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Full text of "En el sur. (Dialectos indígenas de Venezuela)"

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FKOM THE BEq^JEST OF 

frangís b. hayes 

Claas oí 1830 

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o 



EN EL SUR 



( Dialectos Indígenas de Venezuela) / *'¿ 



POR 



B. TAVERA-ACOSTA 

INDIVIDUO CORRESPONDIENTE DE LA ACADEMIA VENEZOLANA 

DE LA HISTORIA, MIEMBRO DE LA SOCIEDAD DE 

GEOGRAFÍA DE PARÍS, ETC., ETC. 



— f^-^*- 



Imprenta y Encuademación de Benito Jimeuo Castro 

Ciudad-.Bolívar (Venezuela) 
1907 



OA^PITULO T 



Propósitos — Tribus del Sur de Guayana— Lenguas y dialectos- 
Exageraciones de los religiosos —Exageraciones de Solano y 
de sus Oficiales—Confusiones que han ocasionado— Tribus 
existentes hoy en las regiones del Orinoco. 



Estii coinptlación de vocablos y frases indígenas, 
no tiene para nosotros más mérito que el personalísimo 
de ser uno como recuerdo de nuestra estada en la tie- 
rra de los canales gigantescos, sobre cuyas ondas de 
maravillosa coloración — negras, amarillas, rojas, blan- 
cas, verdes y azules — 

se miran cintilar las uiminel-li^ 
con su eterno y lejano parpadeo, 
quiebra sus rayos pálidos arshita 
y abre el día el fulgurante amorsi. 

En efecto, durante nuestra residencia en aquellas 
regiones, en constante trato con muchas de las diver- 
sas tribus que las pueblan, se nos ocurrió ir recogiendo 
en nuestras repetidas incursiones por el Rionegro, fra- 
ses y palabras indias, regularmente tomadas en pre- 
sencia de dos, tres ó más individuos de las respectivas 
familias. 



TAVERA-ACOSTA 



Obra de paciencia fué esa qne á nosotros mismos 
bi)y nos sorprende. Cuántas dificultades que vencer! 
A menudo no» sucedía que por no poseer la entona- 
cióii del dialecto que tomábamos, al leer en voz alta 
los vocablos que sucesivamente íI>anios copiando, nos 
l)arecía que la escritura no correspondía á la ftmética 
del mayor número de ellos. Hacíamos entonces repe- 
tir las palabras una y más veces, y leyéndolas mental- 
mente a propín'ción que los indígenas las pronuncia- 
ban, encontrábamos entonces correcta la reproducción 
escrita, que á nuestra ve/, repetíamos en voz «Ita, soli- 
citando la aprobación ó no del interlocutor. Y ocasio- 
nes hubo en que, espontáneamente, los banibas, por 
ejemplo, n<»s dijeran : "no, así no^' ; y acto continuo 
ccH-regían las palabras ó frases mal pronunciadas por 
nosi>tros. 

Con todo, aunque laboriosji, no ha sido estéril la 
tarea ; y Imy nos es placentero presentar las páginas 
de este libro á quienes quieran terer la bondad de le- 
erlas. Y para que se formen cabal concepto acerca 
del número de aquellas naciones de variados lenguajes, 
permítasenos transcribir aquí lo pertinente, tomado 
del Capítulo II de nuestra obra Rionegro. 

Las tribus que pueblan en parte este extenso te- 
rritorio) de cerca de 267.000 kilómetros cuadrados, son 
casi todas reducidas. Véanse ligeramente mencitma- 
das á continuación : 

la baniba, que puebla el Uainía-Rionegro y el 
Ataba po, la nnis distinguida y gentil y en la que se 
consiguen muy buenos marineros y notables fabrican- 
tes de chinchorros. 

Pensamos que esta tribu [H>r su inteligencia, finu- 
ra y hábitos sedentarios puede provenir de alguna ra- 
ma de los antiguos quichuas. Tienen muchas analo- 
gías físicas y nnirales. 

D'Orbigny dice de los quichuas : *'la cabeza es 
oblonga de la frente al occipital ; la nariz en lugar de 
ser achatada es siempre larga y algo aguileña ; los ojos 
son de un tamaño regular, siempre horizcmtales, sin 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



oblicuidad alguna ; el perfil forma un ánííalo obtuso 
oasi igual al de los europeos, sin mayor diferencia que 
los maxilares alp) más salienles. La fisonomía es 
siempre seria, al»;o melancólica, nunca indolente, ex- 
presa una gran penetración, una intensión íntrma de 
ocultar el pensamiento bajo la uniformidad, siempre 
la misma, de los ademanes, sin nunca dejar manifes- 
tarse ninguna de las emociones, conm lo hacen con 
tanta facilidad las demás ra/as. El color no es ni rojo 
ni cobri/o, sino bronceado. El pie es siempre cbiooy 
algo elevado del tobillo." 

Esos caracteres físicos de b^s quicbuas correspon- 
den muellísimo á los de los banibas ó antij^uos mara- 
pi/anos ; y hasta en el ftmetismo de su lenguaje se ase 
mejan : éstos, como aquéllos, confunden en la pronun- 
ciación el sontd4» de la E con el de la I y el de la O con 
el de la U; y así dicen Ins <|uíchuas orko ó urku (ca- 
chorro) y yuré ó ^//r/ (nació) etc. (1) y los banibas : 
míuare ó tnáiiari (que (*ausa dafio) y morojoy^ó niiirujuy 
(yuca podrida) etc. También el posesivo de la prime- 
ra persona, mí, mío, es el mismo en ambos lenguajes. 

La uajiba, que habita el río Bichada, sus canos y 
sabanas adyacentes, indios, que, aunque mafíoqueros^ 
son levantiscos y de malas pulgas ; son los más nume- 
rosos y tienen comunicaciones por tierra á manera de 
los chasquis de los antiguos pirhuas; muchas familias 
de estas tribus (ptamos ó chiricoas, etc.) andan erran- 
tes por la '/.ona de sabanas que existe entre el Meta y 
el Buhara^ como lo pronuncian ellos. (2) 

La baria, que vivo en los ríos Casiquiare, Baria y 
Rionegro, son buenos marineros, altaneros y trabaja- 
dores, gustándoles vestir bien como los banibas, y, co- 

(i) Yuri, es también el nombre de un raudal del alto Uainía. 

(2) En el Informe leído en la Sociedad de Geografía de París por 
Mi. S. Berthelot, sobre lo^ trabajos geográficos de Codazzi, que 
inserta éste en su Atlas Físico y Político de Venezuela, se dice que 
«los Guaibos viven sobre los bordes del Cuy uní.» Esto es un error. 
Los uajibos han residido siempre en Us regiones q^ue dejamos 
apuntadas. —Notas del Autor, 



TAVERA-ACOSTA 



1110 éstos, descienden de los del Bionegro ; se les llama 
generalmente bares ; 

la yabitera, (antigua paraenes) habitadora del 
^ pueblo de Yabita, emprendedores y excelentes mari- 
neros ; 

la maquiritare, que habita el alto Orinoco y sus 
afluentes Cunucunuma, Padamoy Ocamo, indios la- 
boriosos y buenos gomeros ; 

la maco, pobladora del Bentuari, muy industrio- 
sa y unida á ios maquiritares; 

la curasicann, en el caño Manapiare, que es afluen- 
te del Bentuari ; 

la yabarana, que, como los macos, vive en ese 
mismo río y en sus caños. 

Estas cuatro tribus, así como las del Oaura, Oaro- 
n¡, Paráua, etc. descienden del grupo étnico denomi- 
nado canbe. 

La piaroa, agricultora y de carácter tímido que 
habita en el Sipapo, Cataniapo y Matauenui y á cuyos 
individuos infunda pavor la enfermedad catarral ; es 
la tribu más honrada en sus transacciones comerciales; 

la puinabe, ó sean los antiguos uaipunabes ó ca- 
berles de los frailes, inteligentes, aunque refractarios 
á la ^'civilización"; vegetan en el río Inírida y en sus 
caños, cometiendo, á veces, asesinatos en represalias 
de los réprolxis procederes que con ellos observan ó 
han obscrvndí) algunos de otras razas ; 

la cariizana, la curricarro ó curi-curri-berrenais 
(macuenni ?) la uai iperidácuoni y la azaueni 6 izaHeni, 
hijos de lo« antiguos marapizanos, pueblan el alto 
Uainía v los ríos Izaiia v Ciivare v sus afluentes : son 
especialmente elaboradorcs de mañoco 6 harina de ca- 
sabe y cortadores de chiquichique, marama^ en su 
dialecto ; 

la uareca ó uareqnena, habitadora de los pueblos 
de Guzmán Blanco, antiguo Sanmiguel de Dábipe, 
y deBaltazar, hijos, camo los yabiteros, de la gran fa- 
milia marabitana ó nií^rapizana, son industriosos é in- 
teligentes ; 

los piapocos y sálibas, descendientes de los anti- 



EN EL SÜR-^DIALECTOS INDÍGENAS 



guos acliáaas 6 airicos, on los ríos Uabiare, Uba, Ma- 
co, etc., agricultores y de costumbres suaves ; 

la uahariba, indios bárbaros que viven en las ca- 
beceras del Orinoco y quienes haciendo irrupción ata- 
can á los nniquiritares ; á olios se les achacó la fábula 
de los indios blancos^ á ni(^diad(»s del siglo XVIII ; 

los uaicas, que viven también en esazonay en las 
cabeceras dol Uioblanco/del Ocanio, etc. ; 

la pasimonabis, que habita en el Casiquiare y en 
el Pasinumi ; 

la niandaKaoa, délas riberas del Mauaca, antigua 
habitadora de bis pueblos de Quirabuena y de Piuicia- 
no, en el Casiquiare, son agricultcu'es y vienen de los 
del Rionegro. 

Las tribus misataris, ainaofias y cm-iabanas, en el 
Siapa, y los uarifanas y curiaranas eri el Mauaca, que 
creemos sean unas mismas y á quienes no conocemos,, 
apenas si existen en el Territorio Amazonas; y 
asimismo: 

los siáperos, en el yxu Castaño, los macuchíos, en 
las cabeceras del Orinoco y otros ríos de la Guayana 
venezolana, y los cubebas y tucanos en los ríos Uau- 
pésy Uasiyé ó Xi6 ó Izié. 

De estas tribus, lasáliba, piapoco, uarequena, ma- 
co, piaroa, mandauaca, curasicana, pasimon'abis y otras 
disminuyen cada día más, ó alejándose del territorio 
venezolano ó tendiendo á su completa desaparición. 

Debido á Humboldt — bebido en la fuente de los 
Rvdos. Cautín, Gumilla y Gilij — algunos autores 
(Codazzi, Aristides Rojas, etc.) han afirmado que los 
maipures y los atures han desaparecido, y es un error: 
son los mismos piaroasde hoy, que, como antes, entie* 
rran á sus deudos en tas grutas ii oquedades de las pie- 
dras y cerros que se hallan en sus localid:^des. (3) 

Antiguamente estaba habitada la extensa región 
limitada por el Orinoco, el Uabiare y el Meta, según 
algunos autores, por airicos, chucunas y amarúas, en 

(3) Eu la tercera parte de este volumen aclaramos más estos 
punios.— A^í?/a del Auior, 



TAVERA-ACOSTA 



los ríos Manacacía y Bichada ; por acbáuas, amariza- 
nos y enanas, en el río Uba ; por choroyes, en el Ua- 
biare ; y por cabres ó puinabes, en b>s caños Zania y 
Matabén (Matauenni) ; mas, según se ve, ya no se en- 
cuentran en esos ríos familias de las niencionadas 
tribus, ó acaso sean las misnias con otros nombres. 
Hoy sólo existen allí unjibos, acbáuas, ó sean sálibas 
y piapocos, y piaroas. 

Cuando la celebre Expedición de Solano estuvo 
en el Orinoco, etc. (1756-61) encontraron sus Jefes y 
Oficiales las siguientes familias indias : uaraunos, ca- 
ribes, othomacos, uauios, maipures, mapoyes, piaroas, 
uaipunabis, macapures, yaburevS yaruros, macos, ma- 
quiritares, daribazanas, uruanabis, uaribas, berapaqui- 
nabis, parenes, docunabis, maroas, manetibitanos, ma- 
cirinabis, uainoas, amoisanas, pasimonabis, maldahua- 
cas, umerebitanas, patzirinabis. pezinabis, arucas, de- 
simanamas, banibas, naupós, carinacos, cerrecunas, 
yabaranas, parecas, arebirianas, dabinabis, gttiperne- 
yes, si.rupas, uajibos, mana/.iis, sálibas, acbáuas, uara- 
cutanas, aquinabi, adibibianas, catarapenas, uaimoi- 
tanas, marepizanas, marebigenas, daribitanas, naque- 
nas, parayenes, piapocos, nata payanes, chucunas, amo- 
rúas y otras. 

Sineuibargo, debemos hacer presente que en esta 
nomenclatura hay tribus con dos ó más nombres, v. 
gr. : los maroas, uainoas, marebizanas, aquinabis y ba- 
nibas, que son los mismos ó pertenecen á la gran fa- 
milia del Rionegro, etc. 

El Rvdo. Fray JosóGumilla, en su libro Histo- 
ria de las Naciones del Orinoco^ escrito en 1740-42, ano- 
ta las siguientes: acbáuas, sálibas, atures ó ádoles, 
quirtubas, patutes, anabaíis, giraras, omáuas, beto- 
yes, caribes, jaruros, airicos, uajibos, chiricoas, maipu- 
res, abanes, otomacos, uaiqueríes, cabres ó caberres, 
mapoyes, uamos, tunebos, lolacas, situpas, jabiies, lu- 
caltas, quilifayes, atabacos, i)alenques, rayanos, arua- 
cas ó araucos y uaraunos, entro otras, como residen- 
tes en el Orinoco, Meta, etc. 

El Rvdo. Caulín, en su Historia de la Ntieva An- 



EN EL SUR — DIAÍ.ECTOS INDÍGENAS 



dalucia^ escrifa en 1759, liace alusión á mayor náuie- 
ro, si bien es cierto que la extonsimí que abarca es su- 
perior, como que llejfa hasta el Rionegro. Véanse las 
naciones á que se refiere Oaulín: 

Caribes, parayanes, tarumas, panacayos, aturayos, 
aruacas, uaicas, arinnigotos. /aparas, uacabayos, ua- 
raunos, acurías, barinagotos, sálibas, uanitis, palen- 
ques, betoyes, acbiregutos ó cachi regotos, otoniacos, 
acarianas, aribacos, pariagotos, earianas, tamanacos, 
cadupinapos, maguisas, paracarugotos, atures, piaroas, 
parenes, tabajaris, purugotos, maipures, abanes, biras, 
uanungomos, cumanagotos, macusis, uari pacos, uai- 
quiríes, chiricoas, ipurucotos, aruros, tiiparitas, cabe- 
rres, paudacotos, uajibos, parabones, mejepures, pui- 
nabes, yaruros, mapoves, macos, quirupas, uaipuna- 
bis, arebibianas, yaditanas, maquiritares, mai/anas, 
yabacuyanas, civitenes, puipi tenes, aberianas, ocome- 
sianas, amai/anas, ajares, morononis, yahnres, libi- 
bianas, caribanas, marepizanas, decsanas, carinacos, 
uaribas, matomatos, abinavis, cogenas, manetibitanas, 
berapaquinabis y uainimanesa. 

Tanto en esta larguísima lista, como en la ante- 
rior de Gumilla, hay tribus a las que se les ha aplica- 
do varias denominacicuics. 

Las primeras noticias que se tuvieron de las tri- 
bus indígenas habitadoras del Orinoco y demás ríos 
de estas regiones desde la zona de los raudales para 
arriba, se le deben al Rvdo. Fr. Juan Rivero, quien 
las trae en su obra Historia de las Misiones de los llanos 
de Casanxre y da los ríos Orinoco y Meta. Este religio- 
so escribió su libro en 1729-35, y, no obstante los múl- 
tiples errores del Rvdo. Gumilla, mucho tomó éste de 
aquella obra, para escribir su Historia de las Naciones 
del Orinoco, 

Rivero menciona las siguientes tribus : 

los ádoles ó atures, que son los mismos pearoas ó 
catarubenes ; los uajibos, chiriroas, sálibas y piapo- 
c<mdel río Bichara ; los airicos ó acháuas, que son los 
piapocos y sálibas, al sur de este río ; los cabarris ó 
uaipís, ó sean los puinabes ó cabres, cabríos, uaipuna- 



8 TAVERA-ACOSTA 



bis, caberres y cabires, que son unos mismos, en el río 
Tnírida (Inirrieba, como dice el autor) los barrías ó 
barias que son los mismos bares; 

los bamíuas ó emanas, que son los mismos amé- 
uas, banibas óbaniuas del Rionegro ; y menciona ade- 
más, á los pamis, cbanapes, curiberene, curicuribe- 
rrenais, orejones y camoninas, como babitadores délas 
márgenes del Uabiare ; á los úcataquerris, que supone- 
uíos piaroas pobladores del tJcata ; quirrubas, mugi- 
rris, abanis y pizáruas. 

El se refiere también á los eles, betones, cbinatos, 
giraras, tunebos, maibas, araparabas, narinaos, cari- 
bes, oíomacos, yaruros, cbiripas, dnniberrenais, totos, 
mapoyes, cbauanes, tibitibes ó tini-tiuis, aracuas ó 
arancas, (que son los misnu>s aruacos ó aranaes) ta- 
mudes ó catatíos ó ciquetíos, petates, Incalías, etc. 

Estas largas listas de nombres de tribus indias no 
deben sorprender : ellas son bijas de la necesidad que 
tuvieron conquistadores y religiosos de aplicarles nom - 
bres distintos á las distintas parcialidades que cono- 
cían ó de quienes tenían referencias por los indios á 
quienes trataban, aun cuando algunas familias perte- 
necieran á una misma tribu. 

Véase un ejemplo : el Rvdo. Fray Jacinto de 
Carvajal, en las páginas 301 á 305 de su libro Descu- 
bri miento del río Apure hasta su ingreso en el Orinoco^ 
escrito en 1647, trac 106* naciones distintas como po- 
bladoras — de que baya tenido él conocimiento — de 
las márgenes del Apure, Orinoco \ Guárico y de los 
llanos de Guanare, Barínas, Sansebastián, etc. que 
son, á saber : 

Uamonteyes, cuacnaros, otomacos, cocaimas, soa- 
pnres, auyumas, uaibas, uaiparas, amaibas, pucbica- 
naes, barbacanas, ajauas, corocotos, apones, uaranoas, 
paranoas, aranoas, anaripias, uaitaparas, tucuainias, 
anribires, /aruros, uaiquirios, cliacaracas, aruacas, 
tiáuas, putibras, tabagayes, bateas, acuaribias, caque 
tios, quiriquires, juanaponas, cnatatoH, tarucos, nana- 
t;n'Ucos, cbimeros, biroteros, parabenas, cuanacua- 
tos, cbere4*benes, orocos, ainamacotos, paimucotos. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



pecoH, atapaiinaí), yaruros, tenas, chiricoas, gaiapas, 
tipiirucotos, curipayas, nierocotos, auricaootos, tJa- 
yos, carícliaiias, oro(;anes, paros, bennos, cobros, tau- 
iios, jiraharas, najuyos, naipíos, locos, pab<riies, turie- 
ches, peos, uaros, chiriciiayos, bayos, cacliicotos, ch¡- 
Hieres, caiicotos, Hráuac<itos, purn<;ocotos, ailoles^ iiia- 
canaes, iiiariinas, cariehaiios, ainacuros, acolaros, aqui- 
res, cananas, narapiches, anianaes, acares, tigueres, 
cauros, cachi pos, cu macares, pares, paos, /abanas, ca- 
ballitos, cauíizetas, yu.^eguines, esquibios, tabacos, ga- 
leras, granados, dominicos, isleños, uayanos, dragos y 

salinas que fácilmente evidencian el nombre de 

las varias localidades, donde residían los indios, á 
quienes aplicara el gentilicio. 

En efect«i, los primitivos historiadores, así como 
todos, todos los que les han sucedido hasta hoy, cim- 
fundieron ó han confundido lastimosamente á menu- 
do, las denominaci<mes geográñcas cim el nombre de 
las principales naciones; y aun más, á cada paso, da- 
ban á las numerosas fracciinies do éstas el apelativo 
de los jefes ó caciques que tenían y que regularmente 
era el nombro de las montañas, caños, ríos ó selvas 
donde residían; circunstancias que, ademas de aumen- 
tar el número de las tribus, confirma la no e)^istencia 
do muchas con diferentes lenguas. 

Por supuesto., demás está decir que casi todas esas 
nomenclaturas de tribus indias, las traen servilmente 
copiadas Humboldt, Baibi, Oodazzi, Lotronne y mu- 
chísimos otros escritores, viajeros, geógrafos y compi- 
ladores. 

Ninguna de las que hemos hecho referencia ha 
sido antropófaga, como no lo es ninguna de las exis- 
tentes actualmente. 

De toda esa multitud de naciones indias, que 
traen los religiosos en sus obras, sólo se consiguen hoy 
cerca de las riberas del Orinoco, las siguientes : 

los paríanos, ó sean h>s caribes, á quienes han 
aplicado más de treinta denominaciones distintas, ¡os 
más ferozmente perseguidos y calumniados por su va- 



I o tAVERA-AtOSTA 



lor, inteligencia y actividad, espanto de los conquista- 
dores, pesadilla de los religiosos, y que poblaban des- 
de las islas del mar de las Antillas hasta las márgenes 
setentrionales del Amazonas y aún más al Sur : 

los uaraos ó uaraunos, llamados por Raleigb tibí- 
tibes 6 tiui-tiuis ; 

los aruacas ó aruacayes, denominados asimismo 
arucas, araucas, arauayos y arauács ; 

los totos úotomacos ó totomacos, de la misma fa- 
níilia de losuamos, uruanayes ó uruanabis, que son 
unos mismos; 

losmapayos ó mapoyes, antiguos cuacas, napoyes 
ó nepoios ; 

los yaruros, yarures, yuapincs, zaruros y jaruros, 
que son los mismos caranacos ó pumés ; 

los piaroas 6 pearoas, ó 8e:in maipures, maibas, 
c-itarubenes, atures, áturis y adoles ; (4) 

los uajibos y ptamos ó cliiricoas ó cuibas, que son 
unos mismos ; 

los puinabes ó uaipunabis, antiguos naipes ó uai- 
pís, cabres, cabríos, cabeires, cabiris. caburris y ca- 
peros ; 

los macos ó macapures, y los maquiritares, llama- 
dos también mariquitares o mariquiaitarcs ; 

los mandauacasó maldauacas, y 

los uaribas 6 ualiaribos ó uaribiras. 



(4) Más adelante, en nueitio estudio La Leyenda de los Maipu- 
^^s, aclaramos este punto : así como había cabres-mai purés, o lo 
Que es lo mismo puinabes-maipures, había también piaroas-mai- 
pures, uajibos-maipureA, sálibas-maipures. etc, etc» es decir, que 
individuos de uua misma nación por vivir en las selvas, 6 monteses, 
(monteros, según la impropia voz usada en Rionegro) se les deno- 
minaba, para diferenciarlos de los habitantes de las Misiones, con 
el calificativo de Maipures, 6 deán tapires, en lengua caribe. — Nota 
del Autor. 



CAPITULO TI 



I,a lengua Baniba—¿ Desciende del Quichua? —Su eufonismo, 
sus dialectos— El diptongo UA— Opiniones de Caulín y de 
Humboldt— Exageración de Codazzi— Número de lenguas y 
dialectos que se hablan en el día. 



Pero volvamos al Rionegro. 

De todas las naciones del Sur de Guayana, la Ba^ 
niba es la más inteligente é industriosa. Puede decirse 
que es la aristocracia del Territorio Amazonas. Sus 
mujeres las más bellas entre las indígenas, de facciones 
finas, cón mucho parecido á las hijas del Indostán; ca- 
bellera negra, asombrosamente espléndida; ojos que re- 
salían sobre el bronce de sus mejillas, tan negros como 
la noche de sus inmensas selvas y el agua de sus gran- 
des ríos; y pies tan pequeños como no se consiguen ni 
entre las de la raza blanca. 

Sus hombres son ágiles, excelentes marineros y los 
únicos en aquellas regiones entre quienes se cuentan in- 
dividuos que sepan leer y escribir. 



12 TAVERA-ACÜSTA 



Nuestro poeta Gorrochotegui, al hablar de esta na- 
ción, dice: **son lujosos y gustan de las costumbres del 
buen tono." (5) 

De su lenguaje nacen los dialectos Carúzana, Yabi- 
tero, Uarequena, Mandauaca y otros. Con todo, el Ba- 
niba, asi como los otros idiomas, es sumamente corto, 
de tal suerte que muchas voces castellanas entran hoy 
en su conversación. Con una sola expresan varias pa- 
labras de nuestro lenguaje, v. gr: autoridad. Gobierno, 
Jefatura, que ellos dicen amena ú oméua\ conversación, 
chisme, enredo, cuento, chismografía : uayáneshi, etc. 

Esta lengua tiene analogías con el Omáuay con el 
Moxo del Marañón, pero aún más con el Campi, deri- 
vado de la de los peruanos. En la lengua de éstos el 
pronombre de la primera persona es noca ó nnca^ y en el 
Baniba su posesivo en singular es no ó nu, evidente 
apócope de la palabra quichua. En el Campi y en el 
Baniba hay algunas voces homónimas. Por lo demás, 
ésta, como todos los demás lenguajes americanos, tie- 
ne muy marcado el carácter aglutinante que distingue 
á las lenguas embrionarias. 

El Baniba es el único que hemos encontrado suave, 
dulce y reposado, pues en la mayor parte de ellos la 
pronunciación es algo áspera, ó nasal, ó gutural, como 
emitida á pedazos en algunos, y resaltando en otros los 
sonidos fuertes de la R, F, G. I, y C, En el Baniba 
predominan los de la A, B. D, I, L, M, N, O, P y Z. 

En la emisión de algunos vocablos se notan tam- 
bién otras diferencias. En el Rionegro, por ejemplo, 
los habitantes de casi todos sus pueblos modifican la 
pronunciación de muchas palabras con inflexiones finá- 



is) Véase el vocabulaTio que trae este autor al final de su \>oq' 
m^Aramare (Caracas, 1895)— El general Abelardo Gorrochote- 
gui es uno de los muj contados Gobernadores que han sabido con 
sus procedimientos captarse el aprecio de los habitantes del Ama- 
zonas venezolano. De este funcionario hablamos en el Capítulo 
VIII de nuestro libro Rionegro, —Nota del Autor, 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 1 3 



les, produciendo así cierta confusión ál oído castellano; 
y así agregan á veces sonidos finales semejantes á los 
guturales de la J, cuando no la sílaba JA ó J ANG, etc. 
Y esto que acontece en el Rionegro, también sucede en- 
tre los moradores de las márgenes del Bichada, Muco, 
etc; y entre los del Bentuari, Cunucunuma, etc : en al- 
gunas poblaciones se pronuncian varias voces de un mo- 
do y otras no de la misma manera. A veces se notan 
diferencias esenciales que hacen necesaria una larga 
práctica para poder analizarlas. 

Generalmente viene escribiéndose el diptongo UA 
como WA ó GUA. Así escriben amewa ó ame^ua por 
améua, que en Baniba quiere decir Gobierno; guayo ó 
luayo^ por uaio^ que significa murciélago, en Yabitero ; 
wan 6 giui7i por uajt^ que equivale á tucán en Puinabe; 
puguay, ó piczuaí \}ox puuai, en Piapoco mono; guacha- 
di ó wachadi, por uachadi, que en Maquiritare quiere 
decir danta ó tapir; etc, 

Pero acerca de ese diptongo tan frecuentemente 
usado en todas las lenguas americanas, es de advertir 
que ninguno de los aborígenes de Guayana le da el soni- 
do fuerte de la G ó de la W, sino simplemente dicen ua^ 
que prenuncian suavemente, así como está escrito. La 
G agregada á dicha articulación es de los castellanos 
(algunos emplean la H en lugar de la G) y la W corres- 
ponde á los extrangeros de origen anglo-sajón, etc. (6) 

Afirma Caulín que en esas regiones **se encuentra 
mucha variedad de lenguas, unas totalmente distintas 
de las otras, y otras tan semejantes entre sí, que apren- 
dida la una es facilísimo instruirse de la otra." {Historia 
de la Nueva Andalucía, Cap. XII, Libro I.) 

Y en verdad, quien habla el Baniba comprende con 



(6) Doíi Vicente Salva, en su Diccionario de la Lengua Castella- 
na. (X ed. Parí^, 1890) dice: ^Hua, — Aunque algunos escriben va- 
rias voccs americanas con esta sílaba al principio, se ha preferido 
reunirías todas en la ;^wa, siguiendo el sistema adoptado por la 
Academia.»— A^í?/a del Autor. 



14 TA\^RA-ACOSTA 



mucha facilidad el Yabitero, el iMandauaca. el Ua re- 
quena, el Carúzana. etc. El Maqniritare, el Yabarana. 
el Curasicana, el Mapoyo. el Uiquiare y el Maco, tie- 
nen iguales simpatías, como dialectos de una misma 
lengua: la Pariana. 

Hunfkboldt dice :. *'es tan prodigiosa la variedad de 
idiomas que se hablan en las riberas del Orinoco, Rione- 
ero, Meta y Casiquiare, que un viajero por grande que 
fuera su talento por las lenguas, no podría jarnos apren- 
der bastante para hacerse entender en la línea de ríos 
navegables desde Angostura hasta el fortín de Sanearlos 
deRionegro." {Viaje á /as re (¡piones equinocciales del 
nuevo continente, Cap. XIX, Libro VIL) 

En efecta, como ya se ha visto en páginas anterio- 
res, son más de 20 los dialectos que se hablan en estas 
regiones del ecuador. Pero, por mucha que sea *Ma 
variedad de lenguas,'* no son ellas tantas cuantas se han 
traído anotadas en las obras á que hemos hecho referen- 
cia, puesque, — ya lo hemos indicado, — hay algunas 
inscritas con múltiples denominaciones, confundiendo 
así los lugares de rcsiderrcia de las tribus con los nom 
bres de los idiomas ó dialectos hablados. 

Según el Atlas Etnográfico de Balbi, corresponden 
á la América 438 lenguas con más de 2.000 dialectos. 
Más tarde Black, en el suyo, disminuye el número de 
lenguas á 423 y aumenta el de los dialectos á más de 
2.500. Codazzi, copiando á Humboldt y á Balbi, afir- 
ma para Venezuela 11 lenguas y 150 dialectos (página 
246, Resumen de la Geografía de Venezuela^ de los 
cuales da á Guayana los siguientes, así: 

Lengua Caribe-iamanaco — purugotos, avarigotos, 
hiripiripas, vara-mucuras, varacas, parieres, acherego- 
tos, ariguas, boschearis, güirigüiripas, paudacotos, va- 
yamaras, guáyanos, arinagotos, cudupinapos. guaicas, 
arimagotos, maquiritares, pascibis, carataimas, cuchive- 
ro, acavai, ari vi víanos, panares, ojés, ayanos, guaíqui- 
res, parecas, matano, curasicana, yocuras, macos y ave- 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 15^ 

ríanos 33 de los 

cuales, según él, habían desaparecido los once 
prímeros. 

Lengua Maravitaim- marepisana : — banibas, 
barias, vaupés, azanene, macuene, manivas, 
deesana, berapaquinabis, amoisana, avimaris, 
ecuanabis, guainimanesa, civitenis y chevari- 
chena 14 

De éstos habían desaparecido, según él, los 
ocho últimos. 



Lengua Cabré -Maipure : — parenes, ava- 
nos, caberes, etenamos, morononis, puipitenis, 

guaipunabis. chirapas y achaguas 9 

de los que habían desaparecido los 7 primeros. 

Lengua Atures: — piaroas, quaquas ó ma- 
poyes, guainares, mavitzi, maiongcong y quevacu 6 

Lengua Yaruro-Betoye: — yaruros, situfas, 
airicos y taparitos 4 

Lengua Guahariba.-o^xÚQ^xs'dSiZ. y guaica 2 

Lengua Aruaca: — arecuna i 

Lengua Guahiba: — chiricoa i 

Lengua Gnarauna: — ningún dialecto en 
Guayana 

(7) 70 



(7) Cada vez que hacemos uso de la W y de la K, es copiando 
la ortografía de los autores que citamos, al referirse á voces indí- 
genas. — Nota del Autor, 



ió- TAVERA-ACOSTA 



Y es de notarse que en el mapa de Tierra-firme 
de su Atlas Físico y Político de Venezuela^ trae las si- 
guientes lenguas para toda la República: Caribe-Ta- 
manaco, Cabre-maipures, Yaruro-betoyes, Muiscas, 
Goajiros, Sálibas, Otomacos, Manativitanos, Caquetíos, 
Guaharibos y Guahibos. 

Por tX)do lo expuesto se evidencia que de las 1 1 
lenguas y 150 dialectos que, según Codazzi, existían en 
Venezuela, á Guayana, solamente, le correspondían 9 
de las primeras y 70 de los segundos, de los cuales ha- 
bían desaparecido 26, para cuando acabó de escribir su 
obra, en 1841. (8) 

En estas listas, imitando ese autor á quienes ante- 
riormente hemos citado, pagv") también su tributo al pru- 
rito de aumentar el número. (9) Y como de algún mo- 
do había que dar salida á algunas naciones que no se 
veían por ninguna parte aunque por tales nombres con- 
sagradas, apeló al recurso de hacerlas desaparecer como 
extinguidas ó por hallarse mezcladas con el resto de la 
población. 

Y como quiera que el libro de Codazzi fué la prime- 
ra obra patria que se ocupó de estas cuestiones, ó por 
lo menos, la más conocida, todos los que posteriormen- 
te han escrito sobre etnología de Venezuela, se han 
contentado, á falta de observaciones de vis7í^ con tomar 
por base aquellas listas casi ad pédem Uleree. 

Y eso de copiar como hizo Codazzi, — y luego los 
demás, — nombres de tribus á quienes personalmente 
ninguno de ellos ha visto, es ir á ciegas en una estrada 
rutinera, llena de aventuras y confusiones lamentables. 



(8) Este número de tribus desaparecidas lo aumenta Codazzi 
en su referido mapa. 

("9) Para que se tenga una idea de la confusión de Codazzi, 
léese en su obra como si fueran diferentes tribus lasBanibas, Ma- 
tiibas, Manetibitanos y Uainimaneses, cuando todas ellas no son 
sino la Baniba 6 Uainimanesa del Uainía-Rionegro. con diver>as 
denominaciones. — Notas del Autor, 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS I 7 

La deficiente clasificación que por nuestra parte 
podemos presentar con relación á la Guayana venezola- 
na, aún teniendo de frente nuestra incompetencia, es la 
siguiente: 

Pariatio: — Caribe. Tamanaco, Otomaco, Maquiri- 
tare ó Uayungomo. Maco ó Macapure, Cuacua ó Ma- 
poyo, Taparita, Uiquire ó Uiquiare, Panare, Pareca, 
Uayamara, Cadupinapo, Curasicana, Yabarana, Arecu- 
na, Macusi, Acauayo y Uaica. (lo) 

Uainimanesa: — Baniba, Baria ó Baré, Carro ó Ca- 
rúzana, Curi-carro ó Curi-curi-berrena, Izaneni. Pasi- 
monabis, Uariperidáqueni, Mandauaca ó Maldauaca, 
Uareca ó Uarequena, Yabitero óParáene, (ii) Sáliba 
ó Chucuna y Amarúa ó Piapoco ó Tucán. 

Uajiba: — Ptamo ó Cuiba ó Chiricoa, con afinida- 
des con Sálibas y Piapocos, antiguos Acháuas ó Airicos. 

Uaipis ó PuÍ7iabe:'—E,ite lenguaje ha sido llamado 
también Uaipunabis, Cabré. Cabrío, Cauerre, Caburris, 
Cabire y hasta Etenamo. Haciendo más detenido es- 
tudio de él no sería difícil comprenderlo en la Uainima- 
nesa, aunque mezclado con otra lengua: el posesivo de 
la primera persona en singular es ino ó mu. 

El Tupí ó Niagantú, ó Geral^ del Rionegro brasile- 
ro, aunque hijo del Uaraní, tiene sus afinidades con el 
Baniba; y asimismo otros de los hablados en los ríos 
Uaupés, Izana, Cudyari, Yapurá y Putumayo. 

No podemos precisar á qué agrupaciones lingüísti- 
cas corresponden : 



(i o) En Caribe y sus similares uiqíiiri 6 uaiquiri es hombre ; 
panare, amigo; pianare, oreja; arecuna. guerrero ; y codo, tota, 
coto^ Hoto y goto, significan persona, hombre, gente, familia. 

(i i) El jefe indio Yabita, fundador del pu<;b'o de su nombre y 
cuyo lenguaje se llama hoy yabitero, era indígena piráenó parene 
del Rionegro brasilero. Véanse el Informe del AKj Orinoco y Rio- 
negro, por Fray José Antonio de Xeres, 1766, y el de 1768. — No- 
tas del Autor. 

£n €l tur-^IHalectoi Jndigenat, 2. 



1 8 TAVERA-ACOSTA 



el Uarao ó Uarauno, que tiene del Aymara, del 
Caribe y del Aruaca; 

el Aruaca ó Aruaco ó Arauác, que nos parece un 
compuesto de Pariano y de otra lengua; 

el Piaroa ó Atures ó Adoles ó Aturis ó Maibas ó 
Catarupenes, si bien nos parece un mixto de Sáliba y de 
Caribe; (12) 

el Yaruro ó Caranaca ó Yuapín ó Zaruro ó Pumé, 
que pensamos sea un derivado del lenguaje de los An- 
des venezolanos con voces caribes ó tamanacas; 

y el Uaharibo, que puede considerarse como de la 
agrupación Pariana, pues es fácil inferir que todas las 
tribus que moran en la zona comprendida entre el Ori- 
noco y sus cabeceras, vertientes al Rioblanco, éste hasta 
el Rionegro. el Amazonas por el Sur y las costas del 
Atlántico por el Este, pueden hablar dialectos que, aun- 
que diífintos; entre sí, tienen como matriz una sola len- 
gua, Tá que hemos venido denominando Pariana y que 
no debe ser confundida con la generalmente llamada 
en Guayana Caribe. 

De nuestras observaciones resultan sólo cuatro len- 
guas, con derivaciones masó menos caprichosas; empe- 
ro, si teniendo nosotros la suficiente autoridad nos de- 
tuviéramos á pensar hündamente en estas cuestiones y 
á hacer un minucioso examen de ellas, no nos sorpren- 
dería encontrar nada más que dos principales: la Paria- 
ne y la Andina, y ambas con sendas matrices: la Indo- 
china y alguna otra lengua asiática. 



(12) El vocablo ¿íafe/fí b diures 6 áiurí, como dicen los indios, 
es el mismo atoro de los Carúzanas y adoro de los Piapocos, que en 
ambos quiere decir guacamaya; eu Mandauaca ¿f/í?n significa gran- 
de, y así áiofi-uaro qu'ere decir loro glande. Por olra parte la voz 
d/on'en Caribe es hueco, agujero. En Sánscrito aniata es hendi- 
dura. En las costas de Maracaibo hay una punta y una ensenada 
con el nombre de adoro, — Nota del Aulop , 



CAPITULO III 



Disimilitud de las lenguas Caribe y Baniba — Sus filiaciones con las 
del Asia— Opiniones de Julio Gaicano — Analogías con el idio- 
ma Indo— Filólogos y lingüistas — Razas primitivas. 



Desde otro punto de vista, es de notarse también 
la diferencia que hay en esos lenguajes, hasta en la de- 
nominación de los colores: la mayor parte de los indios 
autóctonos de la región que acabamos de señalar, con- 
funde en una sola palabra el amarillo y el rojo, y en 
otra el azul y el verde; circunstancia que nos recuerda 
que así sucede entre los llamados caribes. No así en los 
del Rionegro (Banibas, Uajibos. Piapocos, Sálibas, etc.) 
acaso por ser más adelantadas. 

No obstante, hay también en todos estos dialectos 
muchos vocablos como pertenecientes á una gran len- 
gua, y muy parecidos á los de algunas del archipiélago 
Malayo, acaso revelando así el común origen de todos 
los individuos pertenecientes á Ja raza amarilla. De allí 
que Julio Gaicano en la página 403 de su libro El Caste- 
llano en Venezuela, diga: **EIe hablado en Resúmenes 
de Actas leídos en la Academia Venezolana, acerca del 
origen de nuestros indios, y de la probabilidad de exis- 
tir entre ellos tribus de la Oceanía." Y más adelante : 
**La raiz chi tiene carácter mongol. En chino, Chin 
significa ó espíritu ó cuerpo, y esta raiz entra em la fox- 



2D TAVERA-AC0STA 



mación de muchas voces indígenas de Venezuela: chic- 
ten, viento; chinip, fuego; chíkabó, lum.bre; chimana- 
kot, casa, familia (en chino chi^ etc." (Página 406) Y 
en las 407-08: **Así, para (del sánscrito pala^ significa 
grande, y para-para menos grande ó pequeño. Corro- 
bora estas observaciones que la voz para en el sentido 
áeporción la tiene el cumanagoto. lo mismo que otros 
dialectos indígenas de Venezuela, bien que algunos de 
estos le da significación muy diversa. Parahua llaman 
los Cumanagotos al mar, y jparahnaXo^ indios de Gua- 
yana á uno de nuestros ríos más hermosos; y en una y 
en otra voz se ve claramente el significado de ''porción 
de agua" ó * 'río grande." De notar es que hawa, es 
voz malaya, originaria del árabe, y que significa atmós- 
fera, aire, viento, clima, aliento; así como que el árabe 
tiene el vocablo wad, río; y las analogías del malayo con 
el árabe y el hebreo, á pesar de ser un dialecto del sáns- 
crito, han sido demostradas por Robinson y Favre. 

**E1 sustantivo budare es caribe, es decir indígena 
de Venezuela; pero su raiz pertenece al malayo, deriva- 
do del sánscrito: ¿/^. asar, emparrillar. Su desinencia 
es peculiar de los dialectos de los indios de Venezuela." 

En el vocabulario yaruro que traemos más adelente, 
abundan las sílabas cha, che y chi, tan comunes en la 
lengua Quichua; y es de advertir, además, que hay 
también n;uchas palabras monosilábicas, á semejanza 
de las de los t''\rt.;ros, chinos y coreanos, y que su modo 
de contar es casi idéntico; y asimismo hay voces del In- 
dostano, como cana, pira, tara, cati, jáua, bure, yaja- 
re, pañi, yara. puru, etc, etc. 

Comparando las palabras de estos dialectos del 
Rionegro con las que constan en el vocabulario Indo que 
tomamos en esta ciudad entre indígenas de Calcuta, y 
que también publicamos, hemos encontrado muchos vo- 
cablos parecidos ó con exactas radicales. Pero, como 
nada sabemos de filología, hemos pensado que todo 
puede ser una paranomasia ó una simple coincidencia; 
sin embargo, véanse algunas á continuación: 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



21 



Lenguajes 


del Rianegro: 


Indostano: 


abuelo 


dahd-do 


dahd-da 


algodón 


richun 


ruí 


allá 


uát-tá 


juát 


almuerzo 


uana-acare 


cana-cáu 


aquí 


quiá 


giá 


ayer 


cal-nibí 


cal 


baile 


na-uéidabá 


na-K:ho 


barro 


cad-gé 


cad-dó 


bueno 


ba-iara 


bala 


canas 


bal-Iiaja 


bal-luyilá 


canalete 


da-neira 


da-rá 


collar 


má -¡orlo 


má-lá 


costillas 


pát-tape 


pát-tauiji 


cucaracha 


cum-marara 


cum-macará 


escritura 


licco-toraque 


liceo 


hueso 


jad-bibí 


jad-dí 


laguna 


poc-ca 


poc-cará 


lar^o 


bár-edé 


bár-ecá 


maíz 


mac-canatzi 


mac-caí 


mi, mío 


jám-mue 


jám-mara 


muchacha 


ini-beti 


betía 


nariz 


id-naco 


nac 


papá 


bah-ba 


bah-ba 


piedra 


ip-pa 


pat tal 


pólvora 


bar-idi 


bar-uda 


rabia 


roasi 


res 


sí 


jáa 


ja 


tortuga 


cad-duráua 


cad-tchúa 



Sensible es que sean tan cortos nuestros vocabula- 
rios, pues así nos privan ellos de hacer más compara- 
ciones; pero, con todo, es de observarse que las pocas 
raices apuntadas no se encuentran inmediatamente en 
los dialectos que se hablan en las regiones que hemos 
demarcado como jurisdicción de la Caribe, corroborando 
así, una vez más, la disimilitud d<s sus dialectos con los 
dialectos del Rionegro, aún cuando pensamos que am- 



22 TAVERA-ACOSTA 



bas pueden ser remotas derivaciones de )a Indostana, ó 
de otras del Continente asiático, como ya hemos insi- 
nuado. 

Es de añadir aquí, que así como en el Casiquiare hay 
una tribu llamada baria 6 baré^ también hay otra allá 
con igual denominación; que al chivo lo llaman en aque- 
lla península del Asia, báqtiiri\ y al año, barés\ palabras 
muy usadas en el sur de la Guayana venezolana. Tam- 
bién es de notarse que en el oriente de la República hay 
pueblos y caseríos en cuyos nombres se ve la sílaba 
CAN, que parece china, por ejemplo : Cantaura, Can- 
aima, Can-poma, Can-chunchú, Can-camure, Can- 
gua, Can-canapire, etc. 

Acerca de estos particulares llamamos la atención 
del lector sobre los trabajos de Humboldt {Cuadros de 
la Natíiralezd) \ de d* Orbigny (JJ homme américaifi) ; 
áeV^'ienev (^Pérou et Bolivie) \ de Barberena (^Ensayo 
lingüístico) ; de Vicente Fidel López i^Las razas arya- 
ñas del Perú\ de Patrón {Origen de las lenguas america- 
nas) y de Girgois (El Oculto), quienes se han ocupado 
de filología y lingüística americanas; especialmente los 
tres últimos, que afirman ser la lengua Quechua la an- 
tigua hablada en el Asia Central, ó sea un lenguaje A- 
ryo aglutinante. 

Cuanto al precitado Barberena, (Dr. S.) en La Uni- 
versidad, del Salvador, asegura la identidad de las len- 
guas Annamita hablada en la Indo-China y la denomi- 
nada Queche en el centro del hemisferio americano. 

Y asimismo de los trabajos de nuestros compatrio- 
tas Aristides Rojas, {Estudios Indígenas) el menciona - 
do Calcaño, (El Castellano en Venezuela y /Resumen de 
las Actas de la Academia venezolana de la lengua, i886) 
Tulio Pebres Cordero, {Estudios sobre etnografía ame- 
ricand) Pedro A. Carrascosa. {Orígenes Americanos) 
y Américo Briceño Valero {Factores étnicos de la raza 
hispano-americana.) 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS • 23 

Y no está demás recordar las grandes analogías 
que guardan los geroglíficos del Egipto, etc, con los 
grabados en las rocas ó pintados en los cerros de estas 
comarcas, de los cuales hemos copiado muchísimos en 
la fuente original, hasta llegar á tener la colección más 
numerosa que se conoce, correspondiente á Guayana 
ó mejor dicho á Venezuela. (13) 

Carrascosa afirma categóricamente que esos gero- 
glifos son similares de los del Egipto y de México, y 
dice: **Esas inscripciones consagradas por tantos siglos 
nos parecen carbones apagados provenientes de soles ya 
extinguidos. Esos misteriosos signos que grabaron en 
la roca grandes seres históricos, guardan sin duda algu- 
na, un magnetismo despertador de profundas emocio- 
nes, y son como la varilla migica de un nigromíntico 
invencible, que tiene la virtud eficaz de una verdadera 
evocación. Mas esos carbones cuando encendidos en 
la fragua de la ciencia moderna cristalecen, brillarán 
con fulgor de diamantes heridos por el sol, allá en las 
densas tinieblas en que están envueltas las más remotas 
épocas. Y entonces cuántas revelaciones importantísi- 
mas ! '* Y habla también de una piedra grabada con 
caracteres cuneiformes semejantes á los de la escritura 
asiria, que encontró en las montañas del Sarare. 

Y, finalmente, compárense con las de los vocabu- 
larios que publicamos en la Segunda Parte, las siguien- 
tes palabras japonesas : 

Asama, lashima, Iwate, Tokima, lakumo, Hasshi- 
date, loshima, Ma-ia, Tishima, (14) Sazánani, Ishika- 
wa, Oboro, Iwaki, Naniwa, etc, que parecen del Rio- 
negro. 

Attami y loshioma son nombres de ciudades del Ja- 



(13) De estos petroglfficos tratamos extensamente en nuestro li- 
bro inRiofiegro,» 

(14) Tishima^ en Caribe quieie decir lejos. --Notas del Autor, 



24 TAVERA-ACOSTA 



pon en la provincia de Izié, muy semejantes, por cierto, 
á mattami y yoshioma de la lengua Baniba. 

Es de advertir también que existe un afluente del 
Rionegro con el nombre de Izié ó Uasi-ié. 

Humboldt en sus Cuadros de la Naturaleza, ha- 
blando de las relaciones que pudieron haber existido 
entre los habitantes del Asia con los del hemisferio occi- 
dental, dice: "La analogía de los calendarios mexica- 
nos, tibetanos y japoneses, dé las pirámides de gradas 
orientadas con toda exactitud, los antiguos mitos acer- 
ca de las cuatro edades ó cataclismos del mundo y la 
dispersión de la raza humana después de una grande 
inundación, son otros tantos indicios en apoyo de esta 
creencia." Y más adelante : * 'Conocemos harto poco 
todavía los dialectos americanos para perder completa- 
mente la esperanza de que, en tan gran variedad de idio- 
mas, se encuentren algunos que hayan sido hablados á 
la vez, aunque con modificaciones, en el interior de la 
América Meridional y del Asia, ó cjue dejen entrever 
cuando menos una comunidad antigua de origen.'* 
(Cap. XIX, Libro II.) 

Aristides Rojas en la página 22 de sus Estudios Li- 
diseñas escribe: **Aquí tenemos, pues, á los fenicios 
descubriendo las regiones orientales de América, en tan- 
to que pueblos diferentes, los Esquimales por el Norte, 
y los pueblos del Asia oriental por el Occidente, se 
adueñaban de la región montañosa de los Andes, para 
establecer en ella los tres imperios de la civilización 
americana ; floreciente muchos siglos antes que el euro 
peo moderno viniera en el siglo XVI, á cambiar del to- 
do la faz del nuevo mundo." 

Y más adelante, en la página 114: **Las naciones 
primitivas de Venezuela participaron de una influencia, 
cuyo origen debe buscarse, no en los pueblos que con- 
quistó la raza caribe, sino en la cuna de la civilización 
peruana que la tuvo de los pueblos del Asia oriental." 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 25 

Nuestro académico Gaicano es más categórico. 
Afirma él en la página 19 de su precitado Resumen : 
**De mí digo que individuos déla raza tártara ó mon- 
gola, á la cual pertenecen los chinos, japoneses, fueguia- 
nos, polinesianos y malayos, constituyen la mayoría de 
los habitantes primitivos de la América meridional, en 
mezcla con las de otras tribus asiáticas y africanas. (15) 

Y Américo Valero Briceño asegura con toda deci- 
sión : ''Falta aún por comprender en esta larga nómina 
de pueblos amarillos (asiáticos) uno. el máis importante 
á nuestro estudio, el cual es el indígena americano. Que 
el americano procede del amarillo es cuestión resuelta ; 
y fijada está por los científicos la razón ó causa de este 
origen. Pueblos aventureros salvaron el océano Pacífi- 
co y se establecieron en el continente americano. . . . . • 

•*Lo cierto es que semitas fueron los primitivos 
ocupantes de este Continente ; y lo más probable es 
que fueron chinos, mandchúes, coreos y japoneses, do- 
minadores seculares y absolutos de toda la región ó li- 
toral oriental del Asia, los primeros pueblos que se es- 
tablecieron en el continente americano." (Página 17) 

Aunque muy contravertido el concepto de raza, 
pensamos, con muchos antropólogos y sociólogos, que 
sólo tres son las grande§ ó primitivas razas madres, ó 



(15) Aquí es de aclarar lo que se lee en la página 24 de ese 
Resumen. Dice : «Indicó el señor general Guzmán Blanco que de- 
bía principiarse por explorar las cavernas existentes en los territo- 
rios del Oiinoco y del Amazonas ; la de Atures en la embocadura 
de los ríos Guaviare y Atabapo ; la de Aturípa, donde contó Hum- 
boldt hasta seiscientos esqueletos, etc.» 

Hn la confluencia del Uabiare y del Atabapo no existe ningu- 
na gruta. Esa, llamada allí, de Atures, es la misma de Atauripa, 
que visitó Humboldt el 31 de mayo de 1800, y que está situada co- 
mo á tres kilómetros de los raudales de Atures. Un siglo después 
del célebre viajero fuimos nosotros á ella, la medimos y fotografia- 
mos su entrada. Sus dimensiones son las siguientes : 30 metros 
de frente por 5 de profundidad en su parte central ; se abre en for- 
ma de media luna al pié del cerro, hacia el oriente, y su altura 
varía entre 50 centímetros, en sus extremos, y i metro, 50, en el 
centro.— A^<?/a del Autor. 



26 TAVERA-ACOSTA 



sean la amarilla, la negra y la blanca, naciendo del cru- 
zamiento de éstas otras variedades como la roja, la co- 
briza y la obscura. De donde sería fácil inferir la exac- 
titud de los juicios que anteceden. 

Con relación á los llamados indios americanos, no 
está demás transcribir lo que dice Humboldt en la Intro^ 
ducción de su citada obra: 

**Las naciones de América, excepción hecha de 
las próximas al círculo polar, constituyen una sola raza 
que caracterizan la conformación del cráneo, el color de 
la piel, lo extremadamente ralo de la barba y sus cabe- 
llos lisos y aplastados, cuya raza presenta relaciones 
sumamente sensibles con la mongólica, compuesta de 
los descendientes de los Hiongnu, en otro tiempo cono- 
cidos por Hunnos, Kalkas, Kalmukos y Buratos. Re- 
cientes observaciones han probado, además, que no só- 
lo los habitantes de Unalaska, sino otros muchos de la 
América meridional, acusan, por algunos caracteres os- 
teológicos de la cabeza, un paso de la raza americana 
á la mongólica." 



— »- ^<j > I 



CA.PITULO lAT 



Días y meses de estas tribus— Su iiianera de contar— Semejanzas 
de algunas en su numeración con la de los Indos y la de los 
Chinos— Tabla de sus respectivas numeraciones. 



Pensamos que ninguna de las tribus de Guayana 
tiene determinadas voces para nombrar los días de la 
semana. Ellas dicen : un día, dos días, etc. ; y asimis- 
mo no tienen nomenclatura especial para los meses : di- 
cen una luna, dos lunas, etc. Sinembargo, en el vocabu- 
lario uarauno que trae nuestro poeta Gorrochotegui al 
final de su opúsculo Viaje al Amacuro (Caracas, 1897) 
encontramos los siguientes vocablos, que, según él, co- 
rresponden á los días de la semana, así : 

lunes yota 

martes yota-manamo 

miércoles dijanamo 

jueves orabacaya 

viernes mojabasi 

sábado sauaro 

: domingo misa. 

Pero es de advertir que en ese lenguaje, manamo 
significa 2, dijanamo 3, mojojabasi 5, saudro es corrup- 
tela de la palabra castellana sábado, y misa es, induda- 
blemente, por la función religiosa que se celebra en 
ese día, acaso impuesta por los misioneros á aquellos 
habitantes del Delta, cuando éstos en tiempos pasados 
estuvieron bajo su inmediata dirección. 



28 



TAVERA-ACOSTA 



Los indígenas del Indostán sí tienen determinadas 
palabras para los meses y para los días de la semana. 
Del vocabulario Indo recortamos las voces correspon- 
dientes : 

Julio Basac 

Agosto Yiet 

Setiembre Asaar 
Octubre Sáun 
Noviembre B'jadu 
Diciembre Azen 

Jueves Bijélip 

Viernes Sucs 
Sábado Sonícher' 



Enero 


Catie 


Febrero 
Marzo 


Agan 
Puss 


Abril 

Mayo 

Junio 


Mang 

Fagan 

Cheit 


Domingo 
Lunes 


Atuar 
Sumbard 


Martes 
Miércoles 


Mangar 
Budh 



Muchas de las naciones á que venimos refiriéndo- 
nos apenas si tienen numeración. Unas tribus poseen 
hasta el 2, como la Baniba, Yabitera, etc., lo que nos 
hace recordar á algunas pobladoras de Murray, en la 
Australia ; otras hasta el 5 ó el 10, como la Caribe, 
Maquiritare. Piapoco, etc.; unas cuentan hasta el 15 ó 
más, como la Uarao ó Uarauna, la Puinabe, etc. ; y 
otras, como la Uajiba, Yaruro, etc, hasta mayores 
cantidades. 

Véase el siguiente cuadro que hemos compuesto : 

Baniba : Yabitero : 



1 péialo 

2 ennaba (16) 



1 jaziana 

2 tzinaja 



(16) Sorpréndenos encontrar en las copias de los vocabularios 
que nos ha remitido el señor doctor Lisandro Alvarado, y de que 
hablamos en la Tercera Parte, tomados por Wallace y traídos por 
Martius en una de sus obras, la ^iguiente numeración Baniba : 
I yabibulin, 2 enabe, 3 yabébuli, 4 yunúlibumitsi, 

5 pinawiaphi, 6 pimiri, 7 yumáliwi, 8 piúrhuili, 

9 piehirurwhi, 10 picalaurwhili, 20 itsirúapi, 
cuando individuos de seis pueblos distintos (Maroa, Tomo, Guz- 
nián fiianco, Tiriquín. Uachúpiro y Colón) de quienes hemos to- 
mado nuestro vocabulario, sólo cuentan hasta 2, y del 3 en ade- 
lante unos lo hacen en castellano y otros emplean la lengua por- 
tuguesa. — Nota del Autot. . . 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



29 



Baria : 

1 bacunicarli 

2 bicunam 

3 clícunama , 



Nian^atú ó Geral . 

1 yepeño 

2 mocoi 

3 mozapire 



Uareca ó Uaí^equena 

1 nionáuali 

2 damataza 

3 mabaitaliza 

Mandauaca : 

1 gedija 

2 jadamenaca 

3 emínaca 



Ueriperidáqueni 

1 ápada 

2 tzamapa 

3 maudalíapa 

Carúzana : 

1 apadatza 

2 zamadá 

3 maudarida 



Piapoco : 

1 áberi 

2 putzeibá 

3 maizibá 

4 bainoacá 

5 bemai uacapi 
10 abe uacapi iuere 

Maquiritare : 

1 toni 

2 aque 

3 aruabe 

4 aqueichema 

5 atodema 

6 toni amojade 

7 aque amojade 

8 aruabe amojade 

9 atodemo aqueichema 
10 amojade-amojade 



Yabarana : 

1 ejñíspete 

2 azaquen 

3 petomuy yacari 

4 azá contombené 

5 emecure 

10 eme cucotoile 

Sáliba : 

1 jotage 

2 tandoza 

3 tandojuá 

4 jotachumó 

5 tandochunde 

6 chutire 

7 jordire 
10 tieichimo 



30 


TAVERA- 


-AGOSTA 




Piaroa : 




Cartóe : 


1 


istete 


I 


oobi 


2 


tosiere 


2 


occo 


3 


uebótescue 


3 


oru-ua 


4 


pajácuesne 


4 


occo pamieme 


5 


jimótejua 


5 


añátone 


6 


coromatene 






7 


tamáreba 




(17) 


lO 


rescuájte 








Puinabe : 




Uajibo : 


1 


jétem 


I 


cáijaua 


2 


jacao 


2 


aniani-aubé 


3 


poi 


3 


acuéyabi 


4 


cauno 


4 


uipeniá nanché 


5 


dáptem 


5 


caicobé 


6 


tendabac 


6 


ichicobe iabérema 


7 


caura batabac 


7 


anié cobezita 


8 


puira batabac 


8 


acueya bicobezita 


9 


caunora-batabac 


9 


cuipenianche cobezita 


lO 


dabalcau 


lO 


najua cobé berbereca 


II 


temsima batabac 


20 


anieta jubé 


12 


causima batabac 






13 


poisima batabac 






H 


cauno sima batabac 






15 


tembímbec 
Mapoyo : 






I 


tósquena 


6 


saquena meque 


2 


sacane 


7 


saquena meque yapúi 


3 


to mi niaqueré 


8 


ueyi teromica 


4 


sa coro bene 


9 


ueyi betere 


5 


tósquena meque 


lO 


tósquena micui. 



(17) Y del 6 en adelante agregando á la numeración castellana 
las sílabas me 6 cherae, v.^r \ 10, diécheme, ir, óncerae» etc.— 
Nota del Autor* 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



.^I 



Varuro ó Pumé : 

1 caneme 

2 ñoani 

3 tzarani 

4 adóchemi 

5 canichimo 

6 canichiro-pa-caneme 

7 canichiro-pa-ñoani 

8 canichiro-pa-tzarani 

9 canichiro-pa-adóchemi 

10 echezuni-tarú 

1 1 tarú-pa-caneme 

Uiirao ó Uaranno : 



12 tarú-pa-ñoani 

13 tarú-pa-tzaran¡; 

y así. agregando á los 
dígitos los compues- 
tos hasta el 1 9 ó sea 
tarú-pa-canichiro-pa 
-adóchemi 
20 ñoani-echezuni-tarú 
30 tzarani-echezuni-taru 
40 adóchemi-echezuni- 
tarú, etc., etc.. etc. 



1 jizaca 

2 manamo 

3 dijanamo 

4 manamo manamo jasi 

5 mojojabasi 

6 mojojabisapa jizaca 

7 mojojabisapa manamo 

8 mojojabisapa dijanamo 

9 mojojabisapa manamo 
manamo-jasi 

10 mojoreco 



11 mojoreco-cuare-jizaca 

12 mojoreco-cuare-mana- 
mo 

13 mojoreco - ciaare-dija- 
namo; y así agregan- 
do ios dígitos á las pala- 
bras mojoreco-cuare, has- 
ta llegar al 19: mojoreco- 
mojoja - bisapa-manamo- 
manamo-jasi, que quiere 
decir 19. 



20 mojoreco-ojireco 

2 1 mojoreoo-ojireco-jizaca ; 

y así agregando los cardinales á las palabras mojoreco- 
ojireco, hasta llegar al 29: raojoreco-ojireco-raojojabisa- 
pa-manamo-manamo-jasi, que significa, 29/ etc. (18) 



(18) En el menciouado vocabulario uarauno que trae Oorro- 
cbotegui, hemos encontrado algunas pequeñas diferencias en la de- 
nominación de los números.— ^^/ii del Autor. 



32 TAVER A- AGOSTA 



Este sistema de numeración de los Uaraos y de 
otras tribus americanas como la Araucana, Yaruro, Mi- 
rripuyes, etc. tiene su analogía con el de los chinos. 

Véase el de éstos : 

1 yiit 8 pahad 

2 guíi 9 quíhu 

3 seham lo sib 

4 scli 11 sib-yiit 

5 uhu 12 sib-guíi 

6 lohog 13 sib-seham 

7 tiit 14 sib-scli 

y así, agregando los dígitos á la palabra sib (diez) hasta 
llegar al 19: sib— quíhu. 

20 guíi-sib 21 guíi-sib-yiít 

22 guíi-síb-guíi; y así, anteponiendo á los dí- 
gitos las palabras guíi (dos) y sib (diez) hasta llegar á 
29 : guíi-sib-quíhu ó sea 29, etc. 

30 seham-sib 31 seham-sib-yiít 

32 seham-sib-guíi ; y así, sucesivamente, an- 
teponiendo á la voz sib (diez) la numeración cardinal y 
agregando luego ésta para completar la cifra hasta el 39. 
40 scli-sib, 50 uhu-sib, 60 lohog-sib, 70 tiít-sib, 
ele. equivalentes en la traducción literal á cuatro-diez, 
cinco-diez, seis-diez, siete diez, etc., respectivamente. 
Exactamente igual á la de los chinos es la forma- 
ción numeral de los peruanos. Véase : (19) 



I 


huc 


8 


puzac 


2 


isca 


9 


iscón 


3 


quimsa 


10 


chunca 


4 


tahua, tacua 


II 


chunca-huc 


5 


pitchca 


12 


chunca-isca 


6 


zocta 


13 


chunca-quimsa 


7 


cchanchi 


H 


chunca-tahua, chun 



(19) Voyage á traverst Amengüe du Snd, par Paul Marcoy, 
página 235, tomo I. París, 1869— /V/í>// ^' Solivie, par Charles Wie- 
ner, París, 1880. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



33 



ca-tacua; y así, agregando los cardinales á la palabra 
chunca (diez) hasta llegar al 19: chunca-iscon. 

20 isca-chunca 21 isca-chunca-huc 

22 isca-chunca isca; y así, anteponiendo á los dígi- 
tos las palabras isca (dos) y chunca (diez) hasta llegar á 

29 : iscac-hunca-iscon, etc. 

30 quimsa-chunca 31 quimsa-chunca-huc 
32 quimsa-chunca-isca; y así, sucesivamente, á la 

voz chanca (diez) las cifras cardinales y agregándola 
también al final, para completar la numeración hasta el 
39, ó sea quimsa-chunca-iscon. 

40 tacua-chunca, 50 pitchca--chunca, 60 zocta- 
chunca, 70 cchanchi-chunca, etc. 

Para mejor demostrar las analogías de los indivi- 
duos pertenecientes á la raza amarilla de América con 
la del Oriente, véase también el sistema de la numera- 
ción de los indostanos : 



I 


iec 


24 


chaubis 


2 


duc 


25 


pachis 


3 


tin 


26 


schabís 


4 


chaar 


27 


satais 


5 


paach 


28 


attais 


6 


schei 


29 


untis 


7 


sat 


30 


tis 


8 


at 


31 


iec-tis 


9 


lou 


32 


bat-tis 


10 


dees 


33 


tet-tis 


II 


guiare 


34 


chau-tis, etc. 


12 


bare 


40 


char-tis 


13 


tere 


50 


pachaas 


í4 


chaudé 


60 


saiit 


15 


pand'ré 


70 


sej*ta 


16 


zule 


80 


at-si 


17 


satd'ré 


90 


loubé 


18 


átjaré 


100 


sou 


19 


unis 


2ÜO 


du-sou 



Un el tur^IHdleetet Indigetia9, 



34 TAVERA-ACOSTA 



20 


bis 


300 


tin-sou 


21 


acaís 


400 


chaar-sou 


22 


báis 


500 


paan-sou, etc. 


23 


teís 


1000 


jayar, etc. etc. 


Y algunos números 


del Sánsktrito 




I 


éka 


8 


áxtan 


2 


dva 


9 


návan 


3 


tri 


10 


dázan 


4 


ehatúr 


n 


ékadazan 


5 


pañchan 


12 


dvadazan 


6 


xax 


'3 


trayódazan 


7 


s^ptam 


H 


chatúrdazan,etc 

(20) 



(20) Véase Gramátka Sájiscrüa, por el Dr. Francisco M. Rive- 
ro, Madrid, 1881. 



CAPITULO V 



La desinencia ARE abunda en el lenguaje denominado Caribe — 
Parece corresponder á una gran lengua matriz— Cuál la raza 
que la hablaba ?— El idioma Uajibo— Gramática de los Revdos. 
Fernández y Bartolomé — Lenguas primitivas — Vocabulario 
de indígenas del Indostán— Voces sánscritas. - 



En un infinito número de vocablos de la mayor par- 
te de estos lenguajes, se encuentra la terminación ARE, 
que ha venido considerándose como de la lengua de los 
llamados Caribes. Sin embargo, entre los peruanos y 
en algunos dialectos hablados en el Rionegro, ARA, 
ARE, ARI, ORU. URU, significan día,^ claridad del 
día, oriente ó lugar por donde nace el sol. (21) Pero 
sea como fuere, lo cierto es que esa voz parece corres- 
ponder á una gran lengua matriz que dominó en casi 
todo el Continente de la América del Sur. 



(21) Acabamos de recibir de Berlín, enviados por su autor el 
señor Doctor Theodor Koch-Grünberg, doá trabajos etnográficos, 
uno : «L'is tribus indígenas del alto Rio Negro y Yapurá y su res- 
pectiva afinidad lingüistica» {Die Indianersiámme am obeten Rio 
Negro und Yapurá und ihre sprachliche Ztigehbrigkeit) y el otro : 
tfLos bailes de máscaras de los indios del alto Rio Negro y Yapurá» 
{Die maskeniame der Indianer des oberen Rio Negro und Yapurá) 
publicados ambos á fines del año pasado (1906) como parte de sus 
observaciones verificadas en aquella zona en 1903-905. 

Bn la página 172 del primero dice : «Bl nombre Caiarís^ de- 
riva de la lengua Aruac, como así lo demuestra su final ari^ que 



36 



TAVERA-ACOSTA 



Ahora bien: ¿era autóctona la raza que la hablaba? 
¿Vino del Norte y se internó hasta Bolivia, el Para- 
guay, etc, ó viceversa : desde las faldas orientales de 
los Andes subió hasta las islas del mar de las Antillas? 
¿Vino del Asia, vino de África, vino de la Oceanía? 

Pero estas son cuestiones que ameritan detenido 
estudio y competencia científica que nosotros no po- 
seemos. 

Las sílabas CHA. CHE. CHI, CHU. ARE y UA, 

son las que más abundan en los idiomas del mundo co- 
lombiano, muy particularmente la última, de la que 
trae buenas listas Tulio Pebres Cordero en su obra 
Estudios sobre Etnografía Americana. 

Por nuestra parte nos hemos fijado en las voces 
que terminan ^n are. Véanse á continuación algunas 
que corresponden en su mayor parte á nombres de ríos, 
caños, localidades, plantas, cerros, etc., de las regiones 
del Sur de la Guayana venezolana : 



Are 

Apiare 

Ca hadare 

Caimare 

Cayüpare 

Cuyare 

Cuchamacare 



Ari-are 

Antítzare 

Cabayare 

Cunapiare 

Cáuapiare 

Coñare 

Culimacare 



Acare 

Aramare 

Casiquiare 

Catumare 

Cuamare 

Cuajayare 

Dacamare 



Ajrípare 

Atuare 

Cayajajare 

Curubuyare 

Cúricuriare 

Curamate 

Duyare 



en varios nombres de ríos de estas regiones se encuentra en combi- 
nación con otras palabras aruacas, probando así que en tiempos an- 
teriores fueron habitados estos lugares por aruacas.» 

A seguir este criterio, tendremos que concluir — dados los nu- 
merosos vocablos que con ?sa terminación existen en Venezuela— 
en que fueron los Aruacas y no los Caribes los que ocupaban la ma- 
yor parte del teiritorio, oque fuiran los mismos con distintas de- 
nominaciones. 

Der Ñame «Caiarí» gehort einer Aruaksprache an, worauf die 
Endung «ari» hinweist, die in Verbindung mit Aruakwortern in 
vielen Flussnameu dieser Gebjete vorkommt, ein Beweis, dass in 
früheren Zeiten diese ganzen Oegendén von Aruakstámmen besie- 
delt waren. — Nota dd Autor. 





EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 3/ 


Dacare 


Damare 


Inumabare 


Iniquiare 


Icatnare 


lecojare 


Ijiare 


Iquiare 


Ingare 


Ichuare 


Manimare 


Mapiriare 


Machicare 


Manapiare 


Maquiritare 


Marimajare 


Mápare 


Manipitare 


Miniciare 


Máuare 


Masicare 


Merebare 


Opinare 


Pachacare 


Minare 


Napiare 


Pendare 


Pifiare 


Pare 


Patatare 


Pajinare 


Pajchare 


Pirare 


Putare 


Quiratare 


Siuayare 


Qaesare 


Quirare 


Tapiare 


Tusare 


Tacupiare 


Temare 


Uasimare 


Uanauanare 


Uacare 


Uachamacare 


Uiquiare 


Uayauayare 


Uabiare 


Uacamare 


Uibitare 


Yare 


Ueremare 


Uenitpare 


Yapuare 


Ze parare 


Yaritare 


Yeonamare 


Zerémare 


Zirípare 



(22) 

Casi todas estas tribus confunden en su pronuncia- 
ción el sonido de la E con el de la I. el de la L con el 
de la R suave, el de ésta con el de la D, el de la O con 
él de la U, el de la J con el de la F, y el de la B con el 
de la P; pero en ninguna de sus voces se encuentra el 
sonido de la V. 

Con relación al Uajibo, algunas diferencias hemos 
hallado en la escritura de las palabras anotadas por 
nosotros y la de las que constan en la Gramática hispano- 
goahiva de los Religiosos Manuel Fernández y Marcos 
Bartolomé, editada en Bogotá, en 1895. 

El vocabulario uajibo que publicamos, fué tomado 
por nosotros entre indios de las márgenes del Bichada ó 
Bichara, como dicen algunos de sus moradores, en tan- 
to que el de aquella gramática lo fué entre aborígenes 
del Meta ó de los afluente de este río. Pero muy bien 



(22) Véanse, ya al finalizar la Cuarta Parte, otros vocablos 
con idéntica final, que corresponden á nombres de poblaciones, ca- 
ños, islas, ensenadas, localidades, etc., de las regiones situadas al 
Norte del Orinoco. —Nota del Autor. 



38 TAVERA-ACOSTA 



puede suceder, y así lo creemos, que, como se lee en la 
página 5 de ese libro, **aún entre las diferentes familias ó 
ramas de la misma tribu goahiva, no es exactamente 
igual la pronunciación, ni tampoco idénticos en todas sus 
letras los vocablos, sino que hay sus diferencias, bien no- 
tables á veces." que hasta hoy ni aquellos misioneros ni 
el autor de estas líneas hanse explicado debidamente. 

Con franqueza declaramos que nos ha sorprendido 
la lectura de ese libro, cuyas páginas revelan conoci- 
miento amplio del lenguaje Uajibo. Sus autores lo divi 
den en tres partes: analogía, sintaxis y prosodia, y. no 
obstante asegurar que **es inculto é iliterario." le con- 
ceden ellos algunos caracteres de flexibilidad. 

Empero, los mismos Rvdos. dicen en su ''Intro- 
ducción*' que "la carencia de un lenguaje figurado entre 
estos indios hace que todo su idioma se reduzca al in- 
culto hablar trasmitido de padres á hijos, tosco y rudo 
como su vivir salvaje, y reducido al pequeño campo de 
las ideas que les sugieren la vista de los objetos que les 
rodean ó la satisfacción de sus instintos y necesidades." 

Como bien se sabe, las lenguas de flexión se divi- 
den en 3 grandes familias, correspondientes al Asia, al 
África y á la Europa. La primera, ó sea la Semítica, 
se subdivide en tres ramas principales, que son la Ara- 
mea-asiria, la Cananea y la Árabe, comprendiéndose 
en la Cananea el Hebreo y el Fenicio; la Camitica, ó 
sea la segunda de las nombradas, en dos ramas : una 
que comprende las lenguas Egipcia y Copto, y la otra 
el Líbico y el Berebere; y la tercera, o sea la Europea 
ó Indo-europea, se divide en ocho, que son la India, la 
Erania ó Pérsica, la Griega, la Céltica, la Ibero-itálica, 
la Germana, la Eslava y la Polaca ó Lituana. En tan- 
to que las lenguas americanas son semejantes á las ha 
bladas en los archipiélagos Malayo y Polinesio, por el 
espíritu aglutinante que las distingue. 

El libro, de más de 200 páginas, es todo un tratado 
de gramática, escrito como fruto de tres años de resi- 



EN EL SUR — DIALECTOS IXüÍGENAS 



39 



dencia entre los indios: ímproba labor digna de imitarse 
por todos los que desean conservar los dialectos indíge- 
nas, que tan rápidamente van desapareciendo del mun- 
do que extasió ú Colombo 

El vocabulario indostano, de Calcuta, á que hemos 
venido refiriéndonos, es e! siguiente: 



Abajo 

abuela 

acostado 

aguacero 

agua fría 

agricultor 

allá 

algodón 

almuerzo 

ano 

anda ligero 

árbol 

arena 

arriba 

ayer 

azufie 

Bachaco 

bajo 

baño 

bastante 

beber 

bonito 

brazo 

boca 

burro 

Caballo 

cabello 

caimán 

calentura 

camino 

canas 

candela 
cara 



nitché 

dahdí 

Iota 

barca 

tanda -pañi 

mali 

juát 

vvi 

cana-cáu 

gar 

yauyeldí 

gacha 

balú 

utchá 

cal 

gandac 

chundá 

nich 

asnana 

bojout 

pía 

atchá, sugar 

poncha 

mu 

gad'já 

gorá 

bal 

gojo 

bocar 

rastá 

bal- uyilá 

agn 

muj chejará 



abuelo 

abrazo 

agua 

agua caliente 

aguja 

alacrán 

aquí 

alto 

amarillo 

año 

anzuelo 

arco 

aroma 

autoridad 

azúcar 

azul 

baile 

barba 

barro 

barriga 

beso 

bueno 

bigote 

blanco 

cabeza 

cachete 

calambre 

calor 

camiza 

canalete 

cangrejo 

carbón 



dahdá 

jat-milaya 

pañi 

garam-pani 

súi 

bichí 

giá 

unchá 

piar 

bares 

bandsí 

gulel 

át-tar' 

lat 

chiní 

jarríel 

nacho 

dargi 

caddo 

piet' 

chummá 

ba-Iá 

moch 

uyer 

capar 

gar 

daráh 

garam 

curta 

dará 

quecará 

icuelá 



40 


TAVERA-ACOSTA 




carne 


gos 


casa 


gar 


casado 


biotá 


catarro 


zerdi 


cejas 


nain 


ceniza 


raque 


ciego 


cana 


cielo 


azmán 


cerdo 


zúar 


cerro 


pajar' 


collar 


mala 


conuco 


quet 


colorado 


lal 


conmigo 


jámara-san 


contigo 


tummara san 


corazón 


querena 


costillas 


pát-tui ji 


cucaracha 


umacará 


clavo 


cati 


culebra 


saráap 


cuñado 


band jói 


curiara 


nao (23) 


Chiquito 


chota 


chivo 


báquiri 


Dedo 


aunri 


defecar 


desá firega 


desnudo 


nangáj 


despacio 


susu 


diente 


daat 


diablo 


satán 


día 


din 


de él 


usca 


dolor 


pira 


dos semanas 


du-demás 


dulce 


guré 


dos años 


du-barés 


Dios 


Málic (24) 






Enfermo 


malina 


él 


uá 


embarcación 


yajay 


empalizada 


áal 


escritura 


liceo 


espejo 


ainac 


estrella 


tata 


embustero 


yút-tá 


excremento 


mailá 


extrangero 


pardesi 


está bien } 
vestido J 




caparat cup 
- pagiray 








Familia 


paloare 


fea 


pula 


flaco 


dubor 


flecha 


tir 


flores 


pful 


frente 


zir 


frío 


yara 






Gallo 


murga 


gallina 


murguí 


garganta 


garla 


gato 


bilí 


gavilán 


guida 


grande 


bárecá 


gente 


ádemí 


Gobierno 


Lat 


golpes 


cót-t*maró 


gordo 


mota 


grillo 


jatcarí 


guacamaya 


tota 



(23) En Yabitero canalete, remo, se dice nao, najo. 

(24) También lo denominan Riana, Ram, Koda^ Ajaiicáu. 
Notas del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



41 



Hambre 

hediondo 

hermana 

hojas 

hormiga 

hoz 

hueco 

humo 

Iguana 

Jardín 

Jefe 

joven (la) 

Labios 

laguna 

leche 

lágrimas 

loco 

luna 

Llanto 

Mamá 

maduro 

mano 

mono 

monte 

muchacho 

mujer 

murciélago 

Nalga 

negro 

noche 

Norte 

Obscuro 

orejas 

Occidente 

oyendo 

Papá 

papel 

pañuelo 

pecho 



bojuca 
basaje 
bajina 
pát-tá 
chuti 
jazúa 
cheda 
dúha 
mangoró 
bac-fruari 
raya 
chaurí 
torr 

poccará 
dud 

as-guirege 
paila 
zuruchi 
rotaj 
mai 
pócat 
jat 

band're 
gas 
beta 
aurat 

chamgudere 
chutara 
. cala, caria 
raat 
Daquin 
and'jera 
caan 
Pacha 
zuñó 
bahba 
caguech 
rumal 

chati 



harina 


at-tá 


hermano 


bajay 


hilo 


dora 


hombre 


márat 


hondo 


gagil 


hoyo 


garajá 


hueso 


jád-di 


iglesia 


mejyite 


jardinero 


mali-bac 


joven (el) 


chaurá 


ladrón 


ckan: 


largo 


báorecá 


lengua 


yibac 


ligero 


yardí 


loro 


zuga 


luz 


chira re 


lloviendo 


baf'ca 


machete 


qurichecatarí 


maiz 


macái 


mar (el) 


samundara 


mi, mío 


Jammara 


mendigo 


pfaquir 


muchacha 


betía 


mucho 


bojout 


muerte 


maral 


nariz 


nac 


nervio vir. 


nuni 


no 


neji 


nubes 


bád're 


ojos 


aac 


Oriente 


Purú 


orinar 


pizáua 


pájaro 


chiriá 


paloma 


cabútara 


pecho de 




mujer 


' chuchi 


pestaña 


.bar 



42 


TAVtRA-ACOSTA 




persona 


ád^mí 


pescado- 


máchili 


perro 


cúttá 


perico 


zuga 


pierna 


yan 


piedra 


pat-tal 


pies 


gorr 


piel 


chamara 


podrido 


serguia ó 








saral 


pólvora 


baruda 


poUo 


batchá 


puerta 


quéuari 


pluma para 








escribir 


cálam* 






Quemar 


yerado 






Rabo 


poch 


rabia 


res 


rana 


me-hagá 


rama 


dará 


relámpago 


bíyuli 


rayo 


bíyuli-quirá 


río 


nad-di 


rodilla 


tiona 


Sal 


nimác 


sangre 


cun 


sapo 


me-hagá 


sed 


pías 


sepultura 


garagá 


sí 


ja 


sol 


cham 


sombrero 


topí 


Sur 


Utere 






Tabaco 


tamácuro 


tarde 


abela 


techo 


tchapuar 


tierno, verde 


quétcha 


testículos 


péljar 






tierra 


mati 


tigre 


bag 


tizón 


agn 


trabajo 


cam 


triste 


bajal 


tristeza 


mane malín 


toro 


bei 


tortuga 


cádchuá 


tú 


tum 


tu, tuyo 


tum-mara 


turbante 


págueri 


trueno 


gariyá 


U5a 


nócum 




-♦ 


Vaca 


gau 


venado 


jaren 


verde 


jariar 


veneno 


yajare 


vestido 


caperat 


vida 


jantzá 


viejo 


burjá 


vieja 


burgía . 


viento 


jáua 


viudo 


aquelaj 


vulva 


bure 






Ya 


abijiyaga 


yo 


jam 


yerba 


gaas 






Zamuro 


guid 


zancudo 


macarr 


zorro 


biyí 







EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



43 



Este lenguaje, según los indígenas de la capital del 
Indostán, es hijo del Sánscrito, ó Sáns -kirito, como 
pronuncian ellos. Véanse á continuación algunas pala- 
bras de esa lengua antigua, que hemos tomado de la 
Gramática del Sánscrito clásico, por el Dr. Francisco 
María Rivero. (Madrid, 1881) 



Abajo 


ana 


hombre 


pumams 


agua 


apa 


hueso 


asthi 


amigo 


sakhi 


Ir 


ya 


arriba 


úttara 


oven 


yuuan 


al rededor 


pari 


^ejos 


arat 


atrás, fuera 


para 


Llamar 


hue 


aquí 


iha 


Más alia 


ati 


azul 


nila 


mojar 


und 


Boca 


baktra 


mujer 


stri 


brazo 


dos 


muslo 


zakthi 


bueno 


su 


Nave 


ñau 


Camino 


pathin 


nieto 


náptri 


compañero 


mitra 


nieta 


pautra 


cielo 


diu 


Ocultar 


guh 


cuando 


yadi 


ojo 


akxi 


Debajo 


upa 


Pensamiento 


mati 


delante 


pra 


perro 


zuan 


dentro 


ni 


poeta 


kavi 


después 


anu 


puro 


zuchi 


día 


ahán 


Rápido 


taráh 


doblar 


nam 


rey 


rayan 


Entrar 


vic 


rico 


magauaa 


enfrente 


prati 


río 


wad 


excremento 


zakrit 


riqueza 


ray 


Grande 


mahat 


Saber 


budh 


Hacia 


abhi 


sangre 


asrij 


hendidura 


antara 


señor 


pati 


hijo 


putrá 


sobre 


api 


hija 


duhitár 


suero 


dahdi 


Toro 


go 


viscera 


yakrit 


Vejez 


jara 


Yo 


ahám 



— ^-^"^^•— 



Ci^PITULO VI 



Un artículo sobre un libro de Julio Calcaño— Inconvenientes- 
Numero de lenguas y dialectos recojidos — Conclusión- 
Homenaje. 



No queremos concluir estas líneas sin traer á con- 
tinuación párrafos de un trabajo nuestro, que publica- 
mos en 1 90 1, en la Revista Horizontes ^ órgano del 
**Centro Científico-Literario'* de esta Ciudad, de cuya 
redacción formamos parte con el carácter de Secretario 
de correspondencia de aquella Corporación. Ese tra- 
bajo tiene relación con algunas voces indígenas del Sur 
de Guayana. Helos aquí : 

Eu estas apartadísimas regiones nos ha llegado á 
las manos la nionnniental obra de D(m Julio Calcaño, 
El Castellmio en Venezuela, cuyas páginas hemos leído 
y releído, sirviéndonos ellas por machos días como 
de consuelo, ausentes como nos hallamos de todo cen- 
tro civilizador. 

En verdad : sólo ocupan el espíritu aquí tan cer- 
ca de la línea ecuatorial, el estudio, la meditación y 
el recuerdo; y la contemplación de los bosques inmen 
sos, de los glandes ríos y df> las múltiples maravillas 
de la Naturaleza, que se imponen con fuerza como de 
cosas sorprendentes, desde los fucilazos del Duida, 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGE NAS 45 

cerca do la Bifurcación clel Orinoco, liasta el vario co- 
lor de las aguas de estas hoyas hidrográficas, y sus 
raudales terribles y magestuosos con su grito eterna- 
mente atronador. 

¡Cuántas riquezas encierran estas regiones! 
¡ Cuántos secretos se esconden en sus selvas vírgenes ! 
¡ Cuántos descubrimientos importantes no harían geó- 
logos, naturalistas y antropólogos ! 

Ah ! si estas comarcas estuviesen pobladas sufi- 
cientemente si la mano inmensurable del Progre- 
so llegara hasta ellas con qué placer no escucha- 
ríamos el silbato de las locomotoras rompiendo ^^el 
ruido del silencio en la montaña'' y asombr^ando al 
indolente indígena con su fatigoso respirar de mons- 
truo herido I Con qué fruición no veríamos cruzada^ 
esta gigantesca red fluvial por vapores, cuyas sirenas 
y penachos de humo despertarían como á nueva vida 

Ja apacible tranquilidad do los hogares indios ! 

Oh, cuan cierto es que el trabajo es progreso y 
redención ! 

Pero, nos separamos de nuestro objeto. 

Hemos calificado de monumental la obra, y á 
nuestro pobre criterio sí lo es : consagrada á la litera- 
tura hispano-americana ; que bien queda el nombre 
de Julio Calcaño entre los maestros del habla de Cas- 
tilla, y de quien', si ya no tuviera ttintos títulos adqui- 
ridos en el campo de las letras, podríamos con orgullo 
exhibir hoy su enciclopédico trabajo en coníiriviación 
de nuestro aserto. 

El Castellano en Venezuela es obra de consulta, 
que no debo faltar en ningún Centro, llámese Acade- 
mia ó Ateneo, Redacción de periódico ú Oficina Pú- 
blica, Biblioteca ó Gabinete de estudio. En ella en- 
contrarán h>s literatos y los amantes de la gaya cien- 
cia útilísimas lecciones y consejos eruditos, porque 
es ardua labor, noblemente altruista, emprendida y 



46 TAVERA-ACOSTA 



llevada á cima por tan notable hombre intelectual, 
quien, á nuestro juicio, ha superado á quienes se han 
ocupado en estudiar la filología y linjifüística venezola- 
nas, y llegado al zenit donde brillan Bello, Salva, 
Monlau, Cuervo, Baralt, Barcia y otros. 

Rodeados como estamos aquí por tantas tribus de 
distintos dialectos, al encontrar en la página 422, de 
su Capítulo Éiimologías^ la palabra plátano, leímos : 
''Los indios, digo, corrompieron la vnz plátano. El 
cumanagoto le llamaba curatane*^ el goagiro prana y 
purana \ ^\ i:>'<xx\h^ balataiia :^ el gaVihí pa7'af ano n^ para- 
tana y balatana ; el aruaca ^/a/^;ía ; el rucuyano paru- 
rú\ el carijona ^^;'« ; el piapoco /^;77/«wrtJ ; el haré 
pavana y palanu ; el puinaví sáua ; el piaroa parnni ; 
el guarauno simó ; el cariniaco^a/^//^^ ; el chaima bala- 
tana y banana:, y así las demás lenguas y dialectos in- 
dígenas derivando la voz barbaranjenle, casi todas, 
del castellano plátano/' 

En ratificación de lo transcrito nos dimos lue^o á 
indagar entre los aborígenes y encontramos confirma- 
da la disquisición etimológica del ilustrado acadé 
mico. (25) 

En efecto, en los dialectos de los hijos de estas 
regiones denomínase al plátano así : 



(25) Sin embargo, Prescott dke : ** Es una equivocación supo* 
ner que esla planta no era indígena de la América del Sur. La 
hoja de plátano se ha encontrado muchas veces en los antiguos 
sepulcros peruanos.» —^/5/í7; /a ¿/^ /a Conquista del Perú, Cap. IV, 
Libro I, Nota. 

Y José Abelardo Nóñez : "Fueron los Aztecas buenos agri- 
cultores, y supieron aprovecharse de la feracidad del suelo, así co- 
mo de la variedad y riqueza de frutos que producía el territorio de 
Anahuac. Además del maíz y del plátano, cultivaban el algodón 
que sabían tejer con primor y teñir con vistosos colores, y cono- 
cían también el uso del cacao con el que hacían el chocolate.»—^/ 
Lector Americano ^ núiH. 3, página 49. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



47 



Cañiza na 

Yabaraiia 

Macíi 

Puinabo 

Maquiritare 

Piapoco 

TJajibo 

Yabitero 

Cuiba 



parana 

paduiTu 

pálulii 

tootpalot 

pádiirra 

parátnno 

prátano 

jaratan 

balatnna 



Piaroa 

Baria 

Geral 

Uareca 

Maquiritare 

Sáliba 

Uajibo 

Baniba 

Mandauaca 



parara 

pánara 

paacoa 

parátana 

fádurra 

plátana 

balátuna 

palátano 

parana 



vocablos éstos que evidentemente son variantes 
de una sola palabra. 

La voz sáMa, ságua ó sáhua^ de los Puinabes, es el 
cambur pequeño ( 26 ) 

Casi todos los indígenas del Orinoco, Rionegro y 
Amazonas abarcan en una sola denominación las va- 
rias inusáceas existentes, las cuales, indudablemente, 
fueron importadas al alto Orinoco por los religiosos 
españoles, á mediados del siglo XVIII. (27) 



(26) Los Yaruros llaman al cambur paratuná y al plátano para- 
tuna-anyiá, 6 sea cambur grande ; el Caribe áxQ^paruro, y al cam- 
bur lo llama paratuná ; los Uaraos lo denominan plátano (y patata- 
no, y al cambur simó, y los Mapoyos pdaru. 

Véase, asini'smo, en otros lenguajes sud-americanos : 



paríanla 

paranta 

parianti 

pacoba 

pacoba 

pacoa 

panara 

panara 



(27) Sinembargo, después que publicarao? estas líneas nos ha 
informado el señor Dámaso Rome»^o, antiguo Comisario de Atures, 
que en las regiones que median entre elSipapo y el Bentuari exis- 
ten grandes platanales silvestres ; y hasta hoy, que se sepa, no hay 
constancia histórica de haber eetado en ellas reigliosos ó misione- 
ros. -- Notas del A utor. 



Tamanaco 


paruru 


Chontaquiro 


Otomaco 


paruru 


Conobo 


Ayamán 


Dratan 


Antis 


Macusi 


Daluru 


Uafaní 


Aruací 


prátano 


Chiquita 


Uuaicura 


banana 


Tupí 


Mirripú 


tiparantan 


Cocaima 


Gampi 


parianti 


Omáua 



48 TAVERA-ACOSTA 



r asiniisno sucede cmhi los vocablos cusíafm y na- 
ranja, que los aborígenes dicen catana y navaja. 

Satisfeclio y mucho debe hallarse de. su libro el 
afortunado autor; y más si se atiende á que á la vera 
de su camin.) de triunfos redentores— que bien cabo 
calificar así á las incruentas v¡ct<M'ias de la idea — ha- 
brán salido quizás muchos, Henos de pavorosa envidia, 
á ladrar conn> los perros de la caravana, su propia 
mezquina insuficiencia .... 

Con)o saludo de siglo nuevo, que enviamos al Nor- 
te desde el extremo Sur de nuestra Patria, en home- 
naje de cariñoso recuerdo, vayan estas líneas al 
maestro, empapadas en los efluvios de las selvas 
amazónicas. 

Continuemos. 

No obstante los casi insuperables inconvenientes de 
las distancias á que viven unas naciones indígenas de 
otras, nosotros pensábamos anotar el mayornúmero po- 
sible de palabras y de frases de los dialectos qae se ha- 
blan en toda aquella región de la Patria ; pero tuvimos 
que desistir del propósito ante la suspicacia de un ser in- 
ferior que ejercía el Gobierno. Más aún : tuvimos que 
apelai á la retirada de aquellos lugares, en donde tan- 
tos mandarines se han creído autorizados para atropellar 
todo fuero, censtituy endose en señores de horca y cuchi- 
llo y dueños absolutos de los pobres naturales 

Así, pues, sólo pudimos recoger vocablos de unas 
quince tribus, y no, precisamente, por desgracia, de las 
que ya tienen pocos representantes en el día, como la 
Pasimonabis, Curasicana, &. Después tomamos el Ca- 
ribe, el Uarao ó Uarauno, el Pumé ó Yaruro y el Cua- 
cuaó Mapoyo : el primero se habla también en los lla- 
nos de Barcelona y de Maturín, el otro en los caños del 
Delta del Orinoco, el Yaruro entre los indios de los 
ríos Arauca, Cunabiche y Capanaparo, y el ultimo al 
sur de la Uruana y en las orillas del Paruaza. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 49 



Sin embargo, tenemos la satisfacción de poder de - 
cir que ningún compatriota ha recogido hasta hoy — y 
pensamos también que ningún extrangero — mayor nú- 
mero de vocabularios indígenas de Venezuela, que los 
que' publicamos, sin pretensiones de ninguna clase, en 
las páginas de este volumen. En ellas, como fácilmen- 
te comprenderá quien se digne leerlas, no luce por mane- 
ra alguna la inspiración científica. Son simples obser- 
vaciones tomadas en su propio medio y escritas con la 
sinceridad de quien no ha tenido el necio placer de obs- 
tentar erudición ni ha querido atiborrarse de ideas con- 
signadas en libros europeos ; ádvirtiendo de paso el au 
tor, que en veinte años de viajes ha logrado beber las 
aguas de los más grandes ríos de su patria : el Orinoco, 
el Meta, el Uabiare, el Rionegro, el Apure, el Bentuari, 
el Caroni, el Caura v el Bichada, sin contar otros más 
pequeños, como el Siapa, el Atabapo, el Casiquiare, el 
Yuruari, el Uñare, el Neverí, etc., etc. 



1906. 



H- 



* ■»><^ » 



£11 el Sur- JHalectoM JnchgeiiOi. 



so ^^ TAVERA-ACOSTA 



4c 4c 



Estas páginas vienen hoy á la publicidad merced á 
los generosos estímulos de nuestros ilustres compatricios 
señores doctores Gaspar Marcano, Lisandro Alvarado, 
José Gil-Fortoul, Alfredo Jahn, Pedro Manuel Arcaya 
y Tulio Febres-Cordero, quienes, con el verbo lumino- 
so de su palabra escrita, nos han impulsado á llevar á 
cabo la tarea. 

Son ellos de los pccos que laboran concienzuda- 
mente en pro de los verdaderos ideales de la antropolo- 
gía venezolana, sin que nada sea óbice á detenerlos en 
su hermoso derrotero. Y mal podríamos dejar de co- 
rresponder al noble estímulo de esos apóstoles del saber, 
que van alumbrando los horizontes de la Patria con los 
fulgores de su inteligencia, así como de recordarles 
en estas líneas nuestro respeto, en homenaje de consi- 
deración distinguida. 



Ciudad-Bolívar : (Venezuela) 1907. 



/ 



H 



< ■»><^ » 



Seo'unda Parte 



(Vocabularios- indígenas, notas i observaciones) 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



53 





Baniba (1) 




Abajo 


epi-neje 


amancebado 


is-shuare 


abierto 


aitá 


amistad 


pué-iana 


abuelo 


na ando 


animal 


cuészi 


abrazo 


aput-tá 


ano 


ziáp-puli 


acostado 


tuája 


andar 


sá-ua 


adelante 


nombopi 


anda tú 


pi-ía sá-ua 


adiós 


notzamiapizíua anzuelo 


potessi 


aflicción 


cui-ió-le-shiare 


anhelo 


nue-iaja 


agachado 


iamita ua 


año 


uen-ni ame 


agua 


uen-ni 


apellido 


siana 


aguacero 


uenni-ame 


aquél 


et-táj, enitáj 


aguja 


áha-uí 


aquéllos 


eni-paro, enita- 


agradecido 


énami anétue 




paro 


agradable 


arsipege 


aquélla 


a-iutáj 


ahogado 


uiraná 


aquella 


auini 


ahora 


iália, iáriua 


aquéllas 


a-iu-paro 


almuerzo 


ciaja 


ellas 


anitsui 


alegría 


azoro-pen-na 


araguato 


morol-li,mororli 


aquí 


uáhni jí 


arroz 


arótza 


allá 


uat-ta.uat-sitá 


árbol 


mín-napi 


alto 


ni-hué 


araña 


uru 


alumbrar 


anana 


arriba 


ani-uabá 


alúmbralo 


piaña teta 


arrodillarse 


benditaátáua 


alacrán 


tzedze 


arco 


zabituletzi 


algodón 


áuarli, áual*ri 


arco-iris 


bi-uarli 


altanero 


pitaña 


arena 


iatsinaja 


amarillo 


téual-li 


asado 


tema-nezi 


amor 


pué-iaua 


asesino 


mainatzi 


asqueroso 


ana gudue 


asimismo 


arebítziró 


atajo 


sábul-li 


abre la puerta 


piaita-panisi 


atrevido 


pitaña 




pul-li 


aurora 


iáua-iaperi 


adelante, qué 




autoridad 


améua, oméua 


tal? 


pidáua iu-uaba? 


auyama 


uí-iama 


agua fría 


uen-ni áui-nini 


activo 


adzeje 


agua caliente 


uen-ni atal-li 


avispa 


ani 


alli vienen 


anini nupá 


ayer 


ia ziá 


allá está 


uái-taja 


azul 


gózeMi 


anda ligero 


pitza carebút- 


Bava (2) 


dóbiri 




zialo 



(1) No tiene sonido de R ni de G fuertes; la Sh se pronuncia 
como en el idioma inglés. El Baniba es la lengua principal del 
Rionegro desde las fronteras con el Brasil hasta las poblaciones 
del altoUainía. El acento es llano, su pronunciación es dulce y 
reposada y tiene muy marcado el sonido labial de la B y de la P. 

(2) De la familia de los saurios, — Notas del Autor, 



54 



TAVERA-AGOSTA 





Baniba 




bachaco 


ú-eje 


azúcar 


azoca , 


baile 


tamal -li 


aquí está 


éro-neje 


bajo 


buátil-li 


bonita 


uendó áneli 


baniba 


baníua 


borracho 


ui-iú duadálumi 


baño 


auája 


bostezo 


tap-pa 


báquiro 


apida 


bostezando 


tap-pataja 


barba 


sanomatzi 


blanco 


áMil-ri 


barriga 


tziabo 


blanco 


ál-lir-li 


barro 


iásipe epi ueni 


brazo 


nano 


bástanle 


súb-beri 


buque 


piráua 


baslón 


dúmine 


bueno 


anetue 


baúl 


patoa 


buena 


anétoli 


beber 


co-ho rúa 


busco yo 


nue iaja 


bejuco 


ata 


busca él 


pi-ia ue-ié 


l>oca (mi) 


Donuma 


üudare 


tali 


Cabeza (mi) 


nombó 


boca de caño 


uapani uabup-pi 


cabezón (3) 


puri 


buenos días 


alia mabi 


caño 


uabuppi 


buenas noches 


iá-uabi 


cachicatro 


uétze 


cabeceras de río 


aipem-uenni 


caimán 


amana 


cabello (mi) 


notzfpana 


calambre 


sitzirana 


cachete 


caco 


calentura 


shu-uenni 


ciego 
cielo 


membo 


caldero 


sil-l¡, sir-li 


énno 


calor 


alzarebe 


cerbatana 


uatapa 


cambur 


matzero 


cobre 


cúperi 


camino 


tanepo 


cobarde 


iu-iútsipie 


canas 


baliaja 


concha ó cor- 




canalete 


neiupa 


teza 


mát-tami 


cangrejo 


cátzi 


collar 


penatzi 


candela 


arsbi 


conuco 


mioli 


cansado 


macar-lena 


comes tú ? 


piiaej ? 
in-má 


canto 


cánitá 


con él 


caña 


cu iáiziro 


con ella 


iu-má 


caño 


uabup-pi 


conmigo 


no-roá 


cara (mi) 


na puna 


contigo 


pi-má 


caine 


mittzi 


con 


epi, má, api 


cariño 


nana, pue-iana 


comida 


caca 


carta 


papera 


compañero 


iáritua, iálitua 


carroza 


paniáccar-li 


corriente 


i-iúpsini 


carbón 


zerémari 


colorado 


fral-li 


casa 


pana, panizi 


corredor 


cupi-iara 


casado 


es-sbudaro 


cortar 


notéroca 


catarro 


matotzi 


corrompido 


zítsil-li 



(3) Cada vez que men<íioT)amos esta palabra en éste y en los 
Vocabularios subsiguientes, es refiriéndonos al quelonio cono- 
cido con aquel nombre. — Nota del Autor, 



\. 



