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Full text of "El padre del hijo de mi mujer : despropósito cómico en un acto y en prosa"

U tf 5 5 



^" 




EL MUSEO LITERARIO, 

GALERÍA DRAMÁTICA Y MUSICAL 

DE 

D. PRUDENCIO DE RE&0YÜS. 

m muí w¡k mm m m ai» 

DESPROPÓSITO CÓMICO EN UN ACTO Y EN PROSA. 




Punto de veuta en Madrid, librería de D. J. Cuesta. 



fe 



MADRID. 

IMPRENTA DE JOSÉ RODRÍGUEZ, FACTOR, 9. 

1858. 



.¿¿m 



PUNTOS DE VENTA EN PROVINCIAS 



Albacete Pere2. 

A|coy V.de Martí éhijos 

Algeciras Almenara. 

Alicante. ...... Ibarra. 

Almena Alvarez. 

Aranjuez Prado. 

¿ v ^«--» López vHemz. 

Badajoz Martínez y Pino. 

Barcelona Mayo!. 

Bilbao Astuy. 

Burgos Hervías. 

aceres Valiente. 

£ á , d l z ;-«- V. deMoraleda. 

Córdoba Lozano. 

Cuenca Mariana. 

c ^tellon Carratalá. 

Ciudad-Real.... Arellano. 

Coruña Lago. 

Cartagena Muñoz García. 

ChicJana Sánchez. 

Ecija García. 

Figueras Conté Lacoste. 

Gerona Dorca. 

Cijon Crespo y Cruz. 

Granada Zamora. 

Guadalajara Oñana. 

Habana CharlainyPernz 

Haro Quintana. 

Huelva Osornoé hijo. 

Huesca Guillen. 

Jaén Hidalgo. 

^ erez Alvarez Aranda. 

f eo . n Viuda de Miñón. 

Lérida... Blanco. 

Lugo Viuda de Pujol y 

Hermano. 

Lorca Gómez. 

Logroño Verdejo. 

Loja Cano. 

Málaga, . .-. Cañavatte. 

Yátaro Abadal. 



Motril Ballesteros. 

Mondoñedo Delgado. 

Orense Robles. 

Oviedo Palacio. 

Osuna ,.. Montero. 

Palencia Gutiérrez éhijos. 

Palma Gelabert. 

Pamplona Los Ríos y Bar- 
rena. 

Pontevedra Aspa. 

Puerto de Santa 

María. ., Gobantes. 

Puerto-Rico. (Ma- 

y a gües) Mestre v Tomás. 

Reus Prins. 

Ronda Gutiérrez. 

Sanlúcar Esper. 

S. Fernando Meneses. 

Sta. Cruz de Te- 
nerife Ramírez. 

Santander Laparte. 

Santiago.. . Escribano. 

Soria Pérez Rioja. 

Segovia. Alonso. 

S. Sebastian... Garralda. 

Sevilla Alvarez y Comp. 

Salamanca Huebra. '-, 

Segorbe Mengor. 

Tarragona Pujol. 

Toro Tejedor. 

Toledo Hernández. 

Teruel Baquedano. 

Tuy Martínez de la 

Cruz. 

Talavera.. Castro (Schez.). 

Valencia Moles. 

Valladolid Hernainz. 

Vitoria Galindo. 

VillanuevayGel- 
trú ........ . Bertrán y Creus. 

Ubeda Treviño." 



Murcia Herederos de An- Zamora'..' .'!.*.' '. .' Calamita. 

drion. | Zaragoza V. Andrés. 



EL PADRE «EL HIJO DE MI MUJER. 



EL PADRE DEL HIJO DE MI MÜJEB 



DESPROPÓSITO CÓMICO M UN ACTO Y EN PROSA, 



ORIGINAL IiF, 



BOSf CABLOS GALVACBO- 



Representado en el teatro del Instituto Español. 



m 



MADRID : 

¡IMPRENTA DE JOSÉ RODRÍGUEZ, FACTOR, 9, 



185S. 



PERSONAS. ACTORES 



CLEMENTÍNA y Sta. Andreu. 

DON CANDIDO, tios de Sr. Porras. 

ALBERTO Sr. Oltr*. 

D. PROSPERO PAJARILLA. . Sr. Calvo. 

BENITO Sr. Echavarria. 



La propiedad de esta obra pertenece á D. Prudencio de Re- 
goyos, dueño de la galería dramática El Museo literario, 
quien perseguirá ante la ley al que sin su permiso la reimpri- 
ma, 6 varié el titulo ó represente en cualquiera de los teatros 
de España y sus posesiones de Ultramar, con arreglo á lo dis- 
puesto en la ley de propiedad literaria y decreto orgánico de 
teatros hoy vigentes. 



ACTO ÚNICO. 



La escena pasa en un cuarto piso de la calle de S. Antón en 
Madrid. A la derecha un catre de tijera con un colchón, 
puertas laterales, al foro un balcón y un cofre; en medio üe 
la escena un velador con mantel, pan, etc., un relo de plata 
y un ramillete de flores, sillas, un espejo, un agua-ma- 
ni!. etc., etc. 



ESCENA PRIMERA- 

D. Próspero metido en la cama, poco después Benito llamando á 
la campanilla. 

Prosp (Soñando.) Su marido de usted es un vejestorio indig- 
no de poseer una alhaja de tanto valor... mientras 
que yo que la amo tanto, que tanto... la... Ju... Ju... 
(Ronca.) 

Benito. Don Próspero... Don Próspero.,. Levántese usted, que 
son las diez y media... Señor don Próspero... arriba. 
(Se cae la campanilla.) 

Prosp. ¿Quién anda ahí? (Tirándose de la cama.) ¡Ladrones?.. 
¡Vecinos! ¡socorro! 

Benito. Abra usted. 

Prosp. ¿Abrir?., ¡ya baja! 

Benito. ¡Soy yo! 






6 

Prosp. 
Benito 
Prosp. 
Benito. 

Prosp. 



Benito 
Prosp. 



Benito 



Prosp. 



Benito. 
Prosp. 
Benito. 
Prosp. 
Benito, 
Prosp. 

Benito. 
Prosp. 



Benito. 
Prosp. 
Benito. 



EL PADRE DEL HIJO DE MI MUJER. 

¿Y quién es yo? (Abre el balcón.) 
¡Yo! ; 

No le conozco á usted por ese nombre. 
Soy Benito, el hijo del tio Melquíades y de la tia Bráu- 
lia, que subo á traerle á usted el chocolate. 
¡Torpe de mí! ¡si es el hijo de la portera!.. Voy á abrir- 
te... aguarda que me ponga los pantalones... pero no te 
lo sorbas... (Se pone las botas.) Mejor será hacerle ha- 
blar. ¿Está buena tu madre?.. Ese silencio me da muy 
mala espina... Mejor será hacerle entrar. (Abre.) Pasa' 
pasa. 

¡Toma! ¡toma! está ostéen todavía en carzonciyos dem- 
pues de tanto atardar! 

