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Full text of "El primer centenario del Libertador en Caracas: descripcion de las fiestas"

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UNIVERSITY OF 

NORTH CAROLINA 




ENDOWED BY THE 

DIALECTIC AND PHILANTHROPIC 

SOCIETIES 



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HERACLIO MARTIN DE LA GUARDIA 



EL 



PEIMEE €MTENAEI0 



DEL 



LIBEETADOE 



EN CARACAS 



DESCRIPCIÓN DE LAS FIESTAS 



CARACAS 

» 

IMPRENTA EDITORIAL. 

A cargo de Jesús M. Alas. 
2^ — Este 6. — Esquina de^Camejo.-~2$ - 

1883 



- 



- 

HERACLIO MARTIN DE LA GUARDIA 
EL 

PRIMER CENTENARIO 

DEL 

LIBERTA.DOR 

EN CARACAS 



DESCRIPCIÓN DE LAS FIESTAS 



CARACAS 

IMPRENTA EDITORIAL 

PJRECTOR: jesús m. alas. 

2|— Este 6, — Esquina de Camejo. — 2| 

1883 



3 ' ! 



ADVERTENCIAS 

El autor se reserva sus derechos. 

Al final de la obra van notas aclaratorias del texto. 



Quinta Guarnan. — Noviembre 14 de 1883. 

SÉ. IIERACLIO MARTIN DE LA GUARDIA. 

Presente. 

Muy estimado amigo y señor mío : 

Reunidos el 28 de Octubre anterior en la oficina del periódico La Opinión 
Nacional, los señores Dr. Jerónimo E. Blanco, Eduardo Blanco, Dr. Fulgencio 
M. Carias, Julio Gaicano, Dr. Aníbal Dominici, Manuel Fombona Palacio; 
José María Manrique, Dr. Rafael Seijas y Felipe Tejera t elegidos por mí, por 
delegación del señor Fernando S. Bolívar, para constituir el Jurado que debía 
calificar las obras presentadas al certamen abierto por el expresado señor Fer- 
nando S. Bolívar, con el fin de premiar la mejor descripción de las fiestas del 
Centenario del Libertador, procedieron á la formal instalación del Cuerpo. 
Eligieron Presidente y Secretario respectivamente á los señores Dr. Aníbal 
Dominici y Manuel Fombona Palacio. Recibidos en seguida cuatro pliegos 
cerrados y sellados, contentivos de otras tantas composiciones, resolvió el 
Jurado abrirlos para entrar á considerarlas, conservando cerrados los pliegos 
en que debían estar los nombres verdaderos, correspondientes á los seudóni- 
mos que acompañaban á las composiciones, y en hora avanzada, rc.-olvio 
diferir para el día siguiente. 

El 29 volvió á reunirse el Jurado á continuar la lectura de las composi- 
ciones presentadas al Certamen, y avanzada ya la hora quedó diferida la 
sesión para el día 30, en el cual, terminado el examen, entró el Jurado á la 
consiguiente deliberación ; y después de apreciar con esmero las condiciones 
literarias de los escritos sometidos á su juicio, así como su plan y su desarro- 
llo, acordó por voto unánime adjudicar el premio al poema marcado con el 
número primero, bajo el seudónimo Paramaconi. 

Resolvió además el Jurado que por Secretaría se me comunicara todo lo 
que precede, enviándome las actas correspondientes y las composiciones 
juzgadas, y los pliegos en que, bajo cubierta, debían venir los nombres de los 
autores, para que abierto el rotulado Paramaconi, procediese yo á sellar todo 
procedimiento en la materia. 

Abierto el pliego rotulado Paramaconi, encuentro que es U., señor He» 
raclio Martín de la Guardia, el autor de !a descripción premiada, compuesta 
de siete cuadernos, á saber: Introducción. — Canto I, Bolívar. — Canto II, 
miranda. — Canto III, el panteón*. — Canto IY, el progreso. — Canto V, 
apoteosis, ciencias y artes. — Canto YI, la exposición. — Y cuaderno de 
aclaraciones. 

Devuélvolos á U. en pliego en que va esta misma nota, y espero que ten- 
ga U. la bondad de pasar á esta su casa, para poner en sus manos la orden 
contra el Banco Comercial de esta ciudad, por los dos mil quinientos veinte y 
cinco bolívares que ofreció el señor Fernando S. Bolívar, y que para este efec* 
to me ha hecho entregar dicha orden contra dicho Banco, librada por los se- 
ñores Lesseur, Romer & Ca. 

Termino, señor Guardia, felicitando á U. por el lauro qne tan dignamen- 
te ha merecido, y protestándole mi sincera estimación y alto aprecio. 

ANTONIO L GUZMAN 



Digitized by the Internet Archive 

in 2012 with funding from 

University of North Carolina at Chapel Hill 



http://archive.org/details/elprimercentenarOOmart 





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EL PRIMER CENTENARIO 

DEL 

LIBERTADOR 



Á 

D. JOSÉ MARTÍ 



(NUEVA tokk) 



Señor. 

Ama U. á Venezuela, como hijo ; admira á Bo- 
lívar, como agradecido. Los escritos de U. han for- 
talecido mi espíritu en muy tristes momentos. A U. 
dedico estas páginas. 

Heraclio Martín de la (xuardja, 



NTRODUCCION 



Pespeiítad de lit tumba. 
Héroes, libertadores ! 
.Romped vuestros sarcófagos do piedra ! ! 
El bronce ya retumba 
Con triunfal estampido, 

Y al sol del porvenir muere la hiedra 
Que brotó con las sombras del olvido, 

Ya bosques de laureles 
Para ceñir vuestra inmortal memoria, 
Plumas, liras, cinceles 
Levantan por la Patria y por su. gloria ! 
Pasaron ya las sombras : es el día 
Que alumbra hazañas y repara agravios !. 
Huyó vencida la discordia impía, 

Y bendicen la paz todos los labios ! 



Levantad ! Es la fiesta 
De la gloriosa Patria americana ! 
Se viste de colores la floresta ; 
El Ande en verde pompa se engalana ; 
Y ante el brillo que arroja 



— 10 — 

Bajo el arco triunfante del progreso 

La heroica Venezuela, 

El derecho divino se sonroja ; 

Se siente el mal entre la luz opreso ; 

Y de la fama en alas, 

Con honra, el nombre de la Patria vuela, 

Luciendo timbres y ostentando galas J 



CANTO 1 



BOLÍVAR 



•twt usa del heroísmo y la victoria, 

J' Que con viviente, sempiterna llama 

Iluminas los cielos de la historia ! 

Tú que, voz de la fama, 

Vas diciendo á los siglos la memoria, 

En tus épicos cánticos triunfales, 

De hazañas inmortales, 

De ejemplos de virtud y de alta gloria ! 

Hoy de la Patria mía, 

Que en nobles ambiciones se desvela, 

En cuyos verdes campos vive el día, 

Y en ámbitos de luz el alma vuela, 
Eefiere al Universo, 

En las marciales pompas en que brillas 

Y en acordado verso, 

De nuestro patrio amor las maravillas ! 

Ved, que del Plata poderoso al grande 

Y vasto imperio azteca, las naciones 



— 12 — 

Dan á Bolívar culto ! 

Cómo en cintos de luz ceñido el Ande, 

Y un mundo, dando al viento sus pendones, 
Cantan la clara aurora, 

Del tiempo y del olvido vencedora 
Que nuestra gloria encierra, 
En la que el numen de Colombia vino 
A dar más horizontes á la tierra, 

Y al alma Libertad triunfal camino. 

Oíd !. . . . Su nombre dicen 
Orinoco y Rimac, y el lago autigo 
Del feliz Anhahuac ; y el que testigo 
De su grandeza y su virtud divina, 
Chimborazo altanero, 
Atónito á su lumbre 
Humilde el dorso gigantesco inclina 

Y por trono le da su augusta cumbre ! ! 
El le vio en la batalla 

En alas de los genios conducido, 
Entre nubes de pólvora y metralla 

Y al son medroso del cañón temido, 
Celestial mensajero, ante la muerte 
Iras veucer del cielo y de la suerte. 

Allí, mirad !. . En ímpetu violento 
Del ardiente corcel sobre las crines, 
Tendidos corren, desafiando al viento, 
De Colombia los fieros paladines ! 
Por sierras, valles, montes, 
En tropel, cual fantasmas, tras las huellas 
Van del que en sed de amor, ardiente el pecho. 
Encuentra el linde de Colombia estrecho. 

Estrépito marcial y vocería ! 
Ruido de batallar ! Choque de aceros ! 
Gritos del odio ! Oscurecido el día 
Luchan como en la noche los guerreros ! 
Sangre los campos riega ; 



Y rojas van las aguas de los ríos ; 
No se ostenta en la vega 

Ni rubia mies, hí fértiles plantíos } 

Las caballas pajizas, 

Las ricas heredades, 

Ruinas nomás y pálidas cenizas ! 

Y el campo erial, desiertas las ciudades ! ! 



El, como un Dios, en medio á la tormenta, 
Cuando á los aires tiende 
Sus negros oriflamas, 

Y con fragor y estrépito revienta, 

Y brilla, arde y enciende 

Su irsuta cabellera en rojas llamas j 
Sereno, grave, altivo, 
Dominando el terror, sobre la frente 
Del genio y del valor el fuego vivo^ 
Fija á lo lejos la mirada ardiente, 

Y en su pensar profundo 

Sorprende al porvenir : rompe sus velos \ 

Y ve en los claros cielos 

Libre la Patria, redimido un mundo ! 

¿ Podrá mi triste lira, 
Con no aprendido ritmo y blando tono, 
Pintar tamaño estrago, tanta ira 
Cual siembra ardiente el encelado encono ? 

El mundo, que á Castilla 
Da el genio de Colón, do en dulce calma 
La juventud del Universo brilla 

Y virgen guarda su candor el alma, 
En templo á la venganza convertido 
Trueca en horror su gracia y maravilla ; 
Responde el odio al odio en su demencia ; 
Piedad no halla el vencido ; 

Es crimen la existencia ; 

El honor, la virtud la espada hiere ; 

Cuanto respira en él se inclina y muere ! 



, — 14 — 

A luchar ! á vencer ! Sobre la horrenda 

Noche de angustia, con laurel divino, 
Se ostentará la Libertad ; y gloria 
Será la ley tremenda 
Que no dictó el rencor sino el destino ! 
Si grande el sacrificio, la victoria 
El bien doquiera sembrará fecundo .* 
De su valor responderá la historia I 
De su virtud la Libertad del mundo ! 

De la humilde avecilla 
Que en la plácida orilla 
De clara fuente, gira en fácil vuelo 
Por los verdes alcores, 
Al aire, al agua, al cielo 
Cantando su contento y sus amores { 
Pudiera la mirada 

Seguir los varios sesgos en que juega, 
Del prado á la enramada, 
Del bosque umbroso á la florida vega ! 
Mas, fuera anhelo vano, 
Inútil esperanza, 
Seguir el alto arranque soberano 
Del. águila caudal, que el ancho seno 
Audacia respirando y osadía, 
Hacia los cielos rápida se lanza, 

Y cruza la región que asorda el trueno, 

Y va en su trono á sorprender el día ! ! 

Rápido como el rayo 
Que surje y brilla con flameantes alas ; 
Ya sol, á cuya lumbre refulgente, 
Primavera gentil, gloria de Mayo, 
De esmeraldas y rosas viste galas ! 
Sol que se eleva altivo en el Oriente 
Entre el aplauso universal, y luego 
En el zenit se encumbra, y de su frente 
Desata en rayos fecundante fuego ! 
El, así en la batalla, 



-- 15 ~- 

Si del favor del cielo y la fortuna 
Teme el desdén y corre á la pelea ! 

