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Full text of "El Repertorio americano .."

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ififetatgaf 



Itottceian: TátábezmÍQ. 




/ 



EL 



.» 



REPERTORIO AMERICANO. 



TOMO SEGUNDO. 



» 
t , 



Se vbnde 

En París, «n casa de los Señores Bossangb Pjsrb, 

Miié^ de JRicheli^y No. 60; 
En Vibna, en casa del Señor Schalbachbr ; 
En Méjico, \e7i casa de los Señores Bossanob 

Padre i CompaíJia ; i en las demás ciudades 

principales de América donde se dirá en los 

siguientes números* 



EN LA IMPRENTA DA G. SCHUL2F, 
13, POLAND STREET. 



BARTOLOaiE Dü, I-AS CASAS. 



EL 



REPERTORIO 



\N^ 



AMERICANO. 



TOMO SEGUNDO. 



Dunque oraé M tempo da ritrarre il coHo 
Dal giogo antico, e da squarciare il velo 
Ch' é stato ayvolto intoroo agli occhi Dostri. 
Petrarca^ Rime^pariel, canx, 6. 



ENERO DE 1827. 



• • • 

• • • 

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LONDÍIES: 

EN LA librería DE BOSSANGE, BARTHÉS I LOWELL. 

14, GREAT MARLBOROUGH STREET. 



1827 



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índice 



DEL CONTENIDO DEL TOMO II, 



SECCIÓN L 

Pinina 

1.^ — Poesía americana inédita. A un amigo, en el 

nazimiento de su primqjénito • • • • • 1 

IL— /^a Cólombiada >...,,/, •• 6 

III. — Uso antiguo de la rima abonante en la poesía la- 
tina de la media edad i en la francesa; i observa- 
ciones sobre su uso moderno «•«•••' 21 

IV. — Juizio sobre las " Poesías de J. M. Heredia'\ . 34 
\ ."^Bibliografía española^ antigua i moderna. • • « v • • • 45 
VI, — Informe XXI de la sociedad de escuelas británi- 
cas i estranjerasj a la Junta jeneral celebrada en 
Landres el 15 de mayo de 1826, con un apéndice, 58 

SECCIÓN IL 

MW.-^Vtqjes i descubrimientos hechos en el África sep- 
tentrional i central, en 1822, 23 í ^4, por el Mayor 
Denham, el Capitán Clapperton i el Dr. Oudney. 81 

VIII. — Descubrimiento de un nuevo remedio contra la 
papera, comunicado a la Sociedad Helvética de 
ciencias naturales 107 

IX.— Cercadas principales del Paraná, el Iguazú i el 

Aguarai, rios tributarios del de la Plata 114 

^.-^ Orografía americana, descripción de las cordiller- 

de la América meridional. « 117 



^, 



yo ^ 



4 



6 

Piyina 

XI. — JEstractos del Fiqje del Capitán Headpor las Pam- 
pas de Buenos-jures i la cordillera de Chile. — 1. 
Costumbres de los Gauchos» 1.41 

XIL — 2.'^Mina de Safi- Pedro- Nolasco 145 

XIII. — Descripción de la cochinilla nástecaj i de su cria 

i henefizio 162 

XVf .^'Variedades , 167 

SECCIÓN III. 

XV.'^Notioia de la vida i escritos de D. fr, Battolmné 

de IMS-Casas, obispo de Chiapa 1/9 

XYl.-^Materiales para formar unas efemérides^ o fas- 
tos americanos. ...... 21 1 

XVlf. — Comparación de las grandes divisiones politicón 
según el brden de su estension respectiva^ 221 

XVIIL— Dwírtiwcíon de la población en América segim 

razasy cultos i lenguas. •••..... 229 

XIX.— fií Chileno Consolado > 231 

XX. — Ensayo político sobre la isla de Cuba 249 

XXI.-^Analísis de una historia inédita de Nueva-Es- 

paña^ escrita por un español en el siglo XVI. . . . 260 

DOCUMENTOS RBLATIvbs A LA HISTORIA DE AMERICA. • 

XXII.'^l. IKetámen presentado al congreso de Buenos- 

AireSy por la comisión de negocios constitucionales. 2/4 
2.'^Mensq/e del direótor supremo de la repubHca de 
Chile €U co9igreso constatante ; 3^ 

BOCETIN BIBLIOGRÁFICO ^ ^ ••••;• 4 • • 300 

• * 

Nota ..•>>» • • • . • • . • . • 320 



EL 



REPERTORIO AMERICANO. 



h—POESJjá AMERICANA INÉDITA. 

A UN AMIGO* 

BN Et, HAZIiSiENTO' bE 8V PElMOGÉNITO. 

Uaw, 1817. 

¡Tanto bien es vivir; que pi^orosos 

Deudos i amigos plácidos rodetn 

La cuna del qíie nasé ! 

I en versos nmunrosos • 

Con felizes pronósticos recrean 

La ilusimí paternal J Uno la frente 

Besa del inocente 

I en ella lee su próspero destino-; 

Otro injenio diviiio» 

Sed de saber i fama 

I de amor patrio la cdeste llama ^ 

Ve en sus ojos arder ; i la ternura^ 

El candor i piedad. »* »* ^Í Tisa- -*^ "^ 
£n S9. graciosa i plácida «oaiiMi. 

■ ' 

Pero será feliz ? i o serán tantos 
Hermosas esperanzas ilusiones ? 
Ilusiones» Risel. Ese agraciado 
Niño, tu amor i tu embeleso aora» 
Hombre naze^ a misefla condenado. 
Vanos titules son para librarle 
Su fortuA, su nombre. 
Mas qué hablo 70 de nombre i de fortuna ? 
Si su misma virtud i sus talentos 

VOL. II. 1 



j: 



POBSÍA amuricana. 

Serán en estos malhadados días 

Un crimen sin perdón La liioral pura, 

La simple, la veraz filosofía, 

I tus Jeyes seguir^ ' macfare natora, 

Impiedad se dirá : rasará volp ' '• 

Que la superstición, la hipocresía 

Tienden a la maldad : decir ^áe el cielo 

Limites ciertos al pode^ prescribe 

C^o a la mar ; i <)^ la mar iftsaat 

Menos desobediente 

Es al alto decreto omnipotente ; 

Impiedad. . • • sj^dicion • ^ • • Por toda parte 

La frente erguida el vicio se pasea 

Llevando por divisa *^ audacia i arte''. 

Tienta, seduze^ infligía; 

Ni oro, m afa^ petd<>iia, : 

Da a la maldad por galardón Jafama,- . 

Se atreve a todo, i trian&, i saconma. 

Qué escenas. Dios» qué ejemplos i ^«á peligras ! 
I es tanto bien vivir ?— Siqnieora ^ cielo 
A mas sereno^ dp«s rotardara. 
Oh niño, tu nacer! que aorjaiaolo 
£1 indigno espectáculo te e8|^«fa 
De una patria mvfAl partas lacerada» 
Sangre filial brotefKk) por do jqHiera ; 

I crínadn.4» sierpea a ÜTa díf WML , 

La discordia injJigDada c 

Sacu^iendo^ cual furia horrible i fea» 
Su pestilente i onioos^iea. 

¡ Oh si te fuera dado al seno oscuro, 

Pero dulce i seguro. 

De la nada 'tornar !• • •> Ale este hermoso 

I vivificó sol, alma del mundo. 

No volver a la luz, sino allá cuando 

Ceñida en lauro de victoria, ostente 



La dulce patria ^h ra^Rost AflMe, 

Su conozido jiro al 6íoeid0ft$ei'' 
I el culto del aradoi dela^ artea 
Mas preciosas que AorOi - 
Haga reflorez^eH'lMitrejetenioi^ - 
Candor, riquéflca i namonal déefMr^i . ' . : ^ 

Ileyesde yittud'ÍMDordijíftaBd«9 

En lazo federaUM jente^ tiodtfsí 
Adune la alma paz, i se ameit todatf* • • « 
I, oh triunfo! derrocad^ 
Caigan aJL hoiido abitmp 

Error, odio cítB í Caaatífkno^ 

# ■ t 

Traed, cielos, en ala |)résttiréüJa 
Este de espectacion hermoso" dia. 
Entretanto, Riseí, cauto refrena 
El vuelo de esperanza i de alegría. 
¡Oh cuantas vezes una flor graciosa 
Que a) pTMner íayo matinal se áhría, 
I gloria del verjel !a proclamalkí* 
La turba de los Injé» de M Á«M>ftr, 
I algún tierno i^taadórlá^^eélMáhÚ 
A morir perfumando el cast^' #WÍ 
De lamas bdOáiiüáfi féilj& ]pa6tlHpft1 
¡Oh cuantas ^íWb ittiM¿ t ^éítíiayttdft 
No llega a v«» felJiéH f^ifclf dé'l*^^''' ''^'^ 
La abrasa tí yelo, el vieéío !&' d§9eja, 
O quizá hoBftdá {lo^lá |Aa^ ifll)^iil'É 
De una bestia feroz ve sH herAMiiira! 

Empero tu deber, Risel amado. 
Ya que te ves alzado 
A la sublime dignidaa de padre. 
Te man^ no temer ; antes el fuerte 
Pecho contraponer a la violenta 
Avenida del mal i de la suerte. 

1* 



pobsía americana. 



t f 



4 



Virtad, injenio tienes. Sirva todo. 

No solo a dirijir la índole tierna 

De tu hijo al bien, que en desunión eterna 

Está con la ambición i la mentira. 

Sino a purificar en algún modo 

£1 aire infecto qitó do qmQPVfspiía* 

Aprenda de lo ejaaipla • : > .. , 

Prudencia, no dobléií ; ~t«tl4»r> :iio a«da»a ; > * 

Moderación ^n prospera fortntia,' 

Constante dignidad en h. desgr^a< 

Porque cuando en el monte se jembravease^ 

Hórrida tempestad, el 'flaco arbusto 

Trabajado del ábrego pereze, . 

Mas al humilde «nelo nnn6a indina 

Su escelsa frente la irobusta encina ; 

Antes allá en las nubes sj&orea 

Los elementos en su guerra impía 

1 al ñilgurante rayo desafía. 



I tú, mi dulce amiga, cuyo hermoso 

Corazón es el ara 

Del amor conyugal i la ternura ; 

Que por seguir i consolar tu esposo. 

En tabla mal segura 

Osaste hollar con varonil denuedo 

Mares por sus savih^íos ta& ^itiMttas, 

I cortes VMM tgne maro» pr^Mlasas ; v 

Tú que aun en medio del dolor serena, 

Viste abrirse a tus pies la tiomba<«6em*<a. 

Ni asomada a su abismo te espantaste ; 

I ansiedad, i amargura. 

En los pesares solo. 

Mal merezidos, de Risel mostraste, 

O cuando el tierno pechotte asaltaba 

Dulce memoria de la patria ausente ; 

Oh ! entonces no sabias ^ 

Que al volver a tu patria i tus amigos 



'. I 



POESÍA AMERICANA. 

En premio el cielo a tu virtud guardaba 
Lo que negó- á diez años de deseos^ 
I que madre a tu madre abrazarias. 

Gózate para cHj^fBfMrei amiga mía ; 
Huyó la nube en tempestafl fireñada, 
I te amaneaa bonaosiWe ditr 
Gózate» tierna, anKÍga» para9i«mpre; 
Este, este de la patria el c^iro suelo^ 
Este suduloeiapazibiacieloy 
Estos tus lares soq. Porqué suspiras ? 
No es 7a menudo sueño lo que miras. • • • 
Esa que tierna librazas es tu madre» 
Tú mas feliz que yo tu madre abrazas • • . . 
Mientras yo, desdichado ! 
Que una ventura igual me prometia. 
Solo en la tumba abrazaré la nua. 

Tú» sé feliz» i goza ya, segura * 

De sobresalto fiero» 

Inefable delicia en el cariño 

De este precioso niño. 

Primera prenda de tu amor primero. 

i 

Parézeme núrarte embebeatida 
En sus injenuas i ímlárm9'gxM9M^- ^ 
1, cuando mas absovtftf dé improviso . 
Una lágrima ardmte 

De tus ojos broiar el inocente» 

Cual si entendiera lo que entonces piensas» 
Las manecitas cariciosas tiende» 
Abre en sonrisa la encamada boca 
I el dulce beso matemal provoca. 
^ Bésale vezes ail ; i esta dulzura 
Divide dOin Risel. Sabia natura 
No te formó al nazer amable» hermosa 
Sino para ser madre i ser esposa. 



6 l»OKSÍA AUEViltAMA^ 

1 tú, querido tnfatate, que igpnoratido 
€aa1 será tu dMtího^ en la dorada 
Blanda canapé tiMCM» ' 
I agradado aonriet, 

tedotettdeyméMft; 

Ya que ttlraf . U luz i^ ha dado el cielo, 
Yive^ floreza ; i U19 aipigos vean 
Que en honor, i copsuelo , , 

De tu familia i de tu patria crezes. 

Sigue como tus padres alentado 
De la virtud la senda, 

1 nada temas ; que en cualquier estado 
Vive el hombre de bien serenamente 
A una i otra fortuna preparado. 

I libre, o en cadena, i aun ya alzada 

Sobre su cuello la funesta espada, 

En noUe impavidez antes la frente 

A la ceñuda adversidad humilla. 

Que a un risueño tirano la rodilla. 

X J. Olmedo. 



i>»ii . a m I f 1 1 r^ y 



IL-'^La Colmibiada ; poema de Barlauo^ ciudadano de los 
JEstado^ Unülosd^ ^orte táméric(u 

El descubitmiento del tiiíéVoiírtiricld pbr (Sristóval Co- 
lon^ despertando fí^Écaentes vezes a las musa^^ ha hecho 
nazer una multitud de producziones. Taleá BOn, ia Colóme 
Madá, por Madama du Bocage; el Nuevo mundo, por F. 
Stigliani ; el Océano, de Alejandro Tassoni ¡ Colon, poema 
latino I Madoc, por Southey ; i /a Oceánida, por el danés 
Baggesen, que goza de una gran repuitacion. Posterior- 
mente ha tratado esta materia un hijo de la América, Joel 
BarIow3 i su Colmnbiada, aumque defectIl083^ n^ deja de 
ser interesante bajo ntuchoá respetos. 

£1 acaezimiento que Bartoiv^ celebro e», portáérto^ mas 



I.A COtC«IBlAt>A. 7 

importaiite en sus resultados foe la llegada de Eneas a Italia^ 
la vuelta de UliseSy o la oólera^ A^dtes^ sujetos de los ires 
poemas^ de queccmrazonseglqifoDrO^QiaiBooia» Lívida 
dalos salvajes^ las escenas varias,! piii4ei«Ma»4d continente 
ajmedoanoy una revolución aéomptSaaim* d^BUeesos memor- 
ables^ loft pvog^sos gilsidiiíales d«r/tB pofiliiaairib ia civiliza- 
cion^ presentan un cainpd vaktb á'la^poeiifa, pero t[tie por sa 
estensioa mismta está erizado de di&^ohaulés nnáá comunes 
Por la nat^cMralQza de la obra, ^ue pasa en revista toda lá 
historia pusads^ presjcnte i futura de América, en lugar de 
un drama presenta Badow una gran procesan de personajes, 
que aparezen una vez. en la escena, pasan {prontamente, i 
quedan luego olvidados* Ademan el poeta< introduze todo 
esto én la forma de una visión .milagrosa. De «no i ot^ro 
resulta quie no hai desanclo» de csráeter, ni uni^d, ni enca- 
denamiento de accioné Nálanse también algunaa^faltas gta* 
ves> como es la de .suponer ék autoc,' cuadite Washíngtoii 
pasa el Delawa^ que el jeiño de isl^ rio %nora tos destino» 
qae aguardan a su pais, i darle por opuesto a útík causa taa 
noble comp la de su independencia. £s preciso confesar que, 
fidtan a Barlowalgttnas4klaa principales cuafidades que cons« 
títi^yen \m i^ntnente poeta épico. £» hombre de sano juiáo, 
i de una mente vigorosa i despreocupada ; mas no tiene gmn^ 
vivazídad de imt^macion, ni un^elicado gusto. Su estilo^ 
coa algunas escepcio^iefi, «a^^ lái^icla^ o^nífocar a vezes lo 
»ib]^e con la hiperbólico ¿ otraa se abate a expresiones tri^ 
Yialesé Le .han acusado asimismo de introduzír muchas 
vozes, que no son inglesas^ de formar nuevos copipuestos i 
oombinaciones de palabras, no cono:qdas en la lengua ma^ ; 
de pervertir el verdadero, uso o significación de ota»s palabras, 
i de hs^er atrevidas innovaciones en prosodia* 

í Np se crea, sin e^^go, por lo que acabamos de decir, 
que carezca de mérito la obra de Bario w. Hai en ella varios 
pasajes de rica i vigorosa desmpcioi;! ; otros hai verdadera- 
ui^te s^liiXies^ especialmente ea la parte filosófica i pro- 






£¿tifii del. poema, qmesen donde mas brlHact watatpwU 
dignidad^ espíritu i eievadm. Sv» <mae severos cflMcos 
le copceden taleotoa miii reapetfdldea i nada eosraneB, como 
poeta fikadfieo i moral» • ^ 

financiada, asi nuestsa Oj^ion aobreestaobea, pasra'Io 
qiie bttnoB • tenido presenten Jas • jtiióosas observaciones ftfd- 
ticas que sobre ella liaoeii la Mevi$$ad0 Edimimrgol el AU 
fMcen JSnciehpédicOy pasaremos a desempeñar la ma» gnfcta 
tar^a^de dar a nuestros compatriotas una i]K>t(€Íapor tíic^ior 
del poe^pa, traduniéndoles aquellos pasajes que lítos lian 
parezido mas propios para interesarles. 

£6 mi objeto moral tncokar el amor de la l&ertad razio- 
nal^ el odio a las guerras i conquistas, i contribuir a la me^ 
ra de la sociedad bumána. Está dividido en diesE IHiros. 
Haoe él autor en el primero la esposicion de su asmito | e 
iavooa por su musa a la omnipotente libertad, paraqoe ins« 
pire aqueUoe cantos, en que él debe enseñar a todos los hom^ 
brea, en qué consisten sus verdaderos intereses, cómo pueden 
ser justos loa jefes, i sabias las naciones. Presenta, en se*' 
guida a Colon encerrado en la cárcel de Valladolid por el in*^ 
grato Fernando; reducido a situación lastimosa, exaustay 
•US fuerzas físicas con las incomodidades de la mansión que 
habita. £n un monólogo recuerda d navegante las grandes 
accionea de su vida, i la reconqiensa que babian recibido^ 
^ Yo ¿tí al B^;lo«íUSoito (dice) aquellas fértiles rejkmes.: a mi 
^. deben las naciones su riqueza, los reyes sa poder. \Oh 
^^ tierra de delicias ! Costa amada i engañoaa, para nda 
^' ancianos cjos por siempre ya perdida ! No .mas atmveH 
'^ saré tus floridos valles; tus montaias no alzaráa ma& ana 
<< cimas a mi. vista.; tus rocas no se abrirán mas paxa descu- 
^^ brirme sus tesoros ; ni me mostrarán sus dorados kcbos 
^^ tus. ricos arroyuelos. £d lugar de la pas i felizidad que yo 
'^aguardaba, tan solo he.recojido fmgustiai Uanto.'' 

Mientras que Colon lamenta así su destino i la muejrte 
de la reina Isabel, su única protectora, truena» ti«iipbla,.]a. 



tífffíl^, 1 firtilfttflü r cé teft. delirti de fiedivnes edqBÍ¡dfi% se 
1^ 9§W[e$^ jM'fijpira :d8r.ua:fpalkaBd^.mai]ciEJKi^:'Héd^^ ei 
je»íi».^.Djifií!0» continente;. jqiúfln kjAoamefai jCcb la paini^ 
pectiva de su gloria futura, i del estadoTañderaife'. Amérieaik 
^** Q0<Hyi .ifajano , {te dke^ ;;cQ«teBnto lát brfflnntM de las 
^^jeBQ^naa qtte^tu^ir»Hia.ilEtnia4MMeiMrtBr8e. Unesimundttl 
'*, itra^ otva9'¥aa a d^q[d«g«r>flieB já^ooeas f d tknipoi« Ja na* 
^' tiural^fia i la^ <i«f^ «binbéoim. 1»d9^ dnaipodtiealiarailti»* 
^f ,4^^ i ^ji^Biid^ (u jH^mbfe» V^xés {qm^eoerrcemcM IdisKS^*! 
f^^.ptrojftdé^ 4e^laa cn^di^^'^inetd^ domaaleMnirakir^d^scii^ 
*^ volver sua futuros ati^^voa } . jüira aUí a mi cUxoa fiavorltoi 
'^feUzítale,'i:gúaita de axáemano- 4eí Ja prcwperidad que le 
« fstá rtsetrada.'' ' 

. Caen entonces a tierra los grillos de Coloo^ i Héqiero 
le condme al empinado mente de las Visiones^ situado «n 1¿ 
estremidad occidental 4e España. Poco apoco pierden de 
viata arla Europa f el inmenso océano estét a sos pies : i al fin 
se desculMPeyvodeiido detoda lam^estad déla i^vMiexa, 
el vafito continente ameiicanoy de cujms meotafiafiy riMi 
lagoi, socio i producciones naturales luuoe rirpoela uoa burga 
dctcoripcioB. 

. r En ^libre segundo «e .presentan a Héspero i a Colon 
los indíj^ias del América ; i se pinjbsfl sue diferentes naos- i 
coetombres* Pfegnnta .el ««redante cual es Uw emsa de la 
desemejanza de la espeoie hfamana cfi^lnadíivüsos panes ; i 
el . jcnio le «tontesta ^e el cuexpo del hombre está compuerta 
dettna i«eta.prc^raion de les eleot^ato^ adecuados al lugar 
dC' supómera formación ; que estos ^elemoi^pe, difexcaie- 
mente.. oQinfainados^ produzen todas las mrtaciones de salud^ 
ei^ennedadj cieaánuentp i decadencia^ i pnedea produzír 
también cnelesqinera •otca9 mutaciones, qne oc asi onen la 
dti^ersld^ 4^ lo» hombrea: que eslias proporciones demén- 
tales raria» no ménOS por el clima que por la temiperatura^ 
i pov^otsas circunstancias locales ; que el entendimiento está 
igualmente en un estado de mut$u:ion, i toma su carácter 



10 ti^ COhOHBíXBA. 

físico del cuerpo i de IO0 objetos estemos. En segnida, desea 
infQriDiurse Coloa del bumIo e|i que«l nuevo oontkiMte se 
pobl^ } i Héspero le cuenta que ciertos nwtgmibeñy arrebata^ 
dos del estveeho de Calpe por «na tetnpestad^ apartaron a las 
|dajae< orientales de Aniéfica, en tanto que por otra parte 
los^ tártaros fujítÍYOe atM^esábim el estírédio de Behring, i 
fmtoB estpndiéiidase afd^ el mediodía en busca de nú cuma 
mas benignor Contiud» d^eribiendo el jenio los progresos 
de la oivilkaeioi^ en ]&n pueblos dd nuevo mundo $ i muestra 
rt la impróal Méjioo, i la corte de Motezuma* Al yer uqoel 
espeotáoüloj ee anima Ciolon^ iesolama: ^ Oh ftíñz reino! 
^' situado allá en lo interior, id almgo de todo ataque hostil, 
^'ttts artes florezerán a medida que crezcáa tus vtttndev; 
^ tu naziente fama se estenderá hasta ^ fin de las edades, 
^ de tus lujos descenderáft los que han de dominar a las nah 
añones. ¡Ojalá que .ninguna raza codiciosa huelle tuo 
^ templos, o insulte tus ritos, o cubra de cadáveres tus- Ut^ 
^^nui9asl«.,«« «Vanas soa tua esperanzas de c^mitiíaer esta 
^^ca «jionalas hordas españolas (le contesta Héspero) ; 
^' o de ensenar a los endurezidos en el crimen i la crueldad a 
'^perdonar a la incauta presa de esta guerra sacril^^"' 
Cuenta eljenio en seguida la invasbn i la ruina de Méjico 
por Cortes^ a quien pinta con los mas negros colores, ¿^os^ 
tiofiÍAdole así 3 ^< ; Fiy&, oh Cortes, i timere como ei mas 
énkuo de loé moHaleM r^ 

Horrorizado Colon de estas escenas de r«pi2a i de car- 
niiieri% se arrepiente de haber descubierto la América, i 
pide perdón a Mote2uma por haber sido el conductor del 
rayo que le arrebataba la corona, i colmaba el infortunio de 
su nadqn : luego exorta asi a los Mejicanos. '^ Despierta, 
^^ in^fterio adormerido: arrostra esa oimdrilla asesina: Mejica-- 
^^ nos, rechstíiad lainvasicm : sustentad la patria vacilante. Afes 
^' en vano os llamo. ¡ Ved cual corren los torrentes de san- 
^ gre 1 Perdóname, oh naturaleza ! p^dóname. Dios mió !" 

£1 jenio le consuela, i llamando lu^o su atención acia 



ff 



LA €0LaMBlAD4. H 

A Perü, te mueiBtra a Qtóoi al Cuiíco. " | Aquí (le dic ) 
f^ aquí fie fwefitnta obro t^aíroínKieoso de fiítqros érfiiienc«1 
*^l^ nuevo Cpiteiv^ríaiufi tesofo^i fenw, culpable como 

pom ^^téncet te }i|Moi& 4e k dti^zacio^ 4e Iob peroa^M 
pM M^ne^ Qnpac i Um¡^ OeU% i da 4a deseripckm d«A 
t^splo M&cim ^1 Ctt^O) eetableeido ya 6u eo^ per dio». 

&i e) ^o t^roei^ i^tercmldr ^ autor \m ep^Mo^ 
«^aaiñ&kóimo, m qtie pseseq^ m apciou lae co^tqmbrea i 
e^iM^imieñtc^ i» tas tñbi^aalví^, cuyo aliBOíeate e« la gue** 
rra; «úrvlei^o egto de ^uira^e para reakar las venti^ de 
la irtda dhriMzada> cuyo alimento es la i^^ Piula el poeta 
Ift miEÍdad de que gozaban ios peruanos bf^o el kAptrio de 
Manco Capac, cuando foeron acbm^do» por los sah^etr de 
las montafiaa. flocha> hij&dd Inca, es enviado a ofrecer 
la paav accanpafiad» de un jefe. retocólo <|ue le ftirva de apoyo 
i' conm^eio, i de ties vobusloli jÓTeñe». Djbspues de algunas 
ayeniíums en el dÍ9cui!sp de Mt^emhi^adá, encuentran a lOs 
^áaitúÉi de los salvajes inankiados por Zamor; quien los 
sacrifica a todo^ tm»p1m al hijo del Inca, que se reserva 
para hazetie morir delate de su madre. Bi|)an aquellos 
qétzitoB^ las montañas f LdetgMies de varios incidentes, eon 
"^fim d autor adorna su nasrhcián, sale Capac « :atacarlos en 
el momento en que «u Kijo aba a ser inuMíado ; muero Zamor 
a maaoisde Manco, Roeba reiEíc^a su libertad, i todas laf 
tribu jque seguiízuáL bü jefe venado r^conoaen la autoridad 
del Inca* . . 

BlUbro cuarto contiene la profecía que hace el jenio 
de lapA^dnla d»M;rueo¡^n díl Pera, el pes^ qi^ esto cauíK^ 
a Colon, que <{aiffl»ra siunirseep la tumba pant no yer tMMuí 
rwna^, i los comuelos que el je^io le ministra en la contem- 
piacic^ de los tiempos venideros. ^^ En los años que han de 
^^ segttúr a esta edad tenelnros^, aera bendecido tu nombre } 
'^ i un nmi]do agrfideaido gozará de los frutos de tus v^ilias 



12 LA COlX)MBÍADA. 

** f perseverancia. Cual allá en el oriente' apunta tisueüo 
'^ sobre los montes el primer rayó de luz^ i anuncia a los 
** mortales el dk prometido^ dando la señal paraque el frau- 
^ de i el robo abandonen ^s despojos nocturnos, i paraque 
^ la naturaleza social se dedique a sus trabajos varios ; asi 
^ esta' rica mina esparzirá por una i otra ribera sus dorádbs 
^* tesoros^ unirá las fuerzas de los estados rivales/ les hará 
** partícipes de 8U opulencia, estenderá lastu*tes déla paz, 
** i disminuirá los horrores de la guerra ; i en tanto, el inje- 
^nio, Hbre de toda traba, empreitdetá un vuelo mas osado 
^ por el mundo, ilustrando los entendimientos,- quebran- 
^ tando las cadenas coA que los esclavizó la supelrstiétoít], 
^^ dando atrevimiento a las artes, i elevación a las musas. 
^^ Nazerán entonces nazionea varias, que difundan tu fama 
^ 6in par por los mares i la tierra, i que al través del tiempo, 
^ transmitan a las jeneraciones tu nombre patriarcal, •••••'' 
Haze el jenio que pase toda la Europa en revista ante 
Colon, con sus instituciones feudales i sus trabas mercan- 
tiles, con el despotismo, la pobreza, la ignorancia i el fiína- 
tismo de que era presa antes del descubrimiento de América. 
PtroBigue manifestando los efectos *tie este suceso sobre los 
negocios de Europa, las mejoras que produjo en el gobierno, 
lo^que vivificó al comercio, lo que hizo progresar a las letras 
i laB artes, i fos pasos ajigantados que dio el entendimieiito 
humano. En m«4io de este cuadro Uaonjero kitroduze el 
poeta el estaWezimiento de la «* raza osada i artifiziosa" de 
loft didcípulos de Loyola, que estienden al instante su domi- 
nio sobre tantos reinos i tribus ; i el de la voraz inquHÓción, 
cercada de sus potros i ruedas. El xesto del libro está des- 
tinado a la historia de las colonias inglesas en la parte sep- 
te&trional de América ; i no puede menos de deleitarse Colon 
al contemplar que aquellas hablan de ser con el tiempo el 
grande asilo, el naziente imperio de la libertad. *^ SI, *dice 
" el jenio, ellas contienen el jérmen de una raza iliútrada, 
" que ha de promulgar nuevos códigos que reformen los 



^. 



LA OQUmUlADA. 13 

" do nucFO,.radfiadp por el océano^ i ^firado. de Ips estados ^^^ 
'* danos ; ua mundo^nuexp, pp cpí^taminíMic^ libre, en don/de 
" la cojatemplapipn jpudiera eijplajrar te l»ftpte. a, .fw^ wchas, 
^^ para fotrinai*, ígai^ i someter a la e^peñencí^ el , plftn^ biea 
^< ^(^ombinsMdo de un gol^erw lilieraLi 9ííoío : un» .creación 
'^ jiueva,.ag9^da^ al continente ec^ideu^* ^••AfpÁ r^^^^será 
'^ el homhre spcial : sú ra^^n fprtjalezida elevará su n^ente^ 
^^ ji te alimentará con luz mas. pura, haziéndole cono^r sua 
^^ derecboa i aus deberes, : e ipspirándple el nobl^. se^tknienjta 
^^ de la UbertA^* •*•• «DifupdiíA desde aquí sus rayos la razón 
'^ pa^ alumbrar a toda te tierra, i someterla a lejre^ ig^atev 
^M . sabias. De aquí se bará reverenciar te. santa, justícte. ; i 
'^la iverdjSid, des^ndiendo en l^oda su briUanteiz, beiáró lo» 
^^ cjos de todoSf : penetrs^á en todos los ent?ndi|tiieotost pro* 
^^ pagará la instrucción i d^plegará. al estudio los te^orot 
'^ de. la tierra i de. los ci^lps. Oh tú, sol del mundo moral ! 
^^ fuente de la humana sidiiduria i fortaleza! divina libertad!, 
^^üja aquí tu mansión, e ilumiuaipon tus r^jroslas n^ioxie$. 
" mas distwtest Ven, i enseña c<iino son byas de te tiranía 
'^ todas tes contiendas,, tes querellas de te yid^ lop ebp^pies: 
'^ de los estados; enseña cómo huyen a tu vista; reiíiljeoto i 
p£^s3£ca ; desenvuelve, al fin, el primitÍYp plan socia),: 
aquel plan conforiig^ al cual se ditelba.la .mei^tie, el Atomhre> 
^f gosa de ;to4a su dignidad» M natur ^H i ajbw d ona su diafiaz^ 
para volver a tomar su forma osada» i tes nazicmes se; 
"atreven a ser Justas i sabi^is. . Sí, liberUíd santa! Los 
cielost, los ipai^s, la tierra conceden, o ni^^ por tí, sus 
don^. varios j ^bajo tu reinado te industria prot^ida se pre* 
aenta acompañada de todas las virtudes; la probidad con 
su serena frente, i te templanza plácida te si^fuen : te dicha, 
'^la mpderacion^.el trabajó,, las artes .amoldan al hombre 
'^ nuevo, ' i suavizan su comzon ; la comodidad i el bien-estar 
" pfávado traen tras si la comodidad i el bien-estar público, i 
^^ te paz .doniéstica la armonía de los estados* Xa industria 



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14 I^ék CatMOiAI^Aé 

^pihdtejida, en tíxxa yatítfttf <^onNNíÍluft dttfféubrd la cMtBa.de fe 
^ guerra i cüra^ud inaleB^ i con poiieioistf brac^ ibaone de 
*' tóéóB lo^txmr^ 4 lú^ j^imm, nsMiMh a kos déspotas de 
f^ «obre k fti2r- de la lieiM^ i los s^idla por stoppi^ ea* una 
« misma tumba/' ' — - " - - •- 

St li^0 qiftkité da UM Mdtde los ptogréscM.«de kr 
eoloi^tás Aotrie^m^íteOfiáS) de lafrguoíraa^Bfflrelo» ingfefies 
i los fitoiieeées efn ftqtiélki pdrfe^ i dé la'derrdlft de Braddock. 
Aquí s^aréze Washington por primem vez salfand» ios 
testos ddlcjérsíifo^ingksi ^A ^ cual tea» suettprei» aiflitar 
él náismo ifae mas t^rde ha de cotnbatírte) para yeber^los 
eimientos de un poderoso estado. Al fin» llega el momento 
de bazar verá Gélon cuánto te hist ^ débet «lltásyeteitiKmo; 
í lé p^senta el éongresounte^ácafioi eompuesto de le^^raf^* 
sentantes de las pre^iíciaSr Gompib^ et poeta loa esfaevaos 
de estas para cc^iténer la violenc^ de la Gran Bréti^ e^n 
los dét jenio de Roma pata disuadir -a César que pasé el Ru- 
bieón. Mas en vano son aquellos e^etioBé Comienzan las 
hostilidades ; 1 librada la Suerte dé la América inje^lesa en la' 
de las armas^ dan impukd a los negocios WiieOdngton i 
Fraiddfai^ Sucái i Adams^ Hanooek i Jeñ!^ison« £s«as {uertes' 
oohmmasdel estado vindican sus dérecho^v ^^^^^i^^^^^' 
m^ndo los actos ilegales i opresivos de que han sida victimas/ 
corren el vdo al despotismo^ promulgan leyes sabias, i pro- 
nuncian al fin la-palabra mDlQ^l^ímftWciA en medio de los 
aplausos de sus conciudadanos. 

El demonio de la guelfra, aéompaüádo dé todos ^üs 
horrores, atravie^ el océano capitaneando la invaaicm in- 
glesa ; varias ciudades son incendiadas, desde FaJhnoutíi^ a 
Norfolk ; todo es estrago i muerte : dase la batalla de Bim- 
kershill, en que perezió el benemérito WíMrren. El autor 
pasa luego revista al eférzíto i loe jefes americanos, cu]fas 
principales cualidades describe ; introduze una atenga ani- 
mada de Washington, ^ quien llevaba en los o^os al desuno, 
i al imperio en su brazo" ; i concluye el libro con ks acciones 



LA f 9MMMAJDA. 15 

i k iiluerte de: l^lgfiipaerjr^ l^T^m» de Nueva Yofk; por -el 
jeneml ¿igl^: Howi^ i hi f^timd» d^ ka tropas americanas. 

M Ipte^ «ésto lr»(^ ima.vQf^ente. deelamacioa c<»tra 
}a cru^^Qii iiUQ naalicift k^ Jpgl^aes . con (Ai» pniioneros. 
PQQtjiná^ la persetíucioa d^l ejérzlto amerieaoD^üowe, 
Imsta- qfie Wnihington^ r^Mando el Deltware, sorpiende 
la v«i^«iar#^ Q9íecmga> ijigmeloa €im$e6toa4e^la^berUd de 
scppai^ G^miMira ^ poet^ la eMijia. i la indignación de loa 
colonos eo|i la de los §vi0gos^ cuando- la invadon dé Jérfes ; 
i acalco» los ffotto^mM» de yarias acciones, la batalla 
de.jSar^íbogs^ k b^t^ift de Lu:áBda» i la rendición de Bur- 
goyne i de pu ejé^zito« . 

,£a fd liJiprp séptípio $e preseuta H corle de Fránda a 
los <goa de Colpfi I d§ üésp^x)!. quien baae ver a aqoel el in- 
terés qM ^ ^leitf^ laiCilDSa de la libertad de Aaiérica, las 
esperan^^ qu§ fnnd^ ^ su triunfo. Icis pensadinres de Eor* 
oijff^ i finalmen^ ]a alían^ di& JUuid XVI. con los nuevos 
estados. Espwa i Hcdanda toman parte en la guí^era contra 
)a Gran Bretañai i eiptp Induze a Hyder Aüy a atacar a los 
inglese^ 0n 1^ India. Vuel^^nlu^go la vista Héiqparo iCo- 
IpQ peíala Améfící^ en do^4f.)^ontín(ianlaa operadDaeff 
milit^^con saceso vario, baf^ qv^^, U^^ el qérjEitolfiranees, 
se une con el americano, i lord Cprnw^s i sus tropas son 

hecl^os piconeros* 

En el l|bro octavo^ eji :P<^ta entog(^ \m ¿in^io a la paz, 
que viene a curarlas heridas de la nu^a república; elogia 
a Jos iiéroes que p^e^erpn po^r la causa de su patria, i la- 
menta en \ina tierna digresión H muerte de su proprio btr- 
9ianp. A los patricios que h^ sqbreviiy^Q ala contienda, 
^' a esas reliquias ilustres de mil cf^pos," Jos exorta asos- 
tener la libertad, qjae a eosta de tanta sangre i sacrificios lo- 
graron estatóe?;^. *^ No cre^, amigos (di<»), que ha 
^^ cumplido el patriota sus deberes, ni que está afianzada la 
^^. libertad, porque se ba acabado la pelea* Enemigos sin 
^^ QuentPi pian^an4Q armas diversas, aguardan el instante 






(€ 
(C 



16 LA C#MilBiAI>A. 

'^eoque aquella dejeaa ^cudo^ para 4da9«ir#ii sufinimoso 
'^ jitcho el pu&dinsidiaBQ, o para derraman eutU veneno en 
^^ BU cándUo corazoiu Tal v«9 procucaráa dMdh a los 
^^ anunt^de la libertadi para sacar de sus venas afluido 
^^ vHai Calculadores fnos tratarán quizas de sen^bvar coa 
<^ Mbicb^por la tí»rra4oda eiqpecie de uifeeáoB^ desepid* 
^^ tar a todos sus hi}os ett un sn^ letáijico, de sofocar a 
^' la diosa. en su brülaote naaimiento^ -i espel^la del pais 
^' asedado» • • .Los Argonautas, no pudiendo venser al dragón^ 
le ^encantaron i adormezieroB, para robarle éí v^bcmo de- 
oro* ••«» .Sí, ilustres conciadadanos^ cantad vuestros ber- 
'^ óicos hechos; entretejed vuestra corona, cívica; pera 
sabed que la dk>sa, que tanto tíempo .habéis adorado, oa^ 
esdita a. ser vijilantes, i os imponeotros deberes naas d%noá 
^^ d^hombves libres : día quiere que acreditéis ser en la paz 
*',lo8 mismos que fuiste en la guemu ¡Tarea mibUme!* 
^^ Superior prueba de ánimo ! Aquí es donde la osada' 
<< virtud ejerze sumas npblefunoiony i mereze mas alabanza* 
El nombre del guerrero, aunque ensalzado i pregonado 
por los cien, clarines de la fama, no resuena de un modo 
tan armonioso af espíritu i^rodezido, como- el de aquel 
que civiliza i mejora la especie humana. Ah 1 euaii alta 
^^ recompensa ei^ reservada a vuestra nueva vocación ! TjSk 
^^ libertad, llevando en su seno a cien estados, los eonlía a 
<^' vuestro zdo: este naziente prenu^ llama toda vuestra 
'^ atención, i pone a prueba toda vuestra sabiduría. Ah) 
<^ fomentad ese tierno objeto de vuestros cuidados ; dirijid 
^' sus pasos; fortificad su ser; despUegne cada día alguna 
^^ juvenil grada, muéstrele algún nuevo derecho, o trázele 
^f algún nuevo deber. Ofrezed un buen mddelo k los reinos 
^^ delatienra; dadnuevo s^a la naturaleza moral ; llegad 
^^ a renovar el gran plan soekl del universo ; i comienze aquí 
" a c^erzer su imperio la razón dú hombre." 

^^ Tanto mas necesario (añade el poeta) és seguir esta 
conducta, cuanto que el despiaitisnio i la tiranía no cesan 



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ii 



^^ -de haaDer^k^arÉióneeí^' i esteuáér 8U;do»rúinio n dMdepue** 
^^ ^®." En pradla és ello^ Atlas, j^o tutelar del África^ 
viene adenimcuur a da liennaiM» Héspera los cñmexktB qu6 
jsiB ^(^meteii en sa Iraza desireiAurada $ i repmebaí Ue»o dé 
•Mita iodignackrá, que la eiBclavizeü paira saeiar la eodicia» 
I^ «^ toma ocasión Baridir para dirijirse a sus compalariio* 
tas, i exortarles a ^ afección de aquel mfeme triifeo, in- 
coinpatible can los principios liberales de su gobierno. 

Con la ama de mostrar a Colon la importancia dé su 
des^riwkni^ito, innerte Héapero el drden de los tiempos, 
i 1& YiBelve a presentar el continente en su estada salvaje^ 
Despliegaen seguida los pttigresos déla ci?ili:^cion en An;iér^ 
ica* A la ñatoriJeza agreste sucede el cultivo ; nazen ciu- 
dades grai^es ; estaUézense knperios : toma vida el comer*» 
da; «jerzi^Mse ]a industria; se adelantan las artes ; se Oke^ 
jom la edttcaeion ^ la filosofía haze progresos i descubrimi^- 
tos nuevos en manos de Franklin, de Rittenhouse i de Gód- 
f rey y an&nanse bk pintura i la poesía^ i la tolerancia ttflable- 
ze; su imperio en la parte se^ntrional del continente* 

En. el libro n<»io la noche ocupa ia escena. Indaga 
Golour el motivo de los pr<^i:esos lentos de la ciendaí i dé 
BU» fisaeuentss interrupciones ; a lo que Héspero contesta 
que en el: mundo, moral e intelectual, como en el físico, 
t^dad 1^ cosas son igualmente progresivas. Con pincel 
fiiosófico traza aquí A podt%,por boca de Héspero, los pra« 
gresos d^ todas las co§&s desde el nazimiento del universo 
hasta el estado actual de la tienra i sus habitadores } i con un 
capdojr envidiable, asegura el addantamiento venidero de la 
soi^^edad hasta que se establezca la paz perpetua» Colon 
tiene sus <kidas acerca de la realización de tan halagüeñas es-> 
peranzas, alegando en favor de su incredulidad la sucesiva 
el^i^UUI>p i caída d& las naciones antiguas, de Babilonia, 
Tébas, Ménfis^ Ninive^ Tiro, Cartago, Siracusa, la biillante 
Gfo^^ Maoe^oi^a, Palmira, Ejipto, i la guerrera Roma | 
de4o«4^ infiere que habrá en lo sucesivo nuevas convulsioT 

VOL, !!• 2 



18 1^ COLOUBIADA. 

nf8 periddicas. Héspero le traaquiliaa (| i o¡$lk non tño* 
quilizam también a noffolcos I)^ maiíifeatánd^le la gran dl^ 
ferencia que existe en|re el aal^giio i A moderno eetado Át 
la sociedad i de Im artesf le muestra lo adelanlade it la 
eduoaeioB en las müversidades de Aleipania, en Holanda e. 
Inglaterra $ los fdizea efectos do laa crusadaS) del con^escíf^. 
de la Uga anseática ; los {>asos t^patUi^Pf^ 4^ CQpémieoí 
Képlero, Newton^ Gaiileo^ Hersohely Desearles i Bae<|nf i 
los benefizios incalcolables que se han de seguir a la ram 
humana de la admirable invem^on^ie 1» io^eiUa. HaUíi en 
seguida del bidlai|rQ je la»^ propiedadea de 1^ agi^ msgaé*. 
tica; de los descubrimientos Jeogi^UEkxis que le fitcoippa* 
fiaron ; del sistema federal establecido en América ; i CQmu> 
asegure el jenio que semejante sistema ha de estenderse a 
toda la tierra, muestra deseos Cob^ do ver este aoontezi* 
miento ; i pasa el jenio a preséntasele en una visi<m en els^t- 
gttiente libro. 

Bs verdadera i desgraciadamente nna^visioii todo cuanto 
contiene el libro X. i áltima. No párese sino que el autor, 
JA próximo a concluir su obra, quiso fabricar un u^ndo 
intelectual en que ref ^}iarse para <diidar las desgracias del 
mundo reaL Esta parte del poema, ^aunque propia para 
granjear a Barlow el título de yisiom^, honr» su ehten<fi^ 
miento 1 corazón* Ya qu^ ikí} ei» dado al mísero mortal ^i^^ 
frutar la realidad áe^los bienes que a^ desoribe nuestro autor, 
{ porqué privarle también de la oontemplamon de este her?^ 
moso cuadro ? 

Comienza el Ubro por la descripción de la Aurora. Pce« 
séntanse a las miradas del jenio i de Colea los jelimas mM 
remotos, las edades mas distantes, los hechos mas famosos : 
los mares i las tierras que visitaron Drake, Co<^ Behring^ 
Vancouver i Diemen ; el Tártaro errante, el Indio i el Chino 
eselavizado», el Árabe, el Turco, el Ruso, el A£*icano confi- 
nado en lo interior de . las tierras^ o traido a la costa para ser 
vendido ; los desiertos del Brasil ; las tierras incultas que 



LA CfDLOMBfADA« 19 

víefotia Máeken^e^Iaé Lilas Atlántícas, i U» playas de lá 
civilizada Europa ; todo sé desarrofla a loa ojos de Hésperé 
i de Cc&ñ, en bu estado actual i en su estado fotorío. 

£1 ptíáiero dé los adelantatnkn^ q&e agimrdan a lá 
raza ltamaii\e8> segnii Barlew, la libertad absoluta de nave- 
gación i <^omerei0 ; dél comercio, que ha de trlunfistr de k 
fiíria de la guerra en todos los ttiares, que lia de ctAufr d 
Báltico i el Me^terráneo^ el Atíántieo id: Pairifico^ los mares 
ddf Asiai de lá Kueva ZemUa. A este adelantamiento té 
Begvaíia, como conseciieiicm necesaria, la graii comunica^ 
ckm que se ha de abrir entre todos los pueUoe cuando se 
corten los istoios del Daxién i de Suez, i cuando se amP- 
ti^Uquen los canales i caminos en lo interior de las tierras : 
las innumerables hermosas ciudades, que por to&is partes han 
de nazer, especialmente en el continente americano: tos 
descubrinñentós nuevos : las mejoras que en todo se intny- 
duzirán. El poeta solo cantará 3ra objetos nobles, no cele-^ 
brará otras conqídstas que las dd ser intéKjente sobre la na- 
fxtíMezaL i sbbre sí mismo' : el médico, el fisleo, el químico, 
ditijirán todas eras invesü^ciones acia la 'prolongación 
de la vida i feüzñdad del hombre í el político, el hombre dé 
estido, fijarán esdosiramente su atención en el b»en*estar 
i b prosperidad déla sociedad í el literato, el ñlósofose 
proponchrán solo inspirar a todos losí áiíimos amor al órdeíi 
i a las nobles i %vatkdes aeéHkies, ^ábnetsítíáo en sus combi- 
nacioises-atoda la ra:tohuma¿a, i confundiendo así las as^ 
piraciones individuales i aun las miras patrióticas. ^La razón 
humillad, p^o inmortal, ta sacudiendo poco a poco las ca- 
dÉiias con que la aerrojaron los impostores i los déspotas ; 
prepara, por medio de los addantamientos ñsicos, los ade*' 
kuotamientos morales, hasta que se asimilan i unen al cabo 
todas las lenguas; i la s<^da instrucción, i la verdad, i la 
viitüd son la dote coinun de todos los hombres, de todos los 
dimas, e infun^n a todo el mundo una grande alma moral 

2* 



2Ó 



LA COLOMBIADA^ 



para divisar^ fazilitar i obtener el término de todos sus tra- 
bajos^ i de todas sus esperanzas. 

Por ultimó, se convoca un congreso jeneral dé todaá 
las nazlones para establezer la armonía política dé la especie 
bumanai) Ix)s legados de todos los imperios^ .movidos por 
upa sola voz^ acuden a la tierra que baña el Nilo 5 a aquella 
rejion de monumeíitps, que es el lugar destinado para la 
reunión de la augusta asamblea. Todos ellos, antes de en- 
tjcar en la mansión sagrada, en el templo de la razón, pasan 
ppr un patio espacioso, en cuyo pórtico está figurado el jenio 
de lot tierra con el grande espejo dé la verdad en la mano« 
Grabados en el pedestal i engastados en oro están los sím^ 
bolos de las mas nobles artes del bombre, la agricultura i 
el comercio, acompañados de todo el cortejo de sus porten- 
tosas i útiles creaciones, que someten a su soberano dominio 
todas las fuerzas de la tierra, su suelo,, su aire, sus mares, i 
que los obligan a rendir isus frutos a su voz, 1 n llevar sus 
mandatos de una estremidad a otra del globo. A sus plantas 
yazen hundidos en el polvo todos los instrumentos de des-r 
truccion, la máscara del hierofante i el cetro de los reyes ; 
«í, porque aquí vienen al cabo a deponer sus emblemas el 
fi:aude, la locura i el error. Cada enviado descarga aquí su 
cansada mano de algún ídolo anticuado de sh patria : allí 
caen confundidos los símbolos de la superstición i las osten-» 
tQsas insignias del podes. Libres ya de su-'carga, entran en 
el santuario de la razón, i toman asiento bajo su presidencia : 
ella abre tranquila la causa universal, asigna a cada estado 
^us límites i leyes, ordena que haya fin a las contiendas, i 
decreta que todas las rejiones estrechen sus vínculos de pa^ 
hasta que un imperio federal abraze cuanto abraza el ^ol^ 
i un sistema central i bien reglado dé impulso a todas las 
partes» Huyen entonces por sieu^pre la guerra i las desgrá- 
<:ias ; la paz i la felizidad reinan en el universo. ^' Mira, 
** pues, aquí (dice Héspero a Colon con sonrisa celestial), 






aína asonante. 21 

^' mira al cabo ^1 ñrato de tus largos trabajos* Tus velas aire* 
** vidas te condujeron por sendas no trilladas a aquellas bri^ 
" llautes rejionea del Atlántico donde muere el día; i enseSaiOA 
a la especie humana a surcar mares no conozidos, i a 
seguir tus huellas para civilizar a las naziones, i hazerlas 
^^ felizes. Mira cuan fraternalmente tremolan sus pabelloneB 
** por los mares. No te quejes, pues, de los peligros atTos- 
^^ trados, ni de pesares en vano sufridos, de cortes insidiosas, 
^* o de los tiros emponzoñados de la envidia ; no le quejea 
de la pérdida del mundo, ni del ceño de los reyes. Tran^ 
quiUze esta majestuosa escena tu alma intrépida : se& ella 
bastante para hazerte despreciar la malicia de tus insul<* 
•^ taates enemigos : páguentecon usura tus trabajos i alivien 
^^ tu dolor, los gozes destinados a las edades venideras/' 
— G. R. 






III. — Uso antiguo de la riina abonante en la poesía latina de 
la viedia edad i en ía francesa; i observaciones sobre su 
uso moderno* 

Entrs las particularidades de ía poesía española, que 
menos fázümente se dejan percibir i apreciar de los estran- 
jeros, i cuyos primores se escapan aun a muchos de aquellos 
que mamaron el habla castellana con la leche, debe contarse 
el asonante, especie de runa que junta dos cos^s al parezer 
Opuestas, pues aventajando en delicadeza al consonante o 
tima completa, hoi común a todas las naziones de Europa, 
es al mismo tiempo tan popular, que en ella se componen 
regularaieñte los cantares con que se divierte i regozija la 
ínfima plebe. Ni está redurada a los limites de la península; 
el asonante pasó el Atlántico junto con la lengua de Cortes i 
Pizarro : se naturalizó en los establezimientos espimoles del 
nuevo mundo, i forma hoi una de las cuerdas de la lira 
americana. El asonante entra en el ritmo del yaraví colom^ 
biano i peruano, como en el del romanze i la seguidilla espi^ 



ifík^ ÍA^g$xuíl^4»^lM pwip^ watrak» i el Umeso de las 
eriUas del Apure i delCasanare, asoaantaa so» cQpUts, 4e la 
flii^ma^ m«ii»a. que el imgo audaiitzi d zag«i ^br^meSo o 

íBMa eü^^^át de airtífi^o métiáco e? boi pix>pi^^ ^ftclu- 
ém de k ji'fM^ftaacioii e^puSoU* Pero lo. h¿ «ido aieo^ne í 
Ntkdiá^ el ^Mnanle en el idÍAo^a deCa«tíUa^? O tavieron 
los tfobadores I o6pl«vc» de aqueta umáou predecesores i 
mde^troB m eata como en otfaa cosas ^rte»e»en4es 4 arte 

rítmica? . 

La prfcneíPa de eiáaa qpiQÍoaes se halla hoi recibida uni- 
rersalmente. Ken tejos de dudarse que el asonante es fruto 
indíjena de lap^ínsola, pasa por íacoimmiso ^le apenas 
se le ha conosid^ o^ maneíada iueca de eUa ^ porque^ escep* 
tuando ciertas imitaciones italianas que no suben a xa» 
época mui remota, ¿quién oyó hablar jamas de otras poesías 
asonaptadas que las que han sido compuestas por españoles ? 

No han faltado con todo eso^ en estos tütimos tiempos^ 
eruditos que derivasen de los árabes, si no el asonante mis- 
mo, a lo menos la estructura monorimica que le acora|iaña 
(quiero decir, la práctica de sujetar muchas líneas consecu- 
tivas a una sola rima) i p^o sád^^ fiíadameatos a nú parezer 
harto débiles. Loa ái^^besi dicen, suelep dar una sola desi- 
nencia » todos los versos Ae voa cofiipo^icion; otro tmU> h^ 
hedió los ei^aooles. en sus xovwí^j^í i si aora nos paresce 
que e» estos riman las lineas alternativaoiepte, eso ^. debe 
a que dividinaos cji dos líneas la medida ^ue 4nt^ ocupaba 
una sola; en una palabist, h) qufs hm Uamiuno^ versif^ á^tes 
eran solo hemistiquios» He aquípuei, añaden^ una seme- 
janza palpable entre el Tomante castaño i ^«elb clase 
de composiciones arábigas» 

Rero la verdad es que la ver8ificaei<m monorimica (aso- 
nantada o no) es en Europa mucho mas antigua de lo que 
se piensa, i no solo precedió al nazimiento de la lengua cas- 
tellana, sino a la irrupción de los MuzUmes. hss primeras 



composiciones eñ qite Ift lim» »pfit#a» símete a ref^ «ott»- 
tantea z no tmscadcl ac^dontmlmcaite pium wgílm^r el teitt^ 
son monorítnkas. Tal e» la 41Uma de Um J itt $ imo i i me $ de 
Conmodiano^ poeta vulgar deV siglo III, i el wlflMl de saá 
Agustín con^:^ los dodal&fas compuesta ^m A IV. :<La cai^ 
tinela latina con que el pueblo Crmoes eelebtó las vioMim ét 
Clotaño 11. contra los sajones, pareae baker. sido tamUm 
monddmíca, pues todos lot Tersos qimd^ éUa 4$ consénrüi 
tienen una termitíaeioa^ uniformoi Puede vevse en Ja mImi- 
cion de Bouquet un fragmento de esta cantinela, dCttda ^r 
cata todos los qiie ban tratado de k>s inrl^^nes de la poesía 
francesa, i entre' úfán» por M. de Ro^efort*^. Monort- 
micaes^fiímiano (con la^cepcioivde im s<^ díetko) la otra 
éantin^ compuesta el año de fi24 pora la guamieion de 
'Módena, cuando amena^^ban a esta oiudad los húttgkiros^ 
i copiada de Muratoripor SismondifA Feraloinas digno 
de notar es que todas estas composiciones, o fueron escritas 
por poetas indoctos, o destinadas aluso delaj^be^ i por 
aquí se ve cuan común ba sido este modo de empkar la rinm 
entre las naciones dé £aro(«i desde los primeros siglos de la 
era cristiana. 

Por otra parte él iasocante 99») ee usó al j^rioeipio en 
monorimos; Lab composfeioMs ásonantaáas fnas antiguas 
son latinas, i €ftt ella^^ate Ihélios eto todé^s Ittíi qtte yo he 
visto) los asonai^cfft «<m slélQ^e ^paM^aS^ un 

verso con el inihedlaio, tk& fds dos beüliátiqüios de cada 
verso enti^ sí. A la pírfWerá clatee pertenéze el ¡Htrno de 
san Columbano ftmdádor del monasterio de Bovio, que se 
halla en la IV. de las Épistolas Hibémicas recojidas por 
Jacobo Userio. i^s que este santo fiorezió a ñnes del siglo 

I ii r f I I 1 " I r " • - - i I 1 1 í il I fc - * ' i | - \ \ ' \ 1 1 > II * t ii t r I I I f « l É • r" I— • • '""'T 1 i r I t I ■ I MU lli M ■ 

♦ P^ PJ^It^ft de W ptíéfi^/ran^iaise dan$ Us XIUp ^i XJU^p 
s¡lcks^ pag.-362. , 

f Littérature du midi de VEurope^ chap. I. 



91 RtMA ASO^ANTB. 

VI^ m> 66 puede dar H>éti09 antigüedad id asonante^ Fero lo 
Xúu 4comun fué rimar así loa hemktiquioa* Fázil me seria 
4ar muestras de varios opúsculos arreglados a este artifizio^ 
i compuestofí en loa siglos posteriores al de san Columbauo 
liasto el XIU; maa para uo turbar el reposo de autores que 
yii2Mn tiempo ha olvidados en.la. oscuridad de las bibliotecas^ 
me ce&iré a mencionar uno solo que basta por muchos^ 
Hablo de Donisson, moaje benedectino de Canosa, que flore- 
2Íé a {urinoipios del siglo XII, i cuya Fida de la €ondésa 
JtfaHlde es bastante conorida i citada de cuantos han esplor** 
.ndo la historia civil i eclesiástica de la edad media. Esta 
•vida, que es larguísima, está escrita etí hexámetros, que todos 
(a escepcion solamente de uno o dos pasajes de otra pluma, 
transcritos poc el autor) presentan esta asonancia de los dos 
Jiemtstiquioa de cada verso entre si ; como se echa de ver en 
te siguiente nuestra r • ' . 

. . / ^ 

" «**^ Auxilio Petrtjam carmina plttriknafeci. 

* l^aule, docem^ntem nostram'nunc plurareferre, 
Qas& deeeant poenas mentes tolerare serenes. 
Pásele pastor ov^s Domiai paschalis amor^ . 

\ Assidué curans, comitissam máxime, supra • ' 

SaeperecprdotaiDt Chrístiniemorabat ad aram: 
Ad quam d^e^^v^ ^tudiát traosmifctere quen4am 
Prse cu«cti8 Koma clerícis landabilior^m. 
Scilicet ornatfim Bernardum presj^jteratu, 
Ac monachum plan^, simal abbatem queque saiict<^ 
Umbrosse vallis : factis plenissima sanguts 
Quem reverenter amans Mathildis eum quasi papam 
Cauté susceptty parens sibi mente fiddt, etc.'* 

Esta muestra de asonantes latinos en una obra tan anti- 
gua i de tan incontestable autenticidad, me pareze decisiva 
«en la materia. Leibnitz i Muratori dieron sendas ediciones 
de la Fida de Matilde^ en las colecciones que xespectiva- 



viíéííX^ sacasrotfaliizfde-tosMBloriádóreíi'deBnm de 

lüOia. Fbro ^s áe adtíáWar que' éstftndo tstn |»ateHte el «Hi^ 
flzio rf€mi€0 adoptado pof Dofiitt>tíi ni* v/nó ni otro lo eobaMii 
dé irer 5 de donde procede que ^n las nwva» • teeeioneo qué 
ptfépoi^etl 'pava aehrftr tíertos pA»a)etf 080iíit>s> quebranlaii a 
v^eft laléi deadonaiieia^a qtte'cotfj^tnkit^Aeole «e ti^tté el 
poeta. . : .;>••' 

Páfismdo aora délos verc^adóre» latinos ie la edad 
xfíédk A lóB ttoveres (así llamo, sig^ndoel ejemplo de ilL 
de Sismondi 1 ott^s eniditos, a Iob poetas franceses de la 
lengua áe úuij pe^ra £ferenckrlos de ios trobadotes de la 
léiígua de ^, que rersifieattixi enon gmibo i efttQo m«i dife<» 
rentas); pasan^, pues, a los troveies, eneontramoa muí 
QSáda la asonancia en las jestas o narraeiones ^iea» de 
¿tierras; Tiftjes i cali^letías, a que desde los teyes m^Ni^Jfei 
fiífé muí dada aquella nazion. El método <{tte mgaiai ea 
asonántar todos los versos, tomando un asonante i conser^ 
váqdole algún tiempo, luego otro, i asi sucesiFamente ; de 
que resulta dividido el poema en varias estáñelas o estofas 
monorímicas, que no tienen número fijo de versos. En uoa*^ 
palabra, el artifizio rítmico de aquellas obras es el mismo 
que el del antiguo poema catftelhmo del CM, obra que, en 
cuanto al plan, carácter i aun lengui^, es en realidad un 
fidelísimo traslado de las jestas francesas*, a las -cuales que* 
d<5 inferior en la regularídsfd del ritmo i en lo poético de 
las descripciones, pero las aventajó en otras dotes. 

Mucho habría que decir sobre la influencia que tuvieron 
ios troveres en la primera época de la poesía castellana, como 
los trobadores en la segunda* Ni es de maravillar que asf 
fiíese, a vista de las relaciones que mediaron entre los dos 
j>ueblos, i de su frecuente e intima comunicación. Prescín* 



* Por eso su autor le dio este nombre : 
*'. Aqui s* compieza l^jesta de mío Cid el de Bivar." 



B5 MUéL A«ONA«iTB» 

^Hetíáó de íot eulfim 4e ks do» fatm&s reinantes; prascin^ 
hiendo dd gran número de edemásticc» £ía]ioese« <f ue oqu<- 
paron Im eittfts metnopolítiiiii» i episcopales i poUaeon los 
s&ooaatérios de li^ pcpíiwtday so)ire toda deapoes de la veCoav 
0iadeClfini$ ¿quiéaigooní la iwiltitud de Beñerea i caba- 
fieroB deaqudla na^doa que venían i^ militar contra loa sanra* 
ceños en los ^érzitoscñatianos. de España^ ora lleradoa' dd 
feafáritu de &na|;iamo üaraotaríatico de aquelia edad^ ora 
oodieioaóB^ los deapi^oa de un pudilo, coya riqueza i ciiU 
tara eran fpecnentemenfe celebmdos enkis canlos^de e^Um 
minnoa troTetea, oi*a con el ot]|efeo de formar eatableiámientoa 
para ai i nta jneanadercis ? En la comitiva de na señor no 
faltaba jamas nm^ j»gihir^ cuyo ofizio era dirertirle cantando 
cancioiies de jesta^ i lo que llamaban los ftaoceaea fabUmuif 
ifBC aran caantos jocosos en yersc^ o loa que llamaban M$^ 
i^ue emn ov^o^toa^ amorosos i oabaUerescos en estilo serio^ i 
de los cuales ae conservan todavía abonos de gran mérito. 
De -aquí vino el nombi?e de jn^ar^ que se dio después a Ips 
bnjbnes de Vs» piiacipes i girandea señores* £n la edad de 
que luiblamoa se deíeian en español^/o^for^^^ en francés Jon^ 
gléors i menestr^h, en isgles ^¿n^^r^A^ i en la bajía latfaádad 
foculatore» i mimsí^ii^ aquellos músicos anibulantes isgm 
iban áá ím&mi feria, de castillo en castillo^ i de romería 
en romería cantandojflrfiaitisfBS de guerra i de ammres al son 
de la rota i de W tibíela. Sus cantinelas eran el principal 
pasatiempo del pueblo^ i suplían la Mta, de espectáculos^ de 
que entdnces no se cono^ian otros que los torneos i justas ; i 
los misterios o autos que se re^ffeseotaban de cuando £» cuando 
en las igleai»B. £kan pfzncipalmente célebres las de k>s 
franceses, i se tradujeron a todas las lenguas de £ufa^ 
Acedan, Reinaldos, Gkdvaaoo, OUvexDS^ Guido de BorgoSa^ 
Fierabrás, Tristan, la reina Jinebra, la beUa Iseo, el mar- 
ques de Mantua, Partinóples, i otros muchos de loa perso- 
najes que figuran en los romanzes viejos i libros de cabellarías 
castellanos, hablan dado ya asunto a las composiciones de 



los tafGv^m; To mán doi» át dUui la msloriiiy no «t» íMoho 
^e seiniteoea tondrim hmfumn taSnAcw, i sobre io4o 
)a rima 4doi|aQtey tp» ea FnMia fm k» i^i^ XU i XIII 
eBitísm. ca» eBtei!y«ate4B/attfPt¿adaai toa poewjM cabtJkreaaoi. 
. Araba cUé la oan^áv^a de Obtario IL JDálMMO eüt 
«ondure calatmaló que üamabaii. en £mn«aB dkmfon Jr 
¿tcv/9 ioíi caatrilaBo tfONtov <|or gm:mna nargatiTa ycrtiicaia 
JHhamtíí utíámo mniánid u e3áaL:mu¡ídmhm gmádBB seoeionai 
de:Ba]ai^jpoaiiii^ qns le ilamasa&dflipacacaiijfet^A Pare* 
le ]K>r la caathiria o Je^a de dotafia» que yafor el üanf 
f» queaecoB^mo «e.aiieelfniíbiBba emplear «ntdeai <iUaa 
la «■a4coDlimiada ; i zm aaibáral ffom ee fHu á Uia». paaa eUo 
k ats onanda^ ^pie ea la que le presta mq^r « ■ « alejante 
eatmctiiFa, por la superior facilidad qaa oiittm al- poeta. Si 
Bañó id «sonante en los dialeotos del pueblo, o si se le ufé 
por ia ptimern T^ en «1 Ití&a de los olaustros^ no e» Uak 
decidirlo ; pero me incüno a lo primero. Loe ipenáfieadorca 
monásticos me parezen no haber hecho oCra cosa que ii^erar 
las ¿nrmas rítmicas con que se delettdlNm los oídos volgare% 
n las medidas i cadenj^s de la vei^ifloaoíon dáska. 

Asoaaiites mí francés t escl|a»arín sin dmda acpsdlQa 
qoe, en miaiDiiitnto de irreflexión, iflMK,^iien setrata éd 
fnmata de nuestros dia% qne constando de una «nUitudde 
sonidos vocales diferentes, pero oen»naosunoaa)Olrosyi síb»«- 
éosy poor decbAo »9i, eauaaefMsala de^rádsefones casi ÍB^>er» 
eeptüilesy no' admite esta manera de ritmo. Peto ^pe la 
lengua ¿rancesa lio ImMb siempre coiíao la que lioi se inUa, 
es naa verdad ^ primera evideociar pues habieBdo niatdo 
de latlalina^ es necesario qae, para llegar a en estado aetusl» 
hsgra utrar^sado mociios siglos de aiteracioa i bastardeo. 
Abéc» iflñ:fmgilUignaetíi$y por ejemplo, se convtrtiesen en 



♦ En este sentido le hallamos usado por el autor del Cid : 
^' Las coplas deste cuntur s^ui se van acabando." 



38 RIltA AlSONANT». 

• 

fi^Htí i gréle^ eim misiiester que pftia»en por las feMíiatn Ititétv 
oudtas fit€aie,igrmk, proaimciadaB <9omo CdAftonantes de 
nuestra toz ¿atfci ^ter no .ser tn^fonnó d& uft golpe en 
€til^e (útr^i bnha^m tiempo eií qtie los fratic€tees proñrievoa 
^Ute d^tongo au de la mhma mauera que lo hazen loe cas- 
téHaoos en kis vozea ^atUoi lauro. En suma, la antígii» 
{mmimciaoion ihindésa no pudo menos de asemejarse muoba 
a la itaUansi i i^asteMaM^ «üsolviéndose todos los diptongos 
i profirié[nd<MBe Im sílabas en, in con los^sonidosque conser*' 
van en las demás lenguas derivadas de la latina. Esto es 
edbÉlmei^^e lo que vemos en las poesías francesas asonantadas^ 
que todas son anteriores al siglo XIV ; i lo vemos tanto mas^ 
cuanto mas se acercan a los oríjenes de aquella lengua* Por 
eso, alterada la pronunciación^ cesó el tiso del asonante, i 
aun se hizo necesario retocar muchos de los antiguos poemas 
ásoB^itados, reduziéndolos a la rima completa; de donde 
procede la multitud de variantes que encontramos en ellos^ 
según la edad de los códizes, 

. . Enfadoso seria dar un catálogo de los poemas caballer-. 
escos que se conservan todavía íntegros, o en fragmentos 
de. bastante estension paraque pueda juzgarse de su artifízio 
métrico, i en que apar^ze claramente la asonancia, sometida 
alas mismas reglan cola que la usan al presente los castdlanos. 
Baste dar una sola muestra, pero concluyente ; i la sacaré 
de un poema antiquísimo, compuesto (según lo manifiestan 
el lenguaje i carácter) en los primeros tiempos de la lengua 
francesa. Refiérese en él un viaje fabuloso de Carlomagno^ 
acompañado de los doce pares, a Jerusalen i Constantinopla^ 
Existe manuscrito en el Museo británico*, i el primero qué 
lo dio a conozer fué M. de la Kuef, aunque laque dice de 
su versificación me haze creer que no percibió el mecanismo 



■^*" 



♦ Biblioth. Reg. 16 E. VIII. 

f Rapport sur les travaux de VAcadémie de Caen^ citada 
por M. de Roquefort, De la Poésieftan^aise, ehap. II f. 



tlMA 'ASONANTK. fl^ 



del asonante^ ibiuirerleiiéia en qoe boa incurtida. respecte 
de otraa ot^tea^ lo»;deataa csitiocNi fivneÉns qne se liaii dedi* 
cado a ilustrar las- nnUgvedftdes poétícas de sn Imgiia; i a 
que sin duda h^ dado motivo ladifisrenoia entre 1» proauA* 
ebcion antigua i la moderna» M. de la Bxjtt, anúcuario 
^«tamentQ estimado, a quien se deben m«cb«s i esqubitM 
noticias sobre los oriy enes deOdiooia i Ut eratura fieaoceta^ 
halla grande anidad entre el lengua de esta oomposicioa 
i el de laa leyes mandadas redactar, por GuiUdmo el Con- 
quistador, i el salterio tradustido de orden de este principe. 
Hí& aquí dos pfMwj^s qu^ yo be copiado del MS. que se con- 
aervaen el Museo británioo : 
" ■ # • • - ■ 

^' SaiMent li escuier^ eurettt de tnt&pairU 

lis Timt as ostels comreer lar cbeivimA, 

Le reis Hugon 11 forz CarlemaiA ape/<^ 

I4QÍ et le$ dttzce pairs ; si s* trait a une part. 

Le rei tiut par la main ; en sa cambra les i^enc^t 

Vólúve, peinte a flurs, e a perres de cristal. 

Une escarbuDcIe i luist, et clair reflambeat. 

Confite en un estache del tens le rei Golias» 

Duzce lits i á bons de cuivre et de metal» 

Oreillers de velas et lincons de cendal ; 

Le ti'ezimes en mi el taülez a cuknpas," ete»* ^ 



* £1 poeta describe en estos versos el hospedaje qae hizo 
Hugon, supuesto emperador de Constantinopla, a Carlomagno« He 
aquí una traduczion literal : 

*« Salen ¡os escuderos, corren pbr toda partcr 

Van a las hosterías a cuidar de sus caballos* , ' 

El rei Hugutí el ñierte a Carlomagno llamó 

A él i a Wdeee pares; trájeles aparte» 

Al rei tomó de la mano ; a su cámara los llevó 

Embovedada, pintada de flores, i de {nedraa crisjt^inas. 

£b ella luzió uu carbunclo, i claro resplandezió^ . 



Bd RIMA A$&SAJm^ 

^ P&r nía fo^ dial H reia^ Cario» *á Mt fol¿^, 
Onand Uipaba de auáiaur «i ^aiide k»f er¿p« 
. . Hi»rl>eiíai4f^cb$fV#air^m#ammjbrf^ 
. Si 90 smit ^afop^ U gab ai omfk il |^ dtatr^nit) 
TrancheraUl^ur les tmtes od m'espée ñprbíje. 
U mandet de Bes humes en ^vant de cent mi\e, 
II lur a cumandet que aient vestu bruntVs. 
II entrent al palais : entur luí s'aszstrent. 
Carlea vint de muster, quand la messe fu dite^ 
n et li duzce pairs, les feres cumpaina^ s. 
Devant vait li Emperere, car il est li plus rtcbes, 

Et portet en sa main un ranüset de olrre/^ etc. * 

♦ 

£b bien perceptible la semejanza entre estoü versos i 
los del poema del Cid; i por unos i «^oa se eeha de ver que, 
al principio se acoctom b r ó asonantar todas Itt Untas, no 
solamente las pares, tumo se usahoi en casteBaiio* Aun 
ctumdo &e conponia en rersos eortos, era ebntiiiiK», ao alter* 
nado, el asonante; de que es buena prueba el lai de Aucas^ 



Encastado en una clava del tiempo del reí Goliat. 
Alli hai doce buenos lechos de cobre i de metal, 
Almoadas de velludo i sábanas dé cendal ; 
El decimotercio en medio, i lábi^db a eompaa,** etc. 

* «' Por mi fe, dijo el rei, Carlos ha hecho follonia. 
Cuando bario de mi con tan grande lijereza* 
Hospédelos ayer-^noche en mis cámaras de pedrería ! 
Si no son cumplidas las burlas, como las dijeron, 
Cortaréles las cabezas con mi espada acicalada. 
Haze llandar deaus hombres mas de ci^i mil 
Hales mandado qvss vbtan arneses bmBidoe. 
Ellos entran al palaeío ; entorno se sentaron* 
Carlos vino áék nvHiaaterio acabada U misa, 
£1 i los doce pares, ks fteras oompaSíaa» 
Delante va el emperadm*,^ porque él es el mas poderoso ; 
I lleva en su mano un ranullo de oliva.*' etc. 



muA A$e»A^ntíi 31 

mt e Nicoletí9, eompüfínM en di sigla XII, i pmhficado en 
la colección dQ/abHmisF de Barfanaii^ eáídoii de 1898^ úmcm 
que mereze kionede estapoéite, teOdtmosftmenté alte««dapor 
los que, iaieBflM[>leD ü las leyes ín«trica« en qttó está escrita, 
han querido redazMa a la rima ordinaria, 

Pero basta ya de i^eyólver estas empolvadas antígüallaa. 
C<mcluiré con d<A o tres observaciones sobre la Índole del 
asonante i sobre su uso moáemo. 

Esta rima, en sentir de algunos, tiene él defecto de ser 
demasiado fázij, i solo adecuada para el diálogo dramátío^ 
i para el estilo seticilla i casi ÉEuníliar de los romanzcs. Peto 
por fázil que fuese, nunca podria serlo tanto como el veno 
sudto. No convendré, sin embargo, en que. ci. asonante^ 
ptrfecrionadt» por los poetas castellanas del siglo XVII, no 
eit^a fftm¿^ faaUKdad en el poetan iMunim^en nracho la 
fti^Hdad d^ Sus rimas la necesidad da repetir una misma nnt^ 
cfe^fiíVezws, la práctica moderna de evitarla coneonaate o risa 
completa, que en algunas terminaelofie» esfreeoent&íntty i k 
tnayor corresj^ondencia que debe baber entre las pausas de 
la versiñcacion asonante i las del sentido. Ademas hai 
asonantes sobremanera difíziles, i que solo un veraificador 
Capaz de aprovechar diestramente todos los recursos que 
ofreze el lenguaje, pudiera continuar largo tiempo. 

De las tres especies de rima, que han estado .en oso 
en las lenguas de Europa, la allterativ%* la consonante i la 



* La aliteración consiste ei^ la repetición de una nisma con* 
sonante imcíal en dos o mas ficciones cercanas, como se ve en 
estos versos de £nnio : 

Nemo me lacrimis decoret» neque/unerayietu 
i^axit. Cur ? volito t>ivu' per ora virum. 

Enpo i Planto gastaron mucho de este sonsonete, perfec- 
zionado después, i sometidb a leyes constantes por los poetaa de las 
nazionoB septentrionales, particv^rmente Dinamarca». Noruega e 
Islanda. 



32 itIMA ASONAÑTbi 

asonante ta ^rirtiera me' pareze que debe seth, ráéñm fsgeá^ 
dabte, según la db&ervacion ju^akna de 'CSeet<oii : noitíM" 
majñme dmilitudo in eomquieseendo. De hw otras dos^la 
condonante es preferible para 1^ rimas pareadas^ cruzadas^ 
o de cualquier otro modo tnezcladas $ pero' la asonante es, nó 
soló la mafi apropósito, sino la úntoa que puedb oírse con 
gustó en largas estancias o en composidones enteras mono* 
rímicas. El consonante es igualmente perceptible i agra- 
dable en todas las lenguas ; pero asi como la afiteincion se 
aviene mejor cóti los dialectos jermánicos; en qüé'dóminan 
las articulaciones^ asi' el í^onante es n\as acomodando para 
las lengiías, que^ como el c&stellano^ abundan de vodédés lie* 
nasi sonoras. / . ,' '' : 

üná ventaja, si no me engaño, lleta el asonante alas 
demás especies derima^ i es que, sin caer en él inéontenietite 
del fastidio i monotonía, produze el efecto de dar a la cová^ 
posición cierto color particular, según las vocides de qiie 
consta i lo que quizas proviene de que cada vocal tiene tierto 
carácter que le es propio, demasiado ' débil para percibirse 
desde luego, pero 'que con la repetición toma cuerpo' i se haze 
sensible. Yo no sé si mé engañó, pero me pareze que cier- 
tos asonantes convienen mejor que otros a cierto^ afectos ; 
i si hai algo de verdadero en los caracteres que los gramáti- 
cos Han asignado a las vocales, i qué deben sobreéaliif par- 
ticularmente en castellano por lo Heno i distinto de los so- 
nidos de esta lengua,* no puede menos de ser así. Sin em- 
bargo es factible que esté o aquel sonido hable de un modo 
particular al espíritu de un individuo en virtud dé ásociacio-»^ 
nes casuales i por consiguiente erróneas. Lo ' que sí creo 



* ** Fastum et ingenitam hispanorum gravitatem, horum 
kiessé sermoni facile quis deprehendet, si crebram a^pétitio- 
nem litterse A vocalium longe magnificeñtissimae» spectét. . . .sed 
et crebra fínalis clausula in o vel os grande quid son^t/* — Is. Vossj 
JDe poematum cantu et viribus rhythmt. . ' 



dm\ímm^ £8^ ^ne . cnmit^ mas ^ificUes Iq3 asonante^^ otro 
tanto ^mi mas agRidsri)|ea^P^ {Hp^cindiendo de la conexión 
que pnedan tener con la» ideas o afectos } ya sea que el pla- 
«el'piQ^AK^.f^ík pps^Os ¿gfit oQ^Jfpbm eupocie jí)e metro 
ft,,de isbüíA ig)m^ fmp0miíl9^. pcm la d^«dt«d YMiáda | 
Qcj^^dBÍ<oidii^rf9gtie tti9f de |i4u«}l9§ &»l¿«i üilfte 1a tim 
ntooai^yHlr^3^«|i m^\^ del tpd^ .|>fi^^pría0& ; o ata finil* 
wAí9I$>i|imeM4^ cefi^^eiop d^^9t^ mis^^pp ^p^J^^ oOfrltía i t«ii^ 
ple.kj|ii|i^flpd«i^cia^deQl9rpd€^Ui^gq^ ; 

: Hb a^vetó a aYí^nl;«r$í <^m: c4>s^i^o% ^dmeti^iiídtfiá 
f9tfi^ t^dasI^iiikÍQ .4? ioi ,ii^^ji^r^^.i ie^ iqiie Im poetas 
cfi^tíismm; podemos 1^0 tia^ afs^^^^^Q ciento fíudieRlil 
estí» diferentes iCfPlore^ i^anactéfes de la iMnailpia par^ dar 
aites bhms '^ Mini^ Ae la .rarieidi^ i f^ ei»,ri,uso d^ ella 
seitiAttíimps^to iigfies ^demasiado i§»ev«ras¿ Mu^ #^ guarde 
u» «ibtsoio íasDamit^ en lofii it^mao^es Jiric^y l^rUl^ i ojbras 
Itnevtts coi*{H3tt¿kne%je^li»)td^dQ e» rja2t>n ; pfíiO;(por qa^ 
«Bháíde:haaefilcKii^ismojQn todojftn.c^inifcp j^w p)9^Biaf4pí<xs 
íSKíenMáo un ácio jAí uiI dfata%7annj|ue c^fp^ d^ «iMl^.o 9103 
lieotfis)?' li^Qíá.de.cimplass^ese ^^n^llo d oid^ as. pt^r^ él w^ 
Tendadeel) 7í»^7*eiflbt9;68e:perdui3$M& .jpoa^iHleo.de ,una n^i^ma 
asonfiinela,.an:qae no is^freiseib^ siquiera el ^aj^^rito de la difi*- 
idéitf^ p^QSjla'lmi miiehlonaíayefriea una artificÍQSft ^ucesiom 
de «onaotes taiáos» qne ^ en fjaw};^^ et^ipis^nente uno jsiis. 
slM» lapck^ajA ciertos: termtoacij)ite0Íi^gpt#JM^^ de qué j&- 
maá ;S6:at):evei!i a .«láKr k>s Kcjbíiei'pa^^res 4e .esta fwi^ótona 
uMÍíotfDÍásL¿L .Ka 4ué i^ej^ui^ Jñadir al dvaiM otiatu^Mlad 
mtm, sujetándolo la iá del inotiíQ, )n¿) fvem:xifÁ píms^ifk f^rtio^ 
aaÍ%uDs^ pudo habéiiBele dejado siqíajera la variedad de riiuas 
quetantó deleita eñ lasxoiáledias de X^opedeV^iCalderoA. 
^ íQñé Tazón hai paraque nose pas^ de tmasonantQa ^tr¡<>^ «n 
los lanizés: hnpcevktos^ en las ^úbitaá mtitacian^g dept^ra^oeíM^ 
aCeetos i estilos ? Esta cuarta umácbíid ba conlHtHiido oafií^O 
a^^hn^idezi pqlbrea|iiMta::de jipmQn|a^ ^|yeiCQO.pQquíswas 
«Bcepciónes caracterizan 3I teatro cfspañollmqderao^r-TAvJ^ 

VOL. II. 3 



34 POESÍAS DB HKREBIA. 

W^^^Juizio sobre las " Poeúas de •/. M. ttérédia^* (Ntie- 

va TbrAf, 182á.; 

Sestimos^ no 30I0 satÍB&oci^Hi, sino ovgvXiOy en repetk Ion 
aplausos oon que «e han retíhido eníEurúpai AméncalM 
ploras poétícna de don J. M. Heredia^ Iknas de^rasgos «to^* 
lentes de ímajinacion i sensibilidad ; en uim palabra^ escrit» 
con verdadera inspiración* No- son oomuats los «ijnttpkw 
de una precocidad intelectoa) úomb la de este joven. Por 
las fechas de sus composiciones^ i la noticia que nés dar de si 
mi^mo en una de ellas, pareze contar aora veinte i tres aapB> 
ilashaique se imprimieron en 182i> i auna^una suen^ 
escrita desde 1818; cirennstwaola' que aumenta mutho» 
grados nuestra adqairacion a las bellezas de ieg^iio i estilo 
deque abundan^ i que debe hazemos mirar com siima in^ 
duljendá los lev'es defectos que de cuando en cuando ádver^ 
timob eh ellas; Entre las prendas que sobresalen en los 
opúi^culés delsefior Heredia^ se nota un juizio en ladistri^ 
bucion de las partes, una conexión de ideas, i a vézes una 
pnreza degusto, que no hubiéramos aperado cte mi poeta de 
tan pocos aHos. Aunque imita amenudo, hai por lo común 
bastante orijinalidad en sus fantasías i conceptos, i le vemos 
trasladar a sus versos con felizidad lás impresiones d^ aquella 
naturaleza majestuosa del ecuador, tan digna de ser contem- 
plada, estudiada i cantada. Encoiltramos partictdarmente 
este mérito en las comp^lciones intituladas : ^' A mi ca- 
ballo,"— ** Al sol,"— " A la noche,^' i **^ Versos escritos en 
una tempestad ;" pero casi todas descubren una vena rica. 
Sus cuadros llevan por lo regular un tinte sombrío, i domina 
* en sus sentimientos una melancolía, que de cuando en cuan* 
do raya en misantrópica, i en que nos pareze percibir cierto 
sabor al jenio i estilo de lord Byron. Sigue también las 
huellas de Melendez, i de otros célebres poetas eastellanos de 
estos últimos tiempos, aunque inoisieinpre (ni era. de espe- 
rarse) con aquella madurez de juizio tan. necesaria en la 



VOÉiaÍAS DB HBABDIAé 35 

lectura i la imitecioii de los modernos ; tomando dOveUo» por 
desgracia la afectación^ de arcaiiuiios^ la violencia de cons- 
trucciones^ i a vezes aquella pompa hueca, pródiga de epí- 
tetos^ determinaciones peregrinas i retumbantes. Diesearia- 
siosquesi d señor Here^ <k'uüa'*nu^va edición de sus 
cbims, las purgase de estos dé^ctbs^ í dé cartas Vozes i frases 
improj^as, i vdvioie al yunque algunos de sus versos^ cuya 
pro9odia no es enteramente exacta* 

Tenemos en esta colección poesías de diferentes carac- 
teres i estilos, pero balkonos mas novedad i belleza en las 
q^iie tratan asuntos americanos, o se compusieron para desao- 
firar sentimientos produzklos por escenas i ocurrencias reales. 
ía ftltima 'de las que.acabamos de citar es de este número, i 
como una muestra de las escelencias de nuestro jótvn poeta, 
i de los defectos o yerros' en que algunas vetes incurre, la 
copiamos aquí toda. 

Fersos escritas en tma tempestad. 

Huraean, hsracan, venir te siento, 
I en tu soplo abrasado 
Eespiro entusiasmado 
Del señor de los aires el al^oto« 

En alas de los vientos saspendido 
Vedle rodar por el espacio inmenso. 
Silencioso» tremendo, irresistible, 
Como una eternidad. La tierra en calma 
Funesta, abrasadora, * 

Contempla c<m pavor so faz terrible. ^ 

Al toro contemplad. ... La tierra escarban 
De un insufrible ardor sus pies heridos ; 
La armada frente al cielo levantando, 
I en la hincfaada nariz fuego aspirando, 
Llama la tempestad con sus bramidos. 

3* 



88 CDKÍ AS DB HBftteOIAv 



.«. I 



[i Qiíé láibes ! | qué ftiróv h • , 4 Msol témUAiid^ 

Velji en ttitíte vapor su ftz gloriosa, 

i entre;sus negriju» s«4ttbi!«s S0Ío vierte 

Luz fúnebre i sombría. 

Que ni es noche ni dia, 

I al mundo tiñe de cobr de muerte. 

Los paj arillos callan i te esconden. 

Mientra el ñero huracán viene volando, . 

I en los lejanos montes retumbando 

Le oyen los bosques, i a su voz responden. 

Tá llega .... ^ no le veis? • • . • { Cuál desenvuelte 
Su manto aterráádr i ihajeáitdso ! • • . • 
Xigpante de loft aiveé, te^ (saludo !••• • 
. Ved cómo en confbffloñ vuelim en torno 
Las orlas de un parda vestidura^ 
¡ Cómo en el orizonte 
Sus brazos furibundos ya se enarcan, 
I tendidos abarcan 
Cuanto alcanzo a mirar de monte a monte ! 

¡ Oscuridad universal ! su sopk» 

Levanta en torbellinos 

£1 polvo de los campos ajítado. 

Oid. . . • ! Retumba en las nubes despeñado 

El carro del Señor,, i de sus ruedas 

Brota el rayo velpz, se precipita. 

Hiere, i aterra al delincuente suelo, 

1 en su lívida luz inunda el cielo. 

i Qué rumor. . . « ? íEs lá ttavia ?•«•'. Enfurecida . 
Cae a torrentes, i oscureze el muftdó, 
I todo es confnsioh i lunrrorprofiándo. 
I Cielos, colinas, nübeíi, caro boÉsqiie, 
^ Dónde estáis ? ^ dónde estáis ? os busbo esa vano t 
Desparezisteis. • . • La tormenta ümforia 



1 



En los aires revuelve mi od^áno i 
Que todo lo sepulta. ••• < . 

Al fin, mondo fatal, hm separónos ; 
£1 huracán i yo solos estttiBQé» . 

¡ Sublime tempestad ! C^ino Ma tu müm^ 
De tu solemne in^piíiMra }i«iifJüdo^ 

Al mundo vil i miserable olvido» . . ' ^ . 
I alzo la frente de cUHfiía Ueno 1 
^ Do está el alma cobarde . 
Que teme tu rujir ? • . • • Yo en ti ipe elevo 
Al trono del Señor : oigo en las nubes 
£1 eco de su voz : siento % la tierra 
* Escucharle i temblar : ardientfi Uai^o 
Desciende por mis pálidas mi^iU^A» 
I a su alta majestiMl tiemblo i I0 adar^ 

Hai en estos versos pincelada^ y^eotes i i pa^aque nos 
den puro el plazer de la mas bella poesía» solo se echa 
menos aquella severidad q/#e es |ru^ 4^ Ipp acioA i del 
estudio. 

La siguiente es otra deiag obras del señpf Horctdia en 
que encontramos mas nobleza üdeFaeíon* 

Fragmentos descriptwos de un poema m^étno, 

\ Oh ! í cuan bella es la tierra que habitaban 

Los aztecas valientes 1 En su seop 

En una estrecha zona concentrados 

Con asombro veréis todos los climas 

Que hai desde el polo al ecuador. . Sus campos 

Cubren a par de las doradas niieses 

Las cañas deliciosas. £1 narao|o, 

I la pina i el pkitano sbnuite. 

Hijos del suelo equinoccial, se mezclan 

A la frondosa vid, alpino agreste, 

I de Minerva ál árlról majestuoso. 

Nieve eternal corona las caJ^z^s 



38 POBSÍAS DB HBftBDtA. 

De Iztaccibual purisimo, Orizaba 

I Popocatepet ; pero el invierno ' 

Nunca aplicó su destructora mano 

A los fértiles campos, donde ledo 

Los mira el indio en púrpura tijera 

I oro teñirse, a los postreros rayos 

Del sol en occidente, que al alzarse. 

Sobre eterna verdura i nieve eterna 

A torrentes vertió su luz dorada, 

I vio a naturaleza conmovida 

A su dulce calor hervir en vida. 

♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ■ ♦ 

Era la tarde. La lijera brisa 
Sus alas en silencio ya plegaba, 
1 entre la yerba i árboles dormia. 
Mientras el ancho sol su disco hundia 
Detras de Iztaccibual. La nieve eterna. 
Cual disuelta en mar de oro, semejaba 
Temblar en tomo del : un arco inmenso 
Que del empíreo en el zenit finaba. 
Como el pórtico espléndido del cielo. 
De luz vestido i centellante gloria. 
De sus últimos, rayos recibía 
Los colores riquísimos : su brillo 
Desfalleziendo fué : la blanca luna 
I dos o tres estrellas solitarias 
En el cielo desierto se veian. 
\ Crepúsculo feliz ! Hora ipas beUa 
Que la alma noche o el brillante dia, 
¡ Cuánto es dulce tu paz al alma mia 1 

Hallábame sentado de Cfaolula 

En la antigua pirámide. Tendido 

El llano inmenso que a mis pies yazra. 

Mis ojos a espaciarse convidaba. 

\ Qué silencio ! ¡ qué paz ! ¡ Oh ! ^ quién diría 

Que enmedio de estos campos reina alzada 

La bárbara opresión, i que esta tierra 



PpjfiSÍAS DE HBRBOIA. 39 

Brota mieses tan ricas, abonada 
Con sangre de hombres. ..•} 

Bajó la noche en tanto^ ,De la esfera 

£l leve azul oscuro i mas oscuro 

Se fué tornando. La lij era sombra 

De las nubes serenas, que volaban 

Por el espacio en alas de la brisa, 

Fué ya visible en el tendido llano. 

Iztaccihual purísimo volvía . • . . 

De los trémulos rayos de la luna 

£1 plateado fulgor, mientra en oriente. 

Bien como chispas de oro, i;etemblaban 

Mil estrellas i mil. .... 

Al paso que la luna declinaba^ 

I al ocaso por grados descendía. 

Poco a poco la sombra se estendia 

Del Popocatepet, que semejaba 

Un nocturno fantasma. El arco oscuro 

A mi llegó, cubrióme, i avanzando * ' ^ 

("ué mayor, i mayor, hasta que al cabo 

En sombra universal vetó la tierra. 

Volví los ojos al volcan sublhne. 

Que velado en vapores transparentes. 

Sus immensos contorúos dibujaba . 

De occidente en el cielo. - 

i Jigante de Anahuac ! ¡ oh ! < cómo el vuelo 

De las edades rápidas no imprime 

Ninguna huella en tu nevada frente ? 

Corre el tiempo feroz, arrebatando 

Años i siglos, como el norte fiero 

Precipita ante sí la muchedumbre 

De las olas del niar. Pueblos i reyes 

Viste hervir a tus pies, que combatían 

Cual hora combatimos, i llamaban 

Eternas sus ciudades, i creían 

Fatigar a la tierra con su gloría. 



^ BQB9IA& PlSf HSItl^mA» 

Fueron : de ellos no fesUii tú meB>on%. -^ 
^ I tú eterno serás ? T^l vez un día 
De tus bases profundas desquiciado 
Caerás, i al AitohtKtó luHs vastas tuinas 
Abrumarán : levantái^Anise atv-éllais 
Otras jeneraciondé, i dr^ulldi^ag 
Que fuiste negarán.. .. • • 

^ Qáiéá afinnavMe 
Podrá que aqueste ttftfiR¿o que hebítaaiOft 
No es el cadáver pálido i Útít^ntíe 
De otro mundo que fué ' 



• • . '• 



£1 romanze que ñigm e^ftw^ wn, M^AtMe sencillez la 
ternura del cariño filial. 

A mi PadrBy en sus dios* • • 

Ya tu familia gozosa 

Se prepara, amado padre, 

A solemnizar la fiesta 

De tus feMzes natales. 

Yo, el prífnero de tus hijos. 

También primero en la amante, , 

Hoi lo mucho que te debo 

Con algo q^ero pagarte. . 

¡ Oh ! ¡ cuan gpzoso confieso 

Que tá de todos los jp^res 

Has sido para conmigo 

El modelo i^ioiitable \ 

Tomaste^ a ciargo tuyp 

£1 cuida()o de educarme, 

I nunca a manos ajenas 

• 

Mi tierna infancia fiaste. 
Amor a todps lo^ hombres. 
Temor á Dios jne inspira ste> 
Odio a la atroz tiranía 
I a las intriga^ infaipes. 
Oye, pues, los tiernos votos 



I. 



Que por ík FihiíaMae, , 

1 que de su labio hatoilda 
Hasta el £i«riia 9e parkiii« 
Por larepeft.MM «Lioiolp 
Para la cUdui»!^ glUP^^ . . f 
De la oBpoMki^t^^ftdosAt 
I de tos lú^oa t«9»i|les* . > , 

Poco a poM ks«aotoni9». , 
Como loa JboU^^r«l9QM- 
En que un viejo árbol reoaze» 
Guando al knpídso dtl tienpo 
La foente'Ofg«li«Ba.«tetek. 
Q«e en UatnQ ídjo loa ve«» 
Tri&car i re^oarjarse, 
I que entre amor i respeto 
Dudosos i vacilantes. 
Halaguen con labio tierno 
Tu cabeza respetable. 
Deja que los opresores 
Osdu faczioso llamarte^ 
Que el odio de los perversos 
Da a la virtud mas reátze. 
En vano blanco te bizieran 
De sus intrigas cobardes 
Unos reptiles oscim>B, 
Sedientos de oro i de sangre. 
Hombreto^ogos..*. ! Empero 
Tu alta virlaid depnraMe» 
Cual oro al crisol descubro 
Sua finS^imos quilates. 
A mis ojos te engraqdezen 
Esos honrosos pesares, 
I si fueras mas dichoso, 
Me fueras menos amable. 
De la misera Caracas 
Oye al pueblo cual te aplaude, 



42 POESÍAS PE HBRBDIA. 

Llamándote cOn ternura 
Su defensor i su padre. 
Vive, pues, en paz serena : 
Jamas la calumnia infame 
Con hálito pestilente 
De tu hotior el brillo empañe. 
Déte en medio de tus bijo^ 
Salud áci bálsáñio i^uav«, 
1 bríndete amor risueña ' 
Las caricias eonyugaks. 

