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Full text of "El poema del Cid, reconstruido sobre la base de la antigua gesta por Eduardo de la Barra"

EL POEMA DEL CID 

RECONSTRUIDO 



ir I Cid La m batidor ^ 

EL POEMA DEL CID 

RECONSTRUIDO 

SOBRE LA BASE DE LA ANTIGUA GESTA 

POR 

EDUARDO DE LA BARRA 

DE LA KEAL ACADEMIA ESPAÑOLA 



Santiago de Chile 
Jmprbnta, Pimc. y Fitografía Jísmbralda -Bandbra 30-34 

I9°° 12675 



PCl 

LIBRARY " 

718032 

UNIVERSITY OF TORONTO 



A Su Majestad Católica 
El 'Rey Don Alfonso xiii 

ü« t-Mcnalca que üat et ceíio de (oá ^vucnócá 
y ót atenía en tí ¿lene de <¿/an Qgelnando; 

UÍ¿ taieoio ¿t/tieien/aufe rít /a ntadie (yó/iaña, 
tan nev/e -v y/clicia t?t óu Aidciía 
come en -iui Áoe'ácai ¿uidicionei; 



£Demc tí moa a/iadadc confia de /a Uf mélica, 

en judo n deúido no menaje, 

YJcnáaala te j/.aucí amenté tila wieiiuiüacion 
cte 

SI ¿Poema bd Qib 

Q7tc Aame/de ■ieivia'ot 

E. de la Barra 

Qsaidtaao ae <p/uú 

ú /£ de entílelo de SúOO. 



V» 

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PROLOGO 



Le Cid jusqu' a présent a porté 
bonheur aux écrivaine que .«e sont 
oceupés de lui. 

Damas IIinard 



Parecerá temeridad y atrevimiento el presentar al 
mundo un Pokma Épico en los momentos mismos en que 
va á clausurarse el Siglo de las luces", cuando la opinión 
reimnte declara ya pasado el tiempo de la epopeya. Si 
así fuere, que se me perdone el haber ido contra la co- 
rriente de la opinión de mi tiempo, en vista de que aspiro 
á reflejar una época lejana, homérica en su sencillez y en 
su heroicidad; y en atención á las excepcionales dificulta- 
des que he necesitado vencer para realizar mi singular 
propósito. Sobre todo, perdóneseme mi rebeldía en ho- 
menage á la altísima aspiración de mi alma, pues lo que 
me propongo es la glorificación de mi propia raza, aspi- 
ración que me ha alentado á cantar las proezas del Cid 
Campeador, símbolo glorioso de la heroica España. 

La época remota que aspiro á reflejar, no tiene la com 
plejidad de la vida moderna, obstáculo principa! señalado 
á la epopeya que hoy se intente; las dificultades y nove- 
dad de la empresa serán parte á que se me disimulen 



VIII 



muchos yerros; y el alto fin que me propongo inclinará 
el juicio público á la benevolencia si no siempre el de- 
sempeño iguala al intento. 

¡Quiera el Cielo que así sea! ¡Ojalá mi obra resulte 
digna ofrenda del Siglo que se despide al Siglo que al- 
boreal 

II 

El Cid Campeador es el héroe que canto; mi escenario, 
la España del siglo XI empeñada valientemente en su 
reconquista; mi material poético, la tradición conservada 
en vetustos monumentos; mi objeto y deseo, glorificar la 
noble raza española, que es mi propia raza. 

Eso intento desde este apartado confín de la América 
hispana, y acaso llega mi libro en hora oportuna á remo- 
zar la grandiosa Gesta de las glorias castellanas y á 
reverdecer sus lauros. 

Mi primer intento fué restaurar la Gesta de Mío Cid, 
hoy tan deteriorada como las ruinas abandonadas de los 
castillos medio evales. Ese trabajo me impuso largos años 
de estudio, y marché solo, por camino nuevo, sin antece- 
dentes que sirvieran á mi propósito, sin guía ni maestro, 
sin senda conocida, teniendo que sacarlo todo de mi pro- 
pio fondo. A fuerza de observación y de paciencia, me 
dediqué á buscar el secreto de aquellas ruinas en las rui- 
nas mismas, piqueta eu mano, como los que hoy siguen 
desenterrando á Pompeya, á Troya, ó á Nínive. Así es- 
tudié la arquitectura de aquella construcción en ruinas, 
su lenguaje, su gramática, su versificación. 

Púseme á la obra, comencé á ver claro, adquirí des- 
treza, y al fin tuve la satisfacción de ver alzarse en su 
primitiva integridad los viejos torreones temblorosos, 
afianzados de nuevo, sobre sólido asiento, libres de yedras 
parásitas, reconstruidas sus almenas y reparadas las roe- 
duras de los siglos. 

Retíreme á contemplar mi obra y apareció á mi vista 
el viejo monumento literario como sería el Castillo de 



IX 



Astorga restaurado, con sus dos gruesos torreones alme- 
nados, y sobre la poterna los polvorientos blasones de la 
noble casa esculpidos en dura berroqueña. 

Luego vi que aquella imponente fachada gótica caía á 
un campo yermo y desolado. Recorrí entre malezas y es- 
combros el antiguo emplazamiento del viejo Castillo, ya 
del todo desaparecido; lo reconstruí en mi imaginación y 
lo vi resurgir de la tierra como en sueños, en toda su 
magnífica amplitud. Creció entonces mi ambición. No 
me contenté con haber restaurado la vieja Gesta existen- 
te, sino que quise completarla. 

Esta Gesta es el viejo frontispicio carcomido y desfi- 
gurado por los años. 

Se compone de tres Cantares que no abarcan ni la mi- 
tad de la vida y hazañas de Rodrigo de Vivar. ¿Qué se 
hizo el resto? El ala del tiempo lo ha borrado sin piedad. 
Pero, lo que realizó el ingenio del hombre, el ingenio del 
hombre puede restablecerlo. «No hay imposible*, me di- 
je, y sin reflexionarlo mucho, propúseme completar aque- 
lla construcción borrada del recuerdo humano, y atrevi- 
damente me puse á la obra Lo que resultó lo dirá este 
libro. 

¿Qué emprendía? Nada menos que la creación de una 
Epopeya en las más difíciles condiciones imaginables, 
como antes nadie la ha intentado. Sin mirar hacia atrás, 
porque no se escapara mi Euridice, seguí adelante sin 
medir el abismo. Nada me arredró, porque me alentaba 
mi amor á España, caida por un momento, acaso para 
alzarse como Anteo. Quise cantar sus glorias uniendo mi 
voz á la del pueblo español en sus gestas y romances, 
juntando así con vínculos de amor una época á otra épo- 
ca y un Continente á otro Continente. Una voz interior 
me alentaba á la magna empresa, dándome tal seguridad 
en mis propias fuerzas y en el éxito final, que no he po- 
dido sentir ningún desfallecimiento. Diría que el Genio 
de la Raza me inspiraba y sostenía. Luchó como Jacob, 
y subí la escala tendida en mi sueño, 



X — 



III 

Grandes son, sin duda, las difíciles condiciones de la 
Epopeya, y por eso el mundo posee tan pocos Poemas 
épicos. El desarrollo de una acción nacional ó de interés 
universal casi nunca se ha visto. La litada, choque de 
dos Continentes rivales, la Eneida que halaga el orgullo 
de Roma, realizan esa condición. El entusiasmo de las 
Cruzadas había desaparecido cuando el Tasso cantó á los 
héroes de la Cruz, pero su argumento tenia condiciones 
épicas y su inspiración era grande y noble. Camoens 
aduló el orgullo lusitano, como Virgilio el de Roma. El 
Dante, Milton y KIopstoc, buscaron el interés poético en 
la fuente religiosa, por muy diversos caminos. 

Las Gestas de los siglos XI, XII y XIII son epopeyas 
de otro carácter; á veces homéricas en su sencillez y gran- 
diosidad, celebrando á los héroes nacionales, glorifican á 
la nación, como la Chanson de Roland, los Niebelunyen,y la 
Gesta del Cid, que son las principales. Estas realizan otra 
condición exigida á tales poema?, que es la de reflejar la 
civilización de la época y lugar donde sus personajes se 
mueven. La pintura acertada de los caracteres es otra di- 
ficultad no pequeña. Estas y otras condi iones épicas he 
tenido que realizar, no libremente, sino dentro del círculo 
de hierro que me imponía el carácter espécialísimo de mi 
reconstrucción. 

El poeta épico cuando procede sin amarras, sueltas las 
alas de su albedrío, elige lugar y tiempo y argumento, 
crea sus personajes y desarrolla su plan en entera liber- 
tad, expresa sus pensamientos en su propia lengua, y, 
conforme á la índole de su época, dispone de las galas de 
su imaginación sin trabas ni impedimentos. ■ 

Nada de eso me ha sido dado. He tenido que emplear 
la lengua del siglo XII, adquirida sin maestros, peregrina 
para nosotros, de vocabulario escaso para nuestras con- 
cepciones más amplias de hoy, y diferente á la nuestra 



— XI 

en sus construcciones y modismos, y sin un diccionario 
que me auxiliara. No menor dificultad es la de tener que 
abstenerse de usar voces más modernas, acaso tres veces 
más numerosas que aquellas posibles de emplear, cuan- 
do ellas están asociadas á nuestro pensamiento por modo 
tan indeleble. 

Si hay que hablar de otra manera, también hny que 
pensar y sentircomo entonces se sentía y se pensaba. A la 
rudeza del lenguaje, corresponde la sencillez en los pen- 
samientos y afectos de aquellas gentes cubiertas de hierro, 
y con aspiraciones y miras tan diversas de las nuestras. 
Érame menester reflejar aquel estado social embriona- 
rio, á veces casi infantil con sus hábitos y costumbres, 
con sus ideas á veces embrionarias, con sus errores y su- 
persticiones, con sus candores y sus caprichos, con su 
heroicidad, su patriotismo y su profunda fé religiosa. 

¿Cómo traer al gran reflector épico, el modo de ser ca- 
racterístico, los rasgos fisonómicos prominentes de una 
época tan lejana y tan diversa de la nuestra? Apenas si 
podría ayudarnos en tan ardua tarea, cierto instinto in- 
vestigador, que se guía por relaciones misteriosas, como 
las que hay entre la. raíz y el tronco, el tronco y las ho- 
jas, las hojas y las flores de una misma planta. Idéntica 
lógica de la naturaleza eslabona los siglos, y constituye 
una especie de adivinación para los hombres de la misma 
cuna, una revelación de los secretos de la lengua y del 
pensamiento de otras edades. 

Para reproducir aquellos férreos tiempos del Cid, me- 
nester es pensar y sentir como hombre de entonces, abs- 
trayéndose y ausentándose temporalmente del mundo 
moderno; menester es vivir en el pasado durante la ges- 
tación de la obra, haciendo carne de nuestra carne, hasta 
de los yerros, candores y supersticiones del siglo aquel 
que aspiramos á reproducir; menester es adquirir la ru- 
deza y sencillez en el sentir y el expresar; menester es 
sentir el yelmo en la cabeza y la espada en la mano y 
olvidarnos por completo del medio en que vivimos, como 



XII 



si estuviéramos bajo el imperio del hipnotismo. La difi- 
cultad no es pequeña, ni posible siempre de realizarse la 
condición apuntada. 

He aquí diseñados apenas los obstáculos de la empresa. 
Ante ellos palidecen las dificultades que los retóricos atri- 
buyen al Poema Épico. 

IV 

Conocidos mis propósitos y los principales obstáculos 
que he necesitado salvar diré ahora en qué forma pre- 
sento mi obra poética. 

La vieja Gesta del Cid, como dije, fué mi base, y la 
restauración de esta parte del trabajo que ahora presento, 
la hice de la manera y en la forma que explicaré en los 
Apéndices. El presente Poema consta de más de 750Ü ver- 
sos, más del doble de los que contiene el códice conocido, 
y abarca desde las primeras hazañas de Rodrigo de Vivar 
hasta su muerte y sepultación. A través del laberinto en 
que penetró impávido, no he abandonado un momento 
el hilo de la tradición, mejor conservado en las Crónicas 
en prosa que en el.Romancero relativamente moderno, y 
bastante infiel á la antigua leyenda y á la historia. 

Consta de seis Cantares el Poema del Cid que ahora 
doy á luz. 

Primee Cantar, llamado de las Mocedades de Rodrigo. 
Contiene sus proezas juveniles durante el reinado de don 
Fernando el Magno, desde que aparece en escena desa- 
fiando y dando muerte al Conde lozano don Gómez de 
Gormaz, hasta que realiza la novelesca expedición ultra- 
pirenaica conduciendo las huestes españolas, acaudilla- 
das por el rey mismo, hasta los muros de París de 
Francia. 

Para componer este Cantar, que consta de 984 versos, 
me he valido de la Crónica Rimada, rehecha libremente 
é incrementada en un buen tercio con versos de mi pro- 
pia factura. Esta Crónica es una mezcla indefinible de 



XII£ 



versos que fueron y no son. Algunos hemistiquios que 
suelen asomar en aquel hacinamiento nos hacen presu- 
mir la existencia primitiva de romances de doble bordón 
(8-f-8=16) y de alejandrinos de gesta (7-f 7=14). Ambas 
formas son propias de la época castellana, por más que 
los eruditos hagan sutiles distinciones entre un asunto 
cantado ora en romance ora en verso de gesta. El mate- 
rial es el mismo, el mismo acaso el poeta: la diferencia 
está únicamente en la tonada y, por tanto, en el verso; pero, 
la diferencia en la música o sea en el verso, por cierto 
que no marca escuelas diversas, una popular y otra del 
mester de clerecía ó pseudo-erudita. 

Compuse deliberadamente este Cantar en octosílabos 
como fué sin duda en su origen. En él se encontrarán 
resucitados los viejos romances del siglo XII en todo su 
vigor y lozanía. De ellos salieron los romances de los si- 
glos XV y XVI, tenidos hoy por los más viejos. Verán 
ahora los entendidos lo que va de esas pálidas copias á 
sus originales frescos, vigorosos y admirables, que hoy 
les presento extraídos de las ruinas; verán y palparáu la 
diferencia entre los romances parafraseados y diluidos 
en agua de rosa, y estos otros resurgidos en toda su enér- 
gica concisión y gloria primitiva, salvo los yerros del 
restaurador. Algunos de ellos cuentan, sin duda, entre las 
mejores joyas de que puede blasonar la Musa Castellana. 
Si la Europa ha preciado en tanto los romances de mera 
imitación, de esperar es que conceda á los originales el 
alto lugar que merecen. Y advierto que aquí nada recla- 
mo para mí mismo, pues que mi merecimiento, menor 
que mi fortuna, es parecido al del campesino que, aran- 
do su predio, halló una estatua, encuentro feliz que con- 
dujo al descubrimiento de Pompeya. Repasando aquella 
Crónica, tan menospreciada de ordinario por los grandes 
críticos, creí entrever el tesoro que ella escondía en sus 
entrañas, y, con empeñosa pacieucia, no paré hasta sacar 
á luz aquellas preciosas joyas de la Musa Castellana, que 
ahora limpias y repulidas devuelvo á sus legítimos here- 



XIV 



deros y á la admiración de los extraños, llamados a cali- 
ficar su autenticidad y su singular valía. No valen más 
las joyas del Tesoro del rey Príamo, soterradas también 
por largos siglos entre las ruinas de Ilion. 



* 
* * 



Segundo Cantar, el de Ruy Díaz. Contiene este can- 
tar la vida del héroe de Castilla durante el reinado de 
D. Sancho el Bravo, príncipe de su edad ó muy poco 
mayor, con quien Rodrigo se había criado. Le ayuda vi- 
gorosamente á reconstituir el reino roto en girones por el 
testamento de D. Fernando, que en esta ocasión mostró 
más corazón de padre que ojo de político. Las batallas de 
Santarem, de Llantada y de Golpejar, la toma de Toro, 
restauran el reino de ('astilla y exhiben al Cid en toda su 
grandeza. Desgraciadamente para don Sancho sus planes 
fueron á estrellarse contra los muros de Zamora, defen- 
didos por una real fembra valerosa, de figura verdadera- 
mente épica. Allí cae el monarca bañado en su propia 
sangre, al golpe de un traidor. 

A recoger su herencia se presenta don Alfonso, refu- 
giado hasta entonces entre los moros de Toledo. Todos lo 
reconocen por rey y señor, excepto los castellanos acau- 
dillados por Rodrigo de Vivar, á menos que no jure en 
público que él no tuvo parte, directa ni indirecta, en la 
muerte del rey su hermano. El Cid, como Alférez real, y 
conforme a las leyes, es quien toma al rey el triple jura- 
mento en la iglesia de Santa Gadea de Burgos, donde 
juran los caballeros. Esta escena solemne es de un alto 
carácter épico, y no lo es menos el reto de Ñuño Ordo- 
ñez de Lara á todos los Zamoranos, sostenido bravamen- 
te por los hijos de Arias Gonzalo, el digno ayo y conse- 
jero de la valerosa princesa Doña Urraca que veremos 
destacarse vigorosamente del fondo de esta homérica 
epopeya castellana. 

Consta el Cantar Segundo de 1209 alejandrinos de mi 



XV 



propia composición, sin más auxilio que el de la Crónica 
del Cid, llamada de Velorado, del nombre de su primer 
editor, escrita en prosa, al parecer del siglo XIV. Hubie- 
se preferido guiarme por la del Re}^ don Alfonso X; pe- 
ro, nunca pude conseguirla. 



■Tekce re Cantar, el del Exilio. Pertenece á la antigua 
Gesta del Cid, y, por tanto, mi trabajo aquí se re luce á 
restaurar y completar el único códice llegado á nosotros, 
más en ¡irosa que en forma de verso. ¿Y qué otra cosa si- 
no prosa es el lenguaje no sometido á las condiciones mu- 
sicales del metro y el ritmo, constitutivos esenciales del 
verso? Sin metro ni ritmo, no hai verso. Todos los críticos 
están conformes en declarar que la Gesta del Cid carece 
de metro fijo y de ritmo, luego no hay verso. Luego, aque- 
lla prosa no pudo cantarse, siendo así que aquellas gestas 
eran destinadas al canto. 

Mi primer empeño al restaurar la Gesta de mió Cid 
fué devolverle su versificación alejandrina hecba peda- 
zos, reconstituir sus dobles heptasílabos de ritmo yám- 
bico. Eso me llevó á la reconstrucción de la métrica anti- 
gm, distinta de la moderna, y de un ritmo tan sencillo, 
natural y completo, que sus versos se cantan solos. En los 
Apéndices daré razón de estas investigaciones, sin prece 
dente, de métrica arcaica. 

Observaré de paso que Los copiantes por la misma natu- 
raleza de sus funciones, en todo tiempo se han mostrado 
fieles y prolijos, limitándose á reproducir casi mecánica- 
mente lo que tienen delante. Mas el Pero Abbat de esta 
copia, si lo es, parece no hallarse en el mismo caso. En 
vez de reproducir una muestra, parece que hubiese es- 
tampado en el papel lo que conservaba en la memoria, y 
acaso por eso se notan en su escrito tantas faltas, repeti- 
ciones y tartamudeos, ágenos al buen entendimiento del 
autor. Agregúese á eso el prurito de modernizar lo com- 



XVI 



puesto más de un siglo antes, para lo cual introduce sin 
escrúpulo partículas antes no usadas y palabras y frases 
explicativas que en el lenguaje elíptico del autor no ha- 
cen falta ninguna. Todo eso lo hace el bueno de Per Abbat 
en detrimento del verso alargándolo y estropeándolo sin 
ninguna consideración, como de ello daremos abundante 
muestra en los Apéndices. Esto nos induce a sospechar 
que su fin no fuese poético, sino otro más humilde. Sin 
duda que su copia no sirve para el canto del juglar; pero, 
acaso Abbat se propuso sacar de la Gesta un cuento en 
prosa, para ser narrado al amor del fuego en las crudas 
veladas de invierno. Así de la Chanson de Roland sacaron 
la Crónica de Turpín, que hoy corre convertida en la pe- 
sada prosa del Cario Magno y los doce Pares de Francia. 

Sea de ello lo que fuere, es lo cierto que la Gesta dA 
Cid manejada por el Per Abbat de la copia, está diluida 
en prosa, como lo está con más arte y mejor dirigida en 
la Éstoria de España del Rey Sabio. Ahora presento esa 
Gesta incorporada al Poema del Cid, en cumplido verso 
alejandrino como fué en su origen y limpia, hasta donde 
he podido, de agregados, omisiones y trastrueques de ju- 
glares y copiantes que la tienen desmedrada y oscure- 
cida. 

Al códice existente le falta la primera hoja. Comienzo 
por suplirla: en seguida, conservando de ese códice cuan- 
to es posible, procuro acercarme á la gesta primitiva. 
Limpio uno á uno cada verso, extrayendo las partículas 
agregadas después, quitando lo que sobra, supliendo lo 
que falta, hasta completar el metro y el sentido, sin al- 
terar la construcción de la época ni el lenguaje. Me he 
avanzado á invertir el orden de algunos versos cuando 
su trastorno es obvio; he suprimido otros á todas luces 
interpolados, ó repeticiones sin necesidad, cuando no son 
chocarrerías inútiles del juglar que rebajan la dignidad 
épica, ó interrupciones antiartísticas del discurso que de- 
bilitan la expresión ó apagan el sentido. En casos á mi 
parecer muy justificados he introducido versos míos, y á 



XVII 



veces largos párrafos cuidando en este último caso de ad- 
vertirlo en las notas. No he hecho lo mismo con los ver- 
sos sueltos y variantes que introduje de tal manera iden- 
tificados y adheridos al texto, que el anotarlo habría sido 
demasiado prolijo y embarazoso. Para facilitar el cotejo 
del Poema con la Gesta original, he puesto números al 
margen que cada cien versos van marcando la corres- 
pondencia entre ambos. 

Consta este Cantar de 1204 alejandrinos, restaurados 
en su gran mayoría. Trata de la salida del Cid al destie- 
rro con su reducida mesnada; de sus correrías y rápidas 
conquistas en tierra de moros, no bien don Alfonso VI 
le- echó de Castilla y le confiscó sns bienes. Allí figura 
el característico episodio de los judíos Raquel y Judas, 
de quien el Cid toma dinero entregándoles en prenda 
unas arcas cerradas, con oro y piedras preciosas, que 
ellos no podrán abrir antes de un año. Las arcas en rea- 
lidad lo que contienen es arena y piedras. Este episodio 
hoy nos aparece como uua indigna jugarreta; pero, más 
adelante lo completo y desenlazo de manera que haga 
honor á la nobleza del héroe. Allí también se encuentra 
restaurada la célebre despedida del Cid y doña Jiraena 
y la Oración de ésta, en todo semejante, sin ser copia, á 
las oraciones análogas de las gestas francesas y de algu- 
nos viejos cuentos castellanos. El cantar se cierra con el 
interesante episodio del Conde de Barcelona vencido y 
apresado por el Cid, acaso primitivamente en romance 
como se trasluce del hacinamiento de Per Abbat (1). 



* * 



Cuakto Cantar, llamado de Valencia. Este es el se- 
gundo de la Gesta y consta de 1423 versos alejandrinos 



(1) En la Literatura Arcaica, pág. 59 y siguientes, doy este 
episodio restaurado en romance, y expongo las razones que tengo 
para creer que esta fuese su forma original'. 



XVIII 



los más de ellos, siendo de notar que aquí aparecen por 
primera vez los endecasílabos y versos de arte mayor más 
antiguos que existan en castellano. 

En el párrafo XXIII del cantar anterior doy en resu- 
men los antecedentes de la toma de Valencia, olvidados 
ó suprimidos en el original, agregado que se continúa 
en el párrafo III del presente Cantar. 

También he creído conveniente agregar los párrafos 
IV, V, VI, VII y VIII, en que se desarrolla un episodio 
característico de la época que se pinta, propio de la epo- 
peya y conveniente á mis fines. Refiérese á la grande in- 
fluencia de los franceses en la Corte de don Alfonso VI, 
tan importante en las letras primitivas de Castilla y en 
su habla misma, y no extraña, por contraposición, á la 
glorificación del Cid por la musa popular de España. Al 
predominio francés ejercido dolorosamente en España, y 
personificado en Alfonso, el pueblo oponía el genuino 
tipo castellano que encontraba en el Cid Campeador y 
en él su Musa encarnaba la esencia del carácter nacional 
con sus afectos, creencias y aspiraciones. 

La lucha entre el espíritu español y el francés se enta- 
bla en la misma Corte Castellaua, y la encabeza á favor 
del extranjero el rey español, sugestionado por la reina 
francesa doña Costanza, y por los poderosos monjes do 
Cluny. Estos luego se adueñaron de las mas pingües aba- 
días y de los mejores obispados déla Península; uno de los 
suyos, el francés D. Bernardo, era el Primado de la Igle- 
sia española, y otro de los cluuicenses, el célebre Hilde- 
brando, llegó á ser el Jefe de la Cristiandad, bajo el 
nombre de Gregorio VIL 

Lucha el rey contra su pueblo que se resiste á sopor- 
tar el predominio ultra-pirenaico, ya en la política, cuando 
los barones franceses intentaron arraigar en España el 
feudalismo de su tierra; ya en la religión, cuando los po- 
derosos monjes de Cluny se propusieron cambiar el Ri- 
tual de Toledo, á que estaban habituados los españoles, 



XIX — 



por el Ritual francés, repugnante á sus hábitos y afectos 
y rechazado por el pueblo y su clero. 

Esta lucha característica de la época y tan interesante, 
dio lugar á la doble prueba ds las armas y del fuego, y 
en ambas salió triunfante la liturgia nacional. Pero, á la 
aspiración del pueblo español, al mismo Juicio de Dios 
inapelable, se sobrepuso tercamente la voluntad del Rey, 
quien no sólo impuso el ritual francés sobre el de Isido- 
ro y de Leandro, sino que sobre la letra de Ulfilas, única 
usada en España, impuso la letra de los franceses emhaif- 
dores. El pueblo español, sumiso á su rey, tragó la humi- 
llación, inclinó el cuello y sufrió el yugo en silencio; 
pero, no sin contrariedad y enojo. Fué entonces cuando 
despegado de su rey, puso sus ojos y su corazón en Ro- 
drigo de Vivar, el castellano á las derechas, siempre 
victorioso, y en él encarnó sus satisfacciones y su gloria. 

Dentro de mis propósitos yo no podía dejar de aprove- 
char este episodio histórico, tan interesante, y así lo hice 
adecuándolo en lo posible á mi fin poético. No se olvide 
que este fin no se reduce á la simple restauración de la 
Gesta, sino que me propongo crear un conjunto y darle 
condiciones épicas dentro de los límites que me eslán tra- 
zados por la tradición, la historia y el modo de ser de la 
época. Dentro de esos límites me es, pues, lícito introducir 
los episodios y modificaciones que á mi fin convengan, y 
eso he hecho. 

Hay hechos históricos muy notables como el cerco de 
Toledo y su entrega á don Alfonso VI (el 25 de Mayo de 
1085); pero, ese episodio lo desechó porque eso era agre- 
gar un sitio á otros sitios idénticos, como los de Alcocer, 
Valencia y Zamora; era poner rojo sobre el rojo, sangre 
y batallas, sobre las batidlas y sangre en que abunda el Poe- 
ma. Por otra parte, el Cid no se encontró en aquella me- 
morable entrada de los cristianos á la imperial Toledo, 
pues á la sazón batallaba rudamente contra el rey moro 
de Denia, sostenido por el rey de Aragón y el Conde de 
Barcelona, al fin los vencía y entraba victorioso á Zara- 



XX — 

goza (1085) en medio de los vítores y aclamaciones de 
aquel pueblo moro que lo saludaba con el nombre de Sido, 
mi Señor. 

Por idénticas razones si me detuve en la prueba del fue- 
go no lo hice en el duelo judicial, que hay varios duelos 
análogos ya descritos. 

También agregué en el párrafo XV la parte que da 
honroso remate al episodio de los judíos prestamistas, de 
modo que todo redunde en pro det héroe. Hizo aquel en- 
gaño bajo la presión de la dura necesidad, y con el áni- 
mo de remediarlo oportunamente, y eso sería, como al- 
guien dijo, una acción digna de Guzmán de All'arache, si 
el Cid, en efecto, no lo hubiese remediado generosamente. 

* 
* * 

Quinto cantab, de las Hijas del Cid. Este es episódico 
y obra de la fantasía más que de la realidad histórica; 
pero, supera á los otros dos de la Gesta del Cid en her- 
mosura poética y grandiosidad. Contiene escenas de in- 
terés y efecto como las del sombrío Robredo de Corps. 
AJlí los infantes de Carrión, por vengar imaginarias afren- 
tas del Cid, cuando él acaba de llenarlos de beneficios, 
acometen contra sus inocentes hijas, sus esposis, y las 
desnudan y las azotan y las espolonean de la manera más 
cruel y desatentada y allí las dejan por muertas, abando- 
nadas á las fieras del montel Tras de la infame acción, 
viene el castigo. El Cid se querella al Rey, quien para 
juzgar el caso y hacer justicia cita á Cortes en Toledo. 
La llegada del Cid con sus infauzones, es imponente, co- 
mo es de hábil é irresistible su demanda que para en el 
reto á duelo de sus campeones á los ofensores de Carrión, 
el cual merece la aceptación de la Corte. Cumplido el 
plazo, el duelo se efectúa en las Vegas de Carrión, y se 
termina con el triunfo completo de los Campeones del 
Cid, dando lugar á una vivísima y enérgica pintura del 
encuentro digna de la más alta epopeya. Regresan los 



XXI — 

Campeones victoriosos á Valencia en donde el Cid los 
aguarda impaciente. Al saber el feliz resultado los abraza 
con paternal ternura y alzando las manos al cielo ex- 
clama: 

¡Grado al Rey de Cielo e tierra | mis fijas vengadas son! 

Ahí termina la Gesta. Unas cuantas líneas de más que 
hay en el códice son agregados posteriores que la sana 
crítica no puede aceptar. 

* 

El Sexto Cantar, el del Finamiento del Campeador, 
completa y termina el Pokma. 

En el gran cuadro de la reconquista de España, el Poe 
ma del Cid, representa un episodio, tallado en su período 
más brillante, que comienza y termina con la vida del 
héroe. No era posible abrir la escena con la espada de 
Pelayo para cerrarla con la rendición de Granada, y así 
es que el interés se reconcentra en el héroe mas celebrado 
en aquella empresa de siglos. Aquí no cabe una empresa 
única en su total desarrollo como en la Riada y en la Je- 
rusalen, ni hay un solo nudo que desatar, sino que la 
unidad de acción tiene que buscarse en el héroe mismo, 
como se encuentra en el protagonista y autor de la Divina 
Comedia. El va sin vacilar contra el Moro, enemigo de 
su fé y de su patria, y contra todo el que amenace á Es- 
paña, llámese Papa ó Emperador. Ya milita bajo las ban- 
deras de sus reyes, de quienes es amparo y sostén, brazo 
y consejo; ya campea de su cuenta y va de victoria en 
victoria hasta clavar su enseña propia en el Alcázar de 
Valencia. No hay situación que le arredre ni obstáculo 
que no venza, ni virtud que no le adorne. En él se con- 
centra de preferencia todo el interés de la acción, y si en 
torno de ese sol palidecen como las estrellas las otras 
figuras del Poema, no por eso carecen de personalidad y 



XXTI 



de relieve. Son éstas numerosas, pero susceptibles de cons- 
telarse en grupos: el de los caballeros leales y valiente? 
como Minaya Alvar Fañez, Pero Bermuez, y demás gue- 
rreros del Cid, inclujrerjdo en ellos el Obispo batallador 
D. Hieronymo, el noble Arias Gonzalo y sus hijos, Ordo- 
ñez de Lara el retador de Zamora, el Conde Martín Gon- 
zález que lidia con el Cid por Calahorra y es muerto en 
la demanda, el Conde Peranzures siempre leal, y los no- 
bles moros Burgos de Ayllón y Abengalvon señor de 
Molina. 

Contrapuesto á este grupo de egregios personajes está 
el de los cortesanos intrigantes, cobardes, bulidores y mes- 
tureros, enemigos naturales del Cid, que les hace sombra 
con su grandeza. Los representan muy bien los Condes 
traidores como el de Cabra y el Crespo de Grafion, Asur 
González y sus sobrinos los Condes de Carrión. Estos 
tienen favor en la corte, y rodean al rey y lo mal aconse- 
jan como en la escena cuando consultados por el rey D. 
Sancho sobre las exijencias de que España rinda home- 
naje y pague tributo á un rey extranjero, le aconsejan 
que acceda ya que el Papa apoya tan ignominiosa pre- 
tensión. Esos mismos más tarde hacen que Alfonso VI 
destierre á Rodrigo de Vivar, su leal vasallo y sostenedor. 
El grupo de los reyes está bien representado por don 
Fernando y sus hijos don Sancho el Bravo y don Alfon- 
so, con sus grandezas y debilidades, y completado por el 
paso fugaz de otros soberanos que aparecen en tan vasto 
escenario, como los reyes moros de Toledo, de Zaragoza 
y Dénia, Yusef y Búcar de Marruecos, los condes sobe- 
ranos de Barcelona y de Saboya, el Rey de Francia, el 
Emperador de Alemania, el Papa romano, el magnífico 
Soldán de Persia, y un cortejo de reyezuelos moros y cris- 
tianos que allí figuran en parte secundaria. 

El grupo de las mujeres, donde figura Ximena con sus 
hijas y suh dueñas, es de poco relieve y acaso su figura 
culminante sea doña Urraca quien, enamorada del Cid, 
muestra tanto corazón como cabeza defendiendo á Zaino- 



XXIII 

ra. La reina doña Constanza, favorecedora de los frailes 
de Cluny, la formidable reina negra que acompaña al 
rey Búcar, la Infanta doña Elvira que pasa como una 
sombra, y la hermosa bija del Conde Saboyano que cau- 
tiva al rey D. Sancho, forman este grupo de personajes 
apenas diseñados, mas no por eso sin interés. 

Los parientes del Cid, los frailes, representados por 
D. Sancho, el abad de Cárdena, el Primado D. Bernaldo, 
cardenales, obispos y comunidades; las escuellas y mes- 
nadas y borgueses anónimos representan al pueblo, y 
hay huestes cristianas y almofallas moriscas, y peones y 
escuderos, y malatos como Lázaro y judíos como Raquel 
y Judas que llenan aquel inmenso escenario, donde to 
davía encuentran cabida el ángel Gabriel, el Apóstol San 
Pedro, y el Apóstol Santiago en su caballo blanco, acau- 
dillando las legiones celestes que combaten por los cris- 
tianos y cabalgan en las nubes como las Walkirias. 

Dadas las condiciones apuntadas, he tenido que acep- 
tarlas y que seguir el hilo de la vida del héroe hasta su 
fin, y de ahí la necesidad de este Cantar para terminar 
la obra. 

Se abre con la pintura de la paz, después del oleaje in- 
cesante de la guerra que ha agitado el escenario épico. 
Valencia al fiu descansa tranquila y los incansables bata- 
lladores se entregan al ocio blando y a los deliciosos 
entretenimientos propios de la situación. Prepárase aquo 
lia Corte para recibir á los príncipes de Navarra y de 
Aragón, quienes van á Valencia para contraer matrimo- 
nio con las hijas del Cid, cuando llega á distraer la aten- 
ción de todos la llegada de un embajador del Scha de 
Persia, arribado á las playas de Valencia con grandes y 
singulares presentes para el Cid, de quien la fama se 
extendía al lejano Oriente. 

Muy sonada debió ser la embajada del Soldán de Per- 
sia cuando las Crónicas la recuerdan, y Fernán Pérez de 
Guzmáu la menciona en sus Claros Varones, en la si- 
guiente copla: 



XXIV 



Si la Estoria no miente 
De Gil Diaz escribano, 
El gran Soldán persiano 
Príncipe et señor d'Oi iente, 
Le envió un su presente (al Cid) 
Con tantas joyas e tales 
Que Roma en los sus afiales 
Registrara tal presente. 

Por mi parte aprovecho esta coyuntura para incorporar 
al Poema, escenas, descripciones y conocimientos, que re- 
flejan diversas faces de la época en sus usos, costumbres 
y preocupaciones. 

La llegada de los príncipes y su matrimonio me da 
nueva oportunidad de trazar otros cuadros propios de la 
epopeya. En las fiestas nupciales, fiestas regias para los 
grandes y los pequeños, se mueve alegre y bullicioso el 
pueblo cristiano mezclado amistosamente á los moros de 
Valencia, y la fiesta y el regocijo se extiende del encum- 
brado Alcázar á la plaza pública. 

Todo es música y danza y luces y alegría; pero ¿qué no 
corre á su fin? La tarde comienza á caer, las fiestas ter- 
minan y los príncipes se llevan á sus esposas á sus tierras 
dando lugar á una tierna despedida. El embajador del 
Soldán también se va: regresa á Persia encantado de la 
acogida del Cid, y llevando consigo grandes presentes pa- 
ra su soberano. 

Al desvanecerse las músicas y al apagarse las luces de 
la fiesta, brota el reflejo de las rojas llamaradas de la gue- 
rra. El África entera hierve como un volcán. Abu Becar 
(el rey Bucar) convoca á los muslimes á la guerra santa 
(la gazüa) contra los perros infieles (los kafires) y sin 
querer se viene á la memoria el recuerdo del sin par 
Fray Luis de León: 



— XXV 

La lanza ya blandea 
El árabe cruel, y hiere el viento 
Llamando á la pelea 

Cubre la gente el suelo: 
Debajo de las velas desparece 
La mar, la voz al cielo 
Confusa y varia crece; 
El polvo roba al día, y le oscurece. 

Esta pintura lírica sin par del Maestro, ha sido mi nor- 
ma al trazar el cuadro épico del levantamiento del África 
morisca contra España, y al lamentar de antemano la 
caida de Valencia la cristiana como en visión profética, 
no extraña á los recursos de la poesía. 

La escuadra poderosa de Bucar está á la vista: la ban- 
dera del Cid señorea el Alcázar. Comienza á Henar la 
Glera la muchedumbre armada de los Moros, y Valencia 
a prepararse para resistirla. El Cid en su retrete y en la 
soledad de la noche, medita desvelado, cuando de súbito 
le sorprende una claridad de que no se da cuenta. Es una 
luz suave que va creciendo, y emanando un grato olor. 
Poco á poco esa luz sobrenatural se condensa en la figu- 
ra de un noble anciano. Es el Apóstol San Pedro que 
viene á revelar al Cid su próximo finamiento y á anun- 
ciarle el triunfo de los cristianos sobre el rey Bucar. 

El Cid toma en consecuencia sus disposiciones: confie- 
sa con el Obispo, otorga su testamento y dicta sus ins- 
trucciones finales. Al plazo señalado muere santamente 
y es embalsamado de modo maravilloso. Se le coloca ar- 
mado sobre su caballo Babieca y con su espada en la 
mano, como él ha dispuesto, y acompañando el cadáver 
Ximena y su casa salen de Valencia para no volver. En 
tanto las huestes cristianas acaudilladas por Alvar Fañez, 
se arrojan de sorpresa sobre los sitiadores y empeñan una 
sangrienta batalla. En esos momentos se desata la tem- 
pestad y sobre las nubes surcadas por el rayo, los mantos 



XXVI — 



flotantes y relumbrando las espadas, aparecen los Cruza 
dos del Cielo acaudillados por el Apóstol Santiago. A su 
lado va un guerrero los brazos cruzados sobre el pecho, 
el almófar echado sobre los hombros, la frente radiante y 
batiendo al aire la luenga barba. Los moros aterrados, en 
este personaje reconocen al Cid. Así triunfaba después 
de muerto. 

Aquí he dado un pequeño ensanche á la máquina 
cristiano-popular sobriamente empleada en la Gesta, y en 
la descripción de la hueste celestial acaso he gastado tin- 
tas mas vivas y más frescas que las ya apagadas por el 
hálito de los siglos. 

Hay otro punto en que sin apartarme de la fidelidad 
histórica de la época que procuro reproducir ni de mis 
modelos poéticos, he creído conveniente refrescar los co- 
lores y darles mas viveza. Me refiero á la presentación 
de la mujer en el Poema, ya que en la Gesta hace un 
papel tan pasivo y secundario, que se la reduce á una 
mera silueta. 

Ximena aparece en el monasterio de San Pedro de 
Cárdena como un pretexto para pintar la despedida del 
Cid, y sus hijas como un pequeño adorno decorativo. 
Siempre cae á los pies de su esposo como una esclava y 
le besa las manos en señal de sumisión. Doña Elvira y 
doña Sol, son meros maniquíes y sólo un momento tiene 
una de ellas que nos recuerde de quien es hija, y es cuan- 
do á punto de ser villanamente afrentada por su esposo 
le pide que antes cercene su garganta. 

Hoy la mujer ha adquirido importancia y otra consi- 
deración social; pero, yo tengo que atenerme á lo que era, 
y, por tanto, no me es dado atribuir al siglo onceno lo 
que pertenece á los siglos posteriores. Me he debido li- 
mitar á aquella estrechez de miras de entonces; pero, 
dentro de aquel círculo hay un elemento de belleza per- 
petua que nadie me vedaba tocar, — el corazón de la 
mujer, — emancipada ó esclava, siempre el mismo, siem 
pie amante y abnegado. Y ya que no era dado pintarla 



XXVII 



de cuerpo entero y en acción, lie insistido siquiera en 
ciertos rasgos afectivos que coloran en algo la pálida si- 
lueta femenina de las Gestas, pero sin adulterar las condi- 
ciones de la época reflejada en el espejo de la epopeya. 
Ni las líneas y tintas modernas, ni las flores de la retórica 
que tanto embellecen la epopeya lie podido emplear, que 
todo eso lo he sacrificado á la propiedad y verosimilitud 
de la obra. Por eso, en este caso, he debido conformarme 
con teñir ligeramente la silueta de la mujer, y hacer sen- 
tir de cuando en cuando las palpitaciones de su delicado 
corazón, ya que no me era dado coronarla reina, sin an- 
ticiparme en el orden de los tiempos. He aquí una de 
las duras privaciones de mi singular empresa! 

La única figura de mujer diseñada en el amplio esce- 
nario de la Gesta del Cid es su esposa doña Ximena, y 
eso tan vagamente que parece puesta allí por adorno de- 
corativo más que por ninguna necesidad poética, lo mis- 
mo que sus hijas, siempre mudas y sus dueñas recatadas. 
Damas Hiuard dice de ella: en el fondo del cuadro, allá 
á lo lejos y en la sombra aparece Ximena púdicamente 
envuelta en sus velos y en actitud suplicante. Es la es- 
posa, la grave y casta matrona cristiana aún no emanci- 
pada por la caballería; la misma que los miniaturistas de 
la Edad-Media se complacían en reproducir en las pintu- 
ras de sus misales góticos. 

En el Poema hay la figura épica de la princesa doña 
Urraca trazada con más vigor. Ella con valeroso corazón 
defiende su ciudad de Zamora contra el ejército poderoso 
de su hermano don Sancho, salva á su otro hermano don 
Alfonso, y le ayuda á coronarse rey. Enamorada en secreto 
del Cid, trata con él y procura inclinarlo á su lado de la 
manera más seductora, y ya que nada consigue, procura 
hacerlo su prisionero, sin conseguirlo. 

Doña Ximena y sus hijas en el resto del Poema, por 
algunos rasgos afectivos, reciben mayor relieve é impor- 
tancia, y además se exhibe el tipo de la guerrera salvaje 
en una Amazona negra que acompaña al rey Bucar, 



XXVIII 

Más no he podido dentro de los límites de la verdad 
histórica. La Gesta está en lo cierto: la mujer ocupaba 
un término secundario en la sociedad de hierro de los si- 
glos medios, donde más importancia que las sonrisas 
amorosas tenían las feroces cuchilladas. En esos siglos la 
mujer siguió vejetando bajo el yugo del derecho romano, 
que hizo de ella una eterna pupila, un ser inferior al 
hombre, casi una esclava. La doctrina cristiana dignifica 
á la mujer y tiende á emanciparla; pero, en el siglo XII, 
aún no había roto sus cadenas de largos siglos. De igual 
manera esa doctrina de salvación tiende a hacer buenos 
á los hombres y á hacer libres á los pueblos; pero, ni to- 
dos los pueblos son libres, ni buenos todos los hombres 
cobijados bajo la cruz. La institución de la Caballería, 
creó el respeto á la mujer, llevado á la adoración por los 
galantes trovadores y los enamorados caballeros. Ellos 
con sus cantos y proezas enaltecieron á la compañera del 
hombre y la sociedad moderna aspira á completar su 
emancipación conforme á la doctrina sublime del dulce 
Jesús y á las inspiraciones de su propio genio. 

Ni el lenguaje, ni las bellas figuras, ni las ideas de 
hoy, desarrolladas y maduras, ni los sentimientos más 
elevados, ni la mujer en su belleza dignificada, ni el pue- 
blo á medio emancipar de nuestros días, me ha sido líci- 
to sacar á la luz del escenario del siglo XI, por que mi 
afán lo he cifrado en crear una obra que ni en su len- 
guaje difiera de la sociedad que representa. 

Espero que no faltarán verdaderos apreciadores de es- 
te esfuerzo, no por cierto entre el vulgo de los literatos, 
sino entre los que hayan recibido una educación adecua- 
da, y esos, por desgracia son bien [pocos! 

Grande satisfacción sería para mí encontrar un crítico 
de fuste, — un artista y un sabio á la vez, — de verdadero sa- 
ber y acendrado gusto, que juzgara mi obra con elevación 
y benevolencia, iluminado por el espíritu de justicia, 
que rara vez baja á la tierra. 



XXIX 

Formulado este deseo, volvamos al último cantar del 
Poema. 

Ciérrase éste con la escena solemne que tiene lugar en 
San Pedro de Cárdena. Cerca del altar mayor se ha colo- 
cado el cuerpo del Cid, vivo en la apariencia, magnífica- 
mente ataviado, sentado sobre su silla de marfil. Han ocu- 
rrido á la fúnebre ceremonia, príncipes y prelados y la flor 
de las Cortes españolas. Allí, en presencia de Ximenay 
sus hijas, del rey de Navarra y el príncipe de Aragón, sus 
yernos, de Minaya y demás caballeros del Cid, y de una 
inmensa concurrencia, el Rey don Alfonso VI se acerca 
á contemplar frente á frente el cadáver del Cid Campea- 
dor. Todos los ojos están fijos en él. El Rey rompe el si- 
lencio sepulcral y emocionado hace allí mismo el pane- 
gírico del héroe castellano, brotado de su corazón. 
, El panegírico del Cid hecho por el Rey termina el 
Poema. 

Grandemente ha preocupado á los críticos el deseo de 
descubrir al autor de la Gesta del Cid y fijar el año en 
que se la compuso. ¡Vano anhelo: no hay tal fecha ni tal 
autor! La Gesta ha sido elaborada durante una larga se- 
rie de años por una serie de poetas y cantores. 

En todo tiempo y lugar los acontecimientos notables 
y de pública resonancia se han cantado á raiz misma de 
los sucesos por la Musa popular. Cuando el terrible in- 
cendio de la Compañía donde dos mil mujeres perecie- 
ron abrazadas, Gajardo, nuestro poeta popular, no aguar- 
dó que trascurriera el tiempo, sino que á los dos días del 
luctuoso acontecimiento lo describía y lamentaba en pla- 
ñideras décimas. Así mismo sucedería en España, donde 
es proba) >le que en cantilenas y romances se narraran 
las proezas del Cid apoco de realizadas. Ese es el germen 
de las crónicas y de las gestas; esos los primeros docu- 
mentos históricos, condensación libre de la tradición po- 
pular, y material poético para los troberos posteriores 
de las glorias nacionales. No tarda la fantasía popular en 



— XXX 

extender esos cantares primitivos, ya para hermosearlos, 
ya para agregarles nuevas circunstancias, y al fin, soldán- 
dolos entre sí, y manejándolos de nuevo, los condensa en 
largos cantares de gesta. Las gestas mismas siguen cre- 
ciendo y desarrollándose, porque cada juglar al cantarlas 
ya las considera como su propiedad, y les cambia y agre- 
ga cuanto es de su agrado, y en cuanto puede va trans- 
formando poco á poco su lenguaje para ponerlo al día. 

Sobre un mismo acontecimiento muchas veces se pro- 
ducían diversas versiones y difererentes romances, y lo 
mismo p.uede haber sucedido con más de una gesta. Ello 
cabe en lo posible. 

Respecto al Cid Campeador, lo más antiguo debió ser 
una serie de romances de carácter histórico, sin verdade- 
ra secuencia, relativos á su destierro y sus hazañas fuera 
de Castilla hasta la toma de Valencia, tema sobre el cual 
ahora mismo es posible componer un cantar distinto del 
existente, nacido, sin duda, de aquellos primeros ro- 
mances. 

Después, ya mas á la distancia, comenzó á prevalecer 
la leyenda popular, dando lugar á episodios novelescos 
como el de las Hijas del Qid. Para enlazar este episodio 
más moderno al anterior se hizo necesario introducir 
en éste ciertos antecedentes, como los proyectos de los 
Infantes de Carrión, y la parte que toma el Rey Alfonso 
pidiendo para ellos las hijas de Rodrigo de Vivar. 

Por último no faltaría quien pensara en llenar los va- 
cíos de la gesta para darle unidad y completarla, y acaso 
crearía los cantares extremos, hoy perdidos, de las moce- 
dades y de los últimos días del héroe, que sólo ahora al 
alborear el siglo XX reaparecen en nueva forma. 

La lenta elaboración del tiempo que también sufrieron 
los poemas de Homero, puede decirse respecto á esta Ges- 
ta, que comienza á operarse en su raíz, que son los anti- 
quísimos romances del siglo XI, á fines, y de principios 
del XII. A mediados de esa centuria aparecieron acaso las 
gestas en su ruda sencillez primera. Aquellas que sal- 



XXXI — 



vando el tiempo llegaron á nosotros en la deshecha copia 
de Per Abbat, están adulteradas, pero son susceptibles de 
ser retrotraídas á su prístina forma, y, si yo no hubiere 
acertado á realizarlo, otros vendrán de mejor fortuna á 
dar la última mano á esta obra antes por nadie intentada. 
Me quedará siempre la satisfacción de haber abierto el 
camino y dado el rumbo á los futuros exploradores. 

Acaso la copia de Pero Abbat no dijo la última pala- 
bra. Es posible que el siglo XIII y acaso el XIV hayan 
continuado explotando la leyenda patria del Cid, y exten- 
dido su Gesta monorrima, como lo hicieron más adelante 
los siglos XV y XVI, creadores de su Romancero. 

La dilatada serie de años en que lentamente se ha ido 
elaborando la gran epopeya española, me autoriza para 
darme cierta holgura, en la creación del último cantar, el 
cual, sin desmedro, puede suponerse compuesto con poste- 
rioridad á los otros, como por ejemplo á fines del siglo 
XIII ó á principios del XIV. 

Supougamos un trovador errante, peregrino de la vida, 
sin más bien que su bordón y su laúd, quien llega al 
Monasterio de San Pedro de Cárdena en busca de un 
asilo de paz y de descanso. Allí reposa el Cid famoso: los 
anales del Convento están llenos de su memoria; la Co- 
munidad le profesa religioso respeto y en poseer sus reli- 
quias pone su orgullo. Al prestigio de aquel nombre, 
caro al Convento y caro á España, palpita el corazón del 
poeta y se enciende su fantasía. Corren los días en que 
el príncipe don Juan Manuel y el maleante Arcipreste de 
Hita componen, el uno su Conde Lucanor y el otro sus 
Cantares. En tanto, el Peregrino, el poeta lírico que aca- 
ba de conquistar las rosas y violetas en poéticas justas, 
medita ahora á orilias del Arlanzón sobre la inconclusa 
Gesta del héroe húrgales y devora la crónica del Convento 
que de él trata, compuesta allí mismo hace poco. El tro- 
vador se hace trobero, el poeta lírico deja el laúd de las 
canciones tiernas y apasionadas, y se adueña del harpa 
de los cantos épicos. Siente en su pecho los impulsos de 



XXXII 

un corazón español y de nuevo canta al Cid como en los 
viejos tiempos se solía. 

Si todo esto es verosímil, — lo estamos presenciando, — 
decidme ¿quién es el poeta de la Gesta y en cuál año se 
la compuso? 

El Poeta es el pueblo español: la Gesta del Cid comen- 
zó á escribirse en vida del héroe, ha continuado escri- 
biéndose hasta hoy mismo, y seguirá perfeccionándose, y 
hablándose de ella mientras dure la memoria del héroe 
castellano. 

Ayer no más el sabio americano don Andrés Bello de- 
cía: «La belleza y sublimidad de no pocos pasajes de la 
Gesta del Cid nos hace sentir más vivamente lo que 
falta y lo que ha sido tan monstruosamente adulterado.» 

Hoy, sus deseos se han cumplido: queda la Gesta res- 
taurada, y reconstruido el Poema. 

Glorificando al Cid, glorifico á España, y enaltezco á 
mi propia raza y á mi propia sangre. 



PRIMER CANTAR 



DE 



LA GESTA DEL CID CAMPEADOR 



Í^I/F?^ 



EL CANTAR DE RODRIGO 



PRELUDIO 
Canta el Joglar 

Oyredés de don Rodrigo, 'nieto és de Láyn Calvo (i) 
El ondrádo de Castilla | é su alcalde cibdadano; 
Oyredés desse su nieto|quel'Espáña tanto a onrrado; 
Non ha méior ca vallero | en tierra de Christ taños, 
Esso díxen-lo las gestas, ¡ esso díxen los romanzos: 
Sonando van las sus nuevas;¡oyadésme que las canto. 



(i) La tilde marca el acento ritmico. En estos bordones octo- 
narios cae sobre la sílaba ^, 5 y 7 de cada hemistiquis. 



ROMANCE 1 

Desafio de Gorznaz y los Laynez 

V. 280. Assosegada la tierra ¡ está bajo don Fernando, 

Que non avie algaradas | nin guerra de ningún cabo. 
Fiso el Conde de Gormaz | á Diego Laynez daño, 
Hirióle los pastores, | é robóle su ganado. 
5. Laynez dende Bivar | la su gente a apellidado: 

Sus hermanos son que vienen; | el cavalga mtri privado: 
A recebirles salie; | bien que se son concertados. 
Ffueron correr á Gormaz | quando el sol era rayano: 
Quemáronle el arraval, | comensáronle el andamio; 

V. 280. Este número y los análogos que siguen indican el verso 
de la Crónica Rimada que corresponde al del texto, á fin de facili- 
litar el cotejo. 

1. En avie, había, la e final es muda: se lee avi'; guerra se lee 
guerra, — 3. Laynez se lee La-y-nez: la y siempre se lee aparte como 
si fuese una sílaba: ca-y-e, o-y-en, re-y-e, re-y, re-y-na, co-y-ta, etc. 

5- apellidado, llamado.— 6. mui privado, mui a priesa ó de prisa. — 
9. comensáronle el andamio, quiere decir, comenzaron el acarreo de 
lo que se llevaban, derivado de andar. En Berceo— Vida de Santo 
Domingo — C. t?05, dice: «Guarieron de los piedes | el andamio 
cobraron, > es decir: recobraron la facultad de andar. Damas Hi- 
nard piensa que andamio es un camino practicado en lo alto de una 
fortificación, y, en consecuencia, corrijeel texto y dice: «quemáronle 
el arraval, e quemáronle el andamio.* 



— 6 — 

10. Los sos vasallos li prenden | é quanto que han a mano, 
É los ganados li traen | quantos andan por el canpo, 
É traenle por dessondra | las mozas que están lavando, 
Las lavanderas del Conde | que cabe al agua encontraron. 
Tras ellos el Conde sale | con cient de sus fijosdalgo: 

15. Reptando va á grandes boses | al fijo de Layn Calvo: 
— ¡«Dexat, vos, mis lavanderas, | fi d'alcalde cibdadano, 
Ca vos non me atender-edes | á mí, á tantos por tantos!» 
Dixol don Ruy Laynez, | señor que era de Faro: 
— «Don Gómez, ciento por ciento | vos seremos de buen 

[grado! » 

20. Los omenajes se otorgan, | el dia ftijan del plaso; 
Tomanle las lavanderas ¡ é con ellas los vassallos; 
Mas a guissa d'oífendidos j non le dieron el ganado 
Ca gelo queri'n tener | por lo que el Conde ha llevado. 
Contados los nueve dias | ya sallen cavalgando 

25. Todos los cient lidiadores, | todos muy bien adobados. 
Rodrigo, fijo de Diego | é nieto de Layn Calvo, 
Doce años por cuenta avie, | los trese non son llegados; 
Nunca se viera en lit, | el coracón le da salto, 
Salto de yra é coraje | porque aún no fablan las manos. 

80. Entre los cient lidiadores, | Rodrigo el moco esforciado 
Que quisso el padre o que non, [sálese el primero al campo. 



16. Fi d' alcalde cibdadano, alusión á Layn Calvo, primer alcalde 
de Castilla. — 17. Después de este verso se lee: «Por quanto el está 
escalentado», agregado posterior y en todo caso muy demás, que 
quita energía al reto breve y característico entre ambos vecinos 
poderosos. Lo he suprimido sin vacilar como lo he hecho en mu- 
chos casos análogos. —23. gelo, selo; esa g suena como la francesa, 
ó como sh en inglés; levado, llevado. — 25 adobados, vestidos, arma- 
dos. — 28. en lit, en lid. 



ROMANCE II 
Rodrigo da muerte al Conde 

V 808 Al Conde Gormaz losano | Rodrigo fuelo reptar, 
Fue las primeras feridas | cobrar del Conde Gormaz. 
Paradas están las hases | mirándolos lidiar: 
Al Conde mató Rodrigo | ca non lo pudo tardar, 
5 É revolviendo el ca vallo | como experto barragán, 
Contra los ciento arremete | que non les daba vagar. 
Prisso a dos fijos del Conde, | á todo su mal pessar, 
Hernando e Alonso Gómez, | é tróxolos á Bivar. 
Tres fijas las ovo el Conde, | cada una por cassar, 

10. Elvira, Aldonsa é Ximena | que essora sin padre están: 
Parios visten brunitados | é velos á toda part(e). 
Cuando sopieron que muerto | era el Conde suo padr(e) 
É que eran pressos sopieron | sus hermanos; de Gormaz 
Salen las donnas cuitadas | é se van pora Bivar. 

15. Violas don Diego venir, | é a recibirlas sal(e): 

1. El adjetivo lozano muy repetido en la Crónica, pasó á figurar 
como apellido del Conde de Gormaz en el Romancero del Cid. — 

4. es, non lo pudo tardar, porque (el Conde) no lo pudo evitar. — 

5. barragán, soldado valiente y esforzado. — 6. non les daba vagar, 
no les da tregua. — 7. pessar, esas dos ss sonaban como hoy una sola, 
y una s como c lijeramente silbada: era lo mismo que hoy en francés 
desert y dessert, poison y poisson. — 8. tróxolos, se leía trójolos ó tró- 
iholos, siendo esta i como la francesa.— 11. Paños visten brunita- 
dos, visten ropas oscuras, brunas. Se escribía pannos y por abrevia- 
tura paños, la tilde sobre la n equivale a duplicarla; pero, no sonaba 
ñ como hoy; ese sonido ñ, se representaba por gn, como en regno, 
magno, que hoy se leerían reno, maño, ó por ny como en catalán, 
ninyo, canyo, niño, caño. 



— 8 — 

— «¿De donde son estas freyras? | ¿qué me vienen deman- 
dar?» 
— «Desir-vos lo hemos, señor; I non lo podemos negar, 
Somos las fijas cuytadas J de don Gómez de Gormaz: 
Prissistenos los hermanos, | a él mandastes matar, 

20. É nos mugieres somos | que non ay quien nos ampar(e). 
Essas oras diz don Diego: | — «Non debedes me culpar: 
Vuesos hermanos non prisse, j nin yo los detengo acá; 
Pedit-gelos a Rodrigo; | si vos los quisiere dar, 
Prométolo yo a Christus, | non me tiene de pessar» 

2b. Aquesto que oyó Rodrigo | hy compecó de fablar: 

— «Mal fesistes, señor padre, | de vos negar la verdat: 
Vos sodes cabera é mando, | yo vueso fijo e vassal; 
Semper seré vuestro fijo | é seré de la mi madr(e). 
Vos, señor, parat mientes | al mundo per caridat, 

80. Que non an culpa las fijas | por lo que fiso el su padr(e). 
Datles vos a sus hermanos | que ellas menester los han: 
contra estas donnas mesura | devemos todos catar.» 
Ally dicie don Diego: | «Fijo, mandat-gelos dar». 
Sueltan los hermanos é j á las donnas gelos dan. 

35. Ellos que se vieron fuera | comensaron de fablar: 
cNos, quince dias de plaso | á Rodrigo é a su padr' 
Ponemos, que los vengamos | de noche a los arrancar, 
Sus ganados a levarles | é sus casas les quemar». 
Fabló la menor, Ximena: ) «¡Por amor de caridat, 

16. freirás, monjas, hermanas, de freyre, fraile. — 37. a los ra- 
rancar, á acometerlos, atacarlos. — 38. levar, llevar. — 39- Ximena, 
que también se escribe Simena en Berceo, tiene una x con sonido 
suave, que se confundía con el de 8 y el de j. Esta no tuvo el 
sonido fuerte que hoy le damos sino desde el siglo XVII; antes 
sonó como] i ó y: oio,fiio, ccnseiio, mricio, [ee escribieron ojo, fijo, 



9 — 



40. Mesura, hermanos, mesura, | que yo me vo querellar 

Al nuesso Rey don Fernando | el que en Camora se está. 
Fincareds quedos en salvo; | él derecho vos dará.» 



ROMANCE III 



Xiznena se querella al Rey 



341 Cabalga Ximena Gómez, | doncellas con ella van, 
Otro si van escuderos | por la servir é guardar. 
Llegava á Camora, do | la Corte del Rey está, 
Lorando de los sos oios | é demandando piadat: 

5. — Rey, dueña so lazerada, | vos aveme caridat; 

Finqué pequeña, orphanilla | de la condesa mi madr(e): 



consejo, juicio, pero se leían dando álajóí larga, i-ota, su va- 
lor de y, que otro no tuvo al principio. Más tarde se pronunció 
como la j francesa, y reemplazó á la x que tenía ese sonido ú otro 
muy cercano. Simena y Jimena pronunciados en francés nos da- 
rían su sonido antiguo: entre esa « y esa j estaría el sonido x, 
análogo al de la sh inglesa en sfie, Schimena, un son hoy perdido 
para el castellano, como es el de la ü, que antes también tuvo 
nuestra lengua- El sonido sh ó sch se representaba por lu e, c con 
eetilla ó cedilla: el de la x era más apagado. 

6. Finqué orpJianilla, quedé huerfanilla. 



— 10 — 

El fi de Diego Laynez | fizóme mucho grand mal , 
Prissome los mis hermanos, ¡ é matom el mió padr(e)! 
A vos que sodes el Rey, | vengóme yo querellar: 

10 Señor, por mercet, Señor, | mandedes drecho me dar!» 
Pessole d'aquesto al Rey | é comensó de fablar: 
— «En coyta son mis regnos, | Castilla aleárseme ha; 
Ssy se me alzan castellanos | ffaserme an mucho mal.» 
Quando Xiniena lo oyó, | las manos le fué bessar; 

15 Dixole: — «Mercet, Señor, | non lo tengades a mal, 
Mostrar-vos-he que a guissado | podredes assosegar 
A Castilla si quisierdes, | é los Reynos otro tal.» 
— «¿En comino ha de ser? — decildo!» | 

[ — Rey, por marido me dat 
Aquel Rodric. á Rodrigo, | aquel que mató a mi padr'L.» 



ROMANCE IV 

El mensaje del Rey 

V 858 Esto oyó el Conde Ossorio, | amo del rey don Ferrando, 
Por las manos tomó al Rey, i é yba aparte sacallo, 
Diz: «Señor, ¿qué vos semeia j deste don que ha deman- 
dado? 



16. a guissado, satisfactoriamente podréis apaciguar. — 18. En 
commo ha de ser? d?cildo! -¿De qué manera? Decidlo. 

1. Amo, ayo, como hoy decimos ama a la nodriza. Ferrando, Fer- 
nando, Herrando, Hernando, Fernán, Hernán son variantes del 
mismo nombre. 



— 11 — 

— «Ximena á Rodrigo pide | para sostén é manparo.» 

— «Devedes-lo grades^er ¡ mucho al Padre apoderado. 
Señor, enviat por Rodrigo | é por su padre privado.» 
Apriesa fasen las cartas | que non quieren detardalo; 
Al mensajero las dan; | al camino se es entrado; 
Llegado ques a Bivar | vido a don Diego folgando, 

10. Disol': — «Omillome a vos, | ca vos trayo buen mandado: 
Por vos é por vuestro fijo | enbia el Rey don Fernando. 
Veedes aquí sus cartas, J firmadas son de su mano, 
Que, sy Dios quisier, ayna | será Rodrigo encimado.» 
Cató don Diego las cartas, ovo la color mudado: 

ló. Sospechó daquesas letras; 1 sospechó del Rey Fernando; 
Sospechó que por la muerte | del Conde quieren matarlo. 



ROMANCE V 

Diego Laynez y Rodrigo acuden al llamado 
del Rey Don Fernando 

V 37:1 Temóme daquestas cartas, | que anden con gran falsedat, 
Ca desto los reyes, fijo, | mui malas costumbres han. 
Ovt-me vos Roderico, ¡ mientes catedes acá: 



5. apoderado, poderoso, omnipotente. -tí- privad'), de urjen- 
eia, sin demora. — 13. ayna ó aina, pronto, luego; encimado, favore- 
cido, enaltecido, puesto encima.— 14. Ovo la color mudado, cambió 
de color, palideció; nótese el empleo del verbo haber, ovo, hoy tuvo, 
el género femenino de color, y la concordancia, la color mudado. 



— 12 — 

Al re-y que vos sirvades | servildo vos muy sin art; 
5. Mas, del enguardat-vos bien | com' de nemigo mortal! 
Fijo, passat-vos a Faro, | do Ruy vuestro tio está: 
Yo me iré pora la Corte | ó el Rey me manda llamar, 
É si el Rey por aventura | y mi fissiese matar, 
Vos, Rodrigo, é vuestros tios | bien me sabredes vengar.» 

10. Dixo ally, Rodrigo: — «Esso | non sería la verdat; 

Por lo que vos passaredes | quiero yo, Señor, passar. 
Mager sodes vos mi padre, | vos quisíer conseiar: 
Trecientos cavalleros | convusco armados llevat. 
á la puerta dé Camora | a mi, Señor, me los dat» 

15. Essora dixo don Diego | — «Pues pensemos de andar.» 

A los caminos se meten, | para Camora se van; 
Á la entrada de essa villa | al lado do Duero cay, 
Armanse los infanzones | é Roderic otro tal. 
Desque los vido armados | comencó-les de fablar: 
20. — Oytme, amigos, parientes | é de mi padre vassals, 
Enguardat vuestro Señor | sin engaño é sines art, 
Con mucho valor a osadas | como que vos cumple tal: 
Si vierdes que el aiguasil | quiera en él mano possar, 
Si lo quisiere prender, | mucho apriessa lo matad. 



4. Rey es bisílabo, suena re-y.— 12. mager, dice el Poema del 
Cid; maguer, forma más moderna, es como se encuentra en la 
Crónica, hoy, aunque. — 13. llevat y más arriba llamar, he puesto 
en vez de levat y lámar ó clamar, como dice Berceo; así también 
evito las dobles ff, y otras menudencias innecesarias á mi fin, que 
es el de restaurar estos romances. — 20. Parientes, significó primero 
los padres, cual en latín, y así suele emplearlo Berceo: pero luego 
amplió su significado, como en el verso célebre: «Hoy, los Reyes 
de Espanna sos parientes son>. — 21. Sin engaño e sines art, sin en- 
gaño ni artería; como más arriba,en el 4: servildo vos muy sin art, 
o sea, lealmente. 



— 13 — 

25. Tan negro dia aiga el Rey | como quantos que y'stánl 

Non vos dirán de traydores | si en el Rey pusierdes man, 
Que non somos sus vassallos, | nin Dios non lo mande tall 
Mas traydor serie el Rey | si él a mi padre matass', 
Porque yo maté a don Gómez | en abierta lid campal. 

• 



ROMANCE VI 
Don Rodrigo y su padre van á vistas con el Rey 

7 388 A las puertas de Camora | el Rey los está aguardando: 
Los que vienen con el Rey | han entre si rasonado; 
Todos catan a Rodrigo, | todos lo van senyalando: 
«¡Helo, helo el que mató | a esse buen Conde losano.» 
5. Bolvió los ojos Rodrigo | soberbioso a míralos, 

É dixo: — «Si alguno oviere | a quien pesse, me afrontando 
Á demandármelo salga; ¡ defendergelo he de grado, t 
Ojiando él los tornó a mirar | todos yvan derramando, 
Del muy grand pavor avien | e sobeiano el espanto. 
10. Allegó Diego Laynez | al Rey bessarle la mano: 
Esto que vido Rodrigo | non se apeó del cavallo. 

25. aiga o aya: que y'estan, que allí están. 

6. Si hay alguno á quien le duela | á demandármelo salga 
Yo sostendré mi derecho | frente á frente y cara á cara. 

8. Todos yvan derramando, escurriéndose, dispersándose, huyen- 
do el bulto. 



— 14 — 

Allí fablóle su padre | oyiedes qué le ha tablado: 

— «¡Vos apeat, el mió fijo, | é non fagáis dessacato!... » 

Rodrigo descavalgó | amidós é mal su grado. 

15. — «Por mandarlo-vos, Señor, | yré al Rey bessar la mano.» 
Amos finoios fincó | delant el Rey Don Femando. 
El espada traya luenga | gele ha del cinxo saltado, 
Cay sonando é del sonó | el Rey fo mal espantado, 
H á grandes boses dixo: | — ¡Tiratme allá esse peccado!... 

20- Alora dixo Rodrigo: | — Non ploga a Dios, rey Fernando, 
que vos seades mi señor, | nin yo, el vuesso vassallo.» 



ROMANCE VII 

Desposorios de Rodrigo y Ximena 

V 111 Essas oras dixo el rey | al Conde Ossorio, su amo: 

— <Datme acá esa doncella | que se cumpla lo offertado 
Don Diego, despossaremos | al vueso fijo losano.» 
Non lo créye Don Diego, J atanto estaba espantado. 
5. Salió la doncella, el Conde | aduxola por la mano; 
Ella tendió los sus ojos, | á Rodrigo está catando, 



14. amidos e mal su grado, á pesar suyo y contrariado. — 
1(>. Amos Jinoio8 fincó, ambos hinojos hincó.— 17. cinxo, cincho, 
cinturón.— 18. fo o fué, siempre la ue se leía o, y se escribía indis- 
tintamente/o ó fue como a cada paso se ve en Berceo: cuerno o co- 
mo, muerte o mort, fuente o font, pueblo ó pobló. En la Vida de Santo 
Domingo escribe Berceo, en la copla 408: « fueron bien hospedados 
j e /orón bien servidos.» — 19. tiratme allá ese jicccadol quitadme 
este demoniol 



É d¡\ al Rey:— «Mi Señor, ¡ mucho avredesme otorgado, 
Otorgándome á Rodrigo | que por esposo os demando.» 
Aceptada por esposa | allí mesmo despossaron 
10. Á donna Ximena Gómez | con Rodrigo el Castellano. 

«Sennor Rey, me despossastes | amidós mas que de grado; 
Non me pessa de Ximena, ¡ doy-la corazón é mano: 
Maté su padre orne a orne | para vengar un agravio, 
Orne quité, orne pongo; | mas, antes a Christus Sancto, 

15. Prométolo, Rey, con juro, | que non vos besse la mano, 
Nin me vea con Ximena | en yermo nin en poblado, 
Sin que cinco lides venza j en buena lid en el campo.» 
Aquesto que oyera el Rey, | fisose maravillado: 
— |«Non es este ombre, dixo, | mas, semeya león yrado! 

20. Mas que de fi de mugier | la figura ha de peccadol...» 
Dix don Ossorio: — «Qué sea | vos lo mostraré privado: 
Qiiando los moros entraren | que non lo acorra orne nado: 
¡Veremos si veras dice | o si lo dise beffando!» 

Padre e fijo se spidieron, | al camino son entrados, 
25. ya para Bivar se tornan | con sus trecientos fidalgos. 



18. fisose maravillado, quedó asombrado.— 19. ombre, eBta es for- 
llna más moderna de orne, omne; se encuentra en la Crónica Mimada, 
>ero no en el Poema del Cid, más antiguo por su lenguaje. El len- 
;uaje y forma del Poema son más antiguos que los de Berceoj y 
os Poemas religiosos de éste, más antiguo que la Crónica en es- 
ructura poética y en lenguaje.— 23. beffando, por jactancia. Rodri- 
go fué casado con otra Ximena hija del conde de Asturias, y no 
on Ximena Gómez como quiere la leyenda popular del Cid. 



— 16 — 



ROMANCE VIII 



Victoria de Rodrigo sobre dos arrayases 
moros en Yoda y Fonte-Doña 



V. 430 Con el arrayas de Olmedo | muy rico é mucho ahondado, 
Va Bulcór, el arrayas | de Sepúlbeda, su hermano: 
Acompañan al rey moro | Burgos de Ayllón muy losano, 
É los moros que los siguen | son cinco mili de á caballo. 
5. Entran correr á Castilla, | llegan fasta Bilforado, 
Quemaron á Redresilla | é á Grañon de cab á cabo. 
El apellido á Rodrigo | llegol' quando yasie echado. 
Don Diego en siesta adormido | bien se era solasando. 
Rodrigo cuando lo sopo | fuera del lecho dio salto, 

10. É defendió que ninguno J despertar non foess' osado 
Á su padre que durmie; | é que foessen adobados 
Para salir sobre el moro | mandaba á sus fijosdalgo. 
Metense á las armas todos | é cavalgan muy privado; 
Van trecientos cavalleros | muy garridos é esforzados 

15. É otras gentes de Castilla | se les yvan allegando. 
Robando vienen los moros | é fasiendo mucho daño; 
Grand poder trayen de armas j con grant robo de ganado, 
Muchos christianos captivos I é doncellas que quitaron. 
Rodrigo alcance les dava | allí do Lerma es llamado: 

20. Lidió con los algareros | firiéndolos man á mano; 



10. Deffendió, prohibió.— 14. garridos, gallardos.— 20. los algare- 
ros, los que van delante; especie de vanguardia. 



É, a los uno mató, I a los otros fué arramando. 
Por el canpo de Gomiel | a Yoda fueron llegados 
Do yvan ya los poderes | con el robo que ayuntaron: 
Allí brava lid Rodrigo | lidió con ellos en campo. 

25. Todo un dia con su noche | fasta otro dia mediado, 
La facienda en pesso estudo, | é el torneo mesclado. 
¡Venció Rodrigo á la fino: | Dios sea dello loadol 
Las aguas claras del Duero | yvanlas eniurbéando; 
Van fasta Pena Falcón, | do es Peña Fiel llamado, 

30. Daily ficieron tornada, I contra Font-Dofia llegando. 
Los dos arrayases mata J Rodrigo por la su mano 
É prende a Burgos de Ayllón, | el que truxo los paganos 
Contra Tudela de Duero, | en tierras del rey Fernando. 
El ganado é los averes j quitóles el castellano, 

35. Los captivos é captivas | rrescató de las sus manos. 

Presto en Cu mora llegaban | de este fecho los mandados: 
Quando lo sopo el buen rey | fué muy ledo é muy pagado. 



ROMANCE IX 

Rodrigo da libertad al moro Burgos de Ayllón 

V 402 ¡Ay Dios que grand alegría | fasian los castellanos! 
Con muchos condes el rey | ca valgo muy aprivado, 
Cavalleros con él yvan | é otros ornes Fijosdalgo. 
Fuesse á Tudela de Duero ¡ donde pacía el ganado: 

26. La facienda en pesso estido e el torneo mesclado: la contienda 
■estuvo indecisa, y muy mezclada la refriega.— 37. Sopo, supo. 

2 



— 18 — 

5. Rodrigo quando lo vio | recibiólo bien su grado: 

«¡Qué te trayo cata, Rey, | mager non so tu vassallo!..- 
De cinco lides de juro | quando que fú desposado, 
L'una vencida me hé; | ya cataré por las quatro.» 
Essas oras dixo el rey: | — «Seyas Rodrigo loado, 

10. En tal que me des el quinto | de quanto aquí has ganado.. 
Otro sí, ca yo lo pido, | dame ese Moro pagano, 
Ese moro que le dicen | Burgos d' Ayllón el losano.» 
Estonce dixo Rodrigo: | — «Eso non sea pensado: 
¡Qué non, por cuanto yo valga! | ca de fidalgo á fidalgo 

15. Quando el uno al otro prende | no debe non, dessonrrarlot 

Tiene este romance de curioso el rasgo de Rodrigo en que niega 
al rey el quinto del botín, salvo lo cogido en dinero, que acaso sería 
su derecho. Niégase también muy noblemente á entregarle el mo- 
ro Burgos su prisionero, á quien en seguida da libertad y hace 
heredero de los reyes moros á quienes él acaba de matar en la ba- 
talla. Rasgos son estos que pintan al Ruy Díaz levantisco de los 
romances populares, distinto del Cid de la gesta, siempre con su 
rey generoso y sumiso. El Rodrigo de la Crónica Rimada, ó sea de 
los romances viejos, siempre se anda apocando: al de Saboya le- 
dice que él «es un simple escudero y no caballero armado», y que él 
por nada casaría con su hija por no corresponderle hija de conde. 
Cuando Fernando lo elige para entregarle su seña, él se excusa 
modestamente porque hay ahí tanto cavallero é fidalgo que están 
antes que él. Al mismo moro Burgos, su prisionero, al darle liber- 
tad, le dice: «Yo non prendería rey, nin á mi sería dado, mas ro- 
gevos que vinierdes . . . > Esto no quita que tomara al Conde de Sa- 
boya por la barba, que se negase á besar la mano del rey, y pusie- 
se manos violentas en los reyes compañeros de Burgos de Ayllón,. 
ni que repartiese sus ganancias entre sus caballeros y peones, sir- 
viese al rey y se mostrase generoso con los vencidos. 

7. Recuerda el juramento de no besar mano de rey antes de 
vencer en cinco lides: esta es la primera; él se buscará las otras 
cuatro. 



— 19 — 

É non vos daré del quinto | synon d'aver monedado: 
De lo ál, á mis vassallos, | que assas me lo han laseradc; 
Lo suyo daré á los diesmos, | que non quiero ser peccado: 
Daré de lo mió soldadas ¡ á aquellos que me esguardaron.» 

20. Despidiéronse del rey, | é bessaronle la mano 

Los trecientos cavalleros | allí por cuenta juntados. 
El rey se es ido, é Rodrigo I contra el moro se tornando, 
Diz: «Oytme, vos el rey, | Burgos de Avllón,muy losano, 
Yo non prendería rey, nin á mi non serie dado, 

:.'.">. Mas rogé-vos que vinierdes: ¡ vos fesístelo de grado. 
It vos para vuestro regno, | salvo á seguro é ondrado, 
E non ayades miedo | de moros nin de christianos, 
En tanto que yo visquier | é tenga lanz en la mano. 
Quanto avi'n los arrayases | que maté, vos heredatlo, 

30. Si sus villas os abrieren, j synon enviatme mandado: 
Faré yo que vos las abran | á miedo synon de grado.» 
Esto que oyó el moro Burgos ( ambos finoios fincando 
Delante Rodrigo, dixol: | --«Señor, yo so tu vassallo: 
Do te de mi aver el quinto j é tus parias en cada atino. 

35. Del suelo alsole Rodrigo, | é él bessole la mano. 

Alegre se va ya el moro; | finca alegre el castellano. 



16. Sólo da al rey el quinto en dinero, lo demás lo reparte 
entre sus mesnaderos que lo esguardaron, ó custodiaron y valieron* 
19. mió, se leía mi. — 21. juntados, (untados, se lee yuntados. — 22. 
Contra el moro, esdecir, hacia el moro. 



— 20 — 

ROMANCE X 

El Rey de Aragón desafia al de Castilla 
en demanda de Calahorra 

V 505. ElConde Martín González, | que es a Camora llegado, 
Cartas del Rey de Aragón, | trae para el Rey Fernando. 
Entró por la corte el Conde, | al buen Rey bessó la mano: 
«Oyt, rey, de grand poder; | un poco sea escuchado, 
5 Mensagero que tray cartas ( non deve recebir daño. 
Manda vos decir mió Rey, | el rey d' Aragón ondrado. 
Que le entregads Calahorra, I sea amidós o de grado, 
Que le diesses su derecho j que en ella tiene fincado; 
Synon, que vos desafía | a vos é vuestro reynado. 
10. Dutme synon justador | que salga comigo al canpo: 
Por Aragón lidiaré | que so de su rey vassallo.» 
Quando esto la Corte oyó | mesurado dix Fernando: 
«¡Catar vuestro rey debrie | que a mi reyno es obligado! 
¿Quién en castigarlo fue? | ¿ |uién tan mal en conseiarlo? 
15. ¿Cómo pidem'Calahorra? | ¿cómo dello es tan ossado? 
¡Mucho de pessarle ha!... | Condes, leales vassallos, 
¿qual serie de mis reynos | el cavallero esforciado, 
Que por mí quissies lidiar | este riepto temerario? 
El rey aguarda respuesta: | todos en la Cort callaron! 



10. Datme, por dadme; justador se lee yustador; contigo omite la 
n; canpo se escribía n antes de p. — 13. my, mi ó mió; reyno, rrgno, 
reno. — 14. castigarlo, aleccionarlo; riebto, riepto, rieto, reto.— 15. ca- 
llaron, se lee calaron y así también se escribía. 



21 



ROMANCE XI 

Rodrigo campeón del Rey de Castilla 

V 520. A los tres dias Rodrigo | a Zamora era llegado, 

Vio estar al rey en tristicia | delante se le ha parado. 
Sonrrissando-le se yva, | e de la boca fablando: 
— «Rey, ¿quien vos fisso"pessar,|ó commo fue dello ossado? 
6ii Esse, de presso ó de muerto | non vos saldrá de la mano.> 
Essas oras dixo el rey: | «Seas bienaventurado; 
A Dios mucho lo gradesco, | por veer que eris llegado: 
a ti digo mi coyta, | donde soy mucho coytado: 

10. Enbióme desafiar | el rey d'Aragón ossado. 

Ocasión yo non le di; | nunca gelo ove buscado; 
Enbióme desir quel'diesse | a Calahorra de grado, 
O quel'diesse un justador | de todo el myo reynado. 
Querelleme en la mi corte | a todos mis fijosdalgo; 

15. Pediles un justador: | — «¡Non respondió nado!» 
Repóndeme tú Rodrigo | mi pariente é mi vassallo, 
Fijo de Diego Laynes | e nieto de Layn Calvo,» 
Alora dixo Rodrigo: | «¡Señor, pláceme de grado! 
A tal plazo vos me dedes | que pueda seer tornado 

20. Ca quiero en romerya | yr al padrón de Sant lago, 

9. Como hemos advertido ya, se debe leer co-y-ta. co-y-tado, cui- 
tado, aconejado. — 18. alora, al-ora, á la hora, entonces, alors en 
francés.— 20 El Padrón de Santiago, piedra en que desembarcó el 
Apóstol, según la tradición. — 2.'i. con yrand bi, (seria visf) con mu- 
cha energía y enojo. 28. Para quien se han de llevar los diablos, 
corto plazo es de aquí á la fiesta de Mayo? (la fiesta de la Cruz). — 
31. y siguientes, se encuentran bajo los números 687, 688 y 689 de 
la C. ít., es decir 142 versos más adelante, en un lugar donde nada 
«ignifican. 



— 22 - 

E fasta Sancta Maria | sy Dios quissier guisarlo» 
Dixo el Rey: — «¿Avras, Rodrigo, | en treynta dias afarto?» 
Quando esto el Navarro oyera |con grand bí fue levantado 
E dixo al Rey: — «¡Esso es mucho! | acortadnos. Rey, el 

[plazo, 

25. Que mas quiero con Rodrigo | pronto me ver en el campo, 
Que no por yo detardarlo j que mediessen un Condado!» 
Respuso, Rodrigo:— «Conde,|¿por qué vos quexades tanto? 
¡A quien diablos tomar-han,|¿chic« es Posiesta de mayo? 
Dixo el Rey: «Treynta dias | pora el repto sea el plaso: 

30. Ve en romerya, Rodrigo. | e retorna aventurado. 
687. Cuando sopieron las novas | los Condes ya se alegraron 
De que sobre sy Rodrigo, | tomasse esse riepto osado, 
E furonle en on.enage | jurar todos en las manos 
Que contados treynta dias ; fuesen ante el Rey Fernando. 



ROMANCE XII 
Aventura de Rodrigo con el Gafo 

V 546 Rodrigo entró a los caminos, | va en romerya a Santiago 
Passaba por Benavente, | segunt dise en el romanzo, 
E por Astorga passó | é llegó a Monte Irago: 
Complida su romerya | por Oviedo fo tornado. 
5. Dexemos a los romeros | é con Rodrigo volvamos 
A Bivar do es su madre, | allí ha descavalgado: 
Falagero entre sus brazos | a la condesa ha abrazado, 
Otro si a Ximena que | allí 'stava lo esperando. 



— 23 — 

A dona Teresa Nuñez | apriessa ovo preguntado: 
10. — Dexitme, Señora madre, | ¿quántos dias ha passados 
Que yo fue en romerya | pora el padrón de Sant-Yago? 
— <Oy pasaron veynte é seis, | dixle ella sonrrisando; 
Cras serán los veynt é siete: | estatelos a mi lado.» 
— Quando esto le oyó Rodrigo | dixo mal amansillado: 
15. — ¡«Cavalgat, mis cavalleros | é non querades tardarlo: 
Vayamosnos bien servir | a esse buen rey don Fernando, 
Que tres dias ha, non mas, | para complirse su plaso!» 
Entró Rodrigo al camino | con trescientos fijosdalgo: 
Fuert era el dia de frió | a la Posiesta de mayo! 

20, Al vado de Cascajar | a do Duero fo apartado, 
Vio, en llegando a la riba, | un peccador de malato 
A todos allí pidiendo | que le passasen el vado: 
«¡Por caridat, cavalleros, | no me ayais desemparadol» 
E todos allí escopían | e yvanse del arredrando. 

25. Rodrigo del ovo duelo | é tomólo por la mano, 
So una capa aguadera | passolo él por el vado, 
En gruesso mulo andador J que su padre le avie dado; 
E para Grijalva fuesse | do es Cerrato llamado. 
So unas piedras cavadas | a la vera del poblado, 

30. E so la capa aguadera | Rodrigo albergó al malato. 
En seyendo ya dormido | fabloli a la oreia el gafo: 
— «¿Rodric de Bivar, dormides? | Tiempo has de ser acor- 
dado. 

21. Vio en llegando ala ribera I un desgraciado leproso.— 24. 
Todos allí escupían, acción supersticiosa con que creían librarse 
del contagio, y se alejaban temerosos. — 26. so una capa aguadera, 
era esta una cubierta de heno sobre la cual resbalaba el agua de la 
Uuvia sin penetrar: la usan aún los labriegos de algunas regiones 
de España. —31 gafo, leproso. 



— 24 — 

Mensajero so de Christus, | que non so ningún malato,. 

Sant Lázaro so; a ti | me ovo Dios enfriado, 
35. Que entre las espaldas tuyas | te dé un resollo tamaño, 

Tan caldo que en calentura | Rodrigo, seas entrado, 

E quando e^U calentura, j oviers', te sea menbrado 

Que quanto tú comentares | rcmatar-ás por tu mano. » 
40. Esso San Lázaro dixo, | e d'iolli de sus labros 

Un rebollo en l?s espaldas j que a los pechos le ha passado. 

Y Rodrigo despertó | del sueño mal espantado; 

Cató en derredor de ssy; | non pudo fallar al gafo. 



ROMANCE XIII 

El duelo por Calahorra entre Rodrigo de Vivar y 
el Conde Martin González 

V 580 Fuese para Calahorra | de dia'é de noche andando; 
Y eran ya con sus cortes | los tres reyes soberanos: 
Don Ramiro de Aragón | con don Ordoño el Navarro,. 
E en compaña de ellos j erasi el rey don Fernando, 
5. Aguardaban, ca venido | era ya el dia delplaso: 
El rieptador aguardaba, | non venya el castellano! 
Todos fabbban d'aquesso | los que están allí aguardando. 
En priessa se vio el rey, | á don Diego ovo buscado; 
«Diego Laynes, le dixe; | vos este riepto lidialdo, 



35. Un soplo tan maguo, tan grande. — 36. Tan caldo, tan cálido 
tan ardiente. 



— 25 — 

10. Por salvar a vuestro fijo, | non lo desondre el retardo.» 
Dixol,' el vieio Laynes: | «Señor, me place de grado!» 
Armanle mucho apriesa | el su cuerpo é su cavallo, 
Quando quiso cavalgar, | assomava el Castellano 1 
Salió el rey a recibirle, | con él muchos fijosdalgo, 

15. «Adelant! dixo a Rodrigo, | ¿Por qué tardadedes tanto? 
Estonce Rodrigo dixo: | «Señor, non sea culpado, 
Ca aún, fasta el sol entrante I es todo el dia mi plaso. 
Lidiaré en caballo ajeno | que el mió viene cansado». 
Don Diego abraso!' é dixol'; | «Fijo píaseme de grado, 

20. Que por tu rey a lidiar | salgas tú; tien mi cavallo.» 
El rey plasiente parosse | pora seer en armarlo. 
Cavalgar queri' Rodrigo, | non querie detardallo, 
Mas non ha la calentura | que l'avi dicho el malato, 
Dubdando de su visión | dixo al rey, quel estaba armando: 

25. «Señor, una sopa en vino | por caridad vos demando.» 
Man a mano con la sopa ¡ la calentura ha llegado; 
Rodrigo en vez del 'scudilla | tomó la rienda al cavallo, 
Enderesó el su pendón, | ovo el escudo embrasado 
E adelinó para allí | do era el Conde Navarro. 
— «¿Qué cavallo, dixo el Conde, | traedes vos Castellano? ¿ 
— < Navarro, dixle Rodrigo, | ¿quieres agora trocarlo? 
Cámialo comigo, Conde, | sy fure el tuyo mas fraco?» 

30. — «Don Rodrigo, dixo el Conde, | non meseri' essodado.» 
El sol partiéronles ende j e les partieron el canpo, 
Salen los Fieles, en torno | las gentes han escombrado. 
Llamó el Navarro \Aragón\ | e \Castüla\ el castellano: 
Uno para el otro fueron, | los cavallos enfrontaron, 

35. Tan resiamente feneron | que en sí las lanzas quebraron^- 
Lucen las claras espadas | como tizón en sus manos, 
E resonan los escudos ¡ en acero alhynde obrados. 



— 26 — 

Amos eran mal feridos; | para resollar pararon. 
Martin comencó en decir | a Rodrigo el castellano: 

40. — «¡Non cassareds con Ximena | ni en canpo nin en po- 

[blado, 
Ca de vivo non saldredes, | desque estades so mi mano!» 
Con estas loccas palabras, | cuidaba poner-le espanto. 

({Non fablen lenguas ociosas |en donde fablan las manos. 
Fablen aquí las espadas!»... | recudióle el castellano, 

45. E con grand saña 'nel yelmo | un fiero colpe le ha dado: 
Yelmo, moncluras, e carne | quanto alcanzó le ha cortados. 
Mal ferido es don Martín | pero, a tanto es esforzado 
Ojie de otro colp a Rodrigo j el escudo le ha arrancado. 
Amos furzudos, crudeles, | de sangre rriegan el canpo, 

50. Polvorientos e sudosos, | mas non de ferir afartos, 
Los oios como candelas, | de duro fierro las manos, 
En lo ligero falcones | é leones en lo bravos, 
En essa su lid a muerte j andavan muy arreciados. 
Las yentes denrredor cuedan J que cadrien muertos amos 

-55. Los dos meiors cavalleros | de España, que están lidiando. 
Y van-se dar sennos colpes: J erróle el Conde Navarro; 
Mas Rodrigo non lo erró | é tan fuerte ha gelo dado 
Que a fondón en carne entróle j é le abatió del cavallo: 
¡Caye bermeyo en su sangre; | desmarrido e quebrantado! 

60. Allí descendió Rodrigo, | é, empós de degollarlo, 

A los Fieles preguntaba | ¿si hay mas que facer 'nel canpo? 
Dixen ellos: «Por Castilla | Calahorra se ha ganado!» 
Asy ganó Calahorra | para el buen rey don Fernando, 
Dia de la Santa Cruz, | don Rodrigo el castellano. 



54. Las gentes en torno de la liza, pensaban que caerían muer- 
dos. — 56. sennos eolpes, sendos golpes. 



— 27 — 

65. Tamaño fue el placer | d' aquel Rey tan bienfadado, 

Quamaño fué el dolor | de don Ramiro é su vando. 

El uno abraza a Rodrigo | é ayuda en desarmarlo; 

El otro a Martin González | se saca muerto del canpo; 

El uno de Calahorra | finca dueño e sin embargo, 
70. E sin Calahorra el otro | para su tierra es tornado. 

Entre Aragón é Castilla, | Castilla en somo ha fincado. 

En Dios es todo poder: | él es derechero^e Sancto, 

El da a quien debe la onrra: | ¡sea por ende loado! 






ROMANCE XIV 
Van sobre Castilla cinco reyes moros 



V 610. Con el rey de Talavera | en poridad se aiuntaron 

Cinco arrayaces de moros | en fabla contra christianos: 
El uno dellos Garay, | Atienza avie por reynado; 
El otro, rey de Cigüenza, | de Garay es el hermano; 
5. El rey de Guadalfaxara | que ovo el África poblado, 
Al que Jessias le disen, | é mas el moro Madriano. 
Malos christianos traedores | andan con ellos en tratos: 
Entre todos cuydan dar | rebata al rey castellano. 
Burgos de Ayllón que lo sopo, | de dia é de noch andando, 
10. Vino-se pora Castilla, | a Bivar enbió mandado, 

Que paganos se aguissaban | pora correr el reynado 



65. Tan magno.— 66. Cuanto magno. Del verso 30 al 70 raro es 
•el concepto que se encuentra en la Crónica Mimada; son versos d 
factura nueva. 



— 28 — 

Con los Condes mestureros | que de Cabra son llamados. 
Rodrigo cuando lo oyera \ cavalgó muy aprivado; 

Andando entre dia e noche | a Camora es ya llegado: 
15. Al rey se omiiló essora, | pero nol besó la manó, (i) 
Dixole en como sopiera | que se aguissavan paganos, 
En una muy fiera guisa, | por le correr el reynado. 



(1) Aquí se halla interrumpido el romance por una intercalación 
extraña al asunto. Rodrigo en vez de avisar al Rey de la invasión 
de moros que sobre ell >s viene y preparar la defensa, le habla de 
la necesidad de que se arme caballero, en las siguientes palabras 
que huelen á ¡¿iglo XV por su afán caballerezco. 

V 624 Al Rey se omü'ó, ó nol bessó la mano 

Dexo: Rey, mucho me piase porque non so tu vasallo 
Rey, fasta que non te armasses, non devias tener reynado; 
Ca n<»n esperas palmada de Moros nin de Christianos. 
Mas ve velar ei padrón de ¡Santiago; quando oyeres la missa, 
Ármate con tu mauo, e tu te ciñe la espada con tu mano; 
Et tu te dexiñe couamo de cabo, é tu te sey el padrino, e tu 

[te sey el afijado; 
E llámate cavallero del padrón de Santiago; 
E serias tu mi señor; é mandarias el tu reynado 
Essas horas dixo el rey: En tanto fué acordado 
Non ha cosa, Rodrigo, que non faga, por te non salir de 

[mandado. 

1—2. Con el rey de Talavera juntáronse secretamente, cinco re- 
yezuelos moros á confabularse contra los cristianos, etc. Este enca- 
bezamiento falta en la Crónica Rimada— 11. Corresponde este verso 
al 629 de la Crónica, el 13 al 623; el 14 y el 15 á loa 624 y 625; el 12, 
16 y 17 son agrega tos, y así en el resto de este romance y los otros.. 



— 29 — 



ROMANCE XV 



Vence Rodrigo a los cinco reyes moros 



V 640 De noche llegó Rodrigo | a Bivar, é muy privado 
Apellidaba la tierra | toda su gente aiuntando, 
Que non geloentendidiessen | los que venden el reynado. 
Con sus mesnadas, sus tíos | movieron no bien Humados: 
.">. Yva don Layn Laynez ¡ el que ha Treviflo conprado, 
Yva don Ruy, el Conde, | que es salido de Al-Faro, 
Sus huestes a San Estevan | amos dos las van llevando, 
A do es Fernán Laynez | el otro de sos hermanos. 
Allí don Diego e Rodrigo I con los sos ya son llegados: 

10. Todos son mozos garridos, | todos son mozos lozanos, 
Todos mucho barraganes | sin todo miedo adobados. 
Contra el moro van las señas | guionas de los Christianos, 
Relumbran al sol las lanzas, | a espolón van aguijando, 
Bien a la tarde salían, | bien la noche caminaron: 

J.*>. El alvor querie quebrar; | el dia non era claro 

E ya assomaban las huestes | de los moros por el llano. 
Por deffesa San Estevan | a Duero son llegados, 
Essos cinco reyes moros | sobre Castilla ayuntados. 
En ellos cayó Rodrigo | sus gentes acabdellando, 

20. Como fiero león fambrido | que en somo cae al rebaño, 
Ally fué muy grand batalla, | el torneo muy mezclado. 
Los Christianos enflaquían, | eran de lidiar cansados, 
tartos ya de tornear | ven los moros soberviados. 
Por abivar la facienda ¡ llamó Rodrigo *¡Santiagol. . . 

tít. Alzó su seña, e su espada ¡ va como fuego lumbrando. 



— 30 — 

Tremen las lanzas fambrientas | para ferir se abaxaron; 
Los moros y van cayendo | como'espigas en el campo! 
¡Malos peccados, morrieron | quatro fijos de Layn Calvo 
E muy buenos cavalleros | enderredor peleando! 

30. Quando Rodrigo los cuerpos | ovo 'nel campo encontrados, 
Desque vio muerto a su padre | la color gele ha mudado, 
E dos lágremas cursoras | de sos oios destelaron 1 
Quisiera arramar los moros, | fiero el escudo ha embracado;. 
Del padre muerto non cura | por socorrer sus christianos. 

35. Paradas furon las ases, | el torneo muy mesclado; 
Tres dias estido en pesso | la fasienda, al dia quarto 
El canpo arrancó Rodrigo I ¡Dios sea por end' loado 1 

¡Muchas gentes se perdieron | de moros é de christianost 
Mató Rodrigo á Garay, | rey de Atiensa, e al su hermano, 
40. Al de Gualdfaxara; e | prisso vivo al Madriano, 
Al de Tala vera prisso, | e otros moros afarto. 
Hy muy bien le ayudó el rey ) Burgos de Ayllón el losano, 
Cavallero a las derechas, | el su amigo é leal vasallo: 
El truxo los reyes moros, | pora el pueblo camorano. 



Este romance, como algunos otros, he tenido que rehacerlo casi 
por completo. De la vieja almena apenas si hay uno ó dos ladri- 
llos aprovechados en la construcción de la nueva. — 17. deffesa, de- 
hesa. — 22. enflaquían, enflaquecían, desmayaban.— 24. por abivar 
la faciendo,, por alentar ó avivar el combate. — 26. tiemblan las= 
lanzas hambrientas, para comer se bajaron. — 28. Este es el único 
lugar, de la historia ó la leyenda, en que se diga de la muerte de 
los cuatro hijos de Layn Calvo en una batalla. — 30. dos lágrimas 
corredoras de sus ojos destilaron ó destellaron, que ambas cosas 
puede significar. 



— 31 — 

Romance xii 

Los condes traedores 



V. 672. Por los Condes fué Rodrigo | vendedores del rey nado:. 
Contra ellos se tornó, | tan sañudo é tan yrado: 
Toda la tierra tembrava, | delante el león castellano, 
Fué destroyr Redresilla | e quemar a Bilforado, 
5. Fué combatir a Grañón | e y prisso con su mano 
Al Conde Garci-Fernández | aleve traedor provado. 
Con fuerte cadena al cuello | le levaba apressionado: 
Viol' el Conde de Burneva ¡ Ximeno Sánchez, su hermano,. 
E cuando a él vio Rodrigo | luego le salió en alcanzo. 

10. Encerrólo en Siete-Barrios, | que es Birviesca llamado; 
E en la Iglesia lo assedia | do el Conde se es refugiado, 
En Sant-María la antiga, | tempro a seguro sagrado. 
Por tomar Rodrigo al Conde | amydós, que non de grado,. 
Ovo de romper la yglesia | é entrósse en ella armado. 

15. Sacó por la barva al Conde | tras del altar, con su mano. 
— «¡Sal acá alevoso!» dixol' | e vete a vender christianos- 
A los moros, para afruenta j de los leales castellanos!» 

V. 686. Los dos Condes va Rodrigo | a Carrion los llevando: 
Bien las yentes de Castilla | deste fecho se alegraron. 
20. Rodrigo pressos los lleva | fata el pueblo zamorano, 
En ferropeas los mete | con los moros captivados, 
E salióse a los caminos | recibir a don Fernando. 
Encontrólo entre Camora | é Benavente, en poblado: 
Dende y fasta £amora | fue gelo todo contando. 



— S'2 — 

25. El rey quando atál oyó, | contra los Condes yrado, 
Con mensaieros sus cartas | enbió por sos reynados. 
Ally les mandava el Rey J iudgassen bien a guissado 
El mal fecho que ftcieran | los de Cabra mal famados. 
Los Condes por alevosos | ¿cuerno deven ser tratados? 

80. ¿Qué muerte se merecían | los traedores provados? 
Judgaron portogalesses j a bueltas con galisianos, 
E dieron por juysio que | amos fuesen despeñados: 
Judgaron los leoneses | a bueltas con asturianos, 
Estos dieron por juysio I que ambos fuesen arrastrados: 

35. Judgaron los castellanos ' a bueltas con estreñíanos 
E dieron por juysio | que fuessen amos quemados. 



Aquí se encuentran buenos rasgos de las costumbres de aquella 
época. Condes traidores que se juntan á los moros para combatir á 
los cristianos, uno de ellos acosado por Ruy Díaz, se meteá la igle- 
sia amparándose en el sagrado derecho de asilo. Ruy Diaz no res- 
peta nada, rompe el templo y saca al afligido conde por la barba de 
detrás del altar mayor, le echa en cara su perfidia con enérgica ex- 
presión, que armoniz i con la arción misma, y se lo lleva con el otro 
conde, cadena al cuello, á donde espera encontrar al rey. Lo que 
sigue en el original es t«¡do confusión y enredo, y de ahí sólo es da- 
ble aprovechar un trozo quien sabe de qué gesta perdida, que puse 
en romance, por el cual se ve que don Fernando consultó el caso 
á la justicia de sus reynados, y éstos reunidos en tres cortes senten- 
ciaron que fuesen muertos, despeñados, arrastrados ó quemados, 
que tal era el horror que la traición inspiraba á aquellos pueblos 
nobles que vivían con el enemigo al frente. 



— 83 — 

ROMANCE XVII 

El rey de Francia apoyado por el Pap* exije 
vasallaje del rey de España 

En Roma fiso Concilio | el apostólico Urbano, 
Y fue Enrrico tercero | Emperador de alemanos. 
E fueron reyes e condes | e caballeros christianos, 
Con cardenales e bispos | con teólogos e perlados. 
5. Querellóse el rey de Francia | del rey español Fernando 
Que le debe señorío | e non le es tributario, 
Otro tal los otros reyes | que son en el suelo hispano. 
Merced al Papa pedie, | esso mande al rey Fernando 
So pena de escomunión | e lo affirme de su mano, 
10. Que vassallaje le rinda | como a señor suzerano. 

Esso quiere el Emperor; | esso el Papa halo otorgado: 
Las bulas en que tal manda | ya van para don Fernando, 
Con cartas del rey francés | en que envía desafiarlo, 
Sy el su feudo le negare, | que non serie á guissado. 

Soutbey en su Cronicle ofthe Cid, Cap. XXI, dice que este Concilio 
lo tuvo el Papa Víctor II en Florencia, y que el Emperador Enrique 
expuso allí su queja contra el Rey don Fernando porque no lo re- 
conocía por soberano ni le pagaba tributo como otros Reyes. El 
Papa acogió esta reclamación y amenazó al rey español con una 
cruzada en su contra si no se rendía á estas pretensiones. Lo que 
hay de cierto es que, siguiendo las crecientes aspiraciones absor- 
bentes de los monjes de Cluny, adueñados de España en los días 
de Alfonso VI, uno de ellos, llegado al Pontificado, el terrible Gre- 
gorio VII, llegó á formular sus pretensiones de someter á España 
á su propia soberanía, lo que no podía menos de ser muy dolo- 
roso y ofensivo para aquella nación cristiana, tan celosa de sus, 
fueros y de su independencia. 

3 



— 34 — 

15. Otrosí del emperor | don Enrric el alemano; 

Que diesse España a tributo | dend'Aspa fasta Sant-Yago, 
E dessy en adelant | a Francia como vassallos, 
Los reyes le diessen fuero J e tributo cada año: 
Diéssen li quince doncellas, | vírgines e fijasdalgo, 

20 É diez cavallos cursores, | sos meiors cada reynado, 
É tres falcones de pro | e seis azores mudados, 
É treynta libras de prata | — ¡assi venie afirmado! — 
Esto sea por cascun | de todos cinco reynados. 



ROMANCE XVIÍÍ 

El rey de España consulta a sus Buenos-ornes 

V 733. Quando estos mandados oye | el buen rey don Fernando 
Batiendo va las sos palmas | e los ayres quebrantando! 
Dix: «¡Peccador sin ventura! | á que tiempo so llegado!... 
Los que en España visquieron | nunca foron tributarios; 
5. ¿E yo avrie de serlo? | ¡Ser rey é tan mal cuitado!... 
Veen-me mozo é sin sesso | é vanseme soberviando: 
¡Mas me la muerte valiera | que bevir amansillado! 
Enbiaré por mis varones | que me semeia aguissado 
Aconseiarme he con ellos | sy me sacan tributario, 
1 Com' el rey de Francia pide | e otorga el Papa romano, 
Como Dios non lo quiera | ni consienta mi reynado!» 
Venieron sus buenos ornes; | é fueron mucho espantados: 
Sy conoscen que al España | va venirle mucho daño, 
Temían mas a la Eglesia | que menaza escomulgarlos; 



— 85 — 

15. Non eran en quál conseio ] le diessen a don Fernando, 
Synon que al Papa obediente | ficiesse como es su grado. 
Triste quedavase el rey | comidiéndolo e pensando, 
Del consejo de los sos | grandemente contrallado. 



ROMANCE XIX 

Rodrigo aconseja la guerra a Francia 

Rodrigo en Bivar se estava, | ende non fue en conseiarlo: 
Essas oras con Ximena | en Bivar está folgando. 
Oyó el mandado del rey: | fué do él sin detardallo: 
El rey las letras le muestra | que lo sacan tributario 

5 Del rey de Francia, e del Papa, | él, que debie vedallo. 
— «Ved aquí su previllegio | con el su seello colgado.» 
Estonce Rodrigo, dixo: j ¡Por end sea Dios loadol 
Vos embian pedir don, | vos debedes otórgalo: 
No enbian pedir tributo, | mas enbian vos dar algo; 

10. Mostrar- vos-he yo de cómmo j este aver es de ganarlo. 
Apellydat vuestros reynos | dende Aspa fasta Sant Yago: 
Lo nuestro quedado estese, | sobre lo suyo lo ayamos! 
¡Sy fasta Paris no llego | non debia seer nado! 
En mal ora, Rey, nacistes | si a tributo el castellano 
15. Ovies' de seer metido | pora fincar desondrado. 

