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EN EL SUR 

( Dialectos Indígenas de Venezuela) 

POR . / D 

B. TAVERA-ACOSTA 

INDIVIDUO CORRESPONDIENTE DE LA ACADEMIA VENEZOLANA 

DE LA HISTORIA, MIEMBRO DE LA SOCIEDAD DE 

GEOGRAFÍA DE PARÍS, ETC., ETC. 






Imprenta y Encuademación de Benito Jimeno Castro 

Ciudad-Bolívar (Venezuela) 
1907 



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Ce mi paute ii rnaeóttc Aehot don 
^.JLomenaie de amot^ de teópe/o u ata ti tu d* 



^ .^ ^ ^ . ^^ ^ » ^ . ifc, 



CA^PITULO T 



Propósitos — Tribus del Sur de Guayana — Lenguas y dialectos — 
Exageraciones de los religiosos— Exageraciones de Solano y 
de 'sus Oficiales— Confusiones que han ocasionado — Tribus 
existentes hoy en las regiones del Orinoco. 



Esta compilación de vocablos y frases indígenas, 
no tiene para nosotros más mérito que el personalísimo 
de ser uno como recuerdo de nuestra estada en la tie- 
rra de los canales gigantescos, sobre cuyas ondas de 
maravillosa coloración — negras, amarillas, rojas, blan- 
cas, verdes y azules — 

se miran cintilar las 7cbninel-li^ 
con su eterno y lejano parpadeo, 
quiebra sus rayos pálidos arshita 
y abre el día el fulgurante amor si. 

En efecto, durante nuestra residencia en aquellas 
regiones, en constante trato con muchas de las diver- 
sas tribus que las pueblan, se nos ocurrió ir recogiendo 
en nuestras repetidas incursiones por el Rionegro, fra- 
ses y palabras indias, regularmente tomadas en pre- 
sencia de dos, tres ó más individuos de las respectivas 
familias. 



TAV ERA- AGOSTA 



Obra de paciencia fué esa que á nosotros mismos 
lioy nos sorprende. Cuántas dificultades que Vencer! 
A menudo nos sucedía que por no poseer la entona- 
ción del dialecto que tomábamos, al leer en voz alta 
los vocablos que sucesivamente íbamos copiando, nos 
paiccía que la escritura no correspondía á la fonética 
del mayor número de ellos. Hacíamos entonces repe- 
tir las palabras una y más veces, y leyéndolas mental- 
mente á pro[)orcion que los indígenas las pronuncia- 
ban, encontrábamos entonces coi-recta la reproducción 
escrita, que á nuestra vez repetíamos en voz alta, soli- 
citando la aprobación ó no del interlocutor. Yocasio- 
iies bubo en que, espontáneamente, los banibas, por 
ejemplo, nos dijeran : ''no, así no" ; y acto continuo 
corregían las palabras ó frases mal pronunciadas por 
nosotros. 

Con todo, aunque labori(»sa, no ba sido estéril la 
tarea ; y boy nos es placentero presentar las páginas 
de este libro á quienes (luieran tei^er la bondad de le- 
erlas. Y para que se formen cabal concepto acerca 
del número de aquellas naciones de variados lenguajes, 
permítasenos transcribir aquí lo })ertinente, tomado 
del Capítulo II de nuestra obra Rionegro. 

Las tribus que pueblan en parte este extenso te- 
rritorio de cerca de 267.000 kilómetros cuadrados, son 
casi todas r(íducidas. Véanse ligeramente menciona- 
das á continuación ; 

la baniba, que puelda el Uainía-Rionegro y el 
Atabapo, la nías distinguida y gentil y en la que se 
consiguen muy buenos marineros y notables fabrican- 
tes de cbincliorros. 

Pensamos que esta tribu [)or su inteligencia, finu- 
ra y bábitos sedentarios [)uede provenir de alguna ra- 
ma de los antiguos quícbuas. Tienen mucbas analo- 
gías físicas y nn>rales. 

D'Orbigny dice de los quícbuas : ''la cabeza es 
oblonga de la frente al occipital ; la nariz en lugar de 
ser acbatada es siempre larga y algo aguileña ; los ojos 
son de un tanniño regular, siempre borizontales, sin 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 3 

oblicui^lad alguna ; el perfil forma un ángulo obtuso 
casi iglial al de los europeos, siíi mayor diferencia que 
los maxilares algo más salientes. La tísonomía es 
siempi'e seria, algo melancólica, nunca indolente, ex- 
presa una gran [)enetraí'i(Hi, una intensión íntima de 
ocultar el pensamiento bajo la unifoiinidad, siempre 
la misnfa, de los ademanes, sin nunca dejar manifes- 
tarse ninguna de las emociones, como lo hacen con 
tanta facilidad las demás razas. El color no es ni rojo 
ni cobrizo, sino bronceado. El pié es siempre cliico y 
algo elevado del tobillo." 

Esos caracteres físicos de los quícbuas correspon- 
den muellísimo á los de los banibas ó antiguos inara- 
pizanos ; } hasta en el fonetismo de su lenguaje se ase- 
mejan : éstos, como aquéllos, confunden en la pronun- 
ciación el sonido de la E con el de la I y el de la O con 
el de la U; y así dicen los quichuas orko ó tirkit (ca- 
chorro) y yuré ó _y^/^'¿ (nació) etc. (1) y los banibas : 
mciuare ó mátiari (que causa daño) y morojoy ó murujiiy 
(yuca podrida) etc. También el posesivo de la prime- 
ra persona, mí, mío, es el mismo en ambos lenguajes. 

La uajiba, que habita el río Bichada, sus caños y 
sabanas adyacentes, indios, que, aunque mañoqueros^ 
son levantiscos y de malas pulgas ; son los más nume- 
rosos y tienen comunicaciones por tierra á manera de 
los chasquis de h)S antiguos pírhuas; muchas familias 
de estas tribus (ptamos ó cliiricoas, etc.) andan erran- 
tes por la zona de sabanas que existe entre el Meta y 
el Bichara^ como lo pronuncian ellos. (2) 

La baria, que vive en los ríos Casiquiare, Baria y 
Kionegro, son buenos marineros, altaneros y trabaja- 
dores, gustándoles vestir bien como los banibas, y, co- 



(i) Yuri, es también el nombre de un raudal del alto Uainía. 

(2) En el Informe leído en la Sociedad de Geografía de París por 
Mr. S. Berthelot, sobre los trabajos geográficos de Codazzi, que 
inserta éste en su Atlas Físico y Político de Venezuela, se dice que 
«los Guaibos viven sobre los bordes del Cuyuni.» Esto es un error. 
Los uajibos han residido siempre en las regiones que dejamos 
apuntadas. —Notas del Autor, 



TAVERA-ACOSTA 



mo éstos, descienden de los del Rionegro ; se les llama 
generalmente bares ; c 

la yabitera, (antigua paraenes) habitadora del 
pueblo de Yabita, emprendedores y excelentes mari- 
neros ; 

la maquiritare, que habita el alto Orinoco y sus 
afluentes Cunucunuma, Padamo y Ocamo, indios la- 
boriosos y buenos gomeros ; 

la maco, pobladora del Bentuari, muy industrio- 
sa y unida á los maquiritares ; 

la curasicana, en el caño Manapiare, que es afluen- 
te del Bentuari ; 

la yabarana, que, como los macos, vive en ese 
mismo río y en sus caños. 

Estas cuatro tribus, así como las del Oaura, Caro- 
ni, Paráua, etc. descienden del grupo étnico denomi- 
nado caribe. 

La piaroa, agricultora y de carácter tímido que 
habita en el Sipapo, Cataniapo y Matauenni y a cuyos 
individuos infunde pavor la enfermedad catarral ; es 
la tribu más honrada en sus transacciones comerciales; 

la puinabe, ó sean los antiguos uaipunabes ó ca- 
berres de los frailes, inteligentes, aunque refractarios 
á la ''civilización"; vegetan en el río Inírida y en sus 
caños, cometiendo, á veces, asesinatos en represalias 
de los reprobos pi'ocederes que con ellos observan ó 
han observado algunos de otras i'a/as ; 

la canizana, la curricarro ó curi-curri-berrenais 
(macuenni?) la uaiiperidácuení y la azauenió izaueni, 
hijos de los antiguos marapizanos, pueblan el alto 
Uainía y los ríos Izana }' Ouyare y sus afluentes ; son 
especialmente oíaboradores de mañoco ó harina de ca- 
sabe y cortadores de chiquichique, marama^ en su 
dialecto ; 

la uareca 6 uarequena, habitadora de los pueblos 
de Guzmán Blanco, antiguo Sanmiguel de Dábipe, 
y deBaltazar, hijos, camo los yabiteros, de la gran fa- 
milia marabitana ó marapizana, son industriosos é in- 
teligentes ; 

los piapocos y sálibas, descendientes de los anti- 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 5 

guos acbíiuas ó airicos, en los ríos Uabiare, XJba, Mu- 
co, et&., a<^r¡cultores y de costumbres suaves ; 

bi ualiariba, indios bárbaros que viven en las ca- 
beceras del Orinoco y quienes baciendo irrupción ata- 
can á los maquiritares ; á ellos seles acliacó la fábula 
de los indios blancos^ á njcdiados del siglo XVIII ; 

lo^uaicas, que viven también en esa zona y en las 
cabeceras del Kioblanco, del Ocamo, etc. ; 

la pasimonabis, que babita en el Oasiquiare y en 
el Pasimoni ; 

la mandaKaca, délas riberas del Mauaea, antigua 
habitadora délos pueblos de Quirabuena y de Poncia- 
no, en el Oasiquiare, son agricultores y vienen de los 
del Rionegro. 

Las tribus misataris, ainaoñas y coriubanas, en el 
Siapa, y los uarifanas y (uiriaranas eri el Mauaea, que 
creemos sean unas mismas y á quienes no conocemos, 
apenas si existen en el Territorio Amazonas; y 
asimismo: 

los siáperos, en el río Castaño, los macucbíes, en 
las cabeceras del Orinoco y otros ríos de la Guayana 
venezolana, y los cubebas y tucanos en los ríos Uau- 
pésy Uasiyé ó Xié ó Izié. 

De estas tribus, la sal iba, piapoco, uarequena, ma- 
co, piaroa, mandauaca, curasicana, pasimonabis y otras 
disminuyen cada día más, ó alejándose del territorio 
venezolano 6 tendiendo á su completa desaparición. 

Debido á Humboldt — bebido en la fuente de los 
Rvdos. Oaulín, Gumilla y Gilij — algunos autores 
(Codazzi, Aristides Rojas, etc.) ban afirmado que los 
niaipures y los atures ban desaparecido, y es un error: 
son los mismos piaroasde boy, que, como antes, entie- 
rran á sus deudos en las grutas ii oquedades de las pie- 
dras y cerros que se hallan en sus localid^ídes. (3) 

Antiguamente estaba habitada la extensa región 
limitada por el Orinoco, el Uabiare y el Meta, según 
algunos autores, por airicos, chucunas y amarúas, en 

(3) En la tercera parte de este volumen aclaramos más estos 
punios.— JVola del A u¿or. 



TAVERA-ACOSTA 



los ríos Manacacía y Bichada ; por acbáuas, ainariza- 
nosy enanas, en el río Uba ; por clioroyes, en ^el Ua- 
biare ; y por cabres ó puinabes, en b)s caños Zania y 
Mataban (Matauenni) ; mas, según se ve, ya no se en- 
cuentran en esos ríos familias de las mencionadas 
tribus, ó acaso sean las mismas con otros nombres. 
Hoy sólo existen allí uajibos, ncbáuas, ó seaK sálibas 
y piapocos, y piaroas. 

Cuando la célebre Expedición de Solano estuvo 
'eViel Oi'inoco, etc. (1756-61) encontraron sus Jefes y 
Oficiales las siguientes familias indias : uaraunos, ca- 
ribes, otbomacos, uamos, mai purés, ma[){)yes, piaroas, 
uaipunabis, macapu]'es,yabures, yaruros, macos, ma- 
quiritares, daribazanas, urunnabis, uaribas, berapaqui- 
nabis, parenes, docunabis, mai'oas, manetibitanos, ma- 
cirinabis, uainoas, amoisanas, pasimonabis, maldahua- 
cas, uuíerebifcanas, patzirinabis. pe/inabis, arucas, de- 
simanamas, banibas, uaui>és, carinacos, cerrecunas, 
yabaranas, parecas, arebirianas, dabinabis, güiperne- 
yes, simpas, uajibos, mana/as, sálibas, acbáuas, uara- 
cutanas, aquinabi, adibibianas, catarapenas, uaimoi- 
tanas, marepizanas, marebigenas, daribitanas, naque- 
ñas, parayenes, piapocos, nata payanes, chucunas, amo- 
rúas y otras. 

Sinembargo, debemos hacer presente que en esta 
nomenclatura hay tribus con dos ó más nombres, v. 
gr. : los niaroas, uainoas, mare\)izanas, aquinabis y ba- 
nibas, que son los mismos ó pertenecen á la gran fa- 
milia del Rionegro, etc. 