Esta composición nos haze estinaar tanto la virtuosa 
sensibilidad del señor Herectia, como admirar su talento.* 
Iguales alabanzas debemos dar a los cuartetos intitulados 
" Carácter de mi padre." Parézenos también justo, aunque 
sea a costa de una digresión, valemos de est^ oportunidad 
para tributar a la memoria del difunto señor Heredia. el 
respeto i agradezimiento que le debe todo americano por su 
conducta en circunstancias sobremanera difíciles. Este ilus- 
tre majistrado pertenezió a una de las prii^eras familias de la 
isla de Santo- Domingo, de donde emigró, según entendemos» 
al tiempo de la cesión de aquella qdonia a la Francia, para 
establezerse en la isla de Cuba, doude nazl<5 nuestro joven 
poeta. Elevado a la majistratur^ sirvió la rejencia de la 
real audiencia de Cairácas durante el mando de Monte verde 
i Bóves 5 i en el desempeño de sus oblig^ipnes no sabemos 
qué resplandezió mas, si el bonor i la fidelidad al, gobierno^ 
cuya causa cometió el yerro d^ seguir} o la integridad i 
firmeza con que hizo oir (aunque sin fruto) la voz de la lei ; 
o su humanidad para con los habitantes de Venezuela, tra^ 
tados por aquellos tiranos i por sus desalmados satélites cc^ 
una crueldad, rapazidad e insulto inauditos. £1 rejente 
Heredia hizo grandes i constantes esfuerzos, ya por amansar 
la furia de una soldadesca brutal que hollaba escandalosamente 
las leyes i pactos, ya por infundir a los americanos las espe- 
ranzas, que él sin duda tenia, de que la nueva constitución 



POESÍAS DE HBftEDIA. 43 

española pusiese fin a un estado de cosas tan horroroso» 
Desairado, vilipendiado, i a fuerza de sinsabores i amarguras 
arrastrado al sepulcro, no logró otra cosa que dar a los amer- 
icanos una prueba mas de lo ilusorio de aquellas esperanzas. 

Volviendo al joven Heredia, desearíamos que hubiese 
escrito algo mas en este estilo sencillo i nafaural, a que sabe 
dar tanta dulzura, i que fuesen en majror número las com« 
posiciones destinadas a los afectos dosaá^tícM e inocentes, i 
menos las del jénero erótico^ de que tenemos ya en nuestra 
lengua una perniciosa superabundancia* 

De los defectos que hemos notado, algunos eran de la 
edad del poeta ; pero otros (i en este número comprendemos 
principalmente ciertas faltas de prosodia) son del pais en 
que nazió i se educó ; i otra tercera clase pueden atribuirse 
al contajio del tnal ejemplo/ De esta dase son las vosea i 
temunaciones anticuadas, con que algunos creen ennobkser 
el estilo, pero que en realidad (si no se emplean mui eco-* 
nómica i oportunamente) le hazen afectado i pedantesco. Los 
arcaísmos podrán tolerarse alguna vez, i aun produziráo boien 
efecto, cuando se trate de a^ntos de mas que ordmana 
gravedad. Pero soltarlos a cada paso, i dejar sin necesidad 
alguna los modos dé decir que llevan el cufio del uso ó&* 
mente, únicos que nuestra alma ha ^M>dido asociar con sus 
afecciones, i los nms apropósito por consiguiente para desper-^ 
tarlas de nuevo, es'un abuso reprensible ; i aunque le veamos 
autorizado.de nombres tan ihistres como los de JoVbllanos i 
Melendez, quisiéramos se le desterrase de la poesía, i se le de^ 
clarase comprendido en el anatema que ha pronunciadotiempo 
hk el buen gusto contra los afeites del gongorismo moderno. 
En los versos de Riqja, de Lope de Vega, de los Aijensolas, nó 
vemos las vozes anticuadas que tanto deleitaron a Melendee 
i a Cienfuegos. Agrégase a esto lo mal que parezen seme* 
jantes remedos de antigüedad en obras que por otra parte 
distan mucho de la frase castiza de nuestra lengua. 

Uno de los arcaismos de que mas se ha abusado, es 1^ 



4é vímsáM» PB H]a»l»i»A4 

Inflexiw vevbid Jk^Hi, ammrOf temiettaf en fl se^Üd^ dQ 
pbnkeuftinperfecto iodicatívo. Bastam paMi cand^atle to 
oscttñ^ul que puede proávmvy i de hecho pri^ávit^ no poie^ 
vMfi£t9 por lo» diversos ofizios que la oonjugacion oaftteUw^ 
ticáe yk asignadcma; esto fpnaa del verbo. Pevo l09 tíyoder- 
XK)% L«9 QBpeciai Méleod0% &o oonteotOB con eli»oftB%M» 
la :han empfoadb en meptfboes que crec^om xko bft temdn 
jaouisu Lofi antigiioB en el iadkativQ &<» la hi^firoli ^í^ui 
qu&phtsonfunpefCacto. M^iosAe^i^ 1 a au f^^^ngfíla él ^^^^ 
Heredia^ le dan también la fuerza de 1^ deséala ffeíi^tmiM 
manera que^ según esta prá^iea, el tiempo mnWa, adeulas de 
BUS acepciones subjuntiva i condicional^ significa anié, 
amaba i habia amado. Si esto no es una vardadbra cOrrUp^ 
oion^ no sabemos qué merezca ese nombre. 

Otra cosa en que el estilo de la po^ia modiáma si6s 
pM«zé desviarse algo de las leyes de un gusto severo^' es' el 
caittcteEtzar los objetos sensibles con epítetos saoadob de la 
metafísica de las artes. En poesía no se debe decir que U» 
talle es elegante, que una carne es mórbida, que una pers^ 
pecttra es pintoatemtj que un volean o una oaítorata e9 
mbüme. Estas espre^one^^ verdad^oá bari^iásmbs' en e} 
i^raa de las musas, pertfeneisen al filósofo que aln^sa i 
etoi&Cft las impresiona producidas p<»*'la contempla^ton íde 
los objetos^ no al poeta, cujiio ofiááó es pintarle». 

C^mo.preservalivb de estos i otros vicios, mucho maadis-^ 
culpable en el señor fíeredia^quig en los escritores «^jue imita, 
le reéomen^unos el estudio (detúasiado desat^didó enttíé 
nosotros) 4^ los clásicos eairtdlanc^ i de los grandes modelos 
de la antigüedad* Ixmi unos castigaran su dicción^ 4 te 
harán desdí^^ae del oropel de vos^ desusadaii | los otros 
acris€Íar4o. su gusto, i le ensenarán a conservm», at»^ entre 
los arrebatos del estro, lá templanza de imajinacion, que no 
pierde jamas de vista a la naturateva, i jamas la exajera ni* ^ 
violenta. 

^os lisonjeamos de que el señor Heredia atribuirá la 



libetftttd ée este cenittta ¿sicanenle a nto far» émifio de ¥4rto 
4ár a Itti; obfaa acabadag, dtppo&i da un taknto tea' aobre»< 
Hftiile como él suyo. En cuftntoa la reeofankii mátiUéaliida 
tB'ttiíaiK^a a '^Los placeres dd ikinda(&OQlia'''de ao haaer 
Ata» V0r«o» i ni atm ^roitcgir I0& ya kéliaa, proÉArtarfainot 
allhmeiite eoñtm cite Bumdfo pdétí «i creyéaemo» que «1 
sefiot Htíred&t iaete caipaz dó Ifanulo • cabo.. Peoo lea 
ikÉúáMtiúeñ d&ÍB,n desalojar lan láettmente del eoraaom que 
vtík^^zcsMSn^utmifi qne la natutaleaa larmó pera letftit i 
éUspteftar eéd ^títí^i^A. R 



y. -^Éíbtiúgraff a española, antigua i moderna. 

HiiBiBNDóNósr pro^ueitó dar en cada númeto, ú núes- 
Ims ooupaoioneft lo permiten^ un articulo eobre la hibUo** 
gráfia eiqia&Qlay nos es induspenaatdé espboer antee d ^aii, 
método i esti3neion con que tratarémoa de esta parte de 
niieetrí^ Jieeratara. 

Reduzidá la lúbliogtafjía al cbno2Ío«iifto:de loa títoloe 
de lasobrn^^ Ikks cincmustaneiag delaaedicionei i asu rareza, 
eóipul^ ha^r loaa que sobrecargar la memoria, dn aiiDMa-< 
tar elpiMal de los conozámientoii oieotSAces. Debe rde» 
gársela en este die^tido al depóa&o de las curiosas ignoran'^ 
didf, de que tanto, se ocupan muchos hombeési -como ai les 
faltasen «osas t^ües que aprender para niigom de la sociedad 
en su bien estar IÍ8Í€i<»i moraL Se pareae mudio a la bet4* 
vití^ cuandb ^ la Itmlt» a una nomenclatura atsladaí |>ero 
una i otra deben ec^tor to la esfera de las cie»eiaa práye* 
ehosas al jánero humano, luf^o que s^ lea da una derta 
eátenaiolt. De peeo sirve saber cómo son el c^, corola! 
placenta de este u el otro vqetal, cuántos eatanA>rssy jéw* 
mencís^ esiüoa i pétalos tí^ie, i determinar d Jénero^ árdea 
i dase a qée perleúeae,,si despu^ de diátióguirle de los 



40 BlUt^lOGRAFÍA SSFAfiOLA. 

demas^ se ignoran sas usos para las artee^.ojaa pno^^dadea 
que poede eoiplear con.frnto el dtaeípulo de Eaiefilapio* Así 
en la biUiograiía : el que.la posea del modo quetjeDeraliii^cifte^ 
sucede, usiyrí, a, la mrn^ Á tal edkdion se dif^eneiaf da otea 
ea la errata que se halla ea ulia^ detervainada p^jiíia ; M ^ 
mas eecaaaeata o aqu^Ia^ icuál su precio eo lo»: mercada» 
de Europa. Bense empero alinea pasoa ama : háUese' del 
mentes Ae los autores antiguos menos oono»idos jenorateieote i 
discútanse las dotes de ios modernos que mas fa^sMa^aobre** 
salido; estráctense algunas obras $ avialí^ense otrfis; pótese 
por qué mereze la preferencia una edición sobre otra ; éche- 
se mano^ por decirlo de una vez, de la hlstcma, la litera* 
tura i la qrítica paraque sus . retoques i sombras den realze 
en el cuadro al claro de la bibliografía, i amenizada de este 
modo, ni el lector se fastidiará de los artículos que a* este 
objeto desuñemos, ni habrá perdido el tiempo, cuando sH 
passur como en revista los grandes hombres que han produ- 
zido los paises que en ambos mundos hablan la lengua 
castellana, le hagamos notar sus bellezas i defectos, pasar 
que puedan ser leídos con la precaución necesaria. . 

Falta aora que digamos ^o de los artículos a que 
daremos únicamente cabida, paraque no sea interminable 
esta empresa, i del sistema que se seguirá en su colocación. 
De los libros antiguos solo comprenderemos los de una 
suma rareza ; los que desgraciadamente no- hayan logrado 
el aprecio i celebridad a que son acreedcM*es ; los de autores 
que ocupan un lugar distinguido en la bella literatura por su 
castizo lengu^, o como poetas ; i. los que habiendo sido 
escritos por personas nazidas en el suelo americano, o^ tra^ 
tando de asuntos relativos a él, merezcan la pre&i9encia:ait]s& 
los infinitos que comprenden las voluminosas BióHoiecas de 
Nicolás Antonio, Huelo i otras. Mas. parcos seremos toda* 
vía respecto a los modernos, contentándonos conincluirf hss 
de un mérito indisputable, o los que se hayan adquirido* tona 



ndihfbMfia'qae én nuestro sentir sea usurpada* > Unos i aütot 
f«^án cdóeéioñ otüabáticamente por loa apdUdos de loa 
afdteréi^ cttiéíu^ de poner las correspondientes llamadas, 
sísai|^xe qae tenga dos el esodUiv, i sea ckado coa ürecoeiicia 
pdr uno i^ro. Esceptáanse de esta t«gla los ^ifrro^dff oa¿<i* 
lteiíi»i \m rommzerós i los cancioMeraSi que sdn mas eonozí* 
doé por kus lítalos que por los nombres de sns autoifs.*^Loa 
tradue^dres Célebres se hsdkurán medcionadcfs bajo el nombre 
det^autér de lá obra oríjinal^ siiaqoeUos no han merezido un 
arlMulO (Separadd por «tros el9critos.-^La8 obras anónimas 
wtax TOloeaáaB en la letra cfel nombre sustantivo o adjetiyo, 
por^e empoza su tHulb. 

- BaJste lo éspúesto para advertir la manera con que nos 
[koponai»9s ti^atar este asunto, i el oligeto i circunstancias 
de ^nuestro i4añ. Es sin duda sobrado vasto i grandipso, 
paraqne no se disimulen los descuidos e inexactitudes, debi- 
das a nuestra fidta de noticias, o a carezer el trabajo de la 
lentitud i callea que semejante empresa requiera. Quien da 
pt«^to, da dos vezes : por esta hemos preferido pres^itar 
desde luego a nuestros compatricios cuanto tenemos recordó, 
utas bien que, por atener a la ¡^rfección de la obra^ retardar 
su pdbSicac^n a una época indeterminada i larga. 



. AnaiL (Pjbdro Simón) nazió en Alcaraz^ ciudad de la 
p^idncía de la Mancha, i fué uno de los que en el siglo XVI 
contribayeron mas eficazmente con gramáticas i buenas 
traducciones, a facilitar el conozimiento de las lenguas 
griega i latina. Son varias las obras que escribió, sobre 
la&. que. puede consultarse a Nicolás Antonio, mereziendo 
ent^^e coilas particular ¿precio su Gramática i su Cartilla de 
la:iengua griega^' impresas en Zar^ozaen 1^86^ idijEerentes 
vezes después* De sus traducciones es mui celebrada la de 
los Ocko libres de República de jíristóteks^ publicada en 



41 BílKltKUlAFiA BfiPAfiUJUU 

EñXñ^é^ en 1564, U cual eé mas apreclaUe <)«9 Dfcrfi qi}fi 
existe ' de un apónimo, según el dictamen de PeUücer ea m 
BtíUióteca de traductora. Este^dice^ 4"eáe conasryídiaiiA 
ejenítdar de dicha edición ea la fáhUateoa del^Pdnciitejái 
B8pa£iB^ i nosotros ballamoa anmuoado otro en elJNck 11 1^ 
del catflogo de Salva*. La ^eraion delaa ComedUu c^e Té-* 
rencio^ imptesa la rez iprimera^n Zaragcyza aSo.lS77 tax Ssrút 
i la última en Valencia por Monfort el año 176B exiáúBVohu 
é» Svo.y pasa por modelo de^radáccioneai de léis¿ui)e>,cotot) 
k> nota Fabrició ettXa BSMótkeca Itstiimí i íockxr (tódaria 
mejor ^té eléjio la venüust de ios diez i seis lihroe de rías 
Epístolas de Cicerón, llamadas volgarmente ii^nfliasfs^ li| 
^tíé pttííctítójkéese tan <:astelkma^ p^r copiar las pakd:»ras del 
tnistíio Abril, ^ no oliese naéd « la lei/^%ui latina, de donde 
¿e Atnnb. Mayans mendcma en la pajina 111 d^l Speeimen 
de ^u biblioteca una edición de Valencia de 1S7B en á\o^ 
thad antigua de consiguiente que todas las cUadaa por Nica-» 
td^ Antonio* ]S8ta tradutioioii^ aqoínpa&ada del testo latino> 
óe imprimió en Valencia aáo 1794 en 4 viols. Sro^marq^ 
(tío.477deloatál.deSaM.) 

Ab17 ZaCARÍA IaHÍA AbSN MoHABCBD Bj^N ABlMMD 

Ebn el Awam» Libro de jígricultura, tradusádo ai caste-^ 
llano y anotado por don Josef Ant. Banqueri. En árabe 
i español. Madrid, imprenta real, 1822^ 2 vols. en foU 
{Kó, é delisatáL de ¡Sdlvá). CaSiri, en su Bihliotkeca ara- 
hico^hkpaná páj. 323 i sigg.4eÍ4;oino I^ fadbia dado ya n^tici» 
de e^te escritor sevillano i de bu obra MS. que eKi$te'eá el 



^ Elt^atálogo que en Mayo del año último lia pifUicadó 
D. Vicente Salva, enHgfrado español en Léndres i librero en el 
Ko< 1 24, Regeni Street^ no solo está ll6tio de escelentdft nótuá 
biblíogr¿ficaft i literarias, síbo que paraeba qae su almacén es el 
«fasbiea sártido de Utoés españdes qne en Emropa existe» 



títBLtOG'RÁVÍA ÉSPaSoLA. 49 

&0arial, áe qvié se sacó ía copia por lá cual hizo Báhqueri 
su traducción. Este Hbro viene a ser un compendio de lo 
mejor 'qué en materias de agricuhura dejaron escrito los 
autores antiguos i los árabes modernos. Los grandes pro- 
pietarios de América harán bien en estudiáirle, afin de abonar 
i preparar sus tierras, sembrar i cuidar las semíBas con el 
esmero i método, que tanto distingue a algunas provincias 
meridionales de España, cuyas fértiles campiñas parezen 
otros tantos verjeles por k imitación práctíea de las máximas 
jcopóriícas délos árabes. 

Abxjlcacím Tarif. Historia verdadera del Rey Don 
Ho^rigOj en la qual se trata la causa principal de la pérdida 
de Espam^y y la conquista que de ella hizo Sñramamolin 
jilmánzor.'^Segunda parte de la historia de la pérdida de 
Mspañdy y vida del Rey Jacob Almanzor ; en la qual se da 
particular cuenta de todos los sucessos de España, y África, 
y las Arabias kcísta el Rey Don Encela, Ambas partes 
traducidas de lengua arábiga por Miguel de Luna, Va-- 
Imda, 1646. i)o\i vols. en uno Ato, (Nó. 7 del catál. de 
Salva). Hai otras muchas ediciones de esta obra, de la 
que no haríamos mérito, si su titulo, las repetidas impre- 
siones i aun traducciones que de eUa se haíi hecho, i el artí- 
culo de Nicolás Antonio, donde habla de Miguel de Luna, 
no pudiesen concillarle mas crédito del que realmente nierezé. 
Nos contentaremos con copiar, para contraveneno, el juizio 
de Conde én el- prólogo a la Historia de los árabes, cuyo 
voto es decisivo' en la materia. ** No mereze mencionarse, 
*^ dice, la absurda fábula, que con título de traducción de la 
*^ historia de Tarif Aben Taric, publicó el morisco Miguel 
**' de Lunai ' qtie lá finjió, manifestando su ignorancia en la 
^^ materia, i su impudente osadía literaria." 

Academia EspaSola dk la Lengua. Algunos de 
los vicios comunes a este cuerpo con los demás literarios, 
aparezerán por el artículo siguiente, reservándonos hablar 

VOL. II, 4 



60 BIBLIOGAAFÍA BBFAfiOLA. 

sobfe 8u Diccionario, Qramáiieu i Oriñgrafía en IO0 raspee* 
tíro8 de cada una de estos obina. 

Academia (Rbal) oís la Historia. La oeesion de 
hablar de sus Memorias nos la ofreze mui i^Nnriuna pasa 
presentar a nueslx^os compalrtoios los males qne han ocaaio» 
nadólos cuerpos fiteraños^oaalessoo sus vicios mas comunes^ 
i si es dable ^pKoar remedio a algunos. 

La répíblica de los letras debe llamarse despoti«no tras 
bien que república, desde el momento que existen corpora-* 
clones^ interesadas en que no descuelle ni sea tefddo por 
sabio quien no pertenessca a su seno; orgollosas panrá fijar 
con su autoridad lo que solo pueden establecer la raaon^ ci 
uso i el debate entre los literatos | i poderosas en demasía 
para deprimir a los que no se someten Immíbksa «as lidias, 
o se atreven a tratar matólas que creen dlae pecnUarai de 
su instituto* ^^ Los cuerpos sabios, decia Saint'Pierre en di 
prólogo a la Cabe^ Indiana, solo sirven, por su ambvp 
oion, envidia i {U!eocupaciones, para oponer ostí^eulos a 
los progresos de las ciencias/' £s verdad que cuentan 
entre sus individuos personas doctAs que han sido arrastradas 
por el espíritu de rutina, o por la imposiIñUdad de 
prosperar fuera de su esfera; pero los trabajos de estos 
mismos hombres se resienten de faltarles los dos estímulos 
mas poderosos que pava obrar recono29emoB, ri interés ida* 
mor de la gloria. Aquel i esta dess^rezen, o se disminuyen 
a lo menos notablemente, cuando, confundidos los trabajos, 
o distinguidos tan solo por iniciales, que no todos los lectores 
se tíuidan de descifrar, resulta de la obrtt la reputación del 
cuerpo que la publica, mas bien que la del individuo que' la 
compuso. Ya haremos ver mas adelante, que sujetos que 
han intervenido en la corrección, aumentos i publica^cm dd 
liltimo Diccionario de la Academia, son capases de recti- 
ficar, i rectificarán de hecho, muchos de los errcn^ea que 
contiene, solo por la razón deque aora se les atribmitan 



n 

u 



«ücbmvasmnte im damAmttoBy miéstrae nfalgtttía penoiia 
detenoiiiada podía ap^ezer áfitea cuJfMibte. TambkA maiil* 
l^taréaios que éí haber pretendicio la Academift que nadie 
püdieio piddioar oteo JDumnmio de la htigtta, eñ la ver- 
4i4(%ca causis de qnie no tengamoA a)M»^bu^o« 
.; Teco «1 mayor perjuicio qiie ^canejattitee eorpoeacioiiea 
ocasionau, es dd>ido al espíritu l»eal i doonnad^ur de qaé 
«e reiri/sten^ para no permitir q^ de piense út diirtiiita modo 
que ellas, fié lean otros IMnros qt^ los de au decdon, ni 
haya wma medios de sabet que loi» señalados por su ínteres, 
piarcialadad o ^iofafieifik. Guái^eti^ \Am los congresos I 
gobiemps amerítanos de <»pear en ningim tiemjK) DireccUmeé 
de €$tudios^ €N&0ai^mentados con los males que a Espafia no 
podk menos de produzir su desacuerdo sobre este particular ; 
i puesto que k erección de estudio» jeoemies párese nece* 
saria para el estado presente de la América, procuren sepa- 
rarse en su pUm euan^ sea posible 4el de las universidades 
estabkzidas en Europa* Casi todte traen «ux)rfjefl de tiem- 
pofiile atisaso i de barbarie : of^en demasiado impuro para- 
que pu$ estatutos s^^imen vigoren la 4pOca déla raaeon i 
bs hizes. Cot^nse aun auperfiziiübnente los estudios 
n^a de S^ Isidro 4e |kfadi4d, eegun los planteó la eabidurf a 
del ministro Roda, pon las universidades de- España i de 
Amérka, i se advertirán suprii^iidos todos los monstruosos 
defectos que en estas se notan. Allí eslia atendidas las 
dénmelas exactas! ñaxcas con preferencia; se da el ddudo 
lu^r a la ¿istoria i disciplina eclesiástica, ramos que o 
se niii:aa como ae^undarios, o aon del todo deseonozidoa eu 
las universkbuies^ los elementos de la moral i del derecho 
públisoo tienes sus cátedraf | las hai también para las lenguas 
sabias, no niénos que ps^a la historia literaria ; los profe- 
sones «ntraa a sieirio^ t^o esábiendo matriculas i certificados 
que aada pruebim i para nada deben eaájirse, sino si^et&n.* 
(toie a un examen, donde se luuse el escandallo de su saber, 

cosa inaveriguable por medio de los argumentos en forma 

4* 



52 BIBUOGRAFÍA BaPAÑOLA. 

sUojístipa ; i admitidos finalmente a* la honorífica clme de 
maestros de la juventud^ solo tienen que cuidar de su ense* 
ñanza i adelantos^ i no ^ las intrigas de los claustros, ni de 
las disputas i altercados^ que tan frecuentemente deshonran 
las reuniones de los catedráticos académicos* £1 discípulo 
por su parte tampoco tiene que pensar sino en granjearse con 
su aplicación i buenos modales la benevolencia del maestro, 
de sus compañeros i de la sociedad, ante la cual ha de pre* 
sentarse un dia a desempeñar las funciones del destino que 
la suerte le depare, adornado de los conozimientos necesar-^ 
ios, aunque nunca haya vestido bayeta negra, ni se halle 
condecorado con aquella borla que se obtiene después de 
una magnífica cena, de una burlesca cabalgata, de un ve- 
jamen mas ridículo todavía que ella, i con un espaldarazo^ 
igual al que confirió la orden de caballería al manchego 
don Quijote. 

Volviendo ya de esta digresión, que a muchos parezerá 
intempestiva, pero que nos ha arrancado la convicción de 
la verdad i el deseo de que se precava el mundo nuevo de los 
achaques de que adoleze el antiguo, debemos ^cir, que la 
Academia de la Historia, haziendo publicar varias memorias 
de sus individuos, revistas por los respectivos autores i bajo 
el nombre de cada uno de ellos, les obligó al menos a que las 
trabajasen i puliesen con el esmero que cada cual emplearía 
en sus producciones. Por dicha razón se encuentran mu- 
chas disertaciones apreciables en la colección de estas Me^ 
morios j que consta hasta el dia de 6 tomos 4to.. marq. 
publicados desde el ano 1796 al 1821. (No. 11 i 12, catál. 
de Salva), Las que particularmente recomendamos a nues- 
tros lectores, son : £n el tomo primero : Sobre el or^en i 
patria primitiva de los Godos, por 2>. Ignacio de Luzan i 
por D. Martin de Ulloa. — Sobre el principio de la monar- 
guía goda en España^par D. Martin de Ulloa.-^Nbticiade 
las ruinas de Talavera la vieja, por 2). Ignacio de Hermo^ 
silla i por D. José Comide — En el segundo : Tr(Uado de 



BIBLÍOGIIAFÍA BSPAÍ^OLA. 63 

cronolúfía para la historia de España, por D. Martin de 
£/Koa.— En el tercero : Eiqpo de Antonio de Lebrifa^ por 
D. Juan Bautista Muñoz — Noticias de las antigüedades 
de Ckibeza del Griego, reconozidas por D. José Corfude.'^ 
Sobre el principio de la independencia de Castilla, i sobera- 
nea de sus condes desde el célebre Fernán González, por el R. 
P. fr. Benito Montejo^^AntigiJíedades hispano-hebreas con- 
'venzidas de supitestas. Discurso histórico-critico sobre la 
primera venida de los judíos a España, por D. Francisco 
Martínez Mtmna.'—Ilustracion del reinado de D. Ramiro II 
de Aragón, por don Joaquín l^aggia. — En el cuarto : JBto- 
jiú histórico del Cardenal D, fr. Francisco Jiménez de 
Cisnéros, por don Vicente Go7tzález Atnao. — Ensayo 
fiistórico-crítico sobre el orí/en i progresos de las lenguas, 
señaiadamente del romanze castellano. — Diccionario de al^ 
gunas vozes castellanas puramente arábigas, o derivadas de 
la lengua griega, i de los idiomas orientales, pero introduzi- 
das en España por los árabes, por D. Francisco Martínez 
Marina. — Impugnación al papel que con título de Manda 
i C'értima celtibéricas dio a luz el P. fr. Manuel Risco, por 
D.Juan Francisco Martínez Falero. — Discurso sobre los 
autores e inventores de artillería que han Jlorezido en Es^ 
paña desde los Reyes Católicos hasta el presente^ por D. Ft- 
cente de los /2ío6-.— En el quinto : Disertación histórica sobre 
la parte que tuvieron los Españoles en las guerras de ultra-" 
mar o de las Cruzadas, i cómo influyeran estas espediciones 
desde el siglo XI hasta el XP' en la es tensión del comercio 
marítimo, i en los progresos del arte de navegar, por D* 
Martin Fernández de Navarrete. — Sóbrelas apariciones i 
el culto de nuestra Señora de Guadalupe de Méjico, por D. 
Juan Bautista Mtíñoz.'-^Sobre la moneda arábiga, i en es^ 
pecial la acuñada en España por los principes musulmanes, 
por don José Antonio Conde. — Sobre las diversiones publi - 
cas^ por don Gaspar Melchor de Jovellános. — El sesto 
comprende en su totalidad un Elofio de la reina doña Isa^ 



54 BlBtlÓGHAFÍA BSPAIíOLA. 

bel con la hisi&ria mas esterüa i exacta que se ha publicada 
hasta eldia de ^u femado, acompañada de varios docuriten- 
tos inéditos mui curiosos; todo por J5, Diego Clemencin. 

AcosTA (CkisrróvAL), nazido en África í itíédico de pro- 
fesión, imprimió tn Bárgds el año 1578 en 4to.' í^actado 
de las drogas, y medicinas de las Indias orientales, can sus 
plantas debtdadas al bino. (No. 14 del cat, dei Salva.) Esta 
obra se publicó en francés en Lyon ano 1602, o 1619, en un 
tomb en 8vo. como lo dBce Brunet en su Manuel du Libraire ; 
en ingles, Londres, 1604 en 4to ; i en latin, compctodlada 
por Dubío, aSo 1682, en Atabéres. Tenia ademas escrita, 
a lo que nóá dice un amigo suyo al principio del Dratado en 
loor de las mugéres^ otra intitiílada: Discurso delviyede 
Indias orientales^ y lo qué se navega por aquellos paisés. 
Son suyos también dos libros de mediana rareza, el tino el 
yft citado Tratado en hor de kts mugeres, Venetia, 1&93. 
4to. (No. 15 del referido cat. de SálvdJ, i el Tratado en con- 
tra y pro de la vida soltíariat con otros dos tratados, Penetia, 
1692. 4to. (Jfo. \7 del referido catálogo). 

AcostA (P. José), tiaíió eñ Medina, fué jesuita í víajá 
fot varias partes de ambas Américas, examinándolas con 
detención e informándose de tos naturales 1 habitantes de 
aquellos países, para redactar su Iñstoria natural i moral 
de las Indias, de que Conozemos las siguientes edidones. 
I<a primera es de Sevilla, 1590, en 4to.; la segunda también 
de Sevilla 1691, en 8vo; Id tercera dé Barcelona, 1591, 8vo} 
la cuarta de Madrid, 1608, en 4to. (cat. dé Salta, No 18); 
la quinta de Madrid 1610, 4to; i después ya no se hizo nue- 
va impresión hasta la del año 1792, que salió en Madrid en 
dos tomos en 4to. (No. 19 de dícko catálogo). La traduje- 
ron en latin Teodort) de Bry, que la insertó en lá parte tercera 
de la Historia Occidental, i Juan Hugo dé Linschot, cuya 
versión hallamos en la p^rte ñoña de la obra francesa Des 
grands Voyageurs. Una traducción alemana salió en Franc- 
fort año 1617 en fol.; otra flamenca en 4to. que se incluyó en 






BIBUOOBAFÍA KSPAÍíOLA, 56. 

la colección de viajog impresofi en olandes ^ Joan Pablo 
Galucci Salodiiano la tradujo al italiano^ Venecia^ 1506^ 4to*. 
(No. 21 del catálogo de Salva) i bialmente la poso en fran- 
cés Rob. Regnault Cauxois^ de que hai ciiatm ediciones en 
8yo, faeefaas en loa años 1598^ 1600, (Nq. 30 del eatúlQg» 
de Salva) 1606 i 1608. Finelo dice^ que esta historia ^^ ea 
la mas \ñ&ú recibida que ha salido, i que sin admiración bo 
puede leerse." De cuyo dietámea no disiente mucho CIb- 
vijero afirmando, que ^^ está sensatamiente escrita, aobre todo 
^^ en lo relativo a las observaciones físicas sobre el dima 
^^ de América." Parte de los materiales para la historia 
hablan sido publicados anteriormente por el mismo Acosta en 
la obra latina2>e natura noH orhia et de promulgatione Etan- 
gelü ajmd Barbaras^ impresa en 8vo. dentro i fuera de Espa- 
¿a, en los años 1589, 1591, 1595, 1596, fJVó. 22 del catálogo 
de Salva), 1598, 1606, 1608 i 1670. Las demás obras de 
este escritor no pertenezen a nuestro propósito, pudíendo el 
que guste enterarse de sus títulos, acudir a la Bibliotheca de 
Nicolás Antonio^ 

AcufÍA (Cbístóval db), natural de Bárgos^ siendo je- 
suíta estuvo en la América meridional, i recorrió gran parte 
•del rio de las Amazonas, adquiriendo las importantes noticias, 
que, vuelto a España^ publicó en el Nuevo descubrimiento 
del gran rio de las Amazonas. Madrid, en la imprenta del 
reyno, 1641. 4to. Va al ñu un- Memorial al rei pidiendo la 
conG^oista i predicación de aquellas tierras. 

£n el número anterior del Repertorio^ hablando déla 
Colección de Viajes coordinada por D. JKCartin Fernández de 
Navarrete, que todavía no habíamos logrado ve^ a la saxon, 
tuvimos que copiar lo que de eUa dijo el Boletin jeográ/íco, 
que se publica en Paris, i en una nota de la pág. 307^ lo que 
sobre la mencionada obra de Acuña afirma el mismo Boletín, 
difiriendo rectificar algunas especies para este lugar, que nos 
parezia el mas propio. 

Dice el Boletín, de autoridad propia, pues no lo encon- 
tramos en la obra de Navarrete, que Felipe IV suprimió rigo- 



56 BlBlflOGRAVÍA mVA^OUt. 

rasamente la obra de Acuña después de la elevación de la casa 
de [JBragimsia al tfono. Si esto se entiende de los principios 
de la restauración portuguesa^ que deben contarse desde di- 
ciembre de 16^^ no hubiera salido el libro de Acuña en 1641 
con permiso i a espensas de aquel monarca; i si de la época en 
que fué tratado Portugal como provincia rebelde, sabemos 
que hasta haberse desembarazado Felipe IV de otras aten- 
ciones i enemigos con el famoso tratado de los Pirineos, 
^juf^tado en 1659, no pudo . destinc^r tropas para reduzirle ; 
siendo el trascurso de 18 años tiempo mas que sufíziente 
paraque se difundiese la obra en términos que fueran inútiles 
las. mas esquisitas diligencias para suprimirla. Mucho mas, 
^i el JSo/e^n alude al reconozimiento que hizo Castilla de 
Ja iudepei^encia de Portugal, lo que no tuvo lugar hasta 
,1668, reinando ya Carlos IL Así es que la obra de Acuña, 
^nque de gran rareza, no lo es hasta el punto de existir solo 
cuatro ejemplares en el universo, como lo asegura el Boletin* 
Sin tomar en cuenta el del Vaticano, Brunet cita cuatro ven- 
tas públicas en que se ha visto la obra, i no debemos supo-- 
ner que en todas se ofreziese un mismo ejemplar. Nos atre- 
vemos a asegurar que solo en Inglaterra existen mas de cuar 
t^o ejen^plares: uno vendió en Julio del año pasado Mr* 
Evans¿ librero en Pall Malí, perteneziente a cierto sujeto de 
Madrid que guarda todavía otro. . . 

De lo espuesto se infiere, que Barcia tuvo sobrados fun- 
damentos en sus adiciones, a Pinelo para desechar como una 
fábula, cuanto acerca de la supresión de este lib^o se lee en 
la disertación que precede, a la traducción francesa que hizo 
de Gomberville con el título de Relation de la Riviére des 
Amazones. Pam, 1682. 2, vols.,12mo. Las verdaderas cau- 
sas de su escasez son el corto número de loa ejemplares que 
s^ tiraron, i el esmero co^ que, por su importancia, procurar- 
an conservar la obra sus compradores^ i adquirirla los esta- 
blezimientos i bibliotecas públicas. 

Advertiremos, antes de finalizar este artículo, que el P, 
Manuel Rodríguez, en el Marañon y Amazonas, volumen 



bibliografía mPAÍiiMuA. 57 

en folio, que did a luz en 1684, reprodujo cariínt^m lar obra 
de Acuña, incluso bu Memorial^ porque ya entonces se huta- 
ba con dificultad. 

Acü&A (Hernando d»), na^ió en Madrid a principios 
del siglo XVI. Alvares i Baená copia, en el Dkcianario Má- 
tórico de los Mjos de Madrid', el elojio que de este poeta hizo 
Sedaño en el tomo segundo del Parnaso español, diciendo 
que ^^ su iójénio fué uno de los mas sobresaUentes de su 
^^ tiempo, no inferior al de su contemporáneo i grande amigo 
•" Garcilaso de la Vega, i que en algunos particulares le 
*^ aventajó, como en las traducciones del latín, en qué aquel 
*^ no ejerzító su pluma, i en otras varias obras/' Al paso 
que reputamos exajerado este juizio, i que no es fácQ adi- 
vinar cómo fué superior Acuña a Garcilaso de la Vega en las 
traducciones del latín en que este no gerzitó su pluma, no 
podemos dejar de maravillarnos de que la Academia española 
en su gran Diccionario no mencione entre los testos déla 
lengua a este poeta, que fué sin disputa uno de los mejores 
de su edad. Tampoco se comprende, cómo de sus varias 
poesías, que publicó por primera vez su mujer do&a Juana 
de ZuSiga en Salamanca el año 1591, no se ha hecho reim- 
presión ninguna hasta la ejecutada por Sancha en 1804, un 
tomo en 8vo. marq. (No. 23 del catáL de Saivá). La tra- 
ducción en verso, i no ew prosa, como equivocadamente lo 
dice Nicolás Antonio, del Caballero determinado de Oliverio 
de la Marcha, es una de las obras mas esquisitas del autor i 
nías apreciables de la lengua castellana, por valernos de las 
mismas palabras de D. Juan Sedaño en el lugar antes citado. 
Las ediciones de esta traducción, de que nosotros tenemos 
noticia, son las siguientes : Sedaño cita una de 1552^ sin es- 
presar el lugar donde se hizo ; Brunet tres de Ambéres, del 
año 1563 en 4to., del 1555 en 8vo. mhrq. i del 1591 en el 
mismo tamaño ; Nicolás Antonio únicamente menciona una 
de Salamanca del 1573 ; en el cátaL de Salva, No. 1299 halla- 
nos una de Madrid en 4to. del año 1590, i nosotros hemos 



66 BIBUeOAAFÍA ESPAffOLA. 

visto otra de Büreelooft d$ 1565 tambka en 4to. Casi todas 
están perfectamente ^ecntadas^ i las acompa&m buenas lá*- 
minas^ grabadas bien en madera^ bien en cobre» 

AcOsaa (Cristóval)^ sabemos pct Clav^jero^ en su 
Historia antigua de Mijko ( pagg.d96 i 3S)8 del tomo II# e» 
la traducción publicada d ano áUimo en Londres)^ que fu4 
mejicano^ de la reUjion de Sto. Domingo^ i que escribía so^ 
bi'e la doctrina cristiana en lengua zapotees, i también un dic*^ 
cionario de esta lengua* Habiendo quedado ambas obrasr iné- 
ditas^ no debe pareeer estraño que Nicolás Antonio, Pinelo i 
su continuadpr Barcia hayan omitido este escritor. 

Aguilab (Estívan) fue natural de Guadalajam en 
América^ de la compañía de Jesús, murió en Mé}ico a&o lOSS, 
i escriUd Serm(mes varias mni i^preciables por la gravedad 
de su estilo i pureza en la dicción, según afirma Sotndlo en la 
SibUotheoajemíticcu Hi20 tombien un poema en hexámetros 
latinos, i varias poesías en esptmd 5 pero a lo que creemos^ 
solo el poema latino ha visto la luz pública, en una colección 
de varias poesías publicadas en Méjico en 4to. el e&o 1(M0 
con motivo de la llegada del vir? ei el marques de ViUena. 

AoDiRRB (f R. MiGUBL JE>B), natural de la Plata en el 
Perú, augustíniano i proviaeial de au relijion en Llma^ 
escribió Población de Paldivia.-^\. S. 



Vl^^Infarme XXI de la sociedad de escuelas británicas 
i estf armeras, a la Junta jener^l celebrada en Landres 
el 15 de Mayo de 1U26, con un apéndice. 

En este informe se da una concisa noticia de los trabaos 
de la sociedad londinense^ cuyo objeto es propagar la ins- 
truccion elemental en todos los pueblos, i particularmente 
en las clases inferiores abandonadas casi en todas partea a 
la mas tenebrosa ignorancia^ i por consecuencia a la supers- 
tición i la depravación. Nuestro primer deber es tributar 



a este! cuerpo^ a nombfe de la Aniérioa, ndeitra gn^tad 
por mtí «ervIeioB. a ki cama de k especie huHiatia, i paiti* 
culanneote pot el esforiadó i Jefiet^oM empe&o que ha tomado 
en b difusión db h» luzes I de la inoi^ en nuestro conti- 
nente. Su informe presenta el campo mas vasto a que 
jamas ba esten^ád sif aüqlon di es|>íritn de tma desinteresada 
filantropía* La Gran Btetaña, Irlémda^ INiíamarca, Sueda, 
los I^aes-Bajos^ Francia, Grecia, África, la India oriental, 
la Persia, la América, las islas.de la mar del Sur, tienen 
ya gran número de escuelats fondadas bajo los auspicios o 
aegun el método de la sociedad central de Londres, i en 
nniehos de estos países se han eetaUezido también socie- 
dades que eómtinican i eo(^»eran con ella en la grande obra 
de la eivíHzaéion nniversal. Nosotros nos limitaremos a 
estractar del apéndice kr relativo a nuestros estados, en qne 
vemos con parficalar coibplazeneta la parte activa que el 
dero secular i itgnlar ha tomado espontáneamente en esta 
aanta empresa. Quiera el cielo conceder a la sociedad de 
Londres i a sus dignos codperadc^s en ambos mundos la 
mas dulce de todas las recompensas, que es la de ver pros- 
perar tus trabajos, mejorándose las costumbres con la edu- 
eacion, i dando asi un cimiento indestructible al imperio de 
la libertad i las leyes. 

En un informe del sr. don Vicente Rocafuerte, minis- 
tro mejicano, hallamos las noticias siguientes : ^^ La primera 
escuela lancasteriana se abrió en Méjico el 22 de Agosto de 
1H22, i por una de aqucüas ocurrencias singulares de las 
revoluciones, las salas de la in<)ttísicion, aquella enemiga 
declarada de la luz, fueron trasformadasen un plantel de ciuda- 
danos ilustrados i libres. Enséñase a 300 niños en esta escuela 
según el nuevo sistema. Algún tiempo después el gobierno 
franqueó a la asociación lancasteriana de Méjico el grande 
i hermoso convento de betlemitas, en que se formó otra 
escuela, dividida en tres departamentos, i dirijida por dos 
profesores^ perfectamente instruidos en el sistema. En el 



60 . SSCUBLAS JLANCA6TBBIANAS. 

primero^ proporcionado para 660 nmos^ se les enseña a leer, 
escribir^ i contar, i aprenden ademaiá el catecismo relijioso i 
político, la .aritmética, la gramática i ortografía castellanar-; 
contribuyendo sus padres, si tienen medios, con ún peso 
mensual. £1 segundo contendrá 400, que pagarán dos pe- 
sos al mes, i servirá de matriz o escuela central, en que se for- 
men maestros i profesores para distribuirlos por las provin- 
cias, hasta que, llenándose los deseos del gobierno mejicano, 
no quede una sola aldea en el territorio de la confederación 
que no tenga su capilla, su escuela lancasteriana i su impren- 
ta. En el tercero habrá 300 niños, que picarán tres pesos 
por mes, i aprenderán latín, france^^ja^atemátiois, jeografía, 
dibujo, según el método lancastmano. En 1883 se intro- 
dujeron en Méjico las lecciones que se usan en Londres saca- 
das de la sagrada escritura, sin not^ ni comento alguno ; i 
aunque se opusieron algunos a ello, alegando era proibido 
leer estractos, de la biblia sin notas, prevalezi6 la opinión 
contraria, apoyada por el secretario de la asociación, el sr. 
Gandera, sujeto de mucha virtud i zelo por la relijion/' 

En cuanto a los otros estados americanos nos referimos 
a la carta siguiente de Mr. James 'Tliomson, a la escuela 
central de Londres. £1. espíritu de cj^dád cristiana que 
anima a este distinguido ñlántropo, §fi actividad, su zelo, 
verdaderamente apostólico, en promover la obra de la socie- 
dad de Londres, son conozidos del uno al otro estremo de 
la América meridional, i esceden 1& toda alabanza. La sen^ 
cillez i la amable modestia que brillan en la carta de Mr. 
Thomson creemos la haráp particularmente grata a nuestros 
lectores* 



K9CI7ELAS 'LANCA8TBRIANAS. 6l 

_ A la 'Comisiotí d^ la Sociedad de Escuelas Británicas i 

' Estranjera^. 



LMidres 25 de Mdyo de 1826. 

^ Señores, 



ia 



Cumpliendo con 'nuestros deseos^ voi a daros un 
bosquejo del adelantaibl^iíto i «stado actual de la educa- 
ción ea la América del 'Sur. Comenzaré pórBuenos-Aires^ 
i baUaré .de los. otros estados en el orden en que los he 
recorrido. . Cuando 6it|3de Buenos- Aires en Mayo de 1821, 
habia en aqueEa dudad ócbo escudas de niños protejidas 
por los majistrados, rtodas conducidas, mas o menos, con- 
forme a vuestro .atenía. Habria, según creo, como otras 
tantas, escuelas en las aldeas reciñas, también bajo el cuidado 
de los májistrados ;-:p6ro no -se biibian reduzido todavía a 
vuestro sistema. Yo visité algunas de ellas para organi- 
zarlas con arreglo a él, pero los incesantes alborotos políticos 
de aquella desgraciad^jjoca -impidieron se llevase a efecto 
lareforma^ . 

^^ A mi salida der^enos- Aires se pusieron las escuelas 
bajo la dirección de un eclesiástico mui respetable, que yo 



creia fuese -cíq[mzMm|ponduzirlaB bien; pero sea que no 
poseyese bastante el sistema, o que quisiese aplicarlo con 
algunas modifieaceioaes^ lo cierto es que las escuelas, lejos 
de adelantar, «e atrasaron. Asi continuaron las cosas algu- 
nos meses, hasta quj^J^ sociedad que se hábia formado {¡peo 
antes de mi partida, ser^srganizó, i sacudiendo el letargo, 
tomó a pechos la reforma de la educación según vuestro 
sistema. 'Mucho se ganó con esto; ji tengo el gusto de 
deciros que he recibido noticias recientes de^quela sociedad 
sigue trabajando con eficazia, i probablemente logrará mas 
i mas fruto cada año. Habiéndome vosotros encargado que 
os nombrase los, individuos con quienes me pareziese que 
podíais llevar correspondencia para promover la educación 
universal, objeto de vuestros .cristianos .trabajos, os hablé 



6S SaCOBLAS iJKN'eAS'raKIANAS. 

d^ don Bartolomé Mx&oz, dignísimo eckeiástico, secrettorio . 
de la antedicha sociedad^ que animado de una activa bene- 
volencia, se interesa vivamente en éL Con este sujeto podéis 
enteud^i^ iitüliimainente, i eetoi seguro de que será gran 
satisfacción para él i p^ra la sociedad toda el recibir carta 
vuestra, i ayudaros en e$ta sania causa. 

^^ No sé si 09 he dicho en mis cartas ipie las primeras 
jimtas d^ estA sociedad 09 ^^elebrofou en ^el principal c<m* 
vfntQ francúiqauo de B^e»Q^Ak(f§. CirounataAcift es «ata 
digwde mentei^arie» por «uaotoj^uiestcm la liberalidad dd 
xdero en el mm^to de la eduoncion. £1 provine^ de la 
^rden^ frai HipdlHo Spler^ ipe residía en aquel convento, 
^ prestó a ello de muí buena voluntad, i jamas olvidaré ú 
^rado i cortesía qm h d^ cnantas vezes tuve que oeonir 
a éjy que iQeron muchas, £1 guar<Uw nos hiio tamhitn 
mucho i^vor* A la lista de uuestios eacelentes ^mugos en 
aquel clero debo añadir el respetahUíainu) deán don Diego 
Ziavaleta, cuyo sobrino don Ramón Anchoriz nos ha hecho 
también mui buenos ofizios, i mil vezes me alentó a no 
desistir de la obra, i a luch^ «ontra los ostáculos que se 
ofrezian* 

^^ He mencionado la actividad de este cuerpo en abrir 
escuelas. Debo tamlnen decir (i lo hago con particular 
ccmiplazencia) que el empeño mostrado en ello por el gd)ier- 
no h^jo la dirección de don Bernardino Bábadavia, ha tenido^ 
gi'an parte en el adelantamiento de nuestro noMe objeto. 
£ate icabaUero» dando a su9 conciudadanos lecciones i ejem^ 
píos de la verdadera sabiduría poUtica» i patrocinando c<mí 
el mayor s|elo la di^sion 4e los conoztmientos útiles i de 
la educftcion popular, es uno de los que mas han contri* 
buido a elevar su patria al primer lugar (que sin duda 
ocupa) entre los nuevos estados americanos* Su 
nombre quedará asociado para siempre con la ^poca mas 
glorio9a de la revolución arjentina, i lai*go tíempo se le 
mÍT^&jcomfii el mejor de sus bienhechores^ Acaban de llegtur 



MSOXJMLAS LANCASTBRfANAS. 63 

ootioins de iiabárade ekjido préndente de las Provincias 
Unidas del Ko de la Plata^ justa i honrosa recompensa de 
SMS i^erricios en Ja rej^ieraeiooi de la independencia, i de la 
mhuk Mucho hai que esperar de los esfuerzos del sr. Bi- 
badavia en el territorio de ia federación. Creo qne la sooie* 
dad deberla escribirle ftfizitáadole por su elevación a la pri- 
viera mftjísiaratnra^ i conozco bastante sus sentimientos, para 
asegurar <pie accedería gustoso a cnálqiáer plan queia socie- 
dad SBJiriese para el establezlmiento de escuelas provinciales. 

^* Por los miffiáios arrÜMi dickos hacreaido coniMera- 
Memente el numero de escuelas en Boenos^Aures después de 
sni parllda» £1 ¡re^. Mr. AnnstTong, en carta que acal» de 
recibir la sociedad bíblica, le dice alcanzan a ciento, i qoe 
se eihican en ellas como &fiO0 individoos^ Refiere ademas 
mn Armstrong haber ripiado 500 ejemplares del nuevo 
Testamento Ji didias escuelas 4e parte de la sociedad bibttea, 
i cpie espera se tisará antea de mucho tiempo este precioso 
libro en todas. 

^^ A mi salida de ^enos- Aires exii^ ya una «soeiente 
de niñas, conduaáda según d sistema hfflánico, i se edu- 
caban en ella 250 personas. La organizó don José Cátala, 
inatur^ de España^ i activo promovedor 4e la educadon. fil 
filé el prima:t) (pie estudió nuestro MStema en Buenos- Aires, 
i habiéndosele nombrado inaeaÉ^ro de la escuela central, coa-* 
4inuó em este encargo hasta pocas eemanas^ántes de dejar 70 
aiptella ciudad* 

^^ £n tma^ mis cartas os informéde mi visita a Monte^ 
Vfdeo, tlonde fui mui bien recibido por el vicario don Dáma- 
«o Antonio deLarrañaga^ecleiñástico deenten^&niento liberal 
e ikistrado, i grande amigo de la educacioo. Este respe- 
table isidi^uo presentó a los majistrados los proyectos de 
establezimiento de escuelas según el m^odo británico, 1 en 
«eonsecnem^ ' se me autoriaó paraqne les enviase un 
maestro, oireziéBdole 1200 pesos de sudario al aik> por todo 
el 'tíelnpo que estuviese ocupado en organizarías i dirijirlas. 



iM 



64 ÉJSClTÉLAS rAÑCASTfiáíA^TAS. 

^ El sujeto que me pat^zió'mas idAneo para esté encár-» 
gó fué el don José Cátala de quien' áejd hecha mención, el 
cual se trasladó allá coi/ un surtido de los artículoffViecesar- 
ios para empezar. Sus progresos fueron lentos al prindpio, 
a causa de la guerra en que estaba envuelta ía provincia f 
pero después adelantó bastante. " Este mismo Cátala hábia 
organizado en Buenos-Aires seguñ el plan lancasterianó una 
escuela al cuidado de Mrs. Hiti^, con esta particulátídat!; 
que ia enseñanza era un dia én inglés i otro en espáfiól: Mer 
tenido frecuentes noticias de la prosperidad de esta- escuela,* 
i me escriben que la juventtíd de Buenos- Aires muestran 
grande afizion a la lengua inglesa,- i haze rájbidos progreso» 
en efla. . . - . 

^ En esta reaeSfcidé las escuelas de Buenos- Aires hai' 
muchos motivo^ de satisfacción i regozijd pkra todos acJueHofe 
que ste ihtérésan en d bien-eiítar de «us hermant)s,ique para 
obtener este fin, emplean el mas eficaz de todos los medios, 
que es la educación. Al ver cómo crezen estos rebaños 
juYeüiles, i se estiende i arraiga en sus tiernas almas el cono-* 
zimiento'de la mas pura reHjion i "moralidad; leyendo los 
divinos oráculos, i penetrándose de la sagrada doctrina de ' 
Jesu-Cristo, se llena de plazer i esperanzad corazón, i no^ 
dudo esperimentará iguales sentiihientos la comisión de la 
sociedad de Londres, i concebirá aliento para nuevos esfuer^ 
zos en bénefizio de aquel pais. Persuadido de vuestras íavor- * 
ables disposicioneb, me atrevo a süjerir que sé ehvíe a Bue* 
nos-j^eS'una persona de talento, perfectamente im^rúida en 
vuestro sistema, paraque sé ocupe en diseminar estat^zi-^ 
mientos de educación por todo el territorio de la federación 
arjentina. Repito con este motivo mi íntima éonnccion ' de 
que el presidente don Bernardino Ribadavia se prestará gus- 
tosísimo a vuestras miras. -^ 

" Llamo aora vuestra atención a las provincias de Men- ' 
doza i San Juan, que forman parte de los estados del Rio dé ' 
la Plata. • Visité estas poblaciones en 1822, i encontré éit ' 



í í 



graa deseo de e3tabIeztiiuento8 de edacacion* Mi escd^ite 
amigo el Dr. GilUes, qae residía entiSoces i reside todavía en 
Mendoza, ha contribuido mucho a ÍQ9pirar, este deseo, i 
hazía cuanto le era posible por saüsftseerlo. Movido de sus 
continuas instancias, visité jro aquellos pueblos, i debo con- 
fesar que me dio gran gusto el espíritu de liberalidad i el 
anua de instrucción que empezaban; a desarrollarse en ellos. 
£1 gobernador de Mendoza era unp de los mas empeñados 
en el es^ibli^sdmiiento. de escuelas. A pocos dias de mi llega- 
da se formó una sociedad con este objeto» i se presentó noa 
petición al gobernador, solicitado se pusiese a disposición 
de ella una pequeña imprenta que pertenezia a la ciudad, a 
fin de imprimir lecciones para las . escuelas, i destinar a la 
manutención de estas la corta ganancia que pújese repor- 
tarse de otros objetos a que se aplicase la imprenta. Acce- 
dióse a ello inmediatamente. De esta prensa ha salido por 
algún tiempo un periódico, que ha esparcido ideas dtiles. 
Durante mi residencia allí, se formó una escuela de niñas, 
i se daban p^sos para el establezimiento de otras destinadas 
a varones, como se efectuó después. Pero cuando todo pre- 
sentaba tan buen aspecto, asaltó una furiosa tempestad a 
nuestros amigos^ i por poco no sucumbieron a los ataques 
del fanatismo. Los enemigos del bien prevaleaeron ; pero 
su triunfo fué breve : la verdad iqparerió otra vez, i venzió 
i afirmó su imperio. Loa individuos que se hablan ligado 
para el benefizio del pais, i cuyas buenas intenciones emba- 
nnó algún tiempo esta oposición, forman aora el gobierno, 
i tienen fecultade^ bastantes para ponerlas en obra. 

^^ £n la provincia de San Juan hallé muchos indivi- 
duos zelosos por el adelantamiento de la educación. Otros 
sin duda ten^mirasi sentimientos contrarios. Espidióse 
por el gobernador una circular impresa a todas las personas 
de nota, convidándolas a una junta para discutir el punto 
de establezimiento de escuelas. Muchos concurrieron; hubo 
votos a favor, i vo(¡os en contra. £1 gobernador sostuvo 

VOL. II. 5 



66 «SCÜE&AS UkKCAKTfiRtANAS. 

nMstm causa^ i^trtó Ir jattta^ sigüiAoaiMfo eim ht intradotk 
del góbietuo promoyer lós tBttibleismiiéiitos de educación 
del mejor tnodo qoe ptidfeie. Yo dejé algunas lecciones 
bibfioas para las escoelas de aqueUa ciudad^ como lo había 
hecho en Meirdom^ cuyo precio, igualmente cpte mis gastos 
de viaje^ se me pagaron por los respetivos gobernadores* 

^< Antes de pasar adelante^ deseo decir algo de la meri"- 
toria conducta de don SUvador Carril. En la junta de 
que acabo de habktf^ fué este imUrviduo uno de nuestros mas 
«sforeados defensores, ^ instó con mucho calor a que se 
adoptase el plan propuesto. Algún tiempo después se le 
eli)ió g(A)ernador, i colocado ^a este empleo, quiso valerae 
de todo na influjt) para el estaMezkuiento de la libertad reU* 
jiosa en su provincia nativa. Me és en estremo grato deciros 
que au empresa tuvo el mas compteto suceso. Don Salvador 
Canü ha tenido la gloria de dar éste ejemplo, siendo an 
provincia la primera de todas laa de Améiáca que se ha declaiv 
ado por ht libertad relijiosa. En de^ Junio de 1825 dio 
principio esta tera tan importante para los nuevos estados. 
El gobierno de Buenos^Aires adopté igual medida; pero el 
primer honor se debe a San Juan i a su gobernador CarrS. 
Tattpoco debo pasar en sflencio a Mf . Rawsoñ délos Estados-* 
Unidos, que ha residido largo tiempo «n San Juan, i to- 
mado parte en cuanto «e ha hecho por el bSen del país. 

" Con respecto a las otras provincias del Rio de la 
Plata (Santa-Fé, Entre-Rios, Corrientes, Pan^uai, Tiicnf 
man, Salta i Córdoba), es poco lot)Qe puedo dedr: sino 
que creo que la educación está en malísimo estado. Pero él 
espíritu que aora reina haze probaíble se dé la mqor acojida 
a cualesquiera planes dirijidos a estenderla i mejortwla, parti- 
cularmente con él apoyo i protectora solicitud del presidente 
don Bernardino Ribadavia. 

*' Antes de atravesar las pampas, debí haber hecho 
mención de otra escuela! sociedad lancaéteriana, situadas 
a SOOmittasal sur de la ciudad de Buenos-Aires cerca de 



i fixtsleza. £1 coronel Oyuela> q|ae fué iioinbra4o gob^« 
nsióor de aquel distrito pocoB rmtíefi áotes .do nú partida para 
ei lado ooctdentaidd ooulm^nte» a3i^i<ía qfuoatra escueb 
oeulral a jqmod^ el «¡stema^ i li tar48\adM«^ A iu uneyo 
destino, Uevi consiga un surtido de leceioiieff. Después 
supe que Jbáb^ trabada de i^t^?e»ar m füfk a los baUitantea^ 
i qoe en efecto kabia Jorrado eatoU^c^F tvia espuela i formar 
una pequeña Bodedad para costeante» eoQtfib^yendp loa 
vezinos eon lo que podiao,. lo eud Gonvertido en <Uiiero ae 
aplicaba al estable^uuientOt Si todos Ipp gobernadores tur 
▼iasen igual zelo que el corond Ofuela por el bien de los 
piaebbs, pceeto veríamos Ja %;iioraD^ia i el error desterrados 
dd monde. 

^^ £1 sisteoEía británico empe^ en Chile fin yúip 4e 
if821. £1 director don Berns»:do O'Higguis luaoifestd un 
«incero deseo de rer pisopagada la educación por todo el pais, 
i estaba siempie pronto a obr i exambiar c^ual^squiera. planef 
4p» ee le presentasen piara perfeccionar el método de epsey 
ñanza. El secretario de estado doa Hafa^l Echeverría mos- 
traba tatmbiea nueho ü^eiBSt en ellp. ^tableziérosise tres 
escuelas em, Saatiagov tuia em Velparsiso i ptr« en Coquimbo^; 
i alguno» meses^ antee de dejar yo ^ Cbilfe, Ueg6 alia Mr. 
Haton, envmdo^ de)IióndBB9 por donr.A»tonio io^é de Irisarr^ 
a plántala él lástema de Ijancástiepr. Wgoiá^^p trataba de ea^ 
▼iar a Mr. Eaton a^ Concepción para abw i^ficael^Sien aquella 
pt»vinc£a ; pero como oepseseotáaemos al director cuanto 
mejor serki/ eonce»íti«Kr nuestros t^abej^^ea la eapital^ i dÍ9"- 
t^uir éesde allt maestnsB eapazfft n I00 pueblos del estado, 
se consmtid en que Mr. Eaton pmaianeziese ^1 Santi^[o« 
Allí seguimos trabajando, hasta que recibí yo una ittvitacion 
dd jeueralSau Miutin, para trasladarme al Peró* Conside- 
rando la }mp(M(tañciaf de esta proposieiony i' los medios que 
bA eé ofrezian de ei^ender i propagar la educaeion en un 
páis' tim interesante $ eonfláderaudo por otrap^upte: que Mr. 

5* 



68 ESCUELAS IJkNCASTBRIANAS. 

t 
i 

Eaton quedaba. en Cbile^ i creyendo que bi^o su cuidado 
seria fázil conservar lo hecho^ i aun jeneralizarlo a todo el 
territorio chileno^ resolví pasar al Perú. Mis esperanzas 
sin embargo no se realizaron, porque Mr. E^ton cayó en- 
fermo poco después, i tuvo que volver a Inglaterra. En con- 
secuencia de esta desgracia, decayó la causa en Chile, i 
creo que las escuelas establezidas antes de aquella fecha se 
hallan aora en mui deplorable estado, si es que no se han 
abandonado enteramente. Mucho es de sentir, que la gran- 
de obra dé la educación sufra tanto retardo en Chile, progre- 
sando tanto en otras partes. Estandp yo en el Perú, recibí 
noticias del rumbo que. llevaban las cosas, i delfín en que 
probablemente vendrían a parar, a menos que yo tratase de 
volver, o enviase un maestro cs^az. A pesar de mis deseps 
de volver a Chile, no me atreví a verificarlo, temeroso de 
otro contratiempo igual en el Perú. Resolví pues procurar 
un maestro que fiíese en mi lugar; pero entretanto el ejérzito 
español se apoderó de Lima, i el jeneral Rodil que mandaba 
en el Callao no quiso permitir la salida del maestro, aunque 
se le representó sobre ello. 

^' De los representantes del gobierno de Chile en Ifdn- 
dres he sabido que se ha sentido mucho en. aquel p^s el atraso 
de las escuelas, i que se anela remediar el mal sin dilación. 
P^rézeme pues que convendría enviar una persona compe- 
tentemente instruida, que reuniendo las cualidades necesa- 
rias, no dudo hallarla la mejoi; acojida, i haria mucho bien 
al pais. Paraque sirva de gobierno i de satisfacción 'al que 
tome sobre sí este encargo, debo decir que el clin^i de Chile 
es delicioso, i sus habitantes, según yo creo, de mejor mo- 
ral, que los de otra parte alguna de América, de las que yo 
he visitado. 

^^ Las personas con quienes pudierais seguir correspon- 
dencia en Chile, son : el actual director, jeneral Freiré, don 
Rafael Echeverria, don Camilo Henriquez, i don Manuel JSa- 
las. El jeneral Freiré, a quien tuve ocasión de ver en San- 



'ÉshüELÁS LAN CASTKRI ANAS. Gd 

tiago, se me mostrd tan complazida de lad buenas esperanzas 
que daba nuestro método^ cómo inclinado a favorezer su es- 
tablezimiento en Concepción, dé cuya provincia era entonces 
gobernador ; i estoi seguro de su cordial cooperación con 
la sociedad en todo lo que esta emprendiese tocante a Chile, 
así como de los buenois ofíziós de los otros tres individuos 
que dejo nombrados. El Sr. Echeverría, con el objeto de ani- 
mar el establezimiento, enviaba sus propios hijos a la escuela 
central, a donde concurría frecuentemente por la tarde, 
cuando sus ocupaciones no se lo embarazaban. Don Camilo 
Henriquez trabajaba,^ i aun creo que trabaja en ilustrar a 
sus «compatriotas en esta i otras materias, publicando una 
obra periódica en que se trata de ellas escluaivamente. Don 
Manuel Salas, de quien os he hablado en mis cartas de Chile, 
es hombre ya entrado en años i que solo piensa en procurar 
la felizidad de su patria por todos los medios posibles, entre 
los cuales mira la educación como el mas propio para produ- 
zir bienes permanentes. Solo me resta decir con respecto a 
Chile que don Mariano Egafia, ministro de aquel gobierno en 
la corte de Londres, está pronto' a daros cuaiitos auxilios 
i noticias pueda en prosecución de esté objeto. 

"Llegué al Perú en junio de 1822, i no tardé en daros 
cuenta por menor de las escuelas que se establezieron allí. 
Pero estos dias de prosperidad fueron poco después anubla- 
dos por la guerra. Habíanos dado ya este azote mucho que 
sufrir, particularmente «n Buenos- Aires ; pero las ocurren- 
zias -del Perú fueron, (a lo menos para mí) de una especie 
nueva. Nuestras guerras anteriores habían sido entre noso- 
tros mismos, i cualquiera partido que dominase, las escuelas 
seguían, con poca o ninguna molestia 5 pero en Lima llega- 
mos a estar en contacto con los españoles, declarados man- 
tenedores de la ignorancia, a lo menos en cuanto concierne 
a la América. Dos vezes cayó Lima en su poder durante mi 
residencia en aquel pais. La primera vez salí de la ciudad, 
acompañándome con alg^unos millares de fujitivos. En esta 



70 BSCOBtAft LANCASTBItlANASi 

8tt primera virita^ atuvieron cerradas nueetraus eseueku» tres 
meses* La s^unda vez, deseoso de evitar igtial kifterrúpcion^ 
me quedé en la ciudad^ i kft escuelas continuaron, pero no 
con la prosperidad ifoQ era de desear. Después de baber per- 
nianezido allí seis tnéses bafo el dominio espa^, viendo que 
no era posible avanzar, me diriji acia el norte, i sucesiva^ 
mente a Inglaterra* 

^^ La escuela central establecida en el co»venta dedoonni* 
canos de Lima contenia, a la entrada de las tropas españok^^ 
330 ni&OB, i seguía bastante bien : otra escuela se abtió según 
el mismo plan, con 80 di^cipulos ; i en ambas se usaba coma 
principal libro de escuela el Nuevo Testamento impreso «por 
b sociedad bíblica de Ldndres. Este sagrado libro leianloa 
niños de las clases superiores, i se les hazian preguntas sc^nre 
su contenido. Uevábanle también a casa, i allí aprendían 
algunos pasajes de memoria, los cuales se recitaban despuea 
en la escuela, confiriéndose premios a los que sobresalían en 
la exactitud e íntelijencía de dios. Manejábanse asimis-» 
mo libros impresos que contenían pasajes escojidos de lasr, 
escrituras, i algunos padres mandaban a pe& ej^nplarea 
de ellos ; estendiéndose de este modo el conozimíento de la 
palabra de Dios, i acaso también Ja veneración i obediencia 
a los divinos oráculos. 

No estoí seguro ée babero» hec^ mención, antes de 
aora de un estimado i hábil cdbEiboradc» mío, i creo que &lta<» 
ría a mi deber, ú pasase en silencio el nombre i. carácter de 
este individuo. Hablo de don José Francisco Navarrete, 
sacerdote de lima. Habiéndole tonoúáo dos anos, i disfim* 
tado la mitad de este tiempo el beneñzio de su zelosa coope-* 
ración, no puedo menos de reconoendarie ala atencúm déla 
sociedad para la prosecución de sus miras en aquel estado* 
Tres cartas he recibido suyas después de mí vuelta a Ingla-^ 
térra, i por ellas he tenido el gusto de saber que continúa 
promoviendo con fervor la enseñanza de kt juventud, i que 
las escuelas que están a su cargo prosperan^ Xnfdnuame de 



iiabeirsQ QtfpLxme^áo «n Cruámica uua «acuelt> c&ri\)ída por. 
un kfo de aquella ciía^ad, quq ^Utíá alguBoa fuetea a uues^ 
tros £8tab](9iria)ieptQ^ ^lÚéDi^ras jro. e»^]^ en Jima# Guánuco 
eiíá belUsiinaaieiiLtie situado para una es/imeHea loedio de 
un^.pm ii^teressiat^ia^GCj i ^^ coma 1^ Uave de la numei:a$a 
inculta ^bk^n que hsijbii(a Jas orUJandel H^ialM^^ ^1 Uca-. 
yale i el Ama^onaa, Gu^nuco es un punto central de»da 
donde cf^o que ptidiara basietsQ iigiaobo en bepefizio de aque- 
Uaa pololees ¿€}iit^ que a p^sw de haberle» cabido euBuerta 
una de ¡«a ma» féttUea r^oaes del glpboj viven errantes, 
ca»L desnudos^ sin lo necesario aun para aatisla^ser el hambre» 
en absdula ignorancia de tod93 las artea i comodidades^ i k) 
que aunes mas lamentable^ sin que penetre a sus almaa 
una vÍ8luBd)re' del mundo v^deroy i de la felizidad eterna a 
que i^mos llamados en JesurCrísto* Boguemos al cielo^ que 
pnpíesien a reeibir estos infelizes jentiles alguna edueadon ; 
que se ponga en sus^ manos la santa escritura ; i que baje 
sobre ellos el espíritu de Dios^ como ,1o bizo en otro tíem-, 
po adiire nosotros^ paraque sean lavadas sus cidpas i alean- 
:ieo gi^ar la herencia de los santificados* 

'^ Otra favQi^le ekcu^tancia ba ocurrido después de mi 
p2a>tida dfd Petk^ con i:espeoti» a la parte de que acabo de 
hablar. En Ocopa^ no lejos de Guánuco, habia subsistido poy 
muchos aík)s un eonventi^ de relijios^ pof la mayor parte 
envigeos; Hase miidado ^1 iestitato do este convento ; i enr 
ve^ de sei^ como era <íntes> un sesaill^po de frailes> se le ba 
convertido en un seminario plira la edueaoion de la juventud 
según el sbtema bdtini^^ i aut <eliaiítiosas rentas se han 
aplicado a este el^to i Mu trasforlnaDion que se debe ente- 
ramente al jeneral Bolívar, Después devefeiir este hecho^ 
pareiaerá si^perftuo decir mas aeerca del carácter de Bolívar, 
piles por lo dicho se echa de ver suficientemente^ que procura 
la felizidad de Amédoa, no solo, combatiendo por ella, sino 
también por los medios suaves de la instrucción temprana, 
que Bon^ duda los mas eficazés. Creo con todo que debo 



7^ ESCÜ^BLAI» tAÍNCÁÍBÍBfftAirÁd; 



anádir dos hechos mas^ en prueba^ délir$^(y iátéres i aieMa-^ 
dos esfuerzos de Bdlivaif eii la catísá de laedti^déloii^. Algu^* 
nos meses después del decreto pt^a la ntformb del'hospicio de 
Ócopa^ espidió otro mstndando ' se estableciese tma eseueln 
centri^l según el método de'Xiancaster en tádaeápitsS depri»^ 
vincia del Perú, paraqúe de' estás' élsieuelás «efftríifle& se en- 
viasen maestros a todas las decílas ciudá^des l-áldeas: prori^' 
dencia la mas apfopósito ^áta ^undif r^>idftmente la ins*' 
truccion. Pero no contento con eáto, dtepude/ tftihbieli quedé 
cada provincia del Perú se enviasen a Inglaterra dds jóvette«> 
paraque recibiesen a espensas def gobierno lá mejor educan 
cion posible, de maneifa que concluidos sus estudios tuelvan 
a su patria, a trabajar en la grande empresa de la ilustra^ 
¿ion jeneral, Estoi seguro, señores, dé que esta sencüfa^ft^ 
posición bastará para interesaros vivamente a favdr dé tan 
meritorio individuo, ensalzado por el Omnipotente para bien 
de sus compatriotas, i para poner fin al reinado de la opre- 
sión i la ignorancia, en que jemian. 

^^ Diez de los jóvenes enviados por Bolívar hto llegada a . 
Inglaterra, i se instruyen cerca de Londres : nñd de ellos era 
monitor de nuestra escuela centnd ée Lima : los restantes 
negarán en breve. Me sirve de g^an satiáfacefon podéf cotí- 
firmar con tan incontestables pruebas la opinión' qne tiempa 
ha os manifesté acerca dé este grande hombre^ después d^ 
haber tenido el gusto de cónversát con él sbtoe la mat^ia^ 
Sin duda tenéis presente su dtmativo de 20^000 péteos a Bfe; 
Lancaster para las escuelas de Caracas. 

"En el lustre dé Bolívar, se me habia casi olvidado oti-a 
cosa que tenia que decir de nuestro amigo Navítt'reté, boihbré^ 
que para hazer tanto como Bolívar en la causa de la educa- 
ción, no ha menester mas que iguales medios. E¿i una carta 
suya, llegada recientemente a mis manos, me dice haber éb^ 
tenido del gobierno que se destine para eiscñela de nifiaS 
parte de un convento de monjas situado al lado dé la es- 
cuela centtal de varones, establezimiento que deberá «w el 



c(uMi« i el nidiBlo pam la educadon del sexo femenino^ de 
la^oe haigraBdliútna &lta ea el Perú. ; Frtnpere Dios los 
añmwde mvetco caco amij^ i embalsame bu memoria el 
ptt&me de tas beodiciouefi de las bueoas madres, bijas i 
b^ripatias en las edades Teoideras I 

" SabeÍB, BeSoresj que oq trato de rolvet.al Perú, i qoe 
mi iotencMW es fijamu en otra parte de América, i pasar 
altí los días que me restan* Me absvo, puee, a recomeodsfos 
enviar al Perú' ima persona idtjnea, que tiabi^e cod actividad 
«o. la OTgBaú^ion de escuela^ en la segura iotelijencia de 
que hallará Inljena act^ida, i será inmediatamente colocado. . 

'^ Poco 08 he dicho antes de aora con respecto a la edu- 
cacioii en Ctdombia, i eso poco se contiene en una carta de 
Qoi^ del mes de Noviembre de 1824. Alli os dije que se 
trataba d^ establezer un seminario para la enseñanza de niñas 
en aqueUa ciudad, destinando a ello un monasterio de relijio- 
sas ;. pDoyecto que tiene sus diñcultades, i de cuyo progreso 
no puedo hablar con individualidad, aunt 
guro su logro. Ea carta de uno de los h 
greso he visto la noticia (i es lo mas recieo 
ala miaj de estar ya para discutirse esta 
cuerpo. Espero que antes de largo üeo 
gusto de saber que sehaobt^idoelntascí 
por consiguiente crep que convendría poi 
aora en una petefona. a prop^to parala orj 
escue^ punto qné me ha parezido digno dé inculcarse, por 
las benéficas consecuencias ^e puede tener sobre la cultura 
i prosperidad de aquella gran dudad (la mayor de toda Co- 
lombia) i delpqpoloBO i bello distrito que domina. 

" En mi tránaito de Quito a Bogotá vi tres escuelas se- 
gún el plan bntápico de monitores, una en Yahuará i dos en 
Popainin,. una de estas para cada sexo. £1 estableúmicnto 
de estas escuelas en las provincias de Colombia es la ramifi- 
cación de un. plan jeneral, cuyo centro se halla estableado 
tiempo ha en la capital Bogotá. Luego que llegué a esta 



74 BSCUBUkB LANCAfiTJS^I^NA^f 

cbida^ fui a visitar la escuela matriz |. p?ro ^q pude ^er. »l 
director del eatablezimiento, como lo deseaba» para tguac^ 
informes del púmero i frujto de las escuelas provinciales^ £1 
dürector edtaba entonces ausente^ visitando a%ui>as de las 
provincias i tratando de est^l^zer escuelas en ellas. No puedo 
pues d^iros qué número de escuelas existía^ pero tengo fun- 
damento paifa creer que es el suñziente p^a dar aliento i espe* 
raiizb a los amigos de la educación, i que sigue aumentándose^ 
^' Recibi del sr« Res^cepo^ ministco áú mtfitlof^ ejieni-* 
plareí de las lecciones que se^ u4an eu las jes^^uelas» i es sen-* 
sible no ver allí la sagrada escritura^ ni estracto alguno de 
aquel inestimable volumen^ dictado para nu^tra felizidad, 
i consuelo, en la juventud i en la vejez, en el tiempo, i en la 
eternidad. Ck>n esta sola escepcion, son buenas las leceio^ 
neS) i bajo todos respetos superiores a la broza que solía 
darse a leer a los niños americanos. Una. parte de ellas 
mereze mencionarse^ Léese en las escuelas la constitíupion 
del estado. De este modo aprenden los niños desde su infaii^ 
eia las instituciones que los ri^en, lo que deben a su país como 
ciudadanos, i lo que se deben unos a otros ; cosa queme pa* 
reze digna de imitarse en otros paises. £3 de espenur que 
d plan adoptado para imbuir la tierna alma del niño de esto 
temprano informe de su gobierno i leyes nazipnides, se estén-» 
derá en breve a los estatutos J^t Dios, revelados en los sa-» 
grados libros. 

^^ No habiendo visitado las provincias de Centro-^ América, 
es poco lo que puedo decir del estado de la educación en ellas, 
i eso por informes ajenos. Entiendo que se han establezido 
escuelas en la capital i en otras partes, aunque no sobre el 
plan mcmitorio. Los sres. Zebadúa i Herrera, represenjtan* 
tes del gobierno en Londres, me aseguran que hai a^li grao 
deseo de procursurse un buen profesor de este sistema para 
fundar una escuela central, i sucesivamente otras en el terri- 
torio de la república. Espero que la comisión tendrá pre- 
sente esta parte de. América como las otras arriba menciona* 



BSCCÍELAS HANCABTBRIANAS. JS 

das, cuando se fe proporcionen maestros que posean las cua- 
licUulets necesarias* 

^* Me &lta solo hablar de Méjico ; pero en esta parte basta 
remitirme a la interesante comunicación de nuestro escelente 
amigo don Vicente Rocafuerte^ encargado de negocios de 
aquel gobierno. 

" En la reseña que acabo de hazer del estado i progre- 
sos de la educación en Hispano-América, se presentan sin 
duda muchos motivos de satisfacción i esperanaa p{u*a todos 
aquellos que se complazen en acelerar la carrera de los cono- 
zimientos^ i contribuir a la dicha del jénero humano. Pres- 
cindiendo de lo que se ha hecho en los pocos anos de liber- 
tad que han gozado estos pueblos, basta para inspiramos 
las mas alegres esperanzas contemplar los sentimientos que 
ya se desarrollan en aquel continente, i el zelo de todas las 
dases en el importante asunto de la educación. Diúrante los 
sfete anos que residí en ^ tuve que tratar con jéñtes de todas 
condiciona i estados, i poi* éu liiodo^de espresarse, como por 
otroB miediOB, c/teo haber libado a entender cuál es él modo 
de pensar del pueblo, i cuáles sus deseos en esta materia ; i 
puedo a^^^rar sin la menor vacilación, qtte la voz publica se 
ha dedúTodo deciáidamefyée por la eéMcaiéum universat. A 
nadie oí decir allí lo qae todavía se oye decir en otras partes ; 
^^ qiie no se debe dar instrucción a los pobres/' Contrarios 
son de todo punto a estos sentimientos los de los clérigos i 
legos, gobernantes i gobernados en América. Echando pues 
una mirada sobre toda la escena i estendiendo la vista a lo 
por venir, creo que el adelantamiento de la cuhura intelectual 
i meral en aquel vasto i hermoso continente, nos of reze una 
perspectiva brillantísima; juizio, señores, que estoi seguro 
no dará a nadie mas complazencia i satisfacción, que a 
vosotros. 

^ Señores, 

** Tengo la honra de ser con el mayor respeto, 
** Vuestro mas obediente servidor, 

" Jamks Thomson.^' 



76 iSfiCITBtAS LANCASTJBRIANÁS; 

>No podemos ' termkmr mejor este artículo, que insetí- 
tando una carta dirijida por nuestro digno amigo i bienhe- 
chor José Laneasler, aíl editor del Co/(M7i¿Ja970, e inserto en 
el pcpdddíco eai^neño de este titulo No. 169. 

AL Editor del Colombiano. 

Car&cas, O de agosto de 1826. 

Respigado iMnigo^ 

*' Deseo publicar la adjunta carta, que mi buen amigo> 
el jeneral Bolívar, se ha servido dirijirme, pues estoi 
persuadido, que será mui satisfactorio a los hombres be- 
névolos saber que varias proposiciones que hize a aquel 
distinguido jefe, el año próximo pasado, por este mismo 
mes, han merezido su aprobación. Nada le he pedido para 
mí, i mucho para la ciudad de su nazimiento, para Venezuela, 
para Colombia, i aun para toda la América del sur; i sin em- 
bargo mi plan es mui económico, si tenemos en consideración 
el grande objeto a que sé dirije, i los grandes benefizios que 
recibirá la gloriosa causa de la independencia de la América 
del sur, los cuales no pueden obtenerle sin la ^i^ion nhi- 
tersal de lasluzes; 

^^ La carta del presidente es <;o&testaeion a tma mía,^eh 
que le hize proposiciones para completar el plan de^^caciioii 
principiado ya en esta ciudad. Mi objeto es que se ensefie 
gratis a todos los que deseen aprender^ segmfo que de este 
modo las Ineses pasarán éñ herencia de jenevacioii en' jenera- 
cion. í 

^* Mis cartas también trataban sobre el modo de j^aerali- 
zar el sistema de educación en toda la re^d>liea, i de dtsari- 
nuir los gastos del transporte de los útiles necesarios para 
plantear las escuelas. Estos particulares ocuparían mii^has 
columnas de una gaceta ; p^ro en sustancia^ se reduzen a 
éstender los conozimientos en Colombia, tanto coma la hiz 
del sol brilla en toda su superfizk, paraque en los tiempos 
venideros no se encuentre ni un solo jóveñ ignor^ite en la 
nazion. En mis proporciones inclma el plan út mt semimi- 
rio para enseñar e instruir maestros de todos los ángulos del 



pais, i para Itazer partícipe de la educaGion a toda el ^rzito^ 
e&fi de gqe los guerreToa de 1» patria de Bolívar aeaa tan 
celebres por bu valor como pcwr bu kintruecion» ' 

^^ Otros pimtos de mi carta eraa relativas a I09 progresos 
de las ciencias i artes^ para lo cual se han tomado ya algunas 
medidas. Colombia cuenta con una juventud bien dispuesta^ 
adornada de talentos naturales poco comu^esy I^s ovaaleftyti 
se cultivasen, manifestarían al mundo que los habitantes de 
estos paises, no sólo merezen el rango que han ocupado entre 
las ñaziones^ sino que son iguales a cualquiera deellas^ i acaso 
superiores a, muchas en aquellos conozimientos que adornan 
i enriquezen el mundo* 

^^ Durante los 300 años en que la América espumóla ape* 
ñas tuvo comercio sino con Espapa, la negra política de su 
gobierno se redijo a perpetuar la ignorancia en las colonias 
i a impedirles toda comunicación con el mundo civilizado. 
Por esta razón el réi de España no acce^Uó a la sc^citud 
que hizo el padre del jeneral Escalona^ suplioándole permi* 
tíese establezer en esta ciudad una academia de mate oo^cas. 
Estas proibiciones eran las cadenas de la esclavitud de Co- 
lon^ia^ que felizmente se lian roto para siempre ; i eltribu- 
to de gratitud debido a Bolívar i a sus ilustres conmáUtones 
solo será igualado por el quemereze. la independencia del 
entendimiento, que deberácoronar laobra. 

^^ Cuando hablo de coronar la obra, no trato de propender 
a innovaciones en el dogma ni en las doctrinas. No scá 
fundador de sectas, ni be venido a buscar presélitoi, sino a 
hazer obras de mismcordia i benevatewiaj no he venido 
como un innovador, porque nuBca lo he tódo> ni lo seré. Mi 
reli^on i mi deber en nada tienen que mezclarse con la po- 
lítica) pero es imposible que ningún hombre pensador, que 
se interese por la humanidad, pueda ver los grandes cam- 
Hameoto» morales i los grandes benefizios que han resultado 
a una porción considerable del jénero humano, sin reg02djarse 
al «oBtemidar el ininenso poáer de la Providencia, que al 



78 B8COBLAS I;ASfC^TBllIANA8w 

poso ^e ha iieeha ver ^' que aofiemppe el mas Ujero gana 
*^ la carreta, ni el mas faerte la baUdk," se ha digaado decir 
a las nazioneá de ua vasto continente ; " Sed libres, i sen 

Ubres." 

« Vedado conao estalla a estos países d comercio eoá la 
Europa, a escepckm <le Espa&a, también se ks priVó por 
mocho tiempo de los inventos y adelantamientos europeos. 
Justamente esto es lo qoe se necesita para comjdetar la dig- 
nidad mental de k» cotombianos ; loque harán sus talentos 
eflúnentemente titiles, lo que los pondrá en estado de botejorar 
su agúcoltura i hazer erezersus cosechas, lo que hará pro« 
ductivos los tesoros que están sepultados en la tierra, lo qué 
asmieotará sus capitales, i sobre todo los conozknientos de 
que eshivieron privad^ra por tantos años : todo esto es lo 
que fbrma el pox>br. 

^^ Este es en compendio el contenido de mis comuitiea<- 
eioned al presidente de Colombia; y su contestación, apro- 
bando mi plan, h^Hura mis intenciones^ que me prometo rea- 
lizar a espensas de mi traba|o personal y de todo jénero de 
samS^sios. Estoi decidido a realizar mi proyecto en todo lo 
que dependa de mí • 

^ Todos los jóvenes de Caracas que quepan en las piezas 
qnie aora ocupo, serán educados sin ningún costo de su par*- 
te, i serán premiado» según su mérito: lo único que se les 
ezije es que observen ciertas reglas relativas al aseo, buena 
conducta, i a^tencia a la escuela. Mientras tenga medios 
de sostenerme i sostener a los dignos jóvenes que he adopta^ 
éo por Ik^; jóvenes acreedoiiesa la estimación de Bo- 
lívar por sus talentos i conducta, no abandonaré la empresa 
a que me he comprometido, i a la cual he sacriñcado con sut 
mo gusto todas mis vijilias, mis luzes, i grandes sumas de 
dinei*o« 

^^ Es imposible concluir esta carta sin decir algo mas 
«obre mi familia adoptiva, que será la almáciga de maestros. 
Me pareze que en día voi a enc(mtrar uña gran recompensa 



en efte: vidft p0r lodo- la que lie iratadQ de haaer ea h^nofiwio 
de la jvfveiitud ^n otras imzimee. Estos niños soa una Ime- 
na muestra del carácter pazionaL En mi haa enfioatcado 
UQ padre i un amigo^ i han convertido nli corazón i caaa^i 
un templo de feUzidad. Puedo con orgullo volrer vm c^qb 
ada mi patria^ i decir a la Inglatetra i al mando : estoi UenD 
de^tisfaccion con mis colombianos ; i usando del lenguaje 
de un padeeromano : esüu sai mis jayma^ 

^^ Estoiy por tanto^ dispuesto a continuar nats tareas» Im 
preocupaciones que al piáncipio xne contrariaron, hfu^ d€S%- 
pajjezido q están díési^reziet^do» Hubo un tiempo en que 
\m partida me negó los elemeiitos que neoesits^ para laes- 
^uelay.ctKuido d^i^ haberlos sunánistrado con pvontitadi 
dándome las gracias* Ya tenga lo qae me £^ltaba^ i una 
colección de materiales para la enseñanza de las ciencias ele- 
mentales, que si acaso hai otra igual en la América del sur, 
s&puede asegurar que ninguna la escede. Yo he encontrado 
apoyo en todos los hombres honrados e instruidos, a los cua- 
les doi las mas espresivas gracias j i declaro otra vez, bajo la 
protección del Altísimo, la determinación en que estoi de no 
abandonar mi puesto, i de cumplir con mi deber sin ningún 
temor, hasta que pueda poner de maniñesto a los hijos de 
Colombia todos los bienes que la bondad del Todo-Poderoso 
ha puesto en mis manos. 

^^ Que la paz i la feUzidad reinen en esta nación, es el deseo 
sincero de un amigo .de todos los patriotas i jóvenes de este 
pais. 

"José Lancastbr.'' 

Carta del jeneral Bolívar al Sr^ LfOncasíer. 

Lima, 7 de abril, 18^. 

" Muí estimado señor, 
'^ Al llegar a esta capital, tuve la satisfacción de recibir 
dos cartas de U. de los meses de junio i agosto próximo-pa- 



so 



BSCUBUU IJMMJkMnmmiAJXAS. 



uadoBé En ellas me ha sido mui Itsoi^ro observar^, que el 
interés que U. toma en la «diica^'ipft 4e la juventud colom- 
biana se aumenta cada dia mas: i he visto con infinito in- 
teres las proposiciones que U» aie.^z^,con el laudable objeto 
de acrezentar los establezimientos de enseñanza mutua que 
corren de su cargo^ i que tanto honran al jenio que los ha in- 
ventado. 

Desde luego yo n^e apresuriuria a pasar a manos de Ü. 
una suma proporcionada a las benéficas mejoras que U. pro- 
pone ; pero el estado actual del erario del Veta, en momentos 
enqiie e^tá premiando a los. quelo.han liberta4G^ no le^pif^ 
mi$^a cm^plir conJa jenerosa dádiva de,un milj^n de pes^ 
qpíd señuUS el congreso CQtmütay^nte paraje < se empl^ffe^ 
en obr^ de pública benefizenci^* . 

Sbi de U. atento servidor, ' ^ ^ 



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SECCIÓN II. 

CIENCIAS MATEMÁTICAS I FÍSICAS 
CON SUS APLICACIONES. 



Vh^^Pt€ífes i descubrimientos hechos en el África septentrio- 
mi i central, en 1822, 23 í 24, por el Mayar Den- 
hamy et Capitán Clapperton i el Dr. Oudney. 

Dfi8EiB que «t intrépido^ Mtífigt) Paiit áió, mas de treinta 
aSos bcüEe, a los descubninientoii en el África central un im'- 
ptddo superior én resultados á todos los precedentes, son 
varías las tentativas i espeditíones dirijidas a conocer las 
misteriosas profundidades del punto mas estraño de la tierra ; 
pero ninguna iguala en interés e importancia a la de estos 
animosos ingleses, así como ningún europeo hasta ellos se ha 
internado tanto en las rejionefi centrales. Estas para los via- 
jeros modernos mas atrevidos han sido, a lo sumo, objeto de 
informes tomados desde puntos lejanos, i fundados por lo 
mismo en conjeturas i deducciones, mas bien que en hechos 
capazes de formar testimonio presencial. £1 mismo Mungo 
Park, que entre los demás lleva la palma de haber sido el 
primero que abrió la marcha por la costa de poniente, no 
pasó en sus viajes hechos en VJ^b, 96 i 9Jy del territorio de 
Bambara, desde donde pudo (i no hizo poco en ello) des- 
truir la hipótesis, hasta entonces la mas jeneral i autorizada, 
de que el Níjer llevaba sus aguas de oriente a occidente 
para depositarlas en el océano Atlántico ; i estender sus noti- 
cias de mero cálculo i referencia a lenguas que tomó, i a ob- 
servaciones que hizo sobre lo mas central en aquella latitud, 
hasta tien*as de Kashna o Camna, en latitud casi paralela a 
la boca del Gambia, desde donde se internó, i en lonjitud 10® 
E, del meridiano de Greenwich. Por el mismo tiempo Browne, 
atravesando la banda occidental del Ejipto i de la Nubia, ba- 
VoL. II. 6 



n 



88 ÁFRICA CBNTRAX. 

jaba hasta Gobe, centro del imperio de Darfour ; i deede 
allí ponia acia el sur 1^ vista dbiservadora en las sierras de 
Etiopia^ ramales de los famosos montes de la Luna^ entre 
18 i 20^ lonjitudí JE. i por el Borte columbraba los atados de 
Bournou^ a los 19® lonjitudE., dilatando sus nociones al 
occidente hasta Zanfara a los 19® latitud N. Poco después, 
en 1798, M. Horneman, saliendo del Cairo, penetraba ei». 
dirección E- Q* la cordillera del Atlas, recorría los abrasados 
arenales separados por estas sierras del desierto de Barca; i 
llegando hasta Mourzouk, principal población del Fezzan a 
lo« 27"* lactitud N. i 15® jionjiuid E., se «npontnJ)^ w aiif 
investigaciones por la parte del sur, en el mismp punto de 
Bmmou, a donde alcanzaban las de Browoe. 

Los diversos puntos a que se estepidierpa lap noticia ^ 
estos tres esploradores en Mourzouk^ Zanfara, Casm^, If^ 
montes de Etiopia i BoumoUy forman la circunferencia del 
territorio central donde han viseado úHipaineiite el mayojr 
Penham i sus compañeros, hazíendo ademas uoa e9C^^sjbn 
de oriente a occidente hasta la cs^al del imperio JP^ff^taA, 
Humada Sackatoo^ en los 6® lonjitud O^ i ptpra al sur hasta 
Mm/eicL^ latitud 9® \^ N. dilatando así consJdeir^Qmtinti^ 
en todas dir^cione^ desde Trípoli b^sta loip montas d^ la 
Luna, i desde el imperio de Darfour hasta ^ de ^omimk^ 
no como quiera sus noticia i averíguacioaes fi^nd^das .^^ 
meros informes, sino sus correrías por yafStisi^ias rpjioi^es^ 
que aun no hablan sido bolladas por la planta de Jüjiogm^ 
e^ropeo. 

Es de la mayor importancia este visg^, po sq|lp por j^ 
exactitud con que en su narración se ^^ las l^ktitv^es í 
demás datos jeográñcos de las capitales i otros ^ifiucbas p^e* 
blos de los reinos i territorios de Houmy ^Soudany Felht^hf 
Kanembooy Mandara, JBoumou, Sfc; no solo por los ide^u*- 
brimieptos de los rios Yeau i Sharrj/y del h^o Tsaad eya ,qu? 
desaguan, i de la nueva i bien fundada liip<5tesÍ6 de qu^e ^^ 
desagüe forma el brazo de comunic^ion del Níjer o^^ 



AWtilCA CBNTBAL. SB 

Kb; ao éolopox las curiosas en interesantes noiidas que 
proporeioDa sdbve el ea^icter i grado de civflizacion de km 
asáarjalm Aú África centrai : cosas todas hasta aquí^ o del 
tiodo deseoBozidas^ o iastimosamente confundidas i equivo- 
cadas ; út%o tambieQ por la espedita saida q^e abre paraque^ 
sin mas riesgo ni ostáculo que tos qne amenazan a ia salud 
de io9 espkmidoree, a eaos^ de la diferencia del dima, pue- 
dan etítas en adelante Ikvar al cdbo los descubrimtento^ en el 
África central^ baziesdo aeaso que^ dentro de cierto tiempo, 
se convierta en esiporio de comercio i comunicación con todaa 
ha reines ya mas conozidas de las «ostas de a^piella vaati- 
sima península. I>e este «nodo la Europa, igualada, i 
quizas aii^,nta|ada en cultura por la Aiinérica, compensani 
^casp 4Bcts pérdidas trasladando ias Indias que aora tanto la 
enriquezen, a esta rejion que está brindando con todas las 
producci(»)es del antiguo i del nuevo mundo, i que pareze 
estar ^^#endo ser pailücipe de la civilización arraigada, para 
nunca mas retroceder, en las otras partes de la tierra. Tal 
vez, antes de m«icbos años, se ¿abrán abierto )as puertas 
dd inmenso espacto que aun no «e ba recorrido ni se conoze, 
mas que ppr tiU)erse que existe, entna los montes de la Luna 
i el trópico de Ci^iicomio, entre la costa de Congo i la de 
ZcmgUeb&T ; tal vez se verá que en efecto lloreze allí» como 
ereen algunos, el gran imperio de JIf onotí, dando b lei a una 
miíltitud de puchos úvieiados ^en 1^ sodedad civil ; o que 
está ocupado, según pietisan otros^ por errantes hordas de 
Jag€íSy que, semejantes a los tártaros delA43Ía, no se sujetan, 
pero tampoco resisten, a que las ventajas de la civilización 
se introduzcan en una tierra donde no tienen propiedad fija^ 
ni domieiKo permanente. 