EN EL SUR— ^DIALECTOS INDÍGENAS 



55 





Baniba 




casabe 


caca 


costillas 


pátape 


cena 


á-iarsi 


cuándo ? 


iúmere,iumireje 


ceniza 


palitzi 


curare 


mauaurli 


cejas 


da-uitá 


cuñado (mi) 


nóho-li 


cerdo 


coczi 


curiara 


morupa 


cerro 


iapa 


culebra 


júmeni, jómeni 


cerrado 


rícabo 


cuerpo 


mínapi 


ciempiés 


uasi mauilítare 


cuentero 


atzinerej 


cruz 


corotza 


cucaracha 


enmarara 


cabeceras de un 


i 


claro 


órol-li 


caño 


aipem uabuppi 


claridad 


oror-li 


cierra la puerta 


pirica pauizi- 


clavo 


tápua • 




pul-li 


crimen 


utsubálibo 


caminó mucho 


iótzino ta-bapá 


con aquél 


in-má 


coje mi som- 


pianta notsa- 


con aquélla 


iumá 


brero 


puana 


cuánto vale 




cómo estas ? 


izereimbedapi? 


esto ? 


ipereje neníje ? 


cuándo llegaste! 


* iumere pinopa ? 


camino yo 


notabapá 


cómo te Uama.s! 


^ ís-shi pisiná ? 


caminas tú 


pitabapá 


cuándo vienes? 


iómere pipa pi- 


camina él 


étabapá 




nopaja ? 


cuándo te vas ? 


iómere pisáua ? 


Chácharo 


suara 


con cariño 


api-nana 


chato 


cád-dece 


chisme 


ua-iáneshi 


chinchorro 


bitzá 


chiquichique 


marama 


chipiro (4) 


colilo 


chivacoa 


lel-lo 


chispita (5) 


mátzi 


chorro 


i-iupini 


Dame 


pitana-ié 


chubasco 


chibaco 


danta 


ema 


Delgado 


purapiame 


daño 


uí-iuali 


día 


péposi, are 


dedo (mi) 


nápibo 


Dios 


Diotzo 


dedo del pies 


nótsibo 


diente 


narzi 


de él 


ishideca 


diablo 


iénahabapea 


de otro 


décata 


difícil 


parencie 


de ustedes 


ni-deca 


diferente 


pape-ianatzi 


debajo 


epiná-aabá 


discurso 


iúaretá 


defecar 


iáh 


dónde ? 


dábene? 


desnudo 


urárabimáy 


dolor 


cá-uina 


despacio 


oiubalo 


dos 


ennaba, ennáua 


después 


uenni-apa 


de nosotros 


uadeca 


desunión 


iabedepia niua- 


de aquéllos 


ni deca 




nije de éste 
lilia de los quelonios. 


ru2-ni 


(4) De la fain 





(5) La chispita es una hormiga pequeñita, amarilla y muy cáus- 
tica su mordedura. En casi todos nuestros vocabularios la men- 
cionamos, pues es muy común en aquellas regiones. 

Notas del Aut0f , 



5^ 



TAVERA-ACOSTA 



Baniba 



deseo 

deque colores? 

dolor de cabeza 
dolor de muelas 
dolor de pierna 
dame tu mano 

El 
ellos 

el mismo 
espíritu* malo 
embustero 
empalizada 
encorbado 
encima 
enfermo 
espíritu, alma 
este 
ese 

estriba (6) 
estrellas 
escritura 
escarabajo 
ella es 
ella es 
ellos son 
escándalo 
estoy cansado 
es verdad 
esta noche 
el nombre de 
aquéllos 
ése es mi esposo 
Fácil 

falta (una) 
familia 
fatiga 
fea 

felicidad 
fétido 
fin 



nue-iaja 
is shi iánali 
nel-li ? 
cá-uina nombó 
canina uarshi 
cá-uina tá-uaná 
pitaña yué pi 
api 
eni ji 
e-paro 
éero-paro 
máuare 
bit séuens 
curara 
iámfndami 
uayuíneje 
aoonásiami 
marutshi 
enfj 

eniji-ieiíye 
barabocua 
uiminel-li 
ianatabo 
li 

aiuniji 
aiutsui 
é-paro 
iá-ieri 
ieremiana 
penélolo 
eni yarsapoa 

ue-siná 

ietsui nomije 

iasé sinapie 

pat ziábamielo 

tzábine 

mapuiape 

masiníndaro 

isshibaruma paue-iare 

zítsil-li 

babuie siame 



dónde está ella? dábalo ? 


dame tu som- 


pitaña yue 


brero 


sápuana 


dos años 


enana uenniame 


dos semanas 


enáua shemaná 


dos meses 


enana arshita 


doá días 


enáua péposi 


ella 


aiuiáj 


ellas 


aiu-paro 


espejo 


iapo 


espina 


úribi 


es{>osa 


somi-áua 


épÑDca 


benamitzi 


esquina 
enfermedad 


tauána 


anonarsi 


ésta 


aiuniji 


ésa 


aiutá 


escopeta 


mucáua 


estriba 


barabacoa 


escardilla 


záharoná 


escúchame 


pidana iotsana 


él es 


eniji 


él es 


iétsui 


exhalación 


conetzi.ni 


extraño 


yaránabe 


ellas son 


aiuniji-paro 


escribiendo 


ianatáj 


estás cansado? 


iame carepi ? 


escribes tú? 


pi-ianatá ? 


están bailando 


mali-itaniá 


está vivo 


some ial-li 


esa es mi esposa aiuiá notsoare 


fuerza 


iótzi 


flaco 


purapiame 


frente 


puna 


flecha 


uepepi 


íHo 


apa tenoié 


frijol 


cumana 


frito 


pirito 


e-iare 




frontera 


fronterana 


frutas 


átebu 



(6) Aparato hecho de cañas, palos y bejucos que se coloca «o- 
bre el fondo de las embarcaciones para soportar la estiba 6 para 
evitar que esta se moje. También es una especie de troje peque- 
ña que hacen los indios para asar ó ahumar los productos de la 
pesca y déla cacería. — Ñola del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



57 



Baniba 



tu? 



fogón 

fumas 

Gallo 

gallina 

gancho . 

garrafón 

garganta 

garabato 

garrapata 

garza 

gato 

gavilán 

Gobierno 

gota 

gordo 



arshípul lí 

piiuaja? 

cuame euapeni 

cuaine 

niauársi 

dametzana 

aneto 

mauársi 

tup-pari 

mar!, malri 

niitchi 

6-ohi 

aniéua, oméua 

túp-piá 

cadene, sit-ta 



gente extraña 

golpe 

goma 

guama 

guaral 

guayuco 

guacamaya 

grande 

gratitud 

guerra 

grillo 

grito 

grueso 



gracias, muy agradecido le quedo 
guinda tu chinchorro 



Hablando 

hacha 

hambre 

hambriento 

hasta 

hediondo 

herida 

hermano 

hermana 

hierro 

hijo (mi) 

hilo 

hipócrita 

hojas 

hombre 

I^ual 

idioma 

imagen 

incendio 

Jamás 

Jefe 

jala duro 

ladrón 

lagartija 

la misma 

leal 

lealtad 

leer 

leña 

libre 

limpio 



noaiatá 
zóhua 
mauálli 
niauáMiami 
ata 

égol-li 
acóueni 
iaritáua 
iaMia 
tzipara 
not-tani 
áuaMi 

utsudérnami 
asape 
malo énami utsubali 
parijoro epiji 
uayani 
enánaja 
nétáua 
baboi-iasiap 
zaliánarsi 
iotsi pinueia 
amí tole 
iut-tó 
áiolo-paro 
énami anuete 
apinarsi 
éda 
arsichi 
meiénina 
cúrale, curalali 



yará nabe 

iaáriji 

mpiatzi 

milessi 

potet simana 

uaiuco 

uaca 

sótzilü 

apinarsi 

uh-huí 

pitzi 

supe- emaj 

sit-ta 



sotzi Diotzo iurepari tari pihué 
piupita pi bitsá 



hombre 

hondo 

honrado 

honor 

hormiga 

horrible 

huevo 

huellas 

huesos 

humo 

hace tiempo 

hoyo 

hasta cuándo? 

hasta aquí 

hombre que 

silba 
inmoral 
invierno 
insolente 
isla 
jején 
joven 
justo 
laja 
laguna 
látigo 
largo 

leche (savia) 
leyendo 
libertad 
ligero 



énami 

badsihué 

anét-toe 

tínajh 

cabítziparo ^ 

utsudérnami 

inena 

apunarsi 

ippionaja 

siálil-li 

benamitzi 

é-hui 

ata iumere? 

ata uanij 

énami suiaMi 

aiara minel-li 

uenniame 

pitaña 

cád-dumel-lí 

cabio 

uendóaneMi 

yusti 

ippa 

cauíyá 

máriji 

baredé 

sini 

éda papera 

anetoniana 

carebúsialo 



58 



TAVERA-ACOSTA 



Baniba 



loro 

lo mataron 

le regalo á usted 

Llamas 

llano 

llanto 

lleva para allá 

Machete 

madrugada 

malo 

malvado 

mañana 

mañoco 

marido 

marrano 

mapuey 

matando 

medicina 

mentira 

merey 

m( 

me voy 

miseria 

muchacho 

monte 
mosquito 
muchísimo 
muerto 

me voy á bañar 
muchas gracias, 
que Dios se lo 
pague 
mujer que silba 
]Sada 
nadando 
nalga 
negro 
nigua 
niño 
noche 
nombre 
nubes 
no sé 
no quiero 
no te rías 



ayu-u¡, ayubí 

niniai 

no regala pieje 

arsi-ameret 

mapara 

iaia, yaya 

pianta uébul-Ii 

uitá 
matzeta 
eputáiiua 
utsubali 
utsudérnami 
iá-uayá 
mat zoca 
mi 

coctzi 
siyo 

nimanieje 
epinarsi 
zhde-uén 
ucaio 
no 

notza miaua 
auarapéziami 
yuéburi, lup- 
belo 

tauape, tabape 
manéburi 
súb-beri 
uiyuame 
notzanuaja 
sotzi Diotzo- 

yué paritari 
pi-ué 
nétaua suial-li 
iabedapi 
onitáj 
tep-pa 
zereil-li 
mapenni 
lupbelo 
yarsápoa 
sina 

sibonapi 
ianosepia 
ianué yapia 
pida pi-ié tapi- 
áua 



loco 

lo mismo 
luna 
luz 

llévalo 
lloviendo 
llueve 
madre 
madrugada 
maíz 

maléfico 6 ma- 
leficio 
mano 
mapire 
mariposa 
más tarde 
matar 
médico 
mediodía 
mes 

mercancía 
mío 
miedo 
mírame 
mono 
morrocoy 
mucho 
mujer 
murciélago 
mi tío 
mi nombre 
nadar 
nadie 
nariz 

nervio viril 
ninguno 
no 

no obstante 
nosotros 
nunca 
no tengo 
no tiene razón 
no llores 
nosotros come- 
mes 
nos. venimos 
nos. queremos 



culípeda, piara- 
domé 
éero, arebitziró 
arshita 
anánarshi 
piapi 

iauabiame 
iuáua 
oroami 
eputáliba 
macanatzi 

máuare, máuari 

ápisi 

orótzocaná 

capul-li 

uyoma bamiaro 

nimai 

sel-li piñata 

merória 

arshita 

décasi,. y u maca 

no-deca 

acunená 

pídama 

puatzi 

curimaro 

acó nenna 

néiaua 

calitsapio 

n*occo 

uot sina 

ónita 

bénama damari 

yapa 

ínaja 

bénama daniarl 

iaja 

cana 

ua-iaj a 

baboi-iasiap 

iana yuepia 

iapepia razón 

ombe pia-ia 

uaneje 

uanupa 

uá-ue-iaja 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



59 



Baniba 



no ha muerto 

nosotros somos 

nosotros vamos 

Obscuro 

orejas 

orinar 

otro 

Pájaro 

palabras 

pantalón 

papel 

patio 

para mí 

para él 

para ustedes 

palo 

pasar 

pasas tá 

parece (se) 

peine 

peón 

pestaña 

perico 

perfume 

perro 

pequeño 

picure 

piel 

pies 

pintor 

piedra 

poco á poco 

popa 

putrefacto 

puerta 

pueblo 

plátano 

púa 

plumero 

planta del pies 

prostituta 

pronto ! 

pies de gente 



iaja uí-iapia 
uayatsi 
uasáua 
síbume 
tanípara 
teyá 
patsiaja 
oótsipieje 
uaiani 
sirora 
papera 
zítzipína 
nayuébul-li 
yuébul-li 
niuébul-li 
atape 
tapa 
pitapa 
arébede 
penna 
peoni 

poMi sauitá 
quere-quere 
pos-si mel-li 
sino 
suít-tili 
uáiul-li 
mata 
tzipara 
seiánata 
íppa 
oiubalo 
chipeje 
zítsili 

panissi-pul-li 
pinarshi 
parátano 
uépipizi 
nianatabure 
totzi i tzipara 
curipe-iedaja 
carebúsialo 
itzípara niá- 
mará 



nuestro, a 

ojos 

orilla 

oso 

óyeme 

oyendo 

palma 

paloma 

papá 

patrón 

para mí 

para tí 

para nosotros 

para ellos 

parado 

paso yo 

pasa él 

pedigüeño 

pelea 

pescueso 

persona 

pensando 

pero ( 7 ) 

pescado 

picaro 

pico 

piapoco 

pijiguao 

pierna 

pollo 

pólvora 

poquito 

porvenir 

puerto 

playa 

punta 

pluma para 

escribir 
plumas de aves 
protector 

proa 



ua-deca 

pol-li 

íuapi 

yua-yua 

pida naiot sánaj 

néndaro, nén- 

dalo 
punetsi 
zótzobo 
baba, papa 
iacomayuá 
noyuébul-li 
pi-ébul-li 
uayuébul-ll 
niébul-li tanitá 
atsiá 
nottapa 
éparo tapa 
anétere 
nimaináua 
nocurapi 
niámari, niá- 

mar-li 
napoliuta 
caMa 
sima 

utsubáriji 
eshi 
yuhué 
uéppi 
notz¿ 

cuame sienipe 
palitzi 

áreme jetuiji 
ialiapanupá 
tanebi 
iatsinaja 
ametsui 

nianatabure 
uittojo 
iamié-iapia má- 

lipi 
ibupí 



(7) ConjuDcióa adversativa 



6o 



TAVERA-ACOSTA 



Baniba 



para dónde vas ? uébul-H daba pi- 
sáua? 
ís-shi 



Qué 

quieres 
quién 

qué buscas ? 
qué miras? 
qué comes 
qué color ? 
qué hora es ? 
qué te vaya bien 
quién responde ? 



pueiaja 

dámari, dámarlí 
íshi peiarli? 
fshi pida ? 
íshi neje ? 
íshi iananel-li ? 
íshi séua iáliba ? 
pitzia anuétalo 
dainari iauabo 
tari? 



quieres ser mi 

mujer ? pueia notzopi ? 

quiétt habla con nueiaja noaiata 

él? epietaja? 



quiero hablar 

contigo 
quiero hablar 

con ustedes 
Rabo 
rabia 
rayas 

rayo, relámpago 
recuerdo 
recortar 



remanso 

río 

rodilla 

Sal 

sapo 

zarcillos 

semana 

sepultura 

si 

sinembargo 

silbido 

siempre 

sol 

soltero 

sombrero 

suelo 

sin roí 

sin él 

sin ustedes 



nueiaja noaiata 

pepi 
nuiaja noaiata 

nepi 
pítzi 
cenizi 
iánane 
maí ieno 
napoliótali 
noquérica. 
iúdub^na 
uenni 

nácuru cuburli 
iuquira 
tololo 
tañí uapesi 
shemaná 
tamali 
eje 
cana 
suiá 

io-huíialo 
amorsi, ainursi 
ueduáname 
sapéua, sápuana 
iátsipe 

notsia, notsiua 
iscia, isciua 
niscia, u isciua 



principio 

pies de animal 

pueblo abando- 
nado 

quejas 

quiero 

quién sabe ? 

qué quieres ? 

qué haces ? 

qué clase ? 

quieres comer ? 

quién será ? 

quién está allí ? 

quieres dormir ? 

rama 

rana 

rallo 

raudal 

recortar el ca- 
bello 

responsable 

ridículo 

risa 

ropa 

salcocho 

sangre 

savia 

serio 

se fue 

S2 rompió 

si sé 

sitio 

sinvergüenza 

sobre de carta 

soldado 

sobrino 

sucio 

sueño 

sin tí 

sin nosotros 

sin ellos 

su nombre de él 

se murió 

se ahogó 

se fueron 



dabanáua 
itzípara cuezi 

pinarshi bomé 

pitzina isinaja 

nueialo 

dámarli seMi ? 

íshi pueiarli ? 

íshi mánani ? 

íshi pulebá ? 

pitanaja ? 

damarli séua ? 

datnarli ualitá? 

nueii nótzima? 

sape 

gama 

táia 

ippá táua 

noquérica zi- 
pana 

iauapotari ibune 

utsudérnami 

ientátaua 

iuinacá iasó- 
cabo 

uarápesi 

mierzí 

atsi atape 

arseni pumai 

samiáua 

beri cáua 

eje notzé 

ñauaré 

iaparsipia 

niapatele pa- 
pera 

sorodáua 

ettani 

úhuréj 

sirani sípuli 

piscia, písiua 

uescia, uésciua 

iscia sábine 

issina 

uiyuamia 

uiranaja 

nisamiáua 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



6l 



Baniba 



Tabaco 

tábano 

talón 

también 

tarde 

tapa 

techo 

tengo 

tierra 

tigre 

tinaja 

tizón 

totuma 

toma tú 

tu, tuyo 

tuerto 

tranquilo 

trampa 

tristeza 

troje 

triunfo 

tu nombre 

tu madre 

tienes hambre? 

tiende tu cobija 

tu vas 

Uno 

una 

un mes 

un día' 

unidos todos 

Vajina 

valor 

vecinos 

ven tú 

veneno 

vestido 

verano 

viudo 

vamos con Dios 

vamos con la 
Virgen 
Ya 
ya voy 



sema, elli 

éherli, ehel-li 

boduí 

éeró 

iauami 

poltabi 

hi hilé 

na-iuelo 

iátsipa 

uársic 

onobi 

arshipuMi 

mato 

aja 

pi, pideca 

merabó 

meicnina 

cácure 

cuíiole siare 

tarata 

bép-pííyué 

pi-isina 

pi-ízoroame 

ábipi maual-li ? 

pimeleque co- 
bija 

pisáua 

péialo. páiaro 

zóroui, zúlabi 

péia arshita 

péia péposi 

páial lubi 

iaruápisi 

iotzi 

ani-ia sh'arania 

pi-iá nupá 

apu uari 

aracabó 

amorsi-ame 

mánine bumé 

uasaba ina 

Diotzo 

uasáua uma 
birge 

bémiani 

bémiani noia- 
mia 



te doy 
terecay 
tienes ? 
tío 
tiro 
tobillo- 
tornasolado 
tú, usted 
túmulo 
trabajo 
traidor 
triste 
tres 
trueno 
tu eres 
tu p&fire 
tu hermano 
tiempo pasado 
tu tienes 
tengo que ha- 
blar contigo 
unidos 
un año 
una semana 
una noche 
un pez 
vaina 
valiente 
venado 
verde 
viento 
viejo 
vulva 

ven para acá 
ya está 
yo 

yo soy 
yo quiero 
yo no sé 
yo vengo 
yuca podrida 
yo estoy bravo 
yerba 
yo voy 
yo sé 
yo como 
yuca 



notapie 

uaranaco 

pi-iuero 

occo 

mondoqué 

cu ropa tiueje 

uadal lumé 

píia, píiaja 

támali 

patatari 

apinarsi 

cuíiole 

teretzi 

dilílume 

pi-iaparo 

pi baba 

pi-i-iaritáua 

benamitzi 

iapiuero 

noaiata pepi 

paial-lubi 

péia uenniame 

péia shemaná 

péia iarsápoa 

pé i al -sima 

naual-lé 

iustsi, iusti 

maraio 

púrel-li 

uitsi 

é tenel-lo 

iarorsi, zipershi 

pi-uó pasáua 

umbé 

not-iaja 

noiatsi 

noe iaja 

iaj-not-sepia 

nonupa 

morojoi,m'rujui 

arzénina 

alípeli 

no-tsáua 

no-tsé 

notnaja 

ársiji 



62 TAVERA-ACOSTA 



Baiiiba 
Zancudo aneio | zorro yuá-yua 



En el vocabulario baniba tomado por el señor Sixto 
Melgarejo y que se haya impreso en las páginas 57-67 
del * 'Resumen de Actas de la Academia de la Lengua/' 
( 1886 ) hemos encontrado algunas diferencias en la es- 
critura fonética de las voces indias, muy particularmente 
en el uso de la V, que no tiene dicha lengua. 

Aparte de algunas palabras que no corresponden 
en baniba con el significado que él les dá, por ejemplo : 
noche que es iarsápoa y no yawaio, azul que es gózel-li 
y no shéreri, un pescado que el dice pena cuando es 
/>^'-m/^/w^, etc., incurre también en el extrangerismo 
de emplear la K y sobre todo la W, dándole así, con 
esta letra, un sonido fuerte que tampoco tiene ese len- 
guaje. 

Véanse al final del vocabulario Uajibo que publica- 
mos más adelante, otras observaciones que hacemos al 
mencionado señor Melgarejo. 



I » } " ^ » I 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



63 



Mandauaca (S) Yabitero (9) Utiareca (/o) 



Abijo 

abierto 

abuela 

abrazo 

acostado 

adiós 
aflicción 
ahogado 
adonde vas ? 
agachado 

agua 
aguacero 
agua fría 

agua caliente 

aguja 

alacrán 

alegría 

allá 

almuerzo 

alegre 



Cajajire 
icotacane 
no-ueje 
nuca-coraji 
ichu uaque ui- 

náua 
nami-ia 
cuídoli-norico 
timita-quéua 

ishiuica uina- 

náua 
ooni 

ooni-uaque 
ooni gerí 

ooni tamidire 

au-hí 

macouré 

ua-ie-ie 

á-ati 

uana-acare 



jasiye 



uenni 

siya 

uenni-cauini- 

nime 
uenni-ápame 
á-uí 
zétze 
tazótona 
ainti 

quenaríjase 



oiapire 
metoque 



iáuina cana 
dauíde-pi-auba 

aquinoque 

úuni 

iddá 

úuni-cauínil-li 

úuni-amurli 

záhuini 

irili-uili 

atida 

uaieyi-quéua 



(8) Se habla en el alto Casiquiare, en los pueblos dePonciano y 
Qiirabuena (Q'jira-ueni) Hoy apañas existen algunas familias 
en el alto Orinoco. Se parece mucho al Baniba, salvo que en al- 
gunas voces usan la J gutural en lugar de la B ó de la P de aquel. 
La Sh como en inglés y la R siempre suave. Constan en este dia- 
lecto algunas palabras del Caribe ó del Taman^co 

( 9 ) Se habla en las poblaciones de las fuentes del Atabapo y es 
un derivado del Baniba. Su pronuciación es algo fuerte y un tanto 
nasal al final de muchos vocablos. Abunda el sonido de la J y lo 
confunden con el de la B ó de la P del Baniba. Yabita es el nom- 
bre de una de las principeles poblaciones del Territorio Amazonas, 
en Venezuela : fue fundada por el jefe indio del mismo nombre, ha- 
cia mediados del siglo XVIII. Este leguaje se llamó también Pa- 
ráene. 



(10 ) Nombrado también Uarequena, se habla en los pueblos de 
Tomo y de Guzmán Blanco, en el Uainía, y en Baltazar y Corona, 
en el Atabapo. Es un derivado del Baniba y, como éste, su pro- 
nunciación es suave. TJareca quiere decir en Yabitero muchos, 
aplicados á gentes ó personas. --A^t?/^^ del Autof* 



64 



TIAVERA-ACOSTA 





Mandauaca 


Yabitero 


Uareca 


algodón 


cá-uarli 


tomasi 


cá-uarli 


alumbrar 


jicana 






altanero 


jana-canaja 






alentado 




iontja nogetza 




amarillo 


uisope 


téuami 


uisurli 


amistad 


nodtari-uaca 


nujate jaje 




amor 


nocod-taniji 


nuja-tejaiú 


nocubacape 


anzuelo 


táuari 


juttezi 


jarábasi 


ano 


iuéjishi 


sauitoletzi 


nuiyapo 


afío 




camusi 




animal 


mauári-geri 






aquí 


á-auí 


quiá 


ádidi 


arroz 


arotza 






araña 


enni 






araguato 


iishi 


moroili 


mororli 


arco 


bahuishijoto 


izijasi 


dáitoli 


arriba 


denunda 


ani-ié 


nibica 


arena 


juari 


cajátzina 


quepe 


arco-iris 


caji-docco 






árbol 


innana 






alma 


irico 






amo 




minare 




aurora 


quirashe 


caubiá-jarli 


quirerli 


aquél 




iutá 


nijiate 


autoridad 


iuaqueri 


jeja najasi 




asado 


que 






asesino 


iuara-nini 






asqueroso 


conichiaro 


quejete-nointaje 


auyama 


ui-iama 


oyama 


uua-yama 


ayer 


déquida 


ojizi 


péquida 


avispa 


cajitacarero 


ani 


ani 


azul 


bureshio 


zijutemi 


epurer-li 


Baba 


ishirore 






bachaco 


co-oué 


joque 


puje 


bajo 


acuiiija 






baile 


rajacashi 


uatamaja 




baño 


iajitaqui 


tiacáita 




barba 


schinonmashi 






barro 


cadjé 




nomupe 


bava 


cadiri 


cadzójite 


caduili 


báquiro 


apija 


apiya 


apida 


barriga 


ejajishi 


jitónoreje 


no-zica 


bastante 


jauadda 


bánirai 


cáua-uaqutqueu 


baúl 


patea 




patoa 


brazo 


nana 


nu-cano 


nana 


blanco 


raalripi 


cajarini 


aril-li 


beber 


jirani 







I 


CN EL SUR — DIAI 


.ECTOS INDÍGENAS 65 




Mandauaca 


Yabitero 


Utiareca 


bejuco 


t ahaje 


simase 




borracho 


yaraquise 


camandaromi 




bostezar 


naiáui-norico 


- 




bonita 


ueuaca-naja 


auétalitale 


iale lili 


l>oca 


no-noma 


iiu-numa 


im-numa 


buque 


piráua 


piráua 


piráua 


blusa 




camjtzani 




budare 


jáarli 


izítari 


puarli 


bueno 


ueuaca-naja 


yóniji 


yareliqun 


brujo 


teja cashiueri 


sel-h pinatzi 


sucaquel-li 


buen día 




cajare niáui 




buena noche 




yasi raáui 




Cabeza 


iuashi 


zijo 


ijnoiba 


cabello 


ualiquishi 


jimau 


ijnoiyue 


cabeceras 


iuadda 






cachete 


no-caco 


cacosi 


caco 


cabezón 


eba 


séjorí 




cahicamo 


daríua 


tzeh 


daríua 


cacao 


cacáua 






caimán 


amana 


caimana 


cajuíl-lí 


caldero 




sírliji 


no-zijuani 


calor 


jalamidire 


ázaua 


amuaqueca 


calambre 


cada daquéua 






calentura 


manaco 


józiiuí 


manaco 


camino 


eno-jo 




anipo 


cangrejo 


toraaro 


cuei-io 


tojo 


candela 


ishide 


cajzi 


izide 


casa 


janishi 


jana, janitzi 


pana 


caña 


shidoa 


míndere 


canna 


caño 


oóní, cáua (ci) 


uajusi 


cáua-puni 


canalete 


dena 


najo 


bena 


cambur 


metchero 






canas 


cari-shoui 






canto 


incantaque 


cainta 




carne 


ijeshi 






carroza 


para a cari 






catarro 


coro-coro 


matotzi 


tocomali 


carbón 


ishide 






cariño 


ua-ie-ie 


cazótona 


iarel-li uápida ^ 



(11) Eq nombres propios del Japón seencuentra este vocablo Kawd 
y también en formación con otros, v. gf : Ishi-kawa, Kawa-mura, 
Kuvo-kawa, etc. — Véase el mapa de la guerfa ruso-japonesa pu. 
blicado en 1904 por la casa editorial de Maucci, Barcelona, Es- 
paña. — Nota del Autor. 

En el SuT-^JHaUctOi Jndlgenai. 5. 



66 



TAVERA-ACOSTA 



Mandauaca 


Yabitero 


Uareca 


casado 


i jacha jacade 






casabe 


jushi, chachi 


ajossi 


zija 


cansado 


cuimi iana 






cara 


ñeco 






castaña 


catana 


catana 


catana 


carta 




pajaruta 




cerro 


idaja 


yapa 


dapa 


cerdo 


cotchi 


cochi 


cotchi 


cerca 






mabe-uarli 


cejas 


dáui-iaje 






cena 


uana-uama-a- 
care 






ceniza 


jari 


jaritzi 


)ari 


cerbatana 


uirijone 


uataja 


uili-puni 


cerrado 


biraraji 




tuaque 


ciego 
cielo 


mad-di-io 
daroca 


membó 
énojh 


raapuimapi 
énno 


cobija 






cobijieni 


cobre 


cúperi 




cóperi 


comida 


uana-acare 


uauinaja 


jia-ie 


colorado 


quirasche 


zitami 


quirerli 


cobarde 


mazeni-queri 


caionátzimi 




comején 




camata 


cámara 


ciempiés 


icoje 






corteza 


i-iabaro 






conuco 


irauiquia 


miyurli 


capineni 


conmigo 


no rima 






contigo 


ji-rima 






compañero 


no-dari 






collar 


maioro 




maioro 


corriente ( la ) 


caro 






cómo te llamas? 


caniji-jitaneri ? 






corrompido 


conichi-míia 






cortar 


quiricaque ji 






corozo 




yauárli 


quilipa 


costillas 


injiaraji 


no-jataraja 


no-pareba 
jazé 


corazón 




najute tona 


clavo 


tapoa 


tájua 


tápua 


cruz 


corotza 


corotza 


corotza 


criminal 




simiese camena 


L 


claridad 


ara -are 




cum-ari 


curiara 


itta 


cuatza 


ita 


cuñado 


uashari 






curare 


urari 


máua-aurli 


máua-curi 


culebra 


acoji 


umeni 


osi 


cuándo ? 


canje ? 




caimapi ? 


crimen 


cadacareuareri 






crudo 


inna-ire 







/ 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



67 



Mandaziaca Yabitero Uuareca 



cuerpo 


minare 






cuándo vienes? 


canje uadaj ? 


jacuteji-ioa 




cucaracha 


ca á ia 






Chácharo 


chíguire 




oiyara 


chivacoa 


quirero 


rehero 


jiljero 


chispita 


amai 


amatzi 


amé 


chipiro 


chipiro 


coliró 


colilo 


chinchorro 


am acacha 


araaija 


noigietá 


chiquichique 


marama 


cunetzi 


marama 


chato 


macapo 






chisme 


imateshi 






chorro 


cárari 


jajeé sinare 


caraqueri 


chubasco 


cá-uarli 




cáharí 


Dame 


juanoroni 




poni 


danta 


ema 


quema 


emma 


daño 


lamai 






dedo 


caji 


jicájaje 


nocape 


despacio 


amajáua 


oiojana 


jánime piacait 


dedo del pies 


coroja-ianani 






defecar 


shoque 






de do vienes ? 






dauisipe ? 


debajo 


cajajire 






desnudo 


etinaja 


uarara-jimajá 




después 


injeni 






delgado 


achidije 






día 


are, ari 


eñajizi 


are, calibi 


diablo 


ináui-náui 


amezami 




diente 


ieshi 


jéhesi 


no-iá 


Dios 


Diotzo 


Diotzo 


Diojuanza 


dolor 


cáuiri 


cáuiji 


ueuiqueui 


difícil 


miricoque 






diferente 


jáua-ionaca 






dónde ? 


caranac a ? 


quitzá? 




detonación 


uaraco 




uaraque 


dnlce 






posidari 


El 




aziziana 




embustero 


yahuasha-neri 


jijomani 


piatambena 


estrella 


i uídoro 


uinne 


ibil-li 


enfermo 


uremi 


jata iomijina 


cub bajaui 


enfermedad 


urémicashi 


masicare 


cateinupe 


encima 


iuare 






escopeta 


mucáua 


mucáua 


mucauáni 


espina 


dóuiri 


yuitzo 


buirli 


escardilla 


záaronáh 






extra ngero 




yaránabe 




escándalo 


uaraca quéua 






esquina 


itauana 






encorbado 


iboioca-quéua 







68 



TAVERA-ACOSTA 



Mandauaca 



empalizada 

espejo 

escritura 

esposa 

espíritu 

escuchando 

Fácil 

fatiga 

familia 

feo 

fea 

fétido 

fin 

frío 

flecha 

frente 

frijol 

fogón 

frito 

flaco 

fruta 

fumar 

fuerza 

fulminantes 

Gallo 

gallina 

gancho 

garganta 

garrapata 

gato 

garza 

gavilán 

grande 

guerra 

grillo 

grito 

gordo 

goma elástica 

gota 

Gobierno 

golpe 

guama 

guacamaya 

grueso 

^uaral 

Hacha 

hambre 

hediondo 



curara 
da ajo 

lico-toraque 
ñoño 
irico 

mamirico-queri 

jatamide norico 

nochene náui 

jáua-canaja 

ija-uacaui 

conichiaro 

japami-ía 

geri 

báuisi 

neceo 

cumana 

ishidedi 

pirito 

mejequena 

idashi 

poiócaque 

nostáraca 

caraca 

i narocha caraca 

maueshi 

noc-rajitarocaro 

shiriba 

mitchi 

nácara 

cocouí 

átori 

úhuí 

bitzi 

zada-cacashi 

machi pi 

shiringa 

itoja 

iuaqueri 

uracasi 

curabari 

coroné 

átdori 

táuarine 

yahueshi 

náiauí 

conichiaro 



Yabitero 



japo 



noqueje-taná 



curosí-taté 



cáuininima 
santo 

cumana 

uama-julitzi 

pirito 

casinaja 



cuamare 
cuame 



tojari 
mitsi 
máari 



óhouí 

jitzi 

quemaja 

siringa 
jatzá 



curaba 
caja 



Uareca 
dapo 



zúa 

má-uál-H 

amuji 



temaca 
cadene-fal-li 



cáuinil-li 
docoru 

cumana 
izide 

uauqueni 
gecoiba 



poleta 
caraca 

caraca-innaba 
majo 

cuparli 
mihchi 
mari 



pitsíi 

gemiel-lí 

baquequeni 

shiringa 

idachi zidicapo 

iuáquili 

anata 
camacho 



duca 

teorme picarli 

áhamucáui 





EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 6g 




Mandauaca 


Yabitero 


Uuareca 


herida 


quirica-queje 






hermano 


dari-coro 


tzinaji 




hermoso 


tauinoque-neri 






hilo 


cauarli 






hierro 


tzipara 


tzipara 


chipara 


hijo 


no-marica 


taint-anit 




hipócrita 


iáua-shaneri 






hojas 


arape 


jaziata 


apanape 


hondo 


cajajidda 






hombre 


ashinári 


énnami 


azineri 


honrado 


ueua-caneja 






hormiga 


cajita-carero 


cauíjitzo 


mane 


hoyo 


bariquiá 






hueso 


iájisi 


jijizi 


niiape 


huellas 


iájummishi 






humo 


siálili 


sial-liri 


arizaoi 


huevo 


domalirlsbi 


inesinaja 




Isla 


cadonori 


catonori 


catonuri 


invierno 


úuniui 


taje ari 


úunni-uini 


incendio 


icajua-quéua 
jimmate 


caja-uajaná 


uapana-menicá 


idioma 






igual 


jarojá 






Jefe 


luaqueri 


jejánazi 


iuáquerli 


jején 


cáuija 


cauio 


cahuio 


joven 


táuinoque-neri 


iáuetuate 


iasme 


jugando 




uaueji-ietá 




Labios 




toleje 
cajujane 


nosinuma 


ladrón 


cannachero 


caneterli 


laguna 


caraquira 


cabiya 


cauiya 


lagartija- 


doojo 






laja 


ihjá 


si ja 


ippapa 


lapa 




iáia 


bapa 


largo 


amej i-cari 






leal 


ueua-canajá 






leche, savia 


iáani-aicai 


cajzi 




leche 


iáami 






lengua 




jitate 


nonene 


lejos 






tecurgé 


león 




éuanere 




leña 


ishide 


uama 


uasina 


leer 


ileque 




arel-li 


limpio 


rairichio 






libre 


iuasa-caraeía 






ligero 


betcje 


quejerina 


quedadi 


loco 


darami 


jícanie 




loro 


uaro 


curículi 




lo mataron 


nauara-miía 


nizinoje 




luna 


quéeri 


queri 


querli 



70 



TAVERA-ACOSTA 





Mandauaca 


Yabitevo 


Uareca 


luz 


ibuca-quéua 


camuná-jazi 


cumariz 


Llamas 


ibuca-quéua 






llano 


maparari 






llanto 


jiti-iame 


yaya 


idaca 


llorando 




jajaia 


idacame 


llévalo 


joni 






lloviendo 


iuuaque 




idáua-carli 


Madre 


meme 


iná 


no-coami 


maíz 


maccanashi 


cabana 


mayi 


madrugada 


are-quejore 


cajárinaje 




machete 


matzeta 


mazete 




mariposa 


cuaddaraje 


cajurli 


capurli 


mano 


caji 






mapire 


sommocota 






mañoco 


matchoca 


matzoca 


machuca 


macanilla 




cuja 


cappa 


malo 


jáua-canaji 




cadenare 


marido 


jiséeri 






mañana 


dajé . 






matar 


jiuarane 






más tarde 


dainaja 






mapuey 


nacoui 


atziío 


nújeba 


mes 


quéeri 


queri 


querli 


médico 


teja-cashineri 


sel-li pinatzi 


sucaquel-Ii 


medicina 


jejeshi 


epinatzi 




medio día 


meroria 






merey 


caiochabá 






me voy 


no-miía 


notzaja 


no-mapoda 


mentira 


jiiáua 






mírame 


jicajana 
quéua 






miedo 


caiónana 




mí, mío 


no, noiájh 


no, nucca 


no, noiájh 


miseria 


quina-uacari 






mosquito 


majiri 


majiti 


mapirli 


monte 


' auacaji 


auabo 


auacape 
puhue 


mono 


ácori 


juatzi 


moriche 




téhui 


istéui 


morrocoy 


corimáro 


cúr-ía 




muchacho 


ianáui 


mazieni 


iajné 


muchos vecinos 


uareque siuare 




murciélago 


, ishiri 


uayo 


pichiMi 


mucho 


' áuaddá 


uareca 




mujei 


nnarocha 


zarínneni 


uoina 


murió 




uíyua 




Nación 




yujéuina 


iapuita 


nalga 


iábaui 


jinarta 




nariz 


jischaco 


izíui 




nada 


japadame 







EN EL SUR-^UIALECTOS INDÍGENAS 



71 





Mandauaca 


Yabitero 


Uuareca 


nadie 


japadame 






nadar 


coonta quéua 






naranja 


naraja 


naraja 




negro 


daicho 


momomi 


caballi 


nervio viril 


adaqueshi 


jitzi 




nuestro 






ua, uadeca 


nigua 


shitó 


quétzosi 




ninguno 


japadame 






niño 


ianáui 






nos vamos 






ua-iodea 


no 


jáapa 


uamá 




noche 


daia jinama 


iaj azi 


bemicabi 


no sé nada 


japanoquenteta 






no vino 




jata jeitaji 




no quiero 




jata nujale 




nubes 


docamari 


ziárlili 


ennopizá 


nunca 


japada cáje 






Obscuro 


daichari 


mazet^e 


cabacabi 


ojos 


dishi 


jórlizi 




orejas 


ouishi 


jitásene 


nóili 


orilla 


inuramaje 


torejeisíua 


yarape 


orinar 


nadacacque 


noteja 




otro 


jeja 






oso 


cacasira 


biorli 




óyeme 


jemaji 






oaoto 


i ira 






oso hormiguero sira 


motoizi 




Padre 


baba 


papa 


papa 


plátano 


parana 


jaratan 


paratuna 


pájaro 


sese 






papel 


papera 


j ajera 


papera 


palabras 


imateshi 


nacúrlea 




paloma 


jotocoa 


onoco 




palmera 


ingé 


banimi 




pantalón 


sirora 


cashoná 


cashoneni 


palo 


ahico 






para mi 


no-rojo 






para ti 


ji-rojo 






patio 


janisi-dauída 






parado 


jema-quéua 






parécese 


camedona co- 






- 


jadá 






pedazo 


ijotocque 






peine 


manir i tá 


penná 


penna 


pelea 


iuara-coquéua 






pelón 


jiraqueje 






pescuezo 


no-rishi 


nojino 


no-casne 


peón 


icada-carete 







72 


TAVERA-ACOSTA 






Mandauaca 


Yabitero 


Uareca 


persona 


iaja-dianatire 


iiota 




pescado 


bibi 


zimazi 


copé 


perfume 


isashi 






pestañas 


disiuishi 






perico 


quere-quere 






pereza 




uamo 


, 


perro 


shino 


cuátsic 


chinoni 


perro de agua 


neibi 


neiui 




pequeño 


achidija 


matizi 




pies 




no-zitziche 


no-ipá 


pierna 


tiuishi 


jicotzo 


inotij 


piragua 


piráua 


piráua 


piráua 


picaro 


máuari-jeri 


jícame 




picure 


jishi 




pizi 


piapoco 


dáase 




daza 


pico 


ischa-cocó 


éhezi 


picajne 


piel 


iyabaro 


no-tamaca 


nu-piia 


piedra 


ijja, siba , 


sija 


ippapa 


pijiguao 


jijire 






plato 




jarato 


jiácare 


plata 


jarata 


jarata 


parata 


proa 


ichacoda 


zihui 


jitaco 


popa 


iiábáui 


terf 


nizétel-lí 


pollo 


ianani-caraca 


cuamare sijaoi 


caraca-sijani 


poco a poco 


amajáua 






pólvora 


jan 


jaritzi 


párite 
bauajasi 


pluma 




tanajazi 


ídem de ave 


idoshi 


junetzi 


niddó 


plumero 




tanajari 


bauajasi 


puerto 


iracojoshi 


tanesibi 


noyete 


pueblo 


dacare 


jinarzi 


dacare 


puerta 


anishi-numa 


uaizi 


no-panani 


principio 


jitajáh 






poquito 


achidija 
botojóh 






pronto 






playa 


jouari 






prostituta 


ueshadó 






pies de gente 


tihuishi 






id. de animal 


coro-jashi 






punta 


nomocoro 






para do vas ? 


araja-cáua ? 






pelota 




noi?ájane 




podrido 




meteziami 


áhamu-cáui 


Qué 


canica 






quién 


caniátiie ? 


aritajaripeiaje" 


> campipilá ? 


quejas 


dojo-caque 






quiero 




nu-jateia 




Rabia 


uideshi 


üena 


caróhuerli 



EN EL SUR — DIALECTOS IflÜlüENAS 



73. 





Mandauacor . 


Yabitero 


Uuareca 


rabo 


shijishi 


jijizi 




rabo pelado 




uaramo 




rama 


iuaco 






rana 


J3ShÍ 


tocotoa 


tocoroa 


raya (pez) 


inatori 


yajiue 


inaturli 


rayo 


daroca 




enno-nerlica 


rallo 


docoja 


taya 




rayas 


ibana 






raudal 


cóua 






recuerda 


quenanique 






remanso 


maddocari 






relámpaj^o 


daroca 




enno-nerlica 


riendo 




jitateja 


geintacame 


risa 


uaiquishi 






río 


uabo, iuapo 


ueni, iuajo 


úunni 


rodilla 


noro 






ropa 


iumaca 


itólezi 


no-deca 


regañar 




jija-cáuá 




Sal 


yuquirá 


yuquira 


yuquira 


sapo 


tora 


tororo 


tororo 


salcocho 


dannocque 






sangre 


irai 






sarcillos 


ouisashi 






sepultura 


catommarí 






serio 


camirarique 






se fue 




saji 




S2 murió 




jujatá 




sed 






maracanupe 


SÍ 


eje 


eje 




si sé 


noquente tajada 






sitio 


uinacaroshi 






sinvergüenza 


mariari-geri 






silbido 


uimatacque 






sol 


camoi 


camuzi 


camói 


soltero 


majori 




menopi 


sombrero 


shajéua 


sajéua 


sapéua 


soldado 


shodoráua 






sobrino 


macáua 


no-itzi 




sucio 


cateniu uacare 






suelo 


cajajire 




capizel-li 


sueño 


táiosbi 
débena 






Tabaco 


shema 


dena 


talón 


zoposhi 


jicoruase 


no-tepae 


tábano 


jomaqui 




éeri 


tapa 


iecojare 






también 


jaroca 






tarde 


dainaja 






terecay 


uaranaco 


uaranaco 


uaranaco 



74 



TAVERA-ACOSTA 





Mandauaca 


Yabitero 


Uareca 


te doy 


noua-jirojo 






techo 


uareta-queje 






tengo 


norojo 




quepe 


tierra 


caje 


jajatzi 




tiene alma 


a-moo 






tigre 


dáui 


cuaitzic 


dsáhui 


t(o 


caca 


nocco 


nucco , 


tinaja 


seuajo 






tizón 


ishidedi 






tortuga 


cadduráua 




cadduráua 


totuma 


majate 


mati 


mato 


tobillo 


moronishi 






toma tú 


enijiropo 






trabajo 


uanamje 




noquetetanipa 


trampa 


cacquire 






tranquilo 


miyape 
cobadda 






troje 




coadezi 


tristeza 


cuidorique 






triste 


cuidori 


amáribi 


cuídole-cane 


tuerto 


maddüo 






trueno 


daroca 


énno 


dilili-pari 


tu, tuyo 
Un día 


ji. jideca 


ji, ji-iajh 


pi, pi-ia 


gedija-are 


efiajizi-jaziana 


calibi-niunáuali 


un día 






naliunauali are 


un mes 


gedija-quéerí 


jaziana-queri 


niunáuali-querlí 


un año 


gedija-ooniui 


jaziana camu- 
siarli 




uñas 


yujashi 


otzorabi 


no-yústat 


Vagina 


iejida 






valiente 




soópami 




valor 


tara-coroli 






ven acá 


uáddi 




uadd 


verano 


beroro 


camusiarli 


camuicabi 


verde 


boreshó 


zijótemi 


epurel-li 


venado 


erishi 


majaio 




veneno 


camai 


camajai 




vecinos 


chenenáui 


sihuare 




viejo 


mirari-coro 


catene-jumi 


penil-li 


viento 


cari 


uizi 


cáari 


viudo 


mañoc}ueua 
riquejishi 






vulva 


zimauzi 


ricose 


Ya 


iamiyaja 






ya voy 


iame-socáui 






yerba 


inana 


jajuá 


apa-anape 


yo 


no-iajah 


uoiah 


Mo-ía 


yuca 


cajinaji 
anuido 


cáfesi 


casne 


Zancudo 


ani-ío 


anidó 


zorro 


yuá-yuá 


zizi 





EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



75 






Tomados del mapa de la ya referida casa editorial 
de Maucci, involucramos aquí por mera curiosidad, los* 
siguientes nombres propios de ciudades, islas, cabos, 
pueblos, ríos, etc., del Imperio japonés : 



Sikan 


Tdira 


Tokatsi 


Abashi 


Siari , 


Arita 


Tanabe 


Urasa 


Soya 


Mayi 


Kosima 


Toisoki 


Saru 


Odate 


Tomori 


Kushiro 


Satsu 


Seyo 


Minato 


Siokosi 


Takae 


Kugi 


Maebasi 


Sibetbu- 


Ezau 


Mito 


Masike 


Sarabutsu 


Ola 


Irono 


Irosaqui 


Shakebetsu 


Yerino 


Sakai 


Inaba 


Tukuyama 


Orna 


Chasi 


Sunoda 


Nósima 


Nob^gi 


Nosiro 


Sibata 


Tósima 


Noda 


Tottoi 


Suiuga 


Nísima 


Otaru 


Mayoro 


Nuraasu 


Morioka 


Atanii 


Porona 


Sionomi 


Kamatsa 


Iro 


A sai ka 


Yasiro 


Koruvari 


Irago 


Ovasi 


Susiki 


Hayasini 


Kire 


Siriyá 


Katsiki . 


Murakami 


Kure 


Sapporo 


Hivara 


Shamani 


Aki 


Yutari 


Suiki 


Siretako 


Obi 


Hidaka 


Takata 


Abasiri 


Kotsi 


Tomari 


Iwaki 


Okusiri 


Kawa 


Toraku 


Sabara 


On iwaki 


Kuva 


Nemuro 


Kurume 


Urakava 


Nara 


Isla ka 


Sakura 


Kunasiri 


Esasi 


Miyako 


Teudo 


Motoyosi 


Yubari 


Odaka 


Urauli 


Isikari 


Tana 


Oiuoto 


Asama 


Barauta 


Sirakami 


Yosinuro 


Gotosinia 


Hurupirayama 


Ominato 


Simavara 


Gammori 


Makarínupari 


Koiiyama 


Araakusa 


Inabasima 


Chicaptomiuri 


Tobisima 


Nagoya 


Makauosima 


Kadsenuma 


Okisiiua 


Toshigi 


Hachimauo 


Abucamayaba 


Ivauasiri 


Kumata 


Repunsiri 


Teradomari 


Oiiaama 


KamaisI 


Noschiapo 


Mikurasima 


Atosauobori 


Kurasiki 


Nisiuoinuro 


Guayasima 


Sirakawa 


Kuvokawa 


Kuromepoe 


Peruhiine 


Muralosaki 


Teuresiri 


Takarasima 


Okinasíina 



76 



TAVERA-ACOSTA 





Carúzana (^12) 


Baria (/j) Niangatú {jt^ 


Abajo 


jipai-recurre 


idocabi 


ibira quite 


abierto 




ca tácate 


opinare 


abrazo 




idúcurlucani 


oyumana 


agua 


ooni 


úunni 


ii 


aguacero 


iza 


ji-fa 


amana 


agua fría 




úuni-tiuegeni 


iirosangáua 


agua caliente 


úuni-tácani 


iizacoa 


acá 




dáua janico 


shocoi 


arco 


zóitiapute 


sehuepi 


uirapara 


agachado 




apamudami 


uapica 


ahogado 




jabinane 


óhoii 


algodóa 


jaríderli 


cáuarlí 


zamuraa 


alacrán 




macarena 


yabayco 


allá 




asaste 


mishocai 


amarillo 


irreiderli 


uítorle 


pirangáua 


aguja 




ahui 


áhui 


alentado 




idouarlina ju- 
leina 




almuerzo 




anica-ía 


chimbió 


alegre 




uaieeni 


zóhori 


amistad 




itoto-nájh 




amor 




igizame cojóo 


puecató 


alambre 




tzipara-uacarli 




anzuelo 


ítza 


jáuarli 


pindáj 


año 


quéeri 


auno 


yepe 


ano 


pehericó 


bicunáuaca 


cuari 


araguato 


itsi 


aráuata 


uaríba 


arriba 


denóniche 


uenunde 


iuatequiti 


araña 


orrocai 







(li5) Se habla en algunas poblaciones del alto Uainía, como 
Puicano, Loro, Tigre, etc. Es un derivado del Baniba y se le 
llama generalmente Carro. Tiene gran parecido con el dialecto 
Izaneni, de las riberas del Izana, Cuyare, etc. La R tiene soni- 
do fuerte. 



(13) Denominado comúnmente Baré, es propio del río Baria, 
afluente del Pasimoni, el que á su vez lo es del Casiquiare, Hoy 
se habla en este último río y en algunas poblaciones del Ríonegro, 
como Tiriquín, Sanearlos, Amanadona. Parece provenir del Ba- 
niba aunque tiene gran analogía con el Niangatú ó Tupí. 

(14) Llamado generalmente Geral en el Rionegro. Es el len- 
guaje predominante en ese gran río en la parte correspondiente al. 
Brasil La Sh suena como en inglés y la Res suave. El vocablo 
portugués íígeral" significa geners^l—Aroías de/ Ati/ot, 



EN 


EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 77 




Caríízana 


Baria 


Niaiígaíú 


afligido 




amai yecadán 




arena 




cáhadi 


ibicoi 


asqueroso 




cacuno uiauárl 


i 


asado 




cheje macábuli 


mishiri 


aquéllos 




anza aiájh 




auyama 




uiiama 


yarumó 


avispa 




janni 


cáua 


ayer 


uécoza 


iáuaqueje 


cuezé 


azúcar 




puieni 


asucra 


autoridad 


taricanali 


siburene 




azul 


ipure derli 


mujúrlini 


ziquiríua 


Bava 




jádorli 


yacaré 


bachaco 


caibirri 


cutte 


ozaíba 


baile 




uaaiacarlijh 


morazí 


barba 


zilzínoma 






barriga 


no auaua 


bidorla 


marica 


bastante 


manúpedé 


ibabúconi 


zet-tá 


báquiro 


zamuritó 


jabía 


táyaso 


baño 




acauanni 


oyazoca 


baúl 




patoa 


patoa 


barro 






tayucá 


bejuco 




jadajati 


chipó 


beber 




adían i 


jooicó 


bigote 


iapipen 


bizinoraa 


zerini uáua 


blanco 


araderli 


bárlini 


morochinga 


bonito 


motzédarli 


doarli 


ipuranga 


boca 


arinamá 


biduma 


éyoro 


borracho 


debanacaita 


dulrajaitei 


ocaó 


buque 


pirana 


piráua 


garabazó 


bueno 


matzédena 


odoarli 


puranga 


brujo 


iputzoacaita 


capuyo carlene 


payé 


brazo 


no-napa 


danna 


uiuá 


budare 




budari 


yapunna 


blusa 




camishá 


camishá 


buen día 




iajaneina 




buena noche 




gebinániana 




Cabello 


rritzicore 


bihita 


áua 


cabeza 


gibidá 


bidosia 




cabezón 




tíbuli 


cabézodo 


casado 


cainihuite 






carbón 


tizeenni 






casa 


pianti 


pañi 


oca 


cas-ibe 


petté 


cus se 


meyó 


camino 


inipo 


di nabo 


yepepe 


canalete 


pihue 




apoco-itaba 


caña 




can na 


canua 


caño 


ñauapo 




garapé 


calor 


jamori 


tacauinico 


zacoá 



78 


TAVERA-ACOSTA 






Cartízana 


Baria 


Niangatíi 


cachete 




bicacutá 


caco 


caimán 




tzámana 


yacare-uazó 


caldero 




iúrloti 




candela 




cámeui 


táhata 


cantando 






oyingare 


cachicamo 




iarigué 


tato 


cariño 




uaiu uicarli 


puecató 


calentura 


sauncaté 


U'sepéh 


tacoa 


catarro 




curu-curu 




cargrejo 




dojo 




cerdo 


cotzi 


cochi 


porco 


cerro 


itziapa 


ziiaba 


ibiié 


cejas 


patibezó 






ceniza 


páhali 


baritzi 




cerbatana 


mahuipi 


uitdaba 


carabatana 


cerca 




macoti 


iquenento 


ciego. 




mauit-tíoo 


chianari-coceza 


cielo 


eno 


enno-docco 




cobarde 


carró-carré 


maiecá uacárli 


ziquiemaña 


cobre 




cópere 


cóhobri 


conuco 


quiniqui 


miyurli 


capisáua 


corriente 


carro 






castillas 


ro?ájh 


bi-bahada 


arocanga 


corteza 




bácco 


pirera 


comején 






copíi 


cojo 




aculrunani 


chianari-cozí- 
tima 


colorado 




quíyaui 


pirangáua 


comida 




nicalrije 


chimpió 


corozo 




uibbó 


tocoma 


clavo 




itapua 


prego 


cuándo ? 




icaburli ? 


acuerana ? 


corazón 




binácani 




collar 




maiorlo 




cocina 




pani-jani 




cruz 


curuza 


curutza 


curuza 


curiara 


ita 


istzá 


igara 


cuchillo 


marlié 


titege 


quise 


culebra 


api 


máuaya 


buhía 


cúrate 


máuacurlia 


máuacurli 


uirari 


cuándo vienes 




icaburli siacaac 


criminal 




iiege 
asiana-camojo 




crepúsculo v. 






Chiquichiqui 


marama 


titi-iájh 


píasáua 


chipiro 


curilo 




uirapiqué 


chivacoa 


paarro 


casiuayú 


micoí 


chispita 


amé 


máhadi 


tasíua-piranga 


chinchorro 


pit-tá 


mihi 


maquira 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



79 





Cartízana 


Baria 


Niangatú 


chorro 




patini 


pirantáua 


chiquito 


zúdarli 






chigüire 


queeto 






chubasco 


cáaarleli 


jáhuisi 


tríboAda 


Danta 


gehma 


déhema 


tapara 


dame 






demeshe 


dedo 


rricaptda 


bicabijan 




defecar 


nétoca 






delgado 


mandódarli 






desnudo 




macanú-zaniu 


chiorica-ropá 


despacio 




iabisaque 


meropiara 


día 


jécobi 


iajanei 


are, ara 


diablo 




iyege 




diente 


no-etza 


bejei 


raña 


Dios 




Diotsu 


Topana 


dime si vienes 






marameta uri 


dolor 


caica jidarica 


cajahuini 


zazi 


dónde? 




ahuétate 


mameta ? 


dormir 




dumacani 




dulce 




puyene 




Embustero 


pibatza 


cáiauájari 


degánani 


enfermo 


saum-queitá 


cubbajani 


chicató 


enfermedad 




cubbájan 


masiuere 


él 






i ara 


escopeta 


mucáua 


mucáua 


mocáua 


espina 


daurri 


úhuí 


ió 


estrella 


jipiche 


uinadé 


si 


espejo 


canari 


guiapo 




estera 




iudíraada 


tapecoa 


excremento 


iziate 






estriba 




cubada 


iorá 


empalizada 




curara 




está dormido 




dumacani 


uquire oicó 


está oyendo 




atemudani 




Familia 




familiani 


chimirico 


feo 


matizidarli 


mapau 


ipusíua 


flecha 


capdi 


dabidag 


ofua 


frente 


rriecoa 






flaco 




cunabba 


yangaibara 


franela 






camishadeiueya 


frío 


japerri 


jamenauico 


irosanga 


frijol 


cumána 


cumana 


peisao 


fogón 




cameni nihuite 




fruta 




adaboco 


saiia 


fuego 


tizhe 


cámeui 




fuerza 


quítzaco 






fulminantes 


puleta 


puletá 




fumando 




apu-iucani 





8o 



TAVERA-ACOSTA 





Carúzana 


Baria 


Niangatú 


flor 






potera 


Gallo 


caraca 


caraca 


gaMo 


gallina 


siálide 


caraca-ginata 


zapugal-la 


gancho 


itzi 


mauajai 


tiaña 


gato 


mitzi 


mitchi 


pichana 


garza 


mari 


uacara 


uacara 


garabato 


itzi 


mauajai 


tiaña 


garganta 


uacuchi 






garrapata 
gavilán 


pe-elri 


ziriba 




grande 


macádarli 




uazó 


goma 




siringa 


siringa 


gota 




atopinani 


táua 


gordo 




uft-tilen 


uazó 


Gobierno 


Taricanati 


Siburene 


Siburene 


guama 


jauatzá 


curabal-li 


inga 


guacamaya 


adoro 


uacca 


uacca 


grueso 


magádarli 


uít-tilen 




grillo 




cumajan 




grito 




bitumámac 




guerra 




juhf 




guayuco 


cei-ió 






Hacha 


zoca 


eppi 


yi 


hambre 






yumasi 


hermano 


quetche 


biuaja 


zemó 


hediondo 


ecúderli 


pítini 


inema 


hijo 


lilri 


dítzare 


zembira 


hierro 




tzipara 


ferro 


hormiga 


jutzidá 


cázisi 


tasfua 


hoy 


opica 






hojas 




dábana 


cáha 


hombre 


nauiqui 


geina-are 


apigáua 


hutso 




jadbibí 


icamuere 


huevo 


rriejué 


caráctenico 


zopí-ia 


Is!a 


cadenuri 


cadúnorli 




invierno 


uní-ia 


uuna jarocco 


ceta amana 


incendio 




ácani 


ocaucai 


idioma 




bejeroco . 




,efe 


timaitanda 


Siburene 


Siburene 


jején 


toto 


cáhuibi 


máribí 


joven 




antítzare 


coromia-uazó 


jugando 




meje-cudani 


muzar^i 


Latios 




piduma norebi 


rembé 


ladrón 


matzi-zidáriu 


camarleri 


munda-uazó 


laguna 


cáritáj 


cariya-jabucco 




lapa 




iaba 




Ifija 


jfppada 




itta 


lengua 


rrienené 


binene 


apecó 



EN El, SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



8l 





Carúzana 


Baria 


Niangatú 


lejos 




cóodigé 


apecató 


ligero 


gueetza 


cattei 


coróte 


limpio 




júrini 




leña 


tizheque 






loro 


uarrro 


cayabo 


paráua 


loco 


matzi deónaca 


máraite 




lo mató 




gimo dócana 


oiocá 


luna 


queri 


qui 


yoarsi 


luz 


camarrai 


lo 


candeia 


Llorando 




bigi-iani 


uiashio 


llu\na 




acuiani 


amana 


Mamá 


nana 


biyacao 


mamai 


madrugada 


dépitoa 


gebinamgei 


gal-lo ingare 


maíz 


canac 


mayi 




malo 


matzi-dáribo 


iáhuini 


ipushi 


mañoco 


matzoca 


machuca 


oí 


mañana 


tébena 






macanilla 




cuba, cáua 




machete 




matchetá 


matzeta 


mapuei 




gidi-io 


cáhará 


mariposa 




cat-tó 




raes 




queri 


yarsi 


me voy 




niji-uaná 


chazúana 


mono 


poe 


auami 


macama 


moriche 




izehui 


mirichi 


monte 


auácada 


cárloco 


cáha 


mosquito 


mapiri 


macarebbo 


pí-o 


mí, mío 


no, nodeca 


no, niji 




muchacha ^^ 


inibeti 


jantítzare 


coromía 


mírame __* 


pi-capa 
rritzá 






muelas 






mujer 


ínnaro 


ginnátati 


cuña 


munición 


mucagé 


munisaua 


siombo 


músioa 






aintamapira 


mujer negra 






cuña-pishunáua 


mujer blanca 






cuña-moro- 
chinga 


murciélago 




biyajáu 


anyira 


murió 




adauíquia 




muchos 




iba-búconi 




Nació 




quiebete 




nariz 


tí taro 


batti 


echí 


naranj a 


naraja 


naraja 


naraja 


nalga 




bibotoi 


rembi 


negro 


itaderli 


táhain 


pishunáua 


nervio viril 


ichiti 


bayara 


tacuñáj 


nigua 


i teto 


mabátini 


tombira 


no 


carro 


genna 


nembá 



En el Sur—Diakctos Indigenat. 



82 


TAVERA-ACOSTA 






Carúsana 


Baria 


Niangatú 


noche 


depi 


egebinama 


pitonana 


no vino 




jaicasauaca 


nembá-uyuire 


no quiero 




genni-nüsáua 




nos vamos 




uajáua 


yazuana 


nubes 


cacáitáua 


serena 


ibitó 


Oscuro 




teizaurli 


pitaña 


ojos 




báhuiti 


cezá 


orejas 


tieni 


bi-datti 


inambi 


orinar 


nondeca 


asiyacani 




orilla 


inumapi 


idarlégit 


sembipe 


oro 




oróho 




Papá 
plátano 


baba 


baba, biyácarli 


papai 


parana 


parana 


pacoa 


paloma 


jurito 


cotócorli 


picazo 


palabra 




bejerucco 




papel 
palmera 




papera 


papera 




parúgibe 




pantalón 




sirora 


sirora 


parientes 




sálimauaca 


anamaitá 


peine 




máhuidá 


quiuáua 


perro 


sino 


sliino 


yauara 


pescado 


cupé 


cubati 


pira 


pestañas 


patipítzi 






peñasco 


ippa 






picure 


pitsi 


uayuro 


acuchi 


piedra 


jíppata 


tippa 


ittá 


piapoco 


zate 


ocuhé 


tucana 


pies 


tipa 
pipirri 


bis 


Pi 


pijiguao 






piemaas 


no-cáua 


bishoue 


retimá 


pina 


mabirro 






plata 




parata 


patata 


plato 




parato 


palato 


playa 




cadti 




pescuezo 




nóho 




persona negra 




tainiui 




persona blanca 




bálini 




pico 




ístij 




piel 


lía 


bid-dá 


pirera 


pfcaro 




camarleri 




piragua 




pirana 


piráua 


pollito 


caraquene 


caraca-jani 


poíto 


pocoá poco 




yabisaqui 




podrido 




apitzinana 


moca uacui 


popa 


rriuapi 


tete 


yacumá 


proa 


ditaco 


istiíj 




pólvora 


páhari 


bariddi 




puerta 




pani-cunama 


oquena 



EN 


EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 83 




Carúzana 


Baria 


Niangatú 


puerto 




dajanucco 


garapáua 


pluma 




peua-nadate 




plumas de ave 




tabat-titá 


uiraráua 


punta 


titaco 






Quien 


cuen meritapi 


nabini 




quijadas 


arinomipo 






quiero 




nisaui 




Rabia 




yáhuini 


ipiayiua 


rabo 




igibi 


soaya 


rana 


paitzi 




youi 


raudal 


tarracapi 






raya ( pez ) 




iuámaro 


yauabira 


rayado, pez 


. 


cabanaei 




rayo 


pirroca 


éheno 


ibizé 


remanso 


rricótzoa 






río 


óoni 


iistarli 


ii-uazo 


risa 




apianana 




riendo 




bi piianani 


opacáua 


ropa 






mahá 


rojo 


irreiderli 






relámpago 


enno-pírroca 


éheno 




retrato 




pitejenaj 




Sabana 




sabanáh 


campiña 


sal 


yuquira 


yuquira 


yuquira 


sangre 


irrai 






salcocho 




juárlicabe 


memui 


sapo 


gíbaro 


tipau 


cororo 


sarcillos 




ditínege-ya- 








rucco 


namblpora 


sefu¿ 




jauana 


zúana 


semana 




shemauá 


mitoho 


sed 






sharicosé 


se huyó 




jabiyadana 


uyauán 


sepultura 




tibuuimini 




SI 


ojo 


ege 


ehe 


sol 


camoi 


camojo 


uorazi 


soltero 


mainandari 


geimai-dauaca 
giníio 


~ 


sombrero 


zápeua 


sapéua 


chapéua 


sucio 




camútoli 


iquiá 


sueño 


dai 


sabónuiti 


ti posé 


sobrino 




pididua 




Tabaco 


zhema 


áharli 


pitima 


tábano 


ainizo 


tehi 


mi toca 


terecai 


icurli 


uaranaco 


taracaiá 


talón 




bi-sidarucco 




tigre 


sahui 


cuát-tic 


yauaraté 


tío 




bi-cote 


chío 



84 



TAVERA-ACOSTA 





Carúzana 


Baria 


NiangaUí 


tizón 


titzhé 


camenihuití 


tatasica 


tierra 


cáhadi 


cáhadi 


ibi 


tiro 




jamuducani 


uyape 


trabajo 




juananige 


nurauaqui 


triste 




cuiyarlini 




troje 




cúbbida 


3'orá 


tortuga 


uaráiíaco 


cád-duráua 


3'orara 


trueno 


eeno 


durúrubei 




trampa 




júbisi 




tu, tuyo 




bi, bini-iaj 


ishé 


tienes hambre 


? 


uamar Hbico? 


chiaricoyaniasi? 


tengo hambre 




uamarlinico 


indi yamasi 


tristeza 




cuíyerli-uacare 




tú 




bini 


ishé 


Un año 




bacunácarli- 
anno 




un día 


gécopi apadatza 


bacunácarli- 








yajanei 


yepeño-are 


un mes 


gécopi-queri 


bacunácarli- 








queri 


yepeño-yarsi 


uñas 


rrízota 


pseba 


cuambé 


Vagina 


ierricoti 


bitinajauti 


icuara 


valiente 


macarronzá 


juálroni 


quirímbáua 


verde 


ipurederli 


mujurlini 


ziquíríua 


verano 


jamori 


camojarocco 


ceta curaziara 


veneno 




camajai 




ven acá 




dáhuati 


dejuire cuaquiíi 


viejo 




miarli 


toj'ué 


viento 


caca ualerli 






vulva 




utinájh 


ta macha 


Ya 




cabuli, bijuacá 




yerba 


matzidari 


giben e 


cáhapi 


yo 




moni 


indi 


yuca 


caini 


canitli 


macashera 


yuca agria 






maníaca 


Zancudo 


ainizo 


jani-io 


cara pana 



-♦-^-l>-^ 





EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 85 




SáUiba {15) 


Piapoco (/6) 


Uajibo (//) 


Abajo 


úbaie 
sájéua 


cariócula 




abierto 


yacuériba 




abrazo 


jauádi 


juana ricoico 




abuelo 


dahdo 




oajuyo 


acá 


pajito 


zaleí 


>erenáh 


acostado 


uet-to 






afligido 


sugindo 


ururí-quinó 




agachado 


págena 


nobiécoa 


eca 


agua 


uniía, cáua 


unni 


mera 


aguacero 


ojóh 




enma 


aguja 


paluda! 


fiduipi 


parútacto 


allá 


indada 


pelégide 


JOtá 


allí 


pena 






alto 


iy un anda 






alegría 


baiadire 


cazi-imairi 




alacrán 


chútshadá 


ehéni 




amarillo 


uátadi 


íderi 


zobi 


amor 


chíttadi 


náua-uaiquico 




amigo 


gédere 


nocóueri 


itzani 


almuerzo 


tícua 


uayecanáj 




animal 


inabodi 






ano 


jujú 


yápusi 


petabo 


año 


uaná 


unniiame 




anzuelo 


úpeje 
rániboa 


puibi 


curpabo 


árbol 


anarime 




arco 


ípabo 


demapo 


bitzabi 



(15) Este dialecto, llamado también Sáliua y Chucuna, es saa- 
v^ como el Baaiba. Abundan en él las palabras esdrújulas y el 
sonido de la R es siempre suave. Se habla en el alto Meta y en 
ol alto Bichada, ó Bichara, como dicen sus ribereños. Este 
vocubulario fue tomado entre indios del caSo Muco. 



(16) Es el mismo Tucano ó Amarúa ó Amanzano de los anti- 
guos Acháuas. Se habla en las regiones del curso superior de los 
ríos Meta, Bichada y Uabiare. Parece un derivado de la lengua 
Baniba. No tiene sonido fuerte de la R y la Sh suena como en 
inglés. 



(17) Se habla en más de sesenta lugares poblados del río Bi- 
chada y sus afluentes. La generalidad lo denomina **goagivo" ó 
*'goahivo" ; no así los indígenas de ese río, entre quienes hemos 
tomado este vocabulario. Su pronunciación es algo gutural y na- 
sal. Aún cuando tiene voces con el sonido fuerte de la R, guarda 
analogías con el Sál-liba y con el Piapoco. — Notas dei Autor. 



86 



TAVERA-ACOSTA 





Sál4iba 


Piapoco 


Uajibo 


arco-iris • 


ipauá . 






íiraguato 


ñompai 


íizzi 


néhejé 


arriba 


étana 


zenú-niré 




araña 


léledi 






arena 


chingeda 


caina 




asado 


elejá 


yema-caresi 




asesino 


da jago 






asqueroso 


sudda oméua 


yahaseri 




aquel 


iojo 


yaide 




aurora 


núhué 


amaraca 




avispa 


aini 


aini 


eneto 


atrevido 


seyobodi 






autoridad 


áijodi 




itorbo 


auyama 




áyí 


ébino 


ahogado 




izicamacoa 


yajopa 


agua iría 




unni-cazarlinir: 


i acquemera 


agua caliente 




un n i -u rere 


mera-piatauraja 


algodón 




záhuarli 


papoe 


aquel amigo 






itza monai 


ayer 


átchi 


táquiche 


calnibi 


azul 


báialo 


capiraleri 


r reúna 


Bava 


cátchui 


cátzuiri 


maquibua 


bachaco 


zuindo 


cahué 


pubui 


baile 


rémpido 


uaue-Iaquena 


naueidaba 


baño 


cuípada 


juapídec 


nauanni 


barro 


seio-bochingé 




atsá 


barriga 


cuibadi 


idé 


pscótoto 


bastante 


cuiiudo jianta 


manuberi 


nanita 


báquiro 


idemo 


apicha 


jabuisa 


barba 


age 






beber 




juainacananj 




bejuco 


úpage 


abeia 


innubó 


bigote 


juua 


izinuma 


piupina 


boca 


ungéc 


numa 


pecuei-bojojoto 


bola 


camadó 


macapo-piuri 




bonita 


báia 


cáiaberi 




blanco 


déio 




niopana 


borracho 


úbudi 


icamánica 


aitaiibi 
janepaná 


bueno 


baiara 




brazo 


chumáua 


iana 




buque 


pirana 


piráua 


géherrá 


brujo 


séyoua 


camali-queri 




budare 


buálibo 


buarli 


irabuirto 


bravo • 






anaipáua 


buen día 




caiabo-cuarli- 
catá 




buena noche 




caiabo-cuarli- 
queri 







EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 87 




Sal' liba 


Piapoco 


Uajibo 


Cabeza 


i-io 


ibita 


pemata-bocoto 


cabezón 






éhera 


cabello 


i-io júa 


ibitá-bainá 


peraátana 


cachete 


paba 


nunani 


pemuju-papo 


cachicamo 


chutcha 


tzée 


lujiibo 


caimán 


dupó 


tzamana 


majénej 


calambre 


tidi 






Calur 


jil-Haja 


ú-urequé 


ataju 


casa 


itto 


cappi 


bóo 


casabe 


pebe 


macado 


peri 


cangrejo 


uaindiná 


mazza 


caruei 


camino 


mana 


ayapo 


uaniuto 


canto 


rendadi 


labaidcíri 


najéanuá 


carne 


debaje 
júuade-iobó 


inazi 


bacabi 


canas 






caña 


álchieta 


besoe 


basué 


candela 


auzá 


quitzei 


izoto 


casado 


yájuanda 


cainuiri 


nacojioba 


cansado 


pajéua 






castaña 


catana 


catan \ 




canalete 


daneida 


dena 


tenapá 


calentura 


cubáua 


mecuiie 


don) ai 


carbón 


tándoa 






castigo 


séio-únjada 






taño 


cáua 


uniiiba 




catarro 




uiyasi 


bjju 


cejas 


pajinlaño 






cerbatana 


zirípiua 


zirípiua 


zirípibo 


cerdo 


puit-ti 


maiano 


coctsi 


cerro 


úcuano 


dúuri 


úunu 


cerrado 


uándido 






ceniza 


súpada 


barli 


ipumana 


cementerio 


táuidure 




mututá 


cienpiés 


sinabodi 






ciego 


sínduqui 


báuacaitúi 


tajutu-reuna 


cielo 


• barama 


éeri'inani 


itábajo 


cobarde 


juadi 


catuiri 


peji junáua 


cojo 


tocco 


daya-dayieri 


jayu-j ayuna 


colorado 


dúa 


quireri 


zobi 


comer 


ticcuadi 






comida 


ticcuá 


yácase 


peja-yéua 


coamigo 


anzema 






contigo 


uncueda 






conuco 


ómejua 


caini 


pabi 


corteza 


ingé 


imami 


bocolo 


cucaracha 


auacuá 




bocobato 


culebra 


yacui 


aapi 


orno 


curiara 


uétchuno 


íida 


géherra 



88 



TAVERA-ACOSTA 





Sál'liba 


Piapoco 


Uajibo 


claridad 


bayada 






cuándo ? 


tajinato ? 


zacariná ? 




cuerda 


ánono 






cristal 


chiñandere 






cariño 




casimairi 


jamatabui-jané- 

paná 
cajéua 


cerca 




máui énita 


comején 




cámara 


opón 


corozo 




matauacurli 


matauacuri 


corazón 




uauazic 




costillas 




ibarai 


peyene 


cuchillo 




uizo-uanazi 


casiupa 


curare 




urare 


uraré 


clavo 




ut-túi 




criminal 




bayama-neri 


jibitonu beya- 
juobo 


cruz 




curutza 


crú 


compañero 






yanata 


cuñado 






piamo 


Chiquito 


izaje 


atshumerina 




chinchorro 


tauza 


amaca 


butu 


chispita 


túngede 


amai 


caibieri 


chigüire 




quíezo 


jamocobi 


chibacoa 


chibáua 


quirabiu 


sujui 


chipiro 


zezé 






chorro 


chúdadi 


yaracá 


nabohota 


chubasco 


chuuaca 


cáurli 


jobibo 


Danta 


rampo 




métzaja 


dame 


íchiji 


éenjima 


nere juré 


dedo 


chummó 


icapi 


pecobezito 


dedo del pié 


jaba-chunimó 






defecar 


íteda 






delgado 


izaje 






descolorido 






uaiana 


desnudo 




mapbaleri 


najona 


diente 


oayá 


iyei 


péonoto 


día 


jojo 


éeriepi 


maiicabi 


diablo 


óondi 






diferente 


jóndina 






dolor 


duba 


caiuiri 


atene 


dos 


tandoza 


putzeiba 


aüaniaubé (i8) 



(18) En la pág. 57 de su obra Un Viaje á Venezuela (Bogotá, 
1890) dice el doctor Modesto Garcés que por sus propias observa- 
ciones, se convenció de que los indios del Bichada no cuentan sino 
hasta el número 5. Esto es una ligereza de apreciación. Véase la 
página 30 de este libro.— Wi?/a del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



89 





Sát4iba 


Piapoco 


Uajibo 


despacio 




éeretá 




Dios 




cuai-zeiri 


dietso 


donde 


ginato 


arenapiiaje 




durmiendo 


dájadi 






El 






poní 


escopeta 


buiduba 


éeno 


yamajto 


escuchando 


chimnaza 


yémiadoc 


jumetani 


embustero 


juéndimue 


catziueri 


yemajai 


enfermo 


suddáh 


icuro-cauá 




enfermedad 


seyo-uadira 


mecuni 


mutsuali 


estrella 


sípodi 


durúputá 


ibinei 


espina 


chindi 


túiri 


janaye 


espejo 


iápube 


sapoa 




excremento 


ite 






encima 


étana 






éste 


piñara 






empalizada 




curaro 


cajuoba 


estriba 




uirima 




Fácil 


bayacu& 






familia 




yenané 


bijamonaye 


flaco 


juempa 


yuyu yériba 




feo 


seiobo 


bauaeri 




fin 


pénunda 






fogón 


auzadi 


sahuitá 


anato 


frente 


paraene 


ipudá 




frío 


tidi 


cazaliniqué 


acqué 


flecha 


dóccua 


chúculo 


uppa 


frijol 


cúmode 


churuta 


peju 


iuerza 


rúiidagi 






fumar 


jiípabi 


izidueri 




fruta 




yacan á 


péjjurü 


flor 




ibinazi 




flojo 






afaetabi 


Gallo 


acá 


cabuame 




gallina 


acara 


cabuame-inanai 


i uacara 


gato 


mitchi 


michi 


mizi 


garza 


uanaque 


uatarama 




garrapata 
gavilán 


uamboucua 


cúbari 


totubu 


cúuadi 




ocopi 


grande 


cue-io 


manuiri 


gomma 


gordo 


óndeua 


uariberi 




gota 


chipio 


idupieco 


otopa 


guerra 


dajáuadi 


úhuí 




grillo 


auaya 


píido 


£ureto 


giilo 




imaideidec 




guama 


zúa 


irizí 


uiripa 


garabato 




muezi 




guacamaya 


aza 


atoro 


maja 



90 


TAVERA-ACOSTA 

Sál'liba Piapoco 






Uajibo 


golpes 


zúndadi 






garganta 


nano 






guaral 


úpaje 
yomte 






Hacha 




tzipara 


hambre 


écuadi 


canairi 


janipa 


hediondo 


sudaoméua 


yaseri 


tujudseiba 


hermano 


cuanchumé 


mereri 


pemata bijina 


hermana 


izahbe 




piona 


herida 


cuándire 






hijo 


endini 


íiri 




hojas 


taneie 
gíndara 


aban 


pebaju 


hondo 






hoy 


géyome 






hombre 


umbei 


azierli 


ptamo, pebi 


hormiga 


lelidi 


queczi 
fyapi 


amai 


hueso 


sinjáuei 


pezito 


huevo 


géhia 


gehesi 


petouib 


hoyo 


tabijo 






humo 


chónjui 


iza 


ilzojo 


Idioma 


tétaui 


aiberi-tacque 


jumeta 


igual 


badere 






isla 


síndure 


iua-uatá 


petunacto 


incendio 


auza-ibáua 


yemacáua 


tajuebo 


invierno 


ójojo 


unniabe 


emarrápai 


Jefe 


áijodi 


iua-cairi 


itorbo 


jején 


marlia 




maspira 


joven 


báipodi 


uculisi 


pejojiobi 


jugar 




izaibi queri 




Labios 




idure 




ladrón 


andáuara 


cayederi 


piabégene 


laguna 


ópobo 


caliza 


pocca 


lapa 




taba 


opaib 


laja 


ínnacho 






largo 


cuiioó 






lagartija 


jul-la 






lejos 




decuré 


tajé 


leche 




íquci 




lengua 




inene 


peeberto 


ligero 


dina 


namai 


najainchie 


limpio 


injadire 


capurenire 




leña 


pude 


quitsei 


izo 


loco 




marliáua 


malaje-niabatsi 


loro 




dureba 


jurra 


lo mato 




inoacajn 




lucero 


sfpodi 






luna 


queri 


queri 


uameto 


luz 




icamarai 


isteyota 


Llanura 




monócuali 


uayajo 



EN KL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



91 





Siil-liba 


Piapoco 


Uajibo 


llorar 


tuuauabi 


ichauic 




lluvia 


chunjuánder 


uizibisiri 


enma 


Madre 


mama 


nana 


penna 


madrugada 


bájiandi 


mazaréua 




maíz 


yamo 


ccanai 


getza 


mañana 


tandema 




merrabia 


mañoco 


maizoca 


matchuca 




marido 


umbaiua 






mariposa 


túndubi 


marabi 


sonoto 


mapuei 


yuccui 


yaccui 


epinó 


macanilla 




DÚuba 


misiboto 


malo 


seio 


i)auaeri 


ábeje 


mano 


churamó 


úubé 




mapire 


lísibo 






matar 


dáj acua 






maraca 


dadóo 






más tarde 


fáinade 






medio día 


jótadi 






médico 


seictia 






medicina 


seicuadi 






mes 


bejo 


queri 




merei 


uorlé 






mercancía 


umcuaña 






mi, mío 


chiajo 


no, noazo 


jammue 


miedo 


chindara 




junáua 


miseria 


juauíbayaje 






mono 


puhuei 


puhuai 


papabúe 


monte 


rampó 


anarime 


ÚUilU 


morrocoy 


ícuri 






morado 




ipul-leri 




moriche 




idebi 


ínojo 


me voy 




no-coadje 




mosquito 




mapire 


uacape 


muchacho 


nete 




chíquire 


mucho 


ínjare 




nahuita 


mujer 
murió 


najo 
dájadi 


innanai 
yetacoa 


petíriba 
túupa 


murciélago 


son-uá 


uayu 


auazíríto 


matamata 






opé 


mezquino 






azíua 


Nada 


njadi 






nadie 


diiare 






nació 




udaibacá 


nacójita 
petobuito 


nalga 


ejonde 


dume 


narauja 


na raja 


naraja 


uarajd 


nariz 


aju 


idnaco 


peporauteito 


negro 


tándobi 




zaibie 


nervio viril 


andezá 


yései 


peboato 



92 


TAVERA-A.COSTA 






Sal-liba 


Piapoco 


Uajlbo 


nigua 


chudi 


isido 


amuoto 


ninguno 


ijuada 






no 


ge-a 


cámitá 


jumé 


noche 


tando 


culiri, catta, 








taiape 


merrabi 


no hay 






agibí 


no vino 




camrátcageni 




no queremos 




camtenouauaní 




nosotros 


gédere 






no sé 


paindiri 






no tengo 


ge-atan jadere 






nunca 


géiodá 






nubes 


léledá 


acalée 


itábojo 


nos vamos 




uauaje 




Obscuro 


cuadere 


catta 


aitaquire 


ojos 


pajote 


itúi 


pitajoto 


orejas 


ajujo 


iuuí 


pemujuierto 


orinar 


chipi 


ini 


narraui 


orilla 


^aginare 


anamáh 


pemujiibuiri 


oloroso 


jaya oméua 






oro 


oróo 






oyendo 


chimnaza 






otro 


jota 






Padre 


baba 


bapa 


paja 


pájaro 


jonza 






paloma 




onoco 




pálido 






uayano 


palabra 


tejacui 


taqueisi 


piiumecapona 
nájari-bojo 


palmera 


égege 


íb-bainasi 


papel 


papere 


cuyarotá 


papera 


parado 


sédire 






parece 


baicua 






palo 


nucco 






pedazo 


táuí 






pez 


P^j^. 


cubai 


dujeiiii 


pestaña 


pajujuua 






pescuezo 


coodi 


canapi 


peuizito 


perro 


jori 


jaurli 


jáuiri 


peine 


izipaba 


siaba 




perico 






zereto 


pelea 


dajare 






pequeño 


izaje 




chfquire 


pies 


jaba 


yábarli 


petauto 


picaro 


dóyiri 


catzi-beri 




picure 


ubi 


pizi 


buiu 


pijiguao 
pintado 


buré gempá 






piel 


debajede 


imasi 





EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



93 





SáUiba 


Piapoco 


Uajibo 


piapoco 


marinabi 


zazé 


tucuecue 


pico 


churliri 


idnacoa 




piedra 


innacho 


ípba 


íjboto 


pina 


jana 






pierna 




icutsui 


petauto 


plato 


tétabi 


quirapiel-li 


uaji 


plátano 


palátano 


parátano 


palatána 


proa 


, óledi 


iddacoa 




popa 


. újodi 


yapoa 




pollo 


acaré 


atchumeziuáiai 


i 


podrido 




yasacani 




prostituta 


iajudire caija 






playa 


meseje 




tajétabo 


puerta 


cóbadi 


inuma-baré 


panabo 


puerto 


mañana 


idarutá 




pueblo 


sucuanda 


yacaré 




pluma 






pépabo 


plumas de ave 


jóndiri 


yanabai 




punta 


íputa 


yanacoa 




púa 


uándeje 




bumaito 


Quien 


anzá 


cáhue uapi 




queremos 






nuuaua queni 


Rabia 


iájeua 


roasi 




rabo 


sémade 


izipi 




rama 


ege 






rana 


iueju 






raya, pez 


séua 


yaduri 




rallo 


róndadi 






relámpago 


buidé 


meme émeri 




relente 




sámana 




remanso 


cáuo 






río 


ubutá 


innaba 


papa-uenni 


risa 


ségene 


ícani quinzi 




ropa 




uaruma 


papa-buiri 


rodilla 


chumuare 






Sal 


ieio 
dopadi 


ibiduma 


yajo 


salcocho 


sanaquei 




sangre 


chondire 






savia 


iscade nucco 




penani 


sapo 


ibeju 


baruta 




sarcillos 




yuyusasi 




sed 


, 


macalaca 


séua 


se acabó 






agibí 


se parece 


baicua 






semana 


ojoadi 
táuidure 




/ 


sepultura 


úttahuí 




si 


ege 


jáh 


jáh 


sitio 


táua-istodi 







94 


TAVI 


ÍRA-ACOSTA 






Sál-liba 


Piapoco 


Uajlbo 


silbido 


uipido 






sólo 


jotaje 






sombrero 


caiyóo 


caiyúua 


yorrey 


sobrino 


chipo 


ibi 


ptamo 
ícoto 


sol 


jojo 


éeri 


soltero 


jotade 


mainuiri 


agibi pitíriba 


5iielo 


chinge 






se fue 


anzadé 


yaracabúa 




se rompió 


décaddi 






se huyó 




ichú riecó 




sucio 


súndicu 


sacasi 




sueño 


cuibodire 


dapuri 




Tabaco 


arre 


chema 


zema 


lábano 


mámbata 


ériba 




talón 


cóondi 


icurutá 


petaju yeberto 


tarde 


faenara 






terecay 


zetze 


áhara 


pitzuni 


techo 


biyade 






testículos 






poéteta 


tierra 


cincheje 


cari 


ira 


tigre 


impué 


sháui 


nebute 


tizón 


áuzadi 


quichei-curlui 




lío 


chijobei 






tinaja 


cánari 






tortuga 


chapinero 


zapánil-lo 


tzapanil-Io 


totuma 


lapadeche 






tobillo 


úcuá-adi 






trabajo 




ibaili-carese 


acué yeneba 


triste 


doje 


úru-liri 




troje 


íbate 


uirima 




trueno 


duyare 


iduno-acáua 




tu, tuyo 


cuaja 


pi, pi-azo 




tienes casa ? 


it-toto ? 






tienes hambre 


? 


canaipe ? 




Uña 


tuneje 


ui-ubá 


pecopi-bocoto 


uña del pié 






petauto-bocoto 


Valiente 




catza-inire 


asaeg 


ven acá 


pajinata 


auacáua 




venado 


yama 






verano 


ú-uana 


camúi 


uaí 


verde 


chínpin 




pemátono 


vidrio 






pemujupá 


vieja 




berisién 




viejo 






perrujo 


viento 


éuade 






viudo 


tundiré 






vulva 




uíchei 


pettú 


Yerba 


auande 


imazicuei 


pohoDa 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



95 



Yerba 

yo, yo soy 

ya 

yuca dulce 

yuca agria 

ZancuUü 

zorro 



Sal' liba 



Piapoco 



Uajibo 



auande 


¡maziquei 


pohona 


gentze 


no, no-azo 
mesonomei 


jane 


picquié 


capiyeldi 




seña 


caini 


pulesi 


chaico 


anatcho 


uaizo 


iálidó 


yaliró 
* * 





Al vocabulario Uajibo tomado por el ya referido se- 
ñor Melgarejo y publicado en las páginas 61-63 del Re 
sumen de las Actas de la Academia ( 1886) podemos 
aplicarle también lo que hemos dicho con relación al 
Baniba. Esto, aparte de encontrarse en aquél voces y 
frases de esta última lengua, como correspondientes al 
Uajibo. Véase, si no, la página 63 de dicho Resumen, 
donde constan las siguientes : 



éste 


eníj 


aquél 


etáj 


aquí 


uáhniji 


allá 


uat tá, uat-sitáj 


mi oreja 


no-tanípara 


mi mano 


n'-apizi 


agradable 


arsipege 


mucho 


súbberi 


mi tío 


n'-occo 


mi cuñado 


n-ohüli 


luego, más tarde 


uyoma bamiaro 


vete ó vayase 


pi-sáua 


nosotros queremos 


ua yaja, etc., etc 



La inclusión de estas palabras en un vocabulario 
uajibo, es un evidente descuido, que ya ha empezado á 
dar sus frutos : haciendo uso de él dice Febres-Cordero, 
erradamente, que uaníji y uál-lajá son vocablos ua- 
jibos. (Véase la página 50 de sus Estudios sobre etno- 
grafía americana. ) 



96 



TAVERA-ACOSTA. 





Puinabe (/p) 


Piaroa (20 


) Mapoyo (21) 


Abajo 


neteajá 


^eneje 


mayona 


abierto 




>áepu 


caramu-muca- 
cue 


abrazo 




japáui 


momajé 


abuelo 


aroóu 


cháu 


eumú 


acá 


nane 


uené 


béuter 


acostado 






éjuatá 


agua 


hih 


ía^^ 


tuna 


aguacero 


hu-uau 


ají-ía 


quenopo 


agua fría 


hi rijacálic 




luua etiquen 


agua caliente 


hi ricáie 




luna tatumeu 


adelante 






abúr mestér 


aguja 


áhauí 


parántani 


cusa 


adiós 






ustéride 


ahogado 




repeu 


tuna-quetá 


agachado 




pene 


suraaque 


activo 






taod( 


afligido 




díyáua 


póenare 


allá 


dum 


ióho 


maná 


alacrán 


shioc 


ienepejei 


mutucuani 


alegría 


jajai 
sáuarlot 


ñáui 


uare 


algodón 


puigre 


quétate 


alumbrar 






yabescaque 


ano 


muhüiro 


chojú 


mate 


año 


huic 


yáute dúa 


ñoma 


araguato 


cáha 


ímmué 


arauío 


arriba 


sianajáh 


jute 


capuñé 



/19) Antiguo Uaipunabis ó Caverre, es el lenguaje de los mo- 
radores del Inírida y de sus afluentes meridionales. Su pronun- 
ciación es fuerte y algo gutural. Este vocabulario lo tomamos en- 
tre indios de las márgenes del caño Uiña. ' La Sh como en inglés 
y la R con sonido suave. 

(20) Este lenguaje de los llamados antiguamente ádoles ó atu- 
res, se habla entre los indígenas de las orillas del Sipapo, Ucata, 
Zama, Matabén y cabeceras del Catan iapo. Es algo nasal y en 
su pronunciación abunda, como en el Yabarana, el sonido de la J ; 
la Sh como en inglés y la R siempre suave. 



( 21 ) Es un similar del Caribe, hablado por los moradores de 
Caripo, Caripito, Uyacoa, etc., entre los ríos Paruaza y Suapure. 
La R tiene sonido fuerte y en algunas voces hacen uso de la F por 
J ó P. Los Mapoyes son los mismos Cuacuas ó antiguos Nepoyos 

Noias del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



97 





Puinabe 


Piaroa 


Mapoyo 


asqueroso 


ebojai qué-iic 
júg-glré 


uauajae 


sironoqué 


árbol 


cuájate 


yogé 


amigo 


ájui 






amor 


jayarcatoh 


pamárije cuya 


uaro botéd 


amistad 


ájui-cagei 


túcut-tuja 




andar 






usteri 


anda tú 






maesterfmore 


anzuelo 


mapiu 


agiratze 


pihué 


arco 


géhec 


poebi 


acara 


arco iris 






mui-rói 


arena 


mai 




nono 


auyama 


úh-iamá 


cáuiya 


cay ama 


alto 




jutojo 


capufié 


avispa 


dehem 


pejú 


jocomo 


aurora 


jataruecoc 


tunechi 


omebuiri 


ayer 


den 


ñipa 


coñare 


asimismo. 






yareumá 


arrodillarse 






tupurepó 


aquí 






béuter 


ahora 




mecua 


á-bú 


amarillo 




uañacua 


tapire 


almuerzo 




cuéshi 




araña 




muru-a 


coyoyi 


asado 




sueua 


púsabue 


asesino 




cuei-icueto- 
ubori 




aquél 




yoájhtá 


mocre 


atrevido 




churone-cuo- 








queji 


utaquinira 


autorivlad 




ueyonouayeji 


iyápune 


azul 


ihiact 


játon 


turaquein 


Bavd 


úhuóu 


puejécoa 


macaric 


bachaco 


au 


químuri 


saúco 


baile 


moa-i-u 


tíhi 


uajarite 


baño 


jámac 


ajeyu 


copié 


barriga 


mopo 


chuscuama 


pohé 


báquira 


depi 


imé 




barro 




redáua 


zapazapa 


barba 




chocoyase 


uyaboti 


bastante 




ginargajae 


uaquirare 


baúl 




puerechacá 




beber 






uaeuto 


bejuco 


íhióo 


uipo 


minate 


bigote 


mueie siurot 


nurocueji 




boca 


moyehé 


chiá 


uindari 


borracho 


muhum-caijín 


churipeji 


marestabe 


bonito 


jabaihóoc 


adihueju 


nupano 


bola 


naautehera 


ichayu 





Fa\ el Snr—^ialeeto» IndigmiM. 



98 



TAVERA-ACOSTA 





Puinabe 


Piaroa 


Mapoyo 


bostezar 






uindaracari 


bueno 


jajei 


adíua 


nupano 


blanco 


jiboc 


téhui 


tagimune 


budare 


pammiú 


puaria 


tari 


boca de caño 






tuna-mdari 


brazo 


mombó 


chujo 


uyapueri 


bravo 


janaham 






buen día 


ombigeuno 






buque 


piráua 
ígibic 


piráua 


piráua 


brujo 






buscar 






uayabare 


Cabeza 


mo-juiác 


chúu 


ua-stari 


cabeceras de 


un 






caño 






tuna puru 


cabello 


mo-jóho 


chu-otsé 


ua-steyare 


cachete 


mo-c6u 


chie-babá 


upetari 


cachicamo 


í-ióu 


ascui 




caimán 


jámanáh 


jemana 




calambre 




chuanacoje 


yuspimami 


caldero 


cágoht 


uri-io 


jorine 


calor 


acáiec 


dueco 


yarámucun 


camino 


duh 


menná 


jejemo 


candela 


doho 


csculé 


foato 


canas 




ucchotejei 


ercarisare 


cangrejo 


ñioi 




carácali 


caña 


shuishin 


naja 


naruí 


cambur 


sáua 


meaca-paruro 




caño 


irraai 




tunáu 


carne 


gérutáh 


idepe 


carerae 


carroza 






haití 


casabe 


abn 


inizi 


zede 


casa 


mug-gre 




ofsló 


casado 


ubic puan 


iré-cunane 


zebasáb 


cariño 


.a-i 




ujuare 


canalete 


ahuat 


jueiboda 




catarro 


; áhaté 




atóme 


capitán 


3Íji-yumairic 


oróua 




cariñoso 


jaja-i 






cara 




ista 


upetari 


carbón 




aña 


camaraistú 


canto 


iáu 


anahe 


jereino 


calentura 


tamdahá 


merichei 


útaro bori 


cansado 




teneyego 


noiscaeba 


cerbatana 


jun 


ñoanua 


daza 


calle 


uaru 






cerca 


jánae 






cerdo 


débom 


cuchi 


cusí 


ceniza 


dépuip 


aña 


quereñé 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



99 





Puinabe 


Piaroa 


Mapoyo 


ceno 


huen 


mueaca 


iyupi 


cementerio 


mushey-orai 


teacua aba 




cejas 




chiecore zetse 




cerrado 




muehepi 


mucusé 


cielo 


, aho 


muáraje 


capu 


ciego 


] abi-tentanjei 


astoga 


enubenu 


ciempiés 




mañana cheji 


querube 


cojo 


ashimbatjei 


churona queji 




comején 


buhurat 






colorado 


jácot 


túu 


tapírem 


comer 




cufstij 


éráel 


conmigo 




tuucó 


uya tsérester 


contigo 




uscucó 


graquerést 


con aquel 






mocatserést 


conuco 


témojá 


pasta 


játiri 


corteza 




ijeya 


pubá 


corazón 


raogé 






corral 


huai 






costillas 


rao-siehegot 


chieshubaque 


ere-súrare 


compañero 


ájui-hot 




racorona 


cobarde 


bayun puénjin 


yehecueji 


oibufn 


cobre 


coopere 






cortar 






yopoque 


coje tu som- 






jesámbere yá- 


brero ? 






muc 


claridad 




teáua 


tábel-li 


collar 




cui-iari 


jua-jua 


comida 


erisihuai 






corriente 






yetún 


criminal 




cuei-icueto-ibori ' 


clavo 


jishi banmiu 




jutu-upui 


cómo te llamas? uari-ma-matám? 




tomar-reite ? 


cuerpo 






enepunu 


cruz 


curuza 






curiara 


jah 


uaica 


cuyara 


culebra 






jocoy 


cuñado 


iát-ui 






curare 


x)u-uán 


manema 


máccurú 


cuchillo 


uibio 






cuándo ? 






tuara 


cuándo vienes! 


* borau yáuan 








ashiyo ? 


tiñena 


tuara-jerjebe ? 


cuándo llegaste? 




tuara yeresrestá 


cucaracha 




ararua 


cúicá 


cueva 




ejú 




cuánto vale esto 




tuanareminibite 


Chato 






nono bombi 


chisme 






jájarro 



lOO 



TAVERA-ACOSTA 





Puinabe 


Piaroa 


Mapoyo 


chiquichiqui 


maramño 






chigüire 


hutdé 






chinchorro 


cáhan 


chura za 


ébaté 


chipi ro 


shipíri 


ispiti 




chispita 


tíit-i-ia 


erimuá 


mijisaque 


chorro 


ippuec 


puyóme 




chibacoa 


bihicáu 


tu-ape 




chubasco 


gem shubai 


canequepua 


catahuai 


Dame 




ize 


dénec 


danta 


iapp 


moepafía 


uayayi 


daño 


mohuejuí 


uarico 




dedo 


mo-rabcap 


chidede 


ene-mécuc 


de él 






leicofo-quiri 


de otro 






ñonócoro-quire 


desnudo 


jápinúi 




cabuin 


después 






irébuelt 


despacio 


ione 




caimare 


defecar 




tescú 


juécai 


delgado 




juei 


nacambuí 


dedo del pié 




chijape chotsé 


unétacuñé pero 


día 


ueyu 


mora 


janoi 


diablo 


boiriquehep 


auetza 


jorlouamo 


diferente 




jaupeyana 


ñonobare 


Dios 


Bihi 




Maiuacá 


diente 


morlé 


chascó 


geneiri 


dolor 


ashi-ic 


ninejeco 


yértune 


dolor de muelas 




uyaya-értuu 


dolor de barriga 




opoeyeriun 


dolor de cabeza 






ua-stari-yertun 


donde 


bonjahali 


tené 




durmiendo 


jáhou 






dulce 


sushin námot 






de qué co!or ? 






jetar sin ? 


