
iiíi'i 75 

PÁRRAFO III. --Principios de la moral. 92 

PÁRRAFO VL— Responsabilidad moral 
de las acciones 93 

PÁRRAFO V.- -Del deber i del derecho. 1 05 
_ PÁRRAFO VI.-Deberes del hombre con- 
sigo mismo 100 

PÁRRAFO VIL— Deberes del hombre 
para con sus semejantes 122-141 

Conclusión 153 



El paso de Venus, por ¡'Ícente Picas. Prqfe¿»r de Cos- 

iKoijri'flit ¡ jeocrrafin j'ísii-ii en el Instituto Nacioned. 

1— 01 

II. — Continuación 78 

III — Conclucion 93 

El p>aso de Yenns por Santos Toruno. . . . 108 
1. — jUtrononiía popuilar, pjor Santos To- 

neao 144 

II. — Continuación 159 

IIL— Continuación 174 



ím>U'í: 



rARRAFO IV 
PÁRRAFO V.- 



Coiitimiaci 
Coiitiiuiaciti 



Xi>r!uueii de ^i'oinelr'n. Escr; 

Sarifo.'i Toiiño. Direclor <• 

de GvnU»: 



Iiiirodiicc'on 


1-1(1 


I.KCCiON í.- 


I4f; 


r.FCClON il. !. — 


iRn 


LKCCIONli'. 


•2 ! 1 


LECCIÓN I() 


('¡i 


el ci-ciilo 


i;:^T 


I.ECCTOX V.— Do losáiiu;:',.- 


-!.')^ 


LECCiON IV.— Med'da de U< v-:^^' 


(1^. 1^00 


Oonplí'iiieuto i ?iit)'eiiie!uo de vn ;íi '_ii 


0. '.',-2:', 


I.ECCfOX VIL— Pi-op-cdade. de h- 


!¡- 


ncns ne -neiulioida es i onü. i'ns 


'■'rl'-] 


LECCÍOX V. i.-ii-^i- i;-w,,.i,, ■,!, 


':i< 



LECCIÓN 
LECCKVs 



Sección de cui.ociiuienfos üülen. Dedicada a la 
dad de Artesados. 

Ao-uas para limpiar objetos de eoUve. lii- 
toii, etc 

l'ara reconocer el acero 

i'ara soldar la loxa i el cristal 

Para dar color de ébano a las !iiador¡ss. 

Roble color de ébano 

Darni/, para los metales ^^oüdez de las 
mader;!s 

i>etunes para el calzado -Bronceado de 
hierro i latón 

Hacer rinagrc fuerte-Solución desinfec- 
tante ■_ 

Cola china para pegar losa i cristal . . 

Para aclarar i dar brillo a los diaman- 
tes oscuros 

Procedimiento para limpiar los marcos 
dorados 

Pava dar diversos coloros a los fuegos ar- 
tiiicialcs 

Para copiar un dibujo o un retrato .... 

Líquido para escribir sobre metal 

Pintura de los metales 

Rarniz negro para el cuero 

Barniz gpra el acero 

Tinta simpática 

DesaroUo de una lechuga en 24 horas . . 

Conocimiento jcneral de las máquinas . . 

Conocimiento ,, ,. „ „ 

Conservación do la fruta por medio del 
algodón. 

Nuevo temple del 'acero 

Cola líquida 

Revestimiento de acero 

Limpieza de • los objetos de cocina .... 

Tinta. . . ..;■. 

^:Qué es un caballo de vapcr? 



:5n 



Socie- 



:5ü:5 
id 
id 
id 
id 
id 

:?18 



.Vsciradoni do doMf .iff.'ló 

Distinción del liii'i-¡n i i' ■! ücíro 

Negro animal 

.Aplicación del alcohol y ian ijucniüdui'a» 

.Vgim alcanforada 

Para restaurar una (■-.•i ¡iiir,i uiitiüna c 

intelijible '. . . . . 

ilodo de escribir sobre el zinc 

,'hitídotos de algunos venenos 

Modio.í do conooor la^ impureza.- del 

' Cdloracioii ai-li!ir¡u¡ do las lloren 

Nikolado 

Hipo 

Tinta para esi'ribrr sobre ol vidrio .... 

l'jlixir dijestivo 

A plicacion alimenticia del centono, cebada, 
avena i inaiz 

Aguas potables 

("ristales traslucientes i deslustrado!. . . . 

Valor nutritivo do las sustancias alimen- 
ticias 

Reproducción de dibujos 

^ledío secillo de ensallar los vinos 

Preparación de ácido carljóuieo 

Tcíildoá do lii Luí:» 

Negro azulado 

Pardo oscuro 

Gris perla 

Blanco de porcelana 

Azul alcalino sobre lana hilada o en piezas 

Violeta fuerte sobre lana en piceas.... 

Eleotropos sobre lana en piezas 

Pardo aceituna 

Cranato rojo 

Sangro de Imoi 

Tintura do las plumas 

Blanqueo i tintura de ¡ns sombreros do 
I'".Í'^ 

Fabricación dol Aluminio 

Niirvupr,,,.,.,!;;!, ionio ¡.arad lavado do la 
frailóla 



yio< do Octubre. . . 

.. Noviembre. 

., Piciembro 

., Enero. . . . 

., Febrero . . . 

,. iíarzo 

.. .. Abril 

.. .. ^favo 

Tunio 



:í!8 
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868 
id 
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381 

382 
id 



(U 
90 
128 
160 
192 
324 
256 
288 
320 



Ohmr cu dones mtiereolójicas hechas e» el Instittif-o 
Awional. por Edwin Rockstroh 

Fo'uroro i :\Iarzo 208 

-Marzo i Abril 240 

Abril i \Layo 272 

Mayo i Jhuío 304 

Junio i Julio 336 

Julio 352 

Agosto 384 



Índice 




Periódico dedicatlo a la diftision de la Instrnecioii Primaria i Secundaria. 

PüULICAOO BAJO LA PnOTRCCÍON DEL PeSOR JeNEEAL J. RuFINO BaRRIOS, 
PRESinENTE DE LA REPÚBLICA DE GUATEMALA. 



P^intlador i Editor, Santos Toruno. 



Administrador, Edwin Rockstroh. 



iViJ.n. 1. 



Giiiüloinala, 2ó <le Nctiemhrc <le 18S2. 



VOI^.I. 



I=^PlOSF>H]OTO. 



Sesenta i un nños lia que Guatemala, llena de ilusio- 
nes i rica de espcninzas, se levante') como un solo hom- 
bre i proclamóla independencia de la Patria, envolrieii- 
do en su entusiasmo Uun ^ los delegados de la Metró- 
poli que cedieron el campo a las tendencias populares 
i secundaron el movimiento rejenerador que, desde 
ISIO venia operándose en las colonias españolas del 
Nuevo. Mundo. 

Los prúcei-es de la Independencia educados en los li- 
bros de los ñlüsofos e inspirados en el eiemplo de los 
Estados-Unidos del Norte, creyeron que la emancipa- 
ción del pais i la proclatuacion de la Rei)íiljlica era 
cuanto de ellos i del pueblo e.xijian los tienqios para 
jtoder formal- en el corazón de ambas Américas una 
nación libre i floreciente, t^ca. i poderosa. 

Un año apenas liaMa trascurrido cuando la nación 
se hallaba ya en desacuerdo i dividida en dos bandos 
armados, desarrollándose en seguida el sangriento dra- 
ma de la guerra civil qué diera en tierra con la unidad 
de la Patria. 

La Lidependencia no produjo desde luego la Repú- 
blica, ni la R'púlilica pr .clamada en 1824 pudo conso- 
lidarse, porque a ello se opuso la ignorancia popular, 
que es el enemigo irreconciliable de la libertad i del 
orden republicano i el sosten mas poderoso de la escla- 
vitud i de las monarquías absolutas. 

Si, la falta de instrucción en las masas ha sido el ene- 
migo mas formidai)le de nuestra independencia, el ma- 
yor enemigo de la paz i del ürd.-n, el promotor de nues- 



tras luchas fratricidas, i la única causa de que Centro- 
América aun permanezca dividida i que no pueda formar 
una nación grande i respetada, próspera i feliz. Com- 
batir la ignorancia por medio de la instrucción popular, 
seria afirmar la Independencia, secundar el pensamiento 
de los proceres i curar los males todos de la Patria, 
para que pudiera marchar sin tropiezo a su prosperidad 
i engrandecimiento. El modo mas fácil de evitar las 
revoluciones futuras i preparar la felicidad de lasjene- 
raciones nuevas, es enseñar las primeras letras a los ni- 
ños; i el medio mas sencillo de terminar las revolucio- 
nes presentes i mejorar la condición do la jeneracion 
actual, es enseñar también las primeras letras a los adul- 
tos que no las han aprendido. 

Véase, pues, por qué hemos querido celebrar el dia 
de la Independencia, con la creación de un periódico 
dedicado esclusivamente a difundir por toda la Repúbli- 
ca las productivas semillas de la instrucción primaria 
i secundaria. 

Nuestro programa no es orijinal, lo hemos tomado 
del que desarrollara en su periódico de educación el 
gran pedagogo D. Luis Felipe Mantilla. Publicaremos 
testos de instiniccion primaria i secundaria, .artículos 
propios para la educación de la juventud, tratados de 
podffgojía, datos estadísticos nacionales i estranjeros 
que den a conocer el estado de las escuelas i colejios, i 
cuantas noticias i trabajos conduzcan al triunfo de la 
civilización i del progreso. 

El periódico del Instituto será quincenal, i cada nú- 
mero llevará las ilustraciones necesarias para la buena 
i fácil intelijencia del testo. El arte de grabar en ma- 
dera es enteramente desconocido entre nosotros, i los 
grabados de este primer uúmero son los primeros ensa- 



KL, IJVSTSTIÍTO JV,lCJfOJ\*JlI^. 



vos de al|,'uno3 alumnos del Establcciniicnto, pero tciie- 
íiios fé en quo se irán perfeccionando con el ejercicio, 
el trabajo i la constancia. 

La primera palabra de "El Instituto Nacional'" lia 
sido para los Padres de la Patria. ¡Ojalá cuando yvn- 
nuncie la última exista ya la patria que ellos soñaron: 
libre, grande i feliz! 



liiJlwiiela de la Tiisti-wcfio« inimaria en las 
«■«síHiulnes, en la nioval ijúhlii'a. eti la tu- 
«lustiia i en el desarrollo .jeneral de la pros- 
perÉdad de lo;-; ¡Mie!l>los, por el ililsíre í<. V^ 
Aníaníiíe;:?ui. 

urrrs'nlud soial 



Laprii 
e^s la insti 



Lastarria. 



Cuando Anibal hubo destruido a Sagunto, aliada do 
Roma, los romanos enviaron una embajada á Cartago 
jiara exijir satisfacción del agravio. Quinto Fabio, uno 
de los ciudadanos mas esclarecidos de la república, que 
iba al frente de la diputación, se presentó al senado car- 
tajines, i haciendo un pliegue a su toga: "Aquí os trai- 
go, dijo, la paz o la guerra. í]scojed." Los cartajine- 
ses escojieron la guerra, es decir, la derrota de sus ejér- 
tos, la ruina de su opulenta ciudad, la destrucción de su 
imperio, el aniquilamiento de su gloria, i el esterminio 
de su nombre. 

Como Quinto Fabio ofrecía al senado cartnjines en los 
])liegues de su toga, la paz ó la guerra, nosotros ofrece- 
mos al pueblo en las páginas de este libro la prosperidad 
o la decadencia, la civilización ó la barbarie. Es pre- 
ciso que escoja pronto, i sobre todo, que escoja bien. La 
elección que debe hacer arrastra para 6\ consecuencias 
tan trascendentales como la que hicieron los cartajineses. 
Es una cuestión de vida o de muerte, quo, como la que 
se proponía Hamlet, nos coloca en la alternativa de ser 
o de no ser. De la solución que le dcinos (Iciicinlcrá que 
seamos o una gran nación que deje su luicila csíaniiiada 
en la historia de la humanidad, o una nación miserable, 
sin importancia en el mundo, que ni siquiera merecerá 
un recuerdo en los siglos futuros. 

El objeto de este libro es nada m^nos que la investiga- 
ción de los medios adecuados para conseguir que todos 
nuestros conciudadanos, si es posible sin cscopcion, agre- 
guen sentidos nuevos á los cinco que han recibido de la 
naturaleza. 

Setrata de que todos ellos vean, oigan y palpen, no 
solo lo quo está al alcance de sus ojos, de sus oidos i de 
sus manos, sino también lo que ha sucedido hasta en los 
tiempos mas remotos, lo que está pasando hasta en los 
países mas lejanos 

Se trata deque todos ellos adquieran instrumentos 
poderosísimos para dominar y esplotar la materia. 

So trata de que todos ellos puedan aprovechar el sa- 
ber i la esperíencia. no solo de sus parientes, de sus ve- 
cinos, de sus conciudadanos, de sus contemporáneos, sino 
de los individuos de todas ¡as edades y de todas las na- 
ciones. 

Estas maravillas no son promesas de charlatán, sino 
realidades fáciles de alcanzar. Basta para ello poseer 
los rudimentos que constituyen la instrucción primaria. 
El simple aprendizaje de la lectura, de la escritura i del 
cálculo, orijcn de todas las ciencias físicas, hh ;;(1,- ¡ sa- 
gradas, puede producir todos esos prodijios. 

Si queremos que nuestra Patria sea floreciente en el 
interior, poderosa en la América, res])etada en la Euro- 
pa, notable en el orbe de la tierra, procuremos dejar de 
ser los sordomudos de la civilización. 



lios Estados-Unidos del Norte son en la actualidad 
el imeblo mas rico, mas próspero, i nms feliz del mundo. 
Inglaterra, Francia y Alemania son. después délos Es- 
tados-Unidos, los países mas adelantados. 

¿Por qué? 

Porque los yankces de la América del Norte, los in- 
gleses, los franceses, los alemanes son respectivamenta 
hombres mas completos que los demás hombres; porque 
tienen sentidos maa numerosos i mas perfectos; porque 
a coiisec'uencia de eso mismo tienen facultades mas des- 
arrolladas, voluntades mas enérjicas, medios de acción 
mas elifaces. Nosotros, i los centenares de pueblos que 
se oiK iKiitran en condiciones análogas a las nuestras, 
solo \('ni!)s. oiiiios, olemos, gustamns y palpamos. Los 
yankees, los ingleses, los franceses, los alemanes no solo ' 
"ven, oyen, huelen, gustan y palpan como nosotros, sino 
que saben ademas casi todos leer, escribir y calcular, lo 
que les habilita para llegar a ser mas industriosos, mas 
morales, mas rclijiosos. De ahí nace que los pueblos 
mencionados tengan sobre nosotros la misma superiori- 
dad que nosotros tendríamos sobre un pueblo de mudos, 
o de ciegos, o de sordos, o de paralíticos. • 

Tenéis pues que elejir entre algunos sacrificios de di- 
nero i esfuerzos de actividad que, dotando a todos de 
la instrucción indispensable, nos eleven a la altura de 
los pueblos mas civilizados, i la persistencia en esa mez- 
quindad i en esa indolencia que nos tienen reducidos al 
estado de proletarios de la íntelijencia i de colonos de 
otras naciones. 

Como veis, la elección es importantísima. Al hacerla 
guardaos de imitar á los cartajineses, elijicndo la ruina 
de nuestra queiáda patria. 

Cuando todos saben, ¡ai de los ignorantes! 

Cuando todos prosi)eran, ¡ai de los que decaen! 

Cuando todos avanzan, ¡ai de los que pernniu'-pen es- 
tacionarios! soliretodo ¡ai de los que rotrograüaiil 

(CONTINUAUÁ.) 

NOCIONES 
S>c €osHiograíí:i j .3<'«^i*:iítsi. 

Escritas tara i.ns xiÑns, 

l'oj- Sanios Tonino, Director del lusür^l., Xifi„:o]de 
Guate mola. 

I í 

LECCIÓN L 

La Eouma de i 




Lr\ Tierra es casi redonda en flexura de una na- 
ranja, i está aislri'la en cl espacio como un glooo 
en el aire. 



EL, IJVSTITIITO jy»aCMOJ\*»ílI.. 



No es fácil comprender la redondez de la 
Tierra sin una atenta observación, mucho menos 
si se toman en cuenta las desigualdades i asperezas 
de su superficie, como los abismos, las colinas i las 
altas montañas de que está erizada. No es estra- 
ño, pues, que por mucho tiempo creyeran los 
hombres que la Tierra era plana, i era natural que 
así lo creyesen, porque por doquiera que marche- 
mos se estiende siempre delante de nosotros mas 
o menos plana. 

Cuando nos encontramos en medio de un llano 
o en alta mar, sin ningún obstáculo que limite la 
vista a nuestro derredor, vemos el Mundo que 
habitamos como si fuese una inmensa llanura a 
cuyo borde llegaríamos encaminándonos bastante 
tiempo en una misma dirección. Tal es la primera 
idea de todo niño, i tal fué también, como hemos 
dicho, la creencia de todos los hombres en los pri- 



meros tiempos. Cre- 
íase entonces que el 
Sol i la Luna salían 



1 se ponían única 
mente para comodi 
dad de los habitan 
tes de la Tierra, i 
mirábase el Cielo 
con su multitud de 
estrellas como una 
gran cúpula o bóve- 
da de cristal que cu 
bria la Tierra i des 
cansaba sobre elli 
Muchos siglos de 
observación han si 
do necesarios paia 
llegar a descubrir la 
redondez de la Tier- 
ra, verdad 
pued 



ya 



que no 
ponerse 




no se ven, no porque la vista no alcance mas, sino 
porque lo impide la superficie convexa del mar 
o de la llanura. En efecto: se puede probar 
fácilmente que el límite del horizonte visible no 
señala la distancia a que se puede ver con clari- 
dad, porque elevándose a alturas verticales cada 
vez mayores, al segundo o tercer piso de una tor- 
re por ejemplo, crece el radio del círculo horizon- 
tal i se ven mas lejos nuevas casas, nuevos 
árboles i otros objetos que eran ininvisibles des- 
de el llano. 

Cuando estamos a la orillia del mar, vemos 
una inmensa estension de agua semejante á 
una vasta llanura. Supongamos que sale del 
puerto un buque, a medida que se aleja dis- 
minuye de tamaño para nosotros, hasta que 
llega al límite del horizonte visible. Entonces 
ya no vemos alejarse al buque, sino que pare- 



ce que se va hundien- 
do en el mar .El cas- 
co del buque se ocul- 
ta primero á nuestra 
vista, después las ve- 
las mas bajas, en se- 
guida las mas altas, i 
finalmente las estremi- 
dades de los mástiles 
i la punta del palo 
mayor que es lo últi- 
mo que percibimos 
apesar de su peque- 
nez; mientras que las 
partes mas grandes del 
buque hablan desapa- 
recido por completo 
desde el principio. Un 
fenómeno enteramen- 
te semejante observan 
los marinos que van en 



Buques que se alejan. 



en duda en vista de las pruebas que se dan, mu- 
chas de las cuales son evidentes i palpables. Hé 
aquí algunas de las principales. 

Primera. — La vista de los objetos distantes i 
el ensanche del horizonte visible. 

Si la superficie de la Tierra fuera plana, un ob- 
jeto que se aleja en una estensa llanura o en el 
mar, nos parecería cada vez mas pequeño, i de- 
jaríamos de verlo cuando no fuese mas que un 
punto imperceptible. Pero no sucede así. 

El horizonte visible, que es el círculo que en 
derredor limita nuestra vista, donde parece que 
el Cielo se junta con la tierra o el agua, tiene le- 
gua i media de radio, estando el observador a una 
altura de once pies sobre el nivel del mar o 
de una estensa llanura; i en este caso, no se ven 
a mayor distancia ni los buques en el mar, ni 
las casas, árboles i demás objetos en el llano; i 



el buque; la playa es la primera que desapa- 
rece a su vista, en seguida las rejiones mas ba- 
jas de la costa, i por último las cimas de las torres, 
de las colinas i de las montañas mas altas. Si en 
lugar del buque que va, es otro que viene;, lo pri- 
mero que vemos son las estremidades de los más- 
tiles, en seguida aparecen las velas, i por último 
el casco. Luego que se le ve por entero, ya no 
sube mas, i avanza majestuosamente hasta la ori- 
lla. Nos consta que los buques no salen del mar, 
de consiguiente, si primero se presenta a nuestra 
vista la parte mas pequeña i por lo mismo la me- 
nos visible, será porque alguna cosa nos impe- 
dirá ver el resto que es lo mas grande, será por- 
que algún cuerpo se interpone entre nuestra vista 
i el buque; sin embargo, nada vemos que nos im- 
pida, i el fenómeno solo puede esplicarse por la 
superficie convexa del mar. 



r.I, IJVSTITUTO J\\1€IGJ\\1E,. 



Hai mas: supongamos que el observador 
se encuentra al pié de un elevado peñasco en 
la orilla del mar, i que percibe las velas de 
un buque distante; si sube inmediatamente 
á la cima del peñasco, podrá descubrir no 
solo las velas sino también todo el casco; 
alcanzando talvez a divisar algunos otros 
buques aun mas distantes, los cuales seria 
de todo punto imposible ver desde la playa. 
En la cima de las altas montañas el hori- 
zonte es mui estenso, i la vista puede alean- n 
zar una distancia de 200 kilómetros ó sean , '^ 
unas 5o leguas; aunque mas allá de la mi- 
tad de esta distancia los objetos se \ ( w 
ya como borrados ó confusos. 

Finalmente, en alta mar i desde el puen- /" '' 
te de un buque se pierde de vista otro buque ' '' ' 
a la distancia de cuatro ó cinco millas; mien- 
tras que se ve a mas de i5o millas de dis- 
tancia la cúspide de algunas montañas mui 
altas, como el elevado pico del Orizaba- La 
curvatura del mar oculta el buque por ser peque- 
ño, i no es suficiente para ocultar el pico de la 
montaña por ser mui alto, el cual desaparecerá 
cuando el buque haya descendido lo suficiente 
por la parte opuesta de la superficie curva. Se 
ve, pues, que el horizonte se ensancha a medida 
que el observador se eleva sobre la superficie en 
que está, como se representa en la figura si- 
guiente. 



//A 



Convexidad del mar 





Como los hechos referidos se reproducen de 
un modo uniforme en todos los puntos de la su- 
perficie del Globo, se debe concluir que por planos 
que parezcan el mar i la tierra, solo son partes 
de una gran suíDerficie convexa, es decir, que la 
Tierra es redonda ó esférica, puesto que la esfera 
es el único cuerpo en que una porción cualquira 
de ella se ve siempre bajo la forma de un circulo. 

Segunda prueba. — El cambio de latitud en las 
estrellas cuando el observador cambia de lugar ca- 
minando hacia el Norte o hacia el Sur en la di- 
rección de un mismo meridiano. 

Si la Tierra fuera plana, aunque el observador 
cambiara de latitud, las estrellas se verian siempre 
a la misma altura en su paso por el meridiano, por 



la inmensa distancia a que se hallan de nosotros; 
pero esto no sucede así. Cuando un viajero par- 
te del ecuador i se dirije al polo norte, a medida 
que camina observa que las estrellas del Norte van 
subiendo i las del hemisferio sur van bajando 
hasta ocultarse; i si se dirije al polo sur, el 
fenómeno se verifica exactamente en orden inver- 
so. Pero es bien sabido que no son las estrellas 
las que producen este cambio, por que todos los 
pueblos nos atestiguan que las ven siempre a la 
misma altura en su paso por el meridiano; i por 
consigiente, el fenómeno solo puede esplicarse 
por la redondez de la Tierra. A medida que el 
viajero va bajando la superficie convexa del Globo, 
parece que las estrellas ^en sentido inverso van 
subiendo proporcionalmente; de modo qtie si en 
la dirección de un mismo meridiano se andan 
veinte leguas que hacen un grado terrestre, las es- 
trellas suben también un grado en la esfera celes- 
te. Tenemns. ¡. ;;■.■.-;, en esto otra prucl^a de la re- 
dondc:-: uc i;; i ¡. ;-ra, 

TtKCKkA ' . ^ : ' ' ■ '" ri so- 

bre el disco . 
Oportunamer,.,: v,..^,.,- ../>.....;.. ^; ;>.v^, ...... ^;;lü de 

los planetas i lo que son los eclipses; por ahora 
baste decir, que la Tierra i la Luna jiran al derre- 
dor del Sol, que la Luna es un cuerpo opaco como 
la Tierra, i que el Sol con su luz propia alumbra la 
Tierra i la Luna; de modo que la luz suave i pá- 
lida que nos da la Luna pof la noche es refieja- 
da de lá que recibe del Sol. Sentado esto podemos 
decir: que cuando h. T^-xn se coloca en linea- 
recta entre el Sol i l.i Luna, la Tierra recibe la 
luz del Sol i proyecta su sombra sobre el '"üisco 
de la Luna; i como esa sombra siem¡)re aparece 
ci'-'"'"- '-^ deduce que la Tierra es redonda, por 
í .iierpos redondos dan sombra circí!- 

l. ■^r-ra polución q'K- se les ponga. 

Ci ... ■ ¡lan hecho 



El. I,V.^ríTfjTO JV^CHiJ%\ll.. 



hechos directamente demostrados por los viajes 
que se han hecho al derredor del Globo terrestre. 
El célebre navegante portugués Hernando Maga- 
llanes fué el primero que dio la vuelta al Mundo. 
El 20 de setiembre de 019 se embarcó en San- 
lúcar, cerca de Sevilla, i navegando hacia el Occi- 
dente, llegó al continente de América; recorrió 
las costas del sur hasta la estremidad meridional, 
i atravesó el estrecho que lleva su nombre entre 
el continente i una isla llamada Tierra de Fuego; 
tomó en seguida un poco hacia el norte, después 
dobió hacia el occidente en el Gran Océano, i lle- 
gó a las islas Filipinas donde fué asesinado por 
los naturales; su buque continuó el viaje, atravesó 
el mir de las Indias, dobló el cabo de Buena 
Espíiranza, en el Sur de África, i volvió al mis- 
mo puerto de donde habia salido como si viniese 
de Oriente, después de haber dado la vuelta en- 
tera al Globo terrestre. Después de Magalla- 
nes se han efectuado otros m'uchos viajes tanto 
por mar como por tierra, i todos los viajeros han 
visto siempre sobre su cabeza el cielo i las estre- 
llas, por lo que, tanto la redondez de la Tierra 
como su aislamiento en el espacio, han llegado a 
ser )a verdades familiares. 

( Contímiará.) 



ELEMENTOS 

ñ()hal 



]'<n: 



de los nlumnos dd InMitiifo 
lia Guatemala. 

lílíMER CURf^O. 



I^RSF.A.OIO. 



Aprendo un idioma estranj.'ro oomo lias rprondido 
tu lengua nativa: lió aquí en iracas palabras el un'todo 
qao he pejíuldo al escribir e^ia obrita. Es el método de 
la naturaleza misma, i el que emplea una madre cuando 
habla a ^u liijo, repitiéndole cien veces las mismas pa- 
líibras, coinbinándoias impercei)til)lemente. i loorando 
díícsta manera hacerle hablar la lengua que ella habla, 
/q.ivnder deeíte.modo, noes estudiar, es entretenerse. 
(Ahn.) 

No consuntas tu actividad intelectual en vaiías teo- 
rías; dirijotoenilinea, reftta á la íVaseolojia: escucha, i 
comprende: imita, i habla. Estoes loque hace un ni- 
ño para entender i hablar su propia lengua, sin saber 
i!¡>SLudiar ninguna regla de gramática; i dos mismos 
pi-ficedimieiitos aplicados á un idioma csts^njeró^ produ- 
cirán los mismos resultados, i el éxito será tanto mas se- 
guro, cuanto mas d.^ cerca sigamos la marciía de la natu- 
raleza. Cuando entendamos i hablemos una lengua, yio- 
dri'mo.s estudiarla gramaticalmente; i eutónces, su ostu- 
dionoserá tan cansado i fastidioso como cuando se co- 
mienza aprendiendo reglas i iireceptos He aqni el or- 
den que d.^be sognirseenel estudio de una lengua estran- 



1. =" El arte de leer; 

2. ° El arte de oir; 

3" ° El arte de hablar; 

4. ° El arte de escribir 



1. "^ El Profesor debe leer clara i distiiiiainonte ca- 
da frase del párrafo que está en inglés, para i|ne <d alum- 
no repita la lectura imitando la pronunciación, i dando 
la traducción correspondieute. 

2. -' El Profesor leerá en seguida cada frase del pár- 
rafo que está en español, para que el alunuio la ponga en 
inglés, combinando las palabras del vocabulario. 

^^. ^ El Profesor leerá en seguida cada pregunta de 
la conversación, para que el alumno la traduzca al oido 
i conteste también en inglés, haciendo uso de las mismas 
palabras de la pregunta ó do otras que sepa i pueda em- 
plear. 

VOCAP.ULAIIY. 



To have, tener ó haher. 
I have, yo tenqo. 
We have, nosnlms IciinmK 
Yon have. 

ven. 
They have 
He has, ¿I tt< ue. 
She has, ella tiene. 
Thon hast. tíi tienes (poco lisado) 



'■'1. tiene ó Uds. tic- 



The, el, Iri. ¡os, his. 

A, un, una. 

An, Mí)., nnn. 

^Iv. mi, mis. 

Yonr, sn, sus (de TJd. ,', de 

Uds.) vnesír,,. v:i,,!,-a, 

vuestros, vuestni.s. 
TIÍS..V'/. .v,/v,/,A'é/; 
ner.s„.s„.':l<^r;!„) 
Thcir. s,,. .,.,. ,,/,. ,//.« ,', 

de ellu..) 
Father, padre. 

JIother, mnire. 

Parents, pa Ins (¿> ^dre i iiia- 

Son, sons, hi¡o, hijos. 
Dangthcr, daugiiters; h!j((, 



Niecc, nieces; sohrina, 

hrims. 

Boi_.k, books; lihro, Vdn 

líouse, iiouses; eo'><(,ras 



Brotl 



Clardon. 
jardin,: 
irothers, hermano, Horse, li 



heriiiniins. 
Sistor si.-^tCTS;//<v;;/r(íííf, lie 

Únele, úneles: tío, lio-^\ 
Aunt, aunts; tía, tías. 

Cousin, cousins; primo, pr 

mas. 
Nephew, iiephews; soJiriu 

sobrinos. 



liuUos. 



l>..-.do.>:: /.,., 
(.'nr. ca (<.,/-//',. ; 

Apple, apples; 

manzanas. 
Orango,oranges 
vnronjas. 

And; /. 



EXE11CÍSE.S. 
I. 

The book, tlie books; the pon. í!;e 
a pon. — My book, my books; my pcn, 1 
our Kooks;()iir i)en, our pens. — Vour 



pens. — .V book and 
ny pciis. — Oiirbook 
book, yonr bocdcs; 



MIj M^VSTtTl'TO *V*É('iOA"'*^Jir,. 



V( ur pen. your pcns.— llisbook, liis books; his pon, liis 
po„;,._lloi- l)0(>k, lier books; hcr iwni, her peiis.— Tlieir 
book, their books; tlicir pfiíi, tlicir pens.— I liave tlio book 
and tho i)cns. —He lias a book and a pen.— Sbe has an 
apple and an orange. — Wc luvve an unclc— You havo 



api 



My l'atlicr has liis book.- My motlipr lias lior book. 
— My parcnts liavc tlioir book —Your son has bis pon. 
— Your daugtber lias lier pen.— Your sous liave tbcir pens 
and tlieir books.— Your daugliters liave tlieir book and 
their pens.— :Mv brotlier has her book (su lUrro de el.la). 
niy sister lias íiis book (su libro ck é/).— Your brotliers 
hiive ourhouse. — Yonr sistcrs liave ourgarden. — My aunt 
has hcr cat.— My cousins liave tlioir dogs.-Your nephew 
has an apple. — Oiir niece has an orange,— Your aunt 
has a brothcr. — Your únele has a sister. 

III. 

:Mí padre tiene un liormano.— Su madre de Ud. tiene 
una hermana.— Yo tengo hx idunia.— Ud. tiene el liliro. 
— El tiene los libros i ella tiene las plumas. — Nosotros 
tenemos nuestros libros i Uds. tienen sus plumas. — Ellos 
tienen una tia.— Ellas tienen un tio.— Mi tio tiene un lier- 
niaiio.— Mis padres tienen una casa. — Mis hijas tienen 
un jardiu. — Mis hijos tienen su casa. — Su sobrino de üd. 
tiene una naranja. — Mi sobrina tiene una manzana.- — La 
casa tiene un jardin. 

§E€0:\l> I^ESSOiV. 

YOCABULARY. 

I híive not, yo no toiujo. 
We llave not, nosotros T( o tenemos. 
You havenot, vosotros no tenéis, tú no tienes, Ud. no tie- 
ne ó Uds. no tienen. 

They have not, ellos ó ellas no tienen. 
lie has not, él no tiene. 
She has not, ella m:> tiene. 



Grandfathcr, ídnu-ln . 
Grandmother, abuela. 
Grandson, nieto. 
Grand-daughtcr, nieta. 



The boy, thoboys; el muedia- 
cho, los muchachos. In, e?i. 



EXERCISES. 



The girl, the girls; la mu- 
chew.lta, las muchnchas. 

The flovver, the (lowors; 
la flor, las flores. 

The rose, the roses; la ro- 
sa, las rosas. 

The tiilip thctulips; el tu- 
lij,un. /,>.v {ri:¡,a,as. 



I- 

1 have not the flowers. — You have not a ílower in your 
garden. — We have not the roses. — You have not a tulip. 
—They have not their flowers. — My grandfather has not 
a brotiier. — Your grandmother has not a sister. — Your 
grand-son has not a horse. — My grand-daughter hasnot 
a bo(.k. — My brother has not his books. — My sister has 
not lier books. — My parcnts have not a house. — Your 
sister has not a garden in her hause — The boys have not 
a dog. — The girl has not an apple. 



II. 



My fa tlier has not liis book.--^fy ninther hasnot her book. 



his yion.-Your daughter has not her pen. -Your sons have 
their pens and their books. --Your daughters have not 
their book and their pcns.-My brother has not her book 
(su libro de ella). — IViy sister lias not his book (sn libro (te 
el). — Your brothers have iict our house. — Your sisters 
have not our pen. — My únele has not his horse. — .My aunt 
has not her cat — ^[y cousins have not their dogs. — Your 
nciiliew has not an apple. — Our niece has not an orange. 
— Your aunt has not a brother.— Your únele has not a 
.sister. 

III. 

Wi hermano no tiene su libro. — Sn padre de Ud. no 
tiene mi caballo. — El muchacho no tiene sus perros. — La 
muchacha no tiene sus plumas — Mis padres no tienen 
una casa. — La hija de Ud. no tiene un jardin. — Mi hijo 
no tiene sus flores de Ud. — Yo no tengo las ro.sas. — Tú 
no tienes los tulipanes. — Nosotros no tenemos una tia. — 
LTds. no tienen un tio — Ellos no tienen sus caballos. — 
Nosotros no tenemos nuestros perros. — Mis hijas no tie- 
nen un hermano. — Mis hijos no tienen una hermana.— 
Ella no tiene una manzana. 

(Continuará.) 



INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA UNIVERSAL 

Escrita para los niño?, por E. Cbidd. 
iXTüonrcfiox. 



Todo en este vasto mundo tiene su historia, o lo que 
es lo mismo, todo tiene algo que deba ser contado o in- 
vestigado, para saber lo que era y como ha llegado a su 
actual modo de ser. 

Los hombres sabios han podido, después de arduas in- 
vestigaciones, describir historias mas sorprendentes aun 
que los cuentos de hadas que se nos relatan en la niñez, 
hasta en las pequeñas piedras que yacen en los caminos 
o en los jardines, i si esto es cierto respecto de seres ina- 
nimados', debemos creer que respecto de algunos de los 
animados pueden escribirse narraciones aun mas cstraor- 
dinarias. I la historia que ahora quiero relataros es la 
historia del ser mas maravilloso que la naturaleza ha 
jnoducido. Quizas alguno de vosotros imagine que in- 
tento describir un monstruo de feroz apariencia, pelo en- 
crespado i enormes .-olmillos que existia sobre la tierra 
millares de años hace: pues los niños, i muchos que no lo 
son, se figuran que solo lo monstruoso es maravilloso; 
pero este es un grave error. Las bellas celdas de cera 
con que la abeja construye sus panales, son mas dignas 
de admiración que la tosca cubana formada por el chim- 
panzi^, mono de África: i las pequeñas hormigas que 
conservan los jiulgones para estraerles la leche como 
nosotros a la vaca, i que se apoderan de los hijos de 
otras hormigas para hacer de ellos sus esclavos, son mas 
maravillosos que el enorme i e.-<túpido rinoceronte. 

Ahora bien: es respecto de mmttroí mismos de lo que 
yo pienso hablar, porque debemos tratar de saber, has- 
ta donde nos sea posible, como hemos venido a ser lo 
que somos i donde estamos. Bueno es recordar que yo 
no digo cómo somos i por qué somos: esto solo Dios lo 
sabe, i a nadie en la tierra ha revelado su secreto, aun- 
que acaso quiera decirnoslo algún dia._ 

Quizas alguno suponga que no hai maravilla en ha- 
llarnos donde estamos, o bien en poseer los bienes de 
que gozaini..--: (¡ik— ii irprc 1 tn.ei^ di: i'i ii(a(;o de (ríos, i 



El. JJ%'STITWrTO J%\1C10J\\1I.. 



ipio, el que no los disfruta no necesita mas que ir a la 
tienda i comprarlos: que desde el primer dia cu que el 
liombro vivió sobre la tierra pudo cocinar sus alimentos 
i tomar después helados i postres: que le fué dado ves- 
tir bien, tener una buena letra, habitar una hermosa casa 
i construir espléndidas iglesias con ventanas de vidrios 
de colores, como se hace en nuestros dias. 

El que haya pensado asi se engaña. Yo deseo rectifi- 
car su juicio, i demostrarle que el hombre fué en otro 
tiempo inculto i salvaje: que se espantaba de su propia 
sombra, i aun mas, del bramido del trueno i del fulgor 
del relámpago que él atribula al batir de las alas o al 
esplendor de los ojos de la encolerizada Divinidad cuan- 
do venia huyendo del Sol; i que se han necesitado mu- 
clios miles de años para que el hombre haya llegado á 
sei' tan inteligente i hábil como lo vemos en el dia. 

Así como hemos tenido que aprender el abecedario 
para saber leer, i como tenemos que aprender dia por 
dia otras cosas que nos servirán para ser útiles después 
de grandes, cuando seamos llamados a desempeñar nues- 
tra parte de trabajo en este mundo, donde toda ociosidad 
es jiccado, del mismo modo el hombre tuvo que empezar 
a aprender i ha llegado a su actual estado, paso a paso, 
a través de un fatigoso camino. 

I en lugar de que se le dijera, como a nosotros, por- 
C|ué se hacen ciertas cosas i cual es el mejor modo do 
hacerlas, él tuvo que descubrirlas por si mismo, hacien- 
do uso de la inteligencia que Dios le dio, i repitiemlo 
sus ensayos una i otra vez, como nosotros una lección di- 
l'icil. hasta lograr aprenderla V)ien. 

líai muchas razones para creer que el hombre fué en 
otros tiempos salvaje i anduvo desnudo, i que solo por 
l(Mitos grados vino a verse vestido i a ser civilizado. Se 
lian encontrado, por ejemplo, en Europa, Asia, África i 
América, especialmente en la primera, millares de ins- 
trumentos i armas fabricadas i usadas por los hombres 
liace muchas generaciones, cuyas armas e instrumentos 
son exactamente iguales a las que usan los salvages de 
nuestros dias en varias partes de la tierra i entre los 
cuales no se lia hallado el menor vestigio de una civili- 
zación pasada. 

Allá lejos tras los procelosos marea, allá lejos en luga- 
res como Australia. Borneo i Ceiian, islas que deben us- 
tedes l>uscar en el mapa, viven hoy criaturas tan silves- 
tres que el que los viese no creerla que son seres racio- 
nales, sino animales montarace-i con la figura de hombres, 
que se cubren de cieno, se alimentan de raices, i viven 
en chozas miserables o en los liosques al abrigo de los 
¡írboles. La palabra salvdjr siüiiifica uno que vive en las 
.selvas. 

Para referir como vivieron los primitivos hombres, 
necesitamos retroceder a una época mui lejana, mas aun 
que aquella en que principia la historia de los diversos 
países, por que los hombres tuvieron mucho que apren- 
der antes de hallarse en aptitud de escribir sus propios 
hechos, i de vivir juntos constituyendo una nación. Mu- 
chos siglos, i un siglo es cien años, transcurrieron antes 
do que ellos nos dejasen otra huella de su existencia que 
los instrumentos de que hemos iiablado. o fragmentos do 
ladrillos i huesos con geroglificos incomprensibles. 

Fácil será convencernos, cuando estudiemos'en las ro- 
cas imontiiñasen vez de estudiaren los libros, que nues- 
tro globo es, como los otros planetas que flotan en el es- 
pacio estrellado, tan antiguo, que el dia de su nacimien- 
to es objeto de constantes i diferentes conjeturas. Flstá 
asi mismo sujeto a perennes cambios, pero lejos de mar- 
chitarse como nosotros por efecto de lósanos, el rauíiilo 
se conserva siempre iiermoso i fresco, ilu iiinado por la 
briüaute sonrisa de Dios que liona de alegría su super- 



Investigar cuantos fuios bar 



qno el hombre jnicbla 
•as a cuya certeza nun- 



ca llegaríamos. Conformémonos con creer que el Hace- 
dor Supremo le colocó en ella en el tiempo mas propio 
i conveniente, i que no crió sin un sabio proposito las 
rocas, árboles, flores, peces, pájaros, bestias i hombres. 

Pero si Dios obligó al hombre a que cubriese sus ne- 
cesidades por si mismo, le dio también los medios de 
hacerlo. Le dio ojos para ver, oidos para oir, pies para 
caminar, manos para trabajar, todo lo cual debia ser- 
vir de auxilio al hombre propiamente dicho, entendiéndo- 
se por este el pensamiento, el alma, el espíritu, que es 
lo que V3rdaderamente distingue i constituye al hombre, 
pues la palabra Jiombre se deriva de otra mui antigua 
que significa petisar: por consiguiente un hombre es un ser 
qiie piensa. Cuando los nombres fueron dados a las co- 
sas se buscaron los mas apropiados a describir las mis- 
mas cosas- Así bruto viene de una palabra que significa 
■rudo, áspi-ro, i de la misma manera, el hombre se distin- 
gue de los brutos, que son semejantes a él en algunas 
cosas, i de las plantas i árboles, que también se le ase- 
mejan en que respiran, en que es el ser qiie piensa. 

Si a veces interrumpo mi narración para esplicar el 
significado de algunas palabras, es porque ya hemos vis- 
to que siempre han precedido buenas razones para de- 
signar las co.sas con tales o cuales nombres, i que estos 
con frecuencia nos dan a conocer mucho mas acei-ca de 
las costumbres i hechos de nuestros antepasados, hoi si- 
lenciosos, que lo que podemos saber, examinando los 
restos que nos han dejado. 

En ciertos casos esas palabras son la única guia que 
nos ha llevado al conocimiento de el puel)lo de quien 
procedemos, i que vivió en otros tiempos en el Asia. 
Ellos nos han dejado huellas, hasta donde hemos podi- 
do averiguar, de los instrumentos que usaron, de las ca- 
sas en que vivieron, o de sus escritos sobre rocas o la- 
drillos; i sin embargo sabemos que han existido por que 
las palabras que usaron han llegado hasta nosotros, i 
son realmente por nosotros usadas en diferentes formas 
i con diversos significados. 

IL 

PRIMKUAS NECESIDADES DEL HOMBRE. 

Los primeros hombres vagaron sobre la tierra desnu- 
dos i en estado salvaje, ignorando las riquezas que a- 
quella atesara en sus entrañas, i no llegando sino mu- 
cho tiempo después a hacer brillar en su superficie las 
amarillas espigas del ondeante trigo, i a estraer de su 
seno hierro i otros metales útiles a la especie humana. 

El primer pensamiento del hombre fué el de llenar 
sus necesidades corporales: buscar alimento para nu- 
trirse, fuego para calentarse, i algún abrigo contra 
los rigores de la intemperie i contra la fiereza de las 
bestias salvajes que ahullaban i rugían en torno suyo. 
He aquí como, después de su primer paso, el hombre se 
distinguió de los brutos. 

Donde quiera que Dios ha colocado estos, les ha dado 
en la piel abrigo mas apropiado al lugar en que viven, 
i ha puesto a su alcance el alimento conveniente para e- 
llos. No hizo lo mismo con el hombre a quien formó des- 
nudo, i abandonó a sus propios recursos, para que, con 
el auxilio de estos, buscase el alimento i vestidos que 
mas se adaptasen a las necesidades del lugar en que lia- 
bita. Si Dios hubiese dado al hombre una piel gruesa i 
cubierta de bellos, este no podría cambiar de lugares 
sin incomodidad: por eso le hizo desnudo, pero le dio al 
mismo tiempo la razón para que distinguiese lo bueno 
de lo »nalo i obrase según su luz. Los brutos son siem- 
pre lo mismo que fueron desde el principio, mientras 
que el hombre nunca se detiene en el camino del pro- 
greso, i cada generación que viene adelanta o perfeccio- 
na lo (]ue hizo la anterior. 

El liom!)ro uo tiene la mirada penetrante del águila, 



xii^ iJX'STiTuTt} *v^crojv^r^. 



pero tiene el poder i\" construir instrumentos que no 
Rolo ])onen al alcance de su vista estrellas cuya luz ha 
tardado mil años en lle>!:ar a la tierra, sino qne por me- 
dio de ellos saltemos los metales que existen en el Sol i 
otras estrellas. El hombre no es tan lijero como el cier- 
vo, pero salte construir locomotrices que le pei-miten 
andar sesenta millas en una hora. Tampoco tiene la fuer- 
za del caballo, pero ha construido máquinas (pie desem- 
peñan el trabajo de muchos miles de caballos junios. 

Las facultades del hombro, corporales o espirituales, 
se mejornu con el uso. VA salvaje, que a cada paso tiene 
que ejercitar las primeras para proveerse de alimentos, 
es prácticamente mas rápido de pies i de vista que el 
hombro civilizado; nventras que éste, usando sus facul- 
tades inlelectualea, aventaja al salvaje en la adquisi- 
ción de conocimientos i en el uso bueno o malo que de e- 
llos hacrt. 

He dicho que las primeras cosas que el hombre nece- 
sitó fueron alimento, fuego i abrigo. 

Edades antes que el hombre viniese al mundo, las 
corrientes de agua fresca se deslizaban al ]ñé de las 
montañas, o atravesaban los valles que ayudaron a abrir 
con su curso: después de su venida, continuaban aque- 
llas corriendo de. la misma manera; asi es que le costó 
poco trabajo apagar la sed, i es natural creer que no se 
alejarla de esos lugares. Pero su alimento no podia ser 
obtenido tan fácilmente. Las primeras materias que usó 
para este fin, fueron probablemente frutos silvestres, 
i sus primeras habitaciones los árboles, las rocas o las 
cuevas. Quizás deseó comer del pez que se deslizaba en 
las ondas, o del reno que saltaba eu la espesura de los 
bosques; pero , uno i otro no podían ser conseguidos si- 
no por medio de armas que les privasen de la vida. 

Hai pocas cosas que no pueda llevar a cabo la ma- 
ravillosa mano del hombre; pero necesita instrumentos 
para la ejecución. Ninguno puede cortar madera o car- 
ne sin tener un cuchillo, ni escribir sin una pluma, ni 
introducir un clavo sin un martillo. 

IIL 

PRIMEROS INSTRUMENTOS DEL HOMBRE. 

Una de las primeras cosas que el hombre necesitó fué, 
por consiguiente un instrumento cortante, bastante duro 
para dividir las materias a que se destinaba. Descono- 
cía el uso de los metales, aunque algunos de ellos, no el 
mas duro, yacian cerca de la superficie i le fué preciso, 
por lo tanto, echar mano de las piedi-as para aquel ob- 
jeto. Los hombres de ciencia (esto es, hombres que sa- 
ben, porque ciencia se deriva de una palabra que signifi- 
ca saber J han dado el nombre de Edad de Piedra a esa 
remota época en que se emplearon la piedra, el hueso, la 
madera i el cueio como materiales para hacer instru- 
mentos. Se usó mucho del pedernal, jtorque dándole 
un fuerte golpe se obtenían láminas tan cortantes como 




Arma.s de la Antigriia Edad de Piedra. 

la hoja de un cuchillo, otras veces se le daba la forma 
de una aguda punta, o se le convertía en gr-tseros mar- 
tillos, coa auxilio de un redondo guijarro o de otra pie- 



dra. A otros se les daba la figura de una almendra 
con un cortante filo al rededor, " Sus tamaños difieren: 
son por lo común de seis pulgadas de largo i tres de an- 
cho, aunque hay algunos mayores. 




Armas de la Autigrua Edad de Piedra. 

Estas antiguas armas de piedra, que no podian ser per- 
fectas por la manera de construirlas, han sido encontra- 
das principalmente en los lugares llamados depósHoH o 
sedimentos: esto significa enterradas bajo la arena, arci- 
lla i piedras que las aguas hablan arrastrado i deposita 
do en su incesante curso. 

En aquellos tempranos dias de la historia del hombre 
hubo enornes animales silvestres, que dividían con él 
el imperio de la tierra. Hubo mammudes o elefiíntes 
cubiertos de lana, rinocerontes, hipopótamos, leones, 
hienas i osos que habitaban las cavernas, i otras fieras 
de mayor tamaño que Ins que hoi existen. 

Es indudalile que vivían al mismo tiempo que el hom- 
bre, porque en diversas capas de la tierra se lian encon- 
trado sus huesos junto con los de éste i con las armas 
hechas por él. 




Armas de la Nueva Edad de Pie .ira. 

Año tras año aprendió el hombre a mejorar sus armas 



Kí. ¥.VfiiTlTrTO J\\1€IOJ%\t¥.. 



9 



instrumentos, hasta formar buenas lanzas, puñales, lia- 
clmeUis, martillos i otras lierrainientas. perfeccionándose 
mas tarde en ciarte de pulimentarlas. Bueno es, por 





Esqueletos!. 

lo tmito. recordar que su cien^^ia \\(^'xñ en la A'ithpm 
J<'iJni1 ilf P'pih-n liasta labrar las nieilras toscamente, i 
fpic cu la Nneoa fué cuando aprendió a darles el necesa- 
rio i)ulimento. 

Los mejores instrumento.s i armas lian sido encontra- 
dos en las cuevas. Estas cuevas fueron formadas por 
la acción d<! las a<rua.s antes que ninürun ser viviente ha- 
bitase la tierra, i los hombres las usaron después, no 
solo para vivir sino para enterrar sus muertos. De 
los diferentes restos que se han encontrado en ellas en 
sus líercanías, se ha deducido las ceremonias que tenian 
lu<rar durante los entierros, asi como la práctica de ])0- 
ner al lado del difunto alprun alimento i las armas que 
estos usalian, consideradas por sus amistos como cosas 
ne<'csariaa para el laríro viaje que emprendían al otro 
nunido. Irie han hallado pocos huesos del hombre pri- 
uiiiivo, i esto no debe estrañarnos, si atendemos a que 
sus restos no duran tanto como sus oliras, i a la costum- 
bre que eu aquellos tiempos se tenia de quemar los ca- 
dáveres. 

Fácilmente se comprenderá el beneficio que traería al 
hombre el u-^o de sus armas para hacer frente a los ata- 
ques de lüs fieras, pues con ellas, no solo podria defen- 
derse a sí i a su famil a, sino que le seria fácil matar 
esas sriiíantescíis bestias í hacer de ellas un precioso ali- 
mento. Esto está ciertamente comprobado, asi como 
que las pieles de las mismas eran convertidas en vesti- 
dos i \rf* tniesos de susmandümlas en poderosas armas. 

Nos llenarí-mos de sorpresa si nos ponemos a conside- 




'l"iíii;a!o «le i)!t'{l!í»>i. 

rar las cosas que los primeros hombres tuvieron que lin- 
ccr ron las piedras a que dieron tan tosca forma. Con 



ellas cortaron ái'lioli's, i (piizas con la ayuda del fuego 
los aliiieeardii paia <'i)usfiMiir canoas, pues jiara ellos de- 
bia ser evidenti! que la madera flota en el a<rua: con ellas 
mataban los animales que les servian de alimento, los cor- 
taban en pedazos i quebraban los huesos para estraerles 
el tuétano; así mismo abrian las conchas marinas para 
coger el aninialillo que se cria en el interior, i hacían 
otras muchas cosas con esos instrumento.s que nosotros 
consideramos tan toscos. 

Al hablar déla £^'/rtr/ fie. piedra debo manifestar que 
se han encontrado en diferentes partes del mundo ruinas 
de piedra de varios tamaños i de gran aiitiulicdad, 
construidas algnuas de pilares ciil)icrtos cdii una an- 
cha piedra á manera de techo, i otros tciminando en 
punta como las grandes pirámides de Egiptít. 

Estas, como las cuevas, fueron usadas para enlenar 
los nuiertos; pero en ocasiones seconstrnian ])ara seña- 
lar el lugar donde sucedió algún acoutecimienb) notalile. 




fstoueliengre. 

La colocación do piedras unas sobre otras era una ma- 
nera fácil i permanente deconservar en la memoria délos 
hotnbres el recuerdo de algún hecho, así como nosotros 
levanlamos estatuas para perpetuar los actos de valor, 
de nobleza o de amor de nuestros grandes hombres. Si 
aquellas construcciones eran tuml)as, se les dal)a un ta- 
maño correspondiente al rango de la persona que debía 
ser depositada en ellas, i si se les daba una forma circu- 
lar era con algún olyeto sagrado, como las de Stonehen- 
ge (piedras paradas) en Inglaterra. 

Sabemos pues, que durante la época cu que las armas 
e instrumentos se hacían de piedra, los hombres pasa- 
ban una vida silvestre i errante, manteniéndose de fru- 
tos i raices, comiendo cruda la carne de los animales que 
mataban i a veces la de sus mismos semejant"S, i vis- 
tiéndose con las pieles de aquellos cosidas con agujas 
de hu.'so i con tendones por hilo. Veamos ahora de que 
modo obtuviei-oii el fuego. 

(CdiiHtiiiarii .) 



G-ra.mé.tioeL infa^xitil 

PARA LOS NIÑOS AMERICANOS, 



MANTILLA. 



Profi 



úe Jn Levxpia i Lifernfnra Española m la U- 
niversidad de Nueva York. 

PREFACIO. 



El autor de este libro, fundado en su esperien- 
cia, cree que debe suprimirse de la educación pri- 
maria el estudio de la Gramática por ser d(;ma- 
siado abstracto para los niños; pero como no to- 
dos opinan tlcl mismo modo, i ese ramo sigue 



F.L, lo 



aun enseñándose en las Escudas clcm -n'nKs, 
le ha parecido útil presentar al púMioo este pe- 
qiu'ño tratado, p.i:--^-".!^ :> los nlc:iiii-."s d'l niño, 
las doctrinas pri; ' . -r,;:n.lii>:i ;-:¡su-!!a- 

na. 



traiKiio 



tlividido en dos partes: en la 
primera se enseñ;in los t:lenientos de la leni^aia 
de un modo stmcillo i práctico: en la seíamda 
s<; amplían estos conocimient )s p ro desciirtan- 
do siempre lo que se cree deni isi:ido diiícil para 
la itueli^cncia de niños de corta edad. De aquí 
p'dxit lu- cjue en este librito se hayan hecho in- 
no\acionesa veces, i que otras se haya suprimi- 
do lo que se encuentra en todos los testos de 
Ciramática. 

A fin de dar amenidad a la tarea se ha puesto 
al lin de las lecciones, trozos en prosa i verso, que 
son ejercicios para aplicar la doctrina que se a- 
prende en ellas. 

FR.IMSÍKA FAISTIC. 

LECCIÓN I. 

ELEMKNTOS. 

Para hablar i escribir como la o-ente ilustrada, 
se necesita estudiar la (h'amática. 

La Gramática, pues, nos enseña el uso de las 
espresiones de que se vale la gente ilustrada pa- 
ra hablar i escril3Ír con propiedad. 

Si dijéramos, o c-?,cñh\ér:a.mo9, yo pienso a ¿i a 
mamdo, faltaríamos a las reglas de la Granid/i- 
ca castellana, porque en nuestra lengua no se di- 
ce pienso a ti sino pic7iso en ti. 

Si dijéramos, o escribiéramos el padre, la ma- 
dre i la tia son hienas también pecaríamos con- 
tra nuestra Gramática, porque decimos todos en 
este caso bicenos y no buenas. 

Para estas i otras muchas cosas nos da reglas 
la Gramática: conviene, por lo tanto, estudiarla, 
a fin de defender con razones lo que a primera 
vista parece ser solo efecto del uso general i la 
costumbre. 

Sin embargo, no siempre hay razones para 
probar que nuestra manera de hablar o escribir 
es la mas acertada i justa: por ejemplo; los fi-an- 
ceses ^\Q.&\\ pejisar a ti, los \w¿íG~<i¿?, pensar de ti, i 
nosotros no encontramos razón alguna para pro- 
bar que es mejor decir pensar en ti. 

Así pues, hay expresiones que por costumbre 
se dicen en nuestra lengua de un modo distinto 
de las otras; pero en este caso la costumbre que 
debemos seguir es la de la gente ilustrada i la de 
los buenos escritores. 

Hay reglas que se aplican a todas las lenguas; 
de modo que hay Gramática general i (iramá- 
tica particidar. 

En todos los idiomas que hablan pueblos ci- 
vilizados se ó\rz: los hojnbres i las mujeres a/nati 
i no los hombres i las -mujeres a,';;a. 

Por otra parte, nosotros decimos la rosa g;ie 



j" /■,■ (ojhi.K mientras en otrcjs idiomas se dice la, 
rosa que yo he cojida. 

Esto pruel)a (|ue lo primero es una regla de 
la Gramática general, i lo segundo una de nues- 
tra Gramática particular o sea castellana. 

La Gramática nos enseña el valor de cada 
palabra i la manera de unirla con otras para 
formar un sonido perfecto, o sea una oración. 

Oración pues, es una reunión de palabras que 
forman un sentido completo, 

El principio de la salnd^cria es el temor de Dios, 
es una oración, porque dice algo que todos com- 
prendemos. 

Ama — / — prójimo son palabras sueltas que no 
forman frase, porque para que la hubiera seria 
necesario añadir a Dios, a tú, i completar el 
sentido diciendo ama a Dios i a tíi pr'jimo. 

Cada palabra debe ocupar su lugar correspon- 
diente en la oración para que se comprenda 
bien lo que queremos decir; por ejemplo: el libro 
del niño, perdido cu e; bosque, se comprende qi'.e 
perdido se refiere a ///;<) i no a niño. También 
si decimos perdido el libro del niño eii el bosque 
se entiende bien quien es el perdido. 

Si quisiéramos espresar que el niño era el 
perdido, no habria mas que decir el libro del per- 
dido niño en el bosque. - 

Asi pues se advierte que cada-palabra de una 
oración se refiere a otra de ella, i que cada una 
tiene su significación especial. 

Si decimos el hombre es nu^rtal, cada una de 
estas palabras tiene diferente significación, i la 
Gramática da un nombre distinto a cada una 
de ellas. 

LECCIÓN II. 

SUSTAXTI\-<)S. 

Nosotros tenemos cinco sentitlos para sal^er que 
las cosas existen, i ellos son: !a vist i, el oidsi, el 
olfato, el gusto, i el tacto. Sabemos oue c\ pan es 
una cosa porque lo vemos, lo tocamos i io gusta- 
mos; que la wr^yc!; es también cosa porque la ve- 
mos i tocamos; que el sol tiimbien lo es, i>ort]ui • lo 
vemos. 

Basta, pues, que conozca::ios algo po:- medio de 
uno solo de los sentidos, para que este:uos segu- 
ros de que es un objeto, una cosa. 

Hay cosas sin embargo que nosotros no comv 
cemos por medio de los sentidos, i no o!isi:ui;e 
las consideramos como si existieran cin vi;ia; \. g. 
miedo, alegría, dolor, trisíecu. &.. Nosotros sentimos 
todas estas cosas como si realmente fueran obje- 
tos que conociéramos por los sentidos. Cuando 
vemos á un afiijido, decimos que tiene el dolor 
pintado en el semblante; cuando lo v(;mos asus- 
tado, que se le conoce en la cíira e! mit:dci <iue tie- 
ne. De modo que aunque ni el dofoj- ni la .,/¡;.f/77 
tienen cuerpos, nosotros los consideramos como 
si tuvieran alguna forma. 

El mielo, el dolor, la alegría se presentan a 



JBZ/ IJVSTIVJJTO JV^lCIOJVJtJ^. 



nuestra vista bajo alguna forma i por lo tanto los 
consideramos como cosas. 

Cuando decimos yV/.f/zV/í?, cniddad, caridad, in- 
dicamos virtudes o vicios que conocemos por los 
resultados que producen. 

Así decimos que comete crueldad el que mata 
un pajarillo i practica la caridad el que socorre a 
un pobre. I hablamos asi porque estamos seguros 
de (¡ue la crueldad produce dolor i la caridad ale- 
gría en el que hace i la recibe. Asi consideramos 
la caridad i la crueldad como cosa que sentimos, 
auncjue no las vemos por medio de niguno de los 
sentidos. 

Lo mismo puede decirse de todos los vicios i 
virtudes. 

La Gramática llama sustantivos todas esas pa- 
labras que sirven para expresar los seres i cosas 
que conocemos por medio de los sentidos, i las 
que; nosotros sentimos aunque no tienen cuerpos. 

Son pues sustantivos los nombres de hombres, 
mujeres, animales, objetos de cualquiera especie, 
vicios, virtudes v. g.: Pedro, María, gato, silla, 
borrachera, crenerosidad, &. 



^Lírquense los nombres en las siguicntss ora- 
ciones: 

Ll amor de Dios al hombre es superior al que 
un padre siente por su hijo. El cielo i la tierra son 
obras de sus manos. La venganza es una pasión 
innoble. La relijion es el consuelo de los afljidos. 
El sol, la luna, los planetas i las estrellas ostentan 
el poder del Altísimo. Las tropas entraron en la 
ciudad. Salieron los ratones de la cueva. Caza- 
ron perdices, conejos, liebres i jabalíes. Las aldeas 
fueron saqueadas por los soldados. Ellos mostraron 
poca clemencia i jenerosidad. La astucia de la zor- 
ra i la fidelidad del perro. La magnificencia del 
príncipe i de los señores de la corte. 

LECCIÓN III. 

NÚMEROS I GÉNEROS. 

El niño sacó premio. 
El niño sacó premios. 

La 5 que tiene premio en el segundo ejemplo, 
indica que fueron muchos los que se dieron al ni- 
ño, i siempre que se añade dicha letra a un nom- 
bre se espresa que tiene la significación de mas de 
uno; V. g. peras, manzanas, zapatos, camisas &. es- 
])resan que se habla de mas de una pera, man- 
zana, zapato, camisa. & 

Llámase en Gramática m'nncro, la diferencia 
r¡ue hay de uno a muchos de una especie. Se 
ilice que el sustantivo está en el número singii- 
lar cuando su terminación indica que se habla 
(le uno solo, i se dice que está en plural cuando 
espresa muchos 

Vaja, viesa, cama, ropa están en singular, i sus 
l)lurai(.:s son cujas, Dusas, CJiíuis, ropas. 



Cuando una palabra acaba en consonante, en 
vez de .? se añade es á la terminación; v. g. me- 
locoton, labor, alfar, plural melocotones, labores, al- 
tares. 

La terminación indica también en los anima- 
les la hembra i A vcx-x&ío; v. ^. perro, perra, ga- 
to, gata, lean, leona. 

Esta distinción del sexo se llama género. Mas- 
culino es el que se refiere a los machos ijemc- 
nino a las hembras. Por lo tanto león es del gé- 
nero masculino, i perica del femenino. 

Hay sin embargo nombres diferentes para dis- 
tinguir el macho i la hembra de algunos anima- 
les; v. g. 

Caballo, masculino yegua, femenino 
Carnero, „ oveja. 

Toro, ,, vaca 

Hay nombres que con terminación singular in- 
dican una multitud de individuos ó cosas; v. g.; 
Ejército — una reunión de soldados. 
Escuadra — una colección de buques. 
Piara — una multitud de puercos. 
Bandada — una porción de aves. 
Si decimos ejércitos, escuadras, piaras, banda- 
das, expresamos muchas reuniones separadas de 
todas estas cosas. 

Hay nombres también que no se usan en sin- 
gular v. g.: 

Euelles— Tenazas— Tijeras— Cortaplumas— Saca- 
botas — Espejuelos — Paraguas — Tinieblas. 

Pónganse en plural los nombres siguientes: 
Dios'—Amor--Cielo--Religion— Libro— Hoja 
— Pluma---Lápiz-Tinta—Pizarra--Leccion— Ne- 
cesidad. 

Dígase el femenino de los siguientes nombres: 
Cochino-Mulo— Gallo-Canario-Perdiz- Grulla 
— Codorniz — Milano— Pato— Pulga — Pescado — 
Mosca. 

[Continuaní) 



De Güilleumo D. .Swan, 

Modificado 'por el Diredor del Imtiliito Nañomd de 

Ouatemala, -para uso de las escue'as 

de la Be pública. 

LECCIÓN I. 

Seres iiumanos.-Facultades de la inielijencia. 

Yo soi un ser humano que puedo ver, oir, oler, 
gustar i tocar. Viendo, oyendo, oliendo, gustan- 
do i tocando, digo que uso de mis sentidos que 
son cinco. 

Puedo designar por sus nombres todas las par- 
tes á-t mi vestido i también la materia ó cosa de 
que se han hecho. 

Conozco que mi camisa está formada tic t( la de 



Vi 



JKI. ÍJVSTITUTO ^V,(HIOJ%\ft¥^. 



a!<,odon ó de lino; que mi casaca es de lana i mis 
zapatos de becerro; que el sombrero negro de 
hombre es heclio de felpa i el sombrero de vera- 
no para los jóvenes está tejido de paja. 

Puedo decir de qué se hacen todas esas cosas 
porque, ó lo he oido decir, ó yo mismo lo he a- 
prendido 

Sé que el Sol sale por la mañana i se pone por 
la tarde; i conozco la luz que produce el Sol i la 
oscuridad que resulta cuando el Sol se ausenta. 

Distintió á la Luna del Sol i sé que la luz de 
aquella brilla durante la noche i no se parece á la 
del Sol. Sé que la Luna llena es redonda, i que á 
veces solo le vemos una parte i por eso varia su 
fornr.i. lo que no sucede nunca al Sol. 

, n el invierno se caen las hojas de los 
.: . ; u' mueren las flores; que cae la nieve i 

Imi Ci.uhascos; que con la primavera los árboles 
reverdecen cubriéndose de nuevas hojas i flores, i 
que el maíz brota de la tierra. Veo que en el oto- 
ño el Sol luce con mas brillo i calienta mas; que los 
jardines son mas bellos; que el fruto se encuentra 
maduro i en gran abundancia, i que los lúpulos se 
marchitan. 

Pienso lo que hago á la hora de ir á la escue- 
la, a la hora de comer, i de acostarse. 

No olvido que hai un Ser Supremo que es pa- 
ra nosotros el padre mas amoroso, que nunca se 
irrita, i que siempre nos acoje i nos proteje cuan- 
do recurrimos a él 

Digo mis pensamientos, mis deseos i sentimien- 
tos por medio de las palabras con que puedo es- 
presarme. 

Veo el Sol, la Luna i las estrellas en el Cielo, 
Sobre la tierra veo ciudades, pueblos, villas i al- 
deas; animales, árboles, plantas i piedras; monta- 
ñas, colinas i collados; lagos, estanques,rios, arro- 
yos, fuentes: dentro de la tierra penetran gusanos, 
i dentro del agua viven los peces. 

Oigo el canto de los pájaros, el relincho del ca- 
ballo, el murmullo del arroyo, los tonos de la esca- 
la musical i el péndulo del reloj. Puedo oir de 
lejos el ladrido del perro, el quiquiriquí del gallo, 
el trueno del rayo, el estampido del cañón i el sil- 
var de las balas. 

Siento que el fuego quema, que los rayos del 
Sol calientan, que la nieve enfria, que la piedra es 
dura, que la lana es suave, i que el cristal es tras- 
parente i terso. 

líu;:lo con placer la esencia de la rosa, déla 
violeta i de! lirio; i me desagrada el olor de otras 
plantas. 

Me gusta la dulzura del azúcar, percibo le- á- 
cido del vinagre i lo amargQ de algunas yerbas. 

Recuerdo lo que aprendí el dia anterior en la 
escuela, recuerdo a una persona que vi antes de 
ayer, i también recuerdo la historia que oí contar 
hace mucho tiempo. 

Yo hago cifras i pienso en las operaciones que 
con ellas ejecuto al sumar, restar, multiplicar i 
dividir. Con mi mente pienso en lo que oigo al 



maestro i en lo que leo en mis libros. 

Pienso en lo que he pensado bien i procuro 
entender las preguntas de mis profesores, i [)ue- 
do contestar sin tener el libro presente. Puedo 
también recordar otras buenas lecciones que a- 
prendí en la escuela i de las cuales haré uso en 
el curso de mi vida. 

Por todo lo espuesto conozco i afirmo que ten- 
go una inteüjencia i que pienso con mi mente, 
í)ues de lo contrario no podría aprender ni enten- 
der co.-,:i ;'.!: lina. 

LECCÍO\ II. 



He dicho que cuando en la escuela pienso, a- 
prendo; i lo mismo cuando oigo. P'ijo mi aten- 
ción i rejiito lo que aprendo en la escuela, i en- 
tiendo muclio mejor muchas cosas que veo i que 
oigo. 

He obse'rvado que el maderero derriba los ár- 
boles junto a la raíz, i que el carpintero los em- 
plea en las fábricas de las casas i en las construc- 
ciones de muebles; que el ladrillero prepara su a- 
masijo de que saca ladrillos, i que con ellos se 
hacen las paredes de las casas i de otras muchas 
obras. 

He observado que el labrador surca la tierra, 
que en seguida siembra en elia el trigo i el maíz, 
que cuando el fruto amarillea, se cosecha para 
preparar la harina de que hacemos el pan; que 
de la lana del lomo del carnero tejemos el paño; 
de las pieles de los animales se fabrica el cordo- 
bán; i de los pelos i plumas se hacen los colcho- 
nes de las camas, 

La tierra, pues, recibe el grano para nuestro 
pan, proLice maderas para nuestras habitaciones; 
carbón para nuestros hogares; las aguas produ- 
cen peces para el alimento, arroyos páralos mo!'- 
nos, comunicaciones lejanas para nuestros baje- 
les, i así los hombres ele todas partes en el es- 
tenso mundo pueden comunicarse i cambiarse 
sus ],r;)duc'>.3s ó las riqu^'/is ti;- r,,ias comarcas 
co:i las oaMs. 

1^1 aii'e abunda en pájaros que contribuyen a 
nuestro bienestar, empuja los buques que cruzan 
los mares, sopla con blandas brisas en nuestras 
cas.'is i sustenta nuestra salud i nuestra vida. 

Pido a Dios que me haga bueno i laborioso, i 
que me proporcione trabajo todos los dias. / m- 
biciono comodidad i una buena posición social, 
no solo para mi bien sino también para estar en 
mejores condiciones de hacer bien a mis seme- 
jan ;es; i ct>n este obicto procuro i procuraré lle- 
i^ ' ia -.leí mejor ino-JiO posi- 

Li'LLÍÜxN IIL 

r\lRMAS I OliJETOS. 

La palab/i-a forma es lo mismo que si dijéramos 
hccluiía, se usa para representar la apariencia 



J;JL IJl'STITl/TO J%*^CIOJ%'^I,. 



13 



de una cosa que se describe. Hai formas cuadra- 
das, redondas, ovales, triangulares cónicas i otras 
muchas. 

De las figuras que siguen, la primera es u- 
na circunferencia negra o un círculo l¡lanco; i la 
segunda es una circunferencia blanca o un círculo 
negro. Casi todos los niiños confunden la circunfe- 
rencia con el círculo. La circunferencia es la linea 
curva que limita al círculo; i circulo es la super- 
ficie redonda que queda dentro de la circunferen- 
cia: la circunferencia se puede decir que es la orilla 
del círculo; aunque puede darse una circunferen- 
cia sin circulo, como un aro; pero no puede ha- 
b:r un círculo sin circunferencia. 




La mitad de la circunferencia se llama semicir- 
cunferencia, i la mitad del círculo se llama semicír- 
cul(j, como se vécenlas figuras que siguen: 



el punto con que se marca el medio del círculo 
se llama a7¿¿?'o del círculo. Toda la linea curva 
(¡ue forma el anillo se llama ciramferencia del 
< írculo. La circunferencia de una bala es la li- 
nea curva que la circunda o rodea por mitad. 




La linea que atra\iesa de un lado a otro pa- 
sando precisamen-ie por el centro J<;1 círculo se 
llama diánteiro del círculo. 

Diámetro quiere decir medido por medio o dis- 
ixncia por medio. El diámetro divide el circulo 
i la circunferencia en dos mitades. 



Una línea rect.- 
en la circunferen^ 
en la np-ura sir-u' 





Radio quiere decir rayo. Cuando son muchos 
i en todas direcciones se'llaman rayos como suce- 
de con los rayos del Sol. 



^^n^miiüjiiiij.^^^ 



Un cuerpo que es por todas partes circular se 
llama, bola, globo o esfera. Una bala es un globo 
o esfera. La mitad de una esfera se llama Jioiiis- 
ferio, que quiere decir mitad de la esfera. 



#» 



Cuando la fig-ura tiene forma de huevo se lla- 
ma oval, que quiere decir semejante a un huevo. 
También la forma oual se llama elipse: la palabra 
elíptica quier(> decir de forma oval. Muchas fru- 
tas tienen la figura oval; las ciruelas, el limón i 
otras crecen en forma oval o elíptica. 



Q^ 



Las cosas redondas i que terminan en punta 
como la figura siguiente: 




se llaman conos: i muchas cosas qi 
cen son c'nicas. 

{Zouli: 



14 



BL, IJVSTITUTO JVaCIOJV^I.. 



£1 ejercicio físico en los uiiios. 



No es posible preservar la salud ni promover 
el desarrollo del cuerpo i el de los sentidos i es- 
píritu, sino cultivándolos simultáneamente: ver- 
dad es esta que debieran tener siempre presente 
las madres de familia. Ejercitando solamente las 
fuerzas físicas se llega a tener un cuerpo sano i 
robusto; pero las facultades perceptivas se embo- 
tarán con el desuso, i las intelectuales serán tar- 
días i siempre ineficaces; por la inversa, si edu- 
cando a un niño prestamos toda nuestra atención 
al cultivo de los sentidos, vendremos a formar 
un esperto mecánico o un hábil artífice, pero no 
sin el peligro de que su físico sea débil i su 
mente inhábil para dijerir otras ideas que las per- 
tenecientes al ramo a que le hayan dedicado sus 
padres i profesores. 

Los que están acostumbrados a ver niños bien 
educados, sin jobservar con atención los varios 
medios que para el cultivo de su cuerpo i espíritu 
se han empleado, no comprenden como un niño 
que puede usar libremente de sus miembros ha- 
ya de sufrir tanto en su costitucion misma por la 



falta de cultivo de sus facultades intelectuales; pe- 
ro si examinaran de cerca lo que sucede con los 
niños de la clase menesterosa, por lo común a- 
bandonada i abyecta, se convencerían mui luego 
de la importancia i utilidad de desarrollar a la par 
de las fuerzas físicas, la mente i los sentidos. 

El ejercicio mas saludable para los niños es se- 
guramente la carrera i el juego al aire libre, i de 
este saludable ejercicio que la naturaleza sabia- 
mente ha convertido para ellos en placer, no se 
les debe privar en ningún tiempo no siendo pre- 
cisamente el de mayor rigor de las estaciones. 
En las grandes ciudades es difícil por lo regular 
prroporcionar a los niños habiten i que jue- 
guen en parajes donde respiren aire puro, pero 
no debe perdonarse sacrificio alguno para conse- 
guirlo, mirando este punto como esencialísimo 
para su salud. Los niños que han adqnirido la 
costumbre de salir diariamente de casa, aunque 
solo sea por una hora, padecen indudablemente 
si se les priva de tan útil recreo, i así es que se 
ponen tristes, displicentes, i de mal humor, como 
que el ejercicio al aire libre es esencial, no solo 
á la salud física, sino a la mental, por decirlo así. 




Vista del Cerro del Carmen, paseo en Guatemala. 



Al cultivo de los sentidos i de las facultades in- 
telectuales puede mui bien atenderse durante 
estos paseos, contribuyendo así eficazmente al so- 
laz i diversión, no solo de los niños, sino también 
de sus madres: digo de sus madres porque su- 
pongo que solo una imposibilidad absoluta debe 
privarlas del placer de acompañar a sus niños en 
el paseo i aun en sus alegres juegos. La estra- 
ordinaria influencia de esta circunstancia en el 
carácter moral del niño es incalculable. En el pa- 
seo hai mil ocasiones de ejercitar el sentido de 
la vista en el niño, señalándole objetos distantes 
i preguntándole lo que son; si se equivoca se le 



acerca mas a ellos repitiendo la pregunta hasta 
que logre distinguirlos. Una piedrecilla puede 
suministrar material para una lección: examínese 
su figura, su color, su peso; dése al niño una idea 
de su dureza comparándola con otro objeto blan- 
do, i que pruebe si lo puede romper ó pulverizar 
entre los dedos como la arena: cojer una flor i en- 
señar á un niño el nombre de sus diferentes colo- 
res i de las partes que la componen es una verda- 
dera lección de no poca utilidad. Puede sin difi- 
cultad acostumbrársele desde mui temprano á dis- 
tinguir el diferente olor de las flores ó de cual- 
quier otro objeto grato al olfato. El oido se cul- 



JSl. IJVSTITIITO Jl'^aCIOJWIJL. 



tiva asimismo dirijiendo la atención a sonidos 
distintos i variados. Percíbese por ejemplo el 
ruido de unas ruedas; ¿es un coche, un carro o 
un carruaje mas lijero? El canto de las aves i la 
voz de otros animales suministran también un 
ejercicio mui útil i fácil de practicar. 

Al paso que el niño ejercita de ese modo los 
sentidos, sus facultades intelectuales reciben así 
mismo un impulso notable. Se le acostumbra á 
la observación, sin la cual nada nos dice la pajina 
mas bella del libro de la naturaleza; ejercita su a- 
tenc'ion examinando diversos objetos con bastan- 
te cuidado para poderlos reconocer en lo suce- 
sivo, particularmente si se le exije que hag-a de 
ellos una descripción á su padre al volver a 
casa. Así se le acostumbrará gradualmente a 
percibir los objetos i las partes de que se compo- 
nen : su memoria tampoco carecerá de ejercicio, 
i finalmente irá adquiriendo gusto á los goces 
puros i multiplicados que la naturaleza atesora pa- 
ra sus hijos. 

I'cro lleg-a la estación en que no siempre per- 
mite el tiempo disfrutar de un paseo por el cam- 
po i aveces ni salir de casa: pues no por eso se 
ha de privar a los niños del libre ejercicio de sus 
mii:mbros i pulmones aunque con riesgo de atro- 
nar la cabeza de sus padres. La fuerza del cre- 
cimiento i del desarrollo físico no permite a los 
niños estar en reposo; i es tan injusto e.xij irles la 
quietud i el sosiego, como querer que un ancia- 
no se mantenga en movimiento corriendo i sal- 
tando por todas partes. Esto no es decir que los 
niños hayan de ser siempre alborotados, pero a 
vi-ces no soío debe permitírseles, sino inducirlos a 
que jueguen, corran i salten. Quien haya visto 
los risueños semblantes i oido la alegre algazara 
de unaí porción de niños saltando i riendo en 
una tarde de invierno, alentados por su padre 
ciue se mezcla en sus inocentes juegos, ¿podrá 
condenarlos con estoica dignidad a la gravedad 
i compostura del estrado? Déjense para su uso 
las piezas retiradas de la casa, los pasillos i habi- 
taciones donde no htiya riesgo para que retocen 
i jueguen hasta que entren en calor: enséñeseles 
a dar palmadas guardando tiempo i compás, o 
acom[jpñándo3e con la voz, o a brincar sobre 
cualquier objeto blando colocado en el suelo. 

Estas observaciones parecerán a unos supcr- 
lluas i a otros pueriles, pero no merecen ni uno 
ni otro dictado: son máximas cuya ado¡)cinn. o 
desprecio influyen infaliblemente en la salud, en 
la índole i en el porvenir de la niñez. Habitúese 
á un niño a la quietud i al silencio i será indo- 
lente i estúpido; pro'n'!)isci.; •,:! ejercicio vigoroso 
de sus miembros i i! : su w/.. i mui luego se to- 
carán los funestos resultados de este eiror en su 
debilidad física i mental. Por el contrario; déjese- 
\i obrar como niño, quecorr;', ijrinqn'í, ría grite, 
i su sistema muscular i ncr. :■)';::> :iw>;u;;ir.i robus- 
tez, ruirá la alcíiria en su - nuritu, i so bailaiá así 



mejor preparado para luchar con enerjía varonil 
con los azares de la vida. 



academia.de maestros. 

SECCIÓN NORMAL. 



i '.ta 



SI ína^sífo de escuela, 

(Por Sanios Toruno.) 
I. 

Hablando de la instrucción primaria en Cliilo, dico 
el Sr. Ainunátegui: "Hai un empleado que ocupa una 
posición subalterna en la jerarquía administrativa, que 
desempeña funciones aparentemente humildes, que no re- 
parte carolos lucrativos ni honoríficos, que no tiene el 
prestijio del poder, que no habla en nombre de la fuerza 
como el militar o el ájente de policía, ni en nombro de 
la leí como el raajistrado, ni en nomdre de Dios como el 
sacerdete; pero que sin embargo ejerce aun al presente, 
i sobre todo está llamado a coercer en oí porvenir, una 
influencia inmensa i decisiva sobre los adelantos mate- 
riales i morales del país, sobre el carácter e intelijencia 
de todas las jeneraciones que se levantan, sobre ei bien- 
estar de los individuos i sobre la prosperidad i engran- 
decimiento de la Patria. Ese empleado es el maestro de 
escuela, que está destinado, si sabe i quiere cumplir su 
deber, a formar la felicidad del hombre." 

En efecto, el maestro de escuela desempeña funciones 
aparentemente humildes, pero en realidad es un emplea- 
do mucho mas importante i mas necesario que lo que 
vulgarmente se cree: es, t-l ol)rero del porvenir i su mi- 
sión es nada niíjiios que preparar el bienestar i la felici- 
dad de las jeneraciones venideras. Mui satisfactorio os, 
sin embargo, observar que ya va des.aparecicndo la per- 
niciosa i funesta preocapacion de que la pi'ofesion do 
maestro haga desmerecer socialmente hablando, a todos 
los que la siguer\^. "iJai una función, dice Romualdo 
Guarin, hai una función que llama con prefei'cncia la a- 
tencion de los sabios, de los lejisladorcs, de las familias 
i de los pueblos, i que ya hoi se la considera como hi 
mas inif loriante para fornuu- la í'eütñdad del hombre, el 
vigor de las naciones i la gloria de la humanidad: esta 
es la del maestro de escuela, que consagra a la educación 
de los niños los afectos i sacrificios, el saber, la firmeza 
i la pacieucia que no siempre tienen los padres para for- 
mar de los niños hombres que mas tarde vengan a ser 
honor de la familia i grandeza de la Patria," Por (>so 
un pueblo que siente la necesidad de la educación, (¡uo 
no comprende su excelencia, i no rodea de honor i de 
respeto a los maestros, es ya un pueblo en decadencia, 
en inevitable ruina, puesto qne no conoce el grande ele- 
mento de su vida, ni el valor de la virtud, ni el poder do 
la ciencia i del sacrificio. Asi lo comprenden i asi lo 
manifiestan las naciones mas cultas qui' c.^tíin al ñ-ente 
de la civilización actual. 

En la Gran República o los Estados-^Unido • d.^i Nor- 
te, hablando a este respecto, dice ílancok: "A i i tiU-dor 
del maestro se agrupa todo lo qne constituye lu cilua- 
cion; él ha de .ser quien le dé el movimientoi In vi(ia:" i 
sobre el mismo asunto, dice Horacio Mann: "El porve- 
nir de la Nación está en la gran refomna do las escuelas, 
la cual debe pr ncipiar por los maestros: no hai suma de 
ventajas en todo lo demás que pueda suplir a la menor 
do las doies esenciales en el maestro." 

La máxima prusiana: "Lo que se desee hallar en la 
sociedad se dtNic .'iin^'z;'!' mi)- '.oii^rlo ¡'ü ij i---'; '..."':' 



jEfc ijv.vrrm'f) j%:trioj\\ir.. 



sido coiiii)lctada por el distinguido profesor Phelps con 
la siguiente: "Lo que se quiera que liaya en la escuela, 
se debe poner primero en el maesiro." Ese es el princi- 
pio del proverbio inglés: -'Como es el maestro, asi es 
la escuela." Es el mismo con que dccian los Señores 
Guizot i Cousin, al reorganizar la instrucción pública 
en Francia: "Ninguna do las precedentes disposiciones 
será de efecto alguno, si no se encomienda su cumpli- 
miento á maestros competentes: nada vale ningún sis- 
tema sin buenos maestros." Finalmente, nuestro inolvi- 
dable Luis F. Mantilla dice: "No es el número de es- 
cuelas ni los buenos planes de estudio, cuanto basta pa- 
ra dar i sostener la educación del pueblo, sino las apti- 
tudes, la bondad i la constancia de las personas a quie- 
nes está encomendada esa gran obra." 

Con citas tan autorizadas, queda demostrado liasta 
la evidencia que la educación pública se «..ebe asegurar 
en la escuela, i al mismo tiempo, que en la escuela no 
puede asegurarse sino encomendándola a maestros espe- 
cial i suf cientemente preparados para la obra humana 
de mayor trascendencia, cual es la de formar la socie- 
dad en la jeneneracion que les confia .Por consiguiente, 
es mui grave el compromiso que el maestro contrae 
correlativamente con la familia i con la Patria. Con 
la familia que pide le devuelva con usura el tesoro que 
le ha confiado, i con la Patria, que espera le forme ciu- 
dadanos honrados, instruidos i laboriosos, que puedan 
mas tarde ponerse a la altura de sus grandes destinos. 
No obstante, el maestro que tiene voluntad, cuando no 
es enteramente incapaz, puede realizar estos grandes 
fines, pues se ve rodeado en todas partes de un gran 
prestijio a los ojos de los padres de familia, que le con- 
sideran como el consultor i consejero de su- hijos, i como 
el depositario i administrador mas natural de las luces 
i de toda clase de conocimientos i de instrucción para 
el pueblo. Por esto, cuanto mas estensa sea la instruc- 
ción que adquieran los maestros para difundirla en toda 
la República, tanto mas efectivos serán los buenos_ re- 
sultados; i la incumbencia única de su misión debiera 
ser, solidificar i ensanchar continuamente sus conoci- 
mientos para propasrarlos sin cesar; i sobre esto habla- 
remos en el próximo número. 



ELECCIÓN DE LAS LECTURAS. 

I. 

Nada es mas importante que la elección de las pri 
meras le( turas. Todo el carácter del niño, i por conse 
cuencia del hombre, depende de ellas. 

El libro es un amigo que no habla pero que se ha- 
ce oir; él nos acompaña incesantemente sin ser moles- 
to; no hace preguntas importunas, ni es interesado por- 
que nada pide; el libro es, sin duda, lo mejor o lo peor 
para la vida moral, soguu sea, bueno o malo. 

Por lo tanto, importa mucho que el niño, desde los 
primeros años, tenga a la mano buenos autores. La e- 
leccion de un amigo no es seguramente de mas impor- 
tancia. 

Leer con aprovechamiento es tan importante para la 
hijiene moral como beber i comer con mesura para la 
hijiene física. La intelijencia se pervierte tan pronto 
como se estraga el estómago. En los primeros años el 
gusto no resiste a ningún esceso. 

Si no has leido mas que buenos libros, respondo de 
la salud de tu espíritu; si, por el contrario, has nutri- 
do tu intelijencia con las lecturas de malos libros,, e- 
res hombre perdido. Has tenido una nodriza equivoca- 
da, has bebido mala leche i tu sangre está envenenada. 

El axioma: "Dime con quien andas i te diré quien e- 
res," podrá completarse por este otro: "Dime lo que has 
leido i te diré lo que serás." 



IL 



TTai sobre esta cuestión "lecturas que convienen á la 
infancia i a la juventud," dos sistemas j)uedcu seguirse. 

Uno de estos sislcuuvs no teme nada. Algunos creen 
queso debe dojíir leer !il iiifio todo lo que se le antoje, 
como se le debe ilcjar liaccrlmlo lo (juc quiere para que 
se crie robusto. 

El otro sistema lo teme todo. Lleva al niño por la 
mano, con los ojos bajos i casi vendados hasta el nmi)i-al 
déla virilidad. Bajo el ]irpfosto do que conserve su i- 
iiocciuia, le ciifrriia ¡L:iioraiitc a todos los azares de la 
vida. 

DuliCMios pensar mui sei'iauíente sobre ambos siste- 
mas. P]s necesario que la juventud comprenda que por 
el interés no solo de su salud, sino desús verdadeíos 
placeres, no es bueno precipitar ni exajerar la vida, que 
cada cosa ha de llegar a su tionijm, i que no debe im- 
ponerse a la juventud el réjimen que se impondría a la 
edad viril, porque de este ukhÍo harianios desaparecer 
todosisus encantos. 

Respecto a las lecturas no soi de los que prefieren 
una libertad absoluta; pero tampoco apruebo el siste- 
ma de compresión absoluta, porque todo lo que es estre- 
nio es absurdo, i creo que si tuviéramos que escojer en- 
tre dos males, diriamos que es mucho mejor dejar a los 
niños comer cuanto deseen que hacerlos morir de ham- 
bi'C. 

Educarlos en el sistema de la abstinencia, de la die- 
ta continua, i de la ignorancia de todas las cosas, es 
lanzarlos en los escesos de que hemos querido preser- 
varlos desde el momento en que se vean en completa 
libertad de acción. 

Estos estreñios son felizmente mas fáciles de evitar 
que lo que se imajina. Debemos seguir un término me- 
dio 

Mal que i^ese a los anarquistas de la educación, e.s ne- 
cesario dar al niño en vez de alcohol, leche pura, i cuan- 
do haya dejado su nodriza, alimentos transitorios pro- 
porcionados a la inesperiencia de su estómago. Mal que 
pese a los partidarios de los ayunos rigorosos, es necesa- 
rio dar a los jóvenes de ambos sexos un alimento nutri- 
tivo. 

Hai dos clases de libros de los que ddie precaverse a 
los niños de ainlios sexos. 

Primero: los libros perniciosos que enardecen el ce- 
rebro, como los alimentos picantes enardecen el estóma- 
go- 
Segundo: los libros insulsos, que como los alimentos 
desabridos, llenan el estómago sin alimentarlo. 

Un libro necio no es jamas inocente. La necedad os 
contajiosa. i no debéis preferir seguramente al maestro 
que os enseñe a ser necio. 

En sentido contrario obran los libros perniciosos. 
El niño toma la violencia por la fuerza. Dichos libros 
agradan al principio, mas por sus faltas que por sus cua- 
lidades; i como es infinitamente mas fácil imitar una fal- 
ta que apropiarse una buena cualidad, resulta que el 
niño í-iempre sigue las faltas. 

No necesitamos muchos libros, un buen libro es ina- 
gotable, es siempre nuevo. Que cada siglo aumente el 
corto pero inapreciable tesoro de los buenos libros en 
diez, i será suficiente. 

No necesitamos contar por miles nuestros amigos Ín- 
timos. Cuando en la multitud humana hallamos un nú- 
mero de hombres dignos a quienes podemos considerar 
como hermanos, como amigos íntimos, debemos dar gra- 
cias a Dios i a los hombres. Un buen libro es un ami- 
go intimo i fiel, i cuando tenemos la suerte de hallar es- 
te libro no debemos abandonarlo. 

SCUMIDT. 




Periódico detliesido a la difusión de la Tnstrncciou Piiaiaria i Ser uudaria. 

PüBUCADO II A. 10 I, A PROTECCIÓN DRI, SrÑOR JeXERAL .T. RuriNO BaIÍUIOS, 

Presidente de i,a Rei'ública de Guatemala. 



Fundador i Editor, Santos Toruno. 



Administrador, Edwin Rockstroh. 



l\fJM. 2. 



tíuaU'iiisiIa, :i<> ile Seti<>mS>re «le 1882. 



TOI^.I. 



Iiilliu-iicia de la Iustruc(*iot) priiiiana en las 
(•í)^<fn^nln■cs, en la moral ptíblif a, en la i«- 
dnstria i eu el desarrollo jeueral de la pros- 
peridad de los piieblo.s, por S. V. Amnuá- 



(Contiiiúu. 
II. 



¿La ilustración es un bien? 

;,La ilustración es un mal? 

¿Jja civilización es un beneficio de Dios? 

¿La civilización es un don del demonio? 

Para muchos esta cuestión no estií todavía resuelta, 
o mas liien está resuelta en contra de la civilización. 

La ciencia es la virtud, han dicho algunos, la i<rno- 
rancia es la virtud, han repetido otros. 

Los filósofos del siglo XVIII crcian, según la ngii- 
da espresionde nn escritor francés, que para llegar al 
paraíso era preciso pasar por la academia. 

Los filósofos rancios, como ellos mismos se denomi- 
nan, creen que para llegar al cielo es preciso conservar- 
se o hacerse ignorantes, casi bestias. 

La primera de estas paradojas ha encontrado muchos 
menos defensores que la segunda. La ignorancia ha 
tenido sus apóstoles, sus sacerdotes, sus mártires. 

Hai todavía un gran número de individuos (jue no 
so atreven a decirlo en alta voz ni mui a las claras, 
porque tienen cierto respeto a las ideas dominantes, 
pero que en el fondo de su alma, talvez sin darse a 
si mismo una cuenta bien precisa de su {icnsamiento. 



querrían ardientemente cerrar todas las escuelas, des- 
I truir todos los colíjiios, arruinar todas las universida- 
I des i academias, quemar todos los libros, despedazar 
I todas las imprentas, aniquilar los cuadros de ¡tintura, 
i destrozar las estatuas, hacer olvidar las ciencias i las 
artes. 

Esos individno- ostarinn nnii dispuestos a dirijir al 
^jji mundo civilizado la onérjica apostrofe colocada por 
^^jfcJunn Jacobo Rousseau en boca de Fabricio coi>tra el 
lujo i la civilización romana; estarían mui dispuestos 
a amplificar de todos modos el discurso sobre las deu- 
das i las artes; estarían mui dispuestos a sentir la pér- 
dida de esos techos de paja i de esos hogares rústicos 
donde, según ellos, habitaban en otro tiempo la mode- 
i-acion i la virtud, a echar menos'la simplicidad de las 
selvas primitivas, a lamentar la idea sin vuelta de la 
I edad dorada en que no existían ni la elocuencia ni las 
máquinas, i en que los hombres espresaban sus ideas 
sin adornos i trabajaban, no para enriquecerse i entre- 
garse a la malicia de la opulencia, sino únicamente pa- 
ra adquirir el necesario sustento sin emplear otros 
instrumentos que los esfuerzos de sus brazos. 

Esos individuos no han leído ciertamente las obras 
de Juan Jacobo, ni son impulsados por los mismos 
motivos que el filósofo de Jinebra; pero se prestan de 
buena g-ana a unir el coro de sus voces a las maldicio- 
nes lanzadas por este contra la ilustración del jénero 
humano. "Pueblos, dicen por supuesto en lenguaje me- 
nos elocuente que el de Rousseau, sabed alguna vez 
que la naturaleza ha querido preservaros de la cien- 
cia, como una madre que arranca una arma peligrosa 
I de las manos de su hijo; que todos los secretos que 
í os oculta son otros tatitos males de que os precave; 



i:¡. i.v:-^rs'a-i 'í-o .v,sr^i},',\is.. 



i ,,,.,- ,-1 iral.n.in .|U0 os ciirsla inslruiros i.„ es el i,ic- 
lioi- ,1c sus liriiclicios.- 

Lorantiniaii cun mas o■ll^l,l iiiia estadía al caula O- 
luar, el .leslruelur de la l.il.lidt.ra de A lejandria. (lue a 
.liiaii (Juteinlterg, el im'eiilor de la iiii|)reiita. 

Toda enseñanza les iuediiioda, luda |iiiMieidnd les a- 
susta, toda difusión de las lelras les (lesesiM'ra. 

Piensan (pie el ¡írliol de la ciencia, ahora como en los 
])i-inieros dias del mundo, solo |)i-odiicc frutos venenosos, 
destinades ;! lici'ir de nnu'rle :í las jeneracioncs proscn- 

A loda costa (piiercn consei'var la, inocencia de la 
iKirl.afie, la s(>ncilliv. decostmnln'cs de los salvajes. 
La ciciii-ia es el pecado, la cieni'in es el crimen. 

"Si los liiimlircs son malos por naturaleza, dice Juan 
.lacoho Rousseau, el sostenedor mas elocuente de esta 
opinión estravag-ante, citado en este punto ])or Saint- 
Jlarc Girardin, puede suceder, si se quiere, que las cien- 
cias pi-oduzcan altiun Iñen en sus manos, ]iero es niui 
cierto qne causar.ín males mayores, l-'s necesario dar 
armas a los furiosos." (ínardiaiionos ]incs do cultivar 
el espirita del liond)]-e, ]iues eso seria cultivar la mal- 
dad humana; no haya escncdas, no haya imprenta, no 
haya libros, "porque en primer lufi'ar los sahios no lia- 
r;ín nunca tantos Imenos liliros como serán los malos 
ejoniiilos que darán, i en se^i'undo habrái siempre mas 
malos libros que l)uenos," 

Indudablemente el desarrrollo del pensamiento trae 
consigo el desarrollo de pasiones que pueden estraviar- 
nos, que pueden conducirnos a vicios inmundos, a crí- 
menes atroces. Pero el abuso que puede hacerse de la 
inteligencia, ¿seria un motivo ])ara que procurásemos 
oscurecerla en vez de ilustrarla? 

Indudablemente, mientras menos piense el hombre, 
es mas gobernable en el sentido de ciertas personas, es 
es decir, es mas inerte. Un idiota está mucho monios 
espuesto a pecar que un ser intelijente, porque aquel 
tiene menos movimiento de cuerpo i de alma. Un ca- 
dáver está en la Í!n¡]0sibilidad de infrinjir la ley que 
un vivo puede violar Para asegurar una li'arantia con- 
tra toda falta de iiensamiento o de obra, ¿se querría 
i'educir al hombre al idiotismo, se qnerria reducir al 
hombre a la nada? 

Esta es sin embargo la con.secnencia lójica, rigorosa 
de la opinión estraña qne ataca la ilustración como 
contraria a la felicidad i a la virtud del jénero huma- 
no. 

"En el pensamiento intimo de nuestros adversarios, 
decia Rover Collard el año de 1827 en la discusión de u- 
ua ley presentada a la ciimai'a francesa, (pie ponia trabas 
a libertad de 1a prcn-a. hu'oo imprevisión (Ni dejar al 
hombre lanzar-e iüne (• intelijente cu medio del uinAci- 
so; de ahi han nacido el mal i e! error Una sabiduría 
mas elevada ipiicre reparar ahora la falta de la Pro- 
videncia, restrinjir su übertad imprudente, i hacer a 
la humanidad sabiament- mutilada el servicio de ele- 
varla a la feliz iüoceacia do los lirutos." 

Estas sublimes palabra^ que Kovcr ("ollard dirijia 
a los enemiü'os de la libertad de la ¡¡rensa, son iíiual- 
mente aplicables a los enemigos de la ilustración en 
jeneral, los cuales en último resultado prelemlen tai- 
mendar la obra de Dios, a quien parecen criticar por 
haber formaoo al hombre intclijeníe i sensible. 

¿I que es lo que dan al hombre en con]pensaci(m del 
pensamiento que lo arrebatan? 

"Lu felicidad de la vitla ]iuraniente animal, res|if>n- 
de Saint-Marc Girardin, la felicidad de las ovejas que 
no encontrasen un lobo. En ese caso. Dios ]iodria iia- 
berse detenido eii¿ la'[ creación de los animales, i no tia- 
Ler llegado hasta la creación del hombre. 1 aun ;.por 
qué no detenerse_"mas bien en los vejetales. cuya \ iilu 
menos activa i apasionada que la do los animales seria 



•lile.? ;l'a 
Saiiit-Ma 

w I. ocien 



^e de ella 
pned.- a!i 



i,-os ,pa. p 
■eaa.s al ia¡ 



jcid, 
mpo 1 



que, Je do!' 



cinne,^nii doa dd ci,.|o l'e,|i 
ira a todos ],ai-|ir¡pe. dee.e b¡ 

pobres, a los descendientes de'la la'za ei'n'o,,e'r i t los 
de la raza indiana. Queremos (pie bajo él heriao-o 
cielo i sobre el esph-ndido suelo de nuestra patria.no 
haya un solo individuo que no teiiua los ('éaiieutos 
proci.sos ji.ira e.scai)ar a la miseria, del aliaa. ipa- es la 
ignorancia, i a la miseria del cuerpo, la p:»!u-i'zi. «pie 
le resulta de la inhabilidad para una imlasíri.i cual- 
quiera. 

Eso se conseguirá el dia que una iiist¡aiccion ¡enernl 
i completa esté cimentada en toda la república,' el dia 
en que únicamente por csce]icion se emaK^ntro a uno 
de nuestros compatriotas (pi(_í no posea los conocimiíMi- 
tos rudimentales. 

Las ventajas (pie ])rovienen déla adipiicision de c- 
sos conocimiento.-', base de toda ilustración. íiindaaien- 
to de todo ediücio social bien consliíuiílo. son tan 
claras como las ventajas del aire (pie rcsp¡r,'ioií)s. de 
la luz que nos alumbra, del .<o¡ (pie nos calienta. 

Sin embargo, vamos a ](rocurar deniosti-arlas como 
sino Aieran perce|)tibles a todas las intelijencias. i)ara 
popularizar asi la causa dií la instrucción primaria que 
cuenta entre nosotros mas de un cnemi<ro emaibiorto, 
para tratar de disipar la indiferencia de miiclios que, 
si no tienen la instrucción ¡lor finc-ta. ¡a con.iileran 
inútil, o cuando menos no nnii esem-ial para la \i(ia 

Emplearemos solo pruebas direcias i deducida^ did 
asunto mismo. 

No <]iiereinos liacer frases pomposas ni doclaniacio- 
ncs brillantes, ipie talvez de.-^!!i' o'oMa caand-i (-tan bien 

Xo atriiuiir.'moi la prosperidad de una nación a so- 
lo los adelantos (]ue la iir-ti acción primai-ia haya Inv- 
eho en ella, jiortpie la<caiisa< de ¡os feoi'inicn.)-; sticia- 
les son siempre varias i jamas o'e-an ai-'adas. 

escribir i contar, lia lie -(a- prccisamea!e iie, pirieate 



d, emplea 
de L.,i^ ! 
eslad¡>tic. 

I, ^ír. F 



distinta de la q 
Mr Favet. L 



Cípin 
Pe 

cuost 



(\s d;i .Mr Alia 
emosdielioi 1( 
litado de cau 
.pücarlaspor 

para , pie ios d 

exactitud i i 

lumoracion de 



lefendido 
ilo< esta- 



iplica. 



d (lülciles 



El. IJVSTITUTO JV^lClOJr^I.. 



19 



pilcamos, por que esos métodos son mui usados en este 
jenero de discusiones i nos parece que no poniéndonos 
en ol verdadero punto de vista, o recurriendo a la cxa- 
jcracion, perjudican en vez de favorecer la causa da la 
in.«truccion primaria. 

(Continuará). 



NOCIONES 

I>o Cosiiioa^raría, y J cojijrafisi. 
Físícsi, 

Escritas para i.os niños, 

l'ii,- Sanios Toruñn, Director del Instittdo Nacional de 
Gnatemala. 



(Continúa.) 



LECCIÓN 



Objeciones a i,a redondez de la Tierra. 

Aunque la redondez de la Tierra i su aisla- 
miento en el espacio son hechos demostrados i 
admitidos ya como verdades familiares; sin em- 
bargo, los niños i las personas estrañas a las cien- 
cias físicas i matemáticas, encuentran dificultades 
i hacen algunas objeciones que son mui natura- 
les. 

Primera. — Si la Tierra es redonda i está sin 
apoyo en el espacio, como es que los habitantes 
i los objetos aislados que están en su superficie, 
pueden sostenerse cuando se encuentran en los 
costados o debajo del Globo. Los que se hallan 
en el punto opuesto al que nosotros ocupamos. 
¿Tienen los pies para arriba i la cabeza hacia feba- 
jo? Los niños tienen razón, porque realmente 
los hombres que se hallan en el otro lado i que 
se llaman nuestros antípodas, tienen los pies en 
oposición a los nuestros. Si lo alto es siempre el 
cielo, i lo bajo es siempre la tierra; nuestros antí- 
jjodas tienen como nosotros, los pies en la tierra 
i la cabeza hacia el cielo; están colocados en las 
mismas condiciones que nosotros, i pueden decir 
lo mismo de nosotros; pueden creer también que 
tenemos la cabeza hacia abajo. Rsto proviene 
(le la falsa idea que tienen de la caida de los cuer- 
pos. 

Todos sabemos que un cuerpo pesado, mas 
pesado que el volumen de aire que desaloja, a- 
ijandonado a sí mismo, cae de arriba abajo si- 
guiendo la vertical del lugar, que es la línea recta 



que determina el hilo de una plomada, como se 
ve en la figura siguiente: 




Los cuerpos caen en virtud de la atracción que 
la Tierra ejerce sobre ellos, de la misma manera 
que una bola de imán atrae los cuerpecillos de 
acero que se aproximan a cualquier punto de su 
superficie. Esta atracción se ejerce desde el cen- 
tro de la Tierra sobre todos los cuerpos que se 
hallan en la superficie o en la atmósfera, i la di- 
rección de esta fuerza es siempre la de la vertical 
de cada lugar. 

De lo espuesto resulta: i?, que todos los cuer- 
pos a! caer se dirijen al centro de la Tierra, por- 
que siendo la Tierra esférica, todas las verticales 
concurren en su centro C, como se ve en el gra- 
bado que sigue: 




2?, que en virtud de la atracción terrestre, to- 
dos los cuerpos se encuentran comprimidos con- 
tra la superficie del Globo, por lo cual no pue- 
den desprenderse de ella sin un esfuerzo con- 



80 



m. IJVSTITIJTO JVJlCIOJVmfiW^. 



trario: i 3?, que para una esfera como la Tierra, 
que se encuentra aislada en el espacio inmenso, 
no hai arriba ni abajo, ni costados. Todo es se- 
mejante al rededor del Globo que habitamos, en 
todas direcciones hai cielo, i todos los cuerpos 
que caen se dirijen al centro de la Tierra. 

Por consiguiente, no hai ya dificultad en con- 
cebir, como es que nuestros antípodas puedan 
estar, con respecto a nosotros, con los pies hacia 
arriba i la cabeza hacia abajo. El centro común 
de atracción obra del mismo modo con respecto a 
los unos i a los otros, i retiene los cuerpos en la 
superficie por sus propios pesos. 

La misma presión es la que retiene las aguas 
del mar i la atmósfera, de suerte que el océano, 
los continentes i el aire forman con las capas in- 
teriores de la Tierra, una sola masa redonda en 
todos sentidos, i rodeada por todas partes por el 
cielo. 



de unas 4000 millas, i por consiguiente, una mon- 
taña de 4 millas de altura, es apenas la milésima 
parte de la lonjitud del radio terrestre, i seme- 
jantes asperezas están representadas en el espe- 
sor del papel que cubre un globo grande de los 
qne se usan en las clases. 

De lo espuesto puede deducirse desde luego, 
que la Tierra es relativamente mucho mas lisa 
que una naranja. En efecto, el radio medio de la 
Tierra tiene mas de seis millones de metros, i la 
montaña mas alta del mundo tiene 8840 metros 
de altura; de modo que si la Tierra se redujera al 
tamaño de una naranja, esa montaña seria mas 
pequeña que una de las rugosidades de la naran- 
ja, i en este caso sena imperceptible nuestro Vol- 
can de Agua, a pesar de tener 3.2 5o metros de 
altura. 

( Continuará. ) 







Esferas taiijentes en el pié de la torre. 



Finalmente, no hai ya motivo para preguntar 
como se sostiene la Tierra en el espacio, puesto 
que la noción de la caida de los cuerpos está li- 
gada a la forma de la Tierra i a la acción de su 
masa, i no hai ninguna razón para que se preci- 
pite en una dirección mas bien que en otra. 

Segunda objeción. — Los niños no compren- 
den como puede ser la Tierra semejante a una 
bola o esfera, cuando su superficie es tan irregu- 
lar, i está por todas partes erizada de asperezas 
i desigualdades, como los profundos valles, los 
grandes cerros i las altas montañas. Vamos a 
responder a esta dificultad. 

En primer lugar, cuando el observador se colo- 
ca a igual altura sobre dos globos, grande el uno 
i peqneño el otro, el límite del horizonte visible es- 
tará mas lejos en el globo mayor, como se ve en 
el grabado que precede. 

El ejemplo anterior demuestra que la Tierra es 
mui grande i que su curvatura es mui suave, pues- 
to que desde la orilla del mar i a la distancia de 
4 o 5 millas, podemos ver los buques antes de per- 
derse de vista. Como demostraremos después, la 
distancia de la superficie de la Tierra al centro es 



ELEMENTOS 



Para uso de ¡os alumrios íld Institnfo nack 
de Guatemala. . 



PRIMER CURSO. 

(ContÍDÚa.) 

THZRD l^ESSO:\. 

VO CABUL ARY. 

Have I? tengo yo? 

Have \vo? tenemos nosotros? 

Have you? tenéis vosotros? tiene Ud. ó ti 

Have they? tiewn dios ó ellas? 

Has he? tiene él? 

Has she? tiene ella? 



Uds? 



Mine, my own; <? íiiin. hi Ours, d nueMro, ¡a nuestra, 

riiia, los mina, lati mias. los nuestros, las nuestras. 
His, h¡sown;eZ»«2/o,?as2'í/a Yoiira, eí rfe Ud.,lade Ud., 
los suyos, las suyas, {de él) los de Ud-, las de Ud., d 
vuestro, la Vuestra, los 
vuestros, las vuestras. 



ÜL, MJVSTIT^TO jyr^MVMOJY^MM.. 



21 



Hcrs, licr ov,'n;dsuyo,IasH- Theirs, d suyo, la suya, los 
ya, los suyai, las suyas (de suyos, hs suyas {de ellos ó 
ella) de ellas). 

Father-ín-law, padre político. 



suegro. 
Motlier-iii-law, suegra. 
Biothcr-in law, cuñado, 
Sister-in-law, cuñada. 
Dau'jliter-in-law, nuera. 



The room, el cuarto. 
The table, la mesa. 
The chair, la silla. 
Tlie nioiiey, <Z dinero. 
Yes, Ri'. 
No, not, no. 



CoNVERSATiON C— Has your house many rooms? — 
Has your inother inany chairs in her room? — Have yon 
many flowers in your prarden? — Has your sister many 
roses in her garden? — Has my brother many tulips in his 
garden? — Has ourgrandmotlier a table and six chairs in 
her room?— Has my niece an apple and a flower?— How 
many dogs have ihey in their house? — Have they many 
flowers in their garden? — Have you two dogs and one 
horse? 



One, uiío. 
Two, dos. 
Three, tres. 
Four, cuatro. 
Five, cinco. 
Six, seis. 

Who? quién ó 
What? qné? 
AVhich? qn¿y, 



quienes.^ 
cuál?, cuáles? 



Seven, siete. 
Eight. ocho. 
Nine. riveve. 
Ten, diez. 
Eleven, once. 
Twelve, doce. 

Much, inveho. 
Many, muchos, muchas: 
How many? cuántos? cuán- 
tas? 



VOCABULARY. 



Have ' 
Have 



not? no tenijo yo? 
n'e not? no tew mos nosotros? 



I Have you not? no tenei/i vosotros?, no tieno 
' vds? 

I Have they not? no tienen ellos ó ellas? 
I Has he not? no tine él? 
Has she not? mi licué ello? 



Ud. ó no tienen 



EXERCISK 



What have I? You have a horse and a dog. — Wiíat 
has he? He has a dog and a cat. -What have we? You 
have a brother and a sister. — Who hasmy 1 orse? I havo 
your horsc. — Who has my books? My brother-in-law 
has your books — Which pen has he? He has his own. — 
Which dogs have my brotherií? They have theirs.— Which 
house has your fathor-in-law? He has yours. — Wiiich 
chair ha^' she? She has hers — Has she a table in her room? 
Yes, she has a table and four chairs in her room. 



Hat, hats; smnlrero, sotnltrr.- Sloeking, stockings 



11. 



;,Tienc su yerno de Ud. muchos caballos en su cíisn? 
Si Señor, mi yerno tiene doce caballos en su casa. - Cuán- 
tas sillas tiene mi cuñada en su cuarto? Ella tiene tres 
sillas en su cuarto. — ¿Tiene mi suegro muchas hermanas? 
No, él no tiene muchas hermanas. — ¿Tiene su nuera de 
Ud. muclios hijos? Si Señor, ella tiene seis hijos — /;Tie 
nen ellos muchos perros i gatos en su casa? Sí, ellos tienen 
ocho perros i diez ^atos. — ¿Qué cuarto tiene mi cuñada? 
Ella tiene el de Ud. 

•ni 

CowERSATio.v. A.— Have I the book?— Have I the 
pen? — Have I the books? — Have I the pens?— Have I a 
book?— Have í a pen? — —Have I my Imok?— Have 
I my pens?— Have 1 your book? — Have I yonr 
pen? — Have I your books? — Have I your pens? — 
Have I his book?— Have I his pen? — Have I his books? 
Have I his pen;?? — Have I her pon? — Have I her book? 
—Have I iier pens?— Have I their book?— Have I tlieir 
pen? — Havél their books?— Have I their pens? 

IV. 

Co^'VKS.\TIO^f B.— Has my father his book?— Has my 
niotlier her liook?— Have my paren ts their Iwoks? — Has 
your son his pen?— Have your daujrhters their pens?-Has 
my brother her book? (sa libro de ella)! — Has my sister 
his book? {su libro de e7)?— Have your brothers our house? 
— Has your sister our garden? — Has my únele his horse? 
— Has my aunt her cat?— Have my cousins tiieir dogs? 
— Has your nephew an apple? — Has our niece an 
oranire? — Has slie an aunt? 



ros. 
Shoe, shoes; zapato, zapatos, 
Boot, boots; bota, botas. 
Glove, gloves; guante, guan- 
tes. 
Handkerchicf, handkerchiefs 

pañuelo, pañuelos. 



dia, inedias. 

Pork, forks; tenedor, tene- 
dores. 

Spoon, spoons; cuchara, 
cucharas. 

But, pero, sino. 

Or. o. 



EXERCISE? 



Have I not my handkcrchier? Yes, Sir, you have your 
handkerchicf, but I have not mine.— Have you not your 
hat? No, I have not my hat, I have yours. — Has he not 
his shoes? Yes, he has his shoes.-Has she not her gloves? 
No, sir, she has not her gloves. — Has not my son 
his stockings? Yes, your son has his stockings. — Have 
we not your knife? No, you have not my knife; but I 
have yourá. — Have you not my fork? No, we have no t 
your fork, we have ours. — Have they not many spoons? 
Yes, they have many spoons, 

II. 

No tengo yo un hermano? Sí, Ud. tiene un hermno i 
una hermaua. — No tiene él su caballo? No, él no tiene 
su caballo; pero yo tengo el mío. — No tiene ella una ca- 
sa? Sí, ella tiene una casa i un jardín. — ¿No tenemos 
nosotros nuestros libros? Si, Uds. tienen sus libros i 
nosotros tenemos los nuestros. — ¿No tienen Uds. nues- 
tras sillas? No, nosotros no tenemos las sillas de Uds., 
sino las de ellos. — ¿No tienen ellos sus perros? Sí, ellos 
tienen sus perros, i nosotros tenemos los nuestros. 

III. 

GONVERSATION A. — Have I your hat or mine? — Hav» 
you my hat or yours? — Has he his shoes or bis boots? 
— Has' she her stockings or his? — Has he his stockings 
or hers?— Have we our gloves or theirs? — Have you your 
knivesor ours?— Have they their spoons or yours? — 
Have vou a brother?— Have vou a sister? — Has he an 



22 



EI^ JJVSTlTirTO ,^^f'IOJV.(tJL. 



applc? — Has sho an orante? — llave wc a honsc aml a 
garden? — llave yon a book and a pcn? — What liave I? 
— What have yon? — Wiíat has he? — Wliat has shc? — 
Wliathavowe? — What have thcy? 



IV. 



CoN'VERSATioN 1».— lias iiiy fiítlior lunny horscs? — 
ITasyour mother a sistcr? — llave your parcnts a honse? 
— Have not my sons thcir books? — Have not your 
daujrhters their chairs?— How many do,a;s lias your bro- 
tlier?— Has your sister many pens? — What has iny 
únele?— Wliat has your aunt? — Which book has your 
cousin? — Hasournephew a horsc?— Which table has 
your nicce? — Which books haveyou? — Which ¡icns liave 
Ave? — Has their honse a garden? — fias your gardcn 
manv flowers? 

Y. 

CoxvEUSATiON C. — Has not my Iwollier a horsc? — 
Has theboy a dog? — Has thogirl a cat? — Haveyou not 
an apple?— Who has ten apples? — Who has eight 
oranges? — Has my grandfatiier a sister? — Has my 
grandmother a brothor? — Has your grandson a dog? — 
What has your grand-daughter? — How many roses has 
she? — Has our garden many flowers? — Have yon not 
many roses in your room? — ^Has he not many tulips in 
his garden? — How many tulips have they? 

(Continuará.) 

t.A 1I\FANCI \ DKI^ íWrXDO. 

INTRODUCCIOX A LA HISTORIA UNIVERSAL, 

Escrita pfira Jo-i niño<, por E. ChxhJ. 

i Cwtnim,. ] 

IV. 

FrF.rio. 

Hai muchas curiosas relaciones que tienen por olijeto 
darnos a conocer de qué manera el fuego se obtuvo por 
primera vez: pero hai en ellas mucha parte de adivina- 




niun, i estele enseñcJ que el fuego podia obtenerse fro- 
tando dos pedazos de madera. Al construir sus armas 
de pedernal, vio que saltaban en este algunas chispas, 
pero también vio que el mismo pedernal no se encendía. 
Cuando sintió frió se frotó las manos i se las calentó. 
i Probó lo que pudiera conseguirse de la introducción de 
un jtalillo puntiagudo en otro leño: frotó, i vio primero 
(pie se producía el calor, después que saltaron chispas, i 
I íiiialmente que brotaron llamas. 

[ Los viajeros refieren que los salvajes pueden obtener 

! fuego de esta manera en pocos segundos, i que los liabi- 

'. tantes de las islas del Norte de Europa tienen un ave 

\ tan grasicnta, que atravesindole un pabilo j»or medio 

del cuerpo i encendiéndolo, el ave ardo como una vela. 

El fuego fué tan íitil en aquellos días como es ahora 

j para los viajeros que encuentran protección en él du- 

; rant« las noches contra los ataques de las fieras, i es de 

creerse que los hombres se esmerarían en conservarlo 

i amontonando sobre él la leña q-.ic abundantemente tenían 

a las manos. 

Cocina i alfarería. 

Al principio los hombres comieron cruda la carne, 
i como hacen aun algunas tribus salvaics, jiero después 
I aprenderían a cocinarla poniéndola simplemente al fue- 
j go directo. Después abrieron un ho3-o en el suelo que 
i revestii-ian interiormente con la dura piel del animal 
I muerto: lo llenarían de agua, pondrían dentro la carne, 
i calentarían aquella echándole piedras encendidas hasta 
que ésta quedase cocida. Entonces se inventaría algu- 
na manera mejor de confeccionar el alimento poniéndolo 





Cwiuu pi-iiiiiíiva. 

cíon, í no nos llevan mas cerca de la verdad. El hombre 
ha hecho siempre uso de su inteligencia o sentido co 



\£3StíSSf 



Vasijas de la edad de piedi*a. 

en vasijas colocadas sobre el fuego, preparando éstas de 
modo que no corriesen riesgo de ser quemadas. Asi lle- 
garon los homltres a saber que la arcilla se endurece coa 
el fuego, í harían de ella toscas ollas que secarían al ca- 
lor de éste o del sol. Tales fueron los principios del 
hermoso arte de la alfarería. 

VI. 

IIabitaoione.s. 

Ademas do vivir en cuevas, se cavaron lioyo-: on (.1 
suelo forman lo paredes con la tierra que de ellos se es" 
traía, í cubriéndolas con ramas: i donde abiindaljan gran" 
lies piedi-as se colocaron éstas con a'.guu cuidado, i se 
construyó con ellas una fuerte í ruda c^ljana. 

Se han encontrado en algunos lagos, especialmente 
en los de Sniza, restos de casas construidas sobre monto- 
nos de piedras colocadas en el lecho del lago, cuyas pie- 
dras aparentan haber sido cortadas con hachiielas de 
pedernal: esto prueba que la gente vivía de este curioso 
modo desde tempranos tiempos, i no es estraño que asi 
lo hiciese para evitar las persecuciones de sus enemigos 
i de las liestias salvajes. 

Estos liabitantosde los lagos que aun tienen imitado- 



El. IJWSTITUTO JY,lVS:OJ\\flfj. 



res en la India Oriental i en las costas del Norte de A- 
mí-ríca meridional i otros lugares, hacian buen uso de 
sus liachuelas, pues no solo cortaban árboles con ellas, 
sino (¡ue mataban animales, algunos tan fieros como (¡1 
oso, el lobo i el jabalí. Aprendieron a pescar con re- 
dos lie lino que dejaban flotar con boyos de cortezas de 
áriiolos. i la sumerjian con pesos de piedra. 







Habitaciones primitivas. 

Ademas dolo que sabemos sobre las i)iiinoras li 
taciones de los hombres, so lian encontrado en la^ 
tas de Dinamarca, Escocia i otros puntos, cnorii!(>s ii 
\i\\\o^ de los llamados muladares de cocina. Estos > 
realmente los lugares en donde coinia la gente <iui 
via allí i están adornados con multitud do conclia 
ostras, alrnojas, caracoles etc , de que aquella se aliii 
taba; en ellos también se han encontrado huesos de i 
vo i de otros animales, así como cuchillos de pedían 
otros objetos. 

Dije ai principio, que las tres primeras cosas i|n 
hombre necesitó fueron alimento, fuego i alirigo. i n 
ya he dicho de qué modo fueron procuradas por i'-l. f: 
cil ocurra la idea de cómo se hablarían unos a oti' 



ab¡- 




df-lc c a (-1 i 11. iiM ate 

«US idei- 1 (lue auun li i i 

]>oco a poc ), ( om i i )' ii i ■ i 

aliinuí n) ion di 1 1 bij > mi n i t > > M' 

da/os de piedi i con tO'-cos di-u"ii)-. del m immoiu'i di ' o 
10 I de ot 0-- aninn' = i^-.culpi lo-^ct ello- L-^to pi i mti 



Tosbosquejosprueban también <|ueel hombrees 
a los lirutos, asi en este cono'en otros conocí: 
pues ningún irracional ha sabido bástala fecha 
un cuadro, escribir un alfabeto o hacer fuego, 
delante diremos algo acerca de la palabra i de 
tura. 



upcrior 
lientos; 
dibujar 
Mas il- 
la escri- 

ibnoí 
oup 

OíXUít 




Iiisíi-iimeiiío*rSi armas <le hueso i cneruo. 

Del uso déla piedra pasaron los hombres al uso de los 
hi!os.)s do los anímales, muchos de los cuales, por su 
Innaa li's ])arjcían apropiados para armas defensivas i 
Dliiisivas: oucuéntranse mezclados en los restos mas an- 
tiuuos un número infinito de puntas de flechas i lanzas/ 
de puñales, de peines i otros objetos hechos de cuernos 
de ciervo i de huesos de mammouthi otros- grandes ani- 
males. Este deliió ser el paso^tterinedio entre la Edad 
de Piedra i la de Bronce, pues para defenderse i destruir 
Irts'bestias feroces necesitaban primero tener las armas 
de piedra que les brindaba la naturaleza, i no es posible 
que poseyendo las de bronce hubieran hecho uso de las 
de hueso. 



24 



HL. IJVSTITVTO JV^CIOJV^I^. 



VII. 

Uso OE LOS METALES. 

Con el transcurso del tiempo, algún hombre mas en- 
tendido que sus contemporáneos, descubrió los metales 
que la tierra contenia, i esto señala un adelanto que 
nunca podremos agradecer demasiado. Cuando medi- 
tamos acíirca de los diferentes usos a que se aplican a- 
quellos cuerpos, que sin ellos no hubiéramos podido 
construir buques bastante grandes i fuertes para atra- 
vesar el océano, ni máquinas de vapor que nos llevasen 
velozmente, comprendemos la iíiraensidad de su valor. 
Ciertamente, sin este gran descubrimiento el hombre 
hubiera permanecido en un estado salvaje, o a lo me- 
nos, bárbaro. 

Durante todo su progreso, vemos que nunca acudió 
e)i vano a los depósitos de tierra. Allí tenia ésta ate- 
sorados para él los metales que necesitó, cuando la pie- 
dra no fué suficiente para llevar a cabo sus trabajos, i 
en sus vastos criaderos el carbón que vino a suplir con 
ventajas la escasez de la leña. 

El oro fué probablemente el primer metal usado por 
el hombre. Su brillantez debió atraer las miradas de 
éste, que pudo hallarlo sin esfuerzo, pues al contrario de 
los otros metales, suele encontrarse en las arenas de los 
rios i en varias rocas que j-acen en la superficie de la 
tierra. 

Para darle la dureza que requiere el uso general 
que de él se hace, necesita ser ligado con otros metales 
i en estado de pm-eza, se convierte fácilmente en o- 
bras de adornos. Los pueblos salvajes i los civlizados 
son igualmente inclinados a adornarse. Se han encon- 
trado collares de conchas i ámbar hechos en la Edad de 
Piedra, i aun hoi, los salvajes se cuidan mas del adorno 
que del vestido. Un modo mui común de aumentar su 
intelijcncia es, según ellos, señalar su rostro, cuerpo i 
miembros con lineas curvas hedías con un instrumento 
punzante i a los cuales se da color. Si esto manifiesta 
que la gente de todos tiempos i lugares ha gustado de 
parecer bien, aunque haya sido a costa de algún sacrifi- 
cio, también pruaba que el amor a lo bello, o a loque 
se juzga tal, es inherente a la naturaleza humana: i ésta 
es otra cualidad de que carece el bruto. Ninguna ma- 
nada de vacas deja de pacer por contemplar una puesta 
de sol, ni a ningún caballo o mono se le enciende de pla- 
cer la cara a la vista de un arco-iris. 

(CONTIXUAIÍÁ.) 



PARA L0SN1X0<>Í AMEPJCANüS, 

POR lAHS F. MANTILLA. 

Profesor de la Lengua i Literatnra Espcnmld < i, hi V- 
niversictad de Nueva York. 

(Continúa.) 

LFXCION I\'. 

PROXOMl!Ri:S. 

El niño fué a coyer /<? n/u-jd i /.; a/ity'ii le picó 
la mano. 

La madre llamó a¿ hijo i d hijo respondió. 

Aunque no supiéramos Gramática, se nosocuf; 
riria decir mejor en esos casos: 



El niño fué a coger la abeja, i día le picó la 
mano. 

La madre llamó al hijo, i él re.spondió. 

De modo que día i H sirven para evitar la 
repetición de un sustantivo usado anteriormen- 
te. 

Aquí se presenta al maestro ocasión oportuna 
de ayudar al autor, evitándole acumular mucha 
doctrina en una lección. 

Cuando hablo de mí mismo no necesito decir 
mi nombre, basta que diga j¿>, para que se sepa 
que hablo de mí mismo. Un niño que se llama 
Juan, no dirá cuando habla de sí: Juan va a salir, 
sino ''yo voy a salir." Si habla con un compañe- 
ro le basta decir "vas tú a salir?" para que éste 
comprenda que es a él a quien se dirije la pre- 
gunta, aunque no haya oido pronunciar su nom- 
bre. Si no tiene confianza con él le dirá: \'a a 
salir usted.^ 

Hablando de otro cualquiera dirá "¿/ va a sa- 
lir;" pero en este caso es necesario que antes se 
sepa a quién se refiere esa palabra él. 

Así pues yo, tú. él, día, usted, y sus plurales 
vosotros, vosotj'os. dios, ellas, ustedes son palabras 
que se ponen en lugar de sustantivos para evi- 
tar repetición. Dichas palabras se llaman en Gra- 
mática Pro-iiombi'cs. 

El hermano i el primo son buenos; pero el 
primo es mas aplicado que el hermano. 

La madre i la tia salieron; la madre temprano, 
i la tia tarde. 

El hombre i los animales son criaturas de Dios; 
los animales son irracionales i los hombres racio- 
nales. 

Evitando la repetición diríamos mejor de estos 
modos; 

El hermano i el primo son buenos; pero éste 
es mas aplicado que aquel. 

La madre i la tia salieron, aquella temprano 
i ésta tarde. 

Los hombres i los animales son criaturas de 
Dios; estos irracionales '\ae]udbs racionales. 

De modo que este, aquel, esta, aquella i sus res- 
pectivas plurales estos, aquellos, estas, aquellas^ son 
pronombres porque se ponen en lugar de nom- 
bres para evitar su repetición. 

Coloqúense los i>ronombres en los sii^nicntts c- 
jemplos. 

El tÍL^n- (k\ ora los corderos, i los corderos le 
temen. 

Aprendt; la lección; pues la lección es fácil. 

Tráeme la pluma i el tintero; pero primero la 
pluma que el tintero. 

Sal'jo cuando —sales. Almorzaré cuando — ven- 



Diir 



Sale cuando — quie 



1"^1 sol i la luna son astros; pero la luna es mas 
pequeña que el sol. El buey i el caballo son a- 
nimales útiles para viajar i para trabajar en el 
campo. 



«;i> IJVÁ'TITf/TO JVJiCIOJ\*JiL.. 



85 



LECCIÓN V. 

ADJETIVOS. 

Iodos los sustantivos tienen propiedades o cua- 
lidades buenas o malas; v. g. una mesa puede ser 
grande o pequeña, alta o baja &, un libro eniírtcnc- 
(ior o fastidioso, pesado o ligero &, una flor verde o 
dniarilla, fresca o marchita. Todas estas palabras 
que espresan cualidades se llaman adjetivos. 

OTROS EJEMPLOS. 

La tierra es redonda, grande, fértil, sólida, &. 
El cielo puede estar mMado, sereiw, oscuro, &. 
El perro puede seryfr/, intelijente, ladrador, valien- 
te, &. 

El gato, cruel, cariñoso, hambriento, feo, bonito, &. 
La pluma, sucia, rota, mala, limpia, &. 
El lápiz, largo, corio, blando, duro, & 
Búsquense adjetivos para los siguientes nombres: 
Niño — Dia — Comida — Casa — Cuarto. 
Espejo — Cuadro — Papel — Camino — Criado. 
Agua — Miel — Leche — Árbol-— Fruta. 
Si ponemos en plural hombre en la frase hombre 
bueno tenemos que decir hombres buenos,áe. modo 
qi e a' variar hombre, tenemos que variar el adjeti- 
vo bueno, i lo mismo sucede siempre según se ad- 
vierte en estos ejemplos. 

Mujer virtuosa — Mujeres virtuosas. 
Niño aplicado — Niños aplicados. 
Espejo grande — Elspejos grandes. 
\l\ adjetivo, pues, tiene terminaciones para el 
masculino, el femenino, el singular i el plural de 
los sustantivos que acompaña, lo cual se dice asi 
en gramática: 

"El adjetivo concuerda con el sustantivo en gé- 
nero i número. 

Hay, empero, adjetivos que no varian en el 
femenino como cruel, grande, amable, dilijente, 
(('., i otros acabados en e. 

Hombre clemente, mujer clemente, 
Gato cruel, gata cruel. 
Escritor elocuente, escritora qlocuente, 
Amigo liberal, amiga liberal. 
Cuando decimos jarro í/i^/'/íí/rt', estas dos últi- 
mas palabras forman juntas un adjetivo, pues- 
to que expresan una cualidad del sustantivo jar- 
ro. Lo mismo diremos de reloj de oro, xasija de 
barro, chapa de cobre, buque de vela, máquina de 
vapor. 

El hombre que lee mucho, el niño que 710 jue- 
ga, el agua q?ie está turbia, i otras frases semejan- 
tes a las subrayadas forman im adjetivo pues in- 
dican cualidades de los nombres que las prece- 
ilen. A ve :ts podemos sustituir esas frases con 
una sola palabra. Ejemplos: 

El hombre que no es pnidciüc. El hombre 
imprudente. 

El cuadro que rompí — El cuadro roto por mí. 

La fruta qiie se cayó — La fruta caida. 

La estrella que brilla-- La brillante estrella. 



El sol que abrasa — El sol abrasador. 

El trueno que retumba — El trueno retumbante. 

Marqúense los adjetivos en la siguiente fábu- 



A la orilla de un pozo 
Sobre la fresca yerba 
Un incauto mancebo 
Dormia a pierna suelta. 
Gritóle la fortuna: 
¡Insensato, despierta! 
¿No ves que ahogarte puedes 
A poco que te muevas? 
Por tí i otros canallas 
A veces me motejan 
Los unos de inconstante 
I los otros de adversa. 
Reveses de fortuna 
Llamáis a las miserias; 
¿Por qué si son reveses 
De la conducta necia? 



(Continuará.) 



I.IBRO DJb: L.£€TVRA. 

De Gun.i.EnMO D. Swan, 

Modificado ¡Mr el Diredor dd Instituto Nacional de 

Guatemala, para uso de las esottelas 

de la, Reptihlíca. 

f Continúa.; 

LECCIÓN IV. 

Forma di; los oiíjkios. 

Se dice que un objeto es un cilindro, cuando 
tiene la figura del siguiente grabado: 



Cilindro. 

El cilindro puede ser sólido o hueco. Una 
barreta de albañil es un cilindro sólido; un cañón 
de fusil es un cilindro hueco. Los barriles son 
de forma cilindrica. 

Se llama ángulo la abertura que forman dos 
líneas que se tocan en un punto, como en la figu- 
ra que sigue: 




..El punto donde se tocan las dos líneas 
ma vértice del ángulo. 



se lia- 



J5J> IjySTlTVTO JV^CIOJy^í.. 



Cuando una línea recta cae sobre otra sin in- 
clinarse mas a un lado que a otro, forma dos án- 
o-iilos iguales que se llaman recios, como se ve a 
continuación: 



Ángulos recto?. 

Cuando el ángulo es mayor que un recto, se 
W^msilobtiíso; i cuando es menor, se llama ángu- 
lo agudo: tales son los siguientes: 



ángulos son agudos, como en las figuras qi 
guen: 




Acutáiiírulo. 



Rcctí'uiirulo, 



i Cuando una punta está formada de ^,., .. , \.:\ .;i- 
I guiares, se llama pirámide. Si las caras son tres, 
i la pirámide es triangular; si son cuatro, la pirámi- 
I de es cuadrangular; si tiene cinco, se llama pen- 
tagonal; si seis, exagonal; etc. Las figuras que 
siguen son piránnides. 



Auu-Liln 



Aii'nilo recto. 



Aiii^iilo ol 



Se llama triángulo una figura de tres án-iilos, 
como la que sigue: 



h 



\ 



\ 



Triáii-ulo. 

Tri quiere decir tres; i ángulo, esquina: i así 
toda cosa de tres esquinas se dice que es tnan- 
gular. 

El triángulo se l'aituí t ',■/-''''■ '(', cuando tieiie 
.sus tres lacios iguali -i: c -^ , > '..í/í ^ cuando solo tie- 
ne dos lados iguales; i , \(a/si:j si sus tres lados 
son desiguales, como se ve en las siguientes fi- 
«Turas. 



\ 



L 



\ i 



Equilátero. 



Isósceles. 



Escaleno. 



El triángulo es rcctángído, cuando tiene un án- 
gulo recto; es ohíusángido, cuando tien.e un ángu- 
lo obtuso; i se llama acutángulo cua:pdo sus tres 



Pií 



<lr^s. 



Los cjipcios construyeron inmensas pirámides 
de piedra, qne se endSuentran en las orillas del rio 

Nilo, a tn s Ic'.'-was del Cairo, caoital d.;-, Füpto. 



S.E€'3'!I' iS A.S í .\.^TKIJ€TÍ V \^, 



Er, !n,!.T WTH. 



El elefai 
leu liM^ -' 
AtVic:: 
ol ún' 



poro 
todas 
peque 

yiarec 
to. 



I mas grande que aquel. Es 

¡loa ios cataclismos del glo- 

<>;) i!i'-;iii:irecer los animales jiu-an toscos 
í;»s ('ixicas déla creación, convertidos lioi 

■ 11 i:iMe píiiiitidernio tiene jeneralmen te de nne- 
(íie/, iiii's ili> altura, algunas veces doce i liasía 
•(■; es iM)r !<) regular de color ceniciento oscuro, 
cu la India se Íian encoíitrado algunos blancos: 
sus formas son r.iui toscas, sus ojos sumamente 
ños, í-üs iirej.'.s iiiiii largas i colgantes, i todo ('d 
Informe i nada bella por cier- 
vo! amen se necesitan fu<M"- 
■ i no otra co^a son las 
1 -lie ver en el grabado. 



Kf. t.VS'MITVTO J\\SÍIiKV.9f. 




El Elffante. 

Lf) iims íidmiral.lc de este ciiarln'ipcdo, justamente con- 
siderado poi- los naturalistas como una de las maravi- 
llas de la naturaleza, es la trompa, que mido cerca de 
oclio pies de largo i que tan variadas funciones llena; 
es el ('ir'rano de la respiración; con ella cqje los ali- 
mentos i aspira como lo haria con una boniiía el agua 
necesaria para apagar la sed; con ella dice Brodorip, 
puede arrancar un árbol, levantar una pieza de artille- 
ría, cojer un confite, matar a nn hombre i cazar una 
mosca. Kste enorme animal vive mas de cien años en 
el servicio doméstico, i en el estado salvaje se dice que 
vive hasta tres siglos. 

El elefante camina de 15 a 20 leguas diarias, i 
en caso necesario \v.\<{;\ 'M) o 40; carga de tres a 
cuatro mil lil>ras, i con la trompa levanta pesos de 
dos quintales. 

Se alimenta de ramas de árljoles tiernos, granos i 
frutas, i es muy perjudicial en las sementeras, no solo 
por la gran cantidad de granos que se come i los ár- 
boles que destroza, sino también porque tiono la ma- 
la propiedad de cscarliar la tierra con las pat^s. 

Cu elefante domesticado c msume diariamente cien 
liliras de arroz i alguiu\s yerbas frescas: liebe cerca de 
cuarenta galones do agua, i J^e bañarse dos veces al 
(lia, su trabajo equivale al de seis caballos, i como es 
el mas obeiliente i dócil de los animales, aprendo pron- 
to a conocer las diferentes entonaciones de mando, có- 
l(>i-a. cariño, &. de la voz humana. 

Para dar una idea de los servicios que pres- 
tan los elefantes, basta decir que todos l;^ toneles, 
sacos i fardos que se trasportan de un ^^ ^ ^ ftig otra 
de la India, son acarreados por estos animalcSr^p» pue- 
den llevar carga sobre su cuerpo, cuello, i aun eu la 
boca, presentándoles la punta de nn cordel que cqjen 
con bs dientes: que combinando la intclijencia con 
la fuerza no rompen ni estropean nada de lo qne les 
confian: que trasladan los fardos desde la oiilla del 
agua hasta el barco sin que se mojen, soltándolos con 
mucho tiento i acoinodánd(jlos donde se quiere; i que 
cuando los han colocado en el lugar que les señalan, 
tantean con la trompa si están bien asegurados, i si 
es un tonel qne .«eruoihi, van por si mismos a buscar 
|iiedras para asegiirarjos. En muchas partes lie la India 
hacen las veces de verdugo i se les ve ejecutar la sentencia 
según se les ordena: un^s veces traspasando alosci-iuii- 
nales con los colmillos', otras fracturándoles los miem- 
bros con la tronqja, o aplastándolos Itajo su inmensa 
mole. 

De los colmillos se saca el marfd que es un importante 
artículo «le comercio, pues con (•! se hacen multitud de 
objetos de reconocida utilidad. 

El elefante aun en el estado salvaje tiene costum- 



br(V s(ic¡;ilcs: i;ir;i \K'v. se le m; errante i .sonreirio, 
pues vive i anda siempre en compañía de otros. El 
de mas edad capitanea la manada, i el que se le si- 
gue en edad marcha detras de todos para hacerlos 
andar: los j(')venos i los dél)ilcs van en mcilio, i las 
madres conducen a sus hijuelos llevándolos abrazados 
en la trompa. Esto es cuando van a pacer a tierras 
cultivadas, pnes cuando vagan con seguridad por los 
desiertos, andan i caminan con menos precauciones, aun- 
que siempre juntas para poder socorrerse. Sin embar- 
go, hai algunos que se estravian, i esta oportunidad 
aprovechan los cazadores para acometerlos, pues seria 
necesario un pequeño ejército para acometer a toda la 
manada. Esto instinto de sociedad cesa cuando entran 
en calor las hembras, pues entonces se separan por 
parejas i se van al interior de los bosques. La hembra 
tarda pieriuda dos años, i tiene un solo hijo en cada 
ptuin. i;i ('!i|;mtc liabita por lo regular en la vecin- 
dad de l.i-; LMiiiidi's ríos, a lin de tener siempre agua 

VA nioili) (le ciizai' los elefantes varia según los dis- 
tintos i)aisi's. Kii África los matan a balazos, en Su- 
matra con cañi de azúcar envenenada, los reyes de 
Siam mandan eonstiiiir paredes i terraplenes para co- 
jerlos vivos, atrayéndolos alli por medio de una hem- 
bra domesticada; i los pobres negros se contentan con 
abrir profundos oyos en los parajes por donde pasan, 
para que en cayendo no puedan salir. 