I Cuan posHile es que esto suceda ! i desde entonces 
eua^n fundadas pueden ser ias esperanzas de que las inme* 
Aaltas jeneraziones vean aproximarse en rcjiacione^ de mutuo 
preveeho al ejipcio i al cafre, al iiotentote i al berberisco, ai 
de Mozambique i al del Senegal, a pesar de las barj^eras ^que 

6* 



84 ÁFRICA CRNTRAL. 

oponen esos imnensos desiertos t esos fogosos i altísimos 
montes : barreras i ostáecdos-acaso no tan inaccesibles e in- 
domables como (rtnur dificidtadea superadas por la ÍQ|;repidei^ 
del hombre civilizado^ . al través de. mares mas borrascosos i 
lejanos^ de temperaturas mas insalubres, i de la resistenciar 
de naziones masbelicosas i aguemdas* 

Posible i aun probaUe debe parezer esto a todo el que Be 
detenga a reflexionar sobre los rápidos progresos de la.na< 
vegadon i del cometoio, distintivo característico de las so- 
ciedades modernas. Txes siglos haze todavía que esas dila- 
tadas costas del África, en todas sus direcciones, eran púa 
los modernos europras casi tan desconozidas como para los 
antiguos fenicios^ griegos i romanos» Tenemos el péri[do 
de Hanon, sabiamente traduzido pprFlorian de Ocampo,,^ 
ampliamente esplicado en nuestros dias por el docto Campo- 
manes ; Heródoto, Strabon» Plinio i Ck)lumela nos han de- 
jado en sus obras, frecuentemente opuestas en opiniones, 
todas las noticias que los antiguos pudieron reunir acerca 
dai África ; pero cuan atrás se quedan en comparación de lo 
que nosotros hemos descubierto desde el siglo XVI ! Sus es- 
ploraciones, que nunca pasaron de las costas, no penetrarpn 
mas allá de los 9^ latitud N. por el occidente, aun en sentir 
de los que mas las dilaían ; i en el levante es seguro que po 
llegaron al «ecuador. En el se{^»iitrion conozian mju^ko 
mejor que nosotros el £jipto, la libia, la. tierra de Cartagp, 
la Numidia i Mauritania. Los feístiiosos moradores de Irs i^- 
sueñas orillas del Tiber hazian vanidad de tener quinti^a i 
tierras de plaser en la rejion que hoi llamamos nosotros ^eir- 
bería: las águilas romanas fueron Uavadas-* por Paulino 
allende del Atlas^ i por Balbo hasta los ^vennl^ del Fezzim ; 
pero la Nubia fia Abisinia pertenezian para ellos al núnxero 
de los pdses poco menos qve fabulosos.; el gran desierta ^e 
Sara, comparado .por Plinio a la piel de un leopardo, cp^as 
manchas son los oasis, o islas en» seco en piediOf de un^xpar 
de arena, era mirado como el término del mundp habitable ; 



APAtCA^ CBSVnAL. 86 

i lá'tiei'ra úeióB'&éieMúieSf véttize ddtáogdb eo-queva» a 
rematar como sus lado» las dos eoaias d^db u^N^n i ,áM 
hasta Nattd en el letalM»^ t desde el ASm^a¿ laasta ma.s 9UÁ 
del cabo Ni^groen el ponktáe^ n^ teniaii ni - una' esübtencta 
"preimmlda t> hipotélk»!. 

En la edad media, 1^^t>s dn pr^^esar^ ce f retrocede ea 
punto af estas nociotíés, eémo én <uiaiitoia otras, muchas no 
menos importautes* En el siglo Xlly el árabe \Edrisis coi»- 
pBca' la jeogr£(fía de Ptoloméo, separándose de él en muebla 
putitos esetícMes ; i el graniuiíno León Af rtoiaKs i Iaús del 
'Mármol, que casi le copia a la letra, aumentan la oonfufion 
en el si^Io XVI, presentando datos imajinarios, i ha bl an d o 
dé' im|)érios: i rejiones qne jasnas han existido, i que oo oatao- 
te se ven señalados* en muelas mapas modernos. Pf^o e^ie 
caos^se disipa al fin en nuestros dias con los auxilios del .arte 
dé navegar, i de la afición a vi^r por mar i tierra, que da 
tiuevo aspecto a la* sociedad humana ^sde el deacubrimie]^ 
de la América i del paso a la India por el cabo de Baena.JEIs- 
peranza. La juiziosa i restauradora crítica del dod» Daa- 
ville alumbra los primeros pasos de las^esplosaoimes. moder- 
nas éñ erAfí*ica: el mayor Rennel per&cciima aquellos tea- 
bajos examinándolos, comprobándolos i apreciándolos con 
los documentos importantes adquirios eu nuestrotiempo : 
' Deiabrue, Saulnier, Brisson en d occidente; Brownei Hor- 
neman en el oriente ; -Houghton i Mungo Park en el medio- 
día; Bruce i Bruekhardt con sus investigaciones hechas, eada 
Nubia i en la Abisinia sobre la#ñieótes del Nilo, atacan .por 
todas partes el tenebroso centro, i reúnen unan^wa ^ datos 
i nociones mui adelantados, i capasies de lisonjearlas espe- 
ranzas de cuantos los sucedan en la penosa e importante tarea 
de penetrar haista el corazón del África. Los nombres de 
Deidiam, Clapperton^ i Oudney quedarán . asociados .en . la 
^]gratitud de los amahtesdela humsmidad con los queli^ta 
aArase han venerado por beneméritos de la civilización. El 
viaje que acaban de publicar, junto con los ulteriores desfsu- 



86 AVmCA CBNTAAL* 

briflrientos que bao [^teparado, i en c\aiy% prosecución ftCi em- 
plea actnaimenf e el múmio Clapperfosy ddráa un mkcho eaio- 
fk» a reflvkadon de la niayoif i«lpartaoQÍa^ ea «ii^a céUculo sé 
engolfo i^adablcme^tte la inuiliiiaeioii. Entremn» ya a pve- 
senl;ar un sucinto cuadro de lo que contienen 0us relaei«ee> 
las énaki ae reducen: a la que Iiaee el dr. Oudnejr del 
tf ánaito por el deiterio baato Bournau^ i de una eacursion 
desde Mourzauk basta Qhaa^ o Ganet qn tierra de los Tm$^ 
rucea : la del mayor Denham^ ^ que comprende varias es po d i -* 
dones al sur i al levante de B&um&u r la del cs^tMi Oiap^ 
peNon^ de una correría sámr^Bwndo el Sondan basta iSku>ka* 
too, capital del imperio Fellatah : un oopietfo :^éadi2e de 
iBteresaali^imos documentos i noticias de bistoria natural^ 
Tócabuhtríos, ^mstea de temperaturas^ correspond^aeia epis« 
toiar entre d jeque de Bwmou i el sidtan de loa Feüakbh»^ 
una memoria sobre loa paia^ conquistadoa por su padre, 
un mi^ de sus donünios tnoado por d mimno aukan, i nm* 
ebas láminas explicativas del testoy ejeeutadás Con pfinmv i 
exactitud.* 

El gobierno ingles^ inf&ttgable en el fomctnto de las ea« 
plotaeiones por todaa las partea dd globo, tenfat ya ameoei» 
dentes por la que habia beobo el capitán Lyon e¡A la eomatM 
de Fezzan bfyolos auspizios del bajá deTrípc^ i por kto in¿ 
fonnes que el cóAsul de aquella plaza le ttalismitia^ de qae 
seria lázil, vista la ondosa deferencia del bajá, cdnaeguk una 
escolta desde Tripdi basta Bmtrnfm^ con onyo svdtaa tenia 
relaciones, para acompañar % cualquier ingles que qulsieae 
emprender aqud viqe. £n cansecuenda se eneomeit^ la 
enpres» a nuestros tres víageroa, a quienes ae agregó deade 
Inegó un carpintero del arsenal de Mdta^ llamado Hillman, 
i posteriormente el teniente Toóle, que se j«mrtd con eUos ea 
BowmcHf habiendo atravesado el gran desato din niágün 
otro europeo en su compañía, i sin baber temido el menor 
tropiezo de parte de las tiibus de árabes que eo él se encuen- 
tran. 



fil ^OQ&áe'SiiftA, deceoso de guardar todu kw aten- 
(MOBes deis amistad oon et x*i de Inglaterní, bis> atún %V^ 
ditos mi recibicñíatD ínui oIm0^Obo j lo cxaX i el esmero qM 
piiKieneaet]^laeacolto^uedeiUK.MOinpfi&ai4»e, dÜKt^nutt 
d*' lo que ellM qaerMn la salida } pero id fin sr ««riAcd ett» 
oon UI1& gnktdia de 30& áf abe» de a caballo bajo kft dtdviKiB d« 
Boú-I^eoiny ua» de Vot jefes d« ^aimdsliazia oíayor toa* 
ñaeaa el bxjá. Uegadm a -MstarzoaA, oentro de la tierra áé 
FtMm^ de|)eiidicnt« de Trípoli, haHábanse ya bastante 
adentro eo d gnm dsñntOj qué ocupa un eepaeío equira- 
tcMte a la oátoA de Espofia, alai^dose dnde d Atttvttm 
harta «1 Nilo, i enaeach&odoBe ea ntaa de 1,300 laiUa* jeo^ 
saétrüas desde TripoU hasta Sondan. En aquel vu» atn 
Bfpti* la moredizo del arena blAcha las olas tan fllrioflaa 
osKK» lasdriOe^no} ea él se v«> mavefec hs cafavainBt 
oemparables a loa convoyes, cuyos naves pueden jurarse 
per lee owBeUos, i que a vezea desaptmzen tragados por iM 
txwrtiBCDeoí remctiao» de aKna abrasada. Lw oasíij ó 
islas en seco> presentau a largas distSDcisB, o*blM ri- 
ff»n» poUadtHl üiroK'ii^ coa Im OKStos denCK d« «a» f e)e- 
tJwioi) trBá)ajoaa, o algim pozo ctutio milagroBaineote paMto 
por la providencia para los sedientos camellos i peregrino». 
EetOB pozos i parajes frescos son guardados por dos castas de 
moradores que Tiren en aqtiel inunenso yermo, desemejantes 
la UBa de la otra en carácier i costninbres. La de Tos 7t¿¿os, 
pueblos nómades de casta etiópica mestiza, pdzífica, a&ble i 
hospitalaria para el viandante, ee contenta con pedúle una 
corta retribución por el cuidado que ba tenido del agua que 
le -ha refrescado i de la yerba i arbustos que han deleitado 
BUS. ojos, causados de clavarse en -un arenal intenainable ; i 
la de los T^rücti, jents mas determinada, propensa at '**" 
i id saqueo de lasichoias i poblaciouM cortas de kw 7 
M» cuyas rtecherías oOnñmn por la parte del poniente 

£a JUourwmdt tuvieron que detenerse un i£o enl 
causa de la lentitud con que los árabe» hazian los prep 



^ ÁFRICA CBNtRAr. 

' j ■ 

TOS para atravesar la mayor parte qtlé atiB les faltaba del 
desierto \ pero la tardanza les fué provechosa, porque ett «1 
intermedio lograron acostumbrarse al cuma;, á lá ktigua i 
costumbres de los FezzaneseSy por cuyas tiemís dieron 
varias correrías. Especialmente en la que hizieron jti&tóe 
Clapperton i Oudnéy por el poniente hasta Gem&t, pobla- 
ción fronteriza de los 7\iarikeSy observaron alguhas partlctf- 
láridadés curiosas de esta tribu, la mas osada, i por consi- 
guiente la mas temida en el desierto. Su color és vario 
desde el negro no mui subido hasta casi el blanco, i bc cu- 
bren de pies a cabeza, i aun el rostro bástalos ojos, con tm 
pañuelo abigarrado, por conservar la tez tal ciial la tieii^, 
sin duda delicadísima para ellos. Aunque observan algunas 
prácticas mahometanas, ellos nó son mxizlimes ; ni \aMt¡a 
árabe, sino una lengua mui parezida a la de los Berebef*é^, 
i que por la afinidad que guarda con otras orientales, créén 
algunos que puede estar entroncada directamente con el 
antiguo púnico. Este idioma de los Tuarikes se habla dfesde 
las faldasnnas occidentales del Atlas hasta el estrémo oriental 
de norte de África j de su propagación da noticia la memoria 
jeográfica del sultán de Pellatah, estractada por Qappertóli, 
en el siguiente pasaje : ' .. 

*^ Siendo Áfrico reí del Y^men i dejps Bereberes d^ Sii^, 
los moradores dé esta rejion, como se viesen agoviados por las ini- 
quidades e impiedad de sus jefes^ acudieron a Áfrico paraque 
los librase de aquella opresión, proclamándole i reconoziéndole 
por lejítimo soberano. Salió él contra los Bereberes^ los venzió 
1 esterminé todos, perdonando solo a los niños, que fueron escla- 
vos i soldados en el Yemen, Muerto Áfrico, largd tiempo des- 
pués, se rebelaron contra Hémeera, que entonces era reí; pero 
también fueron venzidos i echados de aquellas tierras, desde 
donde emigraron a refujiarse en Abisinia. Después pasaron a 
Kanoomy i all! se establezieron como estranjéros bajo el gobierno 
de los Tawareks o Tuarikes , tribu de *sy alcurnia, qué eé#nees 
se ñamaba AmaKetan.'* 



^r^lCA CENTRAD 89 

;.iñ ^^99^ j!(^^yi^P?bf^ de 1822> salieron de Mourzouk 
ijpafa. JB^fmofi pon una. ;i;nultítud de camellos i cabezas de 
•ganada qup perezierou en, gran parte durante tan larga i 
pellica ^javeeia, apeaar del buen tn^miento que recibían 
adejoi^ TiViOB^ cuyas diozas i lunarejos se hallaban próximos 
.& . Iq9 oasis» Entre esta9 poblaciones habla pocas de alguna 
confflderacion^ pero no dejaron de notar por mucho mayores 
que la^ otras, las de, Kishbee^ Ashanuma, Dirkee i Bilm^. 
£n es(a última Jiai un gran mercado de sal, de donde se 
d<$spachan anualmente 30,000 camellos cargados, para los 
pueblos ^de occidente, con quienes los Tuarikes hazen este 
comercio. J^a sal se recoje de unos pozos profundos que se 
, abren en la temporad^i inmediata a las grandes lluvias, i 
llenándose de agua^ esta se condensa i haze sal después de 
evaporada por los rayos del sol. Desde Bilma hasta AgadeSy 
el desierto ofreze un espacio larguísimo de lo mas trabajoso 
i deaapazible^ pues no encontraron en él mas que un solo 
vallelimpio de arena^ aunque se descubrían a menudo pozos 
de agua bastante potat>Ie^ orillados de algunos machones de 
yerba» Estas peu^idades i el profundo disgusto de encon- 
trfu: a trechos largas filas i montoi^es de esqueletos humanos, 
que eran de los miserables esclavos muertos de hambre i de 
congoja en el camino al ser conduzidos al mercado de 
Trfp«4i, se ativkban o ^vertían ^n gran parte con el buen 
humor de los l^abes de la' escolta, entre los cuales habia 
muchos improvisadores, u oradores en verso, cómo eBos 
dicen, que yacantaíido de' repente la descripción del viaje 
pon las circunstancias mas menudas, salpicadas de' chistes 
i no desgraciadas ocurrencias, ya entonando algunos can- 
tares tradicionales^ daban muestras de mui singular sagazidad 
, i delicadez^ en el sentir. 



.- . " 



X^ canciones arábigas (dice Denham),' hablan al corazón 
íiiQiHíaveni.fuéartementQ las pasiones. Muchas vezes he visto un 
gran corro de árabes con los ojos clavadoíl por un rato, absortos 



9(>r ArUICA GBNTRAl. 

oéQ lo qiM «iaB^ prcNrrvmpir de répeote ea «ttit& oaroi^áda& riendo 
modado el tema del castor^ i en seguida ecbar»e a Uorar Vü» a; 
hiloy cruzando las mano» con el mas profundo sentimiento," 

* > 
I trae por muestra esta copla de una canción improvi- 
sada: 

** Ilusorias son mis esperanzas como los saeños de la UDcbe» 
i aun con este desengaño creze mi amor como la estrella qne en 
la tiniebla mas oscura despide mas resplandor. Oh Mabroka ! 
í>esfallezida de angustia bajas la cabeza, porque has perdido al 
^úe no óesá dé pensar en ti ; pero, asi coriio el pájaro del desierto 
OBtiendé i deja caer las aMs haziendo alarde de sus vistosas plumas, 
ásl tamUen Iti^rá mas tu faérmoáiífa cdü el pesat silencioso que 
fe atoptnenfa.*' 

De miti diverso jéncro es esta otra copla^ qué Cláppef- 
tSotí ir$tt también por maestra : 

*^ Ved que ya es de dia ; salid a dar carne a las hienas, vos- 
otros los de ancha lanza. Ninguna como la del Sultán, vosotrosi 
los de ancha lanza. Gran Dios ! feroz me siento cual carnívora 
fiera. Vosotros los dé ancha íanza, oid lo que digo/' 

El 24 de febrero^ hall&ndose veinte jardftda» mo» aUá 
de Bilma, siendo cada una de doae a ccU^rSse aullas xtn din: 
con otro, llegaron a Laree o Lari, qUe está Casi en el ndraio 
meridiano con Mourxoutb a lo$ 14** 4ÍV lat* N. Ea au» in-' 
mecUaciones ya se les pres^tó mui risueño el aspecto dék 
terreno i una vejetacion animada i lozana^ No Itieii estu-^ 
vieron en el pueblo^ que es el primero en los confiíjea de 
BomoUj cuaíndo avistaron el gran lago Tmad con sus ab»^ 
dedores cubiertos de manadas de anták>peEs bandadas dd 
tórtolas i gallinas de África, mucha yerba i acopados árboles 
de aeazio^ que dividían una multitud de aldeas menores, 
cuyas chozas, pomo las de Lari^ están constfiddas coa 
Miago i ca&i2o en lonna de campwa. JA peUadrai e9 de 



. __^ I 



AVÉICA CBKTttJkL. 91 

ttim tñím Umúkia JKanem^ qoe da éste noníbre a k tíerfa i 

» 

ir uno át mib lugares |lriiicipÜei, por los cuales bajan del 
norte raiios rio9 que ite pkrdefl en el lago. Los luitaraleB sos 
Mgroü > las mujeres moi alegres, tanr desdndas i p re s an to e 
formas bastantó regalares. El lago esiá sembrado de isloteá 
cotcmados de acazil^ i cañaverales^ i en sus orillas bidlen 
una muchedumbre de aves de min variado plumaje i figura, 
ton man^ías, que bien se veía no estar acostuúübradas a giie 
nadie las molestase. £1 camino pasa inmediato a las altas 
márjeues del lago^ eiltre las ciiales i sus aguas mfdinb^k 
entonces tn espacio de una milla, i a trechos de dos,, cnyft 
humedad i lisura mostraba ser aquella la madre del hgo e» 
estación lluviosa^ o que salia de ella a m^otudo* SiMb dias 
aÉkluvieron acia el sur sin perderlo de viste, encoftinuMlo 
ei^esos bosqaes i en dios machos elefantes* Las aldeas 
etAík frecuentes i de buena apariencia^ espeeialntnte «na 
Uamada Burwa con muros de barros las dHnaapuHdae i 
bien colocadas : la jente aseada i con álgnnos visos de 
esmero en el adorno de sus personas* A sesenta millas de 
Larij tuvieron que atravesar el rio Yeau, qw es olZad de 
Homeman^ i el Tsad deBurkhardt» Su curso es de una 
m31a por hora. Tenia entonces unos cien pies de ancho, 
euói^onado en orillas que dgábán una espaciosa márjen seca 
de 300 pies de arena. En el tiempo lluvioso indudable* 
mente inunda b comarca ; i entonces^ di<;e Borkhardt, man- 
da el sultán arrojar en él una esclava en sacrifico propicia- 
torio* A la sazón vieroh dos groseros botes encallados en 
lá arena, i a poca dktaiñcia se d^oubria una población mur- 
ada del mismo nombre de Yetnif ademas de las. muchas 
aldeas diseminadas poir las inmediaciones. Plausible^ si no 
eierta¡, es h eonfetura de que este rio sea el celebrado Níjer, 
éuyüd cauíbdes creceh o menguan cousiderablemente con 
laÉ Huvias i con el largo séqnío, que los evapora en gran ^ 
plirte^ 

DewAe Temi faaista Küükoy residencia del jeque o jeue- 



90 AFRICA^ CBNTBAL. 

mUáttia del sidtan de JSomou^ haiiui camina mulUsno. i 
e8pedito> frecuentado de mucha jen&e de.apiei.de kófilmp 
«ecuadde novillos de transpoiiie. Estaban ya nuestros viar 
jeros aujcva jomada de KouJia, cuando recibieron aviao áú 
jeque paraque se le^preaentasea al dia siguiente^ en recuesta 
almense^e que le habían eBFÍado« LlaQa4basee8l;e persea 
ne^ Shümeeii-ElrKaneini, i habia tomado el di^le apellido 
de : jeque del Koran i jeque ^de Im, lemzas. ^ £L prin^eit) 
'fdüdia a su prinihiva pr^esion de fighi, cantan, maeatro 
dA Koran, i desembrujador, pu€». todos e^tps qfizios.. qom^ 
«peten, a aquel dictado. Ejerzialos todps en efecto .con 
^ande acotación entre la multitud, cuando valiéndose de 
^ inñujo en elb, se puso a la cabeza de unos pocps dje la 
tribu de Kaneniy que era la suya, i reconquistando élBour^ 
^mm de poder de los FeUaéahs, que habian destruido sus 
poUacioiies principales, como Bima la Vi^a i Gfambafmj 
cuyas ruinas se veían convertidas en guaridas de fieras, eone- 
tmyó otras nuevas, entre ellas Engoumou i Kouka, 
donde él residía. Fundó también Bima . la nueva^ fijando 
^ñ ella la corte del sultán, que era un descendiente del desr 
tronado soberano, renunciando magnánimamente el m^mdo 
4tiI]^*iemo que por aclamación quisieron conferirle. A estas 
hazañas debia el' otro título de jeque de las lanzas con que se 
-honraba. 

Estandos los viajeros a pocas millas de Kcuka^ les salió 
al encuentro a hazerles los honores de la bien venida nna 
división de cuatro mil de a cabaQo i un numeroso cuerpo de 
negros déla guardia dd jeque» Iba esta' tropa armada de 
knza i d^a con yelmo en forma de casquete liso de < broi^e 
o hierro i carrilleras del mismo metal, i un casacon o saj^ 
de escamas de hierro, que entrándoles por la cabeza, pendía 
con abundancia, i abierto en medio del cuerpo por detms i 
por delante, caia por ambos lados a cubrir los muslos del 
jinete i los costados del caballo 3 estos llevaban tambiegci.Jki 
cabeza defendida con chapas de hierro bien i^uiM;adae« < Los 



%gtribos eran dé bronze^ i en elloá Mneábait las piuUts de 
Icm |Sel9/ vestidos cdi> ^andáHa» adcb-nadas^ piel de coeo^ 
drílo. El' reribiiñiénto que les hizo ettia jenie toro algo de 
pesado por lo material de las eséarknuizafi i eoracoleoB, qoe 
casi biibiéron dé atropellai4os. Llevados al sagrado pftlaeio 
dri jeque en medio de ttfn ésffi^itosa comitiva, vieron' qtte 
eíra un hoiíibTe grave i a&ble^dé unoB cuarenta i eiMo aAo». 
Récibiélos^^en tid retrete^al cual entraron por largos i oscurai 
rodeos entré filas de guardias armados de lanza i daga^ i le 
hallaron dentado en' una ¡dfombra nada primorosa, tettlendo 
postrados delante de si dos esclavos con sendas- pistolas 
amartilladas. Enterado de la carta que le llevaban del bajá 
de TrípoK, los dio por bien venidos, i mandó fuesen llevados 
a las cabalas que les estaban preparadas^ A breve raloltíB 
prodigó muestras de su munifizencia i cordialidad, envían^ 
doles con estudiada abundancia presentes dé novillos*, cane- 
Hos cargados de* arroz i trigo, odres de manteca, tinajas Uenaa 
de panales de miel i otros comestibles. En aquellos días 
érá el jeque recien* llegado de una espedicicm, en kt canl 
hábia hecho un botín de 3,000 esclavos, 4^000 bueyes i 5^000 
camellos, que dividió con el sult^. 

Así como la corte del jeque - Sfanmeen^EUKanemii es ido» 
lanzas, dagas, i jentede guerra, la.del sultán, soberano de 
mero nombre, que vejeta en Bima la Nueva, aunas. dic2 
i ocho millas de Kouka, lo luze con plumajes> ,fd»nicos i 
delgados eendafes^ propios de la afenñuacion de; sus cort^ 
sanos. HiziériMile.los reciési venidos el dbft3qu&> de visi- 
tarle, i totes de ser introduzidos a su : presencia, se les dio 
tma cons&da de setenta platos, redi^i^.todos a viandas aash 
das, ccKtidas i estofadas» Fuere»! después a palacio ao^tm- 
paüados" de una procesión de jinetes, escojidos. entre los 
principales palaciegos, a cual mas. ridículos por. la, estraor- 
^naria protuberancia del vi^itre i cabeza, que pcQCuraban 
iS>iiItar rellenando con bum sus anchas vestiduras; lo qQe 
\&» daba «na f^adencia de salchichones o fardos tiesoa. eiíici- 



91 AJTRICA CmitfiM,. 



üA 40 kki eabattais, jfÉnliaatate aWto4^ con un ^ai^ &} 
vpmoajmg^ £1 «iSt» jki3 recibió sin sal^ ih moverse 4e Dn;i 
Cflperie 4e jiMb ^olgtdft eomo la de un papag^o, enyián^ 
é0^ iftMc» Fenida con mo de U» de ^u aerndumbre ; i 
miéofym 00to ^de^empt^i^ la e^mmofh i^ronaba el e$;ípnien^ 
4oid« io0 Bi^mhM^i t£t0m^p6t0ms de iwdera, ac<ayo compás 
MJM e0paeie 4e b^r^ddo poegipni])» del^jp 4e w 4rbol con 
fm^^esi^ofiQ «efoenso de pv^zn^^a» la j^ea}ojía> los títulos ji 
hn s)islmM^9 4ú leeiíaiilado sob^^^no. 

Sfitísfech^ tstn curik>9idft^ ]» cual »o dejó 4e /enco^tr/afT 
«Qli sn tmNsm^ pAs^ttt de m^tit por jBngoumot^ )que €«i 
la pcjhtiuHiM im$ grande 4e l^do ^ reino, fivi^ llega a trejinta 
mJA iiKMta^a^, i dondie «e o^lebiisa }o^ «m^coijes el n^fty^ 
ü^eisead^ de aquella tíerra, €<mmnlio ^ yem^ íde o^ de 
ota» mil |oratí;eüfos de S^vdmt^ Mmem i paiii^s conyecino^^ 
Fule gtaode la novedad ^we 1»^ en laq^^Ua Swte la presen^ 
ioia lie loe blaaoos ; machos dejaban «us it^tm {mmt correr 
Afüs eEos. Haziase pórincipalmeote el tt^o en pesqadp, 
cames crudas i aderezmdss, i abuioidaiitie vocería. J^a mon^* 
¿a eorciente consiitia en ¿sahar, |p:ano9 de coral í cu^eii9lta$ 
de vidrio. Está situado Mtgtmmmi a luias 16 millas al snr 
jde Kmka; Bima ¿a antena ^ la misma distancia, perp mas 
al levamle; i aquella residencfta del jeque de las lanzas ae 
ikáUa a 15 mjfias de la oriMa ^iccíidejxtid del lago Tsaad, a los 
I» W lat. ja A la^ 47' lOTJ. E. 

£1 idisia de Bowmou ae «Mferencia poCo del de las 
demás regionea de ki zona tónrida. Desde febrero ^a mayo 
efitá el terpiómeleo ^ Jas dos de la taxde entre 104^ i 1^^ 
fiíibímido graduakneaté .desde ú amanezer, ^ qjue suele 
€»Éar entre 84® i 9SP. De junio a octubre iceiíia ci invienw) 
á la^staeion lluviosa* £i aiifi jes templado, A oidodaro i 
seiseno, dominando las baisas dd N. E. Por dieietí^bre^ 
enero liaze feks l^sga el tecmómeitro a 7^ i ^u las madru* 
liadas a §0^ i aun méuos. Por mayo i junio es cuando 1^ 
inAturates mueven li}eiamente la iierca para 1^ siembra de^ 



AmaíiA OElíTUAiL. 



«É$o^ msá2^ xebp¿i^ jikí&m, algod^Hi, cáñamo i léiL JU 
Otftyof Z^ham li^ los nombrea de 36 peblAciones 4e ptrntr 
órdfin en Bmmoii, i cak^la ^oe el total de ImlHUnteii mg^ 
en, docf miUgnes. Son pazifieos, fleníifcUoii^ n^Btddieos en 
sos costi^aiiures, «obríos; pero mui «^«^ires d€ 4110 nN9«M% 
pues nmkca se )e& acercan «atas «ino^ cuM^rto el rastve i 
poniéndose 4e BodUkMU Soade^a^jpecto peco aatmadoy «trie 
aplaste4a^ J)oca siui janoba, dentadura blanqcáitaiai frente 
salida. Hai enbre ellos ana txíbu ntimeioaa de árabes^ v^gáA9% 
de JM»a Jemote, ^ue se d^reneian 4e los del noüe en «er 
de color de cpbre muix^lavo^ mjAi aguilena i biea formada^ 
qjes melgados i espre^ivos ; adustos «n . o«is modales^ peio 
fism asimosos i esforzadaf. £n Boifmoii«on «nú iommi loa 
hamicidioa* £1 rd[)o se eaatiga cortando la mano «d agresor^ 
i mes gcave^ es jenterrado vivo, dejándole fuera Ja cabeza 
a ia nierced de las ipifiíutas mpscs^s i abispai»^ €fae niateiial«- 
mente se lo comen vivo. De verduras «olo abunda la oebot 
Ha; la fruta escapea, menos A Jtamariado. Hai muchas 
abej^ ; ia aaiel es ^ütuyidante, i taaobien la -oera. Ijú% mÁt 
mdes domésticos son el perco^ él qarnero, el4>iii^ el camo* 
Msxy el oabaUo» el btífalp^ i el a«no : todos en adnokaUt 
abapdaucia; los novillos^ elefantes, bú£4oe^ antélopts i 
jira&s andan por centenares en todas partes, lios animales 
feroz^ «on los mismos que en las demás rejiones d^ Añrica, 
A las pocas semanas de reaidencta en Kauia, MMstros 
viiyaroB «e introdujeron iea 4a f^racia^i^l jeque, quien desde 
Ine^ 4ie mostaS muí agradezido a los dqnes que te pi«sen«> 
tsaeoQ. en nombre del reide In^aterra. Agradábanle «obué 
todo las arn^as de fiíego, aeerea de cuyo mecanismo Uzo 
yrftgimtas ipui prolijas i menudas, como tan iiMÜnado a las 
^rtes de la guerra. Unos cuantos opetes qpe el maj^or Dqb-^ 
IvHU^paró en >su presoüeia^ dejaron tan aÉónitaa lanu^ti» 
4aad5 i A él tan pagado del^efeoto que caiasajian,' que por mur 
cI;tQg dii^ no hubo confea^endia en que no recordase la pro^ 
meta q/m le bizo d mayor, de projwircionarle^i^scio «tknero 



de eUM^ co» loa cufvkuit decfa, ¿daisé a) t#i9<i^' i^i^. to4Q#4<w 
áo JBagiepni ; Uiba &oiitjm£a. C9&.<iuiiea*0f l^ftUába;«»< 
guerra* . No .meaos . oompla^do quadó cteljaecvicio.'qoe 1% 
hiao .el cajpintero. Hillman en oíont^ dos pedrerpsj cuyM 
efei(to9. fiíeroa prodijio^os. en la primera escursion que hizoi 
Tsoíaitím agradezió. sobre manera. un reloj de repetición^; 
coiyojuio^Haibeiito lec^^ógran sorpresa; i fué tal la imprerr 
flion ^que hizo en. él la c(m€i(m,de las vaca$ tañida por ,unf^, 
tabiM]uera de. música, que .estuvo oyéndola embebido cubi^én<-. 
dose el rostro con. ambas manos, hasta que le interrun^ió, 
la esclamaclon de uno de sus asistentes, a quien dio unii 
recia bofetada, porque le sacó de aquel estasis delíciosQ. 
Sfi. notaba en él una decidida repugnancia al trááco de escla- 
vos, i si consentía en algunas escursiones para ir a casia deí. 
ellos, era contra su voluntad, i por no atráverse a contra^ 
decir la del bajá de Trípoli, que es quien mas empeSo i 
ganancia tiene en estas empresas. 

Los árabes de la escolta mandada por Boo-Khaloom, 
con irreglo a las instrucciones del bajá, i sin dtfda para no 
hazer el viaje en balde, prepararon una de estas detestables 
cacerías, que ello& llama%^a;s2;ia^ / i a fuerza de instancias 
lograron d^l jeque. les completase con sus lanzeros i alguna^ 
jente. de a pie, una fuerza . de 3,000 hombres, cuyo mando, 
se confió a un esclavo negro, llamado Barca Qana, que 
era uno. de los capitanes mas estimados del jeque, i gran pri- 
vado suyo. El mayor. Denham los acompañó aesta.espe- 
dicion,. ssdnendo que se eatenderia por tierra de üía^í^a 
mui .adentro, acia el sur» £1 jeque estuvo mui remiso -ei^. 
dairle licencia, tumoroso de que se hallase en peligro, comq 
en efecto sucediá; pero al fin accedió a sus ruegos^ dándci^ . 
paraque le acompañase un esclavo negro de toda confians^ , 
a quien debió la vida en los grandes apuros a que ^e vi4>, 
re4uzido en la espedicion, pues el éxito fué totalmente des* 
graciado i funesto a los invasores. Los iuvadidoS; &itron 
los MelleUneSy pueblos que habitan al pie de, los mopicya^^de?^ 



AVÉttCA CRWVftAL. 9jf 

Stiopiá, pitñ^defttés délos de la Imíññi i 4yé«é e(rtlÉtod<il' 
éñtre los 91 f O» latí. ^sCa lo» confines ni^iidioiitAss 4el iihpe^^ 
ñb Féllátah eir el'iSbiMÍa^. La principal pbbtadon es JAüí^ 
.^^ cuya Mittid qtíeda séfMadft al pñnripió dé efifte artfcalo.' 
Eétos t^erridbs montaSeacs dieron muestras de stttatt 
eé1br2:ados como i^télijentés éü la défensi^a^ pties desde tma 
poi^^on eacójida con inücho tino, na tsdo rediazaron a tdS' 
9gteséreMy sinaquelos derfotaitm completamente, matando' 
con Tina de tas flechas envenenadas de que usan, al cMdiUo 
de l<)«*átábe6 Boo Khalootn, cuya muerte lloraban sus sóida- 
dbi» en estas sentidas endechas : * 

<^ S6» acabó \m confianza en la espada i el tnieao ! La lanza 
dtl infiel .iibaíi6 nuestra ív^rza ! Muerto es Boo Kbaloom^ el 
biienoy el TsUente ! Quien se cree seguro niiránjdole muerto } 
Cabizbf^QS los boinbres se d^an morir de tristeza ; torziendo las 
maoosy lloran las mujeres, i rompen los aires con sus clamores. 
Lo que el pastor para el rebaño, era el buen Boo Kaloom para 
los Fezzaneses ! Loor a su nombre ! Cánticos i música en alabanza 
suya ! Qué palabras bastarán a loarle ? Grande como el desierto 
era su corazón ! Tan dadivosos sus cofres como la rica ubre de 
la camella, que con ríos de lecbe nutre' i da consuelo a cuantos la 
rodean ! Tendido está su cuerpo en la tierra! Allá yaze en él 
suelo del descreído ! La enherbolada saeta del infiel quebrantó ' 
nuestros bríos V* 



r' 



Toda la relación ée esta jornada hecha por Denham-^ 
está llena de interés i de novedad, pero los limites de un 
áÁfculo Ifólo permiten mencionar lo iávíé importante o sobre» 
sefliente. Véase cómo alentaban i güiab&n la marcha por ia» 
eaít)ésimi^ iléiílas de maleza, unos cuantos batidores que, 
amnados dehorquiHasi gustdafias, al niisnio tiempo despe- 
jabab el paso, i c^kitábán de repente : 

'** Guarda la faoy& ! Aparta las ramas ! Este es el camino h 
Oyú»z¥pún^%te tulle r sns hojas son lanzas ! Caigan esas ramas ! 

VOL. II. 7 



06 ÁFRICA. ClMfTMI^ 

füiñ qmn e^y^f^n ? Par^ B^e^ G«ii%* Vt jan «aMm ppr Jlfr»- 
ííara / Estotra» ppr los Kirdios I I aim mas por las \wvm b4- 
ialhvloras ! Quién Hf 9 fKiaudilla } Barca Gaoa dos manda. Vado 
haí a<)Qf 9 mas sin g^ota de aj ua. Loado sea Dios ! En la refriega 
I quién es el q^ie en torno de si derrama el espanto cnal búfalo 
irritado ? Nuestro Barca Gana/' 

1 dirij leudo parte de este obsequio al mayor Denham 
que iba con ellos, cantaban de él : 

• 
'* Venido es el cristiano, amigo de nuestro jeque, venido 

es el blanco amigo nuestro, que al oir mi canción, me dará tela 

para un almaizar nuevo i pulido. Blancos son los cristianos todos, 

i blancos los pesos que traen; venga pues el blanco a ser amigo 

del negro. Veis huir al Fellatah ? IMandió Barca Gana la lanza. 

Con arma de dos bocas haze faego el blanco, i a! Fellatali le 

entra >el pavor*** 

El territorio de Mandara^ cuya capital es Mora i que 
dista 170 millas al sur de Kouka, paga aBoumau un tributo 
de escls^vas, qu^ son mui estimadas en África por la rara 
perfección de tener una postuberancia desmesurad^. Los 
}iabitant;e8 son de mejor figura i de mas viveza que los de 
Spurwíu ; la mf^yor parte mujsulmaneS;^ menos loa Kitdio^ o 
Káffires cuya pcd)lacion principal es Mmgow, i qi^e Hgvw 
una vida salvaje en las gargantas délos montes,, pintando 
aus cneopos con mancha de veriveUon, i cánidos de $artas 
de dientes arraoiendop a sue ene^igc^t L^os JíancU^^ees los 
tienen por cri9tiano8, perp D^i^iW) #0 pn4o cejFciprfMr^,^ de 
ülo, pues aunque, fH v^r ti^l aparato de fxim^ aou^drom 
^OR un tributo de eíeu escl^v^s i i^to» doaes» se e84uivi4>l^ 
de lajéate i huyeron a los cerros ín«aedifttQ4> 4uflga /^íiP© 
les dio el seguro^ a con»^ ^qh glande ^gi^s^apa^Jloi d^yk^» 
muertos de los de la espedicion. El terreno de Mandara 
es una deseompoeicion de gfmUíQ, m\A ^b>Corimo f ac las 
muidas colinas pobladas de frencbeea tstmiimdoii i^ ^igaii*' 



<¡fidaa higiiém% i por h$ émfkktnins 9iemm doode rehizen 
enormes rocas graiüücite. 

£n una délas paradas que hizo Deaham en este viije al 
i9ur, se le presentó un jóven^ que decía ser hijo del viajero 
Homeman, habido en una esclava de tierra de Soudan, i lie-» 
yaba el mismo nombre de M ouza ben Juzuff que tomó su 
padre putativo. Daba razón de un viaje que habia heciio 
internándose a veinte jomadas al sur de Mandara hasta 
una tierra llana i dilatada del nombre de Adamouáh^ rodeada 
d^ montes mui elevados con las cumbres blancas como leche. 
Xios moradores s(m Fettates^ comen carne cruda, i andan 
todos desaudos^ noénos el sultán i sus hijos que van cubiertos* 
Cerca de Aimmuiah pfsa un rio caudaloso cuyo cauce se 
fecma por dos cordilleras aK j«ilmA0» Su curso es d^ pomente 
a lecvaiite, i tomando el nombre de Cuarr0 en NySé i Bák», 
, pasa por Loggun, entra ea el li^ T$aadp sidiendo de él ppr 
varios brazos, de los cuales el ]^in(ápal se llama Sharp^ \ 
va a incorporarse eon el NiW, bañando toda 1& parte merídio- 
iicd de Daffomr bs^jo el nombre de Bakr-^Dago^ 

Mc^or éxito que la precedente tuvó-otra ei^iedicaoB, a la cual 
salieron nuestros viajero» en eompimía i bi^ la inmediata pvo- 
teedon del jeque. Puesto a la cabeza de nueve mil lan^eipos 
dt IÍ€membo9^ de los que le ayudaron a reconquistar el JBaur" 
moUj i de cinco mtt árabes Shouas de los estableñdos en aquel 
reino, redujo en poc& tiempo a la obe^eiioia toda ia tierra 
de Munga^ que se habiá rebelado. Con esta ocasión es|ikH 
raron casi toda la ribera del Yeou al occidente de ¡íamka^ i 
vieron laa ndnasde JB^ntola vieja, GamkoT^m^ i otran- pueblo» 
destituidos por loe de FeUatúh^ aegun antes se ha dieho« 
Vblviei^dn a fouite, donde permanezieron dui^nte la estadon 
Uuffioea^ c^s&utando de la amisteé M jeque, i a fines dd aio 
te póréparemónf a eontinnar sus coirerfas. El mayor Denham 
tomóla áerrotía hacia el sur, acxmípañado del teniente M. 
l'dole, que murió en este vi^e, emprendido con ánimo de 
esplorar las <mlla8 del Shary. Llegados a Sbmoey, 12* 4?^ 

7* 



100 AfUIGA CJSNVRáX» 

kt*; tomai'on canoas para ir rio abaje» eapaciaado la vista por 
ambas máijeises, vestidas de árboles f^Hidosos i plantas aro* 
ínáticas. Desde laemboeadurá en el lago, se descubría este 
hasta- perderse de vista^ i se informaron de qoe^ la distanetit 
ée^'90 mffl^ estaban en él las Islas ¡Bedeumy, habitadas por 
nna 'numerosa tribu, <;apasr de'*tri|mlár hasta mil canoas con 
veinte hombres cada una, parsi robar jente en las tierra^ 
inihediatas i exijir resiste, sin háeeiies dtro maL Vudtcrh 
a Sfitsfwey^ navegaron rio ai^riba hasta Dajgheict, donde lleá 
ats^ó el *^a90 una tribu de jente inttotable, por locual tonaa^ 
ron per tierra el camino de Lúggun, Heno de pantanos,! 
tan plagado de mosquitos i otros insectos, que los habitantes 
tienen qué embanastarse en unas chozas estrechisimas por 
muchas horas del dia, para huir de sus crueles aguijones^ 
En Kumuck^ capital de Logguriy a los 1 1"^ VJ^ lat., se detuvie^ 
ron algunos días, recibiendo visitas de negras principales^ 
tan. bulliciosas i 'alegres, como {propensas a robar cuanto po- 
dían haber a las manos de lo que mas les agradaba en nuestros 
dos blancos, que era todo lo que v^u. Los Jjogguneses 
son mas aliñados, mas vivos i de mejor traza que los de Bour* 
nbU, Tejen i tiaen de azul con bastante primor telas def 
algodón, en las que consiste el timcho comercio quehásen 
con los árabes Skouas en cambio de sebo, unel i ganada 
vacnno. La lengua que hablan es una mezcla del aiábigo* 
c6n el idioma de Baghermi. £1 mando del pais se disputaba 
entile dos reyezuelos, padre e hijo, con taí animosidad, que 
uno i otro acudieron en secreto a Denham, paraque les en*- 
señase cómo envenenar al competidor. Aquí volvieron a 
embarcarse rio arriba; pero habían ^andado mui pocas millas 
cuando les llegddrden de que, como subditos de Boumou^ 
saliesen de Lúgguri) porque se descubrkt un gruesocuerpá» 
de Baghernáes, que estaban en guerra con el jeque délas 
lanzas. Hubieron pues de volver a Bourítmi^ i a los dos dias 
de haber entrado en Angala, iamió M. Toóle rendido alas 
fatigas del viaje. I -^ ^ - 



MmtCA CENTRAL. lOI 

' Naes este^ jóv«& oMal la linka TÍctima (k esta» inpúrf 
tafites correi'íafi^ pues en la que etnpirendieroB a Sackaáoútíí 
capieao Clapfsertoii i eL dr* Oudneyv perezió eáte dejando 
iiiieni3D)[Hdas las interesantes obaervacionet sobeei histoiáa 
aaturalyJde que .espécialoa^te iba «^cargado, dappcrtoé 
«mtiauó solo su jviajt é^fi^iMMmpMT^ donde pMiriá «u aom* 
pañero, i que es ym pueblo pentenezíente. ¿ la provincia dft 
KaÉtagum^ cuya capital di^l misQ;K>. jnooibre se halla a \f» 
V2t 17' la*. N- i 11*^ Ion. E- Ty^m ocho mü habitantea, i 
eff |Nnr ic» muraUas lapoUacioa mas lueil^e entue;. todas Imk 
que^e nombran 'en estos vk^es. , Fué recibidor i tratado con 
mudio agasa^ por el Kiud o gobernado^»^ cual quedó tau 
asombrado la primera vez que vio disparar, a su huésped una 
esc^^ta, que en señal de i^jrobaciop^ le dip una fuerte puñada 
en las espaldas, esclamando : ^^ dcí los di^blo3 mp libre CAoa \ 
^^ Brava jente sqis los blancos 1" Pasado Kattaguriiy^l ^m 
69 mas montuoso, pero ameno, poblado, abundante «n re-* 
baños, i concuriddo de la jente i cáfilas de a^os i novillos 
^e acuden al gran mercado de Kano des^ mui remotos 
climas; En todo este tre^o hasta aquel emporio del reino 
de Jfoii^^a son mui frecuentes las aldeas; el camino está 
hermoseado con vistosas hileras de palmas, que deslindan las 
muchaa plantaciones.de tabaco^, añil i algodón, i a cada paso 
provisto de comestibles por mujeres de ni^i bi^eua grw?ia 
' que los venden a^ los pasajeros, i que tan aipa dan vuelta a 
la husada del algockrn que están hilando, como se co^iplazep 
en mirarse en el espejil^ portátil que llevan ¡colg^o dM 
cinto. . ' 

La dudad de Kano tiene un ámbito de quince miUas» 
pero solo una cuarta parte deJa superñzie está, cubierta con 
ediñzios, siendo todo lo demás huertos i arboledas. Las quin- 
ce puertas que tiene chapadas de hierro se abren i cierran 
alsálir i ponerse ellifíi. ;;Las casas son cuadradas, con ven* 
tanas a la europea, pero sin i^bdrios. £1 mercado es perma<- 
uentetodo el año, aun en eli disanto,, que para ellos es el 



103 A^BICA CKNTRAL. 

Tiérneft< Rijen leyes i usos para arreglar los contratos, el 
orden i la buena policía. Los objetos del tráfico están se- 
parados en sus correqKMidientes tramos de comestibles de 
toda especie : camep, ganado^firutas, granos i harina; deaten« 
silios, vestuario, quincalleria ordinaria, telas i seda en rama ; 
de esclavos oosi la debida separación para cada sexo, i todos 
mui al^^res i deseosos de que los compren, porque allí no se 
les envía a trabajar en los lújenlos, sino que son tratados 
por los amos como miembros de la familia, i según sus dispo- 
siciones i conducta, se les confían los servicios de mayor 
entidad. Finalmente, hai multitud de músicos i juglares 
que trabajan por su cuenta^ o están asaburiados por los 
dueños de los puestos para atraer con la diversión a los com- 
pradores ; i paraque no falte nada de lo que se practica en 
J&iv(^a, hai también osanxas i estilos de plaza, pues en la 
de Kana se vende todo con rebaja de 2| pq^ ciento. Entre 
otras curiosidades dignas de notarse es una la de los maaai 
iksbusy especie de saltimbanquis que hazen danzar a las cule-^ 
bras con tanta docilidad i preste2a como lo haxe el oso o el 
mono a la voz del piamontes 3 i otra la de agolparse la jente a 
menudo por ver cómo se achichonan la cara o se reblentan 
un ojo los pujilistas, cual si fuesen alumnos de las afamadas 
escuelas que para este ejerzicio tiene John Bull en Ingla* 
térra. Son célebres entre los africanos las telas de algodón 
que se tiñen en KanOj de color de peltre con la misma 
viveza i tersura mui permanente de su charol acanelado oscu- 
ro. Las mujeres se pintan de azul el cabello i las cejas, i 
también las manos i piernas hasta medio muslo, i así paf eze 
que llevan botas i guantes. Hombres i miserea tifien los 
dientes de colorado, lo cual entre ellos da gran realze a la her- 
mosura. Domina mucho en el pais el mal de ojos, el cual 
debe de ser contajioso, pues hai muchos ciegos i viven en 
un gran barrio separado manteniéndose con lo que les da el 
Kaid. 

Continuó Clapperton su marcha al occidente atrave- 



AFftlCA CBNtRAft IOS 

sando una nroltitud de aldeas i pueblos qot se estendbm en 
un pais bien cultivado i ameno, hasta que^ estando ya a 
corta distancia de Sac-Katoo^h salió al encuentro con 
tambores i trompetas una guardia de 150 de a caballo^ envia- 
dos por el sultán de Fellütah^ llamado Bello^ a quien tuvo 
cuidado de dirijir antes la carta de recomendación que para 
él le dio el jeque de Soumou, su apazguado. £ü esta carta, 
después de esplicar el objeto que llevaban los viajeros, i 
cómo se los habia enviado él bajá de Tripdi, afiadia : , 

^* Recuérdete, aunque no lo necesitas en tu sabiduría» que 
está escrito, i que asi lo mandó el misíao Profeta, nuestro abogado 
i medianero (dése alabanza a Dios i a sus ánjeles)» que a estos 
hombres no se les cause daño ni molestia viniendo en paz i sin mal 
designio; por lo cual los reoomíendoa tu benevolencia i proteccioo. 
Bien sabes que no faltan entre los creyentes algunos injustos mal- 
hechores que desprecian i pisan al desvalido i flaco ; i también co^ 
nozes que no siempre el bueno recibe justicia del malo. Por lo 
mismo conño en ti, i asi te lo ruego, que has de amparar i dar la 
mano a estos cristianos ; i que no sufrirás que nadie los escarnez- 
ca, ni los engañe, ni los aflija de obra ni de palabra, ni hazién- 
doles padezer privaciones, ni desairándolos ui aun con el sem- 
blante, mientras llegue el tiempo en que Dios fbere servido vol- 
verlos salvos a su tierra. Son jente de corazón limpio, i de labio 
decidor de verdad ; por tales los hemos conozido» Sírveles pues 
de protector i amparo, i haz qui mi recomendación les sea en biefl 
i regozijo. Asi te lo retribuya Alá colmando tus esperanlasl 
deseos. Así nos veamos los dos por su misericordia puestov gienn 
pre en el camino de la bienaventuranza 1 Salud, oerapletá dicha^ 
virtud i fe, no solo a ti, sino también a todos los que te rodean i 
pertenezen !'* 

Luego que llegó a Sac-Katoo, conozió los buenos efec- 
tos de la recomendación i el jeneroso carácter del sultán 
Bello, que también se apellidaba jeque del Koran como el 
de Boumou. Fué alojado en casa del primer visir, i al dia 
siguiente introduzido a la presencia de Bello, quien lo recibió 



JP4 mmCA CUÚTWLAá^ 

«i» ^piüTAtO» 89Qtiulo «D tti» .afeati& entre .ilo»^Ílaree «te giirto 
morisco. Hízole muchas preguntas sobre las cosas- át Eu«* 
rojpa, cóbrelas sectas rdá}iosa8.que<<sieUa se< profesan. Sacó 
alguBoa libros i papeks de los que perdió Denham enla mal** 
h^da4a>espedioic» cantara loé Feilate». Se manifestó iodig^ 
nado .cout]:a BoinKaloom por' haber invadido sus domiiisofe 9 
pero se dio por. saiia&dbio de Denham, luego que le dijo 
Clapperton .que «en aquella correrfet solo figuraba- como via- 
jero carioso; ile di¿ ios libroB i papdea paraque los reco^ 
brase Denham. Cordialmente agradezido a loa presentes 
deji r^i de Inglaterra, prometió concertarse con &t para abolir 
el trafica de esclavos en el Africav En las muchas audien-^ 
das que después turo Clapperton de esrte personaje estraor- 
dinario, se adelantó la materia basta el punto de escribir el 
sultán una carta mui amistosa a Jorje IV. 

Clapperton llegó a Kouka de vuelta de Sac-Katoo el 8 
de Julio 1824; i reuniéndose allí con Denham, regresaron 
juntos a Inglaterra, atravesando otra vez el grtm desierto 
hasta Trípoli. En vittud de la carta del sultán Bello al rei 
de Inglaterra^ volvió poco después a aquellos países el mismo 
Clapperton acompañado del dr. Dickson, del capitán Pierce^ 
i del.dr. Morríson,- hábil naturalista. Las últimas noticias 
que se tienen de este último viaje son de haber muerto 
Pierqe i Morrison de enfermedad a poco tiempo de haber lle- 
gado ^a la costa de Biaffra ; i que Clapperton i Dickson se 
han separado dirijiéndose ambos al interior del África, el 
primero por los montes del Congo a Katongo^ i el segundo 
por Dahomey a Tombuctooy a donde por otro camino se en- 
dereza también el mayor Laing, conozido ya por un viaje 
que hizo en ISSSt hasta las fuentes del Níjer* Así es de es- 
perar que dentro de poco, tanto la cuestión sobre la existen- 
cia, oríjen, curso i desagüe de este famoso rio, como otras 
muchas noticias de la mayor importancia sobre el interior 
del África, se ampliarán i fijarán, abriendo camino a grandes 
resultados bgjo los auspicios ya tan favorables de la amistad 



Mj^q/ieét^ JBimílJum.: i'éd «idUm Bello^ tan afectos a los 
earópeos^.. . 

í £ste úhtkna soberano del imperio Fdlaíah; que cotí- 
quistó pooos años Jiaze oasit^cbla N^jticia o Súuéan hasta 
el lago Tmady tes^ca^o el bombue Jinae ÍQtt»ruido i de mejoi' 
talento en toda la África .central.' Enodntróle Qappetton 
mnl enterado en puntos histérico^ pivas le faaUé varias vezes 
del imperio musHmioo en Esfiaña^ dp la última guerra de 
los in^eáes* contra Argel 1 de otros sucesos recientes de Eur- 
opa. En la memoria o libro de análisis compuesto bajo su 
inacción 1 en gran paxte por él mismo^ se da razón de varias 
curiosidades, i entre otras se n^nciona la desgraciada muerte 
de Mungo Park, señalando el paraje donde sucedió cerca de 
Bomsa en tierra de Kwwr, cujro sultán, tributario de Bello, 
guardaba unos libros i papeles de aquel célebre viajero, los 
cuales prometió adquirir para enviarlos al rei de Inglaterra. 
No será tan fázil recobrar los de Homeman, pues según los 
informes q^ie recojió Clapperton, los custodiaba Jusuff Fela- 
tab i :el cual, habiendo sido ahiigo de Horneman e iniciado 
en algunos conozimientos de que hizo imprnd^ite akrde, co- 
bró eatre los n^ros &amde hechizero que tenia parte con el 
diaMo^ i fué quemado por ellos en su habitación con todo lo 
que habia dentro. 

La ciudad de Sackatea haze gran compelo en algalia, i 
la§( zibetas ogatosde algalia que la produzsen se guardan en 
la3 casasy aunque no se amansan. £1 hermano del suHan te^ 
ní^ en la suya basta 200 en jautas de madisra. Eran muí 
parezí4os a la hiena, nmi ariscos i de cuatro p&ís de largo desde 
la cabeza hasta el remate del lomo. £1 carácter de los habi- 
tantes no puede ser mas propio para .comunicsur ccm los es- 
tranjeros por su afabilidad i sencilla franqueza, tanto en el 
So^dan como en Boumou. En ambas rejiones hai disemi- 
nados algunos árabes que por lo jeneral viven en tiendas por- 
tá^il^S, sin dcjjar por eso de ser tan tratables como los indíje- 
na^i .Clapperton pintando la infantil injenuidad con que 



IOS AVRICA CENTRAL. 

iuélen hablar^ dice : *^ Pdnese al umbraf do la tienda o dioza 
en que vive el estranjero una de aquellas pobres mudiachaa 
sentada a un lado con un tarro de leche en la mano, vestida 
la cintura de. un tosco fefajo de algodón aznl, cubierta la ca- 
beza con una escasa manteUina de lo miatno , con todo lo 
demás del cuerpo desnudo, i dice : 

•^ Séate feliz este dia ! Aquí está tu amiga que te trae leche ! 
Ayer le diste una cosa tan bonita ! No lo olvida, no. Oh ! cómo 
se le quieren ir los ojos tras las cosas que tienes cerradas en esa 
casa de madera (el baúl). Ya no te tenemos miedo ; ya sabemos 
que eres bueno ; antes no podian mirarte mis ojos, i aora siempre 
te andan buscando; antes nos decian que nos guardásemos de ti, 

que eras tan malo, tan malo 4)ero ya te conozco. í Qué 

lástima nos da el ver que eres tan blanco !" 

Los de Sondan están mas libres de toda incursión i te* 
mor de guerra, son mas dados a cultivar la tierra, i se 
muestran mas sodsde» i civilizados; pero los de Bcfumou 
no lo son tanto, porque estrechados a vivir en las riberas del 
gran lago, desde que los de FelUUah arrasaron las principa- 
les poblaciones a las orillas del Ywuy están en continuo so- 
bresalto por las irrupciones de loa isleños del lago, i en ene- 
mistad irreconciliable con los de Baghermi^ raza turbulenta 
i bdicoea al levante, i que muiamenudo los inquieta con in- 
vasiones. Los animales doméstiicos i ferozee de ambas regio- 
nes son los mismos en }eneraL A las orillas del TsuíuÍ abun- 
dan mucho el elefante i la jirafa, el rinoceronte, el león i la 
aütélope de varías especies; i en las aguas del SAaryidú 
YeoUf especialmente cuando se dilatan, es mui común d 
filarmónico hipopótamo. 

Cl2^)perton, Oudney i Denbam no están de acuerdo 
entre si sobre la cuestión tan ajitada en estos tiempos acerca 
del misterioso rio Níjer. Los diferentes nombres que, se- 
gún se ha visto^ pueden convenir a cada rio conforme va se- 
parándose de sus fuentes, o dividiéndose en brazos, o dcsa- 



ArarCA CBNTJRAL. 107 

guando en el gran lago Tsaad^ o enfin^ saüentb de él por 
varias bocas^ han dado lagar, 'indttdáUem^itej a la divenidad 
de opiniones, todas al pai%2er fundadas en buenos di^ios. 
Mientras las próximas esploraciones no aclaren este punto, 
lo mas probable pareze que, si no el N^er, a lo menos los 
rioB de poniente a levante qne hasta aOra han llevado este 
nombre, van a perderse en él gran lago TtcMdy el cual abraza 
una parte del Wangara del mayor Rennel ; i que los desa- 
guaderos de aqud lago corren a aumentar los caudales del 
Nflo de los Negros^ el cual, naziendo en los montes de 1a 
Ijuiia, se estíende a incorporarse con el Nilo de Abisinia, f or« 
mando la inas^isa corriente que entra por el Delta en el 
Mediterfáa«o.~P. M« 



VII — Descubrimiento de un nuevo remedio contra la papera^ 
comunicado a la Sociedad Helvética de ciencias naturales.^ 

Mucho se ha dbputado en Europa i América sobre las 
causas remotas o predisponentes de la papera o co/of , par- 
ticularmente de la endémica i hereditaria. Sabido es que 
en ciertos países es tan común esta enfermedad^ que difícil- 
mente se encuentra una persona que no la padezca mas o 
menos. Pareze que los lugares montuosos! elevados son 
los mas favorables a su producción : los Alpes, los Andes, 
los Pirineos, las Cevennes presentan infinitos ejemplos de 
eUa ; pero lo raro es que no la vemos uniformemente espar- 
zida sobre la superficie de estas cordilleras» sino concentrada 
en ciertos parajes donde ^¿rze su maléfico imperio sobre 



>*i«*Mawia*>i4B 



* Esta comunicación forma el asunto del tratado ^^ Décou. 
<' verte d*un nouveau remede contre le gottre," por el doctor 
Coindet, Ginebra iseo, Svo. 

f Palabra usada en Condinamarca, i derivada projiablemente 
(oomo la francesa goitré) de guitur. Los latinos llamaban esta 
enfenjiedad hernia gutturis. 



casi todas las faoúUas, mientras tal vez a poca distaaeia se 
encuentran pueblos i provincias libreó de este iúx)te horrible. 
De aquí se deduze (i esta consecuencia se halla jeneralmente 
recibida) que está afecta a cierta constitución particular del 
aire, de las aguas o de la tierra ; pero qué constttucicm par*^ 
ticular sea esta, es lo que no ha podido detenninarse con 
certiduml»:e hasta aora» 

£s jeneral en Am^ica la opinión que la atribuye a las 
cualidades de las aguas potables* £n Cundinamarca, donde 
es tan grande el número de individuos que adolezen de este 
achaque (llamados cotosos), i tal la n^dez con que cunde, 
que €Uíaso (dice Caldas) en veinte años el tercio de la pobla- 
ción será de insensatos^ es donde se encuentra mas arrai- 
gada en los ánimos la aprensión de que su orijen existe en 
las aguas. En el Semanario de la Nueva Granada No. 25, 
leemos una observación curiosa. En todos los paises que riega 
el Magdalena desde su orijen hasta Tacaloa, el Timaná, 
Neiva, Honda, Mariquita i Mompox, reina el coto i abundan 
por consiguiente los mudos i los insensatos j mientras par- 
tiendo de Tacaloa, i subiendo el impetuoso Cauca, en Antio- 
quia i en Zupia, paises bajos, montuosos, húmedos, en 
todo semejantes a los que baña el Magdalena, no se conoze 
esta enfermedad 4^ ^^ garganta. Lo mismo sucede en el 
espacioso valle de Buga. En Popayan no se tendría idea de 
él, si no le frecuentasen los que viven cerca del Magdalena 
i en lugares distantes del Cauca. Caldas enfin sielita como 
una verdad incontestable que a las orillaos del Cauca no hai 
cotos. 

Este fenómeno, tal vez único en Nueva Granada i Quito, 
no se puede esplicar por el aspecto de los paises que riega ^ 
este rio, los cuales se asemejan en todo a los del Magdalena. 
Los habitantes del Cauca usan los mismos alimentos, respir^ 
án el mismo aire, tienen las mismas costumbres i ejerzicios 
que los del Magdalena. Pareze pues que la diferencia está 
solo en las aguas. El rio Vinagre naze del volcan de los 



CÓl^TRA tx I^Al^eHA. 109 

€!ÓconiicoB a«eie leguas aM5. O. áé -Popayaü ft'um grande 
elevación sobre el nivel áA mar | i después de vatíos saltos 
i cascadas^ se junta con el Cavica. £1 onagre recibe por 
fel sur un arroyo de una temperatura elevada, llamado por 
eso Finagre caliente^ i la» aguas de ambos son ácidasi 
A]talÍ2CKlaB< por donTomab^^ Antonio Quijano^ ^r Caldas^ i 
últimamente por Humboldt, dieron una cantidad conside- 
ifible de ácido sulfúrico. { No es probable, pregmita Caldas^ 
que las aguas del Vihagre ^én al Gauca la virtud preciosa 
de preserramos de e^a enfenMdad ? 

Se pudiera «ü rigor conceder esta cualidad preservativa 
a tas aguas delCauca^ sin que por esO' fuese neéesario atri^ 
buipr una cuaddad contraria moi4>iñca a las demás que se 
beben en la Nueva-Granada. El hecho siguiente era idgo 
mas apr opósito para fundar la firme persuasioa en que se 
hallaba Caldas de que las aguas produziaii los cotos, i que 
mudar de cUma para curarlos era solamente ir a beber otras 
agims. ^^ Los hombres, dice, que viven en las faldas i al 
pie del Corazón (al norte de Quito) ^ i que beben las aguas 
minerales i volcánicas que manan de sus pendientes, adole-* 
zea de eotos, i se ve entre ellos gran número de insensatos 
i mudos. No lejos de allí, en los pueblos que beben otias 
aguas, no se padeze esta .enfermedad* £1 pais es el mismo^ 
tiene la mis^ elevación sobre el nivel del mar, la misiiKi 
temperatura, los mismos alhneotos, las mismas costumbres i 
solo diñeren las ^uas."' ^ > 

Esta fué también largo tiempo la opinkm de ios médi^ 
eos en Europa. Saussure,* Cullenf i principalmente Fodéré J 
la han coivjjbiatído con tan fuertes razones i observaciones, 
que al pi^esente está poco menos que abandonada^ Atribú-^ 



* Voyuge dan^ les Alpes^ t« iv. páj. 591 i sigg^. 
f A Treatise of the Materia medica^ U u cap» S. 
í¿ Traite du goUre et du crétinism^f poj* 83, i sigg. 



no MDTBVO ilKBUIB10^ 

yeie jeii£?alHimte egla eaferme^ftd a la euuUdaáe» €l4 me 
atoióafeñeo qiM se rei^ira, i deteni)iiuu}aiiiente, a ciarla 
comluiiacion de caior i humedad. Ea fairopa se ha notikdo 
que kw higares espuestos al mediodía, i cerrados en cierta 
modo a los vientos del norte, copio suele haber muebos en 
las gargantas de las cordUleías i en las selvas e^esas que 
dificultan la reno^vaem del aire, i mayormente aquellos <^ 
rodeados de rocas añaden a la aecion directa de los ray^ 
•olaree la de una fuerte reverberación ; se ha notado, decimos, 
que estos lugares son los mas infestados por la pilera, i que 
en ellos e» la ^mavera i el otoño, los vientos que aumentan 
la humedad i elevan la temperatura del aire^ agravan el mal ; 
al paso que A estío, los mntos del norte, i sobretodo el 
kmemo, cuando es seco i frió, lo alivian considerablemente. 
Pero estas observaciones no se han congrmado etk América. 
CáUas qué prest¿; grande aleación a este punto, i corrió 
«mcha parte de la Nueva^Chranada, se manifiesta pooo incli- 
nado a abrazar la doi^ina de Fodéré solare la influencia 
de la humedad i el calor en la {»roducoion ^1 coto. ¡ Ojalá 
que los felizes resultados de la aplicación del remedio deseu- 
bicarto pee el dr. Goindet, hagan de menos importancia la 
inveatigacion de las cansas patojénicas de esta plaga de la 
Nnsvar^Graaada ! Se nos asq^ra haberse hecho ya algunos 
cnsayoa con buenos efectos* Afin de que se repitan b» 
obseiTTaoiones i se administre el remedio en todos los lugares 
en que es endémica la papera, trasladamos aquí algunos 
pasaíes del tratado del dr. Coinden» 

'^ Un año ha (dic^ qpe buscando una fitarnMila en la 
oisra de M. Cadet de Gasaioonrt^ hallé que Rusael aconse- 
jaba contra la papera el vaste (fmcus «sdriraJofti») l^o-^ 
nombre de etiope vejetal. Ignorando entonces qué afinidad 
pudiese haber entre esta planta i la esponja, sospeché por 
analojia que la iodina debia ser el principio ^ctíik) común 
a «stas prodneeienes «lariiHifr : hiíe ensayos, i las curaciones 
marabiltosas que logré, me animaron a lleviur adelanté inves- 



CUNTÍA LA PAPBftA. 111 

%8ckm^ Imita mas áljifis, ouMito tenían por objeto dei-- 
imbrir todo io qí» podía esperajrse de un medioaoMiitOi 
todaria djeseoBiozído^ tn una enfermedad taA dificü de crnir^ 
cuando 6o}>]:^í«ne en la edad madura^ o cxumdo los twnorea 
queia conatítuyen han adquirido okrto YoMmen í diire«u 

'^ íhi en la espoi^ tan pequeña cantidad de iodina, 
que es ljai(K>c¿ble detecminar en qué propordkm se halla con 
lo9 otros ^Jementoa que la oonipcméD* Yo me he valido de 
1» ^e dan las aguas^madres áA varee. E&inropíedad de 
esta Bustaifteia, que todaaría stjumom tan poco, formar Aci- 
dóte ^ combinada coa el oxigeno o con el )udró}eno. Las 
sales que resultan de las* combinaciones del ácido iódlco, 
formado por la lodina i el oxíjeno, son poco solubles en el 
agua, i por tanto no he probado su acción. He preferido 
las que se obtienen por medio del hidrójeno, con el cual 
tiene tanta afinidad la iodin% que se apodera de él donde 
qui^a que le encuentra, resultando de esta unión el ácido hi* 
dri6dieo« Este ácido satura todas las bctses, i forma sales 
neutraé, entre, las cuales he ele^do por medicamentos los 
hidriodates de potasa i de sosa. £1 primafo es una sal 
delicuesoente ; 48 granos de dUa, que hazen 2 escrápnloe, 
representan en una onza de agua destilada 36 granos de 
indina af^oximtttivamente. Esta preparación a esta dosis 
es una de las q]ae prescribo coa mas frecuencia. La sedi- 
ción de esta sal en suáciente cantidad de agua puede disMrer 
mas iodina, i formar ^ un hidriodate de potasa iodurado^ 
propiedad de que me he valido para aumentar la fuerza de 
tste remedio^ cuando una papera mas dura^ voluminosa i 
antigua paresia resiátk a la. acción de la solución salina 
rimple, i de te»te modo he logrado las curas mas notables. 

^' La ipdána se disi«elve según ciertas proporciones en el 
éter i ^ espíritu dO' vino. M. 6ay*Lussae ha hallado quo 
al agua ensolvía solamente ^Vd ^ ^^ ^eño. 
. f^ Upa onza de espliátu de vine de S5 grados^ dtsudve 
as W9 1& del term. de tUfimur, i bajo la presión ordin^ia> 



1 13 liüBVO REMBDIO 

SO.gnmós de iodina, que vkn^ & 3er f de su peso. AAO 
grado» de concentración, i ba^ las mkmaa condiciones^ 
disuelve 84 granoa, p^$ de donde resolta que el espíritu 
de vino disuelve maa órnenos cantidad de esta sustancia^ 
según se halla mas o menos rectificado.. 

" Para evitar todo qrrpr de dosis en esta. pTeparacion, 
de que txx^ he. servido con el nombre: de tinturdi 40 ÍQdi$m^ 
he prescrito 48 granos de dicha sustai^ici^ para una onza de 
ei^írltu de vino a 35 grados de concentración.. He preferido 
esta preparación, (i tal vez con mejor suceso), porque sieüdc^ 
fácil de obtener en los pueblos pequeñosi donde no siempre 
se hallan boticarioa bastante hábiles para lograr hidrjodates 
salinos puros, he debido hazerla objeto principal de. mis 
indagaciones, a fin de asegurarme de la eficazia de un : remedio 
que vendrá a ser de uso jeneraL No se debe preparar esta 
tintura mui de antemano, porque no puede conservarse 
largo tiempo sin deponer cristales de iodina. Por otf a parte 
la gran cantidad de hidrójeno que entra en el alcool, i su 
estremada afinidad con la iodina, hazen que la tintura se 
convierta dentro de poco tiempo, en ácido hidriódico iodu-. 
rado, remedio sin duda délos mas activos; pero como ep, 
ciertos casos hai motivo de preferir una de las tres prepara- 
ciones que dejo indicadas, es menester que sea precisamente 
tal, cual la apete;se el mtédico, para dirijir con mas seguridad 
la cura, i graduar los efectos de su administración. 

" Yo prescribo a los adultos 10 gotas de cualquiera ,^ 
estas tres preparaciones en medip vaso de jarabe de.culan-, 
trillo i agua, tomado mui de mañana en ayunfis^ ptra. dosis 
igual a las diez, i otra por la noche al acos.tarae^ ^ fíq d^; 
la primera semana, prescribo 15 gotas en lugar de IQ, tres 
vezes al dia. Algunos dias después, cuando ya la iodina 
ha manifestado un efecto sensible sobre los tumore9> janmeur. 
to la dosis hasta la cantidad de 20 gotas tres ve^^ al, dü^i 
para sostener su acción. Veinte gotas conti^nea ceroa , de 
un grano de iodina. Rara vez he pasado de esta^dósi^: coa 



CdBPHl'A LA PkPÉRA. lU 

-^Itf he ^SipíJílSé las pñpetm mas vctusiitíosas, cuiínéhr súIú 
trmtpf&dmtiáá^pé^p uM. evtducwn éseeHvn deltuerpó Hraidey 
«inr mas lesión orgánica. Stieede amenudo qae la papera se 
i&qia iitcotnplé^mente^ pero lo bastante paraque deje de 
ser disforme i m<^sta. En gran fliimero de casos se diftud ve 
i destruye eü el espacio de 6 a 10 semanas, sin dejar ni 
vestijio de su eídstencia. La iodina es un estimulante ; esci- 
ta el apetito ; no obra sobre las evacuaciones del vientre, 
ni sobre la orina ; no provoca el sudor: su acción se dirije 
principalmente al sistema reproductor, i sobretodo al útero. 
Si se administra por algún tiempo, a cierta dosis, es uno de 
los- emnenagog^os' mast activos que conozco, i quizá es esa 
adcion simpática la que cura la papera en gran número de 
casos. La he administrado con buen suceso en casos de 
clorosis, en que tal vez hubiera prescrito la mirra, las pre- 
paraciones de hierro, etc., a no haber sospechado en ella 
este modo de obrar.'^ 

En el diario complementario del Diccionario de las cien- 
cias medicales (febrero 1821, cuaderno 32) se habla de este 
remedio del dr. Coindet en términos que nos hazen esperar 
mni buenos efectos de su aplicación en América. " Como 
son tantos,*' dice el profesor Fabret, " los medicamentos^ 
que, celebrados al principio, se condenan después a un justo 
olvido, todo médico que honra su profesión se abstiene de 
proclamar Ybl eficazVa de una sustancia para cualquiera enfer- 
medad que sea, antes de haberse asegurado de ella por medio 
de los mas reiterados esperimentos ; i nunca es de tan abso- 
luta necesidad esta circunspección, como cuando se ignora 
la naturaleza del mal que se combate, i cuando la estructura 
i funciones 'del órgano en que reside son igualmente desco- 
nozidas. El dr. Coindet tiene demasiado juicio i delicadeza, 
para no haber penetrado toda la importancia de esta máxima ; 
i *así fué que hasta después de emplear un año entero la iodi- 
na, i turar por medio de ella algunos centenares de pacientes, 
no se resolvió a publicar la marabUlosa virtud de esta sustau* 

VOL. II. 8 



114 CASCADAS OB AMÉRICA. 

cía contra la papen^ paraqae se estendiese su bené&QO yso. 
Durante su administración^ se abstuvo de todo otro m^- 
camento, ya interno, ya estemo. 

^^ Esperimentos hechos con tanta prudencia i sagazidad 
exijian ser repetidos por otros médicos, paraque inapira^n 
toda la confianza posible. Podemps asegurar que lo han 
sido por los profesores de varios cantones suizo^ con el 
feliz suceso anunciado por el dr. Coindet/' — A. B. 



VIII.— Cúwcew/flw principales del Paraná^ el Jguazü i el, 
jáguaraij ríos tributarios del de la Plata. (Fiqjes de 
jázara, tomo i. cap. iv.) 

£1 Paraná tiene sus fuentes en la sierra aurífera de los 
Goyazes, perteneziente al Brasil, entre 17° 30' i 18° aO^ de lat. 
austral ; í engrosado con los caudales de gran número de 
ríos, algunos de ellos mayores que los mas grandes de Euro- 
pa, como son el Iguazú, el Paraguai i el Uruguai, forma el 
río de la Plata, que está reputado por uno de los primeros del 
mundo, i arrastra quizá tanta cantidad de aguas como todos 
los de la Europa juntos. Su corriente es rápida, porque viene 
del lado del este i de las tierras montuosas del Brasil. En 
Candelaria, donde solo tiene 400 toesas de ancho, empieza a 
crezer considerablemente, i en Corrientes llega a 1500, for- 
mando una multitud innumerable de islas, entre las cuales 
hai algunas de grande estension. Sus principale3 crezientes 
se verifican en diciembre, i son en mayor número i mas prou- 
tas que las del Paraguai. Sus aguas son de mui buena cali- 
dad, no ostante encontrarse en él amenudo maderos i huesos 
petrificados. Pero a pesar del gran cau4al que arrastra, no 
es navegable en toda su lonjitud, por las cataratas i arreziíea 
que interrumpen su curso. Una de estas cataratas está algo 
al norte del río Tiete o ASembi, que se junta con el Paraná 



CASCADAS X>K AMJSRICA. 115 

a los 20^ 35^ de lat. Pero es mucho mas notable la que se 
llama salto de Canendiyu del nombre de un cacique que ha- 
bitaba cerca de ella al tiempo de la conquista, i salto de 
Guaira, por estar vecina a la provincia de este nombre en 
el Brasil. Su situación precisa es a poca distancia del trópico 
de Capricornio a los 24** 4' 27'' lat, según las observaciones^ 
Es cascada terrlñca, i digna de ser^ descrita pcur los poetas. 
Trátase del Paraná, de aquel rio que mas abajo toma el 
nombre de la Plata ; de aquel rio que en este lugar mismo lleva 
mas aguas que una multitud de los de Europa juntos, i que al 
momento de precipitarse, tiene en su estado medio mucho 
fondo, i 2100 toesas de ancho (medidas por Azara), que 
hazen casi una legua marina. Esta enorme anchura se redu- 
ze súbitamente a un solo canal de 30 toesas, a que se agol- 
pa toda aquella masa de aguas, precipitándose con furor 
espantoso. Pareze que el rio ensoberbezido con él volumen i 
la velozidad de sus aguas, haze estremezer la tierra hasta su 
centro, i produze la nutación de su eje. No se despeñan sus 
ondas verticalmente, sino en un plano de 50^ de inclinación 
sobre el orizotite, i 52 pies de altura perpendicular. El ro« 
cío que se levanta al estrellarse el agua contra las paredes in- 
teriores de la roca, i contra los peñascos que encuentra en 
el canal del precipicio, se alcanzan a ver a distancia de muchas 
leguas en forma de columnas, i de cerca presentan, heridas 
por los rayos del sol, multitud de iris de varios colores, en 
que se percibe un movimiento de trepidación. De estos 
vapores se aUmenta una lluvia, que humedeze eternamente los 
contornos ; el estruendo se oye a seis leguas, i pareze que 
se ven temblar las rocas vezinas, que están erizadas de agu- 
dísimas puntas. 

Para visitar este salto o catarata, es necesario andar 30 
leguas de desierto desde el pueblo de Curuguatí hasta el rio 
Gatemi* Llegados a este punto, "* deben los viajeros bus- 
car uno o dos árboles gruesos, de cada uno de los cuales se 
labra una canoa para el transporte de cierto número de per- 

8* 



116 CASCADAS DE AMÉRICA. 

sonas con las provisiones i demás necesario. Quedan en 
tierra para cuidar de los caballos algunos hombres bien arma- 
dos (porque hai en estas cercanías indios bárbaros que no 
dan cuartel), i los restantes se embarcan i navegan 30 leguas 
por el Gatemí abajo, siempre alerta contra los indios que 
habitan las márjenes de este rio/ cubiertas de espesísimos 
bosques. Hai pasos en que los viajeros se ven precisados a 
arrastrar sus canoas sobre los arrezifes, i aun a llevarlas 
algunas vezes a hombro. Llégase enfin al Paraná, i desde 
allí a la catarata faltan tres leguas, que se pueden andar por 
agua o a pié por las orillas del rio, faldeando una selva donde 
no se ve ave chica ni garande, pero sí se encuentra de cuando 
en cuando algún jaguar, fiera mas terrible que el león o el 
tigre. Desde la ribera puede el viajero medir la catarata a 
su sabor, i aun reconozer la parte inferior de ella, internan- 
dose en el bosque ; pero llueve tanto en las inmediaciones, 
que es preciso ponerse en cueros para acercarse a ella. 

He hablado solo de lo mas recio de esta cascada, que 
es la parte formada por una colina llamada sierra de Mara- 
cayú, que atraviesa el rio. Pero se pueden, i aun se deben 
mirar como continuación de ella, las 33 leguas en línea recta 
que hai desde aquí hasta la confluencia del Iguazú o 
Curitibá, a los 25" 41' de latitud observada, porque en 
todo este espacio tienen las aguas un declive considerable, 
i corren por un lecho de rocas tajadas a plomo, i tan an- 
gosto, que dos leguas bajo la catarata no tiene el rio mas de 
47 toesas de ancho. Sus ondas luchan embravezidas unas 
contra otras, i forman un laberinto de remolinos, sumideros 
i abismos que tragarían en un instante cuantas naves inten- 
tasen pasarle. 

Otra cascada hai en el rio Iguazú o Curitibá de que he- 
mos hablado, i cuyo caudal iguala al de los dos mayores 
rios de Europa juntos. Hállase esta a dos leguas de su 
confluencia con el Paraná: su lonjitud total es de 656} 
toesas, sobre una altura perpendicular de 172 pies de París; 



OROGRAFÍA AMKRICANA. Il7 

pero se divide en tres principales escalones» i cada uno de 
estos tiene diferentes canales. £1 agua se precipita de mu- 
chos de ellos a piorno^ i la mayor altura de su caida es de 
18 pies. El estruendo^ los vapores, la espuma, los iris, son 
como en la catarata del Paraná. ^ 

Hai otra en el Aguarai, rio que se puede comparar con 
el Sena, i que mezclando sus aguas con las del Jesuí, lleva 
unas i otras al Paraguai. Esta última cascada es perpendi- 
cular, i de 384 pies de París de altura. Hállase a los 23° 28' 
de lat. observada. 

Comparando estas cataratas con el salto de Tequendama i 
el de Niágara^ hallamos que la mas perpendicular de todas 
es la del Aguarai, siguiéndose las otras por este orden : Te- 
quendama, Niágara, Iguazú, Paraná. Si atendemos al vo* 
lumen de . agua, las de Tequendama i Aguarai son harto in- 
feriores a las del Iguazú, Niágara i Paraná. Pero ninguna 
puede competir con esta última, pues mientras el Niágara 
forma en su caida una ancha cortina de 371 toesas, que igua- 
la a toda la estension del rio, el Paraná se precipita formando 
un solo i enorme prisma de 30 toesas, lleno i sólido. — A. B. 



IX. — Orogrqfía americana ; descripción de las Cordilleras 

de la América meridional» 

Debemos a los viajes i a las infatigables investigaciones 
del barón de Humboldt un interesante bosquejo de los mon- 
tes americanos, que ocupa gran parte del libro ix. cap. 26 de 
^u. Reladan Histórica^ i nos pareze destinado a formarla 
base de la jeografía del nuevo continente, i Qué es sin los 
pontornos de ISs cordilleras la descripción déla tierra? Una 
sombra confusa de los objetos, que privados de su forma na- 
ti^ral, se proyectan sobre una superfizie plana. La tempera* 
t^rfi, |as producciones de cada suelo, las comunicaciones entre 
Ips di^rentes pueblos, dependen de la distribución de los 



118 OROGRAFÍA AMERICANA. 

montes ; i sin un mediano conozimiento de eila^ no es mas 
fázil fonnar idea del sistema físico, industrial i político de 
un continente, que comprender el mecanismo del cuerpo 
humano sin examinar el esquel^o. i Con cuánta fuerza se 
aplica esta observación a paises donde la desval elevación 
del suelo modifica los efectos de la latitud hasta tal punto, 
que juntando en una angosta zona todos loa climas, convida 
al cultivo de todos los dones de la tierra, i solo pide brazqs 
i luzes para hazerla capaz de todos los ramos de industria ? 

Prescindimos de la íntima conexión que tiene este asun- 
to con las indagaciones de aquella ciencia, que estudiando 
la estructura del globo, lee en los bultos de su superfizie 
(monumentos que han precedido i sobrevivirán a todas las 
obras del hombre) la mas antigua de las historias, la de las 
revoluciones que le prq)araron i enriquezieron i adornaron len- 
tamente su habitación. Prescindimos (volvemos a decir) de 
este modo de considerar el asunto, porque no iu>s propone- 
mos engol&rmos en las sublimes especulaciones de esta 
ciencia. De intento hemos descartado, no solamente las 
discusiones relativas a la teoría física de nuestro planeta, 
sino todos los pormenores mineralójicos que pudieran hazer 
difícil al mayor número de lectores la intelijencia de este 
artículo. Pero aun reduzida la materia a lo que tiene de 
puramente jeográfico, es patente su utilidad. Al econo- 
mista que desea conozer las ventajas o desventajas de un 
pais, los recursos que ya posee o los que le es dado adquirir, 
el plan trazado por la naturaleza para sus comunicación^ 
internas i estemas, i los medios de emendarte o perfeccio« 
narle ; al jefe que dicta medidas de s^uridad ; al ministiK) 
que organiza el sistema de rentas ; al legislador llamada a 
regular los intereses de una gran familia, derramada sobre un 
estenso i variado espacio; en suma^ a cuantos puedan influir 
sobre la dirección de los negocios públicos, que en un go- 
bierno popular son todos los ciudadanos, es mas o m^os 
hecesario tener conozinüentos jeográficos exac^. Pero la 



OKOGRAVÍA AMBRICANA; 119 

base de éstos no puede ser otra que la orograflá i la hidrogra- 
fía^ el conozimiento de las formas del suelo i de la distribuciaii 
de las aguas ; i de estas dos partes de la descripción del glo- 
bo terráqueo^ la segunda depende inmediatamente de la pri- 
mera. 

La jeografía americana ha sido uno de nuestros objetos 
principales. Nos proponemos registrar en este periódico 
todo lo que nos parezca interesante en tas observaciones délos 
viajeros que recientemente han visitado, o mas adelante visi- 
taren los paises de Hi&^ano- América. Las correspondencias 
que tenemos ya entabladas en ellos nos proporcionarán pro- 
bablemente añadir noticias no despreciables ; i aunque no es 
nuestro ánimo (ni seria posible en una obra de esta natura- 
leza) sujetamos a plan alguno en el drden de las materia^ 
nos ha parezido que el presente artículo (estracto i a vezes 
mera traducción de Humboldt) serviria parafazüítar lainteli- 
jencia de otros, i que por consiguiente le correspondía uno 
de los primeros lugares. 

Para leerie útilmente, es necesario tener a la vista un 
mapa de los publicados en estos últimos años, que contie- 
nen ya el resultado de los trabajos de M. de Humboldt. Aun 
con este auxilio no podemos disimular que su lectura parezerá 
poco entuetenida. Una nomenclatura seca de cadenas, ramm 
i nuéos de montes, con la desnuda indicación de sus nimbos 
i alturas, no es apropdsito para ocupar agraddUemente la imii- 
jinaeion. El asunto es del todo didáctico, i en el modo de 
tratarle solo hemos aspirado a ser diaros. 

La América meridional es una de aquellas grandes masas, 
triangulares que fbrman las tres partes continentales del he- 
misferio austral del globo. Su configuración estema la áse- 
me^ mas al Afinca que a la Nueva-Holanda. Las estremi- 
dades australes de los tres continentes estím situadas de tal 
modo, que si se navega del cabo de Buena-Esperanza a la punta 
s«ir de la fierra de Diemen, i seguidamente al cabo de Hornos, 
se ven prepónganse las tierras, tuto mas aeia el polo sor. 



120 ' . OROGRA rf A ' AMBRI€A£NA« 

cufttito mas sé'damina alesle. De las 571>000 legtias»inarí*< 
nas cuadradas que contieiie la Amérioa meridional (sup6r&- 
úe C9iai doble de ta de Europa), la coarta parte eslá erizad de. 
móntete que se dibtluí en vastas cor £llerasy o se aou&uiaii ca 
grupos. Lo restante son Uaauras, que forman largas fajas 
nainlerrumpidas, cubiertos ufe bosques o. de gramíneas, i mas 
iguales que las de EuroiKi ; levantándose progresiyamentCy 
a 300 leguas de distancia de la costa^ desde 30 basta- 170 toe^ 
sas sobre d nitel del océanoé La oardillera mas considerable 
de la América meridional corre de sur anorte ségun la niayor 
dimensión del' coatbiente, i no es central, como en Europa,, 
ni está a ghin distancia de la orillar del mar como el HinuJaya 
i di Hindoo-Cush, sino que por el contrario se aproxima mu- 
cho al bordé otdcidental, i casi se apoya sobre las costos 
del Pazífíco. Si bajo el paralelo del Chimborazo i del Gran- 
Para, atravesamos de occidente a oriente los llanos del rio de 
las Amazonas, descendemos por un plano inclinado que haze 
con el orizonte un ángulo de menos de 25 segundos sobre 
una lonjitud de 600 leguas marinas. Si por algún caso es- 
traordiuario en el estado antiguo de nuestro planeta, el océa*. 
no Atlántico llegó a elevarse 1 100 pies sobre su acjbu^l nivel, 
debieron de estrellarse las olas en la provincia de Jaén de Bra- 
cameros contra los arrezifes del declive orientol' de los An- 
des. La anchura del continente bajo el paralelo de Paito es. 
1^)0 vezes mayor que la altura inedia de esto cordillera. 

£n la parte montuosa de América debemos, distinguir 
una gran cadena i tres grupos de montes, es a saber, la cor^ 
difiera de los Andes, que el jeognosta puede seguir sin inte- 
rrupción d^de el cabo Pilares en la parte occidentoldel es- 
trecho de Magallanes hasto la punto de Paria enfrente de la 
isla de Trinidad ; el grupo aislado de la sierra nevada de Santo-. 
Marta ; el grupo de los montes del Orinoco, o sierra Parime^j 
i el d^ los montes del BrasiL Gomo la sierra de Santo-Marto. 
está en el meridiano de las cordilleras de Nueva-Gianada, se 
comete amenudo el error de c<^siderar las <ámas. nevadas. 



OtLOOSLámÍA AMAJHCAN^^ 12i 

que se «peeieiilan a la .TÍ8á& del navciga&te al pasac laa bofas 
del Magdalena, éomo d ieatcetno boreal: de IO0 Andes. Pero 
este grupo colosal de Saite^MarlaiiiQ tiene joootexion algaaa 
con los nortes ée Ooaña i Fafi^lona, ^e petteme^eaa lara^ 
ma oriental de los Andes de la Nueva-^Gmnada^ i délos 
cuales le separa» los abrasados i ^les que riega el ció Sesar. 
Contrario a este error es el <que se ha cometido supliendo, 
inconexas con los Andes las 'montaEsAlHomles de CarácfUB i 
CmniM^ que di^pues defortnár los. cerros de Paria, elismo 
de Araya, la SiHa de Chacas ila&altiitas quesíirven cqmo de 
valla por el norte i el sur al lago de Valenoiay van a juntaírse , 
con los páramos de las Rosas i de Niquitao^ que pertenezen 
a la sierra de Mérida, prcdongaeicm de los Andes orientales 
de Naera^Crranada. Sin embaí^^ como la denominación 
de Cordillera de los lindes es inusitada respecto de los 
montes que 49e atienden al este del lago de M araoaibo, los 
llamaréTBos serranía litoral o costanera de Venezuela. 

De los tres grupos aislados^ uno está al norte de la Cor-, 
dillera de los Andes, que es la sierra de Santar!Afeui;a, i los 
otros dos al este^ que son la sierra Parime entre los 4^ i Sf". 
de lat. bor., i los montes del Brasil entre los 15^ 28^ 
de lat. mer. De esta distribución singular nazen tres gran- 
des llanadas u hoyas que componen usa superfizie de 420^600 
leguas cuadradas al este de los Andes. Entre U serranía 
litoral de Venezuela i la sierra Parime ae estienden los llanos 
del Apure i del bajo Orinoco : éntrelos dos grupos de la 
Parime i del Brasil corren los llanos del Amazonas, del Guai-* 
nia o Rio Negro, i del Madeira ; i entre este tercer grupo i 
el estremo austral del continente, los llanos o pampas del rio 
de la Plata i de la Patagonia» Como los grupos de la Parime i 
del Brasil noU^^ a tocar la cordillera por el oeste, sigúese 
que en Iré esta i aquellos quedan dos espacios considerables, 
que pueden mirarse como dos estrechos terrestres^ mediante 
lo« cuales comunican las tres llanadas entre sí. Los estrechos 
de que hablaoios son* también Ij^os que se. estienden del norte 



132 OROORASÍA AUUmCMMA. 

dlíBUf^ i que coartailoBporfil<»o cucMUas iusensiUes ala vista, 
Bo dejan por eso de dividir las aguas i de formar linderos entre 
l»i hojras de diferentes nos. Dichas cacfaiUas o líneas diviso- 
rias están situadas entre 2^ i 3^ de latitud boreal i eetre 16^ i 
18« de latitud a&stral* La primera divide las vertieatesquese dir* 
« ijen al biyo Orinoco^ de las que van en busca del Bio^Negro 
i del Amazonas. La segunda haae igual división entre las 
aguas que se eneamnan a la orilla desecha del Ama^Donas i 
al rió de la Plata. Su dirección es tal, que si se presentasen 
bajo la forma de serranías, enlazarian el grupo áe la Parime 
oon los Andes de Tlmaná situados {d este de Popayan, i el 
grupo del Brasil con el contrañierte o promontorio que for- 
man los Andes en Potosí, Cochabamba i Santa-Cruz de la 
sierra ; de manera que corren paralelamente a la serranía 
Utoral de Venezuela, es decir del O. al £ ; la primera entré 
el Guaviare i el Caquetá, la segunda entre el M amoré i fi 
Pilcamayo. De las tres llanadas que comunican por estre- 
chos terrestres, las dos estreñías son vastas ^vanas cubiertas 
de gramíneas ; i lá intermedia, que es la del Amazonas, es un 
bosque espeso. Los estrechos presentan savanas desnudas 
o herbosas, como los llanos de Venezuela i del rio de la Plata. 
£n el inmenso espacio que se estiende al oriente de los 
Andes i comprende mas de ^^20, 000 leguas marinas cuadra* 
das, de las quales 92,000 son de pais quebrado, no hai cima 
a^una que se levante a la rejion de las nieves perpetuas, ni 
que llegue siquiera a la elevación de 1400 toesas. Las cum* 
In«s mas altas de la serranía litoral de Venezuela, i de los 
grupos de la Parime i ^1 Brasil, se elevan tanto menos cuan« 
to mas se acercan al sun La |^la de Caracas llega solo a 
1350 toesas sobre el nivel del mar ; el pico del Duida (en la 
Guayana) a 1300 ; el Itacolumi i el Itambe (en d Brasil) a 000. 
£1 pico del Himalaya que se ha medido con mas «xaotitod (el 
lewaMr, lat. 30* 22' 19^', lonj . 77^ 36' T' úl oriente de Paris) 
es ^6 toesas mas alto que el Chimborazo: el Chimborazo es 
900 toesas mas alto que d Mo^te^JManco ) i el Moñte-BIan- 



n 



OmOGmAMÍA AMSBIOAMA. 133 

eo escede €B 66& tíotaSM ai pico de Aaethoa (llamadotam- 
bien de Maladeta) que tiene 17S7 toesas de elevación^ i et la 
cuBibre mas eoapinada del Pirineo* Pteoettas difiai^ncias 
nodaa km relacioiíaa de la altura medí» del Himalaya, de loa 
Aiules, Alpes i Puineos, es dedr, la altara de la espalda de 
las Oordífleras, sobte ia cuid descueHan picos, H^^ P^^ 
zmdesieüpidasde mas o siénos elevación. La altura me* 
día del Himalaya puede estimarse (entre loa n»ridiaoo6 de 
75*^ i /J"" al E. 4e París) en 3450 toesas; la de los Andes 
(en el Perú, Quito i Ni»^ra*<jÍTanada) en 1850 toesas; la de 
los Alpes i Pirineos ea 115ÚL Aplicando igual raziocinio a la 
serran!^ de Venesuek, i a los grupos de la Parime i del Bra*- 
sil, podemos oomputar sus altaras «nedias en 750, 500 i 400 
toesae» A pesar de la pvodijiosa elevación de alganos mon* 
tes qqe forman sistemas aislados, como el gropo de las Cana* 
rías, de las Azores, i de las ialas de Sandmeh, los puntos 
culminantes del globo entero pertenezen a las grandes cor- 
dilleras del Asia central i de la América meridional* 

CorcUUéra de Jo9 Andes. De todas las del globo es la 
mas ccmtínua, la mas larga, la mas constante en su direo* 
don. Acércase desigualmente a los dos polos, 92" al del 
norte, i 35 al dd sur. Estiéndese cerca de 9000 leguas (de 
20 al grado), que es tanto como lo que hai ddl cabo de Fi- 
msterpe en Galicia al cabo nordeste del A^. Poco menos 
de la mitad de ^da perteneze a la Amériea meridional, i signe 
di bUo de sus costas de occidente. Pueden mirarse como 
s«w dos estTfHnos el escollo o islote gran&ioo de Diego Ra- 
mírez al sur del cabo de Hornos, i los montes que terminan 
en la embocadura del rio Mackenzíe (lat. 60^> lonj. I3(fj¡¡). 
En la América meridiimal su anchura media es de 18 a 22 
leguas. Solo en los nndoe, esto es, en aquellos puntos de 
donde salen diferentes ramas, que a vezes vuelven a juntarse 
(como al sw del lago de Titicaca en el Perú), suele Segar a 
100 o 120 leguas de ancho en una dirección perpendicular a 
su eje. I^asuperfizie* que ocupan entre el cabo PUares i el 



124 OROGRAFÍA ABáSRICAMA* 

Caiocó septentrional es como de 58,900 l^uas marinas cua- 
dradas» 

Andes (en lengua del inca, Antis o Ante) pareze deri- 
varse de la palabra peruana ania que significa cobre j i es 
nombre jenérico de todo naetá}« ^n/tV^yu . quiere decir 
pais de cobre; i el inca GarcUaso Uaoia asila rejion de las 
cimas cubiertas de nieves eternas, pi»? oposición^ a las llanu- 
ras o yuncas, esto es, a la rejion inferior del P^tt. . La abun- 
dancia del metal de que los pemanoA fabricaban sus utensi* 
lios, pudo haber dado motivóla aquel nombre. 