Y tal, cuando avasalla 

El corazón, el alma en la tribuna, 
O entre pompa triunfal se enseñorea, 

Lira, pluma y pinceles 

Y mármoles y bronces le ensalzaron \ 
La Patria le dio aplausos y laureles ! 
Ejércitos y pueblos le aclamaron ! 
Era alfombra de rosas su camino ; 
Fiesta de las naciones su presencia ; 

Y dueño del destino, 

Del Perú, de Colombia providencia* 
Desdeñó tronos, despreció opulencia ; 

Y vencedor de reyes 

Se inclinó con orgullo ante las leyes ! 

Mas, ah ! palidecida 
¿ Por qué la gloria de Colombia, oculta 
Indignada la faz, y el sol de vida 
Que vio á Junín en sombras se sepulta ? 

Miradle ! De la tarde á los reflejos, 
Al Magdalena el tardo paso lleva ! 
No entre Víctores, palmas y festejos 
La multitud sobre el pavés le eleva ! 
Entre estupor y pasmo 
Calla el amor, sin que su voz se atreva 
Al Héroe saludar en su entusiasmo ! 

La espada desceñida, 
Sin casco y sin escudo ; 
La olímpica mirada entristecida ; 
Desencantado, mudo, 
Hacia la cuna de su gloria vuelve ! 
No ya con mano diestra 
Indómito corcel gira y revuelve, 
Gallardo justador en la palestra ; 



-10- 

Ki entro el aplauso popular, su acento, 
Voz del clarín que anuncia la batalla, 
Rápido, ardiente estalla 

Y en manojos de luz vibi'a en el viento ! 

Fiebre voraz y lenta, 
Fiebre del corazón le apesadumbra ! 
Nacido á dominar en la tormenta 
Hacia los cielos su altivez, encumbra ! 
Si las alas abate, 

Y queda un punto en inacción y calma, 
Siente al faltarle el ansia del combate 
Que falta vida á la ambición del alma ! 

Y en silencio devora 

La aguda pena que su pecho encierra, 

Y al desdeñar la espada 

Que fué de un continente redentora, 
Con desusada luz pasmó á la tierra ! 

Presta la nave en la cercana orilla, 
Juega la brisa en la flotante lona, 

Y el rumbo marca la movible quilla 
Que lo mudable del vivir pregona. 

Y aguarda ya impaciente ; á otros hogares 
Habrá de conducir al Dios proscrito 

De sus queridos lares. 

Mas, en vano aguardó ! Roto en pedazos 
El noble corazón, que el dolor mina, 
De su Colombia ingrata entre los brazos 
Con amor entrañable se reclina ! 
Silencio en esa tumba ! 
Silencio y soledad ! La obra gigante 
Con estrépito inmenso se derrumba, 
Entre fulgores rojos 

Y la ambición triunfante 
Hace loco festín de sus despojos. 



CANTO II 



MIRANDA 



De los verdes palmares 
Bajo el follaje, que en flotantes plumas 
Coronan las orillas de sus mares ; 

Y que al través de las espesas brumas 
Tribus fingen, que en cólera y venganza 
Corren á defender los patrios lares : 
Dormido un mundo colosal reposa, 

Y fulgurante brilla 

De noche densa entre la sombra oscura, 
Tierra que maravilla ! 
Tierra de la esperanza ! 
Juventud rebosando y hermosura ! 

Su cauteloso dueño 
Guarda entre hierros á la esclava hermosa, 

Y en soporoso sueño, 

Y entre muelles placeres vejetando, 
Le hace olvidar su estirpe generosa 

Y seguir bajo el yugo en ocio blando ! 
La ardiente voz del mundo allí no llega 
Que enamorado de la luz se agita, 

Y con ardor á conocer se entrega 
La láctea de las ciencias infinita ! 



— 18 — 

En indolente calma, 
El corazón en fáciles anhelos ; 
Inerte, muda el alma, 

No se alzan sus miradas á los cielos ! 

Los milagros del arte, 

La noble aspiración del pensamiento 

Qne luz y vida en derredor reparte ; 

La generosa voz del sentimiento 

Qne, cruza espacios y salvando montes, 

Abre á la sed de amor más horizontes, 

A esa tierra, perdida 

En las lejanas nubes del ocaso, 

Y en ne'ció fanatismo sumergida, 

No llegan nunca con triunfante paso : 

Ocultos y furtivos, 

Por ser crimen la luz, salvan los mares, 

Y abrazan los espíritus cautivos 
: En la amorosa red de sus hogares. 
De independencia y libertad y gloria,' 
Visiones de tan mágica grandeza, 
Evocan la memoria, 

Y el sol del porvenir su ascenso empieza ! 

La joven, nueva Francia, 
Que con robusta, poderosa mano 
Cambia de los imperios el -destino; . 

Y en iras embriagada y arrogancia, 
Heraldo altivo del derecho humano. 
En lucha universal se abre camino ! 
El Norte, que vencida 

De la opulenta Albión la saña injusta, 
Sobre, el altar de la deidad caída 
Sólo adoró la Libertad augusta; 
Con grandiosos ejemplos la sublevan 
Del yugo colonial contra el ultraje, 

Y el pensamiento llevan, 
En tentador, insólito miraje, 
A otro mundo, otro cielo, 

Do ve cumplido sn ambicioso anhelo. 



— 1 — 

Y ¿ qué voz se levanta 
Que el volcán presto á iras más enciende ? 
¿ Qué espíritu de llamas, que agiganta 
La propia hazaña que arrojado emprende, 
Precursor de la luz, en la tiniebla 
Claridades extiende, 

Y en fulgor de relámpagos la puebla ? ( J ) 

Un guerrero !. . . . Su nombre 
Le ostenta el libre Norte ya en su historia ! 
A Francia democrática envanece ! ! 
Expresión de una idea, más que un hombre, 
Mensajero parece 
Del humano derecho y de la gloria !. . . . 

Doquier postrado gime 
Un pueblo entre cadenas 
Brilla su acero al sol ! ... . Audaz lo esgrime, 

Y si, torres y almenas 

Que fabricó el error, la espada abate, 

De nuevo raudo lanza 

Su corcel de combate, 

Victorias anhelando su esperanza ! . . . . 

No triunfa ; pero deja 
En el abierto surco la simiente ! ! 
Va cual León, que por tornar se aleja 

Y la batalla próxima presiente ! ! 

Despiértase en las venas bullidora 
La misma sangre ardiente, 
Herencia de la España su opresora ! 
La misma que en ocaso, y en Oriente 
Por la Cruz y la Patria combatía, 

Y el ibero pendón, de gente en gente, 
Triunfante alzó por emular el día ! 

La que en vano Rodrigo, 
Preso en los brazos de la hermosa Cava, 



'¿O 



Dejó al morisco alfanje su enemigo 
Que la guardara en el harén esclava. 

Y en vano, por vencerla, desde el Sena 
Yn nuevo Jove descogió los rayos 
Que fulminó sobre Austerliz y Jena, 
Que Cides y Pelayos 

Doquier rompieron, con hidalga saña, 
De extranjeros audaces la cadena, 
Lidiando heroicos por su hermosa España ! 

Y el índico marasmo 

En tropical ardor se trocó luego : 

Y vida y entusiasmo, 
Desbordado torrente, 

Que ondas desata de viviente fuego, 
Recorrió el Continente, 

Y con fragor de recias tempestades, 
Despertó pueblos, sublevó ciudades ; 

Y al cielo y á la suerte 

El iris flameó al sol, y un solo grito, 

Unánime, bendito, 

Cruzó los aires : — " Libertad ó muerte ! ! ! "' 

Y Caracas, sultana 

Que el suave néctar del placer bebía, 

Y de su dicha y su beldad ufana, 
En su lecho de rosas sonreía, 
Ya gentil amazona 

Las áureas copas del festín desdeña, 
Los indolentes ocios abandona, 

Y alza á los cielos la gloriosa enseña ! 
,.; Será que ha abierto el cielo 

Sus abismos de luz ?. , Auras de vida 
De América en el suelo 
Se sienten como un hálito fecundo ! 
La voz del porvenir va á ser oída !. , 
Empieza su misión el Xuevo Mundo ! 

¿ Sólo fugaz mentira. 
Loca ilusión de mente soñadora 



31 



Que la belleza en lo grandioso admira, 

De la fábula fué la inspiradora ? 

N"6. Ahí están los dioses coronados 

Con el rayo divino ! 

He ahí los inmortales, 

En areópago augusto congregados, 

De un mundo á decidir sobre el destino ! ! 

Mirad ! las frentes graves, pensadoras ! 
Corazones fogosos, que se irritan 
En impaciente ardor ! Almas auroras, 
Que en el amor de lo ideal se abrasan 

Y ansiosas tras el sol se precipitan ! 

Y allí, Miranda !. . Apóstol y soldado 
Le vio la Libertad su caballero, 

Y la dio vasallaje, 

Y por gala mayor y en su homenaje 
Hizo campo de honor el mundo entero ! 
Del nuevo edén proscrito, 

La fulminante llama á Francia lleva, 

Y rugiente el volcán al cielo eleva 
La roja enseña que abrasó el delito. 

Y allá en la Kusia helada 
Entre reyes y príncipes descuella, 

A la lumbre amorosa de una estrella 
Por Venus y Minerva coronada ! 

En actitud suprema 
Llena el vasto recinto de fulgores ! 
De libertad y de heroísmo emblema 
La Eepública muestra en esplendores ! 

Y su voz generosa se derrama 
Como el móvil caudal del Amazonas ; 

Y ya á sus dioses tutelares clama: 
Ya ruega, arde, fulmina ! 

Ya por contraste á cetros y coronas 
De la augusta deidad aparta el velo 

Y la altanera frente ante ella inclina. 



— 82 — 

ídolo ele las almas gcucrosas, 
d-enio hermoso del bien, hija del cielo, 
Esperanza y egida 

Que busca entre sus noches tenebrosas 
La humanidad caída; 
Tal aparece con virgíneas galas¿ 
Bella, inmortal, la Libertad sublime! 
Si proscribe el error, si el mal oprime, 
Su trono es luz, su cuadriga de alas^ 
Su cetro amor, su leyes claridades; 
Su vasto imperio el mundo y las edades! ! 

Ved la admirable escena ( 2 ) 
Que el arte supo, con poder divino, 
Llevar al lienzo en honra á la pintura ; 
El genio entre sus alas la encadena ; 
Y, émulo del destino, 
La da al aplauso de la edad futura ! ! 

¿ Y no escucháis ? Echada está la suerte, 
Ya Venezuela es libre ! 
Joven, altiva, valerosa, fuerte, 
¿ Qué importa el rayo que la España vibre ? 
Anuncia el bronce al mundo la victoria, 
Aplauso inmenso en el recinto truena ; 

Y el himno patrio, el himno de la gloria, 
Poblando el aire en ímpetu resuena ! 

Y el hado, su enemigo, 
Cambióle, en noche la radiante aurora ! 

Y la tierra indignada fué testigo 
De la saña cruel de su opresora!.. 
Quien buscaba la luz cayó en las sombras ; 
Rompió cadenas y murió en cerrojos, 

Y nacido á pisar regias alfombras, 

¡ Tristes mudanzas del destino impío ! 
Al faltarle la luz, vieron sus ojos 
Un calabozo oscuro y triste y frío ! 



ya 



Pero si el duro, airado carcelero, 
Negó sus restos al amor del mundo ; 

Y despiadado y fiero, 

Do enconada venganza en el delirio, 
Sobre él arroja audaz velo profundo; 
Brilla más bella aún por el martirio 
Su gloriosa existencia : 

Y la patria en sus lares, 

Por vengar de los hados la inclemencia, 
En duros bronces le levanta altares 

Y su nombre y su gloria reverencia. 

Y á las puertas está del sacro templo ; ( 3 ] 

Y del sol de Bolívar 
Aguarda ver los rayos soberanos : 

Fué de grandeza y de infortunio ejemplo, 

Y el odio mereció de los tiranos ! ! 



Canto i i i 



EL PANTEÓN 



¿ Por qué saludan del naciente día 
El indeciso albor dianas triunfales ; 
Y el himno patrio inflama 
Con bélica armonía, 
En sed de gloria, en ímpetus marciales, 
Del entusiasmo la oncendida llama, 
Evocando recuerdos inmortales ? 

