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Full text of "El provincialismo tabasqueño; ensayo de un vocabulario del lenguaje popular, comprobado con citas, comparado con el de mexicanismos y los de otros paises hispanoamericanos"

ELi PHOVlflCIALlISlVIO TflBASQUEfíO 



Imprenta Politécnica, la. Cuauhtemotzín 33. México, D. F. 



LfC. F. J. santamaría 



Eü PHOVlflCIflUISIVIO 
TABflSQUEfiO 



ENSAYO 

de un 

V O C fl B Ü Li fl I^ 1 O 

del 

lenguaje popular, comprobado con citas, 
comparado con el de mexicanisnvos y los 
de otros países hispanoamericanos. 



TOMO I. 



EDITORIAL A\DRi:S BOTAS E HIJO 

la. DE bolívar 9 
MÉXICO 



■ti 



Propiedad literaria del autor, asegurada por éste conforme a la ley, con 
las reservas correspondientes. | 

Circulará fraudulentamente cualquieij ejemplar que no lleve la firma 
del autor, puesta de su mano. j k 




DEDICflTORIñ 



A mi señor padre don Sebastián Santaraaría. 

A la Escuela Oficial para niños de la Villa de 
Macuspana^ en cuyas aulas aprendí a amar el estudio; 
a quienes en ella fueron mis maestros más queridos: 
don francisco López, don Alejandrino Soriano y don 
Vicente Hernández^ y a sus alumnos^ los que allí fue- 
ron mis condiscípulos. 

México, D. F., y abril W de 1921. 

FRANCISCO J. santamaría. 



INTROITO 



¡Personalidad extraña la de este Juez tan joven! En aleación 
curiosa su espíritu luce la frígida veta de los cálculos matemáticos 
y la mii'íflca y ardiente de la Poesía consoladora! Y estas aptitudes 
disímbolas en apariencia incrustadas como en un mosaico claro, en 
una recia voluntad pertinaz que ansia — aroma, camino o cauce — dejar 
como la llanta su releje, un rastro personal en esta vida. 

Gusto de quienes tienien tales anhelos. La pertinacia es triunfo 
y el trabajo no defrauda: pequeña la roca, señala un lindero; murmu- 
rador el árbol, demarca un ejido. Bello el pensamiento que en com- 
bustión perpetua quema el terciopelo de la sombra: vasto como ro- 
dela ígnea, o pequeña como lentejuela de oro; de ambos es idénti- 
ca la bondad, aun cuando difiera en trascendencia. 

Toda voz tiene un eco, no percibido a veces por nuestros senti- 
dos burdísimos; toda acción un resultado, toda labor una recompen- 
sa. ¡Aun cuando sólo sea suscitar una simpatía, despertar un asombro, 
vigorizar una endeblez! 

¡I cómo no ha de ser loable que robándole horas al cansancio o a 
los placeres, un Juez que lleva en los labios el inmortal verso de 
Darío: '"Juventud, divino tesoi-o", pacientemente ensarte los rosarios 
policromos, multiformes,- sonoros, fragantes, y lumínicos de palabras 
regionales! 

Este nuevo libro de Pancho Santamaría es como un sartal de 
jades reverentemente puesto en los altares de la Patria. 

Se oye cantar a un pájaro, pronunciando chalala; parece que al 
hachazo suelta su hemorragia perfumada el árbol colorado o chaca- 
huanté. En este vocabulario en el que vibra el alma tabasqueña y el 
alma nacional, las palabras huelen a saiico. brillan como luciérnagas. 



8 Lie. F. J. 8ANTAMAE,IA 

se agitan al igual de las arenas trigueñas, se abren como flores de tim- 
pánula o escurren lácteos jugos. 

En la Baja California, en la porción de tierra hennosa de nues- 
tro país que fingeren los mapas murales — ser la aleta del pez de la 
República, algún pescador de perlas me mostró su colección. Unas 
me parecían huamúchiles sin corteza, otras encerraban en sus ampu- 
tas crepúsculos divinos, otras se antojaban formadas con los tornaso- 
les de los pavos reales, y otras más simulaban simientes, guijarros o 
pequeños huesos. 

El libro de Santamaiua me trajo a la memoria aquellas perlas. ¿No 
son a la postre perlas del Océano popular estas palabras evocadoras 
de infinitas cosas?... 

Toca a los lexicógrafos aplaudir o denigrar esta obra. Yo sólo 
ansio loar esta labor, por ser labor; porque así se honra a los ances- 
tros, se hace verdadera Patria y se prueban los talentos: en los labios 
la canción y en las manos las perlas del buceo! ... 

México, abril 3 de 1921. 

ABEL C. SALAZAR. 



ABREVIATURAS 



a. 


activo (verbo). 


loe. 


locución. 


Acad. 


Academia. 


loe., fr. o expr. 




acep. 


acepción. 


prov. 


locución, frase o 


adj. 


adjetivo. 




expresión pro- 


adj. s. 


adjetivo sustanti- 




verbial. 




vado. 


m. 


masculino. 


arab. 


ambiguo. 


niet. 


metafórico, a, men- 


amer. 


americanismo. 




te. 


Amér. 


América. 


mex. 


mexicano, a. 


ant. 


anticuado. 


Méx. 


México. 


aura. 


aunaentativo. j 


m. adv. 


modo adverbial. 


arg. 


argentinismo. 


n. 


neutro (verbo) . 


Arg. 


Argentina. '< 


Nic. 


Nicaragua. 


barb. 


barbarisma. 


pán\ 


I)áxrafo. 


bl. 


blanco. 


p. ej. 


por ejempla 


Bol. 


Bolivia» 


p. 


página. 


cap. 


Capítulo. 1 


PP. 


páginas. 


c. p. 


citado por ' 


pop. 


popu'ar. 


com. 


común de dos. 


pr. 


pronominal (ver- 


comp. 


compuesto. 




bo). 


C. R. 
Col. 


Costa Rica. 
Colombia. 


prov. 


provincial provin- 
cialismo. 


chil. 


chilenismo. 






der. 


derivado. 


pte. 


parte. 


Dice. 


Diccionario. 


refl. 


reflexivo. 


dim. 


diminutivo. 


refr. 


rf-frán. 


Ecuad. 


Ecuador (Rep.) 


Rfopl. 


Ríoplata. 


ecuat. 


ecuatorianismo. 


ríopl. 


rloplatismo. 


Esp. 


España. 


s. 


sustantivo. 


ep. 


epiceno. 


s. adj. 


sustantivo adjeti- 
vado. 


etim. 


etimología. 




expr. 


expresión. 


sent. 


sentido. 


fam. 


familiar, o fami- 


sign. 


significado. 




liarmente. 


sin. 


sinónimo. 


f. 


femenino. 


Salv. 


El Salvador (Rep.) 


íig- 


figurado. 


sust. 


sustantívase. 


fol. 


folio. 


Tab. 


Tabasco. 


fr. 


frase. 


U. t. c. s. 


Usase también co- 


•le. 


frente. 




mo sustantivo. 


;ram. 


' Gramática. 


Venez. 


Venezuela. 


' iuat. 


Guatemala. 


venez. 


venezolanismo. 


h. 


hoja. 


V. 


Véase. 


hisp. 


hispanismo. 


V. 


verbo. 


Hond. 


Honduras. 


v. gr. 


verbigracia. 


líom. 


homónimo. 


vta. 


vuelta. 


rii>. 


libro. 


i vulg. 


vulgar. 


leng. 


lenguaje. 


1 





BIBLIOGRAFÍA 



PRINCIPALES OBRAS CONSULTADAS Y CITADAS. 



{Las obras no Incluidas en esta relación se citan con nombres completos de autores.) 



ACADEMIA: REAL ACADEMIA, 
ESPAÑOLA. Diccionario de la Lengua 
Castellana. Todas las ediciones publi- 
cadas: desde la primera, conocida por 
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Madrid. 6 vols.), hasta la vigente edi- 
ción décimacuarta, 1914. — Gramática 
de la Lengua Castellana. Madrid. 1917. 
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AGOSTA: JOAQUÍN AGOSTA. Com- 
pendio histórico del descubrimiento y 
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el siglo XVI. París. 1848. 

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CARDO, Pbro., de la Compañía de Je- 
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una final s. n. y una de Errata. 

ALAMAN: D. LUCAS ALAMAN. 
Disertaciones sobre la Historia de 
México. (Biblioteca de Autores Mexi- 
canos). Obras. 1899-1901. 8o., 4 vols. 

ALBA: RENATO DE ALBA. Suple- 
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clopédicos españoles publicados hasta 
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ALCARAZ: JOSÉ R. ALCARAZ. 
Los zacates forrajeros en México. 
(Apuntes sobre agrostologla). México. 
Imprenta de la Srla. de Fomento. 
1913. 

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CAZAR. Poesías de... con im prólogo 
y vocabulario de don Francisco Ro- 
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ALCEDO: D. ANTONIO DE ALCE- 
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trado de la Lengua Española. Barce- 
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ALTAMIRANO. Paisajes y Leyendas. 
Tradiciones y costumbres de México 
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, Cuentos de invierno. 3a. ed. — Clemen- 
cia. .5a. ed. 1889. Méx. Tipogr. Lit. de 
í'ilomeno Mata, 
i ANCÓN A: ELIGIÓ ANCÓN A. His- 
; toria de Yucatán desde la época más 
I remota hasta nuestros días. Mérida. 
] Impr. de M. Heredia A. 18S7-18S0. 4 
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12 



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quiere ser Diputado. Méx. 19.18. 

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BAR Y ZUMARRAGA. Vocabulario de 
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nesponden; y la glosa y explicación y Diccionario de a. Lengua Castella- 

de los que tienen necesidad de ella, na en el Ingenioso Hidalgo don Qui- 

Con las licencias necesarias. Madrid, jote de la Mancha. "Obra premiada 

En la Impr. Real. MDCCXCII. en el certamen público, abierto en el 

CARRANZA: B ALT AZAR DO- Ateneo de Madrid con ocasión del III 

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pletamente refundida. París. A. Ro- 
ger y F. Chernoviz, Editores. 99, 
Boulevard Raspail. 1907. 8|o., 692 pp. : 
Hase tenido a la vista también la 
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Piscicultura de agua dulce. México 
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Madrid. 18S7.-1S89. Cinco vols. 

ESPINOSA: Pedro Espinosa, Obras 
de... Coleccionadas y anotadas por D. 
Francisco Rodríguez Marín. Madrid. 
Tip. de la Revista de Archivos. In- 
fantas, núm. 42, bajos 1909. 4o. ma- 
yor, VIII-437 pp. Erratas, una. Colo- 
fón, otra. — Pedro Espinosa, Estudio 
biográfico, bibliográfico y crítico, por 
D. F. Rodríguez Marín. Madrid. Tip. 
de la Rev. de Archivos. Infantas, 42, 
bajo izquierda, 1907. 4|o. mayor, VIII 
461 pp. Colofón. 

ESTEVA: ADALBERTO A. ESTE- 
VA. México pintoresco. Antología de 
artículos descriptivos del país. Méxi- 
co. Tip. y Lit. "La Europea", de f. 
Aguilar, Vera y Comp. 1905. 

ESTEYNNEFFER: P. Jesuíta Dr. 
JUAN D. ESTEYNNEFFER. Florile- 
gio medicinal, o breve epítome de 
las medicinas y cirugfa. La primera 
obra sobre esta ciencia, impresa en 
México, en 1713. México. 1887. Dos 
vols. (Biblioteca Mexicana de cien 
tomos. Núms. 15 v 16.) 

FACUNDO: JOSÉ T. DE CUÉ- 
I.LAR. (Facundo). "La Linterna Má- 



EL PR0Vi:!?CIALI8M0 TABASQUENO 



15 



ííica". Ensalada de Pollos, 2 tomos; 
Historia de Chucho el Ninfo, 2 to- 
mos; Los Mariditos: un lomo; Baile 
y Cochino, un tomo; Isolina, ia Ex- 
Figurante, 2 tomos; Las Jamonas, 2 
tomos; Las Gentes que son asi... 2 
tomos; Artículos ligeros, varios to- 
mos. Barcelona 1S90. 3 a. td. 

FERNANDEZ Y RETORT: iLA.- 
NUEL FERNANDEZ Y FERXAX- 
DEZ-NAVAMUEL Y -VLFOXSO RE- 
TORTIL1.0 V TOl.XOS. Tr..ta <o ele- 
mortal de Gramática Castellana, Li- 
teratura Preceptiva, Literatura Es- 
pañola e Historia Literaria, l'riccdi- 
do de una carta do, >.>. R;',món Me- 
néndez Pidal. Madrid. 1909. 

F. FERRAZ: JUAN FERNANDEZ 
FERRAZ. Nahuatlismos de Costa Ri- 
ca. San José de Costa Rica, A. C. 
1892. 

F. GUZMÁN: Cap. D. FR.VNCISCO 
ANTONIO DE FUENTES Y GUZ- 
MÁN. Historia de Guatemala o Re- 
cordación Florida, escrita el siglo 
XYII. Que publica por primera vez 
con notas c ilustraciones don Justo 
Zaragoza. Madrid. Luis Navarro, 
Editor. 1SS2-18S3. Dos vols., 4;o., LVI 
475 y 440 p. 

FIDEL: GUILLERMO PRIETO (Fi- 
del). Colección de Poesías Escogi- 
das, aiéxico. Tip. de la Of. Impreso- 
ra de Estampillas, 1S95-1S97. Dos 
vols. Ija. y 2ia. partes. — Memorias de 
mis tiempos (1828-1840; 1S40-1S53). 
Libr. de la Vda, de Ch. Bouret. Pa- 
rís. México. 1906. Dos vols. — Versos 
inéditos. (Poesías varias. Poesías fes- 
tivas y Musa callejera). México. 
Impr. del Comercio, de Dublán y 
Chávez. 1879. Dos vols. 

FRÍAS: HERIBERTO FRÍAS. To- 
mochic. Barcelona. Casa EMitorial 
Maucci. 1859. 

GAGINI: D. CARLOS .iAGINl. 
Diccionario de barbarismos y provin- 
cialismos de Costa Rica. San José 
de Costa Rica. 1892. Tip. Nacional. 

Escrito el primer tomo de esta 
obra, y antes de principiar su im- 
presión, obtuvimos la sesrund.t edi- 
ción de la obra del Sr. Gagini. qiie 
lleva ahora el título de Diccionario 
de costarriqueñismos, lu^clia t.aitiiiién 
en S. .losé de C. R., 1918. muy mejo- 
rada y aumentada. I..levfi, adem.ás. 
un brillante prólogo del Sr. Cuer\-o, 
don Rufino; fechado a. 904. y una 
carta al Sr. J. B. Calvo, escrita por 
don Nicolás Bolet Peraza, de 1892. 



GAMBOA: FEDERICO GAMBOA. 
Santa. 3 a. ed. Barcelona. .México. 
lilO. Gómez de la Puente, Editor. 

GARCÉS: Presb. D. GREGORIO 
GARCES. Fundamento del vigor y 
elegancia de la Lengua Castellana, 
expuesto en el propio y variado uso 
de sus nombres y verbos. 2:a. ed. 
con notas ,por D. F. Merino Balles- 
teros. Madrid. 1853. 2 tomos. 

GARCÍA SALAS: JORGE G.\RCÍA 
SALAS. La planta del tianano o plá- 
tano. Datos prácc co3 ;>ara su culti- 
vo y proposiciones para mejorarlo. 
Original adquirido por la Cámara 
Agrícola de Tabasco. México. Impr. 
de la Sría de Fomento. 1910. 

G. CUBAS: ANTONIO GARCL\ 
CUBAS, Ing. El libro de mis recuer- 
dos. México. Impr. de Arturo G. Cu- 
bas. Hnos., Sucs. 1904. 

GILBERTI: R. P. Fray MATURI- 
NO GILBERTI. Diccionario de la 
lengua tarasca, o de Michoacán. Mé- 
xico. 1901. 

GIL y SAENZ: Presb. MANUEL 
GIL Y SAENZ. Historia de Tabasco. 
2 a. ed. S. J. Bautista. .losé M. Aba- 
Ios, Editor. 1892. Un vol.. 390 rp. — 
Compendio histórico-geográfico y es- 
tadístico del Estado de Tabasco. Ta- 
basco, 1872. Tip. de José M. Abalos. 
Un vol., 252 pp., una tabla do di.'rtan- 
cias, vm folio de notas e índice. — 
Cartilla de la Geografía de Tabasco. 
S. J. Bautista. 1885. Tip. Artística de 
Juan S. Trujillo. Un vol., 73 ip. — El 
Caporal (Novela). l;a parte. L'n vol., 
4|o., 131 pp. 

El ejemplar que poseo de esta 
obra, un tanto destruido al principio, 
y sin portada, carece por lo mismo 
de fecha. El Sr. Mestre Ghigliazza en 
sus Datos para la biografía del Presb. 
M. Gil y Sáenz, publicados en el pe- 
riódico Tabasco Gráfico, núms. del 
149 al 154, años 916 a 917. dice que 
la obra fue publicada en Villahermo- 
sa, por los años de 1SS4, o 1885. 

GOMARA: FRANCISCO LÓPEZ de 
GOMARA. Conquista de México. Bar- 
celona. 1887. Dos vols. 

G. OBREGÓN: LUIS GONZÁLEZ 
OBREGÓN. México viejo. (Época co- 
lonial). Nueva edición, aumentada y 
corregida. Libr. de la Vda. de Ch. 
Bouret. París. México. 1900. — México 
viejo y anecdótico. Libr. de Ch. Bou- 
ret. París. México. 1909. — Vetusteces. 
Libr. Bouret. París. México. 1917. 



16 



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Ing-enieros y Arquitectos de México. 
México. 1910. i 

GONZÁLEZ PEÑA: CARLOS GON- i 
ZALEZ PEÑA, La Chiquilla. Novela. 
(México, 1005-6). F. Sampere y Cía.; 
Valencia. Un vol., 8]o., 293 pp. 

GRANADA: Dr. D. DANIEL GR A- ' 
NADA. Vocabulario ríoplatense ra- i 
zonado. 2¡a. ed. Montevideo. 1890. 

HIDALGO: ll'AX HIDALGO. Ro- j 
manees de Gemianía de varios au- j 
teres, con el Vocabulario por orden 
del a. I», c. para declaración de sus j 
términos y lengua. Compuesto por... j 
El discurso de la expulsión de los gi- i 
taños, que escriljió ti Dr. D. Sancho 
de Moneada... los romances de la ger- 
manía que escribió don Francisco de 
Quevedo. En Madrid, por don Anto- 
nio de Sancha. Año de M. DCC. 
LXXIX. 

HUERTA: D. .JOSEPH LÓPEZ DE 
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dad de fixar la significación de los 
sinónimos de la Lengua Castellana. 
En.Yienii. En la Impr. de Ign. Alber- 
ti. MDOCLXXXIX. Vol 8|o., 225 pp. 
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HUMBOLDT: ALEJANDRO DE 
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el reino de La Nueva España. Tra- 
ducido al español por D. Vicente 
González Arnao, con dos mapas. Pa- 
rís. En casa de Rosa. 1822. 4 tomos. 
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no por Bernardo Giner. Madrid. 1874. 
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LANCHETAS: RUFINO LANCHE- 
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l'Abbé Brasseur de Bourbourg. Pa- 
rís. 1S64. Un vol., 4io., CXIí-516 pp. 

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ra y única en su clase. Madrid. 1902. 
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co. IMéx. 1910. Sría. de Fom. — El cul- 
tivo del hule de Para. Méx. Sría. de 
Fom. 1910. — Cultivo de la pina. Méx. 
1910. — El aguacate. Méx. 1911. 

MARTÍNEZ GRACIDA: M.\NUEL 
MARTÍNEZ GRACIDA. El Rey Cosi- 
joeza y su familia. Reseña Histórica 
y legendaria de los últimos soberanos 
de Zachila. (Con im Catálogo etimo- 
lógico de voces indígenas contenidas 
en la Obra). 

MARTY: LUIS MASTY CABA- 
LLERO. Vocabulario de todas las vo- 
ces que faltan a los Diccionarios de 



EL PROVINCIALISMO TABASQUEÑO 



17 



la Lengua Castellana, publicados pol- 
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Peñalver (Panléxico), Campuzano, 
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Fom. 1892. 4|o., 278-VI pp. Erratas, 
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tentar su examoin profesional para la 
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MEMBREÑO: ALBERTO MEM- 
BREÑO. Hondureñismos. México. 
1912. Tip. y Lit. Müller, Hnos. .í;a. ed. 
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1907. 

M EN DIETA: Fray JERÓNIMO DE 
MENDIETA. Historia Eclesiástica 
Indiana. Obra escrita a fines del si- 
glo XVI. La publicó por primera vez 
Joaquín García Icazbalceta. México. 
1S70. 

MERINO: MANUEL MERINO (Ta- 
basqueño). Ruta. Novela histórica. 
(Biljl. de Aut. Tabasqueños). San 
Juan Btta., Tabasco. 1907. — Juana 
Santa Anna. Novela histórica de Ta- 
basco. S. J. Btta. 1901. M. Gabucio, 
Editor. — Celestina. Novela histórica 
de Tabasco. 2,el. edición. Tabasco. M. 
Gabucio. M., editor. 1902. 

MESTRE: MANUEL MESTRE GHI- 
GLIAZZA, Dr. (Tabasqueño). Archi- 
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San Juan Btta. 1907. Tip. "La Revis- 
ta de Tabasco". Tomo I. — Documen- 
tos y datos para la Historia de Ta- 
basco. Compilados por... Tomo I. 
(1790-1833). México. 1916. Tip. "El 
Faro". 

MIR: P. .rUAN MIR Y NOGUERA 
S. J. — Prontuario de Hispanismo y 
Barbarismo. Madrid. Sáenz de Jube- 
ra, Hnos., Eds., Campomanes, 10. 
1908. Dos tomos. — El Centenario Qui- 
jotesco. Madrid. 1905. — Rebusco de 
voces castizas. Madrid. 1907. — Fra- 
ses de los Autores Clásicos. Españoles. 
Entresacadas por el... Madrid. 1890. 

MOLINA: P. Fr. ALONSO DE MO- 
LINA. Vocabulario de la Lengua Mexi- 
cana. Publicado de nuevo por Julio 



Platzmann. Edición facsimilaria. Leip- 
zig. B. G. Teubner. 1880. 

MOLINA SOLÍS: D. JUAN FRAN- 
CISCO MOLINA SOLIS. Historia del 
Descubrimiento y Conquista de Yuca- 
tán, con una reseña de la Historia 
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Yucatán. 1896. Un vol., 4|o. LX-811 
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Dominación Española. Mérida de Yu- 
catán. Impr. de la Lot. del Est. 1904- 
1910 y 1913. 3 vols., 4, o. 

MONLAU: D. PEDRO FELIPE 
MONI^\U. Diccionario etimológico de 
la Lengua Castellana. 1;a. (;d. ALidiid. 
ISSl. — Vocabulario .gramatical de la 
Lengua Cai>tellat<d. Ma.ir.'j. 18?0. 

MONNER: R. MONNER SANZ. No- 
tas al castellano en la Argentina. Con 
un prólogo del Dr. Estanislao S. Ce- 
vallos. Correspondiente de la R. A, 2a. 
ed., corregida y aumentada por <.l au- 
tor. Madrid. Sucs. de Hernando, li- 
breros editores. 1917. 

MONTOTO: LUIS MONTOTO Y 
RAUTENSTRAUCH. Un paquete de 
cartas. De modismos, locuciones, fra- 
ses hechas, frases proverbiales y fra- 
ses familiares. Sevilla. 1888. 

MORA: JOSÉ MARÍA LUIS MORA, 
Dr. (Ciudadano Mexicano). Obras suel- 
tas. 2 vols. París. Libr. de Rosa. 1837. 
— México y sus revoluciones. París. 
Libr. de Rosa, 1S36. Tres vols.. I, III 
y IV tomos: perdido el II. 

MORALES: JUAN B. MORALES, 
Lie. El gallo pitagórico. Colección de 
artículos crítico-políticos y de cos- 
tumbres. Edición de "El Siglo XIX". 
México. 1857. 4o. 613 pp. 

MOTA: MATÍAS DE LA MOTA 
PADILI.,A. Historia de la Conquista 
de la Provincia de la Nueva Galicia. 
Escrita en 1742. México. 1870. Impr. 
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MUGICA: PEDRO DE MUGICA. 
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Berlín. Heinrch & Kenke. 1892. 

ÑERVO: AMADO ÑERVO. Otras 
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Cía., Editor. México. Barcelona. Sin 
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NÚÑEZ: AGUSTÍN ALFREDO NÚ- 
ÑEZ. Bagatelas. Artículos de costum- 
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18 



Lie. F. J. SANTAMARÍA 



OBUAS VARIAS: 

Primera Exposición regional Tabas- 
queña de plantas, flores y frutas. Mé- 
xico. Kciuaido Duijlán, Impi-esor. isyo. 
— Catálogo de los objetos enviados por 
el Estado de Tabasco a la Exposición 
Universal Colombina que se verificará 
en la Ciudad de Chicago, del 1o. de 
mayo al 31 de octubre de 1893. Forma- 
do por el Comisionado Especial, C. 
J. N. Rovirosa. San Juan Bautista de 
Tabasco. Tip. del Gobierno, dirigida 
por Felipe Abales. 1893. — Catálogo de 
los productos agrícolas e industriales 
que el Gobierno del Estado de Tabas- 
co envía a la Exposición de París, que 
se celebrará el año de 1900. Formado 
por el Comisionado Especial, Arcadio 
Zentella. S. J. Btta. Taix, 1899. — Ca- 
tálogo de los productos agrícolas e in- 
dustriales que el Gobierno del Estado 
de Tabasco envía a la Exposición de 
San Luis Missouri, que se celebrará el 
año de 1904. Formado por el Comisio- 
r.ado especial Arcadio Zentella y tra- 
ducido al ing-léá por el Sr. Constan- 
tino Maldonado. "La Universal". 1903. 
— Compilación de los Decretos expedi- 
dos por la Legislatura del Estado de¡ 
Tabasco, desde el Congreso de 1824 ; 
liasta 1850. S. J. Btta., Tab. Impr. del 
Gobierno. 1901. ("Folletín de "El Pe-; 
riódico Oficial") 8o., XLVI-478 pp. — : 
Diccionario de Historia y Geografía, 
por una Sociedad de Literatos dis- ¡ 
tinguidos, con noticias sobre las Amé- 
ricas y especialmente sobre la Repú- 
blica Rlexicana. Esta última parte 
arreglada por el Lie. M. Orozco y Be- \ 
ira. México. 1853-56. Impr. de J. M. 
Andrade y F. Escalante. 10 tomos, los ; 
tres últimos de Apéndices: "Colee- j 
ción de artículo.^! relativos a la Rep. ! 
Mex." — Diccionario de la Lengua Cas- 
tellana, por una Sociedad de Litera- 
tos. París. 1902. — Diccionario de Geo- 1 
grafía, Historia y Biografía Mexica- 
na, por Alberto Leduc, Dr. Luis Laral 
y Pardo y Carlos Roumagnac. Ch. 
Bouret. París-México. 1910. — El De- 
mócrata. Boletín de noticias, docu- i 
mentos oficiales y anuncios. S. J. 
Btta. año de 1872. 

PERIÓDICOS: 

I 

El Partido Liberal. San Juan Btta.,' 
Tab. 1883 a 1884. — La Reforma. S. J. i 
Btta., Año 1879. — El Demócrata. S. J. | 
Btta. 1861. a 1862. — El Tabasqueño. S. j 
J. Btta. de Tab. 1854. — Tabasco Grá- i 
fleo. S. J. Btta. Tab. 1914 a 1917. — 



El Estudiante. S. J. Btta., Tab. 1913 
a 1916. — Revista Científica y Litera- 
ria. :México. 1845. Tomo I. 

OCA M PC: MELCHOR OCAMPO. 
Obras completas. Biblioteca Reformis- 
ta. Tomos II, III y IV. Ángel Pola y 
I Aurelio J. Venegas. F. Vásquez, Edi- 
i tor. 3 vols. México. 1901. 

OROZCO Y BERRA: MANUEL 
OROZCO Y BERRA, Lie. Historia an- 
, tigua y de la Conquista de México. 
México. 1880. 4 vols. y atlas. — Geogra- 
fía de las Lenguas y Carta Etnográfi- 
ca de México. México. 1864. — Apuntes 
' para la Historia de la Geografía en 
: México. México. 1881. — Materiales pa- 
i ra una Cartografía Mexicana. Ed. de 
la Soc. de Geogr. y E^tadíst. México. 
i 1871. 

ORTÚZAR: CAMILO ORTÚZAR. 
Diccionario Manual de Locuciones Vi- 
ciosas y de correcciones de Lenguaje. 
Con indicación del valor de algunas 
í palabras y ciertas nociones gramati- 
cales. 2a. ed. Sarria. Barcelona. 1902. 
! OVIEDO: Capitán GONZALO FER- 
i NANDEZ DE OVIEDO Y VALDÉS. 
'< Primer Cronista del Nuevo Mundo. 
I Historia General y Natural de las In- 
: días. Islas y Tierra Firme del Mar 
Océano. Publícala la Real Academia 
de la Historia. Vida del Autor y juicio 
de sus obras, por D. José Amador de 
los Ríos. Madrid. 1851-55. 4 vols., en 
folio. 

OVIEDO Y B.: D. JOSÉ DE OVIE- 
DO Y BAÑOS. Historia de la Conquis- 
ta y pobiación de la Provincia de Ve- 
nezuela. Ilustrada con notas y docu- 
mentos por el Capitán de Navio Cesá- 
reo Fernández Duré, de la R. A. de la 
Historia. Madrid. Luis Navarro, Edi- 
tor. Colegiata, 6.-1885. 2 vols. (Biblio- 
teca d« los Americanistas). 

PAASCH: CAPITÁN PAASCH. Dic- 
tionnaire de Marine, Anglais-Fran- 
cnis-Allemand-Espagnol -Italien. Qua- 
triéme Edition i-evisée et complétée 
pour les parties anglaise et francaise, 
par le Capitaine FIERRE CHALLA- 
MEL, pour la langue allemande, pal- 
le Capitaine F. E. MATTHIESEN. 
Directeur de l'École de Marine de 
Hambourg, et le Capitaine AUGUST 
BUDDE, Professeur á l'École de Na- 
vigation de Hambourg. Traduction es- 
pagnole, par l'Amiral P. MONTOJO. 
de la Marine Royale Espagnole, Ex- 
Commandant en Chef de l'Escadre des 
lies Philippines. Traduction Italienne, 
par GIUSEPPE ROM^VIRONE. Tra- 



EL PROVINCIALISMO TABASQUEÑO 19 

ducteur juré prés le Tribunal Civil de una. Atlas, 199 láminas. 4o., folio. — 
Oénes. — París. Augu«tin Challamel. Nombres geográficos de México. Catá- 
Editeur. — Rué Jacob, 17. Librairie logo alíabético de los nombres de lu- 
Maritime et Coloniale, iyoS.-4o. alar- gar pertenecientes al idioma náhuatl, 
gado. 803 pp., 109 láminas explicadas. Estudio jeroglítico, de la matrícula de 
OLXXXV pp. de índices alfabéticos, los tributos del Códice Mendecino. Di- 
Errata, una. bujos de las "Antigüedades Mexica- 

PALMA: D. RIC.VRDO PALMA, ñas" de Lord Kin^sborough por el Sr. 

Tradiciones peruanas. Cuatro tomos. Domingo Cabral y grabados por el Sr. 

Barcelona. Mortamer y Simón, Ed. Antonio H. Galaviz. México. Of. Tip. 

1S93-9C. — Mis últimas tradiciones pe- do la ^ría. de Fom. 1885, Folio 4o., 

ruanas, (Cachivacherías). Un volu- 2b0 pp. 3 de índice y Errata. Atlas, 

men. Mauoci Hnos. 1906. — Apéndice a XXXIX láminas a colores, 

mis últimas tradiciones peruanas. Un PÉREZ: D. JU.\X PÍO PÉREZ. Dic- 

volumon. Mauoci. Barcelona. 1910. — cionarlo de la Lengua Maya. Mérida 

Papeletas lexicográficas. Do» mil se- de Yucatán. Impr. Lit. de Juan Fran- 

tecientas voces que hacen falta en el cisco Molina y Solís. 1866-1877. 

Diccionario. Lima. Imprenta "La In- PÉREZ A.: FELIPE PÉREZ ALCA- 

dustria" Desamparados, núm. 15. 1903. LA (Aristófanes). Ensayos biográficos. 

PARRA: PORFIRIO PARRA, Dr. Cuadros históricos. Hojas dispersas. 

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PAYNO: MAXUEL PAYXO. Tardes REZ HERX.vXDEZ, Gral. Diccionario 

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I..í;ón y Santiago Milite. 1871. — El Fis- y arreglado en otra por <?]..., consul- 

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Juan de la Fuente Parres, Editor. D. Alfredo Chavero. México. Impr. del 

Diez tomos. Cinco de Mayo. 1874. cuatro vols., has- 

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XÁXDEZ DE LIZ.VRDI. (El Pensador PICÓN F.: GOXZALO PIC6X FE- 
Mexicano) La Educación de las Muje- BRES. Libro raro. Voces, locuciones y 
res o la Quijotita y su Prima. Histo- otras cosas de uso frecuente en Ve- 
ría muy corta con apariencias de no- nezueia. Cin-azao. 1912. 2a. ed. Un vo- 
vela. Edición de lujo. México. Ballescá lumen. 404 pp. e índic^ 
y Cía. Sucs. 1879. Un vol. 4o. mayor, j piCHARDO: ESTEBAX PICH.\R- 
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de grandes novelas. Edición corregida /cubanas. 3a. ed. Habana. Impr. de "La 
e ilustrada. Barcelona. Casa editorial .Antilla". lSo2. Un volumen, XVlI-281 



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Sopeña. 1908. L'n vol. — Las noches I ^^.^ 

tristes: Cuarta Edición. México 1S43. | poMAR: JUAX BAT:TIST.\ PO- 
Contiene: Las noches tristes; El dia ¡maR. Relación de Texcoco, escrita en 
alegre; Las fábulas; D. Catrín de la \15g2. México 1891. Impr. de F. Díaz de 
Fachenda: Testamento del Gato. ¡León. Publicada y prolongada por D. 

PEÑA: D. RAFAEL AXGEL DE LA J. García Icazbalceta, junto con la Re- 
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ciña Tip. de la Sría. de Fomento. 1898. PRESCOTT: \V. H. PRESCOTT. 
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de Fom. 1897. Primera parte. 224 pp.; Q. de BENAVENTE: LUIS QUIRO- 
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y Diccionario caló castellano. (El Gi- i 
tanismo). Historia, costumbres y dia- | 
lecto de los gitanos. Por D. íYancis- 
co de Salas Maya. Con un Epítome... ! 
etc. Primer estudio fllológrico publica- 
do hasta el día y un Diccionario... 
etc.) Novísima edición. Madrid. Li- 
brería de Victoriano Suárez, Jacome- i 
trezo, 72. 1870. 4o., 76-76 pp., una de I 
índ. 

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O. R. Spíndola y Cía. Ex-Seminario, i 
2.-1888. — Moneda Falsa. (2a. pte. del \ 
Cuarto Poder). — México. 1888. — La 
Bola. 2a. edición. México 1888. — La 
Gran Ciencia. México. Tipografía de 
Alfonso E. López y Cía. Escalerillas, ' 
núm. 21.-1S87. 

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Estado de Chiapas. México. 1895. 

RAMOS Y D.: FÉLIX RAMOS Y 
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viciosas. 2a. edición, con prólogo de D. 
Ricardo Gómez. México. Herrero Hnos., 
Editores, 1898. Un vol. 

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S. Francisco. Provincia de San Pedro 
y San Pablo de Michoacán de la Nue- 
va España. Año de 1639. México 1882. 
RE(i}LAMENTOS Y LEYES: 
Reglamento para los palenques de 
gallos, en el Municipio del Centro. Ex- 
pedido por el I. Ayuntamiento y apro- 
bado por el Ejecutivo del Estado. Fe- 
brero 201908. S. J. Btta., Tab. — Regla- 
mento de Sanidad de la Municipalidad 
del Centro. Expedido por el Bj. del 
Estado. Nov. 281913. S. J. Btta., 913. — 
Reglamento de policía y buen gobier- 
no para la Municipalidad de San Juan 
Btta. Abril. 15|902. S. J. Btta. 1902.— 
Reglamento para el abasto público de 
carnes, en la Municipalidad del Cen- 
tro, de 12 de enero de 1905. S. J. Btta. 
1906. — Reglamento a que deberán su-, 
jetarse el Ingeniero Municipal y Médi- 
co de vacuna, de 20 de agosto de 1906. 
S. J. Btta., Tab. 1906. — Reglamento pa- 
ra las corridas de toros, expedido por 
el I. Ayuntamiento de la Municipali- 
dad del Centro, de 16 de abril de 1896. 
Est. de Tab. S. J. Btta. 1896. — Regla- 



mento Interior del Hospital Civil ae 
la M. de S. J. Btta., expedido por el 
I. Ayuntamiento de la M. del Centro, 
Est. de Tab. S. J. Btta. 1897. — Regla- 
mento para el abastecimiento de 
aguas de la M. de S. J. Btta., puesto 
ei. vigor por el I. Ayuntamiento el 14 
de noviembre de 1905. — Leyes, Regla- 
mentos y Programas de Instrucción 
Pública Primaria del Estado de Ta- 
basco. S. J. Btta. Tab. 1903. — Regla- 
mento para la Cárcel General, Casas 
de Detención de la M. del Centro. Ed. 
oficial. ,S. J. Btta. 1906. — Arancel para 
el cobro de los derechos del Registro 
Civil del Estado. S. J. Btta., Tab. 1897. 
Reglamento para el gobierno interior 
del Congreso del Est. de Tab. S. J. 
Btta. 1903. — Reglamento para la adju- 
dicación de los terrenos del fundo le- 
gal de la M. del Centro. S. J. Btta., 
Tab. 1906. — Código Sanitario del Est. 
de Tab. S. J| Btta., Tab. 1900. — Re- 
glamento para la Administración de 
los Cementerios. S. J. Btta., Tab. 1902. 
— Ley Orgánica de División territorial 
del Est. de Tab., de 13 de diciembre 
de 1883. — Ley Orgánica de la Adminis- 
tración de Justicia y Reglamentación 
de los Artículos 92, 99, 101 y 102 de 
la Constitución del Est., de 28 de nov. 
de 18S3. — Ley que organiza el Minis- 
terio Público en el Estado, de 29 de 
: rov. de 1883. — Ley que trata de la 
Defensoría de Oficio en el Est., de 30 
i de nov. de 1883. — Ley Orgánica de Ad- 
¡ ministración Interior del Est. de Tab., 
j de 28 de dic. de 1891. — Constitución 
I Política del Est. de Tab., promulga- 
; da el lo. de agosto de 1890. También 
: se han tenido a Ja vista las de 1825, 
', y las restantes, hasta la de 5 de abril 
! de 1919. — Ley Orgánica de Adminis- 
! tración Municipal, de cot. 19 de 1898. 
— Ley del Notariado, de 10 de sept. de 
¡1006. — Ley. Orgánica. Electoral .de 
Ayuntamientos, Magistrados y Fiscal 
del Tribunal Superior de Justicia y de 
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93. 



EL PROVINCIALISMO TABASQUEÑO 



21 



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mos o niexicanismos. Impr. del Autor. 
Cuernavaca. 1906. — Nombres geográfi- 
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Estudio crítico etimológico. Cuernava- 
ca. L. G. Miranda, impresor. 1902. — 
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1908. Un vol. — Atrevimientos... ¿lite- 
rarios? Colección de artículos. Tlaco- 
tálpam. Imprenta "La Reforma". 1904. 
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GUEZ MARÍN, Lie. Cantos populares 
españoles, recogidos, ordenados e ilus- 
trados por... Sevilla. MDCCCLXXXII 
-MDCCCLXXXIII. 5 tomos. — Burla 
burlando... Menudencias de varia, le- 
ve y entretenida erudición, por... (El 
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1910. Madrid. 1910. — Quisicosillas, Bi- 
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Madrid. Slf. — Mil trescientas compa- 
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blioteca patria. Tomo XLW. Primera 
strie fuera de concurso. Madrid. — 
Cien refranes andaluces de meteorolo- 
gía, cronología, agricultura y econo- 
mía rural. Recogidos de la tradición 
oral y concordados con los de varios 
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Alonso Quijano El Bueno. Madrid. 
1906. — Clásicos Castellanos, tomos 4, 
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neo Paz. 1884. 4o., XL\T pp. — Apun- 
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Escalante. 1S87. Folio, 5.5 pp. — Reseña 
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de Tabasco, escrita por acuerdo del C. 
Gobernador, Sr. Dr. Simón Sarlat. 
México. Tip. "El Gran Libro", de F. 
Parres y Cía., Sucs. 1890. Folio, 62 pp. 
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tagne de Lomo de Caballo. México. 
Impr. Poliglotte. MDCCCLXXXV. 8o.. 
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(1). — Manuscrito trunco e incon- 
cluso. 



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men crítico de las obras antiguas y i Escalante. 1906. — Las Letras Patrias. 



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región, precedida de un bosquejo de ! López y Cía. Ed. 



la flora general. México. Impr. de I 
Escalante. 1P09-1910. 4o. mayor, IV 
298 pp. y LXX láminas anexas. 

RUIZ: Lie. EDUARDO RUIZ. Mi 
choacán. Paisajes, Tradiciones y Le 
yendas. México. Secretaría de Fomen 
to 1891. Un vol. 4o. 449-8, pp. 

RUIZ ERD.: ERNESTO RUIZ ER 



SEGARRA: JOSÉ SEGARRA Y 
JOAQUÍN JULIA. Costa Rica. Excur- 
sión por América. Edición ilustrada. 
San José de Costa Rica. 1907. Un vol. 
— Cuba. Excursión por América. San 
José de Costa Rica. 1906. Un vol., SOS 



pp. 



SELVA Prof. JUAN B. SELVA. 



DOZAIN. Estudio sobre el cultivo del G"'a del buen decir. Estudio de las 



maíz. México. Secretaría de Fomen- 
to 1916. Un vol. 

SAHAGÚN: Fray BERNARDINO 
DE SAHAGÚN. Historia General de 
las cosas de Nueva España. BH^lioteca 



transgresiones más comunes. "La Es- 
paña Moderna." Madrid. Sin fecha. 
Prólogo de 1915. Un vol., 4o., 371 pp. 

SICILIA: MARIANO JOSÉ SICILIA. 
Lecciones elementales de Ortología y 
Prosodia. Obra nueva y original en 



Cuatro volúmenes, del XXII al XXV. 
SALA: ANTBNOR SALA. Informe. 



mexicana d/^cien^ tomos.^Iéxi^co J.|90. ^^^^ ^^^. ^^ primera vez se determinan 

^.. X -._i.. „ .,„ j„i ^ VTT „i A. T ^ demuestran analíticamente los prin- 

, ^ ., j , ^ ... cipios y reglas de la pronunciación y 

acerca de la explotación del tejido ^^y acento de la lengua castellana, 

cortical del árbol tabasqueno llama- p^^.j^ Librería Americana. Calle del 

do ".Jolocín", aplicado a la industria ^^j^^pj^^ j»; gf, ^§27. 4 vols., 12o. 



papelera y con motivo de los ensayos 
verificados el día 24 de junio del pre- 
sente año en la fábrica de papel "Be- 
lem". México. 1890. (c. Jol.) 

SALAZAR: ABEL C. S.\LAZAR, i 
licenciado. Almas. Cuentos, México. ' 
1Í09. So., 207 pp. índice, una. 

SALAZAR G.: SALOMÓN SAL.^ZAR 



SIERRA: Dr. D. JUSTO SIERRA. 
Obras. Biblioteca de Autores Mexica- 
nos; de V. Agtieros, Editor. México 
1905. 

SIMEÓN: RÉMI SIMEÓN. Diction- 
naire de la Langue Náhuatl ou mexi- 
caine. Rédigé d'aprés les documents 
imprimes et manuscrits les plus au- 



GARCÍA. Diccionario de provincialis- t^entiques et precede d'une introduc- 
mos y barbarismos centro-americanos. ^¡^^^ París. — Imprimerie Nationale 



2a. edición. San Salvador. 1910. 

SALMÓN: Dr. E. SALMÓN. las 
enfermedades de las aves de corral. 



:MDCCCLXXXV. Un vol. folio LXXVI- 
710 pp. 

SOLAR: FIDELIS P. DEL SOLAR. 



México. 1914. Secretaría de Fomento 
SALVA: D. VICENTE SALVA. Dic 



Traducción de C. Danés Casabo.sch. Reparos al Diccionario de chilenis- 

" - - j T^ -~ ^^^ ^^1 g^ ^^^ Zorobabel Rodríguez. 

Santiaa-o. Imprenta de Federico Schre- 
cionario de la Lengua Castellana. ,jjg,. Q^lle del Estado, 58.-1S76. 
1S46. París. — Suplemento al Dicciona- sOLIS: D. ANTONIO DE SOLtS Y 
rio de la Lengua Castellana. París, p^iy VDENEYRA Historia de la Con- 
1854. 

SÁNCHEZ-MARMOL: Lie. MANUEL 

SÁNCHEZ- MÁRMOL. Antón P é- (i). — Ejemplar sin portada. La 2a. 
rez. Novela. México. Impr. por F. Díaz ^,q, f^e publicada con el título de Jua- 

de León. 1903. Un vol., 216 pp. — La nita Sousa. Méx. 1901. 



EL PROVINCIALISMO TABASQUEÑO 



23 



quista, población y progresos de la 
América Septentrional, conocida por 
el nombre de Xueva Kspaña. 21a. Edi- 
ción. Barcelona. 1766. 

SOMOANO: JOSÉ SAXCHEZ SO- 
MOAXO. Modismos IVIexicanos. Madrid 
1892. 

STEPHENS: JOHX L. STEPHENS. 
Viaje a Yucatán, a fines de 1S41 y 
principios de 1842. Consideraciones so- 
bre los usos, costumbres y vida so- 
cial de este pueblo, y examen y des- 
cripción de las vastas ruinas de Ciu- 
dades americanas que en él existen. 
Traducción de D. Justo Sierra. Cam- 
peche. Impr. de Joaquín Castillo Pe- 
raza. 1S48-1S50. Dos vols. 

TELLO: FRAY AXTGXIO TELLO. 
Historia General de Jalisco, que tra- 
ta de la Conquista en el Nuevo Rei- 
no de la Galicia y Nueva Vizcajti. y 
descubrimiento del Nuevo México. In- 
troducción de J. López Portillo y Ro- 
jas. Guadalajara. México 1894. Un vol., 
4;o. XXIV-8S6-27 pp. 

TERREROS: P. ESTEBAN DE TE- 
RREROS Y PANDO. Diccionario cas- 
tellano con las voces de ciencias y ar- 
tes y sus correspondientes en • tres 
lenguas: francesa, latina e italiana. 
Cuatro volúmenes, folio. Madrid. 1786- 
1793. Imprenta de la Vda. de Ibarra. 
H. y Cía. Con licencia. 

TEZOZOMOC: D. HERNANDO AL- 
VARADO TEZOZOMOC. Crónica Me- 
xicana. Escrita hacia el año 1598, ano- 
tada por el Sr. Lie. Orozco y Berra y 
precedida del Códice Ramírez, manus- 
crito del siglo XVI. intitulado: Rela- 
ción del origen de los indios que ha- 
bitan esta Nueva España, según sus 
historia.s. y de un examen de ambas 
obras al cual va anexo un estudio de 
Cronología Mexicana por el mismo Sr. 
Orozco ♦ y Berra. .1. M. Vigil, Editor. 
México, Impr. y Lit. de Ireneo Paz. 
1878. (Biblioteca Mexicana) Un volu- 
men 4 o. mayor. 712 pp. 

TOBAR: CARLOS R. TOBAR. Con- 
sultas al Diccionario de la Lengua. 
(Algo que falta en el Vocabulario aca- 
démico y de lo que sobra en el de los 
ecuatorianos, etc.) Tercera edición. 
Barcflona. 1911. 

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BERT. Pequeño Larousse Ilustrado. 
París. Libr. T.arousse. 1913. — Apun- 
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Ollendorf. Sin fecha. — Americanismos. 
ParLs. Libr. Ollehdorf. Sin íecha. — 



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tico de la Ciudad de Morelia, Capital 
del Estado de Michoacán de Ocampo. 
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TORRES Y G.: P. M. ENRIQUE 
TORRES Y GÓMEZ, de. las Escuela.^ 
Pías. Gramática Histérico-Comparada 
de la Lengua Castellana. Madrid lS:i! . 
URIBE: RAFAEL URIBE U. Diccio- 
nario abreviado de galicismos, pro- 
vincialismos y correcciones de len- 
guaje con 300 notas explicativas. Me- 
dellín. (Colombia). 1887. . 

VALBUENA: D. ANTONIO DE 
VALBUENA (Miguel de Escalada). Fe 
de Erratas del Nuevo Diccionario de 
la Academia. Madrid. 1SS7. Sres. Vda. 
e hijo de Aguado. Ponte jos, 8.-4 vols. 
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VÉLEZ de A.: Z. VÉLEZ DE ARA- 
GÓN. Diccionario general de la Len- 
gua Castellana. Madrid. México. 1894. 
VEYTIA: LIC. D. .MA.ITANO VEY- 
TIA. Texcoco en los últimos tiem- 
pos de sus antiguos reyes, o sea rela- 
ción tomada de los manuscritos inédi- 
tos de Boturini, redactados por... Pu- 
blicado con notas y adiciones para es- 
tudio de la juventud mexicana. Car- 
los María de Bustaminte. México. 1826 
Impr. de Mariano Galván Rivera. Un 
vol. So.. 276 pp. 

VINAZA: CONDE DE LA VISAZA. 
Biblioteca Histórica de la Filología 
Castellana. Obra premiada por voto 
inánime en público certamen de la 
Féal Academia Española y publicada 
a sus expensas. Madrid. Imprenta y 
Fundición de Manuel Tello. Impresor 
de Cámara de S. M. Don B\-aristo, 8. 
l*.f,3. — Bibliografía eápañola de Len- 
guas indígenas de América. Obra pre- 
miada por la Biblioteca Nacional en el 
concurso público de ISll, e impresa a 
fxoenísas del Estado. Madrid. Estudio 
Tipográfico "Sucesores de Rivadeney- 
ra". Imnres-ores de la Real Casa. Pa- 
seo dp San Vicente, núm. 20.-1892. 

XIMÉNEZ: FR. FRANCISCO XIMÉ- 
NEZ. Cuatro Libros de la Naturaleza. 
Virtudes Medicinales de las plantas y 
animales de la Nueva España. Extrac- 
to dp las Obras del Dr. Francisco 
Kf rnández. anotados, traduc'dos y pu- 
blicados en México en el año de 1615. 
Ahora por primera vez reimpresos. 
Bajo la dirección del Dr. Nicolás T^ón. 



24 



Lie. F. J. santamaría 



Morelia 1888. Un volumen, LII-A-H,300 
pp. y una adicional. 

ZARAGOZA: JUSTO ZARAGOZA. 
Noticias históricas de la Nueva Espa- 
ña. Madrid. Impr. de Manuel G. Her- 
nández. 1878. 

ZAYAS A.: ALFREDO ZAYAS Y 
ALFONSO. Lexicografía Antillana. 
Diccionario de voces usadas por los 
aborígenes de ias Antillas Mayores y 
de algunas de las Menores, y conside- 
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de su formación. Habana. Imprenta 
"El Siglo XX", de Aurelio Miranda. 
Teniente Rey, 27-1914. 

ZAYAS ENR.: RAFAEL DE ZA- 
YAS ENRIQUEZ. El Estado de Yuca- 
tán. Su pasado, su presente, su por- 
venir. Impreso para el autor por J. J. 
Little & Ivés Co., New York. 1908. 

ZENTELLA: DON ARCADIO ZEN- 
TELLA. (Tabasqueño). En esta tierra. 
(Esbozos a la brocha) : Perico, Novela, 
y los Escapularios de la Virgen de 
Cunduacán. S. J. Btta., Tip. y Lit. de 



Ramón González. Tab. I«d6. Un vol. 
8¡o, 227 pp. 

ZEROLO: ELIAS ZEROLO. Legajo 
de varios. París. Garnier Hnos., Li- 
breros, Editores. — 6. Rué des Saint- 
Péres, 6. 1897. 

ZEROLO, TORO, ISAZA: ELLVS 
ZEROLO. MIGUEL DE TORO Y GÓ- 
MEZ, EMILIANO ISAZA y otros es- 
critores españoles y americanos. Dic- 
cionario enciclopédico de la Lengua 
Castellana. París. 1895. 2 tomos. 

ZORRILLA: JUAN ZOlJtTLLA DE 
SAN MARTÍN. Tabaré. Fo^ma, prece- 
dido de un juicio critico por Juan Va- 
lera. La Leyenda Patria. 1905. 

ZURITA: D. ALONSO DE ZURITA. 
Breve y sumaria relación de ios Se- 
ñores de ia Nueva España. 1891. Pu- 
blicada y prologada por D. Joaquín 
García Icazbalceta, junto con la rela- 
ción de Texcoco por Pomar y otros. 
Un vol., 81o., XLVII-314 pp., índice fi- 
nal. 



EL PROVINCIALISMO TABASPEKO 



ABAJAR, a. y pr. Tratando de' 
la preposición latina ad, el emi- 
nente Cuervo explica (Apunt. crít.,^ 
párrafo 903) cómo por tradición ' 
el vulgo la conserva en muchos 
verbos que la han perdido en len- 
guaje culto, o la agrega en otros 
que no la llevan en el Dice, y cita, ; 
entre otros ejemplos, abajar, verbo! 
que también sufre esa acción en i 
nuestra habla popular. (1.) i 

"El portador de la escopeta dijo: — ¡ 
Abájense ustedes." (ZEXTELLA, Pe- ! 
rico, oap. XVriI, pig. 117.) — "yi no se j 
abajan, los desguindo de un tiro, dijo 
!a misma voz de antes." (ID., ib.) — 
"Que se abaje la otra sinvergüenza." 
(ID., ib., pág. 118.) — "Ya que noj can- 
semo de ejperar a este jijo de la ta- 
rántula, me trepo y veraj como se 
abaja." (RODRÍGUEZ BELTRAX, 
Pajarito, IX, pág. 144.) — "¡Voy a lla- 
mar orita mesmo al Jué de barrio y 
verá como le abaja esos humo que 
tiene!!!' (ID ib., XXIV, pág. .590.) i 

ABAJElsiO, ÑA. adj. "Amer. Dí- 
cese del que procede de las costas 



(1). — La Acad. que daba abajar co- 
mo ant. (anticuado), en la última edi- 
ción del Dice, ha vuelto sobre sus pa- 
sos quitándole el epíteto, aunque haya 
incurrido en un anacronismo. En fin, 
ha corregido el error. 



O tierras bajas." (2) En Tabasco, 
cuya población campesina se ex- 
tiende casi toda a orillas de los 
ríos, que son muy numerosos, esa 
población forma las agrupaciones 
denominadas riberas, las cuales en 
lo general se clasifican de acuerdo 
con la región del curso del río en 
que están ubicadas; así, hay ribe- 
ra baja, ribera media y ribera al- 
ta. Los habitantes de las riberas 
bajas o próximas a la embocadura 
del río o arroyo, son, con respecto 
a los habitantes de las otras, los 
ABAJEÑOS. De igual suerte, en 
las poblaciones se distinguen ba- 
rrio de arriba y barrio de abajo, 
con relación al curso de la corrien- 
te; llamándose arribeños y abaje- 
ños, respectivamente, los habitan- 
tes de dichos barrios. 

"Andaban a la greña los muchachos 
del barrio arriba con los del barrio 
abajo... Cayendo domingo, los arri- 
beños tomaban camino del foso... Los 
abajeños, por su parte, también se 
alistaban." (RODR. BELTRAX. Paja- 



I (2). — Toda cita hecha en esta for- 
ma, sin expresión del autor, es del 
Diccionario de la Real Academia Es- 

/ pañola. 



ABAJ 



— 26 



ABAN 



rito, V, págs. 66-8-70.) "Se llaman los 
arribeños así, porque viven del centro 
para la parte por donde viene el río | 
de su nacimiento; y a los abajeños sel 
les designa de tal modo por la causa 
contraria; es decir, que los arribeños, 
van contra de la corriente y los aba- 
jeños la siguen." (ID., ib., IX, p. 138.) 

Por razón de lo bajo del terreno 
de Tabasco, también euele darse a 
todos sus habitantes el nombre de 
ABAJEÑOS. Tal denominación pa- 
ra nosotros usan en Chiapas, que 
es montañoso, y en cuya serraní> 
nacen casi todas las corrientes que 
riegan nuestro Estado. 

Recíprocamente, en Tabasco se 
conoce con el nombre" común de 
arribeños a los habitantes del Es- 
tado de Chiapas, es decir, a los de 
la tierra alta o de arriba, y aun 
a veces, por extensión, a todo habi- 
tante del interior de la República 
o de la Altiplanicie. 

2. Hay en Tabasco también una 
clase especial de tabaco, llamado 
abajeño, que se produce en los lu 
gares bajos o muy húmedos y pan- 
tanosos, y se caracteriza por ser 
inuy flojo y de -calidad enteramen- 
te inferior al que se produce en las 
regiones altas, sobre todo al de las 
vegas de Ocuapan en Huimangui- 
11o, que es de fama mundial. 

En la primera acepción esta voz 
se halla en el diccionario, habiendo 
aparecido en la duodécima edición, 
según García Icazbalceta, quien 
agrega: "Salva había admitido ya 
la palabra como "prov. de Bolivia 
y la Rep. Argentina," y la define 
"el que procede de las provincias 
bajas del Río de la Plata." Dudo 
que pueda calificarse de voz ameri- 
cana, porque no la he hallado en 
ninguno de los vocabularios hispa- 
r.o-americanos que he regist'- 
ni siquiera en el Ríoplatense de 
Granada, donde debiera hallarse 
conforme a la calificación de Sal- 



iva. Únicamente en el Diccionario 
i de Chilenisnnos (Rodr.) se lee que 
I "abajino es un adjetivo que se apli- 
ca a los habitantes del Norte y 
I Centro por los de aquellas que se 
hallan más al Sur." 

"Son anos rancheros abajeños muy 
ricos." (Astucia, t. I, cap. 9.) — "Los 
mastines criollos y abajeños adonde 
(esto es, cuando) afianzan el gazna- 
te, ahogan." (Id., t. I. cap. 12.) V. 
ARRIBEÑO. 

TORO GISBERT escribe: "En la 
Argentina se llama art*ibeño al ha- 
bitante de las provincias de arri- 
ba, es decir, las inmediatas a la 
cordillera de los Andes. En Chile 
son abajeños los residentes en las 
provincias del Norte de Chile 
(ECHEVERRÍA) y arribanos o 
arribeños los habitantes de las pro- 
vincias del Sur." (Americanismos, 
pág. 282.) 

ABALANZADERO. m. Lugar del 
cauce de un río a propósito para 
abalanzar los ganados, ya por lo 
plano de la ribera, ya porque ésta 
no sea cenagosa. Dícese también 
botadero. 

ABANARSE, pr. Sacudirse, gol- 
pearse con la cola las bestias, pa- 
ra espantarse los moscos, los tába- 
nos y otros insectos que suelen mo- 
lestarlas. En general, hacer aire 
con cualquier objeto, usado a guisa 
de abano. 

No encontramos en ningún dic- 
cionario de provincialismos, ni na- 
cional ni extranjero, esta expre- 
sión; de suerte que es un mero ta- 
basqueñismo, de buena cepa, si se 
compara su acepción con la que al 
mismo verbo da la Academia: "ha- 
cerse aire con el abano" o abani- 
co. De manera que a las bestias 1'^ 
cola sirve de abanico, no sólo para 
hacerse aire, sino para azotarse a 
ambos lados y abajo, las ancas y 



ABAN 



27 



ABAR 



los ijares, defendiéndose de los 
animalejos que las asedian. 

BECERRA juzga incorrecta la 
voz, usada por abanicai-se. (Guía 
del Lenguaje usual.) 

"Pero Sr. D. Vives, dice el Caporal, 
abanándose los mosquitos con su som- 
brero." (GIL Y S-\ENZ, El Caporal, 
p. 2.5.) 

ABANICAR, a. "Hacer aire con 
el abanico." Por extensión, decimos 
lo mismo de hacer aire con cual- 
quier objeto usado a manera de 
abanico. U. c. pr. 

2. pr. Marchitarse las plantas, es- 
pecialmente las milpas, por exceso 
de sol, de modo que las hojas se 
cierran formando como las varillas 
de un abanico, de donde el verbo. 
Muy común en el lenguaje ranche- 
ro- 
Guando la causa de la enferme- 
dad es el exceso de aguas, se dice 
más comunmente sollamarse. 

ABANICO. .m. Parte posterior del 
fuste, en la silla de montar, serif 
jante por su forma a un abanico 
abierto por el contorno superior; 
cerrado abajo sobre los tejuelos. 
Llámase también teja. 

No aparece en ningún vocabula- 
rio como voz provincial de Amé- 
rica. 

ABARRAJAR, a. Disparar súbita- 
mente: le ABARRAJÓ un tiro, le 
disparó repentinamente. Como pro- 
nominal significa salir precipitada- 
mente, partir de improviso. Tam- 
bién vale echar contra el suelo con 
fuerza, o, en general, lanzar una 
cosa con estrépito y mal ánimo. 
Ordinariamente el vulgo dice ba- 
rrajar. 

BECERRA trae abarrajado, par- 
ticipio de abarrajar, como incorrec- 
to por abarrado. 

Hond. "Lo mismo que abarrar. El 
verbo en referencia .se aplica también 
a las personas, en cuyo (?) caso lo 



usamos como reflexivo. Este mucha- 
cho es muy soberbio, cada rato se 
abarraja el suelo." (MEMBRESO.) 

Arg. y Bol. "Barrajar. Derribar con 
fuerza en si suelo. E« enérgica esta 
expresión americana: le barrajó con- 
tra el suelo, dice Juan Seijas en su 
Dice, de barbarismos cotidianos. Mo- 
lonquear; en otros puntos de América, 
libertino". (RODRÍGUEZ.) 

ABARROTAR, a. Monopolizar, 
acapa'ar, en el sentido de hacerse 
dueño en el mercado de la existen- 
cia total de una mercancía, para en- 
carecerla, vendiéndola en seguida. 
ABARROTAR el pescado, se dice 
cuando una sola persona o un gru- 
po determinado lo compra todo. 
Suele lambién usarse como neutro, 
rigiendo con, v. gi". : ABARROTAR 
con la fruta. 

Este provincialismo es común a 
otros lugares de la República, aim. 
que con acepción distinta. 

Méx. " — a. — En varios juegos, eco- 
n o m i z a r los triunfos mayores". 
(OCAMPO.) 

Con la acepción tabasqueña da el 
Sr. Icazbilceta el mexicanismo "Abar- 
car, a. Comprar gran cantidad de 
iin.a mercancía con el fin de encare- 
cerla y lograr crecida utilidad al re- 
venderla. Dícese particularmente de 
lo.s comestibles: abarcar el frijol, el 
srarbanzo, etc." (Vocab. de mexica- 
nismos, p. 1.) 

Cuba. Distinta acepción. "Entre ma- 
rinos, según se consigna en el Dice. 
Marít. de Lorenzo, Murga y Ferreiro, 
es apretar o asegurai- la estiva, lle- 
gando los huecos con efectos a propó- 
sito. — Sign. met. En Cuba es más ex- 
t'-nsivo, pues equivale a llenar, apro- 
^echando todos los huecos, sin necesi- 
dad do apretar o a.segurur". (MA- 
GIAS.) 

"En Chile (ECHEVERRÍA) es, ade- 
más de abastejcer, proveer: d.ir en el 
.iuego una carta inferior a la ya juga- • 
da, teniendo otra si;perior: tamíjiéii 
significa acaparar." (TORO GISBERT. 
Amer.) 

2. También en Tabasco significa 
ganar los 24 tantos que se juesan 
en la malilla. (Prof. L. R. CÁMA- 
RA). 



ABAR 



— 28 — 



ABAS 



ABARROTES, m. pl. "Se com- 
prenden en México bajo esta deno- 
minación muchos y muy diversos 
artículos de comercio, nacionales y 
extranjeros, como caldos, cacaos, 
almendra, conservas alimenticias, 
papel, hoja de lata, etc." (GARCÍA 
ICAZB). Debe añadirse solamente 
que entran en esta clasificación las 
especias, toda clase de comestibles 
y artículos ligeros de primera ne- 
cesidad: velas, cerillas, cigarros, 
etc., menos lencería. 

"La Península ibérica nos ha dado 
desde hace cuatro siglos (sic) buenas 
iglesias, buenos edificios y tiendas de 
abarrotes". (FACUNDO. Las prospe- 
ridades nuestras, II, p. 211.) — "Han 
llegado (los españoles) a posesionarse 
casi en ,<3u totalidad del comercio de 
abarrotes". (ID., El Agio, I. p. 102.)— 
"Estos son los que no les bajan un 
punto de brutos a los comerciantes de 
abarrotes". (ID., Isolina. Tom. II, cap. 
13. p. 214.) 

"Las tiendas de comestibles 
"Tienen riuy distintos nombres: 
"Se conocen por bodegas 
"Y por tiendas de abarrotes". 
(SÁNCHEZ SOMOANO, p. 39.) 

Perú. "Almacén o comercio de co- 
mestibles en grande y por mayor, es 
lo que se entiende bajo esta palabra". 
(ARONA, p. 1.) 

Ecuador. "Abarrote. No tiene otra 
significación sino la de fardo pequeño, 
hecho a propósito para llenar el hue- 
co que deja otro grande, y le aplican 
a las tiendas en que se venden licores 
y otras cosas pertenecientes a dro- 
guería, buhonería, cerrajería, merce- 
ría, etc. y no paños, lienzos ni otros 
tejidos". (CEVALLOS, p. 29.) 

"Acá no entran en los abarrotes la 
droguería, buhonería, cerrajería y 
mercería". (ICAZB). 

Méx. "m. Clasificación de varios 
efectos, que no forman bultos grandes, 
como fierro, aguardientes, etc". 
(OCAMPO.) 

"Víveres nacionales o del país. 

En México llaman abarrotes, no la 
abacería o tienda al menudeo, sino a 
los víveres nacionales". (RAMOS \ 
D.) Nos perdonará el ilustre maestro, 
pero no hay tienda de abarrotes de 



esta ciudad de los Palacios en donde 
no hayamos visto aceitunas, vinos y 
mil artículos y comestibles más, ex- 
tranjeros, y muy extranjeros. 

Cuba. — "Crít. Llaman los marinos 
abarrotes, los fardos pequeños o pie- 
zas de poco bulto que aseguran los 
grandes, llenando los vacíos o inters- 
ticios que ocasionan, y por extensión 
se llaman abarrotes en México los ob- 
jetos de comer, beber y arder, los cua- 
les se venden en las tiendas denomi- 
das de Abarrotes: las bodegas de Cu- 
ba". (M ACIAS.) 

NOTA. En Cataluña se llaman tien- 
das de colmado; en español abacería. 
(L. R. CAMAR.\.) 

ABARROTERO, RA. "m. y f. El 
que comercia en abarrotes". (ICAZ- 
BALCETA). 

"Iba yo poniendo buena cara a un 
gallego abarrotero, vecino suyo." (R. 
BARCENA, Noche al raso, VI., p. 106.) 
— "Abre una brecha anchísima, por 
donde entran a JMéxico el panadero y 
el abarrotero español". (FACUNDO, 
Vistazos, p. 26). 

ABASTECEDOR, RA. m. y f. No 
es el que provee de alimentos en 
general, sino especialmente el que 
provee de carnes: el matancero, 
matador de ganado para el abasto 
público en las poblaciones o ran- 
cherías. V. CARNICERO, MATAN- 
CERO, ALIÑADOR. 

"Hemos sido informados que algu- 
nos abastecedores de aquella Villa... 
dan al cuchillo vacas." (Cuauhtemoc, 
Núm. 82. Villahermosa, TAB.) — "La 
persona que quiera dedicarse al refe- 
lido ejercicio (del abasto público de 
carnes), — ocurrirá como abastecedor" 
(Reglamento para el abasto público, 
art. 2.) — "Se prohibe a los abastecedo- 
res la conducción de las carnes en bes- 
tias". (Id., art. 7.) La voz se repite en 
todo el documento citado con igual 
act^pnión. Dlcese en Chile abastero. 
(RODR., p. 7.) 

ABASTO, "m. ant. La contrata 
que los Ayuntamientos hacían con 
una persona para que a precio de- 
terminado y con privilegio exclusi- 
vo abasteciera de algún artículo ñ.e 
primera necesidad a la población. 



ABAS 



— 29 — 



ABEJ 



En México duró largo tiempo el 
abasto de carnes". (ICAZB.) 

"En carta de 20 de septiembre de 
3732 disteis cuenta, con testimonio, de 
todo lo ocurrido en el abasto de car- 
nes de esa ciudad, que había de em- 
pezar desde Pascua de Resurrección 
del año próximo pasado de 1733." (BE- 
LEÑA, Autos acordados, tom. II, pág. 
6.) 

TOMAR EL ABASTO. Hacer obliga-; 
ción y encargarse de la provisión de 
los mantenimientos como carnes y 
otras cosas necesarias para el sus- ^ 
tentó común del pueblo". (Dice, de 
Aut). 

"Como adverbio, la Acad. le califi- 
ca de anticuado: "Copiosa y abun- 
dantemente". No creo que sea anti- 
cuado. "Dar abasto, dar abundante- 
mente toda la provisión que es nece- 
saria", dice el Dice, de Aut. Esta fra- 
se es todavía muy usada: no doy abas- 
te a tantos pedidos. j 
"Trabajan en la reducción de toda 
esa gentilidad que sucesivamente se 
iba descubriendo en tierras tan remo- 
tas, a las que no podían dar abasto 
solos los religiosos de la Custodia". 
(BEAUMOXT, Crón. de la Prov. de 
Mich., pte. I, lib. 2, cap. 30.) 

"Abastero llaman en Chile al pro- ' 
veedor de reses o carnes vivas. (RO- 
DRÍGUEZ, p. 7.) 

Todo es aplicable a la forma 
provincial de Tabasco en que to- 
mamos la palabra abasto; pcio es 
más amplia aún su comprensión. 

El ABASTO es, en general, el he. 
che de vender al público los ar- 
tículos de primera necesidad y es- 
pecialmente la carne. Dar al abas- 
to una res es matarla para el ex- 
pendio público, en tanto que matar- 
la para el consumo es destinar la 
carne producto de ella al alimento 
de la casa o de la familia en donde 
se hace la matanza (V.) Esta cos- 
tumbre es usual de los ranchos. (V.) 
El abasto no es ya un privi egi'i 
exclusivo; pero sí impone al abas- 
tecedor la obligación de proporcio- 
nar al público el artículo o la mer- 
« ancía de que se trate en cantidad 



suficiente para el consumo de la po- 
blación, a precio deteiminado. 

Dar abasto se usa tanto en el sen- 
tido de alcanzar suficientemente o 
bastar una cosa para llenar la ne. 
cesidad a que se destina: la carne 
dio abasto, esto es, fué suficiente; 
como en el sentido de ser una per- 
sona apta para atender debida- 
mente una cosa o hacer un traba- 
jo: los dependientes no dan abas- 
to, es decir no pueden atender 
debidamente al público, no son su- 
ficientes para el trabajo de despa- 
cho que atienden. 

El abasto público se reduce ac- 
tualmente casi nada más a las car- 
nes. 

En Chile, como hemos visto, al 
abastecedor le llaman abastero. 

ABATANADO, DA. adj. "En Ve- 
nezuela equivale a muy tramado, 
:iiuy doble, o de mucho cuerpo, en 
lo que se refiere a telas." (PICOX 
PEBRES). Lo mismo en Tabasco. 

ABATANARSE, pr. Hacerse muy 
trabado o doble tratándose de te- 
las. 

ABEJÓN, m. Nombre que se da 
al escarabajo y otros insectos que 
zumban al volar. 

Don Carlos Gagini en su Dice, de 
Barb. y Prov. de Costa Rica, dice: 
"Así llaman impropiamente nues- 
tros paisanos al escarabajo. El aba- 
jón y el escarabajo son insectos 
muy diferentes." 

Abejón, según la Acad., significa 
además del macho de la abeja 
maestra, un insecto himenóptero de 
tal o cual forma, dimensiones y as- 
pecto, que zumba al volar; de ma- 
nera que parece fundado el nombre 
genérico que nuestros coterráneos 
íabasqueños dan a todo insecto vo- 
lador que zumba. 



ABOD 



30 — 



ABOM 



En Venezuela hacer abejón, signifi- 
ca silbar a un orador o burlarse de él. 
(PICÓN FEBKKS.) 

También entre muchachos, hacer 
el abejón es formar en coro un 
zumbido, análogo al del abejón, me- 
tiéndose el dedo en la boca. 

Becerra le cataloga entre las faltas 
de la prop. del leng. (Guia del Leng. 
Us.) 

ABODOCARSE. "Pr. vulg. poco 
i'sado. Salirle a uno bodoques o 
chichones". 

"Ni tu honra está en la plaza, ni tu 
crédito vuela, ni la frente se te abo- 
doca. (Astucia, tom. II, cap. 181.) El 
sentido es aquí grosero; equivale a 
"no se te apitona la frente". (ICAZB.) 

2. Por aDodocarse entendemos tam- 
bién nosotros engrifarse, encogerse 
formándo.sele bodoques a una cosa 
blanda cualquiera, como un hilo, por 
ejemplo, o como se pone el tejido de 
una hamaca húmeda al secarse; en 
este sentido me parece tan legítimo 
como apitonarse (la frente) o arru- 
garse (la piel), formársele arrugas. 
V. BOUüQLE. 

abolí NADO, DA., adj. En for- 
ma de bolín o de bolina. (V). 

ABOLINAR, n. Coger, lazar. Por 
extensión y en sentido figurado, 
matar; cazar o hacer presa. Segu- 
ramente porque el bolín sirve para 
lazar y la bolina para amarrar. 

ABOLSARSE, "pr. Formar bol- 
sas. El Dice, sólo trae el adj. abol- , 
sado, da". (ICAZB). | 

ABOMBADO, DA. adj. Se dice de | 
la carne, especialmente la del pes- 
cado, cuando empieza a entrar en i 
descomposición. Manifiéstase este 
estado en primer lugar por el infla- i 
miento o hinchazón de la cavidad! 
abdominal, en los peces, y por el ; 
color blanquecino de las agallas y! 
de los ojos, perdiendo éstos además I 
su brillantez y tornándose viscosos. ¡ 

2. Significa también atolondrado, ¡ 
aturdido. Es un estado especial del 
ánimo, producido por un trastorno 
rervioso, precedido, por ejemplo, de 



un desvelo o un exceso de trabajo 
í nocturno, la sordera del catarro, 
que trae también consigo cierto 
trastorno de los sentidos. El sulfa- 
to de quinina, tomado con exceso, 
pone a uno también ABOMBADO. 
Becerra no transige con el uso 
: provincial de la voz en esta acep- 
I ción, juzgándola como impropia. 
(Guía del Leng. Us.) 

i 3. Especialmente se dice así, en- 
I tre la población campesina, de los 
I peces que mueren por envenena- 
miento del agua, producido este en- 
venenamiento o descomposición del 
agua, por el bejuco barbasco, por 
lo cual se dice también que el pes- 
cado está embarbascado, A veces 
también la descomposición del 
agua se debe al calentamiento so- 
lar en depósitos estancados que 
produce la muerte del pez abomba- 
do. Esto es muy frecuente en la 
época de las sequías, de marzo a 
agosto, en que las aguas se redu- 
cen a charcos o lagunetas general- 
mente de poca extensión y escasa 
profundidad en los campos. V. 
BOMBA. 

4. En forma de bomba: combado» 
cóncavo o convexo. 

"Amer. Bombo, aturdido, Chil. 
Achispado, ebrio. Amer. Dícese del 
agua echada a perder y, por analo- 
gía, del hombre desprestigiado". (TO- 
RO GISB., Dice. Lar.) — "Entre atur- 
dido e imbécil", dice Granada (p. 69.) 

ABOMBAMIEN lO. m. Acción y 

efecto de estar abombado. 

ABOMBARSE, pr- En general, 
empezar a corromperse una cosa. 
So dice, en primer lugar, del agua, 
y también de la cañie, especial- 
mente la del pescado al entrar en 
descomposición. En Venezuela» 
"empezarse a corromper el agua" 
(PICÓN PEBRES.) 



ABOM 



31 



abrí 



2. Morir el Pescado por efecto del 
envenenamiento de las aguas, pro- 
ducido por el barbasco. 

3. Aturdirse, marearse. Dícese 
también del atarantamienio produ- 
cido por el sol. Asolearse, cansarse, 
tratándose de caballerías u otros 
animales. 

Las tres acepciones son usuales 
en Ríopl- (GRANADA, p. 69.) 

"Amer. Empezar a corromperse, o 
ponerse tibia el agrua. Atontarse, atur- 
dirse. Chil. Emborracharse". (TORO 
GÍSB.. Dice. Lar.) 

ABOMBO, m. "(Pr. Ver.), sm. 
:Mamey de Guacayarina. En Córdo- 
ba llaman Abombo a la fruta que 
en Tabasco denominan zapotedo- 
mingo, y en Cuba mamey de Santo 
Domingo o mamey amarillo". (RA- 
MOS Y DUARTE.) Mal informado 
anduvo en esto, como en algunas 
otras cosas regionales, el Sr. Ra- 
mos y Duarte. No hay en Tabasco 
ninguna fruta que se llame zapote- 
domingo, denominación allí entera- 
mente desconocida, propia especial- 
mente de Veracruz, México y quizá 
algunos otros Estados de la Repú- 
blica. A tal fruta llamamos en Ta- 
basco mamey, simple y sencilla- 
mente; zapote, a lo que aquí lla- 
man mamey o zapote colorado, y 
chicozapote al zapote chico o sim- 
plemente chico, de estos lugai-es. 
El ABOMBO o apompo de Tabasco 
es más conocido por el nombre de 
zapote de agpa (Pachira acuática.) 

ABOTONAR, a. Cocer los huevos 
hasta que la clara toma consisten- 
cia gelatinosa, lo que se manifies- 
ta por un botón que se solidifica al 
exterior en im pequeño orificio que 
al efecto se les abre previamente 
De aquí el verbo. También se dice 
"pasarlos por agua", huevos pasa- 
dos, por razón de que pasan sola- 
mente por el agua caliente para 



abotonarse, sin Permanecer en ella 
laigo tiempo para endurecerse. L. 
t. c. r. 

2. En general y figuradamente se 
usa por cocer a medias, o no cocer 
por completo. 

ABOVEDADO, DA. adj. En for- 
ma de bóveda; curvo, convexo. 

Si abovedar, que da el Dicciona- 
rio, es dar a una cosa forma de bó- 
veda, lo que ya tiene esta forma 
debe ser abovedado: en tal concep- 
to, nos parece legítimo el término. 

ABRA. f. "La distancia o separa- 
ción de los objetos verticales de la 
n:isma especie, como abra entre 
dos palos de un buque: el abra del 
Yumurí, que es la abertura de las 
dos colinas entre las cuales Pasa el 
río; y el abra de ima puerta, entre 
las dos jambas que la forman". 
(MACÍAS.) 

Además de ésta, tiene en Ta- 
basco otra acepción más regional: 
brecha o lugar escampado en me- 
dio del bosque o de la selva; esto 
es, el espacio de terreno desmonta) 
do o talado. Suele decirse también 
el desmonte presenta gran ABRA, 
es decir, gi-an anchura, tomando la 
voz en este caso el carácter de ad- 
jetivo. 

"Amer. Hoja de una puerta o ven- 
tana." (TORO GISBERT, Dice. Lar.) 

Col. "Hoja o liatieitte de luia puer- 
ta o ventana." (CUERVO, Apunt.) 

ABRACAR, a- "Se usa en casi 
toda la América por abrazar, ceñir, 
abrahonar, abarcar. Es, sin duda, 
metátesis de este último verbo." 
(GAGINf, Dice, de costarriqueñis- 
mos, p. 45: 2a. ed., 918.) 

ABRIR, a. "Desmontar, descuajar 
el bosque, y así se dice: terreno 
abierto o limpio, aimque este pue- 
de serlo naturalmente." (PICH AR- 
DO.) 



abrí 



— 32 — 



ABUS 



"Deriv. Abierto, respecto de cu- ABUJERO. m. "(Tab.), sm. Agu- 
ya (1) palabra escribe Bernardo y j jero..." (RAM. Y D) Desconocido 
Estrada: "Denominación que se de | para nosotros allá, 
al terreno que ha sido desmontado.] ABURAR, a. Abrasar o quemar; 
Así se dice, por ejemplo, que tal ¡ pero en el sentido de chamuscar o 



predio contiene terreno montuoso 
y abierto. También suele decirse 
que tal posesión o predio tiene 
monte y limpio, aunque en verdad 
la palabra abierto se refiere a cier 



Quemar superficialmente. U- t. c. 
r. "Aburarse los dedos," es que- 
márselos al contacto de la llama 
o de una cosa caliente, por lo ge- 
neral de una manera súbita o re- 



to terreno que ha sido de monte y \ pentina. Se usa más como reflexi- 
lo han descuajado, para destinarlo j yo. La Acad. le da la acepción ge- 
al cultivo; y el limpio puede apli- 1 neral de quemar, cosa distinta a lo 
carse muy bien a las sabanas, o j que significa en nuestro lenguaje 
saos, que contenga el tal predio. ; piovincial. 

Lo primero es ficticio, lo segundo! ABURRADO, DA. adj. Embrute- 
es natural." (MAGIAS.) j (¡ido, atontado. El que se ha vuelto 

ABRIRSE, pr. Manifestarse es- ¡jj^^^^^jj^ ^^^^ un burro, 
pléndido, dadivoso; invitar, convi- j gjendo el asno el símbolo de la 
dar u obsequiar con algo. ÁBRETE ; jj^ijecilidad, nada raro es que de 
con los dulces, es frase que equiva- , ^^^^^^ q^^ ^íq, dado antes muestras 
le a decir a uno: obsequia los dul- ! ^j^ inteligencia o de talento, y las 
ees, que los invite. Es un poco vul- 1 j^^^y^^ perdido o represente lo con- 
gar el uso de este verbo en tal | t^ario, se diga que se ha ABURRA- 
acepción. 1 DO, dada la legitimidad filológica 

ABROJO, m. Planta que produce j ^^ ^^ desinencia de similitud— ado, 

unos frutitos erizados de espinas, | ^^^ p-.^ vocablo nos parece, pues, 

a lo cual debe su nombre. Es una , ^^ ^^^^ ^g^ 

compuesta: Xanthium stramarium, ^^^^ ^,^^ lexicólogo español R. J. 
L (ROVIROSA.) (2) Los mucha- i Domínguez usa el voüaljlo en su Dice, 
rhos usan en carnaval de esos fru- Nacional o Gran Diccionario clásico de 

mn- i la Lengua Española. Véase el Dice, 
titos, a los cuales les fijan las ma '¿^¿^,^9'Ja^^ ¿erólo". (L. R. CAMA- 
riposas de papel, para que al ti- ; j^^^ 

rar éstas se adhieran fácilmente ! ^g^_ ..^^jj gg aplica a las yeguas 
al vestido de las mujeres. Crece en destinadas a la cría de muías. 
1 1 „„„«c v>Q-i«Q V húmedos Dícese sólo de las yeguas destinadas 

los lugares ^^^ff ^ ^,^^f° ;^„.„ .. i a la cría de muías. (OCAMPO. Modis- 

ABUJA. f. "(Tab.), sf. Aguja^ ! ^^^ ^^^^^^^^^^ 
(RAMOS Y D.) Jamás hemos oido^ j^^ ^^^^ .acepción consigna el adjc- 
tal disoarate en Tabasco, sino más i tivo, en forma femenina, el Sr. Icaz- 
tal ^^SP^J^^^^J" j 1 México í balceta. Nunca le hemos oído usar con 

bien y únicamente aquí en mexico. | ^^^ ^pn^^^c.^n en Tabasco. 

1 ABURRARSE, pr. Atontarse, em- 

(1) _De camino advertiremos el em- brutecerse; volverse imbécil como 
pleo impropio de cuyo, en este caso, | ^^^ 

;ecrde^^;^'cu^aTÍ.?ab'r''a ^ota'for^^;! ABUSIÓN, f. "Superstición, agüe- 
equivalente, ro. No es voz de América, como di- 

. w ^i»nt rie las ■ ce el Dice, sino española anticua- 
(2). — Slnonim., vulg. y cient. de las ^^ 
plantas mex., p. el Dr. José Ramírez. ! da . 



ABUS 



— 33 



ACAB 



"E yerran más peligrosamente con- 
tra este mandamiento muchos malos 
cristianos que... creen en muchas co- 
sas vanas y supersticiosas... y en otras 
muchas abusiones." (ZUMARRAGA, 
Doctrina de 1543, pl. b., plana últ.) — 
"Tienen (los indios) por abusión, que 
en entrando a curarse en él (el hos- 
pital) luego se han de morir". (Descr. 
de Zempoala, 1580, Ms.) ' 

— "Otras muchas abusiones y malos 
aceros tienen muy caseros y de las 
puertas adentro". (SERNA, Manuai de 
Ministros, cap. XIII, Núm. 4.) — "Son 
tantas las idolatrías, brujerías, espan- 
tos y abusiones, que..." ESPINOSA, 
Vida del P. Margil, 11b. II, cap. II.) 

"Abusión vale casi lo mismo que 
superstición o falso agrüero, o supers- 
tición (sic)." (COVARRUBIAS, art. 
Abuso). 

Perú. "Esta hermosa palabra del 
castellano antiguo tiene todavía bas- 
tante uso onti'e nosotros, en el senti- 
do de superstición", (ARONA, p. 8.) 

Chile. RODRÍGUEZ, p. 8. 

Ecuad. "La Academia da por anti- 
cuada esta voz. Sin embargo, no lo 
está en el Ecuador". (Mems. de .la 
Acad. Ecuat., t. I, p. 55.) ¡ 

SALVA la trae como anticuada, no ¡ 
como americana. En México poco se : 
usa". ¡ 

El Prof. BECERRA la coloca entre 
las voces mal dichas en lugar de su- 
perstición (Guía del Leng. Us., p. 18), 
reprobándola como impura por anti- 
cuada. Nos parece muy pura, pues, 
entre nosotros no tiene nada de anti- 
cuada y, según vimos en la cita ante- 
rior, en otros puntos de América tam- 
poco. 

"....la presagiosa mariposilla que 
viene rato antes de la llegada del no- 
vio a posarse en su hombro, de la be- 
lia señorita; superstición o abusiór, 
arr.aig.adfsima entre la gentre talias- 
queña que tiene más de poético folklo- 
rismo que de tal...." (Q U E V E D O. 
FRANCISCO, Tabasco Gráfico, Núm. 
Ii50, mar¿o T, de 1917; Estudio do es- 
critores regionalistas tabasqueños.) 

ABUSIÓN ERO, RA. adj. "Ago- 
rero, supersticioso. Según el Diec- 
es anticuado y de América. SALVA 
1(> tiene nada más por anticua 'o. 
En México es de raro uso." 
(ICAZB.) En Tabasco, tanto esta 
voz como la anterior, no tienen na- 
da de anticuadas, sino que son de 



uso común y corriente en el len- 
guaje popular, sobre todo entre la 
gente campesina. Sustantívase. 

ACABADO, DA. adj. Flaco, de- 
macrado, desfallecido; en el senti- 
do de estársele acabando a uno la 
vida o tener aspecto de moribundo, 
ya por agotamiento físico, ya por 
decaimiento del ánimo. La voz es 
muy significativa y gráfica. Está 
muy ACABADO, se dice de un In- 
dividuo muy agotado de vida por 
el sufrimiento físico o moral. 

ACABÓSE (SER EL), Expr. No 
haber cosa mejor; o, irónicamen- 
te, todo lo contrario: ser lo peor, 
no haber cosa más mala, ima cala- 
midad. 

"La ciudad se ha visto de pronto en 
brazos de individuos que disparan co- 
mo loco;i y no dejan a nadie en paz. 
Aquello fué el acabóse". (Excelsior, 
Méx. 917). 

Amer. "Ser el non plus ultra, lo 
n^ás completo en su clase. Echeverría 
lo da como un chilenismo. Es ma- 
drileñismo". (TORO GISBERT, Amer., 
p. 145). 

Dice el Sr. RODRÍGUEZ MARÍN, 
(Cantos pop. esp., t. I, p. 176, nota 
219): "Sustantivación muy común en 
Andalucía. Esto es el acabóse, se dice 
de aquello que no da más de sí". Esta 
acepción concuerda, en lo irónica, con 
la nuestr.a. 

ACABARSE- pr. Demacrarse, ago- 
tarse, extenuarse el ser físico, y 
también expirar, morir. Estarse 
acabando es estar en la agonía de 
la muerte, expirando. 

"Desfallecer, rendirse de fatiga a 
fuerza de ejecutar con ahinco una ac- 
ción que denot-a afecto del ánimo; y 
también recibir los efectos de esa ac- 
ción. El niño se acababa a gritos y su 
mamá se lo acababa a besos; ya me 
acababa a ruegos". (ICAZB.) 

"Conocí a cierto perico que se aca- 
baba a suspiros, me quería devorar a 
iiiiradas. etc.." (Astucia, tojno II, cap. 
XIII, p. 301). 

2. También en Tabasco tiene la 
ccepción provincial que como me- 
x¡canis.iio da el Sr. Icazbalceta. 



ACAH 



34 



ACAH 



ACAHUAL, m. En el lent;uaje 
campesino de Tabasco se llama 
ACAHUAL al monte nioiier en ge- 
neral, al bosque joven hasta los 
diez o doce años de edad. Cuando 
se tala la selva, para hacer los 
sembrados, la vegetación arbórea 
que sucede al cultivo es el ACA- 
HUAL, nuevo hasta los cinco o seis 
años, viejo en lo sucesivo. Cuando 
apenas se han levantado las cose- 
chas, la vegetación que invade el 
sitio y no ha alcanzado más de uno 
o dos metros de altura ni está aún 
muy intrincada, compuesta en lo 
general por plantas anuales, v,e de- 
nomina propiamente cañada- La 
cañada precede al acahual. Es voz 
azteca, aunque en su origen es es- 
pecífica como nombre de una plan- 
ta. V. CAÑADA, MONTE, MONTA- 
ÑA. 

"La otra... son la torna-mil que las 
trabajamos regularmente limpiando 
un acahual." (GIL SAENZ, El Capo- 
ral, p. 5.5.) 

"Esta planta (el hule) se repro- 
duce sola en los acahuales (terre- 
nos ya labrados y que se abonan 
por algunos años".) (El Partido 
Liberal, No. 31., S. J. B., marzo 9 
de 1884.) 

"El suelo de Tabasco, por las dife- 
rencias en su vegetación, puede divi- 
dirse en tres clases; regiones sabana- 
les, cubiertas principalmente por gra- 
míneas; regiones de monte bajo, lla- 
madas acahuales, en que dominan las 
laurineas, malváceas, algunas palme- 
ras y leguminosas arborescentes, en- 
tre éstas el tinto, qvie presenta bos- 
ques inmensos, por lo común sin mez- 
cla de otras plantas; reg'iones de sel- 
vas tropicales, donde se reúnen las 
más variadas clases de vegetación." 
(CORREA, Res. Ec. de Tab., cap. 
VIII, p. 31.) 

"El campo que ha sido abandona- 
do, se ve pronto cubierto de yerbas 
anuales o trisanuales, a éstas suceden 
los arbustos (entonces lo denominan 
acahual) y a los arbustos los gran- 
des árboles; de modo que al cabo' 



seis u ocho años, el terreno vuelve a 
ser cultivado". (RO\'IROSA, El Part. 
de Mac, MS., cap. V. p. 87.) (1) — "Y 
como los de la casa conocen lo que 
vale un acahual". (COFFIN, El Gral. 
Gutz., XXII, p. 1.55.) — "Dimos con el 
vado, pasamos a la otra banda, nos 
iiietimos en el acahual, y siguiendo la 
trilla del ganado". (SÁNCHEZ MÁR- 
AiOL, Antón, XX, p. 206.) — "Vereda 
que, después de cinco minutos de ir 
por ella, borrósele del todo a la orilla 
de un acahual, afortunadamente po- 
co espeso". (Id., ib., 210.) — "Cuando 
va a sembrar en acahual, roza en 
abril." (RODR. BELTRÁX, Perfiles, 
p. 145.) 

Méx. "Dase hoy en general este 
nombre a las plantas altas, de tallo 
algo grueso, de que suelen cubrirse 
los barbichos; y en especial a una es- 
pecie de girasol, helíanthus annuus, 
muy común y que lo mismo que las 
demás yerbfis, sirve a vejes de com- 
bustible. La Academia califica esta 
voz de provincial de América; mas 
creo que sólo se usa en México." 
(JCAZB.) 

Etim. "(Acahualll: atl, agua; ca- 
hualü, dejado o aljandonado: "Agua 
dejada o abandonada"; "lo que deja el 
agua".) raspéele de girasol o gigantón. 
Esta yerba nace espontáneamente en 
los campos después que llueve o se 
;iega: lu'>go es lo que deja el agua". 
(KOBELO, Dice, de Aztequlsmos.) 

ACAHUALARSE, pr. Nacer la 
vegetación silvestre y crecer hasta 
formar acahual en un campo o lu- 
gar cultivado, o en donde fue tala- 
do el bosque. Del sustantivo aca- 
hual nació el verbo ACAHUALAR- 



(1.) El Partido de Macuspana, mo- 
nografííi inédita cuyo original manus- 
crito del autor conservo. Contiene 
pieciosos datos de estadística e iti- 
nerarios, y una hermosa y completa 
descripción geográfica . del Municipio. 
El prólogo tiene fecha 1885; pero el 
folleto, inconcluso, demuestra que la 
obra quedó trunca. Advierto también 
que la cita que de la obra hace el pro- 
pio autor Sr. Ing. Rovirosa en otra 
oVira suya. Apuntes de Zoología de 
Tabasco (p. 41.), no concuerda con el 
original que poseo, sin duda por refe- 
rirse a una copia sacada de éste. 



AGAH 



— 35 



ACAL 



SE, aplicado :il terreno en que cre- 
ce aquél. 

"No comprende ud., D. Caralampio, 
jue si valiera el tan solo abono natu- 
ral, tendí ían ustedes acaso necesidad 
de dejar acahualarse sus tei-renos so- ! 
iTelexto de cansados?" (GIL. y 
-AEXZ, El Caporal, p. 29.) 

ACAHUALERO, RA. adj. Así de 
fcjgnan nuestros campesinos al ga- 
riaüo qufc adquiere la mala costum- 
bre de abandonar los Prados en el 
campo, para vivir en los acahuales. 
Entre los indígenas, que por lo ge- 
neral carecen de campos cultiva- 
dos, el ganado vive y pasta de or- 
dinario en las cañadas y acahua- 
les, donde antes í-e hizo la miipr. 
tiste es el ganado ACAHUALERO. 
Así, un mismo sitio, por la rota- 
ción del cultivo, produce el sus- 
tento, tanto al hombre como a los 
animales que le acompañan. 

ACAHUALILLO. m. 'Especie de 
plantas herbáceas que nacen... en 
los campos de labor o en las orillas 
de los ríos. Se le da también el 
nombre de té de milpa. (RÓBELO, 
Ob. cit.) Tengo entendido que en 
Tabasco también existe una plan- 
t'ta que lleva este nombre. 

ACALAMBRADO, DA. adj. Que 
tiene calambre. U. c. s- 

ACALAMBRAMIENTO. m. Ac- 
ción y efecto de acalambrarse. 

ACALAMBRARSE, pr. Significa 
llanamente sufrir uc calambre. 

C. Rica. "Acalambrarse. Cuando por 
cualquier motivo se «ntorpece o em 
taraza el movimiento de un miembro 
del cuerpo, decimos que el inuividuo 
que padeció ese percance está aca- 
lambrado. El Dice, no registra tal pa- 
labra, pero da otros de mejor cepa, 
romo envararse, entumecerse, entu- 
mirse, y si la causa del entünieci- 
:nionto es el frío, aterirse". (GAGIXI.) 

Disentimos de lo anterior en 
nuestro parecer. No decimos noso- 
tros que tmo se acalambra simple- 
mente porque se le entorpezca o 



embarace un miembro por cual- 
íiuier motivo, sino solamcte cuan- 
do el entorpecimiento es producido 
por uu calambre; a menos que en 
Costa Rica entiendan por acaiani- 
Drarse el hecho de que se anqui- 
lose una articulación y por ello no 
pueda moverse una extremidad, o la 
ruptura de tin ligamento, por 
ejemplo Tampoco nos parecen de 
u.ejor cepa los verbos alegados 
por el Sr. Gagini, solamente porque 
ia Academia los prohije. Si ésta 
autoriza, como ha autorizado ya, el 
.'sustantivo calambre, razón no tiene 
para dejar de autorizar el derivado 
verbal ACALAMBRARSE, de for- 
mación muy propia, muy legítima 
r muy lógica, que en nada disuena. 

Ninguno de los verbos académi- 
cos envararse, entumecerse, entu- 
mirse, aterirse, significa exacta- 
mente lo que entendemos por 
ACALAMBRARSE. Envararse deci- 
mos propiamente cuando nos so- 
breviene una ligidez de los múscu- 
los y los tendones, producida por 
la falta de movimiento o por estar 
largo tiempo en una misma Posi- 
ción, en cuclillas, pongamos por 
caso, y se manifiesta siempre por 
cierta sensación de dolor, al salir 
de la cual se experimenta un bie- 
nestar halagador- Como lo dice la 
palabra, envararse es ponerse co- 
mo una vara: rígido, tieso, tirante. 

Entumecerse o entumirse, que 
no difieren más que en la forma 
ortográfica, significan propiamen- 
te entorpecerse un miembro por 
estar entumido, o lo que es lo mis- 
rao, por haber sufrido un entorpe- 
f'imiento. Pero con esto nada deci- 
mos, puesto que no hemos hecho 
sino un verdadero escarceo de pa- 
labras por medio de un circunlo- 
quio que se resuelve en lo mismo. 



ACAL 



36 



ACAP 



Lo recto nos parece definir fisioló- 
gicamente el fenómeno, para dar- 
nos mejor cuenta de su significado 
propio. El entumecimiento se pro- 
duce por falta de circulación, lo 
cual engendra cierta anestesia en 
los nervios sensores y motores; es- 
to obedece generalmente a una po- 
sición forzada del cuerpo, conti-i 
nuada por largo tiempo. 

Aterirse es sufrir un entumeci- 
miento, por una causa que no sea 
otra que el frío. 

En resumen: envararse es el he- 
cho de sentirse rígido o sin movi- 
miento en los miembros; esta sen- 
sación se experimenta por lo gene- 
ral en la columna vertebral. Entu- 
mirse es el hecho de que los miem- 
bros no se puedan mover, aun 
cuando no haya llegado uno a en- 
vararse. Acalambrarse es sentir 
impedimento para moverse, por 
causa de un calambre, que no es 
otra cosa que una contracción es- 
pecial de los músculos, manifiesta 
por una sensación de cosquillas u 
hormigueo, y enteramente distin- 
to de un entumecimiento, del en- 
varamiento y mucho más del ate- 
limiento. 

Es, pues, muy defendible y de 
buena cepa también el tabasqueñis- 
mo apuntado. Si títulos tuviér? 
mos para ello, no vacilianamoa en 
darle carta de ciudadanía académi- 
ca, como castizo y bien nacido, al 
igual de loi vocablos que el Sr. Ga- 
gíni invoca- 

ACALENTURARSE, pr. Princi- 
piar a entrarle a uno calentura, 
entrarle a uno pequeña calentura. 
(Gagini, p. 4.5.) 

ACANGALLARSE. pr- Entumir- 
se las reses, por la humedad o por 
efecto del cansancio de caminar 
demasiado. La res que se acanga- 
lla cae con una especie de calam- 



bre o temblor que le impide con- 
tinuar en locomoción y le produce 
la muerte, por lo general. 

Ignoramos el origen de la voz. 
En Bayo (p. 46) hallamos "Canga", 
(piedra). Mineral de piedra con ar- 
cilla"; "Cangalla, vocablo de dis- 
tinto signiíicado. Así, cacharpas o 
prendas heterogéneas — Cierto apa- 
rejo o albardón para llevar car- 
gas." "Cangallar. Saquear," que 
Ortúzar (p. 70) da como "Chi!. vul- 
gar. Robar", y "Cangallo. Nombre 
de una ciudad en el Depart. de 
Ayacucho, en Perú". ¿Será de orí 
gen quichua, significando en sen- 
tido recto doblegarse bajo el peso 
del aparejo? 

ACAPARAR, a. Acaparar, acapa- 
rador. Estas voces difieren en sus 
significados, de monopolizar y mo- 
nopolista- Esta verdad se palj)a en 
el siguiente ejemplo: ciertos es- 
peculadores han acaparado todo el 
azúcar (?) existente en la plaza, 
con el fin de hacer (?) tm monopo- 
lio inicuo. 

"Se puede muy bien, a la vez, aca- 
parar una partida de azúcar, sin que 
por esto se haga monopolio de ningu- 
na eí-pecie." (RIVODó, Voces Nue- 
vas.) 

"Acaparar es alg^o más que aba rea i-. 
y se acerca mucho a monopolizar." 
(ICAZ3.) 

Acaparar es distinto de abarcar, 
abarrotar y monopolizar, como que 
acaparar quiere decir reunir y re- 
tener guardada toda la mercancía 
de la misma especie; abarcar o 
abarrotar, es poder reuniría o ad- 
quirirla toda, para retenerla guar- 
dada a la disposición, y monopoli- 
zar, significa poder vender uno so- 
lo, es decir, ponerse en condicio- 
nes de comerciar exclusivamente 
con la mercancía, tener exclusiva- 
mente la posibilidad de ejercer la 
venta, imposibilitando por cualquier 



ACAR 



37 — 



ACCE 



medio a los demás. Son cosas bien 
oistintas ciertamente: abarcar o 
abarrotar es adquirir toda la exis- 
tencia de una cosa o mercancía; 
acaparar es propiamente retener lo 
adquirido, y se refieren ambos 
verbos a la mercancía misma, en 
tanto que monopolizar es concen- 
trar en sí la facultad de vender; se 
' refiere al comercio, al efecto de 
traficar con la mercancía, especu- 
lando con ella, y sólo Por traslación 
a la mercancía misma. "Los espe- 
culadores abarrotan con el azúcar 
(lo abarcan) y lo acaparan, con el 
fin de monopolizar su comercio, de 
ejercer un monopolio, sería ejem- 
plo que pondría, tal vez más claro 
que el de Rivodó, y tal vez también 
más correcto, porque eso de "ha-' 
cer monopolio" no es del todo pro- 
pio. 

Mex. — "(Ver.) inf. Monopolizar. — 
Lograr." (RAMOS Y D.) Es raro que 
el autor restrinja este mexicanismo ; 
a Veracruz, cuando es común a toda I 
la República, y no sólo sino aun a • 
otros países de Hispano América, co- 
mo ha podido verse. 

ACARRE I O. m. La Acad. lo da i 
como ant., que entre nosotros no i 
es, pues se usa mucho más que I 
acarreo, y aun se considera más i 
expresivo por su afinidad con ca- i 
rreta o carro, de donde toma ori- 
gen. 

ACCESORIA, f. "Habitación ba- 
ja, compuesta comúnmente de una 
sola pieza con puerta a la calle, y 
sin ningima al interior de la casa. 
El Dice, no le pone nota de prov. 
de Méx-, aunque el artículo fue en- 
viado por la Acad. Mex., y no creo 
que la acepción sea española." (G. 
ICAZB.) 

"Se aplica esta denominación a 
las habitaciones o piezas indepen- 
dientes, de una casa grande, con 
puerta a la calle, y ocupada gene- 



ralmente por establecimientos o 
(por) gente pobre." (PEZUELA, cit. 
p. MACÍAS.) 

"Edificio contiguo o inmediato al 

principal, y dependiente de él." 
(CHAO, cit. P. MACÍAS.) 

La Academia: "Edificio contiguo 
al principal. Pl. Habitaciones ba- 
jas de una casa, que se alquilan 
por separado." 

Los autores alegados y la Acad. 
han hecho, como salta a la vista 
de las citas anteriores, im perfecto 
guirigay, amontonando voces y fra- 
ses calificativas que a nada condu- 
cen respecto a la claridad e inteli- 
gencia del vocablo: baja, de una 
sola pieza, con puerta a la calle, 
sin puerta al interior, independien- 
te, ocupada por gente pobre, ocu- 
pada por establecimientos, conti- 
gua, inmediata, dependiente, alqui- 
lada por separado... ¡el diluvio! 
Nadie entiende esto, naturalmente, 
ni en Tabasco andamos con tantos 
circunloquios ni contradicciones 
para expresar una cosa de suyo tan 
clara y tan sencilla. 

ACCESORIA, para nosotros, es 
la habitación que con otra u otras 
concurre a formar una casa o un 
edificio; pero que constituye por 
sí sola una vivienda o habitación 
i-or separado- Esto y nada más, sea 
baja o sea alta, con puertas al in- 
terior o sin ellas, de una o de más 
piezas, ocupada por gente pobre o 
rica, por aquélla a quien le dé la ga- 
na ocuparla; dependiente en lo 
material, puesto que forma parte 
de la misma construcción del edi- 
ficio, independiente, en lo social o 
inmaterial, puesto que como hogar 
constituye un domicilio por sepa- 
rado. Es lo que en México se lla- 
ma vivienda. (V.) 



ACCI 



38 



ACEI 



Pero, aun- sigue de amor la lla- 
ma. Veamos: 

Cuba. "En la parte occidental se i 
entiende el cuarto o pieza de la parte 
principal, con puerta a la 9alle, e in- 
dependiente, regularmente ocupada 
por gentualla (?) o tienda." (PICH.). ' 
Mexicano, cubano o español que vaya 
a Tabasco, no se considere degradado 
si ocupa una accesoria; allá las acco- , 
serias . no son ocupadas solamente ; 
por gentualla, ni por tiendas. ; 

Méx. "Accesoria de taza y plato, la j 
que además de la pieza baja, tiene | 
otra encima, a la cual se sube por una ; 
escalera de madera, comúnmente muy 
empinada: son raras." (ICAZB.) Es- 
to es lo que en Tabasco se llama so- 1 
cucho, cuchitril. V. \ 

ACCIÓN, f. En los terrenos de 
comunidad se llama acción la par- 
te que cada comunero representa 
en ellos, o el derecho que sobre 
la propiedad, usufructo y posesión 
asiste a cada socio por igual. ¡ 

Cuba. "En las haciendas comune- 
ras se llama acción la cantidad de te- 
rreno que proporcionalmente pueda ; 
„aber por mil reales, o 125 pesos de su 
propiedad. El comunero que posee una 
acción, puede criar sueltos sus ani- 1 
malrs en la hacienda, con su fierro y 
señal particular; no así los que po- ' 
seen menor cantidad de pesos, los 
cuales sólo pueden usar media señal. 
y criar bajo de cercado o acotamien- 
to." (RODRIGO, c. p. MAGIAS.) 

Gomo se ve, en Guba la acción es 
limitada en su valor, y por ella el 
comunero adquiere derechos correlati- 
vos, limitados también en -proporción 
a aquélla. Acá no; la acción es igual 
para todos 'os comuneros, como dere- 
cho o facultad, pero impone a todos 
también por igual la obligación de 
contribuir por partes iguales para ad- 
quirí!- el terreno, de costear los gas- 
tos que irroga la consolidación de la 
propiedad (adquisición del Estado, ti- 
tulación, medición o mensura) y su' 
acotamiento o fraccionamiento. El co- 
mvniero tiene acción para visar del te- 
rreno en sus siembras, lo mismo que 
todos; para tener sus animales suel- 
tos, con marcas o señas particula- 
res; pero siempre sin Invadir la pose- 
sión, los sembrados, la habitación del 
copartícipe. En cuanto al acota- 
niiento de la acción, cada quien debe 



acotar la suya, 
del vecino. 



si recibe perjuicios 



ACECIDO, m. "(Del verbo ace- 
zar.) Acezo, respiración frecuente 
y fatigosa." (ICAZB.) 

"Gon la diferencia que en algunos, 
por leve movmiiento, se sigvie anhela- 
ción o acessidos." (Dr. J. FGO. MAL- 
PIGA, Alexipharmaco de la Salud, p. 
140.) 

Chile. "Son estos dos vocablos (ace- 
zar y acecido) una muestra más que 
se nos ofrece de los muchos que ha- 
biendo caído en desuso allá en Espa- 
ña, se conservan todavía en Améri- 
ca, como un viviente recuerdo del len- 
guaje de los conquistadores castella- 
nos del siglo XVI." (RODR.) 

ACEDO, DA. n. "Que se ha ace- 
dado." (ACAD.) Esto es como de- 
finir "triste, que se ha entristeci- 
do." Para nosotros es lo que em- 
pieza a ponerse agrio o a entrar 
en fermentación, dejando de estar 
fresco, como el pozol, por ejem- 
plo. V. Fresco y agrio. 

ACEITE. Sacar aceite, entre los 
muchachos, es un juego que consis- 
te en hacer fuerza, empujándose 
unos contra otros, hasta liacer sa- 
lir a algimo. El jueguito es un buen 
ejercicio y no carece de gi'acia; 
pero el asiento es el que "paga el 
pato", porque no resistiendo tantas 
fuerzas, casi siempre resulta mal- 
trecho. 

Los tres aceites, fr. En el len- 
guaje vulgar, principalmente entro 
la gente campesina, llaman así el 
aceite de almendras, el de olivo y 
el de linaza, usados en la medici- 
na casera para sobar el cuerpo, y 
a los cuales atribuyen cierto signo 
cabalístico los llamados yerbate- 
ros. 

"Por lo visto Señó Juan era parti- 
dario del cabalístico tres y de siks 
múltiples. Prescribió, además, que le 
tallaran el vientre con los tres acei- 
tes." (ZENT., Perico, XIIT, p. 139.) 



AGEN 



39 — 



ACIG 



ACENTUADO, DA. adj. Claro, 
notable, visible, manifiesto, per- 
ceptible. 

"Olores nauseabundos, más acentua- 
dos aún por los vapores alcohólicos." 
(SÁNCHEZ MARMOL. La Pálida, V, 
p. 52). — "...y se hubieran convertido 
en acentuadas ojeras..." ÍPEREDA, 
La Puchera, c. p. TORO GISB., Ap. 
Lex.) 

ACENTUARSE, pr. Una enfer- 
medad o una dolencia se acentúa, 
cuando más claramente se mani- 
fiesta, definiendo su especie, o 
cuando reviste alguna gravedad. 
En general significa hacerse ima 
cosa más notable, o arraigarse. 

ACERADO, DA. adj. Nosotros no 
decimos así de lo que es de acero, 
o parecido a él, ni de lo fuerte o 
de mucha resistencia, sino de lo 
que es medianamente duro y pega- 
joso como la cera. Como derivado 
correcto de esta voz, es enteramen- 
te castiza la acep.. aun cuando el 
Dice, no la traiga. Dicese también 
ceroso (V.). voz que Gagini autori- 
za. 

ACEROLAR. a. Asestar, dar un 
golpe, y así decimos: le acerolo 
una patada, un coscorrón, etc. Es 
vulgar el vocablo. 

ACIGUATADO, DA. n. "Lelo, im- 
bécil o atontado..." (MACÍAS.) Un 
aciguatado es un papanatas, un 
simple, un tonto de capirote, carac- 
terizado Por el aspecto de babieca, 
es decir, una fisonomía triste con 
mirada macilenta o apagada- Al 
aciguatado se le ve la tontera "por 
encima de la ropa"; no tiene vive- 
za de ratón. Es más bien im esta- 
do patológico del individuo. Algu- 
nos dicen malamente acilguatado, 
aunque esta es una corrupción po- 
co común.— V. CIGUATO. CIGUA- 
TERA. CIGUATARSE, ACIGUA- 
TARSE. 



ACIGU ATARSE, pr. Volverse o 
ponerse lelo, imbécil, muy tonto. 
El hecho o la acción de ponerse 
aciguatado. 

"Etim. Habla Monlau: "Voz me- 
xicana introducida en Andalucía, 
que equivale a contraer la ictericia, 
o volverse pálido y de color ama- 
rillo. Viene del nombre ciguato, 
que es un Pez que tira a color ama- 
rillo y que cuando no está fresco y 
sano, se pone enteramente de este 
color ( ; ojalá fuera así 1 ) , y los que 
lo comen frecuentemente, mudan 
también el color y se ponen ama- 
rillos. ' Nada de esto es cierto 
Aciguatarse es palabra muy poco 
conocida en México, y por esta ra- 
zón no la mencionan ni Mendoza, 
ni Orozco y Berra, ni Pérez Her- 
nández: es voz antillana, y muy 
antillana. No hay tal ictericia ni 
tal color amarillo; tampoco existe 
ningún pez llamado ciguato, pues 
ciguato es un adjetivo, y es harto 
difícil escapar de dos ciguateras, 
para que pueda comerse "frecuen- 
temente" el pez ciguato (V.) de que 
habla "Monlau" (MACÍAS.) ¡Valga 
la vapuleada al sabio, sólo porque 
esto nos demuestra que de sabios 
es errar, o que en todas partes se 
cuecen habas! Nos recuerda esto 
lo de un individuo de allá de la tie- 
iTuca (a quien ^ímos) que al pre- 
guntar el nombre de un cayuco, en 
un rancho, y saber que se llamaba 
"céfiro," exclamó: ¡bonito pájaro 
y canta muy bien; pero no lo hay 
por aquí, ea de allá afuera I Así de- 
be haber conocido el pez ciguato 
el respetado lingüista Monlau, co- 
mo el céfiro nuestro hombre del 
cuento. 

El Sr. Róbelo, en su Dice, de 
Azt.. da de plano la razón al Sr. 
Macías, en lo relativo a la etim. de 



ACLA 



— 40 — 



ACOL 



aciguatarse, cuando dice: "Deriva-] 
do de aciguate. No hemos podido i 
fijar la significación de esta pala- j 
bra: pero si podemos afirmar que 
no tiene la que da el Dice, de la | 
Acad., pues aquélla como dice el 
tór. iviacias en su Uicc. cuD., es dis- ■ 
tinta, asi como su origen o deriva- 
ción; y por consiguiente tiene ra- 
zón el mismo Sr. Maclas, cuando \ 
alce que el vocablo que registra la ¡ 
Acad. no viene del idioma mexica- 
no, como lo asienta Monlau". V. ' 
CIGUATERA Y CIGUATO, ACI- ' 
GUATADO. i 

ACLARAR, a. Entresacar; selec-' 
cionar las plantas del almacigo o 
un sembrado cualquiera, arrancan- 
do, extirpando las más raquíticas, 
a fin de que las restantes queden 
con más desahogo. 

"Si han brotado muy espesas (las 
matitas del tabaco) es bueno aclarar, 
dejando las más robustas." (GIL \ 
SAENZ, El Caporal, p. 55.) 

2. Empezar a amanecer: salimos 
aclarando (cuando aclaraba), ama- 
neciendo. 

ACLAREO, m. Entresacado o en- 
tresacadura. Operación de entresa- 
car las plantas, el maíz, el cacao, 
etc., principalmente los almacigos, 
arrancando las más i-aquíticas, con 
el doble fin de seleccionarlas y de 
enrarecer el sembrado para que 
desarrollen mejor. 

"Cuando la planta (el tabaco) tiene 
una longitud de dos centímetros, se 
hace ^1 aclareo, que consiste en arran- 
car todas las plantas que estuviesen 
muy juntas, separando las más pe- 
queñas y raquíticas, y dejando una 
distancia, de 0. 02 m. a 0.03 m. en- 
tre una y otra." (KRAUSE, Cult. del 
tabaco, p. 9.) 

ACOCHAMBRADO, DA. adj. Mu- 
groso o mugriento; sucio, pero de 
una suciedad tal que el objeto, el 
vestido más comúnmemente, toma 
el aspecto duro y apergaminado de 
la piel curtida. V. CURTIDO. 



Derivado de cochambre. (V.) 

ACOCHAMBRAR, a. Ensuciar 
una cosa hasta ponerla dura y 
apergaminada como piel curtida. 
Ensuciar en grado máximo, de mo- 
do que la cpsa se compenetre de la 
suciedad. U. t. c. r. 

ACOCHINARSE. La Acad. no da 
a este verbo más que la forma ac- 
tiva: "fam., matar al que no puede 
huir", y en sentido figurado "Aco- 
quinar". Para nosotros acochinarse) 
usado en forma metafórica por 
alusión al cochino, es perder la de- 
licadeza, el Pundonor, relajarse, ad- 
quirir el hábito de hacer malas ac- 
ciones. 

ACOGUIJAR. a. Aguijar; acosar 
a la res con el aguijón o la puya. 

Es una reduplicación etimológica 
y por lo mismo inaceptable; de 
acus, aguja, lat., y aculeus, acuiea- 
ta, aguijón. En la derivación culta 
i la c latina tranfórmase por regla 
general en g: de acus, aguja, aun- 
que en ocasiones se conserva la le- 
tra misma, como en acupuntura; 
pero el vulgo considera más expre- 
sivo refundir ambas formas, y así 
ha nacido acoguijar, o acosijar, 
ninguno de los cuales es recomen- 
dable. 

"Ninguno de los mozos... podrá ha- 
cer recortes ni llamar la atención del 
i toro, encargándose uno solo de aco- 
í guijar el caballo de cada picador." 
(Regí, para las corridas de toros, Art. 
' 52.) 

i ACOJINAR, a. "Revestu' los 
muebles, u otras cosas, con un 
; acolchado grueso, Para hacerlos 
más cómodos. La Acad., como prov. 
i de Méx-, le da el equivalente acol- 
char. Entre nosotros, a lo menos, 
el acojinado es mucho más grueso 
I que el acolchado " (G. ICAZB.) 

ACOLCHONADO, DA. adj. Grue- 
so, de gran espesor. Dícese muy 
comúnmente de las yerbas, y en es- 



ACOL 



41 — 



ACOHL 



pecial de ciertas gramíneas rastre- 
ras, que de tan intrincadas que 
crecen forman uno como colchón 
sobre el suelo: un camalotal acol- 
chado, un egiptal, etc. 

ACOLCHONAR, a. "Rellenar de 
lana, cerda u otra cosa, para for- 
mar un colchón pequeño". (G. 
ICAZB.) Rivodó lo cita ente-e los 
verbos que faltan en el Dice, y que 
pueden formarse por recta dariva- 
ción de nombres que constan en el 
propio cuerpo de voces. (Voces 
Nuevas, Pte. Primera, Form. de 
verbos, p. 22.) 

ACOMEDIDO, DA. n. "Amen. Dí- 
cese de la persona muy servicial". 
(Dice. Lar.) Aplicado, bien dispues- 
to a hacer cualquier! cosa, es su 
acepción más general, como pro- 
vincialismo tabasqueño V. DES- 
ACOMEDIDO. 

ACÓ MEDÍ MIENTO, m. Acción o 
efecto de acomedirse. La cuali- 
dad de ser acomedido constituye el 
acomedimienco. 

ACOMEDIRSE, pr. La verdaJcra 
acepción en que este verbo se usa 
es la de ofrecerse o dedicarse es- 
pontáneamente a hacer algo, a 
cualquier trabajo. "Acomídete, hi- 
jo", dicen las madres insinuando a 
aquél para que tome amor al tra- 
bajo y se dedique a oficio u ocupa- 
ción determinados. 

Como se ve, difiere en su acep- 
ción este verbo del comedirse aca- 
démico, que significa arreglarse, 
moderarse, contenerse; de manera 
que no es una corrupción o mal uso 
de éste, sino un verdadero provin- 
cialismo de significado peculiar, 
distinto de toda otra voz castella- 
na, y autorizado por los clásicos, si 
no en su propia acepción actual, 
frisando con ella por lo menos, co- 
mo dice Cuervo, aunque siempre 
en la forma comedirse. 



Méx. 'Prestarse de buena voluntad 
y gracia a hacer cualquier trabajo o 
servicio que no es obligatorio." (G. 
ICAZB.) 

"A todo me acomedía, y eso me sir- 
vió de que el Administrador me tu- 
viera algún aprecio." — "Acomídete a 
todo, haz cuanto esté de tu parte pa- 
ra granjear el bocadito." — "Eso es, se 
los dice Ud., y a mí me copinan por 
acomedido." (Astucia) "Refugio ha- 
bíase acomedido a repartir la bebida". 
(ÑERVO, Otras vidas, V, p. 6.) 

C. RICA. "Tanto en Colombia 
como en Costa Rica se di^e común- 
mente acomedirse, acomedido, en lu- 
gar de comedirse, :omedido y se da a 
la primera de esas palabras la acep- 
ción de ofrecer ayuda espontáneamen- 
te. Lo mismo sucede en Chile. "Rarí- 
simas veces, dice D. Z. Rodríguez en 
su Dice, de chilenismos, hemos oído 
emplear este verbo en su significado 
castizo de arreglarse, contenerse, mo- 
derarse. Es sí muy usado por prestar- 
se con prontitud y buena voluntad a 
servir a los demás." 

Cuervo obser^'a que tal acepción de- 
be de ser castiza, pues se encuentra 
en obras clásicas. Ejemplos: 

"Le vi en disposición, si acababa 
antes que yo, se comediría a ayudar- 
me." (HURTADO DE JMENDOZA, 
Lazarillo de Tormes.) 

" — ¿Quién reparte? — En la casa de 
los grandes, el maestresala, en las 
otras, la ama de casa, o el que se co- 
mide a ello." (LUXA, Diálogos fami- 
liares.) (GAGIXI.) 

Lo anterior abona, pues, en favor 
de nuestros paisanos, el uso que 
dan al verbo acomedirse, y hasta 
el empleo con la a prefija está jus- 
tificado, toda ^vez que la palabra 
nueva tiene acepción distinta de 
sus afines que hemos analizado. 

Col. "Acomedirse vale entre nos- 
otros ofrecer ayuda espontáneamente: 
sentido en que se ha usado y se usa 
comedirse, aunque el Dice, no lo di- 
ce.... Nuestro acomedido vale general- 
mente servicial, oficioso, y desacome- 
dido indica la carencia de estas cuali- 
dades." "Este uso de comedirse, co- 
medido es antiqviísimo en América: — 
Véase Oviedo, Hist. de Indias, IV, p. 
367; Ruiz de Montoya. Tesoro gua- 
raní, s. V. quay (yequa ié); Febrés, 



ACOM 



— 42 



AOHA 



Calepino chileno-hispano, s. v. incan., 
Confotme al uso común castellano, co- 
medido es cortés, afable, atento, y 
descomedido, desatentOj irrespetuoso: 
"La Duquesa salió bizarramente ade- 
rezada, y Don Quijote de puro cortés 
y comedido tomó la rienda de su pa- 
lafrén " (CERV., Quij., pte. II, cap. 
XXXIV.) — "Levantóse Sancho como 
mejor pudo, y pidió a su amo la es- 
pada diciéndole que quería matai' me- 
dia docena de aquellos señores y des- 
comedidos puercos." (ID., ib., cap. 
LXVIII.) (CUERVO. 903.) 

Perú. "Acomedirse: doble corrup- 
ción de comedirse, puesto que le apo- 
nemos una a que no tiene, y le hace- 
mos significar prestarse a hacer un 
servii-.io graciosamente, pijr )o (\ue el 
participio acomedido, que es de mucho 
uso, equivale a servicial, .solícito; y 
desacomedido, que es im feo reproche, 
a lo contrario." (ARONA, c. p. G. 
ICAZB.) 

Doble corrupción, dice Arona, 
porque se le apone una a y se le 
hace significar otra cosa que come- 
dirse. Lo que quiere decir eso es 
que se trata de una palabra ente- 
ramente distinta por su forma y su 
acepción a la que da el Dice. Na- 
da de doblft corrupción. Con tal in- 
transigencia, ilógica e inmotivada 
de plano, hablistas como el Sr. 
Arona jamás permitirían una inno- 
vación en el lenguaje ni menos no- 
vedad que tuviese semejanza algu- 
na con las viejas palabras consig- 
nadas en el Dice. 

Amér. "Prestarse uno a hacer cual- 
quier favor". (TORO GISB., Dice. 
Lar. ) 

NOTA. La última* ed. (14a.) del 
Dice, trae ya como tercera acepc. cas- 
tiza de este verbo la que aquí se tra- 
ta ¡Eureka! 

ACOMEJENADO, DA. adj. Roído 
por el comején; invadido por este 
animal. 

"Pasó sufrido ese vía crucis del 
aprendizaje, que le ponía en pelipro 
de estupenda caída por lo acomeiena- 
do del caballete." (RODR. BERTR.. 
Pajarito, VIL pp. 230-1.) 

ACOMEJENAR. a. Invadir el co- 
mején un objeto. U. c. r. Formado 
\ 



de igual manera que apolillar, y 
por lo mismo aceptable. 

ACOM FLETAR. Completar, y na- 
da más. 

ACORDONADO, DA. adj. "Dis- 
puesto en forma de cordón- 
(ACAD.) Para nosotros acordonado 
equivale a dispuesto en hilera, for- 
mando* una especie de cordón. Dí- 
cese generalmente del ganado, 
cuando caminan las reses unas de- 
trás de otras. 

"Por las lomas, rumiando, la vacada 
Desciende, lentamente, acordonada." 
(De im autor tabasqueño.) 

Méx. "Cenceño (Delgado o enjuto 
de carnes.) Dícese de los animales." 
(Di3c.) (G. ICAZB.) 

Nota. No lo hallamos en ningún 
otro Dice, de mexicanismos, y hay 
que advertir qvie el Sr. García Icaz- 
balceta lo da con nota de dudoso o 
desconociuo. 

ACOSIJAR, a. "Perseguir, aco- 
sar, apretar." 

"Viéndose D. Cristóbal de Oñate 
acosijado por todas partes..." (MOTA 
PADILLA, Hist. de la Nueva Galicia.) 
"Seguro está que me acosije el ham- 
bre." (Astucia.) 

ACUXILAR o ACUXILEAR. 

(pronunciado acushilar) a. Azuzar 
a los perros. Vulgar y de uso entre 
gente campesina- Dícese también 
Cuxilar. 

ACHAGUAL, m. Lugar en donde 
hay muchos charcos o mucha agua 
encharcada: lugar aguacharnoso o 
aguacharnado. El achagual es dis- 
tinto del bajial, que veremos des- 
pués; aquél está constituido por li- 
geras quiebras u ondulaciones del 
terreno, aunque éste sea alto, y en 
donde sólo transitoriamente se de- 
posita el agua, llovediza de ordina- 
rio, en tanto que el bajial es im 
terreno por lo común a menos al- 
tura que la región circundante, en 
/londe se hace fango o lodo a cau- 



ACHA 



— 43 



ACHA 



sa de que las aguas se depositan , 
allí por largo tiempo. El achagual | 
es terreno firme, aunque tenga' 
agua; el bajial es terreno lodoso, o: 
por lo menos blando, aun cuando 1 
esté seco. ! 

Amér. "Xombre araucano de un pez i 
de las costas de Australia y de Amé- | 
rica del Sur." (ZEROLO, TORO Y: 
GÓMEZ E ISAZA, Dice. Enclclopéd.) 

ETIM. La • palabra indudable- 
mente es de origen mexicano, aim- 
Que no hemos podido identificar 
exactamente sus raíces ,que supo- 
nemos las siguientes: atl, agua, 
chiahuitl, sembrado de tierra hú- 
neda. 

Muj' interesante es a este res- 
pecto la disertación del Sr. D. Ce- 
cilio A- Róbelo, en su Dice, de Az- 
tequismcs, art. "CHAUE, CHAGÜE: 
(CHIAUITL. Ninguna de las signi- 
ficaciones que los Diccionarios le 
dan a esta palabra corresponde a 
la del aztequismo. Esto nos induce 
a creer que desconocemos la verda- 
dera palabra mexicana.) Semente- 
ras hechas en terrenos húmedos, 
que no necesitan riego. (32.)" La 
nota dice: "Un vecino de Acapulco 
a quien preguntamos la significa- 
ción de chagüe, nos contestó lo si- 
guiente: "En el rumbo (Acapulco) 
llaman siembras de chaaües a las 
que se hacen al concluir las aguas, 
y que se dan únicamente con la 
humedad propia del terreno. En la 
Sabana estos terrenos están en la 
"Boca del Río", cerca de la lagu- 
na en que éste desemboca". 

Parece también una hibridación 
de la raíz azteca atl con agua y la 
desinencia al, cosa muy frecuente 
en el lenguaje popular. 

El Sr. Ramos y Duarte da "Acha- 
hual (Pr. D. F.). sm. Girasol. Del 
azteca acahual la, hierbas al creci- 
do." Esto es muy significativo, por 
que el achagual es un terreno en 



que por lo general hay yerbasales 
espesos y crecidos, plantas palus- 
tres o acuáticas. 

En la sigriiiente cita del P. Aicardo, 
en su obra Palabras y acep. omitidas 
en el Dice, hallamos: "Por estar cer- 
cados de dos aguáchales ni bien ríos, 
ni bien lagunas." (Memorial de Medina 
1632.) ¿Nuestro achagual no pudiera 
ser una metátesis de esta vieja voz 
aguacha!, olvidada por el Dice, pero 
de legítima cepa castellana? 

ACHAGUALARSE. pr. Formarse 
achagijales en el terreno. 

ACHAGUALOSO. SA. adj.. Te- 
rreno o región en que abundan los 
achaguales. 

ACHAJUANADO, DA. adj. Flojo, 
en el sentido de poco apretado- Dí- 
cese de los zapatos viejos. 

ACHAJUANARSE, pr. Se dice de 
los zapatos viejos, que por el uso 
han perdido la forma normal, en- 
sanchándose y aflojándose» entera- 
rrente. "Mis zapatos se han acha- 
juanado", esto es, están ya defor- 
mes por el uso, muy flojos. 

Es una corrupción de achaflanar- 
se, derivado de chaflán, nombre 
que en el lenguaje provincial de 
Tabasco aplican al machete cacha 
floja, viejo. V. CHAFLÁN. 

Col. El Sr. Cllen-oda (X. 905) la 
voz: "Achajuanarse, 'encalmarse, so- 
focarse las bestias por trabajar mu- 
cho cuando hace demasiado calor, o 
están muy gordas," remitiendo para 
su etimología, al Vocabulario de la 
Lengua Mosca o Chlbcha en que ha- 
llamos (No. 958) la voz chajuá o cha- 
juán, que significa calor, bochorno. El 
significado del prov. colombiano, co- 
mo se ve, es enteramente distinto del 
nuestro, por consiguiente tampoco der 
bemos aceptar para éste la etimolo- 
gía de aquél. 

ACHAMPAR. n. Detenerse y per- 
manecer o pernoctar en despobla- 
do, en el campo o en un bosque o 
la montaña, alojándose en cham- 
pas. V. t. c. a. y c pr. Dícese tam- 
bién arrancharse. V. Champa. 



ACHE 



— 44 — 



achí 



Chile. "Achamparse con algún dine- 
ro es alzarse con él..." También 
champa." (KWDR.J | 

ACHECHAR, a. Popar, mimar ex- ' 
cesivamente a los niños o a cual- 
quiera peisona. En sentido figura- 
do, se dice de las enfermedades del 
trio o cualquier afección a la que 
se presta mayor cuidado del que 
necesariamente requiere. 

ACHEGUADO, DA. adj. Dícese 
del maiz cocido que revienta y se 
ablanda demasiado. 

ACHEGUAMIENTO. m. Acción y 
efecto de acheguarse. 

ACHEGUARSE. pr. Reventar o 
abrirse el maíz por exceso de coci- 
miento y por acción de la cal. 

ACHICARSE, pr. Como reflexivo 
este verbo significa agotarse el lí- 
quido contenido en una vasija, el 
agua de un pozo, etc-, por haberlo 
exti-aído todo, y en tal sentido es 
traslativa su acepción como pro- 
vincialismo, pues en sentido recto 
achicar no quiere decir más que 
extraer el agua, disminuirla en 
cantidad o reducirla a menos, y se 
aplica al líquido mismo, en tanto 
que achicarse se aplica también o 
mejor a la vasija, y así se dice: 
"se achicó el pozo, el cayuco", y 
en sentido figurado, "se me achi- 
caron los bolsillos," lo que equivale 
a acabársele a uno el dinero, que- 
darse sin blanca. 

En esta acepción traslaticia pa- 
rece impropio el uso del vocablo, 
pues la significación primordial de 
achicar es disminuir de tamaño, de 
G3i tensión o de capacidad una cosa, 
y en los ejemplos citados lo que 
disminuye en cantidad, efectiva- 
mente, no es la vasija a la cual se 
refiere el verbo, sino el contenido 
de ella; y en el caso traslaticio, el 
dinero y no el bolsillo. 



ACHICOPALADO, DA. n. "(D.F.) 
adj. Afligido, agobiado", (Ramos y 
Duarte.) No tenemos que observar 
sino que esta palabra no es propia 
del Distrito Federal, solamente, 
pues además de que en Tabasco es 
de uso corriente, la hemos oído 
también emplear en otros Estados 
de la República. Lo prueban las ci- 
tas que haremos en el artículo si- 
guiente. 

Venez. Por estas tierras se dice: 
"Acuchamado. Abatido, entristecido, 
melancólico, aplastado de espíritu y 
de cuerpo" (PICON-FEBRES) Se dice 
también "Abacorado." (ID.) 

ACHICOPALARSE, pr. "Abatirse, 
desanimarse, entristecerse, con ex- 
ceso. Se aplica también a los ani- 
males y aun a las plantas." 
(ICAZB.) 

"Eso, no te achicopales, manito." 
(DBLG., La Calandria, XIX.) — "Los 
achaques me tienen triste y achicopa- 
lado." (ID., Ang., VIII.) 

ACHIGOPALAIVIIENTO. ni- Ac- 
ción y efecto de achicopalarse. Es 
un decaimiento completo del áni- 
mo; la desanimación absoluta, fal- 
ta de bríos, o abatimiento del espí- ' 
ritu; un estado psicológico especial 
que se traduce por la falta de ener- 
gías y de voluntad para todo tra- 
bajo o esfuerzo; es, en realidad, 
sentirse apocado, incapaz de hacer 
nada. En tal sentido, achicopalarse 
es aún más expresivo que abatirse, 
entristecerse o desanimarse; ex- 
presa algo que estas palabras no 
dan a entender, y supuesto que tan 
original así es por su índole ¿por 
qué no con.síderarlo como un verbo 
que tenga derecho para habitar en- 
tre los que la Academia ha prohi- 
jado? Si el uso es una de las cau- 
' sas, la más eficiente, sin duda, que 
dan origen a la formación de las 
voces en las lenguas, ya tiene am- 
paro el vocablo para entrar a figu- 



achí 



45 — 



achí 



rar en la corte de las voces bien 
nacidas. ¡Ojalá y la Docta Corpo- 
ración, oyendo a alguien que más 
autorizado que nosotros la propu- 
siei'a, la diese asiento en el Diccio- 
nario de la Lengua, que bien lo 
merece ! 

ACHICHIGUADO, DA. adj. De- 
rivado de chichigua (V.) Dícese es' 
pecialmente de los niños majade- 
ros, que por criarse con cuidados 
meticulosos y excesivos, adquieren 
por hábito! ridículos melindres. U. t. 
c. s. 

ACHICHIGUAR, a Hacer funcio- 
nes de aya, atendiendo a la crianza 
de im niño, proporcionándole los 
cuidados concernientes a su edad 
y procurando tenerle siempre con- 
tento. Servir o hacer veces de chi- 
chigua. 

El sustantivo ayo, aya, designa la 
persona encargada de la crianza o 
educación de un niño; pero además 
ele que no exist"? el verbo cuyo in- 
finitivo exprese la acción desempe- 
ñada por el ayo, o la aya. hay que 
advertir también 'jue el si^iiificado 
propio de achichiguar es un tanto 
cíistinio o más extenso, pues mien- 
tras por una parte significa no so- 
lamente atender a Ja crianza mate- 
rial del niño, prodigándole atencio- 
nes, mimos para mantenerle con- 
tento y cuidados para precaverle 
de todo riesgo; por otra parte, no 
se refiere propiamente a la educa- 
ción del niño, mejor dicho nunca, 
lo cual es obra del maestro o pe- 
dagogo. El verbo achichiguar se 
refiere especialmente a los niños 
de muy corta edad, cuando no 
pueden bastarse por sí mismos a 
sus necesidades, y en general, so- 
lo expresa mimar. 

2. En sentido figurado también 
se dice de los árboles que por ser 
corpulentos o .frondosos dan som- 



bra a los más pequeños, por la 
protección que les prestan a estos 
para crecer o desarrollarse. Cier- 
tas plantas, como el cacao, por 
ejemplo, necesitan forzosamente 
que se las achichigüe, paia poder 
crecer y desarrollarse debidamen- 
te. En las haciendas o cacaotales, 
el árbol de madre es el que sirve 
especialmente para achichiguar al 
cacao, no sólo durante la primera 
edad de éste, sino aun durante to^ 
da su vida, para favorecer su pro- 
ducción. V. CHICHIGUA y MA- 
DRE. 

Méx. "Achichiguar (S. Ei. P.), inf. 
Amilanar, avergonzar, ruborizar. No 
te achichigües, en vez de no te aver- 
gliences, no te acobardes, dicen en 
las escuelas. (RAMOS Y DUARTE.) 

ETIM. Del azteca o mexicano: 
"CHICHIorA.." (Chichihua, "ama 
de cría,"- — dice Molina; derivado de 
chichi, mamar. (RÓBELO, art. Chi- 
chigua.) 

Más recto nos parece derivarla 
de Chichihualii, teta, en azteca, a 
la cual voz se le apuso la a, adap- 
tándole a la vez la flexión termi- 
nativa ar, para dar nacimiento al 
verbo. 

ACHICHINCLE, m. Achichinque. 
Especie de protegido de un supe- 
rior o persona más elevada, de 
quien se transforma en adicto in- 
condicional, ya por agi-adecimiento, 
en virtud de favores recibidos, ya 
por simple adulación o servilismo. 

"Adulador, carantoñero del go- 
bierno, de la autoridad o de alguna 
persona de posición elevada." dice 
el Sr. Ramos y Duarte, definiendo 
la palabra achichinque. 

García Icazbalceta trae achichin- 
tle, por achichincle, y escribe: "El 
que de continuo acompaña a un su- 
perior y obedece sus órdenes cie- 
gamente. Tómase siempre en mala 
parte." 



achí 



— 46 — 



achí 



"No salga ning-uno, principalmente 
el Kotito, con sus achichintles." (As- 
tucia, t. II, jap. VIII.) 

EilM. Kamos y Duarte da la si- 
guiente etimología de la palabra: 
Alteración del azteca achichine- 
quiztii, niño llorón." 

Y el Sr. RÓBELO (Dice, de Azt-) 
dice: "(Achichinqui: atl., agua, 
chichinqui, el que chupa: "el que 
chupa agua.") Operario que en las 
minas traslada a las piletas el 
agua que sale de los veneros sub- 
terráneos. En sentido figurado, el 
que anda siempre con otro en clase 
de servidor oficioso; o el que ro- 
dea, adulándolo, a un personaje. 
(8.)" La nota (8) es ésta: — "Las, 
significaciones de achichincle son 
figuradas, porque los servidores 
oficiosos y los que andan con los 
grandes manifiestan la misma pres- 
teza que los achichinques al ex- 
traer el agua de las minas." 

No impende un esfuerzo el com- 
prender que la etimología dada por 
el Sr. Róbelo es la exacta, puesto 
que explica rectamente la deriva- 
ción de la palabra y está en un to- 
do de conformidad con su signifi- 
cado castizo- En cambio, la etimo- 
logía propuesta por el Sr. Ramos 
y Duarte es forzada. 

ACHIGÜISTARSE. pr. Enfermar 
las plantas, poniéndose amarillas 
hasta secarse, por causa de la hu- 
medad o del agua depositada al pie 
de ellas. Padecen esta enfermedad 
en nuestra tierra principalmente el 
maíz y el frijol. Se dice también so- ' 
llamarse. El primero es regional 
de La Chontalpa; sollomarse se 
usa con igual acepción en las, re- 
giones Sur, Centro y Este del Es- 
tado. No hay duda de que achigüis- 
tarse es una corrupción del azte- 
quismo achahuisclarse; pero hay 
que advertir que la enfermedad cu- 



yo nombre expresa el tabasqueñis- 
mo apuntado es muy distinta déla 
enfermedad del chagüiscle que pa- 
decen el maíz y principalmente el 
trigo en la región de la Mesa Cen- 
tral, pues ésta es producida por un 
hongo (el Puccinia Maydis, Carr), 
o microbio según otros, en tanto 
que la sollama no es más que el 
electo producido sobre la planta 
por el agua caliente depositada 
al pie, cuando aquélla no tiene aún 
la consistencia de la edad adulta. 

ETIM. "Ch iah u iztli, "humor" 
(Molina) Radicales desconocidas. 
"Parasitaria del trigo y la cebada 
"que consiste en la propagación 
"rápida de criptógsmos microscó- 
"picos que cubren la planta y la 
"tecan, presentándose y extendién 
"dose con facilidad cuando los días 
"están húmedos, nublados y calu- 
"rosos. El maíz sufre también una 
"enfermedad semejante, a la que 
"se da igualmente el nombre de 
"chagüiscle; pero en el maíz pa- 
"recen ser animales microbios y 
"no vegetales los que destruyen la 
"planta." (5) Esta nota dice: "Cree- 
"mos que el parásito del maíz es el 
"chiahuitl", pulgón que roe las 
"plantas," del cual el aztequismo 
"debe haber sido chagüite, que se 
"ha de haber confundido con el 
"primero." (RÓBELO, Dice, de 
Azt-, art. CHAGÜISCLE.) 

Seguramente por la comcidencia 
de que la humedad y el calor, co- 
mo circunstancias concurrentes, 
favorecen el desarrollo del chagüis- 
cle, y de que esas mismas circuns- 
tancias produzcan la enfermedad, 
análoga por sys efectos, que el 
maíz padece en Tabasco, viene que 
en el lenguaje provincial de nuestro 
Estado se aplique un nombre, oue 
no hay duda que es el mismo con 



achí 



47 — 



achí 



ligera alteración local, a la enfer- 
medad que allá suire el maíz. A 
menos que la humedad y el calor 
aili también produzcan el microbio 
en cuestión, y que a la acción no- 
civa de éste se deba el amortigua- 
irdentb y finalmente la muerte de 
la planta. 

Sólo agregaremos ahora que la 
sollama del maíz tiene lugar cuan- 
do en la época de las lluvias, hay 
fuertes soles que producen el ca- 
lentamiento desmedido del agua 
encharcada al pie de la planta, la 
cual se pone amarillenta de abajo 
arriba, terminando por secarse. 
Cuando la sollama no es muy fuer- 
te, el maíz solamente se queda ra- 
quítico, se arruina, como decimos 
en el lenguaje campesino, y no 
fructifica o el grano se vuelve va- 
no, paralizándose el desarrollo de 
la planta- 

Icazbalceta da el verbo en la for- 
ma "Achahuistlarse," de chahuistle 
y esta es la foima lexicográfica 
más generalmente usada por los 
autores de obras agi-ícolas, Ruiz 
Srdozain y Chávez, entre otros. 

I.a localización chontalpense de 
la voz en Tabasco prueba su genea- 
logía netamente azteca, por estar 
ubicada La Chontalpa en la región 
que poblaron los ahualulcos, re- 
presentantes de una rama de la ra- 
za nahoa o méxica en la época an- 
terior a la conquista. 

Siguiendo la derivación regular, 
el verbo debe ser achagiVistarse o 
achagüisclarse. V. ARRUII»^^, SO- 
LLAMAR y CHAGÜISTE.' 

ACHIGUaDERO. m. Lugar en 
donde se achigua, o donde hay 
agua que achiguar. Suele darse 
también este nombre a lo que en el 
lenguaje provincial se llama pro- 
piamente achagual: aguacharnade- 



ro, quiza porque en estos sitios se 
deposita y estanca el agua. 

ACHIGUAMIENTO. m. Acción y 
electo de achiguar. 

ACHIGUADOR. m. Recipiente 
por lo común un apaste, de donde 
toma la molendera el agua con que 
achigua la masa a medida que la 
muele en el metate o piedra de 
moler. El mismo achiguador tiene 
Ciro uso: se le coloca debajo de la 
tabla, para recoger el agua con 
que ésta se lava. 

ACHIGUAR, a. Así dicen las mo- 
lenderas al acto de rociar con agua 
el maíz cocido, de pozol o nixta- 
mal, a medida que lo muelen, para 
evitar que se reseque y facilitar la 
molienda. La molendera tiene el 
achiguador junto a la piedra de 
moler y de él va tomando con los 
dedos el agua con que rocía el maíz 
para hacerlo más compacto hume- 
deciéndole. 

Etim. No podemos fijar con cer- 
teza la etimología de esta palabra, 
por no hallarla consignada en 
obras nacionales de provincialis- 
mos; pero desde luego rechazamos 
la opinión de traerla del quichua, 
en donde encuentra su origen el Sr. 
Zorobabel Rodríguez, que la anota 
como chilenismo, aunque con sig- 
nificado enteramente distinto, como 
\ eremos en seguida. La conceptua- 
mos de legítima formación azteca, 
de la misma familia que achichi- 
guar y que achichinque. En efecto: 
persisten tanto la raíz atl, agua, co- 
mo les inflexiones chichi, mamar, o 
chichihualli, teta, los cuales ele- 
mentos hibridados con la desinen- 
cia castellana ar, dan por resulta- 
do ima voz que encierra el signifi- 
cado fimdamental de "echar, ma- 
nar agua," que es lo que significa 
precisamente, aunque de una ma- 



achí 



— 48 — 



ACHO 



ñera traslaticia, el verbo achiguar. ¡ 
(1.) V. CHIGUA. ¡ 

Chile. "ACHIGUAR. Es el mismo I 
achigua del quichua, que en ese idio- ¡ 
ma significa quitasol. La chigua nues- 
tra, conservando el nombre y la for- 
ma, sirve para menesteres menos 
aristocráticos que para defender del 
sol, V. gr., para el envase y acarreo 
del pescado y de las legumbres, y 
muy principalmente para hacer las 
veces de cuna en los ranchos de los 
pobres y en las rucas de los indios. 
De un tejado se dice que se achigua 
cuando, cediendo al peso o flaquean- 
do la enmaderación, se deprime en 
su parte central. Achiguamiento es la 
acción de achiguar.se. Chigua y sus 
derivados son de uso corriente entre 
toda clase de personas, y como aquel 
corresponde a un objeto que es pe- 
culiar de estos países, no vemos la 
razón que habría para proscribirlo. 
"Mecido en chigua y alumbrado con 
chamiza", .se dice de aquellos a quie- 
nes se quiere echar en cara su origen 
humilde o plebeyo." (RODRÍGUEZ.) 
Según esto la voz es también autócto- 
na quichua; pero siéndolo a la vez del 
mexicano, es más natur;tl que de este 
idioma la traigamos nosotros. 

Por lo visto, 4a chigua es más o me- 
ros lo que nuestro guayapul. (V.) 

ACHIPILINARSE, pr. Acobar- 
darse, desanimarse; achicopalarse; 
agacharse o hacerse desentendido. 

ACHIQUITARSE, pr. Amilanar- 
se, acoquinarse, acobardarse; o, 
como dicen gráficamente entre el 
pueblo, rajarse, más expresivo aún 
que arrugarse. Achiquitarse parece 
una forma eufémica de estos dos 



(]). Escrita la voz achiguar, tuvi- 
mos oportunidad de tratar personal- 
mente en esta Capital de México con 
un ilustrado señor, oriundo del inte- 
rior de la República, quien nos asegu- 
ra haber oído usar en ciertos puntos 
de esa región la palabra machigües 
(pl. m.), aplicada a las heces del agua 
contenida en el achiguador, en donde 
las molenderas se mojan y lavan las 
manos. Esta noticia confirma nuestra 
creencia acerca de la etimología que 
hemos propuesto. 



últimos, que son en realidad un po- 
co más ásperos y vulgares. V. 

Col. "Achucutarse, acobardarse; de 
chucuto, cierto mono feo, poco vivo y 
poco inteligente; cp. "quedarse hecho 
un mono o un mico:" quedarse corri- 
do o avergonzado." (CUERVO, Ap. 
crít., 90o.) 

C. Amér. "Achucuyarse es de co- 
bardes: amilanarse, acoquinarse. 
Achucuyarse las plantas: marchitar- 
se." (SALAZAR G., Dice, de prov. 
centr.-am.) 

Hond. "Achucuyarse." (MEMBR.) 

Amér. "Achucutarse, v. r. Coi. y 
Achucuyarse, v. r. Salv. y Hond. Aba- 
tirse, acoquinarse. Guat. Marchitarse, 
ajarse." vTORO GISBERT, Dice. Lar.) 