El grupo de islas apiñadas, llamado vulgarmente Tierra 
del Fuego, es enteramente llano desde el cabo del Espíritu- 
Santo hasta el canal de San-Sebastiim^ i al occidente de este 
canal está erizado el pais de montes graníticos, entre los 
cuales pareze haber un volcan todavía inflamado. Se ignora 
la altura de la cordillera patagónica; pareze empero :que al 
sur del paralelo de¡ 48^ no hai cima que llegue a la elevación 
del Canigou (1430 toesas), colocado al eatremo oriental de 
los Pirineos. El pico occidental del cabo Pilares (lat. 52° 
450 tiene solo 218 toesas, i aun el cabo de Hornos no llega 
probablemente a mas de 500. En este pais austral, en que 
los estíos son tan frios i tan c<»los, el límite inferior de las 
nieves eternas debe descender, a lo ménoi^, tanto como ^ 
d hemisferio boreal a los 63** o 64^ de latitud, es decir jque no 
libará tal vez a 800 toesafi; de donde se sigue que 1a ancha 
faja de nieve en que aparezen envueltas las ciqaas patagóni- 
cas, no justifica la idea que han formado los viajeros de su 
elevación, a los 48"^ de lat. aust. Cuanto mas nos acercamos 
al archipiélago de .Chiloe, tanto mas se arrima la cordillera 
a la costa, bañada luego de esteros que llenan los. vaUes infe- 
riores de los Andes, sobre cuya espalda descuella una serie 
de cumbres nevadas ; la de Maca (lat 45^ 19'), la de Cuptana 
(lat. 44° 580, la de Yánteles (43° 52'X del^ Corcovado (freute 
al estremo austral de Chiloe),de Chayapirca (42"^ 5;2'), i de 
Llebcan (41° 49'). . El nevado de Cuplana se elev^, cQn^p el 



okogkafía americana. 126 

pko de Teñera, del í^enb del mar ; pero divisándose apenas 
a 40 leguas de distancia, su elevación no puede pasar de 
1500 toesas. El Corcovado par^ze tener mas 4e' 1950 toesas, 
i es quizá la cumbre mas sdta al mx del paralelo de 42^ lat. 
aust. El jesuita Molina afirma qoela GordUIei*a de Chile 
consta de tres ramas paralelas, d^ las cuales es mas elevada 
la del medio ; pero según la nivelaciop barométrica' hecha 
por los SS. Bauza i Espinosa en 1794 entre Mendoza i San- 
tiago Be Chile^ el camino que conduze de aquella ciudad a la 
capital del estado chileno se eleva poco a poco desde 700 
hasta 1967 toesas^ i pasado el sitio llamado la CtmibrCf hai un 
descenso continuo hasta el valle templado de Santiago, cuyo 
fondo no tiene mas de 409 toesas de elevación sobre el nivel 
del mar. El limite inferior de las nieven en Chile hacia los 
33«^ de lat. no baja de 2000 toesas en el estío. 

Entre 83° i 18°, es decir, entre los paralelos de Valpa- 
raíso i de Arica, se apoy^ii los Andes, por la parte del E., 
sobre tres contrafuertes o . estribos, que son la sierra de Cór- 
doba, la de Salta, i los nevados de Cochabamba. La de 
Córdoba (entre 33° i 31°) es atravesada en parte, i en parte 
faldeada por los caminantes que van de Buenos-^ Aires a Men- 
doza : da nazimiento al gran rio llamado Desaguadero de 
Mendoza, i se estiende hasta Córdoba. El segundo estribo, 
que es la sierra de Salta i de Jujui, cuya mayor anchura se 
halla bajo los 25^, se ensancha prc^reaivamente de&de el valle 
de Cajamafca i desde San-Miguel del Tucuman ha^ia el rio 
Bermejo (loñj. 64°). El mas majestuoso de todos es el ter- 
cero, que formado por la sierra nevada de Cochabamba i 
de Santa-Cruz (entre los 22° i los 17®í lat.), i ligado con el 
nudo de Porco, divide las aguas entre la hoya del rio de la 
Plata i la del Amazonas. El Cachimayo i el Pilcomayo que 
nazen entre Potosí, Talavera de la Puna, i Chuquisaca, se 
dirijen al S. E. ; mientras el Parapiti i el Guapei van al N. 
t derramar sus aguas en el Mamoré. Este contrafuerte df s- 
apareze acia el meridiano de 66^| ; i la intersección de dos 



126 OROGRAFÍA AMBRICANA. 

pfakiu» dáMlmeiite incUnadoB f(Hina la l^iea divisoria entre 
las aguas veilieates del Guaporé, tribatario del Madeira, i 
las del rio de la Plata. L09 dos e&tribos o contrafacrtes de 
Córdoba i Salta solo ofresien un terreno montuoso de poca 
elemcion ; pero el de Cochabamba llega al límite de las 
nieves perpetuas, i fonna, por ^cirlo así, una rama lateral 
de la cordillera, desprendiéndose de su cuchilla misma entre 
La-Paz i Oruro. Su declive oriental es rapidísimo. 

Ia cordillera de CMe i del alto Perú, después de apo- 
yarse en loa o<mtrafuertes de C!órdoba, Salta i Santal-Cruz^ 
se randfiea por la primera vez de un modo bien manifiesto, 
en el nudo de Porco entre los 19^ 120^ de lat. Los dos ra- 
males en que se divide, abrazan la mesa que se estiende de 
Carangas a Lampa (de 19»} a 15^), la cual encierra el pe- 
queño lago alpino de Paria, el Desaguadero i la gran laguna 
Titieaca o Chucuito, cuya parte meridional se llama Vina- 
marca. Paraque se forme alguna idea de las dimensiones 
ajiganladas de los Andes, téngase presente que la superfizie 
de este lago de Titicaca (448 leg. mar. cuad.) es como 20 
vezes la del lago de Jinebra, A orillas del Titicaca, cerca de 
Tiahuanacu i en las elevadas llanuras del CoUao, se encuentran 
ruinas que atestiguan una culturaanterior a la que los peruanos 
atribuyeron a Manco-Cápac La cordill^a oriental que es la 
de La-Paz, Palca, Ancuma i Pelechuco, vuelve a juntarse con 
la cordillera occidental, que es la de Taena, Moqueguai Are- 
quipa ; i la remiion de ambos ramales se verifica en el nudo 
del Cuzco, el mas ^tenso de toda la gran cadena de los An- 
des, entre los p^t^leíos de 14^1 15*^. La ciudad imperial del 
Cuzco está colocada cerca de la estremidad oriental de este 
nudo, que abraza sobre una área de 3000 leguas cuadradas 
los montes de Yilcanota, Carabaya, Abancai, Huando, Pari^ 
nacocbas i Andahuaílas. Es mui digno de notar que desde 
el paralelo de Arica la costa i las cordilleras tuerzen repen- 
tinamente al N. O», i que, reunidas en el nudo del Cuzco, su 
dirección llega a ser N. 80" O. formando un verdadero reco* 



OB^OfiBAVÍA AlfKftlCANA^ 127 

ioj cuya conve^ad nira al E« El paTateBimo entre la 
costa i la cordillera ea un fenónaeiu) tanto maa ^ágno de aten- 
cicm, cuaato le haU^unoa repetido em vpma partea del globo 
en que las ntontanaa no se acercan tai^ a la marina. 

A los I4fi lat. aust. presentan loa Andes otia bifurcación 
al £vi O. del Jauja^ que detienaboca en el Mantaré^ tributa- 
rio d^ Apurinuu;. £1 ramal ementa! corre al £• de Hnanta» 
del concento de Ocopa i de Tarma : el de occidente va al O. 
de Castro¥ÍreHtd> Hiumcavelica^ Huarochtri i YaiiU. Dos 
cumbres n^wdas, que se alcanzan a ver. de Lima, i que los 
habitante llaman Toldo de la nkve, pert^^en a eata rama 
occidental. Reúnense ambas en el nudo de Huánuco i de 
Basco, célebre por las minas de Yaurioocfaa o SániaoRosa. 
Allí descuellan dos pacos de altura cdoeal^ loa neva^ de 
Sasaguanea i La- Viuda. La mesa ndima del nudo pareze 
tener en las pampas de Bombón mas de 1800 toesaa deele* 
vacion sobre el nivel del mar. 

A la lat. 11^ se dividen otra vez los Andes, pero en tres 
ramos; el mas oriental se alza entre Poxmn i Muña, entre di 
rio Huallaga, qne desemboca en el Macañon, i el Pachitea,. que 
va al Uc»pli 2 el ramo central cone eotre el Huallagai el 
alto Marañon : el occidental entre el alto Marañon i las cosi- 
tas de Trujillo i de Paita. El ramo central se ensancha con- 
siderablemente en el paralelo de Chachapoyas, fonnando ua 
terreno montuoso atravesado de valles profundos i enestreiKU) 
cálidos. A los &> de lat., al norte del páramo <te Piscogoar 
nuna o Piscuayuíia, salen de esta serranía central varios rae- 
mos subalternos, a uno de los cuales pertenezen las rocas 
que forman el famoso Pongo de Mameriche (cascada éei 
alto Marañen). Ni este ramo ni el oriental se elevan a la re* 
jion de la nieve perpetua ; el único que lo haze es el occiden- 
tal, que se prolonga por Cajamarca entre Cajatambo i Huari^ 
Conchucos i Guamachuco, ipjresenta entre 9^ i 7^ I las tres 
cimas nivosa,s de Pelagatos, Moyopata i Huailillas. De esta 
última hasta el Chimborazo, en una lanjitud de 140 leguas. 



128 OROGRAFÍA AMERICANA* 

no hai una sola ctimbre que entre enr la rujien de las nieves. 

El Amazonas o alto MaraSon corre lo mas occidental 
del lai^ ralle que dejan entre sí las serranías de Chachapo- 
yas i Cajamarca^ así como el Jauja tiene a un lado i otro, 
como dos altas murallas^ las serranías de Tarma i de Huaro- 
chiri. Nazen estos dos ríos de dos pequeños lagos alpinos 
(Lauricocha i Chinchaicocha) separados solamente por oh 
dique de rocas, que eís una prolongación del nudo de Huá- 
nuco. £1 Amazonas, para salir del ralle en que naze^ rompe 
por la serranía central formando los pongos de Rentema i de 
Manseriche. En este último las rocas apenas llegan a 40 
toesas de elevación. 

Por no interrumpir la descripción de las cordilleras en- 
tre los 15® i^^h ^^ ^^ dejado de mencionar el ensanche es- 
traordinarío que reciben los Andes cerca de Apolobambá, 
i que por hallarse en él muchas de las vertientes del Beni, que 
va a perderse en el Apurímac^ podrá llamarse contrafuerte del 
Beni. Desde La-Paz hasta el nudo de Huánuco se recues- 
tan los Andes a varios contrafuertes de poca elevaéion, que 
llenan todo él espacio entre el Beni i el Pachitea. Hai tam- 
bién una hilera de colinas a la orilla oriental del Beni hasta 
los 8^ de latitud. 

Volviendo a los tres ramos que nazen del nudo de Huá- 
nuco, el mas oriental de ellos termina a los 7^ ^^ lat. aufit 
juntándose al O. de Lamas cmi la serranía de Chachapoyas. 
Esta (que es la del centro) después de haber formado los 
raudales i cataratas del Amazonas, se junta con la serranía 
de Cajamarca, formando el nudo de los montes de Loja, cuya 
altura media es de 1000 a 1200 toesas^ i cuyo clima templado 
le haze particularmente propio para la vejetacion de la quiílá, 
sobretodo en los célebres bosques de Cajanuma i de Uritu- 
singa. Ocupa este nudo el vasto terreno entre Guancabam- 
ba, Ayavaca, Ona, i las poblaciones arruinadas de Zamora i 
Loyola^ desde los 5^^ hasta los 3""^ de late Algunas de sus 
cimas se elevan hasta 1500 o 1700 toesas, pero sin cubrirse 



J 



QROaH4FÍA AjIüEBiCANA. . 129 

J9mM de niev^ que m esta-laütud no cae a méao^ de 4860 
o 1900 loe^A» <le altiuaabsoMa. - 

A ios 3^ lá' hií^ au9tiy se aQrquilla . el nudo de Loja^ 
abra28ando el valle lonjitudinal de Cuenca; pero a los 2° 27^ se 
juntan de nuevos estos doa ramos f^¡:^ formar el nudo de 
AauAÍ^ €uya mesa tiene 2428 toesas de altura, i entra casi en 
la n^ion délas nieves perpis^uas. . 

Al nudo de Asu^, que o&eze un tránsito n^ frecuenta- 
do entre Cuenca i Quito^ ae ^ue, entre los 2^^ i O^ 40' lat. 
aust., oirá ramificacioa de las cordilleras, célebre por los 
trabajos de Bouguer ILa Condam^ne, que colocaban sus se- 
ñales ya en una ya en otra de las dos serranías* Corre entre 
ellas un largo i elevado valle, en que están las poblaciones de 
Riobamba, Hambato, i Latacunga. . La . rama occidental es 
la del Chimborazo (3350 toesas) i Carguairazo ; en la oriental 
está el vcdcan de Sangai : i rompe por ella el rio Pastaza, 
que lleva mis aguas al Maranon. Al norte de Latacunga, a 
los O» 40^ lat. aust., entre las cimas de Iliniza (2717 tpesas) 
i del Ck>topaxi (2950), la primera de las cuales perteijieze . a 
la serranía del Chimborazo i la segunda a la del Sangai, se 
halla el nudo de Chisinche> mías allá del cual se ramiñca de 
nuevo la cordillera, hasta los Ó^ 20' de latitud boreal, es de- 
cir, hasta el volcan de Imbabura, cerca de la villa de Ibarra. 
£1 ramo oriental presenta los nevados de Antisana (2992 
toesas), de Guamani, de Cayambe (3070 toesas) i de Imba- 
bura; la occidental los del Corazón^ Atacazo, Pichincha 
(2491 toesas)^ i Cotocache (2570) • Entre estas dos serra- 
ruías que se pueden mirar como el suelo clásico de la astro- 
Bomía del lúgla 18^, se prolonga un valle, en que se encuen- 
tran al E. las mesas de Puembo i Chillo ; al O. las de Quito, 
.{naquito i Turubamba. El ecuaidor pasa por sobre el nevado 
de Cayambe i el valle de Quito. En ninguna parte de la 
iCordillsra de los Andes hai apiñados tantos montes colosales 
: como a los dos ladees de h, vasta hoya compuesta de los tres 
-valles de. Cuenca, de Hambato i de Quito, separados por dos 

VOL. II. 9 



130 OROGRAFÍA AMERICANA. 

vallas de poca mole en los nudos de Asuai i de Chisinche. 
Esta hoya, centro de la mayor cultura indíjena, después 
de la del Titicaca^ termina al sur en el nudo de Loja i al nor- 
te en la mesa de Pastos. 

Mas allá de Ibarra, se reúnen las dos serranías forman- 
do una mole maziza, que es el nudo de Pastos, en que des- 

« 

cuellan los volcanes de Curabal i de Chiles, i cuyo terreno 
habitado tiene mas de 1600 toesas de elevación sobre el nivel 
del océano. Este es el Tibet de las rej iones equinocciales 
del Nuevo-mundo. Al norte de la ciudad de Pastos se di- 
viden otra vez los Andes en dos ramas que rodean la mesa de 
Almaguer: la de oriente encierra la ciénega de Sebondoi, 
lago alpino que da nazimiento al Putumayo, las fuentes del 
Yapura o Caqueta i los páramos de Aponte i de Iscansé : la 
de occidente, llamada de la Costa^ abre calle al gran rio 
Patias que desemboca en el Pazífico. El valle intermedio 
ofrezegrandesdesigualdades,ienMercaderes, hacia 1^ 50^ lati- 
tudboreal, se precipita formando, según Caldas, un bajo nivel 
que tiene apariencias de abismo, i desde donde se descubreu 
las cimas de las montañas vecinas, i aun los velos eternos 
de los Andes a una distancia prodijiosa ; hondonada abrasar 
dora, que solo tiene 349 toesas de altura, i es regada por el 
Quilcasé, el Guachicono i el Sah-Joge que van a formar el 
Patias. La primera de dichas ramas se ensancha después 
considerablemente, i forma el nudo del páramo de las Papas 
i de Socoboni, de donde nazen dos grandes rios, el Cauca i 
el Magdalena ; dividiéndose a los 2° b' lat. en dos serranías, 
que amurallan el valle lonjitudinal del Magdalena. Tenemos 
aora tres ramos de serranía distintos ; uno que, saliendo de 
este nudo, se prolonga hacia Santa-Fe de Bogotá i la sierra 
de Mérida ; otro que, saliendo del mismo nudo, corre entre 
el Magdalena i el Cauca hacia Mariquita; i la continuación 
de la cordillera de la Costa, que separa el valle del Cauca 
del terreno platinífero del Chocó. Los llamaremos respecti- 
vamente cordillera oriental^ central i occidental áe la Nueva- 



OROGRAFÍA AMERICANA. 131 

Granada. El primero podria también llamarse de la Suma-- 
Pazj tomando el nombre del grupo colosal de montes que al 
sur de Bogotá derrama sus aguas en el Meta ; el segundo, 
serranía de Guanacos o de Quindiu^ a causa de los dos cé- 
lebres pasos o gargantas de los Andes en el camino de Bo- 
gotá a Popayan ; i el tercero serranía del Chocó. Este últi- 
mo es el menos elevado de los tres. 

La tripartición de la cordillera, i sobre todo la diverj en- 
cía de sus ramas, influyen poderosamente sobre la prosperidad 
de los pueblos de la Nueva-Granada. La diversidad de cli- 
mas, sobrepuestos unos a otros, varia considerablemente las 
produciones naturales i el carácter de los habitantes ; i ani- 
mando los cambios reproduze al norte del ecuador, sobre una 
vasta superñzie, el cuadro de los valles ardientes i de las lla- 
nuras templadas i frias del Perú. 

Mientras la serranía central o de Quindíu presenta ci- 
mas nivosas, ningún pico de la serranía de oriente alcanza 
a la rejion de las nieves perpetuas. Las cimas de la Suma- 
Paz, de Chingasa, de Guachaneque i de Zoracá, no se elevan 
a mas de 1900 o 2000 toesas i pero al norte de la mesa de 
Erveo, último nevado de la cordillera central, se divisan ya 
en la de oriente los nevados de Chita i Macuchíes, De aquí 
resulta que desde los 6^ de latitud boreal los únicos montes 
que conservan niev^e todo el año son los de las serranías del 
este, es a saber, la de la Suma-Paz, i la sierra nevada de 
Santa-Marta, que, como vimos arriba, es un grupo aislado, 
que no tiene conexión con los Andes. 

La cordillera oriental es en estremo escarpada i pen- 
diente hacia el este, por donde sirve de vallado a los rios 
Meta i Orinoco ; i aun al oeste se dilata en contrafuertes, 
sobre los cuales están situadas las ciudades de Bogotá, Tunja, 
Leiva i Sogamozo ; mesas recostadas a la cordillera i levan- 
tadas hasta 1300 o 1400 toesas de altura, entre las cuales la 
de Bogotá (fondo de un antiguo lago) encierra en el campo 
de los Jigantes, cerca de Suacha, osamentas de mastodontes. 

9* 



132 OROGRAFÍA AMERICANA. 

Prolóngase por una serie de páramos hasta la sierra nevada 
de Mérida^ i por las sierras de Ocafia i de Perija hasta el es- 
tremo oriental de la península de los Guajiros. 

La serranía del centro se dirije por el E. de Popayan 
hacia la provincia de Antioquia, i a los 5** 15' de lat. se en- 
sancha notablemente hacia el O. hasta juntarse con la de la 
costa ; de manera que, quedando cerrada la hoya de Popayan, 
el rio Cauca, al salir de las llanuras de Buga, tiene que abrirse 
paso por entre montes desde el salto de San-Antonio hasta 
la boca del Espíritu-Santo, es decir, en 40 a 50 leguas de 
curso. Al contrario la hoya del Magdalena se prolonga casi 
sin interrupción acia Mompox. La diferencia de nivel de estas 
dos hoyas es notabilísima : la primera de Cali a Cartago, se 
mantiene entre 500 i 404 toesas : la segunda, entre Neiva i 
Ambalema, tiene solo de 265 a 150. 

Por el contrafuerte de Muzo, i por los que vienen del 
O. se acercan entre sí las dos cordilleras oriental i central, 
entre Nares, Honda i Mendales, formando la Angostura de 
Carare, en que se estrecha el valle i lecho del Magdalena. 

En la cordillera central (lat. 4p 46') se eleva el pico de 
Tolima, que es la cima mas empinada de los Andes en el 
hemisferio boreal, i cuya altura no baja de 2865 toesas. Des- 
cuella por consiguiente sobre el Imbabura i el Cotocache de 
Quito, sobre el Chiles de la mesa de Pastos, sobre los dos 
volcanes de Popayan, i aun sobre los nevados de Méjico, i 
sobre el monte San-Elias de la América rusa. El pico de 
Tolima, cuya forma trae a la memoria la del Cotopaxi, no cede 
quizá en altura sino a la sierra nevada de Santa-Marta, que 
es un grupo aislado. El -segundo lugar en el orden de ele- 
vación pareze corresponder en el hemisferio del norte al 
nevado de Huila, que también perteneze a la cordillera cen- 
tral de Nueva Granada, i está a la lat. 2^ 55'. Caldas le dá 
2800 toesas. 

La cordillera del Chocó separa las provincias de Popa- 
yan i Antioquia de las de Barbacoas, Raposo! Chocó. Aun- 



OROGRAFÍA. AMERICANA. 133 

que poco elevada^ opone grandes ostáculos a las comunica^ 
ciones entre la costa del Pazífico i el valle de Cauca. A su 

■s 

declive occidental está arrimado el famoso suelo aurífero que 
haze siglos tributa al comercio mas de 13,000 marcos de oro 
por año. El Chocó, Barbacoas i el Brasil son los únicos 
países de la tierra en que hasta aora se ha podido averiguar 
con certeza la existencia de platina i paladio. Esta zona alu- 
vial tiene 10 a 12 leguas de ancho, i su mayor riqueza pareze 
ser entré' los paralelos de 2° i &". El terreno aurífero llena 
el valle del Cauca, como las quebradas i llanuras al occidente 
de los Andes del Chocó ; pero la platina no se ha encontrado 
hasta aora en el valle. 

La cordillera occidental disminuye en altura en su pro- 
greso al norte, i se ensancha formando estensos contrafuertes 
(4^^ a 5oJ) hacia las fuentes del Calima, del Támaná i del 
Andágueda. Los dos primeros de estos ríos auríferos tribu- 
tan al San-Juan del Chocó ; el otro lleva sus aguas al Atrato. 
Este ensanche de la cordillera forma lo que se dice mas par- 
ticularmente serranía del Chocó, i en ella se encuentra el 
ismo de la Raspadura, que se ha hecho tan célebre desde que 
un fraile abrió en él una línea navegable entre los dos océa- 
nos por medio del San-Juan i el Atrato. El punto culmi- 
nante de este sistema de montes pareze ser el pico de Torra, 
al S. E. de Novita } pero su cumbre no entra en la rejion de 
las nieves, i ni aun llega a la de los páramos. 

Los montes de Antioquia cierran por el norte la hoya 
del Cauca anudando las dos cordilleras central i occidental. 
En este nudo se pueden distinguir dos grandes masas, una 
oriental entre el Magdalena i el Cauca, otra occidental entre 
el Cauca i el Atrato. El punto culminante de la primera pa- 
reze estar cerca de Santa-Rosa al S. O. del valle de Osos : sus 
poblaciones de Rio-Negro i de Marinilla ocupan mesetas de 
1060 toesas de elevación sobre • el nivel del océano : en ella 
nazen por el E. el rio Miel i el Nares; por el N. el Porce i 
elNechi. La masa occidental del nudo de Antioquia da 



134 OROGRAFÍA AMERICANA. 

orgen por el O. al rio San-Juan, i llega a su mayor elevación 
i la de toda la provincia de Antioquia en el Alto del Viento, 
al N. de Urrao, que los primeros conquistadores denominaron 
sierra de Abeiba, i alcanza a 1500 toesas. 

No se conozen bien las ramificaciones del nudo de An- 
tioquia. Desde la bera septentrional del Náress, cerca de su 
confluencia con el Samaná, se prolonga un contrafuerte, lla- 
mado la Cimitarra i San-Lúcar. Este es el primer ramo. El 
segundo parte de los montes de Santa-Rosa, prolóngase entre 
Zaragoza i Cáceres, i remata en la confluencia del Nechi i 
del Cauca ; a menos que las colinas entre la embocadura del 
Sinú i el pequeño pueblo de Tolú, i aun las alturas calcáreas 
de Turbaco i la Popa cerca de Cartajena, se miren como su 
estremidad septentrional. Otro ramo avanza hacia el golfo 
de Uraba o del Darien entre los rios San-Joije i Atrato. I el 
cuarto, a O. del Atrato, sufre tal depresión antes de entrar 
en el ismo de Panamá, que el terreno entre el golfo de Cupi- 
ca i el rio Naipi, tributario del Atrato, ha pareado apropósito 
para abrir un canal de comunicación entre los dos océanos. 

Interesante seria saber la configuración del suelo entre 
el golfo de San-Miguel i el cabo Tiburón, para averiguar 
donde comienzan las montañas del ismo de Panamá, cuya 
cuchilla pareze no esceder 100 toesas de altura. Este terre- 
no húmedo, enfermizo, cubierto de selvas espesas, es absolu- 
tamente desconozido de los jeógrafos : todo lo que se sabe 
con certeza hasta aora es, que entre Cupica ila orilla izquierda 
del Atrato hai un estrecho terrestre, o desapareze entera- 
mente la cordillera ; i aunque los montes del ismo de Pana- 
má deben considerarse por su posición i dirección como un 
apéndice de los de Antioquia i del Chocó, es constante que 
al O. del bajo Atrato apenas hai un débil antepecho, o línea 
divisoria entre las vertientes de los dos mares. 

Para mejor grabar en la memoria la estructura i confi- 
guración de los Andes, recordemos que esta vasta cordillera 
se ramifica en serranías parciales mas o menos parsdelas, que 



OROGRAFÍA AMKRICANA. 135 

entroncan de nuevo fermando inmensas articulacionéB o na- 
dos. Hoyas amuralladas por las serranías laterales i por los 
nudos^ forman uno de los principales caracteres de la estruc- 
tura de estos montes. Los nudos deCuzco, Loja i Pastos tienen 
3300, 1500, i 1130 leguas cuadraifas. El primero, célebre 
en los fastos de la civilización peruana, ofreze a la altura me- 
dia de 1200 a 1400 toesas una superñzie casi tres vezes mayor 
que la de la Suiza, Entre las hoyas, las de Titicaca, el Jau- 
ja i el alto Marañon tienen 3500, 1300, 2400 leguas cuadra- 
das de superñzie ; i la primera ^e estas se halla tan comple- 
tamente cerrada, qu§ no puede salir de ella una gota de agua 
sino por medio de la evaporación ; semejante en esto al valle 
de Méjico (en su estado primitivo, antes de abrirse el desagüe 
de Huehuetoca) i a los estanques circulares que se descubren 
en la luna, circunvalados de altos montes. Un gran lago 
alpino caracteriza la hoya de Titicaca ; fenómeno tanto mas 
digno de atención, cuanto es raro en la América meridional 
encontrar depósitos permanentes de agua dulce, cuales halla- 
mos al pié de los Alpes. No tenemos medida precisa de 
dichas tres hoyas ; de las otras seis que siguen a manera de 
escalones hacia el norte, la del valle de Cuenca tiene 1350 
toesas de altura media sobre el nivel del mar ; la de Hamba- 
tol320; la del valle de Quito del lado del O. 1490, i del 
lado del E. 1340 ; la de Almaguer 1 160 ; la del Cauca (entre 
Cali, Buga i Cartago) 500 ; la del Magdalena entre Neiva 
i Honda 200; entre Honda i Mompox 100. 

• Grupo aislado de Santa-Marta* Está situado entre la 
cordillera de Bogotá 1 la del ismoMe Panamá. Alzase rápi- 
damente, como una fortaleza, sobre los llanos que se estien- 
den entre la cordillera de Bogotá i el Magdalena. Su cuchi- 
lla mas elevada solo tiene de 3 a 4 leguas de largo en la di - 
reccion E. O. limitándola (a 9 leguas de distancia de la costa) 
los meridianos de los cabos de San-Diego i de San-Agustin* 
Sus puntos culminantes, llamados el Picacho i la Horqueta 
(el segundo de los cuales pareze estar a 75° 58' lonjitud O. 



1 



136 OROGRAFÍA AMERICANA. 

de Paris, i 10^ 51' lat.) se acercan al borde occicteütal del 
fftupoy i se hallan enteramente separado» del pico de San- 
Lorenzo (lon> 77*^ 41' 61'' laU 10> 18' 5"), el cnal dista 4 
leguas del puerto de Sai^^^Marta hacia el S. £. No se tien€ 
idea exacta de la elev'acicMi de esta sierra^ que algunos com- 
putan en mas de 3000 toesas^ fundándose en el máximo de 
distancia a que se alcanea a ver desde el mar. 

Serranía litoral de Venezuela. La cordillera oriental 
de Nueva-Granada se prolonga al N* E. por la sierra nevada 
de M&ida i por los páramo#de Timotes, Niquitao, Boeonó 
i las Rosas^ oaya altura id>8oluta no pu^e bajar de 1400 a 
1600 toesas« Después del páramo de las Rosas hai una 
gran depresión, siguiéndose un terr^io montuoso en que 
ertán situadas las ciudades del Tocuyo i de Barquisimeto, i 
a que perteneze el cerro del Altar. Lo mas poblado de este 
tcacreno tiene de 300 a 350 toesas de elevación sobre el nivel 
del mar : limítale al N. el rio Tocuyo ; al S. los llanos de 
San-Carlos. Por aquella parte las aguas derraman en el 
golJD Triste del mar de las Antillas ; por esta en las hoyas 
del Apure i del Orinoco. En Barqiüsimeto se forma un 
nudo, i ramificándose la cordillera, manda al N. O. la sierra 
de Coro^ llamada también de Santa-Lucía, i acaba de formar 
con^lla el vallado oriental de la. laguna de Maracaibo, 
rodeada al S.ialO. por las montañas de Marida, Ocaña i 
Perija. Otro ramo se prolonga poír el picacho de Nirgua 
(que se cree de 600 t. de altura) hacia Valencia. El tercer 
ramo naze en las rocas graníticas que aparezen al E. de 
San Felipe entre Buria i Aroa, notable aquella por sus vetas 
auríferas que a mediados del siglo XVI dieron celebridad a 
esta serranía, i la segunda por sus abundantes minas de 
cobre, que todavía se benefician. El ramo d^ que hablamos 
corre en medio de los dos precedentes, i desde el valle del 
Yaracui, . se prolonga por Puerto-Cabello hasta el cabo Code- 
ra, mirando al sur las ciudades de Valencia i Cwácas, al 
norte el océsmo. El ramo de Nirgua corre paralelamente 



OROeSAFÍA AMERICANA. 13/ 

al de Puerto-CabeHo, i por consiguiente forma con él una 
araralla doUe, mirando el de Puerto-Cabello, como hemos 
didio, al mar, i el de Nfa^a a loa llano» de la antigua 
^ovincia de Caracas. Aquel forma la rama septentrional 
de la serranía de Venezuda, que se atrasriesa para trasla- 
darnos de Valencia i los vaües de Aragua a la costa o de 
la Guaira a Caracas ; este la meridional. Del declive N. 
de la rama septentrional brotan las aguas termales de las 
Trincheras (a la elevada temperabara: de 90» 4 del termó- 
metro centígrado), i del decUve S. las de Onoto i Mariara 
(a 44? 6 i 59» 2) unas i otras estraordinariamente puras. • 
Otia cosa caracteriza a la rama septentrional, i es ü estar 
en ella la mas alta cumbre, no solo dd sistema de montes 
de Venezuela, sino de toda la América del sur al este de 
los Andes. Tal es la cima oriental de la Silla de Caracas 
(1350 1.) que está al nivel de las llanuras de Bogotá, i aun 
le faltan 150 toesas para llegar al de la plaza mayor de Quito. 
Cuatro o cinco leguas al S. de la serranía • septentrional 
(la de Mariara, la Silla, i el cabo Codera) pasa la serranía 
meridional, que corre por Güigüe, las montañas de Gümpa, 
de Ocumare i de Panaqnire hasta la embocadura del Tm. 
Júntanse ambos ramos por un nudo conozido con el nombre 
de Altos de las Cocuizas i del . Higuerote, a los 69» 3Ü i 
60» 50^ de lonj., al O. del cual se halla la hoya entenunente 
cerrada de la laguna de Valencia i de los vaUes de Aragua, 
niiéntras al E. corren las de Caracas i el Tui. U. pnm«a 
de estas hoyas se eleva a 220 o 250 1., la segunda a 460. 
Del nudo de las Cocuizas i del Higuerote nazela serranía 
de los Teques i de Oripoto, que forma dos valles, el dej 
GnZ i el del Tui. En el primero estí. Caracas, . ambos 
«e juntan en Caurimare. El Tui corre lo réstente de la 
hoya oriental i desemboca en el Atlántico al N. de la mon- 

tafia de Panaqnire. . 

En el cabo Codera desapareze la serranía septentrional ; 
la meridional sigue su curso al E. acercándose al mar, i 



138 OROGRAFÍA AMERICANA. 

después de considerables depresiones entre las bocas del 
Tai i del Neveri^ se alza precipitadamente al E. de la Nueva- 
Barcelona, i forma el cerro del Bergantiu, cuya situación 
i altura precisa son desconozidas, pero la segunda se cree 
de 800 toesas. Bajo el meridiano de Cumaná, sale de las 
ondas i apareze otra vez la serranía de la Silla i del cabo 
Codera, forma la península de Araya^ i se estiende hasta la 
estremidad (mental de la montaña de Paria, donde acaba ; 
mientras la serranía de Panaquire i del Bergantín, después 
de haberse juntado con la precedente en el nudo de Meapire, 
se prolonga por las cimas de Turimiquiri (1030 U) de Ca- 
ripe i del Guácharo, i va a terminar en el rio Guarapiche. 

Grupo de la Parwie. Los misioneros del Orinoco 
llaman Paríme todo el vasto i montuoso pais comprendido 
entre las vertientes del Erevato, del Orinoco, del Caroni, 
del Parime, tributario del Rio-branco, i del Kupunuri o 
Rupunuwini, tributario del Esequibo. Esta es una de las 
part-es mas desconozidas de la América meridional; está 
cubierta de espesos bosques i de savanas ; la habitan indios 
independientes, i es bañada de ríos de peligrosa navegación 
por sus barras i cataratas. 

Este sistema de montes divide k)s llanos del bajo Ori- 
noco de los del Rio-negro i el Amazonas, i ocupa un terreno 
de forma trapezoide entre los paralelos de 3® i 8° i los meri- 
dianos de 6P i 70"i ; pero estos límites solo se refieren a lo 
mas empinado del grupo, sin incluir sus prolongaciones hacia la 
Guayana francesa i el Brasil. Estiéndese mas que en nin- 
guna otra dirección en la N. 85^ E.^ i no tanto forma una 
cordillera o cadena continua, como un agregado confuso de 
montes separados por llanos i savanas intermediast 

Son dignos de nota : 1. la sierra de Itacama entre las 
vertientes del Orinoco i las del Cuyuni i 2. el cerro de la 
Encaramada, contra cuyo estremo occidental forzeja el 
Orinoco, mudando de dirección en la confluencia del Apure ; 
cerro que presenta vestijios de oro i es célebre en la mitolojía 



OROGRAFÍA AMERICANA. 138 

de loB Tamanaques por las antigua» tradiciones jec^nicas 
de qué se liallán indicios en sus rocas pintadas : 3. la sierra 
del Páruaci, tributario del Orinoco; ruda i fragosa^ pero 
rodeada de amenísimas praderas, i pintoresca por sus colum- 
nas de granito, coronadas de árboles, i sus rocas aisladas 
prismáticas : 4. la de Quiiana o Maipures, que después de 
formar en el Orinoco la catarata de este nombre, levanta al 
£• de este rio las cumbres de Cunavami, el pico truncado de 
Calitamini, i el Jujamari, que se dice llegar a grande ele- 
vación : 5. la serranía del Sipapo, que a la lat. 4» 30^ for- 
ma un enorme murallon dentellado, que se puede mirar co- 
mo el principio de aquella serie de altos montes que cu- 
bren a distancia de algunas leguas la orilla derecha del 
Orinoco entre las bocas del Ventuari, Jao i Padamo (lat. 
30^ 15')^ i a los cuales pertenezen Duida i Maraguaca, que 
son las cumbres mas empinadas de la Parime.'*' 

Aquí empiezan los llanos del Casiquiare i del Rio<-uegro, 
savanas que solo a orillas de los rios se cubren de bosques, 
i que sin embargo no presentan aquella uniforme continuidad 
que se observa en los llanos del bajo Orinoco, del Meta i de 
Buenos-Aires. Levántanse en ellas grupos de colinas (los 
cerros de Daribaja,* kt. 3® lonj. 69° entre el Itinivini o 
Conorichite i las fuentes del Jama, que desagua en el Ata- 
bapo) i rocas aisladas de formas estrañas, que llaman de 
lejos la atención de los viajeros, i semejan a vezes. padrones 
viejos i edificios arruinados. 

Tal es el aspecto del suelo entre los 68°i i los 70V Ipnj. 
Al O. del alto Rio-negro (lat. P a 2°f, lonj. 72° a 74°) bai 
una meseta montuosa en que las tradiciones de los indios 
sitúan una laguna de oro, esto es, circundada de capas 
aluviales auríferas. Las serranías mencionadas pertenezen 
a la parte occidental del grupo de la Parime : sigámosle en 
su dirección oriental. Los mon,tes del alto Orinoco al £. 



• Véase nuestro tomo J, psj. 7^. 



140 'oaOGEAFlA AMBRICANA. 

del raudal de Guaharivos (lat. bor. P 15', lonj. 67^ 38') se 
juntan con la serranía de Pacaraina o Pacaraimo, que 
separa las aguas delCaroni i del Rio-branco, i abunda de. 
talcos, que por su brillo plateado hizieron gran, papel en la 
fábula del Dorado de Ralegh. La parte de esta serranía en 
que nazen las fuentes del Orinoco es desconozida ; su pro- 
longación oriental corre entre las aguas vertientes del Rio* 
branco i las del Esequibo. 

Otia rama del grupo de la Parime es la serranía de 
Usupama i de Kinocote que corre entre el Cuyuni i el Caroni^ 
i atravesando el Mazaruni, tributario del Esequibo, forma 
en este último gran número de cataratas di S. del paralelo 
de 6° 30'. 

Partiendo del estremo oriental de la serranía de Paca* 
raimo, se encuentra hacia el £. otra que los misioneros 
llaman de Acarai i de Tumucuraque, i cuyo rumbo pareze 
ser 0^£« entre las vertientes del Esequibo i las del Urixa- 
mina o rio Trompetas. Sus contrafuertes meridionales llegan 
hasta 15 leguas de distancia del. Amazonas; los septentrión 
nal^s avanzan en la Guayana holandesa i francesa hasta 20 
o 25 leguas de la. costa, i no se conozen bien sus límites. 

Tales son las noticias recojidas por M. de Humboldt 
sobre elgrupo de la Parime, que ocupa una estension 19 vezes 
mayor que la de la Suiza, i descansa sobr^ un suelo lijera- 
mente abombado, pues sus llanos entre los 3° i 4® de latitud 
boreal se elevan a vezes a 160 o 180 toesas sobre el nivel 
del mar. Pero lo que caracteriza principalmente estos mon- 
tes son las rocas graníticas que dominan en ellos, i aquellos 
bancos de piedra viva que a flor de tierra ocupan. inmensas 
espacios en las savanas. — A. B. 



COSTUMBRES DE LOS GAUCHOS. 141 

X. — Estrac^os del Piafe del CapUau Head por las Pampas 
de BuenoS'Aires i la Cordülera de C/dle^. 1.-^ Cos- 
tumbres de ¡os Gauchos* 

La situación del gaucho tiene poco que ver con las tur- 
ba(í¡ones políticas que hazen tanto ruido eñ las ciudades ve- 
cinas. Su número es corto, i viven esparzidos sobre una 
vasta superfizie. Tienen buenos modales, i sentimientos 
a vezes elevados. Habitan por lo jeneral la choza que los vio 
nazer, i en que vivieron antes de ellos sus padres i abuelos, 
por mas que la tal -ehoza parezca a los estranjeros desnuda 
de casi todos los atractivos domésticos. Sus habitaciones 
tienen todas una misma traza, i esa sencillísima ; pues aun- 
que el lujo varíe al infinito la formal elevación de los endebles 
edificios que destina al abrigo de huéspedes aun mas endebles, 
la choza es en todas partes una misma cosa, i entre • la del 
gaucho i la del montañés de Escocia no hai mas diferencia que 
ser la primera de barro, cubierta de una larga paja amarilla, 
i la segunda de piedra, techada de brezo. Los materiales 
de ambas son inmediatamente subministrados por el suelo 
que ocupan, i ambas harmonizan de tal modo con el aspecto 
del pais, que muchas vezes no es posible distinguirle de ellas ; 
i como en Améric»se anda regularmente a todo galope, i el 
terreno es llano, el caminante no echa de ver la habitación 
hasta llegar a la puerta. El corral está a 50 o 60 varas de 
ella, formando un círculo de 30 varas de diámetro, con una 
fuerte valla de palos' sin labrar, clavados en la tierra por uno 
de sus estremos, i en que regularmente posa una bandada 
de perezosos vuitres, atraídos del olor infecto de los caballos 
muertos^ huesos, cuernos, lana, etc. que cubren la tierra al 
rededor. 



Rough Sketches y etc. Véase el boletín bibliográfico. 



142 COSTUMBRES VE iA)S GAUCHOS. 

La choza se reduze a un solo aposento en que vive la 
fiítniKa, hombres, mujeres i niños, todos apiñados. La cozlná 
está a pocas varas de distancia, i ni en el techo, ni en las 
paredes de la habitación, faltan jamas grietas i agujeros. Como 
en la estación del calor está enjambrada de pulgas i de una 
especie de chinches tan grandes como nuestros escarabajos, 
se prefiere dormir al raso; de modo que si el viandante llega 
de noche, i después de desensillar su caballo, busca sitio en 
donde acostarse, puede colocar su aparejo de dormir junto al 
compañero o compañera que mas le acomode. El admirador de 
la inocencia se echará junto a un niño de pechos; el melancó- 
lico preferirá la ancianidad ; i el que guste de ios atractivos 
de la parte mas bella de la creación, pondrá bonitamente la 
silla de montar que ha de servirle de almoada, a pocas pulga- 
das de distancia del ídolo que adora : bien entendido que 
los pies i tobillos del adormezido grupo es lo único que de- 
terminará su elección, porque lo demás del cuerpo está en- 
vuelto en pieles i ponchos. 

En el invierno se duerme puertas adentro. Luego que 
la cena del caminante está pronta, se trae a la choza el asador 
de palo, en que han asado la carne, i se clava la punta en el 
suelo : el gaucho ofreze a su huésped una calavera de caballo, 
que haze las vezes de sillar i la familia ocupa .otros asientos 
de la misma especie entorno al asador,^ de que cortan con 
largos cuchillos grandes pedazos de carne. Todo esto pasa 
a la débil luz de una lámpara de sebo de vaca, i al abrigo de 
una lumbre de cai^bon. De huesos clavados en la pared 
penden frenos i espuelas, lazos i bola^. Divisanse varios 
bultos por el suelo, i al irme a sentar en algunos de ellos, me 
ha sucedido hazer gritar a un niño que dormia, o ver saltar 
un disforme mastin. El gallo ha llamado muchas vezes la 
aurora encaramado sobre mi espalda. 

La vida del gaucho es curiosa en estremo. Reciennazido 
se le meze en un cuero colgado del techo. El primer año 



COSTUMBRES OB LOS LAUCEOS. 143 

gatea desnudo. Sus primeros juegos son un ensayo de su 
vida futura : ponesele un lazo de nümbres en la m^no, i con 
él se adiestra a cojer pájaros i perros. A los cuatro años se 
le monta a caballo^ i desde entpnces empieza a ser útil^ ayun 
dando a encerrar el ganado. Sus pasatiempos i ocupaciones 
son pada día mas varoniles. Sin temor de los vizcacheros 
(madrigueras que haze en el suelo el animal llamado vistea- 
cha^j i de que están minadas aquellas Uanuras> ocasionando 
mucho peligro al que corre a caballo) galopa en seguimiento 
de los avestruzes^ gamos, leones i tigres ;t doma los. potros, 
enlaza las reses bravias, i las lleva al corral para matarlas o 
herrarlas. En estos menesteres pasa a vezes muchos dias 
ausente de casa^ mudando de caballo luego que se le cansa el 
que lleva, i durmiendo al aire. Como se alimenta constante- 
mente de carne i agua, adquiere una constitución vigorosa, 
capaz de soportar las mayores fatigas, permaneziendo tanto 
tiempo a caballo, i haziendo tales jornadas, que pareze incre- 
íble. La ilimitada independencia de que goza, i que ama con 
pasión, enjendra sentimientos de libertad tan nobles como 
inocentes, aunque modificados por su modo de vivir errante 
i salvaje. En vano seria hablarle de los bienes i regalos de 
otra vida mas culta : sus ideas no le permiten concebir qujB 
haya cosa mas digna del hombre, que alzarse de la tierra i 
cabalgar : la falta de un caballo no la compensan ^n su esr 
timacion ricos vestidos ni manjares esquisitos ; i la huella 
del hombre estampada en, el suelo le pareze una señal de deje- 
neracion. 



♦ Pequeño cuadrúpedo algo parezido a la marmota, i de cos- 
tumbres análogas a las del conejo. 

f No creemos que haya en aquella parte de América animal 
alguno que represente al león del mundo antiguo. Lo que se lla- 
ma allí tigre es el jaguar fFellis onza Linn.) 



14^ COSTUM^^BS PB U>$ G^I^C^OS., ' 

Los que le veo a la puerta de su pobiie posada con los 
brazos cruzados^ terciado el poncho a guisa de capa española, 
i 1^ ch^a hedía una criba, cuando bastarían dos o tres horas 
de trfibejo paro hazérsela, cómoda i abrigada ; los que obser- 
váis, que. ea un clima tan bello careze de frutas i hortalizas, 
que rodeado de ganado no tiene leche que beber^ que no come 
pan ni conoze mas alimento que carne i agua ; comparando, 
su vida con la del campesino de^ Inglaterra, le acusan de in- 
dolencia ; pero la comparación es inaplicable^ i la acusación 
injusta. Cualquiera que viva con el gaucho i le acompañe 
enrsus correrías, lejos de juzgarle indolente^ se admirará de 
que tenga aguante pasa resistir una vida tan laboriosa. Si 
carece de regalos, tampoco siente necesidades : acostumbrado 
adormir al raso i sin mas cama que la tierra, no le pasa ppr 
la im^inacion que una pared horadada sea un mal. 

£1 carácter del gaucho es a vezes mui estimable. Su cho- 
za está siempre abierta al caminante. Recibe a sus huéspe- 
das con un agrado i una dignidad natural, que nadie espera^. 
ria del habitante de tan humilde albergue. Siempre que 
entraba yo en una de ellas, se levantaba el gaucho de m 
asiento para ofrezérmele } yo me escusaba, él insistía, i des- 
pués de recíprocos cumplidos i cortesías, me veia yo precisado 
a aceptar la oferta, que era una calavera de caballo. £s cu- 
rioso ver a los gauchos quitarse invariablemente el sombrero 
uno a otro, para entrar en una cabana casi destechada, sin 
ventana, i con una puerta de cuero. 

La vida del gaucho es a caballo. Cuando se> trata de 
bautizar a un niño, se le lleva de este modo a la iglesia. El 
novio sienta la novia a las ancas, para ir a recibir la bendición 
nupcial; i en los entierros todos van a caballo, incluso el 
difunto. 



t * 



MINA DE 8ANr|ȣDRO-NOLA8CO. 145 

2.'^Mina de San-Pedro-Nolasco, 

£1 vaHe de Maipo es famoso en Chile por su amenidad. 
Ceñido de ambos lados por las ánádi» ñtldas de la cordillera, 
sigue el curso serpentino del torrente o rio que le da el nom- 
bre^ i^ aunque no cultivado, le adorna gran variedad de a]4)u8-^ 
tos floridos i de frutales. 

Atravesamos leguas enteras pobladas por una i otra 
parte de árboles cargados de cerezas maduras, i de duraznos 
bajo cuyo peso se doblaban los ramos al suelo.* 

La tierra estaba cubierta de huesos de duraznos de la 
cosecha anterior, i seguramente hai millares de estas plantas 
cuyos dones jamas han llegado a los labios del hombre. Aun-' 
que la tierra produze abundancia de árboles mayores i meno- 
res, no vimos en ella la menor señal de pasto, que en un cli- 
ma cálido no puede existir sin riego. 

Después de haber andado como 30 millas, pasamos el 
Maipo por un puente suspensorio de sogas de cuero, cuya 
construcción examiné con cuidado, i me parezió- en todo 
semejante a la de los puentes de hierro que habia visto en 
Inglaterra, sin embargo de ex^tiir este allí de tiempo inme-' 
morial. Como el rio estaba a la sazón crezido, el agua sal- 
taba impetuosamente por encima, haziéndole inclinar de un' 
lado. Nuestras muías mostraban poca inclinación á pabaírle, 
i yo ciertamente lo hubiera creido peligroso, si un hombre 
que se dejó ver del otro lado no nos hiziera señas que pasáse- 
mos. El puente se dobló bajo nuestro peso, i el agua se 
estreiió con gran fuerza contra las caballerías, pero estas car- 



♦ El capitán Head debió de pensar que el suelo daba espontá- 
neamente estas cosechas. La verdad es, que el valle de Maipo es 
uno de los mejor cultivados de toda la América. Si el señor Head 
hubiera transitado por allí alganas semanas antes, le hubiera vista 
cubierto de ricas mieses. Pero quizas hubiera creido que se na- 
zian sin cuidado ni dilijencia alguna. 

VOL. II. 10 



garon el cuerpeo en direccioo cqntrariay i llegamos al otro lado 
sin accidente. A la vuelta le pasamos a oscuras. 

Habiendo seguido nuestra jocnada cuatro millae, Uega-* 
iQos a un pequeño establezimiento es que se trabajan loa 
iwiiMfiralta de San-Pedro*<Nolasco5 i se ejecuta 1& interesante 
obra áe la amalgamación j i aUi pasamos la tar^ i la noche 
con intento de observarle. 

San metemos a descríbk el establezámiento, baste decir 
que la disposición de los trabajoft noa paresúó bastante íb* 
jeniosa i económica.^ i que aunque no se han i^icfidoa.elliMi' 
(ni dtbia esperarse) muchos de los iavento» mecánico» que 
neqttiereB \m gian capital, el plan en lo jeneral era tan 
bveno^ como permitían los recursos del país para laredws* 
ckm i amalgamación de minerales en peqmeña escala, o<mvwir 
tajado la economía. 

£1 dia siguiente antes de amanezec continuaino» nuestra 
jamada a San*Pedro^Nola0co, siguiendo por cuatro, o cinco 
horas ^ hilo del río. £1 valle era cada vez m^» ang^to, lo» 
árboles i malsas máaoa vigsorosas, i los Andes ompinabanal 
redeáor de nosotrqs sus cumbres nevadas. La senda presen- 
taba aca4^ paso peligroa infinitamente mayores* que eo parte 
alguna de la cordiBeraen tí camino de Mendoza a Chile. Las^ 
laéeras solo dejaban un trecho de poc^a pujadas de andiio^ 
QubiertQ de piedras tan flojas, que a cada iaostante se despreo* , 
£an bi^o los cascos de nuestras muías, i se precipitaban con 
aceleraba violencia al torrente. Yo hubiera de buena gana 
echado pié a tierra, pero las muías no se dejan llevarle die»* 
tro, i ademas quando uno se encuentra en la ladera a cabaUo^ 
es imposible desmontar por falta de espacio, i el intentarlo 
baria tal vez que perdiera su equilibrio la mida, i se despeñara 
a la profunda sima que servia de cauce al torrente. !En algu- 
i^)s lugares, el aguahabia derrumbado la ladera, i no quedaba 
];astro 4^ senda, de modo que la muía teiúa que trepar por 
ua p}ano incHnadQ para recobrarla; p^iH) es.singvilar la.segti- 
ridad con que {>isa este animal, i para apjcecia^k en¡ su.juslio 



MINA DE 8AN-PEI>RO-N<lI.Ai4CO. 14/ 

■ 

vafer, es preciso verlo en la cordillera. Después de pasar 
ccm gran dificultad dos o tres rápidisimos torrentes, que se 
ptfeoipitabaB de los Andes, i mezclaban sus aguas con las del 
Maipe^ llegamos a uno que parezia aun mas peligroso que 
los antoriores, i BO había medio, sino atravesarle o volvemos a 
Santiago. Tratamos de hazer que las mala$ que iban sueltas 
le pasasen {orimero, pero no bien metió una die ellas los pies 
ea el agfua, la arrebató la corriente, i a menos de veinte varas 
de alli.faé b^ho pedazos el cajón que llevaba a cuestas. At&- 
mono» pues con sogas i espoleamos; pero tales eran los boyotí, 
que no pocas vezes cubria el agua el cuello de la muía. Estosf 
pobres ammales tienen gran miedo a los torrentes, i solo a 
eq^dadafi se les puede hazer entrar en ellos, i aun entonces 
sucede qne llegando al medio de la corrieMé, resisten pasar 
adelante. Cuando el agua es profunda, los arrieros se enlazan 
unos a otros, como lo Uzimos nosotros en esta ocasión ; aun- 
que, a deeiff verdad, yo nunca pude comprender que eso diera 
seguridad alguna, porque si el torrente haze a^os un cajón 
de madera, por qué no el cráneo de un hombre ¥ 

Porfin nos vimos con haría satisíbccion nuestra en la 
oriUa opuesta, i empezamos a trepar el cerro de San-Pedro- 
Nolasco, que 8ok> d^crlbiré. diciendo es el mas escarpado que 
se nos* ofrezió subir en todas nuestras espediciones por los 
Andiss. Cinco horas anduvimos asidos de las orejas de nues- 
liBS malas, i tan pendiente era en algunas partes la send^ 
^«e no podíamos en mucho tiempo bazer alto. I^esto deja« 
mos a la espalda lo» límites de ia vejetacion. £1 camino (que 
a vezes no s^ pareúa) iba haziendo puntas a un lado i oiro, 
i' si alguna de las rnida^ que iban delante, o mas propiamente, 
eftcima, se hubiera deslizado o caido, era necesario que rodara 
sobre nosotros i nos llevara cerro abajo. 

Durante la subida, preguntábamos continuamente al 
arriero, si el punto mas alto que descubríamos era la cima^ 
pero en llegando a él, encontrábamos que aun restaba mas 
que 3abir. En esto empezamos a ver a un lado^i otro m<m- 

10* 



148 MINA OK ^AN^PBDIiO-NOLi^SGO^ 

tODeitos con pequeñaa cruzes de palo» que seacúahan los f9r 
rajes en que había pereaádo jenti^ de la mlQ^, 8obrec<QÍ4a por 
las tempestades* Porfía Ueg^Knos a la ciina^ ceroa de 1» veta 
de plata de San^Pedi:o*Nolasco> 9Ílbuada en uno4&lQ9ma9 
empinados picos de los Andes. Ofrezíóaenos a la rátai.iuia 
pequeña i desamf^arada choza, de donde nos salieron» ^ :?9h 
cneutro dos o tres mineros^ cuyo triste i macilento semUai^tf 
esiabaen perfecta armocía con la escena que luos rodeaba^ 
La perspectiva desde aquella eminencia era grandiosa. #» .er^^ 
sublime; pero tan terrífica alniismo tí^empo, .que no^pudi* 
mos contemplarla sin e6treme2efiK>s* 

Aunque estábamos en la mitad d«l e&Üo, la nieve qu)e pirr 
abamos teuia^ según nos dijo el mayordomo de la mina^ d^ 
2&a 120 pies de profundidad, i amontonada por el vknto ^n 
pilas de formas sumamente estrañas, dejaba a trechos desoo^ 
bierta la roca, que era de color oscuro. Abajo alc^3;záb^-* 
mos a ver el rio i valle de Maipo, engrosado por una multitud 
de arroyos tributarios, que bajaban como helaras de plata ppff 
las quebradas. Mirábamos a vista de pájaro la gran cordillera, 
erizada de picos de varias e indefinibles figuras, todos enca- 
potados de nieves eternas j i por ninguna parte de^cubrlaxooa 
vestijios de verdura: la perspectiva que se nos prenotaba ^ 
una escena de universal desolación, cuya magnificencia misma 
daba grima; mientras reflexionando que aun esta vasta mas£V 
de nieve, tan desapazible a la vista, habia sido destinada al 
servicio i bienestar i aun regalo del hombre^ pues eUa^; c^ooi^^ 
uii inagotable deppsito, abastezia de agua los valles^ recono-- 
ziamos que en realidad no hai en la creación parte algi^na 
que pueda llamarse estéril, aunque baya mucb^ que la nvi,i^. 
turaleza no ha destinado para habitación de la especie huma-? 
na. Una espesa nube de humo salia de uno de los picos,, que. 
era el gran volcan de San-Francisco ; i la veta de plata en 
que estábamos parezia dirijirse hacia el centro del cráter^ 

Conu) era entonces estío, no pude dejar de i:eflexÍQnar^ 
cuan horrible debia de ser aquel sitio en el invierno, i pro- 



AtfKA BE SAN^FEDRO-NOLASCO. 949 

curé inforcñaraie de la gmú i de los mineros «obre este asnn^ 
to. £!Bos por ¡primera respuesta me mostraron silenciosa* 
mentie las oruzes^ qne de dos en dos, de tres en tres, i de 
euatro en'cuatro se dejaban ver en todas direccíon«B ; i luego 
me dijeron que aunque la mina era' enteramente inaccesible 
dorante los siete meses de invierno, ios mineros permaiie* 
zia^ allí todo el ai« ; que el ñ*io ciertamente era intenso ; 
pero que ^lada tos asustaba tanto como los desapiadados tera-» 
^orale& O' ráfagas de nieve, a que ei^ban espuestos ; lascua-» 
les venian tan de improviso, que muchos pareziim envueltos 
en ellas, sin tener tiempo de salvarse, aunque s6k> se hallasen 
a' 1 50 Taras de distancia de la choza, como habia sucedido a 
Vlirios de los individuos que yazian bajo las cruzes. Con tan 
fbnestos monumentos delante de mí, se me representfdm 
vivamente la agonía de aquellos infelizes, buscando a tientas 
la habitación, i luchando contra la irresistible violencia de la 
tempestad que no les dejaba respirar un momento. Rastrea^ 
ba yo, o pareziame rastrear, por la posición de las cruzes, las 
drcunstancias de su muerte. Unos habian muerto apiñados 
en el camino : otros estraviados a mas o menos distancia, 
h^úátndo vanos esfuerzos por hatlarie* Uno de estos grupos 
escitaba particular compasión. 

Durante tm invierno rigorosísimo, en que coraenwiban a 
escasear ks provisiones (reduzidas casi enteramente a carne 
seca) una partida de mineros se ofreció voluntariamente a 
pasar hi nieve i bajar al valle de Maípo en busca de víveres 
p^sa sí i sus compañeros. Pero a pocos pasos de la choza, 
sobrevino un temporal, i perezieron todos. Las cruzes mani- 
fiestan que todos habian pendido el camino ; dos murieron 
juntos : otro a diez varas de distancia, i el cuarto habia tre- 
pado a la cima de un gran peñasco, desprendido del cerro, 
con el objeto, sin duda, de averiguar la situación de la choza. 
Los alrededores, enfin, de San-Pedro-Nolasco, por todas sus 
drcunstancias, forman la perspectiva mas melancólica i ho- 
rrorosa que he visto en mi vida, ... 



160 MINA DB SAN^FBDaO-NOLASCOb 

De^pojáixdoBie de la ropa» cksceiidl a la mina*\|ae me 
habk prtípueato examinar. Todas las otras estaban abando^ 
nadas de tiempo atrás, pero exk esta quedaban unoú pocos 
trabtgadores que recientemente babian sido enviados a ella^ 
i la beneficiaban segnn el método antiguo de los espáSoles^ 
al que estos bombres habían estado acostumbrados toda sü 
vida. Bajamos por una galeiia o plano inclinado, i Itiego nán 
descolgamos con suma dificultad per las miiesoas de los raa^- 
deros, que en todas las osinas de HÍ8pano».Ainéiioa haasen ^el 
oficio de escaleras.^ Después de bajar como 2fií0 ptéa 
aadaado a veses por planos, llenos de lodo i nkve, en que 
nos bundiamos hasta media pierna, llegamos al lugar donde 
a la sazón se trabajaba. Era asombroso vér la fuerza con 
que los trabi^adores manejaban sus pesados maaos, sin aflo* 
jar un momento ; i por estrano ^fue parezca, todos conreni'- 
mos en que janeas habíamos visto ingleses de igual vigor, ni 
que trabajasen tan recio. Mientras los barreteros laborea* 
ban la veta, los apiresf estraian el mineral a hombros. Lue^ 
go que hizimos nuestras observaciones i redojimos algunas 
muestras, subimos acompañados de estos peones. 

La £»fciga de gatear por aquellas escalas era taa graikáe, 
que nos faltaban ya las fuerzas para seguir subiendo^ miéntrae 
los peones que venian detras (con una larga estaca en una 
mano, cuya estremidád hendida sostema uiía vela) ños daban 
prisa paraque no les cerrásemos el paso. H que iba delante 
silbaba cuando llegaba a ciei^os parajes, i entonces descaa» 
saba toda la partida unos pocos segundos. Era co^t'de ver 
cómo trepaban aquellod hombres por las muescas, embara:^'- 
dala una mano con la vdla con que cada cual se alumbraba, 
i sostenieüdo una peisada carga acuestas^ bien que avezes 



* No en todas. La, grandiosidad de las fábricas subterráneas de 
algunas minas de Méjico han llenado de admiración a los viajeros, 
t En Chile se llaman asi los cargadores. 



MINA, os SAN-MMIO-NOLASCO. IM 

n0 dqaba áe darme temer que tropeiáse Alguno de \út que 
ibiM2 ^eüftole^ eii cayé^alui eva necesario qáe le acoHipafiáftie- 
i^Ki» lodos ios demás en su eaida. 

No podíamos ya de fatiga, cuando llegamos a la boca ée 
la miaa;' uno de Ini :psi!tida estaba a pimto de desmajrárse ; 
icomo elsolse hs^a^esto^ soplaba un ainsd^D tan destem-^ 
p]ado i peneUrante^ nbs haUábamos tan acaloradas, i la pers* 
p^eitÍFa' era por todas parces tan lúgubre i medi^osa, que np9 
^resujramo^ a FOlrer a la habitaokni, Sonde nos aguardabn 
un^ posta de oarne, junto a Ja cual nos sentamos todos a la 
redonda en el suelo, liuego que nos refrescamos coto tm 
poco de aguardiente i azúcar, envié por uno de los apires i su 
carga. Entró con ella, púÉola en tierra, i yo traté de levan- 
tarla, pero no pude; dos o tres de mis compañeros me la pu* 
sieron sobre los hombros, í apenas podía moverme con ella. 
El minero ingles que nos acompañaba era un hombre for* 
tfsimo de Gornwall, i puesto a ello, apenas pudo dar paso 
con aquella ^ear^. Otros dos de la partida que probaron a 
sostenerla, tuvieron que renunciar a ello, temerosos de algún 
accidente. 

La carga que probábamos, era unti de las muestras qué 
yo habla comprado ti los mineros, i pesaba algo mas de lo 
ordinario, pero no era grande el esceso, i el apire la habia traí- 
do delante de mí por toda la subida. Mientras a unA estre* 
miíkid de la sala bebíamos nuestro aguardiente aguado, sen- 
tados en nuestras sillas de montar, i alumbrados por una su- 
cia viela de sebo, a que servia de candelero una botella, (i té 
de notar que solo estábamos a tres varas de distancia de un 
üülrron de pólvora), los pocos barreteros que habiaraos visto 
en la mina fueron relevados por otros a quienes tocaba estat 
de faena aquella noéhe. Vinieron pues a la habitación, i sin 
decimos palabra,, comenzaron a aderezar su cena, lo que h¡- 
zieron feeilf simamente, quitando las velas de las estacas, i 
poní^do en éstas sendos pedazos de tasajo, que calentaron 
por unos pocos segundos dobre las brasas 3 heého lo cual^ 



15S COCHINILLA III0H^A. 

comieron de él, i bebieron encima agoa de nieve- deriré^iday 
nevándola a la boca entrtí cnerno. Concluida estfi t)arc« 
refaccionase entregaron silenciosamente al desean^, 'dn^eé^ 
plazerque no les habia podido negar la fortuna. Dfles el 
aguardiente que me quedaba, i le» pregunté si teñian Kcores,' 
a que se me respondió aquí, como en otras partes, que rf los^ 
mineros lea estaba proibido su uso; privación a qtfe mé prt^ 
rezieron completamente resignados. Comparando laf^trtibaJ 
josa existencia de estos bombín con la alegre in^péndénéiá 
del gaucho, no se comprende cómo hai quien ^ se souteta Vo- 
luntariamente a una vida tan dura.-^ A* B. 



XI.— Z)eícn]pcíon de la cochinilla misteca i de su cría i 

beiiejizio. 

Los cocos o cochinillas pertenezen al orden de los 
insectos hemipteres, caracterizado por seis pié» i cuatro 
alas, las superiores por lo jeneral en forma de estuches 
crustáceos ; sin órganos masticatorios, sino solo una trompa 
o pico con que chupan los líquidos de que se alimentan. 
En las cochinillas este pico, propio de las hembras,: es 
cortísimo i cilindrico, i está situado entre los dos printecoa 
pares de patitas, i armado interiormente de tres filamentoe 
agudos, con que punzan la corteza de los vejetales pata 
estraer el jugo* Ademas, las hembras carezen de alas, \ 
el macho tiene solo dos, faltándole los estuches> lo cual 
presenta una anomalía en el orden. Estos insectos pasan, 
como otros muchos, por los cuatro estados de huevo, larva 
u oruga, ninfa o crisálide, i el de la forma perfecta, en que 
j>ropagan la especie. Las orugas al salir del huevo son moii 
ajiles, i corren de acá para allá sobre las ramas i hojas de 
la planta que habitan, pero «u estremada pecpwñez no per- 
mite verlas sin el auxilio de un lente. Las hembDfta> arma-^ 
das del pico que hemos dicho, sorben el jugo de la planta ^ 



mudao variaSi'Fezefi la piel ; i ^n Uegando a ciei:to tamaSa 
se ¿jan defilútivaiaente eu un punto, prefiriendp. papt.sa 
habitación las horquillaste^ las rama^, 4onde jnuchas e^p^T 
Qiep «e construyan un nido, qjue tapizan d& una eape^oi^ rd^ 
borra o> felpa, i£n:que esperimentan su segunda, ^m^amorr 
fosis* Uegadas üI estado porfeq^, cre^n coa^id^r^bler 
mente, couperxrando sieiup^e ¿I pipo, la^ larvas de Iqf 
xnacbos, qqe son mucho menos nuimrosasy se ñjan ^n,ls^ 
xwiSi» sin Jiomar alimento; su piel seendureze^ i adqt4ere 
la forma de una, concha, en que se verifica su trasformacion 
en crisálides; esta concha se tJjre por detras, i deja. salir 
el insecto a reculones con dos grandes alas cruzadas, i ador- 
nadas de una finísima red de nervios. £1 macho es mas 
pequeño que la hembra, i aunque haze poco uso de las ala)^ 
no deja de ser bastante ájil. Luego que sale de la concha, 
busca las hembras, las fecunda i muere. La hembra no 
tarda en poner ^an número de huevos, abrigándolos en 
una cavidad esterior del abdomen : de allí a poco muev^ 
también, i la piel endurezida de su cadáver sirve de cuna a 
los huevos, de que nazen finalmente las larvas. 

|iOs cocos o cochinillas son demasiado conozidos 
por el daño que hazen a las plantas, picando su 4irK)ncé, 
ramos, hojas, frutos i aun raizes. Cébanse particmlaiv- 
mente en los naranjos, higueras, olivos, duraznos, et^. 
Pero ^gunas especies son útiles a las artes, como la de la 
Lklia oriental que da la goma laca ; la de la Ghina, qp»e 
entra en la composición de ciertas bujías ; la que se cría en 
la coscoja, que da d quénnes, tintura carmesí de grande 
uso en Berbería i Levante, i antiguamente en Europa, 
donde sigue empleándose como medicamento; la de Polo- 
nia, antes usada para los tintes de escarlata en toda Europa, 
i todavía en Alemania i Rusia ; i enfin la preciosa cochinilla 
mqieana, queen clase de tinte, ha llegado casia desterrar 
del comercio las otras especies, i sin duda las haría olvidar 



154 COCHINILLA MISTBCA» 

dd todo, 8Í pudiese obtcueise a menos alto {nscbío» De* 
eaCa ultima vamos a tratar joou alguBa^Btensioiu 

La cochinma mejicium (llamada también mi^téca .p^.el^ 
nombre del país que la furoduze en mayor abundancia^ vávre^ 
en una especie de nopaL El maefao'es pequeSisimov Sas* 
antams (dos hilos, articidados de que está coremada la cajiésa 
de los insectos) son mas certas que el cuerpo, que es de. 
color ro}Oy i remata en dos cérdiUas diveijentes basUmtie 
largas. Sus alas, grandes i blanca^ se tienden i crujan 
sobre el abdomen. La hembra es de doble giaosor, i cuando 
ha acabado de crecer, es del tamaño de un guisante pequeño^ 
i de cqlor oscuro, con todo el cuerpo cufaiecto de un polvillo 
bfamco harinoso. 

Tales son los caracteres especifícos de la cochituMc^ 
misteca. Pero aquí se nos presenta una cuestión, o pmr 
mejor decir dos, en que no concuerdan los autores,^ i que 
han sido tratadas recientemente por nuestro cpn^patriota 
el sabio Caldas en la continuación del Semanario de la 
Nueva^Granada^ i casi al mismo >tiempo por el barón de 
Humboldt en su Ensajfo poUtíco sobre la ^Míem^Eeptiñfu 
( Pertenezen a ana misma especie la que de conoxe 0n el 
comercio con el nombte de grana fyta o misteea, que se 
benefizia en Oajaca, i la cochinilla o g^rana iilve^re, que eft 
cdmun a M^ico, Cundinamarca, Quito, el Perú i bttB& 
partes ? { Pertenezen a mm misma especie los nopales en 
que se crian estos insectos ? 

La 'Segunda cuestión ess la que deberia resjolveme pri 
mero, porque dado caso que fuesen espeeífioam^tedietíntos 
los nopales de las dos cochinillas, pudiera ipresutñirse oon 
alguna probabilidad k distinción específica de lo9 e^tt!^^ 
lillos a que sirven de alimento. Pero aquí tropezamos <S&A 
la dificultad de ignorarse a cuál de las especies ^crilaft 
por los botánicos deba rdíeritse el cacto o nopal de la jío^ 
clúnilla miiteea^ o si constituye alguna especie desoonozida. 



CdCRfífllXA MISTBCA. tSi 

padósímii^ es, ségtm observa Huinboldt, 'que el tiopal 
descrito por linneo con el nombre de cacto de la cochinilla 
(oa&ius coccénell^er) i qtre se cultiva en los jaírdines di^ 
üjuropa, sea la especie misma que submitiistra ¿batnlMcioil 
i alimento til precioso insecto de Os^^ia,. Limleo dié ttque- 
Ma denominación a un nopal dé flores purpúreas, indígena 
de lab AntUlas i del continente americano^ i H)útebbldt 
asegura que habiendo mostrado individuos de esta especie 
a' personas inteUJentes que hablan examitiftdo las planta- 
ciones de la Misteca, le respondieron todas uninimcímente 
era distinto el uno del otro, i que el nopal misteeo no se 
enüontmba silte^re. Ea verdad que Tbierri de Ménon- 
ville (que visitó a Oajaca con el objeto de obsei^var la cria 
i beneficio de la cochinilla^ i establezió nopaleras tu Santo* 
Domingo) al paso que recoñoze la apareóte diferencia de 
los dos nopales,, la attíbuye al cultivo, fundándose en la 
drcunstancia nnsma de no encontrarse silvestre el de O^a* 
ca ; pero iesta ^ una hipóteris aventurada. £1 cacto cpccí* 
nélífero se cultiva siglos ha en Europa i eil álgimas partcüs 
de América, sin que hasta aora«e haya notado altisracion 
en su fin*ma. 1 cuando adnütiéseiíiod qué él nopal mÍ«teco 
ha perdido su natural fisonc^nía durante el largo trascurso 
de s^los que ha Vivido sujeto al hbmbre, ¿cómo rastrea- 
remos su tipo primitivo para identificade con esta o aquella 
especie en un jéneroquec^mprénde tantas 1 de tanta afini- 
dad entre sí í 

Clavijero que residió óinco ano» en Oajaca, dice que 
el frttto del nopal ^ la cocfaiiiilla fifaa es pequé&o, pálido i 
desabrido, se&as que no eonvie»ién al cacto cocoinelífero 
de linneo que da una fruta roja. Pero otro escritor de 
rom bacilos informes asegura que la planta cuUivadlEt en 
Oajaca ^^ da en abundancia ün fruto que de verde patoa a 
^ amariSo o rojo, i es muí estiniado por algunas personas.'^* 

-i^^««»»4i^4^*i^-««t ' 1 1 ' I ' l i l i II» I 1 II I 1 I I 1 I í I 1 I ■ II I ■ ■ — — M*- P— ^»^l^»i— iW>»~»«< 

* Ocios de Españoles emigrados^ No. 25. 



\Sé COCHINILLA MI8TH0A. 

Reiulla de lo didio que aun no está bien delermhiadó 
el nopal misteco^ i que según todas las apariencias^ es especie 
distinta del cacto que se ha llamado coocinelífero. Tal ed 
la o{ñnion de Humboldt. Caldas que tuvo este segundo 
por el verdadero nopal de la cochinilla fina, estableze la com- 
jiaracidn entre la planta descrita por Linneo, i la que da la 
eoefainilla silvestre en Cundinamarca, i por consiguiente no 
tocó el punto preciso de la cuestión. 

La cochinilla ordinaria o silvestre se da en varias espe-^ 
cieB de cacto^ es a saber, en el cacto opuncia^ que tiene 
las pencas o palas aovadas i las espinas a manera de cerdas r 
en la higuera de indias (cactus Jíctcs indica) ^ que se dife^ 
renda de la opuncia en tener la penca algo oblonga; en el 
que los botánicos llaman especialmente iuna, que tiene 
las pencas aovado— -oblongas, i las espinas gruesedtas por 
la base, tiesas i aguzadas a manera de lesnas ; i en el cacto 
coccindifero, cuya penca es de la misma figura, pero está 
del todo desarmada, o solo presenta rudimentos de ei^nas, 
demasiado débiles para punzar. La mansión de la cochi* 
niUa silvestre de Cundinamarca es (según pareze por la 
descripción de Caldas) la tuna. Thierri cultivó el cacto 
cotcinelífero. Ademas de las cuatro citadas, se mencionan 
otras especies hospedadoras de la cochinilla silvestre {cacúm 
cempec/dantiSy c. splendidu^ etc.), i enfin este insecto se 
cria también sobre el nopal misteco^ en compañía del que 
da la cochinilla ñna. 

¿Es esta espedficamente distinta de la ordinaria o 
silvestre ? El aspecto de ambos insectos lo haze creer : el 
uno es mas grande i está cubierto, como hemos dicho, €k 
un polvillo harinoso; d otro de una borra o felpa cómo 
algodón, que no deja ver los anillos o segmentos en que 
se divide el cuerpo del animal. La cochinilla fina ai salir 
del huevo tiene el cuerpecillo arrugado, i franjado de pelos 
a vezes larguísimos, que caen en pocos dias, dejándola 
cubierta de aquel polvo harinoso ; al paso que la silvestre^ 



ceoHiNiiXi» MirrscA. lJ5f¡ 

tanto mas^ftfelpada cuanto mas ayanza, en edad^ se preBenta 
a la época de la fecuncbcion bajo el aspecto de un Mapqci 
i tupido copo« i Diremos que esta es el tipo primitivo . dc^ 
la especie, no alterado por. la educación i la. seryidumbrfigí 
como supone» algunos qqe el uro de, Alemania , es el tor% 
el chacal ddi Asia eJ perro, i el muflón la oyf^a? Difícil 
^eria esplicar en esta suposicioa (que np es i^as). porq^^ 
la cochinilla fina pereze en los mbmos cactos que alinientai% 
a la süyestre^ como son la opuncia, la tuna, i la higuera 
de Indias» i poiqué lá silrestre, que se educa i benefizia; 
siglos ha en algunas partes de la América meridional,, aufi 
no ha perdido la bonra» Thierri sin embargo dice que el 
cuido enrarezta la borra» i engrosaba el insecto ; 1 C^das; 
que está por la identidad de 1^ especies, cree que la bonra 
es producto natural del insecto, que la forma para abrigarse 
de las inclemencias i defenderse de los bichos que le acosan. 
Se ha observado, dice, que en los lugares ardientes o de, 
una suave temperatura disminuye mucho esta tela de lar 
cochinilla; mientras en los sitios elevados^ en laa cimaa, 
combatidas de vientos impetuosos, de granizo! páramoi^l* 
es mas abundante esta cubierta, mas espesa, i está maa 
fuertemente prendida al insecto. Así vemos que los ani» 
males del norte tienen denso i largo pelo^ilos de Los trópicos, 
llevan un vestido lijero ; que las plantas alpinas son vellosas,^ 
i las de los vaUes carezen regularmente de este ree^ardo. 
Se ha observado otra cosa, añade Caldas, i es ^ que 1^ co*. 
chinilla forma su tela mas o menos abundante^ según está 
mas o menos resguardada del frió por los cuidados del culltíi*, 
vador. £n los nopales aislados, espuestos a los viei^tosj, 
a la lluvia, al granizo, la tela es mui abundante ^ i se viste 



* Páramo en Coloinbia significa un lugar desierto, ebvado» 
cubierto solo de gramíneas, de musgos, o de nieves ; i taiabi^ 
significa una llovizna menuda acompañada de un viento impetuoso 
i frío ; meteoro frecuente en los páramos. 



16$ OOCHIMILLA. liISSBDA. 

méiKMi 4^.eUM 1» cochiniHa,. enando los nopales ^fstím 9pr<H 
lásúadoB^ €D medio ele Talhdosy i a oiibieirtx) de laa mjumsy 
Eitá pues 60 manos del cultivador dismiciuir esto mateiá]^ 
keterojénea, que perjudica a la beUjsza i precio, del tínteJ^. 

Algo fevoreze a estae idea» de Caldas el liedux de cubric 
el BKicba sikeatre a la .hembra &na^ coma se ka observada 
en l€M. iM^^aleras de Oajaea. Suponiendo, por oti*a paite^ 
que Íbl fina i la sitvesitre- constitu]pen d^stíntas especies^ 
i c6m0 es que* no vemos jamas la primera en su estado na*» 
tural de Kbertad ? Cdmo no existe láno en lasuopahras? 
No pareze esto indicar que es obra ded arte ^ No noa aatishH 
hze enteramente la esplicaeion de Hmtaboldt, que atdbuyer 
el desaparezímiento de la grsui» misteca natwa al gtop^ m^ 
mero de enemigo» que talan sus colonias^ i a su aaenor 
robustez para tolerar- la intemperie ) porque la naturfüeaKi 
pareze haber compensado en este pequeña t^TÍ^ite, como 
en otros nrachos, la debilidad con la fecundidad, i poique 
la yariedkid de temperaturas en que* prosperan las crias^ 
prueban que este insecto participa hasta cierto punto de la 
notable fle:dbilidad de constitución de la cochinilla ordina^ 
ria. £sta tHtima, según las observaciones de noestro CáUasy 
vire en las regiones eeuatoiiedes, en uaa zona de 2,824 
Tftraa de idtura perpendicular^ desde 392 hasta 3,216 sobve 
e) nivel det océimo, es decir, entre los 25p i los 4^ del iermó» 
metro de Réaumur. Hunabotdt la encostró en climas dwer-¿ 
sísimos ; en los montes de Miobamba a 2^000 metros de 
altura, i en los llanos de Jaén de Braoamoros, bajo un cielo 
arante, entre las aldeas de Tomependa i Cbamaya. La 
ina se puede beneficiar en mesas altas én que eltermómetra 
de Réaumur se mantiene contantemente entre 8*^ i 10 í 9^, 5* ' 

Ruiz de Montoya, sub-delegado de la {provincia de 
O^aca, dice en iusa memoria que Huqiboldt tifvo a la 
TÍsta, que a 7 teguas de la aldea de Nejapa se cojialiimaft 
bella cochinilla en nopcdes. no plantado» por la maad del 
hombre, altos i espinosísimos, sin que jamas se hubiesen 



ümpiado. e|t^ plantas^ ni renovado la semiUa diel insecto* 
Gomo Ngapa está en ua distrito don(te se ha cultivado dfi 
úesmfo inmemorísd la cochmUla &»»> no creemos, se pueda 
cütiur este hecha como efemplo de su, existencia en el estado 
natELTo^ úuo maa biea como una pmeba de que este insecto 
ao es. tan deUoado. coma se piensa, i de que la natm^ide^a 
le ha deátado^ como a, las otras especies^ de medios sufieien* 
tas* pana su conservación, colocado en las circunstancias que 
le coAideoen. 

Por otra parte, ú re^xÍQnaino& que la grana misteca 
no es maa afelpada, en ka mesas akas que en los valles de 
Qfljác^ i que la sili^eslce conserva sn horca ea ios paraje 
HHUi aird^entes en que se lia encontrado hasta aora, no nos 
sentiremos inclinados a mirar la focoiadbn dje^esle tegumento 
esterkir coma un mero accidente (farhidp a la úkfluencia der 
la teipperaturat Verdad ea que em ka insftruccáones que eik 
1777 remití¿> a la Nueva^Granada el sr*. Bacareü^ vim de 
Méjia>, formadas en Oajaca por dos hombres^ práetkoa ea 
la etíia de codhinilla misAcca, se habla del tlasole, borra 
blapquQctna semejante a la telaraña, que el una de eUoA 
decia era producida por una oruga del nopal, i el otra por 
bt codainiila misma. Humboldt, hablando del tlasole, dice 
que le forman los despojos de los machos alados. Sea de 
%9^ lo que fuere, la borra o tela que se conoce qom este 
nombre, no adiare al cuerpo de los insectos, ni tiene que 
ver ec^ la la»a de la cochinilla ordinaria. 

La cuestión, después de todo, nos pareze de difícil 
lesohidou. Tal vez no es mucho kx que interesa en ello la^ 
iiidustiia miaL Los que crean en la identidad de las doa 
especies, na negarán que la traaformacion de una en otra 
ea k obra de siglos, favorezida acaso de circunstancias par- 
tícularea;. i quepa^ra henefiziar gnma fina ^i pocos años,, no 
bai otro arbitrio que hazer ensayos con semilla de la misteca. 

Pasemos a describir el método de la cria i benefizio de 
la cochinilla fi^ia. Oajaca es casi la única provincia de 



160 COCHINILLA MISTKCA. 

Méjico i del mundo que la cultiva al presente ; pero no ha 
mucho tiempo que Puebla i la Nueva-Galicia poseían tam-? 
bien este ramo de industria rural, anterior quizá (dice Hunip 
boldt) a la irrupción de los toltecas. Durante la dinastía 
de los reyes aztecas^ no solo Mixtecapan (la Misteca) i 
Huaxiacac (Oajaqa) sino Cholula i Huejotzingo eran célebres 
por sus nopaleras. Las vejaciones de los encomenderos 
españoles^ i el bajo precio a que los cultivadores eran obli* 
gados a vender la cochinilla, la hizieron desaparezer en 
muchas partes. No baze aun sesenta años que prosperaban 
estas plantaciones en Yucatán. En una sola noche se des- 
truyeron todas las crias^ i se cortaron todos los nopales* 
Los indios dicen que sé ejecutó asi por orden del gobierno- 
para fomentar el cultivo en la Misteca ; los blancos al con- 
trario aseguran que los indios mismos, despechados del 
bi^o precio a que se les forzaba a vender sus cosechas, des« 
truyeron insectos i nopales de común acuerdo. La India 
oriental empieza a dar alguna grana, pero en corta cantidad» 
El capitán Nelson tomó el insecto en Rio- Janeiro en 1795 : 
estableziéronse luego nopaleras en Calcuta, Chitagong i- 
Madras; pero no. sabemos si esta cochinilla del Brasil, es 
la harinosa de Oajaca, ola afelpada que se da. en muchas 
partes de América.* 

La primera operación es plantar los nopales, empezando 
por limpiar el terreno de toda planta estraña. Suelen tam- 
bién abonarlo en Oajaca, o plantar en tierras vígenes, des- 
pués de derribar i quemar el bosque, prefiriendo a vezes las 
quebradas i cuestas. Cércase luego el terreno, i ademas 
del vallado esterior, se hazen otros de menos fuerza i den- 
sidad, que se cruzan en ángulos rectos, dividiendo despacio 
de la plantación en pequeños cuadros, que comunican entre 
sí mediante unos portillos que se dejan para este efecto en 



♦ Humboldt, Ensayo poiit. lib. 4. cap. 10. 



OOCHINItLA M18T«(;4. 16) 

k» vallados interiores. Esta prádici^ que pareze no es jene* 
ral, tiene por objeto defender los ipsectos contra los vientos 
impélanosos. La estensioa de cada cuadro es como de 
25 varas de lado ; en cada cuadro se tiran a cordel 15 lineas 
paralelas a uno de los vallados, i en cada línea se hazen 
34 hoyuelos. Otros aconsejan dejar un poco de mas es- 
pacio entre ellos ; lo cual dependerá sin duda del jugo 
i fertilidad de laa tierras, como sucede en otros plantíos. 

Preparado de este modo el terreno, se escojen las esta- 
cas de nopal que han de plantarse en los hoyuelos men-^ 
clonados, elijiendo los renuevos limpios, jugosos, i de un 
verde subido. Cada estaca constará de dos o tres pencas ; 
i puesta en el boyo que le corresponde, se cuidará de no 
amontonar mucha tierra al rededor, porque, lejos de necesi- 
tarlo estas plantas, las perjudicaría esponiéndolas a podrirse, 
t^ara precaverlo, suele también dejarse orear las pencas, 
hasta que se cicatrizan las heridas. Plantadas las estacas, 
se les hazen frecuentes visitas para ver cuáles no prenden, 
i poner otras en su lugar. Es necesario arrancar todo ve- 
jetal estraño, i quitar los» gusanos, arañas i demás ' insectos 
que alojan en el nopal, porque le deterioran, le chupan la 
sustancia, i una vez establezidos en el, se haze difícil ester- 
minarlos. En los valles ardientes basta año i medio para^ 
q^ el nopal llegue a su perfección ; en los parajes tem- 
plados o fríos, es menester dos o tres. Como es de la 
mayor importancia mantener la planta limpia de insectos, 
no se le deja levantar a mas de 4 pies; paraque pueda 
ejecutarsíe con fazilidad esta operación, se prefieren las va- 
riedades de nopal mas espinosas i peludas, porque protejen 
mejor la cochinilla contra los insectos volantes ; i se les 
quitan las flores i frutos, paraque estos insectos advene-t 
dizos no depongan sus huevos en ellos. 

Cuando la planta ha llegado a su estado perfecto, lo 
cual ^ Vivifica ba^ift el tiempo que acabamos de indicar, se 
asemilla, que es establezer en los nopales la colonia de in- 

VOL. !!• 11 



162 COCHINILLA M1ST£CA« 

sectos que ha de alimentarse de ellos. Empiézase por com- 
prar en abril o mayo pencas de H que llaxasm tuna de Cas^ 
iillay que es un nopal sin espinas, mui estimado en Amé- 
rica por su estatura ajigantada, su bello color verde-azul, 
i su sabrosa fruta. Algunos botánicos distinguidos creen 
que esta planta es una variedad de la opuncia ordinaria, me- 
jorada por el cultivo. Como quiera que sea, sus pencas 
subministran un escelente alimento a los tiernos insectos de 
la cochinilla, que se venden con ellas en los mercados de 
Oajaca, i se guardan como 20 dias en cuevas o chozas, des- 
pués de lo. cual las ponen al aire colgadas bajo . cobertizos 
de paja. La cochinilla prendida a las pencas de esta tima, 
que se mantienen frescas i jugosas muchos meses, creze 
tan rápidamente, que en agosto o setiembre se ven ya hem- 
bras fecundas* Estas hembras, antes de nazer los hijuelos, 
se colocan en nidos hechos de ciertas plantas parasíticas, 
llamadas paxtles i magueitosy* de fibras de palma, o de 
otras materias vejetales. Estos nidos, que contienen /cada 
cual de 20 a 25 madres, se llevan a las nopaleras, se - pren-- 
den a las espinas del nopal, i se van mudando de unas pen- 
cas i plantas en otras, teniendo cuidado de repartir bien la 
prole, i de dejarle bastante espacio paraque no se acumule 
én un punto, i agote allí el jugo alimenticio con daño suyo 
i de la planta. Es menester también volver de cnando ei> 
cuando el fondo de los nidos hacia la luz, paraque su influen- 
cia vivifique los huevecillos cuanto antes. Dura esta oper- 
ación todo el tiempo que tardan las madres en dar a luz sn 
numerosa posteridad, la cual en el momento de su nazi- 
miento presenta a la vista una infinidad de átomos vivientes 
de color negro, que saliendo por los intersticios de las hojas 
del nido, van a buscar su alimento en las pencas, derraman r. 



* Parezen ser de la familia de las brometias o ananases» 
i del j enero Tillandsia. 



COCHINILJLA MISTBCA. 168 

ifese sobre ellas hasta que' se fija cada cual en tin punto. 
Las 'madres mueren en los nidos, i sus cadáveres secados al 
sol foroüan lá grana llamada sacatillosy que es de bello as* 
pecto, i sin embargo produze poco tinte i tiene poco valor. 
Los hijos esperimentán las mudas que dijimos arriba, hasta 
que llegan a su estado perfecto i se reproduzen. 

Del modo que acabamos de indicar, se ' asemillan las 
plantaciones nuevas. En las otras es mas sencilla esta 
operación. Con la punta de un punzón de madera se des^ 
madra, esto es, se separan los individuos mas gruesos, 
que son las hembras fecundas, teniendo cuidado de no mai^ 
tratarlas ; i se colocan en los nidos que hemos dicho, de 
donde se trasladan a los nopales, que han de hospedar su 
descendencia. 

La cochinilla es presa de multitud de insectos, aves, 
lagartos, culebras i pequeños cuadrúpedos, en especial ratas 
i armadillos, i pone al cosechero en ía necesidad de em- 
plear continua vijilancia i cuidado contra tantos enemigos, 
no menos que contra los vientos i lluvias. Arriba habla- 
mos del tlasole, que uno de los pr^icos cuyas instrucciones 
consultó Caldas describe, así : ^^ £1 tlasole es una borra que 
se produze con la grana en los nopales ? se compone de tela|L 
i bolsas de gusanos i arañas que las forman sobre la grancF 
para dañarla mas a su salvo.'* Pata auyentar a los pájaros, 
se ponen, como en otras partes, trampas, espantajos, i 
cuerpos que sacudidos por el viento hagan ruido ; pero el 
mejor modo de lograr este objeto es cojer viva un ave de 
rapiña, domesticarla, i colocarla todos los dias a la aurora 
sobre un hastil desnudo. A su vista huyen espantadas las 
otras aves. Contra los ratones ya se sabe el remedio mas 
eficaz, que es mantener dos o tres gatos. Es preciso sumo 
cuidado en limpiar las pencas : las indias lo hazen con una 
cola de. ardilla o de cierva, manteniéndose en cuclillas horas 
enteras al pié de una planta. La cochinilla silvestre es uno 

11* 



}64 cocmmLLk ikistsca. 

de lo» mas temibles enemigas del nopal, i donde quiera que 
9e le encuentra, se le da la muerte, sin embargo de subml*- 
nistrar tinte mui sólido i hermoso* La injuria de los vientos 
se precave por medio de los vallad interiores que men- 
tíonamos en otra parte. De las lluvias frías i el granizo 
se defiende a la cochinilla con esteras de juncos. 

La cochinilla tiene «amblen sus enfermedades. AI 
hazer su primera muda, suele adolezcr de lo que llaman 
chamítscOy que la ennegreze i estenúa, i le causa la muerte. 
A los dos meses de edad la asalta otro achaque, llamado 
chorreo, que es una diarrea mortal, que )a reduze a una 
cascarilla vacía e inútil para la tintura. El remedio de estas 
enfermedades es tan desconozido como su causa. 

El cosechero de cochinilla no se contenta con una sola 
nopalera ; es necesario tener dos o tres para pasar la cria de 
una a otra, i dejarlas descansar alternativamente, porque el 
nopal que ha alimentado una jeneracion queda exausto, o 
como dicen los mejicanos, quemado. Luego pues que se 
acerca la época del nazimiento de la segunda jeneracion, se 
desmadra, trasportando las hembras fecundas a la nueva 
mansión que se les tiene preparada. Los demás individuos 
jpe condenan a muerte, i sus cadáveres forman la cosecha* 
Verificada esta, se trata de reparar i fortalezer la nopalera 
que la ha rendido, limpiándola, cortando todas las pencas 
que han perdido su verdor natural, i dándole tiempo para 
que reponga su sustancia. 

Los Indios, nopaleros (dice Humbolt), particularmente 
los que residen cerca de Oajaca, observan una ant^uisima 
costumbre, que es la de hazer viajar la cochinilla. En los 
llanos i valles de esta provincia llueve desde mayo hasta 
octubre, al paso que en la sierra vecina de Istepeje no hai 
lluvias frecuentes sino entre diziemlnre i abriL ¿Qué hazen 
pues ? En ret de abrigar el insecto eb las cabanas durante 
la estación lluviosa, colocan las madres, capa a capa, cu-- 



COCHINILLA HiSTBC^. 165 

biertas de hojas de fdimáy en canastos de biejucos ^p^e se 
Uevan a bombro cotí la latiayor velozi^d a la «ierra, anueiRe 
leguas de Oajaca. Al abrir los -canastos, se hablan llenos 
de recienna^zidos que sé distribuyen por ks nopales d^ la 
sierra, i viven allí basta octubre que ^on restitaidos del 
mjsmoniodoa los valles^ El mejicano haa^ viajar los ia-* 
sectos para sustraerlos a la humedad, como el ^pañol baze 
viajar los merinos pscra defenderlos del frió. 

Házesela cosecba en menos de cuatro tne^es. de asexai- 
Hada la nopalera, aundue esta época suele variar nwucbo cea 
la temperatura del sitio. En los parces fríos, la cpchimUa 
:e8 igualmente bermosa, pero tarda fuas ; en los valles ar» 
dientes las madres adquieren mayor eorpnlencia, pero tienen 
también mayor número de enemigos. En mucbos distritos 
de Oajaca se baz^ dos o tres cosecbas a! año. 

En Nejapa, en buenos anos, una libra de semilla de co- 
chinilla harinosa (se habla por supuesto de las hembras ie-^ 
cundas), colocada en la nopalera en octubre, da em «oefo 
una cosecha de 12 libras de cochinillas madres, de^aado en la 
planta suficiente semilla, es decir, comenzando la coseeha 
cuando las madres han dado a luz como la mitad de s«is 
hijuelos^ Esta nueva semilla produze en mayo 36 lil»as 
mas. En Zimatlan i én otras partes de l;a Misteca, la pri- 
mera cosecha es apenas tres o cuatro vezes la cantidad 
úe semilla. 