¿ Por qué con hondo estruendo sacudido 
El Avila en su asiento, 
De una sierra á otra sierra lleva el viento 
Del bronce el estampido ; 
Voz de la lid, heraldo de la fama, 
Que gloria, y triunfos, y valor proclama ?. 



Ya la ciudad del Guaire 
Engalanada en flores, 

Y dando alegre al aire 

Del iris los espléndidos colores, 
Gentil, gallarda, apuesta, 

Y ostentando sus galas y primores, 
Bulle ardorosa entre calor de fiesta! 



— 86 -é 

De rosas y de perlas el fulgente 
Cendal descoge el alba ; el sol asoma 
Altivo, claro, ardiente ; 

Y como á vencedor, la sien ceñida, 
De histórico laurel, acoge Eoma ; 
Y, entre aplausos ruidosos y loores, 
La multitud se agolpa enloquecida 
Ante el carro triunfal regando flores : 
Tal á ese sol de vida, 

Y al pueblo americano de alta gloria, 
Acoge hoy la Patria agradecida ! 

Vedle, entre el gozo universal se encumbra : 

Y al reflejar su luz en nuestra historia. 
Sus páginas alumbra, 

Y, con brillo fecundo, 

Rasgando sombras, maravilla al mundo ! 

Mas, ¿ á dónde me lleva, 
En ese mar de luz que me circunda, 
La ansiosa multitud, que al aire eleva, 
En clamorosos ecos, 
El júbilo y amor que el pecho inunda ? 
En prestigioso vértigo arrastrado, 
Entre cantos y músicas guerreras, 
Cautiva el alma, el pecho conturbado, 

Y al flamear de oriflamas y banderas, 
¿ Acaso es sueño lo que absorto miro ? 

r ; Sueño del patrio amor en que me inspiro ? 

Allá sobre la altura ( 1 ) 

Y dominando la admirable escena, 
Diamante entre esmeraldas, que "fulgura 
En majestad serena, 

Surgiendo etérea entre azulado velo, 

Ante los ojos se alza 

Fábrica augusta que se eleva al cielo ! 

En sus torres arábigas flotante 

Luce el pendón que ensalza 

Nuestro heroico valor en arduas lides, 



*- 8 7 — 

Y que vieron triunfante, 

Al noble esfuerzo de moderno Alcidés 1 } 
El Pacífico mar y el mar de Atlante ! ! 

Espléndidos reflejos, 
De la pasada edad batalladora, 
La envuelven en su lumbre ; y á lo lejos. 
Al rojo sol que sus ojivas dora, 
El pensamiento trasportado vuela 
Á los campos do un día 
Libertad proclamando Venezuela, 
Al hierro y al valor su suerte fía ! 

Mas. . . . ¿ qué ?. . . . ¿Acaso es dado 
Tornar la vida en su veldz carrera 
Al tiempo ya pasado ?. . . . 

Esa marcha guerrera 

Ese himno de victoria 

Unidos los pendones 

Que hermanos vio el desastre y vio la gloria. . . . 

Y. . . . pueblos y naciones 

Que en tumultuoso séquito le aclaman, 

Y su grandeza y su virtud proclaman .... 
¿ No son ecos de aquella 

Pompa triunfal que al héroe recibía, 
Cuando ascendiendo hacia el zenit su estrella 
De Carabobo ó de Junín volvía ?. . . . ( 3 ) 

Y. . vedle !. . El está allí!. . Sobre la cumbre, 
Dios en el sacro templo de inmortales, 
Fulgores celestiales 

Envuelven su figura en viva lumbre !. . 
Oíd ! . . Habla á la América ! . . . . y suspende 
El Gruaire su corriente : calla el viento, 

Y al épico arrebato de su acento 

En raudales eléctricos se enciende ! . . . . 

Mirad! . . El está allí ! . . En pié! . . En la frente 
La llama creadora ; 



— ¡48 — 

En la. robusta mano omnipotente 
De Colombia la espada redentora ; 

Y pendones y hierros en pedazos ! 

Y el invicto León bajo su planta ! 

Y un pueblo que hacia él tiende los brazos, 

Y un mundo entero que su gloria canta ! 

Oh, sombras de los héroes, no contrista 
Ya la civil discordia nuestros lares : 
Vengó el acero ya, de la conquista 
"El oprobio y baldón !. . Ya tiene altares 
El patriotismo ; y la virtud sublime, 
El heroico valor, con sacro culto, 
Que del profano olvido los redime, 
No temen ya profanación ni insulto ! 

En vano el mármol frío 
Selló con pesadumbre el ancha tumba, 

Y el tiempo alado, con poder sombrío, 
Torres que alzó la vanidad derrumba ! 
La gran Colombia herida, 

En vano al sucumbir en su demencia, 

Y por sus propios hijos combatida, 
Provoca de los cielos la inclemencia ; 
Eterna, soberana, 

Libre de las mudanzas del destino, 
Brilla inmortal la gloria americana 
Bajo el laurel de Libertad divino ! 

Allí los héroes, en silencio mudo, 
Le contemplan y admiran ; 

Y reclinados ya sobre el escudo, 
Batallas, glorias con dolor suspiran ! 
Ya sueñan verle, paladín gallardo, 
Majestuosa la frente, que no abate 
De la desgracia el encendido dardo, 
Lanzarse entre las iras del combate ; 

Y sus angustias crecen : 

Y en la horrible ansiedad de su agonía, 
Los mármoles y tumbas se estremecen ! ! 



— 2 9 — 

No ha muerto ! Vive!. . y más gloriosa y pura, 
No al olvido sujeta, 

La gran nación de olímpica hermosura 
Que sueño fué del héroe y del poeta ! 

El genio de Bolívar aun preside, 
Desde el sagrado templo, 
Las fiestas del ardiente patriotismo, 

Y del escuro porvenir decide ; 
Mostrando con su ejemplo 

El sublime ideal del heroísmo ! 

En la solemne pompa ¡cómo altivas, 

Y qué vistoso alarde desplegando, 
Ciudades y naciones 

De la gloria cautivas, 

Van ante el Dios llegando 

Del arte y de la ciencia con los dones ! ( :j ) 

Allí va coronada 
De laurel y de oliva 
La madre siempre amada, 
Que le meció cautiva, 

Y luego por su genio libertada, 
Grande, feliz y bella 

Es en el cielo americano estrella- ! 

No ya llorosa y triste 

Va. á la tumba del hijo, 

A plañir duelos en dolor prolijo ; 

No ya crespones viste ; 

Llena de fe, de fuerza y lozanía, 

Ostenta, ricas y preciosas galas 

Con que, á su amor rendido, la atavía 

El hijo afortunado 

Que la discordia enfrena, 

Y ya. en las cumbres del poder alzado 

En la red del progreso la encadena. ! ( T ) 

No guirnaldas de rosas, 
Ni de antiguo laurel lleva en ofrenda ; 



— 30 — 

Coronas más hermosas, 

Gala y esmalte de la nueva senda : 

Dones del pensamiento, 

De lag artes primores, 

Y prodigios del genio y del talento 
De su imortal tributo son las flores. 

Allí, la qué en herencia, 

Y por mayor donaire en sus amores, 
El nombre de Colombia reverencia ; 

Y ambicionando el lauro peregrino 
•Le arrebata al destino ! ( 5 ) 

La que culto á la ciencia 

Y á la sagrada, Libertad ofrece, 
Y', grave, pensadora, 

Con sueños generosos, 

En cívicas virtudes se enaltece ! 

Aquella de dos piélagos señora. 
Que unidos verá un día, 
Llevando en fácil vía 
Los dones del ocaso y de la aurora. 

En cercos de luz clara 
Brilla su frente, que se inclina augusta, 

Y de progreso avara, 

No el acerado casco y cota ajusta : 
Sí de cultura y de saber modelo, 
Con arrogancia suma, 
Da poder á la imprenta, 
Fatiga ya la pluma, 

Y digna de su gloria- se presenta. 

Y viene el Ecuador. ... En sangre tinta 
Empuña aún la vengadora espada ; 
La cólera marcial en su faz pinta 
Del rudo batallar la sombra airada ! 
Pero si al hado adverso 

Y á la propia opresión desfallecía. 



31 



Con justo aplauso ya del Universo, 

Sólo á las leyes su destino fía ! 

Vedlo cual se levanta 

Sobre el rey de los Andes, 

Y en arpa de oro canta 

Al semidiós, al grande entre los graneles ! ("' 

;Será que á la ilusión que el alma llena. 
Con gusto, débil cedo ?. . 
¿No escucho ya que olímpico resuena 
El estro augusto del divino Olmedo ?. . 

¿ Qué á las águilas son las tempestades ?. . 
No muere nunca el canto 
Que el numen inspiró del heroísmo ; 
Si ya las cuerdas de su lira rotas, 
Espacios cruza y siglos, las edades, 

Y con aéreo manto, 

Sube á los cielos, brilla en el abismo, 

Y con eco inmortal vibran sus notas ! !. . 

Mas ¡ oh, dolor !. . en las marchitas sienes 
Las pálidas adelfas ; lutos, duelos 
En la veste y el alma. . . . ¿A qué vienes, 
Reina del Sur, cubierta en negros velos ?. . 
r ; Venganza llegas á pedir acaso ? 
Colombia viuda no te ofrece abrigo, 

Y duermen tus dos soles en ocaso ! 

; Impasible la América testigo 
Es á tu gran dolor y á tu agonía ? 
Hondo clamor escucho. 
Que en triste lamentar recuerda el día, 
En el que á un fuerte, indómito enemigo 
Hirió Junín y fulminó Ayacucho ! 

Y llega entristecida 
La que, del Inca y por el sol amada, 
Debió á las glorias de Junín la vida ! 



— 32 — 

Y en los brazos de Sucre reclinada 
Tnro corte de honor, y cetro y trono ! 
Más tarde en abandono, 

Como cóndor en su arrogancia ciego, 
Que el vuelo apenas tiende, 
Llegar al sol en su ilusión pretende 

Y se%brasa las alas en su fuego ; 
Tal, en su desvarío, 

De la altura desciende, 
Pasado ya su antiguo poderío : 
Mas, despertando luego, 
Aparta el brazo airado que la hiere, 

Y obligando al destino, 

Ser digna ya de sus recuerdos quiere, 
Busca en las sendas de la luz camino ! ( B ) 

Y herida viene por puñal aleve 
La ciudad opulenta, 

Que á compasión los nobles pechos mueve ; 
Que, del Eimac sobre la verde orilla, 
Altas hazañas y grandezas cuenta 
Del tiempo venturoso, en que á la sombra 
Del héroe colombiano, crece y brilla, 
Con redes de oro y plata por alfombra ! (") 

A la Castilla de oro, 
Que Pizarro domó y Almagro ansiaba ; 
La del Inca tesoro, 
La que reina, de esclava, 
Bolívar dejó un día, 
De la conquista la ferrada clava 
Vuelve á sumir en duelo y agonía ! 

Oh ! santa Libertad !. . . . ¿Por qué tu manto, 
De gasas de oro y púrpura, así ampara 
Tan horrendo furor y crimen tanto, 
Que el brillo anublan de tu lumbre clara ?. . 

Si tu nombre mancillan 
La ingratitud, y el ocio, y las pasiones, 



— 3 3 — 

Que la altivez del ciudadano humillan, 
Juguete á ser de innobles ambiciones ! 
Si fué grande el agravio, 
Es 'mayor el castigo que le impones ! ! 

En vano, en vano fué, que nuevo Fabio, 
Sacre inmortal la escude con su gloria 
Que jamás envejece : 
Sucre, que fué tan grande en la victoria, 

Y fué tan grande en la virtud divina, 
Que el odio ante él se inclina, 

La calumnia enmudece, 

Y, herirle no pudiendo, le asesina ! ! 