El Rvdo. Eray JoséGumilIa, en su libro Histo- 
ria de las Naciones del Orinoco^ escrito en 1740-42, ano- 
ta las siguientes: acbáuas, sálibas, atures ó ádoles, 
quiriubas, patutes, anabalis, giiaras, omáuas, beto- 
yes, caribes, jaruros, ai ricos, uajibos, chiricoas, maipur 
res, abañes, otomacos, uaiqueríes, cabres ó caberres, 
mapoyes, uamos, tunebos, lolacas, situpas, jabiies. In- 
calías, quilifayes, atabacos, palenques, rayanos, arua- 
cas ó araucos y uaraunos, entre otras, como residen- 
fes en el Orinoco, Meta, etc. 

El Rvdo. Caulín, en su Historia de la Nueva An- 



EX EL SUR DIALECTOS INÜIGKVAS 



dalucia^ escrifii en 1759, liaoc alusión i iiia^or iiúinc- 
ro, si bífeii es cierto (jue la extensión q ic a barcia es su- 
perior, como que llei»'a hasta el Rione.-iií». Véanse las 
Daciones á que se leíiere Caulín: 

Caribes, parayanes, tarumas, pana-ayos, atui'ayos, 
aruacas, uaicas, arimai^otos, /aparas, ;i:b'abayos, ua- 
raunos, ficurías, barinagotos, sálibas, uamos, palen- 
ques, betones, acliirei^(»tos ó (!ac]i¡re,i:-)t<)s, otomacos, 
acarianas, aribacos, pariai^otos, cariatias. tamanacos, 
ca(lupina[>os, mau;uisas, [)aracarui;()tos. ;lrures, piaroas, 
parenes, tabajaris, puru^otos, mai[)Qrc>. abanes, biras, 
uanungomos, cumanag(»tos, macusis, lari pacos, uai- 
quiríes, cliiricoas, ipurucotos, arui'os, ra[)aritas, cabe- 
rres, paudacotos, uajibos, parabenes, iiicie[)ures, pui- 
nabes, yaruros, mapoyes, mací)s, quirupas, uaipuna- 
bis, arebibianas, yaditanas, maquiriraros, maizanas, 
yabacuyanas, civitenes, [)uipitenes, aherianas, ocome- 
sianas, amai/anas, ajures, morononis, yahures, libi- 
bianas, caribanas., mare[)izanas, decsanas, carinacos, 
uaribas, matomatos, abinavis, cogenas, uianetibitanas, 
berapaquinabis y uainimanesa. 

Tanto en esta larguísima lista, como en la ante- 
rior de (iumilla, hay tribus á las que s.^ b^s lia aplica- 
do varias denominaciones. 

Las primeras noticias que se tuvi«Mo.i de las tri- 
bus indígenas habitadoras del Oiino t<í y demás ríos 
de estas regiones desde bi zona de los laúdales para 
arriba, se le deben al Rvdo. Fr. Juan K i vero, quien 
las trae en su obra Historia de las Misiones de los llanos 
de Casanare y de los ríos Orinoco y ALJa. Este religio- 
so escribió su libro en 1729-35, y, no obstante los múl- 
tiples errores del Kvdo. (lumilla, mucho tomó este de 
aquella obi'a, [)ara escribir su Histortx dr Lis Naciones 
del Orinoco. 

Rivero menciona las siguientes nibus : 

los ádoles ó atures, que son ios mismos pearoas ó 
catarubenes ; los uajibos, chiricoas, s.llibas y piapo- 
cos del río Bichara ; los airicos ó ach.luas, que son los 
piapocos y sálibas, al sur de este río ; los cabarris ó 
uaipís, ó sean lospuinabes ó cabres, cabríos, uaipuna- 



8 TAVERA-ACOSTA 



bis, caberres y cabires, que son unos mismos, en el río 
Inírida (Inirricha, como dice el autor) los barrías ó 
barias que son los mismos bares; 

los bamíuas 6 emanas, que son los mismos ame- 
nas, banibas ó baniuas del Rionegro ; y menciona ade- 
más, á los pamis, clianapes, curiberene, curicuribe- 
rrenais, orejones y camoniuas, como habitadores délas 
márgenes del Uabiare ; á los lícataquerris, que supone- 
m(»s piaroas pobladores del Ücata ; quirrubas, mugi- 
rris, abanis y pizáruas. 

El se refiere también á los eles, betoyes, clii natos, 
giraras, tunebos, maibas, araparabas, uarinaos, cari- 
bes, otomacos, yaruros, chiripas, duniberrenais, totos, 
mapoyes, chauanes, tibitibes ó tiui-tiuis, aracuas ó 
araucas, (que son los mismos aruacos ó aranaes) ta- 
mudes ó catatíos ó ciquetíos, petates, Incalías, etc. 

p]stas largas listas de nombres de tribus indias no 
deben sorprender : eHas son hijas de la necesidad que 
tuvieron conquistadores y religiosos de aplicarles nom- 
bres distintos á las distintas pai'cialidades que cono- 
cían ó de quienes tenían referencias por los indios á 
quienes trataban, aun cuando algunas familias perte- 
necieran á una misma tribu. 

Véase un ejemplo : el Rvdo. Fray Jacinto de 
Carvajal, en las páginas 301 á 305 de su libro Descu- 
brimiento del rio Apure hasta su Í7igveso en el Orinoco^ 
escrito en 1647, trae 106 naciones distintas como po- 
bladoras — de que haya tenido él conocimiento — de 
las márgenes del Apure, Orinoco y Gnárico y de los 
llanos de Guanare, Bar! ñas;, Sansebastián, etc. que 
son, á saber : 

Uamonteyes, cüicuaros, otomacos, cocaimas, soa- 
pures, auyumas, uaibas, uai paras, amaibas, puchica- 
naes, barbacanas, ajanas, corocotos, apones, uaranoas, 
paranoas, aranoas, auaripias, uaitaparas, tucuaimas, 
auribires, /aruros, uaiquiries, chacaracas, aruacas, 
tiáuas, putibras, tabagayes, bateas, acuaribias, caque- 
tios, quiriquires, juanaponas, cuatatos, tarucos, nana- 
tarucos, chimeros, biroteros, parabenas, cuanacua- 
tos, cherechenes, orocos, ainaniacotos, paimucotos. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



l)ec()s, atapaiinas, yaruros, tenas, chiricoas, ^mapas, 
t¡puruc«t()s, curipayas, nierocotos, auricacotos, tia- 
yos, cariclianas, orocanes, paros, bennos, cehros, tan- 
nos, j i raba ras, najuyos, aaii)íos, b)cos, pabí^iies, turie- 
cbes, peos, uaros, cbiricuayos, bayos, cacbicofos, cbi- 
nieres, caiicotos, aránacotos, pnrn<(ocotos, adoles, ina- 
eanaes, iMariinas, cariclianos, ainacuros, aeoiuros, aqiii- 
les, cananas, uarapicbes, anianaes, acares, tigueres, 
cauros, cacbipos, cu macares, pares, paos, zabanas, ca- 
ballitos, canii/etas, yuíj^eguines, esquibios, tabacos, ga- 
leras, granados, dominicos, isleños, uayanos, dragos y 

salinas que fácilmente evidencian el nombre de 

las varias localidades, donde residían los indios, á 
quienes aplicara el gentilicio. 

En efecto, los primitivos liistoriadores, así como 
todos, todos los quelesban sucedido basta boy, con- 
fundieron ó lian confundido lastimosamente á menu- 
do, las denominaciones geográficas con el nombre de 
las principales naciones; y aún más, á cada paso, da- 
ban á las numerosas fra(u;iones de éstas el apelativo 
de los jefes ó caciques que 'tenían y que regularmente 
era el nombre de las montañas, caños, ríos 6 selvas 
donde residían; circunstancias que, adenias de aumen- 
tar el número de las tribus, confirma la no existencia 
de mucliascon diferentes lenguas. 

Por supuesto, demás está decir que casi todas esas 
nomenclaturas de tribus indias, las traen servilmente 
copiadas Humboldt, Balbi, Oodazzi, Letronue y mu- 
cbísimos otros escritores, viajeros, geógrafos y compi- 
ladores. 

Ninguna de las que bemos beclio referencia ba 
sido antropófaga, como no lo es ninguna de las exis- 
tentes actualmente. 

De toda esa multitud de naciones indias, que 
traen los religiosos en sus obras, sólo se consiguen hoy 
cerca de las riberas del Orinoco, las siguientes : 

los parianos, ó sean los caribes, á quienes han 
aplicado más de treinta denominaciones distintas, los 
más ferozmente perseguidos y calumniados por su va- 



lO TAVERA-ACOSTA 



lor, inteligencia y actividad, espanto de los concjnista- 
dores, pesadilla de los religiosí^s, y qne poblalvm des- 
de las islas del mar de las Antillas hasta las márgenes 
setentrionales del Amazonas y aún más al Sur : 

los uaraos ó uaraunos,. llamados por Raleigli tibi- 
tibesó tiui-tiuis ; ^ 

los aruacas 6 aruacayes, denominados asimismo 
arucas, araucas, arauayos y aranaes ; 

los totos iiotoíuacos ó totomacos, de la misma fa- 
milia de los uamos, uruanayes 6 uruanabis, que son 
nnos mismos; 

los mapayos ó mapoyes, antiguos ciiacas, napoyes 
6 nepoios ; 

los yaruros, yarures, yuapines, zaruros y jaruros, 
que son los mismos caranacos ó pumés ; 

los piaroas 6 pearoas, ó sean maipures, maibas, 
catarubenes, athres, áturis y adoles ; (4) 

los uajibos y ptantos ó clnricoas ó cuibas, que son 
unos mismos ; 

los puinabes ó uitipuni^bis, antiguos naipes 6 uai- 
pís, cabres, cabríos, caberres, cabiris, caburris y ca- 
peros ; 

los macos ó macapures, y los maquiritares, llama- 
dos también mari quitares 6 mariquiaitares ; 

los man da naca so mal da nacas, y 

los uaribas ó ualiaribos ó nari))iras. 



(4) Más adelante, en nuestto estudio La Leyenda de los Maipu- 
res, aclaramos este punto : así como había cabres-maipures, ó lo 
que es lo mismo puinabes-maipures, había también piaroas-mai- 
pures, uajibos-maipureA, sálibas-maipures. etc, etc, es decir, que 
individuos de una misma nación por vivir en las selvas, ó monteses, 
(^monteros, según la impropia voz usada en Rionegro) se les deno- 
minaba, para diferenciarlos de los habitantes de las Misiones, con' 
el calificativo de Maipures, ó sean tapires, en lengua caribe. — Nota 
del Autor, 



CAPITULO TI 



lya lengua Baniba—¿ Desciende del Quichua?— Su eufonismo, 
sus dialectos— Kl diptongo UA— Opiniones de Caulín y de 
Humboldt— Exageración de Codazzi— Número de lenguas y 
dialectos que se hablan en el día. 



Pero volvamos al Rionegro. 

De todas las naciones del Sur de Guayana, la Ba- 
niba es la más inteligente é industriosa. Puede decirse 
que es la aristocracia del Territorio Amazonas. Sus 
mujeres las más bellas entre las indígenas, de facciones 
finas, con mucho parecido á las hijas del Indostán; ca- 
bellera negra, asombrosamente espléndida; ojos que re- 
salían sobre el bronce de sus mejillas, tan negros como 
la noche de sus inmensas selvas y el agua de sus gran- 
des ríos; y pies tan pequeños como no se consiguen ni 
entre las de la raza blanca. 

Sus hombres son ágiles, excelentes marineros y los 
'únicos en aquellas regiones entre quienes se cuentan in- 
dividuos que sepan leer y escribir. 



12 TAVERA-ACOSTA 



Nuestro poeta Gorrochotegui, al hablar de esta na- 
ción, dice: *'son lujosos y gustan de las costunjbres del 
buen tono." (5) 

De su lenguaje nacen los dialectos Carúzana, Yabi- 
tero, Uarequena, Mandauaca y otros. Con todo, el Ba- 
niba, asi como los otros idiomas, es sumamente corto, 
de tal suerte que muchas voces castellanas entran hoy 
en su conversación. Con una sola expresan varias pa- 
labras de nuestro lenguaje, v. gr: autoridad, Gobierno, 
Jefatura, que ellos dicen améiía ú oinéua\ conversación, 
chisme, enredo, cuento, chismografía : ttayáneshi, etc. 

Esta lengua tiene analogías con el Omáua y con el 
Moxo del Marañón, pero aún más con el Campi, deri- 
vado de la de los peruanos. En la lengua de éstos el 
pronombre de la primera persona es noca 6 imca^ y en el 
Baniba su posesivo en singular es no ó nii, evidente 
apócope de la palabra quichua. En el Campi y en el 
Baniba hay algunas voces homónimas. Por lo demás, 
ésta, como todos los demás lenguajes americanos, tie- 
ne muy marcado el carácter aglutinante que distingue 
á las lenguas embrionarias. 

El Baniba es el único que hemos encontrado suave, 
dulce y reposado, pues en la mayor parte de ellos la 
pronunciación es algo áspera, ó nasal, ó gutural, como 
emitida á pedazos en algunos, y resaltando en otros los 
sonidos fuertes de la R, F, G, J, y C. En el Baniba 
predominan los de la A, B. D, I, L, M, N, O, P y Z. 