Mal vos conseian, Señor, | de miedo al Papa romano: 
Los que omildat vos conseian, \ non osan morir peleando. 
Vos non témades de Francia | nin de nescun soberano: 
Enbíatlos desafiar | a los que vos denostaron. 



— se- 
so. A essa tierra de Francia I en su demanda vayamos. 
Sacad los virtos d'España | vaya yo con mis vasallos, 
Mili e novecientas lanzas, | adavante aposentando.» 
— «¡Pláceme! dixo el buen rey, | de la guissa que has fa- 

[blado, 
Me creces el corazón, | é non seré tributario!» 



ROMANCE XX 

Respuesta del rey Fernando 

Al Papa su carta enbía | de buen talient don Fernando, 
Que antes tomaría muerte ) que non fincar tributario 
Contra razón e derecho | como a tort se lo ha mandado. 
Cartas enbió al rey de Francia | e otrosy al Alemano, 
5. Que sin razón le afincaban, | é mal, á tuert con escarnio. 
«Dexenmé facer guerra | contra enemigos paganos, 
Non me busquen quebrar lanzas | christianos contra chris- 

[lianosi 
E si ál querrien ellos, | ellí enbía desafiarlos: 
Yrá catarlos do estén, | sus haces acabdellando; 
10. Yrá a manteles tendidos, | sus añafiles sonando, 



Este romance no es de la Crónica Rimada. Lo compuse para 
desarrollar la acción. — 1. Talant, talent, tálente, taliento, gusto, vo- 
luntad, con satisfacción. — 5. atuert ó a tort, con daño y malamente. 
— 10. A manteles tendidos, á banderas desplegadas. 



— 87 — 

Las lanzas bien amoladas I e fardidos los cavallos. 
Sepads lidiareis con ornes | a sus fueros avesados, 
Sy pechan para sus reys | non tributan para estraños: 
Las vidas darán en antes j que salir de tributarios; 
1 5. Sos mugiers oyrán de muertos, | pero no de desondrados. 
¡Los ornes libres de España | tienen lanzas en sos manos: 
Las doncellas española | han ornes para su emparo!» 

Sonrisando va Rodrigo, ( alegre está don Fernando; 

Sos mensaieros d'allende | ya los caminos tomaron: 
20. A los reyes hispafioles | enbiava sus mandados; 

Sus gentes fiso aguissar, | ledos todos se adobaron, 

E los reynos otro tal, | sus señas al ayre an dado. 

Sacando ya van sus huestes, | van a la guerra de grado: 

Los que sus fueros mantienen | non quier' seer tributarios. 
25. Van pora tierras de Francia | en su derecho injuriados: 

E, a pessar de franceses, | los puertos de Aspa pasaron. 

Rodrigo cabadelantc, | possadas yva tomando: 
Por el Ruédano adelina; ¡ grandes conduchos robaron, 
Ca y viven de lo ageno | como en la guerra es vezado. 
80. Quando apossentan las huestes | encuentran todo recabdo: 
Cevada, abrigo, yantares, J agua, lumbre, todo afarto. 

Aquende Tolosa vino | el buen Conde Saboyano 
Con veynte mil cavalleros | por tener al rey Fernando. 
Prometiólo al rey Francés, | é ansi los sos lo asmaron: 
85. Oyredes que fue del Conde, | con Rodrigo el castellano. 

28. grandes conduchos, víveres (conductas) vitualla.— 29. vezado, 
usado, acostumbrado. — 30. todo recabdo, todo preparado. — 31. ceva- 
da, comida'para las cavalgaduras (de cevar); yantares, comeres ó co- 
cina, es comida para las huestes. 



— 38 — 

ROMANCE XXI 

Vence Rodrigo al conde de Saboya 

V. 888. Contra el Conde de Saboya | salió don Rodrigo yrado; 
» 869. Con trescientos cavalleros | y va su seña guardando. 
Violo el Conde de Saboya, ( violo venir vergonzado 
E dixó a sus mensaieros: | «Cavalgat muy aprivado 
5. Sabet-me desse español | sy vien de la tierra echado: 
Sy fuere Conde o rico-ome, | venga-me bessar la mano; 
Sy fuere de buen logar, | tome myo mayoradgo» 
Apriesa van los Latinos, | a Rodrigo son llegados, 
Quando gelo cuentan, él | fisose maravillado! 
10. Dix: — «Tornatvos los Latinos | al Conde con mi mandado: 
Desude que non so rico | nin poderoso fidalgo: 
Solo so un escudero, | que non cavallero armado, 
Fijo de un mercadero | é nieto d'un cjbdadano. 
Mi padre moró en Rúa | ó siempre vendió su paño: 
15. Fincáronme dos piezas I el dia que fue finado, 

E como él vendió lo suyo [ lo mió vend'ré de grado: 
A quien que gelo comprava | mucho le costava caro! 
Desude al Conde, desude | que dé mi cuerpo a tanto, 
Que él de presso o de muerto, ¡non me saldrá de la mano!» 

7. tome mió mayoradgo, milite bajo mis banderas. — 10 y si 
guientes: es curioso la ironía despreciativa con que Rodrigo con- 
testa al Conde de Saboya. — 12. Este verso fué compuesto sin duda, 
cuando predominaba la caballería. — 18. que dé mi cuerpo a tanto, 
que ponga mi cabeza á precio.— 19. que en cuanto á él no escapara 
de mis manos, pues lo tendré preso ó muerto. 



— 89 — 

20. El Conde quando esto oyó l fue sañudo e mucho yrado: 
— "Español, fi-de-nemiga, | ya nos viene menazando! 
Todos los otros mueran, | esté sea pressyonado, 
E llevatmelo a Saboya | aladas muy bien las manos; 
Colgarlo-he de los cabellos | en mi castillo almenado; 

25. Mandaré a mis rapases | vayan sin duelo beffarlo, 

Que diga en el medio dia | que es noche en cielo cerrado, 
E la barba que le mesen | é sea el vil arrastradol 

Amos cavdillan sus ases | é van lidiar muy de grado: 
¡Saboya/ apellida el Conde | é ¡Castilla! el castellano. 

80. Veredes lidiar a porfía, 

Tan firme se dar; 
A tantos pendones obrados 

Alsar é abaxar; 
A tantos escudos é lanzas 
85 Fender e quebrar; 

A tantos varones caer é 

Non sé levantar; 
A tanto cavallo sin dueño 
Nel campo perdidos — correr é vagar. 

40 En medio la mayor priessa | Rodrigo se fue entrando, 
Encontróse con el Conde, | un fuerte colpe le a dado, 



30. De esta graciosa canción de combate, muy del gusto trovado- 
resco, los cuatro primeros versos son los del original y los otros 
están ligeramente retocados. Es una curiosa singularidad métrica. 



— 40 — 

Él abrió los bracos é | por la crop del su cavallo, 
Sin poderlo detardar, | cayó al suelo derribado. 
Diz Rodrigo: «Presso sodes, | el ondrado Saboyano! 

45. El cibdadano que vedes | desta guissa vende paño: 
Assy lo midió mi padre | fasta que fue finado, 
A quien gelos compraba, | assy le costava caro. 
Essas oras dixo el Conde: | «Messura, español onrrado, 
Que el orne que assy lidia, J non debía ser villano. 

50. Español, ¿hermano ó primo, | sodes del rey don Fernando? 
¿Cómmo dicen el tu nombre? j si a Dios ayas por pagado!» 
Alora Rodrigo dixo: | «Non te será non, negado; 
Rodrigo me llaman estos | quantos que conmigo traigo; 
Fijo de Diego Laynes, | é nieto so de Layn Calvo.» 

55. Oye el Conde e dix:— ¡Mezquino! | ¡Ay, de mi desventu- 
rado! 
Cuyde lidiaba con ombre, | é lidié con un peccado! 



ROMANCE XXII 

El Rescate 

V 916. Diz el Conde de Saboya j a Rodrigo el Castellano: 

— «Oil'contar al rey de Francia, j otro-si al Papa romano, 
Que en el campo non te atiende j nin rey moro nin chris- 

[tiano, 



42. la crop ó copl del caballo es Ja gurupa ó grupa, las ancas. 
66. Creí que lidiaba con un hombre y lidié con un dernoniol 



— 41 — 

Que non salga, don Rodrigo, | ó muerto ó presso del canpo. 
5. Dime, ¿de qué guissa agora, | podré salir, malfadado, 
De tu prissión en que so, | que non fuesse desondrado? 
Una fija he muy fermosa, | otra Dios no me ha otorgado, 
Nin me dio fijo varón | pora heredar el Condado. 
Cassar-vos, Señor, querrie | con la fija que mas amo!» 
10. — «Enbía por ella, dixo | Don Rodrigo al Saboyano, 
Si yo della me pagare | cabe se fará el mercado.» 

Ya van por la ynfanta, van ¡ al correr de los cavallos, 

E traen-la bien guarnida | en su silla de brocato: 

De oro luciente es el freno, | que non hay mejor obrado, 

15. El palafrés que ella monta | coturno nieva fresca es blanco. 
Viene vestida la ynfanta j de un baldoquin muy preciado, 
Los cabellos por la espalda | commo de un oro colado, 
Ojos prietos commo mora, I el cuerpo bien entayado: 
¡Non hay rey ni enperador | que della non fuess'pagado! 

20. ¡Non hay rosa mas geutil | en todo el orbe christianol 
Ojiando la vio Rodrigo, | tomóla por la su mano, 
É dixo: — aA buena ventura | it-vos, Conde Saboyano! 
¡Muy fermosa es la poncella; | sea dello Dios loadol 
Con ella non cassaría | por quanto que so é valgo: 

'26. Non me pertenece fija ¡ de conde nin su condado; 
Don Fernando es por cassar, ] él la vea venturado, 
A él me la quiero dar: | sym faga el Rey mayor algo. 
Por vos queda aquí la Infanta: | it-vos Conde Saboyano: 
E por quanto mas amades | non vos coja mas'nel campo! 

30. Rodrigo a los suyos manda | que la lleven passo a passo; 
Él por el Rey acogiosse | al galop' de su cavallo, 
Dixol': — «¡Albricia, señor, | que vos trayobuen mandado! 



— 42 — 

Prisse al Conde de Saboya | por la barba syn su grado, 
E fise en sus cavalleros | con los mios muy grand daQo: 

85. Diome por sy la su fija | é yo para vos la guardo» 

Essas horas dixo el rey: | «Mas, non sea mal pensado, 
Por conqueryr reynos vine, ( ca non por las fijasdalgo ; 
A quererlas, en España | fallaríamos afarto!» 
Essas oras dix Rodrigo: | — «Señor, fasedlo privado, 

40. Enbarraganad a Francia, | sy a Dios ayades pagado!... 
Suya será la desondra; | yrlos emos denostando. 



ROMANCE XXIII 

Da el rey a Rodrigo novecientos caballeros 

V 652. Essas horas fue el rey | muy ledo e muy pagado. 

— «Pues en mil e novecientos | fesiste a tan grant daño, 
De los tuyos, don Rodrigo | dexit, ¿quintos te fincaron? 
Alli don Rodrigo dixo: | — «Non vos será, Rey, negado: 
5. Llevé trescientos comigo | e traxe cuarenta e cuatro. » 
Esto que el rey oyera | tomólo por la su mano, 
E amos dos ya se entravan | al rreal de castellanos: 
El rey a sos cavalleros | dos a dos los va apartando, 
Fasta tener novecientos | muy garridos e granados. 



1. Essas horas, antes se dijo essas oras, essora, — 2. dapno es forma 
más antigua que daño, y el uso de formas más modernas, es fre- 
cuente en la Crónica, porsu lenguaje posterior al Poema del Cid en 
uu siglo al menos. 



— 43 — 

10. A Rodrigo los endona | para le bessar la mano, 

Com' ornes de su mesnada | e sus leales vassallos, 

Primeros en los peligros | so un señor tanto esforzado. 

A una voz todos an dicho: | |Sea Dios desto loado! 

Con tan onrrado Señor, | nunca seremos minguadosl 
15. De Rodrigo que avie nombre | Ruy Diaz le llamaron, 

El Cid li dixen los moros | essos que son sos vassallo». 

Cavalgan los novecientos [ barraganes bien armados, 

En manparo de la Infanta | que venia caminando. 

Comediado el camino ¡ con la infanta se toparon, 
20. Catanle grand cortesía; | en su salvo la an tomado; 

En su guarda la trayen, J al rreal ya son tornados; 

Entran l'infanta a la tienda |de esse buen rey don Fernando. 



ROMANCE XXIV 
Las huestes españolas marchan sobre París 

El rey en su tienda estava j de la infanta muy pagado: 
Sin lanzas que algen e preman | los dias se van passando, 
La tristicia es en los pechos,|los pendons son desmayados, 
Rodrigo a la tienda llega | é dix al rey contrallado: 
5. — «Un Rodrigo fue, mió Rey, | d'Espanna duelo é que- 
branto: 

12. Forma elíptica que vale:_para que sean los primeros en los pe- 
ligros, etc. — 15. Verso de la Crónica.— 16. Agregado que completa 
b1 anterior. — 17. Barraganes, guerreros esforzados, y de ahí barra- 
ganas, sus compañeras, y después toda manceba. — 19. Comediado 
ü camino, a medio camino. — 21. Se lee tra-y-en. 



— 44 — 

Fissose por una fembra | tanto mal é fiero planto!... 
Asmo vuesso bien, señor, | ca yo so vuestro vassallo: 
Nom' lo tengades a mal | quando poridat vos fablo. 
Vuestros reynos cavalguen, | non seades en detardallo; 

10. Deste regazo nemigo | romped, mi rey, el encanto, 
E la seña de Castilla | tornadnos agora al campo: 
Yr é yo en la delantera | con los valientes que trayo. 
A Paris, señor, lleguemos, | fasta sus puertas vayamos, 
Aqui se afondan los reynos | con sos ornes tan granados! 

15. ¡Señor, non cuyteis a España; I salvat-la, rey don Fernan- 
do!»... 
Mudo el rey lo comedía: I callaba Ruy lo catando: 

El rey alzó la cabeza, ¡ e mesurado fablando, 
«Yr-é, dixo, do me esperan | con esse Papa romano 
El rey de Francia, a mas j el Emperor alemano, 
20. Que trevudos me denuestan | é me quieren tributario! 
¡En el fierro de mis lanzas | va el tributo demandado! 
Fasta non me veer con ellos j non serya, non, folgado!» 
— «¡Vos sodes el Rey d'España!» | ledo dix el castellano! 
¡Anavante con los mios | moveré muy de mi grado!» 

25. Tañiendo van atambores, | los añafiles sonando: 

Todos se meten en armas, [ todos se son adobados; 
De alegría es el vocear, | todo es movimiento el canpo: 
Abátense los tendales, | relinchos dan los cavallos, 
Lucen fierros taiadores, | van los pendones flameando. 

30. Movió primero Ruy Diaz, | con él van sus fijosdalgo; 

Rayano ya el sol, cavalga J con su hueste don Fernando! 

Los versos 9, 12 y 22 son del origina), los otros de mi invención: 
el romance se agrega por creerlo necesario al desarrollo de la 
acción. 



— 45 — 

ROMANCE XXV 

Acampa Fernando delante de París; el rey francés 
lo llama á vistas 

Ya asomaban los poderes | de esse buen rey don Fernando; 

Finchendo bienen la tierra | el sol siendo ya rayano, 

En delant París de Francia | sus tendales affincaron. 

Quando esto vido el Papa | íisose maravillado: 
5. Dende una almena oteaba | los poderes sobeianos 

Con que al campo sale España | sus derechos demandando. 

Una mar de gente armada | los reynos an aiuntado; 

Volan en alto sos señas, | es su castro bien fossado. 

Bravos son sus cavalleros, ] sus ballesteros famados, 
10. Hi con Navarros acampan | los tréfudos Asturianos, 

Los de Galicia sus tiendas | han en pos de castellanos; 

Hi los buenos de Aragón | sus manteles arboraron; 

Van las barras Catalanas | con quinas de Porto-galo; 

Con estremeños, leoneses | e inquebrantables cántabros: 
lá. Hi la^flor de las Espafl.is | sus poderes ha alardeado, 

Con ellos veníen Moros | ca son sus leales vassallos; 

Traen engeños é torres ¡ e mucho son alentados: 

Sos enseñas ergullosas | al aer están flameando. 

Comidiendo e'penseroso ] erase el Papa romano; 
20. Dixo: «Oytme, rey de Francia | é Emperador alemano, 
Semeiam' que:al rey d'España | a nuestras puertas liegado 
Non le mengua el corazón, | ca viene mucho esforciado. 
Del non avremos tributo | lidiando man a mano: 
Podredes aver derecho | sy podiessedes tomarlo. 



— 46 — 

25. Vos, sin batallas ni cerco ) podriedes desbaratallo. 

«¿Cómo ha de ser?» li preguntan: | a esso ovo contestado: 
cQuanto aver sacó de España, ¡ avrá luego a despensalo, 
E la guerra non es guerra | sin averes monedados. 
Ganémosle tregua agora, ¡ mager chico seya el plaso, 
30. Quando manquen sos averes | nuestro será su fonsado, 
Después guerra darlyemos | é tomarle su rey nado.» 
— «A celada lo traygamos» | dixo allí el alemano. 
— ¿Cómo a de ferse? demanda | el rey francés: 

— «/ Piano! piano!... 
Dix el Papa, «yo enviaré | por esse rey don Fernando, 
35. Él no querrá contrallarme, j venir ha al mi llamado.» 
Dixen los Reys: — «Señor, | enbiat por él aprivado! 
A Marfús do el rey d'España | enbia el Papa romano, 
(A Marfús el su faraute | que es theologo doctorado,) 
Con ellos que venga a fabla | sobre seguro en su estrado. 
40. Esto aprueba el rey d'España: | sines art é muy su grado, 
Irá a vistas en la tienda | la ques del Papa romano. 
Ya se arma don Rodrigo, | con trecientos fijosdalgo, 
Otrosí armase el Rey: | ya se salen cavalgando. 
Y van el Rey é Ruy Diaz | en senos caballos blancos, 
45. Con sennas lanzas moriscas | mano por mano fablando. 
Castígalo bien Ruy Diaz | a guissa de bon vassallo: 
«Señor, en aquesta fabla | seet vos bien acordado: 
Muy manso fablarán ellos, | e vos fablaldes muy bravo; 
Ellos son mucho leydos | e andar-vos-an engañando, 
^50. Son ladinos é muy duchos, | é vos querrán en retardo; 
Por vos desfacer querrán | aver de vos qualque plazo.... 
Pedildes, Señor, batalla: | sea eras a alvor quebrado! 



— 47 — 

ROMANCE XXVI 
Entrevista de los Reyes contrarios 

Vidols el Papa venir; | erase ya acordado. 
— «Oytme, dix, vos el grande | Emperador alemano; 
Aqueste buen rey d'España | scmeiame mucho onrrado, 
Catémosle cortesía, | como es fuero de su rango: 
5. Ponet ay una silla | a par de vos, y este paño 

Servir-ha pora cobrirla | que es de xamet a broslado: 
Otrosí dat a Rodrigo | un escaño mucho ondrado, 
Es león a par de reyes | bien fadiento á mucho osado. 
Sy vierdes que descavalga | esse buen rey don Fernando, 
10. En teniéndolo a oio | devantadvos muy privado, 
E por las manos prendetle, | e cabe de vos posaldo: 
En par de Emperador sea, | que me semeia a guissado.» 

Do se ersían los poderes 1 de Roma va don Fernando: 
Seña blanca a crosa e claves | suso la tienda cataron: 

15. Hy con mucha baronía | lo atiende el Papa romano. 
Non sabía qual el rey | nin qual es el castellano 
Synón quand descavalgó | el rey e besol' la mano. 
Devantós' I 1 enperador, | contra el rey fué cortesano: 
Se salúan é dan paz j como pares soberanos, 

20. E por las manos se prenden J e van possar al estrado. 
A los pieds del rey se possa | Ruy Diaz el Castellano. 
Muchas razones an dichas, | muchas parablas fablaron, 
Las rancnras afeblessen, | los corazons vienen blandos, 
Se acercan las veluntades | quando miel hay en los labros. 



— 48 — 

25. Hy fabló el Papa latino | de su boca sonrrysando; 

— «Dígame el Rey deCastilla,|fijo nuestro muy Christiano; 
¿Quereds' ser Emperador | d'España? — Yo de buen grado 
Dar-vos-he cetro e corona j d'esse novo Emperio Hispano. 
Allí fablara Ruy Diaz | antes quel Rey don Fernando: 

30. — ¡«Malas gracias vos dé Dios, | señor don Papa romano, 
Por lo ál ganar venimos | é non por lo ya ganado: 
Los cinco Reyes d' España, | sin vos, le bessan la mano! 
Viene el rey por conquerir | el emperyo de alemanos, 
E sy non lo conqueriese | de derecho ha de heredarlo.» 

35. Essora se levantó | de su silla don Fernando; 
Catándoles cortesía | fabló allí muy mesurado: 
— «A treguas vinimos, dixo, | que non por faceros daño: 
Vuestro amigo quiero ser, | vos mió mal aveis asmado. 
Oytme vos el Patriarcha j apostóligo muy sancto, 

40. Oytme vos Rey francés, j vos Emperante alemano, 
Enbi'asteme pedir ¡ las parias de tributario, 
Si bien me lembro iamás | España las ovo dado! 
Muy a tuerto las pedistes, | yo vos las niego a guissado! 
Véalo Dios derechero | el que ha la balanz en mano! 

45. Vos, agora, adelinat, | Ruy Diez a nuestro canpo.» 
Estonz, apriessa Ruy Diez j en pié se fue levantado, 
«Oyt, soberanos, dixo: | las doncellas e cavallos, 
Los falcones quel' pedistes, | los averes monedados, 
Cras de matino en la lid | vos los dará don Fernando. 

50. Vos, rey de Francia, fermoso, | vos de mi sereds buscado 
Y veré si vos acorren | los Dose Pares famados.» 
Enplasados assy fincan | para otro dia en el campo. 



— 49 — 

ROMANCE XXVII 

El Juglar ata cabos 

Desta batalla non sé; | nada non dixe el romanzo; 
Mas, cuedo que por España | esse dia quedó el campo, 
Ca meses passan é firme | es el Real castellano 
Delant de Paris de Francia | que nadi non lo a arrancado. 
5. Passan las oras e dias | passan escaramusando: 
Sé de justas, desafios, | de fiestas e d'otros casos, 
De cavalleros feridos | o de donas cativados, 
Unos xagados, los otros | plus dolientes sospirando, 
Plañentes unos en fierros, | otros de amores lazrados, 
10. Dexemos esso e volvamos | al buen rey don Fernando. 



2. Cuedo, pienso, de cueidar, pensar, juzgar, hoy también cuidar. 
— 8. xagaáos, llagados; plus, más. 

Romance XXVII. Antes que ponerme á describir una batalla 
icticia como la anunciada en el romance anterior, he recurrido al 
arbitrio de hacer intervenir al juglar, lo que era asaz frecuente en 
estos cantares. Además, era menester paliar de algún modo el 
tiempo ocioso que pasan las huestes españolas delante de París, y 
hacer verosímil el nacimiento del hijo de ganancia de don Fernan- 
do, habido en la hermosa princesa Saboyana, durante el sitio de 
aquella gran ciudad. De ese niño, que, según dicen las crónicas, 
llegó á ser Cardenal de la Iglesia, se apoderó el Papa, sin que se 
sepa de qué manera ni por cuál arte. 

Ligar una cosa con otra y dar cierto tinto de verisimilitud á la 
situación, es el objeto de este romance intercalado ahora, y que 
podrá suprimir quien así lo quiera. 



— 50 — 

Vino él por conquerir, | e conquerido ha fincado 
De unos oios muy vellidos j que lo tienen cativado, 
Son los oios de una fada, | la fija del Saboyano. 
La princesa mas fermosa | que vieran oios uníanos. 

1"). Rodrigo piensa en batallas, | en el su amor don Fernando: 
Enfadado está Rodrigo, | e don Fernando enfadado! 
Templemos el estormento, | dexemos los destemplados, 
El amor e las batallas, J el monarcha e so vassallo; 
Dexemos fugir el tiempo | é á la fine vengamos 

lO. Deste Cantar de Rodrigo | que ya vamos a cab dando. 



ROMANCE XXVIII 
El hijo de don Fernando en poder de sus contrarios 

La princesa de Saboya | yacie de mal de parto, 
Enguardada so la tienda, | del rey de España Fernando. 
Parióle un fijo varón: | al Papa le fué llevado; 
Ante que el rey lo sopiese | era el infant christianado. 
5, Por padrinos se los ovo, J un emperor alemano, 

El rey de Francia e a mas | un Cardenal muy ondrado, 

E fué por manos del Papa | allí mesmo bateado. 

Al campo de los franceses | por él llegó don Fernando, 



12. vellidos, bellos. — 16. enfadado, con enojo, y enfadado, (enha- 
dado) hechizado, embrujado. — 17. estormento instrumento. — 19. 
fujir, huir; a la fin, al fin, al desenlace. —20. a-cab-dando, aca- 
bando. 

7. bateado, baptisado, bautizado. 



— 51 -- 

Quj en refenes se lo avien | el su fijo tan deseado. 

10. El Papa que lo vidiera | passó el infante a un estrado; 
Comenzó de perdicar | é muy grandes voces dando, 
«Cata dixo rey d' España | como sodes venturado, 
Con tan grande onrra Dios | el fiiuelo que te ha dado! 
Yol'dispenso dend agora | que pueda seer ondrado 

15. Con dinnidades sagradas, | sea bispo o cardenalo, 
E por amor deste infante | que Dios nos ha inviados, 
Danos treguas, el buen rey, | siquer sea por un año.» 
— «El mió fijo me entregat» | dixo el rey don Fernando, 
E quatro años vos daré | que mas non daré de plazo. 

20. Es el tiempo muy grand metge | é melecina de daños.» 
Dix essora el rey de Francia: ¡(Rey d'España, rey cormano, 
Por amor d'aqueste infante | ques tu fijo é mi afijado, 
Otros quatro años te pido, | non quieras me los negalos.» 
«Sean los quatro años mas, ¡ dix riycndo don Femando. 

25. — «¡A mi nada avesme dado!» | dix l'emperor alemano. 
— «A. vos quanto que quisierdes j tanto vos será otorgado, 
E por amor del Patriarcha | darevos otros quatro años: 
Por amor del Cardenal | ¿quantos mas tendré de daros? 
¡Por los sieglos de los sieglos | vivremos bien atreguados!» 



* 
* * 



30. «¡Quanto que aquí vos decides | nos lo decides beffando!» 
Dixo el rey francés; alora | contestóle el castellano: 



9. refenes o arre/enes, rehenes. — 13. fiimlo, hijuelo. — 14. lo dis- 
pensa del impedimento canónico de investidura por la condición 
de su nacimiento. — 20. metge, médico. — 30. beffando, burlando, 
por befa. 



— 52 — 

«¡Desta guissa non se face | nin acuerdo nin mercado!... 
Las treguas que demandades | de mi las avrés de grado, 
Sy iura quereds prestarme | de non seer mas osados 
35. A querer Reyes d'España | para vuesos tributarios. 
Si tal cosa non ficierdes | nada os avria otorgado, 
E eras como Dios disponga | respuesta avreds en el canpo. 



Romance XXVIII. En la Crónica aparece que la princesa de Sa- 
boya da á luz un hijo en el campamento español, y sin que se sepa 
cómo viene el Papa y se lleva al niño, lo bautiza y le da por padri- 
nos al Emperador de Alemania, el Rey de Francia y un Cardenal, 
enemigos del rey Fernando, padre del recién nacido. Fernando, sin 
ninguna precaución, se mete al campo enemigo en demanda de su 
hijo, y entonces el Papa, siguiendo un plan preconcebido le pide 
treguas por un año. Otórgale Fernando cuatro años de tregua con 
la mayor facilidad, y entonces el rey francés le pide que amplíe el 
plazo. Fernando concede otros cuatro años. Otro tanto le pide el 
Emperador, y él, de la manera más bonachona, concede otros cua- 
tro años más. Pídenle entonces á nombre del Cardenal, su compa- 
dre, y cuando Fernando va á abrir la boca, sin duda para conceder 
nueva prórroga, se corta felizmente el hilo de la Crónica. 

Yo no podía suprimir esta escena ni tampoco aceptarla, pues 
pinta á Fernando como un zonzo de capirote, y arroja el ridículo 
sobre lo mismo que se quiere enaltecer. He creído más digno 
y decoroso, y más artístico dar otro jiro á aquella escena, y por 
eso, después de dejarla correr casi como en el original, la he 
convertido en una lección á los que pretendían burlarse del rey 
español, mostrando en ello la discreta firmeza de don Fernando y 
la desesperanza en que arroja á sus contrarios, condiciones ambas 
que los llevan á la celebración de la Paz, con lo cual se desenlaza 
el Cantar como es debido. La guerra ficticia de que se canta, ha 
sido causada por la pretensión de enfeudar á España y hacer á sus 
reyes tributarios del de Francia, pretensión apoyada por el Empe- 
rador y el Papa. El remate natural es el subyugamiento de Espa- 
ña, ó el reconocimiento de su soberanía independiente, y á esto 



— 53 — 

ROMANCE XXIX 

El tratado de Paz 

En Paris facen concilio | las podestades privado: 
Acordados ya se eran ¡ el rey, el papa romano, 
Otrosí el emperador | contra esse rey don Fernando, 
De non llegar a batalla j nin facerlo tributario, 
5. Sy él de tierras de Francia | sus virtos sacasse a plaso. 
Esso al rey Fernando place, | cosa mas non ha buscado, 
Librar de tributo a España | esso quier a fuer d'ondrado; 
Esso a derecho demanda | con las armas en la mano; 
Esso ovieron de otorgarle | car assí es aguisado. 
10. ¡Mas vale paces meter | que non guerra entre Christianosl 

Ficieron chartas de paz; | todos las an aífirmado: 
Que España nunca fincase | de la Francia tributario; 
Que iamás nuncas tal pleito f foes' a España demandado, 
E que por los puertos de Aspa | se tornase don Fernando 
15. Con la su seña e sus huestes/ | sus condes e fijosdalgo. 



último se llega en un solemne tratado de paz, hecho poéticamente 
coronado por las palabras del protagonista Ruy Diaz de Vivar, las 
cuales dicen con su impetuoso carácter y arrogancia, convienen á 
la situación y nacen de ella misma. 

Este romance final en su totalidad, y el anterior en su mayor 
parte, son de mi propia factura. Sobre mí sus yerros. 

1. Las podestades privado, a toda prisa los magnates. — 5. sus 
virtos sacasse a plaso, sus fuerzas sacase dentro de un término dado. 

16. robradas (del latín rubor) rubricadas. 



— 54 — 

Las cartas allí robradas | fueron del Papa Romano, 
Del rey de Franceses é | del emperor alemano, 

Presentes sus ricos ornes, | sus pares é sus perlados. 
Y don Fernando rubrolas; | todos empos las seellaron 
20. Cascuno pusol' su seello, | ansí las an diplomado; 

Trocanse los pergaminos | con los sus sellos colgando, 
E los reyes ya se abrazan ¡ delant el Papa christiano. 

Essora dixo Rodrigo | contra su Señor fablando, 
Con una de sus bravezas J que allí todos escucharon: 
25. «¡Tanto que España visquier, | nadi 'nel mundo el osado 
Non sea pora decilres, | a sus Reyes tributarios!» 



ROMANCE XXX 

Epilogo 

Fabla el Joglar 

El Cantar aquí es finido, | el romanz es acabado 
Con las bravas mocedades | de Rodrigo el Castellano: 



20. Cascuno cada uno; diplomado, el sello se estampaba en dos 
plomos de donde esta voz, como diploma, diplomático: la iglesia lo 
usaba en bolas de cera o de plomo, y de bola ó bula, viene el nom- 
bre de bulas que llevan esos documentos así sellados. — 26. decilres 
es una metátesis de decirles, muy común en la época, como bulra, 
perlado, broslado, guirlanda lo son de burla, prelado, bordado, guir- 
nalda. 



— 55 — 

Car a cara mató en campo | al Conde Gorma/, lozano, 
Sacó libre a Calahorra, | a los Moros puso espanto. 

5. El, a pessar de franceses, | los puertos de Aspa a passado 
Priso al Conde de Saboya | por la barba mal su grado, 
En busca de los franceses | fasta París fué reptarlos: 
Quita a Espanna de tributo | con su coraie ha sacado. 
El en par de emperador ( pusso a su rey don Fernando, 

10. Pússolo a tan alto que J hoy lo apellidan el Magno. 

Sy vos pías este Cantar | un altro me he romanseado, 
Con el cerco de Camora, | la muerte del rey don Sancho, 
La jura en Santa Gadea | que el Cid a Alfonso ha tomado. 
Con el exilio del Cid, | ¡a flor de los Castellanos. 

15. Bien oyreds d'aquella gesta, | las cuerdas yrán sonando 
E las parablas ixiendo, | e las razones entrando: 
Cras tañendo la mi viola [ daré compás a otro canto; 
Ora acorredme con vino, | que ya so de cantar laxo. 

Fin del Cantar 



Romance XXX. — Este Epílogo juglaresco contiene uu resumen 
del Cantar recordando sus rasgos mas característicos. Anuncia un 
nuevo Cantar, el segundo de los del Cid, en que el héroe castellano 
aparece militando bajo las señas del rey don Sancho, su señor; y 
termina escusándose con su cansancio y pidiendo un refrigerio. 

11. Un altro, un otro, este viejo vocablo castellano se encuentra 
en otras lenguas romances como la provenzal y la italiana, y acabo 
de verlo usado en catalán, en la carta de los barceloneses al Con- 
destable don Pedro de Portugal proclamándolo por su rey y señor, 
ncom aquell al qnal justicia acompanye derant toto altbo.'15. Chór- 
elas, acaso sea mas propio que cuerdas, forma preferida, pues, aún 
cuando voz más moderna, no desdice del resto. 18. laxo, lasso, 
caneado. 



f/ 



SEGUNDO CANTAR 



DE 



LA GESTA DEL CID CAMPEADOR 






*Kg*VíPí»?W*ípS^ 






EL CANTAR DE RUY DÍAZ DE VIVAR 



PRELUDIO DEL JOGLAR 

Del Rey Don Sancho el Fuerte | hoy quiero vos contar 
De aquel que el alevoso | Vellido ov'de matar; 
E cóntarvós hoi quiero | sine toda verdat, 
De essé su fuerte escudo, | Ruy Diez de Bivar: 
5. Es dé grand corazón, | una fardida lanz, 
Espeio de ynfansones | é de reyes el par. 
De presso al rey don Sancho | él sopólo sacar, 
Diolé vitoria en vida, | é quand lo vio finar 
La jura tomó a Alfonso | a guisa de leal 

10. Esto que aquí diré-vos | lo dix otra canción, 
E dixlo amas don Lucas j el bispo estoriador, 
Otro ssy don Rodrigo ¡ el dé peñóla de or', 



5. Una fardida lanz, una valiente, atrevida, esforzada lanza. — (i. 
espeio, espejo. — 9. a guisa de, leal, a fuer de leal. — 10. lo dice otra can- 
ción, alude al cantar perdido que se supone haber existido. — 11. el 
obispo don Lúeas de Tuy. — 12. el arzobispo de Toledo, D. Rodrigo 
Ximenez de Rada, ambos historiadores españoles del siglo XIII. 



— 60 — 

Un arzobispo sage | que la su sede onrró, 
Caboso coronado, | querido del Señor. 

15. Mi viola ya tiemplo, | oyt su dolce suón, 
Polidas son sus cordas; | pero, latinas, nó: 
En romanz paladino | las gestas canto yo, 
Ascúchadmé que aquí, | compieca la canzón. 



13. sage, prudente, discreto; se lee como en francés. — 14. caboso, 
acabado, cumplido; coronado, tonsurado, el sacerdote que lleva co- 
rona. — 17. romanz paladino, romance llano, habla sencilla.— 18. 
compiesa, empieza. 



í 1 



Del Rey don Fernando que partió sus regnos é de 
su ñnamiento 

Commo ávedes oydo | el buen rey don Fernando 
Fizo su partición, | mas non muy aguissado. 
Sos regnos dividiendo | los virtos amenguando 
Contra todo derecho | sus fijos ha heredados; 
5. Mas eso non lo otorga | el infante don Sancho, 
Dix qué partir el regno ¡ es contra todo mando, 
Ca los reyes de Godos | esso mesmo vedaron: 
Por fuerza fiz la jura | ende vendrá gran daño. 

Oyt el testamento J del rey don Fernando: 
lo. Castiella con Navarra | dio al mayor don Sancho; 

Asturias é León | a Alfonso el mediano; 

El regno de Galicia | é part de Portogalo 

A don Garcia qués ) dellós el menor nado; 

Camora a doña Urraca | con part del Infantadgo, 
15. E lá otra meatad | a doña Elvira ha dado 

Con Toro la cibdad, | en mengua de don Sancho. 



3. Virtos, fuerzas, sobre todo militares, energías. — 10. Castiella se 
lee Castilla; en el antiguo castellano ie suena e. — 15. meatad, mitad. 



— 62 — 

Asmó que los sos fijos ] quand ell fuesse passado 
Contienda non oviesen ¡ de partición á daño; 
En assosiego é paz | cuidó el rey dexarlos! 
20. ¡Nuncas croviera qué f cizania avie sembrado! 
A muchos plogo desto, | á mas lo, lamentaron. 

Doliente el rey yacie | ya ós de dias largo, 
Alechigado afelo, | la cándela en la mano: 
Fablá con él su tij ) | el Cardenal Fernando, 

25. De Toledo él que fué | arzobispo é primado. 

Acomendóle a España; | que guarde a sos hermanos, 
E paz entre ellos meta | en pro de los regnados. 
De la vida espidióse | de ssi un sospiro echando: 
Assy su ánima á Dios | dio el rey Fernando. 

30. Cabe al rey su padre | en León lo soterraron. 
A par de emperador | en vida fu ensalzado, 
De muerto, las estorias | llamáronlo el Magno. 



17. Pensó que sus hijos | cuando él hubiere muerto; elle, elli, ell, él 
son diversas formas del mismo pronombre. — 22. doliente, enfermo. 
— 23. alechigado afelo, helo ahí metido en el lecho; la candela en la 
mano, con la vela de bien morir en la mano. 



— 63 — 

II 

El gerco de Qaragoga 

Non se teñí' don Sancho | por bien heredado, 
Con lo que le cabía | nos' tenia por pagado, 
Debíer suyo ser todo: ¡ lo puso so su mano 
La veluntad de Dios, I ca en él ovo ai untados 



Bate comienzo leído á la moderna, parece pura prosa; pero la 
cadencia rítmica del verso reaparece si se van marcando los acen- 
tos y pausas conforme á la pauta musical del alejandrino. Daremos 
aquí una ligera idea del alejandrino antiguo, á tin de que se le lea 
correctamente con toda su melodía. Representando cada silaba <lel 
verso por una letra, el esquema gráfico del alejandrino antiguo con 

SUS acentos y pausas, es este: 

aá | aá a.áa || aá ¡ aá aá.a 

2 6 2 6 

Loque pasa en un hemistiquio pasa en el otro. ES ritmo yámbico, 
que es el del alejandrino, hace caer los acentos en las sílabas pa- 
res 2, 4 y 6de cada hemistiquio. Pero, un acento tan repetido, síla- 
ba de por medio, se hace monótono, y eso se evita cargando la voz 
en las sílabas 2. a y 6. a , ó sea alongando esas vocales. Eso se consi- 
gue mejor haciendo una ligera pansa después de estas sílabas, 
donde se marca con una rayita vertical. 

Entonces, leeríamos ó más bien cantaríamos de esta manera: 

No sé | tení-don Sán.cho || por bí | en he-redá.do. 
2 6 2 6 

Con 1«S | que lé-cabí. e || nos té | nia pór-pag&.do 
2 6 2 6 

IK'hiór | ser suyo tó.do; || lo pú ] so só su má.no 
2 6 2 6 

La vé | luntad-de Di- os |¡ etc., etc. 

2 6 



— 61 — 

5. Por primogenitura, | derecho sacro -san cto, 
Los regnos que su padre ] a tort ha separados: 
Una es la corona | uno sea el regnado. 
Aquesto guarda dentro | en su cuer esforciado 
Fast quel frucho madure | é que lo suelte el árbor, 

10. En tanto por sus tierras ¡ andido él otorgando 
Sus cartas é mercedes | con abondosa mano. 
Iba aquel rey tan mogo | la tierra assosegando, 
Ganando corazones, | voluntades ganando. 
Pora servir a Christus | ha la su seña alzado, 

15. Contra tierra de moros | sacava sus christianos: 
En su cavallo blanco, | como el Señor Sant-Iago, 
Sus huestes castellanas | y va acabdillando. 

Fué sobre Caragoca | que moros han en mano, 
Cercóla con apremia | del un é l'otro lado; 
20 Armó fuertes engeños, j é púsoles espanto. 



Como se vé, el ritmo se marca por la pauta musical, y no por los 
acentos tónicos como hoy se hace. Alongando, como dije, las síla 
has 2. a y 6. a , aumenta la armonía de la canturía con ese elemento 
esencialmente músico. 

Aquí marcaremos con la tilde el acento rítmico, siempre que ello 
fuere necesario para fijar la correcta cadencia de este verso. 

6. a tort, á tuerto, errónea, injustamente; ue se leía o, y así se 
escribía indistintamente, mort, font, port, fo, y muerte, fuente, 
puerta, fué: hasta hoy decimos torcido, torticero, retorta, etc., que 
son del mismo origen. — 8. cuer ó cor, corazón. — 9. frucho, f nieto, 
fruto. — 17. acabdellando, acaudillando. — 18. Caragoga, la C sonaba 
como la sh inglesa, en she, shelf; como ch en francés, ó se en italia- 
no. — 19. gercola se lee shercola con apremio ó aprieto, estrechamente 
— 20. engeños, ingenios, máquinas de guerra; ingeniero, el que entien- 
de en éstas y otras máquinas. 



— 65 - 

Tanto affincó a los moros | que el rey zaragozano 
Enbió sus mandaderos | al bravo rey don Sancho, 
Ca acorro ya no aguarda | nin tiene ya manparo. 
Dix le darie parias | é 'serie su vassallo. 

25. Cuida de aver su gratia | le sirviendo é pechando. 
El rey los escuchava | e á guisa de menbrado 
Dixlés: — «A me dezir | esso vos ha enbiados; 
Pero, tiene ál el Moro | dentro ¿n su cor pagano! 
De aquí me levantar | sine dubdanza ha asmado, 

30. E desque yo me fuere | en moros ó christianos 
Pondrá su amor é vis, | é buscará mi daño; 
Mas, yo fazer quiero | lo que dezir me ha enviado 
E ssy él me mentiere | vernó sobre él al cabo, 
E destroirlo he | como a traydor provado: 

35. De presso ó de muerto | non me saldrá de mano» 
Los mandaderos desto | furon muchos espantados, 
E véyendó que non | podien seer librados, 
Su pleytesial' ponen j qual él quiso de grado: 
Dieronli arrehenes | é avéres sobeianos, 

40. Mucho de oro é prata | é dones muy granados: 
Alora con su gente | el <;erco alzó don Sancho 
E fizo la tornada | muy rrico e muy onrrado. 



21. affincó, apuró, estrechó. — 2tí. á guisa de membrado, como 
hombre advertido. — 39. arrehenes, rehenes; é averes sobeianos, te- 
soro grande, opulento, soberano. 



— 66 — 



III 



Ramiro de Aragón mueve contra don Sancho e del 
su vencimiento 

Por quanto a Caragoca | don Sancho la cercó 

Tovos' por desondrado | Ramiro de Aragón: 

Tenie que essa era j conquista de lo só, 

E a Sancho que tornava | al camino saliol'. 
5. Salióle con los suyos | demandarle rrazón 

Del fecho, é que ficiera | emienda en la su pro. 

El rey don Sancho era ¡ orne de corazón, 

Enbiolé decir | quando esso del oyó: 

«Yo só la cabecera | de Castilla é León, 
¡0. E las conquistas todas, | todas de España son, 

Non commo vos dezides | del regno de Aragón.» 

A tanto don Ramiro | sus huestes adobó 

E contra el rey don Sancho | syn tod' miedo movió. 

Lidiaron brava mientre, | dierónse grandes colps. 
J5. Astas gruessás en rachas | saltan por los arzons; 

Muchos avie de muertos; | muchos feridos son. 

Cavallos van sin dueños, | espadas sin señor, 

E destelando sangre | fierros é pendons. 

La lit en pesso andav.i: j don Sancho arremetió, 
20. ¡Castíllal apellidando, | en alto su pendón, 

E foé ferir bravosso | en el poder maior. 

13. Sin todo miedo, modismo antiguo, que vale hoy sin ningún 
miedo. — 15. rrachas, rajas, astillas. 



— 67 — 

Tan recio dio que a fuerza | de allí los arrancó. 
Al rey Ramiro prisso: | él todo le otorgó; 
Del fecho que ficiera | mucho que le pessó, 
25. Por end le vino daño | e grande omillación. 
De los sus cavalleros | el rey mas alaudó 
Al quí ya le dixien, ¡ el Cid Campeador, 
Anssy semper vocatus, | dix el latin sermón. 



IV 



Don Garda quita tierras a su hermana doña Urraca, 

por ende don Sancho pide conseio a los sos 

ornes de cómmo él faga 

El rey don García, | rey ques de Portogal, 
A Urraca la su hermana, | sus tierras fue quitar, 
Las quel'dió con Camora | su padre en heredat. 
Ella cuando lo sopo | conpézo dé lorar, 
5. E dixo veces muchas: | «¡Hay, rey don Fernand, 
En mal punto partiestes | está vuestra heredad, 
Ca toda la tierra [ por'vos se perderá! 
Mi hermano don García | menguóme la mi part, 
Anssy passó la jura f que fiso al nuesso padr(e); 
10. Por ende ruego a Dios | non vos curie de mal, 
Que £edo don García I desheredado seays!» 
Don Sancho desto sopo; | plogóle muncho, ca, 
Su hermano quebrantó | la jura al suo padr; 
Por ende él, su reyno | tollerle a rrazón ha. 






El re y < 1 < » n < ¡arría. — 11. gedo, luego, pronto, presto. — 13. ere- 
>t>> 6 quebrantó, MI francés hay crever. — 14. tollerle, quitarle. 



— 68 — 

15. Por los sus rricos-omes | enbió, les consultar 

De cómmo él faga cuando | su hermano la heredat 
Contra la feé é jura | a Urraca fu quitar. 
El Conde Don García, | dixle: — «Señor, catad 
El mandamiento e jura | que auries de passar: 

20. Lembrad que lo fecisteis | a! rey vuestro padr: 

Non ssé de orne en el mundo | que vos conseye ál» 
Oyólo el rey don Sancho; | tienegelo a mal 
Dixole mucho yrado: | — «Tiratme vos delant! 
Ca vos non sabeds, Conde, | me bien aconseiar!»... 

25. Essora contra el Cid | el rey fuesse fablar: 

Bien sabeds que mi padre | conseio vos tomar 
Mandóme en toda cosa: | vengóme conseiar, 
En guisa que mios Reynos | los pueda recombrar, 
Ca si de vos non hé | un conseio cabal 

30. No lo entiendo aver ( de nesun om mortal.» 



V 

Con el Cid conseyase al rey don Sancho 

Al Cid pessole mucho | é dixo al rey: — «Señor, 
Non me semeia bueno | ni aguissado de vos, 
Que passedes el mando | de vuestro padre, non!» 
Dixle el rey: «Mió Cid, | la jura tengo yo 



; 



17. fu ó fúe,=fo, hoy fué. — 20. lembrad nembrad, membrad, reco 
dad, rememorad. — 21. al. otra cosa, de otra manera. — 23. tiratme 
vos delant! salid de aquí! quitaos de mi presencia! — -25. contra, con. 
. — 28. guisa, se escribe tanto con una s como con dos ss. — 29. conseio, 
conseyo, consejo; caval ó cabal. — 30. aver ó haber. 

3. que passedes el mando, que paséis sobre la orden. 



— 69 — 

5. Que non la passo, car, | non quise partición 
Contra derecho fecha, | contra toda rrazón. 
Cjn gran premia esa jura | la fice amidós; 
Demás que don García | antes la quebrantó. 
Sabedes que en derecho | los reynos mios son: 

10. Mió padre non lo pudo ¡ darlos en partición 
Aver he-los a fuerza | con la mercet de Dios. 
¡Non ha cosa en el mundo | que lo me estorve, non! 
Por end aconseiadme | como los junte yo.» 
Lo que asmava el rey, | alora el Cid vio. 

15. Conseyol que pussiese | su voluntad é amor 
Con su segundo hermano | el rey don Alfons, 
En tal que le díesse | passada franca por 
Sus tierras para el regno | de García el menor.» 
Assy lo fizo Sancho, | assy gelo otorgó 

20. En contra don García | de grado don Alfons. 



VI 



De cotnmo el rey don Sancho venció a su hermano 
don García e de por vida lo metió en fierros 

Fuert era don García | é dé grand coracon; 
Nada espera dé | su hermano don Alfons. 



6. rrazón, con rr, era la ortografía corriente, que aquí general- 
mente modificamos, escribiendo razón, rey, etc. — 8. premio, apre- 
mio, presión; amidos, á mi pesar, contrariado. — 9. reynos, reynos ó 
renos, hoy reinos. — 13. junte, iunte, ayunte. — 20. de yrado, con buena 
voluntad. 



— 70 — 

En contra el rey don Sancho | sus huestes adobó; 
En Pórtogál lo atiende; [ la Galizia dexó. 
5. Con grand cavallería | don Sancho ya movió: 
Afe y los tres Condes, f el Conde de Mocon, 
El de Lara, el de Cabra, | quen delantera son; 
El rey don Garcia, | a su encuentro salió; 
El torneo fu grande, | mucha gente morrió 
10. Los Condes castellanos [ ovieron poca pro: 
Don Sancho que lo sopo ¡ presto los acorrió. 
Violó venir García, | lo esperar non osó, 
Ganóse tierra adentro; | don Sancho fue le empós. 
Don García cuitado j assy fabló a los sos: 

15. «Ya tierra non avernos, | amigos, do fuyamos, 

Ya mucho nos afinca | don Sancho el mió hermano: 
Lidiemos como buenos, ] venzamos o morramos: 
Mas vale muert ondrada | que veer este estrago! 
Vos sodes cavalleros [ muy nobles é losano s, 
20. Lidiat como buenos | sereys gualardonados: 

Bien sabéis que he savor | de darvos muy grand algo!» 
Todos ellos y iuran | servirle muy de grado: 
«Ants qué tomar desondra | muertos serán nel canpo.» 
Tal los portugaleses | a sú señor fablaron; 

25. Otróssy los gallegos | hanlí todos iurados, 
«O morir ó vencer, | leales lidiando.» 

3. adobó, preparó. — 4. atiende, espera, aguarda. — 6. afé, he ahí, dice 
el juglar, avivando la narración y trayendo así sus personajes á vis- 
ta del auditorio. — 9. morrió, murió. — 10. pocca pro, poco éxito, pues 
esa vanguardia (delantera) fué deshecha. — 11. don Sancho que lo 
supo presto los socorrió. — 21. bien saheis que será de mi agrado 
haceros grandes mercedes. — 22. y iuran, allí juran. 



Ledo el rey García | foesse muy privado 

Do es un rey de moros | su amigo é apazguado, 

Pedirle le ayudasse | en contra el rey su hermano, 

80. Quel reyno de León | el lé daríe en cambio. 
Respusieron los moros, | riyendo con escarnio: 
— «¡Non te sabes valer | é reynos andas dando!»... 
A Santaren tornóse, | y cercólo don Sancho 
E rrecio combatióle | la Villa por sus barrios, 

3o. De dia é de noche | brava mientre lidiando. 
Encorayand' los sos | don García dio salto; 
De la Villa cercada | salíelés al campo. 
Del otra parte vino | la hueste de don Sancho: 
Delante va el de Cabra, | en costanera amos 

40. El Conde del Moncón, ) el de Lara famado; 
Del otra constanera | Feruela el asturiano, 
E con el rey en gaga ] don Diego de Osma, en mano 
Del rey la seña lleva, | la seña de don Sancho. 
Ya mueven, ya se encuentran, | la tierra retembrando, 

45. Muy reciamente lidian; [ grandes colpes van dando. 
De ella e della parte | tintan en sangre el canpo, 
Cayen los ornes muertos, ( é vagan los cavallos. 
Los oms de don García | fueron mal lacerados, 
Pero, mas malastrugos ( fincan los castellanos: 

50. Ferído és don Ñuño, | el de Cabra ápressado, 

Al rey don Sancho mesnio | derriban del cavallo. 



27. ledo, alegre,contento. — 39. costanera, de costado, el flanco. — 
42. en caga, á retaguardia. — 40. de ella e della part, de una y otra 
parte; canpo, se escribía ordinariamente n delante de p. — i7. cayen, 
cailcn, caen. — 49. malastrugó, nial astrado, malaventurado, desas- 
troso. 



— 72 — 

Venzuda la su hueste J a presso el rey se ha dado. 

Syn yelmo é sin espada | va presso el rey don Sancho, 

Cordoioso camina, | lo llevan esguardado 
25. Seis nobles cavalleros | todos muy esforciados. 

— «Dexatme yr, lis dice; | salrré de Portogalo; 

Nuncas yamás en armas J venrré contra mi hermano. 

Facer vos he grand bien ( que nunqua seads minguados!> 

Non lo faríen alguandre | los que lo van guardando. 
60. Sin mal que le fissiescn | lo llevan a su hermano. 

Estando en esto ellos | llegó el Cid Castellano: (i) 

Dixols a grandes bozes: ¡ «¡Dexad al rey don Sancho: 

Avreds-lo de soltar ¡ amídos ó de gradol» 

Esto diciendo fuelos | ferir muy denodado. 
65. Los dos dellos derriba, | los otros derramaron. 

El foesse con el rey | apriessa cavalgando. 

Trescientos de los sos | y luego los rrodearon; 



(1) La Crónica de Velorado atribuye este hecho á Alvar Fañez; 
pero, la Crónica Compostelana lo asigna á Ruy Díaz, de quien dice 
que «quitó á su señor que lo levaban preso, é priso al rey don Gar- 
cía con sus ornes, de guisa que non ovo hi (en Santarem) millor ca- 
vallero.» El mismo hecho se duplica mas adelante, lo que es fre- 
cuente en las leyendas tradicionales, en que de un hecho contado 
de dos maneras al fin se hacen dos hechos distintos, como pasa 
con algunos dobletes de la lengua. 

52. venzuda, vencida, sonaba casi lo mismo, pues tengo para mí 
que la primera de estas voces se leía con u francesa ó ü alemana,. 
venzuda. 54. cordoioso, atribulado, dolorido del corazón, descorazo- 
nado; esguardado, resguardado, con guardias. — 56. lis, á ellos; salrré, 
saldré. — 57. nunca, nuncas, nunqua, nuncas iamás, nunca ya más, 
nunca jamás. — 59. alguandre, por nada, de ninguna manera. — 65. 
derramaron, huyeron en distintas direcciones, se dispersaron 



— 73 — 

Forón todos alegres | al rey besar la mano. 
Todos loan al Cid | en buen ora liegado. 

70 El rey dixie: — < Nuncas | a so señor vassallo 

A tal tiempo acorrió J qual a mí el Cid preciadol 
Vencudo mal me avie | don Garcia mi hermano: 
La espada de mío Cid ( hoy fiz tornar los fados: 
Daranos él vitoria, J ssy sea Dios loado; 

75. Hoy desse filo penden | d'España los reynados!» 
— aSeñor, yré convusco, | ó fuer da vuesso grado; 
Mager rienda la vida | faré vuestros mandados. 
La veluntat del Cielo | se cumpla, rey don Sancho!» 
Suenan los atamores, | las señas van alzando: 

80. De los fechos aquellos | las nuevas derramaron. 
Ya se paran las acies, | los peones van tornando, 
Ya muchos cavalleros | essora son liegados, 
Las haces ya paradas | de lidiar comenzaron: 
Con rrabia se acometen, | va el torneo mesclado, 

85. Mas regia es la facienda, | el colpear mas blavo, 
Mas fieras las feridas, j mayor es el estrago. 
Morrió el infant don Pedro, | de don García el amo; 
Morrió aquel rico-orne | de Sies, don Gonzalo, 
E muchos cavalleros | buenos é bienfamados. 

90- El mesmo don García | presso fué mal su grado, 

Mandólo echar en fierros | sañudo el rey don Sancho- 
En el castiel de Luna | presso moró veinte años. 
¡Los reys no conocen j parientes nin hermanosl 



77. mager rienda la vida, aunque rinda la vida; rienda se lee rin- 
da. — 79. atamore» ó atambores, tambores. — 85. blavo, bravo. — 87. ti 
amo, el ayo. — 92. castiel, castello, castillo, castrel, ó sea castrillo, di- 
minutivo de castro, campo fortificado. 



— 74 — 



VII 



De la batalla de los hermanos, e de commo el Cid 
Ruy Diaz libro de preso al rey don Sancho 

Despós que el rey don Sancho | esté fecho acabó 

Galicia é Portogalo | so su mano metió, 

E sin mas atardanza | cnbia a don Alfons 

Dizirie ic dexase | el Reyno de León: 
5. Otro sy le enbiava | desafiar synón. 

Esto que oyó Alfonso | pessol' de corazón, 

E a su hermano Sancho, | adiesso respondió: 

«Que con toda su fuerza | ampararie lo so, 

Fiado en su derecho, | é mas fidando en Dios.» 
10. Estonz el rey don Sancho ] su hueste enderezó 

Al rey su hermano é | las tierras corriól'. 

En Lóntada que dizen | salióle don Alfons 

E y tovieron amos | su lidia fiera é fort. 

Fuyó Alfonso é fuesse; | la batalla vencjó 
15. El bravo cavallero | Ruy Diez Campeador. 

Todo non es perdudo, | vienen los de León, 
Don Alfonso con ellos | aiunta ya los sos. 



7. adiesso, al punto. —9. fiando, fidando, no e'H varo encontrar en 
un mismo verso de aquella época dos formas distintas de una mis- 
ma palabra. — 10. enderezó, adelinó, aderechó. — 16. perdudo, se lee per- 
dudo, que casi suena perdido. 



A nueva lid llegavan | ^erca de Camón. 

Tan recjo lidiaron | que esso sin guisa ío. 
20. ¡Quánta de yentes amos | perdieron y Dios. 

¡Quánto de sangre el suelo ) esse dia moió! 

Don Alfonso a don Sancho | estora venció. 

Fuyendo iba don Sancho, | con el Cid ancontros'; 

El Cid su cuyta oyóle | é a tal lo conhortó 
25. Que de omillado é tristo, | crecióle el corazón. 

Fizo coier sus gentes | que derramadas son 

Por dar tornada al campo J eras al primer alvor. 

Otro dia mañana | yazie don Aliona 
Seguro con su gente, | alegre e á sabor. 

30. En ante que se oviessen | á aparyebir, liego 
Don Sancho denodado | é en ellos firió: 
Prendió e mató de ellos. | metiólos en pavor; 
Ansí venzudos foron, j e presso el rey Alfons 
Dentro én Sancta-María, | la yglesia de Carrión. 

85. Al rey don Sancho atanto | los ornes de León 
A presso lo tomavan | que nada nol valió. 
Catorce cavalleros | lo llevan; mas, vio 
El Cid commo lievaban | al rey su señor. 
Essora contra ellos, | sin lanza espoloneó 

■40. E yba los gridando, | de los catorce en pos: 

«¡Darévos vuestro rey, | datmé vos mi señor!» 
Ellos que le conoscen | en su catar é voz, 
— «Ruy Diez, li disicn, | tornad en paz, synon 
Levarvos emos presso | con el vuestro señor; 



18. llegavan, se Lee legavan. — 19. esso sin ¡prisa fo, eso fué sin igual, 

sin ejemplo. — '20. y entes, ientes, ó yentes. — 2í">. triste, tristo, contristo 
— 33. foron, fueron, furon. — 38. al re-y su señor. 



45. No nos saldrá de manos | mal que esto pesse a vosl» 
—«Si sodes cavalleros | datmé una lanza en don, 
E yo a los catorce | vos meteré en rrazón!» 
Tovieron esto en nada | los ornes de León, 
E dieronlé la lanza | que dellos demandó: 

50. En mal ora la dieron, | mucho que les pessó, 

Que el Cid fue contra ellos | mas fiero que león: 
Mató dellos los unos, | los otros derramó, 
E bravo, desta guisa | el Cid al Rey combró: 
Dende y para Burgos | lievaron presso a Alfons. 



VIH 



De como don Sancho soltó de prisión a don Al- 
fons a ruego de doña Urraca, e este me- 
tióse monge e pasoge al rey moro de 
Toledo 

La infante doña Urraca | sobó de Alfonso preso; 
Miedo ha de don Sancho | que lo oviese muerto. 
Pora Burgos se yba, | a don Sancho llegó, 
E los inoios fitos | la mano le besó. 
5. Rebebióla el rey | de todo corazón, 

Muy ledo levantóla, | por la mano tomol', 
Cabe de ssy assentola | é ascucha su rrazón. 
Ella con Peranzures | é otros altos oms, 
Pedíale merced | por el rey don Alfons, 

53. combró, cobro-recobró. 

54. lievaron, levaron, llevaron. 

7. Sobo, sopo, supo; preso ó presso. — 3. pora, para. — i. á inoios fitos T 
de rodillas.— 6. muy contento alzóla. 



— 77 — 

10. Fijos son de una madre, | hermanos amos son, 

Que entre ssy pongan sangre | non lo premita Diosl» 

El Rey una grand pieca | pensó é comidió. 

Apos sacando al Cid | aparte preguntol 

Lo qué faría; él dixol: | «Pus que el rey Alfons 

15. Quier meterse monge, | tirarlo de prisión 
A guisado serie | con essa conditión.» 
Al rey plogo el conseio | por ende allí otorgó 
Quanto que dona Urraca | de pedir ov' savor. 
El rey Alfonso monge | con el favor de Dios, 

20. Alia nel monesterio \ de Safagún entross': 
¡Nomserá de por vida | ni larga su oraciónl 
Afevolo asmando | commo fará lo so, 
Pora salir a ocultas | de premia é desabor. 
Con Peransur el Conde | en poridat fabló: 

¿5. Hanssé bien acordados; [ pero con baticor 
Una noche salió se | de su mongia Alfons. 
Fuesse para los moros, j al rey Ali-Maymón, 
El Moro de Toledo | que amigo lo acoió 
E con grande onrra é pré | consigo lo albergó. 



12. el rey un largo rato pensó y reflexionó. — 13. apos, en seguida 
después. — 16. conditión, esta t resabio del latín, solía usarse de vez 
en cuando y aún la emplean otras lenguas romances: el inglés tam- 
bién la conserva, nosotros la hemos trocado en c. — 23. desabor, 
disgusto, contrariedad: más arriba se lee savor, lo cual es propio 
<le la ortografía fluctuante de la época. — 24. en poridat, en secreto. 
-25. baticor, sobresalto, salto al corazón: hemos perdido esta linda 
palabra, que conservan los italianos. — 26. mongia, clausura, con- 
vento. 



IX 



De commo el rey don Sancho tomó a Toro e puso- 
cerco sobre Qamora 

Después que el rey don Sancho | los reynos aungó 
Asmó tener a Toro, | qué Elvira heredó. 
Sus huestes saca al campo ) duró de corazón, 
E contra Elvira fuesse i é Toro le tomó. 
5. Alor a doña Urraca, | varona de valor, 
Enbió dixir li diesse | Camora por razón, 
E que él en tierra llana | dariala a sabor 
Do visquiés ondrada | commó dueña de pro, 
Que anssi lo fici'esse ¡ por el su grand amor, 

10. E por la paz del reyno | é buena ordenación. 
Ella recudióle: | «que tal no piense, nonl 
Que ella tendrá Camora | commo dueña de pro 
Que gela non daría | a fuerza ni a rrazón: 
Que en ella la dexasse | en paz por la su amor, 

1">. E por el bien del reyno | é buena ordenación, 
Ca nunca desservicio | por ella recebió, 
Nin de Camora nuncas j avrie desonor.» 
De mal taliente Sancho | a Burgos se tornó, 
Ca era yvierno é crudo, | las pluvias grandes son, 



1. aungó, aunó, unificó.— 2. asmó, pensó, ambicionó.— 5. alor, 
allor, entonces; varona, mujer vigorosa y decidida como un varón, 
mujer varonil, y con más razón es varona la que ejerce mando 
y dominio. — 11. recudir, responder, replicar, volver. 



2». E las orajes braman | con tronidora voz: 
Era tiempo de nieve, | de cercar villas non! 
Mager era mancebo | el rey asmó lo so 
Com' orne que es muy bravo | é de grand corazón. 
Por lá tierra sus cartas | de Burgos embió: 

25. Mandó se guisen todos j del añafil al suón, 
Por yr sobre jamura ¡ en ixiendo el sol 
Del mes de abril florido, | tiempo muy a sazón 
Para sacar las huestes | de los güerréadors, 
Quandó olorosa el campo | la su primera flor, 

30. E organan los passaros | sus matinals amors. 

Como él n^andó, a tal | en Safaguní iuntadas 
Todas sus yentes fueron, ¡ muchas é muy granadas. 
Verlas plogole al rey; | tendió sus manos amas: 
— «¡SeRor, bendicho sea ¡ el tu nomne por quanta 
35. Merced que me feciste ¡ con la tu Madre Sancta, 
Mios regnos me tornando | é dándome tu gratia!» 

Mandó mover sus huestes | muchas é muy granadas; 
De Safagun se aluefían, | tres dias caminavan; 
A manteles tendidos | y van muy denodadas. 
40. En riberas de Duero ¡ finieron su possada, 



80. ora;/?, orate, borrasca, ventolina, tempestad; tovidro, trueno 
(del l. tonitru) — 25. se guisen, se preparen; suon, son, sonido.— 2<>. 
en ¡.¡ionio ó exiendo, en saliendo, en asomando el primer sol de 
Abril. — 21) guando olorosa, ó perfuma el campo su primera flor. — 
30. y conciertan los pájaros sus primeros amores.— 38. se alueñan 
ó alongan, se alejan. — 39. á manteles tendidos, á banderas desple- 
gadas. 



— so — 

A vistas de Camora | cibdad de doña Urraca; 
Allí los castellanos | sus tiendan an alzadas. 

En rredor de la Villa | don Sancho el rey cavalga, 

Sus Condes con él van, | e todo bien lo catan; 
45. El Cid va costanero ¡ el rey con él fablava. 

Vio commo la Villa | era bien assentada: 

Duero del un cabo, | de otro Peña-tajada; 

El muro ha muy fuerte, | torres espessas é altas 

Puiando con las núes | commo ssy nidos de áglas; 
50. Recias son sus almenas, | adarves é atalayas; 

Las cavas fondas son; | gruesas las barbacanas. 

Desque el rey a oio | la ovo mesurada 

Dixó a sus caballeros: | — «¡Vedes como es de brava! 

¡Catad qual es de firme; j qual es de bien labrada! 
55. No ha moro nin christiano | quel pueda dar batalla: 
• ¡Si yo oviesse esta | serie señor de España! 



45. costanero al costado, al lado. — 49 putar, puyar, pujar, subir; 
aquí significa pugnando con las nubes, subiendo á las nubes: áglas, 
contracción ó apócope de águilas, autorizada por el frecuente em- 
pleo de esta figura. — 50. adarves, comiza del muro entre las alme 
ñas; atalayas, garitas murales desde donde velaban los atalaya 
ó centinelas diurnos, que los vigilantes nocturnos se llamaban e; 
cuchas; almena, torrecilla del muro para los ballesteros. — 51. I 
cavas, ó cárcavas, los fosos, los excavados; fondos, hondos; barba 
cana, antemural, muro exterior más bajo que el principal. 



le- 

E 



— 81 — 



X 



Pide el rey don Sancho Camora en troque, e dello 
fué el Cid amidos el mandadero 

A su real tornóse | pensoso el rey don Sancho, 

Pensó é comidió | a su solaz gran rato. 

Por el Cid enviaba | é dixol: — «Leal vasallo, 

Vos sodes tal qual nunca I señor lo ha encontrado, 

5. Por esso di-vos mas | que non ha en un condado, 
E fer-vos-he maior | de mi casa, de grado. 
Hoi quiero-vos rrogar | com' amigo é vassallo 
Que a (pamora vayades | con el mió mandado 
A do mi hermana es, j doña Urraca Fernando, 
lo. Decilda que no quiero | facerla ningún daño, 

Que por aver o en troque ¡ la Villa ayame dado. 
Darele en tierra llana | con todo el Infantadgo 
La Villa de Medina | é a Tiedra, buen murado, 
Assy por este troque | ella finca ganando, 

15. Fagerla he juramento | de nunqua poner mano 
En la su contra; anssi | hayamela otorgado. 
Sy non, habré (pamora I de fuerza mal su grado.» 
Estonce dixo el Cid:— | «Señor, ese mandado 
Con otro mensaiero [ allá vaya sonando, 

20. Ca de la donna Urraca [ menbrad que ful criado.» 
Que quiso o que non | tanto^él rey ha porfiado 



6. nuúov o mayor, jefe *ie palacio, como lo era don Ariae Gonzalo 
en Zamora. 



— 82 — 

Que el Cid pora Camora | vasé ya cavalcando, 
Con quince carrileros | que son de sos vasallos. 
A las puertas se para, | su trompeta ha sonado, 
25. A él salió un sobrino | de don Arias Gonzalo, 
En la cjbdad los mete | con todo gran recabdo, 
A presencia de Urraca | este of al Cid llevado. 

Muy bien recábelo ella: | amos en el estrado 
Se assientan é la dueña | lo cata sonrrisando, 

80. De sus vellidos oios ¡ é de sus dulces labros; 
Su faz como una rosa | vermeia liase tornado. 
Muda se estido, é luego | a! Cid ie va fiblando: 
«Te ruego, Cid, me digas | ¿qué cuida fer mi hermano 
Que con Espanna toda | anda tan assonado? 

35. ¿Va estora sobre moros, | o va sobre christianos?» 
Respuso el Cid: | — «Señera, semeiame aguisado 
Delibrar el mensaie | que envia vuestro hermano: 
Mandadero nin carta | non han culpa ni daño.» 
«En salvo, Cid, lo digas» | ella le ha retornado. 

40. El Cid alo/a dixol | todó-el sú-mandado; 

Que Camora le diesse | por áver o por canbio, 
Que"^él lí dará Medina | con todo el Infantadgo 
Dcnde Valladolid ¡ fast ó-es Villalpsndo, 
Plus el castiel de Tiedra, | logar bien resguardado; 



26. recabdo, cuidado, aquí consideración. — 26. of, off, ov, apóco- 
pe de ovo, hubo. — 30. vellidos oíos, bellos ojos; labros, labios. — 33. 
que cuida fer, que piensa hacer.- 34. assonado, en pugna, reñido, 
du asonada. — 41. por aver ó por cambio, por dinero, por venta ó por 
cambalache.— 43. fast 6, hasta donde.- 44. plus el castiel, más el 
castillo. 



- 



— 83 — 

45. E que la juraría | con diez de sus vasallos, 

De non yr en su contra | nin la fa<;er nuill daño: 
E ssi geli non diesse, | la tomará mal grado.» 

Esto que Urraca oyó | allí dixó lorando: 

«¡Mezquina, qué faré | con tan malos mandados!... 
5 i. ¿Qué quier en contra mía | el rey mi mesmo hermano? 

Desque finó mió padre | a España va assonando: 

A mal tomó la tierra | de García cuitado 

E mántieneló en fierros | commo si fuesse ladro. 

Otrossi a don Alfonso | tienelo desterrado, 
55. Commo sy alevoso, | viviendo desairado 

Por el favor de moros | un principe chiistiano! 

Tomó de doña Elvira | a Toro mal su grado, 

A mí pide Camora!... | rrespóndale mi llanto!... 

¡Malhaya aquel que rompe | el iuramento sancto! 
6°. ¡Agora que se abriesse | la tierra ¡mal peccado! 

Que hyo non vidiesse | estos pessares tantos!. ..» 

Hy don Arias Gonzalo | erála conhortando. 
Ella siguió el consejo | que elle le ovo dado: 
Por toda la cibdad | y van ya pregonando 
65. Que én-San Salvador | sean luego aiuntados 
Todos ios ricos-ornes, ( los Condes é perlados. 
Quando^éstudieron todos | doña Urraca Femando 



46. nuil, ningún. — 47. gela, tela, se la. — 4*. lomudo, ¡doran 
do, llorando.— 49. mezquina! desgraciada!— 65. desarropo, afligido, 
desconsolado.— 61. hyo, yo; se pone h para dividir en dos sílabas, 
hyo, pronombre que asumió varias formas desde ego, eo, io, jo, ió, 
!/( — 62. conhortar, confortar. — 63. eSe, otra forma de %. 



_ 84 — 

El mandado lis dixe j que enbia el rey su hermano, 

E pídeles consejo, j é danselo de grado. 
70. «Que non dé a Zamora | por oro nin por canbio; 

Ca qui la cerca en peña [ sacarla ha del llano; 

Qui passa jura al padre j la passará al hermano!.. 

Los ornes de Camora | farán el so mandado: 

Fallarlos ha la muerte j las armas en las manos.» 
75. Esto lo dix don Arias, | é todos lo otorgaron. 

Quando esto oyó l'ynfante j doña Urraca Fernando 
Fue dellos muy pagada, | mucho los a loados, 
Tornóse contra el Cid, j anssi le va fablando, 
Muy amorosamente [ é con todo recato: 

80. — «Tú sabeslo en coturno j contigo fuste criado 
En esta villa do | nos crió Arias Gonzalo. 
Ayudador me fuiste | quando por heredado 
Ove Camora; agora | tenémelá a salvo!... 
Ruegó-te que me ayudes | para con él mi hermano 

85. Que facer non me quiera | un mal desaguissado; 
Synon, dirazie qué | él nos verá finados, 
A mi con estos mios j leales Camoranos, 
Antes que dems Camera ¡ por aver ni por cambio: 
Mia Villa non se entrega ¡ por oro nin falagos, 

90. Non se troca nin vende, | se compra fierro en mano!» 

Respuso el Cid: — «Señora, [ yo sirvo al rey don Sancho: 
Amidos a vos vine | sumiso a su mandado:» 
— cQuandó dentro en Coymbra ¡ mi padre don Femando 
Te fiso cavallero, | memorad quanto de grado 



71. quien la atropella en sus fortificaciones, menos la respetará 
en la llanura. — 80. commo, cuerno, como; contigo, conmigo. 



— 85 — 

95. Yo las espuelas de oro | te calzé con mis manos: 
Norae óviste Ruy Díaz | desque foíste armado, 
E para mi, Rodrigo, | Rodrigo haste quedado: 
En ti amor he puesto | ca juntos nos criaron, 
Tú, agora todo oblidas | tanto eris mi contrario: 

10 ). Mi corazón mas grande J de nada se ha oblidado!... 

Que el fierro que te cubre ¡ mas duro te as mostrado: 
¡Rodrigo, Dios te ayude, | si borras tu pecado!» 
El Cid espidiós | de Urraca contrallado, 
E fuessc de Camora | para el rey don Sancho, 

105. Dixoli todo el fecho; | el rey fu muy yrado: 
Daquesta mal andanza | al Cid yba culpando; 
Sospecha que de Urraca ) el cor lieva llagado; 
De las sotiles artes | de Urraca es desconfiado. 

XI 

Estrecha don Sancho la cerca de Qamora 

Tornó sobre Camora | el rey toda su sana: 
Tres dias con sus noches | sus huestes peleaban: 
Las cárcavas muy fondas | ya eran allanadas, 
5. A fuerza socabaron ¡ las gruessas barbacanas; 
Con los motones fuertes | daban grandes colpadas, 

T 1 1 1 -11 1 

Las cappas contra el muro el muro aportillaban, 

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& Cárcavas, cavas, cabás, cavaduras, escavaciones, son los fosoi 
que rodean la ciudad fortificada. — 5. barbacanas, antemurales fuer- 
tes y bajos. — 6. motones, carneros ó arietes, que también llamaban 
almoienages. — 7. cappas, techos fuertes, rodantes que se acercaban al 
muro para cubrir y resguardar á los zapadores. 



— 86 — 

De dentro combatudas | con engeños é armas, 
Oleo firviente é cantos | contrellas arrojaban. 

10. De affuer lanzaban piedras | ias fieras algarradas, 
De dentro a los de afuera | a mantenient lidiavan 
E mucho se ferian ! de asconas é de espadas: 
Y morrian tantas gentes | de rimas las peonadas 
De guisa que yba tinta | del Duero loda el agua. 

15. Quan of esto veydo ¡ don García de Cabra 
E sopo qual estrago | las yentes enlevaba, 
Foesse para el rey | que mandase tornada, 
E que al Cid absenté [ retornase a su gratia, 
E ssin lidiar toviese | la Villa a dur cercada, 

20. Que por la fambre ayna | avrienla tomada.» 

Esto tovo por bueno I el rey que lo escuchaba: 
Fueron buscar al Cid | que essora ya cavalga 
Del real alejado | ca el rey se lo mandara, 
Por esso del mensaje | é lo de doña Urraca. 

25. Essora a sus tendales | las huestes dan tornada 
Del muro ya se alongan, ¡ dexaron las cárcavas, 
Las barbacanas rotas | é quitaron las cappas: 
Cercada fu gran tiempo | Camora la preciada. 



8. engeños, ingenios, máquinas de guerra. — 10. algarradas, cata 
pultas. — 11. a mantenient, a mano firme, sostenidamente. — 12. 
asconas, picas. — 16. enlevaba, arrebataba, se llevaba. — 24. el Cid 
desterrado por el Rey, alcanzó á retirarse del campo con su i 
nada; el Rey arrepentido lo hizo volver. 



87 



XII 



De commo doña Urraca acordó dar a Camora e de se 
yr a Toledo; e del Cid que venció quince gamo- 
ranos. 

Al llamado del rey | Ruy Díaz retomó 
Con él los cavalleros | que sos vassallos son. 
Andando desque vino, | la Villa en rededor 
Con su escudero qué [ su escudo lleva en pos, 
5. Hy quince cavalleros | con lanzas a pendón 
Salieron de Camora | por tomarlo a prisión. 
Violos el Cid venir | la lanza rccombró, 
Embrazó el fuert escudo | é hy los aguardó. 
Dixlen se diese a presso, | respusoles de non! 
10. Ovó de lidiar; ¡ a los quince venció: 

Cuatro fincaron muertos, | los otros derramó, 

Con espanta de Urraca | que dende el muro viol'. 

Dix ella: «¡Qué vassallo!... | ¡Oviera esse león!...» 

Lo dixo sospirando | essa dona de pro. 
15. E mas que rosa fresca | vermeía volvios,' 

Ca tenie a Rodrigo J dentro en su corazón. 

Ari »s Gonzalo alora | con tristicia é dolor, 
Dixol: «Ya veis, Señora | quán lacerados soms, 
La mortandat é fambre | van disponiendo ¡O Dios! 



7. Recombró, recobró, tomó en mano, puso en ristre. 



— 88 — 

20. De £ámora é sus leales, | de nosotros é vos! 

Nos manca ya el conducho, | non nos manca el valor; 

Ssy los muros resisten, | los cuerpos laxos son, 

Desfallecen las manos, I se enflaca el corazón. 

Mandat yr a Concejo | a los ornes de pro, 
25. E ca de nescún guisa | la Villa tener, nos 

Mas non podemos, a j Toledo vaymos nos.» 

Quantós que aquesto oyeron | facient muy grand dolor: 

Descolorida Urraca | fizo-lo anssi amidós. 

Tristes 6 doloridos | los conseieros son, 
30. Dixles ella: — «Sabedes | que nos mingua el vigor 

Por perdición de vidas, | por fiambre apremiador. 

Mi hermano sin fatiga | tendrá el ?erco a sabor, 

Ca es mucho porfiosso | mager de corazón; 

E yo por bien no tengo | que aquí morrades vos. 
35. Mucho ya aveds soffrido, | vaymos do el rey Alfons 

Pedir albergue extraño | al Moro Ali-Maymón. 

Deds la Villa a mi hermano: | fuera tirémosnos! 

¡Al Moro nos! .. A Sancho I gelo demande Dios!» 

XIII 

Bellido Dolfos 

Sabet, lo diz la estoria, ) ellos en esto estando, 
La entrega de la Villa | en commojeonseiaron 

■\ 

21. nos manca el conducho, nos faltan los víveres. — 22. laxos, 
lassos, relajados, flojos, caídos. — 27. facient, se lee fashíeu ófashín. 
— 63. mager, aunque, se lee como en francés. 



— 89 - - 

Ovólo de saber | un orne allí foráneo, 
Vellido Dolfos es | fijo de Adolfo nado. 
5. Fuesse Vellido para | doña Urraca Fernando, 

Dixle: — «Señora sé, | en commo al rey don Sancho 
Podiesse levantar | de sobre nos. En caso 
Que vos me lo otorgedes I seremos del salvados.» 
Mirólo larga pieza | doña Urraca Fernando 

10. E mucho comidiendo | assi hale fablado: 

— «Dezirte una sentencia, | Vellido he del sabio: 
Que siempre merca bien | orne con el cuitado. 
Tú assí farás cómigo,... | pero, yo no te mando 
Fagas cosa de mal, | ssi tú lo as asmado. 

15. Mas digot'quen el mundo | non hay el orne osado 
Por descercar Camora | en contra el rey don Sancho. 
Que le yo non diesse | quanto que ovies deseado; 
Quequier me demandasse | seríale otorgado!...» 
Esto que oyó Vellido, | ledo bessol la mano; 

80. «¡Rogad a Dios por mí | que yo vos saque a salvo!» 
Urraca espidiólo, | salió él del palacio, 
Foessé para un portero | e con el fizo trato 
De lé abrir la puerta | a sázon é recabdo: 
El manto que cobría, j Vellido le ha donado. 

85. Tornó a su posada | ó bien se ha adobado 
Viste sus armas é I adarga é lanza en mano, 
Para Gonzalo Arias | vassé muy denodado. 
Llegado a sus puertas | y para su cavallo 
E dix a grandes bozes: | — «Sabet, Arias Gonzalo 



14. asmado, pensado, urdido. — 18. quequier me demandasse, cuanta 
cosa me pidiese. 



— 90 — 

40. Por vos non ha avenencia | é morimos cercados: 
Por vos vienen los males | al pobló camorano. 
Por vos, el alevoso, | viejo traedor provado: 
Que la Villa lo sepa | lo digo muy en alto, 
E por non prender muerte ¡ dellá ora me salgo! . . » 

45. Esto dix é fuyose | a corso eel cavallo, 

El pollero le abrió, j Vellido salió al campo, 
Salió alongando contra | el Real del rey don Sancho. 
En pos corren los fijos | del conde Arias Gonzalo 
Fast el real enemigo, | que querien matarlo. 

50. Quando ya non lo alcanzan | sine sabor tornaron. 

XIV 

El rey don Sancho recibe a Vellido Dolfos 
non recelándose de él 

Al Rey liego Vellido, j la mano le bessó, 
E con gran enemiga ( muy falso le fabló: 
«Señor, porque al Concejo | a guisa de varón, 
Que vos diesse la Villa ) dix sin todo temor, 
5. Los fis d'Arias Gonzalo | commo lo viéstes vos, 
por me matar, sañosos | venieronme en pos. 
Fasta vuestro Real | a dó acogíme yo. 
Non quisse prender muert:; | vengóme para vos, 
Ssi vuestra merced fuesse, ! vuestro vasallo so. 



50. sine sabor tornaron, sin ninguna gana, desabridamente, á su 
pesar tornaron. 



— 91 — 

« 
]0 Vos ótorgadme^ámparo; | yo os quiero por Señor, 

E si Dios lo quissiere | mostrar vos sabré yo, 

En commo de Zamora ( seréis dueño é Señor. 

E ssy lo non finiere | niel' demandedes vos: 

Con mi cabeza pague | ssi miento en ¡o menor.» 

15 El rey crovó a Vellido, | en mal ora crovol', 
E vassallo en mal ora | a Vellido llamó. 
Creyóle de un postigo | que es en un rancón, 
Por do él entrarie | é la su hueste en pos. 
Uno dice su boca | é ál su corazón! 

20 Fiucia el rey don Sancho | le presta a aquel traydor 1 
¡Piensa prender Camón-; | prendrá su perdición! 

XV 

Dixen de (¿amora al rey que se guardasse del trae- 
dor e el rey nos les dio crédito 

Los buenos de la Villa | que no buscan trayción 
Enbianle decir | al rey su percador, 
Se guarde de esse Dolfos | artero é folón. 
Adolfo era el su padre | que á don Ñuño mató, 
5 E Vellido a su padre | en el rio lo echó. 

Es embaydor provado, | guardat-vos del, Señor, 

15. crovo, creyó. — 17. rancón, rencón, rincón; (tomo hi < en se leían 
an, así también se escribía, y de aquí que fuese muy frecuente esta 
doble y triple ortografía, confundiéndose en muchas voces en, in, 
an: así se decía, rencura y rancura, Enrric, y Anrric, encenso y an- 
senso, etc. — 19. una cosa dice su lengua y otra su corazón. — 20. Jlu 
cia,fiducia, áafide, fe, confianza. 

3. artero é folón, intrigante, astuto y vil. — 6. embaydor, entrome- 
tido, intrigante. 



— 92 — 

No digan que Camora | non vos desenpafió 
Del mal que vos viniere ¡ por Dolfos el traedor! 
Fuesse ayna al rey j Dolfos quando esto oyó: 

10 E dixol: — «Yo me omillo | ante vos, mi Señor; 
El vieio Arias Gonzalo j es mucho sabidor, 
Pus sabe que la Villa ¡ por mi l'avredes vos: 
Raposo mesturero | dezir esso mandó 
Por me fer mal convusco ¡ é dellos en su pro. 

15 Desto mucho me pessa; | pora Burgos me voy: 
Assí me lo otorgedes, | mi rey é mi Señor». 
— «Faced commo querades», ¡ el rey le recudió. 
Faciendo semeianza | de irse él demandó 
Su lanza é su cavallo | é al rey su bendición. 

20 Travó-le de la mano | el rey don Sancho alor, 
E dixol: — aMi vassallo, | agora digo yo: 
Non deds por esto nada: | si he Camora, Dios! 
En ella siendo mia, | seréis vos su mayor.» 
Estonz Vellido Dolfos | la mano le bessó: 

25 «¡Por muchos años, dixol, ¡ vida ós otorge Dios: 
El mande se complir | cuanto deseades vos!» 
Otro^ál | tray él | aleve | dentro^én su corazón! 
¡Maldicha por los sieglos | seya la vil trayzón! 

na z3 






11. El viejo Arias González, es muy sabido, de mucha letra me 
nuda y gramática parda. — 13. raposo mesturero, zorro intrigante. — 
18. faciendo semeianza, fingiendo. — 23. su mayor; m gobernador. 

- 



— 96 — 

De commo Vellido Dolfos fírió de muerte a/ rey don 
Sancho e se acogió a Qamora 

Ya con Vellido Dolfos | ca valga el rey don Sancho; 
Vansé Duero arriba | man a mano fablando; 
Su poridat dicien [ de la hueste arredrados, 
En derredor los muros | la Villa van catando 
ó Las cárcavas refechas | Vellido hale mostrado, 
Otrossi aquel postigo, | de la Reyna nomnado, 
Por do entrarán la Villa ) commó lo van asmando. 
En riberas de Duero | ha el rey descavalgado 
En suelo matorroso, | é cerca de unos árbors; 

10. Por solazarse yba j solo se apartando, 

(F.«£er lo que los ornes, ¡ secund dice el romanso, 
Escusar non lo pueden, | ybá el rey don Sancho.) 
A guisa de otros reyes | en la man un venablo 
Tiaye bien cortante | con el astil dorado; 

15. Diogelo á Vellido | gelo toviesse en tanto 

El fuese tras las matas | cabe los grandes árbors. 
Qiiaudo Vellido Dolfos, ¡ vido al rey descuidado 
Diolé por las espaldas | con su mesmo venablo; 
Entroli carne adentro ¡ el fierro empendolado; 



8. arredrados, retirados, alejados. — 5. cárcavos, fosos. — 9. mato- 
rroso, lleno de matas y malezas, matorral, suelo enmalezado; árbors, 
árboles. — 14. tra-y-e. — 19. empendolado, emplumado, como eran los 
venablos en el cabo opuesto á la punta. 



— 94 — 

20. Salióle por los pechos | en su sangre moiado. 
De buces, esmaido | allí fincó don Sancho, 
Desque lo ovó ferido | Dolfós sacó el cavallo 
E fuese quanto pudo | á miedo aguiionando, 
Fuessé para el postigo | que al rey ov'señalado. 

25. Lo vido el Cid fuyendo: | demanda el su ¿avallo: 
A corso presuroso | ¿porqué fuye el cobardo? 
Semeial' cosa mala | é asma de alcansarlo. 
Espuelas non atiende; | Vellido alonga en tanto; 
Dentrose en la Villa | é metióse á salvo. 

30. Corriendo el Cid en pos ¡ no lé ha dado alcanso; 
Mal grado á sus tiendas | el Cid hase tornado. 
Quando sopo á cierto | que ferido es don Sancho 
Por mano de Vellido, | con su propio venablo, 
Los pelos se mesaba | por non lo aver tomado 

85. E dix : — ¡«Maldito sea | el cavallier encauto 

Que sin calzar espuelas | cavalge en su cavallo! 

XVII 

De la muerte del rey don Sancho 

Ferido Sancho el Fuerte | vio la su fin llegar. 
Los castellanos fueron | el su señor buscar, 



21. de buces esmaido; de bruces desmayado. — 26. a corso presu 
roso, á todo correr; cobardo, cobarde, gallina, de coba, incubadora, 
nombre antiguo de la hembra del galF — 28. non atiende, no espe- 
ra* — 35. cavallier, cavaller, cavallero. 



— 95 — 

Sin fabla lo fallaron | donde tendido yaz, 
En el pecho el venablo j fito de part en part... 
5. Un maestro de xagas ¡ fué I o bien catar; 

Dixo quo non avia { sinon muerte é non ál; 
Non quier sacar el asta, ¡ la vida es le tirar; 
Que mire por su alma, j é pida confessar: 
Assi lo piensan todos ¡ que el rev de muerte está. 

10. Afé, en si ya vuelve: | ya dix: — ¡«Señor, me val! . . 
Pienso que muerto so: | el ánima se vá!... 
Sabet, Vellido Dolfos I me fiso este grand mal! 
«Señor, diz don García, | en 1' ánima pensad, 
Ca sodes mal ferido | é vades nos dexar!» 

15. — «¡Bendicho vos el Conde, ) que bien me castigad! 
Por que pasé la jura | que fis al mió padr, 
Por esto é mis peccados | ansy voy a finar!»... 

Leváronlo a su tienda; | sueño non quier tomar; 
Mandó que lo assentasen ¡ en su lecho real: 

20. En derredor los Condes, | rricos-omes é mas, 
Dos bispos que venieron | por y meter la paz, 
Otrosí don Fernando | su hermano, el Cardenal. 
«Ruego-vos, dix el rey | a quantos que aquí están, 
Rogeds a don Alfonso [ me quiera perdonar 

25. Por tuertos que le fice, | é García otro tal; 



4. fito de part en part; rijo, clavado, atravesado de parte á partí . 
— 5. un maestro de xagas ó llagas, un cirujano práctico, curandero 
do heridas, algebrista, este fué á examinar al herido, a lo bien ca- 
tar, y se niega á sacarle la vira porque sería arrancarle la vida. — 
15, bien me castigáis, me advertís á tiempo. — 17. ansy, assy, assí, 
así. 



— % — 

Elvira me perdone, | Urraca mucho mas! 

Assy Dios de mi alma j merced haya é piadat! 

Digads melé a Alfonso, [ com' a mi fiz mió padr, 

Que al Cid haya en su guarda ¡ por bueno é por leal; 
8,0. Que él ganará si quiere j a mió Cid emparar.v 

Desquesto ovo dicho | demando confessar, 

Lorando de sos oios ( todos lo ven passar: 

Trageronlé candeta, ixiosele el alm! 

Todos gran duelo fagen ! todos tristes están. 
35. Los nobles Castellanos | enviaron llamar 

Obispos é perlados ¡ por el finado onrrar. 

El su cuerpo ya llevan j con duelo non egoal 

Al monesterio de Oña | do soterrado yaz. 

Los mas é los meyors j fincaron en el Real; 
40. Parando mientes quedan J a lo que an a guardar. 

Muerto es su señor, | mager fuertes están, 

E la Villa nemiga ] non quieren descercar. 

Assy no piensa el Cid j queden su tienda se está: 

La gerca es a tuerto j dcbese levantar. 
45. Lo qué sea diranlo ¡ diás que venir-an. 



30. empavar ó amparar. — 32. jjossar, morir. — 33. trajeronle la 
vela de bien morir; fuésele el alma. — 37. con duelo non egoal: en 
vez de duelo, preferiría pompa; pero no he empleado esa voz latina, 
de origen griego, por no estar seguro de que pertenezca al vocabu- 
lario del siglo XIII. — 40. parando mientes quedan, quedan atendien- 
do, cuidando. — 43. Assy no piensa, ó assi non lo asma el Cid. — 45. 
días que á venir an, los días que vendrán. 



— 97 



XVIÍI 



De como Ordoñez de Lara se offresció de les facer 
riepto a los de (¡¿amor a sobre la muerte 
de don Sancho 

Después que al rey don Sancho | ovieron de enterrar 
Feriados é ornes buenos | tornado ya se han. 
Ovieron su concejo | en cómo han de enbiar 
A los oms de Camora | para decirles mal: 

5. «De ellos salió Vellido, | ellos consigo lo han; 
Ellos de la traycion | por ssy responderán.» 
Esso dixo don Nufio, | é don Garci de Cabr,' 
Diz: «Amigos, viedes ¡ como amparado an 
Los de Camora al que era | de don Sancho vassal, 
JO. A Dolfos el traydor | que vínolo matar. 

Quien manpara traedores ¡ tenüdo és por tal, 

Si aquí por end oviere | quien les. diga mal, 

Con él seremos todos ¡ si sale los rieptar.» 

Estonce levantóse | Diego Ordonez de Lar', 

14. Orne de muy gran guissa | é mucho barragán. 
— «Yo á | los Camoranos | quíéro-lós rieptar 
Por falsos é felones | que mandaron matar 



7. Gabr' por Cabra. — 9. vassal, por vasallo, como en 14, Lar' por- 
Lara, son apócopes usados para formar la asonancia, aquí en a. — . 
11. empara, ampara, mampara: tenüdo ó te nido. -^-13. rieptar, rieb 
tur, reptar, rebtar, retar. — 15. barragán, ««forzado y experto lidia- 
dor. 

7 ...' 



— 98 — 

A nuestro rey don Sancho | con engaña é con art. 
Esto que yo vos digo, | queradmeslo otorgar» 
20. Otorgangélo todos | al cavallero leal. 

Dexemos lo del riepto: | ál quiero vos contar, 
En commo allá en Zamora } acoien al traedor. 

XIX 

De commo BellidojDolfos se acogió al brial de L¡ 
Infante e ella le entregó a D. Arias Gonzalo 

Quandó Vellido Dolfos | en villa se metió 
Grande miedo avie | de los que atrás dexó, 
Que le querrién mal; | é mas ha de los sos. 
So el brial de la Infanta | buscó^amparo^él traydor. 
'5. Don Arias que lo sopo | con la onta é dolor 
Para la Infanta fuesse, | é dixla: — «Pido vos, 
Por merced, mi Señora, | dedes este felón 



19. queradsmelo es la forma correcta, de la cual queradmeslo, 
es una metátesis vulgar, pero muy propia de aquellos rudos escri 
tos que aspiro á reproducir con sus lunares y modismos.- -21. 
Aquí habla el Juglar en la forma ueitada, y el último verso en í 
está puesto allí, no por descuido, sino para anunciar la asonancia 
que viene, artificio frecuente en los poemas franceses asonantado i 
y no extraño al Poema del Cid. 

4. so el brial, forma metafórica, que vale bajo el manto, ó bajo 
las faldas, para decir que se cobijó, ó se puso bajo la protecciú- 
de la Infanta. — 5. onta, fonta, vergüenza, afrenta. — 7. felón ó fellóv, 
hombre falso, desleal, ruin y despreciable. 



— 99 — 

Al campo castellano; | daño venia, synon. 
Querrán ellos reptarnos | a drecho é con rrazón. 

10. Será mayor desondra | é para vos é nos.» 
— «De guisa consejadme, ¡ ella dixle amidós, 
Que non muera Vellido...* j Don Arias recudió!': 
— «Pues daldo vos a mí, | non digan mal de vos, 
ti yo sabré guardarlo: j a salvo avrelo yo 

15. Fast tres dias passados; | si nos rieptan, estonz, 
Nos darlo a ellos eraos; | ssy a esse plazo non 
Riaptassen, de la Villa | echemos al traydor, 
De guis' que non parezca | iamás nunca ante nos.» 
Otórgalo l'i:ifante: | Don Arias lo tomó 

20. ü bien enferroiado J metiólo en su prisión. 

Los buenos de £amora | con el traedor no son. 
Don Arias por la Villa | é por supondrá miró. 
Volvamos a do se arma | esse don Diego Ordonz: 
Ya va contra £amora ' el bravo rieptador. 



XX 



De como el Castellano don Diego Ordoñez rieptó m 

los de Camora, con lo que respondió don 

Arias Gonzalo 

Al muro de la Villa | del escudó guarnido 
Llega va Diego Ordoñez i por escusar cuadrillos 



tí. cerna, vendrá. — 10. desondra, desonrra, deshonra. — 17. traydor, 
antes trahedor, traedor, hoy traidor. 

2. por escusar quadr tilos, por evitar los dardos de lju ballestas, 



— 100 — 

De balleslers é escuchas | a catarlo subidos 
Por adarves é almenas, | astores dessos nidos: 
5. A don Arias Gonzalo | con fuertes apellidos 
Lo llama por decirle | el mando que a traydo. 
Y don Arias Gonzalo | venido es con sus fijos 
Por catar quien lo llama: | al verlo ansí le dixo: 
¿Qué demandades vos? | ¿qué me quereds, amigo? 

10. Don Diego le respuso: | — «El rey emos perdido: 
Matólo un alevoso; | el que dicen Vellido, 
E vos los de Camora | avedeslo acogido; 
Po'í ende, Arias Goncalo, | a todos vos yo digo: 
Que, tráydor es quien | traydór tiene consigo, 

15. Sy sab' de la traycion | o sy la ha consentido: 

Por esso os riepto a todos, | al grande como al chico, 
E riepto tanto al muerto | como riepto al vivo, 
Al que es por nacer | com'al que es nacido, 
E rieptovos las aguas I que corren por el rio, 

20. E riepto vos el pan | é riepto vos el vino; 

E si en Camora alguno, | desdice lo que digo 
Lidiar-gelo he | de Dios al abrigo, 
E fincareis por taléis | com'yo aquí lo digo.v 
Don Arias respondióle: | «Mal has en todo dicho! 

25. ¡Si qual dices yo so, | non ovier ser nascido! 
Mas, en cuanto que dizes | todo lo as fallido: 
Lo que los grandes facen | non an culpa los chicos; 



3. escuchas ó ascuchas, los centinelas, los que de noche escucha- 
ban los ruidos para evitar sorpresas: éstos trepaban ahora' á los 
adarves y almenas por ver el caballero que llegaba á la poterna.— 
5". cóñ fuertes apellidos, vocesi - 



— í-ai — 

Nin los muertos por | lo qué facen los vivos: 
Sácame dend los muertos, | las cosas é los niños. 

8*i Quanto a lo ál; mientes! | lo lidiaré contigo, 

O darte he quien lo lidie | é fincaremos quitos. 
En fazer este riepto | mal conseiado has sido, 
Que quien riepta a Concejo | lidiar debe con cinco 
Uno^én | pos otro; si él | del un fuesse vencido 

85. El Concejo rieptado j ya fincará por quito.» .* 

Quando esto oyó don Diego | pessole ya quantino! 
Don Arias por Camora | recébio esté iüicio, 
E tornóse a la Infante | contarle lo. que fizo. 

XXI "- 

De como doña Urraca ñzo saber a don Alfonso la 

muerte del rey don Sancho, e de como escon- 

didamente salió don Alfonso de Toledo 

Doña Urraca Fernando j sus cartas ha enviadas 
En poridat a Alfonso, | de com' siendo cercada 
Prendió muerte don Sancho | por una deslealtanza. 
Por ser Sancho finado | la corona heredaval* 
5. Su h.'rmano don Alfonso, | el que en Toledo estava. 
El Conde Peranzurez | que mucho a Alfonso amava, 
, Orné era de seso | é dé mucha grande alma. 



31. fincaremos quitos y quedaremos á mano, y habré cumplido. 
-27. este inicio, este juicio. 
2. M,n poridat, secretamente. 



— 102 — 

Afuera de Toledo | en la carrera estava 
Quando los mandaderos | llegáronle de Urraca; 

10. Ellos lo cognoscieron: j en poridat le fablan 
Regunsanli el fecho j assi comino pasara: 
La muerte de don Sancho, | el riepto de los Arias 
Edé i los castellanos, | que por i Alfonso estavan. 
Dende álli devolviólos j quen Toledo no entraran, 

16. No sea que el rey moro | las novas les ventara. 
Ledo fue el Conde a Alfonso | tod gelo regunzava, 
E tal guisó las cosas } con sotileza é maña, 
Que Alfons quitó Toledo | sens que nadie pensara. 
Descienlo con cuerdas | por somo la murada, 

10. Su criazón en pos f por las cordas baxava; 
Afuera de la Villa j bestias bien ensielladas 
Ha puestas Peranzures; | en essas ya cavalgan; 
La noche la andidieron, | Belatomé ya passan, 
Todo él i dia caminan, | a Cámora adlinavan. 

ib, Al Moro Alí-Maymón ( las novas son liegadas 

Que es muerto el rey don Sancho j é él de grand mafiana 
Por Alfonso su vésped ¡ sin detardarlo enbiava, 
Que le venga a prescencia, | que a su palacio vaya. 
En su alcázar le buscan; | mas y ya no lo fallan: 



11. regúnzanli, cuéntanle, refiérenle. — 15. los ventara, les descu- 
briese, les olfateara. — Id. gelo regunzava, se lo contaba, ó reenviara, 
reguntava, regunzava. — 17. é tai guisó las come, y «le. tal modo pre- 
paró las cosas. — 19. Desátenlo, ó deoiertlo. descienden lo con cuerdas 
por sobre la muralla. — 20. bu criazón, sus criados, sus acompañan- 
tes; cordas ó cuerdas; baxava, bajaba.— 24. adelinan, ad'lman, ende- 
rezar^ *« dirigen. 



— IOS — 

30. Solo miran las cordas | al muradal echadas! 
Esto que sopo el Moro | ovo muy fiera safla; 
Ya por prender Alfonso | sus monteros guisaba, 
Ya el alguazil sabia | lo que su rey asmava 
Por ferie fuerza a Alfonso ) en pro de la moraina. 

35. Dcxemos al rey moro | messándose las barbas 

Por que al rey castellano | su mano ya no alcanza, 

E vaymonos agora | a la Villa cercada 

Por veer essa lit | de Ordofiez con los Arias. 

Los cuatro de sus fijos | escogió don Gonzalo 
40. Para que en este riepto | le sean de acompaño: 
Castigólos en como | fueran en el campo, 
E dixols: — :<Yo el primero, | para morir lidiando, 
Si es que la vcrdat | mantiene el castellano, 
E non veer pesares | de sabor mucho amaro; 
45. Mas, ssy el dix mentira, | vencerlo he por mi mano, 
E syn lidiar, mios fijos, | seredes siempre onrrados.» 



34, moraina, por licencia poética, en vez déla morisma ó la mo- 
rería. — 27. guesped ó vesped, huésped, del latín hospes. — 37. agora, 
a ira, ahora.— 38. lit, lid. — 41. castigólos, aleccionólos. — 42. Yo (iré) 
ú primero, para morir, ahorrándome amarguras, si el retador tu- 
viere la justicia; para vencer, si no la tuviere. 



— 104 — 



XXII 



De como don Arias Gonzalo armó a sus ñjos para 
lidiar, e asy mesmo, e la Infanta non se lo consintió 

Quandó de aquella lid j el plazo fue llegado 
De grand manan sus fijos | armó Arias Gonzalo, 
Ca sopo commo andava | Ordoñez en el canpo: 
Para yr a su encuentro | los Arias cavalgaron. 

5. Essora liego a ellos | doña Urruca Fernando 

Con pieca de dueñas | que van la acompañando; 
Ella lorando dice ( a don Arias Gonzalo: 
— «¿Do vais sin mi premisso, | do vais, viejo lozano? 
Vengase vos ó mientes | de commo el rey Fernando 

1 0. Me vos encomendase; | de commo en las sus manos 
Juraste mi amparanza | é non mi desemparol 

•' ~ Non me desmanparedes | ayademes piadat; 

Por fer barnax, don Arias, | non querrades passar 
La jura que fecistes | en manos del mió padr'l... 
15. Para que vos escussen | de mocos hay assaz. 
Las canas mal se avienen j con este lidiar!» 
Estonce trabó del, | las dueñas otro tal, 



12. ayademes piadat, por ayadesme piedat. — 13. por fer barnax, 
por fiarla de fazañoso. — 17. trabó del, lo sujetó ayudada por aus 
damas. 



— 105 — 

E quiso o que non | fizólo desarmar. 
Alor mult cavalleros j venieron demandar 
2'». Las armas a don Arias | por ir en so logar; 

Mas a nescuno dellos | non las él quiso dar: . i 

Al su fijo Pedrarias | ovólo allí de armar. 

Diól su bendisión | que fuesse lidiar 

Con ondra pro Camora | de Dios soto el ampar'. 

XXIII 

De como Diego Ordoñez lidió con Pedrarias e lo mató 

Ya sale de Camora | Pedrarias el menor; 
De pocos dias era; | pero de grand valor: 
Estávale atendiendo | nel campo Diego Ordonz, 
E los Fieles adiesso | partiéronles el sol; 
5. Saliense é con ellos | las gentes enrredor 
A seis astas de lanza, | fuera de los moións, 
Della é della part | escombrados y son* 

Bolvieron las riendas, | batien a espolón, 
Los escudos al pecho, | uno para otro son. 
10. Firi'use bravamientre | commó ornes de pro: 
Ya quiébranles las lanzas, | al spada taiador 



10. olor, entonces; mult, muchos; vinieron á solicitar — 21. nes- 
cuno, nescún, ninguno. — 24. soto, so, bajo. 

3. adiesso, al punto. — ¿. atendiendo, aguardando. — della é della 
part, de una y otra parte; escombrados, apiñados en derrededor de 
la liza. 