Escopeta 


láhat 


cuumpema 


caracbuza 


empalizada 






curara 


escritura 






míjirec 


escándalo 






sénene 


esposa 


deben 




ueriu 


espejo 




tialácuade 


pecai 


espina 


úhut 


peje 


cou-uoque 


estrella 


córlot 


zirica 


casi paño 


embustero 


youanda-mánu 


amone 


suru quembá 


encima 




uemena pejei 


topó 


estriba 


jatecot 




bancori 


enfermo 




nahatsiji 


terebúue 


enfermedad 


mutambiú 




terébune 


enemigo 


ábalot 






estás cansado? 






oiscábue ? 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



lOI 





Puinabe 


P i aro a 


Mapoyo 


esta noche 






meje cobaj 


esto 


náha 


jiñeja 




él 






tois 


este, esta 




piñema 


meje 


excremento 




yeheco 




está vivo 






mare care 


es mi esposo 






tena ueriri 


escuchando 


ashi-ac 


ejuco 


yétac 


Fatiga 






fíere renare 


franela 


camishá-nompín 






flaco 




ayaueji 


motrem 


flecha 


bop 


poi 


iibu-are 


feo 


boyeberi puén- 








jin 


churopejeu 


.sécubuín 


flojo 


jamaipari 






flor 


mochegú 


eú 


yeye-buiri 


fogón 


dóbig 


osculé 


foato 


fósforos 




osconcho 




frío 


jío 


diyáua 


cúmuini 


frijol 




jerúe 




frente 




chiocorlá 


ene-meyari 


fumar 




juhu 


foayo mató 


fulminantes 


tahát-butupiná 


acanta 




íuerza 




juru-ei 


goití 


fruta 


mucaham 






Gato 


raishi 


mitzi 


miji 


garabato 


hái 


imma 


muétaqueu 


garza 


bup 


jua recose 




gallo . 


cáua-bond 


ubo 


mapararuua- 
restori 


gallina 


cabarem 


asquiata 


mapararu 


garrapata 


yápden 


cuaba 


tureraa 


gavilán 




paré 


musi 


grande 




adegajae 


comano 


garganta 




cuascua carana 


uarore 


grillo 


ji-u 


idi-io 


quiribita 


guerra 


capuit-tohot 


joroue-uete 


uagin{ 


grito 


jáhac 




cabatunta 


gota de agua 


hi jalee siton 


it-shá 


tuna-jata 


goma 


gulehu 


toro 




gordo 




arihuei 


pitajobe 


golpe 




peopeji 




Gobierno 






lyabone 


guaral 




ajuásape 




guacamaya 


iyuhu 


cara 


maya 


guayuco 




chastá 


cáistá 


guama 


poho 


oroué 


uacma 


Hablar 






tusca 



I02 


TAVERA-ACOSTA 


• 




Fui 11 abe 


Piaroa 


Mapoyo 


hacha 


ji 


inabaque 


pat-tá 


hambre 


abui-shic 


peheri jecu 


uyanirte 


hediondo 


jashijan 


uauajae 


uqueaue 
upairí 


hermana 


jajauei 




hermano 


japéuai 


boho 


uyácono 


herida 






úyapué 


hace tiempo 






tenare 


hasta aquí 






menama 


hija 






tonsiri 


hijo 


atúi 


isti 


iñeri 


hierro 


J" 




zaparate 


hilo 




puejequie 


intate 


hojas 


punióhn 


ishoje 


yútase 


hombre 


bond 


uba 


uaceést-tocouio 


hoy 




isté 




hoyo 




rejú 


yasíquire 


hormiga 


jú-shic 


tuare 


moire 


hondo 




táscuaja 


pasé 


humo 


ai 


ischopa 


marestabe 


huellas 






laboté 


hueso 


mohot 


ihueca 


yóbuo 


huevo 


cáua-big-lic 


i-gué 


jímmu«i 


Idioma 




iuene 


eretucerre 


incendio 


dohobuit 


ista cuaja 


tujuare 


igual 




istóu 


separe 


invierno 


hitdiat 


áenne 


quenobo. 
fretá 


isla 


ippon 


quecotichenza 


Jala duro 


\ 




tabó eimac 


Jefe 


yumairic 


cumejuiei 


yábone 


jején 


shágot 


májari 


posiriqui 


joven 


bond tet 


maha-ia 




Labios 


mo-iesipic 


naúcueji 




lagartija 




dea, sáua 


maccaí 


laguna 


uac 


dubiora 


cuba 


laja 




innáua 


pere 


largo 




ostoegi 


tareque 
tamátone 


iadrón 


shehe puénjin 




lapa 


det 






leche 


jáhuui 


ischoya 




lejos 


jáyau 






ker 






jutono 


lengua 


mo-roc 






ligero 


maipiulic 


jurune 


porirayiemaste 


leña 


duhu 


mihi 


uajto 


limpio 


japi-ú¡ 




sirono puime 


libre 






losquenácon 


loro 


shiom 


pahade 


déua 


loco 


jáhuoc 


tahameji 





EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



103 





Puinabe 


Piaroa 


Mapoyo 


lo mataron 






quianlori uge 


lo mismo 






ireboro 


luna 


jóbit 


iodo quiáua 


nuoa 


luz 


deba 




tabeyé 


Llama 






yarini 


llanura 


yéhú 






llévalo 






yarequé 


llorando 




aquejueji 


samuce 


lluvia 


hitdiat 


mahameco 


quenobo soroca 


Madre 


ahina 


acuaji 


usanare 


maiz 


ccan 


ñamó 


ojonai 


madrugada 


neyunaca 


marujuá 


omipuice 


machete 


mazetta 


enrodé 


cabara 


mañana 




yodoji 


naie 


mapire 




deje 


mapiri 


mariposa 


jáhabi 


perepi 


uaiabacasi 


mapuei 


gin 




chécque 


matamata 


io-iac 






macanilla 


quippa 






mañoco 


mazucá 






maraca 


ieuraat 


reni-io 




malo 


hehep 


churaja 


eróse cubiué 


más tarde 


jia shiric 


nipérame 


baró eca 


malhechor 






secu puiní 


marido 






uaristó 


malar 






uaueri 


mentira 






socoqueme 


merey 






uóroroise 


me voy 






uoterí 


medicina 


muhuin 




sunaími 


mes 


geobot 


iodecuane 


nuna 


mezquino 


mabinchioc 




coroco-puiní 


mi, mío 


mo, mu 


chi 


eje-naidi 


mano 




umma 


gemeco 


mediodía 




marajo cueié 


catucum 


mi nombre 






uiyeti 


mírame 




topui 


uiyenqui 


miedo 




ñehecua 


lamacuru 


mo 10 


buhu 


jiischo 


uaracaro 


morrocoy 




quienni 


caré 


monte 


júhug-glé 




yute 


morado 


acápuit 






moriche 


ñiho 






mosquito 


puit dot 




mápiri 


mucho 






uaque rare 


mujer 


deben 


izaju 


ueyabi 


muchacho 


tui-uai 


poenta 


mucú 


munición 


táhat big 


cubeda 





I04 



TAVERA-ACOSTA 





Puinabe 


Piaroa 


Mapoyo 


murciélago 


tin 


cuayube 


dehede 


Nació 


tuit tui 






nada 




juiyal 


te irá 


nadar 






abocabe 


nariz 


mo-goec 


chiji-io 


uiyenare 


nalga 


mo-shompoc 


chubuca 


enoueberi 


naranja 


naraja 


naraja 




nadie 




iqueye peina 


te irá 


negro 


jipíc 


idico 


corocqueme 


nervio viril 


múric 


uiri-ui 


genosaidi 


nigua 


daam 


uaco 


zesca 


no 


uiyó 


até 


te irá 


nosotros 






enebe 


no sé 




jamequé 


juarúi 


noche 


shai 


iodo 


cohobá 


nubes 


ñio pauán 


niae 


cabucutu 


nunca 






le irá 


Obscuro 


ibuhup 


fiode 


tabarine 


orejas 


mo-bot 


chajá 


genu panari 


ojos 


mo-mbic 


chi 


geneyo nuru 


orilla 


ircoho 


jayotá 


tobiré 


orinar 


acahán 


ascuepe 


sutaje 


oro 


oro 


oró 


carócori 


oloroso 




anae 




oso 




fiojo 


ansa 


otro 




coro 


yaconoaue 
juái tari 


Oyendo 


a-shiac 




Palmera 






atabayare 


padre 


áhi 


chau cuinejo 


yumo 


pájaro 


uipp 


piyúa 


suquire 


paloma 


itti 


onoco 


uacuua 


palabra 


mo-ieró 




tun né 


papel 
pariente 


papera 
ajácalíjit 


cuyari seje 
chauárua 


careta 


palo 




bau 




para mi 






uere maine 


para tí 






uiña queriatu 


parado 






caoe 


pasar 






párete 


parece ( se ) 




jáua cuareji 


tabaraisé 


pescuezo 


mo-ié 


churubeque 


eneca uarure 


perro 


iot 


jáuiri 


ueroro 


pescado 


i-ioí 


poi 


moroco 


perico 






perichiqui 


perfume 






eopoite 


pensar 






yanuro yoro- 
queri 


peine 


penná 


sahaje 


camacat 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



105 



persona blanca 

persona negr& 

piel 

piapoco 

pierna 

pies 

pies de animal 

pico 

picaro 

piedra 

picure 

pina 

pijiguao 

pintado 

pedazo 

pequeño 

pelea 

pestañas 

poco á poco 

poquito 

podrido 

popa 

proa 

pollito 

pólvora 

plata 

plátano 

plato 

pronto 

planta de pié 

puerta 

puerto 

playa 

prostituta 

pueb'o 

id. abandonado 

punta 

pluma 

plumas de ave 

Que 

quién 

quién está allá 

qué color ? 

quién está allí 

quieres dormir ? 

Rabo 

rabia 

rama 



Puinabe 

bondjiboc 
botid jipíc 
mo-pic 
uán 

rao-e-shiani 
mo-ishim 

jajae 

uiuf puénjin 

jáha 

boho 

iói 



moyán 



innaim 
jomjá 

bohomán 



jas shiom 
niannam 



Piaroa 



chijeta 
yéjau 

chijepue 

dahayeg 

mista cobeji 

idoqui 

acuri 

quianá 

pajere 

itañato 

jutó 

jiquichae 

ro-ueu 

chiere acuyase 



maccaijm 


uauajae 


járlin 




jajoc 


pejoreca 


cabatui 


asquiareti 


táhat puip 


cubé chambé 


parata 




tohot 


páruru 


parato 


sharame 


mo-pá 


aputé 


dijóc 


uamicomé 



rema 

quiqueju 

istaui-yá 

pejoreque 



dajei 
ginécoro 



iburipa 

arauareji 

izade 



Mapoyo 



pfiba 

sáabe 

peti 

taccu 

ijitiari 

pótiri 

tamapuiní 

toupu 

j acure 

pupuiri 

raéherél 

tuibuambue 

juacabuc 

seboerí 

ene sibote 

caimare 

uaquema 

uqueque 

poti 

pótiri 

mpararuni 



páharú 

bar úeca 

tabuétam 

ócará 

pe-a 

saccau 

rocoré muyao 

patta 

patta totoipuini 

pótiri 

sibote 

ótená 
necque 

ntarsin 

necque mantón 
orué tui ? 
uaquire 
.useuru 
yemotari 



io6 



TAVERA-ACOSl^A 





Puinabe 


Piaroa 


Mapoyo 


raya, pez 


hi-uín 


ziben 


elquerebi 


rayo 






tabayé 


rallo 




juaande 




rayas 






mérabut 


raudal 


buig 




yatitun 


río 


uuth, mábu 


aje 


luna 


risa 


mo-ióino 


shuadae 


zari-cana 


remanso 




uiródocü 


tabiriqui 


rodilla 




toáyabi 


eno poredi 


ropa 


yu-iot 




cástoer 


Sabana 


iehú 






sal 


saiú 


quiaro babut' 


paamo 


Salcocho 


mucaha-ac 


dahe 


o-tó 


sarcillos 


butpin 
toro 


tajáchone 


pana yono 


sapo 


juán 


cura 


sangre 




uscuó 


misup 


savia 




ájtane 


yoecurú 


semana 


ueiú-ípuen 


jemate mará 


tumanana 


sed 


uhuocsuip 






sepultura 


uátdiec 


tureji 


haba 


serio 






séurú 


se rompió 




zeret yijáha 


turascáj 


se fue 




iuaji 


ísteri 


siempre 






idóptar 


silbido 




. uapue 


jataquín 


sitio, lugar 




jauodé 


paj-boet 
eje 


sí 


eje, ahn 
jiámat 


áha 


sol 


quia-ua 


cáttan 


sólo 




fíade até 




soldado 






jistopori 


soltero 


ujúhui 


iré cotáha 


jueri-puiní 


sobrino 


jahnei 




tabodi 


sombrero 


juippe 


tijone 


jamberero 


sueño 


mu shaishic 




fuetúi 


sucio 


mujapi 






suelo 


netté 


rejé 


nono 


Tabaco 


Job 


jatte 


cabaji 


tábano 


gip 


paschare 


tur oec 


tabla 




ichoda 




tapa 






múcum 


talón 


mo-tapo 


chuturoaca 


uasquedé 


tarde 




nipárome 


coman mu ir 


terecay 


iru ioc 


relé 


táet 


techo 






nostéaumí 


tierra 


netté 


rejé chapé 


nono 


tinaja 




canari-io 




tiempo pasado 






pennare 


tienes hambre ? 






secare omi ? 



EN 


EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS \0^ 




Puznabe 


Piaroa 


Mapoyo 


tigre 


iot-dam 




écquire 


tk) 


iboi 






tiro 


tábat not 




yoorí 


tizón 


dúhupué 


oscuquié 


fuoastoyá 


tortuga 


edda 






tinajón 




jaria-io 




tobillo 




cbieraquete 


enuageri 


triste 


aji-shiom 


cbuaza 


poédare 


toma 




japa 




totuma 


matti 


mueríca 


poiti 


troje 


i-iái 


iischaba 


supí 


tu, tuyo 


ánpem 


usco, uscójta 


mueri 


trampa 


iem 




mucúpana 


trabajo 


béhep 




somacana 


trabajador 


ibaji-béhep 






trueno 




cóhope 


capurori 


tristeza 


aji-shiompac 






tuerto 






enupuí 


tu vas ? 






muere-stad ? 


Uña 


mo-rapsio 


chinoje 


tacupú 


vaina 






marlia-eli 


valiente 


bon-uairic-dahó 




o- que 


venado 




yama 


uaisquin 


ven acá 


mau iucnani 




zarueca 


vestido 






tamaneu 


verano 


huic 


duone 


ñomá 


veneno 






moroto 


verde 


iact 


rescuei 


yarar 


vereda 




abuésotoe 




viento 




duechopá 


catauác 


vieja 


quehepa 




yabistón 


viudo 




acuatataeueji 


nerita bichi 


vulva 


muhion 






Ya 


síroui 




patare ust 


ya es tarde 






coman sare 


yo soy 




tiájtá 


"J^. 


yo no sé 






uaju tururá 


yerba 


tohodót 


mejíache 


uanapo 


yuca dulce 


muhudé 




tzede 


yuca agria 


tem 


asta uerlé 




Zamuro 






musij 


zancudo 


iúra 


cbéu 


mazaca 


zorro 


uhuán 


cájte 


jorocco 



io8 



TAVERA-ACOSTA 



(^^> 


Caribe {2j) Maquiritare 


Yabarana {24) 


Abajo 


piño 


done 


tejna 


abrazo 


capo iía 


égeque 


uata puejna 


acá 


éropo 


ete 


zaharí 


adiós 


acoro poteropa 


bustáie 


uere tetáneri 


afligido 


pioshimia pié 








ippio 


tuquereche 


posno puámeli 


agachado 


tuepoye 


teiTipone 


epé muqué 


agua 


luna 


tuna 


tuna 


agua fría 


tuna tusanore 


tuna cúnese 


tuna ijnáquimi 


agua caliente 


tuna asimple 


tuna tañe 


tuna tatunemui 


aguacero 


conopo 


con ojo 


quenepo 


agradecido 


cabe téncare 






aguja 


acusa 


aguza 


acusa 


allá 


monibuo 


amoique 


muijná 


allí 


moropo 






almuerzo 


adrépare nácosi 




zerémane 


alegre 




taucañe 




alegría 


tignamore 




uajiáquiti 


alacrán 


chipirire 


mugege 


cáiauaca 


adelante 


epátoco yaróua 






algodón 


mángluo 


uadeco 


quete juate 


abuelo 


taumo 






agrio 


trasacori 






ahora 


érome 






alto 


muse 






altanero 


tareque 






ahogado 


luna acsturo- 








mosi 


cúnarí 


nacrícane 


alumbrar 


abeipiaco 







(22) Tonado entre indios del Sur de los «Til anos de Maturíu. 
Su pronunciación un si es no es gutural. El sonido de la R es 
suave, el do la Sh como en el Buniba, y, como éste, carece del so- 
nido labi-dental de la V. Se habla en Mamo, Panapana, etc. etc. 

(23 ) Llamado también Uayongomo, es el lenguaje de los indí- 
genas del alto Caura, y de los ríos Cunucunuraa, Uapo, Pada- 
mo y Ocamo, en el alto Orinoco. Su acento es grave ge- 
neralmente. Confunde en algunas voces los sonidos de la B y de 
la P con los de la F y la J, y el de la R suave con el de la D. 



(24) Como el Maquiritare y el Mapoyo, es un similar del Cari- 
be. Se habla en algunos afluentes del Bontuari (Uenituare, de los 
indios.) Su pronunciación es algo nasal y muy frecuente el soni- 
do de la J. La R como en el lenguaje Caribe y asimismo la Sh. 

Notas del Autor, 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



109 



Caribe 



Ulaquiritare Yabarana 



amancebado 

amargo 

amigo 

acostado 

amarillo 

abierto 

andar 

anzuelo 

ano 

año 

animal 

árbol 

aquéllos 

aquí 

arco 

arco iris 

arriba 

arena 

araña 

araguato 

arrodillarse 

asado 

asesino 

asqueroso 

aquellas 

asimismo 

activo 

ancla 

allá está 

aquí está 

allá vienen 

amor 

anda ligero 

abre la puerta 

atajo 

atrevido 

aurora 

autoridad 

ayer 

avispa 

auyama 

azul 

azúcar 



ennuararote 






tumpuen 






racacono 


au'.cacone 


acono 


tuotarusca 






tapire 


saboiche 


tapire 


tapipiore 






camarupa 






couai 


anete 


áhnte 


abéce 


júio 


moué 


chincho 






czari 






bebe 


some 




raocque 


' 




éropo 






urapa 


jáia 


acájra 


paramo 






yesta 


yene 


canájtaue 


asacan 


nono 


nono 


modobai 


jihuei 


moyochi 


aráuata 


aráuata 


aráuata 


ocu námaco 






tupure 


azucaje 


campue 


tañanusca 






ticore 


tuqueque 


aziquipé 


niohocanopa 






nioro-ábaro 






panaspe 




raáijte 


moro poma 






erillo 






mosco yópulo 






dabucururae 




pona 


coísh tanco 






tapuro maca- 






co pena 






omame 






tudena nocque 






beduconoza 




yatu juap 


tupáracque 






coñare 


cóñade 


coñare 


uaripi 


sumuá 


úcomo 


uoyoma 


ui-iama 


caiamá 


tamure ( 25 ) 


zene 


tabajné 


mohoroma 






> le agregan la s 


?ílaba me.--Noia del Autor, 



lio 



TAVERA-ACOSTA 





Caribe 


Maquirilare 


Yabarana 


Bava 


acare 


yedíue 


cuiribi 


bachaco 


cumaco 


chanque 


cazábuco 


baile 


cunuuato 


tu enua 


eujuáj teué 


baño 


quene cupilla 


tu aña 


ocopiné 


bajo 


biajore 






barba 


tachipiocse 


zetamojoto 


ejné poti 


barriga 


aduempo 


chueuo 


ejne puazeli 


barro 


acuru 






báqairo 


puinque 


urucadí 


puinque 


bastante 


tu-shi-she 


joje 


úimpé 


beber 


zéhenine« 


eninque 


ienque 


bejuco 


pecuco 


múñate 


múñate 


boca 


ómdtari 


entadu 


ejñántarí 


borracho 


túetinye 


tuedeuque 


maráij tali 


bonito 


TÓito-me 


innata 


nope 


bostezar 


Detupe 






bostezando 


betupi-bié ippio 
tamutumue 






blanco 


pagédede 


carazaque 


brazo 


adápari 
piráua 






buque 


piráua 


uepili 


bueno 


yuspuime 


achique 


nope 


budare 


ariñato 


jútari 


tahali 


brujo 




juhai 


iamore 


burro 


paricho 






busco yo 


ausupilla 






busca él 


cunupilla 






buen día 


seri-otso 


merute cáhano 


ápaca seca 


buena noche 


seri-otso (26) 


merute cacoijai 


enteu maca 


Cabeza 


puspo 


yuge 


ejnoijjuásteli 


cabeceras de 








caño 


í iaare 


íhgiare 




cabezón 


apótome puspo 


caduzi 


fioro 


cabello 


únzete 


ejolu 


ejnéareli 


cachete 


apelare 


ugedo 


ejné pétali 


cachicamo 


capashí 




capahú 


calambre 


natara nopui 






calentura 


calenturápena 


ueduco 


uatáropoli 


caldero 


pairo 


eñe 


zepárari 


calor 


caráraucque 


tañe 


tatuné 


cambur 


paruro 






camino 


óhona 


ehema 




caliente 


a-shimpie 






caimán 


yacaré 


caimanáh 


caimana 


canas 


tumune 







( 26 ) La contestación es shempc^Nota del Autor. 



EI^ 


r EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS T I I 




Caribe 


Maquiritare 


Yabarafia 


canalete 


apucutcba 




danapá 


cangrejo 


uararu 


uarácana 


caiacani 


candela 


uasto 


nato 


uajto 


cansado 


turupota 






canto 


guiribia retano 
á-shidaru 


edimi 


uacantánane 


caña 


gechedo 


carana 


calle 




fudojo 




caño 


íngchare 


tuna 


tuna 


cara 


adeptari 






cariño 


adabu cúrume 




czema 


carne 


carene 


ijono 


punupuej 


carbón 


cámara cotospo 




carama quete 


casa 


atto, auto 


eute 


géjte 


casado 


otosca 


tujuta 


ejuacbóstene 


catarro 


otoño 


átono 


atuna 


casabe, pan 


arepa 


uh 


tzere 


ceniza 


beru ñopo 


uerénate 


ueremuspeté 


cejas 


ademe surúcuro 




ojñenchíbote 


cerdo 


poruco 


cochi 


cuchi 


cerro 


uipué 


úju 


yupui 


cerrado 


tañaqueca 




aj páchique 


ciempiés 


zarara 






cerbatana 


urapa 


curapa 


raschá 


cietjo 


enuspa 


temgenera 


tanurejra 


cielo 


capu 


cajú 


capu 


cobre 


copre 






cobarde 


pianáj toma 




puejma zegerá 


codo 


raspodenari 






corteza 


bebe-pispio 


jigé 


pispue 


conejo 


maza pire 






conuco 


maña 


unáudedu 


átili 


collar 


aneca 


bocomo 


ejne yápoti 
toispojra 


cerca 


senque 


etenma 


cementerio 






mujna 


cigarrón 


pohomue 






con migo 


aumaro 






contigo 


eutomaro 






con él 


moscomaro 






compañero 


daconome 






colorado 


tapire 


saboiche 


tapire 


cortar 


tuobo 






corazón 


miaracaspo 


euanoco 


uiriabane 


corrompido 


ticore 






costillas 


adabopá 


escbodadu 


ejne zurali 


cojo 


réncome 


sene 


yapuejque 


comején 


culupo 


nujque 


moremui 


comida 




tenemo 


tenézemo 


corozo 






píritu 



112 



TAVEÍ^A-ACOSTA 





Caribe 


Maquiritare 


Yabarana 


cuchillo 


mariía 


cumáh. 


maria 


curare 


curari, curáua 


mudono 


maráua 


curiara. 


curiara 


cudíada 


curiara 


cunaguaro 


cáshushi 






culebra. 


acodu 


esquedu 


ucoi 


cuerpo 


aroh né 






cuñado 


puame 






cuerno . 


yéturi 






cucaracha 


zarabe 






claro 


tabelle 






claridad 


yupuimen 






cruz 


curuzo 


curú 




criminal 




nema! 


ezeicu-puiní 


camina mucho 


titobie ippio 






cómo te llamas ? ostade tüña- 








moró? 






cuándo vienes ? 


ota dacoa bó- 
pule? 




ecuara yaba 


cuando te vas ? 


ota camuisa ? 






Chato 


tupipiajque 






chinchorro 


nlfíi-aco 


euate 




chibacoa 


cuna minocco 




chipi-io 


chipiro 


tarícara 


chijiro 




chigüire 


capibia 




yihuili 


chiquito 






puijque 


chorro 


conozo-caro- 








cáno 




tétuna 


chubasco 






cata boi 


Dame 


yároco 






danta 


máipiure 


uachadi 


uayali 


dedo 


ÍDmiaco 


adamodo 


ejni raecuno 


desnudo 


blorauimué 


tuonquera 


pui jpuejia 


dedo del pié 


ostaréh-me 






debajo 


piño nate moco 






defecar 


uecca 






despacio 


paimieque 


jojede 


caimari 


deseo 


i-shepore 






delgado 


quiuirisco 






día 


bedu, ciirista 


anno 


yátuno 


diablo 


yorosca 




yorosca no 


diente 


dérico, adere 


yéde 


ejne-yere 


difícil 


tara bácune 






Dios 


dioíso 


uanare 




dolor 


yetumpue 


zini 


morone 


donde 


naipi 


echácana 


úcujná 


dulce 


puosini 






durmiendo 




lunuque 




dame tu mano 


adáñare yároco 







EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



ÍI3 





Carche 


Maquiritare 


Vaóarana 


dos días 


occo bedu 






dos semanas 


occo samaná 






dos meses 


occo nuno 






dos años 


occo chirico 






dolor de muelas yeri yelumpue 






dolor de barriga iiempo yetum- 

rM4 A 






dolor de cabeza 


dopupuo ye- 
lumpue 






Enfermo 


tanisquema 


quedeiji 


terépuno 


enfermedad 


tanisque 






empalizada 


curara 


curara 


curara 


encorbado 


ñerocco 






embustero 


tona pimie 


ejutui 


niazororli 


encima 


istupo 






escopeta 


aracapuza 


dacosa 


aracapuza 


estrella 


chirica 


chiriche 


chirica 


espejo 


chipiquire 


gécude 


pécure 


esposa 


puii ti 


uendui 


uiriamo 


espina 


pirichu 


pirichu 


píritu 


esta noche 


cóoco 






estriba 




cujama 


cupama 


él 




mejque 


muijqui 


escuchando 




estaque 


etari 


está bien hecho 


pasporotu- 
áyemo 






Familia 


autoromanto 


uichócono 


ejnequeleti 


fatiga 


tarúpapa 






fea 


yabame 




nopejra 


flaco 


piumue 


deícuueje 


matate 


frente 


camepuico 


ejadu 


ejñemerari 


flecha 


taboto, piríua 


jacodi 


pácudi 


frío 


carauinye 




tíjnaqui 


frijol 


cumada 




prijore 


flor 


bebe puírili 




tipuili 


fruta 


bebe ispao 


segéduru 


tepelu 


fusil 


aracapuza 


aracapuza 


aracapuza 


fogón 


uasto 


uato 


tenezin cune- 
topo 


fumar 






y éj maque 


fulminantes 






zempamuiti 


Gallo 


coróctoco 


cuame 


mapararu 


gallina 


uori-coróctoco 


cuamedi 


mapararu 


gato 


mishi 


michi 


mitchi 


garganta 


denázari 






garza 


uamau uari 


anoderae 


uacara 


garrapata 


upari 




caimatique 


grande 


apopto 




tapopto-ijpe 






Kn el Sur-^DiaUctoii Indígenas, 8. 



114 



TAVERA-AODSTA 





Caribe 


Maquiritare 


Yabarana 


guerra 


arecu 


nauene tanto 


úalini 


guerrero 


arécuna 






grito 


acóstaco 


tequetene 




gota 


conozpuichano 


tunai 


cata zúcali 


gordo 


apótome 


tejuye 


pijyé 


golpes 


apoturapue 






garabato 


tupántaque 


imotadu 




goma, resina 




eñate 


cuma 


grillo 


quirisi 




quirichi 


guama 




uajuno 


quilita 


guacamaya 


cudari 


caddue 


camaya 


guayuco 


yaducure 


uaiucui 


caijtá 


Hacha 


uiue 




pata 


hambre 


amperépeba 


taduiji 


átate 


hermana 


bahba 




tutu 


hermano 


séuo 


uichócono 


yáquino 


hei ida 


pocaposi 






dediondo 


ticore 


tuqueque 


cucqui 


hija 


demuiri 






hijo 


émura,ímuro(27) quemo 


muco 


hierro 


izipari 


zojáradi 


tzipárari 


hilo 


cunúrimio 






hoy 


éromi 






hojas 


arimpuo 


cbúuadú 


itáleli 


hombre 


uiquiíe 


daumua 


liarais tocomo 


hondo 


yanchispio 






hoyo 


ancuru 






hombre ma!o 


uiquireyabame 


corera daumue 




hormiga 


benco 


sari -coro 


quirimícate 


hueco 


átori 






humo 


losquiñe 


ujedencha 


tachiquine 


hueso 


ytspo 


yoge 


yuspue 


huevo 


coroctocomo 


imoi 


íjrooi 


Idioma 




ara-deuda 


ejue-cacari 


incendio 


uasto 




quenepue yáua 



( 27 ) Mura es el nombre de un raudal del alto Caura ; y es cu. 
rioso vííF en el Japón cómo abunda la desinencia muya en nom- 
bres propios de personas : durante la última guerra ruso-japonesa, 
(1904-1905 ) se distinguieron los siguientes Jefes nipones : Ka- 
mimura, Komura, Kanamura, Matsumura, Katamura y Kawa- 
mura. 

En Venezuela hay también nombres de localidades con la misma 
final : üogramura, Chichimura, Arimura, Uatamura, etc. 

Nota del Autor ^ 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



115 





Caribe 


Maquiritare 


Yabarana 


isla 


laudado 


landaru 


anta 


iguana 


tadamaca 


yamánadi 


yu-uana 


invierno 


conopo 


conojo 


uetémpali 


Jefe 


tupáracque 


acúchene 


nécam-barali 


jején 


marébishi 




picane 


joven 


pochómene 




yetane 


Labios 


piótali 


edigidu 


ejne-nulu 


adrón 


mona 


temene 


temene 


aja 


toppo 


tejeo 


teepo 


lagartija 


carúuo 






largo 


mashipi 






laguna 


chuspo 




uicháj quetej- 


lapa 


urama 


odoma 


pue 
aroma 


leche 




cújta 


matiécore 


lejos 


tij-shima 


jamoiche 


poijpó 


lengua 


ánuru 


enuru 


ejne-enuro 


leer 


carete rupana 






leña 


béhebe 


bejéb 




león 


cosaríua 




marácada 


ligero 


copiore 


tamgene 


tarine 


limpio 


yupumpuo 




ijhmeze 


loro 


uerébaco 


cadéua 


réua 


loco 


rócome 




uelemanó 


loro grande 




cacáua 




lo mataron 


nibioi 






luna 


nuno 


nune 


nane 


luz 


tabédure 


nuijoi 


uicáui 


Llamas 


uasto 


uájto 




llanto 


conota moda 


tuamo 


uasamorí 


llanura 


mapara 


maparari 


uanape 


lluvia 


conojo 


conojo 


quenepo 


Madre 


tata 


emeco 


maque 


maiz 


abashí 


cnac 


nacchi 


machete 






zapara 


mano 


dañare 






mariposa 


parámpara 


matute 


chibipispa 


mapuei 


máhapii 




cópoli 


mapurite 
malo 


mapiriche 




mapírichi 


yabame 


coneda 


nopejra 


mañana 


acorospo 


genama 


omezaspe 


mar (el) 


parana 
ófiote 






marido 






matar 


conobo-dato 






macanilla 






cupa 

oojpá ritáua 


madrugada 






mes 


nuno 


nune 


nune 


medio d(a 


carischane 







ii6 



TAVERA.-ACOSTA 





Caribe 


Maquiritctre 


Yabarana 


merey 


uorai 






médico 


piudai 






mentira 


tónape 






me voy 
mi, mío 


úieza 






au, aute 


iuano 


ajte. ejne 


miedo 


pctescai 






mirar 


eneco 






miseria 


otouate 






mono 


yaracaro 


yaracado 


uaracalu 


monte 


orípuo 


zome 


yuttú 


morrocoy 


badamo 






mosquito 


mápiri 


majidi 


puilitiqui 


moriche 




cúhuai 


uaia 


muchacho 


quihuilín 
ú-oli 


mudequeque 


muco 


mujer 


uéndui 


uiriamo 


murciélago 


led-re 


led-de 


reiré 


muslo 


puetri 






muerto 


aquepi 






munición 




idoto 


piroto 


murió 




nemai 


uasa masé 


Nació 




nenú 


apata cazi 


nada 


uani 






nalga 


abecem 


agichiro 


ejtje-áuari 


nariz 


enástere 


euna 




nadando 


quenespu nuya 






naranja 


naraja 


naraja 


naraja 


negro 


mécore 


judume 


quíriqui 


nervio viril 


emurutano 


azaicho 


sainopilare 


ninguno 


uarote 






niño 


quihuirín 






nigua 


chicho 






no 


uanu 


úmaque 




no sé 


anupoteuaba 






noche 


cóoco 


co-ijai 


cojpa 


nubes 


pescoite 




huelei 


Ñame 


pirisha 






Obscuro 


tabárume 


júdume 


quiriquí 


ojos 


jénuru 


jenu 


ejne nuru 


orejas 


pianare 


eyanadu 


ejne nali 


oro 


carúcuri 


erohi 


tapiremue 


orinar 


o-shioporo 


tusuta 


uere zústali 


orilla 


bopa 




apetá 


oripopo 


payuri 
etaco 






óyeme 


etaque 




oso 


báriri 






Pan de maiz 


puireta abashi 






padre 


papa 


JÍ.CO 


bapa 


paloma 


acucua 


eduho 


uag^ra 



EN 


EL SUR —DIALECTOS INDÍGENAS II7 




Carche 


Maquiritare 


Yabarana 


papel 


careta 




papera 


patio 


uanapo 






pasar 


epátoccó 






palo 


bebe 






pálido 


uaiano 






para mí 


auuanomi 






para tí 


eumonomi 






pariente 


cocto 


icchóoono 


ueria-coto 


pájaro 


tanoro 




tzique 


plátano 


paruro 


jáduru, fárruro 


páharu 


plato 


aríñato 


jadaji 




.playa 


azacau 




tzacau 


palabra 




ara-deuda 




pedazo 


^japipio 






pecho, tórax 


>ereri 






peine 


oncai 






pedir 


amu 






peleando 


conobo-dato 






pescuezo 


enazarsi 


¡júimudo 


ejnépúmuili 


pestaña 


epírico 




, 


perro 


pero, peroro 


zunna 


ueroro 


perro de agua 


cairo 






pescado 


uoto 


camge 


pire 


pequeño 


quihuilín 




puijque 


perico 


berequeru 


quiquire 


quiriquile 


persona blanca 




dauraa tagedede 


persona negra 




dauma-judume 




pelota 






uáijteli 


picaro 


mona 




monaso 


piel 


pispio 


j'gé 




pies 


ístari 


éjuru 




pierna 


pieti 


ejetu 


ejne-peti 


piedra 


toppo 


teeju 


tehepu 


pico 




saunado 


pótili 


picure 




acuri 


iyáculi 


piapoco 




chajocco 


iyapocó 


pollito 


coróctoco-qui- 


cuame-omque- 






huilín 


reque 




pólvora 


curúpare 


curjara 


curupara 


proa 


úmtic 


ijotru 


pótili 


popa 


piotli 


chididu 


igiari 


podrido 


ticore 


temuche 


tujtujpe 


plata 


parata 


jurata 


pirata 


puerta 


peena 






punta 


zazcano 






puerto 






uaiuatá 


pueblo 




eutem 




pulgar 


yapatori 







ii8 



TAVERA-ACOSTA 





Caribe 


Maquiritare 


Yabarana 


plumas 




ijotu 


chipoti 


Quebrada 


ingcharita 


luna 


tuna 


quijadas 


recusare 






quién es ? 




a ñeco ? 


anequiquilé ? 


quiero 




uijamma 




Rabia 




tedecuade 


uere-ueseyuro 


rabo 




da-coro 




raudal 


cariaibo 


chodo 


sábuli 


rama 


píoril 


adda 




rana 


caráscasa 






raya, pez 




ñamadu 




rayo 


tarara 






relámpago 


nichapeta 


meumcucá 


arauíscali 


río 


tuna 


tuna 


tuna 


risa 




nazéua 


uejzaricaua 


ropa 




üomo 


uomoi 


rodilla 


pecunare 






Sal 


uoyo 


sajTo 


sayo 


sabana 


biairana 


ubimapara 


uanape 


sangre 


amuenere,mi- 
nispuo 






sapo 


pororó 




pueru 


sarcillos 


pianátocque 


janazede 


panacheli 


sed 




enuse 


naquili 


se fue 


nieto 






se ahogó 


nirorapue 






se murió 




nimai 


niuasa masé 


seje 






peli 


sepultura 




mujna 


mujna 


si 


ée 


éhe 


gée 


sol 


bedu 


chi 


yátuno 


soldado 


sororao 






soltero 


nifíoma 


ton i 


uajchoj quejra 


sobrino 


decáponi 


uañe 


poio 


sombrero 


sampereru 


sanjerero 




sombra 




coige 


tauanique 


sucio 






ajzíquipe 


suelo 


nono 


nono 


nono 


sueño 


uetupue 


unucuse 


huetui 


Tabaco 


tamue 


cauái 


cauái 


tábano 


tiloco 


tudeque 


piroco 


tarde 


érame 






talón 


ischápuro 






terecay 


tarécada 


gede 


peié 


techo 


yespurupuo 






tío 




yabuque 


yabo 


tigre 


cáshushi, aba- 








ruapi 


máedo 


óquere, uqueire 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



119 





Caribe 


Maquiritare 


Yabarana 


tierra 


nono 


nono 


nono 


tinaja 


tunar i 


múc'ra 


mújura 


tizón 


uasto 


uato 


uajto yápue 


tiro 


imior-ue 


nuhue 


tojtane 


tijeras 


uerasi 


uerashi 




tití, mono 




chirire 


chilili 


tienes hambre ? 






máia talú ? 


totuma 


ua-i 






tobillo 


mascaribi 






tortuga 


uaraira 


' 


uaraara 


toma tú 


eroyo 






trampa 


toro 


' 




tranquilo 


yuspua 






triste 


pioshimia 




pojno-puámeii 


trabajador 




tuetó-araco 


ueranire 


tuerto 


toni nuspua 






troje 


sura 


emere 




trueno 


inimior-uana 




zúpali 


tu, tuyo 


eu, eumoro 


euuano 


uere mare 


tu padre 


eumoro-pápa 






tengo que ha 


• eumoro pásebe 






blar contigo 


ana amoro 






Uña 


añamo sáchiri 


semicho 


ejne-nahioli 


un día 


oobi bedu 


jetem ano 


ejfííspete yá- 
tuno 


un mes 


oobi-nuno 


jetem-nune 


ejfííspete-nune 


un año 


oobi chiricho 






Vagina 


tatore-mione 






valiente 






uezeij chemui 


ven acá 


irupato oscone 


equede 


zejquesare 


verano 


iromo 


uedunabe 


iama 


verde 


azacle 


zene 


tayuraque 


viento 


peito 






venado 


czahari 


iyama 




vestido 






ocoropuij-tene- 
zaque 


viejo 


tamposcuo 


incho 


iapístamo 


viudita, mono 




uaca-uaca 


uaca-uaca 


vulva 


mione 


muene 


nione 


Ya 


érome 


éua 


eraparema 


yerba 


uoi 




uanapo 


yo 


au, aure 


ubú-í 


aujte 


yuca 


qdere 


chere 


tzere 


Zamuro 


curumue 






idem(rey de los) aú-uana 






zancudo 


maco 


macque 


mazacqne 


zorro 


yórocó 


machiquire 


ijoroccó 



120 



TATERA-ACOSTA* 



Abajo 

abrazo 

acá 

acostado 

adelante 

agí 

agua 

agua fría 

agua caliente 

aguacero 

abierto 

abuela 

abuelo 

activo 

adiós 

agachado 

agradecí do 

aguardiente 

aguja ^ 

aflicción 

agujero 

ahora 

ahogado 

alacrán 

alegría 

allí 



Yaruro {28) 


Uarao (. 


dabú 




inda 






poro 


moa 




yapuinchau 






jucca 


uí 


jóo 


uí sutsuá 




uí tó 




uanná 


naja 


arei-ió 






noti 


jiamue 


nobo 


uenapé bagá 




baré ^dé 




cháa ' 




mené sandé 






arija 


car aria 




guittó 




púe 




yámbá 




ambo 




siará 


caje 


gareimpannií 


equeitía 


udé 


tamatuca 



uní 



(28) Este dialecto llamado también Pumé y Yuapín, se habla 
entre los indígenas de las márgenes del Capanaparo, Arauca, etc. 
Tiene muy mareada la acentuación aguda y es algo nasal. Abun- 
dan en. él las sílabas cha, che chi. Parece un mixto de lenguajes 
Andino y Pariano, 



( 29 ) Generalmente denominado üarauno, se habla en el Delta 
del Orinoco. Parece un similar del Caribe y tiene simpatías con 
el Aimara de los peruanos. En su pronunciación abunda el 
sonido de la J y no tiene el de la R fuerte. Su dicción es suave y 
en algunas voces muy nasal. Uarao significa familia. 



(30) Es un derivado del Baniba y se habla en el río Izana y en 
algunos de sus afluentes como el Aiarí, Guiare, etc. Este voca- 
bulario nos lo ha remitido el señor doctor Lisandro Al varado, re- 
cogido por Wallace y tomado de una de las obras de Martius. 

Notas del Auior. 



EN 


EL SUR—: 


DIALECTOS INDÍGENAS 121 




Yaruro 




Uarao Izaneni 


allá 


jatchi 




ote 


alto 


ué 






altanero 


sainde 






algodón 


tziSoqui 
ñotatá 




áharuamuto 


alumbrar 






almohada 


pachÓQuiariá 




almuerzo 


curaría 






amarillo 


sanchao 




ázimo 


amancebado 


ienchá 






amistad 


caia orné 






amigo 






maraiza 


amor 


gareimpá 




daubera (31) 


ancho 






cauajera 


animal 


bacurá 




yabata nucca 


andar 


baú 






anda tú 


baú bué 






ano 


appué 




jotocobo 


año 


janná 




joira-izaca 


anzuelo 


amayó 




ozibucay 


anda ligero 


uenampé 


baú 




aquel 


odé 






aquí 


pijí 






araguato 


uyá 
too 




uai 


árbol 




dagó hiecui 


araña 


maca 




abuna moceo 


arriba 


ue, uerichame 




arrorlillarse 


chuch ma 


qui- 






adió 




arco 


tibató 




jalabari dejepilabo 


arco iris 


unde-í 




jubana sico 


arena 


dabó 




caje baja 


aroma 


u ai ñipa 






asado 


uajuyá 






asesino 


guná 






asqueroso 


pea 






atajo 


nóo 






atrevido 


sainde 






aurora 


dopá 






autoridad 


nibeuté 






auyama 


eddié 






ayer 


noraené 




caji 



(31) La partícula final ^ra parece envolver la idoa do grande, 
mucho, bastante, extensión, abundancia. 

Nota del Autor, 



122 



azúcar 
avispa 
azul 
Bava 
bachaco 
baile 
bajo 
báquiro 
baño 
barba 
barro 
barriga 
bastante 
baúl 
beber 
bejuco 
beso 
bigote 
boca 

boca de caño 
borracho 
bonito 
bolsa 
bostezar 
blanco 
blando 
brazo 
brisa 
bueno 
buen día 
buena noche 
budare 
buque 
burro 
brujo 
Caballo 
cabello 
cabeza 
cabezón 

cabeceras de ca- 
ño 
cachicamo 
cachete 
caimán 
calambre 
calentura 
calde-o 
caliente 



TAVE] 


ftA-ACOSTA 

Uarao 




Vdrtíro 


Izane.ni 


cheniocói 






omí 


tomonojo 




tottuá 


ajebura 




arí 


duru-duru 




cohf 






togenuá 


jojoyá 




etetopá 






oyabuía 


íbure 




uichoapá 


nacco-quitar.e 




ñoña ñaco 




nochinuma 


dabú caracác 


joboto boto 




accó 


obono 


noshada 


giná 


écra 




tocará 






jarapá 






tocaí 


ero 




ibuza 






ñoña ñaco 


docco diji 




ña 


docco, adocco 


no nunia 


doroyá 






eroñué 






sandé 


yacara 




nacho 






moatomicá 






bereberiá 


ajocco 


cacalina puhli 
awiladi 


ichí 


jara 
ibaji-baji 


nozete 


sainnuí 


yacara 


matcheradi 


sandé do 






eñenér sandé 






jottó 


jorubaza 




chara 


uaira 




yaé tananná 






yarucá 


uisirato 




yáe 






tobé cu 


jihio 


nochidupe 


tobé 


cuá 


ntui ideu 


icurí tobé-anná 






bea-ciá 






igoró 


ocgá 




chamajú 






ñacancán 


nija-arabac 




chicanito-bagá 






taipá^ 


jebu 




mahu 


joru 





heumode 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



123 





Yaruro 


Uarao 


Izaneni 


calor 


unijoquiá 


ijíopera 




calma 


goepa 


ajacoequiraC32) 




cambur 


paratuná 




palaneu 


camino 


nóo 


omonocco 


anipo 


carniza 


tiboí-chichiá 






canas 


tobé-bereberiá 






canalete 


daintó 


jaje 


tiwe 


cangrejo 


tacaríremé 


"5 " 

je 




canto 


taj{-uamé 


jojoyá 




cansado 


jorotó 


uabauitae 


^ 


caña 


chianiá 






caño 


doró 


jana 




cañito 




jana sanica 




candela 


conde 


jecunu 




cara 


dachó 


mijoro 




caracol 




gerlé 




carbón 


bachccú 


juju 




casa 


joo 


janocco 


panthi 


carne 


gnoá 


bacato 




cariño 


eariconé 


daubera 




carroza 


chará-jóo 






catarro 


janyó 


obo 




casabe 


també 


aru 


peute 


casado 


inchiá 


diana tatirajá 




ceniza 


conde gumbé 


jujujocco 




cejas 


daña^ue 


muimujo 




cena 


juraná 






cerdo 


abueiá 


ibure 


apija 


cerro 


tandé 


jotacua 




cerrado 


tut ticará 






cementerio 




joo-itanocco 




ciempiés 


ichfginome 






ciego 


dacotá 


mojasi 




cielo 


andef 


najamuta 




cigarrillo 




aja-macca 




cobre 


carucuri 


conicuri 




cobarde 


chapa 


azabanena 




corteza 


toí 




tschkeio 


collar 


goroyá 






cocina 




jiza-janocco 




comer 


jura 


naJoro-(]|ui tana 




comején 




chiucaní 




comida 




najoro 




conuco 


taddó 


dajicaba 





(32) La desinencia ira parece ser de signifícación opuesta á era. 

Nota del Autor. 



124 



TAVERA-ACaSTA 



Yaruro 



Uarao 



Izaneni 



conmigo 

contigo 

contento 

cocuyo 

con él 

con ella 

colmillo 

colorado 

cortar 

compañero 

corto 

corriente de río 

corrompido 

costillas . 

cueva 

cuerda 
cuchillo 
cuándo ? 



meandf 
coaddí 



muindí 
ginndí 

cuecueyá 

boddóue 

cáia-omue 

beacamé 

pea 

patetuju 



curare 

culebra 

cuñado 

curiara 

cucaracha 

claridad 

claro 

clavo 

cruz 

caminar 

camina mucho 

cierra la puerta 

coje tu sombrero 

cómo te llamas ? 

cuerpo humano 
cuándo vienes ? 
cuando te vas ? 
cuándo llegaste? 

cuánto vale esto? 

Chato 

chibacoa 

chispita 

chiquito 

chinchorro 

chigüire 

chorro 



cuananiá 

noparé ? 

corió 

póo 

queramué 

chará-buichi 

aregeró 

sandé maiá 

sandé maiá 

tzipararí 

togoya 

bautoné 

jachí-báu 

tutticará 

miteue pacho- 
choria 

napaqué mu- 
ñe mené 

pumueto 

noparé maná ? 

noparé bauné ? 

noparé ma- 
nouná ? 

ñontani badí? 

niueñó 

coicué 

coi 

buichi, buitsá 

boré 

ziddó 

carné 



yacará 
mújerá 



luart 
ázimo 

maraiza 
caboquira 



bauíujo 
jobotojara ja- 

rera 
ezo ara 
dabo 
catucacoro? 

jub& 

uajibaca 



curuza 



ireidi 
madúadi 



ninorua 
niarlíe 



itá 



jizimo 

sanies, sanuca 

jáa makeitiba 

jaba . 



y 



EN EL SüR-^DIALBCTO>S INDÍGENAS 



125 





Yaruro 


Uarao 


Izaneni 


chubasco 


pupurí 






Dame 


i-orocué 


mamo 


pi-ano-huilui 


danta 


oiyé 


napa 




dedo 


ichichiá 




nucapi 


dedo del pié 


tachiá 




nupipa 


debajo 


dabú 






defecar 


agorf 






desnudo 


imáia 






despacio 


baguraquia 
yabajudi 


uiriá 




después 






Dios 


Ibiauté 


Gebti 




día 


do 


jocoma 


hsecapi 


diablo 


yarucá 


burasira 




delgado 


coníngá 






difícil 


amuinda 






diente 


onde 


ihí 


noyeihei 


diferente 


nabadainá 






dinero 


cheré 


burata 




dónde 


yipe? 


casabamo ? 




dolor 


guittó, jura 


ajera, uapaya 




dormir 


mosquia 


ubaya 




dolor de cabeza 


tobé jura, tobé 
guittó 












dolor de muela 


undé jura, undé 
guittó 






dolor de barriga accó guittó, ac- 








ccó jura 






dos dfas 


ñoani do 






dos meses 


ñoani gupené 






dos años 


ñoani janná 






dos ríos 


ñoani bea 






dame tu mano 


neichi i-orocué 






dame tu som- 


i-orocué pacho- 






brero 


cÜioriá 






dónde está ella 


? yipé negini ? 






Enfermo 


ambo 


uabaya 




enfermedad 


ambotá 






embustero 


manchade 






encima 


uerichame 






empalizada 


totariá 






escalera 




naboroya 




escopeta 


turacará 


aracabuza 




escondido 




erijisaya 




estrellas 


boé 


cura 


hiwiri 


escardilla 


gueregue baria 






escándalo 


enandió 






exreménto 


agorícha 






espejo 


dachó daría 


musebuji 





126 


TAVERAr-ACOSTA 






Yaruro 


Uarao 


Izaneni 


escritura 


nuespare-í 






espina 


uhú 






esposa 


ie( 






esquina 


bu 






espalda 




caremojo 




esta noche 


yabagñeñero 






estoy bueno 






matchupiha 


estoy enfermo 






táradi 


Fácil 


sandésható 






familia 


pumé 


uarao 




fatiga 


janajam boquiá 






fea 


sainde 


azira 




flaco 


coningá 


botuquirá 




fogón 


conde 


najoro noma- 
nocco 




frente 


dahito 


cabaje 




flecha 


zittó 


jatabu 


caponi 


frío 


chútchuá 


daira 


iwiride 


flor 


chuchu 


tocuyo 




fuerza 


toma 






frijol 


carao 






fumar 


nambí ñupa 






fuego 


conde 


obaya, jecunu 


tídge 
keikeuda 


fruta 


tocho 


dago cuaja 


fuíminantes 




ajecunu 




fusil 


turacará 


aracabuza 




Gallo 


acararu 


carina 




gallina 


acararu-ieí 


carina 




gancho 


toanyui 






garrafón 


yacodé 






garganta 


goroyá 






garrapata 


tut tunú 


ezeruta 




garabato 


toanyui 






garza 


ocara 


uauno, uara 




gato 


mitchí 


mitzi 




gavilán 


iú 


otto 




gente 




jocco 




gota 


cattó 






gota de agua 


uf cattó 






Gobierno 


nibaute 






gouorrea 




zamorona 




gordo 


anná 


taiera 




gu«icamaya 


gaga 


apugene 




guaral 


tibocai 






grande 


anná 


urirá 




guayuco 


siboborea 


buja 




guerra 


nibeginó 
anná 


daríjá 


* 


grueso 







EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



127 



grillo 

grito 

gente 

gente mala 

gusano 

guabina 

Hacha 

hambre 

harpón 

harina 

hediondo 

hablar 

hasta aquf 

hermano 

herida 

hermana 

hierro 

hilo 

hija 

hijo 

hojas 

hoy 

hoyo 

hombre 

hondo 

honrado 

hormiga 

huellas 

hueco 

hueso 

humo 

huevo 

hombre malo 

Idioma 

iguana 

igual 

isla 

insolente 

invierno 

Jején 

jefe 

joven ( el ) 

Labios 

ladrón 

lagartija 

laguna 

largo 

laja 



Varuro 

achocó 

ená 

nihué 

nihué-chuindé 



gibbé 
tomechajambú 



pea 

nimbué 

pioyé 

anemue 

uán 

añecobué 

tiboquei 
jojabi 

tofonda 

pué 

oí 

cocoró 

sandé 

coi 

pue 

condé-chou 

nu 

oí-chuindé 

nimbuechá 

datútumi 

nétami 

nonhié 

sainde 

noanná 

tuddé 

nibeuté 

piaté pamue 

yambí 

garomé 

andicara 

taha 

noatí 

tandé 



Uarao 



Izaneni 



juba 
cojo 
gima 
nojera 
mujo jubaca 

cuera 



daje 

dacoi 
najamuto 

tachi rauca 

auca 

yarocco 

ama 

iuaja 

daomato 

joni 

muj ázimo 
omonocco 

mi iju 

gecucu 

aji 



yoana 

bolojo 

naja-naja 

airamo 
nebora 
doccojoro 
erigisayá 



yalanowi 
matcbuka 



noitu 
niri 
apaña pe 

atchinali 



noapi 
liaué 



cabajira 
toijó 



iápide 



128 



TAVERA-ACOSTA 





Yaruro 


Uarao 


Izaneni 


lapa 


puri 


etepo 




lágrima 




mujo 




leche 


nucu 


mijo 




lengua 


topooo 


joño 


nuniñe 


leña 


rondó 


dauaja 




leer 


noenimbué 






ligero 


uenape 


dubujura 




limpio 


boeyachá 






lima, toronja 




curu curu 




loco 


apetárame 






loro 


yaba 


turumu 




luna 


gupené 


uanico 


queri 


luz 


conde toto 


abije 




Llamas 


conde guri guri 






llanto 


dahui 






llévalo 


ebabajué 






lloviendo 


coo-uanná 


naja eboya 


• 


Machete 


topené 


buari 




madre 


jójini 
poe 


dani 


nadjo 


maíz 


neucamo 


• 


malo 


saindi 


azira 


matschidi 


madrugada 


achidopa 






mapire 


tayú 






mar 




noabaira 




marrano 


abueia 


cochi 




mano 


ichí 


mojo 


nucapi 


mañana 


jaco 


jaque 


danacadjeri 


mariposa 


pampán 


uaro-uaro 




matar 


nonapa 






marido 


oí 


anebora 




más tarde 


yabajudi 






mazorca 




neucamo-amujo 


médico 


tompamé 


uizirato 




medicina 


zapaneniu 


yarácoto 




medio día 


dorátomo 


yacuajazica 




mentira 


machadé 






mes 


gupené 


uanico 




merey 


uiuecho 






me voy 


bau pá 






mi, mío 


caia 


ma, ine 




miedo 


uapá 






mitad 




acari 




mi familia 


caia-pumé 
cheré 


ma-uarao 




moneda 


burata 




mono 


chu-í 


nacco 




monte 


oi 


doina, inape 


djecape 


montaña 




jotaina 




moirocoy 


godomé 


uacu 





EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



129 





Varuro 


Uarao 


hanr.ni 


mosquito 
mucno 


me 


jiguilu 




giná 


éera 




mujer 


ieí 


tachira, tatira 


nuiíia 


mundo 




inna 




muerto 


atubuime 


uabae 




murciélago 


punlizizi 


záa 




muchacho 




ntboré sanuca 




Nada 




equira 




nadar 


túa 






nadie 


canimá 






nariz 


embú 


j'cari 


nituco 


nalga 


apecha 






negro 


buréburá 


mécoroana 


ta pajuna 


nido 




doinoaja 




nervio viril 


chuá 


uata 




nigua 


enini 






niño' 


buichi 


iie-moco-moco 


raápen 


ninguno 


canimá 






no 


genimá 






no sé 


nobaricadé 






noche 


gñeñer 


ima 


depipo mijo io- 
keu 


no tengo 


noadé 


equira eine 




nosotros 


añone 






nubes 


ande-{ 


najamu tojocco 




Obscuridad 


baguné 


imaneéra 




ocumo 


chendá 






ojos , 


dachó 


amúhu 


noiti 


orejas 


tan na 


cojojocco 




orillas 


chirí 


mumi 




orinar 


cuejapá 






oso 


ariguri 


jují 




oro 


oró 


barat zimo 




oso palmero 




bajío orauira 




otro 


cauemodi 






óyeme 


tanecué 






Papá 


chaumui 


dima 




pájaro 


púa 


dora 


tepirá 


palmera 


guetó 






palabras 


nembó 






paloma 
pantalón 


otoco 
yeineré 




* 


pañuelo 


pachota boriá 


cuamote 




papel 


nuespareí 


cúrala 




palo 


to 


dau 




pedazo 


buichi 






pedir 


condeme 






peine 


nembitó 







En el -S'tíf— Z>taÍ€e(o# íadXgcnai- 



I30 



TAVERA-ACOSTA 





Yartiro 


Uarao 


pescuezo 


goro 


dóo 


pestañas 


danaca 


murocojoro 


perico 


guereguere 




perfume 


uainipa 




p^rro 


aurí 


peroro 


pero de agua 


uí-taperá 




pez 


chon 


ju macaba 


pequeño 


buichi 


sanuca 


picaro 


garome cheindá 




pico 




aji 


piel 


í 




pies 


ta 


om-tt 


piedra 


tandé 


joyo 


picure 


fíantotó 


uamaia 


poquito 


puichi 


sanuquira 


pierna 


ya-í 


cáa 


poco 


buitsá 


sanuca-jaine 


poco á poco 


geinimi 




pólvora 


turacará-cho- 






ponó 


ajuju 


pollito 


acararo-buichi 


carina-moco- 
nioco 


popa 


chara apé 


auaju 


proa 


chara nona 


auaji 


putrefacto 


pea 


cuera 


puerta 


noeyá 


januco-acojo 


puerto 


beenú 


ojio 


pueblo 


beamá 


janocoina 


plata 


cheré 


burata-jocco 


plátano 


paratuná-ann á 


palatano 


playa 


non-hé 


momi 


plato 




najorojooco 


persona negra 




ajoro-jocco 


persona blanca 




mecoro-jocco 


piñá 




nana 


pronto 


uenapé 




prostituta 


apetarañe 




púa 


zitóh 


aji 


pluma 


noemparé-tó 




plumas 


puache 


ajiji 


pul{;a 


eni 




punta 


nuná 


aji 


Quejas 


toddé 




quebrada 




tzicaro 


Rabia 


erequia 




rabo 


zía 


ajúi 


rama 


tofundá 




rana 


codocodobui 





Izaficni 



capjé 



nu-ipa 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



131 





Yaruro 


Uarao 


Izaneni 


rayas 


nué 


jaba-jabera 




raya, pez 


buichiá 


jue 




rayo 


tura 


tuajara 




rallo 


choaríá 






remanso 


ijoepa 






río 


>ea 


noaba 




risa 


einiquia 




* 


rodilla 


chutcha 






ropa 


tibó 


jiacabo 




Sabana 




jaráuah 




sal 


yaueme 


jayu, pamu 




salcocho 


uraria-chumuá 






sangre 


go-é 


joti 


nuira 


sapo 


codo-codó 






savia 


totú 






sarrillos 


tana morona 






seco 


gaucho 






sed 




jopi -ajera 


nuirauni 


serio 


euamé 






se fue 


ba-uá 






se murió 


ambo-á 






se acabó 




ecoranai 




sepultura 


uarapa 
tam6 






si 






silbido 


cuirá 






sinvergüenza 


seindamá 






sobrino 


jabimuí 






sol 


moe 


jocoi 


camui 


soltero 


jabeamá 


tatiraquíra 




sombrero 


pachochoriá 


yasi 




sortija 




mojo secujo 




sucio 


iguenecha 






sueño 


muatomique 


mulrejera 




suelo 


dabú 


joboto 




Tabaco 


gambí 


aja 




tábano 


pué 


cobo 




tablas 




daubaza 




talón 


taurú 






tapa 


ñanuená 






tarde 


gintó 






techo 


oto-máreme 


yajuji 
i-shibut 




temblador, pez 






terecay 


dame 






tierra 


dabú 


joboto 


hipey 


tigre 


pauemé 


tope 




tinaja 


dabu-yacode 




caturéwabi 


tiro 


turacaráa 


jatanai 




tizón 


coudé-dachó 


jecune cabe 





132 



TAVERA-ACOSTA 





Yaruro 


Uarao • Izaneni 


tobillo 


tachatú 




tortuga 


icuri 


uacuira 


totuma 


tae 




toma tú 


gedé me 


ma 


tía 


jaini 


daini-catira 


tío 


ademue 


adacco 


tu, tuyo 


naia 


ji»yi 


túmulo 


pumé-narapa 




tusa 




amuju 


tuerto 


dacoto 




tu hermana 


uaia-añecobó 




tu hermano 


naia-añemue 




tu casa 


naia-jóo 


janocco-ji 


tu familia 


naia-pumé 




tu padre 


naia amui 




tu madre 


naia-eiñe 




tu nombre 


naia-nopagué 




trabajo 


ambé parégin 
totaria 


yaota ya 


trampa 




triste 


uri.lato 


inaretía 


tristeza 


sandé uicodó 




trueno 


tura 


najadibía 


Un año 


caneme-janna 




un raes 


caneme-gupené 


uanico-izaca 


un día 


caneme do 


yaa jizaca 


una noche 


caneme gñeñero 


imá-jizaca 


uñas 


ibé 


mujusi 


Vagina 


nombá-toropé 




vaina 


cuanane-hué 


amaca 


valor 


suamé 




valiente 


suamé 


taerá 


venado 


boa 


massi 


veneno 


yororiá 




verano 


jannu 




vapor (buque) 


condé-chará 




ven acá 




huetchi 


verde 


ut sha 


jeburida 


vestido 


tiboí nomé 




vete 




diana-naru pipitú 


viento 


paipáa 


ajaca carKa 


viejo 


otemue 


airamo 


viudo 


iéinaca 




vulva 


nombá 


jótom 


Ya 


pioyabá 




ya es tarde 


gintó 




yo 


coddé 




yo tengo 


noaré-coddé 




yerba 


guebá 


jaca laijudeu 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



133 



Yaruro 



Uarao 



Izaneiii 



yo no fié 
yuca 
Ziniuro 
zancudo 


dabadé 
paé 

mocqué 
taré 


zapatos 
zorro 


uariro 



aru 
bure 
cojoboto 
omonamo 






Comparando nuestro vocabulario uarauno con el 
que trae Gorrochotegui al final de su citado opúsculo 
( página 30 ) sólo hemos encontrado leves variantes en 
alguna que otra palabra, aparte de la evidente confusión 
en que ha incurrido al escribir la numeración. Véase 
la página 27 de este volumen. 

Es de notarse que los nombres de algunos caños de 
la residencia de los Uaraos, tienen sus equivalentes en 
lengua Aimara, v. gr : 

Morroco, redondo, circular 

Mocomoco, nudoso, lleno de nudos 

Guaina, joven, hombre joven 

Guararina, gritos, gritería 

Guajra, cuerno, torcido como un cuerno 

Yaya, distante, lejos 

Macaire, golpear, aporrear 

Baruma, desierto, lugar abrupto 

Y es asimismo digno de fijar la atención la circuns 
tancia de que la desinencia ina, peculiar á algunos ad- 
jetivos de ese lenguaje peruano, también tiene sus simi- 
litudes con nombres de algunos caños ó localidades del 
Delta orinoquense. etc., en el sentido de indicar abun- 
dancia ó la cualidad del sustantivo. 



Geburina, azuloso 

Cajarina lugar lleno de alacranes 



134 TAVERA- AGOSTA 



Yaguaina. abundante en palmeras yaguas 

Sicaina sitio lleno de niguas 

Janocoina lugar poblado de casas, etc, , etc. 

• Véanse otras palabras terminadas en ina, en nom- 
bres propios de esa región : 



Cocuina 


Uiniquina 


Amoquina 


Uaina 


Uabina 


Usirina 


Uararina 


Mocubina 


Noina (33) 



( 33 ) No-lna, nu-ina, en Uarequena quiere decir mujer, mi 
mujer. — Noia del Autor, 



' VY ' 



Tercera Parte 



( La constituyen fragmentos de nna correspondencia epistolar 
del Autor ccn algunos hombres de ciencia del país ; algunas ob- 
servaciones etnológicas é históricas de nuestra*» tribus; varios es- 
tudios sobre lingüística y dos trabajos relativos á la supuesta ex- 
tinción de los Xtures y de los MaJpnres. Pedimos humildemente 
excusa por la forma en que presentamos esta Tercera Parte, pues 
no hemos querido alterar ni el fondo, ni el orden en que ha sido 
escrita. ) 



^ -^ ^ . ^ ^ ^ •^N » ' ^^ ^^^ ^^ < N »* 



CA.PITULO T 



El diptongo U A— Ortografía adoptada» por .el autor •^Obáeí:^íícro- 
nesdel doctor Lisandro Alvarado— Prurito" lextratíf^éro — Con- 
fusión del número de localidades con el de las naciones indias 
— Significado de las voces paro, cáua, aima. uapo y rnopi-- 
Significado de la terminación '^í>/í> 6 coío — El sobrenombré de 
Caribes— Opinión de Julio Calcafío — Orígenes de las palabras 
Cande y C/ayano — Américo Vespucoio y Bartolomé délas Ca- 
sas—El elemento Pariano. 

Enero de 1906. 
Doctor Lisandro Alvarado : 

Contesto las preguntas que en forma de cuestiona- 
rio me hace usted. 

Primera. '* Por qué escribe usted constantemente 
con el diptongo UA lo que todos pronuncian GUA en 
voces indígenas ? " 

Los indígenas puros de las selvas de Guayana, y 
particularmente loádfel alto Orinoco, Rionegro. etc., no 
tienen el sonido de la G én el diptongo á que usted se 
refiere. Yo he querido en ese libro mío ( i ) como en 
todo lo que escribá'cón relacidh á estas cosas, seguir.. ,fí 
fonetismo indígeháV'y dsí'diré: Üabiare, Uaimara, ,Ua- 
chamaca, Uere, Uáraháco',' Uarao, etc., etc., porque as< 

lo pronuncian' ellos. , . 

^ • . ..^^ii '^ ' ^-i '«^ - ^ • 

( I ) Anales de Guayana^ Vol. I— Ciudad Bolívar, 1905. 



138 TAVERA-ACD&TA 



El doctor Aristides Rbjas, en la página 92 de sus 
Estudios Indígenas, asienta :. ** La sílaba HUA ( así. con 
H) es de origen quechua, en tanto que la sílaba GUA 
{con G) es de procedencia guaraní, aceptadas una y 
otra por el pueblo Caribe y por la gran familia Caribe - 
tamanaco que pobló las secciones oriental y central de 
Venezuela y una gran parte de las Antillas." 

Ya queda dicho : las varias tribus que he tratado y 
que corresponden á» la gran agrupación Pariana, pro- 
nuncian ese diptongo sin el acento fuerte que le imprime 
la G, asimismo la& del Rionegro, etc. 

La escritura usando esta consonante en los voca- 
blos que tienen los diptongos UA, UE. UI, viene de los 
castellanos, entre quienes, por otra parte, un escaso nú- 
mero, para acercarse al sonido indígena, empleaban á 
veces ( y aún emplean ) la H antes del diptongo. En 
algunas tribus esos diptongos son completamente na- 
sales. 

Cuanto á algunos extranjeros, ellos usan la W para 
producir el, sonido fuerte de nuestras GU ante la letra 
final de dichos diptongos, que muchos venezolanos, ó por 
no haber oído nunca hablar á los indios, ó por no haber 
residido el tiempo suficiente entre ellos, ó por el prurito 
de inglesar, tamrbién acostumbran, echindo en veces 
mano hasta de la K, conio si no tuviéramos el mismo 
sonido fuerte con la C ante las vocales a. o, u. Respec- 
to á nuestra H muda, no me parece demás indicar á los 
efectos de la lectura de palabras indias recogidas por 
alemanes é ingleses, que aquella tiene en esos dos idio- 
mas el sonido fuerte de la J. Me parece, pues, que ta- 
les extrangeros no han tomado cuidadosamente, al usar 
Ta W, el euíonismo de las voces indias. 

Si aquellos compatriotas de quienes hablo, vivieran 
algún tiempo entre las tribus guayanesas, prontamente 
se convencerían de que ellas pronuncian los diptongos 
UA, ÜE, UI, así como suenan, suavemente, sin el ca- 
rácter gutural que les da la G. Y así dicen : Uuainía, 



EN ^L SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 1 39 

Achiua, Améua, Máuare. Coyéua, Yáua, üaraco, Uirírí. 
Uenituare, ( Bentuare ) Uitina, etc. (2 ) Y no está de- 
más añadir que todas estas naciones usan indistinta- 
mente en sus voces la E y la I, la O y la U ; y así pro- 
nuncian : Are-are ó Ari -ari. uayuco ó uayoco, Casiquia- 
re ó Casiquiari, curare ó curari, murujuy ó morojoy, ca- 
tomare ó catumari, etc., etc. Y así confunden también 
la B con la P, v-gr: Uapó y Uabo, (3 ) Atabapo y 
Atapapo, Sipapo y Sibabo, Mayapo y Mayabo, etc. ; y 
así la L con la R (suave) y algunos, como los maquirita- 
res, la F con la P. 

Secunda. *' ¿ Qué razones étnicas ó antropológi- 
cas hay para comprender en una misma tribu los indios 
extendidos al Norte de la sierra de Arimagua y á orillas 
del Paragua y del Carón í, bajo las denominaciones de 
Paudacotos, Achiregotos y Purugotos, etc. ?" 

Las razones que encuentro para comprender en una 
misma tribu á los indios de Arimáua, del Paráua y del 
Caroni, llamados Paudacotos, Achire-gotos ó Aquere- 
gotos y Puru-gotos ó Paru-gotos, que hoy no se cono- 
cen con tales nombres, son las de derivarse sus idiomas 
de una misma lengua y las de haber existido algunos je- 
fezuelos denominados con las radicales de esas palabras, 
radicales que también fueron nombres de caños ó loca- 



(2) ** Me han sido satisfactorias las razones que usted expone 
para no escribir con G las articulaciones UA, UE, UI» en nombres 
indígenas. Sin embargo, como hay ya algunas que están consagra- 
das por el uso, sobre toio en nombres propios, no se podría 
hacer general esta innovación sin alguna confusión. Por mi parte 
conservaría igualmente la K en las articulaciones QUE, QUI, pues 
tratándose de idiomas no escritos se gana en sencillez y claridad 
para la transcripción, y la G la reemplazaría con la H muda para 
satisfacer la vista no más é indicar el puesto que la G ocupaba ; 
así desaparecería cualquier duda en la pronunciación de voces tales 
como Uruanabis, Uruanayes, etc." 

( Carta del Dr. Alvarado, de 27 de junio de 1906. ) 



(3) UahOy en dialecto Mandauaca quiere decir caño ; también 
le dicen Cátia y Ooiii 6 Monu — Nota del Autor, 



140 TAVERA- AGOSTA 



lídades donde moraban aouellos señores de las selvas, ó 
regularmente nombres de animales, de los cuales hicie- 
ron una especie de patronímicos agregándoles el genitivo 
goto ó coto. Y así, Achire -goto, por ejemplo, ó sea 
Aqnere ó Acqtieire, tigre, y cocto, parientes, quiere de- 
cir **los deudos del Tigre." Por supuesto, demcis está 
exponer que esta palabra Tamanaco, y por ende Pana- 
na, era el nombre de un Cacique, y tiene las variantes 
aqiierre, acquirey achire, de las cuales los españoles han 
hecho hasta el apellido del tirano Aguirre, acaso por las 
analogías onomatográficas entre el felino y López de 
Aguirre. V.gr : el caño Aguirre en el Delta del 
Orinoco. 

Ni en Arimáua, á orillas del Caroni. ni en el curso 
inferior de este río, ni en el del Paráua, existe hoy nin- 
guna tribu indígena. Sólo en las regiones del alto Pa- 
ráua y del alto Caroni se encuentran los indios Arecu- 
nas, y más al Sur algunos Aruacas, únicos que moran 
en tales localidades. Y pienso que las tres tribus en 
referencia no han sido sino parcialidades de los prime- 
ros, que, como se sabe, corresponden étnicamente al 
Caribe.. 

Por otra parte, lo.^ vocablos ;^^;'a y pdf^y. significan 
en lengua peruana, respectivamente, lluvia y llover, y 
por extensión río, agua ; y así, sus inflexiones paria, 
paro, paru y puru. caño ó agua, en algunas voces de 
dialectos hablados desde el mar de las Antillas hasta la 
cuenca del Amazonas y aún hasta la del río de la Plata 
ó Paraná. (4) Así Pam-goto, si no fuere de puro origen 
Pariano, sería una palabra compuesta que quiere decir 
** la familia ó la gente del Agua ó del Caño '* ó sean lo^ 
moradores de sus márgenes. 

Y es de advertir que así como la voz Paro ó Par?i 
significa caño, río. agua, también son análogas en tal 
sentido las palabras Ca^/ia ó GUia, Auna ó Aiine, 
Guapo ó Uapo y Ooni ó Moni. ( 5 ) 

(4) Paraná, el mar, expresa **agua grande." 

(5) En otros dialectos de las Guavana< se dice también anáb, 
jjva. jóo, tima, ibot, etc.— Notas del Autor. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS I 41 



Véanse algunos paradigmas : 

Gevicagusi (¿'erz-cáua) caño frío; Arícagua ( aW- 
cáua) Cdiño del Oriente ; Adorucagua (áciloro-cáua) ca- 
ño de la guacamaya. 

Arabataima (aráóaia-aima) caño del araguato ; 
Conopaima ( conopo-aimci ) caño de las lluvias ; Cuaima 
(^gu-aima ) caño de la lagartija. 

Guacarapo ( uácara-abo ) caño de la garza ; Mucu- 
rapo (múccra-abó) caño de la tinaja ; Sipapo {stba -abo) 
caño ó río de piedras ó de cerros. 

Tonoroparo ( tanoro-paro ) caño del pájaro ; Yagua- 
raparo (^yauara-paro ) caño del ti¿re ; Mucuraparo 
( múccra-pai'o ) caño de la tinaja ; ( 6 ) 

Chíguirimoni, caño del Chigüire ; Emoni {ema-oni) 
caño de la danta ; Curamoni \ciiria-moni) caño del 
morrocoy. Etc., etc., etc. 

Después vinieron los religiosos. Ellos, para dis- 
tinguir en su ignorancia unas tribus de otras, pusieron 
arbitrariamente nombres á las parcialidades que iban 
conociendo personalmente y aún hasta á aquellas de 
quienes, aún hablando igual dialecto, sólo tenían noti- 
cias por referencias de los mismos indios. 

Tan diversos nombres, tomados ordinariamente del 
de los cabecillas (nombres de animales casi siempre) ó 
del de los caños, montes o localidades en donde residían, 
sirvieron luego de base á muchos viajeros y traficantes 
y hasta á hombres de ciencia, para confirmar á aquellos 
indígenas con las referidas denominaciones ; y así se ha 
formado una inmensa nomenclatura de tribus, cuya con- 
fusión es grande y muy difícil de aclarar, si no se saben 
á fondo sus respectivos idiomas. 



(6) El término /^¿lA-í?, en lengua Ban iba parece corresponder al 
plural de los pronombres demostrativos. — Véase el vocabulario res- 
p*:ctivo en la Seguida Parte. — Nota del Autor, 



142 TAVERA-ACOSTA 



Coincido, pues, con Schcmburgk acerca de la ter- 
minación goto t coto, que él dice significa tribu ó fami- 
lia, én lengua Macusi. No conozco las obras de este 
explorador sino por referencia. Cree» que nunca han 
sido vertidas al castellano y ni siquiera he visto una 
traducción francesa. Pero efectivamente, en Caribe 
quiere decir aquella terminación, la parcialidad ó fami- 
lia correspondiente á cada cacique comarcano, como lo 
asiento en la página 302 y siííuientes de Anales de Gita- 
yanUy y se vé en el vocabulario que tengo de dicho len- 
guaje y en el del Yarabana. (7) 

Y aquí se me ocurre una pregunta. Como quiera 
que desconfío tanto de los datos etnográficos de los pri- 
meros cronistas, porque sugestionados por los informes 
de los conquistadores, cuando no eran actores ellos mis- 
mos, escribieron relatos más ó menos exagerados y 
con grandísima deficiencia de análisis crítico, se me im- 
pone preguntar : ¿ existiría realmente alguna tribu es- 
pecial con el nombre de caribe, {cari, caribal, caripe, ca- 
reiba, caribana, calibi, calina ) ó este apelativo fue apli- 
cado por los conquistadores para cohonestar los críme- 
nes de éstos con el pretexto de la fábula del canibalismo 
ó para mejor poder saltearlos, esclavizarlos, robarlos, 
forzarles sus mujeres y sus hijas, talar sus sementeras y 
querr.ar sus poblaciones. . . . ? 

Julio Calcaño dice en la pagina 462 de su obra El 
Castellano en Venezuela: '* A cierto pez. acaso el más 
estimado, si no lo fuere el pargo. y que persigue á los 
más pequeños, se le puso caribe ó carite, voz que unos 
tienen por indígena y otros no ; y á otro, bueno de co- 
mer, pero voraz y sanguinario, le pusieron el mismo 
nombre de caribe. ¿ A quienes, apartando lo fantástico 



( 7 ) «Todas ó casi todas las tribus cuya terminación es coto ó goio 
han sido calificadas en la gran familia caribe-tama naco, aunque creo 
que hay alguna exageración, como asienta U'^ted. en el número de 
esas tribus que registran los cro'iistas y viajeros en general. El 
estudio más detenido de las lenguas que quedan resolvería cierta- 
mente la cuestión. !>—( Carta citada. ) 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS I43 



y novelesco, se le llamó caribes, como á los indicados 
peces ? A los piratas sanguinarios de la nación cumaftá-- 
gota. Esta es la verdad histórica. Tengo para mí que 
caribe no es. término derivado de esta 6 de aquella raiz 
haitiana, como pretende alguien. (8) Así. como los 
conquistadores llamaron goagiros, pamfianillas, cocinas, 
saliva Sy moscas, mosquitos, orejones, etc.» etc. con nom- 
bres castellanos ó árabes ó latinos á diversas tribus ó 
naciones, así llamaron calibes, calibis y carihes, á esta 
tribu cumanagota porque su ferocidad sanguinaria y su 
espíritu guerrero les recordó á los cáltbes de Lipara que 
infestaban antiguamente el mar tirreno." 

Sin embargo, carib ! careibe / fue la exclamación: 
en que prorrumpieron los aborígenes de las Antillas 
cuando en 1492, vieron por vez primera á los epañoles. 
Análogas circunstancias concurren en la palabra uayano. 
Así dijeron los indígenas del Orinoco, en 1532, cuando 
vieron á los primeros gastellanos que remontaron el río, 
y de allí provino el nombre con el que hasta hoy se co- 
nocen las regiones comprendidas entre el Atlántico, el 
Amazonas y el Orinoco. Caribe, en lengua de las Anti- 
llas, y uayano, en lengua Pariana del Orinoco, parecen 
tener igual significado : pálido, descolorido, extraño. Y 
no está demás advertir que los calificados también como 
caribes de Guayana, es decir, los del Caura, Tapaquire. 
Camorica, Mayaiia, los del Caroni, los del Paráua y los 
del Cuyuni. aunque hablan distintos dialectos entre sí 
y algo diferentes del de los llanos de Barcelona ( Can- 
taura, Sanjoaquín, Mucura, Cari, Atapirire, Cachipo, 
Suápire, Uverito, etc.) y del de los de Maturín (Mamo, 
Tigre, Cucasana, Yabo, etc. ) todos evidencian tener 
una lengua matriz. 

Todavía suelen decir los llamados caribes del iSur 
de Barcelona *• está uayano, " refiriéndose á un fruto 



( 8 ) En Haití había una provincia llamada «Careibana.» Véase 
en la Quinta Parte el vocabulario haitiano, que hemos formado ex- 
tractando palabras de la obra Apologética ntsto9Ía de Indias, por 
Fray Bartolomé de las Casas. — Nota del Aut^. 



144 TAVERA-ACOSTA 

cualquiera que esté descolorido, ó pasado por efecto del 
tiempo, y puede causar daño si se le comiere. 

Calibi, (y tarílbién aré) en dialecto Uuareca ó Ua- 
requena, quiere decir día, oriente ó lugar por donde na- 
ce el sol; carina en Uarauno es gallo; cxri en Miripuye. 
es uno; en Mandauaca es viento; en Piapoco, tierra ; en 
Quichua, hombre, guerrero, del Sánscrito Karu, sol- 
dado, según Girgois. 

Fray Bartolomé de las Casas, en el Capítulo 
CLXVII de su incompleta obra Apologética Historia de 
las Indias, empezada á escribir en 1527, trae una curio- 
sa profesía relacionada con el término caribe. Dice así : 

" Tornando al propósito del cacique ó señor que 
había comenzado aquel ayuno, decían y era pública 
voz y fama, que habiendo hablado con cierto Cemí 
( ídolo ) que tenía por nombre Yocahuguama, le había 
dicho que los que después que él fuese muerto fuesen 
vivos, poco gozarían de sus tierras y casas, porque ver- 
nía (vendría) una gente vestida que los señorearía y 
mataría y que se morirían de hambre ; de allí adelante 
creyeron ellos que aquella gente debía ser los que lla- 
mamos caribes, y entonces los llamaban y llamábamos 
caníbales." (9) 

Américo Vespuccio asegura que entre los indios de 



(9) Es asimismo curiosa la analogía profética que acerca de la 
llegada de los primeros e^^pañoles al Perú, trae Garcilasso Inca 
de la Vega en el capítulo XIV, Libro I. de su obra Comentarios 
Reales, publicada en 1609 y de la cual dice Prescott : **....en otras 
relaciones, aceptadas por el vulgo, se refiere que la primera apari- 
ción de los blancos en el país, estaba de acuerdo con antiguas pre- 
dicciones • El mismo Haaína Capac, cuanio conoció que iba 

á morir, convocó á sus grandes dignatarios, y les anunció la des- 
trucción del Imperio por esa raza de exranjeros blancos y con bar- 
bas, como el cumplimiento de lo que habían pronobticado los 
oráculos para después del reinado del duodécimo Inca .... »— /Tw- 
iofia déla Conquista del Perú, Cap. II, Lib. III. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 145 

Paria la palabra charaibi, quería decir hombres sa- 
bios, (i o) 

De esta última cita no sería difícil inferir que el cali- 
ficativo de * 'Caribes" fue aplicado por algunas tribus in- 
dias, con elevada significación, á los primeros europeos 
que llegaron, pues debe tenerse presente que aquellos 
blancos fueron considerados como seres extraordinarios y 
que en algunos puntos hasta adoración divina les rindie- 
ron. Mal interpretado el término * 'Caribe" por los es- 
pañoles, vino á poco á ser sinónimo de Caníbal, es decir, 
antropófago... .porque así convino para los efectos del 
sórdido interés de aquellos buscadores de riquezas .... 

^ Pero sea como fuere, de mí sé decir que no creo que 
haya existido en las antillas determinada tribu á quien 
poder aplicar en propiedad el calificativo de Caribes en 
ninguna de las varias acepciones conocidas hasta hoy ; y 
hace tiempo que he denominado PARIANO, acaso por 
alejarme de la rutina más que por cualquier otra razón, al 
elemento indígena que más generalizado encontráronlos 
españoles no sólo en las Antillas sino también en la 
mayor parte del territorio venezolano. De suerte que 
en mi humilde concepto, el lenguiaje que ha venido lla- 
mándose Caribe, y cuyo nombre he conservado para 
mejor claridad de mi pretensión, no es sino un similar ó 
fraterno de los conocidos hasta ahora con las denomina- 
ciones de Tamanaco, Cumanagoto, Maquiritare, Mapo- 
yo, Otomaco, Arecuna, Macusi, Taino, etc., etc., califi- 
cados todos como derivaciones de la *• lengua caribe," 
cuyos individuos han sido comprendidos en la gran 
agrupación étnica del mismo apodo. 

Ahora bien : ¿ cual era el idioma madre de tan di- 
versos lenguajes ? 

Empero sea cual fuere, no corresponde á mi recono- 
cida insuficiencia la resolución de estas cuestiones de 
historia, etnología y lingüística precolombianas. 



( lo) Las Casas, Historia de las Indias, Cap. i66 Lib. I. E-íta 
obra es disiiuta de la Apologética histotia de las Indias, 

JSu e¿ Swr—lHaXtcUi Indigeruu. 10. 



1 4 6 TAVERA-ACOSTA 



Quede, pues, ella para quienes con verdadera cien- 
cia se ocupen de estudiar los misteriosos anales que 
guardan las extintas generaciones del nuevo Continente, 
en donde á cada paso se consiguen vestigios y docu- 
mentos arqueológicos de remotas civilizaciones no in- 
terpretadas todavía con el interés que se requiere. 



■ ^'^ ■ 



•■^^ -^ ^ ^ ^ ^^^ ^^ - ^ N^ ^^ ^^ ^^ ^^ ^^ ^^ ^^ ^^ ^ ^^ '^ ^ 



CA.PITUT^O IT 



El Quichua lengua aryana aglutinante— Opinión adversa dd doc- 
tor Pedro Manuel Aicaya apoyándose en Mr. V. Henry — Con- 
greso de Americanistas— Opiniones afirmativas de Lóp)e7,, Ro- 
jas, Patrón y Girgois — ¿ Quiénes estarán en la verdad ?— Pala- 
bras Sánscritas con sus equivalentes en Quichua — Observacio- 
nes de Girgois— Ochenta por ciento délas» voces quichuas tie- 
nen origen aryano — Observaciones del Autor — Analogías con 
el ííntiguo Egipto — Arqueología americana — Cavernas, Cal- 
zadas, Diques, Cerros labrados, hachas de piedra, etc. de Ve- 
nezuela. 



Enero de 1906. 
Doctor Pedro Manuel Arcaya : 

Vamos punto por punto. 

** El libro Estudios Indígenas no es t^n interesante 
como usted cree por no conocerlo, y como creía yo tam- 
bién antes de leerlo. Hasta contiene ciertos errores 
como dar por un hecho demostrado la filiación del sáns- 
crito del quichua, es decir, que este último era la forma 
primitiva del idioma ario, hablado en las mezetas del 
Asía Central y luego importado al Perú, todo por haber- 
lo así escrito un señor Lipe^, cuya obra fue criticada, 
demostrándose su ningún fundamento, en la reunión del 
segundo Congreso de Americanistas." 



1 48 TAVERA- ACOSTA 



Permítame departir con usted, acerca de lo de 
aseverar en absoluto que es un error lo que dice Aristi- 
des Rojas, basado en la obra del doctor Vicente Fidel 
López. 

No podría yo afirmar categóricamente que es un 
error, par varias razones y particularmente por las po- 
derosas de no haber hecho estudios adecuados ni de 
poseer conocimiento alguno en la materia. 

El doctor López asienta que **el quichua es una 
lengua ariana, pero lengua que ha debido separarse del 
tronco principal en momentos en que esa lengua madre 
no usaba todavía el sistema de flexión, es decir, que 
el quichua es una lengua ariana aglutinante." 

Y según parece, se inclinan á semejantes conclusio- 
nes, Patrón, en^ sus conferencias lingüísticas y en su obra 
Origen de las lenguas americanas ; Girgois, en su libro 
El Oculto, y Rojas en sus Esludios Indígenas. Mas, 
como no conozco el Ario ni el Sánscrito, me limitaré á 
citar la opinión de estos autores, que parece comprobar 
la teoría de López, negada por el señor Henry. 

En mi libro Rionegro sólo hago alusión á los traba- 
jos del ilustre Alcides d* Orbigny y del doctor Patrón, y 
eso, incídentalmente. al referirme á la gran familia Ba- 
niba del Rionegro, la aristocracia de ese río, como la ha 
calificado Gorrochotegui. Existen tantas analogías 
entre éstos y los peruanos, no solamente en el color y 
en los rasgos finos de sus rostros, sino también en la 
inteligencia do. muchas de sus palabras, en sus usos y 
costumbres y en su vida sedentaria, ordenada y labo- 
riosa, cuyas circunstancias físicas, lingüísticas y etnoló- 
gicas, bacen pensar que los Banibas pertenecen á una 
de las ramas de los Quichuas que se extendió hasta el 
más grande de los afluentes del Apuremac ó Amazonas 
por la banda del Norte. Y quizás tras ellos fueron 
aquellos valerosos conquistaü ues que se llamaron Jorge 
de Speider, Felipe de Hutten, Francesco de Orellana. 
Pedro de Ursúa, etc., buscando, hambrientos de oro y 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS T49 

de pillaje, el reino de los Oméuas, variante de la pala- 
bra Baniba améun, que significa Gobierno, (i i) 

Que el segundo Congreso de Americanistas fcaya 
criticado la obra de López ¿ será una razón contunden- 
te en contra de lo expuesto por este escritor americano ? 

No conozco los trabajos de ese Cuerpo ; pero quién 
sabe cuantos prejuicios entraron en la cuestión. No 
creían los sabios que la tierra era plana ? No negaban 
rotundamente su movimiento ? No rechazaban la teo- 
ría de la circulación de la sangre ? No negaban la evi- 
dencia del magnetismo ? No niegan todavía muchos 
sabios la ley de la evolución por la cual el hombre des- 
de la más ínfima monera ha venido á alcanzar su forma 
actual ? i No se cree aún en la fábula del Paraíso con 
Adán y Eva como troncos de la familia humana ? Y, 
finalmente, no se mofaban los sabios de los descubri- 
mientos de Bodcher de Perthes, el fundador de la an- 
tropología prehistórica, que tanta luz ha esparcido so- 
bre los orígenes de la humana sociedad ? 

Qué mucho, pues, que el Quichua sea una lengua 
aryana aglutinante ? (12) 



(11) *' La huida del Inca Manco, hermano de Atahualpa, á los 
bosques de Pilcapampa, en la pendiente de las cordilleras orienta- 
les, y la permanencia en tales soledades de Sayri Tupac y del Inca 
Tupac-Amaru. dejaron recuerdos, vivos todavía. Creíase que al- 
gunos descendientes de la dinastía destronada se habían establecido 
entre las orillas.del Apurimacy del Beni ó acaso más hacia el Este, 
en la Guayana.» — Humboldt, Cuadros de la Naturaleza^ Lib. VII, 
Cap. I, Pág. 569.— Madrid, 1876. 



(12) ** Compte fendu du Congres International des Americanistes 
— 2e j^wüéw— -Luxembourg, 1877.— En el tomo II, página 75 comien- 
za y sigue hasta la página 157, el extenso trabajo de Mr. V. Henry, 
tittilado Le Qitkhua est-il une langue aryennef Examen critique du 
livre de V. F, López ^Les taces aryennes du Pérou* » El autor combate 
todas las conclusiones de López. Hay que observar que M. Henry 
es uno de los más renombrados sabios de Europa. I«a teoría 
de López quedó destruida desde este trabajo de Henry. Aunque 
los que no conocemos sánscrito ni quechua nada podemos afirmar 



I50 TAVERA-ACOSTA 

4» 

Consecuente con sus ideas el señor doctor Arcaya, 
publica posteriormente en un estudio titulado Voces In- 
dígenas, (13) lo siguiente: 

'* De paso advertiremos que el Dr. Rojas siguiendo 
las elucubraciones de D. Vicente Fidel López confundía 
las palabras tupís y caribes que dejamos examinadas 
( Paragoa, Paragua, Parahucí) pretendiendo, por ejem- 
plo, que e\ cavihe para kua (mar) y el nombre del río 
Paraguay se derivasen de la radical guaraní Para (mar) 
conexionando esta radical con la voz quechua para, que 
quiere decir lluvia y trayéndola de la palabra sánscrita 
PURUA ó PURUVA. La lingüística contemporánea no ad- 
mite ese imaginario parentesco de idiomas tan remotos." 

El doctor Rojas, en la página 114 y siguientes de 
sus Estudios Indígenas, dice : 

** De todas las radicales del agua, en los pueblos 
antiguos de la América del Sur, la que ha abrazado una 
zona geográfica más extensa y ha impreso su sello so- 
bre las grandes regiones acuáticas del Continente, es la 
radical quechua-guaraní Para," 

**Para, en lengua quechua equivale á lluvia y en 
un sentido más general á a^tia y por lo tanto, á mar, 
gran río, gran lago, etc." 



por nuestros estudios propios, sí po lemos decir que la teoría de Ló- 
pez está conceptuada como un error por los sabios especialistas en 
estas materias, cuya autoridad debemos respetar. En este sentido 
he dicho que Arisiides Rojas, al adoptar coaio verdaderas las con- 
clusiones de López sufrió una grave equivocación, porque esas teo 
rías han pasado á unirse con lasque asentaban que el quechua y 
otros idiomas americanos procedían del hebreo ; errores todos dese- 
chados por la ciencia, mediante el estudio comparativo de las for- 
mas gramaticales de los idiomas respectivos."— (Carta del Dr. Ar- 
caya, de 26 de febrero de 1906. ) 



(13) Mes Liiefan'o, núm. 2 Revista petiódica de Coro (Vene- 
zuela) de 30 de noviembre de 1906. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



1=^1 



** En la lengua guaraní, la radical Para, no equi- 
vale á lluvia, como en el idioma quechua, sino á mar,'^ 

** Refiere García ( Origen de los Indios) que Para, 
como radical de lluvia, agua, etc., se deriva de la voz 
hebrea pari, que significa fertilizar. Las elucubra- 
ciones modernas dan á este vocablo una acepción más 
elevada. Su estudio nos resuelve, no sólo el problema 
de la emigración del pueblo caribe, de Sur á Norte, sino 
también los orígenes de las poblaciones primitivas, en 
las regiones occidentales de América. " 

Bien puede ser como lo asienta el doctor Arcaya ; 
pero la voz S inscrita puma, ( lluvia y por extensión 
agua ) tiene sus evidentes analogías en algunas pala- 
bras de los lenguajes hablados no sólo entre los mora- 
dores del Perú y de Bolivia, sino también entre los del 
Paraguay ( Paráua-í ) del Brasil ( Parásili ) y de Ve- 
nezuela, es decir, entre casi todos los antiguos habitan- 
tes 



el contmente sur 


-americano. 




£n efecto, véanse : 






Sánscrito 


púrua 


lluvia 


Quichua 


para 


lluvia 


Aymara 


parai 


llover 


Uaraní 


para 


el mar 


Caribe 


paráana 


mar. agua grande 


Tamanaco 


paráua 


el mar 


Cumanagoto 


paráua 


el mar 


Macusi 


para 


río 


Tupí 


parana 


río 


Cocaima 


parana 


río 


Omáua 


parana 


río, 



conexionadas todas en una misma significación : AGUA. 

Julio Gaicano, al hablar de la probabilidad de ha- 
ber existido en Venezuela tribus de la Oceanía, dice : 

*'Así, para {áé[ sznscxito pala) significa grande, 
y para-pava, menos grande ó pequeño. Gorrobora es- 



I :: 2 TAVERA-ACÜSTA 



tas observaciones que la voz para en el sentido de por- 
ción la tiene el cumanagoto lo mismo que otros dialec- 
tos indígenas de Venezuela, bien que algunos de estos 
le da significación muy diversa. Parahtia llaman los 
ccmanagotos al mar, y parahua los indios de Guayana á 
uno de nuestros ríos más hermosos ; y en una y otra 
voz se ve claramente el significado de ** porción de 
agua " ó ** río grande/' De notar es que hawa, es voz 
malaya originaria del árabe, y que significa atmósfera, 
aire, viento, clima, aliento; así como que el árabe tiene 
el vocablo wad, río ; y las analogías del malayo con el 
árabe y el hebreo, á pesar de ser un dialecto del sáns- 
crito, han sido demostradas por Robinson y Favre." 
( El Castellano en Vetteznela, pág. 407 ) 

En el párrafo transcrito, aún cuando Gaicano no le 
da á la voz para el mismo significado, sí expresa resuel- 
tamente su pura filiación aryana. 

Aparte de las radicales que traemos en la página 
21, (Primera Parte) comparadas del lenguaje de los 
indios del Indostán, derivado del Sánscrito, con las de 
algunos vocablos de los dialectos de las regiones del 
Territorio Amazonas, de Venezuela, extracto de la 
obra El Oculto, del doctor Girgois, las siguientes voces 
sánscritas con sus equivalentes en el idioma Que- 
chua : (14) 



Sánscrito . 




Qnec/iíi 


'a : 




Ajar 


jefe 


ayar 


jefe 




ang' 


penar 


anchi 


llorar, 


sufrir 


c'am 


comer 


kakamuni (15) 


yo como 


c'ad 


cubrir 


kata 


cubrir 





(14) Quetche, en dialecto Carúzana del Rionegro, quiere decir 
**heimano;" en Cumanagoto, *' siempre verde; " y en lenguaje 
del Indostán significa ** tierno," que no está en sazón, envolviendo 
todos asi como una idea de juventud 6 de ternura. 

(15) Caca^ en Baniba quiere decir **casabe" ó *<comida." 

Notas del Autof, 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



153 



c'al 


mojar 


kal-luni (16) 


derramar agua 


gacc'a 


árbol 


hacha 


árbol 


gam 


ir 


hamu 


ir 


.^? 


buey 


ku 


cuadrúpedo 


JUJ 


unir 


juk 


unir 


j*ang'a 


pierna 


chanka 


pierna 


kama 


amor 


kamani 


gozo 


kak* 


reír 


kacuani 


yo río 


koj* 


feliz 


kacuni 


soy feliz 


karu 


soldado 


k' kari 


guerrero 


kara 


accción gue- 








rrera 


k'karu 


saqueo 


k'at 


audar 


katini 


yo sigo 


kut 


moler 


kutani 


yo muelo 


na 


canto, hablo 


ni 


hablar 


nakk 


matar 


naca 


matar 


nak'a 


uña 


naccba 


uña 


pañi 


mano 


pana 


mano 


pant 


andar 


pantani 


yo ando 


puc 


cocer 


puki 


cocido 


ri 


ir 


ri 


ir 


sira 


culebra 


sira-sira (17) 


reptil 


sika 


rayo de luz 


siki 


rayo de luz 


sing' 


oler 


sinka 


nariz 


suka 


altura, cresta 


sukuma 


cresta, emi- 
nencia 


sil& 


aguja 


sira 


aguja, coser 


tata 


padre 


taita (18) 


padre 


tap 


arder 


tapa 


esplendor 


topa 


luz, sol 


tupa (19) 


luz del sol 


tutt 


obscurecer 


tuta 


noche 


tup 


golpear, despe- 








dazar tupani (20) 
en Quechua, es *»agua"y asimismo e 


yo rompo 


(16) UnU 


n todos los dialec 


tos del Rion 


egro venezolano. 







(17) Sita en Mandauaca, es **oso," y caca-sifa^ **oso"ó **ani- 
mal que es bueno de comer." 

(18) Taintanit^ en Yabitero, quiere decir <<hijo." En Caribe 
tata es *' madre." 



(19) Topad Tupa, Tupac ó Tapac, **luz del sol" ó *« brillante 
hijo de la luz del sol." Tiipátacque, en lenguaje Caribe significa 
Jefe. Tupa en Uaraní y en Chiquito, es **Dios" ; en Tupí y en 
Ticuna se dice Tupana^ 

(20 ) Tuppia, en Baniba, es '* gota, " partícula de agua. 

Notas del Autor» 



I 54 TAVERA-A COSTA 

Todos los vocablos qae se acaban de leer evidencian 
que una misma radical les corresponde ; y **nos parece 
lícito admitir, dice el autor, que una lengua cuyas raices 
testifican el origen ariana, alejada de sus hermanas 
asiáticas y europeas, confinada durante siglos en el co- 
razón de la América Meridional, que se quedó en el 
período transitorio aglutinante y como cristalizada, por 
causa eficiente de un progreso de concentración política 
y religiosa, y con un fondo completamente ariano, há- 
llese con accidentes gramaticales que suelen encontrar- 
se solamente en las lenguas turánias." (21) 

No son. pues, únicamente el doctor López y el 
doctor Rojas los que opinan por que el Quechua es una 
lengua Aria na. Son también el doctor Patrón y el 
doctor Girgüis. 

Patrón, en una de sus memorias leída en el Con- 
greso Científico del Uruguay, demuestra la íntima re- 
lación que existe entre la civilización y lenguas de al- 
gunas naciones sur americanas con las de los antiguos 
pobladores del Asia, llefjando á probar que aquellas co- 
nocían la escritura cuneiforme de éstos. (22) 

Y Girgois afirma : ** Tenemos á la vista un Dic- 
cionario quichua, con sus equivalentes y radicales sáns- 
critos ; resulta de su examen prolijo que más del ochen- 
ta por ciento de las palabras quichuas, considerándolas 
tanto como palabras completas, como radicales, tienen 
un origen ariano. . . . 



(21) El Oculto, página 4.2, e-1ici6n de Barceloin, E-^p , 1901. 



(22) Creemos pertinente recordar aquí la piedra del Sarare, 
escrita con caracteres cuneiformes, análogos á los de los asirlos, 
cuyo diseño ha publica lo ííI señor Carrascosa eu el número 4215 
de La Religión y reproducilo lu¿*go eu el número 26 de El Fo- 
mento Nacional, perióüco^ de la Capital de la República, y la pie- 
dra escrita con caracierea fenicios, encontrada en el Brasil, en 1873, 
y de que habla el referido Dr. Rojas en las páginas 21 y 22 de sus 
Estudios Indígenas,— Notas del Antof. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS I55 

Y después de comprobar con multiplicados ejemplos 
gramaticales, la exactitud de su postulado, concluye : 

** Creemos con el corto estudio anterior, haber 
probado que la lengua quichua es ariana, pero ariana 
en el período aglutinante, punto sumamente importante 
oue notar, pues Ja alta antigüedad de esta lengua, sin 
duda alguna de más mil siglos, siguiendo la cronología 
Hindú, época probable de la existencia de tierras entre 
el continente americano y el viejo mundo. 

*'Perú¿n sánscrito quiere decir ** Oriente." De 
las Indias 6 de las altas planicies del Asia, para mar- 
char hacia el oriente hay que atravesar la parte del 
globo terrestre que se llama en la actualidad Oceanía. 
Por su conformación representa muy bien un continente 
que se sumerjió ; las islas actuales fueron sin duda al- 
guna las montañas y cadenas de montañas ; opinión 
que no tiene nada de inverosímil, conociendo los sonda- 
jes que se han practicado en esta parte del Océano, 
donde la sonda indica profundidades extraordinarias. 

** Es lícito suponer que aquel continente sur, la 
Atlántida, ó quizás remontando más siglos, la Lemuria, 
hubiera sido habitada por razas arianas madres, en una 
época en que la lengua se hallaba solamente en estado 
aglutinante . ..." de donde es lícito inferir también que 
* * el quichua es una lengua ariana, separada del tronco 
principal " en momentos en que se verificara aquella es- 
pantosa convulsión geológica, tanto más cuanto que, 
según Girgois, más del ochenta por ciento de sus voces 
tienen un origen ariano. ( 23 ) 

Para ensanchar un tanto la expuesta teoría en lo 
tocante al parecido de razas, lenguas, escritura, civi- 
lización, etc. de los precolombianos de América con los 
moradores del hemisferio oriental, permítasenos copiar 
del capítulo XIX de nuestro libro Rionegro algunos pá- 



(23) Véase al final de esta Tercera Parte un vocabulario de la 
lengua Quichua. 