Es importante matar estos insectos luego que se haz^ 
la cosecha, porque de otro modo se empezaban a av^ivar Ips 
huevecillos de las hembras, lo cual las desmejórala Lqb mo- 
dos de matar la cochiniMa son varios. Unos la sumerjea en 
agua caliente, i la pasan luego por un tamiz para recojer 4a cp- 
chinilla muerta, que se pone al sol hasta quedar perfectamente 
enjuta; otros ponen al fuego una vas^a con una corta can- . 
tidad de agua, i cuando eatálbáen caliente, meten en ella la 
cochinilla, i la menean suaveníiente con una espátula hiM^ 
^ue muere toda, o como dice el mejicano, hasta que ise frie; 



166 COCHINILLA MI8TBCA. 

sofócanla otros al sol o en los hornos circulares llamados 
iemazealis que sirven para los baños de vapor i de aire ca- 
liente ; otros la aogan en agua fria, mezclándole algunas 
yezes vinagre ; &c. El método seco es preferible, porque el 
agua arrebata parte de la materia colorante/* i da a la co- 
chinilla una humedad superflua, que la corrompe i altera, 
si la e^;aCion o el descuido del cosechero la deja en ella. 
M proceder que da la cochinilla mas estimada, consiste en 
poÉíerla por capas en una vasija* honda i angosta, i alejarla 
asi 24 horas, tiempo suficiente paraque el calor natural de 
estos insectos, aumentado por su acumulación, los sofoque. 
La cochinilla conserva asi su polvo i se llama jaspeada ; 
laque se haze morir en agua, le pierde, i por esta razón 
apareze de un color rojo oscuro, i se llama denegrida : en- 
fín la que se mata sobre planchas calientes, semeja como 
chamuscada, i toma el nombre de cochinilla negra. Los 
comerciantes prefieren la blanquecina o jaspeada, porque 
está menos espuesta a la mezcla fraudulenta de pedazillos 
de goma, palo, tierra i otros ingredientes con que la adul- 
teran. 

J^a cochinilla muerta i seca retiene varias sustancias 
estranas, como huevecillos, orugas, los despojos de los ma« 
chos, el tlasole, &c. todo lo cual se le separa por medio de 
cribas i escobillas. Sigúese empacarla en zurrones o cajas ; 
i si se tiene cuidado de que al hazer esta última operación 
se halle bien enjuta i acondicionada, no hai que temer que 
se altere o corrojnpa. 

Para la descripción que acabamos de hazer de la cria i 
benefiído de la cochinilla, hemos tenido presente la memo- 
ria 3** publicada'por Caldas en la continuación del Semana- 
rio de la Nueva- Granada , lo que trae sobre el mismo 
asunto el barón de Humboldt en el libro IV cap. X de su 
^Eñfísayo Politicoy i un artículo del N®. 26 de los Ocios, es- 
crito al parezer con mui buenas noticias. La memoria, de 
Caldas es ün estracto de las instrucciones remitidas a Bo- 



VARIBPADBS. 167 

goiá por el yirei Bucareli. Humboldt consultó otros docu- 
mentos de la ix^sma especie> redactados por alssddes i ecle- 
siásticos de Os^ca» 

.rAJguitasbaziendas^segiin asegura este videro), llegan 
a 50. o 60^000 nop^s ; pero la mayor parte de la cochinilla 
que;ei|tra en el comercia ?s aubaaisistrada por las pequeñas 
nopaleras de Ips indios. Esp<5rtanse de Oajaoa, en grana, 
graniUa, i:polvo degncma, 4000 zurrones^ o sea 32,000 
arrobas: el distrito, dei Guadí^jara apenas da una 40* parte 
de este producto* J^l cultiro, a la época en que escribió 
Humb<ddt, se mantenia casi estacionario, i no es de presu- 
mir. qu^\ haya aumentado en lo9 años siguientes.*«-*A. B. 



■ i 



XII.— Faríedades, 



Localidad nativa de la platina, por JBoussingault. — 
En carta de Bogotá de 18 de abril 1826, escribe este sabio 
a M. de Humboldt, haber pasado 6 meses recorriendo la 
provincia de Antioquia, i visitado últimamente las minas 
de oro de Sapta-Rosa, donde encontró el fenómeno inte- 
resante de la localidad nativa de la platina. 

S?Lnta-Rosa de Osos dista 10 leguas al N.E. de Medellin, 
i es aldea considerable, situada sobre una alta llanura, que 
domina a todo el territorio en contorno. Su elevación sobre 
el nivel del mar, según observaciones barométricas, es de 
2,775 metros, (3,319 varas)* : al mediodía se mantiene ^el 
barómetro a 59®, 9 Far. Boussingault cree que esta es 
una- de las mas elevadas poblaciones de la provincia de An- 
tioquia, i su UUitud deduzida de la altura meridiana del sol 
el 19 de diciembre, le parezió de 6** 37' 43". 



* * Suponemos el metro equivalente a 1, yV^V varas : la 
francesa a 2, tVdV varas : i el pié francés a í , rWijV pi¿ 
tellanos. La toesa franc. tiene 7 pies cast. próximamente. 



la toesa 
s cas- 



. La roca de 8aAta4ld»a es utia «iemte dcscoiftifiaeftta) 
que tiene ooneadon con la ifúe forom el heiineiBo i fértil i^satte 
de Medellin. A pesar del estado de descomposkskm en qot 
se encuentra^ se mantieiie en fié i aun concerva sn forma 
eg/tratifioada. Tedas las urinas de oro que «e laborean cerda 
de Santa-Uolsa «e hkUan en «sta roe>a. A^traft» de eüas ao 
sen mas que lai^deros de arena, pero el oro se estrae jene** 
raímente dé las venas <atirífera85 que soa vawerosaB em la 
sienite descompuesta^ i centletieii oxides de hkrno liklniid0s> 
que llaman pomos, «teseela^is et>n ovario o con |[¥«da^inftar^ 
ilfas a que los mineros ááfei el noe^bre de tusufie» Las ire^ 
tas no tienen por lo regalar mas que unas pocas püigaídm 
de ancho, i jeneralmente son verticales. El oro se encuen- 
tra diseminado en los pacos, i en el cuarzo i greda que he- 
mos dicho. Las minas i laboreos de Santa-Rosa están todos 
al aire. Remoyida la tierra vejetal, i abiertas las cabezas de 
las vetas, se eondu^e a ellas una copiosa comente de agua, 
fatua} en fuerza del decEVe dado tt la superficie que se la- 
borea, la atraviesa rápidamente. En áiedio del agua hai 
barreteros, que desprenden pedazos de roca, los cuales son 
inmediatamente arrastrados por la fuerza de la corriente : 
otros trabajadorea desmainzati las grandes masas, para- 
que el agua arrebate mas fácSmente los fragmentos. Re- 
efbelos un lai^ i angosto canal abierto al pié de las obras, 
el cual, teniendo poco declive, retarda el movimiento del 
agua, i le faaze conísiguientemente depositar los pedazos de 
ro(^ i los granos de oro, dejándole llevar solamente las mas 
menudas partículas terreas. Después que el hierro i el agua 
han trabado así algum)B dias, i produzido un sedimento 
aluvial aurífero dentro del canal, se procede a lavarle del 
modo acostumbrado, con esta diferencia, que el lavador 
pone de wa lado todos los fragmentos de paco que encuen- 
tra en su batea ^ estos pacos se juntan con los que se re- 
cojen directamente en el fondo del canal, se muelen! lavan^ 
i la cantidad de oro que rinden es considerable. 



OoB'ol <on> ailqaelro de iBia^e-^tes^vetteBe enci^i* 
tmn SréctténtetBfeiite granos ^ pbtkia^ caja £9nna i &s^ei> 
to son semeíanjbes a loa áACkúcó» JEi -hecho de «xifrtir 
la plaiina etn «na veta déófcidé dehifinro «bi a^nna kiz 
Bobee «1 cNríjm de la ique se eiMuantra ea tejioDei ahiiúaled, 
^e faftSta aoraha ládo basteite problfiHlático. ija forma de 
chapas redoadeadas eo fqae se presenta ia del Ckocó^ ha 
movido a :peii»iF que d mekal faa ósiado rodaado i sofriendo 
fcksot0n;laiig«> tieiii(K>. No dieya pues de ser hastaaite nota^ 
bfe qae.ita'fpiathia de ¿¡anta^^fioea, acabada cte salir >de ia 
gasiga^ 3I08 ttsiestoe esta misma apamaieia, qoetanakAen «s 
ÍFCi^ieaMiienie. ladftl 00a mmteuódo'en loe [Hicoa» f«/our« 
md p/'Scieam and úhe jírtSy No. 43.^ 

Jíte/ venenosa del UruguaL — ^Los aatígtKM haUaroa 
de >mia miel de los países «reinos al Cáuoaao, que tusaáiohaba 
ddírio a kra qne jse alim^taban de rila. La Ataérica da 
tatnhieDiiufieleBpeli^osaa, como k> ha eaperimooftado pei> 
Boiaaimente M« Aviste de Sadnt^Bilaire^ en las oiíUaa del 
UrugaaL Dos <caduuradas de esta sustaanda. le eausanin 
agonfas ctudes^ i desmayes ^pae te parezieroii piseem^sona 
déla mmerte; a dos de las perscoias que Je acompafiaban 
aonaetíóiin de&io &rioaoy i tañeron que termar txmebos 
v€H|¿tivo8 i agwt «caliente para libefiarse :i& este hoeororosa 
aeoidfante, q^ les duró . 24 hein». £ka esta mid de color 
rb}izo, i había sido oo}ida en la «(dtoena nde aaa sráspa Ha-^ 
raada en el país kchegumm de melver-meUm; pero no síempue 
es tan T^keoosa» i prcdbablemente debió su actifidad a Jas 
plantas de que la >habia nacodo el inseeto. iMreíHe thil 
dissoiito esta axrispa melifica, cuya colmena, que sade estar 
colgada de ^arbustos, tiene xol pié sle lango, i pareze bec^ de 
caiAoBi» La woíd de que hablamos se disuelve ent^paanetite 
en d.'aleool, adiferencm de la de abejas, que deddda en 
este líqmde^ depone unaazécar sófida i crislalizable. (Archivas 
cba^iAíma;0tesi^) 

Hombre «afifa^*«-JQn nsedto de los bosques i moMañas 



1/0 VARIBDADJiS. 

de Hartzwald en Boemia^ se ha encontrado poco Jba un 
hombre aalnye^ que^ segan sá^ pveauíBe, debe de^ haber«e 
«atiamdo en elloá en an in&ncia. Páreze como de edad 
de 30 emos, pero no articubi palabra alguna : lo que baze 
Qfl aullar a la manera del peitro» Anda i corre en cuatro 
pies, i fatego que ^anza a rermia criatusalramana^ trepa al 
prfan^ árbol que encuentra como un mooo^ i salta de ramo en 
rano con increíble ajilidad. Da caza alas aves, conloa i lie* 
brea, i rara vez deja de atraparloa* Le han llevado a Praga, 
pero- no ae ha logrado dvilijBarle, ni venzer s\x aversión a la vi* 
da ordinaria de lob de su especie, {^rcbives lies découverte».) 
Oríjen de layuea, (jatropha manihot). — La yuca es un 
arbusto, cuyas raizes (después que se ha estmido. de ellas 
el jugo venenoso que contienen) dan' aquella fécula* nutritiva 
i saludable, llamada caaave, que es uno de los principides 
alimentos de las rejiones ecuatoriales en América i África. 
Colon Y Drake i Newport la. encontraron silvestre en las 
Antillas. Américo Vespucto la vio servir de alimento or- 
dinario en la Guayana, eonio Bastidas en Santa- Mai:ta, i 
Cabral en el Brasil ; al paso, que^ por una \ singularidad no- 
table, era descoéosida en la América septentrional i en todas 
las provincias de la mar del sur. Pedro Mártir refiere una 
antigua tradición de los haitinc^s, que pudiera haser creer 
que la yuca era primitivan^ente natural de Santo-^Domingo; 
mas al presente no existe allí en su estado silvestre. M. 
«Moreaude Jonnes, habiendo, comparado las denominaciones 
conquense, conozen este vejetal i las preparaciones de sus 
raizes entre los varios pueblos, las ha encontrado mas nu- 
merosas en el Brasil que en otra parte a%una, i ha averi- 
g:^ad^ que las que se usan en el norte se derivan de las 
dfií Brasil, deduziendo de aquí que este último países. la 
Visrdadcra patria de la yuca; lo que se confirma con la 
circuAStaujeia de ser también allí donde la yuca ha (hdo 
mayor número de variedades, pues habia ya 23 en tiempo de 
Margcave/ al paao que los indios galibis de la Guayana no 



VARIEDADES. 171 

* 

kan tenido^ nanea mas de 6.0 7» í 1<^. caribes. 4. Lakia 
Espafic^a s<^* tenia dos aLtkmpo de su desoubriidieoto. 
Según estO' autor, la cordiUeira: de los Andes i la poca eo- 
munieaciont qae habia entre kis habitantes ^6 las Antillas 
i los de Méjico i la Florida, limitanon 1» propagación de esta 
planta al espacio en que estaba como «icerrada al tiempo 
^el descubrimiento de América, es decir, entre él Rio de la 
Plata al sur, los Andes al oeste, i el canal de Baamaal 
norte, f^ckwes detdécouvertes.) 

Cultivo del café en Arabia.'^ho^ cafetales ee plantan 
cerca de Moka en bancales casi ^paralelos^ construidos sobre 
las cuestas de los montes o sobre el borde de los torrentes. 
Las semillas se ponen en almáciga hacia el equinoccio de 
marzo,^ i cuando.las plantas que de ellas provienen Uegan a 
18 meses de edad, poco mas o menos, se trasladan al sitio que 
han de ocupar, colocándose cnanto es posibleen hileras tiradas 
a cordel, i en hoyos que distan entre si 8 a 10 pies en una 
dirección i 4 a 5 en otra. En las tierras de riego se haze la 
plantación en bancales de 15 a 18 pulidas, colocándose de 
trecho en trecho otros árbcdes Uamados teck^ destinados a 
dar sombra al cafetal. Es costumbre darle una o dos 
labores al año, hasta que llega a tener 3 o 4 de edad* No 
se les desrama ni descopa jamas, pero el suelo es tan pobre^ 
que nunca se levantan a m^yor altura que la de 8 a 10 pi&. 
Empiezan a cargar a los 3 o 4 años. La cosecha principia 
en octubre, i continúa de mes a mes hasta febrero : o^ese 
el fruto a mano, i llévase a los terrados de las casas, donde 
le secan, i después le venden a los que Iteman banianes. 
La provincia cuya capital es Ouden o Edén es la que da mas 
café, por ser la que tiene mqores tierras de regadío : la que 
reconoze por capital a Outhema, cuyo suelo es en estremo 
magro i estéril, da el de mejor calidad, que vale 3 o 4 pesos 
fuertes mas que el de Edén, por quintal, i se distingue en 
el color verdoso, i en lo pequeño i redondo del grano. La 
Arabia rinde al coniercio como 8 millones de quilogramos. 



172 VARIEDADES. 

(cerca de 174,000 quiotales) que m venden regularmente a 
19 o 20 pesos el quintal. Los mercaderes badianes le des- 
pojan de la piel, moliéndole entre 4o8 piedras a mano ; <les- 
puee de esto íe ponen otra vez a secar i le llevan a Moka, 
que es casi esclusivamente el mercado de donde se surte 
el comercio de Europa. La cascara o piel se vende a los 
habitantes, que hazen con ella una infusión a manera de té, 
a la que son mui añcionados. (jírchives des découverUs.J 

Árbol de leche, — He aquí la noticia que da Humboldt 
de este curioso vejetal, que hasta aora solo se ha descubierto 
en las provincias de Venezuela. ^ Habíamos oido hablar de \x^ 
árbol cuyo jugo es una leche nutritiva, llamado por esta razón 
palo de vaca o árbol de leche, i se nos aseguraba que los 
negros de la plantación de Barbula (entre Valencia i Puerto- 
Cabello) que beben copiosamente de esta especie de leche 
vejetal, la creian alimento saludable* Como todos los jugos 
lechosos de las plantas son acres, amargos i mas o menos 
Tenenosos, nos parezió mui estraordinaria aquella aserción. 
La esperiencia sin embargo nos demostró, durante nuestra 
mansión en Barbula, que no se nos hablan exajera4ó las 
virtudes del palo de vaca. Este bello irbol tiene el porte 
del caimito (chrysophyllum caimito) ; las hojas oblongas^ 
puntiagudas, conáeeas, alternas, i de hasta 10 pulgadas de 
largo ; el fruto poco carnoso, con una o dos nuezes dentro : 
la flor no la vimos. Cuando se hazen incisiones en el tronco, 
da mucha cantidad de leche untuosa, de bastante cuerpo, i 
de un suavísimo olor de bálsamo, pero sin la mas leve acritud. 
Nos la dabm a beber vn totaowA,^ i tomíbamo^ .gran «an- 
ti«ktd de ella por la mañana i al acostarnos, sin «speri^ientar 
ningún mal efecto. Ixi único i|iiie la íiaae un poco idesagKar 
dable es su viscosidad^ Los negros i jornaleros libres qu^ 
trabajan ^en las haciendas la beben «aojando en ^la el casave 
i las tortas de maíz llamadas arepas. M mayordomo de la 



-^^"W^^F^"^ 



* Véase nuestro 9^úmero I, pag. SO. 



VARIBDADES. 173 

haztenda ^n que morábamos^ nos aseguró que los esclavos 
engordaban visibleuieote durante la estación en qué el palo 
de vaca es mas abundante de leche. Espuesta al aire^ se 
forman en su s\iperficie telillas de una sustancia fuertemente 
animalizada^ amarillenta^ fibrosa, i como de la apariencia 
del queso. Estas telillas separadas del liquido son casi tan 
elásticas como el cauchuii (goma elástica), mas esperímentan 
en breve los mismos fenómenos de putrefacción que la je- 
latina de los animales* El pueblo llama queso el cuajo qué 
se separa de este líquido espuesto al aire : agriase en cinco 
o seis dias* Guardada la leche en un frasco bien tapado, 
depone un poco de cuajo, sin que por eso adquiera mal 
olor, antes exala constantemente su perfume balsámico. . . « 
El árbol estraordinario de que tratamos pareze propio de la 
cordillera litoral de Venezuela, i particularmente desde Bar* 
bula hasta el lago de Maracaibo. Hállasele también cerca 
de San-Mateo (en los valles de Aragiia), i según M. Brede- 
nieyer, cuyos viajetí han enriquezído tanto las estufas de 
Schonbrun i de Viena, le hai en el valle de Cancagua, tres 
jomadas al oriente de Caracas. Este naturalista encontró, 
como nosotros, un gusto agradable i un olor aromático a la 
leche vejetal del palo de vaca. . . . 

Perteneze este árbol, según Kunth, a la familia de los 
sapotillos; el primero que dio noticia de él en Europa 
(después de los escritores españoles) fué el olandes Loet.*" 

*' Yo confieso que entre el gran número de fenómenos 



4» c< 



ínter arbores quae sponte hic {eé ¡a provincia de Cu^ 
maná) passim nascuntur, memorantur a scriptoribus bispanis 
qaoedam qaae lacteum quemdam liquorem fundunt» qui durus ad- 
modum evadit instar gummi, et. suavem odorem de se fimdit : 
alise qnse liquorem quemdam edunt instar lactis coagulati, qui in 
<>ibis abipsis usurpatur sinenoxá.'* [Ind, qcc. lib. 18, cap, 4). 
Nota de H. 



174 VAEIBOADES. 

curiosos que se ine han presentado en mis viajes, ninguno 
ha herido tan vivamente mi imajinacion como el aspecto del 
palo de vaca* Todo lo concerniente a la leche i a las plantas 
cereales, nos inspira un interés que no es únicamente el 
del conocimiento físico de las cosas, sino que se refiere a 
otro orden de ideas i de sentimientos. Se nos haze duro 
concebir que la especie humana ekista sin sustancias hari** 
nosas, o sin el licor nutritivo, encerrado en el sena maternal, 
i apropiado a la larga debilidad del niño* La materia ami* 
lacea de las cereales, objeto, de veneración relijiosa entre 
tantos pueblos antiguos i modelónos, está guardada en las 
semillas i raizes de los vejetales, al paso que miramos la 
leche alimenticia como producto eeelusivo de la. organiza* 
cidni animal. Tales son las impresiones que recibimos desde 
nuestra infancia, i tal también la causa de la admiración que 
escitó en nosotros el árbol que acabamos de describir. No 
er^ ya. el sombrío i frondoso follaje de los bosques, ni el 
curso majestuosa de un rio, ni aquellos montes sobre cuyas 
cimas reinan yelos eternos, lo que produzia semejante sensa- 
ción en nuestra alma^ En . el jugo que destilaba gota a 
gota de las venas de un vejetal, era donde velamos todo el 
poder i la fecundidad de la naturaleza. Sobre un risco árido 
se levanta un árbol de ojas secas i acartonadas, que durante 
muchos meses del año no son humedezidas por un solo 
aguazero: sus gruesas i leñosas rsdzes penetran con difí* 
cuitad la piedra, sus ramos parezen destituidos de jugo 
i de vida ) i con todo eso, si se punza el tronco, deja icorrer 
una leche agradable i sustanciosa. Al amanezer, cuando es 
inayor Su abundancia, se ven llegar de todas partes los negros 
i los indios provistos de grandes horteras a recibir la leche 
que ya amarillea i se agolpa a la corteza. Los unos empinan 
sus horteras al pié del árbol : otros las llevan a sus hijos. 
La escena es como la de la familia de un pastor que distri- 
buye la leche de su vacada. 




1 

■ / 

V Si d írbol <te leche nos déacuBre la iiimenea ' fecun- 
didad i 1» beneficencia de kt naturaleza Ibajo la 2»na tórrida, 
tambien^ñoB trae a la mefnoria la muHttud de causas que eíl 
aquellos hermosos dímaB fomentan la descuidada indolencia 
del hombre. Mnngo Park nos di^ a conozer él át'bol de 
manteca dé\ Bambarra, que M. ÍJecandoUe cónjetül^ ser 
de la i^umlia de los s^otillos^ coüio nfueélro árbol de leche. 
Los bananos^ los sagúes, las palmas moriches del Orinoco, 
son árboles de pan, como el rhta de la mar del ¿ur (arto- 
earpus incisa). Los frutos del totumo i de otros árboles 
anáUsgos sirven de vasos ; la corteza de ciertos vqetálés, 
ilamemburana que suele envolver los tiernos racimíos de 
las pilmas, subministran tela para gorros i vestidos, en que no 
hai necesidad de emplear la aguja ; los troncos nudosos de 
las guaduas'^i proporcionan encalas i facilitan de mil modos 
la construcción de m cabana, de- las sillas, camas i demás 
muebles en que consiste el ajuar del salvaje. En medio 
de una vegetación tan abundmite, i de tan varios prodüctoid, 
se necesitan motivos /mui poderosos para estimular al tra- 
l>ajo, para despertar al hombre de su fetargo i desarrollar 
sus fneultaaes intelectuales/' 

Ctdebra de cascabel (Croiálus). Se dice que Mr; 
Neale (en Norte^Améríca) ha legrado amansar las culebras 
de cascabel por medio de la música hasta el grado de impe- 
rtes que hagan daño. Este caballero asegura que las 
tales culebras poseen realmente la facultad de encantar a los 
ammales, privánddos de movimiento por el terror que les 
inspiran, de lo que ha visto repetidos ejjíraplos en su jardín. 
Los efluvios de eóte reptil no son, según él, hediondos i nau- 
seativos, como se ha cieido. 

Hai acra una persona en Londres que ha juntado no 
menos de 50 de estos peligrosos animales, que parezen 



♦ Véase nuestra Número í, pag. 88. 



175 

gcNMrtle etetlenla sahiá, i vhm «i'.i)Hfl hmo^ ««i^mia. 
Soé aseadSámoB, i por la miá!anKata«dftb9 deiqu^rt^^ i «e 
pene álgoien a mirarlos, haaen tasio rui4o ioon. hu§ «aaoar 
belesy que aproas es jpoaible «laa p6c«o«aa qne ^táu eo te 
viisma «ala oirse «nos a oHoa Soa li^toe^. p«ra agraciados 
on sus movimientoa i aetiti^B. Las rataa^ ratones i oitm 
animaliios que se ipomm o» el ea^ donde vivan los crót^}^^ 
so sobiesattan en giaa manera^ cOrrcp a \m lado i oteóla aim 
hubo rata qoe motdié a la^ culebras. Estas^si liai quien las 
o^Oi oasi nonea se atreven a molestar ni haam ol mmor 
daño al animal, por inquieto que esté j pero teego ^te se 
ausentan los observadores, le muerden i matan, aunque a Itai 
sazón no tei^an necesidad de alimeirto. (Jowmal of the 
jírts (mi Seietices.) 

íkíicada del rio Finagre.^^loL cáudad de Pópayaa está 
situada en el hermoso valle del Canea, al pié de loe grandes 
volcanes de Puracé i de Sotará. 2^ altura sobre el nhrel del 
mares de 1800 metros, i así aunque su latitud es solo de 
2* 26^ 17^^, goaa de un dima delidbeo, mueko menos cálido 
que el de Cartago i de Ibi^ué, e infinitamente mas templado 
que el de Quito i Bogotá. Subiendo de Popajrao hacia bi 
cima volcánica de Puracé, que es de las elevadas (te los 
Andes, se halla a 2,660 metros de akuca un pequeño ilano 
llamado dd Caraxony poblado de indios i cultivado eon el 
mayor esmero. Esta amenísfana llanura tiene por límites 
dos queibradas de gran profundidad, i las casas de la aldea 
están construidas a la márjen misma de los precipicif». 
Pe la roea porfirítiea que le ¿rve de asiento brotan por 
todas partes fuentes, i cada jardin está cercado de un 
seto vivo de euforbias, cuyas delicadas hojas presentan vam 
suavísima verdura, que resalta deliciosiunente sdbre la cor- 
tina de negros i pelados montes, destroaaik>8 por los tcifre- 
motos, que se estiende bI rededor del volc^m. La peqoeib 
aldea de Puracé es particularmente célebre por las bellas 



oi^B » las'merres daiwheiite ¿enetídas i «1 azufre ,qiie 
«rde en hm enfermas dd yoiea». Cefs:» del Uami que aoabar 
nu>8 de^i de8eiit>ir forma tres eonsideEAUas «aacadas. Uim 
da elkts^ d»0|Hie8 de abtírse «omhio pecitna cafcroa» ae 
pre<Apíla a maa de 120 0ieto>a. de proApdidadr £c»:inaiido 
unatii^giiíñoa 0Beena) ^pffi llama I&.ateacipn de.k# ví^l^Qfl- 
Abunda aqi^sitio de achupaUa^^f .cxijsjí talio ^»tá. lleno de 
una* medida lúuriiiosay que sirve de jdiauenlo al grande oep 
negiiOf de^ Ids And^s^' i aun ea ti^po de eicapex; a IdB 
hombrea; (Humboldt, Fues des CantíHére^*} 

£1 Canea^ después déla mezcla de sus aguas c(m las del 
rio Vinagre^ careze de pezes por un trecho de 4 leguas. Itfis 
aguas dd Vinagre €<xitienen por Htxo: ácido nvitÁnco, 
1,080 gramos ; ááác^ muriático, o, 184 ; al^miiBa, o, 24M} ; cal> 
O5 160 ; i algunos indidoa de liierro. 

El volcan de Puracé^ o. de los Coconueos^ es un domo 
o cúpida^ que no presenta un gran cráíter. en la dma^ sino 
.mndias pequeSas bocas laterales. Una de ellaa eii una 
g^ricto perpmidicular, cuya abjura visible tiene. solo & pies 
de largo, cubriéndola a manera de bóveda una capa de 
'Bzufre purísimo de 18 pulgadas de espesor^ El ruido que se 
oye cerca de dk nó puede compararse sino cen id que 
resultaría de muchas máqinnas de vapor, reunidas, que de- 
jasen escapar a un mismo tiempo una gran cantidad de 
fluido. La abertura címinnica con una balsa de agua en 
ebollidoD. £8ta s^ua no tíene ^isto agrio, pero exala un 
fuerte tufo de hidrójeno condenaado, i contiene ácido muríá<- 
tico. Loa vapores, que salen impetuosamente de la grieta, 
son de áddo sulfuroso, i es probable que a la reacción de 
esta sustancia sobre el hidrójeno sulfurado se deba la pro*- 
•duccieffli del azufre que se acumula en los bordes. 



'Il II M 



* Pourrettia pyramidata. 

VOL. II. 12 



478 



VARIBDADB8. 



Lus nieves perpetuas sobre las cuides descuellan los 
volcanes de los Andes, les bazen ocasionar de tiempo en 
tiempo inundaciones terribles. En el Vesubio las eyecciones 
cenagosas son tan solo' apsñréntes» i>kü proceden de lo in- 
terior del cráter, ni de las hendeduras laterales. Manifiés- 
tase una gfan tensión eHctríca en la atciKSsfera,i ekrayo surca 
el aire, los vapores acuosos despedidos del cráter se enfrian, 
«ábrese la cima de densas mdbes^imiétitnte dura esta teniN 
pestad, cuya violencia se haze ^«entír sobre un pequeño 
espacio, se despeña el agua a torrentes, i se mezcla con las 
materias tobosas que arrastifa; (Ard&wts deé déc(nwertes.) 



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VIDA OJK LA»*CASAS. ]7§ 



SECCIÓN III. 

CIENCIAS INTELECTUALES 1 MORALES. 

XUL^Notíoia de la vida i escritos de D. fr* BaHdomé 

de Ij€ís 'Casas, obsíspo de CMapa. 

' ... 

Pagar a los hombrea .gvandes eltributo de admiración 
i de alabanza a que se han hecho acreedores para *con la 
posteridad por sus virtudes o talentos, es una deuda sa- 
grada para la sociedad civil ; pero cuando al sentimiento del 
deber se une el del cariño i el de la veneración persona], 
esta deuda se convierte en homenaje afectuoso i tierno, 
semejante al que la piedad filial, tributa a la memoria de un 
padre en quien un hijo agradezido reconoze, no solo al 
autor de sus dias, sino también al bienhechor solicito de 
toda su vida. Así sucede con los héroes, por desgracia 
harto contados, de la caridad i de la beneficencia a favor 
de los atribulados i oprimidos, délos flacos i délos pobres, 
cuya causa, lejos de tener incentivos para la ambición i el 
amor de la gloria, no ofreze per lo común mas que sinsa- 
bores i desprecios .al que la toma por suya ; ijque, habiendo 
d^ defenderse en lid mui desigual con el poder i con toda^ 
las pasiones que le prestan sus fuerzas, solo pueden abra- 
zarla algunos seres privilejiados por la naturaleza con una 
alma de un temple anjelical, que se diviniza, por decirlo así, 
con el conpzimiento i con el amor de aquella relijion, cuyo 
autor la selló derramando su sangre por los hombres. Re- 
servado estaba al cristianismo el presentar al mundo estos 
heroicos ejemplos de humanidad, que hasta su establezi- 
miento fueron desconozidos en el mundo. Merced al fer- 
voroso zelo de los verdaderos discípulos de Cristo, no hai 

12* 



180 VIDA DE LAS-CASAS. 

calamidad suscitada por la malicia humana, o permitida por 
los inescrutables designios de la providencia, que no en- 
cuentre su alivio en la caridad, i que no se convierta en 
mayor bien, a lo menos para las jeneraciones venideras ; 
sea porque, para combatir al vicio que la promueve, se alza 
contra ü la voz de la virtud : sea.qu^e, para disminuir el mal con 
la resignación, es enseñado el hombre a conozer el precio 
de la paciencia, de lacommiseracion, de la pureza de alma 
i de otras muchas virtudes, que son en cierta manera pro- 
pias de los atribulados, pero que dan grandes frutos en 
benefizio de todo el liofge humano. 

No nos ha sido posible dar principio a la noticia que 
vamos a presentar de la vida i escritos, o por mcjjor decir, 
de los trabajos evanjélicos del humanísimo Las-Casas, sin 
manifestar la impresión . que nos ha causado el examen de 
los datos que hemos debido consultar para formarla. Ver- 
dad es que, no pocas vezes, hemos tropezado con los re- 
paros de la critica, con los tiros de la mordazidad, con los 
desaogos del amor názional ofendido, i aun con las im- 
putaciones de la ignorancia, o acaso de la malicia. Tam- 
bién lo es que estos diversos elementos vienen a formar eh 
la historia de tan insigne varón cierta sombra, que a pri- 
mera vista amortigua algún tanto el resplandor de su cla- 
rísimo nombre. Pero esta sombra es, en nuestro concepto, 
a la luz de una crítica imparcial i detenida, lo que a la ac- 
ción de un ambiente apazible i templado el sutil vapor que 
empaña la tersura de un vaso, cuando contiene el agua mas 
ficesca i cristalina : sombra lijera, ocasionada de la misma 
limpieza, i que lejos de ser un defecto, acredita la bondad 
de los cuerpos en que se encuentra. ¿Se dirá que nuestro 
apostólico prelado se dejó dominar con esceso del zelo que 
le animaba ? {I qué bien puede hazer el hombre que en todo 
i por todo sea perfecto ? Pero el mucho bien que hizo Las- 
Casas ¿fué motivado, acompañado ni seguido de ningún 
mal ? ¿Perjudicó a otros que a los autores i parciales de los 



VIDA OB LAS-'CASAS. 1'81 

da&oB que quiso remediar ? All I si It ti^eqoe detan inocentes 
equivocaciones coiúo las que pudo padezei' aquel intrépido 
campeón de la humanidad' i del la virtud,, ños diese el cielo 
en cada siglo uñ hombí^ capa¿ de atacar cbnél* mismo :de^ 
nuédo, con el mismo saber^' cbn el mismo desinterés, i coa 
la misma constancia, el abuso doáiinante en cada nazion o 
en los que influyen en sus destinos', ¡cuanto mas adelantado 
estaría el mundo en'la carrera de la perfectibilidad sociát ! 

Tales cuales seati sin embargo las tachas que se pongan 
al heroico testimonio de caridad cristiana, que ptLV^ ejemplo 
de la posteridad mas remota dejó el venerable Las^-Casas, 
no debemos nosotros deáentendefnos de ellas én esta breve 
noticia de su vida, ya porque así lo exije la imparcialidad 
i la buena fe -, ya porque en el mismo descarga está librado 
en gran parte el elojio que lio puede ' menos de hazíerBe al 
reseñar los hechos de tan magnánimo amigo de Isub seme- 
jantes ; ya también (i esta es acaso la razón de mayor peso) 
porque no falta algún escritor de mui 1)uería iiotá en cuanto 
sale de su pluma, i particularmente tratando de cosa» rela- 
tivas a los sucesos del descábrimiehto i de la conquista de 
América, que acaba de renovar contra el ilustre defensor 
de los oprimidos la imputación mas odiosa de cuantas se le 
han levantado. 

No era de temer en verdad que después de las elo- 
cuentes apolójías que contra semejantes cargos han hecho 
los Beauchamps, los Auxions, i sobre todo el sabio M; €rré- 
goire, se reprodujesen las mismas acusaciones victoriosa- 
mente rebatidas por estos escritores ; i mucho menos después 
que, en estos últimos años, se ha echado el sello a la de- 
fensa de Las-Casas cerrándose lipdos los portillos a la dada 
mas escrupulosa con el düijénte escrutinio del dr. D. Gre- 
gorio Funes, i de D. Servando Mier sobre la materia. Pero aun 
faltaba, paraque la fama del obispo de Chiapa quedase, si 
es posible, mas acendrada, que en una obra tan digna de 
la reputación dé su autor, como de la atención de todo afi- 



i£8 ViHA DS LAS-<;AfiAS4 

donado a la bktcuria de América» cuál es la Coleccitm de los 
vuff'es i descubrímienios que himeron las españoles desde 
fiaes del siglo XV, que está saliendo a luz coordinada e 
ilnstrada por la laudable dilijencia del sré Navarí'ete, se in*« 
tentase presentakr al protector de los indios^ al acérrimo im* 
pugnádor de la opinión i de la injasticiay como instrumento 
i principal autor d^ la esclavitud de los africanos, i del de*^ 
testáble tráfico que se háze oon la libertad de aqúdlos 
pueblos. 

£1 sr. NaiEarrete^ sentido ' de que un estranjero^ ultraje 
la memoria de los primeros esps^ides que pasaron a América^ 
salvando únicamente la de Cristóbal Colon i Las^Casas, a 
quienes cita por escépcion did la regla jenerál, intenta des- 
autorizar a este exajerado adversario a espensas del gran 
Concepto que es debido a aquellos dos varones insignes^ es* 
pecicdmente al segundo ; i en lugar dé responder de una vez 
á tan vaga acusación diciendo con M. Grégoire, el apolojista 
mas ardiente de Las«-Casas» que no deben confundirse con 
lanazion, los españoles que en América abusaron de la fla- 
queza de los indios : en lugar de desmentir el cai^ de un 
modo que halagase mas el amor nazioiial^ poniendo el nom- 
bre del mismo Las-Casas el primero en la lista de los dé 
otros españoles, que en América i en la península, «e die^ 
tinguieron por sus jenerosos esfuerzos a fovor de los dere- 
chos de los indios, o enumerando algunas benévdias diapo-* 
siciónes con que el gobierno procuraba reprilmir las torpezas de 
los colonos ; en lugar de valerse de alguno de estos medios 
tan lícitos como honrosos^ echa maüo de uiía suposición 
desacreditada ya por la crítica, i que es mtu senñble ver 
reproducida por quien, en etros muchos puntos, há dado 
pruebas' señaladas de tino e imparcialidad. Afortunada* 
mente, para responder a una autdridad tan respetable no nos 
vemos entregados únicamente a huestros medios^ harto üi^ 
ferioresalos suyos, pues bastará que recorramos compen*- 
diosa i sesicillameote lo que sobre esta ciiestien^ i todo lo 



demás «elatkaa la: vida:<^ prii&er pbiii|>a de CUapa bRQ^ 
eserlto lo»aut^re8 masd^poft de fe, cMtensp(»átíeod ftüyoa: 
i dé'flilestiieaedad^ para^dejsa^eael aüp lugar que^neréze ^ 
Bombre de tan^ckra vafon^ )áai^ la pake^iüa^^dilCbil^ de^etiUií 
tnübajo nos la presenta albiüadaei loboripio JXJmmAxAookf 
Iderwtl^' & qt¿ím hemxm-tomwiso^faí'^^^áí^jif ^e ^ha «l^van^ 
tado eLmoi^nmento tnae d%na de^iw^Casas/^blfeai^de'sm 
obras'ieii ímnoed i en espajMáj ^n iina^n^il^ia' múí^ompldttt 
de'isUTida, ^adienda encélenles ilustraeiooes para' kerl 
aqsielIaB con IN»^ i sinisíldlestiaj ipaifa eonénto testa a ^láivE 



.t» ^ íf >' , ( /'U 



de la» verdad hkt^MQuNxias rtgofdsa. 

^ BcúrtoloméLas'^asas niai4 en Sevilla ^1- aSo^ 1474>'de 
uBft'fattiHia noble ^etraia su^ofl^en de un Ccísatts que, ent 
tiempo^ de S. F^maedo, eon^uií&tador de ^viUa, pasdr de- 
Ffam^ a £apaBa a giieiyear t;oii^r^ -los meros j i -se estaMe^ 
zióen aquella >cmdad' coioíio -propietario de las* tierras q^e- 
le cupieron en el i^partitnii&nto bedho entre los que sirvierim = 
enla^conquiéia de aquel reÍÉo. - -AntonioLas^OaBas^'pitfre de 
nuestra béroé^ acompañó a Grialóbal Golon eir 8US"do8^pri^ 
menos yii^es'a Amaría eft^ot^dtó^e sdIdado4e^inarinit'pta< 
lo6 aSbs de'44d2 4^1- e» ^jro ^tiempo- Sartolomé, siendo 
de^fl& ^0», babia eooekitdo »kMi estadios^ prepaiwiorios ddl 
latiii ilos^ctiatMTO ^r^os ^e ftlosofíi^ aristoirfUQa»' -Al^^rc^* 
yi^:de<Ck)lon el^súo» H^i 8chembiñre^!on^^oa'<fétpadi<R«. 
hijtí para Améfka^ ibabk^id»'Vneko^ €ádiz«'fees'del^a&o 
1500^ MQ^pHai este al mismd aloliranie* en su cuarforvit^ 
con mv cargo^ subalterna to»la espedieto%'i ll^'ti'la''Í8la 
de 'Santo^Oooángo en 2&f>d& jumo de ld02. £)ua<ido Las-^ 
Casas se- embaro¿^ dar prítnesa.ves&^para Amériea» teniar^Sé 
anos i babia reeibido^ el grado^ d^lkeneiado en telilojk^'to 
la wiiyaraidad^de SeviUa;- O^o a&as después r^biMó la 6^ 
den del'«aeerd«feÍQ| i j^el primer «aiSM^antaáa deles oirde^^! 
nados en Amádoa $ con^cuyo cuotíve se dio a ^ita. selem*' 
nidady^de^rórd^ai ddalaiiitu|te^(toda/la peo^pa^i K^etentacito* 
que^permitia el estado de' la cctoii%^ i bub» iiniiF^gran) cou^ 



184 VIDA nn hAé^AMM* 

durenoU de toéaiñln» palrteed^ la isla, por 6er W tem^nr** 
adade la foa^cícm del oro. Fueron pues mui cuantioeM 
las ofirendae de ducados i jreates q«e se hideron al cele^ 
brante, quien desde aquella 0oa»io& ^ muestras de su de&^ 
ínteres enttiegátidolas todas aI'padriiio#. . . s / . 

Aquel mismo i^o de i&lO H^ron « la islfi TaFÍ<>S' idím 
sioneros ¡dotmnicos^ qutenesy moridos desde luego a coákn 
pasión hacíalos miserables in^os maltratados por les <;o*< 
loaos qu^ pietéiidia& tenerlos en encomienda o titánico 
pnpili^e^ prinicápiaron a válese de la - pi>edicadon i ^ 
todo el influjo que les «daba su carácter para^ remediar 
aquellos . desmanes. £1 licenciado Casas que, desde m^- 
cho áotes se habia manifestado afecto a los - ind^enas, 
pero qi^e caresda del valimiento necesario para feyore- 
zerlos contra la arrogancia de los poderosos, se unió con 
los misioneros; i a la sombra de la autoridad que ^stos 
tenian, pudq poner en práctica el buendeseo que leanir 
mabsf de clamar eontra lad tropdias, i de evitarlas o remO'- 
diar^aa en cuanto alcanzaban sus fuerzas. Poco tiempo 
deq^uea pasó a la isla de Cuba con el titulo de cura pá<- 
rroco de un pueUo llamado Zkmguarama, i revestido de 
este carácter que le hazia protector nato de loe indios, los 
miró desde entonces como a sus propíos nijos* para* délois- 
dcrlos contra las vejaciones de los conquistadores españoles 
i otros europeos, que con sus familias se • hablan establ^zido 
ea la ida como colonos. Los buenos <^zios de los misioner- 
os dominicos i franciscanos, sostenidos en la corte por el 
P/ Oarcía de Loaisa, confesor del- rei, bizieron que lle- 
gasen al trono las continuas qu€^ i denunciaciones que 
daban sobre la desgraciada situación de los indios, i en 
los imos 1511, 12 i 13 salieron varias resoluciones favol^- 
bles a los oprimidos. £1 zeloso Las-Casas tenia especial cai- 
dado de estar a la mira de todo lo que se dkponia en la ma- 
teria,^ valiéndose para ello de las reladcmes de amistad que 
tenia con d* gobernador Diego Velazquez, quien le había 



YtéA'ini^úAÉf^AÁAé/ 185 

dftdo el cargo de consultor de /uan de Orijalbá, «w lenieftte. 
IWa^désempe&ár este dfi^ con mas ptovecbd^ de loa MeB* 
zesnaturales; cuya déieñda^habia'tooiado^taii apeohod, oo-i 
noei<5 lo étil qtíe le seria et e^t^o de ambas júiiipradfliyeiai» 
civil i canónica ; i estobafilt^S paraque,- a la edad de 40 $ñOB¡ 
lo emprendiese con tal ardor^ que lo cdiftiútió^ según á 
n^smodiee, por espacio' de otT0S'40a&OB; con el iqm)ve* 
i^ámfiénto -que se deja conozer en todos sus escritos. * ' 

Colocadoasl eüfnre los opresores i tos opviniklos/itíst^ 
pirandd la tnas alta confianza a los años i alos otros : % estoy 
por su benei2fencia y solicitud paternal f- á aquellos por su 
Bomcho saber, por su entereza en reptender' los desórdebes', 
i por el infido que tenia para rest^l^mt la obediencia en- 
tre los naturales cuando se desmandaban por el abuso de la 
fuerza, como mticfaas'teKes sucedía, eva mirado como xm^rér- 
dadero ánjel de paz en medio délas calamidaderi de los 
enconos, que de una i otra parte se suscitaban enr aquellos 
paises necien conquistadme por cotíqtilstM*. Lo que no se 
po<fia lograr con todo el aparato i tremendo amago de las 
armas, lo conseguía un simple^^papel llevado por un kséio 
en la punta de un palo, con tal que dijese que lo enviaba el 
^adre Las-Gasas i t|ue esté quéria se hiziese lo ^ que allí decia. 
Para desempeSar estos tíiensajes tuvo por algún tiempo a 
sil servicio un indio ñamado JdtütíHÜéOy el cual llevó no 
pocas tezesí carta dé vida {segura para muchos espafioles, 
que hablan caido en poder délos naturales sublevados. ' Fot' 
^ún medió' tan senciHo, pero fundado en la irresistible efi^ 
rcazia de la dulzura i de la confidjiza^ se le vio reduzir a la 
obediencia distritos i provincias enteras de aquella dilatada 
- isla, bautizando millares de ne^tos, i librando otros nm- 
ichosdel furcfr de los ' soldados que los perseguian, i que en 
tedio de su natural ferocidad, no podian menos de ceder' 
la voz terrible de la virtud irritada o de la mansedumbre 
tplíeante. Vidse* ésto especialmente en la viúta, que d a&o 
[3 hiíiO' con Pántio de Narvaez por las provimíms' de 



V 



186 VI0A P9 LAS-€A^ikS« 

Bojrano, CueS»^, CtioiHial; tllairi^gufi^ (mando qu^tte^O 
aquel jefe qmtai^ la yíd» a varios caziques i otr<» m^iebcHl 
imUos con quieoes ^^srtaba- detfcootébto, «e vio forzado ^^ 
.deÉÍ8tirdesAMirbf&o d^goio-pot* la ame^a^a que lehidd 
Las-Gasaa^ de^ que ptisaria inmedialeiitMte ^ Españu a qiiffp^** 
fttrse contrae ante el i^LFeniaiido. ' 

- No fardó- «n-^chat)' mano de esle remedio e^&B$0^ 
despnes que l^desengafió ^e qne mui poco o nada* isérviafii 
las órdeáés de la coirte, cuya^ ejecución estaba -cometida'^ loa 
mismos interesacbs isn que no se cumplieren ^ potqde los^ 
gobernadores de las colonias; i 'loa encargados de' Ia ad-* 
mintstrácion de justicia poseían mui pingües encemiendas^ 
i esclavisalto a la mayb^ parte de los itid^^enas, 'eludiendo 
bajo ' preteiitoá espeeiosoüs las di^K)siciones mas piadoeas^^ 
i aun muchas vezes despreieiándolas abiertamente. Volvió 
pues Lal^asas a Espa&t el a&o 1&15> animado- de nuevo 
zeld, para^ represeütar al rei cat<$lico Jo^iqeote queerato*^ 
mar providenbias mas efieazes contra los enormes males 
qué aflijtan a los indios, siendo entre otras que pen«Lba 
pi^opdner^ la revocación de 4ofr repartimie|itos, q^e a^qpiel mo- 
narca babia concedido ^ por los* malos informes^ a que dió^ 
oidos en oposición de las instancia» que contra aemejante 
mecKda ' le hissler^i algunos misioneros, que también pa^ 
saron a* España ^«in mas objeto que dL de atajarla; ; Halla*, 
bas^ a la sazón ^Irei en Flasencia de Estremadura, i aUíüjié ' 
donde el fertoroso Las-Casasiepintó con tan* vivos colores 
el^atro^ abuso que se hazla de los repiE^timiento9> 'que te 
mímdd pasar et Sevilla a esponer su caritativa^solicitud ante 
un ccfókejtf de pfelados* i otros sujetos de Butoridad^.^ara 
acordar con su dietámen lo 'mas jnsto iconveniente^^ Obe^- 
dezi^I^ra^-Caéas sin tardanza; pero 'fué inútil -su di^eodn^, 
pofque ftv poco» dias; murió Femando en Madrijgakjf^s , el 
S^de^i^o^ 1510. Pensó entonces en 'pasar a Elápdes 
pahí fentablar- *6us instancias ante el nuevp; montea Coilas I 
derAufítria^ pero el cardenal Jiménez de iQisoeiíosic qpie ^K»m 



el oatáenú Admmo astaha^ encatgada del gobierno del reim^ 
le hizo esperar que sin salir de España podría conseguid 
lo que fiíe propoaia lograr yendo a flándes. £¡n e&cto^ los 
gobernadores espidieron varias ordénes en. favor de la lin 
bertad de los indios^ que si se. hubieran ejecntado^ habrian 
aliviado en gran parte los desastres que los :afiijídQ* Peroa^ 
tienipo mismo que L^nCasás. empleaba toda * áu actividad 
ea obtenerlas^ los interesados en queno á^ llevasen a efecto» 
que eran los cortesanos roas poderosas, porque^ habian sa^, 
oado cuantiosas gracias de encómieudás i repartimientos^ se 
declararon enemigos suyos^ i procuraran Tmdestarlé^ dli&arle 
i aburrirle paraque desistiese del etaapeñó» Mas -de ^ todo 
triunfó su constanciai i al fin tuvo la satisfacción de Verse 
nomhTSido protector universal ele los indias j. de 4ue se en- 
viasen tres monjes jerónioios encargado^ dé la supretna ad- 
ministración de las colonias con arralo a láá instrucciones 
qiie se les £eron,' inclusa en ellas la de acabar cofn las enco- 
miendas i de que también se nombrase Hm jués de refti- 
dencia que la tomase a los que hubiesen abusadí> del poder ; 
i de que por pronta providencia se mandase restituir la li- 
bertad a todos los indios esclavos/ 

Provisto de tan ventajosas re^olüdiones, se embarcó 
por tercera vez pata América ett compañía de los ^s monjes 
comisal'ios, i a los dos meses de navegacioki apoVtó a'Sátito^ 
Donlii^o a mediados dé diciembre de 1516. Bien se dcga 
conoízét el partido que procuraría sacar de ^ nuevo ofizio dé 
protector de l^s indios, i la enerjía con que recbíharia de Ids 
comisarios reju)s el Cumplimiento de las ordeñes é instruor 
clones que llevaban \ pero estos no tuvieron ánimo o poder 
bastante para ftjecutarla^, i los muchos i poderosos contradi 
dictorés qué encontraron, los hizieron desistir desde luego 
de .la abolición de las encomiendas^ i aun poco' después 
aflojaron hasta el estremo de tolerar que los ^mismbs juézes i 
empleados|nin€ÍpaleBhiziesen esclavos a los indios. Clamó 
Laa^^Casasí protestó» denuncia amenazó ^ ;pero todo en 



138 VIDA DK LAB- CASAS. 

vano.: solo rons^uió enemistarse coii los cotúidatíos 'rejios 
hasta el punto de verse precisado a salir de la isla^ con animó 
de volver a España para renovar contra ellos sus quejas con 
mas fuerza.que nunca, haziéndose a la vela en la primera 
ocasión en que acertase a burlar la vijilancia de sus émulos, 
que se lo estorbaban por cuantos medios podían. Logrólo 
por fin en el mes de mayo de 1517, i apenas puso los pies en 
tierra de España, voló a la corte, que entonces se hallaba en 
Aranda de Duero, informó de cuanto pasaba al cardenal 
Cisneros; pero hallándose mui doliente éste ministro, pasó a 
Valladblid a esperar al nuevo monarca que a poco tiempo de- 
bía llegar a aquella ciudad. 

Los monjes gobernadores de las colonias no tardaron en 
saber el viaje de Las-Casas, i se dieron priesa a enviar tras de 
él su colega el P. Bernardino de Manzanedo, para tener en 
la corte un vijilante defensor contra los cargos que temían 
les hiziese el protector universal de los indios. Este se vio 
asi contrariado desde luego, no menos por el influjo del 
P. Manzanedo, que por el de casi todos los consejeros i 
palaziegos del difunto rei, que gozaban cuantiosas encomien- 
das en las posesiones americanas. Pudo sin embargo con- 
trarestar esta formidable oposición con la confianza i esti- 
mación que supo granjearse del dr. Seívajio, gran canciller 
de Carlos V, jurisconsulto consumado, i que como tal, llegó 
a prendarse de los grandes conozimientos que poseia Las- 
Casas en ambas jurisprudencias. Un año antes de llegar a 
España el P. Manzanedo, ya sus colegas i él hablan repre- 
sentado al gobierno sobre la necesidad de enviar a las nuevas 
colonias labradores españoles para el cultivo de las tierras, 
i esclavoa negros para el laboreo de las minas, haziendo ver 
que este arbitrio, sobre ser mui ventajoso para el erario por 
el producto que podrían rendir las licencias para la intro- 
ducción de negros, aliviaba en gran manera a los indios, 
mui inferiores a los africanos en robustez i aptitud para 
el trabajo corporal. Los monjes comisarios llevaron esta 



VIDA DE LAS-CA8AS. |99 

idea desde España, cuándo al recibir entre sus inBtmccioi^ 
la de dar libertad a todos los indios esclavos, se les indicó 
el medio de suplir este servicio con el de los negros, cuya 
esclavitud i saca desde las costas de África, i aun el tráfico 
i^nvío para trabajar en las Indias occidentales, se hazia desde 
muchos años antes por los españoles, sin que su desgraciada 
condición pareziese dura e insoportable como la de los ameri- 
canos ; porque en realidad el vigor corporal de uno de ellos 
equi valia al de cuatro de estos, según, el decir i sentir jeneral 
de aquel tiempo. Así es que, si bien en punto a contro- 
versia como cuestión de derecho, fueron también los espa- 
ñoles los primeros que desaprobaron i declararon por ilícita 
la saca i esclavitud de los negros, no hubo ninguno entre 
tantos piadosos i caritativos defensores de los agoviadcra 
americanos, que hubiese hallado motivo de compadezerse del 
mismo modo de los negros ; áiites bien los mas humanos 
hallaban en esta sustitución un remedio müi tolerable i 
admisible. Por eso se ve que desde el año 1498, mucho 
tiempo antes que el nombre de Las-Casas figurase an España 
ni América, pues apenas habia acabado entonces sus estudios 
para hazer su primer viajé de ida i vuelta en la espedicion 
de Colon, hasta el de 1517 de que vamos hablando, se dieron 
por el gobierno español varias disposiciones relativas a in- 
troduzir en las colonias de América considerable número 
de negros, ya de los nazidos bajo el dominio de amos e9pa- 
ñoles, ya de los llevados directamente de la costa de Guinea, 
o de los comprados a los portugueses, quienes desd^ 
mediados del siglo XIV, dieron principio a este odioso 
tráfico, imitándolos después los españoles. Basta lo dicho 
para probar palmariamente que Las-Casas no tuvo arte ni 
parte en el establezimiento del tráfico de negros, ni en' su in^ 
troduccion en las colonias americanas. 

Es de tenerse presente adenuts para apteciar la conducta 
de Las-Casas en este su tercer viaje a España, que el car- 
denal Jiménez de Cisñeros ya un año antes habia suspendido 



IM VIDA BB LAV-OASm. 

dtráéeo de'oegrof^ m> :coii ia benéften^kloade nlid^o por 
coHBtdemciooef de humanidad i justíoia^. como alguno» han 
Bupuesto^.sino para converturloien arbitrio Ao^uicial, anjetán*- 
dolo a depchofi i arancdes. de . permisoa. Casi al mknio 
tiempo> el gran canciller Sehr^io i demaa señorea ■ ñpmenoÓB 
de la corte de CaHoa V^ haUándoBe esta todavía en Bniae^ 
las^ habian logrado del joven, monarca ana multitud de 
Ecencias para llevar negros a las nuevas posesioqes de Amó* 
rica; .i estas dos circuustancvis, jde ijue eraur sabedores los 
monjes comisarips, los movieroi^ a. soUcitar eon instancia 
que el permiso se entendieiie tambieiia ftivor de. h» colonos. 
Tal era el estado de las cosas cuando a fiques de .< 1517 entabló. 
Las-Casas en VaUadolid^ an^ j^Uyencias .para aliviar a los 
indios ; i entonces fué cuándo, viéndose precisado a variar 
de plan, porque el js^an poder de los encomenderos se oponia 
Hivenziblemente a la abidicion deJos repartimientos vi otaros 
remedios radicales, -echó mano del único que le presentábaa 
i permitían las circunstancias ; [^ro-Jov hizo, con .tal. parai* 
monia i miraimento, que de lo. miamo .que a^nos Jhan con* 
vertido en mancha de su buena memoria^ resulta al contrario 
un nuevo título para admirarla i aplaudirla. '^ El licen- 
ciado Bartolomé de Las^Cas^s (dice el fidedigno Herj^eraj, 
viendo que sus concetos hallaban ea todas partes d^cultad, 
i que las o^dniones que. tenia, por mucha f^iuUaridaá qiie 
habla conseguido i gran orédito con el. grto canqiller, no 
píDdian haber e&to, se volvié a otros espedientes, procurando 
que a los castellanos, que vivian en las Indias se dies^ sae^ 
de negros, paraqu^ con ellos en las granj^^ías i en jas tnin^ 
fuesen los indios mas aliviados: i quj& se procur^pe; de levan- 
tar buen número de labradores que. pasase^: f^ ellas con 
ciertas libertades i condiciones que puao," .. Este es ?1 único 
testo en que se ha fundado la acusación . Ci^ntra L^^C^s^^, 
tomándolo- suelto i sepa^*ado de los anleipedje^/ites que hemos 
referido, i que constan de la celacbn d«l mismo H^rrer% 
escrupulosamente compulsada por Llórente. ¿ I en qué 



^^- Pi^^pniimdo^^dke^wureciénte iabnsfKknr el «efior liítf^nmie} 
quÉ£]Mmli«. Qi]at«Q)jdat.se.pé]3)cíil^^ yecino llevar 

.^tr99¿sa«2Mit^:4oEihef]xi» ittgpp&s/'jsfgandKmsta (aSade) 

d^' tercer- dxíicaia dd^métm^ial ^veseatada «1 |;faii 'caadlteiíy 
i^^e ^ Icilmbia >asa]Xda4o,lifl2er Jpora él Mnedia de lú8 Jnéím. 
^: - Ste^esta uaateachxi) Jiartosoaá vetidk& i cievla, o a lo 
manos puidio^iiHiA completa v -é^eaota^' que la que el 9fñot 
líasrari^ete 66 pieeia áeiiaÍQte];..préieiitadapoi; íündatneiitO'de 
rá:»ottKUJioo^'Se ^teeievideDteininite t que Las^Cauas^ léjes 
deliaUer.caiiietidoiidtumaiiidadi ni ^^ en 

pedlusaca de» negro» pura^iot cofeBos,- IÚ20 eú ello un gran 
serriéio a;la humanidad^ 'piie¿ re8ttic§ió a un número deter- 
iBÍnadoi míoi eortolo^n^fiM qiie ImllSMen de rntrodnsúnu;, 
caaiidio|ior la üeendas ya coiu^edidaí, i cuya ampliación • se 
solicitaba por los comisarios rejios, era tan in¿efiaido como 
cosñ^Mtt a log intereses dil ikC4^ que las vendia la los 
coBipradores que traficaban X9on«llaa<i^háoj^4^^ i libv&de 
dcBaohos umik me^^ que 'las citcmistanciás^eQdjlan impar* 
iosaoMiiite, i ^uelap cedida liabia eomrertído en^ especulación 
Togon^sosa ; la redujo al menor -tímáoo posible' en <caanl)o 
la;, suplía; el útto medio simultáneo de ietmniar büm 
númim^de ¿isfr^%M2pi'^«spafid«» por4yu6Íe» übíceai^ niatu% 
Unidad pktíi kíü contratante^! ; finalmente, m el. inevitable 
estremq de intr^dmeii' i spiorkar la nueva esdaif itmi fJk los 
indiosi, f o^ uetfr ebn prudencia i faumanidad de la ^ los 
negros^ ti^MJ^Mezida yú i rwdieada 4e84e tiempo^ rata anterioresi, 
i adrada entiínces'eomoücita i proyediosa a los. mismos 
esclairos : en la fovmssi, altematiina^qtte otroi^ i no: él, prepar^- 
aron,> de x^oiidenaar: a n)ortr de &tiga un negro o.4)natro 
anserioaiios, Las^^Casas^se decidió^por el primer df^ñó ÍAcom9> 
p{U»bleii¥»ite m«)ior, lisasbsado en dio un grande i verdadera 
bien.^ Si «U iiite^on no imbíerasido tal, si sn únioa 
miía se ^bubieiié' :^ji^ a afiliar esclusivamente a los indios 



QBB V»A JM háB^CMAB. 



umtfik de loiwMÍMtt.iidgGOi^ i no }0 Ummm m vmtmiáf^ 

4e4ice»ckui^ ten ventajólo » IfftiniTikladas^ tu luecativo 
a lofl ir&6owitQ6, tw del gMlo de fetiefociisanos ve^Mi, toi^ 
«piDip>edb0«o p»m lot cofto^anoty tm lavoveada pi>r el ju^to 
gobietDo? Bien ^m poní Hereere, kine |wr no Imbér cmhIt 
ÜQiiado síeodo UbrelAÍii|irodiiccton.de negros enjAménce^ 
eoiap lo fué de«de d'pcíiiQipio^ irootaolo aolicitó eUjenaseo 
I^aa^-Caaa^j «e aiguíeoon mui vCuneeta^ iconseeuenciae pera.^ la 
poUaeiep de la$ iraevve ccdoniBe i f«ara loe iñdtoi^'cujreemidi')- 
€Íon6e^uem:mej0nir, { 1 cuanto ii«Re.fiebábrbnevlteda«ile8 
€onee<menoiaft i lográdose be pieflneeft inteneioneft M^.prn^ 
ie^ar cbi I99 in^o^i si.ademae de ter Ubi^ JejliitopdíeetíKlníde 
negR(^ B€i l^uWeffe eMh icoarUd^ per :el núei^:^^ iih. (¿on^eieo 
f|ue ál fWpmof de qee.eoleim»Ae.lot yeei»06.4e Jee i^ste. los 
lAftvedifleMti t 1 

• Si mi vieta de eel^apokgía». enieiqpie.no hemos. podido 
'üléniwtdedelenemoe.por víndÍQaD la memoria 4» toibeae* 
méftto del jeneiOt humano^ hai -todavía q|ttie«w.€0» .BobcírÉiiQny 
Ráynaly el señor NaTncrete i . otnos escritores : reapeiiUes 
que JBO iian tetnido preaenl^e <oflía la verdéfid.églceuo^iitifíuae 
a Las«4I!asa8tde mcoaseeaente,4e haber epiablezido^ scodso- 
jndot o fomentado el tráfioo de negros, neg&ndcde el tnácito 
qne contrajo en proovyrar restrinjirlo, no piidiendahazer mas, 
imando. el. poder i elint^!«sseeQn3atahan para ampUeirix^ 
en aplkac, la.:i?e8liáceíoo al alivio de. lat humanidad, s^nos 
UiiUi reponer^qne semejante, ostinaoipn /SqI^ esjpr^pm de 
quien., desconozca él precio qi^ie en :meral i peKtiíía tíene 
lamáxima: del mal el m^éwm. . • .; ( ^ . 

. Hfd>iendo aprobado el rei Ja propue^ilia .deJos. miM|et 
oemisarios, se dio licencia pura la . seca de ^negfos {iw odao 
años a un señor flamenco que la n^oció con los JenovesM 
por modioB mil^ de ducados, i de. este modo JUs-Casas «do 
pudo conseguir el que se accediese a la se|pimda peisle de su 



YIBA ^ÜB I<AS-€ ASAS. 163 

plan para coiitottiaf kbmdorts, i Tohwr con eHo» a América 
en proseeadotí de aun deiigiiio» é» cooTertir i bozer a los 
m^s s^UbditoB de BspüSa i^ compelerlo» per la fueisa 
de las famas, vaüéiidose únlewnente de k relijion. Dos 
años estuTO ocupado en vefizer los tnodios i geandes oslácu* 
kosqoe por todM paites se lé suscitaban para realiasiur su 
espedieion, i al cabo tuvo que desistir del empeño, hiendo 
que se le quitaban todos los m<$dios de cumplir las condi- 
ciones estipuladas con los labradores que a mui duras penas 
Había podido reolutar. Pero infatigable en sus virtuosos es- 
fuerzos, ideó i propuso el nuevo medio de que se le conce- 
diesen cien leguas de terreno, donde, sin intervención alguna 
knilitar ni polítÍG?a de parte del gobierno, se le permitiese a él 
solo plantear el réjimen evanjélic^, auxiliándole únicamente 
los misioneros dominicos. Desecharon los ministros esta 
proposición, i viendo entonces Las-Casas que nada podría 
adelantar miénU*as los flamencos no se tentasen con el atrac- 
tivo del lucro, presentó un nuevo plan, según el cual, sin 
abandonar su idea favorita de convertir i ccdonissar sin el so- 
corro de la fuerza, prometía fundar tres estabkzimientos, 
asegurando al estado ventajas mui considerables, con tal que 
se le seSalfusen para el efecto mil leguas de terreno en la 
Tiena^Firme, i bajo la condición de que el gobernador Pedro 
Arias no tuviese parte alguna en la empresa ; con otras varias 
relativas a la elección de sujetos de su confianza, a las recom- 
pensas que estos hablan de gozar, i a la facultad que habia de 
tener de dar libertad i llevar consigo a todos los indios que de 
aquella costa se hubiesen hecho esclavos o prisioneros, para 
restituirlos a sus familias ; i de que todos los que él lograse 
someter habían de ser libres con los mismos derechos que si 
fuesen españoles. Aprobado este plan por los ministros fia* 
•meneos sin mas restricción que la de ser 300 leguas de te- 
rreno en lugar de 1000, mandó sin embargo el rei que pasase 
a informe del consejo de Indias. No tardó en conozer Las- 
Casas que aquel tribunal era mui opuesto a sus benéficas mir« 

VOL. II. 13 



194 VIDA Dfi LAS-CASAS. 

as, por lo cual tuvo baAtante ánimo paní recuaaiio^ i ba^t^nte 
f<^una paraque el rei mandase passu: el negocio a una comi- 
sión del consejo de estado, compuesta de hombres de noUnila 
probidad ^ ilustración, cuyo dictamen fué enteramente, 
conforme a los deseos del magnánimo pretendiente. 

Ya tocaba este el suspirado término de ans afanes, cuan- 
do la muerte del gran canciller Selvajio fué ocs^ion de que su 
suoesor diese oidos a varios españples recien llegados de 
América, en cuyo sentir el plan de Las- Casas era del todo 
impracticable. Biien hubiera podido lisonjearste de superar 
este nuevo tropiezo en las nuevas consultas que^ con este mo- 
tivo tuvo el consejo de estado, ante quien respondió Las-Ca- 
sas victoriosamente a treinta objeciones que se le bazian ; 
pero vino a complicar la dificultad la aparizion de D« Juan 
de Quevedo, obispo del Darien. Este prelado, aunque con- 
fesaba i desaprobaba los desórdenes de los colonos i de los 
que ejerzian el poder en aquellas rejiones, estaba aferrado en 
la errónea opinión, sostenida por algunos en aquellos tiempos, 
de que los indios eran esxdavos por naturaleza. Con este mo- 
tivo llegó la cuestión a ser de tanta importancia, que el rei 
eonvocó d consejo de estado para una sesión, ala que asistió 
en persona a presenciar los debates enti^ el obispo del Darien 
i el impávido defensor de los agraviados indios. Sostuvo este 
la noble causa de sus protejidos con aquella elocuencia irre- 
sistible de la razón guiada por el zelo mas fervórelo e ilustra- 
do, i sus argumentos fueron corroborados por el informe que 
dieron un venerable relijioso franciscano, i el almirante D. 
Diego Colon, que también se hallaron presentes en aquella 
importante discusión ; pero nada se resolvió por entonces ni 
sobre el plan de Las-Casas, ni sobre la queja del obispo con- 
tra el gobernador Pedro Arias Dávila, ni sobre el sistema de 
gobierno que proponia para los indios conforme a la vil opi- 
nión que de ellos tenia. Pasó el rei a celebrar cortes en la 
Coruña, i tras de él voló Las-Casas, resuelto a activar una 
providencia definitiva a costa de los mayores desvelos. Por 



VIDA DE LAS-CASAS. 



195 



fin tttvo el gozo de verios recompensados con lá completa aae- 
cncion de lo que pretendia, asignándosele para plantear su 
proyecto un territorio de 260 leguas delacost^qué corre desde 
Paria basta Santa-Marta, con lo cual se apresuró a disponer' la 
espedicion en Sevilla buscando jeüte i dinero, que su grande 
crédito i actividad le proporcionaron en poco tiempo. 

Hízose a la vela i llegó a S. Juan de Puerto-Rico a ñnes 
del año 1520 ^ pero no bien desembarcó, cuando fué sabedor 
de las tristes nuevas que fueron preludio del mal éxito qué 
iba a tener una empresa allanada i preparada a costa de tan- 
tos afanes. Los naturales de Cumaná i paises convecinos, 
irritados coii la perñdia de un aventurero español, que con 
capa de amistad i comercio arrebató i llevó cautivos dos ca- 
ziques i otros varios indios, se babian sublevado, i en el furor 
de. la venganza per^uieron de muerte a los misioneros, i 
quemaron los conventos de Santa-Fe i de Chiribichi, con 
cuyos auxilios contaba principalmente Las-Casas para el logro 
de sus miras. Esto precisó a las autoridades Santo*Domin- 
go a enviar el capitán Ocampo con jentc^ de guerra para re- 
duzir a los levantados, i la comisión pazífica de D. Bartolomé 
fué desatendida i desechada. Pasó no ostanté a Santo-Do- 
mingo a reclamar que no se estorbase la ejecución de su 
plan, dejando en Puerto-Rico impacientes i desanimados con 
este trastorno los 200 labradores que habia llevado de Es- 
paña. Las autoridades de aquella isla, a trueque de sacar no 
pequeña parte de las utilidades que se prometían de la espe- 
dicion de Las-Casas, habilitaron por fin a este con alguna 
^lúe i provisiones ; pero cuando volvió a Puerto-Rico a to- 
mar la qué allí habia dejado, ya todos hablan desaparezidoca^ 
da cual a varias partes. Continuó su viaje a Tierra-Firme, 
pero baUó el país en tan niat estado con las recientes correr- 
ías del capitán Ocampo, que a mui poco tiempo se vio aban- 
donado i solo en la ciudad de la Nueva-Toledo. No por eso 
desmayó su constancia. Levantó lo mejor que pudo una ha- 
bitación que sirviese también de almacén, construyó una for- 

13* 



196 VIDA DB LA8-CA8A8. 

taleza a la boca del rio Cumaná, hoi Maneanarés^ fiara defender 
a los indios de las incursiones que los españoles de la isla de 
Cubagua pudiesen hazer por aquella parte, i entab]<5 suBre^ 
laciones de paz i persuasión coñ los naturales. Bero los e^ 
pañoles de Cubagua se oponían cnsmta podían 4i sus designios 
sin reparar en los me^os mas Tiolentos,* por lo cuál tomó la 
vuelta de Santo Domingo para pedir el remedio de tai des* 
man, dejando su naziente establezimiento al cuidado de Fnm*' 
cisco de Soto. Este correspondo muí mal a su cfttfiaáza, 
abandonando el puesto por atender al codicioso lucro de oro 
i perlas ; i entretanto los indios, mal sosegados todavía de su 
último levantamiento, i en gran parte maleados por los es^ 
pañoles de Cubagua, que los afizionaron ciegamente : al vino 
en cambio de los niños i mujeres que robaban para hazer e$te 
in£ame tráfico, destruyeron el establezimiento que era un 
ostáculo a sus malas mañas ; mataron algunos de lapoca jente 
que en élhabia, i los demás pudieron huir con mucho riesgo i 
dificultad. Para remate de la desgracia, el piloto de la nave e^ 
que iba Las-Casas a Santo^Domingo, erró totalmente el rum-* 
bo, i después de bregar dos meses con las corrientes, tuvo que^ 
arribar a la isla de Cuba. Volvió no ostante a Santo- Do- 
mingo, renovó sus instancias paraque se le auxiliase en la pro- 
secución de su malhadada empresa; pero tuvo el dolor éf^ 
abandonarla viendo que todos la despreciaban, i que s<dose 
pensaba en enviar nuevas tropas para reduzir a los indios. 

Después de tantas fatigas i amarguras el ánimo de Las^ 
Casas bien necesitaba de algún reposo ; pero ninguno podía 
acomodarse con su carácter, si no le proporcionaba medios 
de no perder de vista la asistencia de sus queridos indio% que 
ya era para él una verdadera necesidad. Buscó pues el des^ 
canso tomando el hábito de dominico, cuyo instituto profesó 
a los 50 años de edad en el de 1523, asociándose con unos 
hombres a quienes miraba como hermanos i compañeros de 
sus trabajos apostólicos, i que en adelante podían ayudwle a 
continuarlos. En la primera temporada de su retiro com- 



VlJOi^ D& LAS-CASAS. W 

puso ^inalado JDeumeovo^ationismodo, cuyo objeto era pro- 
bar Que na hsbih nma medio lícito de convertir i reduar a los 
iiidios> que el de la candad i persuasión evanjélica. El año 
U^ pasda Nicaifagua a ayudar a su primer obispo D. Diego 
Alvares Osoiio en sus mmisterío pastoral, i tuvo una parte 
mui aetiva en la fundación de un convento de su ¿rden, del 
cuál saJierbn misionetos que obraron graj^des bienes en 
aqudla comarca. ]>esde Nicaragua se internó en las tierras 
de ©uírtemala, donde coavirtió i bautiza gran número de in- 
dios ; -i en sejgmda, acompañado de algunos relijiosos de su 
hábito, contmud sus tareas apostólicas en la provincia que se 
llamó Vera-Paz, porque fué tal en ella el fruto de la semilla 
evanjáica, que sin otro auxilio humano que el de la predica- 
ción, sometieron al rei de España todos los haMtantes de una 
rejion de 48 legua» de larga i 27 de ancha. No fueron estas 
las únicas misiones en que trabajó fr. Bartolomé, pues avan- 
4ó en ellas mui adentro por tierras de Méjico, i allí adquirió 
del franciscano fr. Andrés de Olmos un curioso libro escrito 
en lengua megieana, que comprendía consejos i cxortaciones 
de una madre a su hija sobre la práctica de las virtudes. 

Estas caritativas peregrmaciones debieron de ocuparle 
sm duda hasta el año 1532, en que pareze se hallaba por 
qointa vez en España, afanado^ como siempre, en abogar por 
la libertad de los indios. Ix) cierto es, que en 1533 estaba 
en Simto-Domingo de vuelta de Eiuropa, i contribuyó eficaz- 
mente en asentar las pazes entre los españoles i el cazique 
Enrique, ^•anjéandose aitre los indios por medio de la pre- 
dicación tanto partido i autoridad, que la audiencia de 
aquella isla llegó a tener zdos, i obligó a Las-Casas a dar 
uiiía esplicacion que dejó confundidos a su detractores. Lo 
mas probable pareze, que después de este suceso, i no antes 
en d año 1530, como algunos piensan, pasó al Perú a ejerzitar 
su zelo a favor de los naturales, reclamando la ejecución de 
' varias leyes que a favor de ellos acababa de promulgar el go- 
bierno español. En 1536 volvió a Méjico a predicar el evau- 



I9S VIDA J>B LAS-CASAS. 

jtño por eÉpresa real orden a «toa con el etíepo D. Diego Al- 
rarez Osorío. Don Rodrigo Contréras^ gobernador de Nicar- 
agua, quiso re^xnrrer A país precediendo hostilmente contra 
los indíjenas ; pero Las-Casas se le opuso em tal firmeza^ i 
pudieron tanto sus persuasiones en el ánimo de los sddados^ 
que aquel jefe no pudo contar con nmguno da ellos para su 
violenta empreÉa. Irritado de la c^sidon^ nuuidó sumariar 
a Las-CasaS| i habiendo muerto en A intermedio él obispa 
que ti^bajabá por la paz i la reconcitiacion, Cootreras prosi- 
guió con furor su venganza, levantó un proceso crinánal^.l de- 
nunció a Las-Casas como sedicioso i perturbador del orden i 
de la disciplina* Apresuróse entonces a volver a España, no 
tanto por atender a su propia defensa, cuanto por as^urar 
la de los indios contra eáte tiro que podia ten^ mui malas 
resultas para ellbs. Antes de embarcarse contribuyó eficaz- 
mente al viaje que hizo a Roma el P. Minaya, su prelado, con 
el objeto de persuadir al papa Paulo III. que emplease en 
fiívor de los indios las armas espirituales que tanto podian en 
aquellos tiempos. Esta jestion tuvo un resultado mui prove- 
choso, pues en el afio 15S7 s^ espidieron varias bulas, cuyo 
espfritu, conforme en todo a la doctrina de Las^Casas i sus 
hermanos de relijion, dio un apoyo mvx ventajoso a las dis- 
posiciones que el gobierno espffiol iba toniando para aiivtar 
alos naturales contra las estoifsiones de los colonos* 

Aquel mismo año volvió fr. Bartolotné por sesta vec de 
España a América, i entonces se introdujo en la amistad i 
confianza del ñrei de Méjico D. Antonio de Mendoza, cuyas 
ideas i disposiciones en punto a la reducción de las nuevas 
tierras eran enteramente conformes a las sujras.' Grandes 
fiíeron los bienes que se siguieron de esta feUz alianza de la 
autoridad tempond con él zelo r^lijioso de los miftionerosi 
según se vio en Cíbola i toda ún comarca, en el lerritoriode la 
Nueva* Galicia i otros varios distritos. Pero estos suaves 
medios no fueron adoptados en Guatemala, donde el adelan- 
tado D. Pedro Alvarado preparó una espedicion m^tar, con-; 



VI0A 2>S hék8*CÁ»AfL 199 

tra k cual Eedbmaroo en vano él oUapQ i los iniflionfflro& 
Aeudietxw éatoB al remedio de rej^re^eitUvr a kt corte, i el infa-^ 
tigdble fr. Bairtoloméy eon di F. Bodcigo AcMlra^ se o£rezió 
a volver a £a|>aaa €«i<mrgado,de entí^Uar el recur£»o, como lo 
Maaaeii ld3^ Hallábale ent^oe^ G^loa V. fuera del Ttinoy 
msok no por eso de|id de aer mui Jblen recibido por «us coitse- 
learoB^i aaíj^üdosembrar la s^nillA de hm beoi^aas disposi- 
i^iones que'lQrea a&os después ne espídkroo^ pero que tampoco 
tnvienm reaultodo^ porquie, como todas las demás de la ina^ 
teridi ^o prestaban ga^antlNis de la ejecociou, ni atacaban ei 
mal en sü raíz» ponieüdo a los indios en el píceo goze i ejerd^ 
eio de imiís derechos. Env^onse también entonces nuevas 
rnstiiiccio«es di virei de M^ico i demás gobernadores, todas 
benévolas pam los americaaos^ pero insuCizientes aun para ei 
objeto que en ellas se proponía el gobierno. 

Dúlzante el tiempo que fr» Bartolomé permanezió en Es- 
paña esperando ^1 regreso de Cárk)s V. se dedicó a componer 
varias obras relt^vas ala situación de la América^ i entre eüas 
sou estas las prim^ipaleB :. . 

Traíudo sobre el gobierno que io$ r^s de España de* 
ben €uiepkir para con los indioSf etc. el cual es traducción 
del que antes esqdbió en latín bajo el título De única voca-- 
tíonis modo. 

Del modo legal i cristiano en que los rey^ de España 
pueden estender sh dominación en las IndiaSé^^lEX sr. Iio»« 
rente ha inipertado en sus Obras de I^as-Casas todod espíritu 
de este oi^úsculo^ que no ha U^^o a imprimirse. 

De la propagación del «?fl»í/e¿íO,-*Tatóbien es inédito^ 
pero su espíritu es ú q\m domina en todas las obras del au<* 
toü : predicar^ i no violentar. 

Qikmstio de imperatoaiá vel regid potestate ; un mdeKmt 
reges velprifidpes^fure aliquo vel titulo ^ et saivú conscien*- 
ti4f cives 4tc subditos suos á regid corona alienare, et alierius 
d^íitím p^rticuhris ditíoni subficere possint ? E^te libro^ tan 
cturioso como poco conozido^ pues Nicolás Antonio, no haze 



200 VIIIA JD& ¿AS<tCA9AS. 

maa que jnemcioBarlo bajo otrn^ título i con refereni^k & los 
elojios que le dk5 D. Tomas T^nayo^ saMó a Ittis por piimeta 
vez en Spira^ 157^9 dedicado por WMastg GriesBtettet a 
Adam de Dielrichsteiiiy embajador dd imperio en la «ort» 
de España. M^ GrégDke cita otras dos e&kmes r TuMn^ 
gen, 1689» 4to j i Jena, 167^ 4to. £1 ld>oríoso Uoréute 
nos lo ha hecho familiar traduziéndola, descargémddlo ád< 
mucho fárrago ioátil^ e ihiatróndoio eoa advettencias >mm 
oportunas sobreaIguno8punt08.de doctrina que^ «un^ue ad^ 
misibles i dominantes en tiempo del autor, no lo son ya< en 
el nuestro. Aun asi puede leerse hoi con gran firuto^ una 
obra que espuso i defendió las verdades mas impc^rtantea para 
los pueblos ante los dos déspotas mas poderosos de la tierra i 
mas zelosos de su autoridad absoluta^ cuales fueron Carlos 
Vi Felipe II. 

Tratado de los tesoros : esmto en latin««— No pudo por- 
porcionarlo la dilijencb de Llórente, quien cree que versa so- 
bre el oro i otras preciosidades que se hallaron en varios se- 
pulcros de indios, i que indudableoiente ilustrarían mucho 
las antigüedades americanas. 

Brevísima rekzcion de la destruicion de las JbuUas»^^ 
La presentó el autor manuscrita a Garios V. en 1542, i en 
1547 al principe de Asturias D. Felipe, gobernador del reina 
en ausencia de su p^e, con un apéndice que le anadió el ano 
anterior. En el de 1552 la imprimió en Sevilla rdnando ya 
Felipe IL Otra edición anterior a esta cita el abate Nuix 
hecha en León de Francia, dando a entender equivocada^ 
mente que no existe la de Sevilla, para fundar su sospecha 
de que este escrito es pseudónimo. £1 N"". 371 del Catál. de 
Salva señala una edición de la misma obra seguida de otros 
tratados, en 4to. menor, sin lugar ni fecha de imppesidn ; el ) 
N^ 372, la de Barcelona 1646, en4to.; el N°. 373,<>tra 4e 
Londres, 1812, en 12mo. Llórente lo ha traduzido en ^u 
Colección, añadiéndole muchas notas importantes para lahis^ 
toria de la conquista de América. No se puede menos de 



VHXA BB XAS^CASAI». 



20Í 



reconocer ^i obsequio de la wrdad, qne en eBíánelacion hai 
evideoflefl exajentcioiies i yerro» de mucho bulto, déíettó dé 
que fiQBs o méoos adk>lezen todas las obras de este zdosisimo 
escritor; perotambioi es forzoso confesar que es un monú- 
meóla historioo nmi útil para verificar la sustancial^ si na lo 
accidental, de im gran túmeto de hechos. ' Como quiera qué 
sea, este eaerito hizo una impresión mui provechosa en el 
ánimo de Carlos V, quien después de confiarlo al examen de '" 
una junta de obispos, consejeros i letrados, firmó al a£o si-^ ' 
guíente en Barcelona algunas benéficas ordenanzas para el 
gobierno jde América, cuyo estracto haze el historiador He- 
rrera^ i que se hallan en la Recopihicioh de Indias. 

Habiéndole pedido en seguida el emperador su dictamen 
paca mej<»*ar todavía el gobierno de las rejiones recicn con- 
quistadas, Las-Casas le presentó su tratado de los Remedios 
a los dañas que se han cometido en las Indiais^ que existe in- 
tegro en el archivo del consejo de Indias, aunque no se 
imprimió mas que el octavo remedio, el cual se halla en la 
Calecdon de Llórente. No se adoptaron todas sus propo- 
siciones, pero sirvieron mucho para la redacción del código 
antes citado. 

Sucedió a la sazón que, habiéndose rebelado los natur- 
ales de Jalisco, el virei Mendoza hubo de valerse de las 
armas* para reducirlos ; hecho lo cuál, les impuso en castigo 
la carga del servicio corporal para el transporte de bagajes. 
Sabedor de ello Las-Casas, olvidó su amistad con el virei 
por defender a sus indios, i publicó d Tratado sobre la cues- 
tion de si cowvenia hazer esclavos a los indios de la segunda 
conquista de Jalisco. Esta nueva producción de Las-Casas 
acabó de obrar un saludable convenzimiento en el ánimo de 
Carlos V, pues mandó al consejo de Indias que tomase in- 
formaciones sobre la conducta de las autoridades de América ; 
de cuya resulta muchos fueron residenciados, despuestos i 
multados, i por algún tiempo se cumplieron las órdenes tan- 
tas vezes decretadas para el alivio de los indios. 



209 VIDA BS LAS'CASAS. 

QaiÉo el emperador premiar los grandes &rervteios qae 
fr. Bartdoíné bslbmhediOy ofreriénddle latttítra déiCüzco, 
donde se acababa de eriflr un obispado^ piíigüe en rentas 
i de gran consideración ; pero esto mismo filé cadsa paraqne 
sú desintei^es lo renunciase^ aceptando él año signknte d^ 
1544, siendo y^ septuájenario, la mitra de Chiapa, pobre i 
necesitada de que la socorriese el gobierno, i que eid^itL 
mucho mayor fatiga para el ministerio pastoral. Emprendió 
inmediatamente su séptimo viaje para tomar posesión de 
la nueva dignidad, i animado de un fervor que parezia crezer^ 
en lugar de entibiarse, con su edad tan avtozada, compuso 
i distribuyó en su diócesis un opúsculo intitulado Cor^éso^ 
narioj o aviso a los confesores del obispadú de CMapa, 
en el cual encargaba que se negase la absolución a los que 
tuviesen indios esclavos, mientras no les diesen libertad* 
Tuvo grandes i podei^so^ contriadictores esta doctrina, iñas 
no por eso dejó de produzir en gran parte el resultado que 
el piadoso obispo se habia propuesto, i aun mereñó la apro^ 
bacion de una junta de los obispos de Nueva-EspaSa convo- 
cada iíú Méjico para tratar del gobierno espiritual de las 
diócesis, i que no se cuenta en el número de los cónciKolí 
españoles, sin duda poique suís actas no se soíñetieron al 
examen de la curia romana. También fué visto i altamente 
aprobado el Aviso a los confesores por otra junta de los teó- 
logos mas sabios i respetables de Espsm^ entre los cualett 
Se hallaba el célebi'e Melchot Ciano. A pesar de tan graves 
decisiones, los enemigo^ ^e Las-Cas«s, que eran muchos i 
mui encatnizadoá, echaron el resto pot perseguirle i ^á* 
acreditarle, suscitando disturbios i levaiitamientod en bu 
misma diócesis ; i al fin tuvieron el arf ojo de acñsaite ante 
el suspicaz Felipe II, goberhador del reino, como traidor, 
perjuro e infiel a la suprema autoridad, que querk sustraer 
de ella a los indios^ Xx) calumnioso de semejante impti-^ 
tacion constaba claramente de todas las d>ras que habia es-^ 
crito el acusado; mas no baétó esto pai^a impedir el qite 



VIDA DB.L4^S-CA3A#« 30B 

jf^ese Uamado a la qorte a dar. cuenta 4^ ptv cpndjacta. Bl 
j^segx^o obispo se cimbaircó kna^diatamente reAuu^iaxido 
,$xite9 la mijur» ea un reUjioso de m <5rdeD^ por no d^pr su 
^prei 3in pastor en tan critica^ circunstancias^ 

JUegó Las-C^sas por séptima vez de América a Espan^ 
el fi^Q 15479 no comotantas otras para defender los fueros 
de la ju^tida en favor de los o^imídos^ sino para presen- 
tarse como reo qondu4dp ante la suprema autoridad con la^ 
pr^cauqioi^s i humillantes seguridades de u|i acusado dfi 
deslealtad al soberano $ si bien defendiéndose a sí mismo^ 
defendía la santa causa que le costaba tanto afán i pesa- 
dumbre. Esta persecución era lo único que faltaba para 
coronar su gran mérito^ el cual^ como el de todos los que 
a bi^na lei gp^^an el nombre de héroes i bienhechores del 
jénero humano, acaso seria equivoco si no hubiera pasado 
por la prueba de la desgracia. Comparezido ante el consejo 
de Indias^ respondió de palabra a todos los cargos, e intimado 
paraque espusiese su defensa por escrito, lo hizo brevemente 
en sus Treinta proposiciones^^ que forman una de sus obras« 
En ellas, observa el juizioso Llórente, se encuentran ver- 
tidas 1^. perniciosas máximas ultramontanas, que en aquel 
tiempo prevalezian^ i que hoi dan por falsas los teólogos, 
jurisconsultos i publicistas de mc^jor nota ; pero obligado 
por s\i intimo convenzimiento a fundar sus opiniones i con- 
ducta en la &mosa bula de Alejandro VI, no pudo menos 
de pagar éste tributo al espíritu del siglo, sin que por eso 
sea justp inculpar al obispo de Chispa, e^ecialm^ite si se 
atiende a los benéñcas consecuencias que de este principio 
¿acaba a &vor de la humanidad. 

El consto de Indias se dio por satisfecho de su con<- 
ducta^ pero los enemigos no desistieron de impi:^narle 
suscitando contra él un antagonista de grande autorídbid en 
el dr. Juan Jines de Sepúlveda, capellán i cronista mayor 
del rei.. Escribi<5 pues este su tratado De justis beíli catms^ 
pretendiendo probar coi^tra Las-Casas, que los reyes de 



9M VIDA J>S LA8«CASá^ 

EBpafia ienift& dfrecho de haaer' guecra a los umUos para 
coaqtittiarlosj i bautizarlo» después e ioAtruirlos en la lélijioa 
crifitíaiía; pero a pesar de todo su influ|o i pertíuaz enipeñp^ 
no pudo conseguir Ucencia de imprioúr esta obra^ ni por el 
consto de Indias^ ni por el de CastiUs» ni por las universi- 
dades de Alcalá i Salamanca que suceesivamente b exami- 
naron. Acudió entonces a Roma, donde, f avoreádo por su 
amigo el célebre Antonio Agustín, auditor de Bota, logrd 
que saliese a luz su obra acomptmada de una apolojía. Fué 
inmecUatamente proibida en España de arden de Cáiios V, i 
esto le movió a bazer de ella un compendio en español para 
diftindir mas fácilmente su doctrina. Entonces Las-Casas' sali¿ 
a combatiila en un tratado conforme a la jípolyía del aviso 
a tos confesares^ i este debate dividió las ojániones de la corte 
en dos partidos, llegando a ser la cuestión de tal impor-^ 
tancia, que el emperador convocó para Valladoltd una juntsK 
de teók^s i jurisconsultos, en cuya presencia i la del consejo 
de Indias dedigesen los dos antagonistas los fundamentos de 
sus encontcadas opiniones. Oidos uno i otro con la debida 
detención, se dio al P» Domingo d^^^iéi^l^líoSitesor del rm, 
el encargo de h^er el resumen, i de entregar copia de él a 
cada vocal para votar con pleno eonoaámiento. Entretanto 
publicó SeptUveda sus objeciones, i' contestó Las^Casase^n , 
su RépKcOy en la cual tu:abó ét persuadir al consejo de la 
injusticia con que se le habia acusado de desleal i desafecta 
al sdberano ; i para darle unapruél]á^|H|iittcio^^k^ 
sobre la especie de gobierno que podría ser mas coxívzé&éiúititi 
para los indios redozidos a la condición de esclavos desde 
antes de haberse abolido este odioso sistema. Respcmdió 
Las^Casad con su Tratado sobre^bkyl^ertad de losiniMos que ^ 
todavía son esclavos, el cual fué impreso en Sevilla etí, ]S52¡ 
Así terminó aquella famosa i larga controversia q^vempe&S 
la atención de todos los hombres mas sabios i n^oderosos quiEí 
habia en Es^a, cuando esta.potenda fi^aJbjriiÉ^ en la cüm- 
bre de sa grandeza. Sensible es, pero abaso provechoso^ el obr 



'á 



VTDA DB LAS-'CASJkS. 0OB 

servar aquí cotí el ilustre M« Grégoire^ que los escfrites del á». 
Sepúlvedahayan logrado haze medio siglo unatnagnffica edidoft 
hecha pox la academia de la historia de Madrid, aprobando lo 
que aquel cuerpo literario • llama una piadosa i juisia vio-' 
lencia centra los paganos i h¿rejei ; i que las obrad del vii^ 
tnoBo Las-Casas »o hayacn hallftdo quien les hi^ igual ob^ 
sequío hasta que el estimable LTorentie, en su destierro e in« 
fortunioy ha añadido este -lustre a su desgrada, volviendo asi 
por el honor de su nación. 

El venerable obispo déGhiapa tocaba ya al término de 
sus dias en una edad de 76 años> cuando tuvo por fin la sa- 
tísCaecion de ver por premio de sus esfuerzos abolida la escla- 
vitud, mui minorados el' núáiero i los 'males de las en- 
comiendas, considerablemente aliviada la suerte de sus 
amados indios, i reintegrados estos en una parte de sus 
derechos por las órdenes del gobierno español. Mas 00 
contento con esto su ardiente zdo, tan activo i vigoroso 
como en la fuerza de la adolescencia, i por una especie de 
presentimiento del corto efecto que habian de prodtmr estas 
mal sostenidas providencias, quiso a lo menos dejarlas con- 
signadas como otros tantos títulos de justicia, paraque en 
t(%do tiempo hablasen'a^^tvor de sus hijos ; i a este fin cottir- 
pusa i coordinó' láís oBfáa,.sigttientes ; i 

, Mutuario de lo qy¡e ^^. Sepuloeda ha escrito contra los 
indios^ j Este i otros manuscritos del autor -se hallan, segon 
Remesal, en la bibUbtéca del cotcjio de S. Gregorio de Válla- 
doUd, i según Gonzalbsz^Dá^vila, en la del Escorial. 

jMscusuknes del obispo de Chiapa conei obispo del Darim 
i con ei;doetor Sepfd^^da. Esta obra i la anterior se haHan 
e^iactadas en lo mas süg|p^fcen la Colección de Llórente. 
Tratado de ladUigadon que tienen los cristítmos de 
socorrer a los indios. * Esti^ códize existe, según Dávila Pa- 
^Ula, en la biblk)teca del convento de dominicos de Méjico. 

. h^istoriajeneral de las Indias, o relación compendiosa 
i apoí^i^ca de las cualidades ifelizidadj i sitio, i descripción 






906 VIDA nU LA8-CA9AS. 

de estas tierras^ i de sus ventajas naturales i poHHeas ; de las 
tepvhUcaSf usos i costumbres de los pueblos de las Indias 
occidentales i meridionales. Son tres volámenes manus- 
critos^ de los cuales hai dos en la academia de la historia de 
Sladrid, i uno en la bjUioteca real. El autor empezó a es- 
cribir esta historia, que alcanza hasta el ^o 1520, en el de 
1527, i la concluyo en 1569, siendo de 85 de edad. En el 
Museo Británico se hallan dos copias qu« solo alcanzan 
a fines del año 1500. Por lo que de ellas hemos visto, con- 
venimos con la opinión del señor Navarrete en el juizio que 
fonna del obispo de Chiapa como historiador, teniéndole por 
mui digno de fe en los muchos suceSQS que presenció, o de 
que tuvo conózímiento por los documentos orijinales que 
copi6 o estractó, i que inserta amenudo en su relación ; pero 
euando se refiere a otros, su' credulidad candorosa le haze a 
vezes prestar fe a cosas inverosímiles. Es recargado de 
erudición i se estiend^ en digresiones no necesarias, como 
también observa I^lorente respecto de sus otras obras, que 
por lo mismo ha procurado desbrozar i poner en orden para 
hasserlas menos molestas al lector. Igualmente convenimos 
en que la irritación de su zelo, contrariado por tantas in- 
justicias i dificultades, la austeridad propia de la vida claustral, 
i el humor descontentadizo de la vejez debían causar en él 
cierta acrimonia i propensión a zaerir, vituperar i repren- 
der ; al paso que tampoco esestraño que, siendo tan avanzado 
en aSos, i habiendo corrido tanta diversidad de lances i 
rejiones, le flaquéase tai cual vez la memoria, llevándole a 
' eoiifundir algunos hechos i épocas menos importantes. Pero 
estamos léjbs de creer que éstas imperfecciones sean bas- 
tantes para privar a su historia de aquella autoridad que no 
deja de reconozer en ella el señor Navarrete, i de que se han 
aprovechado para componer las suyas el escrupuloso Herrera, 
i en nuestros dias el dilijente Muñoz. £1 mismo Las-Casas, 
en el año 1556, puso de puño propio una nota diciendo : que 
dejaba su historia en confianza al colejio de la orden de 



' 



VIDA DE LAS-CASAS. 90J 

predicadores de S. Gregorio de Valladolid^ i rogando a lo» 
prelados que a ningún seglar qí a los colejiales la diesen a 
leer por tiempo de 40 años } i que, pasado este término, se 
pudiese impr^nir, si convenia al bien de los indios i de 
España. De esto no puede inferirse que el autor la mirase 
con escrúpulo, desconfianza o pesar de haberla escrito, 
pues a ser tal la causa, el carácter del virtuoso obispo, i 
mas hallándose ya al ñn de sus dias, le hubiera induzido mas 
bien a borrarla o destruirla, si no podía enmendarla. Páre- 
menos pues mucho mas probable, salvo el respeto debido al 
voito deji sr. Navarrete, que el objeto del autor al poner se- 
mejante nota, fué evitar que se hizkse pública su relaqion en 
vida de muchos sujetos, o sus deudos i amigos, a quienes no 
querría mortificar con lo que de eUos diria en ella ^ lei de 
historiador imparcial ; i por lo mismo encargaba especialmente 
que no la viesen los jóvenes. 