A pesar de su aspecto tan poco agradable a la vis- 
ta, poseen los elefantes cualidades verdaderamente ad- 
mirables. Son de buena índole, mui intelijentes, i lle- 
ga§( a aficionarse a su amo casi tanto como el perro; 
pero lo que mas llama la atención es su invencible 
perseveraiicia i su estraordinaria sagacidad. ^luchos 
natui'alist:is cii'tii ipie o| eli-Fante es el mas intelijcnte 
de Ids animales, después del hombre. 

Cuéntase de i;,i el-lanie, que habiéndose aficionado 
estraordiaaria ii(e a nn niño, no se hallaba conten- 
to sino cuamlo U> \-eia a salado, i qiie la nodriza se 
lo llevaba sieuipr(i en la cuna, i lo colocaba cerca del 
animal, el que se acostumbró de tal manera a esto, que 
rehusaba comer sino veía a su lado la cuna. Cuando 
el niño dormía, el bruto le espantaba las moscas con 
la trompa, i cuando despertaba, movía la cuna háeia 
adelante i la mecía para hacerlo dormir de nuevo. 

También es verdaderamente adrairalile la influencia 
que la música i el canto ejercen sobre estos animales, 
como 80 ha visto re{»etidas veces, particularmente en 
el concierto que se dio a los elefantes en el jardín 
botánico de París. 

Empezó este concierto por un terceto de dos noli- 
nos i bajo en ai mai/or, i apenas percibieron h»- pri- 
meros sonidos los dos elefantes macho i íiembra, 
cuando dejaron de comer, i dieron muestras do la ma- 
yor sorpresa i aun de alguna inquietud; la cual se con- 
virtió en entusiasmo con un pasaje en si menor, música 
de nn carácter agreste, i que ejecutada con mucha fuer- 
za les comunico toda la a.jitacion de su ritmo, como 
lo manifestaron en sus movimientos ya impetuosos ya 
contenidos, i en sus gritos i bufidos de alegría; pero 
calmó esta pasión o por mejor decir mudó de objeto 
con una sencilla canción que se hacia aun mas patéti- 
ca por el acento melancólico del bajo. Esta música 
los tuvo como encantados, andaban algunos pasos, se 
paraban a escuchar, venían a situarse debajo de la or- 
questa, ajitaban blandamente sus trompas, i parecía 
que absorbían sus sonidos amorosos: siendo de notar 
que la hembra acariciaba almadio de mil modos dife- 
rentes. Esta escena rauda tomó derrepente un carác- 
ter de arrebato i desorden con los acentos alegres i vivos 
del 9(1 irá, ejecutado por toda la orquesta, cuyo efec- 
to se aumentaba singularmente con el sonido penetrante 



tH 



del pito. Entóneos daban gritos de regocijo, iban i 
vcniau frocúcnteincnte, i parecia que el ritmo do esta 
caución los ajitaba sin cesar, i los obligaba a caminar 
a paso redoblado como ella. La hembra redoblaba sus 
caricias, hasta que la dulce armonía do dos voces hu- 
manas bajó de la orquesta como do una nube para a- 
placar su delirio. En medio de sus arrebatos mas vi- 
vos comenzó a suspender sus movimientos i a mode- 
rarse hasta quedar inmóvil i bajar su trompa al suelo, 
siendo la causa de esta serenidad un ádajio do la ó- 
ptjra de Dardano que empieza mane-t plaintii^ cantado 
o dos voces con todo su acompañamiento en si hpmd. 
Con motivo d'> esta obsertacion sé dan varias pruebas 
del influjo que tiene la música sobro ciertos animales, i 
entre ellas so refiere lá ünécdota siguiente: "Al prin- 
cipio de la revolución francesa un perro iba todos 
ios dias á la parada, se metia entre los músicos, 
marchaba i se ' pairaba con ellos: después de la pa- 
rada- desaparecia hasta el dia siguiente que volvia á 
la misma hora á su puesto acostumbrado. La asis- 
tencia constante do este porro, i el placer singular 
' qtte le causaba la música, hicieron que lo advirtiesen 
los músicos que no sabiendo su non)bre le pusieron 
el de Parada. Todos lo acariciaban i procuraban lie- 
Tílrselo, pero el perro constante en su afición i en su in- 
dependencia se escapaba sin que nadie pudiese detenerlo- 
i por lo regular se le volvia a ver entre los músicos de la 
orquesta de algún teatro, de donde no salia hasta que so 
acababa el espectáculo." 



^ IJTJSITMTf/ TO JV^C lOj y^I^. 



tiene la cabeza desprovista de plumas. No hace 
nido, i deposita sus huevos en las rocas. 

Es increíble la altura a que se eleva el cóndor 
en su vuelo; según los naturalistas, reside habi- 
tualmente a diez o quince mil pies sobre el nivel 
del mar. 

Se refieren de esta notable ave muchas histo- 
rias cuya veracidad se ha puesto en duda; lo úni- 
co que hai de cierto es que, como los buitres, se 
alimenta de cadáveres, prefiriendo los pequeños 
cuadrúpedos, sobre los cuales se arroja impe- 
tuosamente, devorándolos con prontitud. 

El célebre viajero i naturalista ft-ances La Con- 
damine refiere que los ínJios se valen de una 
curiosa estratajem a para cazar el conlor: forman 
con arcilla mui viscosa la figura dj un niño, i la 
colocan en un lugar a propósito; el ave se arroja 
sobre ella, pero sus garras quedan de tal manera 
pegadas que no puede librarse de los cazadores, 
los cuales se apresuran a matarla. Esto es lo 
que probablemente ha dado oríjen a que se crea 
(pie el cóndor ataca a los niños i se ha llevado a 
mas de uno en sus garras, hecho que aun no ha 
sido comprobado. 

Los poetas sud-americanos consideran en sus 
versos al cóndor como una ave nacional. 




o.«i AiKleis. 



El cóndor habita las mas altas montañas de la 
cordillera de los Andes en la América del Sur. 
Mide cuatro pies de largo i de diez a quince de 
espansion en las alas; es de color negro gris i 



LECCIONES 

De Física experiincnlal precedidas de algiiiws no- 
ciones de Mecánica, para uso de los niños, por 
el Br. Darío donzalez. Profesor de Mecá- 
nica y Física en el Instituto Nacio- 
nal de (ínatetmJa. 



Introci"u.ooion. 

La Física, la Química, la Mecánica, y en gene- 
ral las ciencias naturales y físico-matemáticas, son 
al presente los estudios mas importantes para los 
progresos de la humanidad. Así lo prueban los 
grandes adelantos que se hacen en toda cla- 
se de industrias; los maravillosos descubrimientos 
que cada dia se alcanzan para hacernos la vida 
mas cómoda y feliz; el nuevo jiro que han tomado 
la Filosofía, la Antropología y las ciencias sociales 
y políticas que, dejándose de vanas teorías y abs- 
tracciones estériles, se apoyan en la observación, 
la experiencia y el estudio atento de la naturaleza 
humana; así lo prueban, en fin, el bienestar que 
hoy se nota en todos los pueblos donde ha pene- 
trado la civilización. No hay que dudarlo; la 
ciencia positiva es la Señora, la Reina del mun- 
do. Las ciencias puramente especulativas poco 
ó nada han contribuido a la prosperidad de las 
naciones, 

¿Qué cosa mas útil, mas sublime y mas be- 
lla que el estudio de la naturaleza? ¿Queréis ren- 
dir im homenage digno al Criador del Univer- 
so? Estudiad la naturaleza en sus múltiples ma- 
nifestaciones, considerad la infinidad del espacio. 



*,'/. IJl'STITVTO jyjlCIOJVJlI^. 



29 



la infinidad de los mundos y de todas las existen- 
cias probables, las leyes que los rijen y el orden y 
admirable armonía que alcanzamos a vislumbrar 
en este gran todo que llamamos Universo. ¿Que- 
réis cumplir con vuestro destino? Estudiad la 
naturaleza, perfeccionad los inventos ya adquiri- 
dos é inventad nuevas cosas que se traduzcan 
en bienes reales y duraderos. Para nosotros 
Franklin, CErsted, Ampére, Watt, Kirchhoffy 
liunsen, Marie-Davy, Edisson y otros tantos, son 
verdaderos bienhechores de la humanidad. I el 
industrial humilde, de nombre desconocido, que 
arregla los hilos de las telas con que cubri- 
brimos nuestra desnudez; y el oscuro mecánico 
que dirije y vijila la máquina de vapor, bajo la in- 
fluencia de un calor abrasador; y el paciente tele- 
grafista que vive pendiente de las señales de 
un electro imán; y el sufrido artesano que nos da 
comodidades; y el sencillo y laborioso agricultor 
(jue nos mantiene la vida; todos, todos, guiados 
por los principios de la ciencia, que' engrandece 
las artes, son también acreedores á nuestra consi- 
deración y respetos, porque también ellos están 
consagrados á sacar partido de la materia y de la 
fuerza para contribuir a la dicha y perfección 
de nuestra especie. 

Imbuidos en estas ideas, creemos que se hace 
un gran bien a las generaciones que se levantan, 
tratando de vulgarizar, de poner al alcance de to- 
dos. d(! los niños especialmente, que son la espe- 
ranza en el porvenir, los conocimientos que deben 
servirles de base indispensable para adelantar y 
ser útiles a sus semejantes en la profesión ú ofi- 
cio que adopten. 

No otra mira nos lleva al escribir y pulquear es- 
tas lecciones sobre una de las ciencias mas intere- 
santes y necesarias al hombre; y por esto, hemos 
emprendido el trabajo de arreglarlas, deseando 
sean provechosas á nuestros pequeños compatrio- 
tas. 

LECCIÓN I. 

NoCmXKS rkEl.IMTNARES. 

I. — iVIatci'isi. El aire que respiramos, el 
agua, las piedras, los metales, los astros y, en ge- 
neral, todo lo que existe y puede percibirse por 
los sentidos se llama materia. 

2.— CíKíí'po. Una porción cualquiera déla 
materia se llama cuerpo. Los animales, los vegeta- 
les, los muebles de nuestras habitaciones, un pe- 
dazo de hierro, un fragmento de roca, una por- 
ción de agua o de aire, son cuerpos. 

Los cuerpos están compuestos de una multitud 
de pequeñísimas partes, unidas entre si, que se 
üaman viioléculas. Las moléculas son tan p ^que- 
ñas, que no se perciben ni aun con el microscopio, 
que es un instrumento con cuyo auxilio se ven 
grandes los objetos mu)' pequeños. Cuando se 
muele un cuerpo, como un pedazo de vidrio, has- 
ta reducirlo a polvo muy fino, no se hace otra co- 
sa que separar las moléculas que lo forman; pero 



cada granito del vidrio es todavía un conjunto de 
moléculas. 

Algunas veces las moléculas de los cuerpos se 
hallan agrupadas entre si con tal regularidad, que 
forman lindas y variadas figuras. Así, cuando 
se observan con una lente ó vidrio de aumen- 
to los granitos de la nieve se ve una multitud de 
preciosas figuras parecidas á estrellas. El hie- 
lo presenta también bellas figuras muy parecidas 
á las flores y á las hojas cíe los heléchos, que 
son esas graciosas palmitas que crecen en las pe- 
ñas y paredones sombríos. Otros muchos cuer- 
pos forman al agruparse sus moléculas, fi.guras 
curiosas, que estudiaremos después con el nom- 
bre de cristales. 







Estrellas de la nieve. 

Flore.-í del liielo. 



l.-'v5 



3.— listado."*» de \o% cuerpos. Si 

nos fijamos en los diferentes cuerpos que hay 
en la tierra veremos, que .'.unos son duros 
y consistentes \' que no se pueden separar en 
partes sino haciendo un esfuerzo mas o menos 
grande, por ej; mplo el oro, la plata, el mármol, 
las maderas. l'Lsta clase dt; cuerpos se llaman 
cuerpos s¿lidos. 

Los cjue mas o menos sonde la consistencia del 
ajíua, fáciles de di\idirse y que sino están conteni- 
dos en alguna cosa como en una botella, im \ aso, 
se derraman, se llaman aierpos líquidos. El agua 
misma, el azogue o mercurio, el alcohol, los vinos, 
aceites, etc, son_ líquidos. Por último: los cuerpos 
parecidos al aire, que se distinguen por su poca 
consistencia y que sino están encerradas en alguna 
cosa por donde no tengan salida, se van y espar- 
cen en el aire,? se llaman cnerpcs gaseosos o gases. 
y\demas del aire ha)' otros muchos gases, que 
los químicos y, físicos designan con los nombres 
de oxígeno, hidrógeno, acido carbónico, etc. El 
aire no se ve;'i)ero cuando liace viento, que es el 
aire ajilado, sentimos que choca con nuestro cuer- ' 
po. 



30 



KI. IJVSTfTr/TO JY.tCHíJVJiWj. 



Se puede tener una ¡dea de los gases á la vis- 
ta del humo y otras materias que se desprenden 
cuando se quema madera o carbón; o bien obser- 
vando los vapores que se levantan en forma de 
nube del agua hirviendo o de otros depósitos de 
agua calentados por el Sol. Los aromas que se 
desprenden de las flores, las emanaciones de los 
pantanos, pozos y otros lugares no son mas que 
gases. 

Se habrá, pues, comprendido perfectamente, 
que los cuerpos de la naturaleza se presentan ba- 
jo tres modos de ser o esiados á\í<¿r&x\tt?,, en cuan- 
to a su consistencia, a saber: estado sólido, es- 
tado líquido y estado gaseoso. 

Pongamos ejemplo de un cuerpo capaz de pre- 
sentar los tres estados, sea el agua. El agua está 
en estado sólido bajo la forma de hielo, en estado 
líquido en los mares, lagos, rios y fuentes, y en es- 
tado gaseoso cuando al calentarla se convierte en 
vapor. 

Ejemplo de un cuerpo que presentados estados 
solamente, el plomo. El plomo es sólido en su 
estado ordinario y líquido cuando se derrite o 
se funde por el calor. Hay cuerpos que no cam- 
bian de estado, como el aire, el carbón y otros. 

Bueno es saber para completar estas nociones, 
que los químicos hacen la distinción de cuerpos 
simples y cuerpos- compuestos. Llaman simples o 
elementos a los que están formados de una sola es- 
pecie de materia, como los metales, el azufre, el 
carbono, el oxígeno, etc.; y compuestos a los que 
se forman de dos o mas simples, por ejemplo: el 
agua, que se compone de dos partes de hidrógeno 
y una de oxígeno; el aire, que es una mezcla de 79 
partes de gas ázoe y de 2 1 de oxígeno. Los cuer- 
pos simples conocidos hasta la fecha son 65. 

{ Contimiard) 



ACADEMIA DE MAESTROS. 

SECCIÓN xXORMAL. 

Sí ma^sfpo de escuds, 

(Por Santos Toruno.) 

(Continúa.) 

n. 

Hemos demostrado en el articulo anterior, que antes 
que el primer requisito, un buen maestro es el alma, 
ea el todo de una escuela. 

Por consiguiente, la gran dificultad para la educa- 
ción i la enseñanza está en la adquisición de buenos 
maestros; problema mui difícil de resolver en las nacio- 
nes mas adelantadas, i con mayor razón en los paises 
nacientes como el nuestro. Fácilmente pueden encon- 



trarse personas mas o menos instruidas en los diversos 
ramos de las ciencias i aun con una buena educación mo- 
ral; pero serán mui raras las que puedan servir -para 
maestros. Los lieciios demuestran que la posesión de la 
ciencia no implica la habilidad para comunicarla ni 
menos para educar, que es todavia mucho mas difícil. 
Para ser un buen maestro se necesita entre otras inu- 
chas cualidades, tener vocación i disposiciones natura- 
les; i ademas, haber recibido una preparación especial. 

Ya pasó el tiempo, dice el Director de las escuelas 
normales de Pensilvania, ya pasó el tiempo en que se 
creía que a los instructores de la juventud les era per- 
mitido poner manos a la obra, sin haber atravesado 
antes aqael período de aprendizaje que se considera 
necesario para los que hacen sombreros o levitas, fabri- 
can casas o iiierran caballos. 

De las consideraciones precedentes se deduce la ira- 
prescindible necesidad de formar maestros, o de ense- 
ñar a enseñar. Este es precisamente el nol)le ol)jeto 
de las escuelas normales que tanto bien lian liecho a 
la causa de la civilización; i esto mismo se está hacien- 
do ya entre nosotros, en la sección de alumnos nor- 
malistas anexa al Instituto Nacional de esta Ciudad. 

Hai mas: los gobiernos que están bien penetrados 
de la importancia de las escuelas normales, i que de- 
sean avanzar con mas rapidez en la educación del 
pueblo, llevan aun mas adelante la idea; convocando a los 
maestros i profesores para formar congresos pedagójicos, 
como acaba de hacerlo la República Arjentina. I es alta- 
mente honroso i satisfactorio para Guatemala, que 
nuestro Ministro de Instrucción Pública también con 
el mismo objeto, haya puesto en práctica la feliz idea 
de convocar a los maestros de instrucción primaria 
para que concurran a los institutos nacionales, con el 
tin de celebrar conferencias pedagójicas. 

Tan acertada providencia, será sin duda de suma 
utilidad e importancia, porque ella tiene por objeto sacar 
a los maestros del aislamiento en que se hallan, i ce- 
lebrar conferencias en que cada uno esponga el fruto 
de sus trabajos, de sus estudios, de sus meditaciones; 
i hacer que todos practiquen una revista jeneral de 
los ramos que forman la educación i la enseñanza es- 
colar. Los maestros jóvenes adquirirán así la espe- 
riencia que les falta, i los ya esperimentados se ini- 
ciarán en los métodos i sistemas recien descubiertos; i 
gracias a esta comunicación reciproca, ninguna idea 
nueva será infecunda, ninguna reforma útil quedará 
perdida o circunscrita al estrecho circulo de una es- 
cuela. Por esta razón, los gobiernos no deben d^r 
nunca por terminada la educación de las personas que 
tienen a su cargo el cultivo intelectual de las nuevas 
jeneraciones: antes por el contrario deben promover i 
fomentar estas conferencias pedagójicas, p;u-a que los 
maestros ensanchen mas i mas sus conocimientos, i 
puedan educar i enseñar mejor. 

La vida del maestro es un aprendizaje continuo, ha 
dicho el Señor Amunategui. I én efecto, el ejercicio 
de su profesión le hace descubrir los obstáculos que se 
oponen a la difusión de los conocimientos i los me- 
dios de vencerlos. El contacto diario en que vivo 
con los niños le pone en situación de penetrar a fon- 
do su carácter, i le indica los resortes que deben to- 
carse para obrar sobre su voluntad. La práctica le 
da a conocer una multitud de espedientes injeuiosos 
para trasmitir con mayor facilidad la instrucción que 
quiera dar a sus alumnos. 

Finalmente, las reuniones de maestros proporcio- 
naban á los gobiernos la oportunidad de imprimir 
á la instrucción pública una dirección nacional i u- 
nitaria, único medio de conseguir que las escuelas 
costeadas por la nación obedezcan al mismo impulso, 
estén animadas del mismo espíritu i tiendan al mismo 



i:¥. IA\STÍTTTO J\\lVIOjy,il¥.. 



31 



lili. Los .íroliiornos qus ticni-n :í su oai'u'rt la (lircccinn do 
a sociednil en la marcha (pie lleva hacia su pertecinoii, 
dimiten influir sobre li'S maestros ])ara que éstQS á su vez 
iulliiyan sobre la jenoracion que están educando. Solo 
de este modo iréinos adoptando las mismas teorías 
í acostumbrándonos a las mismas prácticas, para te- 
ner mas tarde unidad en nuestras miras, paridad 
en nuestras opiniones i fraternidad en nuestros actos. 
Atloptando este sistema, la .sociedad (jue se levanta se- 
rá mas compacta, mas fácil de rej ir, i mas fácil de go- 
bernar con los principios verdaderamente liberales. 

fCoulInnará.) 



í. \ P2:95KZ\. 



I'ntrelos vicios que la ndijiori. la moral i aun el bien 
ciiicndido interés particular comUMian. ocu);a un lugar 
preeminente la pereza, o sea aquella disposición del cuer- 
po o del espíritu que nos aleja de toda ocupación (itil i 
que nos incita a pasar el tiomoosin hacer na la. 

La y»erez.i no solo es inactiva por su naturalezn, sino 
que enerva i embota las facultades del esiiíritn i del cuer- 
po, hasta el punto db ser humanamente diicil ponerlas 
olni vez en actividad i sacudir el fimesto hábito que se 
ha convertido en naturaleza. Un hombre perezo.so es u la 
masa inerte e indiferente, es una carjra pesada para su fa 
niiiia i par ^ si mismo, es un miembro inútil i aun nocivo 
]>ara la sociedad. Es incapaz de virtud, pue.s la virtud 
c< activa i supone lucha, esfuerzos i victoria; incapaz de 
ciiiicia, pues la ciencia es el resultado de constante aplica- 
ción i de esfuerzos reiterados; sordo a la voz del honor, 
iudiierente a los estimulos de la gloria i de la reputa- 
ción, vive, si por vida se entiende el juego material de los 
órganos físicos sin que nada moral entre en su existencia. 
Los desgraciados que sé han dejado dominar por la mas 
degradante de las dolencias qne aflijón a la humanidad, 
d(!ben su miserable existencia, a los esfuerzos de los que 
ponen en acción sus facultades físicas i morales. Degni 
danto la hemos llamado, i con muchísima razón ¿Qui- 
epíteto delie darse al hombre que vive en sociedad con 
todos los domas, aprovechándose de los servicios i dd 
trabajo do los otros, consumiendo lo que ellos pro- 
ducen, gozando de la seguridad que le proixM'Mo- 
lian i de las comodidades (pie \o brindan, sin ha- 
cer nada en re'ribncion de tanto bitMi. sin poner ni un 
ól)oio en cj fi)ndo común? 

lia pereza se insinúa If^ntaniente, i cuando ha nduairi- 
do fuerzas domina con absoluto iiii])orio. f'oinicn/.a cu 
la niñez i concluye en el sepulcro. Xaila es canaz t\r 
vencerla, ni la ic-nlida de la fortuna. ;ii !a <lc la rcpula- 
(•ion. ¡Ou:intas familias viven en la tiobrcza. i tahcz cu 
la mendi''idad. por la inacción de su ji'íc! 

Es imposible ti-iunfar de \\\\ hoailirc ich- 1i:í a l'i:!ii-i'lo 
el funesto hábito de la pereza, poro no ío '■- r\ ,:>■<<' ww ■ 
la en los u'ñ )s i aun en los jiíveiic^. l/)s p:iiii-c< i los 
maestros son los llamados a tan santa obra, pai'a lo cual 
no deben omitir esfuerzos ni sacrificios. Se trata do uua 
cuestión de vida o de muerto, de ser o no ser i por lo 
iiiisaio iiiiinM .•■e Iraní nuis de lo (pie debe hacerse. 

Poi- fortuna la pcrc/.a tiene síntomas que no -■• on- 
dea ocultar ni aa^i a bn ojos mas indiferente-. ¡ omc 
puedeu sercoaihatido^ coa buen éxito, sin emplear gran- 
des esfuerzos. Kl niñ i ipi ■ no csf.-í enfermo, ti nc una 

Ciia !;1 >;■: oii'IK'ion (pie se le pac',' ■ cío r:\~- 

liu'o -'i --(> advierte que o\ uic > : ipiícia'!. 



el |)adre i el maestro deben ser iiitlcxibhs i oMi-'ai-lo a 
que se mueva; nada de contemplación ni ile disiiauio en 
materia tan grave. Los ejercicios gimnásticos, como el sal- 
to, la carrera, la natación, al fin triunfarán de la disposi- 
ción indolente del niño mas flemático. Si la pereza es del 
espirita, otros deben ser los medios, diferente el rójim-u 
a que hai que sujetar al niño. Muchos liai que nacieron 
con natural indiferencia a toda instrucción, que nada a- 
veriguan, a los cuales no hai co.sa alguna que les llame 
la atención. Este mal no es incurable. La constancia 
del maestro al fin triunfará del obstinado enemigo i har.i 
un hombre reflexivo e intolijente del niño distraído i pe- 
rezoso. Un buen preccpt t pronto conoce si la buena coa 
ducta de los niños que la observan proviene de yioreza, 
o si de buenos instintos. En el primer caso, si el uiñ) no 
corre o no salta o no hace travesuras ¡)or apatía, por ten- 
dencia a la quietud, hai que obligarlo i>or todos los me- 
dios posibles a quo haga loque hacen sus colegas. Vale 
inas un niño bullicioso, inquieto i aun alolondrailo, ¡pie 
otro taciturno, que sieni'ire se esta quieto. .Mi' uaislan 
mas. decía Frauklin. los niño.^ .pie nccc-itan na freno, 
que los (pie necesitan espuelas. 

No hai. |iues. (pe dcjar-'e en'.'-añ i,- «-om liiüiriencia-; d"- 
juicio i do formalidad en lo- niños. !vi i) j.m'; i', fj-s 
de ser prueba de ini (\-piriln i-ecio i i! ■ sna/üMie i,i|.;- 
traeion, lo son de uua viciosa disp i-icioa se i I. -i ■ i, s"a 
moral. Que se apüipien los mac'-lros a corr'iiii:!. ya 
que no lo hicieron los padres, no por la yio¡eiici,i ni con 
castigos que con frecuencia agrian el carácter dolos ni- 
ños, sino por un sistema seguido con perseverancia i lle- 
vado a efecto, sin contemplaciones de ninguna clase. 

Se ha dicho, i tahav, con razón, cjue la pereza _(^stá en 
la sanirre esinñ da. i por consiguiente en la hispano- 
americana .\ e-le vicio debo atribuirse la ialta, do 
industria, di' caminos, de (comercio, etc., c"tc. Sea diM'sto 
lo quo fien-e, !o ipie si es cierto es que en nuestro país no 
trabajan fw h.)Miliics lo que diíbian trabajar, como tra- 
bajan los i is'i'-i'i i los anglo-ainoricanos; si en esta di- 
ferencia tiiM- pirle la, i)ei'(>za, lo dirá el tiempo. Por 
ahora e<lo:'ci'eiionos en (lue los niños reciban una educa- 



ción activa, ipi" lo- h 
nos: enseñ '¡iiosles (pi 



riqueza- 



'1 ti 
oz poi 



xle- la n(-c(^sidad de trabajar i de habitiiarse al 
traliajo hasta que dejo do ser una mortificación, co- 
mo el in 'dio de obtener la subsistencia honradamen- 
te ¡ d • atraer-e la estimación de los hombres. Ten- 
o'.iMi >- preseute que el niño dilijente, activo ginsuui- 
do no se convertirá con facilidad eh un hombre pta-e- 
zo<o o iiiloloule. (lor fuertes quesean los estininlos <|iie 
tiendan a separarlo de la senda del bien. 

Li siiiM'te del p lis está en las manos de los nia(\-tros 
bajo todo- asoectos. Polis escuelas bien servidas sa- 
len los bienios soldador, los honrados e iníelijentes arte- 
sano-. lo< ni,iii<!rados rectos i patrior-.i-^. los Imonos pa- 
ilios de familia, i cu fin e.'i.celentes cin ládano-. 

Xo --o trata, pii:'.;, únicamente de in-inir el onteieli- 
niienio en l.is escuelas, ni de fpf mar eni iii >-. U ■^oti■a- 
l ii- ■ ;¡nle< (pie todo de estirpar los vi -io^ i d.c piiparar 
el corazón di> los niños para que recüía el ■¡.■■'cien d(! 
todas la.s virtn lo- ¡ para que las praet;(pie caaa'lo ücliii;' 
a s"!' hombro, f] a tro ellas merece (.■-■•pe 'ial atención la 
(liüicncia.ipieaq desarrolla la ri(iue,ía do la nación, co. 
,a,'nMea:aorn- I,, al.aalancia. la paz i la IMicidad. 



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;s p r; P 3 £í S p p ?S T3 p fe p r p .'í _s ^ -: r - r r c c c ;¿: r 


Poj'pala poya. 
Pctasostyli.s nigreseeris. 
Antigonum guutimalense. 
Zigadenus elegans. 
\'iola odorata. 
Viola palmensis. 
Viola .tricolor y graiidillor;.. 
Cuphea Silenoides. 
Htídychium coronariuni. 
Malva miniata. 
Malvaviscus arboreus. 
Sida abutilón y varieda.ies 
Argeraone mexicana, etc. 
Papaver rhceas. 
I')Occonia cordata. 
Lisiandra coerulea. 
Tagetes lucida. 
Tagetes patula etc. 
Zinnia elegans, etc. 
Chrysanthemum fiutescons 
Senecio cineraria. 
(Mismos bipinuatns. 
llalilia coccínea y variedades 
Sanvitalia procunil..-ns 
l'elar^onium lo.la^ va,i..<iad,« 
Cereus peruvíanns. 
Todas las clases de Ro.sas. 
Rosa JIoetezuniae. 
Sjiir. a nlmaria flora pleno. 


Í! 

I ! 

1 1 

: 1: 

i' 


Campo. 

Quebradas. 

Jardines grandes y potreros. 

Campo del Zaiiote. 

•lardines y patíos. 

• lardines. 

-lanlines y patios. 

-lardines y campo. 

.laidine.s. Reciente. 

< ampo y jardines. 

•lardines públicos. 

Id. y particulares. 
Campos y callejones. 
Jardines y patios. 
Jardín de la Concordia. 
Quebradas. 
Campo. 

Campo y jardines. 
Jardines públicos y particulares. 
Jardines y patios. 
Jardines y patios. 
Campo y jardines. 
Jardines, patios, monte. 
Prados y campos cultivados. 
Jardines y patíos. 
Jardín de la Concordia. 
Jardines públicos y particulares. 
Cercos en los campos. 
Jardines. 


í 1 

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1 1 



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2. ^ 

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lV>-i<*.15co C...Í.UIO . ia .lim..,. .,, ,, I..í.acc... ,>.,.,....- 



ruKsinEXTK DÉLA RepCulw., dk ( ! i-.nKM.!;' v 



Fundador i Editor, Santos Toruno. 



i^'ííiU. ;f. 



Administrador, Edwin Rockstroh. 



<iti«íem:ilí., i,i<|e Octi,B>,.« ,!o Í88*. 



"l'í^í^íin.f '"í"^*'"'''"" primarla en la. 
í 0-Í51 i»lMc«, e» la m<»al publica, en la iii- 
; .-ív.a i .„ el cIcsa.ronoJeue..al de 1, " - 

(Coiifiíiúa.) 

nr. 

Parn procedoi- con órflcn en miostra domn^tnfion «„ 

rcSn'í^loT '' '' P™?'-araa de estudios mas pohre, mas 
OM nn^! 1"e Pncda nnajinarse. Los ramos' seña ados 
n^ J roüí ?' .-"diu.ontos de k educación nn,rme- 
aics ,1, 1 templo de la ciencia. Sin eni!>arí.T,. osa. noció- ' 

c h'iSS?'"/"''^^"" "' 'r --™ adniíaEo- 
"ic la indu>tna, soln^e la moralií ad, i por consi«-MÍp„fo 
>:')l>re la prosperidad de los pueblos-Pasamo t mn 
í^^tar que el silabario, el n.o'delo de e-critm-ryla ahh 

hl hombre que no sabe leer. i,¡ <..ni¡.¡,- ir confn- o- 
l.node decirse Tasta cierto pu.ío. ,:„a ,.s¡;,,'¿ deH bh? i 
i^'». Cru^oc tan aislado en n.edio de la sociedad an a 
■andonado a sus^ propias fuerzas en medio de u.i;. 

sr^oisr''^-^^"'^'^*^-"-^-^"'-- I 



VOI.. f. 

srd^sí:4tn-?s;:;;;;.i- 

ía aüe'í sT''""''"''ri^'r ^'- ' ^^«^^ .ieneraeion le¿ a 
n?ní ^- ' '^'^ •'«P"-""«^tos. La escritura es la len- 

' biS-n do'! ''"'•'' í '■"'""/''■ ,de.Í^"«'-«c¡"» a.ieneracion ia ^ 
^al. dui a de los siglo.s. La lectura es el oiio oue tiener 

Ít^íJ!r --«''- 1- -Ivertencias i lolcon'Sfos 
o ..•!•' .-'''""? Vvocediáo en la vida. El que no sabe 
e^cnlur e-ta mudo para dar a conocer s.s pensamientos 

OH i„> loccioiios de la experiencia. 

Lo ,|,„. sncrdo en el tiempo sucede faiiibien en el e.- 
iic.r;■nn'^ '','■" 'í ' *^'^?'''>"'"a ¡^^n los modios dc comu- 
e i . i' "''' ' ' "" ''.-'^ " "^™ «'>'«' «i"« también 
do una nación a otra nación, de un Iiemisfcrio a otro l.e- 
niisíeno. Gracias al au.silio de los dos instruinento^n r 
tentosos de que hablamos, la humanidad luaicl a d^ íi-' 
K-es., en progreso aprovechándose de los trabajos lo- 
ados a cabo por los individuos de todos los paises Se 
asemeja a un árbol inmenso cuyas raices están escondi- 
ñ;n\i • , • '' *""■'■''' ^"^'^ *'"""'^o ^'^ eleva sin cesar ha- 
cia el cielo 1 euyasrama_s.se extienden a los cuatro vien- 
tos. La lectura i la escritura son como la savia oue nro- 
pnp la vida a todas las partes del árbol. Sin k^ lectm a 
y la escritura, las raices, el tronco y las ramas qu ^ 
rían en la impotencia de con unicarse la fuerza necesa- 
ria para desarrollarse, y concluirian por perecer 

Ll incro conocimiento de los veinte y tantos si-nos 



34 



mij IJYSTITUTO J\'^C¥OJ\*^I^. 



quo componen el alfabeto de un idioma nos dá la clave 
de todas las obras que han escrito todos los literatos, to- 
dos los jurisconsultos, todos los filósofos, todos los sa- 
bios que existen y han existido en el mundo. El arto de 
la lectura nos pono en situación de asimilarnos la parte 
de ciencia qne queramos de tanta como ha acumulado 
el jónero humano en su vida de siglos. El quo sabe leer 
puedo llegar a ser tan sabio como Aristóteles, como Loi- 
nitz, como Descartes, como Kant; tan sabio como Ba- 
con, como Newton, como Cuvier. 

Cada uno de esos ionios eminentes no es sino lo quo 
son sus obras. Sepamos descifrar los caracteres en que 
están escritas, y podemos llegar a saber tanto como ellos. 

No es lo mismo para el mérito i la gloria descubrir 
que asimilarse la ciencia; pero para el proveclio prác- 
tico importa lo mismo lo uno que lo otro. 

El que sabe leer i escribir pnede obtener todas las 
ventajas inapreciables que quedan enumeradas. 

Por el contrario, el que no posee esas nociones 
elementales está condenado a no ver sino los objetos 
que a])arecen en cierto círculo estrecho fijado en tor- 
no suyo, a nojoir sino los sonidos que se producen 
en un circulo mas circunscrito todavia, a no hacer al- 
canzar el eco de su voz sino hasta unas cuantas va- 
ras del lugar que ocupa. 

Para el que sabe leer i escribir, las distancias hasta 
cierto punto no existen. Hace llegar sus pensamien- 
tos i recibe los de otros de ciudad a ciudad, de co- 
marca a comarca, de continente a continente, por sobre 
las montañas, por sobre los desiertos, por sobre el 
océano. Si pone en uso el ausilio del vapor, ese des- 
cubrimiento asombroso de una civilización tan malde- 
cida, puede conversar de un mundo a otro en mui 
pocos dias acerca de sus negocios o de sus efectos, sin 
nacer a un tercero participe de sus secretos. 

El ignorante no tiene memoria nms larga que la que 
comprende la miserable vidadeuii individuo, ni horizon- 
te mas ancho del que abraza el campanario de su aldea, 
ni relaciones mas estensas con sus semejantes de lafe que 
se refieren a la familia o a la vecindad. 

Así ¿recordáis que la historia mencione muchos hom- 
bres célebres que no hayan sabido leer o escribir? por 
nuestra parte, en toda la historia moderna solo enconti-a- 
mos uno, Francisco Pizarro, el conquistador del Perú; i 
todavia éste, cuando llegó a ocupar una f)osicion encum- 
brada, tuvo que recurrir, con el oljoto do ocultar su ig- 
norancia, al socorro de un .-'ello tic que se servia para 
suplir la firma en sus despachos. 

Hemos halilndo de la perfección que la lectura i osci-i- 
tui-a dan a l:is poleuc'ias liumanas. /.Qué diremos del cál- 
culo? (Slw su|i('iioi'i<li>(l tan inmensa no tiene el hombre 
civilizado poi' la siuqilc posesión de las primera-^ opiM-a- 
ciones de la .ArituK'tica, sobre el salvaje que no sabe con- 
tar sino por los dedos de la mano, i cuyo entendimiento 
rudo no alcanza a comprender las cantidades un poco 
elevadas/' 

Residía pues, que la instrucción elemental, entendien- 
do por tal la ledura. la escritura i el cálculo, es la condi- 
ción de todo (IcHciivolviiniciito regular do la intelijencia. 
Sin la ad(|uisicion de esos conocimientos, el individuo 
i|ücilaria siuuerjido en las tinieblas mas espesas. Podrá 
(¡cciilai-, es verdad, todos los actos pertenecientes a la 
vida risica i animal, porque para eso no se requiere mas 
que instinto; pero no podría hacer nada de lo que deuian 
da {ilgun talento o contracción. Por lo tanto, el influjo 
de esa instrucción elemental so encuentra manifiesto o 
latente en todas las obras o acciones de los ho?nbres. 

Algimas veces es fácil nprociar aiu-oesimativamenfe 
la participación que la lectura i escritura han tenido 
en la industiáa i moralidad délos individuos i de los 
pueblos; pn-o en la mayor parte de los casos es impo- 
sible determinar el valor de esa participación, sin em- 
li.irgo de qne ella es uuii real i po.-^itiva. Uno [¡uxle 



estimar en monedas o en horas el trabajo material 
de un artesano; ¿cómo valuar do un modo preciso la 
habilidad que ese mismo artesano ha alcanzado por el co- 
nocimiento de la lectura i escritura? mas, no porque 
la influencia de la instrucción elemental sea comun- 
mente intasable, es menos cierto i provechoso. 

Mirad eso copo de blanca nieve que el invierno ha 
depositado en uno de los picos de la cordillera de los 
Andes. El sol del verano va a convertirlo en un chor- 
ro de agua cristalina que contri1>uirá a formar el rio 
que bajando de la altura viene a fertilizar la campiña. 
Esa agua se trasformará a su turno en yerbas, en flo- 
res, en mieses. De esta manera el copo de nieve de 
los Andes pasará a ser la nutrida mazorca del maíz, 
la espiga dorada del trigo, el fruto del verjel. La 
nieve habrá perdido completamente su forma; pero si- 
no hubiera existido, ¿la tierra habría sido fecunda en 
pasto para los animales i en alimentos para los hom- 
bres? 

Fijaos ahora en un grano de cáñamo. En osa 
semilla tan pequeña están encerradas las velas que 
sirven de alas á las naves, las telas que ador- 
nan a la joven belleza, la ropa que abriga al anciano. 
Cuando esos tejidos lleguen a ser por el uso trapos viejos, 
se convertirán en resmas de ])apel, las resmas de papel 
se convertirán en libros, esos libros pasarán a ser la 
corrupción, la herejía, la revolución, o bien la^riqueza, la 
ciencia, el progreso. ¿Donde está ese grano de cáñamo, 
esa simiente casi imperceptible que contenia tantas cosas? 
Ha desaparecido completamente, porque se ha metamor- 
fo.seado; pero siempre es cierto que ese grano de cáña- 
mo está ))ara mucho en las velas de la nave, en las telas 
con que se cubre el cuerpo humano, en las resmas de papel, 
en los libros qne pi-opagan el error o la verdad. 

La instrucción elemental es semejante al copo de nieve 
de los Andes, es semejante al grano de cáñamo. Uno no 
lo percilie materialmente en todas las obras i acciones 
de los hombres; pero sabe positivamente que so cncnen 
tra en todas ellas. La instrucción elemental aparece en 
los productos de la agricultura, en los artefactos de la 
industria, on los cambios del comercio; est.l cu las armo- 
nías do IJcllíni i de Vcrdi. en los lienzos de Rafael i de 
Murillo, en las est.ituns de Miguel Anjel i do Canova, 
on las colinunas, en las catedrales, on los palacios, en los 
mouinnentos de toda e.^pCiMe, en las inspiraciones del poi^ 
ta, en las oltservaciones del naturalista, en las csporicn- 
cias del (]uímico, en las combinaciones del político, en 
las meditaciones del filósofo, en los éxtasis del teólogo. 
Ninguna de esas cosas puedo sustraer.-íC a su influencia; 
porque todas no son mas que pensamientos espresados de 
distintos modos por la lana, la piedra, el color, el sonido 
o la palabra: i es imposible que existan pe-anuentos no- 
tables si la iutclijeucia no ha sido dciarrollala por la 
lectui-a i cícritura. 



(Conlihunrá.) 



U/> i. WST Ji 'rt'TO *\Mí'MOA\¡t^. 



NOCIONES 

l>o €o§3iio;^i*:iría, ;^' J<?osrafí:i 
Fíüticsi, 

Escritas pa!;a i.os mños, 

For Smi/os Tonm >. Dlmlnnhl T,,.l¡l„tn Xanoiíahl, 



(Coiitim'ia.j 



LKCCIOX III. 



1 .—Vonla.lora foi'ii 
Ticn-a i i.dfH (Id Ci( 
— 1. Ecuador tcn-osti 
no tcrroítre i lacri.limí 
i iiorizoiite racimial ( 
nales (It'l liorizontc- 



.(> la Tiorra — 2. Polos de la | 

—'■}. Eje |)olar i ojeccniatorial. i 

c.íuadoi- coicsto —5. ^íoridia- ! 

i'les!e.-(;. irorizoateseiiHMo ¡ 

iit.?in/it¡c<).— 7. Plintos car ii- : 
Zenit i Xanlir.—i). I'eiiios- 



Iraeiíjii del aplauainiciito de la TiiMa-a. 

1 . La Tierra no es perfcctamenc esférica como 
1.). olob )s o esferas que sj usan en las clases. 
L;; lonna c!e ia Tirerra es un poco aplanada hacia 
el XorLe i lui-.-ia el Sur, i [);)(■ eso se dice cjue ( ^ 
casi redonda cunio un^a n:iranja. 

2. El punto medio djl aplanamient:o de la Tier- 
ra hacia el Norte, se llama polo del norte o polo 
ártico; i el punto medio del aplanamiento del sur, 
se llama polo del sur o polo antartico. Los do^ 
Ijuntos del Cielo que se corresponden en línea 
recta con los ¡rolos de la Tierra, se llaman respec 
tivamente polo celeste del norte i polo celeste de 1 
sur. El polo celeste del norte está cerca de la Es 
trella polar, que en Guatemala es visible durant 
toda la noche i todo el año, es decir, nunca sal ' 
ni se pone, porque siem^Dre está sobre el horizon 
te. 




Esfera celeste i esfera terrestre. 

3. Los jeógrafos imaiinan una línea recta que 
pasa por el cetitro de la Tierra i termina en los po- 



los: esa recta se llama eje menor de la Tierra o 
eje polar, que tiene 6.350,000 metros de larí^o, 
como demostraremos después. También se ima- 
jina otra recta que pasa por el centro de la Tierra 
perpendicularmente al eje polar, es decir, sin incli- 
narse mas al Norte que al Sur: esa recta se llama 
eje mayor de la Tierra o diámetro ecuatorial, que 
tiene 42.000 metros mas que el eje polar, o sean 
unas 9 leo-uas españolas. Véase elorrabado anterior. 



Si 



LhánKli-o ecuatorial hacemos pa- 
sar un plano perpendicular al eje polar, cortará el 
Cilobo terrestre en dos mitades: la que queda ha- 
cia el Norte se llama hemisferio boreal o seten- 
trional. i la otra mitad que (jueda al Sur, se llama 
hemisferio austia! o meridional. La sección cir- 
cular (|ue resulta entre esas dos mitades se llama 
llenador terrestre; i si este círculo se prolonga 
hasta la rejion de las estrellas, determina allá" el 
Ecuador celeste, que pasa por la estrella mas se- 
tentrional del Cinto de Orion, conocido vulgar- 
mente con el nombrede "Los tres Reyes." 




Ernisíerios. 

5. Si por ( 1 eje polar se luice p:isar un plano, 
queda divitlido el Globo terrestre en dos iriitades: 
la que queda hacia el Oriente, se llama liemisferio 
oriental; i la otra mitad que queda al Occidente, 
se llama hemisferio occidental. La sección casi cir- 
cular que resulta entre estas dos mitades, se lla- 
ma meridiano terrestre; i este plano prolongado 
hasta la rejion de las estrellas, determina en el 
Cielo el meridiano celeste. Cuando el Sol llega 
a este plano, se dice que pasa por el meridiano; 
i en este instante es mediodía para todos los pue- 
blos que están situados en la intersección superior 
del Globo, i media noche para los que están deba- 
jo en la intersección inferior. Véase el grabado 
anterior. 

ó. Horizonte sensible es el círcluo que alcan- 
zamos a ver en derredor nuestro, donde parece 
que el cielo se junta con la tierra. Este círculo es 
variable, pues se reduce o se ensancha, según que 
el observador esté mas bajo o mas alto. El hori- 
zonte sensible tiene tres leguas de diámetro, es- 
tando el obsevador.a una altura de once pies so- 



■Mi 



M¡r^ IJVSTMTÍTO J\\l€IOJ\\tIj. 



brc el nivel del mar o de una,cstensa llanura. Si 
por el centro de la Tierra hacemos pasar \\n pla- 
no paralelo al horizonte sensible, queda el G!ol)o 
terrestre dividido en dos mitades: la mitad sobre 
la cual estamos, ííe llama hemisferio superior; i la 
otra mitad que queda debajo *se llama hemisferio 
inferior. La sección circular que resulta entre es- 
tas (los mitades, se llama hoiizontc racional o vía- 




Horizontes visibles o sciií^ililos. 



exaclainciitc sc/ure la tabe/a de caila ini.iivitluo. 
Nadir, significa frente a frente, i se llama así el 
punto del cielo que está debajo del Globo, diame- 
tralmente ojjucsto al zenit. Ll zenit i cl nadir se 
llaman polos del IvirizoiUc. 

Norte. 





El horizonte racional separa el hemisferio su- 
perior del inferior, como representa el grabado 
que precede. - , : 

7. Las circunferencias del liorizonte racional i 
del Ecuador terreste, se cortan en dos puntos: el 
punto que queda hacia donde sale el Sol, se lla- 
ma Este, Oriente o Levante: i el punto opuesto 
que'' queda hacia donde se pont: el Sol, se llama* 
Oeste, Occitlente, Poniente u Ocaso; Las circun- 
ferencias del horizonte racional i del meridiano 
terrestre también se cortan en dos puntos, que se 
llaman respectivamente Norte o Setentrion el 
uno, i Sur o Mediodía el otro. Estos son los cuatro 
puntos cardinales,ítlel horizonte, i para distinguir- 
los es necesario orientarse, que es colocar la de- 
recha hacia donde .sale el Sol, i la izquierda ha- 
cia donde se pone; pues en este caso tendremos 
a la derecha el Oriente, ala izquierda el Occi- 
dente, al frente el Norte o .Setcmtrion, i a las t's- 
paldas el Sur o Mediodía. 

8. ZQfíijt, es una palabra árabe que significa 



9. Demostración del aplanamiento de la Tier- 
ra hacia los polos. 

Si la Tierra fuera rigorosamente esférica, se- 
rian iguales todos los círculos que pasan por su 
centro; i se andaría lo mismo dando vuelta a la 
Tierra de occidente a oriente que de norte a sur; 
es decir, que tendría la misma estension la cir- 
cunit:rencia del Exuador que la de im meridiano 
cualquiera: pero no sucede así. 

Para comprobarlo, no es posible medir direc- 
tamente un meridiano entero, porque esta cur- 
va^ no se puede recorrer en todos sus puntos, 
principalmente en las partes vecinas a los hielos 
de los polos. Sin embargo, muchas comisiones de 
sabios han medido por distintos puntos, una par- 
te del meridiano suficientemente grande, i de la 
lonjitud de la parte medida, han deducido por 
procedimientos matemáticos la lonjitud total del 
meridiáíno. 

X'eamos como se ha resuelto este importante 
problema. 

Como escribimos para los niños i para las per- 
sonas que no han frecuentado las gruías, necesi- 
tamos esplicar hasta los jirincipios mas elementa- 
les. 

Supongamos„q)u,s, ([uv en. un pla.no se trazan 
varios círculos djíicéntricos, es decir, que tengan 
todo:f un mismo centro i estén trazados con distin- 
Xfy^ radios. Si la circun^-rencia del círculo menor 
se divide por ejtítnploien veinte partes iguales, i 
desde el centro coriiun se tiran radios a los pun^ 
t»s de división» e.'itos radios prolongados dividi- 
rán a todas las demás circunferencias en las mis- 
nAs veinte partes iguales entre sí Es evidente 
que cuanto mayor sea la circunferencia mayores 
serán las divisiones, pero siempre iguales entre 
si; de modo que cada parte tendrá la misma re- 
lación con la circunferencia a que pertenece. 

Sentado esto, consideremos la circunferencia 
de un meridiano terrestre i la del meridiano celes- 



Ef. IJWSTMTVTO ^^*J¡€lOJS^JMI.. 



37 



te ([ue le corresponde; las dos tienen un mismo 
centro, que es el centro de la tierra, Si conside- 
ramos, pues, la circunferencia del meridiano ter- 
restre, dividida en 360 partes iguales que se lla- 
man grados terrestres; los radios de la Tierra qiie 
pasan por los puntos de división prolongados has- 
ta la rejion de las estrellas, dividirán también el 
el meridiano celeste en 360 partes iguales que 
se llaman grados celestes, Por otra parte, sabe- 
mos que todos los grados de una misma circunfe- 
rencia son iguales, i por consiguiente, si conocié- 
ramos la lonjitud de un grado terrestre podría- 
mos conocer también la lonjitud total de la circun- 
ferencia de la Tierra, con solo multiplicar el valor 
de un grado por 360. 

Veamos como se consigue esto. La lonjitud del 
radio terrestre, puede considerarse como nula 
comparada con la inmensa distancia de la Tierra 
á las estrellas; i por consiguiente, para determinar 
los grados del meridiano celeste, el Observador 
puede considerarse como situado en el centro de 
la Tierra. Si tomamos, pues, un instrumento que 
tenga un círculo graduado, podremos detemiriar 
con él la altura de una estrella sobre el horizonte 
al pasar por el meridiano; la estrella polar, por 
ejemplo, que está a 14I grados sobre el horizonte 
de Guatemala. En seguida, caminando hacia el 
Norte en la dirección del mismo meridiano, ob- 
servaremos que la estrella va subiendo en el cielo 
pcjrque nosotros vamos bajando en la superficie 
convexa de la Tierra; i cuando la estrella haya 
subido un grado en el meridiano celeste, nosotros 
en sentido inverso habremos caminado un grado 
sobre el meridiano terrestre. Midiendo, pues, ja 
lonjitud del camino andado, tendríamos el valor 
de un grado terrestre, si la Tierra fuera perfecta- 
mente esférica, pero no lo es, como pasamos a de- 
mostrarlo. 

Muchos sabios astrónomos aisladamente i (;n 
comisiones, han practicado numerosas medidas de 
arcos de meridiano en distintas latitudes del Glo- 
bo, i todo? están acordes en que los diversos gra- 
dos de un mismo meridiano no son de igual largo, 
i que van creciendo constantemente del Ecuador 
a los polos, como se ve en el cuadro siguiente que 
da e! largo de un grado en diversas latitudes. 



Luiíiiros cu que lian 




Lonjitud de cada 


sillo rnedlilori los 


Latitudes. 


•ri-ado en me- 


grados. 




tros. 


Ecuador . . . 


. . 1" :5l'., . 


... 1 10,582 m 


Bong-alu 


..VI :;2',.. 


... 110.c,:jl 


ludias Orientales. . . 


. .-i-i :í7'.. 


... IKt.C.liS - 


Francia i EsiiaTia. . . 


. .4C. 8'. . . 


... 111.143 


Inj^latcrra 


..52 2'... 


... 111,224 


Kii.-ia 


.-,:; 2.")' 


. .. 111.3()0 


Laponia 


..(u;^ 2()'... 


... 111.477 



Este acresentamiento de lonjitud en los grades i 
de los meridianos, demuestra que la Tierra no es j 
rigorosainente esférica sino aplanada hacia los po- 
los, es decir, que los meridianos no son circunfe- | 



rencias de círculo, sino cur\a.s (juc; .s,: íipro.ximan 
a la forma de una elipse, como se ve en el grabado 
siguiente, en el cual el aplanamiento está exajera- 
do, porque de otro modo no seria perceptible en 
una figura to^i-pequeña. iMnalmente, siendo la cur- 
va de un meridiano anas plana o mas tendida ha- 
cia los polos, hai que ir caminando mas para que 
la estrella suba un grado en el meridiano celeste; 
i esta es la razón por qué los meridianos terres- 
tres van aumentando de lonjitud del Ecuador a 
los polos. 




Los jeómetras i los astrónomos dan el nombre 
de aplanamiento de la Tierra á la relación entre 
el radio polar i el radio ecuatorial; i de las nu- 
merosas medidas de los arcos de meridiano re- 
salta, que el aplanamiento ds la Tierra es ¿, es 
decir, que tomando por unidad el 'radio ecuato- 
rial, el radio polar es inferior en ¿. Con estos 
datos podremos ya determinar la magnitud i di- 
mensiones del Globo en que vivimos. 

■* ( (yontimiará.) 



^' ELEMENTOS 

Para nao dr lo.<i alumnos del Insiitulo nacional 
di- Guatemala. 



PRÍMER Cl RSO. 

(Continíia.) 

FIFTH luESí^O^. 

VOCABÜLARY. 



To l)C, -"ípr o e.sfar. 

I ani, yo sol o estoi. 

Thou art, t¡< eres o e.-itaa. 

ÍIc o slic Í3, d o din es o está. 



38 



£L. IJySTlTVTQ J\*^C10J\*^g.. 



We aro, nosotros somos o cfitamos. 

You aro, i'osotros sois o esfnis, Ud. es o está, Uds. son o 

están. 

Thov are, elhxi o ellas son o están. 



I am not, yo no sol o no estol. 

TJiou art not, tú no eres o no estás. 

He is not, él no es o no está. 

Slie is not, ella no es o no está. 

We are not, nosoti-os no somos o no estamos. 

You are not, vosotros no sois o no estáis, Ud. no es o no 

está, Uds. no están. 

They aro not, ellos o ellas no son o no están. 



A ni I?, soi yo? 

Art thou?, M-es tú? 

Is lie?, es él? 

Is she?, es ella? 

Are we?, somos o estamos 

Are yon?, sois o estáis vosotros?, es Ud.?, son UJs.l 

Are tliey?, son o están ellos o ellas? 



III. 



CoNVEESATiON A. — Am I poor?— Aro yon rich?— Is 
he good? — Is tlie liouse large?— Is the garden ?maH? — 
Have you a good book?— ,Is the brother ricli? — Is tlic 
fistcr poor?— Are the liouse and the garden large?— Are 
you poor? — Is he rich? — Are the brotliors rieh?— Are 
the sisters poor? — Is your father rich?— la niy unclc 
poor? — Is your aunt rich? — Are thfv rich? — Is your hat 
small? — How many rich úneles have you? — Is your 
sistcr good? — Are your parcuts rich? — Are your úneles 
poor?— Has slie a good liouso? — lías your liouse a large 
garden? 

IV. 

CoNVERSATlOX B.— Arc you not ricli? ■[> >'i.o not poor? 
— Is the boy good?— Is the giii good?-- How iniíiiy good 
books has your father-in-law? — Hoav uiany good pens 
has niy brother-in-law? — Has your niothcr-in-lav.- many 
small house??— Has not my si/ter-in-law a large garden? 
—Are they not your brothers?— Are they not your sis- 
ters?— Is he not my únele?— Is she not your aunt? — Is 
not my niothcr your aunt?— Is not your neplicw a good 
son? — Is not your nice a good daugliter? — Is not my 
table small?— is not your hat large? 

Y. 



Am I not?, no soi o no estoi yo? 

Art tliou not?, no eres tú? 

Is he not?, no es o no está él? 

Is she not?' no es o no está ella? 

Arc svo not?, no somos o no estamos nosotras? 

iVrc you uot?, no sois o no estáis vosotros?, no es o no 

csf'í l'd?, no son o no están Udi-;? 

Aro tliey not?, no i^on o no están d'ns o el' as? 



CoNVERSATiON C— IIow mauy chairs has your room? 
—Has she a good table?— Who has ray iiioney?— Have 
you two horses? — Have wc three dogs? — Has he not 
four cats?— Have they five or six handkerchifs? — Have 
you not many shoes?— What has my sistei? — Which 
knife has the boy? — How many forks have they?— Has 
my aunt many'spoons?— Wiiich boots has he?— Has 
my daughtcr lier good glovcs?— Have you your hat or 
mine?— Have my parents a large table in their room? 



Good, hueiio. liiiciin, hnenos. 
hnenas. 

Bad, malo, mala, malos, ma- 
las. 

Laro'C, grande, grandes. 



Small, pequefi'^i. peqneTi,!, 
jieqveTiDS, pequeñas. 
Rich, rico, rica, ricos, ri- 
cas. 
Poor, ]wibre, pobres. 



EXERCISES. 

.1 

I am poor. — He is rich. — She is rich.- We are jjoor. 
— You are rich.— They are poor. — Tiie hoiise is small. 
— The garden is large. — Tiie peu is bad. — The book is 
good. -^\Ve have a good pen. — The brother and the sis- 
ter are poor. — The father and the mother are rich. — 
The books) are good. — The pens are bad — The houscs 
are fcsmall. — The gardens are large. — The rose is a 
flower.— The roso and the tulip are flowers. — We have 
rich brothers and poor sisters. — They have small rooms. 
— You have large gardens. 

Tí. 

Tú ores rico. — Yo soi pobre. — El perro ei pequeño. 
—El caballo es grande.— La pluma es niala.--El libro es 
bueno. — Nosotros somos ricos. -Vosotros sois pobres. — 
Vosotros teucis un buen padre. — Nosotros tenemos una 
buena madre. — El hermano es rico — La hemana es po- 
bre. — La casa i el jardin son grandes. — La naranja es 
mala. — Los libros son buenos i las plumas son malas. — 
Nosotros tenemos tios ricos i tias pobres. — Mi casa tiene 
jardines grandes i enarto» pequeños. 



YOCABULARY. 



This, este, esta. esto. 

Theso, estas, extas. 

That, ese, esa, iso, aqveJ, aquella, aquello. 

Those, ísos, esas, aquellos, aquellos. 



The¡man, cJ homhre. 
The men, los hombres. 
The woman. la mujer. 
The women, las mujei'es. 
The mauth,/« Ihxxx. :Jt. 
The finger, el dnlo. * 
The ear, la oreja. 
The eye, el ojo. 



'i'ho day, d dio. 
The week, la semana. 
The montli, d mes. 
Tiie year, el año. 
Charles, dírlos. 
John, Juan. 
Mary, BJaria. 
The watch, el rehj. 



Wherc?, ddndtl 
Hcrc?, aqn\. 
Thi^vo, allí, allá. 
How?, cómo? 



Well, bien, bueno. 
Unwell, mal. nudo. 
111, enfermo, cn/irma. 
Very, mui. 
For, peira, por, 

EXERCISES. 



Whcre is my father? Your ftither is in the garden.— 
Wherc are your buihcrs? My brohersarcin thair rooms. 



EL, IJVSTITIjTO J^^CIOJVjIIj. 



39 



— I liavc One brother and two si^ters. — You have three 
books and four pens. — John has five horses, and Char- 
les ?ix dogs. — We have two flowers, a tulip and a rose. 
—A week has sevcn dajs.— Charles is in the garden. — 
Marv is in her rooin. — Where are you, John? Here I am. 
— We have one nioutli, but two ears. — My father is ill, 
but my inother is well.— Our garden is large, but our 
house is sniall. — John and Charles are «ly brothers. 



II. 



Cuántos perros i caballos tenéis vosotros? Nosotros 
tenemos dos caballos i tres perros. — Cuántas plumas 
tiene Maria? — Ella ti ne cuatro plumas. — Cuán- 
tos libros tiene Juan? Tiene seis libros. — Cuántas se- 
manas tiene un mes? Un mes tiene cuatr.o semanas. — 
Cuántos meses tiene un año? Un año tiene doce meses. 
— Vosotros tenéis muchas casas i jardines.— rUds. son 
ricos. — Dónde está Juan? El está en el jardin.— Qné 
tienes tú alli? Tengo una manzana i dos naranjas.— Có- 
mo está su tio de Ud.? Mi tio está mui bien, pero mi 
tia ost;l enferma. 



III. 



CoNVEns.vTiON A. — Is this man your únele? — Is that 
wonian your aunt? — I this my spoon? — Is that your 
knile?— Are these his tulips? — Are those her roses? — 
Are those boys ill? — Are those girls poor? — Are those 
boys and girls ill? — Are these houses and gardens large? 
— Who is here? — AVho is thcre? — Who is here? — AVho 
are here? — Who are there? — Who is in the garden? — 
Who are in that house? — Where is Alary? — Wiiere is 
Cliarles? — Where are Charles and John? — How many 
good horses has this man? — Are not your sons ill? — 
Ai-e vou umvell? 



IV. 



Coxvkusation B — Have tliese men their knivcs or 
ouns? — llave those women their flowersor mine? — Who 
has my watch? — IIow many days has a week? — IIow 
niauy weeks has a month? — How many months has a 
yoar"? — How many fingers has tliis man? — Which dog 
liave you?— Has slie my table? — llave you your stoc- 
kings?— Has Mary iior íbrk? — Has tiiis girl iier spoon? 
— Have you not liiy hat?— Have I not your pen.^ — Has 
ho"^not"his horsc? — Hasshe not her spoon? — Have we 
iiot oiu-jhonse? — Wl.icli lioiisc have we?— Is ho in the 
;rari!en? — Is John in hi.-; a'ardcn:-' — WIrto i?: lie? 



LiA I]\FA]^CI/L »KI^ ÜIIJNDO. 

INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA UNIVERSAL, 

Escrita para los jiiños, por E. Clodd. 

(Continúa.) 

El cobre es otro metal de que se hizo temprano uso, 
pues como el oro, se le encuentra a menudo en estado de 
pureza, i por su blandura es susceptible de adquirir di- 
ferentes formas. En los lugares en que se escaseaba, i 
podia encontrarse el estaño, se derretían ¡mezclaban am- 
bos por medio del fuego, dando orijen al hernioso, duro 
i útil metal llamado bronce; i si se derramaba esta masa 
derretida en un molde de piedra o de arena, se podian 
obtener armas de la forma (pie se quisiera 




/.i'iviHS <ic la Ediul de ITroncí' 



CoNVERSATiON C— How are you?- -How is your i 

cousin? — Where is my nieie? — Where are their iiorses? | 

— How many sons have your jiarents? — Is his father ¡ 

■^vfU?— Is not her inother ill;'' — Are th ir pareiit'^ very j 

rich? — Is my son in your house?-Is your daughter in her ! 

rooin?- Are not my sisters there? — Where are my un- | 

cíes? — Where are your aunts? — Is not this boy your ! 

cousin?— Is not that girl your niece?— How many i 
nephews has thi-^ man?— Has my brother many horses? 
— llave your sisters many applcs? 

(Coiitii:mrdJ. 



La i'-jiocn en (pie se usaron los metalo-^ inoncionados, se 
llamó Edad de. bronce. Largo tiempo pnsij antes que el 
hierro fuese fundido o separado del mineral con que se 
encuentra mezclado en su estado natural, trabajo que no 
se hizo, sin duda, porque requería mayor esfuerzo i mayo- 
res conocimientos délos que entonces se tenian; mas 
cuando se llevó a cabo, i pudo ser aquel fundido i amol- 
dado, ocupó el lugar del bronce para la construcción de 
lanzas, espadas, achnelas etc., siendo éste desde entonces 
empleado solamente en la elaboración de utensilios i de 
oliras de ornamento. Muchas de éstas, como zarcillos, 
brazaletes i alfileres de cabeza han sido encontrados en 
los lagos de la Suiza. 

La plata i el oro fueron usados nuis tarde. 

Así pues, del hallazgo en los lechos de los rios, en las 
cavernas i otras pai tes, de varios instrumentos, armas 
obras de adorno, etc., algunos de ellos a gran profundi 



40 



KW, w.^STtTrrFO Ji\vriaj%\fe¥,. 




f l^^^^^^í 




Oriiameníos ilelp E<laíl <lc Ero-.ser. 

dad, i todos indndaldcmente liecliofl por mano del liom- 
lu-e, dehemos deducir que este existió millares de aros 
antes de los que señalan las historias, escritas en el fa- 
■pyro o pintadas en las paredes de las tumbas. Este pa- 
piro no es otra cosa que una especie de corteza de árliol 
en que los antiguos escribian: de aquí el nombre de 
papel. 

Con objeto de señalar los pasos del progreso humano, 
su historia primitiva está dividida en tres periodos, a 
que se ha dado el nombre do los objet;os en que en cada 
uno se uparon. 

1". Edad dk piEDrA. que como he manifestado, se gub- 
divide en Antigua i Nueva o Moderna. 

2°. Edad de bronce. 

3". lÍDAD DE HIERRO. 

No se sabe cuantop años trascurrieron entre la primera 
labor del pedernal i la fabricación de la primera arma de 
bronce. De lo que si estamos seguros es de que los hom- 
bres usaron la piedra <íntes que el bronce i el hierro, i 
de que algunas tribus estaban en la Edad de Piedra 
cuando ya otras conocían el uso de los" metales. Las 
tres edades se cstienden i confunden como lo^tres colores 
principales del arco- iris. 

Por ejemplo, aunque algunas de las habitaciones de 
los lagos de que he hablado fueron contruidas en la E 
dad de Piedra, un gran número de ellas corresponden 
a la Edad de Bronce, i la< reliquias descubiertas prue- 
ban cuánio habían adelantado los hombres en el cemi- 
no del progreso. Los habitantes de los lagos hnbian a- 
prendido a cultivar el trigo, a proveerse de alimentos 
para el invierno, a tejer vestidos i a domesticar los ani- 
males mas útiles como el caballo, la oveja i la cabra. 
Desde una época mui anterior, habían conocido los 
hombres cuan digno de estimación es el perro, í de ello 
dan testimonio las tribus mas atrasadas de los mares del 
norte, en cuyos depósitos de conchas se han encontrado 
huesos de aquel animal. 

La industria del hombre progresó rápidamente en la 
Edad de Hierro; i al mismo tiempo que la variedad de 
artefactos de barro, el acuñamiento de monedas de bron- 
ce, el descabrimieto del vidro í otra multitud de nuevas 
invenciones, prueban cuanto había avanzado en el ade- 
lanto material, también prueban la rapidez con que el 
hombre salía de su estado de ignorancia i de miseria. 

VIII. 

Antigüedad del hombre. 

Al llegar a este punto de mi narración, quizas alguno 
me pregunte cómo se sabe que esas reliquias del hombre 
primitivo pertenecen a una antigUdad tan rnmota.'' i yo 
le diré la mejor contestación que al presente puede díir- 



se, haciéndole la descripción de uno de los lugares en que 
bo han encontrado sus huesos, armas e instrumentos. 





Caverna tle íli-ix!iam. 

Hai una gran caverna en Brixham. sobre la costa sur 
del Dcvonshire, que fué deseubieta catorce años hace por 
el derrumbe de una parte del techo. El piso es de esta- 
lagmitas o partículas calizas que han sido arrastradas del 
techo por la infiltración de las agruas i endurecidas ha.=i- 
ta tomar una consistencia rocallosa. Estalagmita se de- 
riva de una palabra srriega que significa qota. En este 
piso que tiene cerca de un pié de espesor se encontraron 
huesos de renos i de osos de las cavernas, mientras que 
debajo lie él existe una masa de arcilla roja de quince 
pies de profundidad en algunas partes, en la c\\:\\ hahia 
enterrados láminas o cuchillos de peder-nal i huesos do 
mammud. Debajo de esta capa liabia un lecho de cascajo, 
de mas de veinte pies de espesor, en el cual se ení^ontra- 
ron cuchillos de pedei-nal i huesos p.^quoños. Mas do 
treinta de los primeros estaban mezclado.s con los hue- 
sos de los osos i de elefantes lanudos, i como se sabe que 
aquellos son fiabricados por la mano del liomhre, es in- 
dudable que este vivia en aquel pais cuando dichos ani- 
males vagaban por él 

Pero, se preguntará. .V;'! ■ de que esos 

huesos sean tnn viejn,<;-' 

Aparte del hecho de que no so ha vi.-to un mammud vi- 
vo durante muchas centurias, tenemos el de que sus hue- 
sos han sido encontrados a una gran profundidad, i como 
es cierto de que nadie habia de tomarse la molesiia do 
abrir una soimltnra para enterrarlos en ella, debemos 
creer que tenia otra causa la formación de la masa de 
arcilla en que yacían.^ j, 

Puede esplicarse deVarios modos la existencia de los 
huesos en la cueva. Los animales a qne pertenecieron 
pueden haber muerto en la falda de la montañ;i i haber 
sido arrastrados sus huesos a la cueva por la acción de 
las aguas; quizás buscaron en ella un refijio, pero lo mas 
probable es que habitaron en su intei-ior. Sea de esto 
lo que fuere, debemos fijarnos principalmente en los 
treinta i c neo pies de arcilla i cascajo en que sus restos 
estaban enterrados. 

El ájente que los ocultó a la vista por tan dilatados a- 
ños, fué ese activo instrumento de la naturaleza que antea 
i después que los seres vivientes animaran con su presen- 
cia la faz de la tierra, ha estado taladrando las rocas, 
abriendo los valles, dando forma a las mas elevadas 
montañas, socavando las mas profundas cuevas, i que 
trasporta el suelo de un lugar a otro para levantar nue- 
vas tierras donde aliora el hondo mar se üjita. Es el a- 



j;j^ i^VSTITtJTO J\*Jef'10J\\t¥., 



¡rúa niiien condujo esc dopó.-,iio a la caverna de Brixham- 
i cuhrió coa él los Imesoí;: ella es la que desde el dia en 
que ol inainmud, el oso i el renjifero vivian en Dcvonshire 
ha estado socabando los valles del contarno i los lia he- 
cho cien pies mas profundos, i aunque el tiempo que ella 
emplea para ahondar un canal o ahuecar una caverna, 
depende de su velocidad, puede formarse una idea de su 
acción considerando que las mas rápidas corrientes tra- 
bajan lentamente para aquellos que las observan, supues- 
to que el rio Támesis en su presente curso necesita once 
mil setecientos cuarenta años para hacer un pié mus pi'O- 
fundd el valle que atraviesa. Los hombres de ciencia tie- 
nen, pucs, ra/on cuando creen que las armas de peder- 
nal fueron hechas por hombres que vivieron haceniiichos 
miles de años. 

"Un millar de añog a tu vista, es como el dia de a\'or, 
que ya pasó, o como la vijilia de una noche." 

La ciencia, enseñándonos así la <rran edad de la tierra, 
nos enseña también la eternidad del infinito Dios, i de 
la niisnnx manera esas grandes distancias de que nos ha- 
blan los astrónomos hacen aparecer el Universo como un 
templo mas digno de él, el que le señalan esas antiguas 
i limitadas nociones de una tierra plana, para cuyo solo 
bencíicio el sol ilumina los cielos durante el dia. la luna 
i las estrellas derraman sus luces por la noche. La cien- 
cia hcrmo.sea con nuevos esplendores los grandes pensa- 
mientos del poeta astrónomo de la antigüedad que can- 
tab;i: "Si me elevo a los cielos, alli estas Tú: si penetro 
en los mundos que nadie ha visto, allí estas Tú." 

(Coutiauará.) 



0-ra-2::n.átiGSL infa.n.til 

I'AIÍA LOS NIÑO »■ AMKKK ANOS, 

i'OR l.LIS F. M.\.\1I1.1..\. 

l'trf-sor <h' Jn Lenqvn i LUrrainra Española en hi 
Uniuersi,! ' ' ' ;,' • -York. 

( VouUnna./ 

LECCIÓN VL 



Dan 



ibro. 



Dame «;/ //óm. 



En el primer caso pedimos un libro que va co- 
noce la persona a quien hablamos, i en segundo 
queremos que se nos traiga cualquier libro. .Se ve 
pues que esas palabritas c/ i ?¿// tiene cada uní su 
significación especial: son mui usadas, i sirvi-n de 
mucho como vamos a ver. Llámanse arliciílos. Si 
f:¡i la frase el hombre viríuoso ponenus niuj.-r en 
lugar de //íW/í/r tendremos que decir/í? mujer vir- 
tnosa, de suerte que en e.se ca~;o no sólo se varia 
(1 sustantivo i e! adjetivo sino el arlículo el. El p'u- 
ral m.-3&z\\\xio^&r.^: los hombres virtuosos i el feme- 
nino las ■mujeres virhiosas. Adviértese por lo tanto 
que el artículo C07ic7icrda, con el adjetivo, con el 
sustantivo, en género i número. 



JJn dolor fuerte. 



Unos dolores fuertes 



Un niño aplicado. 
Un espejo grande. 
El hermoso salón. 
El buen maestro. 
Ija lección corta. 
La tierra árida. 



Unos niños aplicados. 

Unos espejos grandes. 
Los hermosos salones. 

Ijos buenos maestros. 
LjUs lecciones cortas. 
Las tierras áridas. 



Solo los animales debían tener género, es 
decir, ser masculinos i femeninos; pero el uso 
ha dado esa cualidad también a las cosas que 
no tienen sexo, asi decimos, lección corta i no 
lección corto; zapato chico i no chica, cama d.inoda 
i no cómodo <{'•. 

La única manera que tenemos de conocer el 
género de todas estas cosas que no tienen sexo 
es juntarles el artículo. 

Si puede añadírsele el artículo el es masculi- 
no, i si la femenino. 

¿Qué género tienen los sustantivos que siguen? 

Amor— Casa— Calle— Cuchillo— Cuchara— Man- 
tel— Sopa — Caridad— Grandeza— Valor --Miedo 
— Susto — Alegría — Muerte— Vida — Sacrificio — 
Honor — Patria — Salud— Honra — Dominio. 

Hai, sin embargo, algunos pocos sustantivos fe- 
meninos que comienzan con a que admiten el 
artículo el masculino, i son ao-na. ave, alma i o- 
tros pocos. En singular se dice el agna. el ave, 
el alma; pero en plural debe decirse, las abitas, 
las aves. Lis almas. 

Esto se hace para evitar el pronunciar juntas 
la a con que termina el artículo i la a con que 
empieza el sustantivo. 

Por una razón semejante, en vez de decir a 
el, de el, decimos al, del; v. g.: al hombre, del 
hombre: en vez de a el hombre, de el hom- 
bre. 

Póngase el artículo en los lugares correspon- 
dientes de estas frases. 

Amigo fiel es -tesoro. — caridad es — de princi- 
pales virtudes. El Callao fué destruido por — terre- 
moto. Caracas es — capital de Venezuela. Hai en 
África — animales que se llaman jirafas. Dar limos- 
na a — pobres es prestar a Dios. Júpiter era — 
dios de la antigüedad. El dio — golpe a su her- 
mano. El pidió — arma para defenderse. El sacó 
— espada de— vaina. 

LECCIÓN VII. 



Antonio corre. Juan salta. Luis baila. 

Aquí tenemos tres palabras corre, salta., baila, 
que indican tres operaciones o acciones ejecuta- 
das por los sustantivos Antonio, Juan, Luis. 

El perro ladra. — El gato maulla. — El caballo 
relincha. 

También tenemos en estos ejemplos tres pa- 
labras que espresan tres acciones ejecutadas por 
tres animales. 



42 



EW^ JjrSTITUTO JV^CIOJT^Ij. 



El zapato aprieta. — El látigo suena. — La mue- 
la duele. 

Las palabras aprieta, suena, duele, expresan 
tres acciones producidas por tres objetos. 

El hombre ama. — La mujer piensa. — El ene- 
migo odia. 

Las tres palabras ama, piensa, odia, son tres 
operaciones del alma de cada uno de los sustan- 
tivos hombre, mujer, enemigo. 

Hai pues palabras que indican acciones i o- 
peraciones del cuerpo o del alma, i en Gramá- 
tica se llaman verbos. Acompaña al verbo una pa- 
labra que espresa la persona o cosa que ejecu- 
ta o produce la acción i se llama sujeto. Así en 
los ejemplos citados, las palabras que vamos a 
subrayar son los sujetos. 

Antofíio corre. El perro ladra. F2 látigo suena. 

Juan salta. FA gato maulla. La muela duele. 

Luis baila. El caballo relincha. El hombre ama. 

El zapato aprieta. La mujer ^xG-nsdi. 

El enemigo odia. 

Delante de éstos i de todos los verbos se 
pueden poner pronombres: v. g. 

Yo pienso, él enseña, tú corres, él corre, noso- 
tros corremos, ustedes corren, ellos corren. 

Luego el verbo varía de singular a plural. 
Sin embargo, no puede decirse yo correr, tú 
pensar, él salir, i así sucede siempre que el ver- 
bo termine en ar, er, ir. 

Todos tienen una de estas tres terminacio- 
nes, i ellas sirven para nombrarlos; así compré 
es una de las variaciones del verbo compi\ir, 
temiste una de las del verbo temer, \ partirán 
una de las del verbo /^/'/¿"r. 

Lista de verbos en ar, 
,, ,, en er. 

en ir. 
Señálense los verbos en la siguiente fábula. 

EL PATO I LA SERPIENTE. 

A orillas de un estanque 
Diciendo estaba un pato: 
¿A qué animal dio el cielo 
Los dones que me ha dado? 
Soi de agua, tierral aire: 
Cuando de andar me canso, 
Si se me antoja, vuelo. 
Si se me antoja, nado. 
Una serpiente astuta, 
Que le estaba escuchando. 
Le llamó con un silbo, 
I le dijo: Feo guapo. 
No hay que echar tantas plantas; 
Pues ni anda como el gaiuo. 
Ni vuela como el sacre, 
Ni nada como el barbo. 
I asi tenga sabido 
Uuc !o importante i raro 



No es entender de todo. 
Sino ser diestro en algo. 

LECCIÓN VIII. 

VERBOS AUXILIARES. 

Hai dos verbos, ser i haber, que no significan 
acción alguna, pero que son considerados tales 
por tener las mismas variaciones que los otros. 

Se diceji^í? soy, til eres, él es, nosotros somos, vo- 
sotros sois, ellos son, i yo he, tú has, él ha, noso- 
tros hemos, vosotros habéis, ellos han. 

Se ha visto, pues, que todos los verbos tienen 
números, es decir, que varían de singular a plu- 
ral. También que varian de terminación según 
sea el pronombre que le acompaña. Estos pro- 
nombres son yo, tú, él, en singular; i nosotros, vo- 
sotros, ellos en plural. Yo, se nombra pronombre 
de primera persona, tú de segunda i él de ter- 
cera. El verbo tiene terminaciones acomodadas 
a estas personas: v. g. yo quiero, tji quieres, él 
quiere, nosotros q7í.eremos, vosotros queréis, ellos 
quieren. Si dijéramos simplemente quiero, quie- 
7'es, quiere, queremos, queréis, quiere?!, se sabría 
por estas terminaciones a que pronoml^rcs se 
refieren, i por lo tanto, no es necesario ponerlos 
delante de los verbos. 

Qué pronombres se suplen en estos ejemplos: 

Voi a salir a la calle. Salen a pasear por el campo. 
Quieres montar a caballo. Pasearemos en coche. 
Obedeceréis a vuestros padres. Sé mi lección 
perfectamente. 

Cuando decimos yo como, yo comí, yo comeré. 
espresamos la misma acción; pero en distintos 
tiempos. En el primer caso indico que lo hago 
al presente, en el segudo que lo hice en tiempo pa- 
sado, i en el tercero que lo haré en lo venidero. 
Asi el verbo tiene tres úiim\^os: pirsente, pasado i 
ftituro. 

Pónganse en presente, pasado i futuro los ver- 
bos siguientes: 

Romper. Quebrar. Sacar. Partir. 

Leer. Escribir. Molestar. Tener. 

Salir. Entrar. Coger. Comer. 

Cuando el verbo se usa en estas terminacio- 
nes ar, er, /r no indica tiempo alguno, como tam- 
poco se refiere a ninguna de las tres [personas, ni 
espresa singular ni plural. Si digo ívw/ív no mani- 
fiesto ni quien lo hace, ni si es uno o son muchos 
los que lo hacen, ni tampoco el tiempo en que se 
hace. Dichas terminaciones indican solo el nom- 
bre del verbo, i forman verdaderamente un sus- 
tantivo, pues el conocer es necesario, el leer es útiL el 
escribir es fácil, \';\1(; tanto como la conn'da es nece- 
saria, la lectura es útil, la escritura es fácil. 

Señálense los nombres, adjetivos, artículos, pro- 
nombres i ver!)os en la siíniiente fábula. 



KE. M J WSTMTVT p >^V/ (lOJWJl.. 



4;í 



EL ASNO 1 SU AMO. 

"Siempre acostumbra hacer el vulgo necio 
De lo bueno i lo malo igual aprecio. 
Yo le doi lo peor, que es lo que alaba." 

De este modo sus yerros disculpaba 
Un escritor de farsas indecentes; 
I un taimado poeta que lo ola, 
Le respondió en los términos siguientes: 

Al humilde Jumento 
Su Dueño daba paja, i le decia: 
Toma, pues que con esto estás contento. 
Díjole tantas veces, que ya un día 
Se enfadó el Asno, i replicó: Yo tomo 
Lo que me quieres dar; pero hombre injusto 
^Piensas que solo de la paja gusto? 
Dame grano, i verás si me lo como. 

Sepa quien para el público trabaja, 
Que tal vez a la plebe culpa en vano; 
Pues si en dándola paja, come paja 
Siempre que la dan grano come grano. 

{Coní i Hilará) 



lalvcz algunos niños pensaran que los ga- 
ses no son impenetrables, por razón de ser tan 
ligeros. Un experimento muy sencillo demues- 
tra lo contrario. Tómese un frasco de vidrio, 
de dos bocas; á una de ellas ajústese un em- 
budo y á la otra un tubito encorvado, cuya 
extremidad vaya á parar dentro del agua de uña 
copa. Es claro que el frasco está lleno de aire, 
que es un gas. Pichemos agua por el embudo; 
inmediatamente observamos qu- por el extremo 
del tubito se desprenden muchos glóbulos ó 
burbujas d^í aire. Aí[ui sucede que. en virtud 
de la impenetrabilidad, á medida que el agua 
va cayendo al fondo del frasco, va expulsan- 




LECCIONES 

De Física ex pfr i mental precedidas de algunas no- 
ciones de ^íccánica, para uso de los niños, por 
el J)r. Darío González, Profesor de Mecá- 
nica y Física en el luslítuto Xacio- 
nal de (liiaíennda. 



LECCIÓN n. 

Propieoadf.s c;kxf,iíai.i:s de i.os cueri'o-^. 

1. — ExtOllsioil. Todo cuerpo tiene cierto 
tamaño ó tres dimensiones, que son: longitud, la- 
titud y profundidad ó espesor; y por esto se 
dice que es extenso. De consiguiente, la exten- 
sión es la propiedad que tienen los cuerpos de 
presentar tres dimensiones ó de ocupar un lugar 
en el espacio. 

S. -Iiu¡>eiietrabilicl»d ¿A quién pu- 
diera convencérsele de que el espacio que un 
cuerpo ocupa puede ser ocupado al mismo tiem- 
po por otro? Esto es imposible: el puesto que 
un niño ocupa en los bancos de la escuela no 
puede ocuparlo á la vez otro niño. Esta pro- 
piedad tan evidente de que el lugar ocupado 
j)or un cuerpo no puede ser ocupado al mismo 
tiempo por otro cuerpo se llama inipenetrabi- 
lidad. 

Los sólidos, los líquidos y los gases son im- 
penetrables. En el lenguage común se dice^que 
un clavo penetra en la pared; pero en reaU^ad 
no existe tal penetración, pues el lugar qiíe o- 
cupa el clavo no lo ocupan las partes de la pared, 
las cuales se separan para dejar lugar al clavo. 



CoinprcsilMlid.'id de los gase.';. 

, do el aire, porque el lugar ocupado por este 
I no puede ocuparlo el agua al mismo tiempo. 
I He aquí otro experimento fácil de repetir, que 
; prueba la impenetrabilidad del aire. Se toma un 
I vaso, se le pega en el fondo, por dentro, un 
pedazo de papel y luego se sumerge comple- 
tamente boca abajo en agua. Se saca en segui- 
da y se observa entonces que el papel no se 
' ha mojado. Esto depende de que el aire con- 
tenido en el vaso no ha permitido la entrada 
del agua. Si estando el vaso sumergido se ta- 
; ladrara por arriba, el aire saldría en burbujas y 
j el agua subiría en el vaso hasta llenarlo y mo- 
I jaría necesariamente el papel del fondo. Se ve, 
I pues, que para que el agua penetre en el vaso 
I es preciso que el aire desocupe el lugar. 




No puede concebirse la existencia de un cuer- 
po sin estas dos propiedades: extensión é im- 
penetrabilidad. Por esta razón se las considera 
como esenciales á la materia. Todas las otras 
son secundarias como veremos á continuación. 



44 



EW^ IJVSTITUTO JV^ACIOJVJiW.. 



¿Qué niño no conoce las esponjas? Todos sa- 
ben que las esponjas son unos zoófitos ó ani- 
males plantas, que viven pegados en las rocas 
cubiertas por las aguas del mar. Allí nacen, 
crecen y se desarrollan y de allí las sacan y 
las ponen á secar para destruir la materia gela- 
tinosa viva que las impregna y aprovechar en se- 
guida en diferentes usos la trama fibrosa ó ar- 
mazón que queda. Pues bien, el estudio de una 
esponja nos va á facilitar el de algunas propie- 
dades importantes de los cuerpos. 

íl. — €oiii]>resibilÍ4la,<l. Si apretamos 
en la palma de la mano una esponja ob- 
servamos que se hace tanto mas pequeña cuanto 
mas se la aprieta. Lo que sucede con la esponja 
se observa á diferentes grados en los otros 
cuerpos sólidos, que por procedimientos conve- 
nientes se pueden reducir á menor volumen. 
Volumen de un cuerpo es su tamaño ó el con- 
junto de sus tres dimensiones. Esta propiedad 
de los cuerpos de reducirse á menor volumen 
por la presión se llama compresibilidad. 

Los líquidos son compresibles y esto se de- 
muestra por medio de un instrumento que se 
llama piezúmetro. En este instrumento se ve dis- 
minuir rápidamente la columna de agua que 
hay en un tubito de vidrio á medida que au- 
menta la presión. Los gases son también com- 
presibles. Si tomamos un tubo de vidrio, de pa- 
redes gruesas, cerrado por un extremo é introdu- 
cimos por el otro un émbolo bien ajustado, como 
el de las jeringas, se observará que el aire con- 
tenido con el tubo se reduce á menor volumen 
tanto mas cuanto mas se empuja el émbolo. Es- 
te pequeño instrumento lleva el nombre de es- 
labón de aire, porque al mismo tiempo que S2 
comprime el aire se calienta hasta el grado de 
poder incendiarse un pedacito de mecha que se 
adapta al extremo del émbolo. 




Eslabón de aire. 

'I. — I01a«fic*id5l«l. Sí después de com- 
primida la esponja cesa la compresión, vuelve 



en el acto por si misma á tomar el volumen 
y forma cjue antes tenia, y esto mismo les su- 
cede á todos los cuerpos sólidos que han sido 
comprimidos. La propiedad de los cuerpos en 
virtud de la cual recobran su volumen y forma 
primitivos, tan luego que cesa la compresión á 
que se les sujetara, se denomina elasticidad. 
Los líquidos y los gases son perfectamente e- 
lásticos; es lo que se nota en el piezómetro y 
el eslabón de aire cuando cesa la compresión. 
Hay cuerpos que son elásticos de otro modo: 
cuando se estira un pedazo de hule ó goma elásti- 
ca, vuelve á su primitiva forma tan pronto como 
deja de estirarse. Una hoja de acero templado, 
como la de una espada, se dobla y vuelve por 
si misma á enderezarse. Las barbas de ballena, 
el marfil, el vidrio reducido á hilos y otros mu- 
chos sólidos poseen esta propiedad mas ó menos 
marcada. Cuando se retuerce un resorte ó alam- 
bre de acero y luego se le abandona á si mismo, 
se destuerce y queda como estaba antes. Así, 
fuera de la elasticidad por presión, que es ima 
propiedad general de los cuerpos, los hay que son 
elásticos por tracción, flexión y torcion. 

*5. — l*oroi!iÍ<l:t<l. Los cuerpos no serian 
compresibles sino tuvieran entre sus moléculas cier 
tos espacios sumamente pequeños, que se llaman 
poros, y que son mui visibles en la esponja, la pie - 
dra pómez, las maderas, la piel, &. La propiedad 
que tienen los cuerpos de tener poros se denomi- 
WÁ porosidad. 

A decir verdad los poros intermoleculares no 
se ven como en la esponja; pero se concibe su 
existencia para todos los cuerpos por el hecho 
mismo de ser compresibles. 

De la porosidad depende que ciertas piedras, 
el papel sin cola ó de «straza, los tegidos de 
lana, algodón ó seda, el carbón, la arena en 
capas, y otros cuerpos, sirvan para colar ó fil- 
trar los líquidos con objeto de purificarlos. Las 
impurezas ó partículas extrañas que contienen 
son mayores que los poros de los filtros y en 
consecuencia se detienen en la parte superior 
de estos al tiempo de la filtración, pasando so- 
lamente las moléculas del líquido. De la poro- 
sidad depende igualmente que las esponjas, el 
azúcar, el yeso, las piedras, las cuerdas de cá- 
ñamo ó pita, las maderas, se impregnen de 
agua cuando se ponen en contacto con este lí- 
quido, aumentando entonces de peso y de vo- 
lumen. 

O. — S>ÍY¡*^¡|>ili(i¡i4l. No hay cuerpo que 
no pueda ser separado en partes mas ó menos pe- 
queñas y á esta propiedad se le llama divisi- 
bilidad. 

h.! cuerpo mas duro de la naturaleza, que es 
el diamante, se puede reducir á polvo fino. Los 
líquidos y los gases son aun mas fácilmente di- 
visibles (|ue los sólidos. Por razones de mucho 
peso, los químicos admiten que la divisibilidad de 
h materia tiene un límite. Las últimas partícu- 



EW. 1J%\STITIjTO .WlCIOJWtí.. 



las incapaces de dividirse se llaman átomos, es 
decir partes indivisibles. 

ils prodigiosa la suma di\isibilidad de la mate- 
ria. Pondremos algunos ejemplos. Cinco centi- 
gramos de carmin ( i grano). disueltos en 5 litros 
de agua (lo libras), comunican una coloración 
bastante sensible á esta porción de agua. Lo 
mismo sucede con otras materias colorantes, co- 
mo las anilinas.el permanganato de potasa, &. 
Para que una pequeña cantidad de materia co- 
lorante pueda teñir tanta agua es preciso que 
se divida y subdivida casi- al infinito. 

Las materias olorosas esparcen en el aire las 
partículas de que constan y son tan div'sibles, que 
los físicos refieren el hecho d(.- que un pedazo de 
almizcle, que habia producido sus emanaciones 
durante 20 años al aire libre, no habia disminuitlo 
sensiblemente su peso al cato de este tiempo. 

Un admirable é instructivo ejemplo de di\ isibili- 
datl nos piesenta la composición de la sangre de los 
animales. La sangre está compuesta de una par- 
te líquida que es el suero, en el que nada multitud 
de partículas llamadas glóbulos. Una gota de san- 
gre humana, que pueda suspenvli^rse en la punta 
d<; una aguja, se calcula queccnlicne un millón 
de estos glóbulos. Los glóbulos son de dos espe- 
cies, rojos y blancos. Los rojos tienen en el hom- 
bre la figura de discos lijeramente cóncavos por 
sus dos lados, y su diámetro es de un ciento cien- 
cu-enta avos de milímetro; unidos entre si for- 
man rimeritos ó pilas como los que se ha- 
cen poniendo pesos fuertes unos sobre otros 
ó unos al lado de otros. Los glóbulos blan- 
cos son esféricos, es decir en forma de bolitas 
bien redondas. Se puede aun citar como ejemplo 
de la extrema divisibilidad de la materia la exis- 
tencia de los animales microscópicos. En ima pe- 
queña gota de agua observada al microscopio se 
ven millares de estos animalitos, bien organizados, 
que se mueven con gran rapidez. Para obtenerlos 
basta dejar en el agua por pocos días algunas plan- 



senla también multitud de animaülos semejantes 
á las an ¡juilas. 




Glóbulos de la .sangro, 
tas, que favorecen su desarrollo. El vinagre pre- 




Anniialc^ uiicro.-^t'oincos en 
una ¡lotita do aa'iia. 

y.— TIovÍlÍílíl,<l«í ilierciSE. La propie- 
dad fjue tienen los cuerpos de poder ser traslada- 
dos de un lugar á otro se llama movilidad. Esta 
traslación ó cambio de lugar se llama 7)tüvir,iicnto. 
Cuando un cuer[)o no cambia de lugar se dice 
que está en reposo. 

Un cuerpo en reposo no puede moverse por si 
mismo, ni pararse por si mismo si está en movi- 
miento. Esta ineptitud de la materia en ambos 
casos se denomina inercia. 

Todas estas propiedades que hemos estudiado: 
etxension, impeiwtrabilidad, compresibilidad, elas- 
ticidad, porosidad, divisiHlidad, movilidad é i- 
nercia, se llaman propieqj||les generales de los 
cuerpos, porque se observan en todos ellos, 
cualquiera que sea el estado en que se pre- 
senten. 

(Continuará.) 



LECCIONE.S 

Elemciítalcs de dibujo lineal al alcance de 

los niños por M. II. Oitefra, injenicro to- 

pdíírafo i profesor de Jeosratía políti- 

ca-descriptiTa del Instituto Nacional. 



El estudio del dibujo lineal es de la mayor im- 
portancia para los niños, ya seacjue deban dedi- 
carse al estudio de las ciencias naturales o mate- 
máticas, o bien elijan el de las artes liberales o 
mecánicas. 

Para los principiantes he escrito estas leccio- 
nes elementales que servirán, de base a ulteriores 
conocimientos cuando se cursen las asignaturas 
de Cosmografia, Geografía, Geometria &. i para 
cuando se dediquen a ramos especiales como el 
dibujo natural, arquitectónico, industrial, topográ- 
fico & 

El maestro hará que los niños se ejerciten pri- 
mero, en pizarras o encerados: después sobre el 



46 



Ei^ ijysriTiJTO Jv^cioj\*»aL,. 



papel solo con lápiz; i cuando hayan adquirido al- 
guna práctica en el trazo de líneas i en la aprecia- 
ción de magnitudes i distancias, dibujarán con el 
auxilio de instrumentos i útiles que oportunamen- 
te descrebiremos. 

Educar la vista para comprender e imitar el or- 
den i la armonía de cuanto vemos, es como edu- 
car la intelijencia para comprender i para juzgar. 

LECCIÓN I. 

1. — Dibujo lineal es el arte de representar el 
contorno de los cuerpos solo con el ausilo de lí- 
neas, sin emplear sombras o colores. 

2. — Cuerpo es todo olíjeto que podemos per- 
cibir por nuestros sentidos, como un libro, un ma- 
pa, una casa, 

3. — El dibujo lineal estudia únicamente los 
cuerpos de figuras regulares, derivados de formas 
jeométricas, 

4- — Estension es toda parte determinada del 
espacio, como el lugar que ocupa un cuerpo, la 
magnitud de un salón. 

5,^ — Tres son las dimensiones de la estension; 
su largo, su ancho i su grueso. 

6. — Todos los cuerpos participan de las tres 
dimensiones, pero algunas veces hacemos abstrac- 
ción de algunas de ellas, según el objeto que nos 
proponemos, i así decimos: una línea telegráfica, a 
la que no consideramos ancho ni grueso: una va- 
ra de lienzo, la que juzgamos con largo i ancho 
i sin grueso. ^ 

7. — Llámase punto jeométrico la estencion con- 
siderada en sus tres dimensiones en grado infini- 
tamente pequeñas. Por eso se dice que el punto 
jeométrico es el límite de toda estension. 

8. — Una serie no interrumpida de puntos for- 
ma una línea, luego la línea no es otra cosa que 
la sucesión de puntos. 

9. — En la figura i ^ . A, B i C. representan 
tres puntos que se llaman: el punto A, el punto B, 
el punto C. 

A r> C 



M- 



ABCDEE & 



Figura 2. '=^ 



IL — La reunión de muchas líneas, las unas a 
continuación de otras forman una superficie, asi 
como la reunión de muchos hilos forman una 
tela, que supondremos infinitamente delgada. 

(} II I J L M ]] C 




A B C D E F & A D 

Figura 3. =* 

En la figura 3. ^ la reunión de las líneas AG, 
BPi, CI, &. aproximándose suficientemente lle- 
garán a formar una sola figura que llamamos el 
plano ABCD. 

12 — Por último; la reunión de muchos planos 
constituyen un cuerpo sólido, como la reunión de 
muchas hojas de papel, aunque las supongamos 
muy delgadas, llegan a formar una gruesa resma 
de papel- 




Figura 4. ^ 

La figura 4 nos manifiesta que los planos AD, 
BE, CF, &. puestos unos sobre otros, forman un 
sólido AB. 

(Conllnmnl) 



Fisura 1 . ^ 

listos no son puntos jííométricos sino gráficos, 
pues aun les podemos considerar largo, ancho i 
grueso. 

lo. — La fiugra 2 ^ nos repesenta una sucesión 
de puntos A, B, C, D &., cuya proximidad pode- 
mos suponer xA, que confundiéndose todos for- 
men la linea IM. O. 

riJESTfOXAlMO. 

^— f.Q'"' ''•■- tliliujo liiu'al?---2.— ¿Qut- es un euorpo? 
''j.—fXlwd' fiase (le cuerpos estudia el dibujo lineal? -4. 
— ¿Que es estension? — 5.— ¿Cuáles son las dimensiones 
de la estension? — G. — ¿Todos los cuerpos son estensos? 
—"i — /;Qué es punto jeométrico?— 8.~<J, i 10.— ¿Qué es 
linca i conio ?e considera orijnada? 



11. -¿Qué 
do i cémo lo 



> supoi-Ucio?- 
Miponenios ÍV: 



1- — ¿Qué es cuerpo o sol i 
inado? 



EL GOMSTA. 



El hermoso cometa que actualmente es objeto do 
justa admiración para los que lian podido observarlo, 
no debe ser otro sino el mismo que se vio en Ejipto el 
(lia 17 de Mayo anteprúximo en los momentos en que 
los astrónomos observaban el eclipse de sol. En esos 
iiioüKMitos solemnes en que Mr. Lawrence, 8. Taccliini 
i los domas astrónomos observaban con suma ansiedad, 
el silencio del observatorio fué interrumpido por irri- 
toi de sorpresa llamando la atención sobre un objeto 
estraño. A la derecha del Sol i a distancia de un diá- . 
metro solar, se vio un hermoso cometa con su núcleo i 
su cola formando una curva i;asi tan brillante como la 



KL. TJVSTITUTO JV.tCIOJVJiE^. 



47 



corona misma: cu lo mejor del eclipse el cometa pudo 
observarse aun a la simple vista. 

VA celeste viajero estaba entonces en su perihelio, 
había llegado al máximum de su velocidad, i el exceso 
de esta soobre la atracción solar, le obligó a sepa- 
rarse del astro del dia doblando por la otra rama 
de su inmensa órbita para regresar hacia las rejiones 
celestes de donde ha venido. Al llegar al principio 
del dia i término de la noche, se despojó de la luz del 
Sol i se nos presentó en el Oriente espléndido i ma- 
jestuoso con su arjentina i hermosa cauda. 

El dia dos del corriente a las cuatro i media de la 
mañana pudimos verlo por primera vez, aunque solo un 
instíinte i sin poder tomar nota de su posición en el 
cielo, por estar mui nublado el horizonte. El estado 
del cielo no permitió repetir la oV)servacion sino hasta 
el (lia siete a las cuatro de la mañana, que se dejó ver 
en toda su plenitud. 

El núcleo brillaba como una estrella de segunda 
magnitud i estaba situado en la cstremidad este del 
sextante, formando un triángulo equilátero con las 
estrellas Régulo i el Corazón de la Hydra. La cola 
se estendia hacia el Sudoeste hasta unos dos gra- 
dos al Nordeste del Corazón de la Hydra, ocupando una 
estíMision de 19 grados de largo i unos dos grados en su 
parte mas ancha. Este cometa es mui notable por su 
estiaoríKnaria brillantez, debida a su mucha densidad, 
pues no |)ueden verse las estrellas al través de la cola, 
porque no es trasparente sino en sus bordes i en la 
estiomidad. 

\"éase esta posición en el siguiente grabado: 



núcleo del cometa i el Corazón de la Hidra formaban 
la base del triángnlo, i Régulo ocupaba el vértice. 

De aquí pudimos deducir que el cometa habia pasado 
ya de su perihelio, que iba retirándose del Sol con mo- 
vimiento retrógrado i que se dirijia hacia el Sudoeste, 
a la constelación de la Hydra en la cual habia penetra- 
do ya la cuarta parte de la cola. 

Hoi 13 de Octubre salió el cometa a las tres i cuar- 
to de la mañana, i aunque el cielo estaba nublado pu- 
dimos observarlo lijeramente. La cstremidad de la co- 
la que estaba a dos grados al Nordeste del Corazón de 
la Hydra, está actualmente a la misma altura pero al 
Sur de esta estrella; lo que prueba que al mismo tiempo 
que el núcleo se dirijo hacia el Sudoeste, la cola vaji- 
randa hacia el Sur al rededor del núcleo i siempre en 
oposición al Sol. El triángulo isósceles está converti- 
do ya en escaleno, i el tHorazon de la Hydra ocupa el 
vértice del ángulo opuesto al lado mayor. 

Este cometa no es ninguno de los nueve que se lla- 
man periódicos, porque sus órbitas están calculadas 
con mas ó menos exactitud i vuelven al mismo pun- 
to del cielo ■ en épocas determinadas. 

Por los datos que liemos recojido creemos que es- 
te inesperado viajero, viene de las incógnitas i profundas 
rejiones del esi)ac¡o, que quedan al sudoeste i mas 
allá do los lejanos confines de nuestro sistema plane- 
tario. Atravesó la órbita de la Tierra i penetró en nues- 
tros dominios por el lado opuesto del Sol; i á favor 
de la luz de este astro, pudo aproximarse sin ser visto, 
con una velocidad asombrosa cada vez creciente hasta lle- 
gar á su perihelio; en donde, como ya hemos diciio, fué 




El comctn, el dia í» del corriente; a las 4 i 15 minnlos do la niañuna.— 10^ 58' 20" sobre el l.orizcute. 

El dia nnovc pudo repetirse la nlservaninri. i el trian- vislo por primera vozá causa del eclipse observado 
guio ci¡uil;ítcro se habia convertido yn en i^óscles; d Kjipto rn el observatorio improvisado en Sohng. 



48 



EI^ IJ\*STITUT O J%\itfri(ij%\mr. 



iatio-ailo nuestro visitante de tan rápido viaje, rc^íresa 
ahora caminando cada vez con mas lentitud, por lo que 
creemos quede aquí a tres o cuatro meses podníii toduviu 
conocerlo temprano de la noclie las personas que no pue- 
den dejar la cama antes do la salida del Sol. 

Condummios estos apuiilaiuicntos con al<?uuas ione- 
rahdades. • 

Los cometas son jx-i-cÍímics mas o menos consideraldes 
(le materia pseosa, que recorren el espacio en forma de 
luiuo, niebla o nubes; i dado el caso mni remoto de que 
la 1 ierra tropezara con algún cometa, como va lia suce- 
dido, no producirla mavor efecto que el (|i;l' iModucon 
Jas nubes sobre las altas montañas cuando (i-opic/an con 
cuas; ademas, nuestra atmósfera opondria una ic-isten- 
cia_ poderosa, i como es mas don-a (,iie los MMiicías os 
iniu dudoso que s¡ alguno de ellos licuase a ciiocar coaii-a 
la Tierra, pudiera penetrar hasta su superíicie; lomas 
probab e es que fuese retenido en las rojioncs mas eleva- 
das de la atmósfera. Lo único que pudiera suceder seria 
que la materia gaseosa del cometa fuera de malas condi- 
ciones para la salud, i que impregnada de ella nuestra 
atmosfera, sobrevinieran algunos enferinedades; i.ero es 
d caso tan ren.ofo q.-e no merece la ¡.ena do i,reocnpar- 
PO. I or modu, do cálculos mafcnaficos se !,a -Icmostra- 
do que la prol,ah,li(lad <le(,ne in; comda Ik-nc a chocar 
con la fierra cst:í en la razón do mío contnr2SHi(i(M!.;0. 

Saxtos Toiu-.\o. 



La dignidad 1:!Míi;¡ii:: c^ ¡iili,.ri-ii!,. .,i ;-,,i;,-- 1 • i^ 
jarla cond„.e a uao de doj .^suhadl; o 1S,;í^^^ 
convertir en venal i bajo al que pudiera ser homb H-- 
«0, o a herirla i sembrar en el corazón un odio i u,ra 
^^í 0'"^ "perecen jamás. Hai centenares de v 
sos en que un golpe injusto o un insulto hecho en la in- 
Auicia han deja.10 duran-te toda la vida un leseuümi ■ - 
to imborrable, i algunos eu ,:„c han ^¡¡o la ca r I 

mera de delitos atroces. ' ■.,'..- 

Ya pasó el tiempo del bárbaro priacL.Io ,1,> rnc h: 1 

ira con sangre <nh-a- i,en vez de incultos, privaciones ¡ cas- 

.ffc^ que degradan i desnaturalizan ai'uir.o. el a st -o 

dei)e emplear los medios mas aricnaiados nar., .ü-iü, 'u 

juventud i)or la c.nvic-;',., .^1 '(■. ■ i.Uuala 

acond.-clcí:.,,,.!:,. ,,,!:,;¡;,J,;,;;;: '".¡f-'^'í 

dosprestiilo i],. ||, i,:;;,,,¡v, : ■ r.''!'^ "^ 

práctic;i '(■; vaMo ,;;•; ''" '^" 

inexorab!" mi '■! ¡ov 

Pero ai -■:' <■:■'■: 
lencia ¡, 
nos de' 
tros nc !' , 



E! macsi'po de escudíí, 



pcisu 
1U> sil 



]io("!(i|-- 



SECCIÓN NORMAL. ' 



(Por Sanios Tonño.) 
(Continúa.) 

m. ; 

Hemos dcmo-frado la importancia del Maestro ^]o 
^^^'•>i<',a 1 la iiniK.riosa n-ccidad en que estamos de '■ 

nar aienos niacslros para emancipar a nuestro pne- 
ii'o ,,, hi lirania.ie la ignorancia, que Tova con. i- ¡ 
el" /.'' í'^ '■'• ;'"",""^V ''".'■" ''^'"Plíi^ar por la indnsfria, 
;i i..iiu,o I ,a_ abundancia, el luo-ar que hoi o.aipai, la 
"'"""■'■<'!:k el_ VICIO 1 la miseria. Hemos dicho taicbien 
que la a;!i.;)isi(-ion de buenos maestros Cii \iu'-< u-.v 
"'-■ ''< un problema difícil, i ,p¡e para re..o¡vei-lo se 
"^■''«■sita tiempo, traiiajo i constancia. V,,,.. |,¡,.,, ,.;, 
"IOS a trabajar i a e.-p(a-ai-: pero nn.aili-a.s -anío Icii'ñcr ■ 

S'-un la i'cla-ojia mo,¡en,a n,,,l,,l : , 

'■' Ciía'aeion ,le l„s nTc,.- „ 



¡■:i inacst)-o no ,!el,e -er c 
secundo padre a .¡ui^n la ei 
l'-^nro. Si él i,i. „;(;,, |,,,,,,¡;¡^ 

<-orru¡,íor! pci-v-a ..,.' "|¡;',.a:! 



1^0 consisto en la trnnra que ; 
natío SOI- M, mejor consejero. Ama«i a ios enV.^ C,,, e-- 
to^solo les enseñaréis a amar, por que el amar es por sn 
imuraleza eminentemente simpático i produce la renro- 
^ ciclad Jí,l nino comprendo bien cuando es querido- leo 
I en las miradas, en las maneras; reconoce en mil minueio- 
1 sidades la solicitud piternal: su corazón se enternece a 
I la vista de una benevolencia tan continua i sincera- se 
ahciona involuntariamente al que io proteje. a él acudo 
con alegría, por que en su maestro encuaitra un ami- 
go. _ 1 ara esto, como ,se ha dicho, no es preciso hacer ni 
decir mucho; no es necesario ni conviene estar mimando 
a los alumnos, basta observar las ocasiones i saber aiu-o- 
^ecaarias_p.ara dar a los niños pruebas do afecto de es- 
timación ! de inter.is por su felicidad i bienestar 

A la ternura mas perfecta que hai cu la Tierra, la 
de la madre, ha confiado la Providencia el cuidado de 
nar a la^ criatura humana la primera educación del co- 

a'o'nn'^ 1. ^ '""''^':"' *^'''?" ''"'^''^ ^■^'' ''"'^-e influencia, 
a ello, los toca continuar , „o,.feec¡onar la educación co- 
menzada por los padres ,le ¡anrlia. Kii ios niños existe 
el jermen de los afectos ben.-volos. i aunque débil i qni- 
/i omito on los primeros años, tiende a desenvolverse 
M i.nor (lo las relaciones qno se establecen entre el ni- 
n. 1 las pe-sonas que lo rodean. Este desenvojvimien- 
ro es pyco rapiuoen la mayor parte de los niños i qni- 
.1 na -,io confranado por las circunstancias. Tal vez 
maltratado por padres de mal carácter, abandonados 
oos.le ia cuna, no han conocido el encanto de los afec- 
tos de íamnin ^n este cas,o a los maestros toca suplir 
las {altas de os malos padres, i proporcionar un leniti- 
vo a los sufrimientos del niño. 

Un maestro do infelijencia i de cora^.on, sabe inter- 



pretar la- ; 
tinento e 
Irraou.,,. 
lección procináad 
bueu'is; a esto se 
i con la sociedad, 
liroaiiso, no debi>' 
denfai. L, fVücid 



lell 



los niños i las formula en la .-,- 
:«'w.iiliins a ser felices; he ahí Ja 
^ '.líos! El maestro les dará esta 
^c:i aptitudes i en.señándoles a .ser 
ha comprometido con las familias 
sino ha de cumplir tan grave com- 
•í-píar cara-o tan delicado i trascen- 
'I '■'■ !'»s n-ños, la de sus padres i 



'!il de la jeneracioii venidera, de¡)onde oscl 
I" '>- i i buena o mala educación que los mac 
' ■ ■ ■ - mcíi a sus alumnos. 



':t::nijra^ 



d. i ¡a 1. 










m í^if íf ip^iiiiismi 



Periódico «ledicado a la'difasion di! la Iiistriiccioii Primaviu i Secnudavi. 

PUBMCAOO BAJO LA PROTECCTOX DFA. SkSOR JeNERAI, J, RüFTNO BaRRíOS. 

Presidente de la República de CJuatemala. 



Fundador i Editor, Santos Toruñc 



Administrador, Edwin Rockstroh. 



l^liiH. 4. 



Guatemala, :(l <l« Octubre de lHH*i. 



VOl 



Iiifltu'ueia de la Tustmcciou primaria eu las 
eostnmhres, en U\ moral ]>iíblica, cii la iu- 
diisli-ia i en el düsarrolío jeneral de la pros- 
peridad de los pueblos, por M. L. i G. V. A- 
miinúte»^r.i. 

(Coiilinúíi.) 
lY. 

Hemos mostraclo la influencia Je los rmliiientos mas 
simples de la instrucción primaria en el desarrollo de las 
facultades intelectuales del hombre. Vamos a manifestar 
ahora lo que esos rudimentos pueden hacer por la mejo- 
ra moral del mismo. 

No puede decirse, liablan lo al>soliitamente, que el 
mero conocimiento de la lectura i de la escritura liana al 
individuo mas cumplidor desús deberes, mejor hijo, mejor 
esposo, mejor padre, mejor ciudadano. Todo el que sabe 
leer y escribir no es precisamente un lu'-roe o un santo. 
Los certificados de esos estudios escolares no lian for- 
mado hasta aliora, ni formarán en el [lorvenir, parte de 
los espedientes de canonización. 

Don Simón Rodriu;uez, el maestro de Siinon Bolivar, de- 
cía que la lectura, la escritura i el cálculo no impedirían 
que iiubiera salteadores de caminos, sino que habilita- 
rían a estos para que llevasen por partida doble la cuenta 
de sus latrocinios y¿salteos. 

D. Diego José Benavento, en una discusión de la cáma- 
ra de senadores, refiriéndose a esto mismo, ha observado 
con mucha oportunidad que el insigne bandido Corrotca 
entretenía sus ocios de la penitenciaria con la lectnra de 
las prisiones Silvio Pellico; y que Justo Pastor Peña, el 



asesino de don Manuel Cifuentes, sabia de memoria los 
Misterios dcParis de Eiijenio Sue, pareciendo tener ade- 
mas su tintura en algunas de las otras oliras litei-arias 
que han sido mas famosas eu Francia durante los últi- 
mos tiempos. 

Asi como un gran número ile malvados ono saben leer 
y escribir, puede haber también [)crsi)iias siiinanientc hon- 
radas, estremadamente virtuosas, que no sean capaces de 
distinguir el A de la B. 

Pero los asertos anteriores no ])ruoban nada contra la 
influencia bienechora do Iqíb ^eipenlos mas rudinicntalos 
de la instrucción primaria Sfijí^'el carácter y conducta de 
la jeneralidad de los indiv^úfe. No hay una panacea u- 
iii versal e infalible |)ara las eófermedades del alma, como 
no la hay para las enfermedades del cuerpo Está muy le- 
jos de nosotros la pretencion de querer hacer representar 
"a la instrucción primaria, en la hijienc y^aedicina mate- 
rial al purgativo de hf^ Roi, al alcanfor de Raspail, al a- 
gua de Priessnitz a las pildoras de Brandreth o de Ho- 
loway. La instrucción primaria, antidoto poderosísimo, 
remedio eficasisimo en muchos casos, no es ni un ])reser- 
vativo inerrable ni un correctivo seguro de todos los vi- 
cios i torpezas. No todo el que sabe leer i escribir está 
armado de un escudo contra todos los impulsos de las ma- 
las inclinaciones, contra todas las tentaciones del crimen, 
como no todo el que está vacunado se halla forzosamente 
libre de ser acometí*) por la viruela; pero todo el que 
sabe leer i escribir tiene muchísimas mas garantías que 
el ignorante contra la corrupción, como el que está va- 
cunado se encuentra infinitamente mas asegurado que el 
que no lo está contra el contajio de la peste. 

La verdad de esta aseveración es evidentísima. 

La asistencia sola a la escuela donde se enseñan la lee- 



50 



EI^ IJWSTlTr/TO jyJiCIOJVJil^. 



tura ¡ escritura, i la dissiplina que se observa en ella, pro- 
penden activamente a la educación del corazón de los 
alumnos. Los niños, jeneralnicntc hablando, contraen en 
la Escuela hábitos de orden, de sumisión, de trabajo con- 
tinuado e incesante, que mas tarde no pueden olvidar. 
En el taller, o en cualquiera otra parto, desplegaran las 
mismas virtudes que en la Escuela. El alumno acostum- 
brado a llenar sus deberes con exactitud, a desempeñar 
una tarea cada dia, a sufrir un castigo sino cumple con 
ella, a recibir un premio si se porta con la constancia i 
aplicación debidas, será con toda probabilidad un indivi- 
duo honrado, que no faltará nunca a su palabra, que eje- 
cutará sus obras con método, que no se dejará arrastrar 
por la pereza que se eyfortará por imprimir el sello 
de la perfección a cuanto galga de sus manos. 

Esta preparación moralizadora es un cxelente novicia- 
do para la vida. Pues la Escuela dá todavía a los que 
k frecuentan alguna cosa mas, la lectura i la escritura, 
esos dos instrumentos de valor inapreciable que produ- 
cen el desenvolvimiento de todas las facultades del espí- 
ritu. Ese cultivo intcletual que el hombre saca de la 
Escuela es lo que mas contribu)'e a la mejora de su ca- 
rácter í a la morijeracion de sus costumbres. 

La virtud no está reñida con la ciencia. ¿Qué seria 
de la moral sí fuese un absurdo que necesitara el ampa- 
ro déla ignorancia, la protección del embrutecimiento? 
¿Para qué nos liabrá dado Dios la íntelijencia si su per- 
feccionamiento había de ser un mal, sí el individuo ha- 
bla de ser mas malvado a medida que fuera siendo mas 
sabio? Hai opiniones que no merecen ser discutidas, hai 
paradojas que no son dignas de una refutación. El buen 
sentido mas vulgar bastaría para esplícar a los que pre- 
tendiesen que la ignorancia es la condición de la virtud, 
i que el hombre es mas honrado mientras mas se a( cr- 
ea 8, las bestias. 

Cuanto mas instruidos son los individuos, tanto mas 
conocen sus deveres í sus intereses. 

Cuanto mas instruidos son, tanto mas capases son 
también de comprender las ventajas que se ligan al 
cumplimiento de nuestras obligaciones. 

Cuanto mas instruidos son, tanto mas perciben las 
penas inherentes a la violación de las leyes. 

Asi la instrucción no es el obstáculo, sino el apoyo de 
la virtud. La lectura i la escritura, en vez de ser los 
adversarios, son los sostenedores de la moral. El hom- 
bre que conoce el alfabeto, i que sabe consignir sus pen- 
samientos en el papel con la pluma, está mas próximo a 
ser honrrado que malvado, no solo porque el aprendizaje 
de esos dos ramos es la condiccion de todo desarrollo 
inteletual, sino también porque ellos son por si mismos 
preservativos contra la corrupción de las costumbres. 

El que sabe leer tiene en este conocimiento un auxilio 
para ahuyentar el fastidio sin recurrir á diversiones ve- 
dadas o perjudiciales. La historia de una gran nación, la 
biografía de un hombre célebre, un viaje por una comar- 
ca que llama la atención a causa de su orijinalidad o de 
sus adelantamientos, la relación de una aventura intere- 
sante, ocupan la imajinacion y libertan de malas tentacio- 
nes. La taberna estaría menos poblada si la escuela fuera 
mas concurrida. El juego la dixoluccion y la embriaguez 
no harían tantos destrozos en las masas, sí el hombre su^ 
piera pedir a un libro el placer que busca en los vicios mas 
degradantes, muchos por matar el tiempo se entregan a 
esas pasiones brutales, en fuya satisfacción pierden el di- 
nero, el honor y la vida y frecuentemente el dinero y la 
vida de una mujer y de sus hijo-!. Easeñcmosles a leer pa- 
ra evitar'su ruina y la de su familia. 

La posesión de la escritura no es menos favorable a la 
moralidad pública que la de la lectura, nos sobrarían los 
ejemplos para manifestarlo; pero por tener demasiado 
largos, nos contentaremos con presentar únicamente dos. 



Vamos a tomar el primero de un célebre autor inglés, 
Mr. Makintosh. 

"He tenido durante mi residencia en la Lidia, dice 
esto, frecuentes ocasiones de comparar la conducta de 
hombres que habian tenido la desgracia de no recibir edu- 
cación, con la conducta de aquellos que, habiendo apren- 
dido a escribir, se hallaban en estado de mantener corres- 
pondencia con su familia Esta sola circunstancia contri- 
buía eficazmente a alimentar en simples soldados, en ma- 
rineros groseros, sentimientos de honor y disposiciones 
virtuosas, mientras aquellos que se encontraban en la 
imposibilidad de ponerse en comunicación directa con sus 
amigos ausentes, perdían la influencia deesa vijilancia 
mutua y de esa responsabilidad moral operada por la 
presencia invisible de personas queridas, que son frenos 
saludable*, fuentes de orden, de cconomia y de pudor; y 
se abandonaban a una indolencia destructora de toda 
reserva, y de todo respeto por si mismos, desconociendo 
la necesidad de adquirirse una buena reputación." 

El segundo de los ejemplos que hemos ofí-ecido so re- 
fiere a una materia que, aunque muy diversa de la an- 
terior, no es menos in)portante y jeneral. Si todos los 
habitantes de la nación supieran escribir, podria exijir- 
se que todos los contratos y muchos de ios actos mas 
graves y delicados de la vida civil fueran formulados 
en documentos escritos, que contendrían la espresion de 
los datos fundamentales y la especificación de los dere- 
chos y deberes de las partes. 

Semejante práctica prestarla garantías á los débiles, 
introducirla la exactitud en las costumbres públicas, ase- 
gurarla la relijiosidad en la ejecución de los pactos, qui- 
tarla á la mala fé un gran número de sus pretestos in- 
cidiosos, y evitarla la sustanciacion de muellísimos liti- 
jiop. Sobre todo proporcionaría un exelente arbitrio 
para adoptar un sistema conveniente de pruebas judicia- 
les, que solo diera cabida en justos y reducidos limites 
á la prueba de testigos, poniendo asi termino auna mul- 
titud de abusos y de maldades. "No hay para que decir 
la facilidad con qdií"por medio de declaraciones juradas, 
dice el mensaje que anunció á las cámaras chilenas la 
presentación del proyecto de código civil, pueden impug- 
narse y echarse por tierra los mas lejítimos derechos. 
Conocida es en las poblaciones interiores la existencia 
de una claí-e infame de hombre-^, que se labran un medio 
cambio de subsistencia en la prostitución del juramento. 
Algo tímidas parecerán 1)ajO este punto de vista las dispo- 
siciones del proyecto; pero se ha recelado poner trabas 
á la facilidad de las transacciones, y se ha creído mas pru- 
dente aguardar otra éjwca en que, jeneralizado por to- 
das partes el uso de la c-critura, se pueda sin íncoveníen- 
te reducir á mas estr clios limites la admisibilidad de 
la prueba verbal." Como se ve por la cita anterior si 
el arte de la escritura hubiera estado entre nosotros tan 
difundido como debía ser, habríamos principiado á go- 
zar los beneficios de esa limitación de la prueba por tes- 
tigos, que, según el mismo mensaje es ya antiguo en 
Francia y Portugal, donde ha producido saludables e- 
fectos. 

Siendo la escritura en cada individuo no solo una ha- 
bilidad científica é industrial, sino también una garantía 
de que cumplirá fielmente sus compromisos, no puedo 
ponerse en duda la influencia inmensa que ella debe e- 
jerccr sobro la moralidad i)ública. 

(Continuará.) 



EL, IJVSTITUTO JY^CIOJV^L,. 



NOCIONES 

De Cosmoj^rafía y Jeografía 
Física, 

ESCIRTAS PARA LOS NIÑOS. 

For Santos Toruno, Director cJellnstUuto Nacional de 
Guatemala. 

(Continúa.) 

LECCIÓN VI. 

DiMKNSIONES DE LA TlKRRA. 

Hemos dicho i demostrado que toda circunfe- 
rencia grande o pequeña se considera dividida en 
360 partes iguales llamadas grados. Por consi- 
guiente, un grado no tiene una medida determi- 
nada, sino que su lonjitud depende de la magni- 
tud de la circunferencia. Si suponemos que un 
círculo tiene 360 millas de circunferencia, un grado 
tendrá de largo una milla cabal; pero si el círculo 
fuere mayor o menor, la lonjitud del grado tam- 
bién será mayor o menor. Apliquemos este prin- 
cipio a la medida de la circunferencia de la Tierra: 
Para ello, tomemos dos lugares que estén distan- 
tes uno de otro i en el mismo meridiano. 

Colocando dos observadores uno en cada lugar 
con instrumentos exactos, en un dia determinado 
i a una misma hora de la noche, podrán observar 
una misma estrella en su paso por el meridiano; 
midiendo en el mismo instante el ángulo que 
forma la visual tirada a la estrella con la vertical 
cjue pasa por la cabeza del observador. Supon- 
gamos que uno de los ángulos valga siete grados 
i el otro cinco. Kn este caso, los dos puntos del 
meridiano celeste cjue determinan el zenit de los 




Las dos verticales que pasan por los pies de 
los observadores, interceptan dos grados en el 
meridiano terrestre, como se ve también en la 
figura. Midiendo la distancia que hai entre los 
dos observadores, se obtendría el valor de los dos 
grados en unidades lineales; i tomando la mitad 
de este valor, tendríamos la lonjitud de un gra- 
do terrestre, que es de 20 leguas marinas o de 2 5 
leguas comunes. Multiplicando, pues, el valor 
de un grado terrestre por 360, resulta que la cir- 
cunferencia de la Tierra tiene 7200 leguas mari- 
nas o 9000 leguas comimes. 

En Jeometría se deniuestra que la relación de 
la circunferencia al diámetro es de 7 es a 22. 
Por consiguiente, para encontrar el diámetro de 
la Tierra formaremos la siguiente proporción: sí 
a una circunferencia 22 le corresponde un diá- 
metro 7, a la circunferencia de la Tierra que es 
de 7200 leguas, le corresponde un diámetro de 
2291 leguas. Formando la mitad del diámetro te- 
nemos el radio de la Tierra, que es de 1 146 le- 
guas. 

También se demuestra en Jeometría que la 
superficie de una esfera se encuentra multipli- 
cando la circunferencia por el diámetro; de mo- 
do que si multiplcamos 7200 por 2291, tendre- 
mos la superficie del globo que habitamos, que 
es de 16.465,200 leguas cuadradas. 

Finalmente, la solidez o el volumen de una 'es- 
fera se encuentra multiplicando la superficie por 
la la tercera parte del radio; i en consecuencia, 
si multiplicamos la superficie de la Tierra por la 
tercera parte de su radio tendremos su volumen, 
que es de 6,30i.i66,40o31eguas cúbicas. 

Las dimensiones de la Tierra espresadas en 
medidas del sistema métrico, despreciando las 
fracciones, son; 

Circunferencia 40,000 kilómetros 

Diámetro 12,712 id. 

Radio 6,35(5 id. 

Superficie 508.480,000 id. cuadrados- 
Volumen 1.077,296.23(1,800 id. cúbicos. 

Por el cuadro anterior se ve que la superficie 
de la Tierrra tiene mas de 500 millones de kiló- 
metros cuadrados, que hacen mas de ló millones 
de leguas marinas cuadradas; i la solidez o su vo- 
lumen tiene mas de un billón de kilómetros cú- 
bicos que hacen mas de 6 mil m¡llones[de leguas 
cúbicas. 

( Continuará.) 



observadores, estarán a la distancia de dos gra- 
dos uno de otro, como se ve en este grabado. 



52 



r.f, JJVSTITJITO JV^CIOJV»ltj. 



ELEMENTOS 
IHí I^A I^ENtíllA INGLESA, 

Para vso de hsahinmos íM Instituto Nacional 
(le Guatemala. 



PRIMER eiJRsO. 

(Continúa.) 

SlíVEATlt I^ESSOIV. 

VOCABULARY. 



The gla8s, el vofio. 
The cup, la taza. 
The nieat la carne. 
Tlie salt, la sal 
Tlie silgar, el azúcar. 
The -vs-ater, el agua. 
The bread, el pan. 
The paper, ef jxtpel. 
The pepper, la pimienta. 
TXiGmWk, la leche. 
The iiik, la tinta. 
The gun, el fusil. 



Protty, bonito. 

\Jg\y' feo. 

Handsome, fine, hermos >. 

New, nuevo. 

Oíd, viejo. 

Useful, {itil. 

It, lo. 

I have it, yo lo tingo. 

I have it not, yo no lo tengo. 



The Liittcr. /a mant<qnilla. 
Tlie cheesc, d queso. 
The coffoc, el ci'/é. 
The tea, el té. 
Tiic cliocolatc, le chocolate. 
The hattor, el sombrerero. 
Tlie baker, el panadero. 
The taih)r, d sastra. 
The sailor, el marinero. 
The ncighbor, el vecino. 
The captain. el capitán 
Tlic biittei-fl3-,?a mariposa. 

Uscless, ináfiJ. 
0\>cdie.ut, obediente. 
Pisobedient, deso'e'üe te. 
Glad, alegre, eontnto. 
Forrowfiil, triite. 

Tlieni, los, las. 
I liavc tiiem, yolos tengo. 
I have theiu not, nolos ten- 
go. 



EXERCISES. 



I have tlie good gla?s — Yon havothc bad cup. — Has 
my brotiier the good nicat.''— Yes, sir, your brotlier lias 
thegoodineat.— Who has the sal t:-*— Yon r niece has the 
salt. — Has not your grand-father my silgar? — No, sir, 
niy grand-fatlicr lias not your sugar.— Has John the fine 
water? — Jolin has not the fine water. — Have yon not the 
cid bread? Yes, sir, I have it. — Has this man yonr new 
paper? This man has not my new paper. — Has that oíd 
wonian pur paper?— This oíd woman has not your paper. 
Which ink has my cousin? Your cousin has my ink. — 
Who has the oíd guns? My neighbor has them. 

II. 

Es útil esta libro.'* — Si, señor, este libro es mui útil. 
— Es inútil ese fusil?— No, Señor, este fusil no es inútil. 
—Quien tiene una mariposa bonita? El sastre tiene una 
mariposa bonita.— Tiene Ud. la buena mantequilla?— 
Tengo la bnena mantequilla — Tiene él mi buen queso? 
El no tiene su buen queso de Ud.— Qué café tiene el som- 
brerero? El sombrerero tiene el feo café.— Tiene mi her- 
mana su hermoso té? Ella no lo tiene.- Tiene esta mu 



jer el liuon cliocolale? KUa no ti 
pero tiene iii Inicua carne. 

III. 



aicii cliocolafc; 



CoNvERSATiON A.— Has the captain a prctty butter- 
fly? Have tlicy my water and bread?— Have we your 
good paper?— Which ink have you?— Have not' my 
ncigiibors a good horsc?— Have you the niilk and the 
buttor? — Who has the bread and theciieese?— Is this man 
my fatlier? — Is that woman my motiicr? — Are thosc iiou- 
ses vcry large? — Are tliose gardens vcry Miiall?- Is tiiis 
glass for John? — Is that apple for Mary? — Is that oran- 
ge for tiie sailor? 

IV. 

CoNVEUSATinv B.— AVhat has tlio biilor?— Wliat hn^ 
the baker.^— AVliat has tlie liattor?— What lias tiie cap- 
tain? — What lias niy neighbor? — Is your dog ]n'etty? — 
Have you inany oíd guns? — Is yonr íiorse ugly?— Is not 
this honse fine? — How many new lioiises have those men? 
r— Is not tliis book useful? — Have I not a úseles hoy?— 
Are your son*; obodient? — Is this boy disobedient? — 
Are you not glad?— Are they vcry sórrowful? — Have 
you not my new hat? — Have you it? — Have you not it? 
— Have tíiose men their glasscs? — Have we them? 
—Who has them? 



CoNVERSATfON C— Whcrc are mv parcnts?- 
rcuts in their gai-den? — Are not my parcnts 
rdeii? — How many soiis has tiiis jioor woma: 
is poor woman many daughters? — Has not t 
«ornan many daughters?— Who has my oíd hat.— » ii<> 
has my new book?— Have my úneles many pretty dogs? 
— Have not your aunts four large houses?-Whi ro is my 
cousin? — Who isyour nepliew? — Wliere i.-¡ our niece.'' — 



How many new book 
ny pens? 



lave those bovs?- 



nicce.'' — 
Have thev ma- 



EIGIITII i.i:sso\. 



VOCAnUL.UÍY. 



Hat, sombrero. 

I'nper, papel. 

Paper Iiat. sombrero de papel. 

Fish, pescado. 

Sea, mar. 

Sea-Fish, pesrndmle tiinr. 

Parlor-door. pherta de sala. 

Straw, paja. 

Straw-liat, sombrer" di ])a¡a. 

Thread. hilo. 

T!lread-stockinL^ vidlia de 

litio. 
Silver. plata. 
Silver spoon. ciuhaia de pía 

ta. 
Wool, lana. 
WooUen, d'- lana. 
Earth, tierra. 
Earthen, de tierra. 
I have the wooden table, 

tengo la mesa de madi ra. 



Jlaster, maestro. 
School, e-fífc/t'. 
Sciiool-mastcr, maestro de 

eni'uehi. 
Door. pnrrtu. 
V-.uhn-.salo. 

Silk-stockiii!,', media di- si'- 

da.. 
Lcatlicr. rn/rW.r:». 
Li>atKer -sime, zafndo de 

lorilolmn. 
Si;k glovcs. gnautes de 

Wood, madera. 

Wooden, de madera. 

Gold, oro. 

Goldon, df oro. 

You have the wool! en 

stockings, U(/. tieiic la 

midias de lana. 



EL, MJVSTITVTO JV^CIOJY^L,. 



53 



A pound of sugar, tina libra A bottle of wine, íma bo- 
de azúcar. tella de vino. 

A «ílass of water, nn vaso de A piecc of breatl, un peda- 
agua, zo de pan. 

A cup of tea, una taza de té. 



EXERCISES. 



llave j'oii niy silver fork? No, sir, I liavc it not. — Wlii- 
ch pen havo you? I liave my fine goklen pen.-Whicli spoon 
haveyou? liiave tnysilver spoon. — Have yon my woo- 
den talile? I liave it not. — llave you your tliread stoc- 
kiiig? I llave it not. — Whicii stockiug haveyou? I liave 
my .silk stockinsr. — AVliic-h liat liave you? I havc your 
fine paper liat. — Havo you your straw liat? I have it not. 
Wliicli liandkercliicf have you? I have my silk handker- 
chiof. — Wiiich stockings have you? I have tlie woollen 
stockings- — Which shoe havc you? I have the leather 
shoe — Have you the wooden gun? I have it. — Which 
boot have you? I havc the pretty leather boot. 

II. 

Tiene Ud. mi chaleco de seda? No, señor, no tengo su 
chaleco de seda; pero tengo su sombrero de paja. — Tie- 
ne él sus guantes de cuero? No, no los tiene. — Tiene es- 
ta mujer un pañuelo de seda? Si, ella tiene' unjpañiiclo 
do seda. — Tiene vuestro abuelo un tintero de madera? 
Tiene un tintero de plata. — Tiene -mi hermana" su dedal 
de oro?. No. ella no tiene su dedal de oro, sino de plata. 
■ — Tiene sueño mi hijo? No, señor, no tiene sueño, pero 
tiene hambre — No tiene él sed? Si. señor tiene sed i 
hambre. — Tiene él fr o o calor? No tiene ni frió ni calor. 
Tiene vuestro hermano miedo o vergüenza? No tiene ni 
miedo ni vergüenza. 

III. 

Co\VK:H.\TroM A. — Ilive you my paper hat?. — llave 
you not iny paper iiat? — llave we the sca-fish?— llave 
\ve not sca-fish? — Ila.s tlie school-mastcr any good book-? 
— Has not the school-mastcr any goo<i books? — Is the 
parlor-door new?— Is not the parlordoor now? — lias 
my brother a straw hat? — Has not my lirother a straw 
liat? — Has your sister my thread stockings? — Has not 
vonr sister mv throad stockiiiírs? — Has this woin:tii a 
silk hankerehicf.'—Ifa^ not this Woiu-.ui a silk lian.ikoi- 
chior.' 



IV 



Co>f VEiis ATiox I). -Have those boys their leather sho- 
c ? — ^Have not those boys their leather shoes?— Has she 
a silver spoon? — Ha>s!ie not a silver spoon?— Wlio has 
my silk gloves? — Have you my woollen stockings?— 
Has my motiier a wooden tablc?— Has not mv mother a 
wooden tablc? — Has Mary a goldcii |)en?— llave you a 
]>ouiid of sugar? — Have j'on not a pound of sugar? — 
lías this man a bottle of wine? — Has not this poor man 
a bottle of wine? 



CoN'vEns.\TioM C. — Have you the paper? — Have you 
not tlie paper? — llave you my dictionary? — Have yon 
not my dictionary.^ — Have you the pensil.^ — Have you 
not the pensil? — Have you the atlas?— Have you not 
the atlas? — Have you the penknife?— Have you not the 
penknife?— Havc you the copybook?— Have you not 



the copy-book? — Have you the inkstand? — Havc you 
not the inkstand? — Have you the desk? — Have you not 
the desk.'' — llave you a good book? — Have you not 
good book?— llave you the bench? — Have you not the 
bcnch? 

(Confimiard). 



INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA UNIVERSAL. 

Escrita para los 7iiños, por E. Clodd. 

(Continúa.) 

IX. 

Primeros pastores, labradores t 
comerciantes. 

De un salvaje vagabundo, .áspero i de descuidado cabe- 
llo, manteniéndose de raices, o agazapándose detras de 
las rocas o de los árboles para echarse sobre su presa, 
incierto cada mañana de conseguir su alimento del dia, 
antes que llegase la noche, el hombre se convirtió en 
pastor reconociendo no solo la grandeza de la tierra so- 
bre que habia sido colocado, sino también comprendien- 
do confusamente su superioridad sobr« las bestias del 
campo i sobre las aves del aire. 

Algunos de ellos, viendo cuan íitiles er;in cierto.s 
animales por la leche i carne que proporcionaban co- 
mo alimento, i por sus pieles que podian ser conver- 
tidas en suaves vestidos, principalmente la de los jó- 
venes, aprendieron a domesticarlos i reunirlos en ma- 
nadas o rebaños, a las que hacian cambiar amenudo 
de lugar en busca de buenos pastos. Estos hombres 
fueron los primeros pastores; pasaban una vida nóma- 
de, f errante) i habitaban en tiendas que mudaban fá- 
cilmente. 

Así fué como vivió Abraham miles de años hace, 
i así e? como aun viven las tribus herrantes de Arabia 
i de otros puntos. 

Mientras algunos amaban la vida de pastores, otros 
se establecieron mas fijamente haciéndose labradores 
o cultivadores de la tierra. La palabra tierra significa 
arado. 

Los instrumentos de piedra de sus antepasados eran 
inútiles para desempeñar ese trabajo, i se necesitaron 
otros hechos de los metales mas duros i mejores. I 
como vivían en un lugar fijo, no se conformarían con 
tener por habitaciones las chosas de trozos de inade 
ra de la Edad de Piedra, o las tiendas de los pasto- 
res, sino que construían mejores casas, i liarian en 
ellas pesebres para sus ganados i almacenes para sus 
granos. 

Los dias claros serian aprovechados en sus labran- 
zas, i es de creer que les agradara emplear en ellas 
a otros que pudieran construir sus casas i hacer sus 
instrumentos. Así, uno después de otros diferentes por 
profecíoncs surjian entre ellos, que les conduciría auxi- 
lios i provechos mutuos: así se formarían los caseríos, 
i así también estos se convertirían en aldeas, i las 
aldeas en ciudades. 

Las diferentes clases dc jentes se unirían para de- 
fenderse de sus comunes enemigos: así aprenderían to- 
dos el arte de la guerra, o escojerian los mas va- 
lientes o fuertes de ellos para construir el ejército que 
defendiese las tierras i proi)iedades de la comunidad. 
El mas sabio i justo de todos fué escojído para for- 



54 



mi, IJVSTITUTO jvaciojv^i,. 



mar las le3^cs que el pueblo acordaba para su pro- 
pio bien; porque los celos i malas pasiones domina- 
ron a los iiombrcs en sus primeros dias, como le do- 
minan hoi, causando esas desoladoras guerras que 
lian oscurecido muclios puntos luminosos en la histo- 
ria del género liumauo. Ciertamente los labradores 
i los habitantes de las poblaciones estarían inclina- 
dos a disfrutar una vida pacifica i tranquila, pero no 
sucedería lo mismo a los jefes de las tribus erran- 
tes que vcndriau seguidos de sus partidarios, ])as 
tores i ganados a obtener por la fuerza los objetos 
que estimulaban su codicia. 

No queremos decir con esto que fuesen ellos siem- 
pre los culpables, pero entre ambos partidos es pro- 
bable qneel suyo estuviese siempre mas dispuesto a 
promover una riña. Algunas disputas surgirían con 
respecto á la propiedad de las tierras: los nómades 
que amaban la holganza de la vida pastoral mas que 
el duro trabajo de los constructores de casas o de 
instrumentos, querían participar de los buenos frutos 
que los labradores hacian producir a la tierra, o desea- 
rían Jas brillantes i afiladas armas fundidas por los 
trabajadores de metale?, i, con cualquier motivo, la ''m - 
la sangre" como se dice vulgarmente, se encendería, i la 
terminación seria una lucha cuerpo a cuerpo. El mas 
fuerte vencería al mas débil, se apoderaría de su tierra o 
la dejaría arrasada, i haría sus esclavos aquellos pi'isio- 
neros que pudiera utilizar. Era esta una edad como otras 
posteriores, en que la ternura de sentimientos no domi- 
naba el corazón del hombre, i)ero en que tampoco eráos- 
te dominado por la sed de oro: la dura lei que entonces 
existia era la siguiente: 

"El que pueda cojer una cosa la cojera, i el que tenga 
fuerza la conservara." 