I ::6 TAVERA-ACDSTA 



rrafos que quizas puedan servir para robustecer lo que 
hemos dicho en la Primera Parte, sobre solidaridad 
de aquéllos. 

Léanse : 

Otra particularidad que caracteriza á los ríos de 
aguas negras y rojas, es la casi ausencia de mosquitos 
y zancudos, eficaces propagadores del paludismo y de 
otras enfermedades. ¿ Será que aquellas plantas ( se 
viene hablando de las que existen en sus orillas) con- 
tienen sustancias insecticidas ? ¿ Será qde hay otras, 
sembradas expresamente á las márgenes, como lo ha- 
cían en épocas lejanas los habitantes del antiguo Egip- 
to, para sanear las zonas pantanosas y purificar el 
ambiente ? 

No se puede asegurar, aún cuando se tomen en 
cuenta las evidentes analogías que guardan entre sí los 
primitivos egipcios con los ignotos habitantes de la 
región intertropical americana. Son tantas las analo- 
gías á que nos referimos, que hacen pensar seriamente 
por lo que atañe á nuestra Patria, que hubo en tiempos 
muy remotos una civilización material superior á la que 
encontraron los castellanos de la Conquista. En corro- 
boración de esto, se ven por donde quiera muchas cu- 
riosidades y obras de arte, que aparecen hechas unas 
por la mano de la naturaleza y otras no, y que bien 
pudieran haberlo sido todas por la del hombre de aque- 
lla misteriosa época. 

Y cabe aquí recordar las siguientes : 

la gigantesca cueva del Guácharo, cerca de Caripe, 
que acaso fué un templo de los aborígenes ; ( 24 ) 



(24) "La gruta de Caripe conserva la misma dirección, la 
misma anchura y su altura piimitiva de sesenta 6 setenta pies, 
hasta una distancia exactamente medida de 1458 pies : no he visto 
jamás en los dos coülinentes nin Jolina caverna de estructura tan 
uniforme y regular. Teníamos mucho trabajo en persuadir á los 
indios que pasasen la parte anterior de la gruta, la única que ellos 
frecuentan anualmente ; y fue necesaria toda la autoridad de los 
Padres para hacerles avanzar hasta el paraje, donde el suelo se 
levanta repentinamente con una inclinación de 60®, y donde el te- 



^^ EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS I57 

la hermosa calzada de cuatro metros de elevación 
sobre el plano de las sabanas que median entre Bari- 
nas y Canana, y que mide 25 kilómetros de largo ; 

la del camino entre el Sipapo y el Bentuari, cuyos 
trozos aún se ven de 6 á 8 metros de ancho ; 

el circo irregular de enormes piedras superpuestas 
que existen en las selvas de Beticó, donde empiezan las 
estribaciones del cerro, á 25 kilómetros de Trujillo ; 

los cerros labrados en forma de escalinatas, para 
cultivar las tierras, que aún se ven en Aricáua ; 

los grandes geroglíficos pintados á más de 150 pies 
sobre el plano de las campiñas donde se alzan los ce- 
rros de Atures, Maipures, Pirare-ame, etc. etc ; 

las grutas de Sanrejis, llamadas vulgarmente San- 
rey, y de Caripo, en cuyas graníticas ábsides y paredes 
se observan grabados astros y símbolos curiosos ; 

las grandes trompetas de barro cocido de los indí- 
genas del Rionegro y de otros puntos del país ; (25) 

las cuevas de Los Aposentos, Niquitao, Peña Co- 
lorada, Culebrina y Cordoncigal, en Trujillo ; las de 
los Morros y Casa de Piedra, en Aragua ; Macaira, en 
Altagracia de Orituco ; Peñón, en Ocumare ; las de 
Barrauán, Atures, Ipaibot, Maipures y Cerro de mo- 
nos, las del Sipapo, las de Sarare, Aguas-blancas, etc ; 

los formidables diques de cuadradas rocas vertical- 
mente colocadas, unas sobre otras, con inteligente si- 
metría, como para contener ó desviar la corriente, en el 
sitio denominado ** La Estrechura," en el río Uabiare, 
y en Candelaria, cerca de Ciudad Bolívar, á más de 
de 1200 kilómetros distante uno de otro ; 

el paredón de Tiznados ; 

la gruta de Arimáua con su mesa y asientos circula- 
res, de piedra, á orillas del Caroni ; 



rreno forma una pequeña cáscala subterránea, pues los indígenas 
creen que en el centro de la cueva descansan las almas de sus ante- 
pasados.'*— Huraboldt, Viaje á las feg iones equinocciales y \JC\y. II, 
Cap. VII, lomo II. 

(25) La trompeta era iniispensable en las gran les orquestas 
del Egipto — Nota del Autor, 



I 58 TAVERA-ACOSTA 

las curiosidades de sílex halladas en 1902 en el 
caño Beripa-moni (en el Casiquiare); en 1903 en el 
Cunucunuma, y en 1904 en la confluencia del Matabén, 
de las cuales aún conservamos varios phallos (26) y 
algunas hachas de piedra pulimentadas ; 

la piedra del Sarare cubierta de caracteres cunei- 
formes semejantes á los de la escritura asiría y cuyo 
diseño publicó el señor Carrascosa, de Yaritáua ; 

y, finalmente, la multitud de rocas grabadas (es- 
critura pictórica ) que se miran en Tocoma, Arimáua, 
Candelaria, Boca del Infierno. Las Clavellinas, Mapa. 
Campanero, Sedeño, Caicara, Cabruta, Encaramada, 
Aima, Mocupia, Buría, Cuara, Padilla, Uaca. Uruana, 
Paruaza, Tigre, Maipures, Paloma, Sipapo, Bentuari, 
Camizón, Raya, Matabén, Apanabén, Cariche, Merey, 
Palmana, Caripo, Culimacare, etc. etc., que testifican 
con sus figuras el trabajo de los hombres, ejecutado 
en una época que nadie hasta hoy ha podido pre- 
cisar, y de las cuales poseemos la más hermosa co- 
lección que se conoce, correspondientes al territorio 
de Guayana 

En vista, pues, de todo lo expuesto, no tendría 
por qué producir extrañeza la idea apuntada de si los 
antiguos aborígenes pudieron haber sembrado á orillas 
de los ríos plantas insecticidas, con el fin de sanear las 
localidades habitadas por ellos, como lo hacían los 
hijos del Egipto. 

En las páginas subsiguientes reproducimos algunos 
de los expresados geroglíficos copiados por nosotros de 
sus respectivos originales. 



( 26 ) Debe recordarse que el Phallos era adorado entre los an- 
tiguos egipcios como una divinidad.— iVi?/^ del Autor, 



-<V><^^¥^-*V ^ <»^ y^ ^^ <v ^ >^ -^^^ ^^ ^^ ^^ ^S»" 



c APPrux.o iiT 



Pelroglifos de Guayaiía — Su antigüedad precolorabiana — Sus pri- 
meros descubridores — Opiniones de Humboldt y de Schom- 
burk — La Atlántida— Crev-ncias y tradiciones de los indios 
del Orinoco— Ainali vaca ó A mari-uica— Interpretaciones de 
e<ta palabra en Quichua y en Indostano — Cuestionario — 
Símbolos antij^uos— Interpretación de algunos geroglifos de 
Guayana — Creación de la Tierra, su inmersión y su repobla- 
ción — Analogías rosmogóaicas, teogónicasy etnológicas. 
( Continuación ) 



Lamentamos no tener mayor cantidad de mate- 
rial á la mano para continuar estudiando el asunto 
** Quichua lengua Aryana aglutinante/' y seguir así 
departiendo con tan ilustrado amigo. Bien puede suce- 
der que estén equivocados en sus afirmaciones López, 
Rojas, Girgois y Patrón, pues el error es patrimonio de 
la inteligencia humana. 

Mas sea como fuere, y entrando en otro orden de 
consideraciones, tendientes, puede decirse, al mismo 
fin de solidaridad, permítasenos involucrar á continua- 
ción, tomados de nuestro citado libro Rionegro, los si- 
guientes párrafos : 

Es prodigiosa la cantidad de cerros pintados y de 
rocas grabadas que hay en el inmenso espacio com- 
prendido entre el Delta del Orinoco y bocas del Esse- 
quibo y las márgenes del üainía ó Rionegro, siendo de 
advertirse que todos los grabados como que guardan en- 
tre sí grandes analogías. 



I 6o TAVERA-ACOSTA 



Las primeras noticias que se dieron de las del 
Orinoco, las divulgaron los frailes jesuitas que en 1671 
llegaron hasta la confluencia del Sinaruco, el mismo 
Sinare-occo de los indígenas. A este particular dice el 
Rvdo. Juan Rivero en su Historia de las Misiones del 
Casa7iare, Orinoco y Meta, en 1729-35, que encontra- 
ron ** peñascos muy alto en los cuales había unas figu- 
ras esculpidas en las mismas peñas con tal arte y dis- 
posición, que no es posible haberse formado en ellas 
las tales imágenes ó ídolos sino por arte del demonio, 
porque si atendemos á la altura y á lo inaccesible de las 
peñas, no era posible haber hallado arbitrio los hombres 
para subir á ellas, así por la mucha altura como por lo 
tajado del risco." ( Cap. VI, Lib. IV.) 

El buen fraile se refería á las que-están situadas en 
loS cerros graníticos de Tigre y de Paruaza, pocos ki- 
lómetros abajo de la conjunción del río Meta con el 
Orinoco. 

En 1739 encontró el cirujano alemán Hortsmann 
en el Rupununi, algunos petroglificos ; Humboldt, en 
1800, habla de los del Orinoco y Casiquiare (27) ; Ro- 
bert Hermann Schomburgk, en 1839. halló otros en las 
regiones del Essequibo, Corentin y Coyouini (28) ; Co- 
dazi, en 1840, hace referencia á ios del Orinoco (29) ; 
Joaquín Acosta, encontró muchos, en el lago de Fú 
quene (30) ; Chaffanjon, en i8vS6. menciona los del 
cerro de Atures (31): y Marcano, en 1887, copió al- 
gunos de los colocados desde Caicara para abajo. (32) 



(^7) Viaje á las regiones equinocciales del Nuevo Continente. 



{22i) Reiseti rn Guian a nnd am Orinoko. 



(29) Resumen de la Geografía de Venezuela, 



(jo) Compendio Histórico del descubrimiento de la Nueva Granada. 



Cj/) U Orénoque et le Caura, 



(32) Ethnographie precolombienne de Venezuela. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS l6l 



En la página 195 de Cuadros de la' Naturaleza, dice 
Humboldt : **Las figuras simbólicas que Roberto 
Schomburgk halló en la cuenca del Essequibo, cerca de 
los rápidos de Waraputa, se parecen, dice él, á los que 
existen en la isla de St. John y cuyo origen caribe es 
innegable. Sin poner en duda la exactitud de tal 
afirmación, no puedo creer, sin embargo, á pesar de la 
vasta extensión de las comarcas por donde se expar- 
cieron los caribes y del antiguo poder de esta bella raza, 
que la zona inmensa de rocas esculpidas que atraviesa 
de Oeste á Este gran parte de la América Meridional, 
pueda ser obra de los caribes. Más bien ha de verse 
en estas la huella de una civilización que se remonta 
á una época en que no se conocían aún ni los nombres 
ni el parentesco de las razas que distinguimos hoy." 
El mismo Schomburgk califica esos grabados como de 
** monumentos respetables de la civilización y supe- 
rioridad *' de las tribus antepasadas. (33) 

Los indios Banibas del Rionegro llaman esas rocas 
grabadas ippa-i anata, es decir, piedras escritas : de 
ippa, piedra, y iaiiata, escritura. (34) 

¿ Cuántos años han transcurrido desde que fueron 
pintados esos cerros y trabajadas aquellas rocas? ¿Cinco, 
veinte, cuarenta siglos ? ¿ Quién lo sabe ? 

¿ Fueron esculpidas las figuras de las rocas primero, 
ó fueron antes pintadas las de los cerros ? Misterio ! 
Se abisma el humano pensamiento y no puede en ma- 
nera alguna responder en nuestros días. (35) 



(33) Aristides Rojas opina con Schomburgk. — Estudios In- 
dígenas, página' 13. 



(34) Humboldt dice que los tamanacos las denominan tepame- 
teme. Obra citada, página 361, tomo III. 



(35) El señor doctor Elias Toro, en la página 89 de su intere- 
sante obra -A?/ /¿íí ^^/z^^í de Guayana, dice que "del arte preco- 
lombiano en Venezuela sólo existió la alfarería.'* Pensamos que 
todo^ estos grabados en las rocas y todas esas pinturas hechas en 
los cerros, rectifican tal aserción. — Notas det Autor, 

En ti Sur—JDialietot Indigeníu. 11. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 1 63 



Qué habrAn querido demostrar los indígenas con 



esas imágenes ? 



¿Habrán querido señalar alguna época para recor- 
darla á las generaciones que les sucedieran ? ' 

¿ Serán simples ensayos caprichosos de artistas in- 
cipientes ? 

¿Serán caracteres que traduzcan algo, á manera de 
los geroglíficos del Egipto ? 

¿Querrían ellos señalar asilas distintas jurisdiccio- 
nes de mando ? 

¿ Dirán alguna relación con el común origen d¿ las 
razas polinesia y americana ? 

¿Serán vestigios de una civilización que se. pierde 
en la noche de los tiempos ? 

¿Simbolizarán ellos asuntos históripos ó religio- 
sos ? i 

No lo sabemos ; pero debemos ^recordar que aún 
quedan muchos testimonios de la civilización de los 
aztecas, de los peruanos y de los chibchas. ¿Cual de 
ellas fue la poderosa y adelantada raza artífice de los 
petroglifos venezolanos ? 

Refiriéndose Codazzi á las piedras pintadgs de 
Pandi, Saboyá, Facatativá. Aipe, Gámeza, etc. en Co- 
lombia, dice: * 'Conocían también la escritura geroglífica, 
destinándola á formar sus anales históricos y tenían 
nociones harto exactas de astronomía con. relación al 
año solar y al advenimiento de las aguas. De ellos nos 
quedan testimonios incontestables en el calendarip es- 
culpido en piedra, satisfactoriamente explicado pbr el 
erudito Duquesne, y en los monumentos que hai|j po- 
dido resistir á la acción destructora del tiempo ^ de 
las manos ignorantes.'' (36) ; 

Al contemplar nosotros estos grabados y todos los 
demás á que hemos hecho) referencia, nos ha >^enido 
constantemente á la memoria el recuerdo de la miste- 
riosa Atlántida, de que habla Platón, sumergida en las 
aguas del Océano, la cual según sus ** Diálogos," fue la 



(36) Antigüedades Indígenas y pox K, Codazzi, Bogotá, 1857. 




Maipures. — Geroglifo pintado, no grabado, en el cerro 
de la Luna. Humboldt, que no vio estas figuras, supu- 
so en su obra Cuadros de ¡a Naturaleza, que las formaba 
un nudo de cuarzo de aquella masa granítica. VA 
círculo exterior mide dos metros de diámetro y está co- 
locado á más de 150 pies de altura. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 165 

patria de los seres que precedieron á la actual raza 
humana. (37) 

Parece que aquella isla ocupaba no sólo gran parte 
de lo que es hoy Océano Atlántico, sino que también 
llegaban sus tierras hasta el mar de las Indias Orienta- 
les ; era superior en civilización material y fue sumer- 
gida en varias secciones en el transcurso de millones 
de años. La catástrofe de Poseidones, que fue la úl- 
tima porción desaparecida, se remonta hoy á once mil 
cuatrocientos setenta años ! Más de sesenta millones 
de habitantes perecieron en los diversos huadirnientos 
de la Atlántida ; pero con todo, más tarde se rhallaron 



(37) El hundimiento reciente de algunas islas en el Pacífico, en 
el mar de las Antillas y en el Océano Indico pueden confirmar esta 
teoría. En efecto, tras los terremotos del Valparaíso, Calabria, 
el Japón y Sanfrancisco de California, se hundieron isías en el mar 
del Sur, á mediados de 1906, y ahora, en enero de 1907, tras los 
terremotos de Arica, Turquestán, Jamaica y Sumatra, se acaban 
de hundir parles de estas dos últimas islas. 

Y aquí es de trascribir lo que dice el Rvdo. Antonio Rafael 
Mercuriali, en s\\ obra ^7tevo¿Hcio7tes próximas del globo te} restre^ 
publicada en Bolonia ( Italia) en 1750. Refiriéndose á la Amé- 
rica asienta : '' La cadena de montañas que atraviesa el Mediodía 
de la América Setemptrional, la América Central y del Oeste al 
Es'e de la América Meridional puede ser justamente llamada la es- 
pina dorsal del Nuevo Mando. Está situada en él centro del 
Universo y recibe las impresiones del fuego subterráneo, que es 
empujado sin cesar de las extremidades al corazón y á la super- 
ficie de nuestro planeta. Al fia del siglo ( XIX ) que vendrá des- 
pués del nuestro, y durante el primer tercio á lo menos del (XX) 
que le sucederá, esta espina dorsal, este lomo del mundo, será 
violentamente levantado con las regiones de valles y llanuras que 
lo rodean y otras aún más lejanas. Varias de las islas Antillas, 
que no son sino puntos cuUumantes de las partes sumergidas de 
la cadena de los Andes y de los Montes Rocayosos, sufrirán mu- 
cho en estas sacudidas; pero el alto y medio Perú. y Chile, des- 
pués de la región de Venezuela, experimentarán especialmente 
ios peores efectos. Creo poder afirmar que la ciudad de Santia- 
go de Chile, por ejemplo, será arruinada en tres veiás antes del 
año de 1909.*' 

Y las profesías S3 cumplen : al menos así parecen indicarlo las 
catástrofes de Guarena «5, Oníitíre. Martinica, Buenaventura, San- 
tiago de Chile, Valparaíso, Arica, Ecuador, California, Jamaica y 
México, verificadas al fin del siglo XIX y en lo que va corrido de 
este siglo XX.— -M^/á del Autor, 



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EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 167 

descendientes de ellos en el antiguo Egipto, en la primi- 
tiva Grecia, en la remota China y en el sur del Indostán. 
Dice Humboldt : •* No puedo menos de citar aquí 
un hecho que no fue desconocido al Padre Gilij, y de 
que se ha hablado varias veces, durante rmestra man- 
sión en las misiones del Orinoco. Los, indígej;ias de 
aquellas regiones han conservado laereenoia de que *'en 
**el tiempo de las grandes aguas cuando sus padres se 
•*veían obligados á ir en canoas para librarse de la inun- 
' 'dación general, venían las olas del majr hasta bsy^tir con- 
**tra las peñas de la Encaramada." Esta idea no se 
presenta aisladamente en sólo el pueblo de los tamana- 
cos, sino que hace parte de un sistema de tradiciones, 
cuyas nociones se hallan esparcidas entre los maipures 
de las grandes cataratas, los indios del río Erebato (38) 
que desagua en el Caura, y en casi todas las tribus del 
alto Orinoco. Cuando se pregunta á los tamanacos 
cómo ha sobrevivido el género humano á aquel cata- 
clismo extraordinario ó edad del agua de los mexicanos, 
responden **queun hombre y una mujer se salvaron 
** en lo alto de un monte llamacie Tamanacu, situado 
** en las orillas del Asiberu, y que habiendo arrojado 
•* tras si, y por encima de sus cabezas el fruto de la 
"palmx mauricia, vieron nacer de los huesos de 
**ese fruto los hombrea y las mujeres que po 
•*blaron da nuevo la tierra." He aquí en toda su 
simplicidad, y entre pueblos salvajes, una tradición que 
los griegos han adornado con todos los encantos de la 
imaginación. A algunas leguas de la Encaramada, 
se eleva en medio de la sabana, una roca llamada Te- 
pamereme, Roca-pintada, que ofrece figuras de anima- 
les y pinturas simbólicas semejantes á las que hemos 
visto bajando el Orinoco á poca distancia y debajo de 
la Encaramada, cerca de la ciudad de Caicara. Se- 
mejantes piedras son llamadas en África por los viaje- 
ros piedras de fetiches-, mas no me serviré de este nom- 
bre porque el fetichismo no se conoce entre los indios 



(^38) Modismo empleado por los españoles át\ vocablo indio 
arábala, — Nota del Autor, 



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Casiquiare. — GerogHfos grabados en la roca llamada '^Piedra 
Pintada/' cerca de la confluencia del río Siapa. Semeja un em- 
brión que se desarrolla. 



EN KL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 169 



del Orinoco, y porque las figuras de estrellas, sol, ti- 
gres y cocodrilos, que hemos visto trazadas en las 
peñas, en lugares hoy inhabitados, no parecen de- 
signar de ningún modo objetos del culto de estos pue- 
blos. Entre las riberas del Casiquiare y del Orinoco, 
entre la Encaramada, Capuchino y Caicara, se hallan 
á veces estas figuras geroglíficas, á unas alturas muy 
grandes y sobre murallas de rocas que no serían ac- 
cesibles sino construyendo andamios muy elevados. 
Cuando se pregunta á los indígenas cómo se han podi- 
do esculpir aquellas figuras, responden sonriéndose, y 
como contando un hecho que sólo un extrangero, un 
blanco, puede ignorar, que *'á la época de las grandes 
'* aguas iban sus padres en canoas hasta aquellas al- 
* 'turas. (39) 

** Estas antiguas tradiciones del género humano 
que hallamos esparcidas en la superficie del globo, como 
restos de un vasto naufragio, son del mayor interés 
para el estudio filosófico de nuestra especie ; semejan- 
tes á ciertas familias de vegetales que á pesar de la di- 
versidad de cumas y la influencia de las alturas," con- 
servan la impresión de un tipo común, así las tradi- 
ciones cosmogónicas de los pueblos ofrecen por todas 
partes una misma fisonomía y unos rasgos de seme- 
janza que nos llenan de admiración. Tantas lenguas 
diversas que pertenecen á unas ramificaciones entera- 
mente aisladas al parecer, nos trasmiten los nanismos 
hechos. El fondo de las tradiciones sobre las" razas 
destruidas, no varía casi nunca ; pero cada pueblo les da 
su colorido local. Tanto en los grandes continentes 
como en las islas más chicas» del Océano Pacífico, siempre 
es la montaña más elevada y más inmediata, la en que 
se salvaron los restos del género humano, apareciendo 



(39 ) "Para nosotros, dice Aristides Rojas en las páginas 25 y 26 
de su mencionada obra, algunos de es©8 dibujos simbólicos re- 
cuerdan el último cataclismo americano ; otros fijan la tradición 
universal que ha existido en todos los pueblos de la tierra— el di- 
luvio ; y otros, la entrada en las tierras americanas de los prime- 
ros hombres que empezaron á poblarlas, muchísimos siglos antes 
del cristianismo." 



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EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS I7I 

este acontecimiento tanto más reciente cuanto las na- 
ciones son más incultas, y que el conocimiento que tie- 
nen de sí mismas no data de una época muy remota. 
Cuando se estudian atentamente los monumentos me 
xicanos, anteriores al descubrimiento del nuevo mundo, 
cuando se penetra en los bosques del Orinoco, y se ad- 
vierte la pequenez de los establecimientos europeos, 
su aislamiento y el estado de las tribus que han 
quedado independientes, es imposible atribuir dichas 
analogías á las influencias de los misioneros, ni á las del 
cristianismo sobre las tradiciones nacionales. Asimismo 
es poco verosímil que el aspecto de los cuerpos marinos 
hallados en las cimas de las montañas, haya hecho na- 
cer entre los pueblos del Orinoco la idea de aquellas 
grandes inundaciones que han apagado por algún tiem- 
po el germen de la vida orgánica sobre el globo." — 
(Obra y tomo citados, Libro VIII, Capítulo XIX.) 

Y más adelante (Cap. XXIV ) dice : *' Amalivaca, 
el padre de los tamanacos, es decir el creador del gé- 
nero humano ( cada pueblo se considera el primero en- 
tre los demás) llegó en una barca cuando la gran inun- 
dación, que se llama la edad del agna, cuando las olas 
del Océano se estrellaban en el interior de las tierras 
contra las montañas de la Encaramada. Todos los 
tamanacos se ahogaron, á excepción de un hombre y una 
mujer que se salvaron sobre una montaña cerca de las 
orillas del Cuchibero, y la cual es el Ararat de los pue- 
blos árameos ó semíticos, el Tlaloc ó Colhuacán de los 
mexicanos. Amalivaca viajando en su barca, grabó 
las figuras de la luna y del sol sobre la roca pintada 
de la Encaramada. " ( 40 ) 



(40) Pensamos que el vocablo Amalíuaca corresponde á las pala- 
bras Quichuas a^»a;7 ó amara y uaca. En ese idioma amarí 6 
amané es serpiente, y tiaca significa culto ó religión, ó templo 6 
deidad ó tumba.— Así Amaru-uaca, quiere decir '^ deidad sagra- 
da'* 6 *' templo 6 culto de la serpiente '*; y como se sabe, la cu- 
lebra era un animal sagrado para los Quichuas y para otras na- 
ciones americanas. £n Cajamarca existía para 1532 el templo 
de la culebra : Atnari-uaca, De los geroglifos de Pirare-ame, 
Paloma, Atures, etc. hemos copiado sendas figuras del ofidio, cu- 
yos originales pintados, no grabados como han creído algunos, 




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KN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS I 73 

¿Tendrían estos geroglíficos alguna relación con el 
hundimiento de aquella isla ? 

¿Cuándo surgieron las tierras del Continente ame- 
ricano? 

¿Cuándo se hundieron su parte céntrica y sus 
extremos orientales? 

¿Poblaron los asiáticos la América, eran autóctonos 
los pobladores del hemisferio occidental ó ambos ele- 
mentos étnicos concurrieron á formar la población? 

No sabemos nada á ciencia cierta ; mas lo que sí 
puede inferirse es que los escultores de todas esas rocas, 
no conociendo otra escritura que la pictórica, se valie- 
ron de ella para grabar sus anales y dejar constancia 
de los hechos consumados ; y así, indudablemente, es- 
cribieron los sucesos más notables de su historia ó de 
sus tradiciones. Y de exprofeso los inteligentes ar- 
tífices escogieron las rocas más sólidas, á fin de que pu- 
dieran resistisr mejor la acción de los siglos y pudieran 
perpetuarse aquellas imágenes á través de las edades, 
en el transcurso de miles y miles de años 

Aquí debemos recordar algunos símbolos usados 
antiguamente en el Asia Central y que aplicar podría- 
mos á los geroglíficos de Atures y de Candelaria. Son 
ellos : 

el sol, que simboliza el día, la luz, el calor, Dios ; 

la luna : las tinieblas, la noche ; 

el pez ó la rana : los lagos, los ríos, el mar, la llu- 
via, el agua ; 



miden hasta 40 metros de largo en las faldas de aquellos ceFros. 
En las regiones bnñadas por el Uba y el Uabiare. hay tribus á 
quienes se han denominado Amarúas 6 Amanzanas y que para 
mediados del siglo XVIII, se decían deseen dienttrs de una ser- 
piente gigantesca, según los religiosos. 

También en lengua Hindo la palabra amalibaca tiene dos signi- 
ficados: uno, mali"bac, que quiere decir jardinero 6 .ser que cultiva 
el jardín, y el otro, Malic-bag, ó sea el Dios Tigre, Y de advertir 
es que entre los antiguos Acháuas, de donde descienden los actuales 
Piapocos y Sál-ibas, había la creencia de que el padre de la gran 
nación Paria na ó Caribe era el tigre, según dice Gumilla ; y de 
los petroglifos de Caicara hemos copiado la imagen de este fe- 
lino, grabada en las rocas del puerto. Por otra parte, en Uara- 
ní ibag quiere decir cielo. — Nota del Autof, 



174 ^ TAVER.A-AQQ$TA 

el ave: el aire, el espacio, el éter ; 

el coraiíón : la vida animal ; 

el hombre y la mujer : la humanidad ; 

el cuadrado : el tiempo, la vida ó la muerte ; 

el círculo : lo incomprensible, el misterio ; 

el árbol : las selvas, las montañas, la tierra ; 

la espiga : la agricultura, la abundancia, la pros- 
peridad '; 

la serpiente era en\bfema de la Divinidad y tam- 
bién de la vida ; los dientes largos eran símbolo de la 
vejez, de la experiencia y también de la ferocidad ; y 
la repetición de un signo cualquiera indicaba multiplici- 
dad ó aumentta de si* significado. 

Hasta aquí los párrafos copiados de mi obra Río- 
ne^ro \ mas es de agregar que en la interpretación que 
he emprendido de los geroglíficos de Guayana, aplican 
doles el simbolismo de que acabo de hacer mención, he 
obtenido muy curiosos resultados ; esas figuras hablan ! 

Las del Casiquiare parecen expresar que el hom- 
bre empezó á desarrollarse, pero no pudo llegar á su 
perfección, quizás debido á una fuerza superior que lo 
aniquiló; las de Atures se refieren á la creación de la tie- 
rra con sus astros, seres vivientes, ríos, mares, etc.. etc. 
y como emanándolotodo de la Divinidad ; las de Cande- 
laria dicen de un inmenso cataclismo en que las aguas 
todo lo cubrieron, destruyéndolo todo ; y de una nueva 
repoblación de la tierra con sus estaciones y sus plantas; 
las de Maipures y las- de Boca del Infierno se parecen 
muchísimo á las inscripciones funerarias encontradas en 
Chancay ( Perú ) y cuyos grabados trae Charles Wie- 
ner en las páginas 650 -52 de su obra Péron et Solivie 

Las interpretaciones á que me refiero, constan en 
mi libro inédito Rionegro, así como los diseños de los 
petroglíficos, entre los cuales hay uno de Candelaria 
que consiste en una rara figura humana, grabada en re- 
lieve sobre la roca, que por el adorno á manera de tur- 
bante (págueri, en lengua indostana) que obstenta. 



EN EL SUR—DIALECTOS INDÍGENAS I75 

nos recuerda el tipo de los poderosos rajáks de la tie- 
rra del Ganges ; y asimismo llama la atención la figura 
de la ballena, cetáceo de los grandes mares, evidente- 
mente conocido por los indios escultores, y que parece 
indicar la inmensa profundidad de las aguas en que to- 
do se inmergió. 

Es de observarse por otra parte, que 'Mos antiguos 
caminos de la India, son en todo iguales á los antiguos 
caminos del reino de los Píruas," que los tambos, don- 
de descansaban los viajeros quichuas, tenían sus simi- 
lares en los remotos caravxnserails del Indostán, y en 
los actuales bengalíes ; y que, en fin, es sorprendente la 
analogía que guardan en sus teogonias, en sus tradicio- 
nes cosmogónicas y en sus costumbres públicas y pri- 
vadas. ( Véanse la Historia de la Conquista del Perú, 
por Prescott, y las obras de Wiener y Girgois, ya 
nombradas.) 

¿Qué, mucho, pues, que el Quichua sea una lengua 
Ariana aglutinante que se habló al mismo tiempo en el 
Perú y en las mezetas del Asia Central, ahora cien 
siglos ? 

Ksta congerie de observaciones que expongo, así 
de bulto, quizás pueda servir más tarde á quienes 
se ocupen de estos asuntos de antropología precolom- 
biana de Venezuela : de mí se decir que careciendo de 
medios, de ilustración y de aptitudes, no podría dar ni 
comienzo á la ardua empresa ; pero siempre me será 
satisfactorio saber que haya podido haber contribuido 
con mis pobres esfuerzos al estudio de tales cuestiones. 

No concluyo estas líneas sin copiar del trabajo del 
señor José Ignacio Lares, Etnografía del Estado Aférida 
(segunda ed. 1907) los siguientes párrafos : 

''Las grandes analogías que hay entre Asia y 
América, y la notable semejanza que los naturalistas en- 
cuentran entre sus dos raisasi, particularmente con la 



176 TAVERA-AOOSTA 



Mongola, prueban con alguna claridad que la ' raza 
americana procede del Asia. (41 ) >:/ j " 

** La semejanza que se observa entre JV ra^á japo- 
nesa y la americana es tal y tan grande, qué parecen 
pertenecer á una misma raza. 

** La causa de esta semejanza es tari poderosa y 
persistente, que domina al través de las mezclas en la 
raza americana, difiriendo únicamente en el color, ya 
pardo, trigueño ó blanco en el mestizo, según la mayor 
mezcla de la raza africana ó europea y según las mez- 
clas de estas mezclas. 

**Y cosa singular: obsérvase que en sus condicio- 
nes morales de valor, nobleza, vivacidad é ingenio, la 
semejanza del americano con el japonés es más com- 
pleta en el mestizo que en el americano puro. 

** ¿Sería el primitivo nipón el mismo primitivo 
americano ? 



( 41 ) Sin embargo, algunas aa^oridades expresan lo contrario, 
es decir, que los aborígenes de America fueron los ascendientes de 
los pobladores del Asia. Y se fijan en que los que sostienen la 
opinión general de que éstos pasaron al nuevo continente, están 
influenciados por el prejuicio de la conocida antigüedad histórica 
de los. asiáticos, en tanto que de la América es muy poco lo que 
se sabe dé sus anales precolombianos. — Nota del Auto?, 



-éé- 



CAPITULO IV 



Las voceí Coro y Cuida— «Los aborígenes del Estado Ftflcóii»^^ 
— Bstudia del doctof Arcaya — Observaciones. 



Pregunta ef doctor Arcaya : 

• *¿ Figuran en los dialectos de Guayana la palabra 
Cuiba, tan común en nombres geográficos del Estado 
Falcón, y la voz Coro, y cuáíl es el significado de ellas ?" 

Con el vocablo * * cuiba " sólo he conoéido unos itl- 
dios de las márgenes del Meta ; pero no sé ¿e dónde les^ 
viene esa denominación, pues ellos se dicen ** pt^mos'* 
y su lengua eá la Uajíba ó un derivado de efla. **Pta- 
mo," en esta lengua quiere decir hermano, cuñado, 
hombre. En ninguno de los vocabularios qofe he ano- 
tado, encuentro )a palabra cuiba\ pero puede ser 
qtie sí exista y se logre hallar su significado haciendo^ 
sobre ella una información especial entre los indios del 
Meta ó de sus afluentes. En el oriente de Venezuela 
se conocen varias localidades con ése nortibre y también 
un molusco. 

Con respecto á la palabra Coro sí se encuentra ella 
en estos lenguajes : en Piaroa coró quiere decir otíoi 
coro-coro, en Mandauaca significa catarro ; y he éfttíón- 
trado en muchas voces las sílabas coro, vgr : da-coro\ eii 



I7& TATERA-ACOSTA 

Maquirítare, rabo ; dan-coro, en Mandauaca, hermano; 
do-coro, en Uarequena, flecha ; mirari^coro, en Man- 
dauaca, viejo; catucx-coroy en Uarao, cuándo?; to- 
coro-a, en Uarequena, rana, etc. 

También he hallado en muchas otras tantas pala- 
bras más la final oro, por ejemplo : en Uarao mljovo 
(cara) ; doco-joro (labios) na-joro (comida) etc; 
en Yabarana ueroro ( perro ) ; en Mandauaca mai-oro 
(collar) iuidoro (estrellas) etc. Y véanse las dis- 
tancias á que viven separadas unas de otras : los Ua- 
raos ó Uuaraunos habitan en el Delta ; los Uarequenas 
en el Uainía ; los Piaroas en la zona del Sipapo, Cata- 
niapo, Zama y Matabén; los Mandauacas, que vivían en 
el Casiquiare, hoy residen en el alto Orinoco; los Maqui- 
ritares ó Uayongomos, en el alto Caura y en el Ocamo, 
Padamo, Cunucunuma, etc ; los Paráenes ó Yabiteros 
en las cabeceras del Atabapo ; y los Yabaranas en la 
hoya del río Bentuare ó Uennitoare, como dicen los 
indios. (42) 

Con motivo de la lectura de Los aborigénes del Es- 
tado Falcan, escrito por el referido doctor Arcaya y pu- 
blicado en los números del 174 al 191, inclusive, del 
periódico El Águila, que se edita en Coro ( Venezuela ) 
hemos hecho las siguientes observaciones que oportu- 
namente le remitimos, sometiéndolas á la ilustrada con- 
sideración de tan estudioso cuanto inteligente autor : 

a) Muchísimas palabras indias de los pueblos y lo- 
calidades de los Estados Lara y Falcón, son exactamen- 
te iguales, y cuando no. parecidas, á muchos vocablos ó 
nombres propios de Guayana, desde el Delta del Ori- 
noco hasta las márgenes del Rionegro, etc. 



(42) Uenni, en varíosi idiomas es agua 6 río y are, ara 6 ati, es 
día, claridad del día, Oriente 6 lugar por don le nace el sol. Tam- 
bién en lenguas Uaraní, Tupí y Omáua ara quiere decir día. — 
Nota del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



179 



Véanse algunos ejemplos 



De Falcan, etc: 


De Guayaría: 


De Falcan, etc: 


De Guayana 


Jacura 


Sacura 


Guaranao 


Uaranaco 


Manuare 


Manaure 


Carao 


Caru&o 


Carona 


Caroni 


Guaibacoa 


Uayabacoa 


Uriacoa 


Uyacoa 


Moruy 


Morojuy 


Pipiacoa 


Piacoa 


Guaramata 


Uarramata 


Cacabo 


Cácabo 


Yaraco 


Yaraque 


Urumaco 


Uramaco 


Paraguaná 


Parauán 


Aracay 


Aracay ú 


Paraguaná 


Paranauá 


Adaro 


Adaru 


Amuaco 


Amoco 


Buchibacoa 


Chibacoa 


Casicure 


Caricure 


Jagua 6 Yagua 


Yaua ó láua 


Tocuyo 


Tocoyo 


Cuibas 


Cuiba 


Cohaeri 


Coari 


Acarígua 


Acaríui 


Curahamara 


Curaoiara 


Itibana 


Itibini 


Hitóles 


Itotos 


Yaracuy 


laracoi 


Tetneri 


Temare 


Aroa 


Aro 


Albatico 


Albarico 


Yaritagua 


Yarítaua 


Catnunare 


Caminare 


Apoiari 


Dari-apo 


Guagua 


Uaua 


Curimagua 


Urimáua 


Yarigua 


Yáriua 


Manare 


Manare 


SiburÚJ 


Tipurúa 


Mapiare 


Mapiriare 


Acurigua 


Acurfua 


Mapararí 


Mapararí 


Guanaguanari 


Uanauauare 


Barabaco 


Barabaca 







Y así muchas más. 

¿) Pensamos que los Cata tíos ó Caquetíos de las 
riberas del Orinoco, según los Rvdos. religiosos Castella- 
nos, Carvajal y Rivero, han sido confundidos por estos 
sacerdotes con otras tribus de la misma agrupación etno- 
génica. Gumilla, Solano, Caulín, Humbold, etc.. no 
los mencionan. Suponemos que nunca vivieron á ori- 
llas del gran río los moradores de las playas curianas. 

¿: ) El Rvdo. Fraile Juan Rivero está errado en la 
descripción topográfica que hace sobre Baráua ( Barra- 
gua, dice él.) 

Baráua, situado en las regiones que median entre 
el alto Meta y alto Bichada, ó Bichara, como dicen los 
indios, es la parte plana y montañosa á que se refiere. 



l8o TAVERA-ACOSTA 

Barrauán, á orillas del Orinoco, abajo de la con- 
fluencia del Meta, en donde acampó Antonio de Berrío 
en 1584-86, y fundó un pueblo con el nombre de San- 
tísimo Sacramento, es donde empieza la serranía que se 
dilata hasta el Sipapo. 

En la zona comprendida entre el Uabiare y el 
Meta no hay serranías : es un terreno generalmente 
plano que á veces forma largos * Momos de perro." más 
ó menos elevados, que sirven de dwortia acquarum á las 
arterias fluviales de dicha^ región, donde moran Sálibas 
y Piapocos, antiguos Acháuas ó Airicos. 

El vocablo airico, en lenguaje Mandauaca quiere de- 
cir ** que tiene alma." Según el indicado Rivero. sig- 
nifica en lengua Acháua ••montaña grande." y que con 
tal sobrenombre se conocía á los indios que vivían in- 
ternados en sus selvas, lejos de la influencia de los reli- 
giosos. 

Este misionero, Rivero, no visitó las márgenes del 
Orinoco. 

^) El río Uba ó üua, es afluente del Uabiare, y 
los indios se comunican por sus cabeceras con el alto 
Bichada. 

^) Traemos en nuestro libro En el Sur los nom- 
bres propios de esas localidades y los de muchos voca- 
blos más con la escritura fonética cuidadosamente reco- 
gida délos labios de los indígenas. Ellos dicen sáliua ó 
sál-iba y no ''saliva." 

/) El río Sinaruco es el mismo Sinareuco ó Sina- 
re-occu, como pronuncian los indios. Desagua en el 
Orinoco un poco más abajo de la junción del Meta, 
frente casi á los cerros de Barrauán ó Parrauán. Los 
Yaruros lo denominan Bea-uitsá. que quiere decir "río 
chico." 

g) Pérez de Tolosa en sus cartas al Rey de Espa- 
ña, dice que los Ajaguas ** comían carne humana." 



EN EL SUR- — DIALECTOS INDÍGENAS l8l 

Atiettación det Ledo, rindiendo parías á las costumbres 
de lar época; pues él no vio un solo ejemplo de tal an- 
tropofagiaí. 

Federmann asegura en la relación de su viaje que 
los Jirajaras y los Yaguas ** comían carne humana" y 
asimismo los Ayamanes, indudablemente para ver de 
cohonestar las infamias qae contra todos esos indios se 
cometieron. Federmann y tsodos los demás conquista* 
dores calumniaron á quienes pofr su genio belicoso y por 
su amor ardiente á la libertad y al terruño, les opusie- 
ron valerosa aunque estéril resistencia, por una parte ; 
y por la otra, debido al espíritu de avaricia y de cruel- 
dad que animó á los aventureros europeos de aquellos 
tremendos días para los pobres aborígenes. Más de 
medio siglo transcurrió de luchas, de hoirores y de ex- 
terminio, antes que doblaran el cuello á la coyunda los 
valientes Jirajaras. ( De esta guerra tratamos en nues- 
tro libro inédito Capitanes y Caciques de Venezuela,') 

De igual manera fueron calificados por los frailes, 
los Manatibitanos, Marapizanos. Paraenes, Caberes, 
Uaipunabis. etc. ' porque eran los m ís inteligentes, ac- 
tivos, industriosos, indepréTYdténtes y relativamente más 
adelantados, que encontraron en las r^iones del alto 
Orinoco y Uainía -Rionegro. Y ninganb de los religio- 
sos — asi como ninguna otra persona — desde los prime- 
ros blancos que entraron en aquellas comarcas hasta 
quienes han ido en los días que alcanzamos, ha visto 
un solo caso de canibalismo. Sostener lo contrario, es 
hacerse cargo de una aberración secular. 

La antropofagia de los indios americanos es un 
mito, y así lo sostenemos honrada y categóricamente en 
las páginas de Rionegro. Ya antas, habían expresado 
sus dudas y negaciones notables autoridades de todo 
punto irrecusables, como Las Casas, Prescott, Ir- 
viüg, Juan Ignacio de Armas. Acosta y Calvo, Girgois, 
Sthal, etc. Opinan con nosotros á ese mismo respecto, 
Tulio Pebres -Cordero, Pedro Antonio Carrascosa, Alfre- 
do Jahn, Domínguez Acosta. Jiménez Arraiz, etc. Y 



1 82 TAVERA-ACOSTA- 

están acordes en la no existencia del canibalismo : Stei- 
nen, Coudreau, Schmidt. Meyer, Ehrenreich y otros 
viajeros y observadores que recientemente se han inter- 
nado en las más ignotas regiones centrales de la Amé- 
rica del Sur. 

h) Evidentemente, las palabras xáua, jáua, iáua, 
yáua, ajáua y acháua, corresponden á un sólo vocablo 
indígena, escrito por los castellanos con variaciones or- 
tográficas* Jahua, en lengua Quichua quiere decir 
fuera, afuera. 



■ i¡^^ ■ 



CAPITIJIL.O V 

Trabajos de Crevaux, Chaffanjon, Sagot, Adam y Martius— Pala- 
bras recogidas por el Dr. Toro— La antropofagia de los in- 
dios americanos es un mito — Las Casas, Humboldt, Irving — 
Conquistadores y cronistas primitivos — Más opiniones adversas 
al canibalismo. 

Agosto de 1906. 
Doctor Alvarada : 

Al recojer frases y vocablos indígenas de Guaya- 
na, no (ue con la intención de emprender un trabajo 
serio, como el que usted me indica, ni de hacer deduc- 
ciones filológicas, pues en manera alguna poseo los co- 
nocimientos necesarios para poner manos á la empresa. 

No conozco los vocabularios de Crevaux. Tengo 
á la vista la obra de este viajero Voya^es dans C Amé- 
rique du Sud, y no constan en ella. Los trabajos de 
Sagot y Adam, tampoco los conozco. Sólo he visto 
los vocabulatios que trae Chaffanjon, al final de su 
fantástico libro L' Orénoque et le Caura y los de Paul 
Marcoy que trae en su obra Voyages & travers /' Améri- 
que du Siid {^^tís, 1869) En las páginas de este úl- 
timo libro constan voces del Quichua, Antis, Cocaima, 
Chontaquiro y Conibo. y del Ticuna, Omáua, Yáua, 
y Tupí. — Ambos viajeros son pródigos en narraciones 
pintorescas y sugestivas por el romance. 

Respecto de los vocabularios banibas de Waljace, 
que trae Martius, y de los que usted bondadosamente me 
hx remitido sendas copias, encuentro, comparándolos con 
los míos, algunas diferencias, notándose entre otras que 
en el Yabitero se emplea el posesivo de la primera per- 
sona ea plural, que en lengua Baniba y sus derivados 
es UA, ó ÜADECA, por el correspondiente al singvi- 



i84 



TAVERA-ACOSTA 



lar que es NO ó NU ó NODECA, mi, mío, como en 
la lengua Quichua. 

Véanse algunas voces del Baniba y del Yabitero, 
comparadas con las de los vocabularios respectivos que 
he tomado entre aquellos indígenas : 

Wallace y Martiüs Tavera-Acosta 

Baniba Yabitero^ ' Bamba Yabiteto 



agua 


weni 


weni . . 


uenni 


tienni 


blanco 


arlu 


caatsi 


al-.li-li 


cajarini 


bote 


murupuriaiii 


baca 


morupa 


cuatzá 


brazo (mi 


)nanu 


wacano 


nano 


nucano 


boca ( mi ) 


enoma 


wanoma 


nonuma 


nuQuma 


bueno 


anetua 


yenii 


aneiue 


ióniji 


casa 


panisi 


panithi 


panisi 


janisi 


canalete 


nehewpa 


nehew 


neiupa 


najo 


cabello 


notsipana 


wamaoó 


notzipana 


jimau 


cabeza (mi 


) nobu 


wasího 


nombó 


zijo 


chinchorro 


mitsa 


hamaka 


bitzá 


amaija 


dedos 


naphibu 


wacavithiani nápibo 


jicájaje 
eñajisi 


día 


pépurhi 


yahenusiba 


pépobi 


diente 


nasi . 


wathi 


narzi 


jéhesi 


camino 


tanejpó 


coatha 


tanepo 


taneju 


casabe 


caca 


ahosi 


caca 


ajossi 


flecha 


uéipipi 


sauto 


uepepi 


sauto 


frío 


apatíwali 


.cafatené 


apate noie 


cauaninima 


hambre 


mauali 


watava 


mauál-li 


mauál-li 


mañoco 


matsuca 


mal-huca 


matzoca 


matzoca 


hojas 


tasapi 


barlbuna 


asape 


jaziata 


hombre. 


henumu . 


catenemuni 


énami 


énnami 


hueso 


nopiuna , 


warlanuku 


nippionaja 


nijizi 


luna 


marhita 


énpo 


arbhita 


queri 


nárhs (mi) 


nuyiipen 


wasiwi 


tioyapa 
zerdli 


uo-iziui 


negro 


ute 


anuithi 


momomi 


noche 


yarapu 


meroriar'(43) yarsapoa 


'■ iajazi 


niño 


irliiberlip 


mathicoya 


lupbelo 


mazieni 


ojos 


no furli 


.waholisi 


nopol-li 


nojórlisi 


plátano 


palatna 


palátana 


parátano 


jaratan 


perro 


tsino 


tschinu 


sino 


sino 


pez 


rime 


simasi 


sima 


simasi 


pies 


nuitsipalu 


wasitsi 


tzipara 


zi tziche 


selva 


tanape 


tibsveiiá 


tauápe 


auabo 


sol 


hamurí ^ 


camui 


amorsi 


camusi 


suelo 


yatsrphe 


coatsi 


iátsipe 


jajatzi 


tabaco 


éeli 


djeema 


el-li 


shema 


vientre 


panemi 


wahnowiti 


notziabo 


nbtonoreje 



(43) Meroria, probablemente corrupción del castellano, en len- 
gua Baniba qyiere decir mediodía. — Nota del Autor. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



185 



Cuanto al señor doctor Elias Toro, apenas trae unas 
veinte y tantas voces del Uarao ó Uarauno, en la pá- 
gina 88 de su bello libro Por las selvas de Guayana. 
Esos vocablos no se avienen en su mayor parte con los 
que tengo anotados en el vocabulario recogido por mí en 
el Delta, aún cuando son evidentes las analogías. 

El señor doctor viajó por la parte menos poblada de 
la Guayana venezolana, y en los pocos meses de incur- 
siones por sus selvas y sus ríos, á duras penas logró en- 
contrarse con \xn caribe, de quien tom'^ cuarenta y tan- 
tas palabras, de las qae con excepción de cuatro ( agua, 
cuchillo, escopeta y plátano ) ninguna de las otras co- 
rresponde exactamente al vocabulario que consta en mi 
compilación. 

Esas voces, que, s^gún él, fueron tomadas **en la 
fuente original," y que aparecen como caribes en las 
páginas 162 y 163 de su citada obra, corresponden al 
Macusi. En efecto, véanse algunas : 



Caribe, de Toro : 



Macusi 



ü)os 


uyenu 


lenu 


nariz 


geuná 


uieuna 


oreja 


pana 


upaná 


padre 


papai 


papa 


madre 


mamai 


amai 


hijo 


uumú 


ommu 


hija 


uyenchí 


gentsí 


escopeta 


aracabusa 


arcabuza 


agua 


tuna 


tuna 


plátano 


parurú 


balurú 


pierna 


uschí 


utschi 


casabe 


equi 


ekei 


fuego 


apoc 


apó 


etc. 


etc. 


etc. 



Sin embargo, debemos tener presente que los 
Uaicas y Macusis del Cuyuni, los Arecunas y Aruacas 
del Caroni y los Maquiritares ó Uayongomos, etc. del 
Caura, son conocidos generalmente camo Caribes, por- 
que hablan lenguajes más ó menos parecidos á los de 



1 86 TAVERA-ACOSTA 

los moradores de los llanos del Sur de Maturín y de 
Barcelona y como pertenecientes todos, indudablemen- 
te, á una misma agrupación etnogénica y derivados sus 
respectivos idiomas de una misma lengua matriz. 

Es sensible que el ilustrado hombre de ciencia no 
se hubiera detenido más en estas cuestiones, si bien es 
cierto, como ya he dicho, que en la zona que recorrie- 
ron las comisiones anglo-venezolanas sólo viven escasas 
tribus uaraunas, arauayas, uaicas y mucusis. ( 44 ) 

Me ha sorprendido también la aseveración que ha- 
ce Toro de que ** el saliva hablado en las riberas de los 
ríos Meta, Vichada y Guaviare " es un dialecto deriva- 
do del Caribe. ( Página 90 ) Puede ser ; pero compa- 
rados los vocabularios que traigo de ambos lenguajes, 
no me resultan afinidades, antes bien, el Sáliba parece 
un derivado de la lengua Uainimanesa. (45) 

Aquí me es grato recordar que á principios de julio 
de 1903, hallándonos en Puerto España (Trinidad) 
preparándome para emprender mi tercer viaje al Rio- 
negro, rogué al doctor Toro, médico á la sazón de la 
Comisión Venezolana de límites con la Guayana in- 
glesa, que observase en sus estudios si eran caníbales 
ó no los aborígenes de las tierras que iba á recorrer ; 
y. felizmente — aunque ya Schomburgk más de medio 
siglo ha indicó la ausencia del mito — el distinguido com- 
patriota tampoco lo menciona como condición etnoló- 
gica de las pocas familias indias que logró ver de cerca, 
aun cuando el cree, siguiendo la errada versión de los 
frailes, en la antropofagia de los antiguos caribes de la 
cuenca del Orinoco. 

Hablando él de las terramaras (página 239) ó sea 
de los cementerios indígenas, dice: •• Algunos conside- 



( 44 ) Hablando de las regiones del Amacuro, etc. dice Gorro- 
chotegui : *' Ninguna especie de indios habitan esos parajes, do- 
minados por el tiempo y su rigor, ni vestigios siquiera de que hu- 
biesen sido poblados en alguna época remota/' — Viaje ai Ama' 
ano, página 25, Caracas, 1897. 

(45 ) Véase la clasificación que traemos en la página 17. — Notas 
del Autof. 



EN EL SUR DIALECTOS INDÍGENAS 187 

ran estos depósitos como cementerios antiguos : otros 
como reliquias de primitivos banquetes canibálicos ; pe- 
ro esta última suposición no es tal vez aceptable, si se 
considera que la única raza indígena donde se pudo 
acusar el antropofagismo fue la caribe, habitadora de 
la cuenca del Orinoco, y aquellas terramaras se en- 
cuentran diseminadas en toda la extensión de la 
América." 

Aparte lo que he publicado en mis libros Memoria 
del Amazonas ( igoi ) Anales de Guayana (1905) y 
Rionegro, (1906) (46) acerca del mito de la antropofagia 
americana, séame permitido copiar aquí lo que dice 
Humboldt en su Viaje á las regiones equinocciales del 
Nuevo Coyüinente, sobre los caribes de la cuenca del 
Orinoco : 

** Los caribes del Continente que habitaban las lla- 
nuras entre el bajo Orinoco, Rioblanco, Esequibo y el 
nacimiento del Oyapoc, tienen horror á la costumbre de 
devorar á sus prisioneros. Esta barbaridad no existía en 
el primer descubrimiento de América, sino en los caribes 
de las Antillas {sic) y son ellos los que han hecho sinóni- 
mas las palabras caníbales, caribes y antropófagos, dando 
lugar, por sus crueldades Q por qué no decir represalias f) 
á la promulgación de la ley de 1504. por la que era per- 
mitido á los españoles hacer esclavos á todos los ame- 
ricanos de origen caribe. Creo, sin embargo, que la an- 
tropofagia de los habitantes de las Antilllas se ha exa- 
gerado demasiado en los cuentos de los primeros viaje- 
ros. Si los caribes del Orinoco han tenido desde el 
principio del siglo XVI diferentes costumbres que los 
de las Antillas y si siempre se les ha acusado sin razón 
DE ANTROPOFAGIA, cs difícil atribuir esta diferencia á 
una mejora de su estado social." ( Páginas 263-264, to- 
mo III.) 

Y en punto á excogitar entre un hombre de las 



( 46 ) El señor Toro ha tenido la bondad de colorir eii su índice 
bibliográfico de autores leídos y consultados para escribir su libro 
Antropología General j de Vefiezuela precolombina — del cual nos 
ocupamos más adelante — nuestras dos últimas mencionadas obras. 
— Noia del Autor, 



1 88 TAVERA-ACOSTA 



condiciones de Humboldt y un fraile (Gumilla) á quien 
tanto se ha rectificado, la hesitación no es fácil. 

Ahora, por lo que respecta al canibalismo de los 
indios antillanos, además de haber sido desmentido ca- 
tegóricamente por el noble y virtuoso Ledo. Las Casas, 
á mediados del siglo XVI, en su libro Historia de las 
Indias, ( 47 ) casi á raiz de la aparición del mito in- 
fantado por la ignorancia, la crueldad y la avaricia, to- 
mo de la obra Vida y Viajes de Cristóbal Colón, lo que 
sigue : 

** Es de todo punto probable que muchas de las 
pinturas que se nos han dado de esta singular raza de 
gente, hayan derivado su triste colorido del miedo de 
los indios y de las preocupaciones de los españoles. 
Las pruebas que se presentan de su canibalismo deben 
juzgarse con mucha circunspección por lo descuidado 
é inexacto de las observaciones de los marineros, y la 
preconcebida creencia del hecho, que existía en los 
ánimos de los españoles. Era usanza general entre los 
naturales de muchas de las islas y de otras partes del 
del Nuevo Mundo, conservar los restos de*sus difuntos, 
parientes y amigos. A veces todo el cuerpo ; otras la 
cabeza solamente ó algún miembro disecado, y otras, en 
fin, nada más que los huesos. Estos, cuando se en- 
contraron en las viviendas donde moraban los habitan- 
tes indígenas de la Española ( Haití ) contra quienes no 
existía semejante preocupación, se miraban regular- 
mente como reliquias de los muertos conservadas por 
afecto ó reverencia ; pero cualquiera de semejantes 
restos, hallados entre los caribes, se miraba como prue- 
ba de su canibalismo." (Libro VI, Cap. III, — W. 
Irving.) 

Y para que se juzgue del criterio de la mayor parte 



( 47 ) ** Estos indios nunca fueron comedores de carne humana.*' 
Cap. LXVII, Libro I. — ** Carecían de comer carne humana, etc.** 
Véanse también los Capítulos 84 y 135 del mismo Libro, el 19 del 
Libro II y los 104 y 117 del III. 

La obra del Rvdo. Las Casas es libro de rectificaciones á tan- 
tos errores escritos 6 patrocinados por los primeros cronistas de 
Indias. — Nota del Autor. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 189 

de los historiadores europeos, — basados en los relatos 
de los primitivos cronistas ó viajeros — al referirse á las 
condiciones sociales de los seres que encontraron los 
conquistadores, copiamos de las páginas 67 y 68, Ca- 
pítulo II, tomo I, de la obra América, historia de su co- 
lonización^ dominio é iiidependencia, por {osé Coroleu, 
los siguientes párrafos : 

** Al llegar los españoles al nuevo Mundo encontra- 
ron á las tribus indígenas haciendo un horrible trabajo 
de selección. Las más fuertes devoraban á las dé- 
biles, y no metafóricamente, sujetándolas á su yugo, si- 
no de verdad y en el recto y natural sentido de la pala- 
bra ; porque la raza prepotente establecida en las pe- 
queñas Antillas era una raza de antropófagos. . . .( Sic) 

** En el territorio que después se llamó la Nueva 
Granada estaba excesivamente extendida la antropofa- 
gia. (¿70 

** Entre aquellas gentes, los sacrificios humanos, la 
antropofagia, (5/V) la pohgamia, las uniones incestuosas 
y la sodomía {^sic) eran moneda corriente. ..." 

Sin tener en cuenta para nada que mal pueden in- 
vocarse en todas sus partes como testimonios honrados 
é imparciales, las relaciones de los '* sacrificadores de 
indefensos," pues bien se sabe que de tales relatos ha- 
blaron sucesivamente sin criterio científico ó sin las re- 
servas necesarias : Cristóbal Colombo en sus cartas á 
los reyes de España ; Américo Vespuccio en 1503-1508; 
Rodrigo de Figueroi: en 1520 ; Fray Tomás Ortiz en 
1525 ; Pedro Martyr en 1530 ; O^^iedo y Valdez en 
1535 ; Fray Pedro de Aguado en 1542 ; el Ledo. Pérez 
de Tolosa en 1546 ; el Rdo. López de Gomara en 1552; 
Cieza de León en 1553 ; Agustín de Zarate en 1555 ; 
el Rvdo. Juan de Castellanos en 1589 ; el Rvdo. José 
de Acosta en 1590; Antonio de Herrera en 1601-1615 ; 
Fray Pedro Simón en 1625-1627 ; Fray Jacinto de 
Carvajal en 1647 ; el Obispo Fernández de Piedrahita 
en 1680 ; y así cuasi todos los que escribieron sobre los 
horrendos primeros ochenta y cinco años de la Con- 
quista de América 



IQO TAVERA-ACOSTA 



Febrero de 1907. 

Pero en donde más dócil al prejuicio y á la rutina 
se exhibe el señor doctor Toro, es cuando incluye el 
antropofagismo entre los factores determinantes de la 
extinción de las tribus de Venezuela I 

El canibalismo de los indios americanos es un mi- 
to, como ya hemos tenido ocasión de comprobar en 
las páginas- de Rioneg^ro. No tiene por base sino los 
cuentos de Ibs primeros marineros, sugestionados por el 
prejuicio, y repetidos después por los conquistadores, 
en provecho propio, y por los cronistas, sin criterio mo- 
ral alguno. La crítica honrada y la filosofía de la 
historia se han encargado de borrar la odiosa mancha 
que estamparon sobre la raza aborigen los , analfabetos 
castellanos de la Conquista, pues **el error con enve- 
jecerse no se transforma nunca en la verdad, ni ésta es 
siempre deí voto de las multitudes de donde sur 

ge." (48) 

El mismo doctor Alvarado incurre en un error al 
escribir al señor doctor Gil-Fortoul, en junio del año 
pasado : •* De los guajibos del Meta se sabe i^sic^ que 
comen ó han comido á los racionales que han podido 
capturar en sop de represalia." (49) Tales informes, 
que ese sabio repite, son simples cuentos de algunos 
mercachifles ignorantes ó de algunos desalmados buho- 
neros que trafican ó han traficado por el Meta cazando 
á los pobres Uajibos y Cuibas ó Chiricoas. como si fue 
ran bestias feroces. En mis viajes por ese afluente po- 
deroso del Orinoco he tenido ocasión de ver y de pal- 
par la inexactitud de tales versiones, habiéndome acom- 
pañado el inteligente francés Mr. Aug. Chardon, resi- 
dente hoy en Puerto España, Trinidad. 



(48) Carlos Brand, El Modernismo, pag. 8— Puerto Ca- 
bello, 1906. 



(49) Gil-Fortoul, HistorijL Constitucional de Venezuela, nota 
de la página 33, tomo I.— Berlín, 1907. 



EN EI^ SUR—DIALECTOS INDÍGENAS ". I9Í 

En fin, para cerrar este Capítulo, oigamos la opi- 
nión de tres compatriotas, quienes han ilustrado sus 
nombres en el estudio de estas cuestiones. 

** En cuanto á mí. así como he visitado una gran 
parte de los centros de civilización de todo el mundo- 
igual mente he recorrido los de ignorancia, barbarie é 
infancia del hombre en su primitivo e?tado. He inda- 
gado lo que hay de verdad ó de exageración en la 
acusación que se hace al hombre de las selvas, de ser 
caníbal en ciertas circunstancias ; ha sido precisamente 
una de mis preferentes cuestiones á resolver, por la ín- 
tima relación que tiene con todas las del orden moral, 
cuyos resultados, si no del todo, por todas partes han 
sido satisfactorios. En América, tanto en el Norte co- 
mo en el Sur, han sido siempres prácticas desconocidas, 
por más que se haya querido juzgar mal á estos últimos." 
— Francisco iMichelena y Rojas, Exploración Oficial, 
página 409. 

** Me es satisfactorio decirle que defiero con usted 
en ideas para impugnar la fantástica antropofagia de 
nuestros pobres indígenas, que por ese derecho natural 
que conceden las leyes divináis y humanas en todo el 
mundo, se defendieron oponiéndoles á los caníbales eu- 
ropeos de los aciagos días de la Conquista, todos los 
medios y recursos que estaban á sus alcances. Mere- 
cen aplausos cuantos hombres defienden el suelo pa- 
trio " — Pedro Antonio Carrascosa, carta de 6 de 

mayo de 1906. 

** Estamos en un todo de acuerdo en punto á la 
gran calumnia, á la inexplicable imputación hecha á los 
indios de que comían carne humana ! Por acá en Los 
Andes, centro de una gran población indígena preco- 
lombiana, tampoco se encuentra indicio alguno de tal 
pecado. Por el contrario : timidez y mansedumbre en 
la índole y hasta horror á la sangre ! Usted la ha cali- 
ficado bien : * * el mito de la antropofagia americana. " 
— Tulio Febres-Cordero, carta de 1 1 de mayo de 1906. 

** Le repito mis testimonios de simpatía y aplau- 
sos por sus estudios, tan variados como importantes, 7 
sobre todo, nuevos en esta materia descuidada en extre- 



192 TAVERA-ACOSTA 

mo par la. generalidad de los pensadores patrios. Nues- 
tra^ historia rcjebe traerse desde su origen; y su origen 
está en ese mundo maravilloso y desconocido que ape- 
nas se descubre á través de los historiadores de la Con- 
quista, más empeñados en justificar los excesos de los 
españoles, que en estudiar las condiciones de la raza 
oprimida. — Id. id. id. 

Y Francisco Jiménez Arrais, el ilustrado escritor 
larense, en su estudio crítico* titulado Indios que co- 
mían gente y gente que comía Indios, dice : 

••Examinemos ahora los principales relatos de cani- 
balismo que nos trac la historia, y ya veremos cónvo, 
tanto en los actos canibalescos practicados por los es- 
pañoles como en los practicados por los indios, las con- 
secuencias que se han deducido son completamente 
falsas : ya se verá cómo no resisten el más leve análisis 
desprevenido." 

Y después de refutar juiciosamente la errónea ver- 
sión de la antropofagia consignada en los libros de los 
cronistas y de las religiosos, concluye : 

** La historia se ha encargado de desvirtuar un 
cargo que ella misma le ha hecho á los indios de Amé- 
rica, y que la posteridad ha aceptado sin examen. 
Analizados los hechos, sólo afirmarán lo contrario los 
que apoyados en el prejuicio, autoritariamente quieran 
imponer á los demás sus opiniones, en nombre de una 
filosofía tiránica y de una ciencia soberbia y presuntuo- 
sa." (Véase el número 355 de ^/ Cojo Ilustrado, corres- 
pondiente al I® de octubre de 1906.) 

Hoy, por fortuna, la antropofagia de los aborígenes 
que se encontraron en el hemisferio occidental, desapa- 
rece al estrujón formidable de la crítica, aventada por 
el soplo de la filosofía de la historia. Sostener, ya en 
nuestros días, tal error etnológico é histórico, es aberra- 
ción, cuando no ignorancia pueril, que, por hallarse 
confinada entre los muros de la propia terquedad se 
hace innocua. 



-♦♦- 



CAPITULO VI 



Más pareceres en contra de la creencia de la antropofagia de 
los indios — Otros exploradores — Trabajos del doctor Jahn — 
Piaroas y Mai purés— El Rvdo. Gilij— El Rvdo. Gumilla — 
Vocablos «malpares» análogos á los del Rionegro — La voz 
maipufes—DnásiS. 



Agosto de 1906. 
Doctor Alfredo Jahn, jr : 

Grata impresión me ba proporcionado usted con la 
lectura de su importante correspondenica, de 20 de ju- 
lio próximo pasado. Veo por ella que usted, en Vene- 
zuela, á la par de Michelena y Rojas, Tulio Febres- 
Cordero, Carrascosa, etc., cree que la antropofagia 
jamás ha existido entre nuestros aborígenes. Es una 
opinión más que honra mis humildes pero sinceras ob- 
servaciones, fruto de algunos años de viajes por las re- 
giones situadas al Sur del Orinoco, observaciones que 
he expuesto sencillamente en los Capítulos publicados 
de mi libro Rionegro, y que ha tenido usted la bondad 
de leer. ( 50 ) 



(50) **He visto con agrado la defensa qua usted hace de nues- 
tros indígenas en cumto á su aUropofagia. Yo mismo tuve 
ocasión de visitar el Alto Orinoco en 1887, y estudiar detenida- 
mente los Guahibos y los Piaroas. y creo, como usted, qae la an- 
tropofagia jamás ha existido entre nuestras tribus. Además, con- 

Bi\ d Bur^Dial^.eUn Indigtnai, 18. 



194 TAVERA-ACOSTA 

Mucho me satisface también saber que mi opinión 
sobre este punto concuerda con la de los exploradores 
Steinen, Ehrenreich, Schmidt, Coudreau y Meyer, via- 
jeros que usted nombra y que han visitado ** precisa- 
mente las regiones más apartadas é incógnitas de la 
hoya del Amazonas/' 

Ignoraba que usted hubiese estado en el alto 
Orinoco y que hubiese estudiado las tribus Uajibas y 
Piaroas. Sírvase decirme hasta dónde llegó (51). En- 
tiendo por alto Orinoco, desde los Raudales de Maipu- 
res para arriba, ó sea el Orinoco en una extensión de 
cerca de 900 kilómetros, que he calculado haber des- 
de aquel pueblo ( Maipures ) hasta las fuentes de 
nuestro gran río, hacia donde pensaba dirijirme en mi 
tercer viaje y que las suspicacia de una autoridad ** sui 
géneris" impidió realizar, teniendo que devolverme 
desde más arriba de la confluencia del Uabiare. En el 
primer viaje había logrado llegar hasta la Bifurcación 
tras una larga recorrida por el Atabapo, Pimichín, Uai- 
nía-Rionegro y Casiquiare. 



cuerda su opinión con las observaciones da Steinen. Coudreau, 
Ehrenreich, Schmidt, Meyer y otros viajeros modernos que han 
explorado precisamente las regiones más apartadas é incógnitas 
hasta entonces de la hoya del Amazonas. Steinen, Ehrenreich y 
Schmidt, descubrieron en las fuentes del Xingú tribus como la 
Bakairi, Suya, Kustenáu y Trumai, que viven en completa edad 
de piedra, que nunca habían visto un hombre blanco, é ignora- 
ban la existencia del perro y del banano y por supuesto, los meta- 
les, como hierro, cobre, etc Estas tribus viven, pues, en el mis- 
mo estado en que los españoles hallaron toda la población primi- 
tiva de nuestro hemisferio ; más aún, los Bakairi son los únicos 
legítimos caribes existentes, (sü) su idioma es el Cumanagoto, 
Tamanaco y Caribe nuestros, con pequeñas diferencias, y al en- 
contrarse frente á los exploradores extrangeros, apellidaron á és- 
tos **Caiaiba!** es decir, ** extrangeros.** Exactamente lo que 
aconteció á los primeros Españoles y lo que indujo á estos á lla- 
mar á nuestros indígenas **Canbes.'*— Ninguna de las tribus descu- 
biertas por los exploradores mencionados es antropófaga.** — 
( Carta del doctor Jahn al Au*-or, de fecha 20 de julio de 1906. ) 



( 51 ) ** Contrayéndome ahora ásu interesante carta, le diré que 
mi viaje en 1887 tuvo por objeto el estudio del Alto Orinoco y 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 1 95 

Plausible labor es la emprendida por usted de cla- 
sificar etnológicamente nuestras tribus, teniendo como 
base la filología comparada en Venezuela, acaso la única 
hoy por ho)^ con inmediatos resultados evidentes. 

Al hacer usted la comparación del Piaroa actual 
con el Maipures que trae Gilij, me observa usted que 
no existe afinidad alguna entre ambos lenguajes, al asen- 
tar yo que ** los atures y maipures son los mismos pia 
roas de hoy. " ( Rionegro, pag. 6. ) 

Tengo entendido que Gilij no pasó de los Rauda- 
les de Atures. No conozco su obra Sag^io di Storia 
Americana. La he solicitado con gran ahinco y no la 
he hallado en parte alguna. Lo único que sé de ella es 
que no está traducida al castellano y que sus informa- 
ciones sirvieron á Humboldt en parte para sus relacio- 
nes etnográficas sobre los indios del Orinoco, desgra- 
ciadamente exageradas unas ó mal interpretadas otras 
en la propia fuente misionera. 

Gilij salió del Orinoco cuando la expulsión de los 
Jesuítas en 1767, después de 18 años de residencia, se 
gún Humboldt, á orillas del gran río. y para esos años 
apenas si existían los atures ó sean les mismos piaroas. 

Dudo que haya habido una nación india propia- 
mente llamada Maipures. Pienso sí que hubo una 
tribu de los Piaroas á la cual se la denominaría así. por- 
que habitaba en la selva, lejos de la influencia de los 



Atabapo desde el punto de vi-ta geográfico, etnográfico y botánico. 
Desgraciadamente, un ataque de fiebre gástrica me impidió termi- 
nar el viaje regresando del Guainía por el Casiquiare, como era 
mi programa. Parte de lo relativo á la flora fue publicado por el 
doctor Ernst en los Anales de la Universidad Central ( 1888); las 
observaciones astronómicas y meteorológicas se publicarán próxima- 
mente en Alemania como contribución á la hidrografía del Orino- 
co. En cuanto al material etnográfito constante de armas, ar- 
tefactos, cráneos y algunos vocabularios, ha sido dividido en va- 
rias partes, algunas publicadas ya, y los últimos se utilizarán en 
el trabajo que preparo y para el cual he solicitado la importante 
colaboración de usted.** (Carta del Dr. Jahu, jr. al Autor, de fe- 
cha 18 de enero 1907.) 



196 TAVERA-ACOSTA 

religiosos, entre Tos raudales de Quituna (actual Maipu- 
res) y los de Mapara ó Maparari. hoy Atares. (52) 

A ser cierta la existencia de los tales ** maipures " 
¿tomaría Giíij su vocabulario cuando ya el lenguaje Pia- 
roa estaba muy mezclado con el Uajibo ó con el Puinabe 
ó con algún otro, hasta formar uno distinto ? No creo 
aceptable este razonamiento, porque es menos que im- 
posible que en tan corto tiempo — cincuenta años — hu- 
biera podido efectuarse una diferencia tan radical. Y 
digo cincuenta años, alargando un tanto el período, por- 
que el primero que mencionó á los maipures, que sepa 
yo, fue el Rvdo. Fray José Guinilla en su libro His- 
toria de las naciones ael Orijioco, escrito por los años de 
1740-42. Pero este religioso tampoco pasó de los Rau- 
dales, ó no llegó nunca á ellos, y eran su eterna pesadi- 
lla los Caribes por un lado y los Puinabes ó Cauerres por 
el otro. ( 53 ) 

El Rvdo. Manuel Román, que sí atravesó la zona 
de los grandes raudales, que remontó el Orinoco desde 
Quituna para arriba hasta entrar por el Casiquiare, en 
1744, no menciona en su Informe á los maipures, y sí á 
los Sálibas, Uaipunabis. Marabitanos, Uarecas, etc. 

El Rvdo. Juan Rivero. en su libro Historia de las 
Misiones de los llanos de Casanare y de los ríos Orinoco 
y Aíeta, escrito en 1729-35. tampoco nombra á los Mai- 
pures. 



( 52 ) Maipures, Qui-tuna y Mapara, son tres palabras caribes 
que significan, respectivamente, Danta 6 Tapir, Agua 6 Río formi- 
dable y Llano 6 Sabana, concordando, además, el dato lingüístico 
de Mapara y Quituna, con la topografía de las localidades. 



( 53 ) A este buen señor se le debe la versión de la antropofagia 
de los incultos moradores del río Infrida, repetida después por So- 
lano, etc. etc. : ** Gente notólo bárbara, dice ese fraile, sino tam- 
bién brutal, cuya vianda ordinaria es carne humana de los enemi- 
gos, que buscan y persiguen no tanto por avivar la guerra, cuanto 
para apagar su hambre {,sic) \ no obstante, han bajado ya dos ve- 
ces á nuestras Misiones, de paz y amistad, y .se volvieron contentos, 
porque fueron bien recibidos y agasajados." Cap. XVIII, parte I. 
^Notas del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS I 97 

El Rvdo. Jacinto de Carvajal, en su obra Descu- 
brimiento del rio Apure hasta su ingreso en el Orinoco, 
escrita en 1647, nc^ncho menos los menciona. 

Las primeras noticias, pues, que tenemos de ellos 
provienen de Gumilla; y bien sé yo las no pocas inexac- 
titudes en que ha incurrido este fraile. 

Después mencionan á los maipures: los de la 
expedición de Solano, el Rvdo. Caulín, el Rvdo. Gilij, 
Humboldt y muchísimos otros más 

¿ Cual es la verdadera historia de estos Maipures ? 
¿ Entrará también su apelativo en la caprichosa infinita 
nomenclatura con que conquistadores, religiosos y tra- 
ficantes, bautizaron á lejanas parcialidades aunque per- 
tenecieran á un mismo grupo lingüístico ? ¿O toma- 
ría Gilij el dialecto de otra nación confundiéndole con el 
de los supuestos Maipures ? 

Aristides Rojas, siguiendo la fuente humboldtiana, 
dice que los Caribes acabaron **con los primitivos atu- 
res y maipures, antes que el conquistador castellano ho- 
llara con su planta la tierra americana." {Leyendas His- 
tóricas^ pág. 160, vol. 2 ) Y esta aserción pintoresca 
del sabio alemán, que no tiene más base que la infor-. 
mación nada escrupulosa de los indios, cuando no la 
sos^>echosa de los frailes, ha venido haciendo carrera 
hasta nuestros días : hombres de ciencia, hombres de 
letra, exploradores, viajeros, todos, han repetido el 
tópico, sin parar mientes en la fantasía del asunto. . . . 

Por otra parte, debe recordarse que el pueblo de 
Sanjosé de Maipures fue fundado por don José Solano 
con indios Puinabes ó Uaipunabis del Inírida, á quienes 
se les aplicaría — por vivir retirados— el sobrenombre de 
dantas, ó sea maipures, en Caribe, impuesto también á 
gran número de indios de diversas naciones, por la cir- 
cunstancia de morar en las selvas, ó monteses. 

Muy juicioso, pues, me parece comparar el voca- 
bulario maipures que trae Gilij con el de los Puinabes, 
Uarecas ó fjarequenas, Yabiteros ó Paráenes, etc. Por 
mi parte sólo he podido comparar con las voces que 
constan en los vocabularios recogidos por mí, tres pala- 
bras maipures que he tomado de la obra de Humboldt 



igS rA\^R'A~ACOSTA 

y¿ú/e á las regiones equinocciales del nuevo continente. 
Son ellas : amana, que quiere decir caimán ; apida, que 
significa báquiro ; y kiefna, que equivale á danta ó 
tapir. 

Pero estas tres palabras corresponden á lenguajes 
del Rionegro. Véanse : caimán en Baniba, amana ; en 
Yabitero caimana ; en Baria» tzamana ; báquiro en Ba- 
niba, apida ; en Yabitero, apiya ; en Uarequena, apida\ 
danta en Yabitero. qu^ema ; en Uarequena, eema ; en 
Carúzana, gehema. Y estos cuatro dialectos son deri- 
vados del Baniba de las márgenes del Uainía-Rione- 
gro, etc. 

Supongo que Humboldt tomó aquellos tres voca- 
blos de la obra Gilij. 

Dice Julio Gaicano en la página 549 de su libro El 
Castellano en Venezuelay que ** el vocablo mapurite es el 
caribe maipuri, del que se formaron el cariniaca maipiu- 
H ; tríos y galibí maipuri ; carijona machiuri ; apalayo 
machipuií\ y chdixxms mapurite,'' Puede ser así, pero 
como simple observación debemos tener presente que 
entre los Caribes del Sur de Barcelona, del Sur de Ma- 
turín y aún entre los de Guayana ( los de Mayáua, por 
ejemplo) es la palabra /;í^^/¿/'/r/4¿? con la que designan 
al animal llamado mapurite, en tanto que máipiurí ó 
maipuri significa danta ó tapir. Los Caribes de Pana- 
pana (Guayana) llaman al tapir máipiuri y al mapu- 
rite mapirichu 

Estas cuestiones son dignas de más detenido estu- 
dio ; pero yo, mientras tanto por las afinidades de mo- 
dus vivendi, localidades de residencia, tradiciones, etc., 
sigo pensando que atures, máipures, ádoles, etc., son los 
mismos Piaroas ó Pearoas, aparte de otras conclusiones 
que se desprenden de estas líneas sobre el mismo 
asunto. 

Curioso sería que de la comparación resultara que 
el máipures del Rvdo. Gilij fuera el mismo lenguaje 
hablado hoy por los habitantes de Yabita, á orillas del 
Temi, afluente del Atabapo. ó en los pueblos de Maroa 
y Guzmán Blanco, en las márgenes del Uainía-Rio- 
negro ! 



CAPITULO VII 



« Resumen de Actas de la Academia de la Lengua »— Dialectos de 
los Andes, de la Uagira y de Siquisiqui — Vocabularios reco- 
gidos por Febres-Cordero, Lares, Calcaño, Yepes y Juan To- 
más Pérez.— « Etnografía del Estado Mérida.» 



En el Resumen de Actas de la Academia Venezolana 
de la Lengua^ publicado en 1886 por su Secretario per- 
petuo señor don Julio Calcaño, corren insertos algunos 
vocabularios de dialectos indígenas del antiguo Estado 
Los Andes (Mérida.) De ellos traemos á estas pági- 
nas los siguientes : 

Maripuyes ó Mirrtpuyes 
(Tomado por Pebres Cordero, entre indios de El Morro.) 



1 Karí 

2 gem 

3 hisjut 

4 pit 

5 kabok 

6 kapsún 

7 maigem 

8 maijut 

9 maipit 

10 tabis 

1 1 tabiskari 

12 tabisgem 



13 tabishisjut 

14 tabispit 

15 tabiskabok 

16 tabiskapsún 

17 tabismáigem 

18 tabismaijut 

19 tabismaiput 

20 tabis-tabis 

2 1 tabis-tabis-karí 
2 2 tabis-tabis-gem 
23 tabis-tabis-hisjut 

etc., etc. 



2CX) 



TAVERA-ACOSTA 



Esta numeración la amplía y rectifica el referido 
señor Febres-Cordero en su periódico El Centavo^ trise- 
manario merideno, número 7, de 29 de marzo de 1900. 
Dice este autor : '* Pueden dar una idea de la lengua 
indígena de estas comarcas las voces correspondientes 
á la numeración mirripuya, las mismas con pocas va- 
riantes, usadas por los mucuchíes y demás pueblos de 
la Sierra Nevada. Su sistema de contar, basado en los 
dedos de las manos, es perfectamente decimal, y uno 
de los más regulares comparado aún con los de pueblos 
de América superiores en cultura, que hemos podido 
ver ; y por ello llamamos la atención sobre él trasmi- 
tiéndolo en síntesis, en esta forma : 



I can 
2 

3 

4 

5 
6 

7 



gen 

hisjut 

pit 

caboc 

capsún 

maigén 

8 maisjut 

9 maipit 

10 tabís 

1 1 tabiscarí 
tabisgen 
tabisisjut 
tabispit 
tabiscaboc 

16 tabiscapsún 

17 tabismaigén 

18 tabismaisjut 

19 tabismaipit 

20 gen-tabis 

etc., etc. 



12 

13 
14 
15 



30 hisjut -tabis 

40 pit-tabis 

50 caboc-tabis 

60 capsun-tabis 

70 maigen-tabis 

80 maisjut-tabis 

90 maipit-tabis 
100 tabis-tabis 
200 gen-tabis-tabis 
300 hisjut- tabis-tabis 
400 pit-tabis-tabis 
500 caboc-tabis-tabis 
600 capsun-tabis-tabis 
700 maigen-tabis-tabis 
800 maisjust-tabis-tabis 
900 maipit -tabist-tabis 
999 maipit-tabis-tabis- 
maipit-tabis-maipit. 
No se conoce la voz 
con que se expre- 
sa el millar/' 



Y es de notarse, añadimos nosotros, que este siste- 
ma de numeración es exactamente igual en su com- 
posición al de los chinos, como ya se habrá visto en la 
Primera Parte. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



2 Oí 



Sigamos 


¡ con las voces 


marripuyes de El Morro: 


azúcar 
casa 


chikibuk 
nakot 


pueblo (el) 
un hombre 


musigpuek 
kari kaak 


candela 


chikapó 


un buey 


kari kuish 


cocuiza 


nantoj 


un santo 


kari sut 


frijol 

harina 

lebrel 

madera 

maiz 


tisituk 

chingkang 

tisirki 

timpuek 

chijsjak 


una bestia 
una vela 
una puerta 
una mujer 
fea 


kari jaguay 
kari sirup 
kari popich 

kari nutó 


mazamorra 


sarsó 


una mujer 




sai 
trigo 


chapik 
tirkué 


bonita 
una mujer 


kari nisjuó 


papas 


tingüis 


vieja 


kari nnntok 



Del mismo dialecto Marripú ó Mirripuyes tomó e! 
señor D. José Ignacio Lares un vocabulario, que publi- 
ca también en la segunda edición de su Etnología del 
Estado Méi ida, rectificando la escritura que consta en 
algunos vocablos de aquel Resumen usando la K en las 
articulaciones ca, co, cu, y algunos errores que parecen 
tipográficos. Helo aquí : 



I cari 


5 casum 


hombre feo 


caac ñuto 


2 gem 


6 cabo 


huevos 


tasbibús 


3 sirut 


7 tablas 


Juez 


carean 


4 pit 




jicara 


chiscau 


Agua 


chimpú 


Látigo 


timarzot 


agí 


chicas 


las blancas 


ticiuira 


apio 


tis sus 


lavar 


marso 


arepa 


suridipa 


leña 


tisceph 


aquel hombre 


quiu caac 


los blancos 


ticepe 


zato 


quioe 


Maiz 


hussá 


Bellaco 


chisnuguí 


mentiras 


asnaras 


bueyes 


tibuy 


muchacho 


timuá 


Cacao 


chiré 


mujer 


cursun 


carne 


choroe 


mujer bo- 


cursun mi- 


casa 


characot 


nita 


taifoc 


como le va, 


manupe ca- 


No es para 




hermano? 


chim ? 


creer 


tamupaquiam 



202 


TAVERA-ATCOSTA 




cerdo 


tipurco 


Olla 


nayuu 


cuñado 


cues 


Papas 


tigúss, tigurús 


Chicha 


chiscau 


paloma 


tigubón 


chimó 


chacuio 


para servir á 




Difunto 


nascui 


usted 


chapichingo 


dónde viene? 


' manucuatú 


plata 


saisay 


dulce 


tiboo 


plátano 


tiparantan 


Está usted 




platos 


tiparact 


buena 


amanupe ? 


perro 


ticirqui 


Frijol 


cihtuue 


piedra 


tituup 


fuego 


chirup 


piojo 


tiguí 


Gallina 


tigaiora 


pueblo, el 


musipue 


guarapo 


samup 


pulga 


quis 


Harina 


chanbong 


Queso 


chujachusque 


hasta maña- 




Sal 


chapí 


na 


tamursi(54) 


tiesto 


tispac 


hombre 


caacne 


trabajo, el 


escubisut 


hombre bo- 




Vieja 


mintocas 


nito 


caac nicí 


viejo pichoso 


quiesho quiñi 




Mucuchíes 




Agua 


chumpuk 


piedra 


tuch 


azúcar 


chikiguó 


sal 


chapí 


casa 


nakot 


sol 


mpú 


fuego 


churup 


sombrero 


kuchiná 


hombre 


nachú 


tabaco 


tas 


jefe, juez 


kanisef 


tierra 


mikusch 


mujer 


naktún 


viento 


chiktén 



Estos í4 únicos vocablos mucuchíes que fueron to- 
mados por Pebres-Cordero entre indios moradores de 
* * El Cenicero, " difieren algo de los traídos por el señor 
Lares. Pero debe tenerse en cuenta lo que hemos di- 
cho en la página 38 acerca de las modificaciones que 
sufren algunas palabras entre las diferentes tribus que 
hablan un mismo lenguaje. 



(54) Parecí lo al baniba awwrí/, sol. — Nota del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



203 



Véase el Mocohíes que trae el último de los nom 


brados : 








agua 


chipué 


hue\^os 


chiquipá 


animal 


ticaguai 


ir 


guateque 


boca 


macabó 


lento 


timafaá 


bailemos 


guateque 


leña (trae) 


machipé 




chimabum 


lengua 


chiquibu 


bubas 


timpoch 


madre 


crucñman 


cabello 


micbú 


muchacho 


sari 


cabeza 


quicham 


mujer 


miyoi 


cacao 


spiti 


no 


zoy 


casa 


chimanacót 


no bailamos 


zochi guate- 


cerrero 


chiquiré 




que 


comer 


cuibijá 


orejas 


timabúm 


cómo esta 




plata 


saisai 


usted ? 


machinipé 


papas 


tiguis 


cueva 


mitoy 


padre 


cruchtat 


dulce 


chiré 


piedra 


apira 


hermano 


cuches 


pies 


cujú 


hermana 


mananium 


roca, peña 


carichnúch 


hijo-a 


guacharé 


sal 


chapí 


hombre 


miyoi 


tierra 


tira 



Es de notarse en la escritura de aquellos 14 voca- 
blos así como en las voces Miripuyes de El Morro, la 
prodigalidad de la K, como si usando la C no quedara 
perfectamente perspicua la fonética de sus voces en las 
sílabas Ca, Co, Cu. El señor Lares se aparta de ese 
extrangerismo. Igual reparo tenemos que hacer á los 
que siguen, traídos anuí del citado Resumen : 

Guagiro 

( Tomado por el señor D. Julio Calcafío en la Goagira ó Uagira, 
en el afio de 1869.) 



Guanee 

piama 

apuní 

pienchi 

jajfrajra 



6 achipirú 

7 alcarane 

8 meskise 

9 guane múi 
10 ppró 



204 



TAVERA-ACOSTA 



Y no tienen más números, así es que los repiten 
para demostrar mayores cantidades. 



Abuela 


tausa 


estoy can- 


mapusase 


abuelo 


tausi 


sado 


taya 


arco 


ureche 


espera ahí 


gierta bará 


agua 


güín 


faja (la) 


sira 


alcaraza 


güinruko 


fruto del to- 




anda lijero 


jachón pía 


tumo 


arita 


auyama 


güire 


frijol 


firjul 


botijuela 


sirúa 


folgar 


sikapía 


caballo 


ama 


fusil 


karkabús 


cabra 


kaura 


gato 


musa 


carne de va- 




guayuco 


tahiche 


ca 


irucu va 


género (tela) 


kururo 


carne de 




hacha 


porka 


cerdo 


iruco-porko 


hermano 




casa (mi) 


tepiorumúi 


mayor 


tapaya 


carta 


karauta 


hermano 




cerdo 


purke 


menor 


temurie 


corales 


kurúrase 


hijo 


tachón 


cuchillo 


rúrie * 


jabón 


sipuna 


cuentas 


kakuna 


jojoto, tierno 


iroro 


cunaguaro 


hunar 


laguna 


rahuna 


cuero de res 


bata 


leña 


siké 


" " cabra kaú-bruta 


lechosa (fru 




" " zorro 


> guariruta 


ta) 


iguaraya 


" "tigre 


kareiruta 


maiz 


marike 


cruz 


kuruzu 


madre 


téi 


chivato cas- 




machete 


chajaruta 


trado 


kapuna 


madera 


kunú 


" no '• 


kaura kasi- 


matacán 


kaukero 




kuse 


mazo de 




dame 


painke 


cuentas 


sirapa 


dato (fruta) 


iguaraya 


melón 


meruna 


diablo 


yarfá 


muy 


maí 


deten el paso pisosera su- 


naturaleza 






kúa 


(la) 


piero 


enea 


mariche 


olla 


güeiu 


esposa 


teerín 


paja 


aroma 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



20S 



paloma 


irúa 


tela roja 


isoso 


para 


pura 


tengo sed 


míase taya 


panela 


panesito 


tío 


tapayo 


patilla 


karapase 


tigre 


karaire 


pariente 


tapuse 


traje(manta) 


tasein 


peine 


pasuta 


totuma 


ita 


perro 


erka 


tuna 


tiuna 


pecho de 




tu eres rica 


pía guasire 


mujer 


tachira 


tu eres pobre 


pia-kama 


pepino 


guasimuna 




muise 


pescador 


parasecase 


tu eres co- 




permanece 




queta 


pía -iguara 


quieto 


maikirá 


tu eres, ge- 




piedra de 




nerosa 


anase-pía 


fusil 


ipa karkabús 


ven acá 


jarache-pía 


piedra de 




voy á bañar 




moler 


ip^ (55) 


me 


poijen taya 


pólvora 


púrpura 


vete 


púnata 


plátano 


piirana 


vé tras él 


puatachiro 


raya (arma) 


imará 


venado 


airama 


sobrino 


tasipa 


voy á dormir 


atunka taya 


sombrero 


guamaógua- 


yegua 


ama-jiere 




kuko 


yo te quiero 


tache kin tain 


tabaco 


yuré ó sairí 


zorro 


guarie 


tela azul 


güeites 







De este lenguaje de los indios de la Goagira 
venezolana tomó también un vocabulario el poeta José 
Ramón Yepes. De él extractamos las siguientes pa 
labras, que no constan en el del señor Gaicano : 



adivino 


piayman 


canoa 


kuriara 


arco de flecha kurarire 


conejo 


karpa 


asta 


guaika 


culebra 


kan 


báquiro 


puinke 


choza 


arkabuko 


brujo 


hohobit 


chubasco 


huribay 


camino 


tapoy 


espíritu 


aimara 



(55 ) Parecido a] baniba ibpa, ai haitiano ciba, al aruica siba — 
Nota del Autor, j 



206 


TAVERA-ACOSTA 




espíritu del 




hueco 


kóuse 


bien 


amariba 


ladrón 


karguarachi 


espíritu del 




tinaja 


gacha 


mal 


jolokianio 


tortuga 


sahua-ira 


esposo 


echin 


sol 


shué 


genio tutelar kachimana 


viejo 


chakón 


guerra, pelea 


guazábara 


zamuro 


yemes 


hermana 


tnsinú 


zorra 


iboroko 



Dialecto de Siquisíque 

Es sensible que el señor don Juan Tomás Pérez al 
recojer ei vocabulario de lo? indios de esa población, ca- 
pital del Distrito Urdaneta, hoy perteneciente á la juris- 
dicción del Estado Falcón. se hubiera olvidado de indi- 
car la nación ó tribu á que correspondían. ¿ Cómo se 
llamará ese lenguaje ? ¿ Será un dialecto de la lengua 
de los Caquetíos ó de los Jirajaras ? 

El doctor Arcaya en su estudio Los aborigénes del 
Estado Falcón ( cap. V ) asegura que Siquisíque estaba 
poblado por estos últimos, y que ** casi pura se conser- 
vó aMa la raza Jirajara ;'* y en su trabajo Lenguas indí- 
genas que se hablaron en el Estado Falcón, asienta categó- 
ricamente que este vocabulario corresponde al dialecto 
Ayamán. Véase : 



agua 


ing 


cielo 


ingüet 


adiós ! 


najüb ! 


ciempiés 


siyop 


araguato 


duj 


cuchara 


dipigué 


auyama 


jos 


cuchillo 


pisiú 


batea 


bata 


culebra 


tub 


barba 


ustenagüe 


chácharo 


mondúj 


baile 


prarará 


chinchorro 


dotak 


bueno-a 


koñi 


danta 


yoyé 


caballo 


kabeyú 


de dónde 




cachicamo 


dok 


vienes ? 


yebú porimí ? 


carato 


suí 


escardilla 


asará 


carne 


chúu 


está enfermo 


yusimá 


casamiento 


casagüé 


estoy enfer- 




cerro 


pok diú 


mo 


ausfn ú 


cerdo 


moñé 


flecha 


ispepé 



ÉÑ ÉL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



207 



fuego 


dueg 


perro 


perú 


gallo 


digueró 


pereza 


takumara 


gallina 


degaró 


plátano 


pratan 


gato 


mis 


picure 


akuri 


gavilán 


güé 


quebrada 


sat 


gato cerval 


yu 


quieres ca^ 




guacamaya 


idok 


sarte con- 


bak kasi mi- 


guacharaca 


atogó 


migo ? 


go turibe ? 


hacha 


kamará 


relámpago 


sekuni 


lapa 


aragua 


sal 


tumané 


leche 


lesi- 


sol 


yuaú 


leña 


sisp 


se alentó 


ijuratini 


león 


bosin sug 


si quiero 


aaia 


lunes 


y^ 


súplicas 


upiyué 


lloviendo 


kost goima 


tapara 


kub 


machete 


masep 


tengo ham- 




mañoso 


i jura 


bre 


gekyeú 


mapurite 


arok 


tierras 


güed ap 


mazamorra 


digueyé 


tigre 


bosín 


médico 


gasga' 


totuma 


kururú 


morrocov 
mucho trío 


ñamurí 


venado 


aguí 


tatdmú 


vengo del 


aparimí ñi- 


muerte 


kusine 


conuco 


anve 


no quiero 


ao 


viento 


titate 


olla 


pijió 


voy allá 


numagüé 


padre 


eteté 


voy á comer 


tañu oy 


paují 


suí 


yuca 


jogón 


pavo 


tog 


zorro 


• moorí 


pescado 


baú 







Trae también el señor Lares en su mencionada 
Etnología de Mérida un vocabulario del dialecto Migurí, 
fraterno del Miripuyes^ el cual nos permitimos copiar 
textualmente á coritinuacion : 

Miguri^ de Acequias 



Cómo está la familia ? 
cómo le va, blanco ? 
cómo está la señora ? 
ya viene mi abuelo 



manupé tascoúa ? 
manupé quic sep ? 
manupé .carigurá ? 
guó cuatú chumü 



208 



T A VER A- AGOSTA 



/ 



ya viene mi abuela 

ya se fué mi madre 

ya es tarde 

ya es de noche 

madrugue mañana 

está lloviendo 

ya se va ? 

cuándo vuelve ? 

déme agua 

déme fuego 

una culebra coral 

leña 

dulce 

alacrán 

buitre 

zamuro 

gavilán 

cachicamo 

cómo está ? 

para servirle 

trae leña 

sople el fuego 

trae agua 

trae cacao 

obedece ! 

péineme 

lento ! 

ir 

vamos á beber 

bailemos 

rio 

no bailemos 

buenos días 

cómo le va, amigo 



guó cuatú huisí 

guó cuatós chugue 

guó quisuí 

guó quisí 

gassí muchí 

oquí moy 

guó cuatóc ? 

pena sums ? 

( ' ) me chimbii 

me chirup 

cari suy cuatú 

ti-semp 

chibó 

quijut 

qaió 

mussitu 

cué 

uni súy 

machanisá 

guariste 

machipé 

marú 

maíam chumpiú 

spiti saisai 

fin chacharé ! 

mechi michú 

timafáa 

guateque 

guateque chimabum 

guateque chimajó 

zoi 

zoichi guateque 

machimpé 

machinpé mayoi ? 



/ 



( * ) Me puede ser corrupción del español — Miyoi tiene distin- 
tas acepciones, significa también amigo, y regularmente lo em- 
plean como interjección.— La CH tiene el sonido de SH, ingle- 
sa, 6 SCH alemana. — Para llamar se dice mayoi. — Para contestar, 
Mayinoch, — Notas del señof Lares. 



X 



EN EL SUR— ^DIALECTOS INDÍGENAS 209 

muy bien, muy bien uniqueje güez 

senterw nis 

diéntese usted manís 

eomejr euibijá 

b^ber para quitar la sed cuibimú 

ya comí cuibichajá 

e.Qmejré mañana chabii euibijá 

quién va ? machinepe in (in, ente- 
ramente nasal ) 

me necesita señora ? michinepe, sairá ? 

tengo yertas las manos currumpeché gruta cu- 

ñuñumé 

ruba timpóch 

Dice el señor Lares que al tiempo de la Conquista 
estaban muy pobladas las regiones de Mérida ; que 
eran sus moradores blandos de carácter y de índole 
apacible ; de gentiles proporciones y las hembras sobre 
todo muy hermosas; que sólo los del valle del Mota- 
tán, los Timotes, unían á su gallardo continente, lo al- 
tivo y belicoss del carácter, y que no eran como otros 
pueblos de América, nómades, ni vivian del pillaje, ni 
cometían actos de canibalismo. ( Sic ) 

Muy bien : estamos perfectamente de acuerdo, 
salvo en lo del ** canibalismj de otros pueblos de Amé 
rica," que no es sino un eco lejano de los relatos em- 
busteros de los Conquistadores repetidos por les pri- 
meros cronistas de Indias. Quien tuviere á la vista 
sendas obras abiertas de diez de esos escritores primiti- 
vos, se convencería de tal error histórico y etnológico, 
resaltante de sus mismas encontradas narraciones. 

De aquellos numerosos pobladores de las regiones 
meridenses hoy sólo quedan ** unos tantos Mucuchíes, 
Mucurabáes y Escagüeyes ; algunos Miripús, Tiqui- 
ñoes y Jajiés, y uno que otro Timotes, Quinaroes y 
Aricaguas," 

Concluimos trayendo de la página 22, los siguien- 
tes interesantes datos del mismo señor Lares : 

En €l Sw^Diáltetút Ind\genats 14. 



210 TAVERA-ACOSTA 

** Los Timotes y Quindoráes tenían por base de su 
numeración el lo, que era el misnx) sistema de los Cui- 
cas, sus vecinos ; para seguir contando decían dos die- 
ces, tres dieces, etc. Otros pueblos, y entre éstos los 
Miguríes, contaban hasta siete solamente. Puede de- 
cirse que cada pueblo de los Timotes hablaba un dia- 
lecto distinto ; pero todos derivados del Chibcha ó 
Muisca." 



' 4"{ » ■ 



C^I>ITUI.O VIH 



Significado de algunos nombres propios de Venezuela en lenguajes 
que se hablan en Guayana— El noaibre del sol en algunos 
• lenguajes sur-araericanos— Estado de las tribus del territo- 
rio venezolano. 