Carta sobre el estado actual de las Indias al P. Barto^ 
lomé Carranza de Miranda, re&dente en Londres. Pieza 
. inédita hasta que la publicó Llórente en su Colección, co- 
piándola de un manuscrito de la biblioteca real de Francia. 
La escribió el año 1555, estando en Ltíndres el P. Carninza, 
que había acompañado a Felipe II, ei^ su viaje a Inglaterra, 
a fin de evitar que, antes del regreso del reí a España» se 
resolviese sobre la cuestión de hazer perpetuas las enco^ 
miendas, que entonces se empezó a ajitar. % 

Halnendo vuelto la corte a Madrid el año 1562^ el an- 
ciano Las4])a§as abandonó la tranquilidad de su retiro por 
ir a x:ontinuar en ella sus buenos ofizioe a fav(^ de los am^ri- 
eaaos, i es indudable que cooperó muí inmediatamente en el 
alivio que por algún tiempo esperimentaron en aquella época. 
A k)8 noventa años Je edad, hallándose en Madrid, ei^cribió 
por último, en el de 1564, su Consulta sobre las derechos 
i las obligaciones del rei i de los conquistadores del Perú, 
respondiendo a varias j>reguntas que le hazia un desconozido 
para disipar sus dudas i escrúpulos. Esta obra, que también 



ipAerU lAoxente copMa del mismo cddize d^ 1^ bib^iotepcw def 
París ^n que e«tá h anlterior^ P^^de mirarae como fiu t^sta^ 
mentó, en el que declara . las últimas verdades que todavía 
pudo decir paxa mejorar en lo futuro, la condición de Ipi 

iodioi» f ^ 

. Al ño el virtuoso t^as-Casfts ad^lezió ren Madrid d? su 
última enfermedad^ i termia^ su larga i gloriosa carrera en 
1566^ ala edad de 02 apoo» /.^ Si ae considera^ dice; cqá 
razpn Llórente, qixe atravesó ;Cfitoi;ze ve?es los mares que 
separan los dos continentes ; que rccqrrió muchas mas las 
dilatadas rejiones del Nuevo-mundo por todas sus ^ prpvin* 
cías f que atravesé las de España en diversos tiempo^ 4 que 
en América no cesó de ejerzer el peno^ ministerio de misio? 
nerp ipazificador^ que compuso gran número de escrito^ se 
espuso a los peligros mas inminentes, arrostró las persecu- 
ciones de los poderosos a quienes denunciaba^ hizo frente a 
las.cidumniaa i delaciones a que jamas d^<5 de responder, no 
podr^mw méaoa die reconozer en Las-Casas una alma verda^, 
deramente sublime, una virtud ^ toda prueba^ i la fortaleza, 
de un jenio estraordinaricu Por otra parte su vida mas que^ 
non^ienaria, durante la cual le vemos resistir a tantos com^ 
bateare cuerpo i de. espíritu, prueba cuan liberal anduvo la 
naturaleza en fovorezerle conto^ las dotes de una escalente^ 
oomtitticion i.de un vigor cmporal mui poco comun«« • •« «^ 
2\wo Lcu^Casas (dice el autor de la Monarquía indiana). 
tmtchm i poderosos enemigos, pcírqua difo grandes verdad^. 
Pero en la vida de este insigne varón ne os posible. haUai!. 
nack que manche su memoria) al contrarío, sobran pruebaí» 
pora afirmar que su conducta fué siempre la maa pura, i sna . 
virtudes desinteresadas i hermcas. Es de considerarse ade- 
mas, que no solo defendió la libertad de los indios, sino que 
todos los pueblos del mundo deben estarle tan agradezidos 
como los habitantes de América. £n efecto, aunque era subdito 
de un déspota tan absoluto como Carlos V, supo, hallar en sí 
mismo bastante eneijía para componer i publicar un tratada 



1^Í*Á tóí LÁS-CÁ»AS. *Í00 

r 

¿ohte el poder de los reyes, i para ftindar en las pruebas mas 
i^re£ra^bles el principio de que, gi reinan, es por la voluntad 
de los pueblos : que no son dueños de los hombres, tiei^as 
1 ciudades, sino únicamente sus jefes i directores para gobér* 
parios en paz según las eternas leyes de justicia, i para.dé^ 
fenderlos contra los enemigos estérnos, pero sin derecho 
para enajenar territorios i habitantes, ni imponer tributos 
sin el Cónsientimiento de los pueblos. No vacilamos pue&l en 
afirmar que, para sostener tales verdades, era necesaria una 
fortaleza mui rara en Europa en el siglo de Carlos V i de 
PeKpe 11/* 

Al concluir este imperfecto cuadro de la heroica vida de 
Las-Casas, séanos lícito preguntar con su elocuente apolo- 
jista M. Grégoire : ¿ por ventura dejamos de tener sagradas 
obligaciones que cumplir para con aquellos que ya no existen, 
asi como las tenemos para con los que han de venir después 
de nosotros ? I cuando el justo, ya sepultado, no puede re- 
chazar los tiros de la impostura, ¿ no están estrechamente 
obligados los que le sobreviven a defender la causa de la 
virtud ? Los hombres grandes, las mas vezes perseguidos en 
vida, apelan at desagravio de la posteridad. Las-Casas, el 
ornamento de ambos mundos, reclama todavía un testimonio 
de la gratitud americana, una recompensa etninente i pro- 
porcionada, si es posible, a los grandes beneñzios qué hizo a 
h» naturales de aquellas hermosas rejiones» I en dársela 
I quien ganaria mas que la misma América ? Los l^bitaiites 
de Arona, donde nazitf S. Carlos Borroméo, modelo admira* 
Iñe de caridad cristiana^ costearon el año 1697 una estatua 
colosal de aquel varón insigne, en agradezimiento del mucho 
bien que hizo a su patria. Colocado el venerable simulacro 
en una altura que domina la población i las deleitosas már- 
jenes del Lago Maggiore, pareze el custodio celeste de toda la 
comarca confiada a su protección, i que parahazer quelamerez 
can sus habitantes, les recomienda la práctica de las virtudes que 
inmortalizan al prelado de Milán. La estatua deLde Chiapa, 

VOL. n, 14 



210 VU>A I>B i.A»*CMA% 

colocada ei^ yn punto p^Qtaimot^ CQmo «1 hmo d^ Tf9mmÍ9 
que seoorea loa dos <;ontíneiite« i laft i$l^f donde iw^ 
héroe.dp la hmnanidad dejó a lost americanos tanto qué ad* 
mirar, qué imitar i qué agradecer, seria uu monumento tan 
digno d^ su f tdriá como de la» «aiáone^, cuya futura dicha 
está librada en la observaMJa de loe principioe que el padre 
de los oprimidos ensenó, defendió I pnieticó» 

Aproyechamos la presente oportunidad paro recomendar 
en cnanto es dado a la confianza con que habiap)oe a. nues- 
tros lectores, la noble i jenerosa oferta que para la ^ecucion 
de esta idea haze a los representantes de las nazionm ainer<r 
icanas en Panamá un artústa francés, cuyo cincel ee ha 
qerzítado ya en reproduzir la im^n del virtuoso Feneloat* 
^' Si el interés pecuniario (dice al congreso) fuese el objeto de s^ 
proposición, la vergüenzi^ le hubiera retraído de hazerla. Elúni* 
co resarzimientoque desea es el de los necesarios desembóteos; 
la gloria de emplearse en una obra tan digna de su profesión, 
sevá sobrado premio i un verdadero honorario de lo desnas 
que ponga de su parte.f Cuenta con el zelo de una ^mu*r 
lacion fecunda, i se lisonjea con la esperanza de que, apenas 
se tenga noticia delproyectp, se votará con ansia unaauscripcion 
nazional, k la que el poture, a ejemplo de la viuda del evanjé-» 
lio, contribuirá con su humUde ofrenda en obsequio d^l ilus-r 
tre biénhephmr en cuya memoria le han dejado spa mayoref 
todo su patrimonio. Grande es sin 4uda el honor cpie 
flolioita, pues si las artes se ennoblez^i asociándole a lof 
gloriosos nombres i a las esperanzas aun mas gloriosas qm 
ellos ofrezen, quien logra ver el suyo puesto en una obra d^ 



♦ Este es M. L. J. D^vid, conogádo tanrbien por otras varias 
obras que gozan de un aprecio distinguido entre los amantes de 
las bellas artes, i que en la Academia de las de París ocupa el 
puesto que quedó vacante por la mnerte de Stouff. 

f El coste de la estatua, siendo de mármol de Carrara, podrá 
importar unos s^,000 fr. e sea 6,000 pesos* 



FASTOS ^|BRIC4KO$. 2li 

estadas recline h merced m^P bonroea que puede móv^ U, 
m\mvm de uu artÍ8ta.''*+-P,M^ 



1 f 



^IV.-^Materidles para formar unas efem^ríd^f o fasto» 

a/mericanos. 

OviD. Fast. lib. 1. 



ENERO. 



1. de 1825. £1 Sr. Cannmg, ministro de relaciones 
esteriores -de Sé M« B.^ pasa una nota diplomática a los em- 
bajadores i ministros plenipotenciarios cerca de la corte de 
Londres, comunicándoles la resolución tomada por el ga- 
binete de S. M. B., de reconozér la independencia de los 
nuevos estados americanos. 

1^ de-1804« Hcdti proclama solemnemente su inde- 
pendencia dé toda dominación estrsma. 

2. dé 179 J. Ihiblícáse en Lima el primer número del 
Mereurió Peruano; periódico que ha obtenido celebridad 
en el wbe literario. 

3. de 1808. £1 ilustre Cáidas ^liblica en Boj^otá el 
primer número del Senumario de la Nueva- Granada ; obra 
que goza de una justa reputación. 

4. de 181 L La ciudad de fiarinas (Venezuela) con- 
testa en acta de esta fecha, por medio de la junta, al sr. 
Cortabarria, comí^^ino pazijicador de la rejencia de Es- 
paña, que ^^ lejos de sancionar, ratificar i suscribir a las 
cortes de la isla de León, declara su notoria nulidad, i solo 
veeonoze la soberanía representativa en las que se celebren 
por la voluntad espresa de los pueblos, con presencia de sus 
diputados, tiombrados con la igualdad i la justicia que dicta 
el derecho público.'* 

5. de 1812. El feroz Calleja, jeneral español, publica 
por bando que la villa de San-Juan de Zitáxniaro* (en Mé- 

14* 



SIS FASTOS AUBRWAÍW. 

jico) debe ÍMr evacuada deatro de sesto día^ para ser ^ura- 
sada, incendiada i destruida» por haber resistido tres vezes 
a las armas del rei de España. 

5. de 1813. Evacuada la dudad de 3anta Marta por 
las tropas realistas^ entran en ella las de Cartajena inde- 
pendiente^ numdadas por el jeneral Labatut. 

6 , 

7 

8 ,.„ 

9 

10 .,,... ..,,. 

11 ,. .., •.••-....•. 

12« de 1812. £1 jenend Goyeneche b^te en $u¡pacbá 
a las tropas aijentinas. 

13. de 1812. Inaugúrase en Buenos-Aires la sociedad 
patriótica. 

14 , 

J6. de 1814, El ¿eneral cundinapaarques Antopip Nar- 
ifio, con 1500 hombres^ triunfa completamente en Calivio 
del español Sámano, que contaba 2100 bajo sus órdenes. 

15. de 1546. El virei del Perú, Blasco Nuñez Vela, 
^s venzido en acción por Gonzalo Pizarro, en Iña-Quito. 

16. de 1825. Parte de la tropa que estaba de guar- 
nición en Cochabamba, se subleva, capitaneada por D. 
Antonio Saturnino Sánchez ; sorprende los cuarteles ; 
proclama la independencia ; i priva así al jeneral español 
Olañeta de 800 soldados. 

17. de 1706. Naze Benjamín Franklin én Boston. 

17. de 1810. El jeneral español Calleja derrota en el 
puente de Calderón a los mejicanos, tomándoles 80 piezas 
de artillería de todos calibres. 

18. de 1535. Pone Francisco Pizari^o en este dia íos 
fundamentos de la Ciudad de los Reyes, hoi dia lima, o Ciu- 
Jad de los Libres. 

19 



■i 



20. dé I817« L^ plaza de Monteiddeo és faijiEstáiiienfe 
ocupada en este dia por fas tropas portuguesas^ al mídidb 
dieljeneralljecor. 

2!. de 1811. La junta de Buenos-Aires ' oficia al 
brigadier EHo (que ilesdé Montevideo ' anuncio su arriba 
comovirei de aquellas próvineiks, i ioBcitó se' recfonoriesen 
'las«Ct)rtes=)¿ didéndóle^ tpte ■** kt dfeübiñimfcloh sola de su 
ijftido* ante* un ^ gobierno establatído,- ofendia' lá razón i el 
liuen ^fitidop ; i^ífue leírá un ihisñlw pneü^at eii iiwponcr otro 
yügd que ét qté tíeimpüsó la édpitsa vóhmtad unátnime de 
los^tíeblos arjentin(ís/* 

= ^1. dé 1823./ ün^ divisiott considerable del ejérzito 
libertador del Perú, mandada por el jeneral AlvaTado, es 
completamente batida en Moquegua por los jefes españoles 
Canterac iValdes. 

21. de 1533. Pedro de Heredia, que habia tomado 
puerto el 15 en <;álamarl/poné alKlos fundamentos de la 
ciudad que aora se llama Cartajena de Cblotñbia. ' 

22. de 1825. £1 distinguido comandante Lanza ocupa 
a La-Paz (república de Solivia) con una fuerte división j todas 
sus provincias se agregan espontáneamente a la causa de 
la independencia; i el jeneral espsmol Olañeta se ve obli- 
gado a retirarse a Oruro con.22()0 hombres. 

22. de 1824. La asamblea nacional constituyente de 
Centro-América espidió un decreto pata promover el en- 
grandezimiento i la prosperidad del pais, invitando a los 
estranjeros industriosos a establezerse en ¿1^ i concedién- 
doles grandes ventajas ; i aun abolió las leyes que proibian 
a aquellos el laborío de minas. 

23. de 1812. El gobierno de Buenos-Aires promulga 
un reglamento de institución i administración de justicia, 
por el cual queda suprimido el tribunal de la real au- 
diencia^ sustituyéndole una cámara de apelaciones, e in- 
troduziendo varias reformas útiles i saludables. 

24... .................. i... 



914 MST06 AWthtcn,Vfos. 

95. de 1819^ InlMIi^e U éo<4édad i^óndná^ de 
Cbüe^efa su capital: 

26 **• ........4. 

B7« de 180B» Ue^ al BmU lafemillá real de Portu- 
gal'j i se convierte la ebtoiila en metrópoli; 

2a de Iffil. Ls Hadad de Matteadbo pródánuí eu 
indepeñdeneia del gobkfna éspaSeL 

28. de 182fi« Ueurpaiido el puáal él higar de la M^ «é 
asetinido en Lima el ihistire i deediebad^ ex-ifainislfo dé 
estado Dé Bérúardo de Montebgadof qt»e ton emineotee 
servicios prestó a la causa de la independencia aifaéricaaa» 
Sá aseiino aun uo lia satisfecho la deuda que debe al ftrden^ 
^ae gobteraa las Boci^dbdee. 

29 ,.». i. ••%.•-..••. .4.*, w-.- ••..4 ^*v<i 

30 .......*..é*.4 

3L dé 1813< laiMIade eú Batuds- Airea la asamblea 
j^eral constituyente de las provinóias del Rio de la .Platkii 

31. de ISS¡6. Dórela el iCifteníaíIor que en la bapital 
de cada departaueato del Perú Se edtáble»ia una tescuela 
normal^ conforme al sistema de Lan^ster* 

FBBRBItO. . ' ' 

1. de 1811 4 La junta de Cartajcnli (Ooidndtía) dirije 
una representación a lai cortea de España^ diciendo que 
'^ las refeonóze^ bajo la condición de qde se agñad^de a sus 
diputados propietarios pai^ formar el cúáig& que ha de 
i«^ a la nazion espa&oW 

2. de 1737* La ciudad de Panamá ei qliemada por 
loe ii^eses. 

3. de 1807* Los ingleses, mandados por 8ir Samuel 
Adiiñutjr, toman ^ asalto la plaza de Montevideo, defen- 
dida por Ruiz Huidobro^ al cabo de 14 dias de batkla. 

3. de 181 3w £1 teniente coronel (hoi jetíeral) San 
Martiu, destinado por el gobierno de J3uenos-Aire6 a im- 



pedir «tJdeseDdboréó'áe SOO bmÉbrai que dgdbétáadat eñ^ 
pañol de Montevideo intentó liasoer en Sm) Lorfenzxv por d 
eáüdUoio BATAnáj loB dtapapor sorpresa consoló 150 gtona- 
dmt99 ^ 4kA9íío^ 43ibfe ea mano^ i sin ajf^ankir a la iirfinn-* 
teriai cabdileriá, ^d debían i^nnponer la ^visión $ i ob-« 
tíeii^nna ^»ei<^ oomyietft i aefilJad^ aunque sangrienta^ 
i comprada a precio de varias heridas ífaia sn arrojo le hizo 

secite .' . 

-4^ de 1813. £t supr^sáo gobierno <ie BuenosWUres 
deolara libres^ en el acto de pi^ar^l territorio de hm Provin* 
cias Unidas^ a los esclavos ^ne se intt^njeren en él por via 
de comercio o venta. 

4. de 1811. Lod españoles intentan tUia contrarevo*' 
hicion pAra restablecer en Cartajena (Colombia) la autori- 
dad de la metrópoli ; sublevan el refimiento fijo ; i estaban 
ya a pimto de derribar la junta, cuando el teniente jeneral 
Narvaesí se presentó ante los insurreccionados 3 i coíí sola 
M influ^o> Btt ser^idad de &nimo, i sa denuedo desbarata 
la 'C0n8piracion> baze prender ft k>8 prfndpales conjurados^ 
í restablece la tranquilidad i el <$ieden. 

6. de 1824. Una parte del ejérzito dé los Andes, que 
guarném loscastilloB.del Ciálao, se subleva, i abandonando 
criminalmente la causft de su patria, tes entrega dei^mes 
a las tropas espt£olas. 

7* de YJ9Jé Un terremoto arruinó a Riobamba i otTM 
pueblos de lá provivloía de Quito. 

a. 

9. de 1791* Se publica en Bogotá el primer número 
del PeriAdico de Sania-Fé : su editor era D. Manuel Socorra 
IlodMgu€e2. 

10* de Ifrtd^ Sale 4e Cuba Hernán Cortes en busca de 
tierras queconquisMr. 

tO. de 1824. £b vista de las circunstancias suma- 



merite crf tSéá»; ek^ qué se mcMt^M^ ^el PevA, 6ii cotigreso 
moibra ^etádóf «1 J^eml BdKvfty, i Beticd^viucn reefso. . 

)0«üé I82d» neúti^«e'^€piigtfeto del -Perá^ Lelj£tir 
bertador arroja de sí la palma de la dictadura) mmiWfmado{ 
el Men.públieo sa^Mtítittüadott'éii el mando su^remo^ lo 
recibe de vúspú^ a^m^ 9ú9í repugnancia^ é^ maneto di^-lob 
representantes de la nado^ 

1 1 . de 1769. Naze en Cattajena de Cblombia, José*. 
MarSfr Gaioía de Toledo^ destioado a .serc masr adelante^ uqo 
de. los principales motores de la^ independencia americadá. 

12. de 181 L £1 brigadier. Elio, nombrado .v&oi de 
Buenos- Aires por las cortes de Esp^a,: decían^ rebelde a la 
junta de Bnenos-^Akes^ que se n^aba a reconozer su aatorn 
idad» 

12. de 1817- El jeneral San Martin, a la cabeza^ de 
3000 MJentiBOs, atrañesa los Ande% - ataca en este diame- 
morfible al i^r^to esps^ol que en número de 4000 iamibffeá 
se habia situado en la cuesta de Chacabuco, le derrota cnm^ 
pletamente, i da la libeitad a toda Chile, con ^^cepcion del 
fuerte de Talcahuano; * 

Id. de 1813. S3 gobieráo de la ptstídncla de Oacti^ena 
espide un decreto múi libeial, - inititando a l<os- estran|ei^. 
útSeÉ" e indnslriosOÉ a formar un estábksmdento en Sammi^ 
lia; punto mui favorable parad coma:dio, de buen cfima, i. 
siioQfamente fértil. ^ 

14. de 1810. La rienda deEspaSa espide aqaella &n 
mesa proclama, de que tanto uso se ha hecho para la Tevo^ 
lucion de América, en que decb: <^ Americanos, en; este 
momento os veis ekvados a la alta dignidad de hombres libres i 
ya no sois los mismos que antes, encorvados bajo d yugO'^ 
mirados con inferencia ; vejados pqr la oo^ciil $ deslmidos 
por la ignorancia. Vuestra suerte ya no depende "ni de los 
nánistros, ni de los vir^es,^ ni de los gob^madoiw^ sino 
que está en vuestras manos.'' 



)U I .■ 4 MCI 



16 d^lSQ2. Las fragatas de.gamfii mf^tñaim^Pm^ 
i. í^oií^a» .^e eptreg^,^ Gjaayjiqiul,^ l?is atttpridadpp pa- 
tñfui^ on Tjurtaid de imaeimpilvilacicm. /; . ,. 

is- ...• ••...-,. 

20. de 1813. El jqneral aijeiitm0. Serrano cbimmi 
unañctoiia cooipleta i a^oaladaen Salla sobre d c^jéraito. 
e^spaSol': todo él i su jeneral Pió Tristan se rinden [OJ^ 

21« de 1822. La ciudad de Cueoca es ocupada por» lao. 
(fivíadones übartadoraa de CohmiJ^áideiL Pen^ man^4d8«po4r ^ 
el jesend 'finare* . . • , ^ 

> 22« de 17a7« liitdudtii de l aUn gttPg t (d^pavtmo^Hi^ 
ée( Quito) es arruinada por un terremoto* . ./. , 

. . 23* de 18U* I^kjimta dQ)Sio0O4á ofiáa a 1» 4^ <ÍQxá- 
cae> ^Aizneiándole, su ves0lu<úon de ^ retroceder una linea 
delon pasos dado^/Sc» la lihertad> i de iiniloHcpar ^, tofi^ 
8BS sentímientDs oo|i los. d£i laiinsaairtal'Cfurácc^. 

22. 'de 1809. La junta central de España pubjüc^miii 
real ordena dedanündo a las proviiiciaft lim^iicatiaf. iguales 
en derechos ai las espaadlas^ no ya coloiúas : prueba irrecufr 
sable de la escandíalos inobservancia de las leyep^ que desde 
loa t^mpoQtinmediatps ala oonqu^ta hablan d^^larado part^ 
integrante de la monarquía a los pueblos de América^ e 
iguales en dei^reciHMi, a los pueblos de la península. 

, 22., de 1819. Refirma. en Washington un tratado, por 
el€»ial.Qad#j£spaaaalpaEstado^Unidos de la Amérii^adel 
Norte su derecho a las Floridas. 



SIS J>jM90ft lUyARUVO». 

23é de }Bl% Se hazfe e¿ Hransoo (Per6) aáa.in«úrrec- 
cioD contra los espa2olei|. eapiUsaemáu por JtAb. JiMié Cvespó 
i.por Cutílku Marchan a suk órdenes 2>600 hotutoee |>am 
libertar a Tarma. iv. . 

. 2L de 1822. Insláldse «n M^co «1 sótjteráoo cdogresa 
constituyente Inyo la preiideiioia do José Hipólilo Gáemíéú ) 
i dedáta adqptada la monarquin tM>o8titoclonal% * 

14.de 181& Júéé María Garete d* l^ledcv, Miguel 
Granados^ José Antonio de Ayos, i otroi» seis patriotas^ des^ 
pues de.haber fiervida con. sus brillantea talentos a la causa 
de. la. emancipación de su. pais, la seUaron en. un patíbulo 
con SIL sangre > «iendo fusilados en Cartaj^>a por orden del 
moderno Alba, el sangi^ario MoiÜla 

34. de 1^1. £1 oofond O. Aguéthi de itutbide propone 
desdef Iguala id vkei de M^co Apodaea, un pAan para esia^ 
blezer la independencia de Nueva Esptma, i constituirla en 
imperto. 

3» *.. .................»w... 

26. de 1525. Cuauhteniotzin, rei de M^k(5b^ O^a^a-* 
tMAúy reideAo^Hftiaéad, 1 TétepamueizaUdb, téi 4e>Tla- 
copan, son aereado» ^n -^dn útbély ppf si^n«éiHáa iú^áiita dé 
iléraaii Cortee, en IsanfsaiiaC) (sapltal de-la ptdtiéeía de 
Acidalia Mueren con valor» ^^ £s4a ejeeuieion (di2e Ber^ 
Dia£ iü CastíUo) fué detnasiade injasta, i vituperaída de^odoe 
nosotros. « • .Causó a Cortea mía graa m^taae^tía, 4 algunan 

3ir.del767^ Elgabinite de Madrid e^de ii»a1 ór^ 
pairaque los jesuítas sean espuleftdos de^todds su» dcmiiaiée# 

28. de 182d. Su^ el congreso del Perú coacdon ítA* 
litar, i nombra a José de la Riva Agüero, presidente Áe la 
repúMiea^ 

29. de 1821. hós jelés del ejército espuSel Msampado 
en ^napuquio obligan al viréi del Perú, Pezuela, a hasser 
renuncia del mando, acusándole de inepto ; lio confieren' al 
jeríeral Ia Serna. - 



MARZO* 

•• ' ■ ' ' ' ' 

3. d^ 1811. Emp^Sft^ un combate ^vial oercft del 
pueblo de San Nicolás^ en el Paraná/ entre las Suelas» dt 
Btt^m^Ait^ i lé¿ dé Mot^tldéo. Las (>rhiiei>aS ste. batidas 
pot los españoles^ con pérdida de tres boques; 

' íi.deWH. Ihst^asé én la dudad He Caracas A ptímer 
congreso, compuesto de los rópredentlinrtc^ de laÍB provincias 

Mbreff de Venezuela.- • • • • • 

^ * ' '2. de4d21. * Iturbide proclama en Iguala elplaii de in- 
dependencia mejicanay i -jura sostenerlo con *el. ejérziio tri- 
g^rante. 

4. ....,.....,»»..»..;..,;♦.. ..,«.*.* 

6 .....,.•....*,.•. *••-.••.**.* 

-/• '••"• ««%-*«« v^» 0^0 ««4 ^4 IV •• 4. «4 • • •'««•I» • i4 «é i* • • • 

S^delSSñ. Mk Mdn^oe^ preódenlje de loi^ fSstados*- 
UWido&diB k Af&rftíea d^lnorte) ditíje un mens^e al seAar 
do i a la cámara de representantes, recomendwdo que éc 
veconozca. la independencia . de . los nuevxia estados Atneri- 

eanos.* ' 

. . 8.^ de.lS23.. Se.conclnye. en. BueuosrAires .do tfSitado 
de «Miiistad i alianza entra aquel gobierno i. el de Colonia. 

d» de 1832. La eámara de itfM^esentantes de los £sta* 
do6 U«idos de Im Aniériéa del norte rebudv^ que se teco* 
nozca la independencia de los nuevos estados americano8> 

la V.4^ ..^*4%*..4.»..WO.*.»>; 

11 de 1815. £1 jeneral español D. Jttaki RaiiMréa dfh 
rh>ta cooqiliitumnte en la batsdk de IJmitchiH éd^pehiMO Pu- 
nmo^oa^ que babki enbrbólado el ^tandarte de la isfd^en^ 
denda de «u pairia* 

11 de td&a. M gobiemp de Colombia Cereta la adr 



220 FASTOS AMERICANOS» 

misión de los indígena» en los seminarios para proporcio- 
narles el benefizio de la instrucción ; i manda que se lesansd- 
lie en ellos de los fondos páblicos^ a causa de su miseria. 

13. de 1740* El almirante infles Yéf non Be«apodera de 
Fortobeló, i Ib arruina. - - - ... 

14. de 1814. La lejislatüí^ de la provincia de Carmena 
ordena crear un archivo públido, en que se rejistren loé 
nombres i grandes liecbos dé los ciudadanos que se distin- 
guieren en la carrera de la independencia. 

15 ,. .....••. 

16. ..•..•.-..•. 

17.. .................i-... 

18 de 1812. El intendente de Tarma^ González Prada, 
habiendo recibido auxilios de Lbna, ataca a los insurrecciona- 
dos de.HoanuQO junto al puente de Ambo, los bate, .^ntra 
después en Huanuco ain. c^09icion, i sofoca en su principio 
la insurrección, que amenazaba estenderse. 

19. de 1818. El ejérzito unido, arjentino i chileno^ 
8orpren(fido por el jeneral espafiol Oborío 'en Ctmefaa-Rayada 
alavor de las sombras de la ^oche, se dispersa sin haber 
•ido v8nzido. 

20 • 

2U. 

22.. ...., 

23....... 

24. de 1813* l<a asamblea nacional de las provincias 
del Rio de la Rata declara estinguido el tribunal de )a inqui- 
sición. , , .. 

25 de 1816. Instálase en la,ciudad 4e San Migmi del 
Tucuman el eongveao constituyente de laa provecía»; unidas 
del Bio de la Hala. 

26. de 1812. Acaezió en Venezuela un' te^emoto, de 
4 a 5 de la tarde, que duró P 15'^ Las cili&kdes de Gí^tén 
cas, Mérida i la Guaira fueron considerablemente destrui- 
das : Barquisimeto, San Felipe i otras, sufiieron infinito. 



FASTOa AMBBICANOS. 231 

Veinte mil persona» perezieron en aquel dia calamitoso, que 
taiito contribuyó ademas a la sojuzgacion de aquel pais por 
las tropas españolas. 

^''•'•. ?..• f( • • * •. • • * *.* * * *¡. * U*.* .* • • • *,**** * * * * * ' */ * * * * 
28 

29 4e 1825, El j^^ei^al Suoíe ei>tra,en la ciudad.de Po- 
tqsíj^ evacuada^ el d^a antes J^pr el [¡érfido español Olañeta. 

30 de liB25« £1 coronel D. Carlos Medina-Celi pro- 
clama con la tropa de.su m^vndo la independencia de Chichas 
(república Bolívia), no ostante la inmediación del jeneral 
español Olañeta» 

31 



XV .-^Comparación de las grandes dímsiones polttieoé se^ 
gun el orden de su estermon respectiva* 

fLas poblaciones se refieren al año 1821 poco mas o menos.) 

(Ettte tobla «8 iamda éel.Tapm XI». e4ic» Svq, de IfL ll^l^pf Histórica 
^d Viíjede Homjboldt» pa^. 55 i sigg. Las partidas que lleyan la señal * 

son de los editores del Repertorio.) 

■ Ler> nár. tuad. é9 
20 al gndo. 

ÁMéaiCA, desde el cabo de Hornos basta el paralelo 
del estrecho de Melvihe» i del cabo Barrow (com- 
prendiendo las Antillas i Terráúovti) • • . 1,1869930 

Población, 34,284,000. Pür legua marina cuadrada 29. 

Imperio Ruso • 6l6,ooe 

Población, 54,ooo,ooo. Por legua cuadrada^ 87» 
América Septentrional, desde la estremidad sud- 
cniti del ismo de Panamá basta los 68** de latitud 
berctt), (solo la parte contúieiital sin las An- 
tillas) 607,337 

Población, 19;6^,oqo. Por legna cuadrada, 32. 
Amébica Meridional, al«ar delismo de Panamá 

(sin las. Antillas) •••••• 57 1 ,3oo 

Población, l2,161,ooo. Por legua cuadrada, 21: 



Lee. 1 



Le|. mar. cuad. de 



Rusia Aiiatica» tomando por limite ocoideotal el 

Kara, los montes Urales, i el Jaik. • • 465^000 

Población, 3,ooo,ooo. Por legua cnadrada, 4. 
ÍmpÉrio Cbino, comprendiéndolas nuevas posesiones 

oqcident^es de Taschkéot, Kokan i Kogeñd. /. . ' 463,2oo 
Población, 175,000,000? Por legua cuadl-ada, 377. 
Hispano-América, comprendiendo las islas. ....... 37 1)400 

Población, l0,785,ooo. Por legua cuadrada, 45. 

EUROPA, hasta los montos Urales. >....•> 3o4,7oo 

Peblaoíon, I05,ooo,oee. Por legua oiíadrada, 699. 
Brasil »fi7,Q00 

Población» 4>ooo,M>o« P.or le^iia.Quadrad^» i^« ^ 

ANaL^^vÁMÉRicA Septentrional, cuyos ^0 157,000 

1. m« c. son paises enteramente silvestres i yermos 
(Labrador, Nueva Gales, septentrional i meridio- 
nal). ...«.•• ; 2(T5,^)od, 

Población, 6^,000, sin contar los indios independientes. 
^sTABos Unidos p^ A^<^^0'A>iÉiticA» entre las 

costas de los dos mares Atlántico i Pazifíco» • . . . . l74,3oo 
Población, lo,d2o,ooo. Por lejana cuadrada, 58* 
Rusia Europea^ basta el üral, comprendiendo Polo- 
nia i Fiplandia , l5o,4oo 

Población, 5d,ooo,ooo. Por legua cuadrada, 345. 

China, propiamente dicha ' 1^8,óoo 

Población, 15o,ooo,ooo. Por legua cuadrada^ 1172. 

fiuEN os- A) RES, él territorio del antiguó vireinato .... 1 26,800 

Población, 2,3oo,ooo.* Por legua cuadrada, 18. 

Península dé la* India' (fndostan) 109,200 

La India británica con los paires protejidos com- 
prende 90^100 leguas cuadradas i 73 millones 
de población. 






» ■ 



pl If' I ** ' 



• * * 

* Haa1u>14t ba nioptadé el mínimo posible de poUádon, i cree qne la de 
todo el territorio M rire^ale^toite» de 1« desm^mbraoton de la Aaiida Oiioatal 
por Ips portugueses, i del Parag^ai por eldqcti^ fxvtifilf^ oeM^ p^jb^bilisi- 
mamente d^ ^50P,000 alm^w. 



» 



^ 



Leg.mar.cuad.de 
30 al grado. 

P9blaciou totfil, ioii,W)o,flíQpK Porl, e.93&. 

i^ISISIPI* «f f f f^.f ; f • f f y f A « ^ » • •. ^ f íf ••#•«« <i «k* ^^ • ' 0W|OPP 

Poblawiiit ?^4»^39 j inoliiy^dp.líw HMÜoSy S7Mw>* 

Ppi- legna pu^dr^ía,. .4. r 

^MÉJICO I Q47ATi:^lAi#A-*-«»-**-«««.f ,»•»••••»«< 9^00 
Población, .8,4pp,qpo, Ppf J^gua c^^drada,^^ 9.9. 

Población, 2,7B5,ppp. . ,Ppr l^gn^. 99^41:^4^,. 39. 
India Bri'^Xd^k^a, .»,...• •f ,«. ^ . , ,,^, e^t . ...... t • 90,loo 

PoljlAPWq» 79,Qoo^p09-. Ppr. logq^ puadr^d^^ 3.1 P, 

Po9e9i<wi9s 4€i la Coimpa^í*, ¡(laft tire^ prQ»d,piuíft¥(, . 
COI» lap pro?iqcias ^HQ?ap0ye^e CQnqwsftard^^) 5 
ár€a4ga2oo, leguas cií44i^add«, Población» S^| 
ii|i|)oQe^; por l^ua cuadrad», lU8. 

Paises bajo 1?^ proteccjoa de la C^mpa&ia ; áreji 
4o,doo, lpg^as,p^adr?^4a«. PoW^ciw* 17i mil- 
lones, por legua cua4nida, 4ií8# 
Estados-UniHo)! ps AV0^OrAUÁU^A 4I¿ íft J>^l* 

MisisiPi M4..^ 77»79Q 

PobJapipQ,. j9U4P4»PPP* .?Qr. logqa. «U%dl»d$, J91, 

* MÉJlpO» • • • í • p f t ? f I ••»•>•>••.«• t • í í t V ♦ ^* «« A'ft .75,830 

PERU»«f'« ^, • • • • I» 1 ;^ ^.jífl^^j» » , % • • tif(«i^tB^ •/• »er4»* 4lj400 

Ppblacio4> U4PP,aQcu. . Fpjr.lpgjiaí<wadrftd^, 94. í 

SuECiA.i N9fti79^4f*M5*i9%«* t f F». ♦. .,f.^,** , 39)100 
Población, 3,55o,ooo. Por legua cuadrada, 90. 

* BOLITIA o ALTO PeEÚ 37,02o 

Población, 1,300,000. Per legua cuadrada, 35.+ 

Venezuela, la antigua capitanía jeaeral 3áj7oo 

Población, 765,6oo, Por legua cuadrada, 23. 



' - n 



* Hmn^ol^t, Vojfage, tom, IZ, p^^, 157; (ed. 8vo.) 

t Humboldt, Voyagey tom. IX. pag. 229, i tom. XI, pag. 88. 



994 , DITISlMTlBft JfibOtTÍFICAS 

Let. mar. coad. de 
io al gradu. 

MoKARQUil AuStRtACA '. ••'••.••; ' 91,^00 

Pobldciofly 99,000,000» Por le^ua cuadrada, 1594. 
PehÍnsulá Ibwa; (Gqm&a i Portugal) .'. l8,15o 

Población, 14'y6l9,ooo. Por legua cuadrada, 8o5. 
Frahcia, con la ida de (%rcég:a. •*••.•#•.••*••;.• l7,loó 

Pobtacroiiy do,6li?,ooo. Por legua cuadrada, 17do. 

^ GbATBMALA «... ' 16,740 

Población, 1, 600,000. P6r legua cuadrada» 95.* 

España 15,000 

Población, ll,440,ooo. Por legua cuadrada, 763, 

Chilb 14,3pp 

Población, 1,100,000. Por legua cuadrada, 76«f 

Italia io,94o 

Población, 9b,l6o,ooo. Por legua cuadrada, 1967« 
Rbivo UiriDO DE LA Gran Bretaña b Irlanda.» • 10,000 
PoMaciota, 91,900,800. Por legua cuadrada, 9*1 9o. 
Inglaterra, con el principado dé Gales, área 484o, 
población, 19,918,500. P6r legua cuadrada, 9594. 

Escocia con sus islas, área 947o, población, 
9,135,300, por legua cuadrada, 864. 

Irlanda, área 9690, población 6,847,ooo, por legua 
cuadrada^ 9545«!¡; 

MOMARQUÍA PrUSIAKA • 8,900. 

Población, 1 1 ,663,ooo. Por legua cuadrada, 1311* 

Archipiílao4^ d« la« Antillas. • 8,300 

Población, 9,5oo,ooo. Por legua cuadrada, 3o 1. 

Estado DB YtRjriNf A • 5,400 

Poblacioa, 1,065,000. Por legua cuadrada, 197. 



• Humboldt, Va$aff9f tom. IX,pag. 157, 

f Molina ez^ieró enormemeote el área de Q^Vít^ dándole ,49^ooo ]e|^^ 
mar. cnad. Sa mapa emancha del modo mas arbitrario la rejion inferior de 
Chile. Hamboldt, Voyage^ tom. XI, pag^. 63. 

\ La población de Inglaterra, segnn el censo de 1377, era de 2,3oo,ooo. 
Londres tenia entonces solo 35,ooo almas. En 1801, la población de Ja Gran- 
Bretaña subia a 10,942,642; en 1811, a 12,596,803$ en 1821, a 14,353,8oo 
b. pag. 64. 



» ' / » 



Leg. mar. cuad. de 
' ;. 2© al grado. 

CarXcas, territorio de la antigua ppvinqia^ , , » •,« • , , 5,3fM> 

Población, 42q,o90u . Por legpa cuadrada 80« 
MÉJICO, territorio de la anticua iqtenden<;ia ,.••.*•» d,809 

PoblaQÍo% 1,770,000., Por legua cuadrada, 465f 
Portugal ••••••« ••••••« 3, i5o 

Población, 3,|73,oqo. Por legua cuadrada, loo7«. 
^IPTO, comprendiendo solo el paisque recibe o ha re- 
cibido las i^uaa del Nila.« • . < «....••• , i,4oo 

£1 espacio entre el mar Rojo i las Oasis líbicas 
contiene 1 l,ooo leguas cuadradafi, pero los ^ son yermos. 

Población, 2,489,ooo. Por legua cuadrada, 1777. 
Galicia, provincia de £sps^ña« ,...'. , l,ddo 

Población, l,4oo,ooo. Por legua cuadrada, lo53. 

Aragón. «,^ • * « »••••••• i,S3o 

Población, 660,000. Por legua cuadrada, 637* 
Holanda, la antigua república*** «••••••« 0oo 

Población, d,loo,ooo. , Por legua cuadrada, 233o. , 
Valencia, provincia de España ,.•«...•••••• ^4q 

Población, 1,200,000. Por legua cuadrada, 1874. . 
Departamento DEL Charenta, en Francia. *•••,. l,8g 

Población, 347,009. Por legua cuadrada, ,1865.* . . 

El siguiente cuadro comparativo es tambiert de Humbotdt, 

Reí. Hist. ioth, IX. pag. 263. 



I • I, 



Mínimos de lapMaeionen Europa*^ ^ . ^ , a 

l'or.leg.mar.cuad. 

Los 4 gobierno^ menos poblados de Ja Rusia enro{)ea, 

es a s^er Arehangel • • ' lo 

Olonez 42 

Wologda i Astrakhan • 52 

Finlandia • • • • • • • • • . ¿ • . • • • • « • 1O6 

La provincia menos poblada de España, que es Cuenca. 3 1 1 

El ducado de Luneburgo a causa délos brezales. •• 550 



^■•" 



• Este departamento i el del Menrthe ofrezen a un tiempo el término 
medio de esteiisíoii i población de todos los departamentos^e Francia, 

vol. II. 15 



226 DIVI810NKS JEaORJÍFICAS 

Por.lcgwar.cuad. 

El deparíamento menos poblado de la Francia conti- 
nental, el de bs Altos-Alpes • • • • 758 

Departamentos de Francia de población mediocre» los 

del Creusa, el Var i el Ande 1,300 

Máximos de íu-^p oblación en Amiriem* 

MASsacbusets en los . U«.« «..•••••»* 900 ^ 

H&MBacbnsets, Rbode-Island i Connecticót, . . » ^840 i 

Territorio de la antigna ialéndencia de Puebku . » ..... . 4éO . 

Territorio de la antigua íateodencía de Méjico..» ••• 46$ ) 
La provincia de Caracas síb loa Llanos. ..«•»*«*•* «i, . * ' si^g 



Población de las Antillas, *^ (a fines de 1823.J 

(Hamboldt, Relación. HiBtAríca, tom. XI, pag. 145 i tígrO 



■> 



Islas. Población total. Esciaros. 

Antillas Inglesas;.., 776,500 ' 636,8oo 

Jamaica 402,000 3'42,ooof 

Barbada ....;. ' 100,000 79,000 

Antigua 40^000 .s 1,000 

San-Cristóbal «... 2d,x>oo 19,500 

Néyi8«.... 11,600 9,000 

Granada » • . • ••,... . . « . 29»ooo 25,000 

San Vicente i Granadinas. . 28,ooo 24,000 

La Dominica 20,000 16,000 

MoBserrate •«••*..« .... 8,000 6,/k>o 



* La superfizie entera del archipiélago de las Antillas tiene cerca de 
8,3oo leguas cuadradas de 20 al grado, de que las cuatro Antillas raayoreB, 
Coba, Haití, Jamaica i Pnerto-Rico ocupan 7,2oo, que son cerca de los 7%. 
El área de la América insular equinoccial es por consiguiente la misma, con 
poca diferencia, que la de la monarqtif a pmsiataA, i dos vezes mayor que la de 
Pensihrania. Su población relativa dlñere poco de la de esta última, i e« tb- 
dayia tres vezes menor que la de Escocia. 

f £1 número de blancos se cree ser, 25,ooo, i el de la jente de color libré 
35,000; en 1817, según rejistro offzial, esclavos 343,145; en 1820, 341,812. 
9e computan liaberse introduzido en esta isla desde la conquista 85o,doo afri- 
canos. • ,'..». 



COM 

Islas. 

Is^^as Virjenes inglesas (A« 
negada, yirjen Gorda i 
Tórtola) 

Tabago •^•. 

Anguila i Barbada «««r»^» 

Trinidad 

iSanta-Lucia. 

Bahamas ^. 

Bemudas • * . • 

Haíti 

AhtiiiLás Españolas.*. 

Cuba 

Pq^rto Rico 

Antillas Fbangs»as • • 

Guadalupe i sus dependen- 
cias (Las-Santas, Maii- 
Galante, la Deseada i una 
parte de San-Ma^tm) • • • 



parapas. 


%% 


Piobliinoa to««l. 




89500* 


6,000* 


16,000 


14,009 


i^oo 

• 


i.eoof 


41,500 


$5,000$ 


l7yO00 


ISyOOO- ' 


15,500 


4V,000S 


14>5oo 


5,oooH' 


890,000 


• oeof 


925,000 


981,000 


700,000^ 


956,06o 


225,000 


95,000 


919,000 


178,000 



190yOOO 



100,000 



* Hai Mücfaa inoertidumbre. 

f RaMiHaáo poco Begmo» 

X Según el c^oso de 1811, qae se cree exactísimo, total 32,1989 j blancos, 
3,617; libres de color, 7,493; indios, 1736; esclavos, 21,143* Rejistro 
ofizlal de 1817, esclavos 25,941 ; rejistro ofizíal de 1820, esclavos, 23,537. 
Hnmboldt compata para la época presente el número de blanco^ 4,0Q0( Ubrot 
de color, 14,ooo; esclavos cerca de 24,ooo. 

§ En parte fuera de la zona tórrida. 

II En la zoDa templada bastante l^os de hm Antillas equinocciales. 

^ En 1779, total 288,803 ; en 1788, total 52o,ooo; de los coale» blancos, 
en la jmrte francesa, 4o,ooo; libertos, 28,opo; epclavos, 452,ooa. En 1819 
se daban a lá parte francesa, 50I,ooo; 48o,ooo ne^os; 2o,ooo mulatos j 
I looo blancos ; i a la parte española 135,ooo ; llo,ooo neutros i jente de color ^ 
i 25,000 bianeos. Se cree qae Haití pasa ya de 75o,ooo: 600^000 entre ne- 
gros i mulatos, i 4000 blancos en la parte francesa,. 12o^ooo entre nsgfOB i mu- 
latosy i 26,oeo^ blancos cvollos en la parte española. En la parte francesa se 
cree que el numero de mulatos llega a 24,000. El último censo ofizial da 
935,335; pero se ignora qué método jias^r^doel {jpobi^rio baitino' paca ob- 
tener un resultado exacto. Lo que se sabe de cierto es que la población creze 
allf rápidamente patrocinada por instituciones juiziosas i moderadas, 

15* 



^8 DIYISISlONfiS JÉOORÍFICAS 

Islas. PobUcion total. £»cJa?a8. 

Martinica 99.ooo 78,000 

Antillas Holandesas. 35,000 22,500 

San-Enstaquio i Saba . . . . 1 8,000 l2,ooo* 

San Martin t . . . ¿ 6,000 4,obo ' 

Curazao 1 1,000 - ^ 6,5oo 

Antillas Danesas •••• .41,000 d4,ooo 

Santa-Cruz .... • 32,000 27,000 

, San-Tomas • • 7,000 5,5oo 

San-Juan 2,500 9^300 

Antilla Sueca, San- • • • 

Bartolomé.... • 8,000 '4,oóo 

Antilla Colombiana, 

Margarita. • ld,ooo 4oo 

APÉNDICE, 

Población negra de la América continental e insular. 

(Hamboldt, R^acioü Histórica, tom. XI, pag. 160.) 

Negros Esclavos. 

Antillas , 1,090,000 

E. ü. do Anglo- América l,650,ooo 

Brasil. 1,800,000 

Estado^ dd Hispano- América 307,000 

Guayanas, inglesa, holandesa i francesa. . 200,000 



Negros esclavos 5,o47,ooo 

Negros libres. 

Haíti i las otras Antillas 87o,ooo 

E. U. de Anglo- América. 870,000 

Brasil quizá 160,000 

Estados de Hispano- América ..•.. 8o,oó¿ 

Guayanas g^ooo 

Negros libres 1,386,000 

TotaJ de negros, (escluyendo las razas mezcladas), 6,43S,ooo. 



* Siimamente dudoso. 



CQI^f RUADAS. 



m9 



XVI. — Distribución de la población en América según 

razas, cultos i lenguas. 

(UamboJdt> Relación Histdríca, jtom. XI, pag. 162 i sigg.) 

I, -^Distribución de l<zs varias razáis de hombres en la Amé" 
rica antes española^ continental e, instilar. 



ladioB. 

Méjico 3,7oOyOoo 

Guatemala 880,000 

Colombia 72o,ooo 

Perú i Chile . • l,o3o,ooo 

Buenos- Aires, con el 
Paraguai i Solivia*, l,2oo,ooo 
Cuba i Puerto-Rico . • 



Blancos. i Negros. 
1,230,000 



7,530,000 



280,000 
642,000 
465,000 

I 

32o,ooo 

339,000 



^ 387, 



,000 



/ 



3,276,000 



389,000 
776,000 



Razas ttíSstás. 
],86o,oob ' 
• 400^000 
l|25a/>oo • 

85dyO0O 

742,000 
197,000 

5,328,000 



Total ...•;. 16,910,000 

2. ^Distribución de las razas en toda la América conti- 
nental e insular. 



Blancos. 

Hispano- América .. 3,276,ooo 

Antillas (sin Cuba, 
Puerto-Rico i Mar- 
garita) » 14e,ooo 

Brasil 920,000 

E. U. de ^glo-Amé- 
rica 8,575,000 

Canadá 55o,ooo 

Goayanas ingle8a,ho- 
landesa i francesa. lo,ooo 



Indiosr 
7,530,000 



260,000 



Total 13,471,000 

Indios independientes, de la América- 
Septentrional 400,000 

de la América Meridional . . . 42o,ooo 



Negros. 
776,000 



1,571,000 
1^960,000 

1,920,000 



206,000 



Razas mistas. 
5,328,000 



190,000 
890,000 



6,433,000 



2o,ooo 



6,428,000 



Total.... 8,61o,ooo 
De cien habitantes de América los 38 son blancos, los 25 
indios los 19 negros, i los 18 pertenezca a las razas mistas de 
mulatos, mestizos, zambos, &c. 



230 



DIVIftlX^KBS #Be«te>ÍFICA8 



3.*^La pMádon de América dütribuida según los cultos. 

(Hmnboldty R^don Histérica, tom.XI, pa^. 168, i stg|r.) 



Ofttólicos. 
H^pdno-ABiérica contíaeotal •• UiJ»9lk^mK 

Brasil f ». ...., ifiooyopo 

£. U. de Anglo- América, Bi^o* 
, CftMidá, i Goay^&a frioicesa.. &37,ooo 
CaiMÜk ingles, nseya Escocia^ 

iAbrador 

Haltíb Apellas francesas es- 

(«ñolas i colombiana... .,.. 1,964,ooq 
Gnayanas inglesa i holandesa . . 

AtttíUasieglesas 

ABtiUas holandesas, danesas, 

etc 

Indios independientes 



Protestantes. 



Total 22,480,000 



10,29ft,ooo 
980,000 

220,000 
7779000 

84,ooo 
11,636,000 



Paganos. 



82o,ooo 



82o,ooo 



4. — Prep&iiderencia de las lengtms en el Nuevo'Mu7ido. 

(Humboldt, Voyagc, tom. XI, pag. i sigg.) 

•Lengua inglesa. 

Estados-Unidos de Anglo- América; . . . lo^95»ooo 
Alto Canadi, Nueva Escocia, . Nueva 

Brunswick, . . * 260,000 

Antillas i Guays^a inglesa. 862,000 



idbi 



Lengua castellana. 

Hispano-América. 

Blancos • » , . 3,276,000 

Indios. • . ^ • . . . « ^ . « • 1,000,000 

Negros i razas 'mistas .... ,...,. 6, lo4,ooo 

Parte española de Halti i24,ooo 



11,647,000 



^■*i 



Ni«MH 



l«»5o4,ooo 



Lenguas indias. 
Hispano-América i Brasil, compren- 
diendo las tribus independientes. . 

Lengua portuguesa. 



Brasil 



7,5f5,ooo 



3,74o',^ 



Lengua francesa. 

Harth ...w. <.«•«*••...•• «».....• 696,000 

Antillas fr^ocests, Luisiaótt, i Qiiaya- 

na francesa . • •••• 856,000 

Bajo-Canadá, i algunas tribus de indios 

kidependientes • • . ¡ • •••••• 89o,ooo 

■ ■ ■ ■ 1,242,000 

Lenguas holandesa^ da7iesa, sueca i rusa. 

Antillas. ••••« •••'. ..,• 84,ooo 

Guayana • 1 179000 

Rusos de la costa N, O l5,ooo 

— — 216,000 



Totalt**. ...«* 34,942,000 



l^W..'^ Apuntes para la historia de Chite durante los go^ 
biemos de los jenerales Osoriú i Marcój sacados de una^ 
obra que aoaba de publicarse intíiulada : 

^' El Chileno consolado en los presidios, o filosofía de 
la relijion 3 memorias de mis trabsyos i reflexiones : por 
Don Juan EctA&a. Londres^ 1826, 2 tomos en 12mo. 

No somos del modo de pensar de aquellos que, por una 
delicadeza escesiva, querrian echar tierra a las crueldades^ 
tndciones i crímenes de toda especie, que haa señalado 
la huella de los ^émtos realistas en Am^cic^. O .110 debe 
escribirse la historia de las reyolucipoes, o debe «soóbírse 
sin reticencias bí paliativos, que apenas 1q dejarían el nom* 
bre de tal, i la harían ppco apropósito para la instrucción i 
el ejemplo, primer objeto que debe proponerse el histCHÍa- 
dor. La exacta i completa: verdad es mas necesaria que 
«n otras en aquellas pajinas de la historia, en que se nos 
^P^entala lucha de los dos, principios del bien i ddlmal, 
la tiranía i la libertad^ que llaman cada cual en su ayuda todas 



33B ' BJU CHIJUBMO e0M6Ol44kDO* 

Ia8 pasiones^ i despide;»» cob asombros» i terrible eiier}ía 
todas las fecoJitadcs 4el alma» Ea estas graodea crisis de 
los destiQos de los (ueblps J^i^ . ea imrtnictivo^ tod<> tiene 
importancia. $i por dosgr^qi^ unoi de lo», do» pactido^ Ue^vii 
la demencia del org«lla irritado hasta d punto 4e olvidar 
su propio interés por oonttntarsttveBgamiai si haícf pro- 
fesión declarada de la perfidia» ai no respeta las reglaa.qne.. 
entre los pueblos civilizados mitigan los borrores de la; 
guerra 5 ¿se u*redrar& la historia de r^tcat^a este partido 
con sus verdaderos colores ? {No convendrá a los pueblos 
que aun están espuestos a sus ataques conozerie a fondo ? 
¿No será en pro de la humanidad entera que los nombres 
de estos grandes malhechores pasen a la posteridad tiznados 
con la infamia i la detestación que merezen^ mayormente 
siendo este demasiadas vezes el único castigo que no les es 
posible evadir ? 

Tampoco somos de aquellos que comprenden en el odio 
que solo se debe al delito i al delincuente todos los indi- 
viduos de una nazion i todas las cosas pertenezientes a 
ella. A pesar de la conducta observada por los jefes i tropas 
de Espam en América, reconozemos en el carácter es^ 
panol prendas estimables, que coadyuvadas por buenas 
instituciones políticas, le harian volver a brillar en, d 
mundo, i con un lustre talvez mas puro que el de sus glor- 
ias pasadas. 

La obra que tenemos delante pudiera dar motivó de 
temer qlie esta época se halla todavía algo lejos. Escrita 
o preparada en el prendió de la isla de Jüan-Fernandéz, a 
que su sabio i virtuoso autor fué confinado con otros dis- 
'tinguidoB patriotas de Chile, durante los gobiernos de Osorio 
i Marcó, contiene anécdotas i cuadros históricos relativos a 
esta temporada desastrosa, algunos verdaderamento horri- 
bles. Allí encontramos el mismo sistema de crueldad su* 
perflua, las mismas escenas de incauta confianza por una 
parte i alevosos perjurios por otra, la misma estolidez de 
pretender afirmar sobre el odio i la execración pública una 



dbmiaachm TQiiiosa,-ieli]iifl«n6<ire9dltado qoe'en las demás 
psiirteg de Airiérica : -h ^livérsi^ del ^dér-esj^oSel. ' 

- Pero él objeto del' ehiténtí; eomo'lo A^iflfttiá él tftulo; 
es principalmente reHjioboi mtffal. El» áratar, al paso '^üé 
describe los p&de2ii¿ieiitoA de su^ destietto^ i ks calamidades' 
que aflijen a su patria, pone en boca de un personaje ima^ 
jinario, llamado Adeodato, una serie de reflexiones dirijidaá 
amostrarlos conspelos con que la relijion brinda aí albia 
aunen medio de* las majrores adversidades. Esto ocupa la 
mayor parte déla obra^ i se haze bastante recomendable 
por la piedad i la cristiana filosofía con que está escrito; 
pero rézelamos balle^ücho ménós lectores que las noticias 
históricas, a que ceñiremos nuestros estraétós. 

Empezaremos por la relación dé algunos sucesos que 
ocurrieron en la batalla de Rancágna/ ^tüé obtuvo 'sobre loS 

« 

patriotas el jeneral Osorio, i le valió la ocupación dé lá 
capital. " Todo el contesto literal de ella (dize el editor de 
las Memorias^ que es el sr. don Mariano EgaSa, hijo del 
autor i al presente ministro plenipotenciario de Chile en 
Lidndres) se comprobó después jurídicamente en informa- 
cion tomada ante los m^istrados de Rancagua^ en 10 de oc- 
tubre de I8I79 siendo testigos los europeos vecinos de 
aquella ciudad» i los prelados de las rel^iones.'^ Existe en 
poder del editor testimonio de ella. 

+ r 

* f *^ 

^* JLa* balaBa i toma do Baacagoa,'' (tales son . las palabras 
qne dou Juan Egaaa pone enjbooitde 4m respetaMe/eoleiiásIiea 
que pr^^oció estos hectiQs) f< será im mqpuowitp/le)^ atros^dadde. 
que es capaz el. corroa bumano. , Spldados rendidos» ciudadanos, 
pazifíc<^, mujeres» ancianos. i ninas, fueron destrozados ^el pipdo 
mas impío i aun sacrilego ; i yo no puedo recordar sin hprrinr» 
que estando al lado del jeneral» después de asistir al Te Deum de 
su yictoria» cuando se hallaba rodeado de muchos ofíziales, corrió 
un infeliz a abrazarse de sus pies para evitar el cuchillo de un 
soldado que le perseguía» i le atravesó allí mismo : i que un ino- 
cetate ni&o de diez años» qae siendo mudo de nazimiento» hincado de 



884 ■&« KÍBMMmo .eOHSOLAJMI. 

rodWts elevaba las mams m Ja.aclitiidl tñ$B tíenMt i es^ffeBÍT*, 
íaé degollado en eí^ poBtm». <2iuuMfe me ixmdii^úai d^ U ^acaris- 
tia, Bis apresadores eatraro&ea la.ii6^ida ú/A eaJ»aUero D» N • , • . 
que §e bdlaba enferoiOy^a quien 3ra otros. soldados hatiian saqiieado 
i obligado a entregar hasta el idKnero que tenia enterradoi a fuerza 
de amenazas i atrozes vejadiBes» Salieren estos» i el infeliz no 
podía moTerse del lecbe cuando llegó nuestra escolta, que le 
ejdjia también dinero : manifestó con lágrimas i temblores que 
todo' lo habían tomado sus tnmpafiearos; entonces un soldado (que 
para mi será siempre ia imájen de la atrozidad, i la idea mas 
tompleta délas ftiria^, hiriéndole con el sable, le sai;ó arrastcan- 
do» le tendió en el suelo, i aíhnBáodele la cabeza «obre 4Í umbsial 
de la puerta, eon serena Maldad^ i una di6iuilt,iil «Ktrema (poi^ve 
el sable maltrataido ida yi»il calidad na podia cQrtar)« f«ié pppe* a 
poco cortándole las yértebras del eudlo hasta dcjarie d^^ollado. 
Encerrado yo en fin en na calabozo con otros sacerdotes i se- 
glares, entró un piquete, i nos hizo hincar de rodillas para fusi- 
lamos : en esta anguatia pude correr al <^bial de guardia, que 
nos preservó i aun reforzó la tropa de nuestra custodia. Bien no-* 
toriasson las crueldades practicadas con el ilustre Cuevas^que yo 
no estuve al alcanzo de ver. Un militar nuestro me refirió que 
abrían o degollaban las criaturas de pecho a protesto de que no 
fuesen insurjentes si cYedan. Jeneralmente el fainearse de ro- 
diflas los rendidos a implorar nriaeríeoiidia, o postrarse los padres 
con SUS' tiernos* hijos en los brazos, era como la^ orden invMahle 
de pasarlos a cuchillo. 

12. ^' Recojieron en una casa-hospited todos los heridos i 
moríbundos, a la que pmieivn guardias, i a* les dos;4ias de lá ba- 
talla, yv -serenos i triw^ti^etr, tuvieron la ftnrefetdad decentar íq^ 
das las puertas, idoblarlasgvafdiaa paraqne ninguno esoapase : 
asi pusieron- fuego al edifizio, complaziéfidose en loa horriblee 
álarídoston que aquellos inMiees' pedían ser degoUados,^ siquiera 
por compasión, para no morír abrasados. Aun -despueSi-de al- 
gunos dias, vi yo manos asidas a las rejos «de hserro, ^e s^Mura- 
ÚBM del «tronco del cuerpo, convertí ya en cenizas, manüestaban 
el esfuerzo i agonia con que los moribundos se empeñaban en evi- 
tar la muerte, venziendo aquellos hierres. 

iS« ** £l]os incendiaron aun las mismas casas de su ak^ja- 



Meréeé,%'pMímt» ^e pi9i$ttdioMpraI.ctÉqq«^«k#i& iagré> fMin- 

t9ái^,\^'^ktfítétm i fmAütmni&rieiMviiiié» M-etta^a^ctMlto^ iJm- 
«fféMctla trángiti^^i ^09 r«üM¿aáva% «■qvéwwi «oMÉat fiOjrm- 
ineMis,^tl»tw^s«gHkéM» 1 «tOia 'pava «I «««llaf piápaimii-iMniaE!. 
AiH>fbá neeeiBdd0.4iicí^yÉ«adD j^^ fiMKttaft «»a»Modoto «Bf iq¡mo 
para f«»ikrte; les^waní^tese-éa pu$e»t€^ » en •^aa. .eaoataba aar 

«Ml)ft<^d^ée^ la-santMfaá^ij^ €^¿ ISoM^, ie^oeacU^n^ «a** 
grai^ 4idi altar, 'ioaottáfndela porque era ti^'4>if^aK patif iol0. 
Vn yfélis; éon laEt agwiias da la muerte» se asía de la estatna de 
Mam «antisoBa, i ameaietieiidD a «aWaaea ee^rix^aUa» decían: 
imi püfrioi0er§s tík eúm» ^sta^irjeni. En las labarp^ks batían 
alarde de temar üeores en los vasos sagrados." 

r4. ** 9tto' lá e ao a na -BMgfiwmMe en es4a ^glerisa fo^^ <ine 
<^iafliéie la Suelte 80ptae«iteiha|)on»tDdi^'pai|^ fondas 

lÉas béri^roaaSy'iiio^liaQan^otrO'irQQamoJas dtiHi^racáado^i eape- 
tiaiaietttte' nifíés^ mávfoíitBf :mdmáÉikim i vMMoa ^ anuiaBCH^: i -pa- 
«ifisoB, qae^Hxijersear^ks'tefiqpítos^ c^mfi ba.'di<d|í»9'6Qiir|^^«B 
medvo de la mórlaMiiriitaaioa Jí|iiejBe^aQbraii0JiA* . (^opfi^sof^^ 
jaittis^faé visto, leüo^m.idisHiiado ft'lmiai} im» Me» mas iMiigiista 
i «ÜM'a^ble'fdel 'ako i^v»diiBÉfaiiao%«e tía»e larpeiijkm sebr^ nm^^txw 
«toatanei?, "^iil "^insinanasesí tea» / ardíeatoa^ ri rendid^^ i^e * los -de 
aifuetlas álauís atribiAsdiémas. . ÜuoúnadK^ i^Hta4»«irróai|lo 4d 
J^wwiyMÍ'9mmik0aik4»i tf«lfibv)B«tdeiidefas^Jvi9ti0raba> fma b«^ 
imáfen de üiluw^MniMflm :rmñ- tevMarr jeneoal «tjne-llpgf^ a 
ÍBBtuáiimsr ios altarea t ndía» émi» aer^Mmn iteCi^íMo^ ^^q^ftis 
ttenias donadlas, nmos caú a^oBÍsantes, mvg«raa: eaibaifiaai}^ 
(que varías abortaron eñi aquellos conflictos), clamores trémolos, 
'eoihtaiiio»ipirbdáMo8^deli>4nlÍBMi«del co^azimi «i^poyoe ^e léfri- 
mas, fervorosos actos de>«tiHtríoton, i'ipeidamaiaonias, para «iMiBe- 
g^ la absoluckm sacramental de los sacerdotes reñijiados, eran 
las escenas qne se reproduzia»^entre los gritos áe loa deg<jIlados, 
o a cada ^struemló dé i^uüeria. Otrosí tomaban 4as oam)»anyias 
e instrumentos que pudiesen batzef alarde de sus -étamores, ¿dando 
aturdidas i preeifyitadas carteras pw él templo 'pai^a escap^ip^e la 



2SB BL CBlUNiO 0GSBISQl4^U>fl^ 

nraerte, iprílmban a iodafaersa: p«í^9ii^f>0iyiof»^: «xÁüa^rr^i^ 
rtva eljemeraL Yo alsaUarme «bana kiala qi«9 rompió el Utar 
donde estaba reíii|íade, tí. • • • olí Dios mío I oh iosolmoia del cor 
nuMNi hananOy aolecapazde tolerarsorpor la paoieoieia del Altí*. 
sime ! Vi^ seáor, qoeim aittitar^ maljd^e» que un d^ponio de^on^ 
dabaaoaadistíngaída jéreiiy q«B binoada de rodillaa» i al des*- 
nayane sobre la turímn, del altor,, afenas diriiia sus clamorea M 
oielo, i BUS lág^tímas i mego» a.aqvel.moBfitriia, qi^ ,•••«•«••»••. 

•'• •••w *.••.•.«••••*«.•••••*.••..••.•••••• 

BO solo a preseneia de taatos.MNTtoles aflijíidosi <8lnp del taberna 
enlo d^ Dios aaorameiitado» i al esideodor de las «bacbas^.conea*- 
gradas a en culto**' 

Apenas es menos horroroso lo sucedido en la casa ád 
valiente don Pablo Romero^ vecino de la Concepción. 

<< Hidlá&dose en sa faabitacien de campo con su esposa e hijos 
pequehoS) le asalté a> media noche una g^uerrHla de idO hombres, 
d&qmenes al forzarle las puertas, se defendió solo, a benefisio de 
a^gfnnas- armas ^ niego qne tenia pr^mractos, hasta que habiendo 
tendido algunos en d snelo, una bala enemiga traspasó el corazón 
de su tíema i aflijida espota, que hincada de' rodillas dirijia sas 
lágrimas i clamores al cielo en tan estremo conflicto. Este infeliz, 
viendo al mismo tiesipo que- le iaoooidiaban la casa por- las «uatro 
esquinas, i que sus cuatro pequeños hijos, abrazados del agoni^^ 
zante*oadáv^ de la esposa, gritaban i desfülezian sd horror del 
voraz incendio, abrió la pverta i se entregó a los im{^oa que le 
condujeron, dejando aquellos inocentes desamparados, i aiun^i'- 
tandO'con sus ligrimas los torrentes de sangre que derramaba ^ 
cuerpo de la madre.*' 

Los pásales siguientes darán alguna idea , de las penar 
4idade» del destíecro de Juán-Femandes. 

*^ Llegamos por fin a esta isla, donde no os hablaré de $u 

iQÍseria i falta de todo humano recurso, porque lo esperimentais i 

• veis que somos en esta época sus primeros pobladores ; pero acaso 

elriupon de Villagra, donde habéis j^psidido, . será de dístipjto 



temperútúéfíto úlifúQ aqixf m^titúm. Ya tPéis miesátos ranoho» 
ábieAoir todos; ks técho« ^« o) menor abrigo, i algunos am tpner^ 
taa. ' Ya nazi eo^l país mas^eAipliulo de« Amétioa, i he vivido aa 
el clima maa hiarmeso lie ia^ tierra^^ que es Chtíe : sei.natmralmsBte 
delica<lo deeiH&jilexioiiitibaáe tiampo qaa padeaco vavios ndalea 
bdbitnide» q^m smt agt^avóel fiajew , €ao9Ídataé^ pnas^t^sta iala^ 
qoe siendo el producto de alguaaampcMNi ¡neioáaiea, co|ras tümm 
tapias^ sin doday ^e maiüienon Mi^eombostion por. el iaatidíosisímo 
calor qae^e siente en los momentos de calma, -no es mas que una, 
nfilaie cfensa donde nos haMaoMS metiéos, i donde se tione a pro»» 
dijio ver una; horade sol sereno : las UuTjaa son tan oonstantes i 
repetidas, que sin contar el invierno, he visto llover vmnteá <maAro 
vezesen un dia de verano : jamas podemos alejamos con seguri« 
dad una cuadra de nuestros ranchos, ni tampoco estar en ellos 
tranquilos, porque pasando el agua sus débiles techos, padezemos 
continuas inundaciones. La constante humedad de ropa, cama, i 
cuánto nos rodea {urodiize una laxitud estrema: rara vez se puede 
hazer un rato de eperzácb, porque no lo permiten Jos uraoanea, 

inundaciones del stteio, o aguas del ctelow « 

^' Los vientoa son tan contínuos i tan te^postiioaoBi qtte, Beh 
mi inesperiencia o seiiailúlidad, yo no creique la naturaleza iuese 
tan constante en sus horrores. . En estóa días he visto efectos que 
parezian rarísimos : de un aolo ímpetu del viento, vi rolar ci 
techo delhos]^tal, qm es la imbrica mas sólida del lugtar, i caer 
vamos raneha<i ; puesto ^i el au^ plano un gmeso almofroj qtiie 
oontenia el colchón i aderezos de cama de uno de nuestros eompa^ 
ñeros, le ha volado el viento como una phtma ; i haza des días 
<pie la lancha que se hallaha en tierra plana i sin ninguna inolir 
nación distante del mar, la arrebata el viento hasta las ag«aa^ 
Es frecuente ver venir en lluvia las aguas úeü miBae suspendidas 
por los uracanes, e inundar sobre dos cuadras tierra a dentro. 
De los cerros se desgaja una llavia de pequeña piedra i arena, 
que lastima a los que sorprende. Nos acontezia al principio de 
estar aquí correr de lo interior de los ranchos temiendo tma ruina 
a cada embate del uracan. El ruido i estrémezimiento que causa 
en las noches, impide jeneralmente el sueño. Aquí no puede lle- 
gar buque sin gran peligro, porque son destrozados de los vientos, 
i ha sido frecuente a los que se mandan con víveres abonarles un 



SHi mL CÜitaMO OOMSO&ADé. 



vfdb«tMhié0lftltmFMliiila»;«fl.«»iMteiM^ precqMltéiA ton 
^«e io# — eitycft iMtoi áe é u «o ir||T paam ümir 4dl p»crt9v Esla$ 
fnnüilnilf prilirm lal adlitfiMmieimtacítttáitlMa^ 
M éíigvst» no toki proveo^ a díaoDEéiM») lÍBtr » fetcseátes ««fiei^ 
dÍMÍ«lea»«tnaÍ84Mr topger ibtsdamkr^smfltaqcift ^»Mt: que 
dkntny fM aptoM- «n ^bv iMaes éd año moSefon sm vioieneísu 
AeiBSipor esta ío^atiiDnMI^ íkksii ttfvf ktt j^i^m «cHtitttós-i 
tenrsstDMy iiBodo «riwiraMe la tontimdmioii jeilwfiores i ftatoá 
m- ms raimmf ila otaifaraeittn que tiMMálosái^MÉSB pacfa üenátír 
al «nbat^dt )m vieatos : Mato tanibk» eila mi«ná ftiecc^' i t^s;- 
totteu ba nflaido ea la lenta sorcbrr áe <|iie ^la a4olaaMii|do 
■oM<goo conpaáeróa, ea Mp6á#lilr»i)6Tt]i0i?i'^^ 

** TfnJMjo tt es|iMki íkT«ii 4a la pvoiaéf nci^ (e^csibiapL loi 
dMteüailBií ea «m «MNaoríal al paissidente de 6híle) la llegada de 
la i^fafta ngtMa pnw|«e ¥• €1; aspa. )m aiates que nos han 
«mando ea eites días desde «iieeira antemt carta; le hazemoft 
presoito qoe tb haber eoackúdo los saret^ coaneaza» ysloa aíoro 
ta% í a» ÍMÍaaa vieMkoide qvíace días ha acairado can el reslto del 
iMba 4e BnaMraa ehoaasi roiadp 4o« randios. No lenefBos ooa 
%aé Mdniüoa, poDfua posój la eatadsm de reeoí^r algunas pajas 
^an inttf dtvasieiitra.Ilegfad^) i tampoco hai uo presidaido que no^ 
aaMBUe. « <^ diria V. B¿ o e4mo to corazón podría resistirse; si 
M»ÍMa 'TÓria doa aafenaos conslípad^ por el viento, qae habié&- 
áeUmi dada aaéoNSí amanezieraa aadandi^ en la agua de que se 
4ateo»díanaaienio nuestras chozáis >. f Qué diría» si viese la 
parÉa da peacajeaaries i pctojenaríos qÉe hai aqni, cubiertos de un 
aataor por ¿cajiyi qae la^d^eíale de las tempestades, i lé mismo los 
apfarflMia JaibilaalcB ? ^ Qué, si Tiese qae para conciliar el repesó 
A na felirieilliaatey se ocupaba lá con^sa&ero sentado junto a la 
fama eapaalando tadfat la áochíe las innumerables i monstruosas ra^ 
tM qae aoa oafaraa ? { QsnÉy si Tvese a im anciano casi octojena* 
ne^arvdbatada del ciento a las cuatro de la tarde, por ir a mendi- 
gar an plato de eomida hallándose ayuno ? St cree Y. & que los 

'' ^^^■^^~^^^^— ^^~— ^^ ■ ' — ^ — ■ — ■ — ' 

• Este era un mayoraz^ro de los mas opulentos de Chüe. 



i U iMJfQtisí de^rancbift i fMiioo» i aun- aai le» liHa. k rerátenoies 
jte^^do jTA siete nm^rtos (de io» fioc^ íadúrídiifMS qm»^ son). 4c»4e 
que efttaoioft ftquL NqsDtjsas toüiiMis YeiiUeickia e nferB ao g 'de 
^u;|rf»nla. idoS'qfe h^.9(>oiad« 

f^ Y^ f^ Itrec^ quej hajlA dif smmpív algíoiui» dd'UMotfov; 
{^Q.en n(}kBibrQ d» la irelij^ i 40 la biiiankbá^ pecmitasenos 
morir coa recursos i eo díma mas templado^ paraque auxiliadas 
ea las necesidades, pueda nuestro corazcm. quedar tranquilo, consa* 
^todose únicamente a Dios en aqaellos instaales, i no perdamos 
la vida eterna i temporal." 

AseakialOB e^i la cárcel de SantiagiK 

^* Nuestro horror subió- de punto cuando la prinuera noticia 
q^e recibimos ííiéla del estrenuo, de malicia- i atr^zidad eon que los 
Talaveras (individuos del regimiento de este, nombre) ^ acababan 
de asesinar a sangre fria i en el senado la mas 43umisa tran^lir 
dad, a algunos ciudadanos que se l^aUaban presos en la, cárcel de 
Santiago. Un sajrjeoto i otros TalavQraf|.fiiyi«^on a ettx)» iin£^ 
^es, que su tropa trataba de sub^vas^e para ^yaclos^ i salvar el 
reino; i acordada esta ficción con |os. ferozea m^or Margado i 
capitán Sambruno, previnieron estos al capitán jeneral Qsorio 
que se esperaba un motin . popular ,^ i que ellos trataban de liazer 
un ejemplar sangriento*^ Qsorio^ impotente para contenerlos, por 
sus mismos desafueros, pero Ueno de remordimrientos^ como el que 
mejor conozia la perversidad de aquellos boni^res^ no tomó mas 
resolución que avisar c^ca de la n<^he al fiscal Rodríguez el 
atentado que maquinaban, estos monstruos. Entretanto ya el 
sárjente i sus soldados hablan sacado a los presos de sus calabozos, 
i reunidolos en un salón a pretesto de conferenciar con ellos el ncf 
gocio i preparar la ejecución, paraque reunidos i encerrados en 
un punto, pudiesen ser asesinados mas rápida i seguramente. 
En efecto, entraron Sambruno i Morgado capitaneando la tropa 
que sorprendió i asesinó aquellos infelizes con inaudita ferozidad^ 
de suerte que cuando Rodríguez llegó a la cárcel para contener en 
lox|ue pudiese la sanguinaria empresa, ya encontró los cadáveres 
inundados en la sangre que corría por el salón, oyéndose ánica- 



ÍMO RI* €IHiM90.C0WS0MII«é 

mente el golpe de lo» cnerpei yie afri¿iihiHifEWiáoÍBi w i éwi c a¿ 
rríba de kg galerias; i solo pudo kBpedir.otr«i*ei»pi%aa -wni mam 
atroB» pues no eonientog con lo ejecHteéo; toman preporadoe i 'oeía 
obleiainuidioe cedidones para fií arica en loe* puntos páUicoa ^ la 
cuidad, oonTidandoal pueht#a^u« coneurneeé abrioiiirreéion,'ei»n 
ánimo de degollar a €iiairt08í la earioaídad^ la^ «or|n-eia¿ o* ctdas^o 
de libertarse de-la opresión^ lea hnkiese entÍBnJUd6 a MAir f» ^laé 
caUes.* 



• \ 



1 ». 



Conducta atroz del préndente Mftrcó deV Pont en Chf6éi 

« EL primer ruido que escucbamog « la raaiMia, ^lé ^ éi 
tamborea i pregones con que se pufili^ban varíes bandos mffnaoá 
que habian sido promulgados en la capital» i se rqpartieroa en todaa 
las jurisdicciones del reino paraque fuesen igualmente proclama* 
dos. Confieso que sobre todos me conturbó i aflijió el del 1^2 de 
enero de 1816, que quiso la casualidad se pregonase a la puerta de 
mi ehoza>. i era reduzido a dos objetos : primero, contra los que 
tuviesen alguna "relación con Buenos-Aires, diesen ideas áe las 
Iteraciones del gobierno de Chile, o acensuasen infidelidad. o de- 
serción : segundo, paraque todos entregasen las amas que tuvie-^ 
sen. Las espreriones que mas me oinimieron, fueron la» si^ 
guientes. 

** Declaro que cualquiera que fuese aprendido o descubierto 
en este empeSo fde deserción^ o revelar las operucionew del 
gobierno, etcj aunque sea por un testigo menos idóneo, es ^cota- 
prendido en la pena de horca o pasado por las armas i confisca- 
cionde bienes, que sufrirá sin juizio ni sumario, igualmente que el 
que, si fuese noble, dé acojida o proteja la deserción. Ultima^ 
mente, siendo no menos indispensable para la defensa del reino el 
acopio de armas, i teniendo entendido que las hai en la ciudad, 
los arrabales i haziendas de campo en número considerable 
mando a todo transeúnte, estante i habitante que las tuviese^» a«íaa 
de la clase i condición que fuesen, o bien fusiles, escopetas,, cara- 
binas, trabucos, pistolas, sables, espadas, dagas o bastones, j^^ 



* La parte última de esta relación es espuesta por el mismo fiscal dr. Ro^ 
drigoez. 



ka pNdétíim'ú etíti^g^en áétitté á& tértero diá en el páf qué dd 
reajovo^ tde^iMlléHa'drl comandante; ayudante i demás -sujetos 
^p» flMÜHwé^'tineiies Ucf^üfáv taaoii de riftisdttefites, mai^^ts* i 
«fefirfetpara derdlveílas a «dMbWo^ tiempo, bajo el mas set^ro 
«f^roibkmttto qve hmgú en efiíte partiwtltfr, dé qne si ^ejigtsrarfa 
« «aria pasado el tériilhid |Mr€^jád€í por él HéRor sárjente mayor 
interina M tejlnléfilo déTafarera I>. VióentéSambrraio, comi- 
sionado para ello (sin duda se especificó en el bando este himbre 
por ser de los mas horribles que quedarán en la historia de las 
a«ro¿k¿a€fei «í^ CAiVtf)^ aé Aalkre arma aignna de laa compren- 
didas en este bando, sin mas juizio ni snstanciacion, será aerea- 
do o ptatfdfiT p<Hr tos airmas, t embargados sus bienes para^ la real 
fc«««oda i déttttnctahté en la parte que le toque, sin esceptuarsé dé 
ett* pena ks cómplices en la ocultación, ni aun las mujereb mis- 
w«, las que no serán oidas por acciones ni éscepciones como 
eómfdicés en el delito. El gobierno que cree por este medio justo 
i prudente sostener la seguridad pública e individual, no espeta 
que baya un solo' individuó que arrastrado de falsas i débiles 
«©eoteias, se esponga a dudar el cumplimiento de esta órdén, por- 
qw conservaré con nervio i éficazia su observancia, dándole e^ 
Ikno que deben tener las que con serio i maduro' acuwdo se san- 
cionan como Ja pi^seúté, babiendo tomado (como be procurado) 
tales medios, que ni dejen ilusorios mis decretos, ni sin castigo sus 
wfracciones. 

** Cualquiera estrañará que cumplido entonces casi año i 
Bwdio de la pazifíca posesión del reino, i no babiéndose esperimen- 
tado el menor movimiento, i sí la mas sumisa i abatida servidum- 
bre, se espidan estas órdenes de sangre al mismo tiempo que to- 
das las gazetas se ven llenas de relaciones de fiestas i saraos. 

** Lo mas sensible era considerar la jeneralidad i complica- 
ción dé resentimientos que habían causado, no solo tres años de 
revolución en Chile, sino los saqueos, despojos i apropiaciones de 
bienes que se verificaban en el año i medio de su ocupación, que 
por consiguieítte era difícil que persona alguna de los patriotas, 
justa o injustamente dejase de tener algún enemigo fuerte i ca- 
pital. Ahora pues, declarándose en este bando, no en secreto i 
para conozimiento de los juezes, sino a pregón público, i ofrezien- 

do ceder los bienes del acusado a cualquier testigo, aunque tuviese 
voL. II. 16 



qoiKlenar a jvm^rte i confiscajcion, i qu/e-para la apli^i^m 4» tak 
pena BO 8e a^jia, no díge j^o^ pero ai sú|«&eia ««nam» era. 
ponor la vida' de todos estoainlelB^s ^ «1 ped«r i én la codiiüae^ 
Ó0 vm ei»f*iifo^ é$ w fameüoie^ ha efit^va» iii]^«H4pi4^ no ma»^ 
b é ai pflp ii «anliwr^ que qawisse, puet na ik^q lianHaiba un ieatigo^ 
(cosa n|a^i|¡¡k^, ^piaa lo qae «a- paor, el que HnMe «aas il^al í ( 
rug p e UiMÍu » í <%ia4 aflípetp«6« pa^ V»% padr^» la» < iii |)wwr» i t«i0ir 
l9(| qa# ^evMm alM ' f^íüaa» i q^ afliecíoi^p»m cadft^íiifhíídafKi! 

poiF'4 j^QiBiva hamtDOv en. tpdaa li^proampinM^iiQ» i bfifnwe%< do, laj ^ 
gnNTiflk Ipp^imim^ dpgo, de^sjUa^i^p^piii pov^u^tdeiiIiiirfM^^ 
qiat a^Uaano.Sj&lasla^ daoir^ aaaqji^ taTÍ^eaiiapcioiiff^OTaA^: 
cep9i(0|ie9i[ue proponer^ i qw sia la, mtiof^ wm^wriitrUm m jjaim'> 
seria aoreada toda perpoaa. acosfula ; ai, ^ff^ i^trup^ o itlgttii^' 
eoeroigio aoctiiFqo^ algna criado pfigadq, escoa^ ^gmia anae^ 
aaaqua «estí) 9e p^idíeae^ profcar pIftiHimílata, debían^ inoTM^ laitfMk i 
i mi^et) ; i si mía esposa» uoa bija» una madra,, ymm a^sn li^o <i> 
mm4<i ea^MHide^ ai}pa&aLo;i>aatoii^ debiaa ^pjtFegarlp atladumi^aD 
aorír eUflW» 9» verdad que la historia no preaei^; jífciwfa da» 
pvoaerípoiea deigrual st!r«Hádad«^ Salo«ira eq mediorde» laa fieaftaa 
qfe ae ealal^an luiisím4o al mierq preaideptc^ pa^jaot ^«;MwiifliUi^t 

Tribunales i combiones de sangre i opresión. 

*^ Na4a.ina8 pomposo i sumiso. qaa laa estraordioaria^ ^sta^^ 
aplmi^t i humiliaciooes coa que se recibió a Marcó epieste. re^ ; 
como que todos, fundaba^ sus esperam^aa i el alivio de tautaa affiíc-. 
eioAea en un jefe que llegaba de nuevo, sin a)guo reaeo,tiiiiiento i 
en. una estación pazifíca i tranquila. Pero sus priuiteiraa prpvirn , 
delicias se redujeron a poner -en vigor, Tas horribles comiaic^oa^ 
formadas por Osorio, i establezer otras de nuevo ; , de manera q^. 
en todas partes i casi. por todas las a^^cioaes^ sq p^p^pt^b^ la. 
im^keii de la muerte a los desventqrados chilenps: sieud<l PPi* ^ 
regjuls^r aun mas terribles que los mismos tribunales, iQsministfps 
que nombraba para ellos. Chile tiene cuantos tribjonales civiles i 
militarea bai en las cortes da Lima i Méjicp, s^gfm las leyes de- 



'' Pr'mmory el tríttwn^ de Infid^miés «d Ui» €«pílfaléft 4» 
GteoelHsú» i Santiago. Esto es «baftincdo a jviidr a éaatttqf» m 
a^m^tmplíoídSfllseirlaimfi^cMii de GUle ; eil»f é^/«|i<ÍBí fovnw^ 
oien r «njeéídií dé nn.fobitnM qné teiiiiM^ó |K>t odft^oefttórdeu^fü^ 
per» eUal&io^niBiBopresidéiiCé^dél reino; cpurae iki^úb «bÍ^ 
wlsd dé real fNrotkáoii éíi&Am q^m- éapiú^á h i«al audíiiicíi^' 
que príoiero se orgánico por el pazi^o ¡deudabeo i^eeeioñ dé tm 
doBí lo&.vebnibft' liriiietpelés'» tsi ebrepécs^ éoiteo «mencadoíM que 
tenía ku^apbi^ r defl|Nnt per iodog' há dipniadon reunido* i eleji-; 
dos litare i paaífioMÉentií por mda msw de las pimibeíi» del reiw 
todfií, sin e8elasidn>de aigpBi»' ai< didiiás pe^fdeño logar : jntád» i, 
ofaodeiáds'per lasjiiBHto»proTÍiioilu»: ^nrobade p^ el embe^ildiDr 
de España ém éí Btwúh : redonooído i a^audido pov las! eortes éá. 
lainasioa^ espa&cto : cobaemtído por real óMa» déUbiwlenoia' xles^/ 
paebadatf id TÍv^ev de lima : t tku» albonadoí pof el pnébioes^oU que 
eii Cadb se imprimió (sfar orden ni encargo dé Obíle)f la acia db kr 
intfUdaeiott áé m- jnmla, ir foí» justos notiros que la ocasíonareiT. 
I^DMMra qdeVpirocédietido oónfrbgnlia&dad^ eta prebisojtazgtar ir; 
cd nde i ái t' etí esfte tpíb«iial a onaíntoa habiittitefap tiene el reáDo/ í> 
jatgfliioS'deiAitdeM%ádabiiiáiiolPO^rs|ipnQ8t)i^;^ piorqiieaVm se le 
haünfojnxiM^qikift ie sedo)d « la nvfiAtítod' con el' colorido dé una 
imajinaria independeneia. €alunnüa opuesta ala misnm acta de 
la instalación, a la constitución provisoria publicada en Cbilé paría* 
sagiobíemó^ a loátratadós de pkz ésiipnládo&ícon Limae'iÉi|>résos9 
al ofizio qué se pásó^ al vírei de bina por el een^reso i qáe se hn- 
pmttó en aquella capital; n\ qae ée dir^ó'al'embaíador del Brabilv' 
aks'fómKilas que se usaban^en les desjiaofaos i deerisítos pú^Heos- 
ete» En ioáoB estos se jura» reconoze i protesta espresamente el 
reeonoattifento ¿obediencia al réi innidn a- la nazion; todos sus 
aetos soni interinós'i preirisoiios'basta la vuelta del' soberano a la' 
mofmrquia, a cuya dispoiücibá' sb pone ebprésatnente la*, suerte de 
Chile, interviniendo tres circunstancias particulares: Primera: 
qnt^ tddofiT estos documentos^ son progrert vos desdé el j^iíéipio 
basta el fin de la revolución sin, qiae^se'paeda señalar una época' 
ea que el gobiéfíie'de' €hild bnbiera variado de' véloütad': Segun- 
da : que ni de becho hai cosa en contra; porque los movioneiitos «Je 

16* 



2i4 «fr. CQIX'RNO CO|i«>LADO« 

CShib;li«a ooirridp Jolo ea la ausencia, del rá,; T^ivcer^i :, <^e,con.' 
Ira eatos dopaineotos no. se sacará del gobierpo ^l^n decr^.o, 
aicjto de la *'oluiitad pública que 1q contradiga^ i no creo que baj^a 
juaz -qae inteote bazer responder ají rj^in^ de los dichos privados de 
uno u otro particular^ Pe a^i ^^.jqiie .porque irdtaps reclamado 
al lal tribunal da Iftfide^cjÍ49^Á ajos presidentes, df Chile, qiie .se 
iklat^ i,califiiqaa,caa).ea el delito del: reino, pairaqne. despulas se 
Hoa jn^gne.por él», no consi^gjoimos . un den^eta^^sino informes 
oaaUosiainieatrpsaLrei*" ... , 

*< El segundo tribmud es el.de Fy t/oncti^ c^stinado a velar 
i' castigar, la conducta, palabi^St o accio^tes contrarias osospe- 
cbaaaa .al actual gobfemo» o en que se quebr^uiten sus nuevas dis- 
posiciones* Si en el de infidencia se snpQnen delitos que no han 
esislido para, castigar^ a este se le forman tales leyes para proce- 
der, que ellas serin nno de los mas atrozes monumentos en que 
vea la posteridad cuánto puede ultrajarse la razón i abusar unos 
mortales de la miseria de otros* Los bandos i decretos en que se 
condena a muerte» declarando que no se debe oir ni $eguir juizi^ 
ni aun a«mario> qoa na se admitan acciones, ni esc^pciones» qqe se 
pierda la vida en fuerza del dicho de un testigo por menos idóneo 
qnaaaaetc., son el cddigo por donde debe juzgar este tribonal. 
A enfrente se ha .puesto por presidente al ex-carmelita (según la 
Tsgc publica) Sambmno» ^újuel feroz militar de los as<9SÍnatos de la 
cárcel, «en qnienhai demfisiada confianza de que cumplirá con la 
rítui^idad deastas.ley^ 

** ^ ti^rcaro es el- tribunal de Secuestros. Este ni necesita 
If^es ai delilos., Aqni ae embargan, arriendan i venden las pro- 
piadades, sin que se diga por qué, n^ se pregunte a sus dueños 
aim cámo se llaman, ni se divise masri^n, que el es,tar por lo re- 
gular presos o perseguidos. Aqui.se secuestran con las casas» 
la rapa i losutenailios mas despreciables, económicos i mujeriles, 
i ae deja pereziendo « inundadas en lágrima^ a las infelices mu-» 
jeres, que únicamente las habitan, hallándose sus marid9^ en pre-^ 
sidio o en prisiones. 

'* El cuarto es la policía i comisiones de pasaportes distri?* 
bnidos en todas las provincias i lugares. 

^* El quinto tribunal o comisión es la.de la.entr^(^de. armas 
bajo la inspección de Sambruno* 



** Sextó : tas coínhtón^ lAetleaHes d© <sitói!rteH éétíutujíi^ 
^ados, para la recandaeion de coütríbueio&es i donatítros. Estát 
CQííiisiobes distribuidas en todas láft prorlndot, sera como ft>có^ 
desde cuyo centro^ se repatte¿ las lá'gpriiftias'i la agonía a toéos kM 
puntos de esta desrefntiirada- rejbii. Piquees de tropas' apoi* 
dera^es de tas basas de lo9 iiue no puedem eomtribuir, ' iásültos> 
cárceles, presidios, to(te, todo se pbne enlamas rigorosa ejecfueiofc 
para aplirat^ la impotencia de los desgfraciádb» chifenbs. Gtoal s* 
desprende a menos prezio de lo que tiene, cuál no tespéfáio ajetta^t 
fsL una madre con 'sus hijías saletf'd&áátinadks p^rlki^ ^les ^ so- 
licitar socorro, al Ver que a^u pádtei eiqxiso lo HevaUa la^sÍDii 
o al presidio, i x;ada momento sevépitái escébás de1ágt4nt«ts i agbw 
nías. Como ya estamos en el tercer a^o dé esta crueldad, K»S'él«^ 
tímos que llegaban a éste presidio, se^ admirabatrdeque álgunois sé 
sirviesen aquí dé cucharas de plata; cbsa poco usada ya en ÍMÍ^ 
en las casas de los americanos sifidieadois de patriotas. ' 

'' Séptimo : comisiones éstraordinarias de iitf|]k>skionés. 
Estás son las juntas jenerales 'O piro viUctalés ádeftde bajan lós de* 
cretos señalando las sumas ordintiríás ó ésti*áó1rflhrtrf ft l^ '^fce lia de 
pagar el pueblo, i los térntinos i períodos en qtie iddefóctiblemente 
han de estar en cajas, i estas soii IkS'quelas distrfbuyeífr 'I rateaii 
én las provincias i particulares, tomando pOf regla vohmlária ^ 
precisa cuadrupflicar, sestupficat,^ i súWírnrttíého toksla'tuota dé 
Iqs americanos^^ patriotas. Estos débetr sé^hokhfirés'de hilero ]^i^ 
resistir el torrente de lágrimas que se derraman a ^s píieHa9,'o^ 
las del gobierno, si ellos por libertaffsraptiratilá c<^íiélttsi<Hi de sus 
comisiones. En el dia que hago esto aptmte ño puedo coUÉ^der^ 
sin horror lo que sucederá en Chile en éste tercer año, i eá el pre« 
senté mes, '' en que se ha pensionado a los propietarios cotí una 
suma, que es imposible pueda huerta asequible la comisión, tá 
aun distribuirla. Se dice que el gobiertio acaso tomará el partidih^ 
de embargar gran parterde los fUndo9 fructíiféros del reino 4 pOner^ 
los >n administración ; pero aun cuando lo verifique, diñcilntetitl^ 
allanará la suma, si paga los censos i pensiones afectas a las 
fincas, ". ' 

** Octavo: £1 consejo de guerra permanente bajo la presi- 
dencia del terrible Mar oto coronel de Talayera, i del asesino 



Mot^llhB fffnJii<r> el pitoer^idd «íávoíto icU Pera |ior tn fe- 

^arruma oiajw copia de «anflrreqaetDdodJMiitoaanltsAelfiapMir 
MÜOii^tnMfMW; |¥i«a pM» por bia^airfBas eati áiaríameate a 
laa, J9£»liaaial0#ooa^se^a9«it«ft»nMoM atio 

»#|iliwiir a w» fwndinhd»»Of?» aw a varohav al Peri a las hala* 
itai n^foaaadel Pototf (. i laattoilB ae ábqm la^^uisaa 4e estadal 
atfttadtftQadoaiiéatkoi^daipaaaraqaeíaa jarádkian<.para8a je^ 
para^ aiempra qoernt atrpsi. 