Mas las gueri-as tienen su término, i los hombres com- 
prenderían que, después de todo, era mejor vivir en paz i 
amistad. Empezaría el comercio: la tierra daría al la- 
brador mas fruto del que él necesitaba, i este se alegra- 
ría de traficar con aquel, dando una parte al pastor en 
cambio de su ganado, i otra por sus instrumentos al que 
trabajábalos metales, resultando de estos cambios un be- 
neficio nu'ituo. 

Como el tráfico crecía, se pensó que era embarazoso e 
inconveniente llevar los efectos de lugar on lugar, espe- 
cialmente si eran poco solicitados: i entonces acordaron 
establecer alguna cosa que fuese fácil de transportar, 
constante en su valor i que, si se conservaba, no se echase 
á perder. Asi, en cuanto pudieron fabricaron pedazos 
de metal, que primero fueron monedas de bronce, i des- 
pués de oro i plata, las cuales, siendo mas escasas, tenían 
mas valor. _ Sabemos por las pinturas de Tébas, i por la 
historia antigua, que estos dos metales eran tenidos como 
riqueza desde tiempos mui remotos. El Génesis dice que 
Abraham había sido mui rico en ganado, en plata i oro. 
La palabra " pecuniario " que se usa al hablar de la ri- 
queza de algún hombre, viene de lo palabra latina "pe- 
cus " que significa " ganado," i nos manifiesta que en los 
primeros tiempos la fortuna de un individuo se calculaba 
á veces por el ganado que poseía. 

Digamos algo ahora acerca del lenguaje, de la escritu- 
ra i de la contabilidad. 

X- 



Ignoramos de que manera adquirió el hombre el don 
maravilloso del lenguaje, i en vano han tratado de ave- 
riguarlo los sabios de vai ias épocas. 

El mismo Dios que favoreció al hombre, con órganos 
adecuados para producir tantos sonidos diferentes, le 
dio también la facultad de crear nombres para las cosas 
que no veia, i palabras para espresar sus pensamien- 



Existen algunas de estas de que podemos darnos una 
esplícacion; tales son las que imitan sonidos, como cuan- 
do decimos " el tic-tac del rleoj " " el cu-ck del gallo, " 
etc., pero estas solo csplican una reducida jiorcion del 
gran número de ])alabras que constituyen una lengua, 
i que provienen de raices demasiado profundas para que 
podamos desentrafiarlas. 

El hombre tenia al principio ])ocas i mui cortas pala- 
bras, i al espresar sus pensamientos hacia mucho uso de 
los signos, o "lenguaje de acción." También nos servi- 
mos hoi de este, i lo em])leamos cuando movemos la ca- 
beza para significar ?io, cuando la inclinamos para decir 
si, i cuando estrechamos las manos a otros en testimonio 
de amistad, i este empleo será aun mayor si viajamos 
por un país cuyo idioma no sabemos. 

Hay pocas cosas qne no pueden ser esprosadas por 
signos o gesticulaciones, i entre los antiguos se dieron, 
i aun hoi se dan, representaciones teatrales llamadas 
pantomimas {imitación de iodos las cosas) en las cua- 
les no se empleaba la palabra sino enteramente por 
la acción i el gesto, o sea la mímica. 

Se refiere un cuento de un rei que se hallaba en Roma 
en tic npo del emperador Nerón, i que habiendo visto la 
maravillosa mímica de un actor, pidió a aquel le cediese 
estecomoun presente, a fin de hacer uso de él cuando tu- 
viera que entablar negociaciones con naciones cuyo idio- 
ma ignoraba. Iloi tenemos tantas palabras que apenas 
necesitamos valemos de los signos. 

Asi como se supone que las diferentes razas de hom- 
bres descienden de una sola familia, asi también se cree 
que los diferentes idiomas que ellos hablan provienen del 
mismo oríjen. Se reconocen a estas tres fuentes princi- 
pales, al hablar de ellos tendré que citar algunos nom- 
bres de difícil pronunciación. 

Hace algunos años se creía qns el idioma Hebreo, 
en que fueron escritos los libros sagrados de los ju- 
díos, que conocemos con el nombre de Viejo Testa- 
mento, era la madre, por decirlo asi de las otras len- 
guas; mas por el estudio de algunas palabras i>i-imi- 
tivas, se ha comprendido depues que: 

1. El Sanskiito. en que se escribieron los libros sa- 
grados de los Brahmanes, i que se hallaba aun 
en tiempos de Salomón i de Alejadro Magno, pero 
que es una lengua mnerfa, o que no ^e habla hace 
mas de dos mil años: El Zenda, en que fueron escritos 
los libros sagrados de los Persas, o adoradores del 
fuego. 

El Criego, o idioma de la Grecia. 

El Latin. o idioma de los antiguos romanos, 
i casi todos los demás idiomas i dialecto-* hablados en la 
India i on Europa son hijos de la familia Indo-Europea 
o Arííina. 

El lenguaje usado por esta nos enseña que era conocido 
entre ellos ],el arte de arar i de construir caminos" el de 
coser i tejer, el de hacer casas i decentar hasta ciento " 
Los lazos de padre, madre, hermano i hermana eran res- 
petados entre ellos, i daban a Dios, que "es Luz" el nombro 
de Deidad con que aun se le invoca en las iglesias cris- 
tianas i en los templos de los Indos. Esa palabra viene 
de otra mui antigua con que aquel pueblo designaba el rie- 
lo, i que mas tarde se aplicó a El que habita en él. "Mas 
allá del Sol, de la Luna i de las estrellas i de todo 
lo que está sujeto a mudanza se halla claro el cielo azul, 
el ilimitado firmamento del cielo." Allí es donde el hom- 
bre en todas épocas ha colocado la mancion de Dios que 
es la Luz i en la cual no existen tinieblas. 

2. La segunda división de las lenguas comprende el He- 
breo: t-l Árabe, en que fué escrito el Koran o libro 
sagrado de los Mahometanos, i las lenguas de los 
antiguos Fenicios, Babilonios, Asirlos i Cartajine- 
ses. 

3. La tercera división incluyo las restantes lenguas del 
Asia, con escepcion de la de los Chinos, que es la ú- 



kIj ij\*stitvto j\*,acioj\\/ií. 



nica reliquia de 1í> forma ¡¡riraitiva del lenguaje, 
pues todas sus palabras son de una sil.tba. 
Al hablar del lenguaje temo haber causado alguna con- 
fucioa en mis jóvenes lectores; \)Cto ha sido preciso to- 
car esta materia, porque ellos pueden mas tarde oir ha- 
blar de ella, i entonces estarán en aptitud de comprender 
mejoría importancia de estudiar la facultad maravillosa 
que nos permite hablarnos en varias lenguas, i leer en los 
lil)ros antiguos la historia de las indagaciones del hom- 
bre acerca de Oios, Deseo también hacerles comprender 
qnc el estudio de las palabras es un entretenido modo de 
emplear el tiempo, i que el diccionario, considerado por 
muchos como un fastidioso libro, encierra en sus pala- 
bras un tesoro de poesia, historia i belleza de que solo 
los sabios pueden gozar. 

(üont limará.) 



Pasado. 



GrreLm.^tio ei infa-ntil 

PARA LOS NIÑOS AMERICANOS, 

POR I.UI.S F. MANTILLA. 

Profesor de la Lempia i Literatura Esjiauda en la 
Universidail de Nueva- York. 

(Continúa.) 
LECCIÓN IX. 

CdXJUGACIONES. 

Las variaciones que sufre el verbo para espre- 
sar personas, números i tiempos se \\71m3. conjuj^a- 
cion. i como todo verlx) tiene una de las tres termi- 
naciones ar, cr, ir, tenemos en castellano tres con- 
jugaciones. 

A la primera pertenecen los verbos que termi- 
nan en ar. 

A la segunda los que terminan en er. 

A la tercera los terminados en ir. 

Amar, cazar, cenar, almorzar, saltar son verbos 
de la primera conjugación. 

Temer, roer, doler, beber, oler de la sesfun- 
da. ^ 

Partir, salir, morir, rujir, freír de la tercera. 

Podemos ahora conjugar un verbo en los tiem- 
pos, números i personas que conocemos. 

MATAR, PRIMERA CONJUGACIÓN. 
PRESENTE. 
SINGCLAU. PLURAL. 

l.'^ persona. — Yo mato. 1.=^ persona. -Nosotros mata- 
mos. 

2. =* „ Tu matas. 2. "^ „ Vosotros matáis 

3. '^ „ El mata. 3. '* „ Ellos matan. 



SlNfiULAU. 



rLUUAl 



persona. — Yo mati5. 1.^ persona —Nosotros mata- 
mos. 
„ Tú mataste. 2. =* ,. Vosotros matas. 

teis. 
„ Él mató. 3. =* „ Ellos mataron. 

Futuro. 



persona.- Yo mataré. 1.'^ persona. — Nosotros ma- 
taremos. 

„ Tú matarás. 2. ^ ,, Vosotros mata- 
reis. 

„ El matará. 3.=^ „ Ellos matarán. 

HEBER, SEGUND.V CON.IUG.VCION. 

PlíF.SKXTE. 
SINdULAU. PI.UKAL. 

persona.— Yo bebo. L '^ persona.— Nosotros bebe- 
mos. 
„ Tú bebes. 2. ^ ,, Vosotros liebeis- 
Él bebe. 3. "^ „ Ellos beben. 



Pasado. 



SINOULAR. 

persona. — Yo beljí 



PLURAI 



X. '^ persona. — Nosotras bebi- 
mos. 

Tú bebiste. 2. '^ „ Vosotros bebis- 
teis. 

Él bebió. 3.=^ „ Ellos bebieron. 

Futuro. 



SINOULAR. 



PLURAL. 



persona.-Yo beberé. I.'* persona.— Nosotros bebe- 
remos. 
„ Tú beberás. 2."^ „ Vosotros bebc- 

__ réis, 

„ Él beberá. 3. '^ „ Ellos beberán. 

PARTIR, TERCERA CONJUGACIÓN. 

Presente, 
singular. plural. 

persona.— Yo parto. 1. " pcrsona.-Nosotros parti- 
mos. 

„ Til partes. 2. «* „ Vosotros parti.s. 
„ Él parte. 3. =* ', Ellos parten. 



Pasado. 



SINGULAR. 



PLURAL. 



1.'* persona. — Yo partí. 1. '^ persona.— Nosotros par- 
timos. 
2.'^ „ Tú partiste. 2. '^ ., Voso tros partis- 

*¿, ' téi?. 

3. '^ „ Él partió. *dM^ „ Ellos partieron. 






30 



JS1> IJVSTlTfJTO JV^CIOJ\*^JL. 



Futuro, 
singular. plural 

I.'* persona. -Yo partiré. I.** persona. — Nosotros pai-- 

tirénios. 

2. =^ „ Tú partirás. 2. "* „ Vosotros parti- 

réis. 

3, =« „ Él partirá. 3. ° „ Ellos partirán. 

CONJUGUEMOS AHORA EL VERBO SER. 

Presente, 
singular. plural. 

1. '^ persona. — Yosoi. 1 . '^ persona. — Nosotros so- 



2.=* „ Tú eres. 2. 
3.=* „ Él es. 3. 



Vosotros sois. 
Ellos son. 



Pasado, 
singular. plural. 

1. apersona. — Yo fui. 1.'=^ persona.— Nosotros fui- 
mos. 
2. " „ Tú fiiisto. 2- ^ „ Vosotros fuisteis 
3. ^ „ El fué. 3. "^ „ Ellos fueron. 



Futuro. 



SIN(;ULAR. 



PLUUAI 



1. '^ persona.- Yo seré. 1. ^ persona.— Nosotros sere- 
mos. 
2.'^ „ Tú serás. 2 '^ ., Vn.'jotros seréis. 
3. '=' „ El será. 3. "^ ■■ Ellos serán. 

Se ve que en este verbo el pasado /ní,/uis/e, 
fuéyfnwios, fuisteis, fueron "^oxi palabras distintas 
de ser, sui, ei-es, es, somos, sois, son, seré. &. 

Tambi'!! hai otros verbos que como este em- 
piezan alL'unos tiempos i personas con di.stintas 
letras: v. ;. cader dicejj'í? (/ne/>o en el presente, j)'í? 
C7ij>e en ti pasado; ir, hacejj'í? voi en el presente i 
feí en el ,;a.sado. Estos verbos se llaman irregíi- 
larcs poní -e no se conjugan como regulármete 
se conjugan los demás. 

Marqúense todas las partes de la oración que 
el niño ya conoce, i hágansele hacer ejercicios 
con las palabras contenidas en el siguiente trozo 

CONGRESO DE LOS RATONES. 

Desde el gran Zapiron el blanco i rubio. 
Que después de las a^uas del diluvio 
Fué padre tmiversal de todo Gato, 
Ha sido Miauragato 
Quien mas sangrientemente 
Persiguió a la infeliz ratona gente. 
Lo cierto es, que obligada 
De su persecución la desdichada, 
En Radopúlis tuvo su congreso. 
Propuso el elocuente Roequeso 
Echarle un cascabel, i de esa suerte. 
Al ruido escaparían de la muerte, 
El proyecto aprobaron uno a uno 
¿Quien lo ha de ejecutar ? eso niguno. 
Yo soi corto de vista. Yo mui viejo. 



Yo gotoso decía. El consejo 

Se acabó como muchos en el mundo, 

Proponen un pi'oyecto sin segundo: 

Le aprueban. Hacen otro: ¡qué portento! 

¿Pero la ejecución? ahí esta el cuento. 

LECCIÓN X. 

Yo como temprano — Tú ^d&es&frecuentemen — 
/í'— El está cerca — Nosotros salimos mucho — Vo- 
sotros jugáis deínasiado — Ellos hablan bien. 

Aquí tenemos acompañados los verbos de pa- 
labras que no son ni sustantivos, ni adjetivos, ni 
artículos, ni pronombres ni verbos, i sin embargo 
espresan algo respecto del verbo a que .se juntan, 
sin ser necesario poner nada después para com- 
pletar una oración. Estas palabras se llaman ad- 
verbios, que quiere decir junto al verbo* 

Los principales son los siguientes que deben a- 
prendense de memoria. 

DE LOS ADVERBIOS. 

Los adverbios se dividen por su significación en 
varias clases. 

Adverbios de lugar: aquí, allí, allá, acullá, cer- 
ca, lejos, enfrente, detrás, arriba, cmima, abajo, de- 
bajo, dentro, fuera, etc. 

Adverbios de tiemjx): antes, después, luego, des- 
pacio, aprisa, aun, todavía, sitiapn-, nunca, jamas, 
etc. 

Adverbios de modo: bien, mal, apíi!¿rs, recio, 
buenamente, fácilmente, justametiie, etc. 

Abvcrbios de cantidad: mncJio, poco, liarlo, bas- 
tante, además, demasiado, mas, menos, algo, nada, 
etc. 

Adverbios d(; rfirmacion: ciertamente, verdade- 
ramente, etc. 

Adverbios de negación: nú, tampoco, 7tada, min- 
ea, jamás, etc. 

Adverbios de duda: acaso, tal vez quizá, etc. 

(^Continuará) 



LECCIONES 

De Física experimental precedidas de algunas no- 
ciones de Mecánica, para uso de los niños, por 
el I)r. Darío González, Profesor de Mecá- 
nica y Física en el Instituto Nacio- 
nal de Guatemala. 

LECCIÓN III. 

Nociones .sobre los movimiento.s, 

1.— Direrciitcs clases de iiioyí- 
lllieilío. — Ya hemos dicho que movimiento 
es el cambio de lugar de un cuerpo ó que un cuer- 
po está en movimiento cuando cambia de lugar en 



EL IJVSTITriTO JVJiClOJVJlI^. 



el espacio. Este cambio de lugar se opera en un 
tiempo mas ó menos largo, de donde resulta que 
ha)- movimientos de corta y de larga duración. Pa- 
ra medir el tiempo que tarda un cuerpo en 
movimiento se toma generalmente por unidad 
de medida el segundo, aunque bien pudiera to- 
marse el minuto, la hora, el segundo. Ya se sa- 
be (juc una hora tiene 6o minutos y un minuto 
6o segundos. 

Cuando un cuerpo se mueve hay que aten- 
der á dos cosas principales: la dirección y la ve- 
locidad del movimiento. La dirección puede ser 
en línea recta ó en línea curva. Una persona que 
recorre un salón de un estremo á otro se mueve 
en línea rectn. Como ejemplos de movimiento en 
línea curva citaremos el de una honda que des- 
cribe un círculo al rededor de la mano, como se 
ve en la figura i. ^ , el de una bala de cañón dis- 
parada de una altura, pues para caer á tierra 
describe una curva, que los geómetras llaman pa- 
rábola, como se ve en la figura 2. ^ . Los plane- 
tas se mueven al rededor del Sol en líneas cur- 
vas ó círculos alargados, que se llaman elipses, 
como se ve en la figura 3. ^ 




El movimiento en línea recta se llama rectilí- 
neo y en línea curva curoilineo. Este último toma 
los nombres de circular, parabólico ó elíptico, se- 
gún que la curva descrita por el móvil es un círcu- 
lo, una parábola ó una elipse. No hay niño de 
nuestras escuelas que no conozca y sepa ditin- 
guir estas diferentes curvas. 

Se da el nombre de móvil al cuerpo que se 
mueve, )- la línea recta o curva que describe el 
móvil se llama trayectoria. 

Para tener idea de loque es la velocidad, supon- 
gamos que una persona sale de su casa y se di- 
rije á otro lugar' andando á paso igual, de mo- 
do que en cada hora recorra cuatro kilómetros 
(legua francesa,) hasta llegar al término de su via- 
ge Se dice entonces que la persona camina con 



una velocidad de cuatro kilómetros por hora. 
La velocidad es, pues, el espacio que un cuerpo 
recorre eu la imidad de iicmpo. En Mecánica se 
da el nombre de espacio, al camino recorrido. 

Pero no siempre es igual la velocidad. La per- 
sona de que hablamos en el ejemplo anterior pu- 
diera caminar un número variable de kilómetros 
en cada hora sucesiva. Un tren que marcha con 
una velocidad de 48 kilómetros por hora, va dis- 
minuyendo esta velocidad á medida que se acerca 
á la estación de parada. Se ve por estos ejemplos 
que la velocidad no siempre es la misma y que 
puede ir variando en cada unidad de tiempo. Al 
tratar de la pesantez diremos como debe conside- 
rarse la velocidad en esta clase de movimiento. 

Cuando un cuerpo se mueve con velocidad 
constante, es decir, cuando recorre espacios igua- 
les en tiempos iguales, se dice que va animado de 
movimiento uniforme. Si recorre espacios desi- 
guales en tiempos iguales, el movimiento es va- 
riado. El movimiento de la persona que camina 
4 kilómetros por hora es uniforme; i el de la mis- 
ma cuando camina un número variable de kiló- 
metros en cada hora es variado. La línea A B di- 
vidida en partes iguales, que indican los espacios 
que el móvil recorre en cada unidad de tiempo, 
representa el movimiento uniforme. 




Movimiento uniforme. 

Si la velocidad va aumentando progresivamen- 
te en cada unidad de tiempo sucesiva, el movi- 
miento variado toma el nombre de uniformemen- 
te acelerado. 

Y cuando va disminuyendo de la misma ma- 
nera, el de uniformemente retardado. 

La línea C D que está dividida en partes des- 
iguales, en la proporción de los números i, 2, 3, 
4, 5, que significan las velocidades, representa el 
movimiento acelerado, en la dirección de la flecha. 
Si el móvil recorriese la línea en sentido contra- 
rio representaría el movimiento retardado. 




Movimiento variado. 

2« Ejemplos* — I '-' Movimiento uniforme. 
Es uniforme el movimiento de la Tierra sobre 
su eje, pues cada punto de su superficie describe 
al rededor del eje un arco de 1 5 grados en una 
hora. Un círculo tiene 360 grados y un grado 60 
minutos. La luz se mueve con movimiento uni- 
forme, estando averiguado que recorre 77,000 le- 



58 



EI^ IJVSTMTUTO JVJtCIOJV^F., 



guas francesas por segundo. Es también uniforme 
el movimiento del péndulo de un reloj, el de las 
agujas del mismo, el de un vapor que camina 3 
leguas por hora, &. 

2 ° . Movimieiiío acelerado. Es acelerado el mo- 
vimiento de una piedra que se deja caer de lo 
alto de una torre. Como veremos después la 
velocidad va aumentando en cierta proporción 
en cada segundo sucesivo, hasta llegar al suelo. 
También es acelerado el de un tren que desde el 
momento en que parte va acelerando mas y mas 
su velocidad. 3. ° . Movimietito retardado. Si se 
dispara una flecha verticalmente de abajo arri- 
ba, subirá con movimieto mas y mas lento hasta 
parar, y descender en seguida con movimiento a- 
celerado, como la piedra del ejemplo anterior. Es 
también retardado el movimiento del tren cuan- 
do se aproximad una estación; su velocidad va 
haciéndose á cada instante mas y mas pequeña 
hasta detenerse. 

3. — Probleiliat. — Cuando un cuerpo ha 
recorrido uniformemente cierto espacio, ¿cómo 
pudiera determinarse la longitud de este espacio? 
Cosa muy fácil es esta si se conocen el tiempo 
que el cuerpo ha estado moviéndose \ su velo- 
cidad. En efecto: supongamos que un correo ha 
empleado 1 2 horas en andar un camino, á razón 
de 2 leguas por hora; si por cada hora camina 2 
leguas, por 2 horas caminará 4 leguas, por 3 ho- 
ras 6 leguas .... por 1 2 horas 24 leguas. Así, pa- 
ra determinar el espacio que un cuerpo ha recor- 
rido con movimiento uniforme se multiplica el 
tiempo por la velocidad. 

( Gojitimiará.) 



JLECCCIONES. 

Be Aritmética decimal práctica i razottada, escri- 
tas eti francés por L. Bom,ballet i traducidas 
P>or Pedro Dclcon Y., ahimno maestro 
del Instituto Nacional. 

INTRODUCCIÓN. 



En los tiempos mas lejanos los hombres daban 
una parte de los objetos que poseian para procu- 
rarse los que necesitaban. Este era un simple 
cambio. Pero los progresos de la civilización multi- 
plicando las necesidades de los pueblos, causaron 
tantas dificultades en los canbios, que para facilitar- 
los se concibió la idea de interesar algunos de esos 
objetos, principalmente los metales, dándoles valo- 
res poco mas o menos iguales a los valores de los 
objetos que se daban en cambio. Esta clase de 
cambio tomó el nombre de ventas i de allí el orí- 
en de las monedas. 
Mas tarde la estension del comercio, volviendo 



mas complicadas las ventas i las evaluaciones mas 
difíciles, hizo sentir la necesidad de métodos prác- 
ticos i seguros para efectuar las operaciones i ga- 
rantir los intereses. El perfeccionamiento de 
esos métodos, las reglas i los cálculos que se han 
adoptado dieron oríjen a la Aritmética. 

La Aritmética tiene un doble objeto: pone a los 
individuos en circunstancias de conocer el conjun- 
to de sus intereses i les enseña medios fáciles pa- 
ra jirarlos de una manera segura. 

Entre nosotros las ciencias de especulación de- 
ben fomentarse porque de ellas depende en gran 
parte nuestra riqueza. 

Por eso, encontrando esta Aritmética al alcan- 
ce de todos, la traducimos para que los niños i 
los artesanos puedan sacar algún provecho de ella. 



I, 



NOCIONES PRELIMINARES. 

1. ° — La Aritmética es la ciencia de los núme- 
ros i del cálculo. Esta ciencia se ocupa de la natu- 
raleza i propiedades de los números; da reglas 
fáciles para componerlos i descomponerlos, a fin 
de encontrar resultados que satisfagan ciertas con- 
diciones. 

2. ° — El cálculo,(i) es el arte de componer i de 
descomponer los números espresando las magni- 
tudes o cantidades. Esta es la práctica de la Arit- 
mética. 

3. ° — Se entiende por magnitud o cantidad to- 
do lo que puede ser aumentado o disminuido. 

Una bolsa de dinero, un pedazo de madera son 
cantidades. A estas cantidades en efecto se les 
puede añadir o quitar una parte qualquiera. 

El tiempo, el espacio, las superficies, los volú- 
menes son cantidades. Así el tiempo puede ser 
mas o menos largo, el espacio mas o menos vasto, 
las líneas mas o menos considerables, las super- 
ficies mas o menos estensas i los cuerpos mas o 
menos voluminosos, &, &. 

También se da el nombre de cantidad a todo 
lo que puede medirse contarse i pesarse. 

4. ° — Medir una cantidad es compararla a otra 
de la misma especie tomada por término de com- 
paración o por unidad de medida. 

Mas fácilmeute es buscar cuantas veces esta 
unidad está contenida en la cantidad que se mide 
o cuantas veces esta cantidad contiene a la uni- 
dad. 

5. ^ — La unidad es entonces una cantidad que 
sirve para comparar o para medir otras cantidades 
de la misma especie i mas o menos grandes que 
ella. 

Así, cuando se dice cuarenta metros, treinta ca- 



(1) Cálculo viene de pequeño guijarro, antes de la 
invención de las cifras, los hombres contaban con obje to 
senciblcs i a menudo con piedras pequeñas. 



EL, XJVSTITIjTO J\**1CI0JY^I.. 



59 



ballos, &, el metro, el caballo &, son las unidades i 
las palabras cuarenta, treinta &, son los números. 

6. ° — Se llama número el resultado de las com- 
paraciones de la cantidad con la unidad o la reu- 
nión de varias unidades. 

Por ejemplo, si se compara el decámetro con el 
metro, el hectolitro con el litro, el kilogramo con 
el gramo, se encuentra que el decámetro contiene 
diez veces el metro, el hectolitro cien veces el li- 
tro, el kilogramo mil veces el gramo. Diez, cien, 
mil, son los resultados de las comparaciones. Diez, 
cien, mil, son entonces los números. 

La comparación de una cantidad cualquiera con 
su unidad presenta tres casos: 

1. ° Cuando la unidad está contenido un núme- 
ro exacto de veces en la cantidad que se mide: 
asi el metro está contenido exactamente diez ve- 
ces en el decámetro. 

2. ^ Cuando la unidad está contenida en es- 
ta cantidad un número exacto de veces mas 
una parte que no compone una unidad: así, dos 
i medio litros contienen dos litros mas la mi- 
tad de un litro. 

3. ° Cuando la unidad no está contenida ni 
una vez exacta en la cantidad a la cual se com- 
para: asi el gramo está contenido en la quinta par- 
te de un gramo un quinto de vez. 

En el primer caso se dice que el número es en- 
tero. 

En el segundo que el número es fraccionario. 

I en el tercero que el número es una fracción. 

Diez es un número entero, dos i medio es un 
número fraccionario i un quinto es una fracción. 

( Continuara) 



DE LA MORAL. 

For Valero Pujol catedrático de filosnfUi moral ehixto- 
ria ile^la filoHoJ'ía dd Instituto Nacional 

INTROnUCCION. 



Encargado por i-l Gobierno do la República de escri- 
bir un testo do moral y de iiistoria de la filosofía para 
los Listitutos uc se;;ii:id;L [(enseñanza, 110 ociütaré que 
las bases sobre|qui' el ti'atado descansa, son la razón y 
la libertad. 

La sensibilidad^esuna facidtad por la cual nos pone- 
mos en relación con lo esterior: el entendimiento se a- 
])odera de las sensaciones, y la razón prosi<íue su obra 
elevando lo que conccbinios al mas alto punto de unidad 
á que nos sea dado llenar; li<ra entre si Lis partes del 
conocimiento humano y hace de ellas un conjunto remon- 
tándose siempre á principios mas generales. La razón 
es la facultad de discurrir, la capacidad de resolver y 
definir cu vii'tud del conocimiento adquirido por la in- 
teligencia, el Juez que decide y que determina nuestras 
acciones por el agente de la voluntad: gobierna pues la 
vida y cuando renunciáramos á que nos dirigiera, p.m- 
driamos nuestra y)ersonalidad bajo bastarda sumisión. 

No seria suficiente que nos hallásemos dotados de fa- 
cultades superiores álos demás seres del planeta, silos 



hombres por ceguedad inconcebible hiciéramos de ellas 
abstracción y no las pusiéramos enjuego para cumplir 
nuestro destino. La libertad es una condición de nuestro 
espíritu, una fixcultad de ejercitar nuestros recursos i 
nuestras fuerzas: sin libertad, la razón no podría irra- 
diar ni manifestarse, y encerrada en una cárcel, como luz 
oprimida en las entrañas del abismo, se haria estéril pa- 
ra la vida. Y si de una parte la ausencia de libertad inu- 
tilizaba nuestras facultades intelectuales, de otra no3 re- 
leva de mérito y de resj)onsabilidad quedando entrega- 
dos á un torpe fatalísimo: solo hay responsabilidad en 
las acciones voluntarias, y solo son gloriosas las virtu- 
des espontáneas y conscientes. 

Para que la moral no sea una palabra vana, es nece- 
sario que la libertad sea un principio incuestionable. 

Tiempo quedará á la juventud para solicitar mas ade- 
lante conclusiones trascendentalisiinas que los filósofos 
mas eminentes lian intentado: para comenzar la vida so- 
cial, para prepararse al porvenir y aspirar a la ciuda- 
danía, he creido que los jóvenes necesitan antes que to- 
do i-equerir las relaciones inmediatas y los deberes y de- 
rechos de la personalidad huuuxna. 

Las ciencias morales no han llegado al adelanto que 
sería de desear; se fluctúa en un mar de oiñnioucs en- 
contradas y en un laberinto de hipótesis; pero sino he- 
mos alcanzado la apetecida solución de todos los pro. 
blernas en estudio, es indudable que la filosofía lia he 
cho conquistas que tienen que generalizarse para que 
sean patrimonio de todos los hombres y de todos los pue- 
blos: conózcala juventud lo que hav'a mas averiguado 
y lo que mejor prepare su destino, que ya terciará lue- 
go en cuanto pertenezca á la polémica y al debate de 
ideas en litigio. 

Valero Pujol. 

Guatemala, Setiembre I.® de 1882. 

PÁRRAFO L 

Definición y di vis-ion de la moral. 

Todas las cosas existen para un fin determinado, pe- 
ro ese fin se realiza mecánicamente en cuanto no liene 
medios de conocerlo ni libertad de cumplirlo ó de elu- 
dirlo, solo son pues entidades morales las entidades li- 
bres y racionales, y por consiguiente el hombre es el ú- 
nico ser moral en la tierra, porque él solo está dotado 
de altas facultades capaces de penetrar un destino y de 
participar él eficazmente. 

El hombre está llamado a vivir en el planeta y en re- 
lación con la humanidad: el juez de sus acciones es la 
razón, el medio la libertad: según que sus actos libres 
sean buenos ó malos, incurre en mérito ó en demérito. 
No podría ser indiferente en la vida proceder en ciertos 
modoso por sus modos contrarios, luego existen princi- 
y)¡os que encaminan mejor al cumplimiento de nuestro 
destino, leyes que rigen nuestra naturaleza y que deben 
ser conocidas para sujetar á ellas nuestra manem de o- 
brar. La ciencia que enseña á aplicar la libertad y la 
actividad humana a esa ley de nuestro destino, es la mo- 
ral. La moral general determina el fin del hombre, y la 
moral privada ó especial es la que de acuerdo con el fin, 
pone los medios y ejecuta las acciones. 

Hay en el hombre una inclinación natural á conservar- 
se, á desarrollarse, á aumentar sus recursos para luchar 
con ventaja en los caminos de la vida; hay ademas un 
instinto que le empuja á ciertas afirmaciones y le compe- 
le á librarse del mal, á procurarse el bien, á la grati- 
tud, á la reciprocidad de sentimientos, jjero no siempre 
basta una idea vaga é incompleta para la variedad infi- 
nita de casos y circunstancias. Importa pues buscar en 
examen científico y adquirir conocimiento de cómo con- 



00 



J^X, IJVSTITIJTO JVJlClOJV^fj. 



vonjín proceder ¡tara arrogarnos las rosponsal>ilidades 
adecuadas. 

El hombro se propone saber, pero tanibi¿n quiere, de- 
sea, espera; es un ser activo que solicita su papel en la 
escena del mundo: debe dirigirse á desempeñarlo bien 
sin que solé violente y por su sola voluntad. En todos 
los pasos de su existencia no tendrá quien resuelva mas 
que su razón que lia de insjiirarse en el deseo de lo bue- 
no y de lo justo. Sin embargo no siempre el espíritu es- 
tá tan desligado do preocupaciones, de sentimientos, y 
do intereses, que no se ofrezca diversidad de impulsos 
para las acciones, y lucha interna en que cabe el triunfo 
do lo que os ¡legitimo é iumoral. 



(Continuará.) 



lA II R O l> 1. J.IX TU K A . 

De Guillermo D. Swan, 

Modificado por el Director del ínstitiifo NikíovmI de 

Guainncda, paro v-sv dr la.t cwi.e/cí.s 

de la Rq, idílica. 

(Cíntinúa.) 

LECCIÓN V. 

Forma i>e i.os objetos. 

La fieura siguiente es un cuadrilátero. 




Cuadrilátero. 

Cuadri signica cuatro, latero sig-nifica lado; i 
así, toda figura cerrada por cuatro lados se llama 
cuadrilátero, i también cuadrangular, por tener 
cuatro ángulos. 

Hai tres clases de cuadriláteros, a saber: para- 
IclügramOy trapecio i trapcsoidc. 

Paralelógramo. Así se llama el cuadrilátero 
que tiene sus lados opuestos paralelos, como las 
figuras siguientes: 




Paralclógi'anios. 
Paralelo significa siempre equidistante, sieiiipn 



a la par. Esta palabra se aplica :í las líneas i a 
las superficies. 

Las orillas opuestas de un pliego de papel, de 
un libro o de una pizarra, son paralelas. Los ande- 
nes o aceras de una calle, son paralelas. Los rieles 
d:í un ferrocarril, son paralelos. Los rastros o hue- 
llas que van dejando las ruedas de un carruaje, 
son líneas paralelas. Las paredes opuestas de un 
cuarto o de una sala, son planos parlelos. El pi- 
so de una sala i el cielo raso, son planos paralelos, 
etc. 

Cuando el paralelógramo tiene sus cuatro án- 
gulos rectos i sus cuatro lados iguales, se llama 
cuadrado, como la figura siíruiente: 




Cuadrado. 

Cuando el paralelógramo tiene sus cuatro án- 
gulos rectos, i dos lados grandes i dos pequeños, 
se llama rectángulo u oblongo, como el que si- 
íTue: 




Rectángulo u oblongo. 

Si el paralelógramo tiene sus cua'ro lados i- 
uales, dos ángulos obtusos i dos agudos, se Ha- 
la rombo, como la figura que sigue: 




Rombo. 

Cuando el paralelégramo tiene dos lados gran- 
des i dos pequeños, dos ángulos obtusos i dos 
agudos, se llama romboide, como el que se ve a 
continuación: 



X^í. ÍJ\'STlTXJTO J%\1(rOJ\\í¡I.. 




Roinliüidc. 

Trapecio. Así se llama el cuadrilátero que solo 
tiene dos lados paralelos como el que sigue: 




Trapecio. 

Los dos lados paralelos se llaman bases del 
trai:)ecio, i los otros dos, se llaman laterales. La 
perpendicular tirada de la una base a la otra, se 
llama altura del trapecio. 

Trapesoide. Así se llama el cuadrilátero que 
no tiene ningún lado paralelo, como el sigi.iente: 




"■^;oi(lo. 



Toda línea recta qnc va dcf una esquina a otra 
(>squina opuesta, se llama dinoonal'jzomo la traza- 
th de la esquina A a la esquina H en la figura 

(lue sÍl'U'j: 




Las figuras que tienen mas de cuatro lados to- 
man sus nombres del número de ángulos que tie- 
nen, como en los casos que se espresan a con- 
tinuación: 



pentáfíono. exágono. eptáirouo. nctáiíoiin. 



# # 9 



5 ángulos. O ángulos. 7 ángulos. 8 ángulos. 

Así continúa llamándose encdo^ono el polígono 
de nueve ángulos; decágono el de diez; endecágo- 
no, el de once; dodecágono, el de doce; i de trece 
en adelante se dice polígono de trece lados, etc. 
La palabra polígono significa de vnu/ios áiis;idos. 

Muchas cosas tienen esas formas i por esto es 
necesario conocer los nombres, para entender la 
conversación de las personas que han estudiado. 

( Continuar á.) 



S! psso de Venus. 



El (lia sois (lo diciembre del corriente año vninos a pre- 
senciar en Guatemala un gran aconteciinií^nto astron()n)i- 
co. Los gobiernos mas ilustrados del nuimln destinan 
cuantiosas sinnas para enviar comisiones cienlilicas (pie 
Víiyan a estudiarlo a los paisos donde es visililc: ai'iinia- 
dos astr(')nomos no vacilan en trasladarse con el mismo 
objeto a los lugares nuis distantes e iülios|iitalaii()s de la 
tierra: se aprestan los mojoi-es instrumentos para em- 
plearlos en esta oportunidad, i todos los pcrií'idicos con- 
sagran con frecuencia a ese asunto sus columnas. 

Si, pory)rendidos i>or tales preparativos, preguntamos 
a un nstrónomo, cuál es la utilidad de ese fenómeno que 
tan vivo interés inspira? nos resjionderá que el tránsi- 
to de Venus ofrece el mejor medio para determinar la 
pai-alaje del Sol. 

Si dirijimos ¡aual pregunta a una persona profana a 
la ciencia astron(jmica, nos contestará inmediatamente, 
que observando el paso de V^^nus por el disco del Sbl, 
se puede fijar la distancia de este astro a la tierra. 

Pero si, no contentos con tales respuestas, volvotnos 
a preguntar al astnmomo, qiu5 es la paralaje solar? nos 
dará probablemente una esplicacion erizada de palabras 
técnicas i cuya perfecta intelijencia supone no pocos eo 
nocimienros dojeonietriai trigonometría, aun no bas- 
tante vulgarizados. 

Si a la persona no versada en astronomía replicamos: 
¿i cómo es que estudiando un paso de Venus juiede en- 
contrarse la distancia que separa al sol de la tieria? 
probablemente nuestro interlocutor se ([uedai-á per]dejo, 
sin acertar a darnos una contestación satisfactoria. 

Procuraremos responder a éstas dos últimas pregini- 
tas de una manera que a la claridad i concisión reúna 
la mayor ))Osible exactitud. 

I- 

Para medir la distancia de una altura inaccesible, so 
e nplea jeneralmente nn procedimiento tan injenioso co- 
mí segiu'o. 

Supongamos que se quiero averiguar cnanto dista el 
cstromo del para rayo colocado solircol observatorio del 



02 



BL. JJVSTITUTO JV^CIOJV^M.. 



Instituto, del corredor occidoutal opuesto a dicho ob- 
servatorio, i consideremos como inaccesible aquel punto. 

Midiendo en el corredor una distancia cualquiera, di- 
rijiremos una visual a la jiunta del pararayo desde cada 
estremo de la linea medida, i luego determinaremos el 
valor de los dos ángulos que las visuales forman con di- 
cha linea. Supongamos para mayor claridad que la ba- 
se establecida tiene 20 metros de largo. Trazando en- 
tonces sobre el papel una recta de 20 centímetros, por 
ejemplo, i construyendo en sus estremidades ángulos de 
igual valor respectivamente que los formados por el cor- 
redor i las visuales, nos quedará un triángulo semejante 
al constituido por esas lineas; es decir de la misma figu- 
ra, aunque de menor estension. Bajando ahora una per- 
pendicular a la base desde el vértice opuesto, i suponien- 
do que medida esta perpendicular resulte su lonjitud de 
45 centimetros, podremos, fundándonos en el teorema de 
jeometria según el cual: "En triángulos semejantes las 
alturas son proporcionales a las bases," deducir la dis- 
tancia entre la punta del pararayo i el corredor occiden- 
tal del Instituto que, es precisamente la altura del se- 
gundo triángulo, i que, bajo las suposiciones anteriores, 
resultarla de 45 metros. 

Necesario es advertir, que en la práctica, con el fin de 
precaver los errores inevitables en toda operación grá- 
fica,^se recurre aun fá il cálculo, que la trigonometría 
enseña, para determinar los tres elementos desconoci- 
dos del triángulo en cuestión ; esto es, el valor del ángu- 
lo opuesto a la base, i el de los dos lados que lo forman. 

Para que el método espuesto produzca resultados 
exactos, conviene que la base sea lo mas estensa posi- 
ble; pues cualquier error que se cometiera al construir 
los ángulos en sus estremidades haria que los otros dos 
lados fueran a cortarse en un pumto mas lejano que a- 
quel cuya distancia se intentara medir, si en ambos án- 
gulos el error en que se incurriera fuese por ese-o; en 
un punto mas próximo, si en ambos fuese por defecto, i 
por último, en un punto situado mas a la izquierda o 
mas a la derecha, si en uno de ellos fuera por eseso i en 
el otro por defecto. En cualquiera de los casos figura- 
dos, la desviación podrá ser tanto mas considerable 
cuanto mas grandes sean los ángulos que deben medirse, 
i es claro que estos serán tanto mayores cuanto mas re- 
ducida sea la baso. 

Bs de notar, que el error cometido al medir los ángu- 
los adyacentes a la base, hará que se atribuya un valor 
también falso al otro ángulo; pues los tres reunidos 
deben componer 180°. Si uno de los errores fuese por 
eseso i otro por defecto i ambos de igual valor; se com- 
pensarían; pero aun en este caso, la desviación del vér- 
tice opuesto a la base conducirla a un resultado inexac- 
to respecto a la altura del triángulo. 

Estas consideraciones hacen comprender que el proce- 
dimiento espuesto no es aplicable a la distancia que se- 
para la tierra de los demás astros, como a primera vis- 
ta pudiera pensarse; pues el diámetro ecuatorial do 
nuestro planeta, mayor recta que en él podemos consi- 
derar trazada, es todavía sumamente diminuto com- 
parado con las distancias interplanetarias. Única- 
mente la que media entre nosotros i la luna, que 
es el mas cercano entre todos los cuerpos celestes, so 
ha determinado por aquel método, i aun para este caso, 
el ángulo opuesto a él i cuyo vértice está en nuestro 
satélite solo mide dos grados, i la distancia de dicho 
vértice a la base, o sea la altura del triángulo es trein- 
ta veces mayor que aquella. Es como si construyéra- 
mos un triángulo trazando primero una linea de un 
centímetro, i bajando en seguida dos oblicuas que ter 
minaran en sus estremidades desde un punto situado a 
una distanciaj de tres decímetros. 

Las ideas hasta aquí esplicadas nos bastarán para en- 
tender la significación de la palabra porffía/f. 



Volviendo al ejemplo que al principio propusimos 
en vez de dos observadores que dirijan visuales al es - 
tremo del pararayo desde dos puntos del corredor o- 
])uesto, podemos suponer uno solo que, colocado sobre el 
observatorio, las dirija a lo.s mismos puntos desde la 
propia estremidad del pararayo. Es indudable que la 
dirección i magnitud dn aquellas líneas serian las mis- 
mas en ambos casos, ¡ por consiguiente el ángulo que 
ellas forman seria también idéntico. 

Si suponemos que desde dos puntos de la superficie 
terrestre cuya distancia ha sido previamente determi- 
nada, se dirijan visuales a un astro, es evidente que es- 
tas dos líneas formarán un ángulo cuyo vértice se ha- 
llará en el mismo astro. Este ángulo, según lo que a- 
cabamos de manifestar, será igual al que constituirían 
dos visuales diríjidas a los mismos puntos de nuestro 
planeta por un observador que se hallase tu el cuerpo 
celeste deque se trata. 

Tal es la noción mas jenérica a (|iic se aplica la pa- 
labra paralaje. Podemos, pues, definir estii diciendo que 
es: el ángulo que formarían dos visuales dirijídas desde 
un ilstro a los estreñios de cierta distancia medida en la 
tierra. 

Pero jeneralmente se emplea aquel nombre en uua a- 
cepcíon mas concreta. Para mayor comod dad de los 
cálculos, se considera dirijida una de las visuales desde 
el centro de la tierra, i la otra desde un punto de su su- 
perficie, de modo que la distancia medida no es otra 
cosa que el radio terrestre. En este supuesto, podemos 
decir que la paralaje de un astro es: el ángulo que for- 
marían dos visuales diríjidas desde el mismo astro a las 
estremidades del i-adio de la tierra. 

La utilidad de la referida convención es incuestiona- 
ble; pues como toda tanjente forma un ángulo recto con 
el radio que termina en el punto de contacto, el semi- 
diámetro terrestre i las visuales que se suponen partir 
del centro del globo i de un punto de su superf cíe, cons 
tituirán un triángulo rectíingulo, cuya hipotenusa o la- 
do mayor será la línea recta tirada del centro de la tier- 
ra al astro, o sea la distancia que separa a este de 
aquella. Ahora bien: tanto la jeometria como la tri- 
gonometría, proporcionan medios para encontrar todos 
los demás elementos de un triángulo rectíngulo cuando 
se conocen uno de los catetos o lados menores í uno de 
los ángulos agudos. De estos, uno tiene su vértice en 
el centro del globo terrestre, i el otro en el astro cu- 
ya distancia queremos averiguar. El primero es abso- 
lutamente inconmensurable en el estado actual de la 
ciencia, i en cuanto al segundo, hemos visto que no puede 
emplearse el mi.smo procedimiento que se sigue para 
determinar la distancia de un punto inaccesible ea la 
superficie de nuestro planeta. Preciso ha sido, pues, di.s- 
currir otro medio, i este consiste en observar los tránsi- 
tos de los planetas inferiores, especialmente de Venus, 
como lo veremos en el número próximo. 

(Continuará.) 

VICENTE RIVAS, 

Profesor de Cosmografia i Jeografia física en el 
Instituto Nacional. 



JBfv MJVSTITUTO JWirtO.VJIf^ 



í:n 




Las PiráiiiÍ4les de Ejiplo. 



No hai en el mundo fábrica humana que ni re- 
motamente pueda compararse con las pirámides 
de líjipto, bajo el punto de vista de la masa i pe 
so del material que se empleó en su construcción. 
Es sin duda, la mas grande de las obras humanas 
que, con justicia, la antigüedad apellidó "Mara- 
villa del mundo." 

La pirámide mayor, llamada Cheop, tiene 147 
metros o sean 178 varas de altura, i ocupa once 
acres de terreno, que hacen, 63240 varas cuadra- 
das. Para dar ideadeesta inmensa mole, Bergnes 
do las Casas hace las siguienteh comparaciones: 
Si posible fuera trasportar la pirámide mayor, 
con las piedras sillares que de ella se sacaran, 
podríamos ceñir de un muro toda la frontera fran- 
cesa; i si desde la punta de la misma pirámide, 
se tira horizontalmente con una buena pistola, cae 
la bala a la mitad de la superficie de su costado. 

Según Plin'o, 366000 hombres estuvferon 
trabajando durante 20 años para levantar esos 
monumentos de la so'ierljia humana. HeroJoto 
dice haber leido ima inscripción en que constaba 
que solo los rábducs, ccborar, i ajos, que se invir- 
tieron en el alimento de los operarios, costaron mil 
seiscientos talentos de plata, osean un millón 
trescientos veintiocho mil pesos. Antes de empezar 
la construcción se emplearon diez años en hacer 
el camina que debia servir para el trasporte de 
de las inmesas piedras, muchas de las cuales 
pesan mas de una tonelada o sean veinte quinta- 
les, calculándose el peso total de ellas en mas 
c'e diez millones de toneladas. 

Estas pirámides son tan antiguas que no se sa- 



be cuando fueron construidas, i se supone que los 
antiguos reyes de Ejipto las fabricaron para que 
les sirvieran de sepulcro, creyendo de este modo 
que sus nombres pasarían a la posteridad. Ellas 
aun permanecen en pié i el mundo no conoce el 
nombre de los que las construyeron. No hai duda 
alguna de que son los monumentos mas antiguos 
que hoi existen en el mundo, pues Herodoto que 
las vio 45o años antes de la era cristiana, supone 
que tenían entonces mas de dos mil años, por lo 
cual puede conjeturarse que hoi tienen por lo me- 
nos 4000 años de antigüedad: cuarenta siglos, se- 
gún la espresion de Bonaparte al arengar a sus 
soldados antes de la batalla dada a presencia de 
ellas. "De todas las cosas se burla el tiempo; em- 
pero, las pirámides se burlan del tiempo," dice 
un refrán árabe mui repetido. 

(Continuará.) 



El Cometa. 

Octubre .30. — El coiiiota^s.iHó hoi a las dos menos 
cuarto de la mafiana. El núcleo se encuentra a los 17 
<rrados sur del ecuador celesle o sean 6J grados norte 
del trópico de Capricornio, formando un paralelógra- 
mo rombo con las estrellas 39, 41 i 42 de la Hydra. 
Como la tercera parte do la cola ha penetrado ya en 
la constelación del Monocero. Se ve, pues, que ol co- 
meta sigue su viaje hacia el sudoeste, i que el núcleo 
pasará por la parte noroeste de la Máquina neumáti- 
ca, por'^el palo' mayor'dc la Nave dejArgos i por la, 
constelación del Can mayor. En el próximo^número 
daremos un grabado que represente la nueva posición 
de feste astro, que no^volvcremos a ver jamás. 



Mí 
sí!" 

p 2. s 3 



— 2. S'P 3 



3. §. 



«^ MM n 












ní-4mim ipil i ^ i: J-I1 i^^iig- 



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Periódico (tedkarto a la clifiision dK la Instrucción l^rimuria i Secnnda ía. 

PL'ÜI.irADO BAJÓLA PROTEOCIOX DRI, SlíÑOIi JkxKUAI, J RUKÍNO IjATfliíOS!. 
PUESIDESTE I)R LA KkI'iJUIjCa I)K GcaTKMAI.A. 



Fundador i Editor, Santos Toruno. 



Administrador Edwin Rocktroh. 



MIJM.S. 



tíiiaUeiimla, 1*1 <le I\ovi<Miikrc do 1882. VOli.l. 



Inflticnpia de la Tii'«triircion primaria en las 
costumbres, en la nioitil iiiíblica. en la in- 
dustria i en el desaiTollo Jeneral de la i r.>s- 
peridad de los pueblos, por M. L. i G. V. A- 
niunáteííui. 

(Continúa.) \ 

V. 

Ilcmo.s manifestarlo en lo que precede los efeeto? ríe la 
instrucción primaria solire la liondad do las acciones Im- 
inaiias, cuando el individuo está todavia lil¡ro de toda de- 
pravación, cuando se encuentra, puede decirse en el csta- 
dodesanidad moral.'A fin de acabar de patentizar la ver- 
dad de nuestra tesis, verifiquemos ahora lo que esa mis- 
ma instrucción lia iieciio culpable de al^runa ¡rrave infrac- 
ción de las leyes sociales. Para ello consultemos la opi- 
nión de los filiintropos que se lian ocupado seria i deteni- 
damente de la reforma délas cárceles. esos médicos del al- 
ma cuya autoridad fundada en repetidas observaciones es 
decisiva en la mateiia; avei-isíUemos la práctica de las pe- 
nitenciarias mejor establecidas que existen en el mundo, 
esos hospitales de delitos i de crímenes, donde la esperien- 
cia|hace necesarios los raciocinios. Este estudio hará 
palpalde que si los primeros rudimentos do la instrucción 
prinmria contribuyen muchas veces a operar la cor- 
reccion_^en los ladrones, en los falsarios, en los asesinos, 
deben servir coi. mayor razón para fortalecer los prin- 
pios de la honradez en el ánimo de los que no han delin- 
quido. 

Eduardo Livingston, el celebre legislador de los Estn- 
bos Unidos, ha consignado los siguientes artículos en su 
Código deje/orma i de discijÁina de las prisiones. 



I Titulo 1 ® . —Capitulo 2 * . — Sección 6 ** . 
I Akticulh 88— El institutor de la casa penitenciaria, 
! durante ios .seis primeros meses de la detención de cada 
I condenado, debe pasar a las celdas i tallereres de todos 
i los condenados varones que no sepan ni leer ni escribir, 
! i dar alternativamente lecciones particulares a tantos 
I de ellos como su tiempo le permita, empleando siete ho-. 
j ras diarias de trabajo, incluso los domingos. 
' AiiTicuLO 99.— Los condenados que estén presos por 
cierto número de años, i que no sepn leer, escribir i con- 
j tar, pueden ser castigados por los inspectores si rehusan 
adquirir estos conocimientos. - • 

: Articulo 100. — Las mujeres condenadas que no se- 
pan leer, escribir i los primeros principios de la aritmé- 
tica, serán instruidas en esto-< conocimientos por la^guar- 
! diana o por ayudantes escojidas por los inspcctore3,''en 
las horas que estos últimos fijaren. 

El que sepa que Livingston se empeñaba en ImcerjWe 
I la penitenciaria un lugar de enmienda, i no de castigo, 
comprenderá la alta singificacion que tienen las pres- 
cripciones de los artículos precedentes en favor de la in- 
I fluencia moralizadora de la lectura i de la escritura. 

"La instrucción tiene una doble misión, dice Mr. Julias; 
i debe obrar sobre la naturaleza esterior del hombre, i 
I mucho mas todavia sobre las facultades de su alma; sirve 
a un objeto terrestre desarrollando susjfacultades indus- 
¡ tríales, i acostumbrándole a la actividail, al orden i a lá 
I economía; pero sirve también a un objetoJi^intelectual, 
1 moral i relijioso." Las diferentes fuerzas,'continúa, para 
conseguir uno i otro resultado, son ¡la escuela, el canto, 
la lectura, la escritura, la instrucción .relijiosaj la ora- 
ción. 

Según Mr. Mittcrnlaier es preciso adoptar como una 



«« 



JEI^ iJVSTiTr'TO jv.aciojy»rtWj. 



(le las inHtitiicioncs mas nscncialos a los prof^reaos del 
réjinioii penitenciario, la introducción en la prisión de 
la enseñanza relijiosa i elemental. 

"Las penitenciarias de los Estados Unidos, dice Mr. 
de Laville de Mirmont, inspector jeneral de las prisiones 
de Francia, son superiores a las nuestras todavía sobre 
otro punto; se ocupan en ellas muclio de la instrucción 
elemental de los detenidos. Ya sin embargo, en muchas 
de nuestras centrales se lian establecido escuelas por los 
cuidados de los directores; i no dependerá de mi que esa 
mejora no sea mui luego introducida en todas partes." 

Mr. Marquet Vasselot. autor de un Examen histórico 
i crtlicn de las diversas teorías f)enitenciarias, se propone 
esta cuestión: ¿Conviene que los presos sean instruidos? 
La opinión de la mayoría responde él mismo está por la 
afirmativa; casi todos piensan que debe hacerse gozar 
indistintamente a todos ios presos de los beneficios de la 
instrucción elemental. Pero yo creo, prosigue, que los 
filantrópicos que lian adoptado este parecer se han de- 
jado seducir por el principio esencialmente verdadero 
de que, siendo la ignorancia la fuente de los mayo- 
res crímenes, bastaba instruir a los criminales para 
volverlos a la virtud, sin inquietarse de si el culpable 
alimentado en la ignoracia hasta la madurez de la edad, 
no encontraría en una instrucción tardía i necesaria- 
mente incompleta mas elementos de perversidad que 
de rejeneracion. Fundado en estos antecedentes, el au- 
tor citado juzga que la instrucción rudimental sumi- 
nistrada indistintamente a todos los presos seria peli- 
grosa; pero que dada a los niños i a los adultos cuya 
corrupción moral deja todavía algunas esperanzas de 
cura, es necesarísima. 

Esteestracto de Mr. Maquet Vasselot, es de un gran 
peso en la cuestión, porque el autor ha compulsado to- 
das las oleras relativas al asunto, i ha estado ademas 
empleado como director en muchas de las prisiones de 
Francia, reuniendo por consiguiente la teoría i la prác- 
tica, la autoridad del estudio i la de laesperioncia. Re- 
sulta déla esposicion de Vasselot. que todos los filán- 
tropos consideran la instrucción elemental como uno de 
los mejores preservativos del crimen; que todos ellos o- 
pinan que es uno de los mas fuertes estímulos para ope- 
rar la enmienda en los criminales no completamente de- 
pravados; i que la mayoria de los mismos tiene tal con- 
fianza en la eficacia de este remedio, que aconseja su a- 
plicacion con esperanza de buen éxito, aún a los malva- 
dos mas feroces e impedernidos. 

La práctica de las principales penitenciarias de Eu- 
ropa i de los Estados Unidos está conforme con las id^^as 
que acaban de leerse. 

La siguiente es una enumeración que hace Mr. Laga- 
mitte acerca de lo que se observa respecto de la enseñan- 
za elemental en las prisiones de Alemania. 

"En Manheim se ha introducido, para los presos to- 
davía en edad de aprender a leer, escribir i contar: esta 
enseñanza está confiada a un maestro de taller, i tiene 
lugar todos los días durante una hora. Cada domin- 
go, uno de los condenados lee a sus compañeros algu- 
nos pasajes escojidos de la Biblia. 

"En Friburgo todos los domingos i días festivos es- 
tan consagrados a enseñar a los presos que desean la 
lectura, la escritura i el cálculo. La escuela es dirijída 
por un empleado de la oficina del director. 

"En Naugard un preso está encargado provisional- 
mente de la instrucción elemental de sus compañeros; 
enseña a todos los presos que no saben: solo los mejores 
de ellos aprenden los elementos de escritura; pues de 
otro modo se temería proporcionar a presos mal dispues- 
tos nuevos medios de dañar. 

"En Spaudau existe desde 1824 una escuela donde los 
presos aprenden a leer, escribir i contar. 

"En Brandeburgo se cscojcn sobre 300 ó 400 pesos 80 



ó 40 que reciben tres por semana en la misma prisión 
lecciones de lectura escritura i cálculo. Dos maestros 
de escuela están destinados a e,<e objeto. 

"En Prenslau i en Potsdam la instrucción elemental 
uo es dada mas que a los presos jóvenes, a quienes 
se envía a las escuelas de la ciudad. 

"En Laudsberg sobre el Warthe los niños reciben 
del sacristán i del predicador tres lecciones por se- 
mana; duran dos homs cada una. 

"En Grandenz se enseña a leer a todo preso menor 
de cuarenta i cinco años que es juzgado digno de es- 
te favor. 

"En Gross-Salze solo los niños son instruidos. 

"Em Licl.tenburg el predicador, a falta de un maes- 
tro de escuela, enseña a leer, escribir i contar a los 
presos de toda edad. 

"En Tréveris dos maestros enseñan, a los presos 
la lectura, la escritura, el cálculo i el dibujo, 

"En la casa de trabajo da Braurrcilor los presos 
aprenden a deletrear, leer, e-;críl>ír, la historia de su 
país, la lengua alemana, la historia natural, el cálculo, 
el dibujo i el canto. 

"Por fin, en Austria no se han establecido sino escue- 
las dominicales, donde se enseñan la lectura, la es- 
critura i el cálculo a los presos que lo desean." 

En la penitenciaria del cantón de Vaud, según un in- 
forme del consejero Soulié, citado por Mr. Carlos Lúeas, 
"se trata de endulzar las costumbres de los presos por 
la instrucción, dando a aquellos que lo desean lecciones 
de lectura, escritura, de ortografía i de aritmética, i pro- 
porcionando a todos en sus celdas libros de piedad i de 
moral." 

"En la penitenciaria de Jinebra, dice Mr. Carlos Lu- 
cas, se dan dos veces por semana lecciones de lectura, es- 
critura i cuentas. Estas lecciones no son obligatorias mas 
que para los niños; pero todos manifiestan solicitud en a- 
provecharse de ellas." 

'En todas las penitenciarias délos Estados Unidos, 
dicen Beauniont íTocqueville, se enseña a leer a los de- 
tenidos que no saben. Estas escuelas son voluntarias. 
Aunque ninguno de los conde.iados sea obligado a asis- 
tir a ellas, cada uno considera como un favor el ser ad- 
mitido; i cuando hai imposibilidad de recíiñr a todos los 
que se presentan, se cscoje entre los detenidos a aquellos 
a quienes el beneficio de la instrucción es mas necesario. 
La libertad dejada a los presos de no ir a la escuela, ha- 
ce mucho mas celosos i dóciles a los que van a ella volun- 
tariamente; esta escuela funciona todos los domingos an- 
tes del oficio relijioso de la mañana." 

La opinión tan común entre los filántropos i los go. 
biernos de que la instrucción elemental contribuye a la 
corrección del vicio i del crimen, es una de las pruebas 
mas sólidas que pueden alegarse en favor de lo que de- 
cimos; porque esa opinión es, no una simple teoría, con- 
cedida en e! gabinete sin consideración a los hechos sino 
el resultado de una serie de observaciones. En el caso 
de que se trata uua prueba de esa especie es tanto mas 
conveniente cuanto no hace mas que confirmar lo que el 
raciocinio tenía manifestado. Asi la csípeculacion i la es- 
períencía se animan para no dejar la menor duda a este 
res|>ecto. 



(Continuará.) 



A'fc IJYSTITTTO JVJlClOJV^il.. 



67 



NOCIONES 



b 



l>e €o.<<iiiio|¡:mrísi i Jco^^i'af'tsi. 
Fínícsi 

Escritas v.\v.\ los niños. 

'iir Sdiétns Toruno, Director del I nfit i futo Nacional Je. 
Guatemala. 

, |§ (Continúa.) 

LECCIÓN V. 

La Tierra se encuentra en el espacio como un 
globo en el aire, con la diferencia de que el cflo- 
bo se apoya i se sostiene en el aire mismo, mien- 
tras ([ue la Tierra esta aislada i sin ningún ajioyo; 
pero no está quieta ni en un solo lugar, sino que 
ti( ne dos movimientos simultáneos, uno sobre su 
eje i)o'ar i otro al rededor del Sol. 



i la luna i las estrellas daban vueltas en torno 

■ suyo; pero la ciencia ha demostrado que el mo- 

; vimiento del Sol i de las estrellas no es mas 

; que una ilusión, i que la inmovilidad de la Tier- 

I ra es un error. 

: La mas simple observación nos demuestra que 

! todos los astros jiran o parecen jirar al rede- 
dor de la Tierra en el espacio de un día i una 
noche o sean 24 horas. En efecto, todas las 

i mañanas vemos que el Sol aparece por el O- 

¡ riente i va subiendo poco a poco hasta llegar al 

i punto mas alto a mediodía, vuelve a bajar len- 

¡ tamente. i va a j)onerse por el lado opuesto del 

I horizonte. Como la Tierra es redonda, no hai 

i duda que el Sol da la vuelta por debajo, por- 

\ que a la mañana siguiente vuelve aparecer por 

I donde salió el dia anterior. Cuando el Sol ilu- 

j mina la parte del Globo en que nosotros íísta- 

I mos, la otra parte está en la oscuridad; i cuan- 




crrn íiislada ei¡ el cspncio. 



El mo\!niiento de la Tima sobre ni propio 
(je se efectúa de OccidtMite a Oriente, en el rspa- 
( !o de 24 horas próximamente, o sea un dia i una 
noche. Est(í movimiento se llama de rotación, 
o movimiento diurno, porque se ('ft-ctúa en un 
tlia natural, (¡ue s(í compone del dia solar i de la 
iiiX'he. 

El movimiento de la Tierra al rededor del Sol, 
s(» efictua también de Occidente á Oriente, en 
el f!spacio d(' 3Ó5 dias i 6 horas próximamente 
o sc-a \\n año. Este movimiento se llama de 
trasliicion o movimiento anual. 

La Tierra jira sobre sí misma. Los antÍL:;uns 
creian <iue la Tierra estaba (¡nieta i (¡ue el Sol, 



do nosotros tenemos oscuridad el Sol aluinbra 
Li jiarte opu(:st.a. 

Lo mismo sucede con respecto a las estrellas, 
todas las noches las v(ímos salir por el Oriente i 
describir círculos al rededor de la Tierra en i;^nial 
espacio de tiempo. 

Esto es lo que todos los hombres vemos desde 
que el mundo existe, i por consiguiente, es mui 
natural que los antiguos hayan creído que el cie- 
lo entero i todos los astros daban vueltas al rede- 
dor de nuestro Globo, i que éste estaba colocado 
en (■] centro del mundo, 

Veamos lo (¡ue ha demostrado la citmcia ¡Dor 
el (xfunen atento nue se ha hecho d(í todos los 



J^W^ IJVSTMTVTO JVJirMOJV.ftI^. 



fenómenos celestes i terrestres. 

Muchas veces el movimiento i el reposo son 
aparentes; es decir, muchos cuerpos que parecen 
en movimiento no lo están; i otros que parecen 
fijos están en movimiento. En efecto, cuando es- 
tamos en un buque o vamos en carruaje nos pa- 
rece que los árboles i las casas que están en los 
bordos del camino o en la orilla del mar, huyen 
en dirección contraria a la que nosotros seguimos, 
i sin embargo nadie ha creido que los árboles ni 
las casas tengan movimiento alguno: esto nos prue- 
ba que en ciertos casos los cuerpos inmóviles a- 
parentan moverse, i esto es lo que sucede con el 
Sol i las estrellas. También podemos observar 
que cuando estamos a bordo de un vapor, i mi- 
ramos no a la orilla, sino a! rededor del interior, 
al rededor de la sala por ejemplo, pronto nos pa- 
rece que no caminamos, porque no sentimos sa- 
cudida ninguna, ni vemos huir ningún objeto, 
pues todos los muebles están en el mismo lugar: 
esto mas induce a creer que estamos inmóviles 
aunque estemos en movimiento. Los que han 
viajado por mar han podido observar esto me- 
jor. Sienten tan poco la rápida carrera del bu- 
que, que pueden pasear por la sala o la cubier- 
ta en sentido contrario a la marcha del buque, 
pueden subir las escaleras, pueden bailar o sen- 
tarse al piano o a la mesa, como si estuviéramos 
en tierra. Esto nos prueba también que estan- 
do en movimiento nos creemos estar parados^i 
esto es precisamente lo que nos sucede con el 
movimiento de la Tierra. 

Por otra parte, el movimiento de todo el cie- 
lo al rededor de la Tierra puede esplicarse de 
dos modos: o bien son los astros los que de O- 
riente a Occidente dan la vuelta al rededor de la 
Tierra, en el espacio de 24 horas; o bien es la 
Tierra, redonda como es, la que jira sobre sí 
misma de Occidente a Oriente en el mismo 
tiempo. Es claro que en este caso, presentando 
la: Tierra sucesivamente todos los puntos de su 
superficie al Sol i a las diferentes partes del cielo, 
los fenómenos se reproducirán precisamente co- 
mo si fel mismo cielo jirase en torno de ella. 

Tomemos una naranja que represente la Tier- 
ra, atravesémosla por el centro con un alambre 
grueso o una varilla que le sirva de eje polar, fije- 
mos la varilla en un pedestal, de modo que pue- 
da jirar sobre su pié, clavemos en el medio de la 
naranja un alfiler hasta la cabeza, de modo que 
esta represente un observador que hai en la Tier- 
ra. En seguida llevemos la naranja en un cuarto 
oscuro, i enciéndase una lámpara que represente 



el Sol, de modo que la luz i la naranja queden a 
la misma altura, como se ve a continuación. 




Movimiento jiíatorio déla Tierra. 

La mitad de la naranja quedará naturalmente 
iluminada por la lámpara, representando el dia, i 
la otra mitad quedará oscura representando la no- 
che. 

Hagamos jirar lentamente de izquierda a dere- 
cha la varilla i con ella la naranja, i observemos 
lo que sucede. Primeramente, nótese que no se 
mueven los dos puntos de la naranja por los cua- 
les entra i sale la varilla; estos puntos se llaman 
polos, el de arriba es el polo Noiie el de abajo el 
polo Sur, i la línea que los une se \\2im2L eje polar, 
que está representado por la parte de la varilla 
que queda dentro de la naranja. En seguida ob- 
sérvese que la cabeza del alfiler va jirando junto 
con la naranja, i que en vez de estar exactamente 
en la mitad de la media naranja que al principio 
estaba iluminado por la lámpara, estará al dar un 
cuarto de vuelta, precisamente en el borde de la 
parte alumbrada; un poco mas de vuelta, i ya no le 
llega la luz— /a lámpara se ha puesto, como se pone 
el Sol. Dése a la naranja otro cuarto de vuelta, i 
se verá que la cabeza del alfiler queda en la mi- 
tad de la parte oscura, en dirección opuesta a la 
lámpara; otro cuarto de vuelta, i asomará la ca- 
beza del all'l ir — 'a lámpara sale, como sale el Sol; 
otro cuarto de vuelta mas, i la lámpara habrá da- 
do una vuelta entera, i de nuevo estará alumbran- 
do directamente sobre la cabeza dt 1 alfiler, como 
al principio. 

Se ve, pues, que con solo dar una vuelta re- 
donda a la naranja; la lámpara ha pasado aparen- 
temente por encima de la cabeza del alfiler, se ha 
puesto, ha salido i ha vuelto otra vez al mismo 
lugar. 

Lo mismo sucede con la Tierra: jira de igual 
modo que la naranja sobre un eje imajinario que 
pasa por sus polos. Asi se producen los dias i 
las noches; i como al parecer, ti Sol emplea 24 
horas en moverse desde donde está en un mo- 
memto dado hasta volver otra vez al mismo pun- 
to al dia siguiente, podemos decir que la Tierra 
emplea 24 horas en dar una vuelta sobre su eje 
polar. Esto no es todavía una demostración, no 



¡■:í. u\-MTírijTO jv^ic'i^hwií.. 



es mas que una hipótesis posible; pero ya convi- 
ert(- en un hecho, por que realmente es la Tier- 
ra la que jira sobre su propio eje. 



ELEMENTOS 

/'i/,-¡f ni') d Jos nlnmnos (M Insiitnln Xtuional 
lie Gtiatemahi. 

PRIMER CURSO. 

(Continúa.) 
iVlNTIf I^líS^iíO^. 

VOCABULAKY. 



riiil.l. tñun. 


ITappy, feliz. 


Cliiltlron,_w/M'»«. 


Uiiliapp}". iitfdiz. 


(,'linrcli. u/hskr, 


(irateí'aí. oi/iade Uh 


Clmrchen, ¡(fn'sltis. 


Ullíri-atcful. (A/.S-7yyV 


Gentlemün cnlKi'Icr». 


<!-. 


Ladv, siñn-a: 


líU^y, nr,,l<ul<,. 


LadVí^. .s<«..,vís. 


I.azy. orinso. 


Misí, s,n.>nhn 


AiiTi'oaMí'. (f.jnt'hi'i 


Yoimi;- huü'ís, siTmrHaf^. 


llaMílsoiiic, l:vn,¡i,K<i 



Tliat, i\w ono; á lu. 

Of tlie; dtl, de la, de Jo», de las. 

Olis. — El jcnitivo espnñol de', de la, de los, d*' las, se 
p.^prcüa en ins^léa por o/' tlie, pero también se espresa pOr 
la letra .9 precedida de un apostrofe ('«) unida al nombre 
del poseedor. El poseedor se coloca siempre primero 
con el apostrofe, i la cosa po.scida se coloca después. E- 
iemplop; 

The book f/ </íe boy, or tlie boy 's book; el libro dd 
'muchacho. 

The book o/ Ihe giil, or the girl's book; d libro de la 
inwhacha. 

T!ie book o ' (he men, or the mcn's book; el libro de los 
hombres. 

The book qfthe women, or the womeu's book; el libro, 
de las miiiere". 

Tliat of the baker, or the baker's; eldd panadero. 

That of tlic dolí, or tlie dog's; el delperro. 

llave you iny Í)ook or the boy's? t!e>.e Ud. mi libro o 
el dd mnclínclml 

I have tiie boy's, tengo el dd muchacho. 

llave you my pea or my sirterV? tienr. Ud. nú pluma 
o la de mi hennana'l 

\ have your si.ster'.s. (■■nqo la de su hermana de Ud. 

llave vou the arm of the chair? fienc Ud. el brazo de la 
sil'a'! lólis. Efta frase no admite la otra foi-ina o el a- 
liúsíioro. por que el jwseedor no es un ser animado.) 



your brothcr, or your brothcr 's hat.— The l>oy of the 
íiattei-, or the hatter 's boy.— The dog of this-nian, or thi« 
man 's dog.— The horse'of that captain, or that cap- 
tain 's horse. — Have you my bread or that of the baker? 
1 have yours, I have ñot the baker 's. — Whidí ])eii iiave 
you? í have my sister 's' pen. — This chilil i- vímv 
happy.— That poor man is very unhap|iy. — .M\ ciiiMrcii 
are very busy.— Tliose boys are very lazy. — Thi.s lady 
is very grateful.— Tiíat man is very ungrateful. — Theso 
youngladics are very agrceable — My daughtcrs are in 
the church. 

II. 

Esto hombre os el lioniiano del vecino.— .Vquella mu 
jcr os hi hermana do! jonoral. -Quién tiene el caballo 
"del sastre? Mi cuñado tiene el caballo del sastre.— La 
casa del vecino es grande.— El jardin de mi tio es gran- 
de.— El padre de su amigo de Ud. es rico,- La madre de 
este niño cspobi'o. — Este niño es hijo del módico. — Esa 
muchacliM os honiiana de la madre 'de Juan— Tiene el 
sombrcror.» el sombiom del capitán? No, íirivn-. no tiene 
el del capitán, ikio tiotio el dol jenoral.— Tiene Ud. mi 
libro o el do! ai.ooadn? No tongo el .!'■ Vd.; poro fii-o 
el del abogado. 

III. 

CoxvERSATiox A.— Who has my sister's pretty hand- 
kerch:ef?-Is the captaiu's daugliter amiable?— Is not 
the captain's daugliter amiablei^'-Is my brother's hat 
pretty?-Is not my brother's hat pretty?-Has your good 
aunta handsome housc?-Has not your good aunt a fine 
house?-Has your únele a handsome horse?-Ha8 not your 
únele a handsome horse?-IIas he a new watch?-Ha3 he 
not a new watch?— Has tlds gentleman a fine golden 
watch?-Has not this gentleman afine golden watch? 



I Co.WERSATiON B.— Has tliip young maü tho captain's 
i ^oot/* -Has not this young man the captain's boek?— Is 
I the general's nieee amiable.'-Is not the general's nieco 
: ami abley-Have tliese mei\ m.my glasses and cups^-Ha- 

vc not ihcsc men many glasses and cups?-Has this man 
'' mv brother-in-law's watch?-Has not tliis man my bro- 
í thcr-indaw's \vatch?-IIa8 my grand father many dogs 
i in his housc?— Has Miss Mary many flowers in her gar- 

den?— Has not jMíss IVIary many flowcrí- inher gardcn? 

V. 

CoNVEiíSATiON C— Mr. Jolm. wliat is that?— Have 
you a good room fbrmy fatlioi?-— llave you not a good 
roomformy mothcr:-'- llave \ve uiany apples for these 
voung ladiés.í'-Have wenot many oranges for thosc yo- 
ung Íadicsl^'-Have you a fine rose for my nieco?- llave 
vou not a une tulip'for my niece?-nave you not in your 
garden afine flower for tiiis gentleman's sister?— Is tliis 
voung man's mother happy? -Are yon busy?-Are you not 
bnsv?-.\re you not unhappy?-Who are unliappy? 



EXKUnSE^. 



VOCABÜLARY. 



The labio of the mother, or the mothor 's tnble.— The 
iunr^o of mv fatlior, or mv fatlior' s lionse — The hit of 



To be, ser. estar, 

Qljg._El verbo to be, se traduce por tener cuando va 
acompañado de alguno de los s etc adjetivos siguientes: 



70 



JJfc IJWSTITUTO J\*JM€IOJV^I^ 



To bo sleepy, tener nueño. 
To be afraid, tener miedo. 
To be wann, tener calor. 
To be cold, tener frió. 
I am thirsty ,/e/(í/o sect. 
I am wann, temjo calor. 
I ain cokl, tengo fri<>. 
I am sleepy, tengo sioño. 
I am afraid, ten/jo miedo. 
I am ashamed, tengo ver- 
güenza. 
I am liungry, tengo hambre. 



Obs.— El verbo to he, con las palabras ri^/hf, dererko, 
justo; i tcroiig, errado, se traduce por hacer bien i hacer 
mal. 

To be wrong, hacer mal, no tener razón. 

1 am riglit, hago bien o tengo razón. 

I am wrong, hcujo mal, no tengo razón. 



Hiin^ry, hamltriento. 
Thirsty, sedienUt. 
Warui, califínte. 
Qo\i\, frió, friolento. 
Pleepy, soñdiento. 
Afraid, temeroso. 
Ashamed, vergonzoso. 
'J'o be hiiiigry, tene^' hambre. 
To be tliirsty, tener sed. 
To be ashamed, tener vergü- 
enza. 



Obs. — El verbo ser en inglés, cuando se refiere a a- 
fecciones del cuerpo o del espíritu, se espresa del_jnodo 
siguiente: 

What is the matter with yon? que tiene Ud.'í 

Is any thing tiie matter with yon? tiene Ud. ahp.'l 

Nothing is the matter with me, nada tengo o no tengo 
nada. 

What is the matter with this cliild? qíié tiene eM>' niño"! 

Nothing is the matter with him, no time nada. 
What is the matter with this lady? qué tiene esta señora? 

Nothing is the mater with her, no t\ene nada. 

Whatis the matter with you? </tíé tiene Ud.'í 

Nothing is the matter with us, no tenemos nada. 

What is the matter with them? qué tienen ellos o e??«s? 

Nothing is the matter with thcm, no tienen nada 



The pencil. el lápiz. 
The exercise, el e/'errir'o. 
Tlie copy-book, el rnadrnm. 
The dcsií, el escritorio. 
The bench, el banco. 
The volume, el volumen. 

tomo. 
The atlas, el atlas. 
The general, eljeneral. 



The pcnlcnifc, el corta-plu- 
vias. 
Tlie dictionary.; í^f7íV•(•i■y- 
Tiie inkstand, el tintero, 
i The friend, el amigo. 
Tiie merciíaiit,*^? comer- 
ciante. 
The lawyer, el alKigado. 
The physician, médico. 



:XERC1.«ES. 



I am hungry.-I am not linngry -I am tliirsty.~I am 
not thirsty. — íam warm. — I am not warm. — I am cold. 
— I am not cold. — I am sleepy. — I am not sleepy. — I am 
afraid. — I 'am not afraid. — I am ashamed. — I am not 
ashamed. — I am riglit. — I am not right. — I am wrong. - 
I am not wrong. — Wiíat is the matter with your father? 
Nothing is the 3 matter with him. — What is tiie matter 
with Miss Mary? Nothing is tlie matter with Iier.-Is any 
thing the matter with this child? No, sir, nothing is the 
matter with him. 

II. 

Are you hungrv? No, sir; I am not hungry. — Is your 
sister liungry? Yes, my sister is hungry. — Who is hun- 



gry.'' Thecantain is very hungry. — Who is thir.~ty? My 
mothcr is thirsty. — Is your cousin tiiirsty? No, my cou- 
sin is not thirsty. — Is yoiir aunt warm? No, my aúnt is 
not warm. — Who is warm.'' My paren ts are warm.— Is 
this young maii's mother liappy? This youiig man's mo- 
ther is not happy.— Is your father ashaníed? Yes, sir, my 
father is asiiamed. — Is your sister afraid? My sister is 
not afraid.— Is yuor mother right.'' Yes, my motiier is 

right. Is your sister wrong? My sister is not wrong, 

my sister is right 

III. 

Tiene Ud. frió? No, señor, tengo calor.— Tiene él 
hambre?; Si, sen ir, tiene hambre; pero no tiene sed. — 
Tiene sueño este muchacho? Sí, señor, este muchacho tie- 
ne sueño. — Tiene miedo el hermano de nuestro vecino? 
No, señor, el hermano de su vecino de Ud. no tiene mie- 
do. — Tiene vei'güeiiza mi primo? Tiene vergUenza.-Tie- 
ne sed su hijo de Ud.? No, señor, mi liijo no tiene sed; 
pero el hijo de este homl)re tiene liambre i sed. — Tiene 
calor su amigo de Ud.? Sí, señor, mi amigo tiene calor. 
—No tiene sed su iiermano de Ud.? Sí, señor, mi herma- 
no tiene sed. — No tiene sueño este niño? Si, señor, este 
niño tiene sueño. 

IV. 

CoNvERSATiox .V. — Am Iliungy?— Am I not hungry? 

— Am I thirsty?— Am I not thirsty? \n\ I warm?— 

Am I not^warm? — Am I cold? — Am I not cold? — Am I 
sleepy? — Am I not sleepy?- Am I afraid? — .\in I not 
afraid? — Am I ashamed? — Am I not ashamed? — .\m 1 

right?— Am IJ not right? Am I wrong? — .Vm I not 

wrong? — What is the matter with nie?-Areyon Iningry? 
— .\reyou not hungry? — .\re you tliirsty? — Are you not 
thirsty?— Are you warm?— Are you not warm? — Are 
you cold? — Are you not cold?— Are you sleepy? — Are 
you not sleepy? 

V. 

CoWEKSATiON B. Are yon afraid? Are you not 

afraiii? — Are you ashamed? — Aro you not asiiamed? — 
Are you right? — -\re you not right? —Are you wrong?- 
Are you not wrong? — What is the'matter with yon? — Is 
liejhungrv?- Isjhe not hungry? — Is he thirsty? -ís he not 
thir.sty? — Is he worm? — Is he cold? — Is he not cold? — Is 
he sleepy?— Is he not sleepy? — Is he afraid? — Is he not 
afraid? — Is he ashamed? — Is he not ashamed?— Is he 
right? — Is he not right? — Is he wrong?-Is he not wrong? 
— What is the mattcr.with him? — Isshe hungry? — Isshe 
not hungry? — Is she thirsty? — Isshe not thirsty? — Isshe 
warm? — Is she not warm? — fs she cold?— Is she not cold? 
— Is she sleepy? — Is she not sleepy? 

YI. 

Co.NvERSATioN C- -Are wc hnngry? .\re we not 

hungry?— Are they thirsty? — Are they not thii-sty?~Are 
wc warm? — Are wc not warm?— Are they cold? — .Vre 
they not cold?— Are we sleepy.'' — Are wo not sleepy? — 
Are they afraid?^ — Are they not afraid? — Are we a.sha- 
med? — .\re we*ftot ashamed? — Are they right? — Are 
they not right? — Are we wrong? — Are we not wrong? — 
What is ihe matter with them?— Is my sister sleepy?— 
Is not your brother afraid? — Are my parents thirsty? — 
Are not my parent.s thirsty? —A re these men cold? — Are 
not these men cold?— What is the matter with my aunt? 
— Is any thing the matter with this child? 

(Contiiinoni). 



#>/. t.vsriTi To .v.irto.v.tí.. 



i.v iafa:vci.v de i. iii\ do. 

XTlíODrccIOX A I, A HISTORIA l'XlVKlíSAL 



.M^ir.lrl N, 



/■.Vr,'- 



/; (7<-/,/. 



I US 



ll'^'O I I lio 



I iii-iincr n 



i>ti 



Xi 



K< muclio iiiiiH lülicil (Iciliu-i 
Iiiiriilircs a cscriliir 

|iiM'i|;i ser CDüiin-iMidiiIo al iiiii-íi 
iiH:nln |.,ir:i (>ll.,r..('- H .le hi i)iii 

tM'l;l lll' M-i .MIMlciulil IM.l- limclKW -'MK' 

'■\¡-l'T:,lr,. |-;,z:,-<:i|vimvs,l<'t(..|o rl nmi 
'■■'•M<. la- lo-,-. l,,s Ml-holr- i (iMulia-^ .r 
|>:iia ri'c()i<l:ir lili ¡icoiitci'iiiiiciili) (i ciiviai 
l'oii (•! traii.-cursu del tii'iiiun. oii v<'Z di 
.-'i-ti'iiia. liis lioiiiliiYs aprcmlicrmí a tra/.a 

I'iv>riit;is-.ll .•¡,.l-tf). soüi.l w ,. |,;.!i1.):H, \ 

í;i'' '-Id- dividir ..sfa^n. |..ir;,-. i roav,.,,: 
do- .-¡«riio- .|ii.' |-i'|)rr^iíiila-.'n -■•iiiii.'.' ri 

i'M'ii li> roniia.-i lo losullaWotos. S.- rr 

'!'• Ia< letras (■».;, .,.rv:i ¡,,11, liaollas de la aiiti-ua os,-ntu 
ra iH-iitiid,_i. Asi. AIcj.li, la priinora, letra del allaJieto lie 
Ijiei). s¡oii¡Hc¡i l„w¡i. i la tiynra do osa letra os la linea di 
fiiiitonio do lina ailk^zii de hnc¡i. 

Ijos sIítiios usailos jior lo? astrúnonios para roiiresoii 
tai- el Sol. lal.una i los planetas: los I. |[. il[.|,ani es 
l'irsar uno, dos i tres, ]»niolian f|iio si la eseritiira iiiiitn. 
'laesdealirnnvalor para nosotros, delw; lialier sido d. 
tina iiii|M)rtaiieia iiiinonsfi, jiara los antiiiim-. 

Xli. 

('DNTAIiir.IDAn. 

I^as (rihiis salvaü'O- liaa aprendido a eontar lenfaiinM 
I'', i aun lioi se enciionlran alírunas (]iic no salien ccmiIh 
mas allá lie eiiatro. oipiesi salien, no tienen jialaliia- 
]iara ospresar inavuiv^ ranlidailr^. 

Va\ todas oai-l.- o.!,, M-ad-.d- 1,,-d-r.- in:-a <•,,!, lar. 



ría lora 



/lxeiitroalu-ii!ia-.i 
laKra •tÍih-o"- 
Lo. .alva-.'s 

Tiia mano 
Itos iiiamx, o 
Hos niaiio-^ ¡ 1: 
líosinaii.is ¡ 1. 

No^olro. liar, 



i.~ hi 



:a:<ta ;, lleve. 1 ,|,ie).rov 
MÜic'a ./,../,: Pii to.la<in 


rned:' !a 


laliiia 


,/,,■;/, V.. MI 


lineo i diez. Se ¡n-o-iie 


d.ra'l,;, :', 


ili-na 


!i"líe !l-v, 


iiienlas eon jiiedm-it.! . 


i aSM 'Mr 1 


, III I,' 




;iiia ré!r>:l!.un. i.^ni, 


,, -r-A-.-v 


anio- 




'v'/.v^',,..-: déla ,„!-;„,, v 


■1 : Ta .ai: 


a lo !, 


1-eino-i un 


i'i! iluostro piiñ'i'do ]Ki]' 


¡■■•■orda 


al-o 


qne teuea, 


nos olvide, imitando i'l 


11-0 aiiii'.: 


.10 lie , 


oulari.or 


licí-lios en lina cnerda. 








I. as iiocioiws acerea i 


lela IM; 


aeiaili 


I Manilo- 


:idipiir¡do prineipalniei 


te en el 


-in.üi 


de la^ !i 


dejadas por el lifinilire e 


lel iioro' 


<ie lie 


Kiiroiia, II 


eróo que los primeros di 


sil e.pi'e' 


• vivii 


■011 eii oír. 


le i fine des|iiies emii^iai 


onalli. 1 


:n los 


Harneros d 


la Anticrna Kdail de 1' 


edra. ,aia 


Ido la 


Crnn l'.i-et 


Irlanda estahan anidas 


al e.nitii 


ente i 


eoiaaan eai 


-os riosa través de los 


alies que 


aliora. 





udal. 
pado 



Í:nn.p' 



Ide-a 
s liella 



■ 1 el Canal de I,, .\h 
¡ rinoeerontcs vae'ali 
|ue ahora es Inulat. 
as IVia de lo iiiie 1- 1m 



)s bus- 
ancia, 

lUal.le 



. al-lli 

Xíll. 



meiliae 
<-|eaili 


a-on 1 


lel A-il 

or toda 


lo. \W 


le :a 1 
mdim 




\A 1 


Mlioe 


elimn 


oidor d 


' .11 p 


el. asi t 


L'i'iioro 


de vi, 


a depeí 


i esto II 
une oti 


as. i a 


iea ])oi 
III lian 


loslii-, 


res ei 


i|iie al 




oshii 




.leiin li 




oti'oen 



mellos 



Cero i lili aireemWalsaiiKiilo. see~tal|ir 
lie romo bliradores. i eomo trahaiadi 
iielales. adelantando en riipie/.a i en 
ieiitra.inielosliaWitantesde las ida.- 
eonvertian en inlrépid.s aventureros. 
e. (d ol.jelo de esta narraeion llev; 
is iimolio mas remotos que aquello- ei 
leralineiite la Historia, i lo qii. Ini-l 
do no se reliere a una .ola iiaeioa o 
■olio de la Inimanidad eomo ser eol 



e:nit,i-;L 
niade.\', 



ha. 
perniai 
U'O. i en 
ene es 
de lo. 1 
eion de 



ea.'i en la lii.rnrla de 1 1' da leía'a ihm 


polda 


■ione 




'ia'w 


1 de 1 


Ilretaña. rolianilo donde quiera i coi 
d i a 1 1 . 


'■ 


e.-a 1 


Oirás trihns se estaldoeieron en l'i 


rsia. 1 


a his 


de Palestina i oit Eíripto. i fueron la r 


li/. de 




ron esas |ioderosas uaeimies lanos re\- 


'. i^'o! 


laaiai 


ehus años ante, do! naeiniienlo' de AÍi 


■almm 


( 




11 (ait 


•e A 


mi'riea; vaiiaroii solire la siiiierlieie de 


Xne 


.M 


lo. que .e d i r¡ ¡ieroii al Sur levantan 


!l eill 


llll'l> 


laiinas no. i'e'\elan su poderio 






.MaelH) ant... de 1 |m' ex¡..t¡es,Ml lo. - 


ánde- 


impí 


el noml.re do iludios: sii historia ocap; 


nme! 


0- W 



/;/. I.VSTJITI'TO u!V.I€IO.\\J¿.. 



Alíriiiíani^loj»'! í^" liorm natal, i ¡-(^ trashwló con íiií' 
da^fi i gaiuuíiís a Pijlestiiiu. •Bus (Icscemlicnte.s ?c c. 
ljJoe!C")cHi'eiiKiiplo. f]iuVcraun" pais umi aliiiiulnDlc 
.írnui'os: alli ¡lc'.L;-aroii :t ser iiiiii imiiK'rosns i íVcrdn ii: 
(los liomlnilosaiiioiite diiraiiío la vida de Jum'. chv;! r 
niovodnra liisU>ria se rclicre cu el (¡(''iiosi.-: iicru ili'-|. 
(lo su luiicrtc, ra(M'Oii aíiiicHos rc'(.liicid(>s ;! la >(m\!iIi 
Tiro, i ree-iUierou los mus duroi^ t.ralaiuií-iito.-:. I u '.lom 
liiUM'.n, sabio i heroico llamado ^iloi^és, a i|;:iin !a i;ija 
ici Iialiia oducndo como si lucse su propio liii<i. üciiu 
justa iudiu-iiacion por los ultrajes (]iie sulriaii sus lien 
nos, se colo.'í'j a la cabeza de ellos i los libort('). Las Has 
das Escrituras nos cuentan como ese pucl^lo se diriji(> 
cia Palestina íiobcrnado por jefes i jueces; como m; 
cruelmente, como era proi)io de esa edad, liomlnes, i 
jeres i niños: como creció i prosporí), pero también co 
por sus vicios se liizo débil i l'in; esclavizado i v(ilvi('i 
levantarse otra Acz mas, hasta (¡uc al venir Jesuciiá 
(piedí') sometido al imucrin ronuin!). 



XIV 



La 



Oria primitiva uct liombrc nos iiianilicsia cuan 
niara níIIoso ha sido su )u-oü'reso si comparamos la Kdad | 
del'icdra con luiostro presente estado. Xo solo ha progre- j 
sado en la coustrnccion de edificios, en la confección desús ! 
alimentos, en la alfarería, en la j>i-eparacion de sus vesti- 
dos i en el ain-ovechamiento de los metales, si no que ha 
llegado a tener profundos conocimientos de la tierra que \ 
lesostienei do I;!-c<trclla- (|i!c h: rodean. FA rayo, el vieu- , 
toi lo3serpeai!N'~ : íi,< -,■ ven ciicadciiados. poi- (■Lolicdo- 
cen sus mandato.-: lia prouiiidizado el misterio de los as- 
tros, i cada dia descubre mí nuevo secreto en el '_:i,iii !i- 
bro (lela naturaleza. 

Quisiéramos saber quienes fueron los primeros Iioiubres . 
del pasado que echaron los cimientos del progreso moder- • 
no para tmbutíirles nuestro agradecimiento. líl piiinero I 
([ue labré) un pedestal fué el padre de la escultura: el pri- ' 
mero qiiccohiré en ('irdeii ])iedras sobre piedras fué el 
fundador de la .\ niiiitectura:' el primero que abrií'i un 
hoyo en el luicso (!.■ un reno isilvc) en él, o estendi(') 
nii tendón i le liizo s.riKir, fué el padre de la ilúsim: el 
jirimero <\uf iíiik'i sus sencillos ¡lensamientos Ak' el pa- 
dre de íu l'oe-ia: .1 priiuero iii;e se esforzó en pene- i 
ti-ar los s..ei-elo< del sol i 1:,^ e'sireila-^, filé cl padre do 
la A<(roiHun¡a. 



0-ra,má.tioa> ixife^xitil 

pai;a losxiñ'ow A:\iEPírAXo,y. 






1'aki 






!>■ 



Xa.la v; 



•s¡> 



s '.:■■ |.:i!;iljras/*;ul>rayada.s unen ku-> .^'.¡as 
!;■''• c 'jilas nílacioncs entre ella.s; así en ctl 
prir.icr (:jc!n|;!u / une lasclos palabras iior/.'r i ' • ■ 
en el seiíunclo r;w indica que ambos /urn- 
salieron juntos; en el tercero f/c expresa 
i;-r imátii a ¡m'i i'-ní ce a ¡naa. i en el cuarto .;/,. ia- 

l'i laaVLO, esas palaJjriilas indican unión, seijara- 
( iiMi, propiedad, compañía; i si "pu.sjéramos. otros 
ejemplos haüariamos que con ciertas palabras mui 
peíjueñas expnssanios una multitad da relacio- 
nes. 

Dío-anse las relaciones que indican las partíci!- 
las subra\'adas con las frases que siguen: 

El vino cuando vo estaba enfi-nnn. í".l ¡ii)r() 
está m'^rc-!a.^ mesa. Los zapa! 
la cama. Kl (inierc: salir /¿w . . ... 

duerme nüíaíras )o leo. 

LKCCION XII. 

I.\ií:i:.|i-:(.cio.\k . 

Cuando nos quejamos soleme,s decir simple- 
mente ai!; .sorprendidos e.xclamamos oh! si llama- 
mos a alguien nos b.ista. ih-cir ola': es¡)ant:unos a 
\\\\ g-ato diciendo z;i|)^ !; d-saimos iutc! ;i las bes- 
tias, i cuando nos encoleriXanuK, cda trecu ncia 
solemos decir caramba! oh! etc. ' 

Siempre que queremos decir nuialiü tu p. ¡aas. 
palabras, nos \-alear.i-; de aiLauía.s n. •<;:•, cmiiim 
estas: 

OIi! ai! eh! (^tc. Kstas paialjnis qaa e)raian thi- 
ses se ila.mrin iu/riyí-nioacs. 

l'jl'd-^CíedO. 

Complétense i analícense las sio-uientes frases: 
Id prini'ír hombre fué — i la primera mujer fué 
Id nrundíí fué creado por — El niño— no es crei- 

<!,, aanqai- di. ,1 !;■: \,Tdad. Xiidie quiere a un 
nir.ii i.ariM idiu.r m;'.- L'uando nn brilla el -es dr 

- de los imiiualfs. Id ¿'s un animal tero/. .Xo 
se pu" - ..-;;■• .■;;-| i-;¡ primer m<'S del año se 
Ikuna ■ p quena mira, i el poder de 

-adnr . mu \ano jure el hombre de — 

])(ir e¡ santii ¡i.'.aa'ii-í'. (tuien pol>ló el cielo de — 
hi o ¡a tierní (¡ae ¡a.ir'Ls. .Ama a Dios i ama a 
tu heriiíane'. csl.i es la lei del — El— es mas útil 
metal (jue el oro. Eosp.:ines se hacen de (Hiien 
tiene- a los fantasmas es un cobarde. El católi- 
co, ! ! ¡lidíd i el -protestante son todos — de Dios. 
I .a. - i^s c! mas detestable de todos los vicios. De- 
bemos dar die comerá.! i de,- b. bi r ;il Ib-mu-, 
lle-jado al — de la i/rim-ra. para-. 



Id dia í la noche no son siempre i'j;u:'i!cs. 

El perro re;/ su amo han salido. Ea ;;i-am:'iti 



iJ-rcioxi'S 

i; !':.!. fhira :l<o de los niños, por 
o <!,,,¡za!s:. I'rofcsor de Mocá- 

■Sh:í O!, <■/ lllsílllílO Siilio- 

ud do <;,iala:!.da. 

((•(uitinún.) 
LECCIÓN I\'. ¡ 



r. ")4'.;i:ij¡í*i<>2a. '1 uJo lo (jiR; [¡ikkIl; pe- 
n r .■:! i:ii)\iinievito un cuerpo que se halla en el 
ist:i ' ) -' • ;• 'ir.iso (5 hacerlo pasar a este estado 
cu:;;;!' 'i r.io'/iiiii'-nto. es luia fuerza. 

/'/• . . • '■):licaus:i c:;¡;az de cambiar c:l 

<s^ ; - i ni')\-!mienío de un cuerpo. 

V\ : ,1 i;na boJa de Ijillar parapo- 

\o-':'.: ■ ' ¡iii I (') la resistencia que se le 

opi):!'! jjara delcuerla son fuerzas. 

i, :i causa (¡ue hace que todos los cuerpos cai- 
gan l'.ácia hi superficie de la Tierra, llamada pe- 
sanies, la atracción que una varilla de vidrio frota- 
dla ron un pedazo de pailo ejerce sobre los cuer- 
po:. li¡":-Ms, como p''d:i!-';;i-, de ¡cnjel, la caus;i que 
h;ic'- ([a<- l.is pl:aiet;i': se i:ii; \:men el espKicio, 
la ai'cion del \-ai)iii-. i|<ii- iiuu-'.r las !n:u]nin.:'.s. etc., 
so/1 fuerzas. 

.\'o siemi)re es visible el clbi til if' una fuerz;i \- 
es'.o sucede cillindo sil areidil ;s icsislida ó neu- 
traü/ada por .¡ira iíuial \ c: iniraiia. Asi, un luei-- 
po c(jloe;u!o soli:-e una m.;s;i p;u-cce á priiner;i 
\ isla. !¡Me lío esl:í. sujeto á la fu(;rza di- ki pc-^aiiu'-,: 
pe;-.> ocLiriv ;up;í, i|ue esta hü-rza no produc- .■] 
oi;-rU> de I;í r;.¡d:i dc-1 currpo, por ln resist.-uei,! 
01!' ic opouo 1.1 -.iiporficie lio la mi-s:i. i|ue es i;ii;i 
Ui'".;i o(Mi:;-;n;;!. ¡■'ii;Tz:is i:^oia!es \- contrarias a- 
;•''■.;-•- •; ;;:i i!]:';-po yr:<d\v\or\\ el oqu ilibrio. Por 
-: ..; :o- ■('... O;; ,:v^ o:-;;n con ÍLíua! i\ierza ^■ 



d:ul d,- 
er ol ¡x 



'41 



1 la\- unos ¡n.,ii-umeritos llamados dinomú- 
niclros, (|ue sir\-en par;i mediir las fuerzas. La 
iiinira .í representa uno d.e estos instrumentos. 
Consiste en una lamina llexible de acc;ro templa- 
do AB, encorvada por el medio; á la extremi- 
dad de la rama inferior está fijo un arco de 
hierro a, que pasa libremente por una aij'ertu- 
ra practicada en la rama suoerior y se termi- 
na por un anillo ;// que sirve pai'a lijai- el íipa- 
rato. En la estrc;midad de la rama SLiperi or est;í 
fijo iijaialmente otro arco de hierro /■, (¡ue pasa 
poruña, abertura, de: la rama inferior, terminán- 
dose por en L;aneho // que sirve ]KU-a suspi/nder 
los pesos. Id aparato se gradúa, lijanílo e! ani- 
llo superior y suspendiendo al '^-ancb.o ¡lesos 

sucesivos de 1,2, 3, /] kilój^ramcíS, )• niar- 

cando á cada peso una línea solare el arco a 
en los puntos donde por la flexión se vav'a de- 
teniendo la rama A. Va\ se;.niida se por.en so- 
bre las líneas los números, o, 5,io. . . . die 5 en 
5 con lo cual cjuedará ^rraduado el instumento. 
Para medir con el dinamómetro una íu.erza, por 
ejemplo la que un hombre desarrolla para le- 
vantar un fardo, se suspende el fardo al gan- 
dío inferior y se levanta todo el aparato, sus- 
inndiéndolo por el anillo ;;/; al doblarse (d resor- 
te, la ruma .\ maj'ca.rá sobre el auxo a el peso 
del !:inlo 1 n kiló<.'ramos \' uor consiLíniento el 





l-i-un, i.^ 

on-amos(iue nos proi.onemo. s,,ston..'r s,)bre 
Kilma de la mano un ciionn.. !■. el;.;-., que ele 
iar/o de muslro 1 ra;-o p.W;i so'.l.n. ri<. elelx: 
.(■r mas t; menos i^raiule, se;,'un ('u;' el cuerpo si 
n;is ó menos ¡jesadv). Si \\\\ homijre ¡aiedi: sost 
ler ol poso de un kiiói^ramo \- otro el de d.os ki! 
'■rumos, diremos ([ue el seíamdo (jerce una fe; 
a diolíie d.e la del [)rimero, y asi ])ara. ma)-ores p^ 
os. d'omando, j)ues, por [in.nto de partitla ó p 



:5. -I2o|>a'c.«íoail:s<*ioss <!<' !:s.'«i rsíes'- 
y.íü!*. Las uK^rzas se repi-eseiitan pi/r medio dt' 
líneas rectas, (|ue partioiido del punto ;li;;hle o- 
bran. ipie se llama /v.vav í!o n/n/'iooio:;. -,o diri 
ii:i! en lal ó cn;il diroccioii. Ln cuanto á l:i m;i 
vor () menor eneri^ía con cjue una luei'za. olir.i 
<¡ue es la que costitu)e su iníoiisidad. se la de- 
termiiKi i)or lo larj^o ó la ma'Uiitutl de la rec- 
ta, y se mide colocando la unidad de fuerza, el 
milímetro [)or ejm;;!o, sobre la recta, tantas ve- 
ces como (¡uepa en l;i i'uerza tkuhi. Si.Ti A. b'i- 
I L^au-a 6. el punto de a.pl¡c;icion de l:is i'uerz.is 
I Py Ola dirección iV^ estas luerzas estará re- 
; ¡ire;íentada |)or la .U; l;is líu' as .\ O , ,\ O, v- si 



suponemos c|uc la iiUcnsidad de la fuerza i) vx\\\\- i 2.- -1 lai cuatro clases de operaciones: la Adi- 

.xali^a á 5 kilogramos y la de la fuerza O á 4 (ion o Suma, la Sustracción o Resta, la Multipli- 

kilóí^ramos, las intensidades respectivas de las cacion i la División. 

dos fuerzas quedan representadas por las maj,--- i 13.— La Adición i la Multiplicación sirven pa- 

niludes A 5 y A 4. siendo .\o la unidad Ac. fuer- ra componer lo; números: la .Sustracción i la I )i- 

za. \:s;i)ii si-\'^n a! contrario para descomponer]')'-. 

I''i'i>. aiii:-, i¡ • iipcrarcon los númeiT)s. es necesa 

sarlos de \-i\,i m»/ o p n- escrito, cstn es ¡o i|u<: cu- 
s-ña la Xunu;r.icion. 

II. 
¡ XrMi;kA( ION. 

14. l/i numeración es la partMi''' 'a .\i-inv'- 
tica (jue enseña a formar los númer;) ' " 

ciarlos i escribirlos con caracteres p 
ahí que 'na\a dos clases d(í numera 



I 




ÁritjiicHca dciiiual práciica i razouatiiu cst 

fas cu f raines por L. llombaUcf i ti-adiicidas 

por l\-i¡ro Jhiroii Y., aliiiiuio nuicsíro 

ilcl Inslilnlo Sacional. 

(Continúa.) 

HaI TKKS CI.ASKS DK M MI.KdS. 



cjue c(jn- 



7. — 1.-^ Número entero ([ue 
tiene unidades (ínteras. 

Kjemplí^s: \einticinco metros, treinta i tres fran- 
cos, sesenta soldados, etc. 

8. — 2. '^ Número fraccionario es el <|ne con- 
tiene unitlailes enteras ¡ a(l<,:nias una o \arias 
partes i^'uales de la unidad. 

l'jemplos: cinco litros i medio, (juince metros i 
tri's centímetros, veinte gramos i cuatro decigra- 
mos. 

9. - 3. ~ La fracción, (¡ue contiene una o \;i- 
rias partes de la unidad duidida en parles igua- 

l'.jeniplos: medio metro, o cincuenta centíme- 
tros, un ([uinto tle litro o dos dc:ci!ítros, un déci- 
mo de gramo o \\\\ dc:cígramo. 

Estas diferentes clases de números se dixiden 
en otras dos: los números abstractos i los núme- 
ros concretos. 

10. — Número abstracto, es el (]ue no designa 
la especie de unidades a ([ue se relí^^ 

Así: veinticinco, siete i metilo, tres^^artos son 
números abstractos. Se emplean en las demostra- 
ciones. 

1 1.- "Número ctjncreto, es el (jue designa la es- 
pecie de unidades a cjue se refiere. 

.\sí: veinticinco caballos, dos litros i medio, tres 
cu;u'tos (\v. m;mzana son números concretos. 

Se hace uso de los númei-os concretóse;! las o- 
¡jcrííciíjnes prácticas, como en los probk:mas. 



ña caiUiL.ad de pa'a: ra-,, :;;,";:■.:..,-; :; " .' •' > 

números. 

2. ° La numenicion escrita, cju : e¡ise;~ia a e.- 
cribir todos los números, con la ayuda de una ]¡e 
cjueña cantidad ele signos a caracteres llamados ci 
fras. 

Nl \ii 



I. 



!;.\(IO\ ll.\!!l.,\l 



1 5. — La numeración hablada es el arte de enun- 
ciar todos los números posibles con la ajaida de 
una pequeña cantidad de palabras. 

16. — Para formar los números se, p;u-tt: tle la 
unitlad o tle uno i se le añade sucesixamentf,; una 
unidatl al núniero anteriormente oSteniJ.o. 

La imidad sola se llama l'no. 
La unidad añadida al número lam s^e il;uii;i 1 )i)s. 
La unidad añadida al número tíos se llama Tres. 
L;i imitlad añatüJ.a al número tres se llama Cuatro. 
L 1 unitladañ ididaal númjro cuatro.se llama Cinco. 
La unidael añ arda al núm;To cinco se llama .Seis. 
La imithul an:itlida al número .seis se llama Siete. 
La imidatl añatlida al número siete se llam i Ocho. 
L;i unidad añadid.i al número ocho sí llama Xue\e. 

Así un árijol i un árbol .son dos árlíoles; dos ár- 
boles i un árbol son tres árboles: etc. tres i uno, , 
cuatro: cuatro i uno, cinco: cinco i uno. seis: seis í^x 
uno, siete: siete i uno. ocho: ocho i uno. nui,:\c. cvi 
árboles. 

( i 'ontinuará) 

('[■i:sTi()X.\i;i(». 

1.= ¿(^i,' (- .\ri;:iir!¡,;i? ■!.' -(^HM- CMlrnlo? :;. =^ 
;.Qiirsc fnlieinlf jH.r ni;miiilii(l II cantiila.l? KJ Mup'o.^, 
-!. - ;.(^i<' ft' cnticnilo por nioilir inia (üintiilad? .">. - ,S\\w 
IV iiniílnil? lOJcmpios. (I. ^ ,'.<ín('' o.< iiúinori)".' Kjoniplo!-'. 
;,('ii:!iihis cla.-^r,-; de níinicros liai? 7. ~ ;,Qin'' os número 
iMitiToV S. - (\w i','^ núnioro IVaccionin-io? 1) - ;.Qii<'' 
es la IVarriou? KJrniplos do cada uno d«> c.-tos números. 
l(t. (-.(¿nr' se ¡lama lu'imero ali.^traeto? II. ^Núniero eon- 
erelo ;.Eiem]dos de estos números? VI. ¿Ciüínías clases 
lie operaeiones liai en la Aritmética? l:!. J.Para (pié sir- 



HIj lA\*tTMTUTO J\\f¡f'90J\\fif,. 



3DE j^jl. m:op?..a.l. 



Por Vahro P itjol catedrático lie filosofía moral e Jiis'o- 
ria de la filosofía del Instituto Nacional. 

INTRODÜCCIOX. 

(Continúa.) 
PÁRRAFO II. 

De las acciones hunumas. 

Ties molivof» pueden aguijonear nuestra actividad de 
obrar: la pasión é instintos que por ella se desarrollan, 
el interés o cgoisino, y el deber moral: las acciones di- 
rijidas por la pasión se encaminan á un bien presumido 
particular y sensible; las acciones dirijidas por el interés 
se proponen nuestro bienestar prescindiendo de toda cir- 
cunstancia osterior: el deber nos <¡uia al bien en si mis- 
mo independientemente del daño ó beneficio que el acto 
nos reporte. 

Ifay en nuestra naturaleza tendencias que emanan de 
su or<i;anizacion pero que en un principio se manifiestan 
de una manera vaga y sin dirección cierta: tratamos 
de satisfacer esas tendencias uniendo nuestros esfuer- 
zos, aunque solo lo consigamos incom|)letamente, y sen- 
tirnos placer en la estension del objeto conseguido, y 
llámanos dolor á la |)r¡vacion del bien á que aspiramos; 
])ropuesto un fin, nos agrada tanto alcanzarlo como nos 
disgusta dejar de obtenerlo. Como entidades sensibles, 
somos capaces de dolor y de placer que responden aí 
mal ó al bien sufrido. Pero el bien y el mal son cosas 
distintas del placer ó del dolor. No solo amamos el 
placer y tenemos aversión al dolor, sino que nos inspira 
afecto cuanto del csterior concurre á la sati-ifaccion de 
las tendencias naturales, y desafecto lo que las sirve de 
obstiículo. 

liajo la razón incipiente, y antes de su desarrollo, do- 
minan las pasiones despertadas por la sensibilidad: for- 
talecida la razón, so halla agitada por los apetitos de 
la naturaleza y procura satisfacerlos encaminando á ello 
la actividad racional; así solicita el bien particular, 
pero no se detiene, y. mirando luego otro peldaño m;is 
alio en la esfera délas espetulaeionis morales, aco- 
jo todas las esperiencias y de ima parte observa que no 
siempre el bien particular es fuente de bienes, y de otra 
indaga reglas mas universales que no ofrezcan la varia- 
bilidad déla pasión y á las cuales se .«ometa cada una 
de las impresiones que sentimos: las ideas entonces i-eem- 
jil.izan á las pasiones aisladas, y en vez <le establecer 
un modo particular para cada individuo, se busca un 
principio que se acomode al bien de nuestra humana na- 
turaleza: el interés propio se somete alo quesea justo, 
porque sin justicia toda .satisfacción aparente es en el 
f mdo nociva. A las vaguedades puos v altcrnntivas de 
la pasión, íiI inteics inconsulto, sucede la ley de la razón 
que ha de di rij irnos : á obrar aconsejados por las impre- 
siones ó los instintos, sustituye la resolución de obrar 
como convenga según los consejos de la justicia y del in- 
b'res bien entendido de nue-tra naturaleza: el hombre e- 
jiTCi! imperio en si mismo por la razón; generaliza sus 
i'ieas sacándolas del molde i)arcial en qucsehabia con- 
tiiiido. y dirígela voluntad en prosecución de los dic- 
tados racionales. El triunfo obtenido por la razón con- 
tra nuestras cóleras y malas pasiones es lo que mas hon- 
ra y dignifica la vida. Podemos vengarnos impunemen- 
te, eludir un compromiso que nos grava, devolver un da- 
Tio: la tendencia inmediata nos impulsa á satisfacer el 
deseo, pero la razón media, discurre y resuelve, no por 



el placer que nos produciría el mal devuelto'ó la ven- 
ganza satisfecha, sino por la dignidad y elevación que 
hubiese en nuestros propósitos, y nos apartamos de la 
cobardía ó de la bajeza sin que nada nos obligue mas 
que una idea moral patentizada por la razón. La violen- 
cia contra una inclinación sentida, por respeto á lo justo, 
es la virtud. 

El hombre para merecer estimación, 1ia de separar sus 
acciones de toda idea de placer propio ó de ínteres, y o- 

brar independientemente como sino esperara ni temiera: 
un acto bueno realizado por solo el impulso del egoísmo, 

deja de ser moral, pero es moral la acción llevada á ca- 
bo sin ambición y sin preveer resultados, únicamente 
porque se cree buena en gí, aunque traiga biches y go- 
ces al que la ejecuta. Si por haber hecho en deber' una 
cosa que nos perjudica sentimos desazón, también aumen- 
ta nuestra valía y es compensado el dolor por el placer 
de habernos mostrado dignos y desinteresados. El mal, 
á sabiendas, engendra el remordimiento, aunque perso- 
nalment? nos favorezca. Al hombre le toca sujetar su 
actividad, y sujetarla libremento, como autoridad racio- 
nal, á los pr¡uci|iio-i de verdad y de justicia. Si nncs- 
ti'os sentimientos ('» Tiuestro íiUitcs c.-tuviesen necesaria- 
mente de acuerdo con las leyes naturales, la razón y la 
voluntad no tenían masque obedecer las impresiones i 
ó los deseo.s, ppro no siendo asi, es preciso que obremos 
con arreglo á la verdad, ya concuerde ó no con nuestras 
pa.siones ó nuestros intereses y por mas que los contra- 
diga y los postergue: el hombre, guiado por propios 
impulsos, perdería mucho de su mórito, descendiendo á 
los seres y cosas que mueve una ciega fatalidad. No so- 
lo tenemos que obrar, sino también obrar con delibera- 
ción y para fines buenos en sí mismos; términos que no 
nos da la sensibilidad pura, ni nos proporcionan las teo- 
i'ias del ínteres. 

_ Hay dualidad y lucha en nuestras pasiones, tenden- 
cias que provocan acción di -tinta; ó todas son legitimas 
ó no lo es ninguna: en el primer caso, seria vicioso y 
arbitrario elegir; ea.el segundo, no podrían servirnos 
de norma ni regular la vida. La variedad de motivos, 
de circunstancias y hasta de temperameutos, dá de si 
impresiones diversas: convertida en ley cada impresión, 
todo se haría anárquico y llegaría á ser todo indiferente 
como regla para encauzar las acciones del que aspira al 
bien. El bien nacido de la satisfacción de un deseo, pa- 
saría á ser ley para uno, inmoralidad para el que fuese 
perjudicado con tal acto: nunca podrá convertirse en 
ley absoluta, en principio universal, aquello que no ten- 
ga mas origen que el modo de sentir particular y las 
pasiones de un individuo. 

Tan impropio como derivar la legitimidad iroral de 
los varios afectos sensii)lcs, es derivarla de la simpatía, 
tendencia que nos pone en armonía de impresiones con 
todo lo que siente; que nos coloquemos en lugar del 
que sufre, que nos atraiga toda acción generosa, que sin 
darnos cuenta racional nos identifiquemos con ciertos 
seres míen.tras repelemos otros, y aplaudamos las ac- 
ciones y sentimientos (]ue nos parecen buenos, no argu- 
ye que el biea moral, la verdad, la justicia, e.-sten exac- 
tamente de acuerdo con la impresión en nosotros pro- 
ducida. La simpatía es despertada también por las pa^ 
sienes, por 'hfs intereses, por la comunidad de fines pro- 
[)uáitos: en un mismo hombre podemos celebrar el valor 
y la capacidad y rechazar las ideas: entre dos que opi- 
nan de igual manera y que nos inspiran distintos afec- 
tos, procuramos disculpar á uno y abandonamos al otro 
á nuestras antipatías. La atracción que se ejerce en 
nuestra sensibilidad por un acto cualquiera, signifi<;aria 
que apreciamos ese acto como respondiendo al princi- 
pio del bien anticipado en nuestra razón. Ademas, hay 
multitud de hechos inoralmente buenos ó malos que no 
ejercen influjo esterior y por tanto no inspiran en el que 



r.í. '¡,v:^TÉ '/'í '#»v . ♦'. #*"#'»>. «'. ií. 



loí< realiza ni odio ni amor. Si ia ; iinualia lui.'ia uno 
(ie nucstror! senieiantes os motivaila poi- sus ai( imir-; o 
por sus pontinúeii'tos. consi-ite en (|iio la razón ha jii/ira- 
(lo déla moralidad; luego no os la scuf^ihilidail la i\w 
(MI lU'inier térniiiio nos hace dcsponar: eonviMiz/uiionos 
deque los hechos sueodieron de un nmdo conii-aiio, y 
el sentimiento eainiiiar:í por que la razón varió su die- 
tado. Esa simpatía ó antii)atia sor;l una eonsecneneia 
do juicio racional, y so pronunciará ó disipará según 
sean los mt''ritos que la relloxion halle. 

No monos vicioso y arbitrario seria establecer sobre 
la base del interés propio r<^glas lijas de moral que pre- 
sidan la vida. Todo hombre se ama asi mismo y tra- 
ta do conseguirse la mayor .cantidad posible de bienes 
y de satisfacciones; poro la razón le aconseja separarse 
de medios que implicarian demerito, bajeza, ó agresión 
hacia sus semejantes: cuando nos desentendamos de to- 
da objeción racional, y apoderadas de nosotros las pa- 
siones, empleamos la actividad entera en nuestro bene- 
ficio, solicitando de la humanidad ausilios que no devol- 
vemos, y nos convertimos en un objetivo obligado con 
abandono de los deberes esteriores, el amAr propio se 
torna en egoísmo y pretendemos referir injustamente 
T el mundo á nuestro sei'vicio, al interés, al yo, sacrifican- 
do á él todo lo domas. 

Siendo el interés variable, así cu el individuo como 
en las colectividades, no puede determinar principios 
fijos; y si estos no o.x:isten, la moral seria asunto de 
convención y de circunstancias. Al pretender que el 
interés fuese la medida del derecho particular, cada 
uno podria y aun deberla iuvadií el círculo en que se 
desenvuelve la actividad agona como lo produjera be- 
neficio; y abriéndose para todos tan ancho campo, se- 
ria el mundo un combato de ambiciones, una guerra que 
justificase el egoísmo elevado á ley suprema. Nadie 
hallaría límite que le detuviese y el derecho de to- 
dos á todo, engendraría la negación del derecho para 
todos. El que olvida.se alguna vez su ínteres se sepa- 
raría do los principios do la moral, no siéndole líci- 
to ni el sacrificio, ni la abnegación. Cada uno se erí- 
jiria en juez de sus propios actos sin facultad de juz- 
gar los ágenos pues derivaban de dogmas basado^ en 
el bienestar del individuo cuya opinión era decisiva. 
Después de todo, no aceptando deberes sino en cuanto 
convinieran, se haría imposible toda sociedad y el hom- 
bre no estaría jamas seguro en los bienes conquista- 
dos. 

Las sociedades no pueden subsistir en un modo de 
cosa s en que solo gobiernen los dcsqos, los egoísmos 
y la sed de goces sin cortapisa que les modere y sin 
ley que les aconseje. No hay derecho contra derecho, 
ni derecho que no implique por correlación un deber. 
Que muchos de los actos de la vida tengan por inspira- 
dor el ínteres, no significa que no haya hechos inde- 
pendientes do todo motivo particular, ni menos que se- 
mejante doctrina pudiera jamas constituir un estado 
de justicia. 

(Continuará.) 



JtSTl€l/V AI. MACSTKO 

(l'OR LUIS F. MANTILLA.) 



Los amantes del progreso tienen ciertnmente 
razón de congratularse por los esfuerzos diarios 
que hacen las repúblicas de América, para aten- 
der a la imperiosa necesidad de formar ciudada- 
nos inteligentes, que sepan desarrollar los \'alio- 



sisiiiujs rtjcii.'sos i.\\K\ S',; cnciiL-iuiMu sip. (,:.\p¡:)ia- 
cion en atjuclins ¡):iis.-s tui ruorcrlh); por- l.i na- 
turaleza; \yc\\> es pi\:cis(> ([iK' (■! cniu u.i .in;i no 
sea pasagero, ni c^ue la empresa Irac^'.s.: pur n > 
haber puesto los medios conducenLes <i darle la 
perpetuidatl que le conviene. No es el número 
de escuelas ni los buenos ])ian(;s d- estudio, cuan- 
to basta para sostener la txlucacion de! pu. ;!*;.), 
sino la constancia de las personas a ([uienes está 
encomendada esa gran obra. 

Muchas veces nos han dicho hombres intluen- 
tes de casi todas las repúblicas españolas, ([ue la 
gran dificultad que encuentran en realizar sus 'ovu;- 
nos de\seos en favor de la educación, es la caren- 
cia de maestros que se consagren con entusiasmo 
a la obra; i ahora nos proponemoi iuLlicarles la 
causa del mal i el modo de remediarlo. 

El magisterio es entre nosotros prolesion mui 
ingrata, i que solo pueden seguir aciu-llas al- 
mas privilegiadas que sacrifican las es¡x;ranz..s 
de su porvenir a! beneficio de los demás hom- 
bres, i es por lo tanto muy difícil encontrar 
muchos dotados de tamaña abnegación. Se abra- 
za, pues, la carrera de la enseñanza como un re- 
curso pasagero para ganarse el pan. i se abando- 
na tan luego como se presenta ocupación, si no 
mas lucrativa, al menos mas lisongera para el por- 
venir. 

No hai muchas personas que comprendan las 
pruebas por las cuales pasa el maestro en el cur- 
so de sus años de trabajo, pruebas que solo la es- 
peranza de mejor ocupación hace soportables ;i 
los que se somaten a ellas po.- tiempo definido. 
El joven tiene que renunciar a varios de los pla- 
ceres de la edad, por inocentes que sean, para 
no inairrir en la censura páljlica, i adquiere, sin 
sentir, el hábito de una gravedad superior a sus 
años. Si la esperanza de cambiar de su.-rte le 
sorprende la proximidad de la \eiez, n ci siia gran 
fuerza de ánimo, i no poca resign icio. r para cum- 
plir medi.ananii-ute sus deberes. 

Figúri'S'; un liombre, luchanilo con (;1 res a;i- 
gusta do:;:'., con las tristes condiciones de la vitl.i 
en genera!, con la monotonía del mismo ejerci- 
cio , dias tras dias, meses tras meses, i años tras 
años, inhábil ya para buscar orro medio de ga- 
nar la subsistencia, tal vez enfermo i achacoso, 
i dígase si este individuo no merece la conmisera- 
ción práctica de las almas caritativas. 

En todas las demás profesiones tiene siempre 
el hombre es!)eran,:as de mejorar de posición; pe- 
ro el maestro nopue.le aspirar en premio de sus 



servicios a otra re 
ras de tralxiio, tal 



n-;a (¡ue a U 



auuidc 



tiai.1, (.:! ci 



mas h( 
i-po 



el espíritu exijen ei retiro i el descanso. Oué 
dolorosos sacrificios no obliga a hacer entonces 
el temor de que la edad no sea obstáculo para ha- 
llar ocupación! Nosotros hemos conocido a un 
infeliz, que no tenia mas sueldo que el que se le 
pegaba en un colegio, dejar amarrada al lecho a 
su mujer, que padecía convulsiones, para ir a 



EL, WJrSTITTITO JYJiCIOJS'JiW. 



dar sus clases, por miedo a la malqueren- 
cia del director que buscaba pretestos de ausen- 
cia para separarlo del establecimiento. Calcúlese 
como podría atender a las lecciones, hombre tan 
mal tratado de la suerte: i es esta una de las mil 
circunstancias en que puede encontrarse el maes- 
tro que vive solo de un miserable sueldo. Seria 
pedir demasiado a la naturaleza humana, preten- 
der que quienes sufren destino tan cruel i que lo 
preveen al comenzar la carrera, mantengan algún 
amor a ésta. 

Cuando por fortuna se encuentra algún hom- 
bre, que tenga la vocación i habilidad que exije 
la carrera del majisterio, es justo i conveniente 
que se le proteja, para que no abandone la pro- 
fesión, en busca de otra mas productiva. En este 
caso, el gobierno debe ser el primer benefactor, 
pagándole un sueldo con que pueda sostener a 
su familia holgadamente, eximiéndole del pago 
de ciertas contribuciones, dando amplia protec- 
ción a las obras que publique, prefiriendo a sus 
hijos en cualquiera de las ventajas especiales que 
ofrece la instrucción pública, i finalmente, conce- 
diéndole retiro con goce de mitad de sueldo. De , 
paso advertiremos, que es muy difícil que después 
de los sesenta años, pueda el maestro conservar 
el método, la paciencia y otras cualidades que 
hasta entonces le habían hecho señalado. La otra 
mitad del sueldo que gozaba debe pagarse a un 
suplente mas joven, sobre el cual debe dársele 
cierta especie de autoridad, pues la separación ab- 
soluta de un establecimiento en que se ha estado 
muchos años, mas es castigo que recompensa pa- 
ra el anciano que allí ha visto crecer í formarse a 
mas de una generación. Por verse privado de 
tan justa consideración, el último profesor de ma- 
temáticas de la Escuela Militar de West Point, au- 
tor de obras seguidas como testo en Europa, co- 
metió suicidio a los setenta i dos años de edad. 

A la vez recomendamos que no se paguen suel- 
dos muy crecidos a jóvenes principiantes, cuando 
se les estimula con el aumento que merezcan por 
su habilidad i años de servicios. Pero todo el que 
se dedica a la enseñanza debe tener ciertos privi- 
legios que den prestigio, como entrada gratis en 
algunos vehículos públicos en las esposiciones, e- 
dificios nacionales, museos i galerías de pinturas; 
representación en las grandes conmemoraciones 
&. Como recompensa, el gobierno debe regalar- 
les obras magistrales que les sirvan para estender 
sus conocimientos í enriquecer sus bibliotecas. Muí 
laudable seria ofrecer premios anuales de mil o 
dos mil pesos por memorias, folletos &., sobre a- 
suntos interesantes o por nuevos materiales de 
instrucción, a fin de que puedan tener los maes- 
tros una entrada estraordinaria de fondos^con que 
emprender un viaje instructivo durante las va- 
cantes o proporcionar a su familia algunos goces 
para los cuales no bastaron las economías del 
s e'do. Los padres de los niños deben también 
mostrarse generosos con quienes comparten con 



ellos los deberes de la paternidad. Cuántas veces 
un corte de vestido, un mueble sencillo, el rega- 
lo de algunas cosas que existen abundantes en las 
casas de los padres, representa para el maestro u- 
na gran economía en favor de su familia. Tiem- 
po hubo en que las contribuciones voluntarias de 
los padres, fué un estímulo para abrir escuelas. 

Pero si desamparado el maestro de los que de- 
bieran auxiliarle, quiere buscarse por sí mismo 
medios para mejorar su porvenir, sometemos a 
su consideración un proyecto que quisimos pre- 
sentar a los profesores particulares de la ciudad 
de Nueva York. Es una asociación de socorros 
mutuos con el objeto i plan que a continuación po- 
nemos, i que con algunas modificaciones pudiera 
llevarse a cabo en la América Española: 

Objeto. — Conseguir para los miembros de la 
Asociación buenas i permanentes colocaciones. 
Ayudarlos en caso de enfermedad que dure al- 
gún tiempo o de incapacidad para dedicarse a 
continuar el majisterio. 

Para ser admitido como miembro, es preciso 
ser maestro de profesión con algunos años de 
esperiencia, tener buena conducta i gozar de buen 
concepto público. La cuota de admisión serán — 
pesos, i la contribución mensual de — pesos. El 
miembro que quiera pagar mayor cantidad, en 
caso de necesitar socorros tendrá derecho a una 
suma proporcional a su contribución anual. Todo 
miembro perderá sus derechos^si deja el pais, si 
abandona la profesión o no paga su cuota en el 
término de cierto número de meses. Un Comité 
nombrado ad hoc, i por voto de las dos terceras 
partes de los que lo componen, decide sobre los 
títulos que tenga el miembro a percibir auxilios 
de la Asociación; i en caso de negativa , éste po- 
drá apelar a un Comité permanente, que por ma- 
yoría de las dos terceras partes resolverá definiti- 
vamente. 

La asociación, en caso de la muerte de un 
miembro, se encarga de atender a la educación 
de sus hijos. Todo maestro que por cierto núme- 
ro de años ha pertenecido'a la Asociación, cum- 
pliendo con todos los requisitos del reglamento, 
tendrá derecho a una anualidad si se retira de la 
profesión por falta de salud o por vejez. Si la A- 
sociacion progresare hasta el punto de necesitar 
una oficina i dependientes, éstos gozarán de las 
mismas ventajas que si ejercieran la profesión, con 
tal que paguen su cuota mensual, i llenen las 
exijencias del reglamento. 



78 



JSfc MJVSTITUTO J%*Jt€IOJ%*^r.. 



SI paso de Vmu^. 



(Continúa. 



II. 



La utilidad do observar los tránsitos di' A'i'mis poi- el 
di?co del Sol para dotorniinar la parnlaje de (Vtc nstio, 
está fundada en un principio sencillísimo, quo i)asanios 
a e-sponer. 

Si hallándose sentados varios niños, unos a la dercclia 
i otros a la izquierda de un salón, el maestro coloca ver- 
ticalinente una regla, por ojomyílo, delante i a convenien- 
te distancia de nn papel que contcn<ra Jirandcs caracte- 
res, como un cartel de lectura colocado en la testera del 
salón, preguntando a varios do los alumnos oscojidos én- 
trelos que so hallen situados a diferentes di-tcineias i ou 
ambos lados, qué letras dejan de percibir )ior la inter- 
posición do la regla, podrá cerciorarse de que. los que se 
encuentran a la derecha ven piovectarse aquella hacia la 
izquierda, i los que ocu[>an el lado izrjuierdo la ven pro- 
yectarse a la derecha, lias aun: sin nf>cesidad de suponer 
una numerosa reunión de niños, puede hacerse un espcri- 
niento semejante. Uno solo de nuestros lectores, colocan- 
do una regla fija dclíuite y a alguna distancia de un libro 
abierto, permaneciendo inmóvil frente al libro, y cerran- 
do alternativamente el ojo izquierdo y el derecho, podrá 
observar que en el primer caso se lo ocultan ciertas letras 
del lado derecho y en el segundo otras de las escritas en< 
la parto izquierda respecto a la ])osieion que la regla o- 
cupa. 

En lugar do una regla que arroje de una vez una som- 
V>ra lineal, podemos suponer una moneda suspendida de 
un hilo, que se suba o baje con lentitud delante del car 
tel de lectuia. En este caso seir/tn ocailtando sucesiva- 
mente varias letras, que no seráa las mismas ]»ara los 
que se hallen situa<los en opaestis direcciones o a úiío- 
rentes distancias. 



I tos, fiícil es deducir el tiempo que necesitará para recor- 
rer dicho diámetro. Conocido este dato, basta fijar con 

I la mayor precisión el tiempo quo aquel planeta emplea 

' en iin tránsito por el disco del sol, ¡¡ara determinar la 
ionjitud i por consiguiente la posición de las cuerdas que 
ha descrito. Trázalas estas, si las unimos por medio de 

I la recta vv', ella medirá la distancia quo las separa. 

Si consideramos a la vez esta última linca, la AIÍ 
que une los dos observatorios terrestres i las visuales 
Av i Bv' diiijidas de esto-s a Venus en los momentos 

, de su tránsito por el disco del so!, visuales que se cor- 

¡ tan en aquel planeta, tendremos construidos dos trián- 
gulos que serán semejantes, supuesto que todos sus án- 

I gulos son respectivamente iguales. 

Rocoi-dando otra vez (^1 tenrcmn jcoim'li'ii'd a que ya 

I hemos aludido: ' En Iriánü-ulo-; Hciúejinife- his alturas 
son firoporeionnles a las li:tsc>." po Iri'iiio-; estaMeeoí- la 
sigwieiile i-ehu'idii. 

TV: W:: Alí: vv" 
Observemos (¡ur 'r\' no es otra cosa que la distancia 

\ de la tierra a \'t''iiu.< i \S la de este último planeta al 

I Sol. La tercera ley de Kepler nos da a conocer la rela- 

'[ cion que liga a estas dos distancias. En efecto, según 

, ese importantísimo prinei|)io descubierto por el gran 

¡ astrónomo de Wurtemberg; "Los cuadrados de los tiem- 

i JOS que los planetas emplean en sus revoluciones al re 

¡ dedor del sol son entre si como los cuVios de ^us dis- 

j tancias a este astro." Como la tierra hace su revolu- 

! cionsidoral en 224''2.5 i Venus en SO'y'TO. tomando 

¡ por unidad la distancia de la tierra al Sol, determina- 

I remos la de Venus por medio do la siguiente proporción : 

(3fió.25)- : (224.70)- :: 1 : X " 

o sea 183107 : r)04í)0 :: 1 : X ^ 

De donde X= 0.73 a[)róximadamente. 

I Siendo la distancia de Venus al sol las 0.73 déla que 

; n,edia entre lu (ierra i affnel astro, la que separa a h s dos 

planetas entre si cu los momentos de las conjnneiones 

inferiores de Venus i por consianiente durante los iiáu- 



Del mismo modo: si dos astnuionios instalados en inul- 
tos tan lejanos entre si como sea posüile. oliseixan el pas i 
de V<?nus por delante del sol. verán a ese planeta des- 
cribir dos cuerdas distintas i cuya posición i lonjüiid lie- 
penden de la posicif>n que los observadores oenjuín 
en la auperfieie del globo. 

Sea la .\ i B los oliservailores: el primero verá a '\'(''- 
nus describir la recta aa' i el segundo la W/. 

Sal)iendo que ol diámetro del sol es de 32' i que Vi-nus 
tarda en recorrer su órbita 221 dias 1(5 horas 4!) minu- 



de U 27 La proporción TV: VS : 
s, 1 r:\slbrmarso en esta: 

AB : vv: :: 27 : 73. 



.VB 



En el supuesto de que \ty do-s estt i uics donde se esta" 
dia el paso. »c hallasen situadas en los estreñios de un 
diámetro terrestre, como se fisura en el grabado, el va- 
lor angular que por las observaciones de aquel fenóme- 
no se atribuyese a la línea f.'' que un»- la.* lios proyec- 
ciones de Véiiii ■, nos indicaría la medida del ángulo ba- 



El. iJVSTiTirTo »iv.ari ojv^r.. 



jo el cual se vería desde el sol el diámetro da la tierra. 

.Supongamos, pues, que la referida linea se encontra- 
re i^-ual a 48 segundos de arco. Esto nos probarlo que 
el di imetro de nuestro planeta visto desde el astro cen- 
tral mide ^^^ es decir, 17" 76 próximamente; i por 
lo mismo, el radio, que es la mitad del diámetro, 
equivaldría a 8" 88. Esta seria, pues., la paralaje so- 
lar en la ac pcion antes definida; i esta es en efecto 
la encontrada por los astrónomos que observaron el } 
último tránsito de Venus el 8 de diciembre de 1874. i 

Pasemos ahora a otro orden de consideraciones in- i 
díspensaliles para nuestro olyeto. 

A primera vista no se concille cómo del dato que a- 
cabamos de consignar puede inferirse la distancia que 
scjiara al sol de la tierra, i sin embargo un instante de 
attnrion bastará para comprender la intima conexión 
que existe entre esas dos cantidades. 

Es mui sabido que toda circunferencia, grande o pe 
quena, se considera dividida en 3«0 partes iguales llama- 
das grados, cada grado en 60 minutos, i cada minuto on 
60 segundos; pero no lo es tanto que de la dimensión 
angular de un objeto puede colejirse la distancia-a que 
se encuentra. 

Los jeómetras han demostrado que la relación de !a 
circunferencia al diámetro es de 3.1416:1; es decir, que 
si con un diámcro de un metro, o lo que es lo mismo con 
un radio de 5 decímetros trazamos una circunferencia, 
esta tendrá de eslension 3.'" 1416. 

Bersándonos en esto, podemos averiguar sin dif.cultad 
alguna el radio que se necesita para describir una circun- 
ferencia de una estension dada, como de 360 metros por 
ejemplo. Para ello nos bastará establecer la proporción 
que sigue: 

a.-" 1416:0.'" 5:: seo.": X. 
de donde se deduce: 

X = 57.'"296- 



1^1 BKO nt: L.ECTUII V 

De Guillermo D. S\v.\n, 



Mmlificado por d Dlredor del ímtitido Naclon.tl de 

Guatemala, jxira itso de las escuelas 

de la Repkhliru. 

(Continúa.) 

LECCIÓN VI. 



En una circunferencia de 360 metros cada metro repre- 
senta un grado; i por consiguiente, si desde una disti.n- 
ciíi de 07."* 296 vemos un objeto que tenga un metro de 
diámetro, las visuales que dirijamos a dos puntos opues- 
tos de sus bordes formarán entre si un ángulo de 1°. Pa- 
la que constituvei'an un ángulo de 1' seria ncíjesario ob- 
servar el olyeto desde una distanciado 57."" 296X60 = 
;',437."'76, para que el referido ángulo fuese do 1" el obser- 
vador del)eria alejarse a 3437."" 76X60 = 206266 metros, 

sea a una distancia equivalente a 206266 veces el diá- 
metro del objeto en cuestión. Luego si la linea que une 
las cuerdas descritas por Vónus sobre el disco solar p.a- 

1 a dos astrónomos que ocupen las cstremidados de un diá- 
metro terrestre mide 17"76. es porque la distancia que 
separa nuestro globo dol sol equivale a ^'^'l i'|??-U lla- 
mado D al diámetro i R el radio medio" de nuestro 
planeta Como está perfectamente averiguado que oso 
radio es de 1591.5 legua*de 4 kilómetros, encontraremos 
en definitiva que la distancia de la tierr'a al sol es de 



412532XL5915 
17.76 



■■ 36967605. 



o sean cerca de 37O0t)0OO de leguas. I 

(Concluirá.) | 

Vicente liivas, 

I 
Pro/eior de Cosmografia i Jeogra/ía fifilcu en el 
Instituto A\iri'o7ial. 



El mundo o tierra en que vivimos es un globo 
inmenso que se encuentra aislado en el espacio; 
pero que no está quieto ni en un solo lugar, sino 
que jira sobre sí mismo en un dia i una noche, 
i al rededor del Sol en urbano. Su magnitud es 
tan «grande que las montañas que cubren su su- 
perficie pueden compararse a las asperezas de la 
corteza de una naranjii; i la mayor de sus caver- 
nas a un rasguño o al agujero oue haria la punta 
de un alfiler. Los astrónomos ¡ los jeógrafos han 
calculado que si un tren de ferrocarril pudiese dar 
la vuelta a la Tierra, tardarla mas de un mes en 
hacer el viaje, andando continuamente a razón de 
treinta millas por hora. 

. Es difícil descubrir la figura de la Tierra a la 
simple vista, porque solo puede verse al miárno 
f tiempo una pequeña parte de su superficie ¡vpero 
la observación nos convence de que es redonda 
como una naranja. 

Muchos navegantes han dado la vuelta al mun- 
do volviendo al mismo punto de donde salie- 
ron. Esto no podía suceder si la Tierra no fue- 
ra redonda. 

El cambio de apariencia de los objetos distan- 
tes es otra prueba de la redondez de la Tierra. Si 
un buque se hace a la vela, el que lo ve desde 
la playa pierde de vista primero el casco, des- 
pués el aparejo i líltimamente los masteleros; esto 
prueba que la superficie del mar es convexa aun- 
que el agua aparece estar a nivel. Si la Tierra 
fuera plana, según las leyes perspectivas, los obje- 
tos a medida que se alejaran irían viéndose mas 
i mas pequeños hasta reducirse a un punto i des- 
aparecer; . pero ya hemos visto que no sucede' 
así. 

También sabemos que la Tierra es redonda por 
la forma de su sombra. Siempre que hai un eclip- 
se de luna, que es causado por el paso de la 
Tierra entre el Sol i la luna, la sombra que la 
Tierra proyecta sobre la luna, es de forma circu- 
lar, > 

Todos los objetos que se encuentran en el aire, 
en la Tierra i en las aguas, se han clasificado en 
tres divisiones que se llaman "los tres reynos de 
la Naturaleza." Son el Reino Mineral, ef Reino 
Vejetal i el Reino Animal. 

El Reino Mineral comprendej todas las cosas 
que no tienen vida animal ni vejetal, como las pie- 
dras, carbón, diamante, oro i plata. 



kIj ijyftTiTUTo Jv^rio.v,vr, 



El Reino V' ejetal comprende todos los vejetales 
como los árboles, arbustos i las flores. 

El Reino Animal comprende todo lo que tie- 
ne vida animal, como el hombre, el caballo, los pá- 
jaros, los peces, reptiles v. insectos. 

FABl I.A. 

EL PASTOR I EL MICO. 

Sentado sobre un árbol 
Estaba un pastorcillo, 
■ Mirando un mico joven 
Loar a un cocodrilo. 

Pasó luego un Itopardo, 
Hizole el cumplido, 
Al elefante, al tiort*. 
I al jabalílo mismo. 

No contenpló al jumento 
De sus elojios digno, 
1 el zagal malicioso, 
"¡Ola, mono! le dijo, 

¿Con que elojias a los grandes 
I olvidas a los chicos? 
A los que temes, solb 
Te humillas prostituido? 

— ¿Que yo haga tal te asombra 
(Contestó el mico) 
Pues acaso los hombres ^ 

No acostumbráis lo mismo? 