— 106 — 

Amos metieron mano, | é dánse sennos colps: 
Uno al otro avantaia ! en nada nol sacó. 
Fasta el dia mediado | aquesto les duró: 

15. Se le tiene Pedradas ¡ al bravo Diego Ordonz. 
Alzó este él espada, | a Pedrarias firió, 
Por én cima del yelmo | todo geló cortó, 
El almófar, la cofia, | el tiesto le entró 
Con la rabia de muerte | Pedrarias abrazos' 

20. Al cerviz del caballo | radío de dolor. 
La sangre quel ixie | cobriale los oys: 
Mas nin las estriberas, | ni Y espada perdió. 
Ordonz que assi lo vio | por muerto lo dexó. 
Nol quiso mas ferir | é dixo a una grand boz: 

25 — ¡«Acá enbiat, don Arias | un otro lidiador!» 
Pedrarias estordido | quand esta voz oyó, 
El seso recombrando ¡ la cara alimpíós, 
E fuesse denodado, | pora su contendor. 
Alzó con amas manos | el fierro matador, 

80. Cuidó darle en la tiesta; | pero, su colpe erró. 
Firiol' en el cavallo, | las riendas le cortó 
E las narinas tanto | que loco de dolor 



12. sentios colps, sendos golpes. — 18. almófar, parte de la loriga 
para cubrir la cabeza, capuchón suelto de fina malla de ace- 
ro adherido al yelmo: el tiesto, forma menos usada que tiesta, la ca 
beza. — 20. radío, perdido, extraviado, loco de dolor. — 21. oys por 
otos, ojos. — 26. estordido, aturdido; voz, generalmente se escribía 
boz. — 27 el seso recombrando. la razón recobrando, volviendo en sí, 
se limpió la cara ensangrentada. — 82. narinas, narices, diminutivo 
de las nares como dice Berceo (Signos, 40), que loco ó sandio de do 
lor. 



— 107 — 

Por aquel canpo afuera | el cavallo fuyó. 

Vio Ordoño que lo iba | sacando de moión 
35. E por non seer venzüdo | el cosido varón 

Dexosse yr en tierra: | assi dentro fincó. 

En tanto don Pedrarias | el alma daba a Dios. 

Don Diego devantose, | muerto ya lo encontró, 

E dix contra los fíeles: | « ¡Laudemos al Señor! 
40. El uno es vencido; | el otro venga en pos! 

Los Fieles lo otorgaron: j dan el cuerpo a los sos 
Que a (¿amora lo lieven | darle sepoltación. 
A su tienda compartan I al quel canpo vengió: 
Alli lo desarmavan | como era de razón. 
4.t. Dieron -le de bever, j un poco alli folgo; 
Desque ovo folgado ¡ otras armas tomó; 
Dieron le otro cavallo | fardido é corridor. 
Los Fieles con Ordoñez | en el canpo ya son, 
Atienden a que asome | el nuevo campeón. 

XXIV 

De como Diego Ordoñez lidió con Diego Arias 
e assi mesmo lo mató 

Un altro fijo suyo | don Arias llama ya, 
E dixle: — «Fijo mió, | adiesso cavalgat, 



3f>. venzüdo ó vencido; cotido, prudente, esforzado, atinado. 
45. folgo, descansó. 

1 . áltro, <üter % otro. — 2. adiesso, al punto. 



— 108 — 

Por librar el Concejo | id, mió fijo, lidiar: 
E de nuesso Pedradas | la muerte id vengar.» 
5 — «Para esto soy venido, | para esto, mió padr!» c, 

Echol su bendición | e él se sale ya. 
Afé con Diego Ordoñez |. en el campo ya están: 
El. uno para el otro | rompieron sennas lanz' 
De las espadas bravas | fiera mientre se dan. • 

10. A la fine Diego Arias | ferido es a tan mal 
Cerca del corazón, | que muerto cae ya. 
Luego fue Diego Ordoñez j la vara a tomar 
(Essa del vencimiento ) erase la sennal) 
Los Fieles otorgaron | e tornanlo a llevar 

15. A la su tienda do | él ibase a folgar 

Domientre un otro viene | la lit a sostentar. 

Enbianle dexir ¡ a don Arias Gonoals 

Como su fijo es muerto, | que otro ya enviás'. - 

XXV 

Diego Ordoñez lidia con Rodrigo Arias e lo mata 

Con la gran quita que ovo | é rabia, Arias Gonzalo 
Apellidó otro fijo | que Rodrigo es llamado, 
Valiente cauallero | en armas esforciado, 
Era^élle el mayor | de todos quince hermanos; 
5. En justas é torneos | fuera muy venturado. 

— «Tú, fijo, el padre dixol | de sos oios lorando, 



7. o/e. he ahí. — 17. Domientre, mientras, en tanto que. 
9. Cordoio80, cordoliente, acongojado, adolorido. 



— 109 — 

Vayasme á lidiar: | vengáHos tos hermanos: 

Si salvas á Camora | fuste en buen punto nado!» 

Non pode más fablar | el cordoioso anciano. 

10. Estonz Rodrigo Arias | besóle la su mano 

É dixole: — «Mió padre, | farelo bien de grado, 
É vos mucho gradesco | quanto avedes fablado: ^ 
Yo salvaré á Qamora | ó fincaré en el campo!» 
Desent armólo apriesa, ¡ cavalgo en su cavallo, 

15. Diolé su bendigión ¡ el padre desanado, 
É torno la cabeza | un gran sospiro dando. 
Espidióse Rodrigo | é fuese pora el campo. 

Desque los Fieles fueron | exidos de estacado, 
Ir elle para elle | fardidos se dexaron, 

20. Con rabia de matar | entrambos se encontraron. 

Errol' don Diego el colpe; | Rodrigo no lo ha errado, 
El escudo falsole [ 1' arzón le quebrantando: 
Perdido ha los estrivos | é se abrazó al cavallo. 
Las yents del environ | credieronlo finado. 

25. Mager era maltrecho | don Diego que no es lasso- 
Fuese contra Rodrigo | muncho sañudo é bravo; 
Dióle de la lanza | tal qué la ha quebrantado, 
El escudo fendiole, | la loriga ha perceado, 
Metiol el fierro adentro | en carne le tomando. 

30. Mager que es mal ferido ¡ Arias sigue muy bravo. 



14. desent, en seguida. —15. demarrado, desolado, desconsolado.— 
19. ir. elle para elle, el uno contra el otro. - 23. del envirón, del re- 
dedor. — 26. muncho, mucho. — 28. fendiole, hendióle, partióle; percea- 
do, atravesado, horadado con lá punta; topearce, en inglés; percer eií 
francés:— jpécéar en castellano antiguo, paréceme errata. 



— 110 — 

Desent á las espadas | los dos metieron mano; 
Davanse fieros colpes; | paura era míralos: 
Assi por larga pieca ybanse desdolando. 
Una ferida á Ordoñez, | Rodrigo ha le acertado: 

35. De una tan brava guissa j halé el brazo taiado, 
Que fasta el vueso entrol | el acero amolado. 
Ordoñez mal ferido, ¡ la yra le apremiando 
La lit quiere finar | é dióle end tal tajo 
Que el yelmo le fendió, | el almófar p-smulo, 

40. A fondo en la cabeza f el spada le ha tomado. 
Dexó Arias las riendas | abes se ha rccombrado 
Por levantar la espada | con amas ias so* manos, 
Pero, tan malfadiento: j tal cuerno sus hermanos, 
Por darle al cavallero ¡ diole al su cavallol 

45. Enloquida la bestia | con un dolor tan maño, 
Non lo pudo endurar, | estórcio mal su grado, 
Fuyó con Diego Ordoñez ¡ é sacólo del campo. 
Abes empós camina | Rodrigo malfadado; 
En tierra cayó muerto j é solo fincó el campo. 

50. Ordonz quiso tornar; | pero gelo vedaron 

Los Fieles, porque afuera | de moión era echado. 

Por bien nunqua tovieron | de iudgar este casso 
Si venzudos o non j fuessen los camoranos: 



31. desens, después, en seguida.— 32. paura (pavura) era míralo», 
daba miedo mirarlos. — 33. desdolando, golpeando. — 36. amolado ó 
amollado, afilado a molejón. — 40. fondo, hondo.— 41. abes, apenas 
se ha recobrado.— 43. tan mal f adíenlo, malhadado, desgraciado, tal 
como sus hermanos, que dieron en el caballo y no en el caballero. 
—46. endurar, sufrir, aguantar; eslorció: volvió cara, escapó. 



— 111 — 

Essos Fieles alguandre | su juicio non libraron, 
55. E dessa guisa finca I el pleito sine fallo. 

Por buenos unos é otros | se iban alaudando. 
En tanto a sus tres fijos | llorava Arias Gonzalo. 

XXVI 

De como el rey don Alfonso llegó a Qamora 6 le re 
cebieron por rey todos menos los castellanos 

A Camora la Villa | Alfonso es ya llegado 
Con don Peranzuréz | é muchos fijosdalgo. 
Fincadas ha sus tiendas | en campo de Sant Yago, 
E por veer su hermana | enna Villa es entrado. 

5. Y ovo su concejo | con Urraca Fernando, 
Essa dueña sabida | de él amada tanto, 
Quique le diz l'hermana, | esso fará el hermano: 
Por cor.seio de ella | elle cartas ha enbiado 
Que le vengan a Cortes | de todos los reynados 
10. Por las sus tierras todas | las novas van sonando 

De Alfonso ques venido | por muerte de don Sancho. 
Leoneses é gallegos, j afelos, van liegando; 
Gallegos á leoneses { vanli bessar las manos: 
Por sú i rey é señor j vienen todos iurarlo. 

15. Por tal non lo reciben ] los leales castellanos, 

A menos de seguros ' que cu muerte de do.i Sancho 



54. alguandre, por nada, por ningún pienso. — 56. unos é otros; se 

ría más clásico: melles é elles por buenos, íbanse alaudando, alabando. 

8. elle, él. — 12. afelos, helos allí, vedlos; liegando, legando, llegando. 



— 112 — 

Non ovo ren la parte | nin fue en conseiarlo. 
Y son los altos ornes, | los condes é perlados, 
Con ellos era el Cid | é todos sos fidalgos: 
20. A menos que el rey jure | nol bessarán la mano. 

XXVII 



De como Ruy Diez non quiso besar la mano a don 
Al fonso; e de los buenos ornes que le conseian 
faga salva de non aver sido en muerte de su 
hermano. 



A sus Concejos dixo | el Rey don Alfons: 
— «Todos me recebides | por rey é por señor; 
¿Por qué el Cid Ruy Diez | .la. mano ñora' bessó? 
Mi padre don Fernando | el Cid me encomendó, 

5. Otrossi el mi hermano, | é quiero ferio yo, 
Ca semper fícele algo | mager él me afincó.» 
Allí era Ruy Diaz, | en pié se devantó, 
Omme era adiano j é como tal fablol': 
«Quantos aquí veedes | sospechas han, Señor, 

10. Que en muerte de don Sancho i aveds la parte vos. 
Por ende yo vos digo, | a guisa de varón, 
Que si vos salvo dello | non fi^ierdes a nos 



17. non ovo ren la parte, no tuvo ninguna participación, nin 
fue en conseiarlo, ni lo aconsejó. — 19. fidalgos, contracción de fijos 
dalgo. 

1. el re-y. — 8. Omne era adiano, hombre cumplido, recto, de una 
pieza, como si hoy dijésemos adamantino. 



— 113 — 

Commo es aguisado. | non vos conosco, nó; 
Nin vos las manos beso, | ni os tengo por Señor.» 

15. Estonce dixo Alfonso: | «A todos ruego-vos, 
Amigos é vasallos, | perlados é varons, 
Me conseyeds en cómmo, | destó me salve yo?» 
Dixen los castellanos | que con dose de pro 
De los sos ornes jure | que él parte non tomó 

20. En muerte de don Sancho, | ni nada conseió; 
Que assí salvo sería | é ávido por Señor.» 
Lo que allí iudgaron ( esso le plogo a Alfons: 
La Jura será en Burgos; | Alfon;o lo otorgó. 

XXV1I1 

La Jura en Santa Gadea 

Afé al rey Alfonso | apriéssa cavalgando 
Para Burgos se va | con los sus fijos dalgo. 
Entró en Santa Gadea | ó son los castellanos, 
Todas las baronías j e todos los condados. 

5. Ya mete so el altar | mió Cid el Libre Sancto 
E susso essa Escriptura | el rey metió sos manos. 
De pié 'stan las grandias | oios fitos mirando: 
Essora el Cid compiesa | assí juramentarlo: 
— «Venides, rey Alfonso, | delant Dios iurarlo 

10. Que parte non oviestes | en muerte de don Sancho: 
Que vos non lo matastes | nin fuist en consejarlo. 
Decit, Señor: Si ¡uro, j vos é los fijos dalgo.» 



■ í. á, donde. — lt*io$ Jitns, fijos los ojos, clavados los ojos miran<l«>. 

s 



— - 114 — 

El Rey di?e con ellos | en uno: «/Si juramos!* 
El Cid dix: — «Si por ende | sopiest parte o nf»tí¿fsrdo, 
15. Murades de tal muerte | commo moriió don Sancho: 
Que villano vos mate, | non sea fijodalgo; 
De otra tierra venga | non sea castellano.» 
«.Amen!* el rey respuso; | «amen!* los fijodalgo. 

* 

El Cid segunda vez | demanda al rey Alfons 
20. E a los ornes buenos | que en esta jura son; 

«¿Jurades que en la muerte | del rey nuestro señor 

Vos non oviestes parte | nin fust consejador? 

— «luíamos!» dixen ellos | con el Rey a una boz. 

— «Por ende, si mandado | o part sopiestes vos, 
2). A tal muerte morrades | commo mió Señor. 

Villano, Rey, vos mate | que fijodalgo non, 

Que venga de otra tierra | non venga de León. 

— «Amen!» respuso el Rey é | mudog'le la color. 

* 
* * 

Por tercia vez a Alfonso | el Cid a coniurado 
SO. E a los ornes buenos | que son con él iurando. 

«Amen!* responden tedos. | Sañudo el Rey se ha alzado 

— «¿Por qué varón, Ruy Diaz, ¡ vos me afincades tanto? 
¡Hoy me juramentades, | eras bessareds mi mano!» 

Dix el Cid: «Esso commo | me ficierdes el algo, 

22. fust, fuste, foest, fuestes, fuistes. — 34. No hay que tomar estas 
palabras á la letra. El Cid no busca una soldada; pero sí el puesto 



— 115 - 

35. Ca sueldo en otras tierras ¡ dan a los fijosdalgo: 
Assí faralo quien | me quisicr por vasallo.» 

Pessole desto al Rey: | el Cid halo afincado, 
Muncho yrado lo ha; | non era su pagado. 
Dend y cabadelante | desamóle de grado. 
40. Los reyes non oblidan | tuertos de sus vassallos. 



que merece. Ello equivale, pues, á decir al rey: «Si yo alcanzo en 
esta Corte las consideraciones que merezco, seré tu vasallo, y si no 
me iré á otra parte donde las tenga. Este rasgo es análogo á la cu- 
riosa contestación del Cid al Conde de Saboya, no poco irónica 
bajo el velo de una alegoría inocente en la apariencia. 

Del verso 1!» al 28 cambié de asonancia, para romper la monoto- 
nía de esos juramentos tan parecidos. Continuando el romance 
en a-o, el trozo quedaría en esta forma: 

El Cid al rey Alfonso | segunda vez a osado, 

E a sus omes buenos | ansi los va afincando: 

< Yenides por la muerte | jurar del rey don Sancho 

Que non vos lo matastes | nin fuist en consejarlo.» 

Alfonfl é sus varones | responden: *¡Sy juramos!* 

El Cid dix: — «Si vos ende | ovist part o mandado, 

De muert a tal morrades | comino morrió don Sancho: 

($ue vos mate villano | que non un fijodalgo 

De luengas tierras llegue, j en León non sea nado!» 

*Asnenh el rey responde, | e a la color mudado. 

«¡Esto es grande, sublime! exclama don Andrés Bello al trascri- 
bir de la Crónica esta escena de la Jura en Santa (íadea, y califica 
el trozo de «bellísimo y verdaderamente homérico.» 



— 116 — 



XXIX 



De cómo bien é cumplidamente gobernaba el rey 
don Alfonso VI 

Assí que ovo fecha | la jura don Alfons 

Ya fue señor de Espanna | syn nulla contensión. 

Juráronle de grado | por su rey é señor, 

Castilla é Portogalo, | Navarra é León. 
5. Lo que avie a facer, | con buena ordenación 

Por conseio de Urraca j complia don Alfons: 

Mantóvose a derecho | é sagement reynó; 

En assosiego é paz | vivien sos altos oms, 

E otrosí las gentes | de toda criasón. 
10. Nuil orne non osaba | armarse en contra d'otr', 

Ca era el Rey ardit | é de gran corazón, 

E mucho derechero | é fiero lidiador. 

Sobre Cordub su hueste | don Alfonso movió 

Por emparar su aliado | el rey Alí-Maymón, 
] 5. El Moro que en Toledo | otrora lo albergó, 

Al quel fizo encubierta | quand Toledo dexó. 

Corriéronle la tierra | al moro de Cordob': 

Aldeas e castillos | quemaron enrredor, 

E quanto que fallaron | robaron a sabor. 



2. Sin nulla contension, sin disputa, sin contrariedad. — 12. ¿mucho 
derechero, y muy justiciero. — 13. Cordub, Córdoba, la antigua Cor- 
duba . 



— 117 — 

20. Con muy grandes ganancias | tornaron amos dos, 
El Moro de Toledo | é el Rey don Alfons. 

XXX 



De como Ruy Diez de Bivar bien servie al rey don 

Alfonso 



A Córdoba é Sevilla | Alfonso al Cid enbió 

Pora cobrar las parias | que adebdadas le son. 

Dos fieros enemigos | el uno pora el otr'. 

Los reyes de Sevilla | é de Granada son. 
5. Hay omines de Castilla | del de Granada en pro, 

Con él van sobre el otro; | el Cid gelos vedó. 

Ca és el sevillano | vassal de su señor, 

Por ende su amparanza | le cumple al rey Alfons. 

El Moro de Granada | con él los ricos-oms 
10. Non pueden endurar | lo que el Cid les vedó. 

Beffaron la su carta | é sin todo temor, 

Por tierras de Sevilla | metieron sus pendóns. 

Quemando é astragando j en Cabra ya se son. 

El Cid sañudo desto ( sobre ellos adlinó. 
15. De lidiar of en campo; j a todos venciols: 

Al moro de Granad ¡ aque contrallarlo osó 

Firiolo en la batalla, | por muerto lo dexó: 



21. e el reyé don Alfonso: reye, esa é paragógica es una licencia 
admitida: pudo decirse: «e le rey don Alfonso», pues del artículo 
elle salen el y le. 

10. endurar, sufrir, to endure en inglés. — 11. befaron la su carta, 
hicieron burla de su menaje, y sin ningún temor. — 15. of, ovo, hubo 



— 118 — 

Tomóle sus christianos; | al Conde Garcí Ordonz, 
Al otro, López Sánchez | que ante él mudo fincó, 
20. A Pérez soberbioso, | a muchos otros oms. 
Venció a Almundafar | el Cid por don Alfons: 
Pressos lievó a los Condes | por malos é felons, 
E tornóse a Castilla j con averes de pro. 

Pavor el Cid metie | como fiero león 
25. Entre moros soltado ) para estrago mayor; 

Todos tremblan de Alfonso | que del Cid es Señor, 
E las parias le rinden | mansuetos de paor. 

En esta era que era | Alexandro linó 

El romano apostólig | que a ssy lamo el Señor, 

30. En su logar fué Papa j Hildebrando el jensor, 
El seteno Gregorio, | que de Cluny salió: 
Este en Canossa a Enrrico | soberbioso omillol'. 
Nuncas ovo tal onta | nescun emperador! 
Tributo puso a España, | España lo negó: 

85. Contra esse tuerto el Cid | muy alto alzó su boz: 
«Antes que suzerano | tomemos para nos, 
Trague la mar a España | é finemos alor!» 
Cuerno susso las ondas | va el procelario alcyón 
Enna tempesta brava, | assin el Campeador 



— 27. mansuetos de paor, sumisos, mansos de miedo. — 28. en esta 
era que era, llaman era el año computado desde la muerte de César: 
para tener el año cristiano ó de nuestro cómputo, hay que rebajar 
38 á la era. El Papa Alejandro antecesor de Gregorio VII, monge 
clunicence. 



— 119 — 

40. Irya sobre Roma | sine todo temor 

De ornes ni de diablos [ ni della escomunión. 
Del non furia escarnio | esse Papa de Rom' 
Como fiso en Canossa | de Enrrico Emperador. 

Otrossí en este ano { Ruy Diaz lidió 
45. Con un Conde Navarro | de su tierra el meior, 

Don Ximeno Garcés | dicen a tal canpeón. 

Sobre tres castiellos | lidiaron amos dos: 

El Cid venció é ovo | los castiellos Alfons. 

Contra Medinaceli | desent el Campeador 
50. En pro de castellanos [ con Fáriz batalló, 

Un moro muy tenudo | que a sus manos finó. 

Pagado era desto | el rey don Alfons 

E del caboso fiero | es mucho loador; 

Mas no oblida la jura | dentro en su corazón: 
55. En la gentil Castilla | al Cid an grand amor, 

E cantan los romanzos ( sus fecho de grand pro; 

Y todos ergullosos | son dé su Campeador, 

Menos los condes malos | que con Alfonso son. 

Unos le han enemiga | que a presaos los tomó, 
60. A otros su grandia | de alma omitiólos. 

Muncho lo desamavan, | del non avin sabor, 
De su espada tan clara | avien el rancor; 
Vereds como l'envidia | fincóles su aguiion, 
Essi escorpión aleve | mal los apozonó; 



49. desent, después, más adelante. — 51. muy tenüdo ó tenido, te- 
nido en mucho, muy considerado. — 53. caboso, cumplido, acabado. 
— 64. apozonó, emponzoñó. 



— 120 — 

65. Esse culebro fiero | 'nel corazón mordióls. 
Por ende de Castilla | el ques su amparador, 
Huebra de mestureros, ] en exilio salió. 

Aquesto del exilio | dixélo otra canción: 
Diiavos-lo el Cantar j del Cid Campeador: 
70. Sus novas van sonando | eras las oyreds meior, 
Agora aquí finada | darems a esta rrazón. 



Fin del Segundo Cantar 



67. huebra de mestureros, por obra de intrigantes, salió al destie- 
rro. — 68. Se anuncia lo del destierro del Cid y su secuencia pina 
el siguiente Cantar que se oirá el dia siguiente (eras). 



<* 



TERCER CANTAR 



DE 



LA GESTA DEL CID C 



\ 



EL CANTAR DEL EXILIO 

(restaurado) 



La hoja perdida 

Compieza aqui el Caniar | de Myo Cid Campeador; 
Oit, que vo cantar-lo | si válame el Criador. 

Al campo las sus huestes | sacava don Alphons; 
Pora el Andalucía | sus facies endilgó. 
5. Non fue con él Myo Cid, | en lá cassá fincó, 
Ca dé grand málantía | muy mal adólesció. 



Las tildes marcan los acentos rítmicos que no coinciden con el 
prosódico. Se han suprimido algunas ees mudas. 

Al Códice del Poema del Cid falta la hoja primera, y aquí se la 
reemplaza. 

4. facies, haces.- -6. málantía, malatía, maladía, enfermedad. 



— 124 — 

Mucho poder de moros | de aquende ásseinblós 

E entráron-lé ¡as tierras | al buen Rey don Alfons. 

A Górmaz el castiello | ya cercan á sabor 
10. Ca nadi los arranca | e sóberviados son. 

Iba ya énforzando | el Cid Campeador: 

Oyó d 'aquesta alga 1, | las yentes ayuntó; 

Por darles arrebata | fuese dellos empós. 

De Myo Cid los moros | avien todos pavor: 
15. Comienzan de enfuyrle, | él aguiió á espolón: 

Va en zaga fasta Atienza, | á Fita atrás dexó, 

Pasó Guadalíaxara, | á Toledo liego: 

Fizó muchos cativos; | priso averes de pro; 

E des hy por Castiella | con grand rictad tornos'. 

20. Esto^él rey de Toledo | de sus vassals oyó. 

Dixén-le del gran dapno ¡ que del Cid recebió. 

Ojiando el rey lo sopo | mucho que le pessó; 

Envióse querellar | al buen Rey don Alfons. 

Los Condes mestureros | que con Alfonso son, 
25. Al Cid le buscan mal | con él Rey sú sennor: 

Dixén-le* — «Rey Alfonsso, | Ruy Diez en su pro 

La vuessa fée e iura | que aviedes, quebrantó, 



9 a Gormaz el castielo, al castillo de Gormaz, trasposición muy 
frecuente en el Poema. — 10. Ca, car, porque; arrancar, acometer. — 
11. en/orzando, cobrando fuerzas, convaleciendo. — 12. algara, co- 
rrería armada en tierra enemiga. — 13. arrebata, embestida, asalto. 
— 15. Comienzan á huirle, el aguijoneó á espolonadas. 16, en zaga, 
en seguimiento. — 18. averes de pro, haberes de provecho, de consi- 
deración; cativos, captivos, cautivos. — 19. des-hy, des-y, dessi, desi, 
desde ahí. — 21. dapno, damno, daño. 



— 125 — 

Ca ¿1 grandes averes | por las parias sacó. 

E sin su acorro a tiempo | espuesto dejo-vos. 
30. Contra vueso^ápazguado ¡ por Toledo se^entró, 

Matando é astragando | sañudo commo un león». 

El Rey fue mucho yrado | contra^él Cid Campeador. 

Ixir dé las sus tierras | adiesso le mandó: 

Que dende en núef días | si el regno nol quitó, 
35. Él lo ¡ríe catar!... | |E d'esto plogo, Dios, 

Mucho á los Condes malos; j mas, á los otros non! 

El Cid Campeador | essora enbió privado 
Por todos sus parientes, | amigos e vasallos: 
Dixó-les: «Don Alfonsso, | forté-mientré yrado, 

t". De todas las sus tierras | ixir nos ha mandados, 
Dende éri á núef dias, | amidos o de grado: 
Míos enmigos hanme, | con el Rey mesturado!... 
«Varones, ¿cuáls queredes | següdarmé de grado? 
Qui tal ficierde seya | de Dios gualardonado! 

45. De los qué acá fincardes | irm'-é vuestro pagado.» 
Fabló y Alvar Fannez | el so^ámigo e cormano: 
Oiredes lo que a dicho | varón tan esforzado: 
«Ir-émos, Cid, convusco | pot yermos e poblados; 
Convusco despendremos I las muías e caballos, 

80. apazguado, como atreguado, aquel con quien se tiene con 
certiida la paz.— 31. estragar, estragar, causar estrago. — 33. ixir o 
e.rir, salir; adiess», al punto. — 37. aprivado, aprisado, apresurado. — 
41. desde ayer en nueve dias, por fuerza ó de grado. — 42. mestura 
do, chismeado, malquistado. — 43. segudarme, seguirme, secundar 
me. — 44. quien tal hiciere sea de Dios galardonado. — 45. de lo que 
acá quedéis, ireme siempre amigo. — 47. cormano, co-hermano, pri- 
mo hermano. — 19. confisco, con vos. 



— 126 — 

50. E los nuesós averes, | las armas e los pannos. 
Servir-emos-vos, Cid, | como leales vassallos, 
Non vos fallécer-emos | tanto vivos seyarr.os.» 
Lo que fabló Alvar Fánnez | todos gelo otorgaron. 
Gradesció Myo Cid | quant hy fue razonado, 

55. E dessy con sos ornes ( a Bivar ha ad'linado. 

. 

II 

Desolación de Bivar 

Los sus palacios vio { sens gentes, dessolados, 
Que non querri vederlos | atal desmanparados; 
Grand cuyta le es venida ¡ en su pecho lazrado, 
Grand baticor li prisso, | e, como león yrado, 
5. De los sos oios mira | forte-mientre lorando. 
Tornaba la cabeza, | estábalos catando: 
Vio puertas abiertas | e usos sin cannados, 



53. gelo, se'o. — 54, gradesció, gradescó, agradeció. — 55. dessi, desde 
ahí; adelinar ó ad'linar, endilgar, ir derecho, en línea recta. 

1. vio, vido, hoy vio — sen, sens; sin sins;scne, senes; sine, sines \ gen- 
fes, gentes, ientes,y jentes.-2. desmanparados, desamparados. — 3. coyta 
cuyta, cuita. — 4. baticor, pena, emoción, lo que hace batir el cor,cuer, 
ó corazón. — 5. (Aquí comienza el Poema en el manuscrito).— 6. 
Usos ó ugos sin cannados, es puerta menor, como de alhacena ó de 
escaparate, portezuelas sin candados, ó cagnados, (encadenados) es 
decir deserrajadas, ó abiertas violentamente. Don Andrés Bello por 
carinados puso estrados, como puso una nana de sesenta años donde 
dice una niña de nuef ans (v. 91) y hace que. Antolinez reciba una 
propina de 30 marcos para cabras, en vez de calzas (v. 196) y cuan- 
do este mismo se encuentra eon un grupo de caballeros que van en 
busca del Cid y va con ellos, (con ellos conió) Bello dice, «con ellos 
cogió* (v. 298). 



— 127 — 

Alcándaras vacias | sin pielles e sin mantos, 
Varales sin falcones, | nin aztores mudados: 
10. Scus lumbre es el fogar; | los canes no han ladradol 
Suspira, Mió Cid, | ca avi' grandes cuidados: 
Erguida ha lá cabeza; | fabló tan mesurado: 
«Grado a ti, Padre nuestro, | Señor que estás en alto, 
jEvay, esto me han buelto | mios enemigos malos!»... 

15. Tornó se contra Oriente | los inoios fincados, 
— «Sancta-María, dixo, | e todos los sos Sanctos, 
Avet por bien rogar | al Padre apoderado, 
Que la virtud me otorge | de destroir paganos, 
E pora mis mesnadas | gane dellos el algo.» 

20. Estonce devantose, | vio una vieja estando. 

Dixo ella: — «Ve en tal punto, | buen Cid, que tanto quanto 
Fallardes o quisierdes • lo hayas so tu mano.» 
Ovo^ésso el Cid por bueno, | oyó-lo de buen grado, 



8. alcándaras, puente, en árabe; varas ó perchas puestas A ma- 
nera de puente: para tender ropas; aún usamos el diminutivo al- 
cantarilla, ó pequeña puente. — 9. varales sin falcones. Dice el ori- 
ginal: ce sin /aleones é \ sin ádtorés mudados.» Introduje esta va- 
riante por dar variedad al verso, y alejar la idea de amontonar 
pieles, mantos, azores y halcones en las mismas pértigas: en reali- 
dad no es necesaria. — 9. aztores mudados, los azores que se adies- 
traban después de mudada la primera pluma y eran muy estimadop. 
— f>4 Sens lumbre est el fogar, sin lumbre está el hogar (el fogón); 
es, est, 8tá, está. — 14. evayl be ahí! ved ahí! — buelto, abuelto, revuelto; 
esta voz á la idea de trastorno une la de robo ó saqueo. — 15. afin- 
oiarse, arrodillarse; fincar los inoios, hincar las rodillas. — 17. El 
Padre apoderado, poderoso, omnipotente. — 18. me otorgué virtud de, 
me dé p->der para. — 20. el al<jo,e\ haber. —21. Entonces levantóse y 
vio una vieja delante de él. 



— 128 — 

E fue contra Alvar Fáñez: | «Dios nos avrá escuchados! 
25. Oy con mucha cuyta | de tierra soms echados; 
Cras rricos a Castiela | seremos-nos tornados!» 

Hy piensan de aguiiar, | ya sueltan las riendas, 
Las lanzas al sol lucen | al aer bate la senna. 
De Bivar a la exida ] vieron corneia a diestra. 
3U. E entrando á Burgos | oviéronla siniestra. 

Mezió Myo Cid los ombros, | engraméó la tiesta: 
— «¡Albricias, Alvar, dixo, | astrosa la corneia 
Veemos en est'ora, | ca echados soms de tierra!» 

111 

La entrada, en Burgos 

El Cid Campeador | por Burgos yas' entrava; 
Sesáentá pendons | y van en sú compaña. 

Exién-lo veér ) mugieres e varons: 
Burgeses e burgesas | por las finiestras son, 
5. Plorando de los oios, I tanto "^ávien el dolor! 



24. ovólo por bueno, túvolo por de buen agüero; fué contra Al 
var, fué hacia él. — 29. la corneja a diestra era tenida por de buen 
agüero; pero, si aparecía á la izquierda (sinistra comix) el agüero 
era fatal ó siniestro. Para desvanecer su influencia el Cid sacudió 
[engraméó) la cabeza, y pide albricias á Alvar Fañes porque él ha 
interpretado aquella siniestra aparición, atribuyéndola á la salida 
de eilos al destierro: esa es la fatalidad que atrajo á la corneja. 
Sobre la voz engramear, véase mi Literatura Arcaica, pág. 215. 



— 129 — 

De las sus bocas todas | dizi'n una razón: 
¡Dios, que buen vasallo | si oviesse buen Señor ! 

Combídar-1'y-n de grado, | mas ningún non osa va: 
¡Del Rrey Alfonsso atanto i temien la grand saña I 

10. Ant's de la noch en Burgos | del Rrey entró la carta. 
Con gran recabdo e | forte-mientre seellada: 
«Que a my Cid Rruy Diaz | nadi nol' diess' posada; 
E aquel que géla diesse | sopiess', verá palabra, 
Que pérdri los averes, | e los oi's dé la cara»; 

] 5. Mucho gran duelo avien | las yentes christíanas; 
Ascóndense del Cid, | nol'osan dezir nada. 
El Campeador essora | ad'lino a su posada, 
A lá puerta liego-se, | fallóla bien cerrada, 
Por miedo del Rrey, qué | assí gelos mandava, 

20. Que si por fucrca el Cid | la puert non quebrantara, 
Non gela abriese nadi, | que nadi non lo osara. 
Los dé myo Cid essora | a altas voces llaman; 
Los dé dentro non les | querien tornar palabra. 
Aguíio myo Cid, | a la port se liegava, 

i'5. Sacol pié del'stribera, | una ferida dava: 

La puerta non se abre | ca bien era cerrada. 

Una nin' dé nuef años | a óio se parava: 
«¡Hiá, Cid, que én buen ora | cinxiestes espada, 
El Rey lo ha vedado; | anoch entró su carta 
30. Con grand recabdo é | fuert-mientre seellada. 



8. Convidarlyn de grado, contracción de convidar-le-y-en, le con- 
vidarían de buena gana. — 18. f alóla, hallóla. — 27. una niña de nue- 
ve años. 
9 



— 130 — 

Abrir non l'osariemos | nin vos coger por nada; 

Ca si non, los averes | perdriemos e las casas. 

Admás nos crebaríen | los oíos de la cara. 

Cid, en el nuesso mal | vos non ganades nada: 
35. Faced la viá, Cid, | con vos vuestra compaña; 

¡Si vos vala el Criador I con sus Vertudes sanctas!» 

Esto la niña dixó é | tornos' pora su casa. 

Ya el Cid lo véy, qué | del Rrey non avie gratia. 

Partió se de la puerta, | por Burgos aguiiava, 
40. Legó a Sancta Maria, | y luego descavalga, 

Fincó los sus ynóios, | de corazón rogava: 

La oración ya fecha | a cávalgar tornavan. 



IV 



Sale de Burgos al Exilio 

Salido es de Burgos, | el Arlan^on pasava, 

En cabo dessa villa | en la glera posaba; 

Fincada y la tienda | luego descavalga, 

Assi myo Cid, el quen | buen ora cinxó espada, 

Posó en la glera quando | nol coge nadi en casa ! 

Canpó derredor del ' una buena mesnada, 

E y posó a seguro | comm' si fuese en montaña. 

Vedada le an compra | dentro en Burgos la casa; 

De todas quantas son | las cosas de vianda. 



33. crebrar, quebrar, crever, en francés. — 35. verso agregado para 
completar el sentido.— 36. Vertudes, sus ángeles. 
2. glera, arenal, playa, yermo fuera de la ciudad. 



— 181 - 

10. Non le osari'n vender | al menos dinarada. 

Martin Antolinéz | el burgalés complido, 
Abástales a todos | e dé pan é de vino: 
Non ló compra, ca él | se ló avíe consigo, 
E dé todo conducho | bien los oyó bastidos. 

1 5. Pagos* myo Cid e quantos ( que van a so servicio 
Fabló Antolinéz, | odredes loque ha dicho: 
«Hiá! Cid Campeador, | en buena hora nacido, 
Ygamos esta noche, | vaymos-nos al matino. 
Ca^acúsado seré | de qué vos he servido: 

20. Del Rrey Alffonsso en ira | hió seré metido. 
Si cónvuscó, myo Cid, } escapo sano o bivo, 
El rrey, aun oerca o tarde, j querrer-me-ha por amigo; 
E sí non, cuanto dexo | non ló preció un figo.» 

Fabló el Campeador | el dé la barva ondrada: 
25. «Martín Antolinéz | sodés fardida langa, 

Si yó bivó, doblar-vos ( he lá vuesá soldada. 
Espenso he el oro, | espensa he la prata, 



10. al menos dinarada, ni por valor de un pepión, de la más 
insignificante moneda, para ponderar al decir que no conseguiría 
allí ni la más mínima vianda. 11. Martín Antolinéz, hemistiquio de 
seis sílabas, como es frecuente encontrarlos entre los de siete. El 
ritmo lo hace agudo, con lo que gana la sílaba que le falta y se 
completa. — 14. conducho, vitualla ó víveres, es decir, lo necesario 
para vivir, tema de donde salen las voces anteriores, y también 
vivandera, la que cuida de los víveres ó vivires* bastido, abasteci- 
do. — 18. ygamos, yazgamos.— 21. convusco, con vos. — 26. he de do- 
blaros el sueldo. — 27. expenso he, he gastado. 



— 132 — 

Bien todos lo veedes, | ió non trayo nada 
E huebos me serie | por toda mi conpaña 1 
SO. Ca áver non avernos, | oít commó se faga; 
Amidos, férlo-hé, | de grado no ávri' nada: 
Con él vuestro consego | bastir quiero dos archas; 
Finchámos-lás d'arena | ca bien serán pesadas, 
De gualdmesí cobiertas | e bien enclávéadas, 
35. Los gualdmecis vermeios, j los clavos bien dorados. 

V 

El tratocon los Judíos 

Por Rachel e ludas | vayádesme privado, 
Dezildes coinmo el Rey | Alfonso me a 'yrado, 
Comprar entrando en Burgos | la casa me vedaron. 
Traer '1 aver non puedo, | ca mucho es pesado, 
5. Empéñar-gelo-he | por lo que fuer guisado. 
De noche lo lieven, | non ló vean christianos, 



28. w, hío, yo. — 29. é huebos me serie, y me sería menester. — 31. 
lo hago contrariándome, ya que por bien nada obtendría.— 32. con- 
sego, consejo; bastir, abastar, abastecer; archas, arcas. — 33. finchar, 
hinchar, llenar; yncamoslas, que se leería ynchamoslas , dice el origi- 
nal; implamoslas sería voz análoga; pl=ch, plato =chato. — 34. gua- 
dalmesí ó gualdmesí, cuero dorado á fuego como el tafilete. 

Raquel é Vidas, dos mercaderes judíos, sujeto plural que siempre 
concuerda con el verbo en singular. Rachel o Raquel es nombre 
hebreo; pero, no así Vidas, que tengo por un error de copia. Si se 
escribió primitivamente iudas, fué muy fácil copiar nidos ó vidas y 
de ello tenemos otro caso. Hoy todos dicen que buitre, del latín 
vultur, antes f uó iutre, cuando en realidad fué uitre, de donde por 
una prótesis eufónica, salió buitre: esa b agregada, no es pues la v 
•de origen. Antes se dijo vuida, hoy viuda. En vez de Vidas escri- 
biremos Ivdas c lilas. 



— 133 — 

Véalo el Criador | con todos los sos sanctos. 
lo mas non puedo far | é amydos lo fago.» 

Martín Antolínez | non lo detardava, 
1G. Cavalgó privado, | Arlangón cruzava, 

Passó por la villa, | al Castiello entrava, 
Por Rachel e ludas | luego demandava. 

[loo] Hy son Rachel e ludas, | en uno estavan amos, 
En cuenta de averes | de los que avin ganados, 

15. Liego Antolinéz | a guisa de menbrado: 

«¿O sod's Rachel e ludas, j los mys amigos caros? 
En poridad fablar | querría yo con amos.» 
Nada non ló detardan, | todos tres sé apartaron. 
Dix: «Rachel e ludas, | amos me dat las manos, 

20. Que non me descubrades | a moros nin christianos, 

Yo vos faré a tan rricos | que nunqua seads menguados. 
Oit: el Campeador | por las parias fue entrado, 
Grandes averes priso | e mucho sobeianos: 
Retovo dellos quanto | le cupo, que fue algo, 

25. Por ende vino a aquesto ¡ por que fue acusado. 

Amigos, lo veedes | que el rrey le a yrado! 
Dexadas ha heredades | e casas e palacios. 
Echado es de tierra; | irsé-ha exilado! 

11. Se refiere al Castillo que estaba á la entrada de la aljama 
de los judíos de Burgos.— 15. a guisa de memorado, como hombre 
advertido y entendido. — 17. en poridad, en secreto, privadamente. 
— 22. por las parias fo entrado; entró a tierra de moros á cobrar 
el tributo. 

Los números entre paréntesis como este [100], se refieren a* 
texto del Poema en la edición de Sánchez. 



— 134 — 

Tiene dos archas plenas | de oro esmerado: 
30. Non las puede levar, ¡ sinón serye ventado. 

El Campeador dexarlas | ha en vuestra mano, 

Vos préstaldé sobre ellas | lo qué sea aguisado. 

Prendet las archas e, | sean en vuestro salvo; 

Con grand iura meted ] y vuesas fées amos, 
35. Que non las cataredes | en todo aqueste año.» 

Amos Rachel e ludas | seyén-se conseiando: 

— «Nos avernos en todo | huebos de ganar algo; 

Bien sabemos que el Cid | aver grande há sacado 

Quando""" á tierra de moros | por las parias fue entrado. 
40. Non duerme sin sospecha | qui^avér trae monedado 

Prendamos estas archas, | plenas de oro esmerado, 

En logar lo metremos | que non sea ventado . 

Mas, dézit-nos del Cid, | ¿de qué será pagado? 

¿Dará -nos qué ganancia | por todo aqueste año?» 
45. Réspuso Antolinéz | a guisa de menbrado: 

«El Campeador querrá | lo que sseá aguisado. 

Pedirvos ha fort poco | por so aver en salvo. 

Acógen-sele ornes | de todas parts, menguados, 

Para acorrer a todos, | tenerlos e abastarlos, 
50. Fasta que nuevas parias | las aya de su mano, 

A menester Mió Cid | dessus seys-cientos marchos.» 

Dixó Rachel e ludas: | «Dargélos-ems de grado. 

— "Ya veds que entra la noche, | el Cid es presurado, 



'29. arcaa llenas de oro esmerado, parece ser esmerilado, pu- 
lido, obrado, trabajado, oro en piezas fabricadas. — 30. ventado, 
husmeado, denunciado. 37. huebos de ganar algo, necesidad de ga- 
nar algo. — 42. metremos, meter-hemos.— 54 y 55. versos agregados 
para completar el sentido. — 51. dessus, sobre. 



— 135 — 

Huébos avernos nos | que nos dedes los marchos." 

55. Ellos dixén: "Assi | non sé faze^él mercado, 

Si non primas prendiendo, | aprés de priso, dando." 
"Bien, diz Antolinéz | íó dessó me pago: 
Vaimós-nos todos tres | al Campeador contado. 
Nos vos aiudaremos, | que assi es aguisado, 

60. Por áduzir las archas | é meterlas en salvo. 

Que non lo sepan moros | nin lo sepan christianos." 
Dixó Rachel eludas: | "nos desto nos pagamos, 
E las archas aduchas | prendrest seys-cientos marchos." 
Martin Antolinéz | y cavalgó privado 

65. Con Rachel e ludas: | de voluntad é grado. 
Non viene a la poent ] ca por Tagua a passado 
Que gelo non ventasse | de Burgos orne nado . 
Afé los a la tienda | del Campeador contado, 
Assi commó entraron, j besáron-le las manos. 

70 Sonrrísós' Mió Cid, | estavalos fablando: 

— "Don Rachel e ludas | avedes-me obligado, 
Yamé exco de tierra, j ca del Rey so ayrado. 
A ló que mé semeia | de ló mió ávreds algo: 
Atal mientras vivades, | que non sereds menguados. » 

75. Amos dos á Myo Cid ¡ besáron-lé las manos. 
Martín Antolinéz | el pleito' "á parado: 
Que sobre aquelas archas ¡ darlyen seis cientos marchos, 
E bien las guardarien | fasta cabo del año; 
Ca assil' dieran la fée | e gelo avi'n iurado; 



57. i-ó, yo. — 67. ventasse, descubriese, olfatease, denunciase na- 
die. — 68. contado, renombrado afamado, mentado. — 71. oblidado ó 
bien, obligado- — 72. me exco, salgo, presente de indicativo del verbo 
txir, salir, equivale á me echo fuera. 76. el negocio ba arreglado. 



— 136 — 

80. Que simantes las catassen | que fuessen periurados; 
Non )és diessé Myo Cid J nin un dinero malo. 
Dixo / "~ N Ántolinez: ''Cargen ] las archas á privado: 
Levaldas vos, ponel-das, | amas en vuestros salvo. 
Yré convusco, amigos, | que adugamos los marcos, 

85. Ca mover ha Myo Cid | ante que cante el gallo." 
¡Al cargar de las archas | veriedes gozo tanto! 
Non pódi'n ensomarlas | mager son esforgjados, 
Gradán-se los iúdios | con aver's monedados, 
Ca mientra que visquiessen | refechos eran amos. 

90. Rachel a Myo Cid f la manol' le besaba. 

"¡Hia, Cid, que en buen ora ( cinx'iestes espadal 
De Castiella vos ydes | pora las yents extrañas, 
Asiles vuestra ventura!... | grandes ganancias ayas ! 
Si de mi sods menbrado, | íó vos demandara 

95. Una piel morisca, | verméia e ondrada: 

Cid, beso vuestra mano, | en don que la yo aya." 
— "Plazmé," dixo Myo Cid"; | d'aquí sea mandada: 
Si non vos la aduxier, | contald' sobre las arcas." 

En medio del palacio | tienden un almofalla, 
100. Sobrella una savana ; de ránzal é muy blanca; 

80. periurados, tenidos por perjuros. — 84. adugamos, aduzcamos, 
traigamos. — 87. ensomarlas, ponerlas en somo, arriba, encima.— 88. 
los iicdios, era la verdadera pronunciación antigua, hoy judíos. — 94. 
agregado para completar el sentido. — 95. ondrada, bella, valiosa. — ■ 
96. en don que la yo aya, que yo la tenga en don. — 97. d'aquí sea 
mandada, desde luego es (ó sea) concedida. — 98. si no os la trajere, 
ponedla á la cuenta de las arcas. — 99. almofalla, alfombra, tapiz. — 
Í00. savana de rangal, sábana de tela fina. 



— 137 — 

Echan al primer colpe | tres cientos mares de plata; 
Notólos don Martino, | sin peso los tomava; 
Los otros tres cientos | en oro los pagavan. 
Cinco escuderos tiene, | a todos ios cargava. 
105. Quando^ésto ovo fecho, | odred's lo que fablava: 
"Ya, Rachel e ludas, | con vusco están las archas; 
Yo questo vos gané | bien merecía calzas." 

Entré Raquel e ludas, | aparte ixieron amos: 

"Demos le, diz, buen don | ca él nos lo^há buscado," 
110. — "Martín Antolinéz, | un burgalés contado, 

Ca vos lo merecedes, | darvos querems buen dado, 

De que fagades calzas, | e rica piel e manto. 

Nos, vos damos en don, | essós treynta marchos; 

Merécer-vós los hedes, | ca estofes aguisado. 
115. Otorgar-hedes esto | que avernos parado." 

Gradégiol' don Martino | e rrécibió los marchos. 
[200] Exir de lá posada | gradó e espidiós de amos. 

Exido es de Burgos, | Arláncon ha passado: 

Pora la tienda vino | del quén buen ora násco. 
120. Rrecíbi'ólo'~ N el Cid | abiertos amos brazos: 

"¡Venid, Antolinéz, | el mió fiel vassalo; 

Aún el dia vea | que dé mi avades algo!" 



101. bien meregia calsas, modo de pedir una propina, un juanillo, 
como hoy se dice: se pedía para calzas, (calzado) como hoy se da a 
una novia para alfileres, á veces una fortuna. — 112. de que fagades 
calzas, en la euición de Bello dice cabras, probablemente por una 
errata del corrector de pruebas. 115. que avernos parado, en que he- 
mos convenido. — 117. salir de la posada quiso y despedirse de 
ambos. 



— 138 — 

"Vengó, Campeador, | con todo buen rrecabdo: 
A vos seis cientos marcos; | treynta yo he ganados 

125. Mandad coger la tienda | e vayamos privado: 
Por San Pero vayamos, | y cántenos el gallo. 
Vuestra mugier veremos, | menbrada fijadalgo, 
Mesúraréms posada, | quitarems el rreynado. 
Mucho avernos huebos, | ca cerca viene el plazo." 

130. Mió Cid a Antolinéz | desta guisa ha fablado: 
"Commo dexides seya: J avernos ya el algo, 
Si Dios me dier conseio, | a los iúdios mi engaño 
Yo se los desfaré | ayna muy de grado; 
Estora cabalgemos; | por San Pedro vayamos. 

VI 

El Cid en la Abadía de San Pedro de Cerdeña 

Dichas estás palabras | la tiéndales cogida; 
Mió Cid e sus conpañas | cabalgan tan ayna. 
La tiesta del cavallo | tornó a Sancta María, 
Alzó su mano diestra | la cara se sanctigua. 
5. «A tí gradescol Dios ] que cielo e tierra guias, 
Valánme-tús vertudes, | gloriosa Sanct María; 
D' aquí quito Castiella | pues hé el rey en yra. 
Non sé si entraré mas | en todos los mys días I 
Vuestra vertud me vala, | Gloriosa, en my exida, 



127. menbrada fijadalgo, siempre recordada, noble dama. — 
128, mediremos, escatimaremos nuestra estadía ó posada, y de- 
jaremos las tierras de Castilla. — 129. Así es menester hacerlo por- 
que el plazo está al cumplirse. 



— 139 — 

Ella me acorra é | me ayude noch e dia ! 

Sí^assí vos ló ficier'des, | si^oviés aucés complidas, 

Mando al vuestro altar | donas buenas é rricas: 

En debdo desto yo | faré-y cantar mili missas.» 

S'pídios' él caboso | de cor é véluntad, 
Ya sueltan las riendas | e piénssan de aguijar. 
Essora Antolinéz | a Burgos quier tornar, 
«Cid», dix: — «La mi mugier j vereca todo solaz, 
E castigar los he | commó abrán a far. 
Si el rey quisiér lo myo... | a mi non me incal 1 
20. Antes seré con vusco | que el sol quiera rayar.» 
Tornos' Martin a Burgos | e My Cid a aguar, 
Pora San Pero, a quanto | que pudo espolonear, 
Con estos cavalleros | que! sirven a sabor. 

Apriess' cantan los gallos; | quieren quebrar albors; 
25. Quandó legó a San Pero | el Cid Campeador; 

El buen abbat don Sancho, | christiano del Criador, 

Rezava los matines | a buelt' de los albors. 

Y est donna Ximena | con sus dueñas de pro; 

Rogando en San Peyro | e dixele al Criador: 
30. «Tú, que^á todos guionas, | val á Myo Cid, Señor!» 

Lamavan a la puerta; | del Cid oyen la voz. 

14. el caboso, el acabado, el cumplido; cor ó cuer, corazón. 18. ¿casti- 
garlos he, y les advertiré lo que deben hacer, y les enseñaré lo 
que debeu hacer. — 19. non me incal, no rae importa, «á mí non 
mincal» dice el texto. — 23. termina esta tirada cambiando de aso- 
nancia; del asonante en a pasa á la asonancia en o, anunciando la 
que viene en la copla siguiente, lo que se hace con frecuencia en 
este poema y en los franceses sus coetanos. — 28. y est, allí está. 



— 140 -- 

Dios, que alegre fue | el buen abbat don Sancho! 

Con lumbres e candelas | al corral dieron salto: 

Con grant gozó reciben ) al que én buen ora es nado 1 
35. «A Dios myo Cid, gradezco-1'» | dixó él abbat don Sancho, 

E pues que aquí vos veo, | prendet de mi ospedado.» 

El Cid dix: «Gracias! so | Abbat vuestro pagado; 

Yo adobaré conducho | para los mis vassallos. 

Por qué me vo de tierra | do vos cinquenta marchos, 
40. Un dia, si visquier, | servós han bien doblados; 

Non vos quiero facer | ni un dinero de daño. 

Para donna Ximena, | evad! do vos cient marcos. 

A ella é sus dueñas | sirvades las est' año. 

Dos fijas ninnas dexo, | prendetlas en los bracos, 
45. A vos las acomiendo, | a vos, abbat don Sancho; 

De mi mugier e d' ellas | fagads todo rrecabdo; 

Si falla^essá despenssa | o vos menguare algo, 

Bien las abastad, | assí yo vos lo mando. 

Por marcho despendido, | oit, daré vos quatro.» 
50. Otorgad' gelo avie | el ábbat dé buen grado. 

Afé doña Ximena | con sus fijas legando: 
Sennás dueñas las traen, | e^adúzen dé la mano, 
Antel doña Ximena | fincols' ynoios amos, 
Lorava de los oios, j quisol' besar las manos: 
55. — «¡Merced, Campeador, | en ora buena nado, 
Por malos mestureros | de tierra sod's echado! 



38. yo adobaré conducho, yo costearé la comida. — 39. me vo, me 
voy; do vos, os doy. — 47. si falla essa despensa, si se gasta este di- 
nero. — 48. bien las abastad, proveedlas de cuanto necesiten. — 49* 
despendido, gastado. 



— 141 — 

Feme^ánte vos, Myo Cid, | ió e vuestras fijas, 
Con aquestas mys dueñas | de quien só yo servida, 
Ya ló veo que estades | don Róderic en yda 

60. E nos de vos, agora, ¡ partir-nos hems en vida. 
Dat-nós conhorto, por | amor de Sanct Maria! r 
Enclinó las sus manos f el de barba velida, 
A las sus fijas amas | en brazos las prendía, 
Al corazón lególas, | ca mucho las quería: 

65. Lorando de los oios, | forté-mientré sospira: 

«Hia! donna Ximena, ¡ la mi mugier complida, 
Commó a la mi alma | yo tanto vos querial 
Ya ló veédes que, | partir-nos hems en vida, 
Yré a lueñ, e vos | fincáred's remanida. 

70. Plegá a Dios en alto, | e á Sancta Maria, 

Que con mis manos case | aún estás mis fijas; 

Que ayáms ventura é | algunos días vida, 

O vos, mugier ondrada, | de my seades servida.» 

VII 

Acrecentamiento de la mesnada 

Grandes yantares fazen | al buen Campeador. 
E tañen las campanas j en San Perora clamor. 
Por Cástiélla essora | oyénse los pregons, 
Commó se va de tierra j Myo Cid' el Campeador. 
5. Unos dexán las casas, | e otros sos onnors. 



57. femé, heme. — 60. dadnos conhorto, confortadnos, dadnos con- 
suelo. — G9. fincareds remanida, quedareis retenida. 
5. sos onnors, . us puestos y cont deraciones. 



— 142 — 

Pora seguir la seña | desté tan buen Señor. 
¡Díós, en este dia, | a lá puent d'Arlancon, 
Cient é quinz caballeros | todos iuntados son. 
Todos demandan ora | por My Cid Campeador. 
10. Martín Antolinéz | con ellos conió; 

Vanssé pora San Pero | do és el Campeador. 
Evay! quandó lo sopo j Mió Cid el de Bivar, 
Qual crece la conpaña, \ por lá quel más valdrá 
Apriessa cavalgava, | a récebir los sal (ie) 
15. Legán-le todos é, | la manol' ban besar, 

Prisóss' el Cid la barba, | tornos a sónrrisar, 
[300] Dixó: «Yo ruego a Dios, | al Padre Spirital,. 
Ca por mi vos dexades | las casas e heredads, 
Que antes qué yo muera | vos pueda algún bien far: 
20. Lo qué perdéds, doblado | avredeslo^á cobrar." 
Al Cid plogóle ca, | creció nel aiuntar, 
Plogó^á los otros ómnes | quantós con él están. 
Los seis diás de plazo | passados ya los án, 
E tres son por trocir, | sepades que non más. 
25. Mandó el rey que foessen | Myo Cid a ésguardar 
Si post plazo^én sus tierras | pudiesen lo tomar, 
Por oro nin por plata | non podríe escapar. 

El día és exido, | la noch queríe entrar, 
A los sos cávalleros ¡ mandol's todos iuntar: 
30. '<Oyt, buenos varones, | non vos caya^én pesar, 
Poco^áver tráyo, dárvos | quiero vuestra part. 



10. Con ellos conió, pretérito de conir (ir-con), Antolinéz fué con 
los caballeros que encontró reunidos, en demanda del Cid. — 24 
trogir, pasar. 



— 143 — 

Seed menbrados commo | lo dévedes a far: 
A la mañana, quando | los gallos cantarán 
Non vos mas detardedes, ¡ mandedes ensellar, 
85. En San Perora matyns | tandrá el buen abbat, 
Hy nos dirá la missa | de Sancta Trinidat. 
La missa dicha, esora ( penssem's de cavalgar, 
Ca el plazo vién acerca, | e mucho avéms de andar.» 
Commó lo manda el Cid, | hanló todos a far. 

VIII 

Oración de doña Ximena 

Passando va la noche, | viniendo la manan' 
A los mediados gallos | pienssan de cavalgar. 
Ya tañen a matines | a una priessá tan grand. 
El Cid e sú mugier | a la eglésia van. 
5. Echós doña Ximena | en délant él altar, 
Rogando al Criador | quanto ella meior sab. 
Que ál Cid Campeador | Dios lé curias de mal. 
«Hiá! Señor glorioso, | Padre, que en cielo estás, 
Fezist cielo e tierra, | el térc,er día el mar; 
10. Fezist luna e strelas, j el sol por 'scálentar; 
Prisist encarnación | en vuestra Sancta Madr; 
En Bétleem párescjst J com' fue tu véluntad; 
Pastores en tu cuna | te ovieron de alaudar. 
Tres rréys dénde Arabia | vinieron te adorar, 

35. tandrá, tañerá; de tannirá, tanrrá, tandrá. 



— 144 — 

15, E oro, e tus e mirra, | como én escripto está, 
Offriéron-té Melchior, [ Gaspar e Baltasar. 
Tú'á Jonás salvest | qnandó cayo^én la mar; 
Salvest a Daniel | de leones en la carz'l, 
Salvest dentro en Rroma j a san Sebastian, 

20. E salvest a Susana | de falsos crimináis. 
Por la tierra andidiste, | Señor espirital, 
Mostrando los mirados | en avems a fablar: 
Del agua fezist vino | e de la piedra pan; 
Resucitest a Lazar, | ca fue tu voluntad; 

25. Te dexaste prender f ó dizen mont Calvar; 

Pusiéron-té en la cruz | por somo en Golgotá; 
Contigo dos ladrones, I estos de sennas parts, 
Fuel uno en Parayso, | el otro no entró ala. 
Estando en la cruz | vertud feziste grand: 

30. Longinos era ciego, | que nunquas vido aíguandr, 
El pora ti, Señor, | aderechó la lanz, 
Diot en el costado | dont yxió la sangr: 
Corrió el astil ayuso, | las manos l'ov' de untar, 
Aleólas fasia suso, | lególas a la faz; 

35. Abrió sos oios e | cató a toda part: 

En ti crovó alora, | por cnd salvo es de mal. 
Resucitest, Señor, | com' fue tu voluntad, 
E fust a los ynfiernos, | las puertas quebrantar; 
Y del limbo saqueste | todos los Sanctós Padrs. 



15. tus, incienso. — 18. termina este verso en cárcel, y como al 
asonancia es en a, con la extremada libertad de contracción de en- 
tonces, dará carc'l ó carz. —24. se lee Lazar, para evitar el esdrú- 
julo. — 25. Calvario). — 33. corrió lanza abajo. — 36. crovó, creyó. 



— 145 — 

40. Tú eres Rrey de rreyes, | de todo el mundo Padr, 
A ti adoro e creo | de toda veluntat, 
E rringo a San Peyro | me áiude a rogar 
Por My Cid Campeador, ) que Dios curie de mal: 
Oy nos partims, en vida | faga nos ayuntar!» 

45. Con la oración la missa | acabada la han. 

IX 

Despedida del Cid 

Salieron de la eglesia, | ya quieren cavalgar, 
El Cid a donn' Ximena ¡ yvá-la abracar, 
Doña Ximena al Cid | la manol va besar, 
Lorando de los oíos | que non sab' que se far: 
5. A e!a e las sus ninnas, | mió Cid tornó a catar: 
«A Dios vos acomiendo, | al Padre spirital. 
Agora nos partimos, | Dios sab el aiuntarl 
Lorando de los oios | que non viestes atal, 
Se parten unos de otros ¡ com Y uña de la carn. 

10. Myo Cid con sos vassallos | penssó de cavalgar. 
A todos esperando | la tiest tornando va. 
Fabló a grand sabor | Minaya Alvar Fanz: 
«¿Do, Cid, vuestros esforcjos? | vuestro ánimo do stá? 
Vayamos nuestra vía, | sea esto de vagar, 

15. Aun aquestos duelos | en gozo tornarán: 

Dios que nos dio las almas, | conseio nos dará.» 

Al buen abbat don Sancho | tornan de castigar 
Como sirva a Ximena | é a las fijas que ha; 
E á todas sos dueñas j que con ellas están. 
10 



— 146 — 

20. Sepa el abbat que él | buen galardón prendrá. 
Tornado es a don Sancho | e assí fablól' Alvar: 
«Oyt: si vierdes yentes | venir-nos ayuntar, 
Que nos vengan en zaga, | decildes buen Abbat. 
Que prendan el rastro e | píenssen de andar: 

25. En yermo o en poblado | podrán-nos alcanzar. 

X , 

Sale el Cid de Castilla.— Toma de Castellón 

Soltaron las riendas, | comienzan de aguiiar, 
Ca cerca viene el plazo ¡ por él rreynó quitar. 
Vino Myo Cid yazer | en Espinar de Can: 
Otro dia mañana" | pienssa de cavalgar. 
5. Essa noch se le acoien | yentes de todas parts. 
Ixiendos* va de tierra | el Campeador leal: 
[400] De siniestro Sant Stephan, | una buena cibdad, 

De diestro Ahilón las Torres, | malos moros las han. 
Passó por Alcobiella, | fin de Castiella es ya. 
10. Calcada de Quinéa | y va la traspassar; 
Sobre navas de palo | el Duero cruza ya, 
A la Figuérüela | va myo Cid possar, 
Después que fue cenado | ovo-se v de echar, 
Un sueño prissol dulce, | é compesó a ensoñar. 

15. El ángel Gabriel | en sueños a él baxó, 

E dixol: «Cavalgat, j el buen Cid Campeador, 
Ca nunqua en tan buen punto | non cavalgó varón. 
Mientra que visquierdes | bien se fará la tó.» 
Quand despertó el Cid, | la faz se sanctigó, 



— 147 — 

20. Sinávase la cara | a Dios se acomendó: 

Mucho era pagado | del sueño que ensoñó. 
Legado a Figeroela, J non era puesto el sol, 
Mandó veer sus yentes | Myo Cid Campeador: 
Sin las peonadas é | otros ornes que y son, 

25. Notó trecientas lanzas, | e todas a pendón. 

Otro dia matino | pienssan de cavalgar, 
Esse dia an de plazo, ¡ sepades que non mas. 
A la Sierra de Miedes | ellos y van posar: 
Diz el Cid a los sos: ¡ — «Non haya detardar. 
30. Temprano dat cevada: | si el Criador vos salv. 
Qui quisier que coma, ¡ é qui que no, cavalg. 
Passaremos la sierra | que fiera es é grand, 
E la tierra esta noche | podremos la quitar: 
Después, qui nos buscare | fallarnos bien podrá!» 

85. De noch passan la Sierra, | vinida es la mañán, 
E por la loma ayuso ) piensan de andar. 
En medio una montaña | maravillosa é grand, 
Mandó posar mío Cid, | fizo cevada dar, 
E dixolis de commo | querí él trasnochar: 

40. Vassallos ajan buenos | por corazón lo han; 
Mando de so señor | todoUo han a far. 
Antes que anochesca | piensan de cavalgar, 
Andidieron de noch, | que vagar non se dan, 



30. temprano dat cevada; dar cevada, dar un pienso á las caval- 
gaduras. — 31. quien quiera que se detenga a comer, y quien no, sígan- 
me. — 41. mando, mandato, orden de hu señor. 



— 148 — 

Fasta que a oio furon | de un castiello grand 
45. Que dicen Casteión, | el que es sobre Fenars. 

Y el Cid se echó en celada | é manda le a Minaya, 
Con doscientos ornes | que vaya en algara. 
Cavalleros buenos | los lleve en su compaña: 
Alvar Salvadores | é Alvares y vayan, 

50. Vaya Galin García, | una fardida lanza: 

Dixles: — « Corred a osadas f e non dexedes nada; 
Por miedo de los Moros j non fallen las espadas. 
Fita ayuso id, | e por Guadalfaxara 
Fast Alcalá por fito J que llegen las algaras, 

55. E con muy buena mano | me acoian las ganancias: 
Con los ciento aquí | yo fincaré en la zaga. 
Si de acorro mestér | ovieredes, Minaya, 
O si cuenta vos fuere | alguna al algara, 
Enviat me lo decir | privado a la zaga. 

60. Terne yo Casteión | dond' abremos empara; 
E de aqueste acorro | fablar ha toda España!» 

Como mandara el Cid | ansy fizo Minaya, 

El fue con los doscientos, | el Cid fincó do stava. 

Ya quiebran los albores | ya vinie la mañana: 



51. este verso, el 46, y varios otros son leoninos de casualidad, y 
eso nada significa, bien que algunos críticos dan importancia á estos 
leoninos, que no la tienen, y deducen de ellos falsas consecuencias. 

5M. Fita ó Hita abajo. — 54 hasta Alcalá por lindero. — 57. Si de 
socorro menester hubieres. — 61. acorro, significa socorro, amparo; 
pero én este, verso parece tomar la acepción de corrrería: e de la 
algara aquesta, ha de fablar España! 



— 149 — 

El sol ixíe, ¡Dios, | que férmoso apuntaba! 
En Casteión a albores j todos se levantavan; 

65. Abríen ya las puertas, | de fuera salto davan, 
Por ver sus heredades | e fer su laboranza 
Exidos son; las puertas j abiertas an dexadas, 
Con pocas gentes que | en Casteión fincavan. 
Las yentes de fuera | todas son derramadas, 

70. Alora el Campeador | salió de la celada: 
Corrie a Casteión, | a la puerta adlinava. 
Tremen los que la tienen | quandó ven la rebata, 
Ovieron miedo é | han-lá desemparada: 
Mió Cid Ruy Diaz | dentro fermoso entrava. 



66. laboranza, <le labor, por síncope laVrtmza; cutre líquida y li- 
cuante es frecuente que la vocal se pierda. — 69. l h r r amc ida9 f e» 
parcidas. 74. léase: Mió-Cid Rií-y Díaz | dentró-fermó-so entra ba. 

Hay aquí un trozo que parece haber sido escrito en verso de 
arte mayor ó de las cuatro cadencias. ¡Si así fuere, serán estos los 
más antiguos escritos en castellano. El trozo está muy maltratado; 
pero, de cuando en cuando aparecen en él verdaderos versos de 
arle mayor aun incipiente:-. VA trozo restaurado, sería de esta forma: 

• Ya Cid en buen ora | cinxiéstes espada 

2 5 2 6 

Vos con ciento de | aquesta compaña; 
Pus que Casteión | avrems a celada, 

• Yo con los dos cientos | yré en algara. 
Fabló y el Cid: | — «Iredes sin falla: 
Alvar Salvadores | é Alvarez vayan, 

• E Galin García | que es fardida lanza; 
Cavalleros buenos | compafien Minaya. 
A osadas corred | non dexedes nada, 
Por miedo de Moros | non fallen espadas; 



— HW — 

75. |Evay, en la su mano | desnuda trav l'espada! 
Quince moros ha muertos | de los que alcancava. 
Ganó a Casteión; | e el oro e la plata. 
Sos cavalleros buenos | legan con la ganancia, 
Dexanla a mió Cid | que esto non precia nada. 

XI 

La algara 

Afevos los doscientos | que van en el algara: 
Sine dubdanza corren; j los moros arrancavan, 
Fasta Alcalá do liega | la seña de Minaya; 
Dend y con los averes | arriedran la tornada. 



* Fita ayuso é | por Guadalfaxara, 

* Fata Alcalá | legen las alearas, 

* E bien acoian, | todas las ganancias, 

E yo con los ciento | fincaré en la zaga: 
Terne Casteyón | dont avrerns empara. 

* bi cuenta vos fuere | alguna al algara 
Facedme mandado ¡ privado á la zaga. 
¡Dáqueste acorro | fablar-há España! 

Los versos marcados con (*) son á la letra: los otros de fácil res- 
tauración en este metro. El 1.° corresponde al número 442 de la 
edición de Sánchez. Los versos de esta forma siguen apareciendo 
á trozos en todo el cantar, como más adelante tendremos ocasión 
de verlo. 

1. Algara, Tropel de gente armada que corre la tierra enemiga. 
— 4. arriedrar la tornada, volver atrás. 



— 151 - 

5. Van Fenares arriva, | van por Guadalfaiára 

¡Dios, quántos averes, I quantas grandes ganancias! 
Muchos ganados eran | de oveias e de vacas; 
De panos e de ropas | muchas riquezas largas. 
Drecha batiendo viene | la sena deMinaya, 
10. Non osa ningún moro | darle saltó a la c,aga. 

Fellos en Casteión | o el Campeador estava, 
Los vido que venien, | a grand priessa cavalga. 
Saliólos recibir | con esta su mesnada, 
Los bracos abiertos | recibe a Minaya: 

15. «¡Venides, Alvar Fanez, | una fardida lanca! 
Do yo vos enbiás' | bien abri' tal speranza. 
Esso con esto sea j aiuntado sin falla: 

500] Dovos la quinta, si | la quisierdes Minaya.» 

— «Mucho vos lo gradesco, | Campeador contado, 
20. Daquesta quinta que | me ávedes mandado, 
Pagarse-y-a dtlla | Alfonsso el castellano. 



5. arriva, de suso, arriba. — 9. Derecho, se contrae en d'recho: 
siempre la supresión de la vocal entre líquida y licúente, hecho 
mo observado y que contribuirá poderosamente á esplicar y es- 
clarecer muchas transformaciones y etimologías. — 11. casteión 
ó castrejón, diminutivo en on de castello, y castello ó castillo lo es 
de castro, como que primitivamente se dijo castrielo. — 14. Este ver- 
so suena como un decasílabo; pero, si se lee como es debido apa- 
rece el alejandrino: cLos brá | zos á | b'íer. tos || recí | beá ¡ Mi- 
na. ya.> — 15. Ya llegáis, Alvar Fañez, el de la valiente lanzal — 
16. A donde quiera que os envíe, siempre esperaré buen éxito. 
— 17. Juntemos sin demora, lo que vos traéis con lo que aquí ten- 
go. — 19. contado, afamado, nombrado, mentado, celebrado. 



— 152 — 

Yo vos la suelto e | avello por quitado. 

A Dios lo prometo, | aquel que está en alto, 

Fasta que yo me page | sobre mió buen cavallo 

25. Lidiando con los moros | car a cara 'nel canpo, 
Que empley' la lanca | ó al spada meta mano 
E por el cobdo vea | la sangre destelando; 
Prometo ante Ruy Diaz | el lidiador contado: 
Non prenderé ni quanto | vale un dinero malo. 

30. Pues por mi ganaredes j quisquier que sea d'algo,. 
Todo lo al aducho | afelo en vuestra mano.» 
Alli estás ganancias | todas eran ¡untadas. 
Comidios myo Cid | el de la barba ondrada, 
Si bien el rey Alfonsso | sopiese del algara 

35. Que mal le buscarie | con todas sus mesnadas. 
Mandó partir aqueste | aver e las ganancias, 
Ais quiñoneros que j gelo diessen por carta. 
Sos cavalleros todos | y an buena arribanca, 
A cada uno caen | cient marcos de plata; 

40. E a los sos peones | la meatad sin falla. 
Toda la quinta real | a myo Cid fincava, 
Vender-lo aqui non puede | nin dar-lo en presentaiap 
Con los de Casteión | bien Mió Cid fablava 
E envió a Fita | e a Guadalfagara 

45. Por saber desta quinta | cuomo seri' conprada, 

Aún de lo que diessen | que oviessen grand ganancia: 
Asmaron y los moros | tres mili marcos de plata, 



22. Yo vos lo cedo, y tened el compromiso por absuelto. — 
.57. quiñoneros, los que partían las ganancias, y sacaban los quin- 
tos ó quemones de donde quiñoneros, como pudo ser quinteros ó 
quinteadores. 



— ir>3 — 

Plogó-le a Mió Cid | daquesta presentaia, 
A tercer dia dados ¡ foron los mares sin falla. 
50. VA entergó la quinta | e sus pressos libraba; 
Cativas é cativos | non quiere en su compaña. 

XII 

Continúa ef Cid su escursión 

Asmó Myo Cid ixir | con toda su mesnada 
Que en aquel castiello | non ávrién morada, 
Serí' retenedor, | mas y non avrie agua. 
Fincan moros en paz, | ca escripta es la carta 
5. Buscarnos-y-e Alfonsso | con toda su mesnada. 
Esso asmó, e dixo: | — «Escuellas, e Minaya, 

Oyt; lo que dixier, | non lo tengads a mal. 

En Casteión, varones, | non podriemos fincar, 

Cerca es el rey Alfonsso | é buscar nos verná; 
10. Con mi rrey e Señor | non querría lidiar. 

Mas, el castielo aqueste | non lo quiero hermar. 

Todos sodes pagados, | ninguno por pagar, 

Cras mesme a la mañana ¡ pensem's de cavalgar; 

Cient moros e cient moras | quiero los quitar, 
15. Pus que los prise dellos | de mí non digan mal.» 



6. escuella, escolta, es compañía de gente armada, acaso secue- 
lia en su origen. — 9. verná, metátesis de vendrá, antes venir-á, veri- 
rá, vendrá. — 11. hermar, desamparar. — 13. eras mesme, mañana mea- 
mo, mismo, en francés antes mestne, hoy mime. —15. pua que, pues 
que. 



— Ite — 

Lo que dixo el Cid | a los otros les plaz. 
Del castell' que prisieron | todos ricos se part (en) 
Los moros e las moras | bendiziendol están. 
Vansse Fenar's arriba | quanto pueden andar, 

20. Trocen las Alearías | e van cab adelant, 

Por las Cuevas d'Anquita | ellos passando van. 
Passan las aguas, entran | al campo de Toranz; 
E van tierras ayusso, j quanto pueden andar; 
Entre Cetina é Fáriz | el Cid yba alvergar. 

25. Grandes son las ganancias ¡ que prende por do va, 
Non lo saben los moros | el ardiment que anl 
Otro dia movios' | Myo Cid el de Bivar 
E passo a Alfama, j la Foz ayuso va; 
Passó Bovierca e | a Teca, que es delant, 

30. E allá sobre Alcocer | Myo Cid asmó posar, 
En un Otero finca | redondo, íuert e grand, 
Xalón acerca corre, | agua nol puedent vedar: 
Myo Cid a Alcocer | lo cueda de ganar. 



17. se parten, se lee al final se part, para conservar la aso- 
nancia en a. — 20. de trocir, atravesar, pasar, cruzar: del latan tra- 
duciré, salen: tradocir, tra'ocir, trocir; cabadelant, (cabeza adelante) 
hacia adelante. —21. Anquita, Anguitá, — 22. Torancio, al final de 
verso asonante en o, es Toránz.—iíl. Otero, montículo, alto, altura, 
mirador, y de ahí otear, mirar desde el otero, tender la vista desde 
la altura. Hauteur en fraucés es altura, y equivale á otero; la al la- 
tina se romancea con frecuencia en aií=o; altrum, alter, alterum 
=otro. De este linage es la voz anticuada oltranza que Zurita 
emplea con frecuencia, la cual primitivamente acaso tuvo la for- 
ma antranza, á outrance en francés, hoy á todo trance. — 32. nol 
puedent vedar: siendo muda la e última de puedent se jleerá pued'nt 
ó sea pued, como en francés sucede en caso análogo. 



— 155 — 

Bien el Otero puebla, | prend firme las posadas. 
35. Los uns contra la sierra, | los otros contra Tagua. 
Derredor del Otero, | del agua bien cercana 
Mandó a sus varones | fazer una careaba, 
Que de dia o de noch | non les diessen rebata: 
Que sopiessen que el Cid | allí avíe fincanca. 

•40. Por todas esas tierras | ya yvan los mandados 
Que el Cid Campeador | allí avíe poblado: 
Venido es a moros, | exído es de christianos. 
En su vecindat non | se treven ganar tanto: 
Aguardandós' va el Cid | con todos sos vassallos. 

45. El castriel d'Alcocer | en paria va entrando; 

Los de Alcocer al Cid | yal' dan parias de grado. 

XIII 

Maña del Cid para ganar a Alcoger 

A los de Teca, e, | los de Teruel la casa 
A los de Caltaúth, | sabet, mal les pesava. 
Hy Myo Cid complidas | yogó quinze setmanas, 
E quando vio que | Alcocer non sel' daba, 
5. El fizo un art sotil | e non lo detardava: 
Dexó una tienda fita | e las otras levara, 



43. dice literalmente: «en su vecindad no se atreven á ganar 
tanto >, lo que acaso vale decir «sus vecinos no esperan ganar mu- 
chos — 44. aguardandos\ resguardándose. — 45. el castillo de Alco- 
cer entra en arreglos por un tributo. — 46. estos voluntariamente 
se allanan á pagarle rescate. 



— 150 — 

Coió Salón ayuso | la su seña aleada, 

Las lorigas vestidas | e fintas las espadas: 

El Cid lo fizo por | sacarlos a celada. 
10. Vey'n-lo los de Alcocer, | ¡Dios commo se alabavanl 

«Fallido a al Cid | el pan e la cebada, 

Las otras abes lieva, | una tienda ha dexada. 

De guisa va Myo Cid | commo si de arrancada! 

Démosle salto e | faremos grant ganancia! 
15. Los de Teruel sil' prenden | no nos darán dent nada. 

La paria que él ha prisa | tornar-nos la ha doblada.» 

Salieron de Alcocer | a una priesa estraña: 

El Cid que los vio fuera | cogiós' com* de arrancada, 

Cogiós' Salón ayuso, | abuelta su mesnada. 
20. Dicen los de Alcocer, j «se nos va lá ganangia.» 

Los grandes e los chicos | ya fuera salto daban, 
[6ooJ Al sabor del prender | de lo ál non pienssan nada: 

Dexan puertas abiertas | ninguno non las guarda. 

El buen Campeador | ya su cara tornava, 
25. Entre ellos é el Castiel | vio mucha gran placa 

Mandó tornar la seña, | apriessa espoloneaban. 

«¡Ferid-los, cavalleros, | todos, sities dubdanca ! 

¡Gradó al Criador j nuestra es lá ganancia!» 

Büeltos son con ellos | por medio de la laña. 
30. ¡Diói qué bueno^es el gozo | por aquesta mañana ! 

Mío Cid e Alvar Fañez | adelant aguiiavan; 



7. coió Salón ayuso, cogió Jalón abajo. El nombre del rio Jalón, 
se escribió Xalón y Salón. — 12. una tienda ha dejado, las otraa 
apenas, (abesj ó á duras penas las lleva— 19. abuelta m imanada, con 
los suyos en desorden — para aparentar mejor que huía. — 29. la la- 
ña, la llana, la tierra llana, la llanura, el llano. 



— 157 — 

Tienen buenos cavallos ¡ a su guisa les andan. 

Entrellos e el castriello | en essorá entravan: 

Los vassals de Myo Cid, | tan sin piedad les davan 

S6. Que en un' ora e poco | trescientos moros matan. 
Dan grandes alaridos | los que están en celada, 
Van-los delant dexando, | para el castiel tornavan, 
Las espadas desnudas | a la port se paravan: 
Luego liegín los sos j ca fecha es 1' arrancada. 

40. Mió Cid ganó Alcocer, | sabet, por esta maña. 

Vino Pero Bermuez, | la seña tiene en mano, 
Metió-la en somo, | en todo lo mas alto. 
Fabló Myo Cid Ruy Diaz j que en buen ora fu nado: 
tjGrado a Dios del 9¡elo | e a todos los sos santos! 
45. Meioraréms posadas | a omnes e cavallos. 

Oit a mi, Alvar Fannez; I oyades, ca valleros! 
En aqueste castiello | grand áver avems preso; 
Los moros yacen muertos, | de bivos pocos veo. 
Las moras e los moros ( vender non los podremos, 
50. Que los descabecemos | nada non ganaremos, 
Coiamos-los de dentro; | ca el señorío tenemos, 
Posar-ems en sus casas, J dellos nos serviremos.» 

XIV 

Los moros de Alcocer piden auxilio al Rey 
de Valencia 

Con la ganancia el Cid | en Alcocer está, 
Fizo enviar por la tienda | que dexara ala. 



— 158 - 

Bien pesa a los de Teca, | ais de Teruel non plaz, 
A los de Calatáyuth | sabe-Íes muy amal. 
5. Al reye de Valencia | enviaron con mensay, 
Dizir que uno que dizen | Ruy Diaz de Bivar, 
Al que el rey Alfonso, | de tierra echado ha, 
Posó sobre Alcocer | en un tan fuert logar, 
Sacó-nos a celada, | el castiel ganado ha: 

10. Si no nos das conseio, | Teca e Teruel perdrás, 
Perdrás Calatáyuth, | que non puede escapar: 
Riberas de Salón | todo yrá a mal; 
Assi lo de Siloca | que es del otra part.» 
Quandó 1' oyó Tamín | por cuer le pesó mal; 

15. Tornándose a los sos j ovo^ansy de fablar: 

«(Tres reys veo de moros | derredor de mi estar, 
Que non lo detardedes, | los dos it por allá. 
Tres mili moros levedes J con armas de lidiar, 
Con los de la frontera | que vos aiudarán. 

20. Prendet-me el Cid a vida, | ducit-melo delant; 

Porque me entró la tierra, | derecho me avrá a dar.» 
Tres mili moros cavalgan | e pienssan de andar, 
A la noche vinieron | en Segorve posar; 
Otro dia mañana ) pienssan de cavalgar. 

25. Vinieron a la noch J a Celfa se posar. 

Por los de la frontera | pienssan de enviar. 
Eso non lo detienen, ¡ vienen de todas parts. 



5. mesaíe, al final del verso asonante en a, pierde la e final y re- 
fuerza la t, convirtiéndose en mensay; también se dijo mensage, 
leído como en francés. — 10. conseio, de consejo; pero, en este caso 
como en otros del Poema (versos 85 y 1185 de D. Hinard,) significa 
socorro, auxilio. 



— 159 — 

Ixieron de Celia j la que diz de Canal 
Todol dia andidieron | que vagar non se dan, 
30. Vinieron essa noche | en Caltayut posar. 

Por todas essas tierras | los pregones los dan, 
Gentes se aiuntaron ¡ sobéianás e grands, 
Con aquestos reys que | dizen Fariz e Galf. 
Van al Cid Campeador | en Alcocer gercar. 

XVI 

El Qerco de Alcoger 

Hincaron las tiendas | e prendent las posadas, 
Acrecen estos virtos, | yentes son sobeianas. 
Sus axobdas los moros | por el campo sacavan, 
E dé noche e de dia | andan avuelts en armas: 
5. Muchas son las axobdas | é grande el almofalla; 
A los oms de Mió Cid J ya les tuellen el agua. 
Mesnadas de Mió Cid | ferir quieren bataia, 
El que en buen ora násco | firme gelos vedava: 
Tovieron-gela en <;erco | complidas tres setmanas. 

10. A cap de tres semanas, | la quarta queri' entrar, 
Mió Cid con los sos | tornóse a acordar: 
«El agua han-nos vedada, | exir nos ha el pan. 



1. Fincaron, plantaron. — 2. virios, fuerzas militares: sobeianos, 
grandes, muchos, soberbios, sobresalientes.— 3. axoMas, rondas, 
patrullas. — 5. almofalla, ejército. — 6. les tuellen, les cortan el agua. 
— 12. exir es salir; pero, aquí será, € faltarnos ha el pan.» 



— 160 — 

Si yr-nós queráms de noche | no nos lo consintrán: 
Grandes son los poderes | por con ellos lidiar; 

15. Dezit-me, cavalleros, | ¿commó vos plaz de far?" 
Primer' fabló Minaya, | cavaller' de prestar: 
"De Castiell la gentil | exidos soms acá, 
Do avernos menester | grand esforcjo e bondat: 
Sin lidia con los moros | no nos darán el pan. 

20. Mager que somos pocos | somos de buen lugar, 
Todos de un corazón | e de una voluntat, 
Bien somos nos seys cjentos, | algunos hay de mas, 
En el nomiie del cielo | que non pase por ál: 
Vayamos-los ferir | en el dia de eras.» 

25. Dixo de grado el Cid: | — «A mi guisa fablast's. 
Ondrastes-vos, Minaya, | ca vos lo hedes de far!» 
Las moras e los moros | fuera los manda echar, 
Que non sopiés' ninguno | esta su poridat. 
El dia e la noche | piensansé de adobar, 

80. Otro dia marino | el sol querí apuntar. 

XXVII 

La Salida 

Armado es Myo Cid | con quantos qué él ha; 
Fablava assí el Caboso | commo odredes contar: 
«Todos iscamos fuera | que nadi aqui non rast 
Si non sean dos peones | por la puerta guardar. 



Mi. de prestar, de pro, de distinción, de presdar. — 20. mager 
maguer, bien que, aún cuando. 
3. non rast, no quede. 



— 161 — 

5. Si fincams en el campo | com buenos e léals, 
El castiel los moros | alor nos entraran; 
Si el cerco levantamos J crezremos en rictad. 
E vos, Pero Bermúez, | la mi sena tomad, 
Commo sodes muy bueno J tenerla-edes sin art, 
* 10. Non aguigeds con ella | si yo non lo mandar(e)» 
[700] Al Cid besó la mano, | la seña va tomar; 
Las puertas abrieron | e fuera salto dan; 
Viéron-lo las axobdas, | alalmofalP se van, 
¡Que priessa va en los moros; | ¡al arma! claman ya; 
15. Aprestan los cavallos, | e piensan de se armar, 
Al roydo de atamores | la tierra quier quebrar, 
Verieds liegar los moros | apriessa entrar en az. 
De part de sos dos reys | dos señas han cabdals, 
E dos acies de peones, | ¿qui los podrie contar? 
20. Las huestes de los moros | yas* mueven adelant: 
Pora el Cid e los sos j a manos los tomar: 
«¡Quedas seed, mesnadas, | aquí en este logar; 
Non derranche ninguno | fata que yo lo mand'.» 



t¡. alor, (a la hora) entonces. — 7. rictad, riqueza. — 13. Viéronlo 
las guardias avanzadas que se repliegan á su campamento. — 23. 
non derranche, ninguno, ninguno salga de las filas; rancho y rango 
son la misma voz en su origen; derranchar, derrangar, salir del 
rango ó fila, en su origen ring, ó círculo. 



11 



— 102 — 

XVIII 

La batalla de Alcocer 

Aquel Pero Bermúez | non lo pudo endurar: 
La seña tiene en mano, | conpecó á espolonar: 
«¡El Criador nos vala, | Cid Campeador leal! 
Vo meter vostra seña | en aquel' maior az: 
5. Los quel debdo a vedes | veréis com' 1' acorrads'!» 
Dixo el Cid: «¡que non sea, | Bermóz, por caridadl 
Respúso-le Bermuez: | — «Non rastará por al.» 
Espolonó el cavallo, | metió-lo al mayor az. 
Los moros lo reciben; j por la seña ganar, 
10. Dan-le de grandes colpes; | mas, nol pueden falssar. 

Dixo el Campeador: | «¡Valeld' por caridat! 
Embragan los escudos | delant los corazóns, 
Abaxan-se las lanzas | vueltas en los pendóns, 
Encunaron las caras | de-suso los arzóns, 
15. lvan ferir los moros | de fuertes corazóns. 

A grandes vozes lama | el quen buen or nascó: 
¡Ferid-los, cavalleros, | ferid-los, mis varons! 
¡Rodrigo de Bivar, | el Campeador yo só! 

Todos fieren' el az ¡ do está Pero Bermóz, 
20. Trescientas lanzas lucen, | todas tienen pendons; 
Sennos moros mataron, | todos de sennos colps, 

1. endurar, sufrir, soportar. — 4 y 5. Llevaré vuestra bandera al 
haz mas poderoso, veremos como la sostenéis los que tenéis el de- 
ber de hacerlo! — No será de otra manera! — 21. sennos, sendos. 



— 163 — 

A la tomad que facen | otros tantos que son. 

Veriedes tantas lanzas | premer e se alzar, 

[Tanta adarga garnida | foradar e passar! 
25. Tanta loriga falsa | los fierros desmancar! 

Tantos blancos pendones | salir vermeis en sangr'í 

Tanta testa tollida ] por el campo rodar! 

Tantos buenos cavalios | sin sos dueños andar! 

Cayen de moros muertos | en poco de logar, 
30. A los colps de christianos, | mili e trescientos ya. 

¡Mafomat! ellos claman, | los christianos ¡Sant Yag! 

¡Quál lidia bien | sobre exorado arzón, 



23. premer e se alzar, bajar y subir. — 25. desmancar ó desmanchar, 
que de ambos modos se escribe, significa averiar, romper, descaba- 
lar; las lorigas se componían de mallas de acero ó de escamas so- 
brepuestas; hacer saltar algunas de esas escamas ó romper las ma- 
llas era desmancar la coraza ó loriga, demancher en francés. — 26. 
vermeis, bermejos, rojos. — 31. Mafomat, Mahoma. 

32 QüAL, LIDIA BIEN | SOBRE EXORADO ARZÓN. 

Este, y los 10 versos que siguen son endecasílabos á la manera de 
los trovadores, y como después los hicieron en España los galle- 
gos, los catalanes y aún los castellanos, entre los que pueden citar- 
se respectivamente como típicos los de don Alfonso X, Ausias 
March y el Marqués de Santillana. Son de la 2. a estructura del en- 
decasílabo, como es el sálico. Se dividen en dos hemistiquios desi- 
guales por la cesura indispensable después de la 4. a sílaba, que 
va acentuada, y el 2.° hemistiquio descansa en el acento obligado 
«obre la octava. Tipo es éste: 

Prisiones son | do el ambicioso muere 

4 M 

Mudas están | las armoniosas cuerdas 

4 8 



— 164 — 

Ruy de Bivar | el buen lidiador! 
Minay Alvar J el que Zorit mandó, 

35. Antolinéz | el burgalés de pro, 

Muño Gustiós | que su criado fó, 
Martin Muñoz | que a Montmayor mandó, 
Albar Albarz | e Albar Salvadors, 
Galín Garci' | el bueno de Aragón, 

40. Felez Muñoz I e quántos que y son 

Acorren la | seña del Campeador. 

A Mínayá Albár | mataron-le el cavallo, 
Bien ló acorren las | mesnadas de christianos. 

45. La lanza a quebrada, | al spada metió mano; 

Mager de pié, Minaya | buenos colpes va dando. 
Vio-ló venir mió Cid, | el léon castellano, 
Acostos* a un guazil | que teni buen cavallo, 
Diolé tal espadada | con el so diestro braco, 

50. Cortol' por la cintura, | el medio echó' nel campo; 
A Minay Alvar Fañez | ybal dar el cavallo: 
«Cavalgat, Minay, díxol' ) sodes mi diestro brazo, 
Que oy, en este dia, | de vos avré grand vando.» 
A firme son les moros, | aun no se van del campo; 

55. Cavalgó hy Minaya, | el espadaren la mano. 
Por estas fuerzas pasa ¡ forte-mientre lidiando: 
A los que alcanza vá-los | de males delibrando. 



Los versos antiguos que no hacían uso de los acentos prosódicos 
marcaban el ritmo, cargando la voz en 4. a y 8. a y haciendo pausa 
después de la 4. a Así salen todos esos versos bien acentuados. 

48. acostó» a un guazil; acostarse, es ponerse al costado, aquí de un 
alguazil—hS. de vos avré gran vando, por vos habré gran partido, gran 
poder. — 56. pasa entre las tilas enemigas lidiando vigorosamente. 



— 165 — 

Myo Cid Ruy Diaz ) el quen buen hora násco. 
Al rev inoro Fariz ] tres colpes le avie dados, 

60. Los dos le fallan e | el uno le ha tomado, 
Por la loriga ayuso | la sangre destelando; 
Bolvió la rienda el moro | por yrse-le del campo. 
Por aquel colpe fiero | raneóse aquel fonssado. 

Martin Antoniléz | un colpe dio a Galf, 
65. Las carbonclas del yelmo | echo-gelas apart, 
Cortol'd yelmo fasta | que lego a la carn. 
Sabet, el otro colpe J non gelo osó esperar. 
Arrancado es essora | el rey Fariz e Galv. 

Tan buen día fue ¡ por la christiandad, 
70. Ca fuyen los moros | della e della part; 

Los de Myo Cid | firiendo en alcanz. 

El rey Fariz en | Teruel se fue entrar; 

A Galve non lo | cogieron allá; 

Por Calatayúth | quanto pued se vá, 
75. El Campeador | yvale en alcanz: 

Fat Calatayúth j duró el segudar. 

A Mínaya Alvar Fanz, | bien l'andá'^el cavallo: 
El, de aquestos moros | mató treynta y quatro. 
Espada taiador, | sangriento trae el braco, 
80. Por el cobdo ayuso | la sangre destelando. 
Dice Minaya: ¡Dios, | agora so pagado! 
Que de nos a Castiella | yrán buenos mandados: 
Lid campal a vencida | el Campeador ondrado; 

61. loriga abajo destílale la sangre. — 63. por este golpe fiero se 
determina la derrota, ó vencido es el ejército. — 69. estos versos son 
de arte mayor, ó dobles exasílabos anfíbraros acentuados en las 
sílabas 2 y 5. 



— 166 - 

Tantos moros yaz' muertos j que pocos a dexados, 
$5. Ca en alcanz sin dubda | muerte les fueron dando. 

Yas' tornan los del que | en buen ora fu nado. 

Andava mió Cid | sobre su buen cavallo: 

La cofia trae froncida { Dios, cómo es barbado! 

El almófar a cuestas, ( el espada en la mano, 
90, Vio todos los sos | commo's van alegando; 

Quince de los peones | los moros le mataron: 
}8oo] «¡Grado a Dios, al Padre | aquel que está en alto, 

Qüando tal batalla | avernos arrancado!» 

88. la cofia trae froncida: vuelve el Cid acalorado del combate, se 
ha quitado el pesado yelmo, y queda con la cabeza cubierta por 
la cofia, especie de casquete de seda que se usaba bajo el yelmo 
para librar la cabeza del férreo ludir de aquella pieza. Al mismo 
tiempo echaba á la espalda el capuchón de malla, y por eso dice 
el verso 89, que venía con el almófar a cuestas. — 90. alegando, alle- 
gando, pudiera ser alegrando, por supresión de una letra en la 
copia. En 84 y 86 hay yaz=ya,cen, y yas=y& se. 

En esta parte reaparecen los endecasílabos de la estructura se- 
ñalada: 

Cortal el yel | mo que legó a la carn, 

4 8 

Sabet el ó — | tro non 1' osó esperar 
Arrancado es | el rey Faríz e Galf. 
Tan buen diá | por la christí-andad! 
Ca fuyen los | Moros de toda part, 
Los de mió Cid | firíendo^én alcanz. 
El rey Fariz | se fue Teruel entrar, 
Ca a Galve non | lo cogieron allá. 
Por Cal'tayuth | quanto puede se vá 
El Campeador | ybales én alcanz 
Fast' Caltayúth | duró el sé-gudar. 

4 3 

Ligerísimos son los toques que he dado á estos versos, los cuales 
en el cuerpo del poema he puesto en alejandrinos. 






— 167 — 

XIX 

Mandado de! Cid para el Rey don Alfonso 

Grant gozo ha mió Cid | con todos sos vasalos: 
De escudos e de armas | e dé averes largos 
Traenle a abastanza | e mas de mili cavallos; 
Traenle oro e plata | que non saben recabdo. 
5. Mandó sus quiñoneros | partir muy a guisado 
El oro e la plata | é los averes largos. 
En la su quinta al Cid | caenle cient cavallos. 
Qüantos son con él | todos son ya pagados: 
¡Bien refechos son todos | aquellos christi'anosl 
10. A sos castiells los moros | dentro los an tornados, 
Mandó mió Cid aún | que les diessen algo. 
¡Dios, que bien pagó | a todos sos vasallos, 
A los peones é | a los encavalgados! 

«Oyd, Minaya amigo, ) sodes mi diestro braio: 
15. Daquest' riqueza que | el Criador nos ha dado 

Agora a vuestra guisa | prendet con vuestra mano. 
Enbiar-vos quiero a | Castiella con mandado: 
Desta bataia que | avernos arrancado, 
Mager el rey Alfonso | mal mientre me a yrado, 
20. Quierol enbiar convusco | en don treynta cavallos. 
Todos con sennas siellas | e muy bien enfrenados, 
Sennos alfanges lieven | de los arcons colgados.» 
Respuso-le Minaya: [ «Esto faré de grado.» 
«Evad aquí una besa | de oro monedado. 

24. una besa de oro monedado, una bolsa de oro acuñado . 



— 1G8 — 

25. En Sanct Mary' de Burgos | quitedes-me mili missas, 
Lo que remanier' daldo [ a mi mugier é fijas, 
Que ruegen por mi, | las noches e los dias: 
Si les yo visqu'ier ¡ serán donnas muy ricas. 

Mínaya Alvar Fanz [ daquesto es pagado: 
30. Van yr con él los omnes | que son y mas contados. 

Daban cevada agora, | ya la noch era entrada; 

Myo Cid Ruy Diaz | con los sos se acordava. 

«Hydes vos, Mina)^a, a | Castiella la gentil: 

A los nuestros amigos | bien les podeds dezir, 
35. Cuem Dios nos valió | e venciemos la lit. 

A la tornad' si non | nos fallardes aquí 

Do sopierdes que somos, f yndos vos conseguir. 

Por espadas e lanzas | avernos de guarir; 

Si non en esta tierra | non pódriemós bivir. 

40. Ya es assí aguisado, | mañanas' fue Minaya 
E él Campeador | fincó con su mesnada. 

La tierra es angosta, | sobéiana de mala. 
Todos los dias a | Myó Cid aguardaban 
Moros de las fronteras, | unas yentes estrannas. 
45. Sanó el rey Fariz, | con él se conseiavan, 

25. qüitadesme mili missas, cancelad, llenad mi compromiso de las 
mil misas. — 26. lo que remanier daldo, el remanente dadlo; lo que re- 
maneciere dice el texto. — 30. los mas contados, los de más renombre. 
— 33. asonancia en *, muy poco usada en el Poema, y que apenas se 
sostiene. — 37. yndos vos conseguir, idnos vos a encontrar: conseguir, 
en el sentido de seguir hasta alcanzar, como con-ir, son verbos ya 
desaparecidos (véase Sánchez verso 1473). — 40. mañanas' fue, ó 
mañana fues', de mañana se fué Minaya, al dia siguiente temprano. 



— 169 — 

En entre los de Teca, | e de Teruel la casa, 
E los de Caltayút, | la que es mas ondrada, 
Compráronle Alcocer ( por tres mili mares de plata. 
Así lo an asmado | e metudo en carta. 

XX 

Sale el Cid de Alcocer y acampa en Mont-Real 

Mió Cid Ruy Díaz 1 | a Alcocer ha vendido. 
¡Di'ós, que bien pagó | a sus vassalos mismos! 
A cavaliers é peones | fechos los á tan ricos, 
Quen todos los sos non | fallarieds un mesquino: 
6. ¡Qui á buen señor sirve, | siempre bive en delicio! 

Quand quiso Myo Cid | el castielo quitar, 
Los moros é las moras j tornaron -se á quexar: 
«Vas-te, Cid, nuestras preces | vayan-te adelant, 
Pagados fincaremos, ] señor, de la tu part». 

10. Quando quitó Alcocer | Mió Cid el de Bivar, 
Moros é moras com- | pezaron de lorar. 
Al$ó su seña en alto, | el Campeador se va; 
Pasó Salón ayuso, | aguijo cabdelant; 
Al exir de Salón ¡ much' ovo buenas avs. 

15. Plogo á los de Teruel, | á otros plogo más; 
Pesó á los de Alcocer, ¡ ca pro les fazie grand. 

49. metüdo ó metido en carta, es escriturado. 

4. un mesquino, un necesitado. — 5. en delicio, á gusto, en holgura. 
— 11. curiosa cesura es la de este verso. — 14. aves se lee av's, por 
la asonancia en a. — 16. ca pro les fizo yrand, porque les favoreció 
con largueza. 



— 170 -- 

Aguijo Mió Cid, | yvás cabadelant, 

Fincó en un poyo que | es sobre Mont-Réal. 

Alto es el Poyo | maravilloso é grand; 
20, Non teme guerra, | sabet, á núlla part. 



19. Siguen siete versos de un tipo curioso: 

Alto és el Poyo | maravilloso^ e grand. (Sánchez 872) 

2 4 ü 4 6 

El verso es compuesto de un pentasílabo y un heptasílabo, am- 
bos yámbicos. Forma un dodecasílabo muy diferente del llamado 
de arte mayor, que es anfíbraco. 

870. Estos versos pudieran escribirse en esta forma: 

Aguijó el Cid, 
ibas' cabadelant; 

Fincó en un poyo 
que es sobre Mont-Real. 

Alto es el poyo 
maravilloso é grant; 

Non terne guerra, 
sabet, a nulla part. 

Metió en paria 
a Dároca en ant's; 

Desi a Molina 
que es del otra part; 

Teruel tercera 
qué estaba delant; 

En mano ténie 
a Celfa del Canal: 

Mió Cid Ruyz Diaz 
de Dios haya su gracia. (Se lee gráz). 

Alternando estos versos (5 y 7) se tiene la pareja popular de se- 
guidilla. (7 y 5). 

Sabet, a nulla parte | non temíe guerra; 
a osadas metió en parias I toda la tierra. 



— 171 — 

Metió en paria | á Darocá en ant's: 
Desi á Molina, | que es del'ótra part: 
Dend a Teruel, | que estaba delant. 
Tenie nn su mano | á Celfa del Canal, 
25. Mió Cid Ruy Díaz | bien lo só fará! 

XXI 

El rey don Alfonso recibe á Minaya 

Ido es á Castiella | Alvar Fañez Minaya: 

Treinta cavallos a! | rey los enpresentava: 

Vido-los don Alfonsso, | fermoso sonrisava: 
«Minaya, ¿quién dio estos? | sí el Criador vos valal» 
5. «Fue Mió Cid, el que en | buen ora cinxó espada: 

Venció dos reys de moros | en aquesta bataia; 

Sobeiana es e mucha, | Señor, la su ganancia. 

Envía, rey ondrado, I á vos su presentaia; 

Omildoso vos besa | las vuestras manos amas, 
10. Quele^áyades merced, I si el Criador vos vala!» 

Dixo el rey don Alfons: «Hya! mucho es mañana! 

Orne ayrado que | de Señor non á gracia 

Por acojello á cabo [ de tres chicas semmanasl 

Mas, pues de moros fue, | prendo esta presentaia. 
15. Aún me plaze del Cid, | que fizo tal ganancia. 

Sobresto todo á vos | quito é suelto, Minaya, 

Onores é tierras | avellas endonadas; 

Hyd é venit, d'aquí | vos dó otra vez mi gratia; 

Más, del Cid Campeador ¡ yo vos non digo nada.» 

8. presentaya, obsequio, presente. — 10. que le ayadas merced, pide 
que le perdonéis. — 11. Hya! mucho es mañana. |Ya! es mucho ma- 
drugar! 



— 172 — 

20. Sobre aquesto todo | dezir vos quier, Minay, 
De todo mió reyno | qui lo quisiere far, 
[900] Buenos é valientes | pora Myo Cid huviar, 
Sueltols los cuerpos é | quitols las heredads.» 
Besó-le las sus manos | Minaya Alvar Fanz; 

25. « ¡Grado é gracias, Rey, | myo Señor natural: 
Esto feches agora, | al féreds adelant.» 
cid por Castiell, Minaya, | éjdexen vos andar, 
Sin ulla dubda, yd, | ganancia al Cid buscar.» 

Quier vos dezir del que en | buen ora cinxó espada, 
30. Aquel Poyo en Mont-Real | do él prisó posada, 
Mientras seya de moros | ó de yente christiana, 
«El poyo de Mió Cid», | asil' dirán por carta. 
Estando y fincado ¡ mucha tierra parava: 
Lo de río Martín | todo lo metió en paria, 
35. Fasta á taragoza | las sus nuevas legaban. 

A los moros non plaz, | firme mient les pesava, 
Alli s' ovo Mió Cid | conplidas quinz setmanas. 
Quando vio el caboso | ques' tardava Minaya, 
Con todas las sos yentes | fiz' una transnochada: 
40. Dexó el poyal do era, | tod' lo desemparava: 
Alen-de Teruel | don Roderic passava; 



22. huviar, ayudar, con frecuencia se escribe sin h y á veces con 
b, ubiar. — 23. Suelto los cuerpos, dejo en libertad (á los que quieran 
ir á las banderas del Cid). — 26. esto feches, hacéis: si se escribiera 
feces, se leería feshés, sonando sh como en inglés que tal era el an- 
tiguo sonido castellano representado por el signo £7. — 28. ulla, 
nidia, ninguna. — 32. hoy todavía se llama la Peña del Cid. — 33. 
mucha tierra parava, muchas tierras dominaba. 



— 173 — 

En el Pinar de Tébar | con los sos se posava. 
Todas essas tierras, | todas él las parava, 
A Caragoca mesma | metudal' ha en paria. 

XXII 

Regreso de Minaya 

Quando esto fecho ovo ] a cap' de tres setmanas 
De Castiella gentil | venido era Minaya: 
Docientos con el son, j todos cinxen espada; 
E non son en cuenta, I sabet, las peonadas. 
5. Quando vio Mió Cid | asomar a Minaya, 
El cavallo corriendo, f való abrazar sin falla. 
Besó-1 la boca e | los oios de la cara. 
Tot gelo dixe al Cid, | que nol encubre nada. 
O-y-a el Campeador, | fermoso sonrrisaba: 
10. «jGradó a Dios e á | las sus Vertudes sanctas ! 

Mientra vos visquieredes, | bien mé yrá, Minaya!» 

¡Díós cómo fue alegre | todo aquél fonssado! 
Que Minaya Alvar Fafiez | assí era liegado, 
Dixiendo-les saúdes | de primos e de hermanos, 
15. E de las sus compañas, | las qué avíen dexadas, 



1. a cab de tres setmanas, corridas tres semanas (se dijo setimana, 
setmana, selmana, semana). — 7. manera da saludarse de la época. 
Se daba paz en la boca y se besaba en los ojos. — 9. Oya se lee o-y-a. 
— 10. sus Vertudes, sus ángeles y otras gerarquías celestiales. — 12. 
fonsado, ejército, por extensión tropológica. — 14. Saludar, es dar sa- 
lud, por síncopa saudar, y de ahí saúdes: en el verso 18 aparece su 
otra forma, decir saludes. 