^^ üom : 1|L9 oa aii aia ao a da fwarificadon aneada v^la a eiiidad. 
U OíMigoda^NlM «lalfanaaqaekiqió^tarial* TíuMb oaaaM 
na #4 paiadeoír %\ titfaraaada : laa teatígoa aa toap n»|ia a ta al rao, 
JÍM que id tríbimal UaoM da an propia invaMñon i aabítria laa 
pewaiaa qaa le paraM : u lea oUiga a jarar que jaaMa t arelaida 
1m prt^raatas f|ae aa lea ^m^^ o dadaracioDee ^ua dieres : jaaiaa 
aabe el reo ^o)n^ q9¿ se le apriama ai qnítoea le aeaaaa ; i coa 
«Mía pvo(BaaQ aa declara ai ftfnri iadividnao^ ha aidq leal a le causa 
da Ciq^pa. El aea«l(edo aa torriUe, ptovqae ai na se le purifica, 
411 fni4miM# pefaf»giiid« k }q mxgw, da «aatñboetaiies pecunia^ 
<Haa «abrteiaUaíit Ap^ d# V»g^x m caa^MiaarDy a qniea deepnef 
de haUaraa Mttde» lo condjgyMWI y^ a.>«nbarpar para el presidio ai 
#o estm^a ana ñ<Ae^ iay^slaioR ; en tal angaaiia hid|6 quien 

en la ii9pUeae»4 mm'^ ^ lil)er|ó par alfwqa meaas» ja le teaor 
maaeqpU Todo #iilo am Yewttea de ao haber sido purificado. 

f ^ Q^UíBlairéoaQa e^ eauíuey^Mm q^w una enppeaa dig^ia de 
ulereó i de bus o<4tiM^ Amiiím* Eftaea U09. oultitad da iri* 
hiMMdea eríí^doa en todot» )«a pi^M: A^l ^^ V^ 1a comisión del 7 
da ea^aa^ i qaa «1 Ion &fttps da la arbi^nirkKiad ap^naa aa hallaai 
mphra que lea oo|Bkivonim ^np, ae que l^s nombrepaa /(jt' cafawion 
^p4Ao(»€^fi 4miti^: eou lo qae e«af reader^ au atret|idad el 
.qna TÍvpt #11 oatQB paisas^ Qali^ suponerse que por las lejas ide 
.Evpai^a vmgW ooaiiiárado da le olaaa mas alerada, o de la juris. 
4í^f)p ipaa ^aqnta, puede i^eoutMrpeiiaa de BMiei4nainiaoD«iltn i 
i^rohamou de laa obaqcill«íaa iaadtencia^; no Judda da impaaaiv 
laa, porque eso solo perteneze a la lei, i en el dia a Marcó. 

^< {1^ eoaúsion puei^ eacofiferida a todos los que mandan 
^m dftiÉaea](aautQ o partída militar en cualquier punte del reino. 



territomles, Tocaorétteg algunos artioulos del decretó ltfi)^e^ 

*^ H quinfóMtéiitii a^ft^ttfir m j«%8 #ft deirtft^(ü8uiieÉto {nftÁm. 

fnu^tidba en Iq^^oid^^l í imwAk %liiMátáttMte qu« 1bi^«ai«il»a« 

kMs MpMér «hk d«íirnia«>^>«rte ttl g^tiHéhÉo ^ ^e 4)ab#«^ '^ 
litado. 

«« fil 'Odtw«9 utetdéim' a H»fér«é i lftMiñé(6acióii dé bté^:» al 
Intudoaio» i a tftuerié 6 indetfdi^ d« i^ tasas Al Ittiyftililio t[tie #> 
émmioíwM a los iadm^no iMiiiiMd^s ^«é p^i^áséii^ót %ui tí^H^^ 
«M rdftrjiaeéii«ti e}la«> i ordena qile la teépotisat^idid í pisM, «é 
ve«tft(|«d, a«»^i» haya pftSadd ub afid diel beclM; 

'« Kl íiis^torüe i quIaíÉé tamudañ bajo i^etta de mueirte Kigali 
dé sus eaM^ i posesiones túfales todos los Imfzendados i ptopie- 
taiíos ^ué OoiHiene el íeíno, pero con dos partiéulsridádete, qwó 
acaso no tendMn éFJemplo en las actaá de la titania. Ihfhtiefat 
que quedan YéspotísableS de cuánto hizíeren sos tóá^oi^otóós, io- 
qtiltnoss t^vktolé», étttraniifs í líáUotiteíi én fes baísiendáfe que Éé 
les obHga a desamparar. Segtíüda: qué dálíeü festá* o iH&stdh* i^ 
las capitales déks pWvlttdáli d^tlí^de tres día^, si lA distancia fes 
do totettf legftias, i^étitrodé ocl$6 sies déttías'(cstdos imposible 
enimirehio de 60^ Ic^tiats), ordenándose qtíe no solo no fee áátüU 
tan recursos sobre él compHiniento de este articulo, sino qtié lOS 
jueces nb ptédatt haííer algún jénéro de consulta sobré esto al 
goblétao» quedando solo ablo^aíStdos p3ti%. ejéentát la p<^tia dé 
lAUotte: do insiiereí) qoé aunque do bazendádo se háVíé ágódU 
iSttdo^ so abraso su dksa, o sucétlsi cuánto k naturales, tá <¿a- 
sualidad, ola relijion pudieren obrar para impedir la salida, itó 
• queda mas arbitrio que morir, o hazer morir. 

** Solo son comparables a los anteriores el 1 1 i el 80. El 
primero manda que cualquiera que fuese apresado, aunque resulte 
en el proceso que es inocente, no se ponga en libertad^ sino que se 
ayise a la capital, paraque la tropa vea si halla inconveniente en 
su libertad o tiene que pedir contra él. £1 segando impone la 
misma pena de los delincuentes a los juezes, que por suma bori' 
dad (considérese la influencia de estas pajabras entre talayeras 






2^' Rl' CHII^UMP OQÍfSKll^nO. 

p americanos ^tii^ados)^ no ||irocedaii contra I09 infractores de 
este código. 

" Debe preyeoirse,. ^qí^ » eseepcion^de jwNttippcos^jSziales, 
todos los qae hai hoi en Chile se componen, o de soldados venidos 
áeiE/ipÚK^ o ibamerioapoB x*8«> ^ ifai <Éhif»ynian,^e refníiadflb en 
C^MU^n coa Sancha, jl:mlj9msn4o.cwqné.8pateMrlo&^ 
pillaje i garad^Si )qse)evabfi d^s4e9old^dps i^.ooi(oi^i9)e%9 te^u^tes^ 
coi^QnelfEu. ^ .a<!^^,jcmandan^^^ artUleri?' ^PA lene^^njl 
esta guarnición, no sabe leer» Los tres g^emadores (juei^heiiioft; 
conozido en ellfi, han sido aoldado^t e^rin^elijenpia, f)ue este 09 
un destino de los mas li|cro9os, i en el dia de los mas importantes, 
por estar bajo su custodia una porción tan apreciable de los vecinos 
de Chile. Considérese pues a estos militares, tan . rústicos como 
atrozes, arbitros de las vidas de todos los ciudadanos, compelidos 
a seguir sumarios en veinte i cuatro horas, proibidos de que con- 
sulten al superior, conminados con pena de nraerte si no castigan, 
o usan de bondad, dueños de hazer confiscaciones a las personas 
mas poderosas, sin facultad para libertar a los inocentes, i sobre 
tod^ con unas*con|íniiones i algaravias en las esplicaciones dental 
có^go, qne diñcilments selisdlarán casosen qne, si qúeren^ no 
puedan aoroar ; i deaqui podrá íaferírae el estreno de opresim 
i arbítranriedfda q^enos ban i^uódo^ 90 bigo la tiranía de^ jm 
tribunal» sipo de otros taii^ci^antafpfnrtidiis de tr«>pas vagnoQ 
por el reino, sin eaduir I9S ca^ i sarjentpfl^rqne^tttfs^^ an- 
darlas* f 

. ^^ £1 resultado de esta comisión va saliendo conforme jai^.su insti- 
tución. Horrorizan los suplicios que. sin formali4^dhan c^j^cutado 
en San Fernando, Chillan, Talca, etc« En ftta última provincia, 
no se ha dispensado de la muerte, ni a un loco reconozido por 
tal." 



o 



mtJü'VB GÜBA. 2St 



XVÍL^^Ensayo político sobre ta isla de Cviba. 

(Hüñiboíclt,' Relación Histórica^ foiii« 5LI et 3tII, edlc. in 8r^ 1826 ) 



1 I 



Lá superficie de ktwk ife Cnba^ según el miqpa que doh 
FeHpe Bauza está actuolnienté «eabando de trazar^ i que ' 
esperamos se pubHcará en breve^ tiene, sin la isla de Pinos, 
3520 l^as marihstó' c^üádrádás, i comprendiendo esta Ida, 
3615 1 de que resulta ser \ mas pequeña de lo que se habfá 
creido hasta aora, éscedfendd en tVtt el área de Haití, e igua- 
lando la de Portugal, i ' cóh diferencia de | la de Inglaterra 
sin el principado de Gales } de manera, que si todo el archi- 
piélago de las Antillas presenta una superficie como la mitad 
de la de España, la isla sola de Cuba apenas cede bajo este 
respeto al total de las otras grandes i pequeñas Antillas. Su 
mayor largura (entre el cabo de San-Antonio i la punta de 
Maisi) es de 22/ leguas, i su mayor anchura, desde la punta 
de Maternillo hasta la embocadura del Magdalena, de 37 
leguas. La anchura media es como de 15, i en algunas 
partes no hiu arriba de 8 \ estre kis dos costas norte i sur. 
Béjea como 520 leguas, 280 de laá cuáles pertenezen al fito- 
nd del sur entre el cabo de San«-Ant6n!ói la punta de Maisi. 

La ' población es de 715^000 almas^ mientras la dé Haíti 
es de 820,000, la de Jamaica de 402,000, i la de Puerto-Rico 
de 225,000, teniendo por legua cuadrada, Cuba 197 habi- 
tantes, Haíti 334, Jamaica 874, i Puerto-Rico, 691. 

La población de la Itavana^ capital de esta rica coló- 
nia, ofrezia en 1810 los resultados siguientes : 

La de la ciudad propiamente dicha 43,175 

La del arrabal de la Salud. 28,419 

La del arrabal de Jesús-María; ••••••••• • •11,625 

La del arrabal del Horco». ••••*••••••. • 2,290 

La del arrabal del Cerro. 2,000 

La del arrabal de San-Lázaro. > 2,588 



La de (JesuB del Monote. • ,.•••• 4. ••«•••• S^S^ 
La de Regla 2^218 

Total..... 96,304 

De los cuales eran : 

Blancps 41,227 

Pardos libres 9,743 

Negros Ubres •«#••••••• 16,606 

PzMrdosesclavos...... •»..«•.•.. 2,297 

Negros esclavos.^ »• 26^1 

Total 96,304 

En 1825 la población total de la Harana, con los siete 
arrabales, debia pasar de 130,000. La de Nueva- York es 
algo mayor (140,000). Méjico, que en IffiO contaba mas 
de 170,000 habitantes, pareze ser todavía la primera de 
todas las ciudades del Nuevo-mundo. £n Rio^-Janeiro, de 
136,000 habitantes, los 105,000 son negres, en la Havana 
los blancos componen f déla población. Méjico, Nueva- 
York, Filadelña, la Havana, Rio^-Janeiro i Baáa son las úni- 
cas ciudades americanas que tienen mas de 100,000 habi- 
tantes. En la Havana se nota )a misma preponderancia del 
número de las mujeres, que en las ciudades^ principales de 
Méjico i de los Estados-Unidos del Norte. 

Una sola audiencia, que reside desde d año de 1^97 
^ai Puerto-Príncipe, estíende su jurisdicion a toda la isla. 
El primer obispada se fundóen 1518 en Baracoa, de donde 
filé trasladado en 1522 a la ciudad de Santiago, que en 1804, 
&é edljida en metropoUtaaa. El aSo de 1788, se fundó 
otro oUipAdo en la Havana. E«ta áltSkna Aócei^ eibraza 
40 pamqmas» ila de Saiitíago íü. Divídese la ista en dos 
gobiernos^ dependientes del capkan jeneríd. El de la Ha- 
vana cftmprendp la capital^ el d^rito de las euá^e ^llas 
(Trinidadl^ hoi ciudad Santo-Espirku, ViUa-CI^> i San- 



l»UA DM CUBA. 2iV 

/i^an de loa iwiediofi), i el ^slrito de Paertó-Prítícipe, £1 
c^f^lt^p j^ifjr^l ea.sJ Husmo immpa goben^ador de la Ha^ 
F^qu ^ £1 gobierno de Ctdifi cinnprtode a Saniíago, Barafioa, 
{ioj¡guia i Bayirn^^ Por Ip que toca a la recaudación de 
rmtA», ^e diyide la bla en tres intendencia^^ Havima^ Puer*- 
to^PrCncipe i Santisigo, dependientes^ 4el «uper^utendente 
jeneral subdele^do^ que ^s al mismo tiempo intendente 
¿e la Havaoa. Poro -. la idivision terr^ofial niaa usada ea la 
de las ^ueltmdearribai deabt^ al este' i al oeste del mer** 
idianodeJa capital» 

, * ia población de la isla de Cuba para el año de 1825 era 
436J0OO libres, (blancos 325,000: negros i pardos, ISOflOO), 
i 360,000 esclavos* 

) No tiene «sta isla aquellos grandes i suntuosos estable-* 
^miento^ que son ya antiguos eM Méjioo ; pero la - Havana 
gpz^ 4j^ ijost^Aiciones» que el patriotismo de los abitantes, 
V4vifi^p por una jfelias emulacio» entre lo» di&rentes centros 
de la (civilización americana, sabrá ostendejr i peatfeeeionar, 
guando lo permifew^ 1^ ciícunstancias políticas, favorecidas 
ppr la trAnqoiUdad intaior;. I^ sociedad patriótica de la 
Havana, e^tiri>lerida en 1795 ,• la» de Santio-I^Wtu, Puerto- 
Piíneipe i Trinidad ^^ dependen de ell^í la universidad 
QQi^ s}^ Q^dfiaa de teolojía, jurisprudewia, medicina i 
malem^^as, estabtedda» def«te 1738 en eV convento de 
pilles predicftdof es.; któtedra de eoonomía política^ fun- 
d^9, eiK 1818^ la^ de bpttóuoa agrícola 5 el museo i la,e8euelA 
de wsM^mí« idfiioriptiva^ debldft al. ^o jimtmio de don 
Aíígaftdr^ |¡E,amiüe?; la biblioteca p#>licft ik escuela gca- 
tiM^a de dRngQ i pintara j la eacuela ivíntóca ; las eswetea 
]^m^\^mi^ i. ^ jwrdk botánico» son eataUieiftmie»tos> 
n^mrKt^ l<m x^9m, Ipí oti^s ya vi^os^ que e^perimeíatar^ 
wio^i t^ogremm o laivess. refo^m^a tatales^ que los 
jfmgfi» 99k armonía, con el espíritu 4ri si^o i los menesteres 

Wáatee. . 

A^«iciria^jiA.-^Ci¥tndo toi espaüi^ empcssajron a gq* 



253 181^ DH COBA. 

lúnizRr la« islas 1 el cootinente americano, loe principales 
objetoi de la agricultura fueroa^ como lo son todavía eo E<ir- 
a alimeoto del hombre. Este 
8 pueblos, el lUAS natural^ á) 
puridad iDHpira a la sociedad 
a puestrOB dias en Méjico, en 
de CundiBamarca, i donde 
blancos se ha estendido a un 
plantas alimenticias, el ba- 
cales de Europa, la papa, i la 
icultura continental entre, los. 
es alturas sobre el nivel del 
cafó, i la caña de azúcar no 
a manera de grupos interpa- 
LUtillas presentaron por dos siglos i 
. Cultivábanse las mismas plantas 
sustento a los indíjenas, i las sa* 
i' estaban pobladas de ganado va-. 
& plantó en Santo-Domíngo las 
1520, i aun se llegaron a cods- 
. para BU benefizio; pero estos es- 
naziente apenas ee hizieron sentir 
I bien digno de notar que por 1553 
loa historiadores de la conquista no hablan de otra estrac- 
clon de azúcar que la de Méjico para la Espima i el Perú, 
La Havana hasta el siglo 18 no daba al comercio otro arti- 
culo que el de loa cueros, A la cria de ganados sucedió el 
cultivo del tabaco i la multiplicación de las abejas, cuyas pri- 
meras colmenas se llevaron de las Floridas. La cera i el tab^ 
coUegaron aaerenbrcveobjetosmasimport^jtesdecomercio ¡ 
que loa cueros, pero su prepondarancia no duró mucho, por- 
qoe tuvieron que cederla al azúcar i el café. ^ pesar de la 
tendencia que se observa jeneralmente a favor de este último . 
fruto, las haziendas de azúcar son todavía las que rindeq 
mas conúderable producto anual. La eetraccion de tabaco, 



ISLA DB COBA. 353: 

cafó, azúcar i cera, por viae lícitas 6 iUcHas, sube a 14 o 15 
millones ¿e pesos, clégun' los pre¿íoa ^ué tienen actual- 
mente estos frutos. 

AzúóAR. — En 1768 se' esportaron de la Havana, 63,274 
bajas; en 1794, I03,e29i'eíi 1801, 169341; én 1802, 
204,404; en 1822, 261,795; en Í823, 300^11. Los últi- 
mos ocho irnos han dado uno con . otro 235,000 cajas de es-, 
portación por la Hávana, a las cual^ se pueden añadir 
70,000 por los otros puertos habilitados, i estimando en i 
el contrabando, sube a 380,000 cajas, o 6,080,000 arrobas, 
la espoTtacion total de la isla. Si se avalúa el consumo de 
los habitanteB en 60,000 cajas, que es, según Humboldt, a lo 
menos que puede alcanzar, resultará que el producto total 
de las plantaciones de azúcar de la isla de Cuba llega a 
440,000 cajas o 7>O4O,000 arrobas, al año. 

De JamEÚca se eatraeh anualmente para los puertos de 
la Gran-Bretaña i la Irlai 
Humbbldt estima en 81, 
11| quilogramos por arro 

Todas las Antillas i 
portan, 3,053,000 cwts, 
gramos, o 13,921,000 : 
consiguiente mas de la n 
glesas, i escédé a Cuba e 

Las Antillas francesas 'esportan para Francia 42,000,000 
quilogramos, 6 3,652,000 arrobas. 

La cantidad de este fruto que 3án al comercio Tas pe- 
queñas Antillas holandesas, danesas i suecíi se'puede estimar 
según Humboldt; en 18 millones de quilogramos, o 1,565,000 ' 
arrobas, i todo elque' se estráe del archipiíílago de las An- 
tillas en 287,(WO,000 de quUogramos, o 26,000,000 de a- 
rrObás. 

La esporfacion dé Haiti es cari nula en este momento. 
Ea 1788 era de 80,360,000 quilogramos, o cerca de 7,000,000 
de arrobas. 



254 ímél b0 ctmAV 

La a# I» Gkijwui iiig)ei%; pMr tá» itíminé medk»tMiafar> 
détde 1816 htteta tS^ 09 id0:S67,OOC^ei0t«y eqtih^alwt^ a 
28^)00^000 de quilogramos, o 2,460,000 Aff^as* 

La del Surmatnt o 6iiayaaW'h9lá)idid6ar8eea)ciii& i^á d a 
lfl;080,009 de qtálogtanaoiy e de 809a^8SQ,Od&a«roiia9« 

La Cayem (V Giulj^vma feaneésai ettij^k» ai dat ' cornal 

m Bittiíltsport^ea 1816, lapcuitídád de 200,060 tii^ 
(de a 6fi0 qiiaogiiamoe.X eifurakiite» a I3e$060i06&-db qt^ 
\ogfÉamm,n H,aO(^000;aihnbi4i« 

Lft €spo«^aoilMi. totiA decaiÚRSar de la Ajtnénca jaklii'mooi 
okLÍ4lé lal^AÍtíaimaiF eMiinaen 46Q^0ad^ de qtíüdgtanUM^A 
a 4íiifi00ifiOÍ ét arrobasf dd qw: to Onai^fireta&a Bokt (mii 
Gttmj^eudctk Manda) (^mumieúiaB d^kc-tcoc^ ' 

Esporta pues. la isla de Gobo^ fKM vto Ccifas^ i de todd* 
^ uzátm delarohqtiáagí» de laa AntiUat, i ^ dé toi& eK azú- 
ca« de la AsméAca^ «quiuoct&d^ V^ ^ deivattt» €^ Etoxipá i^ 
en Jq0 fiatados-Vnidosw 

C>nráw-«La: cidtvni de- este .ailMisto asBnta la mistk^ 
feduií^ie la^ mejora de lAooxuávwtcwa de las cidderaB eá lo^ 
ii^t}ioa<de? atiáoar^ detHániose ambaí» a» Jot llagada^ de los^ 
em^rados de SaiilOKD(miÍDgD,v sobre todo delade los a&o% 
1796 i 1798. üim beetát^a (10,000 meteo» o> 14^80^ 
varas cuadradas) da 860. quilogramos^ (Kxtea. dé 7^ arrobas)^ 
pooiaa^ dé 3^&00 áAcAeoi. £n la proñnoía dé' lá Harana 
se contaban en 1800 sola 60 óal^tafos^ i eü^ i817 llegaban 
ya.a73® SomoreL. aafó no rinde buenas césecbashast^ el 
caatí0 fl£o^ la eaqxn^tBoiGbvde este frixlb poií la' adii&na de 
la'Bavttoa, eii= 1804' erai todavía^ de sedas 50jQQ0vaírtobas^.f 
En 1800 8«bcd&3B0j000 moba»; eu 1815^ atdie,0Qet3; m. 
18&L, a 661,674.. En 1615^ en qpe «1 café vafia^ 15 du«D9 
quintal, el valor del que se espoij^ó por Ja Havanaesce^^ de 
3,44^060 durtm. En 1^ fué dé 8^40 arsobfts la- eatbo- 
cbH por Matanzas.^ Em ooob de medjana'fofrtimad^Ia es^* . 
tracción de toda la isla, por vias licitas e ilioitatf^ eseiideí 



arrobas^ 4eJas cimlefi^ las 664»00Q'P« la adoato dé 1» Hsf. 
vaflo, la3 320^000 por^ Imi 4^ i/hémi»»^ Ixmáaáy fiBaÜago 

.li^ay 9aQí.m^es|bi«Mba.eft 11 JSO^OÚDtqiiik^raBaoB^ p«r ISStt^ 
i a lai ási Jamaiiea^t qnet eni MBBSora: db jyolo 169^34 cmAfl^ 
(8^^388^^^ ^rilo^araofi^ er^n-eft cte ^^OQQ aimbii^) t En. 
e8to)«ittniQ.^KlLJtftcü>tó¿Ift £r»m)£Eetm&.dsi*ocka kB. Aalülaíi 
ÍA8^Í9W3y I9á,02OrGfff^.; de modtfr qitfi Jtañaka. tola pradi^». 
Io0j<^ lA ^finadaliqafi di6 ñu:lñl» SLla meiarépolí 1^^^90 
qi^ifiíipMttte^ íc bft iíktstím9hi97l^3& qiiflc^praBM&i HaáL% 
^pw iolM; dej.lat n^iifiiQii; fisaniseaa. lumktfd» ^^^lÉfiSM 
quilogramos^ da aora una cantidad mucho meBOC;.I^eBpQi;taf* 
cion total: drt cafó: iMtaisii^kyifi^deil^ Aj»liUaB.j^ I& que 
8e;li«^ <j[axidealánainMÉ&> piuideí €»tknatiei id {Hea&tnte ent 
vom, ck. d&fiñO^fíXki^ qailogmttos^ oañ b veoe» el oon^- 
suxaa de« Franiña^ (pie> de ISBflb ai IdQÜ ha« dmtsuiaiHlQí.pDDi- 
iémxmm mecbx. 8496^08di^:^piák|(Rtfnimjal a£^ La^^Gtanr 
BvQla&a^ <csaltt|reiido poí! «ifueaitotilaíidaiid^,; adoiosaanime; 
3;^0Oj0IISU Stti nacido fue su congvma de eaJbk esncañ do»/ 
v«sffiL iímeifift menop qucieldeFransia^ i»ft«M;r<weV d^^ 

car «Atareis i^«zafi>magM>i^ 

XAJsrAa^»?-^ iabaftocde huñalá'devGtiba( tiene gmomoniii 

h$sé3B^ en'1vidA& las. pBite»d&i£uropaien.que'0e acostombea' 
el^iftu^ que líos eurqpeo» aprendieron» 4te loft indíjetiasii dei 
Yh&Xi^ ifué.intiodinsídc&ieiL ei mundo aistigiifii aobi fi&efií.deli 
siglo XVI o principios del XVII. Se oreia jeaeraikoente qu6i 
d eulli?Q^ dd tabaco, déeembacasado ys^de lai trabas dé un 
mMoptíiia oáÍQáOy Ikgaria^ %. serum objeto censideFabk dé' 
cOTO^reior pavat la Hlmana^ bot deseos^ Benéficos que Imt^ 
mostottbiel;. gobierno de ^ a208:av esta^ parte^ aboHendb bu 
factoría do iabattos^ no liatt predistúdo' es este panKo de ia^ 
dustria las mejomsuqae pavezia:njrtucalespenuv lios oulti- 
vadores. carcseAtde/copíÉale»^! el^rrenda«iierrt0 de bn tierras 



966 ACÁ BB €Ü9A. 

ha encarando eseedvaíiMiite^^ Ib jM^ecHteedón ' «1 etftt' l^a 
dwado ilxidthro del tabaco. 

Sagnn Raydal, moiitor mas exiMo de lo que coitítkfi- 
mente se piensa, la cantidad de tabaco que la kla dé Chiba 
dermmabaesiloaalmaec&iMfr'de^laiiietriJpoli, ée 1748 a Í7Sdi 
un aSo oon olin, era dtí)7¿,|QQa an>«baa. De 1789 a 1794 «í 
pfodncto íb la ida, habia «ubidof MiuaUíien^ie á 9(M)^0BO 
arrobM j p«ro deadeeMa época haataj ISOS^^il ^earezimieiiñ^ 
delaatiftnaa» Iap«efeoeaieia:dadral café llaucana, laf'>ir«^ 
cionés inc45inodaJB del estanco o monopolio real^ i las^ tiratias 
del eomerdo «tterioiv t e d i g eron la piodftccbh de^ este artl- 
• cido^kinéaos de la mitad* Créese -empeio que. de'18i^ia 
.1825 el.tabaco pcoduaido ea la ida ba aído otra tcz^ de 30&:a 
400^000, arrobae* - - f^ r 

El consumo inteiáor es de mes dt 260^000 arrobas. En 
buenos aSos, cuando la oosecba (porcdncto de las «atidpa- 
^onfSl ]ie<^ias por ia fisctorb a cultivadores de pocos medioé) 
alcaneabaaSM^OOO arrobas de hojas, que- rdü^anSo 10 por 
eiento ds.m^rma laxredaa^ se rédnzta* a 315,000 arrobas, se 
fabricaban 128,000>i^rala Feninaula^ 80,000 parala Ha- 
yanv9>aOO pa»^ d Pevü» 6^000 p«ra I^mamá, 3^000 para 
Buenos«Aires,|2yi4lQl pwraM^o i 1000 para Caracas i Cam- 
peche* La manutendon de ISOeadatrdaLloa gastoad^'fiá- 
bríca no pasatum annalmente de 12,000 duros,. al pasó que 
los empleados de la .factonía epataban &41/K)0 dnros.! Des- 
pnes' de suprimida esta» l&«onsetvacion: del ed^o i bü» pen- 
siones de los emp l ead os r^isados ocaaioiiabau un gravamen 
de 20,000 duros. 

£1 A&it es nbmo de po^ connder^sicm en la isla éd 
Cuba, mientras el estado de San-Salvador, de' la cmifedeta- 
<uon.de Centro-^América, dmrama iH^tuálmente cada s£o 
12,000 tercios o 1,800,000 libras de añil en: el comercio, •ex- 
tracción cuyo valor sube a mas de 2^X)0^000:>de dmrmj 

£1 Ai^c^OQN es otro cultivo Ufluitafttttnm. 

£1 del TRIGO prueba bastante bien (con no poca sor- 



l^regft^eilipti'iHl^eimi'^u^ báH reeomdoárMi^o&) ecrcside ^lás 

Cuatro Villas^ a pequeñas alturas»^ sobre' el nii^l ddi ooteio ; 

pero^Bo se ha fesi^dUamu^^.' > Auaiqué la hdrina en bella, 

bg^rodivceionjés ooloniales tibiieii nms atráotów ptirá les tá- 

^dar«i8 ; i loft campas* de Itíst Estados ITüidos 4tl nótte, qiie 

í soa It^ Gfime& dl^l Noevo^imiisda^'^dEm ' cosechas demasiado 

í«itM|Qá»ntes .]^]3iu|^ id eóinbreia deílar cé#e£dlis<iiltíljMis 

«piftcda ser ei&^aaqpií^ite peotejid» poc él sitfteiiíaí p^ibüito^^de 

aduanas en ima5ála>ataa^pdfmdBitflnoia ét Ms^bóOíAS'dca'Sti- 

^silsipi i'Dela^sare* '•- "■■ - * ■ '.• '- ■ i -^ •""'' " •' ^ .. ; • 

Igoaleb difioriladss Se oponen 9ÍL^t\AtÍ9oádí^Uli^y del 
; céfymio i de la titñarf E» los priitieíbsr afibs -dcf la' eonqtíisla 
. 8» y zi> vitto con Oirás silfiéatres eo bista^ de* Caba, ^e^ estás 
parras monteses, quedaban, según Herrera, ffli lleor algo 
átido, eran de ' difecente espeeáe que la^'comttues; ]^ nin* 
guna parte del hemisferio boreal se cultiva la vifia para' la 
fabricación de vinos, al sttr de 2J^ 48^ qne es la latünd 4e 
lamida dídl Hierro. - - * v ..;;... 

CsAA.^'^o 08 prodaotoDtieab^as^indQetías, sino de í$ta 
de-Eiirqpay.quen&eintrodi^eitmporlas Floridas. Empegó tt 
.firmaron ramordéi comercio'considerable én 1772- Sn^eií* 
.|i«rtaeion alcansá en 1803 a 4^7d() artdbas, de fos cimleisl ée 
Bevabaa25i^00& a Méjieof cuyas iglesias consumen gran cari- 
tidad de este artículd. Eñ láá comarcas 'Se los ii^efeiios de 
aaúcarpeffCBe gran númerode ab^as^eiñbríagándose con él 
Bielotei^ aqne son afiaiónadisiñías ; ijeneralmeiite hablandé, 
se disminuye la prockíceion de la cera a me<Kda qát se es- 
tiende la agricultura. Según su precio actual, la éstraccion 
de estamaÉeria,:por viaa licitas i clandestinas, alcanza fd valor 
de i&edio mflloii de pesos« 

. , GoMEBOio*'-**La impotttoda del comercio de la ishi de 
CubaiBD ae-funda tan^ solo en k riqueza de sus producciones 
i las naeasidades de sua- ^biti^les en jéneros i n^ercaderías 
de Eurc^ ; sino que se apoya en gran parte sobre la feliz 
- *. , ' \ ' - - " ' 

YOL. II. 17 



situación dal pueito d? to Havana^ » h eotn^ del golSo^m^ 
jicano, en h eiicni3ijad«9 digámoslo agí/ de lai gnin<)e«) rtMa9 
de las nazioaes comerciantes de amboa mundo». Ya bal^a 
diqho el abate Raynal, en una época eo que su agricultura i 
CQOíercip s^ )vU]aban todavía en mantillas, i apena» rc^ndiaa 
al QQmf^vw> en adúcar i tabaco el valor de 2 mUlones de dur- 
Qfy que la sola Ula de Cuh0> pedia valer tfn reinq a kk M$7 
fmq ; palabras memorables, que tuvieron algo de, profético ; 
palabra» que, después de perdidos para la metrópoli Méjico, 
Perú, i tantos otros estados aora independicuta0> ádbtn ser 
imduraa^ente noeditadas pi9r los estadistr^ a quienes loque 
discutir Ips intereses políticos de la Península, 

. Im isja de Cuba, a que la corte de Madrid ba concedido 
tiempo ha una juiciosa libertad de comercio, esporta por viaa 
lícitas e ilícitas, eo azúcar, café, tabaco, cera i cueros, pro- 
d^cciooes d^ su suelo, un valor de mas de 14 nÉükmes de dur* 
o«f que es con diferencia de un tercio lo que subministraba 
Méjico en metales preciosos durante la época de la mayor 
prosperidad de sus minas. La capazidad de los 1000 a 1200 
buques mercantes que entran actualmente en el puerto de la 
Havana sube, sin contar las pequeñas embarcaciones costa- 
lleras, a 150,000 o 170,000 ^neladas. Vense también, aim 
en medio de la paz, suijir en la Havana de 120 a 150 buques 
de guerra.' De 1616 a 1S19 las producciones quepasavon por 
hk aduana sola de este puerto llegaron, un año con ptro, al 
valor de 1 1, 245,000 duros. £n ^833, las producdones de 
que se tomiS razón en aquella aduana a menos de f de sus 
precios efectivos, formaron un total de 12| millones de duros, 
sm contar 1,170,000 duros en metálico. £s probable que las 
entradas de toda la isla, metiendo en cuanta el contrabando, 
eaceden de 15 o 16 millones de duros, por precio efectivo de 
loa jéneros, ipereaderías i esclavos, sin que de estacantidad se 
esporten de nuevo arriba de 8 o 4 millones. La Havana 
compra al estranjero mas de lo que necesita, i caip»biá sus 



ISJI^ DV CUBA*. 2Sft 

prodnebione» eoloiiial^s ppr meroadecíafl de Eaenfa^ para 
revender parte de ellas en Véracruz, TrujiUo^ la Guaira i 
Cartajeiía. 

Comercio de la ffavana, — ^ño de 1816. 
A.*t^Iiitrodii«cÍQQ.«. • 13>210|d86 d49Q9i* 

Por 336 buques españoles ...... 5,980,443 dun 

jéneros i mercaderías, .. ,1,032,135 

esclavos africanos . . , . , ,2,659,950 

oro í plata.. 2,288,358 

Por 672 buquee estranjeros. ..... 7^239,543 

I0Q6 buques 13,^19,96$ dar. 

B.^ — Estraccíon .... 8,363,135 duros. 

Por 497 buques españoles ...... 5,167,966 dar. 

pwa la P^nípsHÍíi 2,419,$J?4 

pjir^ lo^ p^^rtps j2sp. de 
;Aw^ri?^. . . , • f . ^ . , .2, I04;89Q 

par» laui CQstjas 4e África. 043^? 
ppr 498 buq^e5 esifr^pjerps ..•. 3^1^5,169 

989 buques 8,363,135 dur. 

La esportacion de dinero (por vias lejítimas) subió solo 
a 480,840 duros. 

Jñi&de 1838. 

A.— Introducción 13,698,736 dur. 

por buques españoles .... 3,562,227 
por buques estranjeros. . . 10,136,508 

B.-rEsportacíon 12,329,169 

por buqupp ^^pañple». . . , 3,550,312 

por buques e3tranjeros , . 8J7&x^7 
Entraron en h lia vana 1125 buques del porte de 167,578 
toneladas, i salieron 1000 del porte de 151,161 toneladas. 

17* 



260 



ISLA DE CUBA. 



Se introdujeron en metálico 1^179^034 duros^ i se estra- 
jeron 1,40^584 

Los datos que acaban de esponerse son sacados de los 
rejistros de aduana, i por consiguiente inferiores en cuanto al 
valor de los artículos a su precio efectivo» e incompletos, por 
no comprenderla entrada i salida de contrabando, que en al- 
gunos mlículos es considerable. La cantidad de efectos esr 
tranjeros que se reesporta de la isla de Cuba no es grande, 
i por consiguiente es enorme el consumo que haze de ellos 
une colonia que solo cuenta 325,000 blancos, i 130,000 par- 
dos libres. 

Humboldt estima la estraccion de toda la isla en 18^3, ' 
año en que el comercio fué estremadamente activo, en 20 á 
22 millones de pesos, incluyendo el contrabando. Los Esta- 
dos-Unidos del norte hazen mas de | de todo el comercio de 
Cuba. 

Rentas. — La aduana de la Havana que daba antes de 
1794 menos de 600,000 duros, i de 1797 a 1800 por término 
medio, 1,900,000 duros, ha produzido a la tesorería desde la 
declaración del comercio libre mas de 3,100,000 duros, im- 
porte líquido. Agregando el producto de las otras aduanas 
i ramos de rentas, no parezerá exajerado el cómputo de su 
total en cinco millones. — A. B. 



XlX.'^^nalírii de una historia inédita de Nueva Mspmkt 
escriia por un español en el siglo XFL 

'(Sacado del ppriódtco roéJicanOy titulado el iol» Nos. 702 i 703 ; 16 i 17 áe 

mayo de 1825,) 

La estimación que se merezen entre los literatos las 
obras inéditas que yazen sepultadas en los archivos, debe 
crezer en proporción de su antigüedad, de la importancia de 
la. materia, i de la destreza con que la desempeñan. Por 
todos estos títulos es digna de la atención de los sabios la 
noticia circunstanciada i analítica de una obra manuscrita 



HISTORIA DEL P« SAHAGUN. 261 

que ha llegado a nuestras mauos, iutitulada : Historia tmi- 
v^ml de las cosas de Nueva España, en doce libros i en 
lengua española^ compuesta i compilada por el M, R, P. J^. 
Bemardino de Sahagun de, la orden de los frailes m&aores de 
laóbservandaJ^ 

De esta obra escrita en Méjico acia la mitad del siglo XVI 
se enviaron a £spaña dos traslados^ uno de los cuales (igno- 
rándose el paradero del otro) se depositó en el convento de san 
Francisco de la villa de Sahagun. I aun de este no se sabia^ 
hasta que la dilijencia del sabio cosmógrafo del rei D. Juan 
Bautista Muñoz, le sacó deaquel retiro, deseoso de consul- 
tarle, para escribir \dk historia del Nuevo-mundo, Muerto 
este, literato valenciano apenas publicó el toino primero de 
su obra, pasaron todos sus manuscritos por mano de la se- 
cretaria de estado i del despacho de Indias a la real academia 
de la historia de Madrid, en cuya biblioteca creemos existe 
aquel manuscrito* Lo estaba cuando de él se sacó la copia 
que tenemos a la vista, de cuya exactitud podemos respon- 
der, por c(»istarnos que la cotejó escrupulosamente su mis- 
mo dueño, persona míui conozida en la república de las 
letras. 

Sentada la autenticidad de esta copia, es de saber que 



** Nicolás Antonio habla de este escritor ; mas de su obra 
coa íneúctitud, porque no la vio, aiúaqae dice haberla enviado a. 
España un virei de Méjico. Fiado en el testimonio! de Lúeas 
'Wadiogo, dice que escribió : Dictionarium copiosisimum tri- 
lingüe^ tnexicanum^ hispanicum et laiinum» Ejjuivocacion na- 
zida de haber ordenado el autor su historia a tres colunas» como 
él lo dize ; mas no hizo diccionario ninguno en tres lenguas. Atri- 
buyele también como obra separada la Conquista de Méjico^ que 
es parte del présente manuscrito» i forma el libro XII de las cosas 
de Nueva- España^ Por eso acaso, al hablar de la historia de 
las qosas antiguas de los indios, que es la obra de que damos 
noticiaV dice qué consta de XI libros, i no haze mérito del XII. 



262 HiaTQAIA DKL P. SAUAOUN. 

contiene la veraioh española de la obra que primero s& c^ori-^ 
bió en léAgua mejicana» ^' Van (dice el autor en el ^r6iogo) 
estos 12 libros de tal maüera trhztulofl^ qne cada plana llera 
t)*es colunas : la priiliera de lengua española : la segunda de 
lengua mejicana : la tercera la declaración de loa Tocabloü 
ínejicanoB, l^ñaládos con sus ciflras en ambas |mrtes. 

De lo que el autor dice en varios lugat^s se colije qae 
el libro en la lengua áiejicana se condayó en di año 1&4&, i 
no pudo ponerle en limpió hasta 1569^ ni traducirle al idioma 
español basta 1575. La causa de estas dilaciones barto deela-^ 
rada la dejó el mismo^ a pesar de su modestia* £n ei pr5^ 
logojeneral solo indica el gran disfavor que hubo de parte 
de los que debieran favorezer la obra. En el del Mbío según* 
do dice que en medio del aprecio que hÍ2o de ella el capítulo 
que sus frailes celebraron en 1569, '^ a algunos de los defi-^ 
nldores les parezió que era contra la pobreza gastar dineros 
en escribirse aquellas escrituras ; i ansí mandaron al autor 
que despidiese a los escribanos, i que él soto escribiese de 
Sil mano lo que quisiese en ellas. £1 cual, como era mayor 
de setenta afios, i por temblor de la mano no puede escri* 
bir nada, ni se pudo alcanzar dispensación de ^este manda** 
miento, estuviéronse las escrituras sin hazer nada en ellas 
mas de cinco años. •• .En este medio tiempo el provincial 
tomó todos los libros a dicho autor^ i se esparzieron por 
toda la provincia. . . .í)espues de algunos anos et P. fr. Mi- 
guel Navarro vino por comisario de estas partes, i con cen- 
suras tornó a reconozer dichos libros a petición del autor.. .. 
En este tiempo ninguna cosa se hizo en ellos, ni hubo quien 
favoreziese para acabarse de traduzir en romance, hasta que 
el P. comisario jeneral fr. Rodrigo de Segura vino, . * á los 
vio i se contentó mucho de ellos i mandó al autor que los 
tradujese en romance, i proveyó de todo lo necebíírio para* 
que se escribiesen de nuevo,../' Allí mismo indica que 
esta resolución se debió al vivó deseo ^üe máñlfefetd de VBir 
esta obra D. Juan de Obandd, presidente del consejo flé Iil- 



HlSmUlA J)KL P. SAUAGUN. 



268 



diad en España. Agradeddo a lo que pof él hizo dtóho P. 
SegüTAj le dedicó la obra^ llenándolo de elojios porque la redi^ 
mitj sacándola debáfo de tierra^ i aun dé debajo de tó it^enim, 
Eti fusión a lo nüamo^ i para declarar el bien que con 
mi trabí^ «e propuso haaer, dice í " Cuando esta obra sé 
comenró, comenzóBe a deadr de Ids que lo supieron que sé 
)ui2ia un caiepinú; i aun hasta agora ho cesan muchos dé 
ia% pr^puntar en qiék t^fninoé midá el ealepinti. Cierta->^ 
méate fuera harto provechoso hazer una obra tan titll para 
ks que quieren deprender esta lengua mejicana, ^oítio Am- 
bi^oslo Calepioo la hito para. . . .la lengua latina. Pero. • • • 
Calepino sacó los vocablos i las significaciones dé ellos. . . . 
de los poetas i oradores i de los otros autores de la lengua 
latína. . , .El cual fundamento me ha faltado a mi, por no 
haber letras ni escrituras entré esta jente í i así me fué iín* 
posible hazer calepino. Pero echo los fundamentos, paraque 
quien quisiere con fazilidad lo pueda hazér ; porque por mi in- 
dustria sa han escrito doze libros de lenguaje propio i natural 
de esta lengua mejicana, allende de ser mui gustosa i prove*^ 
chosa escritura ; hallarse han también en ellít todas maneras 
de hablar^ i todos los vocablos que esta lengua usa.'' 

£1 objeto del autor fué fazilitar a los ministros del evan* 
jelio el desempeño de sU ofizio, instruyéndolos en las cos«> 
tumbresj lengua, artes, literatura, relijion^ jénio, virtudes i 
vicios de sus naturales. ^^ Ni conviene (ditíe) se descuiden 
los ministros de esta conversión con decir, que entre está 
jente üo hai mas pecados que de borrachera, hurto i car* 
nalid^d» porque otros muchos pecados hai entre ellos. .. . 
Ia idolatría i ritos idolátricos i supersticiones i agüeros i 
abusiones i ceremoniais idolátricas^ no son aun perdidas del 
todo. •• 4 Pues porque los ministros del evanjelio que suce* 
deráu, • . .no tengan ocasión de quejarse de los primeros^ por 
haber dejado a oscuras las cosas de estos naturales» . . «yo £r. 
Bernardino de Sahagun. .. .escribí doce libros de las cosas 
divinas^ o por mejor dezir idolátricas, i humanas i naturales 



2|&4 HISTQUIA. DHÍ^ P« %AHAOVa* 

de e«ta Nueva España « >. «Aproveobará macho toda esta 
obra para conozer el quilate de e$ta jetite mqicana'; el eaal 
aua no ae ha conozido, porque vino sobro eUos aiqudl» sud-^ 
dicioa que Jeremías de parto de Dioa fukmiuS contra Jadea 
i Jerusalem, diciendo en el cap*. 5 : Yo haréfque vengacontra 
vosotros unajente nmi robuMa i esforzodtt^ jet^ maet tm/t^ 
gna i diestra en el pelear ^ je^e eutfo lenguqfe no entemde^á$j 
ni jarnos oiste su manera de hablar^ toda Jenie^Jüerte i ^mi- • 
masa codiciosísima dfi nuUar : esta jente os dextruürá a voso* 
tros i a vuestras nutíeres i hijos i todo cuanto poseéis^ ides>- 
tmirá tpdos vuestros pueblos i edifizioa» £84m> a la letsa ba 
acontezido a estos indios con los espimole^ Fueron tan 
atropellados i destruidos ellos i todas sus cosas, qae ninguna 
apariencia les quedó de lo que eran antes. Ansí eran tenidos 
por bárbaros i por jente de bajisimo quilate, como s^un 
verdad, en las cosas de policía echaban el pié delante a 
muchas otras naziones, que tenian gran presunción de po- 
líticQSy sacando fuera algunas .tiranías, que su manera de 
rejir contenia. En esto poco que con gran trabajo se ha 
rebuscado, pareze mucho la venti^ que hiziera, si todo se 
pudiera haber. • • .De lo, que fueron los tiempos pasados, v^^ 
mos por esperien^ia agom que aon hábiles para todas las-artes 
mecánicas, i las ejerzitan : son también hábilea* para de*- 
prender todas las artes liberales, i la santa teolojía, como por 
esperiencia se ha visto en aquellos que han ndo enseñados en 
estas ciencias. Porque de lo que son en ks cosas de gtíerta, 
esperiencia se tiene de eUos, ansí en la conquista de eáta 
tierra, como en otras particularea conqmstasque se han hecho 
después ac& : cuan fuertes son en sufidr tr^cyos, hambre i 
sed, frió i sueño," cuan lijeros i dispuestos para aoom^er 
cualesquiera trances peligrosos." E^to es del pnSogo : en 
el cual anticipa la noticia de la antigua población -de esta 
tierra, que comenzó en la famosa ciudad de Ikdkiy 500 i^os 
antes de la era cristiana, que. tuvo la nnsma suerte que 
Troya, i de la cual quedan vestijios i^amas «sitiqüdyaias. 



1 

1 



HiSTOmiA' BIfL P»«iltHAGÜN. 



2Í5á 



I jMas deifiktede sadó^ eqlOF tantas i tan curiosas no- 
ticias de la-anligtiedady a confiesa que no tenia aqudla jente 
libros ni esorítunis de su» cosas ? Pkm prevenir esta duda re- 
ÚBVé. él mtisBio largament<e^ el priUogó al libró It la manera 
que ta¥o en recojer ooticias, i asegurarse de su verdad, que 
fué la siguiente* .. .Comenzó su obra eñ lengua mejicana en 
el pueblo de Tepeputco^ de la pirovincia de Teztuco, esco- 
jieodo con el cornejo del goberhador do2e indios de los mas 
anciano» i de gran reputación de probidad ; a los cuales jun- 
tos casi diañamente por espacio de dos años les hazia las 
piregimtas que impbrtaban ; i las respuestas qué ellos daban 
dQ palabra^ las presentaban luego escritas por pinturas, cuya 
inti^retadoa panian al pié de ellas en lengua latina i espa- 
ño^la cuatro cdejiales trilingües, de los educados por espa- 
ntes en esos idiomas, de quienes se tenia entera confianza. 
TengQ (dice) aun ahora esios^ orifinates. En Santiago de 
TlaUbdco repitió igual dilijencia, confiriendo lo escrito con 
los ancianos honrados de este pueblo i eon él rector i otros 
colejiales latinos de aquel cokjio. Mas adelante fué manda- 
do ir al convento de Saín Francisco de Méjico, donde acabó 
de certificarse de sus apuntes con la dilijencia i censura dé 
los naturales^ nombrando el autor a todos los sujetos que 
enteadieroo en ello; Estx> pasó hasta el año 1545. Copiada 
la obra ea lengua mejicana, se envió a la censura de muchos 
intelijen^es, por lo» cuales filé aprobada i aplaudida. 

Estas noticias combinadas fácilmente pudo compararlas 
el autor con lo que veian sus ojos, i lo mucho que quedaba de 
los antiguo* e^fizíos i costumbres, estando aun reciente la 
conquista* La cual no empezó hasta el imo 1519, ni se dio 
por concluida hasta. 1^34. Ansí que los ancianos que en di- 
ferentes pueblos informaron al historiador antes del sdio 
1545^- ausiipe solo tuviesen 60 de edad, serian mucho 
mayores de 30 a£os cuando se verificó la ruina de su impe- 
rio V ti^n^pasufifleÍ0Dte para estar instruidos en sus ritos i cos- 
tumbres i^nÉas costa «obre que eran preguntados. I como 



ealxii declamoiolies «e recibieroa & muchos «epondatnente i 
en distíntois punto» i ABoa, i d aator pcnlia aifudarie pút ü 
nñsmo wm él conoBÍmientO de aquella tierm i kiJgtia d«ede 
antes úél afio 1580 1 resolta el grade de certidumbre i dé fó 
que esle escrito se mereze^ que en su Mnea no pnedd aer 
mayor. 

Pasemos ya él contenido de k obnL 

£1 libro I trata de las ditme» ^ adaraAmi iosmtíurtíks 
de ésta tierra. Consta de 39 capítilk», siendo otros timt&d 
los dioses. £1 principal FUídiputzH (a qtden el autor ItatfiA 
constantemente VitftüojmchtUy o ViixsUsinwitliy) ^égtmh, 
teogonia de aquellos pídses, es oompacado a onestro Hér* 
cules, lo mismo que Tezcatüpiíca a Júpiter, Quetxakoúi a 
Bolo, OpuehiK a Neptuno, Xuithecutli a VnlcanOi JSacate* 
cutii a Mercurio^ i las diosas C/Ueomeco€ttI a Géres^ CkcU* 
chiukíiyaco a Juno, TtaakUeHti a Véims> etc^ Respecto^ de 
todos ellos desGiibe^ la creencÍA de sus adoradores, sus imá- 
jenes^ sus adornos i su cult04< 

El libro 11 tiene 38 capítulos, i trata del oalendario^ 
fiestas i eeremoñiñSp sacri/Uios i solemnidad^ que hanian a 
hxmra de sus dhsee^ Las solemnidades eran fijas o moribles^ 
Las fijas se celebraban por décadas «n el primero, déoimo i 
▼pésimo dia de cada mes : d. mes constaba de 20 dias^ repar* 
tidos en cuatro como semanas de cinco dias cada juna, al fin 
de las cúsales tenian ^us mercados p4Uloos* Los nKísea- eran 
18^ en los cuales distribuían al ^o que comenzaba el dia'2 
de nuestro M^rero^ oomponiendo en todo 360 días; a los 
cuales al fin de cada imo anadian 5 dias qut Uamabaa so^ 
bíantes o valdíos, i eran tenidc^ por de mal cigü^t^ como 
no consagrados a niai^uno de los dk>ses. iOsta ooosonancia 
de su ano con el Juliano, por el cual nos gobernamos, noso* 
tros, llegaba hasta él puüto de reeonoser tambie» los bisée»' 
toe cada 4 i£os^ en l4s imi^s imadian un dia a los 5 r^Uíos. 
{ Qué dii^smos } ( Podrá ne^^scse que . hubo comimieacion 
entre aquel mundo nuevo i ^ antiguo despule de Iqstieni'* 



pos de JuUd César } O dígaM qm lún hdbitadoi^a dé úqpél 
' fyais faerotí tan peñtoe eh la asircmomía, que por ú boIos 
hallatoü i adopteroM en pavte el siatcma de SoelyeAes* Hid 
adetnfts en estd libido eo|KM8as natkiáft de a^a^s^ BolUárioe» 
aacerdoted) -dati2aa i otüoé ricos i ceremonias que Uatnan la 
atención de nn filósofo pata comparadas con lafi tiostumbreB 
del Asia^ i aun de la Europa : áiéndo notatde que algvnaB de 
^Uaaeon de las proibida^ a loft jodíoe eia la lei de Moisés, 
fiigtte un apéndice^ en que Bé da rason cirouni^tattciada de 
«odos los edificios qbe kabla dentto dd grttn templo de Mé- 
jico, de las ofrendas retijiosaSi del nxímero i clases de mi^ 
nMros para el culto i sus oñzít^, distribución dé horas en 
el templo, fórmula de juramento i otras ceremonias relijiosas. 

£1 libro Ilt tiene 14 <tapítulos : trata del prmóipio que 
tuvieron sus dioses según sus tradiciones fabulosas* £1 ^én^ 
dice habla de la creencia sobre las almas de los difuntos, cuya 
inmortalidad reconotóan; exequias, crian cía de los h^os, 
i^ostumbi^e de sus monjes, i eleceion^de sumos sacerdotes* 

£1 libro IV consta de 40 capitules^ i trMa de la miro^ 
lúftajndimaria o arte de adunar ^ fue uéaban para saiér 
cuáles dias eran bieH a/oriUnadúHi » . , i qué coneUcümee 
tendrían lo^ que noMian en las dias atrUmídoi a hs carac- 
^res ú sighoe que uqui se ptmen^ i párete cosa de mgratínam^ 
Hiíy i ^ dé astr^Ofiak Habla de otarios usos ei^ loe partos 
de las mujeres, bautisñio de los mños> eoitivites hechos eon 
estos motivos, etc« etci £n el apéndice demuestra qufe la 
serie o tabltt de el^tos signos no era el cateodario de loS mcgi- 
eanos, coiáo habia cteido un rétifioso que escribiq un ératado 
"en loor de esta arte adivinatoria. 

Da nuera razón de su euleudario, i de dos eiclos que 
de imtienuyrial tenián ; uno de S2 a§oÉ> al fin del cv^ en una 
müi solemne fiesta renorabttfi las estatuas i adornos de los 
Iddids, el juramento de semrles por otros 52 a£os> i el fiíego 
^n tddó aquel rdno. A este periodo llamaban lo que en 
iH^ti^ \tnpí¡& suena gwilla de años $ i como ereian que el 



268 HISTORIA BBL P. SAHAGUN. 

dia ültiiiio de una de ellas se habia de acabar el mundo i el 
movimiento de los cielos, en la noche de ese dia subian a los 
montes, i como pasada la media noche viesen continuar el 
movimiento de la via láctea, encendían nuevo fuego, i hazian 
gnm ^esta, creyendo tener ya seguros otros 52 anos de 
mundo. ^' La última solemnidad (dice) que hizieron de este 
fuego nuevo fué el año de 1567 1 hiziéronle con toda sóleníni- 
dad, porqué no hablan venido los españoles a esta tierra. 
£1 aSo 1559, se acabó la otra gavilla de años, que ellos 
Daman Toximmotpilia. En esta no hizieron' solemnidad 
pública, porque ya los españoles i relijiosos estaban en esta 
tierra.'' £1 segundo ciclo eib duplicado, i constaba de 104 
años, a cuyo período llamaban siglo. 

£1 libro V tiene 13 capítulos, i trata de los agüeros i 
pronósticos que tomaban de algunas aves, animales i saban^ 
difas para adivinar las co^as futuras: donde hai hartas 
curiosidades tocantes a la historia natura^ £n el apéndice 
se habla de las (^busiones^ esto es, supersticiones de los an- 
tiguos, algunas de las cuales duraban en tiempo del autor. 
La analojía de estas cosas con fas del vulgo de Europa, ofreze 
gran campo para consideraciones filosóficas. 

El libro VI tiene 42 capítulos, i trata de la retórica i 
teotújkt de tájente mejicana; donde hai cosas mui curiosas 
tocantes a los primores de su lengua^ i cosas mui delicadas 
tocante a las virtudes morales. Las hai en verdad, i es uno 
de los libros mas apreciables de esta obra. No habiéndose 
hallado escrituras de la antigüedad, no podia el autor desem* 
penar su t>bjeto sino copiando las arengas i oraciones que 
estaban en uso entre aquella jente, i que como ■ fórmulas 
sabidas de todos, pudieron dictárselas los vigos. I ésto hizo 
ponkndo a la larga las oraciones que los sátrapas hazian a 
los dioses con inotivo de las guerras, pestilencias, sequías i 
otras calamidades' públicas, en la muerte de los reyes^ elec- 
ción del sucesor, i cuando un mal rei con su desgoUerno 
ponia en peligro la república: i las arengas que se pronuncia^ 



HISTORIA DEL P. SAHAGUN« 260. 

ban con motivo de la Qob£asixH]t auricular (qua házian a los i 
sátrapas uoa Tez al aSo) de los casamientos^ partos^ bautás^ 
mos de niños (cuyas ceremonias se describen estensa^ 
melote) exortaciones de los padrea a los hijos ^ tiempo de¿ 
tomar estado^ &c. &c :. piezas todas eloc vientes^ Uenais do ^ 
máximas morales i de imájenes de la divinidad tan sencilks 
como animadas, mui parezidas, a nuestro juizio, a las de los 
antiguos orientales. Véase una muestra en el extracto de la' 
oración que házian al mayor de sm dioses, después de muerto 
el señor y paraque. les diese otro. " Señor nuestro, ya vuestra' 
majestad sabe cómo es miierto N : ya lo habéis puesto de- 
b^o de vuestros pies : ya es ido ^ por el canáno que toéo^ 
hemos de ir i a la casa donde todos hemos de morar, casa de 
perpetuas tinieblas, donde no hsu ventana ni luz alguna, • • . 
Disteisle en este mundo a gustar algún tanto de vuestra 
suavidad i dulzura, oomo pasándoselo por delante de la cara 
como cosa que pasa presto. • • • Ai dolor ! que ya se lué 
donde están nuestros padres i nuestras madres. £1 Z)ios 
del infierno, aquel que de;scendió cabeza abajo al fuego, «I 
que desea llevamos allá a todos con mui importuno deseo^ 
como quien muere de hambre i de sed, el cual esjbáen grandes 
tormentos de dia i de noche dando vo¿es i demandando que 
vayan aUá muchos. Ya está allá con él este N. coa los otros 
señores i reyes, que gozaron del señorío i dignidad real i del 
trono i sitial del imperio^: los cuales ordenaron las cosas de 
vuestro reino que sois el universal señor i emperador, por 
cuyo;albedrio i motivo se rijé todo el univei^soy^que no ten'eis 
necesidad de consejo de ningún ot^o. . • • Ya se nos acabó 
nuestra candela i nuestra lumbre t- la hacha que nos alum* 
braba» del todo la perdimos ; dejó perpetua h'oifandad i dés^ 
amparo a todos sus subditos, i Tendrá por ventura cuidado 
de aquí adelante del rejimiento de este pueblo, aunque se 
destruya i asude con todos los que en él viven ? • . . • ¡O po« 
brecitos macebuales, que andaa buscando su padre i su madre, 
com0^ pequ^uelo busca Ikm&ndo a los suyos que está|i 
absentes, i recibe grande angustia cuando no los halla ! ¡ O 



SJtt QISI9RÍA BUL F« SARA«<W-«< 

|Mrtiraciloi áñ Im niercadenea, que «düdap por lo» mcntoif i por 
loft pámiW0 1 i tfoubkii ite los tristes labsacbures, que audan 
buseaPito yartHvmkisparacooiaricaiaaailBáapamqueiiiaro 
pura ?e0ifor de q\M nven* j O pobseciteasaldadoa i hombres ds 
gu^orat q«e andan baaramin la muerte, i tienen ja aborrecida 
lai^dayieamngiiMotiaoQaapienifan sme en el campa i en la 
Biq^ 4oii4e sil da la batalla ! i A qnién apellidarán ? €uandQ 
teroaien algún captívot ; a quién lo presentarán )» »• « Bot 
bimtos délos pleíteaotes ( qméis los juzgará i limpinoá da 
^m HQAtiendas i pi^ae ? Bien ansí nomo el niño e^$índo*ae 
eiwaia, que si su madroño le limpia» estáse con sueíedad. «• • 
i Padr&nse ellos lemediar a si mismos por venfenra} ^ I los 
q«e mevessen muerte «entemdaree han ellos ndsmós ? i Quién 
pmdrá ^ ts^ono de la judicatura ? i Quién tendrá ei ieoitrado 
de juey pues no hai ninguno ?••••( Quién alegrará i to^- 
gosqará al pueblo a manera de quien tañe a ebfyas que anden 
rmontadas paraque se agenten ?" Pues miandQ pedkm que 
qidtase al seaof que no haaia bien su ofi»k>, decían i ^^ 3em 
nvesiro, humanísimo, que haaeie sombra a» todos los^ qHe^ ti 
í|e idHegan, eomo árbol de muí grao «Hura i anehura; soí^ 
inrááWe e impalpable^ bien w^si^omo la uQebei el aii^ i 
penelrsM een Tuestra vista las i^edraa i ifh^kñ viendo lo que 
dentiK> eetA escondido, i veie i ^rtendein lo (^ está d^ntpa de 
nnestim e^nw^Ms* Nuertra* ánimas en vuestra pi?eeeinQ¡ia 
son como un poea de bumo i de nieblf^ que se tovani^a de. la 
tierra» No se os puede eseonderi seior, las obras i .maneara 
deiri?ir de N ; veis las eausaade su altiyez i audbkáon^.que 
tiene un coraaon eruel i duro> i usa de la dignidad qm le 
habek dado, asi como el boraaobo usa 4el fíoo i oquiq el loco 
de los beleños/' 

Previendo el autor que esta« omciones i arfu^^a» podiap 
ser teftidas pos fioeíoneft suy^s, dice en el prólogo de^e^te Ubrat 
^^ -Algunos émulos que ban afirmado que bMa lo eesritp 
en estos libros» • • • son ficciones i m^nÜjt^H bai^iau eomo 
^paaioi^M^s i mentirosos : porque lo que en este ^p 
está escrito, no cabe en entendmientP humaw ?1 fiípiirlPj 



ni ho^]^ viviente pnidítm fivjir el lengimje que tn él 
eatá," €01^0 jpi 4^ara que #1 oQQttiudii dee«teUbro tyctCM 
diUi la y^d&á de loa otros^ Porqiie los espaioleB dd 
siglo XVl^ auu QQQ aec aquel «p ftiglo de oro, oo akansalmi 
a la fl^m^iU^ i v4?a elooiieiida de eila» oraaioiMs^ evba a ' 
tiempaa maa reiwtoai a oira avm«m de esplfear loe aieckw^ 
dejando apañe el ol^eu» da eatai atocacMwea, 41» parasa 
im|>Q9Íble ae i^veota^n fuera d^ la^ eteíacioa ei> qi» «dAot 
«dsmoa. ponían a Iop «fadore^. Al fin^ w espUcan algiinaa 
adi4Ío% aeairtijoí» i loeucione^ inetafaricaí^ coa d ol;geto da 
manifeal^ la eacekaicia da aquel idíoa&a^ 

£1 librp Vil tiene doce capítulos i 4rela ^f^j mi i deh 
fmm i ^*íreV^9 i del am del ^pubü$í^ Descjríbeee mi c«eea^ 
aia sobre loa vieatos^ nubea^ray^s^ graaiso i oan^eiasi (^ic 
lambioQ tomaban por precio de irosas fuae^tafik) Péuaio 
do «ueRTO la dedaraoion del eiqlo d# 32 a$^ i de las eerer 
moims eo» que celebraban el j\MH)eo del nuevo ciclo. 

El libro VIII es de, 1^ teyúes i s^or^^i de ja mm^m qm 
teniaim €9% m^ ehecUmo» i *n ^g^fdem^ de Auereyest Conste 
de 21 oapitulofi* £Ata nioparquía era 9le<!4ÍMa. £1^Iocm 
eiaa los senadores, loa vif¡}os del pueblo» ]»» aapHaaea i sol^ 
dadoB viqoa» i los sátrapas : la elecaion no ee faa^ por 
escnituiioaínoeonfírlendoaii^e 8Í£ /^recsda «o uno de Ids 
mas noWes de la linea de los antepasados, qm lueea valÍMileb 
qerzilado an la guerra» osado i animoso^ que no bebiese vino, 
pf ttd^te i «Uño, que supiese bien hí^blar, entendido, reiea'- 
tado i amoroio*" Sus juiaioa oivUes i crieainetes erim bre^ 
itisimos, nuii eicacÉa la adnráistrafiioñ de la haottsnda pública, 
i ttui avei^ada la poUeia en loa mercados, alóadigas^ ^Iks^ 
en que bai cosas que no desdicen del país mas culto 4b £uro^ 
pa« Tvátasa ademas de todos los seiores que hubo en Mé^ 
púa, 3i;%(mco i otras profviiicias hasta por los años IñWk 
a iloteauma se le Uamia ecmstantemente Motecmuma* Siguie 
la descripeioa de los atavíos que usaban loa señores, de sus 
ju^os i recreaeiones, annaduras, banquetes, paladee, etc. 



279 MUXMUA DAC^ P«Hnií»AeC7Né 

£1 Hbro IX tiene 21 capítulos i es efe /Mt mflroiul^^ 
u^bsiale§>4k (mí i piidras pre(¿o$a$ i plumas rwtís. itíiüv» 
áát flMdo de vim de estas clases, de sus fiestas, eonvites, et& 
£1 Uboro X es cb íflff vkios' i virtudes detstajeutetm^ 
' áuma^ i de los miembros efe todo el cuerpo interiores i es^ 
t0ri0res^ i de las imferm^dades 4 medicinas cor^rurimy i dé 
tas naaioms gue han venido a e0ta tierra. Son 20 eapítnlos : 
deeodbense las buenas i malas <;enidiciones 'mócales i ft^ca» 
de todas las clases, particülaroente de les meecadeies i 
artistas» en que hai noticias ariosas de sus inamtfaeturasv 
Con esta ocasión, comparando las habilidades dc' los aote»* 
paiss4os eonkt de los que entonces vivisB, después de mostvatf 
su aptitud para toda especie de artes liberales i mecánicas, 
añsde que en cuanto al regimiento de la república eran-para 
mas enlos tiempos pasados que al presente, merced al r^ot'cotí 
^le se educaban los niños en los templos, i a la continua oca** 
pación i trabi^os en quelos ejercitaban: ^^Era (diee)esta manera 
de rejir mui conforme a la filosofía naturali moral, porque )a 
templanzaiiüimstanza de esta tkrrai constelaciones %ae m ella 
mnan, ayudan mucho a ki naturaleza humana paia ser viciosa 
i ocioiía i muiidada a los vicios seosudesi I la fikraofia «Mttal 
diseñó por' esperiencta a estos natmmles, que para vivisr mor- 
almente i virtoosamenlte era necesario el Ttgiur i aUsterUbdi 
ocupaeionea continuas eh cosas provedhosasa la repúblieai 
Como esto cesó por la veaida de los españoles, i por!^^ 
eUos derrotaron i echaron por 'tíerrai.odf»>ladí€OStumbras4 
maneras de r^ir -que tenian estos nalairales, i quisieron tf^^ 
zirlos a la manera de vivir de España, ansí en las cosas divinas 
0OBIO en las humanas, teniendo entendido que eran idólatras 
i b^írbaros ; perdi<íse todo el rejimiento que teniluu >i • ^Jh 
gran vergüenza nuestra^ que losíndios natordies, cuerdot¿ 
sdl>io6 antiguos, supieron <hir remedio a los d««>s-^|iie ft$^ 
tierra imprime en los que en ella viven. •« 4 i n^sotifosc^ioií 
vamos el.agua ab8|ode miestras malas ineUnaiáoMs^- -vSuen 
tino tuvieron los habitantes antiguos de esta tierra en que 



n 



cridban *bu8 fai^ e hijas íxíuIa polénseki de la república, i na 
les distan ciiar aviiB padrer. . ; . Bftta jetite no tenian letra» 
m H^aractéres algtmoB, ni' s^sdiáui leer ni escribir: (x»mam* 
cábanse por imájeoes ipintufag, i toda» las antigmUas suyas 
i- Ibroe . qoe t^ats» de dtaS, estaban phitadds coü figuras e 
itti^^iies tie tal maim^ que sabioiri teniM nronidria de las 
cosas que sus ante^sadbs habían ih^cht) i dejado en sus 
asíales por «as de mil sSicMiiatraÉ^tes que viniesen los espa^ 
Solai a esta tierra. De estiHs IVbtou i escrituras los mas de 
dios se quemaron al tiempo que se destruyeron Is»» otras ido^ 
Iflrfífias ; peto :ao dejaron de quedar muchas aeoondidas, que 
las hemos visto i agora se guardan, por donde hemos enten* 
dido sus antiguallas. En los dltimos capítulos de este Hbro^ 
habla <k los Tultecas, Chidinnecas^ Otomíes i otros poblar 
dores de ' esta tierra^ i de los muchos monumentos que que^. 
daa de ellos i de su pericia, costumbres e invenciones ;. i del 
carácter, trcges i producciones ^e otras provincias de este 
reino. 

£Mibro XI es de lús emünuiesy avtSyárboleSy yerbas, 
fintee, metules^ piedras, colores, fuentes, tíerras, montea, 
volc&nes, caminos, mantenimientos, etc. Son 13 capítulos 
mui largos. Por venturaes esteei Mbro quemas debe apro- 
vechar a los naturalistas, así como es d mas difícil de estrac» 
tar. De paso habla de las pestilencias que hubo en 1&20, 
1540 i ld76 ; al tiempo que se trabajaba en esta traducción i 
cuyas calamidades junto con los malos tratamientos de los 
españoles, dice que contribuyeron a que se disminuyese la 
población, que antes era crezádísima. 

£1 libro XII es 4ie cómo los espeéáoks conquistaron la 
ÍÑíeva-^Mapéña. Sonreí ca|)ltulos. Díee en el prólogo que 
aanque ha^a muchas historias escritas en romance según la 
l«iiaci«ii d# 106 q»e la conquistaron, él la quiso escribir según 
la de los indios conqmstados, que vivian al tiempo de aquel 
füceso, i 'ftidWbm mejor lo que hubo de parte de ellos ; con el 

VOL. tí. 18 



274. HISTORIA DBt P. SABAQUN^ 

olyeto ademas de dejar notadoA los nombrea i frases de los 
uaturales en lo tocante a las cosa« de la guernu 

Así de lo dkho como de otros paaiges de esta obra^ 
ocmf^ que el autor era natand da la yíUa. de Safaagmi^ tienm^ 
de C«»po» en Castilla hi mja : que fué de los |nñtneros «di- 
jiMQi de S. Franciseo que pasaron aNtiera-España, ^spües^ 
de coBcloida su cotiqídsta en 1524, i uno de los fundadores 
del colejio que tenia aquella drden en M^ico : i que aun 
vivia alli en 1576. Es decir que empleó mas de 45 años en 
el conosimiento de la lengua^ antigüedades i costumbres de 
aquellos naturales, no solo con motivo de desempeñar el 
ministerio apostólico de la conrersion de los idólatras^ sino 
con el especial objeto de escribir esta obra. De la escelen* 
oia de su lenguaje basta decir que es del sóglo XVI, de cuyo 
tiempo apenas se halla libro mal escrito. Sobre la propie* 
dad de la lengua, tiene su estilo cierta injenui&d i seneillesy 
claro indicio de la verazidad del autor i de la certeza dcf laS' 
cosas que refiere. 



I I 



DOCUMENTOS RELATIVOS^ k LA. HISTORIA D£ AMÉRICA^ 

'XXi^^Dictámen presentado al congreso de Buenos-Aires^ 
por la comisión de negocios constitucionales, 

Sres. Representantes, 

Con aquel temor que infunde el deseo del acierto en nn 
negocio de tanta magnitud, pero al mi^mo tiempo con la confianza 
que inspira una inteneion legal i sincera, entra la comisión a 
desempeñar s« encargo, abriendo dictamen sobre fa forma úe 
gobierno, que debe seryir de base al proyecto de consCitUükm para 
el^^mandelas Provinoias Uni^s del Ri» déla Plata ^ { em- 
pieza por irtoordar al congreso los ameredeates ^e kaia pi^par^ 
ado esta oaestioa fisndaaieniaK - '>" 

En 14 de abril del anto antomr, se sirvié la sala ree^meikUv 
a la comisión el pronta espediente del pro^Fssta da cODüítiiokin ; 
i ocupándose luego de este delicado asnnto» tocó.en«us primeras 
conferencias el inconveniente de lerantar nn proytseto sástemaékr^ 



DOCUMENTOS AMERICANOS. 27^ 

áiites deliabér obtenidef una base áerta, que hag« probable su 
admisión; i crey6 dé -necesidatd pedirte^^ pékfa evitar ua trabajo 
inútil^ i una dilaeion contraria a laa mismas inleneionea del con* 
gceso. Deanes de. gravts diaeiüiones sobre el modo de prt>nun- 
ciaraó en la maieria, idicté» Id t^ala, efteest^ti del 90 de jimiü del 
mkmo año, .una. leí en^ q.ue'prlniQÍpalmeQti».diapiiso :-*-1;í Que^ 
paradesignaorla base al proyecto de «o^stitucioo^ s« ieoiUHÜtase 
previamente la opinión de laa provincia» sobi:^ la £>irm% do .ge? 
biemo que crejesen mas conveniente par^añaiu^lir el 6r4tfi« la 
libertad, i la prosperidad nazional ; — s. Que la opioioii de las 
provincias sobre esta importante materia se espUcas3 por sus 
asambleas representativas, i, donde no las hubiese, se formasen 
a este objeto ;-— 3. Que la opinión que indicasen las representa» 
cáones provinciales, deja salva la autoridad consignada por los 
pueblos al congreso para sancionar la constitución mus conforme 
a los intereses jenerales ; i salvo a aquellas el derecho de acep« 
tiyrla, que les. reservó el árt. O. de la lei de 93 de enero del 
mkmo año de 1895; 

Cuatro circimstancias notables contiene esta lei,^ que joa^rcaa 
sn espíritu, i que demandan la especial eonsideracion de los se- 
ñores representantes. Es la primera, ^ objflto que en ella se 
propuso el congreso: no pudo ser otro que el de esplorar el 
grado de la opinión jeneral, que, si en todos los negocios públicos 
dehe guiar sus deliberaciones, en este debe ser la antorcha que 
lo encamine al acierto. La segunda es, que, para llenar este de- 
si^mo^ no se propuso esouehar la opinión peraonal de los miem* 
bro&jdftlas juntas^ provinciales, sino sentir por medio de estas 
la of^pion prevaleíóenie enlre la porción mas ilustrada i capaz 
deformara ^las provincias* Tercera; que el congreso, lejos 
de ligarse al i^asidtado de la consulta, sea cual fiíere la opinión 
indÁBadupQvla^ lü^resentaciones provinciales, salvó su autoridad 
para sanoMo^r . b- fDOBStilueion mas con&raie a la felizidad na- 
cional ; autoridad que, sien(k> todo el resumen de su augusta mi- 
neáis >tnoi pitedis iKnít&r sin d^baudar los votos i la esperanza de 
k» piMd)lMu La cuanta cjreanstancia dign^ ^^ observarse es» 
que iviénirafl .el (OOii^eso, al investigar el e^stado de la opinión 
jemKnh ^^ reseífv^ elTej^riácio del principal encargo de sus 

18* 



276 DOCUMENTOS AMERICANOS. 

comitentes) reservó al mismo tiempo a las provincias la sólida 
garantía con que habia resguardado su confianza en la lei de 23 
de enero de 18^ ; a saber, el derecho de aceptación. 

En resultas, se han pronunciado las juntas provinciales de 
Córdoba, Mendoza, San Juan i Santiago del Estero por la formaí 
de gobierno republicano representativo federal. Las de Salta, 
Tucuman i Rioja han opinado por el mismo gobierno represen- 
tativa republicano de unidad. Las de Catamarca, San Luis, i 
Corrientes han comprometió absolutamente su opinión en el voto 
del congreso: pero Buenos-Aires, Santá-Fé, Entre-Rios, Mi- 
siones, i la Provincia Oriental no se han pronunciado todavía. 
Sin embargo, por no omitir la comisión el menor de los cono-» 
2ámientos que puedan rectificar el juizio del congreso, debe re- 
cordarle las indicaciones que ya se hizieron eu la sesión de l6 
del pasado junio, i son: que, según espuso uno de los señores 
diputados por Santa-Fé, aunque la representación de aquella pro- 
vincia no ha respondido a la consulta, les tiene dadas instruc- 
ciones por }a forma de gobierno federal : que, según nota oi^ 
zial qoe ha visto la comisión, i es dirijida por el gobierno de 
Misiones a uno de los señores diputados que la representan, li- 
bra su juizio a la sanción del congreso: que, en cuanto a la 
provincia de Buenos- Ai res, cuya representación cesó antes de 
haberse pronunciado, hai por una parte un dato, i es el dictamen 
que ya abrió su comisión, comprometiéndose en el juizio del 
congreso : i por otra la opinión jeneral, que sé insinúa por 
tantos i tan perceptibles medios, que puede sentirse i calcularse 
basta el grado de certidumbre, a mui poco que sé observe sin 
prevención : que en la provincia de Córdoba, si su actual junta sé 
ba esplicado autoritativamente, i ha respondido a la consulta ' én 
forma de sanción legal, en la anterior habia prevalezido la opi* 
nion por la unión republicana, como se rejistra en el dictamen 
que abrió su comisión en 17 de agosto de 1825, i en la refclk- 
macion que dirijió al congreso en 9S de agosto del mismo añcc^:? i 
que, si la actual junta <le Santiago del Estero ba opinado por 
la federación en los poderes con que se presentaron sus diisputa-*^ 
dos al instalarse el Congreso, se les facultó para sujetar aquella 
provincia a todas las decisiones de la soberanía, prestando ia 



lí . ^ 



DOCUMENTOS AMERICANOS. 277 

olxediencia i sumisión que corresponda, sin restricción alguna, 
an^pliándola a todo lo quesea conduzente a un gobierno liberal 
análogo a los deseos de la América, con solo la calidad de que 
no se le ha de sujetar a otro gobierno inferior. Son sus literales 
palabra^. 

, De este sencülo, pero exacto análisis de la lei de 20 do ju- 
nio citada, i de sus resultados, se deduze qué estos no han lie* 
nado ^1 principal objeto del congreso ; porque úo lé han mani- 
festado una mayoría sensible de opinión por alguna forma detér-^ 
minada de gobierno ; que no le han ofrezido medios de graduar^, 
por el órg;ano de las juntas provinciales, el injenuo i verdadero 
juizio de los pueblos en esta delicada materia, porque, si en 
unos apareze balanzeado, en otros es indeciso i vacilante; pero 
que. la representación nazional ha obtenido un antecedente de 
mui alta importancia, que la coloca en mejor i mas ventajosa 
posiciop para pronunciarse ; este es la absoluta deferencia de 
algunas provincias a su áltima sanción, deferencia que predis* 
pone el respeto por la lei constituyente que dictare^ asegura su 
aceptación por una mayoría notable por cualquier foi^ma por la 
que el congreso se decida, i aun promete una esperanza fhndada 
de la uniformidad de todas. 

Con tales antecedentes, aunque la comisión se penetra de 
toda la importancia de esta grave cuestión, i siente el pesó de 
su responsabilidad, ^ntra en su examen llena de confianza, i con- 
duzida de su fervorosa pasión por la felizidad nazional. 

En cuanto a la naturaleza del gobierno que mas convenga' 
al réjimen de las provincias de la Union, ellas faan proclamado de 
un modo unisono decidida i constante el representativo repübHcatio. 
Esta, no es ima opinión del momento, las mas vezes errónea, i 
siempre peligrosa ; es el perpetuo, reflexo, i permanente de 
toda la nazion. La cuestión solo se v^rsa en cuanto á la forma de 
administración, i puede fijarse exactamente en estos términos : 
^'Sftba de, gobernar bajo la forma de administración federal, o 
4^ni;iidad? ^3 e afianzará mejor el orden, la libertad i la pros- 
jperid^d de la república dividiéndose en tantos estados como pró- 
^ «ripias, que^ aliados politicamente bajo un gobierno federal 
; pi^jp^,lajdir^cc|Qp de los npgqcios nazionales, se reserven el resto 
do soberanía necesaria para su dirección particular ; o formando 



278 ^ JDOCUMKKTOa, AMEIU€AN08. 

det«das las pro?inciafl un. estado, cootoliclada bajo na ^^ierno 
eastral, I enoajrgado dcd rijuaea. ioterlor de todas ? ^*Ciial'd«^«e(tiis 
fonDaa 8«rá mas a proposito para orgaaÍ2ar»> ciwservar i haaer 

félis ala ftapública Arjeotmad ^ 

Esta cuestión a primera vista pareze Qiui sencUl^» pero es miá 
•omplicada. Ninguna, forma de giobierno tiene nna bondad absolu- 
ta : la bondad de cada una es respectÍTa al estado de- la sociedad sí 
la cual ba de aplicarse, . Los dirersos jénerog de gobierno han 
sido instituidos para garantir al hombre sus derechos : i sin duda 
es mejor el que mejor los asegura. Pero como la forma dego* 
biemo, que es pri^ia para garantir los derechos del dudsdano 
ea una sopedad^ no es* talvez a proposite para garantirlos en otra^ 
porque cada asociación se compene de diversos elementos, a los 
cuales debe acomodarse su gobierno, es importante eonozer la 
nuestra, pulsar todas sus relaciones, i considerar prácticamente 
sus circunstancias físicas, morales i políticas, para arribar al 
acierto en la resolución de este gran problema. 

. Entre las circunstancias ñsicas de nuestro pais, la mas 
notable ea la que ofreze la despoblación de sus provincias. Mu- 
cha* de las que llevan este jiombre, o no tienen, o apenas tienen 
quinze mil habitantes, esparzidos en distancias enormes» Las 
mas son pobres, i algunas en estremo. Si todas tienen en la 
£e)razidad respectiva de sus < territorios los principios de una fn« 
tura riqueza, hoi no gozan sino de escasas producciones, que no 
pueden proporcionarles un fondo de rentas públicas, capaz de 
subvenir a las primeras necesidades de la. comunidad. ¿I será 
prudente despedazar la , nazion, en mínimas fraccioDes c(>n el 
pombre de estados, cuando de todas ellas apenas puede formarse 
una pequeña república de quinientos mil habitantes ? 

Después que la historia de los gobiernos antiguos, i la es- 
períenzi^ de los nuevos, nos han hecho cooozer los vicios de la 
turbulenta democracia de Atenas, de la orgullosa aristocraitia 
de Veoecia, de la rigorosa monarquía de Rusia, es ya un ¡prover- 
bio entre los políticos que íiingun gobierno simple es. bueno ; por* 
que las formas simples son degradadas i viciosas. Lasipiple 
monarquía, por ejemplo, es la supremacía de un moi^arfa, que 
todo lo refiero a sí mi^o*. La oUgucqfjáaL ^U si^uwifapia dojos 
ricos, dolos nobles^ de los. preeaeolentes, que lodorlo r^ftor^n 



ñ esrtfts balidbdes, n* coéta, da hi opi'esion -de los pobres. La 
úemotrécúñ es kt suprefisacift dek multitad, ipte^ engfétéíA -de 
'86 número i de su éieriA, desconoze b? pi^iedftd» él si^r i la 
yirtad, i quiere gobernar con el deiaérdeo. Solameíate las fiyrmas 
tnistes «otarienen a la» aod^daídeá moderúas^; porqtíe, secando 
Imináoá dé eada ttM, aevoiY^ft' las bondades de todas^ Asi 
todo gobierno qne degenere «lemasiado os «na forma «¡mple, es 
pel^roen, porqué no es «Manuable con el actual- estado de las 
^ciédades polftica&. Tal s«ria>el de' íbderackm eá las circuna» 
tandas de de^fvoUacton de -nuestras prortécias* Con nn nú- 
moró tan redifzido de habitantes, jamas podrán mantener niía re- 
pi^sefntacifin coaveníente ; por que, d han de elegirla de entre 
toda clase de jentes, nunde las incapazcA de ^ereer los dere- 
chos poKticoa, D han de concentrarla en el pequeño número de 
prepotentes. Lo primero vendría a terminar en una democracia 
destructora ; lo segundo en una óligarquia opresora. Mas luego 
volverá la comisión sobre este punto, tan digno de meditarse 
por los lejisladoreé a quienes la aasión ha confiado s^ destino. 

Las circunstancias morales del país están «a mas abierta 
oposición con la Ibrina de gobierno federaL No se detendrá la 
oo«isioii ejB la sorda resisten<áa que hazon a esta dase tle gobierno 
las habitudes adquiridas por siglos bajo él gobierno español^ que 
canto distaba de lina semejante organizaron, caanto era mas 
absoluto* No insistirá en la propensión o instinto con que, en ol 
Biomento ' de sacudir las prorincias el yugo de la antigua do* 
ininacion, se identificaron en unidad de réjímen, hasta que les 
periodos de anarquía dispertaron la' idea de federación. Tanin 
po^o hará mucho mérito del peligro de hazer un aÍMuidbno re- 
pentino de las antiguas costumbres, en cuanto no perjudiquon a 
la libertad deseada» i de pretender que nüeyas leyes Ikyrtnen de 
mi golpe costumbres nueras, cuando los pueblos en su infancia, 
lo misBio que los hombres, deben irse separando de su cuna con 
cuidado i a medida dB sus fuerzas. Solo so fijará la comisión en 
aquellos incóavenientes mas palpables que presenta el estado mor- 
)aA del pais« 

Es notorio ^ defecto de ilustración en nuestros puebbs. 8i 
los que átiti^ fueron capitales de provincia mantienen algunos 
est^blezifmieutos de educación pública, los subalternos no los 



2^ DOCVMtfiNTOS Alí^aiCANO^ 

tieaea. La iaas« jeseral 4e Bus^tiabitaates careen d^ a(|ii«ll« 
iastraccion que demanda ti gobierno íedeval para ^ desemp^iá» 
de los deberé» péblifCH)»» Laa asambleas re|»raseiitaliíva& del. 
poeblot en ves de las ooleetivas i twnvUaaría^; la separación i 
desliniie de lofi tres poderes» lejMativo» ejecutivo. i judisáario ; i 
la balanza coa que debea eontrapesarso ,Ua. cáma^as^lejifilatlvos» 
son los tres grandes descubrimientos que se kan hecbo. en el arte, 
de coaaiituir un goUenio Jibr«« Sin €i^ esenoisd eqiRtibrip, . ^od^.^ 
gobierao debe esperimentaip freenentescon^utBionep» . qomo las' 
snfríeri)a basta haber Tenida a. su entera rinoa, las pequeñas 
repúblicas de Grecia ; i» con este solo sistema 4e oposimonea 
oonstitucionalea, la Inglaterra i los Estados-Unidos de la Am^r 
ica del norte ban diseñado al mundo, prieticam^ato^ el modo 
de establezer i conservar un gobierno libre i al mismo tiempo 
tranquilo* 

Constituidas nuestras provincias en federación, debería cada 
una establezer sus tres poderes» lejislativo, ejecutivo i judiziari*.; 
debería quizá dividir en cámaras el poder lejislativo; ddbería 
crear los empleos que exije la polizia, el sistema de redtas, i 
demás ramos de una regular administración ioterior ; cuando las 
mas no tiétaen bombres que desempeñen tales destinos, ni rentas 
quecos espensen. Aquí ^s donde la comisión apela al testimonio 
práctico, al convenzimiento intimot ala conciencia de los. stores 
representantes, i de todos los ciudadanos* Véase qué ban avanzado 
las provincias en seis anos de sepanseion, Algunas bai qae -no 
ban establezido todavía una asamblea permanente. Las mas 
carezen de tribunales de justicia ; no tienen hombres que. los sir* 
van, ni sueldos que los sostengan* Varios ciudadanos de Tu- 
cuman b^n pretencbdo traer las apelaciones de sus pleitos al 
tribunal de esta capital, i un señor diputado <ie Santa-Fé hizo 
igual solicitud ante el gobierno nazional. Es imposible que, ea 
el estado naziente de instrucción i de fortunas, pueda constituirse 
en cada una de nuestras provincias una administración inteiior 
•canaz de garantir la libertad i los derechos de los ciudadanos. 

Por lo que ellas han hecho, i por lo que ha sucedido eñ el 
periodo de su aislamiento, es muí fácil predecir lo que inevita- 
blemente sucederá en la federación. Sia poderes divididos e inde- 
pendientes, el primer ambicioso que sepa aprovecharse del favor 



aífof > fifias ídS(>poVtftblé'fít^triá: 'i '<y<k*<4ará fsiitftíípr& el podier' entré 
€^ éoMiámo\iéttí^& áñh^ítíhtes MtkhXeeí'pM stt dapasÜdád o'por 
s^yiqueza; i be aqví «tttá 'ftfnésttt ettgarqufa*: 't>svti. ^spotádo 
etitre (!fóftnr|»éftíddres aVttbkié^ó«; a costa dé ' la níttltitiid, ' diÉSgra- 
't^d6 ' ifitrtniíAéftt^y' ^nro^áh e«md ^dtíldr^atíi^nte faft sucedido a 
iftifesti^a Vista*^' íilgtrtiár iw^érvkHíitt»,''} Itó áqttí-el 'fíLfeMpasóa la 
aMt^iifó: ^^S^^ti lÉ^ftte^^sAtb nistéoiá ef qae, entésUs ^igfo d^ 
lli¿es/i en eétaü Mcf^<»Éií^aQetasi dé nüeerti'a^aí^ puede <júfavetiii^ 
a-»tf biei>«esta^i^H¿!dftd ?'>£lH^tá ^ inüi fatíj^ado de g^úerffla i 
de disénaioties interídres, i !a natuiraleza eshoí lo qae ha sido siemu 
pre - ^la ek 'incAp^ttñé resistir sin ftiror tin tan dtntnmo i pro- 
longado «ncadetíamlentd de devoluciones i traatortaos. 

No íkltai» quienes i^retendan «oatener, que en los áltimos 
seis años de separación e independencia, se han predispuesto 
las proTincias al góliíeTno federal; pero desgraciadamente es 
todo io contrario : este ñital periodo ha sido una lección prác- 
tica i terrible para los buenos ciudadanos que anÑín a su patria, 
i que desean saltarla de los males que lioi la affijén, i dé las' ca- 
lamidades que en adeiaifte la amenazan. 8eis años han corrido ; 
las pi*oyincias han tenido en sus manos tés elenientos i el poder 
de organizarse-; pero, a escepcioñ de pocas, las roas nada han 
alanzado, i mochas han atrasado a este respecto. Algunas hai 
que-no tienen instituciones, buenas o malas, i que no escuchan 
-mas leí que el capricho det que las gobierna. No es posible 
desentenderse, ni es justo disimularlo por mas tiempo. Consulte- 
mos nuestro intimo conTén^miento ; . oigamos el clamor de los 
-ciudadanos que' sufren ; el eco de la desgracia es esforzado ;; iV 
penetra divamente en este recinto^ donde está la majestad de la 
nazion, i de donde únicamente esperan millares de hombres el 
remedio i el consuelo. 

^ Otro de los defectos que ha produzido la disolución del 
gobierno jenéral, ha sido la separación de casi todas las ciu- 
dades de sus antiguas capitales : separación sostenida por una 
irrerocable resolución de ' agregarse mas a ellas. Muchos se- 
ñores diputados traen terminantes mstrucciones de sus pueblos a 
esté intento. Un estado tal de dilaceracion de todo el pais puede 
componerse con et sistema de unidad republi<;ano ; pero seria 



982 BOrUMKNTOS AM»RI0AMI^. 

neeeiarl» dcmiroaf proporewimiin«Bte' Im pnovínciM» «qmK- 
trmndolaB poblaeíoiMa i los tevritdnes, para «vit«r la víéimila 
iiMtaniórá»ia de campañas deaifrtas i {m^los údeUseacMiaatadus 
-aoberaoos." . . - - ,j 

Lcijoa da baberae prediqMwató' lat pnrrmeiaafiDaa aiak- 
«Diento a la-4orna deifobierao federal»! «e ha b»e(io laeatÍF por 
todas partea la aaoMdad de «oaatüdar eo «aa maaa hoiaoióttea 
loa fhiecKMiat diapefsaa de }anni«% t^ayéadolwi a un centro 
;eoiiiiio de attteridad* Eq seis* afted -dedeaórdes oeae cc^^aen 
habk«Klea pera(«itett1»9b L»>qii0bal de Mirto e» iqve eti eate ia- 
terrale desgraoíado, loa paeblos hsm ceriido U^ aUerÉartiva 4e 
una "obedieiKdia ier^il o de ma deaobedianeia anárqniod.' Ho 
sucederá así desde qne pongan ana intereses idereebes en niaiH>;s 
de toda la nazion, que,' representada por ciudadtoioa , de su in- 
mediata elección, no puede desatender los derechos o neceeidadas 
de un paebio sin desatender los de todos ; i los que no son todavía 
tsapasesde rejirse por sí mismos» tendrán una salvaguardia, tutela 
segbi^a an el t^jimen jeneral de la república. 

6i las circunstancias morales resisten un gobierno federal, 
las consideraciones de política lo contradSesn imperkM^Mn^ente. 
L09 dos grandes fines de toda asociación política son la seguridad 
i la libertad ; pero, como es imposü^ obtener :esta^ sin haber 
antes afirmado aquella, la seguridad debe preceder i preparar 
los grados de libertad que es capaz de goaar lina nazton* La 
seguridad es interior o estetior; La seguridad interior de nues- 
tra república nunca podrá consultarse sufizientemetfte en un 
país de estension Inmensa i despoblada, como el nuestro, sino 
dando al poder del gobierno una acción ftcU, impida i fuerte, 
que no puede tenei^ en la complicada i débil organizacidn del sis- 
tema federal. La seguridad estertor llama toda tiníestra ateh«- 
cion i cuidados acia un gobierno vecino, monárquico, poderoso, 
que posee ventajas reales sobre nosotros, i que hoi mistfo nos 
faaze guerra p6r sostener la escandalosa usurpación de una gt^m 
provincia de nuestro territorio ; gobierno cuyas pretensiones aáo 
antiguas, son un objeto principal de su politice, aeran ^ínterál'^ 
Hables, i tanto mas animosas, cuanto mas déül sea nueati^A re- 
pública. 

La constitución aazional debe proveer a la conservación de] 



"i. 



OOCÜMÜffTOS AMBlUG^NOf . £83 

esUdo m fAZt i a«am€fMr4«fiMij9a.ea oasodeg^iMorra» AM^ al 
IbrÉáMr H MwatMi» ioda^kd rasM^s de {xdUioa ésb^n llevar unes- 
ferafomMÍderaieion a los'ottadoa ^qneaoa rmkait, ^6ob ios q«0 esta- 
mosen contacto, i hemos de mantener relaciones inmedialaij Fij;é- 
mosla «nías repéUicaB de Gokiwbia, Peré^ BoHria i CWU, i nos 
aconsejará) qttA la lAijeiMiiía debe ooi»alttei¿rae iMJorde» ini:g«biarao 
an^l^o a < esos g<ebienios»cotti|iiiené8 deb^ «stradharti manlisiier 
una amistad permanente, caal «contiene a los^ intereses^ a la fiolMca 
ialaeatt8ajeo«rftI^la'Anié#iea libre, ^ Pero, fov-si i«na*'fftla* 
lidad, pr^paitada-enlaB oonftkóenfíaS'' del p^venir, andando el 
tienpA twrbasQ ia pa^^ que debo' «er perpefina, os cnnvoniente 
«bserraf .qae nos rodean por una parle na imperio poderoso, i 
pW'^tra rei^iUieas consolidadas^ 

Un cuerpo lejislador» en ciertos respetos, es oompsrable 
a nn< arquitecto hábiJ» que annqae no pnede separarse del plan qne 
se le ha dado por el diseno del edifizio, debe ain embargo formar 
en su idea el tipo délo mejor, para aproximarse a él cuanto sea 
posible en la ejecución. £1 plan que nos han dado las provincias 
de «n consemimiento acorde, es el de un gobierno repr^entativo 
rep«bbcaaa; pero en cuanto a la mejor forma en este j enero no 
están de acuerdo» El cong^reso es el arquitecto : él debe perfec-f 
Clonarlo con aquella forma mas análoga a los fines i objetos de 
sus comitentes. 