* •* G. i4*í la C. Vai.dks, 
V.,.Cubauo. 

( Conlinu tni. ) 



Er^ClllUlBOKAZO. 




La corpulenta montaña cuya vista damos en nuestro 
grabado, es el punto culminante de la cordillera de 
los Andes en el Ecuador, habiéndose creído por mu- 



: clio tiempo que era mas alta que todas la,j< demás mon, 
I tañas (lo la Anuírica del Sur. Su cúspide, que es ic 
] dondoada, se eleva hasta t),7üO nielros de altura sobie- 
I el nivel del mar i se distin.íruc desde niuchas leguas ili' 
j distancia en el occano l'aciiico 

El Chinilioi-a/.o os sin duda alguna un volcan apapadc. 
! Su masa se coiu) one de la acumulación de fragnicnU).- 
¡ de rocas traquiticas, ¡ las muchas grietas que lo surcan 
I parecen diveijij- de un centro común, formando ángulos 
I agudos. Las aguas que se desprenden di- sus vcnlis(|ur 
I ros no están. en proporción con la inmensa cantidad de 
I nieve alli acumulada, pues liai nevadas mas pcquíños que 
I dan veinte veces mas cantidad de agua. Tal vez la cau- 
I í^a sea que las porosidades de las rocas alisorven gran 
jiarte do! agua que .«e deshiela. 
El cono superior está scntailo soluc una plataforma 
: llamada la Mim de Taiñ i nuu-hos son los viajeros, que 
j atraídos por la magnificencia del espec ái-nlo. lian sul)i- 
I do hasta dicho punto i aun nuis alio. El liaron do II uní- 
' boldt llegó a una altura de 5919 metros. Tero el gran 
i Bolívar paso e.<e limite, el mavor a que antes habia lie- 
I gado ningún hombre, i alli, con la cabeza on las nubes 
í la humanidad debajo, arrebatado de ó.vtasis, soñó ese 
íncomparaijle deliiio, el Sueñ-> eu eJ ('h'rntloinzo. que os 
uno de los trozos mas originales ¡ elevados do ])rosu cas- 
tellana. 

Puede subirse al Ciiimborazo por dos puntos. Uno de 
ellos, El Jin¡aí, tiene una pendiente mni áspeía í la nie- 
vo parece rasgada por los picos de la i-oca; sin embargo, 
puede subirpc a caballo hasta la altuia do 4808 metros 
i después a pió, con muchos peligros, hasta 0004 de don- 
de no es posible i)asar, porque las masas de nieve sobre- 
salen déla vertical, amenazando desplonuirsc i presen- 
tando por debajo una aglomeración de vistosas estalac- 
titas que forman ya sisteums de columnas, ya pintores- 
cas ca .«cadas. .. 

Por ChilUipuyo el declive es menor, poro la cuesta ea 
mas larga, sin que pueda llegarse a tanta altul-a, pues 
primero cumulas i después a pió, es imposible pasar de 
,511,5 metros. 

En la bawe del Chimborazo se llalla el volcan extin- 
guido de vn'fíi. de una roca parecida al basalto. Está 
contiguo a la eminencia llamada Yonaitran que es otra 
roca, abierta por todas ¡lartes i oubit>rta de grietas, en 
'a^ cuales hai una caverna donde se oye el ruido do ura 
casiada sui)torránea, que a juzgai- ]>or la intensidad dtl 
ruido, debo ser formada por una gran nuisa de agua; i 
os tal su profundidad (|nc las sotulas que se han hecho 
no dan con el fondo. Ese rio subterráneo es, sin dudn, 
el que se forma por la filtración de las a¿uas de los ven- 
tisípioros. 

La enormidad del Chimborazo produce un efecto ópti- 
co, curioso de notar, pues no puedo juzgarse desdo lejos 
do la verdadera distancia a que se halla, sucediendo con 
frecuencia que parece retirarse cuanto mas el viajero se 
aproxima. También e.s notable el fenómeno meteoroló- 
gico a que dá lugar, enfriando tan fuertemente las co- 
lumnas de aire pióximas, que todas se precipitan hacia 
ól. sirviendo como de centro a todos los vientos. 



Ei^ comi:ta. 

■■- Noviembre 15. — Iloi salió el cometa a las doce i 
cuarto de la noche, lia perdido nmcho on densidad i 
brillantez, como es natural por estar mas h'jos del Sol 
i déla Tierra; el núcleo brilla como una estrella de 
4. ** magnitud, i se encuentra mui cerca del trópico de 
Capricornio, formando casi un triángulo equilátero con 
las hermosas estrellas de 1. ^ magnitud Sirio i Canopns. 




Poiimlico ilcflirailo n la dir(]si:>n úv la Instrucción Pi'uiiuri«|'^j^,uadn)'¡d. 

RRAI. .1 üi l'iNtt ll.Vlt^Kl-. 
(ilATKMAI.A. ■'•'' 

•y\clmii\||tr.'ulor lülwin kocktroh. 



l'llü.lCAno liAJO I.A l'nOTKfCln.V lii;i. SKXOia^FA'BR A I. .1 üiliNt» ll.Vlt^K 
rHKSIltKXTK I>K I.A lÍRPÚlíMC A PK (i T ATKM A I.A . '"-r 



l-iiiuhidor i lulitor. Santos 'lortiño. 



>IJ1I. O. 



Giisileiiisilsi, :SO<l<> ^<iLYÍ<^iiil>i-<^ (le; W^'^'m ^OI>..I. 



lafluenria de In Tiistriicrinii primaria en 1a«i 
costiiiiibres, en la moral pública, «'ii'la iii- 

*"' diistria i en el «lesarrollo Jeneral de la pri h- 
peridad de los pneblos, por M. L. i (;. \'. A- 

miiiíátesrni. 



osflwsi 



( Ci 



Vi. 



Lo .¡IIP liemos iliclioMc Irt iiiíliioiicia do lu inst) m-, Ímm 
priiuaiin soliro la inorajidad do los lioinhres lo il.citiio^ 
de la influencia do la irfí?nia solne la capacidad imhi - 
trial (!e aquellos. ^ 

I-a adffuisieion de los )ir¡nieros nidiniontos no solo 
Itnniente provechosa a la industria, sino que la \»- 
.)ii de esos nidinn'ntos es por sí misma una industria. 
L,i lirtura. la escritura i el cálculo suministran a mu- 
. chas familias el pan decada dia. La estadistica no nos 
: deja uin.ííuna duda a este respecto.^ 
t Tenemos G»8 maestros (fe escufWFí, encar<rados de di- 
fe^undir en^ol pueldo esos conocimientos. 
^ •Tenemos 2:^3 escribientes de profesión. 
Tenemos 107 cuiñales. 

'reliemos ] 1,220 comerciantes, de los cuales la tercera 
píiite por lo menos son cajeros o .dependientes que lle- 
\ ;iii los libros o contaliilidad de sus patroitíes. 
Tenemos 1140 empleados. 

Tenemos todavía un jrran número de pcrsdiías que. 
iledicar-se a esta sola ocupación, ^anan la mayor par- 
ii' SU.S renta.s dando lecciones privadas de los referi- 
rá mos, sacando cuentas o haciendo copias. 
■'.)) vista de estos da toí? se pueden calcular en (>000 



los iflÜw-idnos f|no deljenr esJ^Tpí va mente su sulisistencia 
al mnhejo del lápiz o .'apluipa. 

;.líni en Chile iuucIhis otraVlhtin^tnas^ue den ocupa- 
eioii a mas hrazos^ * ';"''• ., J^ 

El eonocñiíiento lie la cartilla h) de la 'talda do cuen- 
tas naes solo un. recurso podei-osfl para- lilu'itarse en 
ntucUfeocasioiies de ja niiseria, sino taiilúcn la condi- 
ción Tiidispensahle para el dcícmpciVi de cieitos cargos 
o <-'l ejercicio (|<>c¡erta>*pro|"e«iones. -■ 

;.S(> cimcilx» mi almpado .siji jialier escrijiir? 

¿.•^e concille un iinptícsor sin salior leen? 

;,Se-<'onc»ho un a<íi'iineiisor sin satier aritiiK'ticü'.' 

■■^oroiicilien-vín irijeniero o ini arquitcc'o sin (|iie so- 
¡'iin :¡i:itein;itÍ08S? 

,,.-~(; concibo un eclesiástico simquo rezo d breviario, o 
111 juez sin que consulte las.lcyes? 

Para que (ísas can-eras no sean el patrimmiio esclusivo 
de clases privilcyiadáfi, es preciso que se <WB a todos log 
mcdi<is de dedicarse a ellas. El único modo de fpie lív' 
puerta que c.ontíne» y& esos destinos nQ^]uede cerrada 
para nadie, es po«er#|Emano3 do todos la llave rpie 
puede abrirla. ' ' 

Debemos advertir Mn embargo que la poBCsion de los 
primeros rudimentos no es una A-arilla do hadas que ha- 
ii'a al hombre todo lo que quiei-a llegar a ser. E.sa sola 
posesión no le hará por ejemplo ni carpintero, ni maqui- 
nista, ni herrero, ni constructor. 

Mas todavía. 

Así como puede haber un individuo sumamente hon- 
rado, cstremadamente virtuoso, que no sepa ni leer ni 
escribir, ni coniar, puede haber un artesano que sin 
esos conocimientos gane perfectamente su vida i adquie- 
ra aún una capacidad práctica relativa, la que da con el 



82 



JSr, IJrSTITl/TO JV,9€10J%*^I.. 



tiempo sin ciencia el ejercicio solo de nuestros miem- 
bros. 

No obstante, después de la reserva que liacemos para 
no exnjerar nada, todavía vamo ■ a soslener que esa ins- 
trucción primaria tan pobre, tan limiti da, tan reducida, 
como la hemos supuesto, puedo producir los mayores 
bienes a la indusíria. 

Hemos dicho que la influencia de la lectura, de la es- 
critura i del cálculo en el mundo material no es menos 
evidente que la que esos rudimentos ejercen en el mundo 
moral i volvemos a repetirlo. 

El que no sabe leer ni escribir está condenado a no 
conocer mas que de oidas las invenciones, las máquinas 
i los procedimientos nuevos; a no aprender sino por ca- 
sualidad o nunca las prácticas que sipruen en agricultu- 
ra, en fábricas i en comercio las naciones mas adelan- 
tados. ¿Eseignorante tendrá algún medio de abando- 
nar la rutina mas grosera? 

El solo conocimiento de la lectura i de la escritura 
no forma al hombre moral ni al hombre industrioso; 
peio es un instrumento admirable que bien manejado 
puede llevar a la riqueza, a la virtud, ala felicidad'. Es 
en las manos del homl)re lo que el telescopio en las del 
astrónomo; el telescopio no infunde por un poder májico 
la astronomía en la cabeza del que lo maneja;'^pero sin 
•51 esa ciencia no podria ser aprendida sino con grandí- 
sima imperfección. ¡^ 

Las nociones que se reciben en la escuela desenvuel- 
ven las potencias intolectuaies, i hacen al individuo mas 
apto para cualquier trabajo. El que lia cultivado en la 
niñez su entendimiento adquiere naturalmente mas pron- 
titud de comprensión, mas facilidad para entender las 
cosas, mas habilidad para penetrarse de las reglas a que 
están sujetas las diversas artes. Puede asegurarse a jirio- 
ri que un individuo que ha frecuentado la escuela será 
artesano mas diestro que uno que nunca haya asistido 
a ella. «^ 

La industria no florece sino en los países civilizados, 
como lasmiesesno medran sino en los terrenos cultiva- 
dos. Un pueblo estúpido i grosero puodc producir car- 
gadores, esto es, bestias humanas capaces de trasportar 
los fardos mas pesados, o peores, esto os. máquinas ani- 
madas capaces de determinados movimientos, poro no 
esos obreros intelijentes, a quienes la instrucción prima- 
ria comunica la fuerza a la par que la destreza. El cuer-' 
po es un esclavo que no obedece bien sino cuando es bien 
mandado; las manos son torpes cuando la intelijoncia 
está embotada. La agricultura, la industria i el comer- 
cio necesitan para prosperar de seres dotados do lazon. 
no de autómatas privados de ella. El progreso en el 
trabajo manual marcha acorde <on el progreso en el or- 
den intelectual. Los mejores artefactos son aquellos que 
han sido confeccionados por personas instruidas, no por 
ignorantes. En la actualidad esta proposición no tienOt 
contradictores. Por eso los economistas mas disfingui-' 
dos predican la necesidad de que se enseñen las prime- 
ras letras para qukia riqueza pública se acreciente. La 
fundación délas escuelas e« la manera mas eficaz deque 
surjan las fábricas i talleres. 

En el dia sobre todo, la difusión de las luces es mas 
necesaria que nunca en las clases obreras. La ciencia 
tiende mas i mas a sustituir el traitajo del hoiul)re por 
el de aparatos meciínicos. Las fuerzas de la natura- 
leza desempeñan ahora las funciones que antes desem- 
peñaban las fuerza humanas. Los artesanos no ejecu- 
tan ya mas que aquellas obras que requieren un" cui- 
dado, una atención, una pi'olijidad que no jiodria te- 
ner un instrumento de madera ó metal. Por injeniosa 
que sea la mecánica moderna, jtuede remplazar él cuer- 
po, poro no el espirita, croar máquinas pero no inte- 
lijencias. ,. 

La tendencia que notamos hace mas indispensable to- 
davía la ])ropagacion de la instrucción primaria. Pa- 



ra que los trabajadores puedan desempeñar su tarea, es 
preciso poner a sus alcances todos los medios de ilustrar- 
se. La ignorancia importaría para ellos las privaciones, 
la miseria, la muerte, desde el instante que cada nuevo 
descul)rimiento disminuyera sus ocupaciones, sin que 
por otro lado se les ofrecieran recursos para reparar sus 
pérdidas. Escuchemos lo que dice sobre el particular un 
distinguido escritor moderno, Mr. Oracio Say. en su o- 
bra titulada De la adminixt ración del dcpcaiamerdo del 
^na i de la ciiuldd de París. 

■'Un pueblo no forma una nación ilustrada por el he- 
cho solo de que las letras, las ciencias i las artes hayan 
llegado en su interior aun grado elevado de progreso; 
porque est^s conocimientos pueden no ser allí mas que 
el patrimonio de un pequeño número de adeptos, mien- 
tras que la ignorancia mas completa puede ser al mismo 
tiempo el lote del resto déla pol ilación: así como un 
país no es rico por el lieclio solo de encontrarse en é\ 
algunas fortunas importantes en medio de una miseria 
jeneral. En efecto, para que una nación tenga derecho 
de pasar por avanzada en civilización, es preciso que la 
instrucción esté jeneralmente esparcida, i que cada uno 
en el pais no ignore nada de lo que importa que sepa 
para ser un buen ciudadano i desempeñar conveniente- 
mente la profesión a que so encuentra llamado por su 
aptitud o por la posición social en que ha nacido. Los 
progresos incesantes de las artes industriales i de la 
mecánica, o mas bien el jenio humano que produce esos 
progresos, sometiendo todas las fuerzas de la naturale- 
za a .su setvicio, hacen de la instrucción jeneral una leí 
mas imperiosa todavía. Todo lo que no reclama mas 
que fuerza i un trabajo uniforme, no tarda en ser ejecu- 
tado por la fuei-za ciega de )uia caída de agua, del vapor 
sobre todo, a veces aún de la electricidad, i no queda 
para la cooperación ])ersonal de los hombres sino lo 
que exije una aplicación variada de su destreza, i un 
trabajo sostenido desu intolijencia. Es preciso que la 
cabeza conduzca incesantomonte la mano, ))ara que és- 
ta no sea bien pronto reemjilazada por un aparato que 
será movido jwr una fuerza natural esteiior. Lijos de 
que los progresos de la mecánica tiendan, como se ha 
repetido tan frecuentemente, a envilecer a los obreros, 
reduciéndolos al triste papel de un manubrio, los iiupe- 
len por el contrario hacia los traliajos queexijcn el uso 
délas facidtades intelectuales La instrucción primaria 
dada con dicernimiento, o para emplear unaespresion 
mas precisa todavía, la cducnv'xm primnña es pyes la 
primera base de todo desarrollo nacional i la única 
garantía que los hombres, en cuanto individuos, pueden 
tenei- de que no se verán un dia desdeñados |)or sus se- 
mejantes como instrumentos lleg*los a ser inútiles ala 
producción de las riquezas. Es asi, i por una buena di- 
rección dada n l.t enseñanza jfneral délos conoeiuiien- 
tosmas usuales como un paísptuHle llegar a sacar com- 
pletamente partido de las fuerzas productivas que en- 
cierra i alcanzar el desarrollo moral a que un trabajo 
intelijente i una comodidad jeneral permite aspirar." 

l'ero prescindiendo de e.sa mayor aptitud que comu- 
nican a las facultades del hombre, los elementos de la 
instrucción primaria .son PMios de<oplicacion iüinediata 
a la industria. 

Tomemos un oficio cualquiera, el de carpintero por 
ejemplo. Supongamos :il artesano que desempeña eso 
oficio colocado en la posición mas favorable jmra su ig- 
norancia: supongamos que no tenga ninguna dirección, 
iHtíguna iniciativa, que no sea mas que un mero oficial 
de taller sujeto a las órdenes de un maestro. La lectu- 
ra le será sun*mente necesaria para euterai-se de las di- 
mensiones (jue se le den, no de palabra, sino i»or escrito; 
la escritura para apuutar sobre las piezas ya trabajadas 
signos que señalen su uso, i permitan hacerlas separada- 
mente para juntarlas después, lo que facilita mucho el 
trabajo; el c.ílculoen fin para determinar las dincnsio- 



#;i. 1»\\\TJTIjTO JWlClOyWlM.. 



':i 



ncs de las diversas piezas de la fabricación, o la canti- 
dad de primeras materias que deben entrar en la lieciiii- 
ra de los varios objetos. 

Fijémonos ahora en un afjricultor de la mas baja csea- 
ta; CÍO necesitará la lectura! la escritura cuando menos 
para ajenciar la ne<rociacion de sus productos, el cálculo, 
aíiii cuando no fuera sino para llevar el cargo i la data 
de sus gastos, de sus compras i de sus ventas. 

La necesidad absoluta en el comercio de la lectura, 
escritura i aritmética, no puede ser objeto do duda para 
naiiio. Casi no hai transacción en que no sea preciso 
firmar algún documento, leer alguna carta, sacar alguna 
cuenta. Los comerciantes no pueden existir sin poseer 
la iii-triiccion primaria. El director de una casa fuerte 
necesita tener esos conocimientos para llevar sus libros 
i cnnospondencia; el íiltimo bodeguero, para llevar los 
apuntos en (]ue consigna la entrada, el precio i la salida 
de sus pobres mercaderías. En la vida ordinaria los ven- 
dcdoris i compradores tienen que contar aún sin sabci- 
lo, como sncedia re.speeto do ki ])rosa al célebre poi'.«o- 
najo de Moliere. 

Si las nociones elementales estuvieran difundidas co. 
mo corresponde, no «e notarla la irregulari<iad de que, 
en un pais donde escasean los brazos como el nuestro, 
senil los lioml)rcs i no las mujeres los que ejercen casi 
escliisivamente el comercio de menudeo. Cuando las mu- 
jeres conozcan bien la aritmética i la toneduria de li- 
Ijros, podrán dedicarse con ventaja de si mismas, desús 
padres, de sus maridos i de la rc[)úlilica, a una profe- 
sión propia paradlas, «[ue los hombres les tienen usur- 
pada. Do esta manera, la existencia de muchas será me- 
nos precaria, mas honrada, i mas llena do goces i co- 
modidades. 

Fuera de las consideraciones anteriores, debemos «1)- 
servar también que todas las aites i oficios, todas las 
ramas de la agricultura i de la industria, constan de 
dos partes mui diversas que no deben ronfuudirse. la 
teoría i l.i práctica, siendo la una tan importante como 
la otra. La |)ráctica s' aprende en el canqw o en el ta- 
ller viendo hacer i ejecutando lo que se ve hacer; la teo- 
ria se aprende en los liluos, leyendo i nieditan<lr). la 
agricultura i la industria, como todas las ciencias de 
aplicación, están sujetas n leglas jiifcisas, (]ue los sabios 
o los hombr-s del olieio descnl.ren i osponen en trata- 
dos especiahv, donde los inlercsados d(^ben estudiarlas. 
L;is oiiras de <.'sta clase, ciiiindo están bien elaboradas, 
juieden o]ierar una metamoriVisis conqileta cu la esplo- 
tacion i producción de un país: p^ro sin la enscri.inza 
de las primeras letras es de lodn punto imposible <|ue 
jmeilan producir sus b.-nt-ticos efeclos: Vamos a probar 
con un ejemplo la verdad de nuestro aserto. 

En el pi'ói.igo de un (^losn rlcmcufol ilv (ii/r¡''ilnir<t 
vara ilufio tiflón ni!i>¡!ot i iHcmlns f>i>piil<nfí>, tra<luci- 
<lo del ingles [)or don Francisco Solano .\siaburimga. 
se cncuer.tran estas palabras d(í don Antonio .losé de 
Irisarri, dinjidas al pueblo hispanoamericano. 

"El curso elemental de agricultura, traducido por (>1 
señor don Francisco Solano ,\stal)uruaga. es tan supe- 
rior a todo lo<pie hasta ahora lia visto la luz jiíililica 
sobre la materia, está escrito con tal método i con tíin- 
la daiidad, i abrazarle tal modo todo lo que debe sa- 
l>er un agricultor cieníifico, que estoi jiersuadido i'o 
que sellará el único libro de enseñanza en ¡a Amérifa 
es[)añola, en donde verdaderamente hací n mucha falta 
los conocimientos quimicojeoléijicos indispensables pa- 
ra sacar del cultivo de los campos todas las ventajis 
que éste puede ])roporcioimr. Con este liliro ol agri- 
cultor no será un rutinero que |jroceda en sus labores 
guiado por regias que no salie en qué- están fundailas, 
sino que obrará como quien conoce las causas, i pueden 
hacer que é.stas le oroduzcan sus prcci.sos eeuevitables 
efectos. La agricultura, tratada do esta manera, so ha 
convertido en una ciencia, i no es va el mecánico tra- 



bajo a que se destinaban antes las jentes mas ignoran- 
tes; pero lo que hai de mas importante en este lil)ro es 
I la claridad con que se esplican los fenómenos que han 
i estado, desde que el mundo es mundo, sometidos al exá- 
i men del hombre, ^in que este haya procurado abrir 
! los ojos para verlos. Con este sistema de enseñanza 
! es con el que verdaderamente se enseña; poripic desdo 
i que scjn-esenta a la vista del hombre una verdad que 
: se demuestra por sí misma, no hai necesidad de persua- 
1 dirlc la conveniencia de aceptar lo que es de suyo accp- 
I table. 

¡ "'Este curso elemental ha sido dispuesto en la forma 
i que tiene por el señor F. G. Skinner, uno de los redac- 
I tores del acreditadla periódico de agricultura i artes, ti- 
tulado.- Fl Jrntli). i'l Telar i d Yunque, i ha visto la luz 
pública en las columnas del citíido periódico. Consta 
dedos sesiones; la primera abraza el Calcci'xmo de (/ni- 
miea i jenlojla rnraltí^ del ^irofesor escoces .1, l'\ W. 
Johnstin, obrita de que se han hecho veinte i «los cdi- 
viones. i que so halla adoptada en las oscuela.-í de -Vie- 
mania, II lauda. Héljica. Itariíf, Suocia. Polonia i los 
Estado.-; Unidos de América; i la segunda sección trata 
do las;//-((///íf.so /í/ídi/fw <irom'iveas, estractadn del En- 
sayo sobreestás del Doctor Darlington. natura! del es- 
tado de l^n.silvania. 

"Talos lil)ros elementales son los que la América es- 
pañola necesita |)ara la felicidail desús pueldos; [lorque 
ninguna felicidail es posible sin tenor el hombre asegura- 
dos los niedios do sulisistencia. Por tanto, yo creo haber 
proporcionado un te.«oro a todas las re|>úblicas hispano- 
americanas dando a luz la traducción del curso elemen- 
•tal de agricultura ordenado por el señor Skinner, i no 
perderé mi tiempo en recomendar el mérito de una obra 
que hallará cualquiera que la lea, ya sea mi sabio, ya lui 
¡•?noranfe, recomendada fior si misma.'' 

Hemos copiado este trozo para que se vea palpable- 
mente, aún por los mas obcecados, la influencia inmen- 
sa i directa que la instrucción primaria puede ejercer 
en la industria. Demos por sentado que ese curso ele- 
mental, tan apreciado en todas partes, sea lo mejor que 
exista sobre la materia: ¿qué provecho podrá sacar el 
pueblo hispano-amcricano de semejante libro si está cie- 
go para descifrarlo? /.de qué servirá que en sus pajinas; 
esté depo-itada la ciencia necesaria para convertir es- 
tas incultas comarcas en un Edén continuado, si unes- 
t "S cani|)csino8 no han de poder leerlas? 

I.^ que decimos del firesente cur.so ]>uede aplicarse i- 
gualmento a los demás tratados que so han escrito solire 
todos los otros ramos de la industria. 

Las lineas del señor Irisarri (¡ue acal>amos de citar 
son notaldes, })orque nos manifiestan la c.uisa de la 
prosperidad asombrosa a (pie han llegado los Estados • 
üniílos, i el oríjen del atra.-^o lamcntabhí en (pie si' eu- 
cuentranlas domas repúblicas (¡ue ocupan el eiiiitiiieii- 
te de ("olon. 

Los (¡ampos de la .Vmérica del Sud son tanto o mas 
feraces que los do la América del nor.to. Los antiguos 
colonos do la España son hombres de carne i hueso co- 
mo los antiguos vasallos de la Inglaterra Los republi- 
canos do Chile o Nueva Granada están dotados de ios 
ndsmos órganos i tienen las mismas facultades que los 
rojaiblicanosde los Estados-Unidos. La marcha ordiu'i- 
ria de las cosas exijia qne no Iiul)ierír entre ellos nin- 
guna diferencia esencial. 

Sin cmliargo, los primeros vejetan en la jiobreza, 
mientras los segundos nadan en la alamdancia. 

;.Cuál es la causa de .semejante anomalía? ;.De diMide 
¡iroviene «na suerte tan diversa? 
No 03 dificil descubrirlo. 

En los Estados-Unidos la instrucción prin:ariase des- 
parrama a manos llenas, sin tasa ni medida. Casi to- 
dos los ciudadanos de esa rejion afortunada salten leer, 
i los que no saben tienden a soi- tan raros como son los 



EL. JJVftTlTVTO JVJMCIOJVJtL.. 



oiogos on las otras naciónos. Allí so publican periódi- 
cos como El Arado, el Tehr i el Yitngve, que popula- 
rizan los métodos mas espcditos, los principios mas exac- 
tos, los descubrimientos mas recientes sobre todos los 
ramos de la industria. Allí se imprimen millares de 
tratados tales como el Curso elemental de agricullnra, 
que enseñan a sacar de la tierra las coseciías mas abun- 
dantes con el menor costo posible. Allí los hombres 
aiiorraii mas tiempo, economizan mas dinero, obtienen 
mas productos, porque su mayor cultura intelectual los 
pone en situación de aprovecharse de la esperiencia de 
los otros i de trabajar con mas destreza, prontitud i 
perfoccion. 

Hó ahí el secreto de ese engrandecimiento prodijioso 
que ha llegado a ser un ¡¡eligro para los Estados veci- 
nos; lié allí la verdadera causa de esa prosperidad que 
muchos temen i ipie todos envidian sin que nadie ponga 
no obstante en ejercicio los medios necesarios para al- 
canzarla. 

Los Estados- Unidos son ujiode los graneros del mun- 
do i uno de los mercadoímas liien provistos déla huma- 
nidad, gracias al desarrollo de la instrucción. Ni la 
benignidad de su clima, ni la feracidad de su suelo, ni 
la fuerza desús habitantes, bastan para osplicarese fe 
nónicno, porque ni su clima es mas templado, ni sus ha- 
bitantes mas robustos, ni sus campos mas fértiles que 
los nuestros. La cnestion no tiene otra solusion que la 
que hemos indicado anteriormente. Loe habitantes de 
los Estados-Unidos producen mas. simplemente porque 
son mas laboriosos; i son mas laborioso-* porque son mas 
ilustrados. Esta es, por lo demás, la opinión de sus pro- 
pios gobernantes. El secretario de estado del Ohio. 
Mr. Gallovvay. dice hablando de Massachussetts: "Es 
la instrucción la que ha fertilizado sus colinas áridas, la ! 
que ha llenado sus puertos de numerosos navios; es la | 
instrucción la que ha hecho servir las menores caídas i 
de agua al bienestar jenera!. i la que ha ¡irocurado a ca- i 
da familia una feliz coniffdídad."' | 

Con la riqueza i la insti-uccion ha venido la fuerza ! 
para los Estados-Unidos. Las naciones mas poderosas ¡ 
les rinden acatamiento, no tanto porque teman sus ca- 
ñones o sus eji'rcitr s, cnanto porque necesitan sus hari- 
nas para subsistir i sus primeras materias para fomento 
déla industria. La orgullosa Inglaterra les guarda mas i 
consideraciones que a la misma Francia, como se maní- ¡ 
festó en la cuestión sobre el derecho de visita, pues sabe 
bien que el día en que se turbaran sus relaciones con i 
su antigua colonia, dejaría ésta, por ejemplo, de espor- | 
tar el millón i medio de fardos de algodón que le envía ¡ 
cada año, i ese día los obreros de Birminghain i .Man- 
chester, privados do trabajo, se insiirreccíonarian ai'o- 
sados por el hambre. 

Si Chile quiere el progreso de su agricultura i de su 
industria, i como corona triunfal de esa prosperidad ma- 
terial el [)oder, es preciso que difunda la instrucción 
primaria por todos los ángulos de su territorio. 

La ciencia hecha popular es lo único que puede me- ; 
jorar nuestros métodos de laliranza que se encuentran i 
on un atrazo vergonzoso. Pretender lo contrario es pre- 
tender lo imposible. La tierra no rinde lo que debiera, I 
sino cuando es cultivada por manos espertas. Las es- i 
pigas brotan, crecen fructifican i maduran, no solo por ! 
el aire, el sol, el agua, la fuerza vejetativa de la un tina- ' 
leza, sino también i principalmente jior la ciencia del la- 
brador. 

En la industria fabril sucede otro tanto. El .'^udor es : 
lo menos, la intelijencia es lo mas. La escuela del)e | 
preceder a la fálirii.-a. el aprendizaje de los pri- i 
meros libros al aprendizaje del oficio. Cuando los | 
niño.-* no han sido educados, los artesanos son toscos ! 
i groseros. Para que las cosas sucedieran de otro uio- i 
lio, seria menester fonnar de nuevo al hointirei hacer | 
(¡lie la intelijencia no dirijiera a! cuerpo. i 



No es esto todavía. La ignorancia tan infecunda pa- 
ra el bien, es fecundísima para el mal; ella, sobreño 
producir, impide que se produzca. Mientras haya igno- 
rantes, es decir bárbaros, en un pueblo, había destruc- 
tores infatigables de toda propiedad, enemigos jurados 
de todo trabajo. No acabaríamos si tratáramos de espe- 
cificar todos los medios que emplea la ignorancia para 
impedir que la industria pueda levantar la cabeza i se- 
guir una marcha pacífica i regular. El cardenal espa- 
ñol don Juilas José Romo ha enumerado con suma gra 
cía í elegancia algunos de esos medios ilañinos hablan- 
do de agricultura en una esposicion elevada a Fernan- 
do VII para que fomentara en toda la Península la 
instrucción primaria. No podemos menos de copiar ol 
trozo a que aludimos para que se vea qne en todas par- 
tes i en todo tiempo a los mismos males se ha aplicado 
el mismo remedio 

"Hai un monstruo, señor, que devora mas que la lan- 
gosta, i este es el perjuicio incalculat>le que no es dado 
llorar bastantemente; monstruo horroroso que tiene o- 
cho millones de cabezas, atalayas iasonmes contra el la- 
borioso i pacifico colono: monstruo atroz que uo se sacia 
de l.acer daño, i fecundo al inismo tiempo, porque se per- 
petúa contra to'^as las reírlas de la monstruosidad. Diré- 
lo de una vez, señor; hablo del hombre falto de prime- 
ras letras, del hombre indisciplinado, monstruo verdade- 
ramente de la especie racional, i (jue, siempre en guerra 
abierta con las producciones de los campos, arruina la 
agricultura, i yo le delato por lo mismo a V. M. Ene- 
migo irreconciliable de las propiedades, es un bandido 
que las sisa en las afueras de los pueblos, los hostiliza 
en las llanuras alejadas; las arrasa en los valles retira- 
dos, las desarraiga en los recodos escondidos. Glorioso 
de su fuerza material, es un tirano que se agavilla con 
sus bárbaros satélites, i en nocturnas espediciones o a 
la luz del día, arrastra por todas partes la desolación. 
Ensoberbecido con el terror que infunde su osadía, es 
un demonio que se vale de su injenio aliorrecible para 
flanquear los estorbos físicos que detienen sus esfuerzos, 
para limar los cerrojos (]ue resisten a su capacidad, des- 
goznar las puertas, asaltar las cercas, espantar a los que 
transitan casualmente por sus aceidios, para asesinar 
al guarda malhadado que ocurre a sus alarmas. (?on se- 
mejante raza do cnemi<ros. ;,cómo os posilde que llegue a 
fiorecer la agricultura? /.De qué serviría promover su 
estudio delicioso en la capital ion las provincias? ¿Do 
qué aprovecharía quonacie.se un Columelu en cada pue- 
blo, qué los ilustrase un Cavanilles? Mientras que reine, 
señor, propensión tan pernicio.sa entro los es|»añoles 
(que reinará hasta que sepan leer.) no se trate de pre- 
parar con maestría los abonos a las tierras; no se tra- 
te de alternar con intolíjencia las semillas, ni de anali- 
zar las capas que cía ifican los teri-euos, antes de arries- 
gar una plantación; no se trate de mejorar las castas de 
ios frutales con injertos escojídos, ni de que, acechando 
el curso nutricio de la savia por los órganos vitales do la 
vejetacion. sepan los labradores dí-ceruir cuáles son las 
ranms ínfrucfifera-, cuva pomi>osa ostentación deben a- 
liatír con la > osar para vigorizar la fecunda lozanía do 
los renuevos i los tallos. Con los homlires iliteratos no 
se ])iense, señor, en tales adelantamientos. Piénsese so- 
lo en que no murcien aquellos las <aballerias que huel- 
gan en las rastrojeras i los prados, o no las estaquen 
éstos en los t dieres i plantíos: piénsese solo en que no 
trasminen unos los ganados de nacidas en nacidas, o 
que no vayan otros a hacer daño a los olivares, los des- 
cortecen i arranquen los ceporros; trátese en fin do que 
aquellos i éstos, los unos i los otros, no a.salten las huer- 
tas, espanten !5is palomas, despueblen los colmenares, 
i de que no talen los eompos." 

Basta lo espuesto para que se conozca que la instruc- 
ción i la industria en jeneral marchan siempre juntas. 
Dondequiera qne ha existido la primera, ha existido la 



/:/> 0.%*\Tiri'¿o .^\Mílo.\\Jf. 



í^egunda al poco tiempo después. Son dos hermanas in- 
separaliles, que se llevan solo aljir"""-* aüos de indiferen- 
cia. Los países mas ilustrados son los mas productoi-es; 
las ciudades mas instruidas son las mas ricas. El hcclio 
de que haiilamos es una verdad que el raciocinio demues- 
tra i que la espcriencia confirma. 

Deseando que se difundiera la onfeñanza de las pri- 
meras letras por toda la Francia, el barón Carlos Du- 
pin trató de liacer visible esa unión constante e invaria- 
ble con í^uarismos que no dieran lusjar a la mejor obje- 
ción. R^ aquí el procedimiento de que se valió para 
lo<rrarlo, tal como lo cuenta t'd mismo. 

'Tomó un mapa de la Francia, en que se encontraban 
marcados los departamento*. Sobre cada una de esas 
{¡landes divisiones territoriales estendió una capa uni- 
forme de tinta de China, capa cuya intensidad crecía 
pasando de un departamento a otro a medida que se dis- 
niinuia la relación CKistente entre los niños que asistían 
a la escuela con la población. 

"Este mapa hizo sensibles las diferencias prodijiosas 
do riqueza, industrin, invención i actividad que distin- 
•iiiian a los departamentos ilustrados do los departamen- 
tos oscuros. El j(;nero fíráfico que creaba fu(^ pronta- 
mente adoptado para otros resultado.s estadísticos, i 
particularmente 'para los de In justicia: criminalidad 
comparada de los departamentos. 

•Una linea recta tirada desde Jinebra hasta Saint 
Malo divide la Francia en dos zonas que presentan esa 
dosi<rualdad de luces, de bienestar i deproprreso en todo 
Jénero. En el norte se encuentran solamente treinta i 
dos departamentos que contaban en 1820 trece millones 
(lo habitantes; en el mediodía, cincuenta i cuatro 
tamentos que contaban diez i siete millones 
tantes. 

'Los trece millones de habitantes del norte envialian 
a la escuela 740,846 jóvenes; los diez i .siete millones do 
habitantes del mediodía no enviaban a la escnela mas 
que 375,931 alumnos. Eran por cada millón de habitan- 
tes para el norte de la Francia r)6,<)88 niños recibidos en 
la escuela, i para el mediodía 20,885. Así la instrucción 
primaria era fres vera mas estensa en el norte que en 
el metliodía 

'•La proporción do! progreso de las artes en las dos 
íii-andes divisif.ncs do la Fran.ia asi puestas en para n- 
iron, est.í denio.-trada por la li.'ita de im tírivileüos de 
la invención desde el 1.» do Julio de 1701 hasta el 1.= 
de Julio de 1825. Eu<!uóntranse: 



millones ! 
o depar- T 
de hnbi- j 



¡tara los :;2 departamentos de la 
Francia ilustrada 

para los 54 deparfamenlos déla 
Francia oscura 



1089 privilojios 



413 privilijios. 



•Cuando la es¡x)sioion de 1819. hé aquí en.ál fué la 
proporción de las recompensas decretadas: 



en los 32 dep. del norte. 
Medallas de oro 63 
Id. de plata 136 
Id. do bronco 94 



Totr 



293 



en los 54 dep. del sud. 
26 
45 
36 

107 



"Las esposiciones de 1823 i de 1827 han ofrecido 
resultados no monos notables. 

"Así bajo cualquier punto de vista (pie examinemos 
las dos partes de la Francia, con relación a su agricul- 
tura o con relación a su comercio, en cualquiera e- 
dad de la vida que sigamos a la pol)lacion del norte i 
a la del mediodía; en la tierna infancia, cuya enciclo- 
pedia está encerrada en el « i r, en el colejio, en la es- 
cuela polití'cnica, en la academia de ciencias, en la in- 



vención de los procedimientos de las artes i en las re- 
compensas dadas a la industria, por todas partes en- 
contramos una diferencia análoga i siempre proj)orcio- 
iial 

"A los ojos de los hombres que saben comparar los 
efectos con las causas, esa constante uniformidad de re- 
sultados, esa superioridad en todos los j(íneros en favor 
de la parte del reino en que la instrucción popular está 
mas desarrollada, demuestra claramente la ventaja de 
semejante institución para los oficios, para las artes, pa- 
ra las ciencias, para las fortuna* privadas i para la for- 
tuna pública. 

"Cuando alguna invención nueva se introduce en 
Francia, es en los departamentos ilustrados donde co- 
mienza a naturalizarse antes de ser cíí/A/yoWe en el resto 
del reino." 

Las líneas que acabamos de copiar hacen inútil todo 
comentario. Cuando la razón pronuncia su fallo i los 
números confirman ese fallo con su testimonio irrecusa- 
ble, lo que conviene no es hablar, sino ejecutar lo que la 
razón aconseja i lo que los números Jemúcstran. No 
hai mejor ap()stol que la verdad apoyada por la espc- 
riencia. 

Enseñad a todos a h'cr. escribir i contar, i tendréis 
artesanos íntelijentes i activos, ('ubrid de escuelas la 
América del su(l, i dejareis de ser los an ti podas de la 
civilización de la industria. 

íC<ii(t¡v)iari(.) 



I.IBKO l>KI^FXTLIl\. 

Dr ÍiUII.I.EUMO D. Swa.v, 

Modijicado jwr el Director del Institnfo Nacional de 

Guatemala, para vso de las eseitektit 

íZe la liepúhlíca. 

(Continúa.) 

LECCIÓN VIL 

El. RkixoMixekai.. 

K\ reino mineral forma la corteza cl(; la tierra 
i conipren<de la.s piedras, carbone.s, tierra.s, meta- 
les ¡ otros cuerpos. 

La piedra se usa para varias co.sas: la piedra 
de cal, la arenosa, elcrranito, sirven para edificar, 
otras para afilar cuchillos, tijeras, hachas etc., i se 
llaman piedras de amolar. 

La pizarra es mui útil, se usa para cubrir techos 
(;n los edificios. También la usan los muchachos 
en las escuelas para hacer letras i cifi-as en ella. 

Algunas piedras son mui costosas i sirven para 
adornar, i se llaman piedras preciosas. El dia- 
mante es la mas cara de todas las piedras pre- 
ciosas: no es .sola mui hermosa sino mui útil; ¡ es 
también la piedra mas dura: los vidrieros la usan 
para cortar los cristales. La esmeralda es una 
i piedra fina de color verde, el rubí es rojo, el za- 
) firo azul, el topacio amarillo, el amatiste de color 
i de violeta, i la turque.sa es de color azul brillante. 
! El carbón se encuentra en camas o capas de di- 
i ferentes espesores i a varias profi.mdidades. El 



H(i 



ni. IjySTl 'JUTO J%*^ClUJVJiW.. 



carbón contiene carbono, betún, resina i tierra. 
El carbón que contiene mucho betún quema con 
mas llama i el que contiene mas tierra deja ma- 
)or cantidad de cenizas. 

La arena la usan los albañiles para mezclarla 
con cal i forman la mezcla. La arcilla se usa pa- 
ra los ladrillos, ¡ los alfareros o fabricantes de loza 
la emi)lean en hacer platos, escudillas, saleros i 
toda clase de objetos de barro. 

Los metales se encuentran en venas en el in- 
terior de la tierra. Las escavaciones que se ha- 
cen para estraer el metal se llaman minas i los 
que en ellas trabajan se llaman mineros. El hier- 
ro, el plomo ¡el estañóse usan para muchas cosas. 
El oro, la plata i el cobre se acuñan en moneda 
para el comercio. 

EL GALLO I EL CABALLO. 

AI continuo cacarear 
De muí petulante Gallo 
Incomodóse un cíiballo 
Que ocupaba el propio hos^ar. 
Cortada la roja cresta 
Sin plumas en lacraro-anta 
La tierra escarbando canta 
Por mañana, tarde i siesta. 
El ala estiende orgrulloso 
Revuelve el ojo chispeante. 
El un pié pone delante 
Mostnindo su pecho hermoso. 
Le cuida un pardo ,i>-allero 
Le sonríe i le acaricia 
I verle lidiar codicia 
En la \-alla o reñidero. 
Así lo contempla ufano, 
í rie.íra con aoruardiente 
Poniéndolo diliqrente 
En la casiUa temprano. 
Fastidiado i aburrido 
El caballo de un arriero 
A g-árrulo compañero 
Miró con rostro ari¡QÍdo. 
—¿No pudieras ya callarte 
I servir callado al mundo? 
— Cállese t'd. qu(í es inmundo 
I forma de una arria parte. 
Me desdeño en contestarte. 
¿Quién es Ud.^ Solo un necio 
Por cargario con desprecio 
Lo merece aparejar. 
¿A mí se compara Ud.' 
Pues sépalo i no se esconde 
Me preparan para un conde 
Que lo tiene por merced. 
En la valla batallando 
A mí brio apostarán 
\ (.'.n mí todos pensarán 
Cuando Ud. \aya cargando 
Cajones, sacos, barriles 
En humildes aparejos; 
Con sogas, avios. trevejos 



Por naturaleza viles. 
— Es verdad, la bestia dijo. 
.Así este mundo nos paga; 
Al vicio i vicioso alhaga 
I en hacerlo aun es prolijo: 
Pero el trabajo no mas 
Sirve por último al hombre 
No esa injusticia te asombre 
.Aunque no la escusarás. 
La azúcar lleva mi lomo 
Para volverse dinero 
En la plaza el caballero 
Desperdicia sin aplomo. 
Sin mí ni tus brios lucieras 
Ni tu señor jugaria; 
Ni el vicio te emplearía 
Donde la sangre vertit:ras. 

La jactancia es mal indicio: 
No convine a los mejores 
Que hai gallos cacareadores 
Encomiadores d(;l \icio. 

( CúiitinuarS) 



Wll 



ELEMENTOS 

1^.1 i.EivGrA I nos.es A, 



Poro nso íJc Jos alumnos del Lisfiliifa Norional 
de Guo/einoki. 



PRIMER ( í lí.so. 

(Conlinúa.) 

El. E V E]\ TH EESSO .\. 



A (X'AIU'LAIÍY. 

Soine, any; im ¿hk-o. ohpino, ohiunos:oJfrimo, olyímos. 

Some water, any water; aguo, nv pi^rj de ofjua. 

Soine money, any inonoy; dinero, idgnn di'iirro. 

Somc meat, any meat-.nirne, alguno rorw. 

Foine books, any Ixwks; libros,' aJgmiot libros. 

Soine pcus, any pens; ¡turnas, algunas filumas. 

Some boy?, any l)oys,- muchachos, algunos wm hachos. 

Somcgirls. any }rh-ls; mitchochas, oigums muchachos. 

Olis. — Se hace nso de some on las frases afirmativas, ¡ 
de any, en las interrogativas, negativas o duliitativas. 
Ejemplos: 

llave yon any water? tiene Ud. ac/uo? 

Vos. HJi^ 1 liavosnmo water. .S',', ,S', ,>„■, >,',i,jo aguo. 



Tliiiig, coso. 

Soracthing, any thing; aiffuna cosa, algo. 

Nothing, not any tliing: ninguna cosa*nadu. 

Sonietliing fine, any thing fine; alguna caía hermosa, 
algo hermoso. 

Notliing fino, not any fhing fine: ninguna ci,sn hermo- 
sa, nodo Jimiiosi'. 



KL, ijysTiriJTO jy^fjiojwii.. 



87 



llave j'ou any thing good? tiene. Ud. ahjo bueno o de 
bueno? 

I liave some thing good, tengo algo de bueno. 
1 liave nothing good, no tengo nada bueno. 



not any body any thing liandsorae?-Has any one a pretty 
comb? — Has not any one a pretty conib? — Have we any 
oíd cloaks? — Have wc not any coats/* — Is this child 
sleepy or afraid? — Is he neither hungry ñor tliirsty? — 
Who is cold? — Who are warm? 



Someliody. soniooiie, any liody, any oiio: iili/niin. ahji. 

Xobody, not any body, no one, nene; nadie, ninguno. 
Has any body iny hat? tiene alguien mi sombrero? 
Soincbody haa it, alguno lo tiene. 
Noliody Jias it, rictdielo tiene. 



Neither ñor, ni ni. 

I liave neither niy liat ñor my watch, 710 tengo ni mi 
sombrero ni mi reloj. 

1 ani neither hungry ñor thirsty, no teivjo ni hambre 

ni fted. 



IV. 



CoNVERSATlON B.— Has my father many Avaistcoata?- 
Has not iny father many waistcoats? — Is my mother ve- 
ry hungry?— Is not my mother very liungry? — Has your 
siater a fine cat-IIas not your sister a fine cat?— Is your 
brother thirsty? — Is not your brother thirsty? — Have 
my parents a large house? — Have not my parents a 
largo liouse? — Are my parents happy?— Are not my pa- 
rents very happy? — Has liis son a good friend? — Has- 
not his son a good friend? — Is this woman's son cold? — 
la not tliis wonian's son cold? — Have my daughters any- 
fine necklaces/' — Have not my daughters any fine neck 
lafos? 



WHJsU'oat, vost: eho.leco. 
Apron, delantal. 
Fan, alianico. 
Tliinible. il'dal. 
Ruzor, navu/'i. 
Uiubrella, paraguas. 
Parasol, minbrilla. 



Veil, velo. 
Cloak, rajyi. 
Coat, canaca. 
Comb, peine. 
Necklace, collar. 
Ribbon, cinta. 



EXERCISES. 

I. 

Have yon any moncy? I havo some money.— Has this 
man any meat? He has some meat. — Has your sister any 
tliimbles? She has some thimbles. — llave yon any wine? 
I have some wine. — Have your any thing? I have some- 
tliing.-I havo notliing.-Have you any thing good? I have 
nothing good.- -Have you any thing uiíly? I have nothing 
ugly ; I llave something fine. — Is any one hungry? No 
one is hungry. — Is any one wrong? Nolmdy is wrong.- 
lias any body my waistcoat? Nobody has it. — Has any 
une my watcíi? No one lias your watch. — Has any one 
niy neighbor's horse? Nobody has your neighbor's hor- 
so— Is any one hungry or thirsty?' Yes. sir, I am Iiun- 
L;ry, and my sister is thirsty,— John i.s neither hungrv 
ñor thirstv. 



II. 



Tiene Ud. vino? No tiene Ud vino? — Tengo buen 

vino.— Tiene mi hijo buenos libros? Su Iiiio de Ud. tiene 
liuenos libros. — No tiene mi hijo buenos libros? Su hijo 
(lo Ud. no tiene buenos libros. — Tiene esta señorita uña 
sombrilla nn(!va? Esta .«eñorita no tiene una sombrilla 
imeva. — Quién tiene algo hermoso? Este joven tiene al- 
uo hermoso. — Tienes tú alguna cosa bonita? No tengo 
liada bonito. — Tiene alguien mi hermoso paraffuas? Nin- 
guno lo tiene — Tiene alguno su abanico de Ud.? Sí Se- 
ñor, mi hermano lo tiene. — Tiene Ud. miedo o vergüen- 
za? No tengo ni miedo ni vergüenza, tengo sueño. 

IIT. 

CoxvEriSATiox A.— Have }'ou any milk.— Have you 
not any milk?. — Has this woman any ribbons?-IIas not 
this woman any ribbons? — Have my parents any um- 

brellas?— Have not my parents any umbrellas? Has 

my father any thing iigly.'-Has not my father any thing 
ugly? — Who lias any tiiing fine? — Who has not any 
thing fine? — Has anv bodv anv thinír handsome? — Has 



CoN-vERSATiox C— Are these girls sleepy?— Are not 
thesc girls 8leepy?-Has your brother a pretty horse? -Has 
not your brother a pretty horse?- -Is yours son afraid? — 
Is not your son afraid? — Have your sister asmall room? 
— Have not your sisters a small room? — Are these young 
ladies very ashamed? — Are not these young ladies very 
a«hamed? — Has our únele many books? — Has not our 
únele many books? — Is our aunt right? — Is not our aunt 
right? — Has this girl's brother a ny money? — Has not 

this girl's brother any money? Is this child's father 

wrong? — Is not this child's fatlier wronat? 



TWEL.FTH I^E8SON. 

VOCABULARY. 



Mueh; mucho, mveha. 
Many; muchos, muchas. 
Much bread; mucho pan. 
Much meat; mucha carne. 
Many Itooks; muchos lih-os. 
Many pens; mvchas plumas. 

\ great deal of, a good deal of; muchísimo, muellísima. 
A great many, a good many.- muchíñmos, muchísimas. 
A great deal of bread; muchísimo jmn. 
A good deal of bread; muchísimo pan. 
A great deal of meat, a good deal of meat; muchísi- 
ma carne. 

A great many raen, a good many m'-n; micckí&imos 
hombres. ijf» 

A great many women, a good many women, mnchisi- 
mas mujeres. 

Very much; muchísimo (adverbio.) 

How much? aidido, cuánta! 

How many? cuántos, cuántas"! 

How much bread? cuánto pan'! 

How much meat? cuánta carne? 

How many men? cuántos hombres"! 

How many women? cuántas mujeres'! 

Too müch, demoJíiado, demasiada. 

Too many; demasiados, demxisiailas. 

You have too much wine; Ud. tiene demasiado vino. 

You have too many books; Ud. tiene demasiados 
libros. 



XX JJi'Á'TJí TUrrO J\'*^3rJ4t^V»íiW.. 



»iit;;wo, m (v) shw, no (v) ?«as «?'/. . 
1 linvo bnt onc friciul: un fpnqn .v!.</- 
.''" :'"'« í"c vn o.iinqo. 
I Iiave l)iit onc; 'no ir, ., 
<>iily; .so/o, xohuiiouh: 
¡ liavo oiilv Olio ij-ood I, .'11- ' 
fiuimi. 

í have liiit onc lí-ood oiio: :„< i 

. How inauy liorsos lias yoiu- brolhei? 
■ '' -'ííí hermano de llil.'í ' 
n<> lias bnt onc; no (¡ene mu:; (//«'. nn-.i. 
i'*' iias linf tu-n o-nn,l ,,..; 



lili'- 'i:iyc ii)y iioiglihors/'- How many rinn;;* has tliis 
ily? -Ihis lilis gentleman too uiuch iiioney? — Has not 
11^ uon tientan too inuch meuey?— Ha stliis' woman too 
!i(h biitler?— Has not tliis woman too mucli buttcr? 



this y, 
l.in-sé? 
-oo.l 
Wlial 



VI. 

í:!;sat;<ix V,. Wlio has too inniiy books?— iías 
!¡;^- iiiuu too inaiiy pcMisV— llave you but q. good 
ííi'.ve you biit onc gooii (.iie?_íia.s he but two 
.'■s? — I lavo yon oiily a good walkingstick? — 
Ihis? — AVhat is Ihaih? — Has your sistcr maiiy 
i^?--H;;:' liot yoiii- sister irinny Stoel pens? — 



il-on; 



i^Xi;]; 






CoxvKnsATiiiA ('.--M. 



l;lin.'? -\\\ú-h 1: ■, :;!,. !:,;v,. 

ihirsu?— Ar 

Ibis yoiiii-; : 

you íww \\i\ 

ly?-^-H¡ivo yoi!,- ri-i^iüis a: 

youi- irioiids iinv íino iiou^ 

- llave om- ¡K-ii'hi"- 



ti.ii-síy?-iL 
nian's? — Hav 



1 \ ü¿ 
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X.i ti 



ii.:uer liKu-has ni;.i,:.:aii:¡-v' '■ ,;„,.:, ■: 

--Tieiie OHÍo hoüibrc niíi.' ,-' ^'' V,, .^^ 

te jóvou niucliisiino,-: ¡i!,.,, "...'i ' '■ . 

Tiene [Al iiiii;Aií,Amío ',,'■ 
.■ame?— •j'icno lAI. kiik-im 

ta íeñora liiuehas au'uja,-'' Aw ^ |.,. ,.<, / >:, n ,,-., ■ 

simas agujas?_No tiene \]ú. uuv. que un nuei.'V,' 
dor/— Xo tiene Udi mas (,110 uuo bueno? - Vh ñn 
bre honrado el hermano de esta señora? 



ni. 



'ToNvioRSATiON' A.~IIave y 
you not miich Avino? — Has he nm^ .' ■ 
nnieh ir.oat? — Havo Wo|niany pins?— jiave \ve lu 
iiy pins?— Havo tlioy nianv 'needlcs?— liavé \ho 
ninny needles.'' — Has this man a •^■i'í--n .i.-.! ■ i' -.'. 
Has not tliis man a good deal o:' 
thcr^'a gnód manyjliroas'pius?-- 
grent niany breastpins?— Hov liii.i ... i,iv;,:i :,:i^ 1 
l!ier?-Ho\v mucli sugar ha,; my moíhcr?~--Jlmv 



del UüíA'crso o:i ma- 
1 io; pero con inavor 

¡>'o l;¡ vi.;.i-; a.pieiios por su inteii- 
iuK'or mal: olvidando en su loca 



iuí. iJ^STiTtTO J\\rjieS.ií¿%\isM^. 



Sf) 



vaniílail qiic las leyes de Dios son inmutables, i que 
ol ui;il es un señor que paga sus salarios con la muer- 
to. Ha quebrantado la ley del amor, i esto ba ocasio- 
nado crueles guerras i sangrientas carnicerias; ha cap- 
iurndo ])ueblos libres, i aniqudado en la servidumbre 
s;is mas forjados campeones. Ha desoViedecido las le- 
yes de la salud, i la plaga i la peste negra lian mucr- 
I" !< i!iil!!)ii<\--, i i:i glotoncria i la embriaguez los lian 
' ¡ :: ! .. \\a ainado el dinero i sido egoísta, olvidan- 
'' ; ■ . ii'i<' ¡(uede vivir solo fisicíunente i su alma 
:• . i..ivii.i() liand)r¡enta i estcniíada. 

Pero aiüUjuí' el horaiio en el reloj del progreso 
lia parecido inmóvil o en retroceso algunas veces, 
delie prestarnos consuelo i confianza la seguridad de 
que oi mundo ha mejorado i no empeorado. Hay i)pr- 
.^ >i!P.-! qiic csíÁn siempre suspirando por alcanzar nn 
i:!i|i')>i;;!o, que tornan la vista a los dias de su in- 
liiicia i desean volver a ellos: que están siempre ha- 
b',:i;rlo do los '"buenos tiempos pasados" en que la 
vi-::i (staliaba con la alegría mas pum, en que liabia 
tia'sainiio abundante, losaieudigos eran pocos, ion que 
ia viihi Sf. hnl!a.i)a tan exenta de cuaidados que las arru- 
ga-- Hiincn innrcnban el venturoso rostro. No prestemos 
oído a osiiS!>eiite~: ellas han leído mal el pasado o no lo 
lian ](i lo absolutamente: este, como oti-as mucha? cosa?, 
es mui i(«ilo desile hVlos. pero ¡«ni feo desde cerca. Xo 
necesitamos rotrocieder largo tiempo para saber que 
nuestros criados de hoi están mejor alojados, alimenta- 
dos i enseñados que los reyes de esas épocas. 

Es necio e irracional desear la vuelta del pasado o 
liiil)lar de él despreciándolo: él ocupó su lugar i desem- 
jieñó la misión que le estaba encomendada. Las mas 
terribles guerras han sido beneficiosas algunas veces, i 
](» que el hombre lia mirado como un mal ha redundado 
a ocasiones en su luen. No nos es dado ver el fin tan 
bien como el principio: solo Dios puede hacere sto. La 
verdadera sabiduría consiste en ver la mano de Dios 
guiando los pasos del progreso Inimano, i en creer que él 
no dejará abandonado a sí mismo el mundo que hizo 
¡>ara su goce. 

"Nada marcha en la tierra sin un objeto." Dios marca 
a cada uno su misión, i cuando lo hace desa))arecoi', es 
]>ara que otro la desempeñe mejor, i asi quede asegui'a-. 
do el bien de todos. 

Esforcémonos en ejecutar completamente la obra que 
se halle a nuestro alcance. Aunque parezca a nuestra 
vista pequeña o insignificnte, no parece lo mismo a la de 
aquel que hizo desde la gota de roció hasta el Sol, i que 
no miin Müt,-. 1,> /,no hacemos como el modo i vobniind 



PARTE Tí. 

XV!. 



Al hablar do iiidii-ar i;)s ..'¡..ios pusos con que vino a 
¡a mente del hombro la creencia de un Dio.-! Todopo- } 
dcroso i bueno, deseo grabar acoca de este una gran ver- i 
dad en el corazón do mis jóvenes lectores, porque mien- 
tras mas alta sea la idea que de él tengamos, mayor se- 
rá la nobleza de nuestra existencia. 

Seguramente es cruel al padre que prodigando todos 
sus beneficios a uno de sus hijos, envía a los otros nao 
suspiran yior su amor i sus caricias, a un lugar desierto, 
a vivir faltos de afectos i de cuidado?, i a no tener quien 
les lloro el dia de su muerte. 

Estoes precisamente loque^icen algunas personas 
(luc Dios hace. Pintan al Creador como favorecedor 
lie cierto número de reres escojidns, i anadea que el rr>.s- 
to lia sido condenado a cuidar.vo 'a-\ í)!'.);)!') i a no cncon- 
ír::r ¡nnuíí: a aquel. Los «p' ' ' ;:;ran no ti^':;-^! 



en cuenta que Dios lia dado la vida a todos los hom- 
bres, i que aninguno ha concedido la fai'idtad do acep- 
tarla o rehusarla. 

Creed que aquel que se llama Xuc-do VwAw es me- 
jor, mas justo i mas amante que el xw'ysy ih ln- puih-cs, 
i ''no está lejos de ninguno de nosotics." 

En aquellos oscuros tiempos a tr;;\i'-' de le.- "uales 
os he llevado. Dios, cuyo aliento fornu'i i signo iniin:!]',- 
do cada alma viviente, estaba tan carca de los que cíi- 
tíjuces vivian como ahora lo está de nosotros, gui;Í!iíli)- 
les siempre, aunque ellos, como nosotros, le descoaocie- 
ron con frecuencia. Las mas ¡ibsurdas i para nosotros 
chocantes formas de religión, no fueron inventadas por 
un espíritu maligno i permitidas por Dios para arras- 
trar a los iiombres al eri"or i a la destrucción: fueron 
simplemente, como nos lo enseñan hoi las razasí salvajes, 
los primeros psfuerzos que hacia el hombre para salir 
de la oscuridad que siempre ha detestado, i llegar tras 
i el crepúsculo, a la completa claridad del dia. 
! Al rcjledor de él hervía la vida llena do hermosura 
j i movimiento, ante él se presentaba con freenencia el 
t niistx^rio de la muerte pues halu'a aílijidos padres que 
I lloraban sobre los cadáveres de sus iiijos. i amigos que 
j permanecian silenciosos i tristes junto a ¡os cuerpos i- 
! nertes desús amigos, como aliora sucede: ;.i es creíble 
: que ol hombre se entretuviera oji formar diestras men- 
! tiras sobre los objetos que le aterraban? 
i Aunque las ideas que aquellos primeros hombres tu- 
vieron acerca de lo que veían i sentían fueron erradas, 
son disculpables porque ellos las creían csactas. Las 
mentiras i charlatanismo empezaron largo tiempo des- 
pués, cuando algún hombre malicioso, abusando do su 
capacidad, pretendió toner mas cieneía déla que Dios 
concede a los hombres sobre la tierra. 

Digo esto porque deseo infundir en el alma de los 
niños una confianza en Dios que en nada pueda alterar, 
pues ellos la pecesitarán mas tarde, cuando en años 
posteriores em|)iecen a sentir las penas i dolores de este 
mundo. 

XYIL 

PniMEi;.\S I'IIEOUNTAR OEI- HOMBRE. 

!)( líK's que 01 iiombro se levanü) de su primor 
c.>l;id() i ;;atislizo las necesidades mas aprcmianto.-! de 
Ku cuerpo, no trascurriría mucho tiempo sin que em- 
pezase a obrar como hombre penmdm; i entonces oi- 
ría nlo-nna vo/ interior que le decia que ol comer 
i i'i bí'bei- 10 er:iu ln- priiieipales £n,e3 do su exisíen- 

Vió a su rededor el mundo con sus grandes coli- 
nas silenciosas i sus verdes valles: las escabrosas cum- 
bres de sus rojísas montañas, i la inmensa estrnsion 
de sus desiertos: sus árboles i fragantes flores: las 
formas graciosas del hombre: el pájaro elevándose en 
los lares, el rápido gamo, el león magestuoso; el gran- 
de i mal formado mammud, que desapareció hace tan- 
tos años: la vasta escena irradiando los esplendores 
que le daba la pre.sencia del Sol, o envuelta en la 
sombra de pasajeras nubes: vio levantarse el Sol i atra- 
vesar el cielo hacia el Oeste, arrastrando la luz consigo: 
aparecería luna en períodos regulares: ostentando p: i- 
mero la forma de una hoz i después la do un globo com- 
pletamente redondo: vio salir las estrellas todas las no- 
ches, en mayor o m.enor número, brotando como chispas 
despedidas por las ruedas del carro de; " ' ' ; üm 
las brillantes e-spumas que atroja a si: '■■>: 

que cuando súrcalas aguas del Océano. 

Sus oidos percibieron los diferentes ruüiores úo la na- 
turaleza, la música del i'io murmurante: el bramido del 
turbulento ninr: el ^;ur.-uro' de las hojas, conio ;r'i!:idas 
po;. lo.; i^ .:~-^ '■ ■ :,w do!a bvir^a:"el ne/v ^ • -, 



MiL.IJ\'STl T t TO .1 \iíl OJV*ajL. 



ul irotear desprendida de las oscuras nubes: el estam- 
pido del trueno sejruido de rolámpaíjos serpeadores, a- 
l>ortados del seno do las uuhes: estos ¡ otros miles de so- 
nidos^ ya duros, ya suaves, le Inuñan prejíuntarse ¿Qué 
sif^nifica todo esto? Donde cstoi i quien soi vo/' Pe don- 
de procedo:^ de donde lia venido todo 1(5 oue veo i 
toco? 

El primer sentimiento del liomltrc fué el de una senci 
lia admiración: el segundo sentimiento fué el deseo de 
investigar la aima do las cosas, lo qtw les liabia hecho. 

La naturaleza (que quiere decir fso que produce) le 
rodeaba grande, poderosa, l)clla. ^;No tenia todo vida, 
movimiento? 

Al considerar las investiaraciones que el hombre haria 
para conocer la causa de las cosas que veia, no debemos 
suponer que razonase como nosotros; i aunque es verdad 
que no podia dar a sus pensamientos la forma de lima- 
dos discursos, también lo es que el sentido común estaba 
a su lado para ayudarle. 

El sabia que se movia o pormanecia tranquilo, soguii 
queria: que esta decisión era precedidas de ciertas 
razones, i que él hacia una cosa solo cuando queria 
hacerlo. IIal)ia, pues, algo en su interior que regia 
todas Í5US acciones. La Naturaleza )io permanecia in- 
móvil: el rio fluia, las nubes corrían. las hojas tem- 
blaban, la tierra esperimentaba sacudimientos, el sol, 
la luna i las estrellas cambiaban de hmar. Habia 
pues, algo en su interior que los movia.' 

AsiVempezó la creencia en espíritus que residían 
en todas las cosas, en el sol, los árboles, las casca- 
das, la llama, la bestia, el pájaro i la sierpe. 

( Continuara) 



O-rarciéitioei infantil 

PARA LOSNIÑO.^ AMERTCAXOS, 

POR LUIS F. MAXTII.LA. 

Profesor de la Lengua i Literatura Española en la 
Universidad de Nmva-York. 

(Continúa.) 



SEGUNDA PARTE. 

I. 



No( 



IONES rRF.I.IMrSARF.Í. 



Gramática es la ciencia que abraza todas las 
reglas que debemos seguir para espresar bien las 
ideas, ya de palabra, ya por escrito. 

Hai reglas inmutables a que se someten todas 
las lenguas, i las hai también peculiares a cada 
idioma. La colección de las primera forma la 
Gramática General, i el estudio de las segundas 
la Gramática Particular de una lengua. " 

Así pues Gramática Castclla7ia es *?a colección 
de reglas que es preciso seguir para hablar i es- 
cribir el castellano con propiedad i corrección. 

La Gramática enseña los elementos de las 
palabras, que son las letras, el valor de las pala- 
bras, que estas sufren, i el orden i colocación 



que del)en tener para espresar bien el pensa- 
miento. 

Como cada letra tiene su sonido especial en 
nuestra lengua, no seria necesario dar reglas 
sobre el uso de cada una de ellas, si nosotros 
ponunciaramos siempre bien, pero como a ve- 
ces no lo hacemos así, preciso es dar algunas 
sobre los sonidos que generalmente confundi- 
mos. 

I. ° Confunden mucho la b \ la v, i el mejor 
modo de no incurrir en esta falta seria leer i co- 
I jjiar mucho hasta que nos acostumbráramos a u- 
1 sarlas bien, siguiendo ademas las siguientes re- 

i .Se escribe siempre b i nunca v antes de / i r, 

I v. o-, blando, brazo. 

j También la terminación i^Jm de los \crhns v. o; 

j amaba, sacaba, /¡robaba. ' 

I Con V se escriben las terminaciones iva iva, 

! "^'-g-fíijitivo. comitiva. 

La // se escribe en todos los tiempos del ver- 

: bo haber i ;intes de la sílaba ne al principio de pa- 

: labra, v o-, hurvo, huelo, hueso, huerta, &. 

: Siempre se escribe m i no n delante de las le- 

i tras /; i p. V. g. ambos, imperios. 

I Nunca se escribe dos r delante de /, n, s, v. g. 

; malrotar, Enrique, Israel 

Muchos escriben indiferentemente ,:^v:, gi \je, ji, 
porqu(; suenan lo mismo ambas consonantes de- 
lante de esas vocales, i lo mismo sucede en las sí- 

: labas ce, ci; ze, zi. 

i Respecto a las variaciones que sufren las pala- 
bras hemos visto en la primera parte que muchas 
de ellas admiten letras i sílabas para espresar los 
géneros, los mañeros, las personas, \ los tiempos. 

En cuanto a la colocación de las palabras en 
la oración se ocupa la Cramática en un tratado 
especial que se llama Sintaxis. Esta parte es la 
que mas estudio exiie. 

X()TA. -Para onsoñar prácticamente a los niños las 
doctrinas giamaticalcs i las reglas del bien decir, no 
hai mejor medio que presentarles modelos de autores 
clásicos, i esta vamos a hacer al íin do cada lección. Asi 
también se les pncde dar un curso de lectura esplicada 
i hacerles ameno el estudio de la gramática. 

LECCIÓN II. 

PARTKS I)F l.A ORACIÓN'. 

Hai un Dios! le tributan homenaje 
La encina secular en el altura, 
El zumbador insecto en el follaje, 
El cristalino arroyo que murmura; 
En su tierno, dulcísimo lenguaje 
Le canta el ruiseñor en la espesura. 
En su gruta el león con su rujido 
Con su arrullo la tórtola en su nido. 

En estos versos hay espresado un pesamien- 
to; la existencia de Dios, por medio de va- 
rias oraciones, o sea reunión de palabras que 
forma un sentido perfecto. Encontramos: 



EL. IJVSTITVTO J%\li'M OJ\\í t^. 



í)l 



i.° Nombres de animales como, /Vwír/fl, 77/ /- 
señor, león, tórtola, i de cosas como, honicnajc, 
encina, follaje, arrollo leuí:^ naje, ^riita, arrullo, ni- 

2. *^ Cualidades como zumbador, cristalino, 
tierno, dulcísimo. 

3. ° Acciones que ejecutan aquellos nombres, 
como tributar, murmidla, cantar. 

\.9 l-^na multitud de palabras que no son 
ni nombres ni cualidades ni acciones; pero que 
sf)n indispensables para completar el pensamien- 
to. 

Ocúpase la Gramática del valor de cada una 
de estas palabras i para distinguirlas les dá es- 
tos diversos nombres; sustantivos, adjetivos, ver- 
bo-^ i paríicidas. 

Los sustantivos, adjetivos i verbos son varia- 
\ bles es decir cambia» de terminación, v. g. 

i lean, tórtola, ruiseñor, encina, se encuentran a ve- 

\ CCS en esta forma: leones, tórtolas, ruiseñores, 

encinas. Cristalina, tierno, didcisimo se hallan 
también así: Cristalino, ternísima, dulce. Canta- 
ré, ti'ibutaria, cantó tributáis son variaciones de 
cantar i tributar. 

Pero en, entre con, ^7/r jamas se encuentran sino 
en esta forma. Las partes de la oración, pues, se 
dividen eri variables e invariables. 

También observemos que cristalino [sale ¿.de 
cristal, espesura de espesa, lens;uaje, de lengua, i co- 
mo estas pudiéramos citar muchas palabras (jue 
salen de otras, las cuales a su vez no vienen de 
niguna otra en nuestra lengua por ejemplo: crital. 



ligua. Estas se llaman pi'imitivas i las otras'^rt!?- 



rÍ7<adas. 

Ljemplos de palabras. primitivas: cielo, tierra 
monte. 

l)er¡\atlas clel i ° , celeste, celctiai, del 2 ° , ter- 
reno, terrestre, terrenal; del 3 *^ , montero, inontería 
montaraz. 

Derivados de los siguientes nombres. 

Agua, árbol, mar, papel, tinta, libro, vino, som- 
bra, semana, año, calle, sala, silla, caja. 

Hai también palabras í/;;/;J/r.v i compuestas. 

Quitasol, paraguas, anteojo antecámara, ante- 
ada, consentir, condiscípulo son palabras compu- 
'Stas de dos simples. 

Escriba el alumno una lista de nombres pri- 
mitivos i deribados, simples i compuestos. 

"No entran en el plan de naturaleza las pro- 
1 'orciones desinedidas de sus seres, pues tiene 
iodo en ella tamaño fijo así en el orden mo- 
ral, como en el físico; por manera que una 
nación acrecida por las conquistas mas allá de 
sus lindes propios, es un monstruo político que 
'c;rece luego. ¡Cuánto mas aquellas que hicie- ''■■ 
ron adquisiciones, no de tierras adyacentes i 
contiguas sino de lejanos países separados de 
ellas por inmensos mares allá en mundos nue- 
vos! La España, que despreciando los consejos 
clel ilustre Jiménez de Cisneros, prefirió la Amé- 
rica distante a la vecina Berbería: la España 



que apareció en mas el oro i la plata del Pe- 
rú i Méjico que la conservación del Portugal, 
se hallaba en este caso. Sus posesiones colo- 
niales, veinte i seis \eces mayores que su pro- 
pio territorio, mas estensas que las británicas 
o rusas en el Asia, eran una mole inmensa 
que sus hombres debilitados por la edad i los 
achaques no podían sostener por mucho tiempo. 
Cómo duró sobre ellos tantos años sin ejército 
i marina, sin frutos ni manufacturas para cam- 
biar sus producciones, es lo que causa verda- 
deramente admiración i pasmo; si no es que re- 
flexcionando en los motivos, hallamos mas o- 
casion para indignarnos que para sorprender- 
nos." {Bara't.J 



V\:\ 



M 



( ( 'onünii.ird.) 



I^KCCC;iO]\ES 

De Aritmética decimal práctica i razonada, escri- 
tas en francés p>or L. Bomballet i traducidas 
por Pedro Delcon V., alumm maestro 
del Instituto Nacional. 

^ (Continúa.) 

Estos nueve primeros números; uno, dos, tres, 
cuatro, cinco, seis, siete, ocho i nueve, toman 
el nombre de unidades simples o de unidades 
de primer orden porque han sido las que pri- 
mero se han formado. 

Llegando a nueve, se continúa a añadir'toda- 
via sucesivamente la unidad a cada uno de los 
nuevos números que se obtienen, pero sin dar- 
les nuevos nombres, porque siendo ^.infinita la 
serie de números, la memoria no podría rete- 
ner todas estas palabras: así; 

17. Añadiendo la unidad al número nueve 
se obtiene el número diez, colección de diez 
unidades, que se ha convenido en considerarla 
como una nueva especie de unidades, a la cual 
se le ha dado el nombre de decena. 

Se cuenta por decenas de la misma manera 
que se cuenta con las unidades simples, diciendo; 

Una decena i una decena son dos decenas; 
Dos decenas i una decena son tres decenas; 
Tres decenas i una decena son cuatro decenas; 
Cuatro decenas i una decena son cinco decenas; 
Cinco decenas i una decena son seis decenas/ 
Seis decenas i una decena son siete decenas; 
Siete decenas i una decena son ocho decenas; 
Ocho decenas i una decena son nueve decenas. 

1 8. Estas nueve decenas [tienen todavía otro 
nombre. 
Así: 

Una decena, se enuncia Diez. 

Dos decenas se enuncian Veinte. 



Tres deaíiias 
Cuatro decenas 
Cinco decenas 
Seis decenas 
Siete dec(Mias 
Ocho decenas 
Nueve decenas 



1:1. iJVSTiTtTo ,v,/jeiojv,ar^. 



. . . Treinta. 

. Cuarenta. 
.Cincuenta. 

. . Sesenta. 
. . . Setenta. 

. .Ochenta. 

. Noventa. 



Estas nuevas unidades que han sido forma- 
das después de las unidades simples, o de pri- 
mer orden, se llaman unidades de segundo or- 
den, i son diez veces mayores que las primeras. 

Para espresar todos los números comprendidos 
entre dos decenas consecutivas, se coloca en se- 
guida de la menor los nombres de los nueve nú- 
meros primeros i se dice: 

Diez, diez i uno ú once, diez i dos o doce, diez 
i tres o trece, etc. diez i nueve. 

X'einte, \ cinte i uno, veinte i dos, etc. veinte i 
nueve. 

Treinta, treinta i uno, treinta i dos, treinta i 
tres, etc., treinta i nueve. 

Cuarenta, cuarenta i uno, cuarenta i dos, cua- 
renta i tres, etc., cuarenta i nueve. 

Cincuenta, cincuenta i uno, cincuenta i dos, 
cincuenta i tres, e c. cincuenta i nueve. 

Sesenta, sescn a i uno, sesenta i dos, sesenta i 
tres, etc., sesenta i nueve. 

Setenta, setenta i uno, setenta i dos, etc., seten- 
ta i nueve. 

Ochenta, ochenta i uno, ochenta i dos, etc., o- 
chenta i nueve. 

Noventa, noventa i uno, noventa i dos, etc., no- 
venta i nueve. 

Se ve que por medio de las decenas i las 
unidades se puede contar hasta noveta i nue- 
ve. ^^ 

19. Añadiendo una imidad al número, no- 
venta i nueve, compuesto de nueve decenas i 
de nueve unidades, se obtiene el número Cien, 
colección de diez decenas a la cual se ha dado 
el nombre de Centena. 

i'Coritiuvfirá.) 



IDE X-.JL :m.o:eijíl.z^. 

Por Valero Ptijul ccfedráÜco de Jild.mfia rnnrnl e hlMn- 
r¡(t <le hi fdonofía dd Inslittdo XanovaK 



INTRO nuce ION 

(Continúa.) 
I'.UÍRAFO IJI. 



T'ri'nn'p: 



de fo 



mi. 



El liomlirc posee un conjunto de fiuniltades para rea- 
lizar 9u vida, promover su bienestar, conoeei- el pla- 
neta que habita, y entrar en relaciones con su3 seme- 
jantes, para prestarse mutuo ausilio y aprovechar man- 
comunadamentc las fuerzas, las aptitudes y los rccur 



sos de todo lina'fo: si todo el mundo tiene mi destino, 
deber.-í tenerlo tam))icn el hombre como entid.id supe- 
rior: pero mientras los otros seres cumplen sus leyes 
de una manera forzosa é inconsciente, el hombre dota- 
do de inteligencia ha de penetrar su misión, y arma- 
do do su libertad tendrá el mérito desús acciones, ó 
la responsabilidad, según que so ciña ó no á los prin- 
cipios quoVige nuestra naturaleza. Para elevarnos al co- 
nocimiento de esos principios tenemos la razón que los 
estudia y (pie descubre las corrientes .lo verdad y las 
formas del derecho mediante una lójica activa y jjodo- 
rosa. Huéspedes de la tierra, t^s natural que tratemos 
do conocer sus maravillas, sus combinaciones, sus fuer- 
zas, sus elementos, que aprovechemos su rica savia y 
lo mejoremos todo A fin do lograr mas comodidades, 
mas bienes y sustraernos en cuanto posible sea.-í todos 
los obstáculos é inclemencias. Pero no bastaria á satis- 
facer el espirita la actividad dedicada á las cosas, dada 
la superioridad de nuestras facultades, el sentimiento de 
nuestra personalidad, y la asociación con los domas Iioni- 
bres: como se solicita *•! conocimiento de las varieda- 
des de la tierra, reclama nuestro espií-itu la jiosecion 
de si mismo, ambiciona el bien aspira con se.-l nunca sa- 
tisfecha á un mayor adelanto, busca la medida do su 
conducta para responder con mas exacta precisión á 
su destino: entidad activa, el hombre es requerido á 
ejecutar acciones en todos los momentos de su existen- 
cia y el móvil de esas acciones no se demandará á for- 
mas é intereses parciales si no á leyes qnc revistan 
nuestra naturaleza: cómo obraremos mejor, como pro- 
cederemos en manera mas propia, es la primera pregun- 
ta cuando nos sentimos impulsados á obrar con inde- 
pendencia. 

Nuestro objeto es el bien en su condición de absoluti- 
vidad: tenemos del bien una idea vaga, inosplicada, in- 
definida hasta ahora por los filósofos y los moralistas 
])arcialmente lo determinamos por cada uno do los do- 
talles y do l.as situaciones, y parece que nuestra concien- 
cia gravita hacia él, puesto que en infinitas circunstan- 
cias el hombre? m.ns entorpecido se inclina de su lado 
separándose del mal aunque no tonga ejemplos previos 
en que apoyarse. A los avisos del instinto se uno la 
ciencia para establecer de manera mas fija y general 
las reglas morales, i^i hay un orden perfecto en todo 
lo que existe, ima verdad absoluta, i-ealizaromos el bien 
siempre que nos identifiquemos con esa verdad y ese 
orden; creeremos en cuanto mejor se dilate el circulo 
de conocimientos y de nuestras afecciones, en cuanto fa- 
cilitemos nuestra existencia y la do nuestros semejantes, 
deparando mas prosperidades á los que nos suceden: 
mejorar, progresar, es conducirBC al liien cuyo último 
término no distinguimos: el mejor em|deo de nuestras 
facultades os el mejor servicio á nuestro destino: lodo 
lo que aumente la vida, todo lo que la dilato y la ele- 
vo es moral moni o bueno si la tendencia de los actos es 
general, ó el crecimiento no se verifica á espcnsas do 
otra vida y do otro derecho. La acción encaminada di- 
rectamentey en manera deliberada al bien, es moral, por- 
C|ue la moralidad so determina con el concurso déla ra- 
zón y déla libertad: lo que indeliberadamente produ- 
ce mi bien sin resolución racional y sin aplicación libre, 
es en moral indiferente. 0f 

El bien eu si no siempre es bien moral: lo bueno pue- 
de exi.stir imlepondieutemento de la acción humana, co- 
mo ol genio, la belleza; el l)ien moral solo puede ser asi 
calificado cuando se realiza por un sei- inteligente i li- 
bre. El bien hecho por un hombre, puede ser vicioso en 
el fondo aun teniendo apariencias do moralidad, res- 
pecto alfquc lo lleva á cabo, y por mas que concurriera 
al interés general, como cuando el seríelo que se hace 
ó la empresa que se'acomete se eligen como meiTios pa- 
ra satisfacer vanidades ó ostendcr el prestigio: la mo- 



A'fc IJWSTITf/TO J\\l€MOJ\*^MI.. 



93 



ral exige rectitud y pureza en las intenciones. Apartar- 
so del bien libremente, hacer el mal, ó pndiendo evi- 
tarlo, permitir que se liaga, es obrar moralmontc mal. 



Wi paso de Venus, 



PÁRRAFO TV. 



lii'fiix)iífifihil¡(hi<} motril de las ai'-!f>ite>i. 

Si no podemos ser indifcrentcy á las acciones estra- 
ña-. que nos inpiran simpatía cuando son buenas, y 
íintipatia cuando son malas, depende de que nuestra 
razón, siempre activa, se lia ejercitado en juzgar los he- 
chos asi propios como cstr-iños para calificarlos en 
(•uanto se estienda nuestro circulo de vida: la acción 
llevada á cabo por nosotros es revisada de nuevo por 
nuestras facultades racionales: si se ratifica, nos pro- 
duce este ultimo fallo satisfacción moral ; si se rechaza 
por funesta, engendra el remordimiento, si el acto se 
realizó á saviendas: respecto á los e.straño.s nos inspira 
rospi'ctivamente estimación ó menosprecio. La sensibili- 
dad siente goce en presencia de una acción levantada 
y digna, y tedio o disgusto ante otra baja ó degradante: 
asi están de acuerdo, la razón para aprobar ó rechazar, 
y la sensibilidad para sentir impresiones afirmativas ó 
negativas, en la mayor parto de los casos: pero siem- 
pre la razón facilita reglas 6 principios que, entonen 
la.s imperfecciones de la sensibilidad. La acción bueim 
iinidica nn'Tito y la mala demérito. No debe el hombre 
arrepentirse de haber obrado bien anuque no reciba 
lecompcnsa, ó aunque sus actos sean desconocidos y le 
causen peijuicios. Siendo nuestra mi.sion acercarnos lo 
mas posible ií la verdad é identificarnos con el bien, he- 
mos de buscar las inspiraciones de la naturaleza por 
la razón educada i limpia de pasiones (pie la estravien. 
El liien superior en el liombre es la armonia perfec- 
ta de sus actos con las leyes de sus destinos: el en- 
grandecimiento de su personalidad por el uso adecua- 
do y constante de sus facultades, la gloria positiva de 
lialier contribuido con todos sus recursos á la dicha 
do sus semejantes v ¡i la realización de lo que es justo: 
solo sera una feiicidaij. un bien aparente y pasajero. 
(|ue llegará á causar, lo que no so fundo en el cum- 
¡)limient() <lo leyes de virtud. 

Aunque el interés y la sensibilidad no pueden servir 
do norma reguladora ¡lara la legitimidad de las accio- 
nes, no ha de ileducirse que nn» esti'; vedado concurrir 
á satisfacernos sensildes v á objetivos útiles: "teniendo 
ol liombre aspiraeionts de <lesarrollo y de bien, le es 
licito trabnjar en beneficio propio, alimentar su tenden- 
cia .sensible, -^ienqire qnesugete sus pasos y movimien- 
os á los deberes que la razón le dicte; deberes que nio- 
ioran K^s desarreglos y ponen )in dique á los escesos v 
I lie señalan, el límite conveniente del amor propio, y la 
manera de dirigir las pa.siones é instintos: el interés, la 
-sensibilidad y el deber se conpilian por la intervención 
¡ n(!Íonal que])ermite el justo alcance de e.sos dos primeros 
motivos dentro de lo que la moral exige: así el amor 
fiosi mi.smo es de deber necesario y el requerimiento de 
lo que nos sea útil está en miestrá naturaleza; pero ha- 
liria vicio cuando clamor propio degenere en egoísmo 
ahsorltente, y cuando la ambición, la codicia v el ínte- 
res exagerado, nos arrojan por todos los lüÉdios y ca- 
minos sin considerar los daños (lue causamos y los de- 
lochos que invadimos: una justa relación eonstituve el 
uien. 



' Coiil'uiuard. 



111. 

La distancia de la tierra al sol es la unidad de 
medida para todas las distancias siderales. -Por consi- 
guiente el problema que tiene por objeto determinar 
con la mayor precisión posible esa distancia, es un 
problema fundamental para la astronomía. De ahí ol 
estraordinario interés que inspiran a los sabios los 
pasos del planeta Venus por el disco solar, desde que 
en 1.G78 el inmortal Halley reconoció en esc fenóme- 
no el medio mas adecuado para dar a aquella cues- 
tión una solución satisfactoria y tal ínteres es tanto 
mas justo cuanto que los tránsitos de venus se verifi- 
can con nniy poca frecuencia, 

En efecto: la revolución sinódica de Venus dura 
584 días: es decir, que cada vez que trascurre ese 
tiempo pasa aquel cuerpo <!eleste entre el sol y la tierra. 
Si las órbitas de ambos planetas estuviesen en un 
mismo plano, cada ó84 dias podríamos observar el 
fenómeno qne con tan viva ansieda<l se espera hoy; 
pero como la órbita descrita por Vónus forma con la 
eclíptica un ángulo de 8"23'31", resulta (pie solo 
habrá un tránsito cuando está planeta se encuentre 
en conjunción inferior al pasar por uno de sus nodos, 
o a corta distancia de ellos. 

Si multiplicamos j>or 5 el núj[nero 584 que cspresa 
la "ílh-olucion 8Ín(')dica de W'uus, nos dará 2,920; i 
este misino resultado obtendremos multiplicando por 
8 el número 365 pue representa la revolución side- 
ral de la tierra. Esto nos indica que trascurridos 2,d2(r 
lilas o lo que es lo mismo 8 años, volverán a encon- 
trarse el sol, V(?nus i la tierra, i se verificará un 
nuevo fiaHo en el mismo nodo. El siguiente será ya 
en el nodo opuesto i para que se efectúe es nesesario 
que tra.sciirran 105 años i medio o 121 i medio. 

El nodo a.scendente. es decir el punto de la eclípti- 
ca por donde pasa Venus cuando se dirijo de Sur a 
Norte, está en el signo de Capricornio; i el nodo des- 
cendente o punto en donde corta Vtínus o la ()rbíta 
terrestre cuando camina del Norte al Sur, se halla 
en el signo de Cáncer, i como nuestro planeta pasa 
por dichos signos en los meses de diciembre í junio 
respectivamente, resulta que solo en esos meses puede 
tener lugar nn tránsito. 

Los pa.sos que hasta ahora h-cjistra la historia do 
la astronomía son los siguientes: los de 1.631 i 1.639, 
ambos en el nodo ascendente i en el mes de di- 
ciembre; los de 1,761 i L769, en el nodo descenden- 
te i en junio, i por último, el de 1,874, en diciembre i 
en el nodo ascendente. El próximo se verificará, co- 
mo ya lo anunciamos, el día 6 de diciembre del presen- 
! ,te año. 

i Supérñuo seria advertir que no en todos los paí.ses de 
I la (ierra es visible un tránsito de Venus, sino solo en a- 
¡ quellos que tengan el sol sobre su horizonte en los mo- 
mentos respectivos. Así es que hai países donde solo 
se v(í el principio i no el fin del fenómeno, porque el 
sol se pone mi<5ntras Ví'^nus atraviesa su disco; i otros 
en que, al contrario no puede observarse el ingreso i .sí 
el egreso de planeta, porque el sol sale mientras este 
pasa por delante de é\. 

Pero, volviendo a la comparación familiar (|ue antes 
propusimos, observemos qne sí una regla ancha se hace 
]>asar de izquierda a derecha por delante de un cuerpo 
cualquiera, estando dos personas colocadas una a cada 
lado, ya se lialirá puesto la regla delante del cuerpo y 



{)4 



A'l. IJ\*STlTtTTO J\*^€IOJ\\MJL. 



el observador situado a la izquierda continuará viendo 
el borde izquierdo de diclio cuerpo; i cuando la regia 
aun no liaya llegado a pa.'íar por el estremo dcrcciio, ya 
este será invisible para el mismo observador. Lo con- 
trario sucederá al que estt'i colocado a la derecha. De 
la misma manera el ingreso i egreso de Venus en el 
disco solar se adelantan para todos los paises que tienen 
el sol al O. en aquel instante; i se retarda para los que 
lo tienen al E. Los únicos paises cu que se ven las fases 
del tránsito en los momentos mismos en que se verifi- 
can son los que tienen al sol entonces en su zenit; como 
el único observador que veria proyectarse la regla so- 
bre los puntos por los cuales fuera pasanda seria el que 
se situase frente a ella. 

En el momento del ingreso, el sol estará en el zenit 
de un ))unto del océano Altan tico situado cerca de la 
isla de Trinidad, a los 22" 36' latitud S, y ÍJ:)" '.\2' lonji- 
tud O. del meridiano de Ureenwicli; i al verificarse el 
egreso se hallará sobre un punto del Pacifico no lejos 
de la isla de Duele, a los 22" 40' latitud S, i los 122 40' 
lonjitud O. del mismo meridiano. 



Con estos datos, i con el ausilio do una csíorM terres- 
tre, fá( i les averiguar en quf- puntos del globo sor;ín vi- 
sibles las diversas fases del tránsito. 

Para ello, basta colocar Ijajo i'| luoriilinno de mola! 
los puntos referidos i elevar o! imiIo S 22". Kn lodiís 
los pontos que quedan sobre ol lidiizoine, se verá el in 
greso o el egreso, respectivamenle. En aquellos (|n.' en 
ambas posiciones permanezcan sol>ro ese eirciilo, se nli- 
servai'á el tránsito roniph-to. 

Un tránsito de Venus coiiipi'eiide ciiatro f:ises princi- 
pales que se conocen con los nonilucs de piiuier contac- 
to esteruo, primer contacto interno, 2.* contiiclo inter- 
no i 2. ® contacto esterno. En el grabado adjunto estas 
faí?es están indicadas con las letras A, B, < ', D. 

Las horas de tiempo medio de Guatemala en que ve- 
rla esas fases un observadoi- situado en el centro de la 
tierra, son los siguiente-: 

Primer contacto esterno 7 h. ."):' ni. :i. ni. 

interno. ... S li. ]',', m. -a ni- 




Duraeion del 



esterno . 
■ánsito 



En nuestro ])a¡s el ingreso se verá retrasado \ el e- 
greso adelantado, por \ orificarse el I. ^ antes i el z. ~ 
después del mediodía. Pero es de alvertir (¡ue ni el a- 
delanto niel retraso llegarán n S ni. ni ;iiin iiatn los lu- 



gares del globo mas distantes de los que tienen el sol 
en su zenit en los momentos del primero i último con- 
tactos. 

Vírente Riva.'i>. 

Frofesorde Cusmogr^ijia i JcrK/ra/ía flsi'n m c! 
Instituto Nnrionol. 



ri-itiikliii i su baiTilefe eléctrico. 




La electriciilad so ínisniitf al inivc; de almmos 
ciier¡)o.s con mas facüdatl (jur a! tr;u"e.s de otros. 
Los que ])crinitcn fiícilmcntc v\ tránsito se 11a- 
\ n'iM\ ¡niaios C'jiidiiiiorfs. Lo-; qiu' no permiten el 
l)aso se \\;\mi\n ín'sl:idoi\-s. Los njetaies son bue- 
nos conductores: el \idrio, !a seda, i ias resinas 
I son aisladores. 

j Tú has NÍsti» sin duda de (lu- manera (ístán 

j jjiie.stos io -i ] ja- a rayos en las casas. La barra del 
i para-rayos descansa ( n un poste de madera; i la 
! cadena (;stá separada dtí la pared por pedacitos 
de madera o \it!rio. 

Los alamares tle! teU'i^raio están sobn; pestes 
de matiera, jjero no tocan con esta, sino e.stán en- 
rollados (!n unas piezas tie vidrio de tormi^ pa^jíi- 
cular que se llaman los ^r/yccí)^-;'.*-. * - 

\ Li oljjeto en el prim-'r c.i-,(i. 1.) mi ino (¡ue en 
el s> í^'undo, es que toda 1,1 elrci'-icii.lavl se trans- 
mita ]K:)r(íl metal de la cadena o alamlire. i no st; 
disemine por el edillcio o por el poste. 

¡■".I hierro es \\n huen-conthictor: ia madera lo 
es malo: ¡-re e' \ iilrio es ¡)cor todivia. La seda 
es lam'jjeii uiu» de !o^ [) 'vT -s conductores. El I.)r. 
l-'ranklin hizo liso de l;i setl;i en el es¡jeriiuento 
por medio del ena! >!^-seui)¡;ió quffi^l rayo i la e- 
lectrici(l;id^^on una misma cosa. Sw es¡)er¡inento 
{\\v f\ <|ue si<nie: 

Construyó un papalote, \aliéndose pnra hacer- 
lo de nn pedazo de pape! sino d • un pañuelo de 
seda; i colíicando en él un alamlire de hierro <]uc 
terminaba en punta, i al que estalxi atado el cor- 
del del papalote. I-lste fué empinack) durante iiua 
tempestad de truenos, en circunstancias de haber 
en las iuTh s '.in,í ','rap. c:uU¡dad de- electricidad. 



AjL I^YSTITITO *V»fH'IO.i\'JMM.. 



a> 



Si el papalote no hubiera sido de seda, la elec- 
tricidad que hubiere tomado el alambre de hier- 
ro se hubiera esparcido sobre él, transmitiéndose 
al cordel i marchádose a la tierra al través de la 
mano del Dr. Pero como la seda es aisladora, la 
electricidad seguia derecho por el alambre i el 
cortlc! hasta la mano del operador; i se detuvo 
aquí porque el Dr. tenia envuelta la mano con u- 
nas cintas de seda que impedían la comunicación 
con la mano i el suelo, e interrumpían la marcha 
de la electricidad. Así sucedió que esta quedó es- 
tendida por toda la longitud del cordel. 

Acercando la mano a este, sobre todo después 
de estar un poco humedec'dD por la lluvia, por- 
que las cosas húmedas son mejoras conductoras 
de electricidad que las que están secas, saltó u- 
na chispa, i esperimentó el Dr. Franklin la mis- 
ma coninocion que sentimos al descargar ima 
botella de Leyden. 

Por este medio consiguió el 1 )r. PVanklin ha- 
cer l)ajar de las nubes ima cantidad de elemento 
del ni yo que habia en ella, i estudiarlo sin gran 
peligro, descubriendo como resultado de este es- 
tudio que la causa del rayo es ejtactamente la 
misma causa de las chispas, de las conmociones, 
i lie los demás fenómenos que se obser\'an en 
nuestros aparatos i máquinas eléctricas. 

Con el espresado papalote, o mejor dicho con 
el cordel del mismo, se hubiera podido cargar u- 
na botella de Leyden, i hacer todo lo que se ha- 
^ ce con una máquina eléctrica, 

- Antes de c^ue Franklin hiciera el esperimentó 
del papalote, se decia qus el rayo era producido 
la electricidad. Pero por esto se decia por una me- 
ra suposición, i sin saberse de fijo, i menos j)o- 
der demostrarle. El sibio americano fué el que 
vino a esplicarlo todo satisfactoriamente. La razón 
que habia para suponer que el rayo era electrici- 
tlad consistía tan solo en la semejanza tle los e- 
fcctos producidos por el uno i por la otra. Se ha- 
blan hecho varios esperimentos para demostrar 
qué con la (electricidad de las máquinas se puede 
matar a un animal, i romper una piedra &.. asi co- 

: mo lo hace el rayo. Pero nadie habia estraido por 
decirlo así la materia de que éste está formado, i 
liecho esperimentos con ella de una manera direc- 

■ ta. Franklin sacó esa materia dentro de las nubes 
mismas por medio de su "papalote; e hizo tod(« 
los esperimentos que le parecieron necesarios. A- 
sí fué como se probó la identidad. 

Pistos esperimentos del Dr. P'ranklin sugirieron 
¡a idea de los para-rayos. Pastos son unos apara- 
tos destinados a proteger contra el ra>'o los edi- 

\ ficios sobre que están colocados. Plai muchos er- 
rores vulgares sobre la manera con que est^ pro- 
tección se efectúa; i muchos se figuran que el 
para-rayo atrae el raj'o sobre la barra metálica i 
la cadena i lo conduce al suelo. 

Todo esto es una equivocación. Cuando una 

fc~ nube cargada se estaciona sobre la tierra, a cier- 
ta distancia de una casa, o del suelo, bien desnu- 
I 



do o cubierta de árboles, sucede necesariamen- 
te que la casa, o los objetos que están bajo la in- 
fluencia de la nube se electrizan también. En- 
tonces sucede como en la liotella de Leyden, que 
hai dos cosas electrizadas, cerca una de otra, pe- 
ro separadas por un cuerpo aislador. En la bote- 
lla de Leyden los dos forros metálicos están elec- 
trizados; pero los separa la lámina de vidrio de 
las paredes de la botella. Pin el caso de que ha- 
blamos, la nube i la casa están electrizadas, pero 
las separa una capa de aire que estií entre ambas 
cosas. Si la electricidad es muclia, i tiende a des- 
prenderse del uno o del otro cuerpo con gran 
fuerza, entonces salta una chispa entrcí ellos, i es- 
ta chispa es el rayo. Pero si iniliicra a!gun modo 
de fiue la electricidad de la nube se juntara con 
la electricidad de la casa, sin ningún género de 
violencia, entonces los dos cuerpos se descarga- 
rían suavemente i no habria chispa ni rayo. Pues 
bien: eso es lo que sucede con el para- rayo. La 
electricidad no se retiene en ningún cuerpo que 
presente una punta. Por mucha electricidad que 
tenga un cuerpo, si presenta una punta, inme- 
diatamente se va toda por allí, i queda el cuerpo 
sin electricidad. Así es el para-rayo; no es mas 
que una punta que sirve para descargar la casa 
i el suelo que la rodea de toda la electricidad a- 
cumulada en ellos por la presencia de la nube. I 
como la casa queda sin electricidad, la chispa no 
salta, i no hai rayo. 

^ Si por acaso, hubiere tanta electricidad en la 
nube que no pudiere neutralizarse toda, i salta 
siempre la chispa entonces sucede que esta va de 
preferencia a las partes metálicas que existen en 
el edificio, i entre ellas el para-rayo mismo i su 
cadena. Por la cadena se irá al suelo la electrici- 
dad de esta descarga. 

Noviembre 29. — El Cometa cs? todavía i)creo|jtible a 
la simple vista: iioi salió a las diez i cincuenta minutos 
de la noche, se encuentra en la parte nordeste de "La 
Nave de Argo," el núcleo brilla como una estrella de 
sesta magnitud i se halla cuatro grados al sur del trópi- 
co de Capricornio. Este estraño viajero está para decir 
a la Tierra su ultimo adiós, i dentro de pocos días solo 
será visible con el auxilio de un telescopio. 

Por falta de datos i de instrumentos de precisión, no 
puedo determinar con exactitud cual sea la velocidad 
jnedia del Cometa correspondiente a la distancia que ha 
recorrido desde que se separó del Sol; pero sí puedo 
asegurar i demostrar que no excede de ciento cincuenta 
mil leguas diarias, en vez de seiscientas sesenta mil como 
, dice el Sr. Chacón en su artículo publicado en "La Re- 
pública." Los cálculos consignados en ese artículo dis- 
tan mucho de la realidad; i si los Redactores de "El 
Horizonte" me lo permiten, rectificaré en el próximo 
número de su periódico, algunas inexactitudes que han 
consignado respecto a la importancia de dicha» obser- 
vaciones i de las del competente, imajinario i supuesto 
astrónomo que dicen se halla al frente del Observatorio 
de Quczaltenango; por ser esto depresivo para el eacicn- 
te Observatorio del Instituto que dirijo. 

Sastos Toruko. 



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Ilusión. 

Búcaro bluuo. 

Parásita. 

Fl»r de S. .Mailin. 

Parásita. 

Parásita. 

Amor seco. 

Salvia azul. 

.Salvia. 

Salvia glande. 

Mirto del vul-o. 

Manto real. 

Granadilla •:■ 

Llovizna. 
Alelí. 

Yerba mala. 

Parásita. 
Corazón. 

Id. 
l'ritti. 

Plumero amarillo. 
Balsamilio. 
Quiniichc. 


1 

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a p te p c p p tr Sí S K .►« p s c 2 i- js is i¿; c ' ."- r ."- 






Briza Miáxima y iiiiiioi'. 
Euchnris amazónica. 
ArpophvUum spicatuin. 
Laelia superbiens. 
Epidendrum fragrans. 
Epidendrum aurantiacinn. 
Gomphrcna globosa. 
Salvia spectabilis. 
Salvia splendens. 
.Salvia involucrata. 
Salvia tricolor. 
Coleus Blumei y variedla. li- 
Tacsonia IWchanani. 
Eryngium campestre. 
Alyssum odoratum. 
Matthiola annua y vaiic d 
Euphorbia petiolaris. 
Bignonia venusta. 
MoiKJtropa uniflora. 
Rhexia rosea. 
Centradenia floribunda. 
Rivina humilis. 
Aphelandra citrina. 
Moniordica bal.samina. 
Sicyos microphyllus. 






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Rogiera a?ii:or,:i. 
Rogiern eoidata. 

Rogiera Razlü. 
Bouvardia leiantha. 
Myrtus comniunis. 
í'i-agaria vesca y variedades, 
llibíícus syriacus. 
Chonopodium ambiosioides 
Chcnop<.d'uin múrale. 
Caladium cncullatnm. 
Antliurium rubiicaule. 

festrum nocturnuinr 
^..ucacna glauca. 
Spartium junceum. 
Üuranta integrifolia. = 
Clerodendrum tonipsona;. 
Bellis pcrcnnis. 
Tagetes pusilla. , 
^'crbes^nn Fraseri. 
Chrysanthcmuin indicum. 
Dahlia arbórea imperialis. 
Calceolaria angustiflora. 
Locheria hirsuta. 
Treviana Rosca. 


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.fiiiifflfmh.} 

JiHBIül! }í!ri:lK4 


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I ei^pwlico (icdiealo :au (Hfüvson rtíí iu Ta«triiocioii r»rfvnav¡a i y<'?t:;id'tr¡a. 

PiüMrAKo !;\.ioi,.\ i'iiOTF.rciqOf i)8i. SKSnn .Irn-khai, J Ui-fin'o "aimmi)^. ■ 

I'liKSIDKXTK DIÉwBbIH'IÜ.MV KK ( 1 IAT¡:M a 1, \ . 



I'unikulor ¡ lülilur, Santos Ti 



Atimiriistrailor lül-AÍn l\()cklr(' 



N|!,íl. 7. 



<Kaisil<'M«:)la, 1*1 4Í<^ '4>ii*Í4>iBtl»B'<> dv ÍSH'£, 



VOI.. I. 



[iiíliieucia de la Iiisti-uccion primaria cii las 
«•ostiniibres, en ?a liinral pública, vn la iii- 
«íiistí-ja i «-i» ol <l<!.«;arv<)l'oj<MH'val (Iv la i;r< s- 
|t(-i-i(1a<i «h' los |H((-l>Ios, por M. L, i (;. V. A- 
luisüátcsriii. 



(T, 



VI. 



VA iiinvirt;il Slinkspraro f n ?i! iliaina tidiladn /•';/•■;,, 
//"í^i-iriiiiilM parte) l'.a rciii-cscntado una iiisiinocci'in í 
1 n.lar Olí el cnadado (!<^ Kciil. r:ipit:,iic:i(la pnr un I 
,Vm'.]í Cado. liijo definí aü.añü. (¡iic picícudia liarcí».' i 
sar por ol piincijK! Morfinior. 

AjiaivfO df'lanti> dc-l jcle de las iimui-rcctos un ^-rii 
do ]>opulaolio (pío condiico a un lioiulirc pi-isioiiorf). 

S.MrniAí.';,.,, <lrlu:,nu. r,„-m>l„ .1,1 „.,o ,h.ln. rv.; 
rr,>;>h,s.:) E^ o! Miai-lro ,!■ .'.r,„.|;, ■,!,. ( M!;i i Iím hi : :.;; 
fsoriiiir i Odutnr. 

('ai»r — ¡Oaó alioniiaaridiil 

Sm!TI¡. — liO'hcaios SI 
]i:ira lor-- iiifin-'. 

(^„p._•^[a|vado! 

!.'tia<,<-o!.)r:idas. 



iprondido o.<. 
.d-^il!(. ini lili 



lili 



Caim:. 

1 il.n-h 



a lo nda ol airo d 
lo oHoiioulro onlp; 
lüiiTo interro<!-arli 



Kl,MARSTIíO PR KSr'UKI,A. — MaiilK 

IliciiAiti).— Tioiio oostimihro >]<■ 
sus cartas. — 'J'n,< netroo o- van iit:d. 

Caiik.— Dojad ()i e le hablo.— ..Iv- 
til iioiulu-oyc) ilion ;,ti(Mi(s tu inaic:! ] 
loiiorla todo lioinliro liniirado i loar.' 

1*]|. M \KSTií() .M-: KSCI E',A. -Ddi L;r 
lioi- -^idí) odiioado l,ast:iiilo Idou nai 



'l'Oi 



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dosiin 



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nliini; 



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•lía ciniícsa 
ma'vado. aii trai.lni-. 

Cai.r.— Llovad!,'. i < 
su linloi-oMlciiolh. 

,-■:>■„, l„.\ 

Ea ('hilo do \>^"y iií> hai, o 
]4:,1. i.orsonasip.HM-onsnloroii 
hi na malvado, ini Iraidur, aa 
cnndraiona la hor.'a a todo ol . _ 
.Tiíaonde •-■(.,• instruido. ¡íírao'ias sc'in dada,^ ni oiol<.! 
ol mando ha marchado desdo entóneos, i nosolros hemos 
prof^'rcsado liastaiitc f)ara no dar cabida u somojantos 
ideas: pci-o sin eiuhaaa-o tenemos q^uo andar todavía. 
1 Tai personas que juzgan na mal el queso esparza la 
in-^triiccion en las clases inlorioro-:; personas (pie si ¡lo 
niandaria'i cicrtnincHto a dar mnorlo a todo proooptor. 
harían por lo inónos, so'i'iin ;-n nninion on lionolirio del 
pueblo, que las esouol:i< ioli) o.;nv!or:in nl.icrln-: pai'a las 
¡ontos acomodadas. 

liO particular es que sostienen esa opinión especial 
mente en nombro de los intereses agrieolas i fabriles. 
(]M0. como acabamos de demostrarlo en el ])árraíb an 
terior. reciben fodo su iilqtiilso de la difusión do los co- 



08 



t: s. KA 'ST¡ T r; to .^% //í / ojv^^ti.. 



nociiniontoá nitlimentaloá. Si so da a los hijos do los 
artesanos i d>í los cainposiiios, dicen, nna instiniccion 
superior a la de sus padres, esos jóvenes enorgullecidos 
por sn ciencia mirarán con desprecio los olicios do sus 
liunilias; elevarán el blanco de sus pretensiones; ninguno 
de ellos querrá dirijir el arado o manejar el martillo; nos 
quedan'Mnossin auricnltores i sin artesanos; la instruc- 
ción pri iiaria difundida mas de lo que conviene conver- 
tirá asi en nna turba de ociosos perjudiciales a los que 
sin ella habrían sido lioml>res útiles e industriosos. 

Estos son los raciocinios do los que por asegurarse 
brazos parad cultivo de sus fondos, i para el servicio 
do sus domas tral)ajos, no vacilan en condenar a la ig- i 
norancia, al embrutecimiento,;! una ]iorcion considerable ! 
do sus semejantes, como los propietarios de los trópicos i 
no se avergüenzan de sostener la esclavitud en prove- 
cho do sus cafetales i de sus plantaciones de cañas. < 

lle>pondérenios a esos esplotadores de las clases bajas 
que proporcionen a éstas la instrucción necesaria, sin j 
zozoliras. sin inqii 'tudos. I, a ilustra(.'ion, on vez de pri- í 
varíes de s(Mvidor( s. se ios «lará mas honrados e intcli- | 
gentes. i 

Si hai nlicio.í, si liai profesiones que tengas por dis- j 
tintivo la ignorancia, el que llegue a adquirir cierto í 
grado do onrcinientos, aun cuando su padre ejerza i 
uno do osos oficios o profesiones degnidados, sontii-á 
naturalmente repugnancia de dicarse a ellos, t^i la la- | 
branza o la herí cria por ejemplo son desempeñadas por ' 
individuos a quienes envilezca la mas supina ignorancia, | 
el hijo de esos individuos que llegue a instruirse, pro- ! 
cisaniente se resistirá a abrazar una ocupación que f)or j 
la condición do Tos que la practican Ker;i reputada in- 
digna, j 

La consideración que so concedo a un oficio o profe- 
sión cualquiera depende únicamente de las buenas o ' 
malas cualidades do los que pertenecen a ose oficio o ] 
[irofosion. i 

Muchos de los emigrados chilenos a California, algu- 
nos pertenecientes a las familias mas encunibradas de 
nuestro país, otros literatos de talento i de fama, se ] 
han entregado para ganar su .subsistencia a ocupaciones 
que por nada habrían abrazado on Chile, a las cuales | 
habrían preferido aqui la miseria, el suicidio. ¿Q\w i 
habria motivado esa diferencia do conducta? En Cidi- i 
fornia osos oficios eran ejercidos por personas de edu- 
cación; en Chile lo son por ganapanes. ! 
Haced que la instrucción primaria sea jcneral; que i 
sea ostensiva a los hijos de los capitalistas i a los horre- i 
ros, agricirltores, carpinteros, gañanes. La circunstan- | 
cia de faber leer, escribir i contar, de jw.soer conoci- i 
mientos superiores a esos, no será un obstáculo para que I 
ningún hijo deje de seguir, si le conviene, la profesión 
de su padre. 

Esos abandonos de las ocupaciones arraigadas en cier- 
tas familias, por el solo hecho de haber alcanzado tal 
iniembro do ellas cierto grado de instrucción, .solo ocur- ¡ 
rirán en el sistema actual que difunde desigualmente 
los couocimientoa en las clases sociales. Creer que la : 
ignorancia os uiWcondicion esencia! de todo artesano o í 
de todo agricultor importa lo mismo que creer que todo 
artesano lia do llevar sombrero de paja i hu de cubrirse 
con un poncho, o que todo agricultor ha de calzar ojotas 
i ha de vestir calzoncillos. 

Nos parece que nada impido que un trabajador ande 
aseada i deceiitomonte vestido; que nada impide tam- 
poco el que tenga cierta lucidez i culturado espiritad. 
Vamos mas lejos todavía. 

Pensamos que no solo debo permitir.«e a los artesanos 
i agricultores que mejoren sus trajes i eduquen su. inte- 
lijencia como un lujo ¡nocente, sino que debe trabajar.se 
puraque lo consigan como una cxijencia de la civiliza- 



Enrique IV de Francia, un monarca absoluto, un so- 
berano despótico, deseaba que ninguno de sus subditos 
dejara de tener, siquiera el domingo, nna polla en su 
puchero. Lo menos entóneos que podemos desear noso- 
tros ciudailaiios de una república i conteini)oráneos del 
siglo XIX es que ninguno de nuestros compatriotas, 
aunque sea un agricultor o un artesano, aunque .sea un 
gañan, dejo do tener siquiera para el domingo un traje 
de paño, deje por lo menos de conocer el alfabeto, de 
formar una letra gorda j)ero clara. 

Perdónesenos si tenemos la eatravagancia do creer 
que la ojota, la chu])aya, el poncho i la ignorancia no 
son condiciones esenciales de un buen trabajador. 

"Hai individuos, dice el conde Alejandro de la Borde, 
cuya delicadeza no puede conformarse con que las clases 
inferiores participen de las ventajas que son <ladas ])or 
el nacimiento i Ii fortuna; individuos que creen que el 
pensamiento .se envilece prodigámlo.se. i (jiie el respeto 
a sus [icrsi.iias podria disminuir en razón de la iiitoli- 
jencia de aquellos que se les aproximan. ^Q"*'' queréis 
que hajranios, dicen, -con un sirviente que en vez de 
dormir ^n l-i antecámara o de no pen>ar en nada, lo 
que es una nmi buena manera de pensar, lea la me- 
moria del mininistro de hacienda i pretenda que ha- 
bria sido mejor fundar sin demora nuii deuda on un 
país que tiene [Kicas deudas, que crear valores flotan- 
tes en un pnis que ticric poco cr(''dito? Responder»!' a 
eso que o! criado que hiciera seniejantes observacio- 
nes i (juc estuviera en estado do probarlas por bue- 
nos argumentos, lo qiio seria posildc. podria sor un 
depiiRÜeiite bastante Inieno; pero esto no seria una 
razón para que lo fuera precisamente, si todos sus 
semejantes i los do una clase inferior f»oseye3en los 
mismos conocimientos. Si apcsar de 5 esas ventajas, 
permanece de criado, lo habrá sido inipfisible colocar- 
.se de otro modo, i entonce,-? será necesario (]ue pon- 
ga tanto celo en llenar los deberes de su_¡,oücio^ como 
si él i sus compañeros no supieran oli.-olutamenlc na- 
da, sin lo cual se espondria a ser remplazado por 
otro matemático o rentista que lustrara mejor lasgbo- 
tas, o que desempeñara mejor los niaiidados. El méri- 
to sin duda es u!ii ci>.'n pi^itiv:i. p"ro sii v lores rela- 
tivo al uúmi-r.) d • I .■; qa; 1) pi-.'MÍa la nocividad 
que se tiene de el. El orgullo dt! un criado no es 
pues do te;ner. Por otra parte, la niis:na instrucción 
i]uo lo habrá procurado talento, le iialirá enseñado a 
conducirse honrailamontc en todas las situaciones do la 
vida i aún a respetar la ignorancia de sus nobles amos, 
si sn desgracia quiere que so halle (•ííI(j"hIí) cerca do 
amos respetables liajo ese punto de vista. 

■"Lejos de ipie la ¡nstru<!ci<>n sea dañosa al carácter 
dolos hombre,-, los forma; lejos do que hag.i mas incó- 
modas las diferentes profesiones, disminuyo el tormento 
i humillación que éstas causan; porque hace vivir en 
medio de jentes mas sensatas i mejores. Seria mu- 
chas voces menos penoso conducir un carro que traba- 
jar doce horas en una oficina, si la clase de personas 
con las cuales tenemos qne alternar en una de esas 
profesiones fuese tan instruida como los domas con 
quienes diarininenle nos rozamos."' 



{ro;///?n/arcí) 



jjfc 1.VSTITI1T0 *v^¿'ioj%*j¡r.. 



99 



1.1 BK O 1)1:: LiECTni A. 

De Guilleumo D. Swax, 

MixVificadu jwr el Director (leí LtstUiito Nacional de 

Ouohiaala, para uso de las escuelas 

de la República. 

(Contim'ia.) 

LECCIÓN VIII. 

El. Reino Vkc.ki ai.. 

Todas las clases de árboles, arbustos, yerbas, 
bejucos, céspedes, algas i musgos que producen 
flores i frutos, se üaman /Vrt ;/A?í. Mas de 100,000 
distintas especies de ellas se han descubierto ¡ 
descrito, tan variadas en tamaño i en organiza- 
ción, como diferentes son el musgo i los Arboles 
corpulentos. 

Varias especies de pequeños árboles i arbus- 
tos se cultivan en los jardines: entre estos el es- 
p'no i la frambuesa. Las peras, manzanas, ciriu;- 
ios, cerezos ¡ nogales crecen mucho. 

(Estes frutos son de los países frios: en los 
calientes se encuentran los naranjos, mangos, 
mameyes, 'i otros muchos, i aunque no árbol, la 
pina, (]ue llaman la reina de las frutas.) Todas 
estas frutas son buenas de comer cuando están 
ma Juras o en sazón: de otro modo no son sanas 
i n :» se deben comer. 

El trigo, la cebada, avena, centeno i lino, cre- 
cen en los caminos labrados. Los frijoles, chi- 
chiro;, n .b )s, papas i otra í, también se cultivan 
i son todos llamados productos de las cose- 
chas, cosechas del campo. (En cada país pre- 
dominan ciertos cultivos: en los templados i ca- 
lientes se ^¡embr;^n la caña, maiz, plátanos, yucas 
i muchas otras.) 

Los árboles no -. proveen de sus frutos en el 
Otoño i nos deleitan en la Primavera con sus 
blancas i coloreadas ñores. Nos sirve de refrige- 
rio en v\ W-rano su sombra, i en el Invierno nos 
sirve su leña para calentarnos, en los puntos del 
globo en donde (ísto es ncsesario. 

Un árbol está sostenido por su raiz, que 
penetra mas o menos en la tierra, de la cual 
saca su "alimento; el tronco sale de la raiz i en 
seguida se estienden las ramas desde el tronco. 
Las ramas sostienen los ramitos o gajos, de 
(¡ue cuelgan los frutos i en que se hallin las 
hojas; el árbol tiene un tallo tron v), pero un 
arbusto tiene, por lo regular, much<j:; endebles o 
delgados. 

Cuando s(; acerca la Primavera no ha' hojas 
ni frutos (en los países c:n que están marcadas 
las estaciones, i)orque en los intertropicales 
conservan los árboles siempre sus hojas) pero 
brotarn los botoncís o retoños, i gradualmente van 
creciendo las hojas i los frutos. Las llores pro- 
ducen el fruto, i !a; hojas son el adorno úr\ 
vegetal e impiden que el sol lo queme coa c;l 
arilor'de sus rayos. 

Todos sabemos que Dios di vida i crecimiento 



a los árboles, pero es mui curioso conocer la ma- 
nera en que crecen: su vida i crecimiento se pa- 
recen mucho a los nuestros. La circulación de 
la sangre por las venas alimenta la vida animal, i 
de los alimentos se forma la sangre que va al co- 
razón, que lo reparte por todo el cuerpo, i cuan- 
do se paraliza su circulación muere inmediata- 
mente el animal. 

Del mismo modo estrae la raiz los alimentos 
de la tierra, í por pequeños condueles o fibras 
como venas, los envia al cuerpo del vegetal, los 
esparce por las ramas, hojas, flores i frutos. Si 
se corta a un vegetal todas las pequeñas fibras o 
vainillas de la raiz, que lo sostiene en la tierra, i 
por medio de los cuales saca el jugo que lo nu- 
tre, el árbol morirá. 

Las plantas son un alinif^nto ncícesario para la 
vida: sin ellas no habría alimento. Del trigo s(' 
hace pan. Comemos un gran núnicro de \ cgeta- 
les i frutos. ¿Podríamos sin vegetales comer si- 
quiera carne? ¿i de dónde sacaríamos esa carne? 
El ganado, ovejas i cerdos viven de los pastos o 
yerbas i de granos o raices, ellos no vivirían con 
piedras como nosotros tampoco. Los animales 
viven de las plantas (jue nacen en la tierra. 

Ciran parte de los vestidos se hacen de algo- 
don i de lino, que son plantas. El algodón s(í 
saca de un árbol pequeño: este árbol dá una be- 
lla flor que muere i .se convierte en capullo qu(í 
encierra el vellón, que, cuando está maduro re- 
vienta í .se abre, apareciendo el algodón. 

El hilo se saca del lino, i también las cuerdas, 
sin las cuales no puede manejarse un liuciue, i 
con su auxilio se puede esto hacer. 

Ademas de alimento, leña, madera i vestidos, 
producen las plantas grandes elementos para la 
medicina. La mayor parte de las medicinas las 
sacan los farmacéuticos i drogueros de las plan- 
tas. Los médicos apenas conocen otras medici- 
nas oue los vegetales. 

No queda duda que la Naturaleza ha distribui- 
do en las diferentes comarcas las medicinas ade- 
cuadas, en yerbas naturales, para coiubatir las en- 
fermedades que en aquellas se sufren. Vm mu- 
chas partes del globo, el hombre pobre usa yer- 
bas para curarse sus enfermedades cuyos cier- 
tos ha aprendido por la esperíencía. Cuando est.ín 
heridos saben cuáles plantas tienen pnjpiedíides 
curativas; i cuando están enfermos, cuáies plan- 
tas les estaran bien. ^ 

No solo son necesarias las plantas para alimen- 
tarla vida, sino que se hallan esparcidas por to 
da la tierra, con tal varicxlad, (¡ue deleitan con 
su apariencia, cubriendo de yerbas las arenas, (¡ue 
por todas partes nos circundarían si no luibier.i 
vegetales. 

l-AP>ULy\.S I alegorías. 

!,(»S nos .\RUOVOS. 

Un arroyo recorriendo 
Por las fértiles campiñas. 



100 



A'jr> IJrSTITUTO JV,MC10J\'^I,. 



Murmurando en raudo cauce 
I^otente se ijrccípita. 

Huye del antíofuo hogar 
Donde su oríjen tenía 
I sin descansar prosigue 
Hasta la mar enemiga. 

Por el contrario, en el ^allc 
A otro arroyo se avecina. 
Que en vez del ronco bramar. 
Van sus aguas cristalinas. 

Man.samente entre las ramas 
Cuyas hojuelas .se humillan, 
I muellemente separa 
I nuevamente acaricia. 

Gozosa de verse así. 
En largas re\ ueltas gira. 
Dividiendo su corriente 
líntre flores i entre guijas. 

El otro lo coin padece: 
—Aparta le dice, brillas 
Como débil entre; \crbas 
Que álveo rudo tapizan. 
-^¿Que haces tú pobre en el prado. 
Si en hilos te debilitas 
Volviendo, necio, impotente. 
La corriente primitiva? 

— Por los estendidos valles 
No ves cual bramando jiran 
Mil olas arrebatadas, 
Mil aguas que te intimidan 

— En carrera al regio mar 
Que o Neptuno se dedican? 
Esto es vivir, es ser grande, 
¿Por qué al punto no me imitas? 

— Pase U. que es cortesano 
I ser grande necesita: 
Adule U. a Neptimo 
Que mi afecto no lo envidia. 

Vea U. jcuán necio soi! 
¡Ya se vé! majaderia: 
Quiero al valle que me ama. 
I el mar me despreciada. 

Í.AS DOS AI.nEAXAS. 

Tras la parada 
De un regimiento. 
Iban dos payas 
Tomando el fresco: 
Una ladina, 
La otra im borrego 
Que nunca ha visto 
Mas que a su pueblo. 
— Dime Marica. 
¿Te ayuda el cielo. 
De estos .señores 
El buen empleo? 
¿Esos que llevan 
Tan grandes flecos 
Sobre los hombros 
Como sombreros? 



— Oye, Juanita, 
Lo haré mui presto: 
Son oficiales 
EIsos del medio: 
De plata i oro 
Son sus arreos; 
I si de seda 
Son los sargentos 
Simples soldados 
A lo que entiendo 
Que otro nombre. 
Que no apetezco. — 
— Calla, Marica, 
Ya te comprendo. 
Sin plata u oro 
Fueran sargentos: 
I no es estraño 
Antes lo apruebo: 
Valen las cosas 
Que hacen dinero. 

{('0>¿//li7U7'íÍ.) 

ELEMENTOS 
l>K I^V I^EWGÜA INGLESA, 

Para íí.so de los nhimnai iM Instituto Narional 
(If Guatemala. 

PRIMER [CURSO. 

(Continúa.) 

THI«TEK'\TII I.ES.«{0^. 



VO('.\ni'bARY. 

Litlle. -/lOfv. — A littlc. un ¡wro d". — A littlc salt. un 
'¡toco de sal. — A little clotli, mi poco de pavo. 

l?iit little. no (v) slnopnco. — We have bnt littlc moncy, 
?irt tenemos sino pwo dinero. 

Few, pocos. — Wc have fcw friends. tenemos jwcos ami- 

Bat fc'W, no {\) sino pocos. — AVc liavo Imt lew a])|>los, 
no tenemos sino fxxas manzanas. 

A few, al(/nnos, als^vnas, unos cnantos. mías ciíantañ, li- 
nos jXKos, unas pocas. 

You liave a few pins, Ud. tiene algunos alfihres. — He 
lias a few needle.s, él tiene algunas agujas. 

But a few, no (v) sino ahjumxi. no (v) sino itnos cuan- 
tas ó tinos pocos. — Thcy have l»ut a few pears, ellos jío 
tienen sino 7tnns jiocas peras. 

1 have a few, tengo algunos. — I liavc but a few. no 
tengo sino algunos. 

Yon have a fcw, Ud. tiene algunos cuantos. —Yon havo 
but a few Ud. no tiene sino unos cuantos. 

He lias a few, él tiene uno.i pocoi^. — líe has but a fcw. 
tV iin /iriic sino unos fiocos ó tinos cuantos. 



jlx ijx'stituto j%**aviojv»ai,. 



KM 



Enougli, Jianlante, hojitantes. — Enough nionev, bastan- 
fe (l'niero. — Enoujj^h knivs, Itasf^nten cuc/iiUos. — Enoufrh 
childroii, baaluntes niños. — Have yon enouf^h wine? Tie- 
nr Vil . Itofílanle vino? 



Couraí^e, valor, ánuao. — You liavc not niucli courag, 
Ud. no lii-nr inwho valor. 

'J'lio American, í7 aíWTíVan'). — Tlie Spaniard, ele.9¡m- 
ñol. — Tlie Fionclnnan, í'Z/m))fé«.-Tlic Englisliman. elin- 
tjh'*.— Tlic Germán, el ahnian.—T\\c Italian. el italiano. 
— 'J'lio Greck,<V griego. — Tlie Hnnparian, el húnriam. — 
Tlie'1'ni-k, el turco. — The Riissian, el rimo. — Tlic Dutch- 
man. el /lolandc^.-Thc Dutch, lof ¡lolaneleses.-Thc Scoteli- 
nian, ele-i-oces. — Tlic Scotcli, ?o« escoceses. — Tlie Trish- 
nnuí, <l irlaiid¿i.~-T\\o. Irisli, los irlandeses. — The Swis.«, 
i-l sinso, los shísos. — Tho Chínese, eZ chino, los chinos. — 
Tlic l'oflugne«e, í/ ;w<Y><i7i(¿s, los portM/uesex. 



EXERCISES. 



1 have a littlc salt and yon havo a little nicfit. — Tliis 
wonnn lins only a little ín-eatl. — Who has a little nio- 
ncy? — Tlic American has a little. — I have hnt onc hio- 
ther. — ^You have init one. — I liave only one good knií'e. 
— I liave Imt onc «rood onc. — He has Í)'it onc. — TTc has 
but two ¡rood ones.— Yoi: have but little hread.—We 
havo few friends.— Tlicv have bnt a fcw apples.— We 
have little— Yon have'bnt little.— He has but little.— 
Tiie men have but little.— They have only a^little, but 
enough. — Has yonr grandfather a few houses? — He has 
bnt a few.— Has this boy a few dogs?— Me has only one. 

II. 

Tiene Ud. muchísima sal?— Tengo solamente un po- 
co.— Cuántos caballos tiene el español? — No tiene sino 
cuatro.— Quién tiene much.os alfileres''- Los franceses 
tienen mucJnsinios. — Tenemos nosotros muchísimas na- 
ranjas? — Xo tenemos sino pocas. — Cuántas manzanas 
tenemos nosotros? — No tenemos sino tres buenas manza- 
nas. - Tiene el capitán algunos buenos fusiles? — No tie- 
ne sino tres. — Tenemos no-^otros algunos prend- dores? 
U(is. tienen muchísimos.— Tiene el turco bastante ja- 
bón? — Tiene solamente nn poco. 

III. 

CoNVERSATiON A — Has the Frcnchi.ian mucli monev? 
—lías not tlie frenchman much monev? — Has the En- 
glishman mudí soap?— lías not tho Euííii>hman much 
soap?— Has tho Gorman a little soup?— Has not the 
(.orinan a little sonj)?— Has the Italian enomrh papcr?— 
Has not tiie Italian enough papcr?— Has the Greck a 
ftu- comhs? -Ilns not the Greek a few conibs?— Has the 
Ifnngarian niany Iri nds? - Has not tlie Hunsarian ma- 
nv frien(is?---Il!is tho Rnssiiin too mncli monev?— Has 
lint tho Knssian too much monoy?— Has tiio Dutchman 
too nuich uioiii? -lias not th(> Hutchuiaii loo uiuch meat? 

IV. 

CoxvKRSATioNl]. .-llave not tho Dutch but a few 
horses?— Has the Scotchman too manv shoes?— Has not 
the Scotchman too many shoes?— Havo the Scotch e- 
nongh cotTeo?- Has not írishman much bnttor?— Have 
the Irish many childrcn:''-Has this Swiss a little clolh''- 
Have ihe Swiss enougli clotli?— Have tlic Chínese a 
great deal of tea— Have not the Chínese a good deal of 
lo;i?-Hns tho Portuguoso much cnurngo?-— Hnvo not 



the Portuguese much courage."— Has this voung ladv a 
few brothers.'- Has not this young lady a few brothcrs? 
— How many brothers has "she?— Have vou not much 
sea-fisii? 

V. 

CoNVEUSATiON C— Ilavc you a pen?— Has vour Imv 
a good gnu?- Has the Gcrinan a good horse?-Ha's 
your tailor a good coat.»— Who has some tinc boots?- 
Has the booksellcr any bread?-Has your sister a good 
breastpin?— Has this boy this broom or tliat one?— 
Which broom has he?- -lías my neíghbor these or thoso 
bags?— Which bags havo tliey?— Have you a good 
friend?— Who has a good friend?— Has the eaptain a 
good dog?-Has not the eaptain a good dog?-Haveyovr 
friends any fine honses.'' — How many honses have they? 
— Has the yonng man a good horsc or a bad one? — 
Have you an apple/'- Have you not an applo? 



For irri<:i:\Tii i^f.sso\. 

VOCAIM'LAifV 

Other, another; otm, o//ví.— Obs. — Anothcr os una cs- 
presion compuesta del artículo indefinido an, nn á una, 
i de othrr, otro. otra. Se hará uso de another siempre 
que se sobrenentiendan las palabras uñó mu.. Ejemplos: 

I have the oiher horse. tem/o el otro ccdmllo {c\ com- 
pañero del que vendí).— I have another horse, tengo 
otro caballo (un caballo nms, ademas de este.) 



Pomo othcr, any otlior; otro, otra, o/ros, stnis.: 
llave you any othcr tablcs? 7'ieiie Ud. (thjHuns otras 
viesas'!— I hnvo soine other tablcs, tem/o otras mesas. — 
llave you any other knife? Tiene Ud.' algún otro ou-ki- 
Ito't (indeterminado cualquiera que sea.)— I have another, 
tnHjo otro, (un cuciiillo mas.) 



No other, not any other; no (v) ofro, no (v) otra, no 
(v)otro.«. no (v) otras, no (v) ningún otro, no(v) ningu- 
na otra, no m) ningunos otros, no (v) ningunas otras. 

í have not other table, no tengo otra mesa. — I have 
not other, I have not any other. no tengo ninguna otra. 
— llave you any othcr ibrks? Tiene lid. algunos otros 
fniedoresl—l have not others, I have not any others, vo 
ti n JO otros. 

Obs. — Clher, tiene plural cuando se usa suslantivada- 
nicnte, como en la esprcsion anterior i en las si;^uionto,s: 

llave you any others? Tiene Ud. algunos ofrosl—l 
have some nthors,iengo otros.-lía\o I any other ílowers? 
— Tengo yo otras fforesl— Yon have some others, Ud. 
tiene algunas otras. 



Carpen ter, Carpintero. 
Nail, chivo. 
Beer, cerveza. 
Ilony, miel. 
Cotton, algodón. 
Biscuit, hiscocho. 
Cook, cocinero. 
Sheep. cimero. 



Button.Wíw. 
Chíkcn. '/,r.llo. 
Trunk, ha>,l. 
líau'. sarn. 
Rice. arn,^. 
Salad. ensahidt\. 
Poet, poeta. 
Servan!, sirrii ule. 



102 



EE, IJVSTITJÍÍTO jy.itciojr,ti^. 



Exccllcnt, encélenle. 
Hoiicst, honrndo. 
Humble, humthle. 
Dear, c-aro, quemJo. 
Jicniítifiil. ¡icrmaso. 



01(1, viejo. 

Tal I, 0.1(0. 

Larjre, frreat, f/ramh'. 
Ohí>. ¡Aiir/c »c rañcvo al ta- 
maño i (jrfdt al iiuh'ito. 



EXl•IÍ^ISK^í 



llave yon no otlicr guu? I liavc no otiier.— llave we 
any otiier milk? We liave somo otlier.— llave I nootlier 
oheese? Yon liave anothcr.— Has your son no otiier iini- 
biella? He lias anothcr.— Has your neighbor no otlicr 
liorsc? He has no other. — Has not your sister any other 
spoons? She has sonic othcrs:— Have not thc fihocma- 
kers any other siioes? Thcy have no others.— Have vou 
no other servant? I have another.— Has not vour fricnd 
any other iiorses? He has some others— Has" he not any 
oihcr apples? He has some otiiers.— Has thc carpcnler 
another cliair? Yes, he has anotiicr. 

n. 

El carpintero tiene otra silla.— Xosotros tenemos al- 
•rnnos otros elavos de liioi'ro.— Xuestro vecino tiene Ime- 
na cerveza.— Esta mujer tiene un poco de miel.— Mi 
hermano tiene seis pañuelos de algodón.— Qui(^n tiene 
buenos bisbochos? Mi lia tiene muí buenos biscochos.— 
Este hombre es un buen cocinero.— Mi cuñado tiene do- 
ce carneros— Su criado de Ud. tiene cuatro pollos en 
su cuarto. — Esta joven no tiene un baúl on su cuarto. 
— Este caballero es un excelente poeta. 

ni. 

CoNVER-SATíox A.- Tlavc the Hnnjrarians mnch winc? 
—Have the Spaniards any [lepper?— Who has miicli 
mcat.— Have yon no other gun?— Have we any other 
niilk.— Have I no other house?— Has your siste"r no o- 
ther table?-Has your neighbor no other hoi-se.^— Has 
not your sister any other pins?— Have you no other 

servant?— Has not your friend any otíier knives? 

Has he not any other shoes -How many other shoes 
has he?— How niany gardens have you in your house? 
Have the tailors many coats.— How irmny stockings 
have you?— Have you any other pears?-How many hats 
lias the merchant?— How many arnis has tliis man?— 
Which ))ook has your son? 

IV. 

CoxvERSATiON B.-Has my father the glass.'-Has not 
niy father the glass?— Has your motlier the meat?-Has 
not your mother the ineat?— Have your parents enomrh 
silgar?— Have not your parents enouffh sugar?— Has 
your son mucli sait?— Has not your son mucli salt?- 
Has my daughter much water?— Has not my dauííhter 
inuch water?— Has this man's brothcr enough bread?— 
Has not this man's brothcr enough Viread?— Have my 
sistersagood table?-Havc not my sister-! a good tal.le? 
—Which sugar has my uncle?-Which salt has my aunt? 
—Has my cousin tiie good liat?— Has not mv cousin 
the good hat? 

Y. 

CoNvEnsATiON. C— Has your nephew the bnd table? 
—Has not your nephcw the" bad tablea— Has my nice 
a fine knife? — Has not my nico a fine knife?-Hos "your 
grandfather mv silvcr fork?— Has not vour «iraiidfathcr 



my silver fork— Has my grandmother your bad paper? 
— Has not my grandmother your bad paper?-Has your 
grandson my good meat?— Has not your grandson my 
good meat?— Has my grand-daughter your bad meat?- 
Has not my grand-daughier your bad 'meat?— Has this 
boy his oíd brcad:^— Has not this boy his oíd bread? 

(Coi)fiiiMtráJ. 



INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA UNIVERSAL. 

Escrita pena los niños-, por E Clodd. 

(Continúa.) 

XVIU. 

Mitos. 

Al tratar dcosplicarse la clase de vida que parecían 
tener (i que en efecto tenian, aunque no como oHos la 
esplicaban) los seres que le rodeaban, concibieron los 
hombres las mas curiosas ¡deas. Ll.-ínian.sc esas con- 
cepciones milofi, que quiere decir canito fantástico fun- 
dado en álxj> real. Si pai-a nosotros un bosque viene a 
ser una especie de cosa personificada especialmente cuan- 
do lleva un nombro de persona, i si para los niños exis- 
ten en realidad duendes i fantasmas que no son mns 
que nombres, no es cstraño que los salvajes creyeran 
que la llama que consume la leña es nn ser viviente cuya 
cabeza no puede ser cortada: que el hambre es causada 
por un lagarto o un pájaro que reside on el estómago: 
que los ecos que repiten las montañas eran producidos 
por enanos que viven en ellas, i que el trueno es el rui- 
di) producido por las ruedas del carro de Dios al rodar 
por el cielo. 

Los mitos han cambiado su forma en las diferentes 
edades; aun existen entre nosotros i loilaviu usamos de 
ellos en muchas palabras que han piT(liil>> ya su signi- 
ficación pi-imitiva. 

No me detendiv en señalar los lugare-! en que los 
sencijlns mitos primitivos, se convirtieron mas tarde en 
exajeradas leyendas históricas, llenas de amores, de 
sobresaltos, de otiio i de grandes heclios, como los que 
constituyen la historia de lo- primeras «lias de Grecia 
i Roma. Estas nociones las adquirirán Uds. al estudiar 
la historia do esos pni.<es. 



XIX. 



Mi 



Muchas tribus salvajes -creen que el Sol i la Luna son 
marido i mujer, o hermano i hermana. Entre los es- 
quimales o sea los habitantes de las regiones Setentrio- 
nales de la Tierra, existe uno de los mas curiosos mitos 
de esta especie. Suponen ello? que hallándo.se una jo- 
ven en una reunión, uno le declaró su amor oprimién 
dolé los hombros según era usanza en el pais. Ella no 
pudo ver quien era eii la oscura cabana, i para averi- 
guarlo, se hiintó las nmnos de hollin: de modo que cuan- 
do él volvió ella le pasó la mano por la mejilla i se la 
ennegreció. Traicron luz, i ella huyó entonces porque 
vio que su amante era su hermano. El corri<'» tras ella 
i la siguió, hasta que llegando al fin de la tierra, ella 
primero i después saltaron hacia el ciclo. Allí se con- 
virticioii ella ou o\ Sol i él en la ]a\uí\: ¡mr cuya razón 



X!L lA'STITlITO J%*^€JOJ\\/tI.. 



psta va siempre detras de aquel en medio de los cielos, 
la Luna aparece oscura alguuas veces, cuando presenta 
a la tierra su mejilla ennegrecida. 

En todos los idiomas teutónicos, la Luna era del gé- 
nero masculino i el Sol del género femenino. 

Otros pueblos en tiempos posteriores, creyeron que 
ol Sol era el amante de la aurora, que ella le precedia 
i que el la mataba con la fuerza de sus rayos, i que la 
noche era un sor viviente que se tragaba el dia. 

Si el Sol es una faz que derrama torrentes de luz, la 
Luna es un bajel de plata, o una sirena que pasa la mi- 
tad de su tiempo bajo el agua. Cuando el Sol brillaba 
con placentero calor se decia que era el amigo de los 
hombres; pero cuando su fuego abrasaza la tierra se 
dc.-,ia que estaba matando sus hijos. 

Las oscuras manchas que se ven en la Luna, i que 
tíinlo se asemejan a una nariz i dos ojos, dieron origen 
a In creencia de que habia un hombréenla Luna que 
andalia recogiendo palillos para el domingo. 

XX. 

Mitos acerca db los eclipses. 

llai en loa eclipses del Sol i de la Luna algo tan fa- 
tal i sombrío, que no delHjmos admirarnos do que todo 
el mundo los haya considerado como la obra directa de 
un terrible poder. 