En Fernández Ferraz (Náhuatl, de 
C. R.), hallamos: "Achucuyar-se pa- 
labra formada de ehucuyo, pájaro que 
acomete en grandes bandadas las mil- 
pas,., y que al volar produce un grito 
agudo que en el gran conjunto parece 
cl chillido del lloro medroso de muje- 
res o chiquillos, por lo cual la etimo- 
logía de esta palabra debe hallarse en 
la forma chocoa, impersonal de choco, 
llorar, el cual parece sonido imitativo 
de la queja con el verbo ca estar, co- 
mo sufijo". (2.) 

2. Dásele también a este verbo la 
acepción de achicar o achicarse, en 
el sentido de disminuir de tamaño 
una cosa. Barbarismo. 

ACHOCADO, DA. adj. Que tira a 
choco; semejante al choco por sus 
facciones o sus modales y costum- 
bres. Choco es el indio. De igual ín- 
dole que aindiado. 

ACHOCOLATADO, DA. adj. De 
color, aspecto o sabor de chocola- 
te. Siendo tan común en Tabasco 
el chocolate, por ser una de las re- 
giones clásicas de donde es oriunda 
esta bebida, natural es que el pue- 
blo, tomándole como término de 
comparación, llame achocolatado a 

(2.) Ambas etimologías, la de Cuer- 
vo y la de Ferraz, parecen atinadas, 
más la de este último. Sólo que la 
palabra chucuto, de donde el Sr. 
Cuervo deriva la voz, no nos dice és- 
te si es mexicana, aunque mejor pa- 
rece propia de las lenguas indígenas 
de Sud-América. 



ACHO 



49 — 



ACHO 



aquello que tiene aspecto de choco- 
late, por la consistencia o por el 
color, como es acanelado lo que tie- 
ne el color o sabor de canela. El 
término, pues, expresa un color o 
una cosa de caracteres especiales, 
y es por lo mismo bien usado- Lo 
emplean ya los escritores contem- 
poráneos. 

"El Capellanet, al recordarla, ponía- 
se grave, borrándose de su rostro 
achocolatado el blanco marfil de la 
sonrisa." (BLASCO IBASEZ, Los 
Muertos Mandan, p. 205, c. p. TORO 
GISB. en Ap. Lex., p. 208.) 

"Un gitano, de piel achocolatada..." 
(BAROJA, La Busca, p. 156, c. p. ID 
ib.) — "La inclemencia del clima le ha- 
bía tostado el color achocolatado de 
su piel lustrosa." (RODR. B., Pajari- 
to, XII, p. 214.) 

ACHOTE O ACHIOTE. "Del az- 
teca achiotl, bija", dice Ramos y 
Duarte. Róbelo (Dice, de Azt.) 
por su parte, asienta: "Achiotl. 
(Etim. desconocida.)" Y en la no- 
ta (5), relativa a la misma palabra, 
agrega: 

"Dice el Sr. E. Mendoza que es- 
"ta palabra, que él convierte en 
"aquiotl, se compone de atl, agua 
"y de quiotl, vastago de maguey; 
"pero nosotros creemos que es ar- 
"bitraria esta etimología, porque 
"ningún autor trae la palabra 
"aquiotl, y po'.*que nada hay de co- 
"mún, bajo ningún aspecto, entre 
"el achiote y el maguey, o su vás- 
"tago y el agua. La verdad es que 
"la etimología es desconocida." 

La mayoría de los autores ha 
aceptado la etimología dada por el 
Sr. Ramos y Duarte. La de Men- 
doza, citada por el Sr. Róbelo, real- 
mente no puede ser más arbitra- 
ria; es como aquella de cebolla, 
derivada de cebo! El Sr. Picón Fe- 
bres dice: "Se deriva del vocablo 
"azteca achiotl, i en Venezuela na- 
"die lo llama sino achote." Obsér- 



vese que lo mismo sucede en Ta- 
basco. 

La comprobación de que achiotl 
es la verdadera raíz del aztequismo 
achiote, la hallamos en las des- 
cripciones que de aquella planta 
azteca hacen los autores antiguos 
y escritores sobre cosas de la Nue- 
va España, entre otros Sahagún, 
Clavijero, el P. Ximénez y Alcedo, 
a quienes cita el mismo Sr. Róbe- 
lo (Ob. cit.), sin que sepamos por 
qué da por desconocida la etimolo- 
gía azteca de la palabra. 

Latín técnico: bixa orellana. L. 

El Sr. Ferraz da la siguiente eti- 
mología que por interesante traslada- 
mos aquí:"Achiotl o achiyotl... El aná- 
lisis de esta palabra es bastante oscu- 
ro: puede ser achtil, semilla lyotia, 
brillar, puesto que debió de usarse co- 
mo coloróte para las mejillas (1) y co- 
mo pintura para alfarería, telas y 
muebles, o de atl, agua, chía (semilla 
oleaginosa por excelencia) por grasa 
oti (camino) usado como término ge- 
nérico, significando entonces "semilla 
que engrasa el agua," propiedad que 
tiene en efecto el achiote" (Náhuatl, 
de C. R.) De estas dos interpretacio- 
n>;.« radicales del Sr. Ferraz, nos pa- 
rece más aceptable la primera. 

ACHOTERO O ACHIOTERO. m. 

Árbol del achote o achiote. 

"La siembra de los achioteros, que 
no necesitan de sombra... puede dar 
resultados satisfactorios." (Cat. de 
prod, de la Exp. de S. Louis, M., 903, 
p. 7.) 

ACHOTILLO O ACHIOTILLO. 
m. Variedad silvestre de la misma 
familia del achiote; es un arbus- 
to. 



(1) Y que lo usaban con tal motivo 
es inconcuso. Lo dice Oviedo en esto 
pasaje: "E de aquellos (los granos) 
hacen unas pelotas los indios con que 
después .se pintan las caras... e se ha- 
cen unas pinturas como bermellón fi- 
no, e de aquella color se pintan las 
canas y el cuerpo, de tan buena gra- 
cia que parecen el mismo diablo." 
(FDEZ. DE OVIEDO, Hist. Gra!. y 
Nat. de las Indias, tom. I, Lib. Vin, 
cap. VI.) 

4 



ACHU 



— 50 — 



ACHÜ 



"Hay una clase silvestre (de achio- 
te) muy aoundante, que llaman achio- 
tillo, y da el mismo producto (que el 
achiote) aunque de inferior calidad " 
(ROY., El Part. de Mac, p. 123.) 

"Cultívase además la caña de azú- 
car... el alg-odón, la vainilla, añil y 
achiotillo." (G. CUBAS, Recuerdos, p. 

Costa Rica. "Adjetivo que se apli- 
ca al g-anado vacuno de color rojizo, 
semejante al del achiote." (GAGINI ) 

ACHUCHARRADO, DA. adj. 
Ajado, arrugado, estrujado. Es la 
condición o el estado de un objeto, 
un sombrero, v. gr., que ha perdi- 
do enteramente su forma por efec- 
to de un estrujamiento excesivo o 
de estar muy comprimido. V. 
ACHUCHARRAR. 

ACHUCHARRAR, a. Arrugar, 
estrujar, ajar una cosa hasta el 
grado de hacerla perder entera- 
.mente su forma ordinaria. 

No hay duda de que este verbo 
es una corrupción del verbo achi- 
charrar; pero debe advertirse que 
la variante lexicográfica es una ra- 
zón para su variante significativa. 
Achicharrar es freír, asar o tostar 
una cosa, como chicharrón; achu- 
charrar es reducir una cosa a la 
forma de chicharrón, pero sin que 
la causa ni el medio para ello sea 
el calor, sino una fuerza mecánica 
cualquiera: casi es una forma fi- ! 
gurada del sentido de achicharrar, 
por cuanto la cosa se asemeja al 
chicharrón, al arrugarse, siendo 
más general en su acepción. Achi- 
charrar una cosa es someterla a | 
la acción que obra, a la causa mis 
ma que prodtvcc el chicharrón, aun 
cuando a fin de cuentas la cosa no 
tome aspecto o forma de chicha- 
rrón nj se parezca a éste; en cam- 
bio, achucharrar es precisamente 
poner una cosa en forma de chi- 
charrón, por cualquiera procedi- 
miento de compresión, aun cuan- 



do para nada se la someta a la ac- 
ción del calor, friéndola, asándola 
ni tostándola. 

Achicharrar es la única forma 
gramatical autorizada como corree 
ta; pero si achicharrar es asar, 
freír, tostar, ¿cómo podríamos de- 
cir que un sombrero está achicha- 
rrado, cuando no haya sido freído, 
asado ni tostado? La cosa es clara, 
este verbo no se refiere a lo que 
tenga la forma de chicharrón, sino 
a lo que se ha sometido a la mis- 
ma causa que produce e} chicha- 
irón; en consecuencia, nuestro 
verbo provincial puede ser tolera 
do siquiera, ya que no encierra 
identidad de causa con aquél, sino 
identidad de efecto solamente. 

Es cui-ioso observar también, en 
este como en casi todos los casos, 
la propensión natural y espontá- 
nea del pueblo a formar palabras 
con acepción distinta de la de las 
voces castizas semejantes o afines; 
pero llevando siempre en sí una 
idea que éstas no alcanzan a ex- 
pi-esar. Es una especie de intui- 
ción, pues, la que guía al hombre 
en la for^nación del lenguaje, y, 
por lo mismo, debe* seguirse esa 
intuición natural en todos sus pa- 
sos hacia el progreso en la evolu- 
ción de la lengua, adaptando a 
ella las leyes del idioma, no some- 
tiéndola inopinadamente a estas 
leyes, que es lo contrario de lo 
que sucede en la naturaleza y el 
revés del orden en que se desarro- 
llan los fenómenos del organismo 
filológico. 

Este verbo es afín de apachu- 
rrar, del cual difiere en que éste 
significa propiamente aplastar una 
cosa, haciéndola que disminuya dn 
grueso o de altura, en tanto que 
achucharrar es comprimir en todos 



ADEN 



— 51 — 



ADJU 



sentidos la cosa, de modo que se 
le formen pliegues, quiebras o ; 
arrugas profundas. i 

Cuba. Pichardo trae ACHICHA- 
RRAR. "Recoger, crispar alguna co- 
sa por medio del fuego, de manera 
que se enrosque y presente las esca- 
brosidades del chicharrón." No vemos 
donde está la acepción provincial de 
la voz. 

Col. "Achucharrar (aplastar), por 
achicharrar (requemar.)" CUERVO, 
(Ap. Crit., p. 462.) 

2. Como pronominal este verbo 
(achucharrarse) significa acoqui- 
narse, acobardarse; sinónimo de 
achiquitarse, de arrugarse, de ra- 
jarse y de correrse. 

Méx. "Arrug-arse, encogerse, amila- 
narse." (G. ICAZB.) 

"No te achucharres, enderézate, le- 
vanta la cabeza." (PENSADOR, Pe- 
riquillo, pte. la., cap. XXIII.) 

ADENTRO, adv. que usa la ser- 
vidumbre de las haciendas para se- 
ñalar la casa principal, habitación 
de los amos, a los cuales también 
llaman los de adentro. 

"También llega un momento en que 
el mismo padre, vencido por las cons- 
tantes .sugestiones de los de adentro, 
preguntó a sus hijos si aceptaría la 
propuesta." (COFFIN, Gral. Gutiérrez, 
III, p. 20.) 

¡ADENTRO! Interjección que se 
usa para alentar o darle valor al 
que está en una riña o en un peli- 
gro, a fin de que no retroceda ni 
tenga miedo. 

ADEPTO. "(Tab.), adj.. Adicto, 
partidario. Se dice adepto al inicia- 
do en los secretos de una sociedad 
clandestina (del lat. adeptus, lo- 
gro, de adipiscor, comp. de ad. cer- 
ca, i de apiscor, conseguir: parti- 
dario, el aue sigue un partido o 
bando." (RAMOS Y DUARTE.) 

Razón sobrada tendrá en la crí- 
tica filológica el Sr. Ramos; pero 
en lo que no estamos de acuerdo 
es en que sea provincial de Tabas- 
co solamente, pues la prensa capi- 



talina nacional da testimonio elo- 
cuentísimo, en estos días de polí- 
tica furibunda, de que en toda la 
República se cuecen habas, o de 
que en todos los Estados los can- 
didatos tienen adeptos a millares, 
cuando no a millones. 

¡ADIÓS! "Interj.que expresa in- 
credulidad; y también desaliento o 
desconsuelo por algún mal irreme- 
diable. Muy usada." (G. ICAZB.) 

"¡Adiós! ¿No la conozco? Como tus 
manoj la conoces." (PENSADOR, Qui- 
jotita, cap. 10.) — "¡Adiós! ¡Adiós! res- 
pondió Camila: pues de cuando acá 
andan vistedes con corazonadas y te- 
mores?" (Astucia, tom. I, cap. 14.) 
"Adiós, adiós, oiga no más, ya deja- 
i-on la misa y voy a llegar cuando le 
hayan dado vuelta al misal. — "Adiáis, 
adiós, pues, amigo..." (AZUELA, Sin 
amor, V, p. 52, — "Adiós, Nacho — Dí- 
game, ¿está el señor?" (ID, Ibid., XII, 
p. 73.) 

ADIOSITO. "(Yuc), expr. Adiós. 
Despedida cariñosa." (RAMOS Y 
D.) De uso muy común también en 
Tabasco, no solamente en Yucatán, 
como dice el autor. Pero no expre- 
sa exclusivamente cariño, sino tam- 
bién pronto retorno; equivale a un 
hasta luego! 

"Chencho hizo su santísima volun- 
tad!... ¡Y adiosito y no te enoje por 
tan poquita cosa," (ROD. B., Pajari- 
to, XVI, p. 358.) 

ADÍO. m. Despedida más fami- 
liar aún que adiosito: adiós. 

ADJUNTAR, a. Incluir, acompa- 
ñar. 

"Adjuntar se nos figura inútil, 
"una vez que hay incluir, y otros 
"modos de expresar lo mismo, v. 
"gr. : "He leído con mucho gusto 
"la carta que Ud. dirigió al Sr. 
"Pastor, cuya copia me incluye en 
"su favorecida de 30 del pasado. 
"(Jovellanos.)" — "La carta que va 
"con esta se quedó escrita y cerra- 
"da el correo pasado, por un des- 
"cuido que no tiene humana dis- 



ADJU 



52 



ADLA 



"culpa." (Solís.) — "Vea Ud. por la 
"copia adjunta cómo van saliendo 
"poco a poco a luz mis ideas (Jove- 
"llanos.)" Esto dice Cuervo en sus 
Apunt. Crít., añadiendo que tam- 
bién se emplea para el mismo pro- 
pósito el verbo acompañar, v. gr.: 
"Dirigí a V. M. la representación 
"de que acompaño copia." (Jovella- 
nos.) 

"Don Baldomcro Rivodó, en su 
obra Voces Nuevas, es de parecer 
que adjuntar debe inscribirse en el 
Dice, oñcial, porque es de correc- 
ta formación. 

"Don Santiago Michelena, en tm 
opúsculo titulado Pedantismo li- 
terario y verdades políticas, desti- 
nado a objetar otro libro del Sr. 
Rivodó, se expresa de esta mane- 
ra: "En el comercio se usa el ver- 
bo adjuntar, que no es castizo, 
aunque se encuentra en la nueva 
autoridad como sinónimo de in- 
cluir; pero siendo la etimología de 
ambos verbos diferente, resulta 
que la frase adjuntar un documen- 
to es incorrecta, porque el docu- 
mento no va vmido ni junto con la 
carta, sino dentro de ella. Debiera 
decirse incluyo; o emplearse cual- 
quiera de estos giros: en ésta, den- 
tro de ésta, contiene, encierra, cu- 
bre ésta o da cubierta ésta, y 
otros." (GAGINI.) 

Palma le prohija en sus Papele- 
tas lexicográficas, p. 11. 

BECERRA, anexar. (Guía del 
Leng. Us.) 

Méx. "Acompañar un papel a otro, 
para que lleguen juntos a su destino. 
Muy usado en el comercio: adjunto 
una factura. . . usase también en el 
Ecuador. CEVALLOS, p. 30, le cali- 
fica de intruso." (G. ICAZB.) 

— El verbo adjuntar, formado de 
adjunto, es innecesario, porque tene- 
mos acompañar, remitir, o enviar ad- 
junta alguna cosa; y además anfibo- 
lógico, puesto que por sf solo no pue- 



de significar lo que en la segunda ex- 
presión. (Acad., Gram,, p. 279. — ^Ma- 
drid 1890.)" (RAM. Y D.) 

ADLA I ERE. Hasta aquí ha lle- 
gado a invadir este barbarismo, tan 
reprobado por los buenos hablis- 
tas; pero tan usado por los que 
presumen de no menos malos es- 
cribidores. De la prensa ya no se 
diga, que hoy son periodistas has- 
ta los malos silabeantes del P. Ri- 
palda; pero que autores de libri- 
tos de texto incurran en el mismo 
desatino, es cosa censurable alta- 
mente por harto desacato a las más 
elementales reglas del decir. 

Dede decirse a látere, con índo- 
le de adjetivo y no de sustantivo, 
aun cuando en ocasiones pueda ha- 
cer este papel. El escritor Merina 
(Manuel) incurrió en este despro- 

I pósito en el siguiente pasaje de 
Celestina: "Es el sacristán de la 
capilla ad-látere del Padre Herrera, 

Íes el campanero Chacpol que viene 
a tocar el Ave María." (IX, p. 266.) 

' Col. "Llámase en el Derecho de 
Gentes legado a látere un cardenal 
enviado extraordinariamente por eí 
Papa, con amplísimas facultades, cer- 
ca de un soberano; y como esta ex- 
presión (a látere, del lado) denota la 

I proximidad e intimidad del cardenal 
enviado con respecto al Papa, ha ve- 
nido a usarse familiarmente como 
sustantivo, significando compañero, 
allegado, auxiliador." 

"El Papa gustó mucho de la su- 
plicación de la Reina, y determinó de 
enviarle al Cardenal Polo por su le- 
gado a látere." (RIVADENEYRA, 
Cisma de Inglaterra, Lib. II, cap. 
VII.) — Véase además Bello, Princ. de 
Der. Internl., pte. III, cap. I, 4.)" 
(CUERVO. Ap. Crít., n. 916.) 

Amér. "Barbarismo, por a látere." 
(TORO GISB., Dice. Lar.) 

Costa Rica. "Muy común es agre- 
gar vma d a la expresión latina a lá- 
tere, usada en castellano con el signi- 
ficado de compañero, amigo Insepara- 
ble. Tal disoarattí es corriente en va- 
rios países." (GAGINI, Ob. cit.) 



ADMI 



53 — 



ADRE 



ADMINISTRACIÓN, f. "(D. F. y 
Tab.) sf. Gobierno. "La Adminis- 
tración pública marchaba perfec- 
tamente reinando la mejor armo- 
nía entre Bueltas y Martínez. (Lie. 
M. GIL Y SÁENZ, Hist. de Tab. 
etc.) Administración se aplica a 
los principios, reglas y prácticas 
<iel gobierno interior de los pue- 
blos, tales como las relativas a 
las cárceles, policía, correos, cami- 
nos, etc., y gobierno, ciencia de Es- 
tado, razón de Estado, se dice de 
la política o reglas con que diri- 
.gen y gobiernan las naciones en lo 
que atañe y concierne a las reglas 
fundamentales y sus conexiones 
con otros pueblos." (BARALT, 
Dice, de Gal.)" (RAM. Y D.) 

No nos parece fundada la críti- 
ca de una palabra de uso tan co- 
rriente en esta acepción, con una 
sutileza como la que contiene el 
argumento de Baralt alegado. Ni 
€S cierto, como asienta el Sr. Ra- 
mos y Duarte, que la acepción sea 
propia del D. F. y Tab.; podría- 
mios citarle las Historias de todos 
los países de habla castellana, pa- 
ra probarle que en todos ellos se 
usa de la misma manera esta pa- 
labra y que por ello mismo no es 
palabra regionalista o provincial. 

Amén. "Ciencia del gobierno de un 
Estado... Administración pública: 
conjunto de los poderes encarg-ados 
-de la ejecución de las leyes." (TORO 
GISB.. Dice. Lar.) 

ADOBAR, a. Matar a un indivi- 
duo, o vencerle en una lucha, en 
un desafío. "Se lo adobó", dicen 
cuando al gimo le pegó a otro o le 
mató. Es vulgar. JJ. más c. pr. 

ADONDE. "Conj. caus. y cont. 
Dado que, supuesto que, cuando." 
(ICAZB.) 

"Alguna cosa prrave le habrá acon- 
tecido, adonde no ha llegado, según 
me lo ofreció." (Astucia.) 



f Es muy común en Tabasco el 
i uso de la palabra adonde en el 
sentido anteriormente expresado, 
y casi no hay en el pueblo quien 
no diga en forma admirativa 
, ¡adonde no ha venido!, en vez de 
¡cuándo no ha venido! 

ADOQUÍN. PEDAZO DE ADO- 
QLTfN, se dice en forma despectiva 
del que es muy tonto, o no tiene 
ninguna significación como intelec- 
tual ni por su capacidad sirve para 
nada. Se le llama también "pedazo 
de junto al rabo", que es algo más 
ofensivo, o por lo menos más grá- 
fico, aunque también más vulgar. 

ADORMECER, a. "(Yuc), inf. 
; Dormir. "Ve a adormecer al niño, 
en vez de "ve a dormir ai niño." 
I (RAM. Y D.) 

Dormir no tiene, según la Acad., 
sino la acepción de "descansar du 
rante el sueño, reposar sin movi- 
1 miento", en forma neutra, y sólo 
¡alguna vez se usa como activo: 
dormir al niño; en tanto que ador- 
mecer es "causar o dar sueño; aca- 
i llar, entretener, etc." En conse- 
¡ cuencia, dormir, propiamente neu- 
; tro, sólo por excepción puede su- 
I plir al activo adormecer, en la fra- 
se que se analiza; pero es permi- 
'. sivo simplemente, siendo el obliga- 
torio adormecer, que es conforme 
.a los cánones del lenguaje el que 
I debe emplearse, toda vez también 
que es el que define el Dice, y que 
su definición expresa la acción que 
se quiere manifestar. 

ADRÉ. "(Tab.), adv. Adrede, de 
propósito" (RAM. Y DUARTE.) 

Jamás hemos oído semejante ex- 
I presión en boca de gente alguna 
I de Tabasco, ni culta ni profana, co- 
I mo equivalente de adrede. ¡Y vaya 
; que hemos seguramente convivido 
. nosotros y el pueblo tiempo mayor 



ADUL 



— 54 — 



ADUL 



que pudiera haberlo hecho el Sr. 
Kamos y Duarte. La palabra cas- 
tiza adrede es culta, y demasiado 
culta, para que entrara de lleno en 
el lenguaje popular, que es de su- 
yo corriente y por lo común con 
tendencias a la vulgaridad. Suele 
sí oirse adré entre la gente muy 
vulgar, como barbarismo por haré, 
tiempo del verbo hacer. 

ADULÓN, NA. adj. "Úsase tam- 
bién como sustantivo. Adulador; 
pero en sentido aún más despecti- 
vo. El adulador suele ejercer su 
mal oficio con personas principales, 
y procura disimularlo: el adulón 
es más descarado y hace la barba 
en cualquiera ocasión a todo aquel 
de quien aguarda el más pequeño 
provecho. Con igual terminación 
tenemos en el Dice, acusón, mucha- 
cho que acostumbra acusar a los 
otros." 

"T tú, guapo don Simplicio, 
"El ya libre, ya adulón, 
"Ya el padre de los donaires, 
"Ya el payaso, ya el simplón." 

(Don Simplicio, Dbre. 16 de 1846.) 
(ICAZB.) 

"Hipócritas y adulones andaban 
siempre (los gatos) por el fogón." 
(DEI.G., La Cal., XI.) 

Cuba. Copiaremos las palabras del 
Sr. Maclas, en su Dice, cubano, ha- 
ciéndolas nuestras: "Sign. ún. El que 
adula mucho. — Crít. Pich. apunta la 
palabra entre las voces corrompidas, 
pues en su concepto debe decirse adu-, 
lador. Nosotros no reprobamos el tér- 
mino, siquiera sea por la circunstan- 
cia de expresar el significado de adu- 
lador con mayor intensidad. ¿Qué im- 
porta que los Diccionarios no regis- 
tren el vocablo? ¿No se tiene ya el 
convencimiento de que todos son de- 
ficientes? Tampoco registra ninguno 
la dicción barrigón (adj.) por barri- 
gudo; y. sin embargo, es muy admiti- 
da, tanto que la Acad. la consigna ya 
c-n su Dice. (12a. ed.). Etim. Así co- 
mo soplón es un aumentativo saca- 
do de soplar (soplo es una^ de sus in- 
flexiones), adulón dimana de adu- 
lar " 



No pueden ser más concluyentes- 
y de mejores fundamentos las ra- 
zones del Sr. Macías, quien sin ser 
tolerante en abusos de lenguaje^ 
no está tampoco dotado de esa in- 
transigencia agresiva y ridicula de 
los gramaticómanos que, apegados 
reaccionariamente, a lo que sólo a 
los académicos se ha ocurrido con- 
signar en sus Gramáticas y Dic- 
cioparios, rechazan toda innovación 
y todo término, sin miramiento al- 
guno, así expresen cosas no expre- 
sadas por las dicciones castizas y 
aunque su formación obedezca a 
las leyes más puras del origen del 
lenguaje. 

Cuando una palabra no significa 
nada nuevo, y únicamente consti- 
tuye un ripio o una perversión del 
vocablo castizo relativo, santo y 
muy bueno que se le condene, y 
que entren a barrisco con ella des- 
de el garrapateador de catilinarias 
fulminadoras y jacobinas hasta el 
filólogo concienzudo y erudito; pe- 
ro si ideológicamente envuelve al- 
: guna novedad; si viene, como el 
I verbo presupuestar, a expresar con 
i mayor propiedad, claridad o pureza 
< lo que no expresa su similar aca- 
démica, o ha sido creada por la ne- 
I cesidad, que es la suprema ley de 
j todas las cosas, para comunicar a 
j nuestros semejantes una idea, un 
i sentimiento o una volición distin- 
tos de los que comunica la pala- 
bra castiza, o con una amplitud 
que esta no tiene; entonces, dejé- 
I mosla vivir y enhorabuena que en- 
tre al lenguaje: será un auxiliar 
para acercarnos más y más los 
hombres unos entre otros, aleján- 
donos a la vez de la bestia que no 
dispone sino de los mismos esca- 
sos medios siempre para comuni- 
carse con sus semejantes. 



ADÜL 



55 — 



AFIA 



Costa Rica. "Palabra muy usada en , 
Améiica. Como se ha formado a imi- ] 
tacióu de llorón, remendón, tragón, 
gritón, creemos que no habría incon- 
veniente en abrirle las puertas del 
Diccionario. Dicha palabra se encuen- 
tra, además, en una novela española 
recientemente publicada: "¿Por qué 
a una no le ha de ser permitido po- 
ner las cosas en lo cierto y desmen- 
tir públicamente a esos grandísimos 
mentecatos, embusteros, adulones y 
babosos? (PEREDA, Nubes de Es- 
tío.) (GAGIXI.) 

Venezuela. "ADULANTE. ADU- 
LAXTÓX. ADULÓN. El Diccionario 
trae sólo adulador; mas esas otras de- 
rivaciones afectan un carácter des- 
pectivo, que las hace muy expresivas 
y apropiadas para ciertos casos. 

El adulador puede serlo con una in- 
tención inocente, por cariño, por afec- 
to sincero; mas el adulante, adulan- 
tón, adulón se entiende que lo es en 
mal .mentido, con bajeza siempre, con 
ruindad. 

Hasta la fonética de estas voces 
parece que contribuye a producir es- 
te resxiltado. 

No han meditado bien, se^iramen- 
te, los que pretenden privar al idiorvfi 
de estos matices, qu*» no hacen más 
QTie enriquecerlo. ' (RIVODó, Voces 
Nu«»vas, p. 42.'» 

La argumentación acabada de 
transcribir, tan contundente, tan 
razonada, tan lógicamente funda- 
da, basta para acreditar el buen 
tino de nuestros coterráneos de Ta- 
basco que, frenéticos y vehemen- 
tísimos como son en la expresión 
de sus pasiones, jamás le hacen a 
un enemigo el honor de llamarle 
adulador, con lo cual el ofendido 
podría considerarse como objeto 
de una galantería, sino adulón, con 
un énfasis tal que. como dice muy 
bien el Sr. Rivodó, parece que la 
fonética contribuye a darle al tér- 
mino la fuerza de un explosivo. 

Es usada esta voz en toda la 
América, como dice Granada (TO- 
RO GISB.. Amer.), y por lo mismo 
debe considerarse hartamente au- 



torizada para nosotros los indola- 
tinos, aunque Tobar la trate de 
barbarismo. "Es por lo menos an- 
daluz", dice el mismo Toro. 
Cuervo no trata el vocablo. 
Por fin cedió la Acad., y aunque 
sea en el Suplemento de adiciones 
y enmiendas, consignó la voz en su 
décimatercia ed. de 1S99: "fam. 
Adulador servil y bajo. (1). 

ADIFECES, o A DIFECES. Expr. 
adv. Proceder en una cosa a dife- 
ces es proceder sin método, sin la 
orientación debida y sin datos: ir 
como adivinando. También se usa 
en la frase estar o quedarse a di- 
feces, esto es, en babia, a lo que 
salga. Es un barbarismo, cuyo ori- 

I gen no hemos podido identificar. 

i Toro Gisbert, en el Dice. Lar., 
registra el término "ADIFÉS, adv. 
Venez. Barbarismo por adrede, de 

\ intento, de propósito: decir una 

i cosa adifés." Como se ve, nuestro 
barbarismo provinciano es entera- 

: mente distinto en acepción del ve- 
nezolanismo dado por el autor, 
aunque en su foi-ma ortográfica el 
nuestro parezca un plural de aquél. 
AFEITE, m. Afectación. Usado 
más comúnmente en plural: "an- 
dar con afeites". Es barbarismo, 

; que no debe tolerarse, porque no 
tiene razón de existir, en ningún 
sentido, toda vez que no constitu- 
ye sino una mera corrupción de la 
palabra castiza. 

' AFIANZAR, a. "Asegurar a al- 
guno, prenderlo, se. r. Asirse de al- 
guna cosa y no dejarla; asegurar- 

i se fuertemente en o de algo." 

; (ÓC.AMPO) Puesto que afianzar 

I viene de fianza y ésta de fiar, aquel 
verbo expresará el hecho de pren- 



(1) En la décimacuarta edición fi- 
pura ya en el lu?:ar alfabético que le 
corresponde. 



AFIC 



— 56 



AGACH 



der, asir, asegurar una cosa, pu- 
diendo fiar o tener fe en la seguri- 
dad de que no se va. 

2. En sentido metafórico, y como 
reflexivo, significa estar bien ase- 
gurado, tener una situación conso- 
lidada y firme, en un puesto cual- j 
quiera. ' 

AFICIÓN, f. Afecto, agrado. Te- | 
ner afición: gustar; coger o cobrar i 
afición: tener afecto. Muy usado | 
entre la gente del campo, más co- ^ 
múnmente. 

"Pero si ella ya le cogió afición y 
U.i. la quiere también, pues por lo 
tocante a mí no hay ninguna traba." 
(T. CORREA DE C, Paulina p. 54.) 

AFILAR, pr. "Afilarse a una mu- 
jer", es en lenguaje vulgar tener 
amores con ella, llegando al acto 
camal; hacer coito con ella. V. 
BOLSEAR. 

AFILIADO, DA. adj. "El que es- 
tá inscrito en una secta, sociedad, 
logia, etc. El que se adhiere a una 
opinión, a un sistema." (OCA^PO, 
Ob. cit.) 

AFLIGIR, a. Darle a uno de gol- 
pes o aplicarle un castigo. "Le afli- 
gió cinco azotes, una paliza, tres 
puntapiés, etc." Es muy común es- 
te uso metafórico y traslaticio del 
verbo afligir. No lo encontramos 
en ^ningún vocabulario provincial 
de los demás países indolatinos, ni 
aun entre los demás Estados de la 
República. 

AFLAUTADA, adj. Voz aflautada 
se dice de una voz fina, muy aguda 
o atiplada. 
Hond. Igual significado. (MEMBR.) 

AFLOJAR, n. Pagar, entregar 
una moneda en pago de lo que se 
debe. "Aflójale," dicen al que se le 
cobra, dándole a entender que en- 
tregue el dinero, cuando a ello se 
resiste. Parece no usado mal en 
sentido figurado, pues en verdad el 



que no paga, teniendo el dinero, es 
porque lo aprieta en sus bolsillos 
para que no salga: es el trampo- 
so que no afloja. 

Méx. n. "En sentido absoluto, sol- 
tar el dinero." 

"Eso es: Enrique es riquillo: que 
afloje." (FACUNDO, Las Posadas, 
III.) (G. ICAZB.) 

Perú. ARONA, v>. 11. 

El verbo es andaluz, según TORO 
GISB. (Amer., p. 146.) 

AFLUX o AFLÚS. ESTAR o 
QUEDARSE AFLUX: fr., estar sin 
un centavo, enteramente sin blan- 
ca, o como dice Bayo; "limpio de 
polvo y paja", quien agrega que es 
palabra genuinamente española de 
la que los peninsulares han perdi- 
do hasta el recuerdo, probándolo 
con la siguiente copla: 

"Soy en el juego de amores 
"un desgraciado tahúr, 
"que cuando había primera 
"mis desdichas hacen flus. 

(Romance inédito.) 

AGACHADA, f. Acción y efecto 
de agacharse. Muy usado. 

AGACHADILLA, f. Ejercicio que 
consiste en agacharse repetidas ve- 
ces sin cambiar de lugar y con los 
brazos a la cintura, úsase más en 

plural. 

AGACHARSE, pr. Ponerse en cu- 
clillas. La Acad. dice: "Encogerse, 
doblando el cuerpo." 

2. Callar, quedarse callado mali- 
ciosamente: dejar pasar inadverti- 
da una cosa por conveniencia. 

AGACHARSE con lo ajeno, fr. 
fam. Hurtar, robar, quedarse con 
una cosa que pertenece a otra per- 
sona, si ha llegado a nuestro poder, 
por cualquiera motivo lícito. La ex- 
presión es gi-áfica, porque agachar- 
se es a manera de esconderse, ha- 
cerse invisible entre los demás, o 
detenerse en la marcha, para segre- 
garse y quedarse solo. De cualquier 
manera, por tanto, expresa la idea 



AGACH 



— 57 



AGAL 



de tener consigo, sustrayéndole del 
poder ajeno, lo que no debe estar 
sino con los demás o con su dueño, 
lo que pertenece a otro. 

"AGÁCHATE, CARVAJAL, QUE 
VIENE LA BALA FRÍA (Yuc.) 
Prepárate, que estás en peligro." 
(RAM. Y D.). Fue de uso tan co- 
mún este refrán en Tab., cuando 
Dn. Francisco S. Carvajal, Presi- 
dente de la República a la caída 
de Huerta, fue Srio. Gral. del Des- 
pacho, y corrió tanto hasta en can- 
tares y versos populares, que si 
pruebas mejores tuviera, me atre- 
vería a negarle el origen j-ucateco 
que le da el Sr. Ramos y Duarte. 

AGACHÓN, ai. Ave acuática muy 
co. ún en las lagunas y en las ori- 
llas de los ríos; pertenece al géne- 
ro de las zancudas y tiene la cos- 
tumbre de agacharse a cada paso, 
al caminar, a lo cual debe su nom- 
bre, dando un gritito o chillido muy 
peculiar; es de color blanco en la 
pechuga y lorigado en las alas y la 
espalda; mide unos veinte centí- 
metros de altura, de cola corta co- 
mo el pato y el cuerpo del tamaño 
de una paloma de las llamadas 
purbucas o purugüés. Es comesti- 
ble. 

"Muy abundante en octubre y no- 
viembre en todos los terrenos húme- 
do'!, palúdicos, V en los litorales." 
<ROV.. Zool. de Tab.) 

CORREA (Res. Ec. de Tab.), dice 
también aqachón, colocándolo entre 
las aves de ribera (p. 36.) 

Méx. "AGACHONA, f. Ave acuáti- 
ca que abunda en las laerunas cerca- 
nas a México." (G. ICAZB.) 

"Después de llenar el estómago con 
un par de aqachonas." (PAYNO, Fis- 
tol, t. TT. cap. 3.) 

"Adj. La persona que tolera 

maldades que ella podía evitar o de- 
bfa r^nrimir." (OCAMPO, Ob. cit.) 
Acepción desconocida en Taba seo. 
donde no hemos oído usar la palabríi 
en sentido fig-urado: muy común en 
México para designar especialmente 



a las viejas alcahuetas o conseguido- 
ras, y en general a la que consiente 
en su casa el tráfico ilícito entre hom- 
bre y mujer. 

"(D. F. y Mor.), s. v. adj. 

Aguantón, consentidor, cabrón." 
(RAM. y D.) Muy usual en México. 

En Andalucía se usa el verbo aga- 
chonarse> tomar costumbres del 
gachó; vale tanto como andaluzar- 
se, habiendo de saberse que gachó 
es nombre que los gitanos aplican 
a los andaluces. (RODR. MARÍN, 
Cantos, p. 101.) 

AGALAMBADO, DA. adj. Simple, 
tonto, babieca: Fulano es un aga- 
lambado. Muy usado. 

En Baltazar del Alcázar (Poe- 
sías...., p. 113) hallamos: 

"Vocablos del tiempo viejo. 

Como, digamos, .... 

Galambao, calamorrate. 
Trincapiñones, choclón." 
El eruditísimo Rodríguez Marín, 
en el Glosario que agregó a la 
edición que citamos, anota la voz 
en esta forma: "No sé lo que sig- 
nifica este vocablo, ni siquiera si 
es nombre o adjetivo. Por si el lec- 
tor puede lograr mejor fortuna, da- 
' réle los dos textos en que he ha- 
llado tal voz. En la Sátira apolo- 
gética.... (por Francisco Pache- 
¡co), versos 583-585: 

"¿Y esotro gran poeta galambao. 
De mem-oria asinina, gran bergan- 

(te. 
Mayor que hay de Sevilla hasta 

; (Bilbao " 

í Y en un romance monorrimo del 
Romancero general, parte duodéci- 
¡ ma (fol. 438 de la edición de 1604) : 
! "¡Cuántas veces remojado 
Me vi como un bacallao. 
Limpiando lágrimas tristes 
Oon un lienzo de Bilbao, 

Hecho a su puerta un retrato, 
Al vivo, de un galambao, 



AGALL 



58 — 



AGARR 



Que con el cebo decía, 
Como el gato, "marramao." 

Tanto por el texto de Alcázar co- 
mo por las citas del eximio clasi- 
cista se ve que convienen, más o 
menos, el antiguo galambao y 
nuestro agalambao (agalambado, 
forma culta) actual que no debe 
ser sino una forma superviviente 
de aquél, algo modificada. En el 
primero lo muestra así la corres- 
pondencia que guarda la voz con 
los demás términos de la enumera- 
ción: trincapiñones, v. gr., que, se- 
gún Covarrubias, es "el mozo livia- 
no y de poco asiento;" y en los 
versos de la anotación, la sinoni- 
mia con asinina y la correlación 
con marramao. Lo que no sabemos, 
a pesar de todo, es algo siquiera 
de la etimología. 

AGALLAS. "Tener muchas aga- 
llas," es frase que significa: ser 
muy listo, tener mucha maña; 
persona difícil de ser engañada. Se 
dice también "tener muchas vuel- 
tas." 

^^ Méx, "(Chih. i Ver.), s. Codicia. 
"El Buey de oro tiene grandes aga- 
llas (o agallones)", por es codicioso, 
avaricioso." (R. I D.) — 

— "El es un hipocritón que además 
tiene muchas agallas." (Marlditos, 
cap. IX.) 

Extrañamos no hallar la voz en 
G. ICAZB. 

"Una de esas mosquita-muertas, 
que parece la misma sencillez... ¡pe- 
ro; quá agallas tienen!" (MORALES, 
Gallo Pitagórico, p. 102.) 

Chile. "En castellano, .al que es va- 
liente y esforzado, se dice bien que 
es hombre de agallas, o que las tie- 
ne. — Nosotros hemos formado el adj. 
agalludo, que aplicamos principalmen- 
te al taimado, astuto, zorro." (RODR.) 

Colom. "Agalla: codicia; tómase co- 
mo signo de ésta al verse las agallas 
al que abre ansiosamente la boca pa- 
ra engullir y devorar." (CUERVO, 
n. 608.) 



AGARRADA, f. Contienda de he- 
chos: riña o batalla sostenida por 
algún tiempo más o menos largo; 
pero que no es súbita ni pasajera. 
Dos hombres tienen una AGARRA- 

1 DA, cuando tienen una riña en la 

í cual se dan varios golpes; pero 
quedando pendiente la solución que 

, decida quién es el vencedor, es de- 
cir, quedando en suspenso la vic- 

I toria. Igual es una contienda entre 
dos enemigos en campaña. Lo que 
caracteriza la AGARRADA es que 

j se verifica con grande acome- 
tividad, ■ impetuosamente y con 
fuerza, o con furia por parte de 
ambos contendientes. Los mucha- 
chos siempre terminan la AGA- 
RRADA en puntos suspensivos, con 
esta expresión: ¡nos hemos de vol- 
ver a ver! que recíprocamente se 
dirigen en señal de reto para nue- 
va oportunidad. 

Méx. "fam. Altercado, pendencia 
o riña de palabras" (Dice.) Entre nos- 
otros no sólo es de palabras, sino 
también de obras. — "Se diei-on los 
contendientes una buena agarrada en 
Acajete." (Astucia.) Se trata de una 
batalla.)" (G. ICAZB.) 

AGARRADERA, f. Agarradero 
(masculino) es la forma autoriza- 
da por la Academia; pero nuestro 
femenino está justificado por sus 
similares en uso y composición: 
abrazadera, lechera, apretadera, 
etc. 

Cuba. "Cada una de las dos piezas 
que sobresalen por ambos costados en 
la unión de la caja y cuerpo superior 
de la volante, (del) quitrfn, para apo- 
yar la mano al subir, o ba.jar." 
(PTCH.) "Sinón. Se le conoce igual- 
inente por el termino marino mani- 
gueta, y un español le Mamarla ana- 
rradero, puesto que según 1.a Acnde- 
mia. aaarradero en sentido figurado o 
metafórico, es aquella parte de un 
cuerno, que ofrece proporción para 
asirlo, o asirse de él." (MÁCfAS, Ob. 
cit.) 



AGARR 



— 59 



AGARR 



Bogotá. CUERVO, n. 851. 

La acepción más común de esta 
voz en Tabasco es la de agarra- 
dero, es decir, asa, y si asa es fe- 
menino, no hay i-azón para que su 
equivalente, el otro nombre que se 
da a la misma cosa, no deba serlo 
también. El género, en realidad, es 
cualidad que corresponde a la cosa 
misma y no a su nombre; es así 
que el artículo determinado, por 
regla general, es el que varía: el, 
la, precisamente para indicar el 
género, real, ficticio o supuesto, de 
la cosa o el ser de que se habla. De 
manera que sí la cosa, que es el 
asa, por el uso ha sido consagrada 
como femenina, femenina debe ser 
por su forma toda designación que 
se la dé, pues si es verdad que se 
dice lavadero, herradero, comede- 
ro, estos nombres no significan ins- 
trumento, con el cual o por medio 
del cual se ejecuta una acción, lo 
que expresa con más frecuencia y 
propiedad la terminación dera: afi- 
ladera, amoladera, devanadera. 
(CUERVO). La terminación dero 
da idea, más bien, de localidad, lu- 
gar, sitio en donde tiene efecto la 
acción del verbo: lavadero, lugar 
en donde se lava; afi ladero, lugar 
en donde se afila, mientras que afi- 
ladera, es la piedra, el instrumen- 
to mismo con el cual se afila. 

AGARRAR, a. "No solamente le 
usamos mal, por coger, en muchas 
frases, sino que el vulgo hasta le 
da la acepción de tomar un rumbo, 
v. gr. : ¿Has visto por dónde se fué 
Juan? Sí, señor; agarró para aba- 
jo". (ICAZB.'i 

Méx. "(D. F.) inf. Tomar. Cuando 
un transeiinte pregainta por un lugar 
a un gendarme, éste le dice: "Vaya 
usted por esta calle (señalándola) y 
en llegando a la esquina, agarre a la 
derecha (o izquierda"! <ítc." Debe de- 
cir: "tome a la a^-'cha" (o izqu^sr- 
da.) En Mérida dicen: "Voltee a la 



derecha"; en Veracruz, Tabasco y 
Campeche: "Tuerza a la derecha"; en 
Güadalajara: "Dé vuelta por la dere- 
cha"; en Pachuca, "Siga a la dere- 
cha"; en Apan (Hid.) y en Cuautla, 
(JNlor.) "Arriende a la derecha"; en 
Chihuahua, "Cuele por la derecha"; en 
Cuernavaca, "Corte a la derecha"; 
en Durango, "Tome la derecha", en 
Querétaro. "Tome para arriba (o aba- 
jo)." (RAMOS y D.) Hallamos tam- 
bién en FACUNDO: "Ya habían ga- 
nado todos para arriba... como para 
Flamencos." (Mariditos, cap. IX.). 
Ni ICAZB., ni R. y D. dan este ga- 
nar, y, sin embargo, es lo que más 
comúnmente hemos oído usar en Mé- 
xico. — "Aquella misma madrugada... 
ya agarraban su camino por lo más 
escondido de la Sierra." (AZUELA, 
Mala Yerba, II. p. 11.) 

" — (el sueño.) (D. F.) Coger. La 
Acad. autoriza la frase: "coger el 
sueño," pero no "agarrar el sueño." 
"Me agarró el sueño muy tarde ano- 
che." "No me agarró el sueño hasta 
la una de la mañana." Se oye a me- 
nudo a personas muy ilustradas." 
(RAMOS y D.) 

Perú. "Agarrar. De muy buen cas- 
tellano es este verbo, y no hay de 
malo sino el abuso que de él hacemos, 
empleándolo constantemente por co- 
ger, verbo qae parece no existiera pa- 
ra nosotros." (ARONA, p. 11.) 

Río de la Plata. "Asir o tomar, aun- 
que sea con las yemas de los dedos 
un finísimo pañuelo de ñandutí o la 
flor más delicada. Lo mismo en toda 
América, según tenemos entendido. 
Demás es decir que no abogamos por 
esta impropiedad." (GRANADA. p. 
71.) 

C. Rica. "En lenguaje familiar se 
toma por encaminarse, dirigirse, v. 
gr. : "el caballo agarró para el mon- 
te." Tal USD no es más que una va- 
riación jocosa del verbo tomar, que 
en castellano posee igual acepción." 
(GAG.) 

Hemos tenido oportunidad en la 
ciudad de México de oír otra acep- 
ción que da la gente poco versada 
al verbo AGARRAR, cual es la de 
aceptar, recibir la moneda o cual- 
quiera otra cosa; así, en los días 
en que el papel infalsificabie, era 
la moneda fiduciaria oficial, oía-. 



AGARR 



— 60 



AGIG 



mos con frecuencia a vendedores, 
choferes y papeleros exclamar: 
"Jefeclto, déme plata; el papel no 
me lo agarran." 

Las tres formas metafóricas, 
aunque abusivas, de AGAHRAR, 
son también de uso ordinario en 
Tabasco: en el sentido de encami- 
narse, tomar un rumbo; en el sen- 
tido de coger, y en el figurado de 
este último, en la frase "coger a 
uno el sueño," que se torna en 
AGARRAR a uno el sueño. 

Lo más común es, sin embargo, 
usar el verbo en el sentido de to- 
mar un rumbo, encaminarse en tal 
•dirección, en lugar del verbo AGA- 
RRAR, que poco se aplica en esta 
forma; de suerte que el gendar- 
me nos diría: "coja a la derecha," 
y no "tuerza a la derecha," como 
expresa, no del todo bien informa- 
do, el Sr. Ramos y Duarte. 

AGARRARSE, pr. "Contender, 
reñir de obra: se agarraron a los 
golpes, a las patadas; y en ese 
mismos sentido lo trae Terreros." 
(ICAZB.) 

Méx. "Por una cuestión de faldas 
se agarró (el diputado con el licencia- 
do)." (FACUNDO, Baile y Cochino, 
cap. IV.) 

AGARRÓN, m. Forma enfática 
de expresar la acción del mismo 
verbo agarrar; pero fuertemente, o 
dando al propio tiempo un tirón 
brusco y acompañado o seguido de 
algún mal resultado o desperfecto. 
Un agarrón es también un encuen- 
tro súbito y brusco, una riña encar- 
nizada, pero sumamente rápida y 
transitoria; propiamente, acome- 
terse, recíprocamente dos conten- 
dientes, dándose pocos golpes nada 
más. Igual cosa se dice de dos ene- 
migos en campaña: se dieron un 
agarrón, es decir, tuvieron un en- 
cuentro; pero que no llegó a for- 



malizarse en combate. El agarrón 
se diferencia de la agarrada» en 
que ésta es continuada, de más 
larga duración que aquél: el aga- 
rrón es súbito y breve. 

Ambas formas, agarrada y aga- 
rrón llevan implícita la idea de én- 
fasis en la significación; así como 
agarrar es "asir con fuerza," el 
agarrón es un aumentativo de aga- 
rro, autorizado por la Academia co- 
mo forma sustantivada única de 
expresar la acción y efecto de aga- 
rrar. 

Méx. "(De agarrar.) m. Acción de 
agarrar con fuerza y dar un tirón". 
(ICAZB.) "Y dándole un furioso aga- 
rrón de un brazo, que le hizo pegar 
un grito, se paró más que de prisa," 
(Astucia, tom. I, cap. 14.) 

C. Rica. "Según el Diccionario, la 
acción y efecto de agarrar se dice 
agarro. Nuestra palabra, como se ve, 
es simplemente un aumentativo del 
vocablo español." (GAGINI.) 

AGARROSO, SA. adj. Astringen- 
te. En Costa Rica se dice amarro- 
so. "Las substancias que por acá 
reciben el calificativo de amarro- 
sas, V. gr., el alumbre, en la Pe- 
nínsula se llaman astringentes." 
(GAG.) 

BECERRA le censura (Guía del 
Leng. Us-) En realidad es una co- 
rruptela que no tiene razón de ser. 

AGIGOLÓN. m. Apretura, con- 
flicto, apuro, aflicción. Más común- 
mente usado en plural: vivir en 
agigolones. 

En Q. de Benavente hallamos (p. 

116) : " si me faltara un mes el 

ajigollo de la cara." El ilustre se- 
ñor Rosell puso, con relación a la 
palabra, la siguiente observación, 
en la pág. 454: "Ajigol, afirma un 
etimologista (el médico D. Fran- 
cisco del Rosal, en su Dice, etimo- 
lógico, MSS.), viene del angi la- 
tino, que significa oprimirse, ator- 



AGOR 



61 — 



A6RI 



mentarse, etc. En el presente caso 
vale tanto como afeite, embadur- 
namiento, artificio de los que usan 
las mujeres para embellecer el ros- 
tro, desfigurándoselo." 

Aim cuando la significación de 
nuestro vocablo e s enteramente ' 
distinta del ajigolio de Benavente, | 
la etimología propuesta por el se- , 
ñor del Rosal, prohijada por el se- ; 
ñor Rosell, nos parece convenir ; 
muy propiamente a agigolón, el 
cual no indica otra cosa que ator- , 
mentarse, oprimirse por una aflic- 1 
ción cualquiera. 

AGORZOMADO- DA. adj. Triste,; 
debilitado, postrado, sin vigor. 

En México dicen agüitado. | 

AGORZOM AMIENTO, m. Acción: 
y efecto de agorzomarse. 

AGORZOMARSE, pr. Perder el ' 
vigor, decaer el ánimo, debilitarse. \ 
Sinónimo de amu litarse. j 

AGRIARSE, Parece que en el | 
cultivo del tabaco, llaman así los ; 
peritos én la materia a una enf er- 1 
medad padecida por la planta y que 
consiste en ponerse amarillas las ! 
hojas antes de la madurez. j 

"Cuando comienza a amarillar la | 
hoja antes de la madurez, se dice que '. 
se ha agriado. Es una enfermedad, 
cuya causa es hasta ahora descono- 
cida." (C. KRAUSE, Cult. del taba- 
co, p. 115.) 

AGRÍCOLO. adj. Agrícola. Es ad- 
jetivo de una sola terminación ; así 
lo ha consignado la Academia y lo 
han usado los buenos hablistas clá- 1 
sicos y modernos. Sin embargo, lo 
hallamos en esta forma poco eufó- 
nica del masculino. "Varios seño- 
res se unieron en 1881 para formar 
un reglamento y sociedad agrícola, 
que hasta se organizó un congreso 
agrícolo." (GIL Y SAENZ, El Ca- ¡ 
poral, p. 45.) "Si en Tabasco hubie- ' 
ra un fondo agrícolo," (ID., ib,, p. 
88.) J 



AGRIO, A. adj. Para la Acade- 
mia, acedo es: "ácido, agrio," y 
agrio es "ácido." Dos cosas igua- 
les a una tercera, son iguales en- 
tre sí, es decir: 

acedo, igual a agrio, 
ácido igual a agrio; luego 

acedo es igual a ácido, que era 
lo que se quería demostrar, como 
dicen los estudiantes de álgebra 
elemental. O lo que es lo mismo: 
total, nada! "Acedo es agrio; agrio 
es ácido y ácido es agrio," guiri- 
gay que solamente la docta Acade- 
mia entiende, porque limpia, fija y 
da esplendor. ¡Y qué esplendor el 
de esas definiciones! Capaz de des- 
lumhrar hasta al mismo Valbuena, 
que profesa odio cafre tan religio- 
so a la H. Corporación. 

Para nosotros, en Tabasco, ace- 
do y agrio, no son dos cosas igua- 
les a ácido; sino dos estados dis- 
tintos de acidez, dos gi-ados dife- 
rentes de la cualidad de estar aci- 
da una cosa. Acedo es el primer 
grado de la acidez; es el estado 
de una cosa cuando empieza ape- 
nas a agriarse; cuando comienza a 
entrar en fermentación. Agrio es 
el estado completo de acidez; la 
fermentación por entero, en todo 
su desarrollo: es la condición de 
lo que está en plena fermentación. 
Desde que se inicia la acidez, la 
cosa deja de estar fresca, y se dice 
que está aceda, hasta las 24 horas 
rcás o menos; después de ese 
tiempo, ya se dice que está agria. 
"Pozol acedo", es el de un día pa- 
ra otro; "agrio", el que tiene más 
de im día. Así como la descompo- 
sición cadavérica o putrefacción 
tiene grados distintos, es natural 
que la acidez o fermentación, los 
tenga también: eso es lo que ex- 



AGRI 



— 62 — 



AGUA 



presan los dos adjetivos. V. Fresco 
y Acedo. 

AGRIURA O AGRURA, f. No 

hay duda, el vulgo sabe en mu- 
chas ocasiones llamar las cosas 
por sus nombres, mejor, mucho 
mejor que la Academia. Y que haya 
todavía, no obstante, quienes 
crean que aquél debe estar siem- 
pre sujeto a ésta para hablar, obe- 
deciéndola ciegamente y sin repa- 
ro! Debiendo ser al contrario: que 
la Academia siguiera en sus pasos 
al vulgo, guiándole en la forma- 
ción del lenguaje; porque el vulgo 
es el que crea el lenguaje, es el 
formador y el evolucionador del 
lenguaje; la Academia nada crea, 
no hace sino recoger del habla del 
pueblo o del habla culta de los es- 
critores los materiales adecuados, 
con lori cuales da forma al Diccio- 
nario y a la Gramática. Así, pues, 
el pueblo, todos tenemos derecho 
a usar una palabra, cuando la ne- 
cesidad la ha creado, cuando ex- 
presa alguna idea nueva y es bien 
nacida, aun cuando la Academia 
no la registre en su catálogo ofi- 
cial. Debemos usarla, precisamen- 
te para que los Académicos ad- 
viertan su existencia y la estu- 
dien; ¡ah! porque si esperamos a 
que los académicos la usen, para 
que entre a la Academia y r"^>- 
después a nosotros, ya pode^x-v^s 
dormir de ese lado. Los Académi- 
cos son -como las muchachas pri- 
merizas en achaques de moda: que 
no la usan mientras no ven que 
otra la lleva; así ellos no usan 
ningún vocablo que no haya sido 
introducido a la Corporación, y co- 
mo solamente ellos pueden llevar- 
lo, resulta que es cosa de esperar 
toda la vida, si a ello nos atuvié 
ramos. 



Pei'o bien; veamos a qué viene 
tanto cuento. Acedía, para la Aca- 
demia, es la "indisposición que pa- 
dece el estómago, por haberse ace- 
dado la comida." Pues para nos- 
otros, agriura o agrura, es la indis- 
posición que padece el estómago, 
por haberse agriado la comida," lo 
cual no tiene nombre propio en 
castellano, no obstante que es, se- 
gún todos sabemos, un estado muy 
distinto de descomposición estoma- 
cal a la acedía, y está, por lo mis- 
mo, muy bien dicho. 

C. Rica. "Para nosotros agriura o 
agrura (S lo mismo que el Dicciona- 
rio llama acedía... Aghura, segúp los 
léxicos, es únicamente la cualidad de 
agrio, como amargura la de amargo." 
(GAGINI.) 

AGUA. ESTAR COMO AGUA PA- 
RA CHOCOLATE, fr. estar enoja- 
do, predispuesto para cualquier ri- 
ña o pendencia. García Icazbalceta 
dice: "estar de picadillo, suma- 
mente airado", y da los siguientes 
ejemplos: "Mi compañero, que lo 
había entendido, y estaba como 
agua para chocolate, no aguantó 
mucho". (PENSADOR, Periquillo, 
t. IX, cap. 3.) "Estoy como agüita 
para chocolate". (Astucia, tomo I., 
cap. n.). 

NO BEBER AGUA en alguna 
parte o con alguno, es tener ene- 
mistad en aquel lugar o con aque- 
lla persona. García Icazbalceta le 
da a esta frase acepción distin- 
ta: "No beber agua en alguna par- 
te es no poder ir a ella, por temor 
de caer en manos de la justicia el 
que ha cometido allí un delito". — 
"¿Y usted la vio? — Yo no, ya sabe 
usted que no bebo agua por la ha- 
cienda". (FACUNDO, Gentes, t. II, 
cap. 16.) "Nunca hemos oído por 
nuestra tierra usar la frase en es- 
te sentido, aunque sí en el más 



AGUA 



63 



AGUA 



amplio de no poder ir por cual- 
quier motivo, que radica en aquel 
lugar y nos lo impide. 

DAR AGUA es frase de la gen- 
te de cuartel y charreteras, muy 
en boga actualmente y que equi- 
vale a fusilar, ejecutar, sobre todo 
en la bola (V) y sin formación de 
causa. 

"Y si va Don Camilo a la hacienda, 
<léle, agua." "Pos la verda, Don Jua- 
idto, que si viene le doy agua." 
(SANCHO POLO, La Bola, X, p. 119.) 

"Pues mira, entrégaselo a Ortegui- 
ta, para que le dé agua, donde sa- 
bes " (MERINO, Juana Santa Anna, 
Xn', p. 115.) 

HACER AGUAS, fr. "Orinar." 
Acad. Pkra nosotros,, exonerar el 
vientre, defecar. En Méx. dicen 
hacer de las aguas. 

CAMBIAR EL AGUA A LAS 
ACEITUNAS, fr. met., orinar, en 
estilo fest. 

MANDAR AGUA, fr. fig. y fam. 
con que se pondera lo que se tie- 
ne por grave y dificultoso o que es 
una empresa que requiere muy 
grande esfuerzo para ser acometi- 
da: tener bemoles. 

VOLVERSE, o HACERSE, una 
cosa AGUA DE BORRAJA, fr. ñg. 
fam., hacerse, o volverse, agua de 
cerrajas, que dice el Diccionario. 

La variante de la comparación 
es muy explicable. El pueblo aco- 
moda siempre la expresión a las 
cosas de su .conocimiento y más 
relacionadas con él por el trato. 
La cerraja española le es desco- 
nocida, en tanto que le es familiar 
la borraja, planta de análogas pro- 
piedades medicinales que aquélla, 
producida en la zona templada de 
Chiapas, de donde la llevan los co- 
letos a vender en las ferias de Ta- 
basco. 

Parece que en lo antiguo usóse 
en igual sentido de la frase ser , 



una cosa tesoro del duende, según 
anota la sinonimia Rodríguez Ma- 
rín en las Poesías de Baltazar del 
Alcázar, p. 292, refiriéndose a los 
siguientes versos de este autor: 

"Menospreciar bien pequeño. 
Como tesoro del duende, 
Que, cuando menos se entiende, 
Se desaparece al dueño." 

Covarrubias, art. Tesoro, explica 
la comparación familiar de esta 
suerte: "Tesoro de "duende: sue- 
len decir que los duendes tienen 
escondidos los tesoros, y cuando 
alguno los halla, volvérsele en car- 
bones, de do nació el proverbio 
Thesaurus carbones factisunt". 

AGUACATE, adj. Tonto, bobo, 
persona incauta a quien se engaña 
fácilmente. 

Guat. "Persona floja y poco 
ánimos a". (TORO GISB., Dice. 
Lar). 

CON LA SUAVIDAD DEL AGUA- 
CATE, fr. fig., con suma facilidad, 
sin dificultad alguna. 

AGUADA, f. Las AGUADAS son 
depósitos o estanques de agua que 
se forman en los lugares altos, a 
expensas de arroyos o corrientes 
temporales y de poco caudal, las 
cuales conservan agua por mayor 
tiempo que la corriente formadora 
y aun a veces en tiempo de sequía, 
sirviendo entonces como abrevade- 
ros. Son propiamente las aguadas 
a manera de ensanchamientos de 
las corrientes en que se detienen 
las aguas y se vuelven más profun 
das. Algimas veces también 1 a 
AGL'ADA se debe a fuentes u ojos 
de agua que le alimentan y sostie" 
nen sobre capas impermeables del 
terreno, próximas a la superficie. 
•En los terrenos bajos o playerías 



AGUA 



64 



AGUA 



no hay aguadas^ sino lagunas, ma- 
rismas, popales o pantanos, ciéna- 
gas, etc., pues aquéllas son pro- 
pias, como hemos dicho, de los lu- 
gares altos, de los lomeríos, en 
donde las aguas no se estancan y 
sólo forman corrientes de escurri- 
miento hacia las laderas, flancos o 
cañones. 



Son muy comunes en los cami- 
nos de Macuspana a San Carlos, 
San Fernando y Tepetitán, y de 
estos pueblos a sus vecindarios, | 
que abarcan 'la zona de terrenos 
•sabanales, comprendida entre los 
Municipios de Macuspana a Jonu- ! 
ta, incluyendo el llamado campo ; 
alto. De esta región son caracterís- ¡ 
ticas las AGUADAS. En la Chon- 
talpa, la Sierra propiamente (Sur 
de Macuspana y Teapa) y los Ríos i 
(región del Usumacinta y sus 
afluentes) son enteramente espo- ; 
radicas y escasas. En México di- 
cen aguaje, bebedero. Este se di- 
ferencia de la AGUADA en que 
puede ser de formación artificial, 
en tanto que la AGUADA es siem- 
pre y meramente natural. La 
AGUADA es el depósito de agua 
característico de Yucatán, cuyo 
suelo calcáreo carece de corrien- 
tes de toda especie, como también 
cierta región del territorio de Cam 

peche. 

Por interesante, copiamos a conti- 
nuación la descripción de las agua- 
das de Yucatán, tomada del Dice. 
Univ. de Hlst. y Geograf., t. III del 
Apénd. y X de la obra, art. YUCA- 
TAN: AGUADAS. Pero este recurso 
de sartenejas desaparece en la seca 
que suele ser muy prolongada, y en- 
tonces queda el de las aguadas 
que, como las anteriores, se encuen- 
tran por todo el país aunque no por 
todos los rumhos en que la necesidnrl 
reclama su providente socorro: en- 
cuéntranse a veces en gran número 
donde ni ahora existen ni quedan ves- 
tigios de haber nunca existido mora- 



dores, al paso que se deplora su fal- 
ta en puntos que indudablemente 
abrigaron una numerosa población. 
Las hay grandes y pequeñas, con I 
fondo empedrado unas, y otras no. 
Algunas merecen el nombre de obras 
! monumentales, obras de la antigtie- 
■ dad indiana que nos ha dejado en 
i ellas, según en su admiración nos ai- 
ce Stephens, un testimonio tan con- 
I cluyente, como el de las magníficas 
ruinas que cubren nuestro suelo, de 
I su crecido número, de su gran po- 
der y de su laboriosa industria. De 
grandes proporciones su lecho, nos 
I parece que es la natural obra de las 
I aguas mismas, aprovechando los ac- 
cidentes del terreno para buscarlo; 
pero el revestimiento de sus fondos 
i que en la seca se descubre, es la 
I obra inteligente de la civilización esti- 
i mulada por la necesidad. Depósito de 
las aguas, que por la evaporación y 
i el consumo de una población nume- 
rosa debía pronto extinguirse, el 
hombre en su previsión las destinó a 
' servir de reservatorios a la vez, y 
con este objeto, empedrándolas de 
una manera especial y en forma de 
': enrejado, para que las aguas pudie- 
\ ran comunicarse a otros depósitos o 
aljibes subterráneos, quedaban estos 
de providente reserva, para cuando 
el de las aguas se hubiese extingui- 
do. 

La de Iturbide, pueblo del Distrito 
de Campeche, en el Partido de Ho- 
pelchén, tiene en el centro cuatro de 
esos aljibes y como cuatrocientos de 
más pequeñas dimensiones a lo lar- 
go de sus márgenes: de aquí es que 
cuando por la prolongación dé la se- 
ca ha llegado a faltar el agua de los 
otros depósitos, una población flotan- 
te se establece en sus contornos, que 
viene desde muchas leguas a proveer- 
se de tan indispensaMe como esca- 
so alimento. En resumen, creemos lo 
más probable que estas aguadas son 
formadas por accidente del terreno que 
i aprovechamos luego de un modo más 
o menos perfecto, según la necesi- 
' dad y relativa cultura de los pueblos 
I primitivos de estas regiones." 

"Todas las aguas pluviales desapa- 
' recen en el suelo calcáreo, nmgun 
' arroyo visible se muestra: sm em- 
I bargo, hay algimas lagunas "agua- 
das" en el interior del país (Yuca- 
! tan) de poca extensión y que se han 



AGUA 



65 — 



AGUA 



formado probaoleme'ite en las depre- 
siones donde ]a roca impermeable se 
aproxima a la superficie." (Cita de 



cuando voltean o dan una sacu- 
dida fuerte, como un rabazo, por 



Reclús en la Memoria Los Ríos de ejemplo, capaz de mover la masa 
Tab., por el In?. Pedro A. González, líquida. El AGUAJE es una hue- 

P- ^^;^ , . ^ , , ^. ., ., lia sobre el agua, formada por im 

"Riopl. Agua potable. Chil. Abre- ¡ '^ ' ^ Vo • , 

vadero, inundación en las minas. Pin- ¡ movimiento meramente superficial, 
tura con color disuelto en agua con i Es, en otros términos, ima sola ola 
goma, miel o hiél de vaca. Lavado de . ¿g ¡^ marea en las condiciones 
un dibujo." (TORO GISB., Dice. Lar.) ' , ,. , t, 

-Aguas potables que hay en un antes dichas. Es muy común en- 
campo, paraje o región determinada. ' tre nuestros pescadores en lagu- 
(GRAXADA.) ñas y arroyos, clavar ai AGUAJE, 

AGUADO, DA., adj. "Lo que no I forma de pescar que consiste en 
está espeso: caldo AGUADO, salsa! clavar con la fisga los peces, el 
AGUADA; y lo que no tiene con- p e je - 1 a garto principalmente, si- 
sistencia : sombrero A G U A D O", guiéndolos por el AGUAJE. Es no- 
(ICAZB.) — Significa también flojo, table el tino con que el clavador 
débil, aplicado a las personas. Un acierta al pez, calculando por el 
hombre AGUADO, es por lo gene- AGUAJE su verdadera posició n, 
ral, un hombre gordo y pesado, sin despreciar el tiempo que trans- 
sin agilidad en sus movimientos y ' curre para que la fisga caiga so- 
sin fuerzas, tardo en el andar y bre él. 

en el hablar; una especie de aci- ^éx. "Abrevadero. Lugar adonde va 
guatado, del cual se diferencia a beber el ganado, sea corriente el 
porque no es un imbécil, pues ag"a, o recogida en presas o estan- 
. „7~ . T-.^ r. • _» ques. "Este rancho tiene buenos 

AGLADO se refiere propiamente a \gu\JES." (ICAzb.) 
las cualidades físicas y la comple- , "Donde el arroyo de San Vicente 
xión. corre por varias llanuras, que los pa- 

.. ' .</-.- » j- T-i • j -i^ü ..T-„ trios llaman marismas. fue preciso 

Mex. "(\er) adj. Flojo, debU Ln , distante -1 agua- 

hombre agiiado": sm tuerzas; Ropa , . ^ P^ ^^ México.)-"Y que más 
aguada sm alm.don. (RAM. y D.)^ hallaría cosa alguna por 

El segundo ejeniplo se refiere mas bien despoblado, a causa de fal- 

a la acepción figurada de lo que no ^^ j^^ aguajes." (ID. )— "Llamándole 

ÍTORO ^^ atención algunas oficinas nuevas, 
bordos y presas para tener el agua 
para los riegos, y aguajes para el ga- 

AGUAJE. m. El AGUAJE, for- ñadí)." Astucia.) 
mado por un pez que nada a flor 2. -El segundo barro, muy blando 
de agua, o por un barco que nave- \ y aguado, que se pone sobre la azú- 
ga, es el oleaje que levantan y se- ' ¿ar, para purgarla." (ICAZB.) 

ñala la huella que van dejando. El ^ ^ 

./^T-.TT^ - Cuba. Sign. met. Apuntaremos 

AGLAJE no es mas para nos- ^,^3. ^„^^ ¿^ ,^5 ¿leí lenguaje de los 

otros, que la oia en forma de án- marinos: por motivos de filiación fl- 

gulo, cujo vértice ocupa el animal, lológica: y la cubana por ser de nues- 

o la nave v señala la dirección ^''^ obligación: D. "el agua que en- 
o la na\e, > senaia la aireccion , ^^^ ^ g^,^ ^^ ¡^^ pu'-rtos. en tes cre- 

que éstos llevan. Es distinto ente- c i e n t e s y menguantes." (Dice, 
ramente de la marea vulgar, que Marit.): y Ú), el segundo barro con 
es un movimiento simultáneo de ; Que s;^ Puf^a el azúcar, cuyo nombre 
, - lo debe a la circunstancia de ser muy 

vanas olas. La marea la forman i^,^^^ p^^ ^^^^r saturado de. agua.- 
las embarcaciones, o los peces ' (macíaS) picharek), p. 6.) 

5 



tiene consistencia. 

Guat. "Débil, desfallecido. 
GISB.. Dice. Lar.) 



AGUA 



— 66 — 



aguí 



Amér. "AGUAJE es, en Guatemala 
<Batres), lo mismo que aguacero y 
también regaño largo. Lo mismo se 
dice en el Ecuador (TOVAR.) En Cu- 
ba (PICH.) es el segundo barro muy 
aguado que se pone sobre el azúcar 
para purgarla." (TORO GISB., Amer.) 

"HACER AGUAJE, correr con mu- 
cha violencia las aguas." (ID., Dice. 
Lar.) 

. Como se ve de las citas anterio- 
res, nuestro AGUAJE es entera- 
mente distinto de lo que con ese 
nombre se conoce en otros puntos 
de Hispano América. El AGUAJE 
de México corresponde a nuestra 
aguada. La acepción dada de 
AGUAJE no es sólo tabasqueña, ; 
sino común a toda la costa orien- 
tal: I 

"Una estela olanca de menudas es- | 
pumas que borbollaban en la hélice, ¡ 
hervían en el aguaje de la popa." j 
(RODR. B., Pajarito, XXV, p. 637.) i 

AGUARDIENTE, m. "En Cuba' 
se entiende por aguardiente el ex- 1 
tracto de la caña dulce, y cuando 
no, necesita de un calificativo." I 
(MACÍAS). El mismo es nuestro I 
AGUARDIENTE de Tabasco, ex- ^ 
traído por destilación del agua de 
caña fermentada en la batición 
(V.). I 

Méx. "Por antonomasia el de caña, | 
que también se llama chinguirito; j 
nombre que no se usa en el comer- i 
ció." (ICAZB.) Más comúnmente le | 
llaman chínguire, y sí es muy tisada 
la denominación en el comercio; lo '. 
hemos oído en México, en Querétaro 

Cuba. PICH., p. 6. 
y otros puntos. | 

Se conocen en Tabasco, además 
del aguardiente común, el de ma- ^ 
mey, el de mango y de muchas 
otras frutas, principalmente las! 
acidas. Estos se preparan echan- ¡ 
dolé al aguardiente común la fru- ! 
ta cuyo espíritu debe tomar la be- 
bida. Estos aguardientes son lla- 
mados más comúnmente caldos 
V. Chínguire y caldos. 



En el Dice. Univ. de Hist. y 
Geograf. hallamos chínguire por 
bebida ordinaria de Tabasco. No 
es así;" esta denominación, casi 
desconocida en Tabasco, es propia 
de México y demás Estados del 
interior en donde la bebida del 
bajo pueblo es el pulque, en tanto 
que en nuestro Estado es el aguar 
diente la del pueblo campesino y 
urbano, en las clases criolla o 
mestiza, e indígena principalmen- 
te. 

"Ni esos que están gritando con 
furor de aguardiente, que estamos 
traicionados, se resuelven a luchar." 
"Le había propinado... copiosas liba- 
ciones de aguardiente, amorosamente 
compartidas." (SÁNCHEZ MÁRMOL, 
Antón, cap. Xíl, p. 112.) 

AGUATE. (Del mex. ahuatl, en- 
cina, y espina), m. Película áspe- 
ra, verdosa, que recubre verso y 
reverso de la hoja del añil común 
(Indigophera tinctorea) o Jiquili- 
te. 

"El jiquilite. . . ; de hojas pecioladas, 
alternas, ovales y cubiertas en la ca- 
ra y dorso de una película rígida su- 
mamente tejiue (aguate) y de colora- 
ción verde amarilla." (RABASA, El 
Est. de Chis., p. 104.) 

AGUAZÓN. f. aum. de agua. Re- 
guero de agua; agua enaguachada 
en abundancia. Forma vulgar de 
expresar abundancia o aumento, 
aplicando a nombres femeninos la 
terminación propia del masculino. 
Así también suele decirse aguazal. 

AGÜERADO, DA. adj. fam. Mi- 
mado, dícese de los niños a quie- 
nes se popa demasiado. 

AGÜERAMIENTO. m. Acción y 
efecto de agüerar. 

AGÜERAR. a. Miniar, popar, ha- 
cer caricias excesivas a los niños. 

AGÜERO, m. Mimo, caricia ex- 
cesiva hecha a los niños. 

ÁGUILA, adj. y s. De la persona 
que es muy lista para las trampas 



aguí 



— 67 — 



AGÜJ 



o ardides engañosas, se dice que 
es águila o muy águila. 

Méx. f. "Moneda de oro que vale 
20 pesos fuertes. Hay también me- 
dias águilas de valor de §10." (ICAZB.) 
Ija moneda actual de valor de §20. Uu 
es el Azteca o Calendario, creado es- 
te año de 1316. 

Amér. fam. "Petardista." (TORO 
GISB.. Dice. Lar.) 

"Adiestrados y presididos... por 
aquella águila que se llamaba Oroz- 
co " (MiíRIXO, Celestina, la. pte., X, 
p. 115.) 

AGUILUCHO, adj-. y s. Diminu- 
tivo de águila. 

"La nueva del matrimonio de P'- 
zarro. . . había... atraído a Tacotal- 
pa, una nube de aguiluchos." (ME- 
RINO, Celestina, la. pte. X, p. 11.5.) 

AGUINALDO, m. Por antonoma- 
sia se aplica este nombre en nues- 
tro folklore regional al canto, por 
lo común acompañado con música, 
con que se obsequia en las noches 
de Navidad al Niño Dios, a seme- 
janza de la ofrenda bíblica que le 
tributaron los pastores en Belem 
en acción de gracia. Para pedir 
aguinaldos, como se dice vulgar- 
mente, van los cantores en pere- 
grinación nocturna por cada una 
de las casas donde hay nacimien- 
tos, y después de algún tiempo de 
cantar, con acompañamiento de 
guitarra o jarana, es costumbre 
que el dueño dé entrada a la- con- 
currencia, obsequiándola con be- 
bidas (los consabidos caldos co- 
múnmente), con las cuales se ro- 
cían ligeras y apetitosas golosinas 
consistentes en tortillitas, turule- 
tes, buñuelos y hojuelas, acompa- 
ñado todo de los indispensables 
tamales de mulito y el café sólo o 
con leche. Esta ceremonia, que 
constituye la posada, termina de 
ordinario con baile. 

"Fue Vasconcelos quien mantuvo vi- 
vo en ei repertorio popular chontal- 
paneco el hermoso canto conocido 
por los aguinaldos, que (51 mismo se 



acompañaba a la guitarra, en .as gé- 
1 (idas noches de invierno, durante la" 
cuales lle\ aba a las puertas de loa 
pacíficos habitantes de la ciudad 
chontal, la ofrenda de la reglamenta- 
ria serenata de Navidad. Un violín 
traía asociado a su diminuta orques- 
ta; y un grupo de cantadores que se 
encargaban del estribillo. 

"Quien no haya oído ese canto na- 
rrativo de la piedad cristiana, impreg- 
nado todo él de santa y conmovedora 
sencillez, no conoce del arte popular 
regional una de las páginas más be- 
llas, dignas del infante divino cuya 
cuna llena de luz mecióse en la glo- 
riosa Judea, y de cuya historia se hi- 
zo Vasconcelos paraninfo y portavoz." 
(QUEVEDO, Lír. pop. tab., p. 17.) 

AGUJAS, f. pl. "Maderos aguje- 
reados que se hincan en tierra, y 
pasando por sus agujeros unas 
trancas, sirven para cerrar entra- 
das de potreros y sementeras, for- 
mar corrales, volantes, etc. 
(ICAZB.) Las AGUJAS son, como 
si dijéramos, las jambas de esta 
clase de puertas, sin dintel, muy 
comunes y muy usuales en el cam- 
po en Tabasco. La denominación 
que a primera vista parece un po- 
co extravagante, tiene su razón de 
ser. Por lo general las AGUJAS 
terminan por el extremo superior 
en un corte de lanza, en punta, 
que las asemeja al objeto de don- 
de sin duda tomaron su nombre; 
además, los huecos por donde pa- 
san las trancas o latas, como se 
las denomina mejor, son un reme- 
do del ojo de la aguja, y es otra 
circunstancia de similitud. 

Las AGL'JAS son propias de las 
trancas, denominación que se da 
a esta clase de puertas, que son 
las más corrientes y vulgares en 
el campo; es la puerta agreste y 
' rudimentaria, usada para los cer- 
': cados rústicos de menor importan- 
cia. De mayor seguridad y mejor 
clase son las puertas de golpe, las 



AGUJ 



— 68 



AGUJ 



cuales se asemejan ya más a la 
puerta común, porque forman una 
hoja, qué gira por uno de sus la- 
dos. V. Lata, tranca, puerta de gol" 
pe- 
Cuba. "Sign. niet. Tiene uno en 
Cuba: la acepción usada en los ferro- 
carriles, como sinóniíno de chucho." 
Debo advertir que este chucho, que 
es el cambiavía, no se conoce con es- 
te nombre en Tabasco, donde chucho 
tiene otras acepciones enteramente 
tástintas. "Aguja de tranquera, cada 
uno de los maderos, o palos verticales, 
que forman las entradas o puertas, 
rústicas de las fincas rurales, o de 
los terrenos cercados: hay tranque- 
ras de dos y de tres agujas." (MA- 
CÍAS.) 

Parece que en algunas partes de 
la República se llama así a la 
tranca misma, esto es, a los made- 
ros horizontales que entran en los 
ojos de las agujas y que nosotros 
llamamos latas (V.) 

"El viejo Pablo... con presteza 
abrió la puerta del corral, sacando 
i na tras otra las agujetas de pesado 
encino, que como travesanos iban de 
un lado a otro de dos cuartones ver- 
ticales de mezquite." (AZUELA, Ma- 
la Yerba, I, p. 5.) — "Crujen las aguje- 
tas de jncino, enfilándose en los ori- 
ficios de los soportes." (ID., Ibid., 
XVII, p. 129.) 

Lo mismo aparece de este pasaje de 
i'iía obr.i tabasqueña: 

"Ambos ginetes, descorriendo las 
agujas o flechtis, se zamparon con 
armaduras y todo." (MERIXO, Jua- 
na Santa Anna, XVI, p. 153.) 

AGUJA DE JARETA. La larga 
gruesa y roma, que sirve para in- 
troducir el cordón o cinta en la 
jareta. (ICAZB.) La misma deno- 
minación se da a tal utensilio 
en T a base o. MACf AS la llama 
agujeta. Oigámosle: "La aguja 
grande, de metal u otra sustancia 
análoga, sin punta y dispuesta pa- 
ra que pasen la cinta, o los cordo- 
nes para las jaretas de los vesti- 
dos." 



BUSCAR COMO AGUJA, expr. 
fam., -buscar cuidadosamente, con 
grande diligencia. Muy usada. 

METER AGUJA POR SACAR 
BARRETA. Loe. prov. que signifi- 
ca decir poco para averiguar mu- 
cho; es decir, hacer una pequeña 
declaración, maliciosamente, con el 
fin de que el interlocutor externe 
su opinión acerca de aquello que 
queremos averiguar. No es lo que 
la Acad. dice "Meter aguja y sacar 
reja." 

"El año 47 volvió Petit. . . con el 
grado de Comandante de la Corbeta 
"Saratoga", y, como agujas buscaba 
a los qu'í profanaron el cadáver de su 
infoitun.ido .Jefe." (MERINO, Celes- 
tina, 2\a. pte., IV, p. 163.) "No vién- 
dola, empecé a llamarla por todos la- 
dos, bus'::ándol,i como aguja, y me 
desesperaba no hallarla ni en la espu- 
ma..." (COFFIX, Gral. Gut., XXIII, 
p. 174.) 

AGUJETERO, m. Nombre que 
se da al alfiletero. Es tan común 
el uso de la palabra con esta acep- 
ción, que es y debe ser aceptada 
aún entre la gente de buen hablar. 
La encontramos de norte al medio 
día, en la América del Sur, en 

' América Central y en todo Méxi- 

I co. 

i Sin que -neguemos a la Acade- 
mia su autoridad y competencia 

' en asuntos del lenguaje, franca- 

: mente, nos parece que es más ló- 
gico; más claro y más adecuado 

; llamarle AGUJETERO, al objeto 
que sirve para giiardar o poner las 

I agujas, y no alfiletero que propia- 

' mente es para alfileres. 

Don Rufino José Cuervo, e 1 o- 
cuente y docto filólogo, lo ampara 
con las siguientes palabras de sus 
Apuntaciones Críticas: "Agujetero 
es en España el que hace o vende 
agujetas, cosa que los bogotanos 
no conocemos (ni los tabasqueños 



AGUJ 



— 69 - 



AHOG 



tampoco), y lo tomamos por el ca- , una aguja, o punzón grande: los 
ñuto en que se guardan las agujas, ojos son negros con cerco platea- 
o sea el alfiletero, buscando una, do, como todo el cuerpo, aunque 
denominación más clara, y porque ennegrece por el lomo; cola ahor- 
agujero es otra cosa." quillada desigual; la aleta dorsal 

Don Félix Ramos y Duarte que principia grande y corre baja una 
no sabe de admitir palabras que cuarta parte, las ventrales en me- 
no estén en el Diccionario de la dio del cuerpo y dos pectorales. No 
Academia ni acepta nada de lo que es comida muy agradable." (MA- 
no nos dé el tal mamotreto, en su CÍAS). Poco más o menos es igual 
libro, que Toro Gisbert ha llama- a nuestro AGUJÓN de agua dul- 
do tan acertadamente "verdadero ce, pez sumamente ágil para na- 
cajón de sastre", se concreta a co- ! dar, rapidísimo en sus movimien- 
rregir la acepción de agujetero | tos y que da saltos hasta de 5 o 
dando su equivalente castizo de 10 metros por sobre la superficie 
alfiletero, como si las agujas fue- del agua, cuando va de escape o 
ran también alfileres. Y da el tér- ' tropieza con cualquiera cosa. Per- 
mino como provincial de San Luis ' seguidos por el sábalo, es curioso 
Potosí, donde se^ruramente lo cono ' ver como saltan y cruzan el aire 
ció, cosa inexacta, pues es de uso ' como flechas en distintas direccio- 
en toda la República, y lo cual se nes a la acometida del enemigo, 
debe, como el mismo Toro Gisbert ! cuando éste voltea en persecución 
dice, ocupándose de la referida de ellos, a flor de agua. El AGU- 
obra de Mexicanismos: "No bas- JÓN generalmente vive en las 
ta haber leído una vez en un pe- aguas limpias y claras de los arro- 
riódico o en un libro editado en , yos y los ríos; muy poco en las la- 
Mérida, para decir que una pala- 1 gunas y agiias turbias o estanca- 
bra mejicana es provincial de Yu- das; gusta mucho de las aguas 
catán". ¡ frescas de creciente, y anda siem- 

"Col. y Ríopl. Alfiletero". (TORO ! P^"^ «n cardumos, nadando general- 
GISB. Dice. Lar.) ; mente a poca profundidad, siendo 

visibles por lo mismo sus movi- 



Don Baldomero Rivodó registra . 



mientos. 



de Veracruz. Es nacional. 

Cuba. "PICH. se declara contra el 



la palabra en sus Voces Nuevas de 

la Lengua Castellana, y aboga por AHOGO, m. Lo que la Academia 

su uso en la acepción apuntada. '■ llama ahoguío, esto es. opresión, fa 

AGUJÓN, m. "Pez del orden de i ti^^ respiratoria por falta de aire. 

los teleocéfalos, familia de los es- i Méx. Ramos y D. la da como voz 

combresócidos, y del género be lene 

de Cuvier, del cual describe Poey ! ^ . ^ ,„ ^.^ ^í„„í-;„ r.^,. „„„„:,i^ 

; empleo de esta dicción, por conside- 

ocho especies. Pichardo dice: "Pez I rarla corruptela, e indica en sustitu- 

común en estas bahías, de media ción de ella, ahogruío, asma." (MA- 

vara de largo, más o menos; su j ^^^^-^ 

grueso, la duodécima p a r t e de | El mismo autor diserta acerca 

aquél : cada mandíbula -se prolon- i del abolengo de la voz. y prueba, 

ga más de un jeme, con dientes, rebatiéndola como provincialismo 

las cuales cerradas, porque son de origen cubano, que la Acade- 

delgadas presentan la figura de mía no registró su significado rec- 



AHOR 



— 70 — 



AHUI 



to, ocupándose solamente de las 
acepciones traslaticias. 

Col. C CIERVO prueba que es clási- 
fo, con una cita del P. Isla. "Es muy 
ugado en Andalucía." (TORO G., 
Amer.) y en casi todo Sud Amalea. 

AHORA, m. adv. Ahora bien. 

La tendencia constante del len- 
guaje popular a la apócope, abre- 
viando, ha llegado a darle al adv. 
AHORA la connotación del m. 
adv., ahora bien. El Presb. Gil y 
Sáenz, arbitro en el manejo del 
habla tabasqueña, usó demasiado 
tal vez de esta figura de dicción, 
pero hízolo siempre con la donosu- 
ra que sabía hacerlo. 

"Desde Xicalangro a la barra de 
Santa Anna, la costa es limpia. Aho- 
ra, desde la bara de S. Pedro hasta 
la de Chiltepec, hay, de 4 a 5 bra- 
zos de agua." (GIL Y SAENZ., Cart. 
de Geogr. de Tab., p. 69.) 

AHORCAR, a. "AHORCAR a al- 
guno es valerse de su necesidad 
para hacerle pagar un interés ex- 
cesivo por dinero que se le presta, 
o para comprarle alguna cosa en 
menos de su justo valor." (ICAZB.) 
En la misma acepción se usa en 
Tabasco, donde se dice también 
COGER A UNO A HORQUETA, o 
a HORQUETA DE GUAYABO, que 
equivale a aprovechar la situación 
aflictiva de uno, o la falta de dine- 
ro, que es lo más común, para ex- 
torsionarle con réditos usurarios, 
obteniendo de él ventajas leoninas. 

AHORITA, adv. Diminutivo de 
ahora; "aún más del momento que 
ahora. Muy usado," dice GARCÍA 
ICAZBALCETA. Ahora, propia- 
mente, se refiere a la actualidad 
durante el día o la fecha en que 
se habla; así, se dice iremos aho- 
ra, ahora en la noche, esto es, 
hoy; en tanto que AHORITA es 
"en este momento," en el acto, en 
el instante mismo en que se ha- 



bla. El vulgo apocopa la expresión,, 
diciendo horita y horitita y aun ho- 
rititita, por la afinidad con hora. 

Dícese en Andalucía, según Ro- 
dríguez Marín. (Nota al Quij., pte. 
la., cap. VII; ed. de "La Lectura," 
Cervantes, t. I, p. 201.) 

Méx. "Aún se estrecha más el tiem- 
po diciendo ahoritita, o como en Cuba 
ahoritica." (ICAZB.) 

De ahoritita dice RAM. y DUAR- 
TE: "Diminutivo de ahorita y bidi- 
minufcivo de ahora, del latín ac-hora, 
j en esta hora." 

i — "Si se pide alguna cosa 

Que motive detención, 
Dicen con mucha dulzura 
Ahorita mismo, señor." 

(S. SOMOANO.) 
"Con esto horita, horita aprenden 
los muchachos el oficio." (PENSA- 
. DOR, Periquillo, lia. pte., cap. XXTV. 
p. 149.) — "Paguemelosté de prestito. 
¡ porque .si no el diablo nos ha de lle- 
I var horita, horita." (ID., ib., 3|a. pte., 
¡cap. IV, p. 179.) 
Cuba. PICH. 

— "En el acto y con suma pronti- 
tud. Ahorita mismo, con acelerada 
festinación." (MACÍAS.) Entre nos- 
otros no significa actividad o acelera- 
¡ c;ón. sino simnlemente acción que se 
verifica o se lleva a cabo en el ins- 
tante -^n qi'e se habl.i. "Ahorita voy", 
quiere d'^cir que se parte en seguida, 
ficto continuo al en que se habla, aun 
cuando se vaya de.spacio. 

AHOYAR, a. Horadar, perforar, 
agujerear; en el sentido de pasar 
una lámina u hoja de un lado a 
otro. 

AHUECAR, a. Irse, partir. 
"Ahueca, en imperativo, equivale a 
"vete." (TORO G., Amer., p. 166.) 
Muy usado en lenguaje familiar y 
jocoso. 

AHUIZOTE, m. Es en nuestra 
tierra todo símbolo de desgracia, 
aquello que nos anuncia un mal 
próximo o futuro; así, dicen que 
el graznido de la lechuza es AHUI- 
ZOTE que anuncia en la casa al- 
guna muerte; por eso cuando, ha- 



AHUI 



7 i — 



AHUI 



biendo un enfermo, la lechuza ( los ríos de la tierra caliente. El 
grazna sobre la casa o cerca de i cuerpo tiene un pie de largo, el ho- 
ella, cunde el pánico en la fami- 1 cico es largo y agudo y la cola 
lia y cuenta por segura la muerte '. grande. Tiene la piel manchada de 
del paciente. Es esta una de tan- ¡negro y pardo." (Storia. Ant., lib. 1. 
tas supersticiones o abusiones de ¡ p. 10.) Es^o animal daba materia 
la gente poco instruida, sencilla y ¡ a los mexicanos para muchas con- 
creyente. No obstante, común es ¡ sejas y supersticiones, que el P. 
oír tales consejas hasta entre per- 1 Sahagún refiere así: 
sonas de mediana cultura, que po- ¡ "Hay un animal en esta tierra que 
cas veces renuncian a los hábitos ' vive en el agua y nunca se ha oído, 

ancestrales de la creencia absur- "^' *^"^^ ®® "^"'^ avitzotl, es del ta- 
ancestraies ae la cieencia aubui . n^a.ño como un perrillo: tiene el pelo 

da e irrazonada en cosas mverosi- muy lezne y pequeño, tiene las ore- 
miles, jitas pequeñas y puntiagudas, así co- 
En Otras partes de la República í "^o el cuerpo negro y muy liso, la 
1 1 u * TTT-TVí-iTTT' +í^«,^ «í^^o '^olSL laFga, y al cabo de ella una ma- 
la palabra AHLIZOTE tiene otra ^o como de persona; tiene pies y ma- 
acepción, aunque también en sen- j nos, y son como de mona; habita es- 
tido metafórico o traslaticio, ex- te animal en los profundos manantia- 

nrpsnndn "nprsnna malicia «iiP ^ ^^^ *^*^ '^^ ^^"^^' ^ ^' ^'^""^ P^^"^""**- 
presando peisona maligna, Que jj^^^ ^ ^^..j,^ ^^ ^^^^^ ^j habita, lue- 

nos hostiga, acosa y molesta con ; ^^ ,^ arrebata (sic) con la mano de 
insistencia.' En su acepción pri- la cola, y le mete debajo del agua y 
mordial, la voz, que es de origen lo lleva al profundo: luego turba a es- 
azteca, expresa el nombre de un ^^ ^^ ^ace vertir y levantar olas: pa- 
, , 1 X- I rece que es tempestad ae agua, y las 

animal, muy común en la tierra ! 0,^3 quiebran en las orillas y hacen 
caliente, como bien dice Clavijero; ¡espumas; y luego salen muchos pe- 
pero desconocido en nuestra tierra i ees y ranas de lo profundo, andan so- 

con ese nombre, pues allá se namal^Z^^.l^^fJ^^^t.t^''^- 1 }!''^''r F^T 
' ^ •de alboroto en ella; y el que fue me- 

perro de agua. i tido debajo, allí muere, y de ahí a 

ETIM. "AHUIZOTE. (A. — HUIT- i pocos días el agua arroja fuera de su 
ZOTL: atl, agua; huitzotl, espino- ! ^«"o el cuerpo del que fue ahogado 
,, , . , , „x tTt 'y sale sm ojos, sm dientes y sm unas, 

so; el espinoso del agtia. ) Nom- : que todo se lo quitó el avitzotl: el 
bre de uno de los reyes de Mé- cuerpo ninguna Haga trae, sino todo 
xico. que se hizo célebre por sus I "eno de cardenale-s. Aquel cuerpo na- 
^„„^i^„^^„ TT-^ r,^-^nA^ «^,„„j„ ¡ d's '<? osaba sacar; hacíanlo saber a 
crueldades. En sentido figurado, I ,^3 sátrapas de los ídolos, y ellos so- 
persona que molesta, hostiga y ios le sacaban, porque decían que los 
acosa a alguno. (13.)" (RÓBELO, | demás no eran dignos de tocarle, y 
Dice de Azts ) también decían que aquél que fue 

^ ahogado, los dioses tlaloques habían 

Méx. "AHUIZOTE. (Del mex. | enviado su ánima al paraíso terre- 

ahuizotl.) m. Animal anfibio, que ''al... Decían también que usaba es- 

^,',^ ^r, „r. „„i „ „, „í^ «• -1 te anim.ilejo do otra cautela para ca- 

aun no se sabe a punto fijo CUaU^^^ hombres cuando ya mucho tiem- 
es. "Cierto animalejo, de agua, co- ¡ po hacía que no había cazado ningu- 
mo perrillo," dice MOLINA. HER j "<>• v Para tomar algimo hacía jun- 
NÁNDEZ, cree que puede colocar- K=^'' ^'""íl'^^^ Peces y ranas por allí 
. ' ' j 1 ± ■ ' oonde él estaba, que saltaban y an- 

sele en el genero de las nutrias. : ciaban por el agua, y los pescadores, 
Clavijero le describe de este mo- ; por codicia de pescar aquellos peces 
do: "El ahuizotl es un cuadrúpedo h"e parecían, echaban allí sus redes, 
«^fiu:^ ^,,„ ^„ 1 _' • y entonces, cazaba aJguno. ahogaba- 

anfibio que por lo común vive enJje. y nevábale a su cueva. Decían qite 



AHUI 



72 



AHUI 



usaba otra cautela este animalejo, 
que... salíase a la orilla del ag-ua y 
comenzaba a clorar como un niño, y 
el que oía aquel lloro iba, pensando 
que era realidad, y como llegaba cer- 
ca del agua, asíale con la mano de la 
cola, y llevábale debajo le ella, y allá '■ 
le mataba en su cueva." (Hist. Gen., ! 
üb. XI, cap. 4, p. 2.)'' 

Sin duda que la perversa índole 
atribuida al animalejo fue causa 
de que en las pinturas aparezca 
como símbolo infausto y anuncio 
de calamidades. Se ignora por que 
tomó el nombre de Ahuizotl el oc- 
tavo rey de México, y a fe que le 
cuadró a maravilla, porque se se- 
ñaló por sus continuas guerras y 
por la multitud de víctimas huma- 
nas que hizo sacrificar, particular- 
mente en la dedicación del templo 
mayor de México, con lo cual te- 
nía hostigado al pueblo, y su nom- 
bre se hizo tan aborrecible a pro- 
pios y extraños, que ha venido a 
significar "el que molesta y fatiga 
a otro continuamente y, con exce- 
so" y así decimos: fulano es un 
ahuizote. 

"El nombre de Ahuizotl se usa 
como proverbio, aún entre los es- 
pañoles de aquel reino, por signifi- 
car un hombre que oon sus moles- 
tias y vejaciones no deja vivir a 
otro." (CLAVIJ., Storia. Ant., del 
Messico.) 

— "El se hizo mi íntimo amigo desde 
aquella primera escuela en que estu- 
ve, y fue mi eterno ahuizote." (PEN- 
SADOR, Periquillo, tomo I, cap. 6, 
p. 59.) — "El es mi ahuizote, sin duda: 
es otro Doctor Pedro Recio." (ID., ib., 
cap. II, p. 140.) — "Los violinistas son 
su ahuizote." (FAC, IVtariditos, cap. 
6.) "Hay todavía como herencia de 
lo$ tiempos antiguQs, cuando una per- 
sona nos molesta atosigándonos de 
una manera insoportable, acostum- 
bramos decir: fulano es un ahuizote." 
(OROZCO Y BERRA., Hist. Ant. t. I, 
p. 447.) 

Incluye este nombre D. Juan 
Fernández Ferraz en sus Nahua- 



tlismos de Costa Rica, y le da la 
significación de agüero, creencia 
vulgar, brujería." (ICAZB.) 

"(Pr. D. F.) s. i adj. Perseguidor, 
tenaz, perverso, malvado. Del azte- 
ca ahuizotle, anfibio llamado perro 
de agua." (RAMOS Y DUARTE.) 

Debe advertirse que unos auto- 
res (RÓBELO, ICAZBALCETA, 
MAGIAS, TORO GISB.), escriben 
ahuizote; otros (RAMOS Y DUAR- 
TE, OCAMPO), agilizóte. Confor- 
me a su etimología, dada por el 

Sr. Róbelo, creemos que debe es- 
cribirse con h y no con g, porque, 
como dice el Sr. Ocampo, (Ob. 
cit.) "en esta voz aún no se ha 
marcado por el uso la sustitución 
de una g, a la guturalidad que re- 
sulta de que concurra una u con 
otra vocal que le siga." 

Cuba. "AHUIZOTE, adj. de una 
term. sign. ún: Para nosoti'os equi- 
vale a malévolo y cruel, porque tal 
pintaron al monarca Ahuizotl los ero 
nistas y misioneros; sin embargo, pa- 
ra A. D., impugnador del ilustre 
Bach., significa perseguidor. Var. en 
Méx. dice el vulgo aguizote (Mendo- 
za,) y BACH. reproduce unos con- 
ceptos de A. D. en que aparecen dos 
variantes: "Es verdad que los espa- 
ñoles llevaron a Cuba el ahuizote me- 
xicano. . . yo creía provincial la ovz 
ahuizotl (perseguidor) y es la mexi- 
cana ahuizotl el D. Pedro el Justi- 
ciero de los aztecas, monarca fiero e 
I incansable." Homon. Mendoza cscri- 
! be en sus Apuntes: "acepción vulgar, 
i el individuo que por costumbre cau- 
i sa daño a otro, tal vez por el terri- 
ble recuerdo que dejó el emperador." 
I (MACfAS.) 

Costa Rica. D. Carlos Gaeini. dice 
en su Dice, de Barb. de C. Rica: "Sin 
duda era para los mexicanos algo co- 
mo el basilisco para los españoles, 
pues ahuizotl significa también "ani- 
mal fantástico o espanto", en lenpu;i- 
je náhuatl." Hoy la palabra apüizote 
se toma en muchos lugares de la 
América Central por "sortilegio, ca- 
bala." 



AHUL 



73 



AIRE 



AHULADO, m. "Tapete de hule 
con que se cubre la mesa, para 
conservarla limpia. Ahulado es lo 
parecido al hule o que contiene 
hule." (RAMOS Y DUARTE.) Y 
qué ¿el ahulado no contiene hule? 

AHUMAR, a. Como los cubanos 
gustan del tasajo ahumado, así 
gustamos nosotros de ciertas fru- 
tas, como la naranja, ahumadas, 
y también de ciertas carnes, la 
lonja de puerco y la longaniza, 
que de esta forma se conservan lar- 
go tiempo y toman además rico 
sabor y olor peculiar. Ahumar una 
cosa es pues exponerla a la ac- 
ción del humo, cerca del fogón o 
del fuego, con los fines antes di- 
chos. 

Cuba. "Poner la carne... a recibir 
el humo..", para darle aquel gusto del 
bocado criollo favorito, el tasajo ahu- 
mado." (PICH.) 

AINDIADO, DA. adj. "Que tira 
a indio: semejante a los indios en 
color y facciones. Salva dice que 
es voz de Cuba; mas no la trae 
Pichardo. Maclas la da (p. 33) ; 
pero cree que no es sólo de Cuba 
sino de toda la América; y añade 
que en Cuba es precisamente don- 
de menos se emplea; lo cual es 
muy creíble pues no ha quedado 
allí indio alguno." (ICAZB.) 

Riopl. "Que tira a indio; p que tie- 
ne el color y facciones propias de los 
indios." (GRAXADA. p. 78.) 

Con más amplitud, en Tabasco 
se llama aindiado al individuo de 
tipo, aspecto o modales toscos, or- 
dinarios y gi'oseros, por razón de 
que los indios (indígenas) de allí, 
como los que aun restan en toda 
la América, son tipos de facciones 
recias, de mala presencia física y 
generalmente incultos, vulgares y 
antipáticos por su rusticidad, de- 
bido al desprecio de que han sido 
motivo, cuando no a la persecu- 



ción, por parte de los blancos, y 
hoy hasta de los criollos. Además 
el indio de la actualidad, a causa 
de los sucesivos cruzamientos, ha 
degenerado marcadamente, per- 
diendo sus históricas y proverbia- 
les cualidades de carácter y otras 
facultades que peculiarizaban la 
raza pura, llegando a convertirse 
en individuos de crasa intelectua- 
lidad y de c-ondiciones detestables 
para la vida social, principalmen- 
te para el progi'eso, pues son con- 
servadores, rutinarios y apáticos 
por excelencia. 

AIRE. m. "En el juego del mon- 
te se llama así la salida de las 
cartas de igual clase, como dos 
i-ejes, dos sotas, etc., cuando se 
sacan para el albur." (ICAZB.) 

Es lo que la Academia llama 
encuentro, 5a. acepción. 

2. Así se llama también en Ta- 
basco el torozón, padecido por los 
caballos. Creo que es lo que en 
Veter. llama el Dice, meteorismo, 
torozón, timpanitis o enteritis 
El aire ^s una especie de ataque 
paralítico, por el cual la bestia su- 
fre convulsiones y espasmos rápi- 
dos que le producen casi siempre 
la muerte. Lo padece generalmen- 
te el animal cuando ha andado, o 
hecho ejercicio largo que le pro- 
duce sudor y cansancio, y cesa re- 
pentinamente, entrando en reposo 
o descanso. Por eso cuando un ca- 
ballo ha hecho largo viaje, sobre 
todo en épocas de calor fuerte, al 
rendir la jornada, o apearse el ji- 
nete, acostúmbrase pasearlo va- 
rios minutos, antes de desensillar- 
lo, de suerte que vaya entrando 
•paulatinamente en rep'oso y refres- 
cándose poco a poco. V. PASEAR. 

3. En general, cierta parálisis 
! ligera. 



AJIA 



74 



AJIL 



Méx. "Enfermedad que paraliza al- 
guna parte del cuerpo. Le dio un 
aire." (ICAZB.) 

Cuba. "Enfermedad conocida tam- 
bién con los nombres de perlesía o 
paralisio (más común parálisis), y en 
tal concepto se acostumbra decir 
Juan tiene aire..." (MACÍAS.) 

— "La enfermedad perlática que 
tuerce o invalida alguna facción o 
miembro del cuerpo repentinamente. 
Usase con los verbos tener y dar, v. 
gr.: tiene aire, le dio aire..." (PICH.) 

Canarias. "Cierta parálisis ligera: 
tiene un aire: le dio un aire. Es co- 
rriente también en Andalucía." (Ze- 
ROLO, Legajo de varios, p. 161.) 

HACERLE A UNO AIRE CON 
LA COLA, fr. pbr lo común to- 
mada en mala parte, en el sen- 
tido irónico de no temer uno a 
otra persona, ni dar importancia a 
sus actos. I 

AJIACO. "(Pr. Tab..) s. m. Co- 
mida con caldo, hecha de carne, 
camote, yuca, elote, plátano ver- 
de, calabaza, chayóte, ñame y chi- 
le." (RAMOS Y D.) Le faltó ajo, 
cebolla, ajo-cebolla o cebollín, cu- 
lantro, challa, coles, tomates y 
mil frutas, legumbres, especias y 
condimentos más, que bien pueden 
ponérsele al tal guisito, que en 
realidad no es una simple "comida 
con caldo", puchero por ej.; como 
dice Ramos y Duarte, sino que co- 
mo no la conoce, habló por boca 
de ganso y dijo una tontería, co- 
mo la dijo también al afirmar que 
la voz yagual es término de Fron- 
tera. El ajiaco es una comida, un 
cocido, que se hace preparando un 
caldo coloreado con achiote y car- 
gado de especias y recados: ajo 
en cabezas enteras, pimienta, cla- 
vo, etc., con el cual se guisa la 
carne, echándole verduras, frutas 
diversas, y adepiás aceite y vina- 
gre. No es tampoco voz propia so- 
lamente de Tabasco; la hemos 



oído en México repetidas veces. 
Parece esencialmente cubana. 

Méx. "Guiso de carne de cerdo o 
de ave y huevos revueltos con re- 
caudo." (OCAMPO). 
1 MONDONGO EN AJIACO, es el 
í mondongo hecho en guiso de ajia- 
j co, es decir, en caldo colorado, con 
' especias, frutas y demás ingre- 
dientes. V. MONDONGO. 
I Cuba. Tratándose de un guiso isle- 
ño, en América nadie tiene mejor 
; derecho para hablar de él que un 
cubano, y más cuando éste sea doc- 
i to, como el señor Macías Oigá- 
¡ mosle: 

I "Comida criolla compuesta de car- 
j ne fresca y tasajo (de puerco o de 
j vaca), de viandas y de mucho caldo 
i (donde se puede mojar el casabe), 
! abundante en svimo de liinón y ají 
¡ picante. Generalmente se le echan pe- 
j dazos de plátano, yuca, calabaza, 
I mazorca de maíz, ñame, boniato, ma- 
j langa, etc.: pero es de advertir que 
I degeiiera de su primitivo origen, a 
¡ medida que se le acompaña de vian- 
das y de verduras exóticas El je- 
suíta Francisco J. Charlevoíx (Hist. 
de Saint-Dom.) lo nombra iracas, 
! voz que, dados los efectos del ají, no 
vacilamos en dar por derivada de 
\ ira. No diremos que son sinónimos, 
porque sus elementos son distintos; 
i pero pueden tomarse como equiva- 
lentes el ajiaco cubano y la olla es- 
! pafiola, y por lo que hace a mezco- 
lanzas, el ajiaco guarda similitud con 
: la escudella catalana (sopa) y con 
i la paella valenciana (principio.) Es- 
; to último es tan cierto que por eso 
I se confundió, o confunden Salva y sus 
I reproductores, el locro (V. en locrio) 

'] con el ajiaco " 

¡ Col, "ajiaco es un plato caracteri- 
: zado por el ají, y así sucede en Cu- 
I ba, el Perú y Chile; entre nosotros 
lo que se llama así no lleva tal pi- 
cante." (CUERVO, Ap. crit. 641). 

•Nuestro ajiaco tampoco lleva chi- 
le; y, como describe Ocampo, pue- 
de contener dos o tres carnes: de 
res, de cerdo y de pollo, por ej.* 
en Veracruz el ajiaco lleva chile, 
como el auténtico cubano. 

¡AJILA! Interj. que se usa en 
el lenguaje de campo, para ani- 



AJIL 



75 



AJUM 



mar o estimular el ganado a que 
camine. 

AJILAR, a. Es una corrupción del 
verbo ahilar, ir uno ti'as de otro, 
formando hilera; pero además tie- 
ne otra acepción: la de encami- 
narse dirigirse, tomar rumbo por 
una parte: por aquí ajilaron los 
bueyes, es decir, por aquí se fue- 
ron o tomaron. 

Costa Rica. En forma jocosa, muy 
gráfica, Don Carlos Gagini trata del 
verbo, con igual acepción en su Dice, 
de barb. y provs. de C. R. "¿Parí, 
onde ajilarían esos muchachos?" nos 
preguntó una vez una vejecita, reñ 
riéndose a dos nietezuelos suyos que 
habían hecho la del humo " 

No lo registran García Icazb., 
Macías ni Ramos y Duarte. Cuervo 
tampoco lo trata, por lo tanto, pue- 
de considerarse provincial de Ta- 
basco y Centro América, región és- 
ta con la cual es limítrofe nuestro 
Estado; aunque lo encontramos en 
otros puntos de la costa oriental. 

"La yunta que tiraba de ella (la ca 
rreta), era joven, y por tal no obe- 
decía al ":ó. ó!...! ¡ajila!" del con- 
ductor que a cada paso la hería" 
(RODR. B., Pajarito, X. p. 170.) 

AJILIMÓJILI, m. Tener una co- 
sa su AJILIMÓJILI, fr. equivalen- 
te a la castiza: Tener bemoles. 

"Creen algunos que es cosa muy 
fácil, pero no lo es, tiene su AGILI- 
MÓGILI." (GIL Y SÁEXZ, El Capo- 
ral, p. 48). — "En este mundo todo 
tiene su AGILI-MóGILI." (ID., Ib., 
p. 67.) 

AJO. m. Apócope de una interj. 
sustantivada que, por poco decen- 
te pero muy común, omitimos. 

"En la esquina estaba un borracho 
bocho una equis y vociferando ajos". 
(RODRfG. BELTR., Perfiles, XVI., p. 
116.) 

AJUARAR a. Amueblar. Exis- 
tiendo el sustantivo ajuar, nada 
bárbara es la formación del verbo 
ajuarar, usado no solamente en 
Tabasco, sino en muchas otras 



partes de México, aunque el señor 
Ramos y Duarte le achaca tal uso 
a Yucatán solamente. 

Méx. "Ajuarar (Yuc), inf. amue- 
blar. "Están ajuarando una casa"; 
amueblándola." (RAMOS Y DUAR- 
TE.) 

"¡Dulce placidez la de aquella ca- 
sa montada a la antigua, ajuarada 
a la antigua." (DELGADO, Los Pa- 
rientes Ricos, LXXIX, p. 561.) 

("Ello es que en vestidos, ociosida- 
des, albricias, y casa ajuarada se 
gastaron en cuatro días, mil y dos- 
cientos pesos." (PENSADOR, Peri- 
quillo, 2a. p., cap., V, p. 189). — "Las 

bujías esparcían claridad en los 

salones ajuarados caprichosamente." 
(MERINO, Celestina, la. pte. X, p. 
109.) — "En una casita baja, reduci- 
da y mal ajuareada, vivía yo con mi 
familia." (PRIETO, Memorias, 40-52., 
cap. IV, p. 263.) 

AJUCHAR. Este verbo es, en 
cuanto a su forma lexicogi'áfica, 
una cori'upción de ahuchar, toman- 
do éste en la acepción de azuzar, 
incitar, que la Academia no le da. 
Es sinónimo de otro provincialis- 
mo campesino: atujar. (V.) 

Ahuchar, en la acepción apun- 
tada, es provincialismo aragonés, 
según Cuervo (Ap. Crit., n. 970), y 
de uso en Bogotá, según también 
TORO G. (Dice. Lar.) 

2. Tiene también entre el vulgo 
en Tabasco este verbo la acepción 
de excitar, apremiar: "a júchalo, 
que acabe," es frase con que expre- 
sa poner mayor actividad en lo 
que uno se ocupa. 

AJUMARSE, pr. Principalmente 
entre los campesinos, siempre 
' 'jsan este verbo por embriagarse, 
achisparse, en estilo familiar casi 
jocoso, y en forma expresiva muy 
gráfica y onomatopéyica, cosa ex- 
plicable si se para mientes en que 
se deriva del sustantivo y adj.: ju- 
mo, también prov., el cual parece 
una pronunciación enfática y joco- 
• sa de humo, y como éste marea. 



AJUM 



— 76 



AJUM 



ataranta y abomba al individuo, 
ajumarse expresa estar bajo la 
acción del humo.... (los vapores 
alcohólicos). 

Es tan fecundo nuestro pueblo 
en la jocosidad y la metáfora, que 
bien vale la pena dedicarle unos 
renglones al vocabulario especial 
de germanía que se usa para lla- 
mar los "excesos en el culto de 
Baco", que dice D. Rufino J. Cuer- 
vo, el más alto filólogo de Hispa- 
no América. 

Cuatro formas distintas analiza- 
remos, porque tantas así se distin- 
guen de la borrachera en el pue- 
blo de Tabasco. Ál hecho de be- 
ber, de embriagarse, de emborra- 
charse, llámase con los términos: 
embotarse, trincárselas o atrincár- 
selas, jalárselas, ponérselas, tra- 
bárselas, tomar, chirriarla. Beber 
algo hasta ponerse alebrestado, es 
alebrestarse. 

Del que está medio borracho, 
del calamocano, se dice que está: 
a medios chiles, a medias cachas, 
a media, agua, a media rienda, a 
media tranca, a media asta, picón, 
caliente, sarazón, sorumbo, ade 
más de que con el adverbio medio 
se expresa lo mismo, anteponién- 
dole a los epítetos numerosos con 
que se lama al borracho: jumo, 
tarro, jimbo, jalado, chumo, chiri- 
mico, zorro, jalisco, mamífero, 
briago, chispo, rayado, zurriago, 
jarcia, bolo, mamado, pedo, toma- 
do, etc., l'os cuales también se mo- 
difican en sentido aumentativo 
con el adverbio bien: bien jimbo, 
bien jalado, cuando el individuo 
está muy borracho. 

El estado completo de ebriedad 
se designa: chispera, bolera, zorra, 
mona, turca, chispa, pedo, jimba, 
papalina, jumera, chumera, mama- 



2Ón, y cuando la borrachera es de 
ordago (v), estos términos se cali- 
fican buena mona, buena juma, etc. 
Advertiremos que las monas, se pes- 
can; se cogen, las zorras; se pone 
uno o se traba las turcas, las jim- 
bas, etc. Del que bebe de cuando en 
cuando se dice que la chirria, y 
cuando está bebiendo, que la anda 
chirriando o que está chirriándola; 
del que solamente bebe al acaso, 
que lo pateó la muía, porque hay 
que saber que a la botella se le 
llama cariñosamente la muía. 

Al que se embriaga por costum- 
bre, al borracho consuetudinario, 
se le aplican los dictados: bútago 
(semejante a abotagado, derivado 
de abotagarse), chispón (frecuen- 
tativo de chispo), borrachín (id. 
de borracho), borrachón, botelló- 
logo (por antonomasia, mejor se- 
ría botellófilo, amigo de la bote- 
lla) ; se dice asimismo que es da- 
do a la botella, que se las empina, 
las atiranta; etc. 

"Peralta, emparejado con "La Amo- 
zoc," aiTibos con el jumo arriba, se 

i encarga ron de vociferarlo por aquella 
parte del campamento." (SÁNCHEZ 
TvíARMOU Antón, XII, p. 112.) "Cuan- 

: do se canta el jarabe o "Los Chiles" 

[ y los bailadores estén un poco jumos 
o achispados." (QUEVEDO. Los Ver- 
sos de Pique: "Tab. Gráf.," No. 153, 

I Enero 1". — 917.) 

Por México se usan también al- 
gunos de estos términos, especial- 
mente jumo y jalado, pero más és- 
tos: entrompetárselas, embolarse, 

I a medios palos, como vemos de 

I estos pasajes: 

" — ^Vamos por él (Pedrito) a la ofi- 
i ciña. Y lo entrom'petamos. Caló de 
' Pío Prieto, con que significaba que lo 
I emborracharían. — Eso es. — Cuando él 
j está jalado (sinónimo peculiar de 
I Pío), se presta a todo." FACTTNDO, 
¡ Pollos, tomo 1, cap. XII.) "Pidió 
j ajenjo.... cuando le tocó el hombro 
un amigo suyo que estaba ya a 



AJUS 



AL 



medios palos." (ID., Mariditos, cap. 
V.) — "'Ya Ernesto había tragado más 
saliva que la que se necesitaba para 
la digestión y empezaba a sentir- 
se como dicen: embolado." (FACUN- 
DO. Merlditos, cap. VIII). — "Solían ju 
gar una brisca de interés módico, y 
trincar un anicetillo gratuito." (GAM- 
BOA, Santa, Seg. pte. II, p. 232.) — 
"Han bebido tanto, que a esta hora 
tienen ana. juma..." (DEL.G., Cal. 
XIII, p. 116.) — "Me he pegado más de 
diez monas como una tranca." (FAC, 
Isolina. t. II, cap. VII.) — "Antes de 
estar jalado, ya el Coronel estaba sen- 
tado junto a la novia." (FAC, Marl- 
ditos, cap. VIII.) — "El Coronel, según 
expresión de la mayoría de los concu- 
rrentes, estaba muy jalado." (ID. ib., 
cap. \^I.) — "Reljeca empezaba a sen- 
tirse como dicen, embolada." (ID. ib., 
cap. VIII.) — "Los briagos, en vez de 
irse para su.s casas, escogen los qui- 
cios de las puertas, para quedarse 
dormidos." (EXCELSIOR, Méx., Agos- 
to 917.) — ";Y ái me tienej tú que se 
ajumó y se lo llevaron a la gayola!... 
;Y ái durmió la mona... hajta hoy 
mui tempranito!" (RODR. B., Pajari- 
to, XVI, p. 3.57.) 

A JUSTAR, a. "Ya te voy a aj'us- 

tar las cuentas," dicen las mamas 
al hijo que na cometido al^na 
falta o travesura, dándole a enten- 
der que le van a pedir cuenta de 
su conducta, para comprobar si se 
ha portado bien. La acepción es 
metafórica, y traslaticia también 
de ajusta r cuentas, en el cual sen- 
tido vale tanto como verificar o 
comprobar, acepción que no le re- 
conoce la Academia ni tiene como 
provincialismo en otros lugares de 
América, según veremos en segui- 
da. 

Méx. "(Yuc), inf. Cumplir, tener." 
"El niño ajustó ya seis años," esto es, 
"cumplió ya seis años," o "tiene seis 
años." (RAMOS y D.) 

También en Tabasco se usa en 
esta acepción el verbo: "tiene xiiez 
años justos", exactos, cabales, por 
lo tanto, "los ha ajustado" la per- 
sona de quien se trata. 



C. Rica. RODRÍGUEZ reprueba el 
uso pro\incial de ajustan en estas fra- 
ses: "le ajustaron un garrotazo o cien 
palos," etc., y agrega: "Dígase de los 
azotes que se los dieron, del garrota- 
zo que se lo asestaron, y así, según 
los casos." GAGIXI, con tal motivo, 
lo critica diciendo: "El Sr. Rodríguez 
ignoraba sin duda que en Castilla se 
Cice vulgarmente ajustan por dar o 
asentan, y que en tal .sentido ha si- 
do usado dicho verbo por escritores 
de nota," y da la siguiente cita: 

"El castellano 
una estocada repentina ajusta 
al pecho del garzón." 
(A. de SAAVEDRA, El Moro Expó- 
sito.) 

Col. "Dícese vulgarmente le ajustó 
(le dio) una pedrada: de ahí entre 
nosotros "me ajustó (me dio) un do- 
lor de muelas." (CUERVO, Xo. 610.) 
Por lo \'isto, también al Sr. Cuer\-o le 
viene el guante de la crítica de Gagi- 
ni. 

Perú. Apretar: le apnetanon mucho 
en el examen. (TORO G.. Dice. Lan.) 

Chil. Asestar, dar. (TORO G.. ib.) 

AL, por a, prep. "No es raro oír 
en Tabasco estas frases: "AL ha- 
ber salido temprano, lo habría en- 
contrado." "AL decir la verdad, no 
lo he visto." Debe decirse: "A ha- 
ber salido..' A decir verdad...." 
porque estas expresiones denotan 
condiciones, v. gr. : "si yo hubiera 
salido... si yo dijera verdad". 

"Se antepone al a un infinitivo 
cuando se (luiere expresar coexis- 
tencia de tiempo, v. gr. "Llegué al 
anochecer", es decir, "al tiempo 
que anochecía": "Habiendo apla- 
cado Sancho a su mujer, y D. Qui- 
jote a su sobrina y su ama. AL 
anochecer se pusieron en camino." 
(CERVANTES, Quijote, pte. II, 
cap. VII.)" (RAMOS.) 

Sólo tenemos que agregar a es- 
to que tal uso es propio de la gen- 
te indocta por completo, de aque- 
lla entre la cual se dice diatiro, 
Grabiel, naiden, a la cual no se 



ALA 



ALAC 



puede corregir, porque antes hay 
<que enseñarle la Gramática y sus 
reglas más elementales; para la 
cual no se escriben los dicciona- 
rios, sino los silabarios. Y es cosa 
de no tener uno en qué ocuparse, 
esto de ponerse a recoger estos 
que dijéramos verdaderos desper- 
dicios del idioma, residuos de eli- 
minación del lenguaje, que sólo 
son buenos para un Diccionario de 
barbarismos, propiamente dicho, y 
no para una obra que contenga 
palabras y expresiones no mera y 
simplemente viciosas, sino que 
siendo propias de tal o cual re- 
gión, dejan de estar comprendidas 
en el léxico castizo. El Sr. Ra- 
mos y Duarte no hizo obra de se- 
lección, de expurgamiento y mejo- 
ramiento del lenguaje, sino un Có- 
digo, errado las más veces, de sen- 
tencias, de censura y reprobación 
contra todo aquello que no se 
ajusta estrictamente al cartabón 
del Diccionario. No permitiéndole 
al lenguaje enriquecerse, ensan- 
charse, permanecería estancando 
y se haría inservible e inútil para 
su objeto, pues la natural evolu- 
ción social crea diariamente, mo- i 
mentó a momento, multitud dé co- ; 
sas nuevas para las cuales se ne- ! 
cesitan nombres nuevos también. 

ALA. DAR EL ALA POR CO- ! 
MERSE LA PECHUGA, refr. con I 
que se da entender que se concede 
lo de menos valor, por aprovechar- 1 
se de lo más importante y valioso. | 
Dícese también DAR EL ALÓN. 
Es común en toda la costa. 

"No era la maestra de aquellas in- 
teresadas que dan el alón por comerse 
la pechuga." (RODRÍGUEZ BEL- 
TRÁN, Pajarito, III, p. 35.) 

ALABADO, m. "Cántico devoto 
que en algunas haciendas acostum- 
bran entonar los trabajadores al 



comenzar y al terminar el traba- 
jo." (ICAZB.) 

El canto del ALABADO está 
I unido en Tabasco a la historia 
I tristísima de la más dolorosa ser- 
i vidumbre, que fue por muchos 
I años esclavitud disfrazada con ese 
¡nombre. EL ALABADO no era ima 
! costumbre ya, que llegó a consti- 
j tuír una obligación para los infe- 
jlices sirvientes o mozos que con 
; sus mujeres y sus hijos debían le- 
\ vantarse a las dos de la mañana, 
I para tener tiempo de entonarle, y 
j salir muy temprano al trabajo. Y 
I por las noches, a entonrale tam- 
j bien, después de las rudas faenas 
¡ del día y de los palos abundante- 
I mente recibidos ; a dar gracias a 
I Dios por haberles permitido un 
día más, añadido a la cadena de 
I sufrimientos y martirios, y al amo 
por haberles prodigado el bien del 
castigo; rendidos por el cansancio, 
abrumados por un sol tropical que 
incendia y mata. Nada más triste 
y lastimero que aquel canto corea- 
do, quejumbroso como un gemido 
prolongado del dolor, como un mi- 
serere entonado a los victrimarios 
y verdugos. 

Méx. "Del cuartucho se escapaba el 
cálido olor de la muchedumbre aglo- 
merada, que rezaba rosarios y más 
rosarios, sin descansar más instantes 
que los gastados en entonar un canto 
horriblemente lúgubre, el alabado, que 
de rigor deVie cantarse, a fln de ahu- 
yentar a los demonios." (AZUELA, 
Mala Yerba, II, pp. 10-11.) 

Chile. "Aunque alabado es caste- 
llano, denotando el motete que se can- 
taba en alabanza del Santísimo Sa- 
cramento, en Chile hemos conocido 
siempre este motete con el nombre 
de bendito, y con aquél el canto de 
los serenos al venir el día y recoger- 
se a su cuartel." (RODR.) 

ALACRaN, del freno, m. Cada 
uno de los dos expremos inferio- 
res del freno, encorvados hacia 



ALAL 



— 79 — 



ALAM 



atrás y en los cuales se aseguran 
las dos ramas o guías de las rien- 
das. 

ALALIMÓN, m. Juego de niños en 
que éstos se dividen en dos bandos y 
entonan un canto cuya primera 
palabra es ésta, la cual es corrup- 
ción de Hola lirón, según Borao: 
"alalimón, alalimón, la torre se 
me ha caído," cantan las de un 
grupo, y contestan las otras: "ala- 
limón, (bis) ya la levantaremos." 
Compárense los versos que siguen, 
algo distintos en Aragón y en 
Vizcaya : 

Xo tenemos dinero. 
Nosotras los dai'emos 
¿De qué son los dineros? 
De cascaras de huevo, etc.) 

Xo tenemos dinero. 
X'osotras ya tenemos. 
¿Con qué se hace el dinero? 
Con cascaras de huevo, etc. 

(MUGICA, Dialectos, etc., p. 
56.) 

Adviértase que Mugica escribe 
alalimón, esdrújulo. 

BORAO registra lo siguiente 
(Dice, de voces aragonesas, p. 
154, Arr. ALALIMÓN) : "Juego de 
muchachos, que consiste en una 
danza circular, acompañada de un 
cantar, que comienza con aquella 
palabra, la cual es corrupción de 
Hola lirón." 

2. Además del juego descrito, llá- 
mase también así un estilo de to- 
rear en el cual dos toreros toman 
la capa por sus extremos, hacien- 
do que el toro pase entre ellos. Po- 
co usado hoy. 

ALAMBIQUERO, m. Es tan ade- 
cuado y tan aplicable a Tabasco lo 
que acerca de esta palabra escribe 
Macías en su Dice, cubano, que 
parece hecho para nosotros lo que 
aquí se reproduce: "El encargado 



del manejo de algún alambique o 
el inteligente en la elaboración del 
aguardiente. — En España hay mu- 
chos alambiques; pero, o no exis- 
ten allá encargados especiales de 
ellos, o los nombran valiéndose de 
alguna paráfrasis, o los Dicciona- 
rios han cometido una notable omi- 
sión. Nosotros debemos consignar 
el término, porque en Cuba es el 
nombre de una profesión lucrati- 
va." Y en Tabasco también. 

"El que maneja y cuida el alam- 
bique," dice PICH. 

ALAMBRADO, m. Cerca de 
alambre comúnmente usada para 
' dividir en departamentos los po- 
treros, y para cerrarlos en el perí- 
metro, lo mismo que cualquiera 
otra clase de lugares en el cam- 
po. Se emplea el alambre de púa, 
poniendo postes o estacas gruesas, 
a tres o cuatro metros de distan- 
cia, en los cuales se afianza con 
grapas el alambre. Por lo general 
los ALAMBRADOS, son de tres a 
cuatro hilos, a menos que sirvan 
para impedir el paso de animales 
pequeños, como cerdos, caso en el 
cual se hacen de mayor número. 
En los corrales y toriles se usa 
alambre liso, o cercas de palos, pa- 
ra evitar riesgos a los animales, 
porque en esos lugares se encie- 
rran para lazarlos, y suelen atre- 
pellarse al correr. 

Ríopl. "Cerca de alambre." (TO- 
RO G., Dice. Lar.)— GRANADA, p. 
79. 

No lo encontramos en otros pro- 
vincialismos de América, ni regis- 
tra la Academia otra acepción que 
la de "Alambrera, enrejado o teji- 
do de alambre." 

ALAMBRAR, a. Cercar con alam- 
brado un campo o terreno. 

Riopl. GRANADA, p. 79. 



ALAZ 



80 



ALBO 



ALAZANA, f. fam. Nombre que 
daba el pueblo a la antigua onza 
oro, moneda de diez y seis pesos. 
Usado especialmente en plural: 
Las Alazanas. Hoy son muy raras. 
Llamábanse también peluconas y 
amarillas. (Vv.) 

"Y cómo se habla de sus arcenes 
repletos de alazanas que eterna^mente 
emboscado oculta hipócritamente." 
(SALAZAR, Almas, Honda tristeza, p. 
11.) 

ALBARDÓN. m. "Nombre que se 
da a la silla de montar inglesa, 
llana y sin borrenes." (ICAZB.) EL 
ALBARDÓN no tiene manzana ni 
teja; es plano, y presta poca segu- 
ridad para el jinete; úsase más 
bien para paseo. 

"Otras (montadas) en algún albar- 
dón viejo, traído por ima americana 
de San Francisco." (CHAVERO, 
Obras, F^l INTanzanillo, p. 8.) 

ALBOROTARSE, pr. "Animarse, 
inquietarse con la perspectiva de 
una diversión u otro goce que se 
desea con ansia. Es el embullarse 
de Cuba." (ICAZB.) Lo mismo pa- 
ra nosotros. 

2. En el lenguaje del albéitar: in- 
quietarse el caballo, haciendo ca- 
briolas, dando saltos, caracoleando 
fatigadamente, ya por causa de ha- 
ber estado mucho tiempo sin ser 
montado, y por lo mismo muy des- 
cansado, ya por un exceso de bue- 
na salud y alimentación; ya, por 
último, por una excitación sexual. 

Cuba. Se dice Embullarse o Embu- 
llar, como lo define MAGIAS: "Inspi- 
rar deseos o entusiasmo por algún 
propósito" (ARBOI..), o como dice 
PTCH., "Animar, propender a la bu- 
lla o diversión. Antón. Término for- 
motivo y antagónico de desembullar. 
Crít. Llama la atención que SALVA 
(de donde lo tomaron CAB. y la SOC. 
de LIT.) registre tres derivados del 
verbo y omita a éste. CHAO, hacién- 
dose cargo de la coirección de PICH., 
suprime a embullamiento y deja a 
embullo y embullarse, óigasele: "Em- 
bullarse: V. gr., provincias de Cana- 



rias y Cuba: jaranear, estar de bulla, 
animarse a entrar en ella." Creemos 
que así como el "animarse a entrar 
en bulla" debió ser lo primero que 
escribiera CHAO, tanto por tener la 
forma reHexiva (cuestión de lógica), 
como ser el genuino significado de la 
palabra (cuestión de lexicología), de- 
bió también anteponer Cuba a Cana- 
rias, porque el término de que se tra- 
¡ ta es muy del lenguaje de las Islas, 
como se dijo deaantes." 

También entre nosotros se usa 
embullarse, con igual significado 
al que tiene en las Islas. Muy co- 
mún en el lenguaje familiar y cam- 
pesino. 

ALBOROTERO, RA. adj. íam. 
"Bullanguero, amigo de bullangas," 
dice la Acad. ; ¿qué mucho enton- 
ces que, conforme al procedimien- 
to usual y castizo de la formación 
de nombres con la desinencia — ero, 
era, hagamos nosotros ALBORO- 
TERO, de alboroto: amigo de al- 
borotos? Y aun, con el mismo de- 
recho y conforme a análogo proce- 
dimiento, hemos formado alborotis- 
ta, congénere de camorrista, el cual 
es más propio si se quiere que al- 
borotero, ' puesto que expresa "el 
que arma alborotos". Sustantívase. 

C. Rica. "El Dice, sólo da alborota- 
dor. Sin embargo, alborotero, forma- 
do de alboroto como Vnillanguero de 
bullanga, nos p,arece aceptable, siquie- 
ra sea con la nota de familiar." (GA- 
GINI, p. 34.) 

ALBOROTISTA, m. y f. fam. No 
encontramos esta voz en ningiin 
libro de la materia, consultado; 
plácenos, pues, tener cual si dijé- 
ramos la patente de exclusiva en 
el uso de una palabra, cuya buena 
filiación lexicológica queda lega- 
lizada por la existencia y genealo- 
gía de su prima hermana camorris- 
ta. V. ALBOROTERO. 

ALBOROTO, m. "Lo mismo que 
embullo en Cuba." (ICAZB.) Ani- 
mación predisposición con entu- 



ALGA 



— 81 — 



ALCA 



siasmo para la diversión, bulla, 
fiesta u obsequio que se prepara o 
espera. "Vocerío", (ACAD.) EL 
ALBOROTO, para nosotros, no es 
sinónimo forzoso de vocerío; aquel 
puede amarse sin dar voces ni 
hacer ruido o escándalo: forman 
ALBOROTO las hormigas cuando, 
presintiendo el mal tiempo, van de 
aquí para allá precipitadamente; 
se alborota un avispero cuando se 
le tropieza y echan las avispas a 
volar irritadas, buscando a quien ' 
las ha provocado, para asaetearlo. 
Guat. y Hond. Muy otro significado, 
en nada parecido al nuestro: "Rose- 
tas de maíz tostado con miel." (TO- 
RO G., Dice. Lar.) 

ALCAHUETE, TA. adj. "Perso- 
na que solicita o sonsaca a una 
mujer para los usos lascivos con un 
hombre, o encubre, consiente o 
permite en su casa esta ilícita co- 
municación." (ACAD.) Además de 
éste, tiene por nosotros el signifi- 
cado más púdico de padre consen- 
tidor de los hijos. ALCAHUETES 
sé les dice a los padres que no co- 
rrigen y castigan debida y opor- 
tunamente a sus hijos, lo cual es 
más bien ima tolerancia por exce- 
so de cariño, mal entendido si se 
quiere, pero nunca por complicidad 
en el vicio ni menos con la per- 
versa idea de insinuarles en la co- 
rrupción. 

Cuba. "Una especial tiene en Cuba: 
delator, denunciante, chismoso," (MA- 
GIAS.) En mi tierra al pan se llama 
pan y al vino, vino: chismoso al que 
lleva y trae, y tiene gusto en propa- 
gar el chisme; aunque el alcahuete 
raras veces no es chismoso, por razón 
de su oficio. 

ALCALDADA, f. De pública y 
notoria ha llegado a ser proverbial 
la estupidez y rusticidad de los 
funcionarios que en España llevan 
el nombre de Alcaldes; de aquí 



que a toda acción en que se atre- 
pella un derecho o se comete im 
abuso de autoridad, se llame AL- 
CALDADA. De este modo lo defi- 
ne y entiende la Academia; mas 
para nosotros la acepción se ha ge- 
neralizado hasta alcanzar el signi- 
ficado de un abuso cualquiera, aun 
cuí^ndo no sea ejerciendo el poder 
ni teniendo la facultad legal de 
obrar en determinado sentido. 

ALCAPARRA, f. "Arbusto ramo- 
so de tallos tendidos y espinosos, y 
flores blancas y grandes." Otrd es 
en Cuba, según PICH. : "Planta 
de muchos tallos herbáceos, tier- 
nos, con lomos gruesos de media 
pulgada, verde-amarillosos, tendi- 
dos y que sirven también de en- 
redadera; las hojas cordiformes, 
de un verde renegi-ido lustroso, sin 
dientes; florecülas pequeñas y 
blancuzcas, y corteza aperitiva y 
vermífuga." 

Nuestra ALCAPARRA es un ár- 
bol grande, comúnmente conocido 
con el nombre de madre chontal 
(Erythrina coralloides, ROV.), 
pues aquel nombre se aplica pro- 
pi.^mente a 1« flov de la plañí i-, fus 
ürlol fx ondoso, de tallo ro'nido, 
con espinas, dispersas; de hoja.s co- 
lor verde oscuro, grandes, acora- 
zonadas, de limbo dentellado, du- 
ras, de iargo pe riólo. La ilor es 
de cáliz verde, tubular, monosépa- 
lo; la corola de color rosado es 
una especie de vainilla o estuche, 
algo aplanada, abierta por una 
arista y lomo redondeado; en for- 
ma de una hoja de machete; en el 
lomo el color es más subido y ha- 
cia los bordes casi desciende al 
blanco. Tanto la corola como el 
cáliz son jugosos y dulces, por lo 
cual es muy comestible, cocida y 
frita. Esta planta se siembra en 

6 



ALCA 



— 82 — 



ALDA 



las haciendas de cacao, donde sir- 
ve como chichigua. V. MADRE. í 

"El nombre vulgar de alcaparrero 
que le suelen dar (al perico), recono- ' 
ce la costumbre que tiene de invadir I 

las plantaciones de cacao para 

alimentarse con las flores de la Ery- i 
thrina coralloides, designada en Ma- | 
cuspana con el nombre de alcaparra." i 
(ROVIROSA, Zoo. de Tab., p. 35.) i 

Ecuad. Por allá se llama alcaparra 
a los "Botones florales de la pita." I 
(TOA'AR, c. p. TORO G., Amer., p. 
96.) 

ALCAPARRERO, m. N o m b r e | 

vulgar que se da también al peri- 
co, periquito o periquillo (Conurus : 
aztecus, SOUANCÉ.) V. ALCAPA- 
RRA, i 

ALGARABAN, m. Nombre que 
suele darse en algunas partes del ¡ 
Estado al ave que comúnmente ' 
se conoce con el nombre de tara- i 
tana, (Oedicnemus bistriatus, 
WAGL.) Don Alberto Correa (Res. 
ec. del E. de Tab., p. 37) llama 
también a esta ave algarabía. Nos 
parece un error: el algarab.'a ¡ 
(Dendrocygna fulva, BÜRN) per-; 
tenece a orden y familia entera- 
mente distintos ; ésta es un anáti- 
de anserina. orden de los lameli : 
rrostros, aquélla es edicnemida, 
suborden limicola, orden de los gra \ 
llatores. V. ALGARABÍA, TARA- j 
TANA. 

ALCOHÓLICO, CA. adj. "Que' 
contiene alcohol." "m. Persona ata- 
cada de alcoholismo." (TORO G., 
Dice. Lar.) 

Méx. "adj. Causado por el alcohol; 
como locura alcohólica." (ICAZB.) 2. 
"Concerniente al alcohol." (ID.) 

"La estadística alcohólica." (FA- 
CUNDO, Dos millones de pesos, p. 
83.) 

Tanto la acepción que da la .Aca- 
demia, como las demás apuntadas, 
tiene esta voz en Tabasco: envene- 
namiento alcohólico, Juan es un 
alcohólico, café alcohólico (con 
alcohol, que mejor fuera alcoholi- 



zado), estadística alcohólica, pro- 
ducción alcohólica, etc. 

"AL CONTADO y DE CONTADO 
&on frases de distintos ,signiflca- 
dos. Para aquellos que las confun- 
den, diremos que al contado equi- 
vale a con dinero contante; de 
contado, al instante, inmediatamen- 
tev "La falta de comercio e indus- 
tria, y por consiguiente, de capita- 
les en estas provincias, nunca pro- 
porcionará las ventas al contado-" 
(Jovellanos, Ley Agraria, baldíos.) 
"Mira, Sancho, el que quieres, y 
azótate luego, y págate de contado 
y de tu propia mano, pues tienes 
dineros míos." (Quij., pte. II, cap. 
LXXI.)" (RAMOS Y DUARTE.) Es- 
to si parece escrito para nuestros 
conterráneos, entre quienes muy a 
menudo se incurre en tal confu- 
sión reprobable, aun por la gente 
versada. Ténganlo pues por sabido 
que es así como dice el autor cita- 
do. 

AL CHALECO, fr. A la fuerza, 
por fuerza, abusivamente. Hacer 
una cosa al chaleco es proceder 
sin derecho, obrar por la razón del 
más fuerte. También suele expre- 
sar, por antonomasia, proceder con 
todo dei-echo contra una resisten- 
cia u oposición enteramente irra- 
zonadas, cuando no se consigue el 
'convencimiento del contrario por 
medios prudentes. Si una persona 
no quiere darnos lo que es nues- 
tro, después de comprobarle el de- 
recho que nos asiste, se la quita- 
mos al chaleco. 

Méx. "(Ver.), fr. A la fuerza, por la 
fuerza." (RAM. Y D.) No es provin- 
cial solamente de Veracruz, según 
hemos visto. 

ALDABA, f. Nuestra aldaba no 
es la que define la Acad., como lla- 
mador o pasador, sino una pieza 
metálica, ñja en un extremo, por 



ALEB 



— 83 



ALEB 



una argolla, a una hoja de la puer- 
ta, trabando por el otro extremo, 
en el cual tiene un gancho, en 
otra argolla fija en la hoja opues- 
ta. 

ALEBRESTADO, DA adj. Picón, 
a medios chiles; con alegría pro- 
ducida por el alcohol. Es el primer 
estado o periodo de la embriaguez, 
que se manifiesta por una acometi- 
vidad (1) extraordinaria, viveza de 
ánimo excesiva, impulsivismo in- 
contenido y agresivo. 

Hond. "Eiíaniorado; así en Hondu- 
ras, como en otras partes de Améri- 
ca." (MEMBR., Hondureñismos.) Será 
así; pero el caso es que en ningún 
tratadista del lenguaje provln. de 
^Vmérica hallamos esta voz con tal 
acepción. 

2. Por extensión, expresa tam- 
bién, en general, agresivo. Lo mis- 
mo en México, segrún esta cita: 

"Con sus enemigos era rencoroso y 
alebrestado; el o la que se la hacía, 
.<e la oagiba." (XERVO, Otras vidas. 
IV, p. íl.) 

ALEBRESTARSE, pr. Este ver- 
bo es por su significado entre nos- 
otros, meramente provincial de 
Tabasco. Expresa el hecho de en- 
trar en el primer período de la 
embriaguez; alterarse el ánimo 



(1) La Acad. no sanciona todavía el , 
uso ni la existencia del sustantivo ' 
acometividad, como no ha sancionado 
impulsivismo y tantos más; pero val- 
ga en nuestro abono, si algo vale, 
¡que si ha de valer! la autoridad d' 
escritores contemporáneos de tan alta 
reputación como Blasco Ibáñez, uno 
de los picachos más altos de las le- ; 
tras españolas, de quien hace Toro 
Oisbert (Apunt. Lexicogr., p. 212) la 
siguiente cita: "Miraba a Jaime con 
la fiera acometividad de la mujer 
<iue, segura del respeto que infunde 
su sexo, es más audaz e impetuosa 
que el hombre." (Los Muertos Man- 
dan, p. 313.) ¡Y qué expresiva, y qué 
{,'ráfica !a palabra, y, sobre todo, qué 
bien empleada! ¿Verdad que es bella. | 
señores Académicos? 



por el uso de la bebida poniéndo- 
se en estado de excitación nervio- 
sa que se manifiesta por la irrita- 
ción de los ojos y que produce lo 
que llamamos la "vista turbia," y 
desordenada viveza de los actos 
en la persona, con tendencias a la 
riña. El individuo en este estado 
por lo común, se vuelve penden- 
ciero, acometivo, y empieza a per- 
der el dominio sobre sí. 

Es sin duda un derivado ideoló- 
gico de alegrarse, pues alebrestarse 
es ponerse alegre al ingerir la be- 
bida, como se pone en efecto el 
individuo cuando tiene algimas 
copas; apto para armar camorra. 
He aquí un caso típico de forma- 
ción popular por afinidad fonética, 
por cuanto al signficado de la 
voz. El vulgo conoció la palabra 
alegrarse y se familiarizó con ella 
seguramente más pronto que con 
alebrestarse, que es menos general 
por cuanto su acción se ha deriva- 
do, por analogía, de ciertos actos 
de la liebre. De suerte que la nue- 
va voz, antes que referirla a algo 
que tuviera relación con este ani- 
mal, no de todo el mundo conoci- 
do, el vulgo la refirió a aquélla, a 
alegrarse, que estaba ya en los 
dominios del habla popular, y de 
ella como tipo ideó el significado 
que le imprimió a alebrestarse. 

Cuatro verbos sinónimos trae la 
Acad.: alebrestarse, alebrastarse, 
alebrarse y alebronarse; pero sig- 
nificando todos ello.? en general co- 
sa enteramente distinta del nues- 
tro: "Echarse al suelo-y pegarse a 
él como las liebres. Acobardarse." 
No sólo la liebre tiene esta cos- 
tumbre; casi toda la caza huye y 
se agazapa. De todos modos es de 
admirar el talento de observación 
de los académicos, siquiei'a en esta 



ALEB 



— 84 — 



ALEG 



vez, porque lo que es tratándose 
de otros animalillos más comunes, 
los desconocen por completo, tal 
vez por no estar con éstos tan fa- 
miliarizados como con las liebres. 

Hay algo más: el consabido voca- 
blo corre por toda la América, co- 
mo veremos en seguida, con signi- 
ficado que en nada se parece al 
académico. Esto, pues, fuerza a 
sospechar de la razón que asista a 
la Academia. El Dice, de Aut. no 
trae sino una cita sola, y ésta del 
verbo a leb pastarse. 

Méx. "(Ver.), inf. Alborotarse, azo- 
tarse, alzarse." .(RAM. Y D.) 

— "No tiene aquí ninguna de las 
acepciones que le da el Dice, sino la 
de alarmarse, alterarse, alborotarse, 
por sospecha de algún daño próximo." 
(G. ICAZB.) 

Venez. "Se usa en el sentido de 
avisparse, erguirse, animarse, que es 
lo contrario de lo que significa según 
el Dice. (RlVODó, Voces Nuevas, p. | 
268.) También "envalentonarse," se- j 
gún TORO G. (Dice. Lar.) | 

Colomb. "Para nosotros es alboro- ¡ 
tarse, animarse, erguirse, encabritar- j 
se los caballos y otros animales, como 
la liebre y los conejos cuando se en- 
derezan afirmándose sobre la parte 
trasera." (CUERVO, Apunt. Crít., No. 
628.) 

Como americanismo, en general, 
según vemos, alebrestarse tiene 
signiflacado opuesto enteramente 
al que da la Academia, y como 
provincial de nuestra habla tabas- 
queña, distinto nada más, aunque 
no opuesto al académico, y distin- 
to también del que tiene como 
americanismo, pero solamente en 
cuanto a la causa, que para nos- 
otros es siempre y únicamente el 
uso de la bebida, aunque los efec- 
tos son los mismos: la alegría, el 
alborotamiento, la excitación del 
ánimo. Como quiera que sea, creo 
que más derecho tenemos a usar- 
le, como lo usa toda la América 



indolatina y no como le puedan 
usar o le hayan usado en Castilla. 
ALEGRÓN, m. Así se llama el 
cacao de la primera cosecha que 
produce el cacaotero en Tabasco, 
de octubre a diciembre; y también 
la cosecha misma: cosecha del 
ALEGRÓN. 