En la emisión de algunos vocablos se notan tam- 
bién otras diferencias. En el Rionegro, por ejemplo, 
los habitantes de casi todos sus pueblos modifican la 
pronunciación de muchas palabras con inflexiones fina- 



(5) Véase el vocabulario que trae este autor al final de su poe- 
ma Aramare (Caracas, 1895)— El general Abelardo Gorrochote- 
gui es uno de los mu,7 contados Gobernadores que han sabido con 
sus procedimientos captarse el aprecio de los habitantes del Ama- 
zonas venezolano. De este funcionario hablamos en el Capítulo 
VIII de nuestro libro Rionegro. —Nota del Autor. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 13 



les, produciendo así cierta confusión al oído castellano; 
y así agregan á veces sonidos finales semejantes á los 
guturales de la J, cuando no la sílaba JA ó JANG, etc. 
Y esto que acontece en el Rionegro, también sucede en- 
tre los moradores de las márgenes del Bichada, Muco, 
etc; y entre los del Bentuari, Cunucunuma, etc : en al- 
gunas poblaciones se pronuncian variasvoces de un mo- 
do y otrcPs no de la misma manera. A veces se notan 
diferencias esenciales que hacen necesaria una larga 
práctica para poder analizarlas. 

Generalmente viene escribiéndose el diptongo UA 
como WA ó GUA. Así escriben amewa ó a7ne^ua por 
améua, que en Baniba quiere decir Gobierno; guayo ó 
wayo^ por t/aio^ que significa murciélago, en Yabitero ; 
wa7i 6 guau por íiáji^ que equivale á tucán en Puinabe; 
piiguay^ 6 puwaí por ptcuai, en Piapoco mono; guacha- 
di ó wachadí, por uachadi, que en Maquiritare quiere 
decir danta ó tapir; etc. 

Pero acerca de ese diptongo tan frecuentemente 
usado en todas las lenguas ♦americanas, es de advertir 
que ninguno de los aborígenes de Guayana le da el soni- 
do fuerte de la G ó de la W, sino simplemente dicen ua^ 
que pronuncian suavemente, así como está escrito. La 
G agregada á dicha articulación es de los castellanos 
(algunos emplean la H en lugar de la G) y la W corres- 
ponde á los extrangeros de origen anglo-sajón, etc. (6) 

Afirma Caulín que en esas regiones ''se encuentra 
mucha variedad de lenguas, unas totalmente distintas 
de las otras, y otras tan semejantes entre sí, que apren- 
dida la una es facilísimo instruirse de la otra." {Historia 
de la Nueva Andalucía, Cap. XII, Libro I.) 

Y en verdad, quien habla el Baniba comprende con 



(6) Don Vicente Salva, en su Diccionario de la Lengua Castella- 
na, (X ed. París, 1890) dice: <^Hiia. — Aunque algunos escriben va- 
^ rias voces americanas con esta sílaba al principio, se ha preferido 
reunirías todas en la ^«¿z, siguiendo el sistema adoptado por la 
Academia.» — Nota del Autor. 



14 TAVERTA-AGOSTA" 



mucha facilidad el Yabitero, el Mandauaca, el Uare- 
quena, el Carúzana, etc. El Maqniritare, el Yabarana, 
el Curasicana, el Mapoyo, el Uiquiare y el M5co. tie- 
nen iguales simpatías, como dialectos de una misma 
lengua: la Pariana. 

Humboldt dice : ''es tan prodigiosa la variedad de 
idiomas que se hablan en las riberas del Orinccü, Rione- 
gro, Meta y Casiquiare, que un viajero por grande que 
fuera su talento por las lenguas, no podría jamAs apren- 
der bastante para hacerse entender en la línea de ríos 
navegables desde Angostura basta el fortín de Sanearlos 
deRionegro." {Viaje á hs reo-iones equinocciales del 
nuevo continente, Cap. XIX, Libro VIL) 

En^ efecto, como ya se ha visto en páginas anterio- 
res, son más de 20 los dialectos que se hablan en estas 
regiones del, ecuador. Pero, por mucha que sea *'la 
variedad de lenguas," no son ellas tantas cuantas se han 
traído anotadas en las obras á que hemos hecho referen- 
cia, pues que, — ya lo hemos indicado, — hay algunas 
inscritas con múltiples denominaciones, confundiendo 
así los lugares de residencia de las tribus con ios nom- 
bres de los idiomas ó dialectos hablados. 

Según el Atlas Etnográfico de Balbi, corresponden 
á la América 438 lenguas con más de 2.000 dialectos. 
Más tarde Black, en el sayo, disminuye el* número de 
lenguas á 423 y aumenta el de los dialectos á más de 
2.500. Codazzi, copiando á Humboldt y á Balbi, afir- 
ma para Venezuela 11 lenguas y 150 dialectos (página 
246, Resitrnen cíe la Geografía de Venezíield) de los 
cuales da á Guayana los siguientes, así: 

Len^tia Caribe-tamanaco — purugotos, avarigotos, 
hiripiripas, vara-mucuras, varacas, parieres, acherego- 
tos, ariguas, boschearis, güirigüiripas, paudacotos, va- 
yamaras, guáyanos, arinagotos, cudupinapos, guaicas, 
arimagotos, maquiritares, pascibis, carataimas, cuchive- 
ro, acavai, arivivianos, panares, ojés, ayanos, guaiqui- 
res, parecas, matano, curasicana, yocuras, macos y ave- 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS I 5 

ríanos 33 de los 

cuales, sDgún él, habían desaparecido los once 
primeros. 

Lengua Maravltana- marepisana : — banibas, 
barias, va^upés^ azanene, macuene, manivas, 
deesana, berapaquinabis, amoisana, avimaris, 
ecuanabis, guainimanesa, civitenis y chevari- 
chena 14 

De éstos habían desaparecido, según él, los 
ocho últimos. 



Lengita Cabré -Maipure : — parenes, ava- 
nos, caberes, etenamos, morononis, puipitenis, 

o;uaipunabis, chirupas y achaguas 9 

de los que habían desaparecido los 7 primeros. 

Lengua Atures: — piaroas, quaquas ó ma- 
poyes, guainares, mavitzi, maiongcong y quevacu 6 

Lengtuí Yaruro-Betoye: — yaruros, situfas, 
airicos y taparitos 4 

Leiigica Guakar ióa:-quinquisdin2i y guaica 2 

Lengua Avíiaca: — arecuna i 

Lengua Guahtba: — chiricoa i 

Lengua Gnarauna: — ningún dialecto en 
Guayana , , . . . 

(7) 70 



(7) Cada vez que hacemos uso de la W y de la K, es copiando 
la ortografía de los autores que citamos, al referirse á voces indí- 
genas. — Nota del Autor. 



1 6 TAVERA-ACOSTA 



Y es de notarse que en el mapa de Tierra-firme 
de su yiilas Físico y Político de Venezuela^ trac las si- 
guientes lenguas para toda la República: Caribe-Ta- 
manaco, Cabre-maipures, Yaruro-betoyes, Muiscas, 
Goajiros, Sálibas, Otomacos, Manativitanos, Caquetíos, 
Guaharibos y Guahibos. 

Por todo lo expuesto se evidencia quede las ii 
lenguas y 150 dialectos que, según Codazzi, existían en 
Venezuela, á Guayana, solamente, le correspondían 9 
de las primeras y 70 de los segundos, de los cuales ha- 
bían desaparecido 26, para cuando acabó de escribir su 
obra, en 1841. (8) 

En estas listas, imitando ese autor á quienes ante- 
riormente hemos citado, pagó también su tributo al pru- 
rito de aumentar el número. (9) Y como de algún mo- 
do había que dar salida á algunas naciones que no se 
veían por ninguna parte aunque por tales nombres con 
sagradas, apeló 3I recurso de hacerlas desaparecer comí 
extinguidas ó por hallarse mezcladas con el resto de la 
población. 



o 



Y como quiera que el libro de Codazzi fué la prime- 
ra obra patria que se ocupó de estas cuestiones, ó por 
lo menos, la más conocida, todos los que posteriormen- 
te han escrito sobre etnología de Venezuela, se han 
contentado, á falta de observaciones de visit^ con tomar 
por base aquellas listas casi ad pédem literce, 

Y eso de copiar como hizo Codazzi, — y luego los 
demás, — nombres de tribus á quienes personalmente 
ninguno de ellos ha visto, es ir á ciegas en una estrada 
rutinera, llena de aventuras y confusiones lamentables. 



(8) Este número de tribus desaparecidas lo aumenta Codazzi 
en siT referido mapa. 

(^9) Para que se tenga una idea de la confusión de Codazzi, 
léese en su obra como si fueran diferentes tribus las Banibas, Ma-< 
nibas, Manetibitanos y Uainimaneses, cuando todas ellas no son 
sino la Baniba ó Uainimanesa del Uainía-Rionegro, con diver>as 
denominaciones. — Notas del Aídor, 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS I 7 

La deficiente clasificación que por nuestra parte 
podemgs presentar con relación á la Guayana venezola- 
na, aún teniendo de frente nuestra incompetencia, es la 
siguiente: 

Pariano'. — Caribe, Tamanaco, Otomaco, Maquiri- 
tare ó Uayungomo, Maco ó Macapure, Cuacua ó Ma- 
poyo, Taparita, Uiquire ó Uiquiare, Panare, Pareca, 
Uayamara, Cadupinapo, Curasicana, Yabarana, Arecu- 
na, Macusi, Acauayo y Uaica. (lo) 

Uainirnanesa: — Baniba, Baria ó Baré, Carro ó Ca- 
rúzana, Curi-carro ó Curi-curi-berrena, Izaneni, Pasi- 
monabis, Uariperidáqueni, Mandauaca ó Maldauaca, 
Uareca ó Uarequena, Yabitero ó Paráene, (ii) Sáliba 
ó Chucuna yAmarúa ó Piapoco ó Tucán. 

Uajiba: — Ptamo ó Cuiba ó Chiricoa, con afinida- 
des con Sálil^as y Piapocos, antiguos Acbáuas ó Airicos. 

Uaipis ó Puiuabe: — 'E^te lenguaje ha sido llamado 
también Uaipunabis, Cabré, Cabrío, Cauerre, Caburris, 
Cabire y hasta Etenamo. Haciendo más detenido es- 
tudio de él no sería difícil comprenderlo en la Uainima- 
nesa, aunque mezclado con otra lengua: el posesivo de 
la primera persona en singular es mo ó mu. 

El Tupí ó Niagantú, ó Geral^ del Rionegro brasile- 
ro, aunque hijo del Uaraní, tiene sus afinidades con el 
Baniba; y asimismo otros de los hablados en los ríos 
Uaupés, Izana, Cudyari, Yapurá y Putumayo. 

No podemos precisar á qué agrupaciones lingüísti- 
cas corresponden: 



(lo) En Caribe y sus simiiares uiquiri. ó uaiquiri es hombre ; 
panare, amigo; pianare, oreja.; areciina. gu^srrero ; y codo, ¿oio , 
coto, itoto y goto, signiíicaiíi persona, hombre, gente, familia. 

(i i) El jefe indio Yabita, fundador del pueb'o de su nombre y 
cuyo lenguaje se llama hoy yabitero, eraindigena piráenó parene 
del Rionegro brasilero. Véanse el Informe del Altj Orinoco y Rio- 
negro, por Fray José Antonio de Xerei, 1766, y el de 1768.— A^^?- 
ias del Autor. 

En el su)'—I>ialectos Indígenas. 2. 



1 8 TAVERA-ACOSTA 



el Uarao ó Uarauno, que tiene del Aytnara, del 
Caribe y del Aruaca; <" 

el Aruaca ó Aruaco ó Arauác, que nos parece un 
compuesto de Pariano y de otra lengua; 

el Piaroa ó Atures ó Adoles ó Aturis ó M^iibas ó 
Catarupenes, si bien nos parece un mixto de Sáliba y de 
Caribe; (12) 

el Yaruro ó Caranaca ó Yuapín ó Zaruro ó Pumé, 
que pensamos sea un derivado del lenguaje de los An- 
des venezolanos con voces caribes ó tamanacas; 

y el Uaharibo, que puede considerarse como de la 
agrupación Pariana, pues es fácil inferir que todas las 
tribus que moran en la zona comprendida entre el Ori- 
noco y sus cabeceras, vertientes al Rioblanco, éste hasta 
el Rionegro, el Amazonas por el Sur y las costas del 
Atlántico por el Este, pueden hablar dialectos que, aun- 
que distintos entre sí, tienen como matriz una sola len- 
gua, la que hemos venido denominando Pariana y que 
no debe ser confundida con la generalmente llamada 
en Guayana Ca'^ibe. 

De nuestras observaciones resultan sólo cuatro len- 
guas, con derivaciones más ó menos caprichosas; empe- 
ro, si teniendo nosotros la suficiente autoridad nos de- 
tuviéramos á pensar hondamente en estas cuestiones y 
á hacer un minucioso examen de ellas, no nos sorpren- 
dería encontrar nada más que dos principales: la Paria- 
ne y la Andina, y ambas con sendas matrices: la Indo- 
china y alguna otra lengua asiática. 