Los cliiuos creian que eran causa de ellos grandes 
dragones que luchan por devorar el Sol i la Luna i to- 
can tambores i calderos de bronco para obligar a los 
monstruos a soltar su presa. Algunas tribus de indios 
americanos creen que la Luna es presa de enormes per- 
ros que la cogen i despedazan hasta que su suave luz 
so enrojece i apaga por efecto de la sangre que mana de 
sus heridas. Aun lioi los naturales de la India baten 
su gongo cuaüdo la Luna pasa por delante del Sol, i 
lio hace mucho tiempo que en la misma Europa eran 
mirados los eclipses i los cometas como precursores de 
irrandcs males. 

El temor es hijo de la ignorancia i de-ar>arecc cuando 
la ciencia nos enseña a conocer la causa de las cosas. 

La palabra trJlpse desciende del griego i sisnifica 
onifir o ahnmhnnr. Los fenómenos que ella desiena 
son causados o por el pase de la Luna entre la Tierra 
i el Sol, de manera que la luz de éste quede en todo o 
en parte oscurecifla u omitida por corto tiempo, o por 
el pase de la Tierra entre el Sol i la Luna, de manera 
(jue su sonvbra refleje en ésta i su luz quede en todo o 
en parte obscurecida. Pudieran ser tinieblas los eclipses 
si no tuvieran luirar en el momento preciso en que son 
anunciados anticipadamente por los c.íb'ulos de los as- 
trónomos. 

XXI. 

Mitos ueferextes .\ i.a.? rsTr.ELLAS. 

Ilai un curioso mito en Asia acerca de las estrellas, 
que refiero quo el Sol i la Luna eran mujeres: que las 
estrellas eran hijas do la Luna, i que el Sol habia tenido 
otras tantas. Temiendo que la humanidad no pudiese 
soportar tanta luz, convinieron ambo:i en comerse cada 
uno sus hijas La Luna ocidtó las suyas, peio el Sol 
cumplió su palabra, i ajicnas lo habia hecho cuando la 
Luna sacó sus hijas del escondite en que las tenia Al 
verlas el Sol se llenó de rabin i emjyezo a perseguir a 
la Luna ]iara matarla: desde entonces dura la persecu- 
ción. El Sol llega algunas voces tan crea de la Luna 
<|uo puede moiderla, i eso produce un eclipse El Sol 
como bien puede verse devora sus estrellas al amane- 
cer; pero la Luna oculta las suyas durante el dia, i solo 
las saca de noche cuando ol Sol está lejos. 



Los nombres que a un conservan algunos grupos 
de estrellas o algunas estrellas solitarias les fueron 
dados hace largo tiempo, cuando se creian que eran 
seres vivientes. Decian algunos que eran hombres 
que habian vivido en otro tiempo sobro la tierra: o- 
tros que oran grandes cazadores i otros que eran jó- 
venes i docellas bailando. Muchos de sus nombres 
revelan que las estrellas fueron observadas deteni- 
damente por labradores i marinos quienes creian que 
ellas precidian el tiempo. El grupo que conocemos con 
el nombre de pléijmles, fué llamado jigí de una pala- 
bra griega que significa navegar, porque los anti- 
guos marinos griegos no se daban al mar antes de 
haberlas observado atentamente. Las mismasostrellas 
fueron llamadas cultivadoras, porque cuando ollas a- 
parecen empiezan los cultivos. Una buena prueba del 
cambio que esperimentaron nos la suministran las mis- 
mas estrellas: dice de ellas la Mitolojia griega que 
eran las siete hijas de Atlas (de quien se cuenta que 
sostenía el mundo en sus espaldas): seis se casaron con 
Dioses i la séptima con un rey, razón porque Meropc 
(este era su nombre) no brillaba tanto como sus her- 
manas. 

Se crevó largo tiempo que las estrellas precidian 
el destinó de las personas, i que su carácter era bue- 
no o malo, alegro o grave, según ol planeta que 
rigiese al tiempo de su nacimiento. Todavía usamos 
muchas palabras que comprueban esta creencia. Pa- 
ra significar que una persona es feliz o desgracia- 
da, decimos que tiene buena o mala estrella; i a las 
que son alegres solemos llamarlas joviales o naci- 
das bajo la influencia del planeta Júpiter o Jove. 
A los íocos suele llamárseles lunátiroa, porque se creía 
que sus momentos de lucidez o traquílidad dependían do 
las fases luna. o . , t -i 

Asi mismo se creía que el Sol, la Luna i las 
estrellas estaban fijas en el cielo porque este pare- 
cía un arco sólido sobre la ancha tierra. Algunos o- 
pinaban que era la mansión de la Gloria donde no 
había edad, necesidades ni cuidado. El camino para 
llegar a ella era esa brillante faja que atraviesa el 
cielo llamada la Via h'wteu, cuyo nombre ha dado o- 
lizen a multitud do V>ellos mitos. Quisiera referir 
algunos de ello?, mas no es posible dedicarles tan- 
to^tiempo i olvidar las realidades. 

{ Ccmlinuará.) 



OreLmétticei inrsiirLtil 

p.ARA LOS NIÑOS .\Mi<:iiir.v\os, 

l'Ok I.L'IS 1\ MANIU.l.A. 

Profrsor <fehi Leiupin i Lilerodira Ksi>i<ri:,hi mía 
Uiiivcruiílatl (h' Altura Yurk. 

(Continúa.) 

SKGUNDAnl'AKTE. 

III. 

Dl-.l. SUSTANTIVO. — Ni' MICROS. 

Son; ¡sustantivos las palabras que sirxcn para 
nombrarlas personas, losanimalcs, los seres, i t:n 



KW. IJWSTITrTO J\'Jt€lO.¡\\iiI.. 



Líencraltoclos los objetos qiuí existen en la natu- 
raleza o que concibe nuestra alma. 

Los sustantivos se dix'iden en propias i comunes. 
Propio es el que se aplica a un solo individuo 
u objeto para distinouirlo de los demás, v. íj. Pc- 
(hfl. Lima Ori:¡oco, Cuba, que espresan v\ i.° el 
nombre de una ¡lersona, el 2. ° el nombre de una 
ciudad, el 3. <= el de un rio i el 4. o el de una isla 
para distinquirlos de los nombres de los demás 
liombres, ciudades, rios e islas. 

i 'omun es el nombre que puede aplicarse a to- 
dos los individuos i objetos de la misma especie. 
Si dio-o hombre, mesa, libro, espreso simplemente 
los nombres de una especie de objetos que tie- 
nen esos nombres; si di^^o caiíallo, "hablo solo del 
animal así llamado, pues si quisiera nombrar uno 
especial le daria un nombn- particular, Solimán 
por ejemplo. 

Perro es (í1 noml>re que se dá a cierta clase de 
anima e i, i si tne refiricni a uno conocido le 11a- 
maria L.-,;l, Xelso.'i. ((•. 

Solimaj!, LcaI, Xelson. re fir i cutióse a un cal)a- 
11o, a un perro, a un individuo, &., son los nom- 
bres propios con que s(^ refieren aquellos. 

La palabra trabuco cuando se refiere a \\w ar- 
ma es un nombre conutn, pero será propio si se 
lo doi a un |)erro. 

l^jemplos d.;; nombres comunes i propios. 
Los nombres, como hemos visto en la i. ^ par- 
te, varían d(! singular a plural para espresar los 
números. Si el singular acaba en vocal sin acen- 
to se forma el plural añadiendo una s, v. o., libro, 
libros, mesa, mesas. Si el singular acaba en vo- 
cal con acento o en consonante se forma el plu- 
ral añadiendo la silaba es, v. g., mujer, mujeres, 
alelí, alelíes. 

líscepciones. — pa[)á, mamá, sofá, pié, tupé, fri- 
cando, forman el plural añadiendo una s. 

Los nombres que concluyen por .v i llevan 
el acento en la penúltima o antepenúltima, tie- 
nen el plural como el singular: el estasis, los 
estasis, el martes, los martes, el miércoles lo: miir- 
colcs. 

Hay compuestos que forman su plural con 
sus plurales de ambos simples: v. g. cañabrava, 
gentilhombc, casamata, plural cañasbravas, genti- 
les, 8c. Sin embargo padrenuestro, vanagloria, 
falsabraga, aguacil irle, forman sus plurales; padrc- 
nu<'stros. &., ¿V. 

Carecen de plural: 

1.^ Los nombres propios como Pedro, l'^s- 
paña, Venezuela, Orinoco, '(aiayaquil. Sin em- 
bargo se dice a veces las Lsp;,ñas, las Américas. 
las Castillas, las Andalucías, las Rusias. 

2. "^ Los nombres de virtudes i cual¡d:ides, 
V. g. cai-idatl, robustez. Pu.-dc tlecirse, sin embar- 
go, las esperanzas a'e los necios sej'rnstran or;/_-ral- 
vtc-nte. 

3. ° Los nombres de ciertos frutos como ar- 
roz, ca)U'la, miel, trío'o, ■:'ir.ft, ' 

4. '^ Los de cirnci:is i ;u-tes: \-. :^. profesorado. 



I carpintería, jurisprudencia, nolanado, gramática, 

I medicina. 

\ 5. ^ Los de mctak;s, como oro, plata, cobre, 

; platino. 

I Los siguientes se usan solo en plural: 

I Afueras, — albricias, — alicantes, —alrededores, 
I — andaderas,— andas. — angarillas,— antiparras. — 
: anices,—pragas,— calzoncillos.— carnestolendas,- - 
I cónjnges, — cosquillas, — despabiladeras, enaguas. 
: — enseres, — esponsales, — eocéquias, -maitines, — 
! modales,— nupcias, — pajariUos, -pertrechos.— pin - 
: tas,-— posaderas,— preces,— tinieblas.- -relaciones, 
; — vísperas,— víveres, — zarandajas. 
i Sustantivos hai que aunque tieu'.Mi los dos nú- 
, meros se emplean en (í1 plural con ima significa- 
ción peculiar i diversa de la que lle\an (ín" singu- 
lar, V. g. 

Alfileres, ^ lo que se da a una señora para sus 
gastos particulares. 

Baquetas, los palillos del tambor o i;n castiga) 
que se da a los soldados. 

Espadas, uno de los palos Cío. la baraja. 
'El desasosiego de los ánimos, alteraciones i 
disturbios a que dio lug ir en Alemania c 1 nacimien- 
; todela reforma, llamaron también mui podero- 
samente la atención del Emperador: ora le esti- 
mulase el celo religioso en favor de la unidad de 
\ creencia, ora juzgase de buena fé. ora columbra- 
se, con csquisita z:igacidad, que el espíritu de inde- 
j i)enilencia i de examen, a que daban margen las 
: controvercias religiosas, se avenían mal con las 
exobitanles pretensiones del jefe del Imperio. Im- 
pulsado por una i otra causa, i talvez por todas ellas 
juntas a contrarestar la jjropagacion de las nuevas 
doctrinas, protejidas por \-arios príncipes i difun- 
ditlas en los pueblos, tuvo Carlos qu - cstraviarse 
; en un laberinto sin síilida de dietas, de coneilios, 
i de negociaciones: siendo mui digno de notar que 
• si su cualidad ile emperatlor iiabia complicado 
en sumo grado" los asuntos de It.'.iia, hasta el 
jjuuto de desvanec(M- totla esperanza de una [xiz 
duradera, su anhelo de dominar aquella pro\ incia, 
i tle tener para ello a su devoción a la Corte d(í 
Roma enredó mas i ñuis los asuntos tle Alemani;i, 
hasta que, cerradas toilas las vías de conciliación, 
estalló al fin el rom|jimiento entre el partido pro- 
testante i el católico. 

{Mutine-. de la Jiosa.) 

LECCIÓN 1\'. 



I jemos dicho que hai dos géneros; el masculi- 
no, i iAfcnu-niiUK i qut; i n los animales es fácil decir 
el género porque son masculinos si son machos i 
femeninos si son hembras; pero como hai muchos 
sustantivos que no son animales, preciso es dar al- 
gunas reglas ademas de la que dijimos i'w la 1.=^ 



i:t. i,vsTiTUTO j\*,a€iojv.aL,. 



parte a saber, que si permite que se le agregue el 
artículo el el sustantivo es masculino, i si puede 
juntársele la es femenino. 

Son masculinos por su significación: 

Los nombres que significan oficios, empleos, 
profesiones, o ejercicios, propios de varones. — 
(Ponga el mismo alumno los ejemplos.) 

I .os nombres de reino, imperio, pueblo, lugar, 
pan. 

(Ponga el alumno los ejemplos.) España i 
Sii!-cia son sin embargo femeninos. 

Los ní)inbres de rios i vientos, \'. g. el Plata, 
el Amazonas, el Norte, el Sudoeste. 

Son femeninos: 

l^os nombres de oücios, empleos, profesioiies, 
i e/ercicios propios de mujeres. (Ponga el alum- 
no el ejemplo.) 

Los nombres de región, tierra fyohlacion, pro- 
x'incia, isla, península, ciudad, villa, aldea. 

Los nombres de las artes, i ciencias, v. g. Gra- 
mática, Pintura, Escultura, Teología, Elceptuanse 
el Dibujo i el Grabado. 

Los nombres de las letras del alfabeto. 

Reglas del género de los nombres por sus ter- 
minaciones. 

Los nombres acabados en a son femeninos. 

Lsceptuanse entre muchas palabras poco usa- 
das, las siguientes: clima, dia, dogma, drama, idio- 
ma, mapa, planeta, poema, prisna, problema, siste- 
ma, tema, teorema. 

Los acabados en e son masculinos, esreptu:ín- 
dose entre muchos pocos usados. los siguien- 
tt;: barbarie, base, calle, carne, catástrofe, servidum- 
bre, clase, clave, costumbre, fé, fiebre, fuente, ham- 
bre, índole, ingle, intemperie, leche, legumbre, lente 
llave, lumbre, mctite. muerte, nave, nieve, noche, nu- 
be, parte, peste, plebe, prole, sano re, suerte, tarde, 
torre. 

Usansc como masculinos i femeninos, arte, dote, 
puente. 

Los acab;i(los en i, con pociuísimas escepcio- 
ncs son m.nsculinos. 

Los en o son tambi'Mi m:isculinos, menos ;;/ itio, 
nao. 

Los en u esce|)to /;7/w, son masculinos. 

L.os en li son femeninos, menos ardid, at.iuil. 
Liad. sud. 

Los en /son masculinos, esceptuimse cal. cárcel, 
.,'/, hiél. piel. sal. 

Los en ;.' son nKisculinos, menos los l.-riniíui- 
t!os en io;: como, lección, confesión, etc. 

Margen, i ¿rdea se usan en ambos géneros. 

Los acalxidos en rson masculinos con escep- 
( ion ápjlor. labor, segur. 

Casi todos los terminados en s son ni:isculinos. 
i 'úiis se usa en ambos géneros. 

Los en /. x,z. son masculinos. Kscepciones, cer- 
:/.. cicatri:. coz, cruz, haz. nariz, nuez, paz, pez, por 
la de pegar, raíz, vez, z'oz. 

"Entre los personajes malvados qu(; hubo en 
.aquel sig'o. los produjo mui malos, debe distinguir- 



se el infante Donjuán, uno de los heñíanos del 
rei: inquieto, turbulento, sin lealtad i sin constan- 
cia, habia abandonado a su padre por su hermano, 
i después a su hermano por su padre. En el nñna- 
do de Sancho fué sifempre uno de los atizadores 
de la discordia, sin que el rigor pudiese escarmen- 
tarle ni contenerle el favor. A cualquier soplo de 
esperanza, por vana i vaga que fiíese, mudaba de 
senda i de partido, no reparando jamas en los me- 
dios de conseguir sus fines, por injustos i atroces que 
fuesen : ambicioso sin capacidad, faccioso sin valor i 
digno siempre del odio del desprecio de todos los 
j partidos. Acababa el rei su hermano de darle li- 
¡ Ijertad de la prisión a que le condenó en Alfaro, 
cuando la muerte del señor de Viscaya, cuyo cóm- 
plice habia sido. Ni el juramento que entonces hizo 
tic mantenerse fiel, ni la autoridad i consideración 
que le dieron en el gobierno, pudieron sosegarle. 
Alborotóse de nuevo, i no pudiendo mantenerse 
en Castilla, se huyó a Portugal de donde aquel 
rei le mandó salir por respeto a 13. Sancho. 
De allí se embarcó, llegó a Tánger, i ofreció 
i sus servicios al rei de Marruecos Aben Jacob, 
! que pensaba entonces hacer la guerra al rei de 
I Castilla. Le recibió con todo honor i cortesía, i 
i le envió en compañía de su primo Amir al frente 
¡ de cinco mil ginetes con los cuales pasaron el 
i estrecho, i se jiusicron sobre Tariíii." 
' (Quintana. — Vida de españoles célebres.) 

( Coiüinará.) 



IDE ILi-A. 1sJ:OP?.-A.1L.. 



, Vuc Viáfio rK¡ol,role(lrál¡ro ik /ih,.^</¡a ntnnd r /,!.-<lo- 
I rio ,le laJilnHofm íM Iñ.'LiHulu Nxrmml. 

\ iNTRonrcrroN. 

I (ronliiiún.) 

PARÜAFO V. 

IM ileiifr y thl árr,rf,o. 

I Los deberes lefí.iles se cumplen cu virtud di; roac 
I clon de 1.a» leyes; los deberes morales solo por iiiipul>u df 
I la razón y de una manera libre: se nos compele á realizar 
j actos qne emanen de un compromiso contraído ó de iiii 
I códiíro |K>}ítico ó civil, mas en lo moral todo el indivitlLid 
determina espontáneamente sus acciones El hombre ;íc 
impone un fin y marcha en su dirección; nada esteiior 
le mueve ni le inquieta, i sin embargo los motivos de i-c- 
I lacion se le imfxjnen sin obligarle, sin forzarle: compren- 
diendo cómo debe obrar, se reserva sin embargo hi ii- 
i bertad absoluta; por ella podia contr.adecir la razón; á 
I nada esterior debe temer. La razón tiene que tender á 
I su destino, al bien, i en este concepto formida el princi- 
I pió sin sujetar la actividadisi la actividad secunda á la 
I razón, se ha cumplidon una oldiüaci" moral hacii'iidnsc 
■ el hombre acreedor al m<''rito. 

La objiíjafinn no puede reforir.^c mas (inc á un sor li- 



lOfi 



nwj iJVSTiTVTO jvjiciojv^ai. 



l>rc; i"eprc8onta una necesidad moral seirun la cual dchc 
obrar cfC sor lil)rc, iciuan:» siempre de la razón; su ca- 
rácter es universal: para saber si una acción es oblij^ato- 
ria se inquiere si el motivo tiene el sello do universaJi'lad 
y si puede aplicarse como máxima á todos los sei-es racio- 
nales. Cuando dudemos sobre lo que vamos á hacer, reii- 
ramos á otra ])ersona nuestra situación y solicitemos de 
las facultades racionales el consejo que dariamos, despe- 
jándonos previamente de todo interés y parcialidad. 

Deber en general, es se,a;un la filosofía el impulso mo- 
ral que promueve la realización d<vncto3 conformes al 
bien, ala justicia, á las leyes naturales y á los compro- 
misos contraidos no viciados en su orífren: falta al deber 
el que tuerce esas direcciones, el que impide el cumpli- 
miento del destino humano, el que le cede sus compromi 
sos. el que no emplea bien las facultades de que está do- 
tado, el que invade la esfera agena de acción 

Derecho es el conjunto de capacidades y medios que 
forman nuesira personalidad y que la determinan en o- 
posicion de las demás personas. 

Deber y derecho son correlativos. Es justa la defen- 
sa de cuanto constituye nuestro derecho y por consi- 
guiente necesario el respeto al dereclio ageno. 

El deber es ineludible; el dcreclio inherente á nuestra 
naturaleza es irrenuiiciable. 

No es solo de derecho lo que pertenece á nuestras fa- 
cultades intelectuales y a la integridad per.sonal, sino 
también los medios para que esas facultades se reve- 
len, y la propiedad accesoria adquirida en el comercio 
licito con nuestros semejantes. El del)er por consiguien- 
te alcanza á las garantías que hemos de dar en reci- 
procidad de las que recibimop. 

La violencia al derecho de un hombre, es violencia 
contra el derecho de todos los hombres, pero no escusa 
el cumplimiento del del)er para con el derecho ageno: 
la reciprocidad en el mal no corresponde al fin y desti- 
no de la vida, y por t mto no puede ser moral. 

En política las leyes deben tratar de dar garantía» 
al derecho y de hacer efectivo el deber, procurando in- 
terpretar la naturaleza en la medid.i que la razón Ix 
vaya penetrando. 

El ataque ó invasión al derecho propio, en sus infini- 
tas vaiiedades, constituye una acción mala; pero la sii - 
j)le censura por el demérito que supone, no .seria sufi- 
ciente para conservar el orden en las sociedades en que 
el hombre estil llamado á vivir. Las pasiones, los e- 
goismo.s, los vicios pospondrían frecuentemente toda no- 
ción moral, y no hubiera medio de reprimir los atenta- 
dos, de hacer valer los derechos, y de obligar á los debe- 
res de unos para con otros hombres. Emanada de la i- 
dea de demérito, se ha aceptado por las sociedades de 
todas las épocas, cultas ó incultas, la idea del ca-itigo, 
de la penalidad: el que falta csbí sujeto á una responsa- 
bilidad efectiva ademas de la censura moral, del me- 
nosprecio de las gentes honradas. Pero esa respon- 
sabilidad ¿en virtud deque puede imponerscTv.es un de- 
recho de la sociedad? ¿es un deber? La sociedad busca 
garantías de sus derechos y de sus intereses, garantías 
que implican deberes; al determinar esas garantías 
86 aceptan implícitamente recíprocos compromisos: no 
es pues la sociedad quien abusando do la fuerza so- 
mete á \xn castigo al infractor de los deberes sociales, 
si no el individuo que se compromete y se obliga á 
sufrir las consecuencias de sus actos en una forma 
cuyo cumplimiento tendrá derecho civil de reclamar 
cuando él fuese el lesionado: la teoría de la vindicta 
pública es inmoral y abusiva; la de sujeción á rcsul- 
^. tados á que el hombre concurre, está mas de acuer- 

íí do con el orden y responde de una manera menos 

arbitraría y dura a los prÍMcipíos de derecho y de 
libertad; una vez comprometida la persona social á 
cumplir un deber condicional, realizada la condición, 
la sociedad tiene derecho de compeler. No debe omi- 



1 tirse cuiinto falta para que en la esfera déla pena- 

1 lídad se determino con exactitud la justicia, ni cuanto 

í para que el compromiso implícito so contenga en solo 

I lo (pie la naturaleza pueda consentir. 

PÁRRAFO VL 

Deberes del hombre consujo luisiuo. 

Los deberes del hombro para consigo mismo .se re- 
fieren á su organización y á sus facultades morales: 
estamos obligados á conservarnos y á perfeccionarnos: 
todo deber es doble: dicta el bien y prohíl)e el mal: 
ni podemos atentar á nuesira personalidatl ni permi- 
tir que se atente á ella, ni sustraernos de la acción 
del trabajo eonio obreros que somos en la naturaleza: 
sería contradictorio que poseyéramos fuerzas y capa- 
cidades y que no les diéramos aplicación. 

Para conservarnos hemos do solicitar los recursos 
necesarios en cambio de servicio^ que podamos ofrecer: 
cu ninguna circunstancia podemos arrancarnos la viila 
ni mutilarnos, ni ])rivarnos de aquellos dotes que nos fa- 
cilitan el trabajo y nos deparan mas medios de com- 
batir los obstáculos. El suicidio es una aberración, 
aun el que la simpatía pública señala como heroico en Ca- 
tón y Démostenos. El hombre no es una entidad ais- 
lada, es un miembro de la humanidad, parto i itogran- 
te de un puelilo, é intérprete de la verdal en la na- 
turalo/a; si se cree con derecho á ser ausiliado por 
sus semejantes, le incumbe el deber de ausíliarles en 
los mil niodo-i do la actividad. Una pa-^ion que en 
cierto momento arrebata, se mitiga y estinguo con el 
tiempo porque nada es muy durable en la existencia: 
I al día siguiente de una triste miseria puede brotar 
! la prosperidad, y tras un dolor inmenso rehacen las 
I fuerzas para del)ilitarlo y ¡ipaiecen los consuelos y 
í acaso luego las alegrías como siiruo la aurora á no- 
! che tenebrosQ. Nada es mas variable que las circuns- 
j tancías en ([ue el hombre puede ser colocado, y na- 
da puedo ser mas contradictorio que las desiciones es- 
; tremas. Catón se suicidó por no soportar el triunfo de 
j la tirania, legando eterno sentimiento de piedad que ins- 
pirara el gran patricio, pero su muerto no solo fué esté- 
j ril para la libertad, sino qu • 1 1 perjudic(>: restalilecida 
! la llepública a la caiihi de Julio (Josar. faltó el noble 
i carácter de Catón, o para sostenerla, o para señalar a 
I la posteridad las causas de la decadencia y aconsejará 
j los puoblo-! las virtudes y la dignidad, única base de las 
i buenas instituciones. Cesar solo habia sido el ájente in- 
¡ moral de un pueblo que habia perdido su amor á la lí- 
i bertad y al derecho. 

I Auiupie supusiéramos por ficción informe al liom- 
I bre dcslÍL'a lo de tola sociedad y de to<lo género de 
j conexiones, no le seria dado destruir ó aniquilar su 
I existenúa porque jamas del todo se ])ierde la espe- 
I ranza do cumplir algún fin: solidario en la humani- 
dad, relacionado en múltiple dirección, privarse de la 
I vida es suscribir el mí\s torpe de hs egoísmos: pa- 
I r ilizado su cuerpo, tendrá consejos de esperiencia que 
I trasmitir, efectos que reflejar, ideas que divulgar, lec- 
! cienes que sombrar cutre lo- hombres: no querría ser 
desheredado y sin embargo desheroda. La grandeza 
consiste en saber sufrir, en saber luchar y en saber 
vencer: si la vida fuera fácil, carecería de mérito: si 
noí arredrá:*amos ante los obstáculos evitándolos con 
la muerto, suprimíamos la virtud, el heroísmo, la ab- 
negación, los sacrificios generosos, todo lo que la his- 
toria exibe para fortalecer: no s * consigue ser gran- 
de ha dicho un pensador profundo, si no á espensas 
do la felicidad; no so consigue traspasar nuevos umbra- 
les y cruzar nuevos horizontes, sino á espensas del so- 
siego y de la paz del ánimo. No creemos quo el sui- 
cidio sea una cobardía; es un error, una irreflexión, 



JRI. l.VSTlTirTO J\'JieiOJ\'Jii.. 



un valor extraviado como la temeridad siu esperan- 
za, un desconocimiento del hombre y de su destino, y 
uua imprevisión de las circunstancias posibles. No hay 
lioiiibrc y)or abatido que est<^, por desgraciado que sea, 
(|ue no pneda ser útil á la humanidad. El suicidio es in- 
moral porque contraría la ley de conservación, é impri- 
mo en las facultades del suicida el desprecio á su desti- 
no que revela una mancha, y el olvido de todo pensa- 
minito levantado en favor ile .-us semejantes á quienes 
ostá oblisrado, á quienes debe buenas acciones y sano 
consejo. 

La vida no solo se ha de conservar sino qne ha 
de robustecerse para que saquemos mayor provecho 
del destajo que nos pertenezca, para transmitir el vi- 
iror y las energías que hayan de preparar á los que 
nos sigan al maravilloso comercio con los hombres, 
con las cosas y con la naturaleza; teniendo no obs- 
tan le en cuenta la necesidad de guiarse por la tem 
pcrancia, no solo ])or temor á los resultados de los 
escisos, sino en previcion de lo variable que son las 
posiciones, y lo incierto de la forhnia. 

Nuestras facultades morales deben ser cuidadas y 
foniontadas para que mejor realicen sus fines. Es o- 
bÜLiacion del hombre evitar lo que moralmente pueda 
iciiii jarle y aspirar á lo que pueda perfeccionarlo: de- 
graiia la iiipocresja al revelar sentin)ientos y modos 
<iistint()s de los que existen en el espíritu; degrada 
la mentira que contradice lo que se piensa con lo.s 
órganos de que hemos de valemos para transmitir el 
pensamiento. La mentira casi siempre nace de la ma- 
la fé; la hipocresía, de un ánimo coliarde y degra- 
dado: el hipócrita pertenece á un estado mas gene- 
ral que el mentiroso, á una posición mas constante 
poKíjue suele estenderse á todos los actos y á todas 
las manifestaciones. Semejantes vicios envilecen y nie- 
gan la personalidad que se hace despreciable auna los i 
|iro|)ios ojos del detractor de la verdad. .Si la ment'ra no j 
se proponed nml ni el engaño, sino que deriva de un | 
leiiqieramcnto ligero ó de formular un chiste ó una ¡ 
L'iacía, no peca de inmoralidad mas que en cuanto 
la ro[)eticíon puede formar el hábito y estenderse á 
cosas qne dañen ó perjudiquen. La avaricia y la pro- 
digalidad son defectos censurables por limitar la una 
los medios de la vida y escederlon la otra dcstcmplada- 
iiicnte. 

Es ireciso que el hombre se respete para que sea res- 
potado por los demás: el amor propio contenido en dis- 
oroto limite, hará que nazcan dignas emulaciones, que 
conserve la integridad de sus facultades y las enaltez- 
ca, que pese sus actos [¡ara que no merezcan censu- 
ra, y que procure inspirar la estimación de los que 
aman el bien. La dignidad moral e.s lo primero que 
(lobemos respet: r. 

Es obligación estudiarse á si mi^mo, conocer sus ma- ! 
las ])asiones y dominarlas, indagar la me<iida y for- j 
ma de la capacidad paradirijirsc en relaciívn á las ap- | 
litudcs que se posean, guiarse por la buena fó y el \ 
(loseo del bien, ])onerla del lado de la justicia aun- i 
1 1 >ie estuviese oprimida, y perfeccionarse en todos los ' 
sentidos. Lo mejor, debe ser el ideal del liomlire. Se- | 
uun Platón tenemos obligación de aspirar á cuanto ! 
-^o nos demuestre que es justo, y oblÍL'-.ioion de amar ; 
el bien solo porque lo sea, desentendiéndonos de la | 
manera en que pueda afectarnos y del premio ó res- | 
¡lonsabílidad á que por una l)uena acción nos hioié- i 
i amos acreedores. I'lüton compone la virtuil. de sabi- I 
(hiria, valor, probidad y templanza: la jus'ioía reúne i 
esas virtudes y constituye su mas perfecta armonía. 

La defensa (le los derechos naturales, de la libertad. ! 
• lo cuanto lejitímamente .-e adhiere al individuo, os nn 
iloiior estricto. 

(ConUnxnM.) 



L.ECCCIONES 

De Aritmética decimal pi'áctica i razonada, escri- 
tas en francés por L. Bamballet i traducidas 
por Pedro Dcleoii Y., alumno maestro 
del ¡iistiluto Xacioiíal. 

, (Continúa.) 

Se cuenta por centenas de la misma manera 
como se cuenta por decenas i por unidades sim- 
ples. Asi: 

Una centena, se enuncia . Un ciento ocien. 

Dos centenas, se enuncian Dos cientos. 

Tres centenas Tres cientos. 

Cuatro centenas, „ , Cuatro cientos. 

Cinco centenas, „ , Quinientos. 

Seis centenas. „ Seisc¡ento.s. 

Siete centenas Setecientos. 

Ocho centenas Ochocientos. 

Nueve centenas, ,, Novecientos. 

Estas nueve centenas que se han obtenido des- 
pués de las decenas i las unidades toman el 
nombre de unidades de tercer orden; forman 
con los dos primeros órdenes la clase o grupcj 
de las unidades. 

Escribiendo sucesivamente en seguida de cada 
centena o colección de centenas los nombres de 
los noventa i nueve primeros números conoci- 
dos, es fácil contar hasta novecientos noventa i 
nueve. 

Por ejemplo: cien, ciento uno, ciento dos,. . . 

ciento quince, .... ciento setenta i dos ciento 

noventa i nueve. Dos cientos, dos cientos quin- 
ce, ... . dos cientos treinta, .... dos cientos seten- 
ta i nueve,. .. .dos cientos noventa i nueve- 
Trescientos, tres cientos veinticinco, .. tres cien- 
tos cincuenta i siete, .... tres cientos ochenta, tres 
cientos noventa i nueve. Cuatro cientos,, .cuatro 
cientos veinte, cuatro cientos sesenta i cuatro. . . 

cuatro cientos .setenta i cinco cuatro cientos 

noventa i nueve. Quinientos, quinientos ochenta 
i cuatro, .. .quinientos noventa i cuatro, . .qui- 
nientos iloventa i nueve. 

Seis cientos, seis cientos tres seis cientos 

veintiuno seis cientos sesenta i dos seis- 
cientos noventa i nueve. 

Setecientos, setecientos trece setecientos 

treinta i cinco setecientos ochenta i dos,.. . 

setecientos noventa i nueve. 

Ocho cientos, ocho cientos cincuenta ¡ nueve,... 
ocho cientos setenta i ocho, .~. . .ocho cientos no- 
venta i nueve. 

Novecientos, novecientos treinta i nuí-vc. no- 
vecientos cuarenta i nueve, .... novecieiitt)s se- 
senta i cinco, .... novecientos noventa i nueve. 

20. Añadiendo una unidad al número nove- 



108 



xii^ MjyxTirvTo jyjtctojY,Mw.. 



cientos noventa ¡ nueve, compuesto de diez 
centenas, menos una unidad, se forma una co- 
lección lie diez centenas a la cual se le ha da- 
do el nombre de Mil, esta es la unidad de cuar- 
to orden. 

Se forma con esta nueva unidad, una segun- 
da clase, llamada clase de los Millares, que es- 
tá como la de las unidades simples, compuesta 
de tres órdenes; las unidades de millar, ó unida- 
des de cuarto orden, las decenas de millar o uni- 
dades de quinto orden, las centenas de millar o 
unidades de sesto orden. 

Considerando al millar como una nueva uni- 
dad principal, se cuenta por millares, decenas de 
millar i centenas de millar, como se ha contado 
por unidades, decenas i centenas simples, colo- 
cando de'ante de la palabra millar los nombres 
de los novecientos noventa i nueve primeros nú- 
meros. 



Una 

Dos 

Tres 

Cuatro 

Cinco 

Seis 

Siete 

Ocho 

Nueve J 



Unidades de millón. 
Decenas de millón. 
Centenas de millón. 



O bien: un millón, dos millones, diez millones, 
cien millones &. 

22. Continuando siempre la mismi marcha, 
aumenta esa serie como sigue: 

Mil millones, forman Un Billón. 
Mil billones forman Un Triílon. 
Mil trillones forman Un Cuatrillón. 
Mil cuatrillones forman Un Ouinlillon. 
Mil Quintülones forman Vn St^stülon &. 



Una I 

Dos 

Tres j Unidades de millar. 

Cuatro i 

Cinco ¡ Decenas de millar. 

Seis ! 

Siete I Centenas de millar. 

Ocho I 

Nueve | 

O bien: un mil, dos mil, tres mil, nueve mil, 
diez mil, veite mil, treinta mil, noventa i nueve 
mil, cien mil, dos cientos mil, novecientos mil, 
etc. 

Escribiendo sucesivamente en seguida de ca- 
da mil, o colección de mil, los nombres de los 
novecientos noventa i nueve primeros números 
conocidos que toman la clase de las unidades sim- 
ples, fácil es contar hasta novecientos noventa i 
nueve mil novecientos noventa i nueve. 

2 1. La unidad agregada al número novecien- 
tos noventa i nueve mil novecientos noventa i 
nueve unidades, forma una colección de mil mi- 
les ala cual se ha dado el nombre de millón. Es- 
ta es la unidad de sétimo orden. 

Asi como se ha formado la primera clase con 
las unidades simples i la segunda clase con las 
millares, se forma con esta nueva unidad de séti- 
mo orden, una tercera clase, la de los millones, 
que, como la de las unidades simples, i la de los 
millares, está compuesta de tres órdenes: las uni- 
dades de millón, o unidades de sétimo orden las 
decenas de millón, o de octavo orden i las cente- 
nas de millón o de noveno orden. 

Se cuenta por millones, decenas de millón, cen- 
tenas de millón, como se ha contado por unida- 
des simples i por unidades de millar, colocando 
delante la palabra millón los nombres de los no- 
vecientos noventa i nueve primeros números. I 
se dice. 



[<^'o;;/¡:!!ia¡-á) 



l'M^ PASO l> V. \ i:\ I s. 

I Como so liabia anunciado, el día (i del corriente 
! fué de excitación i de grandes emoción' s ))ara los as- 
trónomos i para los amantes de las ciencias que es- 
taban preparados para observar el tránsito del plane- 
ta Yénus por el disco del .Sol. El grande empeño que 
todo el mundo científico toma en lograr la observa- 
ción de un tránsito de Venus, se esplica i se justifi- 
ca mui bien por la rareza o poca frecuencia con que 
I acontece ese fenómeno, i por la grande importancia 
I que tiene como el mejor de los medios conocidos lias- 
I ta boi para la determinación de la distancia de la 
I Tierra al Sol, que es la unidad de medida para asig- 
I nar las vordaderns distancias i dimensiones de nuestro 
I sistema planetario. 

i Como escribimos páralos niños i pu-alas personas 
I que no lian boclio estos estudios, cretinos conveniente 
! advertir que los tránsitos do Venus solamente tienen 
lugar en los meses do Oiciemlue i Junio, que son las dos 
I ópocas del año en que ol .<ol i la Tierra esián en linca 
' recta i en onosicion con los nodos o inteioopciones de 
las órbitas de Venus i de nuestro planeta. Entre los 
limites de 16 años no pueden verificarse mas que dos 
tránsitos ya sea en Diciembre o en Junio, con el inter- 
valo de HañOtS do un paso a otro; pero entre el segundo 
tránsito de Picicmbro i el primero de Junio, por ejem- 
plo, ha de transcurrir un período de 113 i'ños maso 
menos 8. según el punto de la órbita en que tuvo lugar 
el tránsito anterior respecto de la linea de los nodos. 
Asi, el S de Diciembre 1874 tuvo lugar un tránsito 
del nodo ascendente que corresponde a este mes. i el 
dia (i antorróximo so verificó el segundo paso del mis- 
mo nodo: ahora se necesita un periodo de 11 :> años mas 
8. o .-JOan 121 años para que .«o verifique el primer trán- 
sito del nodo descendiente, que tendrá luirar el dia 7 de 
Junio del año 2004: 8 años des|)ues, el dia ."> de Junio 
de 2012 se verificará el segundo paso del mismo nodo; 
i en seguida, transcurrirá un período de IKíaños menos 
8. o sean 10.') años para qne so verifique otra vez el 
primer paso del nodo descendente, qu? tendrá lugar el 
10 de Dieieml)re de 2117. Finalmente por me<lio del 
cálculo scdemnestra que cuando Iiai un paso de \ cnus, 



liUSIJVSTITlJTO JVJlVlOJyjlM.. 



119 



joiioralincnte hai otro en el mismo nodo 8 anos después, 
o lo liubo 8 años antes. 

Para demostrar la inportancia que tiene la obser- 
vación del tránsito de Venus por el disco del Sol, 
conviene observar que en las operaciones terrestres se 
procura que las bases de los triángulos no sean muí 
dc-i»roporcionadas respecto de las distancias incógni- 
(as; pero en las medidas celestes no somos dueños de 
liíucr lo mismo, pues sujetos a operar dentro de los 
cstrcclios limites de nuestro planeta, cuyas dimensiones 
son casi nulas con relación a las distancias interpla- 
nctarias, jamás podremos disponer de bases compai'a- 
blcs a la magnitud de los espacios celestes, para aplicar 
con buen éxito i con toda su sencillez los mejores pro- 
cedimientos jeométricos. 

Los defectos inherentes a los procedimientos mecáni- 
cos i a las construcciones gráficas, se hacen sentir tan 
(ironto como se trata de resolver por medio de figuras 
jcdinctricas cualquier problema que demande cierto gra- 
do de precisión; i por eso en la actualidad se prescinde 
jior completo de toda construcción material para no 
servirse mas quedel cálculo, que se lia convertido ya en 
un instrumento de investigación tan poderoso como abs- 
triicto. 

"Los progresos déla jeomctria dice el Señor Covar- 
rubias. dan a conocer nuevas relaciones jeométricas an- 
tes ignoradas, i suministran los medios de reducir la 
resolución de casi todos los problemas a la de otros mas i 
mas indirectos i cuvos datos son de mas fácil adíjuisicion. 
Asi, por ejemplo, gracias al conocimiento de las leyes de 
Kc[>ler i a una idea feliz del astrónomo Ilallcy, el proble- 
ma do la determinación de la distancia de la Tierra al Sol, 
ha quedado hoi convertido en el mui indirecto deiíallar el 
trayecto que en su movimiento sigue un planeta inferior 
solire el limbo aparente del Sol, problema quoa su vez 
no exijo mas datos tomados déla ob.sorvacion directa, 
(pío los instantes en los cuales parecen tocarse los bor- 
des di! ambos astros." 

VA procedimiento del ilustre astrónomo inglés Ilalley, 
lia hecho tanto bien a la Astronomia i es tan injenioso 
i tan importante que creemos conveniente i oportuno 
tianscribirlo aquí tal como lo trac el Sr. Covarriibias 
011 su famoso "Viaje de la Comisión Astronómica Me- 
iicana iil Japón, para observar el tránsito del planeta 
\'<'nus por ol disco del Sol, ol 8 de Diciembre de 1874." 

"El astrónomo inglés Halley fué el jirimero on lla- 
mar la atención de los sabios en 1(177 sobre la impor- 
tancia de los tránsitos de los planetas inferiores Mor- 
iiirio i Venus por el disco solar, como medio indirecto 
(le medir la distadcia del Sol a la Tierra, apreciando 
ilircctamente los electos que produce la ])aralaje. Este 
iiK'todo eminentcineiite cientifico se puso en práctica, 
do acuerdo con ol plan de aquel hombre ilustre, 84 a- 
ños después de iniciado, esto es, en los tránsitos de 
\'énus que tuvieron lugar en el siglo pasado, el uno en 
17í»l i el otro en 17()í> Los resultados de las observa- 
ciones, esjjecialmente los del tránsito de 17tíí), han su- 
ministrado ya un valor Imstantc aproximado de la i)a- 
ralajo del So', que se lijó en 8" 6 con poca diferencia, 
i (juc coloca a este astro a una distancia de la Tierra 
liróximamente igual a treinta i seis millones i medio 
<ie leguas mexicanas." 

El valor de 8."(i o mas exactamente 8."58 fué deter- 
minado por Enckc, discutiendo las observaciones del 
Mansito de Venus practicadas en 1769. Pawalky por 
medio de una discusión semejante halló 8."86 i otros 
observadores por distintos métodos, considerado| en je- 
iieral como menos dignos de confianza que el de los trán- 
sitos de Venus, hanencontrado valores que varian dcs- 
fio 8."8() hasta 8."9(). He ve, ¡mes, que a pesar de una 
roncordancia sumamente notable tratándose de una can- 
lidad tan jKíqueña, queda ann una incertidumbre de 0."3 
:i 0." I respecto del \ m-dadcro valor do la paralaje solar, 



lo cual produce en la distancia del Sol a la Tierra una 
duda que asciende a cosa de millón i medio de leguas. 

Las lijerísimas discordancias que ofrecen los resulta- 
dos de las observaciones del siglo pasado se esplican 
fácilmente por el simple hecho de que dependen do ope- 
raciones mui delicadas, que se ejecutaban por la primera 
vez, en lugares remotos del globo que en su mayor yiar- 
te no presentaban todas las comodidades indispensables 
para trabajos tan difíciles, i acaso también i principal- 
mente, por la influencia de los fenómenos de irradiación, 
|X)co estudiados aun en aquella época. 

'•Desgraciadrmente los tránsitos do Venus so verifi- 
can con tan poca frecuencia, que no es dado a ningún 
hombre observar mas que uno o a lo mas dos durante 
su vida. Esta circunstancia csplici el interés, casi de- 
be decirse, la ansiedad, con que se preparan los astró- 
nomos de nuestra época a observar los dos ímicos 
tránsitos que presenciará el siglo actual, i de los qua 
se espera la destrucción de la pequeña incertidumbre 
que existo aun en el valor de la paralaje solar. I no 
hai duda en que está bien fundada esta esperanza, con- 
tando hoi la ciencia de los astros con dos eficaces i 
poderosos auxiliares como son la fotografia i la electri- 
cidad, ademas de la perfección de los instrumentos 
moderno^ i del adelanto que se ha lieciio ya en el es- 
tudio de los fenómenos físicos que influyen mus o menos 
en la exacta observación de los tránsitos. 

"Procuraré ahora dar una idea de la razón por la cual 
es tan rara la i)roduccioii de los tránsitos de Venus, i 
en seguida intentaré indicar también cuál es la influen- 
cia que ejerce en ellos la paralaje, influencia cuya me- 
dida o apreciación directa forma el objeto de la Obser- 
vación, i sirve de dato para llegar al conocimiento de 
la causa que la produce. 

"Venus es uno de los planetas llamados infn-lorea, 
pori]uc circulan al rededor del Sol describiendo órbitas- 
menores que la de nuestro gloiio terrestre. La (lo este" 
último es en consecuencia estcrior respecto de ía órbita 
de Vémis, i por tanto desdo la Tierra ))uedon presen- 
ciarse las conjiawioneit de este planeta, l^a conjunción 
os sujx'rinr cuando Venus se encuentra en la parte o- 
puesta de su órbita respecto de nosotros, esto, es, mas 
allá del Sol; c i'«/c/ior cuando se halla mas inmediato 
a la Tierra, e interpuesto entre esta i el S(d. Por con- 
siguiente es claro que solo en las épocas de las conjun- 
ciones inferiores será cimndo pueda verificarse un trán- 
sito de Venus, o lo (pie es lo mismo, cuando desde la 
Tierra pueda verse i)royecta lo el planeta sobre el dis- 
co del Sol. 

"Podria creerse, según esto.'que en todas las conjun- 
ciones inferiores de Venus deberla encontrarse este pía 
neta en las condiciones necesarias pura orijinar un trán- 
sito; i como aquellas tienen lugar cada ¿584 dias, esto es, 
cada año i poco mas de siete meses, se creerla que con 
la misma regularidad deberíamos verlo proyectado so- 
bre el Sol. Sin cmlíjirgo, no sucede asi a causa de la 
pequeña inclinación de 'i~' 23' que tiene su órbita res- 
pecto de la de la Tierra. 

"Para no verme obligado a recurrir a una figura jeo- 
jnétrica, voi a permitirme echar mano de un ejemplo sen- 
cillo que espero será bastante claro para dar una idea 
de la influencia que ejercen las inclinaciones de las ór- 
bitas en la producción do los tránsitos. Figuraos jior 
un momento que la lámpara que me alumbra represen- 
te el Sol, i que dos de vosotros circuléis a su derredor 
a distintas distancias i con diferentes velocidades, aun- 
que en el mismo sentido. La cabeza de la persona A, 
que describa el mayor < írculo, representará la Tierra; 
i la cabeza de la persona B, mas inmed ata a la lámpa- 
ra, será la representante de Venus. Si os imajinais, a- 
demas, que las dos cabezas se hallan a la mi.sma altura 
que la lámpara respecto del piso, i que sobro esto se 
muevan ambas ]iorso¡ias, no hai duda (pío cuantas vccos 



lia 



KW^ IJX'STITVTO J%'^€IOJVai.. 



en oí curso (lo sus nu)\ iiniontos sopucuontrc lí entre la 
Muipaní i A. ésta íiltiuia vont laoulicza <leJJ proyecta- 
da sol)ro la liimpara. 

"Pero su|)one<Í ahora que A se mueva, como antea, 
en el ]>iso rio esta sala, al jiaso <]uo I> describa su curva 
OH un plano lijorameutc inclinado, i para ma.vor oiari- 
dad admitid <|Ufit>sto ]>lano oortocl del i)iso en la linea 
(|uo nio uno con la lámpara, do tal manera que a mi 
tlor(!('lia la órliila do \i quedo mas alta que el piso, i mas 
linja a mi izqiiiorda. 

■Jia tales condiciones, siempre que se verificase una 
co>njnncion inferior de las dos cnliezas delante o detras 
<lo! iuirar queocu])o, quiero decir, en los nodos o puntos 
(h intersección tic las órbitas, Imbria un tránsito, puesto 
qucGiitónccs tanto A como B se encontrarían en el piso 
<lo la sala: poro si tonian lugar las conjunciones a mi 
derecha, B se encontrarla mas alta que A, i en conso- 
ouenciaesta última veria a aquella mas arriba de la lám- 
para o proyectada fuei-a de ella. Una cosa análosra se 
veriílcaria si las conjuncioiios tuviesen luL^ar a mi iz- 
quierda, con la diferencia de que hallándose entóneos B 
mas l)aja que A, ésta voria la cabeza de B proyectarse ' 
mas abajo de la luz. 

■'Es, puos. condición indispensable quo las conjuncio- 
nes so vori fiq non en las inmediaciones de los nodos pa- 
ra quo pueda habei- un tráiisito: i por eso estos foiiómo- 
nos solo acaecen respecto de Venus en los meses de 
Junio i Dicicmi)re, que son las ó]wcas del año en que la 
Tierra ]>apa por el plano de la órbita de aquel planeta. 

"Ahora bien, como las conjunciones inferiores de Ve- 
nus, se producen cada 584 dias, resulta quo cinco de es- 
tos períodos equivalen a 2í)20 dias, los que divididos por 
365 dan precisamente 8 años; lue<^o después do este 
tiempo se verificarsi una conjunciou de Vénua estando 
la Tiei-ra en el mismo punto que ocupaba 8 años ántos. 

"Do estas consideraciones se infiere que después de 
un tránsito de Venus, podremos esperar otro al cabo 
de 8 años, i asi sueederia en efecto, al menos durante 
mucho tiempo, si todos ellos acaeciesen proeiíiamonto 
en los nodos de las órbitas, en cuyo caso veríamos siom- 
])re el planeta pasar pnr el centro mismo del disco so- 
lar; pero cuando solo se verificaM en las inmediaciones 
de aquellos puntos, i vemos en consecuencia a Vónus 
describir una cuerda mas o monos distante del centro 
del Sol. podria suceder que al cabo do los 8 años no 
fuese visi Ido su trán.sito desde la Tierra, a causa déla 
separación ano-ular que en ese intórvalo hubiese adqui- 
rido el ¡daneta respecto del plano, de la (u-bíta terres- 
tre. 

"I'^sta distancia ang-ular. llamada Iditud, varia óosa 
do 20' on 8 años respecto do su valor al principio do 
este ])eríndo, i se com))rondf, por tanto, que es posii)le en 
virtud del cambio de latitud de A^ónus, quo su distancia 
angular a la eclíptica llegue a ser mayor que el diámetro 
aparente del Sol, cuyo valor os solo do unos 32'. En- 
tonces proyectándose el planeta fiíora del limbo solar, 
haría invisible su tránsito desde la Tierra. 

"Las mismas reflexiones demuestran la imposibilidad 
<lo que so ob.servcn tros tránsitos en el intórvalo de 
le» años; porque el inciomonto de la latitud on eso 
tiempo excede con mucho del diámetro aparente del 
Sol. .Asi, pues, aun verificándose dos tránsitos con in- 
tervalo de 8 años, debe trascurrir mas de un siglo para 
que el cambio de latitud de Vénua pueda producir 
nuevos tránsitos en las inmediaciones del otro nodo. 
Este nuevo periodo es de 113 mas o menos 8 años, de 
manera que trascurrirán 105 o 121 años para que vuel- 
va a verificarse un nuevo tránsito observable. 

"Réstame ahora esponeros cómo observando los efec- 
tos do las paralajes de Vénns í del Sol, es posible deter- 
minar el valoi' do esta última. Para no fatigar vuestra 
atención con el cxiimon do una figura jcométrica voi a 



recurrir a un ejemplo sencillo que exajcrando el fenó- 
meno lo haga mas porcoptiblo. 

"Siq)oncd como antes, que el globo trasparente de esta 
lámpara represente el Sol, i que la pequeña bala que 
tengo suspendida entre vosotros ¡ la lámpara haga las 
vccs do Venus. .\ la verdad las dimensiones de estos 
cuerpos i su distancia no están en armonía con las de 
los a-tros que representan. Para colocarlos en las 
condiciones de estos, i teniendo el globo do la lám- 
para cosa do 0."' 16 de diámetro, seriai)rcciso que la 
Í)ala solo tuviese el de poco mas de un milímetro i 
que se situase a unos 12 metros de la luz; pero re- 
pito que la deformidad d|. dimensiones no altera sus- 
tancialmente el hecho que deseo esponeros, i tiene la 
ventaja de hacerlo mas palpable. 

"Colocándoos convenientemente, podréis ver todos 
vosotros proyectada la bala sobro esta eslora luminosa, 
como veríais a Venus sobre el disco del Sol; pero cada 
persona lo observará en un punto diferente por efecto do 
la paralaj"}, esto es, a causa del ángulo bajo el cual se 
veria desdg la bala la distancia que media de un ob.ser- 
vador^i otro. \o es necesario en verdad, para apre- 
ciar este efecto, recurrir a dos observadores o quo uno 
solo vario ,do posición: si os tomáis la molestia de notar 
el Ingor aparente de la bala mir;íiidola i)rimero con 
solo el ojo dereelio, í en seguida solo coi el izquierdo i 
sin mover la cabeza, observareis también el cambio do 
posición aparento que tiene la bala sobro la esfera lu- 
minosa. Ija distancia de una a otra de vuestras pupi- 
las podrii, puos, representar la que separa do.s estacio- 
nes terrestres desde las cuales se observe el tránsito de 
Venus. 

"Si ahora hiciera yo subir o bajar la bala, podríais 
observar sus tránsitos sobre el velador de la lámpara 
j viíhulola describir una cuerda en el disco de este, cuer- 
I da que podríais representaros por el hilo que sostiene" 
i a la bala misma; i si hacéis la observación sncesivamen- 
i lo con el ojo doreciio o con el izquierdo, veréis que el 
¡ hilo so proyecta en diferentes situaciones respecto del 
! centro del velador, i que por tanto las dos cuerdas ten- 
1 drán distintos tamaños. La distancia entre estas posi- 
ciónos aparofiies do las cuerdas, es pues, un efecto pro- 
' ducido únicamonto por la paralaje relativa; i en consc- 
; cuenciasi lográseimx medir la primera, vendríamos en 
¡ conocimiento <lo la seiruiida. 

I "La medida deesa distan^tia es la que constituye el 
! objí'to inmediato de la observación dolos tránsitos, la 
i cual coasiste en lo siiruí'mte: Dos o mas astrónomos, 
; colocados en lugares distantes entre si, observando los 
i momentos en «pie VéniH est:l en contacto cotí los bor- 
! des del Sol, tanto en su ingreso o su entrada al disco, 
i como en su egreso o salida de él. El tioiniio que para 
! cada observador trascurro entro ambos instantes, sir- 
I ve para hallar la lonjitud déla cuerda (i'.io puroeodes- 
I críbir el planeta sobre el limbo solar, asi como la posi- 
¡ cion quo tiene respecto del centro de este astro, lo- 
do esto puede hacerse por comparación, pues el tiom- 
\ po que omidoaria Vt'-nus en descriliir exactamente el 
I di.ímetro .solar se calcula fácilmcnf; lior et conocimien- 
i to ipio ya ae tiene adquirido de la duración de las re- 
I voluciones planetarias, i por con.siguionte de la veloci- 
: dad an'i:u!ar con que estos cuerpos describen una parte 
I de ?sus' órbitas, tal como esria la ¡nterce|itada por el 
! diámetro apáreme del Sol. 

I "Conociendo asi el valor de dos cuerpos i sus posi- 
ciones respecto del centro del limbo solar, os ya muí 
fácil deducir la .listancia angular de una cuenla a o- 
traj tal como pndria medirse desde la Tienw, si el pla- 
neta hubiera dejado señoladassiis huellas n paren tes so- 
bro el cuerpo dei Sol en las posiciones en íjwí se observa 
desde dos estaciones terrestres. 

"Esta distancia angular forma la base de un triángu. 



JBJ> l^VSTITi TO .VJii'iqJVJlW.. 



111 



lo cuyo v(''rticc opuesto está en Venus, i cuyos lados pro- 
iniiu'íulos van a terminar sobre la Tierríi cu los dos lu- 
gares ocupados por los olisorvadores. Todo esto se 
coiiipreiidc fucllmente por medio del ejemplo material a 
i|i!c antes he recurrido. La distancia de vuestros ojos 
representa la que existe éntrelas dos estaciones, i cada 
una de vuestras visuales, cortándose en el centro de la 
l>ala, va a terminar en las dos posiciones aparentes del 
liilo (]ue la sostiene. 

'Venus será, pues, el véytice común de dos triángulos, 
uno de los cuales tiene su liase en el Sol, siendo la del 
litro la distanc'ia do los dos oliservadorcs terrestres, 
listos triángulos son ^eInoiantcs i sus dimensiones ho- 
nKilosfola-ir serán, por lo mismo, proporcionales. Por 
(Oii-íjifuieníc, lii relación cpie exista entre las distancas 
lie Venus a la Tierra i al Sol, existirá también entro la 
distancia de las dos estaciones de la Tierra i la que se- 
lnua a las dos eu^rd»' en el disco solar, valorizada aho- 
ra en unidades líniíales como antes lo fué cu unidades 
aiiu-wlai'es. ► . • _ ív 

"I>a mencionada relación es conocida; porque una de 
l:is leyes Kepler, la que establece ía proporcionalidad ; 
éntrelos cubos de los ejes de las órbitas ]danetanas i i 
los cuadrados de las duraciones de sus movimientos al i 
rededor del Sol, detei-mina el valor relativo de las <lis- 
taneias que, en el instante de su conjunción, tiene Venus 
rc-pcto lie la Tii-rra i del Sol. Tomando por unidad | 
la distancia del Sol ;i la Tierra, las de Venus estarán 
rej.rosentadas por los números 0.7:'. o 0.27 ptóxiin»; 
mente. , ' , 

••.Vsi, pues, la relación --%' seni la existcffte eligí | 
lie la distancia lineal de los dos o!)servatorios i la a- 
¡larente de las cnerdas en el di.<co solar; i como la pri- 
mera es fácilmente fíaIcnlaMc. por medio de las poajcjo 
ne-: jeoirráficas do auibas , canciones, se olitiene líoBáe 
liieiro la segunda. * , -." 

"1)0 esta manera hemos adquirido el conocimiento de 
l'is dos elementos necesarios para la determinación de 
la paralaje solar, que son: el valor de una ilistanc¡;i 
lineal o sea una parta del diwo del S.d, i su aiii|ililiid 
anirular o bien el ángulo bajo el cual la vemos desdi? la 
Tierra. Entiuiees, aplicando el pnne pió do , que. en i-, 
í'iialdad de distancias, los ángulos mui iieqU'ños son 
¡iioporcioimles a las lineas interceptadas por sus lado-, 
iiadíi seni mas l'ícil que deducir el valor--del :in!rnlo 
bajo el cual ^■er¡anlos desde la Tierra ima tinga igual 
:i su radio, poro situada en el Sol. o bi«S| ^sde el Sol, , 
la misma linea situada en la Tierra, estífeS'la puraTa- ' 
je del Sol según SU acciicioii astronómica. 

•LTua vez o'otcniíla la ]iaralajes i puesto que nos es 
conocido la lonjitud del radio terrc-ítre, el triángulo, 
rectángulo de que hablamos al principio. nos |)ropor- 
cionará la distancia del Sol al centro -de la Tierra, ob- 
jeto linal del problema. '" ^ 

"Tnl es en sustancia el injenioso procedir^Lcnto inven- 
tado por llalley para medir el elemento an<ru!ar sin el 
riial no podríamos calcular las dimensiones de los i;spa- 
(ios interplauetarios; ni las magnitudes de los a.stros 
i]ue comiionen nuestro sistema solar. 

"Kii el tránsito del planeta Venus que acabado vcri- 
licaise. tuvimos ocas on de ensayar con mui buen éxito 
el inji.-nioso procedimiento dcQuetelet. tan justamente 
lecomondado ])or el Sr. Covarrubias. No hai du la que 
¡lor sn medio se calvaron los muchos i graves inconve- 
nientes que en las oliservacioncs solares, presenta sierii- 
pre el uso directo de los telescopios. He aquí como lo 
des<MÍIie el Sr. Covarrubias. 

■'('oiusiste este procedimiento en servirse del ocular 
1 leí telescopio como -íimjjjycador para procurarse una 
iinájen real ¿el Sol en la i>arte esterior del tubo. Para 
conseguirlo basta estraer un pí)co el ocular hasta (jne se 
vean con claridad, al través de sus lentes, los hilos de 
la reiiiMiin colorada en ei Pico del objetivo. Poniendo 



3n seguida delante del ocular una hoja de papel o de 
cartón, se pintarán en ella las imájenes del Sol i de los 
hilos micrométricos del telescoqio. 

"E! mecanismo que he adoptado para poner en prác- 
tica este método de observación se comprenderá inme- 
diatamente con el simple e.xámen de de la figura adjun- 
ta, que representa las estreinidades ocular i objetiva del 
telescojtio. Por medio de un anilló de latón so fijó a 
eoSa de ü.^30 del ocular un bastidor mebílico sobro el 
cual estalta estendida una hoja de cartón de unos 
0.'"2á de diámetro i cuyo plano era perpendicular al 
ejéoplico del instrumento. Este cartón, pintadoWftjgris 
claro, tenia por objeto recibir las imáienes del »61, 
de Venus i de los hilos del micrómetro, según se ve 
en la figura. 



/\ 




I ¡¡posición adoptada para o!)tener imájenes 
^ esteriores a loa Jcleseopios. 

"l.a intensidad j la prcci.sion ^de las imájenes varia 
, con la cantidad ijue se hace salir d ocular, con el po- 
*d4|f^ipste i con su (Jij^aneia a la lámina en que de- 
ben aquellas |iintarse, por lo Qial es preciso arreglar- 
lo Í9ÍP 'le antemano hasta conseguir que la del Sol se 
dibtije con la intensidad i con la magjritud que sede- 
sean para que, quedando terminada con la major pre- 
cisión, no tenga sin «mbargo un"hrillo tal que lastime 
la vista. liüs medios que he hallado mas eficaces para 
obtener la posición mas conveniente del ocular i de la 
hoja de cartón, consiste en examinar en diversas situa- 
ciones la claridad, limpieza i finura con que se pintan 
lo^ bordes i las mancha.-i del Sol, asi como los hilos mi- 
crométricos del telescopio. Siempre la estraccion del 
oeidar es snnmmcnte pequeña, no excediendo por loje- 
neral /le una fracción de milimetro. 

•'EstudiaiLdo con algunos dias de anfícipacion todas 
estas circunstancias, conseguimos obtener la iimijen del 
Sol de nno.s 0."'12 de diámetro, resultando mui bien 
terminada, i perfectamente finas i claras las de los hi- 
los micrométricos del telescopio. Con esa dimensión 
del limbo solar, la imájen de Venus quedaría represen- 
tada por ini pequeño circulo negro de 0.'" dO-l de diá- 
metro próxiummente. '' 

"Para evitar que los rayos directos del Sol cayesen 
sobre la lámina de cartón, colocamos otra hoja do la 



li 



£,'#. IJ\\%TfTVTO J\*JiCIOJ\\í¡M. 



misma suslaiiciu i'erca del olijotivD, Iuk'Íí'ikIoIc! ¡üof do 
una A^jortiira circular para a<.Ia()tarla al tiiho liel-vins- 
truinento. De esta ninncra la |iriiiiora lámina solo fccir 
l)ia la iuiájcu del Sol, formada por los rayos que p:i*iit al 
través del telesoo])io, sin qiicdai|^terada su liiii| ii/a 
por la luz directa cuya iutcinjidad, ])or otra ]«ii'te, lialuia 
fatiiíosa paia la vista apesar del lijero color^i^ del 



teodolito astroníimico. C"mo pudiciou o'oscrvarlo todas 
las personas cpio nos honraron con -su presencia en es- 
te naciente oliservatoriíy.^ 

Tuvimos el disf^ustodo nó liaber ppdidOvoUservar los 
primeros contados, pprqiic el cieJo estaba cubierto d(; 
I mibcs; jicro taiybicn tuvinujs la sa.tisfaccioíJ de observar 
(jacios sew.undoft contactos i^raoj csterno. se vcrilii'u- 



... , , .. .^, ^ -. .^ i^^— ., - ■•- 

culo, pi litado %!u el cartón i tcrniinado-jior uii bordo < ron prcíísaniente cu tos ticn^dl astronúmitos que I 

biamos deducido p<M" el cálculo. ■*: 

M. Delambre calculó que este tránsito se verificari: 
en Paris, el (5 del corriente, u las 4 lí. 2ó.'" 44"-. de l;i 
tarde. ' »». _, 

El Sr. Covarrubias calculó que este tránsito se verii". 
c luia en Méjico a las í) li. 40 m. de la maiíaua. 

En flnatemala. soy;un lo anunciamos en este |)eriú<l¡ 
^o, el tránsito dcluó conicnzíiJEjíulas 7 '\ i)'^ minuíos (l( 
^a mañana* que ipor desfrracía nopuUinios olisci-.nr; i (•: 
último contacto dcbia tenei- lu<>;a-rft las i! i ! 1 luiínid)- 
dc la tarde, couiQ cn^cfectose vcñíí^) con t \;i;¡;!r,.l ma 
J^mática. .! o¿*^ . - "^ "\ 



•Nunca he tenido mas que motivos para aplaudir- 
me liv ajlo])cion de este métod(r que no solo pdvuil"- 
tc nua- fibservaciou cnn-.oda, precisa i sin rüt'"" ''■■ 
^a vista, sino que a la vez tp ¡iropia paiíi 
rias pfn'sonas iiuedan <|l^T;var al taísimo ii> 
j-cdodor de un^niisnio fwes^^jio" ijconi) arar cu v-;;- 
sccueiH'ia. los rcs(fl1:idos d^?fll respectivas apreciucio- 
Tics, ya sea".quoefic tr: t' de consignar las i;oi-ast!<^ jjaso 
derSol porífts liüfljs en las o|iei-a<'ifUies couí'm^^s.^ijñ 'a 
astrononiia'firádiea^^dejií. eji cHcion de nií'di;':"is 
cronu'triras. ya fiíialninnfTO'f' In ol-r-ryacioi 
chas de la atiinV!;-,-:! i-í.hii'. -".''vl 

ventaja no ni:-! i>- i'n; orí: : i dv aiunVular en 

cierta manera d |',n(¡( ¡- (i ■ ¡^io-v.pe^ 

la ))rodu(cio!i <ic^ratJÍles ííii;í;ci:(_>a uij^gs el di:íi 
])uede dárselos por";;.es!o jiioci^'diifiLiftp-T.o imiíl mas *> 
límites que el i!e In iii;iyc.^--¿ iiM'fior»iiitei,si(lííd i j:'l'<g- 
de la precisión con que <ieyij(gíj^(!blin!M*e las iniájcr.í?» 
iiiisniáp. So coMrpi^mle j()l»4Ínto que el límite cüi^ji' 
intensidad i!Ucd(Mnejar:-e niuclio sustnixendo l;i íjfpien 
de la luz dii'usa? j^.i^<4Íe la precis¡i:!i -ii\ i/'r;;!"-!- de l«':n- 
l.ires pei-íe*tnmen¿lfeonstri!Ídos. 



■iU¿('ias m;;i¡- 



lili |ieipieii.i i( 
:niisol.S(-rv;u- 
!• acal.n <lo v 



^'t'iiiis ésf á ele 



vui'lfji f'omr) Iva 
iu:« ñafia. 



DiciemBrc I;'. — El plancti^ Yénus fluc se separó del 
Sol el dia G del coriSgnte a las'S j llyááinulos do la tar- 
" amatíÉlina alas 5 i 40 luinulus 
en dia ii-á saliendo mas temprami 




de. f a'ió hoi coj¡^ est^el 
do la mañana; "rSMia er 

Jjasljjj^las tres i -laedia de la mpñaua iquellojiará a su 
^najw elon<racioiT. El disco del'planet* visto coiniii le- 

fle.«-«i#pi»), presenta la jjarma delur.a UHova, jior estar, co- 
nM> la luna, al princij)io de su cuarto h-eciente. 



I);cicm!v,-c i5. -Iloi^salió el < onicta a Lis 9 i 

^5 m'nutos de la noehe., f;ln.'icít'(i c síá ; i nv - 

lio ín-adbs al sur del trópico- de Capricornio, i su 

iQfifci^ er^ i20*^3o'cle ascencioü lerta, i 31 ' tle 

l<c''nlá6n austral. La cola del cereta pasa'prr- 

:-s nie|l^ filtre las''cstreií^.'j*Asiiii.;f:sk^ i Tm-eis 

.}i;. ¡;LJN'aV(> t!e Ai-'l^o, es d<;dr. «utre ^palo nía 

Vor 1 l'ldfc'IÉíi*-''^^ ''' na\'(;. prdviiijhO a salir de cs;i 

consteiriann" para peiietra!»en la *jiarLe' jneridioiial 

del Can niiivor, iiotiMe.por'ía Qsti'c.í i ^irtf). qu'- 

es la mas. bailante del ciejfH ^e ve."piit,s. que el 

cometa se relPra casi en lín'^ fecta^ pues |Jesde. c 1 

2 de OctuDr<irf|ue comeni.ijnos a-rtlji^S^rlo no 

h\ canil)ti^lo'd(í í+freccií-tn. movi''ñJc5l9& ¿le 

'1' NorJ.lstea Sudoeste \ 



ÉieinpFC 



CuGst'.onr>s jpronuest.as' y 
ocraíía, ;).ira diría solm 



'santcs (i:- Li 
<! néni'.To m 



>n •'s:;e- que en eL<<'Si)acio de 
i S il tilia V ;z ní-^os q 1 : las 



^■■iiii '"" '■ '■^. 'i'' ■ liiiwir^t», voii I -I 

m iilos tuvimos ia yatist'accioitdeeníayir 

•'•.\i!ii el procediinieuti) íle jfr. (Juetelí-! 

I'iire! Sr. Covnrrii' ' ' . í ' ■ '■ •íjenes del .-«n \ i;fi \ 

uda V(':iiis s(.' i)in, ' Men i'ui'ra ¡id 1e:e' 

pin. i l:i oliserviK i' , lo se correspoiHMi'i | 

.ed.aiiienlc coii ]a ¡w >t- ::aria al miínio li(i;,|i. : 



' ; \ i ijCfo; que sa'í^an de Gua- 
. iiiui^ii vr.ui in:o. pi> ■ejemplo. par,i dar la \uel- 
.1 al mundo, ciminaniia uno hacia ti 0rícnte i 
otro hácía^el Occidente^on pjvso ií,nial. . aF\;olver 
¡os dos al lua.'tr de donS^ Calieron, , el pfímeKO 
coi.tíirá lunes i el scíjundo sábado, es decir, el 
lino ha'rá ganado i el otro perdido un dia.^ 




P(M-i<>(n<-ii^<-(iicuiI(> a In (iifij>iOH-4U^ hi íü^^: • 
rriü.iCAOn li'ifinj.A piioTKrcioN ih::. .^oi: . 

I'lü-SII.KNTK ni; I, A Rlíl'iJlIl.lCA ni 

l'undailor i lülitor, SíiHtos Tonino. "^*í|i 



]\i .n. ?*. 






Infliieiirin Ae lii 1nJ)tnicrioi\ |>riinarin en Ion 
coístiimbvt's, en la» moral ¡uíblica, «-iríla In- 
dustria i en <-l «Icsarroüo jcit^rid de la |.'roi>» 
pcM-idad d<' los luscltlns, por M. L. i (;. V. A- 
iniiná1(-s:ui. 



VIII. 



li. 



. wto 0!i lo que íiuíooodo lo que la íuHlriK'oinii 
priiiiaii:» mas cloinciitiif lia<"C -.en favor doUjioinhro pri- 
vado. YonlBos ali-M-a lo (¡ifo li.ioo oii favor' dckciinlada- 
110. ru favor d(4 iióiíihii* )iúl)lieo.. j '.. ' ^ 

Antes (le todo, tví liaro i]iic si la'fírstrnftioa.'iiK-ioí'n 
al lioinliro [irlVíado en lo iiiíitorial {"^rftlo'j^pfcntl. dolió 
iiioior taiiiliinn ftl lioinbro ]T(d)lico. poVojiio lo.s dos rio 
¡oniuin iiins quo una .'^ola entidnd, Por(TCítaa« una 
ol)si^rvi\cioii"qne liai'Oiuos do ^a.«p, pnos no ^s oso ol ]inn- 
todi- vista l)aioolcnal (pioroiiioí! considerar la ciiosrion. 
Saldamos ¡leí lioo-ar doméslieo. de! taller, donde heinos 
periiiaueeido hasta aliura; i iieiietremos en el foro* iiajo- 
inos a la plaza pít!>lioa. para yer(^iñUirjo que allí ejoree 
el conocimiento de la leelnra i eseritura* ■ 

La instrucción primaria oí? -eT úrdco medio de ceirar 

• abismo de revoluciones en que la Aiuériea se pier- 

,'. Las ropúl)liea.s americanas Imsndas en la i.irnoran- 

(•i;i están cinjontadas en temp(í¿tades. La^inistrueeion 

pública es un elemento de órdcn."iiiia í^aiaiitia de esl«- 

liilidad: una prenda se<rura d« acierto. 

]j03 gobicrno.s están tan penetrados de esta verdad. 
ut- en casi todas las constituciones han impnestp- Ta 
iiieacion píddica como una obliscacion del Estndí). la 



cualidad no sai>0!tIéor i 0¡%iMf»i 
sitos osencinios \tAfa sor ciud- 

fiMS iiv.isos 
las ulhv Uel wi 
va, <-o))io ol á< 
o|i!Mii'r la menor i'osistoncia a su sopl 

L;i iuiclijcncia osla causa que di 
;ic!'i(iiic-: |i(ir (^H-itriiieiii' -,';■■ 
)i,(|(.- C-; (>1 i-íjínedio mas ( -; 
\ 11'. i'll qiie'es instruido . 
]iHiytft.j(# ha ímpiiesio do Uh\:\~ 
ceso, R) laíla conforme a doFoclio 
Iiro¿raiijjM i maniliestos d<> los ii;ii 
que tionlría justicia i la lüiertiid \>i 



r^s \iArí^ sor ciudadano. 
¡i-J^ *" volubles o i 
ulhvUel 4¿i:*Jff primor cliarlalun 
leiito alborota (;! ooAno. 



iií;otistantc.- couh 
poH(ieí> Ins siildc 
lie (0$ iii?|q 



¥'^' 



m nnes 



(lio li;i 



E.scusndo nos ijaifco advertir ipi 
los intlividjios^n'j<'ii''i"i'l i n" '^^ 

particiilaiv SaliiíffTos (|U0 li;i¡ |i(';'-oii:is c.^! ;-.,i;,j.;:;;! - i¡m- 
aún cuando jio.sean mía vasl;; ln ■:; ur.¡i>)i. uoi- miiM- 
baslardafr o ruines intorescs !¡:iccii '/i'ici^ :■;:■ 'le ii -;iii- 
\tri-o de sus «oiíciiidadano.s, 'Sioiii¡>i-c i; .i,- 

qiuy<l6pecülen solirc Iüs i'ovolnci!!;:'': , 'W- 

ciosñí'que especulan snt(!-e los íiic'ikíÍh-. 
rascas, sobre ol hambre, .sobre la nüioitc ¡; .;. 

Afortuj^adamonto. existo u.u arbitiño ¡kmm-m.i, pMj'a 

Mlesbaratar =" ■ T-lnv"^ >■ !''-'l:ii'los, para tiriün.-arle- 

l;i uiiisc:ir" i. Eslc ariji'rio es la 

pronsn. ' ^ <,^ 

IjR premiaos un ¡>nie!i(|ii" a uondc todos los que están 
doBcontentos con el orden existente tiono^ que bajar. 
quieran d no ciulernn. para hacer pi;cvíilecer sus opinio- 
nes i conquistarse prosélitoá.^, ^Xios sostenedores del i'i'-- 
t"inen opuesto, dueño.s^del pomr. se ven en la necesidad 
f di.'fondcrse en el níisnio terreno, ^no quieren perder 



114 



ISfc IJVS TITV/TO J\*JtltOJ\»^I.. 



su posición. Los bandos políticos, ántos de Hogar a las 
luunos, se Iiaccn la guerra a fuerza de escritos, como los 
hóroe? de Homero, antes de lucliar cuerpo a cuerpo, se 
cor.ibatiau con discursos. 

En esa contienda estrepitosa, d,Qnde no se emplean 
otras armas que la pluma, solo triunfan la verdad i la 
razón. Las nulidades quedan descubiertas, las pasio- 
nes mezquinas, «e manifiestan en toda su fealdad, el 
lalso patriotismo no puedo disfrazarse por mas que quie- 
ra. Las contradicciones i las réplicas hacen nacer la 
luz, como el choipie de las piedras hace brotar las chis- 
pas. ■ 

, J.a.s consecuencms do osa discusión previa, en que' se 
ventilan los principios i las obras de cada uno^ -son 
altamente provechosas a la sociedad. Mediante la cla- 
ridad que olla arroja, el pueblo se aparta con dosaiíra- 
uo de los sofi-stas que pretenden cstraviarle. do los in- 
trigantes que procuran medrar a su costa, do loa fac- 
ciosos que no viven contontos sino on medio de las oji- 
taciones i el niotin, de loshiDmbres de buena fó queso 
lian dejado alucinar por quimeras, de los gobernantes 
que abusan do su poder. . ' ' 

La simple circunstanciare saber lóer i Escribir basta 
para producir estos efectos. t. 

Es cierto que los escritos perniciosos corromperán a 
algunos; pero también os cierto qué lo» escritos donde 
se sostengan los buenos priáoipios mantendrán- a la 111%» 
yonaenol cumpliinionto do su.<í .deberos. Una nació»* 
no se subleva coii engaños i mentiras cuando hai m^ios 
de mostrarle la yerdati. / 

El que sabe leer eonoce los antocedontes .lo los íiom- 
br&v que influyen en" el pgis, las idoa?,^ueKítípr(*Se»tan, 
las acciones que han ejocátado. i puede 'felcular IdShno 
serán por lo que han sido. ^ * . .' ^ 

El que. sabfe 'leer no sigue laíí banderaiB derprim.-r 
caudillo que se levanta, ni marcha a pelear sin saber 
a dónde ni contra quida. 

El que sabe l(Ser no aCude al primer grito que se lan- 
za en la plaza públip para tomar parte en una^asonada 
cuya causa ignora i fcuyas consecuoncias salmí utas tarde 
quiza en un patibulo."" 

El que sabe k'er tiene on sus manos cuanto puede 
desear paiía decidirse con acierto eutrt ' 
que se di.sputan el imperio de la sociedad.' 

El modo mas fácil de evitar las revoluciones futuras 
os enscriar las primeras letras a los niños, ol modo mas 
sencijlo de terminar las revoluciones prespntos es hacer 
lo mismo con los adultos que no las han aprondido» 

Los haltitantos do un país no se lanzan ou una empresa 
descabellada cuando os fácil liacor llotrar 
voz de la razón. 



opiniones 



sus ojdos la 



Los ciudadanos de una nación no se arrojan locaiiicn- 
te en una aventura peligrosa en pos do algún iigfensato, 
cuando se los p^do demostrar de antemano oiie las pro- 
babilidades son 'íid versas.— Ponsar lo contrario seria de- 
sesperar de la humaííidad. .^ > 

Enseñad a todofí la cartilla i dtid cerapleta libertad 
de imprenta, i no tomáis a las revoluciones, ijorqiie las 
revoluciones no .vendrán. Nadie- locurrirá Qntórícos a 
la fuerza brutát porque habrá una via monos poligrasa 
para hacer triunfar las ideas. Nadie escuchará entón- 
eos las palabras dolos ajitadoros áe oficio, de los dema- 
gogos de profesión, poní no ''astañj evidenciar los pro- 
yectos que abrigan para que todos les vuelvan las es- 
paldas. 

El cáncer que devora a la América es la falta do ins- 
trucción. Todas las revoluciones a mano armada que 
nos despedazan suponen la ignorancia de los que atacan 
o la ignorancia de los que resisten. Los trastornos po- 
líticos hacen bambalear nuestras instituciones, como los 
terremotos desploman nuestras ciudades, a causa del 
embrutecimiento de las masa». 

Los caudillos levantan con una facilidad admirable "*-' dos 1 



numoro.sos ejercí tos, jiorque las pol)lacionos donde los 
roclutan les ofrecen iná<]uinas que obedecen al i)rimer 
impulso que so les da, mas bien que sores humanos do- 
tados de voluntad que obran en virtud de sus propias 
convicciones. Tenemos la certidumbre de que muciios 
de esos individuos que se hacen matar eptro nosotros 
defendiendo una mala causa son dcsirraciailos mas dig- 
nos do compasión (¡ue de odio, porque no salwn lo que 
hacen. Podría asegurar.se que la niavor parte de los 
l)elijerantes, escoptuando por supuesto a los que enca- 
bezan el movimiento, son instrumentos pasivos que o- 
bran a impulsos do ostrañas snjéstionos. El encarniza- 
miento con que combaten manifiesta simplemente su bra- 
vura; la facilidad con que so pasan do un>art¡do a otro 
atestigua la falta de convicción de que haiilíimos. 

La instrucción popular es -el único medio de hacer 
cesar una situación tan lamcrtfalje. 

Los americanos solo dejarán de mantenerse sin qué ni 
para qué cuando hayan pasado todos por la escuela. La 
ilustración pondrá termino a esas guerras fratricidas 
que han causado nuestra ruina en el info-ior i aiuestro 
descrédito en el esterior. Los institutores primarios 
están destinados a ostirpar oso mal que laido ves repre- 
sivas, lejos do provenir, no han hecho sino^inpeorar. 

Sí nos equivocamos on osta,sj)rovisíorrúíí, tendremos al 
menos la disculpa do haber sitio indurídr^ al error por 
el espectáculo (I4I0 que está siftcdiciulo en uno de los 
pueblos mas owRrtzaflos. 

Jjtó Estado.s^nidos, donde la instrucción i la liber- 
tad ffan llegado al mas alto graáí> de desarrollo, viven 
f on medio de la paz i Itjt tranquilidad. La instrucción i 
la libertad han salvado a los yankcesdeese menstruo 
llamado guerra civil, que como el Minotanrq de la fá- 
im\a devora jenoracion tras jenoracion. 

Los americanos del sud verán, como, los americanos 
del norte, florecer el urden i la quietud en sn suelo cuan- 
do adopten un procedimiento análogo. El dia en que 
todos, hasta los artesanos mas humildes, sepan leer para 
enterar.se de las disposiciones del gobierno i do las 
opiniones de los partidos, estani cerrada la era de las 
rovoluciqjios Las cuestiones se re.solverán entóneos en 
^a prensa a fuerza de articulo.s. no á balazos en los cam- 
,. posado batalla: cort-erán oleadas de tinta. i)ero no cor- 
rerá sangre.' La prensa llegará a .sen on ese caso ol 
foro de lo.s, romanos sin los pfeligros fionsiguiontos a la 
aglomeración de la multitud. 

La ínstrncH^ion |irimaria os la piedra aneular do una 
república, como la ignorancia es la baso de las monar- 
quías absolutas. 

En los gobiernos representativos cada ciudadano es 
elector i elojfble. Nadie puede desempeñar dignamente 
los deberos de tales si no ha sido para olio debidamen- 
te prepara«lo. Ixi instrucción es ol signo (piodeiio dís- ' 
Jinguir a In.s.miombi-ns del oslado, como ol.imutismo os 
'oí slurno que ffístingfie a los miembros de la iglesia. > 

El voto <piCr-cada elector deposita en la lirna influye 
sobre la suerte del que lo echa, la suerte de sus con- 
ciwladanos. la suerte de la patria, la snorto de lasje- 
neracionos presentes, la suerte do las jcneíacionos ve- 
nideras. La importancia de ese acto en que van com- 
prometidos intereses tan serio-i axijoen el que lo ejerce 
una capacidad bastante desarrollalla para poderlos a- 
preciar. ' v. 

La ropúldíca es el gobierno de todos para todos: por 
consecuoncia todos deben ser instruidos para que todo.-; 
•puedan gobernar. 

So ha comi)arado siempre la nación con una nave, 
¿cómo queréis que osa nave marche inenr «i .Jos pilotos 
encargados de diríjirla no saiien la maniobra? 

La constitución asecrura a los chilenos la admisión 

a todos los empleos i funciones púlilicas. Para que o.sa 

promesa no sea una solemne mentira, os preciso que to- 

chílenos posean cuando itK-nos la lectura i oscrí- 



r.I. MJl'STITfTO J\^JIC10JV*at.. 



tura. Desde el presidente de la república hatsta el íil- 
tiino alcalde de barrio, no hai en esa basta jerarquía 
nin<run mandatario que no necesite saber firmarse. Si 
deseáis pues que los empleos no sean un monopolio, es 
preciso que la instrucción no sea un privilejio de las 
clases acomodadas, sino que so derrame sin restricción 
al^íuna por todo el ámbito del territorio. 

Las ventajas de la instrucción en la esfera de la polí- 
tica son tan grandes,, tan manifiestas qucfan sido pon- 
deíadas hasta la exajeracion, liasta la mas estraña fal- 
sedad. Alííuhos autores han ido hasta sostener, por 
un deslumbramiento del entusiasmo, que la instrucción 
leneralizada hará inútil la existencia de un gobierno en 
a sociedad. 

■¿Puede existir, decia íHitintamente en la Prfuse Emi- 
lio (Jirardin, un estado sin' constituciones epcrilas, sin 
leyes positivas, sin penas coi-porales? 

".Afirmo que sí. 

••;,Se pre<runta cómo? 

■ Respondo: dando a cada uno i a todo» la iastruccion 
sin la cual el lioml)re no os esencialmente sino un niño 
o un ilota. 

•Que el liombre aprenda todo lo que deba saber, i 
las penas corporales, l:u» leyes positivas, las constitu- 
ciones escritas, todo lo que compone en fin el nVlimen 
de hi arbitrariedad, todo lo que pone la ra/on indivi- 
dual en tutela pública, no tendnín entonces motivos ni 
jtn'tostos para existir. ' 

■.Mr. Giiizot ha dicho: El trahain ex vn frnjo. Lo 
que Mr. Giiizot ha diílio del traliajo, lo diíjo yo de la 
instrucción, pero con mas verdad, |)orque el freno que 
sirvo para contener, sirve también para dirijir. Si la 
instrucción es el freno del hombre, el freno es la instruc- 
ción del caliallo. 

"El hombre que sabe todo lo que ha podido aprender, 
el hombre que ha aprendido todo lo que debe sabor, lle- 
va consi<ro mismo su freno i no tiene necesidad de nin- 
giin otro; eso es lo que domrtstr;ir;í el porvenir." 

(Continnorá). 



I.IBKO !>!;. I^E€^TI Ilí A. 

De (iun.hEiiMo D. Sw.^x, ' 

3íoJ!fico()a por rl Director del TnsÜtiifn Nnnonnl de \ 

Guafi'imiht. parn ii»i de Jnx eftruelax j 

dr la líepWíra. \ 

(Continúa.) i 

LECCIÓN IX. ! 

Descuipciox de las plantas (Botánica.) ' 

Los hombros han llamado Bofátiica a la ciencia , 
tiue trata de la naturaleza de las plantas. Por es- j 
to se llaman botánicos los conocedores de los ve- ; 
jétales. Una qran parte del mundo ignora los i 
nombres de las plantas, pues no fijan en ello la 1- 
atencion; pero los aficionados que han empleado i 
su tiempo desde la infancia en aprenderlas, en la 
edad viril los repiten con mucho placer. 

Todas las plantas se dividen en seis clases i ca- 
da clase se nombra conforme al lugar de 'ui cre- 
cimiento. 

Son alpinas, monteses, de sombrío, de campiñas \ 
llamiras, acuátieas i parásitas. 



Las aJgninas^on aquellas clases que solo se en- 
cuentran en las mas altas montañas. 

Las manieses son las que crecen en los montes 
que tienen un suelo seco i están espuestas a los 
rayos del Sol. 

Las plantas de sombrío son aquellas c¡ue se lia- 
Ilan dentro de los grandes bosques i que no pue- 
den sufrir los ra)'os del Sol, porque perecen cuan- 
do se les trasplanta de esos lugares. 

De llanura o pratenses las que nacen en bajas 
i estériles o secas planicies. 

Aaiáticas son las plantas que vi\en en panta- 
nos, lugares húmedos ¡.en el agua. 

Parásitas son las que no tienen fijas sus raices 
en la tierra i se hallan en las ramas o en otras 
partes de otros árboles El moho i el musgo son 
unas plantas parásitas, lo mismo que el muérda- 
go i otros. 

Las seis clases de planías.espresadas, solo vi- 
ven en los lugares de que proceden : si trasplanto 
una planta de llanura a un lugar de som'''>río, no 
progresará i si pongo un lirio acuático en un jar- 
din seco morirá. 

La luz produce un efecto curioso en las plantas. 
las hojas de ios árboles inclinan siempre, su parte 
esterna, hacia el punto áv. donde vi<.'ne la luz. 

Se sabe que el árbol rosa o g(íráneo colorado, 
en una maceta en la ventana, inclina sus hojas ha- 
cia el paraje por donde \iene la hiz. 

Si fii(!ra posible que vivieran sin luz las plantas, 
éstas no conserVarian su color: las cok;s i papas, i 
otras varias, arrojadas en sótanos oscuros, suelen 
retoñar; i sus hojas, en lugar de ser verdes son de 
un blanco deHcado. Se han visto plantas (i los 
boniatos) cuando retoñan en los sótanos» crecer en 
tallos blancos i delgados, de algunas varas de lar- 
gó en bu.sca de luz, i cerca de la puerta empiezan 
a colorearce, i cuando llegan a recibir la luz se po- 
nen conpletamene verdes. 

Ademas de la división de las plantas por el 
lugar en que nacen, hai que notar otra clasifi- 
cación, en que se tiene en cuenta su naturaleza: 
bajo este aspecto son leñosas o Jierbáccas. 

Leñosas son las plantas compuestas de tallos 
de que se hace madera o leña: así los arboles, 
arbustos, sarmientos, zarzas, son leñosas i no se 
destruyen por el invierno en los paises en que 
este es sensible. 

Herbáceas son las plantas cuyos tallos no son 
compue.stos de leña, sino de una materia vejetal 
suave, que por lo regular perecen anualmente, co- 
mo las papas, los tulipanes, amarantos, i casi to- 
das las clases de yerbas. 

Las plantas se dividen también en tres clases: 
anuales, bienales i perennes. 

Amtales son las plantas que solo viven un año, 
i como nacen en la primavera i mueren en el oto- 
ño se reproducen por raíces i ramas. Otras plan- 
tas, por ser necesario tener que sembrarse de se- 
milla todos los años, también se llaman anuales. 
— Como los cohombros, pepinos, melones, chícha- 
ros i frijoles. 



Wtí 



iJt. t^iYSriTtJTO .\:i/'iff,r%:ji. 



Jite>t(i/rs son las plantas de dos años: éstas se 
producen en un verano en que echan flores, frutos 
1 semillas; mueren en el siguiente verano, como 
las chirivias, coles i otras. 

Se llaman perennes las plantas que \¡\en mu 
chos años, i sus raíces son permanentes: «islas 
contmúan floreciendo, fructificando i dando si- 
mientes anuales. 

La parte superior de muchas plantas pertunn, 
se muere todos los años, pero conserva vivas las 
raíces, como los tulipanes i dalias. Otras no mue- 
ren pero dejan caer sus hojas; de estos hai muchas 
especies de árboles, arbustos i zarzas 

Puede conocerse la edad de un árbol si se cor- 
ta su tronco i s<- cuentan las capas del corte: cada 
capa es un año i así cada año es re[)rc-sentado por 
un anillo. 

Los árboles no tienen solo el troj)co íormatlo de 
materia sólida: está llena d(> una sustancia suave 
o líquida que se W^vm-s. J7100 o savia: todos los po- 
ros del árbol están llenos de una sustancia que 
constituyen su vida. Hay plantas que tienen t:n- 
teramente huecos sus vastagos semejantes a los 
tubos de las pipas (cachimbas) como la cicuta i o- 
tras muchas plantas. 

También se di\idcn las plantas en iudijenas \ 
ex'iticas. 

Son imííjínas t(-)das las que s(í prodnren en la 
misma comarca en que se encuentran. 

Son exúíüas las que si bien se encuentran vn u- 
na tierra, han sido traídas del estranjero. 

La parte que sujeta al vejeta] a*la tierra se lla- 
ma raíz. 

Las raices Ji trosas son las que se dividen en 
muchas i delgadas ramificaciones, como las de las 
yerbas. 




Raices fibrogas. 

Las raíces ra?nosas son las divididas en varias 
partes que se parecen a las ramas esteriores, pe- 
ro van en sentido inverso. 

Llámanse tuberosas las que tienen forma de hu- 



so, i son largas i gruesas en el centro acal)ando 
abajo en i)unt;i, como la del nal)o. 




líaiecs tnlioro.-a;^ del Nal 



Las bulbosas son por lo reí 
mo las de los lirios, las cebo!L.wM.u..e^. ujs aios 
1 los jacintos. Se han hecho otras clasificaciones 
de las raices, pero esta es la 



n-domlas, co- 
; comunes, los ajo^i 



mas común. 




Raices bulbosas del Lirio. 

El tronco de una planta es aquella parte que 
brota por encima de las raíces que lo unen a la 
tierra: es el cuerpo del vegetal, el tallo o cañón 
de la planta. 

Del tronco salen las ramas i estas sostienen 
les hojas, las flores i frutos. En el invierno des- 
I aparecen las hojas, pero las yemas conservan su 
estado perfecto: tanto las de hojas como las flo- 
rales, aunque mui pequeños. Unas yemas pro- 
ducen solamente flores, otras hojas: Ihs últim as 



EL. IJySTITUTO JVJiClOJWlI,. 



son puntiagudas ¡ delgadas: i redondas i gruesas 
las que producen flores (botones.) 

Si se corta una yema o botón en dos partes i 
se examina el interior de cada ima de ellas con 
el auxilio de un vidrio de aumento, se verán to- 
das las partes de una flor; i si se hace lo mismo 
con una yema o brote de las que se convierten 
en hojas, se verán las pequeñas hojas dobladas i 
plci^'^adas en un capullo. 

Algunos árboles conservan, aun en los países 
fríos, sus hojas durante el invierno: se llaman 
cDcrffvcnis, sicmprn<crdcs. El laurel, acebo i el 
box son sicinprari-dcs. 

( üontinnara) 



Zíí»ro.s? He has not many moro, jío /vVí/e murliofi mas. — 
One hat more, ?m sombrero mas. — A fe\v honks more, 
ah/inins libros mas-. 



ELEMENTO.S 

Para uso di' los alumnos dtl Li.sUtufo Nacional 
(if Guatemala. 

PRIMER CURSO. -^ 



(Continíin.) 

F I TT K E> TH I^KSS O X. 

VOÍWIJULARY. 

.Moro. í«o.«. — Romo moro, any more; tnas, un poco mas 
<le. — A fow inoi'c. algunos mas, algunas mas; unos jiofos 
OTífv. uvas pocas inns; w«os mantos mas, unas cvmdas 
mas. Rjoniplo>i: 

Sonto more wine, mas vino. — Some more soup, mas so- 
pa .—'r'^nma movc monoy, mas dinero. — A fcw more bu t- 
tons. algunos l)o'ones mas. — A fow moro spoons, acunas 
furharas mas. — llave yon any more wiue'/Tiene Ud. 
mas viiyp. I liave sonie more' winc, tengo ma^ vino. — I 
liavc some more, /ejifjfo mas.— Has lie any more soup? 
Timé ('/ mas nopa? — He has some more, tiene mas. — Has 
she any more tnonoy? Time rila mas dinero?— í^he has 
some more, tiea- 9?w.9.— Have 1 any more books? Ten- 
ij" yo mas libros? Yon havo some inoro. Ud. tiene mas. 



No more, not any more; no (v) mus. — I liave no more 
bread, no tengo mas pan.— lie has no more steel, él no 
tiene mas acero.— She has no more wino, eUa no tiene 
vías yino.-líaxe I any more liutter? Tengo yo mas man- 
it-quilla? Yon have no more, Ud. no tiene r/io«.-We havo 
:io more, nosotros no tenemos mas. — Has the lawvoi- anv 
more pepper? Tiene el ahogado mas pimienta? Ñ^o, ¿ir. 
he ha.s no more, no, Señor no tiene mas. 



Not mueh more, no (v) imwho mas, no (v) mucha mas. 
-Not niany moro, no (v) mmhos mas, no (v) muchas I 

Have yon mueh more cloth? Tiene Ud. mwlio mas ¡ 
paño? I have not mucli more, no tongo mucho mas. — Has | 
the bov manv more books? Tiene el muchacho muchos I 



líroom, escoba. 
Bird, pájaro. 
Nosc, nariz. 
Ear, oreja. 
Tongue, lengua, 
Pocket-book, cartera. 
Cravat, corvata. 



Ship, buque, navio. 

Boat, l>ote. 

Nut, nuez. 

Head, cabez¡\. 

Wife, esjMsa. 

Arní, brazo. 

Plum, ciruela. 



EXERCISES. 

I. 

Havo wo no more of tliat jrood ooftVe? Wo have no 
more. — Slie has no more needles.—Slio has no more. — 
He has not many more. — Has she many moro pins? Slie 
has not many more. — One knife more. — One good kniíe 
moro. — A fow books moro. —Have yon a few birds mo- 
re? I liave Ijut onc more. — Havo I a fow brooms more? 
Yon have bnt a few moro.-Í^Ve havo a few more. — 
Tliey liave a few more. — Have we any more vinegar? 
We havo some more.- Has your friend any more mo 
ney? He lias no mor(>. — Has she any more (lowors? She 
has some more — Havo yon any more tea? We have no 
more ten. bnt we have some moro ooffoe. 

II. 

Tiene mas sal el americano? No tiene nuis sal. pero 
tiene mas mantequilla. — Tiene este hombre mas escobas? 
No tiene mas escobas, pero tiene mas alfileres.— Tiene 
este mucliacho mas pájaros? No tiene mas. — Tienen 
sus hermanos mas libros? No tienen mas. — Tiene el jo- 
ven mas amisros? No tiene mas. — l^ione el ciiino mas té? 
No tiene mas. — Tiene su esposa de Ud. mas ciruelas? 
Si, tiene mas. — Tiene él muchas mas corbatas? No 
tiene mnclias mas. — Tiene esta mujer mucha mas leche? 
No tiene muclia mas leche, pero tiene mnchisima iiuis 
mantequilla. — Tienen los chinos muchos mas caballo-? 
No tienen muchos mas. 



ni. 



('oxvEUS.\TiON A.— Has tlio American any niorohats'.^ 
— Has not the Hungarian nny moro birds?— What iiio 
re lias this young man.'' — Have I a little moro monoy? 
Have yon not a little more money? — Have yon aii\ 
more wine? — Have you mueh more bread:'' — Tías lio c- 
nougli sugar? — Havo we nol onongli friends? — Havo 
yon mueh more papor? — Have we many more glasés? 
— Has my son one more penknife? — llave our neigh- 
bors one more gardeii? — Has our friond one more uni- 
brella? — Have the Spaniards any more books?— Has 
the tailor any more buttons? — Has your carpenter any 
more nails? 

lY. 

CoNVERSATiON. B — Havo you any rice.' — Have you 
not enough rice.' — Havo you many more gloves? Have 
you not many more gloves?- — Has the Kussian any 
other sliip.' — Has not the Russian any other ship? Has 
he any other child? — Has he not any other child!^ How 
many friends have you? — Has mV sister too mueh bread? 
Has not my sister too mueh bread? — Has he mueh mo- 
ney? — Has he not inuch money? — Have we the garde:i< 
which they have.' — -Have vou anv more líonev?-— How 



Mlt. i.'VSTUTr'A'it JWiiiiKWli, 



inany applos has your sistcr?— Is your aunt. rich? — Is 
iiot yoiir aiint rielí? — fs tliis yoiiiür Indy agrooaltlo? 

\ . 

('<íN-VKn.SATiON* C— llave yon a larf^c atlas?— Is tiíat 
atlas large?- -Is not that atlas largo?— lias this geiitle- 
man any thing good?- Has not this gcntloniau aiiy tliing 
g-ood? — Is any hody iii my rooni:''— Is not any tmdyiu 
niy room? — Has tlic carpentcr a grcat deal oV nails?— 
Has not thc carpentcr a íjood doal of Avood? — Has tlio 
captain a great many sliips?— Has not tlio eaptaia a 
fjrcat many ships? — ITavc our neighboi-s a good many 
dogs? — Havc not our nciglibors a good many dogs? 

S! XT K E X Til I^ESSOIV. 

YOCAnri.ARY. 



As nnicli, tonto, tantit. 
As many, tantos, tontos 
iVs mueii . . .as, tanto . . .c 



. . . as. (anloH. . . 
Aanlaii. ...como. 



Obs. — El comparativo de igualdad se espresa en in- 
glés por medio de as . . .iis, cuando la frase es afirmati- 
va; i por so. . . .as, cniUiflo es negativa. Si la lVa.se es 
al mismo tiempo negativa 6 interrogativa, se hace uso 
de av. . . .ns. Kjcmplos: 

As mucli soap as water, tanto Jabotí como aijim. 

As many birds as children, tantos pájaros como niños' 

We have not so much milk as vine, nosotros no tent- 

mos tanta ¡eche como viii". 
.She has not so nianv books as jions. e!/a no tiene tan- 
tos libros como ^timus. 
Has she not as many pins as you? No lit-ne fHn hm!.;-: 

alfileres como Ud.'l 
Have we not as nnich milk as winc? No tenemos no- 
sotros tanta leche eonm vino? 



queso como ))an? Tienen mas do este que de aquel. — 
Tengo yo tanto dinero como Ud? Ud. tiene tanto di- 
nero como yo, — Tiene Ud. tantos liliros como yo? Hi, 
¡"'eñor, yo tengo tantos libros como Ud? Tienen los fran- 
ceses tantos barcos como nosotros? No, Señor, no tie- 
nen tantos barcos como Uds.— Tiene Ud. tantos altilo- 
rescomo mis hermanas. — No, Señor, yo no tengo tantos 
alfileres como sus hermanas de Ud.— Tiene Ud. tanto 
vino del suyo como del mió? Tengo tanto vino del de 
í Ud. como (iel mió. 

111. 

CoxvKRSATioN. A.— Ilavc you as much coíTee as tea? 
— llave you not as much cotice as tea? — Have thesc 
mcn as much chcese as buttery — llave not thesc men as 
nnich chee.ee as bntter? — Has this young lady as many 
liowers as pear.s?— Has not this young lady as many 
ílowers as pears? — Have tlicse ladios as maiiy rings as 
broastjiin.c? — Have not thesc men a» many horses as 
dogs?— How many roses has that woman?— Have my 
sons as ninny rosas as tulips^ — llave not my daughters 
as numy tuíips as roses?— Where are your" neighViors? 

IV. 

Convkrsatio.n B.— How many arms has this poor 
man?— Havc you a pair of pistols?— Has niy friend a- 
notlier horse? Has not my friend another horse? — How 
many umbrellas has the American? — Has your brothcr 
many sit^tcrs? Has not your brotlier many sistcr?? — Is 
this l)ook very useful;-' Is not this book vory nseful.'' — 
Has your sorvaní a bag? — Has not your servanta bag? 
— Has your brother-in-law a good horse?— Has not 
your l)rothcr-in-law a good horse? — How many boots 
has tiio shoemaker? — Has the baker much bread?-Has 
imt the baker nutcli l)read? 



Male-cousin, -primo. 
Fcmale-cousin, prima. 
Man-servant, criado. 
Maid-servant. criada. 
Jían-cook, cocinero. 
Womancook, cocinera. 



Beauty, liermosura. 
Hay, lieno. 
Tree, árbol. 
Fistol, pistola. 
Ass, donkcv. burro. 



Obs.— En los Estados Unidos de Norte AmiM-ica se 
considera impropio el uso de la palabra «.ss, en nido se 
habla con señoras; dober.-í. pues, emplearse la voz don- 
l'cy para significar el burro. 



CoNVEiiSATiON C— Have you enongh bntter?— Have 
you notenough butter? — Is your butterfly beautuful? — 
Is not your butterfly fine? — Have you a good baker? 
— llave you not a good bakor?-Who has a silk bonnet? 
—Are you very bu.sy? — Are you not very busy? — Is 
youi- bench very large!'' — Is not your Iwnch very large? 

— lías the l)ook.seller many books? Has notthebook- 
sollor many books?— Has this oíd woman many sons? 

— lias not this oíd wonKin many sons? — Is tliis be<M' 
good? — Is not this beer good?— Has this woman good 
biscnits?— Has not this woman srood bi.scuitsy 



EXERCISES. 



(Continnará.) 



As much as I.— As much as yon.— As much as he. — 
As much as slic — As much as we.— As much asthey. — 
John has as nnicli butter as I. — John has not so' mu- 
ch butter as 1. — Have you as much coffe as tea? 1 
have as much of the oue 'as of the othcr. -How many 
children have our friends.^ They have many; they have 
ten. — Has your únele a daughter. Ilclias'two. — llave 
they as much cheese as butter? They have as much of 
the one as of the other. — Has this man as many friends 
as enemies? He has as many of thesc as of those. — 
Hiive we as many shoes as breastpins? We have as ma- 
ny of the one |as |of the other. 

II. 

Tiene Ud. tantos fusiles como yo? Sí Señor, tengo 
fusiles cómo Ud? Tienen nuestros vecinos tanto 



I. A I¡\FA]\1IA 1>KI...^II \l>0. 

INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA UXIVERSAL. 

Escrita para los niño.:', por F. (üodd. 

(Continúa.) 

XXII. 

Mrro.s acerca he la tieiíra i del ho.mbiíe. 

Crianse que las trombas marinas eran gigantes o ser- 
pientes que se estendian desdo el mar hasta el cielo: que 
el arco-iris, o sea ese semicírculo do variados colores 
que vemos en el cielo, era un demonio viviente que ba- 
i jaba a beber cuando Uovia, o mas bellamente, que era 



EL, IJ\*STITirTO J\*^C10J\*JtW.. 



119 



la c.-ealcra o |)uciitc por donde los ángeles llevaban al 
Paiaiso las almas de los bienaventurados, o el arco de 
Dios puesto en las nubes, como decian los indios, los 
judíos i los finlandeses: las nubes eran vacas conducidas 
por los hijos de la mañana a pastar en los azules cam- 
pos del cielo: las mareas eran los latidos del corazón 
del Océano: los terremotos eran producidos por el mo- 
vimiento de las tortngas debajo de la tierra: el relám- 
pago era la lengua ahorquillada del demonio de las 
temjiostades, i el trueno su bramido: los volcanes eran 
las mansiones de enfurecidos demonios que arrojaban 
desde ellas piedras encendidas. 

El sentimiento de lo maravilloso es tan poderoso en 
el Iioiiil)re que la creencia en gigantes, en pigmeos i en 
hadas liié mui fácil adquirirla, pero ha sido muí difícil 
desíuraigarla. 

Decíase que los huesos de las grandes b(;stias que ya 
no existen, habían pertenecido agigantes cuyas huellas 
(|ue(l:iion impresas sobre las piedras de las cuevas, esas 
huellas no son en realidad otra cosa que un efecto de la 
acciuii de las aguas Las grandes piedras sueltas híi- 
liiaii sido desprendidas de las rocas por los gigantes, i 
arrojadas a sus enemigos en combate. Los cuentos rc- 
lati\i>s a esos j>cqueños hombres que vivieron un tiempo 
en lluropa, i cuyos descendientes existen en Laponia. 
(iiú (irigen a la cmmcia enouanos. Las flechas de pe- 
dernal de la Edad de Piedra habían sido usadas por 
li»ses|)iiitus que habitaban en los bosque* í en los^luga- 
re.>! escabrosos, mientras que las hachas de piedra i)uli- 
nicntadas eran piedras de rayos o Meinifns. 

No tenemos aquí estension suficiente para manifestar 
como se formaron otras especies de mitos, tales como 
se rtileren a la cola callosa del oso, al pecho colorado 
del petii'ojo, al pico r<?torcído del pico gordo i al tem- 
blor (|ue ajita las hojas del ¡llamo: ni como nacieron los 
cuentos dií hadas que refieren las nodrizas, í que los 
niñds escuchan con incansable atención. Debemos alian- 
dona r el reino nmravílloso de la fantasía para ir a lo 
menos admirable tierra de los hechos, hacia donde la 
ciencia nos est;í impeliendo siempre. No, no veremos 
sinit mas maravillas, las fantnsias vienen de los hechos, 
no ios lieclios de las Inntasias. 

XXII^ 

IniíAR DEI. HOMnPvE ACK.RnA DEI. ALMA. 

líemo-j dicho que cuando el hombre vio la naturaleza 
en movimiento -creyi'» que todo tenia vida, que un espí- 
ritu inovia la hoja, In nube i la bestia. Las palabras 
n :)s revelarán ahora cual fué (on el transcurso del tiempo 
la vida que el homlire se formó del espíritu. La diferen- 
cia entre un hombre vivo i uno:ft||erto es la siguiente: 
e! vivo respira i se mueve; el ni'iorto ha cesado de i'espi* 
rar i se halla inmóvil. La palalira eapWttn significa 
(iJicnlo: i en las lenguas madres del mun<lo la palabra 
ei|uivalentc a alma o espíriln signilica itJwntn o vietdo. 
Se cree con preferencia que el alma del hombre es una 
es|iecie de vapor osombr.a, que cuando se inquieta pro- 
linee enfermedades a aquel. Los salvajes creen que el 
(-pirita puede abandonar el cuerpo mientras este duer- 
me, i cualesquiera que sean sus sueños los juzgan tan 
verdaderos como si pasasen en realidad cuando está des- 
jiierto. Si en Tuedio de ellos ve un amigo muerto crie 
(|ne este hu venido a verle, o que su espíritu ha ido a 
visitar a aquel, i tiene mucho cuidado en no despertar a 
los que duermen por temor de que el alma huya del 
«uerpo. I no solo creen que el alma puedo entrari salir 
en el cuerpo, sino que también creen que el demonio 
puede penetrar en él por medio del aliento, i quo el acto 
de bostezar i de estornudar anuncian su proxiinWlad. A 
los que esto hacian se les dirijia una invocación ¡jara 
presorvnrlo del mal, i de olio tenemos nii ro'^to cu la 



costumbre de decir: '-Dios te ampare," cuando alguno 
estornuda. 

Segim una antigua leyenda judia, esta costumbre data 
desde Jacob. Los rabinos refieren que antes que este 
viniesen los hombres estornudaban solo una vez con 
tanta fuerza que el choque los mataba. Esta leí fué a- 
bolida a súplicas de Jacob, bajo condición de que en 
todas las naciones el estornudo fuese siempre santifica- 
do con estas palabras: "Dios te ampare." 

Decíase que cuando el alma estaba mucho tiempo fue- 
ra del cuerpo, este se enfermaba, i para que aquella re- 
tornase se acudía a la intercesión de sacerdotes o de 
l)rnjos. 

Todas estas ideas, jwr absurdas que parezcan, han 
existido entre los hombres mucho tiempo después do 
haber salido del estado salvaje, i aun existen do hecho 
en nosotros aunque se halle oculta su primera significa- 
ción, tales son :||ks ospresiones en que hablando de \\n 
hombre decimos "está fuera de si," "volvió en sí," etc. 
Si el cuerpo había sufrido la pérdida de algún miembro, 
el alma quedaba también mutilada, i la, creencia de que 
ella necesitaba abandonar aquel, todas las cosas que 
aquí había usado, nos esplicará la costumbi-e do matar 
. la esposa i esclavos del difunto para que le siguiesen. 
colocando así mismo a su lado sus vestidos, armas i a- 
dornos para que u.sase estos objetos on otro mundo. Ha- 
ce muchos años que on Europa.#\íuido moriu un sóida 
i do. su cal)allo era conducido al entierro ¡ después fusi- 
lado i enterrado junto con él. 

Mirándose el hombre rodeado de espíritus que exis 
tian on todas las cosas, i que tenian poder bastante para 
hacer el bien o el mal, consideraba en todas sus acciones 
lo que pudiera ser agradables o desagradable para ellos. 

No .solo miraban las enfermedades como la obra fre- 
cuente de los demonios, sinO(]ue, A su temor, llenaban 
las .sombras deespectrosque.se levantaban de las tiun- 
bas. aballando a su puerta, sentándose en su casa, to 
candóles el hombro i rompiendo el silencio con sus sil- 
bidos. 



XXIV. 



Creen'cia di: 



Deseando preservarse de estos malévolos huéspedes. 

el hombre había ocurrido a los encantamientos, a la 

magia i a otras diferentes supercherías: i de ellas se 

valieron aquellos que, mas astutos, negociaban con Ux 

temores de los dos débiles i cobardes haciendo alarle 

de su poder para dominar o conjurar los espíritus cou 

el uso de ciertas fórmulas. Unos se dedicaban a la .Me 

dicina, otros a hacer caer la lluvia en los tiempos de 

i sequía, otros eran brujos, conjuradores o hechiceros, a 

! b«wdando todos en todas partes. Aun se encuentran 

v^tKt-e nosotros, bajo otros nombres, personas que creen 

* - tipénftvíir en el mundo invisible, i saber de lo deseíj-.uvi- 

ilo Tnas de loque es permitido a los hombres. 

Esta creencia en las artes nuígicas tan lirnienicnte 
arraigada en las tribus mas atrasadas de la humanidad, 
solo hace doscientos años que desapireció de los jiuclilos 
civilizíldos, i aun existe en los lugares retirados, entre lo ■ 
necios e ignorantes, dispuestos siempre a considerar 
como milagro todo lo que no pueden comprender. Asi 
creció el terrilfle arte de la Hechicei'ia que ha llevado a 
la hoguera nnpv. millown de personas. Segnn él debe 
mos creer en el Diablo, que por .ser enemigo de Dios 
i del hombre era considerado el autor de todos los ma- 
les del mundo, males que aplicaba por si mismo o por 
medio de sus agentes. Se aseguraba quo algunas per 
sonas se habian vendido a él mediante la promesa di' 
que vivirían en la abundancia i de que tendrían podei 
para atormentara los hombres, mujeres, niños i bc-stia-^. 
Si alguno sentía estrnños dolores, si experimentaba una 



120 



^fc IJ^STITUTO J%*^CMOJ\*^r. 



triste pérdida, era debido a la obra impía de los hechi- 
ceros. Ellos eran los que causaban las asoladoras tem- 
pestades, la ruina de las cosechas, la muerte repentina 
de los ganados: i si algún individuo desfallccia enfer- 
mo,^ era porque algún viejo hechicero le habia hecho 
»nat de q/o, o habia formado de 61 nna imagen de cera 
1 puéstola al fuego para que languideciese a medida que 
esta se derretía. Las desgraciadas criaturas que se de- 
dicaron a esta profesión i que así estaban en contacto 
con el Diablo, fueron después tenazmente perseguidas, 
buscándose sus principales propagandistas, entre infeli- 
ces mujeres. Tener la cara arrugada, el labio cubierto 
de vellos, ser vizca, ser regañona, tener la voz chillona 
o vivir sola, eran pruebas suficientes para condenar a 
esas pobres victimas a una tortura tan cruel, que la 
muerte era para ollas un apetecido bien. 

fContítniarú.) 



C3^ra.m.^tioa infaintil 

PARA LOS NIÑOS AMERICANOS, 

POR LUÍS F. MANTILLA. 

Profesor de la Lengua i Lita-atura Española en la 
Universidad de Nueva- York. 

(Continíia.) 

SEG\^NDA PARTE. 

III. 
LECCIÓN V. 

Pronombres. 

Se dividen en personales, ciemo?¿rativos, posesi- 
vos, i relativos. 

Pei'sonales son los que se ponen en lugar de 
nombres de personas o de cosas que hacen el 
oficio de personas. Son tres, yo, tú, él en singu- 
lar, i nosotros, vosotros, ellos en plural. 

Cambian de forma en muchas ocasiones, pues 
nunca decimos, por ejemplo; se burló de yo, de tú, 
sino se burló de mi, de ti; dio a yo, a tic, sino me 
dio, te dio. Del mismo modo se dice mejor le 
dio, que dio a él, les amenazó, que ameuazó a ellos. 

Se dice pues de mi, de ti, en vez á^yo, de tú. 
a mi, a ti " a yo, a tu, 

por mi, pm- ti, " por yo, por tú, 

me, te, que vale como a o para mi, para tí. 

Decimos en castellano co7imigo, contigo, cortsigo, 
en vez con mi, cofi ti, co7i si. 

Protiombres demostrativos son aquellos con que 
señalamos las personas o las cosas. Son tres: 
este, ese, aqtiel, cuyas variaciones en femenino i 
plural son estos, esos, aquellos, estas, esas, aquellas. — ■ 
Este, indica la persona o cosa mas cerca del que 
habla; ese, la que está mas cerca de aquel con 
quien se habla, i aquel la que está remota del que 
habla, i del que escucha. 



Esto, eso, aquello que se emplea solo para se- 
ñalar las cosas, i viene a ser un sustantivo que se 
aplica a todas ellas i nunca a las personas, v. g. 
esto es biccm, puedo decir refiriéndome a un plato, 
eso se llama dique, es decir aquel objeto, aquello 
está cayendo, podemos decir de un objeto, cuyo 
nombre no conocemos o hemos olvidado. 

Nos servimos algunas veces de esto para in- 
dicar lo que se va a decir, i otras para recordar 
lo dicho, V. g. 7He dijo esto: venga mañana, es ne- 
cesario estudiar, esto te lo he dicho muchas veces. 

Las terminaciones esto, eso, aquello, se llaman 
neutros por que no son ni masculinos ni femeni- 
nos. 

Pronombres posesivos son los que significan per- 
tenencia de alguna cosa o persona, i son: 





MASCULINO. 




Singular 




Plural. 


mió. 


, 


mios. 


tuyo. 

SU)0. 

nuestro 




tuyos, 
suyos, 
nuestros. 


vuestro. 


FEFENINO. 


\uestros. 


Singidar 




Plural. 


mia. 




mias. 


tuya, 
suya, 
nuestra. 




tujas, 
suyas, 
nuestras. 


vuestra. 




vuestras. 



Mío, tuyo, suyo, pierden la última sílaba en 
el singular i en el plural en las dos terminaciones 
masculina i femenina^cuando preceden al sustan- 
tivo, i la conservan cuando se ponen después, v. g. 
antepuesto, mi padre, tu desgracia, su hacienda, 
mis padres, tus desgracias, sus haciendas, pospues- 
tos, padre níio, desgracia tuya, hacienda s?íya, pa- 
dres mios, desgracias tuyas, haciciulas, suyas. 

IjOS pn-onombres relativos son que, cual, quien, 
cttyo, i siempre se refieren a alguna persona o 
cosa de que ya se ha hablado. 

Todos, menos cuyo, no tienen terminación 
femenina. Todos, menos que tienen plural mas- 
culino. Vuyo lo tiene también femenino. 

Con cual i quien se forman los compuestos 
cualquier o cualquici'a, quienquier, qitiefiquicj-a. 

"Cada siglo i cada nación tiene ciertos vi- 
cios característicos que prevalecen casi univer- 
salmente, que se ostentan sin empacho, i que 
aun los hombres mas ríjidos o toleran o cen- 
suran con tibieza. Las generaciones sucesivas 
cambian de modas en la moral, como en muebles 
i vestidos. Se patronizan otras flaquezas, i se ha- 
bla con acritud de la depravación de los antepa- 
sados, fío es esto todo. La posteridad obra como 
obraba el dictador romano para castigar un mo- 
tín militar: escoje un reo para que pague por to- 



ni. IJYSTITVTO JV^CIOJV^I.. 



121 



dos, i todos quedan absueltos, i solo aquel casti- 
gado. En la ocasión de que vamos hablando, Ma- 
chiavelli fué la víctima designada, sobre la cual 
debia recaer la execración que toda su genera- 
ción merecía." — José Joaquín de Mora.) 

LECCIÓN VI. 



AIX. UNAS TERMINACIOXES. 



Hai terminaciones que tienen una signfíica- 
cion especial, v. g.: dad,eza, iira, indican cualidad, 
por ejemplo: caridad, belleza, hermosura. 



oza [ 
ud 
nra 
dad 

\ Cualidad 
ancia 1 


belleza 
salud 
hermosura 
caridad 

abundancia 


anza | 
Oficia ! 


templanza 
benevoleucia 


í procedencia o 
no X el puesto de 
( naturaleza 


aldeano 

(castellano 

venezolano 


..¡ 


franc¿'S 
in.fflés 


\ colección de muchos 
, individuos o cosas de 
i la misma especie 


armada 
cal)al<jrada 
torada 
vacada 


^ ° 1 empleos o diarnidades 


papado 
obispado 


ato-j 


priorato 
canonicato i 



I el goljM} dado con ar- bolazo 

i mas instrumento u o- codazo 

i tra cosa flechnzo 

t latigazo 

f terminocion de apelli- Rodríguez, lujo de 

í dos. que significa tanto Rodrigo, Lope de 

7 -\ como iiijo del nombre López, Fernandez, 

I i|ue precede de Fernando. .San- 

L chez. de Hnnclio 

I' reunión de todos los cristianismo" 

ismo-' fl"*^P^'''^*?"*?í'<^"^"'ií' i"<^- judaismo 

j ligion. secta u opinión catolicismo 

t filosofismo 

i dentista 

ista -' 1^''°""^ "^1"^ sigue una violinista 



profcríion o secta 



)30-' a 



bundancia 



ateísta 
positivista 

plumoso 

pedregoso 

sustancioso 



(Cont'im 



I^ECCCIOIVES 

De Aritmética decimal práctica i razonada, escri- 
tas en francés por L. Bomballct i traducidas 
por Pedro Delcon Y., alumno maestro 
del Instituto Isacional. 
(Continúa.) 

Se cuenta por billones, trillones &, como se ha 
contado por unidades simples, millares, i millones; 
es decir, se colocan delante de las palabras billón, 
trillon, &., los nombres de los novecientos noven- 
ta i nueve mil novecientos noventa i nueve pri- 
meros números. 

23 De lo que precede se deducen los dos prin- 
cipios siguientes: ^ 

1 . ° Diez unidades de un urden cualquiera 
forman una unidad del úrdcr inmediato. 

Así. Diez unidades simples hacen una decena; 
diez decenas una centena; diez centenas un millar; 
diez millares, una decena de millar; diez decenas 
de millar una centena de millar &. 

2. ° Una unidad de un orden cualquiera vale 
diez unidades del orden inmediato inferior. 

Así. Lina centena de millar, vale diez decenas 
de millar; una decena de millar vale diez unida- 
des de millar; una unidad de millar vale diez 
centenas simples; una centena diez decenas; una 
decena diez unidades. 

De donde resulta el porqué a nuestro sistema 
de numeración se le ha llamado sistema decimal. 

24 El cuadro siguiente que representa las di- 
ferentes clases de unidades i los tres órdenes de 
que cada una se compone, aclarará mas lo que se 
ha dicho sobre la numeración hablada. 

PRIMERA CLASE. 

Clase de las ) Unidades Unidades de primer orden 
unidades v Decenas Unidades de segundo orden 
simples. ) Centenas Unidades de tercer orden 

SEGUNDA CLASE. 

"j Millares. Unidades do cuarto orden 
Clase de los | Decenas de 

\ millar Unidades de quinto orden 

millarse. | Centenas 

J de millar Unidades de sesto orden. 
TERCERA CLASE. 

] Millones. Unidades de sf^timo orden 
(/lase de los ) Decenas de 

¡- millón Unidades de octavo orden 
millones. | Centenas 

J de millón Unidades de noveno orden 

CUARTA CLASE. 

] Millares de 

i millón. Unidades de décimo orden 

Clase de los | Decenas de 

I millar do 
millares de ¡- millón. Unidades de undócimo orden 

I Centenas 
millón I de millar 

I de millón. Lenidades de duodécimo órdeii 



122 



EI^ IJVSTITUTO JV^CIOjy^t^. 



Se ve por esto, qne para espresar todos esos 
números solo se hace uso de una pequeña canti- 
dad de palabras. En efecto, no ha habido mas 
que añadir á los nombres de los nueve primeros 
números los de unidad, decena, centena, millar, 
millón, billón, &. 

E inmediatamente se nota, ademas que para 
escribirlos solo se necesita de diez caracteres 
llamados cifras» 

SEGUNDO CUESTIONARIO. 

14. ¿Qué os mimoracion? ^:Cuántas clases do niimora- 
cion liai? 15 Qué es numeración hablada?— 16 ¿Cómo 
se forman los primeros números? — Cuáles son sus nom- 
bres?— 17 ¿Por qué no se les ha dado nombres particu- 
lares a cada uno de los números? ¿Qué os una decena? 
¿Cómo se formanbs decenas? 18 ¿Qué nombre tienen? 
Cómo se represcmSln los números comprendidos entre 
dos decenas consecutivas? Cómo se enuncian los núme- 
ros comprendidos entre diez i diez i siete; entre setenta 
i setenta i siete; entre noventa i noventa i siete?-19 ¿Qué 
es una centena?— ¿Cómo se forman las centenas?— ¿Có- 
mo se les llama? — ¿Cuántas decenas i cuántas unidades 
contiene una centena'^- ¿Cómo se obtienen los números 
comprendidos entre dos centenas consecutivas?— ¿A qué 
orden pertenecen las decenas i las unidades sim'ples?- 
20 ¿Qué es un millar?— Cómo se forman los millares?- 
¿K qué cla<e pertenecen Jos millares? ¿De cuántos ór- 
denes se componen los millares?— ¿Cómo se espresan 
todos los números comprendidos entre dos millares con- 
secutivos? ¿Qué es un millón?— ¿Cuántos miles tiene un 
millón?— ¿Qué clase forman los millones?— ¿De cuán- 
tos órdenes se compone la clase de los millones?— ¿Cuá- 
les son esos órdenes?— 22 Diga lo que sepa acerca de 
los billones, trillones, etc., etc. 2.-5 ¿Una unidad de un 
orden cualquiera, cuántas unidades del orden inmedia- 
to inferior contiene? ¿Una unidad de un orden supe- 
rior, ^cuántas unidades do un orden inferior la forman? 
¿Forniqué se le ha llamado sistema decimal a nuestro 
sistema de numeración?— 24 Hacer conocer las dife- 
rentes clases de unidades i los órdenes de qne cada 
clase se compone, empezando porcias] unidades simples 



DE L^]i^ORAL. 



Por Valero Pujol, catedrático ih filosofía moral e hUto- 
na de lujdosofia del Imlítnto Nacional. 

INTRODUCCIÓN. 

(Continúa.) 

PÁRRAFO VII. 

Deberes del hombre para con sun semejantea. 

Si cu la humanidad y en la sociedad política todos 
oumphmos un fin ó debemos cumplirlo, es necesario que 
nos prestemos mutuo apoyo y que al hacer respetar los 
derechos que constituyen nuestra personalidad, sepamos 
respetar el derecho ageno haciendo de ello un deber 
ineludible: sena un egoísmo deleznable y una pretensión 
absui-da que sblicitaramos el concurso ao-eno para nues- 
tro bien y no lo presáramos á su vez á nuestra nI•('.)imo^ 
el iiombre debe pues al hoin!)i-o on cualquior po-^icimí do 



la vida respeto y cooperación: no ha de impedir que 
otro prosiga el camino de su destino, y debo ausiliarle 
en cuanto alcance y pueda: lo mismo que rcquiririamos 
de otro liombre, tenemos que hacer en su lienoficio lle- 
gado el caso. Para determinar un principio riguroso 
que presida nuestra conducta, los filósofos mas antiguos 
establecieron esta regla: "no hagas á otro lo que no 
quieras que hicieren contigo." Puesto que exijimos jus- 
ticia, no la neguemos al tratarse del derecho do nuestros 
semejantes; puesto que queremos sor amados, amemos, é 
invoquemos las inspiraciones de la caridad si pretende- 
mos recibir de los domas, bienes que nos protejan y que 
nos empujen liácia nuestro destino. El do))er no solo 
obliga á respetar las facultades, la vida, los intereses 
legítimos, el honor y las condiciones y medios necesarios 
al desarrollo de otro hombr3, sino q"ue nos impone su 
defensa contra quien intentara poner obstáculos ó causar 
daños. 

Debemos ante todo á nuestro prójimo, sinceridad en 
las relaciones que existieran, buena fé, propósitos hon- 
rados, espresion de la verdad qne por nada ha de des- 
viarse ni desnaturalizarse:' todo fin que nos proponga- 
mos ha de ser conquistado por medios dignos. La vida 
do nuestros semejantes os sagrada como Ío es la nuestra 
para ellos: en ningún caso la recta razón consiente á la 
existencia del hombre, mas que cuando sea el único 
recurso para salvar la nuestra ó la de aquellos á quienes 
mas inmediatamente estamos obligados: las ofensas que 
nos infirieren no bastan á absolver una ostrema violen- 
cia: los hombres ligados por vínculos, ó las sociedades 
gobernadas por leyes, tendrán manera do refrenarlas 
injustas agresiones: dará cada uno el dereciio Je juz- 
gar on^causa propia equivaldría á ensalzar la venganza. 
Lo incompleto de torios los sistemas para determinar 
exactas reparaciones, ha engendrado desde los tiempos 
mas remotos el hábito contraproducente del duelo, la 
lucha entro el ofendido y el ofensor, qne en realidad 
nada repara ni enmienda: desconfiando de la justicia do 
los hombres, se pensó que otra justicia haria pagar la 
ofensa ó el daño moral producido: solo qne en lo antiguo 
las contiendas eran entre tribu y tribu ó entre familia y 
familia; sin orden ni concierto al principio; organizadas 
y anunciadas después. En los siglos modernos el duelo 
ha sido personal: de él resulta en la mitad de los casos 
un nuevo mal para el agraviado, y la vanidad del agre- 
sor que cree justificada su infamia por el éxito de una 
riña. El duelo no prueba mas qne valor, y lo que el 
agravio necesita es reparación, y lo que la humanidad 
exijo es justicia. La ¡labilidad en. el uso de las armas 
seria un modo para que se absuelvan todas las malda- 
des. El oalumniadoi'. el ofensor en cualquier grado, es 
tan criminal y mas después do un com))ate en que ha 
vencido, como antes deél; el ofendido, con la victoria no 
conquista ni un átomo mas de razón: la dignidad, la 
honra, la verdad, están por encima de la casualidad que 
puedo determinar una lucha; no se apoyan en el acoro 
ni en una bala bien dirijida. El duelo es prueba de 
barbarie y de ignorancia: de los argumentos que pue- 
den aducirse en su fiívor solo hay uno es))licable, y es 
qfic inspira miedo á los jxirvorsos y puede contenerles 
en muchos casos; poro cu camiiio la inmoralidad que 
atribuye algún carácter al duelo depara medios al infa- 
mo para que mediante un lance so abra ])aso en una 
sociedad de que es indigno: un calumniador que asesina 
suele adquirir prestigio si el asesinato se cometió con 
las formalidades del desafio. Lo (]uo debía manchar mas, 
purifica ante una parte de la opinión: tal es la moral 
del duelo. La jjona de muerte por otra porte, que la 
sociedad apenas se atreve á csplicar contra los crimina- 
les mas empedernidos, se inflige en en desafio, quizá por 
algunas palabras sin importancia, por una disputa sin 
ínteres y sin resultados. 

Coiiio nos (lobo sorcarn la vida do niiostros semojnn- 



Mi. I^YSTJTITO aVff'#/>.tM/.. 



i iVi 



tes. nos imijortan, su reputación, sus intereses, su libcr- 
tail: adomnsílo las obligaciones ensimismas, asociase 
el consiflorar que nosotros carecemos de garantías y de 
respetos desde el momento en que no los tuviere nues- 
tro prójimo, porque su doreclio rs igual al nuestro y no 
nos abriga otra justicia que la justicia que ¡i él le am- 
para. Kl hombre no se liaria feliz solo con sus propios 
goces: el sentimiento que se universali/.a al mismo com- 
l)as que la razón, no alcanza una dicha completa cuando 
no le rodea la felicidad agena: es pues un bien en si mis- 
mo y que á la rez reliuye en nuestro bien, el jirocurar la 
mayor suma de dichas á nuestros .semejantes. Pero el 
beneticio que hiciéremos, aunque dé para nosotros salu- 
dables lesultiidos, no hade tener por móvil masque la 
caridad: de otra manera se desvirtúa y pierde su efica- 
cia monil. En la escala del bien obrar, debemos \)vc- 
ferirlas mas inmediatas afecciones, pues al correspon- 
der al fin humano se llénala satisfacción de la gratitud 
por aquellas afecciones engendradas. 

Cualquiera que fuere el esfuerzo del hombre para 
con los denms.y aunque fuese .solicitado por un minuto 
de absoluta dedicación al bien agcno, ha de presidir la 
razón toilos los acti.spara concretar á la que sea justo 
cada uno de los pasos; sin la medida rncional no lial)ria 
elei'cion en los beneficios, ni ta-^a para ])oneral abrigo 
del osceso la propia personalidad, 

ha antigua India, aquel ])noblo tan consagrado :i la 
vida moral, ipie ))or elladosalendia muchas de las cosas 
pr;iclicas de la existencia, dio consejos que serán una 
enseñanza de toda la historia: en su filosofía, impone el 
amor como un deber, la gratitud como una espresion 
de honor: la hospitalidad es una obligación que no pue- 
de «ludirse: no puede negarse la deuda aunque no haya 
prr.f'ba. y si cii])iese vacilación ó duda de que c.\ista. 
el ilciülnc presunto ha de ])agar: el ultraje no cxiuf 
vciiLtii:/;!. iii lámala fé puede destruir una virlnd s('>li- 
(i;i: !i;iriM •.iliirde de riijueza, de >)osicion ó de farento 
arguye iiajeza de corazón y espíritu degradado: el or- 
gullti es signo de inferioridad mors^l: no es digno de 
ser liispensado el que wo sabe dispensar los ágenos de- 
foctos, ni digno de estimación el que no quiere ser coi-- 
regido de sus errores: la injusticia es nmla porque dá 
mas de lo que corresponde á uno, y es peor porque dis- 
minuye el derecho de otro ó de muchos hombres: el 
ignorante os el mas j)obre: no hay que liar en la her- 
mosura, en la fuerza, ni en las iñquezas: todo puede 
desajjarccor como niebla disipada por los rayos del sol: 
solo las buenas acciones sobreviven á las vicisitudes po- 
sibles: la vanidad indica un ciíneer en el alma y soi- - 
bras en el espíritu: el liombre de verdadero valer y de 
])ositivos sentimientos, ama :í la humanidad y dedicán- 
dola todos sus e-fuerzos, se queda solo con lo suyo; igual 
!il homWre caritativo que ilá lo que le , «obra. 

>[as universal que el brahmanismo. Sócrates parece 
íieumulnr todos los tesoros morales de la antigua cien- 
cia, y los enriquece con las investigaciones de su pode- 
roso y magnánimo espíritu: debemos tender, dice, á re- 
producir la verdad de la naturaleza en las prácticas de 
la vida: agitemos la inteligencia para despertar el .«en- 
1 ido moral: la ol>ligacion mas apremiante es conocernos 
;í nosotros mismos, convencernos de nuestras facultades 
y asociarlas á cuanto trabaja y crece; dominemeslos 
malos impulsos y advirtamos á nuestro prójimo los ma- 
los caminos que siguiera; la pedantería y la presunción 
enmascaran nuestra personalidad; rechacémoslas como 
indignas del hombre grave: si queremos que nuestro es- 
jiirítu no halle ol3stáculos ])nra elevarse á la verdad, 
para conquistarse un mérito ]jor sus obras, sepamos re- 
conocer el mismo derecho en nuestros semejantes: la 
intolerancia acusa malignidad é ignorancia: malignidad 
por el deseo de oprimir: ignorancia porque evita las 
altas luchas intelectuales: si se pretende atraer el mun- 



do á un camino, procúrese sa))er mas, (Icuiostnir mejor, 
y el mundo al cabo aceptará las solucione»; mas justas: 
la intolerancia es la fuerza usurpando el reinado del 
derecho; sufrir hi, esclaviiud es degradante: imponerla 
es espantosamente infame; hacer distinción ile naturale- 
za entre los hombres, es necio, y suele ser criminal por- 
que la motiva la idea do esplotárles: debemos considerar 
a la humanidad como una sola familia empleada en fun- 
ciones diversas por medio de pueblos ó nacionalidades: 
hacer bien es superior a predicarlofí^nidos el con.^ejo y 
el hecho dan un doble ejemplo y un modo es))ecial de 
influjo en el mundo: la pereza es el desprecio do nuestras 
facultades; la actividad es la .sumisión libre al orden de 
nuestra naturaleza; el primero de los amores debe ser 
el amor á la justicia; la mejor de las palabras en los 
conflictos del espíritu, e.s la que mas se La preparado, la 
que estíí mas discernida; la mejor belleza, la virtud; el 
mas grande consuelo, el recuerdo del bien que se ha he- 
cho, el ideal mas noble la justicia, cLpedio mas necesa- 
rio, la libertad. ** 

íContinuará.) 



i.i-rcKA'i'S 

De F/s/ííT r.i/>ir//;/í-;i!íi/ /Te-Wí/ií/iis ¡ir í//;;//üí!S no- 
ciones cff Mecánica, para uso de /os niños, por 
el Dr. I)ai!o (ronzalez, Profesor de Mecá- 
nica y Física en el Instituto Sacio- 
nal de (luatcniíila. 

(Continúa,) 
LECCIO.X \. 

COMPiisiciON liL- LAS li;i:u/AS. 

1. Ko««UltSIIBtC, l'OllipOlK'IltOM. Sr 

concibe muy bien, (luc si ilos ó mas f"uerz:ii o- 
bran al mismo tiempo sobre, un punto, produci- 
rán un efecto equivakmte al de las fuerzas dadas. 
Esta fuerza única se llama residíanle > las:que la 
producen se llaman componentes. Se presentan 
aqiu' tres casos que vamos a señalar. 

I . '^ Si dosfnerzas actúan sobre un pnnto ma- 

j terial en la 7nisina dirección, su resultantees igiial 

á su sutna. Sea el punto material A. Fig-. 7. ^ solí- 



Figura 7. 'r^ 

citado por las fuerzas Al* y PO; que actúan so- 
bre dicho punto. La resultante de estas dos fuer- 
zas será ÁO, que es igual á su suma. Así, si 
dos hombres tiran de un fardo en el mismo sen- 
tido y dirección por medio de una cuerda, y el 
esfuerzo del uno se supone i_t:^ual á 1 5 kilógra 
mos )• del otro á 20, el fardo se moverá en el 
mismo sentido con una fuerza igual á 35 kilogra- 
mos. De este modo se materializa el principio 
¡atino vis unita fortior, la unión hace la fuerza. 
2. - .Sy dos fiierzais actúan en dirección contra- 



124 



EK. IJl'STITUTO jy»ftCIOJV^M¥.. 



ria, su resultante es igual á su diferencia. Sea 
el punto material P, Fig. 7. ^ , sobre el cual actúan 
en sentido contrario las fuerzas AP y QP. La re- 
sultante será igual á la diferencia de estas dos 
fuerzas, de suerte ijuc si la fuerza AP valiese 30 
kilogramos y la PQ 20, la resultante seria 10 
kilogramos, diferencia entre 30 y 20, y el punto 
se moverla en dirección de la mayor ó de la fuer- 
za AP. En caafode que las dos fuerzas fuesen i- 
guales, la resultante seria nula y el punto queda- 
rla en equilibrio, como lo hemos indicado antes. 
3. ° Si ¿los ftierzas adj'ian sobre im punto for- 
mando un ángulo (que es lo que se dice fuerzas 
concurrentes) su restdtatiie estará representada 
en magjiitudy dirección por la diagonal del para- 
lelógramo construido sobre estas fitcrzas. Angido 
es la mayor ó- menor inclinación de dos líneas 
que concurren ó pueden concurrir en un punto. 
Paralelúgramo es toda figura de cuatro lados, cu- 
yos lados opuestos son ¡guales y paralelos. La 
diagonal es la recta que une dos vértices opuestos 
del paralelógramo. ' 




Figura 8. =s 

Sea el punto A, Fig. 8. ^ . solicitado por las dos 
fuerzas concurrentes P y Q. Construvendo sobre 
las rectas AP y AQ el paralelógramo PAQR, 
la diagonal AR representa la resultante de las 
dos fuerzas. Se comprende que el punto A so- 
licitado al mismo tiempo por las dos fuerzas P y 
Q, no puede obedecer á una ú otra separada- 
mente y que, en consecuencia, tiene que seguir 
en su movimiento una dirección intermedia, que 
debe ser la diagonal del paralelógramo. 

2. Ejemplos. Para ilustrar mejor este prin- 
cipio, llamado del paralelógramo de las fuerzas, 
reproducimos dos figuras tomadas del compen- 
dio deSFísica'de Mr. Ganot. 

La Fig. 9. '^ representa un barquillo llevado á 
remolque por dos hombres que marchan sobre 
las riveras de un rio. El barquillo no puede seguir 
ni la dirección de la cuerda AB ni la dirección 
de la cuerda AC, sino una dirección intermedia 
AE, es decir la diagonal ó resultante de las dos 
fuerzas. 




Figura 9. «^ ^ 

La Fig. 10. ^ , representa el vuelo de una ave, 
que también se explica por el principio del parale- 
lógramo de las fuerzas. Cuando una ave bate 
sus alas, la resistencia que el aire les opone es 
una fuerza que actúa de atrás adelante sobre 
cada una de ellas. En la figura, estas fuerzas im- 
pulsivas de atrás adelante están representadas 
por las direcciones AH y AK; y si AB y AD 
representan las intensidades de estas fuerzas, 
la diagonal AC del paralelógramo ABCD, será la 
resultante ó la fuerza única que hace avanzar 
el ave en esa dirección. La natación en el hom- 
bre y en los peces se explica de la misma 




Figura lo. « 
!i. Fuerza.!!» pstrsiielsiis. Puede suce- 
der que dos ó mas fuerzas actúen paralelamente 
sobre puntos diferentes de un cuerpo y en este ca- 
so lo resultante será igual á la suma de las fuerzas 
componentes, si obran en la misma dirección; é 
igual á su diferencia si obran en dirección con- 
traria. 