Hay en nuestra tierra, clásica 
del cacao, tres cosechas de este 
grano en el año: la primera, que 
produce el alegrón; la segunda, o 
invernada, hasta marzo, y la terce- 
ra, que es la verdadera cosecha, 
cosecha de año o principal, de 
abril a junio. También en los me- 
ses de agosto y septiembre, "a "ve- 
ces desde julio, produce el árbol 
del cacao algunos frutos, por lo 
general esporádicos; es la cosecha 
del caaco loco o aventurero. Pero 
oigamos mejor a los peritos en la 
materia: 

"El cacaotero produce en Tabasco 
cuatro cosechas, a saber: la primera 
de enero a marzo, llamada de inver- 
nada; la segunda, llamada la princi- 
pal, en abril, mayo junio y julio; la 
tercera, de cacao loco o aventurero, 
en agosto y septiembre, y la cuarta, 
la de cacao alegrón, en octubre, no- 
viembre y diciembre. "(MARTÍNEZ 
CH., Cult. y beneficio del cacaotero, 
p_ 50.) — "Se recogen tres cosechas de 
cacao por año: la primera de enero a 
marzo, que se llama de invernada; la 
segunda de abril a junio, que es la 
cosecha principal, y la tercera, que 
recibe el nombre de alegrón, se ob- 
tiene de noviembre a diciembre. Con 
frecuencia se producen algunos frutos 
de julio a septiemlire, y esta cosecha 
se llama del cacao loco o aventurero." 
(CORREA, Reseña Ec. de Tab., p. 
78.) — "El cacao que ir>adin-a en los 
meses de abril, mayo y junio, es el 
de la cosecha pi-incipal; el de julio y 
agosto, lo denominan los agricultores 
venturero; el de septiembre, octubre 
y noviembre, alegrón, y el de diciem- 
bre, enero, febrero y marzo, inverna- 
da." (ROVIROSA, El Part. de Macus, 
pana, MS., pp. 117-118.) — "El produc- 



ALEN 



85 



ALFA 



to de un millar de árboles en su pri- 
mera cosecha es el siguiente: 
Cosecha llamada invernada, 

en enero, febrero y marzo. 30 libras 
Cosecha llamada principal, 
en abril, mayo, junio y 

julio 60 ,, 

Cosecha de cacao loco o 
aventurero, en agosto y 

septiembre 38 ,, 

Cosecha de cacao alegrón, 
en octubre, noviembre y 
diciembre 30 ,, 



En consecuencia, un millar I 

de árboles produce en el I 

primer año, unas .... 150 libras i 
(MARTÍNEZ, Ob. cit., p. 52.) I 

2. Enamoradizo, enamorado; ha- | 
blándose de viejos verdes. ¡ 

Méx. "m. Aficionado a galanteos." ! 
(ICAZB.) A semejanza de alegre, au- , 
mentativo del cual es indudablemen- 
te, debe ser adj. y no sust. como 
anota el autor citado, tal vez por un 
lapsus. Lo prueban las . mismas citas 
<iue alega: "Yo comencé a ser me- 
nos alegrón" (Astucia, tom. II, cap. 
I.) — "Es cierto que ha sido alegrón; 
pero nada más." (FACUXDO, Isolina, 
tomo II, cap. 5); por donde se ve su 
carácter de cualitativo o adjetivo ca- 
lificativo, como dicen la generalidad 
de los gramáticos. Anota tannbién el 
Sr. Icazb. la acepción que tiene en 
Tabasco, como nombre del cacao. 

"Una anciana de media vida. . . con 
su marido dulce y alegrón que había 
resignado en manos de su adorada mi- 
tad las riendas del gobierno." FI- 
DEL, Memorias, 28-40, cap. II, p. 
150.) 

ALENTADO, DA. adj. Vale en el 
lenguaje popular tabasqueño tanto 
como mejorado, restablecido de 
una enfermedad o dolencia; con- 
valeciente, aliviado y, por exten- 
sión, sano. V. ALENTARSE. 

" — Buenas noches, Sr. D. Caralam- 
pio, parece que ya ud. está mejor? 
— Sí. Sr. D. Tomás, ya estoy gracias 
a Dios más alentadito." (CJIL Y 
SAENZ, El Caporal, p. 72.) 

C. Rica. "Entre nosotros nunca se 
usa este adjetivo en la acepción de 
"animoso, valiente," que es la única 
•que le da el Dice, sino en la de sano, 
V. gr. : "¿Cómo están sus chacalines? 
— Alentadltos, quiere Dios." (GAGI- 



NI.) Y agrega: "Tal uso nos parece 
propio". 

ALENTARSE, pr. Mejorar de 
una enfermedad, convalecer, res- 
tablecerse. "Esta acepción, omitida 
por la Acad., dice GAGINI, es per- 
fectamente castiza." y remite al 
lector al Dice, de Construcc. y Rég. 
de Cuervo, tomo I, p. 332. Consul- 
tada esta obra hallamos: "Refl. 
Cobrar vigor y fuerzas." Estaba a 
la sazón en Avila, apenas convale- 
ciendo de una dolencia. . . Mucho 
le hizo al caso la edad. . . para 
qué... con medicinas saludables 
se alentase." (MAR., Hist. Esp. 
14.8 R. 30.412). Part. "Hablé a un 
amigo que lo fue también de ese 
hidalgo herido: Y, acompañándole 
yo, A su casa me llevó : Volé en 
extremo alentado." (CALD:. No hay 
cosa como callar, 1.12 (R. 7.553)." 
Estas citas, entre muchísimas, son 
bastantes para probar al más mio- 
pe que no andamos fuera de razón 
cuando decimos que no todo lo 
que no sanciona la Acad. es malo. 

ALESNA, f. DOS ALESNAS NO 
SE PUNZAN, Refr. García Icazbal- 
ceta registra: "Dos alesnas no se 
pican. Con que se denota que cuan^- 
do dos tratantes son igualmente 
astutos y versados en su negocio, 
no puede el uno engañar al otro." 
Nos parece más propio como deci- 
mos en la tierruca, no se punzan, 
habida cuenta que punzar es "herir 
con la punta", que es lo que la 
alesna puede hacer, toda vez que 
no tiene pico. 

ALFAJOR, m. Para la Acad. el 
alfajor es el mismo alajú, que de- 
fine: "Pasta de almendras, nue- 
ces, especias finas y miel bien co- 
cida." 

Para nosotros es simplemente 
una pasta seca de pinol grueso, 
con pimienta y miel de abeja 



ALFA 

(miel de monte), o panela; corta- 
da en trozos de figura rombal. 

Según Ramos y Duarte, en el 
D. F., es lo mismo que para nos- 
otros: "Dulce en pasta, hecbo de 
pinole con miel." En Campeche y 
Veracruz, dice que llaman alfajor 
al dulce de coco, hecho con azú- 
car prieta, denominada general- 
mente panela y piloncillo. 

"Cuba. "I). Dulce seco en cuya ela- 
boración entra el cazabe, miel o azú- 
car y un poco de pimienta; y II.), 
la flg-ura geométrica llamada rombo, 
o romboide, por ser ésta la forma 
que afecta la pasta, y de aquí que 
la expresión en figura de alfajor 
equivalga a en forma de rombo ó 
romboide. "En criollo, dice Armas, 
además de ser una pasta dulce, sig- 
nifica en general un rombo de cual- 
quier materia": Etim. Es una 

adulteración de alajú (influenciada 
por alajor), proced., al decir de la 
Acad., del árabe alfahúa, voz com- 
puesta de al, el y de fahúa, panal de 
miel." (MAGIAS.) 

Adrede hemos reproducido la 
etimología dada por el ilustre se- 
ñor Macías, para defenderlo, aun- 
que tardíamente, de un cargo irra- 
zonado e injusto que le ha hecho 
el señor Ramos y Duarte, en su 
^bra Di ce i. de méx., que venimos 
citando en este trabajo. Dice éste: 
"Muchos creen (entre ellos D. 
Juan Ignacio de Armas y D. Jo- 
sé Miguel Macías, (?) (Dice, cu- 
bano, art. Alfajor), que el nombre 
de este dulce se debe a la forma 
romboidal en que cortan la pasta; 
pero según Covarrubias, (Tesoro 
de la Leng. Cast.), es alteración 
del arábigo alfaxur, ... o del ara 
higo alhaxú. . ." 

El señor R. y Duarte, ha tomado 
el efecto por la causa, o el rábano 
por las hojas, incurriendo en un 
grave error por confusión. Ma- 
cías, en la acepción II de la voz, 
dice: "la figura... rombo, por ser 



86 ^ 



ALFA 



esta la forma que afecta la" pasta," 
con lo cual quiere decir que por 
extensión o por traslación la pala- 
braha pasado del nombre del dulce 
(causa) a ser el nombre del rom- 
bo (efecto) ; pero nunca que el 
nombre de esta figura pasara a ser 
el nombre del dulce o la causa de 
él (el nombre), pues en tal caso 
éste se llamaría rombo, que es la 
palabra primordial denominativa. 

Si la causa errónea en que se 
funda el señor Ramos cree hallarla 
en la etimología, menos verdade- 
ra es, como se advierte por la 
comparación de ella con la de Co- 
varrubias, reproducida por el preo- 
pinante. 

PICH. trata el tema en igual 
forma que Macías. 

Amér. "Paita de harina de yuca, 
papelón, pina y gengibre." (TORO 
G., Dice. Lar.) 

Ríopí. "Dulce formado por dos pe- 
dazos redondos de masa unidos." 
(TORO, Ob. clt.) — "Golosina que 
consiste en dos piezas de masa cir- 
culares, adheridas la una. a la otra por 
medio de un dulce cualquiera. Anti- 
guamente, hasta hace pocos años, 
hacían las negras los alfajores, que 
consistían en dos piezas circulares 
de masa hojaldrada, de tres a cua- 
tro pulgadas de diámetro, juntas la 
una a la otra con dulce de leche. 
Hoy lleva el nombre de alfajor cual- 
quier golosina de igual forma, sea 
cual fuere la calidad de la masa y 
del dulce que se emplee en ella. En 
Venezuela llaman alfajor a una "Pas 
ta hecha de harina de yuca, papelón, 
pina y gengibre. Se le da forma de 
paralelógramo." (D. JULlO CALCA- 
ÑO, Acad. Venez.) — En España se 
llama indistintamente alfajor o alajú 
a la "Pasta de almendras, nueces, y, 
a veces, de piñones, pan tostado y 
rallado y especia fina, con miel muy 
subida de punto." (La Acad.) Es de 
advertir qvie en Río de la Plata ni 
siquiera .se conoce la palabra alajú." 
(GRANADA, p. 81.) 

El dulcecito es del gusto .de to- 
dos los latino-americanos, y tam- 
bién de los iberos, como se ve; só- 



ALFA 



87 



ALFO 



lo que difiere en todas partes por 
pequeños detalles de fabricación, 
según los ingredientes que acos- 
tumbran ponerle. Lo esencial es 
la miel, que reúne los demás ma- 
teriales, secos o en polvo, para 
formar la pasta. 

Llámase también en Tabasco 
alfandoque, y, popular y más co- 
múnmente, chinopote, nombre vul- 
gar con que todos lo conocemos. 

Nuestra acepción es costeña. 

"Anduvo nuestro Xicho:... obliga- 
do.... a pasár.selas porteando y vo- 
ceando alfajores de masa y bocadi- 
llos de leche." (RODR. B.. Pajarito, 
XIII, p. 120.) En el Vocabulario fi- 
nal de esta obra, el autor define: 
"Alfajores. Dulce en pasta, hecho de 
maíz, panela, pimienta y clavo, cor- 
tado en forma de rombo." Exacta- 
mente igual al nuestro. 

ALFANDOQUE, m. Nombre con 
que se denomina también el dulce 
alfajor o alajú de la Academia; 
pero siempre cortado en trozos de 
figura de rombos. Llámase vulgar 
y más comúnmente chinopote. (V). 

Venez. En Venezuela es también 
un dulce el alfondoque de la Acade- 
mia.: "Pasta de melado, queso, y 
anís o gengibre." (TORO G., Dice. 
Lar., art. Alfandoque.) 

Colomb. "Especie de alfeñique, que 
se fabrica con almendras," (TORO. 
Ob. cit.); pero, principalmente, el 
nombre de un instrumento de música: 
"Un canuto largo con pedrezuelas o 
simientes." (CUERVO, Apunt., p. 
622.). o "Canuto lleno de semilas. con 
que hacen música 'os indios del Cau- 
ca." (TORO G., Ob. cit.) 

ALFARDA, f. "Par de una arma- 
dura", dice la Academia, y Macias 
define: I.) Viga o vigueta; y II), 
madeix» de pino americano, de ; 
longitud indeterminada, y cuya es- i 
cuadra es de cuatro pulgadas in- 
glesas de ancho (?) por otras tan- 
tas de grueso, ó 5 X 5". Tal vez I 
haya aquí un error, toda vez que ¡ 
dice cuatro y luego escribe 5 X 5. 1 



A la alfarda del Dice, llaman 
nuestros carpinteros o constructo- 
res de casa, puntal, pareado que 
sostiene las canales del techo o el 
eje horizontal de éste. 

Nuestra alfarda es la misma que 
define Macias, comúnmente de pi- 
no (aunque no sea americano), 
pudiendo ser de cualquiera otra 
madera (cedro, caoba, macuilís, p. 
ej., que son muy comunes en Ta- 
basco; no así el pino, que no se 
produce allí) ; peio es de escuadra 
distinta a la que él señala. Sus ca- 
ras no tienen dimensiones igua- 
les, es decir, no es de base cua- 
drada, sino de cuatro por cinco, 
cuatro pulgadas inglesas de grueso 
por cinco de ancho. Tampoco es lo 
mismo que viga o vigueta; la pri- 
mera es, precisamente, la que mi- 
de cinco por cinco, siempre de ba- 
se cuadrada y la vigueta, también 
de ancho igual al grueso, se dife- 
rencia de la viga por ser más del- 
gada o de menores dimensiones en 
lo general. V. VIGA, VIGUETA. 
PUNTAL. 

ALFOMBRILLA, f. Macias apun- 
ta dos significados metafóricos que 
esta voz tiene en Cuba; las repro- 
duciremos, porque las mismas tie- 
ne en el lenguaje tabasqueño: "(I, 
término sinónimo de salpullido o 
sarpullido; II), epíteto de una es- 
pecie de viruelas, la que presen- 
ta su erupción como picadas de 
mosquitos por todo el cuerpo". 
(PICH.) "Agregaremos a la defini- 
ción de Pich., esta otra caracterís- 
tica de la viruela de alfombrilla: 
muy tupida y muy peligrosa, mor- 
tal. Llámase también y más co- 
munmente, de petatillo. (V). 

2. f. Cierta planta gramínea, pa- 
recida a la grama de Castilla, pe- 
ro mucho más menuda; muy abun- 



ALGA 



88 — 



ALGU 



dante en los terrenos áridos o muy ¡ 
trabajados. Ésta y otras gramas \ 
finas siembran los rancheros en el 
plan del sitio y en los secaderos 
de las casas. 

ALGARABÍA, m. (Dendrocygna 
fu Iva, Burn-) "Ave muy numerosa 
en las lagunas de las Matillas, 
Tierra Colorada, 'Paciste y Coro- 
zal; en Playa-Grande, Limón y los 
llanos inundables del T i n t o." 
(ROV., Zool. de Tab., p. 48.). Per- 
tenece al orden de los lamelirros- 
tros, familia de los anátides, sub- 
familia de las anserinas. 

"Busca el nido la alegre algarabía, 
El tordo al limonero del ribazo," 
(LORENZO CALZADA, Tabasco Grá 
fleo núm. 151, Dice. 221916.) 

Don Alberto Correa sufrió lamen 
table error, cunfundiendo el alga- 
rabía con el alcarabán o taratana, 
(V.) según dijimos en su lugar. 

El nombre de esta ave se debe 
sin duda a la circunstancia de 
que es sumamente escandalosa, 
formando una verdadera algarab a 
con el ruidoso graznido que for- 
man en común las grandes banda- 
das que se aglomeran en las lagu- 
nas. 

En la Chontalpa y otras partes 
del Estado le llaman alga rabí. 

Méx. "Esas cuentas esmaltadas de 
mil colores, que juntas forman una 
algarabía de luces indescriptibles." 
(FACUNDO, Baile y Cochino, cap. 
VI.) — "Aquellos pilotos medio desnu- 
dos, ofrecen en tumultuosa algarabía 
sus embarcaciones, al aproximarse el 
coche". (ID., Ensalada de Pollos, 
tomo II, cap. VIII.). Como vemos 
por estas citas de uno de los más 
acreditadcs costumbristas de México, 
por acá se ha dado mayor extensión 
a la palabra algarabía, hasta hacer- 
la significar una confusión o desor- 
den cualquiera, aunque no sea espe- 
cialmente de voces ni ruidos, como 
lo expresa la Academia, en la acep- 
ción familiar relativa que registra de 
la palabra. Nos parece, a este respec- 
to, más apropiada la acepción tabas- 



queña, en su aplicación o destino pa- 
ra designar el ave que forma verda- 
dero desorden o confusión de voces 
con svi gritería. 

ALGARAFUELLE. m. Zapato. Ú. 
más en pl. Es término de la jerga 
campesina, usado en la Chontalpa 
y especialmente en Huimanguillo. 

ALGODONO LLO. m. "Enferme- 
dad de las mucosas debida a un 
honguillo que se desarrolla en la 
boca de los recién nacidos." 
(Acad., art. Muguete.) Llámase 
más comúnmente en Tabasco, sa- 
canac. (V.) Parece que ataca, no 
solamente a l-os niños, sino tam- 
bién a los enfermos poco antes de 
morir. V. SAPILLO. 

Méx. "(D. F.), sm. Sapillo; enfer- 
medad que padecen los niños en la 
boca." (R. DUARTE.) 

Amér. "Se llama en América, se- 
gún los países, sapillo, algodónenlo, 
algorra." (TORO G., Dice. Lar., art. 
Muguete.) 

ALGUACIL, m. Por el carácter 
especial de este agente de la au- 
toridad en Tabasco, completamen- 
te distinto del que le corresponde- 
ría por razón del origen histórico 
de su institución, vamos a tratarlo, 
procediendo por comparación. "Mi- 
nistro inferior de justicia, que lle- 
va por insignia una vara delgada, 
Se junco por lo regular, y que eje- 
cuta las órdenes de los juzgados y 
tribunales, como autos de prisión 
o arresto, mandamientos de ejecu- 
ción, embargos y otros actos judi- 
ciales." (ACAD.) — "Antic. Cierto 
grado en la milicia de los moros." 
(SALVA.)— "Expr. Alguacil de (o 
del) campo es en España "el que 
cuida de l-os sembrados, para que 
no los dañen las gentes entrando 
en ellos;" (Acad.) pero en los pri- 
meros regimientos (Ayuntamien- 
tos) establecidos en América, el 
cargo de alguacil del campo era 



ALGU 



— 89 — 



ALIÑ 



más honorífico, puesto que fue el 
regidor encargado de los asuntos 
rurales del común. Véase, sin em- 
bargo, en lo que degeneró el car- 
go. "'Este empleo, describe BACH., 
fue creado en St. Domingo en 1915, 
y ten^a por objeto perseguir a los 
naturales que Niían del servicio. 
En el ejercicio di ^u profesión tu- 
vo que empietir ios perros de bus- 
ca, lebreles que luego han figura- 
do en mayor escala, por ej., en 
Jamaica, contra los negros cima- 
O-i-ones, dirigidos por los ranchado- 
res de Bejucal, perdidos por el 
gobierno inglés a fines del siglo 
XVIII, gobernando la isla de Cuba 
el insigne D. Luis de las Casas." 
Etim. Según la Acad., procede de 
aluagir, lugarteniente; pero deta- 
lla más Engelmann: de awazir, el 
visir o ministro, más adelante del 
gobernador, y últimamente el ajTi- 
dante o auxiliar." (MACÍAS.) 

Tristemente, la categoría del po- 
bre alguacil ha descendido, hasta 
llegar a ser lo que hoy es en Ta- 
basco: un agente de lo policía, un 
gendarme de ínfima clase, como es 
el auxiliar de los Comisarios de 
Policía, últimos representantes de 
la autoridad política, en los pue- 
blos y vecindarios rurales. Se lla- 
ma también cabo de cita, porque 
su papel casi se reduce a hacer 
notificaciones y citaciones, aunque, 
como agente del or^pn, suele tam- 
bién hacer aprehensiones, en dele- 
gación o por propia autoridad. Es 
cargo consejil, y gratuito, obliga- 
torio para todos los ciudadanos, 
que lo desempeñan por tumos de 
un mes en cada demarcación. Las 
ejecuciones o embargos que. como 
se ve de la relación histórica an- 
terior, le correspondía, son hoy 
funciones propias, en Tabasco, de 
los Ministros Ejecutores, funcio- 



narios judiciales adscritos a los 
Juzgados de Primera Instancia del 
orden civil, que hay establecidos 
en las Cabeceras de Partidos Ju- 
diciales y en la Capital del Esta- 
do. La denominación de alguacil a 
los cabos de cita, es más común- 
mente empleada entre los indíge- 
nas, que conservan tal vez el re- 
cuerdo histórico de la época colo- 
nial en que existió el funcionario 
propiamente llamado así, como 
trasplante del similar, originario 
de la gerarquía arábiga, estableci- 
do en España. V. COMISARIO, 
CABO, MINISTRO. 

En las poblaciones de la Mesa 
Central el alguacil se llama topil, 
aztequismo derivado, según RÓ- 
BELO (Dice, de Azt.) de "topilli, 
bordón, asta de lanza, vara de jus- 
ticia; indio que desempeña las fun- 
ciones de alguacil en los juzgados 
inferiores de los pueblos." 

ALIENADO, DA, adj. Loco, ena- 
jenado. Neologismo. 

Hond. "Loco, tanto en América co- 
mo en España." (MEMBR.) 

ALIMONADO, DA. adj. En forma 
de limón: ovoide y ovoideo. 

"Los topes (de las garrochas) se- 
rán de forma alimonada." (Regla- 
mento para corridas de toros, Art. 
3S.) 

ALIÑADOR, m. El que tiene por 
oficio aliñar reses. Muy distintos 
significados tiene en otros puntos 
de HispanoAmérica, sobre todo en 
Chile. (V. ALIÑAR). 

ALIÑAR, a. "Arreglar, aderezar, 
componer." Nuestros nagateros o 
matanceros desconocen el uso de 
este verbo en tal acepción; para 
ellos aliñar es "descuartizar una 
res", destazar un animal cualquie- 
ra: aliñar un puerco, un toro, etc. 
"Descuartizar", según el Dice, es 
"dividir en cuartos la res"; por lo 
tanto, es más explícito aliñar. 



ALIÑ 



90 



ALMA 



porque expresa no solamente di- 
vidir en cuartos, sino preparar to- 
das las partes de la res, hasta de- 
jarla en condiciones de ser despa- 
chada, si se expende fresca, o ta- 
sajeada, si se ha de salar. En rea- 
lidad es "arreglar, componer" de- 
bidamente todas las partes de la 
res, para su beneficio, y en tal con- 
cepto nos parece aceptable su acep 
ción traslaticia V. TASAJEAR, 
BENEFICIO. 

"Ya quisiera yo ver a ese señorito 
"sembrando una milpa" en mitad del 
sol, aliñando una res, o amansando un 
potro. (TEUTILA COREA DE CÁR- 
TER, Paulina, p. 73.) 

"Este H. Ayuntamiento debe preo- 
cuparse por la construcción de 

un edificio para Rastro, pues que 

hoy que se presenta la estación llu- 
viosa es imposible continúe de- 
gollando y aliñando las reses a la 
sombra de los árboles entre el in- 
mundo fango." (Cuauhtemoc, Villaher- 
mosa, Tab., ag. 23 1917, núm. 68.) — 
"¡Aquí se aliña el pescao!.... ¡bara- 
to, muy barato!" (RODR. B., Paja- 
rito, XXV, p. 629.) Por esta cita ve- 
mos que se usa en la costa en ge- 
neral. — "Cuando alguna bestia, se 
hallase arruinando la ajena labor, el 
agraviado es arbitro para matarla 
avisando. . . a su dueño para que la 
mande aliñar o a botar". (Comp. de 
los Decretos de la Legisl. de Tab., 
p. 23: Decr. de 3 de nov. de 1826, 
Art. 29.) 

ALIÑO, m. Acto de aliñar (V.) 
Cosa muy distinta significa en Cu- 
ba, según lo encontramos en Pich: 
"N. s. m. En algunas partes de la 
Isla se da este nombre a lo que 
en otros viandas, y a las legumbres 
y especias en conjunto; y así di- 
cen " un real de aliño", esto es, j 
de todas aquéllas. De aquí aliñar".! 
(Ob. cit.) I 

Chile. "V. y sust, son castizos, in- ■ 
dicando aquél el acto de condimen- I 
tar, arreglar y componer, y éste, al j 
que lo ejecuta. Téngase, empero, por i 
un prov. de nuestra tierra el uso de i 
aliñar en el sentido de "volver a su ' 



sitio los huesos dislocados," i el de 
aliñador para denotar al curandero o 
I sacapotras, que tiene por oficio asis- 
tir i entablillar a los que se quiebran 
o dislocan los huesos. 
¡ "En España las personas doctas 
: han designado siempre con el nom- 
í bre de aljebrista al que profesa el 
arte de concertar los huesos disloca^ 
I dos. 

; "Tratándose de ensaladas, nada 
más se sabe en Chile que aliñarlas: 
no nos atreveríamos a tacharla de 

, impropia; pero en España son más 

, usados: sazonar y aderezar." (RO- 

I DRIGUEZ.) 

í ALISTRANADO, DA. adj. Trans- 
versal o diagonal. Es verbo vulgar 
campesino, originado tal vez de 
que los listones de madera suelen 
ponerse en forma diagonal en los 
techos de las casas, para darle 
mayor fuerza al armazón o a los 
travesanos colocados en forma 
cuadrangular. 

ALISTRANAR. a. Poner una co- 
sa, larga como una vara, en posi- 
ción diagonal o transversal con 
respecto a otras. 

2. En sent. flg. y forma refl., po- 
nerse listo, atento. 

ALMACIGADO, DA. p. p. del 
verbo almacigarse (V.) En Cuba es 
adj. que expresa: "Color de la 
caballería que se parece al de la 
corteza del almacigo, cuando hace 
de fondo el pelo blanco que le tras- 
luce o forma mezclilla, como suce- 
de con la tela que cubre el vege- 
tal. Suele anteponerse la palabra 
rosillo." (PICH., Ob. cit.) 

ALMACIGARSE, pr. Apiñarse, 
juntarse, apretarse la gente. "Es- 
taba la gente almacigada en la pla- 
za, en la calle, en cualquier lugar." 

ALMACIGO, m. Acad.: "Simien- 
tes nacidas en la almáciga", enten- 
•diéndose por ésta el sitio donde se 
siembran las semillas para tras- 
plantarlas. No son las semillas, las 



ALMA 



— 91 



ALMI 



que se trasplantan, sino las plan- 
titas recien nacidas. 

El almacigo, para nosotros, pro- 
piamente no es sólo el sitio don- 
de se siembran las semillas para 
que germinen en deterníinadas 
condiciones propicias de calor, luz 
y humedad, sino a la vez el con- 
junto mismo de semillas sembra- 
das, y luego, el conjimto de planti- 
stas o matitas para el trasplante. 
Indistintamente usamos esta sola 
denominación para ambas cosas. 

2. En sentido metafórico se le 
da también el significado de apiña- 
miento, multitud apretada de per- 
sonas o de cosas: un almacigo de 
cuentos tiene esa vieja; había mos- 
quitos, que era aquello un almaci- 
go; un almacigo de chismes, equi- 
vale a ser chismoso, simplemente; 
era la calle un almacigo de gente- 

El señor Gagini da la palabra 
almacigal, que no registra el Dice, 
de la Acad.. y establece la diferen- 
cia entre almáciga y almacigo, co- 
mo advertencia, porque los agricul- 
tores de su tierra "también em- 
plean la palabra almacigo como si- 
nónimo de almacigal." La crítica 
del señor Gagini es confusa: para 
saber que es impropio el uso de 
almacigo como sinónimo de alma- 
cigal, necsario es que sepamos 
previamente qué significa almaci- 
gal, cosa de la cual no tenemos 
ningún conocimiento. Seguramen- 
te lo que pretendió criticar fue el 
uso de almacigal como sinónimo 
de almacigo, entendiendo aquella 
como una forma abusiva de almá- 
ciga: pero no lo dijo. 

Hond. MEMBR.. p. 12. 

R. DUARTE anota almárcigo, proy. 
de Méx. y Gro., corrupción de alma- 
cigo. Más propiamente es de almáci- 
ga. 

ALMATROSTE. m. No culpo a ■ 
mis paisanos de cometer esta ba-; 



domía; es común en toda la Amé- 
rica Latina y aún en las provin- 
cias españolas, según tengo enten- 
dido. Si no les absuelve, por lo me- 
nos les atenúa la pena por inco- 
rrectos, la causa que el doctísimo 
y nunca bien sentido lexicólogo 
D. Rufino J. Cuervo expone, tra- 
tando de la acción psicológica co- 
mo causa de formación de voces 
nuevas, en el cap. XI de sus nota- 
bles Apuntaciones. Habla él, en lo 
relativo, dice así: "Modiñcase ar- 
bitrariamente el interior u otra 
parte de la palabra con letras o 
combinaciones de otra parecida:., 
armatoste (se A-uelve almastroste) 
por la influencia traste." Xo obs- 
tante, y aunque huelgue insistir 
en la corrección, agi-egaremos a 
lo dicho por mil autoridades, que 
no se dice almatroste, ni almastro- 
te, ni armatroste, ni armastrote, 
sino pura y llanamente armatoste: 
elimínese la I, que se ha colado 
de rondón, también por acción psi- 
cológica del parecido de alma; eli- 
mínese la r de la segunda mitad, 
(que fue tra'da de trote o de tras- 
te) pasándola a la primera, y pón- 
gase la s a esa misma segunda mi- 
tad como final de su primera sí- 
laba que es mixta simple. 

ALMENDRA, adj. ¡Qué buena al- 
mendra! ¡qué par de almendras! 
son frases que menudean en el len- 
guaje familiar, con el carácter de 
interjectivas en cierto estilo entre 
irónico y afectuoso, tratando de 
los muchachos tarambanas, travie- 
sos, o de los jóvenes o pollos ca- 
laverones. 

ALMIDÓN, m. "Por antonomasia 
se entiende en Cuba el que se ex- 
trae de la jTica (dulce o agria), 
pues los otros necesitan especifi- 
carse, v. g. : almidón de trigo, de 



ALMI 



— 92 — 



ALMI 



papa, de sagú, de arroz, etc." Es- ^ 
to dice el señor Macías y lo mis- j 
mo podríamos decir de nuestro 
almidón de Tabasco, aunque allí ! 
solamente la yuca dulce o comesti- j 
ble se utiliza para extraerlo, como | 
que no se conoce allí la yuca agria. 
Extráese también de otras plantas 
como el macayo, etc., pero de infe- 
rior calidad. Es una industria o 
manufactura muj común en las cla- 
ses indígenas, de la región del 
municipio de Macuspana, cuyas 
siembras se concretan al maíz, la 
yuca y el camote, principalmente; 
pocos son los que siembran pláta- 
nos, (dominico o bellaco), caña de 
azúcar; como golosina, calabazas, 
melones y sandias, y algunas le- 
gumbres; chile, tomate, culantro, 
etc. El mismo terreno en que ha- 
cen la milpa, lo utilizan para la 
yuca, que siembran después de do- 
blada aquélla; allí mismo siem- 
bran el camotal, aunque separado 
del yuca I, porque la sombra perju- 
dica. 

El almidón se obtiene por decan- 
tación del agua en que se disuel- 
ve la fécula de la yuca. Una vez 
pelada ésta y lavada, se raspa en 
el rayador, remojándose en gran- 
des ollas o pailas de agua muy 
limpia, colándose en seguida en 
tela que deja pasar la fécula y 
retiene el sargazo, dejándola des- 
pués en reposo por doce horas, 
hasta que se decanta el almidón 
que se asienta en una pasta blan- 
ca, compacta y ñnísima. Una vez 
decantada esa agua, se recoge el 
almidón, y se asolea y seca conve- 
nientemente. Como se ve, es ima 
industria rudimentaria de suma 
sencillez, que no exige más que 
mucho aseo, cualidad muy propia 
y común de nuestros indios de Ta- 



basco y en general de toda la cla- 
se pobre. (1) 

2. ALMIDÓN, se llama también 
en nuestro lenguaje tabasqueño, 
por una antonomasia que raya en 
impropiedad, al engrudo hecho con 
almidón; es una sinécdoque muy 
perdonable en nuestros paisanos, 
si tenemos en cuenta que acá por 
México, llámanle cola. Lo mismo 
en Cuba: "con impropiedad se 
dice indistintamente a éste y al 
Engrudo.'' (PICH.) Este acusa de 
corruptela el uso de la voz al- 
midón por engrudo. 

ALMIZCLE, m. La Acad., sólo 
llama ALMIZCLE a la sustancia 
producida por el almizclero. Ad- 
vertiremos que varios otros ani- 
males también lo producen, las 
aves por ejemplo. Hay además en 
Tabasco el puerco de monte, el 
zorrillo y algunos otros animales 
de monte» que tienen almizcle. De 
paso hemos de decir que ninguno 
de estos almizcles es adorífero, si- 
no por lo contrario, de un olor re- 
pugnante y penetrante, como que 
la sustancia es sumamente volátil. 
Especialmente el almizcle del zo- 
rrillo es tan penetrante y fuerte 
que produce a los perros que ca- 
zan el animal una especie de locu- 
ra y les atrofia el olfato por espa- 
cio de varios días. El perro da ca- 
rreras, desesperado; aulla, estor- 
nuda y estruja las narices contra 



(1) Allí no se conoce, ni se sopor- 
taría, esta hampa trasijada y mu- 
grienta, vergüenza y baldón de la 
Mesa Central, y en especial de esta 
Gran Ciudad de los Palacios, a la 
cual tanto ¿ifea la falta de aseo es- 
candalosa, lo mismo en sus calles 
que en casi toda su gente, pues aún 
las mejores clases sociales tienen 
ciertos puntos de contacto con los 
gatos en cuanto al baño. 



ALMI 



— 93 



ALMO 



el suelo, como queriéndose quitar - 
aquella fetidez insoportable, üpor- ! 
tunidad tuvimos de ser testigos 
de esto en una cacería nocturna i 
que del dicho animalillo hicimos. : 
Cuidábamos, varios muchachos, 
una milpa contra <í] chico, y, ai i 
efecto, pernoctábamos en la cham- ' 
pa, improvisada dentro de la mis- 1 
ma milpa. Cerca de ella, en un I 
burruscal y dentro del hueco de 
un árbol viejo caído, la jauría en- 
cerró una pieza una noche. Des- 
pués de larga lucha y de mil difi- 
cultades, entre la oscuridad y los 1 
bejucos del matorral, alimentados , 
con la esperanza de que fuera un i 
armadillo o un tepeizcuintle, ricas | 
piezas de sabrosa carne, logramos \ 
que el anímalejo cayera en las ga- 
rras de un perrillo que gracias a 
su poco tamaño se introdujo hasta; 
tenerlo a su alcance. Nuestro jú- 
bilo fue inmenso: acudimos a pri- 
sa y a gritos sobre los perros, pa- 
ra evitar que le desgarraran; pe- 
ro no bien habí áraoslo, intentado, 
cuando sentimos la pestilencia del 
almizcle. El más ducho entre nos- 
otros, montero viejo en achaques 
de cacería, dio el grito de alarma: 
"¡el zorrillo!" Oírlo y cruzar a 
saltos de ciego el monte, hasta po- 
nernos dentro de nuestros pabello- 
nes en el rancho, todo fue uno. 
¡Ah, pero la pena mayor vino en 
seguida. La jauría enloquecida co- 
iría, revolcándose, dándose golpes 
contra los árboles, y venía a- íios- 
otros, como implorando auxilio en 
su aflicción; pugnando por meter- 
se en nuestras camas, de donde te- 
níamos que rechazarla por fuerza 
y bruscamente. Tres días transcu- 
rrieron sin que dejárase de sentir 
aquel tufo que parecía impregna- 
do en la atmósfera y nos ahogaba. 
Tuvimos que abandonar la morada 



por ese espacio de tiempo y echar 
de nuestra vecindad la amable 
compañía de nuestros fieles perdi- 
gueros. Tales así de repugnantes 
son los efectos del olor del almiz- 
cle del zorrillo. 

ALMOHADA, 1. ICAZB. dice: 
"Nadie llama por acá almohada a 
la funda de lienzo en que se mete 
la almohada," sino que siempre se 
nombra funda de almohada. Como 
si lo dijéramos nosotros; y, en ver- 
dad, que ni por antonomasia pa- 
rece propio llamar almohada a la 
funda, como no se llama espada a 
la vaina ni pistola a la funda de 
ésta. 

"Creo que en Andalucía sucede 
lo mismo que en Méx.", dice TORO 
GISB. (Amer.), citando también a 
ICAZB. Véase, pues, cuántos usos 
en contra de la Acad., que creo 
sea la única que incurra en la 
lindeza de llamar igualmente a la 
funda y a la "cabecera" (V.). 

ALMOHADILLA, f. Cojincíto o 
almohada pequeñita en que se cla- 
van alfileres y agujas. Es a un 
tiempo, el acerico y el alfiletero 
del Dice, y nuestro agujetero. 

Raro parecerá, pero solamente 
en el libro Hondureñismos del se- 
ñor Membreño hemos encontrado 
este provincialismo tan común en 
Tabasco, significando lo mismo 
que acá: "La que sirve para cla- 
var en ella los alfileres: acerico." 
, ALMORZADA, f. Lo dijo ya D. 
Joaqu'n García Icazbalceta, y lo 
lepetimos nosotros, reproduciéndo- 
j lo: "Esta palabra (en la acepción 
i que aquí le damos) falta en el 
[ Dice, lo mismo que merendada, 
j cenada, paseada, pues da solamen- 
¡ te andada, como anticuada, por 
I "viaje, camino, paseo". Como en 
1 su lugar diremos, aquí no es anti- 



ALMO 



— 94 



ALMÜ 



cuada, y se toma por el acto de 
andar un trecho largo. Paseada es 
un paseo agradable. ALMORZA- 
DA, merendada y cenada son el 
acto de almorzar, merendar o ce- 
nar abundantemente y con agrado. 
En tal paraje dimos una buena al- 
morzada, — No pocas almorzadas 
inmejorables hemos dado en Ta- 
basco, a despecho del Dice, de 
los Académicos, que repudian la 
palabra. 

Méx. "Venga a echar una almorza- 
da conmigo. ¿O ya no somos amigos? 
..." (FACUNDO, Gentes, tomo I, 
cap. XI.) 

ALMORZARSE, pr. Nuestra gen- 
te labriega, que es por excelencia 
decidoia, jocosa y simpática en su 
expresión, ha creado la metáfora 
de decir cuando un compa despa- 
cha a un prójimo al otro barrio: 
se lo almorzó. No se lo almorzará 
él, materialmente; pero la madre 
tierra sí, para la cual nuestros 
despojos mortales no dejan de ser 
apetitoso alimento qué ella hace 
circular en su interior, elaborán- 
dolo y haciéndolo volver a los se- 
res por circuito de la vida. 

ALMORRANA. Por antonomasia 
se llama así una fruta que, al de- 
cir de las gentes sencillas, cura 
las almorranas, simplemente lle- 
vando siempre un par (hembra y 
macho) dentro de la bolsa. Preci- 
samente debe ser un par, y en és- 
te una frutita de cada sexo, para 
que produzca las resultados medi- 
cinales apetecidos. El sexo se re- 
conoce echando las almorranas en 
el agua: la que flota es la hembra, 
el macho la otra. 

La almorrana es muy negra, 
gruesa, formando cuatro lóbulos de 
hendidura divisoria muy pooo pro- 
funda o apenas señalado, del tama- 
ño de una nuez más o menos y de 
cascara dura, lisa y brillante, lus- 



trosa. La planta que la produce es 
un bejuco, como el de la jaba, de 
cuya familia forma parte. 

La conseja es tan popular que 
acaso no habrá uno de nuestros 
paisanos que no tenga fe en los 
efectos secretos que produce la 
almorrana, 

Macías habla de una planta, pa- 
ra lo cual le da materia Sauvalle: 
"Dicotiledónea, gamopétala, hipo- 
ginia, de la familia de las convol- 
vuláceas, que produce unas flores 
amarillas: ipomea pterodes de 
Chois". La ignorancia general que 
existe en Tabasco acerca del cono- 
cimiento de nuestra flora, y el no 
haber podido tener a la vista la 
única obra de clasificación de las 
plantas tabasqueñas que existe, es- 
crita por el eminente naturalista 
conterráneo nuestro, D. J. N. Ro- 
virosa, nos impide poder compro- 
bar por el cotejo si son una misma 
planta la de Sauvalle o Chois y la 
de nuestro Estado. 

ALMUERCERO, RA. s. Persona 
que en el campo lleva el almuerzo 
a los trabajadores, y algunas veces 
la misma que lo hace. 

"Entre los sembradodres se elige 
uno de ellos para que vaya a las 
casa por el sustento cotidiano; a 
este Apandante llaman almuercero, por 
el sólo hecho de conducir el almuer- 
zo diariamente para todos los traba- 
jadores." (RODR. BELTRAN, Perfi- 
les, XX, p. 147.) 

ALMUERZO, m. Para nosotros 
no es "comida que se toma por 
la mañana o durante el día, antes 
de la principal," sino la comida 
principal misma; especialmente 
suele usarse también en el sentido 
de comida en general: desayuno 
con almuerzo, decimos de aquél en 
que además de las bebidas, café 
o chocolate, y el pan que las acom 



ALOC 



95 — 



ALTI 



paña, se come carne o algún otro 
plato especial. 

ALOCUCIÓN, f. Ya los tribun-os 
y oradores de nuestra provincia no 
gustan de llamar al vino vino, y 
discursos a sus piezas oratorias, 
por considerar pomposo o pedante 
el nombre, y las denominan mo- 
destamente alocuciones, aún cuan- 
do al hacerlo incurran precisamen- 
te en la inmodestia de llamarse 
a sí mismo señores, como que 
la Acad., llama alocución a "un dis- 
curso o arenga breve, dirigido por 
^xa superior a sus subditos". 

No obstante, por antonomasia, 
bien está que el nombre del todo 
se haya reducido a una parte: 
"discurso breve" y que los progra- 
mas de nuestras fiestas cívicas no 
tengan ya aquellos luengos discur- 
sos oficiales con que nos hicieron 
bostezar en la niñez escolar los 
apergaminados octogenarios, ingur 
gitados por un cuello muy alto y 
una levita muy larga y, en cuan- 
to a edad, contemporáneos del fu- 
silamiento de Bruno, de la desore- 
jada de Pocurrul o de la fritanga 
de Senmanat. 

ALTAMISA. f. (Phartheorium 
hysterophorus. L.) Planta anual, 
compuesta, que crece en tas playe- 
rías y lugares húmedos, a la baja 
del agua. Es yerba medicinal. 

ALTIPLANICIE, f. Nuestros 
geógrafos nacionales han introdu- 
cido este neologismo, por fuerza 
de la hipsometría de la República: 
la altiplanicie mexicana. Entende- 
mos por tal un conjunto de mesas, 
mesetas o llanuras altas, no simple- 
mente una mesa, una meseta o 
una llanura alta, como algunos 
creen. La sucesión de mesas o lla- 
nuras altas es lo que constituye 
la altiplanicie: la altiplanicie mexi- 
cana, por ej., está formada por 



tres mesas: la central o de Aná- 
huac, la del Norte y la del Sur, 
concurriendo varios valles a la for- 
mación de estas mesas. La Acade- 
mia (14a. ed.), la entiende y defi- 
ne peor. 

Hond. "Mesa, meseta. En títulos 
antiguos de tierras, hemos encontra- 
do mesas, mesitas." (MEMBR.) 

C. Rica. "Refiriéndose a este voca- 
blo, dice Cuervo: "Altiplanicie, voz 
inútil con que se dice lo mismo que 
siempre se ha expresado por mesa, 
meseta o puna, es un compuesto que 
no nos atrevemos a rechazar redon- 
damente, pero que dudamos sea con- 
forme a las leyes de la etimología 
castellana; pues los compuestos de- 
terminativos en que figuran adjeti- 
vos y sustantivos no parecen aclima- 
tados en nuestra lengua (salvo los 
adverbios en mente), y en los pocos 
que hay se yuxtaponen simplemente 
los elementos, como en bajamar, ple- 
namar, falsopeto, vanagloria, buena- 
ventura, malaventura, falsarrlenda." 
(GAGINI, Dice, de Bars., p. 43.) 

Col. CUERVO: "La principal obje- 
ción que puede presentaise contra 
este compuesto, es la extrañeza que 
causa una voz completamente erudi- 
ta encajada en una combinación po- 
pular; sin embargo, es bastante usa- 
da y no siempre puede reemplazar- 
se con mesa y aún menos con el di- 
minutivo meseta (Ap., 930, nota 

2.) 

Amér. "Meseta, llanura alta". (TO- 
KO G., Dice. Lar.) 

Nos parece más propio el signi- 
ficado que le dan nuestros geógra- 
fos nacionales, Schulz (D. Miguel 
E.) Noriega y Chávez, especialmen 
te el primero, que es la acepción 
en que hemos tratado la palabra, 
porque con tal acepción únicamen- 
te ha entrado en aquellos autores 
en nuestras Escuelas del Estado, 
siendo el que escribe, quizá el que 
más ha contribuido a introducirla, 
en la cátedra de Geografía que por 
varios años profesó en el Institu- 
to "Juárez", y en unos modestos 
Apuntes de la misma metería que 



ALTO 



96 — 



ALZA 



corren por allí, editados en un vo- 
lumen escolar. 

ALTOS, m. pl. "Tratándose de 
casas, alto viene a ser en España 
sinónimo de piso. Entre nosotros 
no se usa en tal sentido,- sino en 
el de "La parte alta de una casa", 
y siempre en plural, aunque se tra- 
te de un solo piso". . . (ICAZB.) 
Igualmente usado en nuestra tie- 
rra, en donde sólo hay casas de 
dos pisos. Son las casas de aito; 
pero debe advertirse a nuestros 
paisanos que no han venido a Mé- 
xico, que para esta gente el piso a 
nivel del suelo no es piso, sino ba- 
jos simplemente; de suerte que 
de los pisos, el primero es el in- 
mediato al suelo, y de allí los de- 
más; cosa distinta pasa entre nos- 
otros: en los dos pisos se incluye 
el del nivel del suelo de la casa o 
acera, como primero. ¡Cosas de la 
civilización! 

Perú. "Los altos llamamos en Li- 
ma al primer piso de las casas, q.v< 
es el único, porque no se edifican va- 
rios, como en otras partes..." (ARO- 
NA.) 

Por lo visto, Lima, la gran ca- 
pital Inca inmortalizada por Pal- 
ma, anda en materia de edificios a 
la altura de nuestra Villahermosa; 
aunque en materia de denomina- 
ciones está a la altura dt. la Capi- 
tal Azteca. 

ALUMBRADO, DA. adj. Una de 
tantas formas de llamar al borra- 
cho, más propiamente, al calamo- 
cano. En Méx. iluminado. (V). 

"Un amigo un poco alumbrado, hi- 
zo al poeta cierta alusión a las visi- 
tas del Sr. Milciades " (MERINO, 
Ju^na Santa Anna, XXI, p. 213.) 

ALUNADO, DA. adj. Descom- 
puesto por la acción de la luna. Dí- 
cese del pescado, que se pone 
abombado por efecto de la luna. V. 
Alunarse. 



C. Rica. "ALUNADO. Para nos- 
otros es un caballo lleno de matadu- 
ras." (GAGINI.) 

ALUNARSE, pr. El pescado co- 
gido por la noche y expuesto lar- 
go tiempo a la acción de la luna, 
destapado, entra en seguida en des- 
composición: se aluna. Es un es- 
tado semejante al del abomba- 
miento. (V). 

C. Rica. "Ludirse el lomo las ca- 
balgaduras, matarse. Este costarri- 
queñismo nace de luna, por la figura 
circular que tienen generalmente las 
mataduras de las bestias." (GAGI- 
NI.) 

Col. "Enconarse las mataduras, se- 
gún dicen, por efecto de la luna."' 
(CUERVO, 905.) 

ALVARADO. ESTAR COMO EL 
P.\N DE ALVARADO, oon la ga- 
mancia adentro; hablando de la 
mujer: embarazada, preñada. Igno- 
ramos el origen del refrán; lo que 
sí sabemos es que es meramente 
veracruzano, toda vez que ha to- 
mado el nombre del puerto de ese 
Estado. 

"La pobrecita ejtá como el pan de 
Alvarado: con la ganancia entro". 
(RODR. B., Pajarito, I, p. 9.) 

ALZAPRIMA, f. Aparato sencillo 
muy usado principalmente entre 
los constructores de casas para le- 
vantar el techo, en la sustitución 
de hercones, haciendo fuerza de 
palanca. Consiste en un trozo o 
madero grueso que sirve de punto 
de apoyo, sobre el cual obra una 
larga barra o un tablón fuerte, con 
el brazo de resistencia muy corto, 
y muy largo el de potencia o fuer- 
za, para facilitar su manejo. 

Echegaray (Dice. etim. esp.) la 
define en forma muy parecida. 

ALZADO, A. adj. Montaraz, re- 
montado. Dícese de los animales 
que se alzan. V. ALZARSE Y CI- 
MARRÓN. 



ALZA 



97 



AMACH 



2. También, por extensión, dice- / 
se de la persona de carácter rebel- 
de, indomable, insolente, altanero. 

Hond. "Se dice de los animales do- 
mésticos o domesticaáos cuando se 
Jiacen cimarrones." (.MEMBR.) 

ALZARSE, pr. Volverse monta- 1 
races los animales domésticos; ei : 
ganado, los cerdos, los gatos, etc. ' 

2. Robar, hurtar, sustraer una co- 1 
sa del lugar donde se hallaba o 
del poder de' su dueño: anoche se i 
alzaron una vaca del potrero. ' 

Méx. ICAZB. (p. 19); agregando: 
"En sentido figurado dícese de las 
personas que se ensoberbecen o in- 
solentan." 

Cuba. "Fugar y hacerse montara- 
ces los animales domésticos y los es- 
clavos si hacen armas o se apalen- ' 
can; porque éstos, cuando solamente ¡ 
andan errantes por el campo, se di- ¡ 
cen cimarrones." (PICH. ) ' 

Hond. MAGIAS, p. 56. "Alzo, hurto 
o robo, refiriéndose a personas; y 
tratándose de gallos, pelea de estos 
animales en que han salido victorio- 
sos. Este gallo lleva cinco alzos." 
(MEMBR.) 

AMACIZAR, n. Adquirir el gra- 
no la condición de macicez corres- 
pondiente. Lo contrario de avanar. 
(V.) U. t. c. pr. 

AMACHAMBRARoE. pr. Unirse 
en relaciones ilícitas, en concubi- 
nato, amancebarse; en el sentido 
de llegar a la cópula, al acto car- 
nal. Por similitud ideológica, nues- 
tro pueblo formó este verbo por 
corrupción de machihembrar, y en 
verdad que no puede ser más rec- 
ta y más propia la aplicación en 
amachambrarse: "ajTintarse el 
macho con la hembra." Si a la 
Academia no le pareció reverente 
machimbrar sino dos tablas, el 
pueblo que no entiende de gazmo- 
ñerías ni falsas modestias, toma 
las cosas por derecho, y es más 
claro y explícito en el lenguaje. En 
otros países úsase amachinarse, 



simple variante que Zerolo da co- 
mo chilenismo. 

C. Rica. GAGINI da amachinarse. 

Ecuad. Cevallos, p. 33, c. p. IcazD. 
y Gagini: amachinarse. 

Hond. Amachinarse (MEMBREÑO.) 

Chile. "Amachinarse. En el lengua- 
je vulgar contraer amistad ilícita, 
amancebarse. Se usa principalmente 
en el part. amachinado, para deno- 
tar a los que habitualmente hacen 
mala vida. También se dice en el 
mismo sentido, AMACHAMBR \R- 
SE." (RODR.) 

CUERVO trata algo nuevo res- 
pecto a su origen: "El verbo, dice 
en la nota 3 al núm. 905 de sus 
Apunt., es de uso muy extenso en 
América. En los libros del siglo 
XVII se halla Machín por Amor, 
Cupido; V. gr. Villaviciosa, Mosqua, 
X, oct. 39; Alarcón, Los favores del 
mundo, II. 9; Quiñones de Bena- 
vente. Entremeses, II, p. 297; el 
Dice, de Aut. trae otro ejemplo, y 
tía una explicación poco verosímil, 
que repite Larramendi. Entre nos- 
otros (y también en Venezuela) di- 
cen al mico, machín. Todo es oscu- 
ro." 

AMACHARSE, pr. "(Tab.) Resis- 
tirse; negarse redondamente a ha- 
cer algo. Es término derivado de 
macho, mulo; porque esta bestia 
se resiste cuando ve un mal paso." 
Asi nos lo dice el señor Ramos y 
Duarte. y nunca como ahora nos 
dice la verdad. Todo el que se re- 
siste a hacer algo y se queda 
plantado, se amacha. V. AMARSE. 

AMACHORRADO, DA. adj. Lo 
que se vuelve infecundo, como el 
macho. En el masculino úsase para 
las plantas cuyos nombres gene- 
ralmente tienen el género epiceno: 
zapote amachorrado. En el feme- 
nino, para los animales que pro- 
piamente son del mismo género: 
vaca amachorrada. 

Se usa más en este género, apli- 
' candóle a las plantas o animales, 

7 



AMACH 



98 



AMAN 



tomadas en femenino. Dícese tam- 
bién, y con frecuencia, machorra. 
(V.) 

Méx. adj. "El animal infecundo, 
como los machos." (OCAMPO, .Ob. 
cit.) 

AMACHORRARSE, pr. Hacerse 
infecundas, com-o el macho, una 
planta o un animal hembra. Muy 
común es, en el ganado vacuno 
principalmente, encontrar hembras 
que, o nunca han parido, o dejan 
de parir: se amachorran; son ma- 
chorras. Lo mismo sucede con cier- 
tas plantas, que no dan frutos, co- 
mo el mamey, (zapote amarillo, 
para los mexicanos; zapote domin- 
go para los veracruzanos). Todas 
las plantas dioicas, presentan el 
fenómeno, raro para las gentes del 
campo no versadas en los conoci- 
mientos botánicos, y dicen: Esta 
mata se amachorró. Nada de eso: 
la planta es macho desde que na- 
ció; pertenece a las dioicas, en las 
cuales los sexos no están juntos en 
un mismo pie o tronco, sino en 
pies distintos; es decir, uno sólo 
echa flores machos y el otro sólo 
flores hembras; por tanto, para la 
fecundación se hace necesaria la 
presencia o la vecindad de dos ár- 
boles de la misma clase, pero de 
géneros distintos, a menos que cier- 
tos medios extraños, los pájaros, 
el viento, los distintos vehículos de 
la polenización, traigan aunque sea 
de grandes distincias el polen de 
una planta hembra a una macho, 
o viceversa. De suerte que, tan 
machorra puede ser la planta hem- 
bra como la macho, pues no ha- 
biendo la fecundación o contacto 
de una a otra, ninguna de las dos 
fructifica. 

AMADRINADOR, RA. adj. y s. 
Persona que amadrina al potro ce- 
rril, cabalgando en el manso. 



AMADRINAR, a. Como apadri- 
nar se formó de padrino, nosotros 
decimos amadrinar, formado de 
madrina: servir de madrina, en 
sentido recto. Tampoco le damos 
el significado que apunta la Acad. : 
"unir dos caballerías con la correa 
madrina", sino servir de madrina 
al caballo cerrero; (V.) Esto es, 
i halar al bruto, montando un caba- 
llo manso que sirve de guía: es 
1 la madrina. Ijos buenos jinetes 
montan sin madrina; pero el aman 
I sador debe pensar que su misión 
I no es solamente domar al bruto, 
I sino educarle, y al caso, la madri- 
1 na le enseña a conducirse con el 
I jinete; además, el caballo bajo 
madrina no puede reparar mucho, 
por la sujeción a que va sometido. 
Hay dos formas de amadrinar: 
"a cola" y "a mano"; es mejor es- 
ta segunda, porque el amadrinador 
sujeta a voluntad, convenientemen- 
te al potro, dejándole menos liber- 
¡ tad para moverse. "A cola" es ra- 
biatado. 

2. Significa también poner ma- 
drina a las puertas o trancas. V. 
MADRINA, MOZO. 

Ríopl. Dícese apadrinar, .según TO- 
RO GISB.: "acompañar un jmete, 
montado en caballo manso, a otro 
que va en un potro medio domado. 
(Dice. Lar.) V. ARRENQUÍN. 

AMAINAR, a. En sentido figura- 
do, refrenar uno sus impulsos, la 
cólera o la ira; aplacarse o domi- 
narse a sí mismo. 

2. Dícese también cuando al- 
guien acomete en un ataque violen- 
to, y repentinamente cambia de ac- 
titud, cesando en el ataque: Ya 
amainó. 

AMANSADOR, RA. adj. Doma- 
dor. Especialmente el que se ocu- 
pa en domar o amansar caballos. 
El que los adiestra al freno, o para 



AMAN 



99 



AMAR 



la silla, se llama educador. V. Ali- 
ñar. 

"Y esto sin hablar de la gente 
campesina, entre la cual se encuen- 
tra la clase de los vaqueros y aman- 
sadores". (QUEVEDO, Lír. pop. tab., 

Lo mismo en otras partes de la Re- 
pública. 

"A la verdad, Ramón Torra! - 

ba, amansador de muías brutas, te- 
nia miedo. (AZUELA, Sin amor, 2a 
pte., nr, p. 157.) 

Amér. "Domador de potros " (TO- 
RO G., Dice. Lar.) 

Chile. "Es el que doma animales 
indómitos, especialmente hablando de 
potros; pero el que adiestra los po- 
tros o caballos para silla o coche se 
llama en España picador, que aquí 
clecimos mal, amansador." (RODR ) 

C. Rica. GAGIXI, copia a RODK 
Lo mismo que en Chile. 



AMANTIBLE. "En el puente de 

(Amantible 

dicen que tu amor no pasa." 

"Mucho tiempo después de reco- 
gida esta estrofa en la Chontalpa, 
una vieja contadora del Palenque 
me la dictó como sigiie: 

En el puente de amatiste (ama- 
tista) 
dicen que tu amor no pasa: 
yo digo que es imposible, 
porque el amor despedaza 
la piedra más invencible." 

Con lo que gana muy mucho la 
ficción poética del amor despeda- 
zando LA PIEDRA MAS INVEN- 
CIBLE." (QUEVEDO, Lír. pop 
tab., p. 49.) 

No hay duda de que el amantible 
en cuestión no fue más que ima 
creación, muy original por cierto 
del cantor popular, para estable- 
cer la consonancia con imposible e 
invencible, y que la verdadera pa- 
labra es amatista, según lo expli- 
ca la idea fundamental del verso, 
aludiendo a una piedra. La corrup- 
ción, no admitida en buena gramá- 
tica, es, no obstante, curiosa y ' 



nada reprensible, siquiera sea por 
la tendencia imitativa del buen so- 
nido y el desenfado de la inven- 
ción. 

AMARILLA, f. fam. Nombre que 
fue muy usual en el pueblo para 
llamar las peluconas, cuando és- 
tas existieron, por alusión al co- 
lor. Como esta moneda no es ya de 
circulación legal, conservándose so- 
lamente como objeto de carácter 
histórico, el nombre debe tenerse 
por desusado o cuando menos por 
anticuado. 

"Entonces (1834) se veíanlas ama- 
rillas no sólo en las manos de los 
cargadores sino hasta en las gar- 
gantillas de las indias serranas " 
ÍMERIXO, Celestina, la. pte., X, p. 

Cuba. MACLAS, p. 300, art. Catata, 
y 918, art. Pálida. 

AMARILLO RUGOSO, adj. y s. 
Una de las variedades del cacao 
común(Theobroma ovatifolium), 
conocida vulgarmente con ese 
nombre. 

Martínez, tratando la clasificación 
y descripción botánica del cacao, 
analiza perfectamente esas varieda- 
des, diciendo: "Por el cultivo y la 
selección se han obtenido práctica- 
mente, un sinnúmero de variedades 
aún no clasificadas, que pueden con- 
siderarse como variaciones del cacao 
común (T. Ovatifolium.) 

Los agricultore.s del Estados hacen 
una clasificación de ellas, teniendo 
en cuenta su coloración y aspecto de 
la (^scara. Son las siguientes: 

CACAO AMARILLEXTO Rl-GOSO. 
de mazorcas que alcanzan un peso 
medio de 900 gramos con un rendi- 
miento on granos de 120 cada una. 

Amarillo liso, mazorcas un poco 
más pequeñas que el anterior, pero 
ron un rendimiento igual en gramo 
(120 gramos). 

Rojo claro rugoso, mazorcas que 
alcanzan un peso medio de 7.íO gra- 
mos cada una y un rendimiento en 
grano de 1.30 gramos. 

Rojo claro liso, mazorcas más pe- 
queñas que la variedad anterior, pues 
apenas llega a 600 gramos, únicamen 



AMAR 



100 



AMAR 



te, teniendo un rendimiento en gra- 
no igual al amarillo o sea 120 gra- 
mos. 

Rojo obscuro, mazorcas de 500 gra- 
mos de peso medio, con un rendimien 
to de 70 gramos de grano. 

Calabacino liso, mazorcas pequeñas 
que alcanzan apenas vm peso medio 
de 450 gramos, siendo el rendimien- 
to en granos de 98 gramos. 

Cacao lagarto, mazorcas alargadas 
muy rugosas, de tamaño pequeño y 
de coloración verde claro y rojo obs- 
curo, cultivado más bien como cu- 
riosidad. 

Cacao naranja, mazorcas arredon- 
dadas, de color verde claro o ama- 
rillento, cultivado como el anterior. 

Del estudio comparativo de estas 
variedades se deduce que el amarillo 
rugoso es el que produce mazorcas 
de mayor tanjaiío: que el rojo rugo- 
so es el que produce mayor rendi- 
miento en grano por mazorca; pero 
que el calabacino es el que produce 
más cosecha, si se tiene en cuenta 
la relación entre el peso de la ma- 
zorca y el grano que produce." (Cul- 
tivo y beneficio del Cacaotero, p. 12, 
por el Ing. L. Mart. Ch.) 

AMARRA O AMARRE, m. y f. 
Para la Acad., amarra es "correa 
que va de la muserda al pretal de 
los caballos. (También se llama 
media gai'ra.) Mar. Cabo o cable 
que sirve para amarrar." Para nos- 
otros los tabasqueños, amarra no 
es ni la acción de amarrar ni el 
objeto, corlea o hilo con que se 
amarra exclusivamente, sino tam- 
bién y más propiamente el nudo 
mismo, la atadura o ligadura he- 
cha con la cuerda, o amarra de 
la Acad. No es exactamente tam- 
poco lo que llama nudo, pues éste 
es sólo el cierre de la amarra o 
ligadura, en tanto que aquélla es 
el lazo todo que envuelve o abraza 
a la cosa amarrada: amarras apre- 
tadas, amarras a la largo, etc. Es 
aceptable, pues, por mil conceptos, 
la amarra o amarre de nuestro 
lenguaje popular, sin aclimatación 



en ninguna otra tierra de Hispano 
América. 

Méx. "AMARRE, m. Lo que sirve 
para amarrar. Es preciso poner unos 
amarres en esta cuarteadura; esta 
silla tiene amarres de plata." 
(ICAZB.) 

Hond. "Acción y efecto de amarrar, 
en general." (MEMBR.) 

AMARRADOR. m. Por antonama- 
sia, persona que en la lidia de ga- 
llos coloca a éstos en las piernas, 
sobre el espolón, las navajas para 
la pelea, asegurándoselas conve- 
nientemente por medio de ligadu- 
ras. 

"En toda pelea, sea a pico o a 
cavaja, había un soltador para cada 
gallo; y en las lidias de la segunda 
clase había también un amarrador"... 
(Regí, para los Palenques de Gallos, 
art. 10). — "Es obligación de los ama- 
rradores: primero, cortar las espue- 
las del gallo que va a pelear con na- 
vaja, escoger ésta colocarla y 

arreglarla en el pie del mismo gallo." 
(ibid. art. 21.) 

2. m. El que amarra. Usado es- 
pecialmente en vaquería, tratándo- 
se del vaquero encargado de atar 
la res al poste, o sea de pegarla 
al palo. 

AMARRAR, a. Usado casi exclu- 
sivamente en vez de atar y, a ve- 
ces de liar, ligar, unir, vendar, etc. 

2. a. Obligar, comprometer a al- 
guno, atraerlo de manera que no 
pueda excusarse o dejar de hacer 
una cosa, lo que se desea. 

3. a. Trabar, asegurar entre sí 
dos paredes, encajando la una en 
la otra, o por medio de piezas que 
entren en ambas, uniéndolas. 

En la primera acepción, pai-a la 
Academia parece que amarrar es 
más bien sujetar y presupone siem 
pre concomitancia de la cosa ama- 
rrada y de otra a la cual aquélla 
se amarra: un barco amarrado (al 
muelle). Es en tal sentido un ver- 
dadero sinónimo de persogar, en el 



AMAR 



101 



AMAR 



concepto de sujetar por medio de 
cuerdas, cadenas o amarras, en 
tanto que para nosotros es en ge- 
neral el hecho de poner amarras o 
ligaduras a una cosa, por sí sola, 
sin sujetarla a otra ni ligarla con 
ella. Por esto es impropia de toda 
impropiedad la frase "amarrarse 
la corbata", puesto que cuando 
más lo que uno hace es "amarrar- 
se el cuello", con la corbata. Lo 
propio es decir "atarse la corbata. ' 
V. Amarrarse los calzones. Ama- 
rrar un negocio; Barranco. 

En México y en todo Hispano- 
América prevalece el uso de ama- 
rrar sobre el de atar; pero en el 
sentido que hemos explicado, uni- 
formemente en todos los países, 
salvo en alguno que otro, como en 
Colombia, donde tiene además un 
signficaTlo metafórico, muy origi- 
nal por cierto. Veamos. 

Méx. "Atar y asegurar. . . Cualquie- 
ra que sea el origen de la palabra 
amai-rar, en español significa atar, y 
asegurar por medio de cuerdas, ma- 
romas, cadenas, etc., o bien, como 
lo dice el mismo vocablo, por medio 
de amarras. Así es como siempre se 
ha entendido " (RAMOS y D.) ■ 

"Este mutilado servidor de la na- 
ción, y que comenzó por amarrar en 
Tehuacán a los miembros del Con- 
greso de Chiipancingo." (ROA BAR- 
CENA, Obras, Noche al raso. I, P- 
49.) 

IC^VZB. trae las tres acepciones 
que hemos dado, apuntando además 
esto: "Cara amarrada, decimos, en 
vez de envuelta, entrapajada." que 
también es común en Tabasco. 

Colomb. "AMARRÁRSELA. Embo- 
rracharse, achisparse." (TORO G., 
Dice. Lar.) Acá decimos trabársela. 

(V). 

Bogotá. "Se peca contra la propie- 
dad cuando se dice: "amárrese usted 
la corbata, o que alguno "tiene la 
cabeza amarrada": según el caso: se- 
rán preferibles atar, anudar, llar, en- 
trapajar, vendar, ceñir, etc. 

Más vulgar y malsonante es la fra- 
se metafórica amarrarla, por embo- 
rracharse, embriabarse, pillar un cer- 



nícalo, un lobo, una mica, una zorra, 
etc." (CUERVO, 529.) 
Perú. ARON'A, pág. 21. 
Cuba. "Este verbo marítimo está 
tan generalizado, que ha dejado sin 
uso el de atar." "^'ulgarmente, pre- 
parar o disponer algún convenio, o 
hecho futuro, de manera que el éxi- 
to sea infalible, (PICH.) o "Tomar 
las precauciones necesarias para con- 
seguir la quo se pretende." 

!MACÍAS reproduce la acep- 
ción marítima y las dos traslaticias 
de PICH., agregando: "¿Será que es- 
tos significados han pasado de .Amé- 
rica a España, o todo ha dependido 
de pura omisión de los diccionaris- 
tas? Esto último es lo más verosí- 
mil, dada la multitud de deficiencias 
de los Diccionarios." (Dice, cubano.) 
Hond. "l'nir dos muros. — Vendar 
atar, ligar o cubrir con una tira por 
lo común de lienzo, los apositos apli- 
cados sobre una llaga, contusión, tu- 
mor, etc. — En el juego de brisca, 
obligar al contraiio a que cuando se 
tira el as juegue tres del mismo pa- 
lo." (MEMBR. pág. 13.) 

C. Rica. — GAGINI, 45. Sólo en la 
acepción de atar, unir, ligar, etc. 

Chile. — "Amarra. Dan este nombre 
nuestros viñadores a la operación 
que se hace allá por los meses de 
junio y julio en las viñas, inmediata- 
mente después de la poda y que con- 
siste en atar las parras a los rodri- 
gones con varillas de sauce, y más 
frecuentemente aún con paja de to- 
tora." (RODR.) La antonomasia de 
que hace uso Rodríguez demuestra 
que amarra en Chile es el "acto de 
amarrar" también. 

AMARRARSE LOS CALZONES, 
expresión que equivale al modismo 
español, "tener bien puestos los 
calzones": obrar con la energía, la 
virilidad y firmeza que el caso re- 
quiera. 

Méx. Parece que la frase no se es- 
tila por estas tierras del Anáhuac, 
porque no la tratan G. Icabz, ni Ra- 
mos, y Duarte: nos extraña, pues la 
hemos sorprendido en boca del pue- 
blo mismo, y la hallamos en estos 
pasajes: "Este Coronel se sabe ama- 
rrar los calzones, y Dios me saque 
con bien de sus manos" (Astucia, t. 
11, cap. X). "Es verdad que con los 
hombres he sido tieso y me he ama- 



AMAR 



102 



AMAT 



rrado los calzones; pero no he sido 
un Nerón." (Astucia, t. I, cap. XV, 
p. 302.) 

C. Rica, GAGINI, p. 45. 

Perú. ARONA, p. 21, art, AMA- 
RRAR, 3á. acepción. 

Chile. "El diputado que intente 
contestar ese discurso, tendrá que 
amarrarse bien antes los calzones." 
(RODR.) Lo censura, considerándolo 
disparate en esta frase. 

AMARRAR UN NEGOCIO, fr. 
"Disponerlo de modo que el éxito 
no esté sujeto a contingencias." 
(ICAZB.) 

Cuba. PICH. 

Méx. "Escritura bien, o muy, ama- 
rrada, la que contiene cuantas cláu- 
sulas son necesarias para no dar lu- 
gar a interpretaciones o subterfu- 
gios." (ICAZB.) 

AMASIA, f. "Usadísimo, sobre 
todo en el foro, por querida, con- 
cubma. 

Hállase asimismo en el género 
masculino, aunque rara ve z." 
(ICAZB.) 

Exactamente en Tab., donde pue 
de decirse que ya los togados no 
sabemos usar otra palabra que és- 
ta para alegatos, denominando a la 
querida. Pertenece al lenguaje vul- 
gar. 

No lo registra Ramos y Duarte; 
bien que no era abogado. 

"Esta Anita era la... amasia del 
patrón o del mendigo mayor." PEN- 
SADOR, Periquillo, la. pte., cap. 8.) 

AMASIATO, m. "Concubinato: 
Vivir en amasiato. Poco usado, y 
solamente en el foro." (ICAZB.) i 

AMATE. "(Del mex. amatl, pa- 
pel, porque los indios le hacían de ¡ 
su albura.) Ficus benjamina, LINN. 
m. Árbol hermoso que se encuen- 
tra con abundancia en las regio- 
nes cálidas de la República Mexi- 
cana. El jugo lechoso de estos ár- 
boles se usa por la gente vulgar 
como resolutivo. Hay dos especies J 



de AMATES: el blanco y el ne- 
gro." ICAZB.) 

El amate es el árbol carcterísti- 
co de las orillas de nuestros ríos 
de Tabasco. Tumba sus frutos, que 
son como el te jocote o el chaba- 
cano, a las aguas corrientes, y a su 
sombra los peces se reúnen en 
grandísimos cardumes a gustar de 
ellos. Allí van los cazadores del ma- 
cabil y la mojarra, con sus esco- 
petas, a hacer blanco en los peces, 
que nadan inquietos a flor de agua 
esperando la caída de los frutos. 
La tortuga también gusta del fru- 
to del amate, y también a ella ha- 
cen caza los pescadores, que desde 
el tronco del amate atisban con el 
clavo en alto la zurdida de la con- 
cha, al chasquido del agua, forma- 
do por el objeto que cae, o que 
adrede lanza el pescador. 

ETIM. "AMATL, abreviación de 
ama-cuahuitl: amatl, papel, cua- 
huitl, árbol: "Árbol del papel." El 
aztequismo amate sólo se emplea 
hoy para designar el árbol). Nom- 
bre de varias especies de árboles 
pertenecientes a la familia de las 
borragíneas, tribu cordiáceas, gé- 
nero cordia. Las especies más co- 
nocidas son las que se distinguen 
con los nombres de "amate blanco", 
"a. prieto," "a. amarrillo" y el lla- 
mado vulgarmente "anacahuite". 

Todos producen im fruto seme- 
jante al higo; pero sólo es co- 
mestible el del amate prieto. El 
amate es conocido también con los 
nombres de Siricote y Trompillo." 
(RÓBELO, Dice, de Azt.) 

La especie común de Tabasco 
es la del amate blanco. Al "Siri- 
cote", llamado también anacahui- 
te" nunca se da el nombre de ama- 
te. 



AMAT 



103 



AMELL 



AMAT I TECO, CA. adj. Gentili- 
cio: oriundo y habitante de Amati- 
tán, pueblo de Jalpa. Relativo, 
concerniente a este lugar: manu- 
factura amatiteca. U. c. s. 

AMATITO DE MONTAÑA. (Fi- 
cus sp?) (1) Planta de la familia 
de las urticáceas que, como su 
nombre lo expresa, se cina debajo 
de las grandes selvas. 

AMBIGÚ, m. No es para nosotros 
precisamente lo que la Academia 
dice: "Comida, por lo regular noc- 
turna, compuesta de manjares ca- 
lientes y fríos con que se cubre 
de ima vez la mesa," sino más 
propiamente lo que ICAZB. descri- 
be con el nombre de "BUFET, m. 
Voz. fr., buffet. En los bailes, mesa 
cubierta de fiambres, pastelillos, 
vinos, etc., y a la cual acuden los 
convidados a tomar algo cuando 
les parece. Suele servirse allí tam- 
bién té, café y bebidas refrescan- 
tes. "La palabra bufet, en tal acep- 
ción es desconocida en nuestra ha- 
bla popular; en México, no la he- 
mos oído jamás tampoco, dicho sea , 
en verdad. 

C. Amér. También se usa de la voz 
buffet en tal acepción. (SALAZ.^R G., 
p. .55.) 

AMBULANTE, m. y f. Buhone- 
ro: "El que vende por los pueblos 
chucherías y baratijas." Nuestros 
comerciantes o vendedores ambu- 
lantes, ni venden solamente chu- 
cherías y baratijas ni andan nada 
más por los pueblos. Recorren prin , 
cipalmente las riberas o vencinda- 
rios de población rural y comer- 
cian en todo género de mercade- 
rías, vendiendo y comprando para 
llevar a los mercados de las pobla- 
ciones, a la capital del Estado, Vi- 



(1) RAMÍREZ, Sinonimia Vulgar y 
Científica. 



Uahermosa, sobre todo. De manera 
' que nuestros venteros, como los 
llamamos allá, no son propiamente 
lo que los buhoneros de España, 
como dice el señor Ramos y Duar- 
te, quien expone además: "Un am- 
bulante es, según Terreros (Dice.) 
un paseante. El que va de casa en 
casa vendiendo chucherías, bagate- 
las, etc., se llama buhonero (el 
que trae su tienda a cuestas en 
una arquilla. (COVARRUBIAS), y 
no ambulante, término procedentev 
del latín ambulans, ambulantis, de 
ambulare, andar, caminar. 

Tampoco los ambulantes de Ta- 
basco llevan sus mercaderías en 
una arquilla, porque no venden so- 
lamente baratijas o cosas pequeñas 
y de poco valor, según se lleva di- 
cho, sino mercancías grandes: len- 
cería, abarrotes, artículos de prime- 
ra necesidad, petróleo, aguardiente, 
jabón, fósforos, velas, etc. y, como 
la navegación es el medio de con- 
ducción más común en el Estado, 
por la abundancia de los ríos, 
arroyos y lagunas, dichos merca- 
deres andan embarcados en ca- 
noas, cayucos, etc. V. VENTERO. 

AMELCOCHADO, adj. De con- 
sistencia de melcocha, pegajoso. 

AMELCOCHAMIENTO. m. Ac- 
ción y efecto de amelcocharse 
(V.) una cosa. 

AMELCOCHARSE, pr. Tomar 
cualquiera cosa la consistencia pe- 
gajosa y elástica de la melcocha. 
2. En sent. ñg., hacerse de mi al- 
ma o del rogado; hacerse de rogar 
andar con melindres, para hacer 
una cosa. 

En la primera acepción lo regis- 
tran ICAZB. y PICH. 

AMELLAR, a. "Mellar, es como 
dicen los maestros del idioma." 
(GAG.) Alega autoridades de nota. 



AMER 



104 



AMOL 



AMERITADO, A. adj Que tiene 
muchos méritos o cualidades; gran 
prestigio, etc. Es fc. caballito de ; 
batalla con que rOs periodistas de | 
hoy en día, esclavos del uso de 
la mirra de la adulación, consa- 
gran a la gente de galones y po- 
lainas: ameritado general; además | 
de que tienen en su bagaje el con- ; 
sabido pundonoroso y el no menos 
trillado y cursi prestigioso. No 
usan el veterano, solamente por- 
que los militares de nuestro ac- 
tual ejército son todos bisónos, pa- 
ra honra suya, que de no serlo, ya 
fueran más que aguerridos, foguea- ; 
dos, etc., etc. 

Méx. "Lleno de méritos y servicios: 
el ameritado general fulano" 
(iCAZB.) Parece hecho adrede para; 
los hijos de Marte el tal adjetivo; 
pero ya es viejecillo también, casi 
veterano. 

"Lo xínico que no tengo es dinero 
y méritos; mas esto es una friolera. 
¿Acaso todos los condes son ricos y 
ameritados?" (PENSADOR, Periqui- 
llo, 2a. pte., cap., XVII, p. 250.) 

AMO. m. En el régimen de la 
servidumbre adeudada que, por tan 
tos años prevaleció en Tabasco, el 
amo era el dueño de la ñnca en 
donde servían los mozos, y dueño 
de éstos, por lo mismo, puesto que 
a él le debían. Pero, la costum- 
bre se hace ley, sobre todo entre la 
gente inculta y sencilla; como el 
amo era siempre la persona prin- 
cipal de la finca, se hizo común 
entre las clases trabajadoras del 
campo y los indígenas llamar amo 
a toda persona superior, de eleva- 
da clase social o gerarquía, así 
como acá por el interior de la Re- 
pública dicen patrón, jefe y sus 
diminutivos patroncito y jefecito, 
eij tono de humildad cariñosa. 
También así allá dicen mi amito, y 
mi señor amo, que es más res- 
petuoso aún. 



Aunque ha sido hoy abolida la 
servidumbre, en forma de escla- 
vitud, subsiste todavía y subsisti- 
rá per sécula seculorum el trata- 
miento de amo, por parte de los 
humildes respecto de los soberbios 
o encopetados. 

— "Si tú fueras el amo, esta- 
ría yo más desnuda. 

— "Nada me traes y te ha di- 
cho el amo." (ZENT., Perico, p. 30.) 

— "T'nos rosales que tras los 
setos de su casa plantó, y que fue- 
ron destruidos por los niños del amo." 
(ID., ibid., p. 42.) — "Allí permanecía 
prisionero hasta que el amo, abrien- 
do la puerta, solía entrar a despertar 
lo de un puntapié." (ID., ibid., VII, 
p. 44.) — "Sin embarco, aquello le pa- 
recía un error producido por la con- 
fusión de sus ideas y se apresuraba 
a corregir: el amo." (ID., ibidem., p. 
45.) 

"Y veía surgir entre ellos (los ja- 
cales) la mole ingente de la casa del 
.nmo." (EMILIO RABAZA (Sancho 
Polo). La BolA, X, p. 114.) — H) "De 
una viga madre que allí había atra- 
vesada, colgábase el amo, dándose 
dos o tres coliinioiadas." (ROA BAR- 
CENA, Obras: Noche al raso, V., p. 
: 104.) 

! Méx. "NUESTRO AMO. Título que 
.se da comúnmente al Santísimo Sa- 
cramento. — El Amo Grande. Dios. Es 
del estilo familiar, y más u.<?ado en- 
tre la gente del campo. — NI'FSTRO 
AMO lla,maban los marineros al con- 
tramaestre. (Dice. Marit.) (ICAZB.) 
AMODORRADO, DA, adj. Barba- 
rismo irrazonado, inmotivado, pe- 
ro a la vez incorregible, común de 
casi toda la República y otros paí- 
ses, por amodorrido. Y en Tabasco 
no habíamos de quedarnos atrás 
en materia de behetrías: el mal 
i es contagioso. 

Méx. OCAMPO. Obras, t. III, p. 
117. 

Hond. MEMBR.. p. 14. 

AMOLADA, f. Al que se ocasio- 
na un perjuicio, se hace algún da- 

(1) La Bola es novela descriptiva 
de costumbres chiapanecas. 



AMOL 



105 



AMOR 



ño, de alguna manera se le provoca 
un trastorno o una incomodidad o 
molestia, se da una AMOLADA, y 
el que la recibe se lleva ésta. Dí- 
cese también una fregada, y aún 
hay formas menos decentes, que 
por subidas de color callamos, pe- 
ro que nuestros conterráneos tie- 
nen en la punta de la lengua. 

Méx. "Molestia, incomodidad. Se da 
y se lleva." (OCAMPO, Obras, t. III, 
p. 117.) 

AMOLADERA, f. Derivado fam. 
de amolar (V). Frecuentativo de 
amolada. La acción de estar amóla 
do o causando amoladas repetida- 
mente, con frecuencia que produce 
fastidio, y se transforma en hecho 
incesante: esio es. una AMOLADE- 
RA. Dícese también fregadera. (V) 

AMOLADO, A. adj. El que está 
en malas condiciones pecuniarias, 
sociales o de salud, está AMOLA- 
DO. Es una foiTua eufémica, de 
fregado, menos decente, y ésta a 
su vez de otras vulgares y soeces, 
que usa la gente de mala calaña. 

2. AMOLADO también se dice 
del que gusta de dar o hacer amo- 
ladas o es de carácter festivo y 
dado a las bromas y chanzas. Es 
el amolador de la Academia. 

Méx. "Estoy AMOLADO, dicen los 
del pueiílo para denotar que están 
muy pobres, abatidos, de capa caída." 
ÍICAZB.) 

AMOLAR, a. Causar perjuicios, 
daño, molestia a otro. Engañar, 
embromar, fastidiar. Ú. c. pr. 

Méx. "Si al menos hubie'se tenido 
alpuna familia, podría haberse reti- 
rado por un momento a su recámara 
para descan.sar; pero ella sola era y 
no hubo más que amolarse — como 
me dijo — con todos aquellos gorris- 
tas." (XúSEZ, Bagatelas. El día del 
santo, p. 8.) 

— ICAZB. : "Fastidiar. molestar 
mucho, causar prave perjuicio. Úsa- 
se también, como pronominal. Es voz 
baja y aún indecente, de que nunca 
usa la gente bien educada." 



— O C A M P O, Obras, t. III. p. 
lis. "r. Resignarse a una molestia o 
contratiempo". 

C. Rica. "Vale entre nosotros im- 
portunar, molestar, moler, y figura- 
damente, apabullar, aplastar a uno, 
dejarle confuso y sin saber qué res- 
ponder." 

Del verbo hemos sacado el sustan- 
tivo familiar y amoladera (por mole- 
dera, cansera.)." (GAGIXI.) 

Cuba. MACLVS, como la da ICAZB., 
que seguramente lo siguió en la defi- 
nición. 

— PICH. "Vulgar e indecente, 
que significa molestar con imperti- 
nencia, perjudicar, ü. t. c. r." 

Maracaibo. "Amolar a alguno es 
una repugnante metáfora. Déjese la 
amoladura para las armas e instru- 
mentos, los hijos de Adán tolerare- 
mos cuando más que nos muelan la 
paciencia, nos perjudiquen, o cosa se 
me jan te." (M E D R A X O, p. 19 
(ICAZB.) 

Canarias, "v. a. Fastidiar. 2a. acep- 
ción. T. s. u. c. ref. Lo hemos oído 
igualmente en la Pen." (ZEROLO, p. 
57. IBID.) 

AMOLCATARSE. pr. Dícese de 
ía milpa, cuando por la mala esta- 
ción, falta de lluvias u otras cau- 
sas, degenera la mazorca, produ- 
ciendo al fructificar molcate, o maíz 
chico, (V.) es decir, mazorcas muy 
pequeñas. 

AMONTONARSE, pr. Cuando la- 
gente cunde aunque sea a novelear 
(V.), porque también es curiosa, 
aunque no tanto como la de esta 
Capital, dicen allá, que se amonto- 
ra, o que está amontonada la gen- 
te, en vez de juntarse, aglomerar- 
se. 

Méx. "Reunirse varios, para aco- 
meter a uno solo." (ICAZB.) 

AMOR. m. AMOR NO QUITA 
CONOCENCLA; expr. fam. que da 
a entender que la simpatía o esti- 
mación que se tienen por una per- 
sona, no es óbice para juzgarla 
acertadamente. Ijsase sólo en la 
clase vulgar. 



AMOR 



106 



ANÁH 



"Como amor no quita conocencia, 
yo dende qvie tengro josico, etc." (GIL. 
Y SAENZ. El Caporal, p. 65 ) 

AMORDAZAR, a. No la hallamos 
por la América Insular, Septentrio- 
nal, ni ístmica y Central; y en la 
Meridional, hasta Chile. Nos la da 
D. ZOROBABEL RODRÍGUEZ (Ob. 
cit.), con muy jugosa ciútica y co- 
mo anillo al dedo para nosotros. 
Oigámosle: "Muy usado i no hay 
tal; pues así como de pluma for- 
m.amos emplumar, i de grillos, en- 
grillar, i de máscara, enmascarar, 
de mordaza debe formarse enmor- 
dazar, que es como se dice en Es- 
paña y manda el Dice, de la Acad." 

AMOSCARSE, pr. Abochornarse, 
quedándose enseriado, cohibido pa- 
ra reentrar en la plática o en la 
materia que ocupa a quienes ha- 
blan. 

Cuba. MACÍAS: "V. a. q. s. u. c. re- 
flex. en su acep. ñg. y fam." Cita a 
Pich. 

PICH. "Abochornar o sonrojar, cau- 
sando a la vez algún enojo disimu- 
lado." 

AMU LITADO, DA. adj. Triste, de- 
caído, acongojado. Es vulgar. 

AMULITAMIENTO. m. Acción y 
efecto de amulitarse. 

AMU LITARSE, pr. Entristecer- 
se, enfermar, tomando el aspecto 
macilento y alicaído del mu lito o 
pavo común. Es término familiar 
de uso muy frecuente. 

AMPLIFICACIÓN, f. "Acción y 
efecto de amplificar." Para nos- 
otros eso, y además reproducción 
en tamaño mayor al original, de un 
retrato, de un mapa o de un dibu- 
jo o pintura cualquiera; esto es, 
la cosa misma, reproducida y am- 
plificada, o sea su copia, o lo que 
pudiéramos llamar el retrato del 
retrato. 

Méx. ICAZB., p. 22. 

AMPLIFICAR, a. "Ampliar, ex- 
tender." Al tenor de amplificar, am- 
pliar es reproducir una cosa en fi- 



gura o en cuerpo; pero con mayo- 
res dimensiones. 

En realidad la acepción académi- 
ca es raquítica: se amplía una co- 
sa que se hace más grande, ella 
misma, aumenta de tamaño, y lo 
mismo, más o menos, significa ex- 
tenderse, tender hacia afuera, en 
el sentido del centro, aumentar de 
tamaño. Pero en la amplificación 
del retrato, éste por sí mismo no 
sufre ninguna modificación en sus 
dimensiones, pues lo que realmen- 
te se hace es reproducirlo, tomar 
una copia a imagen de él con ta- 
maño mayor que el suyo. La acep- 
ción provincial es admirable. 

ANACAHUITA. m. Árbol del si- 
ricote.,Una especie del amate, di- 
ce RÓBELO. 

A NAGUA DO. adj. Aplícase esta 
calificación al individuo pobre de 
espíritu, pusilámine; sin que tenga 
precisamente las características 
del afeminado en cuanto a su psi- 
cología. Derivando de nagua (o 
enaguas), por la timidez propia del 
carácter femenino, del sexo de las 
enaguas. 

ANAHUACENSE. adj. Natural 
del Anáhuac. Lo que es propio del 
Anáhuac, o correspondiente a él. 
Este gentilicio, de tan castiza con- 
textura como complutense, costa- 
rricense, etc., es de legítima cepa 
mexicana. No obstante, nuestro me- 
jor autor de mexicanismos. D. Joa- 
quín García Icazbalceta. no lo re- 
gistra en su Dice. Lo hallamos en 
los siguientes escritos: "Manifiesto 
del Comandante Gral. de las Armas 
de Tab., D. Francisco Palomino." 
de fecha mayo 23 de 1830: "Un país 
(Tab.) en que germinaba aún el 
fuego de la revolución que secun- 
dó el grito sedicioso que arrancó 
Yucatán de la Unión anahuacense." 
Manifiesto del Congreso del Estado 
de Tab., fechado en lo. de agosto 



ANAL 



107 



ANCHA 



de 1830:" ...inhabitada la mayor i 
parte de los edificios y desierta to- 
da esta hermosa porción del terri- 
torio anahuacense." Ambos docu- 
mentos van publicados en la obra 
Doc. y datos para la Historia de 
Tab., compilados por Manuel Mes- 
tre Ghigliazza, caps. XXXII. , p. 
415 y XXXIII, p. 424, respectiva- 
mente. 

ANALFABETISMO, m. Condi- 
ción, estado de las clases analfa- 
betas. La Academia se olvida de 
este nombre y sólo consigna en su 
14a. edición: analfabeto, de uno so- 
la terminación, por cierto dispara- 
tada, definiéndolo de una forma de- 
testable, por añadidura. 

ANALFABETO, TA. adj. "Neol. 
Que no sabe leer." (TORO G., Dice. 
Lar.) Muy usado actualmente, aun- 
que en sentido más extenso: el que 
n-o sabe leer ni escribir. Por lo co- 
mún suele preferirse la forma anal- 
fabeta para calificar la condición, 
cualquiera sea el género a que se 
refiere: el pueblo analfabeta, las 
clases analfabetas. Se ha derivado 
de alfabeto, y como tal puede ad- 
mitirse, puesto que significa "el 
que carece de alfabeto, esto es, 
que ni siquiera el alfabeto conoce: 
pero lo que no admitimos es que 
el sustantivo alfabeto mismo sea 
su contrario, en calidad de edjeti- 
vo: el pueblo alfabeto. Esto es un 
disparate. 

"Qué fácil es tramar burdas menti- 
ras y engañar al pueblo, cuando ese 
pueblo es analfabeta, y más que anal- 
fñbeta ianor.ante en lo absoluto de la 
cosa pública y de los saltimbanquis de i 
la politiquoría local." (Cuauhtemoc, 
No. 8.5: Villahermosa, Tabasco.t 

ANCAS (IR, o MONTAR EN), fr., 
llevar a uno, ir a la grupa, como di- 
ce la Academia; es decir, montado 
detrás del jinete y fuera de la silla. 
Ir a la grupa, dice OCAMPO (Ob. 
cit.). ICAZB. consigna la frase) 



"Dar ancas vueltas", por conceder 
una ventaja en cualquier juego, 
que allí por la tierra no se usa ni 
se conoce. V. DAR CHANGÜÍ. 

ANCESTRAL, adj. "Relativo o 
perteneciente a los antepasados. 
Ovserv. Esta palabra es galacis- 
mo." (TORO GISB., Dice. Lar.) 

Así no obstante, ya está tan en 
boga en los escritores contempo- 
ráneos, que imposible sería deste- 
rrarla del lenguaje; ni es malso- 
nante ni abunda, antes al contra- 
rio es bien nacida e indispensable 
en castellano, puesto que no hay 
palabra que tenga tal significación; 
de suerte que. aunque sea califica- 
da de galicada la voz. debe ser ad- 
mitida, venga o píxDceda de donde 
viniere o procediere, que de alguna 
parte ha de venir; si no las etimo- 
logías saldrían en demasía o nues- 
tro idioma se reduciría a latinis- 
mos, helenismos v neologismos! 

TORO GISBERT. en sus Ap. lex., 
cita a BLASCO IBÁXEZ (Los muer- 
tos mandan): "Conservando todas 
las angulosidades cortantes de su 
iiideza ancestral," p. 263. Podrían 
hacerse así mil citas, sobre todo de 
los noveles escritores de la pléyade 
de intelectuales españoles. 

ANCLARSE, pr. Este verbo fa- 
miliar no es más que una trasla- 
ción del académico anclar, al que 
el Dice, no reconoce otra acepción 
que la marítima. Prolongar dema- 
siado la permanencia en un lugar. 

ANCHAR, a. Como dice ICAZB.: 
"Más usado que ensanchar. No está 
en el Diccionario. A semejanza de 
ensanchar tenemos en castellano 
ensangostar, totalmente anticuado, 
aunque la Academia no le ponga 
tal nota. Este verbo perdió el ens, 
que conserva ensanchar." En Ta- 
basco fallan: si no se usa ensan- 
gostar, tampoco debe usarse ensan- 
char; el pueblo lo abrevia todo y 



ANCHE 



108 



ANCHO 



a veces, como en ésta, tiene toda 
razón. ÁNCHALE la boca al costal, 
dicen los camperos o cargadores 
cuando van a echar el maíz, o cual- 
quiera otra cosa. 

Perú. "Aunque conocemos muy bien, 
y hasta usamos el verbo derivado de 
ancho, Que es ensanchar, no cabe, du- 
da que quien priva con nosotros es 
anchar, y que el otro sólo se visa en 
lo moral: ensanchar el ánimo." (ARO- 
NA, p. 28.) 

Venez. "Es forma tan correcta co- 
mo ensanchar que trae el Dice." (PI- 
CÓN.) 

Bogotá. CUERVO (p.877), con su 
erudición propia, prueba el abolengo 
nobilísimo, de legítima cepa clásica, 
que tiene anchar, verbo: "anchar se 
usa también en España; de suerte que 
ni el más escrupuloso podrá objetar 
nada a una voz que a la formación 
analógica reúne la universalidad del 
\iso: "Venía bien con el uniforme de 
las tropas ligeras españolas de aquel 
tiempo, chaqueta con alamares ceñi- 
da, pantalón igual en color a la cha- 
queta, y en la cabeza lo llamado en- 
tonces morrión, y después chacó, que 
iba anchando .según subía." (ALCALÁ 
GALIANO. Recuerdos de un anciano, 
p. 129.) "Más claro no canta un ga- 
llo," dicen en mi tierra, y a cuento 
viene aplicarlo aquí, no embargante 
que vendría mejor, a "de perilla," si 
no se tratara como aquí se trata de 
im verdadero "gallo," y "de picada"! 

ANCHETA, f. "Porción corta de 
mercaderías que una persona lleva 
a vender a cualquiera parte." No 
es preciso que la lleve, basta con 
que la venda. Por antonomasia se 
entiende también la neg'ociación 
misma, las mercaderías que consti- 
tuyen la ancheta, y con las cuales 
se comercia. Una ancheta de li- 
bros, es el comercio ejercido en 
venta de tales, y los libros mismos 
que se venden. 

2. En sentido irónico ¡buena AN- 
CHETA! quiere decir negocio, 
asunto inconveniente o de mal éxi- 
to. 

Méx. "No es mala ancheta, o va- 
ya una ancheta, se dice de las cosas 
estorbosas, y de los encargos moles- 
tos." (TCAZB., p. 23.) 



Cuba. "Cosa o negocio pequeño o 
malo. Así se dice: ¡qué ancheta! ¡bue- 
na ancheta! (irónicamente.)" Ganga 
negocio." (TORO G., Dice. Lar.) 

"Cosa o negocio de poca monta, y, 
generalmente de malos resultados; de 
aquí que se diga por antífrasis ¡mag- 
nífica ancheta! (MACIAS.) 

Venez. "Como más se usa esta voz 
es en el significado de broma, mal ne- 
gocio: quizá esta sea la última acep- 
ción qvie le da el Diccionario, tomada 
en sentido irónico. (RIVODó) — "Bron- 
ca, mal negocio," dice TORO G. 
(Dice. Lar.) 

Ríopl. "Acción o dicho simple, desai- 
rado, de ninguna oportimidad o im- 
portancia, l'jsase en expresiones como 
las siguientes: ¡qué ancheta! ¡vaya 
una ancheta!" (GRANADA, p. 83.) 
"Simpleza, tontería," dice TORO G- 
(Dicp. Lar.) 

Ecuad. "En el Ecuador significa, al 
contrario, buen negocio." (Menms. de 
la Academia Ecuat., tomo I, p. 58, 
c. p. ICAZB.) 

Perú. Lo mismo que en Ecuador. 
"Ganga." dice TORO G. (Dice. Lar.) 

ANCHETERO. m. El mercader 
que ejerce el comercio en anche- 
tas, o negocios pequeños y deter- 
minados. También al comerciante 
ambulante se llama anchetero, por 
razón dQ llevar generalmente mer- 
caderías en corto mimero. 

Rodríguez Beltrán ha escrito un 
artículo titulado "El Anchetero", 
en su libro Perfiles del Terruño que 
aquí citamos. Es dé lo más bello 
que se ha publicado en México so- 
bre costumbres regionales. 

"En los sueños de esta gente, es 
ahincado el deseo de hacerse anche- 
tero, para llevar por i-fo arriba, gran- 
de y espaciosa canoa cargada hasta 
las "falcas con mercancías aue s*-r^n 
■«•end'das por toda la orilla." (RODR. 
B., Ob. cit., X. p. 63.)— "El anchetero 
está de jornada: ha embarcado o^^n- 
tenares de garrafones con aguardien- 
te, cajas conteniendo jabón, etc." (ID., 
ibid.) — "El que está en vela despierta 
al anchefíro que duerme." (TD., Ibld. 

p G6.) "Y el anchetero manda echar 

ei árcela " CID., ibidem.) 

IVIéx. "Buhonero, negociante con an- 
chetns." (R. V DI^VRTE.I 

ANCHO, A. adj. "Satisfecho." 
(OCAMPO.) 



ANDA 



109 



ANDA 



"Mientras el infeliz está ahora via- 
jando por esos cerros, tú te estás pa- 
seando muy ancha y engalanada. 
"(Astucia, t. I, cap. V.) — "El mazo más 
ancho que un pavo, se volvía todo oí- 
dos para recoger la frase halagadora" 
(DELGADO, Calandria, VI, p. 45.) — 
"Y la lleva a los toros, y a la come- 
dia. . . y ella muy ancha, como verdo- 
laga en huerta de indio, y la da de 
honrada." (ID., Ib., TX, p. 79.) — "Ar- 
turo que era vanidoso y fatuo estaba 
anchísimo, pero disim.ulaba su ale- : 
gría." (ID., ib., XII, p. 99.) 

ANDADA, f. La Academia sólo le 
da la acepción, de "viaje, camino, 
paseo." ANDADA es una caminata 
algo larga, un paseo agradable; pe- 
ro hecho en una sola jomada y de 
una duración que no excede de al- 
gunas horas. Es un paseo que se 
hace generalmente por ejercicio o 
distracción, sin objeto detenuina- 
do, o por vía de convalecencia, pa- 
ra los enfermos. En Tabasco, don- 
de las mañanas, sobre todo en 
abril, son tan hermosas, no ha/ co- 
sa más agradable que ])acer una 
ANDADA antes de salir el sol. 

Méx. TCAZB. : "Xo es aquí anticua- 
do por paseo algo largo." "Hizo Cla- 
rita su ramillete,"' y después dio un^i 
andadlta más larga" (Astucia, t. I. 
f-ip. XV. p. 3AC^.) — "Lorenzo. Uiezo Quo 
llegó a las haciendas, les dio ima an- 
dada." (Id., t. II. cap. XIII.) — "Si 
vieras que malo me pongo con las an- 
daditas a caballo" (AZUELA. Mala 
Yerba, IX. o. 71.) 

Hond. MEMBR. : "Caminata. Estoy 
sudando, hemos dado una gran anda- 
da." 

C. Rica. "Voz arcaica en el sen*^'do 
rií" vi^ie, caminata, jornada," dice 
GAOIXI. 

ANDADOR, RA. adj. Df^l caballo 
que tiene paso muy largo, anda 
apresuradamente o que es muy vo- 
luntario para andar, sin necesidad 
de espolearlo, los rancheros dicen 
que es ANDADOR. 

C. Ricp. Por allá dicen andalón: 
".\1 caballo andador y de paso veloz 
se le llama aquí andalón, y en Espa- 
ña, "caballo aguililla." (rjAOlNT.) 

Adviértase que para la Academia 
el caballo andador, "anda mucho o 



anda velozmente," para nosotros 
aunque no ande mucho, porque se 
canse o por cualquier otro motivo, 
basta con que ande animoso o de 
buena voluntad, aunque sea algu- 
nos pasos. Siempre algo nuevo. 

En Colombia dicen ar^dón 
(CUERVO p. 842.); en Cuba lo 
mismo. (PICH.) 

ANDADURA, f. Como cabalgadu- 
ra y como montura, derivados de 
cabalgar y montar, hemos formado, 
por analogía imitativa, andadura, 
derivado de andar, para llamar 
también a la bestia de silla: mu- 
lo, caballo o macho, porque en Ta- 
basco no se monta en burro, el 
cual, más afortunado que acá por 
estas tierras estériles, desampara- 
das y monótonas de la Mesa Cen- 
tral, es hasta de noble alcurnia y 
linajudo por aquella tierra de Ma- 
ría Santísima, que dijera un anda- 
luz, pues lleva vida moruna y sólo 
las hace de Sultán en su serrallo, 
como padre en los hatajos o yegua- 
das, para coger cría de él: muías y 
machos, cría muy lucrativa, por 
cierto, pues la bestia mular tiene 
allá muy alto precio para el tiro, y, 
al efecto, son yeguas especiales, 
hembras selectas aquellas con que 
se empadra el burro. Este vive en 
pezebre o caballeriza, bien comido 
y bien cuidado, y sólo en la época 
de parición o cargazón de las ye- 
guas se le suelta para aue las car- 
aue o pique. V. ANDANTE Y MON- 
TURA. 

ANDANADA, f. Colmar a uno de 
improperios o injurias, es echarle 
o soltarle una ANDANADA. Tam- 
bién se da una ANDANADA de pa- 
los, una tunda, una paliza. Parece 
que el espíritu de la voz es expre- 
sar serie continuada, la sucesión 
de una multitud de actos o cosas 
inmediatos. Formada por analogía 
con la andanada académica, "des- 



ANDA 



110 



ANDA 



carga de una batería": conjunto o 
serie de descargas o tiros de cada 
una de todas las^piezas que forman 
la andanada. Es admisible la voz, 
toda vez que no entraña una co- 
irupción lexicográfica de la casti- 
za, ni menos una perversión en la 
forma ideológica, pues, ¿qué es sol- 
tar a uno una andanada, si no 
echarle una descarga, más o menos 
cerrada de injurias o agravios? No 
ea precisamente tampoco regaño 
fuerte lo que entraña la frase, sino 
pluralidad, multitud de palabras in- 
juriosas o reprensivas, dirigidas a 
alguno. 

"Se empeñó en ser lo más cortés 
y gíjjante con Chona. quien recibió he- 
roicamente la andanada de barbarida- 
des que Sánchez decía" (FACUNDO, 
Jamonas, t. I, cap. IX.) — "Nacho Mar- 
tín de la Rosa dejó escurrir por entre 
los Hientes una andanada de injurias 
para Chucho Hernández" (AZUELA, 
Sin Amor, la. pte., VIH, p. 90.) — "Le 
disparaba una andanada de desaho- 
gos..." (PRIETO, Memorias, 40-53, 
cap. II, p. 95.) 

Esto justifica el u&o genérico de 
nuestra habla, distinto de la acep- 
ción específica que da la Academia. 

ANDANTE, m. Si cantante es 
quien canta y ambulante quien am- 
bula, el que ande será andante. AN- 
DANTE es en nuestro lenguaje pro- 
vincial el caballo, para los campe- 
sinos. Nada más natural ni más 
propio; nadie puede darse por ofen- 
dido: ni la Gramática ni el Diccio- 
nario; cuando más los gramatóma- 
nos y los academistas rabiosos. Pe- 
r-o éstos, que con ellos se las ha- 
yan. V. MONTURA Y ANDADURA. 

Méx. "Entre rancheros caballo," 
(ICAZB., p. 23.) 

"El huéspeded se permitió algunas 
bufonadas sobre lo bien que se había 
Pintado el andante." (FACUNDO, Po- 
llos, t. T, cap. II.) 

ANDANZA o ANDANCIA, f. "An- 
dancia que anda," decíanos en al- 
«;una ocasión una muchacha a 
quien preguntamos ¿qué tiene us-, 



ted?, al veda con cara de enferma. 
La gente del pueblo llama andan- 
cia a una dolencia o enfermedad, 
endémica pero no de gravedad, co- 
mo toses, catarros, gripas, calen- 
turas, etc. 

Méx. ICAZB.: "Enfermedad reinan- 
te, pero no grave. En el Dice, halla- 
mos: "correr una constelación o ser 
constelación, fr. que se dice cuando 
reina alguna enfermedíid epidémica." 

Venez. "Andancia, por epidemia, 
enfermedad reinante en una pobla- 
ción: especialmente se dice de las de 
i:oca trascendencia, como catarros, 
constipados, etc. A nuestro modo de 
ver es vocablo analógico y como tal 
aceptable." (RIVODó.) 

Cuba. PICH. Quien se declara en 
contra de .-índancia, juzgándola co- 
rruptela, por andanza. 
• ANDAR, n. "Ándele, ande usted, 
fr. fam. que se usa para animar a 
que se haga alguna cosa." (ICAZB.) 
Dícese también ándale y ándate. 

"Para animar allí a alguno 
Que no peque de atrevido. 
Lo mismo paia n(;gocios 
Que para pegarse un tiro; 
Como palabra suprema 
En vmo y otro sentido, 
Para decidirlo pronto 
Le dicen:: ándele, amigo." 

(SOMOANO) 

Méx. En esta Capital es rara la 
persona que no diga: ándale, en vez 
de anda, o ve a tal lugar. (RAMOS 
Y DUARTE.) 

BUSCARLE EL ANDAR a una 
cosa, a un negocio, etc., es frase 
equivalente a encontrarle la embo- 
cadura (V.), parecida a dar en el 
clavo: estudiar la forma de hacer 
o resolver el asunto, dar con el 
método o manera, etc. Muy usual 
en lenguaje familiar. 

"No, D. Caral.ampio, no se exaspe- 
re usted, que en este picaro mundo, 
a todo se le busca su andar." (GIL Y 
SAENZ, El Caporal, p. 29.) 

ANDAREGUEAR, a. "Ahora da- 
remos otros verbos nuestros, dice 
CUERVO, formados con aquel mis- 
mo sufijo (ear): andareguear, (an- 
dorrear, vaguear, cezcalear)." Ha 



ANDA 



111 



ANGA 



de saberse que es nuestro también: f 
andar de aquí para allá, sin rumbo 
ni objeto fijos, estar de andariego, 
entendido que andariego es el que 
anda sin oficio ni beneficio. ; 

ANDARIEGO, GA. adj. y s. Vaga- 
bundo, haragán, que anda sin que- 
liacer. De ningún modo sinónimo de 
andador; andador es el caballo que 
gusta de andar, siendo este su ofi- 
cio; andariego es el muchacho que 
gusta de andar sin oficio y sin ser 
ese su deber. Perro andariego, es 
sinónimo de perro callejero. En su- 
ma: para nosotros andariego es' 
peyorativo. 

ANDARIVEL, m. Enredo, com- 
plicación, maraña, úsase en senti- 
do figurado y más comúnmente en 
plural. 

"Usted me perdone... pero usted se 
mete en muchos andariveles que diga- 
mos." (GIL. Y SAEXZ, El Caporal, p. 
25.) 

Es término de marina que Terre- 
ros y el Dice. Marít. definen. La • 
Acad. no le registraba en ediciones 
anteriores a la décimatercia. MA- 
CÍAS sostiene (Dice, cubano, p. 72; 
Erratas, montón 2"., p. 94) que la 
acepción fundamental de la palabra 
es la que conserva en Cuba: em- 
barcación para pasar de una orilla 
a otra de un río, tirando de una 
cuerda en ambas márgenes. 

ANDENES, m. pl. fam. Aventu- 
ras; vueltas, pasos o gestiones en- i 
caminados a determinado fin, espe- 
cialmente si son difíciles o arries- 
gados; asunto enredado, lío. Úsase 
casi exclusivamente en la frase 
meterse uno en ANDENES o verse 
en ANDENES: mezclarse en asun- 
tos o negocios que a uno no le co- 
rresponden y por lo mismo le son ! 
desconocidos o difíciles; tomarse 
trabajos excesivos sin necesidad ni 
conveniencia e inadecuados para el 
objeto que se persigue. i 



LOPE DE RUEDA le usó en la co- 
media llamada "De los engañados," 
en que dice Pajares: "Señor Crive- 
lo, ¿paréscele en qué ANDENES y 
riesgos me han traído mis peca- 
dos?" (Obras de... Ed. de la R. 
Acad. Española, t. I, p. 232. > Anó- 
tase la palabra en el Vocabulario 
final, puesto por el Sr. Cotarelo, 
académico, (p. 314.) 

La acepción es casi idéntica a la 
actual de nuestro lenguaje popular. 

ANDULLO, m. Como cubana, y 
muy cubana, la preparación del an- 
dullo, de Cuba aprendimos también 
el vocablo, y significa en plata lo 
que dice PICH. y reproduce MA- 
CÍAS: "Las hojas del tabaco, pren- 
sadas y aforradas con yagua en 
forma cilindrica y punta cónica, o 
de otra manera, como breva." El 
andullo más común en Tabasco 
aunque poco usado en lo general, 
es lo que Placías llama Breva Ame- 
ricana, a nuestro entender, "taba- 
co de mascar generalmente de Vir- 
ginia o de Kentucky, aprensado en 
forma de tableta." V. BREVA. 

ÁNFORAS, f. pl. ICAZB.: "Urnas 
o vasos donde se depositan las cé- 
dulas en las elecciones." Lo mis- 
mo para nosotros, sólo que modifi- 
caríamos un tanto la definición, di- 
ciendo "urnas o vasos donde se de- 
positan en forma que queden invi- 
sibles, las cédulas o lo que haga 
sus veces, en las elecciones, y en 
general, en todo acto en que ha- 
ya votación." 

TORO GISBERT se aproxima a 
esta idea: "urna para votaciones." 
dice, con la indicación de Méj. 
(Dice. Lar.) 

ANGARILLAS, f. pl. Nuestras 
angarillas son muy originales: es- 
tán compuestas por dos varas lar- 
gas y uno o dos travesanos; pero 
no sirven para cargar a mano, co- 
mo las de la Academia, sino que ti- 



ANGI 



112 



ANQU 



ran de ellas las bestias, apoyándo- 
se un extremo de las varas o lar- 
gueros a los lomos del animal, a 
manera de un coche, y arrastrando 
del suelo el otro extremo. La car- 
ga se coloca en el medio de las 
varas, a modo de que la bestia so- 
porte la mitad de su peso y tire 
solamente para arrastrar de la otra 
mitad. Cuando son maderos o tro- 
zos muy grandes, se prefiere arras- 
ti-arlos con lagarto, como se hace 
en las monterías. 

Cuba. PICH. : "Armazón para cargar 
y trasportar en caballería algunas co- 
sas, que de diferentes maneras se usa 
en la isla: en Tierra Adentro se ha- 
cen de bejuco, guajio, etc., formando 
dos o cuatro cestos o cavidades para 
cargar botijas o barriles de agua etc.: 
otras de palos corvos o en figura de 
tijeras: otras a modo de esportillas, 
cada una con dos aros, armados con 
ariques o cuerdas, para transportar el 
cazabe, etc. y entonces se denominan 
managüises, aunque esta voz indíge- 
na se aplica también a cualquiera 
carga de aquella clase y sus avíos." 
— MACÍAS, el gran crítico y censor 
de los copistas, con ligeras variantes 
en la redacción y la ortografía, copió 
tristemente a Pichardo, sin hacerle el 
honor de citarlo. ¡Vemos la paja en 
el ojo ajeno! 

Chile. RODR., en la palabra ALCU- 
ZA, dice: "no es sinónimo de anga- 
rilla, pieza de vajilla en que se ponen 
líi.'! ampolletas del aceite y vinagre, o 
taller, que es igual a las angarillas, y 
sirve para poner salsas." "TORO GIS- 
BERT, en el Dice. Lar. consigna esta 
acepción, pero sin la nota de provin- 
cialismo: "Accesorio de mesa, con 
dos frascos para aceite y vinagre." 

ANGINA, f. Es muy común, has- 
ta entre la gente culta, dar a esta 
palabra una acepción traslaticia, 
designando con ella, no la enferme- 
dad que consiste en la inflamación 
de los ói-ganos de la deglución y 
1 espiración, sino los órganos mis- 
mos, las parótidas, y as', dicen: 
tengo inflamadas las ANGINAS. Ha 
de saberse que ANGINA es la in- 
riaraación propiamente dicha, el he- 
cho de inflamarse las parótidas; lo 



contrario es albardón sobre apare- 
jo. 

ANGÚ. m. Nombre que se da tam- 
bién al Hibuscus esculentos, de Ta- 
basco, conocido con el nombre vul- 
gar de Chimbombó. (V.) 

ANICABE. m. Bejuco muy co- 
mún, que se cría en los lugares 
bajos. 

"Liana muy usada para amarrar 
cercas en el campo y las armaduras 
de las chozs de los indios. (Cat. de la 
Exp. de Chicago, 1893, p. 28.) 

ANIMALADA, adj. Acción de su- 
ma torpeza o tontería. 

Méx. ICAZB.: "Machada, necedad." 
— "Hombre, no digas animaladas." 
(TRUEBA, c. p. ID.) 

ANÍS. ESO VALE UN ANÍS, O 
UN COMINO, O UN BLEDO, expr. 
fam. despectiva con que se expre- 
sa que una cosa no significa nada 
para uno; que le importa muy po- 
co. 

ANISILLO. Cierto dulcecito com- 
puesto de un anís cubierto de al- 
míbar, como del tamaño de una pi- 
mienta y rugoso como ésta. Los 
hay de varios colores. No se fá- 
brica en el Estado, sino en Chia- 
pas, de donde lo traen a vender en 
las fiestas los coletos. Semejante a 
éste es el confite (V.), un grano o 
semilla de cacahuate cubierto de 
almíbar, blanco o de color. En Mé- 
xico llaman chuchito o chochito al 
ANISILLO. 

C. Rica. Por esta tierra, anlsillo es 
el nombre do una planta: "Yerba me- 
dicinal que abunda. . . en todos los lu- 
gares de la República." (GAGINI.) Lo 
mismo en México. 

ANQUERA, f. Parte del vestido 
de la silla de montar que cubre las 
ancas de la caballería hasta los cor- 
vejones, y la cual comprende los 
vaquerillos (V.), faldas que cuel- 
gan a ambos lados. La ANQUERA 
está sujeta a los tejuelos por me- 
dio de las bolinas, que penden de 
ella también. Es mexicanismo. 



ANSE 



— 113 



AÑIL 



"Abraham amarró la bolina v un 
?or.-?; '^^ correas de la anquera." 
^n.^^^"J^^ MARMOL, Antón. XX, p. 
^i)b.) — -El ranchero con calzonera de 
rana o cuero y su cotón de gamuza 
montado en su caballería, con anque- 
ra, o sea la cubierta de cuero que res- 
guarda las ancas del animal hasta los 
corvejones." (GARCÍA CUBAS Re- 
cuerdos, p. 240.)— "Un grupo de esa 
gente de a caballo con sus sombreros 
y sillas llenas de plata, su reata en 
los tientos y sus pistolas en la anque- 
ra, se acercó poco a poco y en orden " 
ÍPAYXO. Fistol, t. II. p. 922.) 

ANSER. m. (Anser Hiperboreus.) 
Ave del orden de las lamelirros- 
Iros, familia anátide, que suele ob-' 
servarse en algunas lagunas inte- 
riores del Estado, y que es común 
■n las albuferas o lagunas costf 
ñas. 

ANTA. V. DANTA. 
ANTEADO, DA. adj. El gran co- 
lorista regional y poeta Francisco 
Quevedo (1). hablando de la copla 
campesina: 

"En un bejuquito anteado, 
mi bien, te quisiera ver; 
y vive con el cuidado, 
que siempre te he de querer, 
gagito del verde prado", 
dice: "Anteado ho es de color de 
ante, que el pueblo desconoce ese 
adjetivo, sino arqueado, aludiendo 
a esos bejucos magníficos que en 
las selvas tabasqueñas se mecen a 
la manera de nuestras hamacas, 
suspendidos por sus extremos a los 
lamajes. y en los cuales la fanta- 
sía del bardo campesino ve o pre- 
tende ver columpiarse a la moza de 
rus amores, como el paganismo 
Iieleno vio o pretendió ver colum- 
piarse a sus ninfas y sus dríadas 
bajo las bóvedas superbas de sus 
bosaues." 

Parécenos haber oído alguna vez 
en Tabasco emplear este adjetivo 
en la acepción de viejo, anticuado, 
V así, lo encontramos en ICAZB., 

O) Lír. pop. tab., pp. 4fi-4T. 



en el refrán -si no hubiera malos 
gustos, no se vendiera lo anteado", 
en el cual claramente se advierte 
la misma significación que hemos 
dado. 

Aunque el símil explicado por 
Quevedo es muy factible en la ima- 
gmación creadora del bardo cam- 
pesino de Tabasco, asaz fecunda 
bien podría ser alusivo a los paja- 
nllos que gustan de posarse sobre 
los bejuquitos secos o amarillentos, 
tomando el anteado en la acep- 
ción de viejo, por antes, con lo 
cual nada perdería la ficción poéti 
ca al comparar a la zagala campe- 
sina, ágil y graciocilla como la.s- 
aves, con el pajarillo pintado que 
se columpia en las ramitas o en las 
anteadas lianas de las selvas, lige- 
ras y quebradizas. 

ANSIAS, f. "Agonía." Ya está en 
las ansias de la muerte, por está 
en la agonía." (RAMOS Y D) Por 
nuestra tierra se dice al igual que 
en Guanajuato. de donde es pro- 
' incial, segiin cree f] autor. De ad- 
vertir es que no debe llevar el 
acento ortográfico que el Sr. Ra- 
mos le fija en la primera sílaba por 
razones de elemental ortografía 

ANTELLEVAR, a Empujar con 
la parte anterior o delante. Es voz 
del automovilismo. 

ANTELLEVÓN. m. Vulg.; empu- 
jón o golpe dado con la parte de- 
lantera del automóvil. 

AÑIL. m. Según el sabio Rovirosf? 
hay en Tabasco tres especies del 
indigofera: I. tintórea, L.: I. añil, 
L. e. I. mucronata. Sorenq. (1) De 
ellos el primero es el más emplea- 
do en los usos comunes para el la- 
vado de la ropa, echando las hojas 
f hervir con ésta, hasta nue .'spel- 
^a o despide la tinta y desmancha 

fl) Sinonimia vulgar y científica de 
Ms nl^nt^.s m«viranas. por RAMÍ- 
REZ y ALCOCER. 



AOND 



114 — 



APACH 



la- tela. También suelen disolverse 
las hojitas por estrujamiento en el 
agua, en la cual se empapa la ro- 
pa para asolearla en seguida. Se 
llama comúnmente añil equilite. 

"El añil da equilite que es una de 
las principjiles producciones de la Re- 
pública de Guatemala, se produce en 
Tabasco, apreste, y hay vestigios de 
haberse verificado algunos años atrás. 
AI presente hay una plantación y va 
a establecerse una fábrica." (Nota es- 
tadística remitida por la legislatura 
de Tabasco al Senado de la I'nión, 
en junio 19 de 1826: Mestre, Doc. y 
datos para la Historia de Tabasco, 
pág. 299.) 

AON DE. adv. Síncopa muy co- 
mún en el lenguaje vulgar por 
adonde; a veces se apocopa en on- 
de, conceptuado como arcaísmo en 
la Academia, aunque este xiltimo 
es más bien apóoope de donde. 

"Hasta la cama onde duermo. 

tiene lástima de mí, 

por los suspiros que doy 

cuando me acuerdo de tí. 
Quevedo, Lír. pop. tab., p. 36 ' 

Agrega el autor citado: "la intui- 
ción métrica mutila los adverbios 
donde y adonde (onde, aonde):...; 
sin las cuales licencias y otras que 
desenfadadamente saben tomarse 
en circunstancias análogas, el ver- 
F'O no sería de ninguna manera oc- 
tosilábico." 

"Si no surge inconveniente, esas 
dicciones son restauradas a su for- 
ma correcta: 

Yo tengo mi amor en donde 

sólo mi perro lo sabe, 

que llega a la puerta y ladra, 

viene mi negrita y la abre. 

(Cantar No. 234.) 

Es tanto lo que te quiero, 
y lo que te quiero es tanto, 
que tú S'olita dirías: 
adonde pondré este santo? 

(305) (Obra citada, pág. 37.) 
"Aquilino, ¿onde te fuiste uuioh.-i- 
cho?" (T. COKUl'^A l>K CAKTKU. 
Paulina, p. in.) 



Méx. "Vo.v a tr.'iei- a lo.s muchachos. 
— ¿Pue.'í onde están? Allá abajito." 
(FACUNDO Gentes, t. I. cap. XII.) 

APACHURRAMIENTO. m. Ac- 
ción y efecto de APACHURRAR 
(V.) Dícese también APACHU- 
RRADA. 

Hond. ME.MBKEÑO, p. 15. 

APACHURRADO, DA. adj. Fla- 
co, pacho, delgado, aplanado. 

C. Rica. "Aplicado a personas, pol- 
trón, perezoso, tardo." (GAGINI.) 

APACHURRADA, f. Apachurra- 
uiiento. (V.) 

APACHURRAR, a. Aplastar una 
cosa, ajándola, estrujándola fuerte- 
mente. Despachurrar de la Acade- 
mia. Por más que sea incorrecto 
apachurrar, razones de eiimología 
que explica MEMBREÑO, quizá 
justifiquen el uso de tal v2vbo. Di- 
ce el auror: "Croe Monlau que pro- 
bablemente despachurrar r.o formó 
teniendo en mente a despanzurrar; 
pero nosotros tenemos el r.djetivo 
pache, que se aplica a los sólidos 
aplanados o aplastados." 

"Existe en azteca el verbo pa- 
choa que significa apretar a otro, 
abollar algo, ablandar fruta o cosa 
f-emejante; y puede ser que de él 
provenga nuestro apachurrar o apa- 
char, como también se dice. 

'Otro de la familia de pache > 
pachoa en el sustantivo pacha. El 
coñaque en medias botellas, en 
cuartas y aún en octavas, nos lo re- 
mitían de París los señores Rector 
v'i Ducoud en unas vasijas de vi- 
drio, planas por el frente y revés y 
redondas por los costados, que lla- 
mamos pachas. 

"En el Salvador tienen peche que 
es nuestro mismo pache, y lo apli- 
can a las personas flacas." 

I.O más probable es su origen az- 
teca y en tal caso ni tiene nada 
que ver con despachurrar, ni es 
digno de censura y vilipendio; an- 
tes bien, con derecho puede ufa- 



APACH 



— 115 — 



APAÍ4 



naise en nuestro lenguaje provin- 
cial, sólo que la generalidad de los 
autores, sin investigar su origen, 
!'o ven en cada palabra distinta de 
las castizas, pero parecida a éstas, 
sino una corrupción, y ;zas! se 
echan a corregir por derecho, apli- 
Ciindole acto continuo el epíteto de 
barbariomo. cuando menos. 

Méx. ICAZI!. : 'Despachurrar 

RAMOS y D. : "(Yuc. y Gto.) Des- 
pachurrar. Este Sr. con su geografía 
lingüística tan caprichosa, trastorna 
más las cosas. ;Qué Yucatán y Gua- 
najuato ni Qué ocho cuartos! si se 
dice en todo México, en la América 
entera, inclusive su tierra, Cuba. 

Cuba. MACÍAS: "Aplastar una cosa 
despedazándola, estrujándola o apre- 
tándola con fuerza. PICH. coloca la 
dicción apachurrar en su lista de co- 
rruptelas cubanas: mientras que Sal- 
va y Chao la registran en sus Dice, 
con el calificativo de prov. de Cuba. 
¿A quién creer? Para nosotros apa- 
churrar fue una forma romancesca 
que trajeron los eonquistadores. y que 
en Espaañ fue sustituida por dsepa- 
churrar. ¿Xo pasaron las voces del la- 
tín al castellano admitiendo, cam- 
biando, suprimiendo o traduciendo sus 
prefijos? — Los mismos vocablos del 
romance ¿no se usan hoy en español 
<on idénticas variaciones? Recuérde- 
.«í que de feminatus salió afeminado: 
de ingravans. agravante: de defunr- 
tus. difunto: de. sdmirari. admirar: de 
sympathia. compatfa: de divinar, adi- 
\inar: y ác- defunto. difimto. Tivn cier- 
to es que apachurrar no es corrupte- 
la cubana, que también se usa en 
México y en los otros países de la 
América Meridional." 

Las razones del Sr. Macías. tan 
científicas como las de Membreño. 
nos confirman en lo dich-o. 

Perú. AROXA. p. 33. 

Col. CIERVO, p. 91fi. 

2. Dámosle en sentido figurado 
también, en nuestra tierra, la acep- 
ción de vencer a otro, derrotarlo, 
callarlo o correrlo. Apachurrado 
queda el que no tiene que contes- 
tar, porqup es vencido por el peso 
de la razón: porqtie "se le tapa la 
boca." 



En e.sta ace;)ción es muy nuestro, 
pues no le hallamos en otro país 
hermano en la lengua. 

TORO GISB. (Dice. Lar) da el 
verbo, con la nota de Amer. 

APACHURRÓN. Peyorativa de 
íipachurramiento. iJstrtijón. APA- 
CHl'RRóN es propiamente una 
'-pachurrada súbita y transitoria, 
pero muy. fuerte: un golpe que apa- 
churra, es un APACHURRÓN. 

APAGÓN, NA. adj. Frecuentati- 
vo de apagar: Que mucho se apa- 
ga. Epíteto aplicado al tabaco que 
se apaga con mucha frecuencia, ya 
por su mala calidad, ya por su de- 
fectuosa elaboración. (MACÍAS ) — 
Pich., p. 13. 

"Si la.s lluvias son escasas, sobrepu- 
jan las sustancias orgánica.s, v enton- 
ces el tabaco sale fuerte, niiicha ni-- 
cotina. apagón y amargo." (GIL, Y 
gÁEXZ. El Caporal, p. 75.) 

Méx. "Aplicado al puro o cigarro, 
el que se apaga con frecuencia, etc.... 
Se dice también del carbón. Los ran- 
cheros llaman apagón al caballo que 
parte con gran ligereza, pero a poco 
se cansa y afloja en la carrera." 
(ICAZB.) 

APANDADA, f. Acción y efecto de 
apandarse. Satisfacción que se ex- 
perimenta por obtener una cosa en 
cantidad suficiente al deseo, o 
abundante. 

APANDARSE, pr. Aprovecharse; 
obtener lo que se desea, en canti- 
dad satisfactoria y suficiente. Se- 
mejante a apochincharse. Muy 
usual en lenguaje sencillo, familiar 
y campesino. El Dice, da apandar, 
por pillar, atrapar una cosa con 
ñnimo de quedarse con ella. 

APAÑUSCAR, a. Es una especie 
de etifemismo, sinónimo de robar, 
apoderarse de lo ajeno; pero más 
bien que la idea de tomar subrep- 
ticiamente unn cosa, entraña la de 
tomarla abusivamente, con violen- 
cia, arrebatándosela a otro .apode- 
rándose de ella indebidamente. Dí- 
cese también apañar, aunque me- 



APAP 



116 



APAR 



nos usado. U. t. c. pr. Es de usof 
familiar. 1 

Sin la nota de americanismo, TO- 
RO GISBERT lo da en el Dice. 
Lar., con el significado de "coger, 
estrujar con las manos una cosa", \ 
significado distinto al nuestro. ' 

Venez. y Col. "Apiñar apretar, es- 
trujar." (TORO G-, ibid.) 

Curioso es que el Dice, define \ 
"apuñuscador, el que apuñusca, y 
no consigna el verbo apuñuscar. V. 
APEÑUSCAR. 

APAPACHAR, a. Sinónimo de' 
achechar y agüerar: popar, mimai j 
con exceso. En lenguaje figurado 
Qsase con preferencia de sus sinó- 
nimos anotados, tratándose de una 
enfermedad, del frío u otra sensa- 
ción o afección a las que se les 
presta más cuidado del necesario y 
natural. 

Se dice que. así como los niños 
mimados se vuelven majaderos, las ; 
enfermedades o el frío apapacha- 
dos se arraigan al individuo y le 
dominan o postergan. 

APARADORISTA. Como florista 
es el que hace flores, aparadoris- 
ta es en las casas de comercio el 
empleado o dependiente encargadc- 
de arreglar los aparadores, de orde- 
nar la exposición de artículos artís- ; 
ticamente en ellos. Es muy razo- 
nable la dicción. No la hallamos en 
ninguno de los vocabularios alega- 
tíos. Empero, es voz usual en todo 
México y tal vez en otros países 
americanos de habla española. ¡ 

APARCERO, RA. m. y f. Muy j 
usado por compañero o mejor por ' 
compinche, en sentido familiar, i 
principalmente en México y en to- ' 
do el interior, sin que tenga nada | 
(le ant.. como lo da la Academia. 
Por lo común se toma en mala par- j 
(e ■" e'< más bien de uso vulgar, j 

"El lépero es valiente: odia la in- 
gratitud y la perfidia como sus apar- ' 



ceros." (FIDEL, Memorias, cap. X, 
p. 296.) 

Arg. "Es sinónimo de amigo ínti- 
mo y en tal sentido es cariñoso este 
saludo entre paisanos argentinos: — 
¿Cómo dice que le va, aparcero?" 
(BAYO, p. 19.) 

APAREJO, m. Nuestro aparejo 
se usa exclusivamente para car- 
gar; consiste en un doble cojín si- 
métrico, que dobla por la mitad, 
sobre el lomo de la caballería. Se 
hace generalmente de tule o enea, 
juncos acuáticos suaves que crecen 
en abundancia en nuestras lagunas. 

MACÍAS dice: "En la parte oc- 
cidental de la Isla se dice aparejo, 
en la central lomillo y enjalma en 
la oriental. Se reserva el nombre 
de albaida. para la que usan los 
campesinos, la cual es de cuero, 
de mejor forma y de mayor como- 
didad y decencia." En nuestra tie- 
rra, el lomillo es enteramente dis- 
tinto del aparejo: consta de una so- 
la parte y es cilindrico; además, no 
se usa para las caballerías, sino 
para que las personas carguen a 
lomo. El nombre de enjalma, aun- 
que poco, es usado. La albaida es, 
al igual que en Cuba, una silla tos- 
ca. Existe además la cruceta, tam- 
bién para cargar a lomo de bestia. 
V. LOMILLO, ENEA, TULE y 
CRUCETA. 

En la Obra El México Desconoci- 
do, por Cari Lomholtz ítom. I. p. 
3, ed. 904, trad. de Balvino Dáva- 
los). hallamos: "Detúveme... pa- 
ra comprar unas sillas de carga 
llamadas aparejos, que... no son 
sino sacos de cuero róllenos de na- 
ja, que se aseguran al lomo de las 
muías." Habla de un lugar de Sono- 
ra; por tanto, se usa también en 
otras partes de la República. 

APARENTE, adj. Propio, a pro- 
pósito, adecuado; en relación a; 
arreglado a, etc. 

El Dice, da la acepción, "conve- 
niente, oportuno" a este adjetivo. 



APAR 



— 111 



APAS 



La nuestra es más amplia, por 
cuanto no alude solamente a aco- 
modarse a la conveniencia o al 
tiempo, sino a tener condiciones 
especiales, aptitud, vocación, etc.. 
para determinado objeto: un ador- 
do APARENTE al vestido; fulano 
es APARENTE para tal o cual ac- 
tividad. 

"Pues en mi concepto. Caporal, se 
debe escoger la clase de maíz que sea 
más aparente para estos lugares." 
(GIL Y SAEXZ. El Caporal, p. 56.) — 
"Siendo entonces el hoy Tabasco, ha- 
bitado por agrupaciones de razas di- 
versas, cada lugar tenía su nombre 
aparente al idioma y raza que lo ocu- 
paba." (ID., Cart. de Geogr. de Tab., 
p. 10.) 

APARTAR, a. Separar del gana- 
do de cría los toros que se desti- 
nan al repasto. APARTAR tiene en 
México, según ICAZB.. la acepción 
de "Extraer el oro contenido en las 
barras de plata", y apartado, es la 
operación misma; aparte nuestro. 

APARTADERO, m. Lusar donde 
se hace el aparte del ganado, . en 
los potreros, o en el campo. V. 
APARTE. 

APARTE, m. Acción y efecto de 
apartar el ganado. Operación que 
consiste en separar el ganado de 
cría los toros que se dedican al re- 
pasto, los cuales para engordar ne- 
cesariamente deben estar aislados 
de las vacas. Los vaqueros dicen 
también la aparta. Por lo general 
el aparte se hace anualmente, con 
toros de dos a tres años, edad en 
que han alcanzado su medio desa- 
rrollo y pueden ya entrar al en- 
gorde; empero, suelen apartarse 
desde los de más de año, cuando 
hay la necesidad de venderlos aún 
antes de que alcancen su completo 
desarrollo, que es a los cinco años. 

Oportuno es hacer aquí la acla- 
ración de que el ganado de cría es 
aquel que pasta o pace en los cam- 
pos libremente, y. entre el cual se 



encuentra el vacaje, los toros pa- 
dres y los terneros y novillos. En 
Tabasco, cuando la finca no tiene 
repastos, los toros se venden flacos 
(con lo cual se expresa que están 
en su caiTiadura natural, sin engor- 
de), apartándolos al tiempo de ven- 
derlos. Esta práctica se estila en 
las "ñncas de ganado", dedicadas 
especialmente al ramo pecuario, 
pues entre la clase indígena, aun- 
que casi todos tienen "sus vaqui- 
tas", (como dicen ellos), el ganado 
pace y vive en mancomún, y se 
cría y reproduce sin ningún ordet 
y sin método algirno. 

Méx. ICAZB.: "Apartadero. Acción 
y efecto de apartar o separar los ani- 
males de diversas edades o los que 
han de llevarse a otro lugar. Hoy se 
hizo el apartadero de los toros ven- 
didos." 

Como se ha visto, para nosotros 
apartadero es el lugar donde se ha- 
ce la operación de apartar y nada 
más. 

Arg. "Sirve en la comparta de Bue- 
nos Aires para encerrar las ovejas" 
sacadas a la pata" en las ventas o 
apartes." (BAYO, p. 36, art. Brete.) 
Chile. Forma común, aparta. 
RODR. : "Así como nuestro pueblo, en 
su invencible tendencia a abreviar 
frases y palabras, volviendo la espal- 
I da a amarradura, inventó el sustanti-* 
vo amarr.i... así de apartar, en una 
I de sus más usadas acepciones, formó 
¡ aparta, tratando como si no existiese 
<^l infeliz apartado, que equivale a 
' "senarar las n-ses de una vacada con 
' varios objetos." (Dice, de chll.) 

Riopl. "Acción de apartar el gana- 
nado." (TORO GISB., Dice. Lar.) 

APASC^E. m. Yerba de olor 
fuerte parecido a menta; cría has- 
ta como un metro de alto; tiene 
propiedades vennífugas, por lo 
cual se usa en la preparación de 
las llamadas "Lombriceras vegeta- 
les", muy usadas en Tabasco para 
extirpar en los niños las lombrices 

• o parásitos intestinales (vermes) ; 

> úsase también como condimento 



APAS 



— 118 



APAS 



para ciertas comidas, como los ta 
males, y en algunos guisos. 

Macías y Róbelo, que hablan de 
esta yerba, llamada mejor por ellos 
epasote, le atribuyen otras cualida- 
des medicinales, y propiedades tan 
distintas a las que hemos señalado 
que, aunque la califican como 
"planta mexicana", estamos tenta- 
dos a creer que se trata de otra 
que no es la nuestra. 

MAGIAS: "Planta silvestre muy 
común, de la familia de las queno- 
pódeas y del género chenopodium 
de Linneo. En infusión, y a dosis 
•medicamentosas, excita poderosa- 
mente el sudor, la orina y la mens- 
truación, cuando está detenida i>or 
atonía del útero; cura los flatos, 
corrobora el estómago, y hasta sé 
usó como excitante en los catarros 
crónicos. (L. Jourdan, Farm 
Univ.)... SINÓN. Epasote le dicen 
en México, pazote y té de México 
en España y anserina en Francia. 
El té de Veracruz (romerillo de Cu- 
ba y el té de los jesuítas (mático 
del Paraguay) son cosas distintas, 
aunque Gouas confunda el té de 

México con el de los jesuítas. 

CRÍT. Preguntaba PICH., si el 
•apazote sería el semen-contra de 
los franceses, y desdo luego escri- 
bimos que no, añadiendo, que err 
tanto más de extrañar la pregun- 
ta del honorable diccionarista, 
cuanto que en su Diccionario ponía 
que Descurtilz llama a las dos es- 
pecies de apasoté: anseríne antel- 
míntique (errata por anthelminthi- 
que) y anseríno de Mexíque. En ; 
Arboleya se lee chenopodium arta- | 
mísoídes, pero es seguro que el au- 
tor escribió artemísoídes: preferi- 
mos la opinión de Sauvajle. cheno- \ 
podium ambrosíoídes. — ETIM. Tan- 1 
to el apasote de Cuba, como el pa- I 
rote de España son puras e inad- j 
misibles corruptelas, pues el tér-J 



mino es mexicano y en la Repúbli- 
I ca se pronuncia epasote, proceden- 
1 te de epazotl, voz que al decir de 
Mendoza, se compone de e, apóco- 
pe de etl, frijol, y de pazot'íc, cosa 
enmarañada." 
i RÓBELO, por su parte, nos echa 
! estotro: "(Epazotl: epatl, zorrillo, 
o como dice Molina, "cierto aninia- 
i iejo rae hiede mucho"; zot! o 
más bien tzot!, suciedad, porque- 
i ría: "Suciedad o hedor de zo.illo"). 
! Cierta yerba fétida que se emplea 
como condimento. — La orina del 
zorrillo es muy fétida, aunque el 
, vulgo atribuye la fetidez a los pe- 
dos del animal, y por esto se di- 
ce que el epasote huele a pedo de 
I zorrillo." En la nota (6), agrega: 
"Latín técnico: Chenopodium am- 
brosíoídes, L.; Ch. fatidum, SCH- 
ARD.— Según CAL., usada la infu- 
sión de epasote como medicina, ex- 
' cita poderosamente el sudor, la ori- 
na, la menstruación, cuando está 
i detenida por atonía del útero; cu- 
ra ios flatos y corrobora el estoma 
go; se usa como excitante en los 
catarros crónicos. En Europa lla- 
man a esta planta té de México." 
Lo único que podemos animar 
en este lío, como testigos presen- 
ciales, es que nuestro apasote no 
tiene la pestilencia del zorrillo (o 
del pedo del zorrillo), como puede 
suponerse desde luego que se usa 
para condimentar tan exquisito bo- 
cado como son los tamales de la 
tierra que. dicho sea de paso, ni 
los conocen ni imaginan siquiera 
como son los dichosos habitantes 
de la Mesa Central. Además hemos 
podido percibir tanto el olor del zo- 
rrillo (según dijimos en almizcle) 
como el del apasote: en nada se 
asemejan entre sí. 

APASTE, m. Voz de legítimo 
abolengo azteca. RÓBELO: "(A- 
paztli: atl, agua; paztlí...?). Pa- 



APAS 



— 119 



APEÑ 



kmgana, lebrillo." Preterimos la 
etimología del Sr. ICAZB. : "Apas- 
tle. (Del mex. apaztli.) m. Lebrillo 
hondo de barro colorado. Los hay 
de todos tamaños." 

Este objeto, muy común todavía 
hoy, en Tabasco, principalmente 
entre la clase indígena, es muy pa- 
recido a otro: el cajete (V.), del 
cual se diferencia, ora por la for- 
ma, más ancho en la base y la bo- 
ca cerrada en forma de barril, la 
pared comba y algo ensanchada; 
ora por er material, pues el apaste 
se fabrica con barro más fino y de 
mejor brillo. Hace las veces de olla 
o de ima vasija cualquiera en la co- 
cina, en tanto que el cajete hace 
veces de plato, más que nada, en- 
tre los indios. De aquí el refrán 
campesino: 'duerme en tapeeco, 
bebe en bush y come en cajete, co- 
mo buen indio." V. C^VJETE. 

"E! propio tío Pablp a la media no- 
che de fin do año, liabía visto na- 
cer al nuevo, en un apaste de ag-ua." 
(AZUELA, Mala Yerba. I, p. 6.) — 
"T.ueero se eiider&zabu del metate, la- 
vábase prontamente los brazos en 
un apa*t/e, desprendiéndose las costras 
de iBa«a." íID. ibid., XIII, p. 102 — 3.) 

APASTILLO. m. Dira. -de apaste. 
Objeto muy usado entre la clase in- 
dígena, como salero, chilero (V.), 
etc.. haciendo las veces de taller, 
convoy, o vinagrera españoles en 
la comida de los pobres. Entre los 
indígenas como más se usa es pa- 
ra poner el chile, molido en el mis- 
mo APASTILLO. que hace las ve- 
ces de almirez, con una piedra ade- 
cuad? ñor m.Tngo o batidor. 

CABEZA DE APASTILLO: fr. 
mote vulgar con que apodan nues- 
tros paisanos a los calvos. 

APEAR, a. Bajar una cosa: o ba- 
jarse: caer; quitar de un empleo. 
GAGINI dice: "Es propio el uso de 
apear en el sentido de derribar o 
echar abajo una cosa, quitar a al- 
guno ele su empleo; lo advertimos, 



porque estas acepciones, fftiuí tan 
corrientes, faltan en los Dicciona- 
rios." Fulano no se la apea (la mo- 
na, la borrachera), es frase que 
CUERVO analiza (Ap., No. 550.) 

"Mi padre mandó a unos criados a 
apearme del empleo, y yo solté lloran- 
do los títeres." (FIDEL, Memorias, 
cap. I. p. 32.) 

APERCIBIR y APERCIBIRSE, a. 
y pr. Casi tan vieja como ellos mis- 
mos es la mala costumbre de con- 
fundir las acepciones de estos ver- 
bos, y aún confundirlos con la de 
percibir. Hasta los filólogos andan 
en discordancia acerca de esto: 
mientras la 'generalidad condena el 
uso de APERCIBIR en el sentido 
de observar, notar, advertir, divi- 
sar, columbrar o descubrir: otros, 
como Monlau, o"pinan que tal es "su 
acepción recta (como le tomamos 
en América) y que es traslaticio el 
sentido de prevenir, disponer (que 
aconsejan los puristas)." (MEM- 
BREÑO).— CUERVO, n ú m. 705. 
RODR. le condena.. 

APEÑUSCARSE, pr. Lo mismo 
que en casi toda la América, y 
fuera de ella. APEÑUSCARSE pa- 
ra nosotros significa apiñarse, jtm- 
tarse, agruparse, amotinarse las 
cosas o la gente en confusión, y 
es, por tanto, muy distinto de apa- 
ñuscar, con el cual sólo al Dice- de 
Aut. le cupo en feliz hora la gloria 
de confundirlo, no faltando quienes 
le siguieran en el error, como Sal- 
va y Chao, al decir de Maclas. La 
13a. ed. del Dice, de la Acad., co- 
mo el Dice, de Aut., da apeñuscar 
como sinónimo de apañuscar, el 
cual no encontraremos, perdiendo 
el tiempo en buscarle, porque no 
existe, sino solamente el sust. apa- 
ñuseador, que apañusca, "con la cu- 
riosidad, dice Cuervo, de que en la 
definición de vedija, el apañuscado 
que venía desde la primera edición 
se ha convertido en apeñuscado." 



APEE 



120 



APLA 



¡Al finf curiosidades académicas! \ 
TORO GISB. (Dice. Lar.) establece! 
también una confusión, dando | 
apañuscar como sinónimo de "apa- i 
ñuscar, apretar, sobar", y apañus- ; 
car en la acepción de apiñar, apre- 
tar, en Colombia y Venez., cuando 
esto no es así, según Cuervo, y se- , 
gún Rivodó que dice: "...general- 
mente se usa (apeñuscar) en el | 
sentido equivalente a apiñar, api- , 
nado." (Voces Nuevas.) i 

Por último, el mismo Cuervo ha 
probado, con autoridades respeta- 
bles alegadas, la legitimidad y bue- 
na cuna del zarandeado apeñuscar- 
se; tal cual nosotros lo heredamos 
y empleamos. 

Méx. ICAZB.. p. 26. — Cuba. PICH., 
p. 30 y MACÍAS, p.*82. — Ecuad. CE- 
VALLOS, p. 34. 

En Col. dícese también apiñus- 
carse (CUERVO) y entre nosotros, 
apuñuscarse. (V.) GAGINI censura 
apuñarse, por apiñarse (apeñuscar- 
se de nosotros.) 

APERGOLLAR, a. Apercollar. En 
sentido figurado, sujetar a una per- 
sona u obligarla por circunstancias 
o condiciones especiales que la so- 
metan a uno. Aprehender, someter 
a prisión, encarcelar o asegurar en 
la cárcel; pero sorprendiendo a la 
víctima. Es mexicanismo. 

"Esta misma noche podrían apergo- 
llarnos, a quererlo. No .tenemos más 
<(ue la policía municipal de nuestra 
parte... pero esos son más juilones 
que las gallinas." (Los Caciques. 
AZUELA. XIÍI, p. 52.) 

APEROS, m. pl. El conjunto de 
piezas o partes de cuero quo inte- 
gran la silla, constituye sus aperos, 
entre los vaqueros. Aperar una si- 
lla es, pues, integrarla poniendo al 
fuste la coraza, las aciones y de- 
más partes que la forman. Dícese 
también y más comunmente vestir 
la silla (V.) También el conjunto 
de arreos o guarniciones de las ca- 



ballerías, se llaman así, como en 
Costa Rica. (GAGINI.) 

APERSOGAR, a. Amarrar con la 
persoga, quedando el animal con 
lía larga, no cerca del palo. 

APESGAR, a. Agarrar, atrapar 
una cosa. 

APESTAR, a. Aburrir, fastidiar 
una cosa por fuerza de la repeti- 
ción o la abundancia. Ya esa can- 
ción APESTA, es decir es muy vie- 
ja y por lo mismo aburre, no agra- 
da ya. 

Méx. Lo hallamos en FA°CUNDO en 
el siguiente pasaje: "todo puede suce- 
der, señorita, menos que usted apes- 
te... Nosotros los actores tenemos 
cf^a frase, para indicar que una come- 
dia no gust,a y decimos así: "esta co- 
media apestó." (Isolína, t. I, cap. 
VII.) Como se ve, el significado es 
un poco distinto del nuestro; más ab- 
.soluto. 

2. Del que tiene mucho dinero se 
dice que le APESTA, le APESTA 
el aliento, o que está APESTADO 
en dinero. 

Méx. "Le apesta la boca, dicen de 
un animal que tiene alto precio.: 
"Ese escurito, señor mío, no se ven- 
de, le apesta la boca." (Astucia, t. I, 
cap. XI.) Trátase de im caballo. 

APILONAR. a. Sinónimo de añi- 
lar: formar pilas o pilones; API- 
LONAR la tierra, el azúcar, etc. 

Col. Cl'ERVO. p. 00.5. 

APILLOTADO. DA. adj. (Tab.) 
Apretado, apiñado. "Los plátanos 
vienen apillotados; "mangos apillo- 
tados." (RAM. Y D.) No es esto lo 
que significa, sino amontonado, ha- 
cinado. 

APILLOTAR. a. Amontonar, ha- 
cinar, apiñarse, agruparse apreta- 
damente. De uso vulgar muy fre- 
cuente. V. PILLÓTE. 

¡APLACA! Intevj. fam., muy usa- 
da para expresar burla, mofa o iro- 
nía. 

APLANADOR, RA. adj. y s. fam. 
Azotacalles, gandul, holgazán. 

"No es puntual en su trabajo, y lo 
botan a la calle, y se pasa la vida de 



APLA 



— 121 — 



APOR 



sereno y aplanador todo el día." i 
(RODR. B., Pajarito, XII, p. 205.) 