(12) El vocablo ¿f</(í7/^í ó diures 6 áturi, Qomo dicen los indios, 
es el mismo áioro de los Carúzanas y adoro de los Piapocos, que en 
ambos quiere decir guacamaya; en Mandauaca «/¿7r/ significa gran- 
de, y así áloti-uaro qu'ere decir loro grande. Por otra parte la voz 
áfo?ÍQ\\ Caribe es hueco, agujero. En Sánscrito a7itaya es hendi- 
dura. En las costas de Maracaibo hay una punta y una ensenada 
con el nombre de adoro. — Nota del Autot. 



CAPITULO ITI 



Disimilitud de las lenguas Caribe y Baniba — Sus filiaciones con las 
del Asia— Opiniones de Julio Gaicano — Analogías con el idio- 
ma Indo— Filólogos y lingüistas — Razas primitivas. 



Desde otro punto de vista, es de notarse también 
la diferencia que hay en esos lenguajes, hasta en la de- 
nominación de los colores: la mayor parte de los indios 
autóctonos de la región que acabamos de señalar, con- 
funde en una sola palabra el amarillo y el rojo, y en 
otra el azul y el verde; circunstancia que nos recuerda 
que así sucede entre los llamados caribes. No así en los 
del Rionegro (Banibas, Uajibos, Piapocos, Sálibas, etc.) 
acaso por ser más adelantadas. 

No obstante, hay también en todos estos dialectos 
muchos vocablos como pertenecientes á una gran len- 
gua, y muy parecidos á los de algunas del archipiélago 
Malayo, acaso revelando así el común origen de todos 
los individuos pertenecientes á la raza amarilla. De allí 
que Julio Gaicano en la página 403 de su libro El Caste- 
llano en Venezuela, diga: ''He hablado en Resúmenes 
de Actas leídos en la Academia Venezolana, acerca del 
origen de nuestros indios, y de la probabilidad de exis- 
tir entre ellos tribus de la Oceanía." Y más adelante : 
''La raiz chi tiene carácter mongol. En chino. Chin 
significa ó espíritu ó cuerpo, y esta raiz entra en la for- 



20 TAVERA -AGOSTA 



mación de muchas voces indígenas de Venezuela: chic- 
ién, viento; chirup^ fuego; chíkabó, lumbre; chimaiia- 
kot, casa, familia (en chino chi^ etc." (Página /fo6) Y 
en las 407-08: ''Así, para (del sánscrito pala^ significa 
grande, y /^^r^-/'<7/^í^ menos grande ó pequeño. Corro- 
bora estas observaciones que la voz para en el sentido 
áeporc¡ó;i la tiene el cumanagoto lo mismo que otros 
dialectos indígenas de Venezuela, bien que algunos de 
estos le da significación muy diversa. Parahua llaman 
los Cumanagotos al mar, y parah?ia\os indios de Gua- 
yana á uno de nuestros ríos más hermosos; y en una y 
en otra voz se ve claramente el significado de ''porción 
de agua" ó "río grande." De notar es que hawa, es 
voz malaya, originaria del árabe, y que significa atmós- 
fera, aire, viento, clima, aliento; así como que el árabe 
tiene el vocablo wad, río; y las analogías del malayo con 
el árabe y el hebreo, á pesar de ser un dialecto del sáns- 
crito, han sido demostradas por Robinson y Favre. 

"El sustantivo bíidare es caribe, es decir indígena 
de Venezuela; pero su raiz pertenece al malayo, deriva- 
do del sánscrito: ^//^ asar, emparrillar. Su desinencia 
es peculiar de los dialectos de los indios de Venezuela," 

En el vocabulario yaruro que traemos más adelente, 
abundan las sílabas cha, che y chi, tan comunes en la 
lengua Quichua; y es de advertir, además, que hay 
también muchas palabras monosilábicas, á semejanza 
de las de los t'\rt..ros, chinos y coreanos, y que su modo 
de contar es casi idéntico; y asimismo hay voces del In- 
dostano, como cana, pira, tara, cati, jáua, bure, yaja- 
re, pañi, yara, puru, etc, etc. 

Comparando las palabras de estos dialectos del 
Rionegro con las que constan en el vocabulario Indo que 
tomamos en esta ciudad entre indígenas de Calcuta, y 
que también publicamos, hemos encontrado muchos vo- 
cablos parecidos ó con exactas radicales. Pero, como 
nada sabemos de filología, hemos pensado que todo 
puede ser una paranomasia ó una simple coincidencia; 
sin embargo, véanse algunas á continuación: 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



2 I 



Lenguajes 


del Rione^ro: 


Indostano: 


abuelo' 


dahd-do 


dahd-da 


algodón 


richun 


ruí 


allá 


uát-tá 


juát 


almuerzo 


uana-acare 


cana-cáu 


aquí 


quiá 


giá 


ayer "* 


cal-nibí 


cal 


baile 


na-uéidabá 


na-cho 


barro 


cad-gé 


cad-dó 


bueno 


ba-iaia 


bala 


canas 


bal-liaja 


bal-luyilá 


canalete 


da-neira 


da-rá 


collar 


má -iorlo 


má-lá 


costillas 


pát-tape 


pát-tauiji 


cucaracha 


cum-marara 


cum-macará 


escritura 


Hcco-toraque 


liceo 


hueso 


jad-bibí 


jad-dí 


laguna 


poc-ca 


poc-cará 


largo 


bár-edé 


bár-ecá 


maiz 


mac-canatzi 


mac-caí 


mi, mío 


jám-mue 


jám-mara 


muchacha 


ini-beti 


betía 


nariz 


id-naco 


nac 


papá 


bah-ba 


bah-ba 


piedra 


ip-pa 


pat tal 


pólvora 


bar-idi 


bar-uda 


rabia 


roasi 


res 


sí 


jáa 


ja 


tortuga 


cad-duráua 


cad-tchúa 



Sensible es que sean tan cortos nuestros vocabula- 
rios, pues así nos privan ellos de hacer más compara- 
ciones; pero, con todo, es de observarse que las pocas 
raices apuntadas no se encuentran inmediatamente en 
los dialectos que se hablan en las regiones que hemos 
demarcado como jurisdicción de la Caribe, corroborando 
así, una vez más, la disimilitud de sus dialectos con los 
dialectos del Rionegro, aún cuando pensamos que am- 



22 TAVERA-ACOSTA 



bas pueden ser remotas derivaciones de la Indostana, ó 
de otras del Continente asiático, como ya hemqs insi- 
nuado. 

Es de añadir aquí, que así como en el Casiquiare hay 
una tribu llamada baria ó baré, también hay otra allá 
con igual denominación; que al chivo lo llaman en aque- 
lla península del. Asia, báq2iiri\ y al año, barés\ palabras 
muy usadas en el sur de la Guayana venezolana. Tam- 
bién es de notarse que en el oriente de la República hay 
pueblos y caseríos en cuyos nombres se ve la sílaba 
CAN, que parece china, por ejemplo : Cantaura, Can- 
aima, Can-poma, Can-chunchú, Can-camure, Can- 
gua, Can-canapire, etc. 

Acerca de estos particulares llamamos la atención 
del lector sobre los trabajos de Humboldt {Cuadros de 
la Naturaleza) ; de d' Orbigny {V homme américahí) ; 
de Wiener {Pérou et Bolivié) ; de Barberena {Ensayo 
lingüístico) ; de Vicente Fidel López {Las razas arya- 
ñas del Perú\ de Patrón ( 6^/'^^^;^ de las lenguas america- 
nas) y de Girgois {El Oculto), quienes se han ocupado 
de filología y lingüística americanas; especialmente los 
tres últimos, que afirman ser la lengua Quechua la an- 
tigua hablada en el Asia Central, ó sea un lenguaje A- 
ryo aglutinante. 

Cuanto al precitado Barberena, (Dr. S.) en La Uni- 
versidad, del Salvador, asegura la identidad de las len- 
guas Annamita hablada en la Indo-China y la denomi- 
nada Queche en el centro del hemisferio americano. 

Y asimismo de los trabajos de nuestros compatrio- 
tas Aristides Rojas, {Estudios Indígenas) el menciona- 
do Calcaño, {El Castellano en Venezuela y Resumen de 
las Actas de la Academia venezolana de la lengua, t886) 
Tulio Pebres Cordero, {Est7idios sobre etnografía ame- 
ricana) Pedro A. Carrascosa, {Orígenes Americanos) 
y Américo Briceño Valero {Factores étnicos de la raza 
hisp ano-americana.) 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 23 

Y no está demás recordar las grandes analogías 
que guardan los geroglíficos del Egipto, etc, con los 
grabados en las rocas ó pintados en los cerros de estas 
comarcas, de los cuales hemos copiado muchísimos en 
la fuente original, hasta llegar á tener la colección más 
numerosa que se conoce, correspondiente á Guayana 
ó mejor dicho á Venezuela. (13) 

Carrascosa afirma categóricamente que esos gero- 
glifos son similares de los del Egipto y de México, y 
.dice: "Esas inscripciones consagradas j)or tantos siglos 
nos parecen carbones apagados provenientes de soles ya 
extinguidos. Esos misteriosos signos que grabaron en 
la roca grandes seres históricos, guardan sin duda algu- 
na, un magnetismo despertador de profundas emocio- 
nes, y son como la varilla m igica de un nigromántico 
invencible, que tiene la virtud eficaz de una verdadera 
evocación. Mas esos carbones cuando encendidos en 
la fragua de la ciencia moderna cristalecen, brillarán 
con fulgor de diamantes heridos por el sol, allá en las 
densas tinieblas en que están envueltas las más remotas 
épocas. Y entonces cuántas revelaciones importantísi- 
mas ! '' Y habla también de una piedra grabada con 
caracteres cuneiformes semejantes á los de la escritura 
asiría, que encontró en las montañas del Sarare. 

Y, finalmente, compárense con las de los vocabu- 
larios que publicamos en la Segunda Parte, las siguien- 
tes palabras japonesas : . 

Asama, lashima, Iwate, Tokima, lakumo, Hasshi- 
date, íoshima, Ma-ia, Tishima, (14) Sazánani, Ishika- 
wa, Oboro, Iwaki, Naniwa, etc, que parecen del Rio- 
negro. 

Attami y loshioma son nombres de ciudades del Ja- 



(13) De estos petroglíficos tratamos extensamente eu nuestro li- 
• bro <íRiojiegro.y> 

(14) Tishima^ en Caribe quiere decir lejos. —Notas del Autor. 



24 TAVERA-ACOSTA 



pon en la provincia de Izié, muy semejantes, por cierto, 
á mattami y yoshioma de la lengua Baniba. 

Es de advertir también que existe un afluente del 
Rionegro con el nombre de Izié ó Uasi-ié. 

Humboldt en sus Cuadros de la NaturaUza, ha- 
blando de las relaciones que pudieron haber existido 
entre los habitantes del Asia con los del hemisferio occi- 
dental, dice: "La analogía de los calendarios mexica- 
nos, tibetanos y japoneses, de las pirámides de gradas 
orientadas con toda exactitud, los antiguos mitos acer- 
ca de las cuatro edades ó cataclismos del mundo y la 
dispersión de la raza humana después de una grande 
inundación, son otros tantos indicios en apoyo de esta 
creencia." Y más adelante : "Conocemos harto poco 
todavía los dialectos americanos para perder completa- 
mente la esperanza de que, en tan gran variedad de idio- 
mas, se encuentren algunos que hayan sido hablados á 
la vez, aunque con modificaciones, en el interior de la 
América Meridional y del Asia, ó que dejen entrever 
cuando menos una comunidad antigua de origen." 
(Cap. XIX, Libro II.) 

Aristides Rojas en la página 22 de sus Estudios I71- 
dig'enas escribe: "Aquí tenemos, pues, á los fenicios 
descubriendo las regiones orientales de América, en tan- 
to que pueblos diferentes, los Esquimales por el Norte, 
y los pueblos del Asia oriental por el Occidente, se 
adueñaban de la región montañosa de los Andes, para 
establecer en ella los tres imperios de la civilización 
americana ; floreciente muchos siglos antes que el euro 
peo moderno viniera en el siglo XVI, á cambiar del to- 
do la faz del nuevo mundo." 