— 174 — 

jDi'ós, como es alegre | el de barba velida, 
Que ya Alvar complió | su mando de mili missas, 
E que saludes dixol | de su mugier é fijas! 
Commo fue el Cid p.igado, | e ñz grand alegria! 
20. «¡Hía vos, Alvar Fañez, | bivades muchos dias!» 

XXIII 

El Cid se establece en Alücant 

En Caragoza se era | el Cid con onrra grand, 
Con fiestas acoiol' | su Rey Almundafar: 
Este le rinde parias | e la su amor le da; 
Quand hy el Cid estava, | a todo su pesar 
5. De Almundafar los días | cumplidos ya se han: 
Entre Jos dos sus fijos | el Reyno partirán, 
Dicen al un Culema j al otro Abenalfang(e): 
Al uno Caragoca, | al otro Deina cae. 
El Rey siendo moriente ¡ al Cid en guardo dá 
10. El reyno de Culema | e manda a sos vassals 
Que quanto él mande fagan | sines lo detardar. 

16. velida, vellida ó bellida, es bella, hermosa. — 18. — saludes, re- 
cuerdos, noticias. 

Aquí hay en el original un salto violento con cambio de asonan 
cias. Eso me hizo sospechar un descuido del copiante como hay 
tantos en esta gesta. En efecto, se ha suprimido la campaña del 
Cid sobre Zaragoza, su auxilio á los moros, su victoria sobre don 
Pedro de Aragón y su entrada en triunfo en aquella ciudad, donde 
el rey Almundafar le rinde vasallaje. Para diseñar siquiera en lo 
esencial esta parte suprimida he agregado los 18 primero* verso* 
de este párrafo. 

2. acoiol', acogiólo. — 7. Benalfang, la g final se lee como en fran 
cés: pudiera reemplazarse por,/ para la lectura de hoy. 



— 175 — 

Entré amos hermanos | ovo cruel nemistad, 
Fazianse grand guerra, | fazianse grand mal. 
Don Pedro d' Aragón | 'yudava a Ben-Alfang; 
15. E el Conde don Remóu | Berengel otro tal. 

Amos han grand querella | del Cid que al un herman' 
En su amparanza tiene | como bueno é leal. 

En tanto el Cid su gente ] sacaba a algarear: 
Corrió tierras de Alcañiz, | las ovo de parar, 

20. E todo a derredor ] tod' lo parando va. 
Al tercer día don yxo | y es tornado ya: 
Todos alegres son, [ ganancias traen grands: 
Plogó a mió Cid, | e mucho a Alvar Fanz. 
Sonrrisos' el Caboso, | non lo pudo endurar. 

25. Esto sonó entre Moros, ) ovieron grand pessar, 
Pesó a los de Huesca | e ais de Montalbán. 
A los de Carago^a | quel dan parias les plaz. 
Del Cid non tienen fonta | que con él son en paz. 

El dix: — «Mis cavalleros, j decirvos he verdat: 
■0. Qui mora sens mudanca | lo so pode menguar: 
Cras al quebrar albores | pensems de cavalgar. 
Dexat estas posadas; | y remos adelant.» 

14. ayudara, ayudaba, del latín jurare, adjuvare. — 19. aquí se 
vuelve al verso 944 del poema: «tierras dalcanz negras las va paran- 
do.* — 21. yxó, salió. — 24. endurar, disimular. — 28. fonta, vergüen 
za, afrenta. — 33. Alucuant, Alicante, puerto seco de la montaña 
pntre Aragón y Navarra: no se le confunda con el puerto de mar 
piel mismo nombre. La primera u de este nombre se lee como la u 
francesa ó la ü alemana, sonido intermedio entre uéi¡ por eso 
Alücant y Alicant suenan casi lo mismo, como en tenüdo y tenido, 
tsttído y estido, etc. El castellauo antiguo tuvo este sonido agudo de 
la u, hoy desaparecido <Ie nuestra lengua. 



— 176 — 

Estonz mudóse el Cid | al puerto de Alücant; 
Dend corre sin detardo | a Huesca e Mont-Albán; 
35. En corrida dies días | ovieron a morar. 

Mandados a los moros | foron a todas parts, 
Quel de Castiell exido | assí los tray tan mal. 
Llegó este mandado | al rey Aben-Alfange 
E a don Remond el Conde | que en Dénia se está. 

XXIV 
El Conde de Barcilona 

El Conde es muy tolón, ¡ dixo una vanidat: 
«Grandes cuentas me tiene, | Rodrigo de Bivar: 
Dentro en la mi Cort | tuerto me tovo grant, 
Fíriom' al sobrino | e non lo enmendó mas. 
5. Ora correm' las tierras | que en mi ampara están: 
Non lo desafié | nil torné nemistad, 
Mas quando me lo busca J yrgelo he demandar.! 
Esto oye Ben-Alfange | e mucho que le plaz. 
Parando están sus azes, | el apellido dan, 
10. Grandes son los poderes | que apries' legando van, 
De moros é christianos, | gentes de todas parts, 



39. Denia ó Deina, como la nombra el Poema en el verso 1170 
villa de la provincia de Alicante, donde se encuentra un hei 
moso templo consagrado á Diana y de allí acaso le venga su noi 
bre; era la capital del pequeño reino de Denia que el moro llamí 
do Abenalfange recibió en herencia, con Tortosa y Lérida. 

1. folon, vano, baladrón, fanfarrón, alabancioso, jactancioso. 



— 177 — 

Ya adunan tras mió Cid, ( el bueno de Bivar; 
Tres días e dos noches | pensaron de andar 
E álcanzáron-lé | en Tébar del Pinar. 

1 5. Assi viene esforzado | e soberbioso atal, 

Que al Cid, el Conde a mano | cuidó de lo tomar! 
El Cid venie su passo | e grande robo trae, 
Descie de una sierra | e llega va a un val. 
Del Conde don Rcmond | venido le es mensay; 

20. El Cid cuando 1* oyó | ansí tornado lo ha: 

— -íDigads-mclé al Conde, | non lo tenga a mal, 
De lo so nada llevo, | él dexem' yr en paz.» 

Respuso don Rcmond: | tNon sera la verdat: 
Lo de antes ó d'agora | todom* lo pechará: 
25. (Sabrá el salido a quien | vino a desondrar! 
Tornos el mandadero | qüanto puede mas. 
Essora lo conoce, | mío Cid el de Bivar 
Que a menos de batalla | nos* pueden den quitar. 



14. Tobar dd Pinar, era un bosque de pino* ó sapinos cerca de Te- 
ruel: posible que fuera del tobar, que dignifica turbera en el lenguaje 
de hoy, y «le ahí el Toboso, lugur de la Mancha, abundante en tobas 
ó tofus, tierras fibrosas que sirven de combustible, y el Pinar del 
Tobar, pinar donde hay turbaras. También se l'ana toba una pie- 
dra esponjosa, blanda y Liviana, y tobar es una cantera de esa pie- 
dra. De Tobar saldría Tebar y después Tébar como algunos pro- 
nuncim, acaso por evitar la consonancia al decir El Pinar del To- 
bar ó de Tébar.— 17. el Cid seguía al paso, conduciendo gran botín 
(robo}. — 18. desoía, descendí i, bajaba de una Sierra; en el texto 
se lee: dice de un Sierra. — 24. me lo pechará, me lo pagará. — 25. el 
salido, término despreciativo que significa el echado, el desterrado. 
12 



— 178 — 

XXV 

Triunfo del Cid en el Pinar de Tébar 

« — Caválleros, fic.:J | aparte la ganancia, 
Cabadelant a priessa j con los somers enviatla; 
Apricssa vos guarnid, | metedos en las armas, 
El Conde don Remont | damos ha gran batalla. 
5. Aprestad los cavallos ¡ c requerid las lanzas, 
«{iooo] Els vienen cuestayuso | e todos traen calzas, 
E las siellas cocerás | e cinchas amoiadas; 
Nos en sillas gallegas | e huesas sobre calcas. 
Ciento de nos debemos | vencer esas mesnadas: 
10. Antes que al plano llegen preséntemeles lanzas, 
Por uno que fugad es | tres sillas yran vacias. 
¡Verá mi don llemond, | tras quien viene en alcanza! » 

Desque fibló mió Cid | todos son adobados. 
Las armas avin prisas, | sedi'n en sos cavallos; 
15. Vieron la cuesta ayuso, | las fuerzas de los Francos. 
El fondón de la cuesta | acerca es del laño. 
Mandols' ferir mió Cid, | alor que van baxando. 
¡Esto facen los sos | de vel untad e gradol 
Las lanzas a pendón | tan bien las van empleando, 

2. Somers, someros, arrieros.— 3. metedos, metedvos, meteos. — 6. 
trdhtn colzas, traen calzado.— 7. y traen «-iHis acolchadas, y cin- 
chas sobajadas (signos do afetmnamieuto). — 8. y nosotros vamos en 
.sillas gallegas, burdas, y con cueros lluros sobre las calzas (como 
cumple á esforzados barraganes»). — 1G. lanno, laño, ¿>í 'ano, llano. 



— 179 — 

20. A unos los firiendo j a otros derrocando. 

jVenzüdo a la batalla [ el Campeador contado! 
Al Conde don Remond | a presso lo ha tomado. 

XXVI 

Prisión de don Ramón Berenguer II, conde 
de Barcelona 



Ganó a Colada el Cid, ¡ una famosa espada, 
Esta batall venció, | por ó ondró su barba. 
Al Conde preso pora | su tienda lo Iievaba, 
E a los sos creenderos | guardarlo y los manda. 
5. Él fuera de la tienda | el robo ya aguardaba, 
De todas partes y | los sos se le ayuntaban: 
Ya lo vé mió Cid | grandes son las ganancias. 
A don Remond a tant, | cocina le adovaban: 
Aducen los comeres, j delant se los paravan. 
10. El Conde malastrugo | non gelos precia nada; 
Non quiere comer, | todo lo sosanaba: 
«Non combré un bocado | por quanto ha en España, 
Antes perdré el cuerpo | e dexaré el alma, 
Pues tales malcalzados | vencierom' de batalla!» 

21. venzudo a, ha vencido. 

4. Creendero, criado de confianza, en quien se puede creer o fiar, 
guardián. — 5. robo, botín, prea, preza. — 8. Cocina le adóbavan, co- 
mida le preparaban. — 10. Malastrugo, mal astrado, de mala suerte. 
— 11. todo lo sosanava, lo desdeñaba, lo repugnaba; también ee es 
cribía sossanar, y acaso sosañar. 



— 180 — 

15. Estaban y partiendo | estas ganancias grands, 
Fasta tercero dia, | nos' pueden acordar. 
El Conde don Remond | y sin yantar se está; 
Nol pueden far comer | nin un muerso de pan. 
Otro dia mañana | el Cid mandó adobar 

20. Buena cocina por | al Conde fer yantar, 
Car de y delibrarlo | era su voluntad. 
A la taula cosigo ¡ fizólo assentar: 
Non quier comer el Conde; | é con mesura grand 
El Cid li dixo: — «Conde, | comet vos deste pan, 

25. Bebed vos deste vino, | non ayades pesar, 

Que en pléytos como este | sempre acaesce a tal.» 
Respuso don Remond ¡ al Campeador leal: 
«Comed vos. don Rodrigo, j pensedes de folgar; 
Yo dexarem' morir; | non quiero yo yantar: 

80. Como orne sin ventura, | aqui quiero fincar!» 

De él ovo gran duelo | el Campeador Contado, 
Dixol: — «Si non yantades | será por vuestro daño; 
Non me salrreis de preso | nin veredes Christianos! 
E si vos comier-edes, | dent yo sea pagado, 
35. A vos, Conde Remond, | con vos dos fijosdalgo, 
Quitar vos he los cuerpos | e darvos he de mano.» 
Ojiando esto oyó el Conde | iba-se ya alegrando. 



16. nos pueden acordar, no pueden ponerse de acuerdo en la par- 
tición. — 18. muerzo ó morso, bocado, mordisco; ál-muerzo, él-bocado. 
— 20. fer y lar (18) son dos formas igualmente usadas, síncompas 
de iazer: fa (ze)E, y F(az)EB. — 22. taula, tabla, mesa; cosigo, consigo. 
— 26. lo consuela apocando su derrota: en estos pleitos siempre 
alguno es el vencido. —31. ovo grand duelo, pena, compasión. 



— 181 — 

— «Si lo ficierdes, Cid, | lo qué aveds fablado, 
Tanto quanto yo viva | seré dent marvellado». 

40. — «Pues comed, Conde, e | quandó fuerdes yantado 
A vos e a otros dos | dar yo vos he de mano; 
Mas de quanto perdiestes | e yo gané en el campo, 
Sabet, non vos daré | nin un dinero malo; 
Ca huebos me lo he | pora estos mis vassallos 

45. Que exidos de la tierra | comigo andan lazrados. 

De vos prendiendo e d'otros | yr nos emos pagando: 
Aber-emos tal vida | mientra plogier al Sancto, 
Com' qui de rey ha yra, | e de tierra es echado.» 

Alegre es el Conde, | pidió agua a las manos, 
50. Páranmela delant | en un yelmo exorado. 

Con los dos cavalleros | que el Cid le avie dados, 
Guillen Bernalt el uno, | el otro Inig' clamado, 
Comiendo va el Conde | ¡Dios, que de buen gradol 
A la taula es el Cid, | li dixe sonrrisando: 
65. «Si bien non comeds, Conde, | don yo sea pagado, 
Aquí ferems morada, | non's partiremos amos.» 
Respuso el Conde al Cid: | — «¡De voluntad e gradol» 
Con los dos cavalleros ( de priesa va yantando. 
Pagado es mió Cid ¡ que lo está catando, 
60. Por que el Conde Remond | tan bien volvíe las manos. 
— «Si vos plogier, mió Cid, | de yr somos guisados, 
Mandatnos dar las bestias, | cavalgarems privado.. 
Del dia que fui Conde | non yanté tan de grado: 
Sabor que dende he | non sera oblidado!» 



47- abaremos, habremos; al Sancto. al Criador. — 52. clamado, lla- 
mado, como en clave y llave, cl=U. 



— * 182 — 

6 o. Danlé tres palafrés | todos bien ensiellados, 
E buenas vestiduras, | de pellizons e mantos. 
Entre amos caballeros | don Remond es entrado, 
Fata cap 1' albergada | los úbio el castellano; 
«Hya vos ides, Conde, | a guisa de muy franco, 

70. En grado vos lo tengo | lo que me aveds dexado, 
Si vos vinier es miente | que quisierdes véngalo, 
Venit-me buscar, Conde, | fallareds me en el campo* 
— "Folgedes ya mió Cid, | sodes en vuestro salvo; 
Pagado bien vos he | por todo este año: 

75. jDe venir vos buscar | sol non será penssadol 

Aguiiava el Conde | e pensava de andar, 
Tornando la cabeza | yvá catando atrás, 
Myedo yva aviendo | que el Cid se repintrá, 
Non la ferie el Caboso | por quanto 'nel mundo ha; 
80. Una desléaltanza | él non la fizo alguandre. 
Ido se es el Cwnde, | tornos' el de Bivar; 
Juntos' con sus mensadas, | ¡Dios, qué alegres van, 
De la ganancia fecha | maravillosa e grand 1 
¡Tan rricos son ya que | non saben que se farl 

85. ¡Gradó al Criador, | al Padre Spirital, 

Que al exilado ampara | e ondra a los sos da! 
Aquí se va acabando | de; Exilio el Cantar: 
Odredes de Valencia | que el Cid sopo ganarl 

Fin del tercer Cantar. 



80. alguandre, jamás", por nada. — 8/> y siguientes, versos agre- 
gados para rematar el Cantar del Exilio y anunciar el de Valencia. 






'Zi 



CUARTO CANTAR 



DE 



LA GESTA DEL CID CAMPEADOR 






EL CANTAR DE VALENCIA 

(kestaubado) 

I 

El cerco de Murviedro por los moros de Valencia 

Aquí's compiez la gesta | de mió Cid de Bivar: 
Poblado ha con su hueste | el puerto de Alücant 
Dexando a Caragoca | e las tierras d' ucá, 
Dexando Huesca e | tierras de Montalvan, 
5. Contra la mar salada ¡ compézo de guerrear: 
A oriente exe el sol: | tornos' él a essa part. 
[noo] Ganó Mió Cid a Xéric, | a Onda e a Almenar, 
Tierras de Boriana | conqueridas las ha. 

Ayudol' el Criador, | el Señor que es en $ielo, 
10. El con esta merced | prisó a Mur-viédro 
Ya vie mió Cid | que Dios l'yba valiendo. 
Dentro en Valencia essora | non es poco el miedo. 

1. Lo que comienza es el Cantar. 2. Alücani ó Alicant: puerto 
«eco en las montañas que separan á Navarra de Aragón con el 
mismo nombre del puerto de mai\— 3. tierras de ucá, de acá, del 
latín kuc. — 6. exe, sale. — 10. Marciedro, la antigua Sagunto, creen 
algunos. 



— 180 — 

Ais de Valenz pesa, | sabet, non les piaz, 
Prisieron conseio ¡ por el Cid ?ercar; 
15. Trasnochan, de noch | al alb' de la man, 

E van a Murviedro | tiendas a fincar. 
Violo mió Cid, | ov' se marvillar 
Dixó: «Grado a ti, | Padre Spirital! 
En sus tierras somos, | femóls todo mal, 

20. Bebemos so vino, | comemos so pan, 

Si cercar nos vienen | con drecho lo fan; 
A menos de lid | non se partirá 
Aqueste pléyto | que puesto nos han. 
Vayan los mandados | a los que an de uviar, 

25. Los unos á Xéric, | otros a Alucant, 

Desi a Onda vayan, | otros a Almenar. 
Los de Boniana | vengan luego acá, 
E compezaremos | esta lid campal, 
Por Dios fio quen I nuestra pro enandrán. 

30. Al tercero dia ¡ yuntados están 

El quen buen or' nasco | compézo a fablar: 



13. Signen 45 versos en que se cambia de ritmo y del 
alejandrino se pasa a los versos llamados de las cuatro cadencias ó 
de arte mayor. Son estos hexasílabos dobles de ritmo anfibrá- 
qnico: sus acent >s caen en las sílabas 2 y 5 de cada hemistiquio. 
Creo que estos versos fueron originariamente de esa medida; pe- 
ro, no podría asegurarlo por lo descompuestos que se encuentran 
en el códice existente. Los he puesto igualmente en endecasíla- 
bos como 1"S de los antiguos trovadores, con cesura después de la 
4. a sílaba, y acentos en 4. a , 8. a y 10. a , y'aún podría convertirlos en 
alejasdrinos c n i»ual éxito. Así es, pues, que dentro de la sana 
crítica nada puede afirmarse aquí respecto al empleo del verso de 
arte mayor, aún cuando lo creo probable. 



— 187 — 

«Oyd, mis mesnadas, | si el Criador vos salvl 
Des qué nos partiemos J de la christiandad. 
Non fue a nuestro grado, | non pudiemos más, 

35. Grado a Dios lo | nuestro fue adelant. 

Ved, los de Valencia | cercados nos an: 
Si en estas tierras | quisierems durar, 
Firmemientre estos | son a escarmentar. 
Pásese la noche, | venga la manan, 

40. Sed apareiados | en cavallos e arms. 



Doy en seguida una muestra para que se comparen ambas res- 
tauraciones posibles. Kste cambio ele metro comienza ú mi parecer 
en el verso 1110 del Poema. Yo parto aquí del 1124, ó sea el 32 

■de este párrafo: 

aaaá | auad-aá.a 

4 8 10 

32. «Oyd; Varóns | — si el Criador VOS sálv'/e) 

4 8 10 

Desque partims | — de limpia christiandad, 
Gra lo a Dios | — lo nuestro fué adelante): 

35. Los de Valen! | — cercado ya nos lian; ... ___ 

Si en esta tierr' | — quisiérem óa durar 
Firme ment son | — estos a escarmentar. 
Pase la noch | — e venga lá m iñá i(a) 
Prestos me sed | — en armas é cavall'o)s 

40. Ir-ems veer | — •aquella su ál nof-ali(a). 

Com' homs exi Is | — de una tierra estraña, 
Verems allí J — el que meréz soldada!» 
Oyd que dix, | — Minaya Alvar Fanz; 
Contra mió Cid | — compieza dé fablar: 

45. «Campeador, | — fagam'a lo qué vos plasme) 
Dedesine cieu ) — que vos non pido mas. 
Con los otros | — fírgades vos delante) 
Bien los ferreds, | — que dubda non avrá; 
Yo con los cient | — yré del otra part e) 

50. Fio por Dios | — nuestro será el campeo).» 



— 188 — 

Hyrcmos veer | essa su almofall. 
Como ornes exidos | de tierras estrañas, 
Y vercms el que | merezca soldada.» 
Oyd lo que dixo | Minay Alvar Fanz: 

45. — «Campeador, fagamos | lo qué a vos plaz. 

A mi dedes ciento, | non vos pido mas, 
E vos con los otros | los ferid delanl, 
Bien los ferreds que | dubda non avrá, 
Iré con los ciento . yo del otra part, 

50. ¡Por Dios fij el campo | que nuestro será!» 

Como gelo a dicho, | al Campeador plaz. 
Mañana era e | piensan de se armar: 
Quiscaduno de ellos bien sab que ha de far. 
A albores mío Cid | ferirlos ya va. 
55. — <tin el ñora de Dio< [ e de Santi'ag, 

¡Ferid, cavalleros, | ferid e matad, 
De amor, e de grado, | e de veluntad! 
¡Yo so Ruy Diaz | el Cid de Bivar 1" 



Coni' gelo dix | — al Can peadór li plaz; 
Quiebran albora | — e píensansé de armar 
Quiscadaun | bien *ab lo que há de far. 
C<>n 1' s albora | el Cid leí irlos va, 
55. Apellidan — | do ~^al Apóstol Santiag(o): 
«¡KerHIos l>ien, | d'anior é voluntad! 
[Yo so el Cid, | Ruy Diez dé Bivar !> 

41. Almofalla, campa mentó moro. La asonancia en a, obliga ¿ 
apocopar varias d ccioues finales del verso como ésta, que se lee 
almofall, y mañana, armas, soldada, extrañas, place, delante que se 
leeráu manan, árms, soldát, estráns, pláz, delant, etc. — 61. derran- 
char, romper filas. — G2. recombrar, rehacerse, recobrarse. 



— 189 — 

Tanta cuerda de tienda | vefiedes quebrar 

60. Y arrancar estacas | e abatir tendáis; 

Ais' moros acometen, ] los facen derranchar: 
Los moros que son muchos ( ya quieren recembrar. 
Del otra part alora | entró' les Alvar Fanz, 
Mager les pesa, ovieron | se dar e arrancar: 

65. Dos reys de moros y | matan fcn él alcanz: 
Fata $¡bdad Valencia | duró él segudar: 
Grandes son las ganancias | que mi' Cid fechas há. 
Prisieron Cebóla e ¡ quantó que es adelant 
Robaron el campo é | piensan de tornar: 

70. Entravan a Murviedro | con las ganancias que han. 
Miedo an en Valencia, | non saben que se far. 
Las nuevas de mió Cid, | sabet, sonando van, 
Sonando van sus nuevas | alent parte del mar. 

II 

Vencidos los valencianos prosigue el Cid 
su conquista 

Alegre era el Cid ¡ e todos sos compañas 
Que Dios lo huviara e | fizicr esta arrancada. 
Sali'n sus corredores. | e fag'cnt trasnochadas, 
Llegan a Gu-y-era, | a Xátiva liegaban, 
5. E mas ayuso aún | a De-y-na la casa. 

5. Deyna, puede venir de Diana, Diena, por nietáte.-is Deina, 
Deyna. Apoya esta cor.getura el que Denia, pequeño puerto de 
Micante, haja sido célebre por el templo do Diana que poseía. 

n antiguo español en se leía an y a-u es que se eseribía Diana ó 
Diena indistintamente, y de Diena fáci.meute sale Denia, o 
Deyna. 



190 



Firme cabe del mar [ la tierra les quebrantan. 
Gañán Peña Cadiella, | las éxidas e entradas... (i) 



III 



La discor día enciende los campos de España. 
El Cid va sobre Valencia 

Non vos diré de guerras J de las huestes christianas 
Partidas entre moros | que entre ellos peleaban: 
Del una part Zulema, j el que mió Cid manpara, 
Del otra Abenalfange , al que su amor le daban 
5. Don Pedro de Aragón, ¡ e don Remond quel' guarda. 
De Córdoba e Sevilla | los reyes lidiaban, 
Los moros africanos | con los moros de Espafia: 
En unos e otros vandos | mezclan yentes christianas! 



(1) En esta parte del Poema hay grandes saltos y reducciones, 
como lo deja ya sospechar el cambio violento de asonancias, 7 
versos en a-a, 3 en e-a, 3 en ao, para seguir la rimaa en a, y lo con- 
firma en seguida la falta de ilación y de sentido. Apelando á las 
crónicas se vé el mundo de acontecimientos que el juglar se ha de- 
ja lo ne el tintero. En los números que ciguen he procurado llenar 
algunos de estos vacíos que noto. Aquí, para que se comprenda el 
descompaginamiento de esta parte del Poema, voy á copiar los ver- 
eos de diversas asonancias á que acabo de referirme. 

Quando el Cid Campeador ovo Peña Cadiella, 
Males pesa en Xativa é dentro en Guyera 
Non es con recabdo el dolor de Valencia. 



— 191 — 

¡Las armas españolas ¡ contra españolas armas, 

10. El corazón congoxan, | lr¡sticia dan al alma! 
Don Remond a mió Cid | bravoso desafiaba: 
A lid venieron amos | con huestes esforzadas: 
¡Mucha sangré perdida, ¡ muchas vidas finadas 1 
Segunda vez al Conde | a presso el Cid tomava, 

15. E suelta el Cid al Conde | segunda vez li dava. 
Essora vencedor | a Xérica se avanza, 
Cercaba a Liria e | a Cebolla tomava. 
En torno de Valencia | quema aldeas e barcas, 
Derrueca torres fuertes, | derriva muchas casas, 

20. Sitio pone a Valenz, \ Viüanueva tomava, 
El barrio de Alcaudia | omillase a su lanza. 
E tolleles el pan | e minguales el agua. 
Esto el Cid facia | quandó Valenz cuitada, 
V'íó que Abenjafet | traydor, a su rey mata, 

25. En el trono se asienta | é a los alarbes llama. 

Quando estos a Algesirar | en su acorro llegaban, 
El Cid derribó puentes | e inchió la Vega de agua. 
Sabet que los alarbes | luego se retiraban 
E á Valencia dexan | a su suerte fiada. 

30. Por la mucha grand fambre | é mengua de viandas. 
Ovo a tal mortandat ( en la Villa cercada, 
Que pieza de afambridos | a cativos se daban. 
Otrora vos diré | en como fue tomada 
Valencia la mayor | e fecha christ'fana. 

En tierra de moros prendiendo e ganando 

E durmiendo los días, e las noches trasnochando, 

En ganar aquellas villas Mió Cii duró tres anos. 

A los de Valencia escarmentados los han, etc. 



— 192 — 

85. Agora esto dexemos, ¡ oygamos otras fablas 
De cosas que movieron | la corte castellana, 
De enrriedos e mixturas, | de intrigas palacianas, 
De Roma e sus perlados | e mogeriles haldas. 

IV 

El Rey Alfonso pone su amor en Francia 

Oit lo que cuntió | para duelo de España: 
El Rey don Alfonso, | puso su amor en Francia: 
La Reyna es francesa, | esa es doña Costancia, 
(De las sus seis mugieres | e una de ganancia, 
5. Constancia es la segunda | e del fue muy amada); 
Franceses son sus yernos, | francesas sos compañas, 
Quando $ercó Toledo, j franceses lo ayudaban; 
Los condes é barones, ¡ con ellos sus mesnadas, 
Bufones é joglares | e muchos ornes d'armas 

10. Fabián lengua francesa | tal cuerno en Navarra. 
Los freires de Cluny | de lo meior de España 
De abbadias muy rricas | ya dueños se catavan, 
De toda bispalía | ellos facen su casa: 
Franceses eran todos | los dessa orden sancta. 

15. Un de los sos, Gregorio | el Seteno, fue Papa: 

Sobré l'España es todo, | todo en pro de Francia. 
La reyna en el rey | soberbiosa manda, 
E del Bispo Bernaldo | la veluntad acata. 



He creído necesario agregar estos antecedentes históricos si. 
quiera sea en breve compendio, porque los juzgo necesarios y me 
imagino que ellos no faltaron en el Poema aún cuando no aparez- 
can en la copia que hoy hace ley. — 16. sobre, eontra. 



— 193 — 

Bemaldo en Francia nado | Primado es de España: 
20. El rey tanto le otorga | quantó pide Costanza. 
España al reysomisa | muy dolorida calla. 
¡En mala ora Alfonso | puso su amor en Francia! 

V 

Del Ofñcio Mozarábigo, su cambio por el de 
franceses 

Por estas amistanzas | oit lo que cuntía: 
El toletano Officio | de la sagrada Missa, 
El que Esidro e Leandro | sagemient escrebían, 
E trasladar ficieron | por letra de Gulfilas, 
5. En España guardado | era d'aquesa guisa. 
Camiarlo don Bernaldo | por otro ya quería, 
Por el francés Officio | que romano dezían. 
Doña Costanza a esso | al buen Alfonso enclina, 
Alor Alfonso al Papa | a demandarle enbia 
10. El cambio de Ritual | para la Sancta Missa. 
Contraria de essi cambió ¡ era la clerecía 
A recebirlo empero ¡ el rey los constreñía: 
Por oíos de Bernaldo | Alfonso solo mira I 

Esto es característico de una época y explica muchas cosas. Des. 
pues de la toma de Toledo en 1085, la influencia de los barones 
franceses en la corte Castellana fué grande y notoria, y más la de 
los buenos frailes de Cluny, que impusieron á España su ritual 
y su letra cuando todo lo dominaban. Lo único que no consígale 
ron fué someter á España á la soberanía del Papa, y establecer el 
feudalismo francés entre los altivos hidalgos españoles. Cuando 
la querella de los rituales, el Cid batallaba gloriosamente en "el des 
tierro, y así es que crecía su popularidad en tanto que amenguaba 
la del rey Alfonso VI. Todo esto es tan característico de aquellos 
tiempos que he creído que no debía faltar en la epopeya española 

I jue me he propuesto restaurar y completar. 



— 194 — . 

El rey ovo su aiunta: | y era el Legado 
15. Don Recart, e á mas ¡ el Bispo don Bernaldo. 
De clerecía é pueblo | y fueron assemblados 
Grand mochedumbre e | mucKós de fijosdalgo. 
Poner el rey propone | el Officio Romano, 
E clerecía e pueblo | defienden denodados 
20. Que se les non mudase | su Officio Toletano, 
El que a España le dieron | Esidros e Leandros, 
Por mas de cuatro sieglos j de todos acatado: 
El pobló ama su Officio, | Roma haló acetado: 
Sañudo es el rey | la reyna ha fablado 
25. Al que dixiés' de non I muy fiera menazando. 
Fablava don Ricarte, | del Papa es el Legado, 
Don Bernaldo callava | corriendo su rosario. 
Non pod' aver acuerdo f entre elle et elle vando. 
A esta pleytesía ¡ llegados son a cabo: 
80- Que aquesto se partiese | commó era a vezado, 

Por lit de dos campeones, | e venga Dios iudgarlo. 
Lidie un por el rey | e su Ritual Romano, 
El otro por el pueblo | e Officio Toledano, 
Assy lo otorga el rey, | la reyna mal su grado 
35. Quella querie essora | placer far a Bernaldo: 
. Allí el Sancto Varón | seguie en su rosario. 

— « — r . -, — ; ~- 

28. estrelle et úlevatido, entre uno y otro bando: uso la conjun- 
ción c.íj-en vez.de e, por única vez en todo el poema, para evitar la 
unión xle , tres ees. 

El oficio -Toletano arraigado en España desde los días de los 
santos Isidro y Leandro, que lo prestigiaron, había sido aprobado 
en Roma.. , En.; sus copias se empleaba la letra de Ulfilas, el obispo 
Godo, llamada también letra gótica ó isidoriana, y á ese oficio se 
refieren los-, primeros versos de este parágrafo. El Ritual contrario 
era el romano, usado por los sacerdotes franceses. 






— ÜK r ) — 

VI : 

El juicio de Dios por duelo 

Liegado que es el dia | en que se cumple el plazo, 
Los bravos lidiadores | entraron en el campo: 
Desde el primer encuentro, | el del Ritual Romano 
Derribado fue al suelo ¡ por el del Toletano, 
5. Con el espada al cuello | «¡Venzudo so!» ha clamado: 
«¡Dios quiere para España | que non se faga cambio!" 
Los Fieles que esto oyeron | assy lo an otorgado. 
Grand alegría el Pueblo | facie con su vando, 
Que su campeón Johan Ruyz f fincó dueño del campo! 

5. Se reconoce vencido el campeón del rey. — 6. declara que 
Dios no quiere el cambio de ritual, declaración que en aquella? 
circunstancias se tenía por una voz del cielo, y en consecuencia 
robustecía la general resistencia de los españoles á aceptar el cam- 
bio de ritual. El Arzobispo don Rodrigo Ximénez de Rada, en su 
tratado De Rebus Hisp. refiriéndose a esta misma situación dice: 
<Fuit diutius altercatum, clero, militia et populo Jirmiter resistenti- 
bus, ut officium mutaretur. 

Respecto al duelo judicial dice un viejo Cronicón: Fuit factum 
bellum inter dúos milites, et falsitatis fuit victus miles ex parte fran- 
corum. El Arzobispo ya citado dice á su turno: Miles Rcyis ilico 
victus fuit , popiúis eocultantibus, quod víctor erat miles O f fien Tole- 
tani. > 

Y por lo que hace á la debilidad del rey para con Doña Cons- 
tanza y su terquedad con el Pueblo, que lo lleva hasta desconocer 
el juicio de Dios, manifestado en el duelo, aún agregaré estas nota- 
bles palabras del Arzobispo Don Rodrigo: Rex adeofuit á Regina... 
stimulatus, quod á proposito non discessit, duellum indicans jus non 
e$8e. » que tomo de D. Rodrigo Amador de loa Rioa. 



— 196 — 

10. Pero el rey Alfonso, | de la reyná aquexado, 
Non se quiso p.irtir ¡ de la demanda, asmando 
Com' fuesse rebebido | en vez del Toletano 
El officio en España | que quiere don Bernaldo. 
Hy dixo el Roye que, | non era acordado 

15. Nin era de derecho | que está cosa a guisado 

Fuesse metüda a riepto!» | Amen! dixo el Primado. 
Ende nasció contienda: | ornes buenos, perlados, 
Obispos, cavalleros, | e Condes y se alzaron, 
Quandó el juicio de Dios 1 vieron menos preciado. 

VII 

La prueba del Fuego. Allá van leys 6 quieren reys 

Por quanto el rey rrazona | piden prueba del fuego 
Ca si non por las armas, | fable por esta el cielo. 
Ya encienden la foguera ) presente todo el pueblo, 
Los grandes e los chicos, | los nobles e pecheros. 
5. Ya tañen las campanas, | de la^églegía salieron 
En procesión con cruces | con cándelas e rezos: 
Viene la clerecía; j el rey viene con ellos, 
Debaxo palio anda | e trae por costaneros, 
El Primadj de España | de pórpola cobierto, 
10. E de Roma el Legado | con su roxo capelo. 

Y trahen los dos Libros, | amús Libros muy buenos, 
Uno el ritual Romano J el otro el de Toledo, 



1. Valiéndose de los mismos argumentos riel rey piden la prue- 
ba del fuego. — 11. trahen, traen los dos rituales. 



— 197 — 

Con ellos las reliquias | de santos milagreros: 
Ardia la foguera | de continente fiero, 
En espacio vacio | que lo vidiese ti pueblo. 
15. Con preces latinadas | invocaban al cielo, 
Que y faga justicia, j com sea derechero: 
Los tres mitos del forno | sino lessióo salieron, 
Anssi salga el Libro | que sea valedero. 

Finidas son las preces, | cunde grande silencio, 
20. E dos freyres avanzan I a la foguera ardiendo: 
Y meten sentios libros | en ese forno en medio: 
Uno el Missal Romano. | el otro el de Toledo. 
Aquel de los franceses | quexavas' nel brasero, 
Semeiava un damnado J en flamas del infierno; 
25. Non lo puio endurar | e ya muy caiboniento 
Daba una grande tuerta | c saliese del cerco, 
Saltando sus las flamas, | venzudo ya del fuego! 
A mirado lo tienen | quantós que lo vidiéron 
E por tan grand m.irvella j rienden gradas al cielo, 
80. El libro Toletano | fincó en el foguero 

Sin todo dafio, pora ! mayor confirmamiento; 



17. Como los tr.'s nifiofl de ia Biblia que salieron sanos del 
horno, así salga el ritual valedero, el que deba permanecer. — 21. 
había escrito: de esa gehena en medio; pero, aun ¡ue en francés se 
usaba esta palabra ho'orea de donde al tía salió gene y se gé*er t 
no seguro de su propiedad en el español del sigl > Xíll, preferí en 
su lugar fomo, voz meaos poética, y esto me ha ocurrido en otras 
ocasiones. — 25. N<»n lo pii'io endurar, soportar. — 2(5. iuerta, vol- 
tereta. — 27. Venzulo, por que salir del palenque era sefíal de ven- 
cimiento, y eso se aplicaba aquí á la hoguera: el que rehuye la 
prueba está vencido. 



— 198 — 

Non ie nució nin punto | essa gehena ardiendo: 

Ninguna cosa al Libro | le empeció el fuego. 

De está guisa venció | el Ritual de Toledo. 
35. Mas, al rey pofioso | nadi lo saca dello: 

Mover lo non podieron j por rrazón ni por ruego. 

Del mirado que viera | no lé incal un bledo. 

De muerte ,menazaba j elli a sus ornes buenos, 

Unos echó en exilio J otros metió en fierros, 
40. ¡Quiere el ritual romano | mal que le pese al cielo! 

Don Bernaldo lo aplaca: | Costanza sopla el fuego! 

El rey contra derecho, | contra el juicio de Dios, 
Contra su pueblo e clero, ) contra toda rrazón, 
Tomar ritual de Francia | a la églesia mandó, 

45. E del usó la España | por fuerza e amidós. 

Mucho fueron pesantes | todos los oms de pro, 

E con ellos el pueblo, | oveias e pastors: 

Su juicio comunal | finca 'nestá rrazón: 

Allá van leyes, dixen, | ó quieren REYEs,-non 

50. Do él cielo lo manda, | do^~"el pueblo lo acordó: 
Con este retraer | señalarán a Alfons 
Al juicio de los sieglos | para condamnación. 



32. á pesar de lo dicho antes corrijo y escribo gehena en vez de 
brasero ó fogera. — 37. No le incal, no le importa, un bledo, nueva 
duda, un figo era lo corriente. — 48. En esta ocasión de la perti- 
nacia del Rey nació el refrán o retraer: allá van leys, ó quieren rey». 
Así lo afirma el Arzobispo don Rodrigo. 






— 199 — 



VIH 



De cómo el pueblo desama á su Rey, é pone su 
amor en el Cid 

El rey non bien contento | fizo Concilio en León. 

Del Officio romano | y dan confirmación: 

Que dende en adelant, | non haya contensión, 

E del Ritual romano | usen sens escepcíón, 
5. Salva una Capiella | que en Toledo apartol' 

En la su cathedral | el Bispo contendor, 

O el Ritual de España | afóntado fincó. 

Esto fazcien ca | el rey don Alfons, 

La reyna e don Bernaldo | lo an a corazónl 
10. Para mayor escarnio | el Concilio abolió 

La letra csidoriana | que aquel santo varón, 

Don Gúlfilas, Obispo | de Godos, ertsefió. 

Las figuras francesas | de letra el tabalión, 

E todo escrivano | dende esse día usó. 
15. En manos de franceses | esos officios son! 

Su letra le han tollido | al buen pueblo espafiol. 

A Ésidro borraron, | su ritual se oblidó, 



7. Afóntado, avergonzado, oscurecido. Hasta el día de hoy se 
oficia en esa Capilla de la Catedral de Toledo por el Ritual de San 
I&idoro ó mozarábigo. — 13. Los escribanos y tabaliones acostumbra 
dos á la letra gótica, al establecerse repentinamente el uso de la 
francesa, hubieron de dejar sus puestos y fueron reemplazados por 
franceses. — 17. á Esidro borraron; los manuscritos góticos cayeron 
•en desuso y en el olvido, lo ¡¡que equivalía á borrar á sus autores.' 



— 200 — 

Se cambia por francesa | fast la prenunciación! 
Sabet, por esto a Alfonso | non ama el espafiol, 
20. E la su amor la finca | en el Cid Campeador. 

Dexemos essa Corte | vaymós do el Cid está. 

IX 
£erca y toma de Valencia 

¡Cómoda los de Valencia | escarmentados ha! 
Non osan exir fueras | nin con él se aiuntar. 
Talaba-Íes las güertas, | facía-Íes grand mal, 
En cadun destos afios | Mió Cid les lolió el pan: 
5. Los de Valenz se aquexan, ( non sabent que se far, 
De nulla part que sea | non les viníe un pan. 

18. Hasta la pronunciación gótica se afrancesó y de este cambk> 
quedan pruebas en el léxico de la época y en su ortografía. — 19. 
Alfonso contrarió fuertemente á su pueblo hiriéndolo en su senti- 
miento nacional y religioso, en lo que el español más ama. De ahí 
que los hombrer de entonces alzaran al Cid como su tipo ideal y 
celebrado, y en torno del héroe condensaran la leyenda de las glo- 
rias nacionales de aquellos tiempos. 

Al rehacer esta epopeya menos ruda de lo que se ha creído, y 
superior á laa otras gestas medioevales de Europa, no podía dejar 
olvidado este interesante episodio histórico, de suyo tan pintores- 
co, y oportunísimo para describir con la brevedad seca y nerviosa 
•le las gestas, el d icio judici-d y la prueba del fuego, la lucha entre 
el pueblo y el monarca absoluto que impone su voluntad, y hacer 
ver la extendida influencia francesa en aquel tiempo. 

3. taianbanles ó talábanles las huertas: de taiar salen: tallar, talar, 
tajar, y acaso por corruptela de tajar salga, sajar, y no de scarifica 
re como dice Diez.— 4. tolió, tollo, cortó, quitó, suprimió. — 5. non 
sabent, se lee non sab, como en francés: nott sabn, sería muy duro. 



— 201 — 

Padre a fijo conseio | non da, nin fijo a padr, 

Nin amigo a amigo: | nos' pueden consolar. 

¡Mala cuenta es, señores, [ aver mengu.i de pan, 
10. E fijos e mugieres | verlos morir d- fambr! 

Delant veyen so duelo, | non se poden huviar. 

Por el rey de Marrocos | ovieron a enbíar 

Con el de Montes Claros | avin gracia tan grand, 

Que non les dio conseio, | nin los vino huviar. 
15. Sopólo Mió Cid, | de corazón le plaz, 

Salió de Mur-viedro | una noch al traspás, 

Amaneciol' el dia | en tierras de Mont Real. 

Por Navarr' e Aragón | mandó pregón echar, 

A tierras de Castiella | envío sus menssais: 
20. Quien quiera perder cuita j e venir a rictad 

Al Cid vinies que él há | sabor de cavalgar. 

Cercar quiere Valencia, | por christianos la dar. 

«¿Quien quiere yr comigo I á Valencia tomar? 

Todos vengan de grado, | premia ningún non ha, 
25. Esperaré tres dias | en Celia del Canal.» 

Esto dixo, Mió Cid | el cáboso sin par. 

Tomavasé á Murviédro | quc^el ganada se ha; 

Andidierón pregones, sabet, a todas parts;. 

Al sabor del' ganancia | nons' quieren detardar: 
30. Grauds yentes se le acoien i de, buena christiandad, 

Creciendo va en poderes | Ruy Diez de ftivar. 

Quand vio las ayuntadas, | conpésos* de pagar, 

E lo que avíe asmado | nol quiere detardar. 

Adlino por Valencia, | sobre ella se va echar. 
85. Bien la c,?rca Mió Cid | que non y avie art: 

7. conseio, en este caso auxilio. — 11. huviar, uñar, tibiar, ayudar. 
-14. No les prestó auxilio ni los vino a ayudar. 



— 202 — 

Viédales exir | e viédales entrar. 

Sonando van sus nuevas, | sonando a todas parts. 

Mas yentes al Cid vienen, | sabet, que nos' le van. 

Metió la villa en plazo ) si viniesen la huviar. 
40. Nueve meses complidos, | sabet, sobre ella yaz, 

Quandó vino el deceno | oviéron-gela a dar: 

Qüando el Campeador | entró en la cibdad 

Grandes los gosos son | que van por es' logar; 
45. El oro e plata corren J como un rio cabdal, 

E los demás averes | ¿qui los podrie contar? 

En áver monedado | al Cid por la su part 

Treynta mil de marcos | en esta vez li caen: 

Todos adelantaron, | todos ricos están: 
50. Los que fueron de pié | caválleros se fan. 

Alegre era el Cid | con quantos que él ha 

Quando sedíe su seña | en somo el Alcázar. 

36. Se leerá: Vi-é | dales | exír || e vié | dales ¡ entrar.— Védales 
salir y védales entrar. 

He alterado por completo el orden de los diez últimos versos, en- 
filados en el original sin ninguna lógica y sin sentido. Los versos 23, 
24 y 25 interrumpen la asonancia que es en a, y aparecen en esta 
forma: 
1201. Quien quiera yr comigo cercar á Valencia 

Todos vengan de grado, ninguno non a premia, 
Tres días le esperaré en Canal de Celfa. 
Creo que estos versos trastornados por el copiante no faltaron 
á su asonancia en a, y acaso tuvieron esta forma: 

23. ¿Quien quiere yr comigo | á Valeneiagercar? 

Todos vengan de grado; | premia ningún non ha; 
Esperaré tres días | en Celfa del Canal. 
Y sirva este ligero ejemplo como muestra de las trasposi- 
ciones frecuentes que son necesarias para devolver á estos ver- 
sos su metro y su rima. Puede ser todavía que se les complete di- 
ciendo: Valencia, premia y Celfá. 



— 203 — 



X 



Viene el Rey moro de Sevilla, y el Cid lo derrota 

Ya fólgava Mió Cid | con todas sos compañas 

E al rey de Sevilla | el mandado legava, 

Que prisa es Valencia, | que nadi non 1' enpara: 

Vinó-los él veer | con treinta mili de armas, 

E apres de la güerta | ovieron la bataia. 

Arrancólos Mió Cid | el de la longa barba; 

Fasta dentro en Xativa | duró el arrancada! 

En el pasar de Xúcar | y viéredes baraia; 

Moros en arüenzo | amidos bever agua, 
10. Aquel rey de Marrocos j con tres colpes escapa. 

Tornado es Mío Cid | con toda esta ganancia. 

[Buena la de Valencia | quand ganaron la casa, 

Mas mucho provechosa, | sabet, fú esta arrancada! 

A los menores cayen | cíent marcos de plata. 
15. ¡Novas del cavallero | ya vedes do legavan! 



9. moros en aruenzo: Sánchez cree que es «moros en abundan- 
cia», Damas Hinard dice que significa en atraso, asimilando esta 
voz al atrenzo (en arriére) del provenzal. Mas me inclino á conge- 
turar que puede ser en apuros, precipitados. No he encontrado la 
etimología de esta voz y me limito á reproducirla como la en- 
cuentro. 



— 204 — 

XI 

Medidas disciplinarlas que toma el Cid 

Don Rodrigo en Valencia | en paz está folgando; 
Ya le crece la barba | e vale alongando: 
«Por amor, díx, del Rey, | que de tierra me ha echado 
Nin entrarie tigera | ni un pelo abrie taiado.» 
5. Con él es Alvar Fañez, | non gele part del brazo. 
Los que ixieron de tierra | en rictad ahondados, 
Ovieron en Valencia | casas e muchos algos, 
Mesones e heredades | de que son muy pagados: 
El amor de mió Cid | ya ló yván probando; 

10. Mas vio mió Cid que | con los avers tomados 
Si se podiessen yr | ferló-y-en de grado 
Pora que non podiessen | fer tal desaguisado 
Esto mandó mió Cyd, | Minay lo conseiando: 
Quiquier de los sos ornes | que quitase el poblado 

15. E non gele espidiesse, j é noP besas* la mano, 
Sil' podiesen prender | ó fuesse alcanzado, 
Tomassen-le el aver, J pussiesenle. en el palo. 
¡Afevos todo aquesto | puesto en buen recabdol 

20. Con Minaya Alvar Fañez | él sé va conseiando: 
Si vos quisierds, Minaya, | quiero saber recabdo 
De los que son comigo J e que ganaron algo; 



El comienzo de este párrafo está tan deshecho y lleno de repeti- 
ciones, que he tenido que manejarlo de nuevo. — 8. mesones ó mey- 
sonee, casas.--17. la pena de ponerlos en el palo, debe referirse á la 
picota, el pilori, el rollo ü otra manera análoga de sacarlos á la pú- 
blica vergüenza. 



— 205 — 

Meter-los he en escripto, | todos seyán contados. 
Aquestos cávalleros, | aquestos mios vassallos 
25. Que curian a Valengia | e andan la arobdando, 

Que si alguno s' furtare | su aver me avrá a tornar.» 
«Conseio es aguisado», | alí dixo Alvar Fanz. 

XII 

Hace el Cid alarde de sus mesnadas. Propone enviar 

a Minaya con un presente para el 

Rey Don Alfonso VI 

Mandó-los a la corth | venir é se ayuntar, 
Man a mano por cuenta [ fizó-los y nombrar, 
Tres mili e seiscientos ) avíe el Cid de Bivar. 
Alegrase-le el cor, | tornos' a sonrrisar: 
5. ¡Gradó a Dios, Minaya, | e a su Sancta Madr, 
Con mas pocos ixímos | de casa de Bivar! 
Agora avems riqueza, | mas ávrems ádelant. 
Si a vos ploguier, cormano, | e non vos cay pesar, 
Enviarvos he a Castiella | do avernos heredads, 
10. O es el Rey Alffonsso, | myo Séfior natural. 

25. ó andanla arobdando, yo diría a - rondando. — Sánchez en 
irez de arobda, cree que debe decirse axobda, centinela en árabe, 
mnque la verdadera voz arábiga parece ser arrocova, y acaso 
irroc'va. Sin apelar al árabe creo que rondar ó arrondar es andar 
i la redonda, en torno de la ciudad ó campamento, y de ahí 
rrobdar ó arrondar. La doble rr se espliea: en la ortografía 
vacilante de la época arobdando, como aruenzo, del número an_ 
erior, pueden estar por arrobdando y por arruenzo, como se ve po- 
os versos más abajo (V. 1299) donde por arreciado se escribe are- 
lado. — 26. si alguno se furtase, se esquivase, sacase el cuerpo al 
mpadronamiento militar que el Cid iba á hacer. 



— 20G — 

De estas mis ganancias | que avems fechas acá, 
Le endono cient cavallos, J yd-gelos vos levar. 
Muí bien paramentados | con siellas e lo al. 
Por mi besald' la mano, | e firme le rogad, 

15. Que mi mugier e fijas, | me las dexé sacar. 
Enviaré por ellas, | vos sabet el mensay: 
Al moro e al christiano | alcance mi verdat: 
Ved-mé a Rachel e ludas, | las archas les quitad 
Fenchidas con arena ¡ que en el su salvo están, 

20. E los marcos sobre ellas, j todos ge los pagad; 

E lo que ellos quissieren [ por su ganancia a mas: 
Mi engaño del arena | quieran lo perdonar! 
Mi palabra es el oro | que vades rescatar. 
Al buen Abbat Don Sancho | mando lo saludar, 

25. E mili marcos de plata | avreds de le llevar. 
Essos son por las Missas, | expensas e lo al. 
E treinta marcos de oro | a Xímena le dat, 
Con que bien se aguisse | por en Valencia entrar.» 
Essora dix Minaya: | —«De todo veluntad! 

80. Lo que mandáis, mió Cid, | assí se acomplirá» 
Cient ornes escogidos | compañan a Alvar Fanz. 
La mugier de mió Cid, | sus hijas las infants, 
E las dueñas de pro | que con ellas están 
De guisa irán por ellas j que a grand ondra vernán 

35. A estás tierras extrañas | que nos pudiems ganar. 

17 al 23. es un agregado necesario, como se verá más adelante. 
Manda el Cid pagar las mil misas que ordenó al abbat D. Sancho, 
y sin rebajar su carácter no debe olvidar su deuda á los Judíos de 
Burgos: en la epopeya todo debe conspirar á enaltecer al héroe. 



— 2o7 — 



XIII 



El Preste don Hierónymo 

Quandó en estas novas | todos se alegrando, 
Della part de Ori'ent | vino un coronado: 
El preste don Hierónym | por nombre es lamado; 
Bien entendido es letras ¡ e mucho acordado; 
5. De pié e de caballo | assáz era arreciado. 

1300] Las puertas de Mió Cid j andaval's demandando, 
Sospirando ques' viesse | con moros en el canpo: 
Que sis' fartás' lidiando, | firiendo con sus manos, 
A los dias del sieglo | nol' lorasen christianos. 

10. Quandó l'oyó Mió Cid j de aquesto fue pagado. 
Oid, Minaya, dixo, j por Aquel que 'stá en alto 
Cuanto El prestar-nos quier, | bien gelo gradescamos: 
En tierras de Valencia ) quiero fer obispado. 
E dar-gelo quiero | a este buen christiano.» 

15. Plogó bien a Alvar Fanz | lo que diz don Rodrigo, 
A este don Hierónym | l'otorgan ya por bispo: 
Dierón-gelo en Valencia ¡ ó bien puede estar rico. 



4. es letras, en letras, es, como en el antiguo francés, y conservado 
hoy como preposición del complemento de la vos bachillerato; t 
mucho acordado, y muy discreto. — 5. arreciado, recio, fuerte, vigo- 
roso. — 8 i 9. Que si él se hartase de lidiar y de herir, en la vida le 
llorasen los cristianos. Don Jerónimo, francés de nacimiento, es el 
tipo del preste batallador que mejor manejaba la lanza que el hi- 
sopo, y derramaba más sangre que agua bendita. 



— 208 — 

¡Dios qué alegre era ¡ todo el christianismo, 
Que en tierras de Valencia | aví Sefior Obispo! 
20. Alegre fue Minaya, [ espidióse é vinos.' 

XIV 

Minaya en la Corte del Rey 

Tierras de Valencia | remanidas en paz, 
Adlíno por Castiella ¡ Minaya Alvar Fanz; 
Dexárems las posadas, J non las quiero contar; 
Demando por Alíbnsso ) do le podrie fallar. 
5. El Rey a San Fagunt | füéra un poco ha, 
Tomos' a Cari ion, | y lo podrí' fallar. 
Alegre fu d* aquesto , Minaya Alvar Fanz: 
Con lá su presentaia [ aduno pora allá. 

De missa era exido | essora Don Alfons, 
10. Afé Minaya Alvar j do lega tan apost: 
Fincó amos ynoios | ante todo el pobl: 
A los pies de Alfonso | con gran duelo cayó. 
Besaba le las manos, | tan apuesto fabló. 



20. Minaya espidióse — de Valencia, — e vínose — para Castilla: esta 
expresión hace presumir que el autor de este Cantar lo escribía 
en Casti.la, de otro mo>lo no diría vínose. 

1. Nótese la forma elíptica. — 9 á 12. la asonancia es en o-o, bien 
que puede convertirse en o como es la anterior y la que sigue, di- 
ciendo Alfons, npost, póbl, dól, por Alfonso, apuesto (se lee apostó) 
pueblo (p>e lee pobló) y duelo (se lee dolo). 



— 209 — 

«Merced, Rey don Alfonsso, | por amor del Criador, 
15. Besába-vos las manos ¡ Mió Cid lidiador, 

Quel' ayades merced, | si vos vala el Criador. 

Echaste-le de tierra, | non ha la vuestra amor. 

Mager en tierra agena, | él bien face lo so: 

Ganada se ha Xéric | e á Onda por nombr, 
'20. Prisó a Almenar, [ Murviedro que es miyor, 

Assí fizo a Cebóla | e fiz a Casteión, 

E a Peña Cadiela, | qucs una pena fort; 

E, con aquestas todas | de Valencia es Señor. 

Bispo fiz de su mano I el buen Campeador: 
'25. E cinco lide fizo, | e todas las venció. 

Grandes son las ganancias | que le dá el Criador; 

Fevós aquí las señas, | verdat vos digo yó: 

Cient cávallós vos dona, | gruessós é corredors, 

De siellas e de frenos | todos guarnidos son; 
30. Roga-vos, Rey Alfonsso, | que los prendades vos. 

Razonas' Vassal' vuestro; | vos tiene por Señor.» 

Alzó la mano diestra | el Rey, se sanctígó; 
«¡De tan fieras ganancias, | comino ha el Campeador, 
Sim' vala Sant Esidro, | plazmé de corazón!... 
:>•"). E plazem' de las novas | que face el Lidiador. 
Recibo estos cavallos [ quem' enbía de don.» 
Mager plogo al rey mucho, | pesó a García ürdonnz: 
«Semeia que entre moros | non ha de vivo un om,' 
Quandó face a su guisa | el Cid Campeador!» 



31, razonas vassal vuestro, se estima, se tiene por vuestro, ya - 
s;il lo, os reconoce por señor. 
14 



— 210 — 

40. Al Conde dixo el Rey: | «¡Dexad essa razón! 

Que el Cid en todas guisas | sirvem' meior que vos.» 
Fablaba y Minaya | a guisa de varón: 
«Merced vos pide el Cid, | si vos caye en sabor, 
Por Don' Ximena e | sus Fijas amas dos; 

45. Saldrin del Monesterio | do elle las dexó, 
E yrin pora Valencia | al buen Campeador.» 
Essora dixo el Rey: | «Plaz-mé de corazón: 
Yo darles he conducho | tant que en mis tierras, do 
Curialdas he de mal, | de fonta e desonor. 

50. Quando en cabo del regno | aquestas donnas for'n 
Catad com' las sirvades | vos é el Campeador. 
Oydme, mis escuellas, | é toda la mi cort: 
Non quiero que nada | pierda el Campeador. 
A todas las escuellas | que a él dicen Señor, 

55. Por quant desherede-los, | tod' gelo suelto yó: 
Sus heredads les sirvan | do fuere el Campeador; 
Atreguo -les los cuerpos | de mal e de ocasión: 
Fago esto por tal qué | sirvan a so Señor.» 
Minaya Alvar Fannez | las manos le besó; 

60. Sonrrisós' el buen Rey, | tan belido fabló: 
cLos que quisieren yr | servir al Campeador, 



50. for'n, /oren, fueren. — 51. cuando ellas salgan de mis tierras 
las atenderéis vosotros. — 52. Este verso escandido como debe ser, 
así se divide: 

O-yd | me es- | cuelas, \\e tó \ dala \ mi córt 

2 4 6 2 4 6 

He intercalado en él la sílaba mis para mejorarlo. 

54. escuella*, escolta, dice Sánchez; secuela, séquito, seguidores, 
^servidores; les hommes d' armes, traduce Damas Hinard. — 55. Loe. 
bienes que les confisqué se los devuelvo todos. 



— 211 — 

De mi vayanse quitos | a gracia del Criador, 
Mas ganarem's en esto | que en otra deshonor.» 

Aquí entraron en fabla | los infants de Carrión: 
65. «Mucho crecen las novas j del Cid Campeador, 
Casariems' con sus fijas | pora huebos de pro. 
Nos non osariemos | facer esto a razón: 
Mió Cid es de Bivar, | nos, dé-los de Carrión...» 
Non lo dicen a nadi; | y fincó esta razón. 

70. Minaya Alvar Fannez | al buen rey s'espidió. 

«Ya vos ydes, Minaya; | vaya el Criador con vos: 

Levedes un portero, | tengo vos ávra pro; 

Si levardes las donnas, | sirván-las a sabor. 

Fata en Medina denles | quantos huebos les for; 
75. Desi adelant piense | dellas el Campeador» 

Espídiós' Minaya | e vasse de la Cort. 

Dandol' yban compaña | los infants de Carrión. 

XV 

Minaya va en busca de doña Jimena i sus hijas al 
Monasterio de San Pedro de Cárdena 

«En todo sodes pro, | en esto assíl' fagads: 
A Mió Cid saludadnos, | el bueno de Bivar, 
Nos somos en so pro | quant lo podemos far. 



65. mucho crece la fortuna. — 66. Casaríamos con bus hijas para 
aventajarnos y prosperar. — 67 y 68. bien que razonablemente no 
debíamos pensarlo; que el Cid es de Bivar y nosotros de los de Ca- 
rrión (él, descendiente de un (¡ibdadano, y nosotros de altos prínci- 
pes.) — 72. un portero, un ugier, un mensajero del rey.— 74. les for, 
fuer, fuere necesario. 



— 212 — 

El Cid que bien nos quiera, | nada non perderá. > 
5. Respuso, Minay: «Esto, | non me há por qué pesar.» 
Ydo es Minay su vía, | tornánse los infants. 

[1,400] Adunó por San Pero I ó las donnas están: 

Tan grande fú el gozo | quand viéronlo asomar! 
Debido es Minaya, | va a San Pero a rogar; 

10. Fecha la oración | a las donnás se va: 

«Omillo-m, don' Ximena, | Dios vos curie de mal, 
Assí a vuestras fijas, | faga el Criador a más. 
Saluda-vos Mió Cid, | allá onde elle está: 
Sano me lo dexé, [ e con tan grand rictad. 
El rey, por su merced | sueltas me vos ha, 

15. Levar-vos he a Valencia | que avems por heredad. 
¡Si vos vi'esse el Cid | sanas e tan sin mal, 
Todo serie alegre | que non avri pesar!» 
Dixó donna Ximena: | «El Criador lo mand!» 

Dio tres cavalleros [ Minaya Alvar Fanz; 
20. Enbiólos a Myo Cid [ a Valencia do está: 

«Dezid al Campeador, | Dios le curie de mal, 

Que su mugier e fijas | el rey sueltas las ha: 

Mientra que por sus tierras, ] conducho nos dará. 

De aquestos quince dias, | si Dios no manda al, 
25. Veerá hy su mugier | e las fijas que él ha, 

E con ellas las donnas | que las sirven yrán.» 

Idos los cavalleros, | de ferio pensarán. 

Remaneció en San Pero | Minaya Alvar Fanz, 
Veriédes cavalleros | venir de todas parts, 

13. El Cid os saluda desde donde está. — 23. Mientras estenios t 
sus tierras nos costeará la vida. 



— 213 — 

SO. Quieren yr se a Valencia | a Mió Cid de Bivar, 

Que les toviesse pro | rogavan a Alvar Fanz. 

Dixels Minaya: «Esto ] faré de voluntad.» 

Sesenta cavalleros | acrecido le han. 

E él se teñí ciento | que adúxiera d'allá: 
35. Por yr con estas Donnas | bon compaña se faz. 

Los mili marcos de plata | dio Mínayá al abbat, 

A Ximena e sos fijas | e las donnás que han. 

El bueno de Minaya | pensólas de adobar 

Deis meiors guarnimientos ¡ que en Burgos pud fallar: 

10. Palafréses e muías, | que non parescan mal; 

Buenos brialés é mantos | e prendas de prestar. 
Qüando a estas Donnas | adobadas las han, 
E quando ya Minaya | piensa de cavalgar, 
E por buscar los iúdios | al Aljama andar, 

45. Afé Raquel e ludas | commo a los pies le caen! 
«¡Hia, merced Minaya, | cavalier de prestar! 
«Desfechos nos ha el Cid, sabet, si no nos val. 
Soltariems la ganancia, | que nos diesse el cabdal.» * 
«Por lo que avedes fecho | buen cosiment y aura.» 

50. Dixo Rachel e ludas: | ¡«El Criador lo mand! 

Si non, dexarems Burgos, | yr-ló hemos buscar.» 
Allí dixo Minaya: | — .«Non sera eso verdat: 
Por mando de mió Cid, | vos yo trayo el cabdal. 
De mi prendreis los marcos, | la carta vos me dat. 

55. Aducid-me las archas | quen vuestro salvo están, 
E al Cid este engaño | amos le perdonat. 
La parabla que hoy cumple | vale mas que adiamant: 

4!*. buen coscment avrá, buena acogida tendréis, es decir buena 
recompensa. — 54. Ja carta, la escritura de préstamo. 



— 214 — 

La ondra de mió Cid | plus limpia es que chrystal !» 

Rachel con el grand gozo | hy non podie fablar; 
60. ludas finoios fitos, | los pies le fue besar. 

Amos al Cid bendicen, | bendicen a Minay, 

Ensalzan a Israel, | gradesQenlo a Jehová. 

En oro recibieron j con creces su cabdal. 

Todo lo bien cataron, | la carta tornada an, 
65. E con un grand enclin | se espiden amos ya. 

Amos dos qué gossosos, | con qué contento van, 

¡Com' si de Egipto ixieren | la Pascua a celebrar! 

Com' si de Babilón | tornasen a Judá! 

Su oro mas les place | que tierras de Canaan. 

70. Las novas van sonando ( por Burgos la cibdad: 
Esté fecho loado, f tienénlo^a gránd lealtad, 
Que el Cid las arcas plenas | de sable e de lo al 
A los judíos viles ¡ mándaselas quitar! 
Sé yo de una Grandía, | de judíos dogal, 

60. inoios fitos, de rodillas. — 65. enclin, inclinación, reverencia. — 
67 á 69. alude á dos conocidos hechos bíblicos: la salida de Egip 
to de los israelitas, y su regreso del cautiverio de Babilonia, y 
su amor al oro mayor que á la tierra de Canaan su patria. — 72. sa- 
ble, arena, voz que solo se conserva en la heráldica, aún cuando 
tenemos el derivado sablón, arena gruesa, y de ahí viene sablade 
ra, (arenillero) por metátesis salbadera con b, confundida con sal- 
vadera, que es la que se llena con salvado, ó afrecho, que también 
fué usado para sacar la tinta. — 73. quitar, cancelar. 

(1) En el poema se lia omitido el pago á los judíos de la deuda 
del Cid, dando lugar con esa omisión al rebajamiento del héroe 
hasta el punto de calificarse el empeño de las arcas como una ju- 
garreta fraudulenta digna de Guzmán de Alfarache. Bien sé el odio 
y desprecio para loa judíos que hubo en la edad-media, el cual se es- 



— 215 — 

75. Los dientes les tollera | si osaran le cobrar. 
¿Quién tal mesura cata | a una gente a tal? 
¡Bendicho sea el Cid | en todo sin egual! 

tiende insensato hasta nuestros días; bien sé que un engaño como 
este de las arcas era de todos celebrado, tanto cuanto se celebraba 
en las farzas teatrales antiguas que un palurdo engañase á un go- 
lilla ó burlase al diablo; pero, eso no obsta á que yo haya procurado 
mantener en alto el carácter del héroe, sin falsear la historia des- 
figurando el modo de sentir de aquella época respecto al pueblo 
hebreo. He agregado, pues, lo que creo que falta en el Poema, y 
para ello he seguido la tradición consignada en la Crónica de Ve- 
lorado. Hago que el Cid desempeñe las arcas y pague su deuda, 
que lo contrario rebajaría su carácter amenguando la epopeya. Al 
mismo tiempo la crueldad y mala fe empleadas con los judíos queda 
allí de manifiesto, desde que se mira como algo muy excepcional 
que el Cid pague á los judíos, cuando otros señores les arrancarían 
los dientes si osaran cobrarles. 

En justificación, tanto de esta alteración del texto en pro del ca 
rácter del héroe de la epopeya, cuanto para hacer ver de qué mane- 
ra aprovecho la Crónica del Cid, copio de ella en seguida el trozo 
correspondiente de que me he servido. Dice así: 

Cap. CCXVI. — <E desque llegaron a Burgos, embiaron por Ra- 
chel e por Vidas, e demandaron las arcas, e dieronles trezcientos 
marcos de oro, e trezcientos de plata, assí como el Cid mandara: e 
rogáronles que perdonassen al Cid el engaño de las arcas, ca con 
grand cuyta fuera fecho. E ellos dixeronle, que le diesse Dios mu- 
cha vida e mucha salud, e que le diesse poder, porque ensalcasse 
al Christianismo, e abaxasse el Paganismo, ca ellos por pagados se 
tenían del. E desque esto fué sabido por la cibdad de Burgos, el 
bieu e la mesura que el Cid ficiera contra los mercaderes, en les 
mandar quitar las arcas llenas de arena, e de tierra, e de piedras, 
tovieronlo por grand maravilla, e quedaban fablando en la mesu- 
ra, e en la lealtad del Cid, e bendizciendolo, rogándolo a Dios 
que acrescentasse la honra del Cid e de los suyos. Desque esto 
fué acabado fueronse para San Pedro de Cárdena, e con ellos el 
portero del Rey.> 



— 216 -- 

Desque esto fue acabado | ya tornase Minay 
En busca de Ximena | que piens' de cavalgar 
80. Pora do el Cid 1 'espera | en Válenz la sin par, 
En Válenz que le tiene | el Cid por su heredat. 

XVÍ 

El regreso a Valencia 

Ido es pora San Pero | Minaya Alvar Fanz, 
Mas yentes se le acoien, | pensó de cavalgar, 
Grand duelo es al partir, ¡ espidiós del abbat: 
«Si vos vala el Criador, | Minaya Alvar Fanz, 
5. Por mi al Campeador | las manos le besad. 
Aqueste monesterio | non lo quiera oblidar 
Por los dias del sieglo; J en lebar-lo adelant 
El Cid será ondrado | e siempre valdrá mas.» 
Respuso-le Minaya: | —«Ferio hé de voluntad.» 
10. Hyá se espiden é | pienssán de cavalgar, 

El portero con ellos | que los ha de guardar. 
Por la tierra del Rey | conducho ya les dan. 
De San Pero a Medina | en cinco dias van. 
Afelos en Medina | las Donnas e Alvar Fanz. 

15. Direvos délos qué | Iebaron el mensay; 
Al ora que lo sopo \ Mió Cid el de Bivar 
Plogol' de corazón | e tornos a alegrar; 
Anssí de la su boca | conpégo de fablar: 
«Com' fuer' el mandadero | tal debe-se esperar: 

20. Tú, Muño Gustioz, e | Pero Vermoz, delant, 
Martin Antoniléz j un burgalés leal, 
El bispo don Hieronym' | cronado de prestar, 



2. acoien, acojen. — 22. cronado, coronado. 



— 217 — 

Caválgedés con ciento | guisados por lidiar, 
E por Sancta Maria | vos váyades pasar, 

25. Vayádes a Molina, | que yaz mas adelant, 

Tiené-la Aben Galvón, | my amigo es de paz: 
Con otros cient de sos [ bien vos consigrá. 
Pora Medina hyd | quanto pudier'des far, 
My múgier e mis fijas | y son con Alvar Fanz, 

30. Commó a mi dixieron, | hy los podreds falar: 
Con grand ondra vosotros | duzid-melas delant. 
Yo fincaré en Valencia; | mucho costádome ha, 
Grand folia serie | si la desenparas'. 
Yo fincaré en Valencia, | la he por heredat.» 

85. Esto que era dicho, | pienssan de cavalgar 
E quanto que pueden j non fincan de andar: 
Trocieron Sanct-María, | albergan al frontal, 
Vienen al otro dia | a Molina posar. 
El moro Aben-Galvón | quandó sopo el mensay; 

40. Salióles recibir | con grant gozo que faz: 

«Venides los vassallos | de mió amic natural, 
Non me pesa, sabet; | a mí mucho me plaz.» 
' Fabló Muño Gustióz, j non esperó a nád(ie). 



23. guisado por lidiar, en son de combate, armados. — 27. 
COnsigra, seguirá: conseguir, (seguir con) como con-ir, (ir con) 
Bon verbos hoy desaparecidos. — fakir, hallar. — 31. ducid-me-las de- 
lant, aducídmelas, traédmelas.— 33. grand folia, gran locura. — 30. 
— alojan al frente. — 39 á 43. mensaye, face, amigo, place, nadie, apo- 
copados en mensay, faz, amic, plaz, nad. 



— 218 — 

XVII 

El moro Aben-Galvón 

«Mió Cid vos saludaba, | mandólo recabdar, 
Con cient de cavalleros | que vos le acorrads, 
Su múgier e su fijas | que en • Medina están, 
Que váyades por ellas J e adúgadlás acá, 
5. E fata en Valencia | dellas non vos partads>. 
Dixó-le Aben-Galvón: | «Ferio he de veluntad» 
El moro esa noch | conducho les dio grand: 
A la mañana prieta | piensan de cavalgar, 
Cientol' pidieron, e, | él con dos cientos va. 

10. Pasaren las montañas | que son fieras e grands, 
[1,500] Mata de Tóranz pasan, | ningún miedo non han, 

Por el Val de Arbuxedo [ pienssán a deprunar, 

E en Medina todo | el récabdó está. 

A su encuentro enbíó | Minaya Alvar Fanz 
15. Dos cavalleros que | sopiesen la verdat: 

Esto non detardó; | de corazón lo han. 

Fincó el un con ellos, | tornó el otro a Alvar. 

«Virtos del Campeador | a nos vienen buscar. 

Afe Bermóz e Gústioz, | que vos quieren sin hart, 
20. E Martin Antolinez | Burgáles natural, 

1. El Cid os saluda y previene que le acudáis con cien caballeros. 
— 12. piensan a deprunar, piensan descender al oscurecer, al caer la 
tarde, que es lo que el latín pronus significa en este caso. — 18 virtos, 
fuerza. — 19. sin hart ó sin art, sin artificio, sin engaño, sincera- 
mente. 



— 219 — 

El bispo don Hierónym, | coronado leal, 
E el Alcayaz Moro | con sus fuerzas que tray, 
Por sabor de Mió Cid | de grand ondra le dar. 
Todos vienen en uno, | agora liegarán.» 

25. Essor' dixo Minaya: | «Vayamos cavalgar.» 

Esso fue apriessa fecho, | nos' quieren detardar, 
Den' en salieron ciento | que non parecen mal, 
En buenos cavallos | a cinchas e petrals, 
Las siellas plateadas, | cobertors de cendals, 

30. Al cuello los escudos, | al cinto las espads, 

Las lanzas en las manos, | los pendones al aer, 
Que seoan de que seso | era este Alvar Fanz. 
¡Com' de Castiell salieron ,' zzr. !?.s donnas que trae! 
Los qu' y van mesurando | e legando delant. 

35. Toman armas e luego | tornanse a departar. 
Por $erca de Xalón | tan grandes gozos van: 
Legan los otros, ván-se | a Minaya omillar. 
Quandó lega va el Moro, | de-t q~é a oio 10 ha, 
Sonrisandos' Minaya, | hyba-lo abracar. 

40. En 1' ombro lo saluda, | ca tal es su usay: 

«Tan buen dia convusco, | Minaya Albar Fanz!» 
Traedes estas donnas | por ó valdremos mas. 



'28. petrals, pretales, adornos y armaduras puestas al pecho de los 
caballos. — 34 y 35. los que iban adelante inspeccionando (en descu- 
bierta'), toman armas y luego vuelven á apartarse. Creo que sería 
«luego tornan armas», es decir que estos hombrea de vanguardia 
tornaban al grupo principal y de nuevo volvían á au exploración, 
acaso por turnos para llevar noticias del camino. — 40. usaie, itsay, 
uso, refiriéndose al saludo a la manera de los árabes que era be- 
sándose en el hombro. 



— 220 — 

Mugier del Lidiador | e fijas naturals, 
Ondrar-vos eraos todos, | ca tal es la su auz. 
En paz o en guerra | de lo nuestro havrá» 
45. Sonrrisos' de la boca | Minaya Alvar Fanz: 

«Hya, Aben-Galvón, | amigo sods sin falla, 
Si al Cid Dios me legare, | vea esto con el alma. 
Desto que avedes fecho | vos non perdredes nada. 
Vayamos posar, ca | la cena es adobada.» 

50. Dixo-le Aben Galvón: | «Plazmó dest' presentaia! 
Antes de tercer dia, | darvos-la he doblada.» 
Entraron en Medina, | sirvíalos Minaya, 
Todos fueron alegres | del servicio que daba, 
El portero del rey | quitar-lo ya mandava. 

55. Ondrado és Myo Cid J en Valencia do estava, 

Del conducho tan grand | que en Medinal' sacavan. 
El rey lo pagó todo; | quito se va Minaya. 
Passada es la noche, | venida es la mañana. 
Oyda es la missa, | e luego cavalgaban. 

60. Salieron de Medina, | a Xalón ya pasavan, 
Arbuxüelo arriba I privado aguijavan 
El campo de Torancio | luegol' atravessaban: 
Venieron a Molina | que Aben Galvón comanda. 



43. fijas naturals, significaba hijas legítimas, lo contrario de hoy : 
las habidas fuera de matrimonio se llamaban graciosamente «-jijas 
de ganancia*. — 44. que tal es la su auz, (de auce, ave) sus ausjñcios, 
su suerte, sus aves: hubiese preferido: «Oudrar vos hemos, ca | 
tales son vuestras auz». — 47. legare, llegare, llevare. — -&0. presen- 
taia, la mesa que le presenta. — 57. quito, libre se va Minaya, por- 
que Jel comisario del Rey pagó todos los gastos. 



— 221 — 

El bispo don Hierónym | el christiano sin falla, 
6& Las noches e los días | las donnas aguardava: 

Lieva cavallo en diestro, | que va ante sus armas; 

Entre él e Alvar Fañez | yban a una compaña. 

Afelos en Molina, | buena e rica casa: 

El moro Aben Galvón | bien los servi' sin falta. 
70. De quanto que quisieron | non ovieron falla, 

Aún las ferraduras | quitar-gelas mandava. 

¡A Minay e las donnas, | Dios, cómo los ondraval 

Otro dia mañán | luego cavalgaban. 

Fasta en Valencia el Moro | sirvíales sin falla, 
75. Lo suyo despendie | de lo ál no toma nada. 

Con estas alegrías | e novas tan ondradas 

Apres son de Valencia, | a tres leguas contadas. 

Alegre fue Mió Cid, ¡ que nunquas mas nin tanto: 
De lo que mas amava | ya le viene el mandado. 
80. Dozientos cavalleros [ mandó exir privado, 

Que reciban las Donas | e los que van legando: 
El sedie en Valencia [ curiando e guardando 
Ca bien sabe que Alvar | trahé todo recabdo. 



65. aguardaba, guardaba, cuidaba. — (50. Lleva su cavallo destre- 
ro, de remuda, como molían los caballeros. -<>7. él y Alvar Fañez 
caminaban juntos.— 77. apn's, cerca son de Valencia. — 82, Él es- 
taba en Valencia cuidando y guardando. — 83. pues bien sabe que 
Alvar Fañez viene con toda seguridad y cautela. 



■ 



— 222 — 

XVIII 

Recepción de doña Jimena y sus hijas en Valencia 

Afevos como aquestos ( reciben a Minaya, 
A las donnas de pro | e las otras compañas; 
Mandó el Campeador , a los que ha en su casa, 
Guardassen el Alcázar, | viessen las torres altas, 
5. Todas las puertas, e ] las éxidas e entradas. 
Aduxienlé Bavieca: | poco avi quel' ganara, 
Aun non sabie Mió Cid ¡ desté caval las mafias, 
Si seri corredor; j si abrí buena parada. 
A la port de Valencia | do fuesse en so salva, 

10. En delant su mugier | querí tener las armas. 
Recebidas las donnas | a una grant ondranza, 
El bispo don Hierónym | adelant' sé entrava, 
Y descavalga, e pora | la capiella adlinava 
Con quantos que él puede | que alora se ayuntavan, 

15. Sobrepelizas visten, | e con cruzes de plata, 
Salín a recebir | las donnas e Minaya. 
El quen buen ora násco | nada non detardaba: 
Ensiellan-le a Bavieca, | cuberturas le echavan. 
Mió Cid salió sobrél, | armas de fust tomava; 

20. Vistió el sobregonell, | luenga trahe la barba; 
Fiao una corrida, | esta fué tan estraña! 
Quandó ovó corrido | tods se maravillaban: 
Desd' es ora Babieca | preciado fue en España. 

20. sobregonel, sobre veste, sobre-todo, traje amplio que se ponia 
«obre el gonel, veste, saya, cota, ropilla, belmés ó el traje que fuere. 



— 223 — 

1 1, 600] Hy, en cabo del cosso I el Cid desea valgaba. 
25. Adlinó a su mugier | e a sus fijas amas. 

Quando lo vio Ximena | a los pies se le echaba; 

«Merced, Campeador, | el de la barba ondrada; 

Sacada me aveds de | muchas vergüenzas malas. 

Afe-me aquí, Señor, | con vuesas fijas amas. 
30. Con Dios e convusco | buenas son é criadas. > 

A la madre e las fijas | bien las abrazava: 

Del goao que avien | de los sos oi's loravan. 

Oyd, lo que ora dixo j el que en buen ora nasco: 

«Vos mi querida, | e mi mugier ondrada, 
35 Amas mis fijas, ( mi corazón e mi alma, 

Entrad comigo | en Valencia la casa, 
En la heredat j que vos yo hé ganada,» 
Madre e fijas | las manos lé besaban, 



30. Gracias a Dios y a vos, salvar son y ya educadas. — 34. Co- 
mienza aquí un cántico extraño dedicado al encuentro del Cid y 
su esposa é hijas, en 14 versos de 12 sílabas, divididos en dos- 
porciones desiguales (de 5+7=12 sílabas) de ritmo yámbico, (acen- 
tos: 2-4 I 24-6)- En otras palabras: este verso se compone de 
un adónico y de un anacreóntico, o mas propiamente de un pentasíla- 
bo y un heptasílabo yámbicos. 

Oyós T velídos | catán a todas partee 
2*4 2 4 6 

Aun cuando al rehacer estos versos tan desfigurados en el origi- 
nal, siempre quedan dudas, sobre todo cuando varían de estructu- 
ra, en este caso creo no haberme equivocado. Para que cada cual 
juzgue por sí del acierto de mi restauración ajustada en lo posible 
al original, trascribo aquí esos versos tal como los encuentro en el 
texto de Sánchez, el que generalmente sigo: 



— 224 — 

A tan grandt ondra | a Valencia entraban: 
40. Adlinó^el Cid ¡ con ellas ál Alcázar. 

Alá las súbie | en el mas alt' logar. 
Oíos belidos | catán a todas parts: 
Miran Valencia | la cíbdad cóm yaz; 
Del otra parte | a óio bán el mar; 
45. Miran la Huerta, | espessa és e grant. 

Alzan las manos | por a Dios laudar 
Desta ganancia I como és buena e grand! 



V. 1612. Vos, querida e ondrada mugier, e amas mis fijas 
Mi corazón e mi alma, 
Entrad comigo en Valeucia la casa: 
En esta heredad que vos yo lie ganada. 
Madre é fijas las manos le besaban: 
A tan grant ondra ellas a Valencia entraban. 
Adelino mió Cid con ellas al Alcázar 
Alá las subie en el mas alto logar. 
Oíos velidos catan a todas partes: 
Miran Valencia como yace la Cibdad: 
E del' otra parte a oio han el mar. 
Miran la Huerta, espesa es é grant, 
Alzan las manos pora Dios rogar, 
Desta ganancia como es buena é grand. 

La mayor parte de estos versos se han conservado sin altera- 
ción. Para devolverles su vieja cadencia rítmitica no hay más que 
dividirlos en sus hemistiquios, y batir sus compases, acentuando: 
2, 4 | 2, 4, 6. 






— ->->í) — 

XIX 

El rey Yucef pone cerco a Valencia 

Mió Cid e sus compañas | a gran sabor están: 
El ybierno es exido, | el marzo quier entrar. 
Dezir-vos quiero nuevas | de alent partes del mar, 
De aquel re-y Yucef [ que en Márrocos está. 

5. Oit lo que Yusef i dixo de don Rodrigo: 

«En las mis heredades, | fort mientre es metido; 
El non gelo gradeen | sinon a Jesú-Christo.» 
Aquel rey de Márrocos | aiuntava sus virtos 
Con cinquenta mili d' armas | todos foron complidos, 
10. Entraron sobre el mar, | en barcas son metidos, 
Van a buscar Valencia, | en Valencia a Rodrigo. 
Arrivado han las naves, | e fuera son exidos. 

Liegaron a Valencia, | la quel Cid ha conquista, 

Fincaron y sus tiendas | las yentes descreídas: 
15. Al Cid aquestas nuevas | eran-le ya venidas. 

«¡Gradó al Criador, | al Padre Spiritall 

Todo el bien que he, | lo tengo aquí delant. 

A Valencia gané; | hela por heredat; 

A menos de müert | non la puedo dexar. 
20. ¡Gradó a Jesu-Christo, | e á-su Sancta Madrl 

Venidom' es delicio | de tierras dalent mar. 

8. virtos, fuerzas. — 21 Delicio, deleite. tBuen gozo me ha ve- 
nido | de tierras de allende el mar.» 
15 



— 226 — 

Entrare en las armas, ] non lo podré dexar: 
Mi múgier e mis fijas | que las tengo acá, 
Mi múgier e mis fiias 1 verme han lidiar. 

25. Las moradas que avernos | verán commó se tan 
En las tierras agenas; | afarto lo verán! 
Verán por los sos oios | commó se gana el pan!» 
Su múgier e sus fijas | subióls al Alcázar. 
Alzaban los sos oios, | tiendas vieron fincar. 

30 # — «¿Qué es esto, Mió Cid? | si el Criador vos salv!» 
— «Hia! múgier ondrada, | non náyades pesar, 
Riquez que nos acrece, | maravillosa e grand; 
A poco que viniestes, | present vos quieren dar: 
Por casar son las fijas; | adújenles axuar.» 

35. —«A vos grado, Mió Cid, | e al Padre Espirital!» 
«Seed en est palacio, | múgier, a voluntad, 
E si lo quísierdes | yt-vos al Alcázar. 
Non áyades pavor | porque me veads lidiar, 
Crecem' el corazón | porque estades delant! 

40. Con Dios, aquesta lid \ yo lá he desbarrancar ! 

XX 

Batalla con los moros; preparativos 

Fincadas son las tiendas, | parecen los albors, 
A una grand priesa | tañen los atamors. 



31 a 34, este es siempre el estilo festivo del Cid, alegre y como 
de chanza. 

1. parecen, asoman; los albores, la claridad del alba.— 2. tañen los 
atamors, tocan los tambores. 



— 227 — 

Alégravás* Mió Cid; | diz: «¡Tan buen dia es oy!... 

Miedo ha su mugier, [ quierel' quebrar el cor; 
5. Así facie a sus fijas ¡ é ais donnás de pro: 

Del dia que nasquieron | non vieran tal tremor. 

Priso-sé a la barba | el buen Cid Campeador: 

Dix: «Non náyades miedo, ] todo es a vuestra pro. 

Ante de quince dias, | si plógiere al Criador, 
10. Aquelos atamores | e señas e blasons, 

Vos los pondrán delant, [ é vered's quales son. 

Desi han a seer j del bispo don Hieróm: 

Colgar-los ha en la eglesia | de la Madre de Dios.» 

Votación es que fizo | el Cid Campeador. 
15. Refechas son las donnas, | van perdiendo el tremor. 

Los Moros de Marruecos j cavalgan a vigor, 
Por las güertas adentro J están sines pavor. 

Vió-lo el atalaya | e tánxo el esquila; 
Prestas son las mesnadas | de las yentes christinas, 
20. Adóbanse de cor, | dan salto de la villa, 

Ca ya las calenturas | al Campeador venían: 
Do-s' fallan con los Moros | cométin-los ayna, 
Sacán-los de las huertas | mucho a fea guisa: 
Quinientos complidos | mataron esse dia. 

5. asi facie a sus fijas, lo mismo les pasaba á sus hijas. — 6. 
tremor, temor, temblor de miedo. — 14. votación es que fizo, es voto 
que hizo. — 17. 18. tanxó el esquila, tañó la campana. — 19. christinas 
en vez de christianas, por exigirlo así la asonancia. — 20. adóbanse 
de cor, por de corazón, para la medida del verso. — 21. alusión al 
anuncio de San Lázaro al Cid que llevaría á buen cabo toda em- 
presa siempre que antes sintiera estas calenturas. — 22. cometin-los 
ayna, luego, sin tardanza les acometían. 



— 228 — 

25. Bien fata las tiendas | duró aqueste alcanz: 

Mucho avien fecho, | piensan de se tornar. 

Alvar Salvadores | presó fincó allá. 

Tornados son al Cid | los que comí'n su pan; 

Lo quél vio con sos oios | cuentán-gelo delant. 
30. Alegre es Mió Cid | por quanto fecho han. 

«Oyt-me, cavalleros, | non rastará por al: 

Oy es dia bueno | e méior será eras; 

Por la mañana prieta | todos armados seads. 

Dicha la missa ayna | pensat de cavalgar; 
85. El bispo don Hierónym | soltura nos dará. 

— Hyr-los hemos ferir | appellidant, Sanct-yag! 
[1,700] Essor' dixieron todos: | «¡D'amor e voluntad!» 

Fabló Minaya, non | lo quiso detardar: 

«Pues esso quereds, Cid, | a mi mandeds-me al: 
40. Dat-mé cient cavalleros [ por huebos de lidiar; 

Quand vos fuereds ferir j caeré del otra part: 

O de amas o del una | Dios grande nos valdrá!» 

Essora dixo el Cid: | «De buena voluntad.» 

XXI 

Vence el Cid al Moro Yucef 

El dia salido es, | la noche es entrada, 

Nos' détardan de armarse | essás yentes christianas. 

A los mediados gallos, | antes de la mañana, 

29 — 31. non vastará ó restará, no quedará. — 33. por la mañana 
prieta, al ir á amanecer. — 35. soltura nos dará, nos absolverá — 40. 
2>ora huebos de lidiar, dispuestos para poder combatir. 



— 229 — 

El bispo don Hierónym | la misa les cantava. 

5. La missa dicha, a todos ¡ grant soltura les dava: 
«El qué aquí muriere | lidiando de cara, 
Prendol' yo los pecados, | e Dios le avrá el alma». 
A vos, Cid don Rodrigo | la missa os he cantada, 
Una merced vos pido | e séam' acordada: 

10. Las feridas primeras, | haya-las yo otorgadas.» 
Dixo el Cid: «Vos sean, | dende aquí mandadas.» 

Por Torres de Valencia | salidos son armados, 

Mió Cid a los sos J también los acordando, 

Dexan a las puertas | omnes de gran recabdo. 
15. Dio salto Mió Cid | en Bávieca el ca vallo, 

De todas guamizons | mui bien caparonado. 

La seña sacan, fuera j de Valenz dieron salto, 

Quatro mili menos treinta, | con Mió Cid van a cabo. 

A los cincuenta mili | vanlós ferir de grado, 
20. Alvárez e Minaya | entran del otro cabo, 

E, grado al Criador, | ovieron de arrancarlos! 

El Cid empleó la lanza, | al' spada metió mano; 

Tantos mató de moros | que non fueron contados. 

Por el cobdo ayuso ] la sangre destellando, 
25. Al rey moro Yusef | tres colpes le ovo dados; 

Salió!' de só la espada | ca le andido el cavallo, 



9. acordada, a cor-dada. — 1 L á laa puertas, se leía á las portas; 
entonces el hemistiquio resulta de seis sílabas en vez de siete; para 
que conste se acentúa el final, portas, conforme á la pauta del ale- 
jandrino: De-xán J a las | portas || . Así se explica como los hemis- 

2 4 6 

tiquios de seis sílabas antes se hacían cosntar. También puede es- 
candirse así: Dexán | a las | pü-ér | tas. 



— 230 — 

Metios'le en Guyera, | un cástiel Palaciano. 
Mió Cid el de Bivar | fasty llegó en alcanzo 
Con otros quel' consigen | de sos buenos vassallos; 

30. Desdálli se tornó | el que en buen ora násco: 
Allí preció a Babieca | de lá cabeza a cabo. 
Mucho era alegre | de lo que an cazado: 
Toda está ganancia | en su mano a rastado. 
De los cincuenta mili, | por cuenta bien notados, 

35. Non escaparon mas | de ciento e cuatro. 
Mesnadas de Mió Cid | robado an el canpo, 
Entré oró e plata | fallaron tres mil marcos, 
De las otras ganancias | non avia recabdo. 
Alegre era Mió Cid | e todos sos vasallos. 

40. Dios les ovó merced | que vencieron el canpo, 

Quando^ál rey de Marrocos | assí lo an arrancado. 
Dexó a Alvar Fannez | por saber tod' recabdo, 
E con cient cavalleros | a Valencia es entrado 
Froncjda trae la cara | que era desarmado: 

45. Entró sobre Babieca | el espada en la mano. 

Reciben-lo las donnas | que lo éstan esperando: 
Mió Cid antellas tovo | la ry-enda al cavallo 
«A vos me omillo, donnas, | grant prez vos he ganado: 
Vos teniendo Valencia, | e yo vencí el campo. 

50. Esto Dios se lo quiso J con todos los sos sanctos 
Quand en vuestra venida | tal ganancia logramos. 
Veds el spadá sangrienta J e súdiento el cavallo; 



29. quel consigen, que lo siguen.— 33. rastado, restado, quedado. 
— 42. Allí dejó á Alvar Fafiez para que dispusiese y llevase la cuen- 
ta de la presa. 



— 231 — 

Con tal cum esto se | vencen moros del campo. 
Rogad al Criador | que vos biva algunt año: 

55. Entrár-edés en prez, | besar-an vuestras manos.» 
Esto dixo mió Cid j diciendo del cavallo. 
Quandol' vieron de pié J que era descavalgado, 
Las donnas e las rijas, | la múgier que vale algo, 
Delant' el Campeador | los inoios fincaron: 

60. «En vuestra merced somos, | bi vades muchos años!» 
En büeltá con él | entraron al palacio; 
Con él ybán posar | en preciosos escaños. 
«Hya, my mugier, ¿non j me lo avieds rogado? 
Las donnas que aduxiestes, | las que vos sirven tanto, 

65. Quieró-las casar con | d'aquestos mios vasallos: 
A cada una dellas | do-lés dos cientos marcos: 
Que en Castilla lo sepan | commó nos las ondramos: 
Lo dé las nuestras fijas | venir-se ha mas despacio.» 
Levantaron -se todas, | besaron -le las manos; 

70. Grant es el alegría | que fue por el palacjo. 
Como lo dixo el Cid | assi lo han acabado. 

XXII 

El botín de guerra 

Minaya Alvar Fañez | fuera es en el campo 
Con todas estas yentes ¡ escribiendo e contando, 



55. diciendo, bajando. 

Este número y el que sigue se encuentran bastante bien con- 
servados: raro es el verso que ha sido menester retocar, cuando de 
ordinario lo contrario es lo que pasa. 



— m — 

Entré tiendas e armas | e vestidos preciados 
A tanto fallan desto | que es caso sobeiano, 
5. E quiero-vos dezir | lo qué es mas granado: 
Non pudieron saber | de todos los cavallos 
Que arriados andan | e non ha qui tómalos. 
Los moros de las tierras | y ganado se an algo. 
Mager de todo esto | al Campeador contado, 

10. Délos buenos cayeron | mili quinientos cavallos; 

Quandó"^ál Cid tantos cayen | de buenos e otorgados 
Los otros bien pueden | fincar por bien pagados. 
Tanta tienda preciada, | tanto tendal obrado 
Que ha ganado Mió Cid ¡ con todos sus vasallos. 

15. La del rey de Marruecos | de las otras es cabo, 
Es grand e sobeiana, | con pielles e con paños; 
Dos tendales la sufren, | con oro son labrados, 
Mandó Mió Cid que fita I s'ovies la tienda en campo. 
E dent non la tollesse ( ni moro nin christiano. 

20. Tal como está la tienda J de precjo sobeiano, 
Huebra de ricos Moros, | a guisa de vasallo, 
Enbiar-la quiere el Cid | a Alfonso el Castellano 
i,8oo] Que croviesse sos nuevas | e veyes que avíe algo. 
Con aquestas riquezas | a Válenz son entrados. 

25. El bispo don Ierónym, | caboso coronado, 
Es farto de lidiar | con amas las sus manos: 
Non tiene en quenta | los moros que ha matados: 
Lo que caye a él | mucho^éra sobeiano, 
My-ó Cid don Rodrigo, | el que en buen ora násco, 

30. De toda la su quinta | el diezmo le a mandado. 



23. croviese, creyese. — 28: caye, se lee ca-y-c. 



— 233 — 

Alegres por Valencia | son las yentes christianas 
Tantos avín de averes, | de cávallos e de armas! 
Alegre es Ximena | e son sus fijas amas, 
E alegres son las donnas | ques' tienen por casadas. 

35. El bueno de Mió Cid | non lo tardó por nada: 
«¿Do sodes vos, caboso? | venid acá, Minaya; 
De lo que a vos caió | vos non gradeceds nada. 
Destá mi quinta agora, | digóslo con el alma, 
Prendet lo que quisierdes, f e ló otro remanga: 

40. E eras a los albores | yrvos hedes sin falla, 

Con cávallos de esta | quinta que yo he ganada, 
Con siellas e con frenos | e con sennas espadas, 
Enviólos al Rey | con vos mi buen Minaya, 
Por amor de Ximena ¡ e de mis hijas amas, 

45. Por que^ássi las enbió, | dond ellas son pagadas, 
Irán estos dos cientos [ caváis en presentaia, 
Con ellos va la tienda | ques para rey huebrada, 
Que mal non diga Alfonso | del que Valencia manda.» 



32. avin, se encuentra avíen, y la e era muda, por eso pretiero 
escribir avin, como sonaba, ya que hoy no tenemos costumbre de 
callar esa c, y así sin querer, alteramos el verso. — 34. que se tienen 
por casadas, desde que el Cid les prometió casarlas. — 39. lo otro 
remanga, quede sobrante, corresponde al inglés to remaín, remaner, 
restar, quedar, sobrar, y aún tenemos el remanente, el sobrante. 
En vez de quisieredes escribo quisierdes como se pronunciaba, que 
de otro modo sale largo el verso: muchas veces suprimo esta e 
muda que era frecuentísima, como solían suprimirla los escritores 
del siglo XIII y los posteriores, de lo que hay pruebas en la for- 
mación del futuro en el verbo castellano, y en muchos otros casos. 



234 



XXIII 



Envía el Cid una embajada a Valladolid do estaba 
el rey don Alfonso 

Mandola Pero Bermúdez | que fuese con Minaya; 
Otro dia mañana | privado cavalgaban, 
E dos cientos ornes | lieban en su compaña, 
Con sá-udes del Cid | que las manols besaba 
5. Enviába-le sus novas | desta lid que ha arrancada, 
Cavallos de los buenos | le envia en preséntala: 
Assí servirlo ha siempre | mientra que oviesse el alma. 

Salydos de Valencia | pienssan de andar; 
Talles ganancias traen | que son a aguardar. 
10. Andan dias e noches, | la sierra pasada han, 



4. saúdes, saludes, saludos; las manos le, por contracción, las 
manosV , y por metátesis para facilitar la pronunciación, se dijo: las 
manols' besaba. — 10. dice el texto original: 

1832. «Andan los días e las noches e pasada han la sierra >. 
Que las otras tierras parte 

Buen ejemplo es este de las partículas agregadas al principio del 
siglo XIV (1307) que no se usaban en el siglo XII, cuando el poema 
se compuso, y de cómo se solían trasponer 6 suprimir sus palabras 
sin respetar el verso. La asonancia es aquí en a y el verso se res- 
taura así: 

Andan días e noches, | la sierra pasada han 
Que [de Castiell la genta] las otras tierras part. 



— 235 — 

Que de Castiell la genta | las otras tierras part; 
Por el rey don Alfonso | tornánse a preguntar. 

Passando van las sierras, | los montes e las aguas, 
A Váladólid liégan | do el rey Alfonso estava, 
15. Enbiában-le mandado | Bermúez e Minaya, 
Que mande recebir | a esta leal compana; 
Con ella Mió Cid ) enbia presentaia. 

Alegre fue el rey I non viéstes a tanto, 

Hy cavalgar apriesa | mandó a sos fijosdalgo: 
20. En los primeros ele I a fuera daba salto, 

A veer los mensaies | del quen buen ora násco. 

Los infants de Carrión, | sabet, y s'acercaron, 

E él Conde García | so enemigo malo; 

Place a los unos, e j ais otros va pesando, 
25. Ya a óio los avien | a los del Cid catados; 

Cuedán que es almofalla, | ca vienen sin mandado. 

El Rey don Alfonso | seyse sanctiguando. 

Minaya é Per Vermuez | adelant son legados; 

Antel' Rey don Alfonso ¡ amos descavalgaron 
30. Para ferirse a tierra, | los ynoios fincados. 

Amos besan la tierra; | los pies le besan amos: 

«Merced, rey Alfonsso, | que sod's atan ondrado; 

Por el Cid Campeador | los piedes vos besamos; 

Vos tiene por Stñor, | él es vuestro vasallo: 



11. Castiell la genta, Castilla la gentil. — 25. Tienen ya á la vista 
á los del Cid. — 26. Creen que es una hueste enemiga, pues que se 
presenta sin heraldo, ó sin aviso previo. 



— 236 — 

35. Mucho precia la ondra | que vos le avedes dado. 
Ha pocos dias, Rey, | la lid él ha arrancado, 
A aquel rey de Marrocos, | aquel Jucef nombrado: 
Sus cinquenta mili moros | arrancólos del campo. 
Los áveres que priso | mucho son sobeianos; 

40. A ricos son venidos ¡ todos los sos vasallos. 
Enbia-vos docientos | de sos meiors cavallos, 
E la tienda prisa | a Jú?ef Africano, 
Labrada es para Rey, | tenelda en vuesas manos.» 
Dixo el rey don Alfonso: | «Recibo esto de grado; 

45. Gradéscolo a Mió Cid | que tal don me ha enbiado: 
Vea la ora en que | de mi sea pagado!» 
A muchos plogo desto: | muchos al Cid loaron; 
Pesól a don García | que mal era yrado; 
Con diez de sos parientes | aparte davan salto. 

50. «Maravilla es del Cid que | su ondra crece tanto: 
En la ondra que él ha | nos serem's abiltados. 
Por tan viltada-mientre ] vencer reyes del campo: 
Com' si los fallas' muertos | se aduce los cavallos! 
Por esto que él fage | nos ávremós enbargo!» 

55. Fabió el Rey Alfonsso | e dixo esta razón: 
t ¡Grado al Señor e San | Esidro el de León! 



42 y 43. El Cid destinó al rey Alfonso la tienda lujosa toma- 
da á Jusef, y por lo mismo ha creído conveniente no olvidarlo al 
presentarse al rey el obsequio. — 51. abiltados, rebajados, oscure- 
cidos, apocados: en el verso que sigue la misma voz se escribe 
con v. 54. abremos embargo, enojo, embarazo, dificultad, de- 
sazón. — 5(j. San Esidro, San Isidoro, o, por síncopa, San Isid'ro. 



— 237 — 

Esta tienda e cavallos | que me envia Mió Cid 
De la su léaltanza | vi'enen-me dezir: 
Ad'lant el myo reyno | meior podrá servir. 

60. A vos Minaya e | a Per Vermóz, aquí 

Mandó-vos los cuerpos | a ondra vos vestir, 
E guarnir-vos de armas | com' vos ixierds daquí, 
Que bien parezcades | ante la cort del Cid: 
Dovós tres cavallos j e prendeldos aqui. 

65. Como semeia e la J velúntad me lo di:-:, 
Estás novas a bien | abrán a devenir.» 
Besaron-le las manos | e entraron a posar. 
Bien los mandó servir j de quanto huebos han. 

XXIV 



Los infantes de Carrión proyectan casar con las 
hijas del Cid 

Del's infants de Carrión | yo vos quiero contar. 
Fablando en su conseio | avín su poridat: 
Las novas de iMio Cid | mucho van adelant; 
Sus fijas demandemos j por con ellas casar: 
5. Crezremos en nuestra ondra | e iremos adelant. 
Vinien al rey Alfonso | con esta su demand': 



61, 62 y 63. mando que os vistan decorosamente, y que os pro 
vean de buenas armas, cuando vayáis á partir, para que os presen- 
téis como idos de aquí, á la Corte del Cid. — '64. para escandir 
este verso hay que hacer agudo el primer hemistiquio: Dovós \ 
tres cá I vallas. 



— 238 — 

«Vos sodes nuestro rey | e señor natural, 
Merced nos vos pedimos, j si vos vala el Criador! 

Con el vuestro conseio | queremos fer-lo nos, 
10. Que vos nos demandedes | fijas del Campeador: 

Casar querems con ellas | a su ondra e nuestra pro». 
Una grand ora el rey | penssó e comidió: 
«lo eche de mis tierras | al buen Campeador, 
[1900] E mal yo le faziendo | e él a mi grand pro: 

15. Del casamiento non | se sil' avrá sabor; 

Mas, pues vos lo queiedes, | entrem's en la razón». 

XXV 

Mensaje del Rey al Cid 

A Mínaya Alvar Fanez | e á-Peró Bermóz 
El re-y don Alfonso ! esora los lamo, 
A una qüadrá | elle les apartó: 
«Oydme vos, Minaya, | e vos Pero Bermoz: 
5. Sírveme mió Cid | como sabedes vos, 
Mucho gelo gradesco: | de mi avrá perdón! 
Viniesseme él a vistas | si oviese dent sabor. 
Otros mandados ha | en esta la mi Cort: 
Diego e Fernando, | los ínfants de Carrión 
10. Sabor an de casar con | fijas del Campeador. 

16. éntreme en la rrazón, tratemos del asunto. 

3. quadra, sala, retrete; elle, él. — 7. Puede, si quiere, venir á vis- 
tas conmigo. — 8. Otros asuntos tiene aquí en mi Corte. 



— 239 — 

Sed buenos mensaieros, | e ruego-vos-lo yo 
Que gelo digads al | quen buen ora nascó, 
Avrá y ondra e | acrecerá en honor, 
Por consograr con los | Infantes de Cari ion.» 
15. cNos rógargelo hemos | lo que decides vos; 
Después faga el Cid | lo que^óvier sabor.» 
Esto fabló Minaya'. | plogo^á Pero Bermoz. 

14. consograr, (ensuegrar) emparentar. — 20. Donde él designe se 
pondrá la señal, es decir, allí tendremos nuestra entrevista (las vis- 
tas). Debo aquí poner un ejemplo que muestre cuan fácil es extra- 
viarse al restaurar el metro de esta gesta. Encontré en este trozo y 
el siguiente varios versos de 12 sílabas, y arreglando los demás 
á esa pauta resultó una restauración en dicho metro, tan natural y 
corriente como la que ahora presento en el usual alejandrino de 
la gesta. Esto me ha pasado varias veces; pero, en la duda sobre el 
metro original, he preferido atenerme al que es corriente. V éase 
la restauración en dodecasílabos de que hablo: 

A Minay Alvar I e a Pero Bermóz 

El rey don Alfonso | esora lamo; 

A una qüadra | él los apartó: 

Oydme Minaya | e Pero Bermóz, 
i"). Sírvém, coin' sabeds, | el Campeador, 

Yo gelo gradezco; | avrá mi perdón. 