¿Y á tí qué se te importa que yo esté en calzoncillos ó 
en zagalejos? cada ciudadano es dueño de sus pantalo- 
nes, y puede tenerlos puestos ó quitados como mejor 
e parezca... pues no faltaba mas sino que tú vinieras... 
hasta los ratones quieren tacones! 
¡Bah! no chiye osté tanto por eso, si á mí no se me dá 
tres chavos; lo que quiero es que se coma osté el cho- 
colate. 

¡Qué poco te agradezco tu visita! Me has despertado del 
sueno mas dulce que he tenido en toda mi vida. Figú- 
rate que soñaba... 
¿Que había osté pagado al sastre? 
No. 

¿Que no debía osté nada al zapatero? 
Tampoco. ¡Soñaba con ella! 
¿Y quién es ella? 

Ella, es... pero no, mas vale que lo ignores. Hablarle á 
ti de ella seria echar margaritas á puercos. 
¡Cosas de Madrid! Pero el chocolate.. . 
Voy... voy á tomar el chocolate. (Se sienta.) Anda, las 
once de la mañana, y yo no estoy vestido, y hoy preci- 
samente que me tocaba afeitar, tendré que dejarlo para 
mañana... me he levantado tan tarde... ya se ve, des- 
pués de haber estado toda la la noche bailoteando hasta 
las tres y media de la madrugada, nada de particular 
tiene levantarse á las once del dia. 
¡Cosas de Madrid! Que está frió ei chocolate. 
Tienes razón. Almorcemos. 
Vaya un almuerzo pa un hombre; yo, que soy capaz de 






ACTO ÚNICO, ESCENA 



en esto me 



Prosp. 

Benito. 

Prosp. 



Benito. 
Prosp. 



Benito 
Prosp. 



enguyirme una baca con el aguardiente, 
paezco á mi padre. 

(Ah bruto.) Mira, coge esos pantalones... 
"Estos? 

No , hombre , no , eso es el frac. Esos , y di á tu madre 
que me cosa esa trabilla, pero al momento... Los ne- 
cesito para ir á la oficina... ai), y de paso que asegure 
esos botones al gabán, corre. 
Subiré la escalera pa clablar la campanilla. (Use.) 
Qué zopenco es este muchacho... pero no tiene la cul- 
pa, es de familia. ¡Gáspita, qué frió entra por las ren- 
dijas del balcón!.. Este picaro casero tiene mi cuarto 
tan descuidado... va se ve, como no se le pago nunca, 
puede que consista en eso. Me pondré e frac, que 
aunque poco siempre resguarda algo. (Lo hace.) fcsto 
ya es otra cosa ; cualquiera que me viera en este traje 
qué 'diría?.. ¡Pht! diría... el chocolate me esta espe- 
rando y no es cosa de obligarle á hacer antesala. No se 
me olvida la parejita de anoche; y lo que no puede ol- 
vidárseme nunca es aquel pié, aquella bolita tan d mi- 
nuta y tan... ¡Ay! hubiera querido comérmela lo mismo 
que me como esta sopa de chocolate. Y debe de viva 
¿i una de estas casas, porque cuando se acabo el baile 
la vi subir en un coche de plaza, el cual tomo el cami- 
de la calle de S. Antón. Yo le seguí, pero ya se ve el 
maldito caballo corria tanto, gracias a los sendos lat- 
azos que el cochero le arrimaba , que me fue impos - 
ble el alcanzarle. Y que sea su marido aquel vejestorio 
que la acompañaba... ¡Ay! picara fortune .siempre ,to 
pañuelo á quien no tiene... ¡Paciencia Anda... las onee 
v media v yo con tanta calma! si me ha llamado el je- 
fe si quVla hemos hecho buena... la fortuna mía es 
que nunca va hasta las dos ó las tres. No me lavo... no 
me peino, no me afeito, no me visto .... oigo si .si me 
visto. (Se guita el frac.) Y los pantalones... ¿dónde los 
he puesto?.. ¡Ah! ya caigo, los tiene la portera... E 
piteara piececitode la parejita, me ha trastornado. 
Bráulia... Benito... (Llamando.) 
No están entoavía , ya los subiré. 
Dése usted prisa. ¿Dónde volvería yo á ver a esa mu- 
ier? (Se pone la corbata y el sombrero.) Si supiera don- 
de 'vive con preteslo de devolverla este ramillete que 



EL PADRE DEL HIJO DE MI MUJER. 

dejó caer al subir al coche, me atrevería á ir á su casa 
y una vez dentro... yo... C sa > 

ESCENA 12. 

t'iCHo y Clememina con un niño en brazos. 

IW 5¡¡ r CUart ° te Sirva de asil °- («"»0 

mÍ ?Z m T r y me piI,a en inzuios... («: 
Clpm ?? M is pantalones... mis pantalones... 
Clem. Silencio, caballero... por favor. 

Prosp hK- ' ant0 me J° r - silencio... 

usted, no hay tiempo que perder... 
¡Caracoles!! (Dando un salto.) 

Se u,í "' eríwe -" pro *^' ie 

S" No^setr niñ ° ¿6S ^ SU n,arid0 de usted? 

w - fe kbst -«--«--■■■ (i •- 

Glem. ¿Caballero! 

*W. ¿ p U es de quién es? 

Pro» f hL{ ^ rando P° r herradura.) 

Ser."' " U ° h °^°- ,ia nacid0 -lo, 6 será del 

CtEM. Ya sube... ya está aquí. 

Paose. ¿Quién? ¿su padre? 

Clem. No. 

PR0SP ' t^detr^ T ' P ™ " Ím P 0siWe c ° nt ^ **- 

' frítr les d r sta pasiontan ardien - 

latro... la 8 , a "" *° ,a amo á usted - '« «*>» , la ido- 

s i > pau [A\go se pesca.) 



Prosp 
Clem. 






ACTO ÚNICO, ESCENA III. 







Clf.m. Por Dios. (Fuertes 
Cand. Abran ustedes. (Golpes.) 

Prosp. Tome usted, escóndase usted en esa pieza... pronto, 
Cand. Abran ustedes, ó echo la puerta abajo. 
Benito. Don Próspero, que ya están cosios los carzones. 
Cand. Abran ustedes. 

Benito. Abra usted, que voy á enclavar la campanilla. 
Prosp. Ya voy; un poquito de paciencia... 
Los dos. Abran ustedes. (Clementina se oculta en la puerta de la 

derecha. Próspero cierra; y guarda la llave.) 
Prosp. ¡Qué inüerno! 

ESCENA SSL 

Dichos, D. Candido y Benito. D. Cándido entra y se dirige á Don 

Próspero, después de registrar la habitación. Benito deja la escalera 

y se pone con la campanilla entre los dos. 

Pase usted adelante... tome usted asiento... 
¿Por qué no ha abierto usted antes?... ¿Dónde esta mi 
mujer?... ¿Qué estaban ustedes haciendo? 
¿Yo?... la... re... mi... (El miedo me hace ser diletan- 
ti...) levantándome: ya vé usted cómo estoy todavía... 
Ruego á usted me dispense si le recibo en calzoncillos; 
pero las circunstancias... ¿Qué haces ahí embobado? 
Que voy á clavar la campanilla. 
¿Dónde está mi mujer? 

¿Su... mujer de usted? Mira, Benito, dame los pantalo- 
nes. (Se los pone.) 
Cand. Si, señor, si, mi mujer. 
Prosp. /usted me pregunta á mí... que su... mu?... 