Son curiosos los significados que tienen algunos 
nombres de ciudades, ríos, localidades, etc. de Vene- 
nezuela, en dialectos de tribus habitadoras de Guayana 
y del Territorio Amazonas. Véanse á continuación : 



Amana 

1» 


en Tupí ó Niangatú 
en Baniba 


aguacero 
caimán 


Caracas 


en Mandauaca 


gallo 


ft 


en Baria 


» 


tt 


en Carúzana 


ft 


Paragua 
II 


en Uarequena 
en Niangatú 
en Tamanaco 


loro 
mar 


Cagua 


en Puinabe 


gallina 


ft 


en Baria 


macanilla 


II 
II 
II 


en Niangatú 

en Sáliba 

en Mandauaca 


avispa 

agua 

caño 


Guanipa 


en Yaruro 


aroma 



212^ 


TAVERA-ACOSTA 




Cumaná 


en Baniba 
en Uarequena 


frijol 


>» 


en Yabitero 


II 


*> 


en Mandauaca 


1» 


ft 


en Carúzana 


1» 


n 


en Baria 


II 


Manaco 


en Mandauaca 


calentura 


Cari 


en Piapoco 


tierra 


ft 


en Mandauaca 


viento 


Yaritagua 


en Baniba 


hermana 


Sama 


en Piaroa 


familia 


Guanare 


en Maquiritare 


talismán 


Topó 


en Mapoyo 


encima 


Tocoy 


en Ídem 


culebra 


Mapire 


en Carúzana 


mosquito 


»f 


en Piapoco 


1» 


>> 


en Mapoyo 


»» 


Naiguatá 


en Yabarana 


puerto 


Caroni 


en Mandauaca 


agua corriente 


Yabo 


en Yabarana 


tío 


Oca 


en Uarao 


cachicamo 


Muco 


en Yabarana 


hijo 


Macagua 


en Mandauaca 


sobrino 


Guanape 


en Yabarana 


llanura 


»> 


en Mapoyo 


yerba 


Píritu 


en Yabarana 


espina 


Güere 


en Ídem 


yo 


Guárico 


en Piaroa 


daño 


Egua 


en Maquiritare 


ya 


Baruta 


en Piapoco 


sapo 


Tonoro 


en Caribe 


pájaro 


Guama 


en Yabitero 


no 


Guaira 


en Uarao 


embarcación 


Chirica 


en Caribe 


estrellas 


»i 


en Piaroa 


II 


»> 


en Tamanaco 


II 


Chacao 


en Caribe 


arena 


if 


en Tamanaco 


II 


tt 


en Mapoyo 


playa 


Adoro 


en Piapoco 


guacamaya 



/ 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



213 



Maya 


en Mapoyo 


guacamaya 


Guaca 


en Baria 


>» 


1» 


en Niangatú 


»> 


Guasiqui 


en Yabitero 


tigre 


Tororo 


en " 


• sapo 


»» 


en Uarequena 


1» 


Caucagua 


en Mandauacá 


cacao 


Darigua 


en Uarequena 


cachicamo 


ti 


en Mandauacá 


»i 


Cura 


en Mapoyo 


sapo 


Macai 


en " 


lagartija 


Guacara 


en Yabarana 


garza 


»» 


en Mandauacá 


1» 


»» 


en Niangatú 


)i 


»» 


en Uajibo 


gallina 


Pampán 


en Yaruro 


mariposa 


Guayana 


en Caribe 


pálido 


>» 


en Uajibo 


descolorido 


Cubagua 


en Sáliba 


enfermedad 


Uquire 


en Niangatú 


dormir 


)} 


en Caribe 


hombre 


Manamo 


en Uarauno 


dos 


Aque 


en Maquiritare 


it 


Güigüe 


en Caribe 


hacha 


Mapara 


en Baniba 


llanura 


*t 


en Caribe 


»» 


Maparari 


en Mandauacá 


»» 


rt 


en Maquiritare 


»» 


Tocoma 


en Niangatú 


corozo 


Tocuyo 


en Uarao 


flores 


Maipures 


en Caribe 


danta 


Uyape 


en Niangatú 


detonación 


Yaya 


sn Baniba 


llanto 


Táchira 


en Uarao 


mujer 


Macapo 


en Mandauacá 


chato 


Cúa 


en Piaroa 


hombre 


Uba ó Uua 


en " 


>» 


Aguacagua 


en Piapoco 


ven acá 


Guayos 


en Yabitero 


murciélago 


Segua 


en Sáliba 


raya (pez) 



214 


TAVERA-ACOSTA 




Tarracapi 


en Curúzana 


raudal 


Guayuta 


en Yabitero 


picure 


Guagira 


en Yabarana 


paloma 


Aza 


en Sáliba 


guacamaya 


Guaracaro 


en M a puyo 


mono 


»» 


en Yabarana 


>f 


Macareo 


en Baria 
mbién el nombre del sol 


mosquito 


Véase ta 


en algunos len- 


guajes sur americanos: 




Quechua 


rupai U ara ni 


cuarasi 


»• 


churi Tupí 


corase 


»» 


inti Omáua 


uarasi 


Chontaquiro 


intiti Niangatú 


uorazi 


Aimara (56) 


inti Cocaima 


cuarachi 


Antis 


issiti Uaicana 


ajsé 


Araucana 


antu Uanana 


sé 


Yáua 


hini Moxo 


sacche 


Lula 


inni Uagiro 


shué 


Campi 


quienti Chiquita 


su lis 


Caribe 


bedu Baniba 


amorsi (57) 


Tamanaco 


ueju Mandauaca camoi 


Arecuna 


uei Yabitero 


camuzi 


Umáua 


bei Uareca 


camui 


Macusi 


uei Siusi 


gamui 


Jianacoto 


uei Carúzana 


camoi 


Yupúa 


aué Izaneni 


camui 


Desana 


abé Yucuna 


camó 


Carijona 


beí Baria 


camojo 


Macú 


uerjó Sáliba 


jojo 


Tuyuca 


mújiphú Puinabe 


jiámat 


Tucano 


mujipu Yajuna 
limara quiere decir " alma'* en 


ijía 


( 59 ) La voz < 


i lenguaje Uagiro. 



( 57 ) Dice Humboldt en el Libro II. Capítulo I. de sus Cuadros 
de la Naturaleza que " algunos filólogos dados á las etimologías, 
creen que la palabra americana camosi, parece semejante á la de 
camosch, nombre del sol en uno de los dialectos fenicios.** 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



215 



Bara 


mújiphú 


Cueretu 


jaia 


Uaiana 


mújipué 


Piapoco 


éeri 


Tsela 


mújiphú 


Tariana 


queri 


Erulia 


mujijú 


Mapoyo 


cátun (58) 


Uasena 


mújipé 


Yabarana 


yátuno 


Maquiritare 


chi 


Uarao 


yaa 


Piaroa 


quiáua 


>t 


jocoi 


Ayamán 


yuaú 


Ya juna 


aiyaga 


Vilela 


oló 


Cobéua 


auiya 


Conobo 


barí 


Ticuna 


ehajeh 


Yaruro 


moe 


Aruaca 


hadaiií 


Uagibo 


ícoto 


Uaicura 


aligega 


Mucuchíes 


mpú 


Bujagana 


omacayi 


Miraña 


néeba 


Uitoto 


jitoma 


Macú 


jódem 


Macú 


yéu 



La cultura intelectual de los habitantes de Vene- 
zuela para la llegada de los españoles, era, como se sa- 
be, deficientísima. ó mejor dicho, rudimentaria, si se 
tienen en consideración los notables adelantos de los 
Aztecas, Quichuas, Chibchas y Aimaras, habitadores 
de Centro y Sur América. 

Sin embargo, de los individuos gobernados por 
Maruana. Maracapona, Manaure, Uriaparia, Uaicaipuro, 
Callaurima, etc.. se sabe que, por regla general, unos 
eran inteligentes, agricultores y de magníficas condi- 
ciones morales ; otros muy hábiles alfareros y hospi- 
talarios ; algunos eran valerosos, estratégicos, altivos y 
estoicos ; y que todos, en fin. eran bondadosos por na- 
turaleza, melómanos y de una generosidad noble y sen- 
cilla, cualidades todas que revelan la facilidad con que 
habría podido ensancharse el radio de sus adelantos, 
si hubieran sabido aprovecharlas los torpes blancos que 
los aniquilaron ó que con su feroz conducta los convir- 
tieron de mansos y humildes, en bravios, montaraces 
y vengativos. 



(58) Dice Rodolfo Cronau. en la página 201, tomo II, de su 
obra Amanea, que ** al igual de los aztecas tenían también los 
mayas en su calendario, un ciclo de 52 años llamado Kaiun y 
además otro mayor de 312. titulado Ajau /^aíun^s,''—-/átun, en 
Quxhua quiere decir "grande** — Noia del Auior. 



2l6 



TAVERA.-ACOSTA 



Es verdad que los Quichuas y los Aztecas, por 
ejemplo, además de sus conocimientos médicos y ar- 
quitectónicos, los poseían también de astronomía ; y 
así, los Incas tenían ciclos de sesenta arios, dividido 
cada año en cuatro partes con doce meses de treinta 
días, más una semana de cinco, así : 



son 



I a parte — Siíua, la primavera, tres meses, que 
Umu Raymi. Panchin Toktu, Aya Marku ; 



2a pzvte—/Capak Raymi, el verano, meses : Huk 
Chuy Pokkoy, Jatun Pokkoy, Pakari Huatay ; 



3a parte — A-Siiita, el otoño, meses 
Huanuy, Arihua, Hayma Muray ; 



Pakkari 



4a parte — Intip Raymi, el invierno, también con 
tres meses : Titu, Chiram Pacha y Anta Sitúa. 

Y los Mayas dividían los años en diez y ocho me- 
ses, y cada mes en veinte días, como lo comprueban 
los respetivos nombres. Véanse los meses del calenda- 
rio maya : 



Pop Uo Zip Tzos 
Yaxkiti Mol Chen Yax 
Mak Kankin Muan Pax 


Tzec 

Zac 

Kayab 


Xul 
Ceh 
Cumhu 


y los nombres de los días : 






Kan Chiccchan Cimi 
Muluc Oc Chuen 
Ix Men Cib 
Cauac Ahau Ymix 


Manik 
Eb 

Caban 
Ik 


Lamat 
Ben 
Ezanab 
Akbal 



Pero en cambio no supieron ó no quisieron prolon- 
gar, como los de Venezuela y regiones orientales de Co- 
lombia, la heroica lucha por conservar su independencia 
y la libertad del suelo que los vio nacer, junto con el 
honor de sus mujeres y de sos hijas, que era el suyo 
propio. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 2 17 

Desgraciadamente, hoy no se encuentra un solo in- 
dígena puro en la selvas del país que sepa pintar en los 
cerros ó grabar en las rocas uno de aquellos monumenta- 
les geroglíficos, de que antes hemos hablado ; y salvo 
las curiosas pinturas con que adornan los productos de 
su cerámica, la inteligente extracción química del cura- 
re, la elaboración del casabe y del mañoco, la fabrica- 
ción de sus armas de cacería, sus bien trabajadas disec- 
ciones de pájaros, sus instrumentos músicos, la artística 
construcción de sus embarcaciones y canaletes, sus fies- 
tas y bailes, sus exorcismos y su terapéutica .... nada 
que indique los progresos del espíritu humano que al- 
canzaron los Incas y los Mayas, hemos hallado en nin- 
guna de las tribus que hemos visitado, no obstante ser 
todas ellas muy inteligentes. 



4» # » ^» 4 » ^» ^ » #» # » ^ » ♦ » »» # » <»» #» ^» #» 



CA.PTTULO IX 



La leyenda de los atures— Confusiones que ella ha ocasionado 
— Aclaraciones. 



En la página i6o, volumen II de las Leyendas His- /^ 

idílicas, por Aristides Rojas, se lee que los caribes **aca- 
baron con los primitivos atures y maipures, antes que \ 

el conquistador castellano hollara con su planta la tie- | 

rra americana," exagerando así la época de partida del 
romance pintoresco de Humboldt, que no tiene más 
base que la información de los indios. 

Ese tropo ha venido haciendo carrera hasta núes- « 

tros días : hombres de ciencia, hombres de letras, ex- 
ploradores, viajeros, todos, han repetido el tópico sin pa- 
rar mientes en la fantasía del asunto, y dando con ello 
ocasión á lamentables errores etnográficos, sobre todo 
entre quienes no han estudiado ^/^ vísu la vida y costum- 
bres d^ los seres acerca de quienes se escribe, creyendo 
que la falta de observaciones experimentales es fácil de 
suplir, en las ciudades, teniendo á la mano libros exó- 
ticos, de los cuales, al calor de las bibliotecas, se toman 
datos y notas, se -icumulan párrafos y se adoptan teo- 
rías, que, por provenir de hombres científicos, hay que 
respetar ! Infeliz influjo del magister dixit / 

En efecto, tal sucede con la leyenda humboldtiana « 

de la extinción de los atures. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 219 

El sabio alemán dice en la página 378. Libro 
VIII, Capítulo XXV de su Viaje á las regiones equinoc- 
ciales del Nuevo Continente : 

'* Corre una tradición entre los indios guahivos, 
según la cual los belicosos atures perseguidos por los 
caribes, se salvaron sobre las rocas que se hallan en me- 
dio de las grandes cataratas, y que fue allí donde esta 
nación numerosa en otro, tiempo, se aniquiló poco á po- 
co, igualmente que su lengua. Las últimas familias 
de los atures existían aún en 1767, época del misione- 
ro Gilij ; y cuando nosotros viajábamos por aquellas 
regiones se enseñaba en Maipures un viejo papagayo, 
de quien aseguraban los habitantes que nada podía 
comprenderse de cuanto decía, porque hablaba la lengua 
de los atures." 

Y más tarde, en sus Cuadros de la Naturaleza, 
traducción de Bernardo Giner, (Madrid, 1876) dice: 

** Nuestros intérpretes no pudieron darnos noticias 
ciertas sobre la época de estas canastillas y de estos va- 
sos. (59) Sin embargo, la mayor parte de los esquele- 
tos no parece que han de contar mas de cien años. 
Existe una tradicción entre ios indios guarecas, según 
la que los valerosos atures, perseguidos por los caribes 
antropófagos se refugiaron en las rocas de las cataratas, 
lúgubre morada en donde toda la raza pereció sin dejar 
indicios de la lengua que hablara. En la parte más 
impracticable del raudal, encuéntranse otras cavernas 
llenas igualmente de osamentas. Es de suponer que 
la última familia de los atures no se extinguió hasta mu- 
ho tiempo después ; porque en Maipures vive \ cosa 
rara ! un loro viejo que nadie entiende, según dicen los 
naturales, porque habla la lengua de los atures." ( Pági- 
na 233. ) 

( 59 ) Vasijas de barro cocido y catumares donde estaban coloca- 
dos los esqueletos de los indios. Éstos catumares son una especie de 
mapires en forma de costales, tejidos con hojas de palmeras, y de 
vario tamaño. En mandauaca catumarc significa sepultura. — Notd 
del Autor, 



220 TÁVÉRÁ-AtÓSTÁ* 

La simple lectura de estos párrafos deja campo á la 
crítica. Fíjese quien quiera : en la trárítrípción que he- 
mos hecho de su Viaje, asegura que la tradición existía 
entre los gíiahivos, y en la que acaba de leerse afirma 
que era entre los indios guarecas ; allá los caribes no 
eran antropófagos, acá si lo eran ; allá las últimas fami- 
lias atures vivían aun para 1767; acá mucho tiempo 
después 

Los Uarecas ó L^arequenas son del Rionegro y su 
dialecto es un derivadodb la lengua Baniba. Los Uaji- 
bos moran en las márgenes del Bichada, etc. y aunque 
afines sus lenguajes, no tierien grandes analogías grá 
ficas, por lo menos ostensibles á nuestra cortedad de 
entendimiento. 

En la primera relación no califica- de caníbales á los 
caribes, en la segunda sí ; pero debemos tener presente 
que él mismo ha desmentido* gallardanrente la antropo- 
fagia de los pobres caribes del Continente. ¿ Serían 
entonces los de las Antillas (^V) que subieron famé- 
licos hasta el raudal de los piaroas ó ádóles para matar i 
y comerse á sus tímidos hermanos ?' I 

No parece sino que todo- fue una conseja de los \ 

indios, quienes, al no entender los gritos destemplados 
del papagayo, por salir del paso ó para rekse entre ellos 
á€iyaránabe (60) preguntón, le dijeron» que era la len ^ 

gua de los que estaban enterrados en» las grutas de los 
cerros de Atures ! 

Humboldt magnificó la especie con el lirismo de 
su cerebro poderoso, y de allí que el poeta Ernesto Cur- 
tius, su conterráneo, entusiasmado por el numen del cé- 
lebre viajero y por lo peregrino de la leyenda, la trasladó 
al verso con el mote de El loro de ios A¿7tres. Después 
virtióla al castellano en versos octosílabos, nuestro lite- 
rato doctor Lisandro Al varado, y más tarde el arqueó- 
logo doctor Aristides Rojas escribió también una leyenda 
histórica. 

(60) Persona blanca, extranjero.— A^(7/a del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 22 1 

Pero antes de proseguir, hagamos un breve histo- 
rial de les ádoles ó atures, ó piaroas. 

El primer autor, que sepamos, que mencionó á 
los ádoles ó atures, (6i ) fue el Fraile Jacinto de 
Carvajal en su libro Descubrimiento del rio Apure hasta 
Sil ingi eso en el Orinoco, en 1647. (Páginas 273, 299, 303) 

Después, en la página 314, dice : **Passadq^l río 
de Meta y Orinoco arriba orilleandole por el diestro la- 
do en distanSia de algunas náuticas jornadas se enquen- 
tra con el raudal de los Ádoles "y donde se abo- 
gó el Gobernador de Guayana don Fernando de Ée- 
rrío y Oruña, en 1629. 

El Fraile Juan Riveroen su obra Historia de las 
Misiones de los Uanos de Casanare y de los ríos Orinoco 
y Meta, escrita en 1729-35, asegura que en 1680 los 
religiosos Ignacio Fiol y Felipe Gómez, remontaron 
el Orinoco desdé la confluencia del Meta y ** na- 
vegaron contra la corriente del río, y á la fuerza de re- 
mos con bastante número de indios diestros en romper 
sus raudales, y después de muchos días de navegación 
y trabajo, hallaron que la capacidad era casi inmensa 
para muchas misiones ; las parcialidades inumerables, 
las lenguas poco diversas, pues casi todas las gentes, ó 
las m.is, hablaban un mismo idioma " ( Pág, 253 ) 

Y ya antes, en la página 44 : *'Una de las islas 
más conocidas y celebradas en este río es la de Ádoles 
y sus raudales son muy nombrados porque se oponen 
como una murallalaal paso de las embarcaciones, por 
sus precipitadas corrientes, sus oleajes encrespados 
y sus horrorosos remolinos .... Habitan en esta isla 
de los Ádoles muchos indios llamados ádoles tam- 



(61) Recuérdese que ¿ftfí^rc? en Piapoco y áto70 en Carúzan^, 
significan >;uicamaya, que utori uaro en Mandauaca quiere de- 
cir loro ^ranile. que el Piaroa y el Sáliba tienen analogías y que 
el Carúzana, el Madauaca, el Sál'ba y el Piapoco, provienen de la 
kn^ua Bamba.— AWa dei Autor, 



2 2 2 TAVERA-ACOSTA 

bien . . " y que vienen á ser los mismos piaroas de aquellos 
contornos, que encontraron aquellos frailes viviendo en 
siete pueblos nombrados así : Truage ( Tabaje ó raudal 
de Borjas, hoy) Adoles ( Athules ó Aturis. hoy Atures) 
Peroa hoy Piaroa ) Cusia, Masiba, Duma ó Domo ( hoy 
Tomo) y Catarubén ó Catarabén. ( Páp¡ina 256) Y 
en la mima página da á entender que esas parcialida- 
des eran Sálibas y Acháuas. que. como ya hemos 
visto, tienen sus afinidades con los del Rionegro. 

El Fraile José Gumilla, continuando la indicación de 
su colega Rivero. dice en el Capítulo XIII, Parte i? 
de*su Historia de las Naciones del Orinoco : *' De este 
mismo calibre y genio son los indios aturis, que se repu- 
tan por sálibas, aunque su dialecto es algo diverso. La 
nación de abanes, de maifyu es y los quirrubas son de 
diferentes lenguajes, pero del mismo genio y manse- 
dumbre." 

Y en el XXI de la misma Parte : 

** A poco más de cincuenta leguas {sic) de esta emi- 
nencia (Paruaza) en que estamos, siguiendo agua arriba* 
se destroza este río ( Orinoco) en el raudal de los ado- 
les, del cual hablé ya. estrellando sus corrientes tres 
veces por otros tantos despeñaderos ; en el último de 
los cuales sobresale una peña llana tan capaz, que en 
ella vive de asiento un pueblo entero de la nación 
Adole, ó Ature, según su lengua." 

Debe recordarse que Gumilla no llegó nunca á los 
raudales de Atures, y aunque se guió en gran parte por 
los relatos del Rvdo. Rivero. no menciona en su nomen- 
clatura de tribus á los Piaroas. porque para los años 
en que escribió su obra ( 1740-42) se conocían general- 
mente con el nombre de áturis ó ádoles. Pero con 
todo, se le ve asegurar que. aunque reputadoos por Sá- 
libas, su dialecto es algo diferente, lo que en rigor es 
exacto ; mas comparándose con detención se verán 
grandes simpatías. Y hace muchos años — cerca de dos 
siglos — que se sabe que las tribus que habitaban la zona 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 223 

de los raudales de Atures eran Piaroas, Yaruros, Ma- 
poyes y algunas familias de Uajibos nómades, deno- 
minadas todas sin duda alguna por los misioneros, con 
otros sobrenombres, como yuapines. cuacuas, meye- 
pures, guiperneyes, maipures, sirupas, chirupos, quiru- 
pas, quirrubas, etc. 

Para 1760, Solano, ei Jefe más notable de la famosa 
Expedición de Límites, afirma que junto con los Pia- 
roas poblaban las regiones del Sipapo. etc., los Mai- 
pures, Sirupas y Guiperneyes. (Informe de 25 de se- 
tiembre de 1760. ) 

A este inteligente y laborioso ingeniero es á. quien 
se le debe el trueque del vocablo ** ádoles" ó ** atures " 
por el de ** piaroas/* aplicándolo por vez primera á una 
de las tribus que encontró en la región de los raudales 
de Atures, al Sur. Demás está decir que no nombra 
á los atures. 

En la Hiztoria de la Nueva Andalucía, por el 
Rvdo. Antonio Caulín, publicada en 1779, se lee: '* Des- 
de este río ( Meta ) hasta el raudal de ios Atures, se 
regulan de 15 á 20 leguas ; y entran en Orinoco.... 
la misión de San Borjas (Truaje ) de trescientas al- 
mas de nación yaruros ; y á la frontera de este pueblo 
está. el raudal de Tabaje.... Después está la isla 
Tarbén, el peñón de Guaripa y la isla Quémalo, á 
quien sigue el río Itaba y á éste el raudal de Bayabada, 
que está como tres leguas antes de llegar al expresado 
raudal de los Atures. Por el Sudeste recibe á los ríos 
Paruena, Anauene y Edeua, á quien sigue el pueblo 
de San Jnan Nepomuceno ó raudal de los Atures, de 
320 almas de naciones atures, maipures, abanis, meye- 
pures, quirrupas y yaruros." (Capítulo X. Libro I, § 2 ) 

Aquí es de notar que, no obstante haber acompa- 
ñado Fray Caulín á la Expedición de Solano por algún 
tiempo, hasta el raudal de los Piaroas, de donde no 
pasó, es.á quien se debe haber embrollado más la cues- 
tión, haciendo aparecer nada menos que seis naciones 



224 TaVERA-^ACOS TA 

distintas como pobladoras de aquella aldea, fundada por 
segunda vez al pié de los raudales de Adoles ó Atures, 
por Fray Francisco del Olmo, en 1734» y luego, por 
tercera, en. 1748, por Fray Francisco González. 

Y conviene decir para mejor esclarecer la cuestión, 
que estas dos fundaciones, así como la primera en 1682 
por el Rvdo. Fiol, se llevaron á cabo en el mismo punto, 
ó mejor dicho, donde estuvo el antiguo pueblo de Pea- 
roa, á orillas del Cataniapo, que desagua frente á los 
raudales de Atures, y que desde tiempo inmemorial se 
ha reputado como residencia de los Piaroas, como con 
toda veracidad asegura Caulín al final del parágrafo ci- 
tado. Pero como él supuso que los atures eran distin- 
tas de los piaroas, bien fuera ó para aumentar el nú- 
mero de las tribus, ó porque no encontró quien le die- 
ra razón de su morada, les concedió de viotu proprio 
como residencia habitual las regiones del alto Orinoco, 
cerca de las márgenes del río Ocamo ! (Véase el final 
del Capítulo X, parágrafo 2, Libro I de su obra.) 

Sin embargo, para 1756 no había según él, ningún 
Piaroa en el raudal de Atures : pero sí algunos indi- 
viduos atures entre los 320 habitantes del pueblecillc de 
Sanjuán Nepomuceno. que habrían sido traídos nada 
menos que del Ocamo y del Padamo, cuando para 
aquel año no se habían explorado las regiones del alto 
Orinoco, arriba de la Bifurcación ! 

Más tarde el Rvdo. Salvador Gilij» en su libro 
Saggio di Storia Americana^ publicado en 1780-84, 
hace referencia de los Piaroas. y dice que, aunque más 
rebeldes que los Cuacas, hablaban el mismo idioma y 
vivían vecinos de los Mapoyes, al occidente del río Pa- 
ruaza. (62) 

Desde aquellos años de la Expedición de Solano 
por el Orinoco, ( 1755-60) empezaron á decaer los nom- 



(62) Paruaza, quiere decir ** caño de la guacamaya,*' de patu, 
caño, y aza, guacamaya — Nota del Autor, 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 225 

bres de Adoles ó Atures con que se conocían las tribus 
en referencia, predominando el de Piaroas que hoy lle- 
van, y que dio margen á Humboldt para considerarlas 
destruidas por los Caribes antropófagos {s':c) que re- 
montaron e¡ Orinoco en persecución de aquellos infe- 
lices. Y Gilij que desconoció á los Aturis con las deno- 
minaciones de ádoles ó piaroas, los confinó á vivir entre 
los ríos Padamo y Ocamo, siguiendo así la errada ver- 
sión del Revdo. Caulín. ( 63 ) 

Sin embargo, aquella región de los raudales del 
Orinoco —residencia habitual de los Piaroas — siguió de- 
nominándose de Atures, que es el nombre con que has- 
ta hoy se la conoce. 

Caulín se devolvió desde dichos raudales el mismo 
año de 1756. ¿ Cómo, pues, si los atures no fueran los 
mismos piaroas, iban á residir para ese año en San- 
juán Nepomuceno algunos de sus individuos cuando pa 
ra entonces se hallaba desconocida la región del Orino- 
co, desde la Bifurcación hasta sus cabeceras ? Y es de 
apuntarse también que ninguno de los relatos que he- 
mos leído de la Expedición de Límites, menciona á los 
atures, y mucho men(>s para darles residencia entre los 
ríos Ocamo y Padamo. 

No obstante, Caulín afirma que se guió por los 
trabajos de aquella expedición, en lo tocante á la re- 
gión desde Maipures para arriba, que él no visitó ; 
y Humboldt, que en mucho se guió por las obras de 
esos dos religiosos, no viendo tampoco, en 1800, por 
ninguna parte á los atures, los declaró extintos 

Por lo expuesto en las citas que anteceden, se ^vi- 
dencia fácilmente que lo acontecido con los piaroas ó 
atures, se debe desde un principio á la confusión produ- 
cida por la caprichosa nomenclatura con que cada in- 
dividuo designaba á las tribus. 



( 63 ) Véase Ethnoqraphie precolombienne du Venezuela^ por el 
doctor Gaspar Marca no.— París, 1890. 

En el Sur—IHal^ctog Indigenai, 15. 



2^1 6 TAVER A-ACÓSTA' 



Y subió á tal grado el enmarañamiento de esta 
cuestión, que los pobres Piaroas fueron traídos y lleva- 
dos á extraña voluntad por todas partes. Con tal mo- 
tivo, nuestro sabio compatriota Gaspar Marcano, 
miembro de la Sociedad Antropológica de París, dice : 

**En los mapas del siglo XVII se encuentra la 
isla y la catarata de los Athules, situadas generalmen- 
te del lado de Rionegro. Para Gilíj los atures estaban 
establecidos al Este de la Esmeralda entre el Pada- 
mo y el Ocamo ; los considera como extinguidos, pues 
ni aún se conocían sus costumbres, asegurando que en 
su tiempo (1767) apenas si existían unas veinte perso- 
nas en el raudal que lleva su nombre. Ellos no figuran 
en el mapa de Gumilla y apenas los nombra en el texto 
de su obra para decir que ellos hablaban una lengua 
algo diferente de la de los sálibas. Caulín hace men~ 
sión délos atures como si hubieran tenido su residencia 
cerca de la Parima y las imaginarias fuentes dei Orino- 
co. En uno de los últimos mapas, el dibujado por Poir- 
son para la obra de Depons ( 1805) en el que están 
prodigadas ciertas naciones no conocidas, se hallan los 
atures situados á la izquierda del lago de la Parima 
en cuya existencia el autor creía todavía, y la aldea 
de San Juan Nepomuceno de los Atures, en el lugar 

que ocupaba cerca del raudal Los geógrafos, que 

estaban acostumbrados á poner en sus mapas bajo el 
nombre de Atures, ya una isla, ya una catarata, ya 
una nación misma, concluyeron todos de acuerdo por 
inscribir desde entonces la catarata y el pueblo en el 
mismo punto," (64) es decir, á orillas del caño Ca- 
taniapo. en su más antigua residencia conocida. 

Pero después los Piaroas — y asimismo los Ma- 
poyes y los Yaruros — humildes y mansos pobladores de 
la región comprendida desde el Meta hasta el raudal 
de los Adoles, fueron internándose hacia el Sur del 
Orinoco, buscando las fuentes del Cataniapo y las 
márgenes del Sipapo, debido á la punible conducta de 

(64) Ethnogtaphie piécolombiennedu Venezuela, páginas 26 y 27. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 227 

los blancos que llegaban hasta ellos, y quienes trataban 
de coartarles hasta en su adorada libertad individual, 
de tal suerte, que hoy se hallan completamente desier- 
tas las costas del Orinoco desde aquel raudal hasta los 
cerros de Barrauán 6 Parauán. 

Por otra parte, muy bien pudo acontecer que entre 
esas tribus hubiera también algunas Sálibas y Piapo- 
cos, ó sean Acháuas ó Airicos. quienes, á la presencia 
de los extrangeros, siguieron el movimiento de aquéllas 
(si ellas mismas no hubiesen dado el ejemplo) y fue- 
ran alejándose hacia el Sur Oeste, de manera que para 
1756, cuando pasó Solano, ya no existía un sólo indi- 
viduo que las representase en la zona de los raudales, 
lo que daría ocasión á Humboldt, medio siglo más tar- 
de, para asentar, confundiéndolos con los Atures, que 
estos habían desaparecido completamente. Demás es- 
tá decir que este sabio no visitó el Meta, el Bichada, 
el Uabiare. el Inírida. ni el alto Uainía y que según 
se lee en las obras de los misioneros, familias Sálibas 
habitaban la región de los raudales, desde Carichana 
para arriba. 

En consecuencia de todo lo expuesto, creemos, 
pues, que del romance de Humboldt proviene el error 
etnográfico en que han incurrido tantos hombres de 
ciencia, vgr : Balbi y Codazzi. 

El primero dice en su Compendio de Geografía : 
Atures. Nación antes numerosa, fuerte y guerrera, de 
quien una parte formó la masa principal de la misión 
de Atures, y cuyo panteón nacional es la caverna de 
Atauripa.'* 

Y Codazzi escribió : '*Los Atures, nación guerre- 
ra y poderosa, ya casi extinguida, pues hace medio si- 
glo que no se le conoce sino por los sepulcros de la 
caverna de Atauripa, en donde se coservan los esque- 
letos en mapires, especies de cestas, y en vasos de tie- 
rra pintados con arte." ( Resumen de la Geografía de 
Venezuela. ) 



228 TAVERA-ACOSTA 

Y después: muchos más han venido hablando de 
los Piaroas ó atures, extinguidos por obra y gracia de las 
informaciones indias ó de la brillante fantasía del via- 
jero insigne. ( 65 ) 

Como las obras de Humboldt son el raudal donde 
todos van á beber ó consultar sobre asuntos etnográficos 
con relación á los indios del Orinoco, debemos recordar 
que la fuente más común de aquel sabio, para lo que él 
no vio, fueron los libros de Gumilla, Caulín y. Gilij. 
que adolecen de exageraciones, de noticias inexactas y de 
relatos de costumbres indias muy mal interpretadas ; y 
que Humboldt, además, tampoco tuvo tiempo de es- 
tudiar á fondo sobre el terreno estas cuestiones, pues 
su viaje por las regiones del Orinoco, Atabapo, Pimi 
chin, Uainía-Rionegro y Casiquiare, apenas duró tres 
meses, desgraciadamente. 

Dignas de tenerse en cuenta, pues, con relación á 
los atures, son las consideraciones de nuestro ilustre an- 
tropólogo Gaspar Marcano, en el Capítulo I de su obra 
Etnographie préco^ombienne du Venezuela. ( Páginas del 
25 al 28.) Cuanto á nosotros, por las observaciones 
que dejamos apuntadas, nos atrevemos á repetir que 
los ádoles. atures, athules, áturis, etc. de los siglos 
XVII y XVIII, son los mismos piaroas y catarubenes 
del XIX y del XX, que residen hoy en las cabeceras 
del Cataniapo, márgenes del Sipapo, Úcata, Zama y 
Matabén. 



(65) Sin embargo, es de tenerse presente que años más tarde 
el mismo Humboldt en su obra Vues des Cordilliéres et Monuments 
des peuples indigénes de V Amérique. se olvidó por completo del 
origen de la leyenda, y. contradiciéndose, situó á los atures al lado 
de los aztecas y de los incas ! ( Pág. 27 de Ethnographie pre-co- 
lombienne du Venezuela. — Nota del Autor, 



OA^PTTTJLO X 

La leyenda de los Maipures — Los Banibas de hoy sou los mismos 
Maipures del siglo XVIII— Aclaraciones y rectificaciones — 
Vocabulario Quichua. 



La leyenda acerca de la extinción de los atures, la 
amplió más tarde nuestro malogrado doctor Aristides 
Rojas. No viendo por ninguna parte á los Maipures, 
los incorporó á los esqueletos cuyos restos aún yacen en 
el Cerro de los Muertos ó gruta de Atauripa. 

En el Capítulo XXI, Libro VII, del ya citado 
Viaje de Humboldt, se lee : ** Reflexionando sobre los 
nombres de las misiones fundadas por los frailes españo- 
les, pueden cometerse algunos errores con respecto á los 
elementos de población que ellos han empleado para su 
fundación. Cuando los jesuitas construyeron las dos 
villas de la Encaramada (66) y Atures, llevaron in- 
dios maipures ; pero la misión de este nombre no ha 
sido fundada por la reunión de indios maipures, sino 
que deben su origen á los indios guaipunabis de las 
orillas del Inírida, y pertenecen, según la analogía de 
las lenguas, con los maipures, los cabres, los abanes y 
quizás los parenes, á una misma rama de los pueblos 
del Alto Orinoco." 



f 66 ) Corrupción de vocablo indio Caramana. En ese punto, 
Uarmado también Pocopocori, estuvo situado el pueblo ó misión 
de Sanluís. — Nota del Autof. 



230 TAVERA-ACOSTA 



En esto hay algunas confusiones que conviene 
aclarar porque ellas han dado margen para que otros 
hombres de ciencia hayan asentado manifiestos errores 
etnográficos, semejantes á los de la extinción de los 
atures, etc. 

El pueblo de Sanjosé de Maipures se fundó en 
1756 con indios Uaipunabis del Inírida, que son los 
mismos cabres, cabires, caberres y cabres-maipures, 
En tanto que ya antes, Sanjuán Nepomuceno (Atures), 
por tercera vez en 1748, y Sanluís de la Encaramada, en 
1749, ambas con indios apellidados maiptires, es decir 
tapires (a) ** monteses," por vivir apartados en la es- 
pesura de las selvas del Orinoco. ( 67 ) 

Nunca ha existido una nación conocida con la de- 
nominación exclusiva de maipures ; sino que como entre 
todas ellas había familias que moraban fuera de las po- 
blaciones ó internadáis en el bosque, á éstas se les apli 
caba. aquel calificativo, aún por sus mismos com\)añeros 
que residían en las misiones, y muy especialmente por 
los religiosos del Orinoco, en más frecuente trato con 
los Paríanos ó Caribes. 

Solano, en 1760, afirma que los habitadores de la 
zona del Sipapo eran maipures, guiperneyes, piaroas y 
simpas, y que los pobladores de las márgenes del To- 
mo, del Tuparro (To-paro) y del Bichada, eran uaji- 
bos ó **guahibos," como escribe él. Mas debe hacer- 
se constar que en el Sipapo no han residido nunca, por 
lo menos que se tenga, noticia histórica, sino piaroas ó 
atures y piaroas-maipures, y algunos macos y yaba- 
ranas. 



(67) Máipuris, como ya se ha visto, en lengua Pariana quiere 
decir danta ó tapir. E-^ta acepción del vocablo maipures es aná- 
loga á la de la palabra airico, aplicada á los indios que vivían inter- 
nados eu los montes comprendidos al Oeste del Orinoco, entre los 
ríos Meta y Uabiare. El Rvdo. Rivero en la página 136 de su 
Historia de las Misto fies de Casanare y del Orinoco y Meta^ dice 
que aifico significa «montaña grande» en lengua acháua, y que 
como en ella vivían algunos indios ** fueron llamados por esta ra- 
zón airicos.'* En lenguaje Mandauaca «mx? significa alma y aifi- 
co, que tiene alma. — Nota del Autor, 



EN KL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 23 1 



En el relato de uno de los Oficiales de aquel Jefe 
(Francisco Fernández Bobadilla) en 1764» asegura 
que el 3 de abril llegó al raudal de Atures donde exis- 
tía para esa época *'una misión de la nación maipura"; 
pero debe tenerse presente que la palabra maipiires no 
constituía el nombre propio de ninguna nación sino que 
esa ** nación maipura " de Fernández Bobadilla, era 
formada simplemente por indios piaroas que habían si- 
do traídos de las selvas, y por consiguiente pertenecían 
á los máipuj'is es decir, que este sobrenombre era el 
que aplicaban á los que no vivían en las misiones ó que 
estaban muy recientemente llegados. Y en consecuen- 
cia había cabres-maipures ó sean indios cabres ó uaipu- 
nabes del Inírida. que vivían en el bosque, y uaipuna- 
bes ó caberres ó cabires ó puinabes que son los mismos, 
residiendo en poblados ; había tamanacos-maipures y 
tamanacos, simplemente, pero que no por eso dejaban 
de ser los mismos : los tamanacos-maipures en el mon- 
te y los tamanacos, á secas, en las misiones ; y así, 
sucesivamente, yaruros y yaruros-maipures, sálibas y 
sálibas-maipures, etc., etc. 

Con ese calificativo era con el que se diferenciaban 
los indígenas ** gentiles, " ó no anotados en los registros 
de algunos misioneros, de las familias que ya tenían 
en sus reducciones ; y aún hoy mismo, con la palabra 
monteros se designan en los pueblos del Rionegro á 
los que no viven en las poblaciones. 

Y ya aclarado el origen ó significado del vocablo 
caribe máipuris, aplicado á las tribus ó familias de 
cualquier nación que habitasen en las selvas, prosigamos, 
á fin de evidenciar mejor la no existencia de determi- 
nada tribu con tal nombre propio, puesto ad libitum por 
el Rvdo. Gilij acaso á la gran familia del Rionegro, to- 
mando al mismo tiempo un vocabulario, mucho después 
que su colega Gumilla salió del Orinoco. ( 68 ) 

( 68 ) Debe recordarse que Gumilla fue el primero que mencionó 
á los maipure%, no obstante haberse seguido por la obra del Rvdo. 
Rivero, quien nombra bafrias y bamiguas á algunos de los del 
Rionegro. — Nota del Autor, 



232 TA VERA-ACOSTA . 

A aquel Revdo. Gilij, el más ilustrado de cuan- 
tos residieron en el Orinoco en el siglo XVIII, por la 
circunstancia de haber bautizado también su voca- 
bulario con el sobrenombre apuntado, es á quien se debe 
la confirmación del error en que se ha incurrido, cre- 
yendo todos, después, que efectivamente existió una 
nación con semejante denominación, acentuándose más 
y más esa creencia con lo dicho por Humboldt. guián- 
dose por la obra del notable misionero. Y bien se de- 
ja comprender todo el peso que una autoridad como la 
del sabio alemán impusiera á la certidumbre de aque- 
lla confirmación, cuando afirma que los Maipures ha- 
bitaban la región de los raudales. 

Y es de sorprender cómo se ven prodigados los 
tales maipures, no sólo en los libros de los frailes, sino 
también en los relatos ó informes de los Jefes de la Ex- 
pedición de Límites y en las de sus Oficiales, así como 
en las obras y mapas de muchos viajeros posteriores : 
por donde quiera aparecen indios maipures como funda- 
dores de ciertos pueblos ó como residiendo en aparta- 
das localidades, sin advertir absolutamente que la ma- 
yor parte de las agrupaciones conocidas para entoces 
tenían familias maipures, es decir que, como ya hemos 
dicho, (^stas.no vivían sedentariamente en las reduccic^ 
nes católicas, sino escondidas por las selvas á manera de 
dantas, de donde eran traídas para fundar las poblacio- 
nes á cargo de los religiosos, y hacia donde frecuente- 
mente se fugaban, al menor motivo de desagrado que 
éstos les proporcionaban. 

Y no es lógico suponer que una nación tan prepon- 
derante hasta 1784 y cuyos individuos aparecían por 
todas partes residiendo, ó fundando misiones, fuera á 
extinguirse tan rápidamente, como dice Codazzi, en el 
transcurso de cincuenta y tantos años. ( 69 ) 



( 69 ) " Los Maipures, nación del Alto Orinoco, en otro tiempo 
fuerte y numerosa, hoy casi extinguida .... Dos familias no más 
existen de esta raza, y están mezcladas." — Resumen de la Geogra- 
fía de Venezuela, página 254. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 233 

Si la lengua llamada maipures por Gilij correspon- 
de al dialecto Yabitero, 6 mejor dicho, á la lengua Baní- 
bd del Rionegro, según se colige por lo que ya hemos 
visto de la comparación de algunas voces, mucho menos 
hay que pensar en que para 1748. pudieron haberse traído 
indios de aquel río para poblar á orillas del Orinoco, 
precisamente en territorios donde residían numerosos in- 
dios piaroas-maipures, tamanacos y tamanacos-maipu 
res, yaruros-maipures, mapoyos-maipures, otomacos 
y otomacos -maipures, etc., de donde en realidad fue- 
ron llevados los indígenas para establecer las misiones 
de la Encaramada y de Sanjuán Nepomuceno de los 
Piaroas, pues debe recordarse que los moradores del 
Rionegí o empezaron á salir de sus ordinarias residencias, 
debido á los trabajos de aquella Expedición de límites 
de España con el Portugal, en 1757-60, para ir á for- 
mar núcleos de población como el de Santabárbara, 
frente á la confluencia del Bentuari. en 1759. y el de 
Sanfrancisco de la Esmeralda, más arriba de la Bifur- 
cación, en el mismo año. 

Otra de las confusiones de Humboldt, y junto con 
él la de todos los que le han copiado, es decir que, según 
la analogía de la lengua Uaipunabe con la Maipures, la 
Cabré, la Avane y la Parene ó Paráene, pertenecen 
todas á una misma rama de los pueblos del Alto 
Orinoco. 

En primer lugar, los cabres y los uaipunabes son 
unos mismos, hoy llamados generalmente puinabes ; en 
segundo, que por las voces que tenemos anotadas, el 
tal ** maipures" corresponde más bien á dialectos del 
Rionegro, y por consiguiente no tiene parecido lin- 
güístico evidente con el Uaipunabe ó Cabere; y, final- 
mente, aunque ignoramos quienes sean los Avanes, sa- 
bemos sí que los Paráenes ó Parenes (del Para) son 
los mismos Yabiteros de las cabeceras del Atabapo ; y 
ya se habrán visto las diferencias que hay entre el dia- 
lecto de éstos y el de los Puinabes del Inírida. 

Aquellos errores los trae también Codazzi, tomados 



234 TAVERA-ACOSTA 



de Humboldt y de Balbi, en su Resumen de la Geogra- 
fía de Venezuela. Y así dice él : * * Parenes, pueblo antro- 
pófago ( síc) que no debe confundirse con los parecas ó 
paravenes del río Cauta. La lengua de los parenes es 
un dialecto de la maipures : actualmente ( 1838 ) no se 
sabe su morada ó ya no existen en el territorio de 
Venezuela. " 

Aquí este autor aumentó el imb^oglio confundiendo 
á los Parecas de las regiones del alto Bentuari. con los 
Paravenes ó Paráuems que son los mismos Yabiteros, de 
quienes asegura que no se sabía su morada ó que ya 
no existían en el territorio de Venezuela ! 

Y sino se sabía cual era su morada, ó si ya habían 
desaparecido del país ¿ cómo se puede decir que la len- 
gua de los Parenes era un dialecto de la Maipures ? 
Humboldt en su rapidísimo viaje en 1800 por el alto 
Orinoco, no recogió ningún vocabulario indígena, que 
sepamos ; tampoco Codazi. 38 años después, tomó da- 
to alguno para estudios lingüísticos. ¿ Lo diría acaso el 
Rvdo. Gili] ? 

Más : si la lengua Maipures es la misma Baniba 
del Rionegro. y el Parenes ó Paráenes es un derivado 
de ella ¿ por qué entonces no pensar que dicho dia- 
lecto fuera más bien confundido con el Baria, con 
el Carúzana, con el Uareca. ó con cualquier otro de los 
varios que se hablan desde hace siglos en las márgenes 
del Uainía-Rionegro ? Per la sencilla razón de que 
Codazzi también pasó á escape y en su prurito de co- 
piar á Humboldt sin deterse á estudiar la cuestión, in- 
currió en el mismo lapsus. 

Después continúa : **Los maipures, nación del Alto 
Orinoco, en otro tiempo fuerte y numerosa, hoy casi 
extinguida. Los a vanes, caveres, parenes, guaipunabis, 
y chirupas, no hablaban sino dialectos de la lengua de los 
maipures, más dulce que el idioma avano. Dos fami- 
lias no más existen de toda esta raza, y están mezcla- 
das. Los morononis y los cabre-puipitenes, de la fa- 
milia maipure. han desaparecido." 

Qué cosas tan curiosas ! 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 235 

¿ Por qué afirmar que han desaparecido los ca- 
bre-puipitenes, morononis, etc.? Tales aserciones ca- 
recen de fundamento razonable. 

¿ Por qué no pensar más bien que aquellas deno- 
minaciones correspondían para la época de Humboldt, ó 
de los frailes, á algunas de las tribus existentes para 
1838, que aún viven, aunque con otras denominaciones, 
como la Puinabe, la Piaroa, la Yabitero, etc. ? 

Además, si los Maipures soa como pensamos, los 
mismos Uainimaneses, nunca han residido éstos en el 
Alto Orinoco, como en residencia propia. Los traba- 
jos de la Expedición de Solano, que fueron los prime- 
ros que dieron luz en la cuestión, afirman que en las 
regiones del Alto Orinoco, desde el Bentuari hasta las 
fuentes del gran río, residían (como todavía residen ) 
Macos ó Macapures, Yahures ó Yabaranas, Maquirita- 
res ó Macirinabis y Uaribas ó Uaharibos. 

Nosotros habíamos dicho que atures, ádoles, pia- 
roas, maipures, etc. eran unos mismos, yendo así con- 
tra la pretensa extinción de los atures. Llamónos la 
atención sobre el particular nuestro ilustrado compatrio- 
ta doctor Alfredo Jahn, jr. diciéndonos que él al com- 
parar el dialecto Piaroa con el Maipures que trae Gi- 
íij en su libro Sxgj^to di Storia Americana, publicado 
én 1780 -1784, no encontró ninguna afinidad. 

Esto nos hizo solicitar voces ** maipures" para 
compararlas á nuestra vez con las de los vocabularios que 
habíamos recogido ; y como no conocíamos la obra de 
Gilij, no obstante nuestras repetidas diligencias por 
conseguirla, apelamos á la de Humboldt Viaje á las re- 
giones equinocciales del Nuevo Continente, y en ella hemos 
encontrado tres : amana ( caimán ) apida ( báquiro ) y 
quiema (danta) que corresponden al lenguaje Yabitero, 
derivado del Baniba del Uainía Rionegro. 

Además de esas' palabras, hemos encontrado otras 
en la Historia de la Nueva Andalucía, por Fray An- 
tonio Caulín (Libro I, Capítulo VII ) y en "La Pe- 
nínsula de los caracas " ( Estudios Indígenas ) por 
Aristides Rojas, que aparecen como del idioma Maipu- 



236^ TAVETRA-^ACOSTA- 

res y que, como aquellas, corresponden también al Ya- 
bitero ó Paráenes. Son ellas : cabiya ( laguna ) mufoi 
( oso palmero ) cúr-ía ( morrocoy ) neivi ( perro de 
agua ) guatique (tigre) étrianare ( león ) y milsi (gato.) 

Y con estos siete más van ya diez vocablos del 
Rionegro que aparecen en los viejos libros como perte- 
necientes al ''maipures.** 

Después, tras largas y constantes gestiones en so- 
licitud de la referida obra de Gilij. acabamos de encon- 
trarla sincrónicamente con la escritura de estas líneas, en 
Cumaná, la ciudad llamada un día por la sabiduría de sus 
hijos la Atenas de Venezuela, la simpática tierra que 
habla á nuestro corazón con los benditos recuerdos de 
la infancia ; en la tierra, en fin, de cuya noble sociedad 
se ausentara Humboldt el 16 de noviembre de 1800, lle- 
vando la nostalgia en su corazón y en su mente . . . (70) 

Perteneciente al ilustre anticuario y sabio sacerdo- 
te doctor José Antonio Ramos Martínez, cuya muerte 
aún lamentamos sus discípulos junto con todos los que 
le trataron y supieron valorar las relevantes dotes de su 
ingenio, tomada de su rica y selecta biblioteca, nos la 
ha remitido por órgano de otro intelectual venezolano, 
( el doctor Vetancourt Vigas. ) su distinguida honorable 
familia. (71) Cuan grande la deuda de gratitud que 
hemos contraído : era la única obra antigua conocida 
que con relación al Orinoco, no habíamos \isto nunca. . . . 



( 70 ) «La noche estaba fresca y hermosa, dice Humboldt, y no 
fue sin bastante emoción que vimos por la última vez el disco de la 
luna que alumbtaba la copa de los cocoteros que sombrean las ori- 
llas del Manzanares ; y nuestra vista se quedó por largo tiempo 
fija sobre esa blanquecida costa . . . . » ( Lib IX, tomo IV^ Via- 
je á las regiones equinocciales del nuevo Continente, 

( 71 ) «Con el señor Fabián Vargas le remití los cuatro tomos de 
la obra de Gilij, que supongo habrá recibido. Que ellos le suminis* 
tren datos preciosos para sus importantes trabajos históricos.» 
(Carta del doctor Vetancourt Vigas al Autor, de fecha 16 de octu- 
bre de 1906.) 

Llegaron á nuestras manos el día 27 del mismo mes. — Notas 
del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



237 



Con avidez recorrimos sus páginas, y aunque con 
muchas contrariedades por no sernos familiar el italiano, 
en ellas hemos hallado la corroboración de todo lo que 
hemos dicho acerca de que Gilij calificó impropiamente 
de maipures ( ó dantas, en lenguaje Caribe ) á una na- 
ción conocida con otro nombre, ó por mejor decir, que 
la nación y lengua Maipures, de Gilij, son la misma 
gran familia del Rionegro y su respectivo idioma, cono- 
cidos desde hace dos siglos con la denominación de 
bamiguaó baniua, ( Véase la obra del Padre Rivero.) 

En efecto, ampliando más la comparación en ma- 
yor número de voces maipures que trae ese libro, con 
las del vocabulario recogido por nosotros, encontramos 
la evidencia de la cuestión planteada por el autor en el 
Capítulo VI de esta Tercera Parte, cuya comprobación 
puede darse en el siguiente cuadro: 



De Gilij 
Maipures Baniba 



De Tavera-Acosta 
Yabitero 



agua 


ueni 


uenni 


uenní 


animal 


cueti 


cueszi 




arriba 


ani uché 


ani-uabá 


ani-ié 


auyama 


auiama 


uiiama 


oyama 


amo. dueño 


minari 


minare 


minare 


báquiro 


apiya 


apida 


apiya 


boca (mi) 


nu-numaco 


no-numa 


nu-numa 


brazo (mi) 


nu-ano 


n' ano 


nu -cano 


casa 


paniti 


panizi 


janisi 


casabe 


ussi 


caca 


ajüsse 


caimán 


amana 


amana 


caimana 


camino 


anepu 


tanepu 


taneju 


cachicamo 


see 


uetze 


tze 


candela 


catzi 


arshi 


cajzi 


cannalete 


nao 


neiupa 


najo 


cerro 


yapa 


iapa 


yapa 


cielo 


eno 


enno 


eno 


curiara 


cuata 


morup^ 


cuatza 


chinchorro 


amaca 


bitsá 


amaija 



238 


TAVERA 


-AGOSTA 




danta 


quiema 


ema 


queema 


Dios 


Diotsu 


Diotso 


Diotsu 


dojor 


caui 


cauina 


caiji 


espejo 


sapo 


yapo 


japo 


extrangero 


yaranabi 


yaranabe 


yaranabe 


gato 


missi 


mitchi 


mitzi 


hermano 


agi 


yaritáua 


tizin-agi 


hierro 


siparari 


tzipara 


tzipárari 


hijo 


aniti 


ani 


taint-anit 


jefe 


pecanati 


zelianarzi 


jejanatzi 


laguna 


cabiya 


caniya 


cabiya 


león 


erriánare 




euánare 


madre 


ina 


roa ni 


ina 


medicina 


eperati 


epinarzi 


epinatzi 


mes 


queyapi 


arshita 


queeri 


mío 


nuque 


nondeca 


nuca 


mi hijo 


nuani 


noani 


noani 


noche 


yatsi 


yarsapoa 


yajatsi 


oso 


mutoi 


yuayua 


motoisi 


pescado 


timaqui 


sima 


simasi 


perro de agua neiui 




neiui 


pequeño 


mattisi 


suit-il-li 


matizi 


plátano 


arata 


paratano 


jarátana 


piedra 


quipa 


ibpa 


sija 


rallo 


aya 


taia 


taya 


relámpago 


eno-imá 


mái-eno 




río 


ueni 


uenni 


uenni 


tabaco 


jema 


sema 


dema 


tigre 


cuatiqui 


cuarziq' 


cuatsic 


trueno 


eno 


dilílume 


enno 


venado 


mayaro 


maraio 


majaio 


yuca 


catsiqui 


arsiji 


cáfesi 



Es de advertir que muchas palabras del vocabu- 
lario maipures de Gilij (páginas 375-382 del tomo III de 
su libro ) no constan en el nuestro Baniba y asimismo 
algunas de las recogidas por nosotros no están en 
aquel ; y que también hemos hallado varias voces co- 
rrespondientes al Yabitero, al Campi, al Piapoco, al 
Caribe, etc. ; y otras con los sonidos fuertes de la R, 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 239 

que parecen del Carúzana, como purruna, cayarraquiní» 
urrupu, sóaírri, uávirri, arruta, mayarro, urruca, arrau, 
núquirri, arruti, cantírriti, márirri; irrauípé y uatirriuatn 
pues como ya se habrá visto, el Baniba no tiene aquel 
sonido fuerte, antes bien, como dice Gilij del Maipure^, 
es ** gentil, de bella y agradable pronunciación y tal, 
en suma, che scmbra avere di primitivo candor e ogni 
segno.'' 

Por otro lado, confirma más el hecho de ser la nación 
llamada maipures la misma del Rionegro, la circuns- 
tancia de que las pocas palabras que trae como perte- 
necientes ^\ giiaipunave y al cávere, corresponden al 
Uarequena y al Carúzana actuales. Gilij dice : 

Maipures Giiipunave Cavere 

tabaco yema dema scema 

cerro yapa dapa sciapa 

Son estos los únicos vocablos que trae como de 
los dialectos Guipunave y Cávere ; pero esas voces per- 
tenecen, como hemos dicho, al Uareca y al Carúzana. 
Véase, tomado de nuestros vocabularios : 





Baniba 


Uarequena 


Carúzana 


tabaco 


sema 


dema 


shema 


cerro 


iapa 


dapa 


itziapa 



De lo que resulta que el religioso, por no haber 
viajado nunca por aquellas regiones, confundió á los Cá- 
berres ó Uaipunabis del Inírida con los Carúzanas y 
Uarecas del Uainía-Rionegro, siendo de notarse, ade- 
más, que los hace aparecer como dos tribus distintas, 
cuando no son sino una sola, con varias denominacio- 
nes : Uuaipis, Uaipunabis, Cabres, Caberres, Cabríos, 
Puinabes, etc. 

Esta circunstancia y el haber escrito en la página 
205 del mismo tomo III : **La lengua maipure tiene 
los siguientes dialectos: el avano, el parene, el raeepure, 



240 



TAVERA-ACOSTA 



el cavere, el guipunave. el quirrupa, y muchos otros 
lenguajes ocultos en el alto Orinoco, en el Rionegro 
y en el Marañón," dio lugar á Humboldt para decir que 
** los indios ^uaipunabis de las orillas del Inírida, per- 
tenecían, según la ana/ogiu de las lenguas, con los mai- 
pures, los cabres, los avanes y quizás con los parenes, á 
una misma rama de los pueblos del alto Orinoco." (72) 

De aquí que Codazzi copiando al maestro, dijese á 
su vez en la página 254 de su Resumen de la Geografía 
de Venezuela que **losavanos, caveres, parenes, guai- 
punabis y chirupas no hablaban sino dialectos de la 
lengua de los maipures, más dulce que el idioma 
avano." (73) 

Y después, todo un enjambre más de escritores, 
viajeros y compiladores, ha venido hasta hoy con el 
mismo estribillo, por la falta de observaciones propias 
y de detenido estudio ó examen de las tribus en sus na- 
turales residencias. 

Creemos por lo expuesto haber dejado plenamente 
confirmada la no extinción de aquellos indígenas llama- 
dos maipures por Gilij, y asimismo aclaradas todas las 
confusiones relativas á ellos ; resultando que, de la lin- 
güística comparada, podemos afirmar : que la nación 
denominada Maipure, es la Baniba ó Uainimanesa ; que 
los Parenes ó Patáenes son los hoy llamados Yabite- 
ros ; que aquellos Guipunaves son los mismos Uarecas 



(72) Pag. 135. tomo III, Viaje á las regiones equinocciales del 
Niuvo Continente. 



( 73 ) La Hngua degli avani non é diversa che in queste scon- 
ciature da quelle de * maipuri. E* rozza la prima, di pronunzia 
gutturale, é per diré in breve, storpiata in tutto. Gentile la se- 
conda, di bella e grata pronunzia, e tal in somma, che sembra 
avere di primitivo candore ogni segno. — Cap. XII, Lib. III, pág- 
203, tomo III de Saggio di Storia Americana, Lo que cuadra 
perfectamente á la lengua Uainimanesa 6 Baniba. — Nota del 
Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 24I 

Ó Uarequenas ; y que los impropiamente nombrados 
Cáveres, son los Carúzanas actuales ; sin poder eviden- 
ciar quiénes son los Quirrupas ó Chirupas, que aca- 
so puedan ser los Sálibas de hoy. ( 74 ) 

Cuanto á los Avanos, asegura ese misionero en la 
nota de la página 203, que en su lenguaje es frecuente 
el uso de la J con sonido gutural, lo que es aplicable 
no solamente al Yabitero sino también al Madauaca, 
que como se ha visto, son dialectos del Baniba. 

Desgraciadamente, él no trae sino unas siete pala- 
bras de ese lenguaje, de las cuales sólo tres tienen ana- 
logía con sus equivalentes en el Mandauaca que publi- 
camos en la Segunda Parte. 

Resumiendo, pues, venimos á las siguientes con- 
clusiones : que entre algunas tribus indias de Guayana, 
había maipiires, ó seaYí indios monteses ó dantas, como 
los cabres -maipures, etc. por vivir en las selvas aleja- 
dos de las misiones que estaban bajo la dirección de los 
frailes : 

que nunca existió nación alguna á quien pudiera 
exclusivamente aplicarse el sobrenombre de miapu^es : 

que la lengua que con la denominación de ** mai- 
pures " trae Gilij, corresponde al lenguaje de los mo 
radares del Uainía-Rionegro : 

que Gumilla, Solano y sus oficiales, Caulín, Hum- 



(74) " Creo como usted que uo ha existido nación maipures, 
como dice Gilij, pues que el dialecto recogido por él no es otra 
cosa que el Nu Aruac que con ligeras modificaciones hablan los 
banibas, yabi teros, barias, uarekenas y otras tribus del Atabapo y 
Guainía. Sospecho, por lo tanto, que la nación maipure de Gilii, 
fue desalojada de su antigua residencia por los uajíbos y piaroas y 
movióse hacia el Sur. donde se ha refundido en alguna o algunas 
de las tribus nu-aruac del Guaviare y Atabapo ó existe por allí 
con otro nombre.,"-— (Carta citada del Dr. A. Jahn, júnior, de 
enero de 1907.) 

-En eí Sur—DiaXtctM Indigenat, 16. 



242 TA VERA-AGOSTA' 



boldt, Balbi, Codazzi. y cuantos después repitieron 
el vocablo caribe máipures aplicándolo al total de una 
determinada tribu, incurrieron en un error de aprecia- 
ción ** con respecto á las parcialidades de las muchas 
empleadas en la fundación de los pueblos": 

que los Puinabes ó Uaipunabes del Inírida, son 
los mismos Cáveres : 

que los Guaipunaves de Gilij son los Uarequenas 
de hoy, residentes en el Uainía-Rionegro : 

que los Cáveres del mismo reh'gioso son los actua- 
les Carros ó Caruzanas, también moradores de aquel 
río: 

que los Avanes son probablemente los mismos 
Mandauacas : 

y que Gilij, al clasificar como derivados del Mái- 
pures á los Uaipunabes y Caberes, Avanos y Parenes, 
sólo confundió los vocablos '* máipures,'* **uaipuna* 
bes*' y ** cáberes," por los de Banibas. Uarecas y Ca- 
ruzanas, respectivamente ; y asimismo Humboldt, Bal- 
bi, Codazzi, etc., etc. 

Por supuesto, que estos Máipures de Gilij son 
los mismos que con tal denominación menciona Lucien 
Adam ; los mismos llamados por Karl von den Steinen 
Nu-Aruaks ; los mismos nombrados Aruaks ^ox Koch- 
Grünberg ; y los mismos conocidos en el alto Rionegro 
y sus afluentes, etc. con la denominación colectiva de 
Baniuas ó Banibas, desde muchísimo antes que viniera 
al Orinoco el Rvdo. Gilij. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



243 





Quechua ó 


Quichua (/s) 


Abajo 


urapi 


cielo 


anac-pacha 


aire 


uaruy 


cejas 


caichi 


agua 


uni 


cojo 


kumu 


algodón 


utcu 


conuco 


chacra 


amarillo 


keellu 


collar 


huallca 


anzuelo 


hacchuna 


comida 


aycha 


año 


uata 


claro 


igliari 


arco 


hucchi 


cuello 


cunea 


arco-iris 


cuychi 


culebra 


machaco 


árbd 


caspi 


diente 


quiru 


azul 


ancas 


Dios 


Pachacamac 


arriba 


anacpi 


dulce 


mizqui 


aquí 


caipi 


dedo 


ruccana 


ayer 


caina 


día 


punchao 


Báquiro 


huangana 


diablo 


supay 


balsa 


huampu 


Espada 


hecasa 


barriga 


uieza 


espina 


iscay 


boca 


simi 


estrella 


coillur,coigliui 


blanco 


yuru, yurac 


esta noche 


cunan tuta 


brazalete 


maqui hua- 


Frío 


chiri 




tana 


fuego 


nina 


bosque 


llamta 


flecha 


huachy 


brazo 


riera 


flor 


sisac 


Cabellos 


chuccha 


Gallo 


ulluc 


cabeza 


uma 


grande 


átun 


calor 


rupay 


Hermana 


ñaña 


camino 


nan 


hermano 


nacané 


casa 


uasi 


hilo 


caytu 


cera 


mapa 


hoja 


inquill 


cerbatana 


pucuhaña 


hormiga 


cici 


cerro 


ulcu 


hombre 


ccari 


cerca 


quiaigliapi 


hoy 


cai-punchaa 



( 75 ) Era la lengua general del Pera. Algunos la denominan 
Quétchua y Quftchua. En este vocabulario están refundidos el 
de la obra de Paul Marcoy Vayase á ttavers P Amériqíie du Sud 
y el que trae el Rvdo. Gilij en el tomo III de su Saggio di Storia 
Ameficana. — Nota del Autor. 



244 


TAVERA-ACOSTA 




meso 


tullu 


paují 


hocco 


oven 


huaina 


pecho 


casco 


^adrón 


sua 


pescado 


quiagliua 


laguna 


cocha 


peine 


naccha 


lejos 


caru 


perro 


alcu 


lengua 


callu 


perico 


uritu 


luna 


quilla, quiglia piedra 


rumi 


Llover 


para i 


pierna 


chanca, pin- 


lluvia 


para 




cuyo 


Madre 


mama 


pies 


chaqui 


maiz 


sara 


pina 


achupalla 


mano 


naqui 


pollo 


ulluc-hualpa 


montaña 


ulcu 


pradera 


sotcha 


morrocoy 


motelu 


Rayo 


igliapa 


mono 


kusillo 


relámpago 


illu -illu 


mosca 


chuspi 


río 


mayo, paro 


mar 


atún cocha 


rodilla 


cuncuri 


mañana 


caya 


rojo 


puca 


mañoco 


yuca 


Sapo 


ampatu 


mes 


quilla, quiglia selva 


sacha 


muerte 


huanury 


sol 


inti, churi 


mujer 


uarmi 


Tabaco 


sairi 


Nariz 


cencca 


tierra 


hualpa 


negro 


yana 


tinaja 


manca 


nervio viril 


ullu 


tigre 


puma 


niño 


huahua 


trueno 


illapa 


noche 


tuta 


tortuga 


charapa 


nubes 


puhuyu-para 


Veneno 


challuau 


Obscuro 


tutuyasca 


verde 


komer 


oloroso 


agliasnac 


viejo 


machu 


ojos 


ñahuy 


vida 


causay 


orejas 


rincri 


viento 


uaira 


Padre 


tayta yaya 


vulva 


raca 


pájaro 


pisco, pitch- 


Yerba 


quíhua 




qui 


Zancudo 


huánhua 



Cuarta Parte 



Notas al libro del Dr. Elias Toro Antropología General y de 
Venezuela precolombina — Coufusiones — Los mitos americanos — La 
fábula de los indios blancos— El tópico de los perros mudos— Rec- 
tificaciones— Etnología de Venezuela— Lingüística— El Tamana- 
co y el Caribe son una sola lengua ?— Orígenes— Tribus indias y 
sus agrupaciones históricas, geográficas y lingüísticas — La voz 
agua en lenguas y dialectos suramericanos — La final are— Opi- 
niones de los doctores Aristides Roías y Pedro Manuel Arcaya — 
Observaciones— Clasificación lingüistica del doctor Koch-Grün- 
berg— Conclusiones, 



^# ## ^# ####»» ^# ^» #»#»#» ^» ^► ^ #^» # # ^^. 






Recientemente acaba de publicar en Caracas el se- 
ñor doctor Elias Toro un libro titulado Antropología 
General y de Venezuela precolombina. Es una hermosa 
obra bellamente editada y llena de numerosos datos de 
erudición teórica. En ella se aprenden muchas cosas, 
y la patria literatura se engalana con la aparición de 
este nuevo trabajo que pone de manifiesto las felices 
dotes intelectuales del estudioso hombre de ciencia ; 
pero en lo tocante á observaciones experimentales con 
relación á la antropología precolombiana de Venezuela, 
la deficiencia es muy sensible, la penuria es cuasi abso- 
luta en informaciones originales y su etnología, que pide 
reforma con urgencia, como muy bien dice el doctor 
Marcano, ( i ) no ha adelantado un paso. 

En efecto, en el Capítulo XII. el concerniente á la 
etnografía de Venezuela, se ve de relieve la confirmación 
de lo que acabamos de decir ; y por tanto conviene 
indicar, para ver de ensayar un tanto el desbroce de la 
maraña que cubre la vía histórica de nuestros pobres 
aborígenes, tan obscura y tan poco conocida, algunas de 
las confusiones persistentes ó sistemáticas que hemos 
encontrado. 



( I ) Carta del doctor Gaspar Marcano, de fecha 29 de julio 
de 1906, al Autor. 



248 TAVERA-ACOSTA 

Queriendo este autor introducir ** cierto orden ó 
sistema en el dédalo inextricable. " de los grupos indí- 
genas de Venezuela, dice textualmente en la página 
133: **En el dédalo inextricable de los numerosos 
grupos indígenas esparcidos en todo el territorio de la 
República, intentaremos introducir cierto orden ó sis- 
tema en la distribución geográfica de aquéllos ; sin 
pretender clasificación antropológica alguna, imposible 
de alcanzar en el estado actual de nuestros reducidos 
conocimientos/' 

Y en la 1 34 : **.... descriminaremos como sigue los 
grupos indígenas de Venezuela, sin pretender clasifica- 
ción alguna, sino ccn el objeto primordial de metodizar 
este confuso estudio, y teniendo como guía principal de 
nuestras divisiones los caracteres psico-fisiológicos de 
las agrupaciones indígenas " lo que parece contra- 
decir abiertamente el postulado de no pretender hacer 
clasificación antropológica alguna. 

Y por lo que respecta á la distribución geográfica de 
*' los numerosos grupos indígenas esparcidos en todo 
el territorio de la República," ya veremos más adelante 
cómo la verifica. 

Mientras tanto, copiemos, de la página 139 el nombre 
de las tribus que, según él, son de origen Caribe, en la 
jurisdicción de la Guayana Venezolana : 

** Vayamaras del río Paragua ; 

Arecunas del Caroní ; 

Majayoncos del río Cunucunnma, cerca del caño 
Casiquiare ; 

Waicas del Barama y Cuyuni ; 

Acauayos, de este último río y Acarabisi ; 

Waraos de) Fomarón y del Wenamo ; 

Manativitanos del Rionegro ; 

Maqtiiritares, tribu blanca del Ventuari y Alto 
Orinoco." 

Y deja en el olvido : 

á los Mapoyes del Suapure y del Paruaza ; 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 249 

á los Macos de los afluentes del Bentuari ; 

á los Panares del Sur de la Uruana ; 

á los Yabaranas del río Bentuari ; 

á los Parecas de los afluentes superiores de ese río ; 

á los Curasicanas del caño Manapiare ; 

á los Cadupinapos del Caura ; 

á los Taparitas entre el Caura y ei Cuchibero y 

á los Uiquiares del caño de su nombre. 

En cambió, del recorte que precede, aparece, ade- 
más, que los Uayongomos ó Majayongos, son distintos 
de los Maquiritares, formando así dos tribus, cuando en 
realidad no son sino una sola. Estos Maiongcongos ó 
Uayongomos, son los mismos Maquiritares del alto 
Caura, y de los ríos Cunucunuma, Padamo y Ocamo, 
en el alto Orinoco, y de quienes dijo Michelena y Ro- 
jas **que todos son de una hermosa raza y de la 
mejor índole.*' 

Fue Schomburgk quien primero mencionó á los 
Maquiritares con el nonbre de Maionkong aclarando así 
la confusión de los misioneros en este punto, que ha- 
cían de ellos dos tribus diferentes. En uno de los 
mapas de Guayana levantados por aquel ingeniero, el 
de 1846, impreso en Leipzig el año siguiente, sie lee en 
el índice: MAIONGKONG ^r MAQUIRITAREN ; y 
de seguro que así también los denominará en su obra 
Reisen in Guiana und am Orinoko, que no conocemos, 
fruto de sus viajes desde 1835 hasta 1839. (2) 

Ciertamente que Codazzi, antes de publicar su Re- 
sumen de la Geografía de Venezuela, conoció los traba- 
jos de aquel explorador, puesto que hablando del Orino- 
co dice textualmente : ** Por los recientes viajes de M. 
Schomburgk, se sabe positivamente que las cabeceras 



( 2 ) Robert Hermann Schomburgk nació en Freyburg ( Prusia ) 
el 5 de junio de 1804. Sus exploraciones por las Guayanas, ocu- 
rrieron en 1835-39 y 1840-44. Publicó su Descripción en la Gua- 
yana Británica ^^ví iZ\i y en ese mismo año su otra mencionada 
obra. Murió en Berlín el j,i de m^rzo de 1865. — Nota del Autor. 



250 TAVERA-ACOSTA 

del Orinoco no están donde se había acostumbrado 
situarlas." ( Página 21 ) ** El nacimiento del Orinoco, 
según las observaciones hechas por M. Schomburgk en 
sus recientes viajes, está en el mismo meridiano en que 
se halla fundada la ciudad de Angostura/' ( Pág. 28) 

Y hablando de la orografía de Guayana, escribe : 
*'pues según los últimos viajes del señor Schomburgk. 
allí está la sierra de Maracapana, de que habla Hum- 
boldt." (Pág. 238) Y después tratando de los cerros 
de Maschiati : **Su más alto punto es el Putubuire de 
1492 varas, medido por M. Schomburgk/* ( Pág 61 1 ) 

Codazzi, sin embargo tomó este apelativo Maiong- 
kong para hacer una nación distinta de la Maquiritare : 
á ésta la coloca como descendiente del Caribe-tamana- 
co, en tanto que á los Maiongkong como derivados de 
los atures ! Y este, indudablemente ha dado margen 
al error en que ha incurrido el ilustrado Profesor de 
Antropología en la Universidad Central de Vene- 
zuela. ( 3 ) 

Pero el ingeniero Codazzi pasó muy rápidamente 
por el alto Orinoco, en tanto que Schomburgk es el ex- 
plorador que mejor ha conocido el territorio de Guaya- 
na, como que viajó diez años hasta por sus regiones 
más incógnitas. 

También juzgamos aventurado asentar que los 
Manetibitanos ó Uainimaneses del Rionegro y los Sá- 
libas ó Chucunas, y los Piapocos ó Tucanos ó Amariza- 
nos ( antiguos Acháuas ó Airicos) son de origen caribe. 
Por lo menos, si nos atenemos á la cultura relativa de 



( 3 ) Para más «latos pormenorizados sobre los Maquiritaies 6 Ua- 
nongomos, véanse : Infoftne del Alto Orinoco^ por D. José Solano, 
1760 ; Relación del viaje de Apolinar Diez de la Fuente ( hasta los 
raudales de Uaharibos ) en 1759-60 ; Relación del viaje^ de Francis- 
co Fernández Bobadi Ha ( hasta el río Mauaca) en 1764 ; /«/brw^ 
del Alto Orinoco y Rwnegro^ por Fray José Antonio de Xeres, 1766 ; 
y Capítulo XIX Exólojacíón Oficial^ por Francisco Michelena y 
Rojas, 1867. — Nota del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 25 1 

los del Riónegro y á la lingüística, ellas nos dicen que 
no son los mismos y que sus lenguajes no tienen cer- 
cano parecido. 

Recuérdense al efecto las observaciones etnográ- 
ficas que traemos en la Primera Parte y lo que deci- 
mos sobre la disimilitud de sus lenguajes con los que 
aparecen como derivados del Panano, ya que no se nos 
ocurrió tomar un sólo ángulo facial ni ninguna otra 
observación antropométrica. Sin embargo, es de verse: 
que así como el idioma Baniba tiene simpatías con la 
lengua Quichua, también tiene sus afinidades con la 
Omáua del Marañón y que ésta, según Gilij, tiene gran- 
des analogías con el Tupí, que es un similar cercano de 
la lengua Uaraní, hablada ésta en la zona comprendi- 
da desde las Pampas del Paraguay hasta las costas de 
Guayana. 

A ser exacto que los Manetibitanos, Sálibas y Pia- 
pocos, son de origen caribe, tendríamos que incluir tam- 
bién á los Uainimaneses como descendientees del Paria- 
no, es decir, como similares del Caribe ; y al verificar- 
se esto, sería un hecho comprobado que d' Orbigny tu- 
vo razón al expresar que todas las tribus que poblaban 
el territorio generalmente plano desde el pié de las fal- 
das Andinas hasta el Atlántico, eran Caribes, un verda- 
dero •• pan-caribismo," del cual duda el señor doctor 
Toro. 

El doctor Koch-Grünberg asegura hoy, 1906, la 
existencia de tribus de origen caribe, como los Umáuas, 
los Yanácotos, los Carijonas, los Tsajatsajas, etc., más 
allá del Riónegro, entre el Uaupés, el Yapurá y el 
Putumayo. 

Por nuestra parte ( no obstante haber tratado á 
Banibas, Uarecas, Puinabes, Uajibos, Sálibas, Caribes, 
etc. ) como no hemos estudiado sus caracteres **psico- 
fisiológicos," que podrían servirnos de **guí?i principal " 
para esclarecer esta cuestión, nos conformamos por hoy, 
también, con el dato lingüístico ; y al efecto, insertamos 



252 TA VE RA-ACOSTA 

en la Quinta Parte los vocabularios Uaraní y Umáua. que 
trae Gilij, tomados por los Rvdos. Legal y Caamaño, 
respectivamente, y los recogidos por Koch, los cuales ro- 
bustecen lo que hemos dicho al final del Capítulo II de 
la Primera Parte, acerca del número de lenguas ha- 
bladas. 

Cuanto á los ** maquiritares, tribu blanca del 
Ventuari y del Alto Orinoco," (4) es una aserción em- 
pírica que no tiene explicación en las páginas de un libro 
en que se trate científicamente de etnología de Venezue- 
la, pues la tal fábula de los ** indios blancos como es- 
pañoles 'se ha esfumado como sus congéneres el mito 
del hombre Dorado y el mito de la antropofagia de los 
aborígenes que encontraron los castellanos de la Con- 
quista. (5) 

Buscando al autor de tal conseja, no lo hemos ha- 
llado en la Relación de Apolinar Diez de la Fuente, de 
su viaje en 1760 hasta los raudales de Uaharibos ; tam- 
poco en la de don José Solano, en ese mismo año ; 
tampoco en el Informe de don José Iturriaga, también 
en 1760; tampoco en la Relación del viaje de Fran- 
cisco Fernández Bovadlila, en 1764, hasta el río Maua- 
ca ; trabajos éstos de la famosa Expedición de límites 
entre España y Portugal, y que sirvieron después al 
Rvdo. Caulín, para su obra Historia de la Nueva Andalu- 



( 4 ) Codazzi, copiando á Humb )ldt, dice de los maquiritares 
** nación casi blanca," y sin el casi menciona á los Uaicas y á los 
Uaharibos, á quienes nunca vio, al igual de Humboldt. 

Ts) Además de estos tres mitos americanos, otro-? traen los cro- 
nistas. Véanse algunos : las amazona^ 6 mujeres sin marido, los 
arroyos de oro, los gigantes, los indios de orejas tan largas que les 
arrastran por el suelo, los que tienen las muelas tan grandes como 
un puño, el lago encantado, las piedras verdes misteriosas, losher- 
mafroditas de cinco varas de tamaño, la sodomía entre los indios, 
y tantos otros que acusan en aquellos escritores una emulación en 
absurdas creaciones y en dar á la publicidad relatos de costumbres 
erróneamente interpretadas. — Notas del Autor ^ 



^■ft^teí 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 253 

cía, en la parte correspondiente á Guayana, desde los 
raudales de Adoles para arriba. 

Este religioso publicó su libro en 1779, y en el 
Capítulo X, Lib. I, es donde encontramos por primera 
vez ía cuestión de ios ** indios blancos como españoles, " 
residiendo en el Alto Orinoco, 

El Rvdo. Gilij, al mencionar á los giinhibas blancos 
en su catálogo de tribus descubiertas en Guayana des- 
pués de su salida en 1767, escribe : * En la historia del 
Padre Caulín son llamados guaribas y dice que son 
blancos como españoles." (6) 

Tocóle á él, pues, la incubación de tal conseja, 
sin tener en cuenta para nada la igualdad de carac 
tes fisonómicos de la raza amarilla. 

En nuestro sincero propósito de rectificar tantas 
exageraciones que se han repetido con respecto á los 
pobres aborígenes de Venezuela» escribimos y publica- 
mos en nuestro libro Rionegro lo siguiente, que juzga- 
mos pertinente intercalar aquí : 

** Esta fábula de los indios blancos la repitió medio 
siglo después Humboldt en el Capítulo XXIV de su 
libro ( Viaje á las regiojies equinocciales ) y luego Co- 
dazzi y otros ; pero hace también más de medio siglo 
que Michelena y Rojas rectificó ese tópico en la página 
346 de su Exploración OficíaL 

** Nosotros mismos hemos visto uno que otro indio 
del Padamo y del Cunucunuma más blanqueados que los 
demás, y aún hasta con los ojos verdosos ; pero eso no 
quiere decir que sean pertenientes á una tribu de indios 
blancos ; cuando más acusan esos individuos la heren- 
cia de algunos de los blancos que comerciaron con sus 
padres ó abuelos. ( 7 ) 



( 6 ) Saggio di Slofia Atneficana, pag. 334, tomo I.— Roma, 1780. 



( 7 ) Debe recordarse que desde antes de 1730 los holandeses del 
Esequibo llegaban hasta las cabeceras del Caura, etc. y que los 
portugueses subían hasta las fuentes del Rioblanco, en donde 
tenían establecidos algunos villorrios. — Nota del Autor. 



254 TAVERA-ACOSTA 

"Y acerca del tipo y del color que distinguen á las 
razas, la ley de herencia es siempre igual, ó acaso 
modificada por el medio ó por el clima en que se agiten 
sus representantes. La raza blanca dará siempre blan- 
cos ; la amarilla, amarillos ó cobrizos ; y la negra, ne- 
gros siempre. De suerte, que llegado el caso en que 
sean muy notables las manifestaciones más ó menos 
obscuras de los pigmentos y de otras circunstancias fiso 
nómicas (cabellos, labios, narices, maxilares, etc.) ten- 
dremos también que recurrir juiciosamente á otra ley 
de herencia, el cruzamiento, para explicarnos el ó los 
casos que puedan presentarse." 

Acaso el Rvdo. Caulín quiso recordar el cuento de 
Pedro Mártyr de Anghiera, repetido á mediados del si- 
glo XVI por el Rvdo. Lóp>ez de Gomara, de que en la 
península de Paria había ** hombres blancos y de ca- 
bellos rubios como si fueran de origen germánico." 
Pero tales versiones de los primeros navegantes espa- 
ñoles, por carecer de razones científicas no pueden 
ser hoy mencionadas sin las reservas consiguientes. 

Otra aserción extraña se lee en la página 82 : **Por 
un procedimiento que no conocemos hacen ( los indios ) 
enmudecer á sus perros ; de modo que éstos no ladran 
nunca, porque dice el indio que sus ladridos atraen 
al jaguar." 

Esto nos parece un vago recuerdo de los perros 
mudos de que habló en 1535 el cronista Gonzalo de 
Oviedo y Valdez ( 8 ) y que repitieron luego por refe- 
rencia otros escritores. 

Para que se tenga idea de este cuento del abuelito. 
copiemos á Oviedo : *'En Tierra Firme, en poder de 
los indios caribes flecheros, hay unos perrillos pequeños, 



( 8 ) Capítulo XXVI Historia Natural de las Indias. Edición 
de Madrid, 1852. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 255 

gozqcas, que tienen en casa, de todos los coIore;3 que 
en España hay ; algiinos bedijuclos y algunos rasos, y 
sort perros mudos porque nunca jamás ladran, ni gañen, 
ni aullan, ni hacen señal de gritar ó gemir aunque los 
maten á golpes, y tienen mucho aire de lobillos, pero 
no son sino perros naturales." 

Pero esto lo rectificó Fray Bartolomé dq las Casas 
en el Capítulo CLVI, Libro I, de su reivindicadora 
Historia de las ludías : **.... perros, dice ( Vespuccio ) 
qi»6 no hay, y dice verdad, puesto que perros de cierta 
especie, que no la de acá, (de España) háílos en algu 
ñas partes." 

El célebre de las Casas concluyó su monumental 
historia en 156 1, y en sus páginas se rectifican algunos 
de los mitos que ya hemos mencionado. Desgraciada- 
mente ella vino á publicarse después de tres siglos 
transcurridos ! 

En esa obra — obra de honradez, de justicia y de ver- 
dad — se desvirtúan muchos errores traídos por Colombo, 
Vespucio, Mártyr de Anghiera. Oviedo y Valdez, Ló- 
pez de Gomara y por casi todos los que escribieron an- 
tes que délas Casas sobre asuntos del mundo occidental. 

La existencia de los tales perros mudos la repiten 
casi todos los cronistas. Entre ellos el Rvdo, Juan de 
Castellanos al relatar en verso el viaje de Alonso de 
Herrera por el Meta, en 1536, así : 



Hallaron las comidas que les cuadran 
Y unos perrillos chicos que no ladran. 
Son biienjos de comer y dichos mayos, 
A los cuales también llaman auríes. (9) 

Sin embargo, no hemos encontrado la especie de 
^sXjos perros mudos en las minuciosas referencias .del via- 



(9) Canto III, Elegía XI, Varones Ilustres, de Indias. 



256 TAVERA-ACOSTA 



je de Herrera, que traen Oviedo y Valdez ( Cap. XXIV 
de su Historia^ Antonio de Herrera ( Década V) y 
Fray Pedro Simón en la 3a de sus Noticias historiales 
de las Conquistas de Tierra Firme. 

Este último, hablando de los animales del Conti- 
nente, escribe en el Capítulo XXVH de su 4a Noticia 
historial que no sabe si** los pécuris son los mismos 
animales llamados mayas p^r los indios. ( 10) ó si son 
los denominados por las españoles perrillos pequeños 
que aullan y no ladran, y tienen muy buen gusto, co- 
mo lo dicen los españoles que los han comido." 

Como se vé, para la época de Fray Simón ya au- 
llaban, aunque no ladraban los ** perros mudos." 

Por supuesto. Castellanos copió á Oviedo, y Simón, 
aunque no sabe si son los mismos pécaris, se siguió por 
algunos de sus colegas ; pero lo cierto es que ninguno 
de ellos vio perros mudos ni conoció la obra del Padre 
Bartolomé de las Casas, sino que vieron un cuadrúpedo 
de la familia de las nutrias, al que bautizaron con el 
nombre de ** perro de agua" por su parecido con el 
perro común de Europa y por su vivir constante en los 
ríos y caños. ( 11 ) 

Acerca de los demás escritores de los siglos XVI y 
XVII. bueno es tener presente que no hicieron sino co- 
piar sin discernimiento crítico alguno, mucho de lo escri- 
to por los primitivos cronistas. 

El mismo Humboldt, discurriendo sobre los tales 
perros mudos, dice en el Libro VIII, Capítulo XXIV, 



( 10 ) En Colombia, antigua Nueva Granada, donde escribió 
Fray Simón sus Na/icias kistoñales, hay ríos y caños con el nom- 
bre de Mayo. También en Venezuela y en Haití. Mayu en 
lengua Quichua quiere decir río, y asimismo en Puinabe Máhu. 
Nota del Auiof, 



( II ) Véanse : Gumilla, Historia de las naciones del Orinoco, Cap. 
XXII, parte 2a — Caulín, Historia de la Nueva Andalticia^ Cap. 
VIII, Libro I— Gilij, Sags^io di Storia americana, Cap, IV, Libro 
II, tomó I. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 257 

tomo 3? de su viaje, lo siguiente : ''Fue en los paises 
que acabábamos de recorrer, entre el Meta, el Arauca y 
el Apure, en donde en tiempo de las primeras expedicio- 
nes al Orinoco, por ejemplo en la de Alonso de Herrera, 
en 1535, se encontraron perros mudos que los naturales 
llamaban mayos y auríes. Puede ser que los perros que 
hemos visto en el Orinoco desciendan de los que los es- 
pañoles trajeron á las costas de Caracas; pero en la Nueva 
Granada y la Guayana existía antes de la Conquista una 
raza de perros semejantes á los nuestros de los rebaños 
lanares. El allco de los naturales del Perú, y en gene- 
ral todos los perros que hemos encontrado en los paises 
más salvajes de la América del Sur. ladran con mucha 
frecuencia ; sin embargo, los primeros historiadores ha- 
blan todos de perros mudos que existen aún en el Ca- 
nadá ; y lo que me parece más digno de atención, es 
que la variedad muda era la que se comía de preferen- 
cia en México y el Orinoco. La costumbre de comer 
en el día la carne de perro, es enteramente desconocida 
en las orillas del Orinoco." 

En este párrafo copiado se nota, además de la inde- 
cisión del sabio, la información primitiva de aquellos 
historiadores. 

En otra de sus obras, Cuadros de la Naturaleza, 
(Libro I, Cap. VIII) dice: **El perro de Europa, 
vuelto al salvajismo, ladra tan recio como la raza vellu- 
da originaria de América. Según la relación de Garcila- 
so, poseían los Peruanos, antes de llegar los Españoles, 
la especie llamada ''perros gozques.'* Garcilaso de- 
signa al perro indígena bajo el nombre de allco , . . .La- 
dra mucho, pero rara vez muerde á los indígenas .... 
El autor de tina excelente Fauna Peruana. M. de Tschu- 
di, ha examinado estos cráneos ( de los alíeos ) y cree 
que proceden de una especie particular, diferente del 
perro de Europa, y que llama canis in^a.'* 

Por todas estas citas se ve que los alíeos y * ' perros 
de agua, " tan bien descritos por Tschudi, ladran, aullan 
ó gritan mucho. Sinembargo, en el mismo Capítulo, 

En el 8ur-JHál^eto9 Inéigimu, 17. 



258 TAVERA-rACOSTA 

Humboldt, inspirándose en la obra del Jestrita Feo. 
Saverio Clavigero, Storia anticca del Alessica ( tomo L 
pág.. 73.) asienta : ** El perro mexicano. /^tf^/VA/ tenía el 
carácter distintivo de ser completamente mudo. Es 
por lo demás una variedad del perro común llamado 
chichi en Anahuac. Techichi significa literalmente 
*• perra de piedra, " de la voz azteca tetl, piedra. El 
perra mudo servía de alimento, como era uso entre los 
chinos, y aún los mismos españoles hicieron forzados 
por la necesidad tan grande consumo antes de la intro- 
ducción de ganados, que la raza desapareció casi por 
completo." 

Y concluye el ilustre sabio : ** Las investigaciones 
de M. Tschudi sobre los perros indígenas de América, 
llevan á los siguientes resultados: hay dos razas casi es 
pecificanaente distintas: i? el canis caraibictts de Lesson. 
completamente desnuda ( sin pelo ) á excepción de un 
mecboncito en la frente y en el extremo de la cola ; es 
del color de la pizarra y no ladra. Estos animales fue- 
ron hallados por Colón en las Antillas, por Cortés en 
México y por Fizarro en el Perú. Y 2? el canis ingce, " 
es decir el allco de tos peruanos. 

De todo lo cual se desprende que el animal deno- 
minado canis caraibicHs por Lesson, es el mismo nom 
brado todavía, siguiendo la costumbre castellana. * 'perro 
de agua," anfibio de la familia de las nutrias, cuya carne 
sirve aún de alimenta á muchas tribus de las orillas del 
alto Orinoco, del Meta, del Inírida, del Uainía, etc. y que 
lanza gritos ó aullidos tan fuertes y destemplados que 
molestan mucho, especialmente cuando son pequeños, 
están fuera del agua y tienen hambre. 

Codazzi siguiendo á Vespuccio y á las Casas, ase- 
gura en la página 1 85 de su citada obra : * • En Amé- 
rica no los había, y cuentan los historiadores que los 
indios sólo tenían perros que no ladraban. En el día 
no se conocen y es muy probable que fuesen zorros 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 259 

domesticados como los que suelen encontrarse to- 
davía. ( 12 ) 

Si, como con tanta exactitud afirma Codazzi, en 
América no había perros, sino que fueron introducidos 
por los conquistadores ¿ cómo no reparar en el dislate en 
que incurre Oviedo, cuando dice que parecían lobillos, 
pero que no eran sino perros naturales que nuHca jamás 
ladran, ni gañen, ni aullan} ( 13 ) 

Indudablemente, que los indígenas, además del 
canis caratbicus, tienen un animal parecido: el zorro 
amarillo ó canis azaree, \lB.m2Ldo yauara-cAz por los indios 
brasileros ; pero que no es el perro denominado con 
tanta razón "elarftigo del hombre/' (canis fami- 
liarls ) ni es tampoco el cuadrúpedo á que hicieron alu- 
sión los primeros cronista^ de América, al qne los in- 
dios llamaban y llaman mayos, neiui ó cairo, que es el 
mismo •• perro de agua" encontrado por Colombo, Cor- 
tés y Pizarro. 

La primera vez que los habitantes de las regiones 
del Meta vieron perros, fue en 1536. cuando los lle- 
vóatraillados Alonso de Herrera, primer jefe blanco 
que navegó aquel río y los llamaron auries los in- 
dios yaguas, según el Rvdo. Castellanos. Pero no te- 
niendo los aborígenes tal variedad de los cánidas, echa- 
ron mano de las voces castellanas para denominarlos. 
En efecto, consultando nuestros vocabularios, encontra- 
mos que los Caribes y los Uaraunos llaman al perro 
peroro ; los Mapoyos, los Tamanacos y los Yabaranas 
uéroro ; y los Aruacas y Ayamanes perú, evidente co- 



(12) Nosotros mismos hemos visto guachis y perros de agua 
domesticados por los indios del Rionegro, y aun hemos tenido un 
zorro que trajimos en 1901, siguiéndonos él como si fuera uno 
de nuestros perros ordinarios y hasta con la inteligencia de éstos. 



(13) Langleberten sn ffisíopta Natural (Cap. XXV, 4? orden 
de los mamíferos) dice que ** el ^^rw turco, cuya piel es casi lisa, 
negra ó de color de carne ó con manchas pardas, procede de Amé- 
rica de donde lo trajo Cristóbal Colón." {stc^—^otas del Autor. 



26o _ táverA-acóstA 

rf upción de la palabra perro ; los Banibas y Carúzanas 
le dicen sino; los Barias y Mandauacas s/itno, y los Ua- 
recas c/imom\ corruptela del vocablo ** chino/' aplicado 
á los perros no lanudos ; los Yaruros, ó Yaguas de 
Castellanos, le denominan aurt, los Sálibas ;orl, los 
líajibos y PmrosiS jáuzri y los Phpocos jáur ¿i, de la voz 
castellana ** jauría/' 

Los Uaraníes le dicen yaguar ( íaudr ) y los Omá- 
uas y Tupis yaieara, 6 sea tigre, acaso por la circunstan- 
cia de haber visto perros de presa menos feroces que al- 
j3^anós de los conquistadores que los trajeron y adiestraron 
para cazar indios, con cuya carne los alimentaban ; y 
siendo el jaguar el animal carnívoro más sanguinario 
qjiíe conocían, le aplicaron el mismo nombre. 

I^ara el tiempo de Fray Jacinto de Carvajal. 
( 1630-50) no existían ** perros mudos " en el Orinoco, 
Apure, etc., ni pudieron habérselos comido los españo- 
las, sino ** perros de agua." comestibles desde entonces, 
y desde antes también, hasta nuestros días. 

Para los años de los Frailes Rivero, Román, Gu- 
milla, Caulín, Gilij y Xeres ( 1700-75 ) menos se cono- 
cían los ** perros mudos," y sí los ** perros de agua," 

Para la época de Humboldt. todos los perros que en- 
contró ese ilustre viajero hasta en los países más salvajes 
de la América dehSur ladraban con mucha frecuencia, 
y hasta el alcu de los píeruanos' se desgañitaba muy 
á menudo ; cuarenta años después tampoco se conocían 
tos perros que nunca ladran j pero pasan los días, corre 
el tiempo, ya se había olvidado la conseja del abuelito, 
ya nadie se acordaba de los *' perros mudos," hasta 
que hoy el Dr. Toro, por la circunstancia de no haber 
(>ído ladrar á los perros de los pocos indios del Cuyuni 
que logró ver, ó para ver de revivir la estantigua de los 
perros mudos de Oviedo,, afirma que ** por un procedi- 
miento que no conoce nK)S /lacen enmudecer á sus perros ; 
de modo que éstos no ladran nunca, porque dice el in- 
dio que sus ladridos atraen al jaguar " ! 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 201 



Pero lo más ingratamente desconsolador para nos- 
otros, profanos en todas las ciencias, pero fervorosos 
amantes de la verdad, es encontrar en el Capítulo XII 
sobre etnografía de Venezuela como base de la división 
y nomenclatura de los indígenas, las enmarañadas listas 
que trae Codazzi. 

Hay tantas confusiones, que no podemos prescin- 
dir de escribir los párrafos que siguen en el sentido de 
aclarar algunas de las que constan allí, y que fácilmen- 
te podría evidenciar cualquier vecino de las costas de 
Margarita, de Cumaná y de las márgenes del Alto 
Orinoco. ( 14 ) 

A nuestro juicio varias son las causas que han obli- 
gado al estudioso autor á patrocinarlas. Las principa- 
les son : la carencia de observaciones experimentales y 
el haber tomado á Codazzi por guía en tales asuntos, no 
obstante calificar, en la página 133, de confusa, la no- 
menclatura de la tribus indias que trae en su Resumen 
de la Geografíi de Venezuela. 

El autor de Antropología General y de Venezuela 
precolombina dice en la página 134 : ** Los más recientes 
estudios de lingüística americana, en ausencia de datos 
paleo-arqueológicos suficientes, encierran en tres gran- 
des troncos lingüísticos los mismos pueblos que d' Or- 
bigny agrupaba en su raza pampeana : troncos Tupí, 
Caribe y Matpure de Adám, que es el mismo Nuarhua- 
ca de von den Steinen. Según este criterio todos los 
elementos indígenas de Venezuela son caribes, pues en 
él se incluyen : á los arecunas, macusis, aruacos, ma- 
jaicones, galibi, runcuyano, guaiquerís, aguaricotos de 
Guayana ; el cumanagoto y sus numerosos derivados en 
el oriente de Venezuela ; los tamanacos y maquiritares 



(14) Entiéndase por alto Orinoco, desde los raudales de Malpa- 
res para arriba. 



11 



202 TAVERA-ACOSTA 

del centro y mediodía ; motilones y paraujanos del 
Norte ; apenas si los aruacos, goagiros y caquetíos, de 
norte y occidente, se excluyen de este pan-caribismo 
lingüístico. Concediendo á esta nomenclatura todo el 
valor que ella puede tener, discriminaremos como sigue 
los grupos indígenas de Venezuela, sin pretender cla- 
sificación alguna, sino con el objeto primordial de meto- 
dizar este confuso estudio y teniendo como guía princi- 
pal de nuestras divisiones los caracteres psico-fisioló- 
gicos de las agrupaciones indígenas. *' 

Difícil empresa es esta de pretender hoy divisiones 
de grupos indígenas ateniéndose á sus caracteres psico- 
fisiológicos, cuando en la mayor parte de ellos no se 
conocen éstos. 

Sinembargo, imitando á Codazzi este autor lo hace, 
pero en la forma siguiente : 

** I Caribes 7 Maipures 

2 Cumanagotos 8 Sálibas 

3 Tamanacos 9 Yaruros 

4 Aruacos 10 Otomacos 

5 Guárannos 1 1 Muiscas. de la Cor- 

6 Guaharibos dillera y Colombia. 

con dependencias más ó menos numerosas. (15) 

Consideremos ahora todas esas agrupaciones, his- 
tórica, geográfica y lingüísticamente, á fin de ver cómo 
nos acercamos un poco á la verdad, ya que no creemos 
tan fácil obtener hoy observaciones sobre los ** carac- 
teres psico-fisiológicos " de todas ellas. 

Empezemos por el grupo principal ó sea el Pariano, 
denominado generalmente caribe. Habitaba, según el 



( 15 ) Esta clasiñcación del Dr. Toro ha empezado ya á dar sus 
frutos : en la pág. 58 de la tesis que con el título de ** Contribu- 
ción al estudio de la inmigración en Venezuela,'* presentó el 
Br. Carlos Gómez, para obtar al Doctorado en Ciencias Políticas, 
se menciona literalmente, admitiéndola *' como guía etnográfica 
de la antigua población india*' X—^Nota del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 263 

mismo Dr. Toro en la página 82 de Per las selvas de 
Guayana, en ese * 'gran triángulo que tiene por vértice el 
Cabo de Gallinas, el de San Roque y la desembocadura 
de 1 Plata, " de donde resulta que, concretándonos á Ve- 
nezuela, desde la Goajira, costas de Maracaibo, de Pa- 
raguaná y uña línea imaginaria N-S al oriente de los 
Andes hasta encontrar el Orinoco, todo el espacio com- 
prendido entre este río, el Blanco y el Cuyuni y las 
costas del Atlántico, estuvieron pobladas por esa gran 
raza, cuya lengua se dividió y subdividió por acciden- 
tes de tiempo, de localidades y quizás por qué otras 
circunstancias ; con lo que se probaría en parte la exac- 
titud de las opiniones de d' Orbigny. 

Como se habrá visto en la Primera Parte de estos 
estudios, por simples referencias históricas de costum- 
bres, residencia y modus vivendi, peculiares á todos 
ellos, habiamos incorporado á los Tamanacos y á los 
Otomacos ó Totomacos como correspondientes al Pa- 
nano. Más adelante se verá la exactitud del funda- 
mento. 

El Rvdo. Gumilla, en el Capítulo IV, Parte Se- 
gunda de su obra antes citada, hablando de la variedad 
de lenguas de los indios del Orinoco, dice : 

'* De la lengua betoya y jirara, que aunque ésta 
gasta pocas erres, aquella demasiadas, ambas quieren 
ser matrices, se derivan las lenguas situfa, ayrica, 
ele, lucalía, jabue, arauca, quilifay, lolaca, atabaca, 
etc. De la lengua cariva nacen la guayana. la palenca, 
guiri, guayquiri. mapúy y cumanagota ; de la saliva 
se deriva, ó es corruptela, la aturi ; de la guajiva sa- 
len varias ramas, entre la gran variedad de chiricoas ; 
de la achagua, aunque es la más pronunciable, suave y 
elegante de todas, todavía no se han descubierto len- 
guajes derivados, porque aunque en la lengua maipu- 
res se hallan muchas palabras achaguas, son introdu- 
cidas por el comercio ; las lenguas otomaca, aruaca, 
guarauna y otras que hasta hoy parecen estériles, el 
tiempo y el descubrimiento de nuevos indios creo que 
las hará fecundas para los venideros." 

Gumilla no nombra en esta para nosotros incom- 



264 rAVÉRA-ACOSTA- 

prensible síntesis, á los Tamanacos, quizás por creer 
que fueran los mismos Caribes ; pero en cambio trae 
otros con tales denominacienes, como quilifay, lolaca, 
lucalía, etc., que no hemos podido identificar ó que no 
sabemos á cuales tribus corresponden hoy, por la ab- 
soluta falta de datos lingüísticos. 

Gilij, siglo y medio antes que nosotros, trae como 
proveniente del Pariano al Tamanaco, y es de advertir 
que este erudito religioso es la fuente de donde nace 
la clasificación aunque no científica del cuerpo de doc- 
trina lingüística que hoy se estudia sin llegar en defini- 
tiva á sus exactas conclusiones. Este misionero, el más 
competente de cuantos vinieron al Orinoco en los siglos 
XVII y XVIII, trae varios vocabularios de lenguas de 
Norte América, México, Perú, Brasil, Paraguay y Chile; 
pero con relación á Venezuela sólo el Maipures y el Ta 
manaco y unas pocas voces del Sáiiba ; del Yaruro 
catorce, del Otomaco catorce, del Uaipunabey del 
Cavere dos. del Payuro tres, del Yauarigoto, tr^s. 