Y más adelante, en la página 114: "Las naciones 
primitivas de Venezuela participaron de una influencia, 
cuyo origen debe buscarse, no en los pueblos que con- 
quistó la raza caribe, sino en la cuna de la civilización 
peruana que la tuvo de los pueblos del Asia oriental." 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 25 

Nuestro académico Gaicano es más categórico. 
Afirma él en la página 19 de su precitado Resimien : 
"De mi' digo que individuos de la raza tártara ó mon- 
gola, á la cual pertenecen los chinos, japoneses, fueguia- 
nos, polinesianos y malayos, constituyen la mayoría de 
los habitantes primitivos de la América meridional, en 
mezcla con las de otras tribus asiáticas y africanas. (15) 

Y Américo Valero Briceño asegura con toda deci- 
,sión : "Falta aún por comprender en esta larga nómina 
de pueblos amarillos (asiáticos) uno, el más importante 
á nuestro estudio, el cual es el indígena americano. Que 
el americano procede del amarillo es cuestión resuelta ; 
y fijada está por los científicos la razón ó causa de este 
origen. Pueblos aventureros salvaron el océano Pacífi- 
co y se establecieron en el continente americano 

"Lo cierto es que semitas fueron los primitivos 
ocupantes de este Continente ; y lo más probable es 
que fueron chinos, mandchúes, coreos y japoneses, do- 
minadores seculares y absolutos de toda la región ó li- 
toral oriental del Asia, los primeros pueblos que se es- 
tablecieron en el continente americano." (Página 17) 

Aunque muy contravertido el concepto de raza, 
pensamos, con muchos antropólogos y sociólogos, que 
sólo tres son las grandes ó primitivas razas madres, ó 



(15) Aquí es de aclarar lo que se lee en la página 24 de ese 
Rcsiune?i. Dice : «Indicó el señor general Guznián Blanco que de- 
bía principiarse por explorar las cavernas existentes en los territo- 
rios del Oiinoco y del Amazonas ; la de Atures en la embocadura 
de los ríos Guaviare y Atabapo ; la de Aturipa, donde contó Hum- 
boldt hasta seiscientos esqueletos, etc.» 

En la confluencia del Uabiare y del Atabapo no existe ningu- 
na gruta. Esa, llamada allí, de Atures, es la miama de Atauripa, 
que visitó Humboldt el 31 de mayo de 1800, y que está situada co- 
mo á tres kilómetros de los raudales de Atures. Un siglo después 
del célebre viajero fuimos nosotros á ella, la medimos y fotografia- 
mos su entrada. Sus dimensiones son las siguientes : 30 metros 
de frente por 5 de profundidad en su parte central ; se abre en for- 
ma de media luna al pié del cerro, hacia el oriente, y su altura 
varía entre 50 centímetros, en sus extremos, y i metro, 50, en el 
centro. — Nota del Autor. . 



26' TAYERA^-AC-OSTA 



sean la amarilla, la negra y la blanca, naciendo del cru- 
zamiento de éstas otras variedades como la roja, la co- 
briza y la obscura. De donde serta fácil inferir la exac- 
tátud de los juicios que anteceden. 

Con relación á los llamados indios americanos, no 
está demás transcribir lo que dice Humboldt en la Intro- 
ducción de su citada obra: 

"'Las naciones de América, excepción hecha de 
las próximas al cíi?culo polar, constituyen una sola raza 
que caracterizan la conformación del cráneo, el color de 
la piel, lo extremadamente ralo de la barba y sus cabe- 
llos lisos j aplastados, cuya raza presenta relaciones 
sumamente sensibles con la mongólica, compuesta de 
los descendientes de los Hiongnu, en otro tiempo cono- 
cidos por Hunnos, Kalkas, Kalmukos y Buratos. Re- 
cientes observaciones han probado, además, que no só- 
lo los habitantes de Unalaska, sino otros muchos de la 
América meridional, acusan, por algunos caracteres os- 
teológicos de la cabeza, un paso de la raza americana 
á la mongólica." 



CAPITULO IV 



Días y meses de estas tribus—Su inanera de contar^Semejanzas 
de algunas en su numeración con la de los Indos y la de los 
Chinos— Tabla de sus respectivas numeraciones. 



Pensamos que ninguna de las tribus de Guayana 
«tiene determinadas voces para nombrar los días de la 
semana. Ellas dicen : un día, dos días, etc. ; y asimis- 
mo no tienen nomenclatura especial para los meses : di- 
cen una luna, dos lunas, etc. Sinembargo, en el vocabu- 
lario ^arauno^ que trae nuestro poeta Gorrochotegui al 
final de su opúsculo Viaje al Amacuro (Caracas, 1897) 
encontramos los siguientes vocablos, que, según él, co- 
rresponden á los días de la semana, así : 

lunes yota 

martes yota-manamo 

^miércoles dijanam^o 

jueves orabacaya 

viernes mojabasi 

\ sábado sauaro 

domingo misa. 

Pero es de advextir que en ese lenguaje, manamo 
significa 2, díjanamo 3, mojojabasí 5, sauáro es corrup- 
tela de la palabra castellana sábado, y misa es, induda- 
blemente, por la función religiosa que se celebra en 
ese día, acaso impuesta por los misioneros á aquellos 
• habitantes del Delta, cuando éstos en tiempos pasados 
estuvieron bajo su inmediata dirección. 



28 



TAVERA-ACOSTA 



Los indígenas del Indostán sí tienen determinadas 
palabras para los meses y para los días de la semana. 
Del vocabulario Indo recortamos las voces coh'espon- 
dientes : 



Enero 


Catie 


Julio 


Basac 


Febrero 


Agan 


Agosto 


Yiet 


Marzo 


Puss 


Setiembre 


Asaar 


Abril 


Mang 


Octubre 


Sáun 


Mayo 


Fagan' 


Noviembre 


B'jadu 


Junio 


Cheit 


Diciembre 


Azen 


Domingo 


Atuar 


Jueves 


Bijélip 


Lunes 


Sumbard 


Viernes 


Sucs 


Martes 


Mangar 


Sábado 


Sonícher 


Miércoles, 


Budh 







Muchas de las naciones á que venimos refiriendo* 
nos apenas si tienen numeración. Unas tribus poseen 
hasta el 2, como la Baniba, Yabitera, etc., lo que nos 
hace recordar á algunas pobladoras de Murray, en la 
Australia ; otras hasta el 5 ó el 10, como la Caribe, 
Maquiritare, Piapoco, etc.; unas cuentan hasta el 15 ó 
más, como la Uarao ó Uarauna, la Puinabe, etc.; y 
otras,, como la Uajiba, Yaruro, etc, hasta mayores 
cantidades. 

Véase el siguiente cuadro que hemos compuesto : 

; Baniba .• Ya bí tero : 

1 péialo I* jaziana 

2 ennaba (16) 2 tzinaja 

(16) Sorpréndenos encontrar en las copias délos vocabularios 
que nos ha remitido el señor doctor Lisandro Alvarado, y deque 
hablamos en la Tercera Parte, tomados por Wallace y traídos por 
Martius en una de sus obras, la .«-iguiente numeración Baniba : 
I yabibulin, 2 enabe, 3 yabébuli, 4 yunúlibumitsi, 

5 pinawiaphi, 6 pimiri, 7 yumáliwi, 8 piúrhuili, 

^ piehirurwhi, 10 picalaurwhili, 20 itsirúapi, 
cuando individuos de seis pueblos distintos (Maroa, Tomo, Guz- 
nián Bianco, Tiriquín. Uachúpiro y Colón) de quienes hemos to- 
mado nuestro vocabulario, sólo cuentan hasta 2, y del 3 en ade- 
lante unos lo hacen en castellano y otros emplean la lengua por- 
tuguesa. — Nota del Autof . ■ - 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



29 



Baria : 


Niangatú ó Geral : 


1 ♦bacunácarli 

2 bicunam 

3 clícunama 


1 yepeño 

2 mocoi 

3 mozapire 


Llareca ó Uanquena : 


Ueriperidáqueni : 


1 niunáuali 

2 damataza 

3 mabaitaliza 


1 ápada 

2 tzamapa 

3 maudah'apa 


MandaMíua : 


Carúzana : 


1 gedija 

2 jadamenaca 

3 eminaca 


1 apadatza 

2 zamadá 

3 maudarida 


Piapoco : 


Yabarancc : 


1 áberi 

2 putzeibá 

3 maizibá 

4 bainoacá 

5 bemai uacapi 
10 abe uacapi iuere 


1 ejñíspete 

2 azaquen 

3 petomuy yacari 

4 azá contombené 

5 emecure 

10 eme cucotoile 


Maquiritare : 


Sáliba : 


1 toni 

2 aque 

3 aruabe 

4 aqueichema 

5 atodema 

6 toni amojade 

7 aque amojade 

8 aruabe amojade 

9 atodemo aqueichema 


1 jotage 

2 tandoza 

3 tandojuá 

4 jotachumó 

5 tandochunde 

6 chutire 

7 jordire 
10 tieichimo 



10 amojade-amojade 



30 


TAVERA- 


-AGOSTA 




Piaroa : 




Caribe : 


T 


istete 


I 


oobi 


2 


tosiere 


2 


occo 


3 


uebótescue 


3 


oru-ua 


4 


pajácuesne 


4 


occo pamieme 


5 


jimótejua 


5 


añátone 


6 


coromatene 






7 


tamáreba 




07) 


lO 


rescuájte 








Puinabe : 




Uajibo : 


1 


jétem 


I 


cáijaua 


2 


jacao 


2 


aniani-aubé 


3 


poi 


3 


acuéyabi 


4 


cauno 


4 


uipeniá nanché 


5 


dáptem 


5 


caicobé 


6 


tendabac 


6 


ichicobe iabérema 


7 


caura batabac 


7 


anié cobezita 


8 


puira batabac 


8 


acueya bicobezita 


9 


caunora-batabac 


9 


cuipenianche cobezita 


lO 


dabalcau 


10 


najua cobé berbereca 


II 


temsima batabac 


20 


anieta jubé 


12 


causima batabac 






13 


poisima batabac 






14 


cauno sima batabac 






15 


tembímbec 
Mapoyo : 






I 


tósquena 


6 


saquena meque 


2 


sacane 


7 


saquena meque yapúi 


3 


to mi niaqueré 


8 


ueyi teromica 


4 


sa coro bene 


9 


ueyi betere 


5 


tósquena meque 


10 


tósquena micui. 



(17) Y del 6 en adelante agregando á la numeración castellana 
las sílabas me ó cheme, v. gr : 10, diécheme, ir, óncerae, etc.— 
Nota del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



Yaritro ó Punté : 



1 cañóme 

2 ñoani 

3 tzarani 

4 adóchemi 

5 canichimo 

6 canichiro-pa-caneme 

7 canichiro-pa-ñoani 

8 canichiro-pa-tzarani 

9 canichiro-pa-adóchemi 

10 echezuni-tarú 

1 1 tarú-pa-caneme 



12 tarú-pa-ñoani 

13 taru-pa-tzarani; 

y así, agregando á los 
dígitos los compues- 
tos hasta el 19 ó sea 
tarú-pa-canichiro-pa 
-adóchemi 
20 ñoani-echezuni tarú 
30 tzarani-echezuni-tarú 
40 adóchemi-echezuni- 
tarú, etc., etc., etc. 



Uarao ó Uaramio : 



1 jizaca 

2 manamo 

3 dijanamo 

4 manamo manamo jasi 

5 moiojabasi 

6 mojojabisapa jizaca 

7 mojojabisapa manamo 

8 mojojabisapa dijanamo 

9 mojojabisapa manamo 
manamo-jasi 

10 mojoreco 



11 mojoreco-cuare -jizaca 

12 mojoreco-cuare-mana- 
mo 

13 mojoreco - cuare-dija- 
namo; y así agregan- 
do los dígitos á las pala- 
bras mojoreco-cuare, has- 
ta llegar al 19: mojoreco- 
mojoja - bisapa-manamo- 
manamo-jasi, que quiere 
decir 19. 



20 mojoreco-ojireco 

21 mojoreco-ojireco-jizaca; 

y así agregando los cardinales á las palabras mojoreco- 
ojireco, hasta llegar al 29: mojoreco-ojireco-mojojabisa- 
pa-manamo-manamo-jasi, que significa, 29, etc. (18) 



(18) En el mencionado vocabulario uarauno que trae Gorro- 
chotegui, hemos encontrado algunas pequeñas diferencias en la de- 
nominación de los números.-— A^<7/¿? del Autor, 



32 TAVERA- AGOSTA 



Este sistema de numeración de los Uaraos y de 
otras tribus americanas como la Araucana, Yaruro, Mi- 
rripuyes, etc. tiene su analogía con el de los chinos. 

Véase el de éstos : 



I 


ynt 


2 


guii 


3 


seham 


4 


scli 


5 


uhu 


6 


lohog 


7 


tnt 



8 
9 

lO 


pahad 

quíhu 

sib 


II 

12 

13 


sib-yiit 
sib-guíi 
sib-seham 


H 


sib-scli 



y así, agregando los dígitos á la palabra sib (diez) hasta 
llegar al 19: sib— quíhu. 

20 guíi-sib 21 guíi-sib-yiít 

22 guíi-sib-guíi; y así, anteponiendo á los dí- 
gitos las palabras guíi (dos) y sib (diez) hasta llegar á 
29 : guíi-sib-quíhu ó sea 29, etc. 

30 seham-sib 31 seham-sib-yiít 

32 seham-sib-guíi ; y así, sucesivamente, an- 
teponiendo á la voz sib (diez) la numeración cardinal y 
agregando luego ésta para completar la cifra hasta el 39. 
40 scli-sib, 50 uhu-sib, 60 lohog-sib, 70 tiít-sib, 
etc. equivalentes en la traducción literal á cuatro-diez, 
cinco-diez, seis-diez, siete diez, etc., respectivamente. 
Exactamente igual á la de los chinos es la forma- 
ción numeral de los peruanos. Véase : (19) 



I 


huc 


8 


puzac 


2 


isca 


9 


iscón 


3 


quimsa 


10 


chunca 


4 


tahua, tacua 


II 


chunca-huc 


5 


pitchca 


12 


chunca-isca 


6 


zocta 


13 


chunca-quimsa 


7 


cchanchi 


14 


chunca-tahua, chun 



(19) Voyage á traversV Aviérique dii Siid, par Paul Marcoy, 
página 235, tomo I. París, 1869. — Perón et Bolivie, par Charles Wie- 
ner, París, 1880. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 33 

ca-tacua; y así. agregando los cardinales á la palabra 
chunca (diez) hasta llegar al 19: chunca-iscon. 