¿Á qué nube sombría 
Viene á turbar funesta 
Los claros horizontes de este día ? . . . . 
Voces alegres, cánticos de fiesta 
Que encienda el entusiasmo con su llama, 
No de duelo y tristura, 
En el blando laúd de la elegía, 
Dan fuerza y vida al eco de la fama ! 
¡ Recuerdos de dolor y de amargura, 
Que evoca la memoria, 
Pasad envueltos en la sombra oscura ! 
Dejad sus claridades á la gloria ! 
Dejad que alzarse pueda 
El sacro numen en altivo ensayo ; 

Y el patrio amor acaso le conceda 

La voz del trueno, el esplendor del rayo ! 

Mas, basta á que se exalte 
El pecho enternecido, 
Un adorable cuadro, que es esmalte 
De ricas joyas en metal pulido. 



Como de dulce sueño á los antojos 
Se ven surgir visiones vaporosas, 



:] 



— 34 — 

Sonrosadas mejillas, labios rojos: 
El leve anclar de diosas, 

Y luz del alma en los rasgados ojos ; 
Tal en el templo se adelantan bellas 
Hacia el sagrado altar, do el Dios reside, 
Las matronas del G-uaire, y como á estrellas 
El lucero del alba las preside. ( 8 ) 

Sus hermanas las flores 
En redes de oro y seda aprisionadas, 
Luciendo van aromas y colores, 
A homenajes de gloria acostumbradas ! 

¡ Y me imagino ver en su apogeo 
Al genio augusto, triunfador llegando, 
Cubierto aún del varonil arreo 
Sobre esbelto corcel, que jugueteando 
Entre el aplauso popular le lleva ; 

Y orgulloso, arrogante, 

Como el sonido del clarín, eleva 
En la enhiesta cerviz la crin flotante, 

Y ardiendo en fuego vivo, 
Trémulo piafa en su coraje altivo ! ! 

Habla !. . Escuchad !. . " Dos ángeles ofrecen 
" Coronas á mi sien, ninguna es mía : 
" Honra no merecida me sonroja. 
" Los bravos de Colombia una merecen, 
" La otra el pueblo". Y ambas las arroja ( ;i ) 
Al pueblo que, en su loca idolatría, 
Ante tal muestra de grandeza suma, 
Con nuevas pruebas de su amor le abruma ! ! 

,; Será de nuestro amor orgullo sólo 
Pensar grandezas y ensalzar virtudes 
Del héroe colombiano ?. . Los laúdes, 
A su nombre y sus hechos, 
En acordado son, de polo á polo, 
Hicieron palpitar los nobles pechos. 

Por eso ved, alígeros bajeles . . 
Rompiendo el hondo mar, de otras riberas, 



— 35 — 

A la gentil ciudad de los vergeles, 

De homenajes de amor son mensajeras ! 

Y llega el encumbrado 

Pueblo, que en alas del progreso brilla, 

Y donde en arco Atlante enamorado 
Mueve sus ondas á besar la orilla ! 

El de los amplios cielos, 
Que ilustró Hidalgo y que esmaltó Morelos ! 
El que dice á la tierra 
Del índico poder la maravilla, 
Allá en las brumas que el pasado encierra ; 

Y con audacia rara, 

Por librar de baldón á este hemisferio, 

De libertad sacrificó en el ara 

El águila ambiciosa del imperio ! ( lu ) 

Y llega la del Plata, 
Generosa amazona, 

Cuyo estro americano se desata 
Con el vario matiz de nuestra zona. 
Señora de la pampa, que infinita 
De un horizonte en otro se recrea ; 

Y do indomable el corazón palpita ( 11 ) 

Del gaucho audaz que en su extensión campea ! 

La que gala del nombre 
Luce de San Martín afortunado ; 
Quien, porque al mundo su grandeza asombre. 
Bajó del solio y empuñó el arado ! 

Y Paraguay, el indomable Anteo, 
Que cien veces caído se levanta 
Vengador, iracundo, giganteo ! 

Y en desigual, titánica porfía, 
Al Universo espanta, 

Al sublime estertor de su agonía, 
También inclina al héroe prepotente, 
Al gran Libertador, su noble enseña : 



— 3 6 — 

La Patria fué su inspiración ardiente, 

Y éste la Patria ¡i idolatrar enseña ! 
No Urutaú sobre las verdes ramas 
Del índico Tamay tristezas llora ; 
Extintas por la paz fueron las llamas, 

Y luce ya en su cielo nueva aurora I 

Y el pueblo, aquel amigo, 

Que fué á la Patria, en desventura, amparo, 

Y al liéroc en el desastre prestó abrigo, 
¿ Faltar pudiera el día 

En que abismada América en su gloria, 

En himno universal, ardiente fía 

Su nombre y fama al juicio de la historia ? 

Oh, no. . . él está ahí. . . y aunque su ofrenda 
La guarda el corazón agradecido, 
Pues que fué en medio la inmortal contienda 
Como sol entre abismos suspendido ; 
Hoy viene sólo, porque más arguya 
Prendas de su amistad el noble pecbo : 
Libre y americano, 
Es Haití nuestro hermano 

Y toda gloria nuestra es gloria suya ! ( 12 ) 

Arrogantes y bellas 
Le siguen las naciones, 
Constelación de estrellas 
De América Central en las regiones: 

Y en alarde altanero 

Y porque el mundo su progreso vea, 
Es de ellas mensajero 

Un paladín gallardo de la idea ! ( 13 ) 

Y fatigando el viento 

Que en las marinas ondas moja el ala, 
De amor, de admiración, de noble aliento 
Llegan ¡ oh Patria ! votos por tu gloria 
De coniines lejanos ! 



i- 3 7 — 

Y })or honra mayor y mayor gala 
De América á los timbres soberanos, 
A la voz de la fama sorprendidos 
Los pueblos seculares, 

Bajo el yugo del cetro envejecidos, 
Rinden también tributo en tus altares ! 

La noble Albión, (pie lleva, 
Siempre gallarda, sus anhelos fijos 
Do el claro sol de la verdad se eleva ; 

Y la sangre preciosa' de sus hijos, 

En Carabobo, en Boyacá, á la nuestra 
Corrió en torrente unida ; 

Y de valor maestra 

Fué de la patria y de su gloria egida ! 

Ella, que luego, cuando en hondo duelo 
Cayó en la sombra el astro peregrino, 

Y al regazo volvió del patrio suelo 
La flor ya mustia de su ser divino ; 
En el cortejo del retorno triste, 

La enseña augusta de la mar señora 
De negro luto viste 

Y las desgracias de la Patria llora ! 
A sus recuerdos fieles, 
Generosa ha venido 

Al gran festejo á compartir laureles, 

Que está á su gloria nuestro triunfo unido ! ( 1 4 ) 

Y la Holanda industriosa, 
Que nuestro afecto y gratitud obliga. 
En nuestro hogar querido 
lia llegado á sentarse presurosa 
No ya por ser cortés, sí, como amiga. 

Y . . . . escucho ya que con amor doquiera 
El nombre de Bolívar vibra al viento ! 
La humanidad entera 



— 38 — 

Al dulce sentimiento 

De la anhelada Libertad, suspira, 

Y á sus héroes y mártires admira. ( 1 °) 

Y es sol Bolívar, cuya luz no esconde 
Noche siniestra que el abismo lanza : 
Siempre á su nombre el corazón responde 
Con un grito de amor y de esperanza ! 



CANTO I Y 



EL PROGRESO 



¿ A dónde van las águilas ?. .¿ Quién mueve 
El impetuoso alarde de su vuelo .... 
Sin que el instinto natural las lleve 
A soñar realidades en el cielo ? 

Atracción misteriosa de lo ignoto : 
Vértigo de impaciencia 
Que siembra sombra y luz en lo remoto, 

Y á fantásticas sombras da existencia ! 
Algo vago, indeciso : 

Algo desconocido : todo y nada ! 
Las visiones cpiizás de otra morada ! 
Los suefios del perdido paraíso !. . 

Y eso, mortal, te lleva 
En luclia eterna, en perennal desvelo, 
Sin que dicha ó dolor jamás se atreva 
A detenerte en el febril anhelo ! 

Y la infinita aspiración, que es alma 
De la ciencia y el arte ; 

Que va en continua tempestad sin calma : 

Y en la noche y la aurora 

Te sigue siempre sin jamás dejarte ! 



40 



Chispa activa, inmortal, generadora, 
En sueños ó esperanzas convertida, 

Es movimiento, es fuerza, es luz, es vida !. 

Yo adoro tus combates, 
Bendigo tus milagros, ¡ oh deseo ! 
Ya el fuego de los cielos arrebates, 
O ya á la roca atado Prometeo, 
Desesperado sienta 
Que tu soplo de llamas le atormenta ! 

Y tu espíritu crea 
Audaces maravillas, 

Alas presta á la idea, 

Y al fulgor poderoso con que brillas 

La industria en esplendor se enseñorea ! 
Tú seduces el alma y la arrebatas 
En vértigo profundo. ! 

Y germen de lo grande y lo fecundo 
Ya del pasado al porvenir desatas ! 

Símbolo de tu gloria 
En tu séquito augusto, 
Marcando en cada paso una victoria, 
Va triunfal el progreso ; 
Y, esclarecido el orbe, á Marte adusto 
Deja entre sombras pavorosas preso ! 

Y fué á la luz del cielo americano, 

Y fué en la tierra nueva, 

Donde ese aliento halló, que soberano 
El Universo á transformar le lleva ! 

Y fué la Libertad quien le redime 

Del cautiverio en que el error le aferra : 
Ella quien rompe el yugo que le oprime 

Y audaz le lanza á dominar la tierra. 

Y surgen horizontes y horizontes 
Do fija la mirada, 



«- 41 — 

¥ cruza mares, y domina montes ; 

Y la tierra asombrada, 

Entre redes de luz, con bendiciones 
Galardona su afán, premia sus dones ! ! 

Y tú, la favorita 
Del ingenio y la gloria, 
Cuya corona de laurel, marchita 
Jamás halló la historia. 
Tú, que movida en altas ambiciones, 
Con el recuerdo de tus hechos llenas 
Vastísimas regiones 
Regadas con la sangre de tus venas ; 
¿ En ocio indiferente, 

Y en fáciles deleites sumergida, 
Pudieras indolente 

Dejar correr en inacción la vida ?. . . . 



La inquietud incesante 
En que el mundo se agita, 

Y en alas del vapor surca triunfante 
Ondas que el Ponto irrita : 

Que arranca audaz el mármol y el granito 
De su profundo encierro ; 

Y en anhelo infinito 

Vuela con ígneas alas sobre el hierro : 

¿ Cómo á tí la primada 

De la gloria guerrera, 

Dejar sobre laureles reclinada, 

En tanto el mundo tras la luz ansiada 

Sigue adelante en su veloz carrera ?. . . . 

¿ Acaso será sueño ? . . . . ¿ Los Titanes 
Guerra de nuevo ya mueven al cielo ? 
Despiertan los volcanes, 

Y al fuego interno que rompió sus lazos 
Las rocas se dividen en pedazos ! 

El humo en sombra oscura 
Envuelve el ardua cumbre : 



— 42 -¡ ■ 

Las moles se desprenden de la altura 
Con grave pesadumbre ; 

Y en el horrendo, ardiente cataclismo, 
Turba se lanza, en confusión extraña, 
Entre el cielo suspensa y el abismo, 
Atronando en clamores la montaña ! ! 

O acaso ya vencida 
A rigores del hado, 
En antros tenebrosos escondida 
No forja el hierro con que Jove airado 
Lanza el rayo divino, 
Sino que ahondando sigue en lo profundo 
Incansable, tenaz como el destino ; 

Y á la luz da camino, 

Y sendas abre al porvenir del mundo ! 

Y absorto mira Atlante 
Que el Ande ya domado 
Inclina la cerviz, y que triunfante, 
Veloz y desbocado, 
Hipógrifo arrogante 
Con tempestuoso ruido, 

Y en densas trombas de humo y llama ardiente, 
Va por ocultos genios conducido, 

Al través de la rápida pendiente ! ! 

No bastaba á la gloria, 
Ni al vivo amor y patrio sentimiento. 
Con flores y laureles 
Celebrar de Bolívar la memoria ! 