APLASTARSE, pr. Sentarse. Co- ¡ 
mo tabasqueñismo lo consigna RA- 
MOS y DUARTE; pero debe tener- 
se presente que es de uso vulgar. 
APLOMARSE, pr. "Desplomarse, 
caerse", vale para la Academia. 
Muy distinto significado tiene para 
nuestros coetáneos: quedarse inmó- 
vil, obrar tardíamente, sin ninguna 
actividad. No te APLOMES, dicen 
al que no procede a hacer una co- 
sa, o no obra inmediatamente. En 
sentido figurado también significa 
atolondrarse, alelarse, estar irreso- 
luto. Más propiamente se dice del 
lagarto y otix)S animales acuáticos, 
cuando se echan a fondo, permane- 
ciendo inmóviles. V. APLOMO. 

Chile. Oigamos a RCDR. : "Como 
reflex. este verbo es vin español si- 
nónimo de desplomarse. — En Chile se 
usa mucho familiarmente por aver- 
íronzarse, correrse." 

APLOMO, m. Aunque aplomarse 
es obrar con negligencia, o perma- 
necer en inacción, APLOMO no es 
el efecto o la acción de aplomar- 
se, sino que expresa proceder con 
detenimiento, reflexivamente, con 
serenidad y buen juicio al decir o 
hacer una cosa. Hablar con APLO- 
MO: reposadamente, sin nerviosi- 
dad ni violencia o fogosidad. 

Méx. ICAZB., lo apunta como 
neologismo, lo que creemos muy 
acertado. 

A nuestro entender, pocas veces 
como en esta se representa más 
íTáficamente la analogía en el len- 
guaje vulgar, por la semejanza en- 
tre la pesantez del plomo, su inep- 
titud para moverse violentamente, 
y la serenidad o aplomo, con más 
la fuerza con que cae el plomo, por 
causa de su peso, y la fuerza ma- 
jor que tiene el efecto de las ideas 
expresadas con serenidad. 

APOCHINCHADA, f. Acción y 
efecto de apochincharse. Gozo que 



se siente por el buen éxito obteni- 
do, o por alcanzar una cosa en can- 
tidad abundante. 

APOCHINCHARSE, pr. Aprove- 
charse, hacerse de una cosa que se 
desea, en gran cantidad, suficiente 
para satisfacerse, o más que para 
esto. Sinónimo de armarse, (V.) El 
que va a pescar y coge pescados en 
gran número, hace una riquísima 
pesca, dicen que se apochinchó. 

Cuba. MACIAS da apochinchan (se), 
con sig'niflcado semejante, pero no 
igual al nuestro. "APOCHIXCHAR 
(se). Repletar de comida, o alimen- 
tarse. — Sign. met. Llenar con exceso 
cualquiera cosa. — Expr. Apochinchar- 
se, en sentido flg. : I), llenarse de in- 
comodidad, ensimismándose al propio 
tiempo; y II), "aprovechándose de lo 
ajeno, sobre todo dinero, valiéndose 
de la ocasión e impunidad." Rosoli." 

Repletar o llenarse, es también 
para nosotros; pero no precisamen- 
te de comida, sino, en sentido más 
general, de cualquier cosa, y tam- 
poco con relación al estómago. Nin- 
.■?una de las acepciones extranje- 
ras tiene por acá. La que más se 
parece a la nuestra es la cubana, 
dada por PICH. : "Llenar con ex- 
ceso, repletar de comida, puches u 
otra cosa, y también en sentido 
i metafórico." 

' APORCAR, a. "El Dice, entiende 
por APORCAR, "cubrir con tierra 
ciertas hortalizas... para que se blan- 
quezcan y pongan tiernas." Para 
nosotros es semejante a Acollar, y 
significa arrimar tierra al pie de 
las plantas en una sementera, pa- 
ra que en vez de estar en el surco 
queden en el camellón." (ICAZB.) 

"El objeto es ir echando tierra al 
pie de la siembra..', y en día y medio 

' aporcamos toda la milpa." (GIL Y 
S.\ENZ. El Caporal, p.. 69.) — "Se oasa 
primero por un lado "(la aporeadora) 

¡ y se va echando la tierra y después 
al otro lado, y así ya queda aporcado 
f1 camotal." (ID., ib., p. SU.) 

Chile. "Acollar las plantas." 

' (ECHEV.> 



APOR 



— 122 



APORR 



Todo esto sienifica igualmente 
para nosotros en Tabasco: formar 
un pilón de tierra al pie de las 
plarititas recién nacidas, para dar 
resistencia y mejor sostén al tallo. 

MACÍAS trata el vocablo al igual 
que PICH., y agrega en la parte 
CRIT. : "Atiéndase debidamente a 
la etimología, y se verá que la sig- 
nificación primitiva o fundamental 
del Vocablo, es la que se usa er 
Cuba." ETIM. Según la Academia, 
aporcar se compone de a y del la- 
tín porca, surco." Y dice Monlau: 
"Del latín porca, tierra labrada, 
caballón, o lomo que queda entre 
surco y surco, deriv. de porcus, el 
cerdo. Etimología que a primera 
vista parece ridicula, pero que se 
aclara e ilustra sabiendo que los 
gr. llamaron hunis. humnic (húnis, 
eos), a la reja del arado, de hus 
(hus, huós), cerdo, por haberse 
comparado la forma de aquella con 
la jeta, (la trompa, dicen nuestros 
conterráneos) u hocico de éste; y 
del propio modo los lat. denomina- 
ron porca, de porcus. al campo la- 
brado, por alusión al instinto con 
que el cerdo remuevo la tierra en 
busca de tubérculos y raíces carno- 
sas, que le sirvan de pasto." 

Lo alegado tan eruditamente por 
el prestantísimo señor Macías, nos 
releva del trabajo de probar una 
vez más lo que tantas veces he- 
mos dicho: el pueblo, en su lengua- 
je sencillo, es más sabio a veces 
que la docta Academia que. en oca- 
siones como ésta, lo que hace es 
corromper los giros y expresiones, 
no obstante su manía de descui- 
dar la evolución del lenguaje, ape- 
gándose a pie jutillas a las eti- 
mologías, literalmente, o ad pedem 
littere. 

Hond. "Abrir surcos con el arado 
(•!itrp las filfls de plantas de maíz, y 
nrrimar n fastas la tierra removida." 
(MEMBR.) 



Col. Ol'ERVO dijo la última pala- 
l>ra: "Aporcar se halla usado por G. 
A. de Herrera con relación a las vi- 
des (Agrie, gen., lib. 11, cap. VII) y 
I,or Banqueri con relación a un melo- 
nar (trad., de Ibu-el-Amvam, tom. 
lí, par?. 224) en el sentido de arrimar 
tierra a la planta para que queden 
lüen cubiertas las raíces: así se en- 
tiende en Álava, en Cuba y en Bo- 
gotá. La acepción de la Academia es 
aplicación específica." 

C. Am. Según SAL,. GAR., por allá 
dicen "calzai' las milpas", por apor- 
car. 

APORQUE, m. Acción y efecto 
de aporcar. Dícese también aporca- 
miento. El Dice, da aporcadura so- 
lamente. 

APORREA, f. Acción y efecto de 
aporrear (V.) Dícese también apo- 
rreo. La primera es forma usual. 

"El toreno es sembrado con un pa- 
lo aguzado, o con regatón de hierro, 
y acaso no vuelve a recibir otro cul- 
tivo, hasta la época de las cosechas, 
que una o dos desyerbas, denomina- 
das aporreas o jileas." (ROVIROSA, 
El Part. de Mac, MS., cap. V, pág. 
87.) — "Al tiempo necesario se le da 
sn limpia o aporreo." (GIL Y SÁENZ. 
El Caporal, p. SC.) 

En Veracruz, y tal vez en otros 
Estados, se dice tamegua, según se 
entiendo de este pasaje: "Con tar- 
pola de largo mango y cortante fi- 
lo, tamegua (escarda) al rededor 
de la planta." (RODR. BELTRÁN, 
Perfiles, XX. p. 150.) 

APORREADO, m. Aunque de ín 
dolé meramente participal, este vo- 
cablo en lugar <te aporrea, en el 
lenguaje campestre. El aporreado 
ro Cuba es un suculento salcocha- 
do, del que nos hablan PICH. (pág. 
13) y MACÍAS (pág. 83) elogiando 
éste a Arboleya por la explicación 
magistral que hace del guisado y 
que a nuestro intento copiamos: 
"El aporreado se hace de vaca sal- 
cochada con agua, vinagre, sal y 
orégano, cuya operación se llama 
perdigar: machacada después y 
después y deshilachada, se sofríe 



APORP. 



— 123 — 



APRE 



en un mojo de manteca, tomates. | 
ajos, cebollas y pimientos." Parece 
que el tal aporreado corresponde a ' 
nuestra ropa vieja. 

APORREAR, a. Nuestros agricul- 
tores usan este verbo en la acep- 
ción específica de limpiar la mil- 
pa u otros sembrados, como el fri- 
jol, cuando están pequeños, de la 
yerba que nace junto con ellos y 
que estorba el crecimiento. La 
aporrea, por lo común, solo tiene 
lugar en los tornamilpas, que se 
siembran en las cañadas; o en las 
milpas de año, cuando éstas se ha- 
cen en terreno de acahual: cuando 
la milpa se hace en montaña o aca- 
hual viejo no necesita de aporrea, 
porque el monto tarda en nacer y 
lo aventaja la milpa, de manera 
que cuando aquél aparece ya ésta 
tiene cuerpo y no le perjudica la 
sombra del yerbazal que, al preva- 
lecer, la arruinaría por completo. 

La aporrea es una labor que re- 
quiere esmero y CHidado. porque 
hay que machetear entre las hileras 
del maíz, chico y débil. Precisa- 
mente de allí viene el nombre que 
a la operación se da, pues k) que 
en realidad se hace nada más es 
aporrear el monte, dejarlo maltre- j 
cho para interrumpirle el desarro- ' 
lio. mientras el maíz se levanta. 

Las milpas hechas en terrenos de 
acahual, camalotal o monte nue- 
vo, requieren siempre la aporrea, 
porque 1?. mala yerba nace y se ^ 
cría al par que la sementera. 

Como 9e ve. el APORREAR cam- 
pesino de Tabasco, no tiene nada 
de "golpear con porra", como el de 
la Academia, puesto que se hace 
con el machete, que corta, y el ga- 
rabato aue aoarta el monte corta- 
do. V. APORREA. 

"P" ps para cban'nr »^ >>arr'^r 1r> r.in- ' 
pa, dicen aporrear." (GTL Y SAEXZ. I 
El Caporal, p. 47.) — "Así nara ^arrerj 
la milpa es aporrear" (ID., ib.) — 



"LueRO que ya está para aporrear, y 
es cuando hay que barrerla. " (ID., 
ibid.. p. .07.) — V. BARRER. 

APORRIÑAR. a. Golpear con el 
porrino, usándolo como mazo o po- 
rra, es decir, a manera de marti- 
llo, levantándolo en arco no en sen- 
tido vertical, pues en tal forma lo 
que se hace con el porrino es mor- 
ía r, acción que no debe confundir- 
se con la de aporriñar. 

Propio de Tabasco este verbo, no 
lo encontramos en Diccionario ai- 
auno, americano ni europeo. 

APOSTAR, a. "Aventurar dinero 
en el juego." (MEMBREXO.) 

APÓSTOL, m. El que en la cele- 
bración de la Santa Semana hace 
las veces de tal, en la ceremonia 
del lavatorio, en Jueves Santo. 

APOYO, m. No es el raudal de 
leche que acude a los pechos de la 
hembra cuando da de mamar, sino 
la "leche que se ordeña al final, 
después de dejar mamar al ternero 
por segunda vez," como dice TORO 
GISBERT (Ap. Lexicogr., p. 269) 
que significa en Argentina. 

APOZOLADO, DA. adj. Dícese 
del maíz o de la masa reblandeci- 
da y babosa como la masa para 
pozol. 

AP020LARSE. pr. Hacersr. la 
masa blanda y babosa como la del 
pozol. Dicenio las cocineras cuan- 
do la masa se cuece demasiado o 
se reblandece por exceso de cal. 

APRECIO, m. "Muy usado por 
caso- No hacer aprecio, no hacer 
caso." (ICAZB.) 

APREVENIDO, DA. adj. Muy co- 
mún también por prevenido, y. por 
ende, su antónimo u opuesto desa- 
prevenido, por no preparado, des- 
cuidado. He aquí un caso de los 
que cita CUERVO (p. 903) en los 
cuales la aposición de la a, o de 
la preposición latina ad, "vino a 
ser en el habla popular meramen- 



APRO 



124 



APRO 



te inten^va, de donde muchos com- 
puestos se hicieron sinónimos de 
los simples... muchos la han per- 
dido en el lenguaje culto (arrem- 
pujar, etc.); pero el vulgo la con- 
serva en estos y la añade en otros 
que no la llevan en el Dice. He 
aquí unos cuantos:... aprevenido,; 
desaprevenido." 

APRONTARSE, pr. Presentarse 
espontáneamente a hacer una co- 
sa, en primer lugar, antes que na- 
die. Formado de pronto: acudir 
pronto, ligero, pero en el sentido 
de ofrecerse voluntariamente. 

A PROPÓSITO, DE PROPÓSITO, 
"son expresiones, dice muy atina- ¡ 
damente RAMOS Y D., que algu- 
nas personas confunden en la con- 1 
versación y en la escritura, por no \ 
advertir que a propósito significa 
"oportunamente", y de propósito 
equivale a "de hecho pensado", 
"adrede." 

"El refrán que no viene a propósi- 
to, antes es disparate que sentencia" 
(Quij., pte. II, cap. LXVII). — "...y 
allí muy de propósito se ponía el re- 
neg-ado con los morrillos que hoga- 
ban..." (Quij., pte. I. cap. XLT.) 

APROXIMACIÓN, f. En el juego 
de la lotería se denominan así los 
números próximos, anteriores o 
posteriores, al del primer premio. 
Las APROXIMACIONES tienen 
también premios, tantd más próxi- 
mos en cantidad al primero, o pre- 
mio mayor, cuanto más se aproxi- 
ma a éste el número. Supongamos. 
por ej., que hay un primer premio 
y cuatro aproximaciones, dos de a 
cien y dos de a diez pesos; y su- 
pongamos que el número que ob- 
tiene el premio mayor es el 30: en- 
tonces, las dos aproximaciones ma- 
yores, de a cien pesos, correspon- 
den al 29 y 31, anterior y poste- 
rior más próximos, respectivamen- 
te, y los otros dos de a diez pesos, 
al 28 y al 32. Las aproximaciones, 



por lo general, deben ser pares, pa- 
ra facilitar su distribución; cuando 
son impares, es necesario expre- 
sar si son aproximaciones, a favor 
del anterior o a favor del posterior, 
V. gr. : hay tres aproximaciones, 
dos de a cien pesos y una de diez, 
a favor del anterior; si el número 
premiado es el 30, las dos mayores 
corresponden aJ 29 y al 31, y la 
menor a favor del anterior o sea el 
número 28, quedando por tanto sin 
premio el 32, por ser posterior. 

Méx. ICAZB., p. 27, aunque TORO 
GISBERT obsérvale, muy en su lugar: 
"citado como mexicanismo por Icaz- 
balceta, es corriente en España." 
(Amer.) 

Ya nos figurábamos que no fue- 
ra de otro modo, cuando que E^^p 
ña es la tierra clásica de las apues- 
tas y los juegos. 

APROXIMATIVO, VA. adj. Creo 
que después de la Acad.. con los 
dedos contaríamos a quienes usan 
este adjetivo en sentido de "lo que 
aproxima". Para nosotros no es 
más que aproximado, es decir "que 
se aproxima", pero ese simple se. 
que la Acad. no admite en su defi- 
nición, hace que el vocablo 
transforme de agente en paciente, 
deja de ser "el que aproxima", y 
pasa a ser "el aproximado", no es 
quien ejecuta la acción de aproxi- 
mar, sino quien la recibe. Cílculo 
.^ PROXIMATIVO es el que produ- 
ce Vín valor que se acerca al verda- 
dero, que COI < i, ice a un resultado 
que Ro es ex:; ••lo pero sí muy pró- 
y.iwf a serlo 

Méx. irvZB., p. 27. 

Chile. RODR. : "Lo que es con cor- 
ta diferencia semejantes a otra co- 
sa, se aproxima o es aproximada a 
ella; más no es aproximativa. como 
dicen muchos, porque aproximativo es 
lo que aproxima, y nada más." 

APROVISIONAR, a. Hasta el Pe- 
aueño Larousse Ilustrado, arregla- 
do por Dn. Miguel del Toro Gis- 
bert, los diccionaristas no habían 



APRO 



125 



APUÑ 



parado mientes en el vocablo, que [ 
dicho autor apunta ya como "Neol. ! 
Abastecer." | 

A nuestro juicio, es más amplia i 
la significación del verbo, o si se ¡ 
quiere, más analítica: casi literal- 
mente vale proveer, surtir de las 
provisiones necesarias, entendién- 
dose por tales, no solamente la 
carne, sino todo lo necesario para 
la alimentación: toda clase de co- 
mestibles o abarrotes y aún otras 
cosas. APROVISIONAR un barco, 
es proveerle de la cantidad sufi- 
ciente de alimentos y todo aquello 
que en él se necesite por el tiem- 
po que dure el viaje. V. ABASTO. 

Baralt le condena: "La plaza es- 
tá aprovisionada para un año." 
Nuestro vocablo técnico es Avitua- 
llar; y también puede decirse: la 
plaza ha sido abastecida de (o tie- 
ne) municiones de boca y de gue- 
rra para un año." Véase cuánto ro- 
deo para expresar una idea tan 
sencilla como la que implica APRO- 
VISIONAR, en toda su extensión. 
Lo cual justifica el dictado de neo- 
logismo con que lo prohija Toro 
Gisbert. pues que no todo lo que 
venga del francés, por fuerza ha de 
ser galicismo, porque en tal caso 
el romance castellano no tuviera 
más que helenismos, latinismos... 
y barbarismos en una palabra. 

El P. MIR y NOGUERA también 
se declara contra el vocablo, que 
dice propio de los militares: "Si 
el verbo aprovisionar no hubiera 
de salir del cuartel, pod'a ser pa- 
sadero, como voz peculiar de la sol- 
dadesca, a cuyas libertades suelen 
permitirse osadías de pasatiempo: 
mas como del rancho ha de pasar a 
las tiendas, de las tiendas a los 
rr>ercados, de los mercados a las 
oficinas con entera libertad, por 
eso no dice bien con la pureza del 
lenguaje el recibo de este verbo 



exótico que tiene buen número de 
suplefaltas mejor acondicionados." 
(Pront. de Hisp. v Barb., t I p 
171.) 

APULISMARSE. Aporismarse. 
En Cuba usan el parónimo apolis- 
marse, •magullar, lastimar el cuer- 
po sin sacar sangre." (PICH.) 

APUNTAR. Como en la escena 
teatral, en las cantadas o bombas, 
peculiares del baile de zapateo. 
APUNTAR es decir al cantador o 
echador de bomba el verso que de- 
be cantar o echar; sólo que aquí 
el apuntador es al par el creador 
del verso, es el autor, aunque a 
veces, y esto es lo más común, el 
bardo es al mismo tiempo el can- 
tador, y si no es él quien baila, 
hasta el músico también. 

En sentido familiar este verbo 
se dice más comúnmente soplar. 
(V.) 

'•Y de pasada el viejo les apunta 
en verso que ellos van a aprovechar 
en este momento. En la grermanfa del 
oficio, apuntar versos ciuiere decir 
darlos o dictarlos, y casi siempre los 
apuntadores son poetas diestros en la 
improvisíi.-ión." ÍF. QUEVEDO. Ta- 
basco Gráfico, p. 153, Enero 6-917. Vi- 
llahermosa. Tab.) 

APUÑUSCARSE, pr. Es una voz 
corrompida, por apeñuscarse. En 
; Costa Rica, transforman el verbo 
en apiíñarse (GAGINI). bien que 
; acá en la tierra se dice un puño de 
gente, y castizamente decimos ur. 
puño de soldados; por lo mismo, 
apuñarse tiene una base de susten- 
tación en esa frase si sólo quiere 
expresarse con él "reunirse un pe- 
aueño niimero de cosas o de gente, 
para formar un grupo, un puño." 

I Hond. Xo es solamente nuestro es- 
te verbo, como lo priieba MEMBR. fp. 
' 17.) quien le defiende del dictado de 
provMncialismo en los siguientes tér- 
j minos: ■■I..O empleamos en el sentido 
' de apiñarse. Aunque no hayamos vis- 
¡ to usado este verbo y aunque. aleiyos 
crean que es un provincialismo, tal 
' vez sea uno de los tantcs vocablos 



APUR 



— 126 



ARAN 



cjue trajei'on los conquistadores. Apu- 
ñuscar es formado de puño y la ter- 
minación diminutiva e inceptiva 
uscar... Puño significa puñado, cuan- 
do se quiere expresar la cortedad de 
una cosa de que debe o suele haber 
cantidad, como cuando se dice un pu- 
ño de hombres. Del mismo modo, 
siempre que para evitar im peligro 
común o por otra causa semejante 
los hombres se aproximan los unos a 
los otros, decimos que se hacen im 
puño o que se apuñuscan. Apuñuscar- 
.se, que nosotros pronunciamos casi 
apuñuscarse, tiene la ttcepcion que a 
apeñuscarse da el Dr. Menardes y el 
Inca Garcilaso." (Hondureñismos, p. 
17.) 

APURAR, a. Apremiar, excitar, 
dar prisa. 

Chile y Ecuador. "Apurar, poi' apre- 
miar, dar prisa, se usa en Chile, se- 
gún Echeverría, lo mismo que en el 
Ecuador (Tobar). Es comunísimo en 
España," (TOIIO GISB., Amer.) 

AQUERENCIADO, DA. adj. "Hoy 
se aplica al animal que adquirió 
querencia y, en estilo festivo, a las 
personas." (ICAZB.) En el folk-lorc 
tabasqueño hay un cantar que re- 
za: 

"Dicen que me han de quitar 
"Las veredas por donde ando... 
"Las veredas quitarán, 
"rero la querencia ¡duándo! 

Ecuad. CEVALT.OS, c. p. ICAZIi. 

ARANDELA, f. Cenefa, faralá, 
listón o chorrera, í;eneralraente 
plegada y del mismo lienzo del ves 
lido, que ponen en redondo a éste 
las mujeres como adorno, úsanla co- 
múnmente en las faldas o enaguas, 
más que en el saco o blusa. A mo 
do de arandela que describe el Dic 
fionario: "pieza para que no gotee 
la cera"; nuestra ARANDELA es 
una tira, más o menos ancha, que 
va cosida y plegada por una orilla 
pendiendo a manera de fleco y a la 
altura del borde mismo del vestido 
al cual además de servir de ador- 
no le da vuelo. 

Ecuad. "Cenefa, gayadura, guarni- 
ción" (CBVALLOS). según Tca/.b., 
quien asegura qne en México es dos-, 



conocida la acepción de "chorrera en 
la camisola", que daba la edición an- 
terior del Diccionario. 

Hay una diferencia entre la 
ARANDELA y la cenefa, para nos- 
otros. Aquélla es un verdadero pos- 
tizo, como agregado o S'obrepuesto 
al objeto que la lleva o, en lo ge- 
neral, una orilla cualquiera que so- 
bresale a un lado del cuerpo prin- 
cipal de un objeto. La cenefa no es 
sino una faja o lista, del mismo 
cuerpo de la cosa, pero que difie- 
re en color. La pintura de las co- 
sas, por ejemplo, tiene cenefa: lis- 
ta de otro color en la pared, por 
lo común más subido que el de 
ésta, y que se pone desde el suelo 
hasta la altura de un metro, más o 
menos. Los vestidos femeniles tie- 
nen ARANDELAS, nimca cenefa; 
las paredes tienen cenefas, nunca 
ARANDELAS. 

Méx. "Mueble compuesto de dos ta- 
blitas unidas a escuadra por el extre- 
mo de la más corta al último tercio 
o cuerpo de la más larga, la cual se 
cuelga de la pared, y sirve el todo pa- 
ra poner en alto contra ésta o contra 
los pilares la vela. II, Las mismas ta- 
Mitas, unidas del mismo modo, pero 
teniendo la más larga como a la mi- 
tad de sus dos tercios libres, una es- 
taca cilindrica paralela a la otra ta- 
bla, y .sobre la cual se posan los peri- 
co.'?, sirviendo la tablita para d»>i)0.«i- 
tai- en ella la comida y agua del ani- 
mal." (OCAMPO. Ob. clt., p 122.) 

RAMOS Y DI'ARTE: "Candilón." 

Aunque Icazb. sólo dice que es 
desconocida "semejante acepción" 
(la del Dice), sin decir cual tie- 
ne en México, RAMOS Y DFARTE 
y OCAMPO nos la explican, aun- 
que discordantes: para uno es el 
candil, lo mismo nue en Chile para 
ECHEV. ; en el otro, es el objeto 
en que se ponen el candil o la ve- 
la. Esto último es lo cierto. Véase: 

"Mueble importantísimo tan impor- 
tante como el aguador...: y la aran- 
dela que era para el .nlumlirado noc- 
turno." (FIDEL. Memorias, 28-40 cap. 
IV, p. 284.) — "Agustinos copetudos y 



ARCA 



12( 



ardí 



listos... todos bajos sus estandartes, 
con sus velas de arandela encendi- 
das." (ID.. Ib., cap. V, p. 317.) 

Chile. En la misma primera acep- 
ción, de OCAMPO. la da Toro GisI). 
(Amer.), quien cita a ECHEV.: "Can- 
dileja." 

A este objeto, llamamos en Ta- 
basco pantalla, y al que describe 
Ocampo. en la segunda acepción, 
periquera. (Vv) 

Hond. "Candelero, regularmente de 
hojalata, unido a una lámina de es- 
ta misma materia, perpendicular a la 
Base. La lámina sirve para impedir 
que la luz de la bujía ahume la pa- 
red en que se fija la arandela." 
(MEMBREÑO. Hondureñismos, p. 17.) 

ARCABUCEAR, a. Vulgarmente 
usado por matar. El pueblo, eíi es- 
te verbo como en muchas otras pa- 
labras, síuarda la tradición, porque 
antiguamente el arma ccrmiin era 
el arcabuz. OCAMPO da el adjetivo 
alcabuceado, "que se conserva del 
antiguo arcabucear, matar con ar- 
cabuz: ahora fusilar." Gente hay 
también que diga aicabucear, pero 
éste es un solemne barbarismo 
aunque Barberena (Santiago), se- 
siún Toro Gisb.. (Amer. p. 185), ase- 
gura en stis Quicheísmos que el 
verbo es "alcinciar, de al, cosa pe- 
sada y can, atavio, es decir, arca- 
buz o arreo de giierra: de al y can 
palé con suma facilidad alcanciar." 
;Puro .-juiché! 

ARCIÓN o ARZÓN, Lo que nues- 
tios jinetes o gente de a caballo 
llama indistintamente con estos dos 
n-ombres no es ni el arción, que en j 
muchas partes usan en lugar de ¡ 
ación (para nosotros balón o va- 
lón). ni es el arzón que define la 
Academia, "fuste de la silla de 
montar". El ARCIÓN o ARZÓ.N 
nuestro es la parte delantera del 
arm.azón de madera o fuste de la 
silla y que comprende la manzn- 
na; la manzana misma y el cuello 
de ésta. j 



Arción, por ación, es común de 
casi toda la América; lo dan 
ICAZB. y RAMOS y D., en Méx.; 
CUERVO, en Coi.; ARONA en Pe- 
rú; CEVALLOS en Ec; RIV. en 
Venez.; G A G. en C. Rica y 
MEMBR. en Hond. RODR., apunta 
arcioneras, por aciones. 

O hemos incurrido en un doble 
abuso, adulterando la palabra ación 
y aplicándola a cosa distinta de lo 
que expresa, o nuestra palabra es 
provincial, nacida más bien de ar- 
zón que de ación y, en tal caso, 
es admisible, expresando una par- 
te del arzón español. 

ARCO. m. Adorno en forma de 
arco, hecho de ramas o de flores y 
que se pone en las calles o en las 
casas con motivo de alguna ñesta. 
HTn México se llamaron así las 
("uerdas que en ocasión de ciertas 
t'uncion'^'s religiosas se tendían en 
las casas, de un lado a otro de las 
calles, con objetos diversos pen- 
dientes de ellas. 

Méx. "Lujosos arcos que no eran 
otra cosí que grandes cuerdas tendi- 
das en alto, de una acera ? oí «a. y 
rn las cuales eolíraban. doblpdos d¡a- 
gonalmontf, jiriñolones de seda y a 
T-^c^s ricos mantones '^♦^'nos." (G. 
CL'B.VS. Recuerdos, p. 2&!1.) 

ARDILLA, f. Tres especies de 
«^ste roedor hay en Taba seo: ardi- 
lla colorada (Sciurus rufiventris?), 
ardilla rocilla (S. Cinereus?) y ar- 
dilla nesrra (S. sp?). siendo ésta 
última la más común v numerosn. 
Acerca de las costumbres dp este 
curioso roedor diminuto e inauieto. 
nos ha dejado ROVIROSA la siguien- 
te descripción: "Estos roedores, 
"habitan en los jahuactales. nom- 
"bre con que se designan los bos- 
"ques abundantes en una palmera 
"(Bactris sp.), denominada jahuac- 
"te. cuyos frutos, no obstante la 
"dureza de su perisperma. parecen 
"constituir su alimento predilecto. 



AREN 



128 



AREP 



"Sin embargo, las ardillas abando- 
"nan a menudo su habitación para 
"invadir las plantaciones de maíz y 
"de cacao, cuyas mazorcas apete- 
"cen mucho. De tal magnitud son 
"los daños que ocasionan, que los 
"propietarios de fincas de cacao se 
"ven obligados a pagar una o dos ¡ 
"personas, a quienes dan el nombre 
"de tiradores, con el exclusivo ob- 
"jeto de destruir estos animales. 
"Este empleo es uno de los mejo- 
"res para ciertos individuos, por- 
"que además del sueldo que dis- 
"frutan mensvalmente, tasado en i 
"ocho pesos, y la asistencia que 
"se les da, obtienen veinticinco , 
"centavos por cada cola de ardilla ; 
"que presentan, como prueba de su ' 
"cacería. Parece que en todas las 
"localidades en donde se cultiva el ; 
"cacao es perseguido ror las ardí- 1 
"lias, pues, según las observaciones 
"del Dr. Franzius, en Costa Rica | 
"produce iguales devastaciones el j 
"Se. hypopyrrhus." (ROVIROSA. ¡ 
Zool., p. 21.) j 

ARENILLERA. f. Vasija en que ^ 
se pone la arenilla, usada antigu?- ; 
5iiente r>ara secar la tinta, al escri- 
bir. Los venezolanos le llaman are- '• 
nillero (GAGINI.) Es la salbadera ; 
del Dice. j 

C. Rica. "Arenillera y arenillero .son 
palabras do Jjnena estú-pe cortadas 
por el patrón de cafetera, compotera, 
vinajera, azucarero, tintero." (GAGI- 
NI.) 

TORO GISB. apunta arenillero, 
como Amer. 

CUERVO habla siempre raejo- 
aue nadie: "Uno es salbadera y 
otro arenillera: lo primero es el va- 
sito en que se contiene la secun- 
da: por acá los usamos ambos p^-o- 
miscuamente en el sentido de los 
polvos que se echan a. lo escrito pa- 
ra oue se seque." El mismo autor 
en una disquisición tan sabia como 
erudita, deja probado sin lufíar a 



duda, que la forma ortográfica de 
la palabra debe ser salvadera, por 
derivar de salvado y no de sable, 
arena. "También se dice en Col. 
Arenillero," agrega para terminar. 
Esta es la forma usada en Chile. 
(RODR.) 

AREPA o AREPITA, f. Acá por 
México son verdaderamente empa- 
lagosas las gentes por el abuso del 
diminutivo para las personas, co- 
mo expresión de cariño, casi siem- 
pre fingido. Nuestros paisanos, por 
su parte, con su "locuacidad cos- 
teña," que tanto ha resonado en 
esta época del Constituyente en 
Querétaro. para todo prójimo tiene 
un apodo festivo y jocoso, acaso 
hasta pesado, pero nunca hipócri- 
ta, pues los caracteriza la franque- 
za. Pero en el panecillo éste, "pan 
de maíz cocido que hacen los in- 
dios en América", dice Z. Vélez de 
Aragón en su Diccionario de la Len- 
gua Caíitellana, sucede lo contra- 
vio: en Tabasco se le designa siem- 
pre con el diminutivo, en tanto que 
acá por México es AREPA, a se- 
cas. Y siendo tan común, como go- 
losina de los niños, en cuanta ven- 
tería hay en las avenidas v merca- 
dos de la metrópoli, lo mismo en 
el pirtal del Ayuntamiento o en el 
de Mercaderes, que en la ambu- 
lante arquilla a la orilla de las ace- 
ras y en el Zócalo, lamentamos de- 
veras que ni el Sr. Icazb. ri Ramos 
y Duarte se hayan acordado de 
-^Ua, siquiera para salvarlo del car- 
go erróneo de "pan oue hacen io<i 
indios", que le endereza el tal Vé- 
lez de \rafrón ouien. poi lo visto, 
ni ha venido nnncn a Amériop "5 
sabe que siendo el tal panecillo 
"hecho de harina flor, irniv fina, 
i'on azúcar y mucha manteca", no 
lo ha-^en los indios, ñor la razón 
sencillísima de que éstos no usan 
ni practican sino el salrocliado y 



AREP 



— 129 — 



ARET 



Jos guioos sin manteca, puesto que i 
usan poco la grasa en su alimenta- 1 
ción. Quienes la hacen, comúnmen- 
te, son todas las buenas reposte- 
rías y las señoi-as de las casas, pa- 
ra obsequiar a los chamacos, y has- 
ta a los no chamacos, como el Sr. 
Vélez de Aragón si quisiera cono- 
cerla, para no dar a la estampa co- 
sas en que se deja ver que habla 
por boca de ganso. 

Ocampo no se olvidó, y consigna 
la arepita. 

Cuba. MACÍAS, hurgando en la 
genealogía del vocablo que consig- 
na porque según su Diccionario la 
arepa es también cubana, nos da la 
clave de la trocatinta de Vélez de 
Aragón. "Etim. Arepa, dice Armas, 
es vocablo oriundo de Venezuela, 
dado al pan de maíz, porque erepa 
entre aquellos indígenas (?) signi- 
ficaba ma?z." Rojas da más porme- 
nores: ''Arepa es derivado del vo- 
cablo cumanagoto erepa, que signi- 
fica maíz. Erepader, grano de maíz; 
erepápuppu. afrecho de maíz, se- 
gún el misionero Ruiz Blanco." I 
como el vocablo nació de una tri- 
bu indígena de Venezuela, de aquí 
que Vélez de Aragón les achaque 
la comida a los indios de Americio, 
sin distinción. La AREPA de Cu- 
ba, según descripciones de Rojas 
Pich, y Arboleya, que reproduce 
(las primeras) o cita (la seaimda) 
Macías. es poco más o menos igual 
a la nuestra, de la cual difiere en 
pequeñí^;imos detalles, conforme a) 
gusto regional. 

Según parece, la AREPA origi- 
nal, o sea la de Venezuela, es una 
especie de nuesfro tamal regional 
de Tabasco. Así se desprende de 
la descripción que de ella hace 
Salva: "Empanadita hecha de ha- 
rina de maíz con carne de puer- 
co dentro, que venden las negras 
en las esquinas de Cartagena de 



Indias, y es el almuerzo general 
de sus habitantes." 

Sto. Dom. "La arepa de Sto. Dom. 
(Life in St. Dom., p. 147) no se pa- 
rece a !a de Cuba: se mezcla maíz 
tierno con coco de agua y se amasa 
con miel, y envuelto en hojas de plá.- 
tajio se pone al horno el amasijo." 
(BACH., c. p. MACLAS.) 

Para PICH. es: '"Voz indígena de 
la Am. Mer., Costa Firme," y se 
parece por su manufatcura: "Maíz 
f3alcochado, mojado, pasado por el 
jibe o cedazo, a cuya pasta se 
agrega huevos y mantequilla y 
luego se pone al homo," a nuestro 
turulete (V.) regional. 

ARETE, m. Aunque la etimolo- 
gía no satisfaga a Monlau. al decir 
de Macías, y, aunque la Academia 
se reserve su opinión, debe venir 
de aro, ni duda, con la terminación 
diminutiva ete, "arillo de metal" 
(Acad.) Pues sí, señor; el arete 
tiene forzosamente un arillo, (no 
arito ni aretito, ¿por qué hemos de 
preferir los despectivos : ete 
illo?); pero no es solamente ef 
arillo lo que forma el arete. El ari- 
llo es nada más el arquillo o ar- 
quete (parte corva), que pasa la 
oreja y engancha en ella; del cual 
pende otra parte, por lo que se lla- 
ma también pendiente a todo el 
adorno. .Se le conoce, además, por 
el nombre de zarcillo, tal vez me- 
jor para designar el todo. Cuando 
los pendientes tienen la forma de 
un arco, se llaman argollas. V. 
ARRACADA Y ARGOLLA. 

Cuba. Pich., cuya explicación no 
ros satisf.aco: "E'i preciso di5?tingTjir 
que el arete o arillo es la pieza de 
f ste adorno que entra en la oreja, y 
el pendiente o zarcillo, la otra parte 
que pende de la primei'a". sino en una 
parte "argolla se dice cuando es un 
arco sólo, circular o elíptico." 

TORO GISBERT anota: "Arete. 
Amer. Pendiente para las orejas," 
v en "Pendiente. Arete para las 

9 



ARGA 



130 



ARGA 



orejas," sin aquella anotación. To- 
do ambiguo y oscuro. 

Méx. "Zarcillo; pendiente en gene- 
ral; no sólo arillo, como dice el Dic- 
cionario." (ICAZB.) 

Cuba. "Zarcillo o pendiente, que 
recibe la denominación de argolla, 
cuando afecta esta forma." (MA- 
GIAS.) 

Perú. "La inayor impropiedad del 
peruanismo aretes consiste en que con 
él designamos los pendientes, zarci- 
llos, arracadas y caravanas en gene- 
lal, sin perjuicio de usar aquellos vo- 
cablos cuando se trata de precisar." 
(ARONA, p. 38.) 

Chije. "Aún cuando la academia se 
haya "decidido a dar en su Dicciona- 
rio un lugarcito a arete, remitiendo 
a! lector por su significado a la terce- 
ra acepción de'' arillo, (1) no debe ol- 
vidarse que esta voz es nativa de Cu- 
ba, donde, según el Sr. Salva, equiva- 
le a zarcillo o pendiente, que es tam- 
bién el sentido preciso que tiene en 
Chile." (RODR.) 

Hond. Le dicen arito, al arete. 
(MEMBR.) 

ARGAMÁS. m. Argamasa. Por 
antonomasia se llama así, impro- 
piamente, el suelo de argamasa. El 
ARGA^IÁS no se hace con mezcla 
de cal, arena y agua, sino em- 
pleando en lugar de este líquido la 
miel de monte o miel de abeja, 
para dar mayor consistencia a la 
mezcla. Hoy no se usa y? el ar- 
gamás, por haberle sustituido con 
ventaja el cemento romano. T.a ar- 
gamasa común se llama en Tabas- 
co mezcla (V), reservándose el 
nombre de argamás para la mezcla 
especial de que hemos hablado y 
para el piso mismo, hecho con 
ella. 

ÁRGANAS, f. pl. Par de alforjas 
o bolsas, tejidas de pita, henequén 
o cualquiera otra fibra ; unidas por 
el mismo tejido, que se prolonga 
en la parte superior, dividido en 
dos longitudinalmente en la prolon 
gación com-o para ensartarlas por 

(1) Como este autor escribió en 
■•875, se refiere a la lia. edición del 
Dice. 



esa abertura. Más o menos pare- 
cidas son las cantinas (V), sólo 
que éstas son de piel y tienen ta- 
paderas. Las ÁRGANAS tienen un 
hilo enjaretado para recoger y ce- 
rrarles la boca. Son distintas tam- 
bién del morral, que es una sola 
alforja, suspendida en dos por uu 
hilo. Las ÁRGANAS se cargan ata- 
das en la parte trasera de ia silla, 
sobre la anquera; aunque pueden 
llevarse trabadas en la manzana, 
pero esto es lo menos común. Las 
cantinas se cargan siempre adelan- 
te, trabadas al cuello del arzón, al 
cual quedan aseguradas al cerrar 
la abertura, como si se abrochara: 
utmca se cargan atrás, salvo cuan- 
do están formadas de la misma 
anquera de la silla; porque enton- 
ces son fijas. 

El Diccionario trae Árgana, "es- 
pecie de grúa," cosa muy distin- 
ta, y Arguenas o arguenas, "alfor- 
jas," palabras un poco raras y co- 
sas también diferentes de la nues- 
tra. 

"Metió luego abraham en unas árga- 
nas los recados de .albeitería." (SÁN- 
CHEZ MÁRMOL, Antón, p. 20S.) 

Méx. "Árganas son. dice ICAZB., 
dos bolsas grandes de cuero o tela 
gruesa que unidas se colocan en la 
grupa del caballo, aseguradas en la 
silla. Hoy se llaman más comúnmen- 
te cantinas, y .Te hacen de ctioro." 

Hond. "Zurrón de cuero crudo o pe- 
llejo, en que se guardan las cosas que 
.«e transportan en acémilas. A vma de 
estas se les pone por carga dos árga- 
nas, ima a cada, lado del aparejo, uni- 
das en la parte superior por una es- 
taca." (MEMBR.) 

C. Rica. "Armazón compuesta de 
vno o dos palos paralelos, y de dos 
zurrones grandes en los cuales se .aca- 
rrea ordinariamente la carne para el 
abasto público. 

"El Dice, de la Acnd. llama a ese 
arm.atoste angarillas, arguenas, argue- 
nas, pero no pone el acento en la pri- 
mera sílaba como nosotros. 

"También en varios países de la 
Am. Mor. dicen arguenas, lo que nos 
hace so.spechar que .acaso sea ésta y 



ARGO 



— 131 — 



ARIS 



no la académica la acentuación co- 
rrecta." (GAGINI, p. 6Ü.) 

Chile. "El Diccionario pone a este , 
sustantivo la nota de anticuado y lo 
da como sinónin.o de alforjas. Si a.'^í ' 
es en España, arguenas, en el sentido 
de armazones de varillas forradas en 
cuero, que sirven para acarrear a lo- 
mo de caballo las verduras que se 
venden a domicilio, y a lomo de bu- 
rro la arena, piedras de empedrar, 
etc., debe ser considerado como un 
chilenismo. Al que vende algo en ar- 
guenas, y al que las hace y las ex- 
expende, se le llama arguenero, que 
no es castellano." (RODR.^ 

Venez. "Especie de angarillas." 
(PICÓX. p. 36.) 

Méx. Solamente OCAJMPO da la pa- 
labra en la acepción que tiene para 
nosotros: "Llámase así dos sacos uni- 
dos por un sólo lado de la bolsa de 
ellos, y, llevados generalmente^ tn In 
grupa, colgando un saco a cada lado." 
(Ob. cít.) 

ARGANEAR, a. Proceder con ex- 
cesiva lentitud, con pereza, con 
pachorra. Tómase en mala parte, 
V. t. c. pr. 

LÁMANO y BENEITE (Dialecto 
vulgar salmantino, p. 244) consig- 
na el verbo, con la siguiente ex- 
plicación: "Holgazanear. Simular 
o.ue trabaja sin hacer absolutamen- 
te nada." 

ARGANEO. m. Holgazanería, pa- 
chorra suma, lentitud excesiva. 

ARGANUDO, DA. adj. y t. s. 
Flojo, pachorrudo, perezoso en ex- 
tremo. Término bajo. 

ARGOLLA, f. No debe conftmdir- 
se con el arete, el pendiente o el 
zarcillo, ni tampoco con la arraca- 
da; el primero es de cualquier for- 
ma, la última consiste, por lo co- 
mún, en im juego de piedras en 
forma de rosa, convenientemente 
arregladas en el arete. La ARGO- 
LLA es el pendiente, simple o com- 
puesto, en forma del objeto de su 
í.ombre. Estuche de monerías sue- 
len llamar al conjunto de argollas. 
Méx. I<^AZr!. trae el nombre en su 
significado original solamente, corri- 
giendo la definición del Dice, que dice 



"anillo grande", siendo asi que hay 
argollas pequeñas. 

Chile. Dan el nombre de argolla al 
anillo o sortija, según TORO GISB., 
(Amar.), pero él mismo censura de 
barbarismo tal acepción. (Dice. Lar.) • 

ARGOLLA (VER LA). Expr. 
vulgar y de sentido poco o nada 
decente, empleada por hacer bobo 

tonto a algtmo, burlarae de él; fa- 
miliarmente se dice: ver chuela, o 
tomar el pelo (V.) Del que se 
deja engañar por otro dicen que 
éste le vio la argolla. ICAZB. de la 
frase "ver chuela," diciendo que 
ignora de donde se deriva esta pa- 
labra. 

ARIQUE, m. Siendo muy peque- 
ño oí en una conversación de mis 
mayores, que uno de éstos dijo: 
"los ariques del benequén." Conñe- 
so que tuve intenciones de corre- 
girle, porque ignoraba el significa- 
do de la palabra. Le pregunté des- 
pués, y me explicó; pero no quedí^ 
satisfecho. Nunca había vTielto a 
oír. ni a ver escrita la palabra, y 
cada día, por lo mismo, me con- 
firmaba más y más en la creencia 
de que el vocablo no existía. Y así 
hubiera persistido en mi afirma- 
ción toda la vida, si el conocimien- 
to que hice, ya en mis años de 
estudio, con el Diccionario cubano 
del Sr. Macías. no me revelara la 
existencia de la voz en Cuba, de 
donde es oriunda. Entonces vine a 
convencerme también de que aquel 
mi tío, al usarla estuvo en lo 
cierto, y al explicármela también, 
pesara mucho a mi fatuidad juve- 
nil de hombre de libros, pues no 
es el tal ARIQUE otra cosa que 
"La tira que se hace de la yagua 
verde o después de humedecida, si 
está seca, para usarla como cor- 
del." (BACH., c. p. MACÍAS.) Con 
esto, precisamente, o con bejuco 
se atan los henequenes. (V.) 

1 ARISCO, CA. adj. "Se dice tam- 
bién de la caza que por estar muy 



ARMA 



132 — 



ARMA 



perseguida, no se deja acercar del 
cazador. — Met. Se dice de las per- 
sonas que huyen de la sociedad." 
(OCAMPO.) Aplícase a toda perso- 
na esquiva al trato social; inso- 
ciable. 

ARMADA, f. Acción y efecto de 
armarse; hacerse de dinero o va- 
lores. El hecho de enriquecer re- 
pentinamente. Tómase en mala 
parte. 

ARMADO, m. Nombre con que 
se conoce generalmente al arma- 
dillo, animal muy común en Ta- 
basco, por más que la Academia 
diga que todas las especies son 
propias de la Am. del Sur. 

ARMADOR, RA. adj. La bestia 
que tiene la manía de armarse (V.) 
Dícese también armón, menos co- 
mún. Harón del Diccionario, según 
ICAZB. No estamos conformes. Pe- 
rezoso (flojo decimos nosotros) es 
el caballo que anda muy despacio ] 
o a fuerza de espolearle y pegarle; 
ARMADOR es el que deja de ca- 
minar repentinamente, que cuando ' 
se le antoja se para, y no camina, 
a pesar de cualquiera fuerza que 
se le haga, cosa muy distinta. A 
pesar de lo mexicano que es el 
término, ni OCAMPO ni RAMOS y 
D. le registran; el primero trae so-; 
lamente armarse, por lo cual es , 
más raro que no dé el adjetivo de- i 
rivado. 

2. En el juego se llama así al : 
que da dinero para que otro ponf?a ^ 
el monte o le haga prosperar ju- [ 
gando con él. y también a quienes i 
se ocupan de reclutar jugadoreí= I 
para la banca. | 

"Este nombre (armadores) damos ai 
aquellos que andan reclutando tahu- I 
res para los juegos." (PENSADOR, ¡ 
Periquillo, pte. la., oap. XVTT.) 

ARMARSE, pr. "Plantarse. Dice- ; 
se de las bestias cuando obstinada- 
mente se niegan a andar, no porj 



cansancio o enfermedad, sino por 
vicio." (ICAZB.) 
I "Al decir esto, quizo volver la gru- 
i pa de su caballo, pero no pudo por- 
I que éste se le armó." (PENSADOR, 
, Periquillo, 2a. pte., cap. XXI.)— "Unas 
I veces se armaba, elevándose con las 
j cuatro patas inmóviles donde le daba 
! la gana." (LÓPEZ PORTILLO, 
Obras, II; La Horma de su zapato, 
\ II, p. 125.) 

2: "Negarse redondamente a ha- 
cer algo." (ICAZB.) Más propia- 
mente encapricharse -o persistir en 
lo que se está haciendo; obstinar- 
se, obsecarse en la idea, sin ac- 
ceder a obrar de otro modo. Con- 
firma esta explicación la cita si- 
guiente, hecha por el mismo autor:, 
"Se armaron los panaderos a no 
querer amasar, y no .se hallaba ima 
torta en todo México." (Diario de RO- 
BLES. Ififll, t. II, p. 67.) 

3. "Hacerse de dinero. Tómase 
de ordinario en mala parte." 
(ICAZB.) 

Hacerse de dinero cuando uno 
está enteramente sin nada, arran- 
cado, o tiene grande necesidad de 
haberlo por malas artes o por me- 
dio de la revolución, que es el me- 
dio más común hoy, y ha sido 
siempre, en México. 

Méx. "En fin, se armó, general, se 
armó (el pagador), y como él dice, se 
preparó para la do secps." (FACUN- 
DO, Baile y Cochino, cap. III.) 

4. "Ganar alguna cantidad los ju- 
gadores, para seguir ju,s:ando." 

Armar al que juega es darle di- 
neros, dice Covarrubias, y ló repite 
el Diccionario de Aut. 

Méx. "Armarse con alguna cosa, re- 
tenerla injustamente, nesándose a 
devolverla." (ICAZB.VLCETA.) 

La primera acepción de armarse, 
dice: "plantarse." Propiamente no 
es esto; se planta un toro, una va- 
ra, es decir, "se prepara para em- 
bestir o acometer," que es la acep- 
ción propia de plantarse, (V.) tra- 
tándose de los animales; y aún 
entre los jugadores, metafórica- 



ABMO 



133 



AERAI 



mente, el que se planta es porque 
queda preparado para el momento 
en que le toque ganar. 

La manía de armarse es bella 
cualidad, peculiar de la bestia mu- 
lar. 

ARMÓN, NA. adj. V. ARMA- 
DOR. 

ÁRNICA, f. Planta llamada tam- 
bién tanchiche, cuya flor parecida 
al girasol o a la margarita, de co- 
lor amarillo vivo, se encurte en al- 
cohol, utilizándose para friegas 
contra el reumatismo y como re- 
solutivo en casos de golpes o con- 
tusiones. 

ARPA. f. Se dice del animal muy 
flaco, magro: está hecho una arpa- 
Del que se afloja, o quiebra en un 
negocio, se dice: reventó como ar- 
pa vieja. 

Méx. Registra la voz OCAMPO. 
"Dícese por irrisión de los caballos 
flacos, al modo que los franceses lla- 
man rosa al %iejo o malo." 

ARPERO, RA, adj. El que toca 
el arpa. También en México. 
(OCAMPO.) 

ARPÓN, m. "Instrumento para 
herir o penetrar," para la Acade- 
mia. Para nosotros es uno de los 
útiles de pesquería, una puntn 
hierro fuerte y resistente, que tie- 
ne una lengüeta de revés, o engo- 
rra, para que entre con facilidad 
en la piel y no pueda salir de ella. 
Se usa en asta a la cual se sujeta 
por medio de una lía larga; de 
suerte que al clavar con él. se des- 
enasta y desenrolla la lía. flotando 
el asta que sirve como señal para 
seguir al animal. 

Es distinto del clavo, usado en Ifi 
pesca de conchas, que es de acero, 
por la propiedad aue este metal 
tiene de "agarrar" (como dicen 
nuestros pescadores de la tierra) 
y hundirse en la materia ósea. Es 
también de distinta forma. El clave 
es una simple punta en pirámide 



cuadrangular, sin lengüeta o en- 
gorra, mucho más pequeño que el 
arpón (cinco centímetros de pun- 
ta). 

Con respecto a la fisga, aunque 
la Academia diga que es ésta "Ar- 
pón de tres dientes para pescar pe- 
ces grandes," nosotros hemos de 
decir lo conti'ario: "para pescar 
peces chicos," peje lagartos, moja- 
rras, etc.; el arpón, para pescar 
animales grandes, lagartos, sába- 
los, etc. V. CLAVO Y FISGA. 

ARQUEADA, f. Esta palabra que 
en otras partes toman por arcada, 
para nosotros significa doblarse ha- 
cia atrás: arquearse o pandearse. 
El Diccionario da la voz arquear 
con la nota de Mex. en el sentido 
de nausear. No la conocemos. Lo 
mismo dicen ICAZB. y CUERVO; 
de modo que sepa Dios de donde 
la exhumó el Diciconario. a menos 
que haya sido de la cita de Guz- 
mán de Alfarache que dichos auto- 
res hacen. 

ARTE. m. Es muy frecuente oír 
en el vulgo en Tabasco: "No sé en 
qué arte, perdí tal cosa," por no 
sé en qué instante, de qué manera. 
La verdad que no encuentro la cau- 
sa de la acepción, a menos que no 
sea tma variación de mero artifi- 
cio. 

Méx. ICAZBALCETA da: "QUIÉN 
SABE EX QUÉ ARTES, no sé cómo, 
de qué manera: trastornado, indis- 
puesto. ' 

ARRACADA, f. "Por acá la 
ARRACADA es una argolla algo 
grande que entra en la oreja, sin 
colgante alguno," dice Icazbalceta. 
La argolla es aro, compuesto o sen- 
cillo; la arracada es un pendiente 
circular con incrustaciones de pie- 
dras o perlas, a guisa de rosa. V. 
ARETE, ARGOLLA. 

ARRAIGAR, a. Término forense. 
Imponer a alguno judicialmente la 
obligación de no salir de la juris- 



ARRAI 



— 134 — 



ARRAN 



dicción en donde se le sigue un 
juicio civil, sin dejar apoderado, 
suficientemente instruido y expen- 
sado. 

Méx. ICAZBALCETA dice- 
"ARRAIGAR a UNO, notificarle judi- 
cialmente que no salga de la pobla- 
ción, so cierta pena." 

Por antonomasia puede tomarse 
también el acto en que se notifica 
la determinación al arraigado, por 
ARRAIGARLE; pero propiamente 
no es solamente eso, sino imponer- 
le la obligación misma, haciéndole 
fíaber a la vez la responsabilidad 
en que incurre al quebrantarla, 
pues el "quebrantamiento de arrai- 
go" constituye en nuestra legisla- 
ción local un delito que se equi- 
para a la "desobediencia a un 
mandato de la autoridad," aunque 
en la legislación federal de la Na- 
ción no produce sino acción civil. 
precediéndose en rebeldía contra 
el quebrantad'Or del arraigo. 

ARRAIGO, m. Acción y efecto de 
arraigar. "Notificósele de ARRAI- 
GO," dice ICAZB. 

2. Tiene en el Foro otra signifi- 
cación: condición de la persona 
que posee- bienes raíces, y que lle- 
na, por lo mismo, el requisito civil 
exigido a los fiadores. Persona de 
suficiente ARRAIGO es la solvente, 
que tiene bienes raíces, bastantes 
para responder por la caución o 
fianza. 

ARRANCADO, DA. adj. La acep- 
ción de este adjetivo, entre nos- 
otros, parece que es distinta de la 
que dan los autores que le tratan 
como provincialismo, y más aún 
de la que da la Academia. 

ARRANCADO expresa el que 
ocasionalmente, por el momento, 
se encuentra con muy poco dinero, 
o sin él, si por lo general lo tiene. 
Para la Academia es el que lo ha 
tenido y se queda sin él, de una 
manera permanente, para siempre; 



éste es nuestro arruinado (V) El 
ARRANCADO tuvo dinero antes y 
podra tenerlo después; la carencia 
de él es transitoria, y constituye la 
ranquera, aunque ésta a veces e» 
continuada, permanente, transfor- 
mándose entonces f-n ranquitis eró 
nica. V. R.\NQÜERA. Dícese tam- 
Dién BRUJA. (V.) 

¡^^.''aJ^'^^^^-- • "S6 llama en gene- 
ral ARRANCADO ai que está pobre 
naya o no tenido bienes; y aún al que 
los posee, cuando carece de moneda 
efectiva." Es cierto, pero debemos 
advertir que al que está pobre llama- 
mos en la tierra pelado: Fulano es 
un pelado o está pelado, quiere decir 
no tiene bienes de ninguna clase, 
mientras que el arrancado no es pre- 
cisamente el pobre, sino el que por el 
momento carece de efectivo, aun 
cuando sea rico. "Todo, todo, menos 
pagos de sueldos y dinero a los 
arrancados." (MORALES, Gallo Pita- 
górico, p. 17.) — "Siempre ha sido un 
arrancado, que cuando más disfruta 
de un sueldo." (ID., Ibid., p. 120.) 

— "Sin un centavo, en la miseria", 
dice Ramos y Duarte. Menos aún. Si 
el que está enteramente pobre es un 
pelado, el que está en la miseria, es 
un miserable. Arrancado nunca quie- 
re decir para nosotros estar en la mi- 
seria o en la inopia, sino en sentido 
metafórico o por ironía entre los ri- 
cos. 

Col. Cuervo mariposea al rededor 
del verdadero sentido que hemos dado 
para nuestro provincialismo: "Si pe- 
lar significa dejar a uno sin nada en 
e! juego, o de otro modo, pelado ten- 
drá este sentido especial; para no- 
sotros 3S pelón, de escasas facultades. 
Arrancado llamamos al que está sin 
un cuarto, sea siempre, sea ocasional- 
mente." (Ap. crít., p. 537.) 

Perú. "Ser un arrancado, o estar 
arrancado, equivale a estar pobre." 
(ARONA, p. 38.) 

Cuba. "Absolutamente sin dinero, 
que antes tenía o perdió." (PICH., p 
15.) 

ARRANCAR, a. "ARRANCAR 
VN CABALLO, es hacerle partir a 
escape." (ICAZB). Salir a prisa y 
violenta, pero inmediatamente, ac- 
to continuo. 

"Tiene im modo de arrancar el mal- 
dito animal, que en la pura salida te ' 



ARRAN 



— 135 



ARRAS 



despacha a pepenar las muelas, a ca- 
pa d<^ mi s^ñor Jesucristo." (AZUE- 
LA, Mala Yerba, XIII, p. 101.) — "Una 
vez que arranque le bajas la vara y 
dé donde diere..." (ID. ibidem.) 

2. "Usadísimo entre la gente vul- 
sar, por salir de prisa o corrien- 
do." (ICAZB.) 

3. "Arrancársele a uno: acabár- 
sele el dinero." (ID.) 

Cuba. ..."quídar sin dinero o per- 
derlo todo absolutamente: y así se di- 
ce: arrancárseme, arrancársete, arran- 
cársele..." (PICH.) Igrualmente MA- 
GIAS. 

4. "Morirse." (ICAZB.) "Algunas 
veces se refiere a pérdida súbita 
o penosa de la vida: se le arran- 
có: murió." (PICH.) 

No tiene por allá esta acepción; 
liSándose en su lugar el verbo re 
larse; se peló: murió. Este verbo 
a propósito, diremos que tiene tres 
tormas: pelar, pelarse y pelárselas, 
con acepciones propias. PELAR 
por el machete, es echar mano de 
p'r PEINAR por la pistola, etc. PE- 
INARSE tiene dos acepciones: pri- 
mera, morirse, y segunda, fregar- 
se, aETuantnrse de a catorce, como 
gavilán Jabado, o como se aguan- 
tó Peralta. PELÁRSELAS es Ir 
contrario, salir a escape, en fuga 
huirse, no aguantarse firme. 

5. Principiar a hacer ima cor:? 
con gran ímpetu o entusiasmo. 

Muv usado ya por los escritores 
españoles modernos. 

"Se arrancó con unas malagueñas, 
que lo mismo podían ser c.into fla- 
menco que .salmos de David." (BA- 
RCIA. La Busca, p. 44, c. p. TORO 
G.. Ad. Lex., p. 21S.) 

ARRANCHAR, n. Establecerse 
rrovisionalmente y por corto tier"- 
po en aigima parte, como htiésped; 
o en el campo, alojándose en ran- 
chos. Dícese también achampar, 
aunque esto sólo en la acepción 
de establecerse en el campo o des 
poblado. Ü. c. pr. 

"Esta operación dura más o menos I 
tiempo;... pero que nunca baja de 



ocho o quince días, durante los cua- 
les arranchan (los cazadores) deba- 
jo del espeso ramaje de los mezqui- 
tes." (Dice. Univ. de Hist. y Geogr. t. 
I del Apénd., VIII de la Obra, Art. 
"Cacería de caballada niesteña," p. 
421.) 

Poco más o menos es lo mismo 
que dice ICAZB.: "fam. Acomodar- 
se con algimo. para vivir con él: 
establecerse, alojarse: confabular- 
se, amancebarse," aunque sin la úl- 
tima acepción en que se toma en 
mala parte. 

Méx. "Por vengarse de mí (Da. Ru- 
fina) se arranchó con el tinterillo del 
Juzeado, para darme picones." (As- 
tucia, t. I. cap. IX.) 

Cuba. Por la Isla tiene ftste verbo 
sisrnificado del todo diverso al nues- 
tro: "Buscar, perse^iir y atacar a los 
Neg'ros Cimarrones en sus ranc>^os o 
ííuaridas." (PICH., p. 15.) — MAGIAS, 
p. 92. Seguramente que hoy que ha 
desaparecido también en aquel país 
liermano la esclavitud, el verbo ha 
pasado a ser anticuado, o ha caído en 
dc^u so. 

ARRANQUE, m. Acción y efecto 
de arrancar. Aero de salir corrien- 
do, especialmente hablando del ca- 

balto. 

'En el sitio de arranque, Gertrudis 
está ya de pie." (AZI'ECA, Mala Yer- 
ba, XV, p. 116.) — "En el extremo de 
arranque se han situndo los Andrade." 
(ID., Ib., p. lis.) — "El Juez de prran- 
aue está ya er. su sitio." (ID., ¡b., p. 
119.) 

ARRANQUERA. V. RAXQUE- 
RA. que es el ténuino usual, más 
común que aquél. 

ARRASTRADERO, m. "Juego de 
trucos o garito de baja estofa. De- 
susado ya," dice ICAZBALCETA. 
Entre nosotros se conserva todavía 
muy en uso. en el sentido de cubil, 
lugar reservado en donde se reú- 
nen tahúres a jugar clandestina- 
mente. Son verdaderos ARRAS- 
TRADEROS, pues allí los más lis- 
tos se encargan de descamisar a 
los incautos por medio de tramas 
y nrocedimientos de mala ley. 

2. Entre los campesinos tiene 
otra acepción este vocablo; signiñ- 



ARRAS 



— 136 



ARRAS 



ca los pasos o lugares bajos, en 
lagunas y arroyos, por donde los 
cayucos y demás embarcaciones 
tienen que ser arrastrados, para 
que puedan pasar. A veces tam- 
bién, cuando media corta extensión 
de tierra que abrevia gran distan- 
cia de navegación enti'e dos por- 
ciones de agua, como los cayucos 
son pequeños y de poco peso, les 
tiran por tierra los caminantes pa 
ra pasar de un lado a otro. La hue- 
lla o trilla que forma en tierra e' 
plan o fondo de la embarcación, es 
también ARRASTRADERO. 

Son muy comunes en Tabasco 
los reptiles (saurios y quelonios) 
acuáticos, lagartos o hicoteas, prin 
cipalmente y aunque el nombre de 
estos animales exprese arrasti-arse 
(repto), en realidad más viven na- 
dando dentro del agua; pero cuan- 
do caminan en lugares en donde e' 
agua es muy baja, o lodosos, de- 
jan la huella del carapacho, si es 
concha, o de la barriga, si es un 
lagarto: esto es también un 
ARRASTRADERO. 

En María, de Isaacs (LVIII, p. 
259) leemos: "para librarse de los 
más furiosos (chorros), había pe- 
cueños caños llamados arrastrade- 
ros, practicados en las playas, .... 
por los cuales subía la canoa m 
zando con el casco los guijarros 
tíel cauce y balanceándose algunas 
veces sobre las rocas más salien- 
tes." Es el mismo que entre nos- 
otros. 

3. En las monterías, son ARRAS- 
TRADEROS los callejones o luga- 
res por donde ordinariamente se 
arrastran o sacan las madei-as. 

ARRASTRADA, f. Acción y efec- 
to de arrastrar. 

ARRASTRADO, DA. adj. Segura- 
mente que el que se arrastra se 
envilece; si en el sentido material, 
ensucia su ropa, la destruye, se 



vuelve un andrajoso, y el que vis- 
te pingajos es un vil; si en el 
sentido metafórico, mancha su dig- 
nidad, su decoi'O, su reputación, y 
es entonces más vil todavía que el 
harapiento. Por esto nuestros pai- 
sanos dicen ARRASTRADO al mi- 
serable, al individuo despreciable 
por sus condiciones personales. Eb 
un despectivo enfático, más enér- 
gico e injuriante que desgraciado. 
(V.) 

ARRASTRE, m. La obra que 
consiste en arrastrar la madera, en 
las monterías; o sea sacarla des- 
pués de tumbada, pelada, labrada 
y callejoneada, desde el coi-te has- 
ta ponerla a canto de agua. Siguen 
la baja y el embarque, operaciones 
con las cuales concluye el hecho 
de sacar la madera, esto es, de po- 
nerla en condiciones de ser expor- 
tada. 

El ARRASTRE se hace por me- 
dio de bueyes de tiro o de jala, 
montando las trozas en el lagarto, 
para que resbalen con más facili- 
dad al ser arrastradas. Se hace ge- 
neralmente de noche, a la luz de la 
luna, porque como el sol calienta 
tanto en Tabas oo y hacen tan 
fuertes calores, los bueyes se aso- 
lean de día, inutilizándose para el 
trabajo. Esta es la parte más mo- 
nótona del trabajo de las monte- 
rías: en el silencio de la noche, 
en medio de la espesura que seme- 
ja un templo, el silbido del gañán 
y el chasquido del lático del bo- 
yero, rompen la monotonía del re- 
soplido de los bueyes, del rechinar 
de las cadenas y crujir de las tro- 
zas enormes que al deslizarse pe- 
sadamente parecen quejarse dolo- 
ridas. 

"]Más tarde viene la pesada herra- 
mienta del .servicio, para el arrastre, 
baja y embarque de la madera." 
(COFFIN. El Gral. Gutz., I. ii. 4.) 



ARREA 



137 



ARREE 



ARREADA. í. La ARREADA del 
ganado, es el hecho de am-earlo, de 
llevarlo por delante, apremiándolo 
a silbidos o a gritos especiales: 
¡vamos! ¡ajila! ¡puerta!, etc. V. 
RECOGIDA. 

2. También significa el hecho de 
arrear accidentalmente a los ani- 
males, alejándolos por un momen- 
to: es esto transitorio. Darle una 
arreada a las gallinas. 

Arg. y Bol. "El acto de arrear una 
tropa. — TI. Leva forzosa en tiempo de 
re\olMció;i.' (BAYO.) 

ARREADO, DA. adj. Epíteto que 
se aplica al perezoso, al flojo o 
tardo para hacer las cosas, porque 
hay que arrearlo para que trabaje. 

Méx. "Flojo, tardo, perezoso, que 
no cumple con su oblig^ación, si no se 
le reprende a cada rato. Este mozo 
no me &usta porque es muy ARREA- 
DO." (ICAZB.) 

Perú. AROXA. p. 39. .AJRRL\DO. 

Hond. "Cachazudo." (ME^rBREÑO.) 

C. Rica. "Arriado. Calificativo aue 
que se da a las caballerías tardas, 
l>erezosas, haronas, lerd.is; y por ex- 
tensión a las personas pachorrudas, 
indolentes, acidiosas. (GAGIXI.) 

ARREADOR, m. El vaquero que 
va detrás del ganado excitándolo 
para que camine, así como el lla- 
mador va por delante. El ARREA- 
DOR grita ; arre I ¡vamos I ¡ajila!, 
etc.; el llamador entona la llamada, 
un canto en alta voz, prolongado y 
repetido, con el cual indica al ga- 
nado que debe seguirlo, principal- 
mente los bueyes, que se educan 
especialmente en la llamada, y se 
llaman así: bueyes de llamada, dis- 
tintos de los de tiro. 

Col. Arreador, en Colombia, segiín 
CTTERVO. "es el zurriago de mangro 
largo de madera." Esto entre nos- 
otros se llama pie-palo o pie de palo. 
(V.) 

Arg. y Bol. Lo mismo que en Col. 
(BAYO): pe lo tanto creemos que 
se.a común a todo Sur América. ítem 
más cuando dice el autor en el pró- 
logo: "muchos de los vocablos se apli- 
can a la mayoría de las Repúblicas 
australes."* 



A REBATO. Con toda razón el 
Sr. Cuervo censura a su pueblo 
que pasa de tocar las campanas a 
rebato, al barbarismo de a arreba- 
to. Así creen y dicen también no 
pocos de nuestros paisanos. Apli- 
qúense, pues, la lección. 

ARREBATAR. PARA TODOS 
DA DIOS. SIEMPRE QUE NO 
ARREBATEN: procediendo con or- 
den y paciencia, todo sale bien. El 
equivalente que da ICAZB. es: 
"PARA TODOS HAY o HABRÁ, 
COMO NO ARREBATEN." 

ARREBI ATADO, DA. adj. vulg. 
"Que acompaña siempre a otro," 
(ICAZB.) o anda detrás de él. An- 
dar ARREBIATADO consiste en la 
viciosa costumbre de no andar só- 
lo, sino siempre siguiendo a algu- 
no; también se dice del qiie nunca 
obra por su cuenta, según su pro- 
pio criterio, sino siempre sujeto a 
otro, en sus opiniones o en sus ac- 
tos. 

ARREBIATAR. a. T'sado exclusi- 
vamente, en lugar del rabiatar, que 
da la Academia. ICAZB., en esta 
dicción, remite a ARRABIATAR, 
que no se encuentra en su libro ni 
lo da la Academia. 

Arrebiatar por rabiatar es ameri- 
canismo de lo más típico; lo regis- 
tran todos los tratadistas de len- 
guaje provincial, desde México, Cu- 
ba, y todo Centro .tVmérica. hasta 
Chile y la Tierra del Fuego; no es- 
■ tornos, por tanto, conformes con lo 
Ce prov, cubano. Atar un animal a 
la cola de otro, que dice el Sr. 
Salva, y sí asentimos con el señor 
Macías, en lo sigiuente: "PICH. 
piensa que arrebiatar es una co- 
rruptela cubana (?) de rabiatar: 
i pero nosotros creemos que fué ima 
; forma alterada del inusitado y cas- 
tizo arrabiatar: así como antes se 
dijo en España rastrar y hoy se di- 
1 ce arrastrar, de la misma manera 



ARREB 



138 



ARRECE 



l'O que fué arrabiatar pasó a ser ra- 1 
biatar; MAS ÉSTAS NO SON CO- 
RRUPTELAS, SINO EUFONIZA- 
CIONES, que con mejor no peor j 
acierto, experimentan las pala- 1 
bras." I 

Siempre alertas, pues, ante estos : 
hechos, una vez más llevan prue- 1 
bas para afirmarse en que no de- 1 
bemos reprobar las palabras del 
lenguaje popular, sólo porque no 
se hallen en el Diccionario de la 
Academia, toda vez que de él se 
va alimentando ese Catálogo, como 
no puede ser de otra manera, y 
vemos que lo que ayer fue desusa- ¡ 
do hoy es castizo, y que mañana ^ 
lo será aquello que al presente nos j 
parece anticuado. Más todavía: i 
voces que, por esporádicas en el , 
uso familiar o literario, nos pare- í 
cen nuevas, nos encontramos con | 
que las emplearon nuestros abue- 1 
tos y las consignan en sus obras | 
los prestantísimos maestros del : 
clasicismo. 

Usado como reflexivo este verbo 
(arrebiatarse) significa, como dice : 
el mismo Macías: "adherirse a la | 
opinión, parecer o gusto de otro, i 
y de aquí la expresión me arrebia- 
to a la opinión de ud." Del uso me- 
tafórico- tan común de este verbo, 
tomó origen en nuestro Estado el ; 
cuento de un Diputado que, care- ; 
ciendo de opinión y de criterio, de- \ 
cía siempre a la hora de las vota- | 
ciones: "me arrebiato a lo que di- 
ce el compañero", y señalaba al de ! 
la derecha, o al de la izquierda. El i 
cuento nos lo achacan; pero es lo | 
cierto que como en todas partes se j 
cuecen habas..., así por la Metró- 
poli azteca también se han hecho 
célebres los padres conscriptos que 
en épocas pasadas y aún hoy en 
el Constituyente (en donde se ha 
lucido Tabasco, con sus dos ejem- 
plares) en Querétaro. 



ARRECOGER o ARRECOGER- 
SE. Verbos que lo mismo que arre- 
costarse, conservan para el vulgo 
el prefijo a, aún cuando lo hayan 
perdido en el lenguaje culto (arre- 
medar, arrempujar, asosegar) o no 
lo lleven en el Diccionario (ajun- 
tar, arrsvolver), según expresa 
CUERVO (párrafo 905) y aunque 
GAGINI diga que está demás la a 
prostética de arrecostarse. Todos 
ellos usados en Tabasco, los encon- 
tramos, con frecuencia, por todo 
Hispano América. V. APREVENI- 
DO. 

ARRECOSTARSE. V. ARRECO- 
GER. 

ARRECHA R. n. Andar rijoso, 
alebrestado; úsase más como pro- 
nominal: ARRECHARSE. 

Hond. "Parientes muy inmediato.s 
de nuestro término son ARRBCHAR 
y ARRECHADURA, que híice muchos 
años cayeron en olvido. En ellos so- 
bresale siempre la idea de erección, 
kvantamicnto, tiesura." (^fEMBR., 
voz ARRECHO.) 

ARRECHO, CHA. "Cachihondo, 
rijoso; y también animoso, esfor- 
zado, enérgico..." (MEMBR.) 
"ARRECHO por rijoso es quizás an- 
tigua palabra castellana, corimp- 
ción del latín arrectus (derecho, 
enderezado, levantado)." Esto dice 
GAGINI, y es lo cierto. Lo mismo 
.<-:igniñca en Tabasco y es muy usa- 
do familiarmente, aplicado sobre 
todo a la mujer coqueta y lasciva, 
lujuriosa. Con extrañeza veo en 
RAMOS y DUARTE que en Chia- 
pas quiere decir "puerco, cerdo". 
Creo que haya sufrido una confu- 
sión, pues cita como ejemplo la 
expresión "¡Tamales de tunco arre- 
cho!", que gritan en Tonalá, por 
donde se ve que arrecho es adje- 
íjvo, y tunco el nombre del "puer- 
co, cerdo", como también en Ta- 
basco y otras partes de la Repúbli- 
ca se llama. 



ARRECH 



139 — 



ABEEM 



BARÁIBAR tráela en el Vocab. 
de palabras usadas en A!ava: 
"Arrecho, a. adj. Tieso, erguido, 
brioso." La intencionada significa- 
ción de nuestro vocablo, en rela- 
ción con su indudable etimología 
de arrectus, hacen suponer que es 
palabra sólo olvidada, pero de bue- 
na cepa como la mejor. El mismc 
valor se le da en el Lexicón del bil- 
baíno neto por ARRIAGA. 

AR RECHURA, f. La propiedad 
de ser arrecho, y también los ac- 
tos en que consiste esa propiedad: 
qué ARRECHI'RA la de fulano, eso 
es T'XA ARRECHT'RRA. 

¡ARREDO VAYA! Imprecación 
irónica con que se demuestra des- 
precio, desdén, o se da a entender 
que una cosa no vale la pena de 
nuestr? atención: que significa po- 
co: :ARREDO VAYA el hombre! 
es decir, ¡vaya con el hombre, no 
merece la pena de tomársele en 
cuenta! 

Nos parece de sentido rn poro 
Mstinto al que le da ICAZB.: 
•'ARREDRO VAYA, vaya lejos! 
Fuera de aquí! (Vade retro!)"; la ^ 
nuestra no implica repulsión, sino 
simplemente desdén irónico, burla, 
mofa, en sentido familiar y jocoso. 
sin llegar al tono injurioso, que las- 
tima. \ 

C. Rica. GAGIXI consigna "ARRIE- 
RO VAYE" y dice: "Se emplea de! 
mala manera en Coísta Rica como in- 
terjección que denota admiración o ; 
.sorpresa. Decimos de mala manera, 
porque arriero vaya es paronomasia ; 
de las expresiones anticuadas arrie- 
dro vayas o arredro vayas, que sólo j 
.se usabnn par:i rechazar a una per- , 
.•=ona. Arriedro o arredro significaba ; 
; atrás!" j 

Como se ve, por allá han corrom- ■ 
pido la expresión hasta parar arre- 
dro en arriero, por afinidad fonéti- 
ca, y vaya en vaye, que es un bar- 
barismo de lo más craso. Nos han 
aventajado en el abuso 



La verdadera forma debe ser ¡A 
redro vaya!; así la usó Lope de 
Vega, según esta cita de AICARDO 
(Pal, y acep. omitidas en el Dice, 
p. 146.): "Sobre el diablo — ¡A re- 
dro vaya!" (Los donaires de Mati- 
ce, acto 2o., Comedias, p. la., Va- 
Uadolid, 1604, f. 22.) CARO y CE- 
JUDO (Refranes, p. 38.) consigna 
la expresión "Arriedro vayas Sata- 
nás,... cuando no sufrimos... al- 
gunas ásperas... palabras." 

ARRELLENARSE, por ARRE- 
LLANARSE, es común en el len- 
piaje poptilar de casi todos los paí- 
ses latinoamericanos, adulterada, 
como dice GAGINI, y ejemplifica 
CUERVO, por la influencia de su 
afín rellenar; como arción por el in- 
flujo de arzón; almatroste o arma- 
troste, por la de traste: arrebiatar, 
por arrea o arrear; avichucho por 
bicho; cónyugue en vez de cón- 
y u g e, por conyugal; dentrar, 
por dentro; alrevesado, en vez 
de revesado, por el revés; va- 
gamundo, por mundo; desga- 
ñotarse, por aquello del gañote; 
destornillarse (de risa), por el tor- 
nillo; despelucarse, en vez de es- 
peluznarse, por lo de la peluca; ju- 
runera, en lugar de huronera, por 
jungar (hurgar); rascarrabias, por 
rascar, que tiene afinidad de con- 
cepto con eso de excitar, provocar 
la rabia; replantigarse, por planta, 
y otros muchos, como arremueco, 
por mueca, etc. 

ARREMPUJAR. V. ARRECQ- 
GER, APREVENIDO. 

"Y díeram."', Don Pepe, piies qué re- 
molino le ha arrempujado por aquí?" 
(Astucia, t. I. cap. XV.) 

ARREMEDAR. V. ARRECOGER. 
APREVENIDO. 

ARREMPUJÓN. m. De arrempu- 
jar salió arrempujón, naturalmen- 
te. Poco usado. V. .\RRECOGER. 

ARREMUECO. V. ARRELLE- 
NARSE. 



ARREM 



— 140 — 



ARREN 



ARREMINGARSE, pr. Arrollar- 
se el vestido las mujeres, levantán- 
dose las faldas demasiado arriba: 
arremangarse. 

Cuando se trata de subirse el ves- 
tido, en las extremidades inferio- 
res, se dice enrollarse; arreman- 
garse es subirse o enrollarse las 
mangas de la camisa, o el saco, en 
las extremidades superiores. 
ARREMINGARSE se refiere siem- 
pre a lo primero y significa exceso 
o exageración en levantarse el ves- 
tido las hembras. De uso vulgar 
muy común. Caso curioso es éste 
de etimología popular; por afinidad 
fonética e ideológica, debió seguir 
a manga: arremangarse; pero el 
pueblo no admite que la falda de 
la mujer tenga manga, como no la 
tiene el pantalón del hombre, por- 
que manga viene de mano o de 
mango, y en tal aprieto, optó por 
asimilarlo a remilgarse, solo por 
diferirlo de arremangar, aunque de 
aquél también difiere enteramente. 

Hasta Chile, no hallamos en toda 
la América esta voz; la consigna 
RODR. : "Sin duda ninguna que es- 
te arremingarse no es ni más ni 
menos que el castellano remilgarse, 
groseramente desfigurado; sólo que 
mientras el remilgarse trae a la 
mente la idea de pulidez, compos- 
tura, delicadeza y gracia en el por- 
te y facciones, el arremingarse 
vulgar lleva en su sentido un siés- 
noés de altanería y hasta de orgu- 
lloso desenfado. De ahí es que por 
lo general se aplique más bien que 
a las niñas melindrosas y marisabi- 
dillas, a las jamonas presumidas o 
de mala índole." 

Como se ve, también, por aque- 
llas tierras meridionales, el verbo i 
tiene significación distinta a la que 
lleva en nuestro terruño. j 

ARRENDAR, a. Dirigirse hacia 
un punto o un lugar: ARRENDÉ J 



a la derecha, por tomé a la dere- 
cha. 

"Eso me contó mi hija M^ircela, 
cuando arrendaba al arroyo después 
de que se oyó el balazo." (AZUELA, 
Mala Yerba, III, p. 24.) — "No está 
aquí Angelina; pero horltita la voy a 
arrendar." (ID., ibid., XIII, p. 103.) 

RAMOS Y DUARTE lo da como 
provincialismo de Durango, siendo 
que tal vez en toda la República 
se use en la acepción apuntada. 

2. Educar un caballo a las rien- 
das. Es distinto de "poner las rien- 
das" o "dirigir con las riendas al 
caballo." 

Venez. RIVODó, dice: "El Diccio- 
nario trae la forma arrendar, tanto 
en ésta como en las demás acepcio- 
iies que tiene esta voz. Creemos que 
sería conveniente autorizar también 
arriendar, como derivado de rienda, 
y así se diferenciaría de cuando se 
deriva da rent^, y cuando es contrac- 
ción de arremedar o remedar." (Vo- 
ves Nuevas, p. 209.) 

ARRENQUÍN, m. "Persona inse- 
parable de otra," dice el Dice. Lar., 
por TORO GISBERT; "que no se 
separa de otra," dice MEMBREÑO. 
(Hondureñismos). Para que expre- 
se exactamente lo que nosotros en- 
tendemos por ARRENQUÍN, falta 
a la definición: persona insepara- 
ble de otra, y que constituye para 
ella un estorbo. Algo así que nos 
molesta con su constante compa- 
ñía; y de lo cual deseamos vernos 
libres. En Hond., arriquin. 

Cuba. "En Cuba, harrenquín, dice 
MEMBREÑO (Ob. Cit.), tal vez refi- 
riéndose a PTCH. que escribe con h 
la palabra; pero no leyó la crítica que 
de este autor hace HACÍAS en la 
voz ARREAR, que es a saber: "Pich., 
fscribe harrenquín, harreo, harretran- 
cos (V.), harria y harriero ¿Quare? 
Probablemente porque la traen (lo h> 
de su orig-en. i Admirablemente! ;.Es- 
crilie, einpero. Pich., hacerico, hallen- 
to y harmonía? ¿Hespaña, Helena y 
Heñriau"i? ¿Avogado. seringa y Pheli- 
pe? ¿Cur tam varié?" 

— ARRENQIHN escribe MAGIAS; 
pero advertimos por el texto de sus 
definiciones que ninguna coincide con 



ARREO 



141 



ARREQ 



la de nuestro tabasqueñismo: "Sign. 
L niet. Caballería en la que acostumbra 
[- hacer sus excursiones comarcanas. — 
r adj. Se dice del bufón o de la perso- 
i na baja o ruin que divierte o lison- 
í jea continuamente a otra." I..a perso- 
na que designa el arrenquín cubano, 
como cualitativo, es nuestro ganagra- 
cía. (V.) 

Chile. "Arrenquín o arrinquín. En 
Chile hemos oído este vocablo, siem- 
pre en su terminación masculina; pe- 
ro en dos sentidos diversos: unas ve- 
ces denotando a aquellas personas que 
viven en charla y movimiento perpe- 
tuo, y son verdaderas ardillas huma- 
nas; y otras, al ayudante, general- 
mente muchacho, que suelen llevar 
los carr ;teros para que los desempe- 
ñen en ciertos menudos quehaceres. — 
A la bestia que guía la tropas y que 
casi siempre es ima yegua, la llama- 
mos madrina, y al ginete que la ti- 
ra del cabestro o que la monta, ma- 
rinero o marucho." (RODR.) 

Perú. El mismo RODR. citando a 
.Il'AX DE ARON'A, dice: "J. de Aro- 
na afirma usarse en Perú, no sólo 
arrinquín, sino también arrinquina, 
según el sexo a que se aplica, conser- 
^■ando sin alteración notable la signi- 
ficación de su original, arlequín. í' 

—TORO GISB., Dice. Lar., arrin- 
quín. 

Guat. "Arrinquín, persona que no 
se separa de otra, satélite." (TORO 
GISE.. Dicr. L?r.) 

Hond. (ÍD.. Ob. cit., arriquin. 

Ríopl. 'lArrinquín." (TORO GISB., 
loe. cit.) 

Cuatro formas, según adverti- 
mos, lleva la palabra a través del 
continente: arrenquín, arrequín, 
arrinquín y arriquin. 

Parece que en la Chontalpa tie- 
ne la voz arrinquín otro significa- 
do: el de "voltereta, machincuepa, 
volatín dado por causa de un tro- 
pezón o un golpe, como cuando una 
res forcejea y tira al vaquero." Esta 
acepción es enteramente regional. 

ARREO, m. Lo mismo que da 
MACÍAS. como provincialismo cu- 
bano: "El acto, el efecto, o el ejer- 
cicio de arrear." agregando des- 
pués en la parte crítica algo que 
tantas veces hemos dicho en este 



libro, defendiendo nuestros tabas- 
queñismos, genuinamente regiona- 
les. Oigámosle: "Determinar la 
acepción fundamental de una pala- 
bra, dada su etimología, es cues- 
tión de sentido común. Pues bien: 
léanse todos los Diccionarios, exa- 
mínese las distintas acepciones que 
asignan a la palabra arreo, y díga- 
se después si no es la cubana la 
acepción primordial. ¿Y qué quiere 
decir esto? La comprobación de 
una gran verdad desconocida, o ne- 
gada generalmente: que lejos de 
ser despreciables los que se llaman 
provincialismos americanos, son, 
los más de las veces, los puros orí- 
genes del español." Con letras de 
oro quisiéramos grabar estas pala- 
bras del erudito filólogo cubano en 
las puertas de la Academia Espa- 
ñola, para que las tuvieran presen- 
tes los doctores del Diccionario, ca- 
aa vez que dictan autos de fe con- 
tra una palabra, solamente porque 
no la han oído usar en Castilla. 

ARREQUINTAR, a. Atirantar o 
estirar una cuerda cualquiera hasta 
ponerla en su mayor estado de ten- 
sión. La etimología popular ha juz- 
gado por comparación de este ver- 
l30 con el requinto, instrumento 
musical análogo a la guitarra, de 
la cual difiere por sus tonos más 
agudos, seguramente debido al ma- 
yor grado de tensión de sus cuer- 
das. No puede ser más gráfica ni 
más inteligente la comparación, y, 
consecuentemente, más legítima la 
^oz. 

Ocasión es ésta do hacer notar 
una vez más la sutileza del len- 
guaje popular, para establecer las 
diferencias de matices en el con- 
cepto de los vocablos. La Acade- 
mia, que no registra el verbo ati- 
rantar, aunque registra el adj. ti- 
rante, da a éste y a los cualitativos 



ARRES 



— 142 — 



ARRIA 



similares: tieso, rígido, tenso, una 
sinonimia confusa y anfibológica en 
grado sumo, que para nosotros no 
existe. Tirante y tenso, los tenemos 
como sinónimos perfectos: una co- 
sa elástica, en máxima extensión 
longitudinal, sobre la cual obran 
dos fuerzas en dirección contraria, 
una en cada extremo; se ponen ti- 
rantes o tensas, las cuerdas de un 
instrumento; una lía de tender, los 
hilos de un alambrado, etc. Tieso y 
rígido, sinónimos también entre si, 
pero en nada equiparables a los an- 
teriores, expresan la condición de 
una cosa flexible cuando se pone 
dura, o recta, perdiendo la flexibi- 
lidad, por una causa cualquiera co- 
mo las variaciones de la tempera- 
tura, p. ej.; rígido, tieso se pone un 
cadáver. 

Arg. y Bol. Por estos países parece 
ciue sólo existe el verbo, aunque co" 
significado im sí es no es distinto del 
nuestro: "Apretar fuertemente cor 
cuerda o vendaje." (BAYO). Como ve- 
mos, la idea es la misma: la mis- ^ 
ma orientación guió en uno y otro ca- 
so la formación popular del vocablo. 

ARRESGAR., barb. por arries- 
gar. Como es tan común la confu- 
sión, anotamos la forma correcta, 
especialmente para ciertos letrados 
muy arresgados, que arriesgan así 
hacer im caso ridículo. 

ARREVESADO o ALREVESA- 
DO. V. ARRELLANARSE Y ARRE- 
COGER. 

ARREVOLVER. V. ARRECO- 
GER, i 

ARRIA, f. Notable e interesante 
disquisición hace Icazbalceta acer- 
ca de esia palabra, tratando de pro- 
bar que ha significado en castella- 
no recua, serie de bestias que ca- 
minan una tras de otra, lo mismo 
en España que en América, y cri- j 
ticando a la Academia por no ha- 
berla traído a su Dice, sino hasta i 
la duodécima edición (¡y demos! 
gracias de que haya reparado en j 



ella!). MACÍAS la consigna con 
igual valor, lo mismo que PICH. 
CUERVO la condenaba en sus edi- 
ciones anteriores; pero tal vez con- 
vencido de la injusticia, en la 5a. 
ed., que tenemos a la vista, volvió 
sobre sus pasos suprimiendo la 
censura. Castellana y de pura ce- 
pa, o no castellana que sea la voz 
arria, el caso es que nuestros pai- 
sanos no la usan jamás, como tam- 
poco usan arrea sino recua, sobie 
la cual no domina la palabra hata- 
jo, como en otras partes de la Re- 
pública, al decir del propio Icazb., 
pues ésta tiene aplicación muy es- 
pecial a grupo de bestias, entera- 
mente distinto de la recua. V. HA- 
TAJO. 

Hemos consignado la voz sola- 
mente porque tenemos la aguja de 
ARRIA, que manifiesta la preexis- 
tencia de arria, y ésta muy natu- 
ralmente, su coexistencia con arrie- 
ro, que es palabra más vieja que el 
chisme. 

ARRIAR, a. El pueblo lleva la 
metáfora dondequiera. ARRIAR, en 
lenguaje marino, es bajar las ve- 
las, y para la Acad., "bajar la 
bandera"; pues para aquel "dejar li- 
bre cualquiera cosa que estaba su- 
jeta", también es ARRIAR. Y muy 
bien dicho. ARRIAR los cabos; 
ARRIAR el dinero, cuando el suje- 
to es codo y no afloja, etc. (V.) 

ARRIATE, s. pl. "Terrenos de un 
jardín, algo levantados del resto 
del suelo y destinados para sem- 
brar flores." (Dice. Lar.) Esto y no 
más hemos entendido siempre nos- 
otros por arriates; pero el Sr. RA- 
MOS y DUARTE señala como prov. 
del D. F. la palabra, diciendo que 
significa solamente, según Covarru- 
bias: "los encañados de los jardi- 
nes; de arriad (en arábigo) que 
vale jardín", y que el P. Guadix Ta- 
marid dice que "arriate es calza- 



ARRIA 



143 



ARRIB 



da, camino o paso." De donde re- 
sulta que la significación primor- 
dial de arriate es genérica, vale 
jardín en general, lo mismo para 
los encañados, calzadas o pasos 
(lugares por donde se camina) que 
pai-a la "platabanda, asirate o par- 
terre", que dice el Sr. Ramos (lu- 
gares donde se siembran las flo- 
res). No embargante, hoy por hoy. 
el verdadero sentido de arriate es 
el que da el Dice. Lar., que hemos 
citado, y, en general, toda porción 
de terreno levantada sobre el nivel 
ordinario, para sembrar en ella, pe- 
ro no para caminar. 

Parece también que el nombre 
de platabanda, galicismo de la peor 
calidad, que espeta el purista (?) 
Sr. Ramos y Duarte, no significa lo 
que él pretende, sino precisamente 
lo que censura: "Camino que se de- 
ja entre los arriates y canastillos 
del jardín." (Dice. Lar.) En cuan- 
to al parterre es otro indigesto ga- 
licado, y el asirate ni consta en el 
Dice, de la Acad. ni hemos dado 
con el lugar de donde le espigó el 
anticuario Sr. Ramos y Duarte. 

Todo lo dicho nos es más que 
bastante a demostrar que no ne- 
cesitamos ir por adefesios y bado- 
mías a casa ajena, cuando en la 
nuestra tenemos vocablo tan casti- 
zo como ARRIATE, para expresar 
clara y correctamente la idea en 
cuestión. Es mexicanismo. 

"Habí.-i en esos If^herintos casas de 
vecindad con sus amplios patios, dis- 
ting'uido.s ya con una higuera, ya cor. 
un ganado o varios floripondios, sus 
arriates con mastuerzo, chícharo y 
albahaca." (FIDEL, Memorias. 2S- 
40, cap. II. p. 113.) 

ARRIBEÑO. ÑA. adj. y s. En Ta 
basco se califica así especialmente 
a todo lo relativo, perteneciente al 
Estado de Chiapas; que proviene 
de éste, por ser los de esta Enti- 
dad nacional lugares altos o de 
arriba, tierra de serranía, con res- 



pecto a nuestro Estado, que es to- 
do baj-o, costeño. Natural o habi- 
tante de los Estados del interior, 
más conocidos por guachos, gua- 
chinangos, saguayos, etc. El sinó- 
nimo de ARRIBEÑO en esta acep- 
ción es usual en toda la costa. To- 
do lo que a Chiapas se refiere es 
coleto (V.), aunque tiene esta voz 
un significado más restringido. Los 
ARRIBEÑOS (de Chiapas) viajan 
a comerciar a Tabasco en las fies- 
tas o romerías, como al San Isidro 
de Macuspana, al Santiago de Tea- 
pa, llevando productos materiales, 
frutas del clima frío y productos 
de la manufactura e industria indí- 
genas: dulces, juguetes, etc. El 
ARRIBEÑO emprende el viaje a 
Tabasco en muía, a través de la 
abrupta y escarpada serranía de 
Chiapas, por caminos infernales, 
pelisrosisimos como pocos otros de 
la República; trae consigo diez o 
doce chamulas, cargadores pedes- 
tres que llevan a lomo el garlo re- 
pleto de cajetas, manzanas, du- 
raznos, etc., a más de artículos de 
talabartería. Hacen camino por 
ocho o diez días para llegar a Ta- 
basco. que con los del retorno y los 
de la permanencia en la fiesta, ha 
cen al rededor de tm mes de viaje 
redondo, por el cual pagan un esti- 
pendio de un peso plata, al chamu- 
la, dándose éste por satisfecho y 
muy bien pagado. V. ABAJEÑO. 

— "EnaKVias arribeñas... vara... 2 
(reales). "(Comp. de Decretos, p. 63: 
Decreto de 16 de nov. de 1S37.) — 
ídem. Cíiueso.?) arribeños. . . ídem 
(arroba)... 32 (reales." — "Id. (so- 
gas) arribeñas... ídem (docena)... 1 
(real)." (Ibld.. p. 64.) — "Zapatos arri- 
beños de hombres... docena," etc. 
(Ib., p. 65.) 

Méx. "Así llaman los habitantes de 
las costas al que procede de las tie- 
rras altas." (ICAZB.) 

"Los costeños llamamos arribeños a 
los habitantes de la Mesa Central y 
tierras alta=!." (RODR. BELTR.iX, 
Pajarito. Vocabulario.) — "Abajo, con- 



ARRIE 



— 144 — 



ARRIE 



fundido entre el montón de colchas, 
casimires y ponchos, está el arribeño, 
acompañado de su consocia." (ID., 
Atrev... lit., La Feria de Candelaria, 
p. 148.) — "La esposa del Juez de le- 
tras es la liona del lug:ar, como arri- 
beña que es." (ALTAMIRANO, Pai- 
sajes y Leyendas, p. 64.) — 'En efec- 
to, como para los arribeños que temen 
ser asaltados por el vómito." (PAY- 
NO, Veracruz, XVII, p. 439.) 

Ríopl. "Así llaman en Buenos Aires 
al provinciano del interior." (BAYO.) 

Kn Perú y Chile, ARRIBANO. 
(Dice. Lar.) 

ARRIERAL. m. Nido o habita- 
ción de las hormigas arrieras (V.) ; 
también el conjunto de éstas, co- 
mo colectivo. 

"Una o dos inyecciones de humo ve- 
nenoso bastan para destruir un arrie- 
ral, por g^rande qvie sea." MARTZ., 
Cacao, pág. 71.) 

ARRIERAS, pl. (Aecodoma me- 
xicana). Hormigas que en recuas o 
arrias andan siempre en busca de 
alimento, por un camino limpio y 
perfectamente trazado, por el cual, 
en gran orden, van unas cargadas 
con su provisión y vienen las otras 
sin carga, en busca de ella. A las 
mismas, o de especie afín (neuróp- 
teras) llaman cazadoras en el 

Oriente de Bolivia (BAYO.) 

Muy comunes y abundantes en 
Tabasco; &on sumamente nocivas 
en la agricultura, porque destruyen 
las raíces de los sembrados, y por 
los peligros que ofrecen en los 
campos las! perforaciones enormes 
de sus nidos, con grave riesgo de 
los iinetes que corren a caballo en 
trabajos de vaquería. 

Ninguna obra de ingenio instin- 
tivo más valioso que las galerías 
del nido de las ARRIERAS. Una 
serie de pisos paralelos se suce- 
den hasta una profundidad a veces 
de muchos metros, diez, quince y 
hasta treinta. Cada piso o galería 
está dividida ñor tabiques vertica- 
les y sostenida por una serie de 
pilares que forman los mismos ta-, 



biques, bajando hasta el fondo. 
Una Z'ona de galerías determinadas 
está destinada a servir de habita- 
ciones; en ellas moran constante- 
mente las hembras crianderas o 
madres y los machos reproducto- 
res, que son como los zánganos de 
las abejas; otras galerías, las más 
superficiales, están destinadas pai-a 
dormitorio de la clase trabajadora 
u obrera, que es la que vive cons- 
tantemente en incursiones por el 
campo, para llevar a la población 
las provisiones necesarias para la 
familia, y para toda la comunidad, 
en tiempo de invierno. Por último, 
las galerías profundas son los al- 
macenes en donde depositan orde- 
nadamente el botín de sus corre- 
rías, sabiamente adquirido para su- 
fragar el dispendio de la vida co- 
mún en épocas de escasez o de 
mal tiempo para andar por lo'^ 
campos, cuando por la abundancia 
de lluvias, las aguas no les permi- 
ten viajar, o cuando por virtud de 
la estación los árboles están des- 
nudos de hojas o las que tienen 
no son propias para el consumo. 

El ARRIERAL, como se llama e^ 
nido de las arrieras, se abre al 
exterior por una serie de bocas tu- 
bulares, a manera de chimeneas, 
formadas sobre el nivel del suelo 
con la misma tierra excavada. Estos 
conductos bajan hasta el fondo, 
donde tienen salidas o desagües; 
de manera que el ARRIERAL nun- 
ca se inunda, pues las aguas no in- 
vaden las galerías, sino corren has- 
ta salir como se ha dicho. Lo mis- 
mo todas las puertas exteriores de 
la vecindad, que las interiores de 
las viviendas o bodegas, están 
constantemente escoltadas por cen- 
tinelas que son escogidos entre las 
hormigas más fornidas, verdaderos 
cosacos, -o soldados turcos como 
aquellos de las calles de Constan- 



ARRIE 



145 



ARRIM 



tinopla de que nos habla Blasco 
Ibáñez, en Oriente, capaces de es- 
trangular de un apretón a cual- 
quier osado invasor. 

"Las hormigas arrieras (Aecodoma 
Mexicana) ocasionan muchos perjui- 
cios porque se alimentan de las hojas 
del cacaotero, y paralizan con esto el 
crecimiento del árbol; pero si en el 
plantío hay alguna planta de su agra- 
do, dejan al cacaotero enteramente 
ileso." (MARTÍNEZ, Cacao, p. 71.) 

ARRIERO. ARRIEROS SOMOS, 
V EN UN CAMINO ANDAMOS. La 
Academia dice "en el camino, o y 
en el camino andamos;" en Méxi- 
co se usa esta segunda forma. 
(ICAZBALCETA.) ; 

ARRIMADILLA. f. Juego de mu- ' 
chachos. Consiste en arrojar una I 
moneda, desdo alguna distancia de 
varios pasos, contra la pared, la 
acera u otro obstáculo. Los juga- 
dores se colocan parados en línea 
de frente, tirando sucesivamente 
de izquierda a derecha, general- ¡ 
mente con centavos. Aquél cuya | 
moneda al caer descansa más cer- \ 
ca del lugar donde debe arrimar, | 
pana a los demás, recogiéndoles j 
las suyas. I 

Suele también jugarse a chipo-; 
te. Es éste un golpe dado con los ; 
dedos extendidos de la una mano, 
sobre el dorso de la otra. Los mu- 1 
chachos suelen untar saliva a la i 
mano que golpea, para asentar el j 
chipote, poniendo colorada la que 
lo recibe. 

ARRIMADO. DA. adj. Individuo 
ue vive en propiedad ajena, por 
■ aridad o complacencia del dueño/ 
sin ningún derecho sobre ella...., 
aunque a veces se toman más de- 
rechos que el mismo propietario, 
como el sapo del cuento, que fue 
éste: llovía, a cántaros, cuando un 
sapo, entumecido y tiritando, más 
en.sopado que ensapado, llegó a la 
cueva reducida de una ranita hu- 
milde. 



— Compañera y caritativa amiga, 
ranita, — la dijo, — vengo muerto de 
frío; ya no acierto a dar salto y 
hasta la vista se me nubla de pura 
debilidad y calambrera. ¿Tuvieras 
la bondad de admitirme al refu- 
gio de tu casa? 

— Pero ¡cómo!, amigo sapo, re- 
puso la rana, cortésmente; si con 
trabajo quepo yo en esta cuevecita, 
de tan pequeña que es. 

— No importa, dijo nuevamente, 
con voz ahogada por las lágrimas, 
el sapo. Aquí en un rinconcito me 
acomodo. 

Y sin más ni menos, el ARRI- 
MADO se fue colando a espaldas 
de la ranita hasta posarse en el 
fondo del agujero. L'na vez allí em- 
pezó a inflarse con todas sus fuer- 
zas, y a comprimir fuertemente a 
la pobre ranita, que cada vez era 
rechazada hacia la puerta, hasta 
que di jóle al sapo: 
— Amigo, huésped, ¿qué sucede? 
A lo que el sapo contestó enfá- 
ticamente: 

— ¡Pues al que no le convenga, 
que se salga ! . . . . 

Me parece que pueden los lecto- 
res formarse idea aproximada de 
lo que son los ARRIMADOS en 
Tabasco, juzgando por el cuento, 
que ellos inspiraron al numen po- 
pular en la apología que acabamos 
de hacer. 

ARRIMAR, n. Golpear, dar de 
golpes: a fulano le arrimaron sus 
patadas. 

ARRIMARSE, pr. 'Establecerse 
en casa ajena para vivir y aiín co- 
^^el• de balde. Es muy común entre 
los pobres, cuando no tienen habi- 
tación. ARRIMARSE a otro, acaso 
tan pobre como él; y asombra la 
facilidad con que especialmente 
mujeres pobrísimas y cargadas de 
hijos dan un rinconcito en su es- 
trecho V miserable cuarto a otra 

10 



ARRIM 



146 — 



ARRIM 



mujer, que suele llevar también 
hijos. No es rai'O tampoco que les 
den el bocadito, es decir, que par- 
tan con ella el escaso alimento que 
alcanzan. Y esto lo hacen a veces 
durante largo tiempo, sin repug- 
nancia, sin vanagloria, como la co- 
sa más natural del mundo. Es un 
efecto de la admirable caridad de 
nuestro pueblo bajo, de que tengo 
antiguo y personal conocimiento, y 
es tanta que llega a fomentar la 
vagancia. En las muperes, ARRI- 
MARSE es casi siempre indicio de 
gran necesidad: en los hombres lo 
es más bien de holgazanería." 

Así se expresa D. Joaquín Gar- 
cía Icazbalceta en su Vocabulario 
de mexicanismos, refiriéndose a lo 
que es ARRIMARSE, en la ciudad 
de México. Testigo presencial de 
la vida capitalina, el que estas lí- 
neas escribe, nada que observar tie- 
ne a las consideraciones del autor, 
sino calificar de magistrales sus 
apreciaciones filosóficas y socioló 
gicas. 

Pero en nuestro Estado de Ta- 
basco, las cosas pasan de distinta 
manera. Allá no hay pobres, y la 
fecundidad, la prodigalidad, y la 
exuberancia de la tierra, son cau- 
sas soci.Hles que influyen en la apa- 
tía de la gente, la pereza y la hol- 
gazanería. El hombre del campo vi- 
ve allí sin necesidades ni exigen- 
cias; la selva y el agua le dan so 
bradamente los alimentos para vi- 
vir, y como casi toda la población 
es campesina, porque así es más 
fácil la vida, en las Jioblaciones so- 
lamente residen los pobres dedica- 
dos a trabajos especiales que les 
producen también lo necesario pa- 
ra siibsistii"; de manera que allí no 
hay ARRIMADOS, como en Méxi- 
co, en donde se acumula un exceso 
de la población que ya no cabe por 
los distintos rumbos de la Repúbli- 



ca, y acaso hasta del extranjero, 
como sucede en todas las grandes 
capitales. 

El ARRIMADO de Tabasco es, 
pues, un individuo sociólogo distin- 
to del de México. Allá sólo existe 
I en las fincas, ranchos o haciendas 
de campo, y su existencia se debe 
! a las causas expuestas en párra- 
I fo anterior. Es también de condi- 
clones distintas al de México. No 
] vive a expensas de la corta ración 
; que divida con él su protector. Es 
un individuo a quien el dueño de la 
finca concede terreno para que 
construya su casa y viva en ella 
y a veces también para que haga 
sus labores, a condición solamente 
de que en cambio le preste alguno 
que otro día de trabajo en las se- 
manas. Pero el ARRIMADO casi 
siempre se cree con derecho a ex- 
plotar la propiedad del finquero; 
pesca y caza para vender, suele 
hurtar, y llega a convertirse por lo 
mismo en una remora, en un arren- 
quín del cual oon dificultad se des- 
hace el dueño. Por eso los ARRI- 
MADOS gozan de justa mala fama 
I y son tan temidos. 

Debemos, empero, hacer la sal- 
I vedad de que no son ARRIMADOS 
[ aquellos individuos que, desposeí- 
i dos y arrojados ignominiosamente 
¡ de su heredad, en los tiempos tirá- 
í nieos de las Dictaduras, fueron a 
: cultivar las tierras de sus abuelos, 
i en donde los terratenientes y lati- 
I fundistas, acaparadores sin límites, 
' habían plantado sus reales, sólo 
para sustraer la propiedad al be- 
I neficio del indio y del labriego 
; paupérrimo, sin que él mismo pu- 
diera jamás dominar ni con la 
j mente las vastísimas extensiones 
de terreno que el Gobierno, por 
transacciones ilícitas de beneficio 
y provecho para bolsas científicas, 
j de honor obscuro y tortuoso, les 



AREIM 



147 — 



ARROC 



concediera sin i-ubor, y sin mira- 
mientos a la Diosa que a través 
de la venda enderezaba la espada 
con que las vengadoras Euménides 
populares habrían de tajar, como 
han tajado, las cabezas aposti'ofa- 
das de los culpables. 

Méx. "Esta mujer... tiene sus arri- 
mados," (FACUNDO, Artículos, La 
casa de vecindda, p. 102.) — "El nú- 
mero de arrimados de ambos sexos 
varía en razón directa de la carestía 
del maíz y de la baratura del aguar- 
diente." (ID., ib.) — Tú no eres mi so- 
brino como has pensado, sino un arri- 
mado miserable y vicioso." (PENSA- 
DOR, Periquillo, cap. XVI.) : 

Venez. Parece que por estas tierras 
dícese achant-arse: "Entre nosotros 
vale como detenerse en algún Ivigar o 
casa ajena por conveniencia propia. 
Persona que se achanta, de seguro , 
que es gente no santa." (PICÓN FE- | 
BRES.) I 

ARRIMO, m. "La pared o cerca 
medianera," dice el Sr. Maclas, y 
que "en tal sentido se dice pagar, 
vender, tener, etc., mitad del arri- 
mo, esto es la mitad del precio, o 
valor de aquella pared o cerca." 
Opinamos que ha sufrido una con- 
fusión el Sr. Macías. ARRIMO, a 
nuestro entender, tiene dos signi- 
ficados, uno provincial; otro como 
término forense. En el primero ex- 
presa, no la cosa misma o pared 
que arrima, sino la servidumbre, el 
uso de medianería, o servicio co- 
mún que la pared medianera o di- 
vidente presta a los predios dividi- 
dos o separadas por ella. Y así di- 
cen los propietarios colindantes te- 
ner ARRIMO, cuando ambos han 
costeado la medianería y a ambos 
sirve. La acepción forense es la del 
derecho mismo vinculado en la ser- 
vidumbre de la pared, para uso 
común, y, recíprocamente, la obli- 
gación común también en ambos 
propietarios de no estorbarse mu- 
tuamente el uso de la medianería. 

ARRISCADO, DA. adj. cuya sipr- , 
niñcación crenuina es: levantado I 



hacia arriba de su posición natu- 
ral. Sombrero ARRISCADO, el que 
tiene el ala vuelta hacia arriba, le- 
vantada, lo cual da cierto tono de 
desplante o altanería al sujeto. 

"Cubierta la cabeza con un fieltro 
color de ceniza, un tanto arriscado." 
(SÁNCHEZ MARMOL, Antón, VII, 
pág. 59.) 

ARRISCAR, a. y pr. "Arriscar 
significa levantar, respingar, arre- 
mangar o remangar, arregazar o 
arrezagar, aplicándose a cosas 
vueltas hacia arriba, especialmente 
a las narices." (GAGINI.) 

Méx. ICAZB. argumenta que por la 
idea de levantar que encierra el ver- 
bo en sus acepciones castizas, lo usa- 
mos en tal sentido. Muy bien dicho. 

"En la política ;oh.' ahí es donde 
me arrisco el sombrero y juro por la 
laguna Estigia que nos han de oír los 
sordos." (MORALES. Gallo Pitagórico, 

p. 21.) — "Por cualquiera fruslería, 

armaba !a de Dios Cristo, se arrisca- 
ba el sombrero,... y gritaba." (LÓ- 
PEZ PORT., La Parcela, IV, p. 50.) 

Col. "Decimos arriscar el ala del 
sombrero, por levantarla, plegarla ha- 
cia arriba; nariz arriscada, por re- 
mangada, respingada: no es probable 
que tengamos aquí el antiguo verbo 
arriscar (arriesgar, refl. engreírse) y 
arriscado (atrevido, resuelto, ágil, ga- 
llardo), sino que es quizá encumbrar; 
aunque no es imposible que nuestra 
acepción de arriscar sea también an- 
tigua." (CUERVO, p. 916.) 

Chile. Lo consigna RODRÍGIT^Z. 
censurándolo inopinadamente. 

ARRITRANCA, f. Muy poco usa- 
da. Retranca. En Arg. y Bol. se 
llama ataja. (BAYO.) V. GRUPA O 
GRUPERA. 

ARROCERO, m. Agelaeus phoe- 
niccus, Vieill. Pajarito negro, con 
el pico y el tronco de las alas co- 
loradas, que anda en írrandes ban- 
dadas. Es un poco más pequeño 
que el tordo, al eral se parece mu- 
cho. El ARROCERO es el azote de 
los arrozales, pues de su afición a 
alimentarse del grano del arroz, le 
viene su nombre. El canto coreado 
de la bandada, cuando se levanta, 
después de comer, y se posa en los 



ARROO 



— 148 — 



ARROZ 



árboles, es como un gorgoriteo as- 
pirado que resuena a larga distan- 
cia en la selva. Rovirosa le llama 
Sargento, y con este nombre lo des- 
cribe: "Esta avecilla es una de las 
" más preciosas de la ornitología 
" tabasqueña, así por el hermoso 
" contraste que forman las plumas 
" del carpo, matizadas de amarillo 
" y de carmín, con el color negro 
" intenso de todo su plumaje, como 
" por su canto dulce y melancólico. 
" Habita de preferencia los lugares 
" pantanosos ; en el Limón la veía 
" a menudo reunida en pequeñas 
" bandadas, ya en el centro de un 
" extenso popal, dando caza a los 
" insectos, ya a la sombra de los 
"tintos (Haematoxyion Campechia- 
num, L.) ; allí pude también obser- 
" var sus curiosas costumbres, dig- 
" ñas de llamar la atención del na- 
" turalista. Consignaré aquí uno de 
" los rasgos más característicos de 
" este icterido, dejando el uso de 
" la palabra a nuestro sabio cuanto 
" modesto naturalista D. Manuel M. 
•' Villada. 

"Son amigos tambiéni de la raza 
" bovina, dice, con quien se toman 
"grandes libertades; se paran so- 
" bre el cuello de las vacas -o en 
" la punta de los cuernos. Cuando 
" en los grandes calores del día, 
" los toros se hunden en el limo 
" de las lagunas para sustraerse de 
" los ardores del sol y de los pi- 
" quetes de los animales, dejando 
" solamente de fuera la extremidad 
" del hocico, un comendador se fija 
" en este islote de carne viva que | 
" le sirve invariablemente de pe- 
" dental. Ahora bien, en este sitio ' 
" cuida atentamente la nariz de su ' 
"huésped, en la cual ningún taba- i 
" no podría ariresgarse a entrar sin ' 
" ouf- fiierp. devorado al instante." i 
(ROVTROSA, Zoología, p. 26). V 
SARGENTO. 



ARROCILLO. m. Planta gramí- 
nea forrajera, de carácter palus- 
tre, que se cría en las playas o lu- 
gares húmedos del Estado. 

"Los pastos en Macuspana son li- 
bres y Jos prados naturales o artifi- 
ciales. Los terrenos situados al nivel 
de las aguas de los ríos o poco más 
elevados que éstos, conservan alguna 
cantidad de agua todo el año, y por 
consiguiente la humedad y frescura 
necesaria para el desarrollo y creci- 
miento de algunas plantas palúdicas, 
tales como el Camalote, Arrocino, 
Grama de Agua y Lengua de Vaca, 
de la familia de las gramíneas; la 
dormilona de agua y zarza, de las le- 
guminosas, y el pan caliente de las 
ciperáceas. Cada año los desborda- 
mientos de los ríos hacen morir a al- 
gunas de éstas y favorecen la produc- 
ción de otras, como la pancilla y le- 
chuga (Litorella Lacustris). La es- 
pontaneidad con que aquellas plantas 
crecen, en campos abiertos que, en 
muchos parajes miden algunas leguas 
de extensión, y sus cualidades emi- 
nentem.ente nutritivas para los gana- 
dos, han sido aprovechadas por los 
naturales para la cría de éstos." (RO- 
VIROSA, El Part. de Mac, MS., cap. 
Vlir, p. 167.) 

ARROLLARSE, pr. "Las muje- 
res que se arrollan para no zar- 
pearse, y los hombres que se arro- 
llan para no emporcar los puños 
de la camisa, deben de tener el 
cuerpo de trapo, porque de otro 
modo no podrían hacerlo un rollo." 
(GAGINI.) Porque la expresión es 
elíptica, el autor hace irrisión; lle- 
va siempre sobrentendida la frase 
complementaria de la idea: la ro- 
pa, y ésta no sé donde habríala vis- 
to de hierro el Sr. Gagini, para que 
no pudiera ARROLLARSE. Digo 
esto en defensa de mis paisanos, a 
quienes vendría) es el guante, por- 
que usan también el verbo, aunque 
es mucho más común y usual, en- 
rollarse (la ropa). (V.) 

ARROZ CON LECHE. Con distin- 
tos nombres, pero a todos los hijos 
del Nuevo Mundo nos sabe bien el 
dulcecito, y no menos a los españo- 



ARROZ 



— 149 — 



ASAL 



les. En México gritan las viejas tí- r 
picas "¡arroz de leche! ¡tomen su, 
ari'ocito!," apostadas en el AjTinta- 
miento, la Acequia o la Alameda, ' 
con su arquilla de tacitas que fue- 
ron blancas cuando no eran viejas, 
con sendas cucharitas, oriundas de 
"El Volador," y con su poblado de 
moscas respectivas, anunciando la 
exquisitez del dulce con el reclamo 
de sus patitas embadurnadas. 

En Tabasco es un dulce tanto 
más sabroso que el de por acá; pe- 
ro no tan.... "democrático" como 
éste. Como allá todo es limpieza y 
aseo, aquel ARROZ CON LECHE 
es manjar de dioses, lo mismo so- 
bre el cajón cubierto con hoja de 
tó a guisa de mantel, en la casita 
humilde del labriego, que en la me- 
sa de cualquier Creso de la Provin- ^ 
cía. 

Por Centro y Sur América di- 
cen, como en México, arroz de le- 
che; los hijos del Cid, arroz con 
leche, como nosotros, según testi- 
monios de CUERVO y GAGINI. 
Creo que estamos en lo cierto, no ; 
porque así digan en España, sino 
porque la preposición de expresa, ' 
en verdad, composición (sombrero í 
de paja) ; contenido (taza de le- : 
che) ; uso (navaja de afeitar) y I 
otros conceptos, pero nunca com- 
pañía, para lo cual se usa con: 
arroz con tomate; carne con chile; 
café con leche. Además, la razón 
que da CUERVO es de peso, como 
todas las suyas : "Sopa de leche, de i 
arroz (locuciones) muy propias por ^ 
que en ellas el complemento espe- 
cifica un término general." | 

ARRUGARSE, pr. Acobardarse, I 
tener miedo a algo o a alguien. Es 
más enérgico que rajarse y más es- 
pecífico que éste, que vale también 
echarse atrás en un trato, etc. Fu- 
lano se le arrugó a Juan, quiere de- 
cir: tuvo miedo a Juan; esto se en- 1 



tiende cuando ya la cosa va de ve- 
ras, llegando a los hechos, después 
de las palabras. 

Méx. Lo consigna ICAZB.: "Algu- 
nas veces hemos oído este verbo... 
en estilo jocoso y familfar, por aco- 
bardarse, aturdirse." 

ARRUINADO, DA. adj. Raquítico, 
triste, macilento, hablando de las 
plantas. También suele decirse de 
las personas. V. ARRANCADO. 

ARRUINARSE, pr. Venir a me- 
nos, quedarse^ pobre después de ha- 
ber sido rico, 

2. Se dice también de las plan- 
tas que enferman y se ponen ma- 
cilentas, perdiendo su verdor y lo- 
zanía; ponerse raquítico. 

ARRUMAR, por arrumbar, en la 
acepción de poner algo en sitio 
apartado, como inútil, es barbaris- 
mo, aunque poco común, pues los 
más usan la dicción propia. 

ARRUMBADA, f. Rincón, parte 
prof'onda de un seno, ángulo o en- 
trante. 

"Desde el río y barra de San Pe- 
dro, continúa la costa corriendo... 
hasta el río y barra de Tupilco o Cu- 
pilco formando ima ensenada que 

se interna unos seis kilómetros 23.5 
metros, hallándose en la arrumbada 
de la ensenada, la barra principal de 
Tabasco, en la que derrama sus aguas 
el río Grijalva." (GIL, Y SAENZ. 
Cartilla de la Geogr. de Tab., Supl.. 
p. 66.) 

Por más que lo de la ensenada 
no sea de toda exactitud geográ- 
fica, es original la palabra arrum- 
bada y el uso que de ella hace el 
Presb. Gil y Sáenz, quien a pesar 
de su acostumbrada falta de orto- 
grrafía, usaba del lenguaje más ori- 
ginal y expresivo. Como derivada 
de arrumbar, por arrinconar, es de 
formación muy pura la voz. que di- 
jéramos hasta de sabor clásico. 

ASALTO, m. Regoci jamónos de 
encontrar este ASALTO también 
en Cuba, cuyo pueblo en materia 
de bullanga y alegría no va en za- 
ga al de Tabasco, con el cual tie- 



ASAL 



— 150 — 



ASERR 



ne tantos puntos de contacto en 
costumbres, usos, comidas, acento 
y modo de hablar, como no los tie- 
ne seguramente con otro alguno 
de los pueblos americanos, y a lo 
cual se debe la mutua simpatía na- 
tural que entrambos se guardan. 
EL ASALTO de que debemos 
tratar es éste: "El acto de sorpren- 
der al dueño de alguna casa, lle- 
vando todo lo necesario para que 
tenga efecto un baile." (MACÍAS.) 

ASCO. HACER ASCO A UN 
TRABAJO, A UNA OBRA, fr. fig. 
fam., temerles, no atreverse a em- 
prenderlos, por repugnancia natu- 
lal o por la dificultad que ofrezcan. 

PONER A UNO DE ASCO, fr. 
fig. fam., injuriarlo gravemente, 
descargar sobre él el colmo de las 
ofensas. Poner a \ino como lazo de 
cochino, dícese en México. En Ta- 
basco se dice también poner a uno 
como chinín jugueteado de zorro, 
como Cristo puso al sapo, Dios al 
perico, etc. 

ASCENSOR, m. No conocemos 
en Tabasco todavía este aparato, 
del que diría uno de nuestros ran- 
cheros, quC es: "como el balde de 
agua que sube en el pozo, jalado 
por una pita;" sólo que no es bal- 
de, sino cajón o casita; que no lle- 
va agua, sino gente, como pájaros 
en una jaula, y que no sube en 
los pozos, sino en éstos "diablos 
de edificios de tres o cuatro pisos, 
del alto de la mata de mango." Pe- 
ro sí conocemos la palabra, y aún 
ELEVADOR, y saben también al- 
gunos conterráneos provincianos 
que han venido a visitar la metró- 
poli, que no deben meter la mano 
ni agari-arse de la reja de la puer- 
ta, porque "muerde," y saben, por 
último, que aunque tengan temo- 
res, las "pitas" no revientan, aun- 
que se vean delgadas, como ballil, 



ni hay por lo mismo riesgo de 
"desguindarse" desds los "elemen- 
tos." 

ASENTARLE BIEN a uno algo, 
L-omo un vestido, por ejemplo, es 
quedarle bien, hacerle a uno buena 
figura. 

2. También se dice de un lugar, 
cuando se aclimata uno en él, 
cuando no resiente el cambio del 
anterior. 

3. Lo mismo de un alimento o 
I de un medicamento que le hace a 
! lino buen efecto, que da resultados 

j favorables a la salud o al bienes- 
j tar del cuerpo. 

¡ También existe la expresión "ve- 
I rirle bien a uno," pero ésta qiuere 
¡ decir convenirle a uno una cosa: 
! ME VIENE BIEN QUE NO SAL- 
I GAS, PORQUE TE NECESITO EN 

CASA. 

ASERRUCHAR, a. Cortar con se- 
rrucho. 
i Ha mucho tiempo que los filólo- 
i ^os y lexicógrafos abonan porque 
¡ este verbo adquiera carta de ciu- 
I dadanía en el Diccionario, y aun- 
que los académicos, rehacios no 
i han querido concedérsela, creemos 
': aue un día llegará que se la con- 
cedan, con los oídos perforados 
por el sonsonete de la murmura- 
ción que dice: así como de sierra 
\ (lay aserrar, de serrucho debe ha- 
ber ASERRUCHAR. Y mis paisa- 
nos dan el mejor ejemplo de per- 
severancia: jamás usan del verbo 
aserrar cuando cortan con serru- 
cho. 

Lo de "aserrar con serrucho." 
que dice el Sr. Membreño, nos pa- 
rece, en verdad, tan raro como 
"apalear con sombrero." 

Se usa también en C. Rica (GA- 
GINI), en Venezuela (RIVODÓ), en 
Colombia (CUERVO); es, en fin, 
un verdadero americanismo, condi- 



ASEG 



151 



asís 



ción que le ha adjudicado TORO ( 
GISEERT (Dice. Lar.) 

ASEGURO, m. Contrato con que 
se aseguran caudales, bienes o per- 
sonas, contra ciertos riesgos. Deri- 
vándose de asegurarse, no nos pa- 
tece justo calificarlo de barbaris- 
mo, tan implacablemente como lo 
hace eí Sr. TORO GISB. (Dice. , 
Lar-); concedámosle siquiera que 
sea: "usado en lugar de seguro, in- 
distintamente." CUERVO lo patro- 
cina (p. 905) ; RIVODó dice que es 
"más usual que seguro." (Voces 
Nuevas, p. 137.) 

ASÍ. adv. "Palabra muy usada fa- \ 
miliarmenie para expresar ima | 
gran cantidad, una muchedumbre; 
mas es preciso que vaya acompa- 
ñado de cierti mímica, como lo ex- | 
presa el siguiente ejemplo: í 

"¡Vaya! pues cuando lo pudimos 
salvar! y oiga usté, recomendaciones 
no faltaron: así de personas particu- 
lares.... — al decir la pala1)ra así, el 
pájaro juntó las puntas de los dedos, 
moviéndolos. — Así de licenciados, pe- 
ro siempre le lastimaban." (FACUN- ■ 
DO, Gentes, t. I, p. 15S.) i 

(ic.vzr;.) 

ASÍ o ASADO. "El Diccionario 
dice Así que asá, así que asado." 
(ICAZB.) 

"Y de que sea así o asado, no se | 
sigue ningún rapto moral." (PENSA- , 
DOR, Quijotita. cap. 9.) | 

2. Nosotros usamos además de ' 
la frase ASÍ Y ASÍ, con relación al 
estado de un enfermo, pai'a expre- : 
sar que sigue igual o que mejora 
poco, que no se puede precisar la 
mejoría; su significación es casi de 
ambigüedad y va también acompa- 
ñada de cierta mímica especial. 

ASIENTO, m. Nombre con que' 
Bel designa vulgarmente la silla de 
sentarse, a la cual también se lia- | 
ma taburete, aunque éste suele di- ' 
ferenciarse en que es todo de ma- • 
dera y mucho más tosco. : 

ASIGÚN y ASEGÚN. "Albarda ' 
sobre albarda es "^l asegún que usa 



el vulgo, dice Cuen o, juntando con 
aegún, que ?o. si ¿ólo expresa con- 
lormidad, el a de a medida, a pro- 
porción, a !o que dicen." 

Hond. MEMBRí:5;-0 consigna asl- 
gún. 

C. Rica. "Asegún. Arcaísmo vulgar, 
por según. Kn Pontevedra (Galicia) 
se dice asegundo. (GAGINI.) 

No lo registran los mexicanistas 
Icazbalceta ni Ramos y Duarte, 
siendo así que lo hemos oído usar 
tantísimo en el Distrito Federal, y 
aún en Tlaxcala, Puebla y otros 
lugares de la República, entre la 
íente indocta; principalmente en 
la forma asigún. Es verdaderamen- 
te raro que lo haya descuidado el 
Sr. Ramos y D. que acopió tanta 
chachara. 

El Sr. OCAMPO registra "ASI- 
GÚN MENTE, de la misma manera 
o modo. Sólo es empleado por el 
bajo pueblo." 

ASINA. Este asina, por así, es 
de la familia de asigún, por lo vul- 
gar y por lo plebeyo. Cierto es que 
estas badomías sólo son propias de 
ia gente tan rústica que no sabe 
leer ni escribir, y para la cual por 
lo mismo estas publicaciones son 
tortas y pan pintado, y cierto es 
también que a veces se dan el to- 
no de reformar la patochada, di- 
ciendo ansina; pero si no tenemos 
!a suerte de ser leídos por esos po- 
bres dejados de la mano de Dios, 
sí creemos que quienes nos lean 
tienen la obligación de cnri-egir ta- 
les corruptelas, dondequiera que 
las oigan, como homenaje a nues- 
tra lengua y por razón del sublime 
apotegma bíblico: "dad de beber al 
sediento." 

ASISTO Y. m. Uno de tantos so- 
nes de carácter popular que se bai- 
lan en Tabasco y el cual, como el 
jarabe, los chiles y otros más, es 
también cantable con aplicación de 



asís 



152 — 



ASOL 



los versos de bomba y demás ai- 
res. 

ASISTIR, a. En general se usa 
de este verbo en el sentido de pro- 
jíorcionar alimentos; pero especial 
mente la gente campesina lo em- 
plea por atender a la alimentación 
de uno, mantenerlo: Der. : asisten- 
cia, acción y efecto de asistir y la 
alimentación misma; asistente y 
asistenta el que asiste y la que 
asiste. 

"Nada me traes y te ha dicho el 
amo que me asistas como a tu mari- 
do, porque ya sabes que no hay aquí 
bastantes mujeres para los hombres." 
(ZENTELLA, Perico, p. 30.) 

ASOCAR o SOCAR. Parece que 
en Cuba solamente se usa en la 
primera forma, en que lo dan Ma- 
clas y Pich. : "Apretar con fuei'za o 
c-xtremosamente cualquiera cosa, y 
en tal concepto se dice: dése por 
caso, tabaco asocado el que se ha 
torcido muy apretado, comprimida 
la tripa con la capa a punto tal 
que le impida arder." (MACfAS.) 
Aunque este mismo autor cita a 
Rosell, que escribe: "También es 
muy usado socar." 

La definición antes copiada no 
nos satisface, pues para nosotros 
ASOCAR no es apretar cualquier 
cosa, sino exclusivamente apretar 
una amarra, una ligadura, cosa en- 
teramente acorde con la etimolo- 
gía del verbo que da el propio se- 
ñor Macías: "Se compone de a, 
partícula expletiva, y de socar, pa- 
labra derivada de soga en vas- 
cuencje soca), procedente del bajo 
lat. soga, voz originaria del bre- 
tón sug, o del gaélico sugan, soga." 

No lo bailamos en otro alguno 
de los autores consultados. 

ASOLEADERO. m. En las fincas 
de cacao, se llama así a un patio 
o espacio de terreno cercado, con 
piso de ladrillo o cemento, que 



sirve para solear el cacao. Lláma- 
se también SECADERO. V. 

2. También se llama así en los 
campos a ciertos lugares de la ori- 
lla de los arroyos, ríos o lagunas 
en que acostumbran tomar sol los 
reptiles acuáticos: lagartos o hico- 
teas. La tortuga nunca se asolea. 

ASOLEADO, DA. adj. "El animal 
enfermo de asoleo." (OCAMPO.) 

2. Metafóricamente se aplica 
también a las personas, por fatiga- 
do, muy cansado. Traer a alguno 
asoleado, es fastidiarlo, con la in- 
sistencia de algo que se le trata o 
que se le pido. 

Sólo en los Hondureñismos del 
Sr. MEMBREÑO hállase este adje- 
tivo con una significación metafó- 
rica parecida a la que hemos apun- 
tado: "Torpe, dundo, DUNDO: ton- 
to." Gagini cree, y puede estar en 
Jo cierto, que este adjetivo es una 
corrupción de duendo, manso, que 
se halla en la Historia de Oviedo y 
en el Diccionario de la Academia. 

ASOLEO, m. "Nombre vulgar 
con que se designan las enferme- 
dades de los solípedos caracteriza- 
das por la sofocación, golpes de los 
ijares, con palpitaciones, sensibles 
aún sobre la cruz, particularmente 
por la interrupción del movimiento 
de inspiración, de manera que ésta 
Ge haga en dos tiempos. El ASO- 
LEO es considerado por los veteri- 
narios mexicanos como sintomáti- 
co de una neurosis de la respira- 
ción, asimilada al asma del hom- 
bre; de enfisema del pulmón; 
de espasmos del diafragma; de 
afección orgánica del corazón, de 
una bronquitis crónica y aguda." 
(ICAZB.) 

"Enfermedad que contraen algu- 
nos animales, y especialmente el 
caballo, por exceso de fatiga." 
(OCAMPO.) 



ASOL 



— 153 



ATAJ 



Parece que esta voz de veterina- 
ria no corre por toda la América 
española, porque no la hallamos 
)iiás que eomo raexicanismo, aun- 
que Toro Gisb. la consigna en el 
Dice. Lar. "Veter. Enfermedad dé- 
los animales, caracterizada por so- 
focación y palpitaciones." El Dic- 
cionario de la Academia no regis- 
traba esta voz en ediciones ante- 
riores. 

El ASOLEO es enfermedad muy 
frecuente en lugares tropicales, co- 
mo Tabasco. donde el sol caldea, 
reberveran los campos. 

2. Acción y efecto de asolearse, 
de tomar sol. V. ASOLEADERO, 2. 

Hasta la última edición del Dice, 
de la Acad. apareció esta acepción 
de la voz. 

ASTABANDERA, f. "El asta o 
palo que se fija en la parte más al- 
ta de los edificios públicos, para 
izar en ella la bandera en los días 
de la patria." 

Méx. "El asta o palo que se fija 
verticalmente en la parte más eleva- 
da de los edificios para izar la bande- 
ra cuando corresponde. ÍICAZB.) 

ASTAPANECO, CA. adj. Oriundo 
o habitante de Astapa, pueblo de 
la Municipalidad de Jalapa en Ta- 
basco. Dícese también ASTAPEN- 
SE. 

ASTAPENSE. adj. Astapaneco. 
Menos usado que éste. 

"El honrado escritor astapense Don 
Eleuterio Pérez... me ha dicho, etc." 
(MERINO, Juana Santa Anna, Vni, 
p. .5S.) 

ASTILLERO, m. Colectivo que 
significa reunión o hacinamiento 
de astillas. 

2. Por extensión, también se lla- 
ma así el lugar donde se labra cual- 
quier palo y quedan regadas las as- 
tillas. 

"Lugar del monte en que se ha- 
ce corte de leña," dice el Sr. Gar- 
cía Icazbalceta; pero esta acepción 
es desconocida en el lenguaje po- 



pular de Tabasco. El lugar donde 
se hace leña se llama leñadero, y 
leñero el lugar en donde se guarda 
la leña en casa. (V.) 

ASTRONÓMICA, f. Arbusto que 
produce la flor del mismo nombre, 
ix)sada, pequeñita y muy abundan- 
te. Se acostumbra sembrarlo como 
planta de ornato en las calles y si- 
tios públicos. Es copada y ramosa; 
de hojas verde claro, ovaladas y 
pequeñas. Inflorecencia en racimos 
sumamente nutridos. 

ASUCHARSE. pr. Hablando de 
frutos o granos, volverse vanos, su- 
ches (V.), por mal desarrollo, o 
desmedro. Dícese también avanar- 
se. Muy usado en lenguaje ranche- 
ro. 

ATADO, m. "Conjunto de cosas 
atadas." (ACAD.) 

En Tabasco es el nombre que se 
da a la envoltura especial que se 
; hace de la panela, formada con ho- 
¡ jas de la misma caña dobladas to- 
das y recogidas con una amarra en 
el extremo y dos más en el cuer- 
po para asegurar las panelas, que 
generalmente son ocho por ATA- 
DO. Los indígenas suelen formar el 
ATADO con hojas de tó, doblándo- 
le los extremos hacia el centro; és- 
¡ tos son siempre sólo de cuatro pa- 
' nelas. Se llama también macuco 
(V.), nombre más general que de- 
¡ signa otras envolturas. 
j Arg. y Bol. "Atado. Cajetilla de 

cigarros." (BAYO.) 
] ATAJADOR, RA. adj. El vaque- 
ro que cuida los flancos en la con- 
i ducción de partidas de ganado. En 
: las recogidas del ganado en el cam- 
; ro, lo mismo que en la conducción 
de partidas, el vaquero que va ade- 
I lante llamando, es el llamador; los 
que arrean y avivan atrás al gana- 
do para que camine, son los arrea- 
¡ dores, y los que van por los lados 
de la partida, evitando que las re- 



ATAR 



154 



ATAS 



ses de desvíen del camino o se me- 
tan al monte, y haciéndolas volver 
cuando se desbandan, son los ATA- 
JADORES. V. ARREADOR y LLA- 
MADOR. 

Méx. OCAMPO dice: "El arriero 
Que va por delante de la recua," y G. 
ICAZB.: "Arriero que tiene por oficio 
preparar la comida para los demás, 
guiar ia recvia y buscar sitio en que 
se recojan las muías al fln de la jor- 
nada." 

Como en Tabasco poco se usa de 
la muía de carga, porque los trans- 
portes SQ hacen especialmente por 
ag:ua, la arriería es poco común, 
mejor dicho, casi no existe sino en 
cierta región de la Chontalpa, para 
viajar a la capital, y por Tenosi- 
que, en comunicación con Guate- 
mala. En cambio, es un Estado 
esencialmente ganadero y repasta- 
dor, de manera que traficase cons- 
tantemente» con las partidas, ora 
llevándolas de las ranchos de cría, 
a los de repasto, ora trayéndolas de 
fuera del Estado, Chiapas por ejem- 
plo, con el mismo objeto. 

ATARUGADO, DA. adj. Repleto, 
lleno. Siempre que una vasija está 
muy llena de cosas apretadas den- 
tro de ella, dícese que está ATA- 
RUGADA. 

ATARUGAR, a. Llenar, repletar 
una cosa. ATARUGAR de naranjas 
un costal, es llenarlo hasta que ya 
no quepa una más. 

Como reflexivo expresa este ver- 
bo vulgarmente hartarse, comer 
muchísimo como simple metáfora 
del sentido recto. 

Cuba. MACfAS: "En el lenfruaje 
vulfrar do Cuba significa atragantar, 
o llenn.r de rilimentos con '^xcoso " 

ATASCADERO, m. Lodazal, dice 
la Academia. Para nosotros no es un 
lodazal cualquiera, sino el lugar en 
donde el lodo es de barro fuerte 
que aprieta la pata de la bestia y 
que le impide mucho caminar por 
él. Debido a la naturaleza arcillo- 



sa de gran parte del suelo y a las 
constantes lluvias y crecientes, los 
atascaderos de los caminos de Ta- 
basco son de padre y muy señor 
mío. Es distinto del atolladero; és- 
te es un lodo blando, aguado; pero 
profundo, en el que los animales no 
encuentran base firme en que ase- 
gurarse, y sólo pasan revolcándose. 
Viene de atol. V. ATOLLADERO. 

2. Negocio comprometido y espi- 
noso, del cual difícilmente se sale 
con buen éxito, o del que no sabe 
uno como salir: estar metido en 
un ATASCADERO. Dícese también 
atolladero. 

ATASCARSE, pr. Quedarse entre 
un atascadero, porque la bestia no 
haya podido salir. La bestia es en 
realidad la que se atasca, a conse- 
cuencia de la carga; el jinete só- 
lo se enloda hasta las narices. 

2. Metafóricamente se dice ATAS- 
CARSE cuando se mete uno en ne- 
gocios o asuntos muy complicados 
o peligrosos, de los cuales difícil- 
mente se sale con buen éxito. 

ATASCOSO, SA. adj. Dícese del 
terreno que atasca mucho, o donde 
hay atascaderos. Es de tan. buena 
índole como lodoso. 

"Por la parte montañosa de esta vía 
serpean más de veinte arroyos que 
carecen de puentes todos ellos, y que 
en la estación actual se ponen casi 
infranqueables por lo atascosos." (El 
Partido Liberal, S. J. B., Enero 19 
de 1SS4. Número 27.) — "Villa S. Patri- 
cio... es bueno el camino, y en las 
aguas atascóse..." — "Río Colorado: 
camino llano; pero atascóse..." et 
alibi. (Dice. Univ. de Hist. y Geegr., 
t. X. p. .36.'?,) 

ATASTECO. CA. adj. Oriundo o 
habitante de Atasta de Serra, vi- 
lla de la Municipalidad del Centro 
del Estado. Relativo, perteneciente 
al mismo lugar. Sust. 

"Quitóse el sombro atasteco." 
(MERINO, Celestina, TI. p. 22.) — 
"Llevaba sombrero atasteco con an- 
cha Pinta tricolor." (ID., Juana, XIV. 
p. 115.) — "Llegaron... a la casa del 



ATEN 



155 



ATIR 



brujo Berna, como le llamaban los 
atastecos." (ID , ib., p. 153.) 

ATE. m. Nombre genérico que se 
aplica a las pastas o dulces secos 
hechos regularmente de frutas. Son 
famosos los de Morelia, (Mich.). de 
donde es originaria la voz. úsase 
también como desinencia agiegada 
al nombre de la fruta de que se 
compone el dulce: GUAYABATE. 
DURAZXATE, N.VKANJATE. etc. 

"¿Queréi.s naranjate. (contestas) pa- 
pá? (PRIETO. Poes. fest.. Letrilla, p. 
64.) — "Xo tiene a la verdad Morelia 
iiingruna industria dominante... Pue- 
de sin embarg-o mencionarse una. la 
fabricación de la pasta llamada gua- 
yabate." (DE LA TORRE. La Ciudad 
de Morelia, VIT. p. 29.) 

ATENIDO. DA. adj. Atrevido. 
Dícese especialmente del ganado 
bravio, que no huye del hombre y 
cue aún intenta acometerle. Es voz 
campesina muy usada en vaquería. 

ATEPERETADO. DA. adj. Ato- 
londrado, aturdido; que hace las 
cosas sin orden ni mesura. 

Palabra tan común en Tabasco y 
toda la costa, que el Sr. Ramos y 
Duarte le asiíma el sello de provin- 
cialismo de (Yuc.) 

ATEPERETARSE, pr. Hacer las 
cosas atolondradamente y sin cui- 
dado. 

Hond. Igru.al significación que entre 
nosotros. "Hacer las cosas sin tino." 
(MEMBRExO.) 

ATESAR, a. Atirantar una cuer- 
da, apretando el lazo, la amarra he- 
cha con ella. Como provincialismo , 
significa : apretar, comprimir. Di- ' 
cese principalmente de las plantas 
que se atesar, que están atesadas, 
cuando están muy juntas, compri- 
midas unas contra otras. V. TE- 
SAR. , 

ATINGENCIA, f. Tino, acierto.! 
Es tan propia de México como de 
Argentina, aunque en ambos paí- 
ses tiene, además, el significado de 
conexión, relación, desconocido pa- 
ra nosotros. En el Perú (ARONA, ' 



p. 43) expresa también incumben- 
cia. El autor truena contra el tér- 
mino. 

ATIPUJARSE, pr. Hartarse has- 
ta tocárselo uno con el dedo, co- 
mo dicen vulgarmente en Tabasco, 
o hasta quedar para reventar. No 
es ni más ni menos que una corrup- 
ción de atiborrarse, como dice 
Ocampo: "Atracarse". Dícese tam- 
bién: atitipucharse. Es de uso vul- 
gar. 

— "¿Con too y pasita te atípujastes 
los palito?" (RODR. B., Pajarito, 
VIII, p. 125.) — "Parece que has comi- 
do tallarines con tenedores, cuando te 
atipujas con los cinco mandamientos!" 
(ID., ibid., xn, p. 231.) — "Sí, hom- 
bre: no vej que yo me lo ejtoy atipu- 
jando con los cinco mandamie-itos." 
(ID., ibid., X\TI. p. 267.) — ";Y aquel 
dianchi que se atipuja mucho y se da 
la ^an vida." (ID., ibid., XX, p. 464.) 
— ";ora. atipújatelo tú... que yo ya 
bí-bí muinas." (ID., ibid., XXIV, p. 
.:92.) 

Hond. Lo mismo que para nosotros: 
"Comer y l>el>er una persona hasta 
hartarse: atracarse. Suporemos que 
aquel verbo es ima alteración de ati- 
borrarse." (^tE^rBRE5fO.) 

ATIRANTAR, a. "Atesar, estirar, 
poner tirante una cosa. Nos parece 
significativo y bien foimado." (GA- 
GINI). Se atiranta una cuerda, cual- 
quiera cosa elástica. 

2. También tiene para nosotros 
la acepción de poner tirantes, co- 
mo a una casa por ejemnlo, para 
sostenerla y dar resistencia al ma- 
deramen. Esto es muy común en 
aquellas construcciones sencillísi- 
mas de paja que se usan en el cam- 
po. Los tirantes se ponen de beju- 
cos, trenzados o en un haz de mu- 
chos de ellos, para mayor resisten- 
cia. 

Col. "Poner tirante, tirar o esti- 
rar." (CUERVO, p. 905.) Es curio- 
so lo que cuenta Bayo, definiendo 
este verbo: "Estaquear, en la Ar- 
gentina. Estirar en el suelo a una 
persona, agarrándola de pies y ma- 



ATIT 



— 156 — 



ATOL 



nos para ser azotada. Espectáculo ; 
muy frecuente en cuarteles, comí- \ 
sarías, y corregimientos de estos ' 
países, no menos que en ciertas ba- ■ 
rracas y estancias en las que im- 1 
pera el régimen feudal." I 

ATITIPUCHARSE. pr. Especie | 
de diminutivo o forma eufémica 
que se da al verbo atipujarse, fa- •, 
miliarmente. Se aplica más bien a 
los chiquillos comilones: SE ATI- 
TIPUCHAN de dulces, de golosi- ¡ 
ñas. Llenarse pletóricamente. V. , 
TITIPUCHAL. i 

ATIZARLE A UNO, pegarle, des- i 
cargarle un golpe. De uso vulgar ¡ 
muy común, en sentido jocoso en- 
tre el pueblo. ¡Atízale!, dale, pé- j 
gale. ; 

Méx. "Atizar", limpiar con tiza, di- 
ce Icazb. Nvinca lo hemos oído aquí. 

¡ATIZA! Interjección jocosa, ¡to- 
ma! ¡sóplate esa! que se dice al 
que le atizan un tabaco, por ejem- 
plo y le apagan una linterna. 

ATOCLE, m. Terrenos mixtos en 
cuya composición entra arena, ar- 
cilla y tierra vegetal. Muy propio 
para ia siembra de la caña de azú- 
car. 

"Terrenos areno-arcillosos. — Sin 
duda alguna estas tierras son las me- 
jores para la caña de azúcar, cuando 
están acompañadas de humus a do- 
sis convenientes,... formando terre- 
nos areno-arcillo-humíferos lla- 
mados por los cultivadores de caña, 
atoles." (FERNANDEZ DEL CAM- 
PO, Cultivo de la caña, cap. VII, p. 
83.) 

ATOL. m. (Del mexicano atolli). 
Es por tanto un verdadero aztequis- 
rao; pero se ha extendido por toda 
la América Española, generalmen 
te en la forma atole, como se dice 
también en México. Nosotros como 
en Cuba, Guatemala y Venezuela, 
decimos atol. 

TENER SANGRE DE ATOL, O 
DE HORCHATA, ser muy pacho- 
rrudo y flemático: no alterarse por 
nada. 



DAR A UNO ATOL CON EL DE- 
DO: fr., engañarlo, engatuzarlo con 
embustes: embaucarle con palabri- 
tas melosas. Frase tomada, dice 
Icazbalceta, "de la costumbre que 
tienen las nodrizas de mojar un de- 
do en el atole y ponerlo en la boca 
del niño, para entretenerle y aca- 
llarle mientras que llega la hora de 
darle el pecho." 

¿DE QUÉ ATOLES? ¿Por qué? 
¿Con qué derecho? 

Derivados. ATOLADA (reunirse 
varios a beber atol); ATOLERO, 
A (el que hace o vende atol) ; ATO- 
LERÍA (el lugar donde se hace o 
vende atol); ATOLILLO (atol fi- 
no, hecho con harina suave espe- 
cial y algunos condimentos). 

En Tabasco se hace un atol espe- 
cial, llamado ATOL AGRIO o atol- 
purillo, cuyas excelentísimas cuali- 
dades de buen sabor y riqueza nos 
obligan a hablar de él. Para hacer 
atol agrio se muele maíz nuevo que 
se humedece con agua tibia en se- 
guida, para facilitar la fermenta- 
ción; guárdase en un apaste nue- 
vo, tapándola con hoja de tó o de 
plátano, en un sitio donde haya ca- 
lor, en el cacaste o en el yagual, 
próximos al fuego. Al día siguien- 
te, cuando la masa está agria, se 
bate, se cuela, se endulza con pa- 
nela o azúcar y se cuece. Hay po- 
zoleras artistas que decoran la su- 
perficie del atol, servido a la mesa, 
con circulitos de colores rojo, mo- 
rado, negro, café, verde, con bati- 
dos de achiote, joloche, piste, shere, 
chaya, respectivamente, con los 
cuales gotean la superficie del atol, 
hasta formar una capa de congela- 
ción, suave y delicada. 