Cand. Si, señor, le pregunto á usted por mi mujer. 

Prosp. ¿Y yo qué sé? ¿Soy yo acaso su ayo? Dame el gabán. 

Cand. Usted la tiene escondida. 

Prosp. ¡Yo! . nn 

Cand. Si, señor, usted : bueno fuera que tratase usted de ne- 
gármelo. 

Prosp. i Pues no he de tratar!... 

Cand. ¡Cómo! aun tiene usted valor... 

Prosp ¿Pues no le he de tener si no la he visto? 

Benito. ¡la, ja! Pobre vecino del cuarto principal. Cosas de Ma 
drid. , a 

Cand. ¡Imbécil! {Pegándole un puntapié y echándole.) 



Prosp. 
Cand. 

Prosp. 



Benito. 

Cand. 

Prosp. 



10 EL PADRE DEL HIJO DE Mí MUJER 



Vaya un lio... Cosas de Madrid. (Váse.) 
No sabe lo que se dice. 

(Cerrándola puerta.) ¿Conque usted me niega que tie- 
ne escondida á mi mujer? 
¡Yo? Dame el sombrero, Benito. 
Cuidado con mentir. 

Yo no miento nunca, caballero. (Probaré á ver si echán- 
dolo á barato...) Eso es una pésima costumbre, origi- 
nada de una mala educación , y yo estoy muy bien 
criado. 

¡Ahora que recuerdo! con usted fué con quien estuvo 
bailando anoche. 

Conmigo... Beso á usted la maDO. 
No, no te vas de esa manera. Niegue, niegue que vino 
corriendo detrás del coche. Vamos^ niegúelo. 
No, señor... no lo niego. (¡Qué hombre!) 
Niegue que este buquet no es el suyo. Vamos, niegúelo. 
No lo niego : es cierto que bailé con ella, que fui cor- 
riendo detrás del coche, que recogí ei ramillete que se 
la cayó al subir á él: hice todo cuanto usted quiera ; ;v 
qué! (Fuerte.) 6J 

Cand. ¿Cómo y qué? ¿Y aun se atreve usted, después de las 



Benito 
Prosp. 

Cand. 

Prosp. 

Cand. 

Prosp. 



Cand. 

Prosp. 
Cand. 

Prosp. 

Cand. 

Prosp. 



Prosp. 

Cand. 

Prosp. 

Cand. 

Prosp. 

Cand. 

Prosp. 

Cand. 

Prosp. 
Cand. 



Prosp. 



Cand. ¡Y con 



acusadoras y palpables pruebas que le he dado? 
Ya lo vé usted si me atrevo. 
Vuelva á... 
¿Y qué? ¿y qué? 

Que usted es el padre de la criatura. 
¡Ave Maria purísima! 
Atrévase usted á negármelo. 
¡Pero hombre de Dios! 

Nada: niegúeme usted que el niño que tiene encerrado 
no es hijo suyo. 
¿Pero qué niño? 

¡Pero qué niño! El que mi mujer tenia en los brazos v 
usted ha escondido... Ademas que demasiado sabe us- 
ted de qué niño hablo. 

Venga usted acá, santo varón : ni yo he escondido niño 
alguno, ni he visto á su señora de usted... ni... ni 
Ja conozco mas que para servirla... ¿Quiere usted de- 
jarme en paz? 



qué formalidad lo niega! Una cosa que yo he 



visto, lo que se llama visto. 



ACTO ÚNICO, ESCENA III. 



11 



Prosp. 
Cand. 
Prosp . 
Cand. 

Prosp. 
Cand. 
Prosp. 

Cand. 

Prosp. 



Cand. 
Prosp, 



Cand. 

Prosp. 

Cand. 

Prosp. 

Cand. 

Prosp. 



Cand. 
Prosp. 

Cand. 
Prosp. 



Cand. 
Prosp 

Cand. 



Pues usted no vé mus allá de sus narices. 
¿Seor desvergonzado! Decirme á mí... 

Que es usted un visionario. 

Aguárdese usted, que voy á buscar al celador, para 

que venga acompañado de seis guindillas... 

Busque usted á quien ledo gana. 

¡Atrevido! 

Cuidado, caballero, que la paciencia puede acabarse y 

haber una de pópulo bárbaro. 

¡Amenazas! Ahora sí que voy á llamar al celador y a 

los guindillas. 

Hombre, va me va usted cargando con el celador \ con 

los guindillas: que venga y sabrá que es usted un 

loco. 

"Caballero! 

Si, señor, lo repito: un loco que viene á quebrarme la 

cabeza con sus majaderías. ¿Me ha entregado usted 

acaso á su mujer para pedirme cuentas? {Llora un 

niño.)\ 

¡Hola! ¿Y esto? Diga usted ahora que miento, que veo 
visiones. ¿Se convence usted? ¿Tengo razón? 
¿Pero de qué? 

¿Cómo de qué? ¿Pues y ese chico que llora? 
¿Qué chico? 

No se haga usted el bobo: este, este que llora. 
(¡Maldito renacuajo!) Yo no oigo llorar á nadie. (Quien 
con niños se acuesta... lo que se sigue, que no me gus- 
ta decir cochinerías.) 

Pues será usted sordo , porque chilla mas que un be- 
cerro. 



Vamos, ya caigo. 



¡Ay, vecino, qué pronto se alucina 



usted! ¡No se acuerda ya que estamos en el mes de 

enero? 

Y aunque asi sea, ¿qué tiene que ver enero con el nmo 

que llora, ni con el hijo de mi mujer? 

Con el niño que á usted se le figura que ¡lora ni con el 

hijo de su mujer, nada ciertamente; pero tiene que ver 

conque el ruido que hace poco se oia era... 

¿El qué? Vamos á ver. 

Dos gatos que están retozando en el tejado. 

Perfectamente : puesto que no queda otro remedio, 

¿hasta cuándo? 



\ 



42 

PñOSP. 

Gand. 

Prosp. 

Cand. 
Prosp. 

Cand. 



Prosp. 

Cand. 

Prosp. 

Cand. 
Prosp. 

Cand. 

Prosp. 

Cand. 

Prosp. 

Cand. 

Prosp. 

Cand. 

Prosp. 

Cand. 

Prosp. 

Cand. 

Prosp. 

Cand. 

Prosp. 

Cand. 

Prosp. 



Cand. 



EL PADRE DEL HIJO DE MI MUJER. 

Hasta cuando usted quiera: esta casa la tiene usted á 
su disposición, como igualmente... 

Pues siendo asi , creo que dentro de cinco minutos 

porque las cosas en caliente... ¿no es esto? 



don?. 



fCómo es su gracia de 



¿Querrá usted creer 
usted? 
Cándido. 

Pues bien, señor don Cándido, ¿querrá usted creer que 
no tengo el placer de comprenderle? 
¡Qué diantre! Mas no obstante , una vez que hay que 
ponerle á usted los puntos sobre las ii y los tildes so- 
bre las nn , le diré que dentro de cinco minutos ten- 
dré el placer de matarle. 

¿Y sabe usted que el placer ese no me hace maldita la 
gracia? 
Lo considero. 