No bastan á Caracas los joyeles 
Que luce airosa, y que le dio por gala 
Quien verla hermosa anhela, 

Y con pródiga mano la regala, 

Y por su nombre y por su gloria vela. 

Galante, previsora, 
Abrió á los pueblos vía, 



43 



Porque saluden en su cielo el día 

Que fué de ull hemisferio clai'a aurora ! 

No bastaba á su anhelo, 
Con hábiles cinceles 
Alzar torres al cielo 
Con moriscos encajes : 
Ni palacios, ni templos, ni verjeles, 
No bastaban, tampoco, los celajes 
Del claro sol del trópico abrasado, 
Al fin de su osadía, 

Y la ciencia obediente 
En luz ciüe su frente, 

Que burlando la noclie vence al día ! 

Eed milagrosa en vano 
Cruzaba selvas, pampas, soledades 
Hasta el hogar feliz de un pueblo bermano, 

Y raudo, en un momento, 
Como viaja la luz, el pensamiento 
Veloz llevaba en triunfo á todas partes 
Las nuevas de las ciencias y las artes ! 
Por esmalte y donaire 

Tiende ya nueva red. — De oído á oído, 
Con sorpresa del aire, 
Se habla el amor, se queja la confianza ; 
Quitando á los desdenes del olvido 
Disculpa ó esperanza ! 

Y como, si golpea 
Sobre el yunque sombrío, 
Candente el hierro que abrasó la llama, 
Ciclópeo poderío, 
La lumbre centellea 

Y en chispas se derrama ! 

Así sobre sus ejes cruje y gime 
La prensa, á la que abruma 
La pródiga labor con que la pluma 
La fatiga y oprime ! • 



— 44 — 

A cada rotación, en viva lumbre, 
Mensajeros del genio y de la gloria 
El espíritu llevan 
Sobre la excelsa cumbre 
De la ciencia, del arte, de la historia, 

Y el sacro culto de la Patria elevan ! 

Como en tropel confuso 
Del seno de las sombras, nunca extinto, 
Se ven surgir estrellas tras estrellas, 
Sin que á seguir alcance la mirada, 
En medio del celeste laberinto, 
Los mil matices con que visten ellas : 
Tal de la cumbre, así, de la tribuna 
El orador y el bardo, 
Himnos levantan, do el ingenio aduna 
Alto pensar con el decir gallardo, 

Y así de Guttenberg el noble invento, 
¡ Y sin tregua y sin calma ! 

Hojas esparce al viento 

A que no basta la avidez del alma. 

Allí canta la lira 
Del inmortal poeta, 

Que en los estruendos épicos se inspira : 
Que en redes de oro á la razón sujeta 

Y sobre el éter revolando gira. 

Y allí trova feliz el arpa de oro. 
Que olímpica se encumbra 

De patrios vates entre el almo coro, 
En el ritmo triunfal de la epopeya, 

Y seduce y deslumbra, 

Y, emulando á las águilas, levanta 
El vuelo y glorias de la Patria canta ! . . 

Gallardo el continente, 
Alta garzota y relumbrantes mallas, 
Con fulgor de relámpagos la frente, 



— 45 — 

Trovador caballero al mundo cuenta, 
Con la vibrante voz ele las batallas, 
Los grandes hechos y la lucha cruenta ! 

Del tiempo por desdenes olvidadas 
Busca la grave historia 
Tradiciones pasadas, 
Que á la Patria devuelve y á la gloria ! 
Discreta la razón, la forma justa, 
La frase clara y viva, 
En los giros robusta, 
Enseña al propio tiempo que cautiva ! 

De la dulce armonía 
Al genio patrio, (pie veló el olvido, 
Y á los gratos acordes, con (pie un día 
Supo adular el alma y el oído, 
Ya presta vida nueva 
Un solícito amor, y en noble celo 
Como tesoro lleva 
Del arte que á la tierra acerca el cielo ! ! 

Y escribe. . . .mas, no puede 
El estro envanecido, 

Unir del sol espléndido los rayos 

Sobre el laúd vencido ! 

Desvanecen las cumbres, y deslumhran 

Las grandes claridades. 

¿ Quién signe de las aves que se encumbran 

El vuelo por las altas soledades ?. . . . 

Del ingenio primores 
Esos del arte y do la gloria ensayos, 
En prismas mil de múltiples colores 
Corona al héroe tejen luminosa 
Con nobles rimas y ondulante prosa ! 

Y notas de Tirteo 

O que oyó Roma al orador divino, 
Vestidas van con el marcial arreo 
Nimbos de gloria en cerco peregrino ! 



— 46 — 

¿ Pero se vuelve dónde 
Ansiosa la mirada ?. . . ,¿ Desvaría 
Cansada de luchar la fantasía, 
Que al arte concertada no responde ? 

En el hermoso templo de Talía, 
Donde el aplauso popular corona 
Los vates victoriosos ; 
Y, con sus hilos de matiz diverso, 
El hada de las letras eslabona 
Los cuadros ingeniosos 
Con que fabrica el arte su universo : 
Sobre la clara escena 
Que en amplia luz fulgura, 
Do feliz la hermosura 
De auras divinas el recinto llena ; 
En nobles sentimientos conmovidas 
Nuevas generaciones, 
Que libres bajo el Iris la luz vieron, 
Tributan de su amor las bendiciones 
Al héroe sin segundo, 
Que redimió la tierra en que nacieron, 
Y por hogar y patria les dio un mundo ! 

; Cuan grandioso espectáculo !. . . . Las flores, 
Que entre pomposos campos de esmeralda 
Del sol del Ecuador ¡i los fulgores, 
Luciendo ostenta el Avila en su falda ; 
En grupos caprichosos de colores, 
Que entre festones van como guirnalda, 
Le fingen de las hadas el palacio 
En los senos flotando del espacio ! 

Las bellas ninfas del risueño Guaire, 
Tenidas por hermosas entre hermosas, 
Do ingenio vivo y natural donaire, 
Como cerco de aladas mariposas 
Que galas y colores dan al aire, 
Vienen en bello coro altivas diosas. 



— 47 — 

Imán del alma, flores del deseo, 
A presidir del arte aquel torneo ! 

¡ Cuánto en la augusta fiesta 
Nuestras artes nacientes maravillan ! . . . . 

Y con la luz que el patrio amor les presta, 
¡ Cómo encantan y brillan ! 

Y músicas, y cánticos, y flores, 

Y hermosura, y aroma, y poesía 
En mundo de radiantes esplendores 
El templo de las artes convertía : 

Y el alma en su entusiasmo trasportada 
Al país de los sueños, se alza, vuela, 
Y, en celajes de aurora circundada, 
Campo es de luz la hermosa Venezuela ! ! 

El himno de la Patria al cielo sube ; 

Y cantan coros ; y la lumbre crece .... 

Y. . . . El, como un Dios, en prestigiosa nube 
Coronado de soles aparece ! ! ! 

Y mi frente se inclina : 

Y el ánimo turbado desfallece ; 

Y el plectro absorto á la visión divina 
Bajo la mano trémula enmudece ! 



C ATÍTO V 



APOTEOSIS 

CIENCIAS Y ARTES 



Miradle, ese es Bolívar ! Vuela ardiente 
Sobre el corcel que, entre marcial estruendo. 
Al través le llevó del continente 
Contra el dios de las sombras combatiendo ! 
Flota el manto de iris en sus hombros, 
El triunfador laurel brilla en su frente ; (*) 
Y pasa, y sigue audaz, y va, entre asombros, 
Por ignotas, vastísimas regiones, 
Al cielo donde impera 
La deidad celestial que galardona 
Las máximas acciones ! 

En ondas de luz viva reverbera 
El recinto inmortal, y la corona 
De alados genios que en inquieto bando, 
Van en torno á la diosa revolando, 
Con cánticos y músicas extrañas, 
Pregonan su virtud v sus hazañas ! 



— o O — 

La constancia le admira, 

Le aplaude absorta y muda la elocuencia ; 

La abnegación en su virtud se inspira ; 

Le bendicen las artes y la ciencia ; 

Su genio y su valor dice la fama ; 

Su corazón magnánimo la gloria, 

La Libertad su defensor le llama, 

Su nombre escribe con amor la historia ! 

Y la deidad suprema, 

Al aplaudir de coros celestiales, 
Ciñe á Bolívar singular diadema 

Y se inclinan ante él los inmortales ! ! ( 2 ) 

Y vienen á rendirle su homenaje, 
El patrio amor, que de su dicha ufano 
De negra ingratitud venga el ultraje : 
E inunda en luz la historia, 

Y da al derecho humano, 

Y al justo encomio de la edad futura 

Su antiguo nombre y su moderna gloria ! ( ¥ ) 

Y vírgenes y hermosas, 

En grupo encantador, le ofrendan flores 

Las hijas primorosas 

Que fueron de Colombia los amores ! 

En nombre de la América le ofrecen, 

Tejidas en laurel, rosas tan bellas, 

Que enamoradas por la luz parecen 

Para que al héroe las presenten ellas ! (*) 

Y van allí los de su estirpe hidalga, 
Varones de tal honra envanecidos, 

Que aspiran sólo á que su ofrenda valga 

Como filial presente, 

Guardado en el hogar para el ausente ! ( 5 ) 

Y entre ellos va el que un día 
Fué por la mano misma acariciado 



— 5 1 — 

Que, fulminante, el rayo descogía 

Que brilló de Junín sobre el collado ! ! ( fi ) 

Llega también de su ilusión postrera 
La adorable visión encantadora ; 
A la que el sol adora, 

Y de los Andes en el dorso impera ! ( 7 ) 

Y va la poderosa 
Nación, reina del Norte ; 

La República grande y generosa, 
Que se adelanta entre gentil cohorte ! 

Iluminan su frente las estrellas, 
Constelación de soles en el cielo 
Del mundo de Colón ; y luce en ellas 
Tal poder, tal grandeza soberana. 
Que ante la noble escena 
El corazón se ufana 

Y el alma en noble vanidad se llena ! ( s ) 

Y al clamor de la fama generosa, 
Que resonante va por llano y sierra, 
Eompen los héroes la pesada losa 

Y á la luz vuelven á asombrar la tierra ! 

Y en medio de la escena portentosa, 
Cual cortejo de reyes, 

Al augusto apoteosis se adelantan 

Del que los pueblos cantan ; 

De aquel que impuso á la fortuna leyes. ( !) ) 

Es el pincel que crea 
Ó lo imagino yo ? . . . . Sangriento cae ( 1 ° ) 
Rivas Dávila allí ; . . . . más allá trae 
Ricaurte heroico la encendida tea, ( X1 ) 
Que por venganza á la contraria suerte, 
Sembrando estrago y muerte, 
Del volcán mismo que abortó la llama, 
Asombro del valor, surgió su fama ! ! 



Gkiaicaipuro espiran te, 
Cerca el hogar pajizo, 
¿ No alza á los cielos pálido el semblante,, 

Y del incendio al resplandor rojizo, ( l2 ) 
Busca en las sombras que sn mente oprimen 
Venganza á la traición, castigo al crimen ?. . . . 

Entre el boscaje umbrío, 
Qne con hinchadas ondas alimenta 
El majestuoso río 

Que, de su delta entre la red, corona 
De las tierras del oro el ancha zona ; 
Del vivac ¿i la lumbre, 
Mirad al genio, que un poder divino 
Lleva á qne en busca de la luz se, encumbre, 

Y arranque sus secretos al destino ! ( 13 ) 

Y ved á Giraldot, sobre la altura, 
Con generoso esfuerzo conquistada ! 
Parece su figura 

Por los siniestros sueños dibujada ! 

Germánico, que espira 
Ya del amor del Universo dueño ; 
Chenier. que muertas por el hacha mira 
Las hermosas visiones de su sueño ; 
Él, así, victorioso, 

Cuando del triunfo la corona espera. 
Cae en la tumba campeador, glorioso, 
Envuelto de la Patria en la bandera !. . . . ( 14 ) 

En los campos de Araure y Carabobo ; ( 15 ) 
Del Zulia altivo en el risueño lago ( 1G 11 ) 
¡ Cómo contemplo en silencioso arrobo 
Tanto heroico valor y tanto estrago ! ! 