Viniesem' a vistas | si dent ha sahor. 

Ha otros mandados | en esta mi Cort: 

Diego e Fernando, | infants de Camón, 
10. De velar sus fijas | an amos sabor: 

Sed los mensaieros, | ruego-vos-lo yo, 

Que gelo digades | al Cid Campeador: 

Y ondra avrá, | ó crezrá en honor, 

Por cuanto consogra | con los de Carrión>. 
lí. Lo que dix' Minaya j plogo á Per Bermóz: 

— «Rógargelo emos, | lo que decids vos; 

Después faga el Cid | lo que ovier sabor >. 



— 240 — 

«Diredes a Ruy Diaz | mucho a mi sabor, 
Que do fuese a guisado | le yré a vistas yo: 
20. Dond' él lo dixi'ere | y séa^él moión. 
Andarle a mió Cid, | quiero en toda pro», 
Despidensé al Rey | ellos e tot los sos: 
Vansé pora Valencia, | e ya tornados son. 



— «Direds a Ruy Diaz, | el Cid Lidiador, 
Do fuer a guissado, | l'iré a vistas yo; 
20. Do él dixi'ere | y sea el moión: 

Andarle al Cid | quiero a toda pro». 
Despidensé al Bey | e tornados son. 



Hay versos de éstos que tienen 12 ó 14 sílabas, según como se 
les lea. Ejemplo: 

Después faga^el Cid | lo que^ovier sabor 

Tiene doce sílabas; pero, tendrá catorce si le aplicamos la pauta 
musical del alejandrino; y leemos ó tarareamos así: 

Después | faga | el Cid || lo qué | oviér | sabor 

2 4 6 2 4 6 

O bien: 

Despós | faga 1 el Cid || lo que^ó | vi-ér | sabor. 

2 4 6 

El párrafo XXVI estaba también restaurado en este metro de 12 
sílabas; pero, para muestra basta con lo citado. 



— 241 — 

XXVI 

Los mensageros del Cid regresan a Valencia 

Ya legan a Valencia; | lo sopo el Campeador, 
Apriesa cavalgaba, | a su encuentro salió, 
Sonrrisos' mió Cid | e bien los abrazó: 
«¡Venides vos, Minaya, | e vos, Pero Bermóz! 
5. En pocas tierras ha | a tales dos varonsl 
¿Cómo son las saludes | de Alfonso mió señor? 
Dexid si es pagado? | ¿ó recebió el don?» 
Dixó Minaya alora: ( «D' alma e de corazón: 
El rey es muy pagado [ e davos la su amor.» 
10. Dixo esora el Cid: | ..."¡(irado al Criador!» 
Esto diciendo, ellos | compiesan la rrazón: 
Lo qué al Cid rogaba | Alfonso el de León, 
De dar sus fija a | los Infants de Camón, 
Quel y connoscie ondra | e crecies en honor, 



4. ¡Al fin de regreso, Minaya, y tu, Pero Bermndez! — 7.Deeidme 
si Alfonso quedó contento? Dónde y cómo recibió mi obsequio? — 
í). c davos la su amor, y os vuelve'á su amistad. — 14. que él miraba 
ese enlace como honroso, y que por él se*aumentaría su honor, es 
decir, su consideración y valimiento entre la grandeza española. 
Recuérdese que al Cid suelen echarle en cara su origen modesto, 
pues era de familia de labradores. Layn Calvo su abuelo, es una 
especie de Cincinato español: en días de apuro para Castilla el pue- 
blo lo eligió Alcalde junto con Ñuño Rasura, en reemplazo de sus 
Condes. Pero, estos eran < alcaldes gibdadanos*, como se les en- 
rrostraba á sus descendientes, poniendo el gibdadano en contrapo- 
16 



— 24:2 — 

15, Que gelo conseiaba | d' alma e de corazón. 
Quandó lo oyó mió Cid | el buen Campeador, 
Una grand ora mudo | pensó e comidió. 
«Esto gradesco a • Christus el mió Señor: 
Echado fui de tierra | e tóllída la onor. 

20. Con grand afán lidiando | gané lo que he yo, 
Ora del rey he gracia: | gradézcolo al Criador! 
El pídeme mis fijas | por infants de Cardón: 
Ellos son urgullosos, | e parte an en la Cort. 
De éste casamiento | non ávrie nuil sabor; 

25. Mas, pues tal lo conseia [ qui vale mas que nos, 
En póridat fablemos; | en ello seamos nos; 
¡Qué Dios nos acuerde J en lo que fuer miior!» 
— «Con todo esto, Cid, | a vos dixé Alfons, 
Que vos vernie a vistas ) do oviessedes sabor: 

30. Querer-vos-ye véer | e darvos la su amor, 



sieión á la condición de fijodalgo. El mismo Cid en medio de su 
engrandecimiento, suele recordar su origen. Los miserables Con- 
des de Carrión se creían de naturaleza muy superior, ¡triste ejem- 
plo de las vanidades humanas! El Cid fibdadano, es tronco de reyes 
y gloria de España. — 19. é tollina la onor, vale, «y confiscados mis 
bienes»: acaso' diría la manor, como en inglés manor ó mawmr, 
feudo; manoir, en francés, mansión señorial. — 23. han parte en la 
Cort, tienen influencia en la Corte; este modo de decir, part por 
influencia, era antes común á varias lenguas romances. Hoy mis- 
mo se dice: < tienes parte en mi corazón», se entiende «tienes *n« 
fluencia en él». — 20. El texto dice: Fablemos en ello, en la poridat 
seamos nos; creo más correcta la forma adoptada, que dice: Hable- 
mos entre nosotros, (en poridat, privadamente) tratemos del asun- 
to. — 27. Que Dios nos inspire lo mejor! — 30. e daroos la su amor, 
y devolveros á su amistad. 



— 243 — 

Acórdar-vós y-edes [ después a lo meion». 
Esora dix el Cid: | «¡Plazmé de corazón!» 
«Estás vistas, mió Cid, | ;ó las ayades vos?» 
Respuso el Cid: «Minaya, | vos seed sabidor: 

35. Esas vistas serien | a do quisier Alfons; 

Fasta do lo fallasems | fueráms buscarlo nos, 
Por darle onrra como | a re-y e sefior; 
Mas, lo que él quisiere | eso queramos nos. 
Sobré Tajo que es | una^água cabdalós! 

40. Hayamos estas vistas | quandó lo quiera Alfons.» 
Escribien sus cartas, | el Cid las seelló, 
E con dos cavalleros | a Alfonso las enbió: 
Lo qué su rey quisiere | ferá el Campeador. 

XXVII 

Las Vistas a orillas del Tajo: salen las partes 

Delant al rey ondrado | echaron-le las cartas, 
E quando él las vio | de corazón se paga. 
«Saludad-mé al Cid, | el de la barba ondrada: 
Sean las vistas, dend | complidas tres semanas; 



31. después (de reconciliados) convendrás en lo que mejor fuere. 
— 33. prefiero á ayudes, ¿6 las auredes ros? — 34. esas vistas serien.... 
Esas vistas debieron ser donde quisiera Alfonso, quenosotroa yría- 
mos á su encuentro; pero, hagamos como él quiera, y tengamos las 
vistas junto al "audaloso Tajo, en la fecha que fije el Rey. 

Esta parte, como lo anterior y lo que sigue, se presta mucho á 
ser restaurada en versos dodecasílabos ó de arto mayor. Acaso un 
Cantar entero tuvo esta forma métrica primitivamente. 



— 244 — 

5. Sy vivo ío so | yré allí sin falla.» 

Non lo detardan, é | a mió Cid se tornavan. 
De ella part e della | todos se adobavan 
¿Quien vio por Castiella | tanta mulá preciada, 

10. Tanto palafre gruesso | d' aquellos que bien andan, 
Tantos buenos cavallos ¡ corredores sin falla, 
Tantos buenos pendóns | meter en buenas astas, 
Tanto "^ escudó blocado [ con oro é con plata, 
Tantos mantos e pielles | é cendales de Adria? 

15 El rey conduchos largos | a las Vistas enviaba 
A las aguas del Tajo [ o son apareiadas, 
Ya son con don Alfons | tantas buenas compañas: 
Los infants de Carrión | mucho alegres andan; 
Ellos teni'n crecerles | ya todas las ganancias, 

20. E han quantos averes | quieren de oro e plata: 

De ló-que ellos adebdan | por mas tomar, pagaban. 

Con el Rey don Alfons | ya apriessa cavalgaban 
Cuendes e Potestades | e muy grandes mesnadas: 
Van con el Rey leoneses | e gentes galizianas, 
25. Non son, sabet, en cuenta J la gentes castellanas, 
Los infants de Carrion | lievan grandes compañas. 
Sueltan las riendas é | se van adeliñadas, 
Pora las Vistas que | serán mucho sonadas. 



8. de una y otra parte, todos se preparaban. — 15. El rey abun- 
dantes provisiones al lugar de la entrevista enviaba. — 19. ellos ya 
ven en perspectiva acrecentarse sus entradas. — 21. pagan sus 
deudas, para contraer otras mayores. 



245 — 






Allá dentro en Valencia | mió Cid el Campeador, 

30. Non lo detarda, pora | las Vistas se adobó. 
¡Tanto mulá e tanto | paláfre de sazón; 
E tanta buena capa, | mantos e pellisons! 
Chicos e grands vestidos | son todos de colors. 
[2000] Minaya Alvar Fañez, | con él Pero Bermóz, 

85. Muñoz é Antolines | el burgalés de pro 
El bispo don Hieronym, | coronado meior, 
E Alvar Alvaréz | e Alvar Salvadórs, 
Martín Pelaez el | asturiano de pro, 
Galind Garcíaz el | que fue de Aragón, 

40. Estos se adoban por | yr con el Campeador, 
Yr-án con ellos mili ¡ caválleros que y son. 
A Gálin Garcíáz | e Alvar Salvadórs 
Que curien a Valencia | el Campeador mandó, 
É á todos los qué | en poder de essos son, 

45. Que la mantengan manda, | d'almá e de corazón. 
Las puertas del Alcázar | de dia nin de noch 
Non abran, ca sus fijas | e su mugier y son, 
Con ellas tiene su alma [ e tien su corazón; 
Dueñas que son con ellas | las sirvan a sabor; 

50. Recabdo ha mió Cid | como tan buen varón, 
Que del Alcázar nin | una salir non pod, 



43. curien, cuiden. — 50. el Cid como prudente que es, tiene la 
precaución. — 51. non pod, contracción de non pueda, (ue=o) poda, 
pod\ — 51. /ara, fasta, hasta; nascó se leía nasrhó, ó más bien ex- 
presado, nash-ó, que también pudo escribirse nasro. 



— 2iG — 

Fatá que torne el que | en buen hora nascó, 
Salien de Valencia j aguijan a espolón, 
Sennos cavallos llevan ] en diestro, corredors: 
55. El Cid gelos ganara, | non gelos ovo en don, 
Yas' vá pora las Vistas | que con el rey paró. 

XXVIII 

Las vistas del rey con el Cid 

Legádo^es al campo | el rey don Alfóns: 

i 6 2 5 

Quand' vieron venir | al Cid Campeador 
Recibirlo salen | a tan grand honor. 
Don los ovo a oío | a todos los sos 
5 El Cid Ruy Díaz [ estar los mandó, 
Sinon a los que | querie de cor. 
El con esos quince | a tierra firiós,' 
Los hinoios fitos | a tierra endinos, 
La yerva del campo | su fruente besó, 

53. agüitan ó aguijan, que sonaban lo mismo. — 54. llevan destre- 
ros corredores, caballos de remonta adiestrados. — 55. Vistas que 
paró, en que convino, que concertó. 

5. estarlos mandó, mandó hacer alto.— 6. excepto á sus elegidos. 
— 7. a tierra firiose, echóse á tierra. — 9. Las yervasdel canpo a dien- 
tes las tomo, dice el original. Parecióme indecoroso presentar al Cid 
humillándose ante el rey hasta el punto de fincar hinojos e manos, 
tomar á bocados las yerbas rastreras y echarse á llorar. En vez de 
eso presento al héroe hincando la rodilla ante su rey, é inclinán- 
dose reverente hasta el punto de que las hierbas humildes besan 
su frente, y esto lo hace volontier en vez de lorando, para manifes- 
tar su omíldanza. 



— 247 — 

10. Volontier, ca avie | el gozo mayor: 
¡Así da omildanza | al Rey so Señor! 
Quando desta guisa | a los pies cayol'. 
Muy grand pesar ovo | el rey don Alfons. 
Dix: — "En pie levad | el Cid Campeador, 

15. Besadme las manos | que los piedes, nó! 
Si non feches esto | non avreds mi amor ' 
Hynoiios fitos | sedie el'Campeador: 
"Merced a vos pido, j mi Rey e Señor: 
Asi estando dat me | la vuestra amor, 

20. Que todos lo oyan | quantos aquí son." 
Alor sonrisando | respúsole Alfons: 
"Esto faré d'alma | e de corazón. 
Aquí vos perdono ¡ e dovos mi amor: 
En todo mió Regno I parte desde oy." 

25. Fabló mió Cid: | "Vuessa merced, yo 
La recibo a onrra, | mi Rey e Señor: 
Gradescolo a Dios j e después a vos, 
E a las mesnadas | que están derredor." 
A hinoios fitos | las man's le besó. 

30. Levóse, en la boca | el Rey saludol'. 



— 14. en pié levad, levantaos.— 16. feches, fezeis, hacéis. — 17. Hy- 
noios fitos, de rodillas, de hinojos. — 24. nótese esta frase elíptica: 
en todo mió regno parte (habréis) desde hoy. — 30. «alzóse, en la boca 
el rey saludólo»; este era el beso de paz y reconciliación. 

Extrañaráse acaso el cambio de metro y ritmo en este párrafo 
todo en exasílabos dobles ó versos de arte mayor. Hasta aquí ha- 
bía resistido el cambio del alejandrino por estos versos, por no 
estar del todo manifiesto que originariamente fuesen los emplea- 
dos, bien que de ello hay muchos y claros indicios. 

Para justificar el empleo en esta vez del verso de arte mayor, voy 



248 -■ 



Todos los demás | desto aví'n sabor; 
A Alvar Díaz e | a Ordoñez pesó. 
Fabló mió Cid, | dixo esta rrazón: 
"Esto de presente | gradezco al Criador! 



á copiar en seguida algunos versos tal como los da el texto de Sán- 
chez que tengo á la vista. Marcaré con un asterisco (*) los que son 
allí de arte mayor, y con dos (**) aquellos que con alguna ligerísima 
supresión, que colocaré entre paréntesis redondos (— ), ó algún pe- 
queño agregado, así marcado [ — ], entren en esa medida y ca- 
dencia. 

Verso 2038. **« Besad [me] las manos, | ca los píes, no! 

*Si esto non feches, | non avreds mi amor». 
•Hinoios fitos | sedi' el Campeador. 
*Así estando dedes | me vuestra amor 
5. **Que lo oyan [todos] | quantos aquí son. 

••Dixo el rey: (esto) «ferelo | d'alma e (de) corazón: 
•Aquí vos perdono, j é dovos mi amor: 
•En todo mió Regno | parte desde oy> 
(Fabló mió Cid é dixo): ** «Merced, yo (lo) recibo 
Alfons, mío señor. 
10. '""'Gradescolo a Dios (del Cielo) | e después a vos, 

*E a estas mesnadas | que están adrredor. 
*Hinoíos fitos | las man's le besó, 
**Levos en pié, («) en la | boca saludol'. 
*Todos los demás | desto avín sabor: 
15. *Pesó a Alvar Diaz | é a Garcí Ordonz. 

• (Fabló mió Cid é dixo): «Desta razón, esto | grades 

[co al Criador. 
••Quando he la gracia, de (don) Alfons (o) mió Señor 
*Valerme ha Dios ¡ de día e de noch». 

El verso 4 o en el texto tiene 22 sílabas, por vicio de escritura. 

Agregándole [todos] se desdobla en dos dodecasílabos, aquí 4.° y 5. 

El 9 o , como el 16°, comienza con la acotación, agregada después: 



— 249 — 

35. Quando he la gracia ( del rey mi Señor 
Valerme ha Dios | de dia e de noch! 
¿Fuessedes mi vésped | si os plogier, señor? 
Dixo el Rey: "Non es | aguissado oy: 
Vos legaste agora; | nos venims anoch: 

40- Sereds vos mi vésped, | Cid Campeador: 
Cras feremos comino | ploguier a vos." 
Lo que dixo el Rey, | el Cid l'otorgó. 



Fabló mió Cide dixo. Suprimida tal frase pegadiza, y un (lo) demás, 
el 9 o se convierte en otro hexasílabo doble, y lo mismo el 16. En 
este para restaurar el sentido ofuscado por la mala copia, hay que 
devolver el complemento, de esta razón, á la proposición anterior, 
y decir: 

Pesó a Alvar Diaz | e a Garcí Ordonz 
lt>. Destarazón. — *Esto | gradcsca a? Criador; 

Quando he !a gracia | del rey mi ¡Señor, 
Valerme ha Dios j de diá e de noch.» 

Tan rápida mirada, pin más comentarios, justificará el empleo 
del hexasílabo doble en esta parte de mi restauración del Poema, 
('uando los he encontrado muy entremezclados con alejandrinos he 
empleado éstos, por ser los corrientes, bien que no sin sospechas 
de que acaso un Cantar entero, correspondiente á esta parte, fuera 
escrito en estos versos de las cuatro cadencias, como antes se llamó 
al verso de arte mayor ó sea el dodecasílabo anfibráquico, compuesto 
de dos versos hexasüabos yuxtapuestos. (Su acentuaciones esta: 
2, 5 | 2, 6). Ei erudito Menéndez yPelayo, negando la autenticidad 
de las coplas de arte mayor atribuidas á D. Alfonso X, adjudica 
este metro al siglo XIV. Su origen remonta al Himnario de Toledo: 
I lo emplearon en Francia y en España, como se ve, al menos des- 
de el siglo XII. 



— 250 — 



XXIX 



El Rey ante su corte pide al Cid sus hijas para 
esposas de los Infantes de Carrión 

Essora se le omillan | los infants de Carrión 

«Omíllamos-nos Cid, J cavállero el meior, 

En quanto nos podemos [ andams en vuestra pro», 

Respuso el Cid: «Assi | lo mande el Criador» 
5. Myo Cid Ruy Diaz | quen buen ora nació 

En aquel día fastuo ¡ del Rey so huésped.fó; 

Del non se pod fartar | tantol' querí de cor: 

Catandol' stá la barba, | que tan aynal' creció. 

Marávillan-se della | qüantos que y son. 
10. Essé diá es passado, | entrada es la noch, 

Otro dia mañana | claró salie el sol. 

El Campeador complido | a los sos lo mandó. 

Adóbassen cozina | pora quantos y son. 

De tal guisa los paga | Mió Cid el Campeador, 
15. Todos eran alegres | e en una razón, 

Passado aví tres años | non comieran meior. 

Al otro dia, assí | commó salió el sol, 

El bispo don Hierónym | la missa les cantó. 

Al salir de la missa | todos iuntados son: 
20. Non lo tardó el rey, | la rázon conpecó: 

«Oyd-me las escuellas, | los condes e infanzóns: 



6. fastuo, fausto, propicio. — 13. adobar cozina, preparar ó adere- 
zar comida. — 15. e en una razón, y en perfecta armonía. 



— 251 — 

Cometer quiero un ruego ¡ a Mió Cid Campeador 
Así lo mande Christus | que sea a su pro! 
Vuestras fijas vos pido, | donnás Elvira e Sol, 

25. Que las deds por mugieres ¡ ais infants de Carrion: 
Semeiam' casamiento | ondrado e con grant pro: 
Ellos, Cid, vos las piden | e, mándo-vos-lo yo. 
Della e della parte | quantós que áqui son, 
Los mios e los vuestros J que sean rogadors: 

30. Dandós-las, Mió Cid, ) sivós valá el Criador.» 
«De dias son pequeñas | las mis fijas, señor, 
Aun nó son, sí vos plaz | de casar en sazón. 
De grandes nuevas son | los infants de Carrion: 
Pertenecen por* ellas, | aún pora meiors. 

35. Hió las engendré | e críasté-las vos; 

En lá vuestra merced | yo e mis fijas soms. 
Afell's en vuestra mano | dbnnas Elvira e Sol: 
Daldás a quí quisiérdes', | delló pagido só.» 
[2 ico] «Gracias! dixol el rey | a vos e a esta cort.» 

40. Luego se levantaron ] los infants de Carrion: 
Las manos van besar | al quen buen or' nasció: 
Carnearon las espadas | ante! rey don Alfons. 



27. ellos, Cid, vos las piden, y yo os lo demando, (mando- vos-lo- yo) 
uh lo ruego, y no os lo ordeno, os lo mando, corno entendió Damas Hi- 
nard (et mol je vous Vordonne). —30. dando-las, dadnos-las.— 32. «Aún 
no son I si vos pláz || de casar ¡ en sazón»: este verso es un alejandri- 

3 6 3 6 

no anapéstico, siguiendo su acentuación prosódica; para reducirlo 

á su pauta yámbica hay que acentuarlo así: Aun nó | son sí | vos 

2 4 

pláz i| de cá | sar én | sazón. 

6 2 4 6 



— 252 — 

Fabló el rey alora | commó tan buen señor: 
"(Gradó e gracias, Cid, | primero al Criador, 
Que me dads vuestra fijas | pora los de Carriónl 
Daquí las prendo a | doñas Elvira é Sol, 
E dolas por veladas | a Infantes de Carrión. 

45. Hyo caso a vuestras fijas | con el vuestro amor. 
¡Plegá-al Criador | que hayádes end sabor! 
En vuestras manos meto | ais infants de Carrión; 
Ellos vayan convusco; | daquen me torno yo. 
Trescientos mares de plata | en ayuda les do, 

50. Que metan en sus bodas | o do quisierdes vos. 
Pues fueren en Valencia | dellos fet, Campeador, 
Lo que vos plogíere, | a maior ondra e pro: 
Los yernos e las fijas, | Cid vuestros fijos son." 
Mió Cid, gelos recibe, | las manos le besó: 

55. "Mucho vos lo gradesco | commo a rey e señor: 
Vos cásades mis fijas: | ca non gelas do yo." 
Las palabras son puestas, | que, quando salí' el sol, 
Se tornas' cada uno | donde salidos son. 

Aquís' metió en nuevas | Mió Cid el Campeador: 
60. A dar compezó a quien | quiere prender su don, 

Tanta mulá e tanto j paláfre de sazón 

E tantas vestiduras | que dé alfaya son. 

Cad uno ha ló que pide, | a nadie diz de non! 

Mió Cid de sus cavallos | sesáentá dio en don. 
65. De las Vistas pagados | van quantos que y son. 



51. Pues fueren, después que fueren.— 57. Se convino que al sa 
lir el sol...— 59. Aquí comenzaron las larguezas del Campeador. 



— 253 — 

Partir-se quieren, que | entrada era la noch. 
El rey a los infantes I las manos les tomó: 
Metiólos en poder | de Mió Cid Campeador: 
"Evad-los vuestros fijos, | quand vuestros yernos son; 

70. Demás oy sábet que | fer dellos, Campeador." 
"Gradesco-vos-lo, rey, | e prendo vuestro don, 
Dios que está en Cielo | dem' dent buen galardón!'' 
Sobré el so cavallo | Mió Cid salto dio. 
«Aquí lo digo ante | mi señor don Alfons: 

75. Qui quier ir a las bodas, [ e re^ebir mi don, 
Daquand vaya comigo, | cuedo quel 1 avrá pro. 

Yo vos pido merced, | a vos, Rey natural: 

Pues qué casads mys fijas | así coramo^i vos plaz, 

Dad mano a qui las dé | quando vos las tomads 

80. Yo non gelas daré; | dend non se alabarán.» 
Respondió el rey: | — «¡Afé aqui, Alvar Fanz! 
Prendan-las vuestras manos, | daldas a los infants, 
Assí com yo las prendo | com si fosse delant ? 
Sed, Minaya, padrino | d* ells a tod' el velar. 

85. Quand iuntar comigo edes | direds-me la verdat.» 
Dixo Alvar Fanz: «Señor, | afé, esto me plaz!» 



70. Bien sabréis que hacer de ellos desde hoy.— 76. Daquand, 
desde que. — 79. desde que vos las tomáis, dad poder vuestro á 
quien deba entregarlas. - 86. Cuando volváis á verme, me daréis 
cuenta del suceso. 



— 254 



XXX 



Se despide el Cid del Rey y retorna á Valencia 
con los infantes 

«Hyá, rey don Alfonsso, ¡ mi señor tan ondrado, 
Destás Vistas que oviemos, ( de mi tomedes algo. 
Trayó veinte paláfres | estos bien adobados: 
E treinta corredores, | estos bien enssellados. 
5. Tomad aquesto en don | e beso vuestras manos.» 
Dixo el rey don Alfonsso: | «Mucho so embargado; 
Regibo este don ¡ que m'ávedes mandado. 
Plega al Criador | con todos los sos sanctos 
Queste plazer quem' feches | seya galardonadol 
10. Myo Cid, Ruy Diaz, mucho | me ávedés ondrado; 
De vos bien so servido, | e tengom' por pagado. 
Aún, vivo seyendo, j de mi ayades algo! 
A Dios vos acomiendo; | destás Vistas me parto.» 

Hyas' espidió Myo Cid ¡ de Alfonso so Señor: 
15. Non quiere quel' escurra, | de si luego quitol. 
Veriedes cavalleros | que bien andantes son, 
Besar todos las manos | del buen rey don Alfons: 
«Merced vos sea e fa- | cednós este perdón: 
Hyréms con Myo Cid | a Válenz la mayor; 
20. Seremos a las bodas | deis infants de Carrión 
Con las fijas del Cid I donnás Elvira e Sol.» 

6. mucho so embargado; quedo muy obligado, muy comprometido, 
— 15. quel' escurra, que lo acompañe. — 18. hacednos la gracia de dar- 
nos este permiso. 



— 255 — 

Esto plogó al rey, [ e a todos los soltó. 

La corte del Cid crece | e la del Rey mengó. 

Grandes las yentes que j van con el Campeador. 

25. Adlinan por Valencia, | quen buen punto ganó. 
Él Cid a ios infantes | aguardarlos mandó 
Al buen Pero Bermúez | e á-Muño Gustióz, 
(En casa de Myo Cid | non ha dos meiors.) 
Que sopiesen sos mañas | deis ínfants de Carrión, 

30. Evay Asur González, | que era bulidor 

Que ¿s largó de lengua, | mas, en lo ál no es pro. 

Grant ondra y les dan | ais infants de Carrión, 
Afelos en Valencia | la que Myo Cid ganó. 
Quand á ella asomaron | los gozos son maiors. 
35. Dixo el Cid a don Pero | e á-Muñó Gustióz: 
«Daldés vos un Real | ais ínfants de Carrión, 
E con ellos seed, j que asi lo mando yo. 
Quand vínier la mañana, | e que apuntare el sol 
Verán a sus esposas, | donnas Elvira e Sol.» 

XXXI 

El Cid da cuenta a Ximena del pedido del Rey 

Todos aquesa noche | fueron a sus posadas, 
Mió Cid Campeador | al Alcázar entraba, 



22. n todos los soltó, á todos dio permiso. — 23. mengó, menguó. — 
29. que inquiriesen los hábitos y gustos de los infantes.— 3<>. bu/ i 
dor, bullidor, bullicioso, camorrista, entrometido. 



— 256 — 

Recibiólo Ximena | e las sus fijas amas: 
«Venides, Campeador, | el de bellida barba, 
5. Muchos dias vos veamos | con los ois de las caras!» 
«Vengó, grado^ál Criador, | la mi mugier ondrada! 
Hy-ernos vos adugo | de que^ávremos ondranza, 
Gradidmelo, mis fijas, | ca bien vos he casadas. 
(2200] Besaron-le las manos | al Cid sus fijas amas, 
10. E mas todas las dueñas | que sirven a las fijas. 

«Grado a Dios e vos | Cid de barba belida, 
Todo lo qué feches, | fechóles de buena guisa. 
Non séran menguadas | en todos vuestros dias.» 
«Quandó nos casaredes | bien seremos ricas.» 

15. «Mugier doña Ximena, | gradó al Criador! 
A vos digo, mis fijas, ¡ a vos Elvira e Sol, 
D' aqueste casamiento | crezremos en onor; 
Mas bien, sabet verdad, | non lo levanté yo. 
Pedidas e rogadas | vos ha el rey Alfons, 

20. A tan firmé mientre, | de todo corazón, 
Que nulla cosa nol* | sopé decir de nó. 
Metivos en sus manos, ] fijas, amas a dos: 
Bíén me lo creades, | que^él vos casa, non yó.» 



7. se lee hy-ér-nos, yernos. 

8. gradidmelo, agradecédmelo. — 17. crezremos en onor, creceremos 
en influencia, en consideración. — 18. non lo levanté yo, no lo procu- 
ré yo, no lo he ideado, no le he buscado. 



— 257 — 

XXXII 
Presentación de los infantes y su casamiento 

Pensaron de adobar | essora el palacio: 

Por él suelo e de suso | tan bien encortinado! 

Tanto xanied e pórpol,' | tanto paño preciado; 

Sabor avrieds de séer | e comer' nel palacio! 
5. Todos sus cavalleros | apriessa son imitados: 

Esor' por los infantes | de Cárrion enviaron. 

Cavalgan los infantes, | adunan al palacio. 

Con buenas vestiduras, ( fuertemientre adobados, 

De pió e a sabor, | Dios, qué quedos entraron! 
10. Recebió-los Mió Cid | con todos sus vassallos: 

A él e su mugier | delant se le omillaron, 

E yban posar en | un precioso escaño. 

Todos los de Mió Cid | tan bien son acordados: 

Están parando mientes | al quen buen ora násco. 
15. El Cid Campeador | en pie es levantado: 

«Pues que"~"á facerlo avernos, | porqué lo irnos tardando: 

Venít acá, Alvar Fañez | el que yo quiero e amo, 

Afé amas mis fijas: ¡ métol's en vuestra mano. 

Sabedes que al Rey | así lo he demandado. 
20. Nol quier falir por nada | de quant ha y parado. 

Ais infants de Cardón J daldás con vuestra mano. 



.'». xamed, tronero de seda; pórpol, pórpolá, púrpura. — -Jo. do quie- 
re faltar en un ápice á li> convenido. 
17 



— 258 — 

Prendan las bendiciones; | bayámos recabdando.» 
Estonz dixo Minaya: | «Esto faré de grado!» 
Lebantanse derechas, | metiógelas en mano 

25; A los infants, Minaya, | e ansí les va fablando: 
"Delant Minay afevos, J amos sodés hermanos, 
Por la mano del rey, | que^a mí lo^ovó mandado, 
lo vos do éstas donnas; J amas son fijasdalgo; 
Por mugieres tomaldas | a ondra e a recabbo." 

r,0. Amos dos las reciben | muy d'ámor e de grado. 
Al Cid e su mugier | van les besar las manos; 
Quand esto ovieron fecho, | salieron de palacio, 
Pora Sanctá María | apriesa adélinando. 
El bispo don Hierónym | vistiós' a tan privado, 

85, A la port de la Eclegia | sedíellos esperando. 
Dióles bendiciones. | la missa ha cantado, 
Al salir de la Eclegia | y todos cavalgaron, 
Al' Glera de Valencia | fuera dieron salto. 
¡Qué bien tobieron armas | el Cid e sus vassallos! 

-4 0. Tres cávallos carneó | el que en buen ora násco. 
Myo Cid de lo que veye | mucho era pagado; 
Los infants de Carrión | bien an cávalgado; 
Tornánse con las donnas; | a Válenz han entrado. 

XXXIII 

Las bodas 

Ricas fueron las bodas | 'nel Alcázar ondrado, 
Fizo él Cid otro dia | fincar siete tablados; 
Antes de los yantares | todos los quebrantaron: 

35. se Ice scdi'los. — 40. carneó, cambió. 



— 259 — 

Quince dias complidos | en las bodas duraron 
S Ya cerca de los quince, | yas' van los fijosd'algo. 

Myó Cid, don Rodrigo, | el quen buen ora nasco. 

Entré paláfres, muías | e corredors cavallos, 

En bestias sines al, | un ciento ha mandados; 

Mantos e pellizones | e mas vestidos largos; 
10. Non fueron en cuenta | averes monedados. 

Los vasallos del Cid | assí son acordados: 

Cada uñó por sí | sos dones avin dados. 

Qui avér querí prender | bien era abastado. 
1 .">. Ricos' tornan los qué | a las bodas liegaron. 

Ya sé iban partiendo ¡ aquestos ospedados, 

Espidens' de Ruy Diaz, | el cávallero ondrado, 

E dé todas las donnas, | e de los fijos-d'algo. 

Por pagados se parten | del Cid e sos vasallos; 
20. Grant bien dellos dicen, | ca así era 'guisado. 

Venidos a Castiella | son estos ospedados. 

El Cid e los sus yernos | en Válenz son restados: 
Hy moran los infantes J bien cerca de dos años. 
Los ámors que les fa^en | mucho^éran sobeianos. 
25. Alegre era el Cid, | e todos sos vassallos, 

E mucho eran alegres | don Diego e don Fernando. 
¡Plega a Santa María | e plega al Padre Santo 



21. Venidos á Castilla son estos huéspedes, dice el poeta deseo- 
nocido, como quien habla estando en Castilla. — 22. son rastados, 
han quedado. — 24. los agasajos que les hacen son soberbios, gran- 
des, notable i. 



— 260 — 

Que dcstos casamientos | Mió Cid sea pagado, 
O que se page deilos | el que los ovo en algo! 

:•?<». Desté cantar las coplas | aquís' van acabando. 
El Criador vos vala I con todos los sos Sanctos! 



Fin del Cantar de Valencia 



QUINTO CANTAR 

DE 

LA GESTA DEL CID CAMPEADOR 



fy ^^^^^^ ^^^^^^^^^^^^ 



EL CANTAR DE LAS HIJAS DEL CID 

(RKST,UTK\I>o) 

PRELUDIO 

De malos casamientos | que non fizo el Amor, 
No nascen buenos dias, | no los bendice Dios. 
Estos de los Infantes | que paro don Alfons, 
Traben cuitas al Cid, | ruinará los de Carrión. 
5. Vereds, si me escuchardes, | 'nel Robredo de Corps 
Como los Condes viles ] sus mugieres de pro, 
Con grand biltanz maiaron, j a grande desonor, 
Por afruentar en ellas | al Cid Campeador. 
Ruge el León yrado, | pide Cortés a Alfons, 
10. Las tienen en Toledo, | y están los de Carrión, 
El Cid e sus varones, | car a cara y son, 
Rieptándolos de muerte | por malos e fellons. 



— 264 — 



Vereds de aquessa lid | en tierras de Camón 
Qual es el alto iuicio | que publicó el Criador; 
1 5. Como amas las fijas j del Cid vengadas son; 
De como para su ondra ] casaron con meiors. 



Ascúchad, bellas donas, | e vos, nobles varons, 
Que desto que vos digo | ya suena mi Canción: 
Oyreds de viles fechos | e de noblas actions, 
20. Ellos e ellas fieren ] telas del corazón. 



Preludio. — Este Preludio se ha agregado para uniformidad, ya 
que eu los otros Cantares se hace en esta forma un sumario de lo 
que viene en seguida. 



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El León 

En Válenz sey' el Cid, | sos vásals con él son. 

Con él amos sus yernos ¡ los Infants de Carrión. 

Yacíe en un escaño, | durmíe el Campeador; 

Mala sobrevienta, | sabet, que les cuntió: 
5. Desatos' de la red ] e salióse el León. 

En grant miedo se vieron | por medio de la cort. 

Enbrázan los sos mantos | los del Cid Campeador, 

E cercan el escaño | o finca su señor. 

Ferrán González hy j do se guarir non vio, 
10. Nin cámara abierta | nin torre valedor: 

Metios' so el escaño, | tanto ovó el pavor; 



4. sobrevienta, sobrevent en provenga!, derivado de sobre venir, 
aventura. — ♦>. cort, ó corth, patio.— í*. do se guarir, donde guarecerse, 
en donde salvarse. — 10. cámara, dice el texto; más frecuente era 
cambra. 



— 266 — 

Diego González f por la puerta salió, 
Diciendo de la boca: | «¡Non vére Carrión! 
[2300] Tras un viga-lagar | metiós' con grant pavor: 

15. El manto é el brial ] todo suciol' sacó. 
El Cid a la algazara | en esto despertó, 
Vio cercado el escaño | de sus buenos varóns. 
— «¿Qué és esto, mesnadas? | ¿ó qué queredes vos? 
— ¡Hya, Señor ondrado, | rebata nos dio el León. 

20. El cobdo fincó el Cid, ¡ en pié se levantó, 

El manto trae al cuello, | e adlína pora el León. 
El León quando lo vio | así, envergonzó: 
Premé al Cid la tiesta, | e él-rostró fincó. 
Mió Cid Don Rodrigo | al cuello lo tomó, 

25. E lieva-lo adestrando; | en la red lo metió. 
A márvelá lo han | qüantos que y son, 
E tornans' al palacio | con mió Cid por la corth. 
Por sus yernos demanda | e hi non los falló: 
Mager los van lamando ) ninguno non respond. 

30. Assí que los fallaron j venieron sin color, 

Non viestes a tal guego | como iba por la cort! 
Vedólo Myo Cid: j los Infants de Carrión 



14. viga-lagar, viga corno la de los lagares, atravesada sobre 
un foso común, sobre un lugar. — 16. algazara, del árabe gazzara, 
vocerío de un tropel de moros, bullicio. — 19. rebata, ataque de 
sorpresa. — 22. envergonzó, se intimidó, se encogió, — 23. prtm.it 
la tiesta, baja la cabeza; el rosiro fincó, el rostro clavó, la faz inclinó 
á tierra. — 25. lo adextrando , llevándolo con la manó diestra. — 81. 
¡Nunca vierais tal burla, como la que corría por Ja Corte! gitéffO 
in<:ijo, juego; Cort, es corte y patio, como en otras lengua?. — .'52. >v 
dolo el Cid, proliibió esas burlas. 



— 267 - 

Mucho por envaydos | tuviéronse amos dos: 
¡Fiera cosa les pesa | destó que les cuntió! 

II 

Cobardía de los infantes de Carrión 

Ellos en esto estando | dont avien grant pesar, 
Fuerzas de Marruecos | Valénz vienen cercar: 
Fincan tiendas sin cuento, | muchas de lasfcabdals, 
Aqueste era el rey Búcar, | sil' oiestes contar. 

5. Alegrábase el Cid | e todos sus varons, 
Que les crece ganancia, | gradó al Criador; 
Sabet, de cuer les pesa | al's Infants de Carrión, 
Ca vcyen tantas tiendas, | que non avien sabor. 
Esora amos hermanos | apart salidos son: 

10. «Catamos la ganancia | e la perdida non; 
Ya en está batalla | a entrar abremos nos: 
Esto es aguisado [ por non veer Carrión. 
Vibdas remandrán las | fijas del Campeador.» 



.">.'!. per<» los infantes se tuvieron por embayaos, invadidos en su 
fuero, en sus respetos; por burlados y befados. — 34. cuntió, acón 
tedió. 

4. Bl rey f'ifcar. Abu I.eker; til orientes contar, si lo oísteis nom- 
brar. Orientes dice el texto, por oiestes ú oyestes: ov=ou que se lee 
<•; reemplazando or por o, queda oiestes, de oir, y como la i es aquí 
consonante, más propio es escribir oyestes. — 7. de cuer, se lee de 
cor, pues (pie ue~o. — 1.*¡. vibdas, viduas, viudas, del sánscrito vidha- 
ma, vacía de hombre, sin marido; remandrán, quedarán. 



— 268 — 

Oyó la poridad | aquel Muñó Gustióz, 
15. Vino con estas nuevas | al Cid Campeador: 

«¡Evades vuestros yernos | que tan osados son, 
Por no^entrar en batalla | desean ver Carrión!... 
Ildos vos conortar: | si vos vala el Criador! 
Que sean en paz e | non hayan y ración. 
20. Convusco la venzremos; | valemos ha el Señor». 
Mió Cid don Rodrigo | sonrrísandó salió: 
— «Dios vos salve, mis yernos, | Infantes de Carrión, 
Vos teneds mias fijas [ tan blancas como el sol: 
Yo, el Cid, deseo lides, | vos, yernos, a Carrión. 
25. En Valencia folgad | a tod vuestro sabor; 

Ca d'áquent estos moros | yo so buen sabidor, 
Arrancar-me los trevo | con la merced de Dios.» 

III 

La hoja hallada 

Los ynfants que lo oyeron | envergonzados son 
E dixen: «Cid, por bien | non ló toviesse Dios, 



lé.poridat, secreto, confidencia.— 20. veneremos, dice el texto, co- 
mo si viniera esta forma verbal del francés venere: viene de vencer y 
es venc'remos, ó más propiamente venz'remo8.—22. El Cid se dirige 
ásus yernos, no sin cierta ironía, para decirles que ellos se queden 
en Valencia, cuidando de las mujeres, mientras él sale á combatir 
á los moros, á quienes conoce y espera vencer.— 26. Después de 
este verso falta una hoja entera en el único manuscrito del Poema 
que hoy¡tenemos. He procurado suplir ese vacío con el trozo que 
lie llamado La hoja hallada, cuyos antecedentes se encontrarán en 
mi LiTKK.VTUKA Abcara, página 221 y siguientes. 



— 261) — 

Queden Valencia fincasems | seyendo en canpo vos. 
De aqueste menester | non somos duchos, non; 
5. Mas, eras a la fachenda | convusco yr-emos nos. 
Guardrémos vuestro cuerpo f de grado e de rrazón, 
Commó si fijos vuestros, | commó si fuesseds vos 
El Conde don Gonzalo, | nuestro padre^é sefíor. 
Las primeras feridas | vos dé-mandámos nos.» 
10. Mucho plogo a mió Cid | esto que les oyó: 

Al cielo alzó sus manos, | e dixo: «Grado a Dios!... 
Vos sodes myos fijos, j ynfantes de Carrión.» 

En Valencia la grande | retiñe la campana; 
Ayúntanse privado | todos sos ornes d'armas, 
15. Mandóls myo Cid que, | eras pora la bataia 

Foesén bien odovados | todos, de grand mañana. 
A las mesnadas plugo, | aussy gelo otorgavan. 

El bispo al primer gallo | la missa les cantava: 
En nom' de Ihesu-Christus | soltura a todos daba, 
20. E de Valencia exien | ante que ixiés el alva. 

Las liares por las huertas | al canpo aderechavan: 
Lieva la adelantera | Alvar Fannez Minaya, 
A la zaguera el Cid | cabdella sus mili lanzas; 
Con él y-van sus yernos | ferir en la bataia. 

2Í>. Los moros con grand ruydo | salin sin atardanza, 
Atamores e trompas | tañian a arrebata. 



4 dtichos, doctos, diestros, entendidos. — !.">. retiñe, resuena. 
1!>. soltura, délos pecados, absolución. 



— 270 — 

El Cid quando los vido, ¡ delant las aces passa: 

«¡Ferir-los bien, sin miedo!» | a los sus ornes manda; 

Fisó mover la seña: j abáxanse las lanzas; 
30. Resonan grandes colpes; | voces la tierra dava. 

Las astas en astillas | con los pendons saltavan, 

Desmancan las lorigas, | los escudos foradan, 

Fienden yelmos, carbonclas, | e las cabezas taian. 

En sangre destellando | relumbran las espadas, 
35. Ferian forte-mientre | que vagar non se davan: 

Derriban-se los unos, | los otros los matavan; 

Sin dueño los cavallos | 'nel campo sueltos andan. 

¡Dios, cómo lidian fieros ¡ e acrece la baraia!... 

Hya trasponie el sol, | los moros no arrancavan; 
-40. En peso la facienda | fasta essa ora andava. 

Cansadas de ferir, | las huestes castellanas 

Tornábanse á Valencia: | crás sera la batalla. 

Andando en esta priessa | el Conde don Ferrand 
Un moro Alarbe vio ¡ que le venie en álcanz, 
45. Grande de cuerpo e recio | e mucho barragán. 
El Conde en aquel Moro | asmó de se ensaiar: 
La lanza so el braco, J pensó de lo matar. 
Non lo detarda el moro, ¡ ayna pora el va; 
Tremé Ferrand e fuye | cuerno medroso can. 



32. desmancan ó desmanchan (ca—cha) las lorigas;, las rompen; fo- 
radan, horadan. — 33. fienden, hienden. — 35. vagar non se daban, no 
si' dan tregua ni descanso. — 40. en peso la facienda, indecisa la 
acción. — 44. moro alarbe, moro agreste;. — 45. e mucho barragán, y 
muy aguerrido. — 49. tiembla Fernando y huye como tímido perro. 



ftO. Pero Bermóz allora, | pasó por él, lo uviar, 

E contra el moro Alarbe [ fue yrado se acostar. 
Dió-le tan fiero colpe | quel'offde perccar: 
El asta por los pechos | metióle en adelant; 
Afuera por la boca ¡ exia-le la sangr; 

55. De la crop del cavallo | va en tierra a traspassar. 
¡En duro punto el moro | fue la su fin fallar! 

Pero Bermúez al Conde | comenzó de llamar, 

El Conde al apellido | tornado ya se a: 

t Tomad este cavallo, | tomaldo don Ferrand, 

6<i. E non lo sepa el Cid | que vos cuntió tan mal: 
Dezit mataste al moro | e feciste barnax: 
Nuncas por mi orne nado | en comino fue sabrá, 
A menos me fizierdes | por qué vos don Ferrand. 
FagoTéstO pro Myo Cid: | seadés por él ondrado; 

65. Aun vea el hora qué | vos merescades tanto».... 

IV 

Continúa el combate 

A Válenz la eibdad | tornados ya son amos: 
Ferrando buenas novas | de su barnax va dando; 



50. Bennúdez pasó delante de él para salvarlo. — 51. se acostar, 
ponerse al costado. — 52. lo off de perccar, lo hubo de atravesar. — 
•")."). la crop ó copie, la grupa; á traspassar, á morir. — (31. fer barnax, 
ejecutar una fazaña, hacer obra de barón. 



— 272 — 

Pero Bermóz lo otorga, | ¡cóm' señalaba Ferrando!... 
Van esto ellos dixiendo, | ¡as gentes se allegrando, 
;">. Plogó a myo Cid | e a todos sos vassallos; 

Desque Bermóz lo otorga | ero vieron este caso. 
— «¡Aún si Dios quisiere, | dixo el Cid muy de grado, 
Amos los dos mis yernos | buenos serán en canpo: 
Cras mañana veremos | como^ándan torneando!» 

10. Quebravan los alvores, | sallen los christianos; 

Nos' dan vagar los moros, ¡ sos atamors sonando: 
A marvella lo avíen | muchos dessós christianos 
Que moros non vidieron, | ca nuevos son liegados; 
Mas se marabillavan | entré Diego e Ferrando: 

l ó. Por la su veluntad | non serien hy posados. 
Oyt lo que fabló | el quen buen ora es nado: 
«¡Allá, Pero Bermúez, | el mió sobrino caro, 
Curiesme a Diago e | curiésme^á Ferrando; 
Amos a dos mis yernos, ] las cosas que mucho amo: 

20. Ca los moros, con Dios, | non fincarán en campo!» 

«Yo vos digo, mió Cid, | por toda caridat, 
Que oy, ellos a mí | por amo non ternán. 
Curíelos quisquier, | ca dellos non m'incal. 
Yo adiesso con los míos, ) ferir quiero delant: 
2."). Vos firme con los vuestros | a la zaga tengads. 



!>. eras mañana, mañana temprano sabremos. 

12 y 1.'1. Muchos de esos cristianos, recientemente llegados, se 
maravillaban de los moros, pues no los conocían. — 22. por ayo no 
me tendrán. — 23. ¡Cuídelos el diablo, (pie á mí nada me importan. 
— 24. yo al punto con los míos quiero pelear en la vanguardia. — 



— 273 — 

Si cuenta fuere, bien | podredes me huviar!» 
Aquí llegó Minaya, j dix: «Campeador leal, 
Oid, esta batalla | el Criador lá ferá, 
E vos tan dinno, que | con él avedes part. 
30. Mandatnos-los ferir | de do vos semeiar, 

£1 debdo que ha cascún | oy a complir será: 
Veerlo-ems con Dios, | e con las vuestras av's. 



Valentía del Bispo don Hierónymo 

Afévos Don Hieróm, j bispó e barragán, 
Muí bien armado al Cid | parábasel' delant: 
«O-y vos dix la missa j de Sancta Trinidad. 
Salí de la mi tierra -| e vínevós buscar 
Por sabor que avia | d'algún moró matar: 
Mi orden e mis manos | querríalas ondrar; 
E á-estás, feridas | yo quiero ir delant. 
Trayó pendón e crozas | e armas de senyal. 
Si plógiése a Dios | querriá-las ensayar, 



31. La obligación que tiene cada cual, hoy sabrán todos cumplirla. 
— 32. Veremos el triunfo gracias á Dios y á vuestra buena estrella. 
(nvs, aves, fortuna). 

8- pendón á corzas, dice el texto; sería A crozas, pendón cruzado, 
é armas de senyal, de marca, seguras, bien templadas.— 9. ploguXési, 
•creo que sería plógiése, sin tt, como mager, borgés, etc.: la u qur se 
escribí», antes sonaba, como en guerra, pronunciada guerra. 
18 



— 274 — 

10. El mío corazón | que pudi'és folgar; 

E vos, Cid Campeador, | de mi mas vos pagar. 

Si éste^ámor nom' feches | quieróm' de vos quitar.» 

Esora dixo el Cid: | — «Lo que queredes, plázm'; 

Los moros afé a oio, | ildós vos ensayar, 
15. E nos d'aquent veremos J como lidia el abbat.» 

El bispo Don Hieróm | prisó a espolonadas, 

E ibalos ferir | cabo del albergada. 

Por su ventura é | por Dios quel amaba, 

Dos moros mató essora | con sennos colps de lanza. 
20. El astil ha quebrado, | metió man al espada; 

Ensayábase el bispo, | Dios, que bien lidiaba! 

Mató dos con la lanza, | cinco con el espada. 
[2400] Los moros eran muchos, | derredor le cercaban, 

Dábanle grandes colpes, | mas nol faisán las armas: 
25. El quien buen ora násco | los oios le fincaba: 

El escudo émbracó | e ábaxó el asta, 

Aguijo á Babieca, | el que tan bien le anda; 

Iba ferir los moros | de corazón e de alma. 

En las haces primeras | el Campeador entraba. 
30. Abatió a siete | e á-cuatró mataba. 

Plogó a Dios, que | está fues l'árrancada, 
Mió Cid con los suyos | cáeles en alcanza. 
Veríedes quebrar cuerdas ¡ e arrancar estacas, 
E acostar tendales | que son a huebra tanta. 
35. Los del Cid á los moros | de las tiendas los sacan... 

10. para que mi corazón pueda regocijarse, y vos pagaros de ruí, 
12. si este amor non me feches, ei este servicio no me hacéis. — 
17. cabo del albergada, al extremo del campamento. 






Z / 9 



VI 



El Cid vence al Rey Búcar 

Sacánlos de las tiendas, | caénlis en alcanz: 
Tanto brazo^é loriga | veriedes caer apart, 
Las cabezas con yelmo | por él campó rodar, 
Los cávallos sin duermo | correr a todas parís. 
5. Siete migos complidos | duró el segudar. 
Mió Cid al rey Bucár | caióle en alcanz, 
— «Acá torna, Rey Búcar; | venist d'allent la mar, 
Verté-as con el Cid, | el de la barba grand, 
Que saludarnos liemos [ e taiar amistanz.» 

10. Al Cid respuso Bucár* | ¡Confonda Dios atal!... 
El spada tiens desnuda | e véoté aguiiar, 
Así como seméia | quieresla en mi ensayar; 
Si el cával' non 'stropieza | e cómigó non cay, 
Nont' iúntarás comigo | fatá dentro '~ s én la mar. » 

15. Repuso aqui Mió Cid: | — «Non será esto verdad.» 
Ha buen ca vallo Búcar I e grandes saltos faz, 
Mas Babieca, el del Cid, | alcanzándolo vá. 
Alcanza el Cid a Búcar | a tres brazas del mar, 
Arriva alzó Colada, | con ella colpe a tal 

20. Le dio que las carbonclas J tollidas gelas ha, 
L yelmo, almófar, carne j ovóle de cortar. 
Ya Búcar mal ferido I metios' dentro en la mar, 



1. alcanz, poco más arriba, dice alcanza, alcancé.— 6". miyos, mi<j- 
(er)os del latín, milliariwn, miliario; aquí dice siete millas cabales. 



— 276 — 

Dexólo y por muerto | Rodrigo de Bivar. 
Venció él la batalla | maravillosa e grand, 
25. E y ganó Tizón | vale mas de mili mares, 
Espada taiador | que con Colada es par: 
En manos de tal dueño | su fama crecerá! 
De manos del Rey Búcar, | cayó cerca del mar. 

VII 

EJ Cid felicita á sus yernos 

Sabet, todos de firme ] robavan en el canpo: 
Con estas ganancias | ya sé iban torrando 
A las tiendas do era | la seña iban llegando. 
Por medio la matanza | el Campeador contado 
5. Sobré su buen bucéfal | venía tan privado 
Con dos espadas que, | el preciaba en algo, 
Son Colada e Tizón J que valen un condado: 
La cara descobierta, | el almófar soltado, 
Cofia sobré los pelos | froncida della quanto. 

10. Algo el Caboso víe | de ló que era pagado; 
Alzó sos óios e | iba^ádelant catando; 
E vio venir a él | a Dieg e a Ferrando: 
Alegrós' Mió Cid, ¡ fermoso sonrrisando: 
— «Venides, míos yernos, | mis fijos sodes amos, 

15. Sé qué de lidiar, | bien sods' amos pagados; 



1. robaban, recogían el botín. — 5. buce/al, cavallo, nombre gené- 
rico, por recuerdo del caballo de Alejandro.— 8 y 9. La cara des- 
c abierta, suelto el almófar (capuz de malla); la cofia sobre los ca- 
bellos, plegada ó echada atrás en lo posible. 



— 277 — 

A Camón de vos | yrán buenos mandados. 
¡Como al rey Bucár | avernos arrancado! 
Yo fio en Dios é | en todos los sos sanctos, 
Desta arrancada bien | nos iremos pagados.» 

20. Minaya Alvar Fañez | esora es llegado, 
El escudó al cuello ) trae todo^éspadado; 
De los colps de las lanzas | non avie recabdo, 
Los qué gelós dieran | non gélo avíen logrado, 
¡Evay, el cobdo ayuso | la sangre destelando, 
25. Que de veinte arriba | de moros ha matados! 
De todas parts los sos | vasallos van llegando: 
"¡Gradó, dixo Minaya, | al Padre que está en alto! 
E a vos, Mió Cid, que | en buen ora fust nado: 
Feriste a Búcar é | arrancamos el campo. 

80. De vos son estos bienes | e dé vuestros vasallos; 
E amos vuestros yernos | aquí son ensayados, 
Fartós de lidiar | con moros en el campo.* 
Respúsol Mió Cid: | «Yo desto so pagado. 
Quand agora son buenos | ad' lant serán pregados.» 

85. Por bien lo dixo el Cid, | ellos tiénénlo a malo. 
A Valencjá ya llegan | los áveres ganados: 
Alegre es Mió Cid | con todas sus compaños, 



1(5. irán a Carrión buenas noticias vuestras.— 21. el escudo trae 
al cuello | todo espado, dice el texto; debe ser aspado, tajado en as- 
pas; ó espadado, con marcas de los golpes de espada, acuchillado.— 
29. a Bucar feriste: el Poema dice que lo mató; pero, es el cmé > 
que el mismo Búcar vuelve más tarde del África con nuevo ejérci- 
to, según la Crónica. Para conciliar las cosas, Búcar es herido gra- 
vemente por el Cid en esta batalla, abandona su espada Tizón y se 
salva por la fuga. 



— 278 — 

Que á la ración ca-y-e [ mas de seiscientos marcos. 
Los yernos de Mió Cid, ¡ quand éste aver tomaron 
4f\ Desta arrancada grande, | lo ponen en su salvo; 

Cuidaron que en sus dias | nunquá serín minguados: 
Fueron en Valencia | muy bien arreados; 
Conduchos á sazones, | buenas pieles e mantos. 
Mucho alegres son | el Cid e sus vasallos! 

45. Sobeianas ganancias | son las que han en salvo, 

A tanto son de muchos j que non serien contados. 
Mandó, Mió Cid prisiessen | so drecho scripturado: 
Así lo facen todos, | ca eran acordados. 
Caiéronle al Cid | seiscientos cavallos, 

50. E otras azemilas, | a mas camelos largos: 

[2500] Todas estas ganancias | fizo el Campeador; 
Grado á Dios qué | del mundo es el Señor! 
Grant fú' en ese dia | de Ruy Díaz la Cort. 
Después desta batalla | do^al Rey Bucár firió. 
55. Alzó la mano, á | la barba se tomó: 

«Gradó á Christus, dixo, | del mundo ordenador, 
Quand en mis yernos veo | lo que^áviá sabor 



42. muy bien arreados, muy bien puestos, apuestos, bien vesti- 
dos, con hermosos arreos. — 43. conduchos a sazones, comidas á pe- 
di 1 de boca. — 57. el verso primitivo dice: «Quando veo lo que avia 
sabor.* Es éste uno de los versos que encuentran cortos; pero, leí- 
do á derechas, muy bien que consta; (v. 2487) 

Qttán — dové— oló-+- || que á — viá — sabor + 
2 4 6 2 4 c 

Hay un verso de los que he suprimido, poco después de éste, en 



— 279 — 

Que lidiaran en campo | comigo amos a dos! 

Antes minguado fu, ¡ agora rico so; 
60. Que he aver e tierra | e oro e onor, 

E son los mios yernos | Infantes de Carrión. 

Arranco yo las lides | como plaz al Criador. 

Moros e cristianos | de mi han grant pavor: 

Allá dentro en Marruecos, | ó las mezquitas son, 
€5. De mí que salto avrán | quizab alguna noch: 

Ellos assi lo temen | mager nol' pienso, nó, 

No los iré buscar, | seere^én Valencia yo. 

Ellos me darán parias | con ayuda de Dios: 

Que a mí pagen o a | qui yó oviér sabor.» 

70. Con él Cid én Valencia | grandes los gozos son, 
De todas sus compañas, | de toda su criazón. 
Grandes los gozos han | sus yernos amos dos: 
De aquesta arrancada | que lidiaron de cor, 
Cinco mili mares valía ) gañán allí los dos. 

75. Ellos dos con los otros | vinieron á la Cort. 

Aquí^ésta con mió Cid | el bispo don Hieróm, 
El bueno de Alvar Fanz, ¡ caválier lidiador, 
E muchos otros qué | crió el Campeador. 
Cuando^á la Cort entraron | los lnfants de Carrión 



■que el poeta habla como si él mismo hubiese participado del botan 
en la ocasión: es el verso 245*2. — Lo uno eá nuestro, lo otro han en 
salvo. » Lo apunto para los aficiónalos á fundar conjeturas en 
estos pequeños casos. Toda esta parte está muy deshecha y en- 
marañada en el original. Curioso es el verso 60, por sua hiatos: 
Qo¿ he 'aver e tierras | e oro c onor. — tíl. se lee yernos. 



— 280 — 

•80. Minaya recebiólos, | por les facer mas pro: 

«Acá venid, cuñados, ] mas valemos por vos.» 

Así como legaron | pagóse el Campeador. 

"Evades aquí, yernos, | la mi mugier de pro, 

E amas las mis fijas | donnás Elvira e Sol. 
85. Bien vos abrazen é | sirvan de corazón: 

Vencims moros en campo, | matamos a sabor, 

Firimos a Bucár [ probado tra-y-dor. 

De vuestros casamientos ( vos ávredes onor. 

Irán buenos mandados | a tierras de Carrión» 

VIII 

Los compañeros del Cid se burlan de los Infantes 

Fabló, a estas palabras, | el Conde don Ferrando: 
«Gradó al Criador e | a vos, el Cid ondrado: 
Tanto avernos de averes | que ya no son contados; 
Por vos avernos ondra | e ávemós lidiado: 
5. Pensad de lo al, que | lo nuestro émos en salvo.» 
Vasallos de Mió Cid | seyénse sonrrisando, 
Quien lidiara meior, | ó quien fuera en alcanzo; 
Mas, non fallaban y | a Diego ni a Ferrando. 
Non vieron sus fazafías, | las fechas en el campo. 
10. E por aquestos guegos | que ivan levantando, 
Las noches e los dias | mal los escarmentando, 

81. Minaya, primo del Cid, llama cufiados á sus yernos: antes se- 
llamaba cuñados (del 1. cognatus) á los parientes por afinidad; hoy 
se ha restringido esta significación, mientras que la de parientes, . 
antes sólo los padres, se ha extendido mncho. — 7. hay que suplir 
hablaban, trataban de quien lidió mejor etc. 



— 281 — 

Tan mal se conseiaron | estos Infantes amos. 
Amos apart salieron, | ¡son veramientre hermanos! 
Destó que ellos fablaron, | nos, parte non ayamos. 
15. «Vayamos por Carrión. | mueho^áqui détardamos 
Los áverés que emos ¡ mucho son sobeianos, 
Mientra que visquiéremos | despender nols podremos.» 

IX 

Concierto felón de los infantes 

cNuestrás muliers pidamos J al Cid Campeador: 
Digams las lébaremos | á tierras de Carrión, 
Pora enseñarlas donde | las heredades son. 
Sacarlas hemos de | poder del Campeador. 
5. Después en la carrera, | ferems nuestro sabor: 
Ante que nos retrayan | lo qué fué del león, 
Escárnirems las fijas | del Cid Campeador. 
Averes lébaremos | que son de grant valor, 
Destós averes siempre | seremos ricos oms. 
10. Casar-emos con fijas | de reys o emperadors, 
Ca de natura somos | de Condes de Carrión.» 
Con aqueste conseio | amos tornados son. 

Fabló Fernán González, | e fiz callar la Cort: 
«Si vos valá el Cielo, | caboso Campeador, 



1. muliers, ruugiers, mujeres. — 11. ca de natura somos de Condes 
d¡ Garrían, este verso se repite cinco ó seis veces en corto espacio, 
y aM es que lo he suprimido en ocasiones: quiere decir: pues so- 
mos de la clara sangre, ó del alto linaje de los Condes de Camón. 



— 282 — 

15. Plega a donna Ximena | e primero a vos, 
A Mínayá Alvar Eanz, | a quantos aquí son, 
Dadnos nuestras mugieres, | que avems a bendición, 
Lebarlas hemos a | sus tierras de Carrión; 
Meterlas hemos en | las villas e meisons 

20. Que las diemos en arras | e qué de ellas son. 

Verán las vuestras fijas | quanto que avernos nos, 
Los fijos que oviérems | que""^avrán en partición.» 



Generosidad del Cid 

El Cid que no s' curiaba j de seer afontado, 
Dix: — cDarvos he mis fijas, | e dé lo mió algo 

Vos quiero dar en don! 
Vos las diestes villas | por arras en Carrión 
5. Darles quiero^áxüar, | de tres mil marcos de or, 
Muías e palafrés | gruesos e de sazón; 
Cavallos d'estribera ] fuertes e corredors, 
E muchas vestiduras, | paños e ciclatóns. 
Darvós he dos espadas, | Colada e Tizón, 
10. Que las gané sabedes, | a guisa de varón. 

Mis fijos sodes amos | quand mis fijas vos do: 

19. meisón, mesón, casa. 

i. El Cid, quien ni sospechaba, que sería afrentado. — 3. Este 
verso heptasílobo lo pongo para muestra del artificio provenzal usa- 
do también en el Poema del Cid, con que á veces se anunciaba un 
cambio de asonancia. — 6 axuuar, axuar, ajuar. — 7. d'estribera de dies- 
tro, destrier o destrier en francés, los que van ni estribo para remu- 
darlos. 



— 283 — 

Allá me lebads las | telas del corazón. 
Que sepan en Galicia, | en Castiel e Léon, 
Con qué riqueza enbío | mis yernos amos dos. 

15. A mis fijas sirvades, | vuestras mugieres son: 
Si bien vos las servides | randré vos galardón». 
Otorgado han esto | los Infants de Cardón. 
Aquí reciben las | fijas del Campeador; 
A recibir compiezan | lo qué-el Cid mandó. 

2C. E quando son pagados | á todo so sabor, 
Ya mandaban cargar | sos áveres de pro. 
Grandes son las nuevas | por Valenz la maior: 
Todos prenden las armas, | cavalgan a vigor 
Por escurrir las donnas | a tierras de Carrión. 
2600] Ya quieren cavalgar | en 'spedimiento son. 
Amas hermanas, doña | Elvira e doña Sol, 
Fincaron los inoios | antel Cid Campeador: 
-¿Merced, pedimos, Padre, | si vos vala^él Criador, 
Que vos nos engendrastes, | e madre nos parió: 

80. Sodes amos delant, | señora e señor. 

Agora nos enbiades | a tierras de Carrión, 

Debdo nos es complir | lo que mandredes vos. 

Asi nos vos pedimos | merced amas a dos, 

Que ayads vuestros mensaies | en tierras de Carrión.» 

35. Abrazó-las Mió Cid, | tierna-mientre a amas dos. 



10. randré, rendiré, os daré recompensa ó galardón. — 34. que 
nos deis noticias vuestras escribiéndonos á Carrión. 



— 284 — 

XI 

La despedida 

El padre fizo aquesto, | la madre lo doblaba: 
«Andad, fijas, de aquí; j el Criador os vala; 
De mi e vuestro padre | avedes nuestra gracia: 
Id a Cardón, mis fijas, | do sodes heredadas!» 

Al padre e a la madre | las manos les besavan, 
5. Amos la bendixieron | e dieronles su gracia. 
Myó Cid e los otros \ de cavalgar pensaban, 
A grandes guarnimientos, j á cayallos e armas, 
Saliendo los Infantes | de Valencia la clara, 
De las donnas se espiden | e de toda la casa. 
10. Por Huerta de Valencia | salín teniendo armas. 
Contristo va Mió Cid | con todas sus compañas 
Ca vido en los avueros | el de la ondrada barba, 
Qué éstos casamientos | non serien sin tacha: 
Nos' puede repentir; | casadas las ha amas. 

lo. «¿O eres, mió sobrino? | ¿O, tú, Feléz Muñoz? 
Primo eres de mis fijas | de alma e corazón. 
Mandót' vayas con ellas | fatá dentro""*én Carrión: 
Verás las heredades | que de mis fijas son. 
Con aquestas nuevas | vernás a mí, varón.» 



12 y 13. Contristado va el Cid, porque vio en los agüeros que 
estos casamientos no serían sin sombra. 



— 285 — 

-¿0. Felez Muñoz, replica: | «¡Plazmé de corazón! 
Minaya Alvar Fannez | ante el-Cid sé-paró: 
«Tornemos-nos Cid a | Valencia la maior, 
Que si a Díós ploguiere j e lo quisiérdes vos, 

25. lrlás-hemos veer | a tierras de Carrión.» 

«A Dios vos comendamos, f donnas Elvira e Sol; 
A tales cosas fed que | en plazer caia a nos.» 
Respóndién los yernos: | — «¡Assi lo mande Dios!» 
Grandes fueron los duelos | a lá depártición, 

30. El padre con las fijas | ploran de corazón, 
E atal los cavalleros | del Cid Campeador. 
«Oyás, sobrino, tú, | oyás, Feléz Muilóz, 
Por Molina yredes, | iazredes y una noch; 
Saludad a mió amigo | el moro Abengalvón, 

85. Reciba a mios yernos | como él pudier' meior, 
Dilde que van mis fijas | a tierra de Carrión: 
De lo que ovieren huebos [ sírvalas a sabor. 
Desi^éscurralas fasta | Medina, por mi amor. 
De quanto él ficiere ( yol' daré galardón.» 

40. Com laguna de la carne j ellas partidas son. 

XII 

La jornada.— Alevosía de los infantes 

Tornos pora Valencia | el quen buen or' nascjó; 
Ya piensanse de ir | los Infants de Carrión. 



38. escúrralas, acompáñelas hasta Medina, en obsequio á íui 
amistad. 



— 28G — 

Aguijan quanto pueden, | por Sanct Maria son; 

De Alba-racin nomnado | posan en el meysón; 
5. Afelos en Molina | do es Abengalvón. 

El moro quand lo sopo, | plógol' de corazón: 

Salió-los recebir | con grandes avoróz. 

¡Dios, qué bien los sirvíe | a todo so saborl 

Otro dia mañana | con ellos cavalgó. 
10. Con doscientos moros | escurrirlos mandó; 

Iván trocir los montes | que dicen de Luzón. 

A las fijas del Cid | el Moro donas dio; 

Buenos senos cavallos | ais infants de Carrión. 

Trocieron Arbuxuelo, | legaron a Salón, 
15. O dizen l'Ansarera ¡ ellos posados son. 

Todo^ésto fizo el moro | por el Cid Campeador. 

Veyen la riqueza | que el moró sacó, 

Entramos los hermanos | conséiarón traición: 

«Pues qué dexar avernos ¡ fijas del Campeador, 
20. Si púdieséms matar | al moro Abengalvón, 

Quantá riqueza tiene J aver-Ia yernos nos. 

Tan en salvó lo avremos | como lo de Carrión: 

Nunquá avríe derecho | de nos el Campeador.» 

Quando^ésta falsedad | dicin los de Carrión: 
25. Un moro latinado | bien gelos entendió. 

Nol' tiene en poridat, | dixólo a Abengalvón 



7. avoroz', avorozos, alborozo, regocijo. — 16. Ivan trocir los moni es, 
yvan á trasponer ó cruzar los montes. — 17. ve-y-cn. — 21. yemos= 
yernos. — 24. cuando esta felonía tramaban los de Carrión. — 25. 
un moro latinado, latino, ladino, sabido, entendido, que sabía latín 
y romance. 



— 287 — 

«Alcáyaz, curiat' destos, | ca eres mió señor: 
Tu muerte oy asmar | a Infantes de Carrión.» 

XIII 

Repréndelos el Moro Abengalvón 

El mere Abengalvón | mucho^éra barragán, 
Con doscientos que tiene | ovó a cávalgar: 
Armas iba teniendo; | paros ant' los Infants, 
De lo que el Moro dixo, ¡ a los Infants non plaz: 
;"). «Dexid-me, ¿qué vos fize, | Infantes de Carrión? 
Sin arte vos serví, | vos conseiast ma mort!... 
Si non lo dexas por [ Mió Cid el de Bivar, 
Tal vos faría que | por el mundo sonás, 
E lebarie sus fiias | al Campeador leal: 
10. Nunqua vos en Carrión ( entrariedes ianiá.s! 

Me parto de vos como | de malos e traydors; 
Iré con vuestra gracia, | donnas Elvira e Sol: 
Poco precio las nuevas | de essós de Camón, 
Dios ló quiera e mande, | que del inundóles Señor, 
15. Daqueste casamiento | que grade al Campeador.» 
Esto que les ha dicho, ] el Moro se tornó. 
Iban teniendo armas | al trocir de Salón, 
Como de seso á | Molina adelinó. 



•JO. no guaní* el secreto. — 28. oí tramar tu muerte, á los Inl'an 
tes. 

y>. Ejemplo de contracciones antiguas: paros (e) ant (e) los ín- 
fai(t(e)s. — 17. Arma en mano cruzaban el Jalón. 



— 288 — 

XIV 
El Robredo de Corps 

Mueven de l'Ansarera | los infants de Carrión; 
[2700] Acóiense a andar | de dia e de noch; 

Dexán siniestro a Atienza | una peña mui fort; 

La sierra de Míedes | pasáronla estonz, 
5. E por los ¿Montes Claros | aguijan a espolón. 

A siniestro es Griza, | que Alamos pobló, 

Los Cantíos son allí | do a-Elpha^éncerró; 

A diestro es Sant Estevan | que cae mas a lón. 

Entrados son agora | al Robredo de Corps. 
10. Afé los montes altos, | las ramas con las novs 

Puián, e bestias fieras j andan a derredor. 

Fallaron un vergel | con una limpia font: 

Hy fincan la su tienda | infantes de Carrión; 

Con quantos que ellos traen | hy iazen esa noch. 
15. Con sus mugiers en brazos, | demuéstranlés amor, 

E mal geló cumplieron | quandó salie el sol. 

Mandan cargar acémils | con sus grandes tresors. 

En los primeros versos de esta copla de asonancia en o, hay que 
notar los finales noche, corpes, convertidos por la exigencia de la 
rima en nóch, córps; fuerte y fuente, en fórt y fónt, pues ue=o, y la 
e final es muda; a luenne, á lo lejos, se convierte en alón, por ¡ser 
ue=o, ó bien en aloñ por las dos nn; y nuves, nues=nós, ó nuvs,= 
uóvs. — 11. las ramas puian con las nubes; puian, pujan, suben á 
las nubes. De podium, lugar elevado, en latín, salió el castellano po- 
dio, po'io, y de ahí potar, putar: subir á lo alto: después fué poyo, 
puiar, puyar, pujar. Podium, se llamaba el palco ó lugar alto desti- 
nado al César en el Anfiteatro ó en el Circo. 



— 289 — 

Cogida han la tienda | 6 alvergaron de noch: 
Adélant eran idos j los dé su criazón, 

20. Asi gelós mandaron | los Infants de Carrión, 

Que non fincas' ninguno, | nin fembra nin varón, 
Sinón las sus mugiers | donnás Elvira e Sol: 
Con ellas deportarse | quieren a so sabor. 
Todos eránse idos, | solos los quatro son. 

2 r >. ¡Tanto mal comedieron ( los Infants de Carrión! 
— «Bien ló creádes, ora, | donnás Elvira e Sol, 
Sereds aq muesca midas, | en éstos fieros monts. 
Nos pártiréms, dexadas | seredes oy de nos, 
E non avredes parte I en tierras de Carrión. 

3U. Irán estos mandados | al Cid Campeador: 

Assí nos vengaremos: ¡ está por lá del león.» 
Hi tuellen-las los mantos | e a más los péllizons, 
En camisas las paran | e én los ciclatons. 
Espuelas tien' calzadas | los malos traydors; 

35. En man prenden las cinxas | fuertes e duradors. 
Quand esto ven las donnás, | fablava Doña Sol: 
— «¡Don Diego, Don Ferrando, | rogamos-vos por Dios!.. 
Dos espadas tenedes, | fuertes e taiadors, 
Al un dizen Colada | é ál otra Tizón: 



■I'.k comediaron, urdieron, premeditaron.— 27. escarnidas, escarne- 
cidas. — 32. arrancantes los mantos y sus trajes eon pieles. — 33. laa 
dejan en camisa y enaguas, que es lo que parece significar ciclatón 
en este caso, bien que de ordinario era una túnica de corte cir- 
cular; (de vichi, sale ciclatón). Más adelante, verso (51, dice que 
ambas donas quedaron en camisas y brials. que significa tante 
vestido como faldas. — 35. duradors, duras. 
19 



— 290 -- 

40. Cortandos las cabezas, | martyrs seremos nos. 

Si nos fuerems maiadas, | abiltareds a vos. 

Retraer-vos lo han | en vistas o en corts. 

¡A tan malos enxiemplos ¡ non fágads sobreños!» 

Lo que ruegan las donnas j non les ha ningún pro. 
45. Esora les conpiezan | a dar los de Carrión, 

Con cinchas corredizas | maian-las a sabor, 

Con espuelas agudas | dond fagan mas dolor, 

Rompin con las camisas | las carnes a amas dos; 

Limpia salieja sangre | sobré los ciclatons. 
50 ¡Ya lo sienten ellas ¡ en los sos córazóns! 

¡Qual ventura serie, | si plóguies' al Criador, 

Que asomas' esora | el Cid Campeador! 

A tanto lasfmaiaron ) que sin cosiment son: 

Sangrientas las camisas | e en los ciclatons. 
•55. Cansados de ferir ( los dos aleves son, 

Ensáiando^ámos qual | dará meiores colps. 

Ya non pueden fablar | donnás Elvira e Sol... 

Por muertasflas dexaron | en Robredo de Corps. 

¡Dios, si ora asomase | el Cid Campeador! 

(>0. Leváronles los mantos | e las pieles armiñas; 
Marridas las dexaron j en briales e camisas, 
A las bestias del monte | que son de fiera guisa: 
Dexaron las por muertas, | sabet, que non por vivas! 



40. cortandos, por~eortadnos. — 46. corredizas, con correas; maian- 
las, májan-las, azótanlas. — 53. sin cosiment, sin conocimiento. — 
60. marridas, esmarridas, desmayadas, desfallecidas; maridas, dice 
el texto. 



— 291 — 

Por muertas las dexaron, 
65. Que el una á la otra f non le torna recabdo. 
Por los montes van ellos: | y van se alabando: 
«De nuestros casamientos | agora soras vengados 
Tomar non las debiemos, | mal eramos cassados, 
Nin pora barraganas; | si non fuerems rogados, 
70. Pues páreiás non eran | para en nuesos brazos. 
La desondra del León | assí se yrá vengando! 

XV 

Felez Muñoz torna a ellas y las socorre 

Alabándose yban | los infants de Carrión. 
Mas, vos diré yo agora | d'aquél Feléz Muñoz, 
Sobrino era carnal | del Cid Campeador; 
Mandáronle yr delante, | mas dé gradó non fó. 
5. En la carrer do yba ; dolióle el corazón, 
E de todos los otros | aparte se salió. 
En un espeso monte | don Félez se metió, 
Fasta que viés' venir | sus primas amas dos, 
O sopiés que han fecho | los ínfants de Cardón 
10. Viólos venir fablando | e óyo^uná razón, 



64. Otro heptasílabo, para anunciar el cambio de asonancia: 
corresponde al verso 2765 del Poema. — 65. De suerte que la una 
no puede socorrer á la otra. — 69. aquí barraganas se emplea en el 
sentido de esposas morganáticas, ó de la mano izquierda. — 70. pa~ 
reías, parejas, correspondientes. 

4. fué=fó. 



— 292 — 

Ellos nol vieron ren, | ni dend sabien rabión, 

Sabet que sil' viesen | no escaparie de mort. 

Vansé ya los infames, | aguijan a espolón. 

Por él rastró que dejan | tornos' Feléz Muñoz, 
15. E fállo^amórtecidas [ sus primas amas dos. 

Llamando: «¡Primas! primas!... | luego descávalgó 

Arrendó él cavállo, | a ellas ádlinó: 

«¡Mis primas, las mis primas, | Elvira!... Doña Sol!. 

En vos mal se^énsañaron | los bravos de Carrión! 
20. ¡Plegáfa Dios que dent | prendan mal galardón! 

Valás tornando a ellas ¡ a poco amas a dos, 

Tanto son dé traspuestas | que non dicen razón. 

Partiérons'le las telas | de dentro el corazón. 

Clamando: «¡Primas! primas! j Elvira! Doña Sol!... 
25- ¡Despértedés mis Primas | del Cielo por su amor! 

Que es tiempo de andar | antes que entré la noch, 

E los ganados fieros | nos coman en el mont. 
(2800) Van recordando a poco | doñas Elvira e Sol: 

Abrieron los sos oios, | vieron Feléz Muñoz. 

XVI 

Felez Muñoz socorre a sus primas 

«Esfórzad-vos, mis primas, | por amor del Criador! 
Desque non me fallaren | los infants de Carrión, 
A gran priesa en el monte | buscado seré yo. 
Si Dios no nos vale, | aquí morremos nos.» 



17. arrendó el ramJJo, lo ató con las riendas. 



— 293 — 

5. Tan a grande duelo, | fablaba doña Sol: 

«¡Datnos del agua, primo, | si vos vala el Criador!» 
Con un sombrero que | tiene Felez Muñoz, 
Cogió del agua clara, | a sus primas la dio, 
E fárto-lás a amas | que laceradas son. 

10. Rogó-las tanto que | a amas revíselo, 

Conortando-las yba | e dandol's corazón. 
Fata que enfuerzan, e, | alora las tomó, 
Privado en el cavallo | y las encavalgó. 
Con el su manto estonce | á amas las cubrió, 

15. Frisó la rienda e | luego dent se partió. 

Todos tres van senneros | por Robredo de Corps., 
Entre de nochje dia | salieron de los monts; 
A las aguas de Duero j arrivados ya son. 
En torre Doña Urraca [ él a ellas dexó, 

20. E fata Sant Estevan | vino Felez Muñoz. 
Falló a Diego Tellez, | el que de Alvar fo, 
Qüando elle lo oyó ] pésol' de corazón. 
Prisó bestias, conduchos | e vestidos de pro; 
Ibáse/ecebir j fijas del Campeador. 

25. En Sant Estevan amas j dentro las metió 

Qüanto él meior puede | tanto álli las ondró. 



">. Tan a grande duelo, con gran trabajo. — 6. dandos, dice, prefie- 
ro dat-nos. — 10. reviselár, revivir, volver en sí, despertar. — 16. sen- 
neros, señeros, enfilados, uno tras otro, solos, de por sí: es como 
sin no, seño, sendo del latín sinijulis, plural de singulum, singxdus, uno 
a uno, uno para cada uno y equivale en este caso al árabe cáfila, o 
al persa caravana, que en su origen es viajeros en hilera, entila- 
dos, uno en pos de 'otro. El camino que siguen los senneros es seml<i 
u sendero, vereda estrecha por donde destilan los viandantes. Stii.-w 
res viene de shujularius. 



— 294 — 

Los de Sancto Estevan, ] que mesurados son, 
Qüando sábien esto | pesols'de corazón. 
A las fijas del Cid | danlés efurción. 
30. Allí s'ovieron ellas | fasta que sanas son. 

¡Allá vades maldichos, | infantes de Carrión! 

XVII 

Van al Cid las nuevas de la afrenta 

Van aquestos mandados | a Valenz la mayor: 
Qüando gelo dicen | a Mió Cid Campeador, 
Una grand ora mudo | pensó e comidió, 
Alzó la su mano, a | la barba se tomó: 
5. «¡Grado a Christus, que | del mundo es Senyor, 

Quand tal ondra me an dada | los ínfants de Carrión! 
«¡Por aquesta mi barba, | que nadi non mesó, 
Non gela lograrán | los mis yernos folons! 
Yo vengaré la onta | quem'facen ambi dos, 
10. Yo casaré mis fijas | ondradas, a sabor!» 

Pesó desto a Mió Cid, ¡ pesó a toda su cort. 
E pesa-le a Alvar Faflez | de alma e corazón, 
Caválgo don Minaya | con él Pero Bermoz, 
Con él Antolinéz | el borgalés de pro, 

29. efurción, como refección, alimento. — 31. Allá vades, mal di- 
chos: ¡Id, allá en malhora! Id al diablo, malditos! 

6. Quandotal ondra me han dado; parece que fuera onta, afrenta, 
y no ondra, honra, a no ser que se emplee esta voz irónicamente, lo 
• nie es característico en el Cid, aun cuando no es del todo propio 
en estas circunstancias. Mas adelante se repite ondra, por onta en 
el verso 2952 de la Gesta. 



— 295 — 

15. E otros doscientos | quales Mió Cid mandó. 

Dixoles que andidiesen | de día e de noch 

Por aduxir sus fijas | a Válenz la mayor. 

El mando non detardan | ellos de su señor. 

Apriés'cavalgan, andan | los dias e las noches 
20. Vinieron a Gormáz | un castielo tan fort, 

Y todos albergaron | por verdad una noch, 

E fasta Sant Estevan | el mandado llegó, 

Que vién Minaya por | sus primas amas dos. 

Varons de Sant Estevan, | a guisa de mui pros, 
25. Reciben a Minay e | a todos sus varons. 

Esa noch le presentan | una grant efurción; 

Non gelo quis tomar, [ mas mucho lo gradió. 

t Gracias, varones, dixo, | que sods conoscedors 

Por lá ondrá que diestes | agestó que nos cuntió, 
30. Mucho vos lo gradece | do está el Campeador, 

E yo lo fago así, | que aquí convusco esto. 

¡A fé Dios del cielo, | dent vos dé galardón!» 

Todos gelo gradescen | e sos pagados son. 

Adunan a posar | por folgar esa noch: 
35. Minaya va veer | sus primas a do son. 

En el fincan los oíos j donnás Elvira e Sol. 

«A tanto vos gradimos ¡ cora' si viesems'a Dios, 

A El vos lo gradid, j quandó vivas nos soms. 



19. noch{c)s. — 29. por las atenciones que acordáis a nuestra des- 
gracia. — 30. segunnneiite os lo agradecerá el Cid aumente. — 31. co- 
mo yo aquí presente os lo agradezco. — 33. e sos pagadas son, y les 
quedan agradecidos. — 37. gradir, agradecer. 



— 296 — 

xvni 

El regreso a Valencia 

«A fonta, dolorientas, | en dias de vagar, 

Toda nuestra rencura | sabremos-vos contar.» 

Loraban de los oios | las donnas e Alvar Fanz; 

Conhórtalas Bermúez: | «Cuidado non ayads; 
5. Quando vos sódes sanas, j vivas, sin otro mal. 

Casamiento perdiestes, | meior podreds ganar. 

¡Aun veamos el dia | que vos podáms vengar!» • 

Hi yacen esa noche | conhortándose van; 

Otro dia mañana | piensan de cavalgar. 
10. E los de San Estevan ¡ van dándoles solaz. 

Fata Rio de Amor | escúrriendó-los van; 

D 'allént se espidieron, | piensánse de tornar; 

Minaya, con las donnas, | ybá cabadelant. 

Trocieron Alcoceba, ¡ a diestro de Gormaz, 
15. O dixen Vad-de-rey | allá yban pasar; 

A casa de Berlanga | posada prisa han. 

Otro diá mañana ¡ meténse á andar, 

A de Medina dicen j ybán a albergar, 

De Medin' a Molina | en otro dia van. 
20. Al moro Abengalvón | de corazón le plaz, 

1, 2. En días de quietud podremos contaros todos nuestros sufrí, 
mientos y agravios. — 8. e tan grand gozo que facen, dice el original, 
lo que no parece propio de aquellas tristes circunstancias de dolor 
y de humillación. He preferido decir: 

Hy yazen esa noche | conhortándose van. 



— 297 — 

Saliólos recibir | de buena voluntad: 

Por amor de mió Cid | rica cena les da. 

Dent y pora Valencia [ adélinéchos van. 

Al quen buen ora násco | llegábale el mensay, 
25. A privado cavalga ¡ a récebirlos sal. 

Armas iba teniendo, ¡ e grant gozo que faz. 

Myó Cid a sus fijas ybálas abrazar. 
[2900] Besándolas a amas j tornos' de sonrrisar: 

«¡Venides, las mis fijas! | Dios vos curie de mal! 
80. El rey vos a casadas, 1 él drecho vos dará: 

Yo tome el casamiento; | non ose decir 41. 

Plegá al Criador, | al que en el cielo está, 

Vos vea bien casadas | d' aquí en adelant! 

E dé los de Carrión | fagám' Elle vengar!" 
85. Besáronle las manos | las fijas al su padr: 

Ya todos retornados ¡ entraron la cibdad. 

Gran go:o fiz con ellas | Donna Ximén su madr. 

El que en buen ora násco | non quiso detardar. 

Fablose con los sos, | e én su poridad. 
40. Al re.y de Castilla | pensó de énbíár. 

XIX 

Manda el Cid querellarse al Rey Don Alfonso 

¿O eres, Muño Gústioz, ¡ myó vasal de pro? 
En buen ora te crié | a tí en la mi cort: 

23. adelinechos, en derechura. — 26. — mnasyba teniendo iban aper- 
cibidos.-— 29. ¡Llegasteis al fin hijas mías! Dios os guarde! — 30 El 
rey os casó: él os hará justicia. — 34, Elle, el Criador, El.— 3!t. en 
tendióse privadamente con los suyos. 



— 298 — 

L'iebes-le a Castiella mandado al rey Alfons. 
Por mi besálNa mano ( de alma e corazón, 
5. Com yo so sú vasallo, | e él es mió señor. 

Decilde qué me han fecho j los ínfants de Carrión, 
Que le pese al buen rey | d' alma e de corazón. 
El caso las mis fijas, | ca non gelás di yo. 
Quandó las han dexadas | atan grant desonor, 

10. Si desondra hy cabe | alguna contra nos, 

La poca e la grantd. | toda es de mió Señor, 
A veres me han lebado , que sobeianos son: 
Adugam'-los a vistas, | a juntas ó a corts, 
Como aya derecho | de infantes de Carrión, 

15. Ca grant es la rencura | dentro ^"én mi corazón.» 
Muñó Gustióz alora | privado cavalgó, 
Con éi dos caballeros | quel' sirvan a sabor, 
E buenos escuderos | que son de criazón. 
Sallen de Valencia | e andan quanto pod'n; 

20. Non se dan nul vagar i los dias e las noch's. 
Al Rey en San Fagunt | Muñó Gustióz fallol. 
Rey es de Castiella | e rey es de León, 
De las Asturias es | fata San Salvador, 
Fasta dentro en Sanct-Yago i de todo es Señor. 

25. Líos Condes galizanos | los sus vasallos son. 
Asi com descavalga | aquel Muño Gustióz 
Omillosé a los Sanctos | e rogo al Criador. 



15. porque grande es el resentimiento que llevo en el pecho. — 
20. nuil vagar, ningún descanso. Por la asonancia en o, los finales 
noches y pueden se convierten en noch's y en pod: pucdm } poden, 
pod'n, pod'. 



— 2í»9 — 

Adelinó al palacio | do éstava la cort; 

Con él los cavalleros | que en la su guarda son. 

30. Violós liegar el rey, | a Gustióz connosció, 
Levóse de su siella | tan bien los recebió: 
Muñó delant el rey | los ynoiós fincó. 
Besábale los piéds.diz: | «Merced, Rey Alfons, 
A vos de largos reynos | dixén rey e señor, 

o5. Las manos como a rey ¡ vos besa el Campeador; 
Ele es vuestro vasallo, | vos sodes su señor. 
Casaste le sus fijas | con Infants de Carrión; 
Alto fue el casamiento | ca lo quisistes vos. 
Sabeds, Señor la onta ( que es cuntida a nos: 

40. Abíltadós nos han | infantes de Carrión. 
Mal máiarón las fijas | del Cid Campeador. 
Maiadas e desnudas | a grande desonor, 
Por muertas las dexaron | en Robredo de Corps, 
A las bestias fieras | e las aves del mont: 

45. Afélas sus dos fijas | en Valencia do son. 
Por esto vos demanda | com' vasal á señor, 
Ge los leveds a vistas, | á juntas o a corts. 
Tiense por desondrado; | mas, la vuestra es maior. 
Vos, faced a guisado | como sods sabidor: 

50. Haya mió Cid derecho ¡ de infantes de Carrión!» 
El Rey una grand ora | calló e comidió: 
«ló verdat te digo; | pesátn' de corazón; 
E tú, dices en esto, ) verdad, Muñó Gustióz, 
Ca yo casé "sus fijas | con Infants de Carrión. 



36. elle, ele, él. — 48. túnate puede abreviarse de dos maneras, tie- 
nto? o tiense, Begftn la c muda que se suprima: si ambas se suprimen 
queda tiens'. — 52. i- 6— yo. 



— 300 — 

55. Fice-lo por su bien, ¡ que úese á su pro. 

¡Si quier el casamiento | fecho non fuese oy!... 

Entré yo é Mió Cid | nos pesa de grant cor. 

Ayudad' hé a derecho, | sim' salve el Criador! 

Lo que fer non cuidaba | de toda esta sazón: 
6 ). Andarán mis porteros j por el mi reyno tod, 

Pora dentro en Toledo | pregonarán mi cort. 

Que allá me bayan Condes, ¡ perlados e infanzons. 

Mandaré como y vayan | ynfantes de Carrión, 

E como den derecho | a My Cid Campeador; 
65. Que non aya rencura [ podiendo yo vedallo.» 

XX 

El Rey don Alfonso cita a Cortes en Toledo 

Decilde al Campeador | que adobe sus vasallos: 
Dend en siete semanas, | esto le do de plazo, 
Véngame a Tolledo | dond' ésta Corte fago. 
En pro del drecho e de | sos fijas en amparo. 
5. Destó que les avino, | aun bien serán ondrados.» 
Espidióse Gustióz, | a mió Cid es tornado. 
Non lo detien por nada | Alfonso el Castellano: 
Así como lo dixo, | suyo era el cuidado. 
Envía las sus cartas | pora León é Sanct-Yago 
10. A los portugaleses, | a los galiz'ianos, 
A los de Carrión | e a los castellanos, 



58. ¡Por mi salvación, que le haré justicia! — 65. que no quiera 
vengar por sí su agravio, pudiendo yo hacer justicia. 



— 301 — 

Que cort fazie en Toledo | aquel Re.y ondrado, 
A cab de Vil semanas | y fuesen aiuntados: 
Qui non viniese a Cortes ¡ non serie buen vasallo. 
15. Por todas las sus tierras | ybánlo pregonando. 

Hy-á les vá pesando ( ais' ínfants de Camón, 
Por que^él rey en Toledo | fazie la su Cort. 
Han miedo que vertía | mió Cid Campeador. 
Prenden conseio, así, ( parientes como son, 
3,U00] Ruegan al rey Alfonso | los quite de esta Cort. 

Dixo el rey: — «¡Nol feré, | si me salve el Criador! 
Ca y verná Ruy Díaz, | el Cid Campeador; 
Darle hedés derecho, | ca rencura ha de vos. 
Qui lo fer non quisiese, | ó non yr a mi Cort, 
25. El mió regno quite, | ca del non he sabor.» 
Ya vieron que es a fer | los ínfants de Carrión. 

XXI 

Se abren las Cortes 

Prenden novo conseio, | 6 sus amigos son; 
El Conde don García | en estas novas fó; 
Enmigo de Mió Cid, | siempre mal le buscó; 
Aqueste coseiaba | a infantes de Carrión. 



19. parientes como son, como que son parientes, a título de tales. 
20. Ruegan al rey que ln.« dispense de asistir a la Corte. — 25. 
salga <le mi reino, que en nada lo estimo. 



— 302 — 

5. Liegado el plazo es, | querin yr a la cort: 
En los primeros vá | el rey don Alfons, 
El conde don Anrrich, | el conde don Remond, 
(Aqueste fú el padre | del buen Emperador,) 
Don Vela e don Beltrán, | amos condes y son; 

10. Fueron y de su regno ¡ muchos mui sabidors, 
De toda la Castiella ] van todos los meiors. 
El conde don García | con yentes de Carrión 
E Asur González | e Goncalo Asórs, 
E Diego e Fernando | hy áiuntados son. 

15. E con ellos gran bando | que aduxen a la cort, 
Cuidan ebayr | a Mió Cid Campeador. 

XXII 
La llegada del Cid 

Non era aún legado | el que en buen or' nasció, 
Por que se detardaba, | el Rey non ha sabor; 
Venido al dia quinto, | Mió Cid Campeador, 
Adelant a Alvar Fañez | a la Cort envió 
5. Que besase las manos ¡ al Re-y su señor, 
Bien sópiése que | y serie esa noch. 
Quandó lo oyó el Rey | plogól' de corazón. 
Con muchas grandes yentes | el Re.y cavalgó, 
E yba recebir | al que la Cort pidió: 

8. Este verso, por la fecha que señala, debe haber sido interpo- 
lado con posterioridad á la composición de la < resta.— 1.-?. Asures, 
Asores, Aeors, Amr y Suero, son un mismo nombre: (ionzalo Azu- 
res es el padre, y el hijo es Azur González. — 16. cuidan eiubai/r, ebayr 
a mió Cid; piensan deslumhrar, apagar, desvanecer al Cid; so lee 
cu-ydan. 



— 303 — 

10. Bien aguisado viene | Rodrigo con los sos: 
¡Buenas compañas que | así han tal señor! 
Qüando l'ovo a oío al buen Rey don Alfons 
A él se fue legando | Mió Cid Campeador, 
E firi'o's a tierra f por ondrar so señor. 

15. Quand lo vio el re)', | por nada non tardó: 
tjPorá Sanctó Esidro! | ¡esto non vea yo!... 
Cavalgad, Cid; si non, | non avríe dend sabor. 
Saludar-nos oy emos ) con mucho grand dolor, 
De ló que á vos pesa, | dolmé el corazón! 

20. Dios mande que por vos | se ondre oy la Cort.» 
«Amen!» — dixo Ruy Diaz | el Cid Campeador. 
Besol' la mano al Rey, después le saludó: 
«Gradó al Dios del cielo | quand vos veo, señor! 
Omíllom' a vos, é, | al conde don Remond, 

25. Al conde don Anrrich, | a quantos que aqui son! 
¡Salve, a nuestros amigos, | e á vos más, Señorl 
Ximena, mi mugier, | que donna es de pro, 
E mis fijas cuitadas, | las manos bcsan-vos: 
Desto que nos avino | que vos pese, Señor!» 

30. Respuso el rey. —«Si fago, [ si me salve Dios!» 

Alor pora Tolledo | quiere tornada dar. 



14. E tirios a tierra | por ondrar su señor: el texto dice, Vütarse 
quiere c ondrar a so señor. Se nota cierto empeño del Cid en humi- 
llarse y empequeñecerse delante del Rey, que rebaja su carácter 
entero, y que yo evito en lo posible, por lójica consecuencia. El 
Rey mismo no acepta esos excesos y en esta ocasión levanta al Cid 
diciéndole: — 16. ¡Por San Isidro, esto no haréisl Cavalgad, Cid, si 
queréis agradarme. — 19. dolme, duéleme. — 22. después le salvdn. 
después le besó en la forma acostumbra ia. 



— 304 — 

Esa noch Mió Cid | Tajo non quis pasar: 

«¡Merced, hia, rey! si | el Criador vos salf ! 

Pensad-vos, my señor, | de entrar a la cibdad, 
35. E ío con los míos | posar-be a San Servan. 

Las mis compañas todas [ está noch llegarán. 

Terne vigilia en j aquest sancto logar. 

Cras mañana entraré, ( señor, a la cibdad, 

E por la Cort yré | enantes de yantar.» 
40. Dixo el rei a mió Cid; | — «Plazme de veluntad.» 

E Re.y don Alfonso | a Tolledo es entrado, 
Ha Mió Cid Ruy Diaz, | en San Servan posado. 

XXIII 
* El Cid prepara su entrada en Toledo 

Mandó facer candelas | e poner' nel altar. 
De velar ha sabor | en esa sanctídad 
Rogando a Dios e | fablando en poridad: 
Entre Minaya e | los buenos que y ha, 
5. Acordados fueron | quand vino la manan. 
Los matines é prima | dixieron fazal alb,' 
E su ofrenda han fecha | muí buena e muí cabal. 
Suelta fué la misa | ant' que saliese el sol. 

«Vos, Minaya Alvar Fanz, | el my brazo meior, 
10. Vos yre-dés comigo | é el bíspo don Hieróm, 



6. fazal alb, hasta el alba, ó al llegar el alba; faz', facia, hacía. 
8. suelta fue la missa, terminada fué la misa. 



— 305 — 

E Pero Bermoz, é | aquest Muño Gustióz, 
E Martin Antolinez, ¡ el burgalés de pro, 
E Alvar Alvaréz, | é Alvar Salvadórs; 
Martín Muñoz el que | en buen punto nació, 

15. E este mío sobrino, | que es Feléz Muñoz: 
Comigo irá Malanda, | que es bien sabidor, 
E Gálindó Garcíez, j el bueno de Aragón. 
Ciento con estos cumplan J de los buenos que y son: 
Belmeces vos-vestid, | por so las garnizons; 

20. Desuso las lorigas J tan blancas como el sol; 
E sobre las lorigas ¡ armins e pelizons; 
Las armas non parezcan j bien prisos los cordons. 
So los mantos espadas, | dulces e taiadors. 
Yo, el Cid, d' aquesta guisa | quiero ir á la Cort, 

25. Por demandar mis drechos | é decir mi razón. 
Si désobrá buscaren ¡ Infantes de Carrión, 
Do tales cien toviere j bien seré sin pavor.» 
Responden todos:— «¡Cid, j eso queremos nosl» 



18. ciento con estos cumplan, completen ciento. — 19 a 25. Vestid 
loe telmeces y las guarniciones; sobre ellos las corazas lucientes 
como el sol. Cubridlas con armiños y. pieles que no se vean las ar- 
mas sujetas con sus cordones, y bajo los mantos las espadas tem- 
pladas y cortadoras. De esta manera quiero ir á la Corte, para pe- 
dir justicia y sostener mi causa. — 26. desobra, mala obra, maldad, 
mala jugada. 

20 



— 306 — 

XXIV 

El Cid y sus parciales entran a la Corte 

Non se detién por nada, | Rodrigo el Campeador, 
Asi como lo ha dicho ¡ asi adobados son. 
El, calzas de buen paño | en sus cambas metió, 
E sobre ellas zapatos | que a grande huebra son. 
5. Camisa de ranzal | a tan blanca vistió, 
Con oro e con plata | todas las presas son; 
[3 ICO]. Al puño bien están, | ca él se lo mandó. 
Sobr'ella un bríal, | primo de ciclatón; 
Sobre ésto piel vermeia, J las bandas de oro son; 
10. Sobré los pelos cofia | d'un éscarin de pro: 
Con oro es obrada, | é fecha por razón 
Non gelos contalasen j al buen Campeador. 
La barba avíe luenga: | prislá con el cordón 
Estol' face porqué | quier recabdar lo so. 
15. Desuso cubrió un manto | que es de grant valor, 
En el avrien que ver ) qüantos que y son. 



3. cambas, gambas, jambas, piernas: el testo dice, camas como <;>■ 
ambos se hacía amos. — 4. huebra, obra: la h se anteponía para que 
la u sonase como vocal y no como r: sin h se leería vebra y con /. 
obra, pues que hv o hu=?u, y we=o; luego, /me-bra=o-bra, y hue> 
brado=obr3Ldo. — 5. camisa de ranzal mui blanca. — 6. bordadas c-m 
oro y plata son las presillas. — 8. sobre ella un traje de seda.—!', y 
además una piel bermeja con bandas de oro. — 10. en la cabeza un 
gorro color rojo, de rica seda y oro, para proteger loa cabell ¡s. — 
12. contalasen, cortasen. — 15. sobretodo cubrió (yíbü >) un manto ¡ 
que es de gran valor. 



— 307 — 

Con aquestos ciento | qué adobar mandó 
A priesa cavalgaba | Mió Cid para la Cort. 

A la puerta de fuera ¡ descavalga a sabor: 
20. Cuerdá-mi'entre entra, | con él todos los sos. 

En medio va el Cid, | los ciento aderredor. 

Quandó vieron entrar | al Cid Campeador, 

Levantóse en pié | el Rey don Alfons, 

El Conde don Anrrich, | e el Conde don Remond, 
25. E dési adelant, | levánse los varons: 

A grant ondrá reciben | al que en buen or' nasgió. 

Nos' quiso levantar | el Crespo de Grañón, 

Nin todos los del vando | de infantes de Carrión. 

Dixol' el Rey al Cid: | cVenid, a ser con nos, 
30. Acá en este escaño | quem' diestes vos en don; 

Mager que a algunos pese | cab' nos sodes meior.» 
Tornó muchas mercedes | el que Valénz ganó: 
cCon todos estos mios | acá posaré yo, 
Seed en vuestro escaño | como Rey é Señor. > 
35. En su escaño tornino | esora el Cid posó. 
Los ciento quel' aguardan | siedén aderredor. 
Catando están al Cid | quintos ha en la Cort, 
A la su barba luenga | presa en el cordón. 
En los aguisamientos | bien semeia varón. 
40. Nol pueden catar d'honta | infantes de Carrión. 

29. venid a ser con nos, venid a seutaros a nuestro lado. — 31. di- 
ce por error el texto: mcior sodes que nos: cáb'nos o con nos s<><!cs 
meior: a nuestro lado estaréis mejor, es sin duda lo que el rey dice. 
— 36. sieden, ¡ñéntanse. — 39. En su vestimenta luce su porte va- 
ronil. 



— 308 — 

XXV 

Et Rey D Alfonso abre las Cortes 

En pié se levó esora | el buen Rey don Alfons: 
«¡Oyd, oyd, mesnadas, | si vos vala el Criador! 
Yo, dende que fú rey, | non fiz mas de dos Corts: 
La una fice en Burgos, | la otra en Carrión. 
&. Esta tercera vengo | feria a Tolledo hoy, 

Por amor de Mió Cid, f el que en buen or' nació, 
Que reciba derecho | de Infantes de Carrión: 
Grand tuerto le han tenido, J sabems-lo todos nos. 
Alcaldes sean desto, | tal lo queremos nos, 

10. El Conde D. Anrrich, | el conde D. Remond: 

Oyt, vosotros, condes, j que del vando non sods, 
Todos meted y mientes, | ca sods conoscedors, 
Por escoger el drecho, | ca tort non mando yo. 
Que della^e della part | en paz seamos hoy. 

15. ¡Juro por Sant Esidro, | el que bolvier mi Cort, 
Quitarme ha el regno, | e perderá mi amor! 
¡Con el que ovier derecho, | yo de esa part me so 
Agora, que demande | Mío Cid Campeador; 
Sabremos qué responden | Infantes de Carrión.» 



15. .luro por San Isidro, que al que perturbare nú Corte. — 1G. le 
arrujaró del reyno, y caerá en mi desgracia. — 17. Estaré de parte 
del que tenga justicia. 



— 309 — 



XXVI 



El Cid entabla su demanda y pide sus espadas 

Mío Cid al apellido | en pié se levantó: 
«Mucho vos lo gradesco j cómoda rey e señor, 
Por quanto esta Corte | ficiestes por mi amor. 
Yo, esto les demando | a infantes de Carrión: 
5. Oyd, por las mis fijas | yo non he desonor, 
Ca vos, Rey, las casastes | sabredes qué fer oy. 
Quand mis fijas sacaron J de Valénz la mayor, 
ló, bien los quería | d' alma^é de corazón; 
Dílés mis dos espadas, | Colada e Tizón, 

1C. Que s'óndrasén con ellas | e sirviesen a vos: 
Estás yo las gané | a guisa de varón. 
Quand déxarón mis fijas | en Robredo de Corps 
Nom' quisieron por padre | e perdieron mi amor: 
Denme^ámas mis espadas; | mis yernos ya no son.» 

15. Atorgan los Alcaldes | tod' esto es a razón. 

Dixó el conde García: | «A esto fablemos-nos.» 

Salíen esora aparte | Infantes de Carrión 

Con todos sos parientes I e amigos que y son. 



— 310 — 



XXVII 



Los infantes devuelven Tizón y Colada, y el Cid 
las entrega a sus Campeones 

Apriesa ovieron fabla, | acuerdan la razón: 
20. «Aun grand amor^nos face | el Cid Campeador, 

Quand l'ondra de sus fijas | no nos demanda hoy, 

Nos, bien nos avendremos | con el rey don Alfons. 

Demos-le sus espadas, | que hi finca la voz; 

E quando las toviere, | partirse ha la Cort. 
25. Yamás no abrá derecho [ de nos el Campeador.» 

E con aquesta fabla [ tornaron a la Cort. 

«¡Merced, hia, rey Alfonso! J sodes nuestro señor: 

Nol podemos negar, | dos espadas nos dio; 

Quandó nos las demanda, | é dellas ha sabor, 
30. Dargélas nos queremos, | dellant estando vos.» 

Aduxen las espadas, | Colada e Tizón, 

Las manzanas e arriaces | todos de oro son, 

Pusiéronlas en mano | del Rey so señor. 