"Metates que no descansaban un 
punto en la tarea de moler el pinol, 
la masa para los tamales y el cacao 
destinado al atol-purillo." (SÁNCHEZ 
MARMOL, Antón, VII, p. 55.) 



ATOLL 



157 — 



ATEA 



"El maíz se emplea paia la confec- < 
ción de tortillas y las bebidas de cho- ' 
colate, pozole, pinole y atole." (CO- 
RREA, Reseña de Tabasco, cap. 1 

x^^II, p. 94.) 1 

ATOLLADERO, m. V. ATASCA- i 
DERO. I 

"Sin querer estoy metido en un ato- i 
Madero del que no sí cómo salir." I 
(Astucia, tomo I, cap. XIII.) 

ATORARSE. La gente del cam-j 
po, principalmente, siempre usa de ' 
este verbo en el sentido de trabar- 1 
se, no poder pasar en un lugar por j 
causa de algún obstáculo. Lo mis- ; 
mo en México. 

En Arg. y Bol. también se usa 
en este sentido. (BAYO.) > 

ATORCANTARSE. pr. Atrojarse, 
sentir embarazo, no hallar salida 
en una situación difícil. > 

ATORNILLAR, a. Exigirle a uno 
con insistencia y pertinacia, redu- 
ciéndolo, o como dice ICAZB., ; 
"Apretarle las clavijas, tratarle ■. 
con todo rigor, prevaleciéndose de 
alguna ventaja." 

ATORTOLAR. a. Echarle tortol 
al animal, sujetarlo o dominarlo 
con él. Más comúnmente se usa la 
frase echar TORTOL, que el ver- 
bo. También significa poner TOR- 
TOL, en una construcción, sujetar 
fuertemente una pieza con \m lazo 
o gaza que se aprieta retorciendo- ^ 
lo fuertemente. V. TORTOL. j 

Hond. "Poner tortol." (MEMBRE- i 
SO.) 1 

Cuba. "El acto o acción de dar I 
^-ueltas repetidas a alguna cosa, cir- '■■ 
cular, o espiralmente." (PICH.. voz I 
Tortor.) j 

A esta acepción explicada por P¡- 
chardo nos referimos, en lo rela- 
tivo a construcciones, en las cuales \ 
el tortol es una ligadura que une! 
dos piezas, y luego se retuerce, j 
con fuerza de palanca, para atrin- 
car más. En la misma forma se 
aplica a las bestias el tortol, con 
un lazo retorcido en la jeta supe-' 
rior, para sujetarle. j 



ATORZONARSE. pr. Atorozonar- 

se las bestias. 

ATRABANCADO, DA. adj. El 
ATRABANCADO es algo más que 
el ateperetado; éste obra sin orden 
ni buen juicio en sus actos; aquél 
no sólo eso. sino que atropelia con 
todo; es casi un atrabiliario, que 
hace las cosas a trocha y mocha, 
rompa por donde rompiere. Es me- 
xicanismo. 

"Se elegía un payo bilioso y atra- 
bancado de escaso chirumen, do qm'en 
con anterioridad se indaeaba v>da y 
milagros." (FIDEL Memorias, (2Ü-Ai>), 
cap. III. p. 236.) — "Charros y más 
charros, bullangueros y atrabancados. 
segTiían llegando, atravesaban los ca- 
bestros sobre la banqueta y penetra- 
ban." (AZLTEL.A, Mala Yerba. XA*, o. 
122.) 

Méx. "Atronado: que hace las co- 
sas, o se arroja a los peligros, sin 
premeditación." (ICAZB.) 

"Tanto uno como otra eran incan- 
sables, livianos y atrabancados, pues 
siempre juntos se habían ejercitado, y 
algunos buenos reatazos le aplicó Lo- 
renzo .a Simón, para enseñarlo a tra- 
vesear." (Astucia, t. I, cap. ATT.) 

ATRACADA, f. Atracón. 

2. También sieniñca una riña o 
pendencia de obra, como sinónimo 
de agarrada. (V.) 

ATRACADA. por atracón, da 
ICAZB. 

ATRACARSE, pr. Muy nuestra 
es también esta significación: "Re- 
ñir, pelear, luchar o contender de 
obra, o de palabra, con mucha saña 
y muy de cerca." (PICH.) 

Hond. En la misma acepción lo da 
MEMBRE5ÍO: "Pelearse." 

Arg. y Bol. "Acercarse con buena o 
mala intención. "Se me atracó y le 
pegué un relx»ncazo." — ">íe le atraqué 
para saludarle." (BATO) Vale distin- 
to por estas tierras, por lo visto. 

Perú. "Atracarse a la opinión de 
uno, en el Peni (ARONA'), es aoherir- 
se_ a ella." (TORO GISB. Amer.. p. 
22.5.) Algo así como nuestro arrebia- 
tarse. (V.) 



ATRA 



— 158 



ATUJ 



ATRANCARSE, jr. De cualquie- 
ra insti'umento o máquina que no 
funciona bien, que sufre interrup- 
ciones, el pueblo dice que SE 
ATRANCA. 

2. Metafóricamente, también sue- 
le usarse como sinónimo de ama- 
charse, resistirse a seguir camino 
o a hacer alguna cosa, sin razón 
alguna, y por mero capricho o tes- 
tarudez. 

Méx. En este sentido lo da ICAZB., 
cuando dice: "Echar la cerradura; 
obstinarse en la propia opinión, ne- 
gándose a escuchar razones contra 
olla. Suele decirse ATRANCARSE por 
dentro." 

— Don Félix Ramos y Duarte dice 
que en Michoacán se usa por "De- 
fenderse, hacer frente," y en Yuca- 
tán, vale "Atascarse, atorarse." Lo 
ignoramos, y queda al buen dictamen 
del lector aceptarlo. 

ATRÁS. ECHARSE ATRÁS, fr. 
que se aplica a quienes no tienen 
los suficientes calzones para soste- 
ner lo que dicen, o que no cumplen 
lo que se comprometen a sostener 
o dar en un trato. Vale tanto como 
RAJARSE. (V.) 

IRSE PARA ATRÁS, en el len- 
guaje popular de Tabasco, significa 
sorprenderse, espantarse, extrañar 
grandemente una cosa. SE FUE 
PARA ATRÁS, cuando supo la no- 
ticia. 

Méx. "IRSE PARA ATRÁS. No 
cumplir una promesa, desdecirse, 
arrepentirse de un propósito. De or- 
dinario se pronuncia paratrás, como, 
si esta alteración prosódica aumen- 
tara la fuerza del chiste." (OCAMPO.) ¡ 

ATRASADA. TENERLA ATRA- ^ 

SADA, fr. fam. que significa tener j 
mucha hambre, por alusión al re- < 
traso de la comida. I 

"Fierro, huyendo del machete de 
I-iópez, se precipitó desde el empina- 
do barranco y cayó sohre \\n hormi- ' 
güero de caimanes. Los anfibios, que 
la tenían atrasada, hicieron im ver- 
dadero festín con el cuerpo del faci- 
neroso." (MERINO, Ruta, XXXVI, p. 
169.) 



ATRAVESADO, DA., adj. Dícese 
del que es más que atrabancado; 
que obra con imprudencia suma, 
siempre con peligro de su vida o 
de la de otro. Comúnmente dícese: 
es de alma ATRAVESADA. En 
verdad que algo de anormales de- 
ben tener esos tipos medio-locos o 
medio-vesánicos cada uno de cuyos 
actos amenazan de muerte a algún 
prójimo. 

Méx. El ATRAVESADO que nos da 
el Sr. ICAZB. es cosa muy otra y en- 
teramente inofensiva: "una piedra de 
cantería o media piedra que se colo- 
ca atravesada." 

ATRINCAR, a. En general, apre- 
tar fuertemente: ATRINCAR las 
quijadas. Y en especial apretar o 
socar una amarra. 

Cuba. MACÍAS defiéndela del dicta- 
tado de corruptela que le da PICH., 
por derivarse de trincar. 

C. Rica. GAGINI dice que es voz 
anticuada, pero que la usa mucho el 
pueblo de su tierra, hasta en la frase 
"atrincarse el corsé." 

ATROJARSE, pr. "Aturdirse. No 
hallar salida en ningiin empeño o 
dificultad." (ICAZB.) No poder ex- 
plicarse o darse a entender, que- 
dando sin poder hablar, eso es 
ATROJARSE. La idea metafórica 
no puede ser más sutil: el que SE 
ATROJA no es ni más ni menos 
que una troje, que guarda mucho, 
porque todo se le queda adentro. 

Ramos y Duarte da el verbo co- 
mo sinónimo de "Cansarse," en Oa- 
xaca. Averigüelo Vargas. 

ATROPELLADO (EL), m. Dulce 
de coco, o de camote, con pina u 
otra fruta acida, que lleva además 
canela y trozos de pan en sopa bo- 
rracha. 

ATUJAR, a. Incitar o azuzar a 
los perros para que persigan la ca- 
za, o para que hagan presa: ATÚ- 
JALE LOS PERROS. En Campe- 
che dicen achuchar, según RAMOS 

y D. 

Cuba. Se dice ATO.IAR. (MAC f AS.) 



AUDI 



160 — 



AVEN 



C. Rica. Dícese atujar y también 
atular. (GAGINI, p. 74.) 

AUDÍFONO, m. "Instrumento 
que permite a los sordos percibir 
mejor los sonidos." (Dice. Lar.) 
Más comúnmente significa entre 
nosotros la pieza o parte del te- 
léfono, del fonógrafo y otros ins- 
trumentos modernos, con que se 
oye la voz natural o reproducida. 
Es distinto de la bocina, porque en 
ésta se oye y se habla, en tanto 
que aquél sólo sirve para oír o es- 
cuchar en él, o con él. V. BOCINA. 

"Mientras los curiosos tienen tapa- 
dos los oídos con los audífonos de ne- 
gro caucho." (RODR. B.. Atrevimien- 
tos... ¿literarios?, La Feria de Can- 
delaria, p. 151.) 

AUSENCIAS. HACER AUSEN- 
CIAS de alguno, es expresarse, o 
tratar de él no estando presente. 
Muy usado en sentido familiar. 

"Á poquitos días se perdieron para 
siempre los dos que habían oído las 
ausencias de mis patrones de boca de 
aquel buen hombre." (AZUELA. Ma- 
la Yerba, n, p. 15.) — "Y aquí me pa- 
rece oportuno hacer notar a mi labo- 
rioso amigo — a quien debo tantas bue- 
nas ausencias, — como acostumbramos 
a decir." (DELGADO. Prólogo a Una 
docena de cuentos por Onateyac.) 

AUTO. m. Automóvil. Forma con- 
tracta usada comúnmente. 

AVANARSE. pr. Volverse vano, 
hueco. Se dice de los granos, cuan- 
do por enfermar la planta, no en- 
durecen o no adquieren la macicez 
debida, como sucede con el maíz 
cuando se achigüista o se sollama. 

AVANCE, m. Acción y efecto de 
avanzar. Esta palabra tan socorrí 
da en estos tiempos de revolución, 
ha adquirido el carácter de sinóni- 
mo forzoso de botín de guerra; 
mas como suele ser de estilo entre 
las gentes de "la bola" tomar por 
botín cuanto cae en sus manos, 
cualquiera que sea el medio y el 
.procedimiento de que se valgan, y 
aunque no sea en campaña, la pa 
labra AVANCE ha ganado en ge- 



neralidad hasta llegar a ser sinó- 
nima de robo, hurto o pillaje. De- 
sígnase también con ella la misma 
cosa robada; todo aquello mal ha- 
bido o que es producto del robo. 
Aún cuando hoy por hoy está tan 
en boga, la palabra no es nueva en 
México. 

"Ese caballo me lo regalaron, no lo 
adquirí en mis avances; puede lucir- 
se sin riesgo." (Astucia, t. I, cap. XII, 
p. 226.) — "La forma para la propagan- 
da de nuestras suscripciones reposa 
en la garantía comercial que ofrece- 
mos; ya que "El I'nivers.il" no se im- 
prime en prensas intervenidas o in- 
cautadas, sino en edificio y máquinas 
de su propiedad, que garantizan am- 
pliamente el dinero de nuestros lecto- 
res: esta es la diferencia, jóvenes edi- 
tores, sobre la base del avance." (Eí 
Universal, ^léx., D. F., febrero 6 de 
1918.) — "Nuestros avances, Neftalí — 
dice Don Rodolfo — y sonríe con ino- 
cencia franciscana." (AZL'ELA, Las 
Moscas, p. 113.) 

AVANZAR, a. Adquirir en cam- 
paña una cosa, a manera de botín. 
En general robar. V. AVANCE. 

"Migajas históricas. Presidentes de 
la República, ineptos en el arte de 
avanzar." (Art. de LEOPOLDO AR- 
CHR'ERO. Méx.. feb. 7 de 1918, en 
El Universal.) 

AVENTADO, DA. adj. Estudian- 
te que está sumamente mal en sus 
estudios, que no ha apixjvechado o 
que no sabe nada del curso, úsase 
también en Méx. 

"Si la, palmeta hacía sentir su ac- 
ción en los aplicados, con mayor ra- 
zón funoioniba en Io.t aventados, así 
llamados los negligentes que termina- 
ban a otro por misericordia de Dios." 
(G. CUBAS. Recuerdos, p. 415.) 

Méx. Igual acepción, ICAZBALCE- 
TA, pág. 39. 

2. Para nosotros vale además el 
que expele ventosidades estomaca- 
les. 

HABLAR DE AVENTADO, fr. 
fam. Se dice, en sentido figurado, 
del que trata lo que no sabe, o de 
ccfsa que no conoce, sólo por la va- 
nidad de opinar o por mera presun- 
ción: ese habla de aventado. 



AVEN 



— 159 



AVIL 



AVENTADOR, m. En Cuba, don- 
,de la industria cafetera está muy 
aderantada, usan de la máquina lla- 
mada así; pero entre nuestros 
campesinos el AVENTADOR es un 
cernedor o cedazo grande, de ma- 
no, a manera de un cesto. 

AVENTAR, a. Arrojar lejos de 
sí; lanzar, empujar. V. BOLETO. 

"Aventó la carabina, y con su es- 
pada empuñada, etc." (Astucia, t. II, 
cap. VII, bis.) 

2. Vale también entre nosotros 
tirar o dar con fuerza: le AVEN- ^ 
Tó un golpe, un palo, etc. 

3. Limpiar de la cascara suelta 
los granos, tales como el arroz o el 
café, por medio del aventador; por- 
que en realidad este aparato, a ma- 
nera de cernedor o cedazo grande,; 
deja salir la cascara con suma f a- ^ 
cuidad, que es arrastrada rápida-, 
mente por el viento a paso y medí- < 
da que sale; y sólo muy poco a 
poco el grano, que cae verticalmen- 1 
te por su peso, ya limpio o deseas- ; 

^^Cuba! "I, Limpiar el café, o el arroz, ' 
dP su cás¿ara por medio del ayen- 
?ador • y H), txtraer el pan de azúcar 
de sus hormas para partirlo V vonev- 
fo al aire y al sol, en las gavetas del 
secadero" (MACÍAS.) 

AVENTAZ6N. f. Flatulencia, 

ventosidad (2a. acep.) 

AVENTÓN, m. Vulg. "Rempu- 
jón." (ICAZB.) 

"Me dio una puñalada en el pecho, 
a la vez que un fuerte aventón." (As- 
tucia, t. I, cap. XVI.) 

AVENTURERO, RA. adj. En ge- 
neral se llama así en Taabsco. el 
fruto que se produce en tiempo dis- 
tinto al de la cosecha (V.) Mango 
AVENTURERO, etc.; cacao loco o 
AVENTURERO, es el que suele 
producir el cacaotero en los meses 
de julio a septiembre. V. ALE- 
GRÓN. 

AVERÍA, f. Destrozo, daño, per- 
juicio material ocasionado por des- 
trucción. Dícese especialmente del 



producido por travesura de mucha- 
chos. 

"El Capitán desmoralizado Manuel 
Eceta, muchos de la facción,, y otros 
forzados y alucinados, tuvieron la 
osadía de hacerse fuertes en dicha 
Ciudad; en términos que, a, la entra- 
da de la fuerza de los federales que 
hicieron en ella, tarde del 20 del pasa- 
do, les rompieron fuego aquellos, no 
dejando de ocasionarse algunas ave- 
rías en tal acción." (Nota del Vice 
Gobernador de Tabasco, Juan Dionisio 
Marcín, al Gobernador de Oaxaca, fe- 
chada en Teapa, (Tab.) a marzo 8 de 
1830; MESTRE, Documentos y Datos 
para la Historia de Tabasco, cap. 
XXXI, p. 408.) 

2. Travesura. Muy usado tam- 
bién, hablando de los niños: está 
haciendo AVERÍAS. 

AVERIGUATA. f. Discusión, 
disputa acalorada, sin llegar a la 
injuria, pues entonces se llama 
pleito. V. 

AVIADO. ESTAR, o SALIR, uno 
AVIADO, fr. fig. fam. de sentido 
irónico e interjectivo, que se dice 
del que obtiene mal éxito, sufre un 
contratiempo, adquiere un compro- 
miso enojoso o tiene una diñcultad 
inesperada; todo en cambio de bie- 
nes necesarios o de lo que debiera 
i ser favorable. Dícese también en el 
; sentido de estar reducido a la des- 
j gracia, a un estado o a una condi- 
ción rniserables: Juan ha adquiri- 
do el vicio de la embriaguez, dice 
alguien, y otro le contesta ¡pues 
está aviado! 

La Academia da en su Dicciona- 
rio "ESTAR uno AVIADO," por 
i estar rodeado de contratiempos o 
I dificultades. Nuestra expresión, de 
carácter más amplio, es al mismo 
tiempo más si.gniñcativa, y enfáti- 
: ca. 

AVILADO, DA. adj. Envilecido, 
derivado de avilar, como abatido 
de abatir. 

"Los holgazanes O flojos.... viven 
enfermos o con mucha necesidad y 
entre ellos biven abatidos e avilados." 



AVIO 



161 



AZORE 



(Relación ae la Villa de Santa María, ciún ;av, av." o ledupiicada - av 
de la Victoria, 1579: MESTRE, Arch. ! „.. ',%„' J ^^„.,^L^ ^■ ,' 

hist. geogr. de Tab.. p. 44.) Se repi- 1 ^^ ^"V^^^ ^^ lenguaje familiar el 
te la voz ^ arias veces. (1) A\ A\ II A es como la expresión de 

AVÍOS, m. pl. "Utensilios nece- ■ un dolor tenue, o de un dolor que 
sarios para alguna cosa: avíos de produce no obstante cieno consue- 
escribir. . . ." (Academia). Para no- 1 lo o bienestar al organismo, como 
sotros vale, no precisamente los j que hay dolorcillos como los del 
utensilios, sino la cantidad fungi- i amor, que con todo y todo tienen 
ble. los gastos o cosas empleadas y ' cierta dosis de consolación para el 
consumidas en ejecutar o hacer ; alma adolorida. Nuestro pueblo, 
algo: AVÍOS de lavar: jabón, y gráfico, candente en la expresi6n 
acaso también la leña, el carbón, | de sus afectos, ha creado el AYA- 
el añil, y demás cotas que se gaa- i YITA, como exclamación cariñosa 
tan. para expresar un dolorciilo que 

AXOLATARSE. (Pronunciado causa agrado, o por lo menos que 
asholatarse.) pr. Degenerar la pro- no incomoda, como entre los ena- 
ducción de una milpa, produciendo morados. (1) 

solamente xolate (sholats). Forma- ayUGAR. a. Envugar. Vulgar- 
do por el estilo de amolcatarso. \ . 
XOl ATE. 

¡AY JUELA! Interj. picaresca y 
jocosa que en el pueblo y en lene?:. 

fam. se profiere con cierto énfa- ayugar los bueyes." 
sis eufémico que la hace menos in- Perico. XIII, pág:. 75.) 
grata al oído, como síncopa da la ¡ AZORRARSE, pr. fig. Agazapar- 
frase: i=>h, hijo de la p ! se, agacharse, esconderse o que- 

En este género de exclamaciones darse en silencio, a modo del zo- 

nic^'erícas Fe I^allan comtíí'endidí.s „ , . 

ijiv... c. -...:5 ..c '■-a .1 . 1 1 Dice don Francisco Rodríguez 

ifts ot'-a»;. mnv unada^. ¡ay juna ^^^^^^ ^^ ^^^^ ^,^^^,,5 populares espa- 
!ay, mao! ¡ay, mico! ¡ay, mojo! ñoles, t. I, p. 145, anotando la copla 
s obscena), ¡ay, mojina!, ' infantil (núm. 188) que dice: 

Me casó mi madre, (bis.) 
..... u ••- Chiauita y bonita. Yayayay.: 

Dicese también ¡ah jijo! ¡ah, jijo. -Yayayay: ¡ay! ¡ay! ¡ay! ¡Yayai es 
de la !, ¡ah, jijo do !a retun- convencionalmente el diablo en cierto 

tuntunrha! v ot-ar. v}»vip.r eynrecio- j entretenimiento de '""*^^^'^''^^\,-^'^r'" 
luniuri .[ o. . iji fi- <■ dedos pulgar y de en- 

nes, todas del lenguaje vulgar y j f^^^^*";,.,^ n^rñecrde otro y preguntáii- 
poí^o decente. ' dolc: ¿A quién quieres más: a papá. 

En Rfopl., ¡aijuna! (GRAN., p a mamá, o a yayai? 1^ pellizca con 
77). o í.;j'u4,VaV0. p^25.) f^f-^irii^?-"""'" '^"'^ "' 

AYANCADO, DA. adj. Despecti- Del mismo juego rsan nuestros chi- 
vamente dícesG así del que tiene | eos: pero parece que Yayai" no es 
simpatías por los yanquis o trata empleado como nomt.re de ser algti 



mente muy usado entre campesi- 
nos. 

'■El coíTipañero de cama lo despier- 
ta: — Dicí^ el mavordomo que vamos 
(ZENTELLA. 



(é 

etc 



de imitar sus modos y costumbres. 

"L.a iTiivov p.irte de e.sos tertulia- 
nos eran ayancados." (PAYNO, Fistol. 
t. II. cap. LX. p. 972.) 

AYAYITA! Interj. Forma eufé- 
mica o diminutiva de la exclama- 



íl) Colecc. de doc. inéd. de Ultr.. t. 

11. p. 3;o. 



no, real o figurado, sino por s'mp'e 
onomatopeya. como imitativa de la 
e.Kclamación misma. El muchacho cine 
recibe lorf polHzcos — faltól*. decir :il 
Sr. Rodríguez Marín — tiene derecho, 
a su vez, a inferirlos al otro, cuando 
resiste la prueba contestando: a pa- 
pá, o a mamá, sin prorrumpir en la 
exclamación de dNor. que es signo 
de darse por vencido. 



AZORE 



162 — 



AZUO 



rro que finge estar muerto cuando 
se le persigue o cuando vé el peli- 
gro de cerca. 

La Academia no registra como 
figurada la acepción de este verbo, ¡ 
por más que sí lo sea la que con- j 
signa: "quedarse adormecido por i 
tener cargada la cabeza." No en- 
tendemos la relación que haya en- 
tre esta acepción y hecho alguno 
de la zorra. En cambio, nuestra 
forma popular ¡qué hermosa y qué 
expresiva!, en relación con lá cos- 
tumbre típica del zorro. 

AZORRILLADA, f. Acción y efec- 
to de azorrillarse. Es mexicanismo. 
"Si hov te libra.s de las azorrilladas, 
no estás exeento de volar por los al- 
ies íirrojado por la ventanilla de un 
tren..." (GARCÍA CUBAS, Recuer- 
dos, p. 201.) 

AZORRILLARSE, pr. Término 
que se hizo célebre por haber sido 
usado hasta hace poco tiempo por 
los salteadores de caminos, espe- 
cialmente en el interior; con él se 
expresaba el hecho de doblar la 
cabeza metiéndola enti-e las pier- 
nas, posición en verdad no muy 
estética ni decorosa, en la cual per- 
manecían los pobres viajeros du- 
rante el tiempo del saqueo y sus 
escenas inmorales anejas, para no 
presenciar lo que pasaba. 

Parece que se usa también por 
azorrarse, como mexicanismo. 

"El Capitán hacía descender a los 
pasajeros, ordenándoles imperiosamer- 
te que .se azorrillasen, es decir, que 
íe pusiesen a patas en la tierra, con 
la prohibición expresa de levantar la 
cabeza y de mirar. Al que volunta- 
riamente no ejecutaba tal acción, lo 
azorrillaban a qolpes." (GARCfA CI- 
TAS, Recuerdos, p. 201.) 

"Azorrilló a dos soldados entre los 
nopales, a espaldas do la finca, listos 
para atr.ipar al primero que quisiera 
«scapar.se." ÍAZT^EI-A, Mala Yerba, 
ni. p. 18.) — "Sorprendieron a D. Bo- 
nifacio unos ladrones en la Cuesta 
China, lo tendieron en el suelo como 
a otros pasajeros, .al terrible s^rito de 
azorrillarse, y quedaron todos boca 



abajo, como era de rigor, mientras 
duraba el desbalijamiento." (PRIETO, 
Memorias, cap. V, p. 247; 60 -53.) — 
"La generalidad de las veces hacías 
azorrillarse a lo spasajeros, en postvi- 
las las más cómicas. Azorrillar en el 
vocabulario de los bandoleros, era po- 
ner a uno boca abajo, en cuatro pies, 
postura horizontal, que impedía ver 
lo que hacían los ladrones." (GONZÁ- 
LEZ OBREGÓN, México viejo y anec- 
dótico. Del palanquín al automóvil, p. 
108.) — "Estábamos ya de pie sobre el 
lodoso camino, cuando resonó el gri- 
to de azorrillarse, indicándonos que 
debíamos arrodillarnos y pegar las 
frentes en el suelo, para no presen- 
ciar el saqueo de los l)aúles." (PEZA, 
Memorias, Recuerdos, p. 115.) 

AZO . A CABALLOS, m. (Cordia 
laxifiora, H. B. K.— ROV.) Planta 
de la familia de las borragíneas, 
muy abundante en los campos. 

AZPOQUE. m. Nombre vulgar 
que la gente del campo da a cier- 
to garrobillo de menor tamaño que 
el ordinario; de hermosos colores 
tornasolados y gallarda cresta. 

Parece palabra derivada del ma- 
ya; tal vez compuesta de az, cosa 
ligera, y pok, pelota de hule, por 
la agilidad del anfibio que a menu- 
do sale del agua y sube a los árbo- 
les, ora a tomar sol, ora a corre- 
tear por las ramas. 

AZTECA, m. Moneda nacional de 
oro por valor de veinte pesos, crea- 
da por reciente decreto del año de 
916. Debe su nombre simbólico a 
llevar en el anverso el águila na- 
cional y en el reverso al calenda- 
rio azteca. Es la primera moneda 
en que el águila reaparece inclina- 
da hacia un lado, no con las alas 
abiertas como había figurado en el 
escudo nacional hasta estas fechas, 
después de los primeros años de la 
independencia, en que se usó en la 
misma forma que hoy. Tiene 15 gr. 
de oro puro. 
I AZUCARERA, f. Reventaban ya 
los gramatómanos de tres al cuar- 
to, tronando contra el .femenino 



AZÜC 



— 163 — 



AZUR 



AZUCARERA, sostenido unánime-] 
mente por el habla popular de toda 
la América española, contra la so- i 
la opinión de la Acaderaia, que de- 
cía y dice azucarero. 

Por fin, ha tomado asiento como 
Amer. en el Dice. Lar. de TORO 
GISB.. qi ien en of/o libro suyo di 
ce, refiriéndose al mi^mo objeto: 
"Tan gran popularidad para un 
"disparate"' rudanience vapuio?.da 
por algunos autores, no hace sos- 
pechar su verdadera nacionalidad. 
La voz figuraba en el Dice, de la 
Academi? hasta 1?. edición undóci- 1 
ma.... Sigan, pues, diciendo loe 
americanoc, azucareras o azuc: re- j 
ros, que no pecan al hacerlo. Algo ! 
más ridículo es que no sepamos j 
aún los españoles a estas horas si | 
debemos decir "el azúcar" o "la i 
azúcar," "las azúcares" o "los azú-; 
cares." (A;rier., p. 237.) 

AZUL. EL QUE QUIERA AZUL 
CELESTE. QUE LE CUESTE, "fr. : 
fig. con que se da a entender que ] 
quien quierr, obtener lo que dessa^ : 
no debe quejarse si por eso se le | 
origina costo o molestia." (ICAZB.) | 
Nosotros decimos también EL QUE '■. 
QT'IERA VESTIR AZUL CELES-! 
TE I 

"¿No se quiso casar contig-o? Pues; 
el que auien ?zul roleste, que le cues- 
te." (MORAIvES. Gallo Pitagórico, pp. i 
500-1.) — "Mr.y I>ien heclio: el que i 
oulera azul celeste, que le cueste." 
(SANCHO rOI.O. Boln. VJ. p. 58.) | 

AZULEJO. JA. Rovirosa llamn ¡ 
así en sus Apuntes de Zoología da I 
Tabasco Cpáii. 29) ^i p^-o con-.ún- 1 



mente conocida allí con el nombre 
vulgar de pea azul (V.). Es raro 
esto; nosotros hemos conocido 
siempre por AZl-LEJO una ave de 
la familia de ¡os pájaros que podría 
ser la misma que describe la Aca- 
demia, si ésta diera la clasifica- 
ción cient'ñca do ella para hacer 
rjosible la iden<:ific?.ción. Menos es 
el abejarruco que la misma da co- 
mo sinónimo de AZULEJO, pues 
de aquél claramente dice que es 
"una ave trepadora." y la nuestra 
no lo es, ni la pea azul tampoco. 

"En el orden de los paseros o pá- 
j;iros. . . son admirados por su vistoso 
plumaje, el azulejo..." (CORREA. 
Reseña Ec. de Tab., cap. IX, p. 37.) 
K.sta cita rofu.^rza nuestra adverten- 
cia, pues Jamás hemos oído llamar 
azulejo a la pea azul. 

AZU RUMBADO, DA. adj. Aturdí 
do, atarantado; principalmente 
cuando tal estado es producido por 
las bebidas embriagantes. Es me- 
tátesis del castellano azumbrado, 
borracho. En Colom.bia zurumbáti- 
co (GAGINI). Nosotros decimos 
también sorimbo o zorimbo, so- 
rurr.bo. (V.) 

C. Rica. "Adjetivo ya de uso raro 
entre nosotros etc. (GAGIXI.) 

Hofíd. "Azumbrrdo. Tonto, idiota." 
(MEMBR.) 

AZURUMBAMIENTO. m. Estado 
especial del azurumbado; acción y 
efecto de azurnmbarse. 

AZURUMBARSE. pr. Atolondrar- 
se, atarantarse, especialmente ingi- 
riendo bebidas embriagantes. 

Hond "Aturdirse, atolondrar-se." 
'MUMHR.) 



164 



B 



BABA SALIR CON SU BATEA 
DE BABA, significa tanto como de- 
cir una tontería, o hacer una cosa 
inoportunamente, de tal modo que 
aparezca ridicula o necia. 

BABAZA, t. "Babazas (D. F.), sf. 
Lavazas." (RAM. y D.) La Acade- 
mia llama así al humor viscoso de 
alguna:; plantas. 

, Nosotros generalizamos más, apli- 
cando el nombre a todo líquido que 
además de viscoso sea espeso, ora 
producido por un animal, como la 
babosa, ora por una planta cual- 
quiera, como el civil o manzanilla; 
(V.) o de otro origen diverso, co- 
mo la lavaza espesa o el pulque, 
v. gr. BABAZA es en cierto modo 
peyorativa de babilla. (V.) 

BABIECADA. í. Hecho o dicho 
propios del babieca. La Academia 
registra borricada, derivado de bo- 
rrico, tomando esta voz en sentido 
metafórico como sinónima de estú- 
pido; en cambio no reconoce la voz 
de que tratamos, babosada, bel la- 
cada :, otras por el estilo. 

BABILLA. í. Hecha la aclaración 
al final de la palabra anterior, en- 
tiéndese que babilla es ideológica- 
mente una eufémica de babaza; di- 
fiere de ésta en el lenguaje popu- 
lar por su menor consistencia y as- 
pecto menos desagradable. Gene- 
ralmente dase este nombre a la fo- 
bila de las articulaciones. 



2. f. "Cuando a consecuencia de 
una luxación o de una fractura, des- 
cuidadas o mal curadas, la coapta- 
ción o consolidación no se efectúan, 
o se verifican viciosamente, se dice 
en lenguaje vulgar, que esto acon- 
tece porque la parte afectada o el 
hueso han criado babilla. Esta es 
en las fracturas el callo que for- 
mándose separadamente en cada 
fragmento impidió la unión. En las 
luxaciones es la linfa plástica que 
a consecuencia de la desgarradura 
de los tejidos y de la hemorragia 
consiguiente, se organizó, y adhi- 
rió viciosamente las partes luxadas 
a, los tejidos cercanos." (ICAZB.) 

"Los diestros cirujanos componen 
el hueso luego que se disloca, y lo en- 
tablan lueíro que adviertfMi la frac- 
tura, porque si no cría babilla y se 
inipo.'íibilita la cura." (PENSADOR, 
Periquillo, pte. I, cap. XIV.) 

El autor citado, Icazbalceta, dale 
también la acepción metafórica que 
expresa que a los niños debe corre- 
gírseles desde pequeños, porque si 
no crían BABH^LA; pero en Tabas- 
co no se usa en esta acepción. 

BABOSADA, f. Hecho o dicho 
propios del baboso (V.) Especial- 
mente se dice de una obra literaria 
insustancial, huera, sin meollo: ES 
UNA BABOSADA; o del contenido 
de la obra: son BABOSADAS. 

BABOSEADO, DA. adj. "Tratado 
ya por muchas personas. Materia 



BABO 



— 165 — 



BACA 



baboseada, aquella sobre la cual se 
ha escrito mucho. Negocio BABO- 
SEADO, el que se ha propuesto a 
varios, sin lograr concluirle con al- 
guno." (ICAZB.) El segundo ejem- 
plo presentado por el Sr. García 
Icazb. traduce aproximadamente la 
p.cepción que en el lenguaje de Ta- 
basco tiene el adjetivo apuntado, 
que es la de "tratado por muchas 
personas"; pero siempre de una ma- 
nera imperfecta, en una forma ina- 
decuada, sin dominar el tema acer- 
tadamente, o tratándose de un ne- 
gocio, sin consegviir realizarlo: sin 
dar cima al propósito en el asunto 
de aue s-- trate, sea éste cualquie- 
ra. Hablándose de persona, que se 
ha dejado burlar, o chotear. 

BABOSEAR, a. fig. fam. Tratar 
un tema, vn asunto muchas perso- 
nas, someramente, de manera im- 
nerfect?. y con poca competencia. 
Tratándose de persona, hacer bur- 
la de ella, con su tolerancia; no 
tomarla en serio, siendo de calidad: 
chotearla, faltarla al respeto, so- 
portando ella la ofensa. 

BABOSO, SA. adj. Necio, insus- 
tancial, SO.SC. babieca. U. t. c. s. Lo 
que caracteriza al BABOSO es su 
insustancialidad y falta de gracia o 
simpatía, que le haca cargante pa- 
ra aquél con quien trata. 

Méx. "Soso, que se queda mirando 
con cara -i ^ 1 obo.' (ICAZB.) Podemos 
agregar: que no tiata más que bebe- 
rías, cosas insulsas o sin interés ni 
atractivo alpuno. 

Wéy. y Chile. "Dobo, tonto." (TO- 
RO G . Dirc. Lar.) 

Ptú. "Pericona sin valor ni ener- 
pfa." (ID., id.) 

BABUCHA, f. Chinela: calzado 
sin talón, o con el talón doblado. 
Es el calzado que se usa en la re- 
cámara, por su ligereza, con el 
simple objeto de no poner los pies 
en el suelo, entre tanto se viste 
traj*^ dp calle. Generalmente la BA- 
BT'CH.^ es de paño, o tela fina y 



suave, bordada o con adornos: lo 
contrario de México, en donde es 
calzado ínfimo. 

Méx. -Especie de pala alta, cerra- 
da con un cordón. Hácese d- paño o 
tela semejante, con punta de cuero 
y es el calzado ínfimo de las muie- 
r s paVrc-.-í." (ICAZB.» A este calzado 
llamamos nosotros sandalia, o alpar- 
gata. 

..."Calzado femenino de pf-ño, con 
punta de cuero." (TORO G Dice 
Lar.) 

Por lo visto, Toro copió a Gar- 
cía Icazb.; la verdad es que en Ta- 
basco la BABUCHA no es calzado 
de mala especie, antes bien, de lu- 
jo, para entre casa, en las horas de 
descanso. I^.s hacen de piel fina y 
de telas, finas también; con ador- 
nos y bordados generalmente de vi- 
vos colores. Es calzado propio de 
los ancianos, en la vida doméstica, 
por la comodidad y soltura que brin- 
da a los pies cansados. 

BACAL, (maya) m. "(Pr. Yuc), 
sm. Corumbo, zuro, olote." (RAm! 
y D.) No hay palabra más usada en 
el lenguaje popular de Tabasco, que 
la de BACAL, nombre con que se 
conoce el eje central de la mazor- 
ca de maíz, al cual están insertos 
los granos; conocido en la región 
interior de la República por el azte- 
quismo olote. No dudamos que sea 
provincial de Yucatán también la 
voz, por ser de origen maya; pero 
su uso no está ni con mucho cir- 
cunscrito a aquel Estado. 

El BACAL es el adminículo pro- 
pio e insustituible de la gente cam- 
pesina para los usos de la lijiipieza 
corporal, en la defecación, empleán- 
dose además como combustible muy 
común en la casa del pobre. 

A causa de la abundancia de los 
pastos, no se le emplea nunca en 
la alimentación de los ganados, 
aplicación más decente que recibe 
en otras regiones del país. "Se co- 
nocen varios productos comerciales, 
derivados del olote, que se prepa- 



BACA 



— 166 — 



BADA 



van mezclándole con harinas diver- 
sas, después de ni'Olido. Se^^ utilizan 
para la alimentación del ganado, 
con bastante aceptación." (CHA- i 
VEZ, Cultivo del ma z, pág. 300). ¡ 
La fecundidad de nuestro suelo es ; 
causa de que en Tabasco el olote ' 
o bacal, las. espatas (joloche), la j 
hoja y el tallo o caña del maíz no 
tengan absolutamente ningún va- 
lor comercial ni aplicación prácti- 
ca alguna en la economía agrón»- : 
ma. j 

Kl BACAL u olote de la :Mesa Cen- | 
tra!, tiene otros nombres: conquarll, 
carbón blanco, este último con motivo i 
de .ser Inien comVmstilile. "Estos olo- ¡ 
les, llamados en aleunos lugares con- j 
quarll, carbón blanco, excitan la igni- ¡ 
ción de la madera verde, arden pron- 
to y producen poco humo." (RUIZ 
ERD., Cultivo del maíz, pág. 296.) 

En Tamaulipas dicen bojol. (RA- 
MOS Y D.) 

El BACAXi quemado tiene aplica- ' 
ciones medicinales entre las gentes ' 
pobres: dividido en pequeños tro- 
zos, alternados éstos con limones 
también quemados o asados, se en- 
sartan unos y otros en un collar que 
se ata al perro para curarle la tos. 

"Maíz blanco, 4 variedades: lo. — El 
uno superior, blanco, bacal colorado. 
2o. El otro blanco, pero tayudo, bacal 
blanco. 3o. El blanco perla, baca! d3l- 
gado. 4o. Blanco pajizo, sirve para pi- 
nol y le llaman sapolote, tiene una 
zanjita el grano en la parte superior, 
el bacal es ceniciento. — COLORADO, 
tres variedades: lo. El color de rosa,... 
su bacal es morado bajo. 2o. El co- 
lor encendido,. ..bacal morado." 
(GIL, Y SAENZ, El Caporal, pp. 16-17.) 
— "En ese estado de hilotes es -muy 
apetecido, pues tanto el grano como el 
bacal u olote están Vjlandos y dulce.s. 
ciue los echan en el puchero u olla." 
(ID, ib., p. 58.) — "En estas chozas se 
depositaban las mazorcas, y luego el 
maíz ya separado de la tusa o bacal, 
entre tanto se trasladaba a las tro- 
jes en que debía conservarse." (MO- 
LINA SOl.íIS, Hlst. del Desc. y Conq. 
de Yuc, p. 270.) 

En Sur América llámase mar! o, 
según GRANADA (p. 148). La Aca- 



demia le definía por carozo, aunque 
como "pr. Gal. Parte leñosa donde 
están como engastados los granos 
del maíz." Más liberal hoy, dice que 
es "raspa de la panocha o espiga 
del maíz." 

BACALAO. CORTAR EL BACA- 
LAO, fr. fig. Algo como estar en el 
candelero, pero referida, más am- 
pliamente, a una situación cual- 
quiera del individuo: estar en posi- 
ción envidiable, en preeminente 
condición social, económica, políti- 
ea, etc. 

BACAL! LLO. m. Enfermedad que 
sufren las gallinas, consistente en 
una concreción en forma de bacal 
que les cría en el intestino, cerca 
del ano, cuando se alimentan con 
materias calcáreas o sumamente se- 
cas o astringentes, que provocan 
una constipación y obstrucción de 
las v'as digestivas. 

2. Pan abiscochado, en forma de 
bacal. 

BACINICA, BACINILLA, f. "En 
México significa exclusivamente 
orinal." (ICAZB.) Le mismo en Ta- 
basco. 

"En el suelo había una zalea para 

'.o.'='. pies, ima bacinilla, y hueco sepa- 

\ rado para colocar un canasto cuando 

: el caso lo requería." (FIDEL, Memo- 

I rías, cap. II, p. 137.) 

C. Rica. Gagini consigna bacenlca, 
cor-iente -m casi toda la Amér. Es- 
I pañola, dice; no es cierto, pues por 
i acá. no se oye. 

I Cu"ia. "Sinón. Aunque el nombre de 
I orinal es conocido y usado en toda la 
' isla, en la parte oriental se le dice co- 
! múnmente bacif^ica y en la occidental, 
I tibor." (MACfAS.) 

I C. Amér. "Bocinica, bacinía", apun- 
; ta SALAZAR G. La última forma es 
I térm'p.o balo, us-ido sólo en nuestro 
1 pueblo por los indígenas, que descono- 
j cen en absoluto el castellano. 

BADANA. ZURRAR LA BADANA, 
fr. fig. líun., dar azotes y también 
aplicar un castigo ejemplar que pro- 
duce la enmienda. 



BAGA 



167 — 



BAGA 



"No me chifles en la caye 
Pa que sarga'la bentana, 
Que si mipadre s'enteía 
Me ba'surrá la badana." 

RODRÍGUEZ MARÍN (Cantos 
pop. esp., t. II, p. 350) comenta la 
frase en la nota 277 (p. 423) : "Zu- 
rrar la badana: esto es, azotar la 
piel." 

En Zaragoza se dice "Cascar la 
badana, por dar lina gran paiiza," 
según LÓPEZ Pl'YOLES Y VA- 
LENZUELA LA ROSA, en la Co- 
lección de voces de uso en Aragón, 
que agi'egaron al Dice, de voces ara- 
gonesas por BORAO, p. LXII. 

BAGACERA. f. Macías, al tratar 
la palabra, invoca a la Academia, 
diciendo: "Lo manda la máxima 
francesa: a tout seigneur, tout hon- 
neur," y copia la definición que és- 
ta da, ya que aceptó la voz ameri- 
cana, en su duodécima edición: 
"Lugar de los ingenios de azúcar, 
en que se tiende el bagazo de la ca- 
ña, para que secándose al sol, sirva 
de combustible." Nosotros, como 
Macías, invocamos la máxima a 
tout seigneur. tout honneur, y se la 
aplicamos a él, a quien mejor cua- 
dra en este caso, puesto que tratán- 
dose de esta voz, nadie está más 
íiurorizado para hablar de ella que 
un hi.ío de la tierra clásica de la 
caña de azúcar y los ingenios, y 
mris cuando ese hijo es docto. Dice: 
"PTNóN. Muchos, y entre otros Ár- 
bol., toman como sinónimos baga- 
cera y caza de bagazo; sin embar- 
ffo. bien pudiera destruirse la sino- 
nimia, diciendo que bagacera es el 
sitio o campo, destinado a secar el 
bagazo: y que caza de bagazo es el 
lugar donde se almacena después 
de seco." Ni una palabra que agre- 
gar a lo dicho por el Sr. Macías. 
En Tabasco, tien-a también pródi- 
ga en la producción de la caña y la 
industria de sus derivados; que 



guarda por lo mismo gran semejan- 
za en ésto con Cuba, la palabra 
BAGACERA no tiene ni más ni me- 
nos que el propio significado que 
explica el repetido autor. 

PICH. trata también la voz. Ma- 
cías le critica, porque escribe ba- 
gazera. Nos parece científicamente 
fundada la corrección: debe ser 
BAGACERA, como derivado de ba- 
gazo. 

Méx. La consig^na el Sr. Icazb., 
Ciuien critica a la Academia que lla- 
ma franle al baqazo, diciendo que es 
cosa que jamás ha oído. En verdad, 
rosoíros tampoco. 

..."Bagasera (ce), f. El sitio en que 
se asoleí el bagazo de caña, que sir- 
ve de leña en los trapiches." (OCÁM- 
PO.) Menos propio nos parece escri- 
bir !a voz con s. 

BAG ACERO, m. Bagacera. 

"Allí donde — el peón nocturno pa- 
ladea los sinsabores dormitando algru- 
110S minutos sobre los bagaceros del 
Ingenio." (MERINO, Celestina, dedi- 
catoria, p. 4.) 

2. Úsase tainbién muy comúnmen- 
te como colectivo, para designar el 
conjunto de bagazos echados en la 
bagacera. 

BAGAZO. Por la aplicación que 
en nuestro medio pueden tener, co- 
piamos las siguientes palabras del 
Sr. Macías: "...incurren todos los 
Dicción, españ., menos el último de 
la Aca,d.. en otro error, cuando co- 
pian de las antiguas edic. académi- 
cas: "GABAZO, m es lo cierto 

oue, como consigna PICH., "nadie 
dice gabazo." Eso tuvo lugar a prin- 
cipios de la conquista de América, 
cuando en España se decía por co- 
rruptela gabazo y murciégalo, por 
ejemplo, en vez de bagazo y murcié- 
lago, y de aquí que aun merezca 
censura la Acad. por conserA^ar el 
término gabazo (se refiere a la duo- 
décima edición; en la sig. ha desa- 
parecido, para honra de la Corpora- 
ción) como otra forma de bagazo, 
pues no puede pasar ni como meta- 



BAGR 



— 168 — 



BAGR 



tesis. Metátesis legítimamente re- 
chazada, y no usada por las perso- 
nas cultas, es corruptela inadmisi- 
ble." 

Como hay todavía en Tabasco, y 
aún en otras muchas partes, gen- 
tes que cometan la badomía de de- 
cir gabazo, imitando a la Acad., que 
dio el ejemplo de tan temeraria 
aberración, bueno es que se apren- 
dan de memoria la crítica del Sr. 
Macías. i 

ETIM. "Se deriva de baga, proce- 
dente del romance baca, y éste del 
abl. de bacca o baca, bava." (HA- 
CÍAS). (?) , 

2. adj. "La persona abyecta o muy 
despreciable." (MACÍAS). De aauí 
ha nacido en Tabasco la expresión, 
asaz despectiva: al bagazo, poco ca- 
so, que se aplica a las personas 
que por su condición- despreciable 
no se les debe tener en estima. Es 
muy regional esta acepción, pues a 
más de que no la hallamos consig- 
nada en ningiín Diccionario, el Sr. 
Membreño, en su libro Hondure- 
ñismos, define el bagazo: "Residuo 
que queda después de esprimida la 
caña de azúcar," dice: "Sólo esto 
es baga?:o en estas tierras." 

BAGRE, m". (Cyprinus barbus). 
Este pececillo oue el Sr. García 
Tcazb. describe: "Pez de río y aguas 
dulces: es pardo por ambos lados 
y blanquecino por el vientre; care- 
ce de escamas; la cabeza es grande 
respecto al cuerpo, y tiene en la 
parte inferior de la boca unos hilos 
como el barbo. Varía mucho en ta- 
maño, y llega al de una vara. Su 
carne es blanca, para muchos agra- 
dable, por más que tenga cierto sa- 
bor a cieno. Parece que según el 
tamaño, carian las especies: el más 
común entre nosotros es el Ictalu- 
rus DugeslV, abunda en Tabasco; 
pero no tan grande como lo descri- 
be el autor, pues no pasa de vein- 



te o treinta centímetros de largo. 
Parece que se le confunde con el 
bobo o con el juil o juile (V.), aun- 
que este tampoco alcanza el tama- 
ño de una vara. (1) 

El BAGRE se diferencia del bobo, 
por el tamaño, como hemos dicho, 
y del juil porque tiene las aletas 
laterales o pectorales y la dorsal 
armadas de un espolón sumamente 
fuerte con dientes como una sierra, 
inclinados hacia la base, de tal for- 
ma que el espolón entra con toda 
facilidad; pero al salir hace una 
desgarradura. Por esto, y porque es 
muy venenoso ese espolón, al decir 
de las gentes campesinas, la clava- 
da de BAGRE es peligrosísima, 
pues aseguran que produce el téta- 
no. Los pescadores tienen aversión 
y repugnancia notables por este ani- 
malillo, por lo funesta que es la he- 
rida causada con sus espolones, y 
prefieren siempre matarlo solamen- 
te, arrojándolo en seguida. Por 
suerte, le reconocen muy bien cuan- 
do viene en las redes de pescar, la 
tarralla y el chinchorro, o en el an- 
zuelo, por un sonido gutural muy 
peculiar que hace el BAGRE deba- 
jo del agua, desde que se siente 
preso: una especie de cru, cru, de 
donde le ha venido el nombre ono- 
matopéyico de curuco, (V.) con que 
se designa más comúnmente entre 
campesinos y pescadores. 

Se diferencia también el BAGRE 
del juil y del bobo en que tiene 
aquél baba asquerosa que le cubre 
el cuerpo, y en que es mal oliente. 
Es además un animal brav'o, suma- 
mente irritable y de aspecto repug- 
nante, en tanto que sus congéneres 
mencionados son inofensivos y dó- 



(1). Cházfiri, (Piscicultura en agua 
dulce) lo coloca en la familia, de los 
siluroideos. L,a Aoad. se acordó de él, 
por fln, dedicándole su art. respec- 
tivo on ]n od. 11a. 



BAGR 



169 — 



BAGR 



ciles. sobre todo el bobo, cuya sim- 
plezr, ef proverbial. 

La carne del bobo es apetecible, 
en la preparación regional llamada 
mone (V.) También la del juil es 
comestible y puede suplir la del bo- 
bo, aunque es menos suave. El BA- 
GRE no es comestible pr.r? nues- 
tras centes de campo que. dicho sea 
de paso, tienen paladar más delica- 
do que el mejor bnrrmés citadino. 
puesto que se regalan con las car- 
nes más sanas que puede haber, y, 
en general, con toda clase de ali- 
mentos puros. Cuan distinto, pues, 
del que describe MOTA PADILLA: 
"deleitoso al gusto.. . . tan sano que 
a ningún enfermo se le prohibe." 
(Hist. de la Nueva Galicia, cap. 
IV. 1.) 

E! BAGRE es pez fluvial común 
de toda América, según Toro Gisb. 
(Dice. Lar.) 

El BAGRE (Silurus Bagre) de 
que habla Alcedo en el Vicabulario 
de su obra (Dice, de Amér.) no es 
de espina venenosa, según la des- 
cripción del autor: "la espina con- 
tenida en la aleta de la espalda, no 
es venenosa, come las de los de- 
más bagres." Esto nos confirma en 
la creerci? de que hay una confu- 
sión, llr.mado bagre al bobo, o al 
juil. y viceversa. 

Esto mismo parece vislumbrarse 
en 1? clasificación de leucus sp. ?. 
Ciprínidos, que el Prof. Becerra 
(Nombres Geográficos de Tab.. art. 
Juilero) anota como vaga o dudosa 
con el signo (?), aunoue el azte- 
ouisnio corresponda más bien al 
BAGRE descrito por el Sr. Icazb. 
(Ictalurus Dugesii), oriundo de los 
lagos de la Mesa Central. Q'ie al 
nuestro o al descrito por Alcedo, to- 
dos con distinto nombre científico. 

Por último. RÓBELO (Dice, de 
Azteauismos) dice del juil. citando 
a Molina: "pescado de a palmo, que 



parece trucha", y luego...: "Latín 
técnií^o Cyprinus americ?.nus? Pes- 
cado pequeño que vive en los la- 
gos próximos a la Ciudad de Méxi- 
co." Es el mismo de que habla 
SAHAGÚN: "A los peces blancos 
llaman amilotl, o xovili,... xovili 
son aquellas bogas pardillas que se 
crían en el cieno, y tienen muchos 
huevos." (Historia de Nueva Espa- 
ña, t. IV. cap. III. párr. 4o., p. 60.) 
Tampoco este es nuestro juil, ni el 
BAGRE; menos el bobo. 

Ríopl. El bagre de estas regiones 
parece el mismo que describe Icazbal- 
ceta: "P.?z de los ríos, sin escama, 
de color pardo atigrado, cabeza gran- 
de a proporción de su cuerpo, pocas 
espinas y gustosa carne amarillenta: 
armadas las aletas y el lomo de sen- 
das espiras nn'v aenidas. rí-cias y ase- 
rradas, con los dientes inclinados ha- 
cia su raíz, cuya herida se reputa en- 
conosa: voraz: amigo de vivir donde 
hay fango, en la costa y junto a las 
barrancas: y del cual hay varias es- 
ní^cies. algunas de colwsal tamaño, dis- 
tineruidas por nombres particulares." 
(GRAXADA. Vocabulario rioplatense, 
p. 97.) 

Sin embargo, también se parece 
al nuestro en lo del espolón aserra- 
do y venenoso. La dificultad para 
identificar las especies estriba en 
n^e los autores no dan la clasifica- 
ción de cada uno y sus nombres 
científicos. Por eso la Acad., más 
ppre?. en el hablar, no trata de púas 
ni de que viva en el fango, si bien 
parece que copió a Granada en lo de 
la "carne amarillenta y sabrosa." 

Por último, y para que nada fal- 
te al pececillo de marras, henos 
aquí con que su nombre es de orí- 
fren náhuatl o azteca (?). se«nin el 
Sr. F. Ferraz. quien en sus Nahua- 
tlismos de Costa Rica, dice: "Bagre 
es un pescado de feísimo aspecto, 
que repudian las gentes, y por ex- 
tensión se da vulgarmente este 
I nombre a las rameras de ínfima ra- 
lea y de asquerosa condición. En 
lengua Brunca o Boruca hay ibagre 



BAGR 



170 — 



BAIL 



— 3a. pers. sing. del verbo parir, 
pero no hallamos la relación de es- 
ta idea con la otra, y preferimos la 
etimología mexicana (?) que, he- 
chas las alteraciones correspondien- 
tes (b por p, g iior q, r por I) nos 
parece ser el adjetivo verbal pá- 
quilli — burlado, mofado, de paqui — 
hacer ludibrio o juguete do alguna 
cosa, forma especial de paca — la- 
var, estrujar o apon/jar los trapos, 
con el sentido que tiene en PAC- 
cotlaua — afrontar, ultrajar, injuriar, 
a alguno, "echarle los trapos a la 
calle," lavarle la ropa sucia (cotí — 
pieza de tela)."... ¡Pura! ¡No ha- 
bíamos visto mayor habilidad para 
los juegos de prestidigitación con 
las palabras! Ya en ese teri'eno, 
¿por qué no derivarlo directamente 
de porquería?, de esta o semejante 
manera: p (or) — q (uo) — r (ía) ; ha- 
cemos las transformaciones de p 
por b, q por g (la r no hay que cam- 
biarla) ; ahora cambiamos or por a; 
suprimimos ue, y ¡paf!, bagre! Por 
este procedimiento no habría difi- 
cultad en probar el origen bíblico 
de Babel, en todas las lenguas. 

2. adj. Metafóricamente y por 
analogía con el pez, suele decírse- 
les BAGRES a los hombres blancos, 
mejor dicho chelos, simples o de 
mala catadura, que unen su poco 
atractivo físico a su aspereza en el 
trato. 

Col. "Desairado, charro." (TORO G., 
Dice." Lar.) 

Perú. Ku1er fea y desprecial lo. 
(PALMA, Papeletas, p. 29.) 

Ríop! y Ptú. "Fam. Mojer muy 
fea." (ID., ibid.) 

Chil^í. "B-\gre (B<^r comot . — an^ — 
loe— feo, atroz." (ECHEVERRÍA." p. 

Hond. V Salv. "Persona mviy lista." 
(ID., ibid.) 

Hond. "Por lo re.<?baloso, quo al que- 
rerlo .'tpretar se desliza fárilmente, 
conmaramos con ¿1 a la per.sona astii- 
ta, lista, que no cae en las redes que 
se le tienden. Ud. es un bagre." 
(MEMBR.) 



C. Rica. "Entre nosotros se aplica 
<]ieha palabra a las mujeres públicas 
do peor especie y también a un pez 
que probablemente es el mismo de... 
que habla Clavijero...: "El barbo dt 
río, conocido con el nombi-e de bagre, 
es del tamaño del bobo e igualmente 
exquisito, pero nocivo si antes no se 
despoja su carne, con jugo de limón 
o cualquiera otro ácido, de cierta ba- 
bí' o líquido viscoso que tiene." (Sto- 
ria antica del Messico, 1780.) 

BAGRE-SAPO. m. Nombre que 
se da también al guarasapo, gusara- 
po (V.) o renacuajo. 

Arg. y Bol. BAYO, p. 25. 

BAILARÍN, m. Mote qué se apli- 
ca a los políticos que cambian fá- 
cilmente de casaca; aunque, en ver- 
dad de verdad, este es mal de que 
casi todos adolencen. Político que 
se cuela y figura en todos los par- 
tidos y en todas las épocas, no que- 
riendo ser nunca, (o no siendo) de 
los ca'dos. El BAILARÍN siempre 
está arriba. 

2. Carantoñero, adulón, ganagracia, 
obsequioso en demasía, que quie- 
re agradar a todo el mundo. 

BAILE, m. BAILE DE MÚSICA. 
"Llájiianse bailes de música, en el 
campo, los públicos de convite o de 
pensión, donde hay orquesta, y se 
baila contradanzas o walses, para 
distinguirlos de los changüis, o gua- 
teques, reuniones con carácter de 
familia "es en que sólo se baila el za- 
pateo al son del tiple, la guitarra o 
el arpa,' y del canto de los guajiros." 
(Arbo!., apud. MACÍAS).— "En Ve- 
racruz dicen los jarochos baile de 
sones en contraposición de baile de 
música " (MACÍAS). 

Semejante a la de Veracruz, con 
cuyas costumbres regionales tienen 
mucha semejanza las nuestras, es 
la clasificación de nuestros bailes 
por la gente del pueblo. Llámanse 
bailes de pieza, o bailes de música, 
a los de orquesta o en que se bai- 
lan walses, danzas, etc., en contra- 
posición de los bailes de son, en los 



BAIL 



171 — 



BAIL 



cuales sólo se bailan zapateos o za- 
pateados, en sus diversas especies: 
jarabe, toro o torito, asistoy, etc., 
; cuya música esiá compuesta por 
el indispensable violín, la guitarra 
' la jarana o jaranita. Estos bailes 
populares van de ordinario acam- 
í, uñados del canto de los bailadores. 
:;uG alterna con las bombas en el 
zapateado. V. ZAPATEO. JARABE, 
TORO. ASISTOY, BOMBA.' 

El baile de son es el baile verda- 
deramente popular y sobre todo 
campesino, por lo cual se llama 
más comúnmente baile de ribera. 
La bebida de estilo en ellos es el 
tepache o guarapo, o el baiché, en- 
tre los indígenas: en tanto que en 
los bailes de pieza ya se toma cer- 
veza o licores de superior clase. 

Los bailes de pieza están reserva- 
dos pai*a la clase media, y, en ge- 
neral, para las clases sociales su- 
periores, principalmente en las po- 
blaciones de alguna importancia. A 
estos puede muy bien aplicarse la 
clasificación con que el notable 
costumbrista D. José T. Cuéllar in- 
mortalizó esta diversión entre las 
clases sociales de ¡a Ciudad de Mé- 
xico, en las siguientes líneas: (1) 
"Son dos cosas enteramente distin- 
tas dar un baile y hacer baile, co- 
mo fon distintas también dar una 
comida o hacer com.lda. 

"Da, tin baile la persona que con 
cualqiñer pretexto de S'oleranidad 
invita a sus amigos a pasar unas 
cuantas' horas en su compañía. El 
pretexto es lo de menos, el objeto 
principal del baile es estrechar los 



íl). La «ente del piiel)lo en México, 
llama sarcásticamontc a unos bailes 
que se hacen entre la srente de cla.s- 
nied'P. y de conducta dudo.<5a, halles d"! 
tono: '"Aquí es,... conozco la casa 
como mis manos: sino que como es 
bail«i de tono, lo-? ooncurrí-ntes vií^nen 
tarde." -FACUNDO, Baile y Cochino, 
cap. vri.) 



vínculos de amistad y los lazos so- 
ciales por medio de la amena dis- 
tracción que proporciona a sus ami- 
gos. 

"En este caso los amigos son los 
que se consideran obsequiados y 
favorecidos, y después de concurrir 
al baile, en virtud del convite, es- 
tán obligados a hacer una visita 
al anfitrión para demostrarle su re- 
conocimiento, y luego hacer enten- 
der que corresponden a la intención 
social del convite de estrechar y 
frecuentar las amistades. 

"En este sentido también se to- 
ma dar una comida, dar un té, dar 
un concierto, etc. 

"Ahora bien; hacer baile, es reu- 
nir música, refrescos, luces y gen- 
tes para bailar, comer y refrescarse, 
y santas pascuas." (Baile y Cochino, 
cap. I, pp. 3 y 4.) 

Hay también los bailes de carna- 
val, bailes de máscaras o mascara- 
das, llamados bailes de harina en 
la costa sur del Pacífico, según es- 
tas palabras del Sr. CHAVERO: 
"Los colimotes sustituyen los bailes 
de máscaras con sus originalísimos 
bailes de harina. El calor haría im- 
posible llevar un?, careta; pero el 
hombre sabe suplir a todo, lo mis- 
mo a las necesidades que a las di- 
versiones. Y todavía hay filósofos 
que de bípedo despreciable lo ca- 
lifican. Parece que estas bailes de 
haiina fueron llevados de Tepic, de 
donde son originarios... Estos bai- 
les sustituyen a ntiestros cascaro- 
nes y a nuestras mascaradas, y ellos 
forman ia delicia de la cuaresma de 
Colima." (Obras, t. I. cap. XII. pp. 
46 y 48.) 

Los bailes populares de carnaval 
se llaman bailes de cinta, bailes de 
toldo, o de tarima, porque se cele- 
bran en toldos (V.) al aire libre, 
en las plazas públicas, generalmen- 
te sobre un tablado. Parece que és- 



BAII, 



172 — 



BAJA 



tos son de origen maya. (1). Existen 
también en Veracruz. 

Existían hasta hace poco tiempo i 
los bailes indígenas, de que nos ha- 
bla Gil y Sáenz, que se celebraban 
en. 1 ?, s festividades religiosas: 
"Cuando conclujen, empiezan en la 
misma Iglesia a tomar pozol y bal- 
ché. Balché es una bebida que ha- 
cen de la agua de caña y un palo 
llamado balché que fermenta y em- 
briaga, ínterin, están en la Iglesia 
bailando el caballito, el pelícano, el 
gigante, el San IViiguel y otros bai- 
les, vestidos a la antigua española, 
con medias largas de color azul o 
blancas; zapatos con cascabel en 
los pies; calzones cortos de color 
y de estrañas franjas de listado; 
sus cuellos, cintura y hombros, 
adornados de pañuelos y bandas de 
color, con máscaras de madera y 
con largas trenzas imitando a al- 
garas animales, y a personas, con 
sable o machetes de palo, en una 
mano, y en la otra un pañuelo que 
flamean. Seguramente los misione- 
ros para quitarles los bailes gent"'- 
licos, se los fueron sustituyendo ale- 
góricamente con otros de la Biblia, ; 
que en algo se lo asemejan. El bai- ^ 
le del frisante, que es David matan- | 
do a Goliat, se asemeja a sus sa- 
crificios; así el del caballo, a la ado- 
ración que hicieron de este animal 
traído por el conquistador, etc., aún 
en sus gritos y ayes prolongados 
cuando están haciendo estos bailes, 
o con un estuche o chinchín en 
man-o; no parece sino que oímos sus 

(1). "Los bailes mayo.s de la cinta y 
de la culf>bra. aportados a TaJ^p-^co 
por los colonos do la Península Vi-"-i- 
troa, eran dignos de verse por el aire 
pastoril y el festival de colores co-t 
que brillan los snipc-s de ad\iltos rí ■ 
bronceada faz y las g-iiapísimas choc.-'s 
de Atí'sta con la sanprre aún exenta 
de sínii.s. donación euronea de malfsi- 
i^Tt p-n.sto y peores resultados." (ME- 
lilNO. Ruta, XI, pp. -12-3.) 



gritos feroces, ante la víctima que 
sacrificaban. Estos bailes los ha- 
cen en la Iglesia; salen unos ne- 
gros y el templo se vuelve un tea- 
tro, o una plaza de toros que tan- 
to llama la atención del viajero. Al- 
gunos respetables y piadosos párro- 
cos han querido con modos quitar 
estas costumbres, y en parte se irá 
consiguiendo." (GIL y SÁENZ, 
Comp. Hist. Geogr. del Est. de Tab., 
cap. XXIX, p. 2160 

Por último, son BAILES DE CAN- 
DIL los que se hacen entre cierta 
clase de gente pobre; pero de con- 
ducta dudosa, llamados así por el 
alumbrado que se usa, a cuya luz 
lo común es que brillen por su au- 
sencia la moral y las buenas mane- 
ras. 

"En casa de seña .Jutina Sosa,... se 
daban todos los sábados bailes de can- 
dil, donde la gente non .".anta, rabia- 
ba..." (MERINO, Celestina, VII, p. 
130.) 

BAJA. f. Acción y efecto del ver- 
bo bajar, especialmente hablando 
de las aguas, cuando descienden de 
nivel, al terminar la creciente, que 
es lo contrario. 

"Hay Inundaciones generales que cu- 
bren casi todo el terreno del Estado; 
y que a la baja de las asrups, ya que- 
I da naturalmente abonado." (GIL. y 
SAENZ, El Caporal, p. 28.) — "Había 
quedado (una troza) como un puente 
' a través de una zanja, a la baja de 
las aguas." (MERINO, Juana Santa 
Anna, XIII, p. 106.) 

2. En las monterías se llama así 

la operación que consiste en hacer 

descender la madera por los ríos, a 

merced de la corriente, en piezas 

, aisladas cuando aquellos son corren- 

I tosos, hasta el recogedero, y de 

aquí, a favor de la corriente tran- 

i quila, en balsas, hastr los puertos, 

o hasta la desembocadura de los 

ríos, donde se hace el embarque. V. 

ARRASTRE. 

BAJADA. í. "Camino o senda por 
donde se baja de un lugar." Nos- 



BAJA 



-- 173 



BAJO 



otros lo usamos por lo común, no i 
en esa acepción, sino en la de pen- \ 
diente: "cuesta o declive de un te— 
rreno," con relación a la parte de 
arriba, así como decimos subida, a 
la misma cosa, con relación a la 
parte de abajo. 

BAJAGUA. f. "Tabaco ordinario y 
de mala calidad. Generalmente es 
el que se coge de las hojas de aba- 
jo, cerca del suelo." (RAMOS y 
DUARTE.) 

Más comúnmente se llama ba- 
jera. (V.) 

BAJAR ADA. f. Vaho abundante y 
maloliente que sale con fuerza de 
cualquier lugar estrecho o cerrado; 
de un teatro u otro sitio en que hay ■> 
aglomeración de gente. Aire cálido 
y pesado que se despide p-or vir- 
tud de la transpiración. 

La pronimciación viciosa del vul- 
go asigna b a esta voz; pero debe 
ser con v, como derivada induda- 
ble da vaho. 

BAJERA, f. Nombre que se da a 
las hojas de la parte inferior de la 
planta del tabaco; generalmente or- 
dinarias y manchadas. Elaboradas 
estas hojas producen la clase de ta- 
baco del mismo nombre, flojo, mal 
oliente, de calidad inferior. Lláma- 
se también bajagua, aunque el nom- 
bre más común es aquél. 

"Ya desde allí aa va escogiendo, el 
que es bajera, congiiillo, y hoja bii»- 
na, j' .se van haciendo ensartas." (GIL 
y SÁEXZ, El Caporal, p. 79.) 

Méx. Kn Guorroro dicen tabaco ba- 
jero. (R.\MOS y D.) 

C. Am. "Tabaco inferior. Holandeta, 
holandilla." (SAL. GAR.) 
C. Ri-a. GAO! NT, p. 82. 
En Álava se usa la voz con el va- 
lor de diarrea (BARAIBAR. Voc. de 
palabras usadas en Álava), al igual 

que en Rilbao (ARRLVGA. Lex del 

bilbaíno). 

Ríopl... Nos hallamos por aquí que 
bajera es una pieza de los aperos de 
montar: SELVA. Guía del buen decir, 
p. 191. y GRAXAD.\. Voc. ríopl.. p. 100, 
que la describe: '"Pit-za del rt-cado de 



montar, que consiste en uha manta 
pequeña de lana o algrcdón, la cual se 
aplica soore el lomo de la caijalgadu- 
ra y sirve de sudadero. Llámase tam- 
bién jerga," 

BAJIAL, m. Cierta zona de terre- 
no bajo, situado aún en terrenos al- 
tos de lomerío, el cual está cons- 
tituido por un subsuelo blando y 
constantemente húmedo, que se 
vuelve cenagoso en épocas de llu- 
vias, a causa del agua que se es- 
tanca. El BAJL\L se caracteriza por 
ciertas plantas que se crían en él, 
como la navajuela (V.), propia de 
los terrenos húmedos, el jahuacte y 
algunas otras palmeras. Es un co- 
lectivo de bajo; un lugar donde hay 
muchos bajos: un tei-reno sembra- 
de bajos. V. ACHAGUAL. 

"En tres grandes secciones pueden 
considerarse divididos los bajiales y 
popalerías de la Municipalidad." (MA- 
TL\S P. PIEDRA, Descr. geogr. del 
Mun. de Jalapa, Tah.. MS., 1909, p. 
7.) — "A la misma sección correspon- 
den los bajialejs que existen en los 
espaldares del vecindario "Río de Tea- 
pa" y "Pueblo Nuevo". (ID., ibid.) 
"Momentos después Pedro y su com- 
padre el músico amljulante, . . . mar- 
chaban por el interminable camino que 
al través de grandes Iwsques, bajiales, 
potreros y ríos conduce a Cárdenas." 
(COFFIN, Gral. Gutiérrez. XIII, p. 
93.) 

' "Maravillas olorosas 
De las cercas del bajial, 
Que es la bella Flor del alba 
La dulce y buena deidad. 
Que adoran los corazones 
De aquel humilde lugar." 

(ALTAMIRANO, Rimas, 
Flor del Alba, p. 2.) 

BAJO. m. Hundimiento del terre- 
no, aun cuando éste sea alto; es 
una porción que se encuentra a ni- 
vel inferior del terreno circundante, 
en la cual por lo mismo se enchar- 
can las aguas llovedizas y aún de 
filtración, manteniéndose por esto 
húmedo y blando. V. BAJIAL, 
i ACHAGUAL, POPAL. 



BAJO 



174 — 



BALA 



"La última sección (de terienos 
pantanosos) se encuentra hacia el 
Oeste de esta cabecera (Jalapa), com- ' 
prendiendo los bajos y popales, deno- 
minados "Huanal" y "Florida." (i\I. 
P. PIEDRA, Descr. del Mun. de Jala- 
pa, Tab., MS., 1909.) 

2. En el lenguaje geográfico se 
llama así también el banco forma- 
do por aglomeración de limos o alu- 
viones, muy común en nuestros 



cía o de los valores comerciales en 
general. 

BALACEAR, a. y pr. Tirotear, ti- 
rotearse, en fuego de fusilería, o 
de pistola, graneado o nutrido. T)í- 
cese también balear. De aquí se 
han formado los derivados baleo, 
balaceo y balacera, que se usan por 
tiroteo; baleado, balaceado, herido 



ríos, y en donde por lo mismo és- ^^ i>^ia, y balazón, tiroteo prolonga- 
tos presentan muy poca profundi- ^^' aumentativo de baleo o balaceo, 
dad, a veces insuficiente para la ICAZB. da balear y baleo. 



navegación. 



"Bajaba desdo la Iglesia de Esqui- 
pulas en medio de un baleo tan nutri- 
do que ¡os soldados se abrían en uos 
rías." (MERINO, Juarsa Santa Annr. 
XI, p. 86.) 

t ,, , i- , Méx. RAM. y D. consitrno bil-^nr 

encuentra en ellos obstáculos sino en^ por fusilar. En Taba seo ñltiene esta 

acepción. Baleado y baleo, con nuestra 



"Por lo que respecta al curso ini. - 
rior o sea la región marítima de 'es 
ríos Usumacrnta, . . . Gri jaiva, ... y Ba- 
jo Tulijá, ... la navegación fluvial no 



contados lug-ares:... en el lucrar d'^l 
curso del Gri jaiva llamado "Acacr,;"- 
pam", que queda .5 kilómetros abain 
de San Juan Bautista,' y en alpuncs 
tramos del Usumacinta, comprendidos 
entre Tenosique y Montecristo. En ra- 
tos sitios del cauce de ambos ríos 
existen bancos de arena que en el 
estiaje dificultan el paso de embarca- 
ciones de calado mayor de 6 pies; ta- 
les bancos no son debidos seguramen- 
te a la t^xistencia en el cauce de ca- 
pas de terreno resistente que la co- 
rriente no puede socavar, puesto que 
en toda esta región déltica de los ríos 
tabasqueños, esos lechos son de natu- 
raleza aluvial e inconsistente; por lo 
tanto, es de presumirse que dichos 
bancos — en la g-eneralidad de los ca- 
sos — son producidos por las irregula- 
ridades del cauce mismo, esto es, por 
f.se fenómeno general del transporte 
intermitente de I03 aluviones y mnte- 
riales del lecho hacia el mar, de don- 
de resulta la tendencia general do lo'? 
ríos a fraccionarse en altos y bajos 
fondos ("bajos y "Dci-^.mt", dic-n en 
Tabssco)." (GONZÁLEZ, Los Ríos de 
Tabasco, pp. 98-99.) — "I'n efecto se- 
mejante al de las anclas y cadenas, 
aimque menor por no llegar hasta el 
fondo, producen las hélices de los va- 
pores, y así se ha notado que con el 
cada día más frecuente tráfico, hp me- 
jorado algo el referido banco o '"^ajo" 
de "Acachapam", en el río Grijalva." 
(lO.. Ibid, p. 100.) 

BAJONAZO. Aument. de baja. 
Disminución rápida y de gran mag- 
nitud del precio de una mercan- 



I misma significación. 

"Haciendo desde ellas (las trinche- 
ras) los estragos que pudieron balean- 
do de una parte y de otra todos los 
días." (Gaceta de Méx., abr., 1736. 
Como se ve el verbo e§ de i'so an- 
tiguo. — Las familias... trataban de 
salir rápidamente del paseo, temerosas 
de que la balacera continuara." (Ex- 
celslor, Méx., febr. 11 — 918.) — "Peralta 
probablemente temeroso de que fuera 
balaceado por su enemigo, se previno 
e hizo fuego sobre él." (ID., ibid.) 

Venez. El Sr. RIVODO (Voces 
Nuevas) cita el verbo balear entre los 
que deben figurar en el Diccionario, 
por ser generalmente usados. 

C. Rica. GAGINI consigna que co- 
lombianos y chilenos dicen abalear o 
balear poi- fusilar, y que en su patria 
significa herir con bala. "Casi nos 
atrevemos a sostener — dice — que es- 
te verbo es necesario, puesto que no 
corresponde exactamente a fusilar ni 
a herir: en efecto, el primero dice 
más de lo preciso, y el segundo no 
especifica la clasa de arma." 

C. Am. SAL. GAR. escribe: "balear: 
petardear (vulg.) Balear por fusilar, 
dicen en Sud América; pero balear, 
aunque neologismo, sólo siflniflca he- 
rir con bala." 

BALANDRO, m. Toro G. registra 
en el Dice. Lar. balandra: "límbar- 
cación de cubierta, que tiene sólo 
un palo, con cangreja y foque. Ba- 
landro, balandra pequeña." 



BALA. 



— 175 



BALCH 



Entre nosotros se usa comúnmen- 
te balandro para designar aquélla, 
y el diminutivo balandrito, para és- 
te. Aumentativo, balandrón. 

BALANCEABLE. adj. Capaz de 
ser sometido a balance. (TORO 
GISB., Dice. Lar.) 

BALANCEO. Neol. "Movimiento 
oscilatorio." (TORO GISB., Dice. 
Lar.) Hace ya largo tiempo que en- 
tró al uso de la gente culta, y aún 
del vulgo; sin embargo, todavía la 
Academia le cierra sus puertas a 
piedr?, y lodo. 

•Sill'ando en todas partes con un 
contento que le salía en el balanceo dc- 
.«u cuerpo adiposo y chaparro." 
(RODR. BELTRAX. Pajarito, IX. p. 

1 ;3. ) 

BALANCEOSO, SA. adj. Que mu- 
cho se balancea; se dice especial- 
mente de las embarcaciones, "ca- 
yucos" en Tabaseo. TORO GISB., 
(Dice. Lar.) da balanceante: nos pa- 
rece que este adjetivo más bien ex- 
presa el estado de un cuerpo que 
se encuentra en balanceo. 

BALARRASA, m. Término de ger- 
mania. con que se designa entre be- 
bedores al aguardiente ordinario, 
que es la bebida de clase inferior y 
de uso común en el bajo pueblo por 
los torrachitos callejeros. Llámanle 
también zorro, blanco, etc. V. 
AGUARDIENTE. 

— "¡Qué importa, hombre! Balarra- 
sa es lo que paladeo mejor. ¡Demo- 
nio! Ya que de beber se trata, que 
nos arda el gaznate." (GONZÁLEZ 
PEÑA. La Chiquilla. IV. pp. S4-.5.) 

Méx. RAMOS Y DUARTE, igual sig- 
nificación. 

En España significa "Aguardien- 
te de mucha graduación e Ínfima 
calidad." (BARÁIBAR, Voces de 
Álava.) 

BALBO, BA. adj. Tartamudo, tar- 
tajoso. 

He oído esta voz, en el lenguaje 
culto, por personas versadas. Es tan 
buena como balbucir, toda vez que 



deriva del latín balbus. La Acade- 
mia no la ha adoptado; será cuan- 
do más una voz antigua. La regis- 
tra Terreros. 

"Año 82.3. "Acatl. Comenzó en este 
año a reinar en Tollan Huetzin, . . . 
Gobernaba... en el imperio de Orien- 
te Miguel II llamado balvo por tarta- 
joso." (VEYTIA, Tezcoco, p. 262.) (1) 

BALCH É. m. Bebida fermentada, 
compuesta de agua de caña de azú- 
car y un palo llamado balché o 
guarapo, de jugo embriagante, y del 
cual toma su nombre. Agrégansele 
comúnmente algunos granos de 
maíz tostado y panela. Fermenta 
por dos o tres días. Es la bebida 
peculiar de los indios, indispensable 
en toda clase de festividades: ve- 
lorios, responsos, fandangos, etc. 
Corresponde más o menos al gua- 
rapo mexicano, con pequeñas dife- 
rencias en la fabricación, por el em- 
pleo de algunos ingiedientes di/ 
tintos. Llámanle también guarapo y 
tepache, aunque el nombre genérico 
es el de BALCHÉ, propiamente. 

"Cuando concluyen, empiezan en la 
misma Iglesia a tomar pozol y balché: 
balché es una bebida qvie hacen (los 
indios) de la agua de caña y un palo 
llamado balché que fermenta y em- 
briaga Poniéndoles en el lugar 

que ocupa cada convidado..: conser- 
va, balché y pozol, o chorote... Los 
convidados... se hincan delante de 
una Cruz, qu^ bajo de ella están las 
ollas dé balché..." (GIL y SÁENZ. 
Comp. hist. geogr. de Tab., pp. 216- 
217.) — " Las doncellas más vivas es- 
canciaban el balché y lo .servían en 
jicaras." (MOLINA SOLÍS, Hist. del 
Descub. y Conq. de Yuc, o. 257.) — 
"Gustaban del balché, o hidromel, pe- 
ro excusaban la presencia del marido 
o de sus amigos, para catarlo." (ID., 
ib., p. 267.) 

fi) L,n tabla cronolóerica en que se 
h.iila p.sta cita de la obra, parece srr 
del editor Bustamante. aunque no 
lo expresa: pero es .«jaliid.-i la mala 

' costumbre que este sf^ñor tenía de in- 
tercalar lo de su cosecha entre lo aje- 

¡ re quo editaba. 



BALD 



176 — 



BALS 



2, Nombre de la planta misma, 
cuya corteza especialmente es la 
jQUíi se emplea en la fermentación 
del agua de la caña de azúcar, pa- 
ra 1;', fabricación del baiché. 

BALDADO, DA. adj. Tullido, úsa- 
se más como sustantivo. 

B \LDE. m. Cubo. Para la Acade- 
mia balde es el cubo "más ancho 
por el fondo que por la boca", pa- 
ra nosotros es lo contrario: más 
ancho por la boca que por el fon- 
do. Además, para la Docta Corpo- 
ración es específica de la marina 
esta voz, en tanto que para nos- 
otros es genérica y designa el va- 
so grande con asa en la boca, apli- 
cado a cualquier uso. 

"Las ancianitas coriian con sus 
baldes llenos de chorote y .sus jica- 
ras" (COFFIN, El Gral. Gutiérrez, 
XXVíIT. p. 220.) 

Venez. PICÓN FEBRES, p. 44. 

BALDEAR, a. Lavar los pisos, el 
suelo en general, arrojando el agua 
con balde, cualquiera sea el lugar 
lavado. Se baldea una calle, un pa- 
tio, la casa, etc. 

Arg. "Sacar ag^ua repetidas veces 
con el balde, particularmente del po- 
zo y para echarla a tina bebida, baño 
o estanque." (GARZÓN, Dice, argenti- 
no, p. 47.) 

BALDEO.' m. Acción y efecto de 
baldear. 

BALDOSA, f. Se dice comúnmen- 
te por losa, en vez de darla la acep- 
ción académica. "Especie de "ladri- 
llo fino, cuadrado, d9 diferentes ta- 
maños, que sirve para solar." 

Méx. "Cayó sobre las baldos-ris (de 
un patio), sin exhalar un fírito." (G. 
VIGTlv, Cuentos, p. 28.) — "T.,a fuente 
secular... con surtidor d»^ fvrftnito... 
del cual salía srueso chorro de ;mua 
cristalina... que cuando el viento... 
le hpcíi podazos. in'i"dít'~;> l'is h^ld<-i. 
sas d<^\ contorno." (DELGADO, Ange- 
Ijp-,. T-- ^ oitpg doi Sr icnzh. 

BALERO, m. Boliche. ".Juguete 
de madeni o hueso, que se compo- 
ne dp i'n pal'O terminado en punta 
por '-n extremo y casi una cazoleta 
en el otro, y una bola taladrada 



I sujeta por un cordón al medio del 
palo y que, lanzada al aire, se pro- 
cura recoger en la cazoleta o ensar- 
tarla en la punta." (Dice.) A Bale- 
ro no da la Acad. otra acepción que 
la de molde para hacer balas. Es 
mexicanismo. 

"Por aquí, unos se entretenían con 
el balero, en el que mostrában.se muy 
hábiles. ' (CUBAS, Recuerdos, p. 41,5.") 

BAL02A. f. Larva nocturna muy 
nociva que ataca y destruye los al- 
macigos, especialmente del tabaco. 

"En los semilleros suelen perderse 
muchas plantas por el ataque de va- 
rios insectos nocivos;... los más per- 
.iudicialcs, que hacen sus estrag-os 
por la noche, son: el gusano, etc., y 
las larvas llamadas balozas; para ex- 
terminarlos se les hace la caza." 
(KRAUSE, Cultivo del tabaco, p. 91.) 

BALSA, f. Nuestra BALSA es la 
misma que define la Academia; pe- 
ro difieren enteramente en cuanto 
a sus usos. "Empléase — dice la Aca- 
demia — para navegar en ríos y la- 
gunas, y, en caso extremo de nau- 
fragio, para salvar la vida en los 
mares." 

En nuestro Estado, la BALSA no 
sirve ni para navegar, sino por me- 
ro accidente, con todo y que son 
tan abundantes l'Os ríos y las lagu- 
nas, ni mucho menos como salva- 
vidas. Es simplemente la forma co- 
mún en que se baja en los r'os la 
madera de las monterías, labrada 
en trozas, cos.i que se facilita por 
la anchurosidad de los ríos y su 
tranquila corriente. Es semejante 
a la jangada suramericana, de que 
tan magistralmente habló el inmor- 
tal imaginativo Julio Verne, y que 
Toro G'. define (Dice. Lar.): "Arma- 
día de maderos que se transportan 
río abajo." 

Parece que la BALSA de los paí- 
ses de aquella región del Nuevo 
Mundo es embarcación de una so- 
la pieza, según la descripción que 
de ella hace BAYO y que copiamos 



BÁLS 



177 — 



BALS 



por interesante y curiosa : "Embar- 
cación construida con un palo muy 
liviano, llamado "palo de balsa", 
muy adecuada para navegar por 
ríos como los tributarios del Beni, 
de poco fondo y rápida corriente. 
Cada balsa consta de siete palos, 
de los cuales el del centro, que es 
el más largo, se llama "pescuezo", 
porque al remate forma la proa. A 
uno y otro lado del pescuezo están 
los "huatiris"; vienen después los 
"maestres", y los de cada costado 
extremo son las "voladoras". Dos o 
tres balsas unidas, forman el "ca- 
llapo". Las "guarachas" son los 
asientos laterales foj-mados en el 
"callapo." 

También se forma la BALSA en 
Tabasco, imiendo dos o más embar- 
caciones con barrotes, cuando se 
trata de transportar animales u ob- 
jetos en gran cantidad. V. MONTE- 
RÍA. 

"Allí se encuentra primero el sitio 
denominado "El Guarumo" y después 
<■! liiir'.tlo "Tulucal," donde se esta- 
- clonan ¡as pequeñas lanchas (ca>TiCO.s> 
de los "recogedores" de las piezas de 
las maderas preciosas (caoba y cedro) 
que descendidas flotando sueltas des- 
de las "monterías" de las márgenes 
del Alto Usumacinta y sus afluentes 
superiores, son realmente pescadas 
por los tripulantes de estas emb-nrca- 
cio"es. para formnr con ellas las" "bal- 
sas" que serán después remolcadas 
por el Bajo T'.Tumacinta hasta los 
puertos de exportación del Golfo de 
MtKico." (GONZÁLEZ. Los Ríos de 
Tabasco, pp. 27-28.) Curiosa es tam- 
h'ién la descripción que de ella so ha- 
ce en el Dice. Univ. de Hist. y Geogr.. 
t. I del Apénd.. VIII de la obra, p. 
^172. art. "Caminos", etc. Dice así: 
"Además dé las barcas, se ser\-ían 
(los mexicanos) para el paso do los 
ríos, de un amaño particular, llamado 
ba!si .oor los españoles. Era un tabla- 
do cuadrado y de cerca de cinco p'e- 
de larg-o, compuesto de otatli o cañas 
sólidas, atadas sobre alg'unas calaba- 
zas grandes, duras y vacías. Sentá- 
banse en ellas cuatro o cinco pasaje- 
ros a la vez, y eran conducidos de una 
orilla o otra, por uno, dos o cuatro 
nadadores, que tomaban un ángulo de 



la balsa con una mano, y nadaban con 
la otra. Todavía se usa de este arti- 
ficio lejos de la Capital, y el abate 
Clavijero pasó así un río de la Mixte- 
ca el año de 1739. Es un modo se- 
guro de atravesar los ríos, cuando la 
corriente es igual y tranquila: pero 
arriesgado en las impetuosas rápidas." 
Aunque Tabasco es un lugar que está 
"lejos de la Capital", protestamos que 
por allá la balsa no se usa para na- 
vegar, por la abundancia de cayucos 
y canoas. 

BALSERO. Para nosotros BAL- 
SERO no es solamente "el que con- 
duce la balsa", como para la Aca- 
demia, pues nuestros BALSEROS 
además, como dio© COFFIN (El 
Gral. Gutiérrez,*!, p. 6 ) son "los 
que recogen en grandes balsas las 
piezas en los ríos y las conducen 
a favor de las corrientes hasta los 
puertos de mar para la exporta- 
ción." Es decir, que Jos BALSEROS 
no solamente son los encargados de 
transportar la balsa, sino de hacer- 
la antes, ai)ortando todos los ma- 
teriales para ello, reuniendo y dis- 
poniendo convenientemente la ma- 
dera para el caso. 

La acepción, pues, es algo más 
amplia y por io mismo distinta de 
la académica. 

2. Montón, rimero, hacinamiento. 
Es voz usada sólo vulgarmente en 
est?. "acepción: un BALSERO de 
maíz, de palos, etc. 

BALSÓN, m. Río-ciego, es decir, 
sin desagüe; generalmente corto y 
muy ancho. Los BALSONES son 
propios de los terrenos de serranía, 
donde constituyen grandes depósi- 
tos de peces y animales acuáticos, 
: en medio de los bosques. V. CEGAR 
y RÍO CIEGO. 

BALSOR I N A. f. Cierta tela, seme- 
jante a la de seda, que fue muy 
usada por las mujeres hasta hace 
poco tiempo. Es mexicanismo. 

"Pañolones balsorina. . ." (El Parti- 
; do Liberal, p. 46. Sept. 17-1S81.) — 
j "Tengo ya comprados unos cortes de 
1 balsorina primorosos." (PATNO. Fis- 

12 



BALÜ 



178 



BANC 



tol, II, cap. Xí^ir. p. 71G.) — "Los lati- . 
dos de su pecho se notaban sobre los 
plieg-ues de una elegante bata de bal- 
sorina." (ID., ib., cap. XLVIII. p. 018.) 

BALUMEN. m. Barb., por balum- 
ba o balumbo. Se usa hablando de 
la carga que colma la embarcación, 
sobresaliendo mucho arriba de los 
bordes, principalmente cuando esa 
carga es voluminosa y de poco pe- 
so. El BALUMEN hace balancear- 
se mucho al cayuco celoso, es fra- 
se muy común en el lenguaje cam- 
pesino. La Acad. da balume, cuya 
terminación no nos parece mejor 
que la del nue§tro: balumen, te- 
niendo en cuenta ^.(iemás la afini- 
dad fonética con volumen, de donde 
se deriva. 

BALUMOSO, SA. adj. Existiendo 
el sustantivo balume, nada raro es 
que el vulgo haja formado el balu- 
moso, sa, para calificar lo que tie- 
ne mucho balume: balumbo, voca- 
blo éste qtie, atenta la definición 
académica, tiene más carácter de 
adjetivo que de sustantivo. El Dic- 
cionario no consisrna este adjetivo; 
mas si es reprobable, reprobables 
son también en igual grado baluma, 
balumba, balumbo y balume que, 
como derivados de volumen, prohi- 
ja la Docta Corporación, no sien- 
do como no son sino meras corrup- 
ciones de esta voz. 

BALLASTRINCA. f. Ballestrinca. 
"Sob"enombre de una de las vuel- 
tas o amarraduras, que se hacen 
a bordo." (Dice. Marít., art. Bailes- 
trinque.) 

Cuba. MAGIAS, citando a Chao y a 
Domínguez, reproduce la descripción 
de Pich. que como magistral consig- 
naremos aquí también: "lazo para 
atar la soga O corcel a otro cuerpo, 
dando una vuelta entera que cruza el 
cal?o de la izquierda sobre el de la de- 
recha; continúa el mismo a dar otra 
vuelta entera por dobíi.io de la pri- 
mera, y concluye, metiéndole por so- 
bre el último hilo de la derecha; en- 
tonces se tiran los dos cabos en sen- 
tido contrario para apretar el lazo." - 



Ningún autor de provincialis- 
mos consigna la voz, exceptuando 
a Toro Gisb. que la registra en su 
libro Americanismos (p. 225). 

EALLÍ o BALLIL. m. (Desmo- 
neus oxyacanthus. Mrt.) Palmera 
de tallo nudoso, delgado, de canutos 
prolongados, como de dos centíme- 
tros de diámetro, y sumamente lar- 
go. Se era en las selvas de los te- 
rrenos bajos a orillas de los ríos, 
subiendo entre la fronda de los ár- 
boles hasta alcanzar gran altura. La 
vaina de las hojas está erizada de 
espinitas finísimas; de mayor ta- 
maño, pero dispersas, se continúan 
ñor todo e\ dorso del raquis de la 
hoja. 

El tallo de esta planta es muy 
usado por los indígenas para hacer 
loa famosos canastos de ballil. Pa- 
la ello la hienden en rajas delgadas 
que por su flexibilidad se prestan 
para tejer los canastos más finos 
que produce la manufactura del ra- 
mo. Llámase también PJATAMBI- 
LLA. 

"Por último, iban dentro de una 
cesta de ballil, comnartida. unos cin- 
co o seis..." (MERINO, Celestina, X, 
p. S3.1 

En el Cat. dp prod. aqríc. e ind. 
de ""ab., enviados a la Exnosición 
de S. Louis M., 1903, (p. 8) halla- 
mos la siguiente relación: "Con los 
estines trepadores de esta palmera 
se fabrican cestos de mucha dura- 
ción, nudiendo ser aplicados a otros 
trabajos como a la fabricación de 
asientos de petatillo v muebles de 
bejuco, a la cestería fina y a canas- 
tillos de fantasía, mies los tales es- 
tines son susceptibles de ser divi- 
didos casi en hebra." 

BANCA, f. "Asiento de madera 
sin respaldo, y a modo de una me- 
silla baja," dice el Diccionario; y 
según el mismo. Banco es "asiento 
de madera, por lo común con res- 
paldo, o sin él, en que pueden sen- 



BANC 



179 — 



BAND 



tarse a un tiempo algunas perso- 
nas." Acá trocamos estos términos: 
BANCA es el asiento de madera o 
de hierro, con respaldo, en que ca- 
ben por lo menos dos personas: las 
bancas de los paseos, de los tea- | 
tros, de las iglesias. Por banco en- ! 
tendemos un asiento tosco de ma- 
dera, por regla general sin respal- 
do. Si es para una sola persona, 
le llamamos también banquillo, aun- 
que no sea el famoso de los acusa- 
dos. De la cualidad de tosco debt» 
exceptuarse el del piano, que tam- 
bién es banco o banquillo. 

Chile. "Se hace igual trueco." 
(RODIÍ., p. 54.) 

Guat. oe usan indistintajnente ban- 
co y banca. (Batres.) 

2. "La antigua mesa de escribir 
que aún se usa en muchas escue- 
las, la cual no tiene patas, sino 
ornas tablas verticales, tal como se 
hacían y hacen los bancos." (MA- 
CÍAS.) 

Méx. RAMOS y DU.\RTE, p. 81. 
Primera .acepción. 

BANCAZO. m. "La cubeta en que 
cae el guarapo inmediatamente des- 
pués de exprimida la caña en los 
ingenios de azúcar." (SALVA, 
Dice.) Pich. y Macías refutan la or- 
tografía bancaso con que le escribe 
Salva, alegando que como aumenta- 
tivo de banco, debe ser con z. Esta- 
mos con ellos. Macías dice que 
aquella acepción es desconocida 
hoy en Cuba. No así en Tabasco, 
donde el bancazo es la tolla clási- 
ca y regional que recoge el agua 
de ia caña al ser ésta exprimida 
por las mazas del trapiche. 

'El chorro de jugo de caña, al caer 
sobre el bancazo, aumentó un milíme- 
tro su diámetro." (ZEXTELLA. Peri- 
co, cap. I. p. 23.) — "El bancazo ha- 
bía recibido su última porción de ju- 
^o. Hombres y animales sudaban a las 
doce del día. cuando una voz diio: — 
¡Paren!" (ID.. Ibld., cap. IV, p. 32.) 

BANCO, m. "El dinero y fondo, 
que pone el banquero sobre la me- 



sa, para pagar a los que ganan en 
el juego del monte, o banca." 
(PICH.) "Es lo que llaman en Es- 
paña banca, puesto que dice la Acá-, 
demia: "cantidad de dinero que po- 
ne el que lleva el naipe." (MA- 
CÍAS.) V. BANCA. 

Cuba. "Banca en Cuba es el juego, 
y banco el capital que hace frente a 
las emergencias del juego." (MA- 
CÍAS.) En igual sentido se entienden 
en Tabasco, banca y banco, en el jue- 
go. 

2. "(Dur.) sm. Silla de madera 
ordinaria con asiento tejido de tu- 
le, con un hueco, para que los ni- 
ños y los enfermos puedan exone- 
rar el estómago." (RAM. y D.) 

En Tabasco se llama este mue- 
ble más comúnmente descanso (V.) 
y es de uso especial para los an- 
cianos y los enfermos.. El de los 
niños sí se llama siempre banco. 

Arg. "Hacerle banco a alguno: "hu- 
millarlo como reo en banquillo." (BA- 
TO.) 

DE BANCO, f. De cajón. 

"Por los escritos llamados de banco, 
veinte reales, sin papel." (Compilación 
de Decretos de Tabasco, Arancel para 
el cobro de derechos judiciales, 26 de 
Xov. de 1S51; Art. 59: p. 458.) 

BANDA, f. Membreño se acordó 
de esta parte del indumento de 
nuestra gente del pueblo, principal- 
mente la campesina: "Ceñidor, ca- 
si siempre de burato y con borlas, 
que usaban nuestros mayores. Pri- 
mero los pretales, y después los ti- 
rantes, han venido a desterrar las 
bandas." Aun usan la BANDA en 
Tabasco nuestros paisanos: es el 
cinturón clásico del .hombre de 
campo, no solamente de los viejos, 
sí que también y preferentemente 
del galán campesino que la lleva 
roja, luciente como su camisa 
aplanchada, nueva como su sombre- 
ro de ñno guano atasteco, y flaman- 
te como todo el indumento, hasta 
los zapatos, en los díixs de fiesta, 
cuando repican fuerte, como sabe- 



BAND 



180 



BAND 



mos decir allá, o en el baile üe año 
nuevo cuando en lance donjuanes- 
co tiene que vérselas frente a 
frente con el rival en las galas pa- 
ra la choca. 

La otra acepción hondurena que 
apunta el autor citado: "Faja: in- 
signia de algunos militares de alta 
graduación", también la tiene en 
nuestra lengua regional, y tenemos 
entendido que igualmente en todo 
México, pero esa banda está reser- 
vada para el Presidente de la Repú- 
blica, que sólo la lleva en las ce- 
remonias oficiales. Es tricolor, a 
imagen de la insignia nacional. \ 

Advertimos, para concluir, como 1 
aclaración necesaria, que los preta- t 
les de que habla el Sr. Membreño, 
nunca se han usado en Tabasco, 
donde esa palabra no significa más 
que lo mismo que para la Acade- 
mia. ' 
Toro Gisb. (Dice. Lar.) la apun- 
ta como americanismo: "Faja usa- 
da para ceñir los calzones", lo que 
nos hace creer que el Sr. Membre- 
ño no tenga razón en decir que só- 
lo "la usaban nuestros mayores." 

En Guatemala (ID.) "franja y 
también hoja de puerta o ventana." 
Méx. "IJevaba el chaleco desabro- 
chado, dejando ver una banda roja. 
(F -VOTANDO, Pollos, t. II, cap. II.) — 
"Desmesuradamente tiene desa- 
rróilado el abdomen, con panza tal, 
oue la banda, ceñida con fuerza de la- 
ja no es bastante a reducir la exage- 
rada prolons-ación de la barripa. 
ÍRODR BKLTRAN. Cuentos costeños, 
Abiqeo,' XI. p. 132.)-"FJ. hombre del 
pueblo viste pantalón de lienzo, que se 
sujeta a la cintura por medio de una 
banda de burato azul o rojo. (Dice. 
Univ., art. Tlacotalpam Por A^'^'^f^ 
TRlesias: t. III del Apénd., X de la 
oVira, p. 580.) m i. \ r,í 

BANDA, f. "(Ver. y Tab.). sf. 
• Bandada. Es común en el lengua- 
je de los pueblos de la costa del 
Golfo apocopar y sincopar las pala- 
bras V gr.: banda, amista, cansao, 
estropeáo, soldáo, etc." (RAMOS). 



El metaplasmo muy común en el 
lenguaje popular de Tabasco, con- 
siste principalmente en la apócope 
de las palabras suprimiendo la con- 
sonante final, bondá por bandad, y 
sobre todo la s que por caracterís- 
tica peculiar del habla de nuestro 
terruño, nunca la pronunciamos sil- 
bada, especialmente en las voces 
de varias sílabas: venimo por veni- 
mos; pero no apocopamos, supri- 
miendo sílabas enteras, como banda 
por bandada, que dice el Sr. Ramos 
yDuarte. Esto sólo se podrá oír en- 
tre la gente inculta e indocta por 
entero, redonda de medio a medio, 
ignorante de tomo y lomo, no entre 
quienes hayan pisado aulas y sepan 
leer y escribir. 

Cuanto a la síncopa, por regla 
general se suprime la consonante 
en la sílaba final de la.s palabras; 
así en los ejemplos que pone el 
autor citado, decimos bandáa por 
bandada, soldáo por soldado, etc.; 
es decir, la d en sílaba final por vi- 
cio de pronunciación muy especial 
del tabasqueño, se suprime, sinco- 
pando honrao por honrado, salao 
por salao. Con la s lo que sucede es 
diferente. Con esta letra, tanto al 
I final de la palabra como en me- 
i dio de ésta, no se comete la sínco- 
' pe suprimiéndola por completo, ni 
desaparece de plano su sonido; lo 
que se hace es una verdadera antí- 
tesis analógica: la s no se silba si- 
no que se guturaliza, acercándose 
al sonido de la g, o más bien de 
: la j. Pronunciamos, en realidad, 
venimoj por venimos, bújcalo, por 
I búscalo, etc. 

¡ Así. pues, el metaplasmo propio 

i del lenguaje popular tabasqueño es 

la supresión de la consonante final 

o su cambio de sonido (si es s) ; 

la supresión de la consonante d en 

I la última sílaba de las palabras 

J que la llevan y su alteración de so- 



BAND 



— 181 — 



BAND 



nid-o en la pronunciación de la s 
final. 

Mucho se critica al tabasqueño 
en esta Metrópoli por su manera de 
hablar, sincopando o apocopando 
las palabras en una forma muy aná- 
loga a la del habla cubana y vera- 
cruzana; mas, juzgando con impar- 
cialidad, aseguramos y hemos pro- 
hado que hay hipérbole manifiesta 
en lo que asegura el Sr. Ramos y 
Duarte, y, por otra parte, si nuestro 
vicio consiste en la alteración de 
las voces en la pronunciación, por 
supresión a veces de la d y por 
sonido vicioso de la s en otras; 
en cambio, el pueblo de toda la Me- 
sa Central incurre en verdaderos 
barbarismos y solecismos intolera- 
bles en la gramática de manga más 
ancha que se quiera; trastruecan 
los nombres de las cosas, introdu- 
ciendo aztequismos por lo común 
innecesarios y formando voces hí- 
bridas, raras, bárbaras, que nada 
nuevo significan, y en fin, hacen 
confuso el lenguaje; de modo y 
manera que lejos de hacerlo com- 
prensible, le quitan sonoridad y ex- 
presión. Llamar, por ejemplo, cha- 
pa a la cerradura, es una impropie- 
dad que acarrea confusiones a la ex- 
presión y que no tiene justificación 
algima. Esto es muy común en Mé- 
xico, como es común también de- 
cir suidad por ciudad, que jamás se 
oye en la costa. 

El eminente D. Rufino J. Cuervo, 
en sus notables Apuntaciones Cr'ti- 
cas del lenguaje bogotano» ha dicho 
la última palabra acerca del parti- 
cular, y, sin tratar de sincerarnos, 
copiamos sus palabras, para pro- 
bar cómo el caso de pronunciación 
viciosa en el lenguaje popular ta- 
basqueño es, como él asegura, del 
hecho en general, "común en todos 
los dominios del castellano." "Más 
común que la vocalización — dice — 



es el desvanecimiento de las conso- 
nantes sonoras; aflojado completa- 
mente el contacto, quedan los órga- 
nos en posición indiferente; y sin 
producirse otro sonido, la voz se 
funde con la vocal inmediata. El 
caso más común entre nosotros, co- 
mo en todos los dominios del cas- 
tellano, es el desvanecimiento de la 
d. En el habla familiar decimos ge- 
neralmente verdá, usté, salú, ocoii- 
tiendo la final; en lenguaje esme- 
rado pronunciamos esta d como fri- 
cativa: verdad, usted, salud. En 
medio de palabra, entre dos voca- 
les, decimos los bogotanos criao, 
calzao, disputao, vao (del río co- 
mo vaho de la olla), y así todas las 
voces en ado; además piacito (pe- 
dacito), tuavía (todavía, adré (adre- 
de), tuel día, tuá la noche, to los 
santos (todo, toda, todos) ; y tal 
cual vez entre el vulgo campesino 
se oye tenío, habió, deo, créito, 
arreitar (tomar a rédito), pue (pue- 
de). En la costa granáa, (1) pehcao 
(pescado), tend o, hería (herida), 
caprichúa, ehpeaza (despedaza). La 
d inicial no se desvanece entre nos- 
otros sino después de palabra aca- 
bada en vocal, siendo el caso más 
común el de la preposición de: 
sombrero e paja, capúe coro, uno 
elante y otro etrás, ojalá y no ¡la- 
ten (dilaten). Onde por donde es 
arcaísmo; más añejos son ond, on. 
"Sin entrar en pormenores con 
respecto a otros países, solo hay 
que advertir que en la poesía, en la 
lectura y en la declamación jamás 
se permite desvanecer la d; la con- 
versación familiar de la gente cul- 
ta lo consiente en los participios 
en ado y en los nombres agudos 
que la tienen final, particularmente 
en usted. En los demás casos es 



(1) He aquf el caso de bandáa por 
bandada, no banda como apunta R. 
y D. 



BAND 



— 182 



BANQ 



vulgar o solo admitido por la gente ' 
decente en limitadas comarcas." 
(Ob., cit., párrafo 752.) 

Pero no es esto todo. El citado 
autor alega en seguida citas d,e au- 
tores notables, clásicos y modernos, 
para probar qué la tendencia al 
desvanecimiento de la d o a su al- 
teración suavizando su sonido hasta 
aproximarlo a z, ha sido de uso en 
todos los tiempos y en todos los 
países de habla castellana, inclusi- 
ve la propia España. Vano sería 
cuánto quisiéramos agregar a lo di- 
cho tan luminosamente por el Sr. 
Cuervo en los Capítulos X y XI de 
su obra en que trata de las Voces 
Nuevas por la Evolución fonética 
y la acción psicológica; en ellos 
hallará el exigente purista la diser- 
tación más erudita acerca de las 
particularidades que distinguen al 
lenguaje popular y familiar, lleno 
de licencias, giros, etc., del lengua- 
je erudito, ceñido forzosamente a 
ios cánones de la exigencia cien- 
tífica. 

BANDEARSE, pr. Moverse a una 
o a la otra banda, a uno o a otro 
lado, especialmente en la navega- 
ción. 

2. fig. Vacilar en una actitud cual- 
quiera; obrar sin entereza, plegán- 
dose por cualquier circunstancia 
a uno u otro partido. 

La acepción que da la Academia: 
"Saberse gobernar .o ingeniar para 
satisfacer las necesidades de la vi- 
da", es punto menos que descono- 
cida para nosotros los tabasqueños, 
en el lenguaje popular; como lo es 
en la Argentina, según GARZÓN 
(Dice, arg., p. 48). 

BANDERILLA. "PEGAR UNA 
BANDERILLA, pegar un petardo, 
un parche." (ICAZB.) Nosotros de- 
cimos poner, o echar, una banderi- 
lla; pero en cierta forma: oon sor- 
presa o con la intención de no pa- 



gar; envuelve la intención de enga- 
ñar, estafar al que presta el dine- 
ro. Según la Academia, "poner una 
banderilla a uno", significa en Es- 
paña "decirle algo picante o satí- 
rico." 

BANDOLA. (Véase BANDOLI- 
NA.) 

BANDOLINA, f. Con entera im- 
propiedad llamamos así nosotros a 
lo que la Academia llama BANDO- 
LA, "Instrumento músico pequeño, 
de cuatro cuerdas, cuyo cuerpo es 
combado como el laúd;" a modo de 
un diminutivo de esta voz, como 
equivalente de BANDOLÍN, siendo 
que aquella palabra no tiene para 
la misma Corporación otro sentido 
que el de "Mucílago para el cabe- 
llo", que nosotros llamamos brillan- 
tina (V.). Asimismo decimos BAN- 
DOLA por BANDOLÓN. 

BANDERILLAZO, m. "Petardo, 
parclie, floretazo, o sablazo, como 
dicen hoy en España." (ICAZB.) 

"Acabó por cansarlos a peticiones y 
bonderillazos, y Uepó a palpar frío el 
foííón de su cocina." (ROA BARCENA, 
Noche al raso, ITI, p. 63.) 

BANQUETA, f. La Academia lla- 
ma acera tanto a la orilla de la ca- 
lle, generalmente enlosada, o dis- 
tinta de lo demás del piso por 
cualquiera otra circunstancia, co- 
mo a la fila de casas que hay a ca- 
da lado de la calle, reservando el 
nombre de banqueta para esto últi- 
mo, exclusivamente. Nuestra va- 
riante provincial, común a todo Mé- 
xico además, consiste en dar a la 
palabra banqueta, no la segunda si- 
no la primera acepción de acera, 
exclusivamente, es decir, la de "ori- 
lla de la calle", más alta que lo de- 
más del piso; y creo que no anda- 
mos del todo desacertados en este 
'■' cambio. Indudablemente banqueta 
procede de banco (o de banca), en 
cuanto que este mueble sirve pa- 
i ra sentarse, y en tal caso, es más 



BANQ 



1S3 



BAÑA 



propio dar el nombre de banqueta 
a la "orilla de la calle, más alta 
que lo demás del piso", que a la fi- 
la de casas, por estar más de 
acuerdo con el uso, que parece ser 
el que detennina el nombre. "Ha- 
cera, quasi facera o facie, es el \n 
lado de las casas de una calle, que 
es .la delantera", dice Covarrubias 
(Tesoro de la Lengua Castellana); 
no vemos, pues, por donde venga el 
origen de la sinonimia de banaueta, 
aplicando este nombre a la fila d? 
casas, que es lo que significa pri- 
mordialmente acera, según la eti- 
mología copiada. 

Méx. RAMOS y DUARTE registra 
la palabra y la corrige; hace en segui- 
rte citas de acera en el uso correcto 
de esta voz, de la cual da la etimolo- 
gío que hemos apuntado, y no resuel- 
ve nada, como de costumbre. Alega la 
autoridad del Sr. Cuei-vo (Ap. crít., 
párr. 4SG): pero advertimos que la 5a. 
ed. de esta obra, ya no consigna el vo- 
cablo. 

"Al Ayuntamiento le ha salido en 
los meros bigotes uno de esos duper- 
genios que parece puesto adrede en la 
banqueta del palacio municipal." (FA- 
CUNDO, Prosp. nuestras, p. 192.) — 
"Pronunció un discurso sobre las azu- 
cenas, sobre las indias, y sobre el lo- , 
do de las banquetas." (ID., Ib., p. 233.) 
— "¿Cuánto más bien empleados hu- 
bieran estado esos diez y siete mil pe- 
sos en losas para las banquetas." (ID., 
ib., p. 2S7.) — "Vese aquí y acullá un 
retazo de banqueta, como anuncio de 
casa." (PRIETO, Memorias, (40-53), 
IV, p. 276.) 

BANCtUILLO. m. Usamos de este 
nombre con una generalidad abso- 
luta, como simple • diminutivo de 
banco. Dice Macías, y dice muy 
bien: "La acepción única que trae 
la Acad. es extensiva: "asiento en 
que se coloca al procesado ante el 
tribunal". Nosotros hubiéramos 
puesto como significado originario 
o fundamental: "banco pequeño y 
sin respaldo", ya sirva pa^a los 
reos, ya para los tejedores de ter- 
ciopelos; ora se utilice para esto, | 



ora para lo otro." Lo mismo en to- 
do México. 

"En cualquier rincón, un baúl de 
abultado volumen sobre enclenques 
banquillos." (RODR. BELTRAX, Paja- 
rito, II, p. 17.). — "Apenas recordaban. 
en aquellos hacinamientos de espe- 
cie humana,... su banquillo tripié. 
etc." (FIDEL, Memorias, (2S-40), cap. 
II, p. 113). 

BANADERA, f. Vasija o recipien- 
te a propósito para bañarse; mue- 
ble u objeto, tina destinada a este 
uso. Si existe regadera, no vemos 
la razón por la cual la Academia 
no haya dado entrada hasta hoy en 
el Diccionario a esta voz de forma- 
ción y origen tan legítimo como 
aquella. La palabra castiza es baño; 
pero así como riego no expresa el 
objeto con que se riega, tampoco 
es propio hacer extensiva la voz 
que indica propiamente la acción o 
efecto de bañarse, al objeto que 
sirve para verificar esa acción. 

"Sin rivalidades de pantorrillas • 

muy dueñas del agua y muy señoras 
de la banadera." (RODRÍGUEZ BEL- 
TRAN, Perfiles, XVIII, p. 132). 

Méx. ICAZB. ilustra la voz con la 
siguiente cita: "Sendas tazas de ca- 
fé, tamañas que una banadera." 
(DELGADO. La Calandria, TX.) 

Cuba. "Aljofaina <o palangana), en 
algunos puntos." (CHAO, c. p. MA- 
GIAS). 

2. "Vaso grande para bañarse." 
(ÁRBOL: c. p. ID.) 

Arg. G.AlRZÓX, p. 40. 

BAÑ ALOMO. A BAX A-LOMO es 
expresión adrede aplicada a las 
bestias o al ganado cuando caminan 
entre el agua, dándoles ésta hasta 
los lomos, pero sin irse a pique, sin 
nadar. En agua más honda, cuando 
apenas se alcanza el suelo con las 
extremidades, y en que se avanza 
mitad al nado y mitad andando, se 
dice a volapié (V.). 

"En esta tierra — sólo tenemos dos 
medios... para hacer los viajes inte- 
riores, y que son,... o el trotón ja- 
melgo que.... muchas veces... con el 
agua a baña-lomo, (que quien dijo a 
baña-lomo dijo a baña-sentaderas, 
pues que en tales extremos se sue- 



BAÑO 

len mojar las del asendereado viaje- 
ro, horcajadura inclusive) ; "(F. 

QUEVEDO, Lír. Pop. Tab., (Apunte 
Complementario), pp. 103-104.). 

BAÑO. BAÑO DE ASIENTO. Re- 
medio hidroterápico que consiste 
en sumergir las asentaderas en 
agua tibia o caliente, sentándose 
en una bacinilla o cosa semejante, 
para prevenir las inflamaciones del 
año o irritaciones intestinales. Muy 
usado en la medicina doméstica o 
casera, sobre todo para los niños. 

"Cuando el curandero del rancho, o 
las comadres del villorrio, han acota- 
do... hasta el baño de asiento de agua 
cocida." (RODRIGTTEZ BELTRAN, 
Perfiles, XXVIII, p. 317.). 

¡BARAJO! Interj. "Exclamación 
vulgar y grosera que se usa por 
ci'eerse que ¡caramba! ¡caracoles! 
y otras equivalentes no tienen gran 
energía." (M AGÍ AS.) Entre nues- 
tras gentes tiene más bien cierto 
carácter familiar, aunque siempre 
es de mala educación. Más soporta- 
bles son: ¡caramba! ¡caracoles! 
¡ carape ! ¡ caracho ! y aun ¡ caray ! 

— "; Barajo! este es anuncio de ca- 
tarro, o algún ratón me ha metido la 
cola en las narices." (MERINO, Celes- 
tina, 2a. pte., III, p. 146.) — "¡Barajo!, 
pues que deveras está muerto." (ID., 
ibid., p. 154). 

Chile. RODRIGI'EZ. p. 56: ECHEVE- 
RRÍA, p. 132.— Arg. GARZÓN, p. 51. 

BARANDILLA, f. Especie de 
puente para atravesar las corrien- 
tes angostas, como' an-oyos, o los 
pasos pantanosos en que no hay co- 
rriente. La BARANDILLA se com- 
pone de un solo madero, apoyado 
por sus extremos sobre los barran- 
cos opuestos, y por el cual sólo 
puede caminarse de uno en fondo. 
En el campo este es el medio or- 
dinario de salvar los pasos difíci- 
les: la forman con los tallos de los 
árboles, escogiendo los más resis- 
tentes, como el del guano, v. gr. La 
BARANDILLA puede o no tener pa- 
samanos. 



184 ■- BARA 

La voz, aplicada así a un listón 
o madero que une las márgenes de 
la corriente por sobre ésta, es 
tan buena como barandal, "Listón 
sobre* que se sientan los balaustres. 
El que los abraza por arriba", que 
da la Academia, como que la BA- 
RANDILLA abraza la corriente so- 
bre la cual se tiende. 

"Para el paso de los ríos se sirven 
los viajeros de cayucos, y cuanto a 
los arroyos y pantanos, se salvan a 
favor de unas perchas, denominadas 
barandillas, donde ei pasajero se ve 
forzado a hacer ensayos de maroma y 
equilibrio." (ROVIROSA, Res. de Tab., 
XXXIV, p. 53). 

I Oviedo, hablando del árbol llamado 
I ceyba, en la maravillosa narración 
I que hace de su gobierno en Darién 
í (Santa María del Antigua) nos ha de- 
I jado la descripción más acabada de 
¡ nuestra original barandilla, que tam^ 
bien usaban los naturales en el río 
Cutí. Dice él: "é los indios, antes que 
I aquellas tierras ganassen chrystianos, 
tenían echado por puente un árbol 
I grueso que atravesaba un río de parte 
a parte que tomaba toda la latitud 
desde la una barranca a la otra, y 
I estaba en parte que continuamente le 
I passábamos para yr á las minas é á 
j nuestras haciendas y era muy luengo 
I é grueso aquel árbol; mas avía tiempo 
: que estaba allí, é ybase abajando en 
j la mitad del; é aunque passábamos 
j por encima, era en un trecho del, 
! dando el agua cerca de la rodilla, y 
I siempre cada año se bajaba poco a po- 
I co más, a causa que el río robaba la 
! tierra de las barrancas, en que el pa- 
I lo estribaba. — Por lo qual el año de 
mili é quinientos é veynte y dos se- 
yendo yo justicia e capitán en aque- 
lla cibdad, hice echar otro árbol pocos 
pasos más abajo del susodicho, que la 
natura proveo de criarle junto a la una 
barranca e cosfa del río; é cortado 
quassi todo, fué derribado, qviedando 
alguna cosa por cortar al pié (porque 
por allí le alimentasse la tierra en su 
propio nacimiento é se conservasse 
más tiempo é mejor) ; é caydo, atra- 
vessó todo el río, é sobró de la otra 
parte más de cinqiienta pies, é el río 
tenía de anchura más de ciento. E'=' • 
árbol tenía donde más grueso era. 
diez y seys palmos o más, y quedó 
encima del agua más do dos cobdos 
sin tocar en ella, fecho muy buena 
puente: al qual hice barrotes a tre- 



BABA 



185 



BARA 



chos, é sobre aquellos un passamano: 
assi que por la una parte tenía una 
baranda é era grentil puente." (Hist. 
Gral. y Nat. de Indias, t. I, lib. IX, 
cap. XI). 

He aquí una barandilla, con pasa- 
manos y todo, pintada de mano maes- 
tra. 

BARATA, f. "Venta que se hace 
a precios bajos, de los efectos de 
una tienda, con el fin de despachar- 
los (jealizarlos) pronto". (ICAZB.) 
Es una venta hecha, generalmen- 
te por muy poco tiempo, y en es- 
pecial de aquella mercancía que se 
enmulece, que es muía (V.). 

BARATERO, RA. m. y f. Que 
acostumbra vender barato. Contra- 
rio de carero. 

BARATILLERO, RA. m. y f. 
Buhonero. El que vende chacharas, 
chucherías, baratijas de muy poco 
precio y de uso común: cintas, pei- 
nes, alfileres, botones, hilo de coser, 
etc. Es el barillero de México que, 
como aquél, no le encontramos con 
ningimo de estos dos nombres en el 
lenguaje provincial .de ningún otro 
pa'ís indolatino. 

En nuestro lenguaje provincial 
de Tabasco, son distintos entera- 
mente el BARATILLERO y el ven- 
tero ambulante (t".). Aquel vende 
cosas u objetos de poco valor, bara- 
tijas: de aquí su nombre; el ven- 
tero ambulante puede vender, y de 
hecho vende, cosas de mayor va- 
lor, aunque también de consumo or- 
dinario y fácil salida, sólo que no 
tiene tienda o establecimiento fi- 
jo: esto le caracteriza y le distin- 
gue del baratillero. El ventero am- 
bulante comercia con capital más o 
menos fuerte, de ordinario; el BA- 
RATILLERO no tiene capital algu- 
no: es un busca la vida, un pobrete 
de tres al cuarto, cuando no un pa- 
sa-tiempo, que, o bien por falta de 
trabajo, se resigna a ganar mez- 
quinos centavos que duramente le 
alcanza para matar el hambre, o 



bien, por perezoso, por falta de ga- 
nas de trabajar, se concreta a irla 
pasando aunque sea de guagua. En 
ima "palabra: el ventero ambulante 
hace de su ocupación un oficio, 
una manera permanente de vivir, 
en tanto que el BARATILLERO 
trabaja por ocasión, por necesidad 
o por conveniencia, pero sólo acci- 
dental y transitoriaqiente, sin que 
su ocupación constituya más que 
un modus vivendi. 

Cuba. Significado muy distinto al 
nuestro: "El baratillero corta la i"o- 
pa blanca o de lienzo, y la reparte 
entre multitud de costureras pobres, 
(a las que paga por su trabajo) pre- 
cios ínfimos." (ÁRBOL., c. p. MACL\S: 
art. baratillo.) 

También entre nuestros comercian- 
tes existe este género de explotado- 
res de la indigencia y de la honradez 
de las familias pobres; pero éstos, le- 
jos de baratilleros, son precisamente 
los comerciantes ricos, o almacenistas, 
que pagan mezquinos salarios a las 
costureritas que consumen la prima- 
vera de sus vidas en aras del sibari- 
tismo burgués y criminal, para des- 
pués vender ellos la ropa hecha, espe- 
culando tanto con el precio de la te- 
la como con el sudor de las víctimas 
ignoradas del trabajo, para quienes las 
leyes no han tenido todavía un re- 
cuerdo, un reláriipago de consuelo que 
brille en el cielo negrísimo de esa des- 
esperanza tristísima y amarga que se 
llama la miseria! Vayan estas pobres 
líneas escritas con el dolor de quien 
pertenece por su cla.se y por su esta- 
do social a un tronco cuyas ra.'ces 
sólo han tenido savia del detritus so- 
cial, como lina campanada para quie- 
nes en el futuro animen el espíritu de 
nuestras leyes patrias, o siquiera como 
una imprecación de odio al burgués 
que trafica con la sangre y el sudor 
de los desheredados que han hambre 
y sed de justicia todavía! 

BARATILLO, m. Derivado direc- 
to de barata que significa venta a 
precios muy bajos, o de cosas de 
poco valor, baratijas. Casi como si 
dijéramos "una gran barata", que 
por antítesis qtiiere decir que se 
vende muy barato. 

Cuba. Sus significados son distintos, 
y más bien equivalentes a los mexi- 



BARA 



186 — 



BARE 



canisinos estanquillo y cajón de ropa, 
respectivamente. Alguna semejanza 
cop nuestros timbiriche y changarro. 
(V.). Veamos: 

I. "Puestos de quincalla y otros ob- 
jetos nuevos." — IL "Tienda de ropa 
donde se proveen los transeúntes po- 
bres, y por contrata el ejército, mari- 
nería, presidios, hospitales y las ne- 
ííradas del campo." (ÁRBOL.., c. p. 
MACIAS.) 

BARATO, m. LO BARATO SALE 
CARO, expr., lo barato es caro. 

BARBA. "HACER LA BARBA, 
fam. Adular, obsequiar con fines in- 
teresados." (ICAZB.) 

"Siempre en los pueblos hay algu- 
nos pobretones que hacen la barba a 
los subdelegados." (PENSADOR, Pe- 
riquillo, pte. 2a., cap. IX, p. 210.)-"Con 
este miedo me esforzaba cuanto podía 
por hacerle una barba finísima." (ID., 
ib., XVIII, p. 259.). 

El Sr. Ramos y Duarte que asen- 
tó el derivado barbero, "adulador, i 
zalamero, camelero," omitió la ex- 
presión "hacer la barba," 'de donde 
aquél se deriva, que es su equiva- 
lente. 

BARBACOA. Esta comida, muy 
poco usada en Tabasco, casi sólo 
de nombre la conocemos. Es mera- 
mente mexicana, del valle de Aná- 
buac; y con la acepción que allí 
tiene la voz, que es la misma que 
le da la Academia: "Carne asada 
en un hoyo que se abre en tierra, 
y se calienta como los hornos", es 
como la usamos nosotros. Aunque 
la palabra si^niñca una comida me- 
xicana, no es por ello de índole az- 
teca su composición filológica, si- 
no meramente española, siendo su 
etimología más aceptable la oue da 
Macías. citando a Armas: "Barba- 
-acoa, desde la barba hasta la cola, 
como en francés barba-a-quene y el 
inglés barbecué." Iva Academia se- ¡ 
ñala como americanismo la voz; j 
pero, visiblemente salta su locali- i 
zación insular o antillana, quizá cu- 
bana, si la compa,ramos eon tantas 
otras similares por la terminación > 



coa: baracoa, guanabacoa, etc nu- 
merosas sobre todo en Cuba y de 
las cuales en México no hallamos 
amguna. Esto, cuanto a la voz mis- 
ma; por lo que hace al significado 
que la Docta Corporación da sólo 
, en México le tiene. Veamos: 
, Méx Sig-nificado que da la Acade- 
mia. (Icazb., y Ramos y D., Pérez 
Hernández). 

Cuba. I. "Entarimado, o parrilla 
grande de madera, que se usaba en 
d"?!?*^?; P''^'"^ asar barbacoa." (AR- 
iviAb). 11.1 autor agregra que esta acep- 
ción es aun empleada en las pampas 
venezolanas, al decir de Rojas. 

II., "Hoyo abierto en el suelo, para 
asar la carne, o pescado, y en tal sen- 
tido se usa al presente en México y 
en alg:unos puntos de la América Me- 
ridional, por lo cual la Academia dice 
Americanismo." 

III. "Tablado que construían los in- 

rF^^.^.'^r.J^^ *^°Pas de los árboles." 
! (ARMAS). 

IV. "Hoy se llama. barbacoa en Cuba 
el 'tablado en alto dentro de una ha- 
bitación, para g-uardar cosas de poco 
uso, o g-ranos," (ÁRBOL.) o frutos en 
general." 

V. "En Maraca ibo, Cúcuta y otros 
lugrares. barbacoa es una gran caja 
chata llena de tierra vegetal, levanta- 
da unos pies sobre el suelo, y sujetada 
de éste por medio de horcones sóli- 
dos: sirven... para cultivar algunas 
hortalizas, tanto e'n las casas como en 
los campos." (Rojas). 

VI. "Humbold dice que también sig- 
nifica banco, al hablar del cocodrilo 
del I'rituca." (BACH.). 

(MAGIAS, Dice, cubano). 

— "Lugar en alto, inmediato al 'te- 
cho, de algunas casas rústicas, cuyo 
piso lo forma un tablado tosco, sin 
puerta regularmente, y de.stinado por 
lo común, a guardar granos, frutos, 
etc." (PICH.) 

Costa Rica. "Emparrado, arma/ón 
donde se tienden las plantas enredado- 
ras." (GAGINI.) 

Arg. y Bol. "Tablado junto al techo 
de la casa, etc.... En Bolivia se le 
llama también guaracha y tendal (V.), 
según sirva además de asiento o de 
colgadero. Ta pesco en otras localida- 
des." (BAYO). 

C. Am. Emparrado. (SAL. GARÓ, 
aunque en Salvador parece qiy? tam- 
bién significa lo que en México. (TORO 
G., Dice. Lar. y BAYO). 



BARE 



187 — 



BARB 



Colombia. "Especie de catre y tam- 
bien camilla o andas." (TORO G., 
Dice. Lar.). i 

Ecuad. Emparrado. (TORO G., Dice. < 
Lar.). 

Perú. Zarzo que sirve de puerta en 
las chozas. (TORO G., Dice. Lar.) 

El mismo TORO G. le da como 
americanismo, con esta acepción: 
"Zarzo sostenido con puntales" 
(Dice. Lar.), En las acepciones III y 
IV de Cuba, citadas por Macías, en 
la de Pich. y la de Arg. y Bol., en 
su primera parte, corresponde a 
nuestro tapanco, y en general a 
tapesco, tasajera, en sus diversas 
aplicaciones de la vida lugareña, 
en» el hogar o en el campo. 

Luminoso como siempre, D. Ru- 
fino J. Cuers'o (Ap. Cr't., párr. 954), 
hablando de las primeras voces ame- 
ricanas que por accesión entraron 
al castellano, anotadas por los cro- 
nistas de Indias de la época de la 
Conquista, cita barbacoa, cuyo sen- 
tido originario liubo de ser — dice — 
el de "zarzo cuadrado u oblongo 
sostenido por puntales, de donde 
nuestras acepciones de cama así 
hecha, y de andas o camillas, y 
otras que hemos olvidado o que 
son conocidas en otras partes." Nu- 
merosas citas de Oviedo, las Casas 
y Herrera cimentan la concepción 
tan acertada del autor, y, en efec- 
to, aun la barbacoa, en el sentido 
que la usamos en México, ¿no lle- 
va en sí la comprensión del zarzo, 
tapesco, trebejo o parrilla, etc., so- 
bre lo cual se coloca en el hoyo la 
cosa, la carne que de ese modo se 
condimenta o prepara? 

Mas, si genuinamente es tan ame- 
rican?, la voz en sus diversos sig- 
nificados, ¿en dónde está su etimo- 
logía indígena? ¿a cuál de las len- 
guas americanas pertenece? ¿por 
qué casi todos los autores pasan so- 
bre ascuas, en llegando a su eti- 
mología y callan por lo general, el 
Sr. Cuervo inclusive? 



ZAYAS ALFONSO cita a Bachi- 
ller, de quien dice que supone "que 
esta palabra esté compuesta por las 
de barba (casa) y coa (alta)." 

OVIEDO expresa que la voz te- 
n'a un sisnificado en lengua de Cu- 
ba y Haití: "andamio asentado so- 
bre árboles para guardar de los 
maizales" y otro en lengua de Tie- 
rra Firme: "parrilla para asar 
carne." 

BARBADA. V. BOZAL y MO- 
RRAL. 

BARBA DE JUIL. f. (Hidrolea- 
spinosa, L.) Planta de la familia de 
las hidrofiliáceas, llamada así por 
su aspecto cordiforme, como las 
barbas de juil. 

BARBARIDAD. "(D. F.) sf. Enor- 
midad, gran cantidad. "Comió una 
barbaridad," f. por "comió mucho" 
(R. y DUARTE.) Muy u.sual en el 
lengu.ije fam. en Tabasco. aunque 
en esta otra forma: "Comió que fue 
una barbaridad". 

"Hoy las ciencias adelantan que es 
una b-Tb-ridad." (Excelsior, Méx., 20 
de julio de 1917). 

Se emplea en algunas partes de 
España. BARÁIBAR le trae en el 
Voc. de Álava, agregando que se 
us?. también en Aragón. 

BARBARIDAD Y MEDIA. "(D. 
F.) fr. Atrocidad, enormidad. La 
BARBARIDAD Y MEDIA pondera 
o abulta más que la barbaridad, la 
enormidad de im hecho." (RAMOS 
y DUARTE). Esta expresión no se 
usa en Tabasco como ponderativa 
de cantidad, sino, en sentido recto, 
como ponderativa de calidad. Tene- 
mos entendido que lo mismo suce- 
de en el Distrito Federal, donde la 
hemos oído emplear siempre en es- 
te sentido. 

¡BÁRBARO! Interj. muy usada 
en leng. fam. para expresar ponde- 
ración, adlmiración. etc. 



BARE — 1 

— "¡Qué bárbaro para el chuzo!" 
(RODR. BELTR., Perfiles, XVII, p 
126). 

A LO BÁRBARO, fr. adv. equiva- 
lente a la palabra BARBARIDAD, 
en el sentido aumentativo, desco- 
munaliuente, de manera exagerada. 

"Amargos, muy amargos fueron esos 
días para todos. Hambre y desnudez 
para los niños; carreras día y noche 
para Ignacio;... vigilias para el pa- 
dre; la deuda aumentando a lo bárba< 
ro, tanto por los pedidos que se ha- 
cían a la casa, como por pagar la fal- 
ta." (COFFIX, Gral Gutiérrez, III, p. 
19). 

BARBASCO. m. (Paullinia pinna- 
ta. L.) Bejuco cuya corteza contie- 
ne una savia venenosa que produce 
el efecto de embarbascar el agua, 
ocasionando a la vez la muerte de 
los peces, por embarbascamiento o 
abombamiento (V.), como también 
se dice. Parece que la misma sapin- 
dáce?, produce en el agua efectos 
saponáceos, y, en realidad, cuando 
el líquido está embarbascado, for- 
ma espuma y toma aspecto jabono- 
so. Esta propiedad tiene también 
el jaboncillo, planta con fruto del 
mismo nombre, que corresponde 
propiamente al amolé azteca. Tene- 
mos también el bejuco de amolé, 
hablando con mayor claridad, el co- 
palxocotl, árbol cuyo fruto era una 
de las clases de amolé, el de bolita 
(Entado polystachya, D.C., ROV.) 
que, aunque, de nombre parecido al 
azteca, es de familia enteramente 
distinta: leguminosa. Otra Paulli- 
nia tabasqueña es el barbSsquillo 
(P. pteropoda, D. C), sapindácea 
también, estudiada por Rovirosa; 
pero ésta es de efectos menos ac- 
tivos que los del barbase© o de efec- 
to nulo, como veneno. V. JABON- 
CILLO. 

Hond. El Sr. MEMBR. que haVjla 
del barbasco, dice que esta planta es 
conocida en el Ecuador y que es lo 
mismo que amol (amolé). Ha sufrido 
una confusión lamentable el ilustrado 



'^ - BARE 

autor, debido sin duda a que el bar- 
basco presenta propiedades saponáceas 
análogas a las del amolé, pero aunque 
son además de la misma familia (sa- 
pindáceas), son plantas enteramente 
distintas, pues el barbasco es un be- 
juco, en tanto que las dos clases de 
amolé que tenían los aztecas, el uno 
era "una raíz" y el otro "un fruto". 
Veamos las descripciones que tenemos 
del amele, dando la preferencia a ios 
cronistas de las cosas de Indias en 
tiempo de ia Conquista, que son con 
justicia los más autorizados en estos 
casos. El P. Sahagún dice: "Hay una 
"yerba que se llama "amolli", tiene 
"las hojas como espadañas chicas, y 
"el tallo blanco, la raíz de esta yer- 
"ba es como jabón para lavar la ro- 
"pa, y con las delgadas lavan la ca- 
"b^za, y también son como morga pa- 
"ra emborrachar los peces,..." (Hist. 
Gral. de las cosas de N. España, tomo 
IV, cap. VII, párr. II). Aunque la 
descripción trata de una raíz, como 
ésta tiene, según el historiador cita- 
do, la doble propiedad saponácea y ve- 
nenosa, de aquí que el Sr. Membreño 
confunda al barbasco, que también tie- 
ne esa doble propiedad con el amoli 
descrito, que es una de las dos cla- 
ses que conocieron los aztecas como 
se ve mejor en los escritos de los res- 
petables autores Clavijero, Oviedo, 
etc.: El primero dice en su Historia 
Antigua de .México y su .Conquista: 
"No conocían los mexicanos el modo 
"de hacer el jabón, aunque tenían en 
"abundancia las materias animales de 
"que se saca; pero suplían su falta 
"con una fruta y una raíz. La fruta 
"era la del copalxocotl. . . . La pulpa 
"que está bajo la corteza, es viscosa 
"y demasiado amarga; pone blanca el 
"agua, forma espuma, y sirve como 
"jabón para limpiar la ropa. La raíz 
"es la del amolli; no se usa tanto pa- 
"ra la ropa, como para el aseo del 
"cuerpo. . ." 

Oviedo habla también de este árbol 
con toda claridad. "Unos árboles hay 
"en estas islas y en la Tierra-Firme 
"que se llama de las quentas del xa- 
"bon... Son árboles altos é de buen 
"parescer la fruta es tamaña como 
"avellanas gruesas o mayor, y no es 
"de comer, mas útil y provechossa en 
"lo que agora diré. Sacando un^ques- 
"co que esta fi-ucta tiene, tamaño co- 
"mo una pelota de un arcabuz,. . echan 
"aquella fructa en agua caliente, e 
"xabonan la ropa blanca con ello, co- 
"mo lo podrían hacer con un pan de 
"xabon, é tan alta o continuada es 



BARB 



1S9 — 



BARB 



í'puma hace como el xabon:..." (Fer- 
nández de Oviedo. Hist. Gral. y Nat. 
de las Indias, tomo I, lib. IX, cap. V). 

En el mismo sentido se expre- 
san más o menos, hablando del amo- 
lé de bolita, producto del árbol de 
copalxocotl que Oviedo llama de las 
quentas (1) del xabon, el P. Vetan- 
court. el P. Fr. F. Jiménez y el Sr. 
Lie. Róbelo en su Dice, de Aztequis- 
mos, éste en las notas (7) y (8) a 
la palabr?. amolé. 

No queda duda, pues, de que nin- 
guno de los d-DS amóles aztecas co- 
rresponde en índole botánica exac- 
tamente a nuestro barbasco, ni al 
(íe Honduras y el Salvador, si, co- 
mo dice el Sr. Membreño. éste tam- 
bién es un bejuco. 

Ríopl. El Dr. Granada no trata la 
voz en su Vocabulario Ríoplatense: 
pero BAYO (Vocw cr.-esp. sud-am.) sí 
la describe, con estas palabras: "BAR- 
B-\SCO o ^'ERBASCO (Robinia Nicou) 
Bejuco cuya corteza .se er.-.plea como 
veneno veg-etal para embarbascar los 
peces. Varios son los bejucos, todos 
ellos enormes, que. suraerg-iéndolos en 
el agaia, envenenan el pescado de ríos 
y lagamas: e! citado Robinia, el Bigno- 
mia Scandeus Barriere;: el Saqquinia 
armularis y el Astragalo incanis; to- 
dos ellos frutescentes y de frutos pur- 
púreos. Al barbasco llaman timbó en 
gruaranf." 

BARBAS DE VIEJO. !r 
(Clematis dioica. L.) Planta rá- 
nunculácea. Hermosa parasitaria 
Que pende como largos flecos, 
de más de un metro y de co- 
lor blanco cenizoso, con verdadero 
aspecto de barbas, de los tallos de 
los árboles, principalmente, en las 
selvas a las orillas de los ríos. Es 
planta de adorno muy usada en los 
salones de fiesta o baile, y en navi- 
dad para adornar los nacimientos, 
formando con ella a manera de ver- 
daderos emparrados naturales, de 
aspecto agreste encantador. Tam- 



il) El hueso del fruto sers-fa para 
hacer rosarios, de allí que Oviedo lo 
llame árl>ol de las quentas. (V. JA- 
BONCILLO). 



bien se emplea para formar coji- 
nes, colchones, aparejos, etc. Se lla- 
ma asimismo pasto o pastle. (V.) 

BARBASQUILLO. V. BARBAS- 
CO. 

¡BARBAS TIENES! Interjección 
equivalente a ¡qué bárbaro! apli- 
cable principalmente al que dice 
una barbaridad, un desatino de 
tomo y lomo, con todo descoco. 
Muy empleado actualmente por los 
chicos de la prensa capitalina na- 
cional. Seguramente no la conoció 
don Joaquín García Icazbalceta, 
porque no existía en su tiempo, 
razón por la cual no la hallamos en 
su Vocabulario. 

"...SegTJn la erudición química 

(El Universal, julio 7 de 1917.) 
("BARBAS TIENES!") (Excelsior, 
julio S de 1917.) 

"GRAX CIRCULACIóX. Sinónimo 
del conocido y nópular refrán mexica- 
no •:BARBAS TIEXES." (ID., ibid.) 
Es. como se ve. una exclamación de 
admiración, satírica pí^ro eufén'''ca, y 
menos ruda que su análoga ¡bárbaro! 

BARBEAR o BARBETEAR. a. La 
acepción familiar de "adular, hac*r 
la barba a algxmo", es la más co- 
mún, o como dice el Sr. García 
Icazb.. "adular y también mimar, 
hacer caricias y halagos para gran- 
jear cariño," aunque menos general. 
2. En el lenguaje campesino tiene 
dos acepciones en vaquería. L'na es 
la misma que también como mexi- 
canismo da el Sr. Icazb.: "Tomar 
I una res vacuna, particularmente si 
' es pequeña, por el hocico j* el tes- 
tuz o el cuerno, y haciendo fuerza 
con las manos en direcciones opues- 
tas, torcerle la cabeza hasta dar en 
tierra con el animal. BARBEAR be- 
cerros." Entre nosotros es común 
este procedimiento para tumbar lo 
mismo potrillos que becerros, no 
sólo reses vacunas, y especialmente 
se aplica la torsión del pescuezo a 
las bestias grandes, una vez en el 
suelo, para evitar que se pongan en 



BARB 



190 — 



BARD 



pie. La otra acepción es la siguien- 
te: 

3. Llevar una res, cuando va na- 
dando, con el hocico junto al bor- 
de de la embarcación o cayuco, bar- 
beando ésta, a fin de que apoyándo- 
se resista por más tiempo sin aho- 
garse. Es ésta una forma de auxilio 
muy común, empleada cuando el ga- 
nado tiene que hacer grandes tra- 
vesías al nado; los cayucos de pro- 
tección, que obran a manera de sal- 
vavidas, se distribuyen dispersos 
entre la partida, y están alertas pa- 
ra barbear cada becerro o vaca vie- 
ja que se acangalla. En la época de 
la creciente, en que los campos se 
inundan convirtiéndose en verdade- 
ros mares, no son pocas las pérdi- 
das que los ganaderos sufren, a con- 
secuencia del ganado que se ahoga, 
cansado de nadar de un lado para 
otro sin alcanzar tierra. Los veci- 
nos copropietarios se unen entonces, 
formando verdaderas brigadas de 
auxilio; una flotilla de ligeros ca- 
yifcos se improvisa, y en positiva 
campaña de defensa, ágiles y forzu- 
dos canaleteros maniobran con la 
uniformidad y la disciplina de un 
ejército, surcando velozmente las 
aguas, con el entusiasmo de una 
tonada campesina siempre en los 
labios, para dar salvamento a los 
indefensos domésticos que enantes 
pastaran en los camalotales y las 
playerlas, ajenos a la idea del peli- 
gro, aunque ya presintiendo el suce- 
so, como lo dan a entender con sus 
bramidos prolongados. 

El Sr. Ramos da el verbo, en su 
primer?, acepción. 

BARBERO, RA. adj. "Adulador 
bajo; y a veces también halagador, 
cariñoso, hablando de un niño. 
(ICAZB.) 

"Cabalmente reñir quiero. 

— Verás si te sé sangrar. 

— Oon tanto y tanto adular 

Has aprendido a barbero. 



( (Rodr. Galván, El Privado del Virrey 
i art. IV, esc. 2a., c. p. ID.) ' 

i "Yo tampoco me he podido enojar 
I (contra el muchacho). — lis medio bar- 
bero." (FACUNDO, Gentes, tomo II 
cap. 14). 

i BARBIQUEJO, m. Barboquejo. 
, Que los padres aperciban a sus hi- 
ijos, diciéndoles: "Muchacho trába- 
te el barbiquejo del sombrero;" 
pase, porque al fin no tienen pujos 
de leídos y escribidos; pero que 
ciertos escribidores de oficio, garra- 
pateadores y hasta verseros de la 
tierruca, carraspeando fuerte, corri- 
jan a cualquier cuisque, en esta o 
parecida forma: "no se dice barbo- 
quejo, sino barbiquejo", es cosa que 
los hace dignos del idem para ser 
atados a bordo por atentadores con- 
tra el buen decir, pues ignoran que 
éste, el barbiquejo, es un cabo que 
usa la marinería y que el sujeta- 
dor semejante del sombrero es bar- 
boquejo, por alusión a la barba, de- 
bajo de la cual se asegura. 

Méx. ICAZB., con la siguiente cita: 
"Alzó el sombrero de Pepe, y a pe- 
sar de tener el suyo puesto y afian- 
zado con el barbiquejo, hacía ímpetus 
de ponérselo encima." (Astucia, t I 
cap. II). 

Venez. "BARBIQUE.IO. El Dicciona- 
rio trae barboquejo. Aquella forma es, 
en primer lugar, mas eufónica; y lue- 
go, y por esta misma razón, es prác- 
tica frecuente en la composición cas- 
tellana convertir en i la vocal final del 
primer elemento, de donde resulta que 
el vulg-o así dice ba mejorado la for- 
ma académica." (RlVODó, Voc. Nue- 
vas, Apéndice al Glosario). 

BARDA, f. Dice Maceas que Ber- 
nardo y Estrada la da como sinóni- 
mo de cerca, pero que si se usa en 
tal sentido en Cuba, debe ser mera- 
, mente provincial, porque él no la 
I conoce ni ha oído usar, ni la men- 
ciona Pichardo. 

Entre nosotros sí es común la 
voz, con la misma acepción, pero 
advirtiendo que es una cerca for- 
mada de tablas, algo así a manera 
de tapia por lo compacta. 



BAE.D 



— 191 — 



BARÍ 



BARDO, m. El poeta lírico por 
excelencia, el genuino representan- 
te del trovador do la edad media, 
que escribe y canta, pero además 
se acompaña con la música. Su 
composición literaria peculiar es la 
bomba, género en el cual nuestros 
compositores populares tocan las 
lindes de lo sublime, por su flui- 
dez natural, en la A'ersificación, no 
importa sea ésta ún tanto desen- 
fadada y oronda, su exquisita deli- 
cadeza en el sentimiento y la suti- 
leza un si es no es impregnada de 
picante sabor en el pensamiento. El 
bardo tabasqueño es erótico y bucó- 
lico por innata tendencia; la mu- 
jer es el tema sustancial y prefe- 
rente de su inspiración; la natura- 
leza, nuestra virgen naturaleza po- 
lícroma, la paleta facunda de colo- 
res, la corola de perfume y de al- 
míbar con que alimenta su numen. 
Por eso el BARDO es casi siempre 
campesino. Nuestro pueblo le llama 
comúnmente cantaor. V. BOMBA v 
CANTAOR. 

"Al amor de las lumbradas (los sol- 
dados), sentados sobre los sarapes 
tendidos al rededor, reían y cantaban 
las canciones patrióticas... De todos 
los grupos así formados, hacíase notar 
el en que el Stete. Leandro Adriano, 
acompañándose de una viliuela. a que 
hacia dúo la bandolina del Sgto. Ja- 
cinto López, hecha de concha de ar- 
madillo, improvisaba versos palpitan- 
tes de vida y actualidad. Nunca la in- 
docta musa del bardo de la Brigada 
había fluido con más espontaneidad..." 
{SÁNCHEZ MARMOL, Antón Pérez, p. 
178). — "Cuando uno menos se pien- 
sa... ya se armaron los versos de pi- 
que,... siempre y cuando se hallen 
presentes en el lugrar dos o má.s bar- 
dos, o cantadores, o simples echadores 
de versos, que son quienes están bien 
amañados con el oñcio y tienen la su- 
ficiente competencia y autoridad para 
ejercerle." (F. QUEVEDO. art. "Los 
versos de pique," Tabasco Gráfico," 
D. 15.3. enero 6-917, Villahermosa., 
Tab.). 