{Contin7iará.) 



LECCIONES 

Elementales «le dibujo lineal al aleaiice de 
los niños por M. R. Ortega, injeniero to- 
pógrafo i profesor de Jeografía políti- 
ca-descriptiva del Instituto IVac¡«)HaI. 

LECCIÓN II. 
I3. — Las líneas se clasifican según su dirección 
i según su posición: según su dirección pueden 
ser "^rectas, cnivas, angulosas i mistas: i según su 



i:í. iW's'ii'tt io ,s\MiÉOj\\ii.. 



posición se dividen en Jiorizonlales, vcrlicales, pe 

piiidiiularcs, oNicvas i haralrltr^. 



aqiiciía que uerií 
!in-cci(in íAlí l'i.. 



La línea roct;i es l.i mus corta distancia cutre 
dos »|)iinlos. 

1 5. — Línea curva es aquella cuyos ijiintos no 
están todos en la misma direecion, como CI) Fi^. 
6. - 




Fi..'. 111, 

30. Línea perpendicular es la que cae sobre 
otra sin inclinarse mas a un lado que a otro. La 
rectii OF cae sobre la OR sin inclinarse mas ha- 
cia O que hacia R. 



lo 



1 )e un punto a otro sf pueden traxar infinitas 
líneas curxas ¡)ero no mas ({ue una línea recta. 

i6. — I^ínea anoulcjsa es la Cjue se compone de 
varias rectas unidas entre sí como EF V'\<^.'~. ^ 



Fi-. n. 

2 1. — Línea oblicira es la que cae sobre otra in- 
clinándose mas a un lado que a otro como S I que 
'■e incuria mas al punto U que al G. 



-a mista es h 
como GH 



i que se compone de 

Fi- S. - 



Fiü-. 12. 



Una,línea"oblicua puede ser perpendicular a o- 
Ira, pej"o no puede ser ni horizontal ni vertical. 

22. — Líneas 'paralelas son|aquellas que se en- 
cuentran a Jigual distancia unas de otras, de modo, 
que aunque se prolonguen indefinidamente no 
lleíiau a encontrarse. ABG. son paralelas. 



Fi 



l.'.ntre dos puntos cualesquiera se pueden trazar 
iihnitas líneas any;ulosas i mistas. 

iS. — Línea horizontal es la que tiene la posi- 
aon de un líquido en reposo JK Fiy;. 9. 



19.-" Línea vertical es la que siyue la dirección 
de la plomada, o sea de un hilo suspendid(í en 
un estremo i que lle\a en el otro un peso cual - 
(lui'-ra. MN Fi^r. ¡o. 



En la pró.xima lección esplicaremos los instru- 
mentos empleados para trazar con perfección to- 
das estas líneas. 

OUE^TTONARIO. 

13 — ;,Cómo -íe clasitieau la* líueas? — H/.Qué es linea 
recta?— ¿Qu(^ es línea curva? — lt> ;,Qué es línea auauJo- 
ja? — 17 ¿Qué es línea mista?— 18 ¿Qué es línea horizon- 
tal?— 19 ¿Qué es línea vertical? — 2(l ¿Qué e.s línea per- 
pendicular? — 21 ¿Qué es línea oblicua? — 22 ¿Qué son li- 
neas paralelas? 

( (Joniiniiiird.j \ 



i¿r> 



r.¥^ IJVSTITfJTO jy»flCIOJ¥JtTj. 



MÉTODOS DE INSTRUCCIÓN. 



POU .TAMES PYLE WICKEIÍSHAM. 

( Di redor de /rrs E-tciieJos Nnrmale-t de Pensilvrtiun.J 

Parft ser Mnesti*o se necesita una preparación 
('•iliecial. 

La Educación 901110 ci'eiu'ia comprendo las leyes de la 
constitución física e intelectual del lioinbre i sus rola- 
ciones con los medios por los cuales pnedc recibir ins- 
trucción i cultura. : 

La Educación cqrfío arte consiste en 'elegir i aplicar 
los medios que han do usarse para producir instrucción 
i cultura. a i 

Como las otras ciencias la ecílticacion puede ser estu- 
diada, i en ella, como en las otras artes, la destreza ad- 
«luirida i el talento 'natural son ^líualmente esenciales 
para el^xito. ^V^la primer mirada se descubro que sin 
una preparación especial no es posible poseer la ciencia 
ni la iiabilidad necesarias al educador; pero como esta 
aserción ha sido combatida, parece conveniente prece- 
der la sií^uiente obra con algunas consideraciones en 
su favor. 

Hasta liace pocos años las e'^cielos romunes del pais 
eran dirijidas casi esclusivamente por ^r|gnas ipie nun- 
ca habian estudiado de una manera prorcsionn i, i que 
sin duda estaban en la iguoriiucin de que se necesita al- 
guna preparación para ponerlos en condiciones de cum- 
plir su del^er en la oI)ra de la enseñanza. Las Acade- 
mias i los Colegios no se enc^n^al>an en mejor situación 
por lo que a esto hace, ftorque si bien es cierto que los 
que enseñaban en ellrts poseían un grado mas alto de 
erudición qne'^los maestros de las escuelas djniuncí^en 
pocj) se distinguian en cuanto a conocimientos prof^io- 
nales. 

El público parecía «atisfeclio con f-ia clase do pro- 
blemática (Snseñunza. A Io-j instructores de lajiivontud 
les era permitido poner manos a la obra sin haber atra- 
vesado .intes aquel periodo de aprendizaje que se copsi- 
dera necesario pora los qu6 hacen soinÍ)r(íros o levitas, 
fabrican casas o hierran caballos. 

Eran empleados por todas partes con poco examen do 
su aptitud literaria, i menos aun de la profesional. Es- 
tas reflexiones no sou tan aplicables al presente como 
al estado en que se hallaba la caiísa de la educación ha- 
ce algunos años; pero apesar de que ep casi todos los» 
Estados existen escuelas para prepararlos maestros, I 
de otros recursos que soitre esta materia se poseen hof, 
la mayor parte de las escuelas se encuentra todavía^ aji 
manos de personas que ni por el aprendizaje en un Estji- 
bleciuiiento NlprinaJ, ni por si mismos acudiendo a otros 
recursos se han proporcionado ¿ppacidnd profesional. 

Con las siguientes consideraciones se demuestra que 
•la preparación d©^ue hablamos es necesaria para los 
maestros. 

I. 

E¡ maedro debe cov^'ouler ti verdadero objeto de. la 
educación. .. ' 

Una idea grosera de la educación la hace consistir 
alcanzar los conocimientos necesarios para adquirir a- 
liinentos, vestidos, habitación o para marchar en cual- 
quier clase de negocios, i para dai^a de esa clase puede 
prescindirse de unsvpneparacion especial, si la urgencia 
de las circunstancias lo exigiere. Pero la educación tie- 
ne un objeto mucho mas elevado; un objeto que no se 
limita por las incra« necesidades de ' la vida. El gran 
f.n de la educación es perfeccionar al hombre, física, in- 
telectual, moral i religiosamente. Para conseguir esto 



la verdad debe ser estimada i amada por su propio va- 
lor, la disciplina ha de valuarse por la fuerza permanen- 
te que comunique al alma; las aspiraciones hacia lo e- 
levado ¡ lo santo deben hacerse brotar en ol corazón, i 
todos su9,Jnipulsos ser dirijiílos para comunicarle amor 
verdadero ¡lor la humanidad. Realizar es^o en la esfera 
de abstracción es difícil^ realizarlo en la vida constitu- 
ye el problema que tenóiíioR la misión de resolver sobre 
la tierra. El maestro no puede trabajar eficazmente sin 
tencl*su olVféto bien definidb, i esto es imposible sin que 
se entregue a largas i profundas meditaciones, estudian- 
do con atención profunda la naturaleza física e intelec- 
tual del hombre i sus relaciones con ^1 mundo en que 
vive, con los demás hombres i con Í)ios. 



f 



IL 

Maeftiro debe coiiorer aqvel/n sobre lo mol estd llariin- 
do a oJK'rnr. 



NingHjn hombre puede opei'ar h.ibiJmonto pobre una 
cosa cuando «o conoce su naturaleza. El labrador ha 
de conocer la del suelo que cultiva, el herrero la del liier- 
ro^qu6 amolda, el alfarero la del linrro que amasa para 
que piedan obtener buen resultado de sus faenas res- 
pectivas. La naturaleza moral del liondne no es a tal 
puntT) mas sencilla de comprender que la do la tierra, el 
hierro o el barro paraqTie pueda disfiensarsc al maestro 
del estudio especial que el labrador, el perrero i el alfa- 
rero necoitan. Cierto es que como ellos, pueden traba- 
I jarcualuna máqliiña o imitando lo que otros hacen; ¡le- 
I ro tan'ciego procedimiento, indigno siempre en cual- 
I quier vocación de la Vidn. toca en lo criminal tratándo- 
I se cfelp educación de seres humanos, cuyo éxito en este 
j mujjdo i cuya dicha en el otro se aventuran bastante de 
esa manera. 

III. 

El Maefifro delie conocer nqheJh) roj^ftlfí' npcn. 

El asfinto de la enseñanza comprende el mundo de la 
materia i el del espíritu. El/maestrh tiene a' su dis|»osi- 
cion todas las cosas crea/las para elegir los medios que 
ha de usar en su obra. Nadie puede hacer una elec- 
ción juiciosa de estos medios i estar oreprnadn pa- 
ra presentarlos en el orden i jiroporcion debidos sin 
largo i cuidadoso estudio. El médico emplea mucho 
tiempo i meditación para elejir i componer las medi- 

_ cinás del cuerpo, ;.será, mas fácil |)reparar lasdel al- 
bina?' La el(>ccion del mejor sistema de estudio para nn. 
nüio es sin duda un problema tan difícil como el que 
mas. entre todos los que la mente luimanu lucha por 

j resolver. 



IV. 

El 3Ioe.slro delu sfiñer con, o ha de 



■.dii(:r.<-rJ(tppiéircicio?i. 

Un hombre purde conocer la naturaleza do" la cosa 
sobre la cual pretende operar, conocei' los medios por 
los cuales ha de verificarse la operación c ignorar 
la manera de llevarla a cabo. Es el deber del ma- 
estro perfeccionar i enseñar a los niños, i no tendrá 
un método discreto para realizarlo el que no haga 
una preparación especial. De ella no puede prescindir 
con mas facilidad que el que navega en un buque 
o construye un ferrocarril. Si los métodos de ense- 
ñanza fuesen simplemente mecánicos, fundados sobre 
principios variabrcs, i este no es el caso, no podrían 
ser imitados sin egpteial preparación porque esta es 
una lei a que cst.á sometido todo este gí'nero de opera- 
ciones. Por otra parte los hechos muestran que lapo- 



KW^ UV^TITIITO jyjtVIOJVJil,. 



secion de la ciencia no implica la habilidad para comu- 
nicarla. Es evidente pon si mismo qne nadie puede en- 
saruu- a otro lo que no sabe él mismo; pero nosotros a- 
scí^uranios ademas que no siempre los liombres instrui- 
dos sirven para maestros. ( Ccrntimuirá-) 



Ciiostion propuesta ¿n el número, anterior a los cur- 
santes do Cosmojrrafia. ' 

í.l'orqué dos viajeros que salgan de Guatemala en do- 
miimo, i)or cjcmi)lo, para dar*'la vuelta aj nnmcfo, ca- 
iniiiniido uno iiúcia el Oriente i otroJiácia el Occidente/ 
con paso iuual. al volver los dos £1;^ lugar, de donde salie- 
ron, el primero contará h'ines i ol segundo sábado, es de- 
cir. (•! uno linliní ganado i el otro liabrÁ perdido un dia? 
Siiliu'ioo. — á!to iiociio es natural i raui -sensible para 
los Mnctienoiudeas exactas del movimiento de rotación 
de l;i 'i'icrra o del movimiento apareufe del Sol. F;icil- 
ineiife se concibe que sicndo»la Tierra esférica, el Sol no 
puede alumbraren un mismd instante toda la superfiHo 
del (ílol.o. A todos consta que ol Soljiracadíi dia de 0| 
netiie a Occidente, i por lo mismo este astro sorpresen- 
ta iMiniero a los pueblos, situados al oriontc ||hc a los 
sitniídos al occidente, i c'émo cada hora recorre 15'. es 
clan> <|ue un bigar mas oriental que otro en If)* enju- 
ta In^ doce inia iior^nte.«.es decir, cuando paraifinate- 
inala^ son I:h or)cc. |W-a un lugar situado ^rp al óijente 
<le (iiiaiemala son las docei paritotro situado 15'^Rl oc- 
cidente sen-ln hs diez de la mafiana. 

Sentado esto e! que viaja al of ientcde auatemala. por 
ejemplo, despuife de haber recorrido l.-i^ cuenta una ho- 
ra inns ()ue en dicha ciudad." poique cwninando hacia el 
Sol, lo ve una hora antes que nosotros. Continuando a- 
si, |>or cada l.'> ' ganará una lió^-ír. de suerte que después 
de haber recorrido los ?MP del Globo habrá ganado 24 
horas; 1 por consiguiente, al volver a Gnatemala^a vis- 
to el Sol salir, pasar por el meridiano i ]x.nerse unftWez 
inas; 1 por lo mismo cuenta un dia mas que nosotros, ha 
legado al domingo, cuando no.sotros tehemos todavía Pá- 
hado. 

l'or el contr§wo, el que viaja ni Occidente tiene el 
.^ol um hora -íftas tarde cuando ha caminado 10°. i asi 
sucesivaniente va perdiendo una hora porcada 15='-de 
modo que cuando ha dado Ja vuelta .d nfundo so halla 
con un día menos, i cuenta sábado cuando nosotro.s nos 
haliamos en domingo. Asi, la diferencia no es aparente 
sino real: pero no consiste cuque hava mas ó menos 
tiempo, sino solamente en (^ modo de contar de^íyio i 
otro viajero, según la dirección que toma el uno al Orien- 
te 1 el otro al Occidente, el uno va al encuentro del Sol 
1 el otro va huyendo de i'-l.*' ♦ 

, Cuando el portugués Fernando Magallanes pastel ' 
estrecho que lleva su nombre i lleg('i a las Indias en-' 
contró en su derrotero un dia de diferencia con él de 
los enrólleos que habian ido j.or el Oriente. Unos a 
otros so_ tachaban de descuido; |iero cesrt la disputa i 
la admiración tan pronto awino se IíuImj indagado la 
causa de este error. Vaicnio dice que en Macao?ciudad 
lunritimade la Ciiina, los portniruestíB •cuentan re<rulnr- 
nieute un dia mas que los españolpíi«n las Filipinas, los 
l)riineros cuentan dominso. mientras que los segundos** 
^áli.ado. aunque estén poco di.stantes los unos de'"los o- 
tros. Esto proviene de que los portugueses estableci- 
dos en Macao. han ido a este punto por el cabo de Hue- 
na Esperanza o por el Oriente: i los espnñoles fnerou n 
his Filipinas por el Oriente, esto es, .salienllo de Améri- 
ea i atravesando e! mar del Sur. 

i:i. COIBETA. 

Diciembre 30.— El cometa s.iliñ hoi a Ins 7 i :i cunrtos 
do la noche, i su posición era lüS'^ de ascención recta 
i -yy de declinación aifetral. Como una coincidencia 



hacemos notar, que la cola del cometa ha venido a hun- 
dirse en la cola del Can mayor, pues es ya apenas per- 
ceptible a la simple vista i no podremos observarlo mas. 
Desde el 2 de Octubre que comenzamos a observarlo en 
la estremidad nordeste del Sextante hasta la fecha, el 
cometa ha recorrido un arco de 55°, es decir, mas de 
medio g^ado por dia, moviéndose siempre en la direc- 
ción de nordeste a sudoeste. 

Al despedihios de nuestrrt celeste visitante, lo hace- 
mos con la satisfacción de haboc visto confirmadas núes 
tras priin|M-M observaciones, pop las queso han liecluv 
.sobre el iiTláimg:ometa en el Observarlo de Bogofcí. Di- 
ce el Director di aqüpl Ob.servaforio: "La correspon- 
dencia qne por , el úlnmo paquete i-ecibimos ile Eurojia 
alcanza a los primeros diasdo Ijfetieitbre, i ni ella ii¡ ou 
los periódicos astronómicos del mismo mes hallamos 
noticia alguna relativa al cometa actual. Por el con- 
trario, seoctipan mucho aun del cometa Wells, pues aun 
cuando se observó enJíuropa i ei^ los Estados-Unidos 
desde el 18 de Marzo, los elementos de la órbito se es- 
tablecieron definitivamente hasta, los primeros clias d»^ 
Setiembre en que dicho cometa desapareció."' 

"En varios periódicos del pais, asi como en "li^i Opi- 
nión Xacional" de Caracas, hemos visto reprodÍKíulo nn 
error que nos apresuramos a desvanecer. Tal error con- 
siste en confundir el cometa actual visible con el descu- 
bierto |)or W^ll^ de líoston (lístados-Unidos), el 18 de 
Marzo pró.xWrto pasado, cometa que fué visible en esta 
capital en Jíinio i Julio, i del que dimos noticias en los 
níimeros 4.® i 5.^ délos "Anales del Observatorio 
Nacional." 

"El cometa Wells, observado en las mejores circuns- 
tancias, no presenta el ls]jfect» majestuoso qne exhibe el 
actual. El cometa Wells apareen) en la constelación de 
La, />*)•«, -j-ccorrió sucesivamente las constelaciones de 
J C(fD,Casmpca, del Cochero, 2'n?/ro,t/emm« (situación en 
la €ual se vio por primera vez on Bogotá) Cancei-/\ al 
fin se hunde actualmente en /,«>; vino de la rejion boreal 
i a ella ha vuelto."* . 

*El cometa actual apareció en la rejion*anstral i re- 
corriendo la constelacism de La ffydra, se encnmiiia 
hacia la del Van mayof,1flj^ccion opuesta a la que ac- 
tualmente sigue el primero." '' 

"El cometa Wells tenia un núcleo cinnflar i la calielle- 
ra apena» media 55", en tanto que el coloso que teneinus 
a la vista tiene una cabellera de fi' 5:5" i un núcleo de 



Nosotros también comprendimos i manifestamos ih>- 
*Vle el principi() que el cometa actual no «^íinisino que 
descubrió Wells. En el número correspondiente al 15 ile 
Actubre de este j^riódico, dijimos: El hermoso cometa 
i^ifi actualmente es objeto de justa admúcacion para los 
q«e han podido observarlo, no debe ser (uro sino el mis- 
mo que se vio op Ejiato el dia 17 de Mayo antcpróxiino 
en los momentos en HSie lite astrónomos oliservabaií el 
eclipse de Sol. En esos momentos solemnee en qne Mr. 
Lawrence, San Tacchini i los dema3%ít!(')nomoítoiiserv:i- 
bnn consuma ansiedad, el silencio del oliservatorio lur- 
interrumpido por gritos de sorpresa llamando la aten- 
ción sobre un objeto estraño. A la derecha del Sol i n 
distancia de un diámetro solar, ^vió un hermoso come 
taBípn su núcleo i su cola formanao una curva cnsi tan 
bmlahte como la corona misma: en lo mejor del ecli|i-( 
el cometa pndo observarse' aun a la simple vista. (Vea e 
el número .3.) 

Finalmente, nuestro cometa se despide d^a Tieri a 
junto con el año de 1882; i por si acaso fuerP^l jjiísmhi 
que descubrió el astíénomo Pons en Julio de 1S12 con 
un períodí) probable de 70 años, ffrjaUno.s coiisiguados es- 
tos datos para qne nuestros descendientes lo oliserveii 
ir.ejor, si volviere a n]inreeei- en el año de 1952. 

S.WTO.'í ToiiuÑo. 



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Clavellinita (2) 

Kloripundia. 

Amapola ¡unavüla 

Enotera. 

Verbena. 

Chabelita. 

.lasmin del ri.. ¡¡xnoi- 

( íuarumo. 

Xogal. 

Flor nueva. 

Ik'gonia. 

(iota de sangre. * 

Almizcle. 

Linaria. 

Albahaca. 

Romero. 

•Salvia. 

.^luzema del p:i!s. 

Matricaria. 

Id. doble. 
Colleja. 
Klor de viuda. 
Chapetona, 
r.revillea. (3) 


i 




spr-'Spro."'P.'^Pr5pp.'«pppp^ss!¿pr=-.~p 
■ • -^ í . ■ ■ 


ñl 




(¡ypsophila elegans.. 
Datura sunvcolens. 
Ilibiscus tiliaceus. 
¿Knothera rosca. 
\'erbcna venosa. 
Galphimia glauca. 
Lindcnia ri'valis. 
Cccr^jpia pcltata. 
Juglans nigra. 
Efianthemum nervosun. ' 
Begonia spatulata. 
Mimulus cardinalis. 
.Mímulus luteus. 
Mlraulus moschatus. 
Linaria Cj-nibalaria. 
Ocymum basilicuni. 
Rosmarinus offlcinalis. 
Stacbys coccinea. 
Acbillca millefolium. 
Matrica#l offlcinalis. 
Matricaria parthenium. 
Bidens hetcrophylla. 
Sea biosa atropurpúrea. 
Lychnis visearía. 
Grevillea robusta. 


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imúfíisummuiím 

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IVricÑlieo «ledieado n \n «lifiisioii rte In liistnicoioii Primnrin i SiM'iimlaria. 

Pl'BIlí'AnO BA.IOr,A PROTRCCIOX DRI, SrSOR .ÍEXRnAl. .T. RüFIN'O ÜaBÍMOS. 
PrKSM»ENTE I)R I.A RePÚBMCA I)R GrATEMAl.A. 



Funvlaiior i 


Rtlitor, Santosffforuño. 


Administrador I'xlwin 


Rocktroh. 


^liM. ». 


tíñale mal II, tS de 1 

— , — _. é__ 


Kaero «le 188». 


VOI^. 1. 



Iiifliieueiu de la Iiistriiccluii priinaria en la» 
eoHtuiubi'es, en la moral piíblica, en la In- 
dustria I en el desarrollo Jeneral de la pros- 
peridad de los pueblos, por M. L. i (i. \. A- 
munútegui. 

(roiitinüu.j 

' VIH. 

Lns rofloxionos que aoiiliítn do loor«o on laí» pajinas 
anteriores manitic-itaii que r| >irni»le cotiociiiiieiiio de la 
lectura, de la e.^crilura ¡ del eálrulo. obra de una ma- 
nera portentosa i jmteiite íolire la industria i morali- 
dad de los liomt)re-i. La instrucción primaria mas res- 
trinjida, suministrada a todos los individuos de una na- 
ción, seria jmes un heneliiMO inmenso para ella Pero 
es preciso recordar que la instrucción primaria, es al<ro 
masque la lectura, la escritura i el cálculo. La hemos 
considerado en su forma mas simple i diminuta solo 
para dar a nuestros raciocinios mas solidez i mas evi- 
dencia. La instrucción primaria, a raas de los tres 
ramos rudimentales, comprende cuando menos el cate- 
cismo, la gramática, lajeojírafia, la historia del pais, el 
dibujo lineal. El influjo de e^to? conocimientos, necesa- 
lisimo? para la vida, sobre la felicidad de los individuos 
i sobre la prosperi'iad de las naciones, es incuestiona- 
ble, está fuera de duda. 

El catecismo es una obra admirable que encierra en 
sus pajinas todo lo que el hombre debe creer i esperar. 

La escn.cÍD, por decirlo asi. de la. relijion está estracta- 
da eu sus hojas. El aprendizaje de ese librito es el viático 
mas excelente que puede darse a los niños a su entrada en 



. La práctica (\e sus máximas bastarla pora 
leran morales i virtuoso-i. ,;Conoce¡sal;íuna 



que 



la vida, 
todos fue 

señanza por benéfica que sea, que ha<fa mas por la pros- 
peridad dj un pueblo? 

"Siendo la lengua, dice don Andrés Udlo, el medio 
deque se valen los hombres para comunicarse uñosa 
otros cuanto saben, piensan isienten.no puede menos 
de ser grande la utilidad do la gramátioa. yn para ha- 
blai' de manera que se comprenda liien lo que decimos 
(sea de viva voz f^ por escrito), ya para fijar con exac- 
titud el sentido de lo que otros han dichg; lo cual abra- 
za nádamenos que la aceriada enunciacñon i la jctmina 
interpretación de las leyes, de los contratos, de los tes- 
tamentos, de los libros, ñe la correspondencia escrita: 
objetos en que se interesa cimnta hai de mas precioso 
i mas imyíiiitonte en la vida social.* 

La jeoerafia, que nos enseña el mundo, ea algo mas 
que el espacio comprendido entre los Ande» i el mar 
Pacificf», que nos habla de los gobiernos, de las relijio- 
nes, de las poblaciones, es un estudio que ensancha el 
horizonte de la intelijencia. La jeografía. que com- 
prcndíp los climas, las producciones, las relaciones co- 
merciales i los medios de comunicación de los diver- 
sos países, es un estudio indispensable para los agri- 
cultores, que necesitan atender al movimiento de los 
mercados a fin de poner precio a sus frutos, i para 
lo? comerciantes, que necesitan conocer lo que pasa 
en esos mismos mercados con el objeto de combinar 
sus especulaciones, ¿('ómo queréis que entablen ne- 
gociaciones con el Brasil, con California, con la Nueva 
Holanda, si tal vez no han oido pronunciar nunca los 
noinlires siquiera de esos países, i si por lo tanto conocen 
niiiclio iin'üos sus sitiuK'ione.-! respectivas? 



130 



AX IJVSTlTtlTtí .\\HVtOJ%\¡t.. 



Ija historia es el depósito clo.las esperiencias hechas 
por el Jénero hiunano 011 su viaje por la tierra.' La his- 
t(Tl-iaekala huinauidad lo^qiiola memoria es al hom- 
bro. El ostv.dio de o.«a eicncia nos dispensa por consi- 
gtiionle de cflcr en los miamos errores i estravios en que 
íiancaido nuestros antecesores. El pasado sirve aSÍAie 
lección al porvenir. La liistoria es la escuela práctica 
donde cada cual puede aprender lo que causa el engran- 
decimiento o decadencia do los individuos, el engrando- 
ciniieuto o decadencia dolos pueblos. 

El dibujo lineal es el arte de trazar diseños regula- 
res i simótricof?. destinados a la industria, como adornos 
para muebles, pan rojas, para oortin-as, para ventanas, 
pam puertas, para molduras, para coniisas, modelos de 
máquinas i otros objetos de esta especio. La enseiíanza 
de esto ramo i de los otros que se refieren al dil)ujo i a ^ 
la oinamontacion, ha si'lo considerada como la causa 
princijial de la superioridad que en la gran esposicion 
de Londres se concedió a las manufacturas francesas 
sóbrelas ijiscjosas. "La educación artística, decia en 
1850 el ('/rír<in(t de la Jinifn de coinenio de Inglaterra, 
citado \.i)r Mr. Eujonio Komíti. distingue a las clases 
obreras déla Francia de los artesanos ingleses; es una 
de las cansas de la sujiorioridad de ojocucion de la in- 
dustria Iraiicesa. Del desarrollo 'le las oscuelaf'de iJi- 
bnjo dejiende el progreso nacional en el conociniioujo 
i el sentimiento del arte." 

"No lie creído inúííK dico el mismo Mr. Rendu diri- 
jiéndoic al ministro do instiuccinn pública de Francia, 
atraer vuestra iitencion a las escuelas de dibujo en In- 
glaterra. Un ínteres de coricurrencia internaciunal se 
oculta en la fundación de esas escuelas. La esposicion 
universal, revelando todavía una vez i con brillo, la 
superioridad de la ejecución francesa en las artes del 
diseño i de In ornamentación, ha dado un nuevo empu- 
je a los esfuerzos tentados para ol fomento de las es- 
cuelas especiales por la rivalidad intelíjentede nuestros 
vecinos. Que las fábricas inglesas consigan conquistar 
por el estudio lo que la Francia debe solire todo a|)a 
fecundidad de su jénio; qne lleguen solamente a una 
reproducción hábil de nuestros, disiíios. i la baratura 
de sus tejidos permitirá al comercio ingles hacernos en 
los mercados en qne ahora reinamos una guerra que no 
será sin peligros. Importa irnos que nuestras escuelas 
de artes i oficios, que nuestros cursos especiales i nues- 
tras escuelas elementales mismas sostengan por el tra- 
bajo una superioridad natural; que derroten jiorlacroa 
cion de tipos continuainonte renovados una rivalidad 
que no se duerme; i que la victoria de ayor asegure el 
triunfo de mañana."" j. 

yi hai recursos, hagamos todavía m instrucción pri- 
maria mas completa: organiccmosla bajo un sistema me- 
jor; añadamos a todos los ramo- aatedichos esas nociones 
que perfeccionan el carácter l'el corazón del hombre; ha- 
gámosla lo mas rel'jio.sa que sea posible; agreaiuéinosle 
esos estudios elementales que enseñan los deberes del 
hombre para con Dios i sus semejantes. ¿Podrá dudarse 
que una instrucción primaria de esa especie influirá in- 
mensamente en la moralidad de cada individuo? 

Añadámosle ademas la enseñanza de nociones de agri- 
cultura, de nociones industriales i comerciales, la ense- 
ñanza do todos esos ramos que tienen una aplicación prác- 
tica, como física, química, jeolojia, puestas al alcance de 
todos. ¿Podrá dudarse, si eso hacemos, que la instruc- 
ción primaria no influya directa i ventajosamente en los 
adelantamientos do la agricultura, de la industria i del 
coniercjo? 



.|. ... . ... v...^.-. ._ „.. 

i ' -^^^ '■^\:.:: NOOloNKS 

l>e Cofíiiiio^i-B'ai'it:! i Jro^^i^afltu 

EsCRIT-^S l'AK.\ I.OS .M.^OS. 

l'or Santos Toruno, Director del Ltul ¿tafo Nacional .¡e 
Guate inah. 

(Continúa.) 

Prueb.vs I)p:i. movimikxto de ;vO¡Ar.i;).\ dk \.\ 

TlKRR.V. 

ijLos partidarios de la anti_i>u.i idea de la innK)])i- 
lidad del jjlobo terrestre han de.saparecido poco a 
poco, i iioi dia lii teoría del moviiT^^ento de 1.a Tier- 
ra se en.seña en todas pa:-tes, hasta en la inisnia 
Roma qtic: tanto se es.:and iiiz.5 en sitínr >. i d.; <\.\- 
lileo. El P. Secchi en.una" d;-, 'sus o;";!''Í5f^;diee: "K! 
movimiento de rotaciorl' cte" la 'ricí^i-a aR^dedor de 
i su eje es una verdad qfe.c'n nuestros ¿B^ no ne- 
I cesita demostración, pues és, en efecto, ím coro- 
! lario de toda la cíenciaastronómica." 

No obstante esta opinioi res );>tabilísiin'i, va- 
mos a dar alg'unas ra?.on • ; i a ¡irv-sentar algunas 
pruebas i csperimentos ¡li i!.e¡;;u:;-; qj.' demues- 
tran que el movimiento di.:l So! i de las crtrcllas 
no es mas que una ilusión, i que realmente es la 
Tierra la que jira sobre si ¡nisnia de Occidente a 
Oriente. *' 

Primera prueba. El Sol es un milion cuatro 
cienLas mil veces mayor na ; la Tierra, i dista de 
nosotros -unos 37 millones de le;^uas. Si diera l.i 
vuelta al rededor de la Tierra, seriiv preciso que 
esta masa enorme describiera en :; j. horas una 
circunferencia de mas d.; .132 m'üon's de le¿4uas. 
El Sol deberia entones r-.;,)rrr mis de 2600 
I leguas por se;:^undo, eaoriii ■ r.t;/d ;.<que (tspanta, 
; pues seria 20 \\\\ vecí-; ma_\v^- que ia de una ba- 
1 la de cañón. 1 sin embargo, esta velocidad seria 
insignificante comparada ct^n la que deberían lle- 
var las estrtíllas, qut; son otros soles, i se ven tan 
pequeños porque están inmensamente mas lejos 
que el Sol de nuestro sistema. Adí^mas, estando 
las estrellas esparcidas a nvii diversas distancias 
deberian jirar también con mui divers.as veloci- 
dades, pero sin adelantarse unas respecto de o- 
tras, conservando la misma posición relativa i for- 
mando siempre los mismos grupos como real- 
mente las vemos. Hai mas todovia, las circunfe- 
rencias descritas por los astros irian decreciendo 
del ecuador hacia los polos, i las estrellas situadas 
cerca de los polos permanecerían inm ibil^como 
nos parece la estrella polar, que para Guatemala 
no sale ni se pone, pues la vemos casi en el mis- 
mo punto a las seis de la tarde, a ias doce de la 
noche i a las cinco de la mañana. 

Finalmente, estíUí i otras muchas dificultades 
de-.aparecen adinittendo el niovimierifd de i'óta- 



MiL, IJ\*STJTtTO ,V^iCiOA\¡¥.. 



131 



ion de la Tierra, con el cual se esplica muí bien 
1 movimiento aparente de los astros, i no requie- 
re mas velocidad que la de 466 metros por se- 
gundo, que es un poco mas de las dos terceras 
partes de la velocidad que lle\'a una bala de 
cañón. Si hai, pues, un medio mas sencillo para 
esplicar el movimiento de los astros, debemos ad- 
mitirlo, pues esa misma sencillez será una prueba 
mas en favor de la verdad que se trata de de- 
mostrar. 

Seounda. La observación nos demuestra que 
la luna parece jirar al mismo tiempo hacia el 
oriente i hacia el occidente, es decir, en sentidos 
opuestos. . ' 

En efecto, tres o cuatro horas de observaclmi 
bastan para advertir que la luna se mueve en el 
espacio de occidente a oriente, pasando por los 
t^-^rupo:? de estrellas que va encontrando; pero 
([uc al mismo tiempo, se dirije también al occiden- 
te en su movimiento común con todos los demás 
astros. La razón nos dice, por otra parte, que 
uno de esos dos movimientos tiene que ser falso 
o aparente, porque es imposible que un mismo 
cucr[)o pueda moverse al mismo tiempo en sen- 
t¡d(js contrarios. Este fenómeno celeste, pues, 
ijue parece un contra-sentido, solo puede espli- 
carse con el mo\'imiento de rotación de la Tierra 
de occidente a oriente. 

Vamos a poner un ejemplo al alcance d(í los ni- 
ños para facilitar la esplicacion. 

Si cuando vamos en \\\\ tren o en im carruaje 
volvemos la vista hacia atrás, i nos fijamos en un 
individuo que va detras de nosotros caminando 
mas despacio, nos parece que no solo se queda 
atrás, sino <{ue va retrocediendo o caminando en 
dirección opuesta. Pues bien, esto mismo suce- 
de C(.)n el movimiento de rotación de la Tierra i 
con el movimiento de la luna en su órbita. La 
Tierra jira sobre sí misma de occidente a oriente 
en el espacio de 24 horas, i la luna se mueve en 
su órbita también de occidehte a oriente en el es- 
pacio de 27 dias i 7 horas próximamente: de donde 
resulta con evidencia (¡u<; la velocidad angular 
con que jira la l'ierra sobre sí misma es mayor 
(]ue la velocidad angrular con que se mueve la lu- 
na en su órbita; i esta es la razón por qué la luna 
se queda atrás i parece rtitroceder o caminar há- 
t;ia el occidente. Se \'e. pues, que el movimien- 
to de rotación de la 'Herra esjjlica perfectamente 
no solo el movimiento común de las estrellas' 
sino también los dos movimientos opuestos de la 
luna, 'i el fenómeno semejante que presentan los 
planetas en su movimiento directo. 

Tercera. Hemos demostrado que la Tierra 
está aislada en el espacio i que tieno la forma de 
una esfera im poco aplanada hacia los polos. 
Pues bien, todos los planetas vistos con telesco- 
pio aparecen también en el espacio con una for- 
ma mas o menos semejante a la de la Tierra; i 
todos ellos tienen un movimiento de rotación, que . 
lo efectúan de occidente a oriente, con mas o mé- 



iíos velocidad i en mas o menos tiempo. Mercu- 
rio jira sobre sí mismo en 24 horas 5 minutos: 
Venus lo hace en 23 horas 2 1 minutos; Marte, eii 
24 horas 37 minutos; Júpiter, en 9 horas 55 mi- 
nutos; etc. Estas i otras muchas razones de ana- 
lojía confirman lo que la observación ha estable- 
cido sobre el movimiento de rotación de la Tier- 
ra, que realmente se efectúa de occidentti a orien- 
te en el espacio de 23 horas, 56 minutos i 4 se- 
gundos. Para probar la exactitud del tiempo en 
que la Tierra verifica su movimiento de rotación, 
se fija un anteojo, i con un cronómetro o reloj 
bien arreglado, a las ocho de la noche en punto, 
,por ejemplo, se observ^a el paso de una estrella por 
el centro de la retícula; se deja el anteojo fijo en el 
mismo lugar, i a las 23 horas, 56 minutos i 4 se- 
gundos se verá que la estrella vuelve a pasar por el 
mismo punto, lo que se repetirá cada 23 horas, 56 
minutos i 4 segundos; de modo que el paso de 
la estrella se retrasa cada dia en 3 minutos 56 
segundos respecto de la hora del reloj ([uc; sirvió 
para la^observacion. 

dnarta. Hemos demostrado que la Tierra no 
es perfectamente esférica, sino un poco aplanada 
hacia los polos; pues bien, esta forma la ha ad- 
quirido la Tierra precisamente por el movimien- 
to rotatorio de que está animada. 

,^n efecto, la fuerza centrífuga que se desarro-, 
lia con el movimiento de rotación, es la causa del 
aplanamiento de la Tierra i de los demás planetas; 
los cuales son tanto mas aplanados cuanto ma- 
yor es la rapidez con que jiran, como sucede en 
Júpiter i .Saturno. 

•Piste efecto d^ la fuerza centrífuga se demues- 
tra esperimentalmente; i para ello, en las clases 
de física se emplea un aparato como el represen- 
tado por la figura i compuesto de dos círculos 




de acero que pueden jirar al rededor de la vari- 
lla que les sirve de eje. Imprimiendo a la rueda 
un movimiento de rotación rápido, los círculos 
pasan de la forma representada por la línea circu- 
lar de puntos, a la indicada por los muelles; i el 
aplanamiento de éstos será tanto mas sensible 
cuanto mayor sea la rapidez del movimiento; pu- 
diendo adquirir la forma de un esferoide como 
se ve en la fio-ura 2. ^ 



i:íi 



ni. ÍJYSTITVTO .^\iftOJ%\t¥.. 




Fio-. 



Ksta fuerza centrífuga es la c¡i;c sostiene la pie- 
dra en la honda i el agr.a en el \aso c[ue se hace 
jirar rápidamente en un aro; i la Tierra en su 
movimiento de rotación, desarrolla una fuerza cen- 
trífuga tanto mas considerable cuanto mayor es 
la distancia que media entre el pimto que se con- 
sidera i (;1 eje de rotación: de suerte que en los 
polos es nula i máxima en el ecuador. 

(¿ninfa. Supongamos que se deje caer un cuer- 
po pesado, como una bala de canon, de-sde ¡a ci- 
ma A de una torre vertical, fiy;-ura 3. 




q-ar al suelo, i de consig-uiente caeiá en un punto 
\i\ situado a una distancia ori(íntal del pié H de 
la torre, igual a A A', i 'ero el punto \ dista mas 
del centro de la Tierra c]ue fl punto 15, por lo 
tanto el arco .\A' es ma\o:- (-¡u(; el WW ¡)or estar 
descrito con un radio mas grande, i por cnn'-,¡- 
guiente el punto B" si; hallará situado al oriente 
del pimto H'. También se puede suspender una 
ploniada en la cúspitle de; una torre, procurando 
que la pesa llegue cerca de la su[>erficie de! suelo: 
i si del mismo modo se suspende; otra plomada a 
niui corta distancia de la primera, también en la 
cúspide de la torre, pero con un hilo mui corto, 
se observará que la dirección de este hilo no es 
igual a ¡a del prinnrro, ¡¡iks si bien sobre ambas 
plomadas obra de igual ma!ie;-a !a fuerza de gra- 
\(;dad, no sucede lo mismo con !a fu'-r.?a centri- 
fuga (}ue (;s ma\or en la c'^spiíl.-. úc la torre que 
en lasuperíici ' del ■■!■; !o por !a razón que hemos 
espuesto ánic;. Si por i;i diíicuitad de apreciar 
la lidta de ¡xira'^iisnif) en ¡os (ios hilos, se aban- 
donan libremente las dos piom:idas, se observará 
cjue de las dos pesas, la cjue desciende de mayor 
altura caerá desviándose mas liácia el oriente. 

Para evitar las corrientes atmosféricas, se han 
hecho estos esperimentos en pozos profundos, i 
siempre se ha obtenido e! mismo resultado. Ivn 
las minas de Freyberg, en un pozo de ¡So me- 
tros de profunditlad, halló Reic'i una des\ iacion 
de 28 m. m. 3, indicando la teoria 27. ó. Lapla- 
ce demostró por el cálculo que la desxiacion deb(; 
ser en el ecuador de 22 mi. ím, -tros por 100 me- 
tros de ahura. En el ecuador a.lcanzan los cuer- 
pos cjue caen su desviación máxima, l-c ■■LU'ido a 
ser nula en los polos. 

S:s!a. La rotación de h. r'errt '.e d( muestra 
también d; una miuier:' c.d ;r ■ i >:legantísima 
por medio del péndulo id-: ji o ,;-op:o de Fou- 
cault. 

Se llama péndu'--v,un en.'!, > ; e-;;id.. -ii-Mü-ndi- 
do en e! estren! ? iiif-rioi- d ■ \-.ñ- vaiii'a ;nfLálica 
o de wn hilo qiK- está \:y.) ¡'o; 1 '■. -kí' ? --Lr-nio, 
como :;.'- \ e ; n la íi-jura „;. 



f'iir. o. — Desvincion orionínl ii<> iiu 
rncrpo ¡'.liiividiuiailo libvotneiui'. 

•Si la Tierra estuviera inm.Sbil, es claro que el 
cuerpo, siguiendo en su caida la dirección de la 
vertical, vendría a caer en B al pié mismo de la 
torrei^pero n» sucede así. 

F.n efecto, en el momento en que el cuerpo 
comien.'^a a caer, está animado de la misma ve- 
locidad que lleva la cima de la torre, esta \-eloci- 



Ue 



'kii-l se comi-ima clurantc 
la que !e comunica ¡a gravíAÍad. de sLierje -.ü • 
mismo tiempo que recorre una distancia veriif 
igual a la altura de la torre AB, avanza horizont; 
mente de Occidente a Oriente una lonjitud igi 
ai arco AA' descrito por la cima de la torre d 
rantcel tiempo que el cu.erpo ha emi)!eado en II 




Fi-. 4.-lie: 



^"c¡>r-ninont 
I..,';¡Ju!u. 



Si estantío fl péndulo en reposo, se desvia de 
su posición vertical i se abandona a.^ mismo pa- 
ra que oscile libremente, se \'-r;í qwc. todas ¡a^ 
oscilaciones s- verifican -n -:; ;,--;r!io plano ve r- 



r.1. MJ\^STiTrrTO jvjiciojwti^. 



133 



tical, determinado por la dirección del hilo i del 
punto en que se soltó el péndulo. Pues bien, en 
Mecánica se demuestra que, si durante las oscila- 
ciones, se hace jirar el aparato en que está el 
péndulo, las oscilaciones no cambiau de direc- 
ción, o lo que es lo mismo, el plano vertical en 
que tienen lugar las oscilaciones permanece in- 
\'ariable. Hai mas, si se transporta el aparato a 
cualquier punto del espacio, el plano vertical de 
las oscilaciones quedará siempre paralelo a sí mis- 
mo, o lo que es igual, las oscilaciones continua- 
rán dirijiéndose a los mismos puntos del cielo. 
Nótese bien que no decimos a los mismos pun- 
tos del aparato o del suelo, porque en este caso. 
í hai variaciones, que son precisamente las qu« 
ns van a demostrar el movimieuto de rotacior^ 
i: la Tierra. 

\ín efecto, hágase oscilar el péndulo en la di- 
rección CI), por ejemplo, perpendicular a la línea 
.\li(rig. 4); i mientras está oscilando, se hace ji- 
rar el aparato poco a poco sobre sí mismo, un 
cuarto de vuelta por ejemplo, hasta darle la po- 
sición indicada en la fie'. 5. 




Fig "). — Doísviacion del plano de 
oíscilacion del i)éiidulo. 

Obsérvese ahora que la dirección C'Ü' del pla- 
no de oscilación es exactamente la misma que \x 
del plano CD, es d^jcir. las oscilaciones no han 
cambiado de dirección respecto del horizonte, 
de lo cual podemos asegur;arnos' por medio de 
miras o señales fijas colocadas en los muros 
de la habitación o en el piso fuera del apara- 
to. Oljsérvase ademas, que si el aparato se 
hac(; jirar de derecha a izqiiierda, el plano de 
oscilación parece jirar de izquierda u derecha; 
de modo que si al aparato se le da una \uel- 
ta ( ntera, el plano de o'cüacion recorrerá en 
sentido inverso toda la circunferencia de la peq- 
na del aparato; pero esto sucede porque el apa- 
rato se hace jirar al rededor del plano de os- 
cilación, pues este permanece invariable co- 
mo ya lo hemos demostrado en el esperimen- 
to anterior. 

Ahora bien, supongamos i]ue un péndulo for- 
mado de ima bola pesada suspendida ai estremo 
de un hilo de estraordinaria lonjitud, se suspende 
a una gran altura sobre uno de los ])oIos de la 
Tierra; puesteen movimiento el péndulo i sierj'»- 
do invarfable el plano de sus oscilación 'is, si es- 



tuviera inmobil la Tierra que es el gran aparato 
en que está el péndulo, el plano de oscilación 
coincidiría siempre con un mismo meridiano ter- 
restre, i todas las estrellas lo irían atravesando de 
oriente a occidente en su movimiento diurno, 
describiendo en 24 horas círculos paralelos al 
ecuador; pero esto no sucede así. 

En efecto, si el plano vertical de oscilación 
coincide, por ejemplo, con la línea vertical de una 
estrella, la coincidencia se prolongará indefinida- 
mente, i el plano de oscilación MN (fig. 6) pare- 
cerá jirar también de oriente a occidente como las 
estrellas; pero como ya sabemos que el plano de 
o.scilacion permanece invariable respecto de los 
puntos del cielo, resulta con evidencia que es 
realmente la Tierra la que jira de occidente a 
oriente, que es la dirección que indica la flecha 
en la figura 6. 




Fi!í. (i.- -Desviación aparente del 
póndnlo en el polo. 

Hemos dicho que el plano de las oscilaciones 
de un péndulo suspendido en el polo, paree; des- 
viarse de oriente a ocidente al rededor d- la ver- 
tical, qnc en este caso coincide con el eje de ro- 
tación de la Tierra; pero si suspendemos el pén- 
dulo en un punto del ecuador, no ((abrá ya des- 
x'iacion. En efeto, en el ecuador, la meridiana per- 
manece siempre paralela al eje de rotación de la 
Tiera; i de consigiente, si scí toma por linea de f-' 
la direcion de la meridiana, también permanecerá 
constante el ángulo que forme esta linea con el 
plano de oscilaciones, que de por sí es invariable. 
\ln todos los lugares intermedios entre el ecuador 
i los polos, ef plano de osculación permanece siem- 
pre invariable;, pero parece desviarse en senti- 
do contrario al del movimiento de rotación de la 
Tierra, i esa desviación que es nula en el ecuador 
va aumentando hasta llegar a los polos. ^ 

Foucault hizo su esperimento bajo la cúpula del 
Panteón de París. ¥.n la media naranja fijó un a- 
lambre de acero que sostenía en el estremo infe- 
rior ima bola de plomo forrada d(; cobre, de mu- 
cho peso, con una punta de acero en la prolonga- 
i cion del hilo de suspensión. Debajo del péndulo 
I se coloca una mesa con un círculo graduado o \ina 
galería también dividida, en cuyo borde se colocan 
dos montoncitos de arena en las dos estremida- 
des de un diámetro, como se \-e en la figura 7. 
Luego que está arreglado el aijarato, se desvia 
el péndulo i se aban^lona a sí mismo sin comuni- 



i:34 



/;#. i.VSiT¥Tf¡T& ^Wtr/fKV.Jt.. 



carie ninguna velooiciad inicial; i en cíuIí > > -riiac ion 
se observa que la punta inferior va pcico a poco 
derrivando los montoncitos de arena, de modo que 
se manifiesta a la vista la desviación que sufre el 
plano de oscilación de oriente a occidente. 





FÍ!í. 7.— P.'üiiido de F.iucíiiiif. rJSíí 



Fi>. S.— Tni-u il.'lJiroTopin de F.Mirf;ull. 

Se imprime al toro un movimiento cÍí; rotación 
rapidísimo, i en esta situación se coloca sobre el 
anillo vertical BB' (fio-. 9.) liste anillo \ ertical es- 
tá suspendido por la parte sup<-TÍor con un hilo 
de seda sin torsión, de modo que puede oscilar 
libremente a su alrededor, pero no lateralmente, 
pues para evitarlo lleva abajo una punta de acero 
(jue se apoya en una especie de capsulita bastan- 
te ancha para que no haya rozamiento. Estando 
bien nivelado el instrumento, la luenga de _s;ra ve- 
dad no ejerce atracción r.ínouna se.i re el conjun- 
to del apiraío, i por consiguiente el plano de ro- 
tación del toro permaneóerá constante en la mis- 
ma posición en que se le coloque. 



Así f'ñ como se demuestra por medio del pén- 
dulo el movimiento de rotación de la Tierra, mo- 
vimiento que no j:)odemos sentir porque partici- 
pan de él jun^ con nosotros, todos los objetos 
que nos rodean, aun los que est.án a gran distan- 
cia. 

El movimiento de rotación de la Tierra se de- 
muestra también por medio de otro aparato ]\r{- 
nYAÚo jiroscopio, f)ue igualmente se debe al jenio 
del ilustre físico francés :ví. León Eoiicault. 

Este aparato está basado en el principio si- 
guiente: atando un cuerpo siispejidi ¡o verticalnicn- 
it\ jira al rededor de un eje aue pasa por su cenfro 
de simetría, el plano en que se ejecuta estcmoiñmien- 
to de rotación conserva ana dirección invariable en 
el espacio, lo mismo que el plano de oscilación en 
el péndulo. 

El jiroscopio se compone de un toro circular de 
bronce AA', que puede jirar libremente al rededor 
de un eje aa que pasa por el centro (f g. 8). Este 
eje está scs::enido por des quicios que se a 'o; an 
en un anillo bb, el cual contiene a su vez, en la 
ciireccion de un diámetro perpendicular al eie, dos 
cuchillas prismáticas sernt^jantes a ¡as cu-hiü^s de 
suspensión de las balanzas. Estas cuchillas están 
colocadas tle tal modo que sus filos se dirijan ha- 
cia abajo cuando el plano del anillo i el eje en 
que jira el toro, se encuentren en posición hori- 
zontal, como se ve en la fig. 9. 




JlltH.'Oj, 



.lo F 



En este estado, si la Tier.''a rstu vicia inmobil. 
el plano de rotación del toro parecería invariable 
como en efecto lo es; pero si la Tierra jira de 
occidente a oriente también jirará~ con ella el pla- 
r.o del horizonte, i la inxariabilidad áó plano de 



El. IJ\'STlTJJTO JV^CIOJ\*»flM.. 



i:íí: 



rotación del toro se demostrará por la desviación 
aparente del mismo plano. Esto es lo que confir- 
ma la esperiencia; i a no ser que se niegue la 
evidencia, nadie puede poner en duda hoi dia el 
mo\imiento de rotación de la Tierra, demostrado 
por tantas i tan sólidas pruebas astronómicas i fí- 
sicas. 

('Coniínuo.ra.J 



ELEMENTO.'^ 

Para n.in de Ion alumnos del Instituto Nacional 
de. Guatemala. 



PRIMER IJRSO. 

(Continún.) 

SEVE\TEEi\TH I^ESSOiV. 



VOCABULARY 



More (n) tliaii, mns (n) qite 
Lcss (n) than, fewer (n) 



tlinn, vihiot (n) que. 



Obs. — En los comparativos de superioridad ó inferio- 
ridad, el ^iW" depiles da mas ó después de rn^no-* se es- 
prosa povthan. Ejemplos: 

More milk than winc, mas leche qite vino. 
More forks tlian spoons, mas tenedores que cucharas. 
More of tliis tlian of that. mas de e^te quede aquel. 
Moro of thc onc than of tlio otiier, mas del nno que del 

otro. 
More of thesc tlian of thnse. man de i-oínx i/i.e de (Uiv,-. 

líos. 
1 havo more of your papor tlinn of mine, tenqo mas dv 

su papel de Ud. que del mió. 
lio lias more of our books than of his own, él tiene mas 
de nuestros libros que de los suyos propios. 
IjCss bread tlian clieese, menos pan que queso 
Fewer spoons tlian forks, menos cucharas que tenedo- 
res. 
01)s.— Less sirve para el sinj^iilar y/hrer y)ara el plu- 
ral, oomo se ve oii ol ojemplo aiiteiior. 

[ havo loss broad than yon, teuf/o mrno>i pnn que Ud. 

i linvo lowor liortks thiln voii. fen'^o tarun^ liliru^ 'ine 

Ud. ' ' 



Quite as miich, just as mnch. justamente tanto. 

mente tnnla. 
Quite as many, just as many, justamente tantos. 

mente tantas. 
I llave quito as inuch of tiiis as of that, ten'jo 

mente tanto de e.^te como de aquel. 
Quite asniuchofthc onc as of the otlier./íwA 

tanto de! uno couio del otro. 
Just as many of thcse as of those, justam"n'et' 

estos corno d" aqifcUox. 



jusfa- 
justa- 

ju.<:ia- 
uniente 

fn.i dp 



Foreigner, estranjero. Garret, desván, 

íitr&nger, forrastcro, estro- Note, billet, hilleie- 

ño desaiocido (persona Box, caja. 

que no se conoce.) Letter, carta. 

Looking-glass, espejo. Jewel,, /oya, halhaja. 

Corn, (¡rano. Work, obra. 

Mattress, colchón. Relation, pariente. 

Granai'y, granero. Female-relation,p«í'í'e??^a. 



EXEROISEf 



Moretlian I. — Less tlian I, fewer than i. — More tiiau 
he. — Less than he, fewer than he— More tlian she. — 
Les.s than she, fewer tlian she. — More than wc. — Less 
than \ve, fewer tlian we. — More than you. — Lesa than 
you, fewer than you, More than tiiey. — Less tiían they, 
fewer than they."— I liave onc more than you. — I have 
onc lcss than he. — I liave four fewer than yon.- llave 
you as many l)ooks as I? I have more than you. — 1 havc 
fewer than you.-Have I as many friends as your fatlier? 
You have fewer than lie. — HaVe tlie Americana as ma- 
ny childrcn as we? We havc fewer than they. 



Tiene Ud. mas dinero que Juan? No, Señor. Juan tie- 
ne mas dinero que yo. — Juan tiene menos dinero que yo. 
— Tiene Ud. mas libros que Juan? No, Señor, Juan tie- 
ne menos libros que yo. — Tiene María tantas jilumas co- 
mo su hermana? Maria tiene menos plumas que su her- 
mana. Tienen los españoles tantos barcos como lo" fran- 
ceses? Tienen justamente tantos. — Tenemos nosotros 
tantos caballos como ellos? Tenemos menos que ellos:^— 
Tengo yo tantas manzanas como su hermana de Ud.^ E- 
lla tiene mas que Ud. — Ud. tiene menos que ella — Tie- 
nen estos niños mas libros (¡ue los iiijos del vecino? Tie- 
nen monos que ellos. 

líl. 

CoxvEiisATrox A.--Ilaí tlio foroiíj'nor inoro lookin»- 
uia-s tiían yoii^ — Who is this stranger? — Has the neig- 
hbor less corn tiían we? Has our granary as inuih corn 
as yonrs? — Have we not fewer notes than tliis man?- - 
Has iny brother-in-law as many boxes as your brotlioi:'' 
— Has not my lirother as many bo.\es as your }>rotlicr- 
in-law.— Have they fewer letters than We? — Has not 
this young ladv more jewels than your sistir? — Havo 
\ou the second vohnne ofmy work? — Is noi this man 
your relation?-Is not this woman your female-relatioii;-' 

IV. 

CoN'vERSATiox I>. — Has my brother many button.s?-- 
Has not my brother many buttons? — Are your buttons 
veiy fine? — Are not your buttons vei-y lino? — Has this 
boy many bags?-Has not tliis boy many bags? — Is your 
bag largo?— Is not your bag largo. — Has the maid-sei- 
vant a good broon?— Has not the inaid-sorvaiit a good 
broon? — Is that broon oíd? Is not that broon oíd? — lias 
my inaid-servant as many broonis as you?-Is tliis lady's 
breastpin fino? — ^Is not my bird very beautiful? — Hávo 
yon not many birds in your Iionse? — Is not tliis saüor'a 
lioat laru'o?— Haw manv boats lias this sailor? 



V. 



CoN'VKESATiox C.-Haveyou my lino bulteríly?- Have 
)n not mv tino liiittorHv? — Wliioli dou' has niv í'riond? 



130 



r.i. íawtit! TO ,%*^cfo*^\&r.. 



— Has tliis cai'iícnier a \voo(l(>n table? — Uave tlie ser- 
vants a pilk stoking? — Which stokini? lias your maid- 
servant ? Wliicli liat has luy so»? — Have yon not youi- 
straw hat?— AVlio lias iny prctty boiinet?— Which slo- 
kiiig has iny sister-in hnv? — Wliicii shoes lias your bro- 
thoi-in-law?— Wliieh boots has our slioemakcr? — Has 
this frontleman mucli iiionoy?— Has this gciitlcinan inuch 
inoney?— Has nut this boy'liis cloth boimot?— How iiia- 
ny cliairs has your carpentor? 



E ! iiUT E E N TIÍ 1 . KSSO X . 
vor.vr.rr^AKY. 

Tlio latto)'. e.tíe. f-.sfa. pfiU>, mIo.c, ¡.■.:laf} 
Theforiner, <<(/HrI. (i(jiiel/<i, ai/itello, fnjiieUoftnbiiellnn. 
()l)s. — En iuiijK's soooniioiizacasi siempre por ihe for- 
mer. i se concluyo por f/ie Jaffer, aunque en español se u- 
sen del jnodo inverso las palabras aquel, i rsf'-. Ejemplo; 
Has my brotlier these or those books? Time mi her- 

m-nio enfofi 6 aqwüoH liltvm'l 
He lias neithcr tlie i'onner ñor the latter. i¡ no iiene 
ni estos vi a'¡'i ,/'>>. 



Botli, ambo.'.', (liitudR: (nuhfls cosas: uno i otro, iraa. i 

otra. 
Have you my book or my pon? Tie:)-te Ud. mi libro o 

I linve Siolh. Iiiií¡f> amlias rosas. 

The one aiul the otiier. el uno i el otro, la vna i la otra. 

Eitiici-, el uno ú el otro, la una ó la ejtra. 

Xeitlier, niel uno ni d otro, ni la vna ni la otra; ni los 

'linos '¡,1 los oti'os. ni las «vov ni leis en' ras. 
Has John my liooks or tlioseofthe rfiiaiiiards? Tiene 

Juan mis libros ('i hs (le los es preñóles'.' 
He has neitlier, él no tiene ni los unos ni lo^ otros. 
Several, vn-ios, varias. 
Several men. varios /.onibres. 
Several copyliooks niMÍ peiirils. varios cuadernos i 

lápiees. 



Carriage, coche, rniru'i¡e. de) 

.Toiner, ensambl'.uhrr. ('njce, bollo. 

An Irish woinan. vna Ir- Load, p'omo 

laiHh?.w. Co|.>per. (Jnhre. 

A Turkis womnn, vnr, Ei;-ü\ liuei^o. 

turra. Fiii<rer. ddo. 

A íSpaniards hidy. vua Eye, ojo. 

Señora. espaTi.iJo. Hand, mano. 

Fire, fuego. ^ Eiiemy. enemis; enemigo, e- 
A'elvet, terciopel •. vcnii:ms. 

Sliillinjr. eheliu. Faii, ainniro. 

Píate, plato. Dollar. pr.<<o. 

Diíh. /'w/í^f. (pialo «i-ran- Ccüt, centin-o. 

EXERCISES. 



n. 

_ Tiene este hombre varios caballos^ Si, Señor, tiene va- 
nos.— Es grande su carruaje de Ud? No, Señor, mi car- 
ruaje es mili pequeño, pero mui bonito. — Tiene el ensam- 
blador muchas silla.s? Si, Señor, él tiene tantas sillas co- 
mo Ud.— Es irlandesa esta scñoraJ'' Nc , Señor, esta se- 
ñora es española.-Tiene Ud. fuego en su cuarto? Sí. ten- 
go un hermoso fuego en mi cuarto —Tiene esta señora 
nn sombrero de terciopelo? Sí tiene un hermoso som- 
brero de terciopelo.— Tiene Ud muchos clielines en la 
bolsa? No teiigo chelines, pero toneo alíMiiios neso.- í'iior- 

ni. 

CoNVKRSATio.x A — How mauy plates has this vm- 
man?~How many dislies has your woman-cook? Has 
the baker any fine cakes^-Has not this foroiiíuer enou<rIi 
lead?— Have the Spaniards iniioii eopner?— Have not 
the Spaniards much coppeí?— How mai'iv cl'-íís has tliat 
poor womany—How manv íingners hus' ;i liand?— Are 
this lady'seyes very tine? Has this man as manv ÍVionds 
as eneinis?— Has your wifo a good nm?-Ho\v manv do- 
llars have yon in your piir.-^o?_lI;,s not this poor ■man 
any cents?— Have yon more moncv tiuin 1?— Have vuu 
not more money tliaii I? 

IV. 

CoxvRHSATiox. P..— Have vou mv üolden ribbon? 
—Have You not mv golden rihl.on?-- Whicli riltlion has 
my grandfather?— Have youiínv íhinu'.'— Have you not 
any thing?— llave yon mv síeel t«eiiV— llave vop, not 
my Steel peu?- Which peñ has sli.-?— AVhat has" this oíd 
man?— Have you my steol or mv siriver pon? -Have 
you not my Steel or my sil ver pen?— Jlas mv son his 
oloth coat?— Has not my son he-- eloth coat?— Who has 
much soap— Which soap has the manserv¡mt?— Have 
you the hatter's dog, or that oí" t! e iioy?— Who has mv 
golden canndlestiek?— Wiiielí e:iiidle>ti<'k lias mv ser- 
vant. 



('OXVER-;.\TIOX. (".- - IfiW tllis <.nii !:;• 

not thi.< iiiri hrr ring?- Which rhii;- hu- 
llas he mv gdod wiiK-?.- ija-' | c nol üiv ; 
Is tliis wine go.»,!? I< u.t l.'ii.-; wuh- imo 
the good or the i>ati iiiilk.'— ílav.- yduno 
the bad niiik?— llave yon vnar mili; .»¡- 
Have you that b.w,k?--Have vou iiol lluit 
book very usefiil?— Is not tliat liook veiv asffiíi?— H 
}ourneighbor his nn'at?— Has not voiii- neiaJilioi- h 
meat?— Is this meat bad^-ls not this'i!ie:it luid? \V!,i( 
water has yoi;;- maii-servant? 

(ronduiiará-) 



:..,.! wilH/.'- 

:!? llave yon 
I tlie good or 
tiie mother's? 
iiook?- Is that 



Jlave I your shoes or those of tlic tailor.s? You have í 
neither the former ñor the hitter.— Have you my work i 
or my brother's? I have both.- Has the íbreigiier my 
conib or my íriendV? He has both of tiicin. — Have you I 
my bread or my clieese? I have neither tiie one ñor the i 
other. — Has the Dutchman my glas or my friend's? He i 
has neither. -Has the Irishman our honres or our truuks? I 
He has both.-Has theScochmaa our shoes or our books? 
He has neither the one ñor the other.— Have the IJutch 
our ships or those of the Spaniards? Tliey have neither i 
the one ñor the other —Which sliips have th.ey? They 
have their own. 



INTliODUCCION 

E^erit. 



A LA 11I.-T()K1.\ UXIVKIÍSAL. 



p((i':: In.K 



XXV. 

Temop. .ir.i. noMKür: \í.\c\x i.o Dniícoxocino. 

Puesto que en ciertas cosas no estamos mucho mas 
adelantados que los salvajes, pudiéramo» estar de ncuer- 



KI. IJVSTITVTO J\*^fiOJ\\ír. 



KÍ1 



do con ellos, cuando nos hablan del alma como un alien 
to, de los sueños, como reales, i, en baja i misteriosa voz. 
de los buenos i malos espíritus que nos rodean. 

No tenemos hasta hoi, i es probable que nunca la ten- 
íbamos, una idea clara de lo que es el alma: solo tenemos 
la creencia de que, al morir, ella abandona nuestro cuerpo 
en la forma de una materia tenue, de un vapor o de una 
sombra. Los ingleses, los chinos i los indios conservan 
una puerta o una ventana abierta para que pueda salir el 
alma que se va; i los alemanes dicen que la puerta no de- 
be ceri-arse de repeiilc para que un alma no sea coji- 
da en ella. 

Nuestros sueños, en que muchos creen como anuncia- 
dores do pesar o de alegría, nos parecen reales i ver- 
daderos mientras duran. — Aun en los cuentos mas estra- 
vagautes e infundados que se nos refieren, acerca délas 
campanas suenan solas a media noclie, o de los muer- 
tos que se aparecen con sus mortajas en los cemente- 
rios, ha habido siempre algo que testifique el temor del 
hombre hacia lo desconocido, en todos los estado--, tiem- 
pos i lugares. Todo lo que la ciencia nos enseña acerca 
de los cuerpos que se ajitan en una gota de agua, na- 
ila nos revela acerca del gran misterio de la vida. Vn- 
denmsver aquellos con el auxilio de maravillosos nii- 
'•roscopios: pei-o hi ridn en -s/ ninirun cristal podrá mos- 
trar!!!, i ol í'.hua permanecerá siempre imp:ilpalile a ios 
dedos de los hombre.-t. 

[)ios lia dado a estos un pensamiento, esto es, la fa- 
cultad do pensar, de razonar i recordar, i junto con 
ol tiempo, lugar i deseo de ejercitarlo. Ilai para n- 
sar las palabras de un gran poeta '•envuelto al hom- 
bre en la oscuridad, i dádole nn ardiente anhelo de 
ver la luz." — Como lo que cuesta poco en |)oco es es- 
timado, si el hombre liubiera tenido grandes conoci- 
laientos desde el principio, no se hubiera empeñado en 
tener mas; pero .sabe poco, i reconociéndose con la 
facultad de aprender mucho, se dedica con afán a la 
adquisición de la ciencia, porque comprende la ver- 
da(l de aquellas antiguas palabras sot)ro la sabiduría. 
"Es mas preciosa que los rabies, i todas las cosas que 
• 1 hombro pueda desear no son dignas de compararse 



XXVI. 



ADoiiArioN di: i.os iT.TirtiRS. 



¡ li-i'ii \ i-ii> ya como el hom)>re trata de explicarse to- 
']•> lo i|Ui' ¡I' rodea, i ahora debemos averiguar cuál es 
t^ii I liiner sentimiento hacia esetrran lodo. Sin duda es 
el (le inclinarse ante «'I. i adorar los poderes que parecen 
mus Inertes que él. 

La forma mas atrazada de adoración es la que se trihu- 
tn a las cosas inanimadas, en las cuales se supone residir 
alguna virtud o encanto, razón por la cual se les Han. a 
fi-fir/ics, que quiere decii- (''/■■(info. 

Nada importa la natni-aleza del objeto: pwi'nc -o- <:u:: 
piedra de forma curio.:;i, el trom^ri iÍo un úri»)l .-(mi ;:í- 
raices vueltas jjara arrilin. mi süinlireni viejo o un íi-.i;.''! 
rojo, con tal que se le sii|)<iiiy.i r:i|.;i/ i¡o il!<|ie.i-ar el liicii 
o de impedir el mal. 

La adoración de las piedras, a quf^ se refiere la r.ibjia. 
prevalece hoi en las tribus mas rmlas, que tienen ideas 
muí singulares acenía de ellas, juZ'iiíndoIns a veces ma- 
ridos i mujeres, a veces las residencias de los esniriuis. 
La misma confusión que produce en el salvaje la creí .'i- 
cia de que sus sueños son realidades, le hafc conñiüdij- 
los seres inanimados con los animados, i destruir cuida- 
dosamente los recortes de su ealjcllo i do sus uñas para 
que ningiutmal le .sobrevenga por m^'dio de ellos. 

Los nuevo-Zelandeses hacen trabar piedras n sus ni- 
ños varones para endurecerles el corazón. En otras 
partes mastican leños fiara que ei eor.izon dol rneniisro 



o de la mujer amada se ablande como el leño masticado. 
La espantosa práctica de comer carne humana, se supo- 
ne originarse déla creencia de que si uno come la carne 
de otro mas fuerte i valiente que él, la fortaleza i bra- 
vura del segundo se trasmite al primero. Íjos naturales 
de Borneo no comen ciervo por temor de volverse «co- 
bardes, i los malayos devoran la carne del tigre para 
hacerse valientes. Si un doctor tártaro no tiene la me- 
dicina que necesita, escribe el nombre de elhi en un pc- 
dacito de papel, hace una pildora i se la d:i al i)acieu(e 
l)ara que la tome. Se refiere de un liombie cu AiVicn 

I que era mui reverenciado, i que ganaba su vida escribien- 
do oraciones sobre una tabla, lavándola después i vcn- 

I diendo el agua. 

Nosotros podemos mui bien reimos de esto: mas cuan- 
do recitamos un verso de la Biblia o el Padre Nuestro sin 
fijar la atención, porque creemos que el hacei- lo pi-imero 
nos soi>reviene un bien por alguna misteriosa vio, nos 
volvemos fetichistas, e inferiores a los salvajes, i es i\\w 
si el corazón no habla, son inútiles las palabras ipie mur- 
muramos. 

XXVTI 

lnfi[..\Tit!.\. 

Las eostumlire.s de adorar un fetiche i de levantar un 
Ídolo, aunque aparezcan ser la misma cosa, son en reali- 
dad mui diferentes; |)orque cuando se hace mi idolo no 
siempre es para adorarlo. La palabra ídolo viene de una 
voz griega que significa imagen o formo: i la cosa a que 
se refiere es con frecuencia considerada solo como una 
imáiren del dios o dioses en quien se cree, pero no como 
el dios mismo. Hesgraeiadamente. en el mayor núomo 
de casos ha sido iidrado como un 'dios, creyéndose (pie 
escucha las plegarias que se le dirigen, que aee[i1a ofren- 
das i que tiene poder para bendecir i maldecir. Las 
materias de que diferentes razas forman sus dioses nos 
manifieslaa cuáles son sus iilcas. Estos son a \eii>s sim- 
ples mazos de yerlia, o piedras toscamente pintoisiliadas. 
o cinceladas con el cuidado i belleza desiilegado^ cu los 
Ídolos de familia del Este. Si se cree que el ilius es to- 
dopoderoso se hace de él una imagen colosal, ilíndolr 
una veintena de brazos i piernas, ealicza de león, pié^iit.' 
ciervo i alas de pájaro. Llenaría un libro ¡mivoi- i|i:>' 
é'ste si fue.se a referir como en distintas edades di!'':.,.!!- 
naciones han adorado sus ídolos i a que se Ii.th ];;i; -cm,. 
e.stos. Muchos años pasarán antes (pie los lionilür-. -ahu 
en los países civilizados, se convenzan de qu- i'i 'Iímu 
Píos no tiene forma ni partes i que jamás puede ser vis- 
to: "viendo, como dice San l'aldo a los Corintios.' que 
!;L es el Señor de los cielos i la tierra, i que no Iialiita en 
t niplos construidos con manos." que no es ¡lor c.nisi 
guíente ''como el oro. ¡a plata o la |ii('.li-;i -Tiiljiuhi- oor 
el arfe de los hombres." 



IíI:í'CIo\i:s 

i> Ariiméitca decimal [¡raí ti f a i razo>u;Li. f irri- 
tas en francés por L. honiballci i iradíuidax 
por Pedro Dclaví Y., alumno -mcie.dro 
df! Insiititío nacional. 



íCont 



2 5. La numeración, escrita es 



188 



sentar o escribir todos los números, por medio de 
una pequeña cantidad de signos o caracteres lla- 
mados cifras, 

26. Asi como para nombrar todos los núme- 
ros solo se hace uso de una pequeña cantidad de 
palabras, del mismo modo para escribirlos se em- 
plea un pequeño número de caracteres. Se com- 
prende desde luego que para representar todos 
los números no era psoible tener una cifra parti- 
cular para cada uno. 

Se vferá como con la ayuda de los nueve signos 
siguientes que representan las nueve unidades 
simples i que se llaman cifras significativs, se pue- 
den representar todos los números, (i) 

Esos signos son los siguientes: 

1234 56789 o 

uno (los tres cuatro cinco seis siete ociio nueve cero 

27. No teniendo siempre los números que se 
escriben las unidades de todos los órdenes, se 
sirve para reemplazar las unidades de los orde- 
ños que faltan de lacifra auxiliar cero, que no te- 
niendo ningún valor por sí misma, sirve sola- 
mente para conservar a las cifras significativas, 
1.2, 3, 4, 5, 6, 7, 8. 9, el rango que corresponde 
al orden de sus unidades. 

28. Se ha visto en la numeración hablada que 
a la reunión de diez unidades simples se le dio 
el nombre de decena, i que por medio de los nue- 
ve primeros números se han representado todas 
las decenas después, todas las centenas, luego los 
millares &. 

Se puede del mismo modo, i esto se deduce de 
la numeración hablada, por medio de las nueve 
primeras cifras enunciadas arriba i el cero, repre- 
sentar todos los números posibles i estalilecer el 
principio siguiente: 

Toda cifra colocada inmediatamente a la iz- 
quierda de otra representa unidades diez veces 
mayores de las que espresa esta última. 

Así, colocando los nueve primeros números a 
la izquierda del cero representan 1 antas decenas 



(Ij Alo-unos autores piensan que. primitivamente las 
nueve cií'ra significativas teniau las formas que signen: 

IL.^.4^.5.E.S.e.5'. 

Se ve que estos caracteres están compuestos de tan- 
tas lineas rectas cuantas se necesitan para espresar el 
número de unidades que contienen. 

En cuanto al cero que no tiene ningún valor por si 
mismo i que indica la taita de^unidades de cualquier or- 
den, debe haber sido formado por una circunferencia, 
línea curva cerrrada por todos sus puntos i (]iie no con- 
tiene ninguna linea recta. 

l^a invención de esas cifras se atribuye a los árabes. 
En España fueron introducidas por los moros, i en Fran- 
cia 3C conocieron bajo c! reinado de Hugo Capeto. 



JEZ> IJyS TITMJTO J\*^tlOJ\*»aM.. 



como unidades representaban cuando ocupaban 
el primer rango. Ejemplo. 

1 seguido de O (10) vale una decena ó diez. 

2 ,, „ O (20) ,, dos decenas ó veinte. 

3 „ „ O (30) „ tres „ ó treinta. 

4 ., ,, O (40) „ cuatro „ ó cuarenta. 
^ " '• O (5o) „ cinco „ ó cincuenta. 

6 ., „ O (60) ., seis ,, ó sesenta. 

7 ., ,, O (7o) „ siete „ ó setenta. 

8 „ ,,0 (80) „ ocho ., ú ochenta. 

9 .. „ O (90) ,, nueve ,. ó noventa. 

Para obtener todos los números comprendidos 

entre las decenas consecutivas, cualesquiera que 

sean, se reemplazará sucesivamente el cero por 

los nueve primeros números, i se proseguirá co- 

I mo se ve en la tabla siguiente a formar sin la me- 

! ñor dificultad, todos los números comprendidos 



I entre 10 i 99. Ejemplos. 



10, II, 12. 13, 14, i5. 16, 17, 18, 19. 

20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27. 28, 29, 

30- 31- 32. 33. 34. 35- 36. 37- 38. 39. 

40, 41, 42, 43, 44, 45, 46, 47, 48, 49, 

5o, 5i, 52, 53, 54, 55. 56, 57, 58, 59. 

60, 61, 62, 63, 64, 65, 66, 67, 68, 69, 

I 70, 71. 72, 72>, 74- T5. 76. -j:, ■j'^, 79. 

80, 81, 82, Sz, 84, 85, 86, 87. 88, 89, 

I 90. 91. 92, 93. 94. 95. 96, 97- 98. 99- 

I 29. Colocando los nueve primeros números a 

j la izquierda de dos ceros obtendrán las mismas 

I uiiidades de tercer orden llamadas centenas, i las 

1 cifras representarán tantüs c( ntenas como dece- 

I ñas i unidades del representaban antes. 



1 seguí 


lo (le 00 ó 100 


vale una ceiite 


la cj ciento 




„ 00 ó 200 


.. dos centén 


is (') doscientos; 


3 


„ 00 ó 300 


„ tres .. 


ó trescientos; 


4 


„ 00 ó 400 


., cuatro ., i 


) cuatrocientos; 


5 „ 


., 1 (') .'',()() 


,, CUKO „ 


ó quinientos; 


1» 


.. 00 «1 000 


., seis 


ó seiscientos- 


7- 


„ 00 ó 700 


„ siete .. 


(i setecientos; 


8 


., 00 ú 800 


„ ocho ., 


ú ochocientos; 


y 


„ 00 (i 900 


,. nueve „ 


(j novecientos 



Para obtener todos los números comprendidos 
entre las centeniis consecutivas cualesquiera que 
sean, entre 100 i 200, por ejemplo, se reemplazan 
por los 99 primeros números los dos ceros que 
ocupan el primero i segundo lugar, asi se llegará 
hasta 199. De la misma manera se obtienen to- 
dos los números comprendidos entre 200 i 300, 
300 i 400, 400 i 5oo, Soo i 600, Sí\ es decir que 
se pueden escribir todos los números posibles 
desde uno hasta 999, que es el número hasta don- 
de llega la primera clase de unidades. 

Asi. 

100,101.102.103,104. 110.120.130,140. 190 i 199 

200, 201, 202, 203. 204. 210, 220, 230. 240. 290 i 299 

300. 301. 302. 303, 304. 310. 320, 33(h 340. 390 i 399 

400, 401 , 402. 403. 404, 410. 420. 430. 440, 490 i 499 



jEZ. iJvsTiTr/TO »'r»aeio.\\ií. 



isí) 



500.501,502,503,504, 510.520.530.540, 590 1599 

GOO, HOl, (102, 603, 604, 61 o! 620, 630, 640, 690 i 699 

etc. 

900. 901, 902, 903. 904, 910, 920, 930, 940, 990 i 999. (1) 



n. 



arjiíi los oíirartércs romanos. 





I. V. 


X 


L. 





D. M, 


que 


siíi-nifican 1. 5, 


10. 


50, 


10( 


, 500, 1000. 


1 


(■ o..TÍl.e I 




30 




^íC escribe XXX 


;> 


íí 




40 




XL 


3 


iir 




50 




í^ 


4 


IV 




i;o 




LX 


,", 


V 




70 




LXX 


6 


vr 




8(1 




LXXX 


7 


vir 




90 




xc 


s 


. .. VlII 




100 




c 


9 


JX 




200 




co 


10 


X 




300 




eco 


11 


.. xr 




400 




..CDóCCCO 


12 


X!I 




500 




. .. D 


13 


xrir 




600 




DC 


14 


XIV 




700 




POG 


15 


XV 




800 




. ., DCCC 


16 


XVI 




900 




CM 


17 


.. xvir 




1000 




M 


20 


XX 




1883 




MnCCCLXXXIII 



30. Al número 999 aumentado de una unidad 
se h ha dado el nombre de millar; hemos visto 
en !a numeración hablada que este último núme- 
ro forma una nueva unidad principal, una segun- 
da clase que como la primera se compone de tres 
órdenes; las unidads, In.s dor.nas i las centenas 
de mular: como se salie, noi- nu-dio de esos nue- 
ve caracterpsocifras.se rei)res man 1 s unidades, 
las decenas i las centenas sim|jles, del mismo mo- 
do con esos caracteres se sabrá representar las 
unidaiies de miilai' que ocupan el cuarto luchar ha- 
cia la izquierda; las tlecenas de millar qu ' ocupan 
el quinto i las centenas que ocupan el sesto luyar. 

Se forman'u-, de !a misma manera los millones, 
los mulares de miilon &. qu'MT;presentarán la ter- 
cera, la cuarta clase &• i se compondrán como las 
unid.ades simples de tres órdenes de unidades ca- 
da clase. 



nidades, mientras que su valor relativo es 4 cen- 
tenas de millar, 1 millar, 3 centenas sinples, 2 de- 
cenas simples i 5 unidades simples. Se ve que 
el valor de la última cifra 5 es siempre el mismo. 
De manera que cuando un número no está for- 
mado mas que de una cifra su \-alor absoluto es 
icj'ual a su valor relativo, 

32. Se llama base de un sistema de numera- 
ción, el número que indica las veces que una uni- 
dad de un orden cualquiera contiene a las unida- 
des del orden inmediatamente inferior. 

La base es igual al número de caracteres em- 
pleados en el sistema. Nuestro sistema de núme- 
nacion se llama decimal porque tiene por base 10. 

TERCER CUESTIONARIO. 

25 ¿Qué es numeración escrita? — ¿Cuáles son los ca- 
racteres que so eiij^lean para representar ios números? 

27 ¿Cómo .se representan los nueve primeros números? 

28 ¿Quó ese! coro? — ¿Para qué sirve el cero!'' — Dar a 
conocer como con el auxilio do los nueve primeros nú- 
meros i el cero so pueden representar las decenas. — 
¿Cómo se obtienen los números comprendidos entre dos 
decenas consecutivas;''-29 Dar a conocer como por medio 
de los nueve primeros números i ol cero se pueden re- 
presentar las centenas. ¿Cómo se obtienen los números 
comprendidos entre dos centenas consecutivas/'-30 ^iQué 
es un millar? ¿I un millón? — Cómo se representan las 
unidades, decenas i centenas de millar i do millón? — 31 
¿Qué se entiende por valor absoluto do nna cifra? ¿Qué 
se entiende por valor relativo?— ^32 ¿Qué es lo que se 
llama base de un sistema de numeración;'' ¿Cuál es la 
base de nuestro sistema de numeración? 



O-rana^tioa. infantil 



PARA LOHNIXO.N' AMERICANOS, 



M.WTÜ.I.A. 



3 i . De todo lo que se 


ha diclio 1 


esulta que ¡as 


ras t!en(>n do; vp.Io;-* 






u- \'a]ora¡.::..hi:o(! 


V dep.-nd 


■ lie la forma 



Prqfemr de la Lempia i Litoral i'ra F.ííu 
irniver-^i'lail ih- Ki(i-ri-( Yi,,-!,- 

(Continúa.) 



2 - X'alor relativo (¡u^- depende del luqar que 
ocupa i que es por f onsic^uiente variable. 

Asi en el numero 50 el valor absoluto de la 
cifra significativa es cinco; su valor relativo es 5 
decenas ó cincuenta unidades. 

Supongamos el numero 401325 el valor abso- 
luto óle las cifras 4. i. 3. 2. 5. es 4. 1, 3, 2. 5. i;- 



1 1 ai ademas sílabas o palabras que antepuestas 
a otra varian la significación de esta. \'. g. 



ab i abs - s-eparncion 
( gar anterior 



a)>suello 
abstener 



anteojo 

antediluviano 



(1) Lof; rniuano.:! -íp ^orvi^^n de otra> cifras distir.tas ! 

(lelas que nosotros eni|ile;uuos. r-iiyas cilVas la-; usamos j 

para deteraiinar ol Tiúmoro de na capitulo, titulo ote. i 

Una recta puesta sobre un número la hace mil veces | 

iiiavof: dos rectas paralelas colocadas en el niisjno luuar j 

¡o iiaccn ui! millón de voces ma^•or. ¡ 



vale tanto 
conin contra 



co. con 1 coin -; compaina. 



antijíapa 
antipolítico 

corredactor 
condiscípulo 
compadre 



140 



KIjJjySTlTVTO jy^CIOJY^t.. 



de, (les, J lo contrario 
<ii. (li.«. ¡ ilol simple 



•slra I fiicr/a 



^-í> 



1 im -^ ffP'ieralmpnte 
' ( negación 

jtos I (le^pues 

ro I repetición 

seini I nieriio 

siili I dehnjo 

fras j al travos 
traiis ( do 

ultra I mas allá 



deponer 
descomponer 
dificil 
disfavor 

estraordinario 

kidigno 
imprudente 

posponer 

rocnlontar 

semicírculo 

subteniente 

trasatlántico 
transparente 



de 



es aumentativo, v. g. , fusilazo, no es fusil gran- 
de, sino el tiro del fusil o el golpe dado con él. 
Los siguientes son aumentati^•os que tienen 
una forma irregular; 

^ pernaza, de pierna. bonazo, de bueno, 
boyazo, de buey. longazo, de luengo, 

corpanchón, de cuerpo, poblachon, de pueblo. 



Ejercítese al alumno en poner ejemplos sobre 

los afijos i prefijos que se enseñan en esta lección, i 

"Nuestras vidas son como rios, que corren al ! 

mar de la muerte: las aguas de los rios son dul- : 

ees, pero su fin es entrar en las amargas aguas I 

del mar. Dulce es esta \ida a sus amadores mas j 

será amarga cuando llegue a la muerte. VI para- ' 
dero de las sabrosas aguas de los rios es amargo, 
i el fin de la vida del hombre es acedía. Las \ a- 

nidades que aman los mundanos, sin falta ningu- \ 

na vienen a reriíatarse en tristezas i pesares, co- i 

mienzan en bien i acaban en mal: la entrada es '•■. 

alegre i mui triste la salida. Si quieres pensar | 

cuanto mas grande es el tormento que el deleite, | 
rado renunciarás semejantes vanidades: no 



DIMIMTIVOS 

ceguezuelo. de ciego, 
netezuelo, de nieto, 
serrezuela, de sierra, 
indezuelo, de indio, 
cornezuelo, de cuerno 
esportilla, de espuerta, 
portezuela, de puerta, 
aldehuela, de aldea, 
cii núcela, de caña, 
demoñuelo, de demonio, 
riachuelo, de rio. 
tamanizquito, ) 



te verás caido en l;i culpa, ni en la tristeza que i 

muerde tu conciencia. Breve es lo que deleita ] 

i eterno lo que atormenta. No te cebes en las \ 

vanidades que el falso mimdo te dá; antes pon | 

tus ojos en lo que han de parar. Dios dice: con- i 

vertiré vuestra fiesta en llanto i vuestro gozo en ' 

lloro. La riza será mezclada de dolor, i los es- I 

tremos delgozr) ocup:ui las lágrimas." — Frai Die- j 

go de Ksteíla. \ 

LECCIÓN VIL 

ArMEXTATivcs 1 nnuNu-rivos. 

Por medio de ciertas terminaciones aumentati- 
vas i diminutivas espresamos la significación de 
los nombres i adjetivos; así pues, ¡lombron, signi- 
fica un hombre mui grande; hombrecillo, uno mui 
pequeño. 

Las terminaciones mas usadas de los aumen- 
tativos son: (W, (IZO, ote, v. g., hnmbron, hombra- 
zo, hombrote. 

Las terminaciones mas usadas para los di- 
minutivos son: iio, illo, iielo, ete, in; v. g., hom- 
brecito, hombrecillo, hombrezuelo, vejete, espa- 
dín, peluquín. 

Sin emliargo, no se crea que siempre azo 



tamarrusquito, \ 



de tamaño 



dentecillo, de diente, 
pedrezuela, de piedra. 
ventrezuelo,de vientre 
Ijoyezuelo, de buey, 
costeciüa, de cuesta, 
osecillo, de hueso. 
correluKíla, de correa, 
callejuela, de calle, 
fehuela, de fea. 
navicluielo, de navio, 
costanilla, de cuesta, 
calecico, t!e cáliz. 



Casi todos los diminutivos d(í los nombres 
proi)ios son irregulares, v. gr.; 



AL 



de Mí 



Maricuela, ) 
Antoñito, de Antonio. 
Perico, de Pedro. 
Paco, de Francisco. 



Matihuelas, de Matías. 
Manolo, de Miinurl. 
Pepe, de José. 
Bélica, de Isabel. 
Concha, de Concepción. 



"No ha muchos años que d^ un lugar de 
Estremadura salió un hidalgo, nacido de padres 
nobles, el cual como un otro Prodigo, por di- 
versas partes de España, Italia, i l'iandes andu- 
vo gastando, así los años como la h¡acienda; i al 
fin de muc'aas peregrinación* s, muertos ya sus 
padres i gasU d.i su patrimonio. \iriO a parar 
a la gran ciudad de Sevilla, donde halló ocasión 
mui bastante para acabar de con.sumir lo poco 
que le qued;il)a. X'iéndose pues tan falto de 
dineros, i aun no con muchos amigos, se aco- 
gió al remedio a que otros muchos peididos 
en aquella ciudad se acogen, que es v\ pasarse 
a las Indias, refugio i amparo de los des;impa- 
rados d(* Esjiaña, iglesia de los alzados, salvo- 
conducto de los homicidas, pala i cubierta de los 
jugadores, añagaza general de mujeres libres, 
engaño común de muchos i remedio particular 
de pobres. En fin, llegado el tiempo en que u- 
na flota paitia para Tierra firme acomodándo- 
se con el almirante de ella, aderezó su matalotaje 
i su mortaja de esparto, i embarcándose en Cádiz, 
echando la bendición a España, zarpó la flota 
i con general alegría dieron las velas al viento, 
cjue blando i próspero soplaba; el cual en pocas 
horas les encubrió la tierra i les descubrió las an- 
chas i espac'osas llanuras del gran padre de las 



Mil. IJV'STITVTO J\*Ji4IOJ%\lJL. 



141 



aguas el mar Océano- 

trcmrño. ) 



-(Cervantes. E! Zeloso Es 



LECCIÓN VIH. 

Numerat.es. 



á> 



Los nombres que sirven para contar se lia-** 
man numerales, i se dividen en cardinales i or- 
dinales. Cai'ditiales son los nombres de número 
desde uno hasta un millón, como uno, dos, 
tres, &c. ordinales los que sirven para contar por 
orden i son: primero, seg^undo, tercero, cuarto, 
quinto, &c. 

Ninq^uno de los cardinales tiene plural, i solo 
lino tiene terminación femenina. Uno pierde la 
o dcíiante del sustativo o adjetivo, v. g-., un c^^rande 
hombre, un lápiz. 

Ciento pierde la sílaba A) antes.d(íl nombre, x.<¿. 
cien 'toldados. 

Para los dias del mes, escepto el primero, se 
usa de los cardinales, v. o., estamos a primero de 
Noviembre, tal hecho sucedió el veinte ¡ cinco de 
Acjosto. 

lüi las cartas se usan estas dos formas: 

•Nueva York i Enero 27 de I8T4. 



Nueva York. Enero 27 de 1 874. 

"Honrar al amii^o muerta es relijion;i honrar 
al rnemi;ío nuierto, n-üio 1 i ¡lonra. Quien afren- 
ta o consiente que afrent'M a su enemi^í-o difunto, 
miserablemente se confiesa dichoso, e infamemen- 
te! cobarde, pues ni pudo vencer su vida valiente 
ni su muerte disimulado. El que llora, i alaba a 
su encmioo y:i difunto. m:iestra mañoso, que si 
no le pudo vencer, esperaba vencerle: que le 
paiiecia constante i no le temia rendido." — Q?ie- 
zvJo. (Marco Üniío.) 

Liis Fr.LiPK Mantilla.* 
( Continuará. ) 

:n: - -— - 



Vor Vukro Piijul rahdrátüo de fiJosofio -,:. 
rUi (le hiJHoscfia Jel Ins'tH'fo Xoc! 

(Continúa.) 



Xo sf> lian (lirijido todas eíus máximas á laconeienoia 
í'oino (iosmas que impusieran la autoridad de mi pueblo 
ó el prestijio de un saláo; se han aconsejado Cíjmo produc- 
to? de la razón filosófica, como cosecha recojida en los 
trabajos del espíritu sobre la naturaleza. Refle.xióuese, 
y se verá que nada hay de arbitrario ni de gratuito 
f.'u cada principio: á medida que mas la razón se e- 
leva |)ara comprender, con mas entusiasmo sanciona las 
trrandes lecciones i mas verdad encuentra en ellas. 



Los hombres y los países dftja antigüedad tropeza- 
ban con inmensas diíicultade^iviondo bajo sistemas 
y doctrinas dictados por la fuerza: librarse de los e.-;- 
coUos, suprimir los obstáculo^, pacificar las institucio- 
nes, elevar la vida, debía ser ft^mision do los fdóso- 
fos que no dejaban dormir su -ánimo en tristes reali- 
dades: si existe la ^naturaleza, In natui-aloza tiene sus 
procedimientos y su" lójica, y ló¡ica y procedimientos 
para solicitar 1»' «ijíjordancia debe tener !a razón. A- 
sí, del estudia, de las investigaciones en el mundo mo- 
ral fueron aürjiendo aspiraciones, abrigadas durante 
siglos cu el seno de las escuelas (> on la conciencia 
de los pensadores; idétiles de reforma (]uc lentamente 
irían sensibilizándose en la humanidad y cu los pr.e- 
blos. Las leyes se inspiran ya cu los manantiales de la 
filosofia, y en las sociedades mientras aceptan y de- 
ciden nuevos adelantos, piensan la manera de esta- 
blecer otros que sumen garantías, bienes y prosperi- 
dades; que fijen derechos y los iiagan mas ínperece- 
deros. Pertenecer á diver.sa nacionalidad no nos es- 
cusa del cunplimionto de los deberes estrictamente mo- 
rales: el honor, la vida, la lil)ertad. la prosperidad. 
el derecho al cambio y á todas las relaciones admi- 
tidas como de universal carácter, no se identifican con 
ninguna nación, sino con toda la humanidad: esas pro- 
pfedades son del hombreen toda la superficie del pla- 
neta: la cultura modernti, obedeciendo á la filosofía 
moral, las garantiza y las impone. 

Mas determinados aun que los deberes para con la 
humanidad, son los que estaldeeon los principios de la 
sociedad política: las leyes regulan el modo de relacio- 
narse los ciudadanos entre si y los ciudadanos con el 
Estado. El sustantivo -'Estado" tiene dos acepciones: 
llámase, por lo que respecta á su constitución interna, 
al conjunto do los ciudadanos que componen el cuerpo 
de la nación, y por lo que afecta á la representación, es 
la .suma de los poderes públicos de la .sociedad. El lazo 
de la sociedad es la ley y puede darse las que prefiera. 
Poro la libertad y la independencia política de los Es- 
tados ó Naciones no les dispensa del deber de sujetarse, 
en cuanto posible sea. á las leyes naturales que han de 
servir de modelo. Asi á nombre de la autonomía nacio- 
nal no podría barrenarse el derecho humano sin incurrir 
en grave delito, no podría debilitarse la personalidad sin 
desconocer los fines mismos á que la sociedad ha de con- 
currir. Deber es de los ciudadanos y de sus representa- 
ciones lijar garantías á cnanto c! hombre necesita para su 
desarrollo: deber inspirarse en lo que haya de engrande- 
cer á los hombres. Las obligaciones morales han de ejer- 
citar.se en la sociedad política de una manera reflexiva: 

I no.se puede hacer irresponsablemente lo que s? quiere. 

1 si no lo que .sea bueno y justo en el concepto moral. 

La sociedad no ha podido formarse ni se ha loniKiiio 

j Tior un contraro especificativo de sus medio- ! de -iis 
])ropósitos, pero la ficción de Rousseau que a-i ¡o -i;])0- 
no, entraña una aspiración lev.antada y noble: r^f.wi Ia-.í 
que fueren las formas que han asociado los ho.;i!in;<. 
generalmente la fuerza, imposible es no presninir (¡ue 
cada hombre entraba con derechos y deberes iyüiles: 
imposible no suponer que cada uno de los individuos 
pretendería aumentar sus recursos y uo aniquilarlos u¡ 
disminuirlos. Todos pues, desde la edad adulta, deben 
tener representación porque todos componen la patria. 

La moral individual debe tender a las leyes y a las 
instituciones mas justas: en vano la filosofia habría des- 
cul)ierto principios superiores si estos no se aplicar;ui a 
la vida social; en vano los ])ensadores prodamarian la 
igualdad de naturaleza, y el derecho á las múltiples ma- 
nifestaciones del pensamiento, si no hubiese de dominar ' 
mas que el privilegio de alguno á la intolerancia moral 
y política. El estado mas justo es el que mas se apro- 
xima á una sana y pura moral. Las leyes deben tener 



142 



111. IJVSTJTVTO JWlClOJy^lI.. 



un carácter general dirigiéndose á fortalecer las fuerzas 
individualea por las cualéfi se robustecen las colectivi- 
dades: la primera sanción ha de ser la de los derechos 
inherentes á nuestra naturaleza, y la de la libertad por 
la cual se hacen eficaces Ja*? ialtores del pensamiento y 
los resultados de la ciencia. Establecida la libertad, 
todos los ciudadanos pueden revelar diversidad de opi- 
niones y divulgar sus ideas, pero deben cumplir las le- 
yes, aunque con ellas no estén de acuerdo, mientras no 
sederogncn: la tolerancia es el alma de la libertad; sin 
tolerancia solo es la libertad una fórmula vacia de sen- 
tido. Pero si una ligida moral impono la tolerancia y 
respeto hacia los qne profesan distintas doctrinas, no 
puede obligar al silencio, úá que se deje de combatir 
en la esfera intelectual lo que se juzgue erróneo ó per- 
judicial para el porvenir de los pueblos ó para el ejerci- 
cio y las costumbres privadas. 

No deben abrazar las leyes si no lo qne corresponda á 
las relaciones de los ciudadanos entre sí v de los ciuda- 
danos con el Estado; mezclarlas en el fuero interno del 
hombre, en los hábitos y modos de la vida íntima,.es 
quitar el puesto á la moral independiente y reemplazar- 
la con nocivas consecuencias. 

Las leyes mas difíciles y de mas trascendencia son las 
penales; importa que sean justas antes que crueles, y que 
se dirijan á la condición moral del culpable para procu- 
rar su mejoramiento y enmienda, que haya la correlación 
posible entre el delito y la pena, que sean claras y que á 
todas las posiciones alcancen sin que se desnaturalicen 
en su aplicación: siendo indispensable establecer que la 
ignorancia de la ley no absuelve al que delinque, V-on vie- 
ne que todas las clames sociales se instruyau en los códi- 
gos, i^c se lean en las escuelas, y que po'r todos se pene- 
tren las responsaliilidades á que llevan ciertos actos: 
debe ser (admitiendo el modo de pensar de Platón) mas 
penado quien mejor conoce las leyes; pero si todos las 
conocieran, se evitaba la atenuación para la ignorancia 
que alguna vez es maliciosa. Es conveniente motivar la 
ley haciendo comprender su justicia, su carácter y los 
fines á que tiende para que sea mejor aceptada y fiel- 
mente interpretada. 



(Continuará.) 



LECCI(3NES 

De Física expcriviaital precedidas de algínias no- 
ciones de Mecánica, para uso de los niños, por 
el T)r. Bario González, Profesor de Mecá- 
nica y Física eñ el Instituto Nacio- 
nal de (hiatcmcJa. 

(Conlinúa.) 
LECCIÓN VI. 

IlMvV DK I.A Pk-ív.NTFZ. 

3. Oolillicrioil.- -Pueden los niños te- 
ner idea de lo que los físicos llaman fuerza de a- 
traccion ó,^simpleinente atracción, observando lo 
que sucede con un imán. — Cuando un imán se a- 
cerca á im clavo de hierro, á una aguja ó á un po- 
co de arenilla se ve que estos cuerpos i>e precipi- 
tan hacia el imán al cual quedan unidos. Pues 
bien: esta acción que el imán ejerce sobre dichos 
cuerpos es una fuer/a de atracción. 



Enteramente análoga á esta fuerza es la que la 
Tierrra ejerce sobre todos los cuerpos que están 
en su superficie. Por experiencia diaria vemos que 
si un cuerpo que tenemos en la mano dejamos de 
sostenerlo cae a la superficie de la Tierra, que las 
f ífutas maduras caen también de los árboles y. en 
"^neral, que todo cuerpo lanzado al espacio ó a- 
bandonado á sí mismo se precipita hacia la super- 
ficie de la Tierra. Todo esto se verifica en virtud 
de la fuerza de atracción de la Tierra, fuerza cjue 
¡ también se AcnomxnTí pesantez ó gravedad. 
j Vi, Dirección de lii pe.sjíBite»:.— 
j Cuando un cuerpo se deja caer de una altura se 
I nota que sigue en su caida una línea recta, y sino 
encontrara obstáculo seguirla cayendo en la mis- 
ma dirección hasta el centro de la Tierra. Esto se 
verifica para todo cuerpo en cualquier punto de la 
Tierra; de suerte que todas las líneas rectas que 
los cuerpos siguen al caer van á parar al centro 
del globo, como lo muestra la Fig. 11^. Esa lí- 
nea recta que un cuerpo sigue en su descenso se 
llama la vertical. 




Fig. VI. 

*t. l>etei*uiiiiacioii <li> la verti- 
cal.— Para determina; la \ercic,\l en cuaujuier 
punto del globo, basta -.u-;:j ';i ! r d • un hilo una 
bolita de plomo B ó cLn.iqnt'- .>:-> cuerpo pesado; 
dejando este iiilo en quieru^l _\ iij;) por su extre- 
midad superioi- :\, niaica naturalmente la direc- 
ción de la pesantez o la vertical, Fig. 1 2 '^ . Este 
pequeño instrumento se llama planada. 



€^ 



B® 



FiíT. 13, 



La plomada marca constantemente la dlreedotl 
de- la pesantez; sinembargo la proximidad délas 



r.L, IJ%*STiTf:Tl¡ .«. «i^j ^ií.Wiá. 



i i; 



grandes montañas, como el Chimborazo, lades\¡a 
de !a vertical unos pocos segundos de grado. 

'I, I4I0SI, del peso.— Cuando sostene- 
mos (ín la palma de la mano un cuerpo, observa- 
mos que ejerce sobre ella una presión mas o mé- 
no.í grande; esa presión da idea del peso de un 
cuerpo y no es mas que el resultado de ¡a fuer/:a 
tle atracción de la Tierra ó de la pesantez. Así, 
si no hu!)iera atracción terrestre los cuerpos no 
pesarian. 

•». IjO>í Sllltt|>l>(1si!>i. — Una vez que los 
niños han adquirido la noción de la pesantez, no 
les parecerá extraño que los hombres, los anima- 
les, los edificios, &., del henij.'iferio opuesto al que 
habitamos, se sostengan y permanezcan en él, co- 
mo acontece en el nutístro. Porque alguno creería, 
no sabiendo cjue hay atracción terrestre, que los 
antípodas para no caerse, por estar cabeza abajo, 
como se dice vulgarmente, deberían permanecer 
pegados á lasupL'rficie del suelo, como las mos- 
cas á un cielo raso. Pero, en primer lugar, obran- 
lio la pesantez en todos los puntos del globo, sos- 
tiene ó solicita á todos los cuerpos; \' en segundo 
lugar como dice Mlle, Rey: "nosotros llamamos 
ad'.rjo á todo lo que se aproxima á la Tierra y ar- 
rii>a á todo lo qiíe de ella se aleja; pero la 'Tierra 
misma no tiene ni arriba ni a'Mijo: existe rodeada 
del aire (la atmósfera) en un espacio inmenso. Así. 
cualcjuiera que sea el lugar de la Tierra que ha- 
bitemos, tenemos siempre los pies abajo y la ca- 
beza arriba, pues nuestn s pies están en la 'Tier- 
ra y sobre nuestra c;ibfz!i tenemos el cielo (el 
espacio.)" 



MÉTODOS 1)K IXSTRUCCIO.X. 



l'(in .lAMlCS ¡'VI.I.; WirKKÜSUAM, 

' Dirrrlor (fe h-is Esruclas A'nri)ia!es th I'i'nfíilvaiñn.) 

Para Ncr Maestro st* iifipevltn una i>r<*¡)arae¡oii 
e>iiH*í'hiS. 

(f'ontinúa.) 

Las pt'fsouas que han sido bien oafienadaf? deben !in- 
ber aprendido algo acerca de los métodos que con ellas 
se emplearon; pero para poder aplicarlos a su ve/, es 
preciso que estudien cuidadosamente todos sus detalles 
i los principios sobre los' cuales se fundan. Como pn- 
sajeros de un buqué de vapor o de un ferro-carril, los 
pupilos suelen hacer rápido curso hacia el fin de su jor- 
u:tda sin reparar la vía por donde" marchan. Los mé- 
todos de enseñanza no pueden estudiarse incidenfaimeu- 
te Ellos tienen su ülosOfia propia i deben constituir un 
■objeto delinitiVo de estudio. Laliabilidad para enseñar 
pÍBíde adquirirse, — ciertamente.' — en la práctica dclas 
eiícuí'tas sin previa, prepiti-acion es.iiecial; pero en eseca- 
síi-st! adquiere siempre- a mucho riesgo del maestro i 
con miieha péniidatle los pupilos. Nudie necesita mas 
aprovecharse de la idea de la esperiencia de los otros 
que e! luíipstro: p,«irqiie lo^ errores de nadie pueden ~or 



mas difícilmente enmendados que los suyos. El talen- 
lenío para enseñar y)arece en álcennos hombres innato; 
pero esto que también sucede en las demás profe-jones 
no puede citarse como un arjíumento contra la necesidad 
de prepararse de un modo especial cuando no se tiene 
la certeza de haitcr reciliido tan altos favores de la n;i- 
tu raleza. 



1:1 



,v/,'0 (///«'. sr//.o' 



(uiiiinsii-it i .V.' iir.l,irr)ia 



ildadofT'b 



instiMii 



La diciplina da poder. 
dos sirven demás en un campo de batalla que sen 
tenares de visónos reclutas, líl capitin de un bu 
que, el superintendente de una factoría, el jefe de ui; 
qjéreilo deben adquirir por la disciplina destreza 'pro- 



fesional: el conocimiento de los ])i-íneipios 



de laad- 
ministi-acion i probierno de las escuelas i la .habilidad 
para aplicarlos se adquieren por el mismo camino. 

El profrreso piícde ó.sperarsc en la enseñanza si los 
lÉIaés tros hacen uso de la esperiencia de sus predece- 
sores como' de un punto de partida para sn^ pr(Spias 
invostij^aciones. iberia iifrau locura cerrar, los oídos 
a losconsejqs de homln'es buenos i sabios. (p»e nos in- 
dican la manera de evitar el error. 

No .se puede descansar mas en la aptitnil nnlui:il. 
tratiíndose de la adríiinistracióii i «robiei-no de una e<- 
■ cuela , de lo 'que se decansa en ella en la profesión 
de las leyes o la medicina. 

Daremos alt^unas razones adicionales en favor d<; 
nuestro aserto, que son de diferente clase que las an- 
teriores, pero no menos convincentes. 

1. Se necesita \á preparación especial por parte de 
los maestros para hacer de la enseñanza una iirofesini., 

■ Si la instrucción eí el único reipiisito para .«er mar- 
tro, todos los hombres instruidos son mne,--trns. o imi' 
den eonverlir.se en tales. sienVpre que cu ('iii¡ii<'-;is m;! • 
proveclio.-'Us no obtenían Imen resuliail'i. I.i i'ii-- 
ñatiza ser.-i entonces una especie do campu idiium -in 
limitación de lineas profesionales. A conseciiciici;! de 
ello los maestros darán poca importancia i lij;ii;in jm- 
co iniei-es a su obra: habrá entre ellos p 'ca u!iid;¡il ili' 
esfuerzos, i se dejará sentir una necesidad iícncra! tli.- ■■ 
te sentimiento de clase llamado espirUu de (■Hn-¡i't nw es 
esencial para la existencia de toda profesión, i .sin el 
cual la enseñanza no ywdrá ocupar entre las profesiones 
el rango que esperan los maestros, ni satisfacer^ por el 
valor de sus productos- la razonable: éspectacion del 
jiiddico. 

2. Se nscesita la preparación esi»ecial prtr parte (le 
los maestros para hacer dejjp, enseñanza un ncírocii) 
permanente. — Al presenta ni. igun otro .género do ii<- 
gocios está sometido a tantos cambios como la'enseña li- 
za. —F]s positivo que de aquello.s. que en un .^uo ¡uní 

*estado encagados de nuestras ificinIaii,.coim'Vis\ solo !a 
dos terceras partes, i en algunos lugares solo la niiia<l 
permanecen en ellas el siguiente. Ta« frecuc^ltesca^nbios 
no tienen lugar en ningún otro asunto, i son ju'odueidos, 
en parte por lo menos, en la profesión- de los maestro.s, 
por la opinión admitida por muchos de que todo el mun- 
do puede enseñar. La consecuencia de esta o|)inion es 
que miles de personas se encuentran ocupamlo la posi- 
ción de maestro que jamás intentaron pcrntaneóbr en 
ella, adoptándola solo para adquirir algún dinero, pa- 

. ra aprovechar alguna, oportunidadíf.le adelanto, o nian- 
tener.se en espem de otro género de negocios, i á quie- 
nes la, .necesidad,— bien enojosa para ellos. — mantie- 
jie en las escuelas. Una escuela bien dirijida por es- 
ta clase do per.son-is será- la escepcioa de la regla.-. 
No han hedió prejjaracioa especial para ser maestro^ 
i no considernn que el sostciniiiiento de su vida o s-a 



144 



m:í IJVSTMTVTO jr^Aciojy^i.. 



reputación depende do su t^xito como talos; i como no 
se encueníi'a Imjo el influjo de ninguno de estos mo- 
tivos, que son los que producen ¡grandes esfuerzos, no pue 
de esperarse que demuestren mucho inton^s ni desplie- 
guen notable liahilidad en la enseñanza. En la mis- 
ma j)ropoi-ck>n en que los hombres gastan tiempo, di- 
nero i trabajo al dedicarse a cualquier género de ne- 
gocios, estará su repugnancia a abandonarlos, — i has- 
ta que el publico no reconozca la verdad que venimos 
sosteniendo, no nos veremos libres de los perjuicios que 
produce el frecuente cambio de maestros, ni se descarga- 
rá la profesión de la enseñanza de esa horda de intru- 
kios que ahoi* la turban, i que reducen a tan [)ooo la re- 
muneración que le corresponde. 

3. Para la preparación especial de los maestros se 
han hecho esfuerzo-; con resultado satisfactorio. — La 
Priisia ha verificado en una gran escala el esperimento 
de pieparar maestros, i tanto el gobierno con.o el pue- 
blo se encuentran satisfechos del éxito. Austria, Fran- 
cia e Inglaterra tienen escuelas para maestros, i consi- 
deran esto como una parte esencial de su sistema de e- 
ducacion. Hombres como Dinter, Cousin i Broughajy 
han alwgado por el establecimiento de las escuelas nor- 
males. Éstas escuelas lian sido establecidas en muchos 
de nuestros Estados Americanos; i aunque lian encon- 
trado marcada oposición, en todas partes han obtenido 
«señalado éxito. El publico ha visto inaestrfis qne lian 
liecho preparación especial en las escuelas normales al 
ludo de^tros que no la han hecho: con la perspicacia ca- 
racterística de nuestio pueblo se han comparado los iné- 
ritos respectivos de los unos i los otros, i para compren- 
der cual ha sido el resultado basta ten -r en cuenta li- 
beral protección que dichas escutlis reciben, i los in- 
llures de pesos que í^e gastan anualmente en su sosteni- 
miento. 

L^'S razones esplieadas son suficientes para mostrar 
que los maestros requieren una preparación especial, i 
su desenvolvimiento pare(;e apropiado para servir de 
introducción a una obra sobre enst ñanza que rieiule a 
contribuir a la preparaciim indicada. Invitamos a todo 
el que siendo maestro, o proponiéndose serlo, sienta la 
necesidad de una preparai ion es[)ecial a estmliar el con- 
tenido de las siguientes páginas, esperamlo queno solo 
encontrará en ellas algo que aumente su aptfud para el 
desempeño fie las arduas tareas del profiísionado, s'no 
algo que elevará sus ideas sobre la importancia i la 
«lignidad de su misión. 

P n 1 N C I P I OS K.S E X C I A I .ES. 

El perfccionamiento humano es la gran aspií-acion de 
toda educación bien dinjÜla. El maestro tiene sienpre en 
su mente el ideal del hombre cuyas perfecciones ha 
de realizar en los niños sometidos a su cniílado, (ío- 
mo el escultor realiza los tipos que crea su fantasía en« 
el -tosco mármol que yace inanimado ante él. Conteni- 
dos en el gran fin de ia educación hai otros fines subor- 
dinados, como el de adquirir conocimientos, obtener dis- 
ciplina, levantar la mente á la contemplación de lo bello, 
lo bueno i lo verdadero, i ¡lonernos en aptitud de llenar 
pu la mejor manera [>osible nuestro.s deberes para con 
los dema.s hombres i con Dios. 

Dado que este es el verdadero concepto que del>einos 
formar acerca del Un de la educación, a la materia que 
sirve de base a un sistema de enseñanza corre-<poiiderí: 
1- * — La bttturaleza de la cosa sobre que va a operarse, 
o séunse las capacidades edui-acionales; 2.® La uatuní 
leza de los instruíucntos con que ha de operarse, o los 
medios educacionles: a. ■=■ La manera de realizar la od*v 
ración, o los métodos educacionales.-- Del mismo modo 
pudiera dividirse en tres partes un sistema de .\ffricnl- 
lura: la que (rata de los medios de fertilizarlo i de tra- 



bajar en él, i la que trata de los métodos para aplicar 
loa medios al deseado fin. Un sistema de Medicina se 
forma así mismo con la Anatomía, la Fisiolojía, la Far- 
macia i la práctica de la Medicina. 

(ContinnarA.) 



Astronomía Popular. 

Júpiter i Saturno, los planetas mas grandes de nues- 
tro sistema. 

La bondad de la estación, el despejo de la atmésfera 
i la hermosura de las noches en Guatemala, i sobretodo, 
la favorable posición spi^ actualmente tienen en el cielo 
Jíipiter i Saturno, presentan una buena oportunidad para 
darlos a conocer a los niños i a las personas que no dis- 
tineuen los planetas de las estrellas. 

Tomaremos por término de comparación la hermosa 
constelación de Orion por ser de las mas conocidas. 

Las principales estrellas que componen esta constela- 
ción meridional, son 7: cuatro de ellas forman un gran 
cuadrilátero, en medio del cual hai otras 3 en línea recta 
i bastante juntas que forman el cinturon de Orion i que 
vulgarmente se llaman "Los Tres Reyes." La mas occi- \ 

dental de las 3 e:« mui notable, porque por ella pa.«a el 
ecuador celeste. Entre las 7 estrellas princi[iales de 
esta constelación, hai 2 úv 1." magnitud; a saber: la 
del pié izquierdo que queda al sudoeste del cuadrilátero 
i que se llama Rijel; i la que forma el hom''ro derecho 
al nordeste, llamada Beteiíreuse; las 5 restantes son de 
2. * nagnitu<l. La que forma el hombro izquierdo ii 
occidental de Orion, se llama Hellatrix, i es niui útil 
para las direcciones. 

Al noroeste (íe Orion está la constelación Tauro, mui 
conocida T>or un grupo de estrellas mui juntas i menudas 
que se designan con el nombre de Pléyade.-!, i que vul. 
garmente llaman Siete Cabritas o .Siete que lírillan. 

Si desde la estrella iíellatrix i las Pléyades se til-a 
una visual, se encontrará en su tránsito una estrella de 
1. " ira<rnitud llamada Aldebarán. que forma el f>jo del 
Toro (Tauro), junto a dos estrcllitas que vulgarmente 
se llaman ojos de Santa ÍJicia. 

Si ])rolongamos la recta que va desde Rijel a Bella- 
trix. encontraremos en la parte setentrional del cielo ti- 
na estrella de 3. * magnitud que forma la cstremidad 
del cuerno austral de Tauro: la dercuerno boi-eal se ha- 
lla en la prolon<raeion de una linea que saliendo de P.e- 
teigeiise ixise por el cuerno austral. La eclíptica- ú ('•rbi- 
tn dp ln Tierra pasa fior medio de anil>os cuernos. 

Con estos datos podemos ya determinar la |Hisicion<le 
los planetas Júpiter i Saturno. 

F'n efecto, al norte de Orion i al este de A Mellarán, se 
encuentra un astro grande i brillante, precisamente cu- 
tre las dos estrellas que forman los cuernos de Tauro, 
en linea recia con ellas. Ese astro es el planeta Júpiter, 
que entra a la constelación 'l'auro con movimiento re- 
trogrado, que es el que actualmente lleva; i dentro de 
uiiii pocos dias se halwá desviado ya hacia el occidente, 
formalído un triángulo con bis cuernos ele Tauro, con los 
cuales está ahora en linea reetu. 

Al sudoeste délas Pléyadas i al oeste de .\lde>)aráD, 
se encuentra otro astro menos brillante que Júi>iter i 
mas que Aldebarin, precisamente formando un triángu- 
lo equilátero coa Júpiter i Rijel. Ese astro e.-^el plane- 
ta Saturno que sale de Tauro i entra a la constelación 
Aries, pues también lleva actualmente movimiento re- 
trógrado. El hermoso anillo de Saturno se ve actual- 
mente casi pcr[X'adic:uJar ul ecuador del planeta. 

Santíxs Tori'ño. 





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-ísif3f-i9^#á^ 



l'erimlico <i<^1icu4lo n In «liínsion de la lii-^triiccion Pi*hiiai*hi i Seciiiulaviu. 

PuRMCADo B.xJoi.A pnoTRcnoN HRi, SfiSoii Jknbhai, .1. Rufino HAitiiios. 

PllKSIDEXTK DK LA RePÚRIJOa I>B GiTATKMAI.A. 



Fundador i Editor, Santos Toruno. 



Administrador Edwin Rocktro'.i. 



i\|íiM. 10. 



(liiisileiiialsi, :tl de lanero lio l<S.S:S. 



VOS.. I. 



Influencia de In Tiistriiecr)n priiiinrin en Ins 
co-itiiiiihre-i, en la moral públL'a, en la in- 
dnstria I en el de juitoIío jí-ncral de la pros- 
peridad de lo-< pneb!os, por M. L. i G. V. A- 

nuin:'ite^tii. 

(Coiitiiiúii.) 

X 

Las considuraciorioí! (pie proceden nos Imccn tener el 
estnl)kriinieiito (Id una in?tniecion piiinaria Jeneral i 
mediaiíaniento organi/aila como la condición cí^encial del 
porvenir daCldle, de la iir.);3i)eridad futura de nue.xtrajpa- 
tria 

Sin la instrucción primaria no divisamos en la lonta- 
nanza de los años ni;vs que atraso, ruina, dcs:nf)ral¡za- 

tl cion, pobreza. 

Sin la in>trucc!on primaria tememos nnicho que esos 
irritoá de alarma lanzados contra las temerarias invasio- 
nes de otra raza sobro el continente hispano-ameriea- -' 
no, r^e conviertan al cal)0 do aliínn tiempo en campana- 
das lie agonía para la nuestra; puesjdebe tenerse pre- 
sento que en la tierra la ju-ticia no da siempre el triun- 
fo. (|K0 el derecho no está siempre aLlado do la fuer- 
za. 

I í^i al percibir flotando al viento on Panamá i en Gua- 

Íyaquil la bandera de los yankoes, no queremos ponernos 
, a llorar como le iiizo Carlomagno al divinar desde las 
' costas de Francia, perdidas entre las aguas i nubes del 
mar, las primeras barcas de los normandos, debemos pre- 
páranos, instruy(''ndonos, ilus'rándonas, haciéndonos tan 



grandes como niiestro.s adversarios, pma c :i 
vitable contra los audaces enemigoi (¡ue piel 
pojarnos del suelo que posecmo-=. 

Esto nos obliga a ventilar en sus i-olacioiios 
,truccion primaria otra de las grandes ciiosíi 
cupan los americanos. 

Algunos publicistas cifran tuda la cspcr;! 
América en la inmigración europea. 

¡Cierto! /.quién In niega? |»(M-o ;.baj<) qu.' ( 
esa inmigración ser.i provccliosa? 

Rso es lo (pie queremos ¡iclarar. 
, Don .íiian IJaiilista .Vlbci- li. autoi' (pie 
ícnsatez do juicio la inajia (l(> un c-lilo linain 
do, ha escrito o! signiííntc t\\y/.n cu iina di'sii; 



"■/"' 



rf;,i.. 



l!ova iKir titulo: L'níes / /)//,,/< 

Xdiioii i>i)Hlírn (h'Ul rcjíúhlicii iirc/tnli 

"¿Cómo, on qué forma vendr.í on lo fntni-o el es- 
píritu vivilicante de la civilización europea a nnostro 
suelo? Como vino en todas épocas: la Europa n"S trae- 
rá su espíritu nuevo, sus hábitos de industria, sus prácti- 
cas do civilización en las inmigraciones que noscmia. 

"Cada europeo que viene a nuestras playas nos 
trae mas civilización en sus hábitos, que Icego eojiiunica 
a sus habitantes, que muchos libros de fdo.-iofia So com- 
prendo mal la perfccion que no so vo, que no se toca i pal- 
pa. Un hombre laboi-¡oso es el catecisiiin ii;as edüicante. 
^•¿Quromosplantar i aclimatar on Anii'iica la liber- 
fflp inglesa, la cultura francesa, la laboriosidad del hom- 
bre de Europa i de Estados Unidos? Traigamos pe- 
dazos vivos fie ellas qn las eq.stumbres de sus habitantes 
i radiquémoslas aquí. 

"¿Queremos que loa hál>ito3 de orden, de disciplina e 
industria prevalezcan en nuestra América!^ Llenémosla. 



r.I^ iJ\\STiTt/TO J\*JiCIOJ\\fMl.. 



déjente que posea lioiidanieute esos liábitosi. EHoh son 
pegajosos; al lado del industrial europeo pronto se for- 
ma el industrial americano. La planta de la civilización 
no se propaga de semilla sino con cstrcmada lentitud. 
Es como la viña que prende i cunde de gajo. 

"Este es el medio único de que la América, hoi desier- 
ta, llegue a ser un mundo opulento en poco tiempo. La 
reproducción en sí es medio lentísimo. 

"Si queremos ver agrandados nuestros estados en cor- 
to tiempo, traigamos de fuera sus elementos ya forma- 
dos i preparados. 

"Sin grandes poblaciones, no hai desarollo de cultura, 
no hai progreso considerable, todo es mezquino i peque- 
ño. Naciones de medio millón de habitantes, pueden ser- 
lo por su territorio; por su población, serán provincias, 
aldeas; i todas sus cosas llevarán siempre el sello mez- 
quino de provincia. 

"Aviso importante a los hombre de estado sud-ameri- 
canos: Las escuelas primarias, los liceos, las universida- 
des, son, por si solos, pobrisimos medios de adelanto sin 
las grandes empresas de producción, hijas de las gran- 
des porciones de hombres. 

"La población, necesidad sudamericana que represen- 
ta todo las demás, es la medida exacta de la capacidad 
de nuestros gobiernos. El ministro de estado que no du- 
plica el censo de estos pueblos cada cuatro año*, es inep- 
to, i no merece una mirada del pais; ha perdidosa tiem- 
po en bagatelas i nimiedades. 

"Haced pasar el roto, el gaucho, el cholo, uuidad 
elemental de nuestras razas populares, por todas las 
trasformaciones del mejor sistema de instrucción, en 
cien años no liareis de él un obrero ingles, que tra- 
baja, consume, vive digna i confortablemente, l'oned 
el millón de Imbitantes que forman la población me- 
dia de estas repúblicas en el mejor pié de educación 
posible, tan instruidos como el cantón de Jinebra en 
Suiza, como la mas culta provincia de Francia: ¿ten- 
dréis con eso un grande i floreciente estado? Ciertamen- 
te que no: un millón de hombres en un terrritorio como 
para cincuenta millones, ¿es otra cosa que una miscra- 
blelpoblacion? 

"Se hace este argumento: Educando nuestras masas, 
tendremos orden; teniendo orden vendrá, la población 
de fuera. 

"Os diré que invertís el verdadero método de |)ro- 
greso. No tendréis ói-den ni educación popular sino por 
el influjo de masas introducidas con hábitos arraigados 
de ese urden i buena educación. 

"Multiplicad la poblncion seria, i veréis a los vanos 
ajitadores desairados i solos, con sus planes de revuel- 
tas frivolas, en medio de un mundo absorvido por ocu- 
paciones graves." 

Todo esto es excelente; también nosotros damos to- 
da esa importancia a la inmigración europea; pero 
con una indicación que vamos a indicar. 

El señor Alberdi dice que la civilización es como la 
vid que prende i cunde de gajo; pero para eso es preciso 
que la tierra esté preparada,' abonada. El mejor vastago 
plantado en un arenal no puede echar raices ni pros- 
perar. 

El Señor Alberdi dice todavía que un europeo labo 
rioso es el catecismo mas edificante; pero para que ese 
catecismo vivo propague su doctrina, es preciso que el 
criollo sepa leerlo. El libro mas sabio puesto en manos 
de un ignorante es letra muerta para su intelijencia. 

La inmigración europea es uno de los elementos mas 
influentes de nuestro engradecimiento futuro; peto para 
eso es preciso que el pueblo chileno, que el pueblo ame- 
ricano esté preparado para aprovecliar sus lecciones. 

La construcción de escuelas es el antecedente indispen- 
sable del trasporte de emigrados europeos; la organiza- 
ción de la instrucción primaria debe concurrir con el fo- 
mento a la inmigración europea. 



No puede ni debe sacrificarse uno a otro el desarollo 
de esos dos instrumentos de civilización. La enseñanza 
que se adquiere en los libros es indispensable para que 
fructifique la enseñanza viva de los hombres que perte- 
necen a un mundo mas avanzado. 

Si abandonaseis la instrucción primaria, si atendieses 
solo a la inmigración europea, ¿sabéis qué s-ucederia? 

En nuestros magníficos territorios se establecería i se 
umltiplicaria un pueblo que llegaría a ser tan poderoso i 
opulento como nunca lo fueron los mas célebres impe- 
rios de la antigüedad, tan poderoso i opulento como los 
americanos del norte; pero ese pueblo no tendría en 
su cuerpo sangre de nuestras venas, no se compondría 
de descendientes nuestros. La iírnorancia,la inferioridad 
de una civilización mas atrasada aniquilaría, haria desa- 
parecer de la tierra a los individuos de nuestra raza, en 
presencia de los de otras mas háltil, mas enérjica, mas 
productora. No se elevaría a la cultura el pueblo que lo 
necesita, sino que se sustituiría un pueblo a otro pueblo. 

Nos parece que eso seria resolver cl problema algo a 
la manera de Alejandro Magno, pero debe tenerse pre- 
sente qne la adulación puede sin ningún inconveniente 
aplaudir a un conquistador la ocurrencia de cortar con 
la espada el nudo artitício.«o que no pudo desatar; pe- 
ro la cosa es mas grave cuando se trata, no de romper 
correas de cuero, t-ino de estirpar naciones. 

El problema es civilizar a un pueblo que está atra- 
sado; no sustituir un pueblo a otro pueblo. 

Para eso son necesarios el influjo de la escuela que 
dé principio a la educación, i el ejemplo de hombres mas 
morales e industriosos que la completen. 

(Conthmará.) 



NOCIONES 

l>E JF.OMETRIA i:i^l<:ili:!\TiT^ 

ESCRITAS PARA LOS NIÑOS, 

Por Sanios Toruno, Director del Inslitnto 

Xadoiial de Gualejnala. 

INTRODUCCIÓN. 

Los niños encontrarán on este tratadito de Jeo- 
metría muchas cosas útiUrs i entretenidas. Trata 
de lincas como las que se hacen para formar las 
letras; de ánjj^iilos, como las esquinas de los li- 
bros; de contornos, como los muros o las paredes 
que circundan un solar; de círculos, como las me- 
cías de un carruaje; de óvalos i molduras, como 
las que hacen los carpinteros en los muebles i los 
albañües en las cornisas i portadas de los edificios; 
i en fin, de otras muchas cosas intere.santes i fá- 
ciles de aprender. 

Los niños que sepan disisnguir todas esas cosas 
con sus propios nombres, tendrán una conversa- 
ción mas amena e instructiva; i si ademas saben 
construirlas i conocen sus propiedades, podrán 
emplearlas con mucha utilidad en los innumera- 

2 bles usos prácticos que a cada paso se presentan 

' en el curso de la vida. 

LECCIÓN PREVIERA. 

L — Todo objeto material se llama cu:rf>o fisi- 



1:M^ WJh'STlTUTO JWiflOJWaL,. 



I4t 



co, i el tamaño de un cuerpo físico se llama aicr- 
po jcométrico o eslension del cuerpo. Por consi- 
guiente, el cuerpo fisico es el objeto que perci- 
bimos,- i el cuerpo jeométrico es el espacio o el 
lugar que ocupa el objeto; de modo que si el 
cuerpo físico se quita de donde está, queda en su 
lugar la estension que ocupaba o el cuerpo jeo- 
métrico. 

2. — Todo cuerpo es largo, ancho i grueso; el 
largo se llama lonjitud; el ancho, latitud, i el 
gru(;so profundidad. Estas tres cosas se llaman 
dimensiones, de modo que todo cuerpo tiene tres 
dimensiones. 

3.— No hai ningún cuerpo en la naturaleza, por 
pequeño que sea, que no tenga las tres dimensio- 
nes; p;;ro hai circunstancias en las que solo preci- 
sa (s.udiar dos o una sola, i entonces se prescin- 
de c'e las demás. 

4. — El tamaño de las cosas, o una porción de 
espacio con dimensiones determinadas, se llama 
esti'Hsiou; de modo que tenemos tres clases de es- 
tension: de una, dedos i de tres dimensiones. 

5.— La estension con largo, ancho i grueso, o 
con las tres dimensiones, se llama cuerpo jcomé- 
trico. Ejemplo: el libro representado por la figu- 
ra 1 , es un cuerpo físico; i el lugar que ocupa, es 
la estension del libro o un cuerpo jeométrico. 




Fig. 1.— Cu^riio. 

6. — La estension con solo largo i ancho, o con 
dos dimensiones, se llama supei'ficie jeométrica. 
Ejemplo: un terreno es una superficie material, 
i el espacio que ocupa en largo i ancho, será la 
estension del terreno o una superficie jeométrica. 
Por consiguiente, im pliego de papel de china 
finísimo, será siempre mui grueso comparado con 
la superficie jeométrica, que solo tiene largo i 
ancho; de modo que esta superficie debemos ima- 
jinarla sin grueso ninguno colocada sobre la su- 
perficie material que se considere. 




Y'vi. 2. — Siiporficip. 

7.— La estension con solo largo o con una sola 
dimensión, se llama li.:ca jeométricci. Ejemplo: 
un hilo representa una línea material, i la raja 
(jue trazamos en el papel o en la pizarra, por fina 
(jue sea, también es una línea material. La ver- 
dadera línea jeométrica no puede \erse, i debe- 



mos imajinarla sin ancho i sin grueso en el medio 
de la que trazamos con la pluma, el lápiz o el 
yeso. 



Fig'. 3.— Linca?. 

8. — La estension sin ninguna dimensión, se 
llama punto jcoiuétn'co. 

No hai nada tan pequeño como un punto jeo- 
métrico. La punta de la aguja mas aguda, la 
arenilla mas fina, son mui grandes comparadas 
con él. Es tan pequeño que no tiene tamaño, i 
no puede verse ni aun con el auxilio de un mi- 
croscopio. Pero no es necesario verlo para es- 
tudiar Jeometría; basta que sepamos la posición 
que ocupa, es decir, el lugar en que está colo- 
cado. 

Para indicar ese lu^ar se marca un puntito en 
el papel o en la pizarra; i en el medio de este 
puntito debemos imajinar que está el punto jeo- 
•métrico. 

9- — Para distinguir los puntos en Jeometría, 
se pone al lado de ellos una letra del alfabeto, i se 
les di el nombre de esa letra, así se dice: 

El punto a. 

El punto /'. 

10. — Para distinguir las líneas, también se po- 
ne al lado de ellas una letra, o bien se ponen dos 
letras, una al principio de la línea i otra al fin; i 
asi se dice la linea A, la línea AB. 



La línea A- 



;o bien la línea A- 



• B 



1 1. — Si ponemos una serie de puntos, i entre 
cada dos de ellos marcamos otros puntos, i des- 
pués otros i otros hasta que no quepan mas i se 
confundan unos con otros, obtendremos una h'pea 
tan seguida como la que hubiéramos podido' tra- 
zar sin levantar el lápiz del papel; cOmo se A>e en 
A,A' i A". Esto nos hace comprender que toda 

A " '"'"' 

A' 

línea está formada de puntos; que su principio i 
su fin son puntos; i que el lugar en que se cor- 
tan dos líneas no puede ser sino un puntó; co- 
mo se ve en B i B'. 



\ 



Fi?. 4. — InteríJecoion do dos lineuí. 
12. — Si trazamos muchas líneas unas al laJu 



148 



JL'Z, ijysTiTVTO jyjMí^tojwrt.. 



de las otras, i entre cada dos de ellas trazamos 
otras lineas, i después otras ¡ otras hasta que no 
quepan mas i se confundan unas con otras, obten- 
dremos una superficie; como se ve en A, B i C. 




Fior. 



5. — Formación ríe Ins 
superficies. 



Esto nos hace comprender que toda superficie 
está formada de líneas; que sus límites o bor- 
des son líneas; i que el lugar en que se cortan 
dos superficies no puede ser sino una línea, 

13. — Si colocamos muchas superficies una so- 
bre otra, como están colocados los pliec¡^os de pa- 
pel que forman una resma, obtendremos un 
cuerpo con largo, ancho i «rrueso. Esto nos in- 
dica que todo cuerpo está compuesto de superfi- 
cies, i que los límites o caras de un cuerpo son 
superficies. 

14. — De lo espuesto resulta: 

i.*^ Que todo cuerpo se considera compues- 
to de superficies, i que los límites o caras de un 
cuerpo, son superficies. 

2. ^ Que toda superficie se considera forma- 
da de líneas, i que los límites o bordes de una su- 
perficie, son líneas. 

3. '^ Que toda línea se considera formada de 
puntos, i que los límites o estremos de una línea. 
son dos puntos. 

4. ® Que el punto es límite i elemento de la 
estension, i que todo cuerpo puede considerarse 
pulverizado o reducido a puntos, 

1 5. — Finalmente, Jeometría es la ciencia que 
trata de Ja estension. 

CUESTIONARIO. 

1. Qué es cuerpo físico? Qué es cuerpo jeoméírico o 
CBlensioa de uu cuerpo? 2 Qué eslonjitud? 2. Qué es 
latitud? 2. Qué es profundidad? 2. Qué son dimensio- 
nes de un cuerpo? 2, Cuántas diraeusiones tienen los 
cuerpos? 4. Qué es ostensión? 4. Cuántas clases de es- 



tension haiJ' 6. Qué os superficie jeométrica? 7. Qué es 
linca material i qué es linea jeométrica? 8. Qué es punto 
jeométrico? 9. Cómo se indican i se distinguen los pun- 
tos jeométricos? 10. Cómo se indican las líneas? 11. Có- 
mo está formada una linea? 11. Qué son los estremos de 
una linea? 11. Qué es la intcrscction de dos lineas? 12. 
Cómo se considera formada una superficie? ,12. Qué son 
los límetes o bordes de una superficie? 13. Cómo se con- 
sidera formado un cuerno? 13. Qué son los limites o ca- 
ras de un cuerpo? 14. Qué os Jcometria? 

(ronlinnani.; 



ELEMENTO.S 

Para vso de ¡os nhtmnos dfl Institnfo Nariomd 
de fíuatfiíw^t. 



PRIMER CURSO. 

(Continúa.) 

^li^ETElíNTH I.ESSO^. 

YOC. ADULAR Y. 

Números OAuniXAi.ES i ordiwí.es. 

Ono, Ihe first; 7aio. el pr'nnern. 

Two, the second; dos, el nefjmido. 

Tliroc, tlie tliird; fres, el lacero. 

Pour, thefourth; niotro, d cuarto. 

Five, tiie fiftli; duro, el quinlo. 

Six, the sixtli; «•/>•, W .«eMo. 

Heven, tlie seventli; siete, el -lél lino. 

Eijrht. the eifrlitli; ocfio, d (xtai-o. 

Xine, the ninth: inicvc, el noveno. 

Ten, the tenth: diez. el déilmo. 

Eleven, the oleventli; oim, el nmiérimo. 

Twelvo, the Twclftii; doce, el duodécimo. 

Thirteen, tlie thirteenth; tre-e, el dá-inw tercero. 

Pourtccn. the fourteenth; ruf-rc ,eldédin<i cuarto. 

Fifteen, tlic fiftecnth ; f/iiíwe. el déiino quinto. 

Sixteen. the sixteentíi; 'iV? / s íV, el diiimo nesto. 

Sevcnteen, the seveutccnth; d'ez y si ■te, el dédmo sé- 
timo. 

Eighteen, thn ei'jrhtecnth; (//V.^ y ocho, el décimo octavo. 

Xineteen, the uiueteentli; di<zy nueve, el décimo novi- 
no. 

Twenty, the twentieth; i'Cíw/e, f/y/yW/wo. 

Twcnty one, the twenty-first; veintinno, d vijésimo 
primero. 

Twcnty-two. tlie twcnty -second; oeintid >■<>, d vijésimo 
secjundx), &. 

Thirty, the thirtietii; treinta, d tri}¿'iimo. 

Forty, thefortieth; cuarenta, dcnadrajé'^imo. 

Fifty, the fiftieth: cincuenta, dquincunjésimo. 

Sixty, thosixtieth; sesffta. d sexajéiimo. 

Seventy, the seventieth: setenta, el septuajésimo. 

Eighty, tiie cightieth; o-hent-.i. d ortojésimo. 

Ninety. the ninetieth: noventa d noua/ésimo. 

A ó oiie hundrod. tho liuudredth; cíV/í. el centesimo. 

A ó onc hundrod and 0íB»e,.ihe hundre.l and first; cien- 
to uno, el centesimo p/lititm. 

A ó one hundred and two, thclmadred nn.1 second: 
ciento dos, d centesimo segurtfio. 



m:í^ iJvsTMTfiTo jwiciojy^r.. 



1 49 



Two hundred, the two hundredth; doscientos, elducen- 
iésimo. 

A ú oiie thoiisand, thc thousandth; mil, el milésimo. 

Two tliousand, tlic two thousandth; (hs mil, el bisini- 
lémmo. 

A (I oncmillion. tho inillionth; nn millón, il viilJotn'sii- 
mo. 

()li.«.-Los numerales hnmlrcd i flioit.tcind, del)on ir |ire- 
ccJid()^5 de a, cuai;do se emplean para contar objetos; i de 
oiie, .si so emplean para espresar simplemente un niimoro 
á porte de él. La conjunción and se coloca después de las 
centonas. Kjemplo: 

A thonsand men. mil hnmhresí. 

Niunbcr onc \.\\on-^Aw\, u •une rn mil. 

A liiindred and twenty-f.vo dollars, cien'n vintiriiuo 

jlcfiOS. 

'Y\\c nunilier one hundred and twenty-five, el rdim-ro 

ciriilo veiul'cinai. 
(¡iiatemala. June tlio thirtiotli, oiio thousand ciírlithun- 

ilred and scveiitv-one. Giattrmtda, 30 ríe Junio dn 

1871. 

lis. — Kmpléanse en inalés los números ordinales pa- 
ra espresar los dins del mes, el orden numérico de la su- 
cesión de los soberanos, i las divisiones de un libro. E- 
jcniplos: 

Wlmt day of the month is it? Q-u'- d/V» dil m-x i'nrmos'í 

It is (lie first, lene nos ¡Iprlin ro. 

It is flie spcond, <stnmosn ilot. 

Is it not tiie fbiirth? No estanvs ñ ewntml 

No. sir. it is thc t'iiril. no, Sphir,esfnmn<t á fres. 

Which voiiirnc have yon? Qué tomo tiene Ud? 

1 huvo thc tbnrth, ti-wjoel cnotio. 

EXKRCl.'íR?. 



Tweiily-one, twenty-two, twenty-thrce, twcnty four, 
twcnty-five, twenty-six, twenty-seveñ, twenty-cijíht^ twen- 
ty-ninc, thirty.-Thirty-one, thirtytwo. thirty-thrce, &.- 
Forty: forty-imc, forty-two. forty-threc, forty-four, A. — 
Fii'ty: lil"ty-onc, fifty-tVo, lifty-three, etc.— Sixty: sixty- 
one. sixtytwo, sixty-three. etc. — Seventy: seventy-one, 
sevcnty-two, 8cventy-threc. etc. — Eighty: cighty-one, 
eiírhty-two, ciofhty-thrce, etc.— Ninety: ninety-onc, nine- 
ly-two, ninoty-three, niiicty-í'our, ninety-five, ninety-six, 
niiicty-soven, nincty-oiirlit, iiinety-ninc, one hundred. One 
hiiiniiroii ¡lili! one. one hundrci nnd two, etc. — Twenty, 
thc twcnliclh. Tlio tv.cnty-first. thi' twonty-second, tho 
iwcnty-tliinl. the twcniy'-fonrtii. the twénty-fifth, tiic 
t\venty-si.\tli, the twcnty-scventii, the twenty-eiyhth, the 
twonty-nintli, tlic tiiirtiotii.— Tho tliir'v tirst tiio thirly- 
í^ccond, tiie tliirty-third, otc.-Tho forticth: liic forty-first, 
tlic Ibrty-.second. tlie Ibrtv-third. etc.— The üft.ietli: the 
llfty-lirst, clic nrty-second, tiie nrty-third,etc— Thc .si.\- 
lictii: tlie sixty-first, the sixty-second, Ihe sixty-third, etc. 
— Tlie seventieth: tho seventy-rir.<t, thc scvenly-second, 
the sevonty-third, etc.— The citrhtieth: the eighty-tirst, 
the eiííhty-second, the cighty-third, etc.— The ninctieth: 
liie nincty-first. the ninety.-'second, tiie ninety-third, the 
jiincty-íburth, tlie ninety-iifth. the nincty-sixtli, th« nine- 
iv-scventh, the ninetv-cightii. the niiietv-ninth, the hiin- 
(iicdth. 