Ademas, los desafíos están prohibidos de real orden, y 
asi que no me batiré. 
Conmigo... de eso respondo. 

Ni con usted ni con nadie ; estoy muy bien con mi 
vida. 

Pues se batirá usted. 
Pues no me batiré. 
Pues si, señor. 
Pues no, señor. 
Yo le digo á usted que si. 
Y yo le digo á usted que no. 
Eso lo veremos. 
Pues ya se vé que lo veremos. 
Es usted uu cobarde. 
Soy prudente. 
Tiene usted miedo. 
Raje usted la voz. 
Es usted un caco. 
Baje usted la voz. 
Un collón. 

Ya reventó la mina. ¿Usted me ha llamada collón y aun 
vive? Venga una espada, un fusil, un canon, un obús, 
un mortero... yo quiero matarle á usted (A ver si le 
meto miedo.), beber su sangre... ¿lo oye usted? 
Si, señor, yo soy el insultado, y me pertenece la elec- 
ción de armas. 



u 



ACTO ÚNICO, ESCENA IH. 



& 



en mi derecho y... ,. Q llt¡tp(1 ? 

Cato. Corriente, me es igual. ¿Que arma elige usted. 

Prosp. Yo... ninguna. 

Cato. ¡Hombre!... 

Prosp. La espada. 

Cand. ¿Qué sitio? 

Prosp, La Fuente Castellana. 

Cand. Corriente... ¿Padrinos? 

Prosp. No los necesito. 

Cand. Muy bien : ¿duel<>?... 

Prosp. A muerte. (Se dan las manos ) 

Cand. ¿El que caiga? 

Prosp. Que caiga. 

Cand. ¿Y el que muera? 

Prosp. Que le entierren. 

££ MS tengan buenas punta, 
g!nd!' Como lancetas... pronto vuelvo. {Váse cerrando.) 

ESCENA IV. 



Prosp. 

Clem. 
Prosp. 
Clem. 
Prosp. 

Clem. 



Prosp 

Clem. 



D. Prospero y Clementina. 

¿Pensará que me voy á batir? Chasco se lleva... (Abre.) 
Señora... chist... señora. 
;Se marchó ya? 
Si, señora, ha ido por las armas. 

de este inocente, y de ninguna manera consentiré 

nue exponga usted la suya... 

,S f. seLíl... ¿á qué no me expondría yo por agra- 

ííh^clXrrtomimandovaásnMrdeun 
mom n'to á o o, y es preciso que me retire para pone 
"™ criatura en paraje seguro hasta q»e «»6» - 
buscarla. Entre tanto haga usted o posible por déte 
nerleaqui hasta que yo vuelva... Adiós. 



U EL PADRE DEL HIJO DE MI MUJER 



PROSP. 

Clem. 

PrOSP. 

Clem. 
Prosp. 
Clem. 
Prosp. 



Clem. 

Prosp. 

Clem. 

Prosp. 

Clem. 

Prosp. 



Señora... 

Está cerrado: ha echado la llave... 

Es verdad... ¡ese hombrees un cancerbero! 

¿Y cómo salgo yo? 

No hay mas medio que volverse á esconder. 

¿Y si llora el niño? 

¡Ah! ¡qué idea tan luminosa!... ¿Vé usted esa puerta"? 

pues esa puerta vaá ser su puerto de salvación. Usted 

se esconde detrás de una de las hojas... y luego que 
haya entrado sale usted sin ser vista. 

Pero ¿y... si acaso?... 

¿Y si no hay otro remedio? 

Ya sube... he oido la puerta de mi casa. 

Pronto... escóndase usted. 

Pero... 

Ya está aquí. (Se esconde detrás de la puerta.) 

ISCENA V. 

D. Prospero y D. Candido, con dos largas espadas de caballería, 

Aqui me tiene usted. 
(Me salvé.) (Se vá.) 
(Maldita la falta que hacías.) 
Estoy á la orden de usted. (Muy fuerte.) 
Muchas gracias : crea usted firmemente , amigo mió 
que siempre quedará grabada esa muestra de su bon- 
dad para conmigo en lo mas hondo de mi corazón 
Aquí no vengo para oír fórmulas de galantería , 'señor 
mío, sino para matarnos. 
¡Qué amigo es usted de la matanza* 

ptn^nl flaC ° : # n °-? n balde he sid0 médico aiópatapor 
i'spacio de veinte años. k v 

(¡Pobre del que haya caído en tus manos') 

Conque... ' 

Pue^ ef^ PaCÍenCÍa ' Y ° eSt ° y Pr0Dt ° á batirme ' á - 
Tenga usted la bondad de dejarme hablar. Decía núes 
que estoy pronto á batirme! A matarle i u edfpero 
antes de matarle quiero saber por qué le mato, 
¿fcsta usted seguro de darme muerte? 
\aya si lo estoy. 



Cand. 

Clem. 
Prosp, 
Cand. 
Prosp. 



Cand. 

Prosp. 
Cand. 

Prosp. 
Cand. 

Prosp. 

Cand. 

Prosp. 



Cand. 

Prosp, 



ACTO ÚNICO, ESCENA V, 



IB 



Cand. 
Prosp. 

Cand. 

Prosp. 

Cand. 



Prosp. 

Gand. 

Prosp, 

Cand. 
Prosp. 
Gand. 
Prosp. 



Gand. 

Prosp. 

Gand. 

Prosp. 

Cand. 

Prosp. 

Gand. 

Prosp, 



Camd. 
Prosp. 
Cand. 



Pues vo estoy en la misma certeza de dársela á usted, 
y para salir de dudas las espadas lo decidirán... con- 

(pTes 'señor no logré mi objeto... es mas valiente que 
un Cid.) Si á usted le pareciere , lo dejaríamos para 
mañana, porque va á llover y mi paraguas le presté el 
otro dia... (al prendero para ir al baile.) 
No admito escusas... yo tengo paraguas, lo que usted 
quiere es huir el bulto. 

;Yo huir .. y de usted?... no señor... esta usted en un 
error (Lo que haré si veo el pleito mal parado, se- 
rá apretar á correr.) pero, sin embargo... digo y re- 

Loque vo le digo á usted es que no le queda mas re- 
medio que batirse, ó entregarme el fruto de sus cri- 
minales amores... 

Pero... 

Nada, ó batirse, ó el niño. _ 

Pero si yo no he visto semejante nino, ¿de donde voy 
á sacarle? 

No le tiene usted muy lejos. 
iDále! 

Y usted le encontrará. 

Si corno no vaya al hotel de San Luis , y compre uno 
de á real, no sé en donde voy á encontrar un niño pa- 
ra que usted satisfaga en él su venganza. 
IKted se compondrá como pueda. , 

Al menos, si me dejase usted tiempo para reflexionar.... 
¿Cuánto necesita usted para hacer sus reflexiones.' 
Peco... medio año. 
Basta, caballero... ¿cuál elige usted? 
Ninguna. (Después de haberlas mirado.) 
;Se está usted burlando de mí? 
¿Burlarme!!., ¡para tortas está el horno! Tener que car- 
gar con los pecados ágenos... y al fin... si usted me 
diera tiempo, puede que ¿odo se arreglara. .. 
Pues bien, quince minutos le concedo para decidirse a 
darme una respuesta. 