20 isca-chunca 21 isca-chunca-huc 

22 isca-chunca isca; y así, anteponiendo á los dígi- 
tos las palabras isca (dos) y chunca (diez) hasta llegar á 

29 : iscac-hunca-iscon, etc. 

30 quiinsa-chunca 31 quimsa-chunca-huc 
32 quimsa-chunca-isca; y así, sucesivamente, á la 

voz chunca (diez) las cifras cardinales y agregándola 
también al final, para completar la numeración hasta el 
39, ó sea quimsa-chunca-iscon. 

40 tacua-chunca, 50 pitchca- -chunca, 60 zocta- 
chuiica, 70 cchanchi-chunca, etc. 

Para mejor demostrar las analogías de los indivi- 
duos pertenecientes á la raza amarilla de América con 
la del Oriente, véase también el sistema de la numera- 
ción de los indostanos : 



I 


lec 


2 


duc 


3 

4 

5 
6 


tin 

chaar 
paach 
schei 


7 


sat 


8 


at 


9 
10 


lou 
dees 


1 1 
12 


guiare 
bare 


13 
14 


tere 
chaudé 


15 
16 


pand'ré 
zule 


17 


satd'ré 


18 


átjaré 


19 


ums 



24 


chaubis 


25 


pachis 


26 


schabis 


27 


satais 


28 


attais 


29 


untis 


30 


tis 


31 


iec-tis 


32 


bat-tis 


33 


tet-tis 


34 


chau-tis, etc 


40 


char-tis 


5^^ 


pacihaas 


éo 


^art 


70 


sej'ta 


80 


at-si 


90 


lloübe 


100 


S0U 


2ÜO 


du-sou 



Jüii .d auf -.-Dialectos. Itia^gcims. 



34 TAVERA-ACOSTA 



20 


bis 


21 


scaís 


22 


báis 


23 


teís 


Y algunos niimer 


I 


éka 


2 


dva 


3 


tri 


4 


chatúr 


5 


pañchan 


6 


xax 


7 


sáptam 



300 


tin-sou 


400 


chaar-sou 


500 


paan-s^u, etc. 


1000 


jayar, etc. etc. 


kirito 




8 


áxtan 


9 


návan' 


10 


dázan 


1 1 


ékadazan 


12 


dvadazan 


13 


trayódazan 


H 


chatijrdazan,etc 




(20) 



(20) véase Graviática Síhtscnta, por el Dr. Francisco M. Rive- 
ro, Madrid, 1881. 



CAPITULO V 



La desinencia ARE abunda en el lenguaje denominado Caribe — 
Parece corresponder á una gran lengua matriz — Cuál la raza 
que la hablaba ? — El idioma Uajibo — Gramática délos Revdos. 
Fernández y Bartolomé — Lenguas primitivas — Vocabulario 
de indígenas del Indostán — Voces sánscritas. 



En un infinito número de vocablos de la mayor par- 
te de estos lenguajes, se encuentra la terminación ARE, 
que ha venido considerándose como de la lengua de los 
llamados Caribes. Sin embargo, entre los peruanos y 
en algunos dialectos hablados en el Rionegro, ARA, 
ARE, ARI, ORU, URU, significan día, claridad del 
día, oriente ó lugar por donde nace el sol. (21) Pero 
sea como fuere, lo cierto es que esa voz parece corres- 
ponder á una gran lengua matriz que dominó en casi 
todo el Continente de la América del Sur. 



(21) Acabamos de recibir de Berlín, enviados por su autor el 
señor Doctor Theodor Koch-Grünberg, doi trabajos etnográficos, 
uno : «Las tribus indígenas del alto Rio Negro y Yapurá y su res- 
pectiva afinidad lingüística» (^Die Indianerstámvie a?n obefen Rio 
Negro und Yapiirá mid ihre sprachliche ZugehdrigkeW) y el otro : 
(fLos bailes de máscaras de los indios del alto Rio Negro y Yapurá» 
(^D¿e maskeiitanze der Iiidianer des oberen Rio Negro und Yapurá) 
publicados ambos á fines del año pasado (1906) como parte de sus 
observaciones verificadas en aquella zona en 1903-905. 

En la página 172 del primero dice : «^^^l nombre Caiarí so. de- 
riva de la lengua Aruaq, como así lo demuestra su final ari. que 



36 



TAVERA-ACOSTA 



Ahora bien: ¿era autóctona la raza que la hablaba? 
¿Vino del Norte y se internó hasta Bolivia, el Para- 
guay, etc. ó viceversa : desde las faldas orient:ales de 
los Andes subió hasta las islas del mar de las Antillas? 
¿Vino del Asia, vino de África, vino de la Oceanía?..., 

Pero estas son cuestiones que ameritan detenido 
estudio y competencia científica que nosotros no po- 
seemos. 

Las sílabas CHA, CHE, CHI, CHU, ARE y UA, 

son las que más abundan en los idiomas del mundo co- 
lombiano, muy particularmente la última, de la que 
trae buenas listas Tulio Febres Cordero en su obra 
Estttdios sobre Etnografía Americana. 

Por nuestra parte nos hemos fijado en las voces 
que terminan en are. Véanse á continuación algunas 
que corresponden en su mayor parte á nombres de ríos, 
caños, localidades, plantas, cerros, etc., de las regiones 
del Sur de la Guayana venezolana: 



Are 

Apiare 

Cabadare 

Calmare 

Cayupare 

Cuyare 

Cuchamacare 



Ari-are 

Antítzare 

Cabayare 

Canapiare 

Cáuapiare 

Coñare 

Culimacare 



Acare 

Aramare 

Casiquiare 

Catumare 

Cuamare 

Cuajayare 

Dacamare 



Ajrípare 

Atuare. 

Cayajajare 

Curubuyare 

Curicuriare 

Curamare 

Duyare 



en varios nombres de ríos de estas regiones se encuentra en combi- 
nación con otras palabras aruacas, probando así que en tiempos an- 
teriores fueron habitados estos lugares por aruacas." 

A seguir este oriterio, tendremos que concluir — dados los nu- 
merosos vocablos que con esa terminación existen en Venezuela — 
en qae fueron los Aruacas y no los Caribes los que ocupaban la ma- 
yor parte del teiritorio, ó que fueran los mismos con distintas de- 
nominaciones. 

Der Ñame «Caiarí« gehórt einer Aruaksprache an, worauf die 
Endung «ari» hinweist, die in Verbindung mit Aruakwortern in 
vielen Flussnamen dieser Gebiete vorkommt, ein. Beweis, dass in 
früheren Zeiten diese ganzen Gegenden von Aruakstámmen besie- 
delt waren. — Nota del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



Dacare 

Icamare 

Ingare'^ 

Machicare 

M apare 

Masicare 

Minare 

Pare • 

Pirare 

Oaesare 

Tacupiare 

Uacare 

Uabiare 

Ueremare 

Yaritare 



Damare 

lecojare 

Ichuare 

Manapiare 

Manipitare 

Merebare 

Napiare 

Patatare 

Putare 

Quirare 

Temare 

Uachamacare 

Uacamare 

Uenitoare 

Yeonamare 



Inumabare 

Ijiare 

Manimare 

Maquirítare 

Miniciare 

Opinare 

Pendare 

Pajinare 

Quiratare 

Tapiare ' 

Uasimare 

Uiquiare 

Uibitare 

Yapuare 

Zerémare 



(2 



Iniquiare 

Iquiare 

Mapiriare 

Marimajare 

Máuare 

Pachacare 

Piñare 

Pajchare 

Siuayare 

Tusare 

Uanauanare 

Uayauayare 

Yare 

Zepárare 

Zirípare 

2) 



Casi todas estas tribus confunden en su pronuncia- 
ción e) sonido de la E con el de la I, el de la L con el 
de la R suave, el de ésta con el de la D, el de la O con 
el de la U, el de la J con el de la F, y el de la B con el 
de la P; pero en ninguna de sus voces se encuentra el 
sonido de la V. 

Con relación al Uajibo, algunas diferencias hemos 
hallado en la escritura de las palabras anotadas por 
nosotros y la de las que constan en la Gramática híspano- 
goahiva de los Religiosos Manuel Fernández y Marcos 
Bartolomé, editada en Bogotá, en 1895. 

El vocabulario uajibo que publicamos, fiaé tomado 
por nosotros entre indios de las márgenes del Bichada ó 
Bichara, como dicen algunos de sus moradores, en tan- 
to que el de aquella gramática lo fué entre aborígenes 
del Meta ó de los afluente de este río. Pero muy bien 



(22) Véanse, ya al finalizar la Cuarta Parte, otr©s vocablos 
con idéntica final, que corresponden á nombres de poblaciones, ca- 
ños, islas, ensenadas, localidades, etc., de las regiones situadas al 
Norte del Orinoco. —Nata del AiUúr. 



38 TAVERA-ACOSTA 



puede suceder, y así lo creemos, que, como se lee en la 
página 5 de ese libro, "aún entre las diferentes familias ó 
ramas de la misma tribu goahiva, no es exactr^mente 
igual la pronunciación, ni tampoco idénticos en todas sus 
letras los vocablos, sino que hay sus diferencias, bien no- 
tables á veces," que hasta hoy ni aquellos misioneros ni 
el autor de estas líneas hanse explicado debidamente. 

Con franqueza declaramos que nos ha sorprendido 
la lectura de ese libro, cuyas páginas revelan conoci- 
miento amplio del lenguaje Uajibo. Sus autores lo divi 
den en tres partes: analogía, sintaxis y prosodia, y, no 
obstante asegurar que "es inculto é iliterario," le con- 
ceden ellos algunos caracteres de flexibilidad. 

Empero, los mismos Rvdos. dicen en su "Intro- 
ducción" que "la carencia de un lenguaje figurado entre 
estos indios hace que todo su idioma se reduzca al in- 
culto hablar trasmitido de padres á hijos, tosco y rudo 
como su vivir salvaje, y reducido al pequeño campo de 
las ideas que les sugieren la vista de los objetos que les 
rodean ó la satisfacción de sus instintos y necesidades." 

Como bien se sabe, las lenguas de flexión se divi- 
den en 3 grandes familias, correspondientes al Asia, al 
África y á la Europa. La primera, ó sea la Semítica, 
se subdivide en tres ram.as principales, que son la Ara- 
mea-asiria, la Cananea y la Árabe, comprendiéndose 
en la Cananea el Hebreo y el Fenicio; la Camitica, ó 
sea la segunda de las nombradas, en dos ramas : una 
que comprende las lenguas Egipcia y Copto, y la otra 
el Líbico y el Berebere; y la tercera, ó sea la Europea 
ó Indo-europea, se divide en ocho, que son la India, la 
Erania ó Pérsica, la Griega, la Céltica, la Ibero-itálica, 
la Germana, la Eslava y la Polaca ó Lituana. En tan- 
to que las lenguas americanas son semejantes á las ha 
bladas en' los archipiélagos Malayo y Polinesio, por el 
espíritu aglutinante que las distingue. 

El libro, de más de 200 páginas, es todo un tratado 
de gramática, escrito como fruto de tres años de resi- 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



39 



dencia entre los indios: ímproba labor digna de imitarse 
por todos los que desean conservar los dialectos indíge- 
nas, qufr tan rápidamente van desapareciendo del mun- 
do que extasió á Colombo 

El vocabulario indostano, de Calcuta, á que hemos 
venido refiriéndonos, es el siguiente: 



Abajo 


nitché 


abuelo 


dahdá 


abuela 


dahdí 


abrazo 


jat-milaya 


acostado 


Iota 


agua 


paoi 


aguacero 


barca 


agua caliente garam-pani 


agua fría 


tanda-pani 


aguja 


súi 


agricultor 


mali 


alacrán 


bichí 


allá 


juát 


aquí 


giá 


algodón 


ruí 


alto 


unchá 


almuerzo 


cana-cáu 


amarillo 


piar 


ano 


gar 


año 


bares 


anda ligero 


yauyeldí 


anzuelo 


bandsí 


árbol 


gacha 


arco 


gulel 


arena 


balú 


aroma 


át-tár* 


arriba 


utchá 


autoridad 


lat 


ayer 


cal 


azúcar 


chiní 


azufre 


gandac 
chundá 


azul 


jarriel . 