2.')— El viji'vimo quinlo.— ',ift— El trijésimo sesto. .'j t 
— El quiuciiajésimo cuarto. — 4S — El cuadrnjésiuio oc- 
tavo. — 69 — El .sexajésimo noveno. — 77 — El septunjési- 
mo séptimo.— 81- Él octojéríinio primero.- !)2— EÍ no- 
najésimo segundo.— 10(1— El ccnté.simo.— 104— El cen- 
tesimo cuarto.— 105— El centesimo sexajésimo quinto. — 
18 — El décimo O' taro.— 29— El vijésimo nono. — S.' 



— Octojésimo quinto.- 17— Décimo séptimo.— 26— Vi- 
jésimo sesto.— 88— Trijésimo octavo.— 73— Scptuajési- 
mo tercero. — 51— Quincuajésimo primero. — *,)0 — Nona- 
jésimo noveno. 

111. 

OoNvERSATiON. A.— IIow many dol'.ars have yon? — 
How many cents has the American?— How nmny pen- 
cils have they?— Which volume of my work have yon.^» 
—Have you the sccoml volnme of my work?— Have 
you the third or the fourth book?— Have we the fifth 
or the sixth volume?— What day o( the month is it?-— 
Is it not the eleventh?— How 'many days has this- 
month? — How many horscs has thís man? — Has any- 
body your gallen ciindlestick.s?— Has your brother any 
oíd wine?— Has my fiíthcr many umbrellas'— Has not 
my father many umbrellas?— Has he thc pieturcs of tho 
Eíiglish, or those of the Italians!''— Which ^nes has he!' 

IV 

CoxvERSATtox li. — Which ships havo tho Germans? 
-Ha veyon the notos which iii\- brother has?"Hasmyneihg- 
bor tlie' knives which you l.ave or thoso which 1 have? — 
Hdvc thcv mv copv-i)ooks or thoso ofmy brotlicry-IIave 
I tlic boóks 'that you have?— Have yon thci^c llowers or 
Ihosc?— llave 1 lÍio.<c or thoso?— llave 1 not thesc ñor 
(|,„so?— Have I tlio looking-gla.sses of thc Frencli or 
tho.sc ofthoEngü.sli?— Has this woman my sjtoons or 
my si<ter's? — Have you your fio wers or mine? — Has tho 
servant thoso or tho'so broonis?— Has she not as many 
fu US as yíiu? 

V. 

CoxvKiiSATiON C — Whohassomegcod sonp? -Who 
has some .silvcr spoons? — Has the (iermiui a gooii ;-.hip? 
—Has not the Engli.shman n fine ship?— Who lias some 
fine boots?— Whicli broom has the servántf— Has he a 
wooden ora leather trunk? — Have your fricnds any fine 
house.s? — How many honses have they? — Has tiie youüg 
man o good pistol or a bad one?— ílas this car|)enter 
an iron nail? — Who has fivo good pears?— Have you 
cight good trunks? — Has not your muid-servíint tlireo, 
brooms?— How manv shoes has thc shocnuikci's svifc? 



T w !•: \T t iwn 1^ usso \ 

VOCAP.ULARY 

To spoilk. ImUiir. 
To work, tralxijnr. 
To buy, compro r. 
To cut, cortar. 
To study, estudiar. 
'l'o seo, ver. 



Time, tiempo de. 
A wish, a mind, a delire: 
í^ana, deseo de. 



The courage. valor 
val.'r para. 



Haveyouamiud to speak? Tirue Ud. <jana ¡le hablar? 
1 have amind to speak, but I have not thc crtiuage 

Tingo gana de hablar pero no tengo valor. 
Have you a mind to work? Tiene ifd. gana d- traba- 



150 



Eí, lJ%*STlTt/TO A'^CIOA'^r.. 



I Imvc a iniíul to work, tengo gano lic Imlojnr. 
Have yon a niind to huy onc more liorsc? Tiene Ud. 

gana de comprar nn cahalto ttías? 
I have a mind to bny one more: tengo gnva de comprar 

uno mas. 
Have yon time to cut tlic bread? 7'íVne Ud. tiempo 

de corlar ó reliauar d pañi 
I liaveno time to cnt it: no tengo titmpo de rellanar- 
lo. 
My dear friend, haveyou a mind to study your en- 

glish lesson? jl/i querido amigo, tiene Ud. gana de (>>■ 

tvdiar su lección de inglés? 
Yes, Sir. I have a mind to study it: .sí, .SVíJor, tengo 

gana de cstndiarla. 
Have you a desire to see my fathor? Tiene Ud. deneo 

de ver á mi padrel 
Yes, Sir, I have a delire to scc him: Si', Señor, tengo 

deseo de verle. 

EXERCIRE?. 



llave yon a mind to work? I liave a mind to work. 
Vmt I have no time. — lias henot the courage to speak? 
lie has not theoourage to speak — Are yon ashamed 
to speak? — I am not ashamed to speak, bnt I am afraid. 
— Has this man time to cnt the tree? — No, sir, he has 
no time to cut it. — Have you a mind to buy some books? 
I have a mind to buy some, but I have no money? — Has 
he time to work? — He lias time, but no mind to work. 
— Have you a mind to buy my friend's house? I have a 
mind tobuy it, but I have no more money. — Has your 
neighhor a desire to cnt the tree? He lias a desire to 
cut it, bnt he lias no time. 

JT. 

Tiene Ud. gana de comprar dos caballos? Sí, Señor, 
tengo gana de comprar dos caballos, pero no tengo bas- 
tante dinero. — No tiene Ud. tiempo de cortar estos tres 
arljolcs? No, Señor, pero ten^o tiempo de cortar uno.— 
Tiene Ud. deseo de ver á mis padres? Sí, Señor, mi her- 
mano i yo tenemos deseo de ver á sus padr33 deUd. - 
Cuántos sombreros tiene deseo de comprar este caballe- 
ro?— Este caballero tiene gana de comprar cuatro her- 
Djosos sombreros. — Tiene Ud. tiempo de estudiar su lec- 
ción?— Sí, Señor, tengo tiempo de estudiarla, pero no 
tengo mi libro. 

III. 

CoNVERSATiON A.— Ilavc you time to work?— Have 
you no time to work?— Have you not a mind to hiiy one 
horse?— Has your brother time to cut this tree?— tías he 
a mind to cut some bread?— Has your sister time to cnt 
some cheese?— Has the captain time to speak?— Has i.ot 
the captain time to speak?— Are you afraid to speak?— 
Are you not afraid to speak?— Have you a mind to speak? 
— Have you not a mind to speak? — flave you a desire to 
see my brother?— Has John a desire to s'ee my garden? 
— Has Charles a mind to huy any more horses? — What 
have you a desire to buy?— Who has the courage to 
speak.? 

IV. 

CoNvERSATION. B.— Havc you a desire to buy any 
thing good? — Has my son a mind to buy any thing fine? 
— Have the foreigners a desire to work? — Who lias a 
whish to buy tüj- fine house? — llave yon a wish to buy 
my fine flowera or those of the English"?— Which gardens 
has the American a desire to buy." — Which books havo 



you a wi,sh to buy?— Have you a mind to buy anothcr 
table?— Has Peter a desire to buy one more liat?— Has 
my grandfather a desire to see your grandmother? — Has 
this young man a mind to study his english lesson? — 
Who has a mind to work?— Who has a desire to study 
the Ksson? 



CoxvERSATiON. C— Has this man a desire to see my 
hor.se?— Is this boy ashamed to speak.'— How many ap- 
pies llave you a mind to buy?— Have not these children 
the courage to speak?-Has this boy a wish to study his 
lesson? — Has this girl a wish to study her lesson?^ 
AVho has a mind to cut my trees? — Who has the coura- 
ge to see that man?-Who lias not the courage to speak? 
— Are you ashamed to see the (ioneral?— Are you not 
ashamed to see the General?-Are you afraid to" see the 
captain? — .Vre yon not afraid to see tlio captain?-Wlio 
is afraid to see the General? 

í Coniinnarü.^ 



1.1 ll^FANCIA Dlíf^ HIJi\l>0. 

INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA UNIVERSAL. 

Escrita para los niños, -¡xir E. CliKld. 

(Continúa.) 

XXVHL 

.Vnor.AOioN' dk í.a .\.\tl'rai.eza. 

Detiemos dej/ir por ahora ■loaséres inanimados, que 
dan al polire sáUage liir dio* que colgarse al cuello o 
que ensalzar en su oabañ.i. i ocMipémosnos un poco del 
culto tributado a los sére-^que viven i se mneven. 

Algunos sabio-í ci"een que la adoración de la serpien- 
te i los árboles ñu* la primera que tuvo la humanidad. 
Otros opinan que fué la del Sol, la Luna, las estrellas 
i el fuego, pero parece mas probable que en d¡ver.sa,s 
partes del mundo los hombres tuvieran diferentes di- 
vinidades i que adorasen al principio las cosas mas 
próximas a ellos hasta que supieron bastante pam 
perder su temor i enti'mces se prosternarian ante aque- 
llos grandes poderes cuyos misterios están ocultos to 
davia. 

Cüi.TO nE(, AGU\. — Rl culto del agua se estendió gran- 
demente, i esto es fácil de comprender. En efecto ¿qué 
co.sa parecia tan llena de vida, i por consiguiente de 
espíritus, a la razón de los primeros liomhres, como los 
rio-i, arroyos i las cascadas? Para él, fué el demonio 
de las aguas el que hizo correr el rio con tal precipita- 
ción que fuese peligroso atravesarlo, i que formó el ter- 
rible remolino que atrae i sumerge en su seno al que .se 
le apro.^ima. Cuando se crcia en el dios de un rio, que 
dominaba las corrientes i las hacia fluir dulcemente o 
precipitarse con la rapidez del torrente, se estimaba co- 
mo malo salvar a cualquier persona que se estuviese 
ahogando, pues eso era privar de su víctima al dios. 
I En todas partes abundan manantiales i pozos sagra- 
dos que manifiestan cuan profundo i duradero fué el 
culto que se tril)utó al agua. Hai rios igualmente reve- 
renciados, tales como el Ganges, aceña del cual se re- 
fieren bellísimas leyendas en los luiros sagrados de la 
India, que le hacen descender de fucutos celestes para 
bendecir la tierra i lavar la mancha 3e todo pecado. 

Culto t>b i.os Árboles. — La adoración do los ái-l oles 



AX jA*STiTrTO j\*Jtrioj\\aM.. 



151 



iia sido tanibicn inui común. La vida que concentrada 
on su interior durante el laríro invierno, brotaba repen- 
tinamente en la hoja, en la flor i en el fruto, i que pa- 
recía «Teniir o suspirar cuando las brisas agitaban sus 
Iiojns o sus ramas, ;,n() anunciaba claramente la presen- 
cia de nn espíritu? 

Eli tiempos posteriores, los antiguos griegos poblaron 
los mares i las corrientes, los árboles i las colinas, de se- 
res (|ne llamaron ninfas, i nos hablan de las diosas que 
residieron en las aguas para bendecir los bebedores, i 
de aqui^llas que nacieron i murieron con los árboles en 
que habitaron. 

.V caso haya llesado a conocimiento de nuestros lecto- 
res que los sacerdotes de la religión primitiva de Ingla- 
tf'ria co.isideraban sagrado el árbol llamado encina i vi- 
vían euti-e sus bosques, como lo indicaba el nombre de 
i¡i-fti<lnH, que se les llamaba, cuya palabra desciende de la 
voz grieira ilrnít, que signiíica encino. 

Culto dk i,os animales. — .Vd^nas de la adoración de 
los Arboles, de las Aiíiias i de otros seres qne teuian vi- 
da o moviuiionto. la de los Animales apareció en muí tem- 
praiioj tiempo-». Se veía que su vida era muí diferente 
a la de I osár'iilcs i rio-'. Kl agua girab.ien circuios rá- 
pidos i brotat>:i e-inumis. el árbol se agitaba, el volcan 
rujia; pero ellos no tonian ojos con que resplandecer ni 
enormes garras con quf despedazar, i como el brutJ se_ 
asemejaba al hombreen muchas cosas i era ademis mu 
cho mas fuerte, era natural inferir que tenían uu alma 
may<ir que la díd hoaibre. 

Según fué el lioml)re adquiriendo predominio so!ire el 
el bruto, fueron flesaparecicndo el terror que infundía,! 
la adoración que se le trílmtaba; mas, como quiera que 
sea los animales sasrrados representan un gran pape] en 
muclias religiones. La especie del bruto adorado depen- 
día en mucho del pais en que el hombre vivía. En el Nor- 
te adorabín el oso i el lobo; en el Sur el león, el tigre i el 
cofodrilo. i en muclias partes la serpiente. Parecía tan 
astuto i sutil ese reptil lar¿o, enroscado i de brillantes 
colores tan espantoso su veneno, tan fascinador el brillo 
de su pupila que miraba ardiendo desde el fondo de su 
horrilile faz. (pie fuJ- temido por largo tiempo, i l!e;ró a 
ser coasíih'rado por hombres como la causa de aquel pe- 
cado i\\u- difundió entre ellos el i>esar i la vergüenza. 

VA primer paso Iriria adelante que dio el hombre al a- 
bondoiiar el <'u!to de las piedras i los brutos fué creer en 
la existoucia de una chi-se de grandiís dioses, cada uno de 
los cuales rejia una parte s"p;trada de la Naturaleza o 
de la vida Iminuna. 

XXIX- 

Politeísmo o ciif.;;nth rx Mrcnos niosK". 

.\sí. en lugar de considerar que había un espíritu sepa- 
) ado paia cada arroyuelo, se elevó al pensamiento de un 
dios lie los rios o de las aguas, que regia todas las cor- 
lientes i de un dios del mar que regia todos lo-< mares. 
El curso de esta historia nos ha enseñado que mientras 
mas ha pensado i sabido el hombre, menor ha sido el nú- 
mero de susdivinidades. Así surgió la creencia en un dios 
que regia el trueno, otro la lluvia, otro el viento, otro 
el sol, etc. 

Para que se comprenda mejor como nació la creencia 
en estos grandes seres domiimdores. trataré de esplicar 
como empezó la adoración del Sol i de la Luna. 

Al principio nada pudo escitar la admiración del hom- 
bre tanto como el hecho de que la luz del día no le alum- 
braba siempre: de manera que podia ver las cosas que le 
rodeaban, solo por cierto tiempo: después le envolvía la 
oscurida(i , i le obligaba a andar a tientas, o a acostarse 
a descansar. 

Cada mañana, antes de salir el Sol, aparecían rayos 
de luz que anucial)an su venida, i entonces salía atpiel 



para inundar la tierra con su luz, haciéndose cada vez 
mas brillante, de modo que la mirada no podia iijarse 
.sobre él: tan deslumbrante era su esplendor. Después, 
lentamente, se ocultaba otra vez: los rayos de luz desa- 
parecian poco a poco como hubian venido, i volvía la os- 
curiiiad a reinar en el espacio. 

Respecto los beneíicios que el Sol derrama sobre este 
i otros mundos, es fácil instruirse en los libros de astro- 
nomía: ellos nos enseñan historias maravillosas i verda- 
deras, i nos prueban (pie todos merecemos la denomina- 
ción que sedaban los Incas de Sur Am(h-ica: "hijos del 
sol." Nuestro propósito es tratnr aquí do ese |)laneta so- 
lo como objeto de adoración. 

Plácida como era la luz do la Luna i las estrellas, era, 
sin embargo, menos segura que la del Sol, i aunque 
disminuia las sombras de la noche no destruía por 
completo su oscuridad. 

Por consiguiente, el sentimiento natural del hombre 
fué el de inclinarse ante este Dios de la Luz, i ofre- 
cerle I-espeto i sacrificios. Existe una historia anti- 
gua en unos e.scrítos judaicos llamados el Talmud, 
que describe vigorosamente las impresiones que la luz 
i las sombras prodiij ron en el hombre. Dice así: 

"Cuando Adán i Evm fueron arrojados de los jardi- 
nes del Edén vagaron errant(js sobre la faz de la ticr- 
r:'. Empezaba el Sol a ponerse, i ambos miraron con 
|)avor la disminución de su luz, sintiendo penetrar en 
sus corazones el horror de la muerte. La luz de los cielos 
siguió desapareciendo, i la desgraciada pareja se estrechó 
en mutuo abrazo, en las agonías de la desesperación. La 
oscuridad entonces fué completa. Los es[)Osos sin ventu- 
ra cayeron 8oi)re la tierra mudos de espanto, pensando 
que Dios les había retirado la luz para sieni|)re: lloraron 
entonces, i lloraron toda la noche Pero un rayo de luz 
empezó a levantarse sobre las colinas del Oriente, des- 
pués de muchas horas de tinieblas: i volvió el .'^ol dorado, 
i enjugó las lágriinaíjde Adán i Eva: i ellos entonces es- 
clamaron con alegría "La tristeza puede durar toda una 
noche, mas In alegría viene con la mañana: esta es la ley 
que Dios ha impuesto a la Naturaleza." 

Li adoración de los cuerpos celestes no s(do se estén* 
dio mucho, sino continuó hasta una época no muí remota 
entre las grandes naciones del pasado, como lo priieiían 
los nombres de susdio.se.-t i los res lo -i de sn-t te-npl"S. 

Los días fueron la mas anticua división del lempo, i 
como los cambios de luna (•iii]iezabaii a ser observados, 
el os señalaron las semanas, i cada cuaarto semanas com- 
ponían rudamente un mes, que s(í halda visto era el 
Ira.scurso de tiempo (jiie incdíal>a entre una luna i otra. 

Para distineiiir un dia de otro, se les dieroa nombres 
i romo se creía que cada uno de los siete planeta' presi- 
dia una parte del día, se aplicaron sns nombres a los sie- 
te Je la semana. 

Uai paises donde el calor del Sol es tan fuerte que 
ma la tierra, seca las plantas ¡ produce frecuentes muer- 
tes entre los hombres. En e.sos paises no es adorado como 
el dispensador de nnajluz bendecida, sino temido como 
nn dios dañino i perverso. 

La adoración del fuego se unía comunmente a la del 
Sol, la Luna i las estr.-llas. El fuego dá luz i calor: de- 
vora todo lo que se le aproxima como un hambriento é in- 
saciable demonio, i nada en la tierra se asemeja tanto 
coinojél|a los grandes cuerpos luminosos que giran en el 
espacio. 

((.'ontiuHtti-á') 



/;/. rj\*xT¥7'f/To jwnciojwar.. 



Oramátioa. irLÍantil 



l'AIJA |J»SXIÑI)V A.MHIÍK'AXOS. 



f'Ol; I.ITS 1 . NÍ.WI ¡ 

Profeso,- tic 1,1 Lcmiiin ¡ Li/rrolni 
UiñvrrftiihiiJ i¡i' Nifíi-d 

irntilinúa.t 



York. 



I lay adjetivos que puestos delante de un sus- 
tantivo pierden alguna letra i son, it7io, alguno, 
¡lino uno, grande, sanio, bueno, víalo, pi-inicro. pos- 
trero, tercero, ciento. \. ^. 



Cuando se nos enseña o miramo;; lui ol^jeto 
cualquiera, vemos al mismo tienpo: i . *^ "M for- 
ma, es decir si es largo, ancho, redondo etc.; 2. ^ 
su ^í/w, sies blaco, negro, verde, amarillo etc.; 
3. ^ su tamaño, si es grande, pequeño te. 

E.xaminando los mismos objetos descubrimos 
en ellos otras cualidaítes; por ejenplo, ima mesa 
a mas de ser redonda, negra i grande puede ser 
vieja, cómoda i fea etc. Un libro a mas de ser largo, 
blanco, i pequeño, puede ser sucio, entret(ínido, 
[Misado, roto etc. 

Estas palabras que espresan las cualidades que 
pueden tener los sustantivos se llaman adjetivos. 
Este hombre, esa mujer, aquella cama, otro libro, 
cada cosa, aquel ¡jerro. mi casaca, tu sombrero, su 
lente, uu peso. Las palabras que subrayamos de- 
terminan a los sustantivos que acompañan, es de- 
cir, sirven para distinguirlos de otros de la misma 
especie, i como esto indica hasta cierto punto una 
cualidad de ellos, dicha palabra, se considc^ra co- 
mo adjetivos 

Adjetivo, pues, es una palabra que sirve para 
calificar i determinar los nombres. 

En otro lugar llamamos pronombres demostrati- 
vos las palabras este, ese, aquel que aqui conside- 
ramos como adjetivo porque actúan juntos a un 
sustantivo calificándolo. Si a la pregunta ,■ cuál 
niño no sabe la lección? se me contestará señalando 
a alguno, este; esta palabra estarla usada como 
pronombre porque está en vez del nombní del ni- 
ño. Pero si digo este niño no sabe la lección, este no 
es pronombre porque no callo nombre alguno si 
no señalo o determino en ella el individuo. 

Mío, tuyo, suyo, o mi, tn, su como se usan a 
veces, palabras que hemos llamado pronombres 
posesivos, son al mismo tiempo adjetivos, i así 
los consideran muchos gramáticos. 

El adjetivo nunca está solo en la oración sino 
que acompaña a un sustantivo que estará espre- 
so i suplido, V. g., si digo, el bueno recibirá su 
recompensa, se entiende bien que aquí se suple 
o calla el sustantivo hombre. Los aplicados nun- 
ca serán castigados: se comprende que el adjeti- 
vo aplicados se refiere a niños o ahimnos. 

Puede el adjetivo generalmente colocarse an- 
tes o después del sutantivo v. g., casa pequeña 
o pequeña casa, silla rota o rota silla, soldado \'a- 
liente o valiente soldado, muchacho cobarde o ' 
cobarde muchacho. 



un libro, 
ningún maestro. 
San Pedro, 
mal alumno, 
postrer aliento, 
cien ]iesos. 



algún muchacho. 
gran dia. 
buen ejercicio, 
primer examen. 
tercn- aniversario. 



Grande sinembargo conserva la sílaba de cuan- 
! do el sustantivo que se le junta empieza por vo- 
' cal V. g. grande alma, grandfí odio. 

Santo conseva 1« sílaba to en Santo Tomé, 
: Santo Tomás, Santo Domingo. 

Ademas grande, pobre, varios, cierto, no tie- 
i ncn igual significación si se ponen antes o des- 
I pues del sustantivo. Así /uvnbre grande indi- 
: ca uno que es alto a diferencia f\>¿ grande hom- 
bre que significa uno eminente en artes, ciencia &. 
Hombre pobre es el que no tiene dinero i pobre 
hombre el que \'ale poco o nada. 

Varios papeles espresa casi lo mismo que mu- 

: chos papeles ^(tro papeles ív?r/Af indica que con- 

\ tienen diversas materias. Cierta cosa significa una 

cosa que no queremas decir, mientras que cosa 

cierta es la que se sabe de buena tinta. 

Ambos, cada, cuanto, demás, mucho, otro, prece- 
den siempre el sustantivo, así solo puede decirse 
ambos mundos, cuanto dinero,diuero, demás cosas, 
mucho tiempo, otro dolor. 

El adjetivo ¡¡recede a! sustantivo siempre que 
indique un:i cualidad propia o esencial del obje- 
¡ to, asi tenemos siempre que decir blanca niree, 
■ dulce miel, amargo acíbar, porque si dijéramos 
' nia.<c blanca, miel dulce, i acíbar amargo indica- 
: riamos que hai nieve que no es blanca, miel 
! que no es dulce i acíbar que no es amargo. 
' Por el contrario podemos decir indiferente- 
! mente rosa blanca o blanca 7-osa, soldado cobarde o 
I cobarde scldado, claro dia o dia claro etc. 
\ "Quedó solo Hermán Cortés con algunos de 
I los suyos a sustentar el combate. Mataron a fle- 
I chazos el caballo en que peleaba; apeándose a 
i socorrerle con el suyo el capitán 1-Vancisco de 
I Guzman, le hicieron prisionero, sin que fuese po- 
! sible conseguir su libertad. Retiróse finalmente 
a los bergantines, i volvió a su cuartel herido i po- 
co menos que derrotado, sin hallar recompensa 
en el destrozo que recibieron los mejicanos. Pa- 
saron de cuarenta los españoles que llevaron vi- 
vos para sacrificarlos a sus ídolos: perdióse una 
pieza de artillería: murit;ron mas de mil tlascalte- 
cas, i apenas hubo español que no saliese maltra- 
tado: pérdida verdaderamente grande, cuyas con- 
secuencias meditaba i conocía Hernán Cortés, ne- 
gando al semblante lo cjue sentía el corazón por no 
descubrir la malicia del suceso. ¡Dura, pero ¡nes- 
cusabl'^ pensión de los que golMernan ejércit**! 



Kt. MJX'STMTITO J\'JtV10A\íiIj. 



153 



oblicrados siempre a traer en las adversidades el 
dolor en el fondo i el desahogo en la superficie 
del ánimo." 

Solis. — f Conquista de Mt'jico.) 

LHCCIOX X. 

CoMl'ARATIVdS I SrrKRI \TIV(K. 

Dos objetos pueden tener al mismo tiempo las 
mismas cualidades; en igual, en mayor o en me- 
nor grado el uno respecto del otro. De dos mesas 
grandes una de ellas será mucho o poco mas 
gnmde que la otra si no son iguales: dos hombres 
qiit; son feHces, uno lo será en mayor grado que 
<;1 otro cv. Esta diferencia se espresa en castellano 
por las palabras 7nas o menos: Pedro es mas aplica- 
do </iie Juan, fiero es fe es menos resfiondon que aquel: 
aqiii tenemos que Pedro posee en mayor grado la 
cualidad de aplicado que Juan, i qué af mismo 
tiempo tiene en menos grado la de no responder 
cuando se le regañe. Los adjetivos aplicado i res- 
pondón en estos casos están en el orrado compara- 
tivo. ■* ' 

Para espresar la igualdad usamos primero de 
la |)alai)ra tanto o tan i después como o cuanto. 
W'^. el jazmin es tan blanco como la ninc; él es 
tan cortés como valictitc:dla es tan modesta covio su 
madre. 

Ad.'m is se usan para la comparación las pa- 
labras quísubrayamo; en los ejemplos siguien- 

7.'// es la hija, <-//?/ la madre. 

-V' es bueno laminen es amable. 

Ivs ij^u.dmente hermoso que rico. 

llene la misma gracia í///í- su hermano. 

'"/.'.// nije el Icón en la selva asi oramaba de 



Con frecuencia el ,;;/ • del segundo término 
de la comparición se cambia en de cuando si- 
gue otro que v. g. es mas fuerte d.- lo (]iie yo 
creia. i no qiuí lo que algunos creen. 

Cuando ilecimos /¡omlnr altísimo, casa mui 
,í;rande i v.n general siempre que agregamos 
al fin de un adjetivo terminación isimo ola pre- 
cedamos de mili. iiKÜcamos que el nombre a- 
«inuMi acompaña el adjetivo tiene la cualidad que 
<ste indica en grado eminente. Dícese enton- 
(^es que el adjetivo está en c\ ¿-r.ido superlativo. 
Calle anc/¿fsima o mui ancha. Cielo pitrisimo o 

mui pesa- 



viut 
da. 



P'.'.ro. Alm '.[fcra pesadísima 



Comparativos i superlativos irregulares. 



el superlativo irregular los si}?uisntes adjetivos. 


Integro, 

Libre. 

Noble, 


Integérrimo, 

Libérrimo. 

Nobilísimo. 


Nuevo, 

Sabio, 

Salubre, 


Novísimo. 

Sapientísimo. 

Salubérrimo. 


Terrible. 

Afable. 

Acre. 


Terribilísimo. 

Afabilísimo. 

Acérrimo. 


.Antiguo, 


Antiíjuísiino. 


Áspero, 
Benéfico, 


Aspérimo. 
Beneficentísimo. 


Piel, 


P'idelísimo. 


Puerte, 


P'ortísiino. 



Algunos en iejite pierden la / en (;1 superlativo 
ardentísimo, ferventísimo, valentísimo. Cierto, 
cíTtísimo. tierno, ternísimo. 

"Cuando (;] niño se siente estrechado en bra- 
zos de la madre, se tranquiliza, se consuela; i 
l>ercibiendo aquellos suaves cantos que, como 
l^or inspiración, brotan de los labios de la que le 
am|)ara' tan dulces i tan tristes a la v(;z, como to- 
do lo que es profundo i tierno, ciérranse sus oji- 
tos, i se duerme. Pintonees aquel peíjueño sem- 
blante poco ha descompuesto; se serena. I si se le 
sigue observando, se vén dibujarsií en él diver- 
sas sen.saciones: ya alza sus cejitas como asus- 
tado; ya arruga el entrecejo como contrariado; ¡ 
ya tornándose tranquilo, nuiévese su pequeña 
boca, i dibiijase una sonrisa, que d(í suave llega 
a ser alegní, i aun a romper risa. ¿Qué vé en su 
mente, él, cuyos ojos aun nada han visto? ¿Qué 
sueño puede reflejarse en esa inteligencia, que aun 
no tiene conocimiento? ¿Qué pensamitmtos con- 
mueven sus sensaciones, él, que despierto, aun no 
sabe sen.tir ni pesar?— ^ /'íw//;?;/ Caballero. ) 

\a\<- P. Mamü: \. 



Bueno, 

Malo, 

Grande, 

Pequeño, 

Bajo. 

Alto, 



Mejor, 

Peor. 
Maj'or, 
Menor, 
Inferior, 
Superior, 



Óptimo. 
Pésimo. 
Máximo. 

Mínimo. 

ínfimo. 

Supremo. 



DE r_,A m:op?..a.i^. 



Por Valero Pujol, catedrático <leJilo.iof¡ti nidnil c fn'.itn- 
ría ik lafitofinfía itel InMituto Ndcimnil. 

Los poderos supremos do las naciones los forman, la 
vepie.«entacion que dicta las leyes, laque vela por ellas 
y las ejecuta, y la que las aplica en los casos j)articulares 
y las interpreta en la duda: esta división prevalece liov 
en todo el mundo civilizado; ll.-ímanselos poderes, legis- 
lativo, Ofrecutivo y judicial; el despoti.smo consisto en su 
reunión en una .«ola mano; si una clase de la sociedad tie- 
ne en sus manos los tres poderes, el Estado es aristocrá- 
tico; si todos los ciudadanos disponen de ellos, el Estado 
es democrático. Varias pueden ser las formas do Gol)ioi-- • 
no comliiiiadas do las tres anteriores: las monarquías 
toiiijilti'lns il(> la edad media y las adoptadas en casi toda 



KW. lA'STBTUTO .V^ClftJWai.. 



Europa y en ol único iinporio do Amórira, pnrtícipan 
dol Gol)icrno personal por pus atrilmtofl y la vinculación 
del poder; de la aristocracia por las base-- en qae princi- 
palmente arraifran, y de la democracia poi- la participa- 
ción representativa que tienen los puclilos. Como no 
todos los Gobiernos son isrualcs, la razón in<lividn;il de- 
be buscar objetivos morales y determinar tendencia-! á lo 
que fuere mejor. El buen sentido aconseja que se evite la 
perpetuidad de poder en una familia, pues al constituir u- 
na aristocracia se ochan los cimii;ntos á los privilejíios 
que dividen y desnaturalizan la sociedad. En la mo- 
narquía, el mayor número tiene menor representación: 
propiedad, títulos nobiliarios, ó sacerdocios, asumen el 
poder, apartándose de considerar las entidades morales, 
únicas que del)en tomarse en cuenta y que constituyen 
no una poi-cion, sino la totalidad do la ])atria. Las aris- 
tocracias son todavía mas funestas y corruptoras, porque 
obligando á todos al deber que recae en lieuclicio de u- 
nos pocos, privan á la mayoría de sus derechos, v crean 
oposiciones violentas, camino del despotismo ó de las re- 
voluciones seculares. El estado que reúne mas veutaj.is 
y que mejor cuadra á una aspiración racional, es el de- 
mocnitico, donde concurren todas las voluntades, se a- 
bron paso todas las aptitudes y so ori^aniza un turno re- 
frnlar que correspondo al movitninto de las ideas y de los 
intereses. El peligro señalado á la democracia es la fai-i- 
üdad de degenerar en deiuagogia; peligro que puedo 
evitarse mediante útiles y discretas lecciones. (¡ instru- 
yendo á las masas para que usen bien de sus derechos y 
de la parte de poder que les incumba. 

Tanto en el gol)ierno monárquico como en el demo- 
crático ó republicano caben los sistemas unitario y fede- 
ral; el sistema unitario es el que centraliza la política, la 
administración y las leyes sin divercidad de aplicación; 
el federal reconoce en las entidades políticas de segundo 
y tercer orden, el derecho de gobernarse con arreglo á 
sus condiciones especiales siempre que sujeten sus leyes 
y conducta á los principios que r jan la confederación, y 
haciéndoles autónomos para cosas que no se haya reser- 
vado la Nacionalidad coinun. En ol periodo do forma- 
cioTí y desarrollo parece mas lógico el sistema unitario; 
poro cuando las naciones se han robustecido, el federalis- 
mo ofrece grandes ventajas por que se ejecuta con ma-; efi- 
cacia en un círculo próximo y conocido, se legisla según 
las condiciones propias y se invo.-tigan y salvan mejor 
los obstáculos. Suiza, Norte-América, Colombia, Méjico 
y la República Arjontina, nos dan ejemplos saludables 
de la acción del sistema federativo, que sin romper los la- 
zos de la patria, deja que se desenvuelvan todas las ac- 
tividades y que se provea mas inmediatamente á todas las 
circunstancias. La Union del Norte y de la confedera- 
ción helvética van en política á la cabeza de las naciones 
modernas. 

El ciudadano hái)il para ocupar puestos públicos po- 
drá asumir graves deberes: como juez, debe conocer á 
fondo las leyes, aplicarlas con recta conciencia, sofocar 
todas sus pasiones, protejer la inocencia, evitar toda par 
cialidad, abstenerse en la duda, sin esponerse jamas al 
riesgo de condenar á un inocente: como magistrado en el 
poder egecutivo, velará por el cumplimiento de las leyes ^ 
y por el orden social, administrará con rectitud lo que 
se le confie, mostrándo.se siempre imparcial, sin otras 
predilecciones que aquellas licitas que sin perjudicar á 
otros ciuidadanos premian las acciones elevadas, fomen- 
tan los intereses y prestigian la nación: la patria y todo 
lo que la eleve, debe ser el punto de mira del magistrado. 
y como representante en las difíciles funciones del cuer- 
po legislativo, deberá estudiar las leyes imperfectas para 
proponer que se corrijan, promover los bieno*, atacar los 
males, procurar inspirarse en las mas altas soluciones del 
derecho para que se trascriban á los códigos escritos. 
Cualquiera que sea su puesto, tiene obligación estrecha 
de mantener su honor, su dignidad v el honor v la dig- 



i nidad del país que representa, la libertad, los intereses 
j y derechos de iodos y cada uno de los ciudadanos, desde 
I la esfera de su competencia. 

I Las leyes, mientras sub.»iston, son la norma de todos los 
j asociados: si se iiis[)iran en la natni-alcza de las cosas, si 
obedecen á la justicia en el grado que la razón humana 
alcance, la sociedcd marchará sin perturbaciones, y en 
vez de sacudimientos como los que han presenciado los 
últimos siglos, so realizará una evolución tranquila, un 
I rogrcso constante que cada dia ennoblezca y asegure 
mas la per-sonalidad humana. 
j Cualquiera que sea el medio de vida en que nos toque 
i-ealizar nuestro destino, siempre nos dignificará la inten- 
ción del bien, perfeccionarnos y cooperar al perfeccina- 
mieto de los domas, trabajar por el progreso, alistarnos 
entre aquellos qne sostengan la verdad, la libertad y la 
justicia. En lo que es indiferente, poden>os pesar las cir- 
cunstancias para obrar según convenga: en lo que es do 
deber, la conveniencia es siempre cumplirlo, ya trajeran 
anmrgura los resultados y derivaran inmerecidos perjui- 
cios. Éntrelos honores déla vida, ningurin mas envidia- 
ble que no poder ser acusado de haber faltado nunca al 
deber; ninguno mas útil y ejemplar para la humanidad 
que no haber manchado la conciencia con ninguna vio- 
lación del derecho y con ninirun ultraje á la razón que 
es la maestra y guia do la e.vistencia: no hacer nunca el 
mal; hacer todo el bien posible: he ahí la síntesis de la 
¡ moral; la razón a.sociada de sanas y limpias intensiones, 
I irá determinando en detalle como hemos de proceder en 
cada caso, como hemos de gobernarnos para cumplir de 
una manei-a mas eficaz nuestra misión en el mundo. La 
herencia de una honradez activa será el ejemplo mas a- 
mado por los hombres, el patrimono mas fecundo para el 
porvenir. Se Unió grande á Diógencs porque jamas hizo 
el mal; pero es mas grande Sócrates que nunca hizo si- 
no el bien. 

(Ce ncluve.) 



De Aritmcíica decimal práctica i razonada, escri- 
tas en frunces por L. Bomballet i traducidas 
p>or Pedro Deleon V., alunino mucstj'o 
del Instituto Nacional. 

(Continúa.) 

Lkcti'ra i escrituk.x di: i.os xú.meros f.xtfros. 

2,2,- S¡ se recuerda bien todo lo que se ha ¡dicho 
sobre la formación de los números, su división 
en clases.contenicndo cada clase tres órdenes: las 
unidades, las decenas i las centenas; i si no se ha 
olvidado que partiendo de la derecha hacia la iz- 
quierda de un número entero, 

La primera cifra representa las unidades \ simples ó 
La segunda ., .. las docenas >- de la 1." 

La tercera .. .. las centenas I clase 



La cuarta 
La quinta 
La sesta 

La sétima 
La octava 
I/a novena 



las uniddes 
las decenas 



las centonas 



demllaró de 
la i. * clase 



las unidades | de milloa ó 
las decenas > de la H. ™ 
las centenas ) clase 



EL, MJWSTITrTO »%*JiVIOJ\*JlW.. 



1».-» 



La décima 
La undécima 
La duodécima 



las unidades | de millar de 
las decenas >• millón o de 
las centenas I la 4. =* clase 



Si, en fin, se sabe leer i escribir un número de 
solo tres cifras, fácil será leer i escribir cualquier 
número por grande que sea, teniendo cuidado 
de dividirlo en clases conforme se indica en la ta- 
bla anterior. Pero antes de pasar a los ejercicios 
conviene examinar con cuidado los números si- 
ífuientes, i se verá: i. '-' que la última clase de la 
izquierda no contiene siempre tres cifras, sino que 
puede contener una o dos. 2. ° Que cuando a la 
derecha de las clases enteras faltan cifras signifi- 
cativas se reemplazan estas por ceros. 



Eir.MPi.os. 



uñera 
rlaFe 



,S(><rnn(' 



i Unidadc-i 
- Docenas 
I Centenas 



¡runda j 
^lase I 



Unidades I de 
Decena.-t V millar 
Centenas \ 



Torcera 
clase 



üniílades 
Decon 



( Centenas ) 
Lectura de 



des) de 
is V millc 
las S 



2 ler. orden 

25 ;J. ® orden 

253 3er. orden 

2000 4.® orden 

25000 5.« id. 

2.')3000 f..= id. 

2000001 7.= id. 

2.')n00000 8.0 id. 

253000000 9.® id. 



Nl,ME'lOS FNTEKOS 



34. Para leer un número ente -o cualquiera, se 
comienza por dividirlo en trrupos de tres cifras, 
partiendo de la derecha hacia la izquierda; luegjo • 
se comienza por la izquierda i se lee cada ci^rupo 
como si estuviese solo, teniendo cuidado de dar ' 
a sus unidades su correspondiente denominación, i 
De 'o anterior resulta, qre para leer un número \ 
cualquiera, es suficie ite saber leer un grupo, lo | 
que se hace leyendo primero las centenas, luego i 
las decenas i por últi no las unidades. ! 

Sea por ejemplo leer el n.'imero siguiente. ' 

645 /\ I 

1. Se dirá comenzando por la izquierda i 

Seis centenas .... o Seiscientos | 

Cuatro decenas o Cuarenta 
Cinco unidades . o Cinco. 
O mas simplemente, seiscientos cuarenta i cinco j 
unidades simples; pero si este número pertenece 
a la segunda clase, la primera se reemplazará por 
ceros. Ejemplo 2. ^ seiscientos cuarenta i cinco 
mil se escribirá. 

645.000 

3. ^ Seiscientos cuarenta i cinco millones. 

645. 000,000 etc. 
De suerte que los números que siguen se lee- 
rán sin ninguna dificultad, í como se ha indicado. 

i.° \ 1 5 — Ciento quince unidades. 

2. ° 202,000 — Doscientos dos mil. 

3. '^ ...610,000,000 — Seiscientos diez millones. 

4. ® 900.000,000.000 — Novecientos mil millones. 
5.° 900,610,202,115 — En fin, para leer el quin- 



to número que está formado por la reunión 
de los cuatro anteriores, se reunirán las deno- 
minaciones particulares de cada uno de estos 
últimos i comenzando por la clase mas eleva- 
da se dirá; novecientos mil, seiscientos diez mi- 
llones, doscientos dos mil, ciento quince unida- 
des. 

Sea por ejemplo leer el número, 
5.014,210.000.216 

Dividiéndolo en grupos de tres cifras, como se 
ha dicho, comenzando por la derecha, resulta. 

5.014,2 10.000,2 1 6 
5.' 4." 3.* 2.* 1.* clase 

Se lee comenzando por la izquierda, cinco bi- 
llones, catorce mil, doscientos diez millones, dos- 
cientos diez i seis unidades. 

Se vé por el número que antecede, que cuando 
faltan las centenas, decenas i unidades de una mis- 
ma clase, no se hace mención de ella en la lectura 
sino que se j)asa a letif la clase que sigue. 

Si todos los números abstractos que han servi- 
do de ejemplos, fueran concretos, se leerían del 
mismo modo, teniendo cuidado de reemplazar 
siempre al fin de la lectura, por la palabra unida- 
des, la palabra qne designa la cantidad a que; per- 
tenece el número. Asi, si tuviéramos 35 pesos i 
17 manzanas, no diriamos 35 unidades, sino 35 pe- 
sos; tampoco diriamos 17 unidades sino 17 man- 
zanas. 

[Coiiiitiít.ir.í) 



CURSO SUPERIOR DE PED.^GOGIA. 

l^^etod-ologia,. 



PoU ElIST.VCTO .-'antamaiua >. 

Pmfi-mr i.h> Ja ricvio m In» E>i ?íeV(S' Noí 
Cundbmmarca . 



lien de 



La palabra Pedagogía se deriva d.*l ariofío. i su 
siynifioado literal es: ''Arte de rondudr o ijHhir al 

El que deseo que se le tenga por M<ustro, debe 
saber enneiiar. Empero, enstuar bien, es un arte, i de 
todos quizá el mas dificil. Talmfu pedaqóíjico, vasto» 
conocimientos i larga prá'tica, son condiciones indis- 

Sensable para todo aquel que pretenda que se le llame 
íaestro. El arte de enseñar tiene, como cuaiciuier otro, 
sus principios, métodos, reglas i medios. Lláma.se, por 
lo tanto, Pedagogía la ciencia que trata de los principios, 
métodos, reglas i medios necesarios para dar una buena 
enseñanza. 

Por principio pedagógico ae entiende lo que ha de 
servir de base a la enseñanza, o sea ol fin que se propone 
el ilia-.'í^ro alcanzar con ella. Por ser c-^te el fundamento 
en queae básala instrucción, no debe nunca el Maestro 
perderlo de vista; lo contrario equivaldriu a levantar 
un edificio sobre cimientos destinados a otro de natura- 
leza diametralmente opuesta. El número de principios 
pedagógicos es variadísimo, proviniendo e.sta variedad 



150 



JR/y ÍJ1ÑSTIT1 TO JVmtO.V^if.. 



tío la (livorsidnd de coiiftiinibres i miriis de lo? pueblos 
i de los hoiiihrcp. Asi Icsjudiop, porojeiiiplo, teiiian por 
principio pedagógico el religioso; la mira de ellos era e- 
ducar hombres religiosos i adictos a Dios. Los pueblos 
clásicos, griegos i romanos, observando el ))rincipio )>a- 
triótieo, se propnsierou educar patriotas: soldados de- 
fensores de la honrra i gloria de su cara Patria. Fran- 
cisco Bacon sentó en sus obras el principio pedagógico 
llamado "ital o pi-ádico," pues que su idea era educar 
hombres útiles a sí mismos i a la sociedad. El famoso 
Locke sostuvo en su obra Some Thoiujhts conccrninq edu- 
catión (Pensamientos sobre la educación), el principio 
cosmopolítico; así, su ideal es el hombre do mundo; i 
Rousseau educa en Emilio al hombre natural. 

No es aqui pl lugar de extendernos nms en cnanto jp4o 
qnc hace relación al infinito número de preceptos peda- 
gógicos establecidos Imsta la época. Quédanos solo por 
por observar, que un i)rincipio educador, cualquiera que 
sea, no puedo por si .sólo i en absoluto servir de base pa- 
rala educación de un pueblo o de un individuo, a no ser 
que se trate de formar hombres exclusivos i sectarios. 
Ante todo debemos educar //«wA-'v."?, es decir, seres desti- 
nados a vivir en sociedad con los demás homlires. 

Métodos {nieta: (on;ó(los: camino) son los instrumen- 
tos de que nos valemos en la enseñanza para poner en 
planta los principios pedagógicos; de éstos, así como de 
las reglan, que son las que constituyen los métodos, ó sir- 
ven a ellos de instrumento, hablaremos en adelante mas 
detenidamente. Igual cosa liaremos con los vndios, que 
son a su vez los satélites de las reglas pedagógicas. 

Réstanos por averiguar qué cosa es eiiHeMnza, para 
completar el análisis de la definición que arriba dimos 
de la ciencia llamada Pedagogía. 

La eiiscñavza es una acción objetiva, i para que ella 
tenga lugar, son indispensables tres condiciones: una 
persona que enseñe llamada Maestro o sujeto de \a.accicn 
de 'nseñar; una persona que reciba esa enseñanza, llama- 
da alumno u ob¡eto de la enseñanza, i por último, la en- 
señanza viismi. o sea la acción que el MaeMvo ejecuta 
con relación al alumno. Cuál es. por lo tanto, la natura- 
leza o sustancia d-' la enseñanza'! 'J'odo cuanto existe en 
el universo tiene su fin, su razón de ser i su objeto. El 
objeto primordial de la enstñanzix es qnc el alumno 
aprenda algo, que adquiera conocimientos i hahilidades 
que, sin la mediación de un . Maestro, no le fuera da- 
do alcanzar. Háse por eso definido la en.y(ñanza dicien- 
do, qnees el esfuerzo que liare el Institutor /xíí'« f^í/p 
el alumno odqitiera coriocimuntox i liahilidades. 

Esta definición es imperfecta, i aun cuando tiene 
muchas autoridades a su favor, le faltan condiciones 
esenciales. 

• El ol)ieto primordial está ya dicho: el niño-ha de ins- 
truirse, o. lo que es lo mismo, adquirir conocimientos i 
habilidades por medio do la enseñanza. A este objeto le 
daremos el nombre de objeto material de la ensiñanza. 

ha sola instrucción no satisface las exijencias de la Inw- 
- ñcVeitséñanza; es menester educar al niño; es decir, desar- 
rollarle las fuerzas físicas, i, con especialidad las in- 
telectuales, despertiíndolas del sueño en que yacen de 
acuerdo con las leyes naturales. El 3faestro de la . 
infancia no puede hallar satisfacción en que los niños 
confiados a su cuidado solo lo retengan todo; él de- 
sea desarrollar i fortalecer, por medio de la ense- 
ñanza, todas las fuerzas intelectuales de sus discípu- 
los, i hacer de ellos seres pensadores é intelijentes. 
Asi como el niño aprende por medio del ejercicio a 
ver i a oír, asi taubien aprende, mediante ejercicios or- 
denados, a peixihir, comprender, juzgar i dednrir. Este a- 
prendizaje es también un conocimiento que le reporta u- 
naganancia/orma/, puesto que desarrolla sus fuerzas es- 
pirituales, 

A la educación de las facultades espirituales la llama- 
mos eduracion formal. La educación material i la etlu- 



cacion intelectual, se dan la mano en la enseñanza ele- 
mental i se ayudan mutuamente. La buena enseñanza 
no atiende sólo a enri(]uccr el espíritu con ciencias i co- 
nocimientos, sino tamliien a que éste aprenda a entender 
¡ a comprender. Estando desarrolliKlas las facultades 
intelóctuales, el salir maferiol se apropia con mayor fa- 
cilidad. Razón es esta por la cu:d la. educación formal es 
de tanta importancia. Es posible que un alumno olvide 
mucho de lo que haya aprendido, v. g. en la geografía; 
pero \a.fve.rza espiritual que haya adquirido por medio de 
la eseñanza de esa materia, permanece i lo )>ono en ca- 
pacidad, no solamente de recordar con gran facilidad los 
puntos olvidados, sino también de adquirir nuevos co- 
nocimientos geográficos con una facilidad relativamen- 
te mayor. 

Cuando la enseñanza se da de manera que despierte i 
desarolle las facultades intelectuales, entonces se le llama 
enseñanza educadora. La enseñanza tiene que educar 
o instruir a un mismo tiempo; la educación i la instruc- 
ción son correlativas; la una necesita de la otra. Hcr- 
bart, üló.sofo alenmn, dice por eso con mucha i-azon:„ no 
concibo educación s>n instrucción, ni instnic-ion que vo 
eduque." En semejantes términos se expresa el pedago- 
go Zérrcner, cuando dice: "asi como la (duración exige 
la instrucción, de igual Uiauera la instrucción tiene que 
ser educadora." 

Recapitulando lo anterioi-. o, para expresarnos con 
mayor claridad, teniendo en cuenta lo que hemos lla- 
mado objetos nmterial i íornm de la enseñanza, tendría- 
mos que: enseñiiiZfi es el esfuerzo que hace cílnstitutor 
perra que, atiemjx} que el alumno adquiera con(K'imieiilos 
i habilidades, se desarrollen igualmente las facultades in- 
telectual s dil mismo. 

;.Es esta definición completa? Aún no lo es: carece 
de una condición indispensable. Un antiguo adajio di- 
ce: '^no es para la Escuela, sino para la vida (¡ne se 
aprende." (Non sclnHae, sed vitae discifnr.) De nada 
absolutamente serviría el aprendizaje, si no tuviera a- 
plicacion en la vida. No se puede negar que los cono- 
cimientos tienen en si pura el presente inmediato cier- 
to valor, sup;i sío que de-iiriollan la inteligencia i lle- 
nan el espíritu de habilidad. Sin embargo, ¿sería posible 
despertar en el niño algún intercfi por la enseñanza, si 
supiera qu>; ésta no reportaría ninguna utilidad en la 
vida, que jamas, ni en ningún ca.so, le seria posil)lea 
plicarla? No .so aprende por api'oinler: se aprende pa- 
ra la vid;i: se aprende con el oiíjeto de ser mas tarde 
miembro útil a si mismo i a la sociedail en que se viva 
Llamaremos este objeto, toda vez que tiene en mira la 
aplicación práctica de la en-ieñ-mza, el. objeto /i/'<íc//ro de 
ella misma. Teniendo presentes ios tres objetos de la 
cnseñ'uiza, el material, el formal i el ])ráctico, podremos 
dar una definición (ompleta, asi: Enseñanza es el esfuer- 
zo que ¡tace el Listilulor ¡Hira. que el cdumno. al iiiisnio 
tiempo que se nluijue, adquiera tas iiabiH<hvlcs i ronmi- 
mi'-utiis necesarios ¡xtra la vulu. 



í(''oi:l!n''ará.j 



LECCIONES 

Elementales de ililnijt» lineal al alcanee de 

los iilño-i, por M. R. Ortega, iiijenlero to- 

|ióg;rafo i profesor de Jeosrafía políti- 

ea-deserijítiva del Instituto Nacional. 

(Continúa.) 

LECCIÓN lU. 

23 — Circunferencia es una curva cerrada cu- 
yos puntos distan igualmente de otro punto inte- 



«fc 1J%*STMTUTQ ,X*tfM0J%\§t., 



lóT 



rior llamado centro, En la figura 14 los puntes 
A B E i G están a igual distancia del punto C. 



L 


"~~^v^í 


) 

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\ 


\ ^ 

V 


^ 


F 



Fiír. 14. 

34 — Círculo es la superficie encerrada por la 
circunferencia. La parte del papel que ocupa la 
figura 14 es una superficie circular, i la línea que 
la limita es una circunferencia. 

25— Las líneas que se consideran en el círculo 
se denominan: radío, diavietro, cuerda, arco, sao ¡ti 
ó flecha, tmji'ntc i secavlc. 

26.— R.idio es toda recta que sale del centro i 
termina en la circunferencia como AC. HC, EC. 
Todos los radios del círculo son iguales. 

2'j.—D¿át?ietro es la recta que \a de un lado a 
otro de la circunferencia, pasando por el centro 
como AE i BC que pasan por el centro C. Todos 
los diámetros de un círculo son ¡guales, cada li- 
no se compone de dos radios i tienen la propie- 
tlad de dividir a la circunferencia i la superficie 
ilel círculo en dos partes iguales. 

2S. — Arco es una parte cualquiera de la circun- 
ferencia como BD, G.A., EF, fig. 14. Si el arco 
tiene la magnitud de la mit;id de la circunferen- 
cia se le llama scmicírcun/etvucia, i si es la cuar- 
ta parte se denomina (ttadrantc. 

29. — Cuerda es toda recta que une los .estre- 
mos de un arco, como DI*" que une los estremos 
del arco DEF. La cuerda será tanto mayor cuan- 
to mas se acerque al centro del círculo: la mayor 
cuerda es el diámetro. 

^o.--Saj'i(a o flecha es la parte de un radio per- 
pendicular a una cuerda, comprendida entre esta 
i el arco, como RE. 

3 1 . — Tatijente es toda recta que toca a la cir- 
cunferencia en un solo punto, como MS que toca 
a la circunferencia en el punto llamado punto de 
T contacto. 




32. — Secante es la recta que corta a la circun- 
ferencia en dos puntos, como R O. — I^s tan- 
jente i secante no tienen una magnitud deter- 



minada como el radio o diámetro, puesto que 
podemos prolongarlas indefinidamente sin que 
por eso pierdan su carácter de tales. 

33- — Las partes del círculo que quedan inter- 
ceptadas por las líneas descritas se llaman: seg- 
fiíefiio, sector, scmicirculo, i zoiiñ. 

2,^.- -Scgiiniento es la parte de un círculo com- 
prendida entre un arco i su cuerda, como se ve 
en la figura 16, entre la cuerda A B i el arco A. 
C B está marcada con líneas la superficie A C B. 



O 



Y\<-r. 10. 

35 — Sector ^^ h parte de un círculo encerrada 
por dos radios como D O lí. 

36 — Semicírculo en la mitad de un círculo i es- 
tá comprendido por una semicircunferencia i un 
diámetro, como M B N figfura 1 8. 




Fi-. 18. 

37 — 7joyia es la parte de un circulo comprendi- 
da entre^dos cuerdas paralelas como R S 

38 — Toda circunferencia, sea grande o peque- 
ña se considera dividida en 360 partes iguales 
agrados, la semicircunferencia en 180 i un cua- 
drante en 90. Cada grado se divide en 60 par- 
tes igualesjlamadas minutos i a su \'ez estos se 
dividen en otras 60 partes llamadas segundos &. 

39 — Los grados se s(;ñalan con un pequeño ce- 
ro a la derecha i parte superior de ima cantidad, 
-los minutos con una coma i con dos ios segundos. 
Para representar 24 grados, 3 minutos, 4O segun- 
dos, escribiremos, 24'=. 3' 40". 

40 — Según el sistema decimal, la circunferen- 
cia considera dividida en 400 partes ¡guales o 
grados, la semic¡rcunferenc¡a en 200 ¡ el cuadran- 
te en 200. 

CUESTION.\RIO. 

23. — ¿Qué es cltounfercncia? 24. — ,:Qu¿' es círrulo!-* 
2ó. — ;,Qué líneas ?e considerau ea el circulo? 2tí.— ¿Qu¿ 
es radio? 27. 28, a9, 30, .^1, 32, ¿Qué es diámetro, arco, 
cuerda, Fojita, tanjentei secante? ¡W. — ¿róino íc llaman 



158 



EL. IJVSTITVTO JVJl€MOJVJiL.. 



las pai tes del círculo interceptadas por radio, diámetro 
i cuerdas? 34, 35, 36, 37. ¿Qué es segmento, sector, se- 
micirculo i zona? 38, 39. ¿Cómo se considera dividida 
la circunferencia? 40— ¿Cómo se divide la circunferen- 
cia según el sistema decimal? ' 

( Continuará.) 

MBRO Dl^: L.EOTUKA. 

De Guillermo D. SwaX, 

Modificado jjor el Director del InstiMo Nacional de 

Onatemola, para nso de las escálelas 

. déla, Bepública. 

(Continúa.) 

LECCIÓN X. 

COXTINU.A LA PE-SCRIPCION IW. LAS PLANTAS. 

LAS HOJAS. 

Las hojas de los árboles i plantas son diferentes 
en sus formas i varían de colocación sobre el tallo 
o cañón de la planta, i cada una c'e ellas tiene un 
nombre distinto. 

Vamos a presentar las diferentes figuras de las 
hojas en los párrafos siguientes, i a descríbirlas em- 
pleando como ejemplos las hojas de los árboles 
que todos nosotros conocemos. 

Kl lugar que sostiene jas hojas, el tallo de ellas, 
se \\ama/>edfl/o,Véíi.CQvifp el espinazo que atravie- 
•sa las hojas, a sqrtiejaiii^Je la armazón de un pa- 
raguas o el bastidor de lin abanico. ^ 

La parte delgada o laminosa de la hoja, que es 
de color verde jeneralmente, es lo que se llama 
¿í'móo de la^hoja,' i a la sustancia que le da la colo- 
ración verde, le han dado el nombre de clonfila. 

Tres nombres distintos tienen las hojas, si aten- 
demos a la manera con que están colocadas sobi e 
el tallo de los árboles, cuyos nombres son: 

Alternas o alternadas,' 

Opuestas. 

Verticiladas. 

'Alternas o alternadas, así se llaman las hojas 
que están colocadas sobre el tallo sin guardar nin- 
guna simetría, o que aparentemente selencuentian 
colocadas en desorden, en diferentes' , nudos del 
tallo, aunque en realidad nohai tal desorden, pues 
los botánicos, que son los hombres que se dedican 
al estudio de las plantas, han descubierto que estas 
hojas obedecen en su colocación, a ciertas leyes 
numéricas, cuyo conjunto han llamado fdotaccia; 
como ejemplos de hojas alternas podemos citar el 
árbol de naranja, el rosal, los jeranios etc. 

Wdysñ opuestas son llamadas aquellas que se en- 
cuentran colocadas en un mismo nudo del tallo, 
pero sus peciolos o bases de sustentación se ha- 
llan diametralmente opuestos, como en las hojas 
de lamo.squeta, del café,, del jocote* etc. :• 

Verticiladas, ?,ow\3s.\vyp& que están colocadas 
sobre un mismo- nudo del" tallo, formando vertici- 



los, a semejanza de la colecacion de los rayos de 
una rueda de carruaje; como ejemplos de esta cla- 
se de hojas citaremos el narciso, la araucaria o- 
rijinaria de Australia, que entre nosotros se en- 
cuentra aclimatada en el jardin de la Concordia, 
(Guatemala) etc. 

Los principales términos usados en la clasifica- 
ción de las hojas, atendiendo a la figura del limbo, 
í soa las siguientes: 

Lanceoladas. 

Sajitadas. 

Reniformes. 

Cordiformes. 

Serradas. 

Laciniadas. 

Lobuladas. 

Pe n nadas. 

Aovadas.- 

Palmeadas. 

Lineares. 

Pinadas. 

Trasovadas. 

Bipinadas, 
Se llaman hojas lanceoladas las hojas que tienen 
la forma del hierro de las lanzas antiguas, i aca- 
ban en punta, como las del sauce i del durazno. 




hoja lanceolada, hoja sagitada. lioja roiiiformo. 

Hojas sajitadas se llaman las que tienen la fi- 
gura de una flecha, i de ello son ejemplos la saji- 
taria, la hoja conocida entre nosotio; con el nom- 
bre vulgar de hoja de qu'qucxque (Colocacia ji- 
gantea.) 



^ 




lioja I otiHí'oniio. hoja serrada. 

Reniforme es la hoja que tiene Ja figura casi 
circular como la del jeranio. . ;■ 



K/v MJySTJTi/TO JWMCIOJy^M.. 



Las cordiformes, de figura de corazón se aseme- 
jan a este órgano, que en latin se llama cor. Ejem- 
plos de ellas son la del caladiun i corazón san- 
griento que abunda tanto en nuestros jardines. 




liojii lafiíiiiula. 



Iioja labiil Illa. 



Cuando una hoja tiene en sus bordes dienteci- 
tos, entonces es llamada hoja srrrcnia. ¡jorque los 
dientes tienen parecimiento a los de una sierra i 
como ellos pueden herir algunas veces, como la 
hoja del rosal. 

Laciniada, se dice que es una hoja cuando su 
limbo es de forma completamente irregular, como 
la hoja del chi calote. 

Las hojas lobuladas tienen profundas ondula- 
ciones en los costados, como la hoja del meple, la 
de la encina i lu de! hip-urrillo. 




Hoja poiiiiíidn. 

Pcnnadas se dicen las hojas, cuyas ramificacio- 
nes del peciolo, se encuentran dispuestas paralela- 
mente, a semejanza de las barbas de las plumas, 
i de donde toman nombre, pues pluma en latin 
se llama /í'««^, tíjemplos de estas encontramos en 
la hoja de plátano o banano la de jocote etc. 

La hoja aovada tiene la fioura de huevo, i de e- 
11o son ejemplos la pimienta i la manzana. 

( Continu.rá.) 



Asli'oiioiiiía Popular. 

(Confivúa.) 
■ II 

En el número anterior rlinio.'i a conocer u los niños la 
hermosa constelación de Orion, que coiitiiuiará sirvién- 
donos pura encontrar i distinguir las demás constelacio- 
nes visible?. 

Prolongando la línea que forma el Cinturon do Orion 
hacia mano izquierda o al sudeste, se encuentra a .^irio, 
estrella de 1. ** magnitud i la mas brillante <lol cielo, que 
corresponde al Can Mayor. Al norte de Sirio i al este de 
Orion, se halla Can Menor o Procion, estrella también 
de 1. °^ magnitud, mui fácil de conocerla porque forma un 
triángulo equilátero con Bcteigeuse i Sirio. 

En la prolongación de la línea tirada desde Rijel a 
Procion, encontraremos a Régulo o el Cora/.ou del León, 
estrella de 1 " magnitiul, mui notable porque por ella 
pasa la eclíptica u órbita déla Tierra. En In misma di- 
rección f*ro mas al oriente so encuentra a Denébola, es- 
trella de 2. "^ magnitud situada en la cola de la conste- 
lación Leo. 

La prolongación de lu visual tirada desde Rijcl a la 
estrella mas oriental deí Cinto do Orion, pasa por las 
inmediaciones de Castor i Polux, estrellas casi iguales 
de 1.** i2. " magnitud, pertenecientes a la constela- 
cien Jéminis. 

Debajo del Cinto de Orion hai variar o.'livllitas do 
?.. "^ i 4. ** magnitud en línea recta hacia el Sur, quo 
forman lo que los astrónomos llaman la Espada de 
Orion. * 

Si desde la Espada de Orion tiramos un;i visual que 

pase por la estrella quo está en modín di' l;is ¡ii-s que 

forman el Cinto i la que se halla en la estrcmiiliid <lel 

cuerno boreal de Tauro, encontrari'inos en su prolonüa- 

I eion hacia el norte, una estrella de 1. - maírnijiid lia- 

I mada Caitella o la Cal»ra, perteneciente a la •#>nstela- 

j eion del Cochero 

i Al ne*te de Tauro queda la constelación .\ ríes, que 
I eslal.^ de las 12 constelaciones del zoditic'; su es- 
i trolla mas notable es de H. ^ inasíiiitud, .-o lluiici .Vries 
I i se encuentra en la cabeza del carnero. l*:ir:i listin- 
I íTuirla. no hai masque prolon'zar una vi-^ual qu" salieii- 
i do de ProcioTf pase ooi- .Vldebar.ín. 

i La visual tirada desde el Cinto de Orion a 1 1 estrella 
j Aries, pasa por la cabeza de AndnViied;i, •■stn-lli de 2. " 
j matruitud i la mas setentrioual de las(uiatro que forman 
i el cuadrado de Pegaso. La visual tirada >los.le las 
i Pléyades a la misma estrella Aries, pasa por Aljenil», 
i también de 2.'^ magnitud llamas meridional de las 
mismas cuatro que forman el cuadrado de Pegaso. 

Si desde el Cinturon de Orion se tira una linea qne 
pase por Aldebarán. su prolongación pasará por Algol, 
estrella variable de 2 =* o 3. •^ magnitud, situada en la 
I cabeza de Meduza, que Perseo tiene en la mano. 
i lia visual tirada desde Aldebarán a Rijel, encontrará 
j en su prolongación hacia el sur a Canopo. estrella de 
1 1 . '^ magnitud, perteneciente a la constelación del Navio, 
I situada al sur del Can Mayor. Esta hermosísima es- 
j trolla casi tan brillante como Sirio, es invisible para 
j los europeos, por quedar mui al Snr. en la estremidad 
i de la pala de uno de los remos de la Nave de Argo. 
I Al sur de Aries se encuentra la constelación de la 
I Ballena: i su estrella mas notable, que es de 2. " magni- 
1 tud. so halla en la mandíbula inferior i se llama Alfa 
I de la Ballena. Para distinguirla no hai mas que tirar 
I una visual que desde la Cabra pase por las Pléyades. 

íConlunioi-ñ). 



kXTdS 'I'itlíUXO. 



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|11í|1t"("'"1'^ 


l 






Azucena. 

Id. del Japón 

rúndela ria (1). 
Azafranada . 

Tierra? 

Eoheveria. 

Id. grande. 
Hoja del ^ire. 
Siempre-viva. 
Tulipán del vulgo 

Cresta del gallo, & 
Cola de zorro. 
Valeriana. 
Chocan enano. 
Jazmin? 

Id. 
Lobelia, 
Pajarito. 
Campanita. 








cpoaocpCííPpgíppppsco.'^PSpf^ ! 




1 


Lilium c>ndidum. 

Id. longilloruii. 
Cattieya Skinnerii. 

Id, auraiitiacoí K¡ddei:driun 
Oncidium ampliatum. 
Odontoglossinn pulchellum 
La-lia albida. 
IMetia refie.va. 
Brassavola grandiflora. 
Echeveria coccinea. 

Id. pulverulenta, 
nryophyllum calicinuiii. 
Sedum involucratum. 
Pa pavor samnííerum y iarled,« 
Escholzia califórnica. 
C'elosia cristata. a 
Amarantus caudaftis. 
Contianthus macrosiphon. 
Wigandia kuntiana. 
Cestrum aurantiacum. 
Habrothainnus elegans. 
Lobelia candinalis. 
Heterotoma Loln'lioides. 
Pcntstémon caiiqianulatus. 


5 

! 




! 


P:itios, jardino.--, tiuert.is di- Indis.-.» 
Patios v ¡ardines. 
.Monte y algunos jardines. 
Ka los alrededores. de Gnnt? coman 
Ki id. puntos abrigados. 
Kn muchos árbolO.< del monte. 
De 1 ierras cálld.is y en .colcci-.de Jard.» 
Kn las qaehrad'is. Aceituno y otrod. 
Kn los árboles de bis inmediac :'■ 
Monte en bis inmediaciones. 
Patios y jardines de la ciudad. 
Jardin de la Concordia y oíros. 
Jardines. Palomar 'io Rodrigue/ 

Id. Huertas de losindijenas 
Cerca dol. CWralotc (orgemoae) Jard.-" 
Jardines. 

Canqios, terrenos inculto.s, etc. 
Jardines. 

Id. flores de un aful hermoso 
Jardines y monte. 

Id " id. Palomar Rodrig ^' 
Jardines y monte húmedo. 

Id. id. id. 
Jardines y patios. 


1 


! 
1 
i 






1 






Sauc". 

Kspucl.-is. 

Alcanforero. 

Aguacate. 

Flores en caseal>el 

Pimpinela. 

Malva. 

Cla-kiaV 

Kuchsia. 

Id, 
Id. 

Chorcje. 
Lenteja del Salvr 

Xopal. " 

Acedera silvestre. 
Almorsacate. 
Diente de León. 
Cineraria. 

Id. marítima. 
Lechuga de conejo 
Eucalyptus. 
Vinca. 


i 


i 




p p £; c p p r 3 P nr::n:<pyric:'¿^'vc.r-Ü'^'^P 


íl 






Sambucus canadensis. 
Delphinium Aj.icis. 
Laurus camphora. 
Laurus persea. 
Arbntu.s densitlora. 
Pdterium sanguisorba. 
Lavaterii procumbcu.s, 
Clarkia pulcliclla. simple y doble 
Fuciisia mierophyllla. 

Id. .spleudens. 

Id. variada fioie pleno. 

Id. fulgens. 
Latyru.sodoratus. 
Cytisus cajan. 
Ciss.impelos Pareira. 
()puntia monacantha. 
Rumex hydrolapathum. 
I'hytolacca dccandra. 
Taraxacum dens leonis. 
Cineraria cruenta i varied.' 
Senecio cineraria maritimus 
Lactuca virosa. 
Eucalyptus resinífera. 
Vinca pervinc.1. 


2 
■ 


i 
1 

1 




KecIcn-lntroductdo en dos Jard y ( la Cap. . 
Minmyíiin'ius^ ¡ardines y patios 
Potrero de I). (írcg. Urruela (2). 
Jardines, huertas y sitios de la ciudad, 
Cumres de Mixco, í-'. Lúeas, etc. 
Algunos jardines y huertas. 
Pié de cerros i tierras cultivadas. 
Jardines y patios. 
Monte, en las inmed? y jardines 

Id. id. id. 
Jardines y patios. 
Todas, variedades indíjenas. 
Pátio.s, jardines, huertas de ind" 
Jardines y huertas. m^ 
Kn los cerros, Cliinautla, jllx'co. 
Del Perú, aclimatado en la contord 
Lugí" húmedos, charcos, rlach^ 
Jard? tierras cultiv? escombros A 
Aclim. en el Square de Belén, (.'!). 
Jardines y patios. 

Id. Adorno de tablones (la orilla 
Lugar seco, pié de paredes, etc. 
Jocotenango, 
Jardines, palomar, cerca del Campsto) 


1 

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Periódico dodioailo a In dimisión <le l:i lii.'tnir- la P, icrurín i • < 

PCBI.ICADO BA.IOI.A PROTBC-^IOX OBI. ÍJeSoU Je\EUAI, J. líUnNO nAllUI 

Phesii>entk iib la Rei'Jbi.ica de Gu/Wkmala. 



Fundador i Editor, Santos Toruno. 



Administrador Luhvin Rocktroh 



I%[hll. 11. 



Guatemala, lft<le Febrero «le 18^:i. 



¥OI.. i. 



liiflueiu-in d(> la Tnstrnecloii primaria en las 
eosf niubres, en !a moral piíblit^a, en la iii- 
diLstria I eii el de^iarrol'o jeiieral de la pros- 
peridad de los pueblos, por M. L. i G. V. A- 
munúteii;nl. 

(Contiiiúíi.) 

Xí. 

ITomos innnifc^íailo hi inliiionoiivilp la iiistnioi-iori mi- 
maria oii la prosperidad do la repúliliea. Enfióndaso 
Ijien, la ififlnewia d" la r-ififrurríon vrhn-irin. como ii) 
pide el decreto de 12 de julio de 18ó3, i no la influencia 
de toda especie de instrucción, de las ilu.-^tracion en je- 
neml. 

Hacemos esta advertencia, porque tilvez quien nn se 
fija Ilion en el alcanc- de la cuestión propuesta creerla 
que no hemos desenvuelto todas las consecuencias en- 
cerradas en el principio. 

Muchas veces se confunden la importancia de la ins- 
trucción primaria con la importancia de !a instrucción 
en todos sus diversos i variados ramos, aunque sean dos 
cosas mui diferente. Esa equivococion tienf» elfrrave in- 
conveniete de oscurecer la disensión, de no (i^ar con pre- 
cisión el punto que se ventila, de perjudicar ia causa que 
se defiende, bien sea liaciendo concelúr esperanzas ilu- 
sorias a los que no notan esa diva<racion del asunto, 
bien sea irritando a las personas mal (lispnestas en favor 
de la instrucción primaria por la ostentación de menti- 
rosas promesas a que arrastra ese nn^todo .«ofistico do 
mostración. 

Se trata do organizar en !a repíi!i!i<'a la instruecion 



primaria, que es el principio, la base de la instrucción 
superior, de la ilustración, de la civilización. 

Si pido queso ha^a sensilde la iufluenciu ile esa ins- 
trucción primaria que todo liombre debe poseer, i no la 
de distintas ramas de la in«trtic ion que solo deben po- 
seer cierto número de individuo*, no la de la ilustración 
jeneral. qu> frj el resultado do la instru wion prima- 
ria i de la instrucción cientifica, combinadas la una con 
la otra 

."^i pide ademas (pie se iiid;qu"n los medios ¡r.-ácticos 
po-ilile* para coisernir ese obi;'tf> ¡ninedi líainciile. 

Por cierto seria iinportanlísimoqiK' rtiilo tinicrades-. 
de luecjo arquitOf>tos, mecánicos, i n jen i r- ¡'«-i <!?• t d:is cla- 
ses, astrónomea. jeóloiros, físicos. químiivH. h'ini!ir(ís en- 
ciclopédicos; pero la organización do los establecimien- 
ios en qne deberían formarse esas especialid'.ide-j, no es 
el asunto do este escrito ni del tema propuesto por el go- 
bierno. Es preciso no liablar por hablar. Se trata í«o!o 
de hacer que ningún chileno deje da saber la legtura. la 
escritura, la arimética, la gramática de su lengua, la his- 
toria de su país, la jeografia, ciertos ramos indispensa- 
Ides de aplicación práctica, aquello en fin que le habili- 
to para continuar instruyéndose por si solo, i para pro- 
porcionarse una ocupación que le ase'Jrure la subsisten- 
cia. Este, i no otro, es el problema, mui difieil, que está 
consignado en eldere<'ho de 12 de julio de 18.53. ' 

Para algunos la instrucción primaria es la civilización; 
para nosotros esas dos palabras no son sini')n¡ma=: la 
instrucción primaria es uno délos principios (]ne comlu- 
cenala civilización. Diremos francamente rpiv l,i confii- 
sion dedos cosas tan diversas nos parece cliaríiit ini^mo. 



£1^ lJ\\\TMTfíTO J\'JtCtOJy^I.. 



De Guillermo D. Swan, 

Modificado por el Director (leí Instituto Nacional de 

Guatemala, para uso de las escudas 

de la RepíMica. 

(Continíia.) 

LECCIÓN X. 

Concluye la descripción de las plantas. 

Yjzs, palmeadas o dijitadas toman su nombre de 
la semejanza que tienen con una mano que pre- 
senta los dedos estendidos: la de la pasionaria, de 
la higuereta i la de mata- safio son de esta clase. 

Las lineares son aquellas hojas, notables por 
ser en casi toda su lonjitud del mismo ancho, i 
que terminan en punta como la del clavel, la de 
maiz, la de listón, trigo, cebada i las de las yer- 
bas o gramas. 

Se dicen pinadas las hojas formadas de otras 
mas pequeñas que crecen en los lados opuestos 
del mismo peciolo o tallo i están simétricamente 
colocadas, como la de la acacia i la del tamarindo. 

La trasovada se parece a la aovada, pero es 
mas angosta su estfémidád cercana al peciolo: co- 
como se ve en la margarita. 

Se llama bipinadas las compuestas de varias ho- 
jas pinadas que crecen en el mismo peciolo o tallo 
como en las del helécho. 

Vamos a ocuparnos ahora de la parte mas be- 
lla de la planta que es la flor. 

La flor está dividida en siete partes: quiero dar 
el nombre particular de cada una de ellas para que 
se recuerden. Estas son: 1 ° . el cáliz; 2 ° . la co- 
rola; 3 •-* . el estambre; 4 ° . el pistilos; 5 ° . éíperi- 
carpio; 6 ° . la semilla; 7 ^ . el receptáculo. 

El cáliz es una copa verde en que generalmente 
se asienta la flor: son una o mas hojas lo que lo 
constituyen. Hai flores que no tienen cáliz, co- 
mo los tulipanes. La vaina o tubo en que están 
las flores, es el cáliz, i este cubre i encierra la 
flor antes de que se abra: un botón de rosa está 
verde hasta que se abre, i esa cubierta verde que 
lo rodea es el cáliz. 

La corola es la parte coloreada de la flor que 
está dentro del cáliz: las hojas de la corola se 
llaman pétalos. La rosa tiene muchos pétalos; 
un tulipán tiene seis pétalos. Las flores tienen 
ademas su nectareo que es el lugar en que se 
halla la miel. Las abejas sacan del nectareo la 
miel de sus panales. 

^\ estambre o estambres son hilos delgados sos- 
tenidos dentro de la corola, generalmente coloca- 
dos en círculo al rededor del pistilo. El tulipán 
tiene seis estambres, i veinte la flor del manzano. 

El estambre también se divide en antera, pulen 
i filamentos. 

La antera es una pequeña cabecita en la estre- 
midad superior del estambre. 



El polen es el polvo fino que está dentro i so- 
bre la antera. Cuando las abejas retornan a sus 
colmenas llevan las páticas cubiertas de ese pol- 
vo, que es el polen con que hacen la cera. 

^Xfilanunto es la parte de estambre que sostie- 
ne h. antera i g[ p^len. 

El pistilo está en el centro de la flor, rodeado 
de los estambres, i es un órgano grande en al- 
gunas flores, como en los tulipanes. Algunas flo- 
res tienen muchos pistilos, otras solo uno. El 
pistilo se divide en tres partes: estigma, germen i 
estilo. 

El estigma es la especie de escrecencia que está 
situada en la estremidad del pistilo. 

YX germen está en el fondo o estremidad in- 
ferior del pistilo, i contiene la semilla. 

El estilo es la parte del pistilo que une el estig- 
ma con el germen. Aunque el estilo es mui lar- 
go en algunas flore í. no ex^síe en otras. 

^pericarpio es el saco que contiene la semi- 
lla, i algunas veces se llam^ saco de las semillas. 

El continente de las semillas es siempre. el pe- 
ricarpio, i es diverso en los y^^^káiem )em)m\ con 
una, con dos o con mas semillas. 

\jx\ botánico ha calculado el nrmero de semi- 
llas que produjo una sola planta de tabaco en un 
verano: i halló que era-h comQ trescientas sesenta 
mil. • 

El medio con que se esparf en 1 is semiUas en 
la tierra es mui curioso: a varias las ¡irrebata el 
viento a gran distancia; así sucede al cartlo silves- 
tre i al diente de león en ali^unos países, (a la flor 
de la caLntttni en Cuba) en donde hai muchas 
plantas que tienen apéndices alados en las semi- 
llas, para facilitarles la transportación aérea. 

El receptáculo es el término del tallo de la flor 
en que se reúnen las seis partes que la compo- 
nen. 

Como algunas flores carecen de ciertas de las 
partes descritas, debe procurarse reunir muchas 
para buscarlas en aquellas que las contengan; ad- 
quiriéndose así prontamente la habilidad necesa- 
ria para familiarizarse con las flores, como com- 



pañeras. 



F^BXJHuAu. 



Los innchaelios, lo* sauates i el loro. 

En un naranjal su nido 
Un Sánate construía. 
I en el pico conducía 
El material escogido. 

Con algún conocimiento 
De reglas de arquitectura 
De la mas gruesa basura 
Usaba para el cimiento. 

Un bejuco, el desp^írdicio. 
Una piltrafa, un andrajo. 
De un mecate un estropajo. 
Fundaban el edificio. 



r.1. iJvsTMTiiTO Ji*»arioA\§i.. 



inn 



Con mas lijero i mas fino 


De tanta profanación. 


Material, después trabaja; 


Dará a vuestra irrelijion 


Cerdas, oiarasca i paja, 


Correspondiente castig-o. 




Retales de lana i lino; 


Oyendo estos disparates. 




Al fin el nido se acaba, 


Disque un Loro mui ladino 




I en palillos delicados 


De un Licenciado vecino 




Yacen los huevos pintados 


Dijo hablando a los sanates: 




Que la madre fomentaba. 








"La profanación hermanos. 




Quiso la deso-racia un dia. 


Ya la hizo quien de estas cosas, 




Oue vn muchacho jug-ueton 


Sagradas i relijiosas. 




Vio qu'^ del nido un cordón 


Se sirven en usos profanos. 




De san Francisco p°ndia. 


A los cintos i cordones 




A otros compañeros llama. 


Por su bendito instituto. 




Sube al árbol en un vuelo, 


No con\'iene el atributo 




Dá con el nido en el suelo 


De empollar i criar pichones. 



Desprendido de la rama. 

¡untos todos, con íyran prisa 
Proceden al inventarlo; 
Miren ¡im escapulario' 
Gritó uno muerto de risa; 

Otro dice: aquí hai retazos 
De patentes i de bulas .... 
¡La medida de Esquipulas! 
jesús ¡que p"caronazos! 

Dice otro: si a mal no viene; 
Este ramo e.stá bendito ... 
Miren este rosarito .... 
S.3I0 doi misterios tien-í . , . 

A ver, aver la estampita. 
Es de San Pedro i ,San Pablo 

De la cruzada qué diablo 

De sanata tan maldita! 



Ese celo tan estraño 
Que mostráis por su respeto. 
Solo tiene por objeto 
Evitar el propio daño." 

La defensa muchas veces 
De la relijion hacemos, 
Cuando de acuerdo la vemos 
Con los propios intereses. 

La relijion soberana 
I su divino derecho. 
Conforme nuestro provecho 
Se consagra o se profana. 

R.VFAEf. IfiKAClO GaBCI.A. GoYENJ 

(Guatemalteco.) 
(' Coníinnard.J 



El examen satisfecho 
De los andrajos devotos. 
Dejaron los huevos rotos, 
I el nido todo deshecho. 



ELEMENTOS 



.Mif^ntras tanto, amotinados 
Los sanates, daban gritos 
Diciendoles: ¡ah malditos. 
Herejes, escomulgados! 

¡Oh qué horrendo sac.ilejio! 
Lo mas sacrosanto i pío 
Cómo lo ridiculizan! 
Las plumas se nos herizan. 
No hiciera mas un judio' 

¡Qné juegos tan e.xecrabies! 
Qué chacotas taa p mibles! 
Ha.er objetos risibi»r;s 
Las reliquias venerables! 

Pero el cl. 1 ), que es testigo 



Para ttuo ih los alumnos dtl In^lUido Nacioiiol 
(.Ir Gaateinola. 



PRIMER Cllí SO. 

(Continúa.) 

TW K\T\ -Fl KST I.KSSOIV. 

VOr.VHUL.VRY 

Tü make, Inn'er (fisicaiiientej. 
To do. Jawer (niorahiiente). 



164 



EL, IJySTiTJJTQ J\*^CMOJy^t.. 



Obs.— Cuando Re trata de hacer una cosa que exijo 
trabajo material, como Jiacer una casaca, un sombrero, 
etc. se emplea el verbo to nuihe. En los domas casos to do. 

I do, yo hago. You do, vosotros hacéis, 
Tliou dost, tú liares. Ud. o Uds. hacen. 
Heósliodoes, d o ella ha- They do, ellos o días ha- 
cen, cen. 
We do, nosotros hacemos 

Obs. — Este verbo to do, sirve para formar las oracio- 
nes interrogativas, o negativas de los demás verbos que 
no son auxiliares. Para esto se pono el verbo to do, en 
el tiempo i persona de que se habla, i el verbo principal 
en el infinitivo, pero sin el signo to. Ejemplos: 



To wisli, quei'er. 

I wish, yo quiero. 

He ó she wishos, él o ella 
quiere. 

"We wish, lutsotros quere- 
mos. 

You wish, vosotros qiie- 
reis, Ud. qxiiere ó Uds. 
quieren. 

They wish, ellos 6 ellas 
quieren. 

I do not wish, yo no quiero 

He does not wish, ét ví) 
quiere. 

She does not wish, ella no 
quiere. 

We do not wish, no.sí)íros 
no queremos. 

You do not wish, vosotros 
no queréis, Ud. no quie- 
re o Uds no quieren. 

They do not wish, eUos o 
ellas no quieren. 

Do I wish? quiero y)7. 

Does he wish? qiiiere ell. 

Does she wibh?0M¡ere e- 
lia'!. 

Do we wish? queremos no- 
sotrosl. 

Do you wish?, queréis vo- 



sotros"!, quiere Ud. ó 
quieren Uds.?; 

Do they wish?: quieren e- 
llos ó ellas? 

Do I not wish?, no quiero 
yol; 

Does he not wish?; no quie- 
re éll 

Does she not wish?, jío 
qul're fllal: 

Do we not wish?, no que 
remos nosiros"!; 

Do you not wish? ao que- 
reh vosotros'!; no quiere 
Ud. 6 no qnieren Uds'! 

Do they not wish? No 
quieren ellos ó ellas? 

Will, querer. 

I will, yo quiero. 

He o she will, él ó ella 
quiere. 

We will, nosotros quere- 
mos. 

You will. vosotros queréis, 
Ud. quiere ó Uds. quie- 
ren. 

They will, ellos 6 elas quie- 
ren. 

I will not, yo no quiero, 
etc. 



Obs— Este verbo loill es auxiliar! defectivo, i para 
formar el infinitivo i los demás tiempos de que carece, se 
hace uso del auxiliar to be con el participio presente vil- 
ling, i así se dice: — To be willing, edar queriendo o que- 
rer. 

I am willing, yo quiero. Your are willing, vosotros 

He ó she is willing, é/ o e- queréis, Ud. quiere o 
lia quiere. Uds. quieren. 

We are willing, nosotros They are willing, ellos o 
queremos. ellas quien n. 

To break, qutbrar, romper. 

To look for, buscar. 

To seek, buscar. 

To med, componer, remendar. 

To drink, beber. 



I wish lo speak, yo quieroVtablar. 

I am wiling to speak, yo quiero hablar. 

I will speak, yo quiero hablar. 

Obs. — Después de will. siempre se suprime el sig- 
no to al infinitivo que le sigue, como se puede observar 
en la ultima de las fraces autoriores. 



EXERCISES. 

I. 

Do you wish to do any thing? I do not wish to do any 
thing — Will you speak? I will speak. — Is your son wi- 
lling to work? He is not willing work. — What does 
he wish to do? Ho wishes to drink s-ome wine.-Will you 
buy any thing? I will buy something. What will yon 
buy? I will buy some Iiorses. — Do you wish to mend my 
coat? I wish to mend it-Who wishcs our son's stockings? 
We wish to mend thein. — Ar you willing to work? I am 
willing to work, buí I am tired. Do you wish to break 
my glasés? I do not wish to V)reak tliein. — Are you wi- 
lling to look for my son? I am willing to look for him. 
— Does your neighbor wish to buy the?e or tliosa kni- 
ves? Hewisho?to buy l»olh theseand those. — Doesthis 
man wish to cut your fií^ger? He doc.'i n.>t wish to cut 
mine, but his. 



II. 



Desea Ud. hablar? Dest^ hablar. — Quier¿ su hija de 
Ud. trabajar? No, Señor, ella no quiere trabajar. — Qué 
quiere hacer este niño? El quiere cortar su sombrero. — 
Que quiere hacer Pedro? Quiere bel>er vino -Quiere Ud. 
comprar alguna cosa? Quiero comprar alíío -Quiere Ud. 
componer mi chaleco?-Quiero compon arlo — Quien quie- 
re remendar las medias de nuestro hijo?— Nosotros que- 
remos remendarlas.— Quiere Ud. trabajar? Quiero tra- 
bajar, pero estoi cansado.— Quiere Ud. quebrar mis va- 
sos? No quiero quebrarlos. — Quiere Ud. bascar a mi hi- 
jo? Quiero buscarlo. — Quiere su vecino de Ud. comprar 
estos cuchillos? No quiere comprarlo.^. 

II I. 

CoNvERSATioN .A. — Havc voii a mind to buyánother 
table? — Has Peter a desire to buy one more horse? — 
Have yon two eravats? -Will you speak?— Will you 
not speak?-lí> your iViend willing to work?-What does 
he wish to do? — Will you buy any thiog? — What will 
you buy.' — Do you wish to mend my vcst? -Do you not 
wish to mend my vest?-Who wishcs to menJ our son's 
stockins? — A r<» yon willing to worl^.i"- Do you wish to 
break my cañe? — Are yon willing to look for my bro- 
ther? — Does your son wish to buy these or those knives? 
— Does this man wish to cut your tree? — Is your sister 
willing to see my fatlier?-Do you wi^u to do any thing? 
— What are vou Avillin": to do. 



IV. 



CoxvEBSvTiON B.— Does the Rnssian wisli to buy 
this or that p'cture?- What thoes he wisii to buy?-^ 
Which lookingglasses is the Englishman willing to buy? 
— Does your litio sister wish to look for my hat or for 
my cañe? — Will you drink some wine? — Is the cook 
willing to drink some milk-What do you wish to drink? 
What does the hatter wish to make?— Will you buy a 
bird? — Do your children wish to look for the jewels 
which we have? Is the Tnrk willing to buy more horses 
than oxen?— Do you wish to buy many stockins.— Does 
nny one Avish to mend your coat. 



CONVERSATION C — Do you wish to look for t)ur hats. 
or for those of the Dutch? — Are you afraid to break 
this looking-glass? — What do you wish to drink? — Are 
you tired? — Are you not tired? — Has Ihe Spaniard a 
mind to buy as many canes as gloves? - Do the Oermans 
wish to buy any thin^? — What thoes the 0<>rman wish 



El. ijVSTiTflTO J\\iíCIOJ\\ÍI.. 



ijtL 



ow many apples have you a mind to buj? — 
oi-an":eri' wiil von Imv/— V/ill you biiy many 



in liuy? — IIow 
IIuw inaiiv orí 

spoíHis?— Will you not s^peak'.'-Who will ppeak?— Will 
you study?— Will vou not study?— AVIio will ¡^tudy? — 
Will von v/ork?— Will you not work'.'-Wliowill work? 
—Will yoi! diink:-'— Wíli yon not driiik?— Wiio will 
drink?— Will voi¡ l,M,k fov niv dou?— Will vou not 
look í\)r iMV ,■;-■? W!:o will íook lorw niy do-? 

íOfílunurrá). 



que éste no es todo nuestro, i que so nos trataria con 
injusticia si se nos castigase por lo que no liemos podi- 
do evitar. Sin confianza en Dios, i sin confianza en la 
voz que nos habla interiormente, nuestra situac'ion seria 
lamentable. 

Mas dejando esta materia, entremos a considerar las 
maneras con que el hombre trataba de espresar sus 
sentimientos luícia los dioses cu que creia, pocos o mu- 
chos, luienos o malos. Una m-.inera era la oración: la 
otra el ftarri/lrio. 

XXXI. 



£.1 2:^'F*..^a,'i.\ s>i':i^ ín,'-\i>o. 

LN rKOniTCiüX A L\ IIlSTOlíLV ÜX1VHU.<AL. 

J-J.n-;/ > ¡Mu-a !n.s inño<. j..:r K. Ci<„lL 

(Coutinúa.) 

XXX. 



vl.lS.Mi 



;.\ DOS dioskk. 



el 



Hcgim el hombre fii<; meditando i sabiendo mas cerca 
de !ii natuiuleza de las cosas, i viéndose libre de los 
teniorosque le imp.ulsaban a la adoración irracional do 
los seres animados o inanimados, disminuNÓ aun más el 
número de sus divinidades, i creyó ver dos poderosos 
dioses que se disputaban el imperio del mundo. 

Uno de elio« parecía residir en el azul tranquilo i 
pnrfi, i tenor un coia.'on amante i bueno para prodigar 
íjivs beneficiof a ios iionibros; el otro era un poder áspero 
rcruel que azofalia ci rujer hasta enfurecerlo, que cubría 
de liniebiiis losciel'^is i l.i tierra, que destruía las cose- 
cims i la.s habitaci. ¡i.>- de los hombres con el torrente 
í la teuipcstad, que ¡o helaba con su mano í que entresra- 
ba sus hijo^ a !o.s animales feroces. El uno era un dios 
de lu^que si.niiiu en los rayos di'l sol: <•! otro nu dios 
de tiiiieblus tpie miraba iru'.'undo desde las fnhniuHntcs 
nulies, uno ^Dliernaba co:i 1 spirit'i amable i bondado.so; 
tr> por medio déla fuerza i de la perversi !ad. 

lílstii creencia eu un buen dios, a quien hace una guer- 
ra encarnizada j)tro dios mulo, se arraigó tan profunda- 
niíMite, que ninguna religión est i complecanu;nte libro 
de rila, pues parece que e^ta os la única esplicacion que 
e! hombre pudo darse de los male< que esperímentaba. 

Mas no es cierto (pie el Dios Todopoderoso en quien 
creemos so vea hostilizado i eniorpccido por otro poiler 
Si así fuera d(>jaria lie s»'r Tolopoderoso, í no,<otros 
t'ndriamo^: que ¡-ogar al ciio.- di'l mal para que no nos 
dañare. 

El nia! (¡nc i'.\¡.s!e 011 el miindo. ¡ ipie nuestro (¡ropio 
cii!-i7on iitjs iiiilica, tiene su ori-eii en la voinntail del 
lioinbre, a (¡uioa Dios hi/.o Ijiíre en su incomparable 
sabivluria. En legar de ii-.u-er de no.sofros simples má- 
quinas que no pueden marchar mal. nos dio la facultad 
de proceder bien o mal. a uLcstra elección, i nos enseñó 
a manifestarle nuestro amor practicando aquellas cosas 
que sabemos le son giat-.s. Por mas que procuremos 
hacer recaer sobre otro nuestras culpas, estas serán 
siempre la obra de nuestra libre voluntad, i nosotros 
los responsables. Bien sabemos que esio es cierto; mas 
ím lo dudamos, escuchemos lo que nos dice esa voz que 
existe dentro de nosotros í que nunca míente, poi'que 
es la voz de! mismo Dios. 

Si nosotros tenemos poiier para desobedecer los nian- 
«iamientos de Dios, mas no para observarlos, o si se 
jiormite que una fuerza invisible mas poderosa que no- 
notros nos cni_pnje hacia el mal, no podremos sentir el 
))esar que sigue a todo pecado porque comprendéroMios 



OnAfiox. 

Xuestl'O primer acto cuando nos lialhunos en peligro 
es clamar por auxilio: es justo "1 natiii;il pcdií- loque 
necesitamos a aquellos que tienen el ]H¡(lerio i la volun- 
tad de dárnoslo. Por oso el hombre oró a rus dioses 
i ora todavía, porque la seu'ida i dilatada jílcgaria de 
la humanidad al Cielo continuará hasta el íiii de los 
siglos. I f)or rudo í repulsivo que sea el idolu a (¡uieu 
el jiobre salvagc refiere.sn historia de miscí i:: i de do- 
lor, debemos respetarle: el alma le pide una creencia 
como el cuerpo le pide el alimento, i al adorar a ese 
ídolo se prosterna ante el desconocido \yu^< a quien no- 
sotros llamamos Padi-e Nuestro que estis en el cielo. 

En su ignorancia rueiza por cosas de un valor pasa- 
jero, cuya concesión pudiera serle perjudicial, l'arécose 
en esto a los niños que piden a sus padres algunas co.sas 
que índudablementcj les dañarían, i que se sienten con- 
trariados cuando se les niegan. 

Mientras mas reflexiona i cree el hombre mas ruega 
por aquellos bienes que no son perecederos, i al mani- 
festar sus necesidades i dolores a su sabio Creador, se 
somete a su voluntad para que le conceda loque quiera. 

Vive confiado eu su amor 
Que Va. siempre dá lo mejor. 

XXX I í. 



La razón de ofrecer sacrificios so esplica por el pro- 
ceder de los hombres unos coa otros. • 

Cuando conocemos que liemos dis!rusta<lo a nuestros 
amigos, o que por algún motivo ellos están ofendidos 
con nosotros, nuestro primer deseo es remover las cau- 
sas del desagrado con una oferta de cualquier clase; asi 
mismo Iiacemos regalos a aipiellos a quienes estamos 
ligados por los vínculos de! amor o del agradecimiento, 
i para manifestarles los sontíinientos que no« animan. 

De la misma manera empozaron los sacrificios u ofre- 
j cimientos a los ídolos í a los poderos conocidos o des- 
conocidos del bien i del mal, i así han continuado en 
diferentes formas en todas las naciones de la tierra hasta 
el proíonte día. Unos sacrificios han sido ofrecidos 
como acción de gracias i otros para calmar el enojo 
de los dioses, a quienes se suponía hombres, i suscepti- 
bles de buen o mal humor como estos. 

Ofrecerían naturalmente lo mejor que tenian. i reco- 
gerían los mas bellos frutos í flores para tributarlos co- 
mo presentes a los dioses, o quemarían sobre la pila de 
piedras llamada altar lo mas inmaculado -d.^ sus reba- 
ños. I como se creyó que el sacrificio de los seres mas 
j allegados i queridos era necesario para apaciguar la 
I cólera, obtener la ayuda o evitar la veníanza del dios, 
! se le ofrecieron las vidas nías amadas. Esta fué una de 
j las cansas principales de esos horribles i, abominables 
I ritos cuyo solo recuerdo hiela la sangre, i de que hnu 
! sido testigos todos los países i todos los tiempos. 
' El bendecido padre universal "no es el dios de los 



lOG 



r.I. IJrSTMTlITO J%\'SC10J%\§I^. 



uniertos sino de los vivos" i no ama, por consiguiente, 
el sacrificio do la sangre. El mas grato a pus ojofi os 
el de los corazones que, pesarosos de sus pecados i de 
vivir desterrados de sus paternales brazos, hacen firme 
propósito de renunciar a sus yerros, de olvidar su egoís- 
mo en que tanto mal se encierra, i de cumplir su volun- 
tad así en la turra como en el cielo. Los hombres están a- 
hora empezando lentamente a comprender esa gran ver- 
dad, aunque empezó a enseñarse hace ya muchos siglos; 
porque ellos encuentran mas cómodo profesar ciertas 
creencias, o pagar a otros para que ejecuten por ellos 
ciertos ritos, que luchar dia por dia por obedecer los 
Mandamientos de Dios. 

(Conlinnard.) 



Oramá^tiogL infantil 

PARA LOSNIÑO.^f AMERICANOS, 

POR LUIS F. MANTILLA. 

Profesor de la Lengva i Liierahira Española en la 
Unlversidivl de Niwvn York. 

(Continúa.) 



LECCIÓN XI. 

ARTÍCULOS. 

Hemos dicho que el artículo es una de las 
partes de la oración de mas frecuente uso. 

Para que se vea las distintas significaciones que 
tiene esta palabra examínense los siguientes 
ejemplos: (*) 

El hombre es mortal. 

El homWe no ha asomado por aquí hoy. 

El amor a los hijos es un sentimiento natural. 

Simón Bolívar es el Washington de la América 
del Sur. 

El avaro es siempre desgraciado. 

En el primer caso el puede sustituirse por to.io 
conservando la fuerza que tiene en la oración, i 
bien pudiera llamársele adjetivo. 

En el segundo ejemplo el da a la frase la mis- 
ma fuerza que darían estas palabras: aquel hom- 
bre que esperamos, aquel hombre que no quiero 
nombrar no ha venido todavía. Puede por lo 
tanto llamársele pronombre en este caso. 

En el tercer ejemplo no tiene la fuerza de lodo 
como en el primero, pero vale tanto como si di- 



(*) Debe procurarse, antes de entrar en la esplicacion, 
de ver si el alumno con la ayuda del maestro compren- 
de la fueza de las palabras. 

Muchos gramáticos llaman a un articulo indefinido; 
pero le consideran como articulo detei-miuativo. También 
uno tiene distintas acepciones como se verá en los ejem- 
plos siguientes. 



jéramos: Aquel amor que los padres tienen a sus 
/lijos es un seniimienio fiatural. Así pues podría 
llamársele pronombre. 

En el cuarto ejemplo ¿1 está delante de un 
nombre propio, como no es costumbre que se co- 
loque, i lo convierte en común, pues Washington 
en este caso vale tanto como libertador de la pa- 
tria. Asi también convertimos el sustantivo propio 
Dios en común cuando decim.cs esc hijo es el Dios 
de su 7nadre. Dios vale aquí tanto como ídolo. 

En e! quinto ejemplo se ve que el adjetivo ava- 
ro no acompañíi como debe siempre iiacer todo 
adjetivo a un sustantivo, si es que no considera- 
mos a ¿'/como tal, pues en este ejemplo bien pu- 
diera decirse, sin \ariar c;h lo mas mínimo el sen- 
tido, hombre avaro es siempre desgi'aciado. 

Dicen los gramáticos en este caso que el ar- 
tículo que acompaña a un adjetivo no acompaña- 
do de ningún nombre lo convierte en sustantivo. 

Es un cobarde. 

Un Bolivar no hubiera heclio eso. 

Es difícil que uno crea semejante cosa. 

Primer ejemplo — Tin da gran fuerza a la frase 
o palabra siguiente puesto aue significa mas 
que es cobarde; de modo que la califica, i bien 
puede llamarse por lo tanto adjetivo equiva- 
lente en este caso a grande o cualquier otra pa- 
labra que sirva para calificar la cobardía. 

Segundo ejemplo. Si suprimimos ív;/ (.'n aquella 
oración no varia en modo aiguno la significación, 
pero tendría inenoí- fuerza. Pot'lo tanto 7in es un 
adjetivo que aumenta el valor de io quo signi- 
fica el nombre de Bolívar, ya Si'a !a constancia, 
el valor i cualquiera de las \ i: UkIjs que poseia 
el Libertador. 

Tercer ejemplo. Como aquella fase vale tan- 
to^como c:-.ia Es difícil que ho:!ibre crea seme- 
jante cosa, bien podemos decir qu i uno es allí un 
pronombre o tal vez un sustantivo. 

La supresión del artículo varia completamente 
la significación de la frase según se ve en los e- 
jemplos siguientes. 

Abrir escuela. ¿\brir la escuela. 

Estar en cama. Estar en la cama. 

Hacer cama. Hacer la cama. 

Estar en capilla. Estar en la capilla. 

Tener mala lengua. Tener mala la lengua. 

Tomar hábito. Tomar el hábito. 

"¡Qué hermosa perspectiva ofrece un campa- 
mento cuyas tiendas de brocado i seda se confun- 
den entre espesos avellanos, entre bosques de 
palmeras i de cidros! ¡Cuan deliciosas tintas for 
ma el último encendido rayo del sol al caer sobre 
las álbeas puntas de Sierra-Nevada; i cuan viva- 
mente destella en los elevados minaretes i en los 
chapiteles de bruñido metal que coronan la ciudad 
morisca! Granada, la joya mas rica de la diadema 
de Boabdil, e último valuarte de su poderío, Itj 



K¥. WJ\*STÍTrTO J\\firiOJ%'»fiff.. 



ir.7 



única prenda de su esperanza, se distingue al fren- 
te del campamento cristiano, envuelto en losmái^i- 
cos vapores del crepúsculo de la tarde. Por entre 
las lejanas cumbres de la Alpujarra se alza la luna 
de Agosto en todo su esplendor; las brisas empa- 
padas en el aroma de las flores i en los tesoros 
de las fuentes que se derraman por la immensu- 
rable vega, refrescan el ambiente: en aquel pais 
reflejan, en suma, los encantos de un paraiso. 
¿Quién podrá creer que se hallan frente a frente 
dos pueblos enemigos, animados de una zana im- 
placable: el amo denodadamente resuelto a Vv^n- 
gñr ura afrenta sustentada po:- ocho siglos; i el 
otro defendiendo las mas caras p.-endas del cora- 
zón, sus padres, sus esposas, sus hijos, los parajes 
en fin en que se deslizáronlos floridos dias de su 
infancia?" A Fernandez Guerra i Orbe. 

LECCIÓN XII. 

VERBO. 

\i\ verbo es la partí mas importante de la ora- 
ción porque espresa la acción o estado de los se- 
res con relación a tiempos i personas. 

Toda acción tiene que ser necesariamente eje- 
cutada por alguna persona o cosa, i esta se llama 
el sujeto del verbo. El su'eto es la palabra que 
responde a la pregunta quiht para las personas 
que para las cosas: v.g. 

I. Dios creó el mundo. 
1'. E! niño lee el libro. 

3. La mujer lava la rcpi. 

4. Los soldados saquean la plaza. 

5. El viento sopla mucho. 

6. La mar entra en la tierra. 

7. El ár.x)! (li sombi-a. 

En el pijncr ejemplo Díjs e:; el sujeto porque 
íís la palabra que responde ala pi-egunta ¿quién 
creó el mundo? 

¥m el segundo el niñ-> es el sujeto porque res- 
ponde a la pregunta ¿quién lee el libro? 

La mujer i el soldado son respectivamente los 
sujetos de los verbos lava, saquear. 

En el ejemplo quinto viento es el sujeto porque 
responde a la pregunta qué sopla mucho: en el 
6 ° mar porque responde a qué entra en la tier- 
ra i en 7 "^ rf;fo/ porque contesta a la pregunta 
c'ué dá sombra. 

En la frase Dios crej el mutido si se pregimtara 
qué creó Dios, la respuesta seria el mundo. 

En el ejemplo el niño lee el libro si se pregunta 
qué lee el sujeto 7iiño, se contestaría el libro. 

En la frase la mujer lava la ropa, si se pregun- 
ta qué lava la mujer, se responderá la ropa. 

Esas palabras que completan el sonido del v^r- 
bo se llaman compUmmios. 

Si digoli viuji'r du.'rme no hai complemento; 
mas si lo habría en este caso la mujer duerme al 
niño, siendo esta última palabra el complemento 



del verbo dormir. Este complemento lleva la par- 
tícula í? cuando es persona o cosa personificada- 
Díganse el sujeto i complemento en los si- 
guientes ejenplos: 

Los padres aman siempre a sus hijos. 
La primavera viste el campo de flores. 
Los cielos anuncian la gloria de Dios. 
Odia el delito i compadece al delícuente. 
Cristóbal Colon descubrí*) a América. 
El general arengó a los soldados. 
Los paganos adoraban ídolos. 
La patria recompensa el mérito. 

"Los hombres nos reímos siempre délo pasado: 
el niño juguetón 55e burla del tierno rapaz sujeto 
en la cuna; el joven ardiente i apasionado recuer- 
da con risa los jueo-os de su niñez; el hombfe for- 
mal mira con frialdad los ardores de la juventud í 
el viejo mas próximo ya al estado infantil, sonríe 
desdeñosamente a los juegos bulliciosos, a las 
fuertes pasiones i al amor de los honores í riquezas 
que a él le ocuparan en las distintas estaciones de 
la vida. A su vez las demás ecfades ríen de los vie- 
jos ... con que queda ju.stíficado el dicho de que 
la mitad del mundo ?,^x'\?L siempre déla otra mitad!' 
— (Ramón Mesonero Homanos.) 

( Continuara) 



T)e Aritmítica decimal práctica i razonada, escri- 
tas enfrances por L. Bomballet i traducidas 
por Pedro Dcleon V., alumno maestro 
del Instituto Nacional. 

(Continúa. j 

35. Para escribir un número entero se escrí • 
be sucesiva i separadamente en una misma linea 
horizontal cada clase de unidades, comenzando 
porja izquierda i por las unidades superiores; te=- 
niendo cuidado de reemplazar por ceros las yní- 
dades, las decenas í centenas que puedan faltar 
en las diferentes clases. 

De lo que resulta que para escribir un número 
cualquiera basta saber escribir imo que tenga tres 
cifras; lo que se consigue escribiendo en una mis- 
ma línea horizontal primero las centenas, a la de- 
recha las decenas i luego las unidades. 

Sea escribir el número, quinientos treinta i .seis. 

Se escriben comenzando por las centenas. 

5 centenas \ 

3 decenas -o simplemente 536 unidades, 

6 unidades ) 

Sí este mismo número. se refiere a distintas cla- 
ses como en los ejemplos que siguen, se escribirán 
de esta manera. 



JflF. IJVSTiTfJTOJTJBr.íOJV^l I.. 



536 unidades simples 
536.000 millares 
536.000.000 millones 
536.000.000.000 millares de millón etc. 

Por donde se ve que las clases que faltan están 
reemplazadas por ceros. 

Escribamos por ejemplo el número, veinticinco 
mil ciento treinta i seis millones, quinientos seten- 
ta i seis mil seis cientos noventa i cinco unidades. 

Este número se compone de cuatro clases i co- 
menzando por las unidades superiores se dice: 

I.'-' En veinte millares de millón hai 2 dece- 
nas i 5 unidades de millar de millón; escribimos 
entonces 2 5 

2? En ciento treinta i seis millones hai i cen- 
tena, 3 decenas i 6 unidades de millón; luego 
este número 136 lo escribimos a la derecha de 
25 i se tiene 25.136. 

3. ^ En quinientos setenta i seis millares hai 
5 centenas, 7 decenas i 6 unidades de millar: es- 
cribimos este número 570, ala derecha de 25.136 
i se tiene 2 5.i36.5'76. 

4. ° En seis cientos noventa i cinco unidades 
simples, hai 6 centenas 9 decenas i 5 unidades 
simjíles; escribiremos entonces este número 695 á 
la derecha de 25.136.576 i obtendremos por re- 
sultado ñnal eí número propuesto 25.136.576.695. 

Sea por ejemplo escribir con números, treinta 
mil veinticinco millones, seiscientas mil unidades. 

Ya se dijo que cuando en una ó varias clases de 
un número que se escribe faltan las centenas, las 
decenas ó las unidades se reemplazan por ceros. 

La clase de los mulares de millón que es la mas 
elevada se compone solamente de 3 decenas; ^c 
escribe 3, en seguida un cero para reemplazar las 
unidades de millar de millón que faltan i se tiene 
el número 30. La clase de los millones no conte- 
niendo mas que 2 decenas i 5 unidades, se escri- 
be 25 i se pone un cero en el lugar de las centenas 
que faltan i de este modo se obtiene 02 5 cuyo 
número se coloca en seguida del primero 30. 

La clase de los niiilares solo contiene centenas 
de millar, faltan las decenas i las unidades; se es- 
cribe 6 i a la derecha dos ceros i se tiene la clase 
de los millares 600 que se coloca a la derecha del 
número anterior 302025. En la clase délas unida- 
des simples, como faltan las centenas, Ivis decenas 
¡ las unidades, se reemplazan estos tres órdenes 
por tres ceros 000 i colocándolos a la derecha de 
30. 02 5. 600. se tiene finalmente el número pedi- 
do 30. 025, 600. 000. 

CoNSECUE\CI.\S SACADAS DK LA Nl'MICUACIOX. 

36. De lo que se ha dicho sobre la numera- 
ción se deduce que: 

Para hacer un númeroentero diez, cien, mil, etc. 
veces mayor, basta escribir a la derecha de ese nú- 
ro uno, dos, tres, etc., ceros. 



Por ejemplo. El iv.'mero 4.S hacerlo .10, xoc 
1000 veces mayor. 

1. ° Para hacer 10 veces mayor el n. ° 48, según 
lo dicho, se le agregará un cero i resulta 480. 

En efecto este número es diez veces mayor 
porque la cifra 8 que en el primer caso espresaba 
unidades simples, ahora espresa decenas que soií 
diez veces mayores que las unidades. La cifra 4 
que espresaba decenas espresa cent(;nas o unida- 
des diez veces mayores que las decenas. L'uego si 
cada una de las cifras 4 i 8 se ha hecho diez veces 
mayor, el número todo se ha hecho de! mismo mo- 
do diez veces mayor. 

Luego para hacer un. !iúni-"-¡) •i;ez veces mayo.- 
se le agrega un cero a la diic-.l;;;. 

2. ^ Raciocinando de ¡a ;n Kí'ia que antecede 
se verá que para volver e! njnuro 40 cien o mil 
veces mayor es necesario colocar a la derecha de 
este número dos o tres ceros. Asi 48 vuelto :ooo 
veces mayor da por resultado 48000. i .; ^ \i;e¡to 
ICO veces mayor da por resultado .;''o ;• 

37. De donde resulta o:-": 

Para hacer un número !:■:■■ ; ;.: ,:,-., 

10, 100, IODO, etc., veces ;ni n. •, ::;.;.,>■:;■; ;;-;ii- 
imo, dos, tres, etc.. ctrcs a su (.lereclia. 

Sea el nú.niero 48000 el que queremos ¡laciír 
10, ICO, i 000 veces menor. Ruruiitarán sucesiva- 
mente los números i.° 4800; 2.° 480; 3. ° 48. 

En efecto, examinando eadicifa en f ¡articular, 
como en el número anterio ^, ■ : : t'i ci^'a 
se ha lieclio 10, ioo, 1000 \cc.s :-\ m i ¡ ;>,),■ -^a- 
siguiente todo el número se hac-r lam- i 'ii ¡o. loo 
o 1000 veces menor. 



Ejercicios sobre la Icctnrd i c 
n:feros 



6, 70, 60, 'i3, 99, 



i.° Leer los números: 
ICO, 175, 507, 999. 

2. ° Leerlos números: 17606, io65oo, 900999, 
1.135, 42.5 101. 100001, 995, 706,000 7509590C.'.)95 
Escribir con cifras los números siguientc:s. 

3. ° Tresunidades. seis unidades, sclenta, ticia- 
ta i siete ochenta i noventa i nneve unidades. 

4. ° Ciento diez unidades, ciento dieziocho uni- 
dades; doscientas cuarenta i cinco, quinientas no- 
venta i tres, setecientas cuarenta i ocho i nove- 
cientas nneve unidades. 

5. ° Mil siete unidades, diez mi! cuarenta i cin- 
co unidades; trece mil quinientos setenta i dos, 
veinte mil diez i noventa i cuatro mil cincuent;i 
unidades. 

6. ° Cien millones cien mil cien unidades, cin- 
co millones ochenta i dos unidades, noventa i sie- 
te mil ci;atro cientos millones ocho cientos tres 
mil seis-cientas tres uijidades, cinco billones seis- 
cientos dos mil cuatrocientos millones, quinientas 
setenta i un mil ocliccientas noventa i cinco uni- 
dades. 

7.° Hacer 10, 100, icco, etc. veces maj'ores 
los números i. 75,2001. 7804. i 003 5o. 



n^ SJ%*S^TiT9JTtí J%\i3rSOJ%\ila.. 



1 ■;;'? 



Hacer lo, lOO, looo, etc., veces menor los 
números loooo, 3010,1000,92450006000000. 

CUARTO CUESTIONARIO. 

33. A qué clase porteccn separadamente las unidades 
simples, los luillares, los millones? rjQué órdenes forman 
estas clases? ¡54 ¿Cómo se leen los números enteros? 
¿Porqué se dividen en grupos de tres cifras? Adverten- 
cias holjre la lectura de los números enteros. 35 ¿Cómo 
se escriben los números enlerns? ¿Cómo se escribe 
■número compuesto de tres cifríís? ¿Cómo se escril)e un 
número cuando en una de sus ciase-» falt'ia las centenüs, 
las decenas o las unidades? 3(5 ¿Que se hace para volver 
diez, cien, etc. veces maj'or un númei-o entero? 37 ¿Qué 
se liace para volver diez, cien, mi! veces menor un üú- 
m'".-n entero que termina en ceros? 

( ConUnUíirá.) 



LECCIONES 

//■ Física cxperiviental pnccciidas de algunas ?to- 
i iones de Mecdfíica, para uso de los niños, por 
el Dr. Darío González, Profesor de Mecá- 
nica y Física en el Instiinio Nacio- 
nal de Ciiat:mJ.la. 

(CoTihTüV.l.) 

LECCIÓN Vil. ^ 



tubo cuerpos de diferente naturaleza y densidad 
como corcho, papel, plo.Tio, nnédula de saúco, &, 
y se ie extrae el aire por nK;dio de la máquina 
neumática. Si entonces se invierte repentina- 
mente el tubo, se verá que todos estos cuerpos 
caen al mismo tiempo ó con igual velocidad. In- 
troduciendo un poco de aire en el tuno se nota 
al invertirlo de nuevo un retraso en la caída de 
los cuerpos mas ligeros, retraso que se hace muy 
aparente cuando ha entrado todo el aire en el tu- 
bo, pues este fenómeno depende de la resisten- 
cia de dicho fluido. 



Lrvi 



1.— S^<\r 3. Si—H. ni'.s dicho qu.<; todos ¡os 
cuerpos esf.i.n si:!etos ala |!,r,.'!n te?; de suerte que, 
cuando se (!•- ja;; caer llegan hasta la superficie 
de la Tierra, s; no encuentran un obstáculo que 
los detenga. Si este obstáculo existe, fácil es 
explicar, cómo el humo, los vapo.'-es y otros cuer- 
pos ligeros se sustraen aparentemente á la acción 
de la pesantez. Y en efecto el humo, lejos de 
caer sube y «e difunde en la atmósfera, los polvos 
V otras sustancias quedan suspendidos en el aire 
y los cuerpos livianos ó de poco ¡xso caen mas 
lentamente cfac los .mas pesados. Todo esto de- 
pende de la resistencia del aire, cjue es un obstá- 
culo al descenso de los cuerpos. Esta resistencia I 
es tanto mayor cuanto mas extensa es la su.perfi- 
cie del cuerpo, por ejemplo: si de \va piso alto - 
dejamos caer una hoja de pape!, vemos que des- 
ciende lentamente; perj s: de la misma hoja ha- 
cemos una bolita descenderá con major rapid.e;:. 

Esto ocurre al aire libre: pero en <í1 vacio, es 
livcir, ( •c^ un espacio donde no h.aya aire ni nin- 
:;un otro gas, iodos Im cuerpos, grandes ¿ prr:;uf:,.s, 
pesados ó ligeros caeri^ al r.tismo lieni/^ ' 
:-'.e demuestra v^'perimentalmcnte, " 
tubo de vidrio, fig. 14, como de el 
longitud, cerrado por una extn mic'a : n 

en ¡a otra de una llave. Se iníroc':; • 



Fifí. 14. 

La ley en cuestión se demuestra tainbien por 
un experimento muy sencillo. Se toma un disco 
metálico, un peso fuerte por ejemplo, i se coloca 
sobre él un disco de papel del mismo diámetro, 
ú otra sustancia ligera. Dejando caer el todo, 
como lo muestra la ñg. i5, se observará que loi 
cuerpos llegan al mismo tiempo al suelo, porque 
la resistencia del aire no se ejerce sobre el disco 
de papel ó la sustancia ligera puesta sobre la mo- 
neda, como sucedería si cayesen separadamente, 
en cuyo caso caería primero la*moneda y des- 
pués el papel ó sustancia ligera. 




Fi- 15. 

I'is íamlji'Ti la resistenci:' (!■:! aire !,; 
í]:; ; is jíí-uidos (lue c:iín de cierta a;: 
alniósíera, se dividan en muchas parit.,, :;. 
esta división no tiene lugar en el vacio. Así 
e:\plica porque la lluvia cae en forma de gota:;. 



170 



kWj jjvstiti'TO jwir^tfjv.tí,. 



Aristóteles decía que, en general, la velocidad 
del descenso es proporcional al paso de los cuer- 
pos; y romo Galileo demostrase lo contrario, pues 
á este sabio se debe el descubrimiento de la ley, 
los filósofos de Pisa se sublevaron contra ól y le 
obligaron á huir á Padua. 

2.— í^ey S. íA — La velocidad con que un cuer- 
po cae, va creciendo constantemente en proporción 
al tiempo desde el principio de la caida hasta que lle- 
ga al suelo. Por consiguiente, cuanto mayor es 
la altura de donde cae tanto mayor es la veloci- 
dad. Está averiguado, que la velocidad de un 
cuerpo que cae en Paris, es en el primer segundo 
de tiempo 9 metros 80S milímetros; al fin de 
dos segundos la velocidad seria doble, al fin de 
3 triple y asi sucesivamente. Aquí se entiende por 
velocidad el espacio que el cuerpo recorre en la 
unidad de tiempo (el segundo) con movimiento 
uniforme, tan luego que se supone cesar la fuerza 
aceleratriz, que ha obrado durante cierto tiempo. 

Conforme á esta ley. puédese averiguar la ve- 
locidad de un cuerpo al fin de su caída. Ponga- 
mos up ejemplo: ¿cuál es la velocidad final de 
un cuerpo que ha caldo durante 1 5 segundos? 
Como la velocidad es proporcional al tiempo, 
multipliqúese g.m 808 por i5 y el resultado 
147,11112 será la velocidad. Es decir que al cabo 
de los 1 5 segundos el cuerpo corría con la velo- 
cidad de un móvil que, con movimiento uniforme, 
marchase con la velocidad de 147,0112 por segun- 
do. 

3. — Jjíí.V 3 55 - Téngase presente que el 
movimiento de un cuerpo que desciende es uni- 
formemente acelerado. En consecuencia, los es- 
pacios que vaya corriendo en cada segundo, 
desde el principio hasta el fin del movimiento, i- 
rán creciendo en cierta proporción. Pues bien, 
la ley d'^: que los espacios son p7vporcio7ialcsá los 
cuadrados de los tiempos empleados en recorrerlos. 
Cuadrar un número es multiplicarlo por sí mismo 
una vez. 

Está probado que el espacio recorrido en el 
primer segundo, en París, es de 4 metros y 9 de- 
címetros. Entonces, 

durante 2 segundos el espacio será 2X2X4,'"9= 19,'"6 
durantes segundos el espacio será 3X3X4,"'9 = 44,°'] 
durante 4 segundos el espacio será 4X-4X4,'"9 = 78,'"4 
durantes segundos despacio será 5X5X4,"'9 = 122,'"5: 
y así sucesivamente. Luego para averiguar de 
que altura ha caído un cuerpo no hay mas que 
multiplicar el cuadrado del tiempo que ha tarda- 
do en caer por la cifra invariable 4,1119, y el resul- 
tado será la altura buscada. 

¿De qué altura caería un aereonauta que tardó 
en caer al suelo 20 segundos.' El cálculo da: 
20X20X4,^9 = 19()0 metros. 

¿Qué profundidad tendrá un pozo, donde de- 
jando caer una piedra tarda en llegar al fondo 3 
segundos? Será: 
;^X;3X4,™9 = 44,1 metros. 

(Cordiwuará.) 



LECCIONES 
Elementales <Ic tlibiijo íiiic«l al alcance «í« 
los niños, por ni. R. Oi-tí>s»j inje:!Íeio to- 
pógrafo i profej:or de Jeosfrafía políti- 
ca-rtescripína del ín- titulo nacional. 

(Continúa.) 

LECCIÓN IV. 

Denlos ángulos. 



41.- -Llámase ángulo la ,'il)ertura o inclinación 
de dos líneas que concurren en un punto llama- 
do vértice del ángulo. 




Figura 19. 

La figura 19 representa un ángulo que se lee: 
el ángulo ABC, o simplemente el ángulo B. 

42. — Lados del ángulo son la^ líneas que lo 
forman i éstas puecien ser rectas o curvas, dando 
origen a tres clases de ángu'os: rectilíneo, curvi- 
líneo i mistilíneo. 

43. — Ángulo reclilinco es el que está formado 
por líneas rectas como ABC, fig. 19. 

44. — Ángulo curvilíneo es el qiie está formado 
por dos líneas curvas, como conio el ángulo T, 
fie. 20. 




45. — Ángulo 7nistili neo es c] q le se compone 
de una recta i una curva el ángulo O, fig. 21. 



Fig. 21 . 

46. — Según la amplitud oestension comprendi- 
da por los lados del ángulo, éste puede ser recto, 
agudo ú obtuso. 

47. — Ángulo ircto es aquel cuyos lados son 
dos líneas perjjendicularcs, como el que forma las 
esquinas de una mesa. Sóbrela línea DE fig. 
22 tenemos formados dos ángulos rectos: DOR 



jEJL IJVSTJTl/TO ,V^f!IfK\\Sí. 



por dos lineas c 



cío. 



\1 redeilor de un punto no pueden for- 
que cuatrp ángulos rectos. 
Ángulo <r:^7¿(/o es aque! que está formado 
.s: tiene menor amplitud que 
r rt.,; i ,: ; nüí se deduce que al rede- 
1 i iP'u' ■íi'ücn' formarse muchísimos 
Uvlos. ;\1JC fig. 19 es un ángulo agu- 



49- — Ángulo oy/uso es el ángulo formado por 
(los lineas oblicuas pero de mayor amplitud que 
un recto. Todo ángulo obtuso se compone de j 
un ángu'o recto i un agudo, i por eso no pueden 
formarse mas que tr(«; ángulos obtusos al rede- 




04. — lAngulo inscripto, es el que tien*" su vérti- 
ce en la circunferencia i los lados que lo forman 
son cuerdas, como el ángulo R de la misma figu- 
ra. 

55. — Ángulo del segníento o scmi-inscripto es el 
que está formado por una tanjente i una cuerda 
llevada al punto de contacto como el ¿ngulo U 
fio-. 26. 



dor de un punto. JTS fi 
tuso. 



; es un ángulo ob 



V 



Fi,<r. 23. 

:'0.--Bisr-ctr:z de un ángulo es la línea que lo 
' !\- d,; en -los partes iguales como RO fig. 24 que 
u.v.d.í ai ángulo DOS en dos partes iguales. 




i 




Fisriira 2('). 

56.— A.gulo cscéntriio es ?.quel tiene sn vértice 
fuera del centro del círculo i sus lados i la pro- 
longación de estos terminan en la circunferencia 
como el ángulo O fig. 27. 



Fiírtira 24. 

5 1. — El valor de los ángulos no depende de la 
' sí(!nsion (!ií sus lados sino de la mayor o menor 
:u)ertura de ios mismos, ün ángulo recto tendrá 
siempre mayor valor que un ángulo agudo aun- 
que los lados de est-e midan un metro de largo i 
los de aquel de aquel solo dos centímetros. 

52 — Los ángulos considet-ados en el círculo re- 
ciben distintas denominaciones: ángulo central, ir-»,. 

mc/TÍr^fo A^\ ^..r.^^ ^ ' 4. • • '■ . I -^f.— Ani^ulo í-¿;r«;¿.V77M)esfl que está forma- 

mscnpto del segmento, escentnco , circunscnpto. i Jo oor el concurso de dof tanjentís o dos secan- 

¿3-— Angnio central es aquei que tiene su ver- i tes o una tanjente i una secante como los áneu- 
tice en el centro de! circuio i sus lados son radios, I los O i N de la figura -6 ' 

como el ángulo C Fig. 25. i Cada uno de e"stos ángulos tiene un valor de- 




Fio-. 27. 



172 



E¥j iJVSTlTr/TO JV^iJICIOJV^I.. 



terminado respecto del círculo en que están com- 
jjrendidos i en ¡a Geometría elemental se esplica- 
rá la manera deapreciarlo. 

CUESTIOXAIUO. 

SI. — ¿Qué es ángulo? 42 ^;Q.u<; son lados del áiignlo? 
4:5 44 i 45 ¿Qué es ánirulo roctilinco, curvilíneo i mis- 
tilinco?-46 /.('óino se dividen los áníruios respecto a la 
estension comprendida por sus lados? 47 ¿Qué es ángu- 
lo recto? 48 i 49 ¿Qué es án<ruio agudo, i obtuso? 50 ^;Qué 
es bisectriz de un ángulo? 51 ¿Do qué depende el valor 
de los ángulos? 52 ¿Cómo se dividen los ángulos consi- 
derados en el círculo? 53 54 55 56 i 57 ¿Qué es ángulo 
central, del segmento, inscrito, escéntrico i circuns- 
ci'pito? 

(('ontinnará') 



S>e Coss2ios:r:»ráa, i Joografíss. 

Escritas para i.o:^ niños. 

l^or Santos Toruno, Dirpctor da' Listifuh) Nuciorail dv 
Guatemala. 

(Continúa.) 

LECCIÓN VIL 

Movimiento de la Tierra ai, rededor del Sol. 

El movimiento diurno de los astros hacia el oc- 
cidente nos ha servido para probar que la Tierra 
jira sobre si misma de occidente a oriente, i a- 
hora vamos a servirnos del movimiento anual 
del Sol hacia el oriente para demostrar que la 
Tierra, al mismo tiempo que jira sobre su nro- 
pio eje, va trasladándose en el espacio de occi- 
dente a oriente, describiendo al rededor del Sol 
una inmensa curva llamada órbita de la Tierra. 
Este movimiento de traslación es lo que se lla- 
ma la revolución de la Tierra en su órbita, i lo 
verifica en trescientos sesenta i cinco dias i seis 
horas próximamente o sea un año. 

En efecto, el movimiento de traslación de la 
Tierra, esplica clara i sencillamente la marcha re- 
trógrada que parece seguir el Sol entre las estre- 
llas, caminando poco a poco de occidente a oriente 
en sentitlo contrario al moviminto diurno. 

Si la Tierra estuviera jirando en el mismo pun- 
to del espacio, siempre tendríamos a la vista un 
mismo grupo de estrellas a media noche, otro es- 
pecial al salir el Sol i otro al ponerse; pero nosu- 
sucede así. 

Si a la misma hora de la noche miramos las 
estrellas que están sobre nuestra cabeza en el ve- 
rano i en el invierno, observaremos que no son 
las mismas. Tenemos pues un gran cambio en 
seis meses. 



- Si en muchas noches sucesivas miramos las es- 
trellas a lana misma hora, veremos que van in- 
clinándose poco a poco hacia el Occidente: aquí 
tenemos un pequeño cambio en pocos dias. 

Finalmente, trascurrido un año se ven a Li 
misma hora las luismas estrellas. 

De espuesto resulta, -que durante el año parece 
que el Sol va caminando hacia el Oriente i las 
*estrtilas hacia el Occidente i que al cabo del año 
se encuentran i -vuelven a estar en la misma 
posición. Este n-.jviminto es aparente, no puede 
admitirse como verdadero , pr-nu-" t'"n'; muchas 
mas dificu't:ulcs que !h-^ - .. ,;! supo- 

ner que todos los astr. ; _; al re- 

dedor de la Tierra en i,.i > - ■..: _ 4. u>ras. 

El cambio de posición di S •' i d- las estrellas 
durante el año, se esplic.i s;;n -¡llámente con el 
movimiento, de traslación de la Tierra de occi- 
dente a oriente al rededor del Sol. Para facilitar 
la esplicacion. vam.os a poner un ejemplo al alcan- 
ce de los niños. 

Supongamos que en el medio die una sala hal 
una luz grande i mui brillante. Si volteamos las 
espaldas a la luz, . podremos ver perfectamente 
las sillas i los cuadros que tenemos al frente; pe- 
ro si miramos hacia la luz; no podremos ver > las 
sillas i los cuadros que están en el lado ojniesto 
porque la luz lo impida. Pues biin. cuando esta- 
mos mirando la luz es como crví '-n í-; d- dia i 
el Sol no nos deja ver las <.• ^ -lan al 

frente; i cuando es de nociv', í >,,i la 

parte opuesta de la Tierra co:: ; , ^ ii \vv'. 
nos alumbra las espaldas, i per .■ ■rile. 

tamente -las esUvHas que estaii s^)'.y^-e nuestro 
hemisferio. Del misnio modo,.poni.endo un antifas 
a la luz se pueden percibir los objetos que están 
en en la parte opuesta de la sala; i haciendo 
uso de un gran telescopio para impedir la luz que 
reflejan la tierra ¡ la atmósÍL-ra, se pueden ver 
las estrellas aun a medio d,ia en pimto. 

Por otra parte: si con las espaldas vuelüís liácia 
la luz vamos caminando al rededor de ella hasta 
dar una vuelta entera, podremos ver sucesiva- 
mente todos las sHk.s i ios cu.idros que haya al re- 
dedor de la sala. Pues Lien, del mismo modo 
cuando la Tierra v.i jirando de occidente a orien- 
te al rededor del Sol, vamos pasando sucesiva- 
mente en frente de los grupos de estrellas qyvt hai 
al rededor del cíelo, i en el trascurso de un a;lo 
las hemos visto todas. 



Se 



ve, pues, que 



sí misma una vez al dia, sino que también se 
mueve al rededor del Sol en el espacio de un año, 
i que de esta manera se esplica bien i sencida- 
mente porqué están "cambiando continúame! te 
las estrellas visibles, cuando .se las mira a la ra"s- 
ma hora de la noche en cualquiera parte de la 
Tierra. 

El movimiento de rotación d-; la Tierr-'. da !a 
medida del dia, i c! do Lr;;s!acion la de! año: de 



El. IJySTITIJTO jy^í€IOA\ÍI.. 



173 



modo que el Globo que habitamos viene a ser 
nuestro gran reloj regulador del tiempo. 

La revolución de la Tierra al rededor del Sol 
se efectúa con toda exactitud en el espacio de 365 
(lias. 6 horas, 9 minutos, 10 segundos, 748 milé- 
simos de segundo. En este tiempo recorre la Tier-' 
ra su inmensa órbita que mide en números redon- 
dos 232 míHones 5oo mil leguas. La velocidad 
con que la Tierra recorre su órbita es de 65o le- 4 
guas f>or hora o sean 7 ^A leguas por segundo. 
Esa velocidad es mui grande; pero nosotros no la 
sentimos como nos sucede con el movimiento de 
loüicion. No hai en laTierra velocidad que pueda 
compararse con la del movimiento de traslación; 
porque el Globo terri*stre recorre en un año las 
mismas 232 m'llones 5oo mil leguas que recorría 
e! Sol en un dia. si fuera él el que diera la vuel- 
ta a la Tierra en 24 horas. 

Por consiguiente, la Tierra ¡ira al rededor del 
Sol con una rapidez mas de 60 veces mayor qua 
la d'l movimiento de rotación, pues un punto del 
ecuador qui se mueve en torno del eje con una 
velocidad de 465 metros por secundo es traspor- 
tado en el m:sm.o tiemoo a una distancia de 29450 
metros. Así, pues, aquí en la tierra, donde nos 
creemos estar tan quietos, estamos con un movi- 
miento tan veloz, que no podríamos soportarlo si 
fuera sensible. 

Esíe movimiento de rotación de la Tierra al 
rededor del Sol. ' la manera como se ejecuta. 
nos esplican las rliferentes estaciones del año ¡ la 
duricion de los d'ss i de Las noches, como veré- 
mas en la lección siguiente. 

( Coíitinuird ) 



MÉTODOS DE INSTRUCCIÓN. 

POR .ÍAMES PYLE WICKEUSHaM, 

í Director de his c'snielci.i Normales (h Penailvania.) 

Para ser >Iae-iír.'> 4*8 neec-^itft nna preparaeioü 
e speehil. 



En un sistema de ensoñariza, el objeto sobro el cual va 
a operarse es el hombre: los medios con que va a ope- 
rarse se encuentraa en todas las cosas que pueden produ- 
cir con respecto al tiombre una relación objetiva; i los 
métodos con arreglo a los cuales la opracion lia de veri- 
ficarse no pueden tener en base sino en las relacio- 
nes del espirita i del cuerpo (ñire si mismos i con el uni- 
verso en general. 

El desenvolvimiento de estfi asunto tiene dos puntos 
do partida: !. ® La naturaleza del hombre i los méto- 
dos para educarle con arreglo a las leves de su natura- 
ftza: 2. ° La naturaleza de las diversas ramas de la 
ciencia, i los métodos de enseñarlas con arreglo a las le- 
yes de su naturaleza. 

Partiendo del primero de estos puntos comenzamos por 
el estudio del hombre, inquirimos sus necesidades i cn- 
pacidades educacionales, concluyendo con una es^uisicioTí 



de los méto(ios por los qiie puede hacerse mas perfecta- 
mente su educación. Partiendo del segundo, comenzamos 
por el examen de los medios que deben emplearse en la 
obra d 3 la elu<acioa las diversü^s ramas délas cien- 
cias; inquirimos sus rebiciones i condicioties, esponien- 
do, para concluir los métodos por los cuales piieJc mas 
apropiij^amente la instrucción Se divide, por tanto, en 
dos grandes partes la materia de que tratamos; los il/é- 
tod,os de Ctdf lira i ]oñ Métodos de IiiMritc<:ion. Gomóse 
vé que e.«to es por sí claro i armónico, escusamos mas 
amplias esplicaciones. 

A reserva de tratar mas tarde de los métodos de cul- 
tura, nos ocuparemos de los de instrucción, sin embar- 
go, nuestras conclusiones en todos los terrenos cuando 
fuere necesario. 

Los métodos adoptados en la obra de la enseñanza 
pueden ser buenos o malos; asi como el hoi-ticultor 
puede dcf-arrollar sus plantas o destruirlas, el aboga- 
do ganar o perder su causa, el médico curar o hacer 
morir a su enfermo i el mecánico, en fin, operar sobre 
la madera, el hierro o el barro con habilidad o de un 
modo inconducente. Pero qué diferencia en ios resul- 
tados! Almas destinadas a la inmortalidad dependen 
de cuidado del educador. Si adopta buenos métodos 
de enscjianza puede hacer que estas al.mas produzcan 
una imáj n digna de su celeste origen i destino i de 
aquel que las creó; pero si no elije bien sis métodos 
jmeden aniquilarse i corromperse hasta perdei- toda su 
fuerza i su grandeza, formando el espectáculo mas 
lamentable de la tiei ra. 

Puesto, que hai buenos i malos métodos de enseñanza 
emprenderémo- lijar ciiaies merecen colocarse entre los 
primeros, esplicando algunos de los principios a que 
dichos métodos deben Komelerse. 

Los métodos de la edu(«i'ion intelectual deben acondi- 
cinarse por un lado con la naturaleza de la intelijen- 
cia i por el otio con la naturaleza de la ciencia; i 
el asunto ha de estudiarse por lo tanto en dos seccio- 
nes. La primera com|)renderá ciertos principios que 
pertenecen mas bien a los métodos de c;iltura, pero 
cuya luz nos es ahora indispensable Por el examen 
de estos principios severa que las dos fuentes de las 
cuales proceden rinden el mismo fruto, corresftondiwndo- 
se los unos principios con los otros, i que la base para la 
ciencia de la enseñanza se encuentra en el Espirita i 
la Naturaleza, es psicológica cosmolójica. Para que el 
estudiante pueda apreciar mejor la hermosa correlación 
que existe entre las dos cla.=e de proposiciones corres- 
pondientes se numerarán del mismo modo. 

Debe advertirse que la clasificación de los principios 
que vamos a hacer no conprenderá todos los que se refie- 
ren a la educación intelectual, sino los mas importantes. 

I. 

Prinripio-i que .«•:' deducen déla nifura'ezad-líint-Ii- 

La naturaleza de la cosa sobre que se opera deíermi- 

i na en cierto modo los métodos de operar sobre ella. Si 

I las tiern s fueran de diferente construcción, los labrado- 

j res se verian obligados a camVxiar su sistema de cultivo; 

si variasen las enfermedades del cuerpo humano también 

se modificarían los procedimiento? médicos. De la mis- 

I ma manera con que se hacen mover partículas de aire o 

I de agua no podrían separarse partículas de cuarzo o de 

granito. La madera i el yerro no pueden ser trabajados 

I del mismo modo ni con los mismos instrumentos. Los 

I pi'incipios de la educación intelectual han de inferirse 

I pues de la naturaleza de la inteüjencia. Entre ellos se 

¡ encuentran los siguientes. 

I l.~ Las facultados i itMc'í'tuales pueden rocibir cnl- 



174 



F.1. IjySTÍTVTO ►IWr/f/.lVf fc. 



tura por un ejercicio juicioso. No se conoce un medio 
mas apropófiito para desenvolver las facultades de la in- 
telijencia que el ejercitarlas. Por el m;igico poder de la 
palabra ejercicio se convocan todas las faoultailea del 
hombro. 

La prueba de esta proposición se encuentra en multi- 
tud de hechos. Los sentidos se aguzan por el mso. La 
memoria se aumenta haciéndola trabajar. Lo mismo 
sucede con la ¡majinacion i el raciocinio. Todas estas 
facultades se debilitan cuando se dejan en desuso. Estos 
hechos puede estudiarlos cada uno por su propia espo- 
j^iencia u observando a los demás. La Ici que se infiere 
de ellos es fija i universal. El ejercicio sin embargo, debe 
ser juicioso para que produzca buenos resultados Un e- 
jereicio impropio o exajerado debilita en vez de fortifi- 
car los poderes de la iutelijemia. 

2 ® . La inteiijencia humana contiene en sí cierto nu- 
mero de facultades distintas, cada una de las cuales re- 
quiere diversa clase de cultura. 

Es sabido que el cuerpo puede fortalecerse sin que se 
fortalezca el espirita; que nuestras facultades intelectua- 
les, emocionales i ejecutivas pueden ser independiente- 
mente cultivadas. Esto mismo puede decirse de los di- 
versos poderes que constituyen la inteiijencia humana. 
Se requiere un género de cultura particular para los sen- 
tidos i las facultades perceptivas, otro para la memoria 
i otros para la imajinacion. la comptirncion i la razón. 
Cada poder intelectual «lifiore de los otros en su natura- 
leza i en su modo de obrar i el sistema de cultura que 
para él se emplee debe adaptarse a estas diferencias. 
Seria un ciego conduciendo a otro quien pretendiese en- 
señar desentendiéndose de esta gran lei. 