(De los que yo me aprovecharé para tomar el por- 
tante.) . . 
Si al pasar el ultimo segundo, no tengo en mi poder el 
niño... usted pagará por todos. (Váse.) 



16 

PROSP. 

Cand. 
Prosp. 
Cand. 
Prosp. 



Alb. 
Prosp. 



EL PADRE DEL HIJO DE MI MUJER. 

Pero escuche usted... no cierre usted la... 
No escucho nada. 
No sea usted besli... 
A Ja orden de usted. (Cierra.) 
No eche usted la llave... ¡habrá estúpido... pues no me 
cierra!!! ¡Pero señor , en qué lio me he metido yo sin 
comerlo ni beberlo! ¡¡Y esa señora que no viene!! si 
pudiera arrancar la cerradura... ¡pobremos!... cá... se 
necesitaría un par de horas... y está por fuera la lla- 
ve... Si de esta salgo y no me muero aunque me pidan 
el mas leve favor, no voy á hacérsele á nadie. De todo 
esto tiene la culpa, el maldito pié de mi parejita. — 
Trabajo le ha de costar el entrar. [Pone el cofre y las si- 
llas y el aguamanil delante de la puerta.) Si yo no me 
hubiese metido á protector, me hubiera ahorrado estos 
disgustos. Pero , ¿quién niega nada á una mujer que 
tiene el pié tan pequeño? ¡Ay amor, amor! Tú" eres la 
perdición de mas de cuatro empleados... ¿Llaman? ¿Se- 
rá ella?.. ¿Quién? 
Servidor. 

( r Jn hombre... Este es mi salvador.) Caballero , tenga 
usted la bondad de dar la vuelta á la llave... (Quita 
todo.) 



ESCENA Vf. 



Alb. 

Prosp. 

Alb. 

Pro3p, 

Alb. 

Prosp. 

Alb. 

Prosp. 

Alb. 
Prosp. 

Alb. 



D. Prospero y Alberto. 

¿Dá usted su permiso? 
Adelante. 

¿Don Próspero Pajarilla? 
Servidor de usted... ¿En qué puedo servirle? 
Me han dado una cita para este cuarto la señora del 
principal.'., ¿ya la conocerá usted? 
Si señor, si... tengo esa honra. 
Conque si usted me permite que la aguarde... 
¿Pues no lo he de permitir? y prueba de ello que le de- 
jo á usted por amo. (No sabes la que te' espera.) 
¡Tanta bondad! 

No es bondad ninguna. Conque con su permiso de 
usted... 
Reconózcame usted por un servidor... 



ACTO ÚNICO, ESCENA Vlí. 47 

Prosp. Mil gracias... divertirse... (No sabes la que te espera.) 
(Váse cerrando.) 

ESCENA Vil- 

Alberto solo, 

¿$üé habrá ocurrido en casa de mi tia , que me manda 
llamar con tanta urgencia? (Lee.) «Alberto, en cuanto 
«recibas esta , pasarás á mi misma casa , piso 4-.°, en 
»donde vive un bello sujeto llamado don Próspero Pa- 
jarilla , y en donde te comunicaré cosas , que mucho 
»nos interesan. Tu tia que te quiere etc.» Con cuántos 
misterios tenemos que andar, para que mi tio no lle- 
gue nuuca á averiguar mi boda. Porque estoy cierto 
que en cuanto supiera que le había desobedecido , me 
retiraba su protección, y adiós Alberto, te quedaste re- 
ducido á doce reales diarios... ¿Quién? 
Clem. Yo, Alberto. 

ESCENA VIH. 

Olementina y Alberto. 

Alb. Querida tia, aqui me tiene usted dispuesto siempre á 
obedecerla. 

Clem. Te he llamado, Alberto, porque es muy serio de lo que 
tengo que hablarte. 

Alb. Ya escucho. 

Clem. Has de saber que tu tio está celoso de mí. 

Alb, ¿Qué dice usted? ¿celoso mi tio? 

Clem. Si, celoso; esta mañana cuando me trajo la criada á tu 
hijo , me pilló besándole , y me ha creído su madre sin 
duda; yo huí de él por no confesarle tu matrimonio , y 
no comprometerte, pero me siguió y me vio entrar en 
este cuarto, en donde gracias á la serenidad del vecino 
que le habita, pudimos librarnos de su furia. Ya ves, 
Alberto, que esto no puede seguir asi. 

Alb. ¿Y qué quiere usted que haga? 

Clem. ¿Qué? En verdad que me choca la pregunta. Confesár- 
selo todo, amigo rnio; al principio se enfurecerá, pero 
luego que se persuada de mi inocencia, y que seas tú, 

JL 



IR EL PADRE DEL HIJO DE MI MUJER. 

quien le das las pruebas de ella, te lo agradecerá poi- 
que asi le vuelves Ja paz y tranquilidad que ha per- 
dido. 
Alb. Si, tía, veo que es necesario descubrírselo todo, pero se 

va á poner hecho una furia. 
Clem. Al contrario, verás como se alegra; querrá ver á tu es- 
sa y á tu hijo. Se convencerá de que es digna de tí, de 
que os queréis, y se regocijará de tenerla por sobrina, 
concluyendo todo con daros un abrazo ácada uno. 
Alb. ¡Ah! ¡si asi fuese, si mi tío me perdonara mi desobe- 
diencia!... 
Clem. ¿Y por qué no? ¿por qué ha de exigir que permanezcas 

soltero? 
Alb. Es tanta su adversión hacia el matrimonio. 
Clem. No es ya tanta ; una vez que tanto declama contra él, 
¿por qué se ha casado? ademas, que él no tiene derecho 
á prohibirte... 
Alb. Son tantos sus caprichos... y luego si le desagrado y 

me retira sus beneficios... 
Ciem. No lo hará, en medio de todo tiene buen corazón, ade- 
mas yo se lo pediré , y estoy segura que no me negará 
esa gracia... él creo que sube... no quiero que me vea. 
Adiós, y ánimo. (Se oculta detrás de la hoja, y sale.) 

ESCENA rx. 

D. Candido y Abberto. 

Cand. Caballero... el cuarto de hora.. . ¿qué veo? 

Alb. ¡Querido tioü 

Cand. ¿Que hace usted aqui, caballerito?.. sepa yo á que vie- 
ne usted á esta casa. 

Alb. ¡Yo!.. 

Cand. Si señor, usted. 

Alb. Pregunté por usted al portero... y... me dijo que habia 
usted subido aqui, y que no había bajado todavía. 

Cand. El portero miente... hace un cuarto de hora que estov 
en mi casa. 

Alb. No le habrá sentido á usted bajar, y... 

Cand. ¿Qué te se ofrece? 

Alb. Quería decirle á usted dos palabras, querido tío. 

Cand. ¡Querido tío!., lo de siempre, gazmoñerías cuando se 






ACTO ÚNICO, ESCENA IX, i 9 

me necesita; siempre pidiendo. No contento con la pen- 
sión que le tengo señalada mientras permanezca solte- 
ro, sino que siempre he de estar con el bolsillo abierto, 
¿y para qué? Para que el señorito ande de broma en 
broma, de jarana en jarana, de orgia en orgia... 