Y vuelven á la vida. 
Del ático cincel al poderío. 
Los que en la lid reñida 



— 5 3 — 

Supieron ilustrar con mayor brío 

Los nativos hogares, y escribieron. 

Con sangre extraña y de las propias venas, 

El claro nombre que ;i la historia dieron, 

Luchando altivos por romper cadenas ! ( 18 ) 

Bermúdez, y Marino, y L T rdaneta ; 
Cedeño, Plaza, Silva y Escalona ; 

Y el cpic de Boves la legión sujeta 

En campos de la heroica Barcelona ! ( J '•*) 

Y Arismencli, y Padilla. 

Y Soublette, y Zaraza, nuevo Anteo ; 

Y Freites y Montilla ; 

Y aquel que la Edad Media 

De nuevo evoca en el marcial torneo ! ( 20 ) 

Y el que infeliz en inmortal tragedia 
Hizo su gloria de ambición trofeo ! ! ( 31 ) 

En vano, musa, en vano te fatigas ; 
Todos allí, los héroes varoniles 
A darle llegan de su amor tributo, 
Hasta aquel, que en la pampa, nuevo Aquiles, 
Fué terror de las huestes enemigas 
Airdaz rigiendo el indomado bruto ! ! ! 

Pero ya se abren con alegre estruendo 
Las puertas del santuario de la ciencia, 

Y augustas sombras á la luz surgiendo 
Aumentan la triufal magnificencia ! ( 22 ) 

Llena el vasto recinto 
Aire de majestad en vaga nube, 

Y en acordado coro 
Eesuenan arpas de oro 

Con ledo canto que á los cielos sube ! 

,: Quién el que allí se alza 
En alto pedestal, y en voz severa 
El noble culto de la ciencia ensalza ; 



54 — 



Y de virtud y de saber ejemplo, 

Como señor impera 

En las sagradas bóvedas del templo ?, 



La frente pensadora. 
De su alma generosa fiel espejo, 
Por más que lanza rayos como aurora 
No deslumhra su vivido reflejo ! 

Como corriente pura 
Mana la ciencia del severo labio : 
No hace lo grave ofensa á la hermosura. 
Ni la verdad á lo ideal agravio ! 

El ingenio nativo, 
Que al sol de Venezuela 
Es llama, es fuego vivo, 
Sin él, muelle, inactivo. 
No, cual cóndor que en los espacios vuela, 
Uniera la grandeza al atractivo ! 

La ciencia que consuela. 
La ciencia del dolor y la esperanza, 
Ciencia fué en él divina, 
Que ya los lindes del milagro alcanza 
En medio de la noche que ilumina ! 

Y si del alto solio, 

De la virtud y del saber desciende, 
Con gozo popular, al Capitolio: 
Los mezquinos aplausos desatiende 

Y en el deber se inspira ; 
Mas, como alondra gira 

Que, lejos del boscaje conocido, 

Apenada suspira 

Las dulces horas de su bien perdido !. . . . ( 23 ) 

Y aquel que la mirada con desvelo 
Dirige al infinito, 

Y en la bóveda azul busca del cielo 



55 



Algún arcano en su grandeza escrito, 
¿ No fué el que en ansia extrema 
La verdad, por el cálculo, aspiraba 
A rescatar del limbo del problema 
El alma ardiente de su afán esclava ?. 



Enamorado de la luz, seguía 
Tras ella audaz con generoso instinto ; 

Y entre mundos y soles se perdía 
En medio del pasmoso laberinto ! 

Apóstol de la ciencia, 
El ideal persigue que adivina 
Su clara inteligencia ; 
Mas, como en sombras con ardor camina, 
Vacila, desfallece ; 

Y aumenta la ansiedad, la angustia crece ! 

Y la razón sus alas 
Golpeando en la mudez de la tiniebla, 
Pierde vigor y galas, 

Y en sus despojos el abismo puebla ! ! ! ( 84 ) 

Nobles sombras, salud : bien es que acudan, 
Ora que el himno del afecto vuela, 

Y á tí, bendita Libertad, saludan 
Los pueblos de la amada Venezuela : 
Los que al albor feliz del sol naciente 
Al clamor dieron de la Patria oído, 

Y en el. surco arrojaron la simiente 
Que cosecha de glorias ha rendido ! 

Hoy que en el grave estrado, 
Que á Isaura afiade el esplendor mesenio, 
Habrá de ser con lauros coronado 
Feliz el patrio ingenio. ( 25 ) 

Hoy que docta asamblea, 
Por justo amor al habla de Castilla, 
La madre España en Venezuela crea. 
Centro de luz, en que donosa brilla 



— 56 — 

La gracia de la lira y de la pluma ; 

Y la elocuencia en rayos centellea, 

Con alto arranque y elegancia suma ! ( 2ti ) 

Hoy que Caracas, emulando á Atenas, 
En bronce y mármol graba sus anales ; 

Y eutrc auroras serenas, 

Al recordar los becbos inmortales 
De los liéroes y mártires, no olvida 
Que el Norte fué la tierra americana 
Do amparo bailó la Libertad querida, 
Para alzarse gloriosa y soberana 
El mundo á dominar con nueva vida ! 

Caracas, en su bogar y como á bijo, 
Del Norte venturoso 
Al béroe celebrado, 

Fuerte en la lid, prudente en el consejo, 
Ejemplo del soldado, 
Del ciudadano y de la ley espejo ; 
Por gloria tuya ¡ ob, Libertad, le canta, 

Y su imagen augusta, 

En Honra á la República, levanta ! ( 2!l ) 

Venid, ob, sí, venid, altas memorias. 
Amor, virtud, hazañas ! 

Y esperanzas del bien, pasadas glorias ; 
Del beroísmo fábulas extrañas ; 

Luz del ingenio ; trovas de la lira ; 

De la ciencia y el arte, 

Verdad ó sueño, «pie el ingenio inspira. 

Y en variados matizes se reparte ! 
Venid. . . . venid. . , . Y rayos y colores, 
Dulces cantigas ; el fragor guerrero, 

Y músicas, y estruendos, y algazara ! 

Y laureles y flores ! 

Del mundo entre el aplauso lisonjero, 
Del bello sol de Julio, á la luz clara, 
Digan, con justo alarde, 
Que el patrio amor en nuestras venas arde \ 



CANT O V I 



LA EXPOSICIÓN 



Gime el yunque ; la fragua centellea ; 
Bulle el activo afán en los talleres ; 
No duerme la labor ; la industria, crea ; 
Sus dones guarda. Ceres ; 
La zona tropical su flora ostenta, 
Y, por mayor tesoro, 
Generosa presenta, 
Entre redes de perlas, plata y oro ! 

En campos y ciudades 
La industria patria, en alma convertida, 
Mueve el hogar, despierta soledades, 

Y hay esplendor, y movimiento, y vida ! 
Es como luz que, apenas aparece, 

Ya vuela y, cruza el mar y los espacios ; 

Y Morsse la obedece, 

Y Ful ton la conduce ; 

Y á cabanas, palacios 

Con el prestigio de -su amor seduce ! 

Y horizonte á la historia 
Do la humana grandeza abre su imperio ! 



Fruto de Libertad, será su gloria 
La noche esclarecer y su misterio. 
Laboriosa y audaz al mar se lanza ; 
Previsora adivina ; 

Y sueño halagador de la esperanza 
Sigue su luz, sin reposar camina ! 

Y ved, cómo se apresta, 

Con sus más bellas joyas y primores, 

A la suntuosa fiesta ! 

Y, del undoso Chama 

Al claro Manzanares y á Orinoco, 

En milagrosa emulación se inflama ! 

Es placer la fatiga ! . . . . el afán poco 

A la ardiente impaciencia del deseo : 

Por honra de la Patria y honra suya, 

Aspira en el torneo 

Con alta ofrenda que su amor arguya ! 

Y la ciudad ufana 

Que ofrece abierto campo al culto empeño, 
Por agrado del huésped se engalana, 

Y es toda fiestas y esplendor risueño ! 

De la primera edad en las sencillas 
Pláticas del hogar, como acontece 
Los relatos oir de maravillas 
En que al alma parece, 
Encontrar lo que idea 

Y aquello mismo que su ardor desea : 
¿No es ilusión mentida y desvarío, 
Así, la que contemplo 
Invadiendo el espacio 

Muestra feliz de orgullo y poderío ?. . . . (* 

¿Es obra de las hadas 
El mágico palacio 
Que surge en un momento 
Fábrica de las nubes y del viento ?. . . . 



— 5 9 — . 

¡ Con qué lujo y donaire 

Van sus caladas torres bizantinas 

Como á besar el aire ! 

Las árabes ojivas y aljimeces ! 

Cincelados festones . . . . ! 

¿Por qué absorta pareces 
Oh, musa, en ledo asombro?. . . . ¿Son divinas, 
Fantásticas visiones, 
Las gloriosas escenas 
Que en las combadas bóvedas resaltan 
De admirable verdad y vida llenas ?. . . . ( 2 ) 

Insólito rumor, del arduo monte 
Conturba y mueve el ondulante seno ; 

Y en largo, sordo trueno, 

En derredor recorre el horizonte ! 

Y cual torrentes de elevadas zonas 
En rápido descenso despedidos ; 

¡ Qué resonar de carros !. . . . ¡ Cómo el viento 

Sopla rugiendo en las tendidas lonas ! 

¡ Qué crugir de carriles oprimidos ! 

¡ Qué confusión, y ruido, y movimiento ! 

En tropel se apresuran 
Las hijas de la Patria al noble estrado: 

Y arrogantes procuran 
Traer ante sus aras 

Los presentes más bellos, 

Y sus joyas más raras, 

Y de su ingenio y arte los destellos ! ( 3 ) 

Mirad la que gloriosa 
Tiene por trono el Avila, que llega 
Cargada en ricos frutos 
De la templada tierra montañosa, 

Y de aquellas feraces que el Tuy riega ; 

Y de la deliciosa 

Del Guaire riente vega. 



GO 



Que emula eu verde pompa coronada 
Aquellas de Valencia y de Granada ! ( 4 ) 

De reina al rico manto, 
Ya recamado en oro y pedrería, 
Añaden lujo tanto, 
Con audaz osadía 

Las artes y la industria ciudadana, 
Que los ojos tras ella 
Lleva como sultana, 
Feliz por ser amada y por ser bella ! 

Y en su corte de honor va la guerrera 
Que adornan perlas, oriental ondina : 

Y rauda como el viento su flechera 
Va cortando veloz la onda marina ; 

Y como viene á recordar sus glorias, 

Que siempre ¡ oh Libertad ! te fueron fieles, 

Inmortales memorias 

La cercan coronadas de laureles. ( 8 ) 

Livianas caladoras, á porfía 
Siguen su rumbo, en rápido balance ; 
La red de pesquería 
Pronta al ansiado, peligroso lance ! 
¡ Qué alegre vocería 
Al virar vuelta al puerto ! 
¡ Cómo la chusma canta 
En compasado ritmo y tono incierto, 

Y al aire el Iris con placer levanta ! 

En la extensa llanura 
Por varonil industria enriquecida. 
De innúmeros rebaños mujidores ; 
Donde libre el corcel, la crin tendida, 
Gozando de su garbo y hermosura 
Su libertad celebra y sus amores ! 
Ya, con próspero celo, 
Mayor pampo á su anhelo 



— (¡1 — 

Quiere la industria, y de la tierra extraña 

Las nobles razas une 

A la que trajo al patrio suelo España : 

Y, ya el afán premiado, 

Prole robusta y en las formas bella 

Triscando va por el florido prado ! ( 6 ) 

G-uayana trae el oro, 
Que es sangre de sus venas, 

Y pieles, plumas, y el mayor tesoro 
Que en sus campiñas, de secreto llenas, 
Naturaleza cría, 

Y guarda en sus amores todavía ! 