Asi, después de pulsadas las circunstancias del pais, des- 
poes de consultada la esperíencia 4e nuestros pr^ios sucesos, 
i cotejados oon los documentos que nos presenta la historia de 
los ajenos» no vacila ja la comisión en abrir a la sala el parezer 
qne le dicta una conciencia fiel a sus sagrados compromisos. El 
gebi^DO representativo de la república, consolidado en unidad 
de réjhnen, es el único que allana por una parte los inconve- 
nientes ja indicados, i garante por otra todos los derechos SO"^ 
cíales, reuniendo las ventajas de todos los gobiernos libres, i se- 
gregando sus abusos o defectos. La comisión quisiera que el con* 
greso^ i todos los ciudadanos amigos de una libertad práctica i 
raaioQal, se detuvieran atentamente en esta última espresion; 
porque ella desvaneze los temores con que se pretende alarmar a 
los pueblos contra el sistema de unidad. No es esta la unidad 



8M DOCOMBNTOS AHStBJil^pm^ 

i|iM «araeteriza Í9» gobiernos ab^olutps, enqi^.lalei^ íeiiefal es 
¥c4oD<ad «iagnlar de un homb e soIq : ea la unidad de x^P^S¡^i»^ 
lacionidepoder, enqnela i(s goe ligue a t0d09.ba.de diipau^X 
de la Yotaalad jeneral, repreaeutatiya de Jos der^pbos d^ todoa^ 
El te úkkoo de toda spciedad poUtic^ es la felmda^. Xos bq^i^ 
htm no pueden ser felizea sin si^r yirtuoso^ ; i no puede^^seic 
TÍrtuosot sino teniendo libertad pava ejer^r totdos sus .def 6<;ho^^ 
i|Mflan el medio de Uanf^r.sus deberes. Es por esto qji^e.una 
MoioD» al censtítnir un gobierno para ser feliz, po. tiew otro jgn 
ínraecUato en vista %^e . el de gf^rantir los dereciw>s de los indiv^ • 
d«06 que la componen, aquelloa dorecbos i^ncJAles qonsag i;ado^ 
par les prínoiptoa del ^den aocial, i úncwyo Ubre qjerzfciq no.por 
dria el bombre conservarse, mejorarse, porfeccionarse i gc^f ; 
tales sen principalmente la libertad del pensamiento, la ^egi^idad 
penonl, la inviolabiMdad d« la propiedad, etc. Un gobi^rr 
no representativo republipaoo de unidad salva ciertamente todos 
estos dectcbos; en, él la naaion se gobierna por si n^isma; la 
leí que día dicta por el órgano de, sus , representantes, es su 
ámoa soberana» iu salvagu^dia i su amiga : ,1a incapazida4 de 
toa M^m se suple por )a oapaiid^d de otJ^Sr i ningún pueblo 
pvede perder an jUwrtad, sin perderla, toda la nación. 

Lijos de la comisioo e) pensamiento anti^social da astablei»r 
la unidad del poder para ligar a los pueblos i a, ios hombres, 
<|UÍI¿ndoles>la lacuU^dde. pp^ov^^^a .^u.bien e$tar. Porel.cour- 
tnuiíH lacomswn,opi«ia que^.defpu^ de.gi^r^ntir lo^ derecl^ 
aazionalcs e. individuales» daba la constitución dejar en manos 
de las mismas provi^M^iaft aqui^la9 facultades que ella^ solas,,,.! 
nadie aMfor que alias, pueden ejerzer jptara sus miej oras física^ p 
moralesy pacadlos «stableaimientos que crean de necesidaí.P uti- 
lidad, para elgoze de •sus ventajas locales, en todo lo qua no 
sea esencialmente dependtcyatedel réjimei^jeneralde )a naa^n. 
Gate poder central debe ser un poder bienhecbor, cuy^a^t^rJd^ 
pirada solamente Jbmentsur, i nunca contrariar los, pyípqipi^;^ 
prosperidad de cada provinísia ; come Ja activid^.i^^l,ispl„.qH^, 
derramando el calor i la hw por toda la naturalezai, ia.ifff^dftiíiflfto 
la estorba, la vivifica i fecundiza, i)arfque eUa^ jftr«ji¿ske, ^Í4í!du?í?4i 






' Ta lefnOd \ht¡o prácttcámerite lo poco qae pueden las man 
^e tas'pi^óinticias pat>a: rejirsé áisladamcmte ; i nb tenemos lodáf ía 
¿na lección dé la esperiencia coñira el réjitnen de unidisid que la 
d)niision propone. Es verdad <^e la multitud, cuy^i^osofía re* 
gularméiite se fija en loa afectos, shifiendo todo el peso ée las 
calanúádades üdd que fué aflijido elpais en Ids gobiernos antert 
iores at ano 20y itíípútó a lás ibrtmiti Id que sélo' debió -atnbuirse 
á'lUs personas ;' pero es también retdad que ese poder '««ntral 
faé absohHo^ i abusivo ; r basta Hoi nadie puec^ reprobar oon 
arg^umeñtos prácticos los efectos* de la unidad de un poder ^«onsti«i 
ittcionía!. Si al^n testimonio positivo pudiera objetarse con apar^ 
ieñciá dé ra^ou,' es el ejemplo que nos ofreze el gobierno feder- 
af de los Eátados-Unidos de la América del norte; mas nadie 
desconoce la diferencia enorme que intercede entre las circuns^' 
tancia^ de aquel país, al tiempo de constituirse, i las del nues^ 
tro. Los tifeze estados que, al emanciparse de su metrópdi, se 
confederaron constitucionalmente» no hizieron un tránsito arries^ 
gado i violento a una nueva forma de gobierno ; nada mas hi- 
zieron que perfeccionar una organización tan antigua eooio su 
existencia. La instrucción estaba allí propagada por todos los 
ángulos del territorio ; i sobre todo, cada eéladó era una Dft- 
zion numerosísima respecto ée nuestras provincias desiertas. 

La comisión se estremezo cuando piensa qte puede haber 
pueblos • o ' asaEmbleas populares, qne, con el-inoeente designio 
«le-' aspirar a su maj<»^ bien, pretendan usurpar mas poder que 
ir^uel que les conviene, sin advertir que serian la vietima de 
su engaño, i los aj entes de' tiranos indtvtdviales, cujv poder au- 
mentan parase propia Iquilla, semejantes en esto a aquellos inseu- 
tos, que arrebatados por un instinto ciego, mueren téj^d» magni- 
ficas telas para seres de un orden superior. Será dertame&tie 
una desgracia que los pueblos confundan su gloria i sus venda- 
deros intereses con los intereses i gozes personales de un pequeño 
número de ambiciosos. {Qurén pudiera grabar profuadamenle 
en el corazón de cada ciudadano esta verdad interesante ; que ser 
imétít patri(^ es ainar la libertad de su pais, i aborrezer la tira- 
ná^, bajo íoualquier Ibrma que iella se presente ! 

Las provincias del Rio de la Plata, represantedasen este 
congreso j enera! conrtituyente, tienen hoi en sus manos el 



280 DOCÜMSNTOS AfiíllSRlCANOá. 

m$É préctói o éepÓBito qae la providettbU ha pdcHcb conñarii una 
Mcitfdad de hombres ; i una ocasión qne mil pueblos oprunidoís 
•obre Itt tierra desean por sigloá, i no consignen. Si la malo* 
gmn, merecerán justamente la indignación del cielo ; i las lá* 
grifims, i hcs miserias, i lad calamidades que' en tal caso nos esper* 
aa, eaigan desde luego sobre los que las merezieren. ' 

La comisión, en fuerza de todo ]o espuesto, tiene el íionor 
de presentar al congreso el adjunto proyecto de decreto, cuya' 
dflSCUilatt sostendrán todos sus miembros, i de ofrézerle los sen- 
timientos de su mayor respeto.-— Buenos-Aires, Junio 4 de 1826. 
{Firmados. ) Valentín Gómez. '^Manuel Antonio de Castro^ 
i— £dttardo Pérez Búlnes. '-^Francisco Remijio Castellanos. 
'-^Santiago Vázquez, 

PROYECTO DB DECRETO. 

La comisión de negocios constitucionales redactará el proyecto 
de cfmstitucion sobre la base de un gobierno representativo re« 
pifbHcano, consolidado en ionidad de réjimen. -^ (Firmados) 
Oúmez.-^Castro.^^VmtethtíiOB.'^Búlnes.^^Vazquez. 



t 



Instalación del congreso nazional de la república de Chile. 

día 4 pe JUI.IQ. 

. ' Eite-día, el mas fausto para la hbtori» de América» ha Bidé 
«eeojid^l^ra U inetalaeion del icongrese txmomX Ikmado a «áe»^ 
trizar las últiaaiia Jiegaeqjaeaiui sufre la nasion» i a salvaría de^iee 
peligros que pueden amagarla. Al coneíderar la esperieDcia qae 
deben iuiber.'adquínda los aetuaíeedipitttedoa despuee de lae * tor^ 
neata» pasadas» Baestsa-aima ee llena de jábilo,leenmiie las mas 
Usenjeras espevanzae al pensar qae el reeaerdo que Gausa estela 
que debe ser- de un feliz ag^oso^ «enriitáfa inflamar el &ego sacnro 
de la libertad i del repnbUoanisipe en el ceraaencb eada r^foresea^ 
tanle» paraque enmpla eon los sagrado^ deberes que le ha coafiadn 
el pueblo ebilena» .f> -.•';» '^r,.\'. ..■ ,•,■» t, .v ..t, .'> -.i i-j 

, Antes de ayer a launa -de la taorde loé la visada i&iv£it el ano 
premo director de qae lee «eneres dipataéor a^'^lndhium t«aoídes 
en la eala dañas aesfeneyi». i que.. solé le^ ágfta«dalianf.pftnbi insta- 
larse» IniBediatam^te S» E. Se dtHji^«^laiiid«)aoon^»iÉad(}f do 



fí- 



DOCUMENTOS AMBRICAN09. 2g¡^ 

lo» tiinn$^?, I de ^8 autoridades milUanies; i después de baber 
sido recibido ppr uoa diputación nombrada del seno de la represen* 
tacion nazional paraque le recibiese a la entrada» pasó a. ocupar el 
asiento del presidente» desde donde recibió el juramento que prestó 
este, el rice*» presidente, i en seguida todos los diputados. Con^ 
cluido este paso, el presidente del congreso ocupó su asiento, i el 
director supremo pasó a prestar el juramento de estilo, el que veri-^ 
ñcaron igualmente los señores ministros, el TÍ^^almi^ante, i el 
comandante jeneral de armas. Concluido este solemne acto, todoa 
ocuparon -sus asientos Respectivos, i el sefior ministro de relaciones 
esteriores i del interior, leyó en alta toz el mensaje siguiente : . 



Mensaje del director supremo de la república de Chile al con" 

gresi9 <o»fütuyent€^ 

Señores. 

Después de tantos afanes, salvo ya de los peligros que tm 
tiempo nos aflijieran ¡ cuan grato es para mi corazón el contemplar 
reunidos los representantes del pueblo chileno en esta augusta 
asamblea ! Las esperanzas de la nazion reposan en ella, i de ella 
van en adelante a depender sus destinos. Vuestra sabiduría, 
vuestro interés i patriotismo en qué Se' fija la confianza pública, 
son para mi la mas firme garantía de vuestra fhtura conducta, i de 
que ningún obstáéulo, sea cual fuere su magnitud i naturaleza, 
detendrá la marcha que emprendiereis, díHjida a Tlevar a cabo la 
inmensa empresa de una tiueva réj'eneracion social. 

£1 objeto que en las circunstancias os reúne no puede ser de 
un ínteres mas grande i transc^BUdental. La dignidad nasáiona!, 
i el espíritu del siglo, cuando fuera posible desentenderse de la 
necesidad que tan imperiosamente habla a los pueblos el lenguaje 
de su propia conveniencia, todo eittje de vosotros, señores, la 
proatarealizacion deunaoblra, que coínsignando los derechos }ener« 
ales de la nazion, i los particulares de los ciudadanos, sea a un 
tiempo el fundamento de la común prosperidad, i el antemural con- 
tra los asaques M poder arí>itrario i el influju de las ideas anár- 
quicas i desorganizadoras, que felizmente aun no han desarrollado 
entre nosoIroB su jérmen destructor. 



38B DCK^UMBNTOB AMERICANOS. 

Al hiiblaros de la formación de nuestras leyes fundamentales» 
de una constitución, séame permitido indicaros, que paraque esta 
constitucijn pueda produzir los inmensos bienes por que ánelamos, 
es forzoso, no solo que ella se conforme con nuestras costumbres, i 
se adapte al estado de nuestra civilización, sino que huyáis del 
peligro en que frecuentemente han caido los lejiáladores america- 
nos, imprimiendo en estos códígfos políticos un carácter de inmu- 
tabilidad, que se opone a la adopción progresiva de las ventajas que 
el tiempo i la práctica van señalando como necesarias/ 

La que dictó el congreso de 1823, a pesar de sus principios 
luminosos, i de las grandes i elevadas Ideas que contiene, no pudo 
por este i otros motivos resistir a los embates de la opinión públi- 
ca, ni a la incontrastable fuerza de la voluntad jeneral de los pue- 
blos, que solemnemente i como impelidos de una acción simultánea, 
elevaban al gobierno sus quejas pidiendo su suspensión. Se ale- 
gaba para ello, entre otras razones, la imposibilidad de su aplica- 
ción práctica, nazida de sus complicados resortes, de su espíritu 
escesivamente minucioso i reglamentario, tal vez de su misma per- 
fección ideal, que no podia acomodarse a las costumbres de los na- 
itirales ni a las ideas jeneralmente recibidas. Se anadia la nuli- 
dad en que se halaba constituido el poder ejecutivo a causa de 
sus restrinjidas facultades, que no le permitian obrar con la fuerza 
i actividad que le es inerente por su naturaleza, i que reclamaba la 
salud pública en medio de circunstancias difíciles, i de la urjente 
necesidad de emprender reformas que la utilidad i la ilustración 
del siglo recomendaban altamente. Estas consideraciones eran 
dirijidas al gobierno en representaciones, ora sumisas i respetuosas, 
ora vigorosas i marcadas con el sello de la impaciencia, i aun con 
el tono amargo de la desesperación. 

En estas circunstancias me fué forzoso, contrariando mis 
propios principios i sentimientos, ceder al clamor universal de loa 
pueblos. No se me ocultaban los funestos efectos de una resolu- 
ción que aunque lejitimada por la voluntad pública, presentaba, no 
ostante, el espectáculo de un ejemplo perjudizial en sí mismo, i 
tal vez escandaloso en la distancia. Hube de cerrar los ojos, i 
no escuchando sino la voz del bien i conveniencia pública, supre- 
ma lei de la sociedad, decreté, de acuerdo con el mismo senado 
conservador, existente entonces, la disolución de esUr, i la sus- 



DOCUMENTOS AMERICANOS. 



289 



'pensión de la constitución en aquella parte que aun no se hallaba 
plantificada. 

Reasumidas por efecto de este acontezimiento en mi persona 
las facultades estraordinari^^ que eran objeto del cooiun anelo, 
me dediqué con el mayor empeño a la elección de todos los medios 
que estaban a mis alcanzes para promover el jbien jeneraU corres- 
pondiendo asi a Ja ilimitada confianza ^^n que habian querido hon- 
rarme mis conciudadanos ; entretanto las circunstancias peitnitian 
la reunión de un cpng^reso qi|e» o bien reformase aquella constitu- 
ción, o dictase otra nueva.— «Entre los primeros que adppté tuvo 
por objeto la reforma 4e los regulare^. La decadencia de estos 
establezimiento3, el total olvido del espíritu de sus fundadores» Jla 
moral, la relijion i la sana política aconsejaban, no solo restituir- 
los a $u antigua pureza conformándolos con los fines de su institu- 
ción, sino la enajenación de las inmensas riquezas que una piedad 
indiscreta, i el torrente de añejas preocupaciones, habian acumu- 
lado en sus manos con notable perjuizio de la industria, i en oposi- 
ción diametral al principio que la ciencia económica i la práctica 
han probado ser la fuente principal de la prosp0ridad pública, a 
saber : !a subdivisión de capitales, A,^l debe La, Francia ^1 estado 
actual de felizidad, poderío i esplendor que la constituyen la primer 
nazion del continente europeo, i que la l)azei| olvidar los horrores i 
desgracias de su pasada revolución. Si de, e^stos fundos, que aun 
no han sufrido alteración sensible, se haze el uso conveniente, 
Chile deberá asimismo a ki adopcipn de aquel principio una parte 
de su prosperidad venidera, pudiendo con los productos de su 
enajenación fazilitar tal vez la 'amortización de su deuda pública. 

Convenzido de que la agricultura es la primera de las artes, 
la que constituye la riqueza real de una nazion^ i por consiguiente 
la que mas reclama la protección de todo gobierno, mayormente 
en' un pais que por su prodijiosa fertilidad ps^reze llamado a ser 
esencialmente agrícola, no he perdonado fatiga para la consecu- 
ción de mis veementes deseos dirijidos a sacarla de su actual 
decadente estado. -A este fin, nuestro ministro plenipotenciario, 
residente en Londres, conforme a las instrucciones que se le dierotí, 
ha celebrado ^na contrata de colonización, por la cual se pactó la 
traslación a est^ república de 4,000 familias, a quienes debe re- 

partírseles 128,000 cuadras de terreno en el territorio que yaze en- 
VOL. II, 19 



900 noc0ifBNTO6 AMamwAifot. 

tire los ríos Bto^bio e Impomit i ea los distritos del gobiemo do 
ValdÍTÍa^ i dolef ación de Osomo | coa ca3ro aiedio^ si U^s f 
roaMzautse^ va aoksologvará vr 4rsnsÍprtn>dos am ^ B os «SAipot 
eriales ea tiarras de labor» i oa tidlfreot-da íaduslria* &brU» sii^ 
taiabiendav orases a oaoíitTa |K>blaekMl^ en oiijNianeaosoiibo 4it 
iaflaida taato la gaeri^ ^fv^l i ^BS^d^raii ft q^o^nos-h^ ^Fíh1^<^ 
la tenas lajaitfteia de la Espftqapar«fi|^aei^ dq quíaee^Soiwl.^lQ^^ 
lermbacioii aan sofU^^s de Aamlti^NiiaMper«li?iii#y<aleadid$.ilaj«ÍQff{l 
i absurda política del monarca'qaeTÍif»^ a^uaUa iaürfii^ ntimm^i- ; 

Se baa celebrado igualmaato •fontratap^ por 9I iniama piiiiifitffq 
plenipotenciarío coa compañías respetablas para la Qi^litílamaa. df 
minas del pais. De nada serviría para nosotras qaala aa^tmtiM 
próvida encerrase ea las entraaaa de nueitro sUf^ losf preciosos 
minerales qae forman ana de los príaeipales maaaotiiales dto Ja rít 
qneza naziooal, si al mismo tteaipo no procuráseaios, adquirir los 
recursos aeoesarios para sacar provecbo de eatos mismos doaesi 
Los medios ordinarios qae beata aora se baa empleacb, san insa^ 
fizientes al logra indicadoi pues que ai pueden baaer freata a asfa 
dase de aiapresaa por la tenuidad de los oapiítalaa de .patlimdares 
qae a ellas se destina» ni tampoco les.;aywlan los eono^niiealos 
teóricos i prácticos qae la perfeoeíen de las artes en jeúeral» i par^ 
tionlanaeata da la omqaiaafia, ba introdozido modernameiiteen^a 
Europa.---GmBdes capitales^ naer? oa atetados» i recursos estansoa 
detodojénevo han sustitaiéa a los dóbiWs conatos^, i a apocadas 
ideas qae basia aqai. sola ban presentado insaperaUea ostácaloa 
al foNwato de esta industria. La diferapeia cb resultados se pal*^ 
pari muí luego^ i Cbile podrá competir ea adelante con los pffi«* 
maias paisas dcL mundo en prodaeciaae» i trabados núneralójicos, 
daado con ellos un faerte impulso a sm iadastría rural i íabrH,- i« 
sus raladanes eomerciales.«-«Gon el mismo fin se babian ^eetipulada 
oon uaa'de las casas de comercio masfoertesda Londres las bases 
para el establecimiento de un banco nazioaal en Gbile con'"im £a4- 
pital de dos millones de kbt'as: cayo contrato €pieéé resdndido 
ppr graves iuc(mveaienles que se interpusieroBy imj^eiido s» tealí^ 
zacion*«-^IVIas oomunicaciones de dicbo ministro aseguran, sa pia^ 
paraba a celebrar uno nnevo con 'otra: casa de nDr;ménoaHcrWit0 
que la anterior, i coa esperanzas de mayores vontiyaav .1 

Siendo imposible fundar sistema alguno «kfaaziaada, ai #ila*- 



bteaer' arr e^ «cQf1«»]0 de ^iiIrílKicionefttr ñnlabade osencíai en 

que^debe wtiimkmíml^ e^9iy9.tW9t el gobiOToo fi^ a m iadivtdao dé 

ltt»ia9«8't eoooiáiiimtQs aoQenariM la eomism de farm^ la eata«> 

dktíoa del paja, ^nupesanda^ por laa pro¥mctaa del norte* £1 pú^ 

íMeof faa ¥i«(a«ei» aaÉiaftUKtimí' una p»pte «de aquettee' trabajos, 

ir esperó quer «« bi^e^ ^eatart «aa éspéraaxm) i daaeos la oeaiplela 

Mdaoeitta de Ids que eenatttayeA la pilUtieioo» prodnaoiaiiea i ru 

qaeaa • de nueatro a«eW íBatosdalea imi solé' aenétiteía al objete 

primad que' he inákrado^ niaa 'también eontribeyen e§(|a»iieBte a 

los ptüogresos de^la eipaela jeogfráica en jeneral, i a eslablezer tm 

aa eoíioiftii^efito el'^dito^ qnesiaTmaen &o puede negarse a esta 

kemosai prhril^iada porofon de la Antétieá. 

la admiaíatraciecide justleiav sin la onal no puede esistir jm 

■^feüádad intisrior, esteramo^itanavbliinepfnr lo augusto de ¡sus 

fimctenes, que baae la garantía principal del ciudadano, se halla 

asceta a ireglas íS^ás e invariables. El reglamento mandado pro^ 

«algar por un senado^eonsuUo del año im4f no puede bastenÉc^ 

9iaata reeomendaive a la gra^ud aaaional, por los príneq)io» de 

UnstraeioB i :fi}o$9fía enqne abunda, i que lo ibasen idigno de la 

grande ^oa enque Boe^ha^cabkktfiniTfr. . 

. lia poUefa^ tanto la que tiene' por; dbjeto el aseo, eomodidad, 

salubridad i <^nuito^ eomo' lar^alúra af»roteji^ la seguridad <pú^ 

bliea> aun oo.ba sido posible reduatiala^ a mi sisfenna fijO' i análogo 

Iktan nobles fiues^ .P annists^} cbl iüteriov pneaentará ofMMPtuna^ 

mente a la alta deliberaoiaii dri ooitgteso^ iw plan soIh^ ^a^ que 

acaso pueda llenar sjos deseos»' i.ocasioilar con su adi^Ofemn les 

saludables efectos que se aclviesten ea^tedas las naílones eivilisa^ 

djss ; siendo los mas in^M^rli^tes la s^jena de Ja «íu)ral pibUtoa^' i 

por consecuencia la diminneioo de los delires que degradan la 

especie bumana^ I Felis^el gobiiH'no que a faiwrde tan sublime 

íoslitucion, bgramaa bien preveniF aquellos» que verse en la dura 

neceridadde oastigari^ I . , « 

Mas efkte ramo» aunque tan impcartante» de la erga»izatíoii so* 

eial ne> basta per, ei aeWa produzir loa inestimables beneficios que 

son de deaeai^.cen re^f»eoto a la moral pública. Obra es maspar#. 

ticulavmente de le educación. £#lla es la que, ^rnmi^ d coraaon 

i el entendisdientobuffiano» despegándolos de los vicios de una na^ 

t^indeaa nida e in&rme» nos eleva al fia para que fuimos mados, 

19* 



séfiaíánáonoí el sendeiro de la fetifiíidad» De eWtt deHrau los^n- 
cipios de ana sana moral, de ella tedbslos mediofe de cortéspónáér 
al olíjeto qite motWÓ el establciziaiifiento de la soeMl»d c\rú¿ ' £lla^ 
forttia loe boenos cittdadaooa, ioftitídiéídoles el re«p«*o debidiJ^á 
las leyes, i a los majistrados, el apeg^ al érden i eoiicdTdia interior, 
én una palabra, imprimiendo les toda* la»' virtudes; moraíkfa i^«t^a 
que basen el fundamento déla prosperidad «ommi,^ i el mm ifirine 
apoyo de la sociedad i de l«s g*otiierñoe« El eitlSNlo: adtual' d<0 
este mas qaetodos interesante ramo, es a jlaiverdsá deplorable <; • 
por lo tanto reclama con preferencia vuestra protección i desvelos^ 
No bablo de vna edncacion aislada i privüejiada, íavorabie ánk»* 
mente a nn corto némero, o a un pueblo 'en párttcnlarv sido 
aqneHa edocacton propiamente nazional, qne abrazando en su 
irasto plan a todos los indtyidaos de una misma sociedad, franquea 
a todos por igual i sin distinción la entrada al santuario de los 
conoziinientos útiles ; que indiferente a las accidentales desigual- 
4a)des que una caprichosa fortuna, una lejisladon viciosa, i tal vez 
éi crimen, estabtezen entre los hombres, solo aprecia i recottipensa 
el mérito i los talentos.— El instituto nazional, aunque insufizieofte 
a llenar tamaño plan, es sin embargo el único establezimiento que 
puede con verdad decirse existe en Chile, capaz de corresponder en 
parte a nuestras esperanzas, particularmente después que pene- 
trado de la languidez e incuria en que yazia, decreté su reforma 
dándole nueva planta, tanto en la parte material de su edifizio, como 
en la de su organización interior, administrativa i científica. Muí 
CB breve responderá dicho establezimiento al singular interés que 
we ba.merezido, i que confío merezerá al zelo e ilustración que os 
dii^ogne.. En la estudiosa juventud que encierra descansa la 
suerte ftitara, la gloria de nuestra patria* 

La situación de un erario siempre apurado por los grandes i 
•ttraoHínarios gastos a que me ha sido forzoso atender, no me han 
permitido «onlraerme a otros objetos de grande importancia, i 
uítüidad pública ; ni hasta aora tampoco ha podido efectuarse la 
organización déla hazienda nazional bajo un sistema capaz de ni- 
velar las entmdas con los gastos aun ordinarios, cuyo fin no podrá 
jamas lograrse úm> snstituyendo a los medios eventuales, insufi- 
adentes i gravosos, particnlarraente a la - dase menesterosa, que 
desgraciadamente aun subsisten, los que indica la sana razón, 



JKICUMBN1VI9 AMHRIOAMm» 28& 

cnaada ao fncseti los principios ma& vulgareB d^ la economia p6- 
Wkaw-^La coBtribucioii directa, a pesar de co»ciliarto^as las ven-r 
tajas cao los |Hriiieipios de justicia distributiva en que se funda^ 
^coDtró la mas estupenda indUeroocia por parte del. cuerpo lejis^ 
latitif^ del aSo de $4, a q(ú$n se prioj^so {»iara susaomon coix otros 
ebietos. por el raiaistro eatónoes de bazieoda, manifestando en 
una lutttnoBa mewoiriailasaiáxijnasEde la eooniuv^ia política en 
apofo de sur«ltlidad. Halló tambieo este proyecto una tena;? re- 
sistencia eo la lopúiion errónea de gran nimiero de persona» que 
siempre han núrado esta medida como una íalal ianovacion. He-, 
gando hasta eLestremo de presentarla como una ocasión de dudas 
e, inquietudes- para lascoe^ieneias timoratas^ que les baria vacilar 
entre su propio inteves, i la saintidad del juramento. Finalmente^ 
se.lajuirabaoomo una odiosa inquiskion fiscal, que comproow^tia 
i rasgaba el velo de los secretos domésticos.-*- A vosotros, señores» 
está reservado remover estos ostácidos de la opinión, que siempre 
se han opiut^o a la plantificación, de todo pensamiento itiU £Jl 
ministerio de haxienda os presentará en toda su luz, tanto el esta-*» 
do de nulidad en .que se encuentra dicho ramo, como las reformas 
que imperiosamente demanda para poder atender a las necesidades 
de la nazion en su planta ordinaria. 

* £1 déficit que hasta el dia han esperimentado nuestras rentas, 
i que no han podido cubrir los recursos ordinarios, ha produzido 
males de suma transcendencia, ¡eiitre los que no puede consider- 
arse como el menor el compromiso en que se ha visto el estado 
para atender al pago semestre de los intereses del empréstito de 
CINCO MILI.ONES levantado en Londres, de estancar los artículos 
de tabaco, naipes, licores estranjeros i té, arruinando así una parte 
dp nuestra mísera i apenas naziente industria. Medida cierta- 
mente que solo ha podido justificarse por la invenzible lei de Ja 
necesidad, que obliga a elejir entredós males el menor. 

La espedicion sobre Chilóe, último asilo que quedaba en estos 
mares al poder español, i cuyo resultado fué la incorporación de 
aquel archipiélago al territorio de la república, de que era parte 
integrante, habiendo asegurado para siempre nuestra indepen- 
dencia, ha dejado también sin objeto muchas de nuestras fuer2sas 
tanto terrestres como marítimas. Estas consideraciones rae mo- 
vieron a espedir el decreto de desarmo de la escuadra, i el de 



?í^ 



294 DOCTTMBMr^ AWEBtCANOS. 

Volita éé ld6 b«K)ues iñntgata Maréú Itabefj icarh^tMinéependin'^ 
da i Ckútabmté^ ea la fafrmñ qtie en ^os «e indieaiiy i d^ad}/^ 
realización i detallea seréis instruidos por el ministerio reaijpetúvei 
Una grah p^e de su producto ha stdo dplicaéa a satlsfea^ los 
aleantes de la oficialidad i irip«laeion, deuda tatito wtm «agorado, 
cnanto qUe él gobierno no podía desatender, si» la nota de inj^e I 
desconocida, los eUMiÉentes'servieiOft que en todas épocas liaapr«8« 
tadb ésfoé toiTos a la naüon, düyo pabeHon ftietaipré ^vict^riíDSOy 
ba recorrido la vasta ostensión del océano Patuco, basta Canto 
tuyo enemigos que venzer. 

La reforma del ejénáfo es igualmente necesatia, Maj^naente 
cuando las guardias naidonaleB qué ^ bailan en^ dia'org*áiilaán*¿ 
dose, babrán pronto de poder sus^tttirle en el sosten i eonserva* 
cioh del érden pública. Juslo^ taÉituien que dee^mes dé tantos 
sacrifizios, de tanta constancia! ralor, como ban marcada tos ser- 
vicios bobresafíeñtes de los veteranos que le componen^ i a qive bao 
puesto el colmo en la últitea campliña^ vuelva una parte de^l^ at 
^s bogates, i a la compañía de sus familias «lésoladas por m 
ausencia, Bevando po/^ galardón, no soló homrosas cicatrices i gkw 
ríosos laureles, sino también te^ttineniosdeia gratitud i mutrtflzen^ 
cia nazional. 

Aquf debiera hablaros de los motivos económieoé i de justicia 
que recomiendan el plan de lina reforma ñdil^ar, cOnférme se ha 
praeticado en una república berttiana, cuyo gobierno e insti^h^ 
clones obran entre nofsotrós ^bn la fuei^ía de lá autoridad; Mas 
prescindiendo de tan ilustre ejem|)lo, bastan las razones de la con^ 
veniefacia para decidí^oa a ioátarle t con^ lo qué ¿epataréis, ademas^ 
la apocare esta lejishttura como la délas jUstás réédmpensas de 
los héroes que sellaron con SU sangré Ik itadependencia dé Id 
patria. 

La división dól territorio de la repáWica en un mayw'nimero 
de provincias, ba sido decretada provisoriamente, conforme al voto 
jeneral de todos los chilenos, procurando conciliar los interéaes 4 
ventajas de cada una de ellas. Esta medida me ba parez^^ podrá 
en lo sucesivo produzir bienes iiicalculables, w^ 'ibUimente pOf-#l 
incremento que deben tomar los diferentes ramos de induWria, que 
se fian al cuidado e interés locales, Sitao porque ^ph^lBátá el fm^é 
délos zeios i rivalidades reciprocas de los pucÉ^ós/ daüdo^a ttOW^ 



traAÍa0tiit<iCNiiie(i.iiftQaráet0r dp firmesa i solidez que hasta aora 
o» baa teoidAy con ríesfo del orden iotenor» i coa mengua de 
nuestro or^Uie* 

. Despinda de kabor reaorrído los ob|eto»prkieipale8 qoA eoois* 
ti|ujfe« la adi»inialmision interior» me resta: el daros coaita del 
estado 4e la r^iblioa con r98peot0. a étm negeeipe esteriores. 

. ]|^iAe|iti!Mv^a<sÍMet amigables ^ooaliw esiados bermatios del 
Vfitiki Colombia^ Eatadsa Unidos Mejieanos» Cruatemala i Provine 
cia^ Ui»idad^ d«^ B4o*4e.Ia Plata^'^ciMen i oiúatirin nalterables 
para dicha común. 

• . SI priwero. ba recibido ea todos tiempos^ no Aolaraente segnrí- 
dad^Qrdel imfceareaque Cbile^ha tomado en en suerte, sino que olvi- 
dindose de sns pr«^»M atenciones, ba sabido en la . época de las 
amargur^ts i conflictos de aquella naáon hermana, prestarle auxi- 
liotí que BHm ostafaan fuera d^ circulo de su deber i posibilidad. 
Es de esperar que el gobierno peruano corresponda con la gra- 
titud i reiijíosidad que le son caracteristicasi i que los fuertes cré-« 
dkos que Chile posee contra aquel estado, serán considerados por 
él nomo piseferentes, atendidas ntiestras actuales necesidades, i los 
heroicos saorifiaíos q«e las han prodosido. £ste objeto, i en las 
circunstancias el importantisimode reclamar conforme alusointer* 
nazbnal. contra los autores de las inicuas conspiraciones que se 
fraguan desde ol centro mismo do aquella república, preten^endo 
intirodiizironostaladisoordia^ilaguerÁi civU, bazen urjentiaimd 
éí «ombramiente de «n enriado cercado dicho gobierpo#^-£l re-f 
ckHMfce acontenmiepto de la subl^acion mOitar dé San Carlos en 
eA> archipiélago de.Chil¿ey i aquo fué incautamente arrastrada 
stt guAf níoion por la mas ínandita perfidia, es el primer resiillado 
qne]ia.tocamos délos tenebrosos designios de aquello» jhocíosos) 
tanto mas escandaloso, cuanto para mejor íascinar el candor i la 
Iniena lé, han osado escudarlos can el ilustre nombre dd 
de Celomlnay en menoscabo de su alta reputación i do au glotti 
El gobierno esitretaato ha tomado las mas activas i vigorosas pro*4 
videncíM* p^a el restablezimiento del^rden en aquel punto, de las 
i|tte«te ot dajTá^cnesta por el ministerio a quien corresponde. 

Aw se hfdla pendiente la resoluoíon a que se ha invitado a 
ChiJio por parte de aqudla repáblica i la de Colondiia, relativa al 
alivio de pleiiipotenciarioa a la asamblea jeneral del istaio 4e Pa« 



ñama ; a hi que débeti cé&carrtr tóAofi los «^dlw iad^NMiéiites 
amerkatKMf, qué antes «ran oolotnas españolas. Lú» pleaip<jte«- 
ciarios del Peré i Coloaibva se ballati reM^á^ ^ti' aquel pmtit^ 
deMle el.H éedíeíembre áRirao, i los d» M^jioo i Crvs^mala de*' 
ben habérseles incorporado «t está ^^Im.-^Aiin^ae penetrado de ' 
la« grandes ventajas de esta conffedemeiéD, no be podido resol- 
vemae a verificar el tfombramientó t envío de lo» releii^idos pleni^- 
poteneíarios, reservando a la'aieWtó represéntaciow 'ñttrkmHÍ la 
deoislon de este negocio, di mas Importante qtfeptteda ofirézetse 
en poli tica a su meditaeion.— 'Las ba^es principales -i las adído^ 
nales sobre que bit de reposar aquella confederaxtion-, eon los de- 
más documentos relativos a ella, os serán sometidos' para Vuiestrb 
couoaimíento por el ministerio de relaciones esteriores. ' ^ 

Las circunstancias de una guerra injusta i escandalosa pro« 
vocada por e] emperador del Brasil contra las Provinoias Utiidas 
del Rio de la Plata, obligaron al g^iertao de esta república a 
entablar por conducto de su ministro pleétpotenciario, jestione^ 
i solicitudes a qne ' no be podido satisfazer por conceptuarme sin 
suftziente autorización para ello, i porque envolvian- compromisos 
que lajprudentíia i las leyes dé te neutralidad me hazian una obli- 
gación de evitar.— Ellas serán igualmente sujetáis a vuestra de- 
liberación. ' ' 

Pescando estrecbar las relaciones de amistad que ligan a 
Chile con los Estadoé Unidos de Norte- América, i llenar la «^ali- 
gación en que nos empeña la conducta jenerosa de aquel gobierno; 
que desechando la tiroida circunspección de la diplomada europeat 
ha reconozido solemnemente nuestra independencia, I mmitenido 
desde aquel momento un ministro plenipotenciario entre nosotros; he 
nombrado un ájente, que revestido de igual carácter, resida eerca 
de dicho gobierno.-^Esta i'esoludon, fondada en una justa reci- 
procidad, es a la vez un testimonio de nuestra gratitud acia 
aquella nazion, cuna de la libertad del jéuero humano, i objeta 
de asombro, aun mas que de imitadon, para todos los pueblos. 

El gobierno de los Paises-Bajos ha nombrado Un eónsul ear 
Valparaiso, con el objeto de cultivar las relaciones de comerdo 
con Chile. — Esta nazion rejida por un príncipe amante de lasinsti* 
tuciones liberales, me haze presajiár que será de' las prnu^ras en^ 
entablar otras nuevas i favorables. 



Iffai^ n^Ujl» Aoa. de efqperajC . 4e , la ilostcnd?. . p<rti^ca ae* 
to^^de; la Francia, t-delaadispofiieioBe^qneuHiastra en fiívorde 
los.aatfidds iiid0peaclie«j(e9 de América, a cu^a buqntsifaa fran-> 
queado ja la entrada d0 «la pp^rtoaj i la p^o^ee^á^fi/^ue jeaeisal-* 
meotaise dispenaa a la^i nasioa^^ aiaígas*, .> . . > j •; . 

La In^laterfa^ encuja <eii>QttBsp§€ia'COQdu<^ coa.xaapQclo 
a Cbile,. ha intuido. cooiQ piún^ipaJl i^^m^ial f^piíi^ de jdeitiiaeMiott 
d«t. apaaiaaad^ folletistas esflraoíeros, o .de sioie^oa,4Qf<^Htoft 
apo^radoA.eii sucesqa coiaunef^^, ipdifejceutes i de moquea irao^ceii'* 
deneia, cerciorad^ al cai>o deJ i^cdadero. eatado iotecior.^ nues^ 
tra paia, «coq^q. que muí pronto,, niy/^Iáodonq» con, ,los Eaiadog 
Unidor M^icano^» .Colombia i Provincias Unidas dejl Rift i^ la 
Plata, dará el pasa ,a que la iiicjinan. na^iraU^eote la «quidftd de 
su» principio», i la» máximas de i^ana politice q^e constitnyep la 
bas0 de'sn gobieriip. 

Pe la España nada aun presta motivo a esperar varié la ter^ 
qnedad i orgullo impotente con que su rei Fernando, sordp a 1;^ 
Tpz de su propia conveniencia, se resiste a adoptar los único/$ me- 
dios que aun quedap a aquella pazion para reawvaf su fallf^^^nte^ 
industria i aniquilado cprnercÍQ, i que con mano jeneros^ le l^a 
brind^o aiempre todo el continente americano*.. . . 

La llegada a esta república del vicario apostólico n^onse^or. 
IVf uzzij al mismo tiempo que se coq(sid^ró cqmo nn r^m.edio a las 
ne<2e§idadffi ^piritual/3^ que se senti^n^po^J^ falta, hasta. en^^q^es 
de pomunicacion con la silla romana, regozijó al gobie^rno qi^e. 
aguardaba de esta feliz circunstancia la armonía i buena inteli- 
j.eQcia consíguient^St |iSas, ni la conducta que observó con res- 
pecto a dicho vicario, ni los obsequios i consideraciones que se 
le prodigaron,, fueron bastantes a sfatisfazerle, ni a impedir la 
inesperada resolución de su parti(^. Preteuidió injerirse en ne- 
gocios ajelas de su objeto i de su jurisdicción puramente espiri- 
tual ; i trastornando todos los principios del derecho politice^ exi- 
jió con ^1 jtono altivo de la supremacía del tiempo de Hildebran- 
do, el aseotiqaiento junto con la degradación del gobierno, i la 
rnina de In^tuciones fundadas con el precio de quince años de 
sa^rifi^Q^ por ,la li|)ertad* El gobierno de Chile opuso sus dere- 
chos i preirogativas a tan exorbitantes pretensiones ; i el vicario 



ps^^ qiM yaMMa deimeatído Ip» sentíaóe^tiMi da liufaa^dad i 
de beHofiaencia emtíaai| proplos^e iu carácter i aiÍ8Íoii.apoatólica» 
]preoipitó 90 maroha, eiumbimido misttím^mmit» la x^a^sa^ i 
atHM[iáeii6o^4i#gni ingratitud «ti pueblo- hiiiiisaio» .besiátalario i can 
tóUco, que había sacrificaAo «Mmtiepas ^pupaa en sa obaaquip. £^ 
dé esperar de }a sai^adidelíaoUialpQOfifioeLeQaXUlial^ri'des*-. 
i^^robado altattenfee la «ondpola^ liel TÍcaeio Muzai» i he^bo jua*^ 
tíeía en su opÍQiw a la rel\íio«a oazío» dlilepa i sa^ gobierno ; i 
que no ae reaiatirá a prestarnos el aliti* eaphitical de niie9traa 
nrjenciafi, ai a nnesiraB anala<i p€^ ^tablezer la oonumicacioai 
que debe existir entre el {mdra<ieBiii|i í una ^oonaiderable parte 
de los M»Aé 

He a^i, aeñores» el cuadre^ aunque imperfecto» que «o ha 
sido pomküe trazar para danoe uUa déb^ idea de la situaeioniíite* 
rior i esterior del estado en sus diyeraos ramos* Algunos» es 
verdad, han recibido mejoras dorante mi administracioa > mas 
pueden &nte& conaideFand eoma paliatiyas que eemo eficaxes-i ra* 
dioales; están por consiguiente mui lejos del t6n»ino de perfec** 
cieode qne«oa susceptibles. ; Otroa ni aiin han podido oble^er 
eitta' medialaa suerte, parque las considerables aten(»ones de una 
guerra (per ventura ya teraánada) en circunstancias ka mas ori-- 
ticas i angustiadas* mal podían combinarse con la itteditacion i 
sosiego. que requiere tina ^al mejora o reforma de la adtaiuíslTa^ 
cionkttemsu AconteramieBfteainerenteá a toda época de revolu- 
ción pofitica, i que han turbado alg&na' vez. Mengue motneatá^ 
neamente, k anneiifa social, han frustrado asimismo mis desees 
Inen patentizados dé tímeátar antes de acta por medio de la ins- 
talación de un congreso constítujeiite, el oréditu i honor naaáeeales^' 
vulnerados en le eeterier mas allá de lo que expían la imjNiroial 
verdad i el respeto debido a la dignidad de un puebbi Mbre. Yo 
debo encomendarlos al silencio, pues én los moÉieotes de jéUlo 
que inspira a todo ciudadano vuestra suspirada instáiscién^ yaíüm 
es que la jenerosidad cierre las llagan que 1» ábgoskfaid de uiíp 
exaltado patriotismo, la inconsideración, i la ciega niésjperfeBieia di- 
laceraron en el seno de la madre patria.^ Ni-lá ea|MiSÍ<áon de 
nuestras faltas serviría tampoco snio para pTéBttarpkh^^iá ma^ 
liguldad de nuestros detractores que se gozan en>alNill«rla% lieK 



Vando su iríipiiddfite^^^MN) i nmla fé Imt» el éétirémó ' de fMla^^ 
nos ^Itematívamente sumidos en el despotisiné o ia anarqtiia. 
Chile tío lia esperíméttisdd estas «ei^fible« plagas en la époea de 
mi mando, si lijeras oi^fcMti^iKI» nftÁdas en grati^ parU «le im 
sentimientos i oaráctof persoaul, que b^yendo siempre de tocar 
el estremo de la tiranía, ha podido tal ves dar en el de osa peli- 
grosa libertad, preferible, no osts^te, a los horrores de una si- 
lenciosa ser?iéiirabre« Si este fuese un error, él hallará disculpa 
aiite vosotros i mis coAciudadáncS) ma^^rtnente cuando del fondo 
de mi conciencia oigo una voz que me grita : que jama^ ninguno 
de aquellos crímenes harto frecuentes en la historia de las turbu* 
lencias de los pueblos, ha mancillado mi conducta pública.--^La 
libertad de la prensa, desconocida hasta ta época de mi adminis- 
tración, me habría denunciado al mundo entero ; i yo me glorio 
de que durante ella ha eonservado aquella institución saludable 
todo el tono i valentía que la haseen omidbsa a los tiranos. . 

Toca aora a los padres de la patria, a los dignos represen- 
tantos de esta nazion heroica, el remedio de los males que aun nos 
aquejan. La rejenéracion insensible de las costumbres ^ por me- 
dio de la educación moral, i de leyes an¿Iogad : la difnñ<^ de la 
enseñanza, i con ella de las luzes a todas las clases del estado : el 
íbmento de la agrículfura : la vivificación del comercio i de la in- 
dustria ; ios medios de comunicaeton interior que les sean favo^ 
rabies : la protección de los establezimiefitos étíles de tocb jé* 
ñero : la reforma de loe abuses^ la creación^ analmente, «Ke todas 
aquellas instituciones que promueven el bien jeneral de la some- 
dad^ sbn otros tantos objetos que desde hoi deben ocupar vuestra 
meditamon» i esdtar vuestro empeño i desvelos paternales. 

Mas ante todo reclama preferentemente vuestras tareas el 
mas esencial, i el orijen común de los- bienes sociales, es decir, la 
formación délas leyes políticas i fundamentales. ¡ Una Consti- 
Tfjoioii ! Este es el grito universal del pueblo chileno, el colmo 
de sus deseos, la base en que se asientan todas sus esperanssas—- 
¡ Lejisladores \ el prímero es este de vuestros deberes, i el' mió 
pediros elijáis desde luego el ciudadano virtuoso, en cuyos hom- 
bro haya de librar el grave peso de mi autorídad ; que yo, vol« 
viendo a coh^dirme gustoso con el resto de mis conciudadanos, 
sabré» si la necesidad lo exijiese, empuñar la espada que como 






f' 



200 DOCÜBfK9?lX>8 AMKltICAM0S. 

«KMftdo esgrimí SMinpre cootra lot enemigos de mi patria^ jamas 
contra sa llbertacL 

i Plegué al eieio daros ei aoierto nefiesario 1 Todo del^ .e$r* 
perarae de yoestras tu^es» 9elo i patriotismo. 

Ramón FitBifr£. 

Saatiago» 4 de Jaüe d« 1926. 



boletín bibliográfico. 

o Noticia de libros recientemente public€idos que pueden in* 
teresaar en .dmérica: extractada de la Revira Encielo^ 
pédica i de otras obras periódicas y con adiciqnes ori-'. 
jinaJeSé 

OBBAS BN INOLBS. 

Reports of cases argued and determined in the su- 
preme Judicial Court of Massachussetts. Relaciones de 
los pleitos sustanciados i fallados en el supremo tribunal de 
Massachussetts por el consejero Octavio Pickering; Boston, 
1826; 8vo, de 152 pajinas. 

La lectura- de esta colección nos da ü conozer un pueblo 
activo, comerciante, navegador; las causas criminales son 
mili pocas en comparación de las que versan sobre puntos de 
intereses, i se ve a las claras cuan atrás se quedan las me- 
jores leyes en elpreveer todos los casos para poderles asignar 
una decisión bien ajustada. Pero lo que mas precio da a esta 
obra, es la copiosa reunión de escelentes materiales que en 
ella se encuentran para formar un tratado de jurisprudencia 
mercantil. 

Journal of a third voyagefor the discovery of a north- 
tvest passagc^^Diavio del tercer viaje emprendido para des- 
cubrir por el norueste un paso desde al Atlántico al Pazífiqo ; 
hecho en los años 1824 i ¡?5 por los buques de S. ]Vi* britá- 
nica el Hecla i h Furia^ al mando del capitán GuUIelmo 
Eduardo Parry, Londres, 1826, 4to. de 337 peinas, cojí 
^aminas i mapas. 

Mientras destinamos a este viaje i al del capi}an We^el al 




V UfHMtlH BIBLIOGRÁFICO. 801 

polo antartico un aiptíoulo qué^p(»r noranoi^ibe en la escasean 
délas últimas pajinas del presente número del :flep«r¿mo, 
dit^émos'coh los redactores déla J2e»'f«ía EncidopáMcay que 
aunque esta espedicion nb ha tenfidb el résniltado^ue se espeifan 
ba, es 'sin «ttikbargoniui digna de admiración como una de. las 
mas atrevidas e importantes que se han- beeho en nuestros 
dias., £1 tomo que refiere menudamente todas sus ocurrencias 
no puede niénos de ser mirado con aprecio por todos los mari- 
nos, los jéografoSj astrónomos i botánicos, i por todos los afi- 
zionatdos a la !%oo)oj^á i jéolojia, pues en él hallarán noticias 
müi Útites'i^i'a ihist^rar varioa puntos dudosóa delaa ciencias 
fífeitjas i naturales. ^ 

Rough NoteSy Sfc. — Apuntes de viajes hechos a lali- 
jera por las Pampas i la cordillera de Ipa Andes, por el capi- 
tán J. B. Head. Londres, 1826, 1 tom. en 8vo. 

Aunque en las observaciones de este in&tigable cabal- 
gador se percibe demasiadas vezes que fueron hechas^^ según, 
él mismo declara, al galope^ no por eso falta fidelidad ni 
pinceladas felizes en la descripción de los objetos que pudq 
ver despacio, o que se le presentaron mas amenudo en sus 
viajes. En lo que cuenta de oidas, se ve que tuvo poco 
caudal de noticias, i no manifiesta gran discernimiento en 
espejerías, vendiendo como nuevo lo que estaba dicho i re- 
dicho por otros viajeros, i con mejores inforpies. Compár-. 
ese^ por ejemplo, su artículo sobre Jos pampas con lo que 
diije de esitos indios Azara, escritor poco ameno, pero ob- 
servador, laborioso i (Jilyente. 



OBRAS BN FRANCAS. 

Fin/age aux régions équinoxialesj c^c— Viaje a las re* 
jiones equinocciales del Nuevo-continente, hecho en 1799, 
1800, 1801, 1802, 1803 i 1804, por Al. de Humboldt i A. 
Bonpland, i redactado por Al. de Humboldt, con un atlas 
jéügráflcd i físico. Tomo VI, en 4to. tomos XI i XII, eá 
8vo. Paris, 182 . 

Esta nueva parte de la relación histórica del viaje de 




Hmnboldt i Bonpland contiene iQucJba ^ nue^rQ «pbve la Jíto- 
grafia i e»t&dÍ9tíA 4^ Ai^évicay ia^urpol^ de ípteri^^^v^tísi^ 
IMS observaciones fisicas i me^^qroláSJipas» que el w^tfij^ 
kase flobreoiaiiera ÍABlructivas coniparaodoj sc^gun bu qos^ 
lumbre, loa aspectos i feíuSmenoa dc^ diferentes cUpia^ i lo9S^ 
lidades* Después de esponer alguuos datos solare la;,altu|'a 
media del. botémetro en Um Mjiones . equinpqdale^, 4 luivel 
del mar, i sobre la temperatura media de Cuma^á, i el ei^tadq 
higrométrico i cianométrico del aloe, cierra bu libro IX coq 
varias notes^ &í qiie eneontnunos esquisitas opticia^ acerca 
de las lineas de fortificaciones 1 túmulos eptr^e lo^* Mc^tpfn 
Roqueros {Rocky^MauntainsJ, i la cordillera de los AUe*t 
gfaanis; monumentos curiosos^ a cuya lu^ se cpl^mbr^n al- 
gunas de las antiguas migxacioneB i revoluciones de Isuf 
tribus amerieanas. Contienen también, estas xkQta» la tabla 
de la estennon i población de las gramiea divisiones polí-r 
ticas, que hemos dado en otro lugar ; un estado de las mi^ 
alones de Píritu en Nueva^Bareeloaa en 1799; ot^ délas 
misiones del Orinoco, Casiquiafe i Rio^Negro> en 1796 1 
otro de las del Carón!, en 1797 ; una li^ alfabétka de las 
tribus indias del Orinoco i. de sus ríos tributaiios | notícba 
nada comunes sobre la demarcación de linvitea entre las posí^ 
clones antes españolas i portuguesas de América y i enfin una 
carta de M« Boussingault escrita en Maracai, a 16 de fe^ 
brero de 18^, donde se da cuenta de la composición qvh* 
mica de kt ledie nutritiva del palo de vaca, anializada pcH^ 
los sres. Boussingault i Rivero. En el capitulo XXVU 
(primero del libro X) se refiere la travesía de las costas de 
Venezuela a la Havana» i se dan las tablas, arriba copiadas, 
de la población de las AntUlas, i de la distríbudon nuniárka 
de los habitantes del Nuevo-mundo por razas^ cultgs i len- 
guas. El capítulo XXVIU trata de la estension, población, 
agricultura, comercio i rentas de la isla de Cuba, i se vende 
por separado con algunas interesantes adicievieB bajo el 
título de Ensayo Político^ Continúase ademas en este <^* 
pitulo la lalación histórica hasta el embarco de los úob vlajer- 



OS en la bck^a del ña Gnaurabo, con destino ú Cbrtajená ; i 
terminan él libro X otras notas en ^ue, hazáéndoee méritéde 
uñ tasto caudal de noticias comerciales^ se averigua el consti-*' 
tód de las pro&icciones doleiiicdés én Europa ; i después de 
^sentirse álgtinas cuestionfies d^ fí6ica^ se da una anaMsís del 
m¿pa de Cuba del feutor/ "' 

' 'JttlaÉ ^égrapMquey'MátíBÜqUe^ '^€.-^M\ia jeográñco, 
0$ta<géticó, histérico' i erénútójico de las dos Ani^ricas e 
idas adyaaséfntéí, pbt A:B«tebon. 

Este' atlas cohtieée todo lo sustancia de lo que en di 
dia se sabe sobi*e las dos Américas. Sobre todo es precioso 
con respecto al Norte-^Aniérica, pues daun mapamuicir* 
cunstanckMdo, la constitución partioular^ la «stadístka, la 
biltof ia de cada uno de los estadios de la Onion^^ loiglo-amer*- 
icana* Los mapas i los cuadros están dispuestos por el mé^ 
todo de Lemge^ de modo que en una sola plana presentan 
la descripción científica i política de cada país. 

Cuando M. Buchón pus» la última mano íü ecfea;obi!a9 
la tiM^yOT parte de las' reptiblkia» existentes hoi én Hispano^ 
América se hallaban ya constituidas; la faisÍx)iiÍB de cada una 
de ellas conK> colonia^ él estado de los conoámientos.jeot 
gráficos i estadísticos sobre la esteósion de»! territorio que 
ocupan^ van unidos al mapa que las representa, geográficas 
mente. Zias coni^ituciofles forman ^mas separadas^ de suerte 
que será mui fázil añadir a «star cdeecicm las constituciones 
4e Qiile, Lra Plata i Ferú^ cuadro eslén definitivamei^te 
aaníoibnadas. Todo d atlas se compoi^e de 63^ hc^aa; es 
de «orna utilidad para todos Jb» que quieran fijar la aten-» 
cion en .AmérÍGa,coaH»ertíditos> como curiosos o como ne« 
geciant^>i^*RBT. Abíébic^ 

IMséúire poiitígue et H&tistigu0 de File d'Haiti.-^Hh^ 
toría política i estadística de la isla de Haíti o Santo^Do-^ 
ming«y: esevita con pne^encia de los documentos de ófizáo i de 
h& notas eoinuoicadas por Sir Jame^ Ba^rakest, por Plácido 
Justip. , 

JSstaJústoria» posterior al real decreto sobre el recono- 




zimiento de Santo- Domingo cómo república Independiente, 
es la obra mas reciente sobre la isla de Haiti, i l^tííbiieh la 
qoe contiene mayor copia de datos sobre sus recursos i si- 
tnaeion actual. — Rkv. Abíbríc. 

Le pilote am¿neaín.-^El piloto americano, que con- 
tiene la descripción de las costas orientates dé la América 
del norte, desde él rio de Sán-Loren^o hasta d Mhñsfpí, Se- 
girfdo de una notfcla sobre el Gulf-Stream, traducido del 
ingles por M. Magfés, i publicftdcí de orden ^1 miikistró* de 
la marina i de las colonias. Paris, 1^6, '8vo. de 360 pa- 
jinas, ../-•.. «1 .-; 

Iai obra orijinal de Bhmt, de la que se ba saeádb ei^ 
da las noticias mas amplias' i auténticas que hasta aora ^e 
han publicado sobre la navegación de la Amértca septentrio- 
nal, i toda ella está llena de datos i pormenores preciosos, 
que no es fácil analizar. No es lo menos importante de 
este tratado uxm tabla de las distanckis i derroteros entre 
varios de los puntos mas notables ; de la cual, 'i de* todo lo 
demás que contiene, podirán -fstctt inestimables ventajas los 
que navegaren en aquellas aguas tan frecueiltadas.*^Rfi^r. 

Enc. * ' 

Histotre. etCy C Historia de Colúmfna por M. LaÜe- 
ment, 1 tomo, 8vo. Paris, 1826.) 

M. Lallemeflt ha (hvidido la historia de Colombia en (fos 
épocas : el réjimen colonial, i la revolución* 

La primera, larga en años, no ofreze mucho interés. 
Presenta sin embargo, sumariamente la situación jeográ* 
fica i el aspecto ñsico del pais ; su descubrimiento i con* 
quista ; el estado de los naturales antes i después de su so- 
juzgacion ; trata, enfin, del modo en que se formó la' nueva' 
población, i fueron gobernadas aquellas rejioneS por los es- 
pañoles, i 

La segunda ocupa un espacio de tiempo bastante corto* 
Espónense en ella las causas, los preludio^ i el estallar de 
la revolución : siguen después mezclados los triunfos i los 
desastres de Venezuela 1 de Cundinamarca hasta que apareze 



ColorpUa .bri)Uni}o con ta4o 0I teBfkaydí$v de 8u iná^pen- 

M. LaUem^nt.ba bebido en buep^ fueates^ i tenido 
a la vi&ta docunxentos auténticos : su historia le^ en jene- 
r#l e2(^ta; m^ con ,UíÜQ, no.ba podido evitar m autor 
fi incurrir ^n algunos ^xirores i ^^vocatvlpQ^ -, efecto de la 
distanci a a qneescrib^^ i de no epnoz^r }q$ lugares i las 
pecsppaa. Uno d^ ? stas^er^or^9 e$ fneirza ü^f^^tificarlo aquí ^ pues 
no.m Justo qpe U calumnia pf^e spbire.las cenizas de unilus- 
tire patriota. Noescierto^ .según dice M. LalLement^ que 
el jeneral Manuel Castillo, gobernador de Cartajena^ obrase 
d^, intelüencia con Igis ^i^pañolfis^ así en la qnerjella que 
tu^yp ,con.el jeneral BpÜFar a la época en que este puso sitio 
a. aquella pU^ fsomoenla defensa subsecuente deja pjsfna 
contra Morillo. Castillo amaba de comzon la independen- 
cia, de su. patria;. i si erró^ como erraron otros^ lo pagó 
harto caro en el suplicio a que fué condenado ^or el Alba de 
lx)s. tí^a3»pos modernos* 

^this tmtoriqwet chrímQÍiiígigue des lütér0Lfyí/ire^,,m' 
ciennes et niodemes, des sciences et des beoMX^arts ; atlas 
histórico i cronolójico de las literaturas antiguas i modernas^ 
de ks jctencias i de las bellas artes^ s^gun el método i plan 
del atlas de A. A. Lesage (pondede Las-Casas) i destinado 
a formar el complemento de esta obr^ por A. Jarry de 
Mancy. Segunda entrega. Paris 1826« Un cuaderno en 
grao folio que contiene dos cuadros. £1 precio de cada en* 
trega de a dos cuadros es 8 francos para los suscritoces j toda 
la obra ^^ completará en 25 cuadros a lo mas. 

La primera entrega de este útil i curioso atlas se publicó 
pocos meses haze^ i contenia el cuadro histórico i cronolójico 
de la academia francesa i de la academia de inscripciones i 
bellas letras. £n la entrega que aora se anuncia tenemos un 
mapa^mundi de las lenguas antiguas i modernas, i un cuadro 
histórico i cronolójico de la literatura romana o latina. 

Guide du mécdniden. — Guia del maquinista, o princi- 

VOL. II. 20 



t^w 



«CTEBflN BfBt¥0GRApK2O. 



{dcNQ ftindÉmenÉales^ de ifiecániea espmmental I teólica» stpfi- 
cada a la composición i al uso de las máquinas> por M* $u- 
aMme. Pam^ 1S26^ 2 tomos 8vo. con láminas. 

Bien sabiáo^ es que no basta describir cuidadosamente 
kvs máquincw ma» kigf niosas e importantes ¡ lo esencial ea 
difundir 1^ inetrnc^a entie los operariosi paraqut» piiedaa 
apreciar^ )97gap i ejecutar, segua las reglas de una saaa teo^ 
rlá^ esas mismas máquinas simples a eompoestasw La obr^ 
de M. Snzanne, que es una de los pvolesofes' am» l]|ábiie% 
se eneimiina a dar a los arteswios los indispensables coaosú^ 
mienftos paraqne lo que trabf^en ser aproxime a la peirfeccic)!!. 
Los hombres instruidos desde luego cenozerán la importan- 
cia de este trat^do^ dispuesto con gran» claridad i método, i 
tes artistas i operarios hallarán: en él todo lo nleesario^ para 
la perfecta intelijencia de ks máquinas.— Hev, Eng. 

Considérations sur les cmises, S^c^ — Considfeijaciones so- 
bre las causas de fet grandeza i de la decadencia de la nio*- 
narquía española, por el sr. Sempere, antiguo majistrado es- 
pañol, 2 tomos, 12mo. dr XXIII, 326 i 2^ pajinas, París, 
1836. 

Eí sr. Sempere goza con justicia en la repábKea de las 
ktras de un nombre digno de inspirar confianza i recomen- 
dación afaror desús producciones. Otras muchas que han 
salida de su pluma, casi todas relativas a puntos político- 
económicos de Cft historia de España, son de las^ masútí^s 
que se han escrito en estos tiempos por la multitud de noticias 
poco comunes, i por lo bien contraidas al asuntov Estas^ 
Consideracio7ies que aora se anuncian escitan el mteres del 
Itector tanto mas que, en medio de esa inmensa abundancia de 
historiadores- i anticuarios que tiene España, son mui con-, 
tados los que a las demás prendas de este jénero de escritos, 
qu^ en ellos brillan, reúnen la de la investigación filoséfica 
de los mismos hechos, que refieren muchos de eHos co» teísta 
dilijencia como primor de estilo. No dlrános por eso que 
lá olntt del sr. Sempere pueda satisfezer completamente lo 




que en este punto htá qué desear, pero há dado un paso mui 
avanzado en este modo de considerar la historia de España, 
nuevo por decirlo así todavía, i que abre tan ancho campo a 
los que quieran emprenderlo. Es mui copioso i escojido el 
número de noticias que el autor reúne en el reduzido volu- 
men dé su obra, i a vezes mui fundado el juizio que forma i el 
resultado que saca de los sucesos que apunta, de los cuadro^ 
que presenta, i del verdadero estado de las cosas que sabe 
poner en su punto. Pasa rápidamente sobre la monarquía 
visigoda i las que en la edad faaedia hubo en la Península 
hasta el siglo XV ; se detiene algo mas en caracterizar el 
gobierno hispano-avábigo, corre mui por encima sobre la 
constitución de Aragón^ pero en desquite entra en consider- 
aciones mas detenidas i mui profundas sobre el reinado de 
los reyes católicos i los disturbios que le precedieron, sobre 
los de la dinastía austríaca, i finalmente los de la borbónica 
hasta el de Fernando VII inclusive. No& atrevemos a de- 
cir que en cuanto a estas importantes épocas la obra del sr. 
Sempere es lo mejor que se puede leer de cuanto se ha es- 
crito por estranjeros, mas bien que por españoles, sobre la 
filosofía de la historia de la Península ; pero también obser- 
varemos que hubiéramos deseado que el sr. Sempere hubiese 
dejado la pluma al llegar al reinado de Carlos IV, pues te- 
memos que se le note, i no sin razón, de cierto espíritu de 
partido ; i tampoco dejaremos de estrañar que la conclusión 
de sus Consideraciones venga a parar en la defensa del abso- 
lutismo, pretendiendo que nunca ha sido mas grande Es- 
paña que cuando la han gobernado monarcas absolutos ; pero 
sin considerar que no hubieran existido las causas de la de- 
cadencia que él mismo apunta, si aquellos monarcas hubieran 
templado i fortificado su poder dando al pueblo una parte 
razonable en las deliberaciones del interés nazional, i por 
este medio una justa dosis de libertad. 



20* 



308 boletín bibliográfico. 

obras ek castellano. 

Relwum drcunatámciada de todas las operaciones de la 
escuadra i eférzUo e^dkiorunio sobre Chilée, desde los 
primeros preparatÍTo» militare» basta el fin de U campua 
termiaada el 14 de enero d^ 1^36, «por la menaoc^ble jomada 
de Pudetoi por el comandante Ballama. Santi^o de 
ChUe^ 1826^ 8vo- de 23 pajinas^. 

E^te Igero folleto refiere s^ncillai^ente lan operaciones 
militares a las cuales se debe la incorporación di^ Chil<^e 
coa la república de Chile. Házese en él la narración de lo 
ocurrido en aquella campaña de cuatro dias^ en que 24/5 re- 
publicanos alas órdenes del jeneral Freiré venzierpu a 3295 
realistas, obligándolos a abandonar el último baluarte de. la 
dominación española en la América del sur. Es un docu- 
mento importante para la historia del Nuevo-mundo; i si 
bien la dicción sencilla i destituida de boato del guerrero de 
QúlCj acaso moverá la inconsiderada risa de loa que se pagan 
del enfático estilo de los boletines de los ejérzitos europeos^ 
no sucederá así con los verdaderos amantes de la libertad, 
quienes en su modesto Jengu^e verán estampado el sello de 
la verdad i de la buena fe.-^REv« Enc. 

JEsámen critico de los discursos sobre una constituaon 

r 1 

religiosa considerada como parte de la civiL Su autor el dr. 
D. Gregorio Funes, deán de la santa iglesia catedral de Cór- 
doba en las provincias del Sud-América. Buenos-Aires, im- 
preso en la imprenta de Hallet, 1826^ 8vo. de XV i 404 pa- 
jinas. 

£1 zelo de este respetable eclesiástico, conozido por 
otras producciones que enriquezen la literatura americana, 
proporciona para los afizionados a la controversia reli- 
jiosa abundante materia en que ejerzitar útilmente su aplica- 
ción, estudiando esta obra dirijida a impugnar otfos opús- 
culos, que han merezido variamente los encomios i la censura 
de personas muí católicas e ilustradas. No se puede negar 
queeldr. Funes posee en grado eminente estas dos cuali- 




BOLBTIN BIBLIOGRÁFICO. 309 

dades, i que apoyado en ellas, derrama nueva luz sobre las 
cuestiones mas interesantes para la sociedad civil en puntos 
de relijion. Estamos mulléjfosde creemos competentes para 
iaíllar entre la divérjencia de opiniones áofeteí)i&is por tan 
sabios cóúf£ttdl^teñ: ^m nóstriifft 'tantas eofnponere iUe^j 
pero sin faltar al respeto que uno i 'btro nos inspira, nds 
áftre^rti69 a emitir nuestro' diirtáínén de que/ en lo suóstan- 
cial, a lo menos en cuanto mas directamente impoka á los 
intereses temporales, hái bastante confortnidad respÁ:to al 
resultado a que se viene a parar ; i nos felizitamos, por ejem- 
plo, de que el dr. Fáhes profese acerca dd primado, de la 
autoridad del metropolitano, de las facultades episcopales, 
de la tolerancia, i de la reforma de abusos i usurpaciones, 
doctrinas müi bien avenidas con él catolicismo mas^uroj i 
con laá necesidades poKtico-espiritüales de las nuevas re- 
públicas americanas. Por lo mismo es tanto inas sensible 
el ver que este docto impugnador del proyecto de unayons* 
titucion relijiosa i de su editor i apok)jista, los trttté con cierta 
dureza, en nuestro dictáúien, no merezida por aquellos, i que 
desdice de la ilustración i filosofía que sobresalen en la im- 
pugnación. Pero su iautor nos dice a la pajina 94 : **Por lo 
que respeta a la iglesia, ella ' debe ser tan intolerante 'como 
tolerante el estado." Esta proposición que encierra una 
verdad mui profunda, por mas que a primera vista presente 
la apariencia de una paradera, es un rasgo que pinta i dis- 
culpa el jenio de" otros muchos escritores sabios i hütíia- 
nos coíno el dr, f 6nes, que se creen tan obligados a no 
aorrarse en palabras de anatema i santa indignación con- 
tra los que ellos creen estraviados, como a detestar cor- 
dialmente la persecución relijiosa. Nosotros, l^os de ¿tes- 
estimar los discursos sobre una constitución relijiosa en 
vista del Examen crítico que de ellos haze el ilustrado 
deán de Córdoba del Tucuman, somos de sentir que estas 
dos producciones pueden servir la una a la otra como de co- 
mentario muí provechoso a la verdad ortodoxa i a los intere- 



SiO BQLUTfN BiBUOGRÁPl^. 

sea tfmpor^les de los pueblos i d? lo^ gobísrane,.! quf el 
£rduje» critica es UdIo mas recomendable, cuanto que, es- 
tando escrito con up espfritu de defevenc^ p>as decidida a 
favor de las prerogativas del ro^iano pontfgc?, se leerá con 
méooB (jea^puSafiM i Jjíirá nt^ {ifecto en los iiúmoí escesi- 
vamante timorato»; si bjeii por otm partp no^ pareze que en 
algunos puntos sus argumentos contri^ Jos discursos tof^ dp" 
masiado débiles p^ra los verdaderatoeute despreocupados e^ 
la acepción mas razonable da esta palabra, aunq^ie en todoy 
hai gran copia de erudicipn i buena doctrina. 

Fidas de Bspañoles célebres, por D. Manuel José Quin- 
tana. Madrid en la imprenta real, I tomo. I2bjo. de 
366 pp. 

No hariamoB mérito de esta obra, a no estar persua- 
didos de que la edición arriba descrita es realmente uqa reim- 
s ^egun tod^s las apariencias se acab» de ha^^r 
a todo conforme, e igual en corrección i belleza 
a la ünica que basta aquí ge Labia hedu?. ül 
retirado de la venta los pocos ejemplares que ya. 
e ella, i era realmente seusible que una obra ta» 
lara la juventud estudiosa í afizionada a la his- 
toria, no se pudiese encontsar después de haber merezído ei 
aprecio del público. Aora, merced a la iwpresíon que aqyS 
anunciamoSj i de la que somos noticiosos va, a enviarse un 
surtido para América, la podemos considerar como resti- 
tuida al comercio de libros, sin perjuicio de los motivos que 
el autor haya ppdido, tener para retirarla de él. Coutiénense 
en este tomo, primero de una obra mas larga que por des- 
gracia no se ha continuado, las vidas de : el Cid Campeador, 
Gqznjan el Buem», R<)jer de Lauria, el Príncipe de Vianii, 
el Graui Capitán. 

Ensaco sobre las garantios individuales, ppr P. C. F. 

Daunou, traduzjdú en castellano, Prni". l^^, ^ tomos, ISmo. 

£st0 es la segunda traducción castellana de laescelente 

obra á/i M. I?aun»u, que es Ifi mejor j^ desde ^1 tiempo 




boletín BiBLI06ilÁFJCa« 2íl 

de Montesqtiieu se ha publieaiáo en Francia sobre politic^i. 
Toctets las saziones que aprecian íAi^oeramente la .libertad se 
han apresurado a trasladar a su idioma este precioso tratado 
de derecho público, lo cual es tan glc^ipso par)Ei &u venera- 
re autor como para la patria a <}men Uuetra coa tan útiles 
pro¿htccioneis« — Rjsv. Enc. 

JLa venida del Mesleís mi ghria i mafested, por Juan 
Josafat Benezra, edición i^evifita i aumentada con notas^ poi^ 
M. P. de Champrobert, Paris, 1825, b tom. 12nio. de 30Q 
pp. cada uno. 

Al anunciar eü* el número anterior ¿el Reper- 
torio la edición recien hecha en Londres de e^ta misma 
obra, no teníamos conozimiento de esta otra de Paiis, de 
la cual damos noticia aora por lo que pueda convenir al de- 
xedu) de esoojer que quieran ejercer nuestros lectores. 

Nuevo accionario firmices-espaml i espaíuíUfraMces^ 
con la nueva ortografió, de la, Academia f^spañolaj comr 
puesto conforme a los de Gattely Capmany^ Nuñez ToAoaffa^ 
JBoistey jLaveaujp; sigue un diccionario Jeográfico forma' 
do según la actual división del ghbo^ por D. Domingo Gian 
Trapany, i en cuanto a la parte francesa, por A, de Rosilly, 
revisto por C^. Nodier, Paris, 182^ 2 tom , 8vo. de 852 i 

1276 pp. 

Recomiéndase este diccionario por el esoiei'o con que 

está trabajado, por la indicación de los autiores de quiene;s 
se ha tomado, por el nombre de un literato di^no d^ aprecio, 
cwal es di sr. Trapany^ i por la cooperación de nno de los bi- 
Uiotecarios de la capital de Francia, cuyo nombre figura con 
el de los escritores luas laboriosos. Esta obra es preciosa 
i necesaria especiabnente para los nuevos estados indepen- 
dientes de América, i para todos los europeos que, bajo los 
auspicios de la libertad, van a buscar fortuna en aquellas dis- 
tantes rejiones*— Rey- Enc. 

Miscelánea de economía política i morafy sacada de las 
obras de Benjamín FrankUn, i {«"ecedida de una noticia de 



312 BdLertM BiBttbGBrlritrA'. 

surida: tradazida del francés, por R; Manji»ó,.jBejieaiiOf 
i decBcada' a sus conciadadanos, Park, 1825, S ><ud* 
18mo. : r . 

La traducción está hecha delft obra intitulada Mélange9\ 
de Fran/cUn, que fué pttbficada en 1824, por M; Cbi Re^' 
nouard, uno de ios redactores da' la Revkiúr EnciebsptíMm 
•'•••Debemos felfeítamo^de que se prop^^ne .ttmcolecokm: 
que es de las mas propias ^ara inspirar el^íimor ole la tirlud i 
la afición al trabajo bajo formas llenas de jbtífe^dad^ de fínuim 
í de gracia, i que probablemente será recibida con agrado en 
los diversos paises de Sud América. ^%J^ edición francesa se 
ha vendido ya toda, i se está haziendo otra coa mejoras conr 
siderables.— Rkv. £nc. 

Gramática inglesa^ réduzida a veinte i dos kcciones^ 
por D. José de UrcuUu, Londres 1%5, un tomo en> 12mQ« 
de 344 pajinas. Se vendé en casa de K. AelDermann, 101^ 
Strand, i en Méjico, Colombia, Buenos-Aires^ Chile, PeriL 
i Guatemala. / . . ., • 

Luego hará dos años que se publicó esta gramiH^ica, 
compuesta por uno de los muchos eSpa&ofes, que hnyenda 
de los horrores de 'la tiranía que oprime a su desgra- 
ciada patria, han venida a hallar un asilo en esta tierra 
de la libertad. Aunque el autor no sabia el idioma if^lea 
cuando llsgó a este pais, según él mismo lo confiesa en el 
prólogo de su obra, fué tal su aplitoción-, que no bien habia 
pasado un ano, cuando ya tenia la gramática* en dispósicioii 
de imprimirse. Tal vét esta circunstancia pudiera par^zer 
a algunos poco favorable al mérito de la obra ; pero en ho^ 
ñor de la verdad podemos asegurar a nuestros lectores, que 
ha sido acojida del público con preferencia a lasde Cb»* 
nelly, William Casey^ 2>. Jonje SkiptoUy i otra hnptesa en 
Oviedo i reimpresa en 1823 en Madrid con el pomposotítulo 
de Biblioteca Elemental, que son las que basta aora^ han 
sido mas conozidas. ; 

El sr. UrcuUu se ha abstenido, i con muqha razón en 
concepto nuestro, de dar reglas para la pronunciación de la 



^ 



BOLSTIN: QinUOG&XriCA. 313. 

lengua iagleea, oaavesaiio por propia eapeñencia de que 
la mejcff regla de todnc es la viva voz del maestro, i uno o 
dos meses de continua lectura ; puea de otro modo el disci- 
¡mlo, adnnas de fatigarBe en hacioar mucbaa rt^las eu su 
memoria, no logrará el ña que se proposen loa que llevan 
su arroguici» hasta el: puato de asegurar que en poco tiempo, 
i^wr «í (o¿».puede une ^urendec^ pronunciar el id^ima 
que presenta mas irregularidades en esta, parte entre todos 
loe idiomas europeos. 

Hemos obserrftdo también en la gramática de que damos 
cseota, que no hai cono en otras, un tratado de versifica- 
cton inglesa, fundado sin duda el autor en que ningún discí- 
pulo va a examinar ai leer los poemas del lord Byron, de 
Pope, _&c. loa pies pirríquios, anfíbracos, tribracps, i 
otros de este jaez que ee hallan en cada verso. Hubiéramos 
deseado sin embargo, que entre loa modelos de traducción 
hubiese a&adido el autor- alguno de poesía inglesa, paraque 
el discípulo viese el jiro atrevido, el vuelo majeatuoao que 
por lo comuU'se observa en ella, i las libertades que se to- 
man las poetas ii^le«es. 

La gramática está dividida en 22 lecciones, a cada una 
de las cuates corresponde un tema, dispuesto < 
se puedui poner en práctica las reglas ánt 
Una de las principales dificultades para los qi 
idioma ingles, suele ser, por lo jeoeral, el us 
de posesión con la s i el ^dstrofe, i loa sigm 
i sul^untivo thall, tviii, ntay, can i sus. deriv: 
tor ha sabido deavanezer esta dificultad por medio de reglas 
mui claras, ilustradas con repetidos ejemplos. La segunda 
parte delaobrase compone de una nomenclatura abundante, 
de vuóofi diálogos i algunos modelos de traducción en ambaa 
lenguas. .Concluye con Una lista de mas de seiscientos ver- 
boa ingleses con las partículas que rijen, poniendo un ejem- 
plo para cada partícula. No hemos visto hasta aora una 



9lé i^puuoih BiicioGfiiLffici^ 

ffAinMc^b. ^8|ti^la-iii^$a, que tmle arta paite ian difícü 
4el idiocia iogte» con la «steo^ien i esmero con qat fie ve 
deaeoipeoid^^n la del sr. UrcuUu^ Por lo taoio no pode*^ 
00^06 méo#6 de recwi^ndar al púUico americat^o esta obri(% 
cy^yo método^ qlacidad 1 concimn la hazen acreedora lá apre^ 
cío délos que quieran «dedicarse al eatudio del idioflaa de «n 
pai@^ que tkne ya 4aalas rebeiones poUticas i mearoantíleticoii 
al imf^vo eontiflMite# 

Catecismo de retórica, por D. José de UrcftilUy ZAn^ 
4res^ 1826^ l6mo»de, vüii93 jip* Lo publica IL A^ker- 

El adérito i la diñcultad de los libros de estaespe^ 
cié no taato consiste en la orijinalidad^ cuanto en el acierto 
de escojer, aprovecluar i disponer los materiaies. En estli 
parte se halla bastante bien desempeñado el Ct^ci^nio de 
Retórica, cuyo autor se ha propuesto presentar en aus 'breves 
pininas la esencia de la Mloso/ia de la eHocuenda por Cap^ 
many^ de lofk Prineipiú$ de reiérioa por {Sanebe^ Barben:)^ 
i de la Introdmc^ioj^ a ia elocuencia española •i^v el P. Bastee 
Boggiero. Su juiziosa docilidad a. loa pi^eceptoa de estos 
iñaejitiros^ i el g&sto esa \a elección de abundantes ejemplos 
sacados de , los mejorea aulores españoles i de algunos es«- 
tr)Bi»jeros, hazen «dui recouaendable este Ubrito* Uoica^ 
mente hemos, notada i sentido en cuanto a esto áHimo^ vel* 
citado por modelo un poatye de Jemcdo Lobo, cuyo nombre 
solo debe mentarse euando se trate de señalar les escritores 
viÉandos. Al hablar de loa modoa accidentales del estilo, se 
tnmnúan como por casualidad loa <{iie dependett del meca^ 
niamo de la lengua ; herinia aido de desear «pie,, ton com«> 
pendiosaaienite como los demás puntos, se hubiese tain** 
bien tratado eale, iseiakndo las dotes pecaliar^ de ia lefi* 
gua castellana como órgano de ladocuencia. Taitíbiett ht^^ 
hiera sido bueno, i tal rez mui del caso para cotnpletíar el 
catecismo, haber dado cabida en loa lugares oportcmos, o 



e imitar d^.pr^treQoi», no 9^ finios prinmpciks' jéMro9> 
^o. tam))i«n en sus .4ivi^ioi»«a i «fipeaiee. A0íiatom0> Iw 
bkra fi^P mui eoor^ni^^t? «a nwstro ison^ept^ ^^ i^ Ua^ 
f^ da U# íu^Pt^s dQ la etodaeneiis» se M»te»efi oompreudM^ 
{:g4em;9i^ áí^h filo9o0ai imMttmai i iít'eétHfUo 40I 0^€mfm 
humano) la relyion i la poüHca ú orgsoi^^^m aooial, ^goe 
en ii^estim t^m{M)s r^t^lasoaa v^% at^oi^iop^ mtti diversa. d« 
I^ qua iqspimt)^ ep los aatigao^, i qua oonsideraidafi bajo 
^^%^ respeto» pueden pr^tar grandes ansUios pjEtpa el e^tudto 
i^er^i^jip d^larelopnea^^ i no bttbierit estado de oías el 
I^^r ^spoesto ajigmuis r^^ para el exáfnen de \o bello i 
sublime en el sentido ittoral» i pava formar el gusto esi ma^^ 
terias literarias, Pero no pidmuos demasiado de una vez» i 
ContauténMinos íqqii deoir que el €a4eci$mo de reiériea es el 
tratado eleo^ntal ms^ compendioso i rico^ w, buenos ejem^ 
píos i preceptos qua hasta aora heiDOs risto en i^stellano» 
ai^ fsJitái^dole lo qm nosotros echamos de nenénos, i que 
ot^a aoaso do tendrio por tan oecasario. 

J)e ia admifmtracém de la jmtieia criminal en Irigla'^ 
ierra, i e^ritu del sieiema gakematívo ingles t obra «scñta 
C9 francés^ por M. €ottii, tiadna^ida al castellano por ^ ídn-* 
tor del Español i de las Variedades o Mensajero de JLondres» 
3yo, de 233 pp» segunda edición» en todo c^nfetme a lapri-* 

^,sr« 31an^ WMu ¥eo la traduíccion easteibotade 
esta i^a por cipc^la la mas apropósito para imponerse nn 
estrai^j^ri^enlapawta ma^ úAíl i adiwal»le del sistema gii* 
b^^iatív^ ingles» i ooavenstido de lo mísGao el sr.^ D; Fran^ 
cm^ 4e Bojga ftligpní» aOeptó el don ^el manuscrito quo le 
bm eltpadiVictoc» i k^imprimdó escfmiwifnímte a sus espeii'^ 
^^ en, 18^4^ movida del patriótico deseo de n^lar» cómo 
Iphi^.tfidos)^ cjeiapiplaires de esta primera adición a su 
gobiemo de Méjico. A estas esplicaciones ha dado higar 
una equivocación del redactor del Correo lAterario i político 



áé Lmái^i I>. JoM Joaqnin de Mora» íq«iieii al aaonoíar la 
0<pgttnda edSciotí, supone que la |yriniera se hizo a espensas dd 
ar. D. Bernardino de I&badaria. El sr. Blanco WhUeiba 
Téi^ificado estos afttecíedentes en uña carta al editor del 
Cotrto que hemos risto imji^esa ; I tambíeú «e deskaze ot» 
equivocación que i^upone faaben^ confiado la traducdon por 
d sr. Migoni, al sr. Blanco, pues este la hito de propiaídeiib&- 
tadcm por el motiroindieado.E^ttiÉnotlciaS) propias de tm ar- 
ticulo bibfiográfico, nos haü pái^zido dignas de apuntaráe 
al anunciar la reimpresión de una obra tan útÜ^' i que con 
tanta aceptación ha sido recibida por los pueblos «a cuyo 
obsequio se tradujo i publicó en casteNai^. 'Nos abstenemos 
por aora de decir mas sobre su mérito e importancia^ porque 
nos anima el deseo de poder en otro número presentar de ella 
una noticia mas estensa i analítica. 

Diccionario de hazienda pctra el uso de hs enc€trgados de 
la suprema dirécríon de ella, por D. José Ganga Arguelles. 

Se acaba de publicar el tomo segundo de esta obra que 
comprende las letrtks C i D^ en las cuales bai artículos tan 
curiosos como interesahtes para los aficionados al estudio de 
esta parte dé la política. Entre ellos merecen particular 
atención : el relativo a la ciudad de Oadiz : importe del co- 
mercio que hizo, i de las pérdidas qué ha sufrido ^en estos 
últimos afios; canales de España; valor de las mitras i 
canonjías de España ; capitales de la penliisula espa- 
ñola; gastos de la real casa españc^ desde los siglos náas 
remotos hasta el dia ; resultado del catastro hecho en Es- 
paña el año 1748 ; caudales que vinieron de América a 
España desde el de 1492 al de 1820; céáulas de banco que 
han drculado en España cuando estaban en jiro ; eilipleados 
cesantes en España ; riqueza del clero de España i .dofitri- 
buciones que paga ; estado de las colonias e%ir<qieas a prin- 
cipios de este si^o ; comercio de España coh todas ' iás 
naziones ; ventajas que produjo la ki de cotílercio übrti- entre 
Espsma i América ; consumos de España; reparto en las 



prorinoiM i» fiüpii^a 4e. la» contrUmciooq» 4irectaa 4e , cor 
meerao' i de ca^as ; conventos que hai en lE^igm^i <KMt6:de 
lamaoüt^noio&de los mendicai^es'j curia rp|imQ^.¿ ^cau^ales 
«que tmda año saca de JE^pa&a . cw pr^^tos ];^ijio0os ; 4^t 
«dbopúUíco iperQf^QtU de Europa; derechos de estoja : s^ 
iralar «nucA I id^m f^^esde £sp^; deuda de lauaziou 
estiácSoIa ; ^^ibqs oi^l^iá^tipo^s W . impoctC; eju :&sp^a; 
di{domada...ctíni9r€»«lí; c^BtiíbtuQJiGm . dii;^ct^ en España. 
EiteatetooiofiQrptiblicandQ^ memorias hasta aquí inédita^ 
presentada^ aGárkm JIV^ a saber^ uoa sobre las escesivas 
«rents^as qm go^aa los estranjjsros en los puertos de España 
etí los manifiestos de cai^a ;. otra sobre la reforma de los 
derechos de oonaulado. 

Noticias secretas de América sobre el, estada tumaiy 
militar ipoUtico de los reinos del Perú i provincias de Quito, 
costas deJfueva'Granadai Chite, cruel, opresión iestorsiones 
de sus c&rrefidóres i curas : abusos escandalosos introduzidús 
entre estas habitantes por los misioneros: .cqusas ,de su 
orifeny i motivos de su continuación ppr ek. espacio de tres 
siglos.: ' Escritas fielmente según, las instrucciones del JSx' 
mo^ SehüT. Morques de la Ensenada,^ primer secretario de 
estado, i presentadas en if{forme secreto a S. Jf, C. el 
señor I>. Femando VI, por D. Joije Juan i D. Antonio de 
Ulloa, tenientes-jenerales de la real ai^mada^ miembro? de la 
real sociedad de Léndres^ i de las reales academias de París, 
B«rlin i Estdcolmo, sacados a luz para el verdadero cono4- 
miento del gobierno de los españoles en la América meri- 
dional, por D. David Barry. En dos partea, Londres, 
1826 ; 4to. mayor > XIV i 707 pp* 

El editor de esta preciosa obra nos dice en el prólogo, 
que habiendo pasado algon€>s smos de su juventud en Espa- 
ña, i viajado luego en las provincias litorales de la capitanía 
jeneral de Caráeas, desde el Orinoco hasta Maracaibo, con 
el solo objeto de adquirir conozimiento de aquellos paises, 
tuvo deseos de visitar otras partes de aquel gran continente : 
que en los años de 1820, 21 i 22 viajó por las provincia» 



318 MíJñtfH »i»tH>Gif ApUco; 

dilrlo^ ¿e la Phtta, Cffflé i Pfert afai dé irrfbíiiiafÉe pcrsoc 
Mltümáe^ dé aquella» p^ses, I q^ YH^ltd a Inglatterr» páBÓ 
n ¿«paña ftti I9S3) I ¿«iratilé ¿vi t^Melfcia e» MudtM mpó 
tomiAeM(a^^eíMaÉ^iVblK'to$^¿^^ 1 obt\iiro con no poea 
áfficultad el manuscrito que pntlfea sin ateerarió tn h) ma« 
Mhnttioy afindtétMl^ «i^kmeBte alj^ulvaia notase El sn Nava;^ 
tMlt, en tt«ia líóU, ée leli^tnoduccioB a la Colet:tión dé vktfé9 
i démmbrirfrienÉm helaos per los^ (españolea ^ se kmenta amat^-» 
gwmaate de qii6 se eslttvi«0é imprisftMündo en Ldndrei está 
ebra^ i en^ veiydad qué esl» q«KJ» my pafCÉt miá dignBt de ter 
ate ndi da por la flloiofía i atnor a la refdad ^^tistída qne tan 
attaüMnee m irÍBdi(5ain en las nótMa^ secretas de los doa sa^ 
bios españoles ; ni es admisible la impbtaoion que en lá 
vtámsM nota se haee de <fué no se imprimen por honrar a lá 
9«BMI0 ctopaScrfa, mmo par» ^^^dír a sus indiTÍdtvos de ambos 
iinnmdo»Í0enibi«r enlre attes la disccvdia» El no oei:dt2ir la ver- 
dad, al ravcÜar lad emtM da grandes nudes, el indicar sua re^ 
MediMi, PíéMí'bI se quiewe peij^diesr a lo» que ^ven ^e abti« 
90^ paro* eieototMtfte sari accioii banemérita i mní dgna de 
loor^ i la> naoioii qfu» 0iieilta^ai]^i« ads M^s escritores de esto 
tampte^ tiene si» dada de qné honrai^e. La obra que aquí 
anuaciaaiosi merezie xm^ cortSealamas eatetísoqiie el que aóra 
podsmoa destiitarki Se flivlde en dos partea: laprinéra 
deseribe el eatado miKtar ipolítko de las eostas del mar Fa- 
2Íáco ; la segimdflv tifistatdel gobierno^ adminnrtrácion de |ns- 
tidny estad(^ del elcto, i 6ostund)res de los indios del ilitéfiaf. 
Be «aai oim puede sacarse grandkioHt «tiüdaídj n& solo para 
b bisCevia^skko tamWea para el gobierno uUeriOi* de las vastas 
rejiones que, libres de la dmiiinacion e&paí&Ia, son Uan^adüs 
a éesplí^g^ar lo» inmensos re4tui»os* de prosperidad que abl'igan 
eft au a^id*' Bajo este le^to,' niiiguno de los vit^ i des- 
arip ci wi eo que Imtítai aorar se ban dado a luz- puede i^^didiarBe 
ae^iaS/ Noiioías Secretas^ reédjidaa. rcm la mas' Sailaii^ten'^ 
qii0fBy>cpaKeI «to mas üaslñradoy ocm loa medios ma^iífiiíailea^ i 
disfiaBatas' con^ la- hamnAesiü sois noUe iidaaÍBtevüsaffaa<^ Com*- 
páétasef lar obrn eoo mi inforttié di* ini^ndeafce áb G^mat^a 



ú mimstro de Indías^doa CaifatMo Saler^ 0oiMre Iw Arta^ou 
nmK&s de ^biemo de aquella proTmia, i epa varia» Botas 
de) e^ter, que acreditan su iiitdijencia i bii€»A0»> coaottfaBkilH 
tcMfr en Ips pu^t09 qoe se propiaae itosttar^ kflfzitfndelo metm^ 
pre eos oportimlda^* 

Colección de los mas celebres rofmmces a$tttígiíM9 espa^ 
ñoks, hÍ9tórícos i ca baU ^ r e s cQ s, pv^dicada por C. B« Dep- 
piag, i aora |CopsiderabIem)^nte enmen&da por un español 
refuj^ado. Lond^res, 1S25» 2 tom. 

, £1 edltpr de eata^ colección, la ha reduzido a 224 rcH 
inancea de I4 clase anunciada en el titulo^ omitiendo los ves*- 
t£^lt;e@ ha^ta el número de 300 publicados por Depping el 
ano I8I7 en Leipsick^ i que pertenezen a lade moriscos i mix^ 
tosy^ot hab^ cj;eido que esta parte de la colección del editor 
aleman> sobre ser mui incompleta, adoleze también de falta 
de tino en la elección. L^os romances históricos compren- 
didos en esta edición ofrezen la inestimable ventaja de po- 
derle leer en letra clara i testo correcto 1 limpio,* ya de los 
muchos yerros tipográfícoSj ya.de las frecuentes . variantes 
con q^e 1^ multiplizidad de copias hechas- por. manos poco 
diestras e intelijentesi tiene agraviado el sentido i la medida 
del verso en casi todaa las* impresiones de este j^nero de 
poesía» yerO' especialmente en' la hecha por Depping. El 
trabajp de este literato, aunque todavía deje bastante qué 
desear cpn respecto a la clase de rprnances históricos, que es 
la rn^or de s^u colección, puede mirarse no estante, s^un 
reQ(mo(¿e el editor español, como la mas apreciable de cuan- 
tas basta aora se han hecho, si (dvidando la iacorreceion 
del testo^ se atiende únicamente a su riqueza, al orden en* 
qjse está distribuida i al hilo cronolójico en el cual se suce-' 
den loa romanc^s^ principalmente los que son de una serie 
que foiTna un^ solo lance histórico, como la vida - del 
Cid, la de Bernardo del Carpió, la trajedia de los siete In- 
fantes de Lara^ &c. Estos lances historiados, o por mejor de- 
cir, estas historias romanzeadas o escritas en romances, no'se 
hallan íntegva9<e»i- It» fuMente ediirieii,' ipie Ao haze mas que 



820 boletín bibliográfico. 

c(^iar la deDeppíog, enmendándolas innumerables faltas de su 
testo, pero no por eto deja de presentar la parte mas impor- 
tante de los fastos de la historia i de la tradición nazional, 
que se han consignado en este jénero de poesía, mas jenuina- 
mente española, que todos los demás de que puede blasonar 
la literatura castellana. 



NOTA. 

£1 caballero que nos favorezió con algunos apuntes so- 
bre los progresos de la instrucción pública en el Perú, nos 
ha hecho presente que el eminente mérito del dr. D. Tori- 
bio Rodríguez de Mendoza exijia que se hubiese ofrezido en 
nuestro articulo algún tributo mas que el de una simple, 
aunque honorífica, mención a aquel hombre distinguido, que 
descuella entre cuantos han prestado servicios en los cua- 
renta años últimos a la civilización del Perú. 

Si los límites a que hubimos de reduzimos en el imper- 
fecto cuadro que trazamos de los progresos de la instruc- 
ción en América, nos impidieron hazer la debida justicia al 
dr. Rodríguez de Mendoza, esta es una circunstancia de que 
aora nos alegramos ; puesto que el sr. La Torre ha tenido la 
bondad de prometernos para el tomo siguiente una noticia 
de la marcha de la Uustracion peruana ; i no dudamos que 
en ella hará el merezido honor al virtuoso ciudadano, al 
sacerdote tolerante, al distinguido literato que sustrajo en su 
patria las ciencias físicas i morales al imperio de la autori- 
dad i las sometió al de la razón, conquistando así el título 
de Bocón del Perú: a Rodríguez de Mendoza, en fin, que si 
bien murió poco ha olvidado i pobre como casi todos los 
hombres de un mérito real, no por eso es menos digno de 
que su nombre pase (¡ i pasará !) a la posteridad, acompañado 
del duradero amor i respeto de sus conciudadanos.-^G. R. 



FIN. 



En la Imprente da G. Sohulze, 13, Poland Street 



ERRATAS. 



Pcg, Un. 



18- 
21- 
31- 
id.- 
64' 



66 

83- 

88- 

89- 

92- 

93- 

126 

130 

134 



id. 
226 
262 
279 



16 

10. 
14. 



dice 

preséntasele 

-mundo 

•castellanas 

ültima-Islanda 

última-en 

18 En de 6 

• 2 efin 

• ] en 

•20— de 

-18 vallel impio 

-25 Estandos 

■22 tdoa 

-25 Faena 



20- 
. 6 

-16. 
-26 
•11- 
23- 



•velos 

•bera Septentrio- 
nal del Naress 
a O 

*Archangel 
•dejó 
■canto 



léase 

•presentársele 

>mando 

^castellanos 

-Islandia 

•un 

■en 6 

-afin 



•e 



•del 

valle limpio 

Estando 

•toda 

*Facna 

yelos 

ribera Septentrional 

del Nare, 
alo 
Arcánjél 
dijo 
tanto 



Tiiir 



1