Alb. Pero tio... 

Cand. Silencio, ¿á usted se le figura sin duda, que tengo yo 
una mina acuñada en duros isabelinos? 

Alb. Pero sino... 

Cand. Silencio repito, baja y di á Francisco que te de lo que 
haga falta, pero sin ejemplar. 

Alb. Perdone usted tio , pero no es dinero lo que necesito 
ahora... lo que quiero es que me oiga usted dos mi- 
nutos. 

Cand. No puedo, me es imposible, estoy sumamente ocupa- 
do... me voy á batir. 

Alb. ¿Usted, tio?.. ¿y á sus años? 

Cand. Si, yo, sobrino; ademas no soy tan viejo. 

Alb. ¿Pero y por qué hace usted esa locura?., y si tenemos 
la desgracia de que usted muera, ¿qué va á ser de mi 
tia? 

Cand., ¡Tu tia! no me la nombres , no quiero verla , no quiero 
oir hablar de ella. ¿Lo entiendes? 

Alb. ¿Pero por qué?.. Ella que tanto le quiere á usted , que 
tanto le ama... 

Cand. ¡;Me quiere!! ¡¡me ama!! cierto, y para darte una prueba 
de ello, escucha: verás hasta donde llega la maldad de 
las mujeres... de ese sexo falaz y engañador, tan apre- 
ciado por vosotros los mequetrefes. Si yo te refiriese 
lances de mis mocedades, tu mismo te desengañadas, 
y me darías la razón, pero no; seria demasiado largo, 
oye. —Ante todas cosas dame palabra de no casarte 
jamás. 

Alb, Se la doy á usted, tio. 

Cand. No sabes las desgracias que te ahorras. Hace ya un 
año que me casé, y en ese año he sido feliz , hasta el 
dia en que soy el hombre mas desgraciado del uni- 
verso... 

Alb. Me hace usted temblar, tio. 

Cand. Escucha, ¡mi mujer me ha engañado! ¡me ha vendido 

miserablemente!! 
Alb. ¡La tia! ¡es imposible! 



20 EL PADRE DEL HIJO DE MI MUJER. 

Cand. Tú mismo vas á j uzgar. Anoche se empeñó en ir al baiíe 
de los Orientales; llegamos á las nueve y media; no 
bien hablamos entrado en el salón , cuando udo de los 
quidans que tanto abundan en esa clase de diversiones, 
la sacó á bailar, yo bien noté que hablaban mucho, y 
que bailaban poco, pero yo pobre de mí, no hice caso", 
y me aburrí entre aquella confusión. Por fin se conclu- 
yó el baile, subimos á un coche, y ete que nos sigue 
aquel pedantulo. Le dejamos en la calle, nos acostamos 
y Cristo con todos. Cuando esta mañana al salir de mi 
alcoba, vi por entre los visillos... ¡asómbrate!!... á mi 
mujer con un niño en los brazos, á quien besaba y de- 
cía. «Qué mono eres, todo parecido á tu padrea qué 
lástima que la suerte nos haya condenado á ocultar tu 
nacimiento... hijo de mi alma,» y otras cosas, salgo fu- 
rioso porque la cólera me ahogaba, y se refugió... ¿en 
dónde dirás? aqui, en este cuarto, en esa pieza en don- 
de vive... ese don Próspero Pajarilla, su Enliguo aman- 
te sin duda. ¡Eh!... ,;Qué tal? Te has convencido que 
es la mayor atrocidad el casarse? Cuarenta y seis años 
tengo, y no he visto todavía un matrimonio... ni... ni 
medio regular... mira, sobrino... antes de casarte...' tí- 
rate al canal, ó pégate un tiro... ¡Te lo digo porque te 
quiero! pero el tiempo se pasa y no veo á Pajarilla... 
Alb. Se fué... yo abrí la puerta. 

Cand. ¿Se fué? ¡conque ha huido!! ¡Ah cobarde!., y tú, vil so- 
brino... tú, que me estabas entreteniendo... tú eres su 
cómplice... Pues bien, en todos vosotros recaerá mi jus- 
ta cólera. 

ESCENA X. 

D. Alberto, luego D. Próspero. 

Alb. ¡Buena la hemos hecho! ¡cada vez vamos estando mas 
embrollados! Pobre don Próspero, si le encuentra bien 
puede encomendarse á toda la corte celestial, y aun 
puede que no le valga. Y bien mirado, yo tengo la cul- 
pa de todo, y á mí me tocaba el desenredarlos , y lo 
haré aunque sea á costa de mi bien estar; y eso que 
estoy seguro, que en cuanto sapa mi tio que yo soy el 
padre del niño que mi tia tenia en brazos, no solo me 



Prosp. 
Ale» 

Prosp. 

Alb. 

Prosp. 
Alb. 



Prosp. 
Alb. 

Prosp. 



Alb. 



Prosp. 

Alb. 

Prosp. 

Alb. 

Prosp. 

Alb. 

Prosp 



ACTO ÚNICO, ESCENA X. 21 

va á quitar la pensión que me había señalado, sino que 
hasta que le hable me va á prohibir. 
iHuy' (; todavía aqui este hombre?) 
¡Ay! señor Pajarilla... cuánto celebro el encontrarle á 

(Me cayó la lotería.) Sí en algo puedo servirle... puede 
usted mandar con toda confianza... 
Usted me ha hecho un gran favor y... déme usted un 
abrazo, señor don Próspero... 
(¿Qué será esto?) lis usted muy amable... 
Usted se ha comprometido por mi causa, y vengo á sa- 
carle del atolladero en que se halla metido... y a darle 
las gracias. 

Pues señor... no comprendo una palabra. 
Comprenderá usted, caballero, cuando sepa que yo soy 
el padre del niño. (Con misterio.) 
¡Yaaat ¿Conque usted es el padre del hijo de la mujer 
del vecino del cuarto principal? Me alegro infinito; sea 
por muchos años. , . . 

No es eso , caballero ; le contaré á usted mi historia en 
dos palabras. Soy sobrino de don Cándido, tengo diez 
Y nueve años, estoy empleado en el Tesoro y tengo 
doce reales diarios. Mi tío, que me estima en mucho, 
convencido de que dicho sueldo da muy poco de si pa- 
ra poder soportar los indispensables gastos que se ori- 
ginan á un joven que como yo, quiere brillar en los 
salones de la mas alta aristocracia, me señaló una pen- 
sión de ocho reales diarios, pero con la condición de 
que habia de permanecer soltero toda su vida. Yo le di 
mi palabra y... m . 

Si me figuro lo restante de la historia. Se encaprichó 
usted con la tiita y asi hacia usted vida de casado sien- 
do en realidad soltero. Ah pícamelo... 
¿Qué es lo que usted dice? Sepa usted caballero que mi 
tía es una señora honrada. m 

No lo dudo; pero no hay por qué incomodarse... si ha- 
blando se entiende la gente perfectamente. 
Vi en una reunión una joven muy linda, me enamoré 
de ella y me casé en secreto; después... 
Le comprendo á usted. 
Mi esposa dio á luz un niño. 
Era muy natural. 



22 
Alb. 



Prosp. 
Alb. 



Prosp. 
Alb. 



Prosp. 