Y Apure al par que ostenta 
Los monstruos de sus pampas y sus ríos, 
Hábil labor presenta, 
Trasunto de sus cármenes sombríos ! ( 7 ) 

La reina de Occidente, 
Que su esplendor no olvida, 
Alza de nuevo laorgullosa frente 
Con los laureles de la paz ceñida ! 

Y ofrece culto al arte, 

Y por variadas sendas 

Los mensajeros de su afán reparte. 

Son ricas sus ofrendas 

Del taller, y del bosque, y prado ameno ; 

Y al par allí campean 
La savia de su seno 

Y los caprichos que las artes crean ! ( 8 ) 

La invicta Carabobo que su enseña, 
De la guerra ó la paz, en nobles lides 

Y en alto siempre por mostrar se empeña : 

Y la del nombre de iracundo Alcides, 
Que generosa, espiritual, valiente ( 9 ) 
A los hados resiste, 

Y reclina la frente 

En el airado azul del Golfo Triste ; 



— au — : 

El laurel disputando, dieron muestras 
De ser ricas en suma, 
En las artes maestras, 

Y en la lira tañer y usar la pluma ! 

Y viene la que abriga 

Fuego de los volcanes bajo nieve ; 

Y do en profusa mies dorada espiga, 
Manto de perlas, al terral se mueve ! 

Y ofrenda los primores 
De aquellos, en un tiempo, 

De su querido suelo moradores, 
Donde encuentra ilusión la fantasía 
En los recuerdos que el pasado deja: 

Y aquellos que idealiza, del convento 
Bajo la muda bóveda sombría, 

La pudorosa virgen, de alta reja 
Al rayo perezoso y macilento ! ( u ) 

Y aquella hada del lago 

Que en el móvil espejo se levanta, 
Como sirena que en gracioso amago 
Por seducir las naves adelanta ; 
La rival de Yenecia, 
Señora del Adriático aplaudida, 

Y cuyo nombre triunfador desprecia 
A sus dulces memorias adherida. 

La que al blando sonar de sus cocales. 

Del lago al murmurio, 

Mostró gloriosa en ímpetus marciales 

Ardiente corazón, libre albedrío : 

Al fuego que en sus venas 

Penetra y arde con fecunda llama, 

En las auroras de la paz serenas, 

Egregia emulación su pecho inflama. 

Y . . . . mirad ! . . . . las piraguas mensajeras 

Que ya la mar fatigan ! 

Rompen tardas la onda .... y son veleras ! 

Ricos tesoros en su seno abrigan ! 



*, éá — 

Sus magnas tradiciones 
Be gloria y de bravura 
No olvida, y une á sus valiosos dones 
De su ingenio y valor prenda segura. 
Al mar temido lanza, 
Burla á ser de su ira, 
Navecilla tan leve que no alcanza 
La mente el genio que la audacia inspira 1 

Y tiende ya la vela 

Y las ondas, los vientos desafía ! 
Garza del lago, por sus ondas vuela 
Ufana del peligro y la osadía ! ( li ) 

Gallardo timonel, valor y aliento ! 
Digna es de tí la empresa comenzada ; 

Y habrá la mar de serenar el viento 
De tu heroico valor enamorada ! 

Ya vencedor audaz al puerto arriba, 
La gloria le corona 
De su valor cautiva ; 
Los poetas le cantan ; 

Y Maracaibo agradecido entona 
Himnos que al sol su intrepidez levantan ! 

Y la tribu sencilla, 
Que entre el boscaje mora 

Del Amazonas en la verde orilla, 
Sus dones atesora 

Y en el astadio de la industria brilla ! ( 12 ) 

Ligeros, como espumas, 
Para burlar del clima los ardores, 
Sus chinchorros de plumas 
De vivos y de múltiples colores ! 

Y las armas de guerra 
Los aprestos nativos ; 

Y los que brinda con amor la tierra 
Tesoros de esta zona primitivos, 



-- 04 -= 

En nuestra antigua historia 

Renuevan, con encanto, 

De una apacible vida la memoria 

Que la conquista convirtió en quebranto! 

Mas ¡ ah ! ¿ Cómo pudiera 
Pintar tanta riqueza y brillo tanto, 
Si luce eterna aquí la primavera ; 
Y el renovado manto 
Cubre de fruto y flor monte y pradera ?. . 
¿JSi por honrar al iris victorioso 
Con su variada industria maravilla 

El Norte portentoso ? ( * 3 ) 

¿ Si la Perla del Mar, que americana 

Es aunque luce enseñas de Castilla, 

Vino á unir como hermana 

Sus donosos arreos 

A nuestras flores, galas y trofeos ? . . . . ( 



¿ Si la íyxción altiva 
Que Francia audaz ni el Austria poderosa 
Retuvieron cautiva, 

Y destinos mayores busca ansiosa, 
Viene á añadir laureles, 

Con culta ofrenda para el arte rica, 

De inspirados pinceles 

Cuyos nombres la fama ya publica ? ( lfi ) 

Si también nos ofrecen 
Las prendas de su afecto cortesano, ' 
Las que activas acrecen 
En el bello archipiélago antillano, 

Y que en las ondas de la mar parecen 
Gaviotas extraviadas, 

Que cerca al continente se posaron 

De vuelta. ... y fatigadas, 

Viendo la amada costa que dejaron ! ( 1G ) 

Mas, volvamos los ojos allí donde 
La musa juvenil de alegre danza 



— (Jo — 

El velo razga de la noche oscura,, 
Da trono á la hermosura 

Y cielos al amor y la esperanza ! 

Y ¿ dónde estoy ?. . ¿ Es loco devaneo, 
O trasportada va la fantasía, 

Por los soñados campos del deeeo, 
Al lejano confín do nace el día ?. . . . 

Fantásticas visiones, 
Que pasáis ante mí, rápidas, bellas, 
¿ No sois grupos de estrellas 
Flotantes de la noche en los crespones ?. . . . 

¡ Cuánta luz en reedor !. . . . Parecen cielos 
Sobre profundos cielos infinitos ! 

Y las flores aéreas, como velos 
Prendidos en la luz, dejan escritos, 
Al amor de las brisas, 

Nombres, cifras, emblemas y divisas ! 

Y la que da naturaleza amauíe , 
Privilegio feliz de sus favores, 

La gracia en la beldad, reina amnfaníe 
De la luz, de la música y las flores ! 

Torrente bullicioso de armonía 
En graciosas cadencias se desata 

Y despertando va la noche umbría ; 

Y en torno se dilata ! 

Ya la nota chispea 

Y es rápida y ardiente, 

Ya cual onda de arroyo juguetea 

Y suspirar se siente ; 

Ya grave, amplia, robusta 
El vasto espacio llena, 

Y en majestad augusta 

Con entusiasmo olímpico resuena ! 



— 66 — 

Y al compás de la nota, 
Banda de mariposas de colores 
\ 7 a, vuelve, gira, se encuentra, flota 
Entre fragante atmósfera de flores! 

Mas, ali ! que el canto mío 
No puede alzarse al admirable asunto ! 
Pensar es desvarío 

Que el variado esplendor de su conjunto 
Llegue débil la pluma 
A retratar en su grandeza suma ! 

No vanidoso alarde, 
Ni juvenil ardor movió la mano 
Sobre el laúd sonoro, 
Sangre de libres en mis venas arde ; 
Hijo de Venezuela, americano ! 
Sólo quiere mi anhelo 
Que guarde el canto la inmortal memoria, 
Y el ritmo alado, en generoso vuelo, 
La lleve á otras edades 
En honra de la Patria y por su gloria, 



NOTAS 



INTRODUCCIÓN 

Nota 1. — El Ilustre Americano, señor General Guzmán 
Blanco, Presidente constitucional de la Eepública, dictó el 3 
de Setiembre de 1881, el decreto que dispuso la celebración 
del Primer Centenario del Libertador, y creó para su organi- 
zación una Junta Directiva, formada por los señores : 

Ilustre Procer, Coronel Antonio L. Guzmán, Presidente. 

Doctor Arístides Pojas. 

Fernando S. Bolívar. 

José Antonio Salas. 

Doctor Manuel V. Díaz. 

A. Aurelio Level. 

Licenciado Agustín Aveledo, y 

Cipriano Morales. 

Esta Junta, tan respetable como apta, apoyada por el va- 
lioso influjo de aquel Magistrado, tomó á empeño el mayor 
esplendor de las fiestas, y pudo organizar y llevar á efecto los 
grandiosos actos de su programa con unánime aplauso. 

CANTO II 

Nota 1. — La estatua del General Francisco Miranda fué 
decretada por el Presidente de la Unión, y colocada en la 
plaza del Panteón. 

2. — El eminente pintor venezolano, señor Martín Tovar 
y Tovar, ejecutó por encargo del señor General Guzmán Blan- 
co un gran cuadro, en el que se representa el glorioso acto de 
firmarse el Acta de la Independencia el 5 de Julio de 1811. 
Es una obra maestra que ha cautivado la admiración de cuan- 
tos la han visto. 



— 6 8 — 

3. — L;i estatua del General Miranda, fué inaugurada 

antes del 24 de Julio. En este acto pronunció el discurso de 
orden, con general aplauso, el señor Luis M. Castillo. 

CANTO III 

Nota 1. — El Panteón Nacional, obra de la Adminis- 
tración del Ilust'e Americano. Edificio digno del objeto á 
que ha sido destinado. Existe en él la estatua en mármol del 
Libertador, monumento bellísimo, obra del gran escultor ita- 
liano Tenerauni. 

2. — La gran procesión cívica, efectuada según el progra- 
ma el día 24 de Julio, para ir á saludar en el Panteón al Li- 
bertador. xVdemás de los numerosos gremios sociales que 
componían la procesión, en que estaban representadas todas 
las industrias del país, y el comercio, las artes, las ciencias y 
los servidores públicos, marchaban en el centro diez y ocho 
grupos, con las lia aderas de las Eepúblicas de América, 
y de otras simbólicas y alusivas á la gran festividad. Esta 
procesión la presidió el General Guzmán Blanco que, en breve 
y elocuente discurso pronunciado en el Panteón Nacional, 
declaró inauguradas las fiestas del Centenario de Bolívar. 

3. — Era el principal objeto de la procesión presentar 
ofrendas á Bolívar. 

4. — -El señor General G-uzmán Blanco depositó al pié de 
la estatua del Libertador, en nombre de la Eepública, una 
preciosa corona de jazmines y laureles. 

5. — Colombia (antigua Nueva Granada) envió en cali- 
dad de Enviado Extraordinario, Ministro Plenipotenciario y 
Comisionado para representarla en el Ceutenario, al señor 
General Sergio ('amargo. Le acompañaban como Secretario 
y adjuntos los señores Diógcnes A. Arrieta, Carlos Uribe, 
Isidoro Laverde Amaya y Entino Cuervo. 

Algunos Estados de la Unión Colombiana nombraron co- 
misionados. Santander, al señor General Joaquín Crespo; 
Panamá al señor Justo Arosemena ; Bolívar, á los señores 
Julio Gaicano y Celestino Martínez ; Mompox, al señor Juau 
Antonio Losada y Gutiérrez Piñeres. El Distrito Veraguas, 
al señor Miguel L. Labarrierie ; la Municipalidad de Bogotá, 
á los señores Alberto Urdaneta y Domingo López G. 

La Prensa Asociada de Colombia, envió también comi- 
sionados y como ofrenda la publicación extraordinaria de 
cada uno de los periódicos, con la fecha de 24 de Julio, con 
ilustraciones y escritos, dirigidos á ensalzar la gloria de Bolí- 
var y las glorias de América. 

6. — El Ilustre Procer señor Antonio L. Guzmán, repre- 
sentó á Guayaquil. 



— 6 9 — 

£1 señor Pérez y Soto, ofrendó en nombre de la señora 
doña Josefa Vivero de González, una preciosa corona, obra 
de artistas europeos. 