Bachaco 


baile 


nacho 


bajo 


nich 


barba 


dargi 


baño 


asnana 


barro 


caddo 


bastante 


bojout 


barriga 


piet' 


beber 


pía 


beso 


chummá 


bonito 


atchá, sugar 


bueno 


ba-lá 


brazo 


poncha 


bigote 


moch 


boca 


mu 


blanco 


uyer 


burro 


gad'já 






Caballo 


gorá 


cabeza 


capar 


cabello 


bal 


cachete 


gar 


caimán 


gojo 


calambre 


daráh 


calentura 


bocar 


calor 


garam 


camino 


rastá 


camiza 


curta 


canas 


bal-uyilá 


canalete 


dará 


candela 


ag'n 


cangrejo 


quecará 


cara 


muj chejará 


carbón 


cuela 



40 


TAVERA-ACGSTA 




carne 


gos 


casa 


gar 


casado 


biotá 


catarro 


zerdi 


cejas 


nain 


ceniza 


raqua 


ciego 


cana 


cielo 


azmán 


cerdo 


zúar 


cerro 


pajar' 


collar 


mala 


conuco 


quet 


colorado 


lal 


conmigo 


jamara -san 


contigo 


tummara san 


corazón 


querena 


costillas 


pát-tui ji 


cucaracha 


umacará 


clavo 


cati 


culebra 


saráap 


cuñado 


band jói 


curiara 


nao (23) 


Chiquito 


chota 


chivo 


báquiri 


Dedo 


aunri 


defecar 


desá firega 


desnudo 


nangáj 


despacio 


susu 


diente 


daat 


diablo 


satán 


día 


din 


de él 


usca 


dolor 


pira 


dos semanas 


du-demás 


dulce 


guré 


dos años 


du-barés 


Dios 


Málic (24) 






Enfermo 


malina 


él 


uá 


embarcación 


yajay 


empalizada 


áal 


escritura 


liceo 


espejo 


ainac 


estrella 


taiá 


embustero 


yút-tá 


excremento 


mailá 


extrangero 


pardesi 


está bien " 
vestido 




caparat cup ^ 
pagiray \ 








Familia 


paloare 


fea 


pula 


flaco 


dubor 


flecha 


tir 


flores 


pful 


frente 


zir 


frío 


yara 






Gallo 


murga 


galhna 


murguí 


garganta 


garla 


gato 


bilí 


gavilán 


guida 


grande 


bárecá 


gente 


ádemí 


Gobierno 


Lat 


golpes 


cót-t'maró 


gordo 


mota 


grillo 


jatcarí 


guacamaya 


tota 



(23) En Yabitero canalete, remo, se dice nao, najo. 

(24) También lo denominan Rtima^ Ram, Koda, Ajaiicáu.- 
Notas del Autor, 



EN 


EL SUR DIALECTOS INDIGE 


NAS 41 


Hambre 


bojuca 


harina 


at-tá 


hediondo 


basaje 


hermano 


bajay 


hermana 


bajina 


hilo 


dora 


hojas 


pát-tá 


hombre 


márat 


hormiga 


chuti 


hondo 


gagil 


hoz 


jazúa 


hoyo 


garajá 


hueco 


cheda 


hueso 


jád-di 


humo 


dúha 






Iguana 


mangoró 


iglesia 


mejyite 


Jardín 


bac-fruari 


jardinero 


mali-bac 


T r 

efe 


raya 


joven (el) 


chaurá 


joven (la) 


chaurí 






Labios 


torr 


ladrón 


charr 


laguna 


poccará 


largo 


bárecá 


leche 


dud 


lengua 


vibac 


lágrimas 


as-guirege 


ligero 


yal'dí 


loco 


paila 


loro 


zuga 


luna 


?:uruchi 


luz 


chirare 


Llanto 


rotaj 


lloviendo 


bar'ca 


Mamá 


mai 


machete 


quriche c a tari 


madure 


pócat 


maiz 


macái 


mano 


jat 


mar (el) 


samundara 


mono 


band're 


mi, mío 


jammara 


monte 


gas 


mendigo 


pfaquir 


muchacho 


beta 


muchacha 


betía 


mujer 


aurat 


mucho 


bojout 


murciélago 


chamgudere 


muerte 


maral 


Nalga 


chutara 


nariz 


nac 


negro 


cala, caria 


nervio vir. 


nuni 


noche 


raat 


no 


nejí 


Norte 


Daquin 


nubes 


bád're 


Obscuro 


and'jera 


ojos 


aac 


orejas 


caan 


Oriente 


Purú 


Occidente 


Pacha 


orinar 


pizáua 


oyendo 


zuñó 






Papá 


bahba 


pájaro 


chiriá 


papel 


caguech 


paloma 


cabútara 


pañuelo 


rumal 


pecho de 








mujer 


chuchi 


pecho 


chati 


pestaña 


bar 



42 


TAVERA-ACOSTA 




persona 


ád'mí 


pescado 


máchili 


perro 


cúttá 


perico 


zuga 


pierna 


yan 


piedra 


pat-tal 


pies 


gorr 


piel 


chamara 


podrido 


serguia ó 








saral 


pólvora 


baruda 


pollo 


batchá 


puerta 


quéuari 


pluma para 








escribir 


cálam' 






Quemar 


yerado 






Rabo 


poch 


rabia 


res 


rana 


me~hagá 


rama 


dará 


relámpago 


bíyuli 


rayo 


bíyuli-quirá 


río 


nad-di 


rodilla 


tiona 


Sal 


nimác 


sangre 


cun 


sapo 


me-hagá 


sed 


pías 


sepultura 


garagá 


sí 


ja 


sol 


cham 


sombrero 


topí 


Sur 


Utere 






Tabaco 


tamácuro 


tarde 


abela 


techo 


tchapuar 


tierno, verde 


quétcha 


testículos 


péljar 






tierra 


mati 


tigre 


bag 


tizón 


agn 


trabajo 


cam 


triste 


bajal 


tristeza 


mane malín 


toro 


bei 


tortuga 


cádchuá 


tú 


tum 


tu, tuyo 


tum-mara 


turbante 


págueri 


trueno 


gariyá 


Una 


nócum 






Vaca 


gau 


venado 


jaren 


verde 


jariar 


veneno 


y ajare 


vestido 


caperat 


vida 


jantzá 


viejo 


burjá 


vieja 


burgía 


viento 


jáua 


viudo 


aquelaj 


vulva 


bure 






Ya 


abijiyaga 


yo 


jam 


yerba 


gaas 






Zamuro 


guid 


zancudo 


macarr 


zorro 


biyí 







EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



43 



Este lenguaje, según los indígenas de la capital del 
Indostán, es hijo del Sánscrito, ó Sáns -kirlio, como 
pronuncian ellos. Véanse á continuación algunas pala- 
bras de esa lengua antigua, que hemos tomado de la 
Gramática del Sánscrito clásico, por el Dr, Francisco 
María Rivero. (Madrid, 1881) 



Abajo 


ana 


hombre 


pumams 


agua 


apa 


hueso 


asthi 


amigo 


sakhi 


Ir 


ya 


arriba 


úttara 


Joven 


yuuan 


al rededor 


pari 


Lejos 


arat 


atrás, fuera 


para 


Llamar 


hue 


aquí 


ihá 


Más alia 


ati 


azul 


nila 


mojar 


und 


Boca 


baktra 


mujer 


stri 


brazo 


dos 


muslo 


zakthi 


bueno 


su 


Nave 


ñau 


Camino 


pathin 


nieto 


náptri 


compañero 


mitra 


nieta 


pautra 


cielo 


diu 


Ocultar 


guh 


cuando 


yadi 


ojo 


akxi 


Debajo 


upa 


Pensamiento 


mati 


delante 


pra 


perro 


zuan 


dentro 


ni 


poeta 


kavi 


después 


anu 


puro 


zuchi 


día 


ahán 


Rápido 


taráh 


doblar 


nam 


rey 


rayan 


Entrar 


vic 


rico 


magauan 


enfrente 


prati 


río 


wad 


excremento 


zakrit 


riqueza 


ray 


Grande 


mahat 


Saber 


budh 


Hacia 


abhi 


sangre 


asrij 


hendidura 


3 n tara 


señor 


pati 


hijo 


putrá 


sobre 


api 


hija 


duhitár 


suero 


dahdi' 


Toro 


g.o 


viscera 


yakrit 


Vejez 


jara 


Yo 


ahám 



CA.PITULO A^I 



Un artículo sobre un libro de Julio Gaicano — Inconvenientes — 
Número de lenguas y dialectos recojidos — Conclusión — 
Homenaje. 



No queremos concluir estas líneas sin traer á con- 
tinuación párrafos de un trabajo nuestro, que publica- 
mos en 1 90 1, en la Revista Horizontes, órgano del 
"Centro Científico-Literario" de esta Ciudad, de cuya 
redacción formamos parte con el carácter de Secretario 
de correspondencia de aquella Corporación. Ese tra- 
bajo tiene relación con algunas voces indígenas del Sur 
de Guayana. Helos aquí : 

Eli estas apartadísimas regiones nos lia llegado á 
las manos la monumental obra de Don Julio Cakaño, 
El Castellano en Venezuela, cuyas páginas liemos leído 
y releído, sirviéndonos ellas por muclios días como 
de consuelo, ausentes como nos bailamos de todo cen- 
tro civilizador. 

En verdad : sólo ocupan el espíritu aquí tan cer- 
ca de la línea ecuatorial, el estudio, la meditación y 
el recuerdo; y la contemplación de los bosques inmen- 
sos, de los glandes ríos y de las múltiples maravillas 
de la Naturaleza, que se imponen con fuerza como de 
cosas sorprendentes, desde los fucilazos del Duida, 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 45 

oercii de la Bifurcación del Orinoco, hasta el vario co- 
lor de las aguas de estas hoyas hidrográficas, y sus 
raudales terribles y niagestuosos cdh su grito eterna- 
inente*atronadoi'. 

I Cuántas riquezas encierran estas regiones! 
¡ Cuántos secretos se esconden en sus selvas vírgenes ! 
; Cuántos descubrimientos importantes no harían geó- 
logos, naturalistas y antropólogos ! 

Ah ! si estas comarcas estuviesen pobhxdas sufi- 
cientemente. . . .si la mano inmensurable del Proí»re- 
so llegara hasta eUas. . . .con qué placer no escucha- 
]*ían)os el silbato de las locomotoras rompiendo '^el 
ruido del silencio en la montana" y asombrando al 
indolente indígena con su fatigoso respirar de mons- 
truo herido I Con qué fruición no veríamos cruzada 
esta gigantesca red fluvial por vapores, cuyas sirenas 
y penachos de humo despertarían como á nueva vida 
Ja apa(;ible tranquilidad de los hogares indios !... . 
Oh, cuan cierto es que el trabajo es i)rogreso y 
redención ! 

Pero, nos separamos de nuestro objeto. 

Hemos calificado de monumental la obra, y á 
nuestro pobre criterio sí lo es : consagrada á la litera- 
tura líispano-americana ; que bien queda el nombra 
de Julio Calcaño entre los maestros del habla de Cas- 
tilla, y de quien, si ya no tuviera tantos títulos adqui- 
ridos en el campo de las letras, podríamos con oi'gullo 
exhibir hoy su enciclopeLlicí) trabajo en coníii'mación 
de nuestro aserto. 

El Castellano en Venezítela es obra de consulta^ 
que no debe faltar en ningún Centro, llámese Acade- 
mia ó Ateneo, Redacción de periódico ii Oficina Pu- 
blica, Biblioteca ó Gabinete de estudio. Kn ella en- 
contrarán los literatos y los amantes de la gaya cien- 
cia útilísimas lecciones y consejos eruditos, [)orque 
es ardua labor, noblemente altruista, emprendida y 



46 TAVERA-ACOSTA 



llevada á cima por tan notable lionibre intelectual, 
quien, á nuestro juicio, ha superado á quienes se han 
ocupado en estudiar la íilología y lin<^üística venezola- 
nas, y llegado al zenit donde brillan Bello, Salva, 
Monlau, Cuervo, Baralt, Barcia y otros. 

Rodeados como estamos aquí por tantas tribus de 
distintos dialectos, al encontrar en la página 422, de 
su Capítulo Etimologías^ la palabra plátano, leímos : 
''Los indios, digo, corrompieron la voz plátano. El 
cumanagoto le llamaba curatane ; el goagiro prana y 
pitrana\ el caribe balatana\ el ^dWhx par atañó n^ para- 
tana y balata7ia ; el 'íSA'waq.'A platena\ el rucnyano paru- 
rú \ el C'dv\'](m^ pa7?í ; el piapoco/>^r(^¿'?^;m ; el bai'é 
pavana y palanu\ el piiinaví sáua ; el piaroa />¿zr ///-?/ ; 
el guarauno simó ; el cñviiúñco palíihí ; el chaima dala - 
tana y banana\ y así las demás lenguas y dialectos in- 
dígenas derivando la voz barbaraujcnte, casi todas, 
del castellano plátano." 

En ratifícación de lo transcrito nos dimos luego á 
indagar entre los aborígenes y encontramos confírma- 
da la disquisición etimológica del ilustrado acadé- 
mico. (25) 

En efecto, en los dialectos de los hijos de estas 
regiones denomínase al plátano así : 



(25) Sin embargo, Prescott dice : "Es una equivocación supo- 
ner que esta planta no era indígena de la América del Sur. La 
hoja de plátano se ha encontrado muchas veces en los antiguos 
sepulcros peruanos.»— ^z^^/za í/^ /¿í Conquista del Per ii^ Cap. IV, 
Libro I, Nota. 