Alb. 
Prosp. 



Alb. 

Prosp. 

Alb. 



Prosp. 



EL PADRE DEL HIJO DE MI MUJER. 

Mi tía, que conocía mi matrimonio y que hacia dos me- 
ses que se había casado con mí tío, fué la madrina- y 
ahí tiene usted la causa de haber mi tío sospechado de 
su mujer, y que ha dado margen al desafio que entre 
ustedes dos hay proyectado. 
Si, en efecto; estamos desafiados... 
Luego, la fatal casualidad hizo que usted bailase anoche 
con su mujer, y eso le ha inducido á creer que usted 
estaba en relaciones con mi tia, desde mucho antes de 
su matrimonio. 
¡Error singualar! 

Réstame solo decir á usted que mi tio le anda buscando 
guárdese usted de él, hasta que se haya aclarado todo' 
que deberá ser hoy mismo. 

Caballero , lo que usted me pide es imposible ; podia 
creer su tio de usted que yo le tenia miedo, y... 
Yo se lo suplico á usted. 

Eso ya es otra cosa, si usted me lo suplica... no hay 
mas remedio... me rindo, una vez que usted me lo rue- 
ga- 
Si, amigo, encarecidamente. 
Bien, convengo en ello. 

Gracias, voy á consultar con mi tia el medio de que nos 
hemos de valer para aclarar todo esto... Adiós... ami^o 
mió. b 

Beso á usted la mano... un besito al niño. 

ESCENA XI. 



D. Próspero, luego D. Alberto, después D. Cándido. 



Prosp. 



Alb. 

Prosp. 
Alb. 
Prosp. 
Alb. 



Ya voy á salir, de tanto enredo, y podré visitarla todos 
los días... ¡Su marido es un viejo estrafalario, celoso 
por añadidura, yo que... Ja verdad! no soy mal mozo 
ni lerdo y... luego ella, que tampoco será una Lucre- 
cia... ji, ji... ¡cómo me voy á divertir! 
Don Próspero... Don Próspero... mi tio sube por las 
escaleras... que no le vea... escóndase usted pronto. 
¿En dónde? 

Aquí... debajo de la cama... 
Pero... 
Ya está en el tramo... (Se oculta.) 



ACTO ÚNICO. ESCENA XI 



2a 



Cand. Al fin puedo vengarme... ¡Ah sobrino! ahora veréis co- 
mo se venga un marido ultrajado, un esposo vendido, 

Alb, ¿Pero qué ha sucedido? 

Cand. Le he encontrado, está escondido, se halla en mi po- 
der, le tengo entre mis uñas! 

Prosp. (¡Triste de mí! ¿no hay quien rece por mí un credo?) 

Alb. ¿Pero á quién? Expliqúese usted pronto. 

Cand. Cuando bajé en busca de Pajarilla... 

Prosp. (¡Ay! Aqui entro yo.) 

Cand. Registré toda mi casa... y en el cuarto de mi mujer he 
hallado... el niño que tenia en los brazos. 

Prosp. (¡Respiro!) 

Alb. ¿Y qué ha hecho usted de él? Pronto , responda usted. 

Cand. Mi primera intención fué la de ahogarle... 

Alb. ;A mi hijo!... ¡Hijo de mi alma!... ¡Pronto, déme usted 
mi hijo! 

Cand. ¡Tu hijo!... ¡es hijo tuyo! 

Alb. Si, si... yo soy su padre... 

Cand. ¡Conque tú, en quien tenia toda mi confianza , á quien 
tanto he querido... y ella , á quien amaba yo tanto en 
el año que llevamos de matrimonio; ella... tú me enga™ 
bais... r 

Alb. ¿Qué dice usieu. ,«i n es inocente; yo solo soy el cul- 
pable. Pero... ¿qué ha hecho usted de mi hijo?... ¿vi- 
ve?... ¿dónde está? 

Cand. Encerrado en mi cuarto... ¿Pero cómo es que tú tienes 
un hijo? 

Alb. ¡Ah, tio! soy el mas culpable de los sobrinos... le he 
desobedecido á usted... le he engañado... 

Cand. ¿Me has engañado? 

Alb. Me he casado hace un año. 

Cand. ¡Te has cansado!... ¿y con quiéa? 

Alb. Con Julia Mendoza... Perdóneme usted, tio. 

Prosp. Ya no puedo mas; me duelen las rodillas , la cabeza , las 

costillas, el espinazo... 
Alb. ¡Ah! don Próspero, acerqúese usted... diga usted á mi 
tio que mi tia es inocente... que usted no es su aman- 
te..... 
Prosp. ¡Cá! No señor... ¡qué disparate! ¿Usted ha podido creer? 

¡Qué desatino! 
Cand. ¡Y yo que sospechaba de ella... y que la creía culpa- 



ble 



siendo asi que el verdadero culpable soy yo!. 



24 EL PADRE DEL HIJO DE Mí MUJER. 

¡inocente! ¡es Clementina inocente!... ¡ Ay, qué feliz 
soy, amigos míos... Déme usted un abrazo, don Prós- 
pero... y tú, sobrino... y usted, Pajarilla... y tú, Alber- 
to, vusted, y tú... 



ESCENA XII. 

Dichos, Clementina y Benito, con una regadera y una escoba. 



Cand. 



Clem. 
Cand. 

Clem. 

Cand. 
Clem. 

Cand. 



Prosp. 

Cand. 

Prosp. 

Benito. 

Cand. 

Todos. 

Cand. 



Esposa mía, perdóname por haber dudado de tu vir- 
tud... ¡Ay, qué peso tan grande se me ha quitado de 
encima!... Yo estoy loco de contento... quisiera llorar 
y reír á un tiempo y abrazar á todo el mundo. Y... di- 
me : ¿es cierto que me perdonas? 
Si ; mas bajo dos condiciones. 

No dos, cuatro, ciento, mil, diez mil que quieras Di 
¿cuáles son? ' 

Primera, que no has de volver á tener celos ni hablar 
mal de las mujeres. 
La acepto. 

Y segunda, que has de perdonar á Alberto el haberse 
casado contra tu gusto. 

La admito. Vamos... vamos á verá mi sobrina yá su 
hijo... y... ¡ay, Pajarilla! ruego á usted me dispense de 
mis arrebatos é infundadas sospechas... y... ahora co- 
nozco le ridículos que son los celos y el... Vamos, va- 
mos, señores , que quiero dar un magnífico banquete 
en celebridad de tu boda... y abrazar á mi sobrina... 
Espero que usted, Pajarilla, será de los nuestros. 
(¡Oh, mando sin segundo!) 
Y bajará usted algunos ratos á hacernos compañía 
(¡Oh, nata y flor de los maridos!) 
Cosas de Madrid, 
Conque á la mesa. 
¡A la mesa! 

Aguárdense ustedes un momento, que voy á arreglar 
un asunto el mas importante para todos nosotros. 
{Benito se pone abarrer, echando el polvo hacia los acto- 
res. D. Cándido se adelanta y dice al público.) 
Nv seréis tan inhumanos 
que á mis ruegos no atendáis: 
si complacidos quedáis 



ACTO ÚNICO, ESCENA XII. ^ 

haced ruido con las manos, 
va que al fin pude saber, 
después de tanto enredijo, 
que es de mis sobrinos hijo 
El hijo de mi mujer. 