3 ® . Los seres humanos han sido creados con diferon- 
tes inclinaciones i talentos para estar en aptitud de des- 
empeñar diferentes deberes i para ocupar diferentes es- 
feras en la vida. Ningún padre ni maestro ignora que 
los niños diñeren cu in •linaciones i talentos. E-ite es un 
hecho declarado por la Biblia. Li razón probable es 
que como en el sistema do la Naturaleza cada cfi/.io de'ie 
ser desempeñado por un oficial competente, los hombres 
difieren entre si porque su-" deberes sociales i lasesfera.s 
en que están llamados a vivir son diversos entre si. Pi- 
ro cualquiera que sea la causa, el hecho es postivo i de 
gran significación p ira el educador. Está fuera de duda 
que el sistema de ensoñ mza debe amoldarse a las inclina- 
ciones i talentos particulares de los educandos. 

Es cierto que un géuero determinado de conocimien- 
tos generales i algunos principios de disciplina menta! 
son igualmente indis¡)ensable3 para todos; poro pres- 
cindiendo de esto, el verdadero educador ha do pi'ocu- 
rarse modo de proporcionar a cada uno de sus disoipu- 
los oportunidad para el descnvelvimiento de sus facul- 
tades especiales. La educación no debe aspirar a que 
todos los hombres s^^ muevan en el mismo plano, a esta- 
blecer un nivel social abrumador. Con frecuencia, i no 
sin, fundamento, se han hecho por esto ardientes protes- 
tas contra los sistemas generales e invariables de ense- 
ñanza, que prescriben las mismas reglas para todos los 
casos. Hombres como Lord Byron, Hugh Miller i el 
Dr. Kane habrían de estar impacientes mientras seles 
condenara al estudio de materias por las cuales esperi- 
mentasen poco ínteres, teniendo que entregarse a hurta- 
dillas a los ejercicios de su predilección. Educad jun- 
tos desde la infancia í bajo un mismo réjimen tipos como 
los de Platón i Aristote'es, Kant i Goethe, Newton i 
Burns, La Place i Lamartine. Benjamín Franklin i Pa- 
trii;k Henry, se asemejan mas los unos a los oíros; pero 
¿obtendrá el mundo, con ello, gran provecho de su genio? 

Un buen sistema de educación aspira por lo contrario 
a hacer esplotabie toda la fuerza mental del género hu- 
mano. Traze el mecánico, trafique el mercader, rompa i 
cultive la tierra el labrador, ocúpese del bien público el 
estadista, interrogue la naturaleza el físico, especule el 



filúsofd, queme el poeta su incienso ante el altar do lo be- 
llo. — el mundo los necesita a todos i los maestros no de- 
ben estorbar lo que el mismo Dios preparó. Mas debe 
tenerse presente que los talentos especiales han de favo- 
recerse por la educación solo cuando existen en realidad. 
Una educación artificial que se propusiera hacer sin el 
auxilio de la Naturaleza poetas i estadistas, seria el mas 
inaceptable de todos los sistemas. 

4"^ . Las facultades perceptivas son mas activas i po- 
derosas en la niñoz, que los demás poderes, intelectuales, 
1 esto prop.orciona una base para los sistemas de ense- 
ñanza. — Un niño es simpleirente un animal linsta que 
la conciencia se d'^spierta ea él. Después de eso todas 
sus facultades tienen mas o menos actividad; pero sus 
poderes perceptivos son los mas enérgicos en todo el pe- 
ríodo de la infancia í aun en el de la adolescencia. Nadie 
que haya observado a los niños podrá dudar de este he- 
cho. Les agrada verlo, oírlo i tocarlo todo Lo que es nue- 
vo o estraño les atrae. ¡Cuan aprisa se fijan en la forma, 
el color, la estructura í las demás cualidades de los obje- 
tos que los rodean! ¡Qué inmenso número de hechos co- 
nocen por .«i mismos mientras juegan en uu jardín o en 
un patio, pasan por un campo o un prado o atraviesan 
una calle o un camino! 

Nosotros no derivamos, como algunos pretenden, to- 
dos nuestros conocimientos de la esperíeucia; pero nada 
es tan obvio en psicología como que sin esperíencia nada 
pue ie conoc Tse. Para la adquisición de ciertas verda- 
des la esperiencia solo proporciona la ocasión, por decir- 
lo así; pero su necesidad no es menos real ya sea la fueu- 
te inmediata del conocimiento ya contril)uya de un mo- 
do indirecto a su formación. — ora señale los límites de 
nuestras ideas, ora sean estos limite-* tras|i;is vio-; por e- 
llas. La esperienci:), r>or tinto, puede ser cimsi.itMaíft co- 
mo la base del conocimiento. 

Véase pues cuanto debe despertarse e i los niños el es- 
píritu de observai''o i, a f ivor de Su-i activa-* i pod;írosns 
faciiltad'S perceptivas, flibitúeseles a a lalizar los he- 
chos, los fenóin'^iio-i (|ue so suceden cotidianamente a su 
vista, há,7ase]ns iijar la atenciou en todas las cosas que los 
rodean, i sf tea Ir i uM;i anchábase , ui só.iilo simiento 
sobre que tiab.'ii:ir con facilidad i a¡i •oveclmniíent >. 

5 ^ nospue-i d> 1 (s ficultade-; p ■¡■■■ptivas se de- 
sarrollan las otri- en el sigiiienre Ó!-iei: MeinDria, 
Iraaginacior', Entendimiento, Rizoii. -N'o pretemlemos 
con este que mientras cada una de eilas adquiere pro- 
gresivo desenvolvimiento las otras permanezcan en 
inactividad. Probablemente uu niño que se abstiene de 
tocar una e-itufa caliento por haberse quemado una vez 
en ella la mano, hace uso de todas las facultades que 
posee. Sin embargo es indudable que ellas creejí i 
aumentan su energía en diversa proporción i este es 
un hecho que no debe pasar de-iapt-rcibido para el maes- 
tro. 

La Memoria encierra dos facultades, ,1a de retener 
los conocimientos i la de despertar las iftwiOHes que des- 
piie-' de adquiridas permanecieron abandonadas en el fon- 
do de la mente; la 1 majinacion, creadora de las artes, es 
el poder con ipip la Inteiijencia! dá vida i animación a las 
ideas; el Eñtendímí<mto es el poder por el cual juzgamos 
de las relaciones de las cosas i la Razón es el poder por 
el cual conoceiu"? ciertos principios universales i necesa- 
rios que regulan e iluminan todos nuesiros conocimien- 
tos. 

Es indudable que el conocimiento debe ser adquirido 
antes que pueda ser recordado, que debe ser recordado 
antes que pueda animarse por 1> fuerza imajinativa, que ^ 
solo después de serlo pueden esta'decerse bien sus rela- 
ciones i que todo esto ha de verificarse inconscientemen- 
te para que venga a ser ordenado i regularizado. En el 
orden lógico estas distintas operaciones se realizan, pues ^ 
sucesivamente: pero en la práctica todo es simultáneo. 
Sin embargo, como ya se ha dicho, la energía de los po- 



FJL IJVSTITIJTO JV*JiÚIOJ%*^i.. 



I7'> 



deres intelectuales suele variar según el periodo do la vi- 
da que se atraviese. 

La Memoria, despneá de las facultades perceptivas, es 
el poder intelectual que parece mas vigoroso en los pvi- 
mcros años de la vida. Ella es el arranero de la mente. 
Que se le llene con acierto i cumplidamente, i mas tarde 
las otras facultades tomarán de allí los materiales q4íe 
necesitan. 

Poco dos¡)ues do la Memoria se desarrolla la imaorina- 
cion que tomando de la primera los elementos que en e- 
11a encuentra los coloca en vividas imáirencs ante la In- 
telijenciü. Sus formas son al principio rudas i fantásti- 
cas, liusta que sufren el influjo dfl juicio i de la Razón. 

El entendimiento es la facultad maB laboriosa i ocupa- 
da del homl)re. Estudia las relaciones del todo con las 
I artos, de las partes con el todo i de las cosas entre si. 
Clasifica, «reneraliza. raciocinn. Este poder, aunque so 
maniliesta desde la infancia, solo en la virilidad Uepa a 
su madurez. 

( Cantmvará.) 



AMtroiioiní» Popular. 

(Continúo.) 
III. 

Prolongando la linea que forman las dos estrellas 
mas occidentales del cuadrado de Pegaso, irá a pasar 
per Fomalliaut estrella de 1.^ masrnitud correspon- 
diente a la constelación del Pez nustral, sitiada al me- 
diodia de Acuario, que es la undi^cima constelación del 
/.odiaco. 

.*i desdo Sirio firamo- una visml que pas'' por Pro- 
cioii. su proloníraciou Ivícia el no-tc nasar^i también rtor 
la i'oia de la Osa Mavor. cono''idi vulsarmente con el 
noiii'i)rc de (^¡irro. La? principales o«trellas que for- 
man esta constelación son si'^tp, «eisde2 * maírnitud 
i una de 3. "^ . De estas 7 estrellas, cuatro formnn un 
trapecio i las tres restantes la cola algo curvn i con la 
¡larte convenxa hacia el Norte. L^n poco al norte de 
esta constelación se halla la Osa Menor, cuva firu-'a 
es idi'Mitica a la de la O a Mayor: ñero está colocada 
cu orden inverso, pue« la cola está hacia la cíibeza i 
esta hacia la cola de la Osa Mayor. Las principales 
estrellas que forman la Osa Menor también son siete, 
no tan brillantes como las de la otra, pero como hemo<< 
dicho, su colocación en el cielo form%una figura iiVm- 
tica aunque mas pequeña. En la estrerfti¿ad d/" la cola 
(le la Osa .Menoi; se halla la estrella polar, de 2. * inns- 
iiitiid, notable por es"tar situada mili cerca del nolo ár- 
tico, a menos de 2", razón por la cual su órbita es 
inui pequeña i parece que^no varia de posición; pue^ 
se ve cusí en el mismo lugar a cualquiera hora de la 
noclie.. Tirando una visual por las dos estrellas que 
forman la cabeza do la Osa Mayor, su prolongación irá i 
a pasar- mu¡ cerca de la e-trella polar, que como hemos j 
dicho está en la estremidad de la cola do la Osa Me- I 
ñor, i es la estrella mas brillante de bis 7 que forman ¡ 
esta constelación. 

La estrella polar sirve de guia a los marineros, pues 
cuando por razón de una tempestad o de cualquiera otra 
causa, un biiquo se lia estraviado en alti mar, observan 
si la estrella polar ha subido o ha bajado respecto del , 
horizonte, pues en tal caso la embarcación se encuentra 
mas cerca o mas lejos del polo norte: i cuando la estrella 
no se ve, es porque la embarcación ha pasado la línea i 
se encuentra en el hemisferio austral. 



Si del medio de la Osa Mayor se tira una visual que 
pase por la estrella polar, su prolongación irá a pasar 
por la medianía de la constelación Casioijca, notable por 
tener siete estrellas de 2 '=^ magnitud for nando la figura 
de una silla vuelta. 

Si por las dos estrellas que forman la cabeza de la O- 
sa Mayor se tira un visual que pase por la estrella polar, 
su prolongación pasará por el cuadrado do Pegaso, for- 
mado por cuatro estrellas de 2 '^ . magnitud, de las cua- 
les, la mas setentríonal está situada en la cabeza de An- 
drómeda. 

La visual tirada desde la estrella polar a las Pléyades, 
pasa 7)or la banda o cínnto de Pcraeo, compuesto do tres 
estrellas que forman un arco inclinado hacia la Osa Ma- 
yor: una di ellas notable por ser de 2. =* magnitud. 

Si por las dos ultimas estrellas de la cola de la Osa 
Mayor se tira una visual, su prolongación pasará cerca 
de la hermosa Arturo, estrella de 1.^ mmitudihi 
mas brillante de la constelación de Bootea o el Boyero. 
También se encontrará esta estrella en la prolongación 
do la recta que soliendo do Régulo pase por Denébohi. 

La estrella Vega, de 1. ^ magnitud i que correspondo 
H la constelación de la Lira, forma un triángulo rec- 
tángulo con la estrella polar i Arturo, cayeado el 
ángulo recto hacia el oriente. 

Si desdo Arturo se dirijo nxíx v¡.»ual a la estrella 
Vega, pasará por Geunja o Alfecca, estrella de 2. '^ 
magnitud que pertenece a la constelación de la Corona 
boreal,, compuesta de siete estrellas de:).* magnitud 
en forma lie somicirculo. 

Al sur delí Lira se encuentra el Águila, cosntela- 
cíou situada en la vía láctea. La principal estrella de 
esta constelación es Altair, del.^ magnitul, es. fácil 
conocerla porque está en medio de otras dos formando 
una -linea recta en la dirección d^ Norte a Sur. 

Santos ToruSo. 



(Con ti 



LA PEREZA T LA ]MPAC'.E.\('I A. 

(Concluye.) 

Si.Ja pereza es mala por si misma, si proiluce los mas 
funestos resultados para el hombre i para la socio<lad: 
si es el mas seguro indicio de pobreza i de atraso; i si 
por lo mismo es necesario comliatirla por todos los me- 
dios posildes, la ímpíiciencia no es menos digna de cen- 
surn. La pereza nos induce a no hacer, la iinpiiciencia 
a obrar con precipitación, ano esperar, a querer que 
todas las cosas se hagan pronto, aunque se liiiL'^aii mal, 
a no dar tiempo de que las ideas, los proyectos i las 
empresas lleguen a su completa madurez Con la pri- 
mera se peca por defecto, con la segunda por exceso; 
mas con ambas se peca. *_ 

Parece a primera vista que entre el perezoso i el im- 
paciente no hai ni puede haber punto alguno de contac- 
to; que los" dos vicios se excluyen. Nada mas falso, 
sin embargo. El hombre enemigo de la acción í del 
movimiento hará pronto lo que debe hacerle después, 
porque juzga que tendrá unos momentos de ocúpacioo, 
i muchos otros para entregarse al descanso. No solo 
será impaciente sino precipitado, i fácil es pensar cual 
será el resultado. Hai caballos lerdos (]ue al sentirla 
espuela saltan cual si emprendieran las carrera: el es- 
fuerzo dura dos segundos, i el anínial se quoda quieto 
en seguida. Asi mismo'-sucede con hi impaciencia: el 
movimiento que produce es únicamente precursor del re- 
poso. , ■ 



176 



nr. MJrsTirr/To ^vjtcio^vjiw^. 



Para obtener Imerop rCFiiltadoa on lodns las cosan es 
es absolutamente indispensable hacerlas con meditación 
i a su debido tiempo. Mui pocas liai que sean obra de 
un momento de trabajo. Si se jirocedesin reflexión i si 
Fe quiere obtener el fin desiado antes del momento opoi- 
tuno, se obtendrá lo qne obtiene el niño que ablanda a 
golpes una fruta que aun no estaba en sazón. 

La naturaleza no procede deprisa ni a salios: prej)a- 
ra PUS frutos tan lentamente que r.o ps posible sorpren- 
derla cuando da un paso «delante; pero nunca se detiene, 
nunca dnerm.e. Emf)leará miles de años en formar un 
diamante, en dar color a una esmeralda, así como pocos 
dias en dar a las flores los mas brillantes colore». Mas, 
ya necesite siglos, ya horas, ya momentos, su acciím es 
siempre uniforme: nunca abandona la obra empezada. 
Con esto nmestra que no son las grandes fuerzas emplc- 
das momentáneainente las que producen los grand s 
resultados, sino la acción lenta, perseverante i continua- 
da de una fuerza cualquiera. Laida que por ««fecto de 
un violento terremoto apareció cerca de í^icilia, se hun- 
dió antes de seis meses; las que se forman lentamente con 
los sedimentos de los rios, se levantan sobre las olas, las 
dominan, i desafian la violencia ilelas tempestades i la 
sucesión de los siglos 

La impaciencia tarnljen seinnnifiest!) en loo niños por 
caractt^res tan marcados co'uo la p»-ro/a: con la desven- 
taja de que jeneralmente se atribuye a suma viveza i a 
buenos disposiciones i de que, por consiguiente, se tra- 
ta de desarrollarla i de estimularla en vez de corr< jirla. 
Semejante a ciertas enfermedades que coloran las me- 
jillas i que no se advierten hasta que llegan hasta su 
último periodo, ensañan al maestro mas advertido i se 
convierten en liái>ito antes de que se haya creído nece- 
sario correjirlas. 

Muí grande diferencia hai entre la viveza i la preci- 
pitación. La primera viene de un espíritu: bien formado, 
que concille con prontitud i claridad i n"^ se deja enre- 
dar con dificultades: la segunda de un espiritu pesado 
i obtuso, que todo lo encuentra difícil i O'ícuro f quiere 
llegar al fin sin esfuerzos ni trabajo. El niñ» que anda 
apriesa porque aprende con facilidad, llegará a ser un 
hombre de talento; el que corre porque teme hundirse en 
el suelo, que so apresura a Ibanar jiiicio sin pleno aono- 
cirniento de las ideas qne lo componen, será un honibre 
precipUado, impaciente, vulgi'r. si sus t)rPceptores no tra- 
tan de correjir tan notable dt^fpcío. Para discernir las 
cuuü lades i defectos de los n^ños, para eslímuiai- Ia= pri- 
meras i correjir las últimas por lo" medios mas adecua- 
dos, sin castigo? que env lezcan i degraden. e« paní lo 
que se neiesita un espiíitu bien cultivado, un hombre 
(ie mundo 1 do talento. Para enseñar simplemente, poco 
trabajo es necesario; basta una mediana capacidad: pero 
soU) un maestro di.stinguido puede comprendía' la direc- 
cio • que conviene dar a la educación ¡ie cada uno de 
sus alumnos. Uoc cr¡)Vít, Idc ¡alar e-f. 

Entre los inconvenientes de la imfiaciencia ocupa el 
primer lugar el no contar con el tiempo como elemento 
necesario para qne todas las cosas pe desarrollen i lie 
guen a su perfección. Nada de esperar. Si las institu 
clones políticas no producen todos sus efectos ea nn 
mes, son malas. Sí las leyes fiscales no llenan las arcas 
nacionales en un momento, son ineficaces; el decre o del 
Poder Ejecntivo sobre Instrucción pública no arregla 
todas las escuelas, no dota todos los maestros, uo instru- 
ye a los niños en to«ias las materias en uim semana, es 
malísimo; i así en todo lo domas. 

Gran mal es éste i de trascendentales Qonsecuencias. 
En un pueblo de carácter que no sabe esperar, no hai 
ni puede haber instituciones ni leyes que penetren 
profundamente en la sociedad i que al fin formen el ca- 
rácter nacional. De aquí ios frecuí^ntes cambios, las 
revoluciones, la? guerras Lo-; pueblos? de la raza lati- 



na están en este caso: impacientes en sumo grado, no es- 
peran que las reformas produzcan sus naturales efectos, 
pues que para ello seria necesario dejar andar el tiem- 
po. Toda idea nueva, todo proyecto los seduce. No 
así las naciones hermanas: nimca adoptan una idea, 
por haladora que sea, sin- que haya sido cuidadosa- 
mente examinada; su novedad es motivo de mirarla 
con desconfianza. No corren en pos de un futuro in- 
cierto, sin estar seguras de que los bienes quo se pro- 
ponen alcanzar son mayores qne los que e.KÍsten. Un in- 
glés cualquiera lanza una idea o propone nn pntyecto. 
La prensa periódica se encarga de examinarlo bajo 
todas sus faces: vienen luego las comisiones privadas de 
hombres competentes i lueiro los (pie nombra el parla- 
mento. Cuando se ha agotado la discusión, ouauílo está 
formada la opinión, viene la leí que a nadie sorprende; 
mas nunca antes de que haya pasado algún tiempo 
después, de qne empezó a examinársela materv». En 
Francia las cosas sueden de un modo enteramente 
contrario: en un dia, o a lo mas en una semana, la 
idea se convierte en proyecto, este en leí i se empieza 
a ejecutar. La imajinacion i no el juií.-io, el entusiasmo 
i no la fria i sosegada reflexión deciden de las mas 
importantes cuestiones. Las cosas, las costumbres, las 
necesidadas del país inquietan |>oco: lo que hoi se hace 
de pri.sa, mañana se derogará con precipitación, i entre 
tamo la sociedad, fluctuando como un buque sin lastre- 
no practica, no entiende ni aim las le> es, uo hace suyas 
las instituciones», no las convierte en sn propia carne i 
en su propia sangre. 

Tratemos de curarnos de tan grave dolencia -por me- 
dio una conveniente educiicion. Aymlemos a esperar, 
que las naciones no mueren. .Vgnar<lemos iva ■ e' tiempo 
haga desarrollar los jérmenes del bien que contienen 
las instituciones i las leyes. No es posible luc!>ar con- 
tra males inveterados, sin constancia i paciencia: que- 
rer que una nación cambie su modo de ser en un año. i 
con un código de leyes que los empleados remuevan 
todos los obstáculos qne eatrañ ui i embargan la marcha 
del país con solo quererlo, es itesconocer completamente 
la naturaleza humana, es ignorar la historia de todos 
los siglos i de todas las naciones. 

Evitemos los excesos i los extremos; la pereza i lain- 

dolencia nada hacen: la imiiacieucia i la precipitación 

I obran; pero obran mal. Hacen lo que pronto tiene que 

I dejar de existir, pero dan lugar a stlgo nuevo, queafu 

i turno será destruido Eritre estos extremos h^ii, como 

I en todas las cosas, un medio ra<"ional; pensvljios con 

I juicio, obremos sin pereza, no procedamos con prccipi- 

I tacion, i debemos estar seguros de que tarde o tempra- 

I no obtendremos en paz, en tranquilidad i en bienestar 

¡ el premio debido a los esfuerzos que nos haya costado 

renunciar a la apatía i librarnos de la impaciencia i 

de la precipitací n. 



f Tomado de ¡m /;,/ 



X't.-mal df iiiyjútá.J 



LE.vauA.iF; t)F: i.os niños. -Los padres tienen la cos- 
tumbre de dejar hablar a los niñis un lenguaje diferen- 
te del que d^-ben hablar mas tarde. Civemos que no 
tienen razón para ello. Sabemos que lo ¡tacen, ya sea 
con la es¡ieranza de apresui-ar el momento en que han 
de hablar o porque les t-ausa gracia. Pero cualquiera 
que sea el motivo, no podemos menos de condenar esc 
abuso. Los niñ.n del»en desde mui temprano aprender 
a hablar el lenguaje que hablarán siempre; de otro mo- 
do adquirirán vicios de pronunciación (]ue serán mui 
difíciles de correjir en lo sucesivo. Lo que al principio 
parecía una gracia en su l>oca, llegará a ser mas tarde 
sumamente necio i ridiculo, porque uo es natural. Crc»^ 
mos firmemente que el niño se le debe euseñur a hwblur 
- lo mas correctamente [losible. 




Pfrloíílco dctlieado a la dinision de la Tnstrnccíon Pvimarfa 1 f-epiiadíu i;«. 

Pr!{i,;cADo B.uoi.A PHOTECCI0X DBi. Señor Jexkrai, .1. Rufino Barrios. 
Presidente de la República de Guatemala. 



íñintiac'or i Edití)r, Santos Toruno. 



Administrador Edwin Rocktroh. 



M M, Sí*. 



<>iisilefii:il3i, ¿8 «le Fe I» coro do I8S:I. 



VOI..I. 



li)fl'<ien''hi <le la Instrucción priiiiaiia en la». 
<■ ístnm^i'í's, cu ?a moral púhilí'a. en la in- 
<5!j^trijí I í^ií (•! íle-:urrol!o Jeni-ral áe la pros- 
}»i'v¡ilHil t\f^ 5<w pnelilos, por M. L. I G. V. A- 



ütiusiútc'rtá. 



(Continúa.) 
:EGUXDA PARTE. 



vnizaciox or 



OWÍKNE DAR 
TENDIDAS I.Aí- 



.A T.VS'lKl'i 
IRCLNS- 



Fr; 



Uai'ianioíi un üran beneficio al 
pais si no.-* limitásemos a organi- 
zar solamente los elementos con 
que contamos en el (lia para fa- 
vorecer la instrucción. 

Antonio García Reyes. Dis- 
curso proiiuiuiudo en la cámara 
lie. difmíadost. (i-^esion de il de 
Junio de 1849.) 

cipivs Jeruiideí!, 

I. 



La í!K-\fdad hiniiíiiia iio cv un '• i.;;:!t': lic lioinliifs 
reunidos al acaso >in intención tlju ni tin dt-íornuiiai'ü. 

La sociedad lumiana tiene un oiñeto, i e-'C olijeto t-s el 
deí-arrolio ma.- jiorfccto que peo ¡>o?ilite de las fíicuhado.- 



físicas, morales e intolectnalesdc cada uno de los indivi- 
duos que la componen. 

La sociedad dehe fucilit-ir ¡i cada uno de sus mieiu- 
bi-os la adquisición de los recuross que necesita para el 
sustento del cuerpo i el a!iment<í del alma; pero con una 
diferencia importante, cuya c )mprension exijo alíunas 
esplicaciones. 

El hombro esperimenta dos especies distintas de nece- 
sida'; tiene necesidades físicas i necesidades morales e 
intelectuales. La salisfaccion de amias es indispensable 
para que su vida sea completa: pero la satisfacción de 
las necesidades físicas es mas exijente. tiene perio.'los 
determinados, horas contadas, en las cuales debo ser lie- 
nada so pena de la existencia. Kl que esi)erÍ!iKMita ham- 
bre, sed, frió, tiene que atender sin demora a su liambre, 
a su sed, a su frió. La necesidad del vestido i de la ha- 
bitación se encuentra en el mismo caso. 

La sociedad, considerando esta imprescindible exijen- 
cia, 'deja al cuidado de cada interesado la adquisición de 
su aliraeto, de su vestido, de su habitiicion. Se limita 
únicamente a garantir la seo:uridad de las personas íi de 
las propiedades, a emprender ciertos trabajos costosos 
de utilidad jeneral. como los caminos, los puentes, los 
muelles: a sustentar por su cuenta a las personas que 
imposibilitadas para el trabajo por la infancia, la enfer- 
medad o la vejez, no tienen deudo^que velen por¡su sub- 
sistencia. Fuera de la intervención social señalada, ca- 
da individuo «íana su vida como puede i como quiere La 
orsrnnizacion de la industria es enteramente libre ejnde- 
]jendiente de todo poder, cualquiera que sea. 

Sin embargo, los proletarios europeos que no encueu- 
t\:i\\ siempre ocanacion, cuyo sueldo es con frecuencia 
poco etiuitativo, rni nmchas veces se mueren de hambre. 



1T8 



Kt. MJWSTiTf TO A^»aiMOA**at.. 



se han insurreccionado en 1848 al<rrito(Ío I) rclioal 
tialHi'n. i cxijido, ooii lurefílo a 'ns doctrinas dec'erlos 
jmblicistas c(^iel>rp^. (¡no la sociedad asc<rúrasc a cada u- 
no de sus mieniliros recursos para vivir. Afortunadnnon- 
tc esa cuestión que hace levantar barricadas en el vie- 
jo mundo, no tiene niii<íini valor en el nuevo. 

La satisfacción de las necesidad^-s morales e intelec- 
tuales, tan iiuiis|>easal)lc corno la de las necesidades fí- 
sicas, es no obstante mucho menos premiosa. E-as nece- 
sidades no se hacen sentir en periodos fijos como las o- 
tras ni causan dolores ])unzautes. El inirnorante no espe- 
rimenta liambre de la ciencia, como el que tiene el estó- 
mago vacio esperimenta hambre de ¡lan. El que está 
embrutecido no conoce la degradación de su estarlo, ¡ no 
Imeo nada por consisniente para salir de elia. El que 
tiene embotadas sus facultades se resiste jeneralmente a 
que se cultive su espíritu. Es preciso que el hombre ha- 
ya desarrollado algún tanto su intelijencia [)ara (jue inie- 
da apreciar lo que vale el salier. 

Este carácter de las necesidades morales e intelectua- 
les exije que la sociedad atienda a que sean satisfechas. 
La sociedad puode abandonar al esfuerzo de sus miem- 
bros la adquisición délas comodidades materiales: pero 
no debe confiarles la ile lo,-< conocimientos que ilustran 
el esvirilu i e<lucari el corazón. La organización de la 
industria es una cuestión especial de ciertos paises: [lero 
la de la enst ñ uiza es en todos sin disputa una función 
social. El d<'rec!io al fnibajo no ha sido aíui reco- 
nocido en nina-una coü^titucion política; el dcrec'no a la 
instrucción sí lo ha sido. 

La sociedad no interviene directamente en lo que Imce 
cada hombre para ascgui-ar su vida material: porque to- 
da injerencia estraña al interesado seria innecesaria en 
esta materia; pero interviene, o por lo menos dei)e inter- 
venir, en lo que hace cada hotnbre para asesrurar su 
existen(!ia moral e intelectual, porque si ella dejara de 
iiacer'.o. (¡uedariaii sin el competente <iesarrollo "muchas 
(i(^ las facultades humanas. 

Este es el fundamento de la onlig.iciou que tiene to- 
da sociedad di- proporcionar a la jeneraüdad desús 
inieinliros los medios de adquirir siquiera esos cotioci- 
inieiitos rudimet.tah's (pie son el |)riiicipio de oíros 
mas elevados. 

iUnw) casi siempie sm^etle. lo que el delier imrione a 
la sociedad laconVi-riiencÍM se lo aconseja. La utilidad es 
frecueiiternente In conip'.iriera (ie la justicia. 

El |Hvlcr df una níicinii (iepciidc. no del número <io sus 
ej.'n'itosui del de sus liai.itaules sino de lis mayores ap- 
titudes de su<<-iuiiad!uios para cumplir ios fuies sociales. 
Aquella luK-ioii cuyos individuos todos hayan recibido 
el niinimo de iustruccion necesaria i tengan por consi- 
guiente capacidad para piocurarse los medios de asesru- 
rarsuexisienciamaterial.es decir, aquella nación que 
no cuente ni ignorantes ni mendigos, es mas rica i pode- 
rosa que la que tenga millares de soldados i millone.s de 
subditos. La instrucción primaria, que es elpi-iucipio de 
toda ilustración i la base de la industria, viene a ser 
por eso misino una de las causas mas activas déla gran- 
deza de los pueblos. 

Pero hai mas todavía. La difusión de las luc^s apro- 
vecha no solo a la masa de los in<lividuos que forman una 
nación, sino también a cada uno de ellos en particular. 
La instrucción primaria, nioializando a lo-; que la reci- 
ben, destruye muchos de los obstáculos que nos iucouio- 
dan en la vida. Ilacepor iojeneral a todos los asociados 
mas hábiles, rans Inmpados. mas racionales Xo?aliori-a 
pues muchas fatigas, muchos perjuicios, muchas espiiea- 
c ton es. 

La nación i el individuo están interesados en la [iro- 
pagacion déla instrucción primaria. 

El íjstablecimiento de una enseñanza pública es un 
deber saar-ado para la sociedad: es un buen neuixio lia- 
ra ella. 



el cuidado de la instruc- . 
isladas o a la codicia de í 
los padres que tienen la 1 



En vista de tales razones, todo el mundo convendrá en 
que los poderes sociales infrinjen gravemente sus obliga- 
ciones, siempre que abandonen el cuidado de la instruc- 
ción al empeño de las familias ai?" 
la industria privada. Son pocos 

voluntad, el tiempo i los conocimientos suficientes, para 
hacerse maestros de sus hijo«. Son pocos también los 
que a falta de voluntad, tiempo i conocimientos, tienen el 
caudal necesario para pagar un prece[)tor asalariado 
que los reemplace en esas funciones. Siendo asi, la con- 
secuencia lójiea i precisa de semejante sistema es la ig- 
norancia, i no la ilustración jeneral. 

Figuraos lo que seria la América española en cuanto 
a la instrucción si el estado no tuviera escuelas ni cole- 
gios, i si toda la enseñanza se hallara reducida a las lec- 
ciones domésticas, ocuando mas a las de profesores priva- 
dos. La civilización de la América imlependiente i repu- 
blicana sería casi la misma (|ue la de la Améiica colo- 
nial i monárquica. 

Falta igualmente a sus debercí» la nación que, en vez 
de organizar un sistema de enseñanza para la jeneralidad 
de los niños que debe educar, entrega el cultivo de las 
intelijencias a los desvelos de asociaciones espontáneas 
formadas por el espíritu propagandista de las sectas re- 
lijiosas o por los eí-fuerzos de la filantropía. 

Ese es un justo reproche que puede di.i¿jirse a la, In- 
glaterra. Va\ estado en esc reino no tiene escuelas pro- 
pias: no es sino el ausilinr o el inspector de las estable- 
cidas. Ningún poder social desempeña las funciones que 
en otros países están confiadas a un miídsterio de ins- 
trucción j)üblica, a una universidad o a una superinien- 
dencia de la^nseñanza. No existe mas que la Jnnia (hj 
consejo de crf?/wri'rtn, cuyas funciones secundarias espli- 
caremos mas adelante. 

Seis grandes asociaciones qr,e se han constíttiido es- 
pontáneamente bajo la inspiración ile la filantropía o la 
relijion son las que fonientan i sostienen la instruc- 
ción primaria. Esas asociaciones tienen los nonibres i 
objetos que se espresan a continuación: 

Snciidnó r.añorinl. fundaila en el interés do la iglesia 
íf'nglicana i presidida por el ¿rzobispo de (^antorbery: 

Snciedad hrlfihn'ca i eaimnie^rfi. destinada a propa- 
gar la instrucción en todos los miemluos de las reli- 
jiones di.sidentes sin distinción de sectas. 

Saciedad nwinnnl ¡ colonúil, que se propoue eschisiva- 
mente formar maestros i maestras: 

Súfiedfid d" //(.« esri e' a ■<> i\f aro f)o^, qne tiene por fin 
sacar de la abyección a los niños de las claseámus mise- 
rables i degradadas: 

Eaonelm de educrtr¡<>:i iiduxtri d de pofn-f-t ni)d rfijofio>i 
defitinadoD j)nra las eolonm.% establecimiento abierto a 
los jóvenes que mancillados por una vida vagamunda o 
.sentencias judiciales, fiírinan el propó.-ito <le rehabilitar- 
se por una espiacion i una sumisión voluntaria a la |Voz 
largo tiempo desconocida del deber; 

Junta rntülm de esriehif). que es a la iglesia católica lo 
que la Socifdad muionnl es a la iglesia anglicana. 

Esas seis asociaciones son las que fundan ¡ dirijen la 
mayor parte de las escuelas, las que las proveen de maes- 
tros i de libros. 

Fuera de las escuelas pertenecientes a las sociedades 
referidas, hai otras (pie deben su orijen a fundüclones 
particulares i en que tienen rentas i constituciones pro- 
pias determinadas por los fundadores. 

El estado, por medio de la Junto de! consejo d-^ educa- 
ción, decreta subvenciones en favor de las escuelas o de 
los preceptores que las sirven, contratando en cambio el 
derecho temporal o perpetuo, según la cantidad de la 
subvención, de hacerlas inspeccionar por sus ajentes. A 
esto es a lo que se re luce en Inglaterra la intervención 
del estado cu la instrucción primaria. 

Nos detendremos en el estudio de este sistema mas 
que en el de la en*ñnnza suministrada ]>i>v la fainil.i o 



El. lJ\'STITUTO >V^riOJ%\§I.. 



17f) 



la industria privada. Merece esta mayor atención, porque 
sus inconvenientes son menos resaltantes que los del se- 
gundo, i porque el per practicado por una nación como 
la Inglaterra alucinarla quizá a algunos. 

La enseñanza debe ser dirijida i sistematizada por un 
poder social, i no por los individuos o las reuniones de 
individuos. El estado es una grande asociación cuya 
espresion es !a lei, i que tiene por misión representar i 
propagar en el interior i en el esterior ciertas ideas po- 
líticas i sociales. No puede ymes, sin faltar a su deber, 
renuMpiar a organizar un sistema propio de educación, 
que os el medio mas poderoso de propagar i consolidar 
las ideas. 

¡Cómo! ;,la iurlesia anglicana, la iglesia católica, los 
cultos disidentes, tendrían escuelas para esparcir sus 
doctrinas, i no las tendría el estado para sostener las 
que constituyen la base de su existencia? Ese seria un 
abíurdo que no necesita refutarse. 

Poro descendamos de la rejion del derecho a la de 
la conveniencia. 

L;i instrucción primaria propagsfia por asociaciones 
particulares nunca es tan jeneral ni tan estensiva a to- 
dos los ciudadanos como la suministrada por el estado. 
Examinad la constitución de las seis sociedades ingle- 
sas que liemos enumerado. Cinco de ellas sedirijen a 
clases e-ipeciale*. i ati<»nden a la rcli.jion. la profesinn 
o la posición social de los individuos. No Iiai mas que 
la Sociedad hritin'na i estravjera que admita en sus 
escuelas a todos los niños "que pueden contener, sin a- 
veiiguar si son católicos o anglicanos, vagos o conde- 
nados por los tribunales. 

El estado, cuando tiene escuelns, las abre para todos, 
i procura que todos asistan a ellas. Asi evita que la 
.■•ociedad se divida en dos porciones enemigas, una a- 
ristocracia de In instrucción i una plebe de la ignoran- 
cia; i que a medida que la primera aumenta su ilustra- 
ción, ia segunda se sumerje mas i mas en la oscuridad. 

Es un hecho verificado por la esperiencia que las a- 
ristocracias del saber son tan esclusivas como las de 
cualquiera otra especie. Por conservar sus privilejios, 
escasean cuanto pueden la instrucción a las clases igno- 
rantes, que, incapaces de sentir la necesidad de culti- 
var la iiitolijencia. no hacen, por lo que a ellos toca, 
ningún esfuerzo para salir del embrutecimiento. De es- 
ta manera, mientras una parte del pueblo eleva el nivel 
de sus conocimientos, la otra lo abate cada dia mas i 
mas. , 

No efe precioso desenvolver las fatales consecuencias 
ciue nacen de semejante situación. 

Al inconveniente señalado se agrega el de lo dispen- 
dioso que es la instrucción siuninistrada por individuos j 
o asociaciones privadas. Un sistema jeneral dirijido por 
autoridades nacionales es mucho menos costoso que u- 
no particular dirijido por individuos o corporaciones 
de simples ciudadanos. La razón de la diferencia estíi 
al alcance de todo el mundo. 

"No hni pais, dice Mr. Horacio Mann refiriéndose a 
este asunto, donde los legados caritativos, donaciones, 
limosnaíi, hayan sido mas .ienerosamente prodigados que 
en Inglaterra. Sin embargo, gracias al vicio radical i 
ul principio egoísta de su sistema, no ha i comarca don- 
de se haya hecho menos relativamente a la inmensidad 
de los medios. 

"Las contribuciones anuales de la caridad para las es- 
cuelas se elevan en Inglaterra, segnn una apreciación 
moderada, a .Í0'>,000 librjs (2.500.000 pesos): sin embar- 
go, mas de millón i medio de niños en edad de ir a la 
es.'uela quedan en una condición de completa ignoran- 
cia." 

Los vicios de uu orden de cosas semejantes no se 
han ocultado a los ojos de nineuna de las facciones poli- 
ticas que dividen al pueblo inglés, i todas ellas han cla- 
mado por una reforma que dé al estado la intervención 



que debe tener en el sistema de la enseñanza nacional. 
Sir John Pakington, miembro del partido tory, ha to- 
mado la iniciativa de la lei que tiene por objeto mejo- 
rar la instrucción popular en la Gran Bretaña Lor John 
Russell ha presentado en seguida, en nombre del parti- 
do whig, una proposición del mismo jénero. 

Los datos que se han dado a hu con motivo de esta 
discusión ha manifestado a lo que refiere Mr. Andrés 
Cochut, que el estado solo, contribuye al fomento de la 
instrucción primaria con una suma de 3.500,000 pesos a 
titulo de au.silio, i que esa suma es distribuida de un 
modo tan arbitrario, que a cuatro de las mas ricas par- 
roquias que comprenden 50,000 habitantes, les han toca- 
do 19,540 pesos, mientras que otras cuatro parroquias de 
las mas pobres con 138.000 almas solo han recibido 60 
pesos. "Los resultados de tal sistema son deplórales, a- 
grega el autor citado. La orgullosa Inglaterra es, des- 
pués de la Rusia, la Italia i la España, el país europeo 
en donde la educación popnlar está mas atrasada. En 
1855 no hai alli mas 2.144,378 niños que frecuenten las 
escuelas públicas. Suponiendo que cuatrocientos o qui- 
nientos mil (lo que es excesivo) reciban la educación en 
el .«eno de la familia, todavía seria preciso concluir 
que la mitad do los habitantes (¡'leda sumida cu una 
profunda ignorancia. So han examinado como üd (KiO 
escuelas primarias, de las cuales 4. !).')('> han >ido juzga- 
das buenas, 7,09 >. mediocres, \'.].H1'.) mala?:: d resto no < 
merece siquiera el honor de ser clasificado. Cuando 
fné necesario llenar los cuadros estadísticos, 708 maes- 
tros de escuela confesaron hamildemente que no sabian 
firmar. El capellán de la cárcel de Preston declara que 
en 1849 se propuso tomar nota del estado intelectual de 
los infelices confiados a su cuidado: habiendo interró- 
galo a 1,949 prisioneros, vio que un (51 por ciento de 
ellos no conocían siquiera el nombre del soberano del 
reino; 19 por ciento eran incapaces de con tar hasta cien- 
to; i 10 por ciento solamente tenían alguna tintura do 
elemento-! de relijion." 

Pero sean cualesfucren las ventajas e inconvenientes 
del sistema inglés, para nosotros tiene un defecto insa- 
nable, la imposibilidad de practicarlo en países como 
los americanos, donde el espíritu público principia 
a crearse. Se concibe que el estado no tenga escuelas 
propias en Inglaterra, porque en esa comarca, una aris- 
tocracia opulenta, un clero anglicano, católico, o 
de cualquiera otra relijion, propagandista de sus creen- 
cias por la educación, una clase media llena de espon- 
taneidad i de celo suplen al estado en esta materia como 
en muchas otras. Pero en Chile i en el resto de la Amé- 
rica española, ¿dónde están los individuos o las asocia- 
ciones que podrían hacer lo que el estado no hajSra? 

Las (lemas naciones europeas mismas no pueden com- 
pararse a este respecto con la Gran Bretaña. 

En Francia, por ejemplo, es el gobierno el que tiene 
que costear la formación i el sostenimiento de las bi- 
bliotecas, de los museos, de las colecciones científicas, 
del Jardín de plantas, porque no hai particulares que 
quieran hacerlo, o porque talvcz no habría quienes lo 
pudieran. 

En Inglaterra el gobierno no forma ni costea, jeneral - 
mente hablando, esos depósitos de objetos literarios o 
científicos. Son los individuos los que organizan a su 
co-!talasbiblioteca«,los museos, las colecciones. Tal lord 
ha r^nní lo tantas obras maestras de pintura cinio qui- 
zá no habría podido reunirías un reí; tal otro, para 
componer un museo de escultura, ha comprado lo.s rnán- 
mole^ del Partenon; hai particular qae poséela mas rica 
colección do minerales; hai quien guarda en sus esfantes 
una do manus^jrit^s raro5 i cariosos, que envidiara la mas 
sabia i espléndida ciudad. 

Sí hubiera un pueblo capaz de hacer innecesaria la in- 
tervención del estado en la instrucción, sería el ingles 
pero un pueblo como erhispano-americano, que apenas se 



mo 



/;fc IJ\\STMTfJT(í JWMCIOJS'Jitj. 



mueve, que todavía no lia nrrojudo los hábitos de iner- 
cia ignornmia adquiridos durante el colonií^je, necesita 
ser impulsado jxir olirar el bien. 

Entre nosotros la dirección de la instrucción prima- 
ria por los i)oderes püblicos es, no solo el cumplimiento 
de un deber, sino una cxijencia del atra.so mismo en que 
nos ha llamos. 

(Covtbmará.) 



NOCIONES 

|>K jeoibf:tria ei.kiikwtíi. 

ESCRIT.VS PARA LO.^ NIÑOS, 

Por Sanios Toruno, Director del Imtiiuto 

Nacional de Guatemala. 

(rontinúa.) 

LECCIÓN II. 



recta en distinta dirección. (Fig. 9.) 



Lixr.A- 



di> 



!li 



•■: liuiií.rda por una sola 
d:- líneas: recial curva. 



vn'sía i c¡i:cbrada. 

3. I Anea recta es la que tiene todos'-sus punios 
en una misma dirección. La mejor representa- 
ción de !a línea «-ecLa. e-; un hilo perfectamente 



estirat! 
fi--. 6. 



amlxw cstremoíj, como se ve en^la 



Fitr. (5. — Línea r. cta. 

4. Linea C2¡rva es I a guc (^ludna de dirección en 
cada uno de sw; finnto-;. Si en vez de tener el hi- 
lo estirado se afloja, tr^ndrémos representada una 
línea gurva, como se ve en la fn'-ura siíjuiente. 




^pM 



Fi-.T.- Linca curva. 

i. Línea mista es la que tiene una parte rec- 
orra curva. (Fi;^-. 8.) 



Fiíf. 8, — Linea nji.- 
Línea (¡uebrada es la (¡u. 



Fie. í*. — Linea f|uebrada. 

Hemos definido i representado las cuatro lí- 
neas principales, vamos ahora a considerar la 
linea recta, que es la mas importante, en las di- 
ferentes posiciones que puede tener. 

7. La línea recta, con respecto al lugar en 
que estemos, puede tener tres posiciones, a sa- 
ber: vertical, lior^ontal e inclÍ7iada. 

8. Línea verdcal es la que cae en la direc- 
ción de la plomada o de un hilo suspendi- 
do con un peso en su estremo inferior. (F¡- 
¡■■ura 1 ó. 



10. 



Se ve, pues, que la línea vfTlical cae per- 
fectamente sin inclinarse mas de un lado que 
de otro. 

9. Línea horizontal es la que se dirije hacia 
despuntes del horizonte. Por ejemplo: una línea 
trazada de oriente a occidente o de norte a sur, 
será horizontal. 

10. La mejor representación de una línea ho- 
rizontal, es la posición de una varilla de poco pe- 
so, arrojada sobre el agua de una pila o de un 
estanque. La varilla flota sobre el agua porque 
la madera es mas lijera que ella; i se ve que no 
sale mas de un estremo cjue de otro, i que tiene 
todos sus puntos a una misma altura. 



Vvi- 1 



-Linea ¡iori/.ontal. 



1 1. Líriea inclinada es la que no cae vertical- 
mente, sino inclinándose mas a un lado que a 
otro. {Vr-r. 11.) 



X 



EL. MjySTITVTO ,^\ieMOJ\\ÍJL. 




Fisr. 12. -Lineas inclinadas. 

t 

l.'na línea recta, pues, puede ser vertical, fiori- 
zontal o indinada: denominaciones que no se 
pueden dar a la línea curva ni a las otras dos 
quf" hemos considerado. 

Por todas partes vemos líneas rectas, curvas, 
mistas, quebradas, rectas verticales, horizontales 
e inclinadas. 

i,V La línea recta también se denomina /^r- 
pendicidítr, oblicua o paralela; según la posición 
que tenoa respecto de la otra recta. 

1 4. La línea perpendicular es la recta que cae 
sobre otra sin inclinarse mas a un lado que^ o- 
tro. (Ti- 13). *" 



Fiy. 13. — Linea perpendicular. 

La línea RI' cae sobre la DE^sin inclinarse mas 
hacia D que hacia E, 

1 5. Línea oblicua es la que cae sobre otra in- 
clinándose mas a un lado que a otro. (Fig. 14). 




Fig. 14. — Línea oljlieua. 

La línea ST cae sobre la CU inclinándose mas 
al punto U que al punto C. 

16. Líneas paralelas son las que tienen la mis- 
ma dirección. {V\g. i5). 



A 

B 

C 



unas de otras; de modo que hunca pueden en- 
contrarse por mas que se prolonguen. 

Para terminar la dirección de una recta se ne- 
cesitan dos puntos. 

En efecto, para determinar la dirección de una 
recta no basta un punto; porque de un punto se 
puede ir en todas direcciones, como se ve en la 
figura siguiente: 



Fig. l.J. — Líaeüi paralelas. 

Las líneas A. B i C, son paralelas porque van 
siempre a la par i se encuentran a igual distancia 




Fi<í. 16 — Por un punto pueden pasar 
infinitas recta?. 

Pero si ademas del punto de partida se da 
otro punto, quedará determinada la dirección de 
la recta. En efecto, la línea recta por su natura- 
leza debe tener todos sus puntos en una misma 
dirección; i por consiguiente, dados dos puntos 
se pueden determinar todos los puntos interme- 
dios i los de las prolongaciones; de modo que 
toda recta puede considerarse prolongada indefi- 
nidamente en uno i otro sentido. Veáse la figu- 
ra 17. 

a b ' . 



Fig. IT— Dos puntos determinan la dirección 
de una recta. 

Por dos puntos no puede pasar mas que una 
sola recta; pero pueden pasar infinitas curvas, co- 
mo se ve en la figura siguiente: 




Pig. 18. 
Para probar esta propiedad, estírese un hilo 
entre dos puntos marcados en la pizarra. Obser- 
varemos entonces que el hilo, mientras esté es- 
tirado, solo puede tomar una dirección para pa- 
sar por los dos puntos dados, mientras que aflo- 
jando el hilo, puede pasar por dos puntos en mu- 
chas posiciones, cada una de las cuales represen- 
tará una cur\'a. Según se alargue mas el hilo, 
será mayor la curva que represente, i cuando 
esté perfectamente estirado, medirá la menor dis- 
tancia que hai entro los dos puntos marcados. 



Wi 



£t. IJ\*SrM TUTO JV*l('IOA\'ir. 



Dos fincas recias no pueden contarse mas que cu 
un solo punto. 

En tlecto. esta propiedad puede comprobarse 
por medio dé dos hilos estirados, lq[f cuales no 
pueden cruzarse sino en im solo punto; i paja 
que uno- de los dos hilos cruce al otro en mas de 
im punto, es necesario que pierda la tirantez, con 
lo cual deja de representar una línea recta, como 
se ve en las fic^uras siguientes: 




Fig. 19. 




CLTESTIOXARIO. 

1. Qu(^ os linea? 2. ¿Cuántas clases de linoaa bai? 3. 
Qué eí linea recta? ¿Cuál es la mejor repretientacion de 
la linea recta? 4. Qué. es linea curva? 5. Qué es linea 
mista? ü. Qué es línea quel)raJa? 7. Cuántas posiciones 
pnede tener latinea recta con respecto allngar en qi.e 
nos encontremos? 8. Qué es linea vertical? 9: Qué es 
linea horizontal? 10. Cuál es la mejor representación 
de: una linea horizontal? 11. Qué es liiiea inclinada? 12. 
Cuántas posiciones puede tener uiia linea recta respec- 
to de otra? 13. Qué es linea perpendicular? 14. Qué 
es lineaoblicua? 15 Qué son liaeas paralelas? 1(5. Cuán- 
tas lineas se necesitan pora determinar la dirección de 
ima recta? 17. Cuántas rectas i cuántas curvas, mistas 



i quebradas pueden pasar por dos puntos? 18. En cuán- 
tos puntos pueden cortarse dos lineas recta-:? 

((Jmdinnará.) 



ELEÍí^NTOS 

Para itso de los alumnos dtl Instituto Nacional 
d". Gicaienwla. 

PRIMER CURSO. 

(Continta:) 

T W Kl^TY-SEí 0Í\ P l-E.SSO?¥. 

VOCABULARY. 



To be at your liouse, estar en su rn.<t«i de Ud. 

To go to your liouse, to <ro to you, ir a su casa de Ud. 

To be at his liouse. es!ar en su rasa file él.) 

To go to his house, to go to him, ir o su. casa (di- ¿I / 

To be at her house, r.v/.v/' eit s>i rasi rdeelhi.) 

To go to her house. to ü'o (o hor. //■ a .■<// r(r^>i ólc t'l!>i. , 

Tobe at our hüuso, c^hd- i-u nurs^lnt cii-<a. 

To go to our liouse, togo tu U<. ¡r u iiurslrn rnsu. 

To be at their ImiL^e, estar <■.• v <.;.,< ,/. di .s <, i/V i- 

llas.) 
■ To go to their house. to ¡¡'o to tinMii. ¡ni ai.-^n </- <-//(/,< 

o de ellas. 
To beat the man's iiou^e. rs/ur e,i la ms-n </<•/ l,niid,rr. 
To go to the man's hou.-^e, ir n 1 1 rnsu ih-l humhrc. 
To be atmy father's house, es/./ fW'í ram de i,ii p'id.rc. 
To go to my ñither's house. //• <i rusa. ,lr mi ¡Hidre. 
To go to one's friend's iiou-e. /'/■ >' irnit; n r<is,f de .vn 

amii/o. 
'J'o be atsonic one's ]u)\\<c. i-sf,/,- lu rusn ,1- dhiniKi. 
To go to some one"s lion-c. to go to <o;iii' um'. /,■.; 

. ca.s(/ (/(' (d'fiaiii. 

To lieatno One'!: , no rsfnr "u r'isn dr „/.,//';,., ■, ilr 

nadie. 
' To go to no one's house. lo go no one. no ir u m^a 
d^nivffi'iio o de nadie. 
OfW^Cuadp se dice: he h at my ñithcr's. vlesl.'i e„ la 
casa de mi padre: he goes to inv t'ather'-. ■/ ru á la casa 
de mi pad rr. ]ii palabra Ao'/.v,' sioüipres'' .-;oiii'Ofiitieude. 
At whose house? en r,,s,i ,/,■ ¡¡h :,■„': 

To whoSO house? a ru-a dn/inie'.' 

To whose liouse do voii wisli lo '--o'-' •./ ■■.i<,i ,h m,.¡'. ,, 

<inier. l'd . /.. ? ' _ 
I wisii to go tojno one's. iionse: im ir ¡rr" ¡r n .vi.;a de 

na/ür. ' 

At who.^e house is voiir ItoiÍut? ,• /■>'/( r.->s,, .i. ..,■,,., 

fslá s.-i h-mri:,,, 'dr l',l/ 
He isatours. es'á e;, nnesira ,:a-n. 



A\ honie. en <<if:a. 
'Yo he at lioiñe. /'.<./'((<■ tJi^ns'i, 

Is your father at hoiiic? A:v/,í su pndre d,- l'd. -/, ca- 
lle is not al home. no ,sb'i en ras-n 
Where is my íViend? ¡.D'mdf rst i /,,•/ ■ii:ii-/c'! 
He is at home, pá'.í en cn-^n. 



I'XKIM'I.-KS. 



At who.se liouse is our fathór? He i> at lii? friend's. 
— To whose house do you wisli to go? 1 wish lo go to 
your Jiouse. — Will you go to my house? I wiU not go 
to your house. but to my brother's.— Does your sister 
wisíi to go to her friend's.— She does not wish to go 
to her friend's, buttolicr ncighbor's.-At wiiose house is 
your son? He ía at.our house.-^Do yoü wish to look 
for our hats, or fáf' tho.se of the Datch? 1 wish to look 
neither for yoiirs ñor for tliose of the Diitch. but I wisii 
lo look for mine and for those of iny good fricnds — 
Wliere is Peter? He is at home — Do you wish to ¡ro 
home? — Ido not' wish to ^-o lióme. 1 wish to ü'o to th(í- 
hoii-e ol' mv neÍ!rhtioi-'s son. 



1 Q.a. 

To !.:í 



At. 



Togü. ir. 

To come, ve/iir 



Tobe at my house. estar en mi casa. 
To goto tnv house. ir a mi casa. 



En casa de quien está su hermano ile Ud? E.ítá i-¡i i-a- 
#a de su amigo. - ¿A casa de quien quiere Ud. ir? Quie- 
ro if.aoasá de mi vecino. ^-Quiere Ud. ir a mi casa? 
Xo i|UÍPro ir a la ca-u ile [\1 sitio a la de mi hermano. 



X 



J¡;4L IJS'STMTtiTO J\;aCMOJS*JiM.. 



im 



quiere ir a la casa de su tía sino a casa de su abuela. 
— ¿Esiá su padre de Ud. en casa? No, Señor, no está 
en casa. — ¿En casa de quien está él? El está en casa de 
los buenos amigos de nuestro vecino. — ¿Quiere üd. ir a 
casa de alguno? No quiero ir a casa de nadie. — ¿Dónde 
esLá ?u hijo de üd.'* Esta en casa. — ¿Qué quiere él ha- 
cer en .au casa? Quiere beber buen vino. 

III. 

CoNVERSATiox A.— A t who.«e lioHíe 18 your father." — 
At whose house are you parents? — To whose honse do 
you wisli to sro?— To whose house does ray father wish 
to sro? To whose liouse do my parents wish to go? — 
Do yon wish to go to my fatlier's? — Does this boy \yÍ8h 
to e<> to liis mot'iop's — Do theso girls wish to go to 
their narcnts?— Who wish(»s to go to my house? — Who 
wislios to go to,Peter'-i? — Will you so to mv house.' — 
Will yon not go to mv liouse? — Will he go to your 
housf? — Will he not goto your hou«c?— Will she go to 
her honsc*'— Will she not ¡ro to her honse? — Will we 
go to Jn'in's lioiise? — Will we not ?o to .Tohn's house? 
-^Wül thcv go to my father's. — Will they not go to 
wy fí>ther's.' 

ÍV. 

CoxvERSATíON B —Do yon wish to go to onr bro- 
ther's? — Tí the Amprican at nny one's house? — Where 
íp he?— Are vnnr bnvs willin? to oro to onr friends? — 
Are yo'ir c'iihlren nt ^tori.e?— Wliere is the foreignor? 
— Is tlt<» man atour aunt's? — Do yon not wish to go 
to mv hou.se?-ís vour fatlier at home? — At whose liouse 
is he?— Do you wish to go to anvliody's liouse?— Whe- 
re is your son?— W'mt does he wish to do at his house? 
— Isyour sister nt homo? Whnt do yon wish lo 'Irink? 
— Are you tired?- Are you not t¡re<l? — Wijlyou drink 
some water?— Wliat have you at home?— .ITas the Spa* 
niard a mind to buy as many umbrelias as hat,«?— Do 
the English wish to buv any thing?— What does the 
Frenchmnn wish to buy? — Will you go to their house? 
— Will you ijo to h's hou=e?— Will yon go to hira..' 

V. 

CoxvERSATiox C — Do you wisli to speak?— Ts your 
íoii willing to studv? — Do you not wish to buy 'any 
rhintr? — -Vre you willing to mend mv liandkerchieí^— 
Who wili mend onr son's vest? — Does the Spaniar.l 
Vi- sh to buy this or that [ñcture?— Wich looking-glas- 
■■es does the Englislmian wish to buy? — Does your fa- 
ther wish to look for his umbreila or for his stick? — 
Do your wi<h to drink some coffee?— Does the sailor 
vvish to tlriiik some wine? — What does the captain wish 
to drifik? — Wiíat does the brother wisii to make? - 
Does tlie carpenter wis)i to make any thiug? — Do you 
wish to buy a bird? — Hvvo many lookmg-glasses does 
your servant wish to buy? — Do you wish to buy many 
oirds?— Will your cbildVes st*ek the gloves that we 
Lave in l^süt rooiu? 

''Co^dirtuará) 



l.V INFANCIA DEI^ IWtll^OO. 

INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA UNIVERSAL. 

Escrita para ¡os niños, por E. Clodd. 
(Continúa.) 

xxxin. * 

monoteísmo, o CBEEXCI.i EN UN SOT.O DIOS. 

En la época en que la historia de las creencias reli- 
giosas del hombre adquiere mayor claridad, vemo.s tam- 
bién que sus ideas son mas nobles i elevadas- 

Parecióle al principio que en los cielos i la tien-a rei- 
naba una gran confusión; pero observó con mas cuida- 
do, i entonces vio que el orden, no el desorden; que un 
plan, no el ciego acaso, regían el universo. 

La tempestad que destruia los frutos de la industria 
humana, se llevaba consigo las emfermedades i epide- 
mias: el fuego que, falto de dirección, destruía, bien di- 
rijido era un útil servidor del hombre: la noche que po- 
blaba los aires de espíritus siniestros, invitaba al hom- 
bre a tomar las dulzuras del reposo: lo que era mira- 
do como maldito, &e convirtió en una bendición;! lo 
que habia parecido desconcierto en la naturaleza, fué 
armonía para el que tucó sus cuerdas con acierto. 

El hombre adoró al principio lo que juzgaba mas fuer- 
te, i temió lo que podía dañarle mas: abanzando en cono- 
cimientos i en sabiduría vino a adorar a un Ser. ti- 
po de perfección i de bondad. Nació esta creencia 
de la idea de qitc el universo debia estar dominado 
por otra cosa que la fuerza bruta. Hemos visto que 
al entrar el hombre cu la vida, encontró una per- 
petua lucha entre fuerzas de toda clase, i que ht única 
iei que regia, era la del mas fuerte. El que pudo qui- 
tar una cosa i conservarla, fué su dueño. Además de 
su aptitud para defenderse por la fuerza o por la astu- 
cia, el hombre poseía el poder de dañar i cometer actos 
de feroz crueldad, i la Historia nos enseña el mal uso 
que hizo de él. Inferior en esto a las bestias que mataba 
para satisfacer su hambre, privaba de la vida a sus pró- 
jimos solo para satisfacer injustas ambiciones, e hizo des- 
trozos que siglos de trabajo no han podido reparar. Pe- 
ro según fué estendiéndose la familia humana fué hacién- 
dose evidente que todo seria destruido si el hombre con 
tinuada usando en toda su fuerza este poder de dañar, 
de robar i de matar. Fué preciso, por consiguiente, 
para que la humar.idad pudie.se vivir en paz i pro- 
gresar, que cada cual reconociese el respeto i derechos 
que eran debidos a los demás, i que los tratasen como 
ellos qin'sieran ser tratados. Si alguna se negaba a 
convenir en esto, i maliciosamente dañaba a otro, se 
le castigaba por ha!)er roto las reglas que deben. ol)- 
servarse para hacer posible lo que se llama xodeUiul. 
Pero además del sentimiento del deber hacia los demás 
hombres, habia otro mas profundo, que hacia reconocer 
a los unos su injusticia en causar mal a los otros. 

Hai en el interior de cada uno una voz que habla 
clara i distintamente cuando tenemos que escoger entre 
la ejecución de una bueua o mala acción. 

Sí estamos tentados a obrar mal. ¡ sabemos, sin- 
embargo, obrar bien /, de dónde nos viene este cono- 
cimiento? Si después de cada acto de bondad, de cada 
deber fielmente cumplido, sigue una paz bendecida ¿do 
dónde proviene esta? El Soi i la Luna no pueden dis- 
tinguir lo justo de lo injusto, ni ayudarnos a conocer 
la diferencia. Las estrellas del ciclo i las piedras de la 
tierra no saben nada de deberes, i so nuieveu n per- 
manecen inmóviles a cfinsecuciiria i!e leves nsni dió- 
tinlBR délas del amor. 



19<l 



í¡t. tjyf«TtTtTo j%^^ei€K\*^i.. 



Diofi, ¡ solo D5op, es la fiícnte do donde aqueHos i«e 
origina. 

Jamás debemos desoir la voz do la tíoneienoia, pne» 
cuando ella liabla estamos mui cerca del peli<íro: e- 
lla solo calla cuando pisamos ol buen camino: <le lo con- 
trario, no nos dejará dormir. Es un juez a quien nunca 
debemos tratar de molestar: jamás abandona su asiento, 
i desde él estií pesando en su balanza, minuto por miuu- 
to. todas nuestras acciones i pensamientos. 

Ei«o que nosotros reconocemos como nuestra suprema 
lei, debe ser perfecto en .Aquel cnya autoridad oimos; 
i supuesto que las leves do Dios son hijas de sff amor, 
se sigue que obedecerlas es vivir en su amor, o lo 
qne es lo mibino, es vivir en Dios. 

Asi el hombre con los pies doloridos i lleno do fa- 
tiga, vino al fin a descansar en este pensamiento, i a 
creer en un Dios único. Padre de todos. "Hacedor de 
los cielos i la tierra i de todas las cosas visibles e invi- 
sibles." creyendo asi mismo que amarlo do todo corazón 
esFliacer mas qne ofrecerle sacrificios i hecatombe?. 

De esta manera llegó el hombre a la mas sublime de • 
PUS creencias. Destrraciadamente, solo un coito núme- 
ro de la gran familia humana goza de esta bendición: 
la mayor parte de ella adora aun muchos diose.^?: bue- 
nos, malos e indiferentes. 

En los lui^ares en que se llegó a la creencia en un so- 
lo Dios, se le concibió al principio en la forma de un 
hombre. Pora los pueblos que habitaban en el frió 
Norte, era el Tonante: para los que residían en 
el í^ur, en las costas bañadas por mansas aguas i a- 
lumbradas por cielos refulgentes, era el Hernioso: para 
el habitiinte Aa las. llanuras fuerte de alma i brusco en la 
acción, era un poder que cabalgaba sobre las alas del 
viento, un ser dotado de los sentirffientos i pasiones 
de los hombres. 

Se necesitaron grandes maestros que se paseasen en 
las ¿arboledas de la herniosa Atenas, i uno mas grande 
aun, uno divino. que se sentó fatigado junto a un pozo de 
Hamaia, para propagar respecto de Dios, ideas que no 
pueden ser 8uperada^. 

Asicomo aun hai razaK salvajes que se hallan en la 
edad de piedra, que fué el principio de todo pro<rreso. 
i que Europa ha dejado atrás miles de años hace, asi 
también hai otras que aun permanecen sumidas en bs 
abyectas ideas de espiritas residentes en las cosas inani- 
madas. E'lis nos repres&Dtan lo (pie no<¡otros fuimoH: nosfj- 
tnm vfynsmtomoi l> qne es i^e ea:>erarge filas ne^nm. 
Esta idea nos hace creer que Dios, que no hace nada en 
vano^ hará saber algún dia al pobre e ignorante s-alvaje, 
las cosos que, sin culpa suya, lia ignorado has a ahora. 

XXXI V. 

Tris» i.eyb?íi».4s acrrca i>k AiiUAmM, 

iíupuesío que la mas alia creencia de cualquier tiempo 
eí la creeiiüia de sus mas elevada.s iutelijencias. es cla- 
ro que ea todas las edades ha habido hombres mas pen- 
sadores i perspicaces que sus contemporáneos, los cua- 
les, reconociendo (jue esta grande i solemne vida se nos 
ha dado para algo mas noble que comer i hacer fortuna, 
se han preguntado u?i misino porqué existían, dónde ihan 
i de dónde venia todo lo qué veian a su alrededor. Mu- 
cho pudiéramos decir acerca délas vidas con que esos 
hombres enriqueciéronla tierra, i de los pi-ofnndqsi l)e- 
Uos |)ensamientos en que constan sus inYestigaciones en 
pos de la verdad, o sea en pos de Dios: mas no lo permi- 
te la brevedad que nos heñios itnpúesto. i nos limitare- 
mos a det!Ír algo respecto de uno de esos hombres, el pri- 
mero eu los tiempos hist<)ricos, i de quien se dice que 
concibió i üOB trasmitió áutes que ningún otro, el pensa- 
uxiento de un solo Dios. . 

Abraham. porqueesél a qui«i nos referimos, era na- 



tural del pais llamado Caldea. El claro cielo de esa 
tierra de Oriente, invitaba a sus moradores al encanta- 
dor estudio del Sol, la Luna i las estrellas; i no solo ado- 
raban estos cuerpos, sino que por signos que de ellos sa- 
caban, predecían el destino de las personas. Un anti- 
guo historiador noe dice que todo caldeo tenia un bácu- 
lo i un sello, en que constaba el signo del planeta o es- 
trellas que .se vieron al tiempo de su nacimiento. Al- 
gunos han dicho que Ur, la ciudad natal de Abraham, 
era af-iento principal del culto que se tributaba al Sol, 
i que su nombre significa luz o fuego. I'odemos ase- 
gurar que los primeros años do Abraham pasaron entre 
adoradores del Sol, i es intere-ante saber que.su nombre 
i memoria se conservan con respeto no solo por los jn- 
dios, sino también por los persas i maliometanos. 

Entre las leyendas (jue de él refieren libros antiguos 
so encuentran fas siguientes: 

Terah, el padre de Abraham, hacia ídolos i los ven- 
dia. Obligado un dia a salir desasa, dejó a Abraham en 
su lugar. Entró un anciano i preguntó el precio de uno de 
los ídolo.s. — Anciano, interrogó Abraham, ¿qué edad tie- 
nes? — Sesenta años, respondió aquel.-^¡Sesenta años! 
esclamó Abraham: i tú quieres adorar una cosa que los 
osclaTOB de mi padre hicieron en pocas horas? Es es- 
traño que un hombre d© eí«a edad quiera inclinar su ca- 
beza venerable ante semejante cosa. 

El hombre enrojeció de vergüenza i se fué. Entró 
entonces una mujer de aspecto grave a traoj- una ofrenda 
a los dioses —"Dásela tú misma, dijo Aliraham, i verás 
conque avidez ¡a comen." Ella lo hizo asi. Abraham 
cojió entonces un martillo i rompió todos los Ídolos 
escepto el pja? grande en cuyas manos coloca» el marti- 
llo. Cuando Terah volvió, preguntó colérico qué mal- 
vado profano había ultrajado asi a los dioses —Señor, 
dijo Abraham, durante tu ausencia una mujer trajo ali- 
mento para los dioses, i ios" mas jóvenes ein|)ezaron a 
comer. El mas viejo indigna<lo por su atrevimiento, 
cojió el martillo i los redujo a pedazos." — Te burlas de 
tu anciano padre? dijo Terah; ¿no sé yo que ellos no 
pueden comer ni moverse.' — .\si, es repuso Abraham, i 
sin embargo, tú los adoras, i quieres que yo también 
los adoro." .Añade la leyenda que enoj.ido Terah envió 
a Abraham a la pro.senoia del reí para que le juzgase 
por su crimen. 

Dijo Nemrod a Abraham: -"Si no adoras los ídolos 
de tu padre, adora el fuego." 

Abraham. — ¿Por qué no adorar el sgui. que apaga el 
fuego? 

Nemrod. — Sea, adora el agua. 

Abraham. — ¿Por qué no a las nubes, que contienen 
el agua? 

Nfinrofl. — Bien, adora las nubes. 
Mruhnm.—^yov qué no al viento, que arrastra las 
nubes? 

Nemrml. — ^Entónccs, ruégale al viento. 
Alyraham.— No te enojes" ¡oh reí! yo no puedo rogar 
al fuego, al agua, a la nube, ni al viento, sino al Crea- 
dor que los hizo: solo Ei. es digno de mi adoración. 

En Otra ocasión. Abraham dejó una cueva en que ha- 
bla habitado i se puso a contemplar el desierto. 1 cuan- 
do vio el Sol brillante, en todo su esplendor, se llenó de 
admiración i pensó: — "Seguramente el .Sol es el Dios 
Creador" i se arrodilló i adoró al Sol. Mas cuando vi- 
nú la noche, el Sol .se puso en el Oeste i .Abraham dijo 
entonces: "Xo. el Autor de la Creación no puede po- 
nerse." Levantó.se la Luna en el Este i las estrellas 
aparecieron en el cielo. Entonces dijo Abraham: "E.st» 
Luna debe ser verdaderamente Dio.s i las estrellas í-us 
huestes" i arrodillándose otra vez, adoró la Luna. Pero 
la Luna también se puso, i el Oriente apareció de nuevo 
iluminado por la brillante faz del Sol. Entonces dijo 
At>rahani: "Ci-rtamente estos cuerpos celestes no son 



\ 



EL. IJrSTlTI/TO J\'^CIOJ\*JÍI., 



185 



dioses: ellos obedecen a una lei, i yo adoraré solamente 
al Autor délas leyes que ellos obedecen." 

(Continuará.) 



C^rretm^tioa. irifaritil 

P.VRA LOS NIÑOS AMERICANOS, 

POR I.UIS F. MANTILLA. 

ProfeHor de la Lerujita i Literatura Española en l<i 
Universiilad de Nueva-York. 

(Continúa.) 



LECCIÓN XIII. 

Conjiioracion es la variedad de terminaciones 
por inedio de las cuales el verbo espresa modos, 
tiemf>os, númei'os i personas. 

Modo es la manera de espresar la acción: si di- 
[^o leo el I toro, afirmo positivamente que ejecuto la 
acción de leer; si dig^o Ueria si tuviera tiempo, es- 
preso un deseo de ejecutar la acción de leer pero 
en modo alguno indico qu^ la ejácute. Cuando d¡- 
g^o lee el libro indico un mandato. He aquí tres 
maneras de espresar una«ccion, que en gramática 
constituyen los tres modos llamados indicativo, 
subjuntivo; e imperativo. 

K! indicativo afirma la ejecución de la acción; 
\ . g. como comí, comeré. En estos tres ejemplos 
no hai mas diferencia que el tiemjx) en que se eje- 
cuta la acción de comer. 

El subjuntivo indica deseo, condición, i siempre 
necesita de ot!0 verbo para completar la idt-a; v. 
'^. vendría si> o estuviera ocupado, sirw estuviera 
rnjtrnu), saldría hoi, etc. 

El imperativo sir\'e para, mandar, exhortar 
r )í_;ar, V. g.: sal, entra, perdone^, idvida ^z. 

Cada uno de estos modos tiene sus tiempos, nú- 
m^.-ros i personas. Así, en escribo la carta, el ver 
bo escribir está en el tiempo presente, en el nú- 
\w.vo singular i en la primera persona. 

i.'omistt'is muy bien ayer: el verbo está en el tiem- 
po pasado, número plural i en la segunda perso- 
na. 

Vendrán hoi: el verbo está en el tiempo futuro, 
número plural, tercera persona. 

Díganse en qué tiempos, números i persona^ 
están los verbos en los siguientes ejemplos. 

Los justos verán a Dios. 

Las rosas florecen en la primavera. 

Los antiguos adoraron ídolos. 

Los enemigos destruyeron la ciudad. 

L.i ' guerra* asolará aquel pais. 

Nos regocijaremos con la paz. 

La codicia embriaira a los hombres. 



Nos lamentaremos de nuestros errores. 

El religioso conoce \ ama a todos los hombres. 

Donde el ocio vive, nunca reina la virtud. 

Dijimos en la primera parte, que había tres 
tiempos, presente, pasado i futuro, i añadiremos 
ahora que el pasado o presente se subdi\ide en o- 
tros tres que .son: imperfecto, perfecto i pluscuam- 
perfecto. 

El imperfecto de indicativo indica que una 
acción se ejecutaba al mismo tiempo cjue otra, 
V. g. yo salia cuando tú adrabas. 

El perfecto espresa simplemente la acción pasa- 
da, V. g. saii, comí, grité &c. 

El pluscuamperfecto indica que una cosa estaba 
hecha cuando otra se hizo, \.'g.,yo Iwbia salido 
cuando tú vettiste. 

-En la primera edad, ni fué menester la pena, 
porque la lei no conocía culpa, ni el ¡gremio, por- 
que se amaba por sí mismo lo honesto i g'orioso, 
Pero creció con la edad del mundo la malicia 
hizo recatada la virtud, que antes sencilla e inad- 
vertida vivía por los campos. Desestimóse la i- 
gualdad, perdióse la modestia i la vergüenza, e in- 
troducida la ambición i la fuer/;a, se introdujeron 
las dominaciones; porque obligada de la necesi- 
dad la prudencia, i despierta con la luz natural, re- 
dujo los hombres a la compañía civil, donde ejer- 
citasen las virtudes a que les inclínala razón, 
i donde se valiesen de la voz articulada que les 
dio la naturaleza, para que unos a otros esplicando 
sus conceptos, i manifestando sus sentimientos 
i necesidades, se enseñasen, aconsejasen i defen- 
diesen." — ( Diego de Saavedra Fajardo, j 

LECCIÓN Xl\'. 

Dios Jtroteje la inoce^.cia. 

La inocetuia es protejida por Dios. 

l:stas dos frases tienen la m'sma significación, 
apesar de que las palabras que la constilu\ en es- 
tan colocadas en distintos lugares. En la primera, , 
Dios es la persona que ejecuta la acción, i es^ií^, 
lo tanto el sujeto de la oración; la inocencia es ell 
complemento del verbo prottíjer. 

En el segundo ejemplo, el complemento ocu- 
pa el lugar del sujeto, i este tiene al tin el lugar 
del complemento; el verbo varia de forma, no obs- 
tante todos estos cambios, la idea es la misma en 
un ejemplo que en el otro. Así pues, podemos 
muchas veces variar la forma de la oración sin al- 
terar su sentido, como se ve en los siguientes ejeqi.- 
plas: 

E! trabajo mantiene la salud. 

La salud es mantenida poor. el trabajo. 

La lei proteje a todos k>s ciudadanos. 

Todos los ciudvidanos son proteji'dos por la leí. 

Los malos desprecian la^virtud. 

La virtud es despreciada por los malos. 

L'i Relijion consuela a ios desgraciadcrv , 



18íi 



J?£, IJríHTI Tf/TO J\',^rtOA\íif^ 



Los jlesg;raciados son consolados por la Relijion. 

La muerte amenanza a todos los hombres. 

Todos los hombres son amenazados por la 
muerte. 

Adviértase que en estas segundas formas, el 
verbo se cambia en dos palabras, una de ellas un 
tiempo del verbo ser i la otra una derivada del 
mismo verbo que generalmente termina en ado, 
ido. Los gramáticos llaman esta última palabra 
participio porque participa al mLsmo tiempo de 
las cualidades del verbo i del adjetivo. Son pues 
participios las palabras siguientes: 



Alcanzado. 


Creído. 


Podrido. 


Robado. 


Tenido. 


Partido. 


Sacado. 


Cojido. 


Dividido. 


Matado. 


Prendido. 


Molido. .' 


Venerado. 


Vertido. 


rialido. 


'ganse los participios do los 


siguientes verbos 


Cazar. 


Detener. 


Colejir. 


.-\lmorzar. 


Merecer, 


Dirijir. 


Remar. 


Perecer. 


l'referir. 


Hañar. - 


Mete!-. 


Se líir 


Mojar. 


í^omper. 


Rejir. 



Sin embargo, no todos los participios tienen la 
terminación ado, ido, como ve en la siguiente lis- 
ta: 



Ver. 


Visto. 


Decir, 


Dicho. 


Satisfacer, 


Satisfecho. 


Abrir, 


.-\bierto. 


Poner, 


Puesto. 


Cubrir. 


Cubierto. 


Morir, 


Muerto. 


Resolver, 


Resuelto. 


Imprimir, 


Impreso. 


Volver, 


Vuelto. 


Hacer, 


Hecho. 


Disolver, 


Disuelto. 


Escribir, 


Escrito. 


Absolver, 


Absuelto 



"Estando ya sin ninguna esperanza de salvarse 
ni de venir a batalk: acuerdan hacer el postrer es- 
fuerzo. Emborráchanse con cierto breváje qiie 
hacían de trigo i le llamaban ce/iít: am esto aco- 
meten ios reparos de los romanos, escalan el va- 
lladar, degüellan todos los que se le p<ínen delan- 
te, h-asta que sobreviniendo mayor número de sol- 
dados i sosegada algún tanto la borrachez, les íiié 
forzoso retirarse a la ciudad. Después de esta pe- 
lea dicen que por algunos días se sustentaron con 
los cuerpos muertos de los suyos. Además de esto 
probaron a huir i s.-ilvarse; como tampoco esto les 
sucediese, pt)r conclusión, perdida del todo la es- 
peranza de remedio, se determinaron acome- 
ter una memorable hazaña, esto es, que se ma- 
taron así i a todos los suyos, unos con ponzoña, 
otros metiéndose las espadas por el cu;;rpo: al- 
gunos pelearon en desafio unos con otros con igu;il 
partido i fortuna, del vencedor i vencido, pue ; 
en una misma hoguera, que para esto tenian 
encendida, echaban al que era muerto, i lue- 
go tras éi le seguía el que le quitaba la vida. 
Por esta manera fué destruida Xumancia pa- 



sados un año i tres meses después cjue Scipior» 
vino a España. Grande fué su obstinación, pues 



los mismos 
— Mariana. 



ciudadanos se quitaron las vidas." 
Li'is F. Mantilla. 
(Co)ifiniiará.) 



De Aritmética decimal práctica i razonada, escri- 
tas en francés por L. Bomballeí i traducidas 
por Pedro Deleon TI, alumno maestro 
de! Instituto Xacional. 

(Continúa.) 
Operaciones fundara enf ales de la Aritmética. 

38. Después de haber hablado de la formación, 
de la lectura i de la escritura de los números, he- 
mos llegado a la manara d«; co?n:x)nf'rlos i des- 
componerlos por medio de cuatro jjperaciones 
fundamentales, que son: La .^diciou o Suma, la 
Sustracción o ResL-i, la .Multiplicación i la Di- 
visión. 

De las operacion'.ts 'lue nos servimos paní com- 
poner ios números, son de la Suma i de ¡a Multi- 
plicación;, i de las que ttf. servimo'í para desoom- 
pqn-rios. son do la Re.sta i de la División. 

Las diferentes combinaciones i ío^ diversos 
cambios a ios cuales jjueden someterse los nún\e- 
ros. se llaman operaciones aritm'^ticjs 

39. En toda oiK;r:ici<xi aritmét¡c;i huí (jue con- 
siderar: 

1 ^ . L:i Df 'lición, que indica el fiin i la natu- 
raleza de la operación que uno se propone hacer. 

2 ^ . Li teoria o el r:izon:imicHto. que prueba 
que la manera de operar es buírna i conforme a la 
definición. 

3^. La /'r ?'■■//<,.)■, que indica el camino que 
debe seguirse para llegar m;\s pronto a! fin i\\\tí u- 
no se propone. 

4 ^ , El Ej rompió, que vi.?n i en ap>y ) d- b prác- 
tica i hace pa' pable lo que se ha dicho en la teo- 
ría. 

5 ^ . E-1 Uso. que hace conocer e! caso en que 
una operación deb i emplears..-. 

ó *^ . Los sign.?s que índicanf las operaciones que 
han de efectuare i son: -f-, mas, para la Su- 
ma: — , menos para la Resta: X. multiplicado por 
para la Mukiplícacion i -^ dividido por, para la Di- 
visión. 

7- L.} Fnie'jj. í.|ue Cvín íist-- en una segunda 
operación que sirve p?.ra comprobar, la exactitud 
de la primera. En ienéra], la Prueba cá mas corta 
(¡u ■ la primera opn -ración. 



\ 



EL. IJWSTiTtJTO JV»tCIOJ\**fiL,. 



IST 



40. Toda cuestión en la cual se desea encontrar 
uno o varios números desconocidos por medio de 
operaciones con números conocidos, se llama Pro- 
blema. 

Ejemplo: ¿Cuántos pesos hai en tres bolsas, 
habiendo en la primera 4 pesos; en la segunda 5 
i en la tercera 8 pesos? 

La marcha i el término fmal de las operaciones 
que se efectúan para resolver los problerhas, se lla- 
ma solución. 

J^a razón de las diversas operaciones aritméti- 
cas se apova en los Priiuipios i los Axiomas. 

41. Fn Principio en aritmética, es una pro- 
posición importante por sus aplicaciones, como: 
una unidad de un orden cualquiera vale siem- 
pre diez de las de orden inmediatamente inferior. 

42. Axioma, es una preposición evidente por 
sí misma, como: el todo es mayor que una de sus 
parti's. 

>iMA iiK i.os m'm;:i;os i;xri-ROs. 



;v); ¡luneros, pira foniiar uno 
n ;.i a tolos es lo que se llama 



4,3. Aaui: 
solo (luc io- < 
hacer una ,S'yw i. 

La suma es. oilonces, un 1 o/^cracion por la cual 
se rcuneu varios núni'ros Je Li misma especie en u- 
no solo. 

Y.\ resultado tle erila operación se llama suma o 
loial. 

Sirvámonos del ejemplo í|ik' siouc: 

l/n alumno ha obtenido 4 óptimas en las clases 
de ia inañana i ;, en las de la tarde; cuántas ópti- 
mas ha obtenido durante el dia? 

Parara responder a esta cu ;stion es- necesario 
reunir3 i 4 lo que se hace añadiendo sucesiva- 
mente al4 cadl una' de las unidades contenidas en 



;: asi se dirá; 4 i 



5 i 1 son 6 • 6 i I son 7 



La unidad añadida sucesivamente 3 veces al 4, 
da 7; de donde resulta que 4 i 5 son 7. 

Luc;^oe! alumno obtuvo 7 óptimas. 

La (i|i'M-:icion que hemos ejecutado es una su- 
ma. 

En < sta operación los números 4 i 3 que se 
reúnen se l!am:ui yunu^iJos. 

Ll número 7 es el resultado de la operación, es 
di'cir la ?<Unia. 

44. Ll (+), se lee mas, i colocado entre dos 
números, indica que estos se han de sumar. 

Todos los números que van precedidos del sig- 
no -f se llaman positivos; lo mismo que 'los que 
nM \an ];r; cfi-diiios de ningún otro signo se dice 
(¡ue son pos¡íi\'os. 

Ljemplos; -"- 487 i SyS son números positivos. 

4.5. Para indicar ima suma se escriben los su- 
mandos en una misma linea hori;;ontaI i se coloca 
trntre eÜDS el signo mas ( + ). 

Ejemplo de una suma indicada. 

4 + 8 -f 9 + 6 + 5 + 7- 



46. Para leer una suma indicada, se'enuncian, 
yendo de izquierda a derecha, cada uho de los su- 
mandos, teniendo cuidado de enunciar entre ellos 
el signo ( + ). 

• Así se leerá como sigue la suma indicada ar- 
riba: 

4 mas 8 mas 9 mas 6 mas 5 mas 7. 

47. El signo (=), formado por deje líneas 
paralelas colocadas horizontalmente, significa i- 
gual, ¡se llama si^^no de igíialdad. 

Asi: 3 mas 2 mas 4 igual a 9. 
Se esbribe 3 4 2 + 4 = 9 
Casos principales de la suma. ■ 

i.° Cuando los sumandos son números sim- 
ples, como en el ejemplo anterior ( i ). 

2. ° Cuando los sumandos son números com- 
puestos. 



RÍ, 



48. PRIMER CASO. 

i.^ Suma de números dijitos. 
i En el prim'-r caso, el mas simple i el mas ficil, 
i se puede, sirviéndose de los dedos, reunir todos 
; los números que se quiera. 

Sea encontrar la suma de los números 
\ 7+3+6 

I Descomponiendo cada número en sus unida- 
' des, en lugar de 7 + 3 + 6 se tiene: 

, + . . . -t- oue reunidos dan 

o 16 unidades, luego 

! 7 + 3+6=10. 

\ (1) Se llama uúmero simple, o dijito el número que 
se ooippone de una sola cifra; i numero compuesto, el 
que se compone de varias cifras. 

(Co)if untará). 



i.iitieo i>t 1.ECTITRA. 

De Guillermo D. Swan, 

Modificado jxtr el Director del InstiMo, Nacional de 

Guatemala, para uso de las escueJas 

(Continua.) 
LECCIÓN XI. 

EL REINO ANIMAL, 

Todos los animales no tienen la misma figura. 
Hai mucha diferencia entre un tigre i un faisán, 
un bacalao i una rana, un alacrán i una ostra. El 
tigre tiene cuatro patas i por lo tanto pertenece 
a la clase de animales llamados cuadrúpedos. El 
iuadrúpedo quiere decir animal que tiene cuatro 
l);itas. ■ 



188 



jKJL M,^\MTiTt/'rO J%\9riaj\\1M.. 




Faisán. 

Kl faisán tiene solo dos pies, pero tiene también 
<3os aias, i está cubierto de plumas, i pone huevos: 
pertenece a la clase de animales que se llaman a- 
ves. 

El bacalao no tiene ni piés;-ni alas, no tiene pe- 
lo como ei tit^re. ni pluma como e! faisán; pero es- 




tá cubierto de escamas: no puede caminrr como 
el tigre, ni volar como el ave; pero puede nadar, 
es decir, puede mover>e fácilmente de Én lugar 
a dentro del agua: para ésto están dotados de a- 
letas i de cola. Como ellos hai otros seres llama- 
dos /¿risy, que viven todos solamente en el agua. . 




Ivana. 

1-a rana tiene cuatro patas: las piernas traseras 
son las mas largas, i las qué mas útiles le son pa- 
ra nadar, i moverse en la tierra. No puede cami- 
nar sino solamente saltar. Vive indiferentemente 
en agua i en tierra, por lo que se llaman an/k'ios. 




1 escorpión o alacrán tiene ocho patas, i su 
fnec; a los animales Ha 



sangre es blanca, 
mados aracinides. 

La ostra no tiene pi*'s. i ¡a sangre es también 
blanca, i pertenece a ¡aclame dt- animales llama- 
dos viúluscos. 

Casi todos los animales tienen su xt::,?. esjjecial: 
el ruiseñor i el canario cantan; la cotorra carretea; 
la gallina cacarea; el cuervo grazna: 1;'. serpiente 
silva; el pato parpa; el perro ladra: <:i caballo re- 
lincha; e! asno rebuzna: la cabra i las obejas va- 
lan; la \'aca muje: el leíxn n;je: ( ! g;i¡:o m:u!:la: el 
grillo chirria. 

Los pescados, los gusanos i la mavor parte de 
los insectos no tienen voz. 

Los animales están pre\:stos por la naturaleza 
de sus vestidos; unos están cubiertos de pelo; o- 
tros de lana; otros de c.-rda; óteos de plum:is; mu- 
chos de escamas, algunos d- conchas. 

A los/animales domésticos los mantiene el hom- 
bre; los salvajes se buscan el sustento. Muchos 
matan a otros para mantenerse: s .- llaman éstos 
carnívoros. I- nos \'iven de los animales muer- 
tos, i otros de yerbas, granos. !;oias, llores, rak-es. 
i comen aun muchas plantas íju'j para nosotros 
son venenosas. 

Los bueyes, vacas, carneros, caballos i cabras 
se alimentai;^de yerbas, i se llaman herbívoros. 

Los perros i gatos de carne: lis :n(s \arias cla- 
ses de granos; Jas abejas i'iven y\-A iu^o de las 
ñores; las urugus i muchos insectos de hojas. 

Unos animales tienen brazos i piernas como los 
monos; otros, por ejemplo, los gusanos ni lo uno 
ni lo otro. Algunos tienen dos pies, otros cuatro, 
seis í ocho i muchos mas. Otros tienen alas co- 
mo los pájaros; otros aletas i colas como los, pe- 
ces; i otros tentáculos como cuernos que pueden 
estender i rocojer a su voluntad. 

Los animales duermen cuando están cansados, 
i algunos duermen con ¡os ojos abiertos, como la 
liebre, i otras de pié. como los calullos. Duermen 
algunos dty-ai'jtc el dia, porque de noche hacen 
sus presás.'^fo que practican los buhos, las lechu- 
cias, los mureié'agos. i muchas bestias feroces, 
fbii animales, como el lirón, que duerme du- 
rante el invierno, i wo despierta sino cuando vuel- 
ve el calor. 

( Can-i inuurá) 



jkj:, rjvsriTiiTo j%-'jívioj\\ii.. 



189 



CURSO SUPERIOR DE PEDAGOGÍA. 

l^otodologia,. 

Pon KrsTArio Santamaría S. 

Prijf:':ir,y de hi ri> ,f¡'i en Jas Efi"uekis Normales de 
CuwHnniaarca . 

(Continún.) 

^;Ks El, N'iSo CAi'AZ DE p.Kcima enseSaxza? 

El ¡liño es capnz de reciliir enstñanza. Toda vez 
que est:l dotado de naturaleza espiritual, es, por lo 
tanto, apto de ser educado e instruido, i lo es, por 
cuanto a que posee una naturaleza espiritual con fuer- 
zas intelectuales, "r^olo el que tiene inteligencia puede 
ser orluciido." dice el sabio judio Jesús Siraeh. ¿Ño es 
acaso i)itsihio, co;i solo la ftalabra, influir en las fuerzas 
intelcr'tuales del niño i hacerle adquirir en propiedad 
espiriíiia!. conciensudamente, i con entera libertad, un 
irran cnudal de ro;iocimientos? 

El nifn. ívdeinív*, demuestra desde sus primeros años 
diclía capacidad. Apenas principia a despertarse del le- 
targro esiiritual en que nace, todo lo llama la atención; 
no se cansa de mirar ni de oir: quisiera absorver en su 
espíritu lodo el mundo material, quisiera saberlo todo. 
El deseo de IiaUlar, que en seiruida se derarroUa en él, 
viene a demostrar lo aseverado: vérnosle luchar con su 
escaso vocabulario; no encuentr < palabras con qué es- 
|>rcsarsus ideas; luego ostiifa a sus padres i liennanos 
con iniíum'^rables preountas; averigua por el nombre de 
los olijefos qiie !o rodein. por las cualidades i usos de 
cada lino df> ello-;, etc. Prueba^-f son estas de que el niño 
tiene il/'.-teo i.l sn'f ■. [/)s niños imitan ademas todo cuan- 
to ven liaccr a o 'ras personas: lo que demuestra cuan 
temprano se dest.ierla en ellos el deseo de educarse e ins- 
truirse, i cnin fiiertnmeute los excitan a la creación pro- 
pia los tu-imeros m'>vimiontos de la imajinacion. En los 
(¡es<^os de saber i de imitar, se traslu.ic claramente la 
capacidad del niño, i con elios empezan a hacerse pre- 
so!if''s Ims do- potencias fundamentales del espirita hu- 
ni;i¡,.,: A. ,..■,,,/;/,;,'/„',„/ i la ,s/„,ufmie!(t<,<l. 

><>]() i.| liuiiifi' en ia linira es capaz de ser im-tniido. 
iiiüiiidad il" niaravülas llenan el universo, pero nada hai 
en el tan liigno de admiración como el hom'ore. Multitud 
de fuerzas sorprendentes se Imllan en la naturaleza visi- 
l)!e. muy inferiores todas a las depositadas en el espirita 
liumano, quíí por si liacen ai hombre dueño i señor de to- 
dos los seres animados e inanimados que le rodean. 

Debido a esa capacidad que tiene el hombre para ins- 
i.uirse, es quf¡ ha iieclio. de los animales sus esclavos. 
, No son acaso (!>tos igualmente susceptililes de educa- 
ción? Ellos pueden ser adestrados, pero jamas pro- 
liiamente educados. Mu! distinto es lo queel animal 
roüoce por la enseñanza, de lo que el hombre aprende; 
iiiiii diversa la manera de aprender i mui distinto el 
lili u objeto con que cada cual aprende. El animal no 
adquiere ciencia, sino actos de destreza, i estos no los 
oliíiene por medio de la palabra, que educa al liombre, 
>ino oldigado por el hambre, el rigor i un ejercicio duro, 
l:irgo i continuado. Tampoco aprende esos actos dedes- 
1 leza para alcanzar asi el propio fin de su existencia, 
|.ara cumplir con su nii*¡on en la tierra. El hombre le 
adestra. o [lara divertirse con él, o para opropiarlo mas 
al servicio a que le quiere destinar. 

Desgr.aciadamente e.Kisten Ma^stro'^ que se dedican 
u'les/nir a los niños grabando en su mente por vanidad, 
o movidos por int-ereses bajos i mezquinos, conocimien- 
tos supei-iores a su edad i comprensión. Cu:4uto desa- 
grado cansa, en verdad, oir hablar niños de e.scuela so- 



bre asnntos que no entienden i que todavía no pueden 
entender! 



lll. 



NkCESIDAD déla EIMTAriOX. 

El Lombie recien nacido es el ser mas necesitado del 
auxilio de cuantos pueblan la tierra. Tanto su cuerpo 
como su alma se hallan en el mayor grado de impoten- 
cia. Si se abandonara al hombre en los primeros dias de 
su vida, sucumbía indefectiblemente lo que no sucederia 
con la mayor parte de los animales. Estos nacen casi 
todos con las fuerzas i elementos suficientes para poder 
saii-ifacer sus necesidades i afrontar todas las calamida- 
des que les pudieran sobrevenir. Por lo que respeta a 
la vili espiritual del niño, esta yace en la primera edad 
de la infancia en profunda inacción. El niño carece en- 
tonces de conciencia i por lo tanto también de ciencia, 
pues esta se desarrolla simultáneamente con la concien- 
cia. Pero el niño que aun nada sabe ni nada puede, tie- 
ne que adquirir siber i habilidad. Esto no puede con- 
seguirse si no por medio de una enseñanza racional i bien 
ordenada. Hin la enseñanza primaria permanecería el 
niño ignorante e inepto. De aquí se deduce la necesidad 
que tiene de la enseñanza, i la obligación cu que están 
los que velan sobre su existencia de enseñarle; es decir, 
de educarle e instruirle. 

Los llamados en |)riiner lugar a cumplir con esta na- 
tural obligación son los padres. Pero como muchos de 
estos no tienen las copacidades suficientes para educar 
a sus hijos, i otros carecen del tiempo i la paciencia ne- 
cesarias para dedicarse diariamente a tan laboriosa ta- 
rea, ha habido necesidad de apelar a terceras personas 
que Imanan las condiciones necesarias que faltan a que- 
llos, para que se hagan cargo de la educación e instruc- 
c'on délos niños. Del deber que tienen los padres de 
pi-opofciouar educacio!\a sus hijos, ha nacido la obliga- 
ción que tiene el Gobierno, padre del pueblo, de tomar 
bajo su amparo i dirección la educación de la juventud, 
principalmente de la desvalida i desgraciada. El Go- 
bierno, ignahnente trasfiere esta oVdigacion a Maestros, 
nT'diante una equitativa recompensa. 

IV. 

1- 1. TALENTO PEDAfíoOICO. 

. ]]\ que desee que se le tenga por Maestro necesita 
saber enseñar. Arte es ésta que hai que estudiar espe- 
cialmente. Todas las artes presuponen talento, i además, 
un artista qu * formo al educando convenientemente. 
Como la historia de la Pedagogía nos lo enseña, ha 
habido muí pocos pedagogos que se hayan formado 
por si solos. 

La sagrada Escritura dice del talento pedagógico 
"que es un don de Dios," un charisma (1. Cor 12, 4. 28) 
Se hace distinción entre el talento pedagógico general 
i el talento pedagógico especial. Todos los hombres 
poseen el don ge n eral de enseñar; lo que el niño apren- 
de en sus primeros años lo aprende de sus padrea o acu- 
dientes. La casi lo educa hasta ponerlo en posibilidad 
de asistir con provecho a las enseñanzas que se dan en 
la Escuela. Empero, la enseñanza artística escolar exige 
del que la imparte disposición especial: no todos pue- 
den jactarse de poseer el <lonnm docemli, el don de en- 
señar. Este nace con el hombre, i se llama por eso 
talento pedagógico innato. Jacob nos prueba con las 
siguiente.9 palabras que dirigió a Maestros ineptos: "no 
se atreva todo mundo a ser Maestro!" (Jac. 31), que el 
talento pedagógico especial no es común a todo el mun- 
do. 

Los niñ )s asi privilegiados dan a conocer el talento 



lf):> 



KL, IJySTtTUTO JY^CMOJy^L,. 



pedagófrico innato, por el prematuro deseo que tienen 
de instruir a otros niño^, ayudándole al Institutor en 
sn tarea, como también por la habilidad con que prestan 
esos servicios auxiliares. Por lo general, puede ase- 
gurarse que en el niño en quien se agita el deseo de 
enseñar, existe el talento pedagógico esjtccial en su po- 
tencia o germen 

Pero el talento innato pedagógico tiene que educarse. 
Esto sucede en las líscuelas Normales de Institutores; i 
allí se desarrolla i se educa dicho talento por medio de la 
oisíñanta modelo que reciben en el Establecimiento, pre- 
senciando la enseñanza dada por Jilacstrofi prácticos en 
el arte i haciendo ellos mismos ejercicios prácticos en 
la materia. 

Pedagogos teóricos pretenden hoi hacer valer una 
antigua aseveración, a saber: la de que cwúquiera sin 
instrucciones especiales, puede enseñtr bien lo que ha a- 
prendido hieii, apoyándose en el antiguo adagio: quae 
bene didiceris bene docehis. Opinan, por lo tanto, porque 
se supriman las asi llamadas Escu^^las Normales de Ins- 
titutores, i, que en lugar de perder el tiempo en estudios 
teijricos i prácticos de Pedaqoqia. lo dediquen a cien- 
cias profundas i positivas. Cierto es que no se puede 
enseñar bien sino lo que se sabe l)ien; p'ro por otra 
parte, enseña la experiencia que alumnos maestros sin 
conocimientos prácticos del arte de enseñar, nunca serán 
buenos Profesores. Las Escuelas Normales de Institu- 
tores son Escuelas dic oficio. El oficio del Maestro es 
enseñar. Por eso la enseñanza de las demás ciencias 
en las Escuelas Normales, se considera solamente como 
un metlio para llegar al fin q'ie so tiene en mira en di- 
chos establecimientos, a saber: educar Ulnesfros-. 

El saber profundo es, sin duda, necesario, pero solo 
en virtud del fin en mira. Visto está que la onseñ in/a 
es un arte, que hai cpic estudiar. La ciencia quelPis da 
a conocer este arte es la Pelnr/ -gin. 

Bien pudiera suceder que alguno aprendiera a ense- 
ñar asistiendo a buenas lecciones modelos e imitándo- 
las en la práctica constantemente: pero en la época 
actual ya no satisface la mera rutina en la enseñanza, 
pues el Maestro debe darse teóricamente cuenta de su 
modo de proceder en cualquier punto i caso en la ense- 
ñanza: debe saber dar razón por qué en cada uno de los 
casos ha obrado de esta i no de aquella manera. El 
Maestro tiene, por lo tanto, que aprender la teoria de 
la ciencia de enseñttr; fella le os de un todo necesaria. 
La práctica sin la teoria, es mern rutina. La eníeñ:in- 
za pedagógica debe ser teórica i' práctica. 

(' ('OTifinuj'rá.J 



XJnSTiMI^ILi HIJO. 

¡Qué terrible frase! ¡qué vergonzosa calificación! 

Cuando me hablan de alguno que es mal hijo, no 
])uedo prescindir de mirarle con repugnancia a la vez 
que con lástima. 

El que no es buen hijo no puede .ser buen esposo, ni 
buen padre ni buen amigo; tam;)oco puede .ser buen ciu- 
dadano porque os incapaz de amar a su patria i de to- 
do sentimiento noble, pues donde existe una negra in- 
gratitud no puede haber nada bueno. Todo se le pue- 
do perdonar a un hombre, menos la ingratitud: porque 
el ingrato os capaz lie todos los vicios i do los mayo- 
res crímenes. 

Una madre juiciosa i de talento jamás admite en su 
casa las visitas de un mal liijo. porque nunca put^ie ser 
hombre de bien, i deberla llevar una señal por la que 
se le conociera, para que !a< jentes honradas se apar- 



taran de él; como el ser mas peligroso i nocivo para 
la familia i para la sociedad. 

Un hijo que no tiene respeto a sus padres, que no a- 
precia su amor, que no reconoce ni agradece los traba- 
jos que por él han pasado, los cuidados que con él han 
tenido, las amarguras i desvelos que por él han sufrido, 
rs un monstruo de maldad, a quien superan en sentimien- 
to i abnegación las fieras mas temibles. 

En efecto, el mal hijo no ve los afanes que cuesta a 
sus padres su educación, no le conmueven los sacrificios 
que hacen para que nada le falte, no advierte que mien- 
tras él no carece de nada, acaso sus padres se privan 
de lo mas necesario, no se ablanda su corazón al ver 
las lágrimas de la madre i la sombría tristeza del pa- 
dre, que serian felices si no tuvieran un mal hijo, no 
admira la inagotable clemencia con que le perdonan, el 
vehemente deseo que tienen de su bien, la esperanza que 
no pierden nunca de que se corrija i entre en el buen 
camino, no comprende, en fin, ese acendrado cariño, e- 
sa sublime abnegación, ese constante sacrificio, ese amor 
infinito que él, miserable e ingrato, no merece, i que sus 
padres le consagran un dia i otro i siempre. 

En la casa donde hai un mal hijo, hai siempre pesares 
i tristeza. 

Aunque sus padres tengan fortifna A poder, i todo lo 
que pue'de halagar en el mundo, no sienten satisfecho 
sn corazón, no pueden vivir en paz. no asoma jamas a 
sus labios la sonrisa, i de buen grado cambiarian todos 
sus honores, todas sus riquezas, por la suprema felicidad 
de tener un buen hijo. I con razón, porque donde hai 
un buen hijo, los pesares son llevaderos, la pobreza no 
ahoga ni desespera, la misma miseria se sufre con tran- 
quilidad i resignación, i siempre brilla la luz de la 
esperanza, de 1 1 esperanza n\ el buen hijo Su padre, 
misi rabie i todo, no cambiarla el supremo l>ien que Dios 
le lia concedido por t.-dos los honores i todas las rique- 
zas i vanidades del mundo. 

Ningún martirio puede comparante con el que sufren 
los padres que tienen un mal hijo, porque no snlo sufren 
por el presente, sino que sufren también por el porvenir. 
Los pobres padres se imajinan completJi la vida del mal 
hijo, adivinan todo lo que puede hacer, tiemblan al pen- 
sar- que será su hijo acaso un hombre desprecialde i que 
tendía un fin desgraciado, i este tormento acibara todos 
sus momentos i llena de amai-gura toda su vida. 

Hai una frase que nunca la oigo sin espanto. Es 
está: 

—Ese hijo está quitando la vida a sus padres. 

¡í cuan exacta es e.sa frase! Un mal hijo quita la vida 
a sus padres: i aunque la lei no lo castigue, es tan cri- 
ininnl como si les clavara un puñal en el corazón. 

¡Triste suerte la de aquellos padres qui? un dia i otro, 
un íiño i otro año. esperan un rasgo jeneroso de su hijo, 
\m movimiento de amo'-, una frase de arrepentimiento, 
i mueren al fin, sin lialier logrado siquiera ese deseo, esa 
santa aspiración! ¡Ah! i no mueren maldiciendo al hijo 
ingrato que les acortó los diasde su existencia: mueren 
perdonándole i pidiendo a Dios para él todas las feli- 
cidades, i sobre todo, la de que tenga hijos buenos para 
que no sufra ni padezca como t-llos han sufrido i pade- 
cido. 

.Mtichas veces son los padres desgraciadamente los que 
tienen la culpa do que sus hijos sean malos, i luego su- 
fren el castigo de su imprevisión. 

Es fireciso que un niño sea de índole muí perversa, 
i de rebelde naturaleza para que, bien dirijido, no se 
amoldo al carácter i sentimientos do sus padres i maes- 
t'y>s. .Jeneralmente. las faltas todas provienen de una 
mala educación, de un mal entendido amor, de una d<'- 
bilidad impropia de un patlre cauto i celoso del porve- 
nir de sus hijos. 

Deaiie los primeros años es preciso dirijir al niño, i 
dirijirlc luen. Si no se le dirijo, si se le abandona a sus 



JSZ, MJ\*STITlITO J\\lfIOJ\'^r. 



191 



instintos, si se confia en que los dcfectillos que mani- 
fiesta se corrojirán mas tarde, entonces suele suceder 
que mas tarde e's ya demasiado tarde. 

Niños, el amor a nuestros padres no es solo un deber 
de gratitud, lo es también de rigorosa Justicia. Un pa- 
dre, una madre, son naturalmente nuestros mejores ami- 
aos: son entre todos nuestros bienliechores aquellos a 
quienes mas debemos; i los mas sagrados vincules nos 
obligan al reconocimiento, al respeto, al amor, a la in- 
duljencia hacia ellos, i a las mas amables demostracio- 
nes de estos sentimientos. Kn el caso raro en que por 
desgracia se tuviesen padres poco benévolos, poco aptos 
para inspirar el amor, la sola cualidad de autores de 
nuestros dias les da tan respetable carácter, que no se 
podriafiin infamia, no diré vilipendiarlos, sino tan solo 
tratailoscon neglijeiicia. En semejante caso, las aten- 
ciones que se les tributen tendrán mayor mérito, mas 
no por eso dejarán de ser una deuda ))agada a la na- 
turaleza, a la edificación de nuestros semejantes, i a la 
propia dignidad. 

¡Infeliz de aquel que se constituye en severo censor 
de los defectos desús padres! ¿Por quién empezaremos 
a ejercer nuestra caridad si la negamos a nuestro pa- 
dre i a nuestra madre? El que no es bueno con los suyos 
no lo puede sor con nadie. 

Exijir para querer i-respetar a nuestros padres que 
carezcan de dvfectns. que sean modelo de la perfecrion 
liumana. es f^r<rnllo e injiisticja. Cnaiida un padreo u- 
na nmdre estáu lejos del ideal de sabiduría i de virtud 
que (leseariarnos. senmns injeniosos para escusarlos: o- 
cultar sus defectos a los ojos ajenos es apreciar sus bue- 
nas cualidades i procurar su buen nombre. Solo obrando 
de este modo nos mejoraremos i conseguiremos un carác- 
ter afectuoso, jeneroso i pronto a reconocer los méritos 
ajenos. 

Cuando por dtísgracia te sientas disgu.stado con tus 
padres, da lugar n este pensamiento triste, pero fecut^do 
en sentimientos de compasión i de induljencia. ¿Quién 
sabe si estas cabezas canas que están aquí en mi presen- 
cia, tardarán mucho en dormir en la tumba? ¡Ah! míen- 
tras tengas la felicidad de conservarlos, hóuralos i dales 
los cosnelos necesarios a los innumerables males de la 
senectud . 

P»astunte los -nclina su edad a la tristeza: que tus mane- 
ras para con ellos sean tan amables que tu solo aspecto 
los consuele i reanime. Porcada paso quedes en el ca- 
mino del deber i del honor, esperimentará el corazón de 
tus |)adres un gozo indefinible i aparr cera en su rostro 
rejuvenecido una sonrisa i una lágrima, signos de ver- 
dadero placer. Prolóngales de esta manera la vida, 
qtio algún dia, cnawdo seas hombre, gozarás con la dul- 
ce satisfacción que siempre produce el grato recuerdo 
del cumplimiento del deber. Todo redundará entonces 
en provecho tuyo, porque las bendiciones queda un pa- 
dre o una madre a un hijo reconocido, son siempre san- 
oii.inadas por Dios. 

C. Froidauni. 

Asti'onoHiísi. Popular. 

(Continúa.) 
lY. 
La linea tirada desde la estrella mas setentrional 

Ídel trapecio de la Osa Mayor, a la estrella opuesta en 
el mismo trapecio, prolongada aunque a gran distancia, 
va a pasar con corta diferencia, por la Espiga de Virgo, 
estrella de 1. " masrnitud correspondiente a la consfela- 
i cion Virgo, que es la (í. " de las 12 zodiacales. 
i i^\ por las dos estrellas del mismo trapecio mas inme- 

I diatas a la cola, fe tira una visual que ]iase por Régulo. 
I prolongada hacia el mediodía, pasará por el corazón de 
I líi Hidra, estrella de 2. ~ maLniitml nombrada Alfard. 

I 



Tirando uim visual desde Régulo a la espiga de Vir- 
go, su prolongación pasará por Antares, estrella de 1, " 
magnitud, perteneciente a la constelación Escorpión, 
que es la 8. =* constelación del zodiaco. Esta constela- 
ción es notable por tres estrellas que forman un arco 
en lii dirección de Norte a Sur. La? dos estrellas que 
forman los estremos del arco son de 2. ^ i 3. * magni- 
tud, i la del centro es Antaris, de 1. " magnitud. 

Al sudeste de la constelación del Navio, se encuén- 
trala constelación déla Cruz Austral, notable por cua- 
tro estrellas principales de 1.=* i 2. '^ magnitud que 
forman una cruz En Guaiemala i en el mes de Marzo, 
al principio de la noche, la Cruz Austral aparece acos- 
tada con la cabeza al Oriente i el pié al Occidente, a 
media noche se le ve parada con la cabeza al Norte i el 
pié hacia el Sur, i al amanecer se ve en sentido inverso, 
con la cobeza al Occidente i el pié al Oriente; de modo 
que en veinticuatro horas parece jirar al rededor de la 
estrella que forma el pié, apesar de estar situada como 
a 27 grados del Polo Sur. Por medio de la Osa Mayor, 
como hemos dicho, se encuentra fácilmente la estrella 
polar, i buscando en contraposición la Cruz Austral, 
])ueden determinarse los cuatro puntos cardinales; de 
modo que nada es mas fácil que orientarse de noche no 
lialiiendo nub(í-". 

Los contornos del Polo Sur son mui escasos de estre- 
llas, i cerca del Polo, un huí ninguna estrella notable 
que pudiera marcar de un modo aproximado su posi- 
ción i que re|Mesentara el mismo papel de la lístrella 
I ciar en el hemisferio boreal. La estrella Afi de la Cruz 
Austral, que es de 1.* magnitud i forma el pié de esta 
constelación, puede servir para buscar el Polo Sur. 

Al este de la Cruz Austral se ven dos estrellas mui 
hermosas, llamadas Alfa i Beta del Centauro, de L •* 
i 2. ^ magnitud. La estrella Alfa del Centauro esjnui 
notable por ser la estrella mas próxima a la Tierra; i. 
sin embai-go, su distancia es tan grande, que una bala 
de cañón con la velocidad de 500 millas por hora, gasta- 
rla cuatro millones lie años en alcanzarla. De estose 
deduce.' que no son las estrellas mas brillantes las mas 
próximas a la Tierra, pues la estrella Sirio que es la 
mas'brillante del cielo, se halla a una distancia mucho 
mayor que Alpha del Centauro. 

Al sudeste de la Cruz Austral, se ven tres estrellas 
de 2 •* ., 3 ^ . i 4 * . magnitud, formando un pequeño 
triángulo equilátero, i que son las principales de la cons- 
telación llamada Triángclo Austral. 

Al oeste de la misma Cruz Austral se ven cuatro es- 
trellas notables, tres de 2* magnitud i una de 3*, las cua- 
les pertenecen a la parte meridionalde la Nave de Argo. 

En oposición a la estrella Alpha de la Cruz Austral i 
a la misma distancia del Polo, se encuentra Achernar, es- 
trelbi de 1 =* . magnitud, perte.iecieute a la constelación 
del Eridano. 

Al sur do la misma estrella, Alpha de la Cruz, se 
ven cuatro estrellas mas pequeñas de i. - magnitud, que 
son las principales de la constelacionSLa Mosca. 

Al sur de la Mosca, se ven otras cuatro estrellas 
poqu¡ ñas formando un cuadrilátero, i que t-orresponden 
a la constelación del Camaleón, una de las mas próxi- 
mas al Polo Sur. . 

Al este del Camaleón se ven tres estrellas de 4. ^ 
magnitud, dos próximas i una'mas distante, que son laa 
jiriucipales de la coTistelacion llamada Ave deljParaiso. 
.U est<! de esta última constelación, se ven otras cuatro 
estrellas pequeñas, tres mui juntas i una mas distante, 
las cuales pertenecen a la constelación del Octante. 

La Cruz Austral i las constelaciones que hemos men- 
cionado en seguida, están en la zona de las estrellas 
circuupolares australes, invisibles para los europeos. 
( (.'oiit¡)iuai-<r) 

S.\XTOS ToRl-Ñ-0. 



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Pvrkiáleo dedicado a la difiKion de la Tnstniccioii Primaria i S^ecnndaria. 



Pnii.iCAno liAjotTA moTROríox dki, SkSou .Iexerai, .T. Urnxo.T5Aniíios. 

l'KKSIDEXTK l)K I.A ftEPCni.lCA DB GUATRMALA. 



Fiiii'Jailor i Eiiitor, Saut<):< Toruno. 



Administradores, Mi<niol Pineda i Podro Dolfoii Valonziiela. 



IM'M. 12. 



<Mualemalsi, 35 «le ülarxo de 188:t. 



VOI.. I. 



Infliienfia de la Tnstriicoiou iirimaria <'n la« 
fostuiubros. en ¡a moral pilltiiea. en la iii- 
rtustri:» i ei> el de^irroüo Jeneral de la pros- 
peridad «le los pueblos, por M. L. i G. V. A- 
munátes:ui. 

fCantiiiÚM.') 



P(>ro ;.lii< autoridades! del estado deber;! n inniionoliznr 
la euMfiaiua i rechazar la cooperaeion de loa individnoí 
i asociaciones, o deberán respetarla libertad en esto 
como en lo demás, i dejar que la filantropía o la indus- 
tria coadyuven a la consecución del mismo obieto? 

Por loque a nosotros toca, creemos que la libertad 
de la enseñanza es un derecho como la libertad de la 
palabra hablada o escrita, como la libertad del tra])ajo. 
como la libertad del comercio. 

El gobierno no puede imponer por la fuerza un pen- 
samiento, como no puede imponer unft ocupación. 

El gobierno debe establecer su sistema jeneral de 
educación; ese es un derecho i su deber; pero no debe 
coartar ni a los particulares ni a las corporaciones la 
facultad de abrir una o muchas escuelas. Esa restric- 
ción seria una tiranía, una traba al progreso de las 
ideas, un obstáculo al mejoramiento de los métodos. 

¿Con qué justicia se impediría a un preceptor el dar 
lecciones si tenia discípulos? 

¿Con qué justicia se prohibiría a un padre escojer 
para su.s hijos el maestro que mas le acomodase.' 

El gobierno, en vez de tratar como enemíffos a lo? 
iiidividiiirs i coriíorai-ionf?? doci'nf««. debe recibirlo-! con 



favor i regocijarse por el ausiüo que vienen a prestar- 
le. La obra de la educación publica es demasiado difí- 
cil, demasiado complicada, para rechazar la cooperación 
de ningún operario. 

Algunas naciones reconocen la V'^ertad de la ense- 
ñanza, pero bajo ciertas condiciones que embarazan el 
ejercicio de esa libertad. La leí exije en ella.s a los 
que Roli(!Ítan el título de preceptores privados un cer- 
tificado de capacidad i otro de moralidad, o documen- 
tóse informaciones que equivalgan a esos certificado.s. 

El certificado (Je capacidad exijido a un preceptor 
privado envuelve una desigualdad injnstiíieable. Un 
profesor de idiomas, un profesor de música, un profesor 
de dibujo, ejercen libremente sus profesiones en las 
casas o establecimientos. ¿Por qué un preceptor pri- 
mario seria de peor condición que los referidos? 

El padre de familia es «1 que puede apreciar mejor 
que nadie la idoneidad del maestro a quien va a confiat- 
la instrucción de sus hijos. La lectuia, la escritura, la 
aritmética, el catecismo, son ramos demasiado seneillos 
1 comunes para que cualquiera individuo uo sea capaz 
de juzgar del conocimiento que tenga en ellos el que se 
ofrece para enseñarlos. 

Lo que decimos del certificado de capacidad lo rejieti- 
mos con mayor fundamento del certificado de moralidad. 

¿Quien será mas competente para escudriñar i estimar 
la buena o mala conducta de un maestro? ¿un majistrado 
distraído por los negocios de la administración, que no 
tiene ningún ínteres directo en tal investigación, o un pa- 
dre de familia que va a arriesgar la virtud.o corrupción 
de sus hijo^? 

Un majistrado se satisface en estos casos con la infor- 
mación lie dos per?oTiiis cualeí>qniera. que queden estar 



104 



KW^ Í,VSTlTMJTO J\*^C10JV^ii.. 



engañadas o haber sido sorprendidas; un padre se cer- 
ciora por si niitíino i vijila a toda hora. Puede suceder 
que un niajistrado otorgue el permiso solicitado talvcz a 
uu ebrio consuetudinario; pero estad seguros que un pa- 
dre no abandonará la dirección de»sus hijos a un vicioso 
que sea capaz de corromperlos. ^" 

Esas exijencias de certificados no son mas que exac- 
ciones que hostilizan sin provecho a los que Imscan en 
el ejercicio de la enseñanza primaria la industria de su 
vida; no son mas que trabas que dan ocasión a arbitra- 
riedades odiosas de parte de los. mandatarios violentos 
o poco ilustrados. 

Dgad a la instrucción privada tQ4íi libet*lad que quie- 
ra ))ara surjir; organizad la instrucción pública com- 
petentemente, como es el deber de los gobernantes, i no 
temáis que la primera sea preferida a la segunda. 

Efa competencia solo tendrá lugar cuando las escue- 
las del estado sean defectuosas; i entonces la fundación 
de las escuelas particulares seiá na bien. 

(Continuará.) 



NOOrONES 

I>e €osiiios:i';ifísi i Joci^i'aria 
FÍ!«JÍ««a 



l'o, 



ESCRITA.S PARA 



Sanioa Toruno, Director <W Instituto Nadoiml iJe 

Gnatpamla. 



(Contiiiún.) 
LECCIÓN VIII. 

XdiHF, E(>! IV0( [O- I Si 



El Día 



Ya hemos esplicado que la revolución de la ¡ 
Tierra sobre su eje da oríjcn a la sucesión del dia \- 
i de la noche, i que el movimiento de traslación 
al rededor del Sol es la medida del año. Ahora 
vamos a esplicar lo que se entiende por dia na- 
tural en oposición a la noche, qué es dia solar i 
dia sideral, qué son los equinocios i los solsticios, 
i por qué los dias i las noches no son 
iguales en todas partes. 



Se ha demostrado que la mitad de la Tierra 
está siempre espuesta a la luz del Sol. i que la 
otra mitad queda en la sombra; peiro que tanto la 
luz como la sombra van pasando sucesivamente 
al rededor de la Tierra de oriente a occidente; 
de modo que el Sol continuamente está salien- 
do para los lugares que aparecen por el occiden- 
te en virtud del movimiento de rotación de la 
Tierra, i continuamente se está poniendo para 
los lugares que se alejan por el oriente en virtud 
del mismo movimiento de rotación. 

Pues bien, dia natural en ojDOsicion a la noche, 
es el tiempo comprendido entre la salida i la en- 
trada del Sol, o el tiempo que el 5oi permanece 
sobre el horizonte de un luigrar; cua scl.ir, es el 
tiempo comprendido entre dos pasos consecuti- 
vos del Sol por \w\ mismo meridiano; i dia side- 
ral, es el tiempo que tarda la Tierra en jirar sobre 
sí misma. PLl dia natural i la no::her pueden va- 
riar desde cero hasta seis mes!;s,.s^;(un la época 
del año i la latitud del lugar -IfeLslia soáar es lije- 
ramente variable en ei curso (í?l año, ij;iene una 
duración jioco mas o menos uniform í'de 24 ho- 
ras;- mientras que el dia sideral es siempre uni- 
forme ,e in\'ariable, i tiene una 4i"'a;:ion constan- 
te de 23 horas 56 minutos ¡4 segunílos. 

Todos sab^g^ospor esperirncia qm.' en ei cur- 
so de un ano nai una gran desigualdad en la du- 
ración relativa de los djas ¡ tle las uochts. En 



el hemisferio lwrt-;i 


. por cif-i; 


!.!o. h 


duración de 


dia •■xcedf,' a la dt; 


:i nnclic ( 


ur.nr. 


• las cstacio- 


nes de la "priinru' 


r,i i i-l ve 


•.í.Ví: 


Kiu-niras .ui' 



las noches son mas ¡argas qu-,. í.k ^'(\.\-^ imi <-i oio- 
ño i el inviv rno. 

Hai dos instantes en el año, que corresponden 
al 2 1 de marzo i al 2 "^ de setiembre, en que el 
círculo de separación de la lu-: i di la sombra p i- 
si [irecisi.mente por lo; d); ojIíiS de la Tierrdi 
dividiendo en do; ¡)\!te-; igu;i'es el ecuador i to- 
dos los círculds ¡,>;irai<,los: de modo que en esos 
dos dias, un ¡)ir.i!(-l<.) cu ilquiera describí; la mitad 



siempre 



tle su circunferencia en la lu/ 
la oscuritlai.l, como se ve en el 



la o era mitid en 
rrabatk) que sigue. 




La Tierra en los punto? cquinoci< 



Los puntos del cielo en que el Sol está en esos 
dos instantes, se llaman equinocios, palabra que 
significa iguales noches; porque en efecto, el 2 i 
de Marzo i el 23 de Setiembre, el dia i la noche 
son iguales en todo el mundo. 

También sr puede esplicar la igualdad d^^l dia 



i de la noche en estas dos épo.as del año, del modo 
siguiente. En los equinocios. el círculo iju»- pa- 
rece describir el Sol en el cielo en virtud del ino- 
\ imienío de rotación, es el ecuador, que siempre 
queda dividido en dos partes iguales por cl ho- 
rizonte racional. La mitad del ecuador celeste 



KL. IJ\*STlTUTO J\*^C10J\'.tL., 



195 



queda encima del horizonte, i la otra mitad de- 
bajo; de modo que el tiempo que el Sol perma- 
nece sobre el horizonte es ¡_íTual al tiempo que 
permanece debajo; i por consiguiente, el dia i la 
noclie son cada uno de 1 2 horas en toda la Tier- 
ra. 

El equinocio que se verifica el 2 1 de Marzo se 
llama de primavera, porque entonces comienza 
esta estación para el hemisferio boreal: i el otro 
equinocio que tiene lugar el 23 de Setiembre, 
se llama de o(o>lo, porque en él comienza esta 
estación para los pueblos del hemisferio del 
norte, que son los que dieron nombre a las esta- 
ciones allá en los primeros siglos de la ciencia. 

Hl 2 1 de Marzo, el Sol se ve en el cielo enfren- 
te de un grupo de estrellas llamado la constela- 
ción Aríe<;. al mismo tiempo qne la Tierra en su, 
movimiento de traslación va pasando por la cons- 
telación opuesta, que c^ Libra; i viceversa, el 23 
de Setiembre, el Sol se ve enfrente de la cons- 
telación Libra, cuando la Tierra va pasando por 
la cr)nstelacion Aries. Por esta razón, los equi- 
nocios tamiiien se distinguen con los nomlires de, 
equinocio de Aries i equinocio de Libra. 

Hai otro:, do,; instantes en el año, correspon- 
dienies a! 2\ d>i.Junio i al 21 de Diciembre, en 
que el círcuio de separación de la luz i de la som- 
bra llegi a su mayor distancia mxs allá de los po- 
los, a 23^ 27 ; dividiendo en dos partes desigua- 
les tfj'Jos loí círculos paralelos al ecuador; de mo- 
do (¡ue un punto de un paral'-lo cualquiera per- 
manece mxs tiempo en la luz que en la oscuridad, 
o viceversa, según el h-ímisferio en que esté el 
Sol. como se ve en el siguiente gnibido. 



Los puntos del cielo en que el Sol está en es- 
tos dos instantes, se llaman solsticios, palabra 
compuesta de sol i stare, que significa detenerse; 
porque en efecto, parece que el Sol se detiene 
al llegar a esos puntos. El solsticio que se veri- 
fiica el 2 1 de Junio, se llama de vo-aiio, porque 
entonces comienza esta estación para el hemis- 
ferio del norte; i el otro solsticio que tiene .lu- 
gar el 21 de Diciembre, se llama de in- 
vicrno, porque en él comienza esta estación pa- 
ra el hemisferio boreal. El 2 1 de Junio, el Sol 
se ve en el cielo en frente de la constelación 
Cáncer, al mismo tiempo que la Tierra va pa- 
sando por la constelación opuesta, que es Capri- 
cornio; i viceversa,'el 21 de diciembre, el Sol se 
ve en frente de la constelación Capricornio, cuan- 
do la Tierra va pasando por Cáncer. Por esta 
razón, los solsticios también se distinguen con 
los nombres de, solsticio de Cáncer i solsticio 
de Capricornio. 

Veamos ahora de qué manera varian los días 
i las noches según la latitud del lugar i la situa- 
ción de la Tierra en su órbita. 

Desde el 2 1 de Marzo que se verifica el equi- 
nocio de primavera, la luz del Sol va avanzando 
constantemente sobre el polo norte durante tres 
meses, hasta el 2 i de Junio en que la luz llega 
a 23'' 27' mas allá del polo: i por el contrario, en 
el mismo tiempo la sombra avanza igual espacio 
mas acá del polo sur; de modo que en esa fecha, 
el polo norte está enteramente iluminado i el 
polo sur en completa oscuridad, como aparece en 
el grabado. ^ 

Cuando la Tierra está en esta posición, el cír- 




pnnto--- 



culo máximo (¡ue iiínica la luz ¡ la Liom^iM, divid-; 
en dos partes deslgu i'eUo b> lo ; círculos para- 
lelos al ecuador; piro di tal modo, que la por- 
ción iluminada es iríiyor que la que la parte os- 
cura en el hemisferio boreal, sucediendo tolo lo 
contrario en el hemisferio austral Por consi- 
guiente, como la rotación de la Tierra es unifor- 
me, cualquier lugar cL-l hemisferio boreal perma- 
nece mas tiempo en la luz que en la oscuridad, 
sucediendo lo contrario en el hemisferio austrih 
de modo que en esos tres mes'^s, el dia es miyor 
que la noche en el hemisferio del norte, i la na- 
die es mayor que el du en el hemisferio de! sur. 

I.) ' lo espuesto fácilmente se deduce, que des- 
ale <*i 2 1 Je Marzo los dias van siendo mas lar- 



gos que laí noches en el hemisferio del norte, 
hasta el 21 de Junio que es el dia mas largo i 
la noche mas corta de todo el aña; sucediendo 
toJo lo contrario en el hemisferio del sur. En 
Guatemala, por ejemplo, el dia mas largo de todo 
afio es el de 12 h. Si' 37", i la noche mas corta 
es de II h. 8' i 23"; i en el círculo polar ártico 
que está a 23? 27' del polo norte, ese dia es de 
24 horas i no hai noche; por el contrario, en el 
círculo polar antartico, el 2 1 de junio, la noche 
es de 24 horas i no hai dia. 

Desde el momento del solsticio, parece que el 
Sol comienza a retroceder, i loí días se van acor- 
tando en orden inverso durante tres meses, has- 
ta el 23 de Setiembre en que el límite de la lu2 



106 



Mí. MJ%*¡STMTVTO J%'*aei4fJ^^l,. 



i de k sombra pasa otra vez por los polos, i el día 
i la noche vuelven a ser itruales en todo el mun- 
do, \'erificándose el equinocio de otoño. 

Desde este equinocio, el límite de la luz 
i la sombra avanza constantemente durante 
tres, meses sobre el polo del sur, hasta el 2 1 
de Diciembre que se verifica el solsticio de Ca- 
pricornio, o de verano para el hemisferio aus- 
tral i de invierno para el boreal, pues los dos 
hemisferios tienen las estaciones opuestas. Final- 
mente, desde el solsticio de Capricornio, el cír- 
culo de se]>aracion de la luz i de la sombra vuel- 
ve a retroceder constantemente durante tres 
meses, hasta el 2 1 de Marzo en que tiene lugar 
el equinocio de primavera que tomamos como 
punto de partida. Durante todo este tiempo, la 
Tierra ha completado su revolución al rededor 
del Sol, desde un equinocio al equinocio del mis- 
mo nombre del año siguiente, que es lo que se 
llama año asíronófnico equinocial. 

(Cnntiintará.) 



i;li:.mi:\'I'()> 



Acusativo u 
directo. 


objetivo 


Dativo u objetivo 
indirecto. 


Me. 




To me. 


Hini. 




To iiim. 


Ifer. 




To lior. 


Ts. 




To US. 


ll Olí. 

Tl.eiu. 
The man- 
Tlic woman. 


To vou. 
Tethcm. 
To the man. 
Ti) tlic wonian. 



1*1: 1^1 I^E^^GtM K\«l.liS*, 

Fara mo de los alumnos dtl Tnstttn.fo Naciorad 
dt Giiafemala. 



IRIIVÜR (IR^O. 

(Conlinúa.) 

TWEIVTY T1IIRI> L.KSSO.\. 

VOCABUL.VRY. 

To warin, calentar. To couduct, to take, to 
To burn, quemar. lead; conducir. 

To tear, despedazar, des- To read, leer. 

f/arrar. To wrile. escribir. 

'i'd rniT\-, to tako. Ihrar. To loiid. pnxfar. 
To seud.euvlar. 



Acusativos i dativos do los pronombres personales. 

^Obs. Los pronombres acusativos no llevan prepoai- ! 

cion; pero los dativos van precedidos déla partícula to. i 

Ejemplos: | 



To scc me, verme. 
To speak to me, liaUarme. 
To see liim, verle (n él.) 
To speak to liiin, Jiahlurle 

(a él.) 
To see lier, iberia. 
To speak to lier, hnUurle 

(a ella.) 
To see us, vernos. 
To speak to us, hablarnos. 
To see you, ver a Ud. 
To speak to you, hablar a 

lid. 



To see tkem, verlos o ver- 
las. 

To speak to tlietn, {hablar- 
les a ellos o a ellas.) 

To see the man, ver al 
hambre. 

To speak to the man, ha- 
blar al hombre. 

To seo the woman. ver n 
la mujer.* 

To speak to tbe wonian, 
hablar a la mujer. 



Colocación del dativo i acusativo de los pronombres 


rsonales. 




It to me; me lo, me la. 


Thoni to n?: vos los, vos 


Them to rae; me los, me las. 


los. 


Uto him, se lo, se la. 


Itto vou: .<.flo.se hi (aUd. 


Them to him; sr los, se las. 


ú Uds.) 


1 1 to her; se lo, se la (a < - 


Them to yon:-'-/' /í,.s-, .se ¡as 


lia.) 


(a Ud."oa Uds.) 


Them to her, .se los, se las 


It to them;. se /o. se. la (a 


f a ella.) 


ellos a ellas.) 


It to 11?; uos lo. vos hi. 


Them to 1 hcni; se his. sf l.js 




(a ellos a ellas.) 


EXKIU'ISES. 



Do you vrish to see me? Yes, ,<ir, 1 wish to see you.- 
Do you not wish to speak to mo? Yes. I \vií*li to speak 
to you — Do you not wish to see him? No. Sir, I do not 
wish to see him. — Do you wish to speak to him? I wish 
to speak to him. Do you not wish to see her? Yes, Miss, 
I wish to see her.— Do you nOt wish to speak to her? 
Yes, I wish to 'speak to'her.— Do you wish to see us? 
Yes, I wish to see you.— Do yr u wish to speak to us? 
T wish to speak to'you. — Do I wish to see yon? Yes. 
yon wish to see mc.-^Do I wish to speak to you? Yes. 
yon wish to speak to me. — Do yon wish to see them? 
í do not wish to see them. — Do "you not wish to speak 
lo them? 1 (to not wisii to s|)eak"to them.— Do you wish 
to see the man? í do not wish to see the- man — I>oyou 
^yisll to speak tf> the man? I do not wish to spoak to 
the man. — Do yon not wish to see the woman? I do not 
wish to see the woman.— Do you wish to speak to the 
warnan? I wish to speak to the woman. 

11 

^\"]\] vou lend me a book? Yi-x. Sir. I will lend it 
(o yon.— Will he lend you a book? Ves. í^ir, he «ill 
lend it ií> me. — Will you lend me two books? Ves. I 
will lend them to vou'. — Will he lend you two,íl>ouks? 
Yes, Sir, he wiH lend them to me.— Will you lend him 
a book? No, Sir, I will not lend it to him— VVill you 
lend him two books? No, Sir, I will not lend them to 
him.— Will vou lend her a book? Yes, Sir, I will lend 
it to her.— Will you lend her tive l)ooks? No, Sir, 1 will 
not lend them to her.— Wiil you lend us a book? Yes. 
1 will lend it to you.-Will yo» lend us t\vo liooks? Yes. 
Sir.l will lend tliem to vou."— Will he lend you a book? 
No, Sir, he will not leiid it to us— Wiil he lend you 
si.\ liooks? Yes, Sir. he wiH lend them to us. — Will you 
lend them a book? Ye.'<, Sir. I will lend itto them.— 
Will you lend them twT) books'' No. Sir.l will not lend 
tliom to them/' Will you lend n book to my brothei? 
Yes, Sir, I will lend it to him. — AVilI vou lend two 
l>ook>- to mv broüu'i? Y.\v 1 will lea.i (íiem to him. 



Mil. lJS\STJT1JTO ,^\iHHO.V.9t. 



\m 



III. 

Quiere Ud. prestarme ua sombrero? Si, Señor, quiero 
prestárselo o Ud — Quién quiere prestarme dos plumas? 
Pedro quiere prestárselas a Ud. — Quieren estos hom- 
bres prestan' e tres caballos? — Si, Señor, quieren pres- 
társelos a Ud. — Quiei'C esta Señora hablarle a mi pa- 
dre? No, Señor, ella no quiere hablarle. — Quién quiere 
verme? Nino^uno quiere ver a Ud. — Quién quiere hablar 
a mis padres? El vecino quiere hablarles. — Quién quie- 
re prestar dos caballos a mi padre? Juan quiere pres- 
társelos. — Quiere Ud. verle a él? Si, Señor, quiero ver- 
le i hablarle.— Quiere Ud. hablar a mis hermanos? Si- 
quioio iiabjarles. — Quiere Ud. enviar el caballo a mis 
hermanos? No, Señor, no quiero enviárselos. — Quiere 
esto (•;ili¡il]pro ])restar su fusila mi vecino? No quiere 
]>rfstMisolo —Quiero Ud. vera esta Señora? Si. quiero 
verla ¡ liablnrlo. 



IV 



xvERSATíox. \. — Towhose house do j-ou wish to 
-Wül yon iío to my honse.' — Does your sister wish 
) t" lior frienil's? — At whose house is your son? — 
iiu \vi<h to look for our hats. or for those of the 
!? — Aro yon afraid to lireak this lookins-fílass? — 
"11 w ¡-ii to íTO to our brother's? — Is the Scotchman 
'■ mies lioiise?— Wherc is he? — Are your boyswil- 
<) un fo nar iViend's?-Arc your children at home?- 
•0 is ílio foio¡mior?-Is the American at our aunt's? 
yon iiot wish to ¡ro to my house? — Do you wish 
I liciiiic? — Is voiir fathor athonie?-At whose house 
- !>■! Vdü wisli til l:<i ti) anvbody's house?— Whcre 
'ii- -'iii'.' -\\",it iluc- lii' wisli todo athis !iou-e? 
yiiii!>isti';- ar 'liinn? Wlint do you wish to drink? 
o \<Mi tircir.' \v>' \!iii nottircd? — Will you take 
uator? — Wli!' lave you at homc? — Has the Spa- 
a iiiiiid toliiiy as inaiiy canes as ¡rloves?— Do the 
lans wis!i to buy nuy thiiiír?— What does the 
•liman wisli to biiv? 



V. 



< "xvicüs >Tiiiv !>. — Whoi-o lio voii wisli t'> ofo to?— 
Mili you u'.) tu my hoiiso? — Dof'S yniír son wisli to (;-o 
ío niv hoii-r.'-Is VMiir lirotlior a! liis |ioii--e?— Do yoiir 
'■;¡ii'lroii wi-!i to -o tu iMv hu s<\' To wiio^c house do you 
v.ish tu iakc tiial nulo? ¡< yuin- sorvant wiHiníí to carry 
lay nulo tu yuiii- |'it!ii\'-'s? — Dúos \-our lirotlier wish to 
take my iruns to tho |i!.ys¡cian's? — To wbo^e hoiise do 
oiir oi¡,.),i¡rs wish to c'arry our pisto!?- Where does 
sliuomakoi- wish to take nnr slioos? — Is he wiUiner to 
tiko i!i<>oi to nay house!-' — Will you cunduet your child 
tu my huiise? — Does utir friend wish fu <rn to any one's? 
— ¡)o yon wish to iro to my hou-^o? — tVIicre do you wish 
tu ii-u? — Aro tho üouil (icianaiis wilüng- to <ío to yoiir 
liu'i-^c? — Wlicro will they u-o to? — Does your son wish 
to i:-u tu any one's? ' ' " " 

roxvKp.siTioN' f; — To whose hoii'^e does he wisli to 
•jio? — Will yon íake tho physician tu this inan"s? — Will 
yuii soiid a servaiit to my house? — Will yuu sond a 
ohüd to tiio páinter's — Du'es the Kn.Líiishuian wish to 
u-i-ile one more ñuto?-— Who whisiios lo write -^mall 
notes? — Miss. ai wiioso is yoar house laíher?— lías 
your liruthor time to go tu my hoase? --Do yuu wish 
tu oarry many l)Ooks to my father's? — Huw manv 
hats aro y(ju willinií to send?— IIuw many mure haís 
does tiie hattor wish to send?— Mas yunr son the con- 
i'atre to '^o to the oaptain's? — llave you a desire to Imy 
as uianv dou's as horses?— Is vor r/aiurhter asliam^il 



to <ro fo my aunt'.s? — Do you wish to speak to me? — 
Does Peter wish to send shoemaker any tliinar? — Has 
your sister money cnough to bny a house? — IIow much 
money has she? 

(Continuará.) 



I.A INFANCIA DKT^ MIJXDO. 

INTRODUCCIÓN A LA FTISTORTA UNIVERSAL. 

Escrila para los niños, por F. CiorhJ. 
(Cf ncluye.) 
XXXV. 

CrERNTIA PEf, linitlilíK EN' IT\A VTTlA VlTrilA. 

La ruda ereoncii acercado los espíritus i los sueños, 
i las costumbres observadas en los entierros, nos prue- 
ban que. por vasa que fuera la idea del hombre sobre 
otra vida, ha creido desde sus primeros tiempos que 
el espiritu o hálito, cuando el cuerpo queda frió o en el 
silencio de la nnierte, pasa a habitar oti'os luirá ios. Las 
mas elevadas asi como las mas atravesadas i-azas de 
hombres han procurado formarse una idea de que es 
ese bendecido estado on dondo los buenos f^ozan de fe- 
licidad completo, i dond" los amibos '•auiüdos larcro 
tiempo i después perdidos" nos rociltirán sonriontos con