í BARCINO, NA. adj. fam. fig. Dí- 
cese de los animales de pelo blanco 
y pardo. Esto es lo común y co- 
rriente; pero como además de cier- 
tos perros, toros y vacas, como dice 
la Academia, lo son siempre y más 
propiamente el gato, y en nuestra 
tierra el MAPACHE. animales los 
dos que se distinguen por su bra- 
vura y fiereza, pues he aquí que el 
pueblo, dado por idiosincracia a la 
metáfora, ha llamado así también 
por analogía ideológica al hombre 
que se distingue por su valor o su 
arrojo, llamado asimismo rayado. 
(V.). 

Arg. Curiosa es la acepción que por 
aquellas tierras tiene el vocablo, al de- 
cir de BAYO: "Color blanco y pardo, 
como en todas partes; pero, además, 
en la Argentina es el político que mu- 
da de casaca." Corresponde por tan- 
to, a nuestro saltimbanqui, bailarín, 
usados en sentido metafórico. 

BARÍ. m. (CORDIA GERAS- 
CHANTHOIDES. H. B. K.) Árbol 
silvestre muy común. Produce ma- 
dera flexible muy estimada en la 
fabricación de casas como vara, so- 
lera y aun como viga, por la cir- 
cunstancia de ser de tallo recto; 
generalmente se usa rolliza, esto es, 
sin^ labrar ni aserrar, irncuéntrase 
también escrito VARÍ. 

"Su altura media, 30 metros y SO 
centímetros de diámetro. El barí es 
uno de los árboles que más abundan 
en e! Estado; no puede considerarse 
como madera de ebanistería, porque 
su fibra no es tan fina como la del 
caoba; pero como madera de construc- 
ción, tiene excelentes cualidades; los 
tallos rectos, cilindricos y de conside- 
rable diámetro, permiten que sea ase- 
rrad para diversas aplicaciones." 
(Cat. de la Exp. de S. Luis M., 

1?03, p. 31.) — "Por cada una troza 

si fuese de carbón, cedro o varí..." 
(Decr. de Tab., p. 127.) — "Se prohibe 
cortar maderas de caoba, o cedro, o 
varí." (ID., p. 129.) Llámase en Cu- 
ba baria (PEZUELA. p. 42.) 



BART 



192 



BARRA 



BARTOLINA, f. "Calabozo estre- 
cho, oscuro e incómodo." (ICAZB.) 
Este mexicanismo tan común, usa- 
do desde tiempos de la conquista, 
es del mismo modo de uso ordina- 
rio y corriente en Tabasco, como 
una forma peyorativa de calabozo, 
mazmorra. 

Ignoramos la fuente dirivativa de 
la palabra. La Academia, que calla 
en la frase A LA BARTOLA v en 
BARTOLILLO, dice en BÁRTULOS 
que: "de Bartulo, famoso juriscon- 
sulto... y de ir muy pertrechados 
los estudiantes con sus libros, se 
aplicó la voz a otros objetos," y co- 
mo la misma parece la más proba- 
ble etimología de las otras dos vo- 
ces y de la nuestra, podríamos 
ari-eglarlo todo suponiendo a és- 
tas acepciones traslaticias, en la 
siguiente o parecida forma: 

BARTOLA (A la). (De Bartulo. . . 
porque este Sr. era muy dado al 
dolce far niente, ¡cosa común en los 
grandes hombres!) 

BARTOLILLO. (De Bartulo,... 
por su exquisita urbanidad, que co- 
mo famoso jurisconsulto debe ha- 
berla tenido, o simplemente por su 
bondad como profesionista). 

BARTOLINA. De Bartulo... co- 
mo hemos dicho en A LA BARTO- 
LA, puesto que en realidad en la 
Bartolina el prisionero está así, 
echado con todo descuido, con el 
más olímpico descuido!) 

I así, nosotros y cualesquiera, co- 
mo lo ha hecho la Academia, bus- 
camos y encontramos a todo etimo- 
logía, que si no satisfacen por su 
base científica y por su poca serie- 
dad, por lo menos regocijan por la 
sutil curiosidad que acusan en el 
autor, y... tutti contenti! j 

"La Farmacia, donde se elaboraba ■ 
el aceite de moscas y la untura de 
San Pólito, fue cerrada judicialmente, | 
y el empírico galeno pasó la reja de j 
una bartolina, donde le guardaron cui- I 



( dadosamente de los rayos del sol..." 
(MERINO, Ruta, p. 139.)— "La si- 
g^uiente semana bajó Gutiérrez en un 

I vapor como prisionero a San Juan 
Bautta., y allí con sorpresa y despe- 
cho vióse alojado durante un mes en 
una inmunda bartolina." (COFFIN, El 
Gral. Gutiérrez, IX, p. 63.) — "¿En el 
templo de Anclo, dedicado en Ate- 
nas a la dios?. Fortuna, o en la bar- 
tolina de Managua." (MERINO, Juana 
Santa Anna, XXIII, p. 241.) — "El cé- 
lebre Gerónimo Gómez, después de es- 
tar cinco meses encerrado en una 
bartolina." (ID., Celestina, VII, p. 60.) 

BARRA, f. Cedo la palabra al doc- 
to historiógrafo y sabio naturalista 
tabasqueño, gloria de la ciencia 
mundial, honra y prez de la tierra 
humilde de Macuspana: "Las are- 
nas con que vienen turbias las 
aguas de los ríos al bajar de la 
Sierra, se depositan en parte en los 
cordones litorales y en parte llegan 
hasta el mar, en donde las fuerzas 
de las corrientes fluviales, equili- 
bradas por el empuje de las olas, 
las obligan a buscar el fondo por 
efecto de la gravedad, y este lento 
pero constante procedimiento de la 
naturaleza, da origen a la forma- 
ción de inmensos depósitos o ban- 
cos en la desembocadura de los ríos, 
conocidos con el nombre de barras. 
Esta denominación ha venido per- 
diendo con el tiempo su neta y pri- 
mitiva acepción, y hoy se aplica por 
extensión a la desembocadura mis- 
ma de las corrientes fluviales tri- 
butarias del Golfo." (ROVIROSA, 
Res. Geogr. de Tab., IX). 

Otro autor que ha escrito sobre 
nuestra Geografía local, dice más o 
menos lo mismo: "En realidad las 
barras son bancos movedizos for- 
mados en las desembocaduras de 
los ríos por las arenas con que vie- 
nen turbias las corrientes, y que al 
llegar al mar se depositan en el fon- 
do, en el sitio en que la fuerza de 
estas se equilibra con el empuje de 
las olas. Pero por extensión se ha 



BARRA 



193 — 



BARRA 



aplicado el nombre de BARRAS a 
todas las desembocaduras de los 
ríos." (CORREA. Res. Ec. de Tab., 
cap. III.) 

La acepción general de la pala- 
bra es, pues, meramente provincial 
de Tabasco. V. CRUZARSE. 

"A consecuencia de un fortísinio 
viento "norte" que sopló en el litoral 
del Golfo (nov. de 1908), temporal que 
ha coincidido con fuertes crecientes 
de los ríos tabasqueños, por cuya des- 
embocadura principal o sea la "barra" 
de Frontera, han salido enormes can- 
tidades de aluviones, en esa desembo- 
cadura se ha producido un atierre ex- 
cepcional que lenvantó en unas cuan- 
tas horas la "barra", hpsta solo deja?, 
pasado e! temporal, un calado de cin- 
co pies en marea alta, allí donde siem- 
pre existieron de ocho a nueve pies y 
aún más." (GONZÁLEZ, Los Ríos de 
Tab., pp. 91-92.) 

2. Aparato de gimnasia, consis- 
tente e» una barra horizontal soste- 
nida fuertemente por dos pilares a 
poco más de la altura de un hom- 
bre. En los circos acostumbran no 
sembrar los soportes, sino sujetar- 
los con cuatro cuerdas en direccio- 
nes diagonales. La Academia que 
definió, aunque mal. el trapecio, se 
olvidó de este otro aparato que co- 
mo aquél no puede ser solamente 
nalo, sino una barra cualquiera, só- 
lo que el uno pende de dos cuerdas 
y la otra está sostenida por sopor- 
tes sobre el suelo. 

Méx. Ks de uso común en todo Mé- 
xico, aún cuando eISr. Icazbalceta que 
se acordó del circo, la echó también 
en saco roto. 

BARRACA, f. Por antonomasia 
ha llegado a darse este nombre en 
Tabasco a las escuelas de pésima 
condición que se caracterizan por 
estar en casas enteramente maltre- 
chas, verdaderas barracas. Por ma 
la suerte abundan aún en nuestro 
Estado las instituciones de esta es- 
pecie en algunas Municipalidades, 
sin que haya hasta hoy una sola 
casa-escuela ni en la misma capi- 
tal. 



Ríopl. Por la América del Sur. se- 
gún GRANADA, tiene también acep- 
ción especial, la de bodegrón, depósito 
de cueros, lanas, maderas, etc. (1), es- 
pecie de nuestra galera o de nuestra 
bodega. 

Chile. En Chile lo mismo (RODR., 
SOLAR. ) 

Por lo visto, se destina por allá a 
usos de menor importancia social la 
barraca. 

Méx. Aunque no hallamos la voz en 
el Voc. de mexlcanlsmos de Icazb., en 
Ramos y Diiarte, Ocanipo ni otros au- 
tores: en obras de costumbres mexi- 
canas aparece con el significado de 
nuestra garita (V.): construcciones li- 
geras y provisionales, a manera de 
tiendas, que se hacen en las poblacio- 
nes en las épocas de fiesta y que es- 
tán destinadas a puestos públicos, en 
que se venden mercaderías ligeras. 

"Y le enseñan a ud. con todo el 
calor del provincialismo la fila de ba- 
rracas improvisadas con sábanas de 
no mejores antecedentes." (FACUN- 
DO: Prosperidades nuestras, p. 182.) 

BARRAJAR, a. La gente vulgar 
así dice siempre, la más culta di- 
ce abarrajar. V. 

BARRANCO, m. Dice Cuervo: 
"Para los españoles barranco, ba- 
rranca significan hoy "quiebra pro- 
funda que hacen en la tierra las co- 
rrientes de las aguas"; y así no es 
extraño que Clemencín haya censu- 
rado a Cervantes porque dijo "des- 
peñar a uno de un barranco." (Qui- 
jote, pte. I. cap. XXVIII.) Para un 
americano (pues casi todos la cono- 
cen) la expresión es naturalísima. 
porque con aquellos términos desig- 
nan el ribazo o mole de tierra o 
piedra tajada sobre una quiebra, 
arroyo, río, etc., y aaí se entendió 
en España..." (Ap. crít., párr. 
682.) Tal es para nosotros el BA- 
RRANCO: no otra cosa que la pa- 
red vertical, la cortadura misma 
que limita y encauza la masa líqui- 



(1) La Acad. da esta acepción co- 
mo Americanismo. Debe haberla co- 
piado de Granada, y la hizo extensiva 
a Centro y Norte -América, sin más ni 
menos. 

13 



BARRA 



— 194 



BARRE 



daj comprendida entre el nivel or- 
dinario del suelo y el nivel o la su- 
perficie del agua del río, arroyo, la- 
guna o cualquiera corriente o depó- 
sito; tomando el término como con- 
trario de playa, que es la margen 
plana, no cortada a pico para for- 
mar el cauce. Los BARRANCOS, 
(de ambos lados) cierran el cauce 
de la corriente en los ríos, arro- 
yos, etc.; lo profundo es el talweg, 
lecho o madre de la corriente. No 
debe confundirse el BARR'ANCQ 
con la orilla, la margen, el litoral, 
y menos con el ribazo, la vega, etc. 

El BARRANCO que se continúa 
verticalmente a lo profundo de las 
aguas, se llama cantil. (V.). 

Por barranca sí entendemos la 
"quiebra profunda", es decir, la 
hondonada misma; pero siempre 
que tenga BARRANCO, paredes la- 
terales verticales, principalmente si 
éstas son altas. 

2. Por extensión, se aplica tam- 
bién a la margen u orilla de los 
ríos en general. 

"Ya el Jefe Político había hecho re- 
sristiar los cayucos del barranco, orde- 
nando a lo.s armadores de buques, 

etc " (ZENTEL,I>A, Perico, cap. 

XXVIII, p. 178.) — "Silvestre,... se sa- 
le al campo,... y va a acostarse en- 
tre un cayuco, ba.io un manpo del cer- 
cano barranco." (F. QUEVEDO, Es- 
critores reqionalistas tabasqueños: Ta- 
basco Gráfico, dic. 7 de 916: Vlllaher- 
mosa. Tab.) — "Tan luego que, la em- 
barcación predicha, fue amarrada a 
una estaca, corrió el patrón en busca 
de un médico y mientras éste llegase 
al barranco..." (MERINO, Ruta, p. 
14ÍI.) — ..."Fierro, huyendo del mache- 
te de López, se precipitó desde el em- 
pinado barranco..." (ID., ib., p. 169.) 
— "El día 8 de abril tuvo noticia el ca- 
T)itán Eceta de qtie en el bergantín 
Orono, que estaba descargado en el 
barranco de Villa -Hermosa (en Ta- 
basco), venían 300 barriles de maíz..." 
(MFSTRE, Doc, y datos, cap. XXV. 
p. 352.) (1)— "Las poV)laciones mismas 

(1) — Tomado del Correo de la Federa - 
Otón mexicana, número del 17 de mayo 
de 1828, según el níJsmo"autor expresa 
en la nota (2). p. 354, Ob, cit. 



de Cáidenas, Conialcalco y Paraíso, han 
sido edificadas en islas, en medio del 
anchuroso cauce, cuyas dos márgenes 
o barrancos, levantados de 5 a 6 me- 
tros sobre el fondo, y en una latitud 
de 2 o 3 kilómetros también más ele- 
vadas que los demás terrenos de la 
comarca, constituyen en la actualidad 
la zona más cultivada y valiosa del 
Estado de Tabasco." (GONZÁLEZ, 
Los ríos de Tabasco, pp. 44-45.) — "En 
lo demás del curso del río hacia aba- 
jo, la corriente moderada y uniforme 
está contenida en im cauce de sección 
inuy regular, por tanto éste es fijo y 
profundo, sin grandes "playas" en la.s 
partes convexas, ni marcados barran- 
cos en las concavidades." (ID., ib., p. 
52.) — "El río que se desenvolvía por 
el lado del sur, derrubiando barrancos 
y espejeando caseríos." (RODRÍGUEZ 
BELTRAN, Pajarito, VII, p. 103.) — 
"Donde pasta paciente el ganado, o 
baja, grave y despacioso, a abrevar 
al pie del huraño barranco." (ID., ibid., 
p. 105.) — "Toman reposo los ojos al 
mirar San Rafael en un claro del mon- 
te, subido sobre el barranco." (ID., 
ibid., p. 106.) — "Abren caminó con el 
remo y la palanca bajo la sombra apa- 
cible de los barrancos." (ID., Perfiles 
del terruño, X, p. G4.) 

DERECHO DE BARRANCO. Has- 
ta hace muy poco tiempo existió 
este abusivo y arbitrario impuesto 
que se pagaba en la Capital de Ta- 
basco, entonces San Juan Bautista, 
a una Compañía monopolizadora 

; que a fuer de concesionaria influ- 
yente, explotaba al pueblo de la ma- 
nera más inicua, exigiendo a todo 
viajero que arrimaba a la ciudad, 
en canoa, en vapor, o en cayuco, el 
pago de una cuota, so pretexto de 
muellaje, y aunque los tales muelles 
no se usaran. 

BARRANCOSO, SA. adj. Para la 
Academia es lo "que tiene muchos 
barrancos"; para nosotros es la co- 
rriente que tiene márgenes cortadas 
a pico, barranco alto, o, oorao se di- 
ce propiamente allá, empinado. Dí- 
cese también cantiloso, sa. (V.). 

I 

¡ BARRENILLO, m. Preocupación 

' constante y pertinaz que tiene a 



BARRE 



195 



BARRE 



uno en vilo: algo que molesta a 
uno interiormente en el ser moral 
y que lo pone intranquilo. Es comtin 
la frase estoy con el BARRENILLO 
de (tal cosa), el hecho que motiva 
la preocupación o cuidado. Como 
derivado de barreno, es una aplica- 
ción metafórica muy ingeniosa, por 
la alegoría de la molestia interior, 
y la lentitud y pertinacia con que 
la produce el barreno, al penetrar 
en 1?. madera. 

BARRER, a. Este verbo muy usa- 
do en lenguaje agrícola tiene la 
acepción de limpiar un lugar de la 
yerba o vegetación pequeña; no es 
más que una aplicación extensiva 
de la voz. que tiene semejanza con 
la acepción, fig. que da el Dice. "No 
dejar nada de lo que había en al- 
guna parte, llevarlo todo;" pues, 
en efecto, BARRER no es más que 
llevarse o extirpar toda la mala 
pl?nta. V. RASPAR. 

"Si es .par-i chapear o barrer la 
milpa dicen aporrear." (GIL. Y SAEN'Z. 
El Caporal, p. 47.) — "Luego que ya es- 
tá para aporrear, .v es cuando hay ane 
barrerla." (ID., p. 57.) — "Los labrado- 
res cuando quemen el barrWo de sn^ 
milpps. etc." (Regí, de Policía de la 
M. del Centro, Art. 6fi.) 

AL BARRER. Expr. adv. Sin dis- 
tinción, sin escoger: todo. En len- 
guaje comercial dicen nuestros la- 
briegos: vendo AL BARRER, es de- 
cir, vendo todo, sin que se escoja, 
sin selección. Se puede vender en 
conjunto (por junto, en punta. V.) 
o por cabeza; cuando se vende por 
junto, se fija un precio por cada 
cosa, pero tomándolas todas el 
comprador: esta condición de to- 
mar el comprador todas las cosas 
existentes, sin desechar ninguna, es 
lo que significa la expresión AL 
BARRER. 

En nada como en esto anduvo 
tan desatinado y con tan poca for- 
tima, en achaques de crítica o cen 



sura, el Sr. Ramos y Duarte. Véase, 
advirtiendo desde luego no ser ciei- 
to que la expresión se use solamen- 
te en V'eracruz. 

"AL BARRER (Ver.), adv. Aba- 
rrisco." 

"Al barrer, expresión adver- 
bial que tiene dos significados: I, 
uno familiar que denota la genera- 
lidad con que se habla, obra, o sa- 
luda, v. gr. : sois unos haraganes 
al barrer; es decir, sin excepción, 
sois unos haraganes: adiós ai ba- 
rrer, es decir, adiós a todos; y 
II, otro comercial, que se aplica ge- 
neralmente en las ventas de café, 
en contraposición de al vaciar, pues 
que se entiende vendida la mercan- 
cía junto con su envase." (J. M. 
MACÍAS, Dice, cubano, art. BA- 
RRER.) 

"En este artículo, dice el mismo 
Sr. Ramos, el Sr. Maclas ha incu- 
rrido en errores lamentables, por- 
que al barrer no significa sin ex- 
cepción, ni a todos, ni fa mercanc'a 
con su envase; sino al tiempo de 
barrer, en el momento de barrer, 
porque "al con el infinitivo de los 
yerbos y con algunos nombres, sig- 
nifica el tiempo preciso en que se 
hizo, o debe hacerse alguna cosa: 
como al salir el sol, al anochecer, al 
fin se canta la gloria." (Dice, de 
Aut.) Al es también una partícula 
muy usada en Castilla, y equivale 
a lo mismo que en el tiempo, en ej 
punto de, o en el instante que, etc., 
V. gr. : al dormir, al cenar, etc. (TE- 
RREROS. Dice. Cast.) 

Decir "adiós al barrer", es lo mis- 
mo que "adiós cuando barren"; 
(sic.) "pago a $40 el saco de café, 
al barrer," equivale a "pago a $40 
el saco de café CUANDO BA- 
RRAN!!!" (Dice, de mex., p. 30.) 

Nada más absurdo que dar a la 
expresión adverbial al barrer el 



BARRE 



— 196 



BARRE 



significado de concomitancia, o si 
multaneidad de acción: cuando ba- 
rran; al barrer expresa semejanza, 
analogía o similitud de acción; más 
claramente, la manera, la forma de 
hacer una cosa. Al barrer: como 
cuando se barre, como si se barrie- 
ra, como se hace al barrer, en el 
sentido de llevarse, arrastrarlo to- 
do, que es precisamente lo que sig- 
nifica la expresión y lo que se da 
a entender con ella. Aunque no so- 
mos cubanos, creemos que sea la 
misma foi'ma en que la da el Sr. 
Macías, por lo menos en su prime- 
ra acepción. No será forma casti- 
za, porque mejor dijérase a barrer, 
convenido; pero que equivalga a 
cuando barren, es una badomía sin 
sentido, vulgar, familiar y castiza- 
mente hablando. 

Al, antes de infinitivo puede ex- 
presar, como hemos dicho, concomi- 
tancia de acción, y también condi- 
ción: a haber salido, le hubiera en- 
contrado, frase ésta en la cual es 
reprobable decir: al haber salido; 
pero, en el caso que nos ocupa y 
otros parecidos, muy usados en Ta- 
basco, como al rajar, al partir (di- 
vidir), al no tiene aquellas signifi- 
caciones, sino la de "modo, forma, 
manera" de cómo se hace una cosa; 
es una verdadera modalidad de la 
acción del verbo principal, una lo- 
cución adverbial que modifica el 
sentido fundamental de la idea que 
se expresa. Debe advertirse, ade- 
más, que la forma castiza del em- 
pleo de al antes de infinitivo se re- 
fiere siempre a verbos neutros: 
amanecer, salir, etc., no a verbos 
transitivos, con los cuales el uso de 
a, en el sentido condicional, puede 
prestarse a acepciones anfibológi- 
cas; a barrer, a partir son expre- 
siones que tienen significado muy 
otro, como en estas formas: vamos 



a barrer; a partir de mañana to- 
do cambiará, etc. 

BARRERSE, pr. "Hacerse a un 
lado violentamente el caballo, por 
haberse espantado con algún obje- 
to." 

"Pero barrióse el hidalgo con todo 
y rucio." (ROA BARCENA. Noche al 
raso, V, p. 89.)— "El caballo se barrió 
con ímpetu dese.sperado." (FACUNDO 
Gentes, tom. III, cap. 4.) — "Dijo r- 
caballo: por aquí, y que se barre." 
(TD.. ibid., tom. IV, cap. 3.) 

Al caballo que tiene esta maña, 
llaman en nuestra tierra cejador, 
pajarero. (V.) 

El verbo se usa con más genera 
lidad, aplicado también a las per- 
sonas: hacerse a un lado violenta- 
mente, pero como agachándose, o 
esquivando un golpe. En mayor gra- 
do de generalidad aún: arrastrarse. 

"Mi tío les disparó un tiro y corrió 
por un lado gritándome: "¡Ve dónde 
de metes!" Yo me barrí por el suelo 
y me lancé de cabeza entre un ixtal. 
huyendo, por debajo que ni tepez- 
cnin.te." (COFFIN, El Gral. Gutiérrez, 
XXVI, p. 204.) — "Suele acontecer atra- 
vesando las inmensas llanuras del N. 
de nuestro país, que repentinamente 
se disparan en encontradas direccio- 
nes caudfflosos remolinos de polvo, que 
barriéndose,... levantándose y derra- 
mándose confunden los objetos, 

etc." (FIDEL. Memorias, cap. V. p 
321.) 

BARRETA, f. "No le usamos co- 
mo diminutivo de barra, sino para 
designar especialmente la barra de 
hierro, de que se sirven los albazli- 
les, terminada por un extremo en 
punta y por el otro en una especie 
de paleta." (ICAZB.) En el lengua- 
je provincial de Tabasco, y según 
lo anterior también de México, el 
diminutivo de barra es barrita, si- 
guiendo la forma común, con la 
desinencia ita. Cierto es que eta es 
también desinencia de diminutivo, 
autorizada por la Gramática del es- 
pañol; pero además de que esta de- 
sinencia sólo por excepción hace 
tal papel, como puede hacerlo tam- 



BARRE 



197 



barrí 



bien la terminación ote, en islote, v. 
gr. ; siendo el objeto designado por 
BARRETA distinto de una simple 
barra pequeña, y teniendo como tie- 
ne caracteres o propiedades peculia- 
res, el nombre debe considerarse 
como individual, distinto de barra, 
y no como un mero derivado de és- 
ta, aplicado al mismo objeto, con 
sólo tener menor tamaño. 

BARRETEAR, a. 'Trabajar con 
la barra", dice Membreño. Xo, se- 
ñoi* "trabajar con la barreta"; al 
menos así lo entendemos nosotros, 
y ya que tenemos el instrumento, 
nada más natural que de él derivar 
el verbo, como de fizga decimos fiz- 
guear, y de candil, candilear, por la 
recta agregación de la terminación 
ear. 

BARRETÓN, m. Aumentativo de 
barreta, (usado éste como positivo), 
no de barra. 

"En las costas Atlánticas en vez de 
las "coas", se hacen los hoyos o ca- 
jetes con unos instrumentos largos, 
de fierro, que en México se nomliran 
barretones. Con estos barretones se 

afloja V>ien la tierra " (ErGEXIO 

r>AXó. Varias plantas tropicales: "Es- 
tudio sobre el café mexicano y su cul-* 
tivo, p. 7.) 

BARRIL, "adj. Aplicado a la tie- 
rra eredosa o arcillosa", no está 
aquí anticuado: también se usa co- 
mo sustantivo. En el sentido de ba- 
rrizal o lodazal, no se oye nunca. 
Verdad es que no usamos barro por 
el lodo del suelo." (ICAZB.) Co- 
mentemos. Tampoco es anticuado 
para nosotros; pero menos, como 
para la Acad.. adj. y sustantivo: el 
barrial en Tabasco es un terreno 
en donde abunda el barro, como a 
manerí» de un colectivo de barro. 
Barrizal poco o nada se usa en e] 
lenguaje popular, en el cual las pa- 
labras genéricas son lodo, lodazal, 
y las específicas, barro, barrial. Es- 
to es: lodo, en general, la tierra 
mezclada con el aíoia. especialmen- 
te la que cae de lluvia; barro, tie- 



rra arcillosa mezclada con el agua, 
o, mejor dicho, lodo especial forma- 
do de tierra arcillosa. 

De camino advertiremos lo que 
dice Cuervo (Apunt. Crt., párr. 
822) : "La concurrencia de las for- 
mas cultas etimológicas en que 
aparecen las combinaciones eá, eó, 
y las populares que las presentan 
en las formas iá, ió (ríal, pior), da 
ocasión a que gente ignorante o po- 
co menos, pensando hablar atilda- 
damente, pronuncie con eá, eó vo- 
ces que sólo son admisibles con iá, 
ió: barreal (barrial), peano (piano), 
peojo (piojo). Lo mismo cuando es- 
tas combinaciones son inadecuadas: 
Heleodoro (Heliodoro), espúreo (es- 
purio)." También en C. Rica se 
cuecen de estas habas, conforme lo 
que dice GAGINI. criticando la pro- 
nunciación barreal. 

Lo apunta SALAZAR GARCÍA 
(C. Amér.) Amer.. según- TORO 
GISB. (Dice. Lar.) El mismo CUER- 
VO, en otra parte de su citada 
obra (párr. 710), autoriza el empleo 
de la voz: "Todos usamos, y a na- 
die choca — dice — arremueco, BA- 
RRL\L, brazada, catear, chite, des- 
parejo, giro (dicho de ciertos ga- 
llos), puño (puñetazo): y así es 
contra todo buen sentido llamar an- 
ticuadas estas voces y condenar su 
uso en calidad de tales." óigalo la 
Academia. 

En la América del Sur existe el 
barrero, especie de nuestro barrial, 
magistralmente descrito por Grana- 
da y Ciro Bayo, sólo que es un te- 
rreno de barro, pero salitroso. Dice 
el primero de estos autores: "Te- 
rreno salitroso que en ciertos pa- 
rajes, donde las aguas son muy 
dulces y los pastos participan de 
esta condición, escarba y lame con 
ansia el ganado." 

"Del barrizal que se forma con la 
escarbadura y pisoteo de los ani- 



barrí 



— ns — 



BARRÍ 



males que frecuentan esta clase de 
terrenos, les viene el nombre de 
que se trata, que es castellano, 
úsase de antiguo en tal sentido, y 
continuadamente hasta el dia de 
hoy. Ruiz de Montoya, hablando del 
anta, refiere que de día come yer- 
bas, y de noche barro salobre, y 
"hay en algunos parajes tanto ras- 
tro como en un corral muy grande 
de vacas. Los cazadores acuden de 
noche a, estos barreros, y en sin- 
tiendo que viene cerca, sacan de 
repente un hachón encendido con 
que, deslumbrada, da lugar a que 
la maten." (Conq. espir.) Siendo los 
terrenos salitrosos los únicos de cu- 
ya sustancia se aprovechaban los 
animales, removiéndolos constante- 
mente y convirtiéndolos de resul- 
tas en barrizales o barreros, de ahi 
que la palabra barrero haya venido 
a significar exclusivamente el terre- 
no salitroso de que se aprovecha el 
ganado. Así, en el r'o de la Plata, 
no todo barrizal es barrero." (Voc 
Ríoplatense.) Bayo, cuya afición 
cinegética no fue óbice para que 
alternara la pluma con'^la escopeta, 
dice: "A los barreros acudíamos en 
noche de luna los empleados de la 
barraca, allá en el Madre de Dios, 
cuando queríamos regalamos con 
un anta u otra pieza mayor." (Voc. 
Crio. Esp. Sud.-Am.) 

"Tierras habría pronto que vendrían 
a parar en barriales de dar oompa.sión 
(AZUELA, Mala Yerba, I, p. 7.) 

BARRICA, f. Nadie entiende por 
barrica, en lenguaje tabasqueño, ni 
"especie de tonel que sirve para di 
ferentes usos", que es como si di 
jéramos una cosa que sirve para lo 
que se quiera, ni "tonel grande' , 
como dice Toro G. (Dice. Lar.), al 
cual llamamos pipote, tomando es- 
ta palabra en sentido aumentativo 
de pipa, contrario del que da la 
Academia, que la considera como 
diminutivo. 



La BARRICA tabasqueña es una 
envoltura o envase que se usa es- 
pecialmente para contener cal, y a 
veces para otros muy pocos áridos; 
hecha de hoja blanca u hoja 
de tó; larga, como de un metro y 
giuesa como de medio metro de 
diámetro. Debe su nombre sin du- 
da a la ligera semejanza que tiene 
con la barrica "especie de tonel," 
o con el tonel mismo, barril. 

Es el envase ordinario en qu^ se 
vende la cal de construcción, al 
por mayor. La cal de uso doméstico, 
que las cocineras emplean para pe- 
lar el nixtamal, se vende en hene- 
quenes. (V.) 

En lenguaje técnico y comercial 
la BARRICA es de capacidad deter- 
minada: 226'20 litros, la barrica de 
vino de Burdeos, según Horacio 
Doursther (Dictionnaire des Poids 
et Mesures) ; 286 botellas francesas, 
la de vino tinto francés, según Ma- 
cías (Dice, cubano). La nuestra de 
seguro no es de tanta capacidad; 
su peso se calcula de una manera 
rudimentaria, por lo que carga un 
hombre. 

BARRIGA. "TENER BARRIGA 
DE ALMOFREZ, se decía familiar- 
mente de quien come mucho, con 
i alusión a lo mucho que cabía en 
los antiguos almofreces o almofre- 
jes. La frase está anticuada por no 
usarse ya los almofreces, y hoy, se 
dice tener barriga, o tripa, de músi- 
'' co." (Icazb.) Nosotros decimos 
tener barriga de demandante; pe- 
ro como los demandantes ya desa- 
parecieron también, y como los mú- 
sicos en verdad no siempre comen 
mucho, puesto que son los últimos, 
y a veces gracias si alcanzan a la 
eopita o el remojo, mejor diríamos 
'ahora: tener barriga de Diputado, 
porque estos se sirven del presu- 
j puesto con la cuchara grande y co- 



barrí 



— 199 



BAST 



mo todo lo gastan, naturalmente, 
deben llenar muy bien la tripa. 

"A BARRIGA LLENA. CORA 
ZóN CONTENTO, reír, que además 
de su sentido recto da a entender 
que ima ganancia templa mucho tm 
pesar." (Icazb.) 

BARRILETE, m. Suele decirse 
de la persona gorda y de baja esta- 
tura, por su semejanza con el ba- 
rril, que es ancho y bajo. 

En las provincias del Plata (BA- 
YO) y en ciertas provincias de Es- 
paña (Academia) llaman barrilete 
a una especie de cometa. Lo mis- 
mo en Venezuela (RIVODÓ. Voces 
nuevas, p. 247.) Nosotros, papaga- 
yo. (V.) 

En México llaman también barri- 
lete al abogado que trabaja en el 
despacho de oti-o y bajo la protec- 
ción de éste. 

BARRISTA. m. Acróbata que en 
los circos trabaja en la barra. Es 
ya usual entre los escritores con- 
temporáneos esta palabra. 

"Era Rente que no trabaja mal: ha- 
bía acróbatas, clowns. pantoniimístas. 

bprristas "í B.\ROJA. La Busca, p. 

141. c p. TORO G.. Ap. Lex.. p. 227.) 

BARRO, m. Para nosotros no to- 
do es barro. Como dijimos en ba- 
rrial, la palabra genérica que de- 
signa la mezcla del agua con la tie- 
ri-a es lodo: el barro es un lodo es 
pecial de tierra arcillosa. También 
1? arcilla plástica de que usan los 
alfareros. 

BAS"^EAR. a. Echar bastos, es 
decir, ribetes, refuerzos o guarni- 
ciones, panicularmente en el apero 
de montar u objetos relativos de va- 
quería. Es voz de talabartería. 

BASTIMENTO, m. "Provisión pa 
ra sustento de una ciudad, de un 
ejército, etc." Con ma.vor exten- 
sión, para nosotros bastimento es 
la provisión para cualquier número 
de personas, aunque sea ima. y pa- 
ra cualquier espacio de tiempo. 



EI*t)eón de campo en Taba seo por 
lo general está todo el día ausente 
de su casa y lejos de ella; por lo 
mismo, lleva, consigo provisiones pa- 
ra todo el día. que se reducen de 
ordinario a la bola o pelota de po- 
zol para las tres bebidas de orde- 
nanza: la media fagina, a las nueve 
o diez de la mañana; la fagina al 
medio día, que va seguida del des- 
canso de una o dos horas, y la de 
después de fagina, de 3 a 4 de la 
tarde. La provisión que basta para 
esas tres bebidas, consiste en la 
regional pelota de pozol de mozo, 
es el BASTIMENTO. V. BATIDA. 

"Mientras ellas (las mujeres) hacen 
el pinol y calientan los totopostes pa- 
ra el desafino, los hombres prepa- 
ran sus machetes, hachas y escopetas 
que con el bastimento deben llevar a 
mano." (COFFIX. El Gral. Gutiérrez., 
I. p. 4.) — -■"Los trabajadores pa^ban 
para sus cabanas con el machete al 
hombro y pendiente de la cacha el te- 
nate del bastimento." (RODR. BETL- 
TRÁX. Pajarito, X. p. 179.) 

2. Provisiones para el sustento 
durante \xn viaje. 

Méx. Xo lo da Icazb.. pero es de uso 
en esta acepción, según el sigruiente 
pasaje: 

"Para estas corridas se reúnen cien- 
to o doscientos hombres animosos y 
bien montados, y con caballos mansos 
de mano y suficiente bastimento (quie- 
re decir esta palabra provisiones), pa- 
ra veinte días o un raes." (Dice. Univ., 
Art. "Cacería de caballada m^^steña," 
t. I, del Apénd. y YITT de la obra, 
páe. 421.) 

BASTO, m. Sobrepuesto o ribete 
que se echa para g^uamecer o refor- 
zar cualquier pieza del • apero de 
montar. 

Doble alteración de la palabra 
basta, haciéndola masculina y dán- 
dola la acepción de ribete, que no 
tiene, por extensión de la propia, 
que es la de hilván, puntadas del 
colchón, seguramente porque el 
basto lleva éstas. 

BASTOS, pl. "Piezas de cuero so- 
bre que desc&nsa el fuste de la si- 



BASU 



— 200 — 



BASü 



lia de montar, y defienden el Famo 
de la cabalgadura. Hácense de di- 
ferentes formas, y ordinariamente 
se forran de jerga o de zalea de 
cordero." (Icazb.) En tierra calien- 
te de ordinario son nada más dos 
cueros que recubren por debajo los 
tejuelos, de la misma forma de és- 
tos, y sin forro ni relleno alguno. I 
úsase solo en plural. | 

La Academia con su costumbre | 
de definir vagamente, dice: "Cierto I 
género de aparejo o albarda que lie- ¡ 
van las caballerías de carga", con , 
lo cual queda uno tan fresco! Es- 1 
pecie, cierta especie, cierto género, 
son los circunloquios de estilo; de | 
modo que, siguiendo esta lógica, un ; 
académico definiría: "Diccionario, j 
cierta especie de libro que compo- 1 
nen los académicos." ^ 

BA'SURA. quitar a uno la BA- 
SURA, fr. fam. que pudiéramos lia- ¡ 
mar del lenguaje caballeresco entre ; 
la clase infantil, para manifestar la 
aceptación del reto para reñir, para i 
darse de trompadas dos muchachos. 

Los azuzadores de oficio, que son ' 
todos los circunstantes, ponen ima 
basurita cualquiera, una pajita, un 
pedacillo de papel, sobre el hombro 
del rijoso que expresa estar dispues- 
to para la pelea y que sólo espera 
que el otro le toque, diciendo en- 
tonces al contrario: "quHale la BA- 
SURITA, o la pajita". Resolverse és- 
te a quitársela es disponerse a re- 
cibir la primera bofetada que el 
provocado jaquetón está obligado a 
descargar, si es que de veras esta 
resuelto también; o dejarle corrido, 
si no corresponde la provocación, 
en tal forma, y hacerle ver que se 
raja. 

BATEA, f. En ediciones anterio- 
res el Dice, de la Acad., decía: "Es- 
pecie de bandeja o azafate, de dife- 
rentes hechuras y tamaños, que vie- 
ne de Indias, hecha de madera pin- 



tada, o con pajas sentadas sobre la 
madera. Artesilla honda que sirve 
para varios usos." En la décima- 
tercia edición quiso ser concisa y 
suprimió lo que pusimos subrayado, 
a saber: la consabida especie y la 
noticia que viene de Indias. Claro, 
oomo que también en España, y- 
dondequiera, pueden hacerla! Perú 
con todo y estas suposiciones, nues- 
tra BATEA no es ni con mucho co- 
mo la Academia pretende describir- 
la. La auténtica BATEA de Améri- 
ca es como la conservamos en Ta- 
basco: "Depósito de madera, de una 
sola pieza, de ordinario en forma 
de cuadrilongo, de fondo plano más 
angosta que la boca: se usa espe- 
cialmente para lavar la ropa." Nada 
de "bandeja de diferentes hechuras 
y tamaños, ni de madera pintada, 
ni de pajas sentadas sobre la ma- 
dera; ni menos artesilla honda o 
que sirve para varios usos." 

Hoy se llama así, lo mism-o en 
España que en los lugares en don- 
de carecen de la materia prima, 
que es el árbol, pai-a hacerla, cual- 
quiera artesa, dornajo, barreño o 
cosa por el estilo, hecha por lo co- 
mún de varias piezas, con un ta- 
blero a veces, con un hueco para 
desaguarla, en ocasiones, con paja 
o sin ella, pintada o sin pintar, y 
aplicada a usos varios. Pero la au- 
téntica batea indígena de América, 
expresada por el nombre por lo 
mismo tan indígena como ella del 
Nuevo Mundo, es como la describen 
los que nos han dejado en sus obras 
el trasunto fiel de las cosas que co- 
nocieron al venir a las Indias; es és- 
ta de que nos habla el venerable y 
verídico P. Las Casas: "Con sus 
azadones y gamellas y dorraajos, 
que acá llamaban y hoy llaman ba- 
teas"; la misma descrita por Acos-, 
ta: "El oro en polvo se beneficia en 
los lavaderos, lavándolo mucho en 



BATE 



— 201 



batí 



el agua hasta que la arena o barro [ 
se cae de las bateas o barreñas;" 
mejor aún como la describe el P. 
Simón: "Batea es lo mismo que 
domillo o tornillo en Castilla, he- 
cha de madera de una pieza, en , 
que lavan los paños, y sirven de 
otras cosas." 

La batea es menos tosca que la 
tolla, y ésta menos que el dormajo. 
(V.) Es también distinta de la re- 
doma. 

Cuba.' Macías apunta tres acepcio- i 
nes cubanas de la palabra, de las cua- 
les dos coinciden más o menos con 
nuestra redoma por ser redondo el ob- 
jeto descrito (V.). y la tercera, "em- 
barcación chata", es desconocida para 
nosotros, pues a esto llamaríamos lan- 
cha, lanchen, chalán, o por último, 
chlnanpn como aquí en México llaman 
a las embarcaciones de esa forma que 
aun navepan en el lapo de Xochimilco 
y el canal de la Viga. 

BA^^ERÍA. METER BATERÍA, fr. 
análoga a la castiza DAR BATE- 
RÍA, en el sentido figurado de ase- 
diar a una persona, reduplicar empe- 
ños, esfuerzos o súplicas con perti- 
nencia y tenacidad, por alcanzar u 
obtener algo. Dícese también en la 
forma castiza anotada y equivale 
casi en un todo a dar guerra. 

"Así que por ese lado me conviene, 
porque no me |X)drá meter batería, ni 
cantarme responsos." íMERTXO. Ce- 
lestina, X, p. mi.) 

BATIBOLEO, m. fam. "Bulla, ba- 
tahola." (ICAZB.) 

"Cuando regresé me encontré todo 
en revolución, los muebles en el pa- 
tio, mi ropa asoleándose, mucho bati- 
boleo de indios acarreando agua." 
(Astucia, t ir. cap. III. p. 66.) 

BA"^IC!ÓN. f. Acción o efecto de 
batir o, "el acto de batir", como di- 
ce Maceas que escribe Árbol. Con 
especialidad se aplica el nombre de 
BATICIÓN en la industria de la ca- 
ña de azúcar, en los ingenios, a la 
mezcla formadr de aeua, miel y 
mosto vivo y muerto, en cantidades 
proporcionadas, de 1? cual destila i 
después en el alambique el aguar- 1 



diente. Se hace en grandes tinas 
de madera, llamadas tollas, conser- 
vándose tapada, y se bate diaria- 
mente. 

Cuba. Pichardo. excelente maestro 
en cosas de su tierra, como muy po- 
cos, registra dos expresiones relativas 
a la batición: I, estar cerrado de batl- 
ción, frase que se emplea, cuando hu- 
bo exceso al batir el melado en la re- 
friadera, de modo que se endurece, y 
II, cargar las batlciones. mezclar en 
una pipa o tonel, agaia, miel, y mos- 
to vivo y muerto en cantidades propor- 
cionales. Se tapa la boca y se bate 
diariamente, para que, echándose des- 
pués el líquido en un alambique, des- 
tile el aguardiente." 

2. Por asimilación ideológica la 
acción del verbo batir, que origi- 
nalmente significa golpear, agitar, 
pasó a expresar mezclar, revolver 
varias cosas, como efecto de la agi- 
tación; y como lo que se revuelve 
— el agua y cualquiera otro líqui- 
do- — por lo común cambia de color, 
pierde su pureza primitiva, de aquí 
que la acción de batir ha ja pasado 
a tener el valor de una forma pe- 
yorativa de manchar, ensuciar, y 
que BATICIÓX exprese en el len- 
guaje vulgar la suciedad misma 
producida por el contacto de una 
cosa revuelta, el lod-o, por ejemplo, 
y con mayor extensión todo líquido 
revuelto, en general, sucio y de co- 
lor y aspecto desagradables. V. BA- 
TIR. 

BATIDA, f. Especialmente se lla- 
ma así en el lenguaje campesino la 
cantidad de pozol en masa que se 
emplea para preparar una jicara de 
la misma bebida; la dosis que se 
emplea en una toma o bebida. De 
ordinario, el pozol se prepara en bo- 
las de cantidad suficiente para el 
consumo del día. hecho por una per- 
sona; esto es. para las tres bebi- 
das de rigor: la media fagina, la 
fagina y la de después de fagina, a 
las 3 de la tarde. La parte de la 
pelota de pozol que se emplea pa- 



batí 



— 202 



batí 



ra batir cada jicara o bebida, es 
una BATIDA. V. BASTIMENTO, 
BEBIDA. 

BATIDO, DA. adj. Sucio, mancha- 
do, que ha perdido su limpieza por 
el contacto de una cosa revuelta o 
que le hace perder su color primi- 
tivo. 

BATIDOR, m. Encontramos en los 
Hondureñismos del Sr. Membreño 
este nombre, olvidado lamentable- 
mente por nuestros autores nacio- 
nales de mexicanism'os, bien que 
por muy azteca que el chocolate 
pueda ser, en ésta que (1) fue la 
tierra aborigen del méxica la vasi- 
ja en que se bate el chocolate ni 
es como la nuestra tabasqueña ni 
como ésta es un objeto especial, 
sino un jarro cualquiera de tiesto, 
de barro común y corriente. 

El BATIDOR, vasija en que se ba- 
te con el molinillo el chocolate en 
Tabasco, es como un vaso gí'ande 
o almirez hondo de unos veinte cen- 
tímetros de alto, con una oreja o 
agarradera, bebedero en el borde, 
y un reborde o labio exterior en el 
fondo, para sentarse bien; se hace 
de maderas fuertes, especialmente 
de guayacán, escogida no sólo por 
su resistencia sino por su hermoso 
color amarillo, su jaspe y su fácil 
pulimentación. 

La especialidad de este uteiísilio 
regional de Tabasco, Yucatán, Cam- 
peche y Chiapas, y la circunstan- 
cia de ser no solamente desusado 
sino desconocido tanto aquí en Mé- 
xico como en casi todo el resto de 
los Estados nacionales, y, especial- 
mente en la Mesa de Anáhuac, nos 
fuerza a suponer que el cacao no 
fue nunca planta que los aztecas 
cultivaran en esta región; que es 
un producto indígena meramente 
clásico de Tabasco y Chiapas y de 



Centro- América, de los cuales en la 
c^ta del primero le encontraron los 
\ conquistadores, según Bernal Díaz 
I y demás historiadores de la con- 
quista; que el nombre del chocola- 
te, por más que sea un aztequismo, 
no nació en el Valle de Anáhuac, 
sino entre los méxica de la rama 
de Ahualulcos o alguna otra de las 
que poblaban cierta parte de las 
regiones occidentales y meridional 
de Tabasco, de donde también 
traían ese grano para regal-o de los 
emperadores mexicanos, para rega- 
lo de los virreyes después, y de 
¡ donde, cómo lo vemos, hoy le traen 
todavía a la culta Ciudad de los 
pelados. 

El BATIDOR, pues, lo mismo que 
su correlativo el molinillo, son 
históricamente conterráneos del ca- 
cao y de su producto el chocolate, 
y como éstos, son de cuna tabasque- 
ña por los cuatro costados. V. MO- 
LINILLO. 

De una reciente monografía El 
chocolate, por Luis Castillo Ledón, 
(1) tómanos lo siguiente: "La pre- 
paración (del chocolate) se hizo 
primero con el auxilio de dos jica- 
ras... Fue a poco cuando empezó 
a usarse el jarro especial, de barro, 
llamado chocolatero, en el cual se 
pone el agua o la leche a calentar, 
se disuelve la tablilla y se bate el 
líquido hasta que hace espuma." 

Ha de permitirnos el Sr. Casti- 
llo, desde luego, que le hagamos es- 
ta observación: la tablilla de cho- 
colate no se pone a calentar junta- 
mente con el agua; por lo menos, 
no lo hacen así en nuestra tierra. 
Allá se calienta el agua en un de- 
pósito cualquiera, hasta la tempera- 
tura de ebullición; por separado se 
rompe la tablilla en seco o se es- 



(IV Escrlbinio.s esto en lii ciudad de 
México; 



n> Monosfafía nacionalista. El cho- 
colate, pdr Luis Castillo L.edó:í. 5 
xico, 1917. 30 páginas. 



batí 



— 203 



BATU 



polvorea, en el BATIDOR: se vier- f "El segrundo depósito, pila batidora. 

tp pn pstp en spenida p1 aeiia hir- I «'^''^ce de postes y sí está perforada 
te en este en seguiaa ei agua nir ^^^^ p^^.^^ p^^. ^^^^ agujeros de ocho 

viendo y se bate la mezcla asi tor- j centímetros cada uno, en línea recta, 
mada con el molinillo, hasta que | d<- arriba abajo, que sir\-e para colo- 
forma espuma v toma una consis- i ^^r tapones o espita.^^ue más tarde 
. * , . 1 i dejan escapar el liquido ya decantado 

lencia especial que demuestra la | que ha ser\-ido para macerar el jiqui- 
completa disolución del cacao en el ¡ lite, abriendo de arriba a abajo cada 
agua. Pero, sea esto asi. o como i tapón paulatinamente." (RABASA. El 
o- 1 o Vt 11 T j - 1 ' Est. de Chis., p. 106.) 

dice el Sr. Castillo Ledon. lo que | „»-,-.« ^ 

nos interesa saber principalmente, i BATIR, a Ensuciar, manqhar, ha- 
V lo sabemos desde luego por las j ^^»" P^^''^^'' '^ limpieza a una cosa, 
palabras de este autor, es que er t « «u color primitivo, por el con.tac- 
México se ha batido siempre el ^^ <:«" Jí° J^Q^j^o o «jsa revuelta y 
chocolate, como hemos asegurado i ^"^'^- • l^-^TICIÓN. 
antes, en una vasija de barro, que I BATUQUEAR, a. "Batucar, — dice 
se llama chocolatero, (2) y que nun- j Ramos y Duarte. — La Acad. (Dice, 
ca se ha usado el batidor de made- ; 12a. ed.) dejó de registrar el térmi- 
i-a, ese utensilio especialísimo de ' no batucar, que aparece en el Dice, 
nuestra tierruca. de Aut." Desde la undécima edi- 

'•En seguida entra en la salita, que | ''ion advertimos que desapareció, 
a la vez hace de cuaito y cocina, aviva » Ahora da, en SU edición décima- 
cl fuego en que se calienta una cal-, ; cuarta, bazucar v bazuquear (con el 

dera de agua, va a la tabla, lava el : „^_„;_„-„„. u., " -\ i j 

batidor, se enjuaga las manos en su ' consiguiente bazuqueo), en lugar de 



delantal y vuelve a la puerta." (QUE 
VEDO F.. Costumbres tabasqueñas: 
Tabasco Gráfico, núm. 149, Dic. 15-917. 
Villahermosa. ) — "El batidor de la 
maestra Cata, fomenzó a regocijar el 
tímpano de los trasnochados, y pron- 
to cada uno tenía en las manos la 
manserina repleta de tortillitas con su 
gran coco de bebida." íMERIXO. Ce- 
lestina. rX, p. SO.) — "Batidores o nior- 



batucar. Es curiosa, además, la eti- 
mología que de este verbo último 
daba en la edición 13a. (Del lat. 
batuere, batir). (1) ¿Quién anda 
pues, más en camino: el vulgo que 
dice batuquear, conservando la t 
etimológica, o la Academia que dice 
bazuquear, verbo que además de lo 



teros de madera docena. .." (Comp. . j^gj sonante v feo, tiene por añadi- 
da Decr. de Tab., tarifa, p. 60.) ; . i * „ * •- j < ^ • • 

c. Amér. ".Vuestro conocido batidor : ^^^ ^^ transformación de la t en z, 
del>e enmendarse: puchero, jarro, cho- ¡ lara O por lo menos poco COmÚn? 
colatera, según conviene." (Sal. G., p. i Colomb. "Batuquear decimos los bo- 
~1*ii.^~>£l;.. - .„ . . ... ' gotanos (y lo dicen también en Cuba) 

BATIDORA, f. Recipiente inferior i ^n vez de Batucar, especie de verbo 
de los dos que forman el obraje o diminutivo sacado de batir, como ma- 
mancuerna de pilas en la manipula- chucar de machar o majar, besucar de 



ción del añil o jiquilit». V. OBR.A 
JE. 



besar." (CUERVO, párr. 286.) 

Cuba, .\unque el Sr. Cuer\o dice que: 
también en (íuba dicen batuquear^ uo 
lo hallamos en el Diccionario de Ma- 
cías. 

Ríopl. En B.\YO (Voc. Cr.-esp.) y en 
GRAX.\DA (Voc. ríopl.) hallamos ba- 
tuque: "alboroto, gresca, "danza u^- 
da en Brasil y las Azores", cbiño' ^i • 



(2) Según <'l Dice, de la Acad. 
Chocolat«»ro es voz de .Vndalucía. El 
nombre del utensilio de que aquí se 
trata, del batidor, es chocolatera (fe- 
menino). Faltó, segniramente. a la co- 
rrección del lenguaje, el Sr. Castillo j -' .•■ 

Ledón con decir chocolatero; mas. es (i) Parece que la .Vcademia, advir- 
acreedor a la exculpante del buen sen- ! tiendo el error, volvió sobre sus pasos, 
tido y la eufonía. ;.\1 diablo mil veces! y como lo más prudente en caso de 
la .\cademia con su chololatera de ] ignorancia es callar, en su Ha. en. 
marras! ' suprimió la etim. de marras. 



BETü 



— 204 



BATU 



ce el primero; "Baile y mezcla desor 
denada de hombres y mujeres. — Ba- 
raúnda. — Confusión, desconcierto en 
acciones y cosas en que intervienen 
muchas personas. Es alusión a los bu- 
lliciosos bailes de los negros." En 
cuanto al origen difieren en opinión: 
Bayo cree que es de origen brasileño, 
porque allí es usual la danza (cuya 
descripción de un avitor anónimo 
transcribe) ; Granada opina que es 
probablemente de origen africano. 

Sin ir muy lejos, fijándonos en 
que la voz entraña la misma idea 
de batuquear, batir, en lo de mez- 
cla, revoltura, podemos creer que 
no sea más que una modalidad 
provincial de aquéllos, por simple 
derivación. 

Bayo asegura, además, que no es 
voz ríoplatense, porque la registra 
CUERVO en sus Apuntaciones Crí- 
ticas, suponiéndola derivada del fa- 
moso bazuquear, mezclar. 

BATUQUEO, m. Acción o efecto 
de batuquear. 

2. m. Cosa batucada, revuelta y 
sucia. 

BAÚL. "BAÚL MUNDO, el gran- 
de y de mucho fondo, que se usa 
en los viajes." Nuestro BAÚL MUN- 
DO no se caracteriza porque sea 
grande ni porque sirva para viaje, 
sino porque tiene departamentos es- 
peciales para cada una de todas las 
partes del indumento, inclusive pa- 
ra el sombrero. 

No es mundo porque le quepa 
mucho, sino porque le cabe y se 
puede acomodar en él de todo, es 
decir, de cuánto entra en la indu- 
mentaria de la persona. Y esto nos 
parece más de acuerdo con el senti- 
do de la denominación. Lo dice la 
expresión proverbial "el mundo es 
mundo, porque de todo hay en él." 

BEBEDERO, m. "Paraje donde 
acuden a beber las aves." Vaso en 
que se pone el agua a los pájaros 
en la jaula." Para nosotros, paraje 
donde acude a beber el ganado, en 
los campos, y por extensión, lugar 



favorable o a propósito en los ríos 
o cualquier otro depósito de agua, 
para que bajen a beber los anima- 
les. 

Sucede a menudo en l-os ríos que 
no en cualquiera parte de la orilla 
pueden bajar los animales, como el 
ganado, ya por lo empinado del ba- 
rranco o por lo cenagoso del sue- 
lo, y por esta última causa lo mis- 
mo sucede en las lagunas, anxjyos, 
lagunetas o pozas de las playerías. 
Pues bien, el lugar en donde por 
las condiciones favorables de la 
margen, el ganado fácilmente pue- 
de bajar hasta el agua, es el bebe- 
dero, aun cuando de ordinario no 
haya ganado que beba en ese lugar. 

No entendemos por qué la Acad. 
restringe el uso del vocablo al lu- 
gar en donde beben las aves, co- 
mo si solamente las aves bebieran, 
y como si no fuera lo más común 
que concurran a beber a lugar de- 
terrñinado los animales, que como 
el ganado, pacen en una área de 
campo limitada. Además, bebedero 
del ganado es porque permite a és- 
te la posibilidad de bajar en él pa- 
ra beber, puesto que no en cual- 
quier lugar puede hacerlo así, en 
tanto que las aves dondequiera pue- 
den posarse, a la orilla de las aguas 
y beber de éstas. V. AGÍ- AJE. 

Colombia. "Aplicamos exclusivamen- 
te a la ganadería las voces bebedero y 
comedero (lugar a que el ganado acu- 
de a beber y comer) ; el Dice, trar 
comedero (ai]^t.) por comedor, bebede- 
ro, vaso o lugar en que beben las 
aves..." (CUERVO párr. 850.) 

No hay que confundir entre nos- 
otros el bebedero con la aguada, y 
menos con el aguaje. El primero es 
el término general, que designa 
cualquier paraje favorable para que 
beba el ganado; la aguada es un 
lugar en donde se hace o se con- 
serva agua, pudiendo también ser- 
vir como bebedero o hacer las ve- 



BEBE 



205 



BECE 



veces de éste .El aguaje, para nos- 
otros, es cosa enteramente distinta, 
de las dos anteriores, aunque en 
México y otros lugares, es sinóni- 
mo de nuestra aguada. V. BEBEDEr 
RO. 

BEBER, a. En el lenguaje vulgar, 
sobre todo campesino, se llama en 
general el acto de tomar alimentos 
en las horas reglamentarias, siem- 
pre que estos consistan principal- 
mente en líquidos, ya sea el desa- 
yunarse, al medio día o por la tar- 
de. Como la gente labriega, y más 
la clase indígena, de ordinario se 
mantiene en el trabajo durante el 
día con el pozol, hasta la noche en 
que llegan a comer a sus hogares, 
son de estilo estas frases: beber 
media fagina, o fagina; beber tem- 
prano, por desayunarse, etc. 

Méx. Como mexicanÍ!?nio nos parece 
que tiene un significado más gráfico, 
aplicándose al acto de tomar cualquie- 
ra alimento líquido, aun cuando no 
sea a las horas reglamentarias de co- 
mida. 

"El enamorado de la huérfana en- 
tró a beber, es decir, a tomar café." 
(DELGADO, Calandria, TV. p. 34.) 

BEBER FRÍO. fr. que usamos en 
el sentido fig. de la académica be- 
ber fresco y también en la acepción 
de no darse prisa, ser* demasiado 
lento, o apático, indolente, inacti- 
vo, perezoso, tardo en obrar. 

BEBER, o BEBER AGUA. fr. En 
el juego del pijije (V.), y en otros, 
significa quedar la tuta en contacto 
con la línea que marca la orilla del 
cajón, descanso, etc., fuera o den- 
tro de éstos, caso en el cual se 
pierde en el juego. 

BEBERAJE. "(Tab.) sm. Breba- 
je." Ramos y Duarte nos cuelga es- 
te beberaje, por brebaje, que no 
hemos oído jamás en labio alguno 
de tabasqueño. ni versado ni indoc- 
to. 

BEBIDA, f. Nombre genérico con 
que se expresa en el lenguaje vul- 



gar y campesino todo alimento lí- 
quido, pero especialmente el que se 
toma en las horas reglamentarias 
de comida. El acto mismo de tomar 
dichos alimentos, y más propiamen- 
te el acto del desayuno v la cena. 
V. BATIDOR. 

2. También se llama así la can- 
tidad de pozol, u otro líquido, que 
de ordinario entra o se toma en ca- 
da acto: una bebida de pozol. V. 
BATIDA. 

BECA. f. "Plaza o prebenda de 
colegial." En nuestro lenguaje no 
tiene otro significado que el de la 
pensión, mensual de ordinario, con 
qtie el Estado protege o ayuda a los 
estudiantes pobres, con la condición 
de que éstos, una vez gi'aduados, 
presten sus servicios profesionales 
en empleos oficiales. De ordinario 
sólo se dan para estudiar la can-e- 
ra del Magisterio, por ser de maes- 
tros de lo que más urgente necesi- 
dad y frecuente demanda tiene Ta- 
basco. En principio, la obra del go- 
bierno aparece altruista; aunque de 
hecho resulta que casi siempre las 
becas son una de tantas canonjías 
o prebendas de que disponen los 
que menos las necesitan, pero que 
llegan a ellas por favoritismo o 
por influencias, nunca por merecí- 
cimientos personales. ;Es la eterna 
ilógica razón de la sin razón de la 
política I 

Der. Becar, conceder u otorga:- 
una beca, y becado, da (adj.), alum- 
no que tiene beca, que estudia pen- 
sionado por el gobierno. La Acad. 
no registra estos vocablos; pero 
existiendo como existe el sustanti- 
vo beca, nada parece más lógico y 
natural que la existencia del verbo 
y los adjetivos anotados. 

BECADO. DA. B. BECA. 

BECAR. V. BECA. 

BECERRRADA. f. V. BECERRA- 
JJE. 



BEGE 



— 206 



BEJU 



BECERRAJE. m. "Conjunto de 
becerros." (ICAZB.) En Tabasco di- 
cen también los ganaderos, la be- 
cerrada. 

BEJUCO. Bayo, en su Voc. sud.- 
am. se expresa así, al hablar de es- 
ta planta: "Trepadora que crece de 
abajo arriba, hasta subirse a la co- 
pa de los más altos árboles. Sus ca- 
prichosas espirales y el grosor de 
su diámetro dan a los bejucos la 
apariencia de enormes boas enros- 
cadas a los troncos de los árboles 
de la selva, siendo realmente otros 
tantos constrictores vegetales, co- 
mo el agarrapalo o suelda. Hay be- 
jucos tan duros o resistentes, que 
como el güembé y el isipó, se em- 
plean como amarras y cordeles; al- 
gunos dan una leche narcótica, co- 
mo el verbasco; de otros come el 
ganado, como el hediondo cutuqui, 
de olor parecido al ajo. Otros dan, 
a una simple incisión, agua fresca, 
como el "bejuco de agua" (Bigno- 
nia aquosa. Nicolson.) Los más son 
venenosos, singularmente los del 
género Strychnos, de los que se ex- 
trae el famoso curare, veneno vege- 
tal con el que envenenan sus fle- 
chas algunos salvajes amazónicos. 
Los bejucos del curare son: Stry- 
chnos Crevaux de la Guayana; el 
Castelneauna del Perú; el iyupeusis 
Planchón, etc." Cuanto este autor 
refiere en loor de aquella flora pró- 
diga y exuberante de Sur América, 
puede decirse igualmente de la 
nuestra no menos rica ni menos va- 
riada. Enumeraremos solamente al- 
gunos de los bejucos, clasificados 
por nuestro malogrado sapientísi- 
mo naturalista D. José N. Rovirosa, 
único cantor y entusiasta burilado.- 
de las glorias de la naturaleza, que 
consagró su vida a estudiar y a di- 
vulgar los secretos, la prodigalidad 
y la rareza de la flora y la fauna 
tabasqueñas. Son aquéllos: de las 
Bignoniáceas, el bejuco de ajo 



(Bignonia aliacia, Lam.), el bejuco 
de canoa (B. laurifolia. Vahl.), el 
bejuco de iguana (B. sp?), el tres 
lomos y el abundantísimo y pródigo 
bejuco de agua (B. aquosa Nic. de 
Bayo) que da de beber al sediento 
caminante cuando perdido en lo in- 
trincado de la selva o rendido por 
una larga caminata, están fuera de 
su alcance el arroyito de agua cris- 
talina, el río o la laguna; el be- 
juco de amolé (Entrada polystachya 
D. C.) y el bejuco de mondongo (E. 
p.), de las leguminosas; el de chi- 
quihuite (Smilex mexicana, 
Griseb.), liliácea, muy usado en la 
I fabricación de canastos y yaguales; 
I el bejuco loco (Vltis sicyoldes, Ba- 
ker.), ampelídea; dos especies de 
bejuco de tachicón: el Tetracera 
Ovatifolia, D. C y el I. volubills. 
'■ Linn., de las dilenáceas. Todos es- 
í tos bejucos son útiles y valiosísi- 
mos auxiliares del campesino; pe- 
, ro el indispensable, el verdadero la- 
; zo de unión para toda clase de cons- 
i trucciones agrestes es el bejuco 
blanco: con el jahuacte, el padrón 
"de nacer o el poste, sirve de amarra 
a la cinta y constituye la cerca; con 
el horcón, la solera y la viga, la va- 
razón y el guano, amarrando con- 
venientemente estas diversas pie- 
zas, entra en la formación de las 
casas; y sirve, en fin, para la ama- 
rra del seto, para palangre y para 
] la construcción de la naza y del 
toldo (en la amarra y en el arco). 

i Macías define magistralmente el 
¡bejuco: "Denominación genéi;ica — 
' dice — que se da en toda la América 
a las plantas sarmentosas de tallo 
largo y delgado, ya sean rastreras, 
ya trepadoras. Los bejucos son por 
lio regular silvestres y comunísi- 
mos; se hace de ellos el mismo uso 
que de los mimbres de Europa y 
i llevan nombres particulares.. ..... 

.' etc." 



BEJU 



?07 



BEJU 



BEJUCO DE AMOLÉ. V. BAR- 
BASCO. 

JALAR BEJUCO, fr. fam. fig.. an- 
dar por los cerros de Ubeda. Di cese 
del que, sin estar debidamente en- 
terado del curso de una plática, 
tercia en ella hablando de cosa dis- 
tinta a la que se ti-ata, por mala 
inteligencia de la materia, úsase de 
ordinario con el verbo estar; ese 
está JALANDO BEJUCO. Muy usa- 
da en el lenguaje familiar. 

BEJUQUEADA, t. Nos parece 
más propio que bejuqueda, azotai- 
na dada con bejuco, por más que 
la Acad. registre sólo esta última 
forma como buena, y asignándole 
la condición de peruanismo. Macias 
dice (art. BEJUQUERA, p. 157): 
"En el Dice, aparece bejuqueda por 
errata seguramente." No es así, 
puesto que se halla en las ediciones 
sucesivas, hasta la vigente décima- 
cuarta. Además, la sinonimia de 
paliza, única explicación de la voz 
dada por la H. Corporación, no es 
del todo precisa ni adecuada como 
definición, puesto que la paliza se 
da con palo, cuerpo duro, en tanto 
que la BEJUQUEADA tiene más de 
latigazos o az-otes que de golpes. 
En la acepción de bejucal es ente- 
ramente inusitada entre nosotros. 

Por último, no pertenece a la ín- 
dole del castellano la tenninación o 
desinencia eda con el significado 
primario de acción, golpe, sino co- 
mo dice Monlau (Dice, etim., p. 95), 
en la condición de "afine de ada". 
Su carácter es siempre y más exac- 
tamente rolectivo: arboleda, alame- 
da, etc. V. BEJUQUERA. 

2. f. A'^anuleada que da la beju- 
quilla. (V.) 

BEJUQUEAR, a "Per. Varear, 
apalear." Doble yerro de la Acad.. 
que en materia de americanismos 
se muestra más ignorante que nos- 
otros en eso de cantar misa. Ni es 



peruanismo ni significa eso. BEJU- 
QUEAR es azotar, pegar con beju- 
co, no varear (pegar con vara) ni 
menos apalear (pegar con palo). 
Siendo bejuco el específico y palo 
el genérico, es derecho inferir que 
los verbos derivados de estos nom- 
bres sigan la misma índole. V. EM- 
BEJUCAR. 

2. a. Azotar la bejuquilía con la 
cola. 

BEJUQUERA, f. Interesante dis- 
quisición hace acerca de esta voz 
el erudito Sr. Macias. "Sign. Un. 
"Prov. cub. Nombre genérico de las 
enredaderas muy cerradas y fron- 
dosas." Salva. — Sinon. "Sinónimo 
de bejucal, poco usado; aunque be- 
jucal se entiende en mayor exten- 
sión, o abundancia." — (Uich.) Esto 
puede tomarse como una objeción 
a la sinonimia absoluta que estable- 
ce la Acad. entre bejuquera y be- 
jucal." 

Distingamos. Para nosotros hay 
verdadera diferencia entre una co- 
sa y otra: bejucal es. como colec- 
tivo, el conjunto de bejucos, el bos- 
que o parte de éste en que abun- 
da el bejuco o en que la mayoría de 
las plantas son de esta clase; la 
bejuquera, es el terreno propicio 
para la producción del bejuco, el 
lugar en donde de ordinario se cría 
o produce la planta del bejuco. En 
los bosques, por lo común, el be- 
juco abunda, en los bajos o partes 
húmedas del terreno: éstas son las 
BEJUQUERAS, aún cuando por cir- 
cunstancias especiales no haya be- 
juco en ellas. 

BEJUQUILLA. f. "Bejuco. Cule- 
bra muv venenosa, que abunda en 
la provincia de Guayaquil." (SAL- 
VA) "Se llaman bejuquillos unas 
sierpes muy delgadas de América 
en los Andes, según Ulloa." (Bach. 
c. p. MACfAS.) La nuestra es de 
nombre diminutivo de bejuco, pero 



BELLA 



208 



BELLA 



en femenino. No es venenosa, y a 
pesar de la conseja campesina muy 
generalizada, de que se enrosca en 
la pierna del hombre, cuando la 
tropieza a su paso, y le azota fuer- 
temente con la cola hasta sangrarle 
las carnas, confesamos que jamás 
hemos tenido un caso presencial en 
nuestra vida campesina, ni siquiera 
testimonio fehaciente de autentici- 
dad indudable acerca de la curiosa 
anécdota del animalito éste que pa- 
sa por completamente inofensivo, 
pues siempre le hemos visto hm'r 
medrosamente por la maleza o 
cuando más levantar la cabecita, sa- 
car y meter violenta y continuada- 
mente la lengüecilla bífida y chis- 
pear sus ojillos irritados y vidrio- 
sos. 

Méx. En algunos lujíares de la Repú- 
blica la llaman chirrionera, sepún te- 
nemos entendido de alg-unas descrlp 
ciones: 

" La chirrionera suele crecer hasta 
ima y media varas, y su diámetro 
treí3 pulgadas: es demasiado veloz en 
su carrera, no es venenosa, y para 
ofender, sujeta las piernas de los hom- 
bres con la parte superior de su cuer- 
po, y con la cola le azota." (Dice. 
Univ., art. Tasqulllo, t. X. ITI del 
Apénd., p. 476.) 

BELLACO, m. (Musa paradisia- 
ca.) Una de las varias especies de 
la familia- de los plátanos en Ta- 
basco: llamado también hartón o 
plátano largo, por el enorme tama- 
ño del fruto, a veces hasta de una 
tercia. 

"La f.imilia de las musáceas está 
renrosentada por varias especies en el 
Est.ido, siendo las principales: pláta- 
no largo o bellaco (Musa paradisíaca); 
plátano dominico (Musa reqla); pláta- 
no manilo o Cost.a-Rica (Musa texti- 
les); plátano gunico (Musa saplentu- 
ron) ; plátano manzano (Musa cambu- 
re) ; plátano morado (M. violácea) (1): 
plátano enano (Musa so?)." (CORREA, 
R«^seña Económica de Tabasco, p. 
100.) 



(It ROVIROSA denomina esta espe- 
cie M. rosácea. 



i "Muchas variedades o especies del 

i Musa se cultivan hoy en Alacuspana, 

pero las principales son el plátano ar- 

ton o bellaco (M. p ), el Dominico 

j (M. r ), el Guineo amarillo (M. 

! sap...) y el Guineo morado (M. rosá- 
i cea." (ROVIROSA, el Partido de Ma- 
¡ cuspana, MS., pp. 98 y 99.) 

i 2. Nombre de la fruta misma. 
i Dejaríamos de ser fieles a nues- 
I tro regionalismo de tabasqueños, si 
' tratándose de un producto tan re- 
gional de Tabasco, como el plátano, 
I acaso el más rico en todas las acep- 
' ciones que puede tener esta voz y 
I el que está llamado a hacer de 
nuestro Estado un emporio agrícola 
de la América, dejáramos de consig- 
í nar páginas descriptivas de la plan- 
ta y del fruto que nos ha dejado el 
i más grandilocuente observador de 
nuestra naturaleza tabasqueña, el 
I incomparable Don José N. Roviro- 
I sa. En sus palabras que vamos a 
I trasladar aquí, campean como en 
I todos sus escritos, no solamente la 
' erudición, águila de soberbio vuelo 
que garantiza lo que el sabio es- 
1 cribe, sino la galanura del estilo, la 
i corrección del lenguaje, que no fue 
: menos sabio que poeta, ni menos 
tratadista que cantor al estudiar las 
grandezas de la flora y la fauna, y, 
por último, un "sabor de la tierru- 

ca" que destila todo el jugo de un 
: tabasqueñismo quintaesenciado, en 
j esa original y verídica descripción 
I llena de colorido y de vigor, que 
¡ nos hace de la preparación culina- 
i ría del plátano, terminando con una 
sabia conclusión filosófica en que se 
revela el optimista, el soñador, asi- 
do a una esperanza siempre y por 
i donde se transparenta el perfil psi- 
1 cológico de nuestro pobre indio, re- 
: siduo maltrecho y resquebrajado 
I por el engranaje de la máquina so- 
I cial. en el voltear constante de la 
evolución humana! Oigámosle, que 
bien vale consagrar minutos aunque 



BELLA 



— 209 — 



BELLA 



luengos pero de oro a tan ameno y 
fructífero divertimiento: 

"Una de las plantas más útiles, 
"entre las muchas que se culti- 
"van... es, sin duda, el plátano o 
""musa, por el gran partido que saca 
■"de ella un pueblo cuya mayoría 
■"se alimenta casi exclusivamente 
■"de vegetales. . . Su propagación no 
"poda ser mayor... en donde no 
■"existe una hacienda, ni una sola 
■"choza por aislada que esté entre 
■"los bosques, en donde no se en- 
■"cuentre vegetando esta preciosa 
"planta, a la sombra de otras mu- 
■"chas de las que bordan el camino 
■"o circundan la habitación del indí- 
■"gena. 

"Existe un fenómeno curioso en 
""la vegetación de las dos primeras 
■"especies (Plátano artón y domini- 
■"co) y es, que si se siembra el.chu- 
■"pón del artón invertido, se con- 
■"vierte en dominico, y viceversa. 

"Regularmente se siembra el plá- 
■"tano a cuatro varas de distancia. 
"'Al cabo de los ocho o nueve me- 
"ses, apai-ece en el centro del an- 
■"cho penacho que forman su^s ho- 
"jas una espiga espatoidea cubierta 
de flores. A éstas suceden bien 
■"pronto los frutos, en forma de un 
■"hermoso racimo que contiene de . 
■"160 a 180 bayas de 8 a 9 pulgadas 
"de longitud (Artón) por una y me- 
■"dia de diámetro. Cuando se corta 
■"el fruto, se derriba la mata, que 
■"ya no puede producir más, y que- 
■"dan a su derredor varios hijos o 
■"vastagos de dos tercios de su al- 1 
■"tura que preparan una nueva co- ; 
■"secha para cuatro o seis meses , 
"después, y por esta constante re- i 
"producción, se puede estar explo- 
"tando un platanar, sin que le fal- 
"ten frutos. Esta vegetación se cui- 
"da limpiando de vez en cuando el 
■"tronco de las matas, y es el cul- ^ 
^'tivo más sencillo que existe, sien- ' 



"do los platanares más fáciles de 
"conservar aquéllos que se encuen- 
"tran en las orillas de los ríos. 

"La preparación culinaria del plá- 
"tano es también de las más sen- 
"cillas: se fríen, y se cuecen en 
"agua hirviendo, o al homo, o de- 
"bajo de la ceniza (plátano asado); 
"aunquo de esas cuatro maneras es 
"como se usa el fruto del Musa, 
"existen infinitas prej)araciones por 
"medio de las cuales los indígenas 
"saben hacer de esta fruta un ali- 
"mento agradable a la vez que nu- 
"tritivo. Los trabajadores del cam- 
"po, en medio de las fatigas que 
"padecen por el clima abrasador en 
"que habitan, no tienen muchas ve- 
"ces otro alimento que el plátano, 
"y aunque a primera vista parecerá 
"extraño que una pulpa melosa pue- 
"da sustentar al hombre, es un he- 
"cho que el indio no necesita otras 
"sustancias que ésta y el maíz (pa- 
"ra la bebida que es el pozol). Tan 
"cierto es esto que di'íiriamente se 
"oye decir que para que los habi- 
"tantes de Tabasco trabajen más, 
"sería necesario destruir los plata- 
"naresl Los que asf se expresan 
"han pretendido ver en la fecundi- 
"dad de los trópicos un ejemplo fi- 
"losófico del estado de la naturale- 
"za humana y de las condiciones de 
"su desarrollo. Creen que el hom- 
"bre no puede hacer progresos sino 
"bajo la necesidad de ima excita- 
"ción viva y continua. Semejante 
"modo de raciocinar se funda, co- 
"rno hemos dicho, en que el indi- 
"viduo de la zona tórrida encuentra 
"en el plátano el pan de cada día 
"que le basta para satisfacer sus 
"necesidades físicas, de donde re- 
"sulta que reposando siempre sobre 
"una seguridad permanente, se ve 
"en su frente el sello de la inercia 
"y de la ociosidad, impreso con ca- 
racteres indelebles. No obstante 

14 



BELLA 



— 210 — 



BELLO 



"estas consideraciones, hasta cierto 
"punto fundadas en hechos positi- 
"vos, creemos que sin apelar a me- 
"didas violentas Tabasco progresa- 
"rá." (El Partido de Macuspana, 
MS., pp. 98 a 101.) 

Ríopl. Avmqiie Granada no habla de 
esta especie de plátano, como no ha- 
bla ningún otro tratadista del lengrua- 
je popular de los países indolatinos 
(México inclusive), excepto Bayo, 
creemos que 1^ variedad de la Muset 
de que tratamos es natural también 
de Sur América, toda vez que este 
autor la menciona, por más que ha- 
ya quien pueda sospechar tal vez al- 
guna- hipérbole en la descripción del 
fruto: "BELLACO o HARTA BELLA- 
CO. (1) "Plátano grande del tamaño 
"de una berenjena y peso de 'libra y 
"media a dos libras (?), así llamado 
"porque con uno basta para aplacar 
"el hambre más bellaca. Llámanle en 
otras partes "banana de la tierra." 
Según hemos visto, Rovirosa le 
asigna al nuestro de 8 a 9 pulgadas 
de largo por una y media de grueso, 
y el Sr. Correa (Reseña Económica de 
Tabasco, p. 1*^1), refiriéndose al mis- 
mo, dice: "Hay una especie de pláta- 
no cuyos frutos alcanzan una longitud 
de 30 a 3.5 cmts... Cada plátano va- 
ría entre 50 y 2.50 gramos de peso." 
Lo cierto es que el bellaco se cría tan 
grande como dice el Sr. Correa y pue- 
de por lo mismo pesar una y media, o 
dos libras, como le asigna Bayo, muy 
naturalmente. 

BELLACO, CA. adj. Idiota, men- 
tecato, necio, pobre de entendi- 
miento y, a mayor abundamiento, 
babieca, tonto de capirote, sin el as- 
'pecto de los que tienen siquiera 
"la viveza del ratón", ú. t. c. s. De 
suerte que, para nosotros, el BE- 
LLACO no tiene nada de "malo, pi- 
caro, ruin, astuto, sagaz", como el 
de la Docta Corporación; antes 
bien, es bonachón, sin malicia; ni 
ruin ni elevado, sino vulgar; ni as- 

(1) Hemos creído que la denomina- 
cin de artón que acertadamente le da 
el Sr. Rovirosa a nuestra espacie au- 
'tóctona. sea hartón (con h), posible- 
mente derivada de hartar, porqtie en 
realidad un plátano bellaco, por sí so- 
lo, és capaz de producir un hartazgo. 



tuto ni sagaz, sino simple y boba- 
licón. 

Muy otro es también su significa- 
do, tanto por las mismas tierras pa- 
trias como por las exóticas, como 
veremos en seguida; significado 
que, dicho sea de paso, es descono- 
cido y enteramente inusitado en 
Tabasco. 

Méx. "Dícese de la cabalgadura que 
tiene resabios y es muy difícil de go- 
bernar." (ICAZB.) 

Ríopl. "Dícese de la cabalgadura 
que es difícil de gobernar y que se 
encabrita con frecuencia." (GRANA- 
DA.) 

BELLOTA, f. Nombre que suele 
darse a la espata o garrancha del 
plátano, llamada también mazorca, 
que después se descompone en dos 
partes: el racimo propiamente di- 
cho, formado por el conjxmto de las 
bayas, dispuestas en gajos, y el 
conjunto de brácteas y flores que 
forman un macizo en el extremo 
del eje, por separado del racimo. 
En C. América, chira (V.) En Mé- 
xico la palabra bellota expresa un 
adorno desconocido entre nosotros. 

"3. Los grupos de flores de la par- 
te inferior (del eje floral del pláta- 
no) tiene al contrario sus estambres 
con un desarrollo perfecto. Se pre- 
sentan bajo la forma de cinco lámi- 
nas anchas que en los bordes de la 
mitad superior tienen un saco políni- 
co. En cambio el ovario está atro- 
tiado y de consiguiente estas floras 
pueden llamarse machos. El resto de 
brácteas y flores de esta clase, aún 
no desenvueltas, fprman vma bola 
ovoide, nombrada bellota, colgante a 
la extremidad del eje." (MTNZ., Roa- 
tán Tabasco, p. 6.) 

Méx. BELLOTA, f. Adorno de pa- 
samanería que consiste en vma pie- 
cecita de madera, más o menos se- 
mejante a una bellota, y cubierta d<^ 
hilo de seda o de lana. Un fleco con 
BELLOTAS." (ICAZB.) 

C. Amér. "La chira de la fruta del 
banano es familiar para cualquiera 
que viva en los trópicos: ella apare- 
ce en la cima del vastago y luego se 
inclina y deja colgar, semejando una 
botella. ...El manojo de flore? que 
permanecen sin descubrirse (el reato 
de la chira) no es productor de fi"u- 



BEMB 



— 211 



BEND 



tos y es más bien superfluo para el 
banano." (Informes del Cónsul de 
México en San José de C. Rica, refe- 
rentes al cultivo del plátano, 1910, p. 
6.) 

Gagini nos cuenta algo más de la 
chira: "Como es de color rojizo ajiio- 
ratado, el pue1>lo emplea la frase "po- 
nerse como una chira", para expresar 
que una persona se ha puesto muy 
colorada o encendida." 

2. Nombre que da la gente del 
campo a los testículos del caballo 
joven, sobi'e todo al primero que 
deja verse en el escroto. 

BEMBA, "sf. Bezo, belfo, labio 
grueso." Esto dice Ramos y Duar- 
te (Dice, de mexicanismos, p. 550), 
que significa la voz en Tabasco y 
Guerrero. En Gro. puede ser. que 
en tocante a nuestro Estado, protes- 
tamos no haber oído usarla jamás, 
ni en esa ni en ninguna otra acep- 
ción. En esta Ciudad de México he- 
mos advertido el uso del adjetivo 
bembo, simple, sin gracia, soso. 

BENDECIR, f. "Consagrar al cul- 
to divino alguna cosa, mediante de- 
terminada ceremonia." Esta costum- 
bre tradicional de la bendición, pro- 
pia de la religión cristiana, y usa- 
da aún hoy d'a por nuestro pueblo 
para estrenar la casa o inaugurar 
cualquiera empresa u obra nueva, 
fue también de uso común entre los 
aztecas, según el P. Duran nos la 
describe en este pasaje: "Auia de 
"ocho en ocho años renouacion o 
"reidificacion deste templo y a la 
"renouacion del sacrificauan vn >x- 
"dio con otras muchas cerimonias a 
"manera de dicacion de yglesia y 
"consagración de templo de la qual 
"bendición es muv notorio que oy 
"en dia vsan en las cassas acaua- 
"das de edificar antes que los due- 
"ños entren en ellas haciendo aque- 
"Uas cerimonias en ellas que anti- 
"guaraente ussaban en la renoua- 
"Cion o edificación de sus cassas y 
"templos ..... quan general sea en- 
"tre ellos el vssar desta cerimonia 



"en la cual comen y beben y baylan 
"y derraman por todos los rincones 
"bino y el mesmo dueño toma un 
"ticon encendido de lunbre nueba y 
"échalo a unas partes y a otras to- 
"mando con aquello posesión de la 
"cassa quel edifico...." (Historia 
de las Indias de N. España, t. II, p. 
132.) 

Actualmente se acostumbra en 
México, poco más o menos al igual 
que hace cosa de medio siglo, se- 
gún nos lo describe D. José I. Cué- 
Uar (Facundo), en estas amena* lí- 
neas: 

"Cuando llegaron nuestros conocidos 
ya estaba revestido el padrecito y en- 
cendidas las velas. 

Xo había motivos serios para su- 
poner que entre aquellas paredes fres- 
cas se hubieran albergado los diablos, 
porque no tenían oVijeto; pero el sa- 
cerdote procedió como si allí estuvie- 
ran todos juntos, y hacía de cuenta 
(la cuenta de que) que en cada rin- 
cón estaba cuando menos uno a juz- 
gar i>or los sitios a donde se dirigían 
, los conjuros en latín y los asperjes 
de agua bendita- Algunas devotas ae 
encargaban de regar flores deshoja- 
das allí donde ellas suponían también 
que acababan de huir los demonios." 
(Mariditos, cap. VII. pp. 126 y 127.) 

Semejante es la ceremonia de es- 
tilo hoy todavía entre el bajo pue- 
, blo, aunque principalmente sea im 
pretexto para comer, beber y bailar, 
con asistencia de las amistades y 
relaciones íntimas, y a veces de to- 
da la vecindad. 

En Tabasco. cuyo pueblo es fibe- 
ral como pocos, esta ceremonia añe- 
ja ha quedado relegada casi por 
completo a la clase indígena, y aun 
entre ésta pierde terreno día a día. 
BENDITO, m. Nombre que se da 
también al cántico del alabado. (V.) 
Bayo trae las frases "Rezar un 
bendito", rezar un padrenuestro, 
por la posición de las manos cuan- 
■ do se juntan para orar, y "Hacer un 
' bendito", hacer con estacas y lonas 
I o poncho una cubierta en ángulo. 



BENE 



212 — 



BERRI 



En este sentido parece equivaleí- a 
nuestro rancho o champa. (V.) 

BENEFICIAR, a. Hablando de 
una res significa destazarla prepa- 
rándola, ora descuartizada y picada 
para la venta o el consumo inme- 
diatos, ora tasajeada y salada para 
conservarla algún tiempo. Es gené- 
rico de aliñar, el cual se refiere es- 
pecialmente a la única labor de re- 
ducir la res a pedazos, en forma 
que pueda venderse; en tanto que 
BENEFICIAR es más extenso y 
comprende no sólo esa prepaiación, 
sino la elaboración subsiguiente pa- 
ra poder conservar la carne. V. ALI- 
ÑAR. 

Cuba. nCH. y MAGIAS citan las 
dos acepciones que da Arboleya:" I), 
"castrar", esto es, destruir los órga- 
nos de la generación; y II), matar, 
descuartizar y limpiar una res para 
su consumo." La prlmei'a acepción es 
totalmente distinta de la nuestra, y la 
segunda equivale propiamente a la 
que damos a aliñar. 

Hond. "Descuartizar y vender al 
menudeo una res", dice MEMBREÑO. 
Esto os también distinto del verbo 
que estudiamos, y distinto también de 
aliñar. Más bien equivale a picar, en 
nuestra acepción provincial. (V.) Es 
general en C. América el significado 
que da Membreño, según Salazar Gar- 
cía (Ob. cit., p. 50.) 

BENEFICIO, m. Operación que 
comprende la serie de procedimien- 
tos por medio de los cuales se pre- 
para o descuartiza la res hasta po- 
ner la carne en condiciones de po- 
derse expender o de ser guardada, 
cuandr> no se vende fresca. 

BENEQUÉN. m. Medida menor 
de capacidad en que se vende de 
ordinario al menudeo la cal común 
o de uso doméstico: equivale más 
o menos a un, cuartillo. La medida 
mayor es la BARRICA. (V.) 

2. Por extensión se llama así. ge- 
neralmente también, la envoltura 
misma en que se contiene la cal; 
hecha por lo común de vaqua, con 
dos o tres amarras paralelas y do- 
blando hacia el centro, sobre una 



misma cara, los extremos y orillas 
de aquélla. 

Parece que esta voz no es más 
que una corrupción de la palabra 
henequén, de donde se deriva, por 
alusión sin duda a la cuerda con 
que se ata, que es generalmente de 
henequén, o a que en un principio 
la envoltura haya sido hecha de es- 
ta misma fibra o de la penca del 
maguey de que ella proviene. Así se 
decía hasta hace poco tiempo, y 
tengo entendido que aun se usa en 
Yucatán, de donde es originaria se- 
guramente, aunque más bien se 
aplicaba a la que hoy llamamos ba- 
rrica. 

"Sal en henequenes de 4 en... fane- 
ga..." (Compilación de Decretos de 
Tab., Tarifa, p. G4.) 

BERENJENITA, BERENJENI- 
LLA, más comúnmente llamada 
berenjenita peludita. (Solanum 
mammocum. L.) f. Planta anua y 
palustre, de tallo y hojas espinosas, 
de la familia de las solanáceas; 
crece en las playerías al bajar las 
aguas, junto con el pancaliente; 
produce una fruta más parecida al 
tomate que a la berenjena. Se ase- 
meja a esta planta en la forma de 
la hoja. 

"La sombra de los.... árboles 

permitía prosperar, las yerbas rastre- 
ras, como la berenjenilla." (RODR. 
BELTRAN, Pajarito, X, p. 159.) Nues- 
tra planta de este nombre no es ras- 
trera. 

BERREAR, n. fig. Emberrenchi- 
-narse, llorar los niños en forma im- 
pertinente, majadera y pertinaz, 
dando chillidos penetrantes y fas- 
tidiosos. 

Amér. Lo consigna TORO G. (Amer. 
p 14S), quien dice que se usa mucho 
en A'idí'lucía, aunque lo critica Tobar. 

BERREO, m. Acción y efecto dé 
berrear. Llanto pertinaz e insopor- 
table de los niños llorones. 

Amér. TORO G., Ob. clt., p. 148. 

BERRINCHADA, f. Acto o hecho 
propio del berrinchudo, del que ha- 
ce berrinches. 



BERRI 



— 213 — 



BICHE 



C. Amér. "Lloro con rabia y conti- ' 
nuado de los niños." (SALAZAR 
GARCÍA, p. .50.) 

BERRINCHE, m. Con este nom- 
bre se designa comúnmente en 
nuestra habla popular el vaho o 
tufo que despiden el puerco, o cer- 
do, de monte y el jabalí: es pre- 
cisamente lo que la Academia llama 
Berrenchín, palabra desconocida e 
inusitada por el pueblo, lo mismo 
en este sentido que en el de enojo 
grande o coraje. Creo que estamos 
en lo justo, puesto que a efecto del 
enojo el animal despide el BE- 
RRINCHE, por lo cual esta voz pa- 
só a designar en general un cora- 
je grande. 

2. En general, cualquier hedor 
fuerte y penetrante. 

BERRINCHUDO, DA. adj. "Que 
hace berrinches con frecuencia." , 
(ICAZB.) Propenso a hacer berrín- ; 
ches. 

Guat. BATRES. p. 134. 
C. Amér. SALAZAR G^VRCÍA, p. 50. 
Dfcese también berrinchoso. 

BESAMANOS, m. fam. En sent 
metafórico irónico y festivo, acto de 
ofrecer felicitaciones obligadas al 
superior, por su exaltación a un 
cargo o por cualquiera otro suceso 
particular, feliz para él. Lisonja, sa- 
ludo de afectada cortesía o congra- 
tulación falsa. t 

BESO. BESO TRONADO. Entre 
las mujeres llaman así al beso que 
suena mucho al darse, como en se- 
ñal de cariño o regocija Es mexi- 
canismo. Los hay también volados, 
que son aquellos que a distancia se 
expresan por la mímica. 

"¿Cómo apartar de su memoria 
aquel beso... tronado ? (DELGA- 
DO. La Calandria, cap. XXXIII, p. 
285.) — "Quemó los labios de Refugio 
<-on un beso rápido y tronado." (ÑER- 
VO. Otras vidas, Pascual Aguilera, I, 
p. 19.) 

BESTIA, f. Nombre con que sue- 
le designarse la caballería o animal 
de montar. Se aplica específicamen- 
te en vaquería al ganado caballar, i 



C. Amér. "Bestia de montura." (SA- 
LAZ.VR GARCLA.. p. 50.) 

Venez. "Caballería. Una buena bes- 
tia es un caballo excelente, v. gr.." 
(PICóX FEBRES, p. 50.) 

BESTIADA. f. Colectivo con que 
se designa un conjunto de bestias, 
precisamente de la clase caballar: 
jeguas. potros, etc. Hatajo, pero 
compuesto de animales del ganado 
antes dicho nada más. 

2. adj. Hecho o dicho propio del 
bestia. Usado como caballada y bu- 
rrada. 

BESTIALIZADO, DA. adj. "Sig- 
nifica hecho bestia, embrutecido. 
Procuraba el demonio recibir la 
adoración de aquellos bestializados 
hombres de entonces, en las más 
monstruosas y espantables figuras 
de anímales que hab'a en la tierra. 
"(Fr. Antonio Alvarez, Silva espir., 
cuar. dom. 1, consid. 8, párr. 2.)" 
P. MIR Y NOGUERA, Rebusco, p. 
106. — Abestiado da D. Ramón Caba- 
llero, en su Dice, de modismos, con 
análogo significado. 

BESTIALIZARSE, pr. Hacerse 
bestia, embrutecerse. 

BETIBET. m. Planta silvestre 
que nace y cría en cepas grandes, 
como el zacatón, echando hojas lan- 
ceoladas, ásperas, aserradas, muy 
largas. La raíz amarilla, fibrosa, olo- 
rosa, como el chintul, es empleada 
por la gente del campo para perfu- 
mar la ropa y prevenirla de la poli- 
lla, que perece envenenada por el 
olor. 

BETUNERO, m. Limpia botas. Dí- 
cese también bolero, y más común- 
mente, boleador. (V.) 

BICHAR R ACÓ. m. Despectivo de- 
rivado de bicho. Muy común en el 
lenguaje fam. ú. t. en España. 

BICHE, V. BITZE. 

BICHERO, m. Instrumento en for- 
ma de asta, con un garfio a la ex- 
tremidad, que asegurándose a las 
márgenes de la corriente, y tirando 



BIEN 



— 214 — 



BILLA 



del asta, sirve para hacer que la 
embarcación remonte más fácilmen- 
te, úsase para la navegación, en vez 
del remo, el canalete o la palanca, 
en los raudales y -otras corrientes 
impetuosas. 

"Pero, en fin, con los bicheros cor- 
tantes,... lograron desasir la pesada 
armazón de aquel obstáculo." (MERI- 
NO, Celestina, X, p. 95.) — "Este (An- 
selmo) tomó un bichero, que es una 
asta con un parfio de hierro en la 
extremidad." (ID., ib., p. 104.) 

BIEN, BIEN. Es muy común en el 
lenguaje familiar esta forma del su- 
perlativo, en vez de muy bien. (1) 

"El ex-PresIdente respondió con voz 
imperturbable: — • Bien, bien dicho." 
(MERINO, Juana Santa Anna, XXII, 
p. 223.) 

■BIENMESABE, m. Pan dulce; 
pero liso, es decir, sin azúcar por 
encima; se diferencia del común en 
QÜe lleva anís V se corta en trozos 
de forma romboédrica, como el al- 
fajor. Toro Gisb. describe como 
americanismo (Dice. Lar.) un "dul- 
ce" de huevo' y azúcar" que es dis- 



- (1) D. Francisco Rodríguez Marín, 
el más erudito familiar de los clásicos,, 
éomentando el Quijote (Ed. de "La 
IJectura", Cervantes, t. T, cap. II, p. 
Ti, nota a la , línea 12), dice de la ex- 
presión luego, luego que viene a ser 
uno de tantos superlativos por repe- 
tición, a la hebrea y a la arábiga, co- 
mo se hacíáxi antaño y hoy conserva 
nuestro vul.go. En la América, al me- 
nos, no sólo el vulgo consei-va esa 
forma de Stipcrlativar; las clases lite- 
rarias, las más cultas empleánla en 
Ifrnguaje que no sea el estirado de ri- 
tual en las academias. 

Cervaiitos. dice el mismo Rodríguez 
Marín (Ed. crítica de Rinconete y 
Cortadillo, p. 47fi, nota 261), "era muy 
dado a superlativar los adverbios por 
medio de la repetición", y cita diver- 
sos ejemplos de diversas obras del au- 
tor inmortal. Harta tela donde cor- 
tar tuviéramos a intentar reproducir 
tantos lugares de Cervantes en que 
este Maestro insigne del lengua.ie en- 
señó esta forma donosa y singular 
hacer enfática la expresión, no sólo 
de adverbio.^!, sino de adtivós tüm- 
bién, como cuando dijo hart^.s hartas 
experiencias, en el mismo Rinconcíe i 
(p. 258). ' 



tinto del nuestro. Lo es también el 
de la Academia, "hecho de clara de 
huevo y azúcar clarificado, con el 
cual se forman los merengues." El 
de Venezuela (PICÓN FEBRES, p. 
50) es también, como el mismo au- 
tor dice, distinto del de la Acade- 
mia e idéntico aí de Canarias: "he- 
cho con huevos, almendras, azúcar 
y algo más (!)" Todos se diferen- 
cian del nuestro por cuanto a la 
composición, pero principalmente 
porque son dulces, y el nuestro es 
■pan. 

BILÍMBIQU.E. (Deling. bilí, bi- 
llete), m. Nombre con que fueron 
designadas despectivamente por el 
pueblo de toda la nación, las dis- 
tintas clases de billetes emitidos 
durante la revolución constituciona- 
lis.ta, principalmente por el carrán- 
cismo, partido que sostuvo y exaltó 
a la Presidencia de la Rep. al C, V. 
Carranza. , 

BILMA, f. Corno en México, muy 
usada por bizma. Escríbese tam- 
bién VÍLMA. Según COVARRU- 
BIAS (Ob. cit.), "BIZMA, lo mismo 
que bilma"; por consiguiente, es 
castellano antiguo y nada liiás la 
forma que conservamos, por tnáé 
que PICH. la considere córiio voz 
corrompida. BECERRA la anota có- 
mo falta contra la corrección del 
lenguaje! (Guía del Lenguaje, p, 
15.) 

BILLARDA, f. Ni más ni menos 
que la misma que usan en Hondu- 
ras: "Trampa para coger lagartos, 
consistente en un palo pequeño agu- 
zado en sus dos extremidades y ata- 
do por su medio a la punta de una 
cuerda, estando la otra punta en 
manos del pescador: en el palo se 
pone la carnada, la cual al coger- 
la el lagarto queda sujeto, porque 
aquél se le atraviesa en el gargue- 
ro." (MEMBREÑO, Ob. cit., p. 24.) 
Hemos de agregar solamente a la 
definición que el extremo de la 



BIST 



— 215 — 



BITZ 



cuerda en que va atada la billarda ( 
es comúnmente metálica, un alam- 
bre o una cadena, por ejemplo, pa- 
ra que el lagarto no la corte con 
los dientes. 

Igual es la tarabilla que se pone 
en las narices a las reses. 

El nombre lo debe sin duda a la 
semejanza por la forma del palo, 
puntiagudo en ambos extremos, con 
la billarda o billalda que describe la 
Academia. 

BISTÉ. ra. Nosotros hemos lleva- 
do la apócope j- la transformación 
del español biftec (anglicismo deri- 
vado de beff y steak) más allá que 
los mexicanos que dicen bistec 
(Icazb-, p. 52). y hemos reducido el 
vocablo a su más simple expresión. 
bisté. El propio Icazbaleeta dice: 
"Los españoles han\suprimido la s 
del original, y nosotros la f : vayase 
lo ' uno poi* io otro ; pero noSotro$; 
tieipos, suavisado más la áspela pro- 
nunciación del original." Pues de 
nue^TOS paisanos ¿qué direínos? 
: Vayanse lo uno y lo otro por lo 
niréstro': Loií españoles suprimieron 
lá s, los mesicanos la f; pues nos- 
oti;os he'rfl'os suprimido por fin la c 
f njR-l.' suavisarido más la voz que no 
deja* ff^' dolerse de la dureza de to- 
das las pocas de terminación en esa 
consonantip. abr'eviáriílola más. pa- 
ra ser pi'áctica y... tutti contenti! 
No<5 parece, en éambio. que hemos 
ire<='ádo a la' forma más aceptable 
del huésped 'recogido a la lengua 
inelesa. 

Resta advertir qué el bisté tabas- 
oreño no es "lonja de carne de va- 
ca soasada", sino pulpa o carne ma- 
cisa. de vaca o de toro, majada y 
más o menos frita, nunca asada, 
soasada ni hecha en parrilla, sino 
pasada por manteca en freidera. El 
de la Academia es para nosotros 
carne asada, o soasada. — El vulgo 
dice bisteaue. como en Honduras 
(MEMBRESO, p. 24), y aún bife. 



como en Ríopl. (BAYO, p. 32.) 
También decimos bistec, como en 
Colomb. (CUERVO, párr. 979.) 

Cuba. PICH. (p. 28), da la forma 
bitteq, un poco rara sobre todo por la 
terminación nada castiza, pero muy 
parecida en significado a la nuestra:. 
"La carne de vaca cortada en ho- 
jas y guisada con salsa de manteca... 
etc." 

— MACIAS, p. 165, critica tanto la 
forma dada por PICH. como su eti- 
mología. 

BITONGO, m. "El niño mimado, 
de ma>or edad y comprensión que 
las que aparenta. Por ironia se di- 
ce en su caso al hombre que se 
finge inocente, simple, y deseoso óe 
halago." (PICHARDO, p. 29.) Ni 
más ni menos que entre nosotros. 
Niño BITONGO, se dice del que se 
supone acreedor a cualquier consi- 
deración, sin íáotivo fundado. 



BITOQUE, m. Cáiiviía de jeringa, 
V. JERINGA:'^'' ' -"^.;V " .., 
Méx.. "Grifo, llave de ;?.gua: cáiiula 
de" . ji;: inga,-; UCAZBy . - C, 

C.'Amér. "Biloqué' de casas. Cloa,-, 
ca." ..1áiAUv2^.VB- a.VRCL\, p. 51.) , 

Colomb. Lo mismo que entre nog-; 
otros. (CUERVO. Ob, cit., párr. 500.) 
Chile. .EfHEVE^RfA; p. 134. 
BtTZEo BICHE, m. (Ynga spu- 
ria. L.) Bella especie de la familia, 
de las leguminosas que se cría en, 
grandes árboles a orillas de los ríos 
y arixjyos en Tabasco y que pro- 
duce una vaina parecida al junicuil; 
aunque más pequeña, casi cilindri- 
ca, llamada también con aquel nom- 
bre. Sus frutos son muy apetecidos 
por ciertos pájaros como la zacua. 
Hojas ovales, compuestas, paripina- 
das, de color amarillo café, lo mis- 
mo que la corteza del tallo y que el 
fruto. Conócese también \'ulgarmen- 
te. este árbol, con el nombre de 
guatope. (V.) El nombre más usual 
es el de biche. 

"Pero sus guarida.*! preferibles (del 

murciélago) en el río Tepetitán y en 

el Tuliiá. cerca de las grandes cata- 

I ratas del SALTO, son los troncos vie- 

j jes del Bitze." (ROVIROSA. Zool. de 

I Tabasco, p. 12.) — "En el mes de Sep- 



BIZB 



216 — 



BLAN 



tiembre, cuando los ríos están cre- 
cidos, se acercan a los litorales (las 
zacuas) para alimentarse con los fru- 
tos del Bitze." (ID., ibid., p. 25.) — "El 
esquife,... rielaba con la celeridad 
de un delfín para amarrar el cable en- 
tre los biches y mangles." (MERINO, 
Juana Santa Anna ,XXI, p. 202.) — "De 
repente, las ramas de un enorme bi- 
che o chelele." (ID., Celestina, X, p. 
104.) 

El Sr. Ramos y Duarte da BI- 
CHE, pr. de Oax., rubio, y VICHE, 
desnudo, pelado en Son. y Sin., y 
en ambos dice que biche es término 
zapoteca,' síncopa de bigache, que 
también se dice rigache, bermejo, 
cosa seca, Es probable que tal fue- 
ra la etimología de nuestro bitze. 

Cotomb. "Enteco, canijo." (CUER- 
VO., párr. 981.) 

BIZBIRINDO, DA. adj. "Vivara- 
cho, alegre, regocijado, ú. t. c. s." 
(ICAZB.) Ordinariamente se aplica 
a la mujer, con el sign. de coqueta, 
casquivana. 

"¿Qué hace ud. con una bizbirinda 
como ésta, más que quererla?" (Astu- 
cia, t. I, cap. XV, p. 304.) — "Parece 
muy avisada, veterana, bizbirinda y 
boruquienta." (ID., ibid., p. 308.) — 
"Eran tres pollas, que por lo delga- 
das de carne, y lo blzbirlndas y ale- 
gres, debían ser tres bailarinas de 
primera fuerza." (FACUNDO, Baile y 
Cochino, cap. I, p. 4.) — "Pero en fin, 
eran unos ojitos bizbirindos y expresi- 
vos." (ID., ibid., cap. V, p. 119.) 

El Sr. Ramos y Duarte (1) criti- 
ca al Sr. G. Icazb. porque escribe 
bizbi rindo, diciendo que ignora en 
qué se funda éste, pues que "como 
derivado de vivo debe escribirse 
visvirindo, y mejor vivirindo, viva- 
racho." No estamos con él. Más pa- 
rece la palabra derivada de pizpi- 
reta por acción psicológica popular, 
suavisando la p, la e y la t, hasta 
transformarse respectivamente en 
b, i, y d. 

BIZCORNETA, m. y f. Bizco, o 
bisojo. 

IjO mismo en México y Colombia, al 
decir de Toro Gisb. (Dice. Lar.) Lo 



(1) OB. OTT., voz VISVIRINDO. Su- 
plemento III, p. 583. 



registra Ramos y Duarte, aunque ano- 
ta que se dice en Yucatán. CuervO' 
(párr. 652) lo da como bogotano. En 
Aragón, blzcuerno (Botana, La gente 
de mi tierra, t. í. p. 148.) Cita de éste 
autor. 

BLANCO, m. Nombre que se da 
al aguardiente común, destilado de 
la caña de azúcar, para diferenciar- 
le de los licores de elaboración 
más complicada o en cuya composi- 
ción entran extraños ingredientes. 
Vulgarmente se dice también: zo-^ 
rro, balarrasa, etc. (V.) 

"¿Creerá Ud que se ha traga- 
do la mitad, es decir, ocho frascos de 
blanco?" (MERINO, Juana Santa 
Anna, XVI, p. 139.) 
El Salv. TORO GISBERT. Dice. Lar. 

2. Enfermedad característica de 
ciertas plantas, como el tabaco; 
especie de caquexia que degenera 
y debilita notablemente al vegetal. 

"3a. El blanco. Las plantas atacada» 
de este mal no vegetan bien; sus raí- 
ces están desprovistas de radicelas y 
la médula del tallo es blanda y blan- 
quizca; no produce ni yemas ni reto- 
ños, etc." (KRAUSE, Cult. del tabaco, 
p. 115.) 

BLANCUZCO, adj. Lo que tira a 
blanco. Lo registra Toro G. (Dice. 
Lar.), como neologismo; también el 
Dice, de la Soc. Lit. Malamente Ra- 
mos y Duarte le asigna el carácter 
de provincialismo de Yucatán; es 
de uso común en toda la República, 
acaso en las tres Américas, coma 
veremos en seguida, y hasta en Es- 
paña. Solemos decir también ama- 
riiluzco, coloraduzco, etc. 

C. Rica. "Gramáticos demasiado se- 
veros han condenado el uso de este 
adjetivo como sinónimo de balquizco, 
blanquecino." (GAGINI.) 

Nosotros observamos: lo. que 
blancuzco se ha formado legítima- 
mente a imitación de negruzco, 
pardusco y verdusco; 2o. que lejos 
de ser americanismo, es palabra 
usada por buenos escritores penin- 
sulares desde hace muchos años. 

"Vestía con pésimo gusto chaleco y 
pantalones de tremendos cuadros y 
furiosos colores, y un gabán blancuzco 



BLAN 



— 217 



BLAN 



que parecía un traje talar." (FER- 
XAN CABALLERO, Lágrimas.) 

A pix>pósit() de esta palabra se 
nos ocurre otra observación. ¿Por- 
qué la Academia escribe negruzco, 
y cambia la z por s en verdusco y 
pardusco? 

Colomb. CUERVO, párr. 872. 

Venez. "En Venezuela nadie dice 
de otra manera, aún cuando haya lo 
que haya, así sean trompadas o es- 
tacazos." (PICÓN' PEBRES, p. 51.) 

BLANDUJEARSE. pr. Ablandar- 
se una cosa, dejar de estar tensa 
o rígida, y, en senL fig., ceder, aflo- 
jar, vacilar en el criterio. 

La Acad. anota el adj. blandujo, 
omitiendo, sin razón visible, el ver- 
bo, y el sustantivo que sigue. 

BLANDUJEO. m. Acción y efec- 
to de blandujearse. 

BLANQUEADA, f. "Acción y 
efecto de blanquear." (ICAZB.) 

"En toda revolución queda el pala- 
cio bastante agujereado, y aún a ve- 
ces con un pedazo menos. El que gana 
le tapa los agujeros del mejor modo 
que puede, le da su blanqueada y su 
pintada, y ya lo tienes pintiparado 
para otra revolución." (MORALE6, 
Gallo Pitagórico, pp. 327-8.) 

BLANQUEAR, a. Hacer blanco 
en uno al tiro; tirar, no al acaso, 
en batalla, sino haciendo blanco en 
el enemigo. Es, naturalmente, el ti- 
ro más certero. 

Méx. No aparece en Icazb. ni en 
Ramos y Duarte; pero es de uso co- 
mún en toda l.i República. 

Arg. y Bol. "Blanquear (a uno). De- 
jarlo seco de un balazo. Muy bien 
dicho, por el doble significado que en- 
cierra de hacer blanco y de la livi- 
dez cadavérica de la víctima." BAYO, 
ob., cit., p. 32.) No lo hallamos en nin- 
gún otro de nuestros demás autores 
americanos consultados. 

BLANQUILLA, f. Panela blanca, 
pequeñita. clarificada y hecha con 
anís o pataste, que se vende más 
bien como dulce especial por su 
sabor delicado. 

BLANQUILLO, m. Eufemismo 
empleado para llamar el huevo de 
gallina. No hay duda de que esta 
afectada moderación, en vez de ma- 



nifestar natural honestidad, revela 
refinada malicia y leperada, pues 
a nadie se escapa que tal recurso 
de invención no ha tenido más mo- 
tivo que la sinonimia vulgar de 
huevo con test culo, y aún alguna 
otra obcena. entre la gente soez. 
Es de muy poco y hasta ridículo 
uso, por la causa que ya hemos 
dicho: el carácter costeño es re- 
fractario a la afectación y al disi- 
mulo, así en su lenguaje como en 
sus actos. 

Méx. "Eufemismo que usan sola- 
mente los indios y la gente baja, en 
vez de huevo." (ICAZB.) 

Se equivoca de medio a medio el 
Sr. Icazbalceta: los indios y la gen- 
te baja son los que menos saben 
de eufemismos ni afectadas corte- 
sías, y llaman al pan, pan y al vi- 
no, vino; es decir, las cosas por su 
nombre. Son las clases elevadas, 
la sociedad que ha creado una cas- 
tidad de traje especial, las que han 
consagrrado tal mentido eufemismo; 
ellas las que no dicen de otra ma- 
nera, por la sobrentendida doble in- 
terpretación, las que han obligado 
a los indios y a ,1a clase baja a 
decir a.sí, porque lo contrario sería 
una irreverencia intolerable, y dig- 
na de llamar ordinario, grosero, 
soez o patán al que se atenga al 
casticismo. 

— RAMOS Y DUARTE con su acos- 
tumbrada geografía' de localización 
lingüística provincial, señala al voca- 
blo cuatro o cinco Estados de la Re- 
pública, siendo así que se usa en to- 
da ella. 

"Comeremos muchos blanquillos, 

buenos i)ollos." (Astucia, t. II. cap. 

XIII, p. 397.) — "La señora llevó tres 

, blanquillos, acabaditos de poner por 

I una gallina blanca, otra amarilla y 

I otra prieta Con esos tres blanqul- 

i líos barrió muy bien todo el cuerpeci- 
to de mi hijo." (NÜ5fEZ, Bagatelas 
(medicinas caseras), p. 213.) — "Pues... 
que en cosa de las tres de la mañana 
se reventaron los blanquillos y apesta- 
ban mucho." (ID., Ibid., ibidem.) — 
"Allí tampoco se puede llamar a los 



BLED 



218 — 



BLOC 



huevos, huevos; hay que llamarlos 
blanquillos, aunque sean negros, muy 
negros." (SOMOANO, p. 19.) 

Cuba. MACÍASi p. 171. Por aquí es 
un pececillo. Hay que advertir lo que 
este autor dice: "En México llamaban 
las monjas (?) a los huevos blanqui- 
llos, o posturas de gallinas." 

¿Qué tal? ¡las monjas! ¡Cuando 
decimos que es cuestión de jesui- 
tismo! Por fortuna en Tabasco 
puede arder en un candil la bea- ¡ 
t'.fica institución monjil y sólo co- 
mo rara avis alguna que otra bea- ¡ 
ta aparece en sociedad de tarde en 
tarde. Corrobora la opnión del ilus- i 
ti'e Macías, .la siguiente cita, que! 
adrede hallaniOs; "era usual una' 
especie de. s^r^ot particular en que 1 
se eucejrabftu bienhechores, ami- 
§Ga :y ;gentes relacionadas C'in el j 
Conventos .isA. los huevos se les lía- j 
maba •blan.quillos. a los chorizos i 
unos tras otros, a los pechos Pan- ' 
tallas, a la bacinica.arete, a la mor- ¡ 
cüla amor en su sillar y así por el j 
estila" (FIDEL, Memorias, cap. .III, ' 
p.; 25ft.) ■ •■■■■■ • ^:n t 

BLEDO. IMPORTARLE á uno ¡ 
UN BLEDO una cosa. fr. flg. fam. ¡ 
Tener ésta muy escasa o nula sig- 1 
nificaciónr no importarle a uno na- 1 
da. Sin duda por lo poco útil qué i 
es la plantar eso me importa un ! 
BLEDO, o no se me da un BLEDO, 
como dice TORO GISB. <Dicc. Lar.) 

BLOC o BLOQUE, m. "(del al. 
bjock). Trozo grande de piedra sin 
labrar." Acad,, art. Bloque. Para ; 
nosotros: "Trozo grande de piedra, | 
natural o artificial. Se dice, por lo ! 
común, del que está toscamente la- ! 
brado en forma rectangular (me- j 
jor paralelepipeidal), como los que i 
se destinan a formar el asiento de : 
obras hidráulicas." (ICAZB.) Nos 
parece también que, como le da ¡ 
este autor, es derivado del inglés y i 
no del alemán, de donde lo deriva 
la Academia. No lo consignaba la | 
Docta Corporación ; hoy, segura- 1 
mente por la crítica de Icazb., ha I 



consignado bloque; pero en forma 
deficiente y errada, pues casi siem- 
pre oye mal las indicaciones que 
hombres doctos le hacen, y así di- 
jo: "Trozo. . . de piedra sin labrar." 
Mal dicho; es cualquiera masa pé- 
trea, en bruto o labrada, "natural 
o artificial", porque la connotación 
de la voz parece que tiende más di- 
rectamente que a la forma exterior, 
a la cohesión, a lo compacta de 
la cosa. Dícese también blok. 

2. Traslaticiamente, lo que está 
en forma de núcleo compacto y 
apretado. 

"Como por bloks centelleaban milla- 
res de ojos. . ." (FIDEL, Memorias, 
cap. II, p. 153.) 

3. "Dase también el nombre de 
bloc a un librillo en blanco cuyas 
hojas, ligeramente. adheridas unas a 
otras por un costado, pueden arran- 
carse con facilidad a medida que 
se necesitan para escribir recados 
o "dar. a,puntés en ellas." (ICAZB.) 
Én genieral- se da este nombre al 
cuaderno o libro formado de hojas 
ligeramente adheridas por im lado, 
pudiendp ser éstas gr^añd^^s.. o pe- 
queñas, de papel para cartas o dp 
oficio o para simples recados, rece- 
tas.,.u otros usos men^jres. 

Hond. En nuestro sentido propia- 
mente lo define MEMBRÉÑO, p. 25. 
C. Amér. SALADAR GARCÍA, p. 51. 

4. En sentido figurado es muy co- 
mún el uso de este vocablo en vez 
de grupo, núcleo, club, para desig- 
nar un conjunto de personas que 
profesan iguales ideas, persiguen 
los mismos fines, especialmente en 
asuntos políticos; pero connotando 
como sustancial la cualidad de cier- 
ta cohesión, cierto acuerdo mutuo, 
una fuerza moral de reciprocidad y 
de unión para obrar, para guiarse 
en su actuación. El BLOC liberal 
representa, por ejemplo, el grupo 
de los liberales; pero no simple- 
píente porque tengan la misma cua- 
lidad política, sino porque el grupo 



BOBE 



219 — 



BOBO 



es fuerte por la unión y sus miem- 
bros obran de entero acuerdo, por 
disciplina de partido, por obliga- 
ción moral o por compromiso o 
pacto de honor. Hoy no se usa otro 
término en tal sentido, y nos parece 
muy apropiado, habida cuenta de 
que, como dijimos antes, lo funda- 
mental en la idea pí>r la voz es la 
cualidad de compacta de la cosa, 
a que se aplica. 

No la hallamos en los autores 
consultados, por más que es gene- 
ral de México y América. 

"El bloc del P. L,. C. (Partido Libe- 
ral Constitucionalista) del Congreso 
Gral. celebró ayer sesión privada, con 
él flñ de discutir y acordar los candi- 
datos para Magistrados y Jueces en 
el Distrito Federal, que sus miembros 
han de sostener en las. próximas elec- 
ciones." ("Eh Universal". Méx., mayó 
917.) 

Cuba. "En el juego de billar, la bi- 
lla que hace un jugador en alguna 
de las troneras de las esquinas, a lo 
lairgo de la mesa, enfiladas las dos Ih)- 
las con esa tranéna. y tirada con fuer- 
za.y maestría." (PI^H., p. 29.) MA- 
Cí-'^^S, p. 171. reproduce la definición 
anterior. 

BOBERA, f. Bobería. Lo mistoo 
en Colombia (CUERVO, Apunta, 
cienes Críticas, párr. 853.) y en 
Venezuela (TORO GISB.. Dice. 
Lar.) 

Í]S BOBERA, fr. con que se ex- 
presa que es inútil hacer o inten- 
tar una cosa. ES BOBERA, no ob- 
tendremos nada. Muy usada ten len- 
guaje familiar. 

BOBO. m. Pez fluvial muy abun- 
dante en Tabasco. Su carne, blan- 
ca y suave se come especialmente 
en mone, tamal que se sazona con 
momo y muste, plantas éstas que 
le dan un .=abor peculiar muy agra- 
dable. El BOBO alcanza hasta una 
vara de largo, es grueso, de muy 
poca espina y abundante carne, 
niel lisa, color más oscuro qu£ el 
baere. y semejante al juil» del cual 
difiere Dor ser de mucho mayor ta- 
maño. Creemos que es el mismo de 



que habla ALCEDO (Dice, de 
Amér.), porque se caracteriza por 
su bobería, o como él dice, "por 
"la facilidad con que se deja ma- 
"t^.r a palos en los orillas, acudien- 
"do en tropas a las migas de pan 
"qtie echan, y muchas veces con 
"sólo mover el agua"; aunque, a 
decir verdad, tal vez porque con el 
tiempo ha adquirido experiencia el 
bobo, ya hoy no se le ma'ta tan fá- 
cilmente. 

Por la descripción que del barbo 
5i ín Academia, especialmente por 
el tamaño de sei« decímetros que 
le asigna, parece que nuestro BO- 
BO se aproximar a él. no estando 
Dor lo mismo en lo cierto tal vez 
Clavijero (Hist. Antigua de Méx. y 
su Conq.. t. I. lib. lo., p. 54) al de? 
rir que el pez conocido con el nom- 
bre de bagre es el barbo de río. 
Tampoco es cierto que el bagre só- 
lo se pesque en los ríos que desa< 
íTuan al Pacífico en México, pues ya 
■ hemos diobo al tratar de ese pez 
que abunda en lasvaguás de-Tabas^ 
CO. •■;-;.• ;^ •: 

CAGINl. (Ob. cit., p. 89.) lo des- 
cribe c >mo un pez "muy estimado, 
"que se encuentra en muchos ríos 
"dé México y América Central. Tie- 
"ne más de treinta pulgadas de lon- 
"jeitud, y carne abundante, blanquí- 
"sima y de sabor exquisito." En 
Tabasco ao es muy apetecido, por 
la costumbre repugnante que tie- 
ne de alimentarse preferentemen- 
te de inmundicias, por lo cual se 
le encuentra en grandes cardumes 
•?n los deaagües de caños y cloa- 
cas en las corrientes a cuyas ori- 
llas se asientan poblaciones. De 
aquí nuo en dichos poblados este 
pescado constituya un alimento ba- 
rato pai-p las clases pobres que le 
pescan al anzuelo con suma facili- 
dad, lo cual contradice también lo 
que el citado autor Gagini agrega, 
que "su nombre es una verdadera 



BOBO 



220 



BOCA 



"ant'frasis, pues este pez no muer- 
"de el anzuelo con ningún cebo que 
"se le ponga; de suerte que es me- 
"nester pescarlo con red, con var- 
"basco, fisga o dinamita." Conclu- 
ye el propio autor diciendo: "No 
"fuimos nosotros quienes lo bauti- 
"zamos: fueron los españoles que 
"colonizaron a México. En una obra 
"del siglo XVII (Recordación Flori- 
"da, por Fuentes y Guzmán) se lee 
"que en Guatemala valía un bobo 
"hasta veinte y cuatro reales (!)." 
En realidad, entre nosotros, en Ta- 
basco, es el pez más barato: el 
BOBO más grande no vale más de 
seis reales o un peso. 

Clavijero (Ob. cit. p. id.) dice que 
sólo se encuentra en los ríos que 
desaguan en el Golfo de México; 
Gagini lo confirma por las observa- 
ciones hechas en Costa Rica. Sabe- 
mos que existe en aguas de Vera- 
cruz; abunda en Tabasco; pero 
Icazb. no advierte tal cosa al lla- 
marle "pez de río", común en la 
República. Tal vez sea cierto, pues 
no tenemos prueba en contrario. 

Nombre científico: Huro nigri- 
cans. (Icazb.) 

"Todos los años infaliblemente 

baja por el río una cantidad increíble 
de pescado, a quien (sic) llaman los 
españoles bobos, que es uno de los 
buenos e regalados pescados que hay 
en este reino." (Descr. de Veruz., 1580, 
MS., c. p. Icazb.) 

Réstanoü, para concluir, expresar 
que este pez abunda mucho en la 
creciente, época en la cual inunda 
en cardumes numerosísimos las 
aguas de los arroyos y lagunas en 
los campos, nadando a muy poca 
profundidad; tal vez por gustar del 
agua fresca de creciente. Enton- 
ces se le pesca en gran número y 
con suma facilidad en palangres. 

Cuba. Macías da a entender que no 
existe este pez allí, pues dice: "En el 
resto de América es un pez." Allá es, 
como lo describe PICH., a quién aquél 
cita, un juego de naipes en que pier- 
de el que se queda con el as de oro. 



BOBOESCAMA. m. Variedad del 

bobo, llamado así por tener la piel 

cubierta de escamas, en lo que se 

diferencia de éste, que es de piel 

; lisa. 

; "Bajo los sauces frondosos,... don- 
de se emboscan ... la mojarra pla- 
teada y el boboescama." (MERINO, 
Celestina, VII, p. 58.) 

B0B6N, NA. adj. "Aumentativo 
de bobo; sin gracia." (Icazb.) 

"Todo el día se está la muy bobona 
; o en la cocina o con la almohadilla, 
i o con el libro en la mano." (PENSA- 
! DOR, Quijotita, cap. VI, p. 138.) — 
I "Cuando los muy bobones se endro- 
i gan." (ID., ib., cap. XX. p. 458.) 
¡ BOBONOT E, TA. adj. No nos he- 
! mos conformado con bobón, bobo- 
i te, y hemos formado este aumenta- 
1 tivo despectivo, que envuelve, ade- 
más, la idea de cierta pesadez físi- 
I ca en el individuo, dándole alguna 
I semejanza al bobo, esto es: hom- 
i bre gordo y bobo. Muchas palabras 
i nuestras, muy gráficas por cierto, 
I envuelven así dos ideas en ima so- 
I la forma, refiriéndose en lo positi- 
! vo a la cualidad especialmente, y 
I la desinencia aumentativa a la pro- 
! piedad más general, el tamaño, el 
I aspecto, la forma, etc. Así, colora- 
I dote expresa "hotaibre colorado y, 
I además grande, gordo o robusto." 
BOCA. A BOCA DE JARRO, fr. 
fig., muy de cerca; a quema ropa: 
lo cogió A BOCA DE JARRO. Se 
diferencia de la frase "a quema ro- 
pa" en que no expresa la idea de de 
improviso, desprevenido, sino úni- 
camente la de proximidad. No es 
conocida la acepción que el Dice, 
da a este modo adv. 

"Le extrajeron la pistola que porta- 
ba, calibre 44, y le hicieron fuego a 
boca de jarro." (El Demócrata, Méx., 
marzo 15-918.) — "El Diputado Portes 
Gil... fue herido por el cap. Villarreal, 
... a boca de jarro, según puede ver- 
se de las incrustaciones de pólvo- 
ra ■que presenta el Diputado." — 
"Avanzaron... sobre los otros al pun- 
to de llegar a herir al diputado Por- 
tes Gil dentro del coche y a boca de 
jarro." (Excelslor, Méx., abril 8 



de 



BOCA 



221 — 



BOCA 



918.) — "Procedieron a disparar a boca ' 
de jarro contra un buen número de 
ellos (pasajeros)." (El Universal, 
Méx-, agosto 21-918, 5a. col.) 

DE BOCA. Ofrecer, una cosa 
DE BOCA es ofrecerla nada más; 
comprometerse y no cumplir. 

"Por tercera vez le di las gracias, 
conociendo que su oferta no era de 
boca." (PENSADOR, Periquillo, pte. 
la-, cap. XIX. p. 112.) 

SER PURA BOCA: hablador, fan- ; 
farrón; no cumplir lo que se ofrece 
o no tener valor para sostener lo 
que se dice. V. RAJÓN. 

HACERSE DE LA BOCA CHI- 
QUITA, "rehusar con afectado des- 
dén aquello mismo que se desea." 
(ICAZB.) 

"Diana, con una cara de mogigata 
y haciéndose de la boca chiquita, di- 
jo." (MORALES. Gallo Pitagórico, p. 
260.) 

BOCAFLOJA. adj. y s. Hablador, 
chismoso, indiscreto, que con facili- 
dad dice cualquier cosa. Dícese 
también muy comúnmente BOCA- 
ANCHA. 

ABRIR BOCA, fr. fig. fam.. tomar 
pequeño alimento para despertar 
el apetito, las ganas de comer más ; 
el hambre. Dícese irónicamente de 
la comida escasa, o para dar a en- 
tender que así se la considera: to- 
maremos esto para ABRIR BOCA. 

"No vendría mal una copita de co- 
ñá para abrir boca.". (RODR. BEL- 
TRAN. Pajarito, p. 538.) 

BOCABAJEAR. a. En sent. fig., 
derrotar, vencer o hacer fracasar a 
alguno, sobre todo por medio de 
maquinaciones o intrigas. 

Méx. Significado parecido al nuestro. 
Ramos y Duarte (p. 551) define: "Hu- 
millar, degradar." 

"Esos cobardes que han dejado has- 
ta sus armas, y cuatro de a pie con 
SU8 garrotes los han bocabajeado de 
lo lindo." (Astucia, t. II, cap. I, p. 
108.) 

BOCA DE NOCHE (A), m. adv. 
Al anochecer. Lo mismo se dice en 
Álava. (BARÁIBAR, Voc. de pal. 
usadas en Álava.) 

BOCADITO, m. diminutivo de 



BOGADO (V.). Porción pequeña de 
comida. 

Gutiérrez, s«;gún la antigua costum- 
bre de los rancheros, repartió mucha 
carne en bocaitos a las amistades." 
(COFFIN, Gral. Gutiérrez, XXVII, p. 
214.) — "Encima de la paga va el bo- 
cadito que da la dueña del lavador." 
(RODRtGT'EZ BELTRAN, Perfiles, 

IV, p. 33.) — "Aquí de las mañas, para 
llevarse a escondidas el bocadito." 
(ID, p. 38.) 

2. "Por modestia designa la gen- 
te pobre con este nombre la comi- 
da. Cuando una infeliz mujer vie- 
ne a arrimarse con otra igual, ésta 
no solamente la recibe, sino que 
suele asegurarle que no le faltará 
el BOCADITO, es decir, que ade- 
más de darle alojamiento, partirá 
con ella su comida." (ICAZB., p. 
53.) Muy común también en Tabas- 
co. 

"Acomódate a todo ,haz cuanto es- 
té de tu parte para granjear el boca- 
ditoi demasiado favor te van a hacer 
con mantenerte." (Astucia, t. II, cap. 

V, p. 109.) — "Y así, aplícate que yo 
te daré la casa y el bocadito, que es 
lo que puedo." (PENSADOR. Periqui- 
llo, pte. la., cap. XXV, p. 148.) 

BOCADO, m. Porción cualquiera 
de comida; por extensión suele la 
gente pobre llamar así también con 
eufemismo a la comida misma, al 
sustento diario. 

Méx. Lo mismo que entre nosotros, 
en la acepción general de comida: 
"¿Pasará ud. a creer que ha habido 
quien facilite dinero sólo para que 
Fernando asegure el bocado?" (FA- 
CUNDO. Mari di tos, cap. IV, p. 73.) 

BOCAMANGA, f. "Parte de la 
manga, que está más cerca de la 
muñeca." Todo lo contrario es pa- 
ra nuestras modistas y nuestros 
sastres: parte de la manga que es- 
tá más lejos de la muñeca, mejor 
dicto: la abertura en que la man- 
ida se junta al cuerpo del saco, ca- 
misa o pieza de vestir que cubre 
el tronco; queda precisamente cer- 
ca del hombro: es el punto de 
arranque de la manga, que termi- 
na en el puño, parte "que está más 



BOCI 



222 



BODE 



cerca de la muñeca." Ignoro quién 
tenga la razón; pero me inclino a 
creer que las costureras.... por- 
que no son académicas, y deben sa- 
ber más por lo mismo en este par- 
ticular. A la BOCAMANGA de la 
Academia, o sea la abertura de la 
boca de la manga, llamámosla sim- 
plemente manga, como a toda la 
parte que cubre la extremidad, y 
así decimos "tantas cuartas de man- 
ga", de ancho en ésta, se entiende. 

Méx. "La abertura de la manga por 
donde saca la cabeza el que lleva aqué- 
lla embrocada. Algunos extienden este 
nombre a la dragona." (ICAZB.) 

BOCINA, f. Ya Toro Gisb. (Dice. 
Lar.) anota acepciones americanas 
de esta palabra: "Chil. y Col. Cer- 
batana. Amen. Trompetilla acústi- 
ca para los sordos. Amén. Pieza ci- 
lindrica que cubre los extremos del 
eje del carruaje." Pues bien; en la 
acepción de trompetilla acústica ya 
hoy para .nosotros no sólo sirve pa- 
ra los sordos, ni únicamente para 
oír en ella, sino que expresa en ge- 
neral el instrumento (especialmen- 
te en los teléfonos) en que se ha- 
bla y a la vez se> escucha al inter- 
locutor. En fin, como todo se rela- 
ciona con la boca: por una pai-te 
se aplica ésta, y por la otra viene 
de ella la voz, es aceptable el nom- 
bre aplicado no sólo a la trompeti- 
lla con que se oye, sino también al 
conjunto de ésta y aquélla en que 
se habla, que forman una misma 
parte o pieza sola del teléfono ac- 
tual. Muy usado actualmente en la 
acepción de silbato, pito o trompe- 
ta de aviso o de alarma, en muchos 
objetéis -ée moderna invención. V. 
AUDÍFONO. 

"El paraguas chinesco del exhibldor 
del fonógrafo que indiscreto arroja 
por su bocina de latón nota.s y co- 
plas, como el mitológico cuerno de 
Amaltea arrojaba dones." (RODR. 
BELTR., Atrevimientos literarios, La 
Feria de Candelaria, p. 151.) 
Bulle en la calle la gente; 

Suenan los "Fords" su bocina, 



Y, hecho un ascua, se ilumina 
En oro el café de enfrente." 

(LUIS G. URBINA, Un amigo pun- 
tual.) 

Méx. Icazb. da la acepción de "pie- 
za cilindrica que recubre el extrema 
del eje del carruaje." Hoy por hoy en 
México tiene como acepción principal 
1?. que hemos dado. 

Cuba. La misma acepción apuntada 
por Icazbalceta. (MAGIAS, p 174 v 
PICHARDO. p. 30.) 

BOCÓN, NA. adj. En sentido fi- 
gurado, hablantín o hablador, indis- 
creto; sinónimo de BOCA ANCHA. 
En Cuba (Pich. y Macías) y Hon- 
duras (Membreño) se dice bocate- 
ro, aunque más bi,en con el signifi- 
cado del bocón de la Academia; 
fanfarrón. 

BOCHE, m. Esta voz que la Aca- 
demia da como propia de Venezue- 
la en la acepción de repulsa, desai- 
re, y en las frases dar boche, dar 
un boche, en sentido figurado y fa- 
miliar, rechazar, desairar, es tam- 
bién usual para los tabasqueños, 
aunque más se usa en esta forma 
llevarse o darse un boche, tener 
un encuentro desagradable, darse o 
hallarse con una persona que nos 
desagrada o que nos choca, con 
quien se tiene enemistad. Se;^ún Pi- 
cón-Febres (Ob. cit., p. 51), tam- 
bién significa en aquella tierra "re- 
gaño bien repiqueteado." 

BODEGA, f. "Las bodegas son pu- 
ramente depósitos de efectos: no 
se hacen ventas en ellas, y mucho 
menos al menudeo: nunca se ha da- 
do tal nombre a las tiendas de co- 
mestibles, aunque lo diga Somoano, 
p. 37." (ICAZB.) Exactamente en 
Tabasco, y lo mismo en el comer- 
cio que en las haciendas de cam- 
po y dondequiera, la BODEGA no 
es más que im depósito de efectos 
o artículos cualesquiera; pero nun- 
ca tienda de abarrotes ni do otra 
clase, como tampoco en México, 
por más que también Maoías (p. 
174), afirme que es acepción dé la 



BODO 



— 223 



BOGA 



República Mexicana lo de BODE- 
GA por tienda de abarrotes. 

Pero, verdaderamente disparata- 
do es lo que dice Ramos y Duarte, 
a saber: que en Tabasco se llama 
así la taberna (Ob. cit.» p. 90.) 
Cuando más, y sólo por accidente, 
en la Habana suelen llamarse ta- 
bernas determinadas tiendas, tam- 
bién llamadas bodegas (Pichardo, 
p. 249, art. Tienda.) 

Venez. "Una tienda de víveres muy 
semejante a la pulquería, pero de as- 
pecto más decente y de mayor y más 
vistosa significación." (PICÓN PE- 
BRES, p. 51.) — RIVODÓ, p. 247. 
■ Chile. "Almacén o depósito para 
guardar las mercancías, en los ferro- 
carriles." (TORO GISB., Dice. Lar.) 

De lo visto se viene a concluir 
que la BODEGA, como Americanis- 
mo, no significa "Almacén donde 
se venden vinos buenos y licores al 
por mayor", como expresa Toro 
Gisbert en su Pequeño Larousse 
Ilustrado, pues cuando más será, 
en algunas partes, tienda de víve- 
res o de abarrotes. 

BODOQUE, m. "Bulto duro que se 
forma en una cosa blanda." 
(ICAZB.) 

"I aquella cama..., ;qué camal 

Toda bodoques y bolas." 

(G. PRIETO. Musa Callejera, Ro- 
mances, p. 238.) 

Cosa idéntica es para nosotros. 
La Academima no da más que la 
acepción de "Pelota o bola de barro 
hecha en turquesa y endurecida al 
aire, como una bola de mosquete, 
la cual sirve para tirar con balles- 
ta de bodoques, fig. y fam. Perso- 
na de cortos alcances." Pero 5'a 
Cervantes dijo muchos años ha: 
"Un colchón que en lo sutil parecía 
colcha, lleno de bodoques que, a no 
mostrar que eran de lana por algu- 
nas roturas, al tiento en la dureza 
semejaban de guijarro." (Quijote, 
pte. prim., cap. XVI.) De donde se 
ve . que la acepción que como me- 
xicanísmo tiene la palabra es muy 
castiza y qué andamos tal vez me- 



jor que la Academima en muchas 
cosas. Mas si la cita hecha no es 
bastante a conirencer a la Docta 
Corporación, quédese con su "pelo- 
ta de barro", que para nosotros, 
como para Cerv^antes, bodoque es 
y será siempre bulto, bollo, bola 
dura, de cualquiera cosa, y en cual- 
quiera cosa blanda, como el vesti- 
do, el colchón o la colcha, etc. V. 
ABODOCARSE. 

2. "Chichón, bollo: hinchazón de 
forma redonda que aparece en cual- 
quier parte del cuerpo: tengo un 
BODOQUE en el brazo." (Icazb.) 
Poco usado para nosotros, que em- 
pleamos más comúnmente en esta 
acepción las voces chuchumo y to- 
tolote y en algimos puntos también 
chibol. (Vv.) 

BODORRIO, m. "Boda desigual, 
fam. boda sin aparato ni concurren- 
cia." Para nosotros cosa muy dis- 
tinta: boda ruidosa, con mucha 
concurrencia, baile y comilitona, 
que se transforma en verdadera 
fiesta o celebración aparatosa. El 
BODORRIO con todos estos agrega- 
dos es de estilo entre la gente cam- 
pesina principalmente. En Zacate- 
cas es "bulla, fiesta", según Ramos 
y Duarte; creemos que lo mismo 
es en toda la República; pero siem- 
pre con motivo de una boda. 

BOFETAZO. m. Golpe que se da 
con el bofe. De uso vulgar entre 
los matanceros, por ser éstos quie- 
nes por razón de su oficio trajinan 
con ese órgano de la res. Por rara 
que la voz sea, dado su parentesco 
con pistolazo, garrotazo y demás de 
igual formación, no puede juzgár- 
sela de tan espuria ni corrompida. 

BOGA. m. Remero que conduce 
una embarcación. El BOGA hace 
un verdadero oficio de su ocupa- 
ción, dedicándose exclusivamente a 
viajar en canoas y cayucos, para lo 
cual no necesita más instrumento 
que su canalete o remo. Hay dos 



BOJO 



— 224 — 



BOLA 



clases de BOGAS: de palanca y de 
remo; los primeros conducen ca- 
noas, o embarcaciones de mayor 
tamaño, y los otros embarcaciones 
menores, cayucos por lo general. 
V. PALANCA y CANALETE. 

"Alg-uno.s raudales como los llama- 
dos "Mad Paso" y "Mal Pasito", im- 
piden casi la navegación de las ca- 
noas,... dirig-idas por muy hábiles y 
audaces bcgas." (GONZAI^EZ, Ríos de 
Tabasco, p. 80.) — "Era un cayuco con 
dos bogas que se deslizaba con rapi- 
dez." (MERINO, Celestina, p. 23.) — 
"Los bogas o conductores de la Jan- 
gada subieron para comprar leche 
fresca." (ID., ib., p. 89.) 

B0J6N. m. (Cordia gerascanthus, 
JACQ.) Planta de la familia de las 
borrag neas, muy abundante en las 
selvas ribereñas de Tabasco, cuya 
madera se emplea en la construc- 
ción de casas. Llámase también 
tambor o palo María, según expre- 
sión del Sr. Ppof. Becerra (Nom- 
bres geográficos de Tabasco, p. 23.) 
Hay dos especies de la planta: bo- 
jón blanco y bojón prieto; éste es 
propio de la región de tierras al- 
tas, próximas a la serranía. 

Parece nombre derivado de dos 
voces de la lengua maya: box, ne- 
gro, y on, aguacate, viniendo por 
tanto a significar en aquel idioma: 
aguacate negro. No contamos con 
datos suficientes de comprobación, 
a mano, para poder afirmar con 
certeza la' exactitud científica de 
tal opinión acerca de la etimología. 
Nada menos, no recordamos si el 
fruto se parezca realmente al agua- 
cate; aunque el árbol sí, por el ta- 
llo y las hojas, siendo unos y otras 
más negros que en éste. 

BOLA. f. Esta palabra es un le- 
gj'timo mexicanismo en la acepción 
figurada de "reunión numerosa de 
gente en desorden; diversión bulli- 
ciosa, riña, tumulto, revolución;" 
(Icazb.) motín, asonada, confusión, 
etc. Ha sido inmortalizada en nues- 
tra patria por el notable escritor 



chiapaneco Emilio Rabaza (Sancho 
Polo), en su obra La Bola. Aunque 
el citado Sr. Icazbalceta dice que 
"Por antonomasia se dio este nom- 
bre a la terrible "guerra de tres 
años" (1857-60), a que siguió la 
"guerra de la segunda independen- 
cia" (1861-67), ambas de imperece- 
dera memoria", (Vocabulario de me- 
xicanismos, p. 54); lo cierto es que 
la palabra ha adquirido generalidad 
completa para designar todos nues- 
tros movimientos armados: revolu- 
ciones, revueltas o simples y crimi- 
nales cuartelazos. 

"INIás de una vez oí en la tienda de 
los Gonzagas la voz profética de Se- 
vero, que con humos de sabio previ- 
sor, creía y afirmaba que antes de mu- 
cho se armaría la bola (SANCHO PO- 
LO, La Bola, cap. III, p. 22.) — "¡Y 
como sus cortas inteligencias confun- 
dían la revolución con- la bola lamen- 
tablemente." (ID., ib., cap. VIII, p. 
86.) — "Nosotros inventores del género 
le hemos dado el nombre, sin acudir 
a raíces griegas ni latinas, y le he- 
mos llamado bola. Tenemos privilegio 
exclusivo; porque si la revolución co- 
mo ley ineludible es conocida en todo 
el mundo, la bola solo puede desarro- 
llarse, como la fiebre amarilla, bajo 
ciertas latitudes. La revolución se 
desenvuelve sobre la idea, conmueve 
a las naciones modifica una institu- 
ción y necesita ciudadanos; la bola no 
exige principios ni los tiene jamás, 
nace y muere en corto espacio mate- 
rial y moral, y necesita ignorantes. 
En ima palabra: la revolución es hi- 
ja del progreso del mundo, y ley inelu- 
dible de la humanidad: la bola es hija 
de la ignorancia y castigo inevitable 
de los pueblos atrasados." (ID., ib., 
cap. XXI, p. 238.) — "Se comenzó a ar- 
mar la bola de hombres y mujeres. 
y los bandolones fueron despertando 
los ánimos dormidos." (PENSADOR, 
Periquillo, cap. XVIII, p. 257.) — "Ca- 
pistrán pasó de reo a héroe, y decía 
muy ufano y nuiy para sí: mi vida es- 
tá en la bola." (FACUNDO. Ensalada 
de Pollos, t. II, cap. X, pp. 194-9.'').) — 
"La Tesorería flaquea; a la bola! Con- 
cha me ha derramado la bilis: a la 
bola! La revolución ha tomado cuer- 
po; a la bola! Corro riesgo de quedar- 
me de Coronel; a la bola!" (ID.. Ib., 
cap. último, p. 238.) — "Yo, la verdad, 
como estaban de a bola, y metiendo 



BOLA 



225 — 



BOLE 



luegro los caballos y poniéndose las ar- | 
mas en la cara." (ID., Gentes, t. II. 
cap. XIII, p. 182.) — "Fue suntuosísima : 
la celebración de su santo (de Dña. 
Lugrardo), y no sólo porque no tenía 
algTÍn cariñito, sino porque de algo le 
ser\-ía yo en aquellas bolas, — que así 
les llamaba — iba a pedir licencia a 
mis padres para que me dejasen en 
su casa desde la víspera." (XCSEZ. 
Bagatelas, El día del Santo, p. 2.) 
"Doliente, mohíno 
Por tan dura broma. 
Buscando la muerte 
Largóse a la bola." 
(PLAZA, Talento en las corvas.) 
EN BOLA, m. adv. fig. y fam., 
EN MONTÓN. No solamente ex- 
presa la idea de multitud, sino 
también y principalmente la de 
conjunta y desordenadamente. 

"¿Ya no se acuerda de la amarrada 
que me dio en el Monte, cuando llegó 
en bola don Pedro y sus sirvientes?" 
(LÓPEZ PORTILLO, La Parcela, XI, 
p. 112.) 

HACERSE BOLA, "perder el or- 
den, la formación: dícese de la tro- 
pa y de cualquiera reunión." (Icaz- 
balceta.) En sentido fig., atolon- 
drarse, confundirse; no dar pie con 
bola. 

"Es necesario reglamentarlo tam- 
bién, para no hacernos bola." (Astu- 
cia, t. I. cap. VII.) — "Voltearon cara, 
se hicieron bola." (Id., t. II, cap. VII 
bis.) 

DARLE A LA BOLA, atinar, acer- 
tar; tocar la flauta por casualidad. 
Corre por América con diversos 
significados. 

VAYA UD. A freír BOLAS, 
agregándose a reces EN SARTÉN 
DE PALO; expr. baja equivalente 
a la que da ICAZB. como mexica- 
nismo. VAYA UD. A FREÍR CHON- 
GOS, "usada para despedir a imo 
con enfado." 

BOLADA, f. fig. fam. Enredo, 
complicación en un asunto; nego- 
cio aventurado, oscuro o confuso y 
dudoso. 

"Yo me alegro mucho...' por el mi- 
nistro poeta que se metió en la bola- 
da y que ya le parecía flue era virrey 
de México." (MORALES, Gallo Pita- 
górico, p. 584.) 



BOLEADA, f. Acción y efecto de, 
bolear. 

Méx. Muy usada en la Metrópoli. No 
la trae Icazb. Una boleada, jefe, gri-» 
tan a uno los boleros en los pascoe y 
demás lugares públicos. 

BOLEADOR, RA, adj. usado al- 
gimas veces por bolero, que es más 
común, o por betunero, en vez de, 
limpiabotas que da la Academia. 
Sustantívase. 

BOLEAR. Embetunar; dar betún. 
al calzado. Como el betún lleva 
también el nombi-e de bola, se ba 
formado el verbo BOLEAR, que es 
como si dijéramos betunear, dar be- 
tún, dar bola. 

Méx. Por más que no lo da Icazb;, 

es mexicanismo muy usual. Lo regis- 
tra Toro Gisb. (Dice. Lar.) 

Colomb. "Reprobar por medio de bo- 
las negras.' (CL'ERVO, 879.) Toro 
Gisb. (Dice. Lar.) lo da en esta acep- 
ción como americanismo. 

Chile, "pr. Chil. Del estudiante uni- 
versitario que tiene la desgracia de ser 
reprobado en el examen, dicen sus 
compañeros que ha sido boleado, alu- 
diendo a las bolitas blancas y negras 
con que las examinadores aprueban 
o reprueban." RODRÍGUEZ, p. 63.) 

Rtopl. "Arrojar las bolendoras (1) a 
las patas o pescuezo de un animal 
para aprehenderlo. En sentido figura- 
do, envolver, enredar, trampear a al- 
guno, hacerle una mala partida, — ■' 
Prov. de la América Meridional, se- 
gún Salva. Creemos lo sea sólo del Río 
de la Plata y Chile." (GRANADA, Ob. 
cit., p. 116.) Toro Gisb. (Dice. Lar.) 
apunta la forma bolearse de Ríopl., 
"Confundirse, equivocarse," y como 
Americanismo. "Rechazar en una vo- 
tación." 

BOLERA, f. Borrachera. Es la 
forma más común de llamar al as- 
tado de ebriedad. V. AJUMARSE. 

Méx. El Sr. Icazb. define dos signi- 
ficados de esta palabra, uno antiguo, 
como nombre de un baile, y otro usual 
en el sentido de "ilusiones, opiniones 



(1). Las bolea deras, segrún el mism* 
Granada (Ob. cit.), son un instrumen- 
to que "consiste en dos o tres bolas 
de piedra u otra materia pesadas, re- 
tobadas y sujetas a otros tantos ra- 
males de guascas torcidas o bien de 
trenzas formadas de tientos (tiritas éa 
cuero)". 



BOL£ 



226 



BOLE 



infundadas, palabras engañosas". En 
verdad, nunca la hemos oído en esta 
abunda acepción, ni en México ni en 
Otr<a parte. 