En el Capítulo XII, Libro III, tomo III de su 
obra Saggio di Storia Americana, divide la población 
indra de Guayana en nueve agrupaciones, por supuesto 
con algunas confusiones, á saber : 

**I La caribe, que yo sepa, tiene los siguientes 
dialectos : tamanaco, pareca, uoquiare, uaraca-pachili, 
uara-mucuru, aiqueam-benamó. payuro, quiriquiripa, 
mapoyo, oyes, aquerecoto, iauarigoto, pariagoto, cuma- 
nagoto, guanero, guaiquire, guaiquerí, palenque, maqui- 
ritare y areuiriano. 

**II Tras la lengua caribe viene la sáliba, la 
cual tiene tres dialectos : el ature, el piaroa y el 
cuacua. (16) 

(16) Aquí es de notarse otra de las confusiones de este Jesuíta. 
En la página 129 tomo I de su obra dice que los Cuacuas y 
los Mapoyes hablan un mismo dialecto, es decir, que son de 
origen pariano. lo que es exacto, y que forman una sola tribu. 
Ahora, en la página 205, tomo III, asegura que los Cuacuas vienen 
del Sáliba, ee decir, que para aumentar el número de las tribus, 
forma tres como derivadas de éste ; pero debe tenerse presente 

2ue los atures y piaroas son unos mismos y asimismo los Cuacuas 
Mapoyes. — Nota del Autor, 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 265 

"III — La Maipures, tiene los siguientes : el ava- 
no, el meepure, el cabrío, el parene, el guipunabis, el 
quirrupa y muchos otros, del alto Orinoco, Rionegro y 
Marañón, entre ellos el achagua. (17) 

•*IV — La lengua Otomaca, tiene por hija la 
taparita. (18) 

** V — La Guama no tiene sino el dialecto cuacuaro. 

'*VI — La Guajiba no es diferente déla chiricoa. 

'•VII — La lengua de los Yaruros se cree tam- 
bién matriz. 

** VIII y IX — No tengo conocímento de la Uara- 
una ni de la Aruaca, pero parecen dos lenguas diversas." 

Hasta aquí Gilij, quien, además trae catalogados 
70 nombres de diferentes tribus, que mucho nos re- 
cuerdan las 70 de Codazzi. Con todo, la obra de este 
religioso nos ha sido muy útil, pues con su lectura he- 
mos podido resolver algunas cuestiones, como ya habrá 
visto quien se haya dignado leer estas páginas. 

Muy poco ó nada conocido en Venezuela el libro 
de Gilij, de sus estudios hizo uso Humboldt para sus 
trabajos ; de estos se aprovechó Balbi para arreglar su 
Atlas Etnográfico ; Codaxzi copió á ambos en su Re- 
sumen de la Geografía de Venezuela ; y, por lo que se 
palpa, el autor de Antropología General y de Venezue- 
la precolombina, no obstante considerar con toda exacti- 
tud confuso el /W^^ir de tribus indígenas del país que 
trae el último, casi les da á éstas el mismo número y la 
misma clasificación. 



( 17 ) En el Capítulo anterior recuérdense las debidas aclaracio- 
nes al nombre de algunas de estas tribus. 

(18) Puédese asegurar <|ueel Otomaco es similar del Catibe« 
por sus semejanzas Imgüísticas y por su vecindad de residencia ; 
y asimismo los Uamosi, si no fueren los mismos Mapoyos. — 
Notas del Autor, 



266 TAVERA-ACOSTA 

Los lenguajes de las agrupaciones Caribe y Ta- 
manaco, son tan parecidos, que casi puede decirse son 
uno sólo, á pesar de haber venido asignándoseles puestos 
distintos, y bien cabría pensar, en vista de los nume- 
rosos vocablos que les son comunes, que, ó es la Ta . 
manaco, que hoy no existe con tal denominación, ó es 
la Caribe, la raza que dominó en el ' área geográfica 
de Venezuela que dejamos trazada más arriba, pues 
no es fácil comprobar que una nación tan poderosa y 
tan grande como la Tamanaco, haya podido haber 
desaparecido para 1838 — cuando escribió Codazzi — sin 
dejar siquiera un solo individiuo que hablara su len 
guaje ; y sobre todo, residiendo, * como asegura hoy 
Toro, copiando al ingeniero italiano, desde la Península 
de Paria hasta, las márgenes del Caura, inclusive la 
hoya del Suapure. 

Gilij vivió á orillas del Orinoco en el lapso compren- 
dido desde 1749 hasta 1767, no permanentemente como 
se ha venido creyendo, sino con largas estadas en el 
Nuevo Reino, y publicó su obra en 1780-84. De en- 
tonces á la época de Codazzi, apenas trascurren 54 
años ; y en medio siglo no habría desaparecido sin de- 
jar una mísera familia, tanto más cuanto que para esos 
años ya no existían las horribles causas que en el siglo 
XVI produjeron la destrucción de gran parte de las 
tribus de Venezuela. Humboldt contribuyó á embro- 
llar esta cuestión, viendo que Gilij dice por un lado que 
del Tamanaco nacían los dialectos hablados en las re- 
giones del Caura, Cuchibero y Bentuari, al mismo 
tiempo que el de los Cumanagotos. el de los Chai- 
mas, Palenques, etc. de las orillas del mar de los Ca- 
ribes, creyendo aquel misionero innecesario repetir que 
eran Caribes ; de donde hizo Balbi, juiciosamente, una 
sola lengua con el nombre de Caribe-tamanaco, que 
copió Codazzi más tarde. 

Y tal lenguaje no puede ser otro que el que he- 
mos denominado Pariano, cuyos derivados se oyen 
todavía entre los moradores de los llanos del Sur del 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



267 



Guárico, del Sur de Barcelona, del Sur de Maturín, 
márgenes del Orinoco, riberas del Caura, Bentuari y sus 
afluentes, alto Caroni, alto Paráua, alto Cuyuni, etc. 
etc., siendo en parte de toda certidumbre lo que afirma 
Toro en la página 87 de su obra Por las selvas de 
Gtiayana, que ''de las seis principales familias que 
componían las lenguas americanas, el caribe y sus 
derivados, era el hablado por los indígenas de Vene- 
zuela." 

Y para que se tenga mejor ¡dea de la fraterni- 
dad del Tamanaco con el llamado Caribe, insertamos á 
continuación algunas palabras del vocabulario que trae 
Gilij y al mismo tiempo compulsamos sus equivalen- 
tes en el lenguaje Caribe que, con intervalo de ciento 
cincuenta años, hemos recogido : 





Caribe : 


Tamanaco : 


agua 


tuna 


tuna 


aguja 


acusa 


acuzia 


año, por invierno 


conopo 


canepo 


arena 


asacan 


ziacau 


amarillo 


tapireme 


taicpireme 


ayer 


coñare 


coinare 


báquiro 


puinque 


painca 


boca 


ómdari 


mdari 


brazo 


adápari 


jápari 


candela 


uasto 


uapto 


casa 


auto 


aute 


carta 


careta 


careta 


catarro 


otoño 


átono 


cielo 


capu 


capu 


claro 


tabeile 


taveire 


colorado 


tapire 


tacpire 


cuchillo 


marí ia 


maria 


curiara 


curiara 


curiara 


diente 


dérico 


deri 


dos 


occo 


oco 


espejo 


chipiquire 


chipiquire 


escopeta 


aracapuza 


caracapuzia 



268 


TAVEkA^ACOStA 


esposa 


puiti 


puti 


estrella 


chirica 


chirica 


hacha 


uihue 


ueue 


hijo 


imuro 


emuro 


invierno 


conopo 


canepo 


luna 


nuno 


nuna 


lluvia 


conopo 


canepo 


lengua 


anuru 


nuru 


mano 


damñare 


jamañare 


merey 


uorai 


uoroi 


mes 


nuno 


nuna 


noche 


cóhco 


coco 


ojos 


jénuru 


jónuru 


orejas 


pianare 


panare 


pájaro 


tanoro 


torono 


papel 


careta 


careta 


perro 


peroro 


ueroro 


pies 


istari 


ptari 


playa 


asacau 


ziacau 


plátano 


paruro 


paruru 


plato 


ariñato 


arimaque 


pescado 


uotc^ 


uoto 


piedra 


topo 


tepu 


río 


tuna 


tuna 


sol 


bedu 


ueju 


tijeras 


berasi 


uerasi 


tres 


oru-ua 


orúa 


viento 


peito 


pecheíto 


uno 


óobi 


obi 


yo 


au, aure 


ure, 


aparte de otras con parecidas 


radicales. 



¿ Por qué, pues, afirmar, con Codazzi, que ese 
lenguaje, el Tamanaco, desapareció en el transcurso de 
medio siglo ? ¿ Por qué no pensar más bien que fuera 
el mismo Caribe actual, modificado por leves dife- 
rencias ? 

** Y es de advertir que las semejanzas apuntadas 
no son en manera alguna puras sinonimias léxicas, " ó 
simples homófonas palabras, sino terminantes indica- 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 269 

ciones de lingüística comparada, que podrían eviden- 
ciar la exactitud de nuestras humildes observaciones, 

Y casi iguales resultados se obtienen con las 14 pa- 
labras que trae Gilij como pertenecientes al Otomaco, 
ó Totomaco, (X agrupación de Toro) al ser com- 
paradas con las del Caribe y otras de sus similares, 
por cuya causal lingüística muy bien cabe esta tribu 
( la Otomaco ) en el gran grupo histórico de los Tama- 
nacos. Tampoco podríamos asignarle una categoría 
geográfica distinta, pues sus antiguas vecindades de 
residencia lo impiden. (19) 

De manera, pues, que no sólo histórica y geográ- 
ficamente pertenecen á un mismo tipo, sino que hasta 
lingüísticamente pueden reducirse las agrupaciones 
** I Caribes, III Tamanacos y X Otomacos," de Toro, á 
dos : Caribes del sur del Guárico. Barcelona y Maturín, 
riberas del Orinoco (exclusive el Delta) Caura, Aro, 
Caroni, Paráua y Cuyuni, entre 2° 30* y 9° 30* de Lati- 
tud Norte, y desde i^ 30' á 7^ Este del meridiano de 
Caracas ; y los Tamanacos, vecinos á la izquierda, in- 
clusive los Otomacos, en los llanos del sur-occidental del 
Guárico y márgenes del Apure, Arauca, Orinoco, Caura, 
Cuchibero, Arabata (Erevato), Bentuari, Sipapo, Cunu- 
cunuma, Padamoy Ocamo, es decir, casi en la misma 
latitud que los primeros, pero entre 1° 30' de longitud 
al Oriente de Caracas y 2° al Oeste de dicho meri- 
diano (20) 



(19) Insertamos ea la Quinta Parte las catorce voces otomacas 
que trae Gilij, y asimismo los vocabularios Mbaya 6 Uaicura, 
del Paraguay, y Moxo 6 Mojo, del alto Pera, recogidos, respec- 
tivamente, por los frailes García é Iraizós. 

(20) Véanse los trabajos cartográficos de la Comisióu de In- 
genieros encargada de levantar el plano militar de Venezuela;^ 
(Caracas, 1907. ) — Notas ^ del Autor ^ 



2 70 TA VERA- AGOSTA 

* 

Concretado nuestro estudio á las tribus de Gua- 
yana, Oriente y Sur del centro de la República, no 
podemos, debido á nuestros escasos conocimientos» ex- 
tendernos como quisiéramos acerca de las parcialida- 
des indígenas que moraban en todo el país, antes de 
la llegada de Colombo. 

Seguiremos, pues, con los Cumañagotos, á quienes 
se les asigna en el libro del Dr. Toro el segundo puesto. 

Los hombres de Ciencia (Humboldt, Schomburgk, 
Reclus, L. Alvarado, Koch, & ) comprenden hoy co- 
mo derivaciones ( similares, decimos nosotros ) del Ca- 
ribe, las tribus cuya desinencia es coto ó goto, con muy 
fundadas razones. Estas voces que podríamos llamar 
afijas, son palabras que en aquel lenguaje significan 
gente, personas, parientes. (21 ) 

Así, Cumana-goto, expresa la gente, ó la familia, 6 
los deudos del Jefe indio Cumana. (22) Y como se 
sabe, fue este un cacique á quien encontraron los cas- 
tellanos residiendo á orillas del río Chiripichi, que así 
se llamó, según Fray Pedro Simón, el actual Manza- 
nares, (23) y como tendría muchas parcialidades ba- 
jo su mando, todas las tribus que vivían cerca de 
Santafé, Barcelona, Píritu, etc. (24) se denominaban 
con aquel nombre. 



(21) Cocto, coto, toto, itoto, goto. — Tomadas del ya menciona- 
do mapa de Schomburgk insertamos al final las pocas palabras 
macusis recogidas por este explorador. 

( 22 ) Fue tan grande la raza pobladora de Venezuela que ex- 
tendió su lengaaje por todas partes. E'i el mismo Rionegro. por 
ejemplo, hoy voces parianas como cumana, que bigjiifica frijol, y 
otras muchas más. 



( 23 ) Noticias Historiales de hs Conquistas de Tierra Firme, 
Cap. XXV, 2a noticia, tomo I. 

(24) Es de advertir también que ^/////¿_y////¿:A/¿ significan es- 
pina, en Caribe. — Notas del Autor, 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



271 



Chere-goto, quiere decir los deudos del indio 
Yuca : tchere, yuca, y coto, parientes; Arina^-goto, los 
parientes del indio Budare: arina ó ariñac, budare, y coto 
deudos ; y así otros más como Pianari-gpto, Yauari- 
coto, Paria-goto, etc. 

Dadas las diversas familias que constituían á los 
Cumana-gotos (Chaimas ó Uarapiches, Pariagotos, 
Uaiqueríes ó Uiquires, Chacopatas, Píritus, Tomusas, 
Tapocuares. Palenques y Uaribes ó Uaribas, to- 
dos similares del Caribe ) y el área que ocupaban 
en ese como semicírculo que empieza á la derecha en 
9^ de latitud setemptrional, sigue por las montañas 
al Norte de Maturín, litoral de Paria y Maracapana 
( ío^ 40') hasta las márgenes del Uñare, á la izquier- 
da, en 9^ 30', y entre i^ 50' y 5° de longitud oriental 
del meridiano de Caracas, bien puede asignárseles un 
puesto entre las principales agrupaciones geográficas 
é históricas que habitaban en el país, como muy bien 
ha hecho el señor Toro. 

Hemos extractado del texto de la obra del Rvdo. 
Caulín las siguientes voces Cumanagotas, á fin de 
compararlas con las del Caribe, Tamanaco, etc. : 



acure 


acuri 


largartija 


gúa 


agua de yuca tucuy 


león 


cozeíco 


auyama 


uyama 


lengua 


nuri 


blquiro 


cuacua 


maiz 


erepa 


batata 


jaco 


mamón 


muco 


bejuco 


botucu 


mapurite 


mapirichi 


cabrillas 


mada uarayo 


mochuelo 


araviri 


cachicamo 


cachicamo 


morrocoy 


cani 


caracol 


chigua ta 


oso hormi- 




casa 


pata 


guero 


anja 


canela 


tuorco 


oso melero 


gueriche 


ceniza 


uorimno 


parchita 


paicorucu 


cunaguaro 


teepótuo 


pereza 


curbapza 


conopia 


uarimo 


perro de agua 


cavare-poco 


chaguarama 


aracuy 


puerco-espín 


inicra 


chigüire 


tirigua 


rabo pelado 


mapcha 



v^ ' \ . 


TAVE-RA-ACOSr A 




diablo 


ivoroquiamo' 


^ racime ' 


uarayo 


enea (paja) 


mataruíío 


río- Ne veri 


eni-piricuar 


frijol 


cumana - 


roble 


parica 


fruta de bu- 




samán 


auari 


rro 


uaruchi 


terecay 


curami 


higo de tuna 


yacureru 


tigre 


equere 


hombre 


uaiquirí 


troje 


barabacoa 


incienso 


cueheme^ 


yaca amarga 


catara 


jobo 


nriarapa 


zorro 


iborocó. 



dé las cuales corresponden al Caribe y al Tamanaco 
las voées auyama,' frijol, maiz ( pan ) tigre, zorro, len- 
gua, batata, diablo; • cachicamo, mapurite, hombre, 
chaguarama, bejuco, etc. 

La terminación ¿:/¿^r, según Caulínv significa ** lu- 
gar ó sitio de," por ejemplo, cumana-cuap, piritu-cuar. 
siba-cuar, que generalmente llaman ** sabacual," etc. 
quieren decir, respectivamente, sitio de los frijoles, lu- 
gar de los espinos, sitio lleno de piedras, etc. 

Sentiñios no tener á la mano un vocabulario com- 
pleto del idioma Cumanagoto, para ampliar sus eviden- 
cias frattrrnales con el Tamanaco, el Caribe, etc. Pero 
desde luego puédese afirmar que, de todas las compara- 
ciones lingüísticas que se Hagan entre el Caribe y el Cu - 
managoto, el Tamanaco, el Chaíma. el Mapoyo, el 
Otomaco, el Maquiritare, el Uagiro y en general entre 
todos los reputados como de origen Pariano en la Amé- 
rica del Sur, resulta qpe, unos más cercanos y otros 
ño, todos' son dialectos de una ó dos lenguas matrices. 
Venidas del Asia, cuyos vestigios aún existen, aunque 
desconocidos hoy, ó bien llevadas allá por los autócto- 
nos de América en remotísima época. 



Para que se tenga una idea más de los estrechos 
lazos de los lenguajes Caribe, Tamanaco y Cu mana- 
goto, véanse algunas palabras Chaimas que trae Hum • 
boldt' en el Capítulo IX, tomo II, de su Viaje. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



273 





Chaima : 


Tamanaco : 


Caribe : 


agua 


tuna 


tuna 


tuna 


árbol 


ie 


ieye 


bebé 


átí 


euya 


auya 




á él 


toya 


iteuya 




carne 


pun 


punu 




casa 


ata 


aute 


auto 


dos 


acó 


oco 


occo 


él lo ha dicho 


' nacaramaire 


nacaramai 




fuego 


apoto 


uapto 


uasto 


ir 


iteri 






luna 


nuna 


nuna 


nutio 


lluvia 


conopo 


canepo 


canopo 


mes 


nuna 


nuna 


nuno 


miel 


uane 


uane 




médico 


pi-ache 


pi-ache 


pi-uday 


no 


pra 


pru 




pescado 


uoto 


uoto 


uoto 


querer 


ipiri 






río 


tuna 


tuna 


tuna 


saber 


poturu 


puturu 




tres 


oroa 


orúa 


orúua 


uno 


tibin 


obi 


oobi 


yo 


ure 


ure 


aure 



Continúa el estudioso Profesor de la Universidad 
Central : 

** Aruacas. Rivales poderosos de los Caribes, y 
extendidos también hasta las Antillas, de donde fue • 
ron desalojados por los segundos ; comprendían princi - 
pálmente á los macusis, guagiros y sus derivados del 
lago de Maracaibo, etc.*' (Página 149) 

£n el Sur—Diakctot Jnd\g&n<u. 18. 



2 74 TAVERA-ACOSTA 

Aquí tenemos algunos puntos que tocar. 

Fray Bartolomé de las Casas desde el primer ter- 
cio del siglo XVI los llama ** gente buena." Hablando 
del viaje de Vicente Yáñez Pinzón, en 1500, y de su 
paso por frente de la boca grande del Orinoco, dice : 
*' Creo que es este río un brazo grande del gran río Yu- 
yapari, (25) el cual dijimos en el Capítulo 134 que hace 
la Mar ó Golfo Dulce que está entre Paria y la isla de 

Trinidad y aquel brazo y río dulce. . . . también 

juzgo que es el río donde habita aquella gente buena 
que nombramos los aruacas." (26) 

Gilij asegura que *'eran dóciles, aliados de los 
holandeses, no enemigos de lo españoles y los más be- 
llos de todos los del Orinoco." (Página 42, tomo I. 
S-iggio di Storia Americana. ) 

Codazni dice : **Los Aruacas.... nación feroz y 
guerrera que habitaba las pequeñas Antillas antes de 
los Caribes y que conserva todavía su independencia." 
(Página 246, Resum. de la Geogr, de Ve7iezue/a.) 

Ignoradlos cómo pudo saber Codazzi que los Arua- 
cas eran guerreros y feroces y que habitaban las Antillas 
antes de ser desalojados por los Caribes ; pero ponien- 
do á un lado tan opuestas opiniones, y lo transcrito de 
Toro en que resalta la información codazziana, es de ad- 
vertirse que Schomburgk trae como caribes á los Arua- 
cas, Acauayos y Arecunas, entre otros ; que estas dos 
últimas tribus, según el mismo Codazzi, hablan dialectos 
parecidos al de los Aruacas **y muy verosimilmente de 
origen caribe "; que desde el punto de vista somático, 
son casi indénticos estos aborígenes venezolanos ; y que 
las residencias de los Caribes que estudiamos, asi como 



(25) Los primitivos historiadores llamaron al Orinoco: Hu- 
yapari, Uyapar, Uiapari, Uriapari. — Véase sobre esto nuestra 
obra Anales de Guayaría, vol. I, páginas 51 á 53. 



(26) Histofta Apologética de Indias^ Cap. 173, Lib. I. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 275 

las de los Aruacas, Macusis, Arecunas y Acauayos, y 
las de los Uaicas, Uaharibcs, Maquiritares, etc., han 
sido consideradas siempre como en las regiones del 
Orinoco, Cuyuni, Caroni, Paráua, Caura, Bentuari, 
etc. etc., en ambas márgenes de dichos ríos. 

De manera, pues, que sus analogías físicas, histó- 
ricas y de residencia, son indiscutibles. Mas detengá- 
monos un punto á fin de considerar el lenguaje de los 
Aruacas. 

Del estudio que hemos hecho de sus vocabularios, 
comparándolos con los de otros lenguajes de las Guaya- 
nas, hemos hallado más concordancias con el Caribe,. 
Maquiritare, Yabarana. Haitiano y Tupí, que con nin 
gún otro. En efecto, los vocablos boca, brazo, budare, 
brujo ó genio malo, árbol, catarro, canoa ó curiara, 
rama, cara, ojos, si, hierro, flecha, tos, madera, mai?:, 
rabo, cerbatana, ceniza, piedra, casa, choza, hojas, ha- 
maca ó chinchorro, etc. se corresponden en todos 
ellos. 

Más aún : el señor doctor Toro afirma que los 
Aruacas comprendían principalmente á los Macusis, etc. ; 
y bien sabido se tiene desde hace muchos años, que los 
Macusis son de origen caribe, como los Arecunas, 
etc., etc. 

Siguiendo este orden de consideración, y como 
quiera que ese autor también asienta que á dichos in- 
dios correspondían asimismo los Uagiros, y siendo es- 
tos de la misma familia Pariana, no sería sino lógica 
consecuencia considerar á los Aruacas como pertene- 
cientes á la gran agrupación Caribe, aunque con mez- 
cla de alguna otra. Por otra parte, comparando el 
idioma de los Caribes y los de sus similares con el de 
los Uagiros, hemos obtenido el siguiente resultado. 

Sin contar con que las palabras carta, cerdo, bá- 
quiro, bote, cruz, fusil, papel, tortuga y zorro, son aná- 
logas entre el Caribe y el Uagiro, véanse otras simi- 
litudes : 



276 TÁVERA-ACrÓSTA 



En Uarao, tachira quiere decir mujer joven ; en 
Uagiro significa pecho de mujer ; abuelo, en Caribe es 
taumo, en Uagiro tatisi ; en éste urrcche es arco, en 
2ique\ ícrafia ] el cdivihe cura? ¿ ( en aruaca -^^r^zr/ ) tiene 
su analogía con la voz uagira curar ¿re, que quiere decir 
arco de flecha ; tigre en Uagiro es careire, en Yabara- 
na tiqueire, en Tamanaco acquere y en Cumanagoto 
€querre\ diablo en Tamanaco es joloquiamo, en Cumana- 
goto es iboroquiamo, y en Uagiro joloquramo ; Dios en 
Tamanaco es amaliuaca y en Uagiro amarina ; en Ca- 
ribe curandero, brujo, esphiday, en Tamanaco ^¿W^¿?, en 
\}?Lg\xo piaímán ; venado en Uagiro airama, en Otoma- 
zo yanta y en Maquiritare iyama\ y, finalmente, Uagira 
en Yabarana de las riberas del Bentuari, quiere decir 
paloma ; y Caboruta ( Cabruta á orillas del Orinoco ) 
es palabra compuesta de cauf^a (cabra.) y de bruiaó 
bortita, piel, en lenguaje de los Uagiros : cuero de ca- 
bra. ( 27 ) Y bien se sabe que en Cabruta residían ca- 
ribes y que aún llegan algunas partidas de los que vi- 
ven en las regiones de los Llanos de Barcelona y Sur 
del Guárico ó ¡Jarico, como dicen los indios. 

Siéndoles, pues, comunes unas mismas circuns- 
tancias, por qué clasificar á los Aruacas de la Guayana 
venezolana como una agrupación distinta ? 

¿Por aquello de **sus caracteres psico-fisioló- 
gicos ? 

Acaso sí ; pero las analogías de residencias, afini- 
dades de lenguajes y los estudios hechos por Ernst, Wir- 
chow y Marcano (Gaspar) sobre más de treinta cráneos 
uagiros á que hace referencia el doctor Toro y que hacen 
considerar á Uagiros y Aruacas como pertenecientes á 
un mismo tipo, nos dicen que ambos vienen del Paria- 
no y desde luego no nos permiten clasificar á los Arua- 



( 27 ) Los carneros peruanos se llaman en lengua Quichua caura. 
Con la voz Llama, según Garcilasso en sus Comentarios reales, 
se denominaba el conjunto de cauras, ó de vicuñas, ó de huana- 
cos : equivale al vocablo español rebaño. — Nota del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 277 



cas étnicamente corno una agrupación distinta, salvo el 
caso de que sean otros los Aruacas á que él se refiere ; 
y mucho menos comprender en esa agrupación, geo 
gráficamente, al mismo tiempo que á sus vecinos los 
Macusis y los Arecunas, á los Uagiros que residen en 
la parte más septentrional de Venezuela, cuando dice 
*' intentaremos introducir cierto orden ó sistema en la 
distribución geográfica " de los grupos indígenas del 
país. 

Enhorabuena que podamos considerar á los Ua- 
giros como otra de las grandes agrupaciones caribe- 
geográficas que formaban y aún forman la población 
india pura de la Nación — lo que no ha hecho Toro — 
pero, con respecto á los Aruacas de la Guayana ve- 
nezolana no creemos de justicia distinguirlos así, por las 
razones ya apuntadas, quedando desde luego compren- 
didos física, histórica, lingüística y geográficamente, en 
el primer gran grupo. 



Antes de proseguir examinando los otros grupos 
del doctor Toro, séanos permitido exponer aquí algu- 
nas observaciones más sobre los Aruacas. 

Pensamos que ellos son los mismos Uayanos, 6 
denominados así por los que remontaron el Orinoco en 
1532. Repetida esa palabra por los primeros cronistas 
que escribieron acerca de ese río, Oviedo, Las Casas 
y Castellanos, vino con ella á quedar perpetuamente 
nominado así el territorio comprendido entre el Ama- 
zonas al Sur y el Orinoco al Norte. 

Según estos cronistas, los Aruacas residían á ori- 
llas de nuestro gran río, desde la base del Delta 
hasta muy lejos remontando sus corrientes, es de- 
cir, en la zona que ocupaban (y aún ocupan hoy al- 
gunas de las tribus llamadas Caribes) y eran vecinos 
de los Uaraunos. De esta opinión es también Sir 



278 TAVERA-ACOSTA 



Walter Raleigh en su libro The discovery of the large, 
rich and be aut i ful Empire of Gíiiana, (edición de 1848) 
al relatar su incursión por el Orinoco en 1595. Allí 
(página r9 ) llama él á los Uaraunos timitiwi y á sus 
vecinos de la izquierda arawacs, quienes llegaban hasta 
las márgenes del Guárico ( (Jarico ) en plena jurisdic- 
ción de los denominados Caribes. 

En Carao ó Caruao, acaso hoy Barrancas si no 
fuese el punto llamado ** Playa de Conquista," fue 
en donde Diego de Ordaz. primer Jefe blanco que 
remontó el Orinoco, cometió uno de aquellos hechos 
salvajes tan comunes entre los Conquistadores : por 
mera sospecha de que los infelices indios trataban de 
atacarle, atrajo y encerró alevosamente á un centenar 
de ellos en la choza más grande del pueblo, y poniendo 
fuego al bohfo, que, como los demás era de palmas, los 
quemó á todcs vivos. 

Carao, en lenguaje Aruaca quiere decir sabana, 
terreno llano, yerba ; y Barrancas y sus cercanías son 
eminentemente planas. Arnaco era el nombre del ca- 
cique que, al frente de dos mil indios uayanos, atacó 
en ese pueblo, tres años más tarde, al capitán Alonso 
de Herrera, segundo Jefe blanco que remontó el río. 
El idioma de los Aruacas, como ya se ha visto, tiene 
algo del Caribe. Cauh'n los apellida ** caribes guaya- 
nos." Los llamados Caribes residían ( y aún residen 
muchos ) en la zona que demarcaron Raleigh y los cro- 
nistas ya indicados. Cuando los indígenas vieron por 
primera vez á Juan González de Sosa y á sus 20 com- 
pañeros castellanos, un poco más abajo de la confluen- 
cia del Caroni, exclamaron : / Uayano ! ¡ Uayano ! 
Interrogados acerca de U existencia de pueblos y de 
riquezas por aquellas inmediaciones, sólo respondían 
al principio como admirados : / Uayano ! ¡ Uayano ! 
Y este vocablo caribe quiere decir extraño, pálido, que 
hace daño. En Uajibo equivale á * 'descolorido." 

Acaso los indios quisieron significar con tal excla- 
mación que aquellos hombres pálidos eran los malhe- 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 279 

chores que tantas infamias cometían con los aborí- 
genes. (28) 

Entre los Macusis, vecinos de los Aruacas, el tér- 
mino caraiua, quiere decir hombre blanco. 

El río Maipures — palabra también caribe que quie- 
re decir danta — está distante de Ciudad-Bolívar unos 
ocho kilómetros al naciente, luego sigue el río Maruan- 
ta ( Maru-uanta ) á once, y después la zona territorial 
conocida desde tiempo inmemorial con el nombre de 
•*Los Aruacas,*' en cuyo río existen los hermosos petro- 
glifos de que hemos hablado. 

Más de un siglo antes que Caulín, Fray Jacinto de 
Carvajal, los había denominado ya como ** caribes 
guáyanos'* y en la página 307, XXII Jornada náutica, 
de su \\hio Relación del descubrimiento del rio Apure 
hasta su ingreso en el Orinoco, escrito en 1647, afirma, 
además, que eran amicísimos de los españoles, que 
tenían sus pueblos y viviendas vecinos á la ciudad de 
Guayana, y que eran numerosísimos y muy valientes. 

Considerada, pues, como residencia de los Uayanos 
la jurisdicción en que aparecían viviendo los Aruacas, 
y no viéndose desde hace muchísimos años Arua- 
cas ni Uayanos en las márgenes del Orinoco, sino que 
los primeros se han internado hacia el Sur y los según - 
dos no existen con tal denominación, podría inferirse 
que los tales ' * Uayanos " no son sino los mismos Arua- 
cas, ó Caribes que aún vemos en Mayáua, Panapana, 
Mamo. Pirital, etc., aún cuando el lenguaje dé éstos di- 
fiere algo del de los Aruacas, cuyos vocabularios se 
verán más adelante. 

Esto así, otros criterios más amplios, mejor infor- 
mados y de verdadera ilustración, podrán esclarecer 



( 28 ) Parécennos forzadas las traducciones que de la palabra 
**uayana** traen Martiusy Ernst. El Dr. Arcaya hace alusión 
á ambas interpretaciones, en su trabajo Voces Indígenas ( Mes Li- 
tetario, N9 3 ) El primero dice que significa en lenguaje Tupí 
hombres coronados de plumas^ y el doctor Ernst afirma que equivale 
á nuestpo país 6 el país de los hombres.^Nota del Autor. 



28o TÁVÉRA-ACÓSTA' 

esta cuestión más tarde, si ya no lo estuviere resuelta 
por alguno de los que se han ocupado de etnología y 
lingüística venezolanas. 

Recientemente el señor doctor Koch-Grünberg en 
sus trabajos sobre los indios del alto Rionegro y Ya- 
purá, fruto de sus viajes en 1903-905, menciona una tri- 
bu del alto Cayari con el nombre de **Guaíana," la 
cual habla el lenguaje de los Tucanos. (Página 178) 
Este mismo autor, en la página 167, afirma también 
que pertenecen á los Aruacs todas las tribus situadas 
al Norte del Uaupés, en los ríos Izana, Cayari, Uainía- 
Rionegro, Atabapo, etc., es decir, los Úainimaneses. 
ó sean Banibas, Uarequenas, Yabiteros, Uariperidá- 
quenas, etc., etc. lo que en verdad no hemos podido ex- 
plicarnos, por lo n^.enos. lingüísticamente, pues del estu- 
dio comparado de sus vocabularios nada nos resulta. 
La observación del Dr. Koch parece robustecer la opi- 
nión del ilustre d' Orbigny en cuanto á la etnogenia. 

Mientras tanto, insertamos en la 5? Parte los vo- 
cabularios Aruacas que bondadosamente nos ha enviado 
el señor doctor Alvarado, de cuya carta remisoria copia- 
mos el siguiente p:irrafo : 

*' Este vocabulario Aruaca está tomado de Quandt» 
quien, según entiendo, pertenecía á la Congregación de 
los Hermanos Herrnhut. Los holandeses enviaron es- 
tos misioneros á la Guayana, á catequizar la tribu de 
los Aruacas. Con tal motivo se redujo la lengua á re- 
glas gramaticales y se dieron muchas noticias que hasta 
ahora he visto citadas en ediciones alemanas. Va- 
rios diccionarios hay en el archivo de Zittau, y uno de 
ellos ha sido insertado en la obra publicada por Adam. 
Sagot y Crevaux. Siento no tener el glosario de Sa- 
got, observador tan competente y que tantos años per- 
maneció en la Guayana francesa ; pero algunas pala- 
bras más añado á la lista que incluyo, tomadas de la 
obra de Martius Contribiicióii á l.i Etnografía y Lingüis 
tica de América, señaladamente el Brasil, Recibió 
abundantes materiales del obispo Wullschlágel y del 
prepósito Breutel." 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 281 



**5 Guaraunos. Habitan sus restos el Delta del 
Orinoco y los ríos próximos ; los guaqueríes del litoral 
de Cumaná y de Margarita hablan el dialecto guarauno." 

Aparte de que en ningún punto de las costas de Mar- 
garita y de Cumaná se habla desde hace mucho tiempo 
dialecto alguno indígena, es de notarse que el párrafo 
copiado es casi un traslado de Codazzi. quien afirma, 
copiando á Humboldt, que **los guaiqueríes de la isla de 
^ Margarita y de Cumaná hablaban un dialecto de los 
guaraunos." (29) , 

Concediendo que así fuese y que los Uaiqueríes de 
Cumaná v Margarita hablaron un dialecto de los Ua- 
raunos, (30) siempre tendremos que ambos no perte- 
necen somáticamente á un mismo tipo : los Uaraos, pe- 
queños, reckonchos, de facciones toscas; los Uaiqueríes, 
altos, elegantes, biea dispuestos y de facciones agrada 
bles. Circunstancias que han hecho dar distintas cla- 
sificaciones étnicas á ambas agrupaciones. 

Mas, cómo pudieron hablar los Uaiqueríes de Cu- 
maná y de Margarita un dialecto de la lengua Uarauna? 
¿ Cuál era el lenguaje de los Uaiqueríes ? Tenemos en- 
tendido que era un similar del Caribe, aún cuando 
pensamos que tuvo mucho del Aymara de los perua- 
nos. ¿ Se extendió acaso hasta arriba este lenguaje 
mezclándose con el Pariano ? Parece que sí ; pero la 
verdad es coa respecto á este último, que si algunos 
opinan que ascendió h^sta llegar á las Antillas, en cam- 
bio hay quienes aseguran que fue á la inversa, es decir, 
que el Caribe ( Uaraní) invadió primero las islas del mar 



( 29 ) " Ya hemos dicho que ellos consideran su lengua como 
un dialecto de los guárannos, etc."— Humboldt, Viaje á las tegio- 
nes equinocciales, tomo 2, página 148. 

( 30 ) Las voces uaquerí. guaiquerí, guaoxerí. uiquire, guaiqui- 
ri, uiquira, ucbire, uaiquirie, son variantes de una misma palabra 
pariana, que quiere decir hombre, sü jr, jefe 



282 TAVERA- AGOSTA 



que lleva su nombre, luego pasó á tierra firme y después 
se internó hasta las regiones del Paraguay, dividién- 
dose en muchísimas ramas. En síntesis, dos corrien- 
tes diametrálmente opuestas. 

En efecto, ** notables americanistas sostienen que 
Chibchas y Peruanos tienen íntimo enlace con los Ma- 
yas, en lo cual creemos no yerran, siendo la invasión 
caribe la que rompió la continuidad del mundo qui- 
chua-maya." (31 ) 

El doctor Gaspar Marcano en su obra Ethnogvaphie 
précolombienne du Venezuela, dice: **Lesnations sep- 
tentrionales ayant été plus nombreuses, plus policées 
et plus guerrieres, étaient destinées á doininer les nations 
meridionales, et X on peut assurer que le courant ci- 
vilizateur marchait, dans le Venezuela précciombien, 
du Nord au Sud." ( 32 ) 

Y Reclus, en su mencionada Geografía, asienta : 
** La mayor parte de los etnologistas está de acuerdo 
para considerar como caribes el grueso de las tribus que 
hallaron los españoles en las orillas del Orinoco, de las 
cuales aún quedan algunos restos. Es sabido que an- 
tes se miraba como hecho innegable el origen norte- 
americano de los caribes, los que entonces habrían pa- 
sado al Continente del Sur tras propagarse de isla en 
isla entre las que forman la cadena de las Antillas. 
Sin embargo, las investigaciones filológcas de Luciano 
Adam y los viajes de exploración emprendidos en las 
regiones amazónicas, sobre todo los de von den Steinen 
y Ehrenreich al valle del Xingú, han modificado esta 
teoría y sentado que dicha raza proviene del Brasil. Las 
tribus que hablan el idioma más puro y en las que las 
leyendas tienen carácter más arcaico son, sin duda, 
las del Brasil central, zona de donde, como de un 



( 31 ) Nota de Vergara y Velasco á la Geografía de Colombia 
por Elíseo Reclus, traducida y anotada por aquél, página 198. 

(32) Chapitre VIII, pág. 123. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍG ENAS 283 

foco, marcharon sus migraciones hacia el Norte ; éxo- 
dos de esos se han verificado para algunas tribus aún 
en el siglo actual ( XIX ). Aún cuando la dirección de 
esas migraciones fue la del Norte, algunos restos de la 
antigua tribu caribe de los Motilones, viven en los valles 
altos de la Sierra de Perijá, entre Venezuela y Colom- 
bia." (Etnografía, Cap. VI.) (33) 

A esto opone Vergara y Velasco, el traductor, lo si- 
guiente : ** Es sensible que el autor acepte teoría tan 
errónea, como la de considerar á los Caribes como 
oriundos del Brasil ; los autores alemanes que la esta- 
blecen, olvidan por completo la verdad. En efecto, 
caribes se hallaron también en Panamá, el Chocó y los 
valles del Cauca y el Magdalena, y entre ellos, y como 
islotes, grupos étnicos totalmente diversos. Este he- 
cho lo mismo que la habilidad de los caribes en el mar, 
no puede explicarse sino por migraciones de Norte á 
Sur. Que en el fondo del Brasil está la porción más 
pura de la raza, prueba nuestro aserto ; los primeros 
inmigrantes entre los bárbaros son precisamente la flor 
y nata de una raza, y por lo mismo esos indios que re- 
montaron el Orinoco á sangre y fuego, siguieron al Bra- 
sil para detenerse donde el llano daba campo á suelo to- 
talmente diverso. En Jslandia halláronse las más pu- 
ras tradiciones normandas, y á nadie ha ocurrido fijar 
allí la cuna de los escadinavos. Los éxodos del Brasil 
hacia el Norte indican que los caribes pretendían vol- 
ver á tierras mejores, cuyos recuerdos guardaban por la 
tradición de sus viajes." 

¿ Cual es la verdadera de estas dos hipótesis ? 

¿ Cuales las causas que obligaron á la división de 
esa gran raza ? 

Gracias s^l estúpido fanatismo de los conquistado- 



( 33 ) Aristides Rojas, opina en sus Estudios indígenas, que 
la invasión fue de Sur á Norte y que el elemento Caribe proviene 
de la gran raza Uaraní, del Brasil, etc.— Páginas 13, 19, 48, 55, 
98, 113 y 122. — Nota del Autor, 



284' TA VERA-AGOS TA' 

res, que destruyó hasta los archivos de los indios, nada 
puede asegurarse á ciencia cierta en nuestros días. 
Pero ya sonará la hora ; mientras tanto, mucho hay que 
pensar y aún más que escribir sobre esa multitud de fa- 
milias indias que, exparcidas en tan vasta extensión, 
han sabido conservar analogías en idiomas, costumbres 
y tradiciones. 

Pero de cualquier modo que fuere, debemos hacer 
notar que los soles grabados por los Náuas en las 
piedras de México, de que habla Castellanos en su 
Cronología Mixteca y que menciona el doctor Toro 
(página 91 ) tienen parecidos con los soles y las lunas 
que se hallan esculpidos en las rocas que demoran á 
orillas del río de Los Aruacas, en las del Orinoco y en 
Caicara, Atures y Maipures, etc., cuyos diseños hemos 
hecho tomados de los mismos originales. Y de su 
interpretación emprendida, por supuesto, sin compe- 
tencia alguna, despréndense como referencias de un ca- 
taclismo y de una repoblación de las tierras, ó que acaso 
hagan también reminiscencias al significado de aque- 
llos soles de los antiguos Náuas ( 34 ) 

Sin embargo, debemos pensar también en la gran 
preponderancia de los Quichuas, de cuya lengua hay en 
Venezuela no pocos vocablos aplicados á nombres de ríos, 
costas, pueblos, localidades, etc., hasta en las islas mis- 
mas del Mar de los Caribes. ¿ Acaso invadió también 
esa grande y noble ra/a por el occidente del continente 



(34) Ixtlilxochil, deudo del rey Montezuma y muy versado en 
la lectura de los geroglifos de su patria, declara que quince si- 
glos antes del nacimiento de Jesús era conocida entre los Toltecas 
la creencia de que el mundo ha tenido cuatro edades ó períodos 
de grandes trastormaciones, así : la edad, conocida con el nombre 
de Atonatiuh, que duró 5206 años y concluyó con un diluvio, del 
cual sólo se salvaron Coxcox y su mujer ; 2a eda 1, llamada Tlal- 
chitonatiuh, que trastornó con horribles terremotos la superficie de 
la tierra, y que duró 4804 años; 3a edad, Hecacto'iatiuh. de 4008 
años, que concluyó con horrorosas huracanes en el primer siglo de 
la era cristiana, según la cronología mixteca, para dar principio 
á la 4? edad, la presente, Uama^^a Tletonrítiuh, que acabará en 
medio de tremendos cataclismos ígneos. — Nota del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍG ENAS 285 

meridional remontándose hasta las orillas del Atlántico? 
¿ Fue ella la primera invasoia ó fue sincrónica con la 
del Norte ? 

En efecto, pensamos que, debido á la facilidad con 
que puede bajarse por los ríos que vienen de los Andes 
hasta ese Océano, por su cultura sorprendente, por su 
admirable organización político-religiosa y por su pro- 
greso y densidad de población, también llegaron los 
peruanos hasta acá ; y mezclándose luego con las nu- 
merosas tribus que encontraron, ( Uaraní, etc. ) y sien- 
do relativamente pocos los que lograron internarse, 
fueron absorvidos por ellas en el transcurso de los años, 
ó bien regresados por el invasor del Norte más guerre- 
ro y más activo, que bien pudo ser éste el elemento 
español. 

El uso de los quipos entre los caribes parece un re- 
cuerdo de los quichuas, y hasta los mismos geroglifos 
de que hemos hablado, gigantescos algunos, pintados 
en los cerros, y los grabados en las rocas, más nu- 
merosos que los otros, parecen la obra de los hijos de 
esa grande y adelantada nación, que queriendo testimo- 
niar su tránsito ó su estada esculpió y pintó en las 
tierras por donde pasaba, ó residió, aquellos símbolos, 
entre los que á menudo se ve representada la imagen 
del Sol, como recuerdos de una página del libro de su 
historia nacional. ( 35 ) Con efecto, la dirección mis- 
ma en que se hallan exparcidas esas figuras, de Sur á 
Norte y de Oeste á Este, desde el pié de las faldas 
orientales de los Andes hasta las orillas del mar, dis- 
minuyendo progresivamente, parecen comprobar esta 
cuestión. 

Más todavía : si recordamos las grandes vías te- 
rrestres construidas por los peruanos, tendremos que 



(35) * Xa deidad, cuyo culto inculcaban especialmente y que 
jamás dejaron de establecer en ningún punto en que penetraron 
sus ejércitos, era el Sol." — Guillermo H. Prescott, /fisiona de la 
Conquista del Perú, Cap. III, Libro I. 



28^6 TAVERA-ACOSTA 



considerar también como obras parecidas la hermosa 
calzada de Canáua, cerca de Barinas, de que hablan 
Humboldt en uno de sus libros y Pebres Cordero en 
sus Estudios sobre etnografía americana ; el camino en- 
tre los ríos Maraca y Cumarepo. que mencionan Li- 
sandro Alvarado, en sus Constrncciones prehistóricas, y 
Gil-Fortoul, en su //istoria Constitucional de Venesueta ; 
y finalmente, el camino que existe en las regiones del 
Bentuari, entrando por el río Sipapo, y del cual se ven 
aún trozos empedrados todavía. 

El mismo achatamiento de los cráneos encontrados 
por el doctor Jahn en algunas terramaras de los Valles de 
Aragua, deformación craneana que se creía usada úni- 
camente por los indígenas del alto Perú, podría tam 
bien tomarse en cuenta como comprobación de la es- 
tada de alguna colonia aimara en el territorrio de Ve- 
nezuela. Y no está demás recordar que la voz arahua 
quiere decir en lenguaje peruano horca, suplicio. (36) 

Desde otro punto de vista, el de la lingüística, 
véanse también algunas ligeras observaciones sobre el 
particular, desprendidas de la comparación que hemos 
hecho de voces de Venezuela con las del vocabulario 
Quichua-aymara de Charles Wiener, con las que cons- 
tan en los de Marcoy y de Gilij, refundidos por nos- 
otros, y con otras extractadas del texto de algunas 
obras de historiadores primitivos de Indias. 

La desinencia AI, que ^caracteriza él infinitivo de 
algunos verbos en la lengua de los peruanos, como 
chancai, arrojar : cliiruai, exprimir ; apai, conducir ; 
asnai, heder; canchai. alumbrar; challai, llegar; sa 
mai, descansar ; etc. etc., la encontramos á menudo en 
nombres de localidades, pueblos, montañas, etc. del 



(36) El Dr. Pedro Manuel Arcaya en su trabajo LengucLs íjidigenas 
que se hablaron en el Estado Falcan ( Etimologías de nombres geo- 
gráficos ) publicado en El Águila, de Coro, dice ** que no hay fun- 
damentos para suponer que la raza peruana se hubiese extendido 
hasta Venezuela.'* — Véase el N? 213 de dicha revista periódica. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



287 



país por ejemplo : Casanai, Arai, Taguai, Aracai, Ma- 
racai, Currucai, Suai, Aguasai, Guai, Tamai, Nacupai, 
Siquisai, Burusai, etc. (37) 

Véanse otros vocablos con las mismas finales : 



Quicht 


ms : 


Parianas 


.• 


apiai 


encai 


cauai 


cuai 


atipai 


atipascai 


coijai 


chacarandai 


balai 


carpai 


juhuai 


monai 


causal 


cachuichai 


raodobai 


nemai 


chanchai 


jacai 


oncai 


petescai 


iscai 


munacuscai 


-pindai 


terecai 


paraí 


punchai 


tibocai 


ticarai 


rupai 


taccai 


ticauai 


uorai 


uscai 


uaccai 


uribai 


lamai 



Colombo en el itinerario de su tercer viaje habla de 
una punta de la península de Paria, que los aborígenes 
llamaron de Sara, y el vocablo sara en lengua Quichua 
quiere decir maíz. Acaso sea la misma denominada hoy 
de Soro. Aún se dice en el Oriente de Venezuela 
** niaiz sarazo" al grano que aún cuando está en sazón, 
no está completamente seco. ( 38 ) 

La palabra cam piare, nombre muy conocido de los 
valerosos indios de Areo-cuar, cerca de Carúpano, pa- 
rece un compuesto de campi, á su vez también otro 



(37) En el Japón también hay palabras con la misma final : 
Nantai, Yarasai, Onionai, Temanai, Bandai, Banzai, Sendai, Sakai, 
Amai, Iwanai, Tamakomai, Chictomanai, Senatai, Sisikai, etc.— 
Véase el citad ) mapa de Maucci. 

(38) Según Prescott, Cap. IV, Ub. I, de su mencionada obra, 
los peruanos preparaban con el maíz un licor fermentado que se 
conocía con el nombre de sora, Y Colombo. en su carta á los 
Reyes de España relatándoles sutercar viaje, dice de los indios de 
Paria que estos trajeron varías clases de vino de diferentes fru- 
tas, entre otros uno de excelente calidad extraído del miiz **que 
es cimiente que baceuna espiga como una mazorca.*' — Fernández 
de Navarrete, Viajes y descubrimientos que hicieren per mat los espa- 
ñoIeSy vol. I. Ñfiias del Auior. 



288 TAVERA-ACOSTA 



nombre de una familia tributaria de los peruanos, cuyo 
vocabulario traemos más adelante, y de ai^c, el nacien- 
te, {are, ari, ara, aro, uru.^ (39) 

Carúpano nos parece un compuesto de las voces 
peruanas caru, que significa lejos, distante, y pana, casa, 
lugar, sitio, residencia: ** lejana mansión'* ó ** resi- 
dencia lejana." ( 40 ) 

Paraguachí, valle de la isla de Margarita, es voz 
compuesta aupara, lluvia, caño, agua, y guachi, flecha, 
animal. En el Perú hay una población llamada Guachi. 

Guaraguara, playa y punta de Paria, es vroz Ayma- 
ra que significa estrellas. Igual vocablo tiene el 
Uarauno. 

La misma voz Paria inflexión de pai-a ó parai, 
agua, llover, es el nombre de toda la península. 

Yaguaraparo, población del golfo de Paria, quiere 
decir *'caño del tigre," del Uarani yauara, tigre, y del 
Quichua-uaraní para, caño, lluvia, agua. (41 ) 

Cuchicuchi ó cusicusi, nombre de un animal, es 
vocablo peruano que quiere decir astucia, mentira. 



( 39 ) El doctor Arcaya en su citado estudio, dice que ara signi- 
fica cuesta, pendiente, en varios dialectos caribes. (£¿ Águila, 
número 212. ) 

(40) Dice el doctor Aristides Rojas en la página 150 de sus 
Estudios Indígenas, que Carúpano quiere decir '* sitio de cam- 
pas,*' y que ** carupas fue el nombre que dieron los caribes á una 
especie de tabaco.** 



(41 ) Muy generalizada está en la península de Paria la creen- 
cia de que Yaguaraparo quiere decir la **Reiaa de las palmas.** 
Esto 110 es sino puto fantaseo de poeta, acaso por el parecido de 
la voz yauara (tigre) con el nombre de la hermosa pa/mera 
yáua. 

El doctor Arcaya. en su referido trabajo, asienta que *' pato es 
voz caribe, que quiere decir ag^a, caño, etc. según Rucien Adam." 
—Véase Éi Águila, N? 212 — Notas del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 289 

Guasa, punto oriental del puerta de Cariipano, es 
en quichua espalda, á espalda, connj quien diría hoy : 
detrás del collado **Guzmán Blanco," donde se le- 
vanta el faro. 

Guachi, animal de la familia del zorro, es palabra 
peruana, como ya se ha visto. 

Pampatar, puerto y población de Margarita, acaso 
corruptela á^ pana-pata, que quiere decir ** lugar de 
arriba": á^ pana, lugar, y pata, en alto, arriba. 

Guaca, playa al occidente de Carupano, significa 
en aquella lengua sepultura, culto., deidad, ídolo, 
faja, etc. 

Muco, caserío vecino de esa ciudad, es nudo, 
cerrito. Mocomoco, quiere decir nudoso. 

La voz tácua, tan conocida allí, corresponde 
á tácua, que es el número cuatro de los quichuas. 

Cancanapire, nombre de una planta muy común 
en Carúpano. parece un compuesto de cancana, en perua- 
no, asador, y de pira pescado, en lengua Uaraní : 
** asador de pescado." 

Patilla, playa situada al Oeste de Carúpano, equi 
vale á pollo en lengua Quichua. 

Aragua, Estado de las regiones centrales de Vene- 
zuela y nombre también de una población de los llanos 
de Barcelona, significa horca, suplicio. 

Maracapana, llamado vulgarmente Macarapana. 
parece decir ** lugar ó sitio de la ciudad," de marca, 
ciudad, y pana, sitio, localidad. ( 42 ) 



(42) Aristides Rojas, en la página 52 de su citada obra, dice . 
*' Maracapana equivale á lugar sembrado de maracas d totumos y 
en un sentido limitado, á lugar donde abundan las culebras de casca- 
beV^ Y en la página 150: '' La terminación ^¿7;/(7 (5 ^a;ia. indica 

En «{ ¿^r— 2)»a(e«to« Ind^énat. 19. 



290 TAVERA-ACOSTA 

Guayacán, ensenada inmediata á Cariipano, es 
nombre análogo á la voz huayaca, que quiere decir 
saco, ensenada. 

Cuchibana. ó Cuchipana. serranía de Cumaná, po- 
dría traducirse fácilmente por ** lugar sucio/' de cu- 
chi, isucio, y pana, punto, lugar. 

Píscua ( un ave ) y pitche. parecen variantes del 
vocablo pisco 6 pitchqui, en Quichua, pájaro. (43) 

Chiguana, puerto del golfo de Cariaco, nos recuer- 
da á lachi guana, que significa moscardón. 

Guacaparo, laguna y puerto del mismo golfo, parece 
decir ** caño de la tumba," de uacca, sepultura y paro, 
caño. 

Cariaco, población principal que dio su nombre á 
dicho golfo, podría traducirse como "pueblo del hom« 
bre," áitcari^ hombre, y acó, pueblo, población. 

Cumacatar, lugar vecino á Carúpano, parece com- 
puesto de cumu, carga, y de catari, vívora, culebra, en 
lengiía Aymara. 

Panapana, caserío cerca de Angosturita, parece 
expresar ** muchas casas" ó ** poblado de casas." 

La voz curáua, bromeliácea de donde se extrae la 



lugar, sitio. Maracapana lugai de maracas, etc." 

Arcaya siguiendo á Rojas, dice que lavoz^a»^ es caribe. — 
Véase El Águila, número 211. 

Sin embargo, el vocablo pana, quiere decir en lengua peruana 
casa, hogar, mansión, morada, sitio, residencia. En Baniba pa- 
na, panizi ; en Mandauaca janishi ; en Yabitero jana.^ janizi ; 
en Uareca/¿r««/ en Baria ^««Z/ ^n hxí\\% panenche ; en Campi 
pancoche ; en Chontaquiro ^aw¿:Ai , etc. 



( 43 ) Ls radical pi, la encontramos también en otros nombres de 
pájaros de estas localidades comopitirre, pichiche, piauta, etc., que 
parecen voces peruanas.— iV5?/a5 dd Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 29 1 

mejor y más resistente fibra textil, sigm'fica honda, 
cuerda. 

De Suripana podría traducirse "lugar del sol": 
de churi ó slmri, el sol. y pana, lugar. 

Y asimismo de Guachapana, campiña de Santabár- 
bara, en el Orinoco, ** sitio ó lugar desamparado, " de 
hnacha, pobre, huérfano, y paní, lugar, casa, hogar. 

Fray Antonio Caulín, en el capítulo XIX, libro 
III, de su Historia de la Nueva Andaltuia, dice que los 
indios llamaban al río Neverí, Enipiricuar \ que bien 
puede ser voz compuesta de eni, río, en lengua andina ; 
pira, pez, en Uaraní ó Tupi y en otras del alto Amazo- 
nas, y citar, en Cumanagoto, sitio poblado de : ** Río 
abundante en peces." ' 

Tunapuna, poblado y río de la isla de Trinidad, 
parece un compuesto del Caribe titna, agua, río, y de 
puna, que quiere decir llano elevado en lengua Quichua; 
acaso signifique **río que desciende de una planicie 
alta,'* como aquel río. 

También parece un compuesto la voz Carapichaima 
( cuara-pitchiq-aima ) que quiere decir ** caño del pá- 
jaro garza." 

Uaicaipuro, nombre del cacique más notable de la 
época de la Conquista, expresa '* plumaje de lágrimas,'' 
de uaicaí, llorar, y pfíiro, pluma, plumaje. 

Ariauca, uno de los caciques que dieron muerte 
al Illmo. Labrid, en el caño Aquire (Delta del Orinoco) 
significa en lengua Aimara '* hilo del diablo," de arí, 
hilo, y aucca, demonio. 

Chuspa, puerto de las costas centrales del país, 
nos recuerda á chuspi mosca. 

Chigua, planta de las orillas de los ríos, que con- 
serva siempre verde sus hojas, tiene su equivalente en 
lenguaje de los aimaras en la palabra chihua, verdura. 



292 TAVERA-ACOSTA 

Chama, río de corriente poderosa que desciende de 
la Cordillera, es análoga á la voz chama, que significa 
fuerza, potencia, vigor. Y asínoismo la palabra cha- 
mani, que quiere decir impetuoso, formidable. 

Campona, sitio y laguna cerca de Cariaco, parece 
contracción de canea-puma, que significa tigre asado. 

Guaira, el primer puerto de la República, significa 
brisa, soplo ; en Uarauno quiere decir embarcación. 

Araguaira, nombre de uno de nuestros caciques de 
la Conquista, parece decir viento del naciente. 

Guacara nos recuerda á uaca-ara, que literalmen- 
te es deidad, día, ó bien deidad de Oriente. 

Guanta, puerto del oriente de la República, pare- 
ce variante de huantt, bubas, enfermedad. En el Perú 
hay una población con el nombre de Guanta. 

Cagua, otra población de Venezuela, significa 
almilla, camizeta. 

Carache, nombre de otra población, quiere decir 
sarna, lepra. 

Atapiriri, pueblo del Sur de Barcelona, parece 
paragoje de Atipiri, vencedor. 

Tocuyo, nombre de otra población venezolana, pa- 
rece provenir de tucuy, que quiere decir todo, todos. 
En lenguaje Uarauno significa flor, flores. 

Pachacari, parece contracción de pachapacari, 
aurora. 

Siquisiqui, otra población de Venezuela, es homó- 
nimo de siquisiqui, que quiere decir añoso, muchos 
años. 

Caicara, población cercana á Maturín, parece ex- 
presar **esta mañana," de cai, esta, y cara, mañana. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 293 

Cancamure. río del interior de Cumaná, parece 
decir niño quemado, de canea, asado, y del tamanaco 
mure, niño. 

Según W. H. Brettes, en su libro The Indian tri- 
bes 0/ Guiana (1868) algunas tribus caribes, entre 
ellas la Arecuna, conocían y usaban el sistema de los 
quipus. Y ya Codazzi, veintisiete años antes, había 
dicho en su Resumen de la Geografía de Venezuela : 
** Los quipus, que los caribes habían perfeccionado y 
que se encontraron también en el Perú, eran unos nu- 
dos que servían á aquel pueblo guerrero y comerciante 
para trasmitirse las noticias.'* Acaso estos autores 
confundieron á los Caribes y Arecunas con algunas 
parcialidades peruanas de las que llegaron hasta acá, 
pues, según la mayoría de las autoridades en la mate- 
ria, los quipus no fueron usados en la América del Sur 
sino por los subditos incásicos. ( Garcilasso, Robertson, 
Humboldt. d' Orbigny, Prescott, Wiener, Girgois, etc.) 

De las obras Verdadera relación de la conqtiista 
del Perú y provincia del Cuzco, por Francisco de Jerez, 
La Crónica del Perú, por Pedro Cieza de León y la 
Historia del descubrimiento y conquista del Perú, por 
Agustín de Zarate, escritas á mitad del siglo XVI, ex- 
tractamos los siguientes nombres que corresponden á 
otros de Venezuela : 

En el Perú : En Venezuela : 

Cosma, cerros y playa Cusma, cerros vecinos á 

Carúpano 

Camana, río . Cumaná, ciudad á orillas 

del Manzanares 

Caraques, islas y bahía Caracas, islas de las costas 

centrales 

Guaúra, playa Guarura, playa de Oriente 

Arica, puerto y población Aricagua, puerto de Paria 

y población cerca de 
Cumaná 

Capayapo, puerto Capayape, antigua pobla- 

ción de Guayana 



294 



TAVERA-A€X)STA 



Cauca, provincia 
Guaseo, río 
Matupe, valle 
Caura, nombre del carne- 
ro peruano 
Guanape, valle y poblado 
Guanoco,. población 
Mayo, río 
Sipisipe, cerros 
Siquisica, población 
Guaima, río 

Guambacho. valle y pueblo 
Guarnan, río, 
Guayo, población 
Apurima, río 
Guana, cerros 

Chiguana, población 

Cari, nombre de un cacique 
Acó, población 
Paria, provincia populosa 
Guaica. población 



Cancagua, población 
Guaco, quebrada y planta 
Matú, valle del Caura 

Caura. río 

Guanape, valle y población 
Guanoco, puerto fluvial 
Mayo, caño y quebrada 
Chipichipi, cerros y caserío 
Siquisique, población 
Guaima. caño 
Guamacho, valle y poblado 
Guama, río y quebrada 
Guayos, población 
Apure, río 

Guanaguana, cerros y po- 
blación 
Chiguana, puerto del golfo 

de Cariaco 
Cari, población 
Acó, localidad, planta 
Paria, península 
Guaica, caño y caserío 



No parece sino que los peruanos se adelantaron á 
los españoles en esto de poner nombres de su patria á 
las regiones donde llegaron, y que, no obstante el empe- 
ño de los últimos en destruirlo todo, aún se conser- 
van, por rara fortuna. 

Y, finalmente, de los mencionados vocabularios 
que más adelante insertamos, hemos entresacado tam- 
bién las siguientes voces que corresponden á otros nom- 
bres de localidades, caños, playas, etc., de nuestra 
Patria : 



Quichare 
Guaraca 
Chama 


Mora 
Aro, Aru 
Guara 


Ucata 
Mayo 
Caura 


Amaya 

Chirguai 

Cari 


Caro 
Maitana 


Mapa 
Sama 


Chigua 
Maica 


Manuí 
Machaca 



^¡mkM 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



295 



Según Lares, en las páginas 10 y 39 de su Etno- 
grafía del Estado Marida, para la época de la Conquis- 
ta hubo en las márgenes del río Chama una p?ircialidad 
india con el nombre de Guarauní ; y las voces chama y 
uni significan en lengua Aimara, respectivamente, 
fuerza, potencia, y agua, río. 



La misma palabra uarauni es un compuesto de 
uarao, familia, y de uni, río : la gente del río ó los po- 
baldores de sus riberas. 



Los siguientes vocablos 



Chácara 

Lebranche 

Chiruapo 

Cachama 

Cpchipo 

Pichigüei 

Potoca 

Culantro 

Guásima 

Patao 



Curataquiche 

Chupururo 

Guarapiche 

Pachaca 

Guácharo 

Canchunchú 

Taquién 

Calaguala 

Churura 

Cauranta 



Chara 

Chupaquire 

Chaure 

Coche 

Chipo 

Chuapir 

Conoma 

Guarapo 

Chirimoya 

Llantén 

Tapaquire 

Yoco 

Callauri- 

ma (44) 
Guacharaca Chuparipare Chipara 
parecen un puñado de palabras peruanas 
las regiones de Barcelona, Cumaná, 
Paria. 

¿ Cómo pudieron los Uaiqueríes hablar un dialecto 
de los Uaraunos ? Acaso confundiendo á éstos con 
los aimaras, pues, como ya se ha visto, los términos 
uara y uni^ son voces del idioma de estos últimos. 

Sin embargo, es de notarse que la mayor parte de 



Chigüichigüe Mauraco 
Sibisa Chimana 

Araguapiche Chinagua 



Chuare 

Mochima 

Curacho 

Churupare 

Guaranache 

Chamariapa 

Caigüiri 

Guatapanare 

Corumiche 

Yácua 

Chirito 

Chiquía 

Choro 

Cachicamo 
exparcidas en 
Carúpano y 



( 44 ) El Cacique más notable del Oriente de Venezuela en la 
época de la Conquista castellana. En Barcelona existe un puen- 
te que lleva su glorioso nombre. — Nota del Autor, 



296 tAvéra-acqs ta ■ 

vocablos empleados en las que aparecen como antiguas 
residencias de los Uaiqueríés ó Uaoxeríes, es haitiana, 
y aun de frecuentísimo uso, v. gí : en las costas de Bar- 
celona y Cumaná, en las de Carúpano, en las de Caria- 
co, en las de Paria y en la isla de Margarita. Véase el 
vocabulario Haitiano, que publicamos en la Quinta 
Parte, compuesto de palabras extractadas de las obras 
de Fray Bartolomé de las Casas. 

Y la extinción del lenguaje Aimara en ese litoral 
sería debido á que, siendo pocos, como hemos asenta- 
do, los peruanos que lograron llegar hasta el Atlántico, 
y regresados luego á impulso de los invasores y hasta 
aniquilados después sus restos, perdióse totalmente. 
y predominaron por consecuencia los dialectos ó idiomas 
de las tribus aborígenes, entre ellos el de los Tiuitiuis 
(del Delta del Orinoco) y los de los llamados Caribes, 
de uso general en la mayor extensión del territorio 
venezolano, aunque conservando muchas voces en nom 
bres de localidades, etc., como hemos tenido ocasión 
de señalar páginas antes. 

El almirante Colombo, pintando en su ya referida 
carta á los indios de Paria, dice que * ' su color era más 
blanca "^ que otra alguna de los aborígenes que había 
visto hasta entonces ( 1498) ; **que tenían las cabezas 
atadas con unos pañuelos labrados, hermosos, que pa- 
recen de lejos de seda y almaizares'*; que usaban man- 
tos largos de igual tejido con que se cobijaban á mane- 
ra ** de pañetes, ansi hombres como mujeres;** que eran 
bien formados **yde muy lindos gestos.** y que sus 
embarcaciones eran muy grandes, y de mejor hechura, 
y más Hvianas, y en el medio de cada una tienen un 
apartamiento como cámara en que vi que andaban los 
principales con sus mujeres'*. .. .circunstancias etno- 
gráficas que más corresponden á los indígenas peruanos 
que á ninguna otra tribu en Venezuela, salvo una que 
otra familia de las costas de Cumaná, Margarita, Ca- 
racas y Coro, encontradas por los españoles en 1499- 
1527, y que bien pudieron ser colonias ó retenes des- 
tacados de los ejércitos del Inca. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 297 

Por lo menos, además de nuestras paupérrimas ob- 
servaciones, podrían ellas en parte apoyarse en el dicho 
de Humboldt : ''Los Guaiqueríes de la Banda del 
Norte se consideran de raza más noble, porque se 
creen menos mezclados con los indios Chaimas y con 

otras castas bronceadas ..La denominación de los 

Guaiqueríes, así como la del Perú y Peruviano, debe 
su origen á una mala inteligencia .... El nombre de 
esta tribu de indios era enteramente desconocido antes 
de la Conquista, y los indígenas que la tienen, pertene- 
cían en otro tiempo á la nación de los Guárannos, que 
sólo se encuentran ya en los terrenos pantanosos com- 
prendidos entre los brazos del Orinoco. Los más an- 
cianos me han asegurado que le lengua de sus antepa- 
sados era un dialecto del Guarauno, pero que hace 
un siglo no existe en Cumaná ni en la isla de Marga- 
rita ningún indígena que hable otro idioma que el 
castellano." — (Capítulo IV, Libro II, tomo I de su 
Viaje á las regiones equinocciales. ) 

Y aquí es de observar también que casi todos los 
historiadores traen el detalle de que los indios de las An- 
tillas ( 1492-97 ). y los de las costas de Cumaná, de 
las costas centrales de Venezuela y de las playas Cu- 
rianas (1498-527) acordes todos en señalar hacia 
el Sur. dijeron á los primeros conquistadores, que en 
esa dirección era por donde podían encontrar precio- 
sos metales en abundancia, acaso aludiendo al Imperio 
del Cuzco, en donde se conocía la explotación del oro, 
de la plata y del cobre. Más todavía, tal persistente 
igualdad de información por parte de los indios y tal 
ccnsecuencial contumacia por parte de los castellanos 
en marchar siempre hacia el Sur, parecen indicar que 
estos últimos, aunque interpretando mal las noticias de 
aquéllos, se empeñaron con admirable perseverancia, 
en arriesgadas y heroicas empresas para alcanzarlo á 
todo trance, bajo el nombre -sugestivo de ** El Dorado." 

Y es de observar asimismo, que en 1532 cuasi sin- 
crónicamente coq la entrada de Pizarro á Caja-mar- 



298 TAVERA-ACOSTA 



ca, (45) llegaba Ordaz á la confluencia del Meta ( 46) : 
que allí fue informado de que salvando una cordillera 
que demora al occidente, encontraría mucho oro y otras 
grandes riquezas, pero que era muy corto el número 
de sus soldados para intentar penetrar hasta las co- 
marcas en cuestión, porque su señor era poderoso y 
disponía de un inmenso concurso de subditos y guerre- 
ros ( 47 ) : que iguales referencias recibió del cacique 
Macatoa el conquistador Felipe de Hutten, en 1542 
cuando su incursión por las regiones del Ariare, en pos 
del fabuloso ** Dorado'* (48): que cuarenta y dos 
años más tarde Antonio de Berrío bajó por el Meta, y 
frente á su junción con el Orinoco fundó una pobla- 
ción con el nombre de Santísimo Sacramento ( 49 ) : 
que allí recibió á su vez noticias, de que caminando tan- 
tos días llegaría á Manoa. en donde hallaría muchísi- 
mas riquezas, ( 50 ) y, finalmente, que la voz manoa 
puede muy bien ser la misma mancoa, mal escrita por 
los españoles, y que quiere decir en lengua Aimara, 

(45) Jerez, Zarate y Cieza de León, obras citadas. 



(46 ) En la nota segunda de la página 19 de Pof las selvas de 
Guayaría, dice su autor que Ordaz remontó el Orinoco hasta Ca- 
bruta. Error : llegó hasta los rápido^ de Caríchana y Caribén, 
casi frente á la confluencia del Meta, si no hubiere sido hasta los 
raudales de Aturas, como hacen pensar las descripciones topográ- 
ficas de los historiadores primitivos de Indias, que nombramos en 
la nota que sigue. 



(47 ) Oviedo y Valdez, Hisloria General y Natural de las In- 
dias, Libro 24, Cap. II. — ^Juan de Castellanos. Elegías de varones 
ilustres de Indias, Elegía IX. — Antonio de Herrera, Historia ge- 
neral ae los heclws de los castellajios. Década IV, Libro X. 



(48) Castellanos y Herrera, obras citadas. — Fray Pedro Si- 
món, Noticias histofiales délas Conquistas de Tierra Firme. — Oviedo 
y Baños, Histoiiade la Conquista y población de la provincia de 
Venezuela, 



(49) Fray Jacinto de Carvajal, Historia del descubrimiento 
del río Apure, 

(50) Walter Raleigh, Fray Simón. Obras citadas.— iV(?/tí55 del 
Autor. 






EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 299» 

adentro, hacia adentro, interior, al interior. (51) todo 
lo cual podría robustecer lo que hemos dicho, de^ que- 
aquellas tribus conocían la existencia del Imperio de 
los hijos del Sol, si acaso no fueren éstos mismos, que 
ya iban replegando hacia el corazón de la América del 
Sur, huyendo á los terribles procedimientos empleados, 
por los blancos que entraron por el Norte y por el Este. 

Todavía más : aún cuando Humboldt califica de 
sueños lo que en 1595 escribió Raleigh de que estaba 
seguro de que si el Gobierno de Inglaterra organizase 
para )a defensa d^ la monarquía peruana una guarni- 
ción que marchase desde Guayana á la ciudad que él, 
siguiendo á Antonio de Berrío, llamó de Manoa, que 
acaso no fuera sino la ya expresada voz aimara, el Inga 
convendría en pagar muchos centenares de libras ester- 
linas por ta^es servicios ó á guisa de tributo, por la de- 
fensa contra enemigos exteriores (52); no obstante — 
decimos — la calificación de Humboldt, algo dirían los 
indios á Releigh, además de las referencias que le hi- 
ciera Berrío, acerca de la existencia de un magnate 
dueño de asombrosas riquezas, y que muy bien pudo 
ser el representante de la dinastía incásica. 



Acerca de la numeraci^)n de los Uaraos, el doctor 
Toro trae únicamente los siguientes vocablos en su obra 
Por las selvas de Guayana : 

1 shaca 5 mojoba 

2 manamo 6 montanishaca 

3 ( no" lo trae ) 7 montamanan 

4 aravayaca 



.( 51 ) Gumilla dice que manoa ea lenguaje Acháua quiere de*» 
cir laguna general. 



(52) Raleigh, obra citada, página \T>>^Notas del Autor. 



30Ü 



TAVERA-ACOSTA 



Estas voces nos dejan perplejos al compararlas con 
las recojidas por Gorrochotegui en su Viaje al Amacuro 
y con las que nosotros traemos. Véanse : 





Gorrochotegui : 




Tavera-Acosta : 


I 


Isaca 


I 


jizaca 


2 


manamo 


2 


manamo 


3 


dijanamo 


3 


dijanamo 


4 

5 
6 

7 


urapacaya 
mojabasi 
mojabatana 
mojabatana isaca 
ete. 


4 

5 
6 

7 


manamo-manamo jasi 
mojojabasi 
mojojabisapa-jizaca 
mojojabisapa manamo 
etc. 



Por otra parte, Gorrochotegui dice que la palabra 
guarao quiere decir 20 y también ** indio," por tener 
20 dedos. 

Nosotros traemos para indicar el número 20 las vo- 
ces mojoreco ojireco, es decir : mojoreco, 10, y ojireco, 
otro tanto más. Gorrochotegui usa la misma voz mo- 
joreco significando 10. 

Refiriéndonos á la segunda acepción del mismo 
vocablo, que trae este autor, ella envuelve una idea de 
homogeneidad ó de relación de parentesco, que con- 
firma el verdadero significado de la palabra uarao, 
familia. 

Continúa el señor doctor Toro : 

"6 Guaharibos. Los guaicas, piaroas (9 macos y 
guahibos, habitaban la región de los raudales del 
Orinoco." 

¿ Cual la razón para incorporar en la familia Uaha- 
riba á los Piaroas y á los Uajibos ? 

Acaso por la vecindad de residencia de Uaicas y de 
Uaharibos, en las cabeceras del Orinoco, del Padamo 



EN EL SUR —DIALECTOS INDÍGENAS 3OI 

(Patamo, Panamo) etc. pudieran considerarse así, co- 
mo también á los Macos, porque éstos como los Uaicas, 
descienden del Pariano : pero no sucede lo mismo con 
los Uajibos ni con los Piaroas. Sus residencias geo- 
gráficas tampoco son las mismas ; y en cuanto á ** los 
caracteres psico-fisiológicos " de los Uaharibos, es un 
problema que no ha sido resuelto todavía. 

Ningún viajero, ni ningún hombre de ciencia hasta 
hoy, ha tratado ni estudiado á los Uaharibos, ni tomado 
siquiera dos palabras de su lenguaje. ¿ Cual es la base, 
pues, para considerar al Uaharibo psico-íisiológicamente 
como una agrupación distinta de la del Caribe ó del Ta- 
manaco ? ¿Cual la razón antropológica para poder afir- 
marque el Uaica, que, como el Maco, es similar del Ca- 
ribe, pertenece á la agrupación Uahariba ? ¿ Por qué 
no comprender á esta tribu geográficamente, á la par de 
sus vecinas Arecunas, Macos, Maquiritares, etc., que 
descienden del Pariano, en la gran agrupación Caribe 
ó en la Tamanaco ? Y si no se conoce al Uaharibo por 
qué asegurar que los Piaroas y los Uajibos corresponden 
también á su agrupación ? 

Por otra parte, si aplicáramos el criterio de Schom- 
burgk, Brettes, Steinen, Adam, etc. de que los Uaicas, 
Macusis, Arecunas, etc. descienden del Caribe, lo 
que es exacto, tendríamos también que considerar á 
los Uaharibos ( dada la afinidad que dice el Dr. Toro 
existe entre ellos y los Macos y los Uaicas ) como hijos 
de aquella gran raza, lo que racionalmente podría in- 
ferirse ; pero que suprimiría desde luego otra de las 
once agrupaciones ya calificadas por él, teniendo sólo 
por base la difusa nomenclatura de Codazzi, y de nin- 
gún modo sus ** caracteres psico-fisiológicos." 

Y si ninguno que no sea indígena ha oido hablará 
los Uaharibos ¿cómo es posible que se diga con este in- 
geniero, que ** tenían una lengua distinta *' de la de los 
Caribes ó Tamanacos ? 

Pero aún suponiendo que así fuese, tampoco cons- 
tituirían ellos geográficamente una agrupación como pa- 
ra parangonarla con la de los Caribes ó con la de los 



302 TAVERA-ACOSTA 

Uagiros, por ejemplo, pues además de no ser muy nu- 
merosos, puede decirse que los Uaharibos están ro- 
deados por Maquiritares, Arecunas, Macusis y Uaicas, 
( si éstos últimos no fueren los mismos Uaharibos ) que, 
como sé sabe, todps son de ascendencia Pariana y cu- 
yos lenguajes son similares del que hasta hoy ha ve- 
nido llamándose Caribe. 

Por antonomasia se conoce la región comprendi- 
da entre los raudales de Atures y de Maipures, como 
**la región de los Raudales, " y es un hecho incontes- 
table que los Uaicas jamás han residido en esa loca- 
lidad y sí en las fuentes del Ocamo, Padamo, Caroni, 
Cuyuni, etc. ; que los Uaharibos han dado su nombre 
á los raudales que se encuentran más arriba de la con- 
junción del río Baruma, ó sea como á 900 kilómetros 
distante de Maipures, y hasta donde han llegado Apo- 
linar Diez de la Fuente en 1760, Jean Chaffanjon en 
1886, Guillermo Escobar en 1897, Y ^^^ ningún otro 
que no sea indígena. 

Las analogías lingüísticas, geográficas, históricas y 
aún, étnicas de los Uajibos, son más bien con los Sáli- 
bas y Piapocos ó Tucanos, antiguos Acháuas ó Airicos, 
residentes hoy en la parte superior de los ríos Meta, 
Bichada y Uabiare. 

¿ Los piaroas O macos ? No. Con estos indios le 
sucede al Dr. Toro á la inversa de lo que con los Ma 
quintares ó Maiongcongos. Esa O disyuntiva hace 
creer que los Macos son los mismos Piaroas, y no es 
exacto. Los Macos hablan un dialecto muy análogo al 
de los Maquiritares, de quienes, como los Curacicanas 
y Uiquiares, son fraternos, y viven en las márgenes del 
Mapichi, del Yaritari y de otros afluentes del Bentuari. 
En tanto que los Piaroas ó atures, tribu distinta de la 
Maco, aunque vecinos, residen hoy en las orillas del 
Sipapo, cabeceras del Cataniapo, etc. Son, pues, dos, 
y no una sola tribu. Codazzi dice '* macos Y piaroas.*' 
no obstante que Humboldt en la página 136, Libro VII, 
tomo III de su Vta/e, trae el mismo error al escribir 
* * macos O piaroas. " 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 303 

* 

Permítasenos hacer aquí un paréntesis. 

En el ** Informe'* presentado á la Sociedad de 
Geografía, de París, sobre los trabajos geográficos y 
estadísticos de Codazzi, nada menos que por una co- 
misión de sabios como Aragó, Savary, Elie de Beau- 
mont y Boussingault, y que aquel ingeniero inserta en 
su Adas Físico y Político de Venezuela, se lee lo si- 
guiente : 

**E1 coronel Codazzi ha llegado en el Alto Ori- 
noco hasta el raudal de Guaharibos, que es precisamen- 
te el punto en que en el último siglo, atacaron los in- 
dios salvajes al capitán Francisco Bobadilla. No pudo 
pasar de allí el señor Codazzi, porque los guaharibos 
han conservado su independencia y con ella su descon- 
fianza hacia los hombres blanncos. Sobrada razón tie - 
nen si se considera que los indios que se han mostrado 
dóciles y sumisos, han desaparecido, al paso que lo- 
guaharibos se conservan y son poseedores de su desfis 
ladero. Para forzar aquel raudal habría sido necesario 
emplear la fuerza, y las instrucciones del señor Codazzi 
no le permitían llegar á tal extremo. El Gobierno de 
Venezuela ha dado pruebas de humanidad, pensando 
que valía más dejar indecisa una cuestiónn de geogra- 
fía, que destruir á unos indios ....** 

Todo esto es una congerie de inexactitudes, que 
conviene rectificar. 

Codazzi no llegó hasta los raudales de Uaharibos 
en su viaje por el Alto Orinoco. Remontó ese río sólo 
hasta la confluencia del Padamo ( Michelena y Rojas 
dice que bástala Bifurcación) desde allí bajó y, en- 
trando por el Casiquiare ó sea la Bifurcación del Ori- 
noco, descendió al Rionegro, que no sabemos si remon- 
tó, y luego regresó por el mismo itinerario. 

Michelena y Rojas afirma en la página i6i de su 
Exploración Oficial : ** La anchura del río (Orinoco) 
en aquel paraje ( Mauaca ) es de 300 varas, ( siendo el 
mes de marzo, que es lo más fuerte del verano ) con 



304 TAVERA-ACOSTA 



una profundidad de 25 á 30 pies, y una corriente casi 
imperceptible, que demuestran que todos los cálculos 
que existen de Humboldt, Codazzi y Schomburgk, 
respecto á distancias, que ellos no han recorrido, son del 
todo errados, desde Esmeralda hacia arriba." Y en la 
175, al hablar de la región que deplora entre Uaharibos 
y la Bifurcación, dice que es triple la distancia que 
hay **de la que habían convenido establecer, copiando 
á Humboldt en sus cartas y relaciones, autoridades 
respetables como Schomburgk y Codazzi : el primero 
que en su viaje de Demerara por el Essequibo á la Sie- 
rra Parima, y después bajando por el Padamo al Oca- 
^o. (53) no visitó al oriente de aquel ; y el segundo 
(Codazzi) que no pasó de la embocadura del Casi- 
quiare con el Rionegro, de donde regresó á Angos- 
tura." 

Dice Codazzi en la página 22 de su Geografía : 
** El Orinoco permanece desconocido desde su naci- 
miento hasta el raudal de Guaharibos, porque las em- 
barcaciones no pueden pasar de este último punto ; 
pero atendiendo á la poca agua que se encuentra antes 
del raudal y en el raudal mismo, no debe suponérsele 
hasta allí un curso de más de 25 leguas, comprendiendo 
las vueltas del río. El primero que llegó á aquel punto 
fue el capitán don Francisco Bovadilía, comandante 
que fue del castillo de San Carlos, próximamente á 
mediados del siglo XVIII." Y en la página 63? : **En 
este cantón ( Rionegro ) tiene también su origen el 
Orinoco, no muy lejos del raudal de Guaharibos : 
el primero que llegó á este raudal fue el capitán Bo- 
badilla, Comandante del Castillo de San Carlos 
en 1780." (54) 



( 53 ) Esto es lapsus calamib un error tipográfico : Schomburgk 
bajó por el Padamo al Orinoco, no al Ocarao, y el 22 de febrero de 
1839 tocó en Esmeralda. — Nota del Autor. 

(54 ) Los Comandantes que tuvo esta fortaleza desde 1759 has- 
ta 1765, fueron : el alférez Simón López, y los sargentos Francis- 
co Fernández Bobadilla, Antonio Balenzuela y Miguel José Cor- 
nieles.— Véase pág. 145, vol. I, de Anales de Guayaría, por B. 
Tavera-Acosta. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 305 



Ignoramos por qué aquellos sabios aseguraron 
la ida de Codazzi hasta Uaharibos ; pero lo que sí 
cabe llamar la atención es que no hiciera Codazzi la 
respectiva aclaratoria al insertar en su Atlas el Informe 
de aquella Comisión, tanto más natural cuanto que to- 
do lo que él dice con respecto á las regiones situadas al 
Este de la Esmeralda hasta Uaharibos, es pura y sim- 
plemente tomado de Humboldt. 

Pero para que se tenga idea de la información de 
este ilustre viajero, léase, copiado de la comunicación 
que con fecha 23 de agosto de 1800 dirigió desde Bar- 
celona al Capitán General de Venezuela, lo siguiente : 
** Las cabeceras del Orinoco parecen ser de allá al Este; 
pero la nación de los guaicas impide á los españoles 
subir más allá del raudal de Guaharibos, el cual se ha- 
lla á unas 25 leguas de distancia de la Esmeralda.*' 

Y luego en el Capítulo XXIV, Libro VIII de su 
Viaje á las regiones equinocciales : "Al Este del Duida 
( Esmeralda ) se distinguen por su elevación sobre la 
orilla del Orinoco, el Maraguaca, ó Sierra Maraguaca, 
entre el río Caurimoni y el Padamo ; y sobre la izquier- 
da las montañas de Guanaya y Yumariquín. entre los 
ríos Ma guaca y Geheta. Se puede subir sin peligro el 
Orinoco desde la Esmeralda hasta las cataratas ocu- 
padas por los indios guaicas que impiden todo progreso 
ulterior á los españoles, y es una navegación de seis 
días y medio. (55) En esta travesía tiene el Orinoco 
tres ó cuatrocientas toesas de ancho, y los desagua- 
deros de la orilla derecha son más frecuentes, porque el 
río está cercado por aquella parte de las altas montañas 
del Duida y Maraguaca. sobre las que se amontonan las 
nubes, mientras que la orilla izquierda está baja y con- 
tigua á la llanura Saliendo de su embocadura (la 

del Padamo) que es de una anchura bastante conside- 
rable, llegan los indios en día y medio al río Maguaca 
que nace en las altas montañas de Unturán, de que 



( 55 ) Di^z íle la Fuente, Chaffanjon y Guillermo Escobar invir- 
tieron más días. — Nota del Autor, 

En el Sur—Dialectot Indígenas. 20. 



306 TAVERA-ACOSTA 



hemos hablado más arriba Entre los confluentes 

del Padamo y del Maguaca, el Orinoco recibe al Nor- 
te el Ocamo en que desagua el río Metaconi y en cu- 
yo nacimiento viven los indios guainaros . . . Cerca de 
la embocadura del Ocamo se indica á los viajeros una 
roca que es la maravilla del país .... Pasado el con- 
fluente del Maguaca disminuye el Orinoco repentina- 
mente su anchura y profundidad, y llega á ser tortuoso 
como un torrente alpino. Sus dos orillas están ro 
deadas dé montañas, y el número de desaguaderos del 
Sur se aumenta considerablemente ; sinembargo la cor- 
dillera del Norte queda más elevada. De la boca del 
Maguaca al río Geheta hay dos días de camino, porque 
la navegación es muy incómoda ; y muchas veces por 
falta de agua es preciso arrastrar la piragua á lo largo 
de la- ribera. Sobre esta distancia los desaguaderos 
del Sur son el Daracapo y el Maguaca y cercan al Oes 
te y al Este las montañas de Guanaya y de Yumariquín, 
en donde se cojen los frutos del bertholletia. Son 
las montañas del Norte las que disminuyen su elevación 
progresivamente desde el cerro Maraguaca por donde 
desciende el río Manaviche. A medida que se sube el 
Orinoco, los chorros y remolinos se hacen más ó me- 
nos frecuentes ; á la izuierda se pasa al caño Chigüire 
habitado por los guaicas, otra de las tribus de indios 
blancos (síc) y á dos leguas de distancia está la 
desembocadura del Geheta, donde se halla una grande 
catarata. " 

Cualquiera diría al ver tal lujo de porme.iores, que 
Humboldt los trae de propio testimonio. ¿ Qué mu- 
cho, pues, que Codazzi lo copiase, no habiendo él tam- 
poco visitado al Oriente de la confluencia del Padamo ? 

Cuanto al sangriento combate de Fernández Bo- 
vadilla con los indios uaharibos y al supuesto viaje de 
este oficial hasta dichos raudales son tópicos traídos por 
Humboldt, que han sido ya refutados por Michelena y 
Rojas en ios Capítulos VIII y IX, Libro I, de su Explo- 
ración Oficial, y ya antes, en 1830, por Don Felipe Bau- 
za. Sin embargo, como poseemos los trabajos de todos 
esos individuos, á nuestra vez podríamos evidenciarlos. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 307 

Continúa Humboldt: **Un dique de rocas graníticas 
atraviesa el Orinoco, y estas son las Colaninas de Hér- 
cules, más allá de las que ningún blanco ha podido pe- 
netrar. Parece que este punto conocido con el nombre 
de gran raudal de Guaharibos, está á 3/4 de grado al 
Este de la Esmeralda, y por consiguiente al 67^ 38* de 
longitud. Una expedición militar que el comandante 
del fortín de San Carlos, Don Francisco Bovadilla ha- 
bía emprendido para descubrir el nacimiento del ;Ori- 
ñoco, proporcionó conocimientos mucho más circuns- 
tanciados, acerca de la catarata de los Guaharibos. 
Este Comandante había sabido que algunos negros fu- 
gitivos de la Guayana holandesa se habían mezclado, 
adelantándose hacia el Oeste (más allá del istmo que se- 
para el nacimiento del río Caroníy Rioblanco ) con los 
indios independientes. Intentó una entrada sin per- 
miso del Gobernador, y el deseo de procurarse esclavos 
africanos, más útiles al trabajo que los de la raza bron- 
ceada, se excedió en celo por los progresos de la 
geografía. He tenido ocasión de preguntar en la Es- 
meralda y Rionegro á muchos (sic) militares inteligen- 
tes que habían hecho parte de esta expedición y supe 
que Bovadilla llegó sin dificultad hasta el raudal de 
abajo que esta frente al Geheta ; pero que habiéndose 
adelantado hasta el pié del dique de rocas que forma la 
grande catarata, fue atacado inopinadamente, mientras 
almorzaban, por los indios guaharibos y guaicas, dos 
tribus guerreras (^/¿:) y célebres por la actividad del 
curare conque envenenan sus flechas. (56) Los iil- 



( 56 ) A propósito de curare, leemos en la página 109 de Por ¡as 
selvas de Guayana. qu^ *' en \a, actualidad el us) del curare est^ 
restingido á al <uaastribus errantes dt\ Riouigro y del Alto Amia- 
zonas, y especialmente á la tribu Macusi ;*' y que *' el indio no 
conoce el antídoto el curare*" ( Pág. iii ) 

Esto nos parece un otro vago recuerdo de los relatos dé algu- 
nos frailes que señalaban determinado número de contad ísírtí ais 
trbus como misteriosas fabricantes del curare. Pero debe tenerse 
presente que además de las tribus que menciona el señor doctor 
Toio, también usan ese veneno en sus cacerías: los Uajibos del 
Bichada, los Yabaranas del Bentuari, los Maquiritares del títi- 



30& TAVERA-ACOSTA 

dios ocupaban las rocas que se elevan en medio del río 
y viendo á los españoles sin armas é ignorando abso- 
lutamente que hubiesen armas de fuego, provocaron á 
hombres que creían desarmados. Muchos de los blan- 
cos fueron heridos peligrosamente, y Bovadilla se 
vio forzado á combatir. Hubo una horrorosa carnice- 
i'ía entre los naturales ; pero no se encontró negro al- 
guno holandés, de los que se creían refugiados en estos 
puntos. A pesar de una batalla tan fácil de ganar, no 
se atrevieron los españoles á avanzar hacia el Este en 
un país montuoso por todo el largo de un río profunda- 
mente encallejonado." 

Todo esto es un cuento parecido al de la extin- 
ción de los atures. 

Sigue Humboldt : ** No hemos llegado á subir el 
Orinoco más allá de la embocadura del río Guapo, y lo 
habríamos hecho si hubiéramos podido intentar llegar 
al nacimiento de este río, desde el cual hasta el rau- 
dal de los Guaharibos hay 1 5 leguas. En esta cata- 
rata, que se pasa por un puente de bejuco, hay indios 
apostados, armados con arcos y flechas, é impiden á 
los blancos, ó á los que vienen de su territorio, adelanten 
hacia el Oeste, (sic) ¿Cómo hubiéramos podido esperar 
pasar un puente en que el Comandante del Rionegro 
Don Francisco Bovadilla, se vio forzado á detenerse, 
cuando acompañado de sus soldados trató de penetrar 
más allá del Geheta ? La carnicería que se hizo en- 
tonces entre los naturales, los ha hecho más desconfia- 
dos y más rencorosos contra los habitantes de las 
misiones." 

¡ Triste y fútil pretexto que 41 años después exhi- 
bieron también en la ocasión los sabios de la Sociedad 

nucunuina, los Yauápiris del Rioblanco y los Puinabes del Iní- 
rida, que sepamos. Y todos ellos saben que la sal común es un 
antídoto conocido, la cual emplean para salvar la vida á los ani- 
males que desean conservar. Después que los derriban con fle- 
chas emponzoñadas, los toman, ensanchan un poco la herida é 
introducen en ella un grano de aquella sustancia, dándoles de 
beber agua salada, quieras que no, y al hacerse en el organismo la 
eliminación del cloruro, opérase la curación. — ¿Voía delAutof. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 309 



de Geografía, para excusar la no llegada de Codazzi á 
las fuentes del Orinoco \ (57) 

Ya hemos dicho que poseemos las relaciones de 
viaje de aquellos oficiales de ía Expedición de Solano, y 
en ninguna de ellas hemos encontrado ni el más lejano 
indicio de algo parecido al relato de Humboldt. 

No fue tampoco Bovadilla el primer blanco que lle- 
gó hasta Uaharibos, á donde nunca logró ir, sino Diez 
de )a Fuente en 1760. Enviado este Oficial por don 
José Solano, salió de San Fernando de Atabapo el 3 
de diciembre de 1759, el 31 pasaron él y sus compañe- 
ros por la Bifurcación y después de varias explora- 
ciones por el Padamo, Ocamo y Mauaca, llegaron **el 
once de abril al deseado fin del Orinoco," ó sea al rau- 
dal de Uaharibos, de donde regresó la expedición. 

Bovadilla. que en 1759 había llegado hasta el Pa- 
damo, enviado también por Solano á reconocer los ca 
cahuales que le habían informado los indios existían en 
sus márgenes, hizo un segundo viaje en 1764 llegando 
hasta un poco más arriba de la confluencia del Padamo. 
es decir, hasta el río Mauaca. En ninguno de los dos 
viajes llegó hasta Uaharibos. A esta segunda explo- 
ración de los cacahuales lo envió desde Santo Tomás el 
Gobernador de Guayana, Moreno de Mendoza. De- 
más está decir que ninguna de sus relaciones, ni otras 
que también poseemos (de Solano, Iturriaga, Xeres) 
traen absolutamente nada alusivo á los tales indioá 
blancos, al tal combate, á la tal carnicería, etc., etc. (58) 

Así, pues, ni Fernández Bovadilla en 1759 y 1764, 
ni el Rvdo. Xeres en 1767, ni Humboldt en 1800, ni 



( 57 ) Por supuesto, que hoy podemos decir que las fuentes del 
Orinoco permanecen, como en 1759, completamente desconocidas, 
no obtante todo lo escrito por Chaffanjon en las páginas 313-314 
de su libro L' Orénooue et le Caura, 



( 58 ) En el Capítulo XXI de nuestro libro inédito Rionegro tra- 
tamos de estos asuntos, y en un apéndice insertemos íntegros los 
relatos de Solano, Diez y Bovadilla. — Notas del Autor. 



3 1 a T'A vera-acostA 



Arnaud en 1735, ni Codazzi en 1838, ni Schomburgk en 
1839, ni Rafael Acevedo en 1845, ni Michelena y Ro- 
jas en 1857, ninguno de ellos llegó á ir hasta Uaharibos. 
De manera que después de Diez de la Fuente en 1760, 
sólo han llegado : Chaífanjon en 1886 y Guillermo Es- 
cobar en 1897. 

Y aquí concluye el paréntesis, demasiado largo, 
por cierto, y por el cual pedimos excusas. 

Escribe el doctor Toro : 

"7 Maipures. — Los guapunabis, parenas, chira- 
pas, arimaris y agúanos, formaban esta familia. ( 59 ) 
Habitaban los Maipures en el Alto Orinoco, Caura 
y Meta. Algunos incluyen en esta familia á los Ete 
namos, rivales de los maquiritares." 

Aquí resalta más la confusión, y á primera vista se 
comprende que el autor anda á ciegas en el laberinto 
formado por Codazzi, y sólo cambia algunas letras 
en el nombre de las tribus. 

Ya hemos visto al final de la Tercera Parte cómo 
quedan aclaradas y rectificadas las confusiones acerca 
de los maipures \ pero aquí debemos añadir que los 
Uainimaneses óBanibas ó sean los Maipures de Gilij, ja- 
más han habitado como en residencia propia las regiones 
del Caura ni las del Meta, como se asienta en el párrafo 
qopiado. confundiendo así, como han hecho todos, á los 
Banibas con los indios maipures ( ó dantas ) por residir 
éscos en las selvas lejos de la influencia religiosa. Ver- 
dad es que aquéllos han vivido accidentalmente en el 
alto Orinoco ; pero en el Caura y en el Meta, nunca, 
que históricamente sepamos. Ninguna de nuestras 
fuentes de consulta ( Carvajal, Rivero, Gumilla, Caulín, 



(59) O sean, decimos nosotros, ^tt¿ií)>««a¿w, parenes, chitupas^ 
avemarís y ayaiios , que menciona Codazzi. — Nota del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDIGENAS 3 I Ii 

Solano, Gilij, Xeres. Humboldt, Balbi, Codazzi, etc. y 
trae semejante aserción. 

Esos, los Banibas, sí que constituyen otra gran, 
arugpación. no sólo geográfica y lingüísticamente, sino, 
que pensamos son una raza social distinta de la de los 
Caribes. 

Y por lo que respecta á los tales Etenamos. no son* 
ellos sino familias Puinabes del Inírida que huyendo 
quién sabe á qué extorsiones de los blancos, se interna- 
ron á los órdenes de Cusuru hasta los afluentes del Si- 
papo, en donde se quedaron residiendo. Muerto aquel 
jefe indio hacia 1766. esa tribu, al mando de su herma- 
no Camoare, regresó al Inírida dos años más tarde. 

Esta gran agrupación, la Uainimanesa, ocupa las 
regiones de los ríos Casiquiare, Pasimoni, Uainía-Rio- 
negro, Atabapo, Izana, Cuyari, Inírida, Uabiare, Bi- 
chada y Meta, en zona geográfica comprendida entre 
los seis primeros grados de Latitud Norte y entre 2^ 
Longitud Este de Caracas ( al sur del Orinoco ) y 4^ al 
Occidente del mismo meridiano. 

Otra de las confusiones que hemos hallado en ese 
autor, es la de afirmar en la página 90 de Por ¿as selvas 
de Guayana que los ** los dialectos Maypures " son de- 
rivados del Caribe. La simple comparación de sus 
vocabularios demuestra la inexactitud. Véanse ellos en 
la Segunda Parte. 

** 8 Sálibas. — En las riberas de los ríos Meta, Vi- 
chada y Guaviare vivía esta raza. . . .*' 

No vivía : vive aún ; pero á esta tribu, no raza, no 
podemos considerarla como una de las grandes agrupa- 
ciones ni como una raza distinta de la del Rionegro, sino 
como parte de ella, física, lingüística y geográficamente, 
junto con los Yabiteros ó Parenes, Uarecas ó üareque- 
nas, Piapocos ó Amarúas, etc., etc. 



312. TAVERA-ACOSTA 



.; •** Los mapoyes, los atures ( extinguidos ) hablaban 
el sáliba/' 

Es un error secular la creencia de que los atures ó 
adoles han desaprecido : son los mismos Piaroas, como 
ya lo hemos comprobado en el Capítulo X de la Terce- 
ra Parte. Por lo demás, comparando el vocabulario de 
los Piaroas con el de los Sálibas, se encuentran todavía 
algunas de las analogías, que hicieron decir á Gumilla ha- 
ce 165 años, que el dialecto de los atures era corruptela 
de la lengua sáliba ; asimismo ocurren en él otras simpa- 
tías con los similares del Caribe, por cuyas razones he- 
mos dicho en otra parte que el habla de los Piaroas ó 
Atures es un compuesto de ambos lenguajes, y que, 
geográficamente, muy bien quedan comprendidos en el 
tercer gran grupo ó sea el Tamanaco. 

Cuanto á los Mapoyos, vecinos de los atures, la 
sola comparación del vocabulario que traemos, das- 
miente la aserción de que ellos hablaban el sáliba y 
demuestra categóricamente su filiación Pariana, que- 
dando por consiguiente incluidos en el mencionado gru- 
po geográfico-lingüístico de los Tamanacos. 

* 

*'9 Yaruros. — Poblaban el Orinoco, Apure y 
Guárico y contaban á los giros, situfos, airicos, tapari- 
tos, amaibos y toboras." 

Estos Yaruros no constituyen ni han constituido 
una grande agrupación. Son los mismos con quienes 
formó Codazzi su familia Yaruro-Betoy, copiando á Bal- 
bi, diz que por hablar la lengua de los Betoyes. Pero 
¿ quiénes eran estos Betoyes ? Dónde están ? ¿ No 
serán ellos conocidos hoy con otra denominación ? 

Aquí n(»s parece ver la información de Gilij. Afir- 
ma éste que el Yaruro se cree lengua matriz y que " le 
voci che vi sonó frammischiatte degli otomachi, si 
pensan venute dal commercio de 'Jaruri con questa na 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 313 

zione" (laotomaca) y que la lengua Otomaca tiene 
como único derivado el dialecto Taparita. 

Históricamente no está comprobado que los Yaru- 
ros poblasen como en residencia constante en las már- 
genes del río Guárico — y pensamos que no es fácil 
comprobarlo— sino á orillas del Arauca, Sinaruco, Ca- 
panaparo, Apure, Meta, etc. 

Según nuestro humilde parecer, los Taparitas del 
Caura, así como los Caribes, Tamanacos, Otomacos, 
Uamos, etc. vienen del Pariano ; mientras que á los 
Yaruros ios consideramos lingüísticamente como un 
mixto de Andino y de Caribe. 

Con respecto á los Airicos, recuérdese todo lo que 
hemos dicho sobre ellos. Acerca de los Maibas ó 
Amaibos, son los mismos Catarubenes ó Piaroas, y por 
lo que atañe á los señores Giros, Situfos y Toberas, ^ ig- 
noramos quiénes sean. 