El Rey saca a Colada, | relumbra tod' la cort; 
35. Saca a Tizón, de nuevo | la corte relumbró. 

Marávillánse de ellas j los ómes que y son. 

Recibió las espadas | el Cid, e las besó: 



19. Sin preámbulos abordan la cuestión y se ponen de acuerdo.- 
20. Aún gran favor nos hace el Cid. — 23. que y finca la voz, que 
esto reduce su demanda.— 25. No tendrá derecho á más. 



— 311 — 

En las manos las tiene, | otra vez las cató, 
Carnear non gelas pueden, | ca él bien las connos 
40. Alegros'lé el cuerpo, | sonrrisose de cor, 
Alzábala su mano, | la barba se tomó; 
Dixo: «¡Por esta barba | que nadi non mesó, 

Asi s' yrán vengando | mis fijas, grado a Dios! 

* 

A so sobrino alora [ por nombre lo lamo, 
[3200] Tendió el brazo, e dió-le | el espada Tizón. 

.«Prendetla, mió sobrino, | ca méiora en Señor.» 
A Martin Antolinz, | el burgalés de pro, 
Tendió el brazo e | a Colada le dio, 
E dixol: — «Antolinez, | mió vasal de pro, 

50. Prendet vos a Colada, | gánela a buen señor, 
Gánela en lit campal | del Conde D. Remond, 
Don Remond Berenguel | conde de Barcilón, 
Por que la bien curiedes, | por eso vos la do. 
E si acaeciese | con ella lidiar vos, 

55. Ganáredés grand prez | e avéres de valor.» 
Besol' la mano al Cid | l'espada recebió, 
E pora su escaño | Antólinéz tornos. 
Luego se levanta | Mió Cid Campeador: 
«¡Grado'~ N ál Criador, dix, | e á vos, my señor, 

60. Yo so hya pagado | de Colada e Tizón!» 



39. carnear non gelas pueden, no pueden cambiárselas. — 53. por 
que la bien enredes, por que la cuidéis bien. — 60. yo soy pagado ya. 



— 312 — 

XXVIII 

Pide el Cid la devolución de la dote de sus hija¡ 

«Otra rencura he | de Infantes de Carrión: 
Quandó sacaron ellos ¡ mias fijas a trayción, 
En oro tres mili marcos ¡ les di en Valencia; yo 
¡Esto faciendo, ellos | acabaron lo so !... 
;;. Denme ellos mis haberes: j mis yernos ya no son.» 
Aquí verieds quexarse [ Infantes de Carrión. 
El Conde Remond dix: | — «Decit de sí o de non. 
A lo que el Cid demanda ¡ ¿qué recudedes vos?» 
Alora li responden: | «Nos, Condes de Carrión, 

! 0. Nos diemos sus espadas j al Cid Campeador, 
Que ál no demandase, ¡ que aquí fincó la voz.» 
Levantado en pié, | respuso el Campeador: 
— «Destos haberes qué | de grado vos di yo, 
Decit sim' los tornades, | o deds dello razón.» 

15. — «Si pluguiere al Rey, | esto pedimos nos: 

Por merced nos otorgue j pora acordarnos, hoy, 
Aver nuestro conseio | con nuestros ricos-oms. 
Responde el buen Alfonso: j — «Eso lo otorgo yo.» 
Salien esora aparte, | Infantes de Carrión, 

20. A fabla salieron, | acordados non son; 



1. Otra rencura o rrancuru, otro agravio. — 8 y 4. Yo esto facien- 
do, ellos acabando lo so: cuando esto hacía yo por ellos, ellos lleva- 
ban á cabo lo suyo, es decir su pésimo intento. — 8. ¿qué recudedes 
vos? ¿qué respondéis vosotros? 



— 818 — 

Con qué se defender | non fallaron razón. 
Tornaron ante el Rey, | fabló Garcia Qrdónz; 
— «¿Tenendos a derecho, | mió Rey e Señor! 
El haver que demanda ¡ Ruy Diez Campeador, 

25. Verdad es quen Valencia | a ellos gelo dio; 

Mas, en servicio vuestro | grand part se despendió; 
Por end a la demanda | nos decimos de non. 
Mucho mal nos afinca | el que a Valenz ganó, 
Quand de nuestros haberes | asi le prend sabor. 

80. Pero, si a derecho | fallardes vos, Señor, 

Que el haber emergemos | al Cid los de Carrión, 
Mandat que nos den plazo, | de grado é a razón.» 
Dixieron los Alcaldes | quand manfestados son: 
«Si eso ploguier al Cid, | non gel' vedamos, nó; 

85. Mas en nuestro juicio ¡ assi mandamos nos: 
Que én los quince días, | aquí, dentro la Cort, 
Entergedes el debdo | al Cid Campeador.» 
Dix e! Rey Don Alfonso: | — «Eso lo otorgo yo. 
Faced pleyto omenage, j Infantes de Carrión, 

40. De lo assi complir | dentro destá mi Cort. 

Destos los tres mili marcos, | dos cientos tengo yo, 
Entramos me los dieron, | los Infants de Carrión: 
Los han a pechar ellos, | non gelos quiero yo: 
Tornargelos quiero; | al Cid entergenlós. 

45. Fabló Ferrán González, | oiredes qué fabló: 
«Haberes monedados | non los tenemos nos; 



32. mandad que nos den un plazo prudencial. — 43 y 44. (Los 200 
marcos que me dieron) tendrán ellos que pagarlos, y no los quiero 
yo; quiero devolverlos, al Cid que los entreguen.— 4x> y 46. dineros 



— 314 — 

Pagarlo heras' de heredades | en tierras de Cardón. » 
Luego respondía, | el Conde Don Remond: 
«El oro e la plata I espéndistéslo vos, 
50. Por juicio lo damos | antél Rey Don Alfóns: 

En préciadúra pagen, | préndalo el Campeador.» 
Ya vieron que es á fer | los Infants de Cardón. 

Veriedes aducir, | cavallos corredors; 

Gruessas muías e atanto | paláfres de sazón, 
55. A tanta buena espada | con toda guarnizón: 

El Cid recibel' como | lo aprecian en la Cort. 

Sobre los doscientos | marcos del rey Alfons 

Pagaron los Infantes | su haver al Campeador; 

De lo ageno les prestan | non les cumple lo so. 
60. Mal escapan iogados, | sabet, desta razón. 

Estás apreciaduras | Mió Cid presas las ha: 

Sus ornes las tienen | é dellas pensarán. 

no tenemos, pagaremos en heredades de Camón, o en especies, 
como dice nuestro Código. — 51. En prcciaduras paguen, en especies, 
ó en equivalente hasta enterar el precio ó valor adeudado.— 56. El 
Cid recibe por los precios que tazan en la Corte, sin hacer obje- 
ción. — 59. les prestanotros, porque lo propio no les alcanza. — 60. 
mal escapan iogados desta razón, mal salen en este asunto, contra 
riados; bien qus iogados es literalmente, jugados, burlados, malemevt 
joués. — 61. las especies entregadas en pago las ha tomado el Cid. 

Este trozo puede servir de ejemplo de lo desordenado del texto. 
Del verso 7 en adelante, lo que corresponde al verso 3220 y siguien- 
tes de la Gesta, he tenido á cada paso que alterar el orden para que 
resulte algún sentido. Van en esta ordenación: 3220, 25, 21, 22, 23, 
27, 28, uno agregado, 24, dos agregados, 26, 29, siete agregados, 
33, 34, tres agregados, 36, 37, 38, uno agregado, 39, tres agregados, 
43, 44,47, (45 y 46), uno agregado, 48, 35, 49, etc. 

Aún cuando mi objeto al poner estas notas se limita a facilitar 



— 315 — 

XXIX 

El Desafio 

Quando ésto of^ácabado | pensaron luego d'al. 
— «Merced ayl Re. y por | amor de caridad. 
La rencura maior, | nons' pódeme oblidar! 
Oyd-mé, toda la Cort; | pesévos de mió mal, 



la lectura, por excepción agregaré uua palabra sobre el vocablo 
palafrés o pálafré» (verso 54) empleado con frecuencia. 

i Palafrén del latín parafredus, corrupción de paraveredus, caba- 
llo de posta, voz híbrida compuesta de la griega para, junto, al lado, 
y de la latina veredus, caballo corredor, es decir caballo de servicio, 
accesorio o secundario.» Monlau. Dic Etimológico. 

El palafrén, caballo de silla, el que montan las damas, y en las 
fiestas los caballeros, no es un caballo .secundario, no es caballo de 
posta, ni es caballo corredor (corcel). Su equivalente es bridón, 
como que bridón y palafrén significan la misma cosa: caballo de bri- 
das o de paseo. 

Del latín f re num, brida, sale la voz compuesta castellana, para- 
la-fren, contraída en parafrén, palafrén, para la brida o freno, caba- 
lla de brida, en otra forma bridón, directamente de brida. 

Así pues, pala-fren, viene de la preposición para, convertida 
en pala por error vulgar, y del latín frenum, freno, brida. En ita- 
liano es palafrenns. 

El destrero, dicen algunos que es el caballo de remuda que soban 
llevar a la diestra de los caballeros. Acaso esta voz castellana se 
tomó como varias otras del francés, donde destriers. viene eviden- 
temente des étriers, los estribos, para significar el caballo del estribo, 
y no del diestro, que exigiría una x etimológica: sería entonces 
dertrero y no destrero. 



— 316 — 

6. A los quem desondraron J con abiltanza tal, 
A menos de riepto I non los puedo dexar. 

¿Qué vos mereci en contra? | decit, los de Carrión? 

¿En juego, o en vero, | que mal vos ñze yo? 

Meiórarélo aquí J a juiejo de la Cort. 
10. ¿A quem' descobriestes | telas del corazón? 

A la^éxid de Valencia j mis fijas vos di yo, 

Con mucha grande ondra ( e áveres a nombr. 

Quand ya non las queriedes, ( decit, canes traydors, 

¿Porqué vos las sacabads | de casa e sus onors? 
15. ¿Porqué vos las firiestes { a cinchas e a espolonsr 

¿Por qué vos las dexastes | nel Robredo de Corps 

A las bestias fieras, j a las aves del mont? 

Si non me recudedes, | veá-lo esta cort.» 

Fabla don García de Cabka 

El conde don García | en pié se levantaba: 
20. «¡Merced, ya, mió rey, | el méior desta España! 
Vezós, Mió Cid a lias | Cortés tan pregonadas, 



í>. A les que me deshonran con tanta villanía. — 6. no puedo me- 
nos de retarlos á duelo. — 7 á 10. Decid, infantes ¿en qué os ofendí, 
de veras ó en chanza? Qué mal os hice? Decidlo, y aquí mismo lo 
repararé como diga la Corte. Ahí ¿por qué me habéis desgarrado las 
telas del corazón? — 12. averes a nombre, sin número, sin cuento, 
innumerables: en francés, provenzal y catalán se encuentra esta 
misma vieja espresión castellana. — 14. onors, rentas, comodidades, 
posición social, consideraciones. — 18. si non me recudides, si no me 
respondéis á satisfacción, juzgúelo esta Corte. — 21. vezos, ved vos, 



— 317 — 

Dexol crecer é luenga | aquí trae la barba: 

I. os unos le han miedo, J a los otros no espanta; 

Son los de Carrion j de natura tan alta, 
25. Que non debin sus fijas | querer por barraganas, 

Menos debin tenerlas | en brazos por veladas. 

Derecho fici'eron | por qué las han dexadas. 

¡Quanto quél dige non | gelo preciamos nada!» 
30 — «¿Qué avedes vos t! Conde, | por retraer mi barba' 

Luenga es ella ca | a delicio fue criada, 

¡Grado a Dios que | Cíelo e tierra manda, 

A ella non me priso | fijo de mugier nada, 

Nimbla mesó fi de | mora ni de cristiana, 
85. Como yo a vos el Conde, | en el castiell de Cabra, 
[}}°°] Ojiando yó a Cabra prise | e á i vos por i la barba.» 

Pabla Fernán González 

Ora Ferrán González, | en pié se levantó, 

A altas voces fabla, | odredes que fabló; 

«¡Dexásedes vos Cid, | de aquesta razón, 
40 Non créciés baraia ¡ ora entre vos é nosl 

De los vuestros a veres | ya bien pagado sodsl... 

Nos somos de natura | de Condes de Carrión, 

Debiems casar con fijas | de reys o enperadors: 

Non nos pertenecíen | las fijas de infanzón, 
45. Si las vuestras dexamos, | drecho ficimos nos: 

Mas alto nos preciamos, j sabet, que menos nó.» 

veis vos, ya os veis, ya estáis en ias cortes tan pregonadas o bullan 
gueadas.— 34. nimbla, ni-me-la. — 40. no acrecentéis las querellas 

quu uyd aepurgn. 



— 318 — 

XXX 

Fabla Pero Mudo 

Torna la faz el Cid, | a Pero Bermóz cata: 
«¡Fablá, dix, Pero Mudo, ( varón que tanto callas: 
Yo me las he por fijas, | tú, por primas cormanas, 
A mi lo dizen, a j ti dan las oreiadas. 
5. Si yo respóndier', tú, 1 non entrarás en armas. 

Pero Bermóz estónz j conpézo de fablar; 

Detiénsele la lengua, | no puede delibrar; 

Mas, qüando enpieza, | sabed, nol' da vagar. 

«Bien lo sabedes, Cid, ] que yo non puedo mas; 
10. Mas, ló que oviér á fer | por mí non mancará. 

¡Mientes, Ferrando, mientes, | de quanto dicho has: 

Tú, por el Campeador | mucho valiestes más! 

Agora las tus mañas | yo las sabré cuntar: 

Miembrát quand lidiamos | cerca Valénz la grand: 
15. Las féridas primeras | pediste al Cid leal, 

Viste en el campo un moro, | e fústele ensaiar, 



2. Detiénesele la lengua; no puede desatarla. 8. despuás de este 
verso suprimo otros dos, que, por impropios de la ocasión, supongo 
agregado del juglar. En ellos Bermudez da al Cid una respuesta 
asaz irrespetuosa delante de la Corte, del todo innecesaria, y que 
amengua la energía de su contestación. Suprimo aquí igualmente 
otros versos juglarescos puestos en boca del Cid contra la barba 
del de Cabra. Todo eso daña á la solemnidad de la escena de las 
Cortea, y no hace falta ninguna al Poema. — 13. tus mañas, tus 
arterias, tus engaños, tus malas obras. 



— 319 — 

A ti tornó, rugiste | antes que él te alegas; 
Si yo non uviase, | él te jugara mal. 
Pase por ti; con el | me off de ayuntar. 

20. De los primeros colpes | oflé de arrancar. 

Ferrán, did-te el cavallo; ( tovéldo en poridad, 
Fasta en este dia | non ló descubrí a nad." 
¡Tu, delante de todos | t'oviste de alabar, 
Que mataras el Moro | e fícierás barnax! 

2"). Croviéron-télo todos, | hoi saben la verdadl 
Ferrán, si eres fermosos | eres mal barragán. 
¡Lengua mala sin manos | ¿como osas tú fablar? 

Di, tú, Ferrán González, | otorga esta razón: 
¿Non te viene es miente, | lo ál, lo del león? 

30 Durmíe Mió Cid, | el león se desató. 

E tu, di, ¿qué ficiste | transido de pavor? 
Metistet so el escaño j de Mió Cid Campeador. 
Nos lo cercamos por ) curiar nuestro señor, 
Fasta do despertara | el que á Valenz ganó. 

35. Levántos' del escaño, e fués' pora el león: 
Premió el león la cabeza, | a Mió Cid esperó 
Dexós' prender al cuello, | a la red le metió. 
Quandó ya se tornava | el buen Campeador, 



18. á no haberte yo auxiliado, mala la hubieras con el moro: 
uvjas=uvia8' ', ayudase, dice el testo. — 19. pasé delante de ti y 
me hube (off) de juntar. — 20. ofle, húbele. — 21. toveldo en poridad, 
túvelo en reserva, mantúvelo secreto. — 24. e frieras barnax, te ala- 
bastes de haber hecho una hazaña, (barnax, baronaxef obra de va- 
rón, proeza, hazaña señalada.) — 25. crovieron-teló, cro'yeron-te-lo, 
«reyérontelo todos. — 30. premió (bajó) el león la cabeza. 



— 320 — 

A sos vasallos leales j violós aderredor. 
40. Demando por sus yernos; | ninguno non falló! 

Dexit, lengua sin manos' | ¿do estabas, tú, follón? . 

[Rieptot* el cuerpo, a tí, | por malo e por traydor! 

Esto te lidiaré | ant' el Rey don Alfóns, 

Por las fijas del Cid [ Doñas Elvira e Sol: 
45. Por cuanto las dexastes, | menos valedes vos! 

Ellas son mugieres | e vos sodes varons. 

Quandó fuere la lid, | si plóguiere al Criador, 

Tu ésto otorgarás, ¡ a guisa de traydor. 

De cuanto aquí he dicho | seré mantenedor.» 
50. De aquestos amos | quedo^áqui lá i razón 



48. cuando te venza en la lid, tendrás que confesar estoque aquí 
te digo. — 50. Se lee: De á- \ qüés | tosamos |i quedóla | qm lá | 
rozón. 

Varias veces ocurre esta voz barnax, evidentemente tomada del 
francés. Voi a definirla como mejor pueda, una vez por toda?. 

Baronnage, en francés, era el conjunto de los barones, y por sin 
copa se convirtió en bar'nage, También se llamó barnage toda ac- 
ción valerosa, digna de un barón. Los españoles para expresar esto 
misino tenían la voz fazafta o f echo señalado, y proeza la acción 
valerosa propia de un orne de pro. No obstante, tomaron de los trun 
ceses la voz sinómina barnage y la tradujeron en barnax. Facer bar- 
nax valía pues, hacer proezas. Solían también llamar eaballerias 
las proezas de los caballeros. A tener España barones, que vai >n¡-s 
y mui ilustres y valerosos siempre tuvo, seguramente hubic.-ir < li- 
dio baronía en vez de.barnax, voz á las claras de importación ex- 
tranjera. 



— «21 — 

XXXI 

Fabla Diego González 

Fabló Diego González, | odredes lo q.ie dixo: 
<Nos de natura somos | de los condes mas limpios: 
Estos casamientos | non fueron aparcidos, 
Por consograr, nos, Condes, | con mosen don Rodrigo! 
5. Porque dexams sus tijas, | aun nó nos répentimos. 
Mientra las donnas vivan, | pueden aver sospiros. 
Lo que les ficiemos | serles ha retraído. 
Esto lidiaré | a tod' el mas ardido: 
Que, porque las dexamos | en ondra hemos crecido. 



* 



1<» Antólinéz en píe | levantado se ha: 

«¡Calla, alevoso, calla, | boca siné verdad! 

Aqueso del león i non debes oblidar: 

Saliste por la puerta, | fuyislet al corral; 

Fustet meter a priesa | tras lá viga- lagar; 
15. Mas, non vestist' despóz | el manto ni el brial. 

Hyo ló lidiaré, | non pasará por al. 

Fijas de Mió Cid | ¿porqué las vos dexasts? 

Sabet en todas guisas | que ellas valen mas. 



:5. aparcidos, apangado», apare' ados, de tal para cual. — i. por em- 
parentar nosotros, loa (Jondea, con un don Rodrigo. — 15, brial, tú- 
ilion. 

•21 



— 322 — 

De la lid al partirnos ¡ tu boca lo dirá: 
20. Que tú, traydor, mintiste | de cuanto dicho has!» 

20. Antolinez le replica con ruda energía y le anuncia que 
al vencimiento en el duelo, por su boca confesará que ha mentido 
en lo que acaba de decir, como era costumbre que lo hiciera el ven 
cido, so pena de la vida. 

Tengo para mí que una gran parte de este Cantar fué primitiva 
mente compuesto en endecasílabos como los de los trovadores, en 
decir con acento y cesura en la 4. a sílaba, y acento obligado en la 
8. a , según este esquema: 

a a a Á II a a a A || a Á a 

4 8 

Un Un Un tÁn || Un Un Un tkn J tan tky 
Prisiones son | do el ambicioso muere 
Culpa non tinch | si so forcat d'amar 
Qui non es trist | de mes dictats non cure 

Estos versos llevan acentuada la 8. a ; pero, cuando el acento pro- 
sódico caía sobre la 6. a ó sobre la 7. ft la música lo marcaba en la 
8. a siempre, para la regularidad del ritmo. Ejemplos: 

Leixant a part | l'estíl deis tróbadors 

6 8 

Tant he amát | que vínch en desamar 

6 8 

Por grand estint | que natura li dona 

7 8 
Si Deu del eos | la mi álmá sostrau. 

7 8 

Al cantar, la voz carga de preferencia sobre la 8. a : no se dirá: 
natura, ni alma sino natura, alma; no marcaremos tanto estíl co 
mo tró-badors. 6 

8 

Todos los críticos convienen en que los Sonetos del Marqués de 
Santillana son ilegibles por su mala acentuación; pero, si son ile- 
gibles yo digo que son perfectamente cantables, para lo cual hay 
que devolverles las condiciones musicales con que su autor los 
compuso para el canto. Exigen esos endecasílabos, como los de km 
trovadores, tres condiciones: acento obligatorio en la 4. a y la 8.* 
sílabas, y cesura entre 4. a y 5. a — Si estas condiciones no las realiza 
el verso, ee las da el ritmo musical a que se sujetaba. 



— 328 — 

XXXII 

Fabla Asur González 

Entraba Asúr González | esora por palacio 
El manto armiño e | el su brial rastrando 
Bermeio viene, ca ¡ era bien almorzado. 
Así en lo que fabló | avie poco recabdo: 

5, «¡Hia, varones ¿quién | vio nunca tal mal? 

¿Quién nos darie nuevas [ del Cid, el de Bivar? 

Para mas claridad, tomo del Soneto XIII estos versos: 
¿Por que cantan los vuestros loores 

3 6 9 

E fortaleza de memoria dina? 

4 8 10 

A quién se^omíllan los grandes señores? 

2 4 7 10 

A quién la^Itália soberbia se^inclína? 

2 4 7 10 

El 1.° es un decasílabo anapéstico; el 2.° un endecasílabo yámbico: 
el 3.° y el 4.° son endecasílabos dactilicos, acentuados en la 2. a : el todo, 
así leidOj forma un conjunto inharmónico. Ahora tararéese lo 
mismo según sus condiciones musicales, como en seguida se indi- 
ca: 

¿Por que cantan + | los vü-estrós loores 

4 8 10 

E fortalé- | za de memó-ria di. na? 

4 8 10 

A quien se omí J lian los grandes-señores? 

4 8 10 

A quien la Itá | lia soberbiase inclí. na? 
4 8 10 



2. Pinta con dos rasgos al fanfarrón Asur, que llega á palacio 
después de haber almorzado y bebido largo. Llega con el traje en 
desorden, arrastrando el manto de armiño y el brial, (la túnica) con 
la cara amoratada y apoplética, y hablando con poco recabdo (sin 
mesura). 



— 324 — 

¿Fuesse^á Rió d' Ovirno [ los molinos picar, 
E prender las maquilas | como lo suele far? 
¿Quü' dárie por, con los | de Cárrion ensograrl» 



10. Muño Gustióz esora | en pié se levantó: 
«Calla, alevoso, malo, | felón e tráydor; 
Antes almorzas qué | bayas á la oración: 
A los que tú das paz, | los farta tu pudor: 

La música fácilmente da al verso sns condiciones rítmicas, mal- 
eando acentos donde conviene, y entonces, como se comprende, 
estos versos se hacen perfectamente cantables! 

Tal es el caso de los endecasílabos del Cid, bien abundantes en 
esta parte y muy análogos á los de la vieja Chansón de Rolland: 

Caries li Reis. | nostre emperére mágnes 

4 8 10 

Set anz tuz pleins ¡ ad estet én Espáigne. 
4 8 10 

Aún cuando muy poco inclinado á introducir ninguna variante 



7. Fuese á Rio d' Grima; de algún riachuelo que corre cerca 
de Vivar, porque Fernán Pérez de Guzmán hablando del Cid, 
dice en sus Claros Varoms: ¡en Rio d'Ovierna nasció». — 8. maqui- 
la es la medida ó porción de harina que paga el que muele su trigo 
al dueño del molino; el derecho de maquila se aplica tanto a! trigo 
como á otros granos y al aceite. Esta voz arábiga se conserva en 
Chile. Asur González dice eso en desprecio del Cid, recordándole 
que viene de agricultores, como si ese no fuera el origen de la no- 
bleza antigua; (de ar, abrir la tierra, arar, arado, área viene aris, el 
señor, el agricultor enriquecido, el noble, y aristocracia, el gobierno 
de los nobles ó señores de la tierra). — 9. ¡Qué le daría por empareu 
tar con los de Carriónl Observación propia de su orgullo y de su 
beodez. — 13. A los que tú saludas (besas) los atufas ó los hartas do* 
tu pudor, jm'or fetor, hedor; á los quedas paz los encalabrinas, ron 
tu hedor a vino. Todo este párrafo va al pié en endecasílabos de, an- 
ticuo rimar. 



— 325 — 

Non dices verdad á | amigo ni a señor; 
15. Falso a todos éries, | é mas al Criador. 
[3400] Non quiero en tu amistanza | aver nengún ración 
Facérte-heló decir, | que eres qual digo yo.» 
Dixó él Rey Don Alfonso; | «¡Callé ya está razón: 
Lidiar an los reptados, ¡ si nos salve el Señor!» 



en la versificación, por conservar el alejandrino tradicional, debo 
confesar que en esta parte de la gesta en ruinas abundan los ende 
casílaboa y, por tanto, es nías fútil restaurarla en este metro, y 
eso, por cierto, con menos variantes. 

Partiendo del verso .'1374 del Poema, daremos la restauración de 
un trozo en endecasílabos aatif/uos. Comienza con las palabras de 
Martin Antolinez á Diego González, restaurada- más arriba en ale 
jandrinos: 

c Calla alevós, | boca siues -verdat; 

Lo del León | noa' te debé-olvidar: 

Fuyendo del | metested al corral 

Fustet meter | tras la vigá-lagar, 

¡la non vestíst | el manto nín-el brial! 

Yol' lidiaré | non pasará por aT 

Fijas del Cid | ¿por qué las vós-dexast's? 

En todas guís' | savet que váden mas. 

En la lid por | tu boca ló-dirás, 

Que tu mentíst | de quanto dicho has.» 

Azur Gonzálz | entraba por palacio 
Manto armíñ | e un brial-rastrando 
Lo que fabló j aví pocó-recabdo: 
«¡Hya, varóns, | ¿quien nunca vió-tal mal? 
¿Quien nos dará | nuevas del dé-Bivar? 
Fues' a D'ovirn | los molinós-picar 
Por las maquíl's | como lo sué-le far 
¿Quel dari' con | los de Carrión-casarl...> 



— 326 — 

XXXIII 
Fabián los embajadores de Navarra y de Aragón 

Assi como^ácabavan | está postrer rrazón 

Afé, dos cavalleros | entraron por la cort. 

Al ún dizén Oyarra, j de Navarra llegó, 

Ximénez es el otro, | e viene de Aragón. 
• £>. Besánle amos las manos | al rey Don Alfons, 

E las sus fijas piden | al Cid Campeador, 

Por ser réynas de | Navarra e de Aragón 

E qué gelás diesen, | a óndra e bendición. 

Callaron a esto, e | ascuchó tod' la cort. 
10. Levantos' en pié | Mió Cid el Campeador: 



Gustioz en pié | alor se levantó: 
«Calla, alevó | -so, malote trá-ydor 
Almuerzas ánts | que vayas a^ó ración 
Al que das paz | fartalo tú-fedor. 
Verdad non diz | a amigo ni"~*á-señor 
A todos fal | -so^e mas al Crí-ador. 
En tu amistanz | non quiero^avér-ración. 
Ferte he dicir ] queres qual dí-go yó!» 
Dixo el Rey: ¡ ¡Ya calle está -razón! 
Los que han rieptá | -do aquí en és-ta cort 
Lidiarán, | sim' salve el Crí-ador. etc. 

Cotejando estos versos restaurados con los del texto, se verá 
que el endecasílabo castellano que cuando mucho se hace remontar á 
Miser Francisco Imperial, bien que puede señalársele antes en las 
moralejas del Conde Lucanór, en realidad era conocido en el si- 
glo xn. 



— 327 — 

«Merced, rey Don Alfonso: | gradéscolo^ál Criador 
Quandó me las demandan | Navarra é Aragón. 
Vos las casastes antes, | Alfonso, ca yo nó. 
Afé, mis fijas, Rey; | en vuestra mano son: 

15. Sin vuestro real mandado | nada non feré yo.» 
Levantóse el rey, | fizo callar la Cort, 
E dix: «Ruego vos Cid, j caboso Campeador, 
Que plega á vos de esto, | e otorgarlo he yo. 
Hoy este casamiento | se otorge en esta Cort, 

20. Ca crécevos y ondra, | en tierras e onor.» 
Levántos' Mió Cid, | la mano al rey besó: 
«Por quanto que a vos place, | otorgólo, Señor.» 
Esora dixo el rey: | «Dios vos de galardón 
A vos, Oyarra, e, j Yeneg' Ximénz, a vos, 

25. Aqueste casamiento | otórgo-vós-lo yó 
De fijas de Mió Cid | Donnás Elvira e Sol 
Pora los infánts de | Navár' e de Aragón: 



Nunca he comprendido cómo es que las hijas del Cid casadas 
con los Infantes de Carrión pueden ser pedidas en matrimonio «a 
ondra e bendición* por dos príncipes ante la Corte de Toledo, y 
otorgado el matrimonio por el Cid á pedido del Rey D. Alfonso- 
¿Cuándo han sido anulados esos matrimonios? 

Berganza cree que el Obispo don Jerónimo declararía la nulidad 
de esos matrimonios rotos tan violentamente, fundándose en razo- 
nes de parentesco, pues que Ximena, por ser hija de Diego Conde 
«le Asturias descendía del rey D. Bermudo II, pariente de los in- 
fantes de Carrión. La causal no es admisible bajo el punto de vis- 
ta de la leyenda, pues cambia la Ximena del Poema y los romances 
por la de verdad, y es muy dudoso que ese parentesco no lo advir- 
tieran antes de contraer su primer matrimonio en 1095. El segun- 
do lo contrajeron en 1098, sin duda alguna después de anular el 
primero. Elvira con el infante don Ramiro, de quien tuvo á García 



— 828 — 

Que las donas vos den | a ondra e bendición. 
Con Iñi^o Ximcnez, | Oyarra en píe levos'. 
30. D¿1 rey besan las manos | e del Cid Campeador. 
Meten las fées, sus | omnaies dados son 
Que cuerno y es dicho | assí sea, ó meior. 

XXXIV 

Fabla Mi na y a 

Minaya Alvar Fanez | en pie se levantó: 
«Merced vos pido, dixo | cómoda Rey é señor 
E que non pese desto | al Cid Campeador. 
Dezir querrie ya | lo mió ante la Cort. » 
5. Respuso el Rey: «Decildo; | plazmé de corazón: 
Decid, Minaya lo J que óvierdés sabor.» 
«Hyo vos ruego qué ¡ me oyads toda la Cort: 
Ca grand rencura he | de Infantes de Carrión: 
Hyó les di mis primas j por mandado de Alfóns: 

10. Ellos las prisieron | a óndra e bendición. 

Dio les grandes averes | Mió Cid el Campeador; 
Ellos las han dexadas | é á pesar de nos. 
Riebtoles los cuerpos | por malos e traydors.» 
Al Padre 'spirital | esto gradesco yo, 

15. Qiiando por esposas | mis primas piden hoy 



Ramírez que fué rey de Navarra; y María, llamada doña Sol, con 
don Enrique, príncipe de Aragón. Se dnda de la efectividad de ep- 
te matrimonio de doña Sol; pero, cierto es qne casó en 1108 con 
don Ramón Eerenguer, Conde de Barcelona. 



— 329 — 

Los préncipes garridos | de Navar' e Aragón. 
Por páreiás mis primas | antes aviedes vos, 
Agora bésarédes | sus manos, que ellas son 
Vuestras señoras altas | mal que esto pese a vos. 

20. ¡Grado á Dios del cielo | e ál rey don Alfons, 
Así crece la ondra | a mió Cid Campeador! 
En todas guisas, sodes | tales qual digo yo. 
Si há hi quí responda | o qui diga de non, 
So Minay Alvar Fanez; | essó mantengo yo!» 

25. Hi Gómez Pelayét | en pié se levantó: 



«Decid, Minay, ¿qué vale j toda esa razón? 
Ca en aqesta Corte | afarto ha pora vos; 
E quí al quisiere I serie su ocasión. 
Si Dios quisier que desta I bien salgamos nos, 
30. Después verédes qué | dixiestes ó quen on.» 

xxxv 

Fabla el Rey 

Dixó el rey Alfonso: | tFiné está razón. 
Ninguno diga della | non mas una entención. 
Sea la lid: los que ( reptaron en la Cort, 
Cras yr-han, tres por tres, | quandó saliere el Sol.» 
5. Fablaron luego los | infantes de Carrión: 

El párrafo XXXlV pudiera suprimirse con ventaja: nada nuevo 
agrega. 



— 330 — 

«Dandos, rey, un plazo, | ca eras seer non pod. 
Cavallos e armas tienen j los del Cid Campeador 
Nos yr abremos antes | a tierras de Carrión.» 
Alora fabló el rey j contrál Cid Campeador: 
10. «Sea esta lid tenuda | ó quisieredes vos» 
Respúsole Mió Cid: f «Non lo faré, Señor; 
Mas quiero a Valencia | que tierras de Cardón.» 
Dixol el rey: «A osadas ¡ dad-mé, Cid Campeador, 
Los vuestros cavalieros | e las sos guárnizóns: 

15. Vayan comigo, yó | seré su curiador. 

Yo vos lo sobreliebo | como cumple'~ v ál Señor 
Que non prendan fuerza | de Conde ni Infanzón. 
Aquí les pongo plazo | de dentro en la mi Cort: 
Cabo de tres semanas, | en Vegas de Carrión 

20. Que fagan esta lid, | delant' estando yo. 
Quien no viniér al plazo ( pierda la razón: 
Desd hí sea vencido, | é escape por traydor.» 
Prisieron el jüizio, j Infantes de Carrión. 
Dixó mió Cid al Rey: | «Plaz-mé asi, señor: 

25. Estos mis cavalieros [ en vuestra mano son: 
35C0). D'aquí vos los 'comiendo I como á rey e señor, 
Ellos son adobados | pora cumplir lo so: 
Ondrados a Valencia | me los envíat vos.» 
Respuso el rei esora: | «Asi lo mande Dios.» 

30. Tollió-se allí el capielo | el Cid Campeador, 

16. Yo los tomo á mi cargo, como me corresponde.— rl7. para 
guardarlos de daño, de conde ó de infanzón. — 21. pierda la razón, 
pierda su causa. — 22. se le tendrá por vencido, con nota de traidor. 
— 23. prisieron el inicio, aceptaron el juicio, es decir, lo dispuesto 
por el Rey. — 30. tollióse alH el capielo. Quitóse el Cid la toca, el 
capelo, el sombrero. 



— 331 — 

La cofia de ranzal j fermoso se tollió, 

E soltando la barba | sacóla del cordón. 

Nos' fartan de catarle | qüantos ha en la Cort. 

Al Conde don Anrrich | mió Cid adelinó, 
35. Adélinó myo Cid | al Conde don Remond, 

Abrazólos tan bien | e ruégalos de cor 

Prendan de sus averes | quanto^óvieren sabor. 

A ésos é a los que | de buena parte son, 

A todos les rogaba | prendiesen de lo so. 
40. Tales y ha que prenden | tales y ha que non. 

Los doscientos marcos | al rey los soltó; 

De ló al tanto priso | cuanto ovó sabor. 

«¡Merced, vos pido, rey, | por amor del Criadorl 

Qüando estas nuevas | así puestas son. 
45, Con vuestra gracia, agora | irme quiero, señor, 

Pora Valenz la que | con áfan gane yo.» 

El rey alzó la mano, | la cara sanctiguós'; 

E dixo sonrrisando | delante de sos om's: 

«Lo iuro por el Santo | Esidro dé León, 
50. Que en todas nuestras tierras | non ha tan buen varón.» 

Esora se espidieron | e se partió la Cort. 



31 . el bonete de ranzal en seguida se sacó y, hermosa, soltó la bar- 
ba, que llevaba sujeta con un cordón. — 41. los doscientos marcos al 
rey se los soltó, devolvió, canceló, perdonó. — 50. Entonces se des- 
pidieron, y se disolvió la Corte. 

Las galantes palabras del Eey para el Cid, cierran dignamente 
el cuadro de la Corte de Toledo. No hay más que agregar artísti- 
camente. No obstante, el juglar, no el poeta, mete ahí un estrambo- 
te de mal gusto, que he preferido suprimir. En vez del último verso: 



— 332 — 

XXXVI 

Arrogante respuesta de Martin Antolinez 

Antes que se partiera | el Cid Campeador 
A los que van lidiar | tan bien los castigó: 
«|Hyá Antólinéz ( e vos Pero Bermóz, 
Amigos e vasallos, [ e vos, Muño Gustióz, 
5. Sed firmes en el campo | a guisa de varóns. 
Buenos mandados vayan ¡ a Valencia de vos!» 
Dix iMártin Antolinez: } — «¿Por quel' decis, señor? 
Preso^ávemos el debdo; | a pasar és por nos; 
Podreds oir de muertos, ¡ ca de vencidos non!» 
10. Alegre fue d'aquesto J el quen buen or' nasció 
Espídíós de todos ¡ que sos amigos son. 
Mió £id pora Valencia; | el Rey pora Carrión. 



Esora se espidieron \ e se partió la Cort, el texto agrega: (verso 352 
y siguientes) 

Mió Cid en el cava! lo adelant se legó: 

Fue besar la mano a so señor Alfonso: 

Mandasteme mover á Babieca el corredor. 

En moros ni en christianos otro tal non ha hoy. 

Hy vos le do en don, mandedesle tomar, Señor. 

Esora dixo el Rey: desto non he sabor: 

Si a vos le tollies', el cavallo non abrie tan buen señor. 

Mas atal cavallo cum est por atal como vos, 

Pora arrancar Moros del campo ó ser segudador. 

Quien vos lo toller quisiere nol' vala el Criador! 

Ca por vos é por el cavallo ondrados somos nos.» 

Esora se espidieron, luego s partió la cort. 



— 33* — 

XXXVII 
Llegada de los adalides al campo de C arrió n 

Las semanas del plazo todas complidas son: 
Afélos de presente j y los del Campeador: 
Cumplir quieren el debdo | que só señor mandó. 
Dos días atendieron | a infantes de Canión. 

5. Ya vienen los infantes, | bien adobados son, 
Cavaüos traen fardidos | e lanzas a pendón, 
Espadas taiadores | e ricas garnizons, 
Escudos e lorigas | lumbrando com' un sol. 
Todos sos parientes | con ellos allí son. 

10. Asmaron si podiessen | a los. del Campeador 
Sacarlos a celada, | dent avian sabor, 
Queden canpo los matasen | por desondra maior. 
El comedir fu' malo, | lo ál no s'empezó, 
Ca grand miedo ovieron | a Alfonso el de León. 



1. Las tildes marcan los acentos rítmicos cuando caen fuera de 
ios prosódicos. Algunas ees mudas Bf han suprimido. — 2. Afelos y 
<le. presente, helos allí presentes. -3.so=su. — i. atendieron, espe- 
raron.— 5. adobados, aparejados, armados. — 6. fardidos, fogosos, 
briosos; y lanzas con pendones. — 7. espadas tajadoras y ricas guar- 
niciones. 10. asmaron, peusaron si pudiesen tender una culada á los 
del Campeador, y matarlos euel campo para mayor agravio del Cid. 
— 13. la intención fué mala, pero no se ejecutó. 



— 384 — 

15. Trocida es la noche, | ya quiebran los albors; 
Muchos se aiuntaron | de buenos ricos-om's 
Por véer esta lid, j ca end avi'n sabor. 

XXXVIII 

Apercibense los campeones para la lid 

En armas se metien | los del Campeador; 
La noche las velaron | rogando al Criador. 
Veérlos yba el Rey | ca én su guarda son. 
— «Bessamos vos las manos, | dixén a so señor; 
5. Que hoy fiel seades | de ellos e de nos: 
Valét-nos a derecho, | ninguno a tuerto, no! 
Aquí tienen su vando, j infantes de Carrión; 
¿Qué sé comidran ellos? | no ló sabemos nos. 
Señor, en vuestra mano | Ruydiez nos metió, 
10. Tenendos a derecho, | si^os vála el Criador!» 
Alfonso respondía: | «¡d'alma é de corazón!» 

En otro logar se arman | los Condes de Carrión; 
Sedilos castigando, | el Conde Garcí Ordónz. 

15. tro-cida, pasada. — 16. aiuntaron, juntaron. — 17. por ver 
esta lid, que ello era de su agrado. 

2- Durante la noche velaron sus armas, como era costumbre. 
— 5. Que hoy fi.il seáis, es decir, sed el fiel de la balanza entre ellos 
y nosotros. — 6. valednos, haciendo justicia; para nadie el favor.— 
7. su vando, su bando, su parcialidad. — 8. Que se comidran ellos; lo 
que piensan ellos, lo que maquinan, no lo sabemos nosotros. — 9. 
| Ruy Díaz nos puso bajo vuestro amparo. — 10. Tenendos, tened- 
nos. — 13. Sedilos ó sedielos castigando, estaba aleccionándolos. 



— 335 — 

Andídierón en pléyío, | piden al Rey Alfons, 
15. Que en esta lid non fuessen ) Colada ni Tizón. 

El Rey oyó-los, mas | non gelos conloyó: 

cEspadas non vos faltan, | vos faltará el valorl. 

Si buenas las tenedes | serán en vuestra pro; 

Otro si fáran éstas | a los del Campeador. 
20. [Levad; salit al campo, | infantes de Carrión! 

Huebos es que lidiedes, | a guisa de varónsl» 

Pesal' a los infantes; | ya repentidos son! 

Armados todos tres | son los del Campeador: 
Adúxenles cavallos | buenos e corredors; 
25. Las siellas sanctiguaron, | cavalgan a vigor, 
Al cuello los escudos | que bien blocados son. 
Prenden en man las astas ] de fierros taiadors; 
Estás tres lanzas fieras | traen senos pendons. 
Y bán derredor déllos | muchos buenos varóns. 

3600] Ya salieron al campo | do eran los moions, 
En las sos armas claras I relumbra tod el sol. 



14. Andidieron en pleito, anduvieron en diligencias. — 15. piden que 
se e8cluyan del combate las famosas espadas del Cid, Colada y Tizón, 
que llevaban sus campeones, y que ellos miraban con superticioso 
temor. — 16. el rey non se los conloyó, concedió. — 18. Si tenéis bue- 
nas espadas, será en vuestro provecho. — 19. y así serán éstas (Co- 
lada y Tizón) para los del Cid. — 20. Levad ó lebat, alzad, levantaos. 
— 21. huebos es, es necesario (del lat. opus, salen, obos, uebos, hutbos, 
opus habeo=thueboa me es, me es necesario, necesito). 22. Pesal.' 
pésales. — 24. adúxenles, tráenles. — 25. siellas, sillas; a vigor, vigoro- 
samente. — 26. Mocados, guarnecidos. — 28. senos, sendos. — 30. 
moions, mojones, linderos del palenque. 



— 336 — 

Los tres bien acordados | los adalides son, 
Que cada uno del los | fuese ferir el so. 
Fevós del' otra parte | los Condes de Carrión, 
35. Que mucho acompañados | de sos parientes son. 

XXXIX 

El palenque. — Últimos preparativos 

El Rey dióles Fíeles | que allí de si ó de non 
Com ornes buenos digan | e buenos iudgadors. 
Con ellos non baraien | nin fagan contensión. 

Do sédien eT el canpo | fabló el Rey Alfóns: 
5. «Oyd lo que vos digo, | infantes de Carrión: 
La lid quise en Toledo, ¡ non lo quisiestes vos, 
Por énd los cávalléros | del Cid Campeador 
Yo los aduj' a salvo [ a tierras de Carrión. 
Habed vuestro derecho; | tort non querades vos, 
10. Ca quí tuertó quisiere | geló vedare yo, 



1. Fieles, los jueces del campo: decir de si o de non, decidir. La 
y siempre se leía como en sílaba aparte: aquí Rey es bisílabo, 
Rt-if, suena como Re-ye. — 2, buenos iudgadors, ó juzgadores, buenos 
jueces. 3. Nadie con el los dispute ni arme querella. — 4. Estando en el 
campo habló el rey.— 8. Yo los aduj' a salvo, yo los traje (aduje, condu- 
je) bajo mi salvaguardia. La,/ no sonaba como hoy sino como y, ó 
como,/ francesa otras veces. — 9. mantened vuestro derecho; pero 
guardaos de cometer ninguna injusticia. — 10. tuerto es lo mismo 
que tort, que hoy conservamos en torticero, torcido; la ue se leía o, 
fuente, pílente, muerte, hacen /oní, pont, mort; gelo, selo, antes se leía 
con g, francesa ó sh, shelo. 



— 337 — 

E todo mió regno | non ávra buen sabor. 
Será aquí degollado | qui que fizier' traysón.» 

Mucho les vá pesando | a los de Carrión! 

El Rey e los Fieles | enseñan los moions: 
15. Bien gélos rémostráron | a todos como son, 

Que y serí vencido | qui sálies de moión. 

Librábanse las yentes | del canpo a derredor; 

De seis astas de lanza | escombrados y son. 

¡Afé— los dé — mió Cid; | afé los dé Carrión! 
20. Sorteábanlis el canpo, | partíenlés el sol; 

Salin los Fiéis del medio; | cara por cara son: 

Ya mueven los del Cid; | ya aguiian a espolón, 

Ya salen a su encuentro | los Condes de Carrión. 

XL 

E! combate 

Abrazan los escudos | delant los corazóns, 
Abáxansé las lanzas | vueltas con los pendóns; 
Las caras encunaban | desuso los arcons, 

ti. En todo mi reinóse le mirará con disgusto, no hallará apro- 
bación. Regno, se leía re fio, gn=/T. — 12. Esta amenaza no está en 
el poema: es de la Crónica de Velorado. — 14 enseña» los moions, 
les ponen señas ú señales para distinguirlos. — 15. gelos remostraron , 
se los mostraron. IB. que se tendría por vencido al que saliese 
fuera de la barrera. — 18. Se agrupan (los espectadores) á distancia 
de seis astas de lanza. Las ientes, yentes, (¡entes ó jentes. — 19. He 
aquí los del Cid; he allí los de Carrión. En Mió Cid, mió era un 
monosílabo, y se leía mi ó mn Cid. 

1. Este es uno de los trozos más celebrados del Poema. 
22 



— :i38 — 

Batien los cavallos | con los sos éspolóns: 

¡Tembrar queri la tierra J dont eran movedors! 

Cadágunó de ellos | mientes tiene al so; 

Todos tres pora tres | aiúntadós se son. 

¡Cuedán que cadrán muertos | los que^éstan ádrredór! 



¡Evád Pero Bermúez, | el qué antes rebtó. 
Con Ferrando González | de cara se yunto! 

10. Ferínse en los escudos | sinés todo pavor. 
Ferrando a Bermúez | el suyo le pasó, 
En vació li priso | quen carne nol' tomó. 
Bien que en dos lugares | el astil le quebró. 
Firme^~"éstidó Bermúez | ca non se encamó: 

15. Un colpe recibiera; | mas otro fino. 



5. Hoy decimos alguno, ninguno, y antes se dijo cadaguno. — 7. 
Cuedan, cuidan, piensan los espectadores que caerán muertos de 
aquel choque. — 8. Ved á Pero Bermúez el que antes (primero) retó. 
— 10. hiérense en los escudos sin ningún pavor. La locución anti- 
gua tsines todo pavor>, puede reemplazarse ventajosamente para el 
gusto de hoy por la frase: ferinse en los escudos | ferinse sin pa- 
vor, pero es preferible dejar al verso su sabor antiguo. Todo, por 
ningún, es forma provenzal. Berceo en los Milagros de la Virgen 
dice, 367: <Issió de la foguera | sin toda lissión», es decir, sin nin- 
guna lesión, y dos siglos mas tarde, Micer Francisco Imperial: 
« Aqueste nos manda | syn toda dubdanza, o sea, sin duda ninguna. 
— En la Crónica del Cid se lee: < E el libro Toletano (el Ritual 
Mozarábigo) fincó en la foguera, sin todo daño, de guisa que ninguna 
cósale enpeció el fuego, nin le fizo mal ninguno >. — 12. Le tomó 
en vacío, en vacuo en vago. — 14. non se encamó, no se ladeó — -ló. 
colpe, golpe; firió, infiíió, dio. 



— 339 — 

Quebrántale la bloca, | aparte gela echó, 
Todo geló passaba | que nada nol' valió: 
Por los pechos adentro | la lanza le metió, 
Tres dobles de loriga | teni, que le prestó, 

20. Los dos le desmaneara | el tercero fincó; 
El bélmez, lá camisa, | a más la guárnisón 
Una mano^én la carne | de dentro le metió; 
Afuera por la boca J la sangre sálioT; 
Quebránrolé las cinchas, | ningún' nol' ovo pro, 

25. Por lá crop del cavallo | en tierra ló echó: 

Teníenló las gentes J que férido^és de mort. 
Bermóz dexó la lanza, | al spada man metió, 
Cuando lo vio Ferrán | conuvo a Tizón, 
Antes quel colp firiese, | dixó: «iVenzudo so!» 

30. Otorgaron los Fieles, | e déxaló Bermóz. 



* 
* * 



Al Infant don Diego | Antólinéz liegava; 

Tales fueron los colpes \ que les quebraron lanzas. 

16. la Moca, la guarnición «leí escudo. — 19. Tres doblas de loriga, 
triplo cota, la malla triplicada o en tres dobleces; le prestó, le valió. 
— 90. las dos le desmanchara, «los le atravesó, la tercera fincó, resis- 
tió, no cedió. — 21. el belrnéz o vehnéz, vestidura que se usaba bajo 
la armadura, le metió dentro del cuerpo, junto con la camisa y la 
•ruarnición. — 24. reventaron las cinchas sin que ninguna le sirvió 
ra. — 25. y él, por la crop ó copla (grupa) del caballo, cayó á tie- 
rra. — 26. Teníanlo las jentes por niortalniente herido. — 27. 
Bertnóz, otra forma de Bermiíez, (ue=o); spada ó espada; man apó 
cope mui usual de mano. — 28. Conuvo, conoció. — 29. firiese, hiriese; 
venzudo so, estoy vencido! — declaración que pone fin al combate 
por parte suya. — 31. liegava, llegaba. — 82. colpes, golpes. 



— 340 — 

Martin Antolinéz | manó metióla Colada, 
Relumbra tod el camp, | ¡tanto es de limpia e clara! 

35. Diól' con ella un colpe, | de tráviesól' tomava, 
El casco de en somo | apart geló echaba, 
Las móncluras del yelmo | todas gelas cortava, 
La cofia, el almófar | en uno cercenava; 
Raxol' los pelos é, j la carne le taiaba: 

40. Lo ún cayó en el campo, ¡ lo ál suso fincaba. 
Qüando déste colpe [ ha féridó Colada, 
Vio Diego González ¡ no^escaparie con alma. 
Bólvió riendál' cavallo | por qué tornase cara, 
RecíbioP Antolinéz | essora con l'espada, 

45. Un colpe diól' de plano, | lo agudo nol' tocava. 

Diag tiene spáda en mano; | mas, ya no la ensaiava, 
E de pavor transido | a grandes boces clama: 
«Valmé Dios glorioso!... | ¡Curiám destá Colada!...» 
El cávallo' ^asorrienda, | apremíalo '""a espadadas, 

50. Sacarlo de moión | trembrando precuraba. 
Antolinéz a voces | empós espolonaba: 
«¡Fuera don alevoso! | ¡Fambrienta es Colada!...» 

34. este es uno de los versos mas pintorescos y más celebrados 
del Poema. — 35. DioV dióle; de frarieso l' tomava, le tomaba «le tra- 
vés, de soslayo. — 36. el casco de en somo, encimero. — 37. las mon. 
duras ¿las monturas? — guarnición. — 38. la cofia, era un casquete 
de lienzo ó ele seda que se ponía en la cabeza debajo del casco pu- 
ra atemperar su roce y el almófar, voz arábiga, era una red de ma- 
llas que resguardaba la cabeza y el cuello. — 39. Raxol', rajóle, cor- 
tóle los cabellos. — 40. Lo ál suso quedaba, lo demás, la otra parte, 
encima quedaba. — 44. Esora en esa hora, entonces. — 46. Diaij, 
Diego. — 47. de pavor transido, muerto de miedo, á grandes voces 
clama, llama, esclama. — 48. ¡Valedme, Dios mió, libradme de Co- 
lada! — 50. tremando, trembrando, temblando. — 51. a voces, gritando. 



— 341 — 

Diego salió del campo, | Martín en él fincaba. 
Dixól' essora el Rey: | «Venid a mi compaña; 
55. Por quanto avedes fecho | vencida haz lá batáia» 
Otórganlo los fieles ,' que diz verá palabra. 



Los dos han arrancado! | Diremos de Gustióz 
Con don Asúr González | en cómo se ~~ adobó. 
Asur González es | furzudo é de valor, 

60. Muñó Gustióz es recio | e mucho lidiador. 

Firinse en los escudos | unos tan grandes colps, 
Que el campo resonaba | con pavoroso suón. 
Asur en el escudo | firió'~ v a Muñó Gustióz, 
Tras él escudo fál- | sogé la guarnizón: 

65. En vacuo fué la lanza, | en carne nol' tomó. 
Fecho ^éste colpe, otro | dio Muño Gustióz: 
Por medio de la bloca | el 'scudo quebrantó; 
No lo pudo guarir, | falssog' la guarnizón, 
Prisol' a guisa, que | nol' cabe el corazón: 

70. Metióle carne adentro | la lanz con el pendón, 



53. fincaba, quedaba firme, vencedor en el campo. — 58. en como 
se adobó, como se las avino. — 62. Otras lecciones de este verso son: 

—Dos hinques semeiavan | de resonante suón. 
— Comino las forgas facen | quando batudas son. 
-— Incudes de gigantes | semeian en su son. 
— Com' tan las ferrerías | con pavoroso son. 

<>S. y. 69. El escudo, no lo pudo guarecer; falseada la armadura, el 
golpe lo tomó de tal manera que le desfallece el corazón-i. 



— 342 — 

De lá | otra | part una | brazada gela echó. 

Con él dio una tuerta, | de la siell' lo encamó, 

Al tirar dé la lanza | en tierra ló echó. 

Berméio sálio^el astil, | bermeio su pendón: 
75. ¡Todos se cuedan que, | ferido es de mort! 
[3700] Privado desea valga, | la lanza recombró, 

El pié 'nel pecho al Conde | ya lé pone Gustióz. 

Dixó Asuréz, el padre; | «¡NoP fírgades, por Dios! 

¡Venzudo es el campo!... | ¡ya esto se acabo!...» 
80. Dixieron los Fíeles: | — «Esto no oimos nos; 

El padre es quien lo dice, | dicimosle de non.» 

Alzó la lanza Muño; | oyóse una gran boz; 

Con él miedo don Suero, | dixlé: «¡Venzudo so! 

¡Verdad, verdat es todo | quantó decides vos!...» 
85. — «¡Ya mas no lo afinquedes!» | mandan los Fiéis' alor. 

¡Del campo vencedores | son los del Campeador! 

XLI 

Después del combate 

Entró el Rey al campo, | con él buenos varons. 
Los Fieles y declaran | a drecho e a razón, 
A los de Mió Cid | de lá lid vencedors: 

' 72. Le dio tal torcida que lo sacó de la silla. — 73. y al sacar la 
lanza lo hecho á tierra. — 76. A prisa descabalga, la lanza recobró. 
— 78. Gonzalo Asurez, padre de Asur González, llamado también 
don Suero, es quien gritó declarando vencido a eu hijo: Nol fir- 
gades, no lo hiráis. — 80. Los jueces del campo no toman en cuenta 
aquellas palabras.— 82. Muño entonces alza la lanza para rematar 
á Asnr;pero éste mismo le grita: « ¡Vencido estoy!» — 85. — Afinque- 
dts, apuréis, aflijáis; dlors, entonces. 



— 313 — 

Eso todos lo otorgan | los otros ricos oms. 
5. Estonz el su juicio | Alfonso delibró: 
Dio por alevosos | a los de Cárrión, 
Que mal fechó ficieron | en Robredo de Corps, 
E quitas a las fijas | del Cid Campeador. 

Las armas que rastaron | por suyas las tomó. 
10. Essora sonrisando | a ios del Cid tornos: 
Diólos por léales | e buenos complidors. 
El Rey a sus yantares j consigo los lievó. 
¡Vencieron esta lid | gradó al Criador! 
¡Dios, que gozo yrá j por Válenz la mayorl 
15. Grandes son los pesares | por tierras de Camión! 
El Rey a los del Cid, | de noche los envió, 
Que non les diesen salto | nin óviesen pavor, 
Por óndrados se parten | los del buen Campeador; 
A guisa de membrados | andan de dia e noch. 
20. Afélos en Valencia j delant el su Señor: 
Dixénle de la lid | en cómo se venció; 
Cumplido an el debdo | que sú Señor mandó: 
Por malos los dexaron | a infantes de Carrión. 
Alegre fú d'aquesto | el Cid Lidiador, — 
25. Alegre fú Ximena, | alegre doña Sol, 

Otrosí doña Elvira | e sus donnas de pro. 

4. Eso lo aprueban loa otros magnates allí presentes.— 5. En- 
tonces Alfonso dio su sentencia. — 8. e quitas a las tijas, significa 
libres de todo cargo, reproche y afrenta, y lo que es mas quitas 
de sus maridos alevosos, libres para contraer nuevas nupcias. — 9. 
Las armas que rastaron, restaron, quedaron en el campo, pertene- 
cían al rey. — 12. El Rey á su mesa, á su comida, consigo los llevó. 
— 19. — A guisa de membrados, como hombres prudentes, avisados. 



— 344 — 

De lá desondra fiera | todas vengadas son: 
Non podran retraerles ¡ lo del Robred' de Corps. 
Abrazan a Antolínez, | a Gústios, a Bermóz, 
30. E bésanlés las manos, | de grado e corazón: 
¡Lorando de sos oios | bendicen al Criador! 

Grandes los gozos van I por Válenz la mayor; 
Tablados quebrantaban, | ovó grand efurción. 
Joglares cantadores | e moras bailadors. 
;>">. Ochó diás duraron | las fiestas a sabor, 

Por qué ondrados fueron | los del Campeador, 
E grande la abiltanza | de infantes de Carrión: 
¡Mala se la ovieron | e merecían peor! 

Dexémonós de pleitos | de^infántes de Carrión. 

40. De sú malvénturánza j mucho han mal sabor; 
Pablemos nos daqueste | quen buen ora nació, 
Fué contra Ximena | la su mugier de pro, 
Delant las fijas suyas | oyredes qué fabló: 
«Veñudas son las nuevas | de Návar é"~Aragón, 

45. En como sus infantes | en camino ya son: 

Pora Valencia vienen j con yentes de grand pro, 
Vienen con sos mesnadas | e con buenos varóns, 
Por far sus casamientos | a ondra e bendición.» 



28. non podrán retraerles, no podrán enrostrarles, recordarles.- — 
33. tablados quebrantaban, quiere decir hubo fiestas en que se bo- 
hordaba; ovo grand efurción, hubo repartición de comidas al pue- 
blo, «pan y circo», bailes de moros y cantos de juglares. — 39. De- 
jémonos de los asuntos de los infante* de Carrión y volvamos al 
(Jid. — 42. Fué contra, fué hacia. 



— 345 — 

Essora Mió Cid, | pensó e comidió: 
50. Prisós a lá su barba, | sacóla del cordón, 
Engraméó la tiesta, | la mano al cielo alzó, 
Fermoso sonrisando, | dixó esta razón: 

¡Grado^al Rey | de Ciélo^e tierra [| mis fijas | vengadas son! 

3 6 7 3 5 7 

Agora | las áyan quitas || hereda | dos dé Carrión. 
55. Las casar | e sin embargo, || a quí pese o a quí non. 

A mayor ondrá el mal fecho, || el del Robredo de Corps. 
¡Grado al Rey de Cielo e tierra j| mis fijas vengadas son!» 



XLI1 
Epilogo 

Finida del Joglar 

¡Evad, qual onrra acrece | al Cid Campeador! 
Sus Fijas son vengadas, | casólas con meiors: 
Serán Señoras de | Navarra e d* Aragón. 
De Condes descasadas, | casaron con maiors, 



49. En ese momento el Cid pensativo, reflexionó. — 50. Se tomó 
la barba y sacóla del cordón, como acostumbraba en los momento* 
solemnes de su vida, irguió la cabeza sacudiéndola, etc.— 54. Ahora 
no pertenecen á los herederos de Carrión. — 55. Las casaré sin tra- 
bas, pese á quien pesare. 



— 346 — 

5. Si aquessos fueron Condes | estos Préncipes son. 
(Hoy los reyes d' España [ sos parientes son) 
A todos onrra alcanza | por el Cid su señor; 
¡Solo es grand la viltanza ¡ d' infantes de Carriónl 

Qui una donna escarne | e la dexa despós, 
10. A tal que li cuntesca | o siquier peor! 

El Cantar es finido, | si vos plaz l'inventión, 
Dald' un vaso de vino | al laxo cantador. 



Fin del Quinto Cantar 



1 



SESTO CANTAR 



DE 



LA GESTA DEL CID CAMPEADOR 



HA 



flOGAam 



K^^^^^^^^^^^^^ 



CANTAR DEL FINAMIENTO DEL CID CAMPEADOR 



PRELUDIO 
I 



Muy ondrado yaz el Cid | en Valencia la mayor 
En rriquedad acrecido ( grande en la fama e onor. 
Yaz a delicio en sossiego | colgado al muro el pendón; 
Sin guerra de ningún cabo | yace el Cid Campeador: 
f>. Bive otorgando mercedes | e Justicia que es meior, 
Amado e temüdo bive | alumbrando como el sol. 
Van por el orbe sonando | las sus novas, e a tost 
El Soldán de Persia enbiole | con mensaiero de pro, 
La mas noble presentaia | por conquerir el su amor, 
10. Ca de averie por amigo | el Soldán ha grand sabor. 
A. par de rey le tenien J a ese buen Cid Campeador, 
Señor de Valencia que es, | de Valencia la mayor. 

7. á tost ó tosté, presto, como en francés tost, y por supresión 
le la k, tót. — 9. presentaia, presente, obsequio, regalo. 



— 350 — 

Así siendo en su grandía | veredes commo a él llegó 
El rey Bucar de alien mar, | con muy bravo corazón. 

15. Sus fustas cubren el puerto, | sus huestes sin cuento son 
Toda el África pagana | el Moro se trae enpós: 
Treme la tierra a su paso | dont ellos son [movedors 
E las vagas alteradas J con su pessadumbre son. 
Vienen cercar a Valencia | los enemigos de Dios 

20. E tomar venganza vienen | del Cid que a Bucar venció. 
Vienen mucho soberbiosos j e sines todo temor, 
Mafomedf apellidando, | ¡confúndalos el Criador! 
Vereds naquesta vegada | un fecho maravillos', 
De commo el Cid ya finado | a la morisma arrancó 

25. En qual modo tal cuntiera | vos lo dirá mi Canción, 
E dirá vos de la fine ¡ de mió Cid el Campeador, (i) 
Así com' yaz en la estoria | del rey Sabio, don Alfons, 
Com' encar en estos viersos | vos lo quiero dicir yo. 



18. las vagas, las olas. — 21. sines todo temor, sin ningún temo 
— 22- Mafomat ó Mafomet, Mahoma. — 23. naquesta vegada, e 
esta vez. — 28. viersos, versos. 

En esta primera parte se hace un resumen del Cantar. En la que 
sigue, de sabor más provenzal, y por tanto de carácter más lírico 
que épico, el cantor recuerda sus triunfos en las florales lides, evo- 
ca las visiones del pasado, y pide un poco de atención á las «lamas 
y varones que escuchan su gesta al son de la música. 



(1) En el dia de Cinquesma, | deste eieglo el Cid pasó, 
Dend y^ochocientos años | fasta hoy corridos son. 



— 351 



II 



Compieza aquí el Cantar | ascúchadlo, varons, 
30. Destá Gesta del Cid ¡ hoy fina la rrazón. 
Oyt, bellidas Damas; | oyt el dolce suon: 
Yo so el Peregrino | de la Canzon d'Amors. 

La Rosa naturale | mi laúd conquirió, 

En las Florales lides | en nobla contensión: 

35. Por las trobas que fi^e, | plorando el corazón, 
Violetas e anglantínas, ¡ mi cigala ganó. 
Híer de rosas frescas | sus cuerdas fermoseó; 
Estora Gestas graves | retraerá su son. 

Compieza aquí el Cantar; | ya se alzan a mi voz 
4o. Los visos de otros tiempos j d'omés que ya no son: 
|Evad, los que visquieron, ¡ ya vienen al cantor, 
Ya miro sus semblanzas, | ya mueven mis visións, 
Omagenes con vida | ambulan enrredor!... 
Vereds sus claros fechos | en mi postrer canción. 

36. anglantina o ciglantina, rosa silvestre que solía darse de 
premio en los Juego*» Florales: cigala, cigarra se llamaba el plectro 
de los trovadores, ó sea la uña metálica en forma de cigala con 
que tañían las cuerdas. — 38. retraerá, recordará, retro-traerá. — 40. 
visos, visiones, apariencias. — 43. omagenes, imágenes; ambulan, 
vagan. 



— 352 — 

45. Ascuchad, bellas donas, | oyd, nobles varons, 
Yo so el Pelegrino | de la Canzón d' Amors. 



45. ascuchad ó escuchad. — 46. canzón, forma más provenzal 
de canción, cansión ó canción; en francés antiguo se escribía can- 
son y se leía chanson. 



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?R?F!!^:^ 



i 

Valengia en el ocio de la paz 

Non ha de nengun cabo ] nin guerra nin algaras, 

Dormin en paz las yentes | en Valenz la preciada. 

La seña de mió Cid | Pero Bermuez guarda, 

E guarda la cibdad | Alvar Fañéz Minaya. 
5. Doña Ximena alberga | en el moresco alcázar, 

Dend y la mar tendida j a lueñ sus oyos catan, 

Por do las fustas vienen | de tierras africanas, 

Por do a la glera liegan ] a fenecer las vagas. 

Doñas Elvira e Sol | y con ella se 'stavan 
10. Con grand pieca de dueñas | de toda su amistanza. 

Aguardan ais infantes | de Aragón é Navarra, 

Son de ellos prometidas, | serán las sus veladas. 

Con su mugier e fijas | el Cid a las vegadas, 

Departe de las bodas | e amigo se solaza. 
15. Pendientes los escudos, | ingintas las espadas, 

Colgadas las lorigas, | engórdidas las lanzas, 

7. fustas, barcos. — 8. glera, lugar donde se ponían las g (a) leras, 
playa, arenal, rambla (del árabe ramb, arena). — 12, veladas, esposas. 
— 14. departe, conversa, trata de. — 15. infintas, se lee inshintas. 
desceñidas, no ceñidas. — 16. engórdidas, (engourdir en francés) en- 
torpecidas, paralizada la acción, adormecidas. 
23 



— 354 — 

Y yacen viciosas | las polvorientas armas: 

¡Las chirimías moras, | por fer su officio aguardan! 

¡Afé los cavalleros; | de sirgo son sus calzas, 
20. De xamed los belméz, | ropiellas velutadas, 

Cofias en vez de yelmos, | brocato en vez de mallas: 

Todos son en blandura, | todos son en folganza. 

Unos tiran la pella, | otros juegan las tablas; 

Bohordan esos; estos | por yr ventar la caca, 
25. Sus falcones garceros | e sus traillas sacan, 

E con leopardos fieros | los venadiellos cazan. 

Otros tañen la viola | e sus dezires cantan 

De amores requestando | las donas recatadas, 

El bispo don Hyeronim' | les fabla a las vegadas: 
30. Sermones son perdudos; | poccá miente le paran: 

Si' 'él hoy les dá soltura | peccan ellos mañana. 

La mocedad no ascucha, | si a sus deseos cata. 

El cielo quiere; pero, | la tierra mucho ama; 

El mundo la seduce; I el diablo se la gana. 
35. Consúmelos el ocio; | la guerra ya les falta, 

La paz rrompe las haces, | a los ornes embarga, 

Embotanse los fierros, | los ánimos se apagan. 

¡Guerreros enflaquidos, | Hannibal los vio en Cápua! 



17. viciosas, en ocio, regalonas. — 19. sirgo, seda.— 20. xamed ó 
xamet, parlo de seda; belméz, ropa que se m-aba bajo la armadura; 
1 ropillas aterciopelada?. — 23. tiran la pella, juegan á la pelota. — 
24. yr ventar, husmear. — 26. en esa apoca se adiestraban leopar- 
dos y otras fieras para la caza. -28. requestando, requiriendo, to 
request en inglés. — 30. | poca atención le prestan. — 31. dar soltura 
(a los pecados), absolver. — 36. embarga, entorpece, embota, 
traba. 



355 — 



Llega al Cid un mensaiero del Soldán de Persia 

El sol en somo brilla, | en calma está la mar. 
Las vagas mansamientre | la arena van bes.ir: 
Xinglando una corcora | al puerto liega ya 
Las áncoras afonda, | su esquife a tierra sal' 
5. Con balandrán estrafío, | todo d¿ camozán 
Mitra por solombrero | e con rrico caftán 
Un mensaiero viene | de parte del Soldán, 
Trae costumnes proprias | que son de bel catar. 
Tray cartas para el Cid | e vién' lo saluar 

10. Por él Soldán de Persia, | su sefior natural. 

Desquejé! Soldán oyera | del Cid e su bondat, 
De los sus fechos de armas | que son fechos sin par, 
De commo se ganara, | Valencia la cibdad, 
El que nuncas venzüdo | non fu de orne mortal, 

15. Ovo muy grand talante | de aver la su amistanz. 
Teniendo que él era | de corazón muy grand, 
Muy noble e muy caboso | le enbía su mensay. 
E muchas ricas donas [ con joyas de prestar, 
E raras alimañas | quen el vassel están. 



1. en sonto, en el cénit. — 8. xinglando, singlando; corcora, nave 
grande, es voz arábiga. — i, esquife , faluca (falúa), fatel, (vatel), em- 
barcación menor, bote. — 5. balandrán, vestidura talar amplia y 
suelta; famozan, tela preciosa que se fabrica en la China. — 6. caf- 
tán, especie de túnica de distinción. — 8. de bel catar, de bello mirar, 
de hermosa vista ó catadura. — 15. grand talante, gran deseo. — 19. 
vaxel ó vassel, hoy bajel. 



— 356 — 

20. Por mensaiero trae j este present cabdal 

Un orne mucho ondrado | pariente del Soldán, 
De longa, riza barba | e de muy bel catar, 
El que baxó a la rambla | el Cid por saluar. 
Va a él con el menssaie | quel enfrió el Soldán 

25. En pocas de paraulas | lo cuida delibrar. 

III 

Sale el Cid a lo regebir é tornan juntos a Valencia 

Esto que sopo el Cid | plogoF de la embaxada; 
A recebirlo sale | desque fu la mañana. 
Cavalga pora el Puerto J con toda su compaña, 
Noblemente adobados, | enfiestas las sos armas. 
5. Al inbiadó que buscan | en la carrera fallan, 
Para Valengia yba | con toda su mesnada. 
Él, que vido venir | tales ornes en armas, 
Asmó serie el Cid, j el de la luenga barba, 
De tan noble^ápostura | que^un rey le sémeiava. 

10. Ante él paróse mudo, j la carne le tremblava, 
Mager que bien lenguado | e de sabieza clara, 
Nol' pudo decir cosa [ ca perdió seso e fabla. 
Descio^él Cid a abrázalo | e con buenas parablas 
Le daba el bien venido: | él embacado estaba; 

15. Mas desque fu en su acuerdo | ya contra el Cid se para; 



4. enfiestas, enhiestas, erguidas. — 11. bien lenguado, de fácil pala- 
bra | y de claro intelecto. — 13. desgió, descendió, bajó. — 14. emba- 
fado, embarazado, embargado, alelado. 



— 357 — 

E dixol desta guisa | en fabla castellana: 
— «A ti, Señor me omillo: | non ha quien cinxa espada 
Nel mundo que a ti egoale, ¡ nin qué logré tu fama: 
Por el mundo^élla suena | de todos acatada. 

20. El Gran Soldán de Persia | me enbía con sus cartas; 
A mas en omenaje | te da su presentaia; 
Por su^ámigó te quiere | ca él te precja e ama. 
Por rey, mió Cid, te tiene: | por el meior te aclama.» 
Así en la carrera | su mensay delibrava, 

25. Del Soldán el cormano | el de la crespa barva. 
Gradescio gelo el Cid [ e juntos ya cavalgan, 
E juntos a Valencia | por el orient entraban. 



IV 



De lo que el Soldán enbia dezir al Cid, é del enbio 
de un rrico presente 



Que ficiesen carrera j el Cid allí mandava 
Por do passasen las | acémilas cargadas. 
E las animabas, | e las fieras estrañas 
Que pa™ su solacio | el Soldán le enbiava. 
5. Non ha en nuestra tierra J de su guisaré semblanza. 
Evadí bien las catedes | a nuessos oios passan: 
En los carros ferrados | evad, tigres hircanas! 
Ved engrinnados leones | de pavorosa cata; 



8. engrinnados, encrinados, con griñones, con melena se dice hoy. 



— 358 — 

¡Essi va abostezando, | estirando sus zarpas!... 
[ 10. ¡Catad estos que vienen, | pavor de las montañas, 
Lepardos carniceros, j orsas brunas e blancas, 
Camelepardos, leonzas, ] e panteras pintadas. 
Evay! los grandes ximios, | de sátiro han semblanza 
Semeian luios ornes | de raza que es damnada. 

15. En pos vacas con jiba | muy dolce la mirada, 
Por deas son ávidas | en tierras indianas; 
Un Olifante blanco, | e nubios por su guarda, 
Porta una torre en somo, \ con drapes d'escarlata. 
Decirvos non sabría | las gancelas e cabras, 

20. Venados e camusas | e mas bestias cornadas, 
Adivas e raposas | e de mas alimañas, 
De naturas diversas | que el Soldán allí manda. 
Venie un unicornio | que es bestia mui preciada. 
(Lo dixe un moro alarbe; | non es verdat provada.) 

25. Esté presente era | de anímalías tantas 

Que el baxel 6 vinieron | bien semeiava el Arca. 
De gatos algalies, | de liebres e mas caza, 
De canes ventadores | en otras guisas varias 
De los que España tiene, | en ellos abondada. 

30. En pos destos venían | en bien obradas gavias 
Las aves caladoras | a su^óffició vezadas, 
Todas con sus pigüelas ¡ suso limpias alcand'ras: 

12. leonzas, hoy 'onzas. — 13. ximios, simios, jimios, cuadrúmanos 
antropomorfos. — 14. ornes hiros, hombres feos, pesados (lourds) 
| de raza maldita. — 16. deas, diosas. — 19. gancelas, gazelas; camusas, 
gamuzas. — 21. adivas, especie de lobos. — 30. gavias, jaulas. — 31. 
rezadas, avezadas, acostumbradas. — 32. Pigüelas, pihuelas, lacillo 
puesto al pie del halcón ú otra ave; alcándaras ó alcand'ras, vara- 
les, perchas. 



— 359 — 

Yo con los nombres nuestros, | aquí vo recuntarlas: 

A las que cría España | son essas semeiables: 
35. Astores hay mudados | e mancilleros sacres; 
Hay fálcones garzeros, | borníes e alcotanes, 
Altaneros neblíes | de muy raros plumaies, 
Esmerejones fieros | e nobles gerifaltes. 
Y vienen tagarotes, | faneques, gavilanes, 
40. Cernícalos ligeros | terror de palumbares; 

Baháris é milanos, | e mas que aquí no caben, 
Quales que el buen cetrero | de coro bien se sabe, 
Todas aves gentiles, | todas valientes aves. 

En pos los paxariellos | con baxas voces suaves 
45. Veníen organando | sabrosos sus cantares, 
De fremoso gorgear | uñó, suso los altres 
En discantar es solo, | por todos ellos vale, 
Bullid dixen los persas | a^esa^áve sobeiana, 
Semeiam' al aloeta | cantando el alborada, 
50. E mas al rrosignol | ssy la foresta encanta, 

Quand a la Luna arpegia | sus amorosas ansias. 



33. astores ó astures, azores, la st se cambia en z, como en Stú- 
fiiga=Zúñig&, los mudados de pluma eran muy estimados; sacres 
mancilleros, carniceros. — 36. /aleones garceros, destinado á la caza 
du la garza. — 37. altaneros neblíes, que suben muy alto, que ganan 
altura para caer sobre la presa. — 40. palumbares, ó colombares, 
palomares. — 42. saber de coro (par cce'wr, by heart) de memoria. — 
44. páxaro, passaricllo, pajarillo. — 45. organando, concertando.— 
46. fremo3o, hermoso; suso los altres, sobre los otros. — 49. aloúa, 
primer nombre de la alondra. 



— 360 — 

Ant ella ren la cosa | son gayos e calandras, 
Lugaros e silgeros; j ant ella serán nada 
Quantas aves en tierra | han voces acordadas 
55. Que dicen cantars dolces, | menudas e granadas. 

De altras avoletas ( non vos diré paraula 
Alzando e apremiendo | facien acordadas 
Un canto tan suave, | tan amorosa parla 
Que el ánima arrobando | bien ellas semeiaban 
60. Una foresta en Mayo | alegre e bien poblada. 

De pássaros maiores, | de aves mas granadas 
Ha mochedumne, tiempo | para decirlas falta: 
Phaysanes hay dorados, | de colas argentadas, 
Essos de la Mingrelia | el su linaie sacan; 
65. Paones indianos, | qual joyas son preciadas 
Sus péndolas tan finas, ) azur-tornasoladas, 
En sáfiro e oro | con luz del cielo obradas: 
De Argos de cient oios | es el paon semblanza; 
Juno tendió en los astros | su cola constelada. 



52. gayos, pajarillos cantores. — 53.sílgero, del hebreo sirger, can- 
tar, quiere decir el cantor: el vulgo en Chile dice silguero, y esa es 
la correcta pronunciación de origen; pero, el uso ha preferido de- 
cir jilguero: canario, debió ser cantario, can'ario, el cantor, el ca- 
noro. — 56. avoletas, avecillas, esa terminación diminutiva más es 
provenzal e italiana, pero se la suele emplear en castellano; pa- 
raula, par obla, palabra. — 57. alzando e apremiendo, alzando y ba- 
jando. — 60. foresta, hoy floresta ha tomado una l parásita, por in- 
fluencia de la palabra flor. — 63. dorados unos, otros de colas pla- 
teadas, oriundos de la Mingrelia. — 65. paones, pavones o pavos rea- 
les. — 66, jténdolas, plumas. 



— :<61 — 

70. Plus ya non fablaremos | de pechugals de grana, 
De péndolas azules, | de ayrones de oro e plata, 
De roxos capacetes | de penachos de flamas, 
De añades e garcetas | plus que la leche blancas; 
De gualdas oropendols, | de aves as'ianas, 

75. De verdes papagayos | coni' otras esmaragdas, 
De aves amariellas, | de aves purpuradas, 
De aves del Paraíso, | vivientes oriflamas, 
E de mili otras aves, | todas lucients e gayas, 
Todas flores celestes | como una aurora claras, 

8^. Gozo de las forestas j e desta presentaia. 
Solo vos yo diré ¡ que gloria era míralas. 
Tanto son de gentiles, | tanto de agraciadas, 
Que se lievan los oíos f que se llevan el alma. 
Catavan-las gozosas | las yentes marveliadas. 

8.". Los someros que aducen | la reyal presentaia 
En busca de Ximena | adunan al alcázar, 
Felez Muñoz los leva, | el Cid ansí lo manda, 
E moros e chrtistianos | apres del segudaban. 



71. ayrones, hoy por airón, como se llama el penacho delicado 
de la garza, se dice aigrette, empleando una voz francesa en vez 
del elegante airón castellano — 75. esmaragda, esmeralda. — 76. 
amariellas, se lee amarillas, (ambarillas, color de ámbar). — 83. 
lievan, llevan, se emplean ambas formas, como era frecuente. — 
85. someros, arrieros; reyal=re'al; así de legal, salió le'al.—87. leva, 
lieva, lleva. — 88. apres, después de él seguían. 



— 362 — 



Y 



De las cosas que el Persa presentó en el Alcázar al 
Cid e a Dona Ximena 



El Cid fuese al Alcázar, | el Persa con el vá, 
Omillose a Ximena, | la mano fuel besar 
E a las altas donas | que con ella y están. 
Fechos los omenages, J com él los sabe far, 
5. Los camelloj e muías | mandólos descargar. 
En e! estrado tienden j una rica almofall, 
Sobre ella un paño blanco | de muy fino ranzal. 
¡Dios, quantas noblezas | comienzan de sacar! 
De diez zurrons de cuero, | con cierro cada qual, 

10. Mucha plata labrada | ixie a relumbrar: 
Garrafas, aljofainas, | basines de prestar, 
Alcuzas e redomas, | cazos para adobar 
Toda cocina, vasos | de plata con chrysptal. 
Escudillas e tazas, | cochillos e cochars, 

15. Azafates c jarras | vaxella de prestar 

Servillas, tajaderas | quant que se pod desear, 
Aguamanils e alnafes | pora escalentar, 
Blandones, pebeteros, | lampadas por lumbrar, 



8. quantas noblezas, cuantas preciosidades. — 15. vaxella, vagilla 
— 17. al-nafes, anafes. — 18. brandones, blandones; lampadas, lámpa- 
ras. 



— 363 — 

Acetres e buxetas | e no sé quanto mas. 
20. De fina labor todo, | de grande rriquedad: 

Diez mili marcos pessava I esta prata cabdal. 

Cinco copas de oro | ovieron de sacar, 

Presente son de rey | a otro que es a tal. 

Tres ánforas de argento | de obraie sin egual, 
25. Con gemas preciosas | compieza de mostrar: 

Fenchidas son de alfayas, | todas saliendo van: 

Son piedras de gran precio | las que enbia el Soldán. 

Todas ellas en ssy | claras vertudes an: 

Unas de noche a luefi | sus luces saben dar, 
80. Otras le dan al feble | salud e fortedad: 

Todos los males curian, | todos los bienes fan. 

Por natura calientes, | los gañíales y stán. 

Que sacan los demonios | e libran desse mal. 

Hy vienen esmaragdas J verdes como la mar, 

35. Plus claras que espeio | por ombre se mirar, 
Vertudes tienen muchas, | yo non la sé cuntar. 
Salen topacios rricos | de color comunal, 
Rubines como sangre, | lucientes adiamants. 
Fulgores com* los astros | estos sabenlos dar, 

40. En ellos el acero, | nuncas face sennial, 

Con sangre de cabrito | se fienden non con ál. 
El melodio que sirve | por furtos encontrar, 
Sagilas hay que facen | las nuves allegar. 
Corales que los rrayos | arrcferirlos an, 

19. acetres, calderillas; buxetas, bujetas, pomos. — 26. alfayas, 
alhajas. — 29. a lueñ, a luenne, á lo lejos, á distancia. — 32. garnates, 
granates. — 38. rubines, rubíes.— 41. se fienden, se hienden, se parten 
— 44. arreferir, rechazar, evitar. 



— 364 — 

45. Com las palmas benditas | sin dubdanza lo fán. 
La piedra elitropia | que es de gran bondat, 
Esta face a la Luna | perder su claridat; 
Non pode ser veido | el ome que la tray: 
Esse como el rey Giges, | muy aseguro está. 
50. Hay piedras que del cielo | baxaron al Soldán: 
A corso presuroso | suelen el aer cruzar, 
E a la tierra caen | sus ascuas a apagar: 
Son negras e pesadas, | astreles sin luz ya, 
A guisa de magnetos | a ssy saben tirar 
55. El fierro con grand forcia, | ca es su natural. 
Semeian los rebeldes | que cabdilló Satán 
Angelos apagados J que non poden amar: 
A ssy tiran las almas J que aducen a peccar 
Desent que la macana | de Eva comió Adán. 
60. Del jacinto preciado | aun quiero vos contar, 
Todo dolor amata, | la malantía a tal, 
Este meior que metge | al ome guarirá: 
A Salamón un destos | dio-lé la Reina Sab. 

Vos dixe de los cielos | dirévos de la mar: 
65. Sus perlas mas preciadas | de Ormudz e de Ceylán 
Al Cid pora Ximena | enbiale el Soldán. 
De aljófares hay muchos, | se crian en la mar 
Del roció del alva | que en conchas va a quaiar; 



* 51. a corso presuroso, á carrera tendida, á todo correr. — 53. as- 
treles, asteroides ya apagados. — 54. magnetas, imanes, magnets en 
ingles; tirar, atraer. — 59. — desent, desde que. — 62. meior que metge, 
mejor que el médico | al hombre curará. — 67. aljófares, perlas 
menudas. — 68. quaiar, cuajar. 






— 365 - 

Las noblas margaritas, | de lágremas seránl 
70. Salen por las reynas | la fruente coronar, 
Lucen en las guirlandas | de rosa e azahar, 
Pora las donceletas | de seno verginal; 
Penas tienen las unas j las otras las avrán! 
Para esso se crían | perlas dentro en la mar. 
75. E dentro de las almas | los celos e el dubdar. 
Las donas mervelladas ] las miran scintillar!... 
Yo deis piedras preciosas | que y sacando están, 
De axorcas e arracadas | sortijas e lo al, 
E de las sos vertudes | no quiero mas contar. 



VI 



De las draperias, especias, esgencias, ungüento do 

embalssamo e mas que troxo el Persa, 

cosas al Cid muy pl agientes 

Todos quantos y son | fazens' maravillados 
De las piedras preciosas | e los preciosos paños 
De seda e de oro | que fueron presentados. 
¡Qué drapes e qué fluecos! | ¡Qué randas e mudbagos! 
i. Son cachemirs de India | xametes e brocatos, 
Fotas pora turbantes, | baldeques muy preciados, 
Almocazas con oro, | alguasíes huebrados, 



69. margaritas, se llaman ciertas gruesas perlas muy estimadas. 

4. mudbagos o mudbages, estofa de seda bordada de oro muy ri- 
ca. — 6. fotas, tela delicada, para turbantes; baldaques, tela preciada 
de Baldac (Bagdad). — 7. almocaza, tela bordada con lentejuelas; al- 
guaxíes, alwasis, tela fina bordada de oro; huebrados, se lee obrados. 



— 3C6 — 
Denteladuras finas, | mervellosos broslados, 

Flores e passarielos | en ellos figurados, 
10. Tan de gran feemencia | que vivos semeyaron. 

Otros que bien semblavan | por las Fadas obrados 
En un claro de luna [ ¡tanto eran delicados! 
Asmo que aquestas cosas | serán cosas de escanto: 
Merlín el sapiente | savria regunzarlol... 
15. De Gaza e de Al-Mucel | hai linos randelados, 
Futahs e muselinas, | texidos de encaxado, 
Sotiles mallas finas | de mui divinas manos, 
E sedas como espuma | hay del Cathay lontano. 
De Ispáhan los tapetes ¡ venían muy preciados 
20. Mollidas almofallas | egualdmesis dorados, 
Fina pelletería | qne non se recuntaros, 
¡Núncas Califa ovo | presente mas granado! 

Mucho ha de especias finas | e de presentes raros: 
Con mirra e tus d'Arabia | venie el rrico nardo, 
25. Giroflé e nuez muscada, j clávelos e cetoalo 
E mucho de gengiber | é mas de garengalo. 
En un cofre de sándal | a mervella taiado. 



8. denteladuras, encajes; broslados, bordados. — 10. femencía y 
aquí equivale a decir tan al natural, con tanta verdad hechos, tan 
á lo vivo, etc. — 13. cosas descanto, de encantamiento. — 14. el sabio 
Merlín sabría contarlo, explicarlo, descifrarlo. — 16. futahs, velos de 
las mujeres de oriente, muselinas, encajes. — 18. El Catay, la Chi- 
na. — 20. mullidas alfombras. — 2-1. tus, incienso.— 25. giroflé o jiroflé, 
clavo de olor, y clávelos, diminutivo de claoos, son acaso varieda- 
des de la misma especia; cetoalo, o sitoval, una especia, que otros 
llaman Cedoaria del árabe zedwar. 



— 367 — 

De quanto el Cid catava | ovo por mas preciado 
Una archihuela de oro | con un bálsamo estranyo, 

30. Ungüento con que ungen | a los reyes finados 
Para que no podrezcan | después de soterrados. 
(Con este ingüento el cuerpo | del Cid fue balsamado, 
Atal commo los cuerpos | de's reyes egitanos). 
En otra egual arquilla | de oro esmerado, 

85. Vienen aguas a odor | que son de rosa e nardo; 
E esencias rehanies | de nafa e de granado: 
Persianas son las unas, | la otras del Catayo. 
Otrossy que gradóle | un bel taulero obrado 
En olifant muy fino, | é con oro plegado; 

40. Los juegos de oro é prata, | non ha de mas preciados. 



29. archigüchi, o arqnihuela, hoy arquilla, todos diminutivos de 
archa o arca. — 32. ingüento o ungüento, por apócope unto, un 
(guen) to. — 34. aguas a odor, aguas odoríferas, de olor ó rehanies. 
— 36. agua rehani de nafa, agua odorífera de azahar. — 38 y 39. 
un hermoso tablero trabajado (obrado) en marfil (olifant) muy 
fino, ribeteado de oro. 



368 — 



VII 



De las saborosas rrazones, que passaron entre el Cid 
e el Persa del Soldán 

Desté real presente ¡ en todo rico e magno, 

Para ponerlo en cuenta | non sé el orne nado, (i) 

Estonz que el Persa ovo ] todo antel Cid sacado, 



(1) El obsequio del Sultán de Persia al Cid se describe en la Cróni- 
ca Rimada en estas palabras: «E desque entraron en Valencia, era 
muy grande la gente que venía ver las azemilas e animabas estra- 

ñas que hy venían E hy ante ellas (Ximena, sus bijas, y sub 

damas) mandó descargar los camellos e las azemilas de las arcas, e 
de lo al que trayan: e comenzó a sacar noblezas, e poner prime- 
ramente delante muy grand baver, e oro monedado: e esto 
venía en currones de cuero enteros, e en cada uno su cerra- 
dura: e en ellos mucha plata labrada, en escudillas, e en tajaderos, 
e en bacines, e en servillas, e en muy grandes ollas para adobar 
de comer: e todo esto de muy fina plata, e de muy noble lavor: e 
esta plata pesava diez mil marcos. E empos esto sacó cinco copas 
de oro, que havía en cada una diez marcos de oro, engastonadas 
en ellas muchas piedras preciosas: e tres barriles de plata: e estos 
venían llenos de aljófar granado, e de piedras preciosas. E otrosí 
le presentó muchos paños nobles, de oro, e de seda: de los quales 
fazen en Tartaria, e en tierra de Calabria. E con todo esto una 
libra de myrra, e de bálsamo en una arquetilla de oro: e esto es 
un ungüento muy preciado con que untan los cuerpos de los reyes 
finados, por que non podrezcan nin los coma la tierra. Otrosí 1< 
traxo un tablero de marfil, todo plegado con oro, e en él muchas 
piedras preciosas enderredor, e los juegos de oro, e de plata, e ta- 
blas assimesmo muy noblemente obradas, de piedras de muchas 
virtudes. Mucho fue e muy grande, e muy noble este presente, 



I 



' 



— 369 — 

Fizol' su grand zalema I com' ellos son vezados. 
5. E dix: —"El Schá de Persia, ( magnific zuserano. 
Con las animalias ' que aquí vos van parando 
Estas gemas e estofas | a ti, Señor, ha enbiado; 
Ello con su amistanza | te ofrece muy de grado, 
Por la til bondat grande | e fechos sennyalados: 

10. TeVuega esto recibas | por el su amor provado." 
Grades9¡olo el Cid | e of placer tan mafio, 
Que su barba be.ll.ida | ha del cordón soltado. 
Por onrra le fager, | al Persa dio su abrazo 
Por el Soldán, e dixol: | "Fuéssest, tú christiano 

15. Yo te daria paz; | e si el Soldán altano 
Aquí fuess' de presente | avríelo besado 
'Nel ombro, a usanzajiiora, j por noble e adíano, 
Que en todo el Paganismo | su par non é encontrado. ' 
Iba con grand plazer | elPersa lo escuchando, 

que non sé orne que le podiesse poner cuento» (Crónica del Cid, 
Edición de Haber, pág. 285.) 

Estas pocas líneas las he desarrollado en varios capítulos, por 
convenir así á las condiciones épicas de la obra, ya que en la epo- 
peya debe reflejarse la época en que se desarrolla su acción, con 
sus ideas, gustos, preocupaciones, usos y costumbres. 

Obtener esta Crónica no es fácil. Sólo sé de nuestra Biblioteca 
Nacional que posea dos ejemplares, uno de la edición de 1512 y el 
otro de 1844, que es el que me ha facilitado, para completar la pre- 
sente obra. En el vol. II de las Obras de Bello, pág. 33 y siguien- 
tes, se registra la copia de algunos capítulos de la Crónica del Cid. 
Allí puede verse como de ese germen he desarrollado el Cantar de 
Ruy Diaz, segundo del Poema. 

4. Zalema, reverencia arábiga; de ahí vieue zalamero y zalamería; 
vezados, acostumbrados. — 7. gemas (yemas) piedras preciosas; esto- 
fas, telas, sobre todo las de seda.— 17. adiano, cumplido, perfecto. 
24 



20. E dixo contra el Cid ¡ en su fablar muy claro: 
"Sy furedes, Señor, f ant el Soldán liegado, 
Como en Persia es us.iye | oviesset' presentado 
Con la cabeza cocha | de su meior cavallo: 
Dessa tiesta rotida ¡ avrias tu yantado 

25. Que a ondra ansy se face | en mió fogar lontano. 
Acá la laya es altra | por ende seré onrrado 
Sy mi cavallo vivo, I quisieras aceptallo, 
K yo a ti, Señor, | besare-té las manos, 
Por bienandante ende | tendrieme e per honrrado." 

30. Sabredes que del Persa, | mió Cid prendió el cavallo 
E consintió que él | li bessase las manos. 
Llamó su almoxarife | que al vesped dé acompa" .), 
Lo sirva en toda cosa ¡ e fuesse en alojarlo 
En Yillanueva que es | un socorrido barrio, 

85. Hy que le diéss' posada | en el meior palacio. 
Hy que solóme el Persa | tata que sea pagado. 

VIH 

El Persa aprende al Cid de los astros e sus naturas 

Los dias van trociendo: | el Persa a so sabor 
Todo lo vido e sopo; | de todo preguntó: 
Con él fablava el Cid, | de Persia e so Señor; 
Con el muy palaciana | mostrábase la Cort. 



¿3. cocka, eocida. — 24. tiesta rotida, raheza asada. — 25. en mió 
frjar loatano, en mi lejano hogar. - 26, la laya es altra, la manera 
es idistinta. — 3Q, almoxari/c, intendente; césped, hu< itrped. — 3<i. 
soiornar es el sejourw r francés, usado varias veces en el Alexntidre. 

1. trociendo, pagando. — t. palaciana, atenta, riña, cortes-ana. 



— :J71 — 

á. Evad! quanto espantadas ¡ las ventes todas son: 
La Luna van mirando, | vermeia se tornó, 
Vermeia como sangre, | en negrura enbolvios' 
Cuidan los ornes necios | que es punitión de Dios. 
Cuedan que trabe males | e sangre e perdición, 

10. E spavoridos gridan: | ¡ya no vcrem's el sol! 
El Cid fuesse al Persa | ques mucho sabidor; 
Afelos en la torre | del Alcázar los dos, 
En la sombra mctudos ¡ del cielo escrutadora 
De cuanto van catando | e de lo que a sabor, 

15. El Persa las naturas | al Cid li demostró, 
E los signos celestes | dont era sabidor. 
Las figuras de's astros | todas al Cid mostró: 
Las Orsas e los Canes | la Lira, el Paón, 
A Sirio adamantino, | al gigante Orion, 

20. Al roxo Aldebarán | del Toro grand folgor. 
Las Hyades pluviosas. | duras al naveador, 
Arcturo que a los mares | non tiene buena pro, 
Son astros siniestros; | otros a tal no son: 
Venus e los Gemellos, | guia e consolación. 

-_'.">. "Sabet, dix, lasjestrellas, | la luna e el sol 

Non exen de sendero | dendé que Dios las crió; 
Nin alzan nin abaxan | nin cambian de valor, 

S.cuidan ó cuedan, piensan, iu/.gixn; pnitition, (.artigo. — lo. vpavori- 
■ lnsijriil.au, gritan despavoridos. — 11. El Cid consulta al Persa sobre 
el eclipse de lana, y ambos suben á una tone del Alcázar. — 17. las 
fij/uras de's antros, las figuras de los astros, las constelaciones. — 21- 
navepdor, de nave, navegador, navegante; las Hyades, las Cabrillas, 
la Pléyade del Toro.— 24. los (i»i,teUo$, geuiellizoe, 'melliaos ó ge- 
melos, Castor y Polux, por los que guiaban sus naves los naucleros 
de antaño. — 2(í. non eren ríe seiulerp, no salen de su órbita. 



— 372 — 

Nin cambian de ventura: | egoales siemper son. 

Menudas e granadas | reciben su claror 
30 De aquel astro del dia | omagen del Criador: 

Todas mult ordenadas | andanli en derredor 

E la Luna con ellas, | de todas la mayor. 

Quando el alvor asoma, | luego que yex el sol, 

Pierden toda lumnera | los astros que y son: 
35. El mayor a los chicos | les tuelle su claror: 

Luego que el sol traspasa | tornan a su lüor. 

Quando parez la Luna | en Occident fLquida, 
Cada dia creciendo, ¡ de menguada salida, 
A plena liega e luce | en toda s¿ grandía: 

40. Despoz menoscavando | vasé de dia en dia. 
Todo li vien del Sol, | su plenura e flaquía; 
La luz quella nos dona | del sol ella la tira: 
El rosignol la canta | quand ella en sorao brilla, 
Los trovadors la lloran | quando es desparecida. 

45. Es mucho trocadera | com' dueña movediza 
Facies tien variadas; | pero de egual corrida. 



28. nin cambian de ventura, es decir que conservan siempre su in- 
flujo sobre el nacimiento de los humanos como lo afirmaba la as 
trología. — 30. orna-gen, imagen del Criador, fuente de vida. Hay 
pueblos adoradores del Sol como los Persas, como entre los Chinos 
y los antiguos Peruanos, hijos del Tnt! Sumo; pero, entre ellos 
mismos los espíritus cultos siempre consideraron al Sol como un 
símbolo, como la imagen natural del Criador y sostenedor del 
Universo, y eso mismo está representado en la custodia radiante 
que guarda el pan euscarístico. — 35. el astro mayor apaga á los 
menores: les fuelle, les quita.— 36. traspasar, ponerse el sol.' — 46. 
de egual corrida, por períodos iguales. 



— 373 — 

Maior es que la tierra; | que el Sol es mult mas chica 
Non pod' gele asconder J ca él de alto la mira 
Sy un póquielló se aparta | parece muy aína. 

50. Quand so la tierra el sol | va faciendo su vía 
Faz a faz con la luna | se catan noche e dia: 
Embargo non les face | la tierra ques mas chica, 
Entre el sol e la tierra | tornada faz Lucina 
Los tres a las vegadas | caen en una liria, 

55. Estonz la luz del sol | es para nos tollida 
Alor vien el eclipsis; | la Luna es ennegrída. 
Las yentes desarradas | ploran e carpellidan!... 
Passa el sol desse punto, | su luz fiere a Lucina 
Vaséle la negrura, | torna todo a la vida, 

60- En ella esclareciendo | renace la alegría!" 

Esso dizíe el Persa | al Cid que bien l'oya, 
E mostrol en los cielos ¡ vertudes paladinas, 
E cerrados arcanos | que sos magos abrían 
Por vertut de Zoroastre, | un Mago de alta guisa 
(55, "Los sabios que los cielos | en Chaldea escudriñan, 



49. Si un poquillo se oculta, reaparece muy pronto.— 50 á 52. 
cuando el hoI pasa por detrás de la tierra, siempre se mira cara 
á cara con la luna, sin que pueda impedírselo (sin embargo de) 
la tierra que es más pequeña. — 53. Lucina, Lu(c\)na la Luna. 
— 54. á veces los tres astros, (Sol, Luna y Tierra) se encuentran 
en línea recta. — 57. desarradas, confundidas, desconsoladas; car- 
pdlidan, dan grandes alaridos. — 62: vertudes paladinas, propieda 
des claras.- -65 y siguientes, hay indicios de que en la antigüe- 
dad se creyera en la redondez de la tierra, y se asegura que 
Pitágoras la enseñaba á sus discípulos escogidos; pero, en la edad 
media tal idea aparecía como absurda prevaleciendo la concepción 



— :i74 - 

Dizien de la tierra j que era redondida: 
Dixolo a mas Pitagor, J griego de grand maestría, 
Ques pomma semovente | 'nel vacuo sospendida, 
Non lo creo; nin credo | de yentes de esta vida 
70. Que anden tiest* ayuso j e los piedes arriba! 
Antípoda lis dizen | a essa fantasma, 
Agostino lo niega, | ca es cosa de rrisa! 

Ptolomeo, stelero | de mucha grand valia 
Los astros ha arranchados | en spheras chrysptalinas 
75. Do enclavados yazen ¡ por mano adamantina. 
Mueven de dia e noch | en manera complida. 
Del Sol la una sphera, | la Luna en otra gira; 
Casum de los planetas ) en la sua camina 



más sencilla afirmada por la Biblia de que la tierra es plana y no 
redonda, una gran llanura cubierta por la tienda estrellada de los 
cielos. La idea de los antípodas también fué chocante, aún para 
hombres tan eminentes como San Agustín; pero, eso está en la ló 
gica de los tiempos. Prevaleció durante la edad media, el sistema 
de Ptolomeo hasta'que la mano del canónigo Copérnico despedazó 
sus cielos de cristal, reemplazándolos por una concepción superior 
del Universo. — 73. stelero, estrellero, astrónomo. — 74. arranchado, 
arreglado, puesto en filas, círculos ó grupos de rancho, rango, de- 
rranger en francés, en provenzal derrancar, es salir de las filas sor- 
tir du rangs; ñi&rránchar en antiguo castellano. Esta voz es anti- 
quísima, de origen céltico, como que se encuentra en el Kymri, el 
bretón y el irlandés, y también en el antiguo alto alemán, y sus 
lenguas derivadas, variando de ring á ratic, con leves diferencias. 
De alto rango, del alto círculo, ó simplemente de rango; rangoso por 
rumboso, son voces de uso general, acéptelas ó no el Diccionario. 
En la matina se emplea la voz rancho, y arrancharse, en su origen 
una misma con rango ó rang, pues antes esa g sonaba como en 
franoés. Chrysptalinas, cristalinas. 



— 87 ó — 

Sin derranchar, en otra | yaz' las estrellas fixas. 
80. Esta nuncas rretrasa, | mas, las otras declinan, 
Dend el mover variado | del sol e su vecina 
Otro sí los planetas | entre els estrellas fijas 
Con desegu.il andanza | en sos vasseles singlan: 
Ansí sos movimentos j bien a sabor se explican. 

tS.">. La tierra es grand llanada | tendida en medianura 
En derredor rotando | las estrellas folguran 
Commo clávelos de oro | a firme siempre lúan: 
Otras son movederas | quomo la blanca Luna. 
Las mueve el padre Sol | quel universo alumbra: 

90. Ellas li obedecen | sine dubdanza alguna. 
Cometas cabelludos | vagan en el altura 
Sos fieros messaieros | de malas aventuras. 
D'estos non vos diré | los casos e naturas; 
Nuncian pestes c guerras, j al mundo dan paura 

95. De rayos e tonidros | ka formación escura 

El Persa al Cid li dixe | commó el lá columbra: 
En plática sabrida | y déxolos la Luna 
E fálolós el dia | que al Orient apunta. 

Dexemos la Galaxia, | el éclipsis passó: 
100. Vengamos a la tierra; | de fiesta es la Cort. 

79. sin variar de posición ^siu salir de rila, sin dcsr ranchar, sans 
dcrrarujer) yacen 'jjaz') las estrellas rijas. — 8o. singlan en sus baje- 
les, (en sus esferas respectivas) los planetas que navegan entre 
las constelaciones", como entre archipiélagos.— 85. la tierra, gran 
llanura (se decía Herniada ó plantada por llanura ó planicie) fija en 
• I centro de la bóveda celeste, es la base del sistema. antiguo. — 
!»4. anuncian pestes y guerras; aterrorizan al mundo. — 95. tonidro, 
trueno. — 98. /alólos, hallólos. — 99, la Galaxia, la Vía láctea. 



- 376 — 



IX 



Sale el Cid regebir a los infantes de Navarra e 
Aragón 

Ya vienen los infantes | de Navarr' e Aragón, 
Vienen fa$er sus bodas | a Valenz la mayor: 
El Cid por recibirlos | con su gente salió, 
Todos muy bien guisados | de corte e guerra son. 
5. En un canpo fremoso | que el Abril afeitó, 
Cabe una fontecica ! descavalgar mandol's, 
De la fontana exie | una olanda frior, 
La sombra de los árbors | era témprada e dolz, 
Entre ellos tuerce el paso | el agua corridor 

10. Dulcemente sonando | su comunal borbor. 
Allivenien las aves | beber consolación, 
Allí organan sus voces | e cantan sus amors, 
Allí venien los toros | en la estival calor 
E las mansas oveias | con canes e pastors. 

] 5. El agua de la fuente | de crystalero suon, 
Surte murmur-bullendo | con regalada voz. 
Del otero suave, | tan mansa e corridor 
Al prado va bajando | por entre flor c flor. 
E quando el aura mueve, | en grata contensión 

20. Van dando al arbolario | frescura e buen olor. 
El Cid bevió de esse aer | a todo grand polmón, 



4. de corte e guerra son, unos van armados, los otros con sus tra- 
jes cortesauos. — 5. fremoso, hermoso; afeitar, aliñar, hermosear, 
acicalarse. 



— 377 — 

Dio cevada a Babieca | del florido gasón, 
E fasta que sus yernos j liegaron atendió, 
En lá grama tendido, | contento el corazón; 
25. Gozoso desas aguas, | de árbores e flors: 
Ca él amó los campos, | él la natura amó. 



* * 



Ya llegan los infantes, | descavalgados son 
Ant' el grand de Valencia j omillanse los dos. 
Van li besar la mano: | el Cid los abrazó, 

30. Dioles paz en la boca, | e catava a amos dos. 
Allí descieron todos | e ovieron efurción, 
En esse sitio ameno, | folgaron a sabor, 
E todos por Valencia | venieronse despós. 
El Bispo don Hyerónim' | a las puertas saliois,' 

35. Mucho onrradamientre | con la su procesión. 
Grande el avorozo | por la oibdad cundió, 
Grandes las alegrias | con los infantes son. 
En Villanuef posadas J el Cid les dar mandó, 
Bien e complidamente | e todo a su sabor. 



22. dio si comer á Babieca del florido césped, antes yason, del an 
ti fino alto alemán tctuo, hoy wásen.- -31. debieron, descendieron; 
efurción, refrigerio. 