El Ecuador ha sido rej)resentado también en el Cente- 
nario por una poesía de la señorita Dolores Sucre. 

7. — Bolivia estuvo representada por el señor Modesto 
Omiste, con el carácter de Enviado Extraordinario y Minis- 
tro Plenipotenciario, comisionado especial pava el Centenario. 
El personal de la Plenipotencia lo componían el señor Sa- 
muel J. Sánchez, Nicolás Acosta, Claudio Pin illa y Jacobo 
Aillón. Esta comisión hizo las ofrendas siguientes : Un 
faccímile de la acta de la Independencia de Bolivia que fué 
presentada en el Teatro la noche del " Apoteosis ". Ofrendó 
además 198 publicaciones de la prensa boliviana y 2 autógra- 
fos del Honorable señor Presidente de aquella Kepública, Ge- 
neral Narciso Campero ; uno de ellos contiene el decreto 
mandaudo construir una lápida riquísima, con un epitafio, 
para ser colocada en el monumento dedicado á Bolívar en el 
Panteón. 

El señor Omiste además ha publicado en un cuaderno de 
147 páginas, bien escrito y bellameute impreso, la descripción 
de las fiestas del Centenario en Caracas, para ser presentado 
como informe á su Gobierno. 

8. — Representó al Perú, el señor Guillermo L. Pareja, 
Encargado de Negocios de aquella República. 

9. — Las señoras y señoritas de Caracas, presididas por la 
señora Ana Teresa de Guzmán, esposa del actual Presidente 
de la República, ofrendaron una hermosísima corona de flo- 
res, en nombre de la Familia Venezolana, 

También presentaron ofrendas las señoras Concepción 
de Smith y Valentina de Camacho, sobrina del Libertador. 

10. — Palabras del Libertador. 

11. — La República de Méjico comisionó al señor doctor 
Martín Sanavria, que ofrendó, en acto separado, una corona 
de filigrana de plata: materiales y trabajo mejicanos. 

12 — Representó á la Argentina, el señor Carlos Calvo 
Capdevila, Ministro Residente, con su Secretario el señor 
Alejandro Calvo. 

13 — Los señores Antenor Ñau, Antonio Jirnuín y el Se- 
cretario señor Timeleón Salnaxe, por comisión del Gobierno 
de la República de Haití, vinieron á las fiestas del Centenario. 

La República de Santo Domingo comisionó al señor doc- 
tor J. M. Núfiez de Cáceres. 

14. — Las Repiiblicas de Centro América estuvieron re- 
presentadas por sus Cónsules y especiales comisiones. La del 
Salvador envió al señor Luciano Hernández, con el carácter 
de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario. 



— 70 — 

15. — La Gran Bretaña, además de comisionar á su Mi- 
nistro Residente, señor Coronel C. E. Mansfield, envió un 
buque de guerra " Fl Garnet " y ordenó un gran obsequio* 
en la Legación. 

10. — La colonia Holandesa de Curazao, envió á los 
señores doctor J. P. Smelle, I. A. Barón Collót d' Escurry, 
capitán de fragata. 

17. — Bélgica, Portugal, el Uruguay, Paraguay y Dinamar- 
ca, fueron representadas por sus agentes consulares,, especial- 
mente comisionados para ello por sus respectivos Gobiernos: 

Los EE. UU. del Norte, además ele la representación db 
su Ministro Residente señor Jchii Baker, envió un buque de 
guerra "' El Tennessee " mandado por el contra-almirante 
señor G. II. Cooper, y este honorable señor y la oficialidad 
del buque concurrieron á todos los festejos. 



CANTO IV 

Nota 1. — En los trabajos del Ferrocarril de Caracas á 
La Guaira, obra dificultosa, hay un lugar llamado "Boque- 
rón " en que ha sido tarea, verdaderamente de titanes, rom- 
per la roca sobre un abismo profundísimo. En ese trabajo 
se tuvo que lamentar algunas desgracias. 

2. — La vía tiene ocho tunéis. 

3. — Se inauguró el Ferrocarril, como parte de las fiestas 
del Centenario. El Presidente de la República, acompañado 
de todos los representantes y comisionados de las naciones 
amigas y del país ; de la Junta Directiva 3 r muchos impor- 
tantes ciudadanos y extranjeros, recorrió la línea. Esto dio 
motivo á regocijos en La Guaira. En Macuto el Ilustre 
Americano dio á los viajeros un suntuoso banquete. En la 
estación de Caracas la empresa del Ferrocarril sirvió un lunch. 
En Macuto como en la estación, hubo brindis que hicieron 
al primer Magistrado justicia merecida por obra tan impor- 
tante de progreso. 

El Ferrocarril se inauguró en los días 25 y 26. 

4. — La luz eléctrica fué contratada y establecida en la 
ciudad para el Centenario. 

5. — -El General Guzmán había hecho construir una ca- 
pilla dedicada á la Virgen, que fué inaugurada el I o de 
Agosto. Es una obra muy bella y de una riqueza admirable. 

G. — Se estableció el Telésfono en la ciudad. 

7.— La Junta Directiva aprobó la impresión de 23 obras 
científicas y literarias. La imprenta de ''La Opinión Na- 
cional " editó la mayor parce de ellas, entre las que se en- 
cuentran tres, que esta empresa periodística ofrendó en el 



— 71 — 

Centenario. " Guzmán Blanco y su tiempo " y "Literatura 
Venezolana " del escritor español, corresponsal de La Opi- 
nión Nacional, que firma con el seudónimo de Ilortencio. 
El señor redactor y editor de este diario ofrendó una colec- 
ción délos " Discursos del General Guzmán Blanco". 

Todos los periódicos de la República hicieron lujosa y 
escogida la publicación del 24 de Julio. 

g. — Señor Francisco Guaicaipuro Pardo. Se publica- 
ron sus obras en verso. 

9, — Señor Felipe Tejera. " La Boliviada ". Poema 

épico. 

10. — Señor Eduardo Blanco. "Venezuela. Heroica". 

Prosa. 

11. — Señor doctor Arístides Pojas. Dos obras, •'' Oríge- 
nes de la Revolución Venezolana" y "Washington en el 
Centenario ". 

12. — Señor General Ramón de la Plaza. " Ensayos so- 
bre el arte en Venezuela ". 

13. — El autor lia leído publicaciones del señor doctor Ra- 
fael Seijas, Miembro Correspondiente de la Academia Españo- 
la y de número de la Venezolana, y de los escritores y poetas 
General Francisco Tósta García, doctor Andrés A. Silva, 
Fernando Morales, Francisco Gaicano, Domingo Garbán, 
Celestino Martínez, Juan de Ulna y Arístides G-ar oirás : obras 
todas de verdadero mérito. 

El doctor Eduardo Gaicano envió desde Madrid un pre- 
cioso libro, titulado: "Un grano de incienso". 

14. — En el gran "Teatro Guzmán Blanco" 1 se dieron 
dos grandes conciertos de aficionados. En el '•'Caracas". 
celebraron una velada literaria y musical los establecimientos 
de enseñanza, en honor de las Naciones Latino-Americanas. 

C A N T O V 

Nota 1. — La estatua del Libertador que existe en la 
plaza Bolívar de la ciudad de Caracas. 

2. — El Apoteosis tuvo efecto en el gran " Teatro Guz- 
mán Blanco ", admirablemente decorado. 

3. — 'Las ofrendas fueron : en nombre de la República, 
el señor General Guzmán Blanco. 

La Junta Directiva en nombre del General Guzmán 
Blanco como iniciador de la celebración del Centenario. 

4. — Tres bellas niñas, bijas del Presidente de la Unión, 
en representación dé las Repúblicas americanas. 

5. — Los parientes del héroe. 

(3. — El señor Fernando S. Bolívar, sobrino del Líber" 
tador. 



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7. — La Eepública de Bolivia. El señor Omiste ofrendó 
el acta del cuadro de la Independencia de aquella nacio- 
nalidad. 

8. — Los EE. UU. del Norte, representados por el Con- 
tra almirante Cooper y la oficialidad del buque de guerra " El 
Tennessee ". Fué un acto que arrancó aplausos á la numero- 
sa concurrencia. 

9. — Se presentaron como ofrendas en la Exposición, al- 
gunas preciosas obras del arte entre las que se distinguían : 
una enviada por nuestros Cónsules en el extranjero y otra, 
ofrenda del señor doctor José María Rojas. 

10. — " Muerte de Mimas Dávila" ¡ior Manuel Otero. 

11. — '' Ricaurte" por el señor Antonio Herrera Toro, 
que presentó también :< Los últimos momentos de Bolívar ". 

12. — "Muerte de Guaicaijmro" por el señor Manuel 
Cruz. 

13. — " Casacoima " por el señor Pedro J. Jáuregui. 

14. — " Giraldot" por el señor Cristóbal Eojas. 

También el señor Julio Micheleoa p v esentó una alegoría 
de Colombia, que ha sido aplaudida. 

15. — " Batidla de Araure ". Obra del señor Arturo Mi- 
cbelena. 

1G. — " Batalla de Carabobo-'. Lienzo del mismo señor. 

1<7.— "Batalla de Padilla". Obra del id. id. 

18. — Los Estados ele la Eepública presentaron los bustos 
de sus héroes ; obra, el mayor número, del artista señor E. 
Cova, venezolano. 

19. — General J. G. Monagus. 

20. — General Manuel Piar. 

21. — Estatua ele Vargas. Día 29. Discurrió el doctor 
José M. de los Eíos. 

23. — Estatua de Cajigal. Discurrió el señor doctor Je- 
sús Muñoz Tébar. 

24. — Certámenes en la Universidad. Fueron laureados : 
el señor Cristóbal Mendoza por un estudio en prosa sobre el 
tema " La gloria de Isabel la Católica ". 

El señor Gil Fortoul por una poesía en el tema " La obra 
de Colón, " y 

El señor doctor Juan V. Mencliblé en el tema " La in- 
fluencia y la utilidad de la medicina en la vida del hombre ". 
Pronunció el discurso de orden el señoc doctor Luis Mario 
Montero, que fué calurosamente aplaudido. 

25. — Se instaló la Academia Venezolana correspondiente 
de la Eeal Española. El General Gozmán Blanco, su Direc- 
tor, pronunció un discurso que ha sido apreciado debidamen- 
te en el país y en el extranjero, así por las ideas como por el 
estilo. 



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26. — La estatua del General Jorge Washington, Discur- 
rió el señor José María Manrique, académico de número de 
la Venezolana. 

CANTO VI 

Nota 1. — El Palacio de la Exposición fué fabricado en 
días. Sus techos están ornamentados con cuadros y alegorías. 

2. — Llegaron casi juntamente todos los objetos de la 
Exposición. 

4.— El Estado "Guzmán Blanco". 

5. — "Nueva Esparta", f La histórica Margarita ). 

C— El "Guárico". 

7. — Un trabajo de flores de plumas con una serpiente 
escondida entre sus hojas. 

8.— El Estado " Lara". 

9. — Estado " Bermúdez. 

10. — Estado " Los Ancles ". 

11. — El "Zulia" envió un bofe de o metros roa á coas- 
tra 1,50 manga y 0,80 puntal, tripulado por el señor Nico- 
medes Delgado, acompañado de un intrépido voga, el señor 
Jaime Gerís, holandés. 

Es necesario saber c|ue la travesía entre Maracaibo y el 
puerto de La Guaira está llena de verdaderos riesgos para 
una embarcación tan pequeña. Son notorios los peligros que 
ofrece el "saco" en todas épocas. 

12. — El territorio federal " Amazonas ". 

13. — La exposición industrial de la América del Norte 
fué muy importante por sus manufacturas. 

14— La "Isla de Cuba". 

15. — Nuestro Cónsul en Bélgica, señor Víctor Sassen, 
trajo algunos cuadros muy notables, que fueron expuestos. 

16. — Curazao, Bonaire y Aruba, expusieron sus produc- 
tos naturales é industriales. 

17. — Terminaron' las fiestas del Centenario con algunos 
bailes dados en obsequio del General. Guzmán Blanco. 



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