BOLERO, RA. adj. Betunero. Usa- 
do con preferencia a boleador. (V.) 
Sustantívase. 

Méx. "Limpiabotas. También se lla- 
ma así al que hace bolas y al menti- 
roso." Esto para el D. F. ; en Chihua- 
hua significa, como sust. "Sombrero 
de copa alta, de seda. Es la chistera 
dé España, el sorbete de México, la 
soi'bétera de Yucatán, la cubeta de Ja- 
lisco, la bomba de Veracruz, la pava 
de. Campeche y Chiapas." (RAMOS Y 
DUATE.) Todo esto puede pasar; pe- 
ro lo final siguiente sí es desacertado: 
"Bolero, en Tabasco, es sombrero de 
guano." Esta es una majadería, y 
gorda! El tal sombrero se llama allá 
genéricamente "sombrero de guano", y 
custfido es de clase la más sencilla y 
popular, chonta!. (V.) Pero jamás se 
Te ha ocurrido a nadie llamarle bolero. 
JEl sombrero a que alude el autor, se 
llama allá sorbetera. La bomba es 
también distinta de aquélla. (V. v.) 
. Hond. "Sombrero de copa alta, que 
áólo usamos en las grandes festivida- 
des." (MEMBR.) 

C. RIea. "Tiene esta palabra dos 
acepciones: la. el juguete que en cas- 
tellano se llama boliche; 2a. el som- 
brero que los paisanos de Cervantes 
llaman hongo." (GAGINI.) 

SALAZAR GARCÍA, Ob. cit., p. 52, 
dá' también para América Central la 
acepción de "hongo, sombrero de pe- 
lo", que entre nosotros se llama mo- 
rrongo (V.) 

■ Colomb. TORO GISB. (Dice. Lar.) da 
el significado de "faralá". No lo re- 
gistra CUERVO. 

Perú. "Boliche." (TORO GISB., 
Dice. Lar.) 

BOLETA, f. "Cédula que se da 
para poder entrar sin embarazo en 
alguna parte." Nosotros hemos ge- 
neralizado más la palabra, hasta 
Ilegal" a hacerla sinónima de lo que 
la. Academia llama Cédula: "Peda- 
zo de papel o pergamino escrito, o 
para escribir en él alguna cosa." 

La BOLETA se caracteriza por lo 
que lleva escrito o porque sirve pa- 
ra escribir en ella. La cédula, en 
el habla popular no sólo tabasquefia 
&íno casi nacional, se diferencia de 
aquélla en que es de menor tama- 



ño; simple fragmento de papel, pa- 
ra escribir en él uno sólo, o muy 
pocos nombres, en una votación, 
por ejemplo. De modo que hemos 
invertido la acepción de cédula, 
dándola a BOLETA, y hemos dado 
a ella una acepción especial, co- 
mo diminutivo ideológico de BOLE- 
TA, pero conservando el mismo ob- 
jeto. 

Hemos formado además el mas- 
culino boleto, diminutivo también 
de BOLETA, porque es un papel 
pequeño; pero distinto de ésta y de 
la cédula, por su objeto: no sirve 
para escribir en él. Es el boletín 
de la Academia: "Cédula que se da 
para entrar en un teatro a diver- 
sión", que nunca es usado con es- 
ta acepción. 

De modo que nuestra cédula par- 
ticipa de las condiciones de la BO- 
LETA, por el uso a que se destina, 
y de las de boleto, por sus dimen- 
siones . 

El boleto no es más que una es- 
pecie de contraseña con la cual se 
acredita que se ha llenado tal o 
cual requisito, para tener un dere- 
cho correlativo; una credencial que 
justifica la personalidad, o como di- 
ce G. Icazb.: "Boleto, m. Billete 
(4a. acep.) (1) Tarjeta cuya pre- 
sentación da derecho a entrar en 
carruajes públicos, espectáculos o 
reuniones." 

La BOLETA en cambio acredita 
o justifica lo mismo que contiene 
escrito: BOLETA de aplicación, en 
las escuelas; BOLETA de contribu- 
ción, de impuesto, etc., como justi- 
ficante del pago de esos derechos; 
BOLETA electoral, la que sirve pa- 
ra consignar en ella el voto. 

Méx. "Cédula impresa que se repar- 
te a los votantes en las elecciones 
primarias para carpos públicos, a fin 
de que en el reverso escriban el nom- 
bre de su candidato." (ICAZB.) Más 
general en la acepción prov. de Tabas- 
co; bien que hoy va cayendo en des- 



BOLE 



227 — 



BOLI 



uso la forma especial que nos define 
el mexicanista citado, pues con mo- 
tivo de las recientes reformas revo- 
lucionarias a la Constitución General, 
casi todas las elecciones populares son 
directas, desapareciendo por lo mismo 
los grados de primaria y secundaria, 
que antes había. Parece que la acep- 
ción apuntada e^ corriente en Méxi- 
co y resto de América. 

RAMOS y DUARTE da esta voz co- 
mo sinónima de parce, en Veracruz. 
Nunca la hemos oído en tal acepción, 
ni se usa ya el tal parce, por aquí, 
hace algún. is decenas de años. 

"Don Marcelino le fué a reclamar 
porque no había cumplido con la or- 
den de Don Julián de sacar él mis- 
mo la boleta de entierro del difunto 
Jesús." (AZUELA, Mala Yerba, VI, 
p. 41.) 

Cuba. "Por antonomasia, la cédula 
u orden de los Jueces para citar a 
demandas. Algunos añaden Boleta de 
comparendo." (PICH., p. 30.) — MA- 
GIAS, p. 178. 

Amér. TORO GISB., (Dice. Lar.) la 
da como Americanismo. "Cédula, para 
votación o para otros usos." 

BOLETERÍA, f. Lugar en donde 
se expenden los boletos: taquilla, 
expendeduría. Es americanismo, 
según TORO GISB., (Dice. Lar.): 
"despacho de billetes o boletos." 

Méx. ICAZB. dice que no se usa en 
México; pero no es así. La hemos oí- 
do con frecuencia. 

C. Am, S ALAZAR y GARCLA p. 52. 

BOLETERO, m. Americanismo, 
según TORO GISB. (Dice. Lar.): 
"El que despacha billetes o boletos 
en las taquillas de los teatros, tre- 
nes, etc." 

Méx. ICAZB., p. 55. 

"Sin saber cómo. Pico desorientado 
llegó al teatro de Oriente: el boletero 
había sido sargento de su compañía, 
circimstancia que hizo innecesario el 
boleto de entrada." (FACUNDO, Iso- 
lina, t. 1, cap. I, p. 18.) — "¿cuántos? 
¿ud. cuántos? — gritaba el boletero a 
Dn. Homobono." (NÜÑEZ, Bagatelas, 
p. 120/> — "¿Qué? — preguntó el bolete- 
ro." (ID., Ibid, p. 121.) 

C. Am. SALAZAR GARCLV. p. 52. 

Perú. "El boletero y la boletería que 
lios recuerdan los teatros, las estacio- 
nes de ferrocarriles, la plaza de to- 
ros, el tranvía, etc.. tampoco existen." 
(En España). ARONA, p. 66. 

BOLE 1 0, m. V. BOLETA. Es 



'. americanismo en nuestra acepción. 
i (TORO GISB., Dice. Lar.) 
I Méx. "BOLETO DE EMPEÑO. La 
: cédula que los prestamistas sobre 
prendas dan a la persona que recibe 
el préstamo." (ICAZB.) Esto entra en 
' lo que por antonomasia es para nos- 
otros boleta. RAMOS y DUARTE, p. 
¡9L 

I "El joven recibe un boleto, un cor- 
i to apunte con una dirección a Cáxiiz, 
\ otra a Veracruz y otra a México; una 
¡ pequeña suma para gastos menores 
' y una maleta." (FACUNDO, Isollna, 
' t. II, cap. XIII, p. 216.) — "¡Tres! ¡Vá- 
; monos! — dijo el empleado ,aventándo- 
i le los boletos." (NÜSEZ, Bagatelas, p. 
120.) — "Don Homobono salió de aque- 
lla apretura, con los boletos. . . 

oprimidos en la mano derecha." (ID. 
ib., p. 121.) — "Acaba el alcaide de 
darme el correspondiente boleto." 
(PENSADOR, Periquillo, cap. XXII, 
pte. la., p. 129.) — "Es una cosa muy 
ridicula. . . . tener baile y paseos por 
' un extremo, y por otro acreedores, 
trampas y boletos del montepío a pu- 
ñados." (ID., ibid., pte. 2a., cap. V, 
1 p. 189.) ? 

Hond. y C. Am. Casase en general, 
en lugar de boleta, (MEMBREífO, p. 
25: SAL.\ZAR GARCÍA, p. 52.) 
Guat. BATRES, p. 136. 
Perú. "Para los españoles, todo lo 
que nosotros llamamos boleto es bille- 
te." — "El Diccionario no trae esta pa- 
labra de tantísimo uso entre nos- 
otros." (ARONA ,pp. 63 y 66.) 
Chile. RODRÍGUEZ, p. 63. 
Sur Amér. Al decir de BAYO (Ob. 
clt., p. 34.), por allá se usan indistin- 
tamente boleto y boleta, en nuestra 
acepción: "BOLETA, O ;; BOLE- 
TOS!!, gritan los revendedores a las 
puertas de los teatros en estos países, 
j o anuncian cobradores de tranvías y 
revisores de ferrocarriles." 

BOLÍN. Soga más corta y más 
delgada que la ordinaria, usada en 
vaquería, por su ligereza y poca 

^ resistencia, para lazar animales pe- 
queños o bestias mansas. V. SO- 
GA. 

I BOLINA, f. Es para nosotros lo 

\ mismo que los ríoplatenses llaman 
tiento: "Tira de cuero, pulida y 
bien pareja, que sirve para hacer 

I ligamentos, trenzas, etc." (GRA- 
NADA, Ob. cit., p. 373.) o "Tira de 

i cuero sacada con el cuchillo, que 



BOLI 



228 — 



BOLO 



sirve para anudar o sujetar algo." 
(BAYO, p. 222, voz tiento.) Es voz 
esencialmente campesina, de va- 
quería, y de tenería y talabartería, 
aunque por su origen es marítima: 
"Cabo en que se hala la relinga de ¡ 
barlovento de la vela hacia proa, | 
cuando se ciñe el viento, para que i 
éste entre en ella sin hacerla to- j 
car o flamear." (Dice. Marít.) Por j 
antonomasia se llama así el látigo i 
de cuero que sirve para castigar a j 
los muchachos. V. ANQUERA. | 

" — Bueno; anda tú. Llévate una tw- ! 
lina, cebadilla y aguarrás, por si aca- 
so." (SÁNCHEZ Mx^KMOL, Antón Pé- 
rez, XX, p. 208.) 

Méx. En México es muy usada la 
frase "a media bolina, equivalente a 
la nuestra a medios chiles. (V.) 

" — ^^¡ Hombre! exclamó el amigo de 
Enrique; el alcohol es un excelente au- 
xiliar de los enamorados. Esperan el 
sí cuando la dama de sus pensamien- 
tos está a media bolina." (FACUNDO, 
Baile y Cochino, cap. VI, p. 159.) 

Cuba. Sólo la acepción marítima y 
la de esta frase "A bolina, a bolina! 
exclamación en qvie prorrumpen los 
chicos de la parte occidental, cuando 
han echado a volar vm papelote, y que 
equivale al ¡a cogerlo, a cogerlo! de 
Tierradentro." (MAGIAS, p. 178.) PI- 
CHARDO, p. 66, art. Cometón. 

BOLINEADA, f. Azotaina, zurra 
dada con bolina o con bolín. Por ser 
generalmente una bolina gruesa o 
un pedazo de bolín los que sirven 
como látigo para azotar a los mu- 
chachos. 

BOLINEAR, a. Azotar con bolina 
o con bolín. 

BOLISTA, m. Que acostumbra 
andar en bolas (revoluciones). Ra- 
ro. (ICAZB.) Afecto a la bola. 

"Llegó el momento en que, siéndo- 
me las cavilaciones insoportables, me 
determinaba como buen bolista a des- 
obedecer a mi Jefe." (SANCHO PO- 
LO, La Bola, cap. VII, p. 99.) — "El 

borrador que yo formulé resulto 

flojo, débil y sin el nervio que carac- 
terizó siemore mi pluma de bolista." 
(ID. íbid., cap. IX, pp. 110-11.)— "Yo 
no pensé en Remedios, y a fuer de 
bolista, me coloqué en el sitio en que 
me dio la gana." ID., ibid., cap. XI, 
p. 141.) 



BOLO. m. Pan de trigo, con sal y 
sin manteca, que se elabora gene- 
ralmente en forma cilindrica. El 
pan más corriente y barato. 

Este mismo pan hecho en forma 
parecida a una bola, o elipsoidal, 
pero en tamaño mucho menor, co- 
mo pieza común que se vende al 
menudeo, se llama en Tabasco por 
lo general, sisóte; aunque dentro 
del mismo Estado "hay diferencias, 
pues en Macuspana y algunas otras 
regiones le llaman pan de sopa, por 
el objeto a que se le destina, o la 
forma en que de ordinario sólo se 
come allá, pues con la comida se 
toma de ordinario la tortilla. En es- 
tas partes el sisóte es otro pan, li- 
so y de igual forma que el ante- 
rior, aunque de diversos tamaños; 
pero con azúcar y también a veces, 
con huevo. 

En México se llama bolillo nues- 
tro sisóte o pan de sopa. No lo re- 
gistra Icazb. ; Ramos y Duarte di- 
ce: "Bolillo. Pan de trigo," lo cual 
': no es cierto, pues no todo pan lle- 
va ese nombre. Ni uno ni otro au- 
tor registran bolo; pero asegura- 
mos que se usa en igual acepción 
I que la nuestra. 

2. adj. Lo que con tanto tino y 
tanta gracia describe GAGINI en su 
Diccionario de barbarismos de Cos- 
ta Rica: "Del que está ebrio o bo- 
rracho dicen nuestros paisanos que 
; está BOLO, sin duda por semejan- 
; za con los trocillos de madera así 
; llamados, que caen fácilmente al 
' golpe de la bola." Lo mismo opina 
i MEMBREÑO, p. 25 y SALAZAR 
■ GARCÍA, p. 52. 

Cuba. Parece que por esta tierra 
: vale el adjetivo: "El ave sin cola, es- 
pecialmente el Gallo y la Gallina." 
' PICH. Por lo visto equivale a nues- 
tros Ixcul, currundungo. V. 

BOLOCONTÉ. m. Nombre de un 

árbol muy común, que produce una. 

frutecilla de color guinda. Ignora- 

i mos su clasificación. La palabra es 



BOLS 



229 



BOLS 



de origen maya ; tal vez derivada 
de bol, redondo, cilindrico; oco, 
ocom, columna y té, árbol: árbol 
de forma cilindrica, ¿con relación a 
la fronda? 

BOLOCTOQUE. m. (Cyrtonix sp? 
Rov.) Gallinácea de la familia te- 
tronidea, llamada también vulgar- 
mente golonchaco. (V.) Rovirosa di- 
ce que es "ave común en el Va- 
lle de Bulují, en el Carmen, en el 
río Tulijá, especialmente en el Sal- 
to y en el Cerix) del Limón." (Zoo- 
logía, p. 41.) V^oz también del ma- 
ya, o quizá anomatopéyica del can- 
to del ave, lo mismo que goloncha< 
co. 

BOLÓN, aura, de bola. Gran reu- 
nión de gente apretada, revuelta 
y desordenada. 

"Era un bolón atroz :les habían ro- 
bado la bolsa con seis reales: no se 
podía andar." (MICROS, Ocios y Apun- 
tes, p. 189.)" ICAZB. 

"Pelotón, alboroto." en Zacatecas, 
dice Ramos y Duarte. 

BOLSA, f. Como en C. América: 
"A los bolsillos del vestido (les) 
decimos bolsas: bolsillo sólo es pa- 
ra nosotros el que se hace en la 
parte inferior de la pretina del 
pantalón." (MEMBREÑO.) 

Méx. "Volver a alguno bolsa. En- 
trampar, engañar sin astucia ni es- 
fuerzo. Faltriquera: advirtiendo que 
en nuestro lenguaje familiar es muy 
raro el uso de faltriquera; raro, aun- 
•que menos, el de bolsillo, y sólo co- 
mún el de bolsa." (OCAMPO, Obras, 
t. in. p. 135.) 

"Dn. Ignacio advirtió a la ancia- 
na que en la bolsa de sus calzones 
había ima navaja." (FIDEL. Memo- 
rias, cap. I, p. 9.) — "Cuál fué mi sor- 
presa cuando, buscando en mi bol- 
sa la llave de la cajita, no la hallé 
en ella." — "Luego que me vieron bo- 
rracho, me sacaron la llavecita de la 
bolsa." (PENSADOR. Periquillo, pte. 
la., cap. XXIII, p. 133.) — "Tratando 
de poner en obra su consejo, registré 
mi bolsa, para ver con cuánto con- 
taba para papel." (ID. ibid., p. 138.) 
— "Nos entretuvimos en copiar los 
versos con la ayuda de un lápiz que 
por fortuna se encontraba en la bol- 
sa don Tadeo." 



BOLSA DE MANO. f. "Ridículo." 
Ramos y Duarte censura esta 
forma ortográfica de la Docta Cor- 
poración, dando la forma redículo, 
que registra el Diccionario de la So- 
ciedad Lit. y que es la correcta, por 
derivarse de reticulus, lat., redeci- 
lla. Tenemos también la BOLSA 
OCULTA, como dice el autor cita- 
do, o BOLSA interior, o como de- 
cimos provincialmente, que es lo 
que la Academia llama landre. 

BOLSEADOR. m. "Buscón, cala- 
dor", dice Salazar García. Para 
nosotros el BOLSEADOR es un ca- 
lador que busca en nuestras bolsas 
con intención de hurtar: ratero. Es 
un dei'ivado verbal de bolsear, en 
la acepción propia de esta voz en 
la ciudad de México, de donde es 
genuina. Dícese más comúnmente 
bolsista, coíno lo anota Ramos y 
Duarte (p. 42), pero no únicamen- 
te en Yucatán. 

Méx. Con la misma acepción nues- 
tra lo consigna OCAMPO: "Ladrón 
que extrae lo que puede de la bolsa." 
(Obras, t. III. p. 135.) 

BOLSEAR, a. "Robar lo que otro 
tiene en el bolsillo." (RAMOS y 
D.) Esto es asimismo para nos- 
otros; pero que tal acepción sea 
propia de Yucatán, como afirma el 
mismo autor, cosa es que no de- 
biera decir quien escribió en Méxi- 
co. Por eso dice muy bien Icazb. : 
"Extraer del bolsillo de alguno el 
ladrón ratero las monedas u otros 
objetos. A FULANO LO BOLSEA- 
RON AYER EN CATEDRAL." 
OCAMPO, Obras, t. H, p. 135. 

Lo mismo en Centro América: 
GAGINL P. 91; MEMBREÑO. p. 
25; SALAZAR GARCÍA, p. 53; BA- 
TRES, p. 138. 

Ríopl. Muy distinta y rara acepción: 
"Calabacear entre amantes." (BAYO, 
p. 34.) 

BOLSILLO, f. Nombre con que 
se designan especialmente la bolsa 
pequeña hecha en la parte anterior 



BOLS 



230 — 



EOMB 



derecha de la pretina del pantalón 
y las bolsas del chaleco. Dim. de 
bolsa. V. BOLSA. 

BOLSISTA, adj. "Ladrón de bol- 
sillo", como dice RAMOS y DUAR- 
TE, pero no sólo en Yucatán. V. 
BOLSEADOR. 

Es americanismo, según Toro 
Gisb., (Amer., p. 96), aunque no le 
hallamos en ningún tratado de len- 
guaje provincial, por nosotros con- 
sultado. 

BOLLO, n. Especie de chocolate 
que contiene una proporción mayor 
de pinole que de cacao, y se pre- 
para en pelotitas, a lo cual debe su 
nombre. En México llaman bol uto 
a cierto dulcecillo en forma de bo- 
litas. 

"Vendedoras de tamales de chile, de 
dulces y de capvjlfn: tapabocas y bo- 
nitos de a ocho." (FIDEL, Memorias, 
cap. IT, p. 120.) 

BOLLO llaman en el Estado de 
Veracruz al ladrillo ordinario, cru- 
do o quemado a medias, y usado 
para las construcciones corrientes. 

"Este bello edificio, de orden tos- 
cano (la Plaza del Mercado), está 
construido... de piedra múcara. co- 
ral, ladrillo y bollo. (PAYNO. Viaje a 
Veracruz. XA^II. p. 441.) "I "Pajarito" 
no acababa de hacer una cosa, cvian- 
do ya le mandaban otra; y ora con el 
rimero de bollos al hombro,... cuan- 
do escafllando el montón de bollos en- 
trp.«;rt<-pdos del cascote." (RODRÍGUEZ 
BELTRAN. Pajarito, XII, p. 225.) "A 
los pocos días de la que parecía res'a- 
lona tarea (que era la de remojar bo- 
llos). (ID., Ibld., p. 228.) — "Aquí aca- 
rrear y más acarrear bollos por esca- 
lera arriba. (ID., Ibld., p. 229.) — "A 
todas hora.s y en todas ocasiones era 
un zarandillo por el ir y venir, el vol- 
ver y revolver entre andamios, ... bo- 
llos, ensordecido por el tintín del 

filo de la cuchara sobre el canto del 
bollo. (ID.. Ihid., pp. 320-30.'» I tam- 
bién a un diilce. como en México; pe- 
ro especialmente hecho de maíz tier- 
no: "se aprovecha el jilote (elote que 
llamamos) para hacer las dulces y 
mantecosos bollltos." (RODRÍGUEZ 
BET.TRAN, Perfiles, p. 2B4.) 

BOMBA, f. "Composición poética 
popular de carácter declamatorio, 



que los bailadores echan o recitan 
a sus respectivas parejas, en mo- 
mentos en que, para el efecto, y 
mediante la voz de ¡bomba!, dada 
casi a grito pelado por alguno de 
ellos, la música interrumpe su eje- 
cución." (QUEVEDO, Lírica Popu- 
lar Tabasqueña, p. 19, nota.) 

"Y la música se eslabonó tras ima 
bomba anterior y tocado algunos com- 
pases, volvió a pararse en seco para 
que la bomba siguiente fuera echada." 
(ID., Ibld., Ídem.) "En aquel mismo 
punto tomó nota de cuanto la dono- 
sa ribereña sabía hacer en materia 
de bombas y cantares." (ID., ibld., p. 
21.) "Se les puso en la cabeza a los 
muchachos que tocaran un "zapateo", 
y eso sí que fué muy divertido, por- 
que empezaron a echar bombas; yo me 
reía a mares viendo bailar a Melquía- 
des y echando bombas a cual es- 
coger." (CORREA de CÁRTER, Pau- 
lina, p. 12.) "Las galas abundaron, 
y cuando una voz poderosa surgió de 
entre la multitud gritando: ¡bomba! 
¡bomba! y la música con un ritmo 
distintot indicó también aquel capri- 
cho original del pueblo, todos se que- 
daron inmóviles contemplando ca- 
da quien a su dama, como buscando 
en las luces de sus ojos la inspiración 
del verso o el recuerdo de la bomba 
a.nrendida en la ocasión primara." 
(RAFAEL DOMÍNGUEZ, La Fiesta 
de San Antonio.) 

Por más que nos jactamos de que 
la BOMBA sea cosa muy peculiar 
de nuestro lenguaje provincial, lo 
cierto es que también en España 
se llaman así los "versos que im- 
provisa la gente del pueblo en sus 
jaleos", segiín dice MEMBREÑO 
(Ob. cit., p. 25) y lo comprueba con 
la siguiente cita. 

"Porque aquellos (los zamarros) 
eran hombres de buen humor, que as: 
entonaban un enitalamio fomo baila- 
ban un zapateado; que así disertaban 
en una Academia como imnrovisaban 
ima bomh;i en tin rerralado festín." 
(MESONERO RÓSTANOS. Tipos y Ca- 
racteres.) Así es por más que el Dic- 
cionario sólo diga que es voz intf^r- 
jectiva con que se anuncia el brindis 
o la. copla. 

De todo esto se viene a compren- 
der que la palabra no es míís nue 
una aplicación extensiva o trasla- 



BOMB 



— 231 — 



BOMB 



ticia, en forma metafórica, de la 
acepción castiza en el sentido de 
explosivo, puesto que lo que carac- 
teriza al verso es la improvisación, 
la creación instantánea y oportuna, 
de acuerdo con el motivo que la' 
produce, en lo cual se diferencia de 
la gala que es un verso cualquiera, 
dicho en alabanza de la bailadora 
por verdadera galantería, de donde 
su nombre. La BOMBA eá el can- 
tar popular por excelencia en que 
se encierra el donaire, el saber, la 
gracia y el alma de nuestro pueblo, 
sobre todo campesino; es la más 
fiel expresión del folklorismo tabas- 
queño. El jarabe, el torito y demás 
aires populares no son más que mo- 
tivos musicales aplicados a los can- 
tares populares o BOMBAS, a todo 
aquello que en forma pintoresca 
aunque desaliñada o hasta desenfa- 
dada, traduce un sentimiento, una 
lágrima o un suspiro del alma ge- 
nuinamente popular. V. BOLERO. 

C. Rica. ."Los campesinos llaman 
también bombas a las coplas cuarte- 
tas que se dicen mutuamente los que 
bailan el fandango. Esto es simple- 
mente ima trasnominación, porque 
bomba! se emplea interjectivamente 
en España para anunciar en los con- 
vites y bailes que uno va a pronun- 
ciar un brindis o a recitar una copla." 
(GAGINI, p. 91.) "Hemos oído una de 
sus bombas, coplas que en sus bai- 
les se dirigen las parejas." (FERRAZ. 
Nahuatlismos de Costa Rica, artículo 
Esqulpoche, p. 64.) 

2. Nombre dado al sombrero de 
copa aovada pero no alta, y de ala 
angosta, generalmente con ribete a 
la orilla. Lo mismo en México, aun- 
que no traen la palabra Icazb. ni 
Ramos y Duarte, bien que éste la 
cita en la voz BOLERO, como si- 
nónima de ésta, y de uso en Vera- 
cruz solamente, lo cual no es cier- 
to. Tampoco es el bolero de C. 
Amér. (sombrero hongo o la chis- 
tera), —que llamamos SORBETE 
o SORBETERA. Lo mismo en Mé- 
xico, donde además llaman a éste 



CUBETA, CUBETÍN, (V.v.) pero 
nunca BOMBA. Llámase también y 
muy comúnmente BOMBÍN. . . 

Méx. "Sombrero de seda, de copa 
alta y ala chica." (RAMOS y DUAR- 
TE, p. 92.) "Bombín. Sombrero de 
fieltro, castor o paja (?) de ala chiva 
y copa alta." Jamás hemos oído que 
al sombrero de paja se llame así, .ni 
tampoco al de copa alta. 

"Todos muchachos alegres y garbo- 
sos, que todas las tardes a las seis,,., 
limpios de la tizne del taller, depo- 
nen la blusa azul y el desastrado fiel- 
tro para vestir jaquete y calarse la 
bombita." (DELGADO, La Calandria, 

x^^I, p. 144.) 

Cuba. Al decir de MAGIAS y de 
PICHARDO <pp. 31 y 180) es nombre 
burlesco que en la parte occidental 
se da al "sombrero ahormado de co- 
pa alta" (sorbetera). Para nosotros 
no tiene nada de burlesca la voz. 

Amer. TORO BISBERT (America- 
nismos, p. 81), en la voz cubilete hace 
¡a misma confusión, al decir que: "es 
el sombrero de copa para los colom- 
bianos (Uribe). Tan estrafalario . ac- 
cesorio del vestido masculino se lla- 
ma bolero en Guatemala (Batres), 
donde tamoién lo llaman, como en el 
Perú y acaso en otras partes, som- 
brero de pelo (Batres), en Perú es 
I vulgarmente tarro o tarro de unto 
(Arona, art. SOMBRERO DE PELO) ; 
o bolero (Tobar, art. BUCHE); bom- 
ba lo llama el pueblo en la Habana 
(Pichardo), galera en Chile (Echeve- 
rría). En Aléjico se llama sorbete, bo- 
lero, sorbetera, cubeta, bomba o pava, 
\ según las comarcas (Ramos), en Bo- 
j livia chaco (C. Bayo) y en el Ecua- 
dor, buche (Tobar)." Tal confusión ya 
! se dijo que no existe entre nosotros, 
! pues la bomba o bombín es de copa 
! aovada; pero no alta, en tanto que la 
sorbetera o sorbete es de copa alta 
y generalmente chata o plana. 

En Átava dicen bimba (BAR^^I- 
BAR, Voc. de Alaba, p. 54.) 

, 3. Burbuja, pompa (4a. acepción.) 
i Cuervo (Ap. Crit., 467), en el capítu- 
' lo de voces nuevas, habla así: "En 
otras lenguas corresponden formas di- 
ferentes a algunas acepciones de bom- 
' ba: llevan b las que provienen del la- 
tín bombus, ruido, zumbido (bomba 
de artillería, y por semejanza de foí- 
, ma, la de cristal, etc.), y p las que se 
i refieren a la máquina hidráulica. En 
1 castellano hay alguna confusión, pues 
1 a! paso que se dice bombacho, bom- 
' beo, que convienen con la bomba de 



BOMB 



— 232 — 



BOMB 



artillería en lo redondeado o comba- i 
do, pompa significa el fuelle o ahue- 
camiento que se forma en la ropa 
con el aire. Pompa es también en cas- 
tellano el globo lleno de aire que se 1 
hace con agua jabonosa; entre nos- 
otros, como en varias partes de Amé- i 
rtca, llamamos esto bomba, y también 
bombita la burbuja, en especial la que 
íftrma el agua que empieza a corrom- 
perse. El concepto de fasto, ostenta- 
ción vana que da pompa, se enlaza 
fácilmente con el de inflamiento, hin- 
chazón, y esto puede haber dado lu- 
gar a que tal forma prevalezca en lu- ' 
ífar de la otra; pero lo cierto es que ; 
■el uso americano y los derivados que i 
de él provienen indican bastante an- ! 
tigüedad. La Academia registra ya el I 
verbo abombar con la acepción de | 
asordar, aturdir, correspondiente al 
adjetivo bombo y al sentido etimoló- 
.gico de ruido. Al decir, pues, los es- 
pañoles pompa de jabón y nosotros 
bomba, obedemos a diferentes influen- 
cias de forma y de concepto." 

BOMBÁSTICO, CA. adj. "Aplica- 
do a estilo o frase, ampuloso." ¡ 
(ICAZB.) Es americanismo. I 

Hond. MEMBR., p. 26, quien dice í 
que "lo mismo en el Perú." '• 

Venez. RiVODó (Voces Nuevas, p. ! 
58): "Es un derivado de bombo, de 
significación expresiva y hasta ono- 
nríatopéyica." j 

TORO GISB., Dice. Lar., la califica 
de anglicismo. 

BOMBEADORA. í. "Especie de 
garrucha para facilitar en los inge- 
nios el oficio de bombón cuando se 
trasega el guarapo de una a otra 
paila o tacho." (PICHARDO, p. 31.) 
Con la misma acepción corre esta 
voz por nuestras haciendas de caña : 
o ingenios, seguramente trasplan- 
tada de Cuba, de donde vinieron la 
industria y los maestros de ella. | 

BOMBEAR. "Manejar la l)omba." j 
Domínguez y Caballero, — dice MA- 1 
CÍAS (p. 180.) — únicos que hacen- 
mérito de esta importante y usadí- j 
sima acepción." j 

Parece mentira que hasta hoy 
permanezca rehacía la Academia a ! 
admitir y consignar esta acepción ; 
que es sin duda la que todos, ame- ¡ 
ricanos y españoles, conocemos más 
desde que nacimos. Pero lo curioso! 



es que otros diccionaristas, de cri- 
terio un poco más liberal, tampoco 
la registran, Toro Gisb. en el Dice. 
Lar., entre otros. 

Cuba. "Poner en ejercicio el bom- 
bón (aum. de bomba: bomba grande) 
trasegando el guarapo de una a otra 
paila o tacho." (PICH.). Hay que te- 
ner presente que Pichardo escribió va- 
rios años antes que Macías. 

Hond. Parece que equivale a nues- 
tro espantarse o alzarse una cosa: 
"En el trato familiar, tomar ima co- 
sa que otro había reservado para sí, 
colocándola en lugar oculto. Escondí 
una botella de coñac y me la BOM- 
BEARON." (MEMBREÑO.) 

Ríopl. Por allá tiene otro significa- 
do muy distinto: "descubrir posicio- 
nes, estar de espía en paz o en gue- 
rra." (BATO). — "Explorar el campo 
enemigo. Seguir los pasos de una ex- 
pedición, observando sus movimientos. 
Observar cautelosamente a alguno, a 
fin de descubrir su intento, o con cual- 
quiera otro objeto." (GRANADA). 

2. En el lenguaje familiar vale 
también entre nosotros cambiar al- 
ternativamente un líquido de una 
vasija a otra, dejándole caer desde 
alto, con el fin de enfriarle: el café, 
el chocolate, por ejemplo. BOM- 
BÉEME esta bebida, se dice a las 
cocineras. La acepción es metafó- 
rica, por la ficción seguramente del 
líquido que cae como arrojado por 
una bomba. 

BOMBILLA. En México (RAM. y 
D.) suelen llamar así al tubo de 
cristal o chimenea de la lámpara y 
también a la ampolleta eléctrica. 
Nosotros hemos diferenciado mejor, 
llamando BOMBILLA exclusiva- 
mente a la ampolleta o lámpara 
eléctrica pequeña, y bombillo a la 
cánula de vidrio o chimenea de la 
lámpara o quinqué. Parece que allá 
(Icazb.) también significa cucharón, 
en la acepción de cuchara para ser- 
vir en la mesa. 

Chile. RODRIGI^EZ, p. 65), Registra 
la acep. de tubo. 

Ríopl. Advertimos gran analogía en- 
tre el significado nuestro, en cuanto 
a la forma de la cosa expresada, con 
el que tiene por allá: "Cánula de pía- 



BOMB 



233 — 



BONG 



ta o de metal inferior con la que se 
toma el mate." (BAYO, p. 35.) 

bombín, m. Muy usada también 
es esta voz para llamar al sombre- 
ro de copa combada y baja, y ala 
angosta con ribete en la orilla, que 
se conoce con el nombre igualmen- 
te general de bomba. 

"Andaba empeñando hasta el bom- 
b'in para comer la infecta comida de 
los fonduchos." (MERINO, Juana San- 
ta-Anna, XDC, p. 185.) 

BOMBO, m. Pompa, ostentación; 
notoriedad, pero falsa o ilegítima. 
L'sado principalmente en la frase 
darse bombo o hacerse bombo, es 
decir, ocuparse de sí mismo por el 
afán de hacerse notable u ocupar- 
se de otro con el mismo fin para 
éste, aun cuando sea inmerecida- 
mente. El bombo, a veces auto bom- 
bo, es efímero, deleznable y mera- 
mente circunstancial o de ocasión. 
Se funda las más veces en una po- 
sición transitoria u ocasional y tie- 
ne por causa la torpe adulación o 
la vil vanidad; pero nunca consti- 
tuye una verdadera celebridad, la 
cual descansa sobre méritos legíti- 
mos y permanentes, y es inmortal 
como todo lo grande. 

2. adj. Aturdido, en general; y ha- 
blándose de caballerías, cansado 
por acción del sol: insolado. 

Lo mismo en México. (RAM. v 
D., p. 93.) 

3. adj. Aturdido, atontado, amo- 
dorrido; hablando de la carne, tam- 
bién significa poco maciza, y, en 
especial, se dice de la del pescado 
abombado o embarbascado. Un can- 
tor popular dice: 

'•No me gusta ta guabina 
porque tiene carne bomba: 
es peje de poca espina 
y se mantiene a la sombra." 
Dicese más comúnmente abom- . 
bado, da. (V.) 

Cuba. "D. Soso, desabrido o insí- 
pido al paladar y II, "aplícase a la^ 
personas poco vivas y sin gracia, y a 
las que están sunodorradas. Árbol." 
<MACIAS. p. 181.) J 



PICH., p. 31, da además el signifi- 
cado de "agua u otro líquido sin gus- 
to y calentado apenas, menos que ti- 
bio y lo suficiente a quitarle sólo la 
frialdad natural: así se dice agua o 
baño bombo o bombito, esto es, lige- 
ramente pasado por el fuego, que no 
llegue a entibiarse, y en tal acepción 
es palabra más exacta y precisa que 
la sinónima del verbo quebrantar." 

BONETERÍA, f. Por haber inva- 
dido a Tabasco en el lenguaje co- 
mercial esta palabra, copiamos a 
continuación lo que acertadamente 
dice el sabio Icazbalceta: "He aquí 
una palabrota que ha cundido como 
mancha de aceite. Por todas partes 
se ven tiendas de bonetería, con ta- 
maños letreros: se anuncian artícu- 
los de bonetería, etc. BONETERÍA 
no es más en castellano que el ta- 
ller donde se fabrican bonetes y la 
tienda en que se venden; y en nues- 
tras boneterías no se hallará un bo- 
nete ni para remedio. Lo que suce- 
de es que hemos traducido del fran- 
cés al gabacho la palabra bonnete- 
rie, qtfe por allá no se reduce a los 
bonetes, sino que significa taller 
donde se hacen y tienda en que se 
venden artefactos tejidos de punto, 
como medias, calcetines, camisas 
interiores, etc., a lo cual se agrega 
acá infinitos artículos que nada tie- 
nen que ver con la tal BONETE- 
RÍA!" (Ob. cit., p. 36.) 

BONGO, m. Embarcación menor, 
cayuco; corta, ancha y honda, apro- 
piada para cargar. Como se ve 
nuestra acepción en el uso popular 
es enteramente específica; lo que 
caracteriza al BONGO es la conca- 
vidad amplia y combada, o abomba- 
da; y en tal sentido parece que la 
palabra tiene afinidad ideológica y 
fonética con bomba. No es precisa- 
mente el Bombo de la Academia al 
cual se parece por el uso a que se 
destina, atmque no sea precisamen- 
te de proa roma, pues la embarca- 
ción de esta forma, se llama en- 
tre nosotros chalupa o lancha; en 



BONH 



— 234 — 



BOQXn 



México chinampa. Aunque casi to- 
dos l'os diccionaristas, inclusive la 
Academia, circunscriben 'a embar- 
cación aludida a la América Cen 
tral, lo cierto es que existe en l\lé- 
xico (OCAMPO, Obras, Vocabulario, 
p. 136.) ; en Tabasco, en Venezue- 
la (1) (PICÓN PEBRES, Ob. cit, 
pág. 53.); en Cuba (MaCíAS, p. 
182 y PICH., p. 31), en Filipinas 
(MACÍAS) y en el Ríopl. (BAYO, p. 
35.) De las descripciones, la de 
Pich, es la que más se acerca a la 
nuestra: "Especie de lancha muy 
ancha y chata para cargar", para 
todos otros es simple embarcación 
hecha ahuecando un tronco. Sin e 
bargo, la Academia tiene una no- 
vedad, muy de las suyas, diciendo 
que en Cuba es "Lancha grande su- 
jeta a una maroma (?), que se uti- 
liza para atravesar Los ríos." Igno- 
ramos de donde copió esto que no 
hallamos en ningún diccionarista 
cubano. Es curioso también lo de la 
maroma, pues por ello se infiere 
que los ríos deben ser muy angos- 
tos; sobre todo ¿qué tiene que ver 
lo de la maroma como cualidad de 
la cosa definida? ¿qué no cualquie- 
ra embarcación se puede sujetar a 
una maroma? 

Parece que en general el BONGO 
de las otras partes de América, co- 
mo el de Filipinas, comprende a 
nuestro cayuco regional. (V.) 

BONHOMTA. f. No es exacta- 
mente la "calidad de bonachón", 
como dice TORO G. (Dice. Lar.), 
el significado de esta "palabra eu- 
fémica," (RIVODó, Voces Nuevas, 



(1) GAGINI dice que en Venezuela 
lo llaman bombóte. No trae PICÓN 
esta palabra. La registra RIVODó 
(Voces Nuevas, p. 248), lo mismo que 
Bombetero. La derivación es incon- 
cusa; sólo que no conforme el vulgo 
con bombo, hizo despectiva la palabra 
transformándola en bomgo, bombóte o 
bombotero. 



p. 53), sino la "condición de bondad 
manifiesta en el hombre." 

BONSHAN. (Del maya bonxaam) 
m. Nombre de una especie de pal- 
ma de las que se conocen con el 
nombre genérico de guano. Lláma- 
se también chamaropo. Es la espe- 
cie más estimada, y usada en la 
manufactura indígena de sombre- 
ros, con preferencia S'0bre_ el gua- 
no yucateco, por ser más fino que 
éste. 

"El Coripha textorum (taciste) es 
una planta semejante al Chamaropo a 
Guano Bonxaam, aunque no tan ele- 
vado como éste." (ROVIROSA, El 
Part. de Mac, MS. cap. IV, p. 62.) 

BOQUINETE, adj. Ya boquilla 
entró al Diccionario, aunque des- 
acertadamente definida; pero BO- 
QUINETE que es el de labio lepori- 
no, el labihendido o que le falta 
un pedazo de labio, todavía no en- 
tra en el cuerpo de voces, por más 
que muy pocos sean los que conoz- 
can la liebre, para saber que tie- 
ne el labio hendido y por más tam- 
bién que la comparación es poco 
feliz, pues aparte de que en los ani- 
males el labio se llama comúnmen- 
te jeta, poco comedida la compa- 
ración de la persona humana con 
la bestia, aunque ésta sea bestezue- 
la. A tanto equivaldría como a lla- 
marnos muitiungulados, sólo por- 
que tenemos muchas uñas, o a lla- 
mar buldoguiano al chato. 

Es también de uso popular, aun- 
que más bajo, el sinónimo sheto. 
(V.) 

Es americanismo, por más que se 
usen distintas derivaciones de len- 
guas indígenas en algunas partes: 
en México (RÓBELO; PENSADOR, 
Periquillo; Vocabulario, Ramos.), 
tencua» o chuco, cheche, boquete 
(Ramos); cheuto, en Chile (RO- 
DRÍGUEZ); bichín, jane, janiche y 
morocho en Honduras (PICÓN FE- 
BRES), y, según TORO G., (Amer.,. 
p. 89), huaco en Ecuador (TOBAR); 



BORB 



— 235 



BORRA 



janane en Guatemala (BATRES.) 

Como se ve, nuestra forma no es 
más que una derivación despectiva 
de boca. 

BORBUCEAR. V. BURBUCEAR. 
BORCELANA, f. Lo mismo que 
bacinica o bacinilla. Muy común so- 
bre todo en el Estado de Veracruz. 
En Ciudad del Carmen y otros pun- 
tos de Campeche dicen cotorra. 
Usado también en México (Icazb., 
p. 56). Ramos y Duarte dice que 
en Chihuahua (Est. de Chihuahua) 
significa "plato chico para servir 
dulce, fruta, etc."- Es verdadera- 
mente raro esto, y aun los chihua- 
huenses a quienes hemos pregunta- 
do lo tienen como nuevo. Registra 
también borcelanita, regional de 
Guanajuato, que quiere decir: "pla- 
tito en que se pone la escudilla o 
taza de tomar café." Nada nuevo, 
ni vemos la necesidad de definir el 
diminutivo, cuando tiene idéntico 
significado. Además de esta redun- 
dancia, creo que. después de Don 
Feliz (así escribe él su nombre), 
nadie en Chihuahua ni en Guana- 
juato tenga el feo gusto de tomar 
la fruta, el dulce o su taza de café , 
en borcelana. (1) j 

"Una borcelana cascada." (PETNSA- | 
DOR, Periquillo, pte. la., cap. 'KV, p. 
91.) "El día 28 del pasado se perdió 
en la calle de las Escalerillas núme- ' 
ro 12 lina borcelana de plata." (Diarlo 
de México, t. I, p. 284. c. por ICAZB.) ; 

En Canarias la palabra borcelana 
sisnifica aljofaina, palangana, según 
ZEROLO y TORO G. (Dice. Lar.) 

BORDAR, a. "Adornar una tela o 
piel con bordadura." Bordadura. f. 
Labor de relieve ejecutada en tela 
o piel con aguja y diversas clases 
de hilo. En nuestra habla popular 

(1) En Chiapas fabrican una taza 
de forma de cono truncado, de super- 
ficie brillante, con listas que simulan 
dibu.jos toscos, de color verde greneral- 
mente. En ella toman la comida las 
grentes humildes. Tráenla a vender a 
Tabasco (comunicación del Sr. Prof 
Gil Segrundo Gil.) 



í este verbo tiene la acepción espe- 
cial de grabar en objetos, especial- 
mente jicaras, cocos, etc., dibujos 
: e inscripciones. 

BORDEAR, a. Caminar por el 
borde o la orilla de un camino o 
por la ribera de un río, etc. La 
Academia no le da más que la 
acepción marítima de dar bordadas. 

BORDOS, m. Jcazb. da a esta pa- 
labra, como mexicanismo, la acep- 
ción general de separo en que se 
recogen las aguas en los campos. 
, Esto sólo se usa en la altiplanicie; 
I en las c-ostas en donde abimdan los 
depósitos }• corrientes, son desco- 
nocidos los bordos. 

BORDÓN. COMO BORDÓN DE 
CHAInFl la, f r. fam. fig. que sirve 
para expresar que una cosa es muy 
fuerte o resistente. Aplícase tam- 
bién a las personas. Por alusión a 
la madera de que hacen los cháma- 
las sus bordones de viaje, madera 
muy fuerte. Tiene también cierto 
doble sentido, bajo y obsceno. Díce- 
se asimismo como brazo -de San 
José. 

BORDONEAR. Para la Academia 
es función propia de los ciegos: 
"Tentalear con el bordón, o dar 
bordonazos." Para nosotros, como 
para los centroamericanos (SALA- 
ZAR GARCÍA, p. 53), tiene el sig- 
nificado de florear o tocar con lu- 
cimiento la guitarra u otro instru- 
mento de cuerda, o, como dicen los 
guitarristas: recorrer el registro, 
ejecutando variaciones. 

BORONA, f. Dice Ramos y Duar- 
te que en Tabasco se usa por "mi- 
gaja, residuo o cosas pequeñas " 
Ignoramos dónde haya podido espi- 
gar semejante inexactitud, porque 
nosotros no hemos oído jamás la 
voz aludida. Tal cosa significa en 
Costa Rica (GAGINI. p. 91) v en 
Bogotá (CUERVO. 914.) 

BORRACHENTO, TA. adj. Con 
el sufijo ento, a hemos formado es- 



BORRA 



236 



BORRA 



te adjetivo, correcto por su forma- 
ción, pues expresa la cualidad de 
ser borracho: el que practica la bo- 
rrachera o embriaguez. Es mexFca- 



tó,.... se encontró con los dependien- 
tes muy ufanos fregando el mostra- 
dor, y el borrachín que se quedó allí, 
trayéndoles agua." (Astucia, t. I, cap. 
III, p. 49.) — "Eso es mucha mentira. 



nismo, por mas que nuestros dic- i ^"*" f ,^°!'!'^.'L*^'*" '^?"*^* que estaba 
. ¡ . 1 , . presente. (Ibid., p. 51.)— Brincó Pa- 

cíonanstas nacionales no lo consig- 1 tricio el mostrador y ayudado de un 
lien. 



"Los pobres rancheros de aquel lu- 
gar habían abandonado sus casas y 
remontándose, desde que los borra 



borrachín cerró las puertas muy pre- 
XV, p. 300.) 

Colombia. "El que tiene el vicio de 
beber en grado menor que el borra- 



chentos guerrilleros que antes pasaron : cho ordinario." (CUERVO, Apunts., 
los pusieron en alarma." (Astucia, t. i párr. 869). 



2o., cap. VI, p. 145.) "A punto estu 
vo el borrachento de derribar a la 
crónica doncella al tremebundo abra- 
zo con que la saludara." (AZUELA, 
Mala Yerba, IX, p. 7L) 

borrachín, adj. y t. s. "Bo- 
rracho por costumbre; pero no con 
exceso hasta caer", dice el ilustre 



Cuba. PICH., p. 32. 

Hond. MEMBREÑO, p. 26. 

C. Amér. SALAZAR GARCÍA, p. 53. 

Álava. "Persona que tiene el vicio 
de la bebida, pero en menor grado 
que el borracho habitual." (BARAI- 
BAR, Voces de Álava, p. 56. ) 

B0RRACH6N, NA. adj. Borracho 



Icazbalceta. Especie de frecuenta- 1 también por costumbre; pero con 
tivo de borracho; el bebedor que se ! exceso: que de ordinario está ebrio, 
mantiene de ordinario borracho a| Frecuentativo de borracho, y a la 
medidas, a medios chiles o a me- ¡ vez despectivo. Es mexicanismo. La 
dias riendas. Es americanismo que ! terminación ór>, a es castiza y for- 
no registra la Academia, aun cuan ' ma aumentativo; pero en este caso 
do sea conocido en España, según el significado del adjetivo es algo 
afirma CUERVO (869) que cita las distinto. . 
autoridades de BARÁIBAR, BARO- "Agarrado del brazo de ese borra - 



chón que ha de haber sido de su ra- 
lea." (Astucia, %. lo., cap. XIV, p. 
274.) 

BORRADOR, m. Objeto de escri- 



JA (La Busca, p. 162) y TORO G. 
(Amer., p. 148.) 

"Sí, Santita, así le dicen los inteli- 
gentes pregúnteselo usted a ese, ..,,,,, 

borrachín que nos visita y que hace j torio, hecho de hule maciZO en di- 
versos." (GAMBOA, Santa, V, p. 160.) ' versas formas, que sirve para bo- 
— "¿Y qué me dan respecto cuatro bo- i-rar lo escrito o simnle frnempnfn 
rrachines desvelados?" (FIÜEL, ^e- ¡ , , ' ,^ . ^^ A^^^^®^'^" 

morías, cap. III, p. 238.)— "Terrenos in- I <i® 1^ misma materia, adherido en 
mensos más que sobrados para llenar j el lápiz al extremo opuesto a aquél 
ltL^ÍÍ^"^^f,.„"'l^;*!fÍ^^?^f „?fL^"*^" ^°' ' ^o^ Q"^ se escribe, y con el mismo 

objeto indicado. En México le lla- 
man goma. Esta palabra tan gené- 
rica parece menos propia que la 
nuestra que expresa el uso a que se 
destina el objeto. 

Lo mismo significa en Centro Amé- 
rica. (GAGINI, p. 91; SALAZAR GAR- 



rrachín, cuya vida se pesaba de ran 
■chería en ranchería." (AZUELA, Ma- 
la Yerba, VIII, p. 60.) "Había llegado 
también al mismo grupo, el hermano 
mayor de Julián, Gabriel, borrachín 
desarrapado." (ID., Ibid., XV, p. 113.) 
— "Esto es un robo. ¡Ladrones, siquie- 
ra salgan al camino real! — grita im 
frenético borrachín." (ID., Ibid., p 



119.) — "Y todo el mundo callaba, es- ! CÍA, p. 53.) 



tupefacto, pendiente de los labios del 
viejo borrachín." (ID., ibid., XVI, p. 
123.) — "El gendarme forcejeaba y 
blandía el garrote sobre la cabeza del 
borrachín que cantaba con voz aguar- 
dentosa y chillona." (ROD. BELTR., 
Una docena de cuentos, V, p. 50.) — 
"Cuando le pareció oportuno se levan- 



BORRAJA. f. En lenguaje fami- 
liar y jocoso se llama así al aguar- 
diente, y, en general, a cualquiera 
de los licores, como el riquísimo 
habanero, con que se acostumbra 
hacer Ta mañana. 



BORRE 



— 237 — 



BOTA 



BORREGO, m. fam. "Pajarota, no- 
ticia falsa, BORREGO lanudo, em- 
buste de marca mayor." (ICAZB.) 
Muy usado en Tabasco. Equivale 
al canard, más moderno. Dícese 
también BORREGO peludo y cule- 
brón. 

"Malos informes son sin duda al- 
guna los Que a! Imparcial ha dado su 
repórter de Frontera; al asegurarle 
que el Sr. Lie. Pizarro Suárez llegó a 

aquel puerto pues la tal noticia 

es un solemne borrego." (El Part. 
Liberal, Xo. 43, agosto 27-1SS4.) 

RAMOS y DUARTE, p. 94. 

Cuba. (MACLA.S. p. ISS.) 

C. Amér. "En Costa Rica es un cer- 
do pequeño y rechoncho." (GAGIXI. 
p. 92.) SAL.VZAR GARCÍA, p. 53. 

Méx. ICAZB-, p. 57. 
. . SOLTAR rN BORREGO : espar- 
cir xm notición o noticia falsa, o 
exagerada en demasía. Dícese tam- 
bién ECHAR irN BORREGO. 

SALIR BORREGO, resultar falso 
lo que se había creído verdadero: 
no cumplirse una cosa anunciada o 
prometida". (ICAZB.) Nos parece 
mejor definido asi que como lo ha- 
ce TORO G.. "fallar" (Dice. Lar.) 

"Pero el programa salló borrego." 
(PLAZA, Cuento, c. p. Icazb.) 

"I aunque al fin sale borrego 
La aspiración masculina. 
Más segura es la rutina: 
No siempre el amor es ciego." 
(FIDEL. Poesías Festivas, Un retra- 
to, p. 69.) 

"Que eso de Dios es borrego. 

Que si la vida le amosca 
Tome un pomo de cianuro." 
(FIDEL, Musa Callejera, Romance, 
p. 32S.) 

NO PORQUE ME VEAN LANA 
CREAN QUE SOY BORREGO: fra- 
se con que se da a entender que la 
bondad no denota cobardía o tonte- 
ría, es decir, que las apariencias 
engañan, o que caras vemos, cora- 
zones no sabemos. En México se di- 
ce vestir lana. 

"Veto derecho, 
Que aunque visto de lana 
No soy borrego." 
(PRIETO, Musa Callejera, Coplas 
leperuzcas, p. 311.) 



Cuba. "Aunque vestido de lana, no 
soy borrego, frase con la que se ad- 
vierte que aún cuando se ostenta bon- 
dad, no hay candidez". Icazb. da ade- 
más la frase "Topar el borrego," lo- 
grar una pretensión o negocio cuando 
se da a conocer con ciertto disimulo, 
sin proponerlo abiertamente. Vino fu- 
lano a ver si topaba EL BORREGO; 
pero no TOPÓ." No se upa fuera de 
México. 

BORUCA.. VOLVER BORUCA 
una cosa o un asunto, es confun- 
dirlo, enredarlo o entretener su 
resolución con ardides y artimañas: 
equivale a la frase meter a bulla 
del "Diccionario, o a esta otra, echar 
a chacota. 

"Hacer perdediza alguna cosa; en- 
redar el ánimo del interesado en ella." 
(OCAMPO, Ob., cit., p. 137.) 

Icazbalceta da la frase "HACER- 
SE BORUCA, aturdirse con cual- 
quiera ocupación, en especial bu- 
lliciosa, para alejar el recuerdo de 
algún pesar." No se usa entre nos- 
otros, y se parece a volverse ta- 
rumba, que sí usamos. 

BORUQUIENTO, TA. adj. "Bulli- 
cioso, animado, alegre, ruidoso." 
(ICAZB.) Mejor diríamos: alboro- 
tador, amigo de armar o meter BO- 
RUCA, frase esta también muy 
nuestra: meter a bulla, o hacerla. 

RAMOS y DUARTE. p. 94. 
. OCAMPO: "Quien hace habitual- 
mente inucho ruido al hablar." (Ob. 
cit.. p. 137.) 

BOSTICAR, a. Muy usado, en len- 
guaje familiar por musitar, susu- 
rrar o ha"Blar entre dientes. 

NO BOSTICAR PALABRA, no 
hablar nada, no replicar a lo que 
se interpela. 

"No había acabado el Teniente 
Brandespino, de bosticar aquellas fra- 
ses irrespetuosas, cuando la mano de 
nuestro campeón lo levantaba por el 
cuello." (MERINO. Juana Santa An- 
na, III. p. 21.) 

C. Amér. (SALAZAR GARCÍA, p. 
54.) 

BOTA. f. BOTA FEDERICA, 
"bota fuerte y alta, ensanchada en 
la boca." (ICAZB.) 



BOTA 



— 238 — 



BOTA 



"Cuando algún pobre recluta se des- 
cuidaba con un botón de la casaca, 
o con dejar de dar bola a sus pesa- 
das botas, que todavía llaman fede- 
ricas, entonces ardía Troya." (PAi- 
NO, Fistol, t. III, cap. 7.) 

2. adj. Estudiante torpe, poco 
aventajado, y, en general, el que 
no tiene a4)titud en trabajos inte- 
lectuales, de pocos alcances. 

BOTADERO, m. Lugar de la ri- 
bera de un rí'O donde no es barran- 
coso, a propósito para que se bo- 
ten al agua los animales que le 
cruzan. Liamase también abaianza- 
dero. 

Venez, Lo hallamos con significado 
semejante: "Lugar de la ribera de un 
río caudaloso, donde se toma vado." 
(PICÓN PEBRES, p. 53.) 

A esto llamamos en Tabasco, el 
vado especííicamente. En el bcíía- 
dero o abalanzadero, precisamente 
no da vado el rio, por eso hay ne- 
cesidad de abalanzar el ganado, de 
arrearlo para que se bote al agua. 

2. BOTADERO, se llama también 
en el lenguaje de montera al lu- 
gar de la ribera del río que, por 
idénticas condiciones, es apropiado 
para echar la madera al agua. 

"Así llegaron hasta el botadero, 
desprendieron el lagarto y, auxiliados 
por otros trabajadores, rodaron la vi 
za de lo alto de la margen al fon- 
do del arroyo." (ZENTELLA, Perico, 
XIII, p. 79.) 

BOTADOR, RA. adj. V. BOTARA- 
TE. 

"Escurríanse en estas reuniones 

algún hijo de casa grande atrasado y 
perdulario, o un sobrino de cura, bo- 
tador de dinero y arriesgado." (FI- 
DEL, IVIemorias, cap. II, p. 149.) 

2. m. En el lenguaje de la nave- 
gación inteiior se llama así al bo- 
ga que impulsa la embarcación por 
medio de palanca, apoyando ésta al 
fondo y haciendo fuerza sobre su 
otro extremo con el hombro. 

BOTAR. Bien podemos aplicar lo 
que dice GAGINI: 'TEste es uno de 
los verbos- más elásticos que se es- 
tilan por acá, con la particularidad 



de que casi nunca se emplea acer- 
tadamente. 

"Se dice: botar la plata, por des- 
pilfarrar, malgastar, dilapidar, disi- 
par o derrochar el dinero; botar 
un paío, por derribar, aterrar, echar 
por tierra o voltear un árbol; botar 
un caballo al jinete, por tirarlo, de- 
rribarlro, despedirlo de la silla; 
botarse ai agua, por echarse, arro- 
jarse; botar a un criado; por des- 
pedirlo .etc." Decimos también bo- 
tar el ganado (al agua), forma ac- 
tiva; botar a un empleado, en ge- 
neral separar a alguien de un em- 
pleo; botar al pozo, por tirar, y 
además, botar el pañuelo u otra co- 
sa cualquiera, por perderlos." Como 
vemos, pues, es verdaderamente so- 
corrido el verbo. 

"Busca marchante y ha de pensar 
que él es alguno de esos ricachones 
que vienen a botar la plata." (AZlíi;- 
LA, IVIala Yerba, XIV, p. 108.) 

2. En el lenguaje de la navega- 
ción interior este verbo expresa 
una forma especial de bogar por 
medio de la palanca, tirando ésta 
al fondo del agua y haciendo fuerza 
en el otro extremo con el hombro 
O el pecho apoyados sobre ella. BO- 
TAR, o íirar, palanca: bogar de es- 
ta manera. tJsase esta forma cuan- 
I do la embarcación es grande o de- 
masiado pesada para poder ser mo- 
vida remando a pulso. 

"Y botando al principio para bo- 
gar después, surcamos las aguas del 
angosto estero del Nautla." (GARCÍA 
CUBAS, Recuerdos, p. 609.) El autor 
define la voz: "Hacer caminar el bo- 
te a impulso del remo que alcanza 
el fondo del río y se apoya en él." 

Cuba. MACIAS, p. 189; PICH.. p. 32. 

C. Amér. Ya citamos a GAGINI 
SALAZAR GARCÍA apunta solamen- 
te la frase "botar el dinero " 

Bogotá. El eminente CUERVO lo 
censura en todos los usos apuntados. 
"Algunos de nuestros escritores y un 
buen golpe de gente no escritora abu- 
san del verbo botar, empleándolo a 
cada triquitraque en casos en que el 
buen lenguaje prefiere otros términos: 



BOTA 



239 — 



BOTE 



muchos dicen botar la plata, por ti» r 
rar, malgastar, disipar, dilapidar el; 
dinero, y hasta botarse en brazos de 
Dios por echarse en brazos de Dios, 
botar el pañuelo por perderlo, y así 
en otros capos; botar supone cierta 
violencia en el esfuerzo (botar un bu- 
que al agua, botar la pelota.)" (Apunt. 
Crít., 530.) ! 

Nosotros decimos también hallar 
botada una cosa, por hallarlar tira 
da, abandonada, en forma semejan- 
te a la de Sur América, en donde 
llaman botados a los expósitos, 
echaditos o hijos de piedra, al de- 
cir de CL'ERVO (Ob. cit, ibid.), 
BAYO (p. 36), TORO G-, (Dice. Lar.) 
y semejante a la de Centro Améri- 
ca en que botado equivale a muy 
barato: MEMBREÑO, p. 26, GAGI- 
NI, p. 92, quienes apuntan además 
otra acepción del adjetivo, "desper- 
diciado, derrocllador, despilfarrado." 
RODRÍGUEZ (p. 65), dice :"como 
reflexivo no se encuentra en nin- 
gún Dice, de la Lengua;" sin em- 
bargo la usamos mucho en la frase 
botarse (echarse) al agua. 

BOTARATE, m. "Hombre alboro- 
tador y de poco juicio." Jamás usa- 
mos la palabra en este sentido, si- 
no en el de derrochador, disipado, 
manirroto, y es, como dice CUERVO. 
(Apunt., párr. 484), a influencia de 
botar, que abusivamente empleamos 
por malgastar, dilapidar. Bueno es- 
tá; pero si la palabra se deriva de 
botar, como no puede mev^s de ser- 
lo, ignoramos por qué pase a signi- 
ficar "alborotador, de poco juicio," 
como quiere la Academia. Esta- 
mos con lo dicho por RIVODÓ 
(Voces Nuevas, p. 53), por ser es- 
to cierto: "Le falta el signiñcado 
equivalente a derrochador, malba- 
ratador, con el cual es usado en 
muchos países, fanlo de la Penín- 
sula como de América y también 
en las Canarias. En este sentido se 
deriva de botar, en la acepción de 
"arrojar o echar fuera con violen- ; 
■cia". ' 



"Paises hay en que nunca se usa 
esta voz en el sentido que le da el 
Diccionario; y en que sólo es co- 
nocido por el lamoso epigrama de 
Moratln : 

"Pedancio. a los botarates 
Que te a>-\idan en tus obras 
No los mimes ni los trates: 
Tú te bastas y te sobras 
Para escribir disparates." 
Dícese también botador. 
Cuba. PICH., p. 32. 
C. Amér. GAGINI, p. 93; SALAZAR 
GARCÍA, p. 54. 

BOTE. m. Por más que la Aca- 
demia se esfuerza en definir esta 
voz en la acepción de su segimdo 
artículo, no queda comprendido 
nuestro bote de leche. Ella dice: 
"Vasija pequeña de barro vidriado, 
cristal, vidrio, porcelana, hoja de la- 
ta u otra materia, que sirve para 
guardar medicinas, aceites, poma- 
das, tabacos, conservas, etc." Nos- 
otros diríamos: "Vasija por lo ge- 
neral Se forma cuíndrica, que sir- 
ve para guardar o conservar ácidos 
o líquidos, o para transportarlos: 
un BOTE de leche." 

De advertir es también que nues- 
tro bote no es especie de odre", C& 
mo el de Venezuela (PICÓN PE- 
BRES, p. 54.) 

BOTE (EL), m. Da el pueblo es- 
te nombre a la cárcel, especialmen- 
te a la detención en el vivac de 
policía. 

En México EL BOTE es desde el 
separo de la Comisaría hasta la 
prisión de la Penitenciaria: Fulano 
fue a dar al BOTE, o cayó en él, 
quiere decir está preso. 

BOTELLA (LA), f. Específica- 
mente y por eufemismo se llama 
asi a la úe aguardiente. De aquí 
viene que al bebedor se le llama 
también dado a la botella. V. AJU- 
MARSE. 

B0TELL6LOGO. V. AJUMARSE. 

BOTELLÓN, "aum. de BOTE- 
LLA." (Dice.) Así llamamos nos- 



BOTI 



— 240 — 



BOTI 



otros a un objeto parecido a lo que 
la Academia llama GARRAFA: 
"Vasija, ancha y redonda, que re- 
mata en un cañón o cuello largo y I 
angosto", y sirve por lo general pa- 1 
ra poner en la mesa; es en ver- 
dad una botella grande, pero de . 
forma y para uso especiales. ! 

Icazbalceta dice que por BOTE- , 
LLÓN entendemos garrafón o da- 1 
majuana. Entre nosotros al menos I 
no es así; nuestro garrafón no es | 
botella grande, como dice este au- 
tor, ni es simple "aumentativo dej 
Garrafa", como dice la Academia, y¡ 
menos que sirva para enfriar lico- 1 
res, sino vasija grande de vidrio, ; 
forrada de mimbre, por lo general i 
con dos asas en el forro, que sirve i 
para envasar áridos y líquidos, o : 
para transportarlos ; por lo común | 
de forma abultada y terminando en 
un cuello angosto y corto. Es tam- 
bién el garrafón una medida de ca- : 
pacidad, equivalente a 24 botellas ; 
o 36 cuartillos, en el sistema anti- : 
guo, o a 18 litros y 151'2 mililitros, 
en el sistema moderno. La Acade- 
mia dio la capacidad de la botella; 
pero se olvidó de la del garrafón, ¡ 
por más que es tan usual como | 
aquélla, sobre todo para medir el 
aguardiente en los Ingenios y alam- 1 
biques. I 

Cuanto a la damajuana, se usa 
comúnmente, en estilo familiar y 
festivo, como sinónimo de la bote- ! 
Ha, aunque suele aplicarse también '. 
a la alcarraza de la Academia. ; 

BOTIJA, f. En sentido familiar 
y festivo dícese así, por extensión, ' 
de la barriga grande, del abdomen 
abultado. V. BOTIJUELA. 

La Academia trae la frase Estar! 
hecho una botija que se dice del i 
"niño cuando se enoja y llora", y ' 
"del que tiene grosura extraordina- 
ria". Entre nosotros no se usa más ; 
que como sinónimo de barrigona o ! 



barrigota (aumentativo de barriga). 
Dícese también timba y bodega. 
(V.) 

BOTIJA VERDE, "frase familiar 
despectiva, — dice MACíAS — a la 
que se le da el valor de afrenta ma- 
yúscula, y en tal concepto se dice: 
lo pusieron como botija verde; es- 
to es, como a chupa de dómine". 
(Dice, cubano, p. 190, col. la.) Eii 
igual forma lo explica PICH., p. 32, 
col. 2a. 

La frase nuestra es decirle (a 
una persona) hasta botija verde, 
esto es, verter contra ella todas las 
injurias, aun la peor que pueda ha- 
ber, tomando a botija, según se ad- 
vierte, como sinónimo de barriga. 
En esta forma da la frase el emi- 
nente Cuervo (Apunt., párr. 622), 
diciendo que: "expresa el colmo de 
los denuestos". 

En forma comparativa, nosotros 
usamos más de estas frases: poner 
a uno como Dios puso al perico, 
verde y en la estaca; poner a uno 
como Cristo puso al sapo (aludien- 
do al aspecto repugnante de este 
animal), es decir, ponerle de asco, 
y ponerle como chinín jugueteado 
de zorro (por la repugnancia que 
produce también la fruta babosea- 
da por el animal). 

BOTIJÓN, NA. adj. Sinónimo de 
barrigudo: que tiene la botija gran- 
de, tomando a botija en el sentido 
de barriga. 

BOTIJÓN, m. (CANTHARIS SP?) 
Coleóptero sumamente nocivo que 
ataca a la planta del frijol, de cu- 
yas hojas se alimenta; por sus 
propiedades cáusticas destruye ade- 
más la planta misma, que se vuel- 
ve macilenta, y muere. Es peque- 
ñito como de tres o cinco milíme- 
tros, de abdomen esférico suma- 
mente abultado, a lo cual debe su 
nombre; de color aplomado, con ra- 
yas oscuras en el dorso. El botijón 



BOTI 



241 — 



BOZA 



constituye la peor plaga de los fri- 
jolares en Tabasco, y en general en 
todos los terrenos costeños. 

Esta voz no es sino una aplica- 
ción extensiva del adjetivo sustan- 
tivado, por alusión a lo barrigudo 
que es el insecto. 

"Uno de los insectos que más da- 
ño causan en las sementeras de fri- 
jol es el Botijón (orden de los anéli- 
dos lameliobranquios), cuyas propie- 
dades cáusticas acaso tan activas co- 
mo las de las cantáridas, impiden 
mucho* su destrucción." (RO^^ROSA, 
El Partido de Macuspana, cap. V, p. 
96, MS.) — "El párrafo que hoy in- 
sertamos alude al insecto que 

aquí conocemos con el nombre vulgar 
de botijón, y que se encuentra en 
toda la superficie del Estado con so- 
brada abundancia." (El Demócrata, 
de S. Jn. Bautt., No. 21, Febrero 20 
de 1862.) 

2. Por antonomasia suele llamar- 
se también así en lenguaje familiar 
a los niños muy pequeños, por la 
circunstancia de que casi siempre 
son barrigudos. Dícese también ba- 
rrigón. 

Venez. "Botijo grande, sin pico ni 
azas." (TORO G., Dice. Lar.) 

BOTIJUELA, f. Sinónimo de te- 
soro, o entierro. Es lo que por lo 
demás de América llaman botija; 
lo que quiere decir que nuestros 
abuelos tabasqueños eran de más 
modesta fortuna, pues la botijuela 
es de todos modos de menor ca- 
pacidad que la botija, como dimi- 
nutivo de ésta. 

Picón Pebres la define: "Vasija 
de barro, no muy grande, vidriada 
o sin vidriar, barriguda, de cuello 
corto y angosto, llena de dinero y 
que se entierra en momentos de 
riesgo o de peligro". (Ob. cit., ^. 
54.) Es decir, que lo mismo que la 
nuestra, aunque la llamen de otro 
modo. Parece que sólo lleva este 
valor la voz por Tierra Firme, por- 
que los diccionarios cubanos no la 
anotan. 

Hond. MEMBRE5fO, p. 26. 



' BOTÓN, m. En el lenguaje de 
vaquería significa nudo, bodoque 
hecho con bolinas trenzadas en los 
latiguillos de la cuarta y en otros 
objetos de cuero, ora por adorno, 
ora para rematar el mismo trenza- 

; do del objeto. También se llama así 

: el nudo que lleva en un extremo el 
valentón de manconiar. 
Méx. El Sr. Icazbalceta, señala dos 

^acepciones, de las cuales sólo la pri- 
mera es también usada en Tabasco: 
"Tope de hierro, y más comúnmente 

' de cuerda o cerda liadas en forma de 
bola, que se pone en la pica o gorguz 
de la garrocha para que no penetre 
en la piel del animal más de lo ne- 
cesario para arriarle o detenerle." La 
otra es: "Pareja de buques o de mu- 
ías que a prevención se sitúa en algún 
mal paso o cuesta, con el fin de agre- 

i garla al tiro de los carros que por 

I allí transitan y ayudarle a vencer el 
obstáculo." 

BOTUDO, DA. adj. Atinó siquie- 
ra en esta ocasión el Sr. Ramos y 
Duarte; así llaman en Tabasco a 
cualquier ave, y especialmente al 
gallo y la gallina, que tienen plu- 
ma hasta los pies. Es lo que la Aca- 
demia pretende definir por CALZA- 
DO, aun cuando ella también anda 
descaminada, puesto que habla so- 
lamente de los pájaros, olvidando 
tantos otros órdenes de las aves, y 
dice que tienen "pelo", lo que es ya 
un disparate. ¡Pelos en los pája- 
ros! No sería raro que los Acadé- 
micos hallaran pelos en la rana o 
plumas en los hipopótamos. 

BOYANTE, adj. Fuerte, robusto, 
animoso. Dícese del que no ha per- 
dido por completo las fuerzas: to- 
davía está BOYANTE. 
BOZAL, m. 

Méx. "Usamos esta palabra en el 
sentido que la Academia da a bozo 
(3a. acep.)" (ICAZBALCETA.) 

El autor define: "El BOZAL se 
hace rodeando con lazo, reata o ca- 
bestro, el cuello del animal, sin 
apretarle; y después de cerrado es- 
te collar con nudo que no sea es- 

16 



BOZA 



— 242 — 



BRAC 



curridizo. se pasa el cabo sobrante 
alrededor del hocico, sirviendo el 
resto como rienda única o como ca- 
bestro para conducir la bestia el 
que la lleva de reata". Lo subraya- 
do explica perfectamente el bozal y 
todo lo demás nada tiene que ver 
con él; bozal es el lazo corredizo o 
sin nudo con que se rodea el h-oci- 
co de la bestia para conducirla fá- 
cilmente; por lo mismo, es redun- 
dante también la definición equiva- 
lente que de bozo da la Academia; 
"Cabestro o cuerda que se echa a 
las caballerías sobre la boca, y dan- 
do un nudo por debajo de ella for- 
ma un cabezón con sólo un cabo o 
rienda". Aparte lo de las caballe- 
rías, que no es cierto porque a to- 
da bestia se le puede poner BO- 
ZAL, o bozo hablando en académi- 
co (?), y de que no es sobre la bo- 
ca ni debajo de ella, sino sobre el 
hocico y debajo, alrededor de éste; 
aparte de todo esto, nos parece 
mejor la definición dada por el Sr. 
MEMBRExO (Hondureñismos, p. 
26) : "Corredizo que, con la cuer- 
da o soga que está unida a la ca- 
beza de una caballería, se hace en 
el hocico de ésta para conducirla 
con facilidad". 

En igual sentido se usa por lo 
menos desde aquí hasta Cuba y 
Centro América: GAGINI, p. 92, 
"Cabestro que se anuda al hocico 
de las caballerías para conducirlas 
con facilidad".— SALAZAR GAR- 
CÍA, p. 54. 

Al bozal de la Academia le lla- 
mamos nosotros morral, siempre 
que sea "Esportilla", aunque no de 
"esporta". 

Por el resto de América parece 
que significa, como adjetivo, "que 
se expresa con dificultad y aturru- 
lladamente en castellano". (GRA- 
NADA, Vocabulario ríoplatense, p. 
119), pues la acepción de "rudo, 



torpe" que consigna BAYO (Vocabu- 
lario sur-americano, p. 36) es cas- 
tiza (3a. o 4a. de la Academia). En 
aquella acepción nos parece haber 
oído emplear el adjetivo en cues- 
tión en Tabasco. 

Cuba. PICHARDO, p. «32. col. 2a.; 
MACÍAS, p. lai, col. la. 

Chile. RODRÍGUEZ, p. 68. 

BOZA LEAR. a. Echar bozal a la 
bestia. Muy usado en lenguaje de 
campo. 

C. Rica. "Enseñar a las bestias ce- 
rriles a obedecer a la rienda, antes de 
ponerles el bocado del freno, emplean- 
do para ello un bozo de cuerda o de 
cuero." (GAGINI, p. 92). Esto es para 
liosotros enjaquimar. (V.) 

2. En sentido familiar y figurado 
dominar a una persona, estrechar- 
la o tenerla obligada por favorey 
recibidos o por actos que motiven 
gratitud. Dícese también de novios 
comprometidos: fulano está bQza- 
leado por fulana. 

BOZAL! LLO. m. 

Méx. "No es diminutivo de bozal, si- 
no una especie de jáquima fina he- 
cha de cerdas torcidas que se pone a 
la caballería debajo de la cabezada; y 
de la parte qvie rodea la boca pende 
la falsarrienda." (ICAZB.) 

BRACEADOR. adj. 

Méx ."Aplícase al caballo que bra- 
cea: llamábanse también caballos de 
piso. Los hubo antiguamente, y eran 
muy estimados como caballos de pa- 
sto, pues no servían para otra cosa. 
Hoy ya no se hallan." (ICAZB.) 

Nosotros usamos del adjetivo ge- 
néricamente para designar el caba- 
llo que bracea o volea las manos 
(las extremidades anteriores), es 
decir, que al trotar las mueve sa- 
cándolas a los lados. 

Chile. RODR., p. 68. 

BRACEAR, n. 

Méx. "Levantar inucho y sacar afue- 
ra los caballos las manos, cuando van 
a trote corto, golpeando con ellas el 
suelo fuertemente." (ICAZB.) Dícese 
también volear. 

Chile. RODR., p. 68. Río de la Plata, 
GRANADA, p. 119. 

2. También tiene la acepción que 
GRANADA fija para Río de la Pía- 



BRAC 



— 243 



BÉAS 



ta: "Nadar, sacando los brazos fue- 1 
ra del agua y volteándolos hacia, í 
adelante". Es una forma especial 
de nadar, muy gallarda. Dícese más 
comúnmente nadar al BRACEO. ' 
(V.) 

3. Medir por brazas, una cuerd£ i 
o cualquiera otra cosa, extendién- 
dola de mano a mano, con los bra- 
zos abiertos, puesto que la braza 
ordinaria en las operaciones comu- 
nes, como medicfk de longitud, es 
la distancia que hay de una mano 
a otra teniendo los brazos extendi- 
dos. V. BRAZA. 

BRACELETE (DE), m. adv. DE 
BRAZO. (V.) Suele decirse tam- 
bién vulgarmente DE BRACILETE. 
Ambas formas son innecesarias e 
incorrectas. 

"I frescos como claveles. 
Rumbo al portal del Topacio, 
Se fueron del bracelete 
La Bartola y Cayetano." i 

(PRIETO. Musa Callejera, Trifulca, 
p. 15S.) 

BRACEO, m. Acto de nadar bra- 
ceando o al braceo; de bracear vs 
caballo y de medir por brazas. V. 
BRACEAR. 

BRAGADO, DA. adj. Dícese de la 
persona valiente, arrojada, resuel- 
ta. Ramos y Duarte dice que es voz 
de Tizapán. ;Váya por la observa- 
ción! Es más enérgico que TEM- 
PLADO. (V.) 

Cuba. "vulg. I), animoso, invenci- 
ble: y II), sobresaliente en cualquier 
virtud o cualidad." (MACLVS, citando ■ 
a ÁRBOL.) 

BRAGUETERO, RA. adj. Lasci- 
vo: mirada BRAGUETERA. Térmi ; 
no bajo. I 

BRAGUGETUDO, DA. adj. desp. 

vulg. Dícese del hombre por usar [ 
éste calzones, que son los que tie- ¡ 
nen bragueta, de donde se deriva, i 
Cuba. "Bragado o templado." (>LV- \ 
CÍAS. p. 192, col. la.) ] 

BRAMURA. f. ant. "Fiero, peste, I 
bravata, muestra de grande enojo", J 



dice Icazbalceta, citando los si- 
guientes pasaj&s: 

"Estaba tan enojado el Diego Ve- 
lásquez, que hacía bramuras." (BER- 
NAL ÜIAZ, Hlst. verd., t. I. cap. 
XXIV.) — "Pateaba el caballo y relin- 
chaba, y hacía bramuras,... y los ca- 
ciques cre.veron que por ellos hacía 
aquellas bramuras." (ID., cap. 
XXXV). — "También se ahogaron dos 
caballos, y el uno era de un soldado 
que se d< cía Solís Casquete, que hacía 
bramuras por él, e maldecía a Cortés 
y a su viaje." (ID., ¡bid., t. III, cap. 
CLXXIX.) 

Y agrega: "Según el Diccionario, 
bramura es un equivalente anticua- 
do de bramido: mas por estos pa- 
sajes de Bernal Díaz parece que las 
bramuras eran algo más que bra- 
midos, porque entre aquéllas se 
cuenta el patear del caballo". 

BRASERO, m. Hogar de la Aca- 
demia: "Sitio donde se coloca la 
lumbre en las cocinas", o como di- 
ce Icazbalceta: "Lugar donde se 
enciende el fuego en las cocinas. 
Hay también braseros portátiles, y 
antes de la invención de los fósfo- 
ros era de rigor en las casas el 
DRASERITO de barro, de porce 
lana o de plata, para uso de ios 
f timadores". (!) 

Cuba. "BRASERITO o COPILLA. 
que se destina comúnmente para en- 
cender tabacos, o cigarros." (MACL\S, 
citando a ÁRBOL.) 

2. Actualmente existe también el 
BRASERO, objeto portátil que usan 
los fumadoreis; pero no para en- 
cender el cigarro, sino para depo- 
sitar las cenizas de éste, a medi- 
da que le van fumando. Es el cenV 



(1) Icazb. y Ram. y D. dan a bra- 
sero como equivalente de Fogón. "Si- 
tio adecuado en las cocinas, para ha- 
cer fuego y guisar", o como dice el 
segundo de los autores citados: "Lu- 
gar donde se ponen las vasijas paia 
cocer lo que se ha de comer o bel>er." 

Nada más inexacto. Jamás hemos 
oído llamar BRASERO al fogón ni a 
la hornilla: la impropiedad consiste 
en llamar conjuntamente brasero al 
hogar y la hornilla, o al fuego mismo. 



BRAV 



— 244 



BEAZ 



cero (3a. acep.) de la Academia, 
denominación que en realidad es la 
propia y adecuada. 

BRAVO, VA. adj. "Regañón, mal- 
genioso, paparrabias". (RAM. y D.), 
Cascarrabias: "Persona que fácil 
mente se enoja, riñe o denota su 
enfado". También y más común- 
mente expresa estar enojado. El 
usual de la costa. 

"¡Mía tú, mijor doblemo la hoja, 
porque me voy a poner bravo, y no 
quiero que tú te amuine ora que ej- 
tás malo!" (RODRÍGUEZ BELTRAN, 
Pajarito, XXIX, p. 756.) 

PONERSE o ESTAR BRAVO. 
Enfadarse, enojarse. 

Cuba. MAGIAS citando a ARBOI, 
p. 194, art. BRAVO. 

BRAVOSO, SA. adj. Bravo. 

El historiador Bernal Díaz, que 
se caracteriza por su lenguaje sen- 
cillo y pintoresco y por su descui- 
do peculiar de las formas retóri- 
cas, usó mucho del adj.. 

"I después los vimos de aquel arte 
y muy BRAVOSOS, y de lo de la 
punta de Catoche aún no teníamos 
sanas las heridas.... tuvimos- temor, 
etc." (Hist. verd. de la conq., t. I, 
cap. III, p. 23.) 

BRAZA, f. La Academia, que co- 
mo naturalista es mala, como ma- 
temática resulta peor. La braza, 
equivalente a dos varas, no puede 
valer "1,67 18 metros", como ella 
dice, sino l,676m. (un metro, 676 
milímetros). Porque si una vara va- 
le 0.838m., dos varas valdrán dos 
veces más, o dos veces 0.838m. 
(2x0.838m.)=1.676m., Q. E. D. 
(abreviatura usual y comimísima 
que omitió la Docta Corporación en 
su tabla apendicular de la pág. 
1076). 

Pero no es esto todo. En el len- 
guaje común y corriente esa acep- 
ción de la palabra braza es meta- 
fórica o traslaticia, y la fundamen- 
tal, conforme su origen como deri- 1 
vada de brazo, es la longitud que j' 
se mide de una mano a otra, con 



los brazos abiertos o extendidos en 
línea recta horizontalmente. Como 
la vara se mide o cuenta, en, la 
práctica común, desde la mano al 
eje del tronco, teniendo la extremi- 
dad o el brazo en toda su exten- 
sión horizontal, claro está que la 
braza originaria, la que se usó an- 
tes de la existencia del sistema 
métrico decimal, fue la que se me- 
día con los brazos mismos. V. BRA- 
CEAR. 

BRAZO. DE o DEL BRAZO, m. 
adv. "Con que se denota que dos 
(o más) personas van asidas del 
brazo". Así deñne la Academia el 
m. adv. DE BRACERO, el cual da 
como sinónimo DE BRACELETE.^ 
No obstante lo que diga la Docta 
Corporación, la forma usual, más 
común en el habla popular, y aim 
en la culta, es la nuestra DE BRA- 
ZO, o DEL BRAZO, que de ambas 
maneras se estila, y pocas veces o 
nunca se emplean las formas aca- 
démicas, si no es entre la gente 
vulgar y casi siempre en tono iró- 
nico, burlón o despreciativo. Perte- 
nece al lenguaje nacional. V. BRA- 
'CELETE. 

"Pero oye, no te acontezca 
Que te mire de su brazo; 
Porque le jinco vm trastazo 
De reforma y libertal!" 

(PRIETO, Musa Callejera, Querellas, 
p. 139.) 

C. Amér. SALAZAR GARCÍA, p. 54. 

SER EL BRAZO FUERTE de 
uno, fr. fam., ser su mejor protec- 
tor, quien más le favorece y ayuda. 

METERLE EL BRAZO a un-o, fr. 
fam., ayudarle, protegerle, favore- 
cerle en trance apurado. 

BRAZOS, m. pl. Trabajadores, 
peones, braceros. Muy usada en to- 
da la península. Usual también en 
Centro América: SALAZAR GAR- 
CÍA, p. 54; MEMBREÑO, p. 26, 
quien dice esío que es muy impor- 
tante: "No hemos sustituido los 
americanos por esta palabra a bra- 



BREN 



— 245 — 



BRILL 



ceros, como afirma Juan de Arona", 
y lo prueba con la siguiente muy 
miportante cita: 

"Como las posesiones son grandes, 
para todas estas labores se necesita 
un gran número de BRAZOS, que no 
prestan sus auxilios sino por altos y 
arbitrarios jornales." (Obras de JO- 
VELLANOS, tomo 4o.) 

"I con la plaga que hemos tenido de 
los establecimientos de monterías; 
que en lugar de adelantar hemos ido 
para atrás, porque estos han sido los 
sumideros y pocilgas de los brazos." — 
"Lo que ha habido en Tabasco es fal- 
ta de educación agrícola en sus bra- 
zos... Ahora hay tantas riberitas... 
que son otros tantos focos en donde 
se pueden encontrar brazos. Empero,... 
ya es tiempo que los hombres pen- 
sadores del país,. . . se alisten para ir... 

estudiando los remedios que se 

han de poner, no ya a la falta de 
brazos que no la hay, sino a esos con- 
siderandos que he apuntado." (GIL Y 
SAEXZ, El Caporal, p. 45.) — "Aquí 
que dicen que hay escasez de brazos." 
(ID., Ib., p. 59.) — "Ese es el adelanto 

de hoy, hacerlo bien, y ahorrar 

brazos y tiempo, porque el tiempo es 
dinero." (ID., ib., p. 62.) — "El bien 
positivo que la empresa hizo a la Ciu- 
dad en particular, proporcionando tra- 
bajo a multitud de brazos." (DE l.. 
TORRE, Morelia, p. 225.) 

BRENTIL. m. Pronunciación vi- 
ciosa de VENTRIL. (V.) 

BREVA, f. "Cigarro puro algo 
aplastado y menos apretado que 
los de forma cilindrica". Academia. 
Si esto no es un dislate, tampoco 
es cosa muy acertada. Por lo me- 
nos, creemos que las mejores au- 
toridades en esta materia son los 
diccionaristas antillanos, porque 
antillana y muy antillana es la bre- 
va, no la de la Academia sino la 
que conocemos los americanos de 
Tierra Firme, la misma que descri- 
be tan á^certadamente GAGINI : "En 
Costa Rica se llama así al tabaco 
negro (preparado con miel y ela- 
borado en forma de tabletas rec- 
tangulares) que la gente del pue- 
blo emplea exclusivamente como 
masticatorio". 



Cuba. MAGIAS dijo la última pala- 
bra, sobre todo al explicar el origen 
figurado de las acepciones que en la 
lila tiene la palabra breva, por la 
analogía de color con la <í e describe 
en primer término la Academia: "Pri- 
mer fruto que da la higuera, y que 
es mayor que el higo", y "de color 
oscuro" (DOMING.), adición esta ne- 
cesaria para entender las acepciones 
figuradas. 

SIGX. MET. Las pertinentes: I). El 
tabaco prepai'ado convenientemente 
para mascarlo, y II), vitola de taba- 
co elaborado para fumar, al que se 
aprieta, o comprime, a la manera de 
los vegueros, y se le hace sufrir una 
fermentación después de comprimido. 
— EXPR. I). BREVA AMERICANA, 
tabaco de mascar, generalmnete a< 
Virginia, o de Kentucky, aprensado en 
forma de andullo." (Ob., cit., p. 105.) 
importada de la isla hermana, que 
por lo común figura una soga trenza- 
da; y III), de Sto. Domingo, la que 
se exporta de la República vecina en 
forma de andullo." (Ob., cit., p. 195, 
p. 195.) 

PICHARDO, p^ 33, anduvo parco, y 
sólo habló de una' especie: la america- 
na: "El Tabaco de Virginia, o de otro 
país, de calidad inferior, que viene 
compuesto en pasta para mascar." 
BREVETE, m. Marbete. 

"El color de los licores se armoniza 
con el de los BREVETES y contra- 
señas, marcas y etiquetas de Ultra- 
mar." (FACUNDO, Las prosperidades 
nuestras, III, p. 222.) 

BRIAGA, f. Borrachera. 

BRIAGO, A. adj. Ebrio, borracho. 

"Esta circunstancia agravante que 
ofendía la natural delicadeza de la en- 
fermera, en vez de causarle aversión 
hacia la briaga, la movió a mayor 
compasión." (SÁNCHEZ MARMOL, 
La Pálida, V, p. 64.) 

Muy usado también en México, 
por más que los diccionaristas na- 
cionales no lo traten. V. AJUMAR- 
SE. 

"En el suelo y al rayo del sol. pár- 
vulos, huacales, cestos y briagos 
durmiendo la tranca." (FIDEL, Me- 
morias, cap. I, p. 59.) — "Vayase a dor- 
mir la mona, briago de Satanás, y dé- 
jeme en paz." (G. CUBAS, Recuerdos, 
p. 174.) 

BRILLANTINA, f. 

Venez. "Especie de pomada para 
lustrar el pelo y especialmente los bi- 



BRILL 



— 246 



BROM 



gotes." (RIVODO, Voces Nuevas, p. 
55.) Es también el nombre de una te- 
la, "percala lustrosa que se aplica pa- 
ra forros." (ID., p. 125, art. Telas.) 
A esta tela llamamos por acá lustrina. 
(V.) 

El Dice, llama a esta materia, o 
su semejante, bandolina, palabra 
que nosotros sólo usamos, y muy 
comúnmente, como sinónimo de 
bandolín o dim. de bandola. 

Es de origen francés (der. de 
brillantina), como lo es también su 
equivalente académico. Usual en 
México, aunque no la consignen los 
diccionaristas nacionales, pues lle- 
va ya largos días de vida ameri- 
cana, según que lo demuestra el 
hecho de hallarse en Rivodó. 

"Diose una nueva pavoneada en el 
rostro; vació en la cabeza medio bo- 
te de pomada; puso más brillantina 
en el escaso bigote...." (LÓPEZ 
PORTILLO, La Parcela, IV, p. 48.) 

C. Rica. GAGINI, p. 94, quien afir- 
ma que "en algunas repúblicas de la 
América del Sur anda también muy 
favorecido este galicismo, cuyo equi- 
valente castellano nos es desconoci- 
do." 

BRILLAR, BRILLARLA, O AN- 
DAR BRILLANDOLA, fr. equiva- 
lente a lucirse, pasarse la vida muy 
contento o satisfecho. 

"Una lamparilla ardiendo a la Vir- 
gen de la Soledad, a San Juan Ne- 
pomuceno o a San Antonio, divinida- 
des que la brillaban." (FIDEL, Me- 
morias, cap. II, p. 114.) — "I nosotros, 
para no quedar desairados, con va- 
rios motivos la brillábamos, dando 
nuestros saludos a Goethe y Schiller, 
o yéndonos a l.as barbas a Horacio y 
a Virgilio." (ID., ibid., cap. III, p. 
166.) Muy usual en México también. 

BRINCO. EN UN BRINCO, DE 
UN BRINCO son frases trilladas en 
nuestro lenguaje lugareño, en vez 
del modo adverbial "al momento", 
al instante, sin dilación e inmedia- 
tamente", para expresar que se va 
a alguna parte en muy breve tiem- 
po. Es parecido a ir ligero, o lige- 
rito como también se dice, aunque 
aquél expresa mejor, no la idea de 
ir a prisa, sino la idea de partir 



í acto continuo y empleando el míni- 
I mo tiempo en el viaje, o un tiempo 
I sumamente corto. Es muy expresi- 
I vo el modismo, que se usa también 
I en México y otras partes de la Na- 
ción. Dícese igualmente de una ca- 
rrera, o de una carrerita, de un pa- 
so, aludiendo a la corta duración 
de la acción. 

" — ^'as en un brinco a la casa del 
Doctor y le dices de mi parte que 
venga aquí inmediatamente." (RO- 
DRÍGUEZ BELTRAN. Pajarito, XXVI, 
p. 676.) — "Nos cogerá de.sprevenidos, y 
entonces nos llevarán toditos los dia- 
blos en un brinco." (PENSADOR, Pe- 
riquillo, pte. 2a., cap. XVIII, p. 256.) 

PARA QUÉ SON TANTOS BRIN- 
COS, ESTANDO EL SUELO PARE- 
JO, rfr. con que se expresa no ha- 
ber necesidad de bravatas o habla- 
durías para arreglar un asunto, por 
estar en buenas condiciones. 

BROMA, f. "Molusco acéfalo, con 

dos conchas, que aloja el 

cuerpo en un tubo de más de 

veinte centímetros.... Se introdu- 
ce en las maderas bañadas por las 
aguas del mar." Nadie conoce este 
animal en mi tierra; hablar de él 
sería como hablar en chino a cual- 
quier tabasQueño, y moverle a risa. 
La broma que conocemos allá es un 
insecto o especie de gusanillo de 
medio centímetro apenas, segura- 
mente llamado así porque también 
tiene la propiedad de perforar y 
prefiero las maderas húmedas, em- 
barcaciones, etc. Tal vez sea me- 
jor, una verdadera larva, como la 
polilla. Ciertas maderas blandas, 
como la ceiba y el pino son las 
más atacadas por este nocivo ani- 
malito. Es la carcoma del Diccio- 
nario. * 

2. Así se llama también, por an- 
tonomasia, la perforación o roedu- 
ra producida por el insecto en la 
madera, y así .le dice este cayuco 
tiene broma, aun cuando un sólo 
insecto no habite ya en él. 



BRUJ 



— 211 



BUBA 



3. Tiene la palabra otra acepción 
muy común, cual es la de "enfer- 
medad padecida por el cacao, pro- 
ducida por un insecto que perfora 
el tallo, o el fruto mismo de la 
planta; pero nunca sus i'aíces". 
Llámase también la mancha, por- 
que el primer síntoma visible que 
prodduce en el vegetal es el cam- 
bio de color en las regiones ataca- 
das por el insecto, las cuales se 
vuelven a manera de placas ama- 
rillentas u oscuras, como resulta- 
do de la descomposición de los te- 
jidos, que trae como consecuencia 
final la muerte del vegetal. 

"Es una enfermedad muy generali- 
zada en el Estado de Tabasco, en don- 
de recibe los nombres de mancha o 
broma.... La presencia de los insec- 
tos que produce la broma simultánea- 
mente con la enfermedad." (MARTÍ- 
NEZ CHABLÉ, Cult. del Cacaotero, p. 
64.) 

BRUJA, m. fam. "Miserable, ham- 
briento, petardista. En algunas par- 
tes dicen también estoy brujo, por 
estoy arrancado". Tabasco es una 
de ellas; pero usada siempre la pa- 
labra en género femenino. 

"Pico estuvo reducido por algún 
tiempo a la condición de bruja. Todos 
los habitantes de México conocen a 
los brujas, poco más o menos como 
conocen las costumbres del perro ca- 
llejero. Los brujas no son más que 
perros sociales. El perro espera un ; 
hueso; el brujo espera una peseta. El I 
perro husmea la carne, y el bruja las \ 
casas de juego... el bruja se echa ei i 
la casa de algún compadre... por te- i 
mor de los guardas. El perro siempre 
es perro: el bruja siempre es bruja." 
(FACUNDO, Isolina, t. I, cap. I. p. 
17.) — "Ahora sí, exclama un bruja, ya ! 
está aquí el desayuno de la familia." I 
(ID., ib., t. II, cap. XII, p. 207.)— "El \ 
bruto gachupín está a los diez años : 
en aptitud de prestaros, brujas en- t 
canijados." (ID., ib., cap. XIII. p. 217.) 
— "El portal es el manantial de la£ 
pesetas. El paseo de los brujas." (ID., 
Gabriel, t. I, cap. IX.) — "Yo creo que 
el Licenciao unque echa munchas pa- 
pas, ejtá maj brujo que toa mi paren- i 
tela junta." (RODRÍGUEZ BELTRAX. I 
Pajarito, XXX, p. 779.) J 



Por todas estas citas, que son 
(las de Facundo) poco más o me- 
nos las mismas que hace Icazbal- 
ceia, se ve que el significado más 
preciso de la palabra es el de 
arrancado, que hemos dicho. 

El mismo autor da la voz, en otra 
acepción, como sinónima de arran- 
quera, alegando estas citas: 

"Entonces la bruja 

Trocóse en bambolla." 

(PLAZA, Talento en las corvas.) 
"Yo que una bruja singular afronto." 

(ID., El tonto y el sabio.) 

Tal vez sea en México; en Tabasco 
se dice brujera o brujez. (V.) 

"Vulg. Partera intrusa, no recibi- 
da." El propio autor, 3a, acep.; tam- 
bién desconocida para los tabasque- 
ños, y tal vez para toda la gente de 
la costa. 

Méx. RAMOS y DUARTE, p. 97. 

Cuba. PICHARDO (p. 33), y MA- 
CLAS (p. 197) reproduciendo a aquél, 
nos dicen que esta voz no tiene más 
que dos acepciones de historia natu- 
i"al (una cebolla y una mariposa); y 
de fantasma o espantajo, "En la Vuel- 
tarriba, la persona disfrazada con una 
sábana, . . . que en las fiestas de San 
Juan, Santiago, etc., anda por las ca- 
lles de noche corriendo y entrando en 
las casas; apaga las luces y hace mil 
locuras", dice en su lenguaje pinto- 
resco el simpático Pich. 

BRUJERA. f. Condición del bru- 
ja: arranquera; pero constante y 
habitual. Dícese también prángana, 
en sentido más absoluto: arran- 
quera completa, entera y verdade- 
ra. 

BRUJEZ, f. Brujera; más usada 
que ésta. 

BUBA, f Así llamamos no al tu- 
mor inguinal de origen venéreo ni 
a otro tumor alguno de los que 
trata el Diccionario, porque aquél 
llámase única y especialmente in- 
cordio (V.), sino a la enfermedad 
padecida por las aves de corral y 
que se conoce con el nombre de 
verrugas' o Cutáneous Psorosper- 
mosis, en latín técnico. 

El Dr. E. Salmón dice a propó- 
sito de esta enfermedad lo siguien- 



BUCA 



248 — 



BUCA 



te: "En los comienzos de la medi- 
cina Veterinaria se mantenía la 
opinión de que esta forma de virue- 
la, si no idéntica, era casi igual a 
la del ganado vacuno; pero más 
tarde y cuidadosamente estudiada, 
se confirmó tratábase de una enfer- 
medad distinta; algunas personas 
a falta de un nombre apropiado, 
han llamádole verrugas. Reciente- 
mente ha sido descrita por Bollin- 
ger como ePitelioma contagiosum y 
se atribuye por muchos autores a 
uno de los animales parásitos co- 
nocido por Psorosperma. Esta en- 
fermedad ha sido llamada ya en 
sendos escritos, por autores de re- 
conocida fama, Cutáneous Psoros- 
permosis.... Es propia de los cli- 
mas cálidos, por lo que abunda en 
el Sur de Europa y los Estados del 
Golfo en Norte América, donde 
aparece devastadora y atacando .a 
gran número de animales.... Sín- 
tomas: Esta enfermedad general- 
mente ataca la cabeza de las aves 
de corral y aparece como una erup- 
ción redondeada u oblonga, con no- 
dulos amarillos, y de tamaño osci- 
lante entre el de una cabeza de al- 
filer al de un grano de maíz." (Las 
enfermedades de las aves de co- 
rral, pp. 150-1.) 

BUCANERO, m. Pirata, ladrón 
de mar. Con este nombre se han 
designado en la historia los céle- 
bres corsarios que en los siglos 
XVII y XVIII asolaron las islas y 
costas de la América española. 

La palabra se deriva de bucan, 
que en lengua caribe significa pa- 
rrilla, por la costumbre que dichos 
bandidos tuvieron de asar la car- 
ne de los ganados robados en el 
objeto de ese nombre, para ser ex- 
portada o conservada. (1) 



(1) No viene en demasía trasladar 
a/iul lo que acerca de ésta etimolo- 
gía dice el autor erudito del Dlccio'na- 



"Por aquel tiempo (Comienzos del 
siglo XVII), habíase formado en Jas 
islas del mar de las Antillas, una aso- 
ciación de piratas de diversas nacio- 
nes del mundo, que con los nombres 
de filibusteros, bucaneros y corsarios, 
ejercían el robo y el pillaje en las is- 
las y tierra firme del continente ame- 
ricano, sujetas al dominio de España." 
(ROVIROSA, El Grijalva, cap. I, p. 
78.) El historiador yucateco Ancona 
dice, hablando sobre el particular, lo 
siguiente: "Estos bandidos obraron al 
principio aisladamente, pero reunidos 
después en gran número y bajo cier- 
tas bases de comunidad a moción de 
algunos franceses, ocuparon en 1625 la 
isla de San Cristóbal, desde la cual 
comenzaron a organizar expediciones 
contra las colonias españolas. Más tar- 
de se apoderaron de la parte N." E. 
de Santo Domingo, y sin abandonar el 
ejercicio de la piratería, se dedicaron 
también a cazar el ganado salvaje, 
que abundaba en aquella región. De 
osta última ocupación les vino el nom- 
bre de bucaneros, con que también 
fueron conocidos, porque para expor- 
tar la carne de este gasado, con la 
cual hacían un gran comercio, la .«' ■ 
caban y ahumaban previamente en 
una especie de parrilla, llamada bucan 
en el idioma de los caribes." (Historia 
de Yucatán, t. II. lib. V, cap. I, pp. 
36S-9. — "Los bucaneros se esta- 
blecieron primitivamente en la isla de 
Santo Domingo, desde donde ejercían 
sobre las colonias españolas mil san- 



rio cubano, Don Miguel Maclas: 
"Etim. Procede del francés boucanier 
(bucanero en su acepción metaf., de- 
rivada de la fund. cazador de bueyes, 
o animales montaraces), voz derivada 
de bouc^tn, lugar donde ahumaban la 
carne, término que Fouretiére (citado 
por Littré) considera palabra caribe; 
ñero que nosotros sacamos de bouche, 
boca, o de bucan por bacán. Véase " 
(bacán quiere decir tamal). Por más 
que sea inereniosa la teoría emitida ñor 
el ilustre filólogo, nos narece demasia- 
do lejos de estar fundada en razones 
estrictamente científicas, y nos atene- 
mos mejor a la opinión del yucateco 
Sr. Ancona. de Littré y do Fouretiére, 
no menos ilustres que aquél; porque en 
realidad ¿qué tiene qué ver la boca 
con el asado o n.humado de la carne?, 
pn tanto que sí existe a Anidad ideo- 
lógica entre bucan, parrilla, o bacán, 
tamal (también el tamal suele hacer- 
se asado) con la carne asada o ahu- 
mada, 



BlíCA 



249 



BUCA 



grientas vejaciones, so pretexto de la 
caza de bueyes, con cuyas pieles ha- 
cían en Europa un rico comercio. La 
]"rancia los reconoció enviándoles un 
írobernador el año de 1665 y con esta 
protección se entregaron a todo lina- 
je de excesos. Vinieron en pos los "fi- 
libusteros", más emprendedores y más 

udaces que los bucaneros." (DR. D. 

L'STO SIERRA. Un año en el Hospi- 
tal de San Lázaro, t. II. Carta XXIV, 
p. 105.) — "Ya no hacen de las suyas 
por allí (en Matina) los bucaneros y 
los mosquitos, si bien no son los cí- 
nifes lo que escasea en las charcas." 
(SEGARRA y JULIA, Costa Rica. III, 
Puerto Limón y la línea vieja, p. óí».) 
• — "Dícese que un bucanero escocés, 
atrevido y emprendedor, llamado Pet- 
ter Wallace, movido de la fama de 
las riquezas que se ganaba en aque- 
llas- expediciones infames, y asociado 
de los más resueltos de sus camara- 
das, determinó buscar un sitio a pro- 
pósito en que colocar perpetuamente 
su guarida." (JI'STO SIERRA, Ojea- 
da s'. el establee, británico de Belice, 
publc. en El Fénix, c. p. AXCON'A, 
Ob. cit., ibidem., pp. 371-2.) 

No nos parece fuera de lugar 
agregar aquí algunas palabras co- 
mo noticia histórica relativa a es- 
tos piratas tan tristemente célebres 
en la historia colonial de México, y 
en general, de toda Hispano Amé- 
rica. Las citas anteriores nos di- 
cen dónde y con qué fin se formó 
en las Antillas esta asociación de 
piratas, de diversas nacionalidades, 
que Francia más tarde reconoció, 
con lo cual tomaron mayor auge 
sus depredaciones y correrías. Oi- 
gamos ahora quiénes fueron de sus 
jefes los que más se distinguieron: 
"Algunos de sus jefes, dotados de 
gran valor y audacia, llegaron a 
conquistarse fama imperecedera: 
tales son Mansfield. Francisco Naü, 
Laurent Graff o "Lorencillo", Mor- 
gan, Van der Horn, Diego el Mu- 
lato, Gramont y Pie de Palo." 
(ROV.. Ob. cit., p. 8.). El Dr. Sie- 
rra, en su obra citada, (p. 106) 
nombra ademas a Légrand, Dieppe, 
Olannais, Basquez, Mombers y el 

Estomudador". Acerca de sus he- 



chos el mismo Rov. (Ob. cit.) esco- 
be: "Sus frecuentes expediciones 
hacia las costas de la Capitanía 
General de Caracas, de la América 
Central, de Yucatán, Tabasco y Ve- 
cracuz, y las no menos frecuentes 
invasiones al interior de» las colo- 
nias españolas cuando desembarca- 
ron en sus puertos, mantenían en 
constante alarma a los habitantes 
y traían como consecuencia la rui- 
na, la devastación, el incendio de 
las poblaciones, el robo y el rapto 
que se cometía con las indefensas 
mujeres de los vencidos. No se pue- 
de leer, sin conmoverse, los hechos 
ocurridos en la isla de Tris (Téi- 
minos) en 1596; el incendio de la 
Victoria en 1597; el asalto de Cam- 
peche llevado a cabo en 1633 por 
Pie de Palo y Diego el Mulato, (1); 



(1) El historiador Don Manuel A. 
Lanz, refiere esta hazaña de Pie de 
Palo y Diego el Mulato de la manera 
que sigue: "En 11 de agosto de 1633 
fue avistada la expedición de diez 
navios tripulados por 500 piratas de 
varios países, los cuales piratas, al 
día siguiente se aproximaron a la pla- 
ya de San Román. 

"Los vecinos de la villa esperaban, 
preparados a la defensa. 

"Trescientos hcnnbres pretendieron 
oponerse al desembarque, lo que no les 
fue posible, porque el mayor número 
de ios asaltantes y la superioridad de 
sus armas, íes hizo dueños del terreno, 
que quedó sembrado de cadáveres: 
uno de ellos, el del capitán de Cam- 
peche. Domingo Galván Romero. I 
fue tal heroísmo con que este sucum- 
bió, que Diego el Mulato lloró profun- 
damente conmovido al contemplar 
aquellos despojos del héroe: elevándo- 
.«e así el bandido, a la magnanimidad 
del Gran Alejandro ajite t.' cadáver de 
Darío. 

"Acaso contribuyó a esta sincera y 
tierna demostración de dolor, la cir- 
cunstancia de que "Diego el Mulato" 
y Galbán Romero habían llevado es- 
trechas relaciones; y tantas de fami- 
lia, que éste fue el padrino de pila 
del nacido para ser tan terrible pi- 
rata . 

"Otro rasgo de hidalguía que tuvo. 
en su criminal oficio, fue defender — 



BUCA 



350 



BUCA 



y* el saqueo y los asesinatos come- í Morgan, en 1670, no menos famosa, 
tidos en Veracruz en 1683 por Lo- | Po ría participación activa que en 
rencillo". (1) A esta lista debe I estos hechos tomara un tabasque- 
agregarse la toma de Panamá por j ño, también conocido por Lorenci- 

I 



(1) De las múltiples descripciones 
del asalto y saqueo de Veracruz, lle- 
vado a cabo por el que Payno llama 
píamente en un arranque de vehemen- 
cia "demonio encarnado", ninguna nos 
parece de más agradable sabor — ¡lite- 
rario! — por su sencillez y la fidelidad 
en la expresión, que la de ese mis- 
mo autor en su célebre Viaje a Vera- 
cruz. Dice así: "En Mayo de 1693 (tal 
vez errata de imprenta en vez de 
1683) ios acontecimientos fueron más 
serios. El 17 se observaron como a 
tres leguas de barlovento dos navios 



poco tiempo después a la vivida del 
Gobernador Zenteno Maldonado, Se- 
ñora Isabel Caraveo, qu«, embarcada 
en Campeche para Veracruz, cayó en 
poder de la flotilla que merodeaba' en 
las aguas de este puerto. Severa y ai- 
radamente, el jefe corsario se interpu- 
so entre su soldadesca y la amenaza- 
da dama a la que con los mayores 
miramientos condujo a tierra dejándo- 
la libre. 

"Este desastre para los defensores 
de Campeche, fue el resultado de una 
disposición estratégica de los piratas. 
El capitán Domingo Galbán Romero, 
que defendía la trinchera inmediata a 
la plaza principal de la Villa, rechazó 
con denviedo a los piratas en la pri- 
mera tentativa de asalto. Estos, con- 
fiados en que sus ventajas les darían 
el triunfo en una lucha a campo abier- 
to, desfstieron de un nuevo asalto y 
simularon retirarse en dispersión. Gal- 
bán Romero cayó en el lazo: seguido 
de los suyos se lanzó con arrojo en 
persecución de los piratas; tales, in- 
tempestivamente retroceden con des- 
cargas cerradas en que quedaron en- 
vueltos los nuestros; y Galbán Rome- 
ro y doce compañeros quedaron allí sin 
vida, dejando libre el campo a los pi- 
ratas quienes se precipitaron a la pla- 
za de la villa, la que hubo de presen- 
ciar las vandálicas escenas de la pira- 
tería. 

"En aquella confusión, Diego el Mu- 
lato se ocupó con ansia en encarar- 
se con el capitán, Domingo Rodríguez 
Calvo, para mutilarlo visiblemente en 
venganza de que cuando residía en 
Campeche el pirata en cierne. Rodrí- 
guez le ofendió en el rostro, con ma- 
no abierta. 



de alto bordo. Contra la costumbre 
observada escrupulosarñente", no salió 
del castillo una lancha a reconocer- 
los. Los bajeles, aunque tenían viento 
fresco para entrar a la bahía, se hi- 
cieron de la vuelta de afuera, lo cual 
dio mucho en qué pensar a los vera- 
cruzanos; mas no obstante esto, se 
acostaron a dormir tranquilamente. 

"A la madrugada del 18 se escuchó 
el estruendo de muchos arcabuces y 
el silbido de las balas, una turba des- 
enfrenada se esparció por las colles 
y plazas gritando: Viva el Rey de 
Francia. Varios vecinos que acostum- 
braban madrugar y salir a tomar el 
fresco marino a al playa, fueron víc- 
timas de las balas que a diestra y si- 
niestra arrojaban los piratas, los cua- 
les, armados de hachas y otros uten- 
silios, continuaron la fatiga, rompiendo 
las puertas que encontraban cerradas 
y sacando a la plaza las familias me- 
dio dormidas, y algunas enteramente 
desnudas. 

"Abrieron en seguida la Iglesia, e 
hicieron entrar a ella en confusión a 
niños, ancianos, doncellas, clérigos, 
esclavos y mvilatos, y cerrando las 
pviertas quedaron en posesión de re- 
gistrar a su sabor todas las casas de 
la ciudad. 



"Los que se salvaron de la saña de 
ios piratas se refugiaron en el conven- 
to de San Francisco donde, acaudilla- 
dos por el alcalde de primer voto, se 
parapetaron y se dispusieron a la de- 
fensa. Guillermo de Orange se presen - 
"tó como parlamentario de Pie de Palo 
ofreciendo evacuar la villa y dejarlos 
en rehenes por vni rescate de cuaren- 
ta mil pesos; y que en caso contra- 
rio, repetiría el ataque e incendiaría 
la villa. 

"El Alcalde contestó desechando la 
proposición, con el valeroso desdén y 
no menos altivez del patriotismo de 
Guzmán el Bueno y de los defenso- 
res de Numancia. 

"Los piratas, juzgando inexpugna- 
ble el convento, bombardearon la po- 
blación con la artillería do sus baje- 
les y se llevaron una gran cantidad de 
palo de tinte que encontraron en la 
playa de San Román." (Historia de 
Campeche, Lecc. 7a., pp. 71-5.) 



BÜCA 



— 251 — 



BUCA 



lio, cuya actuación no deja de He- í tuvo con los acontecimientos gene- 
nar un capítulo de gran importan- j rales de la época histórica, copia- 
da en la historia social de Tabas- i mos con placer lo siguiente de la 
co; y por la relación que su vida | Historia de Tabasco, por el Presb. 



"Como en ese tiempo estaba muy 
próxima a llegar la flota de España, 
había depositados en la plaza de Ve- 
racruz inmensos tesoros. Aves exqui- 
sitas, pieles, pedrerías, tejos de oro y 
plata virgen, y considerables sumas 
de pesos, encontraron los piratas, y 
todo esto con gran presteza y diligen- 
cia lo llevaron a bordo de su flota. í 
que se componía de once barcos, al- ; 
gunas piraguas, y una tripulación de | 
mil doscientos hombres. ! 

"En la tarde había ya reunidos den- j 
tro de la iglesia más de seis mil pri- : 
sioneros. que acosados del hambre y ! 
la sed se lamentaban lastimosamente, 
rogando al vicario hiciese un esfuerzo 
para salir e implorar la compasión del ' 
pirata. i 

"A costa de mil trabajos y suirien- | 
do los ultrajes de la canalla que esta- i 
ba de guardia en la iglesia .salió el t 
padre y obtuvo el permiso de introdu- i 
cir agua y galleta. Apenas la multi- ' 
tud hambrienta observó la vuelta del ; 
eclesiástico con estos auxilios, cuan- 
do se amotinó disputando rabiosa a j 
mordiscos y a puñadas un poco de ; 
agua y \\n mendrugo de pan. ¡Horri- i 
ble sería ver este conflicto! 

"Entre tanto los piratas no desper- 
diciaban el tiempo, pues minuciosa- ¡ 
mente registraban las casas, a la vez • 
que saciaban sus apetitos carnales con 1 
todas las mujeres que habían caído en i 
su poder. Un escrito antiguo publica- j 
do por el señor L.ic. Don Carlos M. . 
Bustamante, de donde he extractado j 
este suceso, dice así: "Las mujeres | 
han pasado muchos trabajos, porque ' 
su maldad no respetaba blanca, ni j 
prieta, doncella ni casada, que a fuer- 
za de su rigor no las sacasen llevan- i 
dolas a forzarlas, siendo este exceso ' 
una de las cosas más sensibles." ' I 

"Era el jefe de esta expedición un 
demonio encarnado que se llamaba ¡ 
Lorenzo de Graff, y que por lo que I 
va referido conocerá el lector que tal . 
hombre no temía ni a Dios ni al Dia- i 
blo. Así es, que como no había ya ni \ 
tesoros de qué apoderarse, ni mujeres ; 
que forzar, ni hombres con quienes i 
combatir, resolvió como un fácil ex- j 
pediente el arrimar a la iglesia unos 
cuantos bañiles de pólvora, y volar a 
todos los prisioneros. Luego que esta 
noticia se supo entre ellos, los más I 



I resignados cayeron de rodillas a im- 
¡ plorar el auxilio de Dios y el perdón 
de sus pecados; pero otros que, co- 
mo sucede a los más mundanos, no es- 
taban muy conformes en morir, y mo- 
rir quemados, lloraban, se desespera- 
ban, y retorcían sus manos de con- 
goja. En cuanto a las mujeres, las 
que estaban en cinta mal parieron, 
otras murieron a fuerza del hambre, 
de los sustos y de la brutalidad de 
los corsarios, y a todos acometió un 
mal espantoso de nervios, bien que 
entonces no pensaba en usarse el ro- 
manticismo: pero el drama era dema- 
siado patético y verídico. Trataba na- 
da menos el intrépido Lorenzo de 
Graff de concluir el acto incendiando 
a seis mil personas. 

"No se sabe qué ocupación distrae- 
ría a Lorenzo de Graff, o si Dios, mo- 
vido a tantas lágrimas permitió que 
no llevase a cabo su proyecto diabó- 
lico; el caso es que por ese día de- 
sistió de prender fuego a los barriles 
de pólvora. 

"El día 20 sacaron a los negros y ne- 
gras, empleando a los primeros en 
conducir a bordo el resto del botín y 
encerrando a las segundas en un pa- 
tio, lo cual alivió un tanto la.^ penas 
de los prisioneros que se ahogaban 
con el. calor del clima y el que pro- 
ducía la aplomeración de tanta gente' 
reunida. Permitieron además los pira- 
tas, que los muchachos saliesen a traer 
algunas botijas de a.gua. En ese mis- 
mo día un francés encontró escondidos 
seis platos de plata, debajo del altar 
de San Cayetano, lo cual movió la co- 
dicia, y los santos fueron despojados 
de sus alhajas, y los vasos sagrados 
arrebatados del Sagrario. — Los pira- 
tas profanaron la religión y la huma- 
nidad, haciendo dar tormento a mu- 
chos para que confesasen lo que te- 
nían escondido en su casa, y prome- 
tiendo prender fuego a los barriles de 
pólvora, si en el acto no declaraban 
los nrisioneros lo que tenían oculto. 

"Esta resolución les valia algo, pues 
a instancias y súplicas del vicario con- 
fesaron lo que tenían escondido, y los 
piratas recogieron seiscientos mil pe- 
sos más. — En la noche mandaron po- 
ner en silencio a los prisioneros, y to- 
dos se persuadieron que era para de- 
gollarlos. 



BUCA 



252 



BUCA 



Gil y Sáenz: "El autor no" mencio- 
na entre los acontecimientos más 
notables ocurridos en la segunda 
mitad del siglo XVIII, las expedi- 
ciones vandálicas que un indígena 
de Jalpa de nombre Lorenzo, pe- 
ro más generalmente conocido por 
Lorencillo, encabezó y condujo a la 
Chontalpa repetidas veces durante 
algunos años, causando la ruina de 
la agricultura y del comercio de 
aquella comarca. 

"Siendo aún muy joven el famo- 
so malhechor de que nos ocupamos, 
fue mandado azotar en la plaza pú- 
blica por el alcalde de Jalpa, a 
causa de no sabemos qué desacato 
cometido contra la autoridad, y des- 
de ese día se escapó de la pobla- 
ción refugiándose en la costa don- 
de, reuniendo a toda la gente de 
mal vivir que quiso seguirlo, orga- 
nizó una partida con la cual, como 
ya indicamos, asoló la Chontalpa y 
sembró el espanto ' en toda la pro- 
vincia. 



"Más tarde, acosado por los mi- 
; licianos que se propusieron perse- 
guirle por todas partes, se retiró a 
la Isla del Carmen y se unió a los 
piratas ingleses, a quienes guió en 
una expedición que por indicacio- 
nes suyas enviaron a la Chontalpa; 
expedición que causó males sin 
; cuento a la agricultura, principal- 
mente en las fincas de ganado va- 
' cuno. 

I "Después de esta nueva invasión 
i de los piratas fue cuando llegó a 
I mayor extremo su maldad y su au- 
dacia, y en una ocasión, queriendo 
vengar los agravios que el" alcalde 
de Jalpa le había inferido, pene- 
tró en la población a la cabeza de 
' una gavilla de foragidos, cometió 
I varios asesinatos y condujo a sus 
I guaridas a todas las mujeres que 
hubo a mano, reduciendo a cenizas 
multitud de casas." 



"El 21 sacaron a los prisioneros de 
la iglesia y los llevaron al punto de 
los Hornos y allf los embarcaron para 
la isla de Sacrificios. 

"I.,a vista de las calles presentaba 
un conjunto espantoso: rotas las puer- 
tas de las casas, los efectos de los 
almacenes esparcidos y derramados en 
las aceras, y aquellos piratas anima- 
dos con los licores recorriendo con el 
furor de unos demonios las tiendas 
donde creían encontrar alg'O de que 
aprovecharse. De cuando en cuando 
algunas bandad-as de zopilotes venían 
graznando a posarse sobre un charco 
de sangre o a desgarrar las viandas 
hediondas que había sembrado en las 
plazas. Entre tanto, los prisioneros 
condenados en la isla a sufrir los ar- 
do^-es del sol, morían de rabia y de 
sed. 

"El 22 estaban en la playa ciento 
cincuenta mil pesos en que habían 
ajustado su rescate algunos ricos, y 
los piratas habiendo divisado algunas 
velas en el horizonte, que eran nada 
menos que las que componían la flota 
de D. Diego Saldívar, se apresuraron 
a embarcar el dinero, el rancho y al- 



gunos esclavos y mujeres, y se dieron 
a la vela. 

"Al rayar la aurora del día 23, la 
infeliz población de Veracruz trasla- 
dada a Sacrificios, observó que los 
enemigos habían desaparecido; pero 
esta alegría la turbó al instante la 
i consideración de que abandonados en 
i la isla, sin agua y sin víveres, iban 
'■ a morir de hambre. 
¡ "En esos casos desesperados los 
[ hombres sacaron fuerza de filaqueza, 
; como suele decirse: y en efecto, los 
m.ás resueltos formaron una balsa sos- 
j tenida con botijas, y se resolvieron, 
I con riesgo de su vida, a irse a Vera- 
i cruz, donde auxiliados de a.^unor ran- 
i cheros lograron equipar un barco va- 
rado, en el cual, en el téimino de dos 
i días, trasportaron a tierra a los vera- 
crúzanos. 

"Una manada de panteras no hubie- 
ra hecho tanto daño como la tropa 
' del almirante I^orenzo de Graff. — Se 
1 calcula que este suceso costó la vida 
1 a má.s de trescientas personas. 
I "Tal calamidad se hubiera olvida- 
] do con el transcurso de los años; pe- 
ro otras nuevas no han cesado d - 
! agobiar al pueblo veracruzano. (Cap. 
XXIX, pp. 454-9.) 



BUCHA 



BÜCHA 



"En esa misma época fue cuan- 
do las autoridades del pueblo de 
Mecoacán mandaron echar al agua 
en medio de la laguna de Pompasú 
la campana mayor de la iglesia, 
pues se creía que los ingleses pe- 
netraban hasta aquellos lugares 
atraídos y guiados por el sonido de 
dicha campana, la cual, según pa- 
rece, se escuchaba a grandísima 
distancia. Hasta el día se conserva 
una vieja tradición entre nuestros 
indígenas, la cual supone que du- 
rante ciertos días del año se oye 
el tañido de aquella campana. 

"Al fin fue aprehendido el mal- . 
hechor Lorencillo en el paso de 
"Tancochapa" por el alcalde Gar- 
duza y ahorcado inmediatamente 
depués de indentificada su persoua, ' 
sin más formalidad. 

"La circtmstancia de que este 
perverso hijo de Jalpa fuese vul- 
garmente conocido con el nombre 
de Lorencillo, acaso por la semejan- 
za que se encontraba entre sus de- 
predaciones y las del pirata flamen- 
co llamado como él, es sin duda la 
que ha dado origen a la creencia 
tan generalizada entre nuestro pue- 
blo de que el célebre pirata Loren- 
cillo era natural de Jalpa. en donde 
aún se dice que tiene descendien- 
tes. Estos indudablemente son de 
la familia del pseudo Lorencillo de 
que venimos hablando." 

BUCHACA, f. Dase este nombre 
no a una bolsa cualquiera, sino más 
propiamente a la de boca ancha. 
Pronunciase más comúnmente bu- 
shaca. En particular, y especialmen- 
te, se llama así a la bolsa que pen- 
de en las troneras de los ángulos o 
barandas de la mesa de billar, pa- 
ra recibir las bolas. 

G. Icazb. da esta última acepción 
como traslaticia; como fimdamen- 
tal la de "tronera en las mesas de 
billar". Nimca la hemos oíd-o ex- 



. presar así la boca o abertura, la 
tronera, sino la bolsa únicamente. 
No es tampoco nuestra buchaca o 
bushaca, la burjaca del Dicciona- 
rio: bolsa que usan los peregrinos 
o mendigos, ni que sirva para echar 
limosnas, sino una bolsa cualquie- 
la, para poner en ella lo que se de- 
see y para usos diversos, especial- 
mente si es plegadiza. 

La mayoría de los autores consi- 
deran la palabra como alteración 
de burchaca o burjaca que da la 
Academia: solamente Maclas se sa- 
le del común, cuando dice: "Es 
verdad que la significación de bu- 
chaca concuerda con la de burjaca; 
pero, atendiendo a la evidente des- 
composición del vocablo (bucha- 
aca), es más verosímil que no sea 
término corrjpto, sino derivado de 
bucha, arca, alcancía, y después 
bolsa, o lo que podía hacer el mis- 
mo servicio". (Dice, cubano, p. 
199). 

Hond. "Alteración de bolchaca: cár- 
cel." MEMBR., p. 27. (1) 

Venez. RIVODO, Voces, p. 244: busa- 
ca o bursaca. (2) 

Colomb. "Busaca por bursaca (lo 
mismo Que burjaca, cierta especie de 
bolsa, en el Dice, de Aut.), nombre 
que damos a las troneras del billar." 
(CUERVO, Ap. Crít., párr. 769.) 

Ecuad. Por allá le dicen así a nues- 
tro bombín o al sorbete. ¡De tan so- 
corrido el sombrero de marras, hasta 
este nombre tan raro ha llegado a 
merecer! (TOB.VR). 



(1) Bolchaca no tiene en las dos úl- 
timas ediciones del Dice, de la Acad. 
otro significado que el de "bolsillo' o 
faltriquera." 

(2) Conforme a su etimología, del la- 
tín bursa, bolsa, debiera ser bursaca, 
como so lee en el Dice, de Aut. Igno- 
ramos en qué fundó su crítica la 
Acad. para variar la escritura de la 
voz: la ch del catellano proviene ca- 
si siempre de ct o It latinas: directo, 
derecho: muitus, mucho; pero la rs 
convertirse en ch, es raro. 



BUCHE 



254 



BUDI 



BUCHE, m. "Bocio, papera: re- 
lajación de la glándula tiroides". 
(ICAZB.) Suele usarse en nuestra 
habla provincial. 

"El mal de buche o relajación de la 
garganta, que todas aquellas gentes 
padecían por beber el agua pútrida." 
(Astucia, I, II, cap. 8.) 

RAMOS y DUARTE da la acepción 
de bolsa en el vestido de las muje- 

C, Amer. "Garganta, gaznate, tra- 
gadero, garguero." (SAL AZAR GAR- 
CÍA.) 

BUDTN. m. Dulce en forma de 
pasta o masa, preparado con biz- 
cochos batidos en leche, azúcar y 
huevos; cocido al horno o a dos 
fuegos para dorarlo; se sirve a la 
mesa generalmente claveteado con 
almendras y pasas y se corta en 
trozos cuneiformes. 

Icazbalceta dice haber oído en 
Andalucía esta voz que falta en el 
Diccionario. Tanto es así que la ha- 
llamos en la siguiente cita, hecha 
por Cuervo (Apunt., párr. 979): 
"Esa pobre niña no ha comido pan, 
y tú has comido muchísimo, y budín 
y postres." (FERNÁN CABALLE- 
RO, Con mal o con bien a los tuyos 
te den, I; item.. Lágrimas, VIL) 

Salva trae pudín o pudingo, y de 
allí sin duda toma RAMOS y D. 
la equivalencia a budín. En nuestra 
habla también suele decirse pudín, 
nunca pudingo; pero siempre y úni- 
camente aplicado al dulce; en am- 
bas formas creemos que no es mas 
que anglicismo por pudding, pero 
muy necesario y útil en la lengua. 
El mismo RAMOS reputa galleguis- 
mo a budín en esta acepción y fa- 
culta el uso de pudin, dándole a 
aquél el significado de "relleno de 
sangre y otras cosas"; del francés 
boudin, morcilla. 

Méx. "Plato de dulce.... cocido 
en baño de María". (ICAZBALCE- 
TA, p. 59). ^ X „, 
Ni una ni otra cosa. Es pasta ca- 
si seca, masa dura, de figura cir- 



cular generalmente, y bastante 
gruesa, que se divide en fragmen- 
tos como se ha dicho. Por cuanto 
a la preparación, veamos: "Bizco- 
chos fríos y un cuartillo de leche; 
se echan los bizcochos en la le- 
leche, en la cual se desbaratan con 
la mano ,dos cucharadas de man- 
tequilla, pasas, almendras y se le 
agrega acitrón en pedacitos .... Se 
embarra una tortera de mantequi- 
lla, se baten cinco huevos y se 

mezclan con la leche.... se pone 
en una hornilla , solamente con el 
rescoldo ,y en la tapadera lumbre 
muy fuerte para que se dore". (La 

i Cocinera Poblana, oct. ed. Méx., 

I Herrero Hnos., 1913, p. 306, art. 

I Budín de bizcochos, núm. 1583). 
Hay otros diversos budines, de le- 
che, de mamey, de maíz, cubano, 

i habanero, etc., pero en todos, al 
igual que en descrito, no figura pa- 
ra nada el baño de María. 

Suele usarse la voz en la forma 
pudin, y aun puding y pudding. Es 
mexicanismo. 

I "Y una de esas antiguallas 

I Que imperan en las cocinas, 
■ Me consulta galantinas, 
I Pudines y volován." 
I (PRIETO, Poesías festivas, Desen- 
gaño, p. 12.) 

I BUDINERA, í. 

Méx. "Vasija de cocina hecha de 

i cobre o hierro estañado, semejante a 
la carcerola, pero con tapadera suel- 
ta, sin mango y más honda. Parece 
que aunque esta palabra no está_ en 
el Diccionario, corre en España." 
(ICAZBALCETA, p. 59.) Y parece 
también que debe agregarse a la de- 
finición: que sirve o que se usa espe- 
cialmente para hacer el budín. 

De que corre en España da como 
prueba el autor lo siguiente: "Eh 
París hay reinas de la moda que 
en veinte años apenas modifican 
sensiblemente la hechura del som- 
brero que mejor cuadra a su belle- 
za. Ven las extravagancias y no las 
siguen; dejan pasar la budinera, el 



BUEY 



BUL 



plato, el farol, etc." (E. PARDO 
BAZÁN, Mantillas j- Sombreros). 

BUEY. m. "Toro castrado que sir- 
ve para las labores del campo". 
Acad. En Tabasco no es así; impro- 
propiamente si se quiere, pero de 
ordinario, al toro castrado se le 
llama novillo. (V.) El buey es el no- 
villo destinado al trabajo; hay buey 
de yugo o de tiro y buey de llama- 
da o át botÓN. El primero se desti- 
na al arrastre de madera en las 
monterías, no a las labores del 
campo, porque no se usa el arado 
en la agricultura; el buey de botón, 
llamado con especialidad cabestro, 
es el que sirve como guía para la 
conducción de partidas, en llamada, 
o para llevar al tarro a los brutos; 
su nombre se debe al botón del va- 
lentón con que se hace la mancuer- 
na. 

BUEY DE AGUA, "Cantidad de 
agua que pasa con velocidad de- 
terminada por un buque o data de 
una vara cuadrada". (ICAZB., p. 
60). Ya la Academia consigna la 
voz como medida hidráulica; pero 
sin explicar su capacidad. Don Ma- 
nuel María Contreras en su Aritmé- 
tica Razonada dice: "Cuando la ve- 
locidad del agua es de 2(0 milé- 
simos de vara por segundo, el buey 
es la cantidad que puede pasar en 
un minuto por la superficie de ima 
vara cuadrada"; da para dicha me- ; 
dida la equivalencia de 9,543'661056 
litros por minuto; en el sistema 
métrico; en el antiguo, su valor es 
de 48 surcos, 144 naranjas, 1152 
reales o 20736 pajas. Hay que ad- 
vertir que es medida del sistema 
antiguo, ya en desuso. '■ 

Hond. Usada según se ve que MEM- 
BRE5?0 la consigna: "La mayor me- 
dida de agua en las Ordenanzas de 
tierra y aguas de la República Mexi- 
cana: es una abertura o data de fl- ¡ 
gura cuadrada, que en cada lado tie- ¡ 
ne una vara." (Hondureñismos, p. 27.) ' 



' BUFEO, m. Nombre de un pez 
marino, la marsopa o el delfín, que 
abunda en las barras y aim algo 
arriba de los ríos. La voz es ono- 
matopéyica, por el resoplido que 
produce el animal al arrojar con 
fuerza el agua por el orificio na- 
sal, y tal parece que bufa. No sa- 
bemos si corresponde en verdad al 
delfín o la marsopa, descritos por 
la Academia, pues participa de los 
caracteres de ambos: aparte de las 
dimensiones, forma y color en que 
éstos poco difieren, el bufeo se pa- 
rece al delfín en la particularidad 
de arrojar con fuerza el agua por 
las narices y a la marsopa en la 
costumbre de penetrar a los ríos. 
El bufeo anda por lo general en 
grandes cardumes y nada surgien- 
do a cada momento para arrojar el 
agua, operación con la cual forman 
un ruido peculiar que por lo mul- 
titud de los cetáceos y la simulta- 
neidad en el conjunto, forma eco el 
tumbo del mar. 

Ríopl. En BAYO nos encontramos ia 
voz: pero el autor incurre en la li- 
gereza de decir que es la vaca marina, 
y lo que es peor: llama Peje a ésta, 
¡peje al manatí! Es para que ría im 
chico de escuela! Pero su misma des- 
cripción es incongruente, pues dice 
que: "su carne es poca y hedionda", 
cosa que no es en el manatí, cuya car- 
no sabrosa tiene semejanza con la del 
cerdo. "La vaca marina o peje que 
citan los geógrafos antiguos al hablar 
del Marañón o Amazonas. Algunos 
prosistas castellanos del siglo X^^^ 
dicen bufeo por delfín." Esto aumen- 
ta la confusión, y no sabemos si se 
refiere al peje (?). vaca marina, o al 
delfín. ¡Pase lo de llamarle peje al 
mamífero manatí; pero confundir a 
éste con el delfín, casi no pasa. ;Es 
peor que aquello de la autora españo- 
la que hizo volar a una gacela! 

BUL. m. Bebida refrescante que 
se prepara mezclando la cerveza 
con azúcar o jarabe y limón; a ve- 
ces se le agrega algún otro licor 
suave. 

Cuba. Sólo en los diccionaristas de 
la Isla. MACÍAS y PICHARDO. lo ha- 



BULD 



— 256 



BURL 



llamos. Es raro que no se use en 
México ni en otros países de Hispa- 
no América. 

Etim. "Dice Armas: "bebida refres- 
cante hecha con el bowl, tazón, sope- 
ra". Bowl se origina del anglosajón 
bolla, cualqviier vasija redonda (Webs- 
ter), y este término del celt. bol, o 
boíl, copa". (MAGIAS, Dice, cub., p. 
200, col. 2a.) ■ 

BULDOG. (Del ing. bull-dog: de 
bul I, toro, y dog, perro.) m. "Así 
llamamos todos a un perro de pre- 
sa, muy notable por su hocico acha- 
tado, gran cabeza y repugnante ca- 
tadura. Aunque no muy corpulento, 
es verdaderamente temible por su 
mucho arrojo y ferocidad." (G. 
ICAZB., p. 60.) 

"Se va a pegar a mi oreja. 

Unido, como un buldog!" 
(PRIETO, Poesías festivas, Mi visita, 
p. 25). 

Cuba. MAGIAS, p. 201. PICH., p. 51. 

Venez. RIVODó, p. 55. 

BULTO, m. Así llamamos a la 
cartera de la Academia (3a. acep.), 
cubierta rectangular, generalmente 
de cartoné, forrada de piel suave o 
ahulado, a manera de libfo con dos 
hojas, o con departamentos para 
guardar papeles o secantes; sii^ve 
especialmente para poner sobre ella 
el papel en que se escribe o dibu- 
ja. También llamamos así al car- 
tapacio del Dice. (2a. acep.), bolsa 
en que llevan los muchachos de es- 
cuela sus libiOS, cuadernos, etc. Es 
mexicanismo, por más que RAMOS 
y D. diga que es voz de Yucatán. 
(P. 98.) 

C. Am. SALAZAR G.. p. 55; MEM- 
BREÑO, p. 27. 

Venez. PICÓN PEBRES, p. 55. 

BULLARANGA, f. Bullanga. Muy 
usado en lenguaje festivo. 

Lo mismo se usa en Honduras: 
MEMÍ3REÍ?, p. 27: y en Venezuela, 
RIVODÓ, p. 2,39, quien dice que "es 
ima epéntesis onomatopéyica y expre- 
siva". 

BULLIR. "BULLIR UN CABA- 
LLO, volverle para conocer sus 
cualidades." (ICAZB..) El mismo 
autor lo da como mexicanismo en. 



el sentido de "Embromar, dar can- 
taleta". No la usamos así nosotros. 
RAMOS y DUARTE, p. 28, también 
lo anota. 

BUQUERO. m. En la parte occi- 
dental, región de la Chontalpa, ca- 
lambuco, calabazo en que transpor- 
tan huevos las gentes del campo, 
especialmente los vendedores que 
los llevan a las poblaciones. El BU- 
QUERO tiene un mecate pasado 
por dos agujeros de los bordes, por 
medio del cual le cargan colgado al 
hombro. 

Es lo que en la parte oriental se 
llama bux (pr. bush). (V.) 

BURBUCEAR. a. Revolver un lí- 
quido ,de manera que forme burbu- 
jas por efecto de la agitación. Dí- 
cese especialmente del cerdo, que 
mueve o revuelve el agua hurgan- 
do con el hocico, y soplando con las 
narices. Dícese asimismo borbu- 
cear. 

Más que parónimo de burbujear 
es onomatopéyico, por el ruido que 
hace el agua al producir las bur- 
bujas. 

2. fig. fam. Refunfuñar, hablar en- 
tré dientes en demostración de eno- 
jo, como hacen los criados respon- 
dones. 

BURLISTA, adj. Dado a hacer 
burletas: burlón del Dice, pero me- 
nos despectivo que éste. 

Nosotros usamos del adjetivo con 
una sola terminación, y estamos en 
lo justo, no así los centroamerica- 
nos que dicen burlisto, ta, cosa que 
Gagini reprueba: "nuestro burlisto 
y otros adjetivos de su laya, como 
bullisto, reparisto, etc., son de for- 
mación defectuosa. En lugar de bur- 
listo, dígase zumbón, burlón, ma- 
leante, bromista o burlista. Esta 
última palabra no figura en los lé- 
xicos, pero es perfectamente acep- 
table." (MEMBR., p. 27; SALAZAR 
G., p. 56.) 



BÜRL 



— 257 



BURÜ 



BURLÓTE, m. 

Méx. "Entre jugadores, el monte o 
partida más pequeña, que algruno de 
ellos pone, acabada por cualquier mo- 
tivo la primera." (ICAZB.) 

"Se puso a tallar, diciendo: tíren- 
le a este burlotito". (PENSADOR, Pe- 
riquillo, pte. la., cap. KYJl, p. 98.) — , 
"Señores, si a ustedes les parece, pon- 
dremos burlete: yo las tejo. SI, sí, 

contestaron, burlóte." (Astucia, t. I. 
cap. IX.) — "La mamá, que conocía 
el burlóte, y que se preciaba de saber 
ju,srar .adicionó el proyecto." (FACUX- . 
DO, Venus, Birján, cap. II, p. 77.) 

Cuba. Borlote: MAGIAS, p. 187; "Es 
una alteración inadmisible de burlóte, 
que no se deriva de borla, sino de ■ 
burla, que, según la Acad., procede 
del bajo latín burula, térm. sacado del 
clásico burra, ae. bagatela, fruslería y 
sandez. "-PICHARDO, p. 47. CHAO, c. 
p. MAGIAS. 

BURÓ. m. (Del francés bureau.) 
Mesa de noche del Dice, aunque es 
en realidad, no una mesa propia- • 
mente, sino una especie de escrito- 
rio, un mueble especial sobre el que 
se ponen la palmatorira y el agua, 
o las cosas de uso en la cama; con 
cajoncillo, y gabeta para la bacini- 
ca. Es mexicanismo muv usual. 
(ICAZB., p. 61.) 

"El libro de misa que te regaló tu 
tía está en el cajón del buró" (MI- 
GRóS. Ocios y Apuntes, p. 1.) 

TORO GISBERT (Dice. Lar.) au- 
toriza la voz en el mismo signifi- 
cado francés: "Escritorio o pape-; 
lera con tablero para escribir". No ' 
la usamos en este sentido. 

BURÓCRATA. Xos parece que al ' 
igual de aristócrata, demócrata y 
plutócrata, esta voz es un sustan- 
tivo que puede adjetivarse. Es no- 
table la falta de unidad de crite- 
rio del Dice, en las voces citadas; i 
en la primera y la última dice "sus- ' 
Tantivo común de dos"; en la se- 
cunda adj., m. y f. en la tercera; ¡ 
¿Cur tam varié? Ninguna razón 
asoma, que podamos estimar de pe- 
so, para una notación tan varia. i 



BU RUCA. f. Usado por boruca, 
como burujo y burujón por borujo 
y borujón. 

A propósito: dada la afinidad 
ideológica entre boruca o bu ruca y 
borujo, nos parece que la etimo- 
logía de aquella voz es la misma 
que de esta última da el Dicciona- 
rio: del b. latín volucrum, y éste 
del latín volvere, envolver. Exis- 
tiendo, pues, esta otra analogía en- 
tre las voces citadas y la que ana- 
lizamos, ¿por qué el Diccionario au- 
toriza la forma burujo, de borujo, 
y no así buruca por boruca? Donde 
existen las mismas razones, deben 
existir las mismas disposiciones; 
de modo que, lógicamente, siendo 
ima la etimología en ambas voces, 
o no son admisibles ninguna de las 
dos formas de borujo, o son admi- 
sibles tanto en esta voz como ei 
boruca. 

Hond. MEMBREÍfO. p. 27. 

C. Am. SALAZ.VR GARCÍA, p. 56. 
BURUNDANGA. f. Natura del 
hombre, dice pudibundamente RA- 
MOS y D.. atribuyendo la voz a Yu- 
catán. Muy usada en nuestro te- 
rruño, como forma eufémica de lla- 
mar el pene o miembro viril. 

Cuba. PICJI., p. 35, col. la. "Sign. 
fund. Mezcla de cosas inútiles y de 
poca entidad. Sing. met. I). Objeto 
despreciable, o trastajo: y ID, enredo 
o algarabía. Crít. A Pich, y Árbol, les 
parece corrupción del castellano mo- 
rondanga, y así lo creemos también: 
liemos conservado empero el vocablo en 
gracia de sus significados traslaticios. 
Etim. Pichardo dice que es de origen 
africano, opinión que no concuerda con 
la anteriormente expuesta, en donde 
aparece un morón, montecillo, (que 
nada tiene de nigricio nT de etíope, 
pues al decir de Diez procede del vas- 
cuense murua, colina o montón), an- 
te el cual corre el sabio Monlau, por- 
que percibe un moro armado de gu- 
mía, cimitarra y espingarda." (MA- 
GIAS, p. 202. col. 2a.) 

BURUQUEADA. f. Acción y efec- 
to de buruquear. 

BURUQUEAR. a. Registrar revol- 
17 



BURü 



— 258 — 



BURRO 



viendo cosas como papeles, ropas, 
etc., dejándolas o poniéndolas en 
desorden. 

BURUQUEO. m. Acción y efecto 
de buruquear, como buruqueada. 
Por extensión, también se dice del 
estado en desorden de cosas como 
papeles, ropas, etc. 

BURUQUIENTO, TA. adj. Que 
gusta de armar bu ruca. Formado de 
esta voz, como un supuesto boru- 
quiento que debiera existir, forma- 
do de boruca. 

BURRA, f. Así llamamos todos 
al juego de naipes que el Dic- 
cionario llama burro, por más que 
Gagini truene contra sus paisanos 
los costarricenses que le usan en 
igual forma, y aún en el sentido de 
armazón de madera o burros. 

BURRAJE. m. Entre rancheros 
se llama as! el derecho que corres- 
ponde al dueño de un burro por que 
éste cubra yegua o burra ajenas, y 
que suele ser efectivo, toda vez que 
se toma cría del burro. Tal vez pa- ; 
rezca rara esta práctitia para un 
habitante del interior del país ; no 
lo es para quien sepa que el asno [ 
solamente es bestia de silla y car- 1 
ga, en el interior; pero en la eos- j 
ta, en nuestro Estado, el burro no 
sirve más que como padre para la 
cn'a de muías, hibridado con yeguas ; 
se le escoge de las mejores condi- 
ciones y goza en consecuencia de' 
una estimación muy especial. j 

J'arece que entre algunas tribus 
indígenas de la República, tal vez 
de América en general, existió an- 
tiguamente una especie de derecho 
o contribución inmoral que el abo- 
rigen pagaba por ejercer la poliga- 
mia, esío es, para tener varias mu- 
jeres, a un tanto anual por cada 
una. Encontramos esto en un escri- 
to de mediados del siglo XIX, de 
manera que tal vez aun exista tan 
vergonzosa práctica, autorizada só- 



I lo por la costumbre; pero en ver- 
I dad nos parece esto incompatible 
; con la civilización actual y nos re- 
sistimos a creerlo. 

"Contando con el beneplácito de su 
esposa, a la que, para halagarla, pros- 
tituye en la embriaguez, lleva a su 
misma casa la nueva dueña de su pen- 
samiento, le da una parte de su sa- 
feí-ado lecho, le concede cierta facul- 
tad de mando sobre toda la familia, 
y goza, en el punible regazo de ambas 
mujeres, esa vida animal y sensitiva 
que degrada a la razón y el Evange- 
I lio condena. Si el alcalde lo amones- 
i ta por su conducta, fácilmente obtie- 
I ne de él la absolución, pagándole cin- 
co pesos que es lo que vale el impues- 
to que con el asqueroso nombre de 
burrajo, se cobra allí anualmente por 
cada manceba, y a favor de esta con- 
tribución, tiene el contribuyente de- 
1 recho para seguir ofendiendo las Inio- 
[ ñas costumbres por todo un año." 
í (Dice. Univ. de Hist. y de Geogr., t. 
III del Apead., X de la Obra; art. SO- 
TEAPAN, costumbres descritas por 
Andrés Iglesias. Chalchicomula, julio 
25 de 1856.) 

BURREAR. n. Seguramente por 
la influencia fonética de burro y 
por el rebuzno de éste, no faltan 
gentes que digan burrear en vez de 
berrear; y tal vez también porque 
en esta voz no se ve muy clara la 
palabra becerro, de donde proviene. 

BURRERO, m. "El que tiene o 
conduce burras para vender la le- 
che de ellas." Acad. Casi descono- 
cida la burra en la costa, úsase no 
obstante de esa voz, pero para de- 
signar entre campesinos al propie- 
tario o hacendado que tiene burros 
o que se dedica a la cr'a de éstos. 
Diferente también, por lo visto, del 
mcxicanismo dado por Icazb. : "Due- 
ño o arriero de burros." 

BURRO, m. "Armazón compues- 
ta de dos brazos que fonnan ángu- 
lo, y un travesano.... Sirve para 
sujetar y tener en alto una de las 
cabezas del madero que .se ha de 
serrar. ..." Acad. Nuestro burro es 



BURRO 



259 — 



BURRO 



distinto, tanto por su composición 
como por sus usos. Son dos arma- 
zones que forman ángulos agudos, 
unidas por un eje en sus vértices, 
con lo cual queda el objeto en cua- 
tro pies y con una especie de lomo, 
a lo cual debe su nombre. Sirve 
para usos variadísimos, como so- 
porte portátil y accidental, sobre 
todo en las necesidades domésti- 
cas; las lavanderas colocan la ba- 
tea sobre burros, las planchadoras 
su tabla de planchar, etc. úsase 
más en plural, pues siempre son 
en número de dos, o por pares. 