FIN, 



JUNTA DE CENSURA DE LOS TEATROS DEL REINO. 

Madrid 15 de Marzo de 1853. 
Examinada por el Sr Censor Ap tu**** * i 
M con su -^-^T^^ÜaS^ 

Melchor Ordoñez. 



V 



CATALOGO 



DE LAS OBRAS DRAMÁTICAS Y LÍRICAS DE LA GALERÍA 



EL MUSEO LITERARIO. 



32 n un acto. 



gar á Madrid, 
abra á tu víctima 



» 1 ama á su modo, 
ion y Pipelefc, ó las desgracias 
un portero. 



accs, snstos y enredos. 
>elucas y dos pares de anteojos, 
ocinero á Ministro, 
liyo pata de anafe, 
maridos! qué ventura. 



bal de cachemira, 
gor de las desdichas, ó 1). Her- 
genes. 

íroe de Bailen, Loa y Corona 
itica* 

iplicio de Tántalo.. 
de Febrero, 
ídeíe. 

lorpor la ventana, 
stino. ' 

dre del hijo de mi mujer, 
rro ó yo . 

ranjuez y en Madrid, 
mine j el Montero. 
?jor amigo, un duro. 
ligo del Ministro, 
atlalanismo. 
dote está el Busilis, 
i loco, 
e de hacerse amar. 



por liebre, 
ática parda 



rencia de un rosta. 

tima noche deCamoens (Ira' 

a). 



La voz de las Provincias. 
La carta perdida. 
Los Quid pro Quos. 
Lluvias del estío. 



Me he comido á mi amigo. 
Modelo de esposas. 



No es la Reina! 



Simpatía y antipatía. 

Trespiés al gato. 

Un viernes. 

Una tempestad dentro de un vaso 

de agua. 
Una comedia en un acto. 

Sün *fo* actos, 
üimas oí titiritero. 



El pilludo deP¿ri<5. Segunda parte 
El orgullo castigado. 

La última conquista. 
La codicia rompe el saco. 
Los hijos de su madre. 



Una conversión en diez minutos 

JEn tres ó mas netos. 

Achaques déla vejez. 
Amante, rival y paje. 
A público agravio , pública ven- 
ganza. 
Adriana Lecouvreur. 
Amarguras de ia vida. 
Antes y después. 



Cocinero y Capiian . 
Carlos VII entre sus vasallos. 
Celos, despecho y amor. 
Conde, Ministro y Lacayo. 
Corona y Tumba, ó el reinado de 
Sigerico. 



D^da en el aliña ó el Embozado de 

Córdoba. 
Pal ría. 
Don Lope de Vega Carpió. 



Entre bobosanda el juego. 

El Gran Duque. 

El pacto de sangre. 

El velo de encage. 

El ángel de la casa. 

El primo y el relicario. 

El árbol torcido. 

El Conde de Selmar. 

El collar de perlas. 

El arenal de Sevilla. 

El Caballero de Harmental. 

El Cardenal es el Rey. 

El Castellano de Tamarit 

Fl Castillo del Diablo. 

El conde de Monte-Cristo. Primera 
parte. 

El conde de Monte-Cristo, Segunda 
parte. 

El conde de Hernán. 

El correo de Lion, ó el asalto de la 
silla de Posta. 

El escudo de Barcelona. 

El hio del diablo. 

El juego de ajedrez. 

El sacrificio de una madre. 

El sereno de Glukstadt. 

El subterráneo del castillo negro. 

El genio contra el poder ó el Bachi- 
ller de Salamanca. 
El mejor alcalde el Rey. 

El libro negro. 

El Judio errante. 

En el crimen vá el castigo, 6 ia Con- 
desa de Portugal. 
En 4830. 



Eugenia. 
Eulalia. 
El egoísta. 



Fea y pobre. 
Francisco el inclusero. 



Juana de Arco. 

Juana de Ñapóles. 

Judií. 

Juicios de Dios. 

Julieta y Romeo. 



Los fanfarrones del vicio. 

La Baltasara. 

La hiél en copa de oro. 

Lorenzo me Hamo ó carbonero 

Toledo. 
Los amores de la niña. 
La'campana vengadora. 
La crisis. 



La corte del Rey poeta. 

Las tres manías, ó cada loco con su 
tema. 

Las bodas de un criminal. 

La honra en la deshonra. 

La conquista de Toledo.- 

Los empeños de nu acaso 

Las barricadas de Madrid. 

La Duquesa de Iprest ó Genoveva de 
Brabante. 

La Duquesa ó la soberbia. 

Las cuatro barras de sangre. Segun- 
da parle de ViUredo el P'elloso. 

Las travesuras de Chalamel. 

Los espósitos del puente de Ntra. Se- 
ñora. 

Los libertinos de Ginebra. 

Los percances de un viaje. 

Los siete castillos del diablo (magia). 

Luisa aiíller. 

Misterios de palacio. 
Mi suegro y mi mujer. 
Maese Juan el espadero. 



Matilde. 

No hay amigo para amigo. 
Navegar á la aventara. 
Ntra. Sra. de Paris, ó la Esme 
Nadie diga de esta agua no bel 

Oráculos de Talia, ó los dueo 
Palacio. 

Protector y protegido. 

Quebrantos de amor. 

También en amor se acierta 
es mas fácil errar. 

una historia del dia. 
Un corazón de mujer. 
Uno de tantos. 
Un dia de baños. 
Vivir y morir amando. 
Vilfreuo el "Velloso. 



En ttn acto. 

A Rusia por valladolid. 
Alumbra á este caballero. (La músi- 
ca.) 

Cuarzo, pirita y alcohol. 



Diez minutos de reinado. 
¿1 emor y el almuerzo. 
El Grumete. (La música.) 
£1 Trompeta del Archiduque. 
El Sonámbulo. 



Gracias á Dios que está puesta 

aiesa. 
Guerra á muerte. (La música.) 
Gato por liebre. 



La Cotorra, 

Las bodas de Juanita. 

La Dama del Rey. (La música.) 

Los dos ciegos. 

La Zarzuela. 



ZARZUELAS. 

La flor déla Serranía. 
La espada del Rey. 

Pablito (Segunda parte de Buenas 
noches, Sr. D. Simón). 



En dos actos. 



El Postillón de la Rioja. 



La cola del Diablo. 
La corte de Monaco. 



31 arina. (La música.) 
Un sombrero de paja. 

En tres ó snas artos. 

Amor y misterio. 



Carlos Broschi. 
Catalina. 

El sueño de una noche de ver 
El Dominó azul. (La música.) 
El valle de Andorra. 
El hijo de familia, ó el lancer 

lunlario. 
El sargento Federico. 
Entre dos aguas. 



Galanteos en Venecia. 



Los- Madgyares. 
La estrella de Madrid. (La mus, 
La Cacería Real. (La música.) 
La Pasión (drama sacro-lírico). 
Los Comuneros. 



Mis dos mujeres. 
Moreto. 



Cn viaje al vapor. (La música.) 



El propietario de esta Galería vive en la calle de la Salud, núm. 14 ? cuarto principal