Para concluir este ya largo y desmañado estudio, 
vaya una última observación. 

** Algunos comprenden en esta familia (Sáliba)á 
los Piaroas ; en cuyo caso habría también razón para 
incluir en ella á los guahibos y guapunabis, que tenían 
un dialecto común . . . ." dice el doctor Toro. 

Ya queda explicado : los Piaroas son los mismos 
Atures, que él siguiendo á otros autores, menciona como 
extinguidos. Ahora con respecto á los Uaipunabis y 
Uajibos, aún cuando no es cierto que tienen un dia- 
lecto común, quedan ellos comprendidos en el gran 
grupo geográfico y lingüístico de los Uainimaneses, 
que Toro denomina maipures, por llamarlos así Hum- 
boldt, Balbi, Codazzi, Adam, etc.. copiando todos ellos 
á Gilij. 



3 1 4 TAVERA-ACOSTA 

De todo lo expuesto, venimos á que las principales 
agrupaciones indígenas que había en el país, se redu- 
cen, según nuestras pobres observaciones, á las si- 
guientes : 

Étnicamente: Tres, que son, Pariana, Uainimanesa 
y Andina, las cuales pueden reducirse á dos solamen- 
te: Pariana y Andina, y ambas, si no con orígenes asiá- 
ticos, al menos con igual origen que el de las del 
Asia, (6o) 

Geográficamente: Nueve, que son, Caribes, Cu- 
managotos, Tamanacos. Caracas, Uaraos, Uagiros, Ca- 
quetíos, Banibas y los de los Andes Venezolanos. 

Lingüísticamente : Para el primer grupo ( Sur del 
Centro, Oriente y Guayana ) : Caribe, Tamanaco, Cu- 
managüto, Pariagoto. Totomaco, Chaima, Chacopata, 
Píritu, Palenque, Tomusa, Tapocuar, Uarauno (con 
mezcla) Maco, Maquiritare, Yabarana, Yauarigoto, 
Curasicana, Panare, Uiquiare ó Uaiquire (con mezcla) 
Arecuna, Aruaca ( con mezcla ) Acauayo, Uaica, Uaha- 
ribo, Pareca, Cadupinapo, Uayamara, Macusi, Tapa- 
rita, Mapoyo y Atures ó Piaroa, con algo de los Uaini- 
maneses estos últimos. 

Para el segundo grupo : Baniba, Yabitero, Carro <^ 
Carúzana, Baria ó Baré, Pasimonabis, Mandauaca, 



( 6o ) *Xa semejanza entre los dialectos é idiomas americanos y 
los indo-europeos ; sus estrechas relaciones con la lengua madre, 
el sánscrito ; hechos tan notables como el parecido entre el calen- 
dario chino y el de los aztecas; la semejanza de caracteres ana- 
tómicos, fisiológicos y psicológicos entre los indígenas mexicanos 
y peruanos, son entre otros, motivos suficientes para aceptar la 
unidad de estas razas asiáticas y americanas." — Nota la de la Con- 
ferencia dada por el Dr. Francisco A. Rísquez en ** La Unión 
Ibero-americana,*' en Madrid á 17 de enero de 1907.) 

Véase el N9 366 de El Cojo Ilustrado, Caracas, 15 marzo del mis" 
mo año. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 315 

Izaneni, Uareca ó Uarequena, Sál-iba, Uariperidáque- 
na, Piapoco ó Tucano, tJajibo, Fuinabe. Ptamo ó Chi- 
ricoa y Piaroa ó Atures, aunque no plenamente com- 
probado estos cuatro últimos. 

Para el tercer grupo : apenas si podemos incluir en 
él á los Yaruros, que también tienen algo del lenguaje 
de las otras. 

Según nuestro humilde criterio todas estas grandes 
agrupaciones idiomáticas de Venezuela podrían reducir- 
se también á dos: Paria na y Andina. Y esto nada 
traería de nuevo á la cuestión si se tiene en cuen- 
ta que Emile Carrey, en la página 69 de su libro 
L' Amazone (P^TÍs, 1860) ya había afirmado que sólo 
dos eran las lenguas madres usadas en la cuenca del 
Amazonas : la Quichua y la G^ral ó Tupí, aunque ca- 
da tribu ribereña hablase un dialecto particular. 

¿ Podría lingüísticamente intentarse la comproba- 
ción de nuestro aserto ? Indudablemente que sí ; y 
acaso sea el único medio de que podría echarse mano 
en Venezuela para estudiar con resultados prácticos las 
analogías de la razas precolombinas que poblaban su 
territorio. 

Volviendo á los Pananos, ya hemos visto que la 
gran zona ocupada por el elemento que ha venido lla- 
mándose Caribe, era casi toda la Repúlica. Y no sólo 
eso, sino que también hasta "el núcleo de los indí- 
genas del Oriente colombiano, que parece vivía allí 
desde tiempos antiquísimos y que extendiéndose por el 
Sur hasta las montañas de Bolivia y las fuentes del 
Paraguay, constituye una de las razas sudamericanas 
que ofrece en más alto grado, si no más cohesión, sí 
más continuidad en la distribución de las tribus." (61 ) 

Más aún : según Codazzi, Felipe Pérez, Armando 
Reclus, Eliseo Reclus, V. Restrepo, Vergara y Velas- 



( 61 ) Elíseo Reclus, Geografía de Colombia^ traducida y anotada 
por Vergara y Velasco- 



3 1 6 TAVERA-A€OSTA 

co, Aristides Rojas, Cre\^aux, Ernst y muchos otros 
hombres de ciencia, pertenecían á tan poderosa raza 
los Panches, Fijaos, Paeces, Cunas, Chocóes, Quimba- 
yas. Tules, Catis, Cuaiqueros, Itotos, Aruacas, Bar- 
bacoas, Carijonas, Chimilas, Uagiits, Motilones, etc., 
etc., de Colombia. 

Confirma este aserto, no sólo la simpatía de sus 
dialectos sino también la circunstancia onomatográfica 
-de que muchos ríos, montes, localidades, etc. ocupados 
por aquellas tribus de esa República, son voces Caribes, 
ó de su lengua matriz, v. gr : Tipu. Qüiratare, Chiriquí, 
Túquerre, Cachiri, Guasto, Guere, Coto, Tipiri, Gua- 
nico, Capiri, Yaguara, Iquire, Tuna, Palagua, Pacha- 
quiaro. Síquima, Tausa, Carauta, Coco, Tuqueque, 
Ture, etc., etc., etc. 

Ahora, por lo que respecta á la influencia que pudo 
tener en nuestra Patria la lengua de los Quichuas, sólo 
recordamos lo que hemos dicho en las páginas 281-300 
de este volumen, y que hay en la vecina nación nom- 
bres propios de palabras compuestas, como Toca-aima, 
Coya-aima, Pa-aima, Nataga-aima, Cambe-aima, Ni 
ma-aim'a, Ana-aima, etc. que nos recuerdan á Para- 
aima, Aima, Pana-aima, Pacara-aima, Pa-aima, Ua- 
aima, Can-aima, Arabata-aima, Conopo-aima, etc., 
etc., de Cumaná. Barcelona y Guayana. 

Por otro ladc. es curiosa la división de estos len- 
guajes, que hemos hecho ateniéndonos sólamnnte á la 
simple palabra AGUA (ó río) por supuesto, absoluta- 
mente sin valor filológico alguno. Véase : 

Baniba uenni 

Omáua uni 

Baria uuni 

Yabitero uenni 
Mandauaca ooni 

Uareca uuni 

Uagiro uin 



Quichua 


uní 


Quichua 


unu 


Antis 


nía 


Moxa 


une 


Cocaima 


une 


Chontaquiro 


une 


Carúzana 


ooni 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



317 



Izaneni 


uní 


' Ayamán 


ing 


Piapoco 


üuni 


Piaroa 


ía 


Sáliba 


unía 


Otomaco 


ía 


Campi 


eni 


Conobo 


huí 


Tariana 


uni 


Bujágana 


íde 


Uariperidá- 




Araucana 


co 


quena 


uni 


Lula 


so 


Yucuna 


uni 


Uarauna 


jóo 


Arauac 


oniabo 


Yajuna 


jócoa 


Aymara 


urna 


Cobéua 


ocó 


Vilela 


ma 


Uanana 


co 


Macú 


ma 


Tucstno 


ojoó 


Uajiba 


mera 


Uaicana 


ajeó 


Caribe 


tuna 


Tuyuca 


ojeó 


Tama naco 


tuna 


Bará 


ojeó 


Maquiritare 


tuna 


Uaíana 


ocó 


Yabarana 


tuna 


Uásena 


ócó 


Cumanagoto 


tuna 


Tsela 


ojeó 


Chaima 


tuna 


Erulia 


ojeó 


Chiquita 


tuús 


Desana 


dejeó 


Mapoyo 


tuna 


Yapúa 


ócóa 


Macusi 


tuna 


Cueretú 


cótapu 


Arecuna 


tuna 


Miraña 


negjbeajeó 


Umáua 


tuna 


Ticuna 


dechiéh 


Jianácoto 


tuna 


Macú 


ndé 


Carijona 


tuna 


Macú 


nej 


Panare 


tuna 


Mbaja 


níogodi' 


Acauayo 


tuna 


Uitoto 


jan enoi , 


Uaraní 


í 


Uarauno 


jana 


Tupí 


eí 


Migurí 


chimbú 


Niangatú 


ii 


Mirripú 


chimpú 


Puinabe 


hih 


Mucochíes 


chimpúc 


Yaruro 


uí 


Mucopches 


chimpué (62) 



( 62 ) No hablaban el mismo dialecto estos indios : puede decir- 
se que cada pueblo ó agrupación tenía uno que le era peculiar, aun- 
que todos notablemente semejantes entre si, por ser formados sobie 
una sola lengua, con toda probabilidad la muisca, de la cual po- 
sean varias voces sin alteración alguna.** — Tulio Febres-Cordero, 
Los aborígenes de Marida. Número 6 de El Centavo^ 27 de marzo 
de 1900. 



3l8 TAVERA-ACOSTA 

Según cita que trae el doctor Arca ya de la obra 
Estudios Indígenas por el doctor Aristides Rojas, la fi- 
nal ARI ó ARE significa río ó agua: *' Opina D. 
Aristides Rojas que ** iquiare " ha podido contraerse en 
**iari," de modo que esta terminación significa río y 
así traduce *' Curicuriari," Río del Oro. Más exac- 
to nos parece decir que cuar ó ctiare ha podido contra- 
erse en are ó ari, conservando esta partícula los varios 
significados, según los casos, de la palabra primitiva. 
Cuándo la terminación are ó ari es contracción de cuar 
y cuándo es de otro origen, es punto que en cada pala- 
bra debe examinarse atentamente." (63 ) 

En efecto, muy juiciosas nos parecen las obser- 
vaciones del doctor Arcaya, pues debemos tener pre- 
sente que también en otros lenguajes ARI, ARE, ARA. 
quiere decir Oriente, día, claridad del día. lugar por 
donde nace el sol y que en ninguno de los ochenta vo- 
cabularios que traemos en las páginas de este volumen, 
se encuentra la voz ARE ( ara, ari, uri ) significando 
caño ó río ni tampoco agua, por extensión. Sólo en 
nuestro vocabulario Caribe se halla dicha final en cons 
trucción con otras voces en el sentido de lugar, sitio, 
localidad, v. gr : ín^chare, caño ; íía-are, cabeceras de 
un caño ; ínírcharita, quebrada, arroyo ; en las cua- 
les resaltan las radicales ing, ia, ó sea agua ó caño en 
Ayamán, Otumaco y Piaroa 

Así, pues, bien cabe pensar que el doctor Rojas 
trocó el significado que tiene dicha final en la lengua 
que hemos denominado Pariana. por el de río. caño, 
agun. Curicuriari quiere decir '* lugar del oro," que 
en idioma peruano se dice cori-pana. En Caribe se 
llama el oro ¿:<7;7Íí/^r/ y en Mapoyo carócoro. (64) Y 



( 63 ) P. M. Arcaya, Voces Indígenas. — Estudio publicado en el 
núnero 2 de Mes> Literario, Coro, noviembre de 1906. — La cita 
á que se refiere Arcaya está en la página 126 de Estudios Indígenas, 
en el Capítulo titulado " Las ra lical'S del agua en las lenguas 
ani eri can as. ' ' —Nota del A utor. 



( 64 ) Rojas dice que caricuas, es oro entre los caribes —Obra y 
página citadas. 



EN EL SUR — DIALECTOS. INDÍGENAS 



ÍI9 



así Urapari, por ejemplo, quiere decir 'Mugar de la cer- 
batana," áQurapa, cerbatana, y ari, sitio, localidad ; 
Tapiriare, por * Mugar colorado" 6 **sitio amarillo," de 
tapire, colorado, amarillo, y ari^ localidad, etc. De don- 
de es consecuente inferir que la final ARE (ari, cuare, 
cuari, cuar, cual ) en unos lenguajes envuelve la idea 
de localidad, sitio, mientras que en otros la voz ARE 
(ara, ari, uri) quiere decir día, Oriente, claridad del 
día, etc. 

Todo esto, por supuesto, teniendo en consideración 
el atento previo examen á que se refiere el señor doc-^ 
tor Arcaya. ^ 

Además de los vocablos que constan en el Capítulo 
V de la Primera Parte de este libro, véanse otros de las' 
regiones del Norte de Venezuela, con la misma fiqal 
ARE, que sin duda corresponde á una gran lengua en 
combinación con palabras de otra ú otras : 



Abrare 

Achibare 

Amare 

Amenare 

Anare 

Aracauare 

Aritibare 

Bobare 

Bidare 

Bucare 

Budare 

Butuabare 

Care 

Capadare 

Cabuyare 

Cabadare 

Carare 

Carleare 

Camare 



Catare 

Campiare 

Camaticare 

Caurimare 

Casa na re 

Cuare 

Curare 

Curduuare 

Chacare 

Chacachacare 

Cherepare 

Chiuare 

Chinare 

Chidare 

Chiriguare 

Chuare 

Churupare 

Chuparipare 

Mare 



Manzaspare 

Marimare 

Mapanare 

Manare 

Manicuare 

Masauare 

Manuare 

Mi tare 

Nare 

Nuare 

Ocumare 

Orocuare 

Panare 

Pachacuare 

Petare 

Quimare 

Quiripare 

Quinimare 

Sarare 



Sanare 

Sicare 

Tamare 

Tamanare 

Tarare 

Uaicacare 

Uare 

Uaramare 

Uñare 

U rapa re 

Uanare, 

Uariuáré 

Uatamare 

Uatacare 

Uatapanare 

Uazare 

Urucuare 

Yare 

Yumare 



/ 



320 TAVERA-ACOSTA 



Erí la página 204 del trabajo del Dr. Koch-Grün- 
berg '* Las tribus indígenas del alto Rionegro y Yapa- 
rá y su afinidad lingüística " ( Die Indianerstdmme am 
oberen Rio Negro und Yapurá und ilirc sprachlichc 
Zn^ehórigkfiít^ que bondadosamente h:i traducido para 
nosotros el inteligente joven Ernst Roth^. trae aquel 
autor un plano ó croquis, en el cual aparecen cerca de 
cincuenta tribus distintas, como pobladoras délas re- 
giones que'bañan las aguas de los ríos Uainía-Rionegro. 
A'tabapo, Uaupés, Cudyari, Izana, Apoporis y algunos 
de sus afluentes (Aiari, Caiiari, Quirari. Yaguareté, 
Papurí, Ipanoré, Abiu-igarapé, Macaya, Mesai, Pirá- 
paraná, Tiquié, Dyi-agarapé, etc.) No obstante pa- 
recemos exagerado el número de las diversas tribus 
que constan en el cuerpo de la obra, como que pasan de 
sesenta, véase' la clasificación lingüística ds sus aborí- 
genes, con su respectiva nomenclatura, según él : 

Arnak : — Baniba, Yabitero, Baria, Uarequena, 
Cuatí. Jujúteni, Carúzana, Catapolitani, Cáua, Ipeca, 
Tariana. Siusí ó Uariperidáquena y Yu- 

cuna 13 

Betoya: — Jaléua, Coroá, Bajuna, Uanana, 
Uaína, Cobéua, Uaícana, Tucano, Arapaso, 
Pamoa, Yupúa, Tuyuca, Bará, Erulia, Buja- 
gana, Desana, Cueretú, Tsela, Yajuna, Da- 

tuapa, Maeuna, Opaina, Uasena 23 

CqLribe\ — Yanácoto, Umáua, Carijona y 

Tsajatsaja 4 

Uttoto : — Cáimó i 

Macú : — tres tribus 3 

Miraña: — Imijite i 



.'. .. -• 45 

Siendo de advertir que algunas de estas tribus son 
mencionadas con otros nombres por Wallace, Naterer, 
Spruce, Brinton, Coudreau, Martius y otros, al decir 
del mismo Koch-Grünberg. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 32 I 

Sin embargo, de las listas que constan en la pá- 
gina 195 y siguientes, sólo corresponden sus cortos vo- 
cabularios impresos á las que se expresan : 

Para el grupo Aruac : — Baniba, Baria, 
Carúzana, Tariana, Siusí. Uarequena, Ya- 

bitero y Yucuna 8 

Para el grupo Betoyo: — Bará, Bujágana, 
Erulia, Desana, Cobéua, Cueretú, Tsela, Tu- 
cano. Tuyuca, Uaícana, Uaíana, Uanana, 

Uásena, Yajuna y Yupúa 15 

Para el grupo Caribe : — Carijona y 

Jianácoto 2 

Para el grupo Macú : — ( tres tribus ). . . 3 

Para el grupo Miraña : — Imijite- • ' i 

Para el grupo Uitoto : — Cáimó i 



30 



* 
* * 



Concluyamos : 

Sensible es que antes de haber publicado en el Ca- 
pítulo XII de su obra lo relativo á etnología de Vene- 
zuela, no hubiera recorrido el ilustrado compatriota 
doctor Toro, las regiones orientales del país, y especial- 
mente las pobladas de Guayana por tribus aborígenes, 
campo fecundo todavía para recojer observaciones y 
hacer estudios adecuados, en los cuales, él con sus re- 
conocidas aptitudes, hubiera podido rectificar gallar- 
damente los ¡ncontablos errores que han traído tantos 
hombres de ciencia, etc. con relación á nuestra Patria. 
Y nos halaga la esperanza de que en la obra que está 
preparando sobre etnología venezolana, tendremos oca- 
sión de aplaudirlo una vez mis. Adelante ! 

Y cabe aquí repetir con el doctor Gil-Fortoul (65): 



( 65 ) Historia Constitucional de Venezuela, tomo I. Cap. II. pá- 
gina^ 27 y 28.— Berlín, 1907. 

En el Sur -Dialectos Indígena». 2L 



.^22 TAVERA-ACOSTA 



** La antropología y sociología venezolanas están 
aún en mantillas, y más que aventurado sería formular 
ya conclusiones científicas sobre la población que en- 
contraron los españoles. Los conquistadores, cronistas 
é historiadores no distinguieron nunca de un modo pre- 
ciso. ** razas" de indios, ni mal pudieran hacerlo con 
sus ningunas ó elementales nociones anatómicas, y con 
su propensión á ver en los mdigenas unos como ani- 
males diferentes del hombre europeo En boca 

de los conquistadores y cronistas, ** nación*' significa 
cualquiera agrupación de indios ; ** provincia" equivale 
Á territorio, circunscrito á veces al área de una simple 
nldea ; y los nombres de naciones y provincias cam- 
bian, por de contado, según los varios descubridores y 
según y como interpretaban las lenguas indígenas. 
Por otra parte, sobre las lenguas de los indios venezo- 
lanos no existen aún sino ensayos más ó menos cien* 
tíficos, y los cementerios precoíombianos, que guardan 
la solución de muchos problemas, apenas han sido ex- 
plorados en pocas partes. En suma, desde el punto de 
vista sociológico é histórico, para esclarecer la orga- 
nización de los diversos grupos ó ** naciones " y su cru- 
zamiento ó intermigración. al través de los siglos, con los 
otros grupos del Brasil, Antillas. Centro América y An- 
des Granadinos, sería necesario un estudio previo de 
todo el territorio, comparando entre sí las tribus sobre- 
vivientes y recojiendo y examinando metódicamente 
datos de lingüística, alfarería comparada y craneología.* 



-H 



6m- 



Quinta Parte 



( Más vocabularios de Lenguas americauas del Sur— Notas y 
observaciones.) 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



325 





Tamanaco (/) 


Macm 


Abuela 




keko 


abuelo 




amongó 


abajo 


nonopó 




agrio 


yecne 




agí 


pomei 




aguja 


acuzia 




agua 


tuna 


duna 


ahora 


morer yaue 




aloiidón 




eimi 


alto 


caonó 




amarillo 


tacpireme 




amargo 


tutune 




amigo 


panari 




animal 


anequiamgoto 




id. doméstico 


yaquini 




año 


canepo 




antiguamente 


penare 




alfiler 






anzuelo 






arena 


ziaccau 




allá 


moro 




alma 


nande 




arco 




olapá 


arco iris 


uyi 




arriba 


caue 




árbol 


jeje 




aquí 


tañare 




auyama 


cauyama 




avaro 


tamane 




avispa 


uane-imu 





{2) Mucust (J) 



prmí 



panare 



arufuretu 

conoi 

scapong 



yeh 



(1 ) Este vocabulario fue tomado por el Rvdo. Filipo Salvatore 
Gilij y arreglado alfabéticamente y con la traducción castellana 
por el autor de estas líneas. 



(2) **El vocabulario Macusi fue tomado por Naterrer en 1832. 
Otro tomó Coudreau en 1882 y más datos agregó Barbosa en 
1885. De estas últimas obras se ha aprovechado Adam, del cual 
extracto la lista-suplemento que á usted incluyo, en la que usted 
puede notar algunas diferencias dialécticas que atribuyo á dife- 
rencia de lugares ó al tiempo que media entre las colecciones. 
De todas maneras, la analogía con el Caribe es evidente." (Car- 
ta del Dr. L. Alvarado al Autor, de fecha 9 de diciembre de 1906.) 



(3) Tomado por Coudreau^ en 1882 y remitido por el Dr. 
Alvarado, al Autor. 



326 



TAVERA-ACOSTA 





Tamanaco 


Macusi 


Macusi 


ayer 


coinare 






antier 






mini-comam 
bura 


azul 


quineme 






Bailar 






manamu 


bagre 




paschesche 




barba 






uyetantcheri 


bañar 






uepeny 


bajo 


moticpé 






báquiro 


painca 


penjen 




batata 




tsa 




blanco 


taremucne 




aimuto 


blanquear 






aimuna 


bello 


acuriuane 






bebida 






uico 


barriga 


ueni 


tulinlotá 




boca 


mdari 


umdá 




bosque 




J^^ 




brazo 


yapari 






bueno 


patcurbe 






bruto 


acuriuane-pra 






budare, olla 


arina 






Cabeza 


prutpe 


jubaé 




cabello 




untsé 




cachicamo 


caiccamo 


moulú 




caimán 


arué 


kolatú 




camino 


achema 




iemary 


canalete 


craneti 






caña 


carana 






canasto 




tsumbá 




id. grande 




ruté 




id. pequeño 




jamadú 




casa 


aute 




euete 


cacique 


apoto 






caciquesa 


apoto-puti 






canoa 


curiara 


gulíala 


canaoa 


cara 


yanuro 






carne 




wainkin 


ipocon 


id. salada 


ziararu 






casabe 


ute 


ekei 




casado 


tinoqueme 






cascada 


uatapurupte 


, 




carta 


careta 






cacería 






iotón 


catarro 


átono 






caceta 




daumarin 




cachicamo gran 


- 


kaikan 




de 









EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



327 





Tamanaco 


Macusi 


Macusi 


cavar 






iacaqui 


cerrrar 






iatapuria 


cerbatana 




korá 




cera 


moropo 






cerro 


tipuiri 






cielo 


capu 






colorado 


tocpire 




• 


codo 




uperétschi 




cosechar 






picaquy 


comer 






enne 


comida 


nanapi 






comprar 






apiquy 


corazón 


yauani 




uienam 


conuco 


mata 






colear de dientes 


poingere 




id. de semillas 




tschilistchiri 




id. de élitros 




khitji 




crepúsculo vesp 


'. 




comamuia 


cuerpo 


pitpeté 




ipocon 


claro 


taveire 






cuchillo 


raaría 


taurá 




curare 




urali 




cuñado 






wiezi 


cuñada 






topachy 


Chicha 


uoqui 


blaudiná 




chinchorro 


caicató 


jeutsé 




Danta 


uariari 


wuailá 




después 


acomne 






de día 


ano 






de noche 


coco 






de pronto 


amenarc 






defecar 






conecai 


dedo 


amna-mucuro 


oentsa-mun- 
gahshi 




despertar 






ubeca 


desollar 






ipacaquy 


de verdad 


auene 






día 


ano 


elemapeu 


ueinaire 


diablo 


joloquiamo 






Dios 


Amaliuaca 


Macunaimá 




diente 


yeri 


uijé 




dolor 


ziacchia 






dormir 






iuetum 


dulce 


tacueque 






Escama 






moropiti 


escribir 






semenunga 


esposa 


puti 




inobe 


espejo 


chipiquire 







328 



TAVERA-ACOSTA 





Tamanaco 


Macusi 


Mucusi 


estante 


cáreta-jeuti 






esposo 


nio 






estrella 


chinea 






encender 






ipotequy 


enemigo 


yatoye 






esta mañana 


coronareme 






en este punto 


chenérepe 






Fiebre 


uayocore 






flecha 


preu 


3oleu 




id. pequeña 




^ungá 




frijol 


quiqui 






frío 






camiquy 


frente 


peri 


gemetá 




flor 


jeje-orocopiri 




iarembu 


Iruto 


jeje-yeperu 




teberu 


fuego 


uapto 


apó 




fusil 


. caracapuza 


arcabuza 




Gato 


michi 






gallo 




kaliuiná 




guacharaca 




malámangá 




guacamaya 




kalabavá 




guayuco 




montsá 




Hacha 


ueue 


naga 




hacer 






ternia 


hallar 






opore 


heder 






iquy 


hediondo 


coque 






hermana 




olitschi 




hermano 




u-i 




hija 


yamyili 


gen tsi 


en tsi 


hijo 


emuru 


ommú 




hombre 


itoto 




uratae 


id. blanco 






caraiua 


hombro 


mgói 




umota 


hormiga 


omique 






hierro 


parari 






ho> 


amenare 






hueso 




tschiba 


hepo 


Infierno 


joloquiamo- 
yeuti 






ir 






ueten 


Labio 






unda-pupé 


laguna 


icutps 




icobé 


lapa 




shípale 




lágrima 






uenerecu 


ladrón 






amaz 


largamente 


meca 






leche 




imanati 


manaieco 



EN 


EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 329 




Tamanaco 


Macusi 


Macusi 


lechoza 


mapaya 






lengua 


nuru 


onnú 




lejos 


teipo 






leña 




tschimali 




ligero 


cure 






loro 




oroké 




luna 


nuna 


kapoi 




lugar 






pata 


luz 






veh 


Llevar 






yare 


lluvia 


canepo 


cono 




Madre 


occhiu 


mama 


uané 


madera 




jeí 




macana 




taika 




maiz 


acuache 


anai 




maraca 




mala 




mascar 






iequequy 


marido 


nio 




inho 


mano 


yamfíari 


oentsa 




manatí 




apinná 




mañana 


coronare 






mañoco 




eqei 




mar (el) 


paráua 






matriz 






muné 


matrimonio 


puqueme 






mapuey 


ziacu 






médico 


piachi 






medicina 


apiete 






medio día 


puirene-veju 






merey 


uoroi 






mes 


nuna 






mesa 


nanap yaponi 






miel 


uane 




wang 


morder 






iecauia 


monte 




oé 




montaña 




ju 


uhí 


morrocoy 




alamolí 




mujer 


aicá 




uiry 


muslo 


petti 


upé 




muerte 


uataqueme 






Nariz 


jonari 


uieuna 




negro 


quíneme 






niño 


mure 


mulé 




niñito 






mure-muriqui 


nervio viril 




mulé umulé 




nieto 






ipa, opa 


noche 


coco 


komannoi 




norte 




tamengan 





330 



TAVERA-ACOSTA 





Tamanaco 


Macusí 


Macusi 


Obscuridad 






iuaron 


obscuro 


tauaneque 






ojos 


januru 


ienú 




oreja 


panarí 


upaná 


panure 


orinar 






uchuta 


ombligo 






uponi 


Padre 


papa 


papa 




pájaro 


torono 


toron 




paraiso 


capu 






paloma 




uacuca 




pasado mañana 


muñere coro- 
nare 






pariente 




lako 




paují 




páui 




paja 




wana 




pato 




maina 




pesado 






amuine 


pescado 


uoto 


molo 




perro 


ueroro 


alimalagá 




pescuezo 


uarori 






pedir • 






ipecaquy 


pies 


ptari 


obú 




piel 






ipipé 


pico 






itebi 


pipa de fumar 




utschinali 




piedra 


tepo 


to 




plátano 


paruru 


baluru 




plato 


arimaque 






playa 


ziacau 






primero 


penareme 






pierna 




utschi 




puerta 


nata 




minata 


plumas 




alo 




puerto 


peya 






Racimo 






i perú 


rabioso 


ueñise 






rayo 


quinemeru- 








uaptori 


esesima 




raya 






chipare 


rallo 






chimariri 


refrán 


scchiauare 






relámpago 




esesima 




remedio 






epitessa 


robar 






imocaquy 


río 


tuna 


duna 




rodilla 


jequequimuro 


gctsemú 




ropa 


atcheno 






Sal 


pama 




can 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



331 



Tamanaco Macusi 



Mucusi 



sangre 




mong 




sapo 


raurobe 






selva 


jutu 






señor 


yeczeme 






sitio 






pata 


silla 


aponde 






siempre 


ipaquere 






sol 


veju 


weí 




soldado 


sioraru 






sueño 






inetum 


subir 






enocu 


Tabaco 


cauai 






tabaquera 


cauai-yeuti , 






tambor 




zamborá 




traer 






yenepu 


testículos 






itemum 


tiempo 


manca 






tierra 


nono 




non 


temer 






naripe 


teta 






mana 


tijeras 
tía 


veíashi 


wanen 




tigre 


acquere 


kaikushi 




tigre rojizo 




salibará 




tigre negro 




uaigalimán 




tinaja 


muera 






tío materno 




koko 




tonina 




katsali 




tortuga 


peye 


wuarara 




trueno 


quinemeru 


ola napi 




tu 


amare 






Vecinos 


teipo-pra 






venado 


yama 






venéreo 


zamuroni 






vestido 


neponde 






verde 


racqueque 






varón 






uratae 


vestirse 






inaponte 


viejo 




indongon 


penaro 


véspero 




kaiuouo 




vicio 


porique 






viento 


pecheito 


seroan 




vulva 




moné 




Yerba 


reta 






yo 


ure 






yuca 


aqueju 




quissé 


Zamuro 




ka tsaná 




Ídem ( rey de los 


columare-vatunemporto 



332 



TAVERA-ACOSTA 



Gilij no trae numeración en ninguno de sus voca- 
bularios. La de los Macusi recogida por Schomburgk 
es esta : 

1 tiwing, como en el Chaima, 

2 sakene, como en Yabarana y en Omáua-Jianá- 
coto. 

3 eserewa, parecido al Maquiritare y al Jianácoto. 



Macusi 
(Voces tomadas por Schomburgk) 



agua 


tuna 


gente 


goto 


abundancia 


pang 


montaña 


wui 


bastante 


pang 


pueblo 


yeng 


caño 


para 


rápido 


imeru 


catarata 


marari 


residencia 


yeng 


cerro 


eppining 


río 


tuna 


familia 


pityan 


roca 


tipu 


caño 


iwot 


tribu 


goto 



Otomaco 
( Voces tomadas por Gilij ) 



agua 


ía 


maíz 


onnona 


candela 


núa 


mujer 


ondua 


caimán 


yondía 


plátano 


paruru 


casabe 


pérega 


río 


yoga 


cielo 


caja 


tierra 


pega 


estrella 


chirica 


tigre 


maéina 


hombre 


andua 


venado 
A recuna 


yama 




( Voces tomad 


as por Schomburgk ) 


agua 


tuna 


mano 


uyema 


arco 


urapa 


nariz 


uyeuna 


boca 


undack 


ojo 


yenuru 


cabeza 


apuwei 


perro 


arimaragha 


dos 


atsakane 


pié 


uta 


estrella 


serrika 


sol 


wae 


flecha 


purrau 


tierra 


nunk 


fuego 


apok 


tres 


itseberauwani 


luna 


kapui 


uno 


tauking 



EN 


EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 33^ 




Aruaca 




Al punto 


danakebe 


De 


uria , 


alma. 


ulluahü 


de madrugada 


mautia 


asiento 


abaltikoana 


dehpedir olor 




avivar el fuego 


appüdün 


fuerte 


kámén 


árbol 


adda 


despertarse 


ahannuban 


arrojar 


abuledin 


durar mucho 


aán 


algo malo 


aboatu 


Espíiitu 


üjahü 


atribuirse 


abukun üja 


escupir 


ówedin 


aguardar 


aobaddin 


enderezar 


imissidan 


áncora 


düUehü 


el, ellos 


likia 


árido 


oán 


ella 


turreha 


así 


gidea 


en, sobre 


ubana 


arco 


hammatalli 


enviar 


imekudun 


aquí 


jáha 


escocer 


tettén 


arco-iris 


jauale 


expiar 


amaimadin 


apetecer carne 


panassián 


esclavo 


haijaru 


amar 


kan sin 


estar sesgado 
estar enfermo 


haulen 


anguila 


ihiri 


karrin 


ano 


wija 


estar sentado 


akattin 


ayer 


jaha 


estar embara- 




Barbasco 


haijali 


zada 


kassan 


brazo 


addennahü 


estar quieto 


majaucuan 


beber 


attin 


estar seco 


oán 


boca 


íUerukuhu 


estar cansado 


mihitén 


Catarro 


tunnuli 


estar ebrio 


sommotén 


cara 


issibuhü 


estar soñoliento 


tabussián 


casa 


bahii 


estar caliente 


terén 


casabe 


kalli 


estar hondo 


tullan 


cazcarrja 


xuruli 


estar descon- 




cabello 


ubarrahü 


tento 


kaiman 


cabana 


ubanna buhü 


estar muy lejos 


waikillen 


crecer 


püllin 


en lo alto 


aijumiin 


cera 


piraitika 


el que hace algo 


alín 


ceniza 


balissi 


estar lleno 


ibén 


cocer 


abukun 


Fango 


ruruli 


comer 


akuttun 


familia 


ükürkküahii 


corazón carnoso 


oassinihü 


feo 


wakaiáii 


cola 


ihi 


flor 


utukurru 


como 


din 


fructificar 


kiwin 


contar 


ikissidán 


fruto 


iwihii 


comunidad 


ükürkküahti 


Garrapata 


mibiki 


clavo 


puttuputtuli 


grandes olas 


sibassibaru 


cuchillo 


jadotte 


girón 


udukuhí 


cuero 


iiddahü 


golpear 


aburikin 


curiara 


kuljara 


Haber menester bia 


culebra 


wuri 


habitar 


kassikoan 


Chinchorro 


hammaca 


hacer 


anin 


choza 


ubanna buhü 


id. conocer 


adittikittin 



334 



TAVERA-ACOSTA 





Aruaca 




id. un rancho 


abana-buttin 


perro 


perú 


hierro 


siparalli 


precio 


üjaanahü 


hojas 


ubanna 


piel 


üddahii 


hoy 


danuha 


picar 


attiadün 


hongo 


kamarassana 


piedra 


siba 


hueso 


ubudallihü 


pronto 


wahadjá 


humo 


kulehelli 


probar 


ikissidín 


Igual 


danukcbe 


plantar 


abunin 


Lágrima 


ikirahü 


porque 


udumftia 


lomo 


ibukiki 


por otra parte 


abbamín 


Llama 


eheludun 


pulga 
Qul? 


ubaijahü 


Madre 


ujuhu 


hamma ? 


madera 


adda 


quedar 


majauquan 


manejar 


aban 


Remo 


nahallehü 


maravilla 1 


poi, poimán ! 


relámpago 


belbeliru 


macana 


ubnkuhí 


resplandecer 


harunnahan 


maleza 


kunnuku 


rodilla 


ubudallihü 


más 


abassabün 


Sabana 


karau 


mañana 


mauti 


saber 


adittin 


magnificencia 


üssaquana 


señor 


adaijahü 


mano 


ükkabbuhü 


ser malo 


wakaián 


mi, mío 


dakia 


ser pesado 


küddün 


miel 


mabba 


ser fangoso 


rurun 


medicina 


ibbehü 


ser seco 


sakkan 


morder 


ardin 


ser dulce 


semen 


morir 


ahudun,*kaikai] 


ser duro 


tattan 


mundo (el) 


wunabu 


ser hondo 


tullan 


multiplicidad 


ujuhu 


ser niño 


elonín 


mujer 


kiáru 


ber nuevo 


emelián 


Niño 


awawa, elonti. 


ser bueno 


üssan 




üsahü 


ser claro 


üssaukan 


no 


kurru 


ser pequeño 


ibin 


nombrar 


assan, aritin 


ser listo 


wabudin 


nosotros 


wai 


ser corvo 


hudun 


no tener hombre máretin 


ser grande 


ipirrun 


no tener mujtr 


m are un 


ser largo 


wadin 


nuestro 


wakia 


siglos atrás 


wabuka 


nunca 


abbahün-kurru 


sol 


hadalli 


Oler bien 


buhuján 


solo 


rubuin 


olvidar 


ahaikassán 


soltar 


apussidin 


omitir 


aballin 


sombra 


üjahü 


otra vez 


abbahün 


soplar 


appidín 


Padre 


ittihü 


subyugar 


tattan-alinua 


pájaro 


kuddibiu 


sudar 


adubuttin 


parir 


emeudun 


Trabajar 


kemekebiin 


uato rojo 


tukkuku 


también 


badia 


paga 


üjautiahü 


tarde 


bakülama 


pegar 


aburikin 


tener hambre 


hamussián 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



3,35 



todo el cuello 


unnuruhu 


venir 


audíu 


tener 


kamünnin 


ver 


addikin 


tierra ( la ) 


wunabu 


vida 


ulluahü 


tos 


tunulli 


viento 


awadulH 


todo 


naraqua 


vomitar 


owedin 


tti, tuyo 


büi, bokia 


vosotros 


hü! 


Un poco 


nikan, niman 


vuestros 


hükia 


Vaca 


baka 


Yerba 


karau 


vencer 


kadanin-alinua 


yo 


dai 


verificar 


erekedin 


Zaraza 


jahu 


vestir 


káken 


zapatero 


sapattu-alin 



Aruaca 



( De la obra de Martius) 



Abuela 


dadukuscbi 


Madre 


ujú 


agudo 


karín 


marmita 


toada 


algodón 


jahu 


maraca 


márraca 


anzuelo 


buddehi 


maiz 


márissi 


arcilla 


waija 


manare 


manali 


arco 


aemaarahabu 


menaje 


anikuhu 


artesa 


adisa 


merey 


márepi 


Boca 


daliroko 


mano de pilón 


hakuretti 


budare 


búdale 


moño 


ukuUisi 


brujo 


semetti 


mortero 


haku 


Canasto 


habba 


muerte 


ahudahü 


casa 


bahü 


Noche 


wulikahü 


casarse 


ai-ikan 


nombre 


erihi 


cerbatana 


hüwa 


Pantorrilla 


ibittuna 


conuco 


kabbeja 


plátano 


parátana 


cuentas 


kassuiu 


patilla 


pattía 


cuarto 


uettakarra 


plato 


kárrubu 


cuello 


unuru 


pina 


nana 


curiara 


uekkanan 


piedrecilla 


kalekku 


Chicha 


paiwari 


pilar 


ihitin 


esclavo 


haiaeru 


Rallar 


akárrasan 


enterrar 


akarratan 


rallo 


sámali 


flecha 


semaara 


sangre 


uettu 


fosa 


hitti 


sebucán 


juru 


fruta 


iwi 


si 


ehé 


Genio malo 


jawaü 


Temblador, pez 


, issimuddu 


Hilar 


assürdün 


totuma 


iwida 


huso 


kirahudulU 


Yare 


kehelli 


Leche 


idiura 


yuca dulce 


bússuli 


luna 


Icatti 


id. amarga 


^kalli 



336 



TAVERA-ACOSTA 



Abajo 

ají 

ag^ua 

alimento 

alma 

agrio 

amarillo 

animal 

anzuelo 

año 

árbol 

arco 

arena 

arriba 

avispa 

azul 

Bava 

batata 

boca 

bosque 

bote 

blanco 

bt azo 

Cabeza 

cachete 

caimán 

camino 

canalete 

caña fiulce 

caña brava 

cara 

carne 

casa 

cera 

cielo 

cerdo 

claro 

colorado 

comadreja 

conuco 

cuello 

corazón 

cuerpo 

Chicha 

chinchorro 

Danta 

dfa 

diablo 



a ó Uainira 


Moxo ó Mojo 


icatinedi 


epoquie 


paicdi 


acheti 


niogodi 


une 


nigue enigi 


nuniru 


niguigo 


nuaquiánebo 


neladi 


ticasi 


logoguigo 


tiococó 


niguicadi 


sorare 


numigo 


enirobé 


lotabi 


saccheréjono 


niale 


jucuqui 


nupitenige 


eziporocu 


dotiguadi 


ñañeriqui 


ititi pigimedi 


anukuie 


languedi 


nioposi 


nimagategi 


cabararu 


cadico-colidi 


cajiure 


apigoye 
joladi 


coére 


nujáca 


nialigi 


Mmeno 


nigua tegi 


pacure 


napaguigi 


tijapu 


niba agadi ocagata 


nuboure 


naguilo 


nuchiuti 


nayique 


nunuro 


niogoyegi 


mero-mero 


naigi 


acchene 


ñola canagadi 


náurupe 


maaiogo 


ecúteno 


epogo 


curino 


natobi 


numoy 


eiyegagi 


neche 


dimigi 


peti 


nibuitegi 


mopo 


ititi pigirae 


anumó 


nigitagi 


simoru 


ligetege 


tijaray 


lichagotegi 


tisi 


opagi logoba 


chiuruisi 


niyogotagi 


essánati 


nichodi 


nuchepo 


nalegena 


nusamure 


niboledi 


nuóquie 


nudagi 


ticasiomó 


neladi 


acchiu 


apolicana higuaga 


samo 


nocco 


saccherei 


agupelguagi 


ereonó 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



337 





Mbaya ó Uaicuru 


Moxo Ó Mojo 


diente 


nogue 


nuoi 


Dios 


conoena tagodi 


maimona 


dulce 


liidigi 


títibe 


Estrella 


eótedi 


jarairiqui 


esposa 


natonigi 


nuyeuo 


Flecha 


ana ligo 


tayiriquí 


frijol 


ediabaga 


mopoco 


luego 


nuledi 


jucu 


frutas 


niale-ela 


jucuqui-oi 


Gato 


pigíchene 


misitu 


Hediondo 


beagilanigi 


tijeche 


?y^ 


yónigi 


nuchiquia 


hijo 


yonaga 


Duchíquie 


hombre 


uneleigua 


aquiane 


hormiga 


ibichodi 


cachiru 


Labios 


niguoladi 


nusumu 


laguna 


idelogode 


caquiure 


lengua 


nogulegi 


nunene 


león 


eiyenigo 


itioré 


luna 


epenai 


coje 


luz 


natalenaga 


tijarai 


Lluvia 


epíquim 


tiquibo 


Madre 


eiodo 


meme 


maiz 


etacoligi 


seponi 


maní 


yoliquie 


curiquie 


mano 


niba agadi 


nubou 


mañoco 


enegui lamogo 


cuyupá 


marido 


nodagua 


nima 


medio día 


nocco eachogo 


ti tu píriki sacche 


mes 


apenai 


coje 


miel 


napigo 


mopomo 


mono 


egeadi 


io 


monte 


iigo loyodaga 


mari-yulcu 


mujer 


igualo 


eseno 


Nariz 


nionigo 


nusiri 


negro 


napidigi 


tiquiso 


niña 


nigana 


amojo-eseronó 


niño- 


niganigi 


amojo 


noche 


enuale 


jatti 


nubes 


loladi 


uooji 


Obscuro 


nichocaga 


timopicú 


ojos 


nigecogée 


nuqui 


oloroso 


lanígigi 


tiyeye 


olla 


nooligt 


mesusi 


orejas 


napagate 


nuchicca 


oso 


bidioni 


aticure 


Padre 


eliodi 


tata 


pájaro 


ilagagi 


cainre 




&n ti JSur-^Dialeetoi Indhgena». 22. 



338 



TAVERA-ACOSTA 





Mbaya ó Uaicura 


Moxo ó Mojo 


pedregal 


guetiga-uanigi 


mari-m^íri 


perro 


utquenigo 


tamucu 


pescado 


nogoyegi 


simo 


pecho 


natecogo 


nutupo 


piedra 


guetiga 


mari 


pies 


nogonagi 


ribopé 


pierna 


niti 


nupae 


plato 


ginogo 


curuju 


plátano 


banana 


cuéreno 


puerta 


epobagi 


topayo 


Relámpago 


nachacogonagadi 


emárere 


río 


natobagi 


cayacure 


Sol 


aligega 


sncche 


Tabaco 


olodagadi 


sabare 


tarde 


coquidi 


coperei 


tierra 


iígodi 


molejí 


tigre 


nigetiogo 


icchiui 


tinaja 


naacaga chi 


ynpi 


tortuga 


logo yenigo 


sipu 


trueno 


dimíchogo-epíquim tiiurueco 


Uñas 


inaparhodi 


nuyípoño 


Venado 


goticanigo 


cojobo 


vientre 


neé 


tjujué 


viento 


niuocadi 


tecaticobo 


Yerba 


nadegogo 


nuiigi 


yuca 


eneguiji 


cuyu 


Zorro 


caichoqque 


chúie 



En estos vocabularios, gue hemos arreglado por 
orden alfabético, se encuentran muchas voces del len- 
guaje Baniba, y hasta se ve empleado su posesivo de 
la primera persona en singular : no ó nu, apócope de la 
primera persona noca de la lengua Quichua. Acerca 
de ellos, traducimos de las páginas 392-93, tomo III, 
de la obra de Gilij, lo siguiente : 

**La lengua Mbaya, que se llama igualmente Guai- 
cura, es la que hablan los indios del mismo nombre, 
moradores de ambas márgenesdel Paraguay, entre los 
19° o' 20" y 23^ 30' de latitud sur. Son dialectos de 
esta lengua el de los avipones, el de los tobos y el de 
los mocobos, parte de los cuales vagan todavía ( 1782 ) 
por las densas selvas del Chaco 

**Las misiones llamadas Moxos por los españoles, 
fueron muy célebres en el Perú. Diez y siete eran los 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



339 



pueblos y sus habitantes reducidos al cristianismo por 
los jesuitas, llegaban á veinte mil. Componíanlas los 
mossos, principalmente, mobimos, canisianos, etc." 





Guaraní {4) 


Tupí 


Omáua 


Abajo 


ibipe 




uerepe 


abeja 




muirera 




abrir 




pirare 




agrio 


ai 




zai 


agua 


i 


eí 


uní 


alma 


anga 




sáua 


atar 




pucuare 




agí 


quií 




equeí 


amarillo 


i>u 


tóhua 


iuiu 


animal 


mimba 




mía 


anzuelo 




pindá 




año 


roí 




uni 


arco 


ibirapá 


uirapara 


iéua 


arriba 


ibaté 




euaté 


árbol 


ibirai 


muirá 


euera 


asar 




mexira 




arena 


ibicuiti 




itioi 


algodón 




amoniou 




allá 


amó 






amargo 


rob 




iráua 


aquí 


ape 






avispa 


eiru 




mapam 


ayer 


cueetei 


coisé 




azul 


obi 


suquira 




Batata 


yeti 


yutica 


itica 


báquiro 




tayasu-capuera 




brazo 


iiba 


iua 


iiéua 


bejuco 




sipu 




boca 


yuru 


yaru 


yuro 


bosque 




yapéua 




bote 


iga 


igara 


eará 


blanco 


moroti 


murutinga 


tinimai 


Cabeza 


acá 


iacán 


yacáe 


cabellos 




sahua 




cachete 


taneca 




cacu 


cachicamo 


tatú 




tatú 



(4) Este vocabulario y así los que siguen Araucana, Chiquita, 
Lula y Vilela, son tomados de la obra de Gilij . — iVb/a del 
Autor. 



340 



TAVERA-ACOSTA 





Guaraní 


Tupi 


Omáua 


caimán 


yacaré 


yacaré 




camino 


tape 




pe 


canalete 


iga-picuita 




yapupuita 


cara 


toba 




ssissa 


carne 


cagui 




curata.nai 


casa 


og 


oca 


uca 


calor 




sacu 




caña dulce 


tacuar-ée 




tacuera 


caña brava 


tacua 




uacua 


caño 




jgarape 




cera 


iraiti 


irari-puti 


mapa 


cerdo 


tayasu 


tayasu-memón 


tayassu 


cesta 




erusanga 




cercana 


coi 






cigarra 




yaquirana 




cielo 


ibag 


uuaca 


euatemai-ritama 


comer 




amaá 




comida 


tembiú 




eomai 


codo 


tenibanga 




iéua-senepua 


colorado 


pita 


piranga 


tururucai 


collar 


ayu 




atoa 


conejo 


cuereruá 






conuco 


cog 


tenau 


cu 


correr 




nahna 


' 


corazón 


mbiá 




iá 


claridad 


esapepi 


tupauira 




culebra 




boya 




Chinchorro 


cuúa 




tacuine 


chigüire 


capiuara 






Danta 


mborebi 






de día 


ara-ramu 






de noche 


piturama 






despertar 




paca 




dentro 


ipipé 






día 


ara 


ara 


uarassi 


diablo 


aña 


yarupari 


mai 


diente 


tai 


sanha 


zai 


Dios 


Tupa 


Tupana 




dormir 




quera 




dos 




mocoen 




dulce 


ée 




sée 


Espalda 




yatii 




esposa 


tembircco 


imena 


mericua 


estómago 




pea 




estrella 


yasitata 


yasetata 


sesu 


Flecha 


uí 


ueua 


uá 


frente 


sibá 




seuape 


frío 




irusanga 





EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



341 





Guaraní 


Tupi 


Omáua 


frijol 


cumanda 




puroto 


flor 




puttira 




fuego 


tata 


tata 


tata 


fuera 


ocapé 






frutas 






euaara-iá 


Gallo 




sapucaya-ape- 




* 




gasa 




gallioa 




sapucaya 




gato 


mbaracayá 






Hermana 




sénéra 




hediendo 


jne 






hija 


rayi 


quihuira 


taíra 


hijo 


taíra 




teagra 


hilo 




inimu 




hombre 


aba 


apegasa 


áua 


hormiga 


tai 


tasyhua 




hoy 


coara-pipe 


oyara 




huevo 




tupia 




Intestinos 




ibachu 


* 


Joven 




coromín 




jarra 




camuti 




Labios 


tembé 




yuro 


ladrón 




munauasa 




laguna 


i apa 




epassu 


lanza 


mimbucú 






lengua 


cu 


apeco 




león 


yauáti 


yauara-uassi 




lejos 


monibiri 






lijero 


imani 






lobo 


yauara-uassu 




yauara-puana 


loro 




paráua 




luna 


yasi 


yasé 


ya se 


luz 


tata-eudi 




cana 


Llegar 




usica 




lluvia 


amañi 


amana 


amana 


Madre 


.si 


imaya 


mama 


maiz 


abati 


auati 


auati 


mariposa 




panamá 




marido 


me 




mena 


maza 




uisaranga 




maní 


mandubi 




munui 


mano 


po 


po 


poa 


mañana 


curicoé 


cuerna 




mañoco 




macasera 




mediodía 


ara-mbité 




uarassi-ipuana 


mes 


yasi 




yase 


miel 


eirelé 


ira 


mapa-cáui 



342 



TAVERA-ACOSTA 





Guaraní 


Tupi 


Omáua 


mono 


caí 


macaco 


cai 


monte 


ibite 


cáa 


ehuata 


montana 




uitera 




mosca 




meru 




morrocoy 




iauti 




mujer 


cuña 


cunha 


uaina 


muerte 




umanu 


• 


Nariz 


ti 


apuina 


ti 


negro 


u 


pichuna 


sunimai 


niña 


mitacuna 




huahua-<:unia 


niño 


mita 


taúna 


huahua 


noche 


pitú 


putuna 


epuesa 


nubes 


ibití 




ehueuaca 


Obscuro 


pitu 






ojos 


tesa 


sesa 


fsisa-zaicaua 


oloroso 


hetu 






olla 


yapepó 




yucusi 


ombligo 




péruau 




orejas 


nambi 


nami 


nami 


oso hormiguero 


tamanduá 




tamanuá 


Padre 


tuba 


ipaya 


>apa 


pájaro 


gira 


huirá 


luera 


pala 




tasera 




plátano 


pacoba 


pacoa 


panara 


pato 




ipeca 




perro 


yauár 


yauara 


yauara 


perro de agua 


uairaca 






pescado 


pira 


pira 


ipira 


pecho 


pitia 


camui 


putia 


peine 




quihuán 




pescuezo 


ayú 


ayura 


yassiuca 


piedra 


ita 


itaqué 


ita 


pies 


Pí 


pul 


poeta 


pierna 


tetima 




sotema 


pifia 




nana 




plato 


ñaembé 




yamué 


puerta 


oque 




yaquina 


Rama 




apucuitana 




relámpago 


amatirí 




sapua 


río 


iacá 


parana 


parana 


rodilla 


tenipia 


senepua 


senepua 


Salir 




usema 




sapo 


anguvá 




quiara 


selva 


cáa 




cáua 


sol 


cuarasi 


corase 


uarasi 


tabaco 


peti 


petema 


petema 


tarde 


cáaru 




carnea 


tierra 


ibi 


eué 


tuyuca 



EN KL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



343 





Guaraní 


Tupi 


Omáua 


tres 




núsaperi 




tinaja 


carabuchí 




murissu 


trueno 


amasunu 


tupa 


topa 


tigre 


yauareté 


yauaraté 


yauara-uasu 


topo 


anguyá-tatu 






tortuga 


carnibé 


yurara 




Uñas 


poape 




puesapé 


uno 




iepé 




Venado 


uasu 




eze-uasú 


veneno 




uraii 




verde 




suquira 




vida 




sequé. 




viejo 




tuisé 




vieja 




oaími 




vientre 


tíe 


marica 


seueca 


viento 


ibitú 




euetú 


Yerba' 


cáa 


capir 


ca 


yuca 


mandió 




yauiri 


Zancudo 




carapana 




zorro 


aguara 







Algunas palabras del lenguaje Omáua corres- 
ponden al Quechua, y otras tiene muy semejantes al 
Baniba. 

Refiriéndose á la lengua Guaraní y al Omáua. to- 
mamos del Apéndice IL página 390. tomo III de la 
obra de Gilij, lo siguiente : 

** Ninguna lengua americana se extiende en el día 
á tantas partes cuantas alcanza la lengua Guaraní. . . . 
I — La lengua Guaraní se habla en toda la provincia del 
Paraguay, cuya capital es la ciudad de la Asunción. 
II — Hablase en las célebres misiones llamadas del Pa- 
raguay, sobre las que escribió el Padre Muratori. 
III — Hablase también en los ríos Paraná y Uruguay, 
en cuyas orillas existen 30 grandes poblaciones. 
IV — Se habla también en las provincias Topé, Guaira 
é Itatín, abandonadas después por los Guaraníes. 
V — Se habla en todas las costas del Brasil hasta Caye- 
na, bien que en algunos puntos de ese litoral hubo ó aún 
hay algunas otras lenguas. VI— La lengua Guaraní es 



344 TAVEkA-ACÓSrA 

la misma que en el Brasil se llama tupí, del nombre de 
los indios que la hablan. Llámase aún la lengua ^eral, 
porque fue descubierta por los portugueses, no solamen- 
te en las costas del Océano sino tannbién en el interior 
del Continente. VII — La lengua de los Tupí es un 
dialecto del Guaraní de quienes, según el señcr abate 
Caamaño, no se diferencia tanto cuanto de la española 
el portugués ó bien el italiano. Los Tupí, ya dichos, 
ocuparon las costas del Brasil desde Río Grande ó 
Puerto de San Pedro, en 32^ hasta el río de San 
Francisco del Sur. y se extendieron en el interior por 
todo el Gobierno ó Provincia de San Pablo de Pirati- 
nanga. Después de lo§ Tupí vienen ios Tupinambos, los 
Remiminis, los Tobayares y los Tamoyos, todos de 
la misma lengua. Estos indios habitaron las már- 
genes del río de San Francisco del Sur hasta la 
Bahía de Todos los Santos, y hasta el río Camamu. 
Seguidamente después hasta el río Guanearé, el cual se 
halla hacia los 18° 45', vivían los Tupinaqais, gente 
también de la misma lengua. Desde el Cabo de San 
Agustín hasta el río nombrado de San Francisco del 
Norte, habitaban los Cactos, también de la misma len- 
gua. Seguían luego los Potigoares\ Del mismo idio- 
ma eran también los Rarigoares, los Cariyes. los Ara- 
yares, los Amoepigres y otras tribus, denominadas las 
más caprichosamente por sus conquistadores, y hoy re- 
ducidas á pequeño número ó mezcladas con otras na- 
ciones de diferentes lenguajes. VIII— Mejor que to- 
dos los ya mencionados hablan el Guaraní los Chiriua- 
nes, gentiles y muy notables, que se dice habitan en 
160 pueblos entre los grandes ríos del Chaco y el de 
Mapayo de Santa Cruz de la Sierra, en los valles que 
forman las montañas Andinas. Son belicosos y feroces 
y se asegura que pasan de quince á veinte mil los indivi- 
duos que saben manejar las armas." 

** La lengua Omáua, que dijimos ser un dialecto de 
la Guaraní, actualmente, ( 1782) se habla en la reduc- 
ción de San Joaquín, establecida sobre la parte seten- 
trional del Marañen, un poco más abajo de las cabeceras 
del Ucayale. En esta parte, el célebre jesuíta Samuel 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 345 

Fritz colocó á los Omauas que salieron junto con él des- 
de las islas del Marañón, que están entre el Najjo y el 
Rionegro. No es de dudarse, sin embargo, que algu- 
nos individuos de esta renombrada nación, dispersa á 
consecuencia de la guerra pue le hicieron los portugue- 
ses, se encuentren residiendo en otros puntos Ade- 
más de éstos, que son católicos, se dice que existen 
algunos Omáuas gentiles sobre el Putumayo y en el 
Alto Ñapo, en dond*^ son llamados yete. Talvez los 
Cocamos, habitantes de los ríos Ucayale y Yaguara, 
hablan también el idioma de los Omauas." 

De estos Omáuas llamados indistintamente Umaüas 
li Omáuas por el viajero francés Paul Marcoy, en su 
obra Voy a ge á íraifers T Amérique du Sud (5) tra- 
ducimos : 

** Para fundar la nueva ciudad (Sampablo de Oli- 
venza ) se echó mano, como base, de los indios 
Umaüas ó Cambebas. cuya jurisdicción territorial, des 
pues de haber ocupado doscientas leguas de río, está 
hoy limitada solamente á las islas de Yahuna, Calderón 
y Capiachi. en donde se refugiaron sus restos huyendo 
á la acción disolvente de la conquista portuguesa. 

** Venidos del Norte desde época anterior, como 
lo testifican su civilización avanzada, sus nociones en 
artes manuales y sus costumbres tomadas, como las 
de los Incas, de los antiguos Mexicanos, los Umaüas, 
después de una probable estada de muchos siglos al pié 
de los Andes de Popayán y en la Nueva Granada, se 
dirijieron hacia las fuentes del Yapurá, en donde una 
tribu de su raza existe hoy conocida con el nombre de 
Mesayas, y desde ese río avanzaron luego hacia el 
Amazonas. Llamados sucesivamente Aguas, Em- 
Agaas, Om-Aguas, según las localidades que ellos 
habían atravesado en sus migraciones hacia el Sur, los 
Umaüas, al establecerse en el Brasil tomaron ellos 
mismos, ó recibieron quizás de la gran nación de los 
Tupinambas. entonces dueña de una parte del Ama- 
zonas, el sobrenombre de lacajigi-peüa (cabeza chata ) 

( 5 ) Página 341, tomo II. París 1869. 



346 TAVERA-ACOSTA 



aludiendo así á su costumbre de deformarse el cráneo. 
De estas dos palabras déla lengua tupí hicieron más 
tarde los portugueses, tanto por elipsis conio por corrup- 
ción, la voz Carnbfhuas, después Cambebas, con la cual 
í^llos designaron á la nación Umaüas, que los Quechuas 
del Perú llamaban Omahuas y los españoles Omaguas." 

Y el doctor Koch-Grünberg dice en las páginas 
181-182 de Las tribus del alto Rionegro y Yaptirá, etc. : 

" Los Umáuas, quienes en los mapas de los ante- 
riores viajeros aparecen residiendo en el alto Caiarí, 
viven efectivamente unas jornadas más al Sur. en los 
anuentes del Yapurá particularmente en el pnncipal 
de la margen izquierda, el Apoporis. Su lenguaje se 
confundía hasta ahora, por la completa falta de obser- 
vaciones y por el parecido de los nombres, con el 
Omáua del alto Solimón, se consideraba como perte- 
neciente al Tupí, y últimamente también al grupo de 
los Betoyes. Son, empero, Caribes puros, cjyos mis 
próximos parientes habitan las Guayana's. Se dividen 
en numerosas subtribus con distintos nombres y hi- 
blan un solo lenguje con pequeñas diferencias dialéc 
ticas Los que viven cerca del alto Caiari. en el río 
Macaya, un afluente del alto Apoporis. se llaman á sí 
mismos Jianacotos, vocablo genuinamente caribe. (6) 
Su lenguaje, del cual tengo rico material, es completa- 
mente idéntico al lenguaje de los Tsajatsaja, que viven 
más al sur, en el Cudiarí y en su afluente Mesai, y se 
diferencia poco del Cariyona que tomó Crevaux en las 
orillas del alto Yapurá. Carijona, mejor Calijona. no 
es nombre de tribu sino que significa eA la lengua 
Umáua ** hombres, gente*'; y por esos son llamadas 
por los colombianos todas estas tribus caribes en la 
vasta región comprendida entre el Caiari y el alto Ya- 
purá con el nombre colectivo de ** Carijonas." (7) 

(6) Acaso su sisjníficado sea análogo al Guaraouni, es decir 
** la gente del rio.'* En lenguaje U^rauno fa7ia significa can.), 
río, y coto, en Caribe, es gente, familia. 

( 7 ) Carijona, parece coTipuesto de! Quechua cari^ hombre^ 
guerrero, y de jana, en Uarao, río : los hombres ó los soldado, 
del río. — Notas del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 347 

Así también los Umauas del raudal de Arara -cuara 
del Yapurá, á quienes Martius menciona como enemi- 
gos de los Mirañas y considera lingüísticamente, por lo 
menos, idénticos á los Cariyonas de Crevaux y á los 
ümáuas del alto Caiarí. El nombre Umáda, empero, 
que pertenece al Yapúa y al Cobéua, es, como ya muy 
bien ha dicho Martius, un insulto, y significa **sapo'* 
con cuya denominación denostaban las tribus del grupo 
de los Betoyes á todos estos Caribes/' 

Para que se juzgue mejor de las analogías que 
guardan entre sí las grandes lenguas de la América del 
Sur, es decir, las de la Cordillera de los Andes y las de 
las llanuras t pampas que demoran á su oriente, en todo 
el continente hasta las orillas del Atlántico, nos permi- 
timos traer aquí, del ya citado libro de Marcoy, algu- 
nos lenguajes de las margenas del Amazonas y de sus 
afluentes (8); y asimismo los vocabularios Quichua, 
Aimara y Campi, que trae Charles Wiener en su obra 
PéroiJ et Bolivie (9). y los de los Araucanos, Chiqui- 
tos, Lulos y Vilelas, del libro de Gilij. 



También hemos etresacado de la rarísima obra del 
Rvdo. Bartolomé de las Casas Apologética Historia ae 
las Indias, muchas voces de la lengua de los aborígenes 
de Haití, muy parecidas á las de la Tierra Firme. Y, 
finalmente, algunos cortos vocabularios publicados por 
el doctor Koch-Grünberg en 1903-1905. ( 10) 

Cada día es de lamentarse más la monstruosa 
destrucción de los moradores de la parte oriental de 



( 8 ) Ticuri^i, Tupí, Chont \quiro, Antis, Conobo, Yáiia, Omáua, 
y Cocaima. 



(9) Edición de París. 1880. 

( 10 ) El doctor Koch-Grünberg es el único autor extranjero que 
coincide con nosotros acerca de la escritura fonética de las voces 
india'^, la cual ha llevado á cabo con paciente y laboriosa minu- 
ciosidad. —Notas del Ajitor^ 



348 



TAVERA-ACOSTA 



Venezuela, comenzada en 1499 y llevada y á término 
m^s de un siglo después, en cuya espantosa obra re- 
saltan teñidos en sangre los nombres de Alonso de 
Ojeda, Luis y Cristóbal Guerra, Alonso Niño, Diego de 
Lepe, Juan de la Cosa, Jácome Castellón, Gonzalo de 
Ocampo, Antonio Sedeño, Diego de Ordaz, Alonso de 
Herrera, Gerónimo de Hortal, Juan de Carvajal. Cris- 
tóbal Cobos y tantos otros Conquistadores del si- 
glo XVI 

Del estudio detenido de todas aquellas lenguas, 
comparándolas con sus hermanas del Asia puede ser 
que brille con más puros fulgores la luz que ilumine los 
obscuros horizontes de la prehistoria americana. 





* 






* * 






Araíicana 


Ticuna 


Abrir 




ddea 


agua 


co 


dechieh 


árbol 


alihuen 


nainé 


animal 


ibun 




arena 




nanekeb 


arco 




huerah 


algodón 




tech 


asar 




nahnaí 


atar 




queyauai 


ayer 




ineh 


azul 




yauti 


Báquiro 




ñoun houn 


blanco 




ccori 


boca 


un 




brazo 


riun 




bote 




oúheh 


bosque 




naí 


Cabellos 


topel 




caimán 




ecoya 


casa 




ih 


calor 




ayaqué 


carne 


ilon 




cera 




eísah 


cerbatana 




nihich 


cesta 




pechj 


cielo 


huenu 


nahné 



EN EL SUR — DIAJLECTOS INDÍGENAS 



349 





Arauccma 


Ticuna 


cintura 




mafchincharé 


comer 




toibueh 


correr 




iñah 


corazón 


piuque 




culebra 


' vilu 




Dedo 


chagui 




despertar 




bayanshi 


diablo 




mohhoh 


Dios 




Tupana 


dormir 




P^^. 


Estrella 


uaglen 


ehttha 


Frío 




deyoun 


flor 




nachacou 


fuego 


cutal 


ejheh 


Hombre 


che 


iyaté 


hoy 




heinhua 


Joven 




yate 


Ladrón 




mhuinta 


lanza 




nané 


lago 
luna 


mallín 




cuyen 


tahue majeh 


Llegar 




intahua 


lluvia 




poké 


Mañana 




pamah 


mañoco 




ttcha 


mariposa 




dlori 


mano 


euu 




mosca 


puUu 


cauhta 


mosquito 

mujer 

muerte 


yali 
domo 


ihie 
tayouh 


muslo 


pulag 




Nariz 


yu 




negro 




huahue 


noche 




suitan 


niño 




boah 


Ojos 


ge 




orejas 


pilun 




Pájaro 


gunun 


hueri 


palma 




hcume 


plátano 




ppohi 


pescado 


chalgua 


sshom 


pié 


namun 




pierna 


chag 




pueblo 
piedra 


lou 


sh.ké 


Rama 




cuemuyh 


río 


leuvu 


ni. ejh 



350 


TAVERA-ACOSTA 






Araucana 


Ticuna 


lobar 




namcuhuita 


rodilla 


lucu 




jostro 


age 




rojo 




dahouh 


Salir 




reinhouhou 


selva 


culven 


nainejé 


sol 


antu 


ehajeh 


Tierra 


mapu 


huain 


tigre 




hay 


Verde 




dehtrh 


veneno 




goré 


viejo 


bucha 


yuaga 


vieja 


cude 


yaque 


vientre 


pue 




yerba 


gutan 




Zancuda 




ah 


I 




hueih 


2 




tarepueh 


3 




tonepueh 


4 




aguemoujih 


5 




hueamuepueh 


6 




naimehueapueh 


7 




naimehueatareh 


8 




naimehuetameapue 


9 




gomeapueh 


lO 




gomeh 



Ticuna es el nombre de una tribu del alto Ama- 
izonas. Muy curioso es lo que acerca de este vocablo 
trae Fray Bartolomé de las Casas en el capítulo CXXV 
de su Apologética Historia de las Indias. Hablando de 
la religión de los indios de Tierra Firme, dice : 

** Tenían conocimiento alguno de Dios verdadero, 
y que era uno que moraba en el cielo, al cual, en la 
lengua de las gentes habitadoras de la provincia del 
Darién y creo que también en Veragua, llamaban Chi- 
cuna, la media sílaba, si no me engaño, luenga ; que- 
rían decir con este nombre Chicuna principio de todo/' 



Antis 



Conobo 



Chontaquiro 



Agua 

algodón 

arena 



nía 

ampechini 

impaniqui 



umpas 

huasmué 

mari 



une 

gojapujé 

saté 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



351 





Antis 


Conobos 


Chontaquiro 


árbol 


imphato 


giuhi 


acrauinaja 


arco 


piaminchi 


canuti 


casiruita 


achote 


puchoti 


masé 


apisirí 


aguja 


quichapi 


sumu 


sapui 


asiento 


nectiti 


quencha 


otapi 


alba 


quitai bilitai 


nete sabatai 


quitaichiti 


aire 


tampía 


niuhé 


tampi 


anzuelo 


chagalunchi 


misquiti 


yurimaiji 


azúcar 


ira puco 


sanipoto 


pochoacsiri 


Batata 


curiii 


cari 


tipali 


báquira 


sin tul i 


yáua-maheua 


illavi 


baile 


pina 


ransaí 


culla 


bote 


pituchi 


nunti 


canoa 


boca 


nochira 


quebi 


huespé 


brazo 


nojinpequi 


puya 


huecano 


bal^a 


sintipua 


tappa 


gipalo 


brazalete 


minguichiqui 


unce 


ririne 


buitre 


tisuni 


schiqui 


maíri 


Cabeza 


iquito 


busca 


huejijua 


cabello 


noquisiri 


bu 


huijihuesa 


cacao 


sarhuiminique 


turampi 


turampi 


canela 


metaqui 


chitani 


pitacsi 


cascabel 


neguichi 


tununuati 


tasacji 


carbón 


chi meneo 


chisté 


chichi mé 


casa 


panenchi 


sobo, tap{ 


panchi 


ceniza 


saraanpa 


chi mapa 


chichipasé 


cejas 


notorinqui 


buesco 


huesac 


ciego 


mamisiraqui 


buedta 




cielo 


inquití 


naí 


itahuac 


cesta 


chevita 


bunanti 


puraji 


cojo 


coitguinchi 


yet-teté 


nimejeacbi 


cuello 


napurania 


pitaniti 


quisitiachi 
ámuini 


culebra 


malanqui 


runi 


cuerda 


i vincha 


risbi 


tumuti 


crepúsculo 


chapinitonai 


yambué 


chupiniti 


collar 


carininquichiqui tenté 


pectari 


cuchillo 


inquiti 


chichica 


chiqueti 


Danta 


quémalo 


auha 


siema 


dedo 


nacu 


muebi 


huimojé 


despertar 




huchi 




día 


quitahuiti 


nete 


tiajujuni 


diablo 


camacarinchi 


yurima 


mapuinchi 


diente 


nal 


seta 


huisé 


Dios 


Taita 






Espalda 


itisieta 


bapuesco 


huitisi 


espejo 


nigarunchi 


bueiseté 


misaití 


estrella 


impoquiro 


huirti 


sin 


espina 


queto 


musa 


peti 



S52 


TAVERA-ACOSTA 






Antis 


Conobo 


Chontaquiro 


Frente 


nutamaco 


buetongo 


huijiruta 


frío 


huanachiri 


mdeí 


cachiere-nato- 
cana 


flecha 


chacupi 


piha 


casiri 


fuego 


chichi 


chi 


chichi 


Gallo 


atahua-sirari 


ituri-buené 


achauripa-tiajini 


gallina 


atahua 


ituri 


ahcaurípa 


Hombre 


sírari 


huebo 


queji 


hilo 


manpichi 


yuma 


huapocsa 


hojas 


chapi 


puei 


timecsiri 


hormiga 


chibuquiro 


gima 


iziqui 


hueso 


tusquiche 


sau 




humo 


chichianca 


cuhi 


chichipfa 


Jarra 


cobiti 


quienti 


imaté 


Ladrón 


custi 


yumuedsumi 


suri 


lechoza 


tinti 


pucta 


capallo 


lengua 


neuta 


ana 


guené 


loro 


niniro 


bahua 


pullaro 


luna 


casiri 


uche 


cachiri 


Lluvia 


incani 


huí 


ina 


Maíz 


sinqui 


sequi 


siji 


mañoco 


canirí 


adsa 


timeca 


mariposa 


pempero 


puempué 


pipiro 


mani 


maní 


tama 


cacahual! 


mano 


paco 


mueque 


huamianuta 


marido 


ochuema 


buené 


maniri 


miedo 


machalu gana- 
qui 


racqué 


inisnati 


mono 


osiato 


riño 


peri 


muslo 


noguta 


vipucú 
aíbo 


huipuricsi 


mujer 


chinani 


sichuné 


Nariz 


iquirímachi 


recqui 


hui^ri 


niño 


ananiqui 


baque 


tirí 


noche 


echitiniqui 


yanta 


illachinu 


no 


tira 


hiccama 


huegonunuta 


Ojo 


ñoqui 


buerú 


hujarsaje 


ombligo 


nomoquito 


pucutuse 


huipuro 


orejas 


nequimpita 
maini 


>abiqui 


huijepé 


oso 


miso 


saji 


Plátano 


parianti 


paranta 


parianta 


pecho 


notana 


suchi 




perro 


ochiti 


huchete 


quiti 


pescado 


humani 


huaca 


capiripa 


piedra 


mapi 


maca 


suctali 


pies 


noquita 


tac 


huisiqui 


pierna 


iburi 


vital 


huisipa 


pina 


chirianti 


canea 


atuti 


perdiz 


quichoti 


cuma 


camua 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



353 





Antis 


Conobo 


Chontaquiro 


pluma 


pachiri 


rani 


malluri 


Ropa 




tari 


usti 


rostro 




buemana 


huegasi 


Si 


siti 


íequi 


huegoni 


sol 


issiti 


vari 


intiti 


Tabaco 


sairi 


chica 


nictiti 


Vientre 


nomoti 


puru 


huesatí 


Yesca 


chinquirunchi 


bisca 


ictepape {. 


yuca 


caniri 


adsa 


timeca 


Zancudo 


siquiri 


xio 


llusla 


I 


turati 


atcboupré 


suri ti 


2 


pitoni 


rrabui ( ii) 


apiri 


3 


caniti 




noquiri 


4 


maguani 




ticti 


5 


maguarimi 
Cocaima 




tictisiri 




Omáua 


Yaua 


Abrir 


ipicatura 


yayiiechema 


yamutatara 


agua 


une 


uni. yacu 


aah 


árbol 


ehueíra 


ihuira 


hamunino 


arco 


canuto 


benbeké 


cano 


algodón 


hamanióu 


imaniou 


richun 


atar 


tequila 




ñampichini 


asar 


michira 




agatara 


ayer 


icuachi 


icuachi 


tatander 


antier 




amacoise 




azul 


sinipuca 


suequera 


ancachi 


arena 




itini 


quincha 


Báquira 


tahuatza 


hocto 


agun 


blanco 


tini 


itini 


papase 


bote 


egara 


huaquera 


muinun 


bosque 


ehueira 


bebé 


hingunsen 


Caimán 


yacaré 


jcari 


noroto ^^ 


color 


saco 


sacu 


hunequi » i>l., 


casa 


uca 


nina 


roré 


cesta 


uarata 


izacanga 




cera 


mapa 


nenia 


mapa 


cerbatana 


puna 


menaf 


runcasé 


cielo 


cuaracbi 


huaca 


arichu 


cintura 


saichini 


nou 


pichanai J 


comer 


mabun 


yapaeneuma 


ejenú 



(11 ) Los Conobos son del Ucayale y sólo cuentan hasta el dos, 
como los Banibas, etc. — Nota del Auto? , 

En el Sur—DiaUetot Ind^yemu. 23. 



354^ 



TAVERA-ACOSTA 





Cocaima 


Omáua 


Yáua 


correr 


y apaña 


jefíeuma 


yansuima 


culebra 


muy 






Despertar 


opoca 




seinasema 


día 


cuarachi 


ara 


ñiana 


diablo 


mahi 


hibo 


bayenté 


Dios 


Yara 


Tupana 


Tupana 


dormir 


ocquera 




rimacheni 


Estrella 


tupa 


ceso 


narchi 


él 




rana 


' 


Frío 


tsiriahi 


serai 


sanora 


flor 


sisa 


potira 


ramoéh 


fuego 


tata 


tata 


jigney 


Hermana 




teimoa 




hermano 




tacunia 




hombre 


yapisara 


apisara 


huano 


hoy 




aypo 


nibia 


Isla 


hipua 






Joven 


curumitua 


huaríchi 


medra 


Lanza 


patihua 


jaíré 


rouhuea 


ladrón 


muña 


munasu 


saperanu 


luna 


yasi 


yase 


anmaney 


Llegar 


yahuachima 




sitamana 


lluvia 


tupa 


amana 


humbra 


Madre 




tamama 




mañoco 


yahuiri 




chuchia 


mañana 


camutuni 


huerani 


tanaramasé 


mariposa 


hena 


panamá 


cuyuta 


mosca 


huania 


majiri 


naschi 


mujer 


huaina 


huainaou 


huatuzuna 


muerte 


humanu 


imanou 


sanitima 


Negro 


V 


suni 


mianecai 


niño 


tagra 


huanhua 


huina 


no 




maya 




noche 


hipuitza 


épuesa 


nipora 


Padre 




tapapa 




pájaro 


huirá 


huiraquera 


huicha 


plátano 


panara 


panara 


sambué 


palma 


tzua 


emod 


cojohno 


pescado 


i pira 




quihua 


piedra 


itaqué 


itac 


ahuichun 


Rama 


apocuita 


yapucuita 


satian 


río 


parana 


parana 


nahua 


robar 


munasuri 


muna«?uema 


saperanuma 
tuineh 


rojo 


puetani 


puetani 


Salir 


husema 




saímana 


selva 


taupeta 


tapuata 


toha 


sí 




aisé 




sol 


cuarachi 


veí 


hini 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



355 



Cocaima 



Omáua 



Yáua 



Tigre 
tierra 
tú 

Viejo 
vieja 
verde 
veneno 
Yo 

Zancudo 
I 

2 

3 
4 
5 
6 

7 
8 



lO 



Quechua 

Acá 

acatanca 

aguac 

aguasca 

ahucio 

aícha 

acja 

aiquei 

aiqquei 

aiqquei pfaguai 

alcco 

cquea 

cllic sumac 

apai 

apai catatispa 

api 



yahuara 


caicuchi 


nimbou 


chueírata 


tuyuca 
enéh 


muca 


tupa 


túa 


rimitio 




túa 


rimitona 


iquíra 


suequera 


ancachi 


uirari 


huerari 
tah 


ramua 


yatiou 


maribi 


ninoh 


huipi 


uyepe 


tckini 


mucuica 


mocuica 


nanojuí 


muapérica 


mosaperica (12) munua 


iruaca ( 13 ) 




nairo jumo 

ten aja 

teki-natea 

nanojui-natea 

munua-natea 

nairojuiño-na- 

tea 
huije-huiño 


Aymara 




Castellano 


jaiHa 




repulsivo, cosa sucia 


jamatanca 




escarabajo 


sauri 




tejedor 


sau 




el tejido 


achachila 




abuelo 


aicha 




carne, comida 


asua 




chicha 


que.*>piña 




huir, escaparse 


jalafía 




andar, correr, caminar 


jalam 




anda, corre, camina 


anu, anacara 


perro 


cquea 




algodón 


asqui 




muy bien, muy bonito 


iscaña 




guiar; llevar, conducir 


jiscañá 




elevar, alzar 


huchha 




mazamorra 


ccahua 




camizeta 



(12) Del cuatro en adelante cuentan en portugués, como los 
Niangatús ó gerales. 



( 13 ) Del cinco en adelante hacen uso de la numeración quichua. 



556 



TAVERA-ACOSTA 



QuicJma 


Aymara 


Castella7io 


allyachi ucla 


jacayafía 


hacer señas 


anatuya 


ccamake 


zorro 


anatuya 


anatulla 


zorrino 


ancu 


ancu 


nervios, nervioso 


apu 


apu 


amo, dueño 


apu 


apu 


1 grandioso, brillante 


araranca 


j arara ncu 


agartija 


aillo 


aillo 


raza, linaje, cuna 


asea, hucjaquei 


alloja 


mucho, bastante 


ascaguán 


ucsa 


demasiado, bastante 


asguán 


ucampi 


más 


asicui 


laruña 


risa 


asna 


tucsa 


hediondo, fétido 


asnai 


tucsafía 


heder 


atipac 


atipiri 


vencedor 


atipai 


atipana 


vencer, subyugar 


atipasca 


atipata 


vencido, sometido 


a Ir ai 


ainacha 


bajar, abajo, bajo 


aya 


amaya 


muerto, cadáver 


balai 


sappa 


cesta, canasta 


buampo 


huampu 


balsa, canoa 




hinchu 


asa, cabo 


cachari 


antutanu 


jefe de 12 soldados 


cacha tiscca 




suelto, desatado 


cachi 


jaya 


sal marina 


cachuichai 


jaj'unchaña 


salar, secar carne 


caguai 


uñjafía 


mirar, observar 


cai 


tea 


este, esta 


caimauta 


ácana 


de aquí. 


cainacmantu 


tea acata 


viniendo de 


caiamán 


niapini 


ahora mismo, ya 


caicca 


ca 


toma, coje 


caiguán 


acampi 


con esto, conjunta- 
mente 


caillaicucui 


raacataña 


acercarse 


caina 


. niasuru 


ayer 


cainacpi 


tcaaja 


por aquí 


caipi 


acaru 


aquí, presente 


caipiccascán 


caicca, tcahua 


he aquí, aquí está 


caijinacta 


acama 


de tal modo 


callpa 


chama 


fuerza, vigor 


callpasapa 


chamani 


fuerte, formidable 


camachii 


quitaña 


tener deseo, envidia 


camachii 


camachina 


mandar.enviar,ordnar 


canea 


canea 


asado 


cancana 


cancana 


asador 


canchai 


ceantayaca 


alumbrar 


canchai 


ceanaqui 


claro, claridad 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



557 



Que chita 


Aymara 


Castellano 


canchis 


pacallu 


siete 




qtiillirai 


carbón 


tchuraa 


tchuraa 


cardón 


carcati 


carcati na 


temblar, tener miedo 


carpai 


chaj chuna 


mirar 


caru 


iaya 


lejos, distanta 


catari 


catari 


vívora, culebra 


cata 


tuaquina 


tocar 


causal 


jacafía 


vivir, existir 


causariy 


jaciatana 


resucitar 


ccacai 


caccona 


frotar, restregar 


ccainanaupac 


hualura 


anteayer 


ciallari 


ccallaña 


comenzar 


ccallu 


aru 


idioma, lenguaje 


callcu 


callcu 


aerio, amargo 


ccallu 


lajra 


•lengua 


ccaraai 


toqueña 


reñir, difamar 


ccaina 


huasura 


ayer 


ccairanculi 


ccaira 


rana 


ccanalla 


ccallachi 


tiesto 


ccapari 


huarariña 


gritos 


ccascocon coc 


macatiriusi 


enfermedad conta- 
giosa 


ccascascca 


cquemita 


diablo 


ccasi 


inata 


desviarse 


ccaito 


chanca 


hilo 


ccatahui 


ccatahui 


cal 


ccaya 


carurú, ccara 


raañíina 


cchahuai 


chahuaña 


ordeñir, bailar 


cchapac 


juru 


amargo 


ccharqui 


thí^rqui 


carne ^eca 


cchía 


chifii 


liendre 


chiji 


chiji 


grama 


cchiñi , 


chiñi 


murciélago 


chipana 


chipana 


brazalete 


chirhuai 


chirhuana 


exprimir 


ccbupu 


chupu 


tumor, divieso 


churu 


churu 


caracol, forma de la- 
berinto 


chusac uco 


chima pusa 


cosa hueca 


cchusa 


chusa 


vacío 


ccocha 


ccota 


lago, laguna 


ccomer 


chojiña 


verde 


cconcori 


cconcori 


rodilla 


cconcho 


concho 


turbio 


ccoacaicui 


armasina 


olvidar, olvidarse 


cconi 


huntu 


caliente 


ccoñichi 


ijuutuchaña 


jcalentar, fiebre 



358 



TAVERA-ACOSTA 



Quichua 


Aymara 


Castellano 


ccora 


chihua 


verdura 


ccosni 


jeuque 


humo 


ccoya 


coya 


reina, soberana 


ccoya 


coya 


mina, cavidad sub- 
terránea 


ccoyo 


coyo 


cardenal 


ccuichi 


curmi 


arco iris 


ccumu 


ccumu 


jorobado, cansado 


ccumuicucui 


altana 


agacharse 


ccurpa 


cula 


adobe, ladrillo 


chacuai 


ccumuña 


cargar 


chin cacoc 


amuquina 


estar callado 


cconcai 


armana 


olvidar 


ccuchu 


ccuchu 


rincón 


chaca 


chaca 


picante 


chacnana 


cumu 


carga 


chacra 


yapu 


conuco, lugar serabrdo 


chahua 


choque 


crudo 


chai 


uca 


ese, esa, eso 


chaimanta 


ucata 


después de ahí 


chaimantari 


ucapacha 


entonces 


chainac 


hucauca 


por allí 


chaipacha 


niapinihua 


al momento 


chairaicu 


ucalaicu 


por eso 


chairi 


ucasti 


y eso también 


challua 


challua 


pescado 


chancai 


jacoña 


arrojar, tirar 


chani 


chani 


valor de una cosa 


chaqui 


huaña 


cosa seca 


chapui 


cayu 


pié 


chaupi 


taipi 


medio, en medio de 


chaipi tuta 


chica aruma 


media noche 


checa 


checa 


ciruela verde, verdal 


chayac 


puriri 


el que llega 


chayai 


puriña 


llegar 


checcampuni 


checampuni 


verdaderamente 


checainyachi 


checaptayana 


enderezar 


chéclai 


chectana 


hender, rajar 


checnisca 


unita 


lleno de árboles 


chichu 


huallque 


mujer en cinta 


chicllai 


ajllina 


escoger, distinguir 


china 


ccachu 


hembra 


chincaicui 


chacaata 


perderse 


chuccha 


nacuta 


cabellos 


chumpi 


huacca (14) 


faja, banda 


(14) Según 


otros, significa también 


culto, religión, deidad, 


tumba, etc. 







EN KL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



359 



Quechua 


A y mar a 


Castellano 


chunca 


tuca 


diez 


chunchul 


jipilla 


tripas 


chupa 


huichinca 


rabo 


churai 


uscuna 


poner 


churasca 


uscuta 


puesto 


churi 


yocca 


hijo 


chuspi 


chichillanca 


mosca 


cipii 


jaichjana 


colgar, suspender 


cirai 


chucuña 


coser 


cjamui 


quisluña 


mascar 


cj amusca 


quistuta 


lo mascado 


cjuru 


laceo 


gusano 


coi 


churaña 


dar 


concoricui 


quillpiña 


arrodillarse 


concorisa 


quillpita 


arrodillado 


cóndor 


cunduri 


buitre, cóndor 


cori 


chocque 


oro 


corpa huasi 


ccorpauta 


casa, hostería 


cuchi 


quirari 


sucio, asqueroso 


cullcu, quiuqui 


cullcu 


angosto, estrecho 


cunan 


icha 


ahora 


cunan punchai 


ichuru 


hoy, en el día 


cunea 


cunea 


voz, cuello 


cusca 


cusca 


juntos, parejo, igual 


cusca 


tanta, chica 


seraejantes,los mismos 


cuscachai 


cusachana 


emparejar 


cusicunqui 


cusisiña 


alegrarse 


cusicusi 


cusicusi 


engaño, mentira 


cusicui 


cussi 


alegría, dicha 


cutai rumipi 


cconaña 


moler en piedra 


cutai 


iyafía 


moler 


cutini 


cutinina 


volverse 


cuyacui 


ccugaña 


compadecerse 


eika 


hueja 


en tanto que 




jalj ataña 


arremeter, embestir 


. 


isapayaña 


comprender, entender 




huarahuara 


estrellas 




quella 


hierro 




ari 


hilo 




chijchi 


granizo 


guacaichai 


huacaichaña 


guardar 


guacaicuna 


jacha 


lágrimas 


guaccai 


jacha ña 


llorar 


guachai 


yacachaña 


parir 


guachi 


michi 


flecha 


guachai i 


michina 


flechar 


guacyai 


artana 


gritar 


guagua 


chnclla 


muchacho, niño 



36o 



TAVERA-ACOSTA 



Quichtia 


Aymara 


Castellano 


guanuchii 


jihuayafía 


matar 


guañui 


jihuafía 


muerte 


gnarcui 


huaicataña 


estar colgando 


guarmi 


huarmi 


mujer, esposa 


guasa 


iccani 


espaldas 


guasa picac 


chinanquiri 


que está detrás 


guatai 


chinufia 


atar, amarrar 


güiñachi 


aligaña 


hacer crecer 




gallachi 


hombro 


huac cuti 


niaraqut 


otra vez 


huacmanta 


huasitaraqui 


una vez más 


huaca 


huaca 


sepulcro 


huacahuán Uancai 


ccoUina 


arar, cultivar 


huacha 


huacha 


pobre, huérfano, des- 
valido 


huaina 


huaina 


joven, hombre joven 


huaicui 


payana 
huajta 


hacer de comer 


huajra 


cuerno, torcido 


huallpa 


huallpa 


gallo, pollo 


huanti 


huanti 


bubas, enfermedad 


huaracca 


curahua 


honda, cuerda 


huaranca 


huaranca 


mil 


huasca 


ppala 


soga, cordel 


hucunchac 


j anchi 


el cuerpo 


huisa 


puraca 


vientre 


huauque 


jila, jilala 


hermano 


huata 


mora 


año 


huichai pata 


cucata 


de la parte de arriba 


huayaca 


huayaca 


saco, ensenada 


huscai 


jancca 


pronto, aligerar 


icha 


inaja 


puede ser, quizás 


ichu 


ichu 


paja 


imaraicu 


cunalaicu 


por qué 


imaraio uari 


cunata 


por qué cau.^a 


imaina 


camisa 


có.no 


imapac 


cunataqui 


para qué 


iniata 


cuna 


que 


inti, rupai 


inti 


sol 


iscai 


pañi, paya 


dos 


iscaiguáii 


payampi 


(los más 


iscai uco 


panini 


entre dos 


iscaicuti 


pacuti 


dos veces 


imilla 


imilla 


niña, muchacha 


imusca 


nusata 


podrido 


ismusca casca 


nu^^atahua 


eso está podrido 


jacai 


cuyu 


aquel, aquella 


jaccu 


hacu 


harina 


jagua 


ancana 


fuera 



EN El. SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



?6l 



Quichua 


Aymara 


Castellano 


jaguapi 


pncaru 


fuera del lugar 


jaiicai sarata 


jarappifío 


cortar ó recoger el 
maiz 


jaitaí 


taquiña 


cocear, patear 


jatnpi 


collafía 


medicina 


japii 


catuña 


tomar, agarrar 


, arcai 


harc«íña 


atajar, estorbar 


játuti 


j aecha 


grande 


játiin 


ñuccha 


timafio, dimensión 


jayaquén 


chuica 


fiel 


jescon 


Uatunca 


nueve 


jiña imaina 


camisa ti 


así como 


jiña 


jalla 


si 


joccara 


occara 


sordo 


jocco 


juri 


mojado 


jucha 


hucha 


culpa, pecado 


jucha tari 


juchachasiño 


pecar, cometer delito 


juchui 


iscca 


chico, pequeño 


jucucha 


achaco 


ratón 


juccuta 


i sen 


sandalias 


juntta 


ppocca 


cosa llena 


juntai 


ppocaio 


llenar 


jurucuta 


culcutaya 


tórtola, paloma 


jusco 


hocco 


agujero 


juscusca 


ppialo 


agujereado 


lachiguana 


huaiaronco 


moscardón 




irama 


ladera 


laika 


laika 


bruja, hechicera 


lappi 


lappi 


entiada. abertura 


larca 


larca 


canal, acquia 


laurai 


nacafía 


arder, quemar 


llausa 


llausa 


baba, baboso 


licra 


cbecca 


ala 


llancai 


irnacaña 


trabajar 


Uapfi 


ppisna 


cosa liviana 


laquer parisca 


chocrichata 


herido 


llacguai 


jallpaña 


lamer 


llacllaña 


Uac laña 


desbastar, labrar 


llacta 


marca 


ciudad, pueblo 


llactachacui 


marcachata 


avecindarse 


llallina 


llallina 


exceder, aventajar 


llama huiga 


ccaura 


carnero peruano 


llamiri 


mallina 


probar 


llampu 


llampu 


suave, agradable 


llantu 


chihui 


sombra 


llampuchai 


Uampuchaña 


suavisar, ablandar 


llaquicuí 


llasquisiña 


tener pena 


Uinquii 


Uinquii 


greda, barro 



362 



TAVERA-ACOSTA 



Quechua 

llocai, Uocsi 

Uaquisca 

laukai 

macai 

machai 

machaicucui 

xnacbu 

maccha 

naiccac 

mainacc 

mainacraaata 

mama 

manchachicui 

mana 

manacasucuc 

manacai pichu 

manañañoc 

mcanajucbayor 

manat ruraiatii 

manai^c 

manatac 

manca 

manchachii 

manchachicui 

manchachicusa 

maicac 

manecmán 

mañai 

mañai manuscata 

manu 

manucai 

manui 

manumasi 

manuta copui 

maqui 

masai chacrui 

masi 

masca 

mascai 

masqui 

mati 

mayu 

micha 

michu 

micjuchi 

micjui 

micjuna 

millma 



Aymara 


Castellano 


mistufía 


salir, subir 


putiina 
laikaña 


aflijido, estar triste 


hechizar 


nuaña 


pegar, aporrear 


umahui 


emborracharse, ebrio 


machaña 


borracho 


achachi 


viejo, anciano 


sanu 


pena, tristeza 


cama 


hasta 


ccauqui 


donde, en donde 


ccauquita 


donde, en donde 


taica 


madre 


mulla 


alarma, susto, miedo 


jani 


no 


janica susiri 


desobediente 


chusa ana 


ausente, estar ausente 


janii huiri 


inmortal. 


jani huchani 


inocente 


han luraña 


difícil 


jauirara 


todavía no 


janiraqui 


tampoco 


ppucu 


olla 


ajsarayana 


intimidar, atemorizar 


ajsarana 


temer, hesitar 


ajsarana 


cosa temible 


cunapacha 


cuándo 


cauquiru 


á donde 


mayiña 


pedir 


maytasina 


pedir prestado 


manu 


deudor 


manunna 


deber 


maitana 


prestar 


manumasi 


deudor conocido 


manupo caña 


pagar una deuda 


ampara 


mano 


pituña 


mezclar, amazar 


masi 


compañero, semejante 


ccaica 


cuánto 


tacaña 


buscar 


masqui 


aunque, bien que 


mati 


totuma, calabaza 


jahuora 


río 


micha 


mezquino 


ahuaiiri 


pastor 


manccayana 


dar de comer 


manccana 


comer 


mancca 


comida 


tarhua 


lana 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



363 



Quichua 


Aymara 


Castellano 


misccai 


lancana 


tropezar 


misqui 


niojsa 


dulce 


moceo 


ehinu 


nudo 


moceo 


moceo 


cerrito 


mocoraoceo 


moecomoco 


nudoso,lleno de nudos 


molocco 


morocco 


redondo 




ensillo 


mono 


moscocui 


samcasina 


soñar 


raosoe 


machaca 


nuevo 


raosochumta 


machácala 


de nueuo 


mosoe huata 


machacaraarra 


año nuevo 


mucchuehi 


mutuyafía 


castigar 


iiiuchusca 


mutruña 


sufren catigo 


muju 


atha 


grano, semilla 


muncacui 


m un asi na 


quererse, amarse 


munacui 


ananai 


enamorarse 


munaeuscai 


huaca ampatina 


idolatrar 


munacuscaipuni 


hueca 


ídolo 


munai 


munaña 


querer, voluntad 


munai muchai 


jampatiña 


rogar, adorar, besar 


munasca 


m un ata 


querido, amado 


muspai 


muspa 


pensar, pensativo 


muscuu 


muquiña 


oler 


naecai 


arita 


apenas 


naccailla 


ñaña 


casi 


naechasca 


sanuta 


peinado 


nahui 


nair 


ojo 


nan 


tlaqui 


camino 


tiapaieui 


aruntana 


saludar, saludarse 


naupacnui 


nairacata 


adelante 


naupacui 


nairataña 


adelantarse 


nii 


saña 


decir 


nina 


nina 


fuego, lumbre 


ningri 


jinchu 


oreja 


noca chican 


nohatanoa 


de mi tamaño 


noca 


na, naya 


yo, mío 


noeac tatai 


nahauquiha 


mi padre 


noca-gil an 


na-yampi 


conmigo 


noccanchae 


jihuasa, na-anaca 


nosotros 


nocanchac iscai 


pan isa 


nosotros dos 


nacarii, huanunayai 


taquesina 


sufrir, padecer 


nacchai 


sanufía 


peinar, peinarse 


noetu 


lej-huc 


seco 


noetu 


ppapa 


médula, tuétano 


nuñuchii 


nuñuyaña 


dar de mamar 


ñuño 


nuñu 


teta, ubre 


ocaya 


aru iianti 


mañana 


eoju 


ma coa 


dentro, interior 



364 



TAVERA-ACOSTA 



Quichua 


Aymara 


Castellano 


ocque ñagui 


ocque naira 


ojos azules 


occa 


occa 


oca, ganso 


ocllaiucu 


arpi 


seno, pecho, regazo 


occollo 


occollo 


renacuajo 


occoruro 


jatacco 


berros 


oncoi 


uso 


enfermedad 


oncosca 


usuta 


enfermo 


opa 


amu 


•nudo 


orcco 


ccollo 


ceno 


orccoi 


apsuna 


sacar una cosa 


pacacuí 


imantasiña 


escojer sed ( ? ) 


pacai manta 


amasata 


cosas ocultas 


pacha 


pacha 


tiempo, lugar 


pacha pacarii 


pachacanti 


aurora 


pacha paccari 


cantati uruni 


aurora 


pachallicui 


istasina 


vestirse 


pacoma 


pacoma 


cautivo, prisionero 


pai 


jupa 


el, ella 


pallai 


pallaña 


recojer 


pampa 


pampa 


llano, llanura 


paña maqui 


cupi ampara 


mano derecha 


pantai 


pantana 


errar 


papas 


choque 


papas 


parai 


tallu 


lluvia, llover 


para pacha 


tallu pacha 


tiempo de agua 




arusina 


hablar, discutir 


pascalai 


ja rara ña 


zafar, desatar 


pata 


a raya 


en alto, arriba 


patilla 


pataaíi 


pollo 


pyaa 


apachi 


vieja, bruja 


pfaca 


chara 


pierna 


pfiñachi 


cquieachaña 


insultar, injuriar 


pfíñacui 


tipusina 


rabia, estar airado 


piñacuicui 


ccapisiña 


enojarse 


pfucutia 


>usaña 


soplar, soplador 


pfuro 


liuaita 


plumas, plumajes 


pfuto 


puyu 


la pluma 


píusca 


ccapu 


huso, rueca 


pfuscai 


ccapuna 


hilar 


pfuyo 


cqueraya 


nube 


pichai 


pircuña 


limpiar 


pichana 


pichana 


escoba 


j>ichiianca 


pichitanca 


golondrina 


pichitanca 


pichuichaga 


gorrión 


puiquillo 


puiquillo 


nombre de una planta 


piscca 


pisca 


cinco 


piqui 


ccuti 


pulga 


pisi 


pisi 


poco, escalo, menos 



KN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



365 



Quechua 


Aymara 


Castellano 


pisicutis 


cauquipachaqui 


raras veces 


pitac ? 


quiti.sa ? 


quién es? 


pii 


quili 


quien 




airu 


planta 


poccosca 


pocota 


cosa madura 


posocco 


posocco 


espuma 


ppacha 


isi 


ropa, vestido 


ppaqui 


piquiña 


romper, quebrar 


ppaquisca 


paquita 


roto, quebrado 


ppisco 


ja machi 


pájaro 


ppiinchai 


uru 


día 


puca 


chupica 


colorado 


puchii 


puchu 


sobra, exceso 


pucclacoc 


anatiri 


jugador 


puccll&i 


unatanu 


jugar, estar alegre 


puñui 


samca 


sueño 


puñuna 


iquiña 


dormir, cama 


punuita munani 


iquihanchitu 


quiero dormir 


pururaa 


purnma 


desierto, sin cultivo 


piicyo 


pucyo 


pozo 


quechui 


apakona 


irse, alejarse 


qquella 


jaira 


perezoso 


quichari 


i^taraña 


abril, abrirse 


quilla guañi 


iairi 


unión, conjunción 


qquemicui 


quemisina 


arrimarse, apoyarse 


qquemisc^i 


quemita 


arrimado, apoyado 


qquenti 


quenti 


picaflor, avecilla 


quellcai 


quelkaña 


escribir 


qquilla 


pacsi 


raes, luna 


quinsa 


quirasa 


tres 


quiru, ccania 


lacachaca 


diente 


quisca 


chapi 


espina 


racju, güira 


lanccu 


grueso, gordo 




ali 


rama 


rantiguai 


alasita 


comprar, cómprame 


rantii 


alana 


ir á buscar 




iltapa 


rayo 


ri puri 


sarán a 


ir á caminar 


ritti 


chuyuncaya 


nieve 


ritti. rittiii 


ccunu 


nieve, nevar 


ruascca 


lura tahua 


cosa hecha 


rural 


ccala 


roca, piedra 


rumisncai 


calanchana 


empedrar 


runa 


chacha 


varón, hombre 


runa 


jaque 


hombre, gente 


ruiitu 


cauíia 


huevo 


rupasca 


nacata 


cosa quemada 


sacsacui 


sisiasiña 


hartarse 



366 



TAVERA-ACOSTA 



Quichua 



Aymara 



saiccucui 


ccanna 


samai 


sama 


samari 


samaña 


saquei, aitaratai 


jai tafia 


sarajancca 


jamppi 


sara 


tonco 




carachi 


sayacui 


sayaña. 


sayasca 


sayata 


senca 


nasa 


silvai 


cuyuña 


sillu 


silln 


simi 


laca 


siqui 


china 


siqquiy 


jiqqniña 


sipas 


tahuaco 


sipita 


Ilica 


siripita 


siripita 


sirqui 


sirqni 




jaquiri 


socta 


sojta 


suchuri 


iticana 


suisui 


susuña 


sullca pana 


chinqni 


sullo 


sullo 


sullui 


suyufía 


sumac 


ccacha 


supai 


aucca 


sutti, canchal 


ccana 


sutti yai 


pacarifia 


suttun 


chaqueri 


sayai 


suyana 


tacarpu 


chacura 


tacna 


pusi 


tacna neo 


msini 




mancara 


tanccai 


nucuña 


tantai 


tantafia 


tapa 


tapa 


tapachai 


tapachan 


tapui 


isquifía 


tarpui 


sata 


tarpui 


satafia 


tata unainiyoc 


auqui 


tataiqui 


anquima 


tatan 


auqui pa 


tatanchec 


auquisa 


ta 


ipa 



Castellano 

cansarse 

descanso, reposo 

descansar, reposar 

dejar, abandonar 

maiz tostado 

maiz 

saina, lepra 

pararse, detenerse 

estar parado 

nariz 

salivar, escupir 

uña 

boca, labios 

año 

arrancar 

moza, mujer joven 

red 

grillo, insecto 

berruga 

sobrino 

seis 

retirarse 

cerner, cedazo 

hermana 

aborto 

abortar 

bueno, bonito 

enemigo, diablo 

luz, claridad 

revelar, amanecer 

gotear 

esperar, atender 

estaca 

cuatro 

entre cuatro 

tambor 

empezar 

juntar, reunir 

nido 

anidar 

preguntar 

siembra 

sembrar 

abuelo, anciano 

tu padre 

su padre 

nuestro padre 

tía 



EN 


EL SUR— DIALECTOS 


INDÍGENAS 367 


Quechua 


A y mar a 


Castellano 


tiacui 


utjana 


asiento, sentarse 


tuicui 


taripaña 


hallar 


tuicunacui 


haquisina 


encontrarse 


titi 


causi 


estaño 


ttacal 


buarana 


derramar 


ttacsai 


jariña 


lavar 


ttacu 


itacu 


áspero, duro 


ttacsac 


Itacsiri 


lavandera 


ttanta 


i tanta 


pan 


ttimpui 


huallaque 


hervir 


ttio 


challa 


arena 


ttucuichasda 


chinasca 


últimamente 


tturuplato 


chua 


plato de barro 


ttucsii 


junuña 


punzar, encajar 


ttica 


iquilla 


flor 


ttuta 


ttuta 


polilla 


tucui 


taque 


todo, todos 


tucuichai 


tucuichaña 


gcabar, terminar 


tucuichaqui 


ccorpa 


término, fin 


lucuichasca 


lucusita 


acabado 


ttuUo 


ttiica 


flaco, seco 


tullu 


cchaca 


hueso 


tulluyachi 


tiucaptana . 


eaflaquecer, adelgazar 


turapai 


lumpaña 


alzar, levantar 


tustiin 


cchacta 


cuatro reales 


tusuc 


tocori 


bailador 


tusui 


tocona 


bailar 


tuta 


aruma, jaipu 


noche 


tutamanta 


arumarp 


de mañana 


tutayac 


chamaca 


obscuro 


uac huata 


maamara 


el año pasado 



Oirás voces Quichuas 



( Extractadas de las obras de Humboldt, Prescott, 
Carrey, Marcoy, Wiener, Girgois ) 



Arpak 


sacrificador 


arihua 


fiesta 


amaru 


serpiente 


Cajaniarca 


lugar de hielo 


amanta 


sabio 


canopa 


ídolo de metal 


ancae 


traidor 


canku 


pan de maiz 


anta 


cobre 


capac 


poderoso 



368 



TAVERA-ACOSTA 



cori 


oro 


papa 


padre 


curaca (15) 


jefe 


para 


agua, río 


cuzco 


ombligo 


pachaca 


jefe de 100 sol- 


cupai (16) 


demonio 




dados 


Chanka 


Ídolo de piedra 


pana 


hogar, sitio 


champí 


hacha de guerra quipu (17) 


nudillos, cuen- 


chasqui 


correo 




tas 


Garúa 


llovizna 


quipucamaya 


el que lleva ó 


garuai 


lloviznar 




guarda los 


Harabec 


poeta, inventor 




quipus 


huaca 


faja, deidad 


Ramka kumi 


adivinación por 


huaraco 


heredero 




el sueño 


hatlli 


triunfo 


rimac 


puente 


huáscar 


cable, cuerda 


runa 


hombre 


hirka 


cumbre 


Tambo 


podada 


huakra 


alacrán 


tiú 


arena 


huattuk 


adivino 


Upa 


silencio 


Kau 


brujo 


Yanti 


báculo 


kuni 


adivinación 


yupanqui 


rico en todas las 


Llauto 


túrbame 




virtudes 


Mama 


madre 


Carakenke 


nombre de un 


mamacona 


matrona 




ave, cuyas 


marka 


torre, jurisdic- 




plumas sólo 




ción 




usaban los In - 


mari 


sagrado 




cas ó los jefes 


Pacha 


mundo 




del Perú (18) 



(15) Quizás la voz caraca es una variaate de curaca^ Jefe, por la 
facultad que tenían los Curacas de usar plumas en la cabeza en 
representación del Inca. Debe recordarse que Uaoaipuro, nombre 
del más glorioso de los Jefes indios de Venezuela durante la Con- 
quista, expresa en lengua peruana ** plumaje de lágrimas.'* 



(16) En el vocabulario que trae Gilij, tomado por el Rvdo 
Suárez, dice súpaL Girgois escribe tupay* 

(17 ) Dice Aristidcs Rojas : '*Los quipus fueron conocidos de 
los Paráhuas antes que de los Incas, y usáronlos los Caribes y Ta- 
manacos en las llanuras del Orinoco y los del Canadá y de México. 
Su uso primitivo viene de la China y de otras regiones del Asia." 
— Esiudios Indígenas^ página 16. 