En algunas partes de la Repúbli- 
ca se aplica el nombre solamente 
a la tabla que descansa sobre la 
armazón; pero nos parece más pro- 
pia nuestra acepción, aplicándola a 
las armazones mismas que por sí 
solas y cada una forman im todo 
completo, semejante al cuerpo del 
animal que es el símbolo. 

En forma semejante a la nuestra 
describo Terreros este objeto, con 
el nombre de BORRIQUILLO, BO- 
RRIQUITO. 

"Había por el lado del mar, una en- 
ramada bajo de la cual alzábanse unas 
tablas de pino sobre unos burros de la 
misma madera." (MERIXO, Celestina, 
p. 216.) "La mesa en un periquete des- 
pojáror.la de flores etc.: las ta- 
blas y burros con que estab.i armada, 
los pusV-ron en un extremo del patio." 
ÍROD"" RELTR., Pajarito, XVII, p. 

377.) — ".lulián se detuvo y como 

buscardo efecto «^scér.'co, dejó al des- 
cubierto una hilada de moitTiras de 
imo y otro lado a horcajadas en los 
toscos burros de madera sin d-^sbas- 
tar." (AZUELA, Mala Yerba. VII. p. 
54.) 

Méx. Icazb. registra tres acepcio- 
nes de la voz: 

"la. Escalera de mano compuesta 
de dos. unidas por arriba con una bi- 
sagra, do .«¡vierte que. apartándolas por 
abajo queden en forma de atril, y se 
sostiene sin arrimo. Les hay también 
con escalones en una de ellas sola- 
mente." (p. 61.) Esto no parece sino 
una aplicación extensiva del nombre 



en su acepción fundamental, que es la 
de nuestro utensilio. 

"2a. Juego de muchachos, en que 
se agacha (mejor dicho, se inclina o 
se dobla) apoyando las manos en las 
rodillas, y los demás saltan sobre él, 
poniéndole las manos sobre la espalda, 
y abriendo las piernas." Este juego se 
llama entre nosotros salta burro. (A.) 

".^a. Cerquillo o fleco de pelo que 
dejan caer las mujeres sobre la fren- 
te. Por fortuna va desapareciendo." 
Hoy ha desaparecido completamente, 
usándose en su lugar los chinos y fal- 
sos bucles formados a fuerza dé hie- 
rro y fuego, y las chocantes patillas 
retorcidas como colilla de cerdo, que 
dan a la interfecta más parecido con 
un payaso o arlequín, que aspecto de 
guapa hembra. 

"(D. F.), sm. Baceta. En el juego del 
entripado, que en otras partes llaman 
cargatasajo, dicen burro a la baceta." 
(RAMOS y DUARTE, p. 99.) Xunca lo 
hemos oído usar en este sentido, si- 
no siempre aplicado al juego mismo. 

Cuba. Pich., en su lengn.iaje pinto- 
resco nos da tma descripción de ma- 
no maestra de un burro muy cubano: 
"Maroma o instrumento usado en el 
campo para techa^ o cobijar las casas 
do guano: un palo de media vara po- 
co más o menos, a cuyas dos cabe- 
zas va atada una soga de casi igual 
tamaño que unidas a su extremo for- 
man un triángulo equilátero: en esta 
unión de ambos cabos se pone un ga- 
rabato que engancha por la otra pa- 
beza a un cu je o vara del techo; el pa- 
lo, entonces. sir\e de punto de apoyo a 
un pie del hombre que está amarran- 
do los gusanos del cuje inferior, lo 
cual concluido sube el garabato a dis- 
tinta vara, apoyando el otro pie o 
parte del cuerpo necesaria en donde 
haya lugar, y así gradualmente va 
' '"Tdo <-\ burro hastp acíbar." y^A- 
CIAS anota y comenta la anterior 
acepción dando otras dos: I), "Gran 
par de armazones prismáticas usada.s 
por los albañiles, y parecidas, aunque 
no tan macizas, al de los aserrade- 
ros;" II), "Armazón de listones de 
madera sobre los cuales se fijan las 
pizarras, o encerados, en las escue- 
las y colegios que aun no han adop- 
tado las pizarras de espojo." Y agre- 
ga: "Muchos nombran caballete al bu- 
rro de las escuelas, y muy p>oco3 bas- 
tidor." 



BUERO 



— 260 



BURBO 



SALTABURRO. b. Juego descri- 
to por Icazbalceta (2a. acepción) 
con el nombre de BURRO, aunque 
sin explicación de muchos detalles. 
Primero se sortea el orden de 
los saltadores y la salida de burro: 
burro es el muchacho que se coló- j 
ca para que le salten. El sorteo se 
hace dando la china, esto es, rifan- 1 
dola a manos cerradas. El último ¡ 
que se queda con ella es el burro, j 
El burro se para dando la izquier- 1 
da a una raya, desde la cual se mi- i 
den las obligas y que sirve como j 
límite para la carrera de los sal- 
tadores; inclinando el tronco hasta; 
poner la espalda en línea horizon- ; 
tal, apoyando las manos, o los co-j 
dos, sobre ambas rodillas, doblando 
ligeramente las corvas, o mante-^ 
niendo erguidas las extremidades i 
inferiores, según se convenga; in- 
clinando también la cabeza hacia 
abajo, para evitar golpes en ella, I 
porque la cabeza no es del burro»; 
según una frase d§l mismo juego, i 
Los saltadores saltan apoyando! 
ambas manos sobre las espaldas 
del burro, pero sin hacerle daño, 
al mismo tiempo que abren las 
piernas para salvarle. 

Cuando el burro deba ser más 
alto, se para de espaldas a la ra- 
ya, sólo inclinando la cabeza ha- 
cia adelante, con las manos apoya- 
das a la cintura para darse firme- 
za, y los jugadores saltan descan- 
sando ambas manos sobre sus hom- 
bros. 

Después de cada turno en el sal- 
to de todos, el burro mide una obli- 
ga, o las que se convengan, desde 
la raya. La obliga es una distan- 
cia medida por la anchura de un 
pie y la longitud del otro, coloca- 
dos éstos perpendicularmente en- 
tre sí, de modo que el talón del 
derecho se apoye contra el tobi- 
llo del mismo lado del izquierdo; 



pasando éste en seguida en igual 
posición a la punta del derecho, 
marca la amplitud de cada obliga. 
Durante las primeras dos o tres 
obligas el jugador puede formar el 
salto parándose a discreción, siem- 
pre fuera de raya; pero después de 
esa distancia, hasta las cinco obli- 
gas, más o menos, sólo se permi- 
te meter un pie o palmo: éste con- 
siste en posar solamente un pie 
después de la raya, apoyándose en 
él para formar el salto sobre el bu- 
rro. Después de cinco, hasta diez 
obligas, aproximadamente, sólo se 
permite meter un pía": éste consis- 
te en posar dentro de raya los dos 
pies juntos, apoyándose en ambos 
para saltar. A mayor número de obli- 
gas corresponden, respectivamente, 
pie y plan, pie y dos planes o dos pies 
y un plan, y así sucesivamente. 
Cualquiera infracción de estas con- 
: diciones estipuladas, ya metiendo 
mayor número de pies o de planes, 
: o dejando de meterlos, constituye 
! en pérdida al saltador, quien pasa 
¡ desde luego, por ese hecho, a ser 
I burro, principiando siempre por co- 
I locarse al lado de la raya, en la 
I posición que se ha dicho. Los salta- 
¡ dores restantes se suplen, enton- 
! ees, retrogradando en orden hasta 
el del perdidoso, pasando el burro 
a ser cola o último. Se pierde tam- 
bién en el juego por pisar raya, o, 
lo que es lo mismo, posar el pie 
sobre ella. 
I El burro debe mantenerse firme, 
¡ sin hacerse a los lados ni doblar 
I las extremidades al apoyarse Bobre 
! él el saltador, pues ambos movi- 
i mientes son peligrosos para éste, 
j porque le hacen perder el equili- 
I brio de gravedad que rige el salto. 
' Los saltadores tienen obligación 
de decir en alta voz su número de 
orden, y el último debe decir: obli- 
ga, indicando que ésta sea medida. 



BURRO 



261 — 



BURRU 



por haber concluido el tumo. "La. ■ 
omisión de este requisito es asi- 
mismo causa de pérdida. 

Hay numerosas variedades del 
SALTABURRO, de las cuales des- 
cribiremos las principales: 

BURRO con JAMÓN: consiste en 
una nalgadita o golpe leve que ca- 
da saltador debe dar al burro, con 
la pantorrilla o el pie de la extre- 
midad derecha, o con la mano cuan- 
do- aquél salta descansando en un 
pie sin apoyarse sobre el burro, lo 
cual, como más fácil suele hacerse 
cuando el saltador es inexperto o 
poco liábil. En este burro se pierde 
por dejar de aplicar el jamón; co- 
mo se pierde también cuando se le 
aplica o se tropiezan los traseros 
al burro, si ésta no es condición 
del juego. 

BT'RRO VERACRUZANO o CAN- 
TADO: en éste los saltadores tie-, 
nen obligación de decir cada uno 
en alta voz su respectivo número 
de orden, llegando hasta vein- 
te, o hasta el último, si son me- 
nos de esta cantidad. Al núme- 
ro asrega cada quien un remo- 
tete o estribillo, especie de sonso- 
nete, como: primero, salto al aire, 
o de maromero; seeundo. salto tre- 
mebundo; tercero, fuera el trasero; 
cuarto, burro harto; quinto, monto 
mi chivo pinto; sexto, chúpate es- 
to (un jar"ón). y así Puc*^Pivamen- 
t^: ñero el Brime»^. además, tiene 
oblip'ación de repetir, en cada tur- 
no, lo mismo que su antecesor en 
el número de orden que haya di- 
cho: nerdiéndose por la omisión de 
cualo'ñera infracción a tales debe- 
re".. Por esto líltimo. se llama tam- 
bi-1 éste. BT'RRO OBLIGADO. 

BURRO CORRIDO. En éste se 
sortea la salida y el número de or- 
den, pero después del primero, los 
saltadores todos por su orden van 
siendo burros, a medida que sal- 



tan al último, unos a continuación 
de los otros y a distancia de cuatro 
o cinco pasos entre cada imo. Cuan- 
do ha saltado el último, corre a su 
vez el primer burro, para volverse 
a colocar a continuación del postre- 
ro de la serie, y así indefinidamen- 
te. En este burro no existen con- 
diciones, toda vez que no hay ju- 
gador que deje de ser saltador y 
burro, a su vez. 

BURRUCHA. f. Bulto que se for- 
ma con el hule o goma del caucho 
solidificada, en bruto, es decir, co- 
mo sale del árbol, solamente so- 
metida a la acción del humo o de 
im bejuco, con el cual se cuaja. 
Hule BURRUCHA se dice del que 
se prepara en tal estado, haciéndo- 
se con él otros bultos paralepipei- 
dales, mayores, llamados marque- 
tas. 

Fn la AT^érica del Sur le llaman bo- 
lacha. (BAYO. p. 33.^ 

Es un derivado de borujo o bu- 
rujo, indudablemente, según lo ma- 
nifiesta la identidad radical con vo- 
lucrum, envolver, cuya idea funda- 
mental tiene la voz: envoltura, bo- 
la, etc. 

BURRUSCAL. m. Lugar poblado 
de burruscos. o donde éstos abun- 
dan. También expresa como colec- 
tivo el conjunto de los burruscos 
mismos. 

T,o ni!="^o en Honduras. (MEMBRE- 
í?0. p. 27.) 

Creemos que sea del mismo ori- 
gen que burrucha y de la misma fa- 
milia que borujo, como derivado del 
lat. volucrum. 

BURRUSCO. m. Matorral o con- 
junto de arbustos entrelazados, que 
fo'-man un grupo intrincado, gene- 
ralmente con muchos bejucos; ma- 
leza intrincada. 

Hond. "Arbusto cuyas ramas están 
entrí lazadas entre sf o con bejucos." 
CMEMBRESO, p. 27.) 



BUSC 



— 262 — 



BUTA 



BUSCA, f. "Provecho que se saca su coco. Para entenderlo hay que 
de algún empleo o cargo, además ' saber que la alusión de mierda en 
de los emolumentos anexos a él. i la playa se refiere a la bosta o bo- 
úsase comúnmente en plural, y i fiiga del ganado vacuno, muy abun- 
siempre en mala parte." (ICAZB.) ! dante en las playas, por ser allí 
Casi siempre se califica la voz, di- : donde pace principalmente, 
ciendo buscas legales, por más que \ BUSCALAVIDA. m. El Dice, da 
no tengan mucho de ello, si bien se ; Buscavidas, "Persona muy diligen- 
mira. En la América del Sur dicen | te en buscar por cualquier medio 
cerda (PICÓN, p. 79). ; lícito el modo de vivir", que nos- 

! otros sustituímos por buscalavida, 

"Hay señorito de éstos, que tiene de | ^^^j^^ fQ^ma usada. 



sueldo diariamente seis, ocho y diez ] 
pesos, amén de su.s buscas, que esas 
serán les que quisieren." (PEN5A- 



BUSCAPLEITOS. m. Término 
DOR. Periquillo, pte. la., cap. "^xvnu i equivalente a buscarruidos que di- 
— "De todo lo que había tenido le que- i ce el Dicc, usado con exclusión de 
dab.a un pico que con toda conciencia I ¿g^e y ro menoS apropiado y CO- 
él llamaba busca legal." (FACUNDO, i ^ ' „„^„ „; „ í^+ÍTnr>lr>o-'p<5 vnmns 
Baile y Cochino, cap. IV.)— "Con esto! rrecto, pues si a etimolog as varaos, 
y las buscas de que hablamos des- 1 se deriva de buscar y pleito (etl- 
pués." (ID., Chucho, t. I., cap. I.) — | molog'a de Perogrullo), tan caste- 
"La protección consistía en cajas en ! ,, .^ ^ ruido, anotado en 

el jucRO, y en otras buscas." (ID., '^'^"". . , , , ,. „.,„ „^„a& 
Fuereños, cap. XV.)— "Eses dioses pe- la etimología de la dicción acade- 

nates se llatnan busca legal." (ID., j mica. 

Isolina, t. II, cap. XII.) — "¿Y las bus- i +„„i.„.i^ »,r>a 

cas? En eso no hay buscas." (ID., Ja- | Confesamos que poco ti abajo nos 
monas, t. II, cap. XII.) — "Con el pro- ha costado hacer la búsqueda cien- 
ducto de su trabajo y sus buscas de i ^íf^^„ para hallar estas raíces, ha- 
leguleyo, teníamos lumbre, pan y le- i ^^ , r>r.f>+ti P.ornnra- 
cho." (RODR. BELTRÁN, Cuentos! bida cuenta que la Docta Lorpora 
Costeños, Por una copa, p. 162.) — "Al ción puso la muestra, en cuya m- 
Robustiano se le confiaron otros que- ; Quisición fácil es que los venera- 
haceres en los cuales tenía buenas; , Arademif) se havaP que- 
buscas legales." (NÚÑEZ, Bagatelas, W^^^ «e In Acaderai.. se ndy^i. q 



Los Pantalones . de Perico, p. 95.) — 
"Ahí lo tiene usted, ganando ciento 
cincuenta pesillos. amén de las bus- 
quitas, por no hacer nada." (ID., ib., 
Las recomendaciones, p. 188.) — "De 
estos holgorios sacalja pingües gajes 



dado calvos de tanto pensar! 

Ho"d. MEMF^ " 27 
C. Amér. SALAZAR G., p. 61. 
BUSCAR, a. "Irritar, provocar", 
(ICAZB.) Muy usado en lenguaje 



el mayordomo, y los padrecitos bus- | vulgar. 

cas muy legales y lucrativas." (PRIE- "Mira Rosa, no me busques: estoy 

TO. Memorias, 28-40, cap. III, p. 250.) ^^ ^^^ humor de todos los demonios, 

"Responderá el Gral. Domínguez, ! j^j,^^ „„a barbaridad." (Tomado de 
que es amigo de la verdad y de la ^,j^ üeriódico: c. de Icazb.) 
busca." (El Radical,, Villahermosa, BUSCÓN NA adj. Provocativo: 
julio 21-918; núm. 25.) | persona que anda moviendo albo- 

HACER LA BI^SCA, expr. equi- 1 ,.^^Qf, ^ disgustos, molestando a los 
valente a robar, dicho en términos 
eufémicos; ratear, hurtar cosas de 
poco valor. 



EL QUE BUSCA HALLA, AITN- 
QUE SEA MIERDA EN LA PLA- 
YA, refr. con que se da a entender 
qué el buscapleitos se tiene siem- 
pre su merecido, o que encuentra 



demás: pendenciero. 

•En la extensa nomenclatura de los 

íiifofiores hallaréis muchas cla.si- 

rr.n.io'--»' como éstas:.... buscones, 
eto " íATERTNO. Celestina, X, p. 114) 
BÚTAGO- GA. adj. Borracho; 
hinchado por el alcohol. No hav du- 
da de qup es una forma metastática 
de abotagado. La Acad. registra 



BUTA 



— 263 



BUX 



buétago, ant., bofes, que es desde 
luego de la misma familila, y que 
debe provenir como el principal 
abotagarse (ja que la Acad. omite 
abotagado, sin nin£cuna razón para 
ello), de a y bota, por más que esta 
etimología sea muy forzada, si no 
se atiende a lo inflado de la boca, 
con la cual alegoría solamente lle- 
gamos a explicamos que de allí 
venga bútago. 

Wév. RAMOS y DrARTE. p. 100. 

BUTAQUE, m. Huelga la defini- 
ción de esta voz tan vie1a en Amé- 
rica y tnn común; Ta consignamos 
solamente porque, a pesar de to- 
do y de todos, la Acad. no le abre 
las puertas de su Dice, todavía, 
juzgándola con más obtuso criterio 
que cayuco, la cual siquier sea con 
el errado epíteto de venezolana, 
t"vo ya la suerte de ser admitida. 
¡Tan enterados así andan los aca- 
démico", en materia de americanis- 
mos! Y no ha valido que la regis- 
tren todos los léxicos de autores 
de este lado del charro, ni que el 
eminente don Julio Gaicano haya 
conterdido, con desvéntala en lo 
relativo a esta voz. con el no me- 
nos docto y versado en lexicofrra- 
fi'a don Gonzalo Picón Febre". Xa- 
da, que BT'TAQFE no entra al Dic. 
porque para eso hav butaca, "sillón 
de brazos, almohadillado, entapiza- 
do, cómodo y comúnmente con el 
respaldo echado hacia atrás". ¡Có- 
mo si tan muelle y aristocrático 
mena.ie puediera. sustituir al popu- 
lar.. V no por ello menos cómodo y 
simpático BUTAQUE de nuestras 
abuelas! 

BUX. (Pronunciado bush. Del 
maya bux. Cucúrbita lagenaria.) 
m. Planta rastrera que produce el 
fruto del mismo nombre, del cual 
hacen vasijas o calabazos para dis- 
tintos usos. Es una cucurbitácea, 
cuyas hojas grandes, acorazonadas 



y de borde sumamente irregular, tie- 
nen un olor desagradable pareci- 
do al del zopilote. El nombre ge- 
nérico comprende la planta y el 
fruto; también se le llama leque, 
aunque este término se aplica más 
al fruto partido en forma de jica- 
ra o va?ija ancha, en tanto que el 
BUX es el calabazo, ahuecado na- 
da más o con un estrechamiento 
"en forma de cintura. 

Interesantísima aparece la dis- 
quisición que acerca de esta voz 
hace el docto profesor don Marcos 
E. Becerra en su importantísima 
ob"a "Nombres geográficos del Es- 
taHo de Tabasco, pp. 29-30. art. 22. 
— BUSH: "El nombre de bush se 
aplica en Tabasco a la planta que 
produce los calabazos, bules, aco- 
cotes, alacaíes o guajes, (lagena- 
ria viilgaris- SER.. Cucurbitáceas), 
al fruto de ésta y al utensilio o va- 
sija que se obtiene del epicarpo de 
dicho fruto". 

"El Lie. D. Eustaquio Buelna, en 
su estudio sobre los Nombres geo- 
q^áfico'^ de Sinaloa, considera que 
el DO'^brp bule, que allá se da al 
uten'^ilio indicado, es de la l«^ngua 
cahíta, que allá mismo se habla. 
La ci'-cunstancia de que esa pala- 
hra nn sólo pe use en Sinaloa. sino 
fat^bién en otras '-egiones muv dis- 
tintas de aauélla, la de que en Ta- 
ba?5co se "se una palabra tan se- 
mejante a bule V que tiene más 
apariencia, de indígena oue éqta. y 
la del significado de bush en la len- 
gua ma'P í"cosa hinchada, o cosa 
engrosada."") hacen suponer oue bu- 
l«» no e»; más que una altei-ación 
del or'"ín"ariro mava bush. el cual 
nuede haberse propagado a los le- 
ianc puntos r^n nne ahora, es usual, 
ñor la vía de las huastecas oue, 
como se sabe, son de orieen maya". 

T^\ vez por esto el erudito lin- 
güista Lie. D. Cecilio A. Róbelo, 



BUX 



— 264 — 



BUX 



parco por demás en opinar, dice de 
la voz Bule, en su Dice, de Pseudo- 
aztequismos (p. 2, col. 2a.), que es 
de etimología desconocida, enten- 
dido desde luego que no tiene co- 
mo fuente el mexicano, toda vez 
que está clasificada como pseudo- 
aztequismo. 

"San Pedrito el más chiquito 
con San Francisco Javier 
se dieron de cocotazos 
por vin bushito de miel." 
(Tab. Gráf., núm. 152; dic. 28-916; can- 
tos populares.) 

"Cuando salía con sus trabajadores al 
campo, al lado de la jicara y el busch 



de posol iba la cartilla, cuidadosamen- 
te envuelta en un pañuelo o joloche." 
(COFFIN, El Gral. Gutiérrez, IV, p. 
29.) No atinamos con la razón que 
al autor haya asistido para el adita- 
mento o intercalación de una c en la 
palabra, letra que ningún papel filo- 
lógico ni lexicográfico desempeña, 
pues nunca el sonido sh, fr. o igl. se 
ha representado en castellano con sch, 
que tiene cierto sabor sajón. — "Ven- 
ga usted aquí acabo de ver unos 

buxes o calabazos llenos (de agua.)" 
(MERINO, Celestina, p. 169.) 

2. En estilo jocoso se llama fes- 
tivamente, o por desmasiado afecto, 
bushes a los niños, a los mucha- 
chos muy pequeños. 



CABAL! 

Méx. "Usado como interjección, 
aprueba, afirma, o corrobora lo que 
otro acaba de decir. En ig-ual caso 
usan en el Perú ¡Cabales!, segTin Aro- 
na, (p. 143), quien copia un pasaje 
de Fernán Caballero para comprobar 
que también se usa en España". 
(ICAZBALCETA). 

CABALONGA, f. (Strychnos trip- 
tinervia. Mart.) (?) "Haba de San 
Ignacio: semilla de la Ignatía ama- 
ra, úsase para envenenar perros." 
(ICAZBALCETA.) OCAMPO la cla- 
sifica también Strychnos, y descri- 
be: "Fruto redondo con algunas 
depresiones irregulares, duro, cór- 
neo, rubio, muy venenoso para al- 
gunos cuadrúpedos." 

La hallamos en Cuba con los 
nombres técnicos de cervera ther- 
vetica según Pichardo (p. 36) y de 
thevetia nercifolia (Jussieu), según 
Macías (p. 206) citando a Sauv. 
Las propiedades de la fruta coinci- 
den ron las de la nuestra. 

CABALLADA, f. No es para nos- 
otros, precisamente simple "torpe- 
za o necedad", como dice Icazbal- 
ceta. sino despropósito enorme, dis- 
parate grosero, dicho ordinario y 
soez; fuera de razón y talento, pero 
también y principalmente contra- 
rio a las buenas costuxabres o la 
decencia. Si se quiere más ruda 
que la burrada, por la forma; pero 
menos gorda que ésta, en el senti- 
do de la inteligencia. La Academia 



que dio entrada hace algún tiempo 
a burrada, apenas si a fuerza del 
desgañitamiento de los diccionaris- 
tas, tanto españoles como mexica- 
nos, ha accedido a abrirle paso a 
caballada con una sola acepción, 
por cierto defectuosa: "Manada de 
caballos y yeguas." La manada de 
yeguas se llama yeguada, y el con- 
junto de éstas y aquéllos más pro- 
pia y comúnmente se designa por 
bestiada, (V.). palabra que tampoco 
se entra por el Diccionario todavía; 
pero en cambio se dice de yeguada, 
que es "Piara de ganado caballar" 
y piara es "manada de yeguas"., de 
modo que resulta yeguada, "¡mana- 
da de yeguas de ganado caballar!" 
: Cosas habedes, Sancho, que sólo a 
los académicos se ocurren! . . . ¡Ye- 
guas de ganado caballar; vacas de 
ganado vacvmo. . . ovejas de ganado 
ovino... la mar de pleonasmos de 
cuño... académico! 

Móx. G. ICAZB., p. 62;. RAM. y D., 
p. 101. 

Cuba. PICH., p. 36. citando a Ar- 
boleya: MACfAS, p. 207. 

Hond. MEMBR., p. 28. "despropósi- 
to: dicho o hecho fuera de razón. — 
Palabras soeces." 

C. Rica. GAGINI, p. 99: "Xos pa- 
rece tan buena como sus sinónimos". 
(Asnada, burrada, etc.> 

C. Am. P.VT.AZAR. G.. p. 57. 

Venez. PICÓN' PEBRES, p. 57, "Dis- 
narate. desatino, estupidez, barbari- 
dad, equivocación enorme o despro- 
pósito inaudito." Ésta y la propuesta 



CABA 



— 266 — 



CABA 



por Membreño son las acepciones que 
mejor corresponden con la nuestra. 

Ríopl. GRANADA (p 128) define la 
caljallada como "conjunto de caballos, 
sea cual fuere su número, con espe- 
cialidad cuando están destinados a un 
determinado objeto"; pero no com- 
prende a las yeguas. 

CABALLAZO, m. 

Méx. "Encontrón que da un jine- 
te a otro, o a alguno de a pie, echán- 
dole encima el caballo". (ICAZBAL- 

"Tres o cuatro rancheros acudieron 
a su defensa, y rodeándome, me ha- 
brían acribillado a cuchilladas y a ba- 
lazos, a no haber aparecido en ese 
momento, como un Santiago, mi fiel 
asistente Martín, llamando a gritos al 
escuadrón que no existía y repartien- 
do a diestra y siniestra caballazos y 
cuchilladas". (PAYNO, Fistol, t. IV, 
cap. XVI). — "Lo acabó de salpicar', 
teniendo que meterse a gran prisa, 
por no recibir un caballazo". (Astucia, 
t. II, cap. I, p. 34.) — "Xo tengo va- 
lor para darte un caballazo". (ID., ib., 
p. 36.) 

CABALLERANGO, m. No es pre- 
cisamente el caballerizo del Diccio- 
r.ario, "El que tiene a su cargo la 
caballeriza", ni es tampoco exacta- 
mente como lo define Icazbalceta, 
"El mozo que en las haciendas o 
casas particulares cuida y ensilla 
los caballos." El CABALLERANGO 
tiene no sólo estos últimos oficios, 
sino también y muy especialmente 
el de mozo de estribo, esto es, per- 
sona que acompaila constantemente 
a su principal a caballo, prestan-^ 
dolé los servicios necesarios y las 
atenciones consiguientes para la I 
caballería. Es más bien un deriva- ■ 
do o forma peyorativa de caballero, I 
en su acepción fundamental "el que I 
cabalga", que derivado de caballo. • 
La desinencia anga, ango ha servi- 1 
do en el lenguaje popular para la | 
derivación de voces de sentido y 
exnresión despectivos, que expresan 
a la vez semejanza o analogía, aun- 1 
que bajas: bullanga o bullaranga, ! 
maturranga, burundanga, caballe-í 
rango, etc. | 



Parece que es voz exclusivamen- 
te mexicana, pues no figura en los 
léxicos provinciales de los demás 
países de habla española en Amé- 
rica. 

RAMOS y DUARTE, p. 101. — OCAM- 
PO, p. 137. 

"El magnífico potro inglés aban- 
donó dócilmente su pezuña entre las 
manos del caballerango." (AZUELA 
Mala Yerba, V, p. 33.) — "Los ani- 
males enmantados que siguen a dis- 
tancia a Julián, y que recorren 

la pista llevados de la brida por 

los caballerangos". (ID., Ib., XV, pp. 
115-16.) — "Lo que no sabe por la 
ama de la casa (hace que) lo sepa 
por el cochez-o, por el lacayo o por el 
caballerango". (FACUNDO, Mariditos, 
cap. IV.) — "Pero él caballerango no 
supo darle la dirección". — "El vica- 
rio escribió la carta. Doña Pancha se 
la entregó al cabaMerango. (DELGA- 
DO, La Calandria, XV. pp. 135-36.) — 
,,A las doce vino el caballerango." 
(ID., ib., XXIV, p. 220.) — "Lo.'? jine- 
tes se apearon en la casa de Rosas, 
y mientras el caballerango paseaba 
las cabagalduras". (ID., ib., XXXIV, 
p. 292.) , 

CABALLERÍA, f. Medida agraria 
en figura de paralelógramo, que mi- 
de 1104 varas de largo por 552 de 
ancho, o sean 609,408 vs. cuadra- 
das de superficie; pertenece al sis- 
tema antifíuo. aunque es muy usa- 
da hoy todavía en la práctica agra- 
ria y en el trato de la vida común. 
Su equivalencia en el sistema mé- 
trico es de 42 hectáras, 79 aras, 
53 centiaras. 

Ninguna de las tres medidas que 
con este nombre explica el Diccio- 
nario corresponden exactamente en 
superficie a la nuestra: la prime- 
ra va^e 3.863 -•'reas o 60 fanegas; 
la cubana. 1.34,3 áreas y la porto- 
rriqueña, 7.858. Debió, por tanto, 
1-nencionar la mexicana, de 4,279 
áreas o aras. 

Entre la gente campesina, y más 
rntre la ind'gena, la caballería va- 
le diez zontles (V.), tomándose esta 
voz en acepción traslaticia de su- 



CABA 



^ 267 



CABA 



perficie de terreno ocupada por ub 
zontle de sembradura de maíz. 

"Con saber que la caballería tiene 
1104 vs. de largo, por 552 de ancho 
o fondo, que forma un cuadrilongo, 
en cuya figura entra exactamente una 
caballería de terreno. Ahora bien, co- 
mo la caballería contiene diez zontes, 
y el zonte tiene 60,940 vs. cuads. de 
sup., resulta que la caballería cons- 
ta de 609,408 vs. cuads." (M. GIL, y 
SAEXZ, '-El Caporal", p. 16.) 

Méx. G. ICAZB-, P- 62, col. 2a. 

CABALLITERO, m. Empresario 
de caballitos; encargado o dueño 
de ellos. 

Cuba. "El que trabaja en ejercicios 
ecuestres". (MAGIAS, p. 207 y PI- 
CIÍARDO, p. 36.) 

CABALLITO (EL), m. Baile indí- 
gena introducido por los conquista- 
dores y que hasta hace poco tiem- 
po se veía en las festividades de 
los santos y patronos de los pue- 
blos. Llámase también, aunque me- 
nos comúnmente, caballo: V. BAI- 
LE. 

CABALLITOS (LOS), m. pl. Apa- 
rato o construcción especial a ma- 
nera de hipódromo, para diversión 
de los niños; consiste en una se- 
rie de caballitos, de madera por lo 
común, fijos en un plano circular, o 
en forma de corona, que tiene mo- 
vimiento giratorio. De ordinario, es- 
te movimiento se combina con una 
mpquina de música que ameniza la 
diversión, y que ocupa el centro. 

En Cuba significa espectáculo o 
función que tiene lug^^r en los cir- 
cos ecuestres (MACÍ.\S. p. 208; PI- 
CHA RDO. T). 3fi) ; entre nosotros es 
de?!"onocida esta acepción. 

Aunque nuestros diccionaristas 
nacionales, mar. conocedores de la 
capital que de los Estados, omiten 
la palabra, la diversión y el obje- 
to de ella no son nada más provin- 
cianas, como que en la Alameda de 
esta Ciudad de México tenemos 
unos muy simpáticos caballitos, en 
donde se da cita tarde a tarde y no- 



che a noclie la niñez; tampoco es 
tan nueva la diversión, pues nos- 
otros recordamos haber cabalgado 
en los caballitos para tomar fres- 
co y solazarnos desde los primeros 
tiempos de la infancia, hace ya tal 
vez una larga veintena de años. 

Toro Gisb. (Americanismos, p. 
149) censura el uso de irnos caba- 
llitos como sinónimo de Tío vivo 
(desconocido aquí), que se hace en 
el Perú, según Arona, y en Andalu- 
cía; mas parece que la. crítica se 
refiere al uso de la voz en el sen- 
tido de máquinas de vapor, acep- 
tando la nuestra, toda vez que dice: 
"Caballitos siquiera que se ven aho- 
ra en las grandes ferias, exposicio- 
nes, etc." Además de "dar multas", 
que agrega, parece también que se 
refiere a los mismos que describi- 
mos aquí. Llámase también Carru- 
sel. (V.) 

CABALLO, m. SER DE A CABA- 
LLO, fr.. ser jinete; tener destreza 
o habilidad para montar a caballo; 
estar acostumbrado a ello. 

"S-is o siet*^ de esos muchachos de 
a caballo, de las mejores familias, que 
p"dan con los vaqueros". (PAYNO, 
Fistol, t. II, cap. L, p. 822.) 

2. También tiene el significado 
metafórico que expresa Icazbalce- 
ta: "expr. fam., fumar cigarro pu- 
ro, y no de papel. Dlcese al que 
ofrece uno de éstos." 

"Sánchez sacó cigarros. ¿Fuma us- 
ted?, le dijo a su vecino. — Soy de a 
cabaüo". (FACUNDO, Jamonas, t. II, 
cap. XII.) 

CABAÑUELAS, f. pL En esto de 
las CABAÑUELAS andamos en des- 
acuerdo americanos con españoles, 
y aún los americanos mismos en- 
tre nosotros; por eso Toro Gisbert 
dice (Dice. Lar.): "Cálculo que sue- 
le hacer (no que suele hacer, sino 
que hace) el vulgo, basándose en 
el tiempo que hace en los 24 prime- 
ros días de Agosto (o en los 12, 18 
o 24 primeros días de enero, o en 



CABA 



-- 268 — 



CABE 



los primeros días de Septiembre, 
según los países), para pronosticar 
el tiempo que hará en los 12 meses 
del añ'O." 

Con efecto: el Diccionario las fi- 
ja en los 24 primeros d'as de agos- 
to; ICAZB., en los primeros 12 o 
24 días de enero; ÍIEMBR., en los 
primeros 18 de éste último mes; 
por fin, BAYO, más impreciso, lla- 
ma así' a las primeras lluvias de 
verano (nuestros aguaceros), aun- 
que dice, por otra parte, "allá en 
el mes de septiembre." 

A pesar de los defectos literarios 
aue encierra la descripción de 
OCAMPO (Idiotismos, p. 137) acer- 
ca de las cabañuelas, son éstas las 
que mejor corresponden a las nues- 
tras, aunque no precisamente como 
lluvias : "Lluvias . . . sobre las que 
hay mil preocupaci-ones ridiculas 
entre los campesinos. Cuentan p.e. 
que. . . o no en el mes de Enero así 
se ... . a en todo el año. Cada uno 
de los doce primeros días de Ene- 
ro vale por un rpes contados en el 
OT-den común: Enero, Febrero, Mar- 
zo, etc. El d^'a 13 comienzan los 
n^ismoñ mesí^R en orden inverso: 
Diciemb^-e, Noviembre. Octubre, 
etc. Desde el 25 se cuentan dos me- 
ses ñor día, de manera qne Enero 
empieza a media noche del 24 y 
acaba a medio día, sisniéndole Fe- 
brero, etc. Esto va hasta el 30. El 
día 31 comprende todos los meses. 
uno por cada hora, en el orden di- 
recto y después en el inverso." Te- 
rreros y el Dice, de Aut. las refie- 
ren a enero, lo mismo que nosotros. 

Las de Ríopl. son tan curiosas en 
verdad, qne bien vale ser reprodu- 
cida su descripción: "Las prime- 
ras lluvias de verano, estación en 
la oue empieza la época de aguas 
en la zona tropical. Los agriculto- 
res bolivianos toman una piedra 
distinta cada nueve días, allá en 



el mes de septiembre, y por la ma- 
yor o menor humedad que vierte la 
parte que estaba hundida en el sue- 
lo, predican la copia de aguaceros 
para cada uno de los nueve meses 
de la temporada agrícola. A estas 
piedras cabalísticas llaman tam- 
bién cabañuelas." (BAYO, p. 39.) 

CABECEADA, f. 

Méx. "Cabezada, por "inclinación 
de la cabeza hacia el pecho del que 
se va durmiendo y no está aco.stado". 
(Dice.) Tamhién la acción de alzar y 
bajar con rapidez la cabeza el caba- 
llo. Me parece bien formado el verbo 
cabecear, y se evita la equivocación 
fon rabí'zada. el PTolpe que se da con 
la cabeza o se recibe en ella, y con 
i-r.Kc7r.da. arreo del caballo". (ICAZ- 
BAT^CETA. p. fi3.) 

CABELLERA. (Loranthus vene- 
tijs.) f. Planta narásita muy común, 
familia de las lorantáceas, que sue- 
1p ser nociva para los árboles de 
cultivo. Nace en forma de cepa so- 
bre el tallo del árbol, y sus ramas 
de color verdinegro y de hojas lan- 
ceoladas pequeñitas. se desarrollan 
como fibras colgantes, a lo cual de- 
be su nombre. 

"Dos cansa*? graves contribuyen al 
mal éxito de las empresas oacaoteras: 
las enfnrmedad'^s parasitarias y las 
rriptosrámicas. Las primeras son pro- 
ducidas por las nlantas p^aueñas que, 
por el mal cultivo, se adhieren a los 
tallos de los árboles. Algunas de és- 
tas cbupan los jug-os de las plantas 
de cacao, en muchos casos basta 
ag'otarlas, entre las cuales nodemos 
mencionar como principales la cabe- 
llera, que hace s\is mayores estrados 
en los árboles de sombra, los oue con- 
fasrian despiié.»? al cacao". (MARTÍ- 
NEZ. Cultivo del racpntero, p. 61.") 

CABELLO, m. MUDAR o MORIR 
CABELLO, fr. con que se expresa 
el hecho de secarse las primeras 
barbas o cabellos de la mazorca de 
maíz, y que indica en ésta el pa- 
so del estado de jilote o maíz tier- 
no al de elote o maíz verde. V. 
MAÍZ. 

*'En este estado de hilotes. es muy 
aoetecido, pues tanto el crrano. como 
el bacal o elote están blandos y dul- 



CABE 



— 269 — 



CABE 



ees, que los echan en el puchero u 
olla, etc., y es superior; luego dicen 

ya mudó cabello " (GIL. y SAKXZ, 

El Caporal, p. 58.) — "En efecto, ya 
que asomaban las mazorcas, le avisé, 
y que había mudado cabello". (ID., 
Ib., p. 69.) 

CABELLO DE ÁNGEL. (Poincia- 
na pulcherrima) (1) m. Hallamos 
este sencillo y florido arbusto asi 
en las Islas como en tierra conti- 
nental de la América, con distintos 
nombres: cabellos, o cabe I lites de 
ángel, aunque advertimos que no 
es la misma de nuestro suelo. La 
descrita por Ocampo (Idiotismos 
hispano mexicanos) es la única 
idéntica a la nuestra: "Planta le- 
guminosa de seis a ocho pies de 
altura; hojas aladas compuestas; 
hojuelas ovales, pares, de im gris 
amarillento; flores compuestas úni- 
camente, de numerosos estambres 
rosados, sostenidos sobre una cú- 
pula semiesférica. Inga spuria." Me- 
nos, y sobre todo nada bueno lo que 
dice RAM. y D. : "Flor conocida por 
amapola en Yucatán, por lele en 
Córdoba, por cabe Hitos en Guerre- 
ro." En los lugares correspondien- 
tes dice de amapola y lele, que son 
"flor llamada cabellitos",. . . y se 
queda tan fresco! Ranunculácea es 
en Cuba; bejuco, dice Membreño; 
la nuestra es leguminosa, planta en 
clase de arbusto, no de bejuco, en 
varias especies que se distinguen 
por el color de las flores, desde 
amarillo pajizo hasta rojo purpúreo. 

Cuba. "Planta ranunculácea, con 
hojas de tres en tres, cordiformes, 
con pocos dientes, velludas como las 
flores que salen en ramilletes. (Clema- 
tis habanensis). Hay \arias especies, 
y también dan este nombre algunos 
a la Disciplinilla". (PICHARDO, p. 
36.) MACÍAS reproduce lo anterior, ci- 



(1) Clasificación propuesta por el se- 
ñor Rovirosa en su obra "El Partido 
de Macuspana", MS., p. 22. En la obra 
Sin. vulg. y clent., que hemos cita- 
do antes, llámase Calliandra grandi- 
flora. Bent. 



I tando a Sauv. que hace mención de 
¡ tres especies de la Clematls. 

Hond. MEMBREífO, p. 47, descri- 
be con el sinónimo de crespillo, la 
Clematls dioica, L., por la cual des- 
cripción se ve que es otra planta en- 
teramente distinta de ésta: "Bejuco 
que se cría regularmente en las cer- 
cas y echa unas panojas de flores en 
forma de cabellos blancos. La hoja 
es vm vejigatorio muy activo. 

CABEZA, f. Con este nombre se 
designa vulgarmente, en la planta 
del plátano, la parte que el Diccio- 
nario llama cepa, "parte del tron- 
co. . . que está dentro de tierra y 
unida a las raíces." 

"Cabezas C- Aplícase este nombre 
a las cepas o extremidades inferiores 
de las plantas, después de que han 
fructificado. Estos troncos son verda- 
deros tubérculos, que al sembrarlos, 
dan nacimiento a tantas plantas como 
yemas u ojos tiene en su superficie". 
(MARTÍNEZ, El plátano Roatán, Ta- 
basco, p. 9.) 

En sentido genérico se usa la pa- 
labra cabeza para designar los bul- 
bos o tubérculos subterráneos de 
plantas como el macal, el queques- 
te, etc., lo cual no es fuera de ra-- 
zón, habida cuenta de la semejan- 
za con la cabeza de ajo que consig- 
na el Diccionario. 

En cambio, cepa (V.) es palabra 
que tenemos reservada para expre- 
sar el conjunto de tallos que tie- 
nen una raíz común. 

2. Por aplicación extensiva de la 
acepción castiza en que la voz ex- 
presa el extremo de una cosa, llá- 
mase CABEZA al cogollo de las 
plantas, la parte tierna del extre- 
mo superior del tallo. Son comesti- 
bles las CABEZAS de varias palme- 
ras. 

ECHAR O TIRAR DE CABEZA a 
alguno, fr. que significa precipitar- 
lo a la desgracia o al desprestigio, 
por actos de mala ley. 

CABEZA DE NEGRO (Anona mu- 
ricata L.) m. Nombre íle una plan- 
ta y el fruto de ésta, llamada tam- 
bién polbox (maya.) (V.) 



CABE 



270 



CABE 



"El polbox, o cabeza de negro, que | 
se reputa enfermiza". (Dice. Univ. de ¡ 
Hlst. y Geogr., art. YUCATÁN, (De- ¡ 
part. de), t. III. del Apénd., p. 986.) | 

CABEZADA, f. "Golpe dado con j 
la cabeza. El que se recibe en ella, | 
chocando con un cuerpo duro." Dice, i 
Para nosotros es más bien el gol- 1 
pe o embestida dados de frente con 
la cabeza; el golpe dado con la ca- ! 
beza, en cualquiera otra forma, o \ 
recibido en ella, se llama CABEZA- i 
ZO. V. CABECEADA. ! 

CABEZAL, m. Nunca llamamos 
así la almohada, de que habla el 
Dice, sino la parte de la cama ha- 
cia la cual se pone la cabeza, y en 
plural, cabezales, los travesanos de 
ambos extremos del mismo mueble, '• 
que unen los pilares o sostenes ver- i 
ticales, salientes en la parte supe- j 
rior. 1 

También se usa la palabra en ; 
las acepciones de cabio, que expre- 
sa RAMOS y D., p. 102. "Travesa- 
nos que con los largueros forman el : 
marco de puertas y ventanas" 
(Dice), y en general llamamos así 
a todo travesano sobre el cual des- 
cansa un larguero, o unido al extre- 
mo de éste. 

CABEZAZO, m. V. CABEZADA. | 

CABEZO, m. "Mar. Roca de cima 
redonda que sobresale .del agua o 
dista poco de la superficie do ésta." i 
Dice. En nuestra costa regional son 
por cierto las rocas las que menos 
abundan; no por ello dejamos, sin | 
embargo, de hallar en la geografía \ 
descriptiva del litoral, los cabezos, 
sólo que hemos dado mayor exten- 
sión a la voz, una generalidad que 
no tiene, si se quiere, pero que no 
delfi. de ser explicable. Llamamos í 
así a los bajos o bancos que emer- j 
gen de la superficie marina en las 
barras o desembocaduras de los I 
ríos, tal vez aludiendo a la circuns- ¡ 
tancia de hallarse en la "cabeza" i 



o embocadura de la corriente flu- 
vial. 

"En todas las bocas de los ríos se 
halla lodo hasta que se sale de las 
cabezas o puntas de barra, (cabe- 
zos)". (Gil y SAENZ, Cart. de la 
Geografía de Tabasco, p. 69.) — "El 
canal o paso de la "barra" describe 
una curva a la izquierda o sea hacia 
el N. W., entre los dos cabezos o ban- 
cos llamados "Buey Grande" y "Pa- 
jaral". (GONZÁLEZ, Los Ríos de Ta- 
basco, p. 34.) — En la página 77 de la 
obra vuelve el autor a hablar de los 
cabezos. 

CABEZOTE. m. El capitel o mon- 
tera; parte superior o tapa del 
alambique que cubre la caldera. Es 
el nombre vulgar usado en el len- 
guaje labriego de los ingenios de 
caña. No es malo del todo, como 
que está formado de cabeza, que 
también se aplica a tal parte del 
alambique. 

CABO. CABO DE CITA. En los 
vecindarios o riberas de Tabasco se 
llama así un agente de la policía, 
auxiliar de los Agentes Municipales 
o Comisarios de Policía, cuya fun- 
cr-ón oficial consiste principalmente 
en ocuparse de hacer las notifica- 
ciones o citaciones a los vecinos, a 
lo cual debe su específico de CA- 
BO DE CITA, aun cuando haga tam- 
bién en determinadas cir constan- 
cias o en caso necesario verdadero 
papel de asrente de la polic.''a. para 
somete^ al orden a los rijosos y 
trastornadores de la p^z pública. 

También en los pueblos se lla- 
man así. 

El cargo es meramente gratuito, 
y obligatorio, por turnos de uno o 
dos meses, siendo nombrados los 
agraciados por el respectivo comi- 
sario, a discreción. 

Llámasele también alguacil (V.) 

CABRESTADA. f. Conjunto de ca- 
brestos, manada de éstos: formado 
como boyada, caballada, vacada y 
otros de igual índole que autoriza 
el Diccionario. 



CABE 



271 



CACA 



A propósito, y aunque ya Cuervo 
(Apuntaciones críticas, cap. X) es- 
tudió como un caso de evolución ', 
fonética por alteración condiciona- 
da (disimilación), comunísimo en 
América, esta metátesis; es tan 
usual, que casi nadie dice cabestro 
sino cabresto; tal parece que se ha 
destituido del lenguaje popular lo 
que en el lenguaje culto pasa como 
forma anticuada, y así conserva- , 
mos, además de la anterior, cabres-: 
tear, cabrestiilo, etc. 

CABRES EAR. "CABRESTEA O 
SE AHORCA. Si no lo hace por 
bien, lo hará por mal." (ICAZB.) 
Es de uso vulgar. 

"O cabesteas o te ahorcas." (Astu- 
cia, t. I. cap. A'II.) — ■"Donde lo co- 
ja a carrro, cabreste? o se ahorca". 
(ID., t. II, cap. III.) 

CACAGUAL, m. Cacaotal; plan- 
tío de árboles de cacao. RAMOS y 
D. afirma que as^ se dice en Ta- 
basco; pero en verdad que después 
de los indios, que dicen cacagua al 
cacao, a nadie más un poco culto 
ha de oírsele tal badomía. Tal vez 
en Cuba sea verdad que también 
se usa. y sea común (MACÍAS, p. 
215.) Dicho sea esto, no obstante 
que el Diccionario planta un caca- 
hual más feo que todo, sin decir de 
donde lo deriva, cuál es su origen, 
espurio sin género de duda, a me- 
nos que conse-vemos el cacan del 
maya o el cacahuati del mexicano; 
más. en tal caeo. se contradice la 
propia Corporación en su criterio 
al ado'^tar cacao po" la forma casti- 
za de la voz derivada de cacahuat. 
como to'-ne v o-róneamente traduce 
la rp'7 irdí^TPpi r^TiQ es cacahupt'. 
de te-''"ip^rión t' n'-onia del náhuatl 
o mexicano, no t. desconocida como 
tal en -""ta len"iia. 

CACA'^. m. PEDIR CACAO: "pe- 
dir piafía, darse por vencido." 
(IC.\ZB.) 

">f" 'nt'^rrur"Dieron los gritos des- 
aforados que dieron todos., unes pi- 



diendo su carabina, otros sus caba- 
llos, y todos cacao, como vulg-armente 
dicen". (PENSADOR, Periquillo, cap. 
XX. p. 2tiS.) 

Bogotá. Icazbalceta cita a Cuer\-o, 
{6(i'¿), que consigna la frase. Tal vez 
en ediciones anteriores, pues en la 
que tenemos la vista (5a., párr. 907) 
ao figur-i. 

Costa Rica. FERXÁXDEZ FERRAZ, 
p. 16. 

Venez. Rn'ODó, p. 26S, criticando a 
Cuer\o el uso de onomatópica por ono- 
matopéyica. 

Icazbalceta, en muy eruditas ale- 
gaciones, habla del cacao, emplea- 
do como moneda antiguamente, se 
entiende que en México. Es de ad- 
vertir que igualmente se usa en los 
países vecinos, como afirma Róbe- 
lo (Dice, de Aztequismos, p. 248); 
más aún, en todo Centro América, 
: región productora por excelencia 
del cacao. Batres (p. 152) dice que 
aun se usa en algunos lugares esa 
moneda; tenemos entendido que 
así es, pues los indígenas en Ta- 
basco truecan, como ellos dicen, sus 
producciones menores, maíz, hue- 
vos, etc. preferentemente por el ca- 
cao, muy apetecido por tales gen- 
tes para la bebida del chorote, que 
es su predilecta. 

Si el autor mexicano antes cita- 
do creyó oportuno hablar del em- 
pleo del cacao como moneda, no 
nos parece fuera de lugar expresar 
que Tabasco y Chiapas, como en 
otro lugar dijimos, son las tierras 
productoras por excelencia del ca- 
cao en la República. También se 
encuentra, aunque no tan abundan- 
te ri de igual calidad, en algunos 
ofos Estados, como Michoacán. 

Del uso que de este grano se hi- 
zo como moneda encontramos da- 
tos desde las "Relaciones de la 
Provincia de Tabasco." escritas en 
i 1579 por mandato del Sr. D. Guillen 
; de las Casas. Gobernador de la Go- 
j bemación de Yucatán (de la cual 
I dependía la Provincia) , y acuerdo 



CACA 



— 272 — 



CACA 



(le S. M. Felipe II. En ellas halla- 
mos esto: "Ay en esta provincia en 
los pueblos de los naturales della 
muchas huertas y eredades de ca- 
cao que es la moneda dellos desde 
su gentilidad de los quales ay mu- 
cha abundancia de que se coje de 
tres mil cargas de cacao en cada 
año, etc." (MESTRE G., Arch. hist.- 
geogr. de T abasco, pp. 44-5.) "En el 
bivir bestir e sustento tenían por 
costumbre especial los yndios chon- 
tales no comer sino solo bever e si 



que éstos se hagan de metales co- 
rrientes, y que sólo por excepción 
se usen de oro y de plata; así tam- 
bién lo común parece que se usa- 
ran como bebida cualesquiera clase 
de cacao, y solamente por excep- 
ción el cacao fino, más preciado y 
por lo mismo más propio para mo- 
neda. 

Los autores que hablan de tales 
empleos así lo dan a entender, o 
lo dicen claramente. Don Cecilio A. 
Róbelo, expone: "Los mexicanos co- 



comian era mui poco y bevian unai nocían..., cuatro especies (de ca- 

bevida que se haze de la moneda su- i cao), a saber: el quauhcacahuati, él 

ya que es el cacao." mecacahuatl, el xochicacahuatl' y 

Recientemente se ha publicado el tlacacahuatl, o "cacao humilde" 

en esta Capital en una colección! (?). el más pequeño de todos 

de "Monografías Nacionalistas" i Todos los cacaos tenían las mismas 
muy importantes, una titulada El propiedades y usos; pero para la. 
Chocolate, por D. Luis Castillo Le- 1 bebida empleaban de perferencia el 
don. El que esto escribe ha hecho j tlacacahuatl (esto es, el cacao hu- 



algunas ligeras rectificaciones al 
autor, por haber éste olvidado el 
batidor y algunas otras pequeñas 
cosas. Por considerarlo conducente 
aquí, haré referencia de lo que en 
esas rectificaciones dije acerca del 
uso del cacao, como moneda y co- 
mo bebida. Según» Castillo Ledón, 



milde (?), el más pequeño de to- 
dos). Los otros servían de moneda, 
etc." (Dice, de Aztequismos» p. 248.) 
El tlacacahuatl es el llamado hoy 
cacahuate, de suerte que no era el 
fino exclusivamente el que servía 
de alimento, sino que, por el con- 
trario, casi "exclusivamente" nó 



'los indígenas... usaban el corrien-¡ servía para ello, toda vez que, co- 



te como moneda, ... y el fino exclu- ¡ 
sivamente de alimento." (Ob. cit. | 
p. 2). Nosotros creemos lo contra- 1 
rio: que fue el cacao de mejor cía- 1 
se el que se usó como moneda "ex- j 
elusivamente", y el corriente comoj 
bebida aun cuando también de | 
aquel pudiera hacerse este uso. Pa- 



mo dice el autor alegado, se em- 
pleaba "de preferencia" el menor, 
o de inferior calidad. 

D. Mariano Veytia (Texcoco en 
los últimos tiempos, Ed. Bustaman- 
te: pte. 8a., cap. V, p. 230) citan- 
do a Alva Ixtlilxóchitl y a Chimal- 
pain dice que los indios "comercia- 



rece lo indicado, del mismo modo ¡ t)an con cacaos; costumbre que aún 



que en la Economía Política y So 
cial moderna se emplean como mo- 
neda los metales preciosos de ma- 
yor valía, ya sabemos por qué ra- 
zones de la propia índole económi- 
ca, y por comodidad. Y así como 
pueden emplearse también esos me- 
tales, el oro, la plata, para hacer 
alhajas y otros objetos, lo común es 



se conserva^ en Oaxaca"; luego se 
lee "y yo (el editor de esta obra, 
originario de aquella ciudad (1) lo 



(1) De este paréntesis aparece que 
quien hahla no es el autor Veytia. si- 
no el editor Don Carlos María de Bus- 
taniento. Esto engendra una de tan- 
tas confusiones a que da lugar la vi- 
tuperable costumbre de este editor de 
meter su hoz en mies ajena, a veces 



CACA 



— 273 



CACA 



he hecho siendo niño, comprando 
fruta por 15 ó 20 cacaos de los más 
gordos y escogidos que no están 
quebrados en lo que son demasia- 
do escrupulosos los indios para re- 
cibirlos." 

Lo más oscuro es lo relativo a la 
equivalencia del cacao con la mo- 
neda antigua. TERREROS se expre- 
sa así (Art. TLACO) : "En la Amé- 
rica lo mismo que cuartillo de real 
colunario, de modo que dividen los 
die^ cuartos y medio en dos cuar- 
tillos, o cuartos tlacos, o 32 cacaos," 
etc. Él pasaje es oscuro, tanto por 
la redacción como porque el autor 
no define el real columnario en la 
obra, moneda que según el Diccio- 
nario de la Academia es el mismo 
real de vellón o quinta parte de 
la peseta columnaria. En las Car- 
tas de Indias (Madrid, 1870) se ex- 
presa con mayor precisión que "el 
cacao era la moneda ínfima" y que 
"cien almendras componían im 
real", (p. 660, nota 33). Como se ve 
la diferencia es patente. Lo cierto 
es que aun en el día de hoy se con- 
serva entre los indios la práctica 
de estimar la libra de cacao, com- 
puesta de ochenta manos o un zon- 
tle de granos, en el valor de un 
oeso de ocho reales; de modo que 
el real equivale a 50 granos o al- 
mendras, o lo que es lo mismo: 
cuatro granos por un centavo. Hoy 
el precio es mucho más elevado. 

La última equivalencia explicada 
parece la constante desde la época 
colonial, según lo comprueba este 
pasaje de DORANTES DE CA- 



s.'.n advertirlo. Con razón sus biÓRra- 
fo8 han dicho de él "jamás pudo pres- 
cindir de la manía de intercalar en 
el texto sus propias observaciones, 
«•onfundiéndolas con las del autor, y 
menos pudo curarse del prurito de 
.iñadir notas... ridiculas, triviales, in- 
útile.';. fastidiosas y*., obscenas." 
(Dice. Univ. de Hist. y Geogr.) J 



' RRANZA, que fija al cacao un va- 
lor que casi concuerda con el que 
hemos señalado, dice así: "Nacen 
unas almendras que llaman cacao... 
valen 24 mil almendras, que es una 
carga que suele llevar un indio a 
cuestas, 70 y ochenta pesos, y los 
dichos cacaos y almendras corren 
po;- toda la tierra por moneda." 
(Sunn. Reí. de N. España., p. 117.) 

CACAOTAL, m. Terreno planta- 
do de cacao; plantío de este ár- 
bol. La Academia no define esta 
%oz. dándola solamente como sinó- 
nimo de cacahual, lo que quiere de- 
cir que ésta es la que debe usarse 
preferentemente. 

Lo común en Tabasco es llamar 
hacienda al plantío de cacao; sue- 
len las personas leídas usar de ca- 
caotal, aunque aparezca algo exóti- 
ca la voz; pero de cacahual (o ca- 
'cagual, como dice Ramos y Duarte) 
ni los muy cultos ni los que no lo 
son le usan jamás. Quédese, pues, 
para los académicos. 

CACAOTERO, RA. adj. Relativo 
al cacao: industria CACAOTERA. 

"I>a alza de derechos a los cacaos 
extranjeros, favoreciendo la produc- 
ción nacional de este fruto, es decir, 
a la industria as^rícola cacaotera, per- 
judica a la indfstria nacional elabora- 
dora de chocolates."' (El Partido Li- 
beral, núm. 15. S. Jn. Bautta., oct. 23- 
iSS3.> — "En f\ posible conflicto de la 
industria asfrícola cacaotera." (Ibid., 
id.) 

CACARAÑA, f. "Señal u hoyo 
que lieja la v^iruola. Por extensión 
se aplica a los hoyos pequeños y 
numerosos que hay en cualquier 
objeto". (principalmente si son 
desiguales e irregulares.) (ICAZB). 

La Academia que. como siempre, 
anduvo desatinada. decÍH antes que 
cararaña y cacarañado eran voces 
de México. Ya en su última edición 
(14a.) reparó en el error y quitó 
lo de México; pero aún srgue sien- 
do deficiente, según estas palabras 

18 



CACA 



274 



CACA 



de Róbelo indican (Dice, de Pseu- 
doaztequismos, p. 3): "Tampoco es 
cierto que cacarañado sólo se apli- 
que al rostro de una persona", pues 
se dice también: fruta cacarañada, 
dulce cacarañado, pared cacaraña- 
da. Cacarañado es lo que estaba 
terso y liso, y después tiene hoyos 
u otras señales en la superficie". 
Esta deñnipión, por otra parte, es 
de lo más acertado y preciso que 
pueda darse. 

Hasta allí por cuanto al significa- 
do de la voz; en relación a su eti- 
mología, la cosa anda peor por 
cuenta de la Real Academia. "Qui- 
zá de caca", dice. ¡Eso de traer de 
caca el origen del sello que al' in- 
dividuo queda en la cara como tra- 
sunto de la viruela, cuasi sube al 
tono de una injuria! Róbelo (loe. 
cit.), mejor orientado tal vez que 
el Maestro Macías (Dice. Cubano, 
p. 217), a quien critica, expone que 
"Cacarañado es una contracción 
irregular de cara arañada". Parece 
lo más conforme con la eufonía, du- 
plicando el sonido ca-ca, de todos 
modos menos ingrato que ra (sua- 
ve) : ca-ra-ra-ña-da, tanto más si se 
atendió a la concordancia incorrec- 
ta de cara y arañado para formar 
el masculino. 

La Academia se olvidó, por úl- 
timo, del verbo cacarañar, "Arañar, 
lellizcar una cosa hasta llenarla de 
hoyos pequeños o cacarañas", 
(ICAZB.), y, rehacía por tempera- 
mento, aun no le da entrada en su 
décimacuarta edición. 

Cacaraña, cacarañado, da y caca- 
rañar, corren por toda la América 
española; seguramente tal vez por 
España también, aun cuando la 
Docta Corporación no acuerde el 
uso del verbo. 

Bayo, (Voc. sudamericano, p. 40) 
echando su cuarto a espadas, en lo 
lelativo a etimología, dice que ca- 



carañado es voz quechua de caca- 
raña, por más que ésta no sea re- 
gistrada en el vocabulario. Dada la 
tendencia irrazonada de ciertos au- 
tores a sacar de una lengua deter- 
minada cuanto vocablo les viene 
en gana, nos creemos autorizados 
para tener nuestras reservas en 
admitir a ojos cerrados ciertas eti- 
mologías. Lo más acertado parece, 
en este caso, la opinión del Lie. 
Cecilio A. Róbelo. ' 

CACARIZO, ZA. adj. "Méj. C»ca- 
rañado". Dice. Ahora sí reapareció 
lo de Méj. Si el Diccionario hubie- 
ra dicho "tal vez de Méjico", nos 
prestaría tanta fe como "tal vez 
de caca"; pero aquí no aventuró 
parecer, se comprende que por tra- 
tarse de un derivado de cacaraña, 
con la variante de terminación izo, 
y por tanto, también procedente 
"tal vez de caca". 

Icazbalceta que registra el voca- 
blo, no alega autoridad; podríamos 
dar la siguiente: 

"La A'irgen de Cíiiadahipe y la de 
los Remedios: 

— Necia, cacariza, le decía la de 
Guadalupe. 

— Ordinaria, mala .sangre, replicaba 
la de los Remedios." (PRIETO, Me- 
morias, (28-40) cap. r, p. 20.) — "Re- 
verendos Padres, como el padre Pe- 
r;ilta de San Agustín, sin olvidar ni 
al cacarizo Torres, ni a mi tío Don 
Manuel Rodríguez." (ID., ibid., cap. 
II, p. 102.) 

CACASTE, m. "CACASTLE. Ar- 
mazón de madera para llevar algo 
a cuestas". Aunque ligera la defi- 
nición de la Academia, así es poco 
más' o menos; a pesar de que no 
es simple armazón, sino, mejor "es- 
pecie de alacena portátil de enre- 
jado". (ICAZB.) Nosotros, como en 
Honduras (MEMBREÑO), decimos 
CACASTE: lo mismo hemos ob- 
servado en México. Róbelo (Dice, 
p. 485) consigna cacasclef como 
forma del aztequismo. Dado que la 
terminación ti, tli, náhuatl o mexica- 



CACA 



CACI 



na, se traduce en castellano te: 
apaste, tenamaste, etc., nuestra for- 
ma cacaste debe tenerse como me- 
jor tradudcción del aztequismo. 

OCAMPO. (Voc. de idiotismos, p. 
140) establece en forma clara la 
diferencia entre cacaste (cacastle, 
dice él) y huacal: "Diferenciase de 
éste en ser mayor y de distinta fi- 
gura, como dispuesto para cargarse 
sobre la espalda, mientras aquél se 
carga sobre el lomo de animales, 
ordinariamente acompañado de otro 
igual". 

I^ubio censura en forma demasia- 
do acre, más que ática, la famosa 
definición de la Academia, refirién- 
dose a la cual dice: "Es decir, que 
el cacaxtle puede ser prismático, 
cónico, cilindrico, piramidal, esfé- 
rico; cualquiera que sea la forma. 
;Qué barbaridad! 

"Seguramente que el académico 
autor de esa dítmición no tuvo la 
más ligera idea de lo que estaba 
definiendo, y por efecto de esa in- 
creíble vaguedad en la forma; con- 
virtióse en un disparate la preten- 
dida definición. 

"Enteradísimo debe- quedar quien, 
no sabiendo, quiera saber, por lo 
que dice la Academia, lo que es un 
cacaxtle, etc." (Los llamados mex. 
de la Academia, p. 52.) 

2. Especie de armazón, tapesco o 
enrejado de jahuacte o de palitos, 
colocado por lo común sobre el fo- 
gón, en la casa campesina, para se- 
car y ahumar frutas, jicaras, cocos, 
carnes, etc. Llámase también ca- 
castillo y tapesquillo. 

En CAVADA (VOcab. de Chiloé) 
hallamos descrito este utensilio ca- 
sero con el nombre de COLLÍN, 
que entre nosotros se aplica al ma- 
chete (V.) 

CACASTLERO. m. El aue carga 
en cacastes. El que los hace, o los 



No viene de más reproducir aquí 
lo que dice el citado señor Rubio, 
censurando justamente la defini- 
ción de la Academia, tan desatina- 
da y caprichosa como casi todas 
las que a cosas de América se re- 
fieren. Dice así: "Cacastiero. m. 
Méj. India que transporta mercan- 
cías u otras cosas en cacaxtle". 
(Acad.) 

No, señor; aquí, cómo de costum- 
bre, sobra el indio. Cacaxtlero no 
es más que el que carga el cacax-. 

tle, quienquiera que él sea Si 

algún académico español, el autor 
de estas definiciones, por ejemplo, 
viniera a menos y tuviera que ver- 
se en la. . . . necesidad de. . . . car- 
gar el cacaxtle, sería cacaxtlero sin 
ser indio...." (Mex de la Ac, p. 
53.) 

CACARÉ (Del maya kak, fuego, y 
té, árbol: árbol del fuego; sin du- 
da, por la resistencia de la casca- 
ra del fruto.) m. Árbol gigantesco, 
semejante al guapaque por el ta- 
llo y las hojas. Fruto del mismo 
noipbre, semejante a la avellana, 
negro cuando maduro, de cascara 
resistente; al interior lleva una 
nuez muy blanca, blanda, muy 
amarga. Cómese cocido con sal, Es 
planta propia de Chiapas, mejor 
que de Tabasco. 

CACIMBA, f. f. "Hoyo que se ha- 
ce en la playa para buscar agua 
potable'. (Dice. La misma defini- 
ción da el Dice. Marít., diciendo 
sólo después de hoyo "o pozo, que 
los navegantes". MACÍAS y PICH. 
dan estas otras acepciones: "Cavi- 
dad formada en la tierra a mane- 
ra de pozo, pero de muy poca pro- 
fimdidad; II, barril o tinajón, en- 
terrado para recoger el agua llove- 
diza, o de algún manantial; III, 
hueco, o cavidad hecha en los tron- 
cos -de las palmas, u otros árboles 
corpulentos, para que. conservando 



CACI 



276 — 



CACL 



el agua de lluvia, pueda mitigar la 
sed del campesino trabajador, o del 
transeúnte". (Dice. Cubano, pp. 217- 
18.) Pich. lo escribe con s, y censu- 
ra la forma con c. Ha creídosele 
voz indígena (Bach., c. p. Macías) ; 
pero más acertado parece lo que 
opina el propio autor del Dice, cu- 
bano: "Es voz española y muy cas- 
tiza.... Es una variante o forma 
accesoria de cachimba"; ésta la de- 
riva de cazo, de donde la Acad. de- 
riva directamente la cacimba. 

Así sería todo esto; mas- para 
nosotros la CACIMBA es otra co- 
sa: especie de casa, que sirve co- 
mo troje provisional para guardar 
en el campo o en la misma milpa 
el maíz cosechado en la pizca, en- 
tre tanto se transporta a la hacien- 
da. Es a manera del bohío de te- 
cho cónico hecho de guano, que ca- 
si llega al suelo; sin paredes ver- 
ticales y asentado por lo general 
sobre un piso o tapesco de palos, 
levantado sobre horquetas o pilas- 
tras a alguna altura del suelo, para 
evitar, ora la acción de la huAie- 
dad, ora la invasión de hormigas 
u otros animalejos que atacan el 
maíz. La CACIMBA se construye 
cuando, por tenerse que tapizcar ur- 
gentemente la milpa, no hay tiem- 
po para transportar el maíz acto se- 
guido hasta la finca. 

"Si hay vía fluvial, lo acarrean en 
cayucos o canoas (el maíz) ; y de no, 
muchas veces lo dejan en cacimbas en 
el monte. — Estas cacimbas, son unos 
tapezquitos o camas, forrados de la 
misma caña del maíz, que los acomo- 
dan a raíz-suelo, allá forman en pi- 
llóte el maíz, y luesro lo tapan con ho- 
jas... Ahora el ponerlo en casimbas 
m.ás adelante emitiré mi juicio." (Gil.. 
Y SAENZ, El Caporal, p. .58.)— "En 
fin como deban prepararse las trojas 
y lugares para guardar y depositar 
el maíz o si se deja en casimbas en 
e' monte tiene sus inconvenientes, es- 
tas casimbas, por estar muy pegadas 
al suelo pronto se humedece el gi-a- 
no." (ID., ibid., p. 50.) 



2. También llaman CACIMBA en 
fcl campo, más por la región orien- 
tal del Estado, a un tronco grueso 
de árbol, hueco y chamuscado, a 
fin de que resista la humedad, que 
se acomoda a los pozos a manera 
de revestimiento interior, para evi- 
tar que las paredes se desplomen. 

CACLE (Del mex. cactli.) m. 
Icazb. define: "Sandalia tosca de 
cuero que usan generalmente los 
indios, y la tropa cuando camina. 
Los primeros religiosos la adopta- 
ron". La Acad. copió textualmente, 
con supresión del párrafo final. Ru- 
bio (IVIex. de la Acad., p. 53), cri- 
ticando la definición del Dice, di- 
ce: "Se le da el nombre de cacle, 
por extensión, y vulgarmente, a to- 
da clase de calzado; y eso que in- 
tenta definir la Acad. no es más 
que el huarache, usado en México 
por una gran mayoría del pueblo 
bajo. !Ah!, y también por la tro- 
pa cuando camina". 

Por lo dicho se entenderá que 
la crítica recae, a fin de cuentas, 
en Icazb., a quien copió la Acad., 
y, aunque un tanto hiperbólico, no 
carece de razón Rubio, porque no 
la usan sólo los indios, y porque 
resulta redundante eso de "cuando 
camina", aplicado a la tropa. Em- 
pero; tampoco es cierto que, como 
dice el crítico, se llame cacle "a to- 
da clase de calzado"; jamás hemos 
oído a nadie llamar cacle al zapa- 
to, por tosco y corriente que sea 
éste, a no ser en estilo festivo o 
irónico. 

Lo cierto es que en México cacle 
y guarache son sinónimos, usándo- 
se comúnmente éste, con marcada 
preferencia sobre aquél, que casi 
se ha olvidado. 

En Tabasco, por el conti-ario, hua- 
rache es muy poco usado; mejor 
dicho, no se entiende como sinóni- 
mo perfecto de cacle, sino como 



CACL 



CACT 



cosa distinta, como pue'de verse en 
su lugar. ' 

El cacle es una sandalia tosca, 
constituida únicamente por la sue-^ 
la que se ata por medio de una 
bolina que abraza la pala del pie 
y pasa luego por el talón. La suela 
lleva tres huecos: uno adelante 
que corresponde a la abertura del 
pulgar y el índice; y los otros dos 
a ambos lados del pie, correspon- 
diendo a la dirección del tobillo. 
La bolina arranca del hueco delan- 
tero, quedando sujeto el extremo 
de la parte inferior por un nudo; 
cruza el dorso del pie y penetra 
de arriba abajo en uno de los hue- 
cos marginales, volviendo por de- 
bajo del entrante para Ipzar en sf 
guida el calcañar, pasando de igual 
modo la otra perforación hasta re- 
matar en la guía del principio, so- , 
bre el empeine: 

El cacle es usado principalmente 
por la gente de campo, para- defen- 
derse de las espinas o de las aspe- 
rezas muy- agrias del suelo. 

El guarache, por allá, es un poco 
más complicado: comprende, ora 
una piel que recubre el empeine y 
otra el talón, ora una serie de co- 
rreas o bolinas que pasan de un la- 
do a otro, sujetando la suela al pie. 
Es, podemos decir, como la trans- 
sición del calzado, entre el cacle y 
el zapato. 

Comúnmente se dice cáete (1); 
sólo la gente muy vulgar dice caite, 
forma corriente en C. América, se- 
gún Gagini y Membreño, cosa que 
nos parece rara en verdad. V. GUA- 
RACHE. 

"Bustos formados en piedra-ladri- 
llo de medio relieve y que represen- 
tan a sus héroes, ora en forma de 
una india ricamente ataviada, ora un 

(1) Ramos y Duarte dice que cacle 
os "adulteración del aztequismo cac- 
tli." Es un error filológico; cactli e.'< 
la propia voz azteca. 



indio primorosamente esculpido, con 
sus cahctes en los pies, coronada su 
cabeza con el casquete, teniendo en 
una mano el arco de flechas, y en la 
otra masos de ellas de vistosos pluma- 
jes." (GIL, Y SAEN'Z, Comp. hlst. 
geográf., p. 58.) — "Yo he dado en fi- 
gurármelos (a los cantadores y poe- 
tas populares) lo más rústico que pue- 
da inmag:inarse: descalzos o cuando 
mucho con los tradicionales cacles o 
cacles atados a los pies." (QUEVEDO, 
Lírica popular tabasqueña, p. 2.) — 
'Cuando salí al otro lado me cho- 
rreaba la sangre desde la cabeza has- 
ta los pies: había perdido el fusil, la 
mochila, el bastimento, sombrero y 
cactes." (COFFIX. Gral. Gutiérrez, 
XXVI, p. 205.) — "Eso quiero, dadme 
una vestimenta usada; si está sucia 
y rota, mejor: dadme unos cactles y 
un chontal." (MERIXO, Ruta, XXXIX, 
p. 187.) 

Méx. "Especie de calzado que deja 
todo el pie descubierto, pues la suela 
sólo se sostiene con dos anchas fajas." 
(OCAMPO, Voc, p. 140.) Difiere del 
nuestro en lo de "Las anchas fajas" 
que en éste son correas. 

C. Rica. "CAITE. Sandalia de cuero 
sin curtir que cubre la planta del pie 
y se sujeta con unas correhuelas cru- 
zadas sobre el empeine y anudadas 
al tobillo." (GAGIXI, Ob. clt., p. 106.) 
El que se usa en Tabasco es de piel 
curtida, pues a causa de la humedad 
y abundancia de aguas, el cuero crudo 
no podría usarse porque se reblandece 
enteramente al inojarse. Las correhue 
las no anudan al tobillo, como se ha 
dicho, sino en el empeine. La forma 
lexicog-ráflca caite es ima verdadera 
corrupción del aztequismo: en nuestro 
Estado solo la gente níuy vulgar di- 
ce así. 

Hond. "CAITE. Así se ha castella- 
nizado en Hondui'as y Nicaragua el 
azteca cactli,... que los mexicanos di- 
cen cacle SóIq cubre la planta del 

pie y se sujeta a éste con una corre- 
huela por medio de tres puntadas. La 
de los mexicanos se parece a las egip- 
cias...." (MEMBREÑO. p. 31.) 

CACTÉ. (Del maya: kat, salvar 
el paso, y té, árbol, palo en gene- 
ral.) m. Nombre que se da también 
a la barandilla: palo que sirve pa- 
ra pasar en los arroyos. 

Respecto a la etimolog'a, la se- 
giuida raíz pudiera ser también tec 
(maya), breve, presto, rápidamen- 



CACHA 



á78 — 



CACHE 



le, pues el cacté o barandilla no es ' 
otra cosa que aquello que sirve 
para "salvar un paso brevemente". 

CACHA, f. Mango, puño, empu- 
ñadura. "El man^odel cuchillo", di- 
ce TERREROS. 

El Diccionario no da a esta voz 
más que el significado de "cada 
una de las dos piezas u hojas de 
que se compone el mango". Nos- 
otros, y con nosotros todos los his- 
panos del Nuevo Mundo, pasando 
de las partes al todo, hemos dado 
en llamar así al conjunto de las dos 
cachas o sea el mango, pero en 
verdad que no debemos andar muy 
fuera de razón, cuando Terreros re- 
gistra como primera acepción la de ¡ 
"mango del cucliillo". i 

"Hasta la cacha, decía entre dicn- I 
te.s, hasta la cacha, señor ingeniero, y| 
todavía sería poco para tamaña s!n- ¡ 
^ergUonz.<vda." (CORRl'A DK CAR- \ 
TER, Paulina, p. 77.) 

C. Rica. GAGINI, p. 103. i 

Hond. ATE.MBREÑO, p. 20. 

Chile. OKTCZAR, p. fiS. ; 

Ríopl. BAYO dice que es voz que- j 
chiia. Tal vez lo fuera en las acep- i 
cione,s de "quebracho blanco" y de ' 
"iircón de madera" que el autor le da; 
].ero en la tercera de "espolón arti- 
ficial que se le pone al grallo de pe- 
lea" tiene semejanza, casi identidad 
con la castiza, y en tal caso hay que 
dudar también de esa etimología. A 
esto último llamaiTios nosotros zapa- 
tón. (V.) Ferraz (Náhuatl, de C. Rica, 
p. 17), por su parte, halla en el me- 
xicano el orig-en de la voz: de catzaua. 

A MEDIAS CACHAS. Expresión 
equivalente a A medios chiles: me- 
dio borracho. De i>so vulgar. 

CACHADA. 1. Cornada. 

De llamar cacho al cuerno o asta 
de las reses, ha venídose en decir 
CACHADA por cornada, por más . 
que no sea esto muy común. Me- 
nos lo es el uso de cachazo, que da ' 
Ramos y Duarte. Parece más bien 
una acepción antigua, toda vez que 
Terreros dice "el golpe de la pun- 
ta y algún otro semejante". > 

Hond. ME.Mi;UF>SO, p. 29. 



Bogotá. Cl»ER\'0, párr. 5.32. 

CACHAZA, f. "Voz brasileña. El 
resacado, tafia o aguardiente de 
muchos grados. (?•) — La espuma 
del guarapo al retinarse". (BAYO, 
Ob. cit., p. 41.) 

Valias razones se oponen a que 
admitamos como justificada esta 
etimología. En primer lugar, el ha- 
llarse en la Academia sin la indi- 
cación de que sea voz americana, 
o provincial (lo mismo en Terre- 
ros) ; en segundo lugar, la circuns- 
tancia de haber existido en Cuba 
con esta acepción de "espuma de 
jugo de caña", antes que eñ el Dic- 
cionario de la Academia. Menos 
razonable parece traerla del ná- 
huatl, como se empeña en hacer- 
lo 1'. Ferraz en sus Nahuatlísmos 
de Costa Rica. 

CACHAZUDO, m. En la nuestra 
que es tierra propicia para el cul- 
tivo del tabaco, como en Cuba, se 
llama asi (por la lentitud con que 
anda) el gusano que ataca aquella 
planta, magistralmente descrito por 
Fichardo: "Gusano que tiene dos 
pulgadas de longitud, color cenizo 
listado de amarillo luciente, cabe- 
za negra y dura, provista su boca 
de dos garras o dientes. Durante 
el día permanece oculto debajo dé 
la tierra, y por la noche sale a roer 
el tallo y la hija del tabaco. Por es- 
to la pesquiza se hace de noche. 
(Sphiux Carolina.)" Suele llamar- 
se también cachaza, como sucede 
igualmente en Cuba, según Macías. 
"En los semilleros (de tabaco) sue- 
len perderse muchas plantas por el 
r.taque de va-rios insectos nocivos; en- 
tro éstos los más perjudiciales, que 
})acen sus ostrag'os durante la noche, 
son: el gusano conocido con el nom- 
bre de cachazudo..." (KRAUSE. Cult. 
del Tabaco, p. 01.) — "El gusano cacha- 
zudo es de un color gris o cenizo ne- 
gruzco, caulígí'.lo; llega a crecer a 4 
centímetros..." (ID., Ibid., p. 109.) 

CACHETADA, f. Golpe dado en 
la cara con la mano abierta. Voz 



CACHE 



279 — 



CACHI 



muy nacional, pero también exten- 
dida en América. 

Por más que la generalidad de 
los autores censuren esto que 
ARONA llama "provincialismo pu- 
ro", lo cierto es que, juzgando por 
su analogía con nalgada, cabezada 
y otr«s semejantes, aparece hasta 
mejor formada, si se quiere, que la 
misma bofetada, la cual como de- 
rivación forzosa de bofe, poco o na- 
da tiene que ver con la mejilla. 

Tal vez, siquiera sea por mera ca- 
sualidad, nuestro pueblo al decir 
bofetazo (V.) golpe que se da en 
la región del bofe, anduvo más cer- 
ca de la propiedad. 

"Enojado el ranchero después de un 
golpe que le dolió, — ;Hola! — le dijo — 
¿con que va de veras? I entonces 
aquello fue una g^ranizada de cacheta- 
das." (PRIETQ, Memorias, 2S-40, cap. 
V, p. 336.) — "Por un quítale esas pa- 
jas se armó la gorda, álzanse los gri- 
tos, llueven los palos; cachetadas y 
trompadas abollan ojos y narices." 
(ID., ibid., 40-53, cap. II, p. 77.) — "Y 
diciendo y haciendo. ... se dio el mis- 
mo una tunda de cachetadas que se 
puso moro." (ID., Ibid., cap. V, p. 369.) 
— "Sintió (Ernesto) la luz como una 
cachetada, y si hubiera podido, ha- 
bría insultado a la aurora." (FACl'X- 
DO, Marldltos, cap. IX, p. 136.) 

Méx. ICAZBALCKTA, p. 59. 

Venez. "Golpe tan fuerte como una 
trompada o puñetazo, dado en una. de 
las mejillas con la mano abierta." 
(PICÓX PEBRES, p. 60.) 

Perú. "Siendo til nuestra pereferen- 
cia por la palabra ésta íoachete), es 
natural que cachetada (pronvincialis- 
mo puro) prive mucho más que bo- 
fetada." (AUOXA. p. 7S.) 

CACHETE, m. Mejilla, carrillo. 

Arona truena contra el uso pre- 
ferente de esta voz; Icazbalceta le 
reproduce y corea; pero "téngase 
entendido que entre nosotros todo 
el mundo dice cachetada". (PICÓN 
PEBRES, p. 60.) 

TERREROS trae Cachetes, por 
"los carrillos, o mejillas". 

CACHETEADA, m. Tunda de ca- 
chetadas; también cachetina. Ac-j 



ción y efecto de cachetear o cache- 
tearse. Muy coaiuin en el lenguaje 
ramiliar 

CACHE EAR. a. Dar de cache- 
tadas. U. más c. pr., cachetearse, 
dirse rec^pi ocamenle dos o más 
perso::as de cachetadas. 

Existiendo cachete en el Diccio- 
naiio, no nos parece reprobable el 
verbo cachetear, formado a modo 
de nalguear, de nalga. 

Aun no figuran en los léxicos na- 
cionales, este verbo ni el sustanti- 
vo cachetada, no obstante ser am- 
bas voces de uso extendido en toda 
la República. 

— "¿Pos qué le pasa, compadre? Le 
cacheteó mi come Petrona? inquirió 
Señó Juan, deveras alarmado." (Ta- 
basco gráfico, no. 1. Enero 11-913: art. 
Costumbres regionales, por A. T.VRA- 
CEXA.) 

CACHETÓN, NA. adj. Cínico, des- 
vergonzado, descarado; pero más 
enérgico y despectivo que éstos. 
Dícese también carón. (V.) 

2. También tiene en sentido recto 
la acepción que como mexicanismo 
le da Icazb. : "cachetudo. Suele to- 
marse también por gordo." 

Bogotá. Ct'ERVO. párr. St3. 

'CACHIFOLIADO, DA. DARSE 
POR CACHIF OLIADO, fr. declarar- 
se corrido, vencido o humillado. 
Muy usual en leng. fam. 

Es una corrupción de cachifollar 
que da el Dice, "Dejar a tmo deslu- 
cido y humillado"; pero nunca se 
usa en forma transitiva, ni de este 
verbo, sino solamente en la forma 
de la frase apuntada. 

l-A analogía con foliar, más co- 
mún y conocido sin duda que follar 
o afollar, que son verbos del len- 
guaje culto, ha hecho privar en el 
estilo familiar la forma cachifolia- 
do. 

CACHIMBA, f. Cachimbo; pipa 
para fumar. 

"De cacimba" dice el Dice, refi- 



CACHI 



280 — 



CACHI 



riéndose al origen. ¿Por qué en ton- i 
ees es masculino y no femenino, ' 
como la voz de donde se deriva? El 
vulgo, y buen golpe de gente culta, 
sin averiguarlo, prefieren el feme- 
nino, contentándose con decir CA- 
CHIMBA. No he oído más que a 
ciertos gramatómanos o meticulo- 
sos el cachimbo, que no deja de ser ■. 
malsonante, sobre que por la sino- ; 
nimia con pipa, tenemos arraigada | 
la idea del femenino. ¿A qué nos | 
sabría oír decir la paraguas y el ! 
quitasol, o viceversa? Si pues aun i 
las cosas inanimadas tienen por 
fuerza un sexo que siquier sea ideo- 
lógicamente, les hemos adjudicado, 
debemos conservárselo, siempre y 
cuando la idea no sufra variación 
alguna y la sinonimia sea perfecta. 
No cabría argüir que se dice el tem- 
plo y la iglesia de una misma cosa, 
pues, por más que se quiera, en- 
tre estas dos palabras no existe si- \ 
nonimia perfecta, por lo menos i 
ideológicamente: iglesia parece re- 
ferirse, en sentido espiritual, al 
dogma; templo, en lo material, al 
edificio; aquéllo hace pensar más 
bien en el culto, en el objeto al 
cual se destina el templo. Barcia 
dice, (Simón, cast., p. 416): "El 
templo es edificio. La iglesia es fa- 
milia". 

Sutilezas son estas sin duda; 
más habida cuenta de la índole 
analítica de nuestra lengua; de la 
penetración de nuestro pueblo pa- 
ra juzgar del alcance de las voces, 
y del vario significado de un mis- 
mo término, no es de más inquirir 
en lo posible los móviles psico- 
lógicos a que obedecen ciertas 
tendencias características del habla 
popular, en su desarrollo. 

A mal traer ha traído esta voz a 
los hablistas, inclusive la Acade- 
mia, que con suma ligereza consig- 
na: "Cachimba, f. Amer. Cachim- 



bo", siendo que en el femenino es 
sinónima de cachimbo, pero en una 
sola de las acepciones de esta voz: 
en la de pipa de fumar. 

Ramos y Duarte la consigna co- 
mo usual en Veracruz. Ocampo (p. 
141) dice: "El pedazo de puro que 
queda sin chupar", confirmado por 
esta cita: 

"Quien come alcachofas 

Y bebe cerveza, 
Quien chupa cachimbas 

Y besa a una vieja; 
Ni come, ni bebe. 
Ni chupa, ni besa." 

Hond. "Cápsula vacía, del arma de 
fuego." (MEMBR., p. 20.) 

Cuba. "Pipa ordinaria para fumar, 
que gen^;ra!mente usan los esclavos del 
monte." ÍMACÍAS, p. 220.) 

Co!. CUERVO, párr. 965, quien la 
juzg-a de orig-en africano. 

Venez, RTVODÓ, p. 139. 

Ríopl. BAYO, p. 41. — GRANADA 
(art. Cachimbo, p. 127) hace intere- 
santísima d'^Quisición: "Pipa de fu- 
mar, ordinaria y tosca, en especial la 
aue usan los negros viejos. — En Chi- 
le le llaman cachimba (Rodríguez), así 
como en el Perú (Palma, Paz Soldán) 
y en Cuba (Salva) . . . Acaso sea en el 
Río de la Plata en donde con más 
propiedad se aplique la voz cachimba, 
coino actualmente en Cuba y en el Pe- 
rú, donde la palabra conserva su for- 
ma portuguesa, lengua de la cual pa- 
rece haber pasado a la española en 
América. Como quiera que sea, es ne- 
cesario determinar la diversidad de. 
.sentidos que se da en América al ca- 
chimbo y a la cachimba." 

ORTÜZAR, p. 66. 

CACHIlViBO. (Cassia bicapsularis, 
L.) m. Planta leguminosa que se 
pioduce principalmente en las re- 
giones de tierra alta. "Excelente 
madera para construcción de casas 
y obras de campo", se dice en el 
Cat. de prod. que exhibe el Inst. 
Méd. Nao. en la Exposición de Co- 
yoacán, 1895. 

Ya vimos anteriormente que esta 
voz pulula en América; pero con 
significado, aunque vario, muy dis- 
tinto del que aquí se consigna. No 
conocemos perfectamente el fruto 



CACHI 



281 



CAED 



dt esta planta, del cual seguramen- 
te se deriva su nombre. 

CACHIRULEADO, m. Pantalón 
remendado, y también "cualquiera 
ropa o vestido forrado exteriormen- 
te sólo en la parte de más roce". 
(OCAMPO, Vocab., p. 141.) 

CACHIRULEAR, a. "Echar cachi- 
rulo a im pantalón o a unas calzo 
ñeras". (ICAZB.) 

"I'nos pantalones viejos suyos . 

cachiruleados." (Astucia, t. II, cap. 
V.) 

2. En nuestra habla regional se 
ha dado mayor generalidad al ver- 
bo, hasta hacerle sinónimo de re- 
mendar, echar remiendos al panta- 
lón, principalmente en los fondillos. 

CACHIRULO, m. "Forro de paño 
o de gamuza que se pone exterior- 
mente al pantalón o a las calzone- 
ras, y coge la mitad poco más o 
mcncG, do las piernas por la parte 
interior, y el asiento. Es más útil 
y usado en el pantalón de montar". 
(ICAZB.) — OCAMPO. p. 141. 

Para nosotros, remiendo, espe- 
cialmente en los fondillos de los 
pantalones, en general. 

Méx. "Chih. Pantalón de dos colo- 
res, hecho de gamuza o paño y ca- 
simir." (RAM. y D.) — "2... De dos 
cachirulos ambos parte del traje mu- 
jtril, aunque muy diversos, hallamos 
noticia aquí. El primero, destinado 
propiamente al adorno de la cabeza, es 
una especie de peineta que usan to- 
davía las mujeres de la costa de Ve- 
racruz. La.«! hay muv ricas y costo- 
sas." (ICAZB.) 

"Cachirulo es una esptcie de peine- 
ta de carey, de varilla angosta que 
ciñe ha.«ta la mitad de la cabeza, y 
a cuyo derredor se enredan graciosa- 
mente el pelo, a la manera como se 
i'siba h.^.ce algunos años." (PATXO, 
Veracruz, XXT.) 

"Mi dinero no dejmemhra. 
Y si en gajtarlo me pulo, 
Pueo darle un cachirulo 
Como el que tiene la jembra 
Mujer de ñor Cleto Ángulo." 
(P:STEVA. El Jarocho.) 

"Su gargantilla de falso coral 

su cachirulo de carey, engastado en 



oro. ■ (RODR. BELTRAX, Atrevimien- 

tos , La Feria de Candelaria, p. 

153.) 

"El otro cachirulo era ima pieza de 
uso equivalente al chai o la mantilla. 
Menciónr..so con frecuencia en el Día- 
rio de México, de principios del siglo 
actual." (ICAZB.) 

CACHORRO, m. Perro. Es pala- 
bra usada solamente entre campe- 
sinos, y más comúnmente en plu- 
ral: los cachorros, en tono festivo. 
"La mujer no replicó más,..., y di- 
jo a su marido: — Pues llévate los ca- 
chorros." (ZENTELLA. Perico, XVII. 
' p. 111.) --La gente siempre los veía (a 
señó Juan y tío Chepe),... ir al cam- 
po, entonando alegres aires populares, 
seguidos de sus cachorros qne coléri- 
camente limpiaban el camino de pe- 
rezosos y pensativos bueyes.J' (Tabas- 
co Gráfico, núm. 1, enero 11-913). 

CACHUCHA, m. Nombre que se 
da a una especie de chile, amarillo, 
muy picante, tamaño de un higo 
prensado. Llámase así por su seme- 
janza en la forma con el objeto de 
.«iu nombre. Ignoramos su clasifica- 
ción. 

CACHURECO, CA. adj. fam. 
"Torcido, deformado". (ICAZB.) — 
OCAMPO. p. 142. 

2. m. Un pan sin dulce, llamado 
así por su forma irregular y con- 
trahecha. 

Hond. MEMBR., p. 30. Tiene por 
allá una acepción política, cuyo origen 
histórico explica ampliamente el au- 
tor. Derívase de cacho, cuerno. 

CADERUDO, DA. adj. Que tiene 
grandes o abultadas las caderas. 
Dícese más propiamente de las mu- 
jeres, y animales hembras. Muy co- 
mún en el leng. fam. y aún en el 
literario, según que se le halla en 
"Los muertos mandan" de Blasco 
Ibáñez. que dijo: "cualquiera de las 
rubias pechugonas y caderudas" (p, 
88, apud. Toro Gisbert, Ap. Lex., 
p. 205.) 

CAEDIZO, m. Colgadizo: alero. 

"Otras voces hay que, siendo de 
suyo genéricas, por aplicarse las 
más veces a un objeto, se espe- 



CAED 



282 



CAEE 



cializan con olvido de términos, 
acaso más castizos, pero menos cla- 
ros : como sustantivos usamos 

caedizo por colgadizo (tejadillo, sa- 
liente en medio de una pared y sos- 
tenido solamente con tornapun- 
tas." (CUERVO, párr. 549.) En rea- 
lidad este ha sido el fenómeno evo- 
lutivo por virtud del cual ha veni- 
do el CAEDIZO; pero es muy de 
advertir que en nuestro lenguaje 
corriente éste no es ni con mucho 
el que describe la Academia. 

En Tabasco, como en la generali- 
dad de los puntos de la República 
en donde llueve mucho, y a causa 
cíe esto mismo, las casas se cons- 
truyen de techo no horizontal o de 
azotea, sino en forma de planos in- 
clinados que descansan en las pa- 
redes S'obresaliendo "para desviar 
de ellas el agua llovediza". Eso que 
sobresale, con tal fin exclusivo, es 
el CAEDIZO, parte del mismo te- 
cho, y no "tejadillo", o construcción 
independiente, ni está en me-; 
dio de la pared y menos sostenido 
por tornapuntas, sino por las varas ¡ 
mismas del techo, cuya continua-! 
ción fuera de la pared es propia-' 
mente lo que le constituye. i 

- Más bien corresponde, en la ge-| 
neralidad de esta acepción, al ale- ' 
ro que al colgadizo, sin que esto 
deje también de llamarse así. 

Igualmente se le dice CAEDIZO 
a cualquiera parte accesoria de te- 
cho que ensambla con el principal, 
•pero siempre fuera de la pared y 
sin estar sostenido por la armazón 
del techo mismo, sino por medio | 
de soportes especiales. En este ca- 
so guarda más analogía con el col- ; 
gadizo del Dice, sin ser lo mismo, 
que con el alero que es con mayor : 
exactitud la orilla del techo. 

Méx. RAM. y D., p. 105. (1) i 



Hond. MEMBR., p. 30. 
CAER. CAER BIEN O MAL; 
CAER PESADA, una persona, una 
cosa, fr., fíg., y fam., sinpatizar con 
uno, producir simpatía, sentirla ha- 
cia ella, agradar. 

El Diccionario da la misma frase, 
pero con la acepción de "tener or- 
den y proporción una cosa con otra, 
ser oportuna, convenirle, o al con- 
trario. A fulano le CAE BIEN tal 
vestido". Nuestra frase idiomática 
j no parece fuera de buen sentido, 
parangonada en acepción con la 
académica, puesto que conserva el 
espíritu de orden, arreglo, conve- 
niencia, en su significado. Es me- 
xi.anismo. 

"Seg-ufamente que a Julia no le 
caía mal el gandul aquél con quien 
muchas veces charlaba durante sus 
largas horas de espera en la tienda del 
prestamista." (AZUELA, Sin amor, 
VIII. p. 82.) 

Hond. "SANGRE. Se usa en las ex- 
presiones ser de sangre ligera y ser de 
sangre pesada, aplicadas a las perso- 
nas: con la primera significamos que 
aquél de quien se trata es simpático, 
o cae bien; y con la segunda, que es 
antipático, o que cae mal." (MEM- 
IJREK'O. p. 149.) 

Cuba. "Caer ligero, caer en gracia, 
agradar o ser simpático; caer pesado, 
...repugnar, ser antipático." (ÁRBOL., 
apud. Macías, p. 222.) — "Cuando se di- 
ce sangrl o sangre ligero y sangri pe- 
sado, el verijo ser es preferido." 
(PICH.) 

CAER PARADO, (DE PIES), fr. 
fig. fam. "Quedar en buen concep- 
to, en buena posición, particular- 
mente después de una contienda, 
privada o pUblica, por haber obra- 
do con doblez, sin declararse par- 
tidario de ninguno de los conten- 
dientes mientras el éxito estuvo 
dudoso". (ICAZB.) 

Sin estas particularidades, en 
nuestra habla corriente significa en 
general entrar con suerte en un or- 
den de cosas, sobre todo en políti- 



(1) El caedizo que este autor da (p. del provincialismo apuntado, común a 
107) no es sino pronunciación viciosa nnuchas otras partes. 



CAFE 



283 — 



OAFI 



(•a. y ocupar una buena posición, 
aun cuando no sé haya estado an- 
tes obi-ancTo en el sentido de eon- 
sesuirla, 

"Si el i)eriodista descubre mucho la 
hilaza de que es tejido, adiós, ya no 
puede caer parado." (MORALES, Ga- 
llo Ptt., p. 10.) 

■'Estática. — Reirías de equilibrio pa- 
ra caer parado en las oscilaciones polí- 
ticas." (ID., ibid., p. 21.) — "Así lo hi- 
zo también (Evaristo Sánchez) con 

Palomino y lo iba a hacer con el 

actual Comandante general D. Maria- 
no Martínez, . . . bien que sólo con el 
objeto de caer parado, como suele de- 
cirse." (MESTRE, Doc y datos: Opús- 
cu!o.. . con ima. . . . reseña de las vir- 
tudes de... D. Evaristo Sánchez. S. 
J. Btta-, oot. 23-1S33; t. I, cap. XL\an, 
p. 643.) 

Chile. ORTÜZAR, p. 63. 

ANDAR A LA QUE SE TE CA- 
YÓ. Expr. con que se da a entender 
la mala posición de una persona, 
por lo cual desesperadamente acep- 
ta cualquiera medio de remediarse; 
o. en general, también la condición 
avarienta del que desea cuanto se 
le presenta sin escatimar los me- 
dios ; aprovechar cualquiera oportu- 
nidad paia medrar, o en beneficio 
personal. i 

La expresión es muy gráfica, por 
cuanio alude al ladrón que anda 
atisbando a ver a quien se cae al- 
go de las manos o los bolsillos, pa-! 
ra recogerlo él o alzarse con ello. - 

CAFÉ. adj. De color de café: 
más cerca del negro que del rojo, 
y más oscuro que el color achoco- 
latado. Vestido CAFÉ; sombrero 
CAFÉ. 

Es muy común en nuestra habla 
familiar, aún la más cuidadosa y 
atildada, el uso de los sustantivos 
<iue expresan objetos de color espe- 
cial o definido en el sentido adjeti-i 
val, para señalar por analogía las, 
cosas de color semejante a aquellos [ 
objetos, y hacerlos perfectamente, 
distintos. I 



El Diccionario faculta el uso de 
canela y oti'os más; por tanto, y 
siguiendo la misma tendencia, es 
exactamente arreglado a buen mé- 
todo el uso extensivo que hacemos 
, en esta forma, para designar mul- 
I titud de colores cuyos matices la 
naturaleza, y solamente ella, puede 
producirlos. Además, la expresión 
gana, así en colorido y energía, co- 
mo en precisión, exactitud y bre- 
vedad, puesto que ahorramos mil 
circunloquios y frases de rodeo pa- 
ra conseguir la propiedad del len- 
guaje . Sean, pues, en buena hora 
; admitidos mamey, durazno o fresa, 
; limón, guaya y tantos más cuali- 
tativos cuya es la propiedad de sig- 
nificar analogía o semejanza en co- 
lor con las fiiUas por ellos indica- 
das. 

Méx. RAMOS y DUARTE, p. 106. 

CAFETILLO. m. (Cascaría nili- 
da, L.) Samidáoea. Cale silvestre. 

CAFIROLETA, f. Dulce cubano 
por los cuatro costados; sin embar- 
go, los diccionaristas de la Isla, 
aun el mismo Macías que criticó a 
Pichardo por lacónico y poco explí- 
cito, han andado cortos en detalles 
tanto en los ingredientes cuanto en 
la manera de hacerle. La Acade- 
mia, naturalmente, había de que- 
darse siempre con lo más malo: de 
suerte y manera que copió literal- 
mente a Pich., y se conformó con 
eso, considerándolo suficiente para 
su décimacuarta edición, plagada 
de una verdadei-a lluvia de despro- 
pósitos en materia de voces ameri- 
canas. Oigamos, por consiguiente, a 
los diccionaristas primeramente ci- 
tados : 

"Dulce en pasta, de boniato, coco 
(rayado), huevo, azúcar y canela". 
(Salva). — "Dulce compuesto de bo- 
niato, coco rayado y azúcar". (Pi- 
chardo) ; "con boniato y coco, y 
tarnbién con almendra", (Árbol.. 



CAFI 



— 284 — 



CAGü 



apud. Macías"). Lástima y grande f mológica, y nos quedaremos con su 
es que el propio señor Macías ca- segunda opinión: "Más nos inclina- 
liara cuando debió corregir lo que; mos a creer que cafiroleta fue pri- 
criticó: la falta de detalles y exac- mitivamente caspiroleta, voz deri- 
titud, siendo como era tan compe- vada de caspa (aludiendo al polvo 
tente para ello, y estando como es- de canela que la cubre), proceden- 
taba obligado a suplir las deficien- te al decir de los diccionaristas 
cias anotadas, precisamente por su portugueses, del árabe passeba, 
carácter de crítico, que no debe re- caspa". 

ducirse a señalar y vituperar el: CAGADERA. f. Acción y efecto 
error, lo cual es censura, sino más de cagar continuamente o repeti- 
bien dedicarse a poner la enmienda i das veces. V. CALBNTADERA. 
por medio del modelo. | CAGURRIENTO, TA. adj. "Ca- 

De la Academia ya dijimos: leyóigón". (Tab.) (RAMOS y DUARTB). 
a Pich., tal vez también a Macías De todas veras agradecemos al 
que cita todas las definiciones que I señor Ramos la paternidad que tan 
hemos dado, y eligió — ¿cuál? — pre- llanamente nos adjudica de este si- 
cisamente la que se ha señalado nónimo de cagón, de tan buena ce- 
como más deficiente por falta de pa por cuanto ve a su terminación, 
exactitud, o menos detallada: la de como churrierwto, grasicnto, mu- 
Pichardo. griento y otros por el estilo que 

Nuestra CAFIROLETA no es más prohija el Diccionario; pero la ver- 
Que un dulce especial de coco, cu- dad es que las palabras del lengua- 
yo es el principal ingrediente que je popular tabasqueño, para el ca- 
entra en la preparación; pero sólo so, son cursiento, churriento o ca- 
en jugo, exprimido después de ra- galeriento, frecuentativos que por 
yado o molido. La del interior se su índole califican al agente acti- 
aseraeja algo a la nuestra: "Quite- vo que posee lo que significa el sus- 
se primeramente la película que tantivo de donde se deriva: cur- 
tiene el coco unida a la almendra; siento, él que tiene curso; cagale- 
ráyese ésta; póngase en almíbar un riento, el que tiene cagalera, como 
poco clara y arrímese al fuego pa- churriento, el que tiene churre, re- 
ra darle punto .... se deja un rato conocido por el Diccionario, 
corto a la lumbre y se menea bien. CAGURRIENTO, como puede ver- 
Sáquese en platos, espolvoreándola se, no se acomoda por su índole en 
con canela". (La cocinera poblana, el significado al espíritu de los an- 
p. 364.) Es de consistencia de ja- tenores, a menos que se derive de 
lea o pasta y suele servarse en ca- un supuesto sustantivo cago; mas 
jetillas cuadradas de cartone o pa- 
pel grueso. 

ETIM. No nos parece baldío algo 



ni en esta hipótesis llena el rigor 
de la ideología de la lengua, por- 
que los primitivos a que hemos alu- 



que se refiera al origen del nomi- dido expresan siempre cosas que 



nativo, y para ello oiremos a Ma- 
cías eon el respeto que se merece; 



son como el efecto mismo de una 
acción (churre) o anejas a un su- 



pero desechando desde luego lo de [ jeto que las posee (mugre), exis- 
"adulteración de cáfila, por sus mu-; tiendo una concomitancia de agen- 
chos ingredientes", que el mismo te activo y agente pasivo, que ni 
señor Macías puso en duda, tal vez con mucho puede hallarse en el ad- 
espantado de tamaña aventura eti- ', jetivo que estudiamos, aun dando- 



CAID 



— 285 — 



CAIM 



le por origen el sustantivo que pro- 
pusimos para la hipótesis. 

CAÍDO, m. Lo mismo que busca. 
tJsase más comúnmente en plural, 
tomándose en mala parte siempre. 

"Mi compañero... me decía que 

debíamos ganar nuestro sueldo y de- 
más caídos, obedeciendo a los suijerio- 
res." (COFFIX. Gral. Gut., VII, p. 48.) 

Hond. MEMBRExO. p. 31. Usase 
también como sinónimo de caedizo, 
colgadizo. 

CAIMITILLO. m. Este árbol cu- 
bano, descrito por Pich., existe 
también en nuestra tierra, cono- 
ciéndose con el nombre de caimito 
silvestre. No estoy seguro de que 
sea el Chridophylum oliviforme. 

CAIMITO, m. (Chrisophylium cai- 
mito, L.) Corpulenta y frondosa sa- 
potácea, originaria sin duda de las 
Islas, de cuyas lenguas indígenas 
procede también su nombre. Propia 
de la zona cálida en América. Es 
muy abundante como árbol de cul- 
tivo en las quintas y huertas. El 
fruto, de igual nombre, produce chi- 
cle, como el chicozapote, y aún le- 
che, que también tiene en el tallo 
y las hojas. Dadas estas noticias, 
nada mejor que la descripción de 
Pichardo (Dice, de voces cubanas, 
p. 41), para conocer la planta. 
Veamos: "Árbol silvestre, de todo 

terreno El señor Cura de Güa- 

nutas le da dieciocho pies de altu- 
ra, pero yo he visto muchos de más • 
de treinta (1); corteza rojiza, ma-' 
dera tierna y blanca, hojas alter- 
nas, ovales, algo puntadas, lisas, 
verdes por encima, amarillo-casta- 
ñas por debajo, de cinco pulgadas 
de largo y la mitad de ancho; flo- 
res chicas blancuzcas: su agrada- 
ble fruta del mismo nombre, y ta- 
maño de una naranja (2), es por lo 



(1) Así de grande es el nuestro. 

(2) No es redonda como la naranja, 
sino aovada o elipsoidal, más bien co- 
mo una manzana. 



: común perfectamente redonda, ter- 
sa y lustrosa su cascara, blanda co- 
rreosa y astringente; la pulpa azu- 
carada, mucilaginosa, refrigerante, 
blanca o rosada según la variedad, 
en cuyo primer caso la cascara es 
verde y en el segundo morada. Yo 
he visto ambas variedades unidas 
del pie de la mata, echando de un 
lado caimitos blancos y del otro mo- 
rados. (3)" 

En el Dice, popular universal por 
D. Luis P. de Ramón se llama cal- 
mita la fruta y caimitera el árbol. 
Nunca hemos advertido tal diver- 
sidad de formas en el uso. 

Que es originaria de Santo Do- 
mingo esta planta, y que su verda- 
dero nombre es caimito, lo prueba 
el siguiente pasaje del P. LAS CA- 
SAS: "Hay otros árboles delgados, 
pequeños, en los montes de la cos- 
ta del Sur hacia Santo Domingo es- 
pecialmente, que los indios llaman 
caymitos, la penúltima (sílaba) 
luenga, que tienen la madera para 
hacer arcos como de tejo, y de es- 
to creo que los hacían los indios; 
tienen la hoja muy señalada; por- 
que de ima parte la tienen muy ver- 
de' como la del naranjo, aunque es 
chiquita, y de la otra parte como si 
toda fuese alheñada." (Hist. de las 
Indias, Apénd., cap. XIII, p. 324.) 

(3) De muchas plantas se cuenta 
el fenómeno de producir variedades 
distintas de frutos, al oriente y al oc- 
cidente: pero tal cosa nos parece exa- 
gerada y no nos consta. Lo único que 
hemos ohsers^ado, en el mango, por 
ejemplo, es la variación del color en 
los frutos, siendo por lo común mu- 
cho más encendidos los del lado orien- 
tal de la planta, o lado del sol, co- 
mo dicen los campesinos, que los del 
lado del poniente; a veces también son 
mucho más ácidos los frutos del la- 
do oriental. En el fruto mismo se ob- 
servan colores vivos en el lado que da 
frente al Este y, entre uno y otro la- 
do, distintos grados de acidez o dul- 
zor. 



CAJA 



286 — 



CAJA 



Róbelo describé la planta, de ma- ¡ 
no maestra, criticando la etimolo- 
gía dada por Maclas en estos tér- 
minos: "Un diccionarista cubano 
dice <íue como ito es una desinen- 
cia diminutiva, resulta un radical 
caim, o caimán. Decir que caimito' 
es dim. de caimán es lo mismo que 
decir que perito es dim. de- la conj. 
pero." Y termina: "Otros dicciona- ! 
ristas dicen que caimito es palabra; 
castellana. Es curioso pretender 
que objetos de Nueva España (del 
Nuevo Mundo, en" general, dijera-' 
mos) no hayan tenido su nombre 
sino hasta que se lo puso un sol- 
dado de Colón." En abono de estas 
últimas palabras de tan ilustre au- \ 
tor, llamamos la atención acerca ; 
del pasaje copiado de Ivas Casas, | 

que es concluyen te: "árboles [ 

que los indios llamaban caymitos", 
es decir, que cuando los españoles 
vinieron existía ya el nombre; era 
ind^'gena, por tanto. 

C. Rica. GAGINI, p. 105. Dice este 
autor: "La Academia trae nuestra pa- 
labra en la lia. edición de su Dic- 
cionario, pero la omite en la 12a." He- 
mos tenido a la vista las ediciones de 
la Academia, inclusive la lia., hasta 
la 14a., y en ninguna aparece la voz. 
Tal vez a alguna muy anterior se re- 
fiera el Sr. Gagini, o a otro Dicciona- 
rio. 

Cuba. MAGIAS, p. 229. — PICH., p. 
41. 

Venez. PIGÓN F., p. 61. "Árbol que 
produce una fruta semejante al níspe- 
ro en la forma, muy dulce y de co- 
lor morado. I>a corteza y las hojas en- 
cierran una leche parecida a la de la 
higuera." 

Como antillana consigna la voz el 
Sr. Zayas Alfonso (Lexicogr. antillana, 
p. 121). "Actualmente en la República 
de Haiti, se llama a esta planta y a 
Eu fruto calmlte." (ID., Ib.) 

CAJA, f, En el uso doméstico se 
llama así especialmente la de for- 
ma paralelepipeidal que hace veces 
de cofre o r^r. yy^^ú: dícese también 
CAJA DE ROPA. ' 



Para la Academia la caja puede 
ser de varias formas y tamaños; 
tiene muchos usos, aunque antes di- 
ce que "sirve para meter algo den- 
tro." Nosotros destinamos de ordi- 
nario el nombre a todo depósito o 
vasija que afecta forma poliédrica 
de ángulos diedros rectangulares. 

caja' DE AGUA. Doble codo en 
forma de S .o de herradura, que se 
foi-ma en los entubados o cañerías, 
a manera de depósito que retiene 
constantemente una parte del lí- 
quido, para evitar la salida al ex- 
terior del mal olor que aquéllos des- 
pidan. 

El Sr. Cuervo (Apunt. crít., párr. 
515) da la frase como traducción 
provincial o popular de la castiza 
arca de agua que el Dice, define 
"Casilla o depósito para recibir el 

i agixa y distribuirla", distinta de la 

\ nuestra en un todo. 

i CAJA DE COLMENA. Trozo ci- 
l'ndrico de madera, ahuecado, en 
el cual se contiene la colmena en 
casa. No es sino una porción del ta- 
llo silvestre en que las abejas for- 
man la colmena, el cual se corta en 
la forma descrita, para conservar- 
lo a domicilio, colgado (generalmen- 
te en el alero de las casas) por 
i medio de dos aros de bejuco ata- 
dos hacia los extremos. La caja se 
; tapa o cierra con fragmentos cir- 
i culares de tiesto, que se pegan y 
; sellan con barro, para impedir la 
I entrada de la hormiga y otros in- 
j sectos enemigos del colmenar que 
i gustan de la miel. Dícesele tam- 
bién corcho. (V.) 

' Cuba. "Gorcho. N. o. m. — Trozo ci- 
lindrico, ahuecado, de cedro o de pal- 
ma r.eal, con arcos de hierro (algunos) 
para colmena; a diferencia de la caja, 
que no es de esa forma ni enteriza." 
(PIGH.. p. 69.) Para nosotros son si- 
nónimos perfectos caja y corcho, sin 
las diferencias que señala este autor; 
de cualquier madera, pero menos co- 



CAJA 



— 287 — 



GAJE 



múnmente de palma real. (MACÍAS. p. 
232.) 

CAJA DE MUERTO, o MORTUO- 
ría. Ataúd. Dícese común y vulgar- 
me^nte CAJÓN DE MUERTO. (V.) 

CAJEARSE, pr. Entiendo que no 
tiene en nuestra habla provincial el 
significado que como mexicanismo 
le da el Sr. Icazb., "Contraer el 
jugador deudas con el montero", si- 
no el más amplio de perder en ge- 
neral lo que se tiene, y lo que no 
habiéndose tenido, sin embargo se 
queda a deber. 

C. Rica. "Se toma familiarmente 
(cajear) por zurrar, azotar, dar una 
tanda a algimo." ÍGAGIXI, p. 107.) 

CAJETA, f. "Caja redonda con ta- 
pa de encajar que se usa para 
echar postres y jaleas. Se hacen de 
ripia muy delgada, y su fabrica- 
ción es una industria especial. Las 
hay de diversos tamaños: las más 
usadas tienen diez o doce centíme- 
tros de diámetro, por cuatro o cin- 
co de altura. También se llama ca- 
jeta al dulce que ésta contiene: co- 
mimos CAJETA de leche, de mem- 
brillo, de guayaba. Salva da a esta, 
palabra una acepción obscena en 
América, que jamás he oído." 
(ICAZB.) Son muy afamadas las de . 
Celaya. En Tabasco la más conoci- 
da es la de Chiapas, llamada CA- 
JETA COLETA. 

"Por el otro fiado) largas filas de 
cajetas de arequipa, de guayaba y de 
membrillo, secándose al sol." (PAY- ■ 
NO, Fistol, t. IT. cap. XIIT, p. 295.) 
Hond. MEMBREífO, p. 31, 
C. Rica. "Especie de turrón de fi- j 
grura cilindrica aplastada y de diversos i 
tamaños. Debe su nombre sin duda a i 
las conservas que en otros lugares de 
América se hacen en cajitas delgadas 
de madera." (GAGINI, p. 107.) 

DE CAJETA. "Excelente en su lí- : 
nea: de primera calidad." (ICAZB.) i 
Usase más bien y únicamente como 
frase interjectiva en sentido iróni-, 
co: ¡eso estuvo de cajeta!, se dice i 
del que se lleva un chasco... y se ¡ 
lo merece! 



Ese sí que es maestro de cajeta, 
porque afuera de que no es muy de- 
masiado regañón, ni le pega a sus 
aprendices." (PEXSADOR, PeríqíTillo 
pte. la,, cap. X-\a.)— "Me dio cuatro ó 
seis puñetes en los lomos;... pero eí 
que yo le metí de abajo para arriba 
; cuando iba a sacar su puñalito, estu- 
vo de cajeta." (Astucia, t. I, cap. ir 
I p. ál.) — " — ¿Cuántos, azotes?, señor 
amo. — Doce, pero de cajeta, gritó As- 
tucia." (ID., t. II, cap. IV, p. 105.) 

ES CAJETA. Magnífico, excelen- 
te, úsase en sentido irónico : ¡ ESO 
i ES CAJETA! 

Hond. "Como aquellos dulces (las 
cajetas) son á^brosos, para ponderar 
que algo es de lo bueno lo mejor, de- 
cimos que es cajeta." (MEMBRESO.) 

CAJETAL. m. Colect. Conjimto 
de cajetas, o de cajetes. 

2. Sitio, o terreno abundante en 
cajetes: en hoyancos y quiebras, 
pequeños pero frecuentes y nume^ 
rosos. 

CAJETE. (Del mex. caxitl, escu- 
dilla, plato, tasa, vasija. SIMEÓN.) 
(1) m. "Especie de cuenca o cazue- 
la honda de barro sin vidriar. Los 
hay de varios tamaños." (ICAZB.) 

Con modificaciones ligeras la 
Acad. adoptó esta definición: "Ca- 
zuela honda y grue.sa sin vidriar", 
definición que Castillo (Mex. de la 
Acad., p. 54) censura en estas pa- 
labras: "La CAZUELA tiene co- 
múnmente la forma de un cono 
truncado muy cerca de su base, y 
el CAJETE es de forma semiesfé- 
rica, por lo cual hay, entre éste y 
aquélla, una diferencia muy gran- 
de.— El CAJETE no es sin vidriar: 
está vidriado por la parte interior, 
y el que no Ío está se llama APAS- 
TE, cuya forma es igual a la del 
cajete, pero es mucho más grueso 

(1) Icazb. da la misma etimología, 
tomada-de Mendoza, a quien cita. Mo- 
lina da caxtil, por escudilla: pero cree- 
mos que tal voz azteca no sea más 
que \ina errata, por inversión de la 
t-i, en vez de It. y que la raíz es la 
misma que dan los otros autores Men- 
doza y Simeón. 



GAJE 



— 288 — 



que éste y con reborde que el caje- 
te no tiene." 

No es así por la costa. La forma 
es precisamente la de cazuela: la 
forma de un cono truncado inver- 
tido. Lo del vidriado nada tiene que 
ver, ni lo del grueso, ni el rebor- 
de; circunstancias casi arbitrarias 
en ambos utensilios. Tampoco son ! 
de igual forma para nosotros el | 
APASTE y el CAJETE; precisa- 1 
mente en esto y en el uso a que j 
cada uno se aplica, estriban las di- 
ferencias esenciales*- entre ambos, j 
Ya en su lugar se explicó cuál es ' 
la forma del APASTE, y cuál laj 
del CAJETE; y queda dicho asi-j 
mismo que aquél hace veces de pla- 
to — "plato, taza", como dice el dic- ! 
ci>onarista Simeón; — esto es, sirve j 
especialmente para tomar en él los ; 
alimentos, en tanto que el APASTE ' 
está destinado a hacer las veces i 
de recipiente o vasija cualquiera; \ 
pero nunca para Comer en él. Final- 
mente, y por razón del uso a que i 
se destina cada uno, el APASTE es i 
siempre de tamaño mucho mayor 
que el CAJETE. De ordinario tam- ¡ 
bien difieren en la factura, siendo i 
éste de barro menos fino que el de 
aquél. I 

El Sr. Róbelo (Dice, de Azt., p. ] 
487), más discreto en detalles, ha-i 
bla de forma "semiesférica" en el | 
cajete, callando en el apaste, "pa- j 
langana, lebrillo". (ID., p. 13.) Al 
contrario: semiesférico es por con- 
dición el apaste, ya sea grande o 
ya sea pequeño (apastillo) ; cónico, 
más exactamente, el cajete. 

"En la tablita de cocina están las 
mencionadas viandas en rústicos ca- 
jetes de barro." (Tab. gráf., núm. 149: 
Dic. 15-916.) — "Tendidas repisas en 
que había vasos verdes y de pepita, 
cubos de palo, cajetes y cántaros po- 
rosos." (PRIETO, Memorias, ■-?8-40, 
cap. II, p. 107.) V. APASTE. 

Guat. PATRES, p. 156. apud. ICAZB. 
2. Excavación u hoyo que se ha- 



CAJE 



ce en la tierra, especialmente para 
trasplantar vegetales sacados de la 
almáciga con pilón; es de poca pro- 
fundidad y por lo común más an- 
cho en la boca que en el fondo. 

"Los arbustillos de café,... se siem- 
bran... en cajetes, cuya dimensión 
tiene cincuenta centímetros de hondu- 
la y 25 centímetros cuadrados de an- 
chura, los que se escarban con un ins- 
trumento especie de azada, en Méxi- 
co llamada coa." (B7VNO, Plantas tro- 
picales, p. 6.)— "En las costas Atlán- 
ticas... se hacen los hoyos o cajetes 
con unos instrumentos largos, de fie- 
rro, que en México se nombran barre- 
tones." — "Se afloja bien la tierra y 
terminados los cajetes." (ID., Ib., p. 
7.) — "Se hace lo que se llama cajete — 
una excavación circular de un diáme- 
tro igual poco más o menos -a la lon- 
gitud del borde convexo de la coa.... 
Después se muele la tierra, para que 
no queden terrones en el cajete." 
(CHAVEZ, Cult. del maíz, p. 192.) — 
"Estos son los puntos que deben ocu- 
par las plantas en los cuales se pro- 
cede a abi-ir los. cajetes u hoyos." 
(MELÓ, Tesis El Guineo Roatán, p. 
25.) — "Bueno es abrir los cajetes va- 
rios días antes de la siembra, para 
que expuestos ese tiempo a las accio- 
nes atmosféricas, se beneficien de 
ellas." (ID., id.) — "El hijo es despo- 
jado de todas sus raicillas, dejando 
únicamente el camote. Hecho esto se 
coloca verticalmente en el cajete u 
hoyo practicado de antemano y se cu- 
bre de tierra. (ID., Ibid., p. 26.) 

3. Concavidad u hoyo naturalmen- 
te abierto en el suelo; abundante 
en los terrenos de campo alto. Se 
diferencia del tenamaste (V.) en 
que éste es una prominencia que 
sobresale» o una serie de prominen- 
cias separadas por una especie de 
zanjas o hendiduras, en tanto que 
el CAJETE es una concavidad o 
una serie de concavidades muy 
próximas, divididas por especie de 
camellones o salientes prolongadas. 

CAJETEAR, a. Preparar el terre- 
no en las labores agrícolas, espe- 
cialmente en la siembra del pláta- 
no, abriendo los cajetes para depo- 
sitar los hijos de esta planta. 



GAJE 



— 289 — 



CALA 



CAJETEO, m. Acción y efecto de 
cajetear. 

"Sobre estas líneas se ejecuta el 
cajeteo." (MELÓ, Tesis El Guineo 

Roatán, p. 25.) 

CAJETERO, RA. m. Persona que j 
hace, que vende o que tiene caje- ' 
tas, o cajetes : más comúnmente 
éstos. Trabajador encargado, en la 
siembra del plátano y otras plan- 
tas, de abrir los cajetes u hoyos 
en que se han. de depositar los hi- 
jos o las cabezas. 

C. Rica. "Hacer un papel cajetero en 
una reunión, baile, etc. es haecr un 
papel ridículo, desairado." (GAGIXI.) 

CAJÓN, m. En el juego del pijije 
o tuta, los dos primeros departa- 
mentos que están antes del descan- 
so. El que sigue a éste se llama 
CAJÓN DE PICOTA. V. PIJIJE. 

CAJÓN, o CAJÓN DE MUERTO, 
m. "Ataúd. Hoy se dice comúnmen- 
te caja o caja de muerto, o mortuo- 
ria." (ICAZB.) 

Perú. AROXA, p. 82; Guat. BATRES, 
p. 158. 

CAJONERO, m. El que hace ca- 
jones, o cajas mortuorias. 

La acepción que tiene en México, 
"Dueño, ya veces dependiente, de 
cajón de ropa", (ICAZB.) es desu- 
sada en Tabasco, como los mismos 
cajones. 

Hond. "De cajón. Escrito de cajón." 
(ME>fBRE.<?0.) Lo mismo en Bogotá. 
(CT'EnvO, Ap„ párr. 852.) 

CALA. f. Taurom. Prueba que se 
hace de los toros, con el fin de co- 
nocer sus cualidades para la lidia, 
por medio de un ligero simulacro 
de corrida con algunos capotazos, 
sin pica ni banderillas. • 

Méx. "Met. Molestia, regaño, enco- 
mienda pesada," (OCAMPO, p. 142.) 

Cuba, Lo que nosotros llamamos 
calador. (V.) 

CALABACEAR, a. "Dar calaba- 
zas." (ICAZB.) Lasado también en 
España: "Saliendo con el encogi- 
miento propio de un amante calaba- 
ceado por tres veces." (Hartzen- 



busch, apud. CUERVO, párr. 878.) 
—OCAMPO, p. 142. 

"Como yo me he reído de ellas al 
verlas calabaceadas." (Astucia^ t. II, 
cap. IX, ) 

Hond. MEMBRESO, p. 31. 

C. Rica. "Es verbo corriente en 
otros países y no hay motivo para 
desecharlo." (GAGIXI, p, 107.) 

Venez. PICÓX-FEBRES, p. 61: "Es- 
te verbo, para Don Julio (¿alcaño, i>er- 
tenece al número de los apestados y 
verdaderamente sucios e impasables, 
y por lo mismo lo sepulta en el capí- 
tulo de los barbarigmos ; pero no obs- 
tante (esta) opinión, ... es imo de los 
verbos más usados y mejor entendi- 
dos por toda la gente del país." 

CALABAZA TACHA, o EN TA- 
CHA, f. "La que metida en un tom- 
peate, se confita en las calderas' en 
que se está fabricando la azúcar." 
(ICAZB.) 

"Tercios de cecina, cueros de mela- 
do, calabazas en tacha." (Diario de 
México, t. II, p. 3.) — "Xo contento con 
cuanto me había estafado con los en- 
carsruitos continuados de guajes de 
melado, calabazas tachas..." (Astucia, 
t. I. cap. V.) 

"En los antiguos aparatos de los in- 
genios se hacía la concentración del 
guarapo en juegos de dos calderas có- 
nicas colocadas sobre un solo horno, 
lo cual se llama mancuerna: una de 
las calderas era la melera, y la otra 
la tacha. Concentrando un tanto el ju- 
go, se reunía el contenido de la melera 
al de la tacha, y allí se confitaban las 
calabais. De aquí el nombre de CA- 
L.\B-A.ZA EX TACHA. El de tacha por 
caldera para hacer la azúcar es bien 
antiguo. Se encuentra varias veces en 
Ximénez, Quatro libros, etc., lib. I, 
pte. 3a., cap. 14." (ICAZB.) 

CALADOR, m. "Entre comercian- 
tes, instrumento para sacar mues- 
tras de los tercios cerrados que con- 
tienen almendras, cacaos, semillas y 
otros áridos. Es un tubo de hierro, 
como de una cuarta de largo, agu- 
zado, a manera de pluma para es- 
cribir, en uno de sus extremos, por 
el cual se introduce en el tercio; y 
como sale lleno el hueco del tubo 
con una parte del contenido, se re- 
conoce la calidad de él." (ICAZB.) 

19. 



CALA 



— 290 — 



CALA 



2. Acción y efecto de calar, en 
todas las acepciones de este verbo 
(V.) 

Cuba. Llámase cala, según Macías 
(p. 107.) 

CALAGUALA. f. (Polipodium ca- 
laguala.) Preferimos la descripción 
genérica que de esta planta da Pi- 
chardo (p. 42), a la del Dice, tanto 
porque es más adecuada a la nues- 
tra, cuanto porque ello demuestra 
que no es originaria del Perú, co- 
mo afirma la Docta Corporación: 
"Vegetal silvestre, familia de los 
heléchos, que engruesa hasta una 
pulgada 'y se encuentra en los tron- 
cos y raíces de los árboles viejos y 
caítlos, mayormente en los guanos 
o palmeras: en ellos se extiende es- 
ta planta peluda, propagando sus 
raíces, de las cuales brota la hoja 
cortada en cinco divisiones arquea- 
das de un sabor dulzaino que pasa 
a una amargura pronunciada y ema- 
nación rancia y aceitosa. Es antel- 
míntica, sudorífera y se aplica pa- 
ra reumatismos, cólicos, golpes, 
ca'das, etc." 

Reprodncimo.s a continuación la her- 
mosísima pág-ina dí^scriptiva del sabio 
Rovirosa. acerca de esta criptóg'anna 
tan abundante y estimada en Tabasco. 

"IST's exploraciones botánicas en los 
Estados d*^ Tabasco y Chiapas, han 
proporcionádome oportunidad de colec- 
tar varias especies veg-etales desig'na- 
das en las localidades respectivas con 
el nombre que sirve de tftvilo a este 
estndio (Las Calagualas). Esto de- 
muestra con evidencia que tal deno- 
minación vulerar es g'enérica y no es- 
p»^cífica. e induce a suponer que, ba- 
sado el vulero en apariencias morfoló- 
gicas y no en caracteres botánicos, 
se han asifínado 'dínticas propiiedades 
terapéuticas a plantas pertenecientes 
a géneros distintos, aimque subordTna- 
das. cierto es, a un mismo grupo na- 
tural. 

"Las funestas consecuencias origi- 
nadas en el tratamiento de las afec- 
ciones morbosas, para las cuales se 
aconseja el uso de las calagualas, de- 
ben ser trascendentales, si el empleo 
se hace, como acontece ordinariamen- 
te, por manos inexpertas, dadas las 



circunstancias que acabo de señalar,, 
y de aquí surge la necesidad de lle- 
nar uno de los vacíos que ofrece la 
farmacopea naclona.1, practicando e^ 
análisis de aquellas plantas para des- 
echar lo inútil y determinar los prin- 
cipios activos y las aplicaciones que 
deba dárseles. Mis coaocimientos na 
me autorizan a emprender ese impor- 
tante cuanto delicado estudio, y con 
la esperanza de que se explote el an- 
cho campo abierto a nuestros médi- 
cos y farmacéuticos, en materia tan 
fecunda, he de limitarme en estas pá- 
ginas a establecer la oase de esa ta- 
rea por medio de la descripción botá- 
nica de las calagualas mexicanas. Na- 
da nuevo ofrezco a mis lectores ba- 
jo el punto de vista de la ciencia sis- 
temática. Mis esfuerzos se .han enca- 
minado a condensar en pocas líneas 
los caracteres esenciales, no sólo pa- 
ra identificar las. plantas de que me 
ocupo, sino también para fl^ar la sec- 
ción a que correspondan aquellas es- 
pecies no mencionadas por mí: bien 
que en esto mi trabajo es deficiente, 
porque no he tenido la mira de ocu- 
parme de los géneros con la debida 
extensión, y ha sido inevitable pasar 
en sil<='ncio muchas secciones que só- 
lo podrían figurar en un tratado ana- 
lítico completo." 

Señala luego el autor dos géneros: 
POLYPODIT'M y ACROSTICHUM: 
cuatro especies del primero, y dos del 
segundo. En la especie PHLEBO- 
DIUM, del primer género, dos varieda- 
des, de las cuales la segunda hace a 
nuestro intento, y es la siguiente: "b. 
— Rizoma robusto, herbáceo, rastrero 
y cubierto por barbas suaves al tac- 
to, de color ferruginoso claro: estípite 
de 30 a 60 cent, de largo, fuerte, er- 
guido y lustroso: fronda de 30 a 90 
cent, de largo ~por 30 a 60 de ancho, 
cortada hasta muy cerca del raquis, y 
aim hasta éste hacia la parte infe- 
rior, en pinas ligulado-oblongas, casi 
de 30 cent, de largo por 4 o 6 de an- 
cho, de consistencia papirácea o sub- 
coriácea: raquis y páginas superior e 
inferior de Ifis pinas, lampiños: venas 
primarias paralelas, distantes entre sí 
7 mil. o 1 cent, con seis o más areolas 
entre ellas, conteniendo un soro cada 
una, situado en las exttemidades de 
dos o tres venillas libres, rarísimas 
veces anastomosadas. . . . Polypodium 
. . .decumanum, Willd. 

"Esta es la calaguala de los tahas- 
qupños, una de las especies del géne- 
ro Polypodium más difundidas en la 
vast.a llanura de este Estado, donde 



GALA. 



291 — 



CALA 



veg-eta de preferencia, asociada al j 
Nephrolepis cordifolia, Baker, en las ■ 
axüas di- las hojas de la palma de co- ' 
bija o Bonxaan. ¡ 

"Los rizomas de este helécho go- 
zan de renombrada fama en el viilgro 
-ara la cura de muchas enfermeda- 
•s. Dejando en el silencio las noti- 
■ ias que se me han comunicado, ra- 
yanas en lo inverosímil o desfigura- 
das por la superstición que las acom- 
paña, haré cor.star que son de gene- 
ral uso esos rizomas, para evitar, se- 
gún la opinión vulgar, la formación 
d" abscesos en las regiones internas 
! cuerpo por efecto de caídas o con- 
siones. El modo de administrar la 
< iJasruala en estos casos, consiste en 
macíiacaí' sus raíces (rizomas), her- 
virlas en una o media botella de agua, 
endulzar el líquido y tomarlo dos o 
tres veces durante varios días. Algu- 
nas personas prefieren la sal común 
' azúcar, y aseguran que con el adi- 
mento de esa sustancia se obtiene 
ayor eficacia en el medicamento. 
;' imbién se emplea esta calaguala pa- 
com batir las enfermedades vené- 
as. e.speclalmente la gonorrea y flo- 
s blancas, bajo la forma de jara- 
o de infusfón que se prepara adi- 
onando raíces de una planta conoci- 
'.■I en Tabasco con el nombre de 
HAPAPITLi o sea la Buettneria car- 
thagenensis, Jacq.: esa infusión en- 
dulzada se toma por tazas durante 
varios días, y se me ha dicho que 
hace desaparecer con prontitud aque- 
llas afecciones de los órganos genita- 
'• s. Este tratamiento, no muy genera- 
zado en Tabasco. es digno, en mi 
oncepto, de llamar la atención de 
uestrcs médicos." 

(JOSÉ X. ROVIROS-V Las Calagua- 

las. monografía fechada en San Juan 
Bautista (Tabasco'), Junio de 1894; pu- 
l-licada en La Naturaleza, periódico de 
Historia Natural de la Capital de la 
República, 2a. Serie, Tomo 11.), 

CALAMBUCO, m. Para la Acade- 
mia es el árbol que produce el bál- 
panio de María. Para nosotros es 
una forma peyorativa de llamar al 
calabazo o cualquiera otra vasija 
de las que se hacen de la corteza 
de ciertos frutos, jicara, coco, etc. 
con tal que sean grandes, toscas o 
irreeiilares: un CALAMBUCO de 
pozol. 

2. Metafóricamente se dice de la 



persona simple, bonachona o de 
presencia de tonto. 

"Aquel indio, con su aire de calam- 
buco, era en el fondo un pillo redo- 
mado." (MERINO, Celestina, 3a. pte., 
EX, p. 266.) 

CALAMBUR. (Del fr. CALAM- 
BOUR) m. Juego de palabras: equí- 
voco; "remoque, lenguaje ambagio- 
so" (RAMOS y DUARTE, p. 108.) 
Muy usado en lenguaje familiar. 

"Pepilla se puso ligeramente encar- 
nada por las bromas de Ortega, aun- 
que derramando la sal de la coqueta 
ingeniosa, hacía este calambur: si me 
ven colorada, no es por el "mozo de 
Ñapóles", sino por "el ^^ejo de Opor- 
to." (MERINO, Celestina, X, p. S9.) 

Méx. Es mexicanismo, muy usado. 
"Son las bailarinas que brincan, las 
coristas que se balancean, los calam- 
bour que ruljorizan, el mundo que se 
divierte." (FACUNDO. Artículos: La 
Caridad, p. nñ.) — ORTCZAR, (p. 67) 
le califica de puro francés, que en rea- 
lidad lo es. 

CALANDRACA, f. "Sopa que con 
galleta hecha pedazos se hace a 
bordo cuando hay escasez de víve- 
res." (Dice.) 

Nada de esto significa por acá, 
donde esa acepción es punto menos 
que desconocida, o enteramente 
desusada. Solamente usamos del 
término como despectivo de calan- 
dria, en la acepción figurada de es- 
ta voz: calandrajo. Es lo que en 
Costa Rica llaman calandraco: "Ca- 
landrajo, trapo viejo, persona ridi- 
cula y despreciable." (GAGDíI, p. 
107) ; pero nosotros sólo usamos de 
la forma invariable para ambos gé- 
neros. 

CALANDRIA, f. Por aquí es des- 
conocida la acepción académica de 
"Persona que sin estar realmente 
enferma, se acoge a un hospital 
para tener vivienda y comida"; pe- 
ro en cambio tiene la acepción fi- 
gurada de persona ridicula en su 
porte e en su traje; lo que en Cos- 
ta Rica llaman calandraco. 



CALA 



292 — 



CALD 



CALAR", n. Entre las diversas! 
acepciones de este verbo en el 
Dice, aun las figuradas, no tiene i 
la que le hemos asignado, no desa- 1 
certadamente del todo, por cierto: | 
"Causar mal efecto en el ánimo, 
gradualmente una cosa, hasta lie- j 
gar a enojar; predisponerlo a uno". 
Es algo semejante a esta acepción 
material que da el Dice. : "15. Mo- 
jarse una persona hasta el punto de 
que el agua, penetrando la ropa, 
llegue al cuerpo." Así CALA ima 
cosa, en sentido moral, cuando a 
fuerza de fastidiar, irrita el áni- 
mo, — satura, dijéramos — gasta la 
paciencia, encendiendo enojo en el 
individuo. 

2. En el lenguaje de pesquería 
significa halar, tirar de una cuer- 
da, recoger una red. En este senti- 
do viene a ser una extensión de la 
primera acepción marítima que a 
la voz da el léxico, "Arriar o ba- 
jar un objeto, como mastelero, ver- 
ga, etc." 

3. f ig. "Tratándose de personas, 
conocer sus cualidades o intencio- 
nes." Lo mismo se dice en Taurom., 
tratándose del reconocimiento que 
se hace de los toros antes de la 
lidia, con iguales fines. V. CALA. 

Bogotá. Por demás original aparece 
la noticia que da CUERVO (párr. 613): 
"CALA: tapaboca, particularmente en 
la frase echar una cala (coger un pun- 
to), alusión estudiantil a cierto medi- 
camento con que se ablanda el vien- 
tre. Al mismo significado reducen el 
verbo calar: cachifollar, chafar." 

4. Por último, tiene también la 
acepción que en primer lugar re- 
gistra ICAZB. (p. 73): "a. Recono- 
cer el contenido de un fardo, sacan- 
do de él muestra con el calador." 

CALAVERA, m. Gala o regalo 
que la gente del pueblo pide por 
el día de difuntos, 2 de noviem- 
bre. Muy usado principalmente en 
México, donde son sin disputa, más 



pedigüeños que en parte alguna, y 
hasta descarados. 

"Muy temprano repartían versos im- 
presos, por medio de los cuales pedían 
su tumba, su calavera, o su ofrenda, 
de la misma manera que pedían sus 
gages correspondientes a otras fies- 
tas." (G. CUBAS, Recuerdos, p. 390.) 

CALCE, m. "Pie, 17a. acep. Deci- 
mos: ponga Ud. su firma al CALCE 
de este escrito. Y aun algunos sa- 
can verbo del nombre en esta acep- 
ción: vea Ud. bien la firma que 
CALZA este documento." (ICAZB.) 

Guat. BATRBS, p. 159. 

C. Amér. SALAZAR G., p. 60, por 
donde aparece como usual en toda la 
América ístmica. 

CALCULACIÓN, f. "Se nota ten- 
dencia a rehabilitar esta voz," di- 
ce RIVODó. Es así; en lenguaje co- 
mercial principalmente, para expre- 
sar la serie de cálculos hechos en 
una operación, en la contabilidad, 
etc. Parece expresiva. 

CALDEARLA, pr. Apurar el li- 
cor; tomar la copa. Es término del 
caló tabernario. 

" — Anda, vamos a caldearla — 

Vamos... — • respondió el mancebo." 
{DELGADO, La Calandria, XXXVII. 
pp. 306-7.) 

CALDERERO, m. 

Méx. "Calderero; el que hace o ven- 
de calderetas y otras vasijas peque- 
ñas de cobre." (ICAZB.) 
CALDERETERO, m. 

Méx. "En los ingenios de azúcar, 
operario que cuida del cocimiento y 
limpia del caldo o guarapo en las cal- 
deras." (ICAZB.) 

Esta voz ha llegado a ser en Mé- 
xico, en general, como una forma 
despectiva de apodar a los italia- 
nos, por razón de que la mayor par- 

j te de los emigrantes de esta na- 
cionalidad, individuos de baja cla- 
se social, se dedican principalmen- 
te en la República al oficio de.cal- 

' dereros o cobreros. 

El autor citado y TORO GISB. 

I (Amer., p. 149) establecen que es 
también término usual en Andalu- 

j cía. 



CALD 



293 — 



CALE 



CALDO, m. "Líquidos o jugos ex- I CALENTADERA. f. Nombre que 
traídos de vegetales y destinados a I suele darse a la caldera, caldere- 
la alimentación." Con mayor latí- ' ta o cualquier otro objeto de los 
tud de esta acepción, llamamos así ' que sirven principalmente para ca- 



también a los licores o bebidas pre- 
paradas con el jugo de ciertas fru- 
tas encurtidas en aguardiente co- ' 
mún: CALDO de nance, de mamey, 
de durazno, ete. 

2. m. 

Méx. *'E1 jugo que se exprime de la 
caña de azúcar, llamado en otras par- ; 
tes gruarapo." (ICAZB.) I 

Acepción propia de México, hoy 
caída en completo desuso, es la que 
EL PENSADOR da en este pasaje 
del Periquillo (cap. XIV de la la. 
pte., p. 79): "Este caldo es el ma- 
noseo que tienen (los bailadores) 
con nuestras hijas y mujeres, las 



lentar líquidos a la lumbre. 

Méx. "Apenas supo medio leer... lo 
dedicó su padre a soldar tinas y ca- 
ientaderas." {FACUNDO, Pollos, t. I, 
cap. 11, p. 174.) 

2. Es común también en el len- 
guaje vulgar el uso de esta pala- 
bra como frecuentativo de calenta- 
miento, acción de calentar repeti- 
das veces. 

Era, ero, como dice MONLAL' 
(Dice, etim., p. 97), es "desinencia 
sustantiva tomada. . . del vascuen- 
ce, pero muy parecida a la latina 
arium, y que, como ésta, connota 
la idea de continente, de cosa que 



licencias pasan mil veces de las gjj.,.g ^^^^ guardar otra: cartera,... 

manos a las bocas, convirtiéndose ^^^^ .. jj^ negado a tener en el len- 

los manoseos claros en ósculos fur- ^^j^ popular, v a veces hasta en 

tivos. que las menos escrupulosas ^j jen^uaje culto, una connotación 

no llevan a mal, y las que se lia- semejante a la de la desinencia 

man prudentes y honradas disimu- ^^j^ ^ ^^ ^^ ^^ sentido de colec- 



ción repetida y frecuente, pero des- 



lan y sufren por evitar pendencias." 
En alguna parte de la Repúbli- 
ca hay también una planta o flor ;;d";n¡;dam¡nte.'¡rn "método 'ñi^r¡ 
llamada asi: "Aquí y allí trechos - 

sombríos donde borbotan en irrup- 



ción lujuriosa, girasoles blancos y 
rosados, y calditos como brazas." 
(AZUELA, Mala Yerba, VI. pp. 39- 
40.) 

CALENDARIO, m. Nombre con 



gla, en lo cual participa también 
de cierta índole despectiva. Deci- 
mos gritadera, por griterío, dife- 
renciándose de ésta en que no re- 
presenta o expresa una confusión 
de voces simultáneas, sino más pro- 
piamente una serie de gritos suce- 



que también se designa la moneda i givos. repetidos con exceso; canta- 
nacional de oro por valor de $20.00, , ¿^j.^^ corredera, etc. 
llamada comúnmente azteca. (V.) I pntar<íE nr fie Pirarse 

CALENDARIO EXFOLIADOR, m. ^'¡^^.^'^"^ ' ^ ' ^^ ^^^^'^''^• 

Méx. "Género de calendario de pa- enojarse, 
red. nuevamente discurrido, en el que Méx. "El jueg^o continuó, y por mo- 
bay una hojilla para cada día. pega- mentos fueron calentándose los cir- 
das ligeramente por la orilla una so- ¡ cunstantes, y las apuestas eran más 
bre otra, de manera que forman un j considerables." (PAYNO, Fistol, t. i. 
bloc, y arrancando la del día anterior. [ p. 882.) 
queda descubierta la del corriente. Es ; ORTÚZ VR p 67 

común imprimir epigramas, charadas, I ' _ encenderse 

cuentecillos. etc. en el reverso de las | ^- "&• fi'Siai en ceio. encf uutfi &« 
bolas." (ICAZB.) . en lujuria. El Dice, sólo autoriza 

'En la pared, arriba del asiento | gg^g^ acepción COn respecto a laS 
principal, un calendario exfoliador, i .__.„„ 
(DELGADO. La Calandria, II.) • Deslías. 



CALE 



— 294 



CALI 



CALENTURA DE POLLO, expr. i 
fam. "que se dice del niño que se 
finge enfermo por berrinche, o pa- 
ra que le regalen y eximan del es- 
tudio." (ICAZB.) 

CALERO, m. Calera se llama el 
horno en que se quema la piedra 
para hacer cal. A esto, 'y en general 
al lugar en que se quema la pie- 
dra, o se hace la cal, llamamos or- 
dinariamente con el género mascu- 
lino: CALERO. 

Méx. "Calera. Aposento o galera en 
Que se guarda la cal." (ICAZB.) 

CALIBRE, m. "El Dice, dice que 
"ser de buen o mal calibre una co- 
sa" es "ser de buena o mala cali- 
dad." Creemos que CALIBRE se 
aplica más bien al tamaño que a la 
calidad." (ICAZB.) No más bien, si- 
no únicamente al tamaño; al me- 
nos jamás óyese en la forma aca- 
démica en labios de nadie, así sea 
el más rapado de conocimiento li- 
terario, o el más inflado gramati- 
calista. 

"Amalia miraba a los hombres co- 
mo' viera un arpón ... a vm pescado 
de gran calibre." (FACUNDO, Jamo- 
nas, t. II, cap. XIII.) 

CALICANTO, m. El Diccionjirio no 
ha autorizado más que cal y canto, 
así, en tres palabras; pero el vul- 
go, y enorme golpe de gente culta 
en lenguaje literario, ya no admi- 
ten esa separación, diciendo a se- 
cas CAIilCANTO, lo que no parece 
extrafalario por cualquier lado que 
se examine, o como dice RIVODÓ 
(Voces Nuevas, p. 139), "Nada tie- 
ne de extraño, y aun pudiera de- 
cirse que es más gramatical, y que 
está más en la índole del castella- 
no." 

Ríopl. "Expuesta (la ciudad) conti- 
nuamente a las inundaciones de las 
lluvias, especialmente por la parte del 
Kur'y poniente con las avenidas de la 
cañada, de que la defiende un cali- 
canto." (Acta del Cabildo de Córdoba 
del Tucumán, de fecha 14 de enero 
de 1760, apud GRANADA, p. 129.) 



CALIFICACIÓN, f. Clasificación 
que la autoridad municipal o políti- 
ca hace diariamente de los reos de- 
tenidos el día anterior, consignan- 
do a unos (los reos de delitos) a 
las autoridades judiciales y hacien- 
do con respecto a los reos por fal- 
tas o infracciones políticas, la fija- 
ción de las penas respectivas, de 
multa o arresto. 

En los Estados, hasta hace poco 
tiempo, eran los Jefes Políticos los 
encargados de la CALIFICACIÓN; 
pero, desaparecidos aquéllos por 
efecto de la revolución, pasó a s