— :;:* — 



X 



JDe/ casamiento de los infantes con las hijas del Cid 

Dendy a ocho días | prendieron bendición 
Del Bispo don Hierónym | los prencip's amos dos, 
En la manera como | aquí direlo yo: 
Presente el Cid Ruy Diaz | quen buen ora nascó, 
5. Al Infant don Ramiro, | de Navarra el mayor, 
Con dofia Elvira Diaz ¡ el Bispo lo casó; 
Al Infante don Sancho | príncepe de Aragón, 
Fijo de4 rey don Pedro, | casó con doña So!. 
E desque desposados | en esta guisa son 
10. En essa de San Pedro I eglesia la mayor 
Otro dia tomaron ¡ las sanctas bendicions,' 
Segund la ley de Christus | e de su religión. 
Dixo la missa el Bispo, j un grand batallador, 
Que ha su seña a crozas | e su lanza a pendón. 
15. Las dueñas e varones | con grand^'devocíón 
Por los recient casados | y ruegan al Señor, 
Todos los de alta guissa, ! con ellos los minors, 
Todos bien adobados | qual mas e qual meior, 
Con sos mas ricas galas | ataviados son: 
20. Sedas e joyas lucen | con placiente lüor, 

E mas lucen los novios, | los novios en su flor, 
Para su amor facer | el cielo ayuntólos: 



4. nasgó, se lee nashó. 



— 379 — 

Garridas ellas, ellos I muy apuestos gareons, 
Farán rijos muy buenos | ¡qué fagan buena prol! 

25. Ya salen de la Eglesia | con luenga procesión, 
Ya tañen las campanas | a priessa e a clamor 
De afuera los reciben | e muv onrrados son, 
Flores^enles el passo | que anden sobre flors, 
Ornadas son las rúas | con drapes de colors. 

30. Fierve la mochedumne | en ellas a sabor. 
Borgcses e borgesas | por ¡as finiestras son 
Por ver passar los novios | e la su procesión, 
Sobidos otros hanse | de verlos por amor, 
En muros e por techos, | con mucho de avoróz. 

35. Bendícenlos al passo | de la su buoca e cor, 
E grádales veerlos ¡ que a tan apuestos son. 
Retrahen aliquando | el Robredo de Corps, 
E los que ya apellidan | infatúes de Carrión, 
Mas, todos loan estos ¡ que a drecho e bendición 

40. Casaron con las fijas | del Cid Campeador. 

XI 
Las fiestas de boda 



¡Quien pódierá contarvos | de las gentiles fiestas, 
Las alegrías grandes | e las grandes largezas, 



2'.'. rtias, calleé", parece síncopa de ruta, ru'a. — 35. retrahen, re- 
memoran, retro-traen, recuerdan á veces lo del Robredo de CorpK 



— 380 — 

Que en las dobladas bodas | estonce foron fechas! 
Oyt los lelilíes; | los vítores que suenan!... 
5. El alborozo cunde, ( no cabe ya en Valencia; 
De todas partes venen | yentes por las carreras, 
Paños de grand valía | en las fenestras cuelgan 
E con ellos las flores | que nacen en las huertas. 
Fazi'n grandes cozinas | con muchas viandas buenas, 

10. Mataban toros muchos | e lidia van fieras 
D'essas animalías | que el Persa y troxera: 
Quebrantaban tablados, | las justas grandes eran, 
Muy cómplidas las danzas | de moras bayladeras, 
Moras de bel catar | dolces e placenteras. 

15. Cantaban los iogiares | sus trobas e sus gestas, 
E y a las vegadas j taflien joglaresas; 
Romanzes y cantaban | los ciegos en vigüelas 
Acá mozos é mozas | en ronda se entreveran. 
Los aers a cor batiente | poblaban donde quiera 

"20. Violas e dulzainas | con^sus sentidas letras; 
I avie synphonias | e giga, e rota e cedra, 
Albogues e salterio | e citóla e vigüela. 



4. lelüies, gritos de regocijo, zalagarda en este caso. — 9. grandes 
cozinas, grandes comidas. — 16. alas vegadas, á veces, de cuando en 
cuando. — 17. vigüela o vihuela, diminutivo de viola, como aldehuela 
es de aldea; pihuela, de piola; picardehuela, de picardía: antes se 
escribian con g en vez de h. — 18. en rondas se entreveran, se in- 
terpolan, se alternan hombres y mujeres. — 20. dolzaina, especie de 
rlauta morisca muy usada en Valencia. — 21. synphonias, zamponas; 
giga, instrumento de cuerdas, cedra, instrumento parecido á la cí- 
tara; rota, instrumento que se supone sonaba por la rotación de un 
manubrio. — 22. el albogue era un instrumento pastoril de viento 
como la gaita; citóla, citara, que, como guitarra, proviene del arrie 



— 381 — 

Mili arbas e lauthes | los ánimos alegran. 
Triscan las animosas ] batientes castañedas. 
25. Moviendo pieds ligeros | en baylas villanescas, 
Las unas de Aragón | las otras de Valencia, 
Las músicas tras ssy | las álimas se lievan. 
¡Fuera del Paraíso | nuncas tal gozo vierads! 
¡Cantos e alegres voces | dan ánimo a las fiestas! 

SO. Los clérigos de missa J en un tablado amuestran 
Un Misterio glorioso | que a todos los contenta. 
A todos los christianos | mucho que los alegra. 

Y son los Reyes Magos, | Heródes, sus profetas, 
Sayones, esteleros, | gramátgos e mas piezas, 

85. El Nínyo en el pesebre | que es salvación nuestra, 
La Virgen, San losé, ¡ las vacas e corderas, 

Y cantan los pastores, | zagales e avolctas, 

En coro con los ángels I al Ninyo-Diós celebran. 

Direvos de una lidia, | mult valerosa e fiera 



go Kitara, en su origen tortuga, o concha de tortuga, como testudo 
en latin, pues de esas conchas se fabricaban cítaras y liras. — 23. 
arbas, arpas; lauthes, laudes. — 24. triscan las castañedas, resuenan 
retozonas las castañuelas, castañetas o crótalos. — 27. las álimas, las 
<tlmas. — 30. los clérigos de missa, para distinguirlos de los clérigos 
seglares <> eruditos de la época: ellos eran los que . representaban 
los misterios, por aquellos años: se supone que en aquellas fiestas 
representaron el llamado hoy de los Reyes Magos.— <W. corderas, 
femenino que aún suele usarse en poesía. — 37. avolctas, avecicas, 
avecillas, diminutivo de formación provenzal e italiana, que solía 
usarse en castellano. — 39. la lidia de toros, comenzó á exhibirse á 
fines del siglo XI, precisamente cuando se celebraron estas bodas 
en 109*. 



— :)82 — 

40. En antes turneas vista i en hispañolas tierras". 
Diez moros bien garridos, | de arte e sotileza 
Lidiaron toros bravos | que fincan en la arena. 
Mandol's el Campeador | renovasen la fiesta 
Que es mucho de su grado | e de toda Valencia. 

45. El Cid gualardonó | noblemente a la genta 
Quadrilla de toreros, | que el pueblo vitorea. 
El fuego d' estas lidias | por España flamea; 
Otórgalas Alfonso | mal grado de la Eglesia. 
Moya el primer torero | moro ques de Valencia, 

50. Morrió de una cornada, | pero, su fama resta. 
Direvos, mios Señores, | con toda reverencia, 
Mas que santos Misterios, | los toros nos alegran. 
España d' estas lidias | se amuestra placentera: 
Do hay toros el pan sobra | é minguanse las penas. 

55. La muzlemía en tanto | retoza y muy leda, 

Una con los christianos | que afincan en Valencia; 
Parecen bien sos yentes, | ca andavan placenteras 
Ramos verdes echavan | por rúas e carreras, 
Sus casas encortinan | con muy vistosas teias 

60. E a sus puertas facen [ de noch grandes lúmneras. 

* 
* * 

Tovo sala el Cid ¡ e toda la grandeza 

Que Valen:-: contenia | a sus tablas se sienta. 



55. mnshmia, morería; leda, alegro. — 58. rutas, ru'as; carrera,*, 
camino de curros, como carreteras. — 60 lúmneras, lumbreras, lumi- 
narias. — 61. tener sala, equivale á ofrecer o dar un banquete: era 
la expresión consagrada. 



— asa — 

Recibe noblemientre ¡ en su estrado Ximena: 

a las altezas todas, | bien que las festeja. 
65. Dava grandes comeres | ¡qué vinos les presenta! 

Qué almibares preciadas! j qué fructas e qué esencias! 

A'oxas e xorbetes | y como el agua ruedan, 

Presente de las Moras | mas ricas de Valencia. 

Todo es argentería, ¡ todo christal e sedas, 
70. Gemmas a toda part, | e déales pácelas, 

Amores e dolzuras | de varones e fembras. 

Esplende el Alcázar cielo pleno de estrellas, 

Sus músicas e danzas j de gozo el alma llenan. 

Los esterillemos moros ¡ sonaban a mervclla. 
75. ¡Non debiera finar j una tan noble fiesta! 

XII 

Partida de las hi as del Cid con sus esposos 

Todo en el mundo fina j dolores e alegranzas; 
Mocedad e grandeza, | otiles e reynos passan! 
• Comino la flor marida I commó breve alborada; 
La béldat envejece | la iuventud se passa! 
5. ¿El alba que se fac;e ] desqné el Sol ya raya? 

¿Do vá el dia esplendente | quando la noche baxa? 
¡Tal es en esta vida, j tal es la suerte varia, 
Imperios e grandezas ¡ son passa^erás flamas, 



7<> deale$ pueeUtu, divinas doncellas: deal, de dea, diosa; Be deri- 
va poíno ral «I»; rey, c »mo ideal de idea, como divinal de divino, 
como legal, 'V al de ley. — 74. estormentos, instrumentos. 

8. margida, v e lee, marskida] marchitada. 



— 381 — 

Día que torna en noche [ efímera mañana! 
10. ¡Finessen los amores, | las luces ¡ay! se apagan! 

Las fiestas ya trocíen, | los dias ya se passati, 
De la partenza triste ! la ora es liegada. 
Tres meses los infantes | a delicio se estavan 
Con el Cid en Valencia | e ya facen tornada: 
15. Con remembranzas dolces | de las horas passadas, 
Pora sus tierras vanse, j se van para sus casas, 
Para Aragón el uno | con su mugier ondrada, 
Para Navarra el otro, | con la suya adlinava. 

Del Cid e de Ximena j ora a alongarse van, 
20. En vida ya se parten, ¡ ¡qui sab el aiuntar!... 
Telas del corazón | partidas quedar-an! 
A la partenza todo | enbrunitado está. 
Ximena a las sus rijas ¡ vbalas a abracar, 
T. orando de los oios ( non sabe que se far. 
iS. El Cid a los sos vernos ¡ granadamente da 
De quantas rricas donas | enbiara li el Soldán; 
E a los fijosdalgo | quen su compaña 'stán 
Grandes algos les dona | en dinero pessant, 
En caballos e mulos | en paños e lo al, 
%0. Ende fueron pagados, | e gradeados van. 
Con ellos doce leguas | fue el Cid los uviar, 
E yba en su compaña | Minaya Alvar Fanz. 
La bendición el padre | a las sus fiias da, 
Mucho las acomienda | a amos los infants. 



11. trocíen, pasaban. — 1!). alongarse, alejarse. — 22. enbrunitado, 
obscurecido. — 28. en dinero pessant, en dinero contante. 



— 385 — 

35. Que por su amor las tengan | a otarra c sancta paz; 
É a Dios que las guiase | e las curie de mal. 
Lorando de sus oios | las infantas se van, 
Vanse pora sus tierras; | el Cid tornado se ha, 
A su Valencia do | sola Ximena está, 

40. Muy pensarosa e triste | mirando a lueñ el mar. 



XIII 



Regreso del mensaiero del Soldán, con el presente 
e cartas del Cid 

Despós que el Cid sos yernos \ ovo enbiados ya 

Mandó llamar al Persa: | ya en su presencia está. 

Muchas muy buenas cosas | ovóle y de dar, 

Todas son desta tierra j e son para el Soldán: 
5. En oro bien guarnida | un espada cabdal. 

Loriga e brazoneras | e noble porpuntal, 

Yelmos é capacetes j con un manto real, 

Corona engastonada | con piedras de prestar; 

Cavallos cordobeses, | paramentados van, 
10. Aves de cetrería | por que cace el Soldán, 

E dose vergins moras f todas de bel catar. 

Por lo servir amigas | vansé de voluntad. 

Sus cartas de respuesta | al mensaiero da: 

De grandes amistanzas | y las rrazones van. 
ló. El Persa muy pagado | del Cid se parte ya, 

E va-se contra el Puerto | por su vaxel tomar. 

b>. eni/nstonada, hoy por síncopa enyust (on) uda. 
_5 



— 386 — 

Nobles varons c donas | c quantos me escucháis, 
Basemos de las fiestas | al mundo terrenal: 
Oyt lo que non quise ¡ en antes divolgar, 
¿C. Oyt novas de guerra | aprés de las de paz. 

XIV 

Apellida el rey Búcar el África a la guerra, e viene 
sobre Valenz 

Ximcna, vos le dige, | a lueñ el mar catava, 
Ensueña con las olas | de ribas africanas; 
Sofia que de esos litos | saldrán huestes armadas, 
Trayendo guerra e muerte | a las huestes christianas. 
5. Esso que ella ensueña | el Cid meior lo asmava, 
Ca li llegaron novas | del África pagana; 
Dixol' un pelegrino, | en como están en armas; 
Mas él en poridat | esso para ssy guarda. 

¡Evad! venit comigo, | catad las almofallas, 
10. ¡Tended a lueñ los oios; | evad lo que allá passa!... 
Aquende alegres fiestas, | a!lén la guerra brama, 
Revuelves' como toro | quel polvo en nuves alza, 
Como furiosa tigra, | como tormenta brava, 
Como torrente inchadó | que rompe la montaña. 



3. litos, ponas, pocas de la playa, y de ahí liioral. — $. en poridat, 
en reserva, en Becreto, — !). Mirad! Venid conmigo, ved las almo/a 
Itasl os decir el campamento, las huestes moras: almo/alia es e¿ 
árabe alliombra ó alfombra, y por comparación hc extendió á signi- 
ficar un campamento. 



— 387 — 

ló. Al valle cundo salto, | e qiunto encuentra arrasa. 
Con sones temerosos ¡ suena la trompa ayrada: 
Ya sus premiosas voces | a la pelea llaman. 
Dendé Septá fardida | do tanta gente en armas, 
Vasta los Montes Claros | van ecos de la playa. 

20. Bucár a los Berberes | los trae a la venganza: 
A sus paraulas fieras | todos prenden las armas. 
Con ellos los Beduinos \ e los Zenetes se alzan 
E se alzan las Kafilas | bullentes e gallardas. 
Contra el Kafir odiado | por todas las montanas, 

25. Moros a la gazúu | como torrentes baxan: 

Assy se acrece el flume | de poderosas aguas, 
Asi los flumes todos, | inclian la mar salada. 
Commó la brisa quando ( las cáfia veras passa 
Va el abrigo batiendo j las señas africanas. 

80. Los moros ya blandean | sus aguzadas lanzas, 
Al cielo amuestran fieros | sus fieras azagayas, 
Cinxénse los alfanges, | embrazan las adargas, 
E van eti sos corseros | poblando la llanada, 
l-'azen alarde e cuentan | sus fuerzas sobeianas: 

'ó'. ¡Conquerirán imperios | con huestes tan granadas! 



1S. los mínanos llamaron Se¡>ta á la última fundada de frióte 
villas africanas; después fué Cepta, hoy Ceuta. —22. los Zenetes, 
formaban una tribu berberisca que dio su mejor caballería á (ira 
nada: de ahí el nombra de jinete, corrupciói] dezenete, á k>8 dies- 
tros caballeros. — 2.1. Káji/a. s< i ie <b- viajeros caminando en lila, de 
donde salen Ca\lila, y Kábila o HabUa: el nombre ]>ersiauo equiva- 
lente es rara vana. — 21. Kafir, perro infiel, descreído. — l'~). la yanten 
la guerra santa, guerra de invasión cuntía el iutiel. — 2G. Jlume, 
/lumen, río. — o'>. eorseros, caballos corredores, corceles.- :¡ I. fa-er 
alarde, pasar en revista las tropas. 



— 388 — 

Los añaliles suenan f las trompas no descansan 
Pidiendo mas guerreros | al África tostada. 
Contra la Cruz de Christus | la Media-luna se alza 
¡Mafomaí! apellidan; | clamando van venganza! 
40. ¡Contra l'España amuestran | su yra e su grand saña! 

Sonando van clarines ¡ por llanos e montañas, 
Los atabales tafien, | los lelilíes claman, 
El vocerío cunde, | los ecos lo dilatan, 
Cubre la gente el suelo, | la tierra viene escasa: 
45. A las marinas fustas | la móchedumbre avanza; 
Ya baxo da sus piedes | tremé la tierra fraca: 
El polvo sube al cielo, | su luz al día embarga; 
El vaho del Desierto | encalidese el aura. 

¡Evad, cuan presurosos | suben sus longas barcas 
50. E con nervudos bra<;os | ya mueven las Tremadas! 
Tremé la mar batida: J sus verdagosas vagas 
Rompidas en los Utos | en espuma derraman, 
Como quando'~ s él orage | azota con sus alas, 
Volando carpellidan | las aves asustadas. 
55. Undumbre, cíelo e tierra ] todos a una boz claman 
Commó si el mundo cssora | sus exes quebrantara. 



42. los leí il Íes, el clamorear de guerra: dicen que viene de ¡le ilah- 
illa'Uáh! no hay mas dios que Dios! — 4G. treme la tierra fraca, 
tiembla débil la tierra; fraca, flaca, frágil. — 4«. El bafo del de- 
sierto, el vaho del desierto.— 5o. orage, tormenta, sobre todo de 
viento, tal eoino en francés. — 54. carpellidar, gritar, graznar.— 55. 
undumbre, el oleaje, el mar movihle. 



— 389 — 

Las marineras fustas | de proras aceradas, 
Pendiendo van las ondas | por ellas alteradas; 
El viento en blando empuje | impJé las velas blancas: 
60. Como flota de cisnes | en plena mar avanzan. 
Al aer desplegando | sus grímpolas gallardas, 
Toda la flota xingla | a Válenz la deseada. 
¡Evad, que ya se acercan, | ya tocan a sus playas!. . . 
¡Ay, de tí mi Valencia, | Valencia la christiana! 

65. Dendé los alminares | los ven los atalayas: 
Ya lá seña del Cid | señorea el Alcázar. 
Si al Cid nadie ha vencido | las huestes africanas 
Son mucho numerosas, | muy fuertes e muy bravas. 
¡Non sé que va a venir j e ya me treme el alma!... 

70. ¡Un fálcon altanero | cayó sobre la garza!... 

Sus cármenes sin flores, | sus huertas desoladas, 
Ya miro quando pienso | lo que advendrá mañana! 
¡Quantú de sangre veo | rregar tierras lozanas! 
¡Quantó de miedo e planto | por calles e por plazas! 

75. ¡La qué de tiesta ayer ¡ hoy quánto luto arrastra! 
¡Ay, de ti mi Valencia, | Valencia la christiana! 

Mancarte puede el ('id, | tu escudóle tu lanza; 
Por él la christiandad | te tiene captivada; 
Sy sos con el Rey na | sin él serás Roldana. 



til. yrinipolns, banderolas de dos puntas, ó Mamas, gallardetes. - 
7t. planto, llanto: pl, se cambia fácilmente en 11: lierceo dice plc- 
t/nrov por llegaron; Plantada ó Llantada se dice, y eso significa 
planicie o llanura, pluvia— Hurta, plano — llano, chato ó plata Ilota 
ó lato etc. -77. mancarte, fallarte ó faltarte puede el Cid, 



— 890 — 

80. ¡Que non vea yo mora j tan bellida christiana! 

El Cid pode faltarte | te fallitá mañana: 

Ya lo cata la muerte ¡ que viene tan callad*. 

Ella reyes c imperios | a todos gelos traga; 

Los chicos e los grandes | caín en sus celadas! 
85. Sy al Cid Mamá la Muerte | a su temuda danza, 

¿Quién contra Abu-Bekar | darte ha mánparanza? 

¿Tus astros, qué te dicen? | ;Qué va a advenir mañana? 

¡invoca al que esta en Alto | c sus Vertudes sanctas!.. 



En tanto esse rey Búcar | con su morisma avanza: 
!)(>. De las sus luengas fustas | todos armados báxan, 
La glera van llenando, | sus tiendas an fincadas, 
Relinchan sus cavallos, | suenan sus trompas bravas 
En la Qibdad resonan | los ecos de la rambla... 
¡Ay, dé ti mi Valencia, | Valencia la christiana! 



80. vellida ó bellida, bella, hermosa. — 82. ya lo cata la muer- 
te, ya la muerte lo aceeha. — 85. alusión á la < Danza de la muerte». 
preocupación frecuente de los siglos medios. — 8(í. Abu-Bekar, es 
el rey linear de los troberos y los cronistas. — 91. la glera, el arenal . 
la playa: presumo (pie glera es una síncopa de galera, y entonces 
significaría el arenal donde varaban las galeras, y después por es- 
tensión, toda playa ó arenal. En árabe, arena es raml, de donde 
sale ramla, arenal, por eufonía rambla. 



— 391 — 



XV 



Disponese el Cid a recebir los mores de Bucar, 
e face salir los de Valencia 

Sabia el Cid las nuevas | venidas de alien mar 
Dcndc antes que sus huestes ¡ parase el rey Bucar, 
Agora que es llegado, | por tener la cjbdad 
Contra su poder grande | comide com' fará. 
5. Los moros de Valencia | ante él mandó lámar, 
Quand estüdicron juntos | les ovo de fablar: 
«Mis Moros del aljama | nuncas vos fi§e mal, 
Nin en vuestras personas, | ni en vuessas heredáis. 
Cosa contra derecho | non figc vo passar, 

10. Sempre amparados fuestes, | defendidos ¡amas, 
Desque prisc Valencia | non oviestes pesar, 
Buena mientre morastes j sine temor, en paz, 
Aj>ora que es venido | en guerra el rey Bucar 
Tengo por bien c mando j me vazieds la cjbdad; 

ló. Demienire seams cercados | a Alcudia el arrabal, 
Mis Moros valencianos | yredes vos morar.» 
Complicron el mandado j los moros a pessar 
E non tincó nin uno ( en la gentil cibdat: 
Alor por mas seguro | el Cid se tiene ya. 



1. alien mor, allende el mar. — -3. tener, sostener, mantener. — I. 
comidc, piensa, inédita Cómo liará. — 7. aljama o aliama, junta, con 
gjregáción. —10. defendido* iamáé, desamparados jamás. 



— 392 



XVI 



Aparece el Apóstol San Pedro al Cid, e predixele el 
dda de su fínamiento 

Yacie el Cid despierto, | en el su affer pensaba, 
Asmava la defensa | de Valenz la preciada: 
Era mediada noche, j bolviese en su cama, 
El sueño non venie | do las cuytas velaban. 
5 Dorme la gran cibdad, | velan sus atalayas, 

Media noche es por filo, | los gallos ya lo cantan. 
A escuras es el Cid, | en sombras el Alcázar, 
Como un gigante Moro, | su vulto al cielo alzaba. 
Essora los escuchas | solmientre vigilavan, 

10. Essora vido ol Cid | un gran claror de alva: 

Era una luz creciente ¡ la que alumbró su cambra, 
Un mult sabrido odor | d" aquesta luz manava. 
Maravellado el Cid, | la claridat catava: 
Vido que de essi ninbo ¡ una semblanza uniana 

15. Apareciendo y va | plus que la nieve blanca. 
Semeya orne envejido; | crespo, de poca barba, 
En sus manos tra-y-a | unas claves de plata. 
Desmedrido el Cid | sin fablar lo mirava: 
Cosa del otro mundo | bien que le semeyava. 

20. El viso sen roydo | contra el Cid avanza 



1. en el su affer, en su asunto. — 2. asmara, meditaba en — 11. cam- 
bra, cámara.' — 12. sabrido wZor, sabroso olor. — 10. parecí' un hombre 
entrado en años. — 17. unas claves, llaves.— 18. desmedrido, ternero-, 
so. — 20. el vino, la aparición, la visión sin ruido hacia ol Cid avanza 



— 393 — 



— «¿Duermes, Rodrigo?» dixol | con una boz temprada. 
El Cid a él: — *¿Quí sodes? | ¿Por ó fegiste entrada?»... 



«Yo so Sant Pedro Apóstol, | de Christus so enbiado: 
Vengó Cid a decirte, | non del rey africano, 

25. Sinon que tu alma curies | ca tu hora va llegando: 
Dexarás este mundo, | yrás a otro mas alto, 
De bien para los buenos, | de mal para los malos: 
Des oy en treinta dias ¡ tu fin será contado. 
Merced por tus servicios | el Padre ha te otorgado, 

30. Que venza e desbarate | tu gente al Africano. 
Por honrra de tu cuerpo, | tú, siendo ya passado 
Vencerás la batalla | en pro de mis christianos, 
Será esso con ayuda f del Apóstol Sant-Yago. 
Tú, de facer emienda | a Dios de tus peccados 

3f>. Puna, Rodrigo, a dur | e ássy seras salvo, 

Lo que te he yo dicho, | todo te es otorgado; 
Sitie dubdanza créelo | c queda en Dios fidando.» 

Despareció con esto | toda la bel visión; 
Pero fincó el palacio | pleno del su odor; 
40. La luz se fué amatando; | el Cid solo quedó, 
E mucho conhortado I era en su corazón. 



3"). jjuna a dar, pugna duramente., ea decir procura empofoso. 
11. conhortado, confortado. 



:<94 



XVII 



Eí Cid llama a los sos, e dixeles de esta visión é de 
sus avisos 

Mandó de grand mañana | llamar a sos varons 
Desque fueron liegados | comenzó su rrazón: 
— < Amigos e parientes | los que comigo sods 
Desque me echó de tierra | el rey don Alfons, 
5. Iximos lazerados | juntos lidiamos nos, 

Vencimos a los Moros | con la mercet de Dios. 
Valencja la ganamos | a sangre e a vigor. 
Sefiorio ninguno | non he de facer yo. 
A nuil orne del mundo | si non a don Alfons. 

10. Voy de partenza, amigos; | la mi fine l!egó: 

Dend oy en treinta dias [ deste mundo me voy- 
Esta noche Sant Pedro ¡ a mi apareció 
De luz csplandoroso, | con un sabrido odor: 
El troxome la nueva ¡ por mandado de Dios. 

15. De Búcar non temudes ¡ quandó vos manque yo. 
Sed ciertos, venccrlo-edcs, | ssy quiérelo el Sefior, 
A grande ondra e prés | será esto para vos, 
De commo avreds a far, | eras vos lo diré yo, 
Savré bien castigaros: | acomendadme a Dios!» 

20. Lorando se salíen | todos los buenos oms. 



10. Voi de partida, amigos 



— 395 — 



XVIII 



De como el Cid adoleció, e se preparó con confessión 
al trance final 



El Cid con don Hieronym | fizo sn confessión; 
Del rescebió soltura | é sancta communión. 
Dcssy fnesse a su cambra | en su lecho se echó, 
De ó el Cid ya aunqua | iamás se levantó. 
5. Mandó que le troxessen ] las buxetas de or' 
Con el bálsamo e mirra | que el Soldán enbiol'; 
Con del agua rosada | amas cosas mezcló, 
E en su copa de oro | todo gelo bebió. 
Fincaban siete dias | del plaso; el Cid allor 

10. En todo esse cabo | non bóbio nin comió 
Sinon desta mixtura | que aqui vos digo yo, 
Por alimpiur el cuerpo | que el alma ya limpió. 
En viéspera del plazo | a Xímena liamó, 
A su amigo Alvar Fafiez | e a Pero Bermoz, 

15. A su privat Gil Diaz | e al bispo don Hieróm: 
Dixols comino ficiessen | después de la su mott. 
Direvos luego en commo | el Cid \os castigó, 
E commo elles lorando | oyen su sermón. 



2, res<;flrió sulfura <lc sus pecados), fué abaselto, — -5. las huxetux. 
los li<itt>s, pote» ó ampolleta». — 7. aman, ambas». — 13. viesperu, vis 
pera. — 17. los castigó, los alecciona, los instruyó. — 1S. oyen, se lee 
fí yeti, oían su discurso. 



— 396 — 



XIX 



El Cid castiga a los sos en como an de fer después 
de la su muerte 



«Bien sabedes en comino | ya viene el rey Bucár 
Con treinta e siete reys | que sigen su señal. 
Será un dia destos | cercada la cibdad, 
Agora oyd de mí | lo que abredes a far: 
5. No bien fuesse finado, | el mi cuerpo lavad 
Con el agua rrosada | e bálsamo que están 
Aqui en estas buxetas, | e con la mirra a mas. 
Que para el enbalsamo | a mí endonó el Soldán. 
Ungido que ya sea ¡ me volvereis a untar. 

10. Ves, bien catad, Ximena, j que duelo non fagáis 
Vos e vuestras compañas | non dedes voces ni ál 
Por donde el .moro entienda | que acabo de finar. 
Quando Bucar asome | los nuestros salir-án, 
E puestos sobre el muro | gaymientie tangerán 

15. Sus trompas c atamores | que fagan roido grand 
Por que los moros vean | que miedo dellos no han. 
Quando pora Castiella | quisierdes yr vos ya 
Lo fazereds saber | ais que con vos yrán, 
Para que se aperciban | ca non podreds fincar 

2o. Despos de la mi muerte | en Valenz la cibdad. 
E vos, catad, Gil Diaz, | avredes a ensiellar 



14. ffaymentre tangerán, alegremente tañerán. 



— 397 — 

Mi cavallo Barrica j c en ¿1 me encavalgar; 
Mucho apuestamente J en él ponerme auras, 
Atado de tal guisa | que non pueda encamear, 

25. Con mi espada Tizón | en la mi diestra man. 
El Bispo Don Hierónym | cabe a mi yrá; 
Gil Díaz, vos guiedes | Bavieca del pretal. 
E vos, Pero Bermuez | la mi scfla cabdal 
Agora levaredes | com' la solieds lievar, 

?>0. Erecha e vitoriosa, J onrrada a toda part. 

Alvar Eañcz, cormano, ¡ vos cumple de ordenar 
Las facies castellanas | com' soliédes lo far, 
Tan denodado e bueno | que eras mi diestro braz. 
Assy yreds a osadas | con Búcar a lidiar: 

35. Seed certero que | lo avredes de arrancar. 

Fallareds en su canpo f muy grande rriquedad. 
Lo que después faredes | vos lo diré yo crás; 
Ora soy enflaquido, | dexadme reposar, 
E vos, doña Ximena | guardat mi cabezal.» 

XX 

Del testamento del Cid 

Ya del plazo final | liego el día treynteno; 
El Cid Christiamente I otorga testamento. 



'23. en él ponerme auras, auras, oras, arras, habrá* do ponerme en 
él. — 2-1. atado de Manera que no pueda ladearme.— 30. erecha e vi- 
torios», derecho, erguida y victoriosa. — 31. cormano, cohermano, 
pi i mu hermano. — 3H. folgar, era más usado que reposar. — 39. 
guardat mi cabezal, mi cabecera, velad á mi lado. 



— 398 -- 

A Dios mandó su alma | e manda que su cuerpo 
A Cárdena lo licvcn | c que yazga en San Pedro, 
5. Que sea soterrado | en esse monesterio. 

Encara manda en él | muchos heredamientos, 

A la su criazón, | a los sos caballeros. 

E a los fijosdalgo | e a los escuderos, 

A quantos so su seña | leales lo sirvieron, 

10. Segunt que merecían | mandó dones muy buenos. 
Mandó dar de vestir | a los pobres e viejos 
Que por amor de él | acudan al sepelio, 
Sennas sayas lis den, | calzas e solombrero 
Las sayas de escanforte | e las tocas de fieltro. 

15. Mandó a doña Ximena | todo su aver entero 

(Sea esto el remanente | que es aver bien gruesso) 
Que visquiesse su vida ¡ de grado en San Pedro 
Sy a ella plogicr | de esse monesterio. 
E a Gil Diaz manda J que fuesse su escudero 

20. E que la guarde e sirva | como era su deseo. 
A las su fijas amas, | con ellas a sus yernos 
Les dona unas reliquias | que son de muy grand preejo. 
A Bavieca no oblida: | mandólo al monesterio, 
Que su vejedad cuyden J como si vivo el dueño. 

25. Mandó missas por su alma | e por su fijo Diego, 
E por su noble padre | que amos le aparecieron 
A él aquella uoche, | de que se vá muy ledos. 



7. su criazón, á los de su casa, sus servidores. — 12. sepelio, eutie- 
rro o enterramiento, sepultación; so (lo) mbrero, el que haec som- 
bra, análog > á quitasol o sombrilla. — 14. escanforte, tela fuerte de la- 
na. — 21. sus hijas son rica-, les deja reliquias muy estimada.* que 
son un recuerdo. 



399 - 



Fú a tal como vos digo, I del Cid el testamento: 
Al Rispo don Hicronym' | para acomplir tod' esto, 
86. Con Ximcna e Minava | dio por cabezaleros. 



XXI 



De la enristraría muerte de mió Cid'de su embalsamo 
e obsequias 

De sexta era la hora | el día de Cinquesma 
De mili ciento trcynta | e siete anos la Era: 
El Cid vé ques licuada | su hora la postrera 
Demandó el Corpus C/in'sii | al Bispo qué li diera: 
ó Los finoios fincados, ¡ teniendo la candel.i, 
Devoto recibióle | e dix desta manera: 

— cMi Señor Jcsu-Christo, | tuyo es el poder, 
E el querer es tuyo | e tuyo es el saber, 
E tuyo son los rcynos, | e tú, sobre los reys. 
10. Tú en toda cosa mandas, ( yo pidote por end, 
Que mis peecados quiera | perdonar tu mercet, 
E mi alma sea puesta | do los buenos cstér.l ,,» 
Quedó, c sospirando | fabló 1' última vez: 
t¡Con Dios quedad mis fij.is!... | ¡A Dió>, la mi muger!...t 



80. cabezalero», albacea*. 

1 y 2. Cinquesma, día do la Pentecostés ó Quincuagésima, que 
correspondo ¡ti 29 de mayo de 10,99 en que murió Ruy Diaz de Vi- 
var a loa 73 años de su edad según unos, que otros le rebajan lo* 
años para concordar la leyenda con la historia.— 13. quedó, calló. 



— 400 — 

15. Eslo que ovo dicho | aquel noble varón 

La su alma sin mándela | dio omildemientre a Dios: 
La su fama e su gloria | a España las legó. 
Fincó com dormecido, | de bel catar fincó, 
Quanto quél ordenasse [ complido fú a sazón 

20. Lavaron el su cuerpo | segund como ordenó; 
Commo a rey egitano j el Bispo balsamol'; 
Gil Díaz su ordenanza | como bueno cumplió. 
Oyrei s'notra vegada | lo que a Bucar cuntió. 
¡Que Dios tenga en su gloria | al noble Campeador! 

XXII 

Qerca Búcar a Valencia con treynta e siete reyes 
moros e una reina negra muy bravosa 

Tres dias son trocidos | dende que el Cid finó, 
Quandó el rey Bucar J fincar tiendas mandó: 
Pora cercar Valencia | las finca enderredor: 
El moro soberbioso ( ayna comenzó 
5. De conbatir la Villa | con furia de león. 

Con treinta e siete reyes | que siguen su pendón 
Es una Réyna negra | de mucho gran valor; 
Pantera bien semeia | en lo ardida e feroz, 
Es manca de una teta | como las amazons, 



16. sin mándela, sin mancilla, (sin manchilla). — 23. 'notra vegada 
en otra ocasión. 

9. Es manca de una teta, le falta un pecho, como á las amazonas 
que se lo amputaban para manejar mas desembarazadamente el 
arco. 



— 401 — 

lü. Una colebra viva | en su seno crió, 

E sobre ascuas anda | sens nescuna lisión. 
Seiscientos son los negros | somisos a su voz, 
De sus arcos turquíes | muy diestros flechadors, 
En su reyna han puestos | todos su corazón. 

16. A ciegas contra el muro | vanse meter los mor(o)s, 
E muchos y morrían | sin cuenta ni rrazón. 
Los christianos tanien | a mas e a meior, 
Grand alarde fagiendo | como el Cid lo mandó. 
Sobre el muro sobidos ¡ con algazara son, 

20. Se amuestran de los Moros | mucho desprcciadors, 
Conbatíendo recio | con bravo corazón: 
Esta facienda a dur | ocho dias duró. 
Como'^él Cid ló mandara | guissadas a savor 
Para la exida essora | todas las cosas son: 

2;"». Cuidaba el Rey Bucar, | con el todos los sos, 
Que el Cid de les salir | non avie corazón. 

XXI II 

Salen de Valencia Ximena é los sos llevando bal- 
samado el cuerpo de mío Cid sobre Bavieca 

El cuerpo de mió Cid | fu a tal balsamado 
De guisa que tincó | yerto e colorado, 



18, alarde, despliegue ostentoso. 24. [& exida, !a salida, la ida, 

casi diríamos la cijira. 
2. yerto e colorado, erguido y coa su color natural. 
26 



— 402 — 

Abiertos los sos oios, | los labros entornados, 
La barba apuestamente, | baxavale ondeando, 

5. Los brazos sobre el pecho | crozadas amas manos, 
Semeyava que fuesse | dormido respirando. 
Con su terliz de guerra | a Bayieca aportaron 
E el cuerpo metieron | en somo del cavallo 
Vestido noblemente, | sos armas soportando, 

10. Va^entré tablas cavadas | juntas en los costados, 
Assí que non podía | voltear a nengún cabo: 
El cuerpo parecie | en la siella apegado. 
Pusieron li su espada | Tizón enna su mano 
Todo tan sotilmente | que era vivo miralo. 

15. Bavieca mansamientre | mueve como entristado; 
De un cabo Don Hieronym' | e Gil del otro cabo. 
Por puerta de Troteros | yban ya lo sacando. 
De guisa que él mandó | todo este fu aguisado: 
Con la seña del Cid, ( Pero Bermoz osado 

20. Va en delantera con I quinientos fijosdalgo, 
En pos la azemilas | y van lievando el rrastro; 
A la siga quinientos | cavalleros gallardos; 
Apres dona Ximena | con todos sus criados 
Sus dueñas e escuderos | todos muy bien guisados; 

25. Quinientos cavalleros | la espalda la guardando. 
En caguera va el Cuerpo | del Cid abalsamado, 
Muy bien sobre Bavieca | erecho cavalgando, 
Con él cient cavalleros | de los buenos provados 
Con lanzas a pendón, | escogidos por bravos. 

80. Era mediada noche | e salieron tan passo 



5. crozadas, cruzadas, ea cruz. — 7. terliz, caparazón. 



— 403 — 

Que los escuchas moros | ¡al arma! no clamaron. 
Todos los moros dormen, | sus perros no han ladrado, 
Non velan las axobdas, | solo velan los gallos. 

XXIV 

Alvar Fañez cae de sorpresa sobre el campo del rey 

Bucar, e lo vence con auxilio del 

Apóstol Sant-Iago 

A primeros alvores, | non era el día claro 
Quando en Valenz al alva | los gallos van cantando, 
Dava salto Minaya | las acies cabdellando, 
E fue ferir los moros | a sus tiendas osado. 
5. De aquella Reyna negra | en el tendal an dado, 
Tan a dessora liegan | que a unos los mataron 
En antes que se armassen, | otros no despertaron! 
Megeyma, esa reyna | en su lengua han liamado, 
Estrela eso dice | en romanz castellano. 
10. Lidiava denodada, | muy diestra del su arco, 
La fiera lidiadora | va disparando rayos. 
Muchos christianos caen | so su certera mano. 
Al bote de una lanza | por el suelo ha rrodado, (i) 

'¿aclamaron, llamaron. — 33. axobdas, rondas, centinelas avanzadas. 



(1) «al bote de una lanza», bien que esta es palabra de origen 
gótico, en el sentido de golpe con arma enastada, vacilé antes de 
decidirme á emplearla por no haberla visto en los documentos ar- 
caicos. Pude decir al golpe ó «al colpe de una lanza . 

Con frecuencia rae ocurren dos ó mas formas, y no siempre he 
elegido la má-í anticua. Sin salir del párrafo presente, citaré otros 
ejemplos de esta natural perplejidad del espíritu en tratándose de 
una lengua envejecida, cuyas raices y troncos se confunden con 
sus ramas de hoy: 



— 404 — 

Los sos muerta la vieron, | alor carpellidando 
15. Los negros para el real | fuyeron como gamos, 
Qual las fieras ululan J e lievan el espanto: 
Por pocos que muevan, | muchos a fuir se han dados. 

Tan grande era el roydo | tan recio era el asalto, 
Tan a dessora e brusco | que fueron enbargados. 

20. Los fugientes negros j acrecen el espanto. 

Sin requerir sos armas | los moros del fonssado 
Contra la mar compiezan | de foír dessarrados! 
Póceos a ossadas lidian | e caen como bravos, 
Venir al Cid an visto J suso Bavieca armado, 

25. Esto dixen a Búcar, | él 1' oye con espanto 
Conoce él a Tizón | gela of el Cid quitado. 

Evad! suso las nuves | cosa venir baxando, 
Cavalleros sin cuento | plus que la nieve blancos 
Roxas cruces al pecho | sobre vestes e mantos, 

Verso 28. — Cavalleros sin cuento | plus que la nieve blancos. 

Pude decir: «cavalleros a nombre*, expresión común al viejo cas 
tellano, el francés, el provenzal y el catalán, y que una vez se en- 
cuentra en la Gesta del Cid; pero, me pareció excepcional y un tan- 
tico afectada. Preferí sin cuenta ó sin cuento, que es su equivalente. 

Verso 29. — Roxas cruces al pecho | sobre vestes e mantos. 

Veste es una palabra genérica que significa vestido, tiene sus raí 
ses tanto en el gótico como en el sánscrito, el griego y el latín, y 
sin duda que el viejo castellano conoció esta voz; pero, para evitar 
dudas pude escribir: «sobro brioles e mantos.» 



14. alor carpellidando, entonces clamoreando, «lando alaridos. — 
16. ululan, ahullan. — 20. fu //¡-entes, (</i, Como en francés.) — 21. del 
fonssado , del castro, del campo foseado, del campamento; —2(5. alu- 
de á la vez anterior en que el Cid lo mal firió. — 27. Comienza aquí 
la visión que se esfuma en la tempestad del cielo. 



405 — 

30. De la celeste altura ] semeianme cruzados, 
Fulgoran sus espadas | etincclan sus cascos. 
Tonidros dan las núes | armadas de relampos. 
Ante ellos delantero | con la su seña en mano 
Un cavallero apuesto | venie cavalcando: 

35. Es blanca su armadura | es blanco su cavallo, 
El espada én su diestra | es folgoroso rayo; 
Largo tendal de muertos | do passa va dexando: 
Cosa parece angélic' | semeiame Sant-Yago 
Cabe deste cavalga | otro que va sin casco 

40- Caido el almófar, | cinta el espada al lado 

Sobre su noble pecho | luenga barba flotando: 
Mucho semeia al Cid: | no osa el moro miralo! 
Del Ángel de la Muerte ) seguiendo el rroxo rrastro 

Verso 40. — Caido el almófar, | <;inta el espada al lado. 

Así Aparece el Cid al lado del Apóstol Santiago. Pudo decir: 
cfroncido el almófar»; o bien, «el almófar a cuestas», para indicar 
que el capuchón de mallas que lleva ese nombre lo llevaba el ('¡'1 
echado sobre los hombros. 

Verso 41.— Sobre su noble pecho | luenga \nw\n\ flotando. 

Flotando ó fluctuando del latín fluctus, ola, serían voces conocidas; 
pero, acaso uo comunes en la lengua vulgar, bien que oreo haberla 
\isto en el Apollonio. Pude escribir (t/cnnilo, batiendo como alas, ú 
Otra asonancia análoga. 



.')'2. tonidros, truenos, y de la voz tonidros, por metátesis, troni 
dos; núes, nubes; rdampfié, relámpagos. — ■ .'58. no se afirma; dice se- 
meiame Sant-Yago. La afirmación viene después cuando se con- 
densa la leyenda. -.'>í>. A su lado viene otro caballero, que parece 
ser el Cid. Sólo así puede concillarse la presencia del Cid en esta 
batalla, cuando su cuerpo iba camino de Castilla, y es esta á mi 
juicio la forma más poética de presentarlo en aquella extraña oca- 
sión con dignidad y nobleza 



— 406 — 

Tendidos a los vientos | crines e mantos blancos 
45. Cosa del otro mundo | avanzan los crozados, 

En medio la tormenta: | de nuves son sus mantos, 
Sus armas son centellas, | orage es el su passo, 
El bollicio que fazen | tronido continuado. 
Los moros al altura | los oios han tornados 
50. Esta tempesta brava | lis pone fiero espanto! 
Abajo ven al Cid | que viene lanza en mano: 
En lo alto con sus huestes | ven al Señor Santiago. 
En tanto el miedo cunde: | la marina buscando, 
Del un cabo se yban | los moros arritdrados; 
55. Alvar Fañez sobre ellos | yba del otro cabo 
Lobo sobre corderas, | firiendo e astragando, 
Tantos acuchillavan, | a tantos y mataron 



Verso 57. — -Tantos acuchillaron I a tantos y mataron. 

Lo común sería decir: «A tantos Jirieron*. ..Había cuchiella—cu 
chilla, voz de donde se deriva fácilmente acvcliielar ó acuchillar: 

Innumerables casos de estos pudiera mencionar; pero, no lo creo 
necesario. Bastan los presentes para mostrar las dudas y perpleji 
dades que á cada paso se presentan en estos trabajos, el estudio y 
atención que demandan, y lo ocasionados á errores y anacronismos 
que ellos son por su propia naturaleza. 

Hay ocasiones en que tenido que formar palabras, ya del latín, 
ya del francés provenzal; pero, cuidando siempre 'que queden den- 
tro del círculo de lo posible y aceptable. 

La crítica sensata vendrá á advertirme, lo espero y deseo, de los 
yerros en que haya incurrido y la manera de repararlos, y así po- 
dré ir puliendo y perfeccionando mi obra, con calma, reflexión y 
acierto. 



46, El torbellino de aéreos caballeros de mantos flotantes 
como nubes y de armas que centellean, se confunde Con la tempes- 
tad y deja columbrar el fundamento de la poética leyenda. 



— 407 — 

Que moros como miesses | segaban a su passo: 
Tayando ivan en massas | de carne quera espanto. 
60. Ya no asman defenderse j los moros cobardados. 
Fuyen todos al puerto: | arrancanles del canpo! 
¡Loado sea Dios! | ¡Vencieron los christianos! 

Fata dentro en la mar | fue Bucar malfadado. 

Sobre ellos ven brillar | el spada de Santiago, 
65. E de pavor transidos | fondo en la mar entraron, 

Cavallos e ornes todos | abueltos e rrodados. 

Tanta priessa se davan | por abordar sus barcos 

Quen las ondas saladas | morían afogados. 

En la nao de Bucar | las áncoras levaron, 
70. Al viento largan velas | fuyendo del desastro. 

Pora iamás tornar | va Bucar alongando. 

¡Tant ufano venia! | ¡quánto se va omillado! 

Dios assy la soberbia | derriva de lo alto! 

Sobeiano el aver | que en el canpo fallaron; 

70. Esta vegada roban j a sabor los christianos, 
Ricos fincaron todos, ¡ gamellos e cavallos 
Con las mas nobles cosas | que avíe y cargaron, 
Mager en aquel campo | mucho algo se dexaron. 
A do aguarda Ximena | ybanse ya tornando, 

80. Luego,-aquellas mesnadas | a Castiella endilgaron 
A jornadas contadas | al Cid acompañando. 



65. fondo, hondo. — H8. afogados, ahogados. — 75. robar es coger el 
botín, la p rea ó presa. — 76. gametos, gamellos, camellos, del hebreo 
gamtl, en árabe, gimel ó jamel, kamelos en griego, en latín camelus, 
en castellano antiguo gamelo, en francés chameau. Todavía tenemos 
gamella, vasija para ordeñar las gamelas ó camellas. 



— 408 



XXV 



Los moros de la Alcudia, tórnanse a sus cassas de 
Valencia 

Los moros valencianos | que pueblan la Alcudia 
E los del arrabal | con miedo se tenían: 
Non ossaban mover | de noche nin de dia: 
Todos ellos cuidavan | que el Cid retornaría. 

5. Que el Cid era finado | en poridat dixían: 

Mas otro ál dos moros | que lo vioron aífirman: 
Ascondidos se eran | la noche que exian, 
Yendo en Bavieca el Cid | por Troteros la via. 
Estos passar lo vieron | en mano la temüda 

10. Con la su seña en alto | e grande compañía. 
Novas en esto liegan | que yá pora Castiella 
Con armas e bagages | los christianos trocían, 
E novas an de Bucar | e de su triste egira. 
E non ven orne nado | que tornase a la Villa. 

15. Tan confundidos fueron | que asmar nada sabían! 

1. La Alcudia, un barrio de Valencia, donde residió la aljama ó 
consejo de los moros mientras cristianos ocupaban la ciudad. — 9. 
la temüda se leej la temida, la espada Tizón. — 11. Castiella se lee 
Castilla, asonante en i a. — 12. bagajes, del bajo latin baga, saco, ba- 
lija, que debió tomar esta voz del celta, pues se encuentra en va- 
rios de sus dialectos: en inglés bag es bolsa, saco. Además bac en 
gaélic"», como baga en el nórdico antiguo, significan embargar, aca- 
so su derivada castellana; entonces bagaje sería lo que embarga la 
marcha del ejército, lo que coincide con el imper'imenta de los latí 
tinos, que así por igual idea llamaban sus bagajes. Trepidé en el 
uso de esta palabra; pero, otra no encuentro. — 13. egira, huida, nu- 
da, fúgida, fuga. 



— 409 — 

Moverse non ossaban | pensando ¿qur seria? 

¿Cómo sy vencedores | se van? |Quó maravilla! 

Si a Búcar arrancaron, | ¿qué temen enna vida? 

¿Por qué dexan Valencia | tan fermosa e tan rica? 
20. ¿Facera 16 el Cid | con alguna maestría? 

¡Cómo gato con ratas | con ellos gugaría! 

Tremen como las liebres | quando el cañal se agita! 

Esso corre en los moros | nadie este fecho explica. 

La qibdad en silencio | semeiava dormida: 
25. Todos fablavan quedo, | nescuno non movia. 

Abenalfange solo | salió del Alcudia, 
Cavalga en su morcillo | e va contra la Villa. 
Cerradas son las puertas | nengún roydo oya 
Cosa a su passo no era | con seniales de vida, 

80. Falló un postigo abierto, | en Valenz se metía, 
Andudo lo mas della, | orne nado no avia!... 
Fuesse para los moros | Abenalfange ayna, 
E contoles en coturno ¡ la ^ibdad es vazial 
En sy sienten el gozo | de aquesta buena albricia; 

85. Mas non ossan de miedo | yrse de la Alcudia. 
Nin a las tiendas salen ¡ do fu la morería 
De Bucar e sus reyes, | que la muerte ayna 
Como la foz al fer.o | allí segado avía. 



"20. maestría, artería. — 26. Abenalfange, el moro historiador. — 
.11. albricia falbaricia), primera noticia, noticia madrugadora ó de 
alba: hoy polo se usa en plural, y más se refiere al obsequio ó pro 
pina que se da al que se adelanta ó madruga llevando la noticia, ó 
albricia, que ea su sentido primero.— 38. como la foz al feno, 
como la hoz al heno. 



— 410 — 

Quando vieron que non ¡ recude orne a la Villa 

40. Tornava Aben-Alfange, | con él grand compañía: 
Cataron los palacios, | al Alcázar subían 
E nos fallaron hy | orne nin cosa viva; 
Mas y vioron escrito | por mano de Gil Diaz, 
Para que ellos entiendan, J en la su algaravía 

45. Como muerto es el Cid | e como en essa guisa 
Lo llevan por que nadi | contralle la su yda; 
Que tornen a sus casas | los de la morena. 
En la pared escripto | gelos dexó Gil Diaz. 
Esto ovieron los moros | a grande maravija. 

50. ¡Con qué gran gozo abrieron | las puertas de su Villa! 
A poco leda entrava | toda la morería, 
Cada qual en su casa | va prender su cocina; 
Tornaban las eglesias ) como antes en mezquitas 
Fue en poder de moros | Valenz desde esse dia. 

55. «Si Bucar fue destruido, | ovo de ser asina: 
«Escripia era* dizen | en la su algarabía 
Sin huestes, Dios, sin armas | galardona e castiga: 
Libre a los sos dio entrada | en Valencia ¡a villa 
Que veamos su grandeza, | que brille su iusticia.» 

60. Dixen los del Aljama: | ¡Assi escripto yacia! 



44. su algarabía, su dialecto arábigo valenciano. — 49. maravija, 
se lee marariya. — 55. ovo de ser asina, hubo de ser así no más, no 
de otra manera. — 60. así escrito estaba! 



— 411 — 

XXVI 

El acompaño del Cid vase pora Castilla; salen a su 

encuentro el Infante de Aragón e el Rey de 
Navarra, con sus esposas las fíjas del Campeador 

La compaña del Cid | con todas las mesnadas 
De Bucar vencedoras, | imitados caminavan: 
En Siete -aguas la aldea j tomaron su possada. 
Dendy a Salvacañete | todos enderezavan, 

5. E yban su camino | a pequeñas jornadas, 
El Cid en su Bavieca ) de guisa caminava 
Que quantos le veyen | que es vivó cuidavan. 
Al rey don Alfonso | dendy enviaron cartas, 
Otrosí a los yernos | de Aragón e Navarra, 

1©. De commo es muerto el Cid | e do va su conpaña 
Por sebellir su cuerpo | a onrra de su alma, 
Como su fama pide, | como le cumple a España. 
Movieron pora Osma [ y fazen albergada. 
El infant de Aragón | y liega con la infanta, 

15. E con cient cavalleros [ que van en su compaña, 
Los escudos a viessas, | todos con capas pardas, 
Vestidas de estameña | las dueñas enlutadas. 
Al éxida de Osma | fallaron la compaña 
E vieron al Cid vivo j en commo cavalgava. 

20. El infant e los sos | todos allí loravan, 

E doña Sol que vido | a su padre ¡cuitada! 

7. veyen se lee ve-y-en ó más bien ve-y-an, en=an. — 11. sebellir, se- 
pultar. — 16. los escudos a viessas, entiendo que invertidos (inversus), 
en señal de duelo. 



— 412 — 

En tierra las sus tocas ' lorando derrivaba, 
E los sus cabellicos | con el dolor messava. 
Tomóla en los sus brazos | Ximena congoxada 

25. Dixol':— «Cesad el duelo, | vos mi fija Y infanta: 
Sabet, el mandamiento | del vuesso padre passa's! 
Esso él non lo quiso; | su maldición ha dada 
A quantos que por él, | duelo en su muerte fagan.» 
Estonce doña Sol | las manos les bessava, 

30. Al Cid, e a la su madre; | sus tocas remediava, 
E dix: — «Madre e Señora, | non sea yo eulpada, 
Del mandamiento dicho | non sabie yo nada.» 

Dessy a Sant Estevan | de Gormaz adlinavan: 
Allí liego el rey | Ramiro de Navarra 

35. Con doña Elvira que es | reyna coronada. 

Doscientos cavalleros | vienen en su compaña, 
Escudos non aviessos | nin señas enlutadas 
Que duelo non facien: | ...pero, Elvira lorabal 
Filo a fil las perlas | por sos massielas baxan! 

40. Cuando vio muerto al padre | a la madre se abraza, 
En el su seno amigo | la cabeza ocultava. 
E madre e fija juntas | en silencio loraban. 
Mager que es reyna, | natura en ella fablal 



39. massielas, mejillas. 



418 — 



XXVII 



Don Alfonso de Castilla e de León se ayunta al 
acompañamiento con su mesnada 

En Toledo se era | el rey don Alfons; 
De la muerte del Cid | la nova le llegó 
E de commo post mortem | a Bucar arrancó, 
Uviando Santiago e | su angélica legión. 

ó Adiesso de Toledo | don Alfonso movió, 
Paños trae de duelo | que dizen su dolor. 
Va á grandes jornadas | pora onorar al so 
Amigo e vassallo | el Cid Campeador. 
Por recibir a Alfonso, | el infant de Aragón 

10. Con el rey de Navarra | en Ibeas ya son, 

Que cerca es de San Pedro, J e traben amos dos 
El cuerpo de mió Cid, | que a su rey atendió. 
El que en vida fu bueno | con el rey so señor, 
Catarle cortesía | y vien después de mort. 

15. Fizos' maravillado | el rey don Alfons 

Quandó estas compañas | a tan apuestas vio, 
E vio que a él venie | el Cid Campeador, 
Noblemente adressado | commo si vivo fos! 
Alvar Faftez essora | con él todos ios sos. 



13 y 14. lie evitado en lo posible el prurito de l¡i Crónica de an- 
dar callejeando el cadáver del Cid, y he reducido el caso, sacándo- 
lo á pocos pasos de San Pedro y solamente para recibir á bu rey 
como en vida, conservando así el decoro y respetando la majestad 
de la muerte. 



— 414 — 

20. La mano del re}' besan | por el Cid su Señor. 

Catava al Cid el rostro | tristido don Alfons, 

Veyale tan fresco, | tan liso, en su color, 

Los oios a tan claros | e tan vellidos son, 

Que vivo semeiava, | batiente el corazón. 
25. El su cavallo el rey | al del Cid acostó, 

E le besó en la barba | que él a delicio crió. 

La barba tan ondrada | que nadi nol messó, 

Nin moro nin christiano | en nescuna ocasión. 

XXVIII 

Liegan a San Pedro de Cárdena ó yace el Cid. El 
Rey Don Alfonso faze fermosamente el panegí- 
rico del Cid Campeador 

Dessy pora San Pedro | todos tornados son 
Y ál Cid degíeron | con grande processión. 
En su escanno tornino | el que a la Cort lievó. 
El scaflo de marfil | do^en Toledo sedió, 
5. Estora commo vivo | el noble Cid fincó 

Con ricos paramentos | cabe el altar mayor, 
La barba suelta al pecho; | a su lado Tizón. 

El rey grandes osequias f para el Cid mandó, 

22. ve-y-alé. — 25. acostó, puso al costado. 

2. decieron, descendieron — 3. escanno tornino, escaño torneado. 
— 4. salió, se sentó. — 8. osequias, exequias. 

El Poema dkl, Cid, termina solemnemente con el panegírico 
del héroe hecho por boca del mismo Rey don Alfonso delante del 
cadáver en el templo de San Pedro de Cárdena en presencia de 



— 415 — 

Do yace en su asiento | por verlo se acercó, 
10. E, delant de Ximena, | los princeps que y son, 
El rey de Navarra, | la reyna su uxor, 
Los condes e perlados, | desta guissa fabló: 
(E fine aquí la Gesta | con esta su rrazón) 

E dixo el Rey: 

«Ruy Diaz, | el mas claro varón, 
1 5. Tus fechos señalados ) a onrra nuestra son. 

Sy d'España un Rodrigo | fue duelo e perdición 
Rodrigo, tu fuiste | a su gloria maior. 

De reyes consejero, | del moro vencedor, 
Un cavalier non ovo | España tan gensor; 
20. Hy era la vitoria | do era tu pendón; 

Llena tu fama el mundo: ¡ tu diestra armó el Señor! 

Tu fama irá creciendo, | Aquiles español; 
Tu Omero es este pueblo | que en vida te cantó: 
Otros vendrán que ensalzen | tu gloria e tu valor, 
25. En Gestas duraderas, | de nuestra raza en pro. 

príncipes y magnates. Para no interrumpir ni atenuar la solemni- 
dad del acto, que artísticamente debe finalizar el Poema, el trobe- 
ro se despide de antemano, escurriéndose entre bastidores después 
de anunciar al auditorio que el Rey va á hablar y á decir la última 
palabra: 13. <E fine a<¡ui la Gesta, con esta su rrazón. > — -17. Se atri- 
buye al Cid el dicho: «si un Rodiigo perdió á España, otro Rodri- 
go la salvará.» — 19. cavalier, caballero, se dijo por influencia pro 
venzal, como se dijo volontier; gensor ó jemor, gento, gentil. — 20. 
este verso pinta al guerrero afortunado de una pincelada. —23. 
Aquiles y Homero, su cantor, eran conocidos y citados como se ve 
en el Ahxandre, donde se hace un compendio de la Iliada. 



— 416 — 

Sy yrado fui contigo | te di todo mi amor 
Quando vi que tu eras J magnánimo león, 
Quando vi la grandía | de tu alma superior!. . . 
Subiste a par de reyes | por tu grand corazón. 

.30. En ti ponga Castilla | por siempre la su amor: 
En ti dechado tenga | por siempre el español ; 
Dende el altura dale | fuerza e consolación, 
E si afincado fure | que se alze un Campeador. 

Descanse aquí tu cuerpo; | en gloria te aya Dios!... 
35. Tu nombre siempre sea, | d'España el paladión! 
Quedad!... Aqui te dexo, | Magnifico Varón, 
Tu gloria a España alumbre | como la alumbra el Sol! 



FIN DEL POEMA 



26. si yrarlo fui contigo. Alfonso, en vida de don Sancho, y des- 
pués pir lo de la Jura, y más que eso por la obra de los Condes 
envidiosos é intrigantes alejó de sí al Cid; pero, no piulo dejar de 
estimarlo. — 31. dechado, modelo.— 33. si afincado fure, si afligido, ai 
apurado t'nere. — 35. paladión, paüadium, de Pallas, el escudo pro- 
tector.— r36. quedad, yace 1.— 37. Ultimo voto del rey que se ha cum- 
plido, y seguirá cumpliéndose. 

«Tu gloria á España alumbre como la alumbra el Sol.» 

Gloriíicando al Cid, he enaltecido mi raza y mi Bangre. Latís l>eo! 



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APÉNDICES 



27 



«V 



i **» «*» uU < 



Contienen estos Apéndices, las materias que á continua- 
ción se expresan: 

I. El sistema de versificación del Poema dividido en tres 
capítulos: Ritmo, Metro y Rima. 

II. Noticia de cómo he restaurado la antigua Gesta has- 
ta retrotraerla á su forma primera del -siglo XII, alterada 
posteriormente al copiarla. 

III. Estudio sobre la ortografía y pronunciación proba- 
ble del lenguaje de la Gesta. 

IV. Una breve idea de las armas y trajes del siglo XII, 
sacada de la misma Gesta y á ella aplicable, con la explica- 
ción de los diversos nombres del héroe. 

Tenía hecho el Vocabulario y lo perdí en el naufragio 
del Copernicus. En vez de rehacerlo he creido preferible po- 
ner breves notas al pie de cada página para ayudar á los 
lectores capaces de emprender esta lectura. 

Pensé también dar una idea de la gramática de la Gesta; 
pero, ese trabajo ha sido muy bien ejecutado últimamente 
por don Fernando Araujo. Coincido casi siempre con las 
apreciaciones de tan notable maestro, y en lo que discrepo 
es en la i. a Parte, dedicada á la fonología del Poema. 

Hay unidad en mi trabajo, porque he campeado de' mi 
cuenta y con mis propios recursos, sin atenerme á lo [que 
otros digan ú opinen sobre estas materias. La presénteles- 



— 420 — 

tauración, en la forma llevada á cabo, antes nadie jamás la 
intentó; mis vistas sobre la versificación antigua son 
exclusivamente mías, como lo son mis observaciones é hi- 
pótesis relativas á la pronunciación. 

Y si no me he preocupado de lo que otros hicieron, no 
es por que desdeñe ó desestime esos trabajos de sabios muy 
estimables y dignos de todo respeto, sino porque me ha 
tocado seguir una vía muy diferente de la señalada por sus 
huellas. 

Más socorrido es sin duda cruzar nuestros Andes por el 
camino de Uspallata tan frecuentado, y por lo mismo más 
conocido y lleno de recursos, que no por senda nueva per- 
dida entre los páramos solitarios. No sería sensato desaprove- 
char los coches y los rieles y posadas de aquel camino por 
el gusto de lanzarse solitario á lo desconocido, á Jomo de 
muía y sin recursos ni guía, ni senda conocida. Pero ¿qué 
tiene que ver con aquellas comodidades ni cómo podrá 
aprovecharlas quien persigue el derrotero de alguna rica 
mina ultra-cordillerana, ó quien quiera estudiar el trazado 
de de algún nuevo ferrocarril interoceánico? ¿Podrá aprove- 
charlas? 

Ese es mi caso: salí en busca de un nuevo camino fiado 
en mis propios recursos, y, por lo mismo, no puedo apro- 
vechar la senda abierta por otros en diferente dirección de 
la que yo busco. Opinen lo que quieran, de Sánchez á 
Ticknor, y de Dozy á Bello, cuantos se ocuparon en el 
estudio de la Gesta del Cid, y su versificación; yo no pue- 
do tomarlos en cuenta por la naturaleza misma de mi obra 
y la marcha que ha seguido, como lo verá claramente quien, 
con conocimiento de causa y espíritu de justicia, recorra 
estas páginas, y vea cuan diferentes son ellas en medios y 
fines de la obra de aquellos doctísimos varones. He seguido 
mi camino propio por imperiosa necesidad, y no por vana 
arrogancia me he apartado de la senda trillada por otros. 
Kn cambio, á costa de muchas veladas, dejo abierta nue- 
va senda donde otros podrán tender nuevos rieles. 



n 



r* 



fVWSS 



Versificación fie la fiesta fiel Cifi 



i 

Del Ritmo 



Esta Gesta, tal como hasta hoy ha corrido i; i presa, no 
está en verso. Sus renglones desiguales carecen de una me- 
dida fija y de ritmo, que son los elementos esenciales y 
constitutivos del verso. Pero, por sus restos se conoce que 
un día estuvo en versos alejandrinos, los cuales eran canta- 
dos por los juglares. Esas líneas informes, de la copia actual, 
son las que hemos restaurado devolviéndoles su antigua 
forma alejandrina, es decir, dándoles metro y ritmo. 

Por desconocer esta verdad los críticos al tratar de la 
Gesta siempre han tomado su prosa por metrificación ruda 
é incipiente, y en medio de la mayor vaguedad, como que 
han partido de un error, exhiben extrañas teorías y apre- 
ciaciones sobre una versificación que no lo es. Conocido el 
error, la apreciación del alejandrino antiguo se hace clara 
y definida si se sigue nuestro sistema gráfico, mediante el 
cual se analiza el verso científicamente y se fijan sus con- 
diciones á ciencia cierta. 



— 422 



La expresión gráfica del alejandrino, representando cada 
sílaba por una letra, es esta: 



aa aa aa.a | aa aa aa.a 

2 4 6 2 4 6 



Según este esquema, que entra por la vista, el alejandrino 
se descompone en dos hemistiquios iguales de ritmo yám- 
bico, ó más bien se compone de dos heptasílabos con acen- 
tos en las sílabas pares. 

Esto mismo, para que entre por el oído, puede represen- 
tarse por un esquema fonético, poniendo en vez de la cláusu- 
la yámbica aá, su equivalente canté que consta de dos 
sílabas con acento en la segunda. Tendremos entonces: 

canté canté canté, mos || canté canté canté-r- 

2 4 6 2 4 6 

Sonán I do van I sus nuevas, || sonán | do'^ v a tó | das párts. + 

2 4 6 2 4 6 

Este es el alejandrino típico; pero, la proximidad de sus 
acentos rítmicos lo hace monótono, y para obviar tal incon- 
veniente la música lo alivianó del acento de la 4. a sílaba, 
sin alterar por eso el ritmo. 

«Montañas es muy triste | muy triste contemplaros 

2 6 2 

Del viento y de las olas | rugientes al fragor» 
Lo mismo en la versificación antigua: 

Alcándaras vacias | sin pieles e sin mantos 

La música hizo mas: dio mayor duración e intensidad á 
las sílabas 2 y 6, lo que se consigue alongando esas vocales 
y^haciendo una ligera pausa después de ellas. 



— 423 — 

Monta- | ñas es muy tris- | te || muy tris | te contempla | ros 

2 6 2 6 

Alean- | darás vací- | as || sin pió- j les e sin man- | tos 

2 6 2 6 

Antes de seguir adelante estableceré brevemente la dife- 
rencia que hay entre la métrica antigua y la moderna, 
concretándome al modo de fijar el ritmo en ambas, y tra- 
taré de algunas peculiaridades del alejandrino de las gestas. 

La esencial diferencia entre ambos sistemas de versifica- 
ción consiste en el modo de marcar el ritmo, ó sea los 
acentos musicales del verso. 

En el sistema antiguo el verso se cantaba al son del laúd 
ó de la viola, siguiendo una pauta musical ó tonada. Así 
los juglares entretenían las largas veladas de invierno en el 
castillo feudal, entonando sus cantares heroicos ó gestas. 
El verso de esos cantares se ajustaba al compás de la músi- 
ca el cual iba marcándole su acentuación rítmica. Sus acen- 
tos no estaban en las palabras del verso: caían donde el 
golpe músico lo indicaba, sin tomar para nada en cuenta el 
acento prosódico. 

Dejó de sonar la cuerda; el verso dejó de cantarse y hu- 
bo de recitarse. Ese cambio tan esencial, del canto al reci- 
tado, modificó la rítmica. Desde que ya no había compás 
ó golpe músico á qué atenerse, se hizo indispensable arbi- 
trar otro medio para marcar los acentos del ritmo, y se apeló 
al acento prosódico, es decir, á los acentos que dan el tono 
de cada palabra, y éstos, llamados también tónicos, son 
aquellos que marcan la mayor fuerza con que se hiere una 
sílaba determinada, (i) 



(1) El acento tónico está en la tí en túnica y en azi'd; en la i 
en cítara, paraíso, nibí; en la e en rueda, somero, clavel; en la 
o en amapola; en la a en rápido, las otras sílabas no acentuadas 
se llaman graves. 



— 424 — 

Con este cambio entramos en pleno campo moderno. 
Desde entonces el acento tónico ó prosódico fué uno con el 
rítmico, y su coincidencia no pudo faltar. Esa coincidencia, 
como se comprende, no se necesita en los versos acompaña- 
dos de la música ó que son para el canto, como eran los 
antiguos castellanos y los latinos clásicos. Yerran entonces 
quienes pretendan juzgar la rítmica de los viejos poemas 
por su acentuación prosódica, imajinándose que en aquellos 
tiempos se procedía como ahora, y que como ahora se es- 
candían los versos. Por fuerza hallarán bárbara discordan- 
cia donde hubo concierto y armonía; versos como prosa 
donde hay corrección y melodía. Pero si el crítico moder- 
no aplica una falsa medida, no se culpe al antiguo poeta 
del error que resulte. 

Rara vez el alejandrino de gesta se presenta bajo la forma 
típica, es decir con acento tónico en todas las sílabas pares: 

Sonando van sus nuevas | sonando a todas párts. 

También por casualidad suele presentarse con los 4 acen- 
tos en aquellas sílabas que alonga el canto: 



586— Vestí I das laá lorigas J e cín J táá las espadas. 

2 6 2 6 

4^-Alcán I darás vacías j sin pie | les e sin mantos. 

2 6 2 6 

Estos versos en que por excepción coinciden los acentos 
tónicos con los rítmicos, son los únicos que nos parecen 
buenos cuando los recitamos á la moderna. Pero, si apar- 
tándonos del hábito moderno, tarareamos debidamente 
otros en que no haya esa coincidencia, acentuándolos con- 
forme á su pauta rítmica, veremos no sólo que suenan bien, 
sino que nos admirará el singular encanto que adquieren 
para el oido. 



— 425 — 

A veces la discordancia entre ambas acentuaciones es 
leve, y aun así á duras penas la acepta el oido de quien re- 
cite á la moderna. 

551 Trocen las Alearías e iban adelánt. 

406 Vánseles acogiendo yéntes de todas párts. 

Nadie dirá que esos son alejandrinos; pero, otra cosa se- 
rá si se les somete á la acentuación de su pauta, aún cuan- 
do se les lea sin tararearlos. 

551 Trocen | las Al-carí.as || e í | ban á-delánt+ 

406 Vansó- I les á-cogién.do || yentés | de tó-das parts+ 

En ocasiones hay otros versos que nos parecen cortos; 
pero, el ritmo restablece la medida: 

2372 Esta batalla el Criador la fará 
2782 Violes venir e oyó una rrazón 

Escandidos debidamente esos versos constan. Aplique- 
mos la pauta rítmica, y tendremos: 

Está I batá-lla él+ || Cría | dorlá-fará-f 

2 4 6 2 4 6 

V'i-ó I los vé-nir é-f- || oyó | uná-razón+ 



¿Quién dirá que son alejandrinos estos otros versos? 
¿Quién al leerlos no ha culpado al infeliz copiante! 

1620 Oios velidos catan a todas parts: 

Miran Valencia com' yace la cjbdad, 
E del otra parte a oio an el mar. 

Ah! si el juglar del siglo XIII pudiera oir la lectura mo- 
derna de estos versos, sonriendo con lástima, tomaría su 
viola, y al son de ella cantaría: 



— 426 — 

Oi | os vé-lidós-f- || catán ) a tó-das parts-f: 
Miran | Valén-cia-f- || com' yá | ce la-cibdád-f- 
E del | otrá-parté-f || a ó ¡ io án-el már-f-. 

Así escandidos son alejandrinos: canturiados, resultan 
gratos al oído. 

Hay otros conjuntos tan inarmónicos al oído moderno 
que parecen vil prosa, como el siguiente: 

2766 Que el una al otra nolli torna recabdo. 

So él bria! ^ la infanta | busca emparo el traydor. 

Acentuemos á la antigua y tendremos el alejandrino: 

Que él I una | al ó | tra || nollí | torna | recáb | do 

So él I brial dé | 1' infánt | ta || busca ém | paró el | traydor-j- 

Así, pues, estos versos de antaño hechos para el canto, 
hay que cantarlos al leerlos según su pauta musical ó tona- 
da; y tal como antaño se les compuso, así se les debe juz- 
gar ogaño. 

El verso aliado á la música adquiere vida y es poderoso. 
El día en que volvamos á la melopea antigua, la versifica- 
ción se habrá coronado, y la poesía con su nuevo traje ad- 
quirirá singular encanto y poderío. 

Damas Hínard prueba que estas gestas eran para ser refe- 
ridas ante un auditorio. Y de qué manera? «Nul doute non 
plus á cet egard: elle était chantée.» El poema de Almería lo 
dice de la Gesta de Mió Cid, de quo cantatur. «Agreguemos 
que según toda probabilidad — dice el autor francés — este 
canto era una especie de melopea assez semblable au réci- 
tatif de nos grands operas, ou plutót a la cantiléne de nos 
complaintes.» (pag. XVIII). 

Doy á continuación la música de esa melopea, siguiendo 
la pauta del alejandrino ó sea los compases rítmicos que le 
corresponden: dentro de ellos caben diversas melodías. 



— 427 — 






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ii 



Del Metro 

Establecido cuál es el ritmo del antiguo alejandrino, 
perfectamente musical, entremos al estudio de su medida, 
ya que el metro y el ritmo constituyen el verso, y juntos lo 
definen. 

Se ha divagado mucho sobre el cómputo de sus sílabas, 
y en ello tropiezan grandes sabios, como sería fácil demos- 
trarlo, hasta el punto de haber quien lo presente como un 
verso centauro, ingerto monstruoso de dos mitades hete- 
rogéneas, una yámbica y otra troquea! 

Todo se aclara y facilita dividiendo el alejandrino en lo 
que es, en dos heptasílabos yámbicos, cada uno con su 
organismo métrico perfecto y conservando la integridad de 
sus condiciones. En nada varían ambos heptasílabos escri- 
tos lado á lado, ó escritos el uno debajo del otro. Puesto 
que á la pareja de heptasílabos por costumbre se les llama 
verso alejandrino, así lo llamaremos, y á cada heptasílabo 
le diremos hemistiquio por conformarnos á lo acostumbrado. 

Si un heptasílabo — aá. aá. aá. a, — termina en voz llana, 
tendrá 7 sílabas gramaticales y las mismas 7 sílabas métri- 
cas: — lorándo dé los ó ios — ; pero, si termina en voz aguda, 

6 

aun cuando suene como el anterior, tendrá una sílaba gra- 
matical menos: — que no ¡ sab' qué-se far-\ .En otras pala- 



— 428 — 

bras, este verso con sólo seis sílabas suena corno el de 
siete, es decir que métricamente ha ganado una sílaba (-[-), 
propiedad Constante del final agudo en el verso castellano. 

Dos heptasílabos llanos (ó sea los dos hemistiquios del 
alejandrino) tendrán 7-1-7=14 sílabas. Si uno es agudo y 
el otro llano, el verso tendrá 6-4-7=13 sílabas contadas, y 
14 al oido. Si los dos son agudos, tendrá el verso total, 
6-f-6=i2 sílabas contadas, y 14 al oido. 

Ejemplos: de dos hemistiquios llanos: 74-7=14: 

— Dexado ha heredades | e casas e palacios 

— Grandes son los poderes, | a priesa van legando 

— Non duerme sin sospecha I qui aver trae monedado. 

Un hemistiquio agudo y el otro llano ó grave: 7 + 6, 
06+7=13: 

— Agora nos partemos | Dios sabe el ayuntar-|- 
— Grande yantar le facen | al buen Campéador+ 
— En medio una montaña | maravillosa e grand-f- 
— Ixie el Sol ¡Díos-f- ] qué fermoso apuntaba! 
— De los sos oíos tan-f- | forte mientré lorando. 

Ambos hemistiquios con final agudo: 6-\-6— 12: 

— Dona Ximena al Cíd+ | la manol' va besár+ 
— Los que fueron de pié-j— | caválleros se fán+ 
— Los caños son allí-f- | do á Elphá encerró-f- 

Si ocurriere un esdrújulo al final de alguno de los dos 
hemistiquios, ese heptasílabo ganaría una sílaba como de 
ordinario: 8-f-7= 1 5 

— Resucitest a Lázaro | ca fué tu voluntad. 

— El bispo don Hierónymo | vestios' a tan privado. 

El esdrújulo ocurre muy rara vez en la Gesta del Cid, y 
cuando ocurre se gana con evitarlo apocopándolo: en los 
versos anteriores se dirá Lazar, y Hieronym ó Hieróm. 



— 429 — 

Como tendremos ocasión de verlo, el verso antiguo se 
pronunciaba casi sílaba á sílaba, evitando los diptongos, la 
sinéresis y la sinalefa que tienden a amalgamarlas, quitando 
al verso su perlada diafanidad, y en cambio el adiptongo, 
la diéresis y el hiato eran de uso frecuente. Esto donde más 
resalta es en los Poemas religiosos de Berceo, quien puso en 
ello esmero. En la Gesta las sinalefas se reducen a meras 
elisiones, no raras, ó á la fusión de dos vocales y casi nun- 
ca de tres, y el hiato no se usa con mas parquedad que en 
aquellos poemas Hoy todo eso se ha invertido; se huye 
del hiato y se abusa de la sinalefa en detrimento del verso (i), 
y ese cambio ha sido á consecuencia de la necesidad de 
ajustar el acento rítmico al prosódico. 

Hay una particularidad del verso antiguo que debo dar á 
conocer. Suelen encontrarse hemistiquios terminados en 
voz grave con una sílaba de menos. Esa falta del metro la 
corregía el ritmo: en el hemistiquio grave de seis sílabas, si 
el ritmo afecta la 6. a , lo hace agudo, y así gana la sílaba 
que le faltaba, dejando el oído satisfecho, como lo hacen 
ver los siguientes ejemplos: 

Alto es el poyo | maravilloso e grand-f 

Aplicando la pauta rítmica, leemos: 

— Altó | es él ¡ poyó+ j| mará | villó | so egrand-|- 

— Martín Antólinéz-f- || el ple-y-to ha parado 

— Non teme guerra-)- || sabet a nulla part 

— Passán las montanás-f || que son fieras e grands. 

La música palia el defecto, y hace que conste el verso 
corto. 

Mucho ha intrigado á los críticos esta falta de una sílaba 
en algunos hemistiquios alejandrinos, y, sobre todo, en los 



(1) En mis Problemas de Fonética, Buenos Aires, 1894 pág. 
115 á 166) trato detenidamente la materia. 



— 430 — 

versos de arte mayor del siglo XV donde es frecuentísima, 
sin que atinaran á explicarse esa singularidad; pero, como 
se vé, la solución es bien sencilla cuando se conoce el sis- 
tema rítmico antiguo, en que el acento no s~ ponía en el 
verso mismo, sino que le venía de afuera, con la música 
que al cantarlo se lo imprimía. 

El mismo artificio que acabamos de ver sirve para alar- 
gar el segundo hemistiquio en el cual es raro. 

Pusiéronte en la cruz-f | por somo en Golgolá 

Si hoy este alargamiento del verso nos extraña, antes fué 
frecuente, sobre todo en la cesura, que se hacía con gran 
libertad, como se ve en los siguientes versos de la Gesta: 

i De los sos óios tán-\- \ fnerté mientré lorando. 

212 Mucho es huebos ca-\- | cerca viene el plazo 

239 Donná Ximena cón-\- \ cinco dueñas de pro 

273 Datnós conhorto pbr-\- | amor de Sanct María 

3 1 5 Poco"~*áver trayo, dár-\~ \ vos, quiero vuestra part 

3692 Nol' pudo guarir, fáls+ \ sogé la guarnizón 

Como se ve, todo esto influye en la recta comprensión 
de los versos antiguos, desechados por malos sin que lo 
sean. No es lógico ni legítimo juzgar del verso arcaico por 
los sistemas modernos. 

Hay aun otras circunstancias que influyen en la medida 
de estos versos, y apenas las señalaré de paso, que mas no 
necesitan. Influyen á cada paso la diéresis, 1); el hiato, 2); 
la e muda, 3), que no se cuenta; la v 4) que vale una sílaba 
de por sí. Ejemplos: 

1) — Viedahs exir | e viedaks entrar 

se lee: 

Vi-é I dales I exír-f- || e vié | dales | entrar-f 
Lidí I argé ¡ lo hé-f || De Di | os ál | ampá.ro 

2) — Vio González que ¡ no escaparí(e) con alma 
Que perd(e)ri(e) los averes | e los oi's de la cara 



— 431 — 

3) — Como | a lá | mi al.ma || yo tanto vos quería 
E en | vio | a Fita || e a | Gudalfaxar 
Don 16 | ovo | a o ¡ io || el quen buen ora nasco. 
Qué he aver e tierras | é oró é onor 

4) - Veyen las riquezas \ que el moro sacó 

se lee: 

Ve-y I en las | riquezas || que él | moró | sacó 
A sus concejos dixo; | el Rey don Alfons'. 
Si se podiesen yr | fer-lo-y en de grado 

Hay varios hemistiquios que admiten doble escansión: 
tan bueno es Ru-y Diez lidió, como Ruy Di \ ez li \ dió-\- 

La y equivalía á ie ó ii, así Rey para la medida es como 
decir Reye. Don Juan Valera ha asonantado arde, vate, irri- 
tante con hay, ó sea haye, como es menester leer esta voz 
(Firdusi, 206). 

Otros hay en que varias de las circunstancias apuntadas 
se amontonan, como el siguiente, con e! primer hemistiquio 
corto y el segundo largo al parecer: 

yo iré e vos fincaredes remanida 

Hay que leer: y-ó, en dos sílabas; emplear el hiato entre 
yo é iré, y suprimir la e de fincaredes, lo que era tan natural 
que no ofrecería ningún tropiezo. El verso así se escande: 

y-ó I iré I e vós+ || finca | red's ré | mani.da. 

Antes de estudiar la rima en la Gesta del Cid, completa- 
remos lo referente á su rítmica dando la pauta acentual de 
los otros versos que con el alejandrino allí figuran. Estos 
son: 

I El de romance, compuesto de dos octosílabos. 8+8=16 
II El alejandrino » » dos heptasílabos 74-7=14 

III El de arte mayor » > dos hexasílabos. 6-j-6=i2 

IV El endecasílabo, dividido en dos porciones... 4 -j- 7=11 
V El dodecasílabo, » > » > ... 5 4-7=1 2 



— 432 — 

Sus pautas musicales ó acentuales, porque según ellas se 
marcan los acentos al son de la música, son respectivamen- 
te las anotadas en seguida, en que cada letra marca una 
sílaba, cada negrilla un alongamiento de la voz, y cada raya 
vertical una pausa. 

I asá | aá. aá. a || aaá | aá. aá.a 

3 5 7 8 5 7 

II aá | aá. aá. a || aá | aá. aá.a 

2 2 6 

III aáa | aáa || aáa | aáa 

2 5 2 5 

IV aaaá || aaaá — aá. a 

4 8 10 

V aá | aá. a || aá aá aá. a 

4 2 4 6 

El verso I es un bordón de romance. Han querido hacer 
diferencia entre el octosílabo de hoy y el doble octosílabo 
de antes (8-f-8=i6). No hay ninguna: tanto da escribir un 
octosílabo debajo de otro, como á su costado, siempre se- 
rán dos octosílabos. Se le canta cargando la voz en la síla- 
ba tercera y haciendo allí una pausa, y en seguida se acen- 
túa en 5 y 7. No importa cómo se acentúe el octosílabo 
castellano, saldrá siempre bien si se le canta en la forma 
dicha. 

El verso II es el alejandrino, ya estudiado y definido, y, 
como vimos, se da caprichosamente este nombre a una pa- 
reja de heptasílabos yámbicos. 

El III es el verso de las cuatro cadencias ó de arte mayor, 
ó sea, un hexasílabo anfíbraco doblado. Reemplazó como 
verso heroico al alejandrino, desde fines del siglo XIV, lle- 
nó con sus cadencias todo el siglo XV, hasta ceder su 
puesto al endecasílabo yámbico ó italiano, en el primer 
tercio del siglo XVI. 

El IV es el endecasílabo de los trovadores como lo he lla- 
mado (1). Aquí aparece por vez primera en castellano, y 

(1) El Endecasílabo Dactilico. Rosario de Santa Fe, 1895, 
¡. 61 á 77. 



— 433 — 

más tarde lo manejó admirablemente el valenciano Ausias 
March en su lengua. Se asemeja al sáfico, bien que en rea- 
lidad es un dodecasílabo con una sílaba latente ú ocultada 
con artificio que no se toma en cuenta. Consta de una 
cláusula de 4 sílabas acentuada siempre en la 4. a , y, después 
de una cesura, sigue un heptasílabo con acento en 4 a y 6. a ; 
mas como este verso se reputa uno, cual el sáfico, como 
tal debe computársele su acentuación, que resulta en 4. a , 
8. a y 10. a con cesura después de la 4.*, como se ve en el 
esquema. 

El V es un dodecasílabo compuesto de un penta y un 
heptasílabos yámbicos. Con cesura entre ellos, acentúan 
2-4 I 246. El i. r hemistiquio admite el acento en la 1. a sí- 
laba en vez de la 2. a , convirtiéndose así en un adónico ó 
pentasílabo dactilico. Hoy esta combinación 5 -(-7== 12 no 
se usa; pero sí es muy popular la combinación de 74-5=12, 
que es el verso de seguidilla. 

Dicho esto demos vida á nuestros esquemas ó esquele- 
tos, revistiéndolos con el verbo del verso: 

I Grado a Dios | de cié lo e tié. rra || mis fijas | vengadas són-f 

3 6 7 5 5 7 

Agora I las hayan quitas || heredé | ros de Carrión. 

II De los I sos ó ios tán-f || fuerte | mientré lorán. do 

2 6 2 6 

Torna | ba la-cabé. za || está f balás-catán. do. 

III Bebemos | su ví.no || comemos | su pán+ 

2 6 2 5 

Si gércar | nos vienen [| con drécho | lo fán-f . 

IV ¡Que lidia bien || -sobre exorá | do arzón-f! 

4 8 10 

28 



— 434 — 



Los de Valénz-f- || -cercado yá ¡ nos hán-f- 
V Alto es el Poyo || mará-villó. so^e gránd-f- 

1 4 3 4 6 

Non temen guerra |¡ sabét a núlla párt+. 

2 4 •! 4 6 



El endecasílabo de esta Gesta es el mismo en que se com- 
puso La Chansón de Roland más de un siglo antes, y si los 
franceses lo llaman décasyllabe, es porque ellos cuentan 
sus sílabas hasta la última acentuada, y nosotros una mas 
después del acento, en razón de que el tipo nuestro es el 
verso de terminación grave y el de ellos el de final agudo, y 
eso está en la índole de ambas lenguas. 

En este Poema el Primer Cantar se da en octosílabos 
de doble bordón, y lo mismo el final del Quinto y la in- 
troducción del Sexto. El episodio del Conde de Barcelona 
con que termina el Tercero, parece que originariamente 
estuvo en romance y así lo restauré primero; pero, aquí va 
en alejandrinos. De los 7671 versos de que consta el pre- 
sente trabajo, pasan de mil los versos dobles de romance. 

Los endecasílabos á la antigua se encuentran en las 
páginas 163 y 187; los versos de arte mayor, ó hexa- 
sílabos dobles, en las páginas 165, 186, 239 y 246; y los 
dodecasílabos compuestos (54-7=12) en las 170 y 
223. Hay una breve muestra de otros compuestos de 9 y 6 
en la página 39. 

Afirma Damas Hinard que, cel ritmo ó sistema métrico 
de la Gesta, está aún por determinarse»; pero, en vez de de- 
terminarlo como él se propuso, lo que hace es asimilarlo 
al sistema francés de versificación antigua. Pero, es el caso 



— 485 — 

que este sistema francés si ha sido muy observado jamás 
fué definido científicamente; nadie ha dado cuenta de su 
acentuación rítmica dependiente de la música, por ejemplo, 
y entonces la única conclusión á que Damas Hinard pudo 
llegar es esta: la versificación de la Gesta del Cid se parece 
á la de ciertos poemas franceses, como la Nobla Leyczon y 
el Gerard de Rossillon (provenzales), y la Chanson de Ro- 
land y los Viajes de Cario Magno (franceses) hechos en 
coplas inonorrimas desiguales. Sus demás prolijidades com- 
parativas sobre rimas masculinas y femeninas, hiatos, sina- 
lefas, compensaciones métricas, etc., son antojadizas ó in- 
conducentes. 

Ahora solamente puede decirse que el sistema métrico* 
rítmico del Poema del Cid queda determinado. 

III 
De la Rima 

Sabemos ya que la Gesta del Cid estuvo escrita en per- 
fectos alejandrinos cantables, interrumpidos de tarde en 
tarde por coplas de endecasílabos, de versos de arte mayor, 
de pies de romance y otras combinaciones. 

Estos alejandrinos van dispuestos en largas estancias ó 
coplas inonorrimas asonantadas sin número fijo de versos, 
en las cuales varía caprichosamente la rima al pasar de una 
copla á otra. Suele haber tiradas de 150 versos todos con 
una misma asonancia, y de una se pasa bruscamente á otra. 



— 436 — 

Las asonancias graves, siempre pobres, son de ordinario 
en a-a, a-o, e-a... y siguen las leyes de esta rima castellana, 
-con las cuales no siempre atinan los escritores extranjeros. 
Muy abundantes son las asonancias agudas en k. y ó y dig- 
nas de especial atención porque ahí están las dificultades 
y anomalías aparentes en que tropiezan los críticos. Hay 
en la Gesta un pequeño trozo con unas pocas asonancias 
en í sin ninguna anomalía; pero, no las he encontrado 
en e ni en u. 

Entre los asonantes se solían admitir consonantes, lo que 
hoy se evita; así en una de las tiradas en o — e se encuentra 
de seguida, corazones, arzones, pendones, ciclatones y no sé si 
guarnizoncs, etc. 

A imitación de los poemas provenzales — .también en mo- 
norrimos asonantes, pero mas cuidados — en la Gesta del Cid, 
suele anunciarse el paso de una asonancia á otra, terminan- 
do la copla con la asonancia que viene, ó interponiendo 
entre ambas coplas dos ó más versos de asonancia diferente. 
Otras veces se termina la copla con un heptasilabo, y ese 
verso anuncia el cambio de rima. He conservado para 
muestra dos de estos ejemplos. En la página 291 puede 
verse el heptasilabo anunciativo de cambio, correspondiente 
al v. 2765 de la Gesta. Otras alteraciones ocurridas en 
la rima son obra de la mala copia. 



— 437 — 

La rima consonante castellana exije perfecta igualdad lite- 
ral desde la vocal acentuada en adelante. Son consonantes, 
marfÍL y fusÍL, Hánto y espÁNTO, AmÉRiCA y esfÉRiCA; 
pero, no lo son atrio y patio, mármol y árbol, óbolo y óvulo, 
por mas que se aproximen entre sí. 

La rima asonante, más ligera y graciosa, se satisface con 
la sola igualdad de dos vocales, la acentuada y la última. 
Asuenan Carmen, lastre, margen, cárcel, y esa asonancia se 
dice que es en á-e, porque en esas dos vocales se funda. 
Clámide también es asonante en á-e, porque el acento cae 
en á y la última vocal es e, y esto es cuanto se pide: la i 
intermedia no se toma en cuenta, y ese es el caso de todas 
las voces esdrújulas, que asuenan con las graves. 

Son asonantes en ó-a, rosa, norma y pólvora] en ú-a, luna, 
púa, túnicas, en í-a, pila, dia, escotilla, lírica. Esta regla 
tiene una excepción: las vocales débiles i, u, cuando son 
inacentuadas se aproximan á e y o respectivamente, por eso 
es permitido asonar cáliz con valle y nadie, Venus, con 
cielo y seno. Esta excepción ocurre muy rara vez, casi 
nunca. Hay 15 asonancias graves; á saber: 

áa, Áo, áe; óa, óo, óe; ka, éo, ée; úa, úo, tje; ía, ío, íe. 

Hay otras diez posibles: no se toman en cuenta por lo 
mismo que en la sílaba final grave la i se reputa por e, y 
la u por o, y en ellas entran en segundo lugar la i y la u. 
Son estas ai, 0/, ei, ui, ii; au, ou, cu, iu, uu. (1) 

(1) Véanse mi Métbica Castellana, Santiago, 1887, pág. 68, 
y mis Nuevos Estudios de Vebsieicación Castellana, San- 
tiago, 1891, pág., 95. 



— 438 — 

Las asonancias agudas son cinco: en Á, ó, É, ú, í. 

Son asonantes: mar, maná, faz, turpiál, edad, caftán; voz, 
hoz, perol, amor, corazón; clavel, pared, hez, bien, alfiler, 
interés; ombú, luz, abedul, atún, obús; rubí, fin, país, raíz, 
alfil, adalid. 

Esta somera pero exacta idea del asonante castellano es 
en obsequio de los extranjeros, y nos permite entrar con 
seguridad al examen de las asonancias de la Gesta. En las 
graves nada hay que advertir, á no ser que suelen encon- 
trarse asonancias en ó-a, donde figuren voces como luenga; 
pero esa no es dificultad porque esa palabra se leía longa; 
y otras en ó o donde la rima, fuego se lee fogo. 

Lo único que aquí llama la atención son las rimas agu- 
das en a y en o, bien que nada tienen que no sea perfec- 
tamente explicable. 

A primera vista puede sorprender que se presenten como 
asonantes en a: Bivár, spiritál, fár, valdrá junto con voces 
graves, padre, sangre, carne, alaudáre, sabe, alguándre, plazme 
etc. Pero, si se recuerda que la e era muda, y que había 
mucha libertad para apocopar las voces a fin de verso, lee 
remos: pádr, sángr, cárn. alaudár , sáb' , alguándr, plázm', 
perfectos asonantes en a. En los plurales é inflecciones ver- 
bales esa e cae, y así tenemos infanl(e)s, heredad(e)s, ten- 
gad's, quebrantases, cabdal s, avs. 

La supresión de la e suele arrastrar alguna otra letra 

como cavaig[ae), part[en), fa(cé)n. 563 | agua nol 

pued(ent) vedar. 

A weces para servir á la asonancia se suprimen al final 



— 439 — 

otras vocales, a o-i: armad(o), sanct(o)s Diag[o); a/¿>(a), 
lanz(a), mañan(a); nad(\), Calvár(\). 

Otras veces las voces al perder su final robustecen la 
última consonante en que quedan, como en luces, cruces, 
fraque, almanaque, que se convierten en luz, cruz, frac, alma- 
nácese cambio fonético se verifica á menudo en estas aso- 
nancias: así de place hace pldz; de alcance, alednz; de cae, cay; 
de mensáie, mensdy; de Tordncio, Toránz, de Fánnez, Fdnz\ de 
Gálves, GAlf, de salve, sálf, de duce, duz\ de grande, granl. 

Entre estas construcciones métricas han llamado siempre 
la atención las siguientes: de las en a: la de carz (cárcel), 
Calvar (Calvario), Sanliag (Santiague) min (mañana); pero, 
este recurso era muy natural y corriente cuando de él se 
echaba mano en los siglos pasados. Las palabras tendían 
aún A recuperar la forma aguda, común entre franceses y 
catalanes. Se decía alor, morí, font, escut, lanz, man, Diag, 
sangr, padr, carn, Calvar, etc. 

Ahora se explica como es que asonaban, Bivár, spiritál, 
valdrá, con alaudár(e), párt(e), sángr(e), sánct(6)s, manán(z) 
ó witt(ana), cárz(e\), Calvár(\)' GolgM, álb{.\), alguándr(e), 
tengád[e)s, armád[o), fa(ce)n, cabálg(ae), Santiág(o), pláz(e), 
Toránz(\o), lanz(¿). Todas estas voces así mutiladas, como 
era costumbre, tienen de común la a final acentuada, único 
requisito de la asonancia aguda. 

No menos curiosas son las asonancias en ó, y, como las 
anteriores, fácilmente explicables. 

Anotaremos únicamente las formadas artificiosamente, ya 
por la supresión de la e muda, ya por la contracción de los 



— 440 — 

finales ó por otros medios. He aquí una lista de las princi- 
pales de la Gesta del Cid: pendon{z)s, corazón s, arzón 's, guar- 
nizons, ciclalorís, varón s, pellisorís, cordón s, colp{t)s, res- 
pón{en), mont's, nómbr, nóch\ cort\ ricos-oms, Ordón(ne)z, 
estonces), sod's, taladoras, fallol(o)s, avoroz (avorozos), Al- 
fonso), Hieróm (Hierónym(o), lo so, lo suyo, ov,' of, off, de 
ovo. 

Agregúese á esto que se escribía ue y se leía o, de donde 
resulta que son asonantes en o, muerte, fuente, puente, puerta, 
tuerto, pues se leían, morte, fonte, ponte, porta, torto, contrai- 
dos fácilmente en morí , foni , poní , pori , tort\ Del mismo 
modo a liten, á lo lejos, núes, nubes, y fue, fué, se cambian 
al leerlos en á Ion, nos y fó. 

En esta y otras gestas se escribe indistintamente noche y 
noch, corte y cort, lanza y ianz, aparte y apart, tuerto y tort y 
cuerno y como, etc., etc. 

Creo que después de esta explicación no habrá dificultad 
en comprender lo que es la asonancia en el Poema del Cid. 

Queda, pues, vindicado el anónimo autor de la vieja 
gesta, y puesto en claro el sistema de versificación del si- 
glo XII, de versos rudos y enérgicos; pero bien medidos y 
acentuados para el canto, sin ninguna de las faltas groseras 
que les ha atribuido la crítica moderna antes de descifrar- 
los, como la carencia de metro y ritmo, y la completa bar- 
barie en sus rimas. 



^ 



W9^&'f^'f'Jíf'-fí^W 



De cómo se lia restaurado la Gesta del Cid hasta 
retrotraerla a !o que pbiblemeite fné 



Cúpome en suerte ser el primero en sostener, y no sé de 
nadie que rae acompañe, que los versos informes de las 
Gesta del Cid, hoy sin medida fija ni ritmo, fueron en su 
tiempo perfectos alejandrinos cantables, todos de 14 sílabas 
métricas, y de ritmo tan cabal que ni un solo acento puede 
faltarle ni sobrarle. 

Gran parte de esos versos se conservan bien en la mala 
copia; pero, quien no sepa leerlos habrá de encontrarlos ina- 
ceptables, por su culpa. Los más de ellos están atrozmente 
desfigurados, no por falta del autor, y sí de los juglares y 
copiantes que de generación en generación los han ido al- 
terando por el prurito de remozarlos, de aclararlos y de 
hermosearlos. La última copia parece hecha de memoria 
por sus vacilaciones, saltos y repeticiones, y con algún fin 
ajeno á la música y al verso, pues para nada se ha tomado 
en cuenta el metro ni el ritmo. 

Siguiendo mi idea de lo que aquellos versos habían sido, 



— 442 — 

páseme á restaurarlos, es decir á reducirlos á metro y ritmo, 
respetando el pensamiento y el lenguaje; pero, al hacerlo se- 
guí los preceptos de nuestra versificación moderna, por que 
entonces no sospechaba todavía la existencia de otro siste- 
ma de versificación castellana propio de la antigüedad, en. 
tonces sepultado en profundo olvido. Mi primera restaura- 
ción adolecía de ese defecto, y más tarde tuve que rehacerla, 
pues no es lícito juzgar ni menos restaurar los versos com- 
puestos bajo el concepto antiguo por los preceptos moder- 
nos. Esto me condujo á otro trabajo, cual fué el de poner en 
claro la métrica castellana de los siglos pasados, sin dispo- 
ner de ningún antecedente, y sin más luz que la arrancada 
por mi empeñosa constancia al pedernal de los viejos poe- 
mas. A esa luz todo tomó un nuevo aspecto, y muchos de 
los versos desechados por malos, una vez leídos como en 
el siglo XII resultaban justos y perfectos y muy melodiosos. 
Restaurarlos bajo el concepto que los produjo, era vol- 
verlos á la vida. 

Ahora daré una ligera idea de como he procedido para 
limpiar estos versos de sus defectos, y devolverlos á su pri- 
mitiva forma en lo posible. 

Lo primero que llama la atención es el largo desmesura- 
do de algunos de esos pretendidos versos, y al examinarlos 
se viene en cuenta de que el copiante, sea quien fuere, los 
ha estendido introduciendo palabras de su cuenta, sin respetar 
metro, ritmo ni rima. Esta tendencia obedece á dos moti- 
vos: primero el de explicar lo que calla el lenguaje elíptico 
del poeta, y segundo el de modernizar la forma, la cual ca- 



— as — 

recia antes de ciertas partículas como preposiciones, ar- 
tículos, conjunciones y pronombres, que después adoptó la 
moda en el decir. Por el primero de estos motivos se intro- 
ducen palabras y frases explicativas que hinchan el verso; y 
por el segundo lo destruyen igualmente, salpicándolo de las 
partículas gramaticales que no necesita. Casi siempre es po- 
sible distinguir lo pegadizo y extraerlo, limpiando cada 
verso como se hace con los azulejos de la Alhambra. 
Daremos algunas muestras de estas intercalaciones: 
Quepa ó no quepa, el copiante ha de decir Minaya Alvar 
Fannez, donde el poeta escribió Minaya solo, ó bien Alvar 
Fañez, ó Alvar Fanz, según las exigencias del metro. Al 
decir Mió Cid, ha de agregarle Campeador, venga ó no ven- 
ga, y si nombra al Rey le agrega don Alfons, etc. 

Muchos versos se corrigen con solo el empleo acertado de 
los nombres propios, ejemplo: 

237 1. Aquí legó [Minaya] Alvar Fannez: I Oid ya, Cid [Campeador ]leal. 

Lo primero con que nos encontramos es con estos versos: 

i ó Exienlo veer | mugieres é varons 

Burgeses é burgesas | por las finiestras son [puestas] 

Sin vacilar suprimimos el puestas, palabra explicativa 
innecesaria que alarga el verso destruyéndolo y falta á la 
rima en ó. Más adelante encontramos, con la asonancia 
en á-o. 

A cada una dellas | doles docientos marcos [de plata] 
ó dirá: 



— 444 — 
Merced vos pedimos | como a Rey e Señor [natural] 

y los ejemplos como estos son innumerables: pondremos 
algunos, colocando entre braquetes lo que ha de supri- 
mirse, comenzando por un verso de 22 silabasl 

Pagos Mió Cid [el campeador] e [todos] los | [otros] que van a so 

[servicio 
— Respuso [Martin] Antolinéz | a guisa de membrado. 
— Dixó Minay[a] Alvar | [Fanez] esto faré [yo] de grado. 
— Echós' doña Ximena | en [los grados] delant el altar. 
— [Nin] cativos nin cativas | non quiso [tener] en su compaña. 
— Por tierra andidiste | [treinta y dos años] Señor Spirital. 
— Diót [con la lanza] por el costado | dont ix'ió la sangr', 
— Vierón-lo las axobdas [de los Moros] | alalmofall' se van [tomar] 
— E ficierón dos haces [de peones mezclados] | ¿qué los podrí(e) 

[contar? 
— Qüando mió Cid | [entró a Valencia] entró en la cibdad 
— Esora se levó [en pie] | el [buen] Rey don Alfons. 
— Hyá pagado so [de mis espadas] | de Colada é [de] Tizón. 
— Dixóles [fuerle-mientre] que andidiesen | de dia e de noch. 
— Delante su mugier [e de sus fijas] | querí' tener las armas 
— Direvos de los [cavalleros] que | lebaron el mensaie 
— Mió Cid es de Bivar | e nos [de los Condes] de Camón. 
— Lo que remaneciere [daldo] \ a mi mugier é [a mis] fijas 
— La tierra [del rey Alfonso] esta noche | la podremos quitar. 

Otras veces son simples acotaciones al margen incorpo- 
radas en el texto, como en el verso 2,046: 

[Fabló mió Cid e dixo:] merced, yo lo recibo, | Alfonso, mió 

[Señor, 



— 445 — 

Esta misma acotación que he subrayado, aparece forman- 
do parte del verso 2,053, etc - 

Los ejemplos de estas intercalaciones impertinentes son 
innumerables; pero, con la práctica se conocen y corrigen 
al primer golpe. Propongamos un último ejemplo para 
traer á la vista el modo de corregir los versos y expurgarlos 
con la ayuda de la pauta musical del alejandrino. Dice el 
texto: 

Silabas 



ié A todos les dio en Valencia casas e heredades 

19 De que son pagados, el amor de mió Cid ya lo yban provando. 

17 Los que fueron con él, e los de después, todos son pagados. 

16 Violo mió Cid que con los averes que avien tomados 

13 Que sis' podiessen yr, ferio y en de grado. 

Reduzcamos ahora estos renglones á alejandrinos, sin 
alterarlos. Con solo suprimir los artículos, antes no nece- 
sarios, y las palabras explicativas del copiante que desfigu- 
ran el verso y el estilo elíptico del original, tendremos: 

A todos díó^en Valencia | de qué sean pagados: (a-o) 
El áinor de mió Cid | ya ló ybán provando, 
Los qué eran con él | todos son sus pagados; 
Mas, vio mió Cid que con | los haberes tomados, 
Que sis' podiessen yr | ferló-y-én de grado. 

Ahí están esos versos ya restaurados, como fueron pri- 
mitivamente ó muy cerca de ello. Quien quiera examinar 
esta pequeña muestra, de que toda la Gesta es ejemplo, 
tenga en cuenta la e muda, la y formando sílaba aparte, y 



— 446 — 

recuerde que mió era monosílabo como en el verso italia- 
no, que se leía mí, mó ó acaso mió, cual en el bable. Los 
acentos marcados son los del ritmo: si se les sabe aprove- 
char resulta una cadencia musical y agradable que com- 
pleta la restauración y da mejor idea de lo que fueron 
esos versos en boca de su siglo y cantados por sus jugla- 
res. 