(18) Acaso algunas tribus del Rionegro denominaron á los ga- 
llos importados por españoles y portugueses con los vocablos ca- 
roca y caráauene^ en recuerdo del pájaro sagrado de los Incas, al 
que jamás habían mirado. — Notas del Autof. 



EN 


EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 369 




Campi 


ó Campa 




Achote 


pknta, colorado 


> ah 


si 


aniaiii 


el que vive 


anta pancochi 


en la casa 


anta ma qui 


sobre la piedla 


apa 


padre, abuelo 


aytio 


ser» tener 


aytio pijina ? 


tienes mujer ? 


ay niobi ? 


cómo estás ? 


ay nionaro 


estoy bien 


cachiguezanai 


estar enfermo 


cahasiba 


bañarse 


camachuoeari 


azul 


cametina 


bueno, bonito 


canari 


ave negra y 


caniri 


yuca 




blanca 


capiro 


loro 


capi 


caucho 


carisi 


trueno 


careti 


relámpago 


cascaron a 


lo mismo 


casiri 


luna 


chagatacchi 


pescar 


chacupi 


flecha 


chiguicha 


vulva 


chichi 


fuego 


chinani 


mujer 


chiguito 


mosca que pica 


chirianti 


pina 


chinchipote 


mono pequeño 


coca 


coca 


chuirai 


cerca, en redor 


cubisi 


olla 


cotea 


tortuga 


estat 


escarabajo 


esca 


pintura 


etchibiste 


mono amarillo 


estia 


chicha 


eni 


agua, río 


hearoto 


abeja 


huaracca 


algarrobo 


hericha 


cuerda 


igié 


hermano 


igina 


esposa 


igiso serari 


cabeza 


ilipagri 


nomb. de un pez imperita 


cerro 


irapogo 


caíia dulce 


impoquiro 


estrella 


incani 


aguacero 


iña 


madre 


inchaso 


árbol 


inchato 


bosque 


inquintacqui 


herir 


inquintiro 


flechar 


iuquito 


cielo 


itomi 


hijo 


i pari ganacqui 




irarapoli 


vientre 


incani 


lluvia 


isihui 


nervio viril 


irichori 


tío 


ispatona 


barbas 


isongissaco 


un objeto 


le^^ori 


sin escamas 


firo 


tu 


macero 


sapo, rana 


jetacomendoche 


í puerta 


matanqui 


culebra 


Jeri • tabaco 


mapui 


piedra 


mahuani 


tres 


mereto 


chato 


mapi siqui 


cerca de la pie- 


naco 


mano 




dra 


naco 


candelero 


nimemeri 


perico 


nada 


animal 


mongotacqui 


cocinar, hervir 


namahatanac- 




naco 


brazo 


qui 


nadar 


nada 


enemigo 


naro 


yo 


nahuapitacqui 


coser 


nuitoce 


negro 






nia 


agua, deudo 


nanigacqui 


corazón 


noaseri 


chicha de yuca 


nai 


diente 


noatacqui sa- 




nencon 


nube 


mani 


voy lejos 



£n el Sur— Dialectos Indígenas. '¿4. 



2>7^ 



TAVERA-AGOSTA 



Qoaqui 
noccehona 
nocheba 
nochón 
nogassaregi 
tiogisi 
nogriaqui 
nognirimasi 
nomaga nacqui 
nomuchac 
ctempi 
nonema 
nonenquietqui 
üoniacquira 
nopariganacqui 
norirai 
Dotsirini 
obegantara 
ochariate 
ocquicho 
osicto 

otega tanaqui 
pachantabi 
payro 
paiicoche 
parianti 
piaraenchi 
pinintiro 
pisoni 
pochoti 
puchitari 
queri 
quienti 
quipachi 
quiseri 
sancati 
sanlaheri 
.serari 
seui 
sima 
sinqui 
tampia 
tera caraeti 
lera non i se ro 
umaginalo 
umuius>ra 
yachicaquiena 
yaniri 
caniri 



lágrima 

setas 

labios 

cuello 

testículo 

pierna 

rodilla 

nariz 

dormir 

beso, besar 

lengua 

collar 

tragar, glotón 

caer 

sangre 

disentería 

redondo 

chico 

semilla 

mono negro 

flor amarilla 

mariposa 

mucho 

casa 

plátano 

arco 

amar 

mono nocturno 

pintar 

negro 

madera negra 

sol 

serranía 

amarillo 

color café 

cedro 

hombre, esposo 

tabaco 

pescado 

maiz 

viento 

malo 

no quiero 

mono pardo 

hueco, agujero 

morder 

mono castaño 

yuca 



noataiha 


yo voy 


nobora 


mejilla 


nocheba 


boca 


nocchoncona 


capilla 


nogamaguete- 




rida 


matar 


nogili 


pies 


nogiso sacqui 


amarrar 


noguera 


quijadas 


notoso tacchi 


bailar 


nompimantacqu 


i vender.cambiar 


noncamantacqui 


te contaré 


nonenchacqui 


ropa, camisa 


nonei 


Decho 


nonianaqui 


lablar 


nocuaimanacqui 


grito 


nosiste 


espalda 


nunquirigacqui 


hilar 


ogachisiuai 


dolor 


ochili 


perro 


oquisoti 


duro 


osiquiena 


cuadrado 


olenate 


pesado 


pachenti 


paloma 


pairnisimi 


bastante 


paquicha 


anguila 


pempero 


mariposa 


pichi 


miel 


piniro chozi 


tía 


piteni 


dos 


pub ca 


beber 


pañaca 


gente 


quetari 


blanco 


quintalo 


loro verde 


quirchari 


rojo 


sabun birunchi 


guayuco 


sanñiro 


caracol 


sargiminiqni 


cacao 


serepegari 


* médico 


si cata 


comer 


simasiriahuanti 


vainilla 


sitachi 


cama 


tasitacqui 


asar 


tera 


no 


tisoni 


zamuro 


umalani 


grande 


unechotéguila 


blando, suave 


yocaío 


botar 


yuga 


él 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



37í 



Chiquita (/p) Lula {20) Vilela (^2/) 



Agua 


tuús 


so 


ma 


arena 




accíies 


zu 


arco 
árbol 




pines 


aquép 
quire 


ají 


• 


ostó 


quiodai 


aquí 


asna 






alma 


ascipio 


iscet 


gosé 


abajo 


aaqui 


t?anmá 


baslebé 


arriba 


a pe 


soma 


laué 


año 


na>uquibibés 


vohó 


sapé 


animal 


ha US 


váa 


moít 


amargo 


piciananene 


aap 


curt 


amarillo 


axizuriqui 


zoóp 


sananáp 


agrio 


ocoro 


aasp 


curít 


avispa 




yanacuá 


caxpa 


ayer 


auseren*anenez 






azul 


oxicinama 






Batata 


quibichos 


t 




bosque 




etul 


cohuit 


boca 


ais 


ca 


yep 


brazo 


ipás 






blanco 


purucibi 


po 


pop 


Cabeza 


taani 


toccó 


uisconé 


caimán 


oquirís 






camino 




vin 


yagé 


casa 




enú 


quané 


caña 




nalha pul un 


aqué 


claro 


anetás 


voacquerap 


pahué 


cachicamo 


ritacoós 






cerdo 


upauchéz 


maan 


yinit 


cejas 


saquez 






cera 


jopoonoús 


mapa 


lappá 


cielo 


apez 


so 


laué 


conuco 




jacp 


pemulbép 


corazón 


auzazís 


iscet 


gosé 


cuerpo 


quitipís 






Chinchorro 




sipé 


peuisagúet 


chigüire 


oquis 






chicha 




zuma 


suqué 


Danta 


oquitapaquis 






día 


anenéz 


inni 


0I6 


diablo 


oichoboré 


icheló 


goz 


Dios 


Tupa 







(19) Habitaban en la región S. E. de Bolivia. — (20) Habitaban en 
el interior del Chaco. — (21) Vivían á orillas del río Salado. — 
No¿as del Autot 



372 



TAVERA-ACOSTA 



¥:■ 



diente 


oos 


llu 


lupé 


dulce 


ociña 


osaabp 


dupmá 


dueño, amo 


maatas 


anzulú 


corít 


Esposa 


izipoci 


camueptitó 


güimá 


Flecha 




lata 


aqué 


frente 


cutacuús 






frijol 


quichiores 


)olotó 


poroté 


fuego 


pees 


. ucué < 


1 níe 


frutas 




velep 


peié 


Gato 


oichebeis 




missi 


Hediondo 


zuuzabo 


ayup 


puslít iquiét 


hombre 


ñoñeis 


pelé 


nitemoy 


hijo 


zai 


cae 


inaké 


hija 


ichaquimoco 


cué 


inaké 


hoy 


auza n' anenéz 






hormiga 


ochepéz 


opeopé 


zuzuU 


lago 


arubaituús 


soisí 


maiep 


lanza 




cayé 


iquén 


lechoza 


zapayús 






liebre 


oiyorís , 






ligero 


caacaa-apaeso 






lengua 


o tus 


lequí 


lequíp . 


lobo 


umamenéz 






luna 


paas 


allit 


copi 


Lluvia 


taas 


mep 


loué 


Madre 


ipagui ipapa 


humué 


nané 


mañana 


tubauca 






maní 


maquis 






medio día 


izapez 


iuni tantaqui 


olópalé 


mano 


ees 


is 


isip 


miel 


ous 


yana 


caxpajané 


mono 


oquiubis 






monte 


iritus 


aizu 


uagosemop 


mes 


paas 


allit 


copí 


muslo 


ocheus 






maiz 




pilis 


anapeyé 


mujer 


país 


vacal 


quislé 


Nariz 


i ñas 


ñus 


limic 


necjto 


quibizi 


celé 


quirimit 


niño 


yais 


cué 


ous 


niña 


cupiqurs 


cué 


bapús 


noche 


itobís 


viyoc 


uf 


nubes 


cuzaibos 


voótui 


saqué 


Obscuro 


toraicaneneca 


vouyóc 


dubquisé 


oloroso 


orio 


acquemeixp 


pulelét 


ojos 


sutos 


chu 


toqué 


oso 


upaichabis 






orejas 


umazus 


cusp 


maslup 


Padre 


iyai 


pe 


op 


pájaro 


utaús 


sotó 


aleí 



EN EL SUR —DIALECTOS INDÍGENAS 373 


plátano 


pacobás 






pecho 


tucío 


iné 


gosé 


perro 


utamoco 


cu'.é 


huan-ocol 


perro de agua 


opiños 






peí-cuezo 


tápeos 






pez 


opiocóz 


peas 


aquep 


pié 


popéz 


elu 


apé 


pierna 


iis 


isep 


dose 


piedra 


caas 


ai 


uagosé 


puerta 




enuca 


uep 


Rostro 


sus 






rodilla 


ichás 






rayo 


anetás 


aguémp 


paué 


relámpago 


raapaezós 






rojo 


quituriqui 


laps 


sukuéts 


río 


ocirús 


soyabaltó 


itelo 


Sapo 


oxixos 






sol 


suus 


ini 


oló 


Tabaco 




tabaco 


tusup 


trueno 


iciu ntaás 






tigre 


oi ti mis 


yauá 


iquém 


tierra 


quiís 


á 


baslé 


tortuga 


apetás 






Uñas 


eequiquís 


isl hu 


valúp 


Venado 


oibós 


cocs 


quigi 


viento 


maquietís 


voopú 


uó 


vientre 


quiporúz 


ep 


uup 


Yerba 




nalhá 


ané 


Zorro 


umatucés 


culé-elesí 


ocol 




Payiivo 


Auarigoto 


Auano 


Casabe 


u 


aqueju 


pussi 


tu 


ama 


amuere 




yo 


iu 


ure 


nuja 




Otras 


voces Ananas 




Hacha 


yabaji 


tigre 


cuajiji 


mujer 


inioji 


yo voy 


nujacau (22) 



(22) Estos vocablos Payuros, Auarigotos, Auanos y Otomacos, 
así como los vocabularios Chiquito, í<ulo y Vilelo, los hemos toma- 
do de la obra del Rvdo. Gilij, quien aseguraen la pág, 149, Cap. 3, 
Lib. 3, tomo 3 de su Saggio di Storia Americana que la lengua Ta- 
manacoy la Maypures son la clave de casi todas las naciones del 
Orinoco. — Nota del Autor, 



374 



TAVERA-ACOSTA 





Otras poces 


Olovzacas 




Bueno 


tenuma 


si 


aa 


bonísimo 


tenuma-araó 


tabaco 


ghi 


dos 


de 


tortuga 


acquea 


lechoza 


pappai 


tu 


í 


padre 


aua 


uno 


engá 


pájaro 


ga 


yo 


no 



VOCES HAITIANAS (23) 
Nombres de pueblos y de Caciques 



Guacanagari 


Jaraguá 


Marién 


Guahaba 


Guarionej 


Guacaiyariraa 


Amaguei 


Ciguayo. 


Behechío 


Aniguayagua 


Macorij 


Cubao 


Caouabó 


Iguamuco 


Icaguá 


Macao 


Higuei 


Bainoa 


Banique 


Cayacoa 


Cotúbaiiamá 


Yaquinio 


Careibaua 


Yaguana 


Ujmatei 


Magua 


Cibao 


Baoruco 


Mavobanej 


Maimón 


Caiguán 


Zahai 




Nombres de ríos y de art 


^oyos 


Yuna 


Dahabón 


Maho 


Guayobín 


Neiba 


Hatibonico 


Camó 


Maimón 


Camín 


Guarico 


Nigua 


Nizao 


Cotni 


Agmina 


Bahabouico 


Ocoa 


Yaqui 


Heuna 


Paramaho 


Janique 


Haina 


Guaba 


Cibú 


Mayo 


Báho 


Guanahumá 


Cepecepe 


Diccayagua 


Coactinucúni 


Buemicúm 








Asombres de plantas y de frutas 


guayacán 


yagua 


guayaba 


yabruraa 


ceiba 


copei 


anona 


guaba 


caóbán 


hibuero 


hobo 


tuna 


caimito 


maní 


guanábana 


bicaco 


guácima 


palmicha 


pitahaya 


mamey 



(23) Las voces que siguen, ( así como el glosario ) las hemos 
entresacado de la obra de Fray Bartolomé de las Casas, titulada 
Apologética Historia de las Indias, 

Nota del Autor. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



375 





Nombres de islas y de golfos 


Haití 


Guanahaní 


Samaná 


Azua 


Guanabo 


Saona 


Yagua 


Yaquimo 


Nombres de cuadi 


upe dos y de i 


nsectos 


queraí 


iguana 


cocuyo 


jején 


hutía 


mohic 


nigua 


comején 


cune 








Nombres de peces y raices comestibles 


tiburón 


manatí 


batata 


guayaro 


tetí 


guabina 


lerén [lairén] 


ages [ñame] 


dihaca 


danao 


yuca 


yahubia 


zoge 




guayaga 






Otras voces 




Ají 


pimiento 


guamiquina 


Jefe superior 


Atabej 


nombre de la ma- 


• Guanique 


nomb. de sierra 




dre de Dios 


guaca 


guacamaya 


Baharí 


señor, señoría 


Guaca 


nomb. del her- 


batei 


pelota y sitio pa 




mano de Dios 




ra jugarla 


guanín 


joya 


behique 


sicerdote, adivi- 


Hamf 


nomb. de valle 




no 


hamaca 


cama colgante 


hejecu 
bija 


bejuco 


hupía 


alma, espíritu 


pintura colorada huracán 


viento inipetuoso 


hohío 


casi, albergue 


Ibiz 


cedazo, manare 


burén 


budare 


Jabjao 


lo mismo que 


buti 


zarco 




jaujau 


Cabuya 


cuerda 


jagüey 


algibe, ojo de 


caco 


ojos 




agua 


caney 


casa grande 


jaiba 


nomb. de un 


canoa 


bote 




crustáceo 


caona 


oro 


Libuza 


piel de lija 


catebía 


yuca rallada 


Macana 


arma de guerra 


casabi 


pan de yuca 
ídolo, CNtatua 




grano alimenti- 


cetní 


mahiz 


cio 


ciba 


piedra, cuentas 


mahite 


dientes 


cohoba 


rapé (ñopo) 


matunheri 


señor, señoría 


conuco 


labranza, cemeo 


Naboría 


criado, sirviente 




tera 


nitaiíno 


capitán 


cohoiba 


tabaco 


O-camo 


oye, tú 


Daca 


yo, mi, mío 


peití 


negro 


duho 


asiento 


taguagua 


sarcillos 


Guaoxerí 


hombre, señor 


sebucán 


aparato para ex- 


guariquitén 


aparato para ra 




primir la cate- 




llar yuca 




bía 



376 



TAVERA-ACOSTA 



Yarí 


joyel, tesoro 


Zapita 


nomb. de val^e 


ye 


lo mismo q'ye 


rba Uno 


hequeii 


yen 


lo mismo q' y 


are dos 


3'anioca 


Yocahu- 


-Vagua- 


tres 


canocúm 


Maorocoti Dios 


cuatro 


yamonco- 


Zabana 


campifía 
Síusi {3S) 




bre (24) 




Tari ana 


Yiicnna {26^ 


Lengua 


nuenéne 


uenene 


nurlena 


diente 


nuetsa 


ué 


nói 


nariz 


nitacu 


uéchtacn 


nutacu 


boca 


nunuma 


uannina 


nunuma 


ojo 


nuti 


pátida 


nújrlu 


oreja 


núeni 


uejeni 


noujjuí 


cabeza 


niuita 


pajjuida 


nuirla 


agua 


uni 


ui.i 


uni 


fuego 


tidse 


tchiáua 


isiá 


sol 


gamui 


queri 


camó 


luna 


queri 


queri 


quí^ri 


estrella 


jiuichi 


uitsudape 


jiuiri 


uno 


apaba 


pada 


pajrlúasa 


dos 


dsamapa 


yamaite 


jiamá 


tres 


m and al í apa 


mandálitc 


uesiquierle 




Tucano 


Uajiana 


U ai cana 


Lengua 


yé'íraenó 


yáamanó 


manó 


diente 


ujpiri 


piri, pidi 


ujpiri 


nariz 


équéa 


quenó 


equéa 


boca 


ejsero 


dejsero 


desero 


ojo 


caj peri 


cajpádi 


caj pea 



(24) Segúndelas Casas, los aborígenes haitianos contaban 
hasta el 10 ; pero él no trac sino estos cuatro primeros números. 



(25) Koch-Grünberg dice de los Uariperidáqucnas, á quienes 
llama Siusí, que •«representan el tipo más puro de los Aruacas, por 
sus facciones finas, casi europeas," en oposición á las do los Cata, 
polítani dei raudal de Tunahí, en el Izana, y los Jujutcnis del 
bajo Aiari, que tienen "caras gruesas, pómulos salientes, ancha 
boca, abertura angosta de los ojos y ésta inclinada hacia la nariz." 
— Ob. cit. pág 170. 



(26) El mismo autor dice de estos indios del bajo Uaupés-Cu. 
yari, que ''hablan un dialecto muy puro del Aruak" y que "el 
parecido de sus facciones ñnas é inteligentes, con el de sus parien- 
tes los Uuariperidáquenas, es muy visible. — Ob. cit. — Notas del 
Autor, 





EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 377 


oreja 


comépero 


caá mono 


camono 


cabeza 


dejpóa 


dejpúe 


da j púa 


agua 


ajeó, ojeó 


có 


ajeó 


fuego 


pechcáraee 


pchtcháca 


pechcaca 


sol 


mujipu 


. sé 


ajsé 


luna 


mujipu 


sé 


ajsayemiqueno 


estrella 


yájcoá 


yapítcboa 


yapicoa 


uno 


niicanó 


querlia 


ajcaquiró 


dos 


peáro 


peáro 


peáro 


tres 


íitiaro 


tíaro 


líaro 




Tuytica 


Bar a 


Uaiana 


Lengua 


yemeno 


yémenó 


yéraeno 


diente 


ujohi 


ujphi 


opi 


nariz 


echquéa 


échquea 


équeá 


boca 


cj sero 


fjero 


esero 


ojo 


caj pliea 


cájphea 


cape 


oreja 


cauíóphero 


amóphero 


camópero 


cabeza 


dejphuo 


déjphea 


depone 


agua 


ojeó 


ojeó 


ocó 


fuego 


pechcámene 


péchcame 


pecame 


sol 


mujiphú 


mújiphu 


mújipué 


luna 


mujiphú 


mujiphú 


mújipué 


estrella 


yájcóá 


yójcóá 


yécoá 


uno 


tchichcarlo 


jichcaga 


icapeleco 


dos 


peárlo 


peága 


peápeleco 


tres 


ichtiero 


ichtiaga 


itiápeleco 




Uasena 


Btijagana 


Tsela 


Lengua 


yénienó 


yémenó 


yémenó 


diente 


opi 


Ktiji^ 


ojphi 


nariz 


equéá 


inyá 


íchqneá 


boca 


edseí 


rliclisé 


rlijé 


ojo 


capeca 


cajea ' 


cájphea 


oreja 


camópero 


gamorlo 


amorío 


cabeza 


depone 


rlichjoga 


lichphóa 


agua 


ócó 


íde 


ojeó 


fuego 


pecame 


jéame 


pero 


sol 


mújipe 


ooiacayi 


mujiphú 


luna 


jnújipe 


yamig9gue 


mjiphú 


estrella 


yócóa 


yójcóá 


yójcóá 


uno 


• jícarlo 


corla 


jica 


dos 


peárlo 


jéarlá 


pega 


tres 


itíarlo 


edíarla 


ichtíaphe 




Eruha 


De sana 


Ytcpiia 


Lengua 


yéraeuó 


nériru 


dódo 


diente 


guji 


gtijícudi 


fojpega 


nariz 


inyá 


íniuú 


éngedé 



378 


TAVERA-ACOSTA 




boca 


lisé 


dijsiro 


díjsi 


ojo 


cajea 
gámonó 


cuiri 


yerle 


oreja 


gáaminó 


n-yaraú 


cabeza 


ríjjoa 


dejpuru 


cuerle 


agua 


ojeó 


dejcó 


dejcó 


fuego 


hearoe 


peáme 


pierle 


sol 


mújiiá 
yamiague 


abé 


aué 


luna 


abé 


yaímagueáue 


estrella 


yójcó 


neyajca 


yoj corlo 


uno 


cojoga 
géaga 


yújuye 


tzuúdyá 


dos 


péyee 


ajpedyá 


tres 


edíaga 


erleye 


arledyá 




Yajuna 


Cobéua 


Cueretu 


Lengua 


nénoqueca 


jeraedo 


siámerlaco 


diente 


ópía 


jicopi 


sicojiri 


nariz 


óme 


ueca 


sicomeo 


boca 


dijocope 
>áacoa 


jijécamu 


sírisepu 


ojo 


jiyacorli 


siacoquia 


oreja 


ámú 


jicámucá 


siquiaurlo 


cabeza 


dupucoa 


jipobe 


sirojo 


agua 


ocoa, jocóa 


ocó 


cótapu 


fuego 


peca 


toa 


jequiequie 


sol 


ijía, aiyaga 


auiya 


ja-ia 


luna 


yámigacaiyaga auiya yamícaque ja-ia 


estrella 


táapfa 


abiácoa 


yácoje 


uno 


ínojo 


cuínarlo 


ñamare 


dos 


fpo 


pecarloa 


najáraquiare 


tres 


mácarlaco 


yóperquerloa 


masiraquiare 


Umiua-J ¿anaco to 


Miraña-Imijí te 


Uitoio-Caimó 


Lengua 


yinyico 


menéjecoa 


eguela 


diente 


yerli 


meecoajee 


ijsie 


nariz 


yonárli 


metejao 


dopo 


boca 


yétarli 


méeje 


púe 


ojo 


yenurlu 


maatje 


uise 


oreja 


banárli 


menemeo 


quenobe 


cabeza 


búiuje 


meenícoae 


ejpogue 


agua 


tuna 


néjbaicu 


jan enoi 


fuego 


m ajoto 


quejegoa 


reque 


sol 


uei 


néeba 


j i toma 


luna 
estrella 


nune 
cirlique 


btjcoeipi 
mequérecoa 


pheui 
ocuto 


uno 


ten yi 


tsane-ere 


daje 


dos 


sequénerle 


minyeque 


menaje 
daje ámani 


tres 


tserláuérle 


máaquini 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



379 





Macú (-?/) 


Macú {28) 


Macú (2^) 


Lengua 


noquera 




noquedn 


neg 


diente 


taqui 




tagn 


máu 


nariz 


tóite 




toidn 


uégna 


boca 


no 




nodyidn 


jagtjú 


ojo 


tero 




tapegn 


quíbnda 


oreja 


cúi 




bujtongn 


munitjú 


cab'iza 


nu 




nu 


uaitibn 


agua 


nej 




n-de 


má 


fuego 


bejau 




n-degnjó 


tequéd 


sol 


jódén 




ueijó 


yeu 


luna 


tchemjó 




tcheébnjaiáb 


uídn 


estrella 


tamé 




ueramé 


quéiyoa 


uno 


mé-id 




taiyaba 


bignou 


dos 


tem-id 




m-beé 


tehéneoú 


tres 


matneuáp 




moneg uáb 


bechcamanou 






Carijoyia 






(Del 


Dr. Crevaux) 




Diente 


yeri 




ojo 


yenuru 


oreja 


anari 




cabeza 


utuhé 


agua 


tuna 




fuego 


tata 


sol 


beí 




luna 


nuuua 


uno 


ten i 
tres 




dos 
seraueré 


sequenere 



DOCUMENTOS ARQUEOLITICOS 

Entre los numerosos utensilios y curiosidades indígenas que 
que poseemos, se encuentran las siguientes antigüedades : 

I mortero de piedra de 28 centímetros de circunferencia exte- 
rior, 15 en el borde interior de la concavidad y 6 de altura, hallado 
en las márgenes del Si papo. 

I monolito circular, pulimentado, de 28 centímetros de cir- 
cunferencia por 35 de diámetro y 14 de espesor ; de las cercanías 
de laUruana. 

I falo de piedra de 15 cm. de largo por 20 de circunferencia 
en la base y 9 en el glande ; 5 de diámetro en ésta y 3 en el ex- 
tremo ; del río Matabén. 

I id. id. de 10 de largo, 15 de circunferencia en la base y 12 
en el balano ; diámetro, 3 ; del río Uapo. 

I id. id. de 8 de largo. 14 de circunferencia en la base y 13 
en el extremo ; diámetro, 3 ; del mismo río. 



(27) Del río Curicuriari.~(28) Del río Tiquié. — ( 29 ) De los 
ríos Papurí, Caiarí y Qjirari 



380 TAVERA-ACOSTA 



1 ídolo representando una rara cabeza de cuadrúpedo. Mide 
8 centímetros de largo 'desde la punta del hocico hasta la nuca, 
por 6 de ancho en el extremo inferior de la boca y 13 en el supe- 
rior ; del Delta del Orinoco. 

2 hachas de piedra, pulimentadas, de 8 y 1/2 centímetros de 
largo, cada una, pK)r 7 y 1/2 de ancho y 3 de espesor ; del alto 
Orinoco. 

I hacha de piedra de 9 era. de largo por 6 1/2 de ancho y 3 
de grue.*-o ; del caño Beripamoni. 

I id. id. de 9 y 1/2 de largo por 6 de ancho ; del río Matabén. 

I id. id. de 6 de largo, 6 de ancho y 2 y 1/2 de grueso ; del río 
Uapo. 

3 id. id. encontradas más arriba de la confluencia del Cunu- 
cununia, con las siguientes dimeíisiones : una de 6 x 6 y 3 de 
grueso ; otra de 5 x 6 y 2 de espesor y la última de 5 x 5 y i y 1/2 
de grueso. 



-H 



í>~*- 



Sexta Parte 



Supuesta aulro[X)fagia de los indios del Caquetá y del Putu- 
mayo— Un artículo ¿el Dr. Mosquera — Relato canibalesco de un 
señor Calderón— Tópico del señor Delegado por Colombia ante 
ti Congreso pan-americano reunido en México — Consideraciones 
— Historia del origen del mito de la antropofagia americana. 



* * 



En el número 29 del peiiv^dico bogotano El Publico, 
de 26 de enero de este año, ha publicado el distinguido 
escritor colombiano, nuestro docto amigo señor don Ru- 
bén J. Mosquera, un artículo en el que inserta una lar- 
ga carta de un señor Abel Calderón S., contestación á 
una suya en la que excita á dicho individuo para que le 
informe si existe la antropofagia entre los indios del 
Caquetá y Putumayo, con el propósito de refutar lo 
asentado por el autor de estas líneas acerca del tópico 
usado por el explorador Rafael Reyes, actualmente 
Presidente de Colombia, de que los aborígenes de 
aquellas regiones se comieron á su hermanó Néstor, etc. 

El Sr. Calderón, acaso deudo del señor general Re- 
yes, al decir de Mosquera ha sido y es comerciante de 
aquellas lejanas comarcas, en donde ha hecho una sólida 
fortuna ; mas no sabemos si ha destinado parte de 
ella á cultivar científicamente su mentalidad. Em- 
pieza éste su epístola así : 

'*En mi poder su estimable de fecha de ayer (21 
de enero de 1907) en la cual me excita para que le diga 
con toda sinceridad si es cierto que en la región del 
Caquetá y Putumayo existen indios antropófagos, pues 
desea desvanecer una duda, y salvar, en cuanto de us- 
ted dependa, la veracidad del dicho del señor general 
Rafael Reyes, *' quien ha afirmado su existencia, en su 
" importante narración de viajes, que tanto ha intere- 
" sado al mundo, como que su hermano Néstor murió 
** devorado por ellos." 



384 TAVERA-ACOSTA 



** Siento mucho no conocer la obra del escritor ve- 
nezolano de que usted me habla ; pero en mérito á la 
verdad y deseando esclarecer este punto, digo á usted 
que es evidente el dicho del señor general Rey.es : la 
antropofagia existe aún en la región salvaje meridional 
de Colombia." 

Y á vuelta de minuciosos detalles espeluznantes y de 
horrorosas circunstancias, que parecen hijas de una 
imaginación febril, refiere el señor Calderón el espan- 
toso suplicio de una joven ferozmente devorada lo mismo 
que el infeliz Néstor, por *' más de ochocientos '* indios 
de los afluentes del Caquetá y del Putumayo ; y con- 
cluye repitiendo que **LA ANTROPOFAGIA ES UN HECHO 
DOLOROSO EN LOS POSTREROS BALUARTES DE LA TIERRA CO- 
LOMBIANA*' ; y ya antes: ** Tocóme explorar esa re- 
gión el año de 1899, muchísimos años después del señor 
general Reyes, y puedo asegurar A usted oue los an- 
tropófagos PUEDEN contarse POR MILES. QüIZÁS NO 
BAJE DE 20,000 EL NUMERO DE ESTOS." 

Es decir, agregamos nosotros, de los que no son 
esclavos de los racionales ó no soportan ** foete y plan 
de machete, modo como los gobiernan sus patronos ci- 
vilizados," según la gráfica expresión del narrador. 

Hay tal lujo de horrendos detaUes en la relación 
que hace éste, relación que deja muy atrás lu del señor 
Reyes ante el Congreso Pan-americano que se reunió 
en México ; se nota tal em{>eño en sacar avante el di- 
cho de este explorador, que ese mismo empeño y aquel 
mismo lujo de pormenores hacen pensar aún hasta á los 
sostenedores del mito, en el idealísimo de tales asertos. 

Se ha querido elocuentemente probar tanto eñ 
pro del canibalismo, que sólo se ha logrado comprobar 
que los indios en veces son vengativos y crueles por 
represalias, corroborando así lo que ya hemos dicho en 
las páginas de Rionegro. ( / ) 



(i) Ninguno de los conquistadores, ni ninguno de los misio- 
neros, vieron á estas tribus comer carne humaua ; y si nos referi- 



EN EL SUR —DIALECTOS INDÍGENAS 385 

Pero para que nuestros lectores juzguen tíiejor del 
relato del comerciante señor Calderón, léanse unos pá- 
rraff>s de su carta al señor Mosquera : 

*' Alcrunos Capitanes ó Caciques, interrogados por 
mi\ me dijeron lo siguiente, que después confirmé por mí 
propia experiencia : " Nosotros no nos comemos entre 
**las mismos de nuestra nación ni de las demás nacio- 
'*nes vecinas y amigas» lo hacemos con lasque no teñe- 
*'mos relaciones, á quienes por tal razón consideramos 
Vcomu enemigos natos. Lo hacemos también como 
¥'una necesidad, porque es la carne que más nos ali- 
'* menta, d.indonos m is fuerzas que el pescado, las aves 
*'y demás animales del monte, como que es la más sa 
*'brosa, ó mejor dicho, más rica/' 

*'Paso. pues, á enumerarle algunos de los casos, 
de los cuales fui testigo ocular, así como mis compañe- 
ros civilizados, que presenciaron conmigo esos festines 
repugnantes. Muchas de las personas que cito, testi- 
gos presenciales, podrán sacarme avante, puesto que 
muchos existen. 



moA á toda la América» podemos d^cir que sí pudieron haber 
V>resenciaíio entre algunas de ellas escenas sangrientas y feroces 
que SU'^ pendieran el ánimo, como quemar sereü vivos, destronarlos, 
nsarlosen pedazos f como á su vez hacía el Santo Oficio en España 
é Inglaterra) aniquilarlos cruelmente, etc. y todo en represalias, 
debido á su infeliz estado social. Pero de eso á mirarlos comer 
carne humana, hay una diferencia inmensa. 

Los cronistas del siglo XVI, á que hemos hecho alusión en 
el autenor Capítulo y que escribieron sobre antropofagia, lo 
hicieron : ó para coho:ieíítar los crímenes horrendos cometidos por 
sus corapitriota*! contra la raía amencaua, ó sugestionados por 
las narraciones fabulosas de los primeros conquistadores, ignoran- 
tísimos de suyo ; y cuanto á los que les siguieron repitiendo la 
constja, también por ignorancia lo hicieron ó por pura convenien- 
cia, á fin de no tener competidores en la espantosa inñuencja que 
ejercieron en los siglos XVII y XVIII sobre los pobres indígenas, 
á quienes, si bien ya no podían vender como esclavos, los mante- 
nían en condiciones de terrible servidumbre 

Y esto que decimos acerca de la supuesta antropofagia de los 
indios de Venezuela, podemos aplicarlo también á todas las tribus 
indígenas del Nuevo Mundo : para la época en que llegaron los 
castellanos no había caníbales en este Continente- — Ru)negro^ por 
B. Tavera-Acüsta, Capítulo VIL— Ciudad-Bolívar, 1906. 



386 TA VERA- AGOSTA 

** I? En la nación denominada los Nonuyas (achio- 
tes) cuyo nombre del Capitán ó Cacique se me escapa, 
tenían apresada y lista para ser devorada en un festín, á 
una india joven, de la nación de los Noicomuine, situa- 
da á mucha distancia, y por consiguiente, enemiga na- 
tural, según práctica inveterada en los salvajes. 

''Habiendo yo tenido noticia de este suceso, me 
dirigí de la nación de los Cumaride, donde me encon- 
traba, en compañía de los Sres. Celio Silva, Apa- 
ricio Cuellar,. Tomás Vela (tolimenses) Ángel En^ 
rique Larraniaga (pastuso), y otros más, á la citada 
nación de los Nonuyas, con el fin de impedir dicho su- 
ceso, ya fuera comprando la víctima á sus enemigos. 6 
ya tomándola á la fuerza. Antes de llegar, fuimos ob- 
servados por ellos, como á la distancia de dos cuadras y 
apercibidos quizá de nuestra intención, se apresuraron á 
cortar una pierna á la víctima, desprendiéndosela des- 
de la rodilla, operación que ejecutó el Capitán de la na- 
ción. Este suplicio se verificaba en un patio limpio 
entre un concurso de más de 800 indios de ambos sexos, 
convidados al efecto, tomando parte hasta los niños pa- 
ra ultrajar á la víctima. Np interrumpieron su cere- 
monial, no obstante haber llegado á tiempo en que sólo 
le habían cortado una pierna. Continuaron su fiesta, 
y como demostración de agasajo, nos obsequiaron chi- 
cha, yuca y casabe, que no aceptadnos por asco, impa- 
cientes y mal humorados por no haber podido lograr el 
fin'que nos proponíamos. Es de advertir que los indios, 
sagaces como son, se dieron cuenta de que nuestra 
llegada tenía por objeto estorbar su regocijo, y sin dar- 
nos lugar á reclamo, procedieron á mutilarla, á fin de 
no verse obligados á suspender su festín. Impedirlo en 
esas circunstancias habría sido una temeridad en que 
teníamos la probabilidad de salir desastrados y con ries- 
go de la vida. Nos limitamos en nuestra impotencia, 
á presenciar el resto de la ceremonia, aterrados de su 
crueldad. 

** Sentada la víctima en una especie de banquillo 
rústico, fue amarrada luego por los hombros, sin que hi- 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 387 

ciese efuarzo alguno para l¡l)ertars3. y con la resignación 
más estoica resistió á todas las crueldades á que la quisie- 
ron someter, sin hacer un gesto de dolor ni oponer nin- 
guna resistfocia. Apenas fruncía los labios y se retor- 
cía en su potro de martirio, á tiempo que sus verdugos 
daban gritos salvijes de contento viéndola padecer y 
danzaban frenéticos en torno de la inocente. Le in- 
culpaban á voces diciéndole que en ella vengaban las 
muertes que les había hecho el jefe de su nación, sin que 
la víctima contestase una sola palabra. Terrible es ver 
que hasta los niños de cuatro años bailan y se agitan 
ebrios de placer al rededor de la supliciada, con sus ar- 
mas en la mano, amenazrindola, mostrándole los dien ^ 
tes. sacñndole ¡a lengua y aliñándola en señal de ven* 
ganza, halagados con la dulce perspectiva de comer so 
carne como exquisito manjar, 

*'La víctima de que hablo era joven de cerca de 
dieciocho años y muy robusta. (2) No era fácil distin- 
guir sus facciones, porque le habían cubierto la cara con 
un barniz muy blanco y brillante, con que acostum- 
bran untarlos antes de descuartizarlos, pero que se ase- 
meja mucho al que ponen en el rostro de los santos, 

*" Poco después de nuestra llegada, una india vieja, 
especie de bruja, le cortó un pscho á la víctima, quien 
sólo hizo un gesto doloroso, sin proferir una queja. 

**La muchedumbre lanzó un berrido de fiera que se 
prülon,G;j> am iniciante, y continuaron con mis ardor sus 
bestiales regacíjos- Aquello era el deitrio de la em- 
briague/. ! 



( 2 ) Aún cuando el nar/iilor d!cí qae eran *^ más de Soo indios 
de anih^s ssxo^í/' fijéino:iosen la cifrn de Sjo, solamente ; y su- 
poiueiidr) que la joven pesara 60 kiló'íramos, tocaría á cada uno de 
tilos 75 g^ramos tie carne y hueso. Por supuesto, sin contar la c.*- 
bez3 de la víctima, que se comió el Capitán Nonuya ; los intesti- 
nos, que no devoraron por inservibles ] los humeros, que habían 
utilizado cotno pitos ó flautas; una pierna, no sabemos si la derecha 
ó la izquierda, que se llevó el capitán de los Uigüines ; los diente-í, 
con lósemeles el mtsmo Nonnya se fabricó ua collar; y, fiual- 
mente, sin contar los pedacitos de carne que cada Capitá'i se llevó 
para su ca^^a . . . - ■ ¿ Cuántos kilogramos pesaría aquella res ? 



i 



388 TAVERA-ACOSTA 

** Serían las cuatro de la tarde cuando tuvo lu- 
gar esta fiesta de la infamia, y el bullicio y la algazara 
no disminuyeron. Acto continuo cortáronle el brazo 
derecho, con paleta y todo ; después de esta operación, 
que resistió con el valor de que había dado prueba, in- 
clinó la cabeza sobre el hombro del brazo que le queda- 
ba, y expiró Entonces un indio de formas atléticas, 

la tomó por el pelo, y de un tajo le separó la cabeza. 
Desatado el cuerpo, la llevaron á rastras hasta una fuen- 
te, dando todos aullidos de contento, en donde la abrie^ 
ron y lavaron muy bien, sacándole el corazón y el hí- 
gado, presas que estiman en mucho ; botaron los intes- 
tinos y regresaron con el resto de carne despresada, que 
echaron en grandes calderos y comieron cocinada. Es 
de advertir que las primeras piezas que le habían corta- 
' do, se las comieron asadas, llegando muchas veces su 
crueldad hasta obligar á la víctima á co-ner de su pro- 
pia carne. 

•*A las 8 de la noche ya los brazos de la víctima ha- 
bían sido devorados con muestras de exquisito agrado 
y regocijo de la multitud ; mientras que los huesos 
del ante brazo, cortados convenientemente, desem- 
peñaban, como es uso, las funciones de instrumento de 
música ó silbatos — que no acostumbran otros — para ale- 
grar sus festines. Siguió luego una ceremonia muy lar- 
ga que le hacen á la cabeza de la víctima, que terminó 
como á las dos de la mañana, y que por no ser dema- 
siado cansado no relato aquí. Excusado será decir que 
durante aquella noche ó aquelarre, no era posible dor- 
mir, tanto era el bullicio y estruendo, como grande 
nuestra excitación. 

**Una parte de la carne de la pobre salvaje la coci- 
naron y se la comieron, durante la noche ; la cabeza se 
la comió el Capitán Nonuya. y los dientes los colocó en 
un hebra ó piola delgada, formando una especie de cin- 
tillo, que se ciñó al cuello como muestra de orguUosa 
distinción, propia de su jerarquía. 

*'A1 día siguiente se regresaron las naciones convi- 
dadas, llevando á sus casas cada Capitán un pedacito 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 389 

de carne de la víctima. Recuerdo que las naciones con- 
vidadas que tomaron parte en el festín, fueron las si- 
guientes : Cumarides, Enocayé^ Muitidifó^ Muitofechés, 
Cnyog garos, Amenaniy Uigühus, cuyos Capitanes, res- 
pectivamente, son como siguen : Cumaredock, Gülptna- 
re, Muiiipuküi, Charocagüidiú, Cuyoniray y Eusiyamy, 
sin anotar el nombre del Capitán de los Amena^iis^ pcvr 
no recordarlo. El Capitán de los Uí güines obtuvo la 
mayor participación, pues supongo que las dos naciones 
tienen algún parentesco, porque le obsequiaron una pier- 
na entera de la india, nue se echó él mismo al hombro, 
para llevarla á su casa. Repugnante espectáculo el 
que pr^^sentaba este miembro mutilado y sangriento 
pendiente de la espalda de aquel salvaje^ y cuyo pie se 
movía de un modo particular en displicente vaivén. 

I Puede comprenderse una saturna! semejante ? . . 

"^ La nación de los Njnuyas queda en medio de las 
ya enumeradas. Advierto que conozco personalmente 
la gente de las ya citadas naciones, inclusive sus Ca- 
pitanes. 

''2** Et Sr. D, Emilio Gutiérrez (antioqueño) entró 

á esa región acompañado de sesenta hombres civiliza- 
dos, peones de él. N-) conocía el carácter de los indios 
de esa región y estaba acostumbrado á manejar los Ta- 
m*js, Core^iiajes, Mijeagiuijes y Ananij2¿tes, ya conquis- 
tados por los pastosos y cuyo número es muy reducido, 
Est^n ensañados á resistir foete y plan de machete, 
m'^do como los gobiernan sus patrones civilizados. 

•* El Sn Gutiérrez cometió probablemente muchos 
atropellos con los indios, según el dicho de éstos, y 
quizá muy particularmente con los Ando^nes, que son 
tos indios más belicosos entre todos los de esa región, 
y partió para el Brasil, embarcándose en el Quebradón 
de Machagqaró, afluente del Fahay, con algunos peo- 
nes, quedando el resto de eilos dividido en cuatro ó 
cinco grupos distribuidos en varias naciones de los Ando- 
gues. Empleó algunos meses en su viaje hasta el re- 
greso, y varios de sus peones, sin ninguna clase de re- 
cursos, unos con fiebre, otros anémicos y casi muertos 



390 TAVERA-ACOSTA 



de hambre, llegaron un día á nuestra casa en busca de 
remedios para sus enfermedades. Gustóle nuestro tra- 
to y particularmente las atenciones que les prodigaban 
los Sres. Rafael Tobar Cabrera y Aquileo Torres L., mis 
socios, y en vista de esto, resolvieron quedarse en nues- 
tra casa. Llamábanse Eliseo Atencio, Juan Bautista 
Betancourt, Antonio Parra. Antonio Cano, Aparicio 
Cuelíar, Cerbeleón Sánchez, Ricardo Duarte y Matías 
Gómez. \^o^\x\6\o?>, ofendidos por el trato que habían 
recibido de éstos ^ resovíleron matarlo!^ y atacaron grupo 
por grupo hasta que los ultimaron á todos, preparándose 
luego para atacar á Gutiérrez, cuando regresara de su 
viaje, y al efecto, cuando hubo llegado á la nación An> 
doque (cuyo nombre no recuerdo en este dialecto, pero 
que traducido al espanol, corresponde á la voz sapo) el 
capitán llamado Mayordía lo atacó matándolo junto con 
sus compañeros, una mujer ci-vilizada, tres 6 cuatro ex- 
tranjeros, entre éstos un portugués y otro brasilero. 
Creyendo luego los Andoques que yo era hermano de 
Gutiérrez por tener á mi lado uní p.irte de los peones 
que habían conoci lo con éste, resolvieron atacar mi ca- 
sa llamada Entreríos, matarnos y robarse las mercan- 
cías y demás efectos que hubiera. Cuando tal pensaron, 
ya me había yo separado de los Sres. Tobar Cabrera y 
Torres L.. y trabajaba por mi cuenta como aviado de la 
casa Lananiaga, Ramírez & O), establecida en el río 
Iga-ra-paraná, afluente de! Putumayo. 

** En un día miércoles del mes de Febrero 190Í. 
los Andoques me atacaron la casa. mUándome por sor- 
presa los peones que en ella estaban, y después de ro- 
bar cuanto encontraron, la redujeron á cenizas. Fueron 
la víctimas : Cerbeleón Sánchez. Ricardo Duarte. Ma- 
tías Gómez (tolimenses) y Cándido Gutiérrez (antio- 
queño). Fue á las nueve de la mañana del citado día. 
cuando tuvo lugar el horroroso crimen en mi casa, y 
apenas hacía media hora que en compañía del Sr. Apa- 
ricio Cuellar, había salido en dirección al Puerto de los 
indios Caniene (Huitotos). sobre el Iga-ra-paraná, de 
manera, pues, que nuestra salvación fue providencial. 
Así las cosas, marchó á nuestro encuentro una comisión 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 39 1 

de Larraniaga, compuesta de los Sres. Celio Silva, Án- 
gel Enrique Larraniaga, Tomás Vela, Arturo Trujillo, 
Carlos Velasco, unos dos peruanos y otros cuyos nom 
bres no recuerdo. La comisión llegó á la casa de los 
Acacias, nación de Uigüines, de propiedad de los Sres, 
Lsmae! Cuartns y Severiano Liscano. en donde me ha- 
llaba desde hacía dos dfaiá esperando la mercancía del 
puerto, y me hizo sab^r que iba en íni auxilio enviado 
por Larraniaga, quien hacía cerca de ocho días sabía 
que yo sería atacado. Entonces ya malicioso de que 
fuera cierto que los A7tdúqu€s pretendieran atacarme la 
casa y matarme la gente, convidé á los comisionados 
para que me acompañ^iran á casa y á ana correría por las 
naciones de los indios que me trabajabin. Fueron con- 
migo, y al pasar por la nación de los Cumaride, me infor- 
mó el Capitán de ellos que los Andoques me habían ata- 
cado la casa, matándome la gente. Seguí inmediatamen- 
te á ver qué era lo que había ocurrido y al llegar a! sitio de 
mi casa encontré sólo cenizas y algunos restos de los cuer^ 
pos de mis peones Inmediatamente regresé en dirección 
á la casa de Cuartas y Liscano ( Las Acacias ) Esa no- 
che estuvimos amenazados por numerosa turba de indios 
y al día siguiente nos marchamos todos, inclusive 
Cuartas y Liscano con su gente, á refugiarnos en la ca- 
sa de Larraniaga, sobre el Iga-ra-paraná, y al pasar 
por la casa del Sr. Ildefonso Gonzríle^, también sobre el 
Iga-ra-paraná, me encontré con los Sres, Gregorio, 
Alonso, Tobías y Abelardo Cilderon.'s, Hipólito Pérez, 
Carlos Lemos, Marcos Castro, Antonio Ordóñez. Eladio 
Trujillo, N. Chacón (veinte por todos), acompañados 
de ciento cincuenta indios casi reducidos, que habiendo 
tenido noticia de lo ocurrido en mi casa, iban en mi 
auxilio. Entonces Ildefonso González se ofreció á 
acompañarnos excitándonos para que volviéramos todos 
á tomarle cuenta á los Andogues. Para tal efecto, man- 
dó á Haniar una nación de indios que dijo estar bien in- 
tencionada, y tanto los 150 arriba citados como los de 
González, armados de carabinas, escopetas, machetes 
y flechas, nos pusimos en camino. Entre los indios 
suministrados por González, iban sin caer en la cuenta, 



/ 



392 TAVERA-ACOSTA 



seis andoqucs, que hablaban el dialecto de los Htütotos, 
y que se habían introducido subrepticiamente con el ob- 
jeto de averiguar donde se encontraban los civilizados, 
que se habían salvado, manifestando á los indios de 
González, que eran Hiiitotos y trabajadores míos, pero 
los indios del Caraparaná los desconocieron, y averigua- 
do el hecho, descubrieron ser Atidoqucs. El Capitán de 
los Erayes, Qiiichá, de la gente de Gregorio Calderón, 
nosavisó lo que ocurría con esos seis indios espías, y 
habiendo descubierto que éstos eran de los que habían 
ayudado á matar y comerse á los civilizados, resolvió 
el Capitán y su gente comerse á su vez á los seis espías; 
y en la ya citada casa de González celebraron el festín, 
con gran regocijo de ellos, comiéndose cinco, y reser- 
vándose al Capitán, que iba entre éstos, para devorár- 
selo después, de lo cual se encargó el mismo Capitán 
Quicliá, que ardía en deseos de adornarse con los dien- 
tes de su prisionero, lo que estiman como un triunfo. 
(3) Esta escena la presenciamos todos los civilizados 
ya nombrados, sin que lográramos disuadir á los indios 
de tan repugnante empeño." 

Por supuesto, que en esta relación tan cargada de 
sombríos colores, no podemos seriamente tomar al pié 
de Ja letra la versión del canibalismo, y dejamos sus 
comentarios á los criterios que, sin prejuicio de ninguna 
especie, estudien estas cuestiones. Sí debemos adver- 
tir que tanto el señor Calderón en 1899-901, como el 
señor general Rafael Reyes y sus hermanos, en 1875-84. 
se internaron en las regiones del Caquetá y Putumayo, 
en asuntos de intereses puramente materiales. 

Más que otra cosa la relación que antecede parece 
una ampliación de lo que hace más de 360 años dijo 
empíricamente Fray Pedro de Aguado, al referirse á la 
expedición de los soldados de Ortal por el Oriente de 
Venezuela, 



(3 ) Aquí la cosa es á la inversa : los indios llegarían á unos 
200 y se dieron un buen hartazgo comiéndose á cinco hombres, 
que por lo menos pesarían 300 kilogramos, ó lo que es lo mismo, 
tocaría á kilo y medio de carne y hueso, por cabeza, acaso por lo 
poco que comieron los 800 de marras . . . 



EN KL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 393 

Véase : *' Como en la batalla dada á sus enemigos 
cogieron un capitán indio de los principales, los de Gua- 
ramental se llegaban á él y dirigiéndole con ceremonia 
ciertos razonLimientos, vivo como estaba le iban cortan- 
do loy miembros y otros pedazos del cuerpo, hasta 
que con aquel tormento lo mataron, y sacándole enton- 
ces la asadura, embijadas las bocas (es decir^ f>uifadas 
ce rojo) por nmyor grnadeza ( ó par/? mejor represen iür 
ia CiWtuiiiX) la repartieron entre ellos y se la comieron. 
En solo tal acto y cerem:j)nia, y en razón de venganza 
y rito suel^m comer estos indios y f>tros de la provincia 
esta parte del cuerpo humano y no otra ningunju" ( 4 ) 

No pensi> nuuca el buen fraile qu^ lo que relatí> y 
que sus ojos jamás vieron, fuera :i ser repetido en ma- 
yares proporciones y con más rebuscamiento de deta 
lies, después de haber transcurrido más de tres siglos y 
medio. . . , , .... 

¡ C^úmo á través del tiempo y la distancia se co- 
rrepónden clérigos y cnmerciantes, buscadores de rique- 
zas y narradores de costumbres indijs mal interpre- 
tadas ! 

Hoy el señor general Reyes, en su carácter de Jef^ 
de la Nación, pudría nombrar una comisión científica 
que, sin tener en cuenta pa^^a nada las influencias poH- 
ticas ó mercantiles, ni el temijr al desagrado de los po- 
derosos, explorara concienzudamente aquellas recóndi- 
tas comarcas, llamadas á mejor vida por la riqae/a de 
sus bosques, por sus mismos numerosos habitantes y por 



( 4 ) Esta relacióíi la repitt? Fray Pedro Sini5n el ti Capítulo 
XXV, 4,1 Noticia ik sus Múticku hlüortala d^ la\ canquistni ae, 
Tkrwa Fíniu ; y quizáá ela inspiró al Rvdo. Fray Nííitías R.iií¿ 
Blanco para escribir ea su obra Conv€>¡íi^n^ de Pl^iiu, de Indios Cu- 
maHa){oios, Palenques y otros, itupre-íi en Madrid, en 1690, lo ;*i- 
guidtiít: : '* El ordinariu alimento deí catibo ts ti casaba, que co- 
me siempre fresco, plata ivüS, pescado ó carne de monte; uo cotneM 
carne de vaca ni tocino ; alguna vez comen carne liinnaria de 
aquellos indios con quienes tienen guerra y lo hacen pir trofeo, no 
para sustentar:?e/' 

(Pág. 51. ed. de 1S92, dato del doztorjahn.) 
Demás eístá decir que niii ¿juno de esos religiosos vio jamá-í 
comer carue humana á los aborígenes de América. 



394 TAVERA-ACOSTA 



SU extraordinaria hidrografía. Esa sería plausible la- 
bor de un patriota, que los verdaderos intereses de la 
etnología americana aguardan del actual Presidente de 
Colombia. 

Y aquí nos parece pertinente reproducir lo que en 
el Capítulo VII de nuestra obra Rionegro hemos pu- 
blicado con relación al señor general Reyes, en su con- 
dición de explorador. 

Dice así : 

Como quiera que ya antes hemos mencionado al 
explorador Reyes, no debemos concluir este Capítulo 
sin qpe copiemos algo de sus aventuras, en las cuales 
hace principal papel la combatida antropofagia. Ellas 
parecen escritas más bien para llamar la atención por 
sus rarezas, que para hacer un servicio á la etnología. 
Y lo más extraordinario del relato — expuesto en un 
discurso pronunciado el 30 de diciembre de 1901 ante 
el Congreso pan americano reunido en México — es que 
á principio del siglo XX ó mejor dicho, un siglo después 
de Humboldt, venga á repetir con toda la seriedad que 
le diera el cargo de Delegado por Colombia, ante los 
demás Representantes del mundo americano, que mu- 
chas de las tribus indígenas con que se tropezó eran an- 
tropófagas ! Y tanto ! que se comieron á un her- 
mano del explorador 

Se ve. pues, que ha quedado éste después de cua- 
tro siglos repitiendo lo que desgraciadamente escribie- 
ron los primeros cronistas y de que ya antes que él se 
habían hecho cargo Humboldt y los demás que hemos 
nombrado. Pero para que los bondadosos lectores que 
no conozcan el relato en cuestión, tengan una idea, 
vamos á trascribirles algunos párrafos : 

** . . . .porque la desastrosa muerte de mis dos her- 
manos, durante las exploraciones, víctima Enrique, el 
mayor, de la fiebre, y devorado Néstor, el menor, por los 
antropófagos del Pu tu mayo " 

De esto apenas hace 20 á 25 años ; y no está de- 
más advertir que las condiciones étnicas de esas tri- 
bus son las mismas que las de los indios que habitan 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 395 

á orillas del Cuyare, del Izana, del Uainía, del Inírida, 
etc. , etc. 

** En las extensas selvas en que vagaban (ya no 
vagan, por fortuna) los salvajes antropófagos (sic) 
cuando hicimos esas exploraciones (1875-1884) se sos 
tiene hoy ( 1901 ) (5 ) un in\portante comercio de va^ 
rias decenas de millones de pesos, y se levantan po- 
blaciones de millares de habitantes/' 

j Con cuánta rapidez se fue la antropofagia y con 
cuánta velocidad llegaron el progreso y la civilización 
de aquellos indios ! En menos de un cuarto de siglo to- 
do se ha trocado 

*' Después de grandes fatigas y soportando ya una 
temperatura de 30^^ cantigrados, llegamos á una vía na- 
vegable por canoa, en cuyas orillas habita la tribu de tos 
Mocoas, indios que, aunque salvajes, practican la hospi- 
talidad y no son antropófagcs." 

Nótese que esta primera tribu que encuentra vive 
en las cabeceras, es decir, en donde por el poco volu- 
men de agua no se puede navegar sino en canoas y por 
tanto son las más internadas de aquellas regiones. 

Y adviértase también que desde TÓ30, 250 añosan- 
tes que fuera Reyes at Putumayo, habían fundado los je- 
suítas de Pasto con las tribus de las fuentes de ese río, 
los siguientes pueblecillns : Santiago, Sampedro, Se- 
bondoy, Putumayo y Mocoa. 

*'En medio de esa tribu permanecimos un mes, du 
rante el cual conseguimos de los indios una canoa para 
seguir nuestra exploración al Amazonas» y seis indios 
que nos acompañasen en el viaje. Estos no conocían si- 
no 60Q millas agua abajo (mil kilómetros de los 2.333 
que dice el tiene de curso el Putumayo ) y nos informa- 
ban que de allí para adelante nunca habían pasado, 
porque los que antes se atrevieron á hacerlo, fueron de- 
vorados (he aquí la información india para evitar el 



(5) Hl mismo afSo en que el señor Calderón vi6 comerse á la 
pobre india* 



396 TAVERA-ACOSTA 



contacto con los blancos ) por las tribus antropófagas 
(sic) que habitan la otra mitad del río hasta el Ama- 
zonas." 



Pero continuemos. 

** Lanzamos nuestra canoa á merced de la co- 
rriente de ese río desconocido ( parece que no llevaban 
canaletes ó pagayas ) al cual dejamos el nombre que le 
daban los salvajes del Putumayo, aguas claras, en el 
idioma siona." 

Después de un mes de navegación * 'llegamos has- 
ta un punto conocido por los salvajes de Mocoa, ó sea 
una extensión de 600 millas. . . • Visitamos las tribus nó 
mades. que nos trataron con benevolencia y hasta con 
generosidad obsequiándonos con provisiones ahumadas, 
productos de la caza y de la pesca, que constituyen su 
principal ocupación. " 

Estas costumbres son las de todos los indios puros 
de la América intertropical. 

Sigue Reyes : ** Esas tribus son : los cosacuntis, 
los montepas, los toballa y los inquisilla, todas bien 
formadas y constantes migradoras en busca de la caza 
y de la pesca. Apenas tienen habitaciones de ranchos 
de paja y cultivan pequeñas plantaciones de plátano y 
yuca, que se extienden en los claros de la selva, las 
cuales derriban con hachas de piedra ( ¿ las tribus del 
Putumayo á fines del siglo XIX con hachas de piedra !) 
y consumen con el fuego. . . /' 

Por lo que se observa, las tribus que deja mencio- 
nadas el explorador tienen ranchos y cultivan plátano y 
yuca ; sinembargo, afirma que son migradoras. 

Ahora viene lo más grave. 

** Entrábamos á la región habitada por los indios 
antropófagos (es decir, ala parte más navegable del 
río, á la parte que desde casi dos siglos antes tenían 
conocida españoles y portugueses.) La primera tribu 
con quien teníamos que entendernos era la poderosa y 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 397 

guerrera de los mirañas, ( 6 ) Nuestros compañeros los 
indios de Mocoa, nos notificaron categóricamente que 
de allí para adelante no seguirían y que debíamos bus- 
car canoas y bogas ó tripulantes de aquella tribu, por- 
que ellos se devolvían. Así lo hicimos, saltamos á tie- 
rra y con un intérprete (?) nos dirijimos á la primera 
ranchería." 

Qué raro que siendo caníbales los mirañas, fueran 
los mocoas á servir de intérpretes á Reyes, cuando 
''nunca había pasado por allí porque los que se atrevie- 
ron á hacerlo fueron devorados por los antropófagos"! 

•* "En ella (la ranchería) encontramos á su poderoso 
jefe Chúa, ó tigre, hermoso joven, de esbelta y atlética 
figura, 'de edad de unos 30 años ; nos recibió como 
amigos, nos tendió la mano, signo inequivoco de amis 
tad entre aquellos salvajes, y nos invitó á entrar en su 
cabana." 

Por estos rasgos compréndese la inteligencia de 
aquellos indios : dan la mano en demostración inequí- 
voca de sociabilidad como unos londoneses y llevan la 
finura hasta invitar á sus hogares á los forasteros, cir- 



(6) *' Bajo el rombre colectivo de Miraña s? comprende un 
gran número de tribns, casi siempre enemigas entre sí y con len- 
guajes muy diferentes, como se evidencia de la comparación de 
los vocabularios que trae Mart us de los llamados Miraña-Cara- 
pana-Tapuya (Indios-Zancudos) (*) y Mifaña^Ohaicazu-Ta- 
^í(ya ( Indios-Zamuros ) (**) Marti us, que residió algunas sema- 
nas entre los primeros, hace un cuadro horrible de sus costum- 
bres, y los describe como un pueblo bárbaro, antropófago y de la- 
drones, pero alaba, sin embargo, su habilidad en hacer tejidos. 
El cálenla su número en 6.000 y da como centro de ellos el río Ca- 
huinari, el Anioadel map^i de Codazzi, y las regiones al Oeste en- 
tre el Yapurá y el Izi, Allí viven todavía en gran número. «S-QD la- 
dos ytkmidos DB I/AS TRIBUS VECINAS Y DE LOS COLOMBIANOS 
RECOLECTORES DE CAUCHO.'* — Koch-Grünberg. Las tribus indí- 
genas del alto Rionegpo y Yapurá y su respectiva afinidad lingiífs' 
//ai, p%i ñas 187 y 188. Berlín, 1906.— (Tra luce ion especial del 
señor Ernst Rothe. ) 



( • ) Carapana, en lenga«]e Niangatú slgniñoa saneado. 



i' • ) Uira-uazu^ en lenguaje Tupi, que es el mUiaio Niangatú, quiere d<»olr pájaro 
grande. 



398 TAVERA-ACOSTA 



cunstancias éstas que, indudablemente^ dejan entender 
estaban cansados de ver á los blancos con quienes tra- 
tarían quién sabe desde cuándo, ¡»ues, como es sabido, 
los indios no reducidos nunca se saludan dándose las 
manos. Sinembargo, dice el explorador colombiano que 
son caníbales ! 

** Era yo el primer hombre blanco que veían aque- 
llos salvajes y por lo mismo fui el objeto de su curiosi- 
dad infantil. ' 

Debemos observar que ya desde 1703 los jesuítas 
de Quito y los franciscanos de Popayán tenían funda- 
das poblaciones en el Putumayo —de que viene hablan- 
do Reyes — y que *' por espacio de más de un siglo los 
especuladares de sangre humana (la trata) remonta- 
ban el Yapuri y el Putumayo en busca de infelices in- 
dígenas para esclavizar y vender," (7) sin que jamás 
encontrasen una tribu antropófaga. 

Los establecimientos fundados en el Putumayo 
desde su desembocadura para arriba, precisamente don 
de dice Reyes que habitaban los caníbales, eran San- 
fernando, Sanantonio, Asunción, Sanjosé de Yaguas, 
Sanramón. Agustinillo, Concepción y Miraña. 

Cuando Michelena hizo sus viajes por el Amazo- 
nas y sus afluentes, pidió por los años 1855-56 al Pre- 
sidente de la Provincia de Amazonas, en el Brasil, **la 
protección necesaria para la exploración de los tributa- 
rios del Amazonas especialmente del Yapurá y del Pu- 
tumayo ó Iza." Y luego habla extensamente de este 
río diciendo, en 1856, que tiene 1333 kilómetros de cur- 
so y que están sus cabeceras en los Andes en la parte 
que corre por Nueva Granada, cerca de las montañas 
del Pasto, entre 1^ de Latitud Norte y 0^35, de lat. 
Sur." 



(7) Explorad6n Oficial, por Michelena y Rojas, página 509. 
Única edición, Bruselas, 1867. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 399 

En la página 291 de la Geografía de Balbi, se lee : 
**E1 Putumayo tiene su origen en la ciénaga de Sebondoy 
á la parte Sur Este del páramo de Aponte, situado en 
la cordillera oriental de Pasto, al Sur de Iscansé. " 

En 1876, Simpson visitó ese río y describió su 
curso. Lo mismo Crevaux tres años después. 

Por todo esto se verá que son impropias las aser- 
ciones del explorador Reyes, cuando afirma en pleno 
Congreso pan-americano á principios del siglo XX que 
** lanzamos nuestra canoa á merced de la corriente de 
ese río desconocido, al cual dejamos el nombre que le 
daban los salvajes. Putumayo' ; y más delante : '* el 
río Putumayo, descubierto y explorado por noso- 
tros" ! ( 8 ) 

Y de las exploraciones de Reyes sólo hace cuatro ó 
cinco lustros ! 

Para los primeros años del siglo pasado, escribió 
Humboldt en la página 224, tomo IV, de su ya citada 
obra (9) loque sigue: *' En el Putumayo ó Iza. las 
misiones españolas más meridionales llamadas las misio- 
7ies bajas, servidas por religiosos de Popayán y de Pas- 
to, no se extienden hasta la confluencia del Amazonas, 
sino solamente hasta 2^ 20' de latitud austral, que es 
donde están situadas las aldeas de Mariva, Sanramón 
y la Asunción. Los portugueses son dueños de la em 
bocadura del Putumayo." 

Y en la página 226 : ** La tortuosidad extraordina- 
ria de la frontera entre el alto Rionegro y el Amazonas, 
nace de haberse introducido los portugeses en el río 
Yapurá, subiendo hacia el N. O. al paso que los españo 
les han bajado al Putumayo.*' Y véase también lo que en 



(8) Mayo, en lengua Quichua quiere decir río. 



( 9 ) Viaje á las feg iones equinocciales del Nuevo Conüjiente. 



400 TAVERA-ACOSTA 

página 2 1 8, tomo III. dice acerca de ese río desconocido^ 
descubierto y explorado por los hermanos Reyes á fines 
del mismo siglo. 
Continuemos. 

** Celebraban uña fiesta á la luna llena y nos ofre- 
cieron de sus manjares de carne humana, de indios hui- 
totos, enemigos de los mirañas, que habían hecho pri- 
sioneros. " 

Individuos que cultivan plátano y yuca en sus se- 
menteras ó conucos, que tienen ranchos ó cabanas 
(itotos) á donde llevan á los forasteros, que viven tam> 
bien de la caza y de la pesca en lugares abundantísimos 
por cierto y que saludan dando la mano ** en señal ine- 
quívoca de amistad," no son migradores ó nómades ; 
) más bián revelan estas condiciones ciertos puntos de 

^ relaciones sociales que mal cuadran con los manjares de 

carne humana de que habla este explorador. 

** Por medio de un intérprete ( recuérdese que no 
había sino mocóas y mirañas y que aquéllos no trataban 
á éstos porque temían ser devorados) pedimos á Chúa. 
quien desde aquel día se hizo nuestro amigo y siempre 
nos fue fiel, llevando su cariño hasta tomar mi nombre, 
pues se llamó en adelante Rafael Chúa. que nos diera 
canoas, provisiones é indios para continuar nuestra 
marcha al Amazonas Despedimos á nuestros com- 
pañeros los mocoas y nos quedamos de huéspedes de 
los mirañas. Permanecimos entre ellos por quince días 
(tiempo suficiente para haber sido devorados) durante 
los cuales les acompañamos en sus expediciones de ca- 
za y pesca.'* (Cuyo producto anterior fue confundi- 
do con ** carne humana de indios huitotos," si es que 
hubo el tal festín á la luna llena. ) 

•* Pasado este tiempo. Chúa nos dio una canoa 
grande y diez robusstos y jóvenes tripulantes para con- 
tinuar nuestro viaje al Amazonas." 

De todo esto se desprende, para los que hemos tra- 
tado á las tribus incultas y estudiado sus costumbres, 



EN EL SUR— DILECTOS INDÍGENAS 4OI 

qqe Reyes se condujo bien con ellos, lo que compren- 
dieron perfectamente los indios, pues son inteligentes, 
como hemos dicho; pero que, no obstante esa conducta, 
ellos no deseaban sino que.se fuera cuanto ante3. 

^ 'Visitamos é hicimos amistad con las tribus an- 
tropófagas. (.sic) de los huitotos, (lo) beneció, orejo- 
nes, canjopas, garaparana y campulla. Todas éstas nos 
recibieron y trataron con benevolencia y generosidad^" 

Aquí cabe recordar que, precisamente, desde la 
desembocadura del Putumayo, aguas arriba, ó sean las 
regiones ocupadas, según Reyes, por los tales antropó- 
fagos, había sido recorrida también desde 1835, P^^ su 
compatriota Blas Santacruz, quien negociaba con 
aquéllas tribus sin que jamás las viera comer carne hu- 
mana, ni siquiera en un mísero festín á la luna llena, veri- 
ficado en *^*esas selvas vírgenes que pueblan el cocodrilo, 
la serpiente y el jaguar en concurrencia salvaje con el 
indio nativo." 

Asimismo es dable recordar que 30 años más tarde 
un hijo del referido Santacruz, nombrado Hipólito, fue 
empleado del Gobierno colombiano en aquella misma 
reglón, por la cual pasó después el explorador Re)res ; 
y aquel Comisario, que tantos años residió, como su 
padre, con vivienda propia, entre aquellas tribus, tam- 
poco las afrentó con el absurdo sambenito. ( Véase la 
obra Fronteras Amazónicas, páginas 14 y 15, por el 
colombiano Demetrio Salamanca.— 1905.) (11) 



(10) '*I/>s vecinos de estos Mirañas, y enemigos mortales de 
losUmáuas, son los nombrados Uitotos, comunidad populosa de nu- 
merosas hordas lingüísticamente emparentadas, con nombres es- 
peciales y á veces con muy distinto dialecto, que viven en el alto 
Yapurá y el Iza, particularmente en los ríos Carapaná é Igara-pa- 
rana, en donde muchos sirven con los colombianos como recolecto- 
res de caucho. Calcúlase su número total en 20.000 y más almas 
YSB DiCB que son todavía antropófagos. *' Uitoto " es uu insulto 
de sus vecinos hostiles y significa "enemigo'' en el lenguaje 
dé los Umáuas.— Or. Koch-Grúmberg, ob. cit., pág. 188. 

( II ) Salamanca fue de los compañeros de Reyes, en sus viajes. 
Residió 25 años eq aquellas localidades y fue quien ooudujo has- 
ta Bogotá los restos de Enrique Reyes muerto en 1887. 

En el Bwr^DMecktt Jné^g^ntu. 38. 



402 TAVERA-ACOSTA 



— .Y bien sabido se tiene, hace muchísimos años, que 
^ los* ihHíviduos de esas tribus y de otras incultas de 

aquellos contornos, son con sus enemigos ó con quienes 
algún mal les han hecho, vengativas, crueles, asesinas, 
feroces, pero caníbales nunca. Y de esto el mismo Re- 
yes es testigo, cuando dice : •* Debemos reconocer que 
durante diez años que hicimos exploraciones en el Pu- 
tumayo, en el Amazonas y sus afluentes, nunca fuimos 
amenazados ni atacados por los salvajes, " lo que no dice 
^ relación con la supuesta antropofagia de que tanto ha- 

^i bla para venir luego á esta conclusión : ** lo que por 

i desgracia no aconteció con nuestro hermano menor, 

Néstor, quien fue devorado por los antropófagos del 
Putumayo," y eso, ya á fines del siglo de las luces ! 

, Además, él no vio el festín humano, y sólo se con- 

creta á decir más adelante : *' Néstor, mi hermano me- 
nor, se perdió explorando las selvas del Putumayo, en 
donde, como queda dicho, fue devorado por los salva- 
jes." (De cual tribu ?) 

\ ¡ Qué prurito ! ¿ Por qué no decir que en medio 

de las selvas murió de fiebre, ó de hambre, ó fue vic- 
timado poruña serpiente, ó devorado por las fieras, lo 
que sí pudo suceder ? 

Quizás por la sencilla razón de conmover los ánimos 
con el relato de quimeras anacrónicas 

La Idea, periódico de Bogotá, número 42, fecha 20 
de junio de 1905, refiere el incidente así: Néstor 
**fue compañero de su hermano Rafael en las explora- 
ciones del Putumayo. Quedó con varios salvajes en 
Puerto Sofía, término de la navegación por vapor, y su 
hermano Rafael siguió á explorar el Caquetá. En 
noche lluviosa fue alcanzado por un salvaje, que sin 
descanso navegó río abajo én débil canoa, con una in- 
fausta nueva : su hermano se había perdido en las sel- 
vas. Durante tres días lo habían buscado y tc»do había 
sido inútil. .. . Esa misma noche, con tres tripulantes, 
regresó en la canoa que trajo la noticia fatal. . . • Al otro 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 403 

día, como rayo de consuelo en su amargura, divisó una 
canoa que bajaba. ¡ Lo encontramos ! gritó el tripu- 
lante sobre el silencio de las aguas, j Encontrado sí, 
pero su esqueleto ! . '* 

Y este esqueleto fue hallado **en una playa desier- 
ta," de donde fue **recojido por su hermano" 

Y aquí cabe preguntar : por fin. dónde fue encon- 
trado, en la selva ó en la orilla del río ? 

Y sí aconteció el hallazgo en las márgenes del 
Putumayo ¿ por qué no pensar que Néstor se ahogó y, 
arrastrado después su cadáver por la corriente, fue á re- 
calar á una playa solitaria, donde las aves y las fieras 
concluyeron el trabajo de los peces (ó de algún caimán)? 

Hasta aquí lo concerniente al explorador Reyes. 

Por supuesto, fácilmente se comprenderá que des- 
pués que éste relató sus viajes ante un Congreso y que 
los imprimió en lujosa edición, que luego ha sido repro- 
ducida en varias ocasiones y lugares, fácilmente se com- 
prenderá, decimos, el empeño que pueda haber en sos • 
tener la peregrina especie de que los indios del Putu- 
mayo devoraron á un hermano del actual Presidente de 
Colombia. 

Tres meses más tarde, abril de 1907, publica un 
señor Luis M. Gaviria, en el mismo periódico El Público, 
un largo artículo de variaciones sobre el mismo tema, 
es decir, encaminado también á hacer la entusiástica 
apología de los hermanos Reyes, como no ha mucho lo 
hizo el señor D. Rafael Antonio Orduz en La Idea, y 
como lo hiciera el famoso Juan Coronel, ahora cinco 
anos, en la Introducción del relato del señor Reyes. 

Pero, á quienes, como nosotros, han residido años 
enteros entre tribus incultas y estudiado de cerca, sin 
prejuicio, sus costumbres, mal se les puede venir con 
narraciones de la índole de las que dejamos anotadas. 

Y cabe aquí transcribir ¡o que en carta fecha 10 de 



404 TAVERA-ACOSTA 

junio de este año de 1907, nos escribe desde el Alto 
Uaínía el inteligente francés M. Franffois Quin. Dice 
así^ 

'^Antropófagos! Aplaudo mucho su laudable es- 
fuerzo por rechazar al dominio de la fábula á los quimé- 
ricos antropófagos Sud americanos. Por mi parte» nun- 
ca he creído en tales costumbres, no diré americanas 
sino mundiales. He viajado mucho y nunca he visto 
entre las numerosas tribus que he conocido, comedores 
de carne humana. Diez años tengo ya recorriendo los 
ríos del Territorio Amazonas, viviendo con los indios, 
hablando su lenguaje, y no como esos * 'exploradores-re- 
lámpagos '* de quienes hace usted mención en sus obras 

Puedo, afirmar, pues, que no hay antropófagos, ni 

los ha, habido, por lo menos desde que los indios cono- 
cen el arco y e^ hacha de piedra, lo que remonta á varios 
.millares de años. 

** Todas las tribus del Amazonas viven ahora co- 
mo vivían para la llegada de los españoles y de los Por- 
tugueses, con la diferencia de que no habiendo sido 
asustada nunca la cacería por las detonaciones de las 
armaá de fuego, era entonces mucho más abundante 
que hoy: un argumento de más contra la pretendida 
antropofagia 

** El animal inferior es sociable. Sería muy triste 
que el hombre, infinitamente superior, hubiera sido el 
único comedor de su semejante ! F*ue necesario que 
aparecieran los ••gumillas " para inventar y propagar 
tal absurdo .... Los simios araguato, caparro y mari 
monda, principalmente el último, representan bastante 
bien, cuando asados, el cuerpo de un joven de 13 á 14 
años. El miedo ó la ignorancia hicieron lo restante : 
de ahí ciertamente provino el mito." 



Después de insertar el literato Mosquera el angus- 
tioso relato del señor Calderón, concluye su Reftdacíóji 
á un historiador venezolano, así : 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 4O5 

••Si esta elocuente disertación no hace mudar 
de parecer al joven historiador venezolano por lo 
qi^e respecta á lo aseverado por el señor General Reyes, 
ó no hay imparcialidad ó priva deliberado propósito ; 
cosas ambas que no queremos suponer en quien se 
ocupa de ilustrar un punto sombrío, que para honra de 
la humanidad bien quisiéramos que nunca hubiese exis- 
tido." ' 

En efecto, bien hace en no suponer ni lo uno ni 
lo otro. Nada tenemos que ver con la concreta indi- 
vidualidad del señor general Reyes. En nuestras rec- 
tificaciones, nos referimos A un viajero que emplea un 
tópico como el del canibalismo a-nericano. tan repeti- 
do por muchos, desgraciadamente, por la falta de exa- 
men crítico. Llámese Humboldt, llámese Codazzi, 
llámese Mosquera ( T. C. ) llámese Joaquín Acosta, llá- 
mese como se llamare el explorador, el viajero, el 
hombre de ciencia, el negociante, el buhonero, que tal 
error histórico y etnográfico traiga ( tratándose de los 
indios americanos desde la Conquista para acá ) y con- 
tra todos olios quedarán en pié no sólo nuestras humil- 
des observaciones en el sentido de desvirtuar la ver- 
sión de la antropofagia de los habitantes que encon • 
traron los castellanos en el hemisferio occidental (12) si- 
no también lo expuesto por Fray Bartolomé de las Casas 
en sus libros Historia Geiu^al de las Indias y Apologética 
hfstoria de Indias \ por Frescott en su Historia de la 
Conquista del Perú ; por Michelena y Rojas en su 
Exploración Oficial ; por Irving en su Vida y viajes de 
Colón ; por Juan Ignacio de Armas en sus Estudios 
Americanistas ; por Pebres Cordero, por Jahn, por 
Jiménez Arraiz, por Carrascosa, etc.. etc. 

La antropofagia de los americanos se ha ido esfu- 
mando como una sombra negra en el horizonte de la 
Historia, y á medida que van pasando los años la cre- 



( 12 ) Véanse : Memoria del Atnazonas, páginas 347 35, Ciudad- 
Boiívar, v^i-^Anales de Guayana^ páginas 317-325, volumen I. 
Ciudad-Bolívar, K^^.—Rionegro, Capítulos VI y VII (publicados) 
Ciudad-Bolívar, 1906. 



406 TAVERA-ACOSTA 

encia en ella se va haciendo más rara y difícil de soste- 
ner científicamente. 

Que los Delegados á la segunda Conferencia inter- 
nacional americana, bajo la influencia del •*Oncle Sam," 
decretasen una placa en honor de Néstor y de Enrique 
Reyes, muertos en servicio de la civilización de América^ 
( 13 ) y que el Congreso de Colombia en sus sesiones de 
este año 1907, accediese á la petición de los periodistas 
bogotanos de levantar un monumento que perpetuase la 
memoria de los hermanos Reyes, nada dicen en contra 
de nuestras aserciones, antes bien, dan ocasión para re- 
cordar que el actual Presidente de Colombia es el mis- 
mo señor general Reyes, a ator de la ** Memoria de ex- 
ploraciones'* presentada en 1902, y para i>epsar tam- 
bién que desde ese año, Roosebelt, acaso pretendió ga- 
narse la buena voluntad del futuro Presidente colom 
biano, hermano de los Reyes muertos 

Por lo demás, harto bien se sabe que á éstos así co- 
mo tampoco á ninguno de sus compañeros,— á saber : 
José María Calderón Reyes, Alejandro Plazas Reyes, 
Nemesio Reyes, Juan Reyes V., Florentino Calderón 
Reyes, Dario Rojas, Gabriel Escobar, Alejandro Quin- 
tero Wallis. Demetrio Salamanca, Antonio Ángulo, 
Salvador Quintero y Bernardo Spriela— harto bien se 
sabe que á ninguno de ellos impulsaron en sus incursio- 
nes por el Caquetá, Putumayo y Amazonas, ningún pro- 
pósito científico, ni ideales de civilización filantrópica, 
ni anhelos de reducción de indígenas, ni especiales de- 
seos de prosperidad y progreso nacionales, . sino que se 
lanzaron á particulares proyectos de intereses especula- 
tivos, llevando fuertes cantidades en metálico, en pape! 
ó en especies, con miras de acrecentarlas en honrosas y 
atrevidas empresas dignas de todo encomio. Pero, 
muerto Néstor en 1883, ahogado en el Putumayo, y 



( 13 ) Placa de bronce de 35 centímetros de lago por 25 de ancho. 
Los Representantes de Norte América comisionaron á la Secre- 
taría de Washington para remitirla al Gobierno colombiano, co- 
mo lo cumplió. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 407 

extinto Enrique en 1887, devorado por las fiebres sien- 
do capitán de un vapor mercante, abandonó el señor 
general Reyes sus grandiosos proyectos comerciales, á 
los cuales había consagrado durante algunos años las 
grandes energías de su temperamento de luchador. (14) 

Algún día llegará la luz de la verdad hasta los po- 
bres estigmatizados alárabes del Caquetá y del Putuma- 

yo Mientras tanto, copiemos el final del Capítulo 

VII de nuestro libro Rione^ro. Dice así : 

En resumen, y para concluir este Capítulo, desen- 
trañemos en pocas palabras la historia del espantoso 
mito multicéfalo. 

El 12 de octubre de 1492 pisó tierra del nuevo 
mundo el almirante Colombo. Para fines de noviem- 
bre había descubierto, además de la de Sansalvador, 
varias otras islas, entre ellas Cuba y Haití. En ésta 
se detuvo 40 días en cuyo lapso hizo levantar una 
casa fuerte en el pueblo de Uacanagari, cerca de la des- 
embocadura del río Uarico. en las costas de dicha isla. 

Colombo, como es natural, no conocía el idioma de 
los mdios ni éstos el de los españoles y en menos de dos 
meses no pudieron aprenderlo; sinembargo aque- 
llos ** ilustrados '* castellanos, sin intérpretes, enten 
dieron que los indios les decían que hacia al oriente ha- 
bía pequeñas islas ( las Lucayas, Barbados, Gigantes, 
etc, ) unas pobladas p¿)r amazonas ó sean las mujeres 
¿in marido y más belicosas que el Cid Campeador; otras, 
donde residían hombres que comían carne humana y 
que eran muchos, grandes y valerosos ; y otras, en 
fin, donde corrían arroyos de oro. 

El 4 de enero de 1493 sale Colombo de Navidad, 
que así se llamó la Casa-fuerte inaugurada el 24 de 
diciembre anterior, con rumbo á España, á donde lle- 
gó el 15 de marzo siguiente, conduciendo algunos indí- 
genas, oro, pájaros y curiosiciades que había embarcado 
en la Española ó sea Haití. 



(14) Véase el ya indicado número de ** I<a Idea. 



408 TAVERA-ACOSTA 

Ya iba en la mente de Colombo y de sus compa- 
ñeros el germen del terrible minotauro. 

Emprende su segundo viaje, y sale de Cádiz el Al- 
mirante el 25 de setiembre de 1493 I desde el 3 noviem- 
bre empieza á descubrir las pequeñas Antillas j' llega á la 
de Turuqueire ( Marigalante ) envía á tierra á algunos 
de sus ** eruditos" marineros con el propósito de reco- 
cerla. Los españoles encuentran mejores casas, labo- 
res y tejidos, muebles y utensilios muy bien trabajados, 
estatuas de madera, ostentando á sus pies sendas cule- 
bras entalladas, provisiones en abundancia, de carne 
fresca, y armas bien construidas. A la llegada de los 
extranjeros los indígenas corren, huyen ; unos se van á 
los montes, otros se esconden en sus chozas. Y no es 
eso todo : aquellos supersticiosos europeos, que ya "sa- 
bían " que por alh' había antropófagos, por lo que enten- 
dió Colombo. sin intérpretes, de los indios haitianos, 
quedaron sobrecojidos al ver colgando de los techos, á 
á la par de los jamones de cerdos monteses y de vena- 
dos, cuartos de araguatos y cabezas de estos animles 
sirviendo de receptáculo á cualquier líquido exacta- 
mente como lo hacen aún hoy los indios de nuestras sel- 
vas. 

j Qué horror ! Corrieron á bordo, propalaron el 
descubrimiento junto con la noticia de su ignorancia, 

sembraron aquella en terreno abonado, y después : 

la codicia, el fanatismo, la crueldad y hasta la astucia de 
los indios mismos, contribuyerorrá infantar al monstruo, 
que llegó á tener colosales proporciones y que hoy en 
medio al estertor de su agonía, desaparece el estrujón 
formidable del Análisis crítico y aventado como mísera 
pajuela por el soplo de la Filosofía de la Historia. 



' H^ ' 



EN EL SUR — DIAT.ECTOS INDÍGENAS 



409 



NOTAS FINALES 



Son curiosos los significados que tienen algunos 
vocablos Uaraní-Caribe-Tamanaco, en las regiones 
de la jurisdicción de Barcelona, muy particularmente 
los que hoy constituyen algunos apellidos conocidos en 
esas localidades. Véanse á continuación con la simple 
variante de la primera O en el término goto ó coto, que, 
como se sabe, es pronunciado indistintamente por los 
indios, así como la U y la O : 



Yaguaricoto, 

Guararicoto 

Tcherecoto, 

Cumanacoto 

Moropocoto 

Yaguaracoto 

Paracoto 

Paraguacoto 

Maríacoto 

Querecoto 

Arinacoto 

Marapacoto 

Bericoto 

Pianaricoto 

Acquerecoto 

Janacoto 

Guacoto 

Panarecoto 

Parucoto 

Pitacoto 



los deudos ó la familia del Tigre 



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* 




* 


* 



de la Danta 
de la Yuca 
del Frijol 
de la Cera 
del Tigre 
del Caño 
del Mar 
del Cuchillo 
de la Yuca 
del Budare 
del Jobo 
de la Frente 
de la Oreja 
del Tigre 
del Río 

de la Lagartija 
del Amigo 
del Caño 
del Rojo 



Los grabados que constan en este volumen fueron 
hechos por el inteligente compatriota señor Manuel 
Maríani, á puro esfuerzo y buena voluntad. El foto- 
grabado es obra ejecutada en los talleres de * * El Cojo 
Ilutrado/' de Caracas. 



410 



TAVERA-ACOSTA 



ERRATAS 



Páginas 


Linea 


23 


18 


24 


21 


29 


27 


33 


6 


47 


36 


48 


25 


100 


28 


H5 


14 


195 


Ene 



Dice 



Léase 



ciistalecen 

Libro II 

jordire 

iscac-hunca 

reigliosos 

centituyéndose 

uyaya-értua 

antillas 
En el primer párrafo se lee 
base la filología, comparada en Venezuela, acaso la única 
hoy por hoy, con inmediatos resultados evidentes. De- 
be leerse : teniendo como base la filología comparada, 
acaso la única hoy por hoy, en Venezuela, con inmedia; 
tos resultados evidentes. 



cristalicen 
Libro I 
jodire 

isca-chunca 
religiosos 
constituyéndose 
uyaya-értun 
Antillas 
teniendo 



como 



211 . 


6 


Venenezuela 


Venezuela 


221 


28 


murallala 


muralla 


253 


í3 


caractes 


caracteres 


253 


29 


pertenientes 


pertenecientes 


265 


15 


de este 


de ese 


299 


19 


Releigh 


Raleigh 


299 


24 


siguientes 


siguientes 


307 


32 


restingido 


restringido 


346 


38 


hombres 


hombre, 


346 


39 


soldado. 


soldados 


347 


21 


etresacado 


entresacado 


348 


I 


y llevada y 


y llevada á 


397 


10 


había 


habían 


399 


29 


portugeses 


portugueses 


400 


15 


bian 


bien 


408 


30 


desaparece el 


dasaparece al 


409 


33 


Ilutrado 


Ilustrsdo 



iisroiGEi 



CAPITULO I— Propósitos— Tribus del Sur de Guayána— 
Lenguas y dialectos — Exageraciones de los religiosos— Exagera- 
ciones de Solano y de sus oficiales— Confusiones que han ocasiona- 
do — Tribus existentes hoy en las regiones del Orinoco. 

CAPITULO II— La lengua Baníba— ¿Desciende del Qui- 
chua ?— Su eufonismo— Sus dialectos— El diptongo U A— Opinio- 
nes de Caulín y de Humboldt — Exageración de Codazzi — Nú- 
mero de lenguas y de dialectos que se hablan en el día. 

CAPITULO III— Disimilitud de las lenp;uas Caribe y Bam- 
ba — Sus filiaciones con las del Asia — Opiniones de Julio CalcaSo 
— Analogías con el idioma Indo— Filólogos y lingüistas — Razas 
primitivas. 

CAPITULO IV — Días y meses de estas tribus — Su manera 
de contar — Semejanzas de algunas en su numeración con la de los 
Indas y la de los Chinos — Tabla de sus respectivas numeraciones. 

CAPITULO V—^ La desinencia ARE abunda en el lenguaje 
denominado Caribe— Parece corresponder á una gran lengua ma- 
triz — ¿ Cual la raza que la hablaba ? — El idioma Uajibo — Gramá- 
tica de los Padres Fernández y Bartolomé— Lenguas primitivas — 
Vocabularios de indígenas del Indostán — Voces sánscritas. 

CAPITULO VI— Un artículo sobre un libro de Julio Calca- 
ño — Inconvenientes — Número de lenguas y dialectos recogidos— 
Conclusión — Homenaje. 

SEGUNDA PARTE 

Vocabularios indígenas— Notas y observaciones. 

TERCERA PARTE 

CAPITULO I— El diptongo UA— Ortografía adoptada por el 
autor — Observaciones del Doctor Lisandro Alvarado — Prurito ex- 
tranjero — Confusión del numero de localidades con el de las na- 
ciones indias— Significado de las vocis paro, cáua, aima, uapo y 
moni— Significado de la terminación goto ó fo/í7— El sobrenom- 
bre de ** Caribes*' — Opinión de Julio Calcaño— Orígenes de las 
palabras Caribe y Uayano -- Kméñco Vespucio y Bartolomé de las 
Casas— El elemento Pariano. 

CAPITULO II — El Quichua lengua aryana aglutinante — 
Opinión adversa del Doctor Pedro Manuel Arcaya, apoyándose en 
Mr. V. Henry — Congreso de Americanistas — Opiniones afirma- 
tivas de López, Rojas, Patrón y Girgois. — ¿Quiénes estarán en la 
verdad ? — Palabras sánscritas cín sus equivalentes en Quichua — 
Observaciones de Girgois — Ochenta por ciento de las voces qui-' 
chuas tienen origen aryano — Observaciones del autor — Analogías 
con el antiguo Egipto — Arqueología americana— Cavernas, cal- 
zadas, diques, cerros labrados, hachas de piedra, etc. de Vene- 
zuela. 



CAPITULO Iir— Continuación— Petroglífos de Guayana— 
Su antigüedad precolombiana — Sus primeros descubridores— Opi- 
niones de Humboldt y de Schomburgk— La Atlántida — Creen- 
cias y tradiciones de los indios del Orinoco^ AMALIVACA 6 
Amali-uaca— Interpretaciones de esta palabra en Quichua v en 
Indostano — Cuestionario— Símbolos antiguos — Interpretación de 
algunos geroglifos de Gua^'^ana — Creación de la tierra, su inmer- 
sion V su repoblación— Analogías cosmogónicas, teogónicas y 
etnológicas. 

CAPITULO IV— Las voces Coto y Cuiha--'' Los aborígenes 
de Falcón "—Estudio del Dr. Arcaya— Observaciones. 

CAPITULO V— Trabajos de Crevaux, ChaflFanjon, Sagot, 
Adam y Martius— Palabras recogidas por el Dr. Toro — La antro- 
pofagia de los indios americanos es un mito — Las Casas, Hum- 
boldt, Irving — Conquistadores y cronistas primitivos— Más opi- 
niones adversas al canibalismo. 

CAPITULO VI— Más pareceres en contra de la creencia de 
la antropofagia de los indios— Otros exploradores — Trabajos del 
Dr.Jahn. jr.— Piaroasy Maipures— ElRvdo. Gilij — El Rvdo. Gu- 
milla — ^Vocablos ''maipures" análogos álos del Ronegro — La 
voz maipures — Dudas. 

CAPITULO VII " Resumen de Actas de la Academia de 
la Lengua " — Dialectos de los Andes, de la Uagira y de Siquisi- 
que — Vocabularios recogidos por Febres-Cordero. L?»reH, Calcaño, 
Yepes y Juan Tomás Pérez—*' Etnología del Estado Mérida." 

CAPITULO VIII— Significado de algunos nombres propios 
de Venezuela en lenguajes que se hablan en Guayana — El nom- 
bre del sol en algtinos lenguajes sur-americanos — Estado de las 
tribus del territorio venezolano. 

CAPITULO IX— La leyenda de los atares— Confusiones 
que ella ba ocasionado— -Aclaraciones. 

CAPITULO X— La leyenda de los Maipures— Los Banibas 
de hoy son los mismos Maipures del siglo XVIII— Aclaraciones 
y rectificaciones — Vocabulario quitchua. 

CUARTA PARTE 

Notas al libro del Doctor Elias Toro *' Antropología Gene- 
ral y de Venezuela precolombina" — Confusiones — Los mitos ame- 
ricanos — La fábula de los indios blancos — £1 tópico de los perros 
mudos— Rectificaciones- -Etnología de Venezuela — Lingüística 
— I El Tamanaco y el Caribe son una sola lengua ?— Orígenes — 
Tribus indias y sus agrupaciones históricas, geográficas y lin- 
güísticas — La voz agua en lenguas y dialectos suramericanos — La 
final ARE — Opiniones de los doctores Aristides Rojas y Pedro Ma- 
nuel Arcaya — Observaciones — Clasificación lingüística del doctor 
Kodi-Grünberg — Conclusiones . 

QUINTA PARTE 

Más vocabularios de lenguas americanas del Sur — Notas y ob- 
servaciones — Documentos arqueolíticos. 



SEXTA PARTE 

Supuesta antropofagia de los indios del Caquetá y del Putu- 
mayo — Un artículo del Dr. Mosquera — Relato canibalesco de un 
señor Calderón — Tópico del señor Delegado por Colombia ante el 
Congreso pan-americano reunido en México — Consideraciones — 
Historia del origen del mito de la antropofagia americana. 



NOTAS FINALES 



ERRATAS 



OBRAS DE TAVERA-ACOSTA 



PUBLICADAS : 

Aíofas—'Bstvidio crítico— Antología Venezolana 

A mazo ft as — Memoria de 1900- 1 901 

Impresiones y Recuerdos- Poesías 

Apuntes pata la Historia — Revolución de 1902-1903 

El catuho en Venezuela 

Anales de C«a^¿wfa— primer volumen 

^ííwí<rra— Capítulos II. VI. VII, X y XI 

Lo líistárico'-Cíipítnlos XIV, XV y XVI 

En el Sur — Dialectos indígenas de Venezuela 

POR Publicar: 

Lo Histórico. — Sucesos de la Guerra Federal en el Oriente de 
Venezuela 

RioTíegro— Viajes, observaciones, historia, etc. 

Capitanes y Caciques de Venezuela 

Ef óticas — Poesias 

Páginas dispersas — Poesías 

El Caucho en Venezuela — 2a. edición 

De micaftera — Artículos literarios, históricos y políticos 

Anales de Guayana — 2? volumen 

Efemérides patt ias 



3 2044 020 039 590 



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