Cautela se necesita, sin embargo, para no excederse en 
la rectificación. Pondré el ejemplo que tengo más á mano 
de mis vacilaciones en el curso de mi trabajo. 

Sea el verso 54: 

La oración fecha luego cavalgava 

Me pareció corto y escribí: 

La oración fecha luego \ a lueñ se encaminava 

procurando evitar la repetición de cavalgava, muy próxi- 
ma en otro final. Después recorrí mi trabajo ajustándome 
más al original y dije: 

E fecha la oración J tutgo el Cid cavalgava 

Por último, en una nueva revisión, cuando ya di con la 
verdadera escansión del verso antiguo, volví á la forma 
primitiva: 

La ó I raci | on fe. cha || lué | go cá | valga, va 
Que admite la variante, mejor aún para el canto: 

La ó I ración | fechá+ || 



— 447 — 

Cuando se compuso la Gesta el habla era más parca en 
el uso de artículos, preposiciones y otras partículas, en gran 
parte porque la clerecía la ataba aún al latín. Un siglo más 
tarde cuando el habla vulgar desataba sus alas, estas partí- 
culas se hicieron de uso más frecuente y los remozadores 
de la Gesta las introdujeron á costa del verso. 

Sirva de ejemplo el verso 1832, que forma parte de una 
tirada en a. Dice: 

— Andan los dias e las noches | e pasada han la sierra. 
Debe ser: 

Andan dias e noches, | pasada la sierra han. 

— A mío Cid e a los suyos | abastóles de pan e de vino 
Debe ser: 

A mió Cid e los sos-f- ¡ bastól's de pan é vino. 

— Ca acusado serie | de (lo) qué vos he servido 

— Que non me descubran | (nin) a moro nin (a) christiano. 

A veces hay frases truncas, sin sentido, como en el ver- 
so 1833. 

Andan dias e noches | pasada la sierra han 
Que las otras tierras parte 

Han pasado la Sierra que las otras tierras parte. ¿Cuáles 
otras? No lo declara. El Cid al cruzar esa sierra sale de 
Castilla al destierro. Eso dijo sin duda el poeta anónimo, y 
hay que decirlo al restaurar su verso: 



— 448 — 

Andan diás e noches: ( la Sierra pasada han 
Que de Casiiell gentil ¡ las otras tierras part.' 

Muchos son los hemistiquios incompletos en que hay 
<que suplir palabras, para completar el verso y á veces el 
sentido. En los siguientes ejemplos han sido suplidas las 
voces que van subrayadas: 

2444 Por medio la matanza | vinia tan privado 

{Sus cavalleros y | han buena arribanza 
Sus cavalleros {todos) | y han buena arribanza 
531 A tercer dia dados | fueron sus mares sin falla. 
523 Toda la quinta a drecho | a mió Cid finca va. 
562 Fosó en un Otero | redondo, fuerte e grand. 
2374 Mandatnos los ferir de [do] (qual parte) vos semeiar. 

En este último ejemplo donde sin duda el poeta dijo do, 
ha puesto el copista qual parte, como equivalente más claro 
y adecuado, aún cuando destruya el verso. 

Ya vimos versos que escandidos a la moderna resultan 
•cortos, como este: 

A una quadra elli los apartó 

Parece un decasílabo y bien escandido es un alejandrino 
«como los otros. 

Aú-na qú-adrá+ | ellí-los á-partó. 
Este caso es frecuentísimo. Abro al acaso y encuentro: 
Yo eche de tierra al buen Campeador 



— 44Í) — 
Se lee: 

Y-ó | eché | de tierra ] al buen Campeador. 
Metió en paria a Daroca en antes 

;Quién dirá que este es un alejandrino? Y lo es con sus 
14 sílabas justas. 

Metió-en pá-ri'á | a Dá-rocá-en án-tes 

Y lo son estos: 

Esta batalla el Criador la ferá 
Abatió a siete e a quatro matava. 

Muchos son los versos alargados porque se ha puesto 
entera la palabra apocopadaó sincopada en el original; por- 
que se toma indebidamente en cuenta alguna e muda, ó la 
a que la reemplazó en la copia, ó porque la coma entre 
ambos hemistiquios se ha tomado por e y así se ha escrito, 
y esto se verá mejor con algunos ejemplos: 

Las espadas desnudas | a la puertía] se pararon 
Veried[e]s armarse moros | apriesa entrar en haz 
Pues que Casterón | sacarem|o]s a celada 
Lorando de los oios | que non sabjV) qué se far. 
Por malos mestureros | de tierra sodj/js echado 
Lo que perded[¿]s doblado | vos lo pueda cobrar 
Mió Cid con est[fl] ganancia | en Alcocer está. 

29 



— 450 — 

Todos los siguientes hemistiquios serían de 8 sílabas si 
no se suprimiese la e que marco con una comilla: | pora las 
yenfs estranas J grands son vuestras ganancias j con avers 
monedados \ odred' s lo que f oblaba \ ad\e\lani serán precia- 
das | darl í'n seis cientos mar dios \ los avers e las casas \ etc. 
etc. | non avri[a] dend sabor: aquí la a puesta en lugar de e, 
sigue la suerte de esta. En el verso siguiente se suprimen 
cuatro ees: 

Con él que tóvier' d'recho | yo de 'sa part' me so: 

pero, es mejor lección: 

Con él que""^oviér derecho | 

La supresión de la conjunción é en vez de la coma, co- 
rrige gran número de versos. 

v. 1835 Pasando van las sierras, | (e) los montes é las aguas 
1867 Esto plogó a muchos, | (e) besáronle las manos 
1792 Tanta tienda preciada, | (e) tanto tendal obrado 
1755 Mió Cid [fincó] antellas (e) tovo J la rienda al ca vallo, 
72 Esta noche yogamos [ (e) vaymos-nos al matine 

Otras veces faltan letras, palabras y frases: 

Se(e)d menbrados como | lo debedes (a) far 
Quietas 'sed mesnadas... | sed en vuestro escaño, 

en lugar de seed, veed, seellado que completan la medida. A 
cada paso hay que suplir palabras omitidas; y de ello baste- 



— 451 — 

nos un ejemplo. Restauremos el verso 1,410 y el que le 
sigue: 

Si vos viese el Cid sanas, se sin mal 12 silabas. 

Todo serie alegre que non avrie ningún pesar. 16 id. 

Debe leerse: 

Si vos vies' el Cid sanas | se vos viese sin mal, 
Todo seri' alegre | que non avrí' pesar. 

Son también frecuentes las trasposiciones que destruyen 
el verso, y fáciles de remediar. En el siguiente verso el i. er 
hemistiquio es de 8 sílabas. 

675 El agua nos han vedada | exir nos ha el pan 

Debe ser: 

El agua han nos vedada | 

402 Pasó por Alcobiella [que] de Castilla fin es yá 

Pasó por Alcobiella, | fin de Castiella es ya. 
543 Por qué lo pris dellos | [que] de mi non digan mal 

Porque dellos lo pris | de mi non digan mal 
563 Acerca corre Salón | agua nol' pueden vedar 

>Corré Salón acerca [ agua nol pued' vedar. 

Se ve, pues, por estos ejemplos, que es posible rectificar 
el códice existente con suficiente seguridad, y acercarlo a 
lo que ha sido la Gesta. 

Nada diré de otro género de correcciones, como las fun- 
dadas en la rima, ó en la supresión de versos repetidos, ó 



— 452 — 

en la distinción de los agregados juglarescos, ó en la recti- 
ficación del desorden de los versos en cuanto á su coloca- 
ción, ni de la supresión de coplas enteras, que he procura- 
do remediar y suplir, porque eso nos llevada fuera del 
marco que me he trazado, y por que en las notas al pie de 
cada página se encuentran algunas indicaciones que condu- 
cirán al lector curioso al cotejo correspondiente. 

Por último, á veces he suprimido algunos de los epítetos 
demasiado repetidos y las muletillas en que abunda la Gesta, 
como los siguientes: 

El buen Cid Campeador, el de la barba ondrada, el quen buen 
ora nascó (i); el quen buen ora cinxó espada; Martin Antolinez, el 
borgalés de pro; etc. 

El Criador vos vala con todo los sos sanctos. Sin' el Criador 
me vala. Grado al Criador e sos vertudes sanctas. La mano le 
besó; plazmé de voluntad; odredes lo que á dicho; maravillosa e 
grand; lorando de los sos oios; que^nosab que se far; Aérense 
en los escudos; falsos la garnizón; las moncluras del yelmo apart 
gelas echó; nos somos de natura de Condes de Carrion; 'bien una 
grand ora pensó e comidió, etc , etc. 

¿A qué puede atribuirse el descuido tan notable en la co- 
pia de Pero Abbat? 

Todo copiante, de ordinario, traslada fielmente del mode- 
lo que tiene á la vista. Per Abbat ha deshecho los versos á 



(l) En el verso 2,493 se lee násco, asonancia en Á-o, mientra? 
que en otras ocasiones, como en los versos 2,302 y 3,259 de la 
Gesta, se lee nascó, por ser la asonancia en ó, 



— 453 — 

su gusto, los ha trastornado y repetido y variado hasta el 
punto de dejarlos sin sentido á veces, como en el caso de 
un discurso del Cid partido en dos, por una copiada de ver- 
sos extraños y de diferente asonancia. Eso no hace un sini 
pie copista que traslada línea á línea y palabra á palabra del 
texto que tiene por delante. Debió este Per Abbat pasar los 
versos de su memoria al papel en que escribía, y la memo- 
ria debió fallarle en ocasiones. 

Por otra parte, puede ser que él no se propusiera conser- 
var la Gesta para el canto. Acaso se propuso reducirla á un 
cuento para que fuese relatado, al amor del fuego en el ho- 
gar de los humildes, y con tal fin seguiría de cerca el Poema, 
sin curarse del verso. Sería este el antecesor de otros cuen- 
tos como el de Carlos Magues et de la emperatriz Sevilla, ó el 
de Ottas et de la infante Florencia. 

En tal caso, más le importaba la frase clara, sin elipsis ni 
hipérbatones, y suelta de metro desde que iba á faltar el 
ritmo dado por la música, esencial en la gesta, inútil en el 
cuento. 

Eso mismo hicieron los cronistas, comenzando por el 
Rey D. Alfonso el Sabio, quien vació en su Estoria de Es- 
paña las gestas y romances en que se condensaba la tradi- 
ción histórica envuelta en el nebuloso cendal de la leyenda. 
Eso mismo hizo Jornandez con los cantos heroicos de los 
godos, para formar su Historia, y Tito Livio, según Macau- 
ly, procedió del mismo modo, al recoger las canciones que 
corrían las calles de Roma y formar con ellas las primeras 
décadas fabulosas de sus Anales. 



— 454 — 

;Y acaso no hemos visto hacer lo mismo, que supongo á 
Pero Abbat, con la Chanson de Roland? La Crónica de Turpin 
la redujo á prosa, y de allí salió el cuento popular de Car- 
io Magno y los doce Pares de Francia, que en mi niñez oí 
vender á los ciegos por las calles en gran número de ejem- 
plares. El poema alegórico de El Zorro, alegría de la Edad 
Media, si fué manejado por Goethe, también ha sido reduci- 
do á un sencillo cuento para solaz de los niños de Ingla- 
terra. 

Lo mismo creo que pudo suceder con las gestas castella- 
nas. A la puerta de la gran sala señorial, pudo el pechero 
oir el canto de los juglares, y en más de una ocasión al bajar 
á la aldea á sentarse entre los suyos les narraría el argumen- 
to, según su ingenio y su memoria. Hé ahí la gesta reduci- 
da á cuento. 

Poner ese cuento en escritura pudo ser, pues, el intento 
de Pero Abbat, y tanto gustaría su obra, que hasta nosotros 
ha llegado el eco del entusiasmo en aquella frase garaba- 
teada al final del códice existente: ¡al que escribió este libro 
dele Dios el Paraíso! Amen! 



f» «** t?» tAt 



Alp sobre la Oríopfia y probable proonnciacidn del 
castellano aotlgno 



El castellano literario actual, tuvo, sin duda, su fuente en 
las montañas de Asturias. De allí su raudal desprendido 
como la hueste de Pelayo, acrecentóse en León y en Bur- 
gos, para seguir desarrollándose y creciendo hasta llegar á 
su plenitud en el Siglo de Oro de las letras castellanas y en 
seguida dilatarse como un mar por el ámbito de Ambos 
Mundos, ya convertido en la rica lengua de Cervantes, de 
Solis y de Granada. 

Hoy, aquel viejo castellano vive en el Bable, lengua del 
Cid, en que la Musa popular narró sus proezas. En el 
bable, lengua balbuciente de Asturias, es pues donde de- 
ben buscarse los ecos vivientes de la antigua pronunciación 
castellana, para confrontar sus acentos con los que descu- 
bra la investigación sagaz y paciente de los modernos en 
los poemas castellanos de los primeros siglos. 

Aunque parezca temeraria empresa la de buscar algo 
vivo como es la pronunciación en los restos muertos de los 
poemas y romances primitivos, ello no es del todo imposi- 



— 456 — 

ble al ingenio humano. Lo he intentado por mi parte y de 
mi sola cuenta, y aquí consignaré sumariamente el resulta- 
do de mis investigaciones, reservando los fundamentos 
para otra ocasión más adecuada. Aquí sólo aspiro á poner 
al lector en autos habilitándolo para leer aproximadamente 
estos versos como creo que se leían el siglo XII. 

En tres partes dividiré mi resumen: 1. a trata de las voca- 
les i sus combinaciones; 2. a de las consonantes siguiendo las 
actuales, 3. a de los sonidos desaparecidos de nuestra lengua. 



I 



Las vocales, de más llena á más débil, tienen este orden: 
a-o-e-u-i, las dos primeras son llenas, las dos últimas débiles, 
y la e, intermedia, se agrega de ordinario al grupo de las 
llenas. 

La relación entre estas letras, cada una de las cuales tie- 
ne hoy un sonido propio, claro y distinto, se vé mejor en 
el siguiente triángulo fonético. 




La a forma dos escalas, una 
con las llenas ao-e y otra 
con las débiles, atenuación de 
la anterior, a-u-i. 

Se ve en el triángulo, que 
entre n é i hay otro sonido in- 
termedio ü, como la u de sur 
en francés ó la de über en ale- 
mán. 



— 457 — 

Entre o y e, hay cc=e, equivalente al diptongo oe de 
fd«#f en francés. Del latín £<t'wz salia el castellano pena y no 
como hoy pronunciamos, y seguramente no dirían Boe- 
ció, sino Boecio, ni habrían dicho bcer, como hoy deci- 
mos, sino bai ó b( ; r. 

A nuestros cinco sonidos vocales de hoy, claros y úni- 
cos, hay que agregar ü y e, desaparecidos de nuestra len- 
gua. El sonido il se encontraba en voces como ni'ill, que 
se escribía á veces nuil, casi nihil, y así también temido, ven- 
zi'tdo, Alficanl, que equivalen a tenu'nlo, venzuido, Aliacán', 
ní=i¡ como se vé en el triángulo. Buitre, se escribía uitre y se 
leía ütre; vuida, sonaba vüda, y hoy es viuda. 

Las formas estido y esludo, tenido y temido, vencido y ven 
zudo, atrevido y trevudo, etc. coexistieron en castellano. En 
el Alexandre estido rima con temido (c. 23) y estrevido con 
agudo (c. 116) y eso no se comprende sino dando á u un 
valor fonético muy cercano al de / como e c > ü. Tal aproxi- 
mación existe en griego donde Ípsilon suena üps'üon.'nymp/ia 
ó nünpha, pyrros y pürros (burro), y se romancea en »yá ve- 
ces en i, dando origen á voces dobles como cripta y gru 
la (crüpta, cruta, gruta), y así de corlandro hemos hecho 
culantro y cilantro, que acaso se leyeron chi'danlro y cliilan- 
tro, como después veremos. 

En el Alexandre abunda otra forma dialectal en ó, como 
dioron, por dieron, voces ambas que no se conciben simul- 
táneamente. Una mirada al triángulo nos ha sugerido la idea 
de una forma intermedia é=oe, entre oye. Tomemos la 
copla 841 del Alexandre y coloquemos la forma intermedia 



— 458 — 

entre las extremas, y esa se acercará á la pronunciación 
verdadera. 

o vioron — ferioron — podioron — ovioron 
e viceron — ferioeron — podieron — ovieron 
i vieron — ferieron — podieron — ovieron. 

La tendencia evolutiva ha sido la de convertir oe en ue, 
y e en e. Por eso las voces latinas donde ha}* a:, como /d'- 
do, que fué hedo, fédo, feo, convierten el diptongo en e: lo 
mismo pasa con canta, pana, CEdipo, pomittmtia, y no- 
sotros pecas voces adiptongas tenemos en que entre la 
combinación o e, como poema; y otras como roela luego 
han interpuesto una d, rodela; ó han atenuado una letra 
como en foeron, fueron. La combinación oe como la ou, re- 
pugna al castellano; coudo, sonto, roture. Sonsa, luego se 
convirtieron en cobdo (codo), soto, roble, Sosa. 

Como la ce=e, desapareció la ü, y se escribió y pro- 
nunció en su lugar ni como en buitre, üt, como en viuda, ó 
simplemente // como en nulidad que venia de ni'il ó nuil. 

Respecto a estas dos vocales aun tenemos que observar 
que en castellano hubo una e muda tal como la francesa de 
hoy, y que la // muda que hoy usamos entonces no existía, 
con mui contadas excepciones, si lo son. 

Sin esa e muda no se comprendería la formación del futu- 
ro en los verbos, ni se podrían leer correctamente los anti- 
guos versos castellanos, como no se podrían leer hoy los 
versos franceses si se pronunciaran sus ees mudas. 



— 459 — 

No insisto en este punto, para mí tan obvio, y que no 
tardaré en desarrollar por separado, demostrándolo ai satis, 
con centenares de ejemplos. 

La u escrita, sonaba; si no sonaba no se escribía: así gue- 
rra, guisa, quinta, quince, se pronunciaban guerra (werra) 
como en italiano, guisa, quinta, quince; mientras tanto se 
escribían sin u, mager, burgés, sigen, pagen, ruegen, etc. En 
quiqtiier,puede ser que no se pronunciase la segunda u\ pero, 
puede ser también que en las copias posteriores haya sido 
introducida, y que primero se haya escrito quisqier ó 
acaso qisqier. 

En resumen: tenemos que en el castellano antiguo hubo 
una é=oe, una e muda, y una ü, hoy desaparecidas, y que 
no se conoció la u muda de hoy después de g y q. 



II 



Los clérigos ó letrados se esmeraban en escribir el caste- 
llano conforme á la pauta latina; pero, otros amanuenses 
menos prolijos, más se atenían á su oido, i como no siem- 
pre había coincidencia fonética entre el modelo i el oido, 
resultaban dos ortografías á la vez, y al fin ambas se mez- 
claron y el mismo autor escribía de dos ó tres maneras di- 
ferentes un mismo vocablo. 

Madre, por Dios te sea, | non te crebrantes tanto, 
A todos nos crebanfas \ con essi tu quebranto. 

(Berceo, Duelo, 98) 

Se decía simultáneamente crebrantar, crebantar, quebrantar. 



— 460 — 

— Siquier en exidas, sequier en entradas. —{Alexandre 1164). 
— Fueron bien ospedados e foron bien servidos. —(Berceo) 
— Dexastes vuestras casas e vostras heredades. {El Alexandre) 

Se escribía fueronyse pronunciaba foron, ue=0; se escri- 
bía vuestras y se decía voslras, y así es que unas veces se 
escribía conforme á la ortografía corriente entre letrados y 
otras siguiendo la vulgar pronunciación. En Berceo sue y 
sues se mezcla á cada paso con so y sos, su y sus. 

Siempre que se escribía pueblo, fuente, puerto, muerte se 
leía pobló, fonte, porto, morte; cuerno, fueron, cuende, bueno, 
fuego, se pronunciaban como, foron, conde, bono, fogo o foco; 
huesea, huelga, huebra, hueste, fueron osea, oiga, obra, oste; 
aldehuela o aldeguela, aldeola; a luenne, se lee a Ion; fúe=fo; 
siempre ue=o. En el Alexandre leo: c. 6o, cuerno bon mes- 
saiero, y hoy diríamos como buen mensajero. 

Muchas irregularidades gramaticales proceden de esta 
combinación antigua {ue=o) y por ella se explican. De 
sueño sale soñar, yo sueño, soñé, sueñan, soñamos; de bueno, 
nuevo, fuerte, se forman los superlativos bonísimo, novísimo, 
forlísimo, siempre la ue convertida en o. 

Esta es una de las transformaciones mas necesarias para 
explica-rse á satisfacción las asonancias en o de la Gesta del 
Cid. 

La copla 84 del Libre d Alexandre, trae las rimas a) que 
se leerán como dice en la línea b) y que hoy son como 
en c). 



— 461 — 



•) 


scola 


espuora 


avuela 


mozuela 


>) 


scola 


spora 


avola 


mozola 


c) 


escuela 


espuela 


abuela 


mozuela 



Aquí se nota que tanto ué como uó sonaban o; que se usa- 
ba la 5 líquida inicial, que hoy no tenemos; que se decía spo- 
ra, como en ingles spttr, del alemán; y que en muchas vo- 
ces de la pronunciación o hemos vuelto á su equivalente ue. 
au también suena o. Esta otra transformación comenzó 
á operarse en Roma misma. Ya los romanos no pronun- 
ciaban Aurelia sino Orelia, y por gens Claudia decían gens 
Clodia. De la ciudad de Aurelia salían sucesivamente, 
Ore lia, Ore'ia, Oreja. De Aureliamis se llegó á Orleans. 
Cr.si nunca se escribía au en el viejo castellano: Oria, orifla- 
ma, octoridad, lorel, oro, tesoro, toro. Si se llegaba á 
escribir aulomtto se leía otomtio, otoño, y de Laurencio luego 
se pasó á Lorenzo, y de alaudar á loar y alabar. Aután, el 
autant francés, se leía otan. 



* 
* * 



Otra transformación interesante es la de la combinación 
ie, que unas veces pierde la i y otras la e y á veces se con- 
vierte en ia. 

Esta es fuente originaria de un gran número de lógicas ó 
aparentes irregularidades de la lengua, poca cosa cuando se 
las reduce á una ley general, que hace ver que no siempre 
las dictó el capricho. Veamos primero cómo de la e latina 
se pasó á hie castellanas, para volver á la e en las voces de- 
rivadas. Deferrum t sacamos, fierro, hierro (de e, ié), pero de 



— 462 — 

ahí derivamos ferrería, ferropea, ferrólo, herrero, herradura, 
herrumbre, en que de te volvemos á e. Pasa lo mismo con el 
diptongo latino ce: de ccelum salió cielo, y de ahí se deri- 
van celeste, celestial, Celestino. En caso idéntico se encuen- 
tran numerosas voces castellanas de origen latino: como 
ciego, ceguera; diente, dentición; fiera, ferino; fiebre, febrífu- 
go; hiedra, enhedrado; liebre, lebrato; miedo, medroso; nie- 
bla, neblina; piedra, pedrería; riego, regadío; siembra, sem- 
brador; tienda, tendero; tierra, terrenal; viento, ventolina; 
viejo, vejez, etc. Este cambio en los verbos irregulares es 
frecuentísimo, vengo, viene, vino; siento, sentí, sintieron, etc. 

Veamos ahora algunos ejemplos de voces antiguas donde 
entra el diptongo te, y de las cuales desaparecieron alterna 
tivamente la e o la i, por ser esta transformación de interés 
para la historia evolutiva de la lengua. 

La t ha desaparecido en vocablos como los siguientes 
Castiella, cochiella, cosiellas, massiellas (mejillas), amarle lio, 
(amarillo ó am(b)arillo, diminutivo de ámbar), viésperas, 
cieglo, tuviestes, él vieno, priesa, siella, abiespa, etc. 

Ha desaparecido la i en ntugier, vierso, vierbo, niervos, fa- 
cies (haces), finiestra (fenestra), riepto (reto), alfierce (alférez), 
vieda, veda o veta, viengar, etc. 

Estos cambios suelen introducir perturbaciones y produ- 
cir vocablos dobles como fieltro y filtro, del mismo origen 
alemán peltr, y hoy de muy diverso significado. De García, 
agregando el sufijo posesivo ez,García-ez, salieron Garfia z 
y Garcí-ez; este perdió la i de la combinación ie y quedó en 
Garcéz. De frió se deriva friesco, por pérdida de la i conver- 



— 463 — 

tido en fresco, mientras que j{r)¡ambre, también derivado 
de frío, no pierde su i seguida de a. 

En vez de avie, tente suele encontrarse avia y tenia, lo 
que es común á los verbos de la segunda y tercera conju- 
gación, aver, exir. La forma antigua del imperfecto: teni-¿, 
es, e, emos, edes, en, por este cambio de e en a, frecuente en 
el castellano, se convirtió en teni-a, as, a, amos, ades (hoy 
ais), an. 

La combinación ie es abundantísima en el castellano an- 
tiguo, ya como diptongo, curien, viéstes, ya disuelta por la 
diéresis, piensan, riendas. Después de este diptongo ic, el de 
más frecuente uso es ué=o, que suena ué cuando se le di- 
suelve: Duero, du-elo, su ele, pu-eda, Figeruela. 

Como en francés, en, in, sonaban an en castellano, y así 
es que se encuentran estas tres formas, ranean, rencon, rin- 
cón, y las tres sonarían r ancón. Así hay rencura y raneara, 
Engalaterra, Anglaterra, Inglaterra; nenguno y ninguno: En- 
gol, y Angol, Anrrich y Enrique, Pentasilea y Pantasilea. Lo 
mismo sucede con e, i antes de m, suenan am: de imperator, 
salen amperador y emperador; emparo y amparo: emponer é 
imponer; Remond y Ramón; y también delante de s y de r: 
Esturias y Asturias, tresquilar y trasquilar, fer y far, frey y 
fray; «asperaos un poco» por esperaos, escribe Juan de Valdes; 
fecieron y ficieron, la foz incurvada dice el Marques de San- 
tillana; ascendido por escondido, fr. Luis de León, y asconde 
también dice el divino Herrera; entencion, enfatuado, emagino, 
amaginando dice Alvarez de Villasandino; artes eniricadas (in- 
trincadas) dice Manuel de Lando; «el rrey de Greñuda dice 



— 4*4 — 

Velez de Guevara y hoy todos decimos aún entena y antena, 
que antes se estendió a ¿«tenado y ««tenado; confección, re- 
facción y refección, refectorio, facto, acto, factura y fecho, he- 
cho, fechoría. Vent se escribía vanl como en pantalla ó vanta- 
lia, y vent en ventana, y van ó han, en abano, abanico. En- 
semble se leía sin duda ansambl como en francés. Se dijo y 
escribió rancor (rancura), rábano (de ahí rabadán), ranacua- 
jo, por rencor, rebaño, renacuajo como hoy decimos, aún 
cuando conservamos rancio de donde viene rancura, rencor, 
rabadán el cuidador del rebaño y rana, la madre del rena- 
cuajo. Así hay ranjifero, reu jifero y reno. 

Leo en El Alexandre c. 13: 

Conquerirá este mozo | las encunas yentes 
Olimpias e Felipo | que son sus parientes 
Avian grant alegria | metién en ello mientes. 

Encianas se pronunciaba ancianas, y de ambos modos se 
escribía; así también era indiferente escribir avian ó avien, 
tenía ó tente, ixia ó ixie, dormía ó durmie, metían y metien. 

En el Alexandre son frecuentes estos cambios de e en a: 
enienio— ingenio; ascnchas=escuchas; asperando=espemn- 
do; emponer=imponer, empremir=impñmíY; encenso y an- 
senso, dice en dos versos seguidos del Misterio de los Reyes 
Magos; desemparada, avantajado en el Apolonio; emprenta y 
emprentar, dice Nebrija, y lanteja por lenteja dice Cervantes. 



— 465 — 

Encuentro estas rimns: verían, sayen y bien, que deben 
leerse: 

verían, sz-yau y b'i-an (en=an). 

Lo mismo pasa en otras lenguas afines. En Rabelaís hay 
muchas voces como anfermier por infermier, y atiere por 
¿«¿ve; íw& (de incr'}) en inglés. 

Al ¿«£0/^ en francés corresponden, ancora en italiano, y 
aneara en castellano antiguo, y en el moderno catalán: se 
leen ancor, ancora, aneara. En latín es lingna, en castellano 
lengua, en francés langne (in=en=an). Pasa esto con mu- 
chas otras voces: del latín 'metido, yunque, salen: el italiano 
incudo y ancudo, el francés enclume y el catalán encíitsa 
(in=en=an). 

Esta equivalencia áeen-inan; em-itn am;es, er y as, ar, etc. 
es frecuente en las lenguas de base céltica, donde opera 
muchas transformaciones. Tenemos dantelado (dentelée) 
de dent, diente en francés Los sabinos decían embrator, y 
de ahí han salido imperalor, emperador ó amperador (antee.) 
Por esta equivalencia de e, i, a, del latín regelare sale re- 
galar; de serta, sarta; de jentare, yantar; de mataxa, madeja; 
de laterna, linterna; de aestimare, as mar y estimar; de sérica, 
sárica, sar'ca, sarga; de tinnitare, tinture, tañer (in=an). 
Por la misma razón en el Poema se dice indistintamente 
Ruy Diez y Ruy Diaz. 

Sólo puede haber cambio en la pronunciación de dos vo- 
cales, de modo que den un tercer sonido, cuando éstas for- 
man diptongo, como sucedía en biteno=bono, y como se 



— 466 — 

vé á cada paso en el francés y otras lenguas. La combina- 
ción ie, unas veces, como vimos, pierde la i y otras la e, 
sonando como una sola de esas letras; pero suenan ambas 
letras siempre que no formen diptongo ie, ó si las separa 
la diéresis, á no ser cuando la e es muda, como en los im- 
perfectos de los verbos en er, ir. 

Las demás combinaciones binarias de vocales son muy 
escasas en castellano. 

Sabemos que au sonaba o: de aurícula salió oreja; del 
bajo-latín auterum, otero y otear, de autoricare, otorgar; de 
auteza, oteza, alteza; de aura, orear y no aurear, y se decía 
lorel por laurel, y oriflama, orífice ú o rice en vez de aurifla- 
ma, aurífice. Esto en los diptongos; pero, en los adiptongos 
sonaban ambas vocales como hoy: a-ún, la-títh, Calata út, 
ba usan. 

También ué=o; pero no el adiptongo úe ó la diéresis 
üe: sü-eño, y no soñó. 

Puede que ie sonase á veces ia, pues hay voces que se 
escriben á la vez Diego y Diago; no así cielo, pleca, fiera 
rienda, etc. 

En la copla 63 del Alexandre se lee dos veces húe por 
hoy: úe=oi. 

Los demás diptongos se pronunciaban sin alteración; al 
menos, no tengo motivo suficiente para afirmar lo contra- 
rio. Spuora, puede haber sonado spora y fairé acaso se leyó 
/eré. "Sen ferro e sen fusta | yo te fairé morir." — Alexandre 
c. 121. 
Tanto en francés como en griego ai suena e. 



— 467 — 

Antes de cerrar este párrafo, algo diremos de la y y la v 
en su relación con las vocales i é u. 

Las combinaciones binarias ai, oi, e», ni, muy escasas, lue- 
go tomaron la forma ay, oy, ey, uy: vaymos, rey, oy, pero esa 
y es una consonante y vale una sílaba, y así es que se lee 
va-y mos ó va-ya-mos, rey, oy (de hodie) ody— o'y, Ruy. 
{re-ye (re ge), sey-e (se-dí e), se-y (se det), re-y-na (re-gina), 
reyno (regnum) reno.) 

Suele esa y tener el valor de doble i como en francés 
voyez=voi-iez, croyez=croi-iez, soyez=soi-iez. 

Otras veces la y reemplaza á la e: trae, traedor, se solían 
escribir tray, traydor (tra-y, tra-y dor), y á fin de verso vo- 
ces como mensaie, conseio, se convierten en mensas, consey, 
si fuere menester. 

Antes los sonidos u y v fueron representados por un solo 
signo y de ahí una serie de confusiones que han trascen- 
dido en algunos vocablos. Así de avice se pasó á avce, y de 
avce á ave por un lado, mientras que por otro, tomando la 
v por u, de avce se hizo anees. Hubo pues ave y auce, las 
aves, las avees y las anees, y los diminutivos avecica, avecilla 
y aucela (acaso se leería óchela). 

La u interpretada como v luego pasó á b. De Paulo, sa- 
lieron Pavlo, Pablo; de taula, iavla, tabla; de páranla, para- 
vía, parabla, que por metátesis se desdobló en palabra, y 
por epéntesis en parábola, y todavía por equivalencia de 
au=o, de páranla salió parola. 

Esta transformación de u en v y. vice versa es indepen- 
diente de las vocales concurrentes: así de civitas, civitatis, 



— 408 — 

fibdat, salen civdad, ciudad; de capdal, cabdal, cavdal, cau- 
dal; de debda, devda, deuda; absenté, avsente, ausente; captivare 
(San Agustín), captiva/; cavtivar, cautivar, (esta au no suena 
o); rápido, rap'do, rabdo, raudo; cabsa, cavsa, causa; debita, 
deb 'da, devda, deuda; Sepia, Sebta, Cevta, Ceuta, etc., etc. De 
absincia sale ausencia; de svelto, suelto y esbelto. De igual 
manera hay palabras latinas que comienzan con dv, en que 
cae la c? y la v se trueca en b, como dvonus=' bonus; dvis— 
'bis; dvelum—bellum, guerra, de donde nosotros sacamos 
duelo, y las derivadas bélico, belicoso, beligerante, pues en 
vez de belo, del latín, tenemos guerra antes guerra, del an 
tiguo alemán zverra. 

Con lo dicho ya pueden resolverse algunas dudas de las 
que ocurren con frecuencia al que registra los antiguos 
poemas. 

En el del Cid, por ejemplo, dice Oviestes contar, por oyestes 
contar. ¿Cómo se pasó de oviestes á oyestes} Se ve que 
ov=ou; pero ou suena o, y de ahí o-iestes=oy estes. Por una 
transformación análoga dice crovieronle, por creyéronle. 

RESUMEN. El castellano antiguo tuvo las cinco vocales 
a • o - e - u • i que sonaban como hoy. Además poseyó la 
combinación o-e que sonaba os=é, pama; y la combinación 
u-i, que sonaba ü, nül ó nuil, hoy nul-idad. 

La u ahora muda, entonces sonaba: guerra (werra) se leí 
guerra. 

Hubo e muda, tal como la francesa actual. 

Las vocales al combinarse en diptongo, solían dar un ter 
cer sonido, au sonaba o, Áurea se pronunciaba Oria; Huel- 



' 



— 499 — 

ga, Olga; ue también sonaba o, fuente se leía font, fueron= 
foron, sues=sos==sus. 

Es probable que no también se leyese o, spucra, spor, co- 
mo se pronuncia spur en ingles, que es la misma palabra 
(espuela); y que ai se leyese e, fairé=fer¿. 

No hay cambio de sonido cuando la diéresis separa esas 
mismas vocales ó cuando ellas no forman diptongo. Se lee, 
sueño, a-ún. Por lo mismo, no hay para qué considerar en 
este caso las combinaciones adiptongales ay, ey, oy siempre 
disílabas, A no ser que se les contrajera artificialmente. La 
y tenía el valor de sílaba separada y valia i i; creyera, sona 
ba crei-iera, como en francés voyez=voi tez. 

Para la u y la v no había más que un signo y de ahí cier- 
ta confusión que ha influido en la formación de algunos 
vocablos: de Septa, salió Ceuta; de laida, tabla; de páranla sa- 
Vieron palabra, parola, y parábola; y hubo anee y ave, con 
tres plurales, aves, avees y atices. Lo mismo pasó en las 
otras lenguas romances, y así, de una misma forma, el fran- 
cés se quedó con auriey el castellano con avrie, hoy habría. 

Hay profunda analogía entre el francés y el castellano de 
los primeros siglos literarios, y eso se comprende por el co- 
mún origen céltico de ambas lenguas, igualmente modifica» 
das por los elementos latino y gótico, y desarrolladas bajo 
muy semejantes condiciones políticas y etnológicas. Ademas, 
sus relaciones fueron muy estrechas. La Provenza influyó 
A más no poder en la formación del Catalán; Navarra era 
tan francesa como española, un príncipe borgoñón fundaba 
la dinastía lusitana; el gallego afinaba su vihuela al son de 



— 470 — 

las cuerdas franco-trovadorescas, como lo prueban las Can- 
tigas del Rey Sabio, y, por fin, Castilla misma se afrancesaba 
al punto de que su rey Alfonso VI, pugnaba por establecer 
el feudalismo francés en España, les arrebataba el Ritual de 
Toledo para reemplazarlo por el francés y suprimía la letra 
isidoriana en homenaje á los franceses que se apoderaron 
de las escribanías públicas, como ya se habían adueñado de 
las más pingües abadías y de los Obispados de la Península 
y de barrios enteros de sus mejores ciudades. |Qué mucho 
entonces que la Francia influyera en la pronunciación del 
castellano, talvez tanto como el latía en su vocabulario! 



II 



Con los elementos que hoy poseemos nada más difícil 
que fijar la pronunciación y la ortografía de siglos lejanos. 
Hay mucha diferencia de la actual á la corriente en tiempo 
de Nebrija, y mucho mayor aún entre la de los humanistas 
de fines del siglo XV y principios del XVI, y la del Poema 
del Cid y el Fuero Juzgo. Letras ha habido con diferentes 
valores fónicos como la /, primero una i larga ó i-ota, des- 
pués tuvo el valor latino de y, en seguida se pronunció co- 
mo la / francesa y por último tuvo el sonido gutural de 
hoy, sin duda de origen arábigo como el jumo y jembra de 
los andaluces, por fumo yfembra, hoy humo y hembra; otras 
como la ch han sonado k en voces como archa, marcho 
christiano; y como hoy, en chico, muncho, Sancho ó Sancto. 
La x debió tener diversos sonidos cuando ha sido reempla- 



— 471 — 

zada por / en xarabe, xara, caxa, roxo; por ch en xaio, xarol; 
por s en xastrc, xinglar y cuando se ha escrito xalón, jalón 
y salón. Ca, ka y cha han sonado lo mismo; arth, corth, 
laulh sonaban casi lo mismo que art, cort, laúd; nympha y 
ninfa no se diferencian, philosophia y filosofía se pronun- 
ciaban con tan leve variante que hoy no se notaría. Todas 
estas y las demás letras ¿cuántas variaciones habrán tenido 
en el curso de los siglos? ¿Quién podría decirlo? 

Por lo mismo avanzaré mis conjeturas con suma cautela 
y timidez; pero, alguno ha de abrir la marcha y la serie de 
observadores que vengan después corregirán los errores 
primeros é irán más adelante. 

Aquí me contentaré con enunciar mis observaciones, y 
en un trabajo más extenso procuraré ampliarlas y dar los 
fundamentos de mis hipótesis sobre tan delicada materia. 



Siguiendo el orden alfabético observemos en las conso- 
nantes sumariamente lo que á su fonética y grafía se refiera. 

La b se ha confundido con la v desde el tiempo de los 
romanos. En la Gesta se las usa promiscuamente: cavallo, 
avie, ovo eran siempre con v, y otras voces, como enbiar, 
eran con b. Lo general es que el uso fluctúe entre ambas 
letras, y se escriba boz y voz, yva é iba, sobre todo en los 
copretéritos. Parece que se tuvo por regla el no escribir la 
misma letra en dos sílabas seguidas de una palabra y de 
ahí que vivir y beber se escribiesen vibir, bivir, bever, veber. 



— 472 



Esta letra es la gran dificultad de los abecedarios moder- 
nos, sobre todo del castellano, y viene desde el griego. 

La k griega se convirtió en c latina, con igual valor fó- 
nico. Hoi no se sabe a ciencia cierta como la pronuncia- 
ban griegos i latinos. 

Tengo acopiados muchos ejemplos del paso del griego 
al latín y el castellano. Citaré unos pocos. 



el griego: 


el 


latin: 


y 


el castellano: 


kantharos 




cantarus 




cántaro 


kartcs 




charta 




carta 


kelta 




celtas 




celta 


kitara 




tfthara 




cítara ó guítara, guitarra 


konos 




conus 




cono 


kynos 




canis 




can 



kynos es kien en picardo, chien en francés. Como se ve la 
k griega adquiere los valores de c y ch en el latín y sus de- 
rivados. 

Ahora, ¿cómo se pronunciaba esa k griega y su equiva- 
lencia latina? 

Bien que los sardos escriben c y pronuncian k; cera, 
piscina escriben, y leen kera, piskina, creo que el griego 
akakia, en latín acatia, se leería acacia en ambas lenguas. 
Kynos se lee cinos y de ahí cínico, y acaso fué chinos en 



— 47:'. - 

siglos anteriores, pues á Cinus de Pestoya, el amigo de 
Dante y del Petrarca en el siglo XV, lo llamaban Chino: 
tsin saber testos del Chino», refiriéndose á él, dice el Can- 
cionero de Baena. Del griego kirica, kir'ca, salen dos voces 
inglesas kirk, iglesia, como se dice en el Norte de la Gran 
Bretaña, y ehurch, como se pronuncia en el Sur. Aducir 
más ejemplos sería aumentar la confusión. Creo poder 
establecer las tres series que siguen: a) la griega, b) la latina 
de ella derivada, y c) la pronunciación común á ambas. 

a) ka ke ki ko ku 

b) ca ce ci co cu 

c) ka che chi ko ku ó q 

Según esto Cicero, garbanzo, se pronunciaría Chichero en 
latín, y así debió ser pues el garbanzo se llamó chícharo en 
castellano antiguo como reminiscencia de su pronuncia- 
ción latina; chícharos llaman las arbejas en México, y entre 
nosotros se llama chichara la harina de garbanzos. La ci- 
galla la llamamos cigarra ó chicharra, ci=chi, y chinche, en 
latín címice ó cím'cc, debió pronunciarse chunche. Del grie- 
go kilo que se leeria chilo hemos sacad» hilo leido quilo, 
pero, si los romanos hubiesen tomado ese vocablo segura- 
mente lo hubiesen escrito cilo y leido chilo. 

La / latina sonaba c, y en castellano solía escribirse inno- 
centia, oration pero pronunciando siempre inocencia, ora- 
ción. De este doble empleo de / y su equivalente c resulta- 
ron voces dobles, como de platea que se derivan platea 
y placía ó plaza, 



— 474 — 

La te latina se trueca en ch castellana,,. como sucede en 
pecho, techo, derecha,, lecho, leche, lechuga, conducho, aguadu- 
cho, f rucho. Esta última voz, como varias otras, retrograda- 
ron á sa forma latina, y así se dijo fructo y fruto, docto antes 
ducho; sánelo, santo, antes sancho, etc. En la Crónica Com- 
postelana á Sancho II, se le llama Sandio primogénito. 

Dos ce sonaban como en italiano. 

La ch sonaba á veces como hoy: chico, muncho, pechugal 
(pectoral); otras veces ch=k ó q; archa, marcho se leían arca 
marco; chrysptal, kristal, chimera, quimera. Se dijo porcho ó 
pórtico, remachado y remazado, etc. 

En la Gesta se dice desmancar y desmanchar, yncamoslas 
por inchamoslas, y valen lo mismo ranc, rango, raneo, ran- 
cho, desrrancar y desrranchar. 



Parece que esta letra siempre ha sonado como hoy sue- 
na. Solía reemplazar a la /, cibdat, caridat hoy son ciudad, 
candad. 



Sonaba también como hoyen figura, flama, jiucia, fla- 
quido. 

Muy parecido fué el sonido'de la ph que proviene de la 
phí griega, como en physica, nympha, philosophía. Suena este 
como si pusiéramos una p delante de la/, y las pronuncia- 



— 475 — 

sernos juntas. La doble ff en medio de dicción sonaba 
como dos efes sucesivas of-ficio; pero al principio ó al fin 
nada significa, siempre suena como una/, fferildos, off, y lo 
mismo h\ ph final, como se ve en Yuseph=Yusef. La /re- 
fuerza á la v: en vez de niev(e), nuev\e\ salv'(c), Gdlv'(es) se 
escribía nief, nuef, salf, Galf. 



Esta letra en el siglo XII tuvo el mismo valor fonético 
que la g francesa de hoy. Sage se escribía y se pronuncia- 
ba como en francés y con el mismo significado de discreto. 
Se escribía lege y leche al mismo tiempo. En la Crónica del 
Cid dice getó (echó) de geter y egió, salió, que se leen como 
si escritos en francés: «Pues \ogeló de tierra el Rey don Al- 
fonso á Rodric Díaz á tuerto, que non lo mereció, é egió 
(exió) de su tierra. > Leo domage, leido como en francés, en 
Berceo (S. Millán, 441). 

Este sonido de g francesa se parece á uno de los sonidos 
de la x, algo al de la i ó / y al de la s ó ss. Por eso se lo se 
escribía gelo ó ielo; texer, tesser, teger; tixera, teser as, ligeras; 
vaxel, vassel, vagel. En la Disputación entre el alma i el cuer- 
po del siglo XIV, se dice aún: cnin de wgmn de dia», que 
sonaba noch. 

La g no iba seguida de u: se decía mager, borgés, page 
(pague). La u escrita tras de la g, sonaba, como en guerra 
(werra en su origen del alto alemán), gualardón, etc. La g 



- 476 — 

casi siempre reemplaza á la c: <buen es el gato (cato) sinón 
que rascuña (rasguña)*. 



1 



La j, en su origen fué una i larga ó iota, i grandota, y 
como hasta hoy sucede en el italiano, reemplazaba á la se- 
gunda i cuando se juntaban dos en un vocablo: üsifiio solía 
escribirse fijo y se leían ambas voces de igual manera. Des- 
pués tomó el valor latino de y, en juventia, y en vez de oio, 
conseto, iuez, se escribió ojo, consejo, juez, que se pronuncia- 
ban oyó, conseyo, yuez. Cuando la influencia francesa domi- 
nó las Cortes de Castilla, Navarra y Portugal, la ;* tomó 
el valor de la je francesa, y solamente en el siglo XVI vino 
á prevalecer el sonido fuerte que hoy le atribuimos, pare- 
cido a la ch alemana "donde nacht se transcribiría najt para 
darle la pronunciación castellana. Bajo esta forma se la ha- 
bía conocido desde siglos atrás, sobre todo entre los mo- 
riscos. Los árabes no tienen /, pero sí la combinación kh 
que es idéntica, khan suena jan: los andaluces siempre han 
dicho jumo, jembra por humo, hembra, ó mas bien por fumo 
y fembra. 

En la Gesta del Cid hay uvjar por uviar y Bavjeca por 
Bavieca: allí debe leerse j como y. En el Álexandre con 
frecuencia se escribe maravija y se lee maraviya ó mara- 
villa. 



— 477 — 



Suele emplearse esta letra en vez de c. En escritos del 
siglo XVIII he visto káskara, y en los poemas del siglo 
XIII, katólico, esto por excepción. En castellano, arca, ar- 
cha, arha, se leían lo mismo: k=ca=cha. 



En tiempo de la Cesta del Cid no había el sonido // de 
hoy á no ser que se le representara por /// como en gallego 
y portugués. He visto la voz llegar escrita legar, liegax, 
plegar; lleva, leva y no lleva. Aún cuando se escribiese la 
// sonaba como dos eles, tal como hoy pronunciamos Cara- 
cal-la, clavel lina, mas propiamente clavelina, derivada de 
clavel, detall, huevo molí, en que sólo se oye una /. 

Mucho se usaba la pl en vez de //; planto por llanto; 
plano por llano ó laño; y también en lugar de ch: plato, 
chato. El argento achatado en tejos para acuñarlos, dio 
planchas chatas, placas, platas; de ahí que el material mis- 
mo (argento), cambiando de nombre, fuese plata. De plata 
salió la forma llata, que se leía lata. 

m y n 

Estas nasales entiendo que no han variado. Como ya 
vimos in, en, sonaban an y lo mismo im y em que sonaban 
am: rincon=rencon=raucon; amper ador =^emper ador . 



478 — 



ik 



La doble n era frecuente en la escritura antigua: Espan- 
na, ninno, cantío, que sonaban nin-no, can-no. Para evitar 
la escritura de una de esas n, se usó una tilde sobre la an- 
terior y se escribió niño, caño, sin que en nada se alterase 
la pronunciación. En el segundo verso de la Gesta se ve 
cañados por cannados; pero eso no se leía como hoy, sino 
can-nados. Para que sonase entonces como hoy, con nues- 
tra ñ, habría sido menester escribir cagnados, ó canyados, 
como en catalán. El sonido ñ=gn=ny, recien aparece 
en tiempo de los humanistas de fines del siglo XV. 

La tilde se usaba en otras abreviaturas como en espesos, 
por espensos; cuela por cuenta. 



El sonido de esta explosiva por su naturaleza es invaria- 
ble. Solía cambiarse en b, como en riepto=^riebto, capadelant, 
cabadelante, siguiendo la tendencia general de la lengua á 
suavizar sus sonidos. 

Hay una p incompleta, la que acompaña á otra letra 
junto con la cual suena como una pareja de consonantes, 
lo que sucede en psalmo, psalterio, ptolomeo, pterodáctilo. 
Esa p inicial ha caído, y no recuerdo haberla encontrado 
en esta Gesta. 



— 479 — 



Esta es una letra inútil, pues que todas sus combinacio- 
nes están representadas por otras letras. Se escribía quomo, 
quando, quenla y commo, cuomo, como, cuando, cuenta. 

Hoy mismo escribimos trichina, fetiche, huevo chimbo, la 
Colchide, etc. y leemos triquina y triquinosis, ¡etique y feti- 
quismo, huevo quimbo, la Colquide, etc. En Chile se dice 
chimbo por quimbo, y muchos pronuncian todavia trichina 
y fetiche, por el defecto de representar un mismo sonido 
con diferentes letras. 

TV — T 

Se escribía de ordinario rrey, rrazon, Anrrich, isrrael, 
airrededor y á veces con una r inicial ó después de n, s ó 
/, que sonaba rr. Otras veces se pasaban al otro estremo, 
y palabras con rr entre vocales las ponían con r: arobdar. 
La rr se permutaba fácilmente con la s. (i) 



(1) El 9 de Abril, día del fallecimiento de nuestro padre, la im- 
presión de esta obra se encontraba bastante avanzada, alcanzando 
á la página 336. Hubimos de continuarla valiéndonos de los ma- 
nuscritos que, en limpio y minuciosamente revisados, él nos legó y 
guiándonos en este trabajo por una nota de instr cotones que, con 
ese objeto, escribió el día 7 de Abril previendo su próximo fin. 

Este capítulo no alcanzó á terminarlo, faltando lo referente á las 



— 480 — 

consonantes 8, t, x, y z y la parte 3. a , que debió tratar de los so- 
nido» desaparecidos de nuestra lengua. 

Felizmente esta omisión se encuentra salvada en el trabajo titu- 
lado <Li Crónica Rimada de las Cosas de España, Restaurada, que 
presentó al VI Congreso Científico de Chile, celebrado en la Sere- 
na en 1900, trabajo que saldrá á luz simultáneamente con esta 
obra. 

Santiago, Junio 9 de 1900. 

Sus HIJOS 



y&t^té '^^W^W'^WH^W^^S' 3 !^^^ *.f'Wf W' *$} 



Trajes y Armas, usados en el siglo XII, de que se 
hace mención en el Poema 



Creo conveniente mostrar en conjunto el trnje y las ar- 
mas de un guerrero español del siglo XII, ya que en el 
Poema á cada paso se necesita de ese conocimiento. 

El caballero cubría la cabeza con un bacinete de hierro 
de forma cónica, terminado en punta, llamado yelmo, en 
inglés helmel; helme {heaume) en francés, del antiguo alto 
alemán helm, casco. Este iba unido á un capuchón de ma- 
lla, denominado almófar ó capellina, destinado á proteger 
la cabeza y el cuello. El yelmo solía rematar por su parte 
abierta en un aro metálico, que rodeaba la frente como una 
ínfula ó diadema: ese aro reforzaba la defensa y servía de 
adorno, pues allí se engastaban piedras preciosas ó lucientes, 
como las carbonclas (diamantes) u otras á que se atribuían 
varias virtudes. De este aro salía una lengüeta acerada que 
iba sobre la nariz para protegerla de tajaduras. El yelmo 
solía ser reforzado por rebordes metálicos que se juntaban 
31 



— 482 — 

en.su p.irte superior formando la cimera ó encimera, y era 
sostenido ó sujetado por correones, denominados mondaras 
en el Poema. 

La loriga era una túnica ó camisón de mallas de acero, 
con mangas, y abierto atrás y adelante de manera que sus 
haldas cubriesen las piernas. Al principio la loriga ó coraza, 
como este nombre lo indica, fué una cuera ó jubón de cue- 
ro curtido; después para defensa se le agregaron planchue- 
las metálicas redondas, cuadradas, dispuestas como esca- 
mas, etc., y, por último, se reemplazó el cuero por un 
tejido de cadenilla de acero, flexible y resistente, como 
convenía. Arrancar á golpes aquellas planchuelas ó esca- 
mas, se llamó desmancar la loriga, descabalarla, mancarla, 
y esa palabra se pronunciaba desmanchar, como á veces 
viene escrito en el Poema. También se decía falsar ó falsear 
la loriga, que era vencerla, atravesarla, romperla. 

Bajo esta cubierta de acero se usaban ropas adecuadas. 
En la cabeza, bajo el yelmo, usábase la cofia, casquete ó 
gorra de lienzo ó seda, destinada á proteger el cabello del 
duro ludir del hierro, la cual parece que se ajustaba ó frun- 
cía sobre la frente con una jareta. La loriga descansaba en 
el belmez, traje interior acolchado á veces, para amortiguar 
los golpes. Es casi seguro que usaban bragas ó calzones, 
acaso enmallados, y sus calzas eran de ordinario botas ó 
escarpines de cuero que caían sobre el zapato [huessas 
sobre calzas,. En aquella época remota no se usaban brazo- 
neras ni quijotes, golas ni guanteletes, como poco después, 
hasta llegar al refinamiento de las armaduras repujadas y 



— 48:J — 

cinceladas de Milán. Hay tres períodos diferentes, el de la 
cuera, e! de la loriga y el de la armadura de acero ya com- 
pleta. Por último recordaremos que los caballeros enloriga- 
dos del siglo XII usaban espuelas de oro, ó al menos dora- 
das, (espolons, spuoras), reducidas á veces al acicate ó 
aguijón de acero de los árabes. 

El brial, túnica ó jubón, talar el de las mujeres y más 
corto el de los hombres, se usaba sobre la camisa. El dela- 
tan también lo usaban ambos sexos. Hay gran disconformi- 
dad sobre el significado de este vocablo, para unos un ves- 
tido, para otros un género. Atendiendo á su etimología, 
ciclatón viene del griego kiklos, circo, círculo, porque ésta, 
sin duda, era una pieza circular de ropa, acaso de diferen- 
tes estofas. Pudo usarse por las mujeres como las enaguas 
hoy, bien que envolviendo el cuerpo. Los infantes de Ca- 
món, tuellen á sus mugieres los mantos é pellisons, y las 
dejan en camisas é ciclatóns (v. 2730). Luego tcon las es- 
puelas agudas, les rompen las camisas e las carnes, e lim- 
pia salie la sangre sobre los ciclatóns (v. 2747). El ciclatón he- 
cho de paño cortado en círculo es la capa española, usada 
desde siglos antes, y aún con el nombre decapa, como se ve 
en las Etimología 1 ; de San Isidoro. En la Crónica del Cid el 
infante de Aragón va á las exequias de su suegro, y sus 
caballeros llevan todos capas pardas, en señal de duelo. En 
la Crónica Rimada cubre el Cid con una capa aguadera al 
leproso que encuentra á la orilla del rio. Eso no quita que 
ciclatón signifique lo mismo que capa, ó que sea una voz 
genérica que incluya á la otra. 



— 184 — 

Sobre los briales cubrí m mantos y pellisones (peletería). 
Macho usaban los bordados de oro y plata, aún en las ca- 
misas de fino ramal ó lino, y en los zapatos huebrados en 
esa guisa. El Cid para asistir á las Cortes de Toledo viste 
calzas de fino paño, sobre ellas zapatos «á grant huebra» 
(obra), camisa de ranzal con las presas de oro y plata. So- 
bre ella un brial primoroso de ciclatón (¿por el corte ó por 
el género de qué estaba hecho?) y sobre el brial una pie' 
bermeja con bandas de oro. Lleva una cofia de un escarín 
(escar(ht)in) de pro (estofa de seda escarlata) y (3 no) 
«desuso cubrió un manto que es de grant valor*. Hay el gonel, 
otra forma de brial, y el sobre-gonel ó sobre-todo. Y toda- 
vía San Isidro recuerda la armelansa, ó vesta que asentaba 
sobre la armadura. 

Los guerreros para su defensa, además del yelmo y la 
loriga, usaban el escudo. Este era grande, fuerte y pesado, y 
cubría casi todo el cuerpo. Combado ó convexo hacia aden- 
tro, su armadura se afianzaba al centro llamado la bloca, 
que unas veces era como un ombligo entrante donde solían 
lucir cristales ó piedras preciosas, y otras veces presentaba 
una punta saliente. La forma del escudo era triangular: un 
arco amplio en la parte superior, capaz de cubrir el pecho, 
y los costados iban bajando en forma de ogiva. Se hacía de 
madera recia cubierta por una piel resistente, y se le refor- 
zaba con b irras ó con planchas de hierro ó de acero. Por 
detrás tenía sus guarniciones y abrazaderas. El escudo se 
llevaba colgado al cuello ó sujeto al arzón y en el momento 
del combate se embrazaba, sujetándolo contra el corazón. 



— 485 — 

Con el brazo derecho se manejaba la lanza ó la espada; de 
manera que no se comprende bien cómo manejaban las 
riendas. En el siglo XI y en el XII los escudos españoles 
no llevaban, que se sepa, ni divisas, ni cuarteles, ni orna- 
mentos, como poco después se acostumbraba. Las adargas 
eran escudos moriscos, rodelas de cuero mas pequeñas 
que usaban las peonadas. Les franceses de boucle, boda, 
bloca, hicieron bouclier ó escudo blocado, y la voz corres- 
pondiente en castellano fué broquel, en su origen segura- 
mente bloquel, de bloca. 

Las armas ofensivas principales fueron la lanza y la es- 
pada. La lanza de moderada lonjitud (cuerpo y medio de 
hombre) tenia el fuste ó asta de madera resistente, fresno ú 
otra, terminaba en una punta de acero agusada, de forma 
triangular alongada, y ú llegar al cabo opuesto presentaba 
una escavadura para empuñarla. Esta tenía delante un re- 
borde ó parte saliente llamada tarja, para escudar la mano. 
Adornaba la lanza de los caballeros un pendón flotante, ó 
paño pendiente, esto es una banderola ó grímpola angosta 
y larga terminada en dos puntas ó flamas, que caían rozan- 
do el casco cuando se mantenía erguida la lanza. En estos 
pendones solían usarse colores y divisas que distinguiesen 
á sus dueños. 

Los peones ó infantes usaban picas ó alconas, en vez de 
lanza a pendón. 

La espada {branz, esgrun, gladio) era el arma mas noble, 
y las de los famosos caballeros siempre tenían un nombre 
propio: Joyeuse se llamó la espada de Cario Magno, Alma- 



- 486 — 

cia la de Turpin, Allaclara la de Oliveros, y la Durandal 
(Durandana) del paladín don Roldan, según la leyenda me- 
dio-eval, fué aportada del Cielo por un Ángel. El Cid con- 
quistó en buena lid dos famosas espadas: Colada, que era 
de don Ramón Ií Berenguel, Conde de Barcelona, y Tizón 
quitada al rey Búcar (Abu-Bekar). De estas espadas dulces 
é taiadors dice el poeta anónimo de la Gesta, que, «las ma- 
zarías e arriaces (pomos y gavilanes) todos de oro son» 
(v. 3189). Cuando Martín Antolinez rota la lanza «mano 
metió al espada; relumbra todo el campo, tanto es de lim- 
pia e clara» (v. 3661)- Y cuando el rey desenvainó á Coin- 
da y á Tizón I relumbró tod' la Cort (v. 3188). Así pues, 
ya en tiempo del Cid había espadas con empuñadura de 
oro [arrial, arriaz). 

Tenían fama las espadas de Valencia y los puñales de 
Zaragoza, como después las hojas de Toledo. 

Con la espada se hería de filo y por ambos lados, y hay 
casos en que se daba el golpe á dos manos, bien que las 
empuñaduras eran muy reducidas, si hemos de atenernos á 
las figuradas en les sellos de la época. 

Los caballos según su oficio y condición recibían diver- 
sos nombres, como se deduce de la etimología de sus deno- 
minaciones. El caballo de silla ó de paseo era el palafrén y 
el de guerra el bridón. Este iba de destrero, al estribo del 
caballero con sus arreos de guerra, y al comenzar el com- 
bate el caballero pasaba de su palafrés á su caballo de ba- 
talla. Se estimaban los caballos corredores ó cursores, y á 
los que lo eran se les llamó corceles. En el poema no se 



— 487 - 

habla de bridones ni de corceles y sólo se mencionan 
los caballos cursores ó corredors, los pala fres y los destreros. 

Los caballos usaban un recado como el de hoy: sillas, á 
veces de dorado arzón, con estribos ó estriberas, que de 
ambos modos se dijo, frenos, por los que también se entien- 
de bridas, cinchas (cinxas) y pretal {pedral). En el Poema 
siempre se dice riendas (rigendas, en su origen) y nunca 
bridas. 

Habla el Poema de sillas cocerás en contraposición á las 
sillas gallegas que llevaban los del Cid cuando los atacaron 
los francos ó catalanes del Conde de Barcelona. Silla coserá 
es la propia para el coso, ó sea de las carreras, de paseo, de 
gala; las gallegas, de arzones altos y encajonados, eran para 
el trabajo y propias para la guerra: el caballero, más seguro 
en ellas, no era tan fácilmente desarzonado. En su origen 
fueron sillas corseras, de corso, curso, carrera, y en el poe- 
ma cocerás, sin r y con c. La r se pierde igualmente en 
coso, y la s se cambia en c en corcel, caballo de carrera, co- 
rredor ó cursor, y ambas letras se conservan en corsario, el 
que corre los mares. 

En el arcipreste de Hita hay la voz coserás y corseros 
en el Alexandre, ambas con s, y significando carrera (cursus, 
curso, corso, coso). 

Se comenzaba á usar paramentos de guerra y terlices y 
lorigas petrales, para el caballo. Estos nobles brutos tam- 
bién tuvieron nombres famosos como las espadas, á partir 
desde Alejandro Magno, si hemos de creer en el Bucéfalo, 
de tan alta prosapia, que: 



- 488 — 

99- ' Fizólo un Elefant, cuerno dis la escritura, 

En una Dromedaria, por muy grant aventura." 

(El Alexandte) 

Varios nombres propios pudiéramos rememorar; pero 
nos limitaremos á hacer mención de Babieca el caballo cé- 
lebre del Cid Campeador, que él no olvida en su testamen- 
to, y el cual fué enterrado entre dos olmos á la puerta del 
monasterio de San Pedro de Cárdena, do yacía su señor. 

Los etimologistas convienen en que palafrén viene de 
paraveredies, palabra compuesta del gregio para, entorno, 
y veredies en bajo latín, caballo de posta. Creo que viene 
de la preposición para y de freno, caballo para el freno, ó 
de bridas (frenus en latín es freno y bridas). Bridón, de bri- 
das, significa lo mismo que el anterior; corcel es corredor, 
con el cambio erróneo de la s en c, que se conserva, como 
vemos en coso, corso, corsario, curso, etc. Deslrero, creen 
que viene de dexler, diestro: paréceme que viene del fran- 
cés desirier, descomponible en de strier, del estribo, y bas- 
ta de caballos. En el Poema se suelen mencionar entre las 
acémilas, las muías, los mullos y los camelos ó camellos. 

Del modesto rocín no se hace mención. Según la prag- 
mática de D. Alfonso el Sabio, fechada en Sevilla á 5 de 
Febrero de 1253, un rocín vale el tercio de un caballo ga- 
llego. Rocín en alemán es ross, rozza y ronzino en italiano, 
roucín y roncín en francés antiguo, y roncí en provenzal. 
En la Canción de Taillefer, dice que iba, " sur un roncin qui 
tostaloit," y en otras versiones dice: "sur un ceval," que 



— 489 — 

se lee cheval. Por último, para que se columbre la causa 
del desprecio caído sobre el infeliz rocin, sépase que en ne- 
erlandés se le llama ruin, que quiere decir caballo castrado. 

En la citada pragmática del Rey Sabio, destinada á reno- 
var las postaras (decretos) de su padre y de su abuelo, se 
prohibe el uso de sillas guarnecidas y bordadas, i se fija el 
precio de las siel/as con freno é pedral dorado. Allí también 
se habla de zapatos dorados. 

Las huestes tañían trompas, atamores, atabales, chirimías 
y añafiles, y usaban alhiaras ó cuernos de guerra, bien que 
en el Poema estos no se mencionan como en la Chanson de 
Roland, donde es famoso el olifant ó cuerno ebúrneo que 
el héroe tañía en vano en la jornada de Roncesvalles. 

Escuella (secuela?) tropa, escolta del rey ú otros perso- 
najes: mesnada, tropa, compañía de un caudillo. De la reu- 
nión de estas escuellas ó mesnadas, se formaba la hueste 6 
ejército. Virtos y poderes, se llamaban las fuerzas de un 
reino ó de un Condado: hs fací es ó faces, haces, era otro 
modo de designar las huestes.. El ejército de los moros sue- 
le llamarse elalmofalla, voz que primero significó alfombra y 
de ahí, por tropo, campamento. Este también suele llamar- 
se elfonssado ó foseado, porque se le defendía rodeándolo 
de fosos, cavas ó cárcavas. En el Poema nunca se le llama 
castro, como decían los romanos á sus campos fortificados, 
nombre que aún suena en España. En cambio queda su di- 
minutivo caslriello ó caslrillo, después casfielo ó cast'iilo, 
ó sea pequeño castro. En el Fuero de Burgos, otorgado en 
1073, se l ee: castrillum de Vega, castrillum de Verrocúe. 



— 490 — 

Axobdas, llama el Poema las rondas ó guardias moriscas 
y patrullas; atalayas, eran los centinelas que guardaban de 
día desde las almenas, y ascuchas ó escuchas, los que vigi- 
laban de noche. Peones eran los pietones, y la peonada, la 
infantería. Entre los peones figuraban los ballesteros, de 
temibles cuadrillos ó pequeños dardos de sus ballestas, se- 
mejantes á los venablos empendolados (emplumados). Eran 
estos, viras arrojadizas á mano, de punta aguzada de acero, 
destinados á la caza venatoria. El traidor Vellido Dolfos con 
un venablo dorado atravesó al rey Don Sancho de parte á 
parte. Los peones solían usar frondas ó pedreros, asconas y 
ar hale tas. 

Para atacar los muros enemigos usaban torres de madera 
y engeños ó máquinas de guerra. Eran de estas las princi- 
pales: la cappa, especie de casucha de techo muy fuerte pa- 
ra guarecer á los zapadores que iban dentro rodándola has- 
ta el muro que á su amparo minaban y aportillaban si 
podían; el almoienage ó motón (carnero), viga armada, ter- 
minada en una pesada cabeza de carnero como el ariete 
romano, destinada a batir los muros en brecha; y, por últi- 
mo, las algarradas, máquinas como las catapultas, para 
arrojar grandes piedras. 

Cuando llegan los almorávides, — los alárabes de las cró- 
nicas, — en defensa de los valencianos, el Cid que los sitiaba 
corta puentes é inunda la Vega, en otras ocasiones tiende 
celadas, y hace falsas retiradas para caer con más ímpetu 
sobre el enemigo sacado de su seguro. Si acampa con su 
mesnada es en lugar estratégico como en el puerto seco 



— 491 — 

de Alucant, ó en un otero redondo que al punto foseó, ó en 
algún poyo dominante (podium), altura, podio, po'io=po- 
yo, y de ahí poyar, pttiar, pujar, subir; podium era la 
tribuna ó alto p.ilco del César en el anfiteatro ó en el Circo). 
Poyarse dice en el Alexandre, puiar en la Gesta del Cid. 

Vadea los rios como puede: pasa el Duero en navas de 
balos, es decir en balsas planas, acaso de troncos enlazados. 
Nava, es lugar plano y raso, llanura, como aquella en que 
se dio la batalla de Muradal ó de las Navas (llanura) deTo- 
losa en 1212. Navas de palos, esplanada de palos, embarca- 
ción chata ó plata ó plana ó llana, que todo es uno. Nava 
C.ibrera, Navas luengas, y otras navas de Castilla, significan 
siempre planicie, llanura tal o cual 

La idea y el espíritu religioso á todo va adherido; el Cid 
invoca siempre al Creador, al Padre Spirital y á su Sancta 
Madre, á sus Sanctos e sus Virtudes, y hace mandas pia- 
dosas, lo que no quita que sea agorero y superticioso como 
un romano; sus campeones santiguan las sillas antes de 
tntrar en combate, y antes de una expedición riesgosa el 
Sispo don Hieróm, a todos da soltura; es decir los absuelve 
;n maza, les suelta los pecados. Esta forma de la absolución 
ie campaña es mui común, sobre todo en los poemas frail- 
ases. Y aquí citaré un ejemplo no sin cierta complacencia 
>or tratarse de uno de mis viejos antecesores, de don Gui- 
len de la Barra, uno de los fieros capitanes de Simón de 
Confort en la guerra contra los Albigenses. Cuando aquel 
:apitán general se dirigía al frente de un ejército poderoso 

atacar al noble rey trovador don Pedro II de Aragón, i 



— 492 — 

quien venció y dio muerte en la batalla de Moret (121 3), el 
Obispo Folqueto ó Falques de Marsella da la absolución á 
sus soldados, quienes doblan la rodilla para recibirla, y 
sjguen su camino. En el Poema sobre la Cruzada contra 
los Albigenses se registra la escena de la absolución en masa 
en el pasaje en que se leen estos versos: 

«Ab tan Folquets l'avesque | los a pres a senhar 
Guilhelmes de la Barra | los pres a capdelar 
E fe'ls en tres partidas » 

Puede leerse este pasage en el excelente libro Los Tro- 
vadores de Milá y Fontanals. 

El protagonista de esta Epopeya tuvo varios nombres. 
Al principio se le llama sencillamente Rodrigo, nieto de 
Layn Calvo é hijo de Diego Lainez. A él, hijo de Diego le 
correspondía por apellido Dieguez; pero como ese nombre 
era Dieg ó Diag, él sería Dieguez ó Diaguez, de donde por 
síncopa salen Diez ó Díaz. Por eso cuando fué armado ca- 
ballero en Coímbra tomó el nombre de Ruy Díaz, con- 
tracción de Rodrigo Diaguez, muchas veces convertido en 
Ruy Diez. 

El sobrenombre de Campeador le viene de los frecuer 
tes duelos judiciales en que él salió al campo en defensa d< 
algún derecho de su rey, y es sinónimo de Campeón. El 
nombre honorífico de mió Cid se lo dieron los árabes, 
quienes le llamaban Side, que quiere decir mi Señor. 



— 493 — 

A este nombre de mió Qid, como se decía, se liga un 
recuerdo del personaje que se olvida en su gesta, aunque 
muy culminante. Salió Ruy Diaz al destierro por el año 
de 1081, ó acaso antes, que esta cronología es incierta, y, 
después de algunas correrías al frente de su mesnada, se diri- 
gió á Zaragoza á tomar servicio bajo las banderas del rey moro 
Ahmed Al-Moctadir. Este le recibió con gran contento, y 
tal confianza depositó en el castellano que al morir 
dejó bajo su amparo á su hijo Yusef Al-Mutamín su suce- 
sor como rey de Zaragoza, y dio orden i sus subditos que 
le obedecieran en todo como á él mismo. Talvez fué enton- 
ces cuando apellidaron Side a Ruy Diez, poderoso Conse- 
jero de Ziilema, como llama la crónica á este rey, quien 
acaso como su padre llevaría el nombre de Suleyman. 
Tenía Zulema otro hermano, Al-Mondzir; el Benalfangc 
de las crónicas, quien heredó los estados de Denia, Tor- 
tosa y Lérida, y éste, como siempre sucede cuando los 
estados reales se parten, no tardó en intrigar contra el 
rey su hermano. Se procuró antes de mucho la amistad 
y alianza del Conde de Barcelona D. Berenguer Ra- 
món II y de don Sancho Ramírez rey de Aragón, y al 
poco tiempo encendió la guerra contra su hermano el 
rey de Zaragoza. No tardó el Cid en salir á campaña, 
corrió como un rayo las tierras de Benalfange, recogien- 
do gran botín y haciendo mucho daño; asaltó el castillo 
de Monzón á vista de los aliados, y por último, los en- 
contró en Almenara, cerca de Lérida y los destrozó 
por completo, tomando preso al Conde de Barcelona, 



— 494 — 

con diez y seis nobles aragoneses y tres mil soldados, y 
con esos cautivos entró en triunfo á Zaragoza en medio 
de las frenéticas aclamaciones y vítores del pueblo moro 
y de los cristianos. El rey mismo se adelantó con su 
familia á recibir al vencedor. Esto sucedía en 1085 el 
año mismo que Toledo por capitulación caía en poder 
délos cristianos. Es seguro que el pueblo zaragozano fué 
quien llamó Side á su heroico defensor, pues que era 
allí como un rey sin corona, y no había otro nombre 
mejor que darle. Murió el llamado Zulema en ese mismo 
año, y le sucedió su hijo Ahmed Al-Mostaín, continuan- 
do el Cid á su servicio hasta 1088, cuando, de acuerdo 
con aquel rey, dio principio á la guerra de Valencia. 
Creo conveniente dar al lector estas breves noticias que 
servirán para comprender mejor la Gesta en su parte 
más borrada. 



FIN 



w^wn^^^^^ 



ÍNDICE 

Piiglnai 

PROLOGO 1 

I. — El Cantar de Rodrigo i 

Preludio, pág. 3. — Romance I. Desafio de Gormaz y 
los Laynez, 5. — II. Rodrigo da muerte al Conde, 7. 
— III. Ximena se querella al Rey, <?. — IV. El mensa- 
je del Rey, 10. — V. Diego Laynez y Rodrigo acuden 
al llamado del Rey Don Fernando, 1 i. — VI. Don Ro- 
drigo y su padre van á vistas con el Rey, 13. — VII. 
Desposorios de Rodrigo y de Ximena, 14. —VIII. 
Victoria de Rodrigo sobre dos arrayases moros en 
YodayFotit>Dofia, 16. — IX. Rodrigo da libertad al 
moro Burgos de Ayllón, 17. — X. El Rey de Aragón 
desafia al de Castilla en demanda de Calahorra, 20. 
— XI. Rodrigo campeón del Rey de Castilla, 21. — 
XII. Aventura de Rodrigo con el Gafo, 22. — XIIL El 
duelo por Calahorra entre Rodrigo de Vivar y el 
Conde Martin González, 24. — XIV. Van sobre Cas- 
tilla cinco reyes moros, 27. — XV. Vence Rodrigo á 
los cinco reyes moros, 29.— XVI. Los condes trae- 
dors, 3:. — XVII. El rey de Francia apoyado por el 
Papa exige vasallage del rey de España, 33. — XVIII. 



— 49G — 

El rey de España consulta á sus Buenos-ornes, 34. 
— XIX. Rodrigo aconseja la guerra á Francia, 35. — 
XX. Respuesta del Rey¡Fernando, 36. —XXI. Vence 
Rodrigo al conde de Saboya, 38. — XXII. El Rescate, 
4°- — XXIII. Da el rey á Rodrigo novecientos caba- 
lleros, 42. — XXIV. Las huestes españolas marchan 
sobre París, 43. — XXV. Acampa Fernando delante de 
París; el rey francés lo llama á vistas, 45. -XXVI. 
— Entrevista de los Reyes contrarios, 47. — XXVII. 
El juglar ata cabos, 49.— XXVIII. El hijo de don 
Fernando en poder de sus contrarios, 50. -XXIX. 
El tratado de Paz, 53. — XXX. Epílogo, 54. 

II. — El Cantar de Ruy Díaz de Vivar 57 

Preludio del Joglar, pág. 59.— I. Del Rey don Fernán- 
do que partió sus regaos é de su finamiento, 61. — II. 
El §erco de (^aragogu, 63.— III. Rimirode Aragón 
mueve contra don Sancho c del su vencimiento, 66. — 
IV. Don García quita tierras a su hermana doña Urra- 
ca, por ende don Sancho pide conseio á los sos ornes 
de cómmo él faga, 67. — V. Con el Cid conseyase el 
rey don Sancho, 68. — VI. De comino el rey don 
Sancho venció á su hermano don García e de por 
vida lo metió en fierros, 69. —VII. De la batalla de 
los hermanos, e de commo el Cid Ruy Diaz libro de 
preso al rey don Sancho. 74. — VIH. De como don 
Sancho soltó de prisión a don Alfonso a ruego de 
doña Urraca, e este metióse monge e pasoge al rey 
moro de Toledo, 76. — IX. De commo el rey don 
Sancho tomó a Toro e puso cerco sobre Camora, 78. 
— X. Pide el rey don Sancho a Camora en troque, e 



— 497 - 

dello fué el Cid amidos el mandadero, 81.— XI. Es- 
* trecha don Sancho la cerca de Camora, 85. — XII. De 
comino doña Urraca acordó dará Camora e de se yr 
a Toledo; e del Cid que venció quince enamóranos, 
87.-XIII. Bellido Dolfos, 88. -XIV. El rey don 
Sancho rec/ibe a Vellido Do'.fos non recelándose de 
él, 90. — XV. Dixen de Camora al rey que se guardas- 
se del traedor e el rey non les dio crédito, 91.— 
XVI. De commo Vellido Dolfos filió de muerte al 
rey don Sancho e se acogió a Camora, 93.— XVII. 
De la muerte del rey don Saoch >, 94. — XVIII. De 
como Ordonez de Lara se offresció de les facer riepto 
á los de Camora sobre la muerte de don Sancho, 97. — 

XIX. De commo Bellido Dolfos se acogió al brial de 
la Infante e ella lo entregó a D. Arias Gonzalo, 98. - 

XX. De como el Castellano don Diego Ordonez 
rieptó a los de Camora, con lo que respondió don 
Arias Gonzalo, 99. — XXI. De como do ¡Va Urraca 
fizo saber a don Alfonso la muerte del rey iln\ San- 
cho, e de como escondidamentc salió don Alfonso de 
Toledo, 101 — XXII. De como don Arias Gonzalo 
armó a sus fijos para lidiar, e asy mesmo, e la Infanta 
non se lo consintió, 104 — XXIII. De como Diego 
Ordonez lidió con Pcdrarias e lo mató, 105. — XXIV. 
De como Diego Ordonez lidió con Diego Arias e assi 
mesmo lo mató, 107. — XXV. Diego Ordonez lidia 
con Rodrigo Arias c lo mata, 108.— -XX VI. De como 
el rey don Alfonso llegó a Camora ó le rebebieron 
por rey todos menos los castellanos, 111. — XX Vil. 

32 * 



— 498 — 

De como Ruy Diez non quiso besar la mano a don 
Alfonso; e de los buenos ornes que le conseian faga 
salva de non aver sido en muerte de su hermano, 
1 12. -XXVIII. La Jura en Santa Gadea, 113. — XXIX. 
De cómo bien é cumplidamente gobernaba el rey don 
Alfonso VI, 116. — XXX. De como Ruy Diez de 
Bivar bien servie al rey don Alfonso, 117. 

III — Ki. Caxtak de f. Eximo (restaurado) 121 

I. La hoja perdida, 123. — II. Desolación de Biv-r, 
126.— III. La entrad» en Burgos, 128. — IV. Sale de 
Burgos al Exilio, 130. — V. El trato con los judíos, 
132.- VI. El Cid en la Abadía de San Pedro de Cár- 
dena, 138. — VII. Acrecentamiento de la mesnada, 
141. — VIII. Oración de doña Ximena, 143. — IX. 
Despedida del Cid, 145. — X. Sale el Cid de Castilla. 
— Toma de Castellón, 146. — XI. La algara, 150. — 
XII. Continúa el Cid su escursión, 153. — XIII. Maña 
del Cid para ganar á Alcocer, 155. — XIV. Los mo- 
ros de Alcocer piden auxilio al Rey de Valencia, 157. 
—XV.— XVI. El gerco de Alcocer, 159.— XVII. La 
Salida, 160. - XVIII. La batalla de Alcocer, 162. — 
XIX. Mandado del Cid para el Rey don Alfonso, 
167. — XX. Sale el Cid de Alcocer y acampa en 
Mont-Real, 169. -XXL El rey don Alfonso recibe 
á Minaya, 171. — XXII. Regreso de Minaya, 173 — 
XXIII. El Cid se establece en Alücant, 174— XXIV. 
El Conde de Barcilona, 176.— XXV. Triunfo del Cid 
en el Pinar del Tévar, 178. — XXVI. Prisión de don 
Ramón Berenguer II, conde de Barcelona, 179. 

\V. — El Cantar de Valencia (restaurado) ..,.. 183 



— 4yy — 

J. El gerco de Murviedro por los moros de Valencia, 
185. — II. Vencidos los valencianos prosigue el Cid 
su conquista, 189. — III. La discordia enciende los 
campos de España. El Cid va sobre Valencia, 190. — 
ÍV. El Rey Alfonso pone su amor en Francia, 192. — 
V. Del Officio Mozarábigo, su cambio por el de fran • 
ceses, 19}. — VI. El juicio de Dios por duelo, 195. — 
VII. La prueba del fuego. Allá van leys ó quieren 
reys,i96. — VIII. De cómo el pueblo desama a su Rey, 
é pone su amor en el Cid, 199. — IX. C/erca y toma 
de Valencia, 200. -X. Viene el Rey moro de Sevilla, 
y el Cid lo derrota, 203.— XI. Medidas disciplinarias 
que toma el Cid, 204 — XII. Hace el Cid alarde de 
sus mesnadas. Propone enviar a Minaya con un pre- 
sente para el Rey Don Alfonso VI, 205 -XIII. El 
Preste don Hierónymo, 207. —XIV. Minaya en la 
Corte del Rey, 208.— XV. Minaya va en busca, de 
dofia Jimena y sus hijas al Monasterio de San Pedro 
de Cárdena, 211. — XVI. El regreso a Valencia, 216. 
—XVII. El moro Aben Galvón, 218. -XVIII. Re- 
cepción de dofia Jimena y sus hijas en Valencia, 222. 
— XIX. El rey Yucef pone gerco a Valencia, 22 1 ). — 
XX Batalla con los moros; preparativos, 226. —XXL 
Vence el Cid al Moro Yucef, 228. -XXII. El botín 
de guerra. 23 1. — XXIII. Envía el Cid una embajada 
á Valladolid do estaba el rey don Alfonso, 234 — 
XXIV. Los infartes de Carrión proyectan casir con 
las hijas del Cid, 237. — XXV. Mensaje del Rey al 
Cid, 238. — XXVI. Los mensageros del Cid regresan 
a Valencia, 241 — XXVII. Las Vistas á orillas del 



— 500 — 

Tajo: salen las partes, 243. — XXVIII. Las vistas del 
rey con el Cid, 2 16— XXIX. El Rey ante su corte 
pide al Cid sus hijas para esposas de los Infantes de 
Carrión, 250. — XXX. Se despide el Cid del Rey y 
retorna a Valencia con los infantes, 254. — XXXI. El 
Cid da cuenta a Xitnena de! pedido del Rey, 255. — 
XXXII. Presentación de los infantes y su casamiento 
257.-OCXXUI. Las bodas. 

V El Cantar dk j.as Hijas de i, Cid (restaurado) 

Preludio, 263. — I. El León, 265. — II. Cobardía de los 
infantes de Carrión, 267. — III. La hoja hallada, 268. 
— IV. Continúa el combate, 271. — V. Valentía del 
Bispo don Hierónymo, 273. — VI. El Cid vence al 
Rey Búcar, 275. — Vil. El Cid felicita á sus yernos, 
276. — VIH. Los compañeros del Cid se burlan de los 
Infantes, 280 — IX. Concierto felón de los infantes, 
281. — X. Generosidad del Cid, 282. — XI. La despe- 
dida, 284. — XII. La jornada. — alevosía de los infan- 
tes, 285. — XIII. Repréndelos el Moro Abengalvón, 
287. -XIV. El Robredo de Corps, 288. -XV. Eelez 
Muñoz torna a ellas y las socorre, 291. — XVI. Felez 
Muñoz socorre a sus primas, 292. —XVII. Van al 
Cid las nuevas de la afrenta, 294. — XVIII. El regreso 
á Valencia, 296. — XIX. Manda el Cid querellarse al 
Rey Don Alfonso, 297. — XX. El Rey don Alfonso 
cita á Cortes en Toledo, 300. — XXI. Se abren las 
Cortes, 501. — XXII. La llegada del Cid, 302. — 

XXIII. El Cid prepara su entrada en Toledo, 304. — 

XXIV. El Cid y sus parciales entran a la Corte, 306. 

XXV. El Rey D. Alfonso abre las Cortes, 308.— 



— 501 — 

XXVI. El Cid entabla su demanda y pide sus espa- 
das, 309. —XXVII. Los infantes devuelven Tizón y 
Colada, y el Cid las entrega á sus Campeones, 310. 
— XXVIII. Pide el Cid la devolución de la dote de 
sus hijas, 3:2.— XXIX. El Desafio, 315. — XXX. Pa- 
bla Pero Mudo, 3:8. — XXXI. Pabla Diego Gonzá- 
lez, 321. — XXXU.— Pabla Asur González, 323. — 
XXXIII. Pablan los embajadores de Navarra y de 
Aragón, 326. — XXXLV. Pabla Minaya, 328. — 
XXXV. Fabla el Rey, 329 — XXXVI. Arrogante res- 
puesta de Martin Antolinez, 332. — XXXVII. Llegada 
de los adalides al campo de Carrión, 335. — XXXVIII. 
Apercíbense los campeones para la lid, 334. — 
XXXIX. El palenque. — Últimos preparativos, 336. 
— XL. El combate, 337. — XLl. Después del comba- 
te, 342. — XLII- Epilogo, 345. 

VI. — Cantar del Finamiento del Cid Campeador 347 

Preludio, pág. 349. — I. Valencia en el ocio de la paz, 
353. — II. Llega al Cid un mensaiero del Soldán de 
Persia, 555.— III. Sale el Cid a lo recibir é tornan 
juntos a Valencia, 356.— IV. De lo que el Soldán 
enbia dezir al Cid, é del enbio de un rrico presente 
357. — V. Délas cosas que el Persa presentó en el 
Alcázar al Cid e a Dona Ximena, 362. — VI. De las 
draperias, especias, escancias, ungüento de embalssa- 
mo e mas que troxo el Persa, cosas al Cid muy pla- 
cientes, 365.— VII. De las saborosas rrazones, que 
passaron entre el Cid e el Persa del Soldán, 368. — 
VIII. El Persa aprende al Cid de los astros e sus na- 
turas, 370.— IX, Sale el Cid reoebir a los infantes de, 



— 502 — 

Navarra c Aragón, 376.— X. Del casamiento de los 
infantes con las 1 tijas del Cid, 378.-^X1. Las tiestas 
de boda, 379. — XII. Partida de las hijas del Cid con 
sus esposos, 383. — XIII. Regreso del mensajero del 
Soldán, con el presente e cartas del Cid, 385.— XIV. 
Apellida el rey Búcar el África a la guerra, e viene 
sobre Valenz, 386. — XV. Dispónese el Cid a recebir 
los Moros de Bucar, e face salir los de Valencia. 391. 
— XVI. Aparece el apóstol San Pedro al Cid, e pre- 
dixele el dia de su finamiento, 392.— XVII. El Cid 
llama a los sos, e dixiles de esta visión e de sus avisos, 
394. — XVIII. De como el Cid adoleció, e se preparó 
con confessión al trance final, 395. — XIX. El Cid 
castiga a los sos en como an de fer después de la su 
muerte, 396.— XX. Del testamento del Cid, 397.— 
XXI. De la christiana muerte de mió Cid, de su em- 
balsamo e obsequias, 399.— XXII. Cuerea Búcar a Va- 
lencia con treynta e siete reyes moros e una reyna 
negra muy bravosa, 400.— XXIII. Salen de Valencia 
Ximena é los sos llevando balsamado el cuerpo de 
mió Cid sobre Bavieca, 401.— XXIV. Alvar Fañez 
cae de sorpresa sobre el campo del rey Bucar, e lo 
vence con auxilio del Apóstol Sant— tago, 403.— 
XXV. Los moros de la Alcudia tórnanse a sus cassas 
de Valencia, 408.— XXVI. Elacompafio del Cid vase 
pora Castilla; salen a su encuentro el Infante de Ara- 
gón e el Rey de Navarra, con sus esposas las fijas del 
Campeador, 41 1.— XXVII. Don Alfonso de Castilla c 
de León se ayunta al acompañamiento con su mes- 
nada, 413.— XXVIII. Liegan a San Pedro de Cardería 



— tm — 

ó yace el Cid. El Rey don Alfonso faze fermosamen- 

te el panegírico del Cid Campeador, 414. 

ÉNDICES 41; 

rRODl'CCIóN 4*9 

bsificación de la Gesta del Cid ••• 4 ?I 

I. Del Ritmo, pág. 421.— II. Del Metro, 427.— III. 

De la Rima, 435. 

COMO SE HA RESTAURADO LA GESTA DEL OlD HASTA RE 

TUOTRAERLA A LO O.UE 1'ROliABl.EMENTK FUÉ 44I 

GOSOHRE LA OBTOGBAFÍA Y 1'RoliAHLE J'UuM S< I V( HÓM 

del castellano antiguo 45 5 

í.iks y Armas usados en el siglo xii, de qi b se hace 

mención kn el pobma 4&i 

jice 495 

•üexda et corrigenda 504 



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Addenda et corrigenda 



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moros que acababa 






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16 


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37 


7 


española 






españolas 


41 


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faga 


41 


12 


nieva 






nieve 


42 


2 3 


al Poema 






al del Poema 


44 


5 


encanto 






escanto 


4S 


12 


tréfudos 






tréfudos 


48 


2 


" Digame 






''Digasme 


65 


16 


muchos 






mucho 


68 


'7 


conseyase 


al 1 


-ey 


conseyase el rey 


75 


3 


y Dios 






y, Dios! 


76 


12 


Alfons 






Alfonso 


79 


2 


nieve 






nieves 


79 


12 


Safaguni 






Safagun 


80 


19 


apócope 






síncopa 



— 506 — 



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98 

104 
104 
107 
108 
108 
109 
1 10 
1 12 
117 
119 
119 
127 
129 
132 
138 

158 

138 

141 
144 

146 



i) el Cid: I — "Señora, 
17 peleaban 
8 Quan 
11 cómigo 

1 5 diesse 
5 P^ue 

14 nos le dio 

25 jlucia 

1 1 matorroso 

I 3 romanso 
5 postigo 

4 Dixo quo 

16 Muerto 

19 tuerto I débese 

17 levantóse 

19 — '«Yo á I los 
7 le entregó 

I I amparo 

7 Urruca 

8 dutñas 

7 fíeles: | 

18 quita 

21 Era elle 

26 23 

3 pieca ybanse 

20 salvo 

20 Granad ! aque 

8 Sobre tres castiellos | 
17 fecho 

26 ved 
17 llaman 

9 El tratocon 
10 iúdios 

1 3 Cerdefia 

14 tiéndales 

22 Cid' 

25 Sanctós 
14 cibdad 



el Cid: -"Señora, | 
peleaban 
Quand 
comigo 
diesse 
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non le dio 
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romanzo 
portigo 
Dixó que 
Muerto 

tuerto I débese 
devantose 
— «Yo á los 
lo entregó 
emparo 
Urraca 
dueñas 
fieles I 
cuita 
Era elle 

24 

pieca I ybanse. 

salva 

Granada | que 

Sobré tres castiellos 

fechos 

ve 

claman 

El trato con 

iudiós 

Cárdena 

tienda és 

Cid 

Sanctos 

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- so; 



Pags. 


Linea 


DICE 


LÉA8B 




147 


I 


Si nava se 


Sinávase 




M7 


2) 


dar ¿evada, dar un 


dar cevada, cevar, dar 


un 


154 


20 


traduciré 


fraduare 




1)6 


9 


Teruel 


Terrer 




i>8 


24 


enviar 


enviar 




1 60 


6 


menester 


mester 




161 


2 


castiel 


castiel 




161 


9 


Viéron-lo 


Vierón-lo 




165 


15 


Teruel 


Terrer 




170 


23 


Teruel 


Terrer 




!74 


24 


Pedro de Aragón 


Sancho de Aragón 




175 


3 


Pedro 


Sancho 




J 79 


22 


preza 


presa 




182 


15 


la 


lo 




182 


18 


mensadas 


mesnadas 




188 


12 


del Poema 


de la Gesta 




190 


4 


La discor dia 


La discordia 




191 


13 


Alcaudia 


Alcudia 




191 


18 


Algesirar 


Algcsiras 




192 


10 


Constancia 


Constanza 




192 


24 


creido necesario 


creido conveniente 




192 


27 


eontra 


contra 




¡ 94 


10 


pobló ama 


poblo^amá 




196 


11 


Alia 


Allá 




2oi 


15 


él há 


há él 




202 


28 


Valencjacercar 


Valencia cercar 




204 


24 


meysonee 


meysones 




205 


19 


andanla 


andan la 




206 


22 


hijas 


fijas 




208 


18 


vinose — para 


vivóse para 




2, 4 


5 


Ensalzan 


fcnalzan 




2:4 


26 


sacar 


secar 




2: 4 


27 


el poema 


la Gesta 




217 


25 


30 


37 




223 


4 


Campeador 


Campeador 




225 


7 


Dios 


Dios 




224 


9 


és buena 


és de buena 




231 


23 


55 


56 





508 — 



Pag 


Línea DICE 




LÉASE 




232 


9 


Quandó 




Quando 




23S 


8 


viéstes 




viestés 




236 


16 


Cid que | su 




Cid | que su 




249 


18 


justificará el empleo 


bastará á justificar el 


empleo 


257 


19 


afé amas mis 


fijas: | 


Afé mis fijas amas: | 




269 


14 


odovados 




adovados 




274 


16 


quien 




quen 




276 


10 


llegando 




liegando 




284 


9 


á cavallos 




de cavallos 




284 


18 


alma 




alma 




285 


7 


fed que | en 




fed | quen 




290 


27 


60 




61 




294 


21 


mal dichos 




maldichos 




297 


24 


amas 




armas 




298 


9 


grantd 




grand 




304 


10 


E 




El 




308 


13 


ca 




que 




310 


15 


aduxen 




aducen 




312 


17 otorgue 




otorge 




314 


21 


prestanotros 




prestan otros 




400 


9 


oyrei s'notra 




oyreis 'notra 




400 


12 


reina 




reyna 




407 


27 


¿imel ó jamel 




gímelo djamel 




414 


10 


ó yace 




6 yace 




440 


6 


(Hierónym(o) 




(Hierónym(o) ) 




462 


19 


citglo 




sieglo 




469 


12 


voi tez 




voi iez 





Hay varios errores en la puntuación que se dejan á la discrc 
ción de los lectores. Los hay más en la acentuación ritmica: es- 
tos son fáciles de remediar, porque los acentos van siempre en 
las sílabas pares de cada hemistiquio alejandrino, en 2-4-6. Los 
yerros ortográficos poco se notan. En las escursiones del Cid á 
orillas del Jalón ó Salón he puesto varias veces Teruel, siguiendo 
el Códice de la Gesta; pero, debe corregirse Tener, que es la villa 
allí situada. 

La numeración de los Tersos está equivocada en varios roman- 
ces, yerro de que hay ejemplo en las págs. 25, 202, 2/2 y 310. 
Para indicar las correcciones se ha seguido la numeración im- 
presa. 



— 5oy — 



Versos corregidos 



Págs 



Versos 



19 


17 


21 


15 


26 


40 


42 


2 


44 


29 


47 


4 


48 


3 2 


59 


3 


S9 


5 


62 


28 


7* 


29 


9/ 


12 


98 


5 


105 


3 


105 


4 


id 


5 


id 


6 


id 


7 


"3 


5 


138 


133 


146 


17 


155 


1 


156 


12 


»57 


47 


157 


49 


M7 


>o 


157 


51 


158 


27 


198 


50 


201 


11 


223 


33 


225 


13 


236 


38 


238 


13 


2 43 


33 


284 


8 



que andan assas lacerados; 

— «¡Non respondió orne nadol» 

ni en yermo nin en poblado, 

tu fesiste a tan grant daño, 

van los pendones aleando. 

a fuero de soberano: 
Todos los Reyej d' España, | 
I d' una fardida lanz 
I (suprimirlo) 

de ssi un gemido echando: 
Pedirle le aconsege | 
I quien les diga de mal, 
j con la onta é la dolor 
I el bravo Diego Ordonz, 
Sorteábanles el campo | partíenles el sol, 
Saüense los Fieles; 1 las gentes enrredor 
A seis astas de lanza, | escombrados y son 
Delta é della part | fuera de los moions. 
Mete sus él altar | 
Yo gelo desfaré | 
I caválgará varón. 
j ais' de Terrer la casa 
Sus tiendas abes lieva, | una hala dexada 
En aqueste castiell | grand áver emos preso; 
Losque avernos cativos, ¡venderlos non podremos, 
Si los descabezamos | 
I ca el señorío avernos, 
Essó non lo detardan, | 

do^el pueblo lo affirmó: 

nos' poden conseiar. 

el de la luenga barba 

la del Cid conquerida, 

derramólos del campo. 
«Geté de las mis tierras | 
I ¿ó las auredes vos?» 
al éxir los Infantes I 



— 510 



Págs. 



Versos 



297 


37 


299 


33 


319 


26 



Gran planto fiz con ellas • 

Besábale los piéds: | «Merced, diz, Rey Alfons, 

Ferrán, si eres íremoso, | sodés mal barragán. 



Versos intercalados 



Pags. 



Después 
del verso 



106 26 Quomo de muert ávida | essor' revíselo (1) 

194 36 Los oíos adormidos, | sos cuentas repasando. 

265 11 (Por descobrir el sexo, [ dice el romanz,del León) 



Para agregar, á guisa de nota, en la pajinas 
que se indican 

Págs 

9.- En 1074 casa el Cid con Ximena Diaz, bija del Conde 
Diego de Asturias, primo de D. Alfonso VI. 

16. — v. 8, s(\)esia hora. 

18. — linea 23. Entregarle la seña real era elegirlo Alférez ó 
General en jefe, cuando r.o mandaba el rey en persona. 

21. — v. 20. Según la tradición el barco en que conducían á 
España las cenizas del Apóstol Santiago atracó á una peña 
en la costa de Galicia' y desembarcó allí sus reliquias. Esa 
peña es la conocida con el nombre de El Padrón de San- 
tiago. 

30.— v. 31. Diego Lainez murió en 1060. 

35.— v. 5 vedar, velar. — 7. Este modo burlesco irónico es 
peculiar de Rodrigo. — 17. Siempre contra los coitesanos. 



(1) Revisclar, volver en sí (Véate Duelo 99, 11 J, 116) 



511 — 



Págs. 



37. — x. 33. por tener, por contener, sujetar. 

38 —v. 13. cibdadano, en contraposición á fijodalgo. 

53. — v. 16. robr(\c)adas, ruborificadas, rubor'icadas, rub'ricadas, 

robr-adas. 
65. — v. 25. pechando, pagando contribución. — 31. su amor e vis, 

su amistad y crédito. 
71. — v. 29. castigar era aconsejar, y aconsejar eraayudar, y cas- 
tigar, punir, uviar, ayudar, encaminar. 
74. — v. 12. Llantada ó Plantada (10C8) 
75. -Batalla de Golpejar, 1072. 
93. — v. 9. En contra la Cogolla un anciano val 
Kra en essi tiempo un fiero matorral 

San Millón 27 
94. — Don Sancbo II el Fuerte (III según otros), reinó de 1065 á 

io72. 
97. — v. 12. dizir mal, es desafiar. 
108. — y. 1. rabia, dolor. 
109. — v. 27. quebrantada sería más propio. 
1 1 1. — v. 4. enna, en la. 
1 18. — v. 28. Alejandro II murió en 1071. — 39 assin ', assina, ansi, 

assi, así. 
1 20. — v. 65. colobro, culebro, culebrón, culebra. 
123. — F.l destierro fué en 1081 según A de los Rios. 
130. — v. 33. "De qui crebantare camino 1 ', dice Don Alfonso X 
en su pragmática de 5 de Febrero de 1253. dada cn Sevilla, 
renovando las posturas (decretos) de su padre y de su abuelo. 
132. — v. 32. consego, ayuda. 

138. v. 132. conseio, auxilio. 

139. -v. 1 1. atices complidns. buenos augurios al consultar las aves 
y de ahí el dicho aves cumplidas. — 27. Los maitines fueron 
establecidos en 107? por el Papa Gregorio VII y esto se re- 
fiere á 1 08 1, «fio del destierro del Cid. 

146. — v. n. navas de palos, balsas planas, acaso de troncos enla- 
zados. — 1 8. lo io, lo tuyo. 

147. — v. 39. trasnochar, .qui es pasar !a noche caminando. 

148. — y. 47. sobre el que, véase la nota que se agrega a la pag. 
152 v. 33. 

152.— v. 33. 515. «Comidios' Mió Cid, el que en buena ora fue 

[nado 



— 512 — 

VÁgS. 

Al rey Alfonso que legarien sus compañas;" dice el texto. 
Que el rey Alfonso alegaria sus tropas, las reuniría, eso 
quieie decir. Nótese la colocación del que. 

15 3- — v - 48. Preséntala, oferta. 

1 5 5- — v - 37- cárcava ó careaba, excavación, foso — 3. yogó, preté- 
rito de yacer, permaneció, se estuvo. —5. ideó una estra- 
tagema y no tardó en realizarla. — 6. levara, alzó, llevó, 
levantó. 

157. — v. 32. a su guisa, á su gusto. 

158. — v. 14. por cuer le pesó mal, le pesó de corazón. 

171— v. 13. tres chicas semmanas, no por que hiciera ese breve 
tiempo, sino para significar lo poco que hacía del destierro. 

l 7 2 - — v - 3 2 - -Poyo, del latín pcdhim, lugar elevado: asi se llamaba 
el palco ó tribuna del César en el Anfiteatro romano ó Cir- 
co. De podium salió el castellano podio, po'io=poyo. De ahí 
poyar, puiar, pujar subir, elevarse. 

173- — v - 1 4- La pérdida de la /, es propia del portugués y el 
gallego, no del castellano, á no ser por rara excepción, ó en 
voz tomada de aquellos 

175- — v - M- Bello, El Cid pág. 236, afirma que fué don Sancho 
Kamirez y no don Pedro de Aragón, y Berenger Ramón y no 
Ramón Berengcr su hermano, apellidado Cabeza de estopa. 

186. — v. 15. Andan desde que anochece hasta el amanecer. 

193. v. 12. Gregorio Vil en 1074 declaró la liturgia galicana 
única de la Iglesia. En 1080 exigió terminantemente que 
se adoptase el Ritual Galicano. 

194.— v. 36. al Rosario, le llamaban las cuentas. 

197. — v. 17. (Ananias, Mizael y Azarias). 

198.— v. 37. tres arbeias, tres meaias, el valor de un dinero. 

199. — v 1. El Legado Cardenal Ricardo presidió el Concilio 
de Burgos el año de 1085 para confimar la adopción del 
Ritual Romano en España. Ese mismo año el Cid ven- 
ció á don Sancho Ramírez, rey de Aragón, en una gran 
batalla, haciendo prisioneros á 16 nobles y 2000 sóida 
dos con los que entró en triunfo en Zaragoza. En 1097 
derrotó á D. Pedro I de Aragón y á Jusuf en Pina Catel 
(Peña Castiel?) 

203. — v. 9. Berceo, Vida de S. Millán, en la copla 473, ha- 
ciendo relaeión de lo que dio cada aldea y cada caserío 
como contribución dice: 



— 51.1 — 

Pági. 

Monzón c Baltarias deben, cada posada 
Con todos sus alfoces, arienzos en soldada. 
Unas tierras dan vino, otras dinero, otras lienzo, otras 
carneros, etc. y estas dan aritnzos, por soldada, sueldo 
ó contribución. 

206. — v. 35. Parece que el poeta fuese uno de los que ganaron 
aquellas tierras. 

208 — nota del y. 20. Véase el último verso del párrafo anterior. 

209. — v. 38. Esto mismo se repite más adelante variando la 
forma. * 

221. — v. 83. Este párrafo como el siguiente están bastante bien 
conservados con relación á otros de la Gesta. 

225.— v. 4. Este Yusef es el famoso almorafide Juceph ben 
Tashfin, quien en octubre de 1086 derrotó á Alfonso VI 
en Zallaca. Volvió por segunda vez á España en 1090, 
y se apoderó de la región ocupada por los régulos de 
Al-Andalus. Entiendo que era hermano de Abu-Bekar, 
el rey Bucar de la leyenda. Esta espedición de Yucef á 
Valencia carece de fundamento histórico. 

226. — v. 30 á 34. Ximena, asustada al divisar el campamen 
to de los moros: ¡qué es esto! exclama, y el Cid le re- 
plica en su tono festivo de siempre, uno de los rasgos 
salientes de su carácter: «¡No es nada! riqueza que nos 
llega! No bien has venido, y ya te traen presentes y ajuar 
para tus hijas ya casaderas.» 

227. — v. 12 y 13. Después, aquellos trofeos pasarán á ser 
del Obispo, quien los colgará en las naves de su igle- 
sia. — 17 güertas, vuertas, huertas, son tres formas de una .wla 
palabra. —29. A su vista cuentan los despojos. 

230.— v. 44. Froncida trae ¡a cara. Se ha quitado el yelmo 
y dejado caer el almófar á la espalda, quedándose con 
la cofia ó casquete recogido ó fruncido á la frente, para 
sujetarlo. Por eso trae la cara froncida, no porque venga 
cejijunto, con gesto de enojo. — 47. para disolver el dip- 
tongo ie hoy usamos la diéresis, rienda; antes se escribia 
ryenda, que se leía riienda ó rienda. 

231. — v. 56. diciendo, bajando. 

232. — v. 13 Ejemplo de aliteración. 

276. — v. 7. Crónica de Velorado (pág. 263) «A vos, Tizona, gané 



— 514 — 

Págs. 

del Rey Juñez de Marruecos, el día que lo vencí cerca de la 
cibdad de Valencia, e lo encerré en el castillo de Tuerteja: 
e á vos, Colada, gané el día que prendí al Rey don Pedro de 
Aragón, e lo vencí, e al Conde don Renion Berengel de Bar- 
celona, que vos traya.» 

277. — v. 35. De buena fé díjolo el Cid, ellos creen que por burla 

307.- v. 35. tomino, torneado. 

308.— v. 8. I nos lo sabemos tod's. — - 



737 8 






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si; imprimió kste libro 

ex la ciudad dk saxtiauo de cliile 

en la Imprenta Esmeralda. 

Su imi-rksi ix se EMPEZÓ 

i:l 17 de Noviembre 

de 1899 

i si: TKimrxó 

KL <) DK Septiembre 
di: 1 !)()',) 



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SEP 2 8 1993