Y José Abelardo Núñez : "Fueron lo-s Aztecas buenos agri- 
cultores, y supieron aprovecharse de la feracidad del suelo, así co- 
mo de la variedad y riqueza de frutos que producía el territorio de 
Anahuac. Además del maíz y del plátano, cultivaban el algodón 
que sabían tejer con primor y teñir con vistosos colores, y cono- 
cían también el uso del cacao con el que hacían el chocolate.»—^/ 
Lector Americano^ núiH. 3, página 49. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



47 



Oaiúzaiia 
Yaba va na 
Maco 
Piiinalle 
]Maqu i rifare 
Piapoco 
TJajibo 
Ya b i tero 
Caiba 



paran a 

padurru 

pálulu 

tootpalot 

pádiirru 

parátuno 

prátano 

jaratan 

balatnna 



Piaroa 

Baria 

Geral 

Uareca 

Maquiritare 

Sáliba 

Uajibo 

Baniba 

Mandauaca 



paruru 

pan ara 

paacoa 

parátana 

fádurru 

plátuna 

balátuna 

palátano 

paran a 



vocablos éstos que evidentemente son variantes 
de una sola palabra. 

La voz sáiia, ságua ó sáhua^ de losPninabes. es el 
cambur pequeño ( 26 ) 

Casi todos los indígenas del Orinoco, Rionegro y 
Amazonas abarcan en una sola denominación las va- 
rias musáceas existentes, las cuales, indudablemente, 
fueron importadas al alto Orinoco por los religiosos 
españoles, á mediados del siglo XVIII. (27) 



(26) Los Yaruros llaman al cambur ;^¿^;'¿^//¿^^¿í y al plátano para- 
tiina-anná, ó sea cambur grande ; el Caribe dice panero, y al cam- 
bur lo llama patatuná; los Uaraos lo denominan plátano q palata- 
710, y al cambur simó, y los Mdi'poy os pdanc. 

Véase, asimismo, en otros lenguajes sud-araericanos : 



Ta man acó 


paruru 


Chontaquiro 


parianta 


Otomaco 


paruru 


Conobo 


paranta 


Ayamán 


pratan 


Antis 


parianti 


Macusi 


baluru 


Uaraní 


pacoba 


Aruací 


prátano 


Chiquita 


p a coba 


Uuaicura 


banana 


Tupí 


pacoa 


Mirripú 


tiparantan 


Cocaima 


panara 


Campi 


parianti 


Omáua 


panara 



(27) Sinembargo, después que publicamos estas líneas nos ha 
informado el señor Dámaso Romeo, antiguo Comisario de Atures, 
qne en las regiones que median entre el Sipapo y el Bentuari exis- 
ten grandes platanales s'lvestres ; y hasta hoy, que se sepa, no hay 
constanc'a histórica de haber estado en ellas reigliosos ó misione- 
ros. — Notas del Autor, 



48 TAVERA-ACOSTA 



r asiniisiio sucede con los vocablos castafia y na- 
ranja, que los aborígenes dicen catana y navaja, 

Satisfecho y mucho debe hallarse de su libro el 
afortunado autor; y más si se atiende á que á la vera 
de su camino de triunfos redentores — que bien cabe 
calificar así á las incruentas victorias de la idea — ha- 
brán salido quizás muchos, llenos de pavorosa en\'idia, 
á ladrar como los perros de la caravana, su propia 
mezquina insuficiencia .... 

Como saludo de siglo nuevo, que enviamos al Nor- 
te desde el extremo Sur de nuestra Patria, en Innne- 
naje de cariñoso recuerdo, vayan estas líneas al 
maestro, empapadas en los efluvios de las selvas 
amazónicas. 

Continuemos. 

No obstante los casi insuperables inconvenientes de 
las distancias á que viven unas naciones indígenas de 
otras, nosotros pensábatríos anotar el mayor número po- 
sible de palabras y de frases de los dialectos que se ha- 
blan en toda aquella región de la Patria ; pero tuvimos 
que desistir del propósito ante la suspicacia de un ser in- 
ferior que ejercía el Gobierno. Más aún : tuvimos que 
apelar á la retirada de aquellos lugares, en donde tan- 
tos mandarines se han creído autorizados para atropellar 
todo fuero, censtituyéndose en señores de horca y cuchi- 
llo y dueños absolutos de los pobres naturales. ... 

Así, pues, sólo pudimos recoger vocablos de unas 
quince tribus, y no, precisamente, por desgracia, de las 
que ya tienen pocos representantes en el día, como la 
Pasimonabis, Curasicana, &. Después tomamos el Ca- 
ribe, el Uarao ó Uarauno, el Pumé ó Yaruro y el Cua- 
cua ó Mapoyo : el primero se habla también en los lla- 
nos de Barcelona y de Maturín, el otro en los caños del 
Delta del Orinoco, el Yaruro entre los indios de los 
ríos Arauca, Cunabiche y Capanaparo, y el último al 
sur de la Uruana y en las orillas del Paruaza. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 49 



Sin embargo, tenemos la satisfacción de poder de- 
cir que yingún compatriota ha recogido hasta hoy — y 
pensamos también que ningún extrangero — mayor nú- 
mero de vocabularios indígenas de Venezuela, que los 
que publicamos, sin pretensiones de ninguna clase, en 
las páginas de este volumen. En ellas, como fácilmen- 
te comprenderá quien se digne leerlas, no luce por mane- 
ra alguna la inspiración científica. Son simples obser- 
vaciones tomadas en su propio medio y escritas con la 
sinceridad de quien no ha tenido el necio placer de obs- 
tentar erudición ni ha querido atiborrarse de ideas con- 
signadas en libros europeos ; advirtiendo de paso el au- 
tor, que en veinte años de viajes ha logrado beber las 
aguas de los más grandes ríos de su patria : el Orinoco, 
el Meta, el Uabiare, el Rionegro, el Apure, el Bentuari, 
el Caroni, el Caura y el Bichada, sin contar otros más 
pequeños, como el Siapa, el Atabapo, el Casiquiare, el 
Yuruari, el Uñare, el Neverí, etc., etc. 



1906, 



lün d Sur- Dialectos Jiid'igen::», 



50 TAVERA-ACOSTA 






Estas páginas vienen hoy á la publicidad merced á 
los generosos estímulos de nuestros ilustres compatricios 
señores doctores Gaspar Marcano, Lisandro Alvarado, 
José Gil-Fortoul, Alfredo Jahn, Pedro Manuel Arcaya 
y Tulio Febres-Cordero, quienes, con el verbo lumino- 
so de su palabra escrita, nos han impulsado á llevar á 
cabo la tarea. 

Son ellos délos pocos que laboran concienzuda- 
mente en pro de los verdaderos ideales de la antropolo- 
gía venezolana, sin que nada sea óbice á detenerlos en 
su hermoso derrotero. Y mal podríamos dejar de co- 
rresponder al noble estímulo de esos apóstoles del saber, 
que van alumbrando los horizontes de la Patria con los 
fulgores de su inteligencia, así como de recordarles 
en estas líneas nuestro respeto, en homenaje de consi- 
deración distinguida. 



Ciudad-Bolívar : (Venezuela) 1907. 



Seoainda Parte 



(Vocabularios indígenas, notas i observaciones) 



1 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



53 



Baniba (i) 



Abajo 


epi-neje 


amancebado 


is-shuare 


abierto 


aitá 


amistad 


pué-iana 


abuelo 


na ando 


animal 


cuészi 


abrazo 


aput-tá 


ano 


ziáp-puli 


acostado 


tuája 


andar 


sá-ua 


adelante 


nombopi 


anda tú 


pi-ía sá-ua 


adiós 


notzatuiapizíua 


anzuelo 


potessi 


aflicción 


cui-ió-le-shiare 


anhelo 


nue-iaja 


agachado 


iamita ua 


año 


uen-ni ame 


agua 


uen-ni 


apellido 


siana 


aguacero 


uenni-ame 


aquél 


et-táj, enitáj 


aguja 


áha-uí 


aquéllos 


eni-paro, enita- 


"agradecido 


. énami anétue 




paro 


agradable 


arsipege 


aquélla 


a-iutáj 


ahogado 


uiraná 


aquella 


auini 


ahora 


iália, iáriua 


aquéllas 


a-iu-paro 


almuerzo 


ciaja 


ellas 


anitsui 


alegría 


azoro-pen-na 


araguato 


morol-li,mororli 


aquí 


uáhni jí \ arroz 


arótza 


allá 


uat-ta,uat-sitá''^ 


^rbol 


mín-napi 


alto 


ni-hué 


araña 


uru 


alumbrar 


anana 


arriba 


ani-uabá 


alúmbralo 


piaña teta 


arrodillarse 


benditaátáua 


alacrán 


tzedze 


arco 


zabituletzi 


algodón 


áuarli, áual-ri 


arco-iris 


bi-uarli 


altanero 


pitaña 


arena 


iatsinaja 


amarillo 


téual-li 


asado 


tema-nezi 


amor 


pué-iana 


asesino 


maiaatzi 


asqueroso 


ana gudue 


asimismo 


arebítziró 


atajo 


sábul-li 


abre la puerta 


piaita-panisi 


atrevido 


pitaña 




pul-li 


aurora 


iáua-iaperi 


adelante, qué 




autoridad 


améua, oméua 


tal? 


pidáua iu-uaba? 


auyama 


uí-iama 


agua fría 


uen-ni áui-uini 


activo 


adzeje 


agua caliente 


uen-ni atal-li 


avispa 


ani 


alli vienen 


anini nupá 


ayer 


ia ziá 


allá está 


uái-taja 


azul 


gózel-li 


anda ligero 


pitza carebút- 


Bava (2) 


dóbiri 




zialo 



(1) No tiene sonido de R ni de G fuertes; la Sh se pronuncia 
como en el idioma inglés. El Baniba es la lengua principal del 
Rionegro desde las fronteras con el Brasil hasta las poblaciones 

» del altoUainía. El acento es llano, su pronunciación es dulce y 
reposada y tiene muy marcado el sonido labial de la B y de la P. 

(2) De la familia de los saurios, — Notas del Autor, 



54 



TAVERA-ACÓSTA 



Baniba 



bachaco 


ú-eje ^ 


X^azúcar 


azoca 


baile 


tamai-li 


aquí está 


éro-neje 


bajo 


buátil-li 


bonita 


uendó áneli 


baniba 


baníua 


borracho 


ui-iú duadálumi 


baño 


anája 


bostezo 


tap-pa 


báquiro 


apida 


bostezando 


tap-pataja 


baiba 


sanomatzi 


blanco 


ál-lil-ri 


barriga 


tziabo 


blanco 


ál-lir-li 


barro 


iásipe epi ueni 


brazo 


nano 


bastante 


súb-beri 


buque 


piráua 


basióii 


dúmine 


bueno 


anetue 


baúl 


patoa 


buena 


anétoli 


beber 


co-ho rúa 


busco yo 


,nue iaja 


bejuco 


ata 


busca él 


pi-ia ue-ié 


l)oca (mi) 


non urna 


bu da re 


tali 


Cabeza (mi) 


nombó 


boca de caño 


uapaniuabup-pi 


cabezón (3) 


puri 


buenos días 


alia mabi 


caño 


uabuppi 


buenas noches 


iá-uabi 


caclr'camo 


uétze 


cabeceras de río 


aipera-uenni 


caimán 


amana 


cabello (mi) 


notzípana 


calambre 


sitzirana 


cachete 


caco 


calentura 


shu-uenni 


ciego 


membo 


caldero 


sil-li, sir-li 


cielo 


énno 


calor 


alzarebe 


cerbatana 


uatapa 


cambur 


matzero 


cobre 


cúperi 


camino 


tanepo 


cobarde 


iu-iútsipie 


canas 


baliaja 


concha ó cor- 




canalete 


neiupa 


teza 


mát-tami 


cangrejo 


cátzi 


collar 


penatzi 


\ candela 


arshi 


conuco 


mioli 


cansado 


macar-lena 


comes tú ? 


pi-iaej ? 


canto 


cánitá 


con él 


in-má 


caña 


cu iáiziro 


con ella 


iu-má 


caño 


uabnp-pi ' 


conmigo 


no-má 


cara (mi) 


napuná 


contigo 


pi-má 


caine 


mittzi 


Q'-)r\ 


epi, má, api 


cariño 


nana, pue-iana 


comida 


caca 


carta 


papera 


compañero 


iáfitua, iálitua 


carroza 


paniáccar-li 


corriente 


i-iúpsini 


carbón 


zerémari 


colorado 


íral-li 


casa 


pana, panizi 


corredor 


cupi-iara 


casado 


es-shudaro 


cortar 


notéroca 


catarro 


raatützi 


corrompido 


zítsil-li 



(3) Cada vez que menoioiíamos esta palabra en éste y en los 
Vocabularios subsiguientes, es refiriéndonos al quelonio cono- 
cido con aquel nombre. — Nota del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



55 



Baniba 



casabe 


caca 


costillas 


pátape 


cena 


á-iarsi 


cuándo ? 


iúmere,iumireje 


ceniza 


palitzi 


curare 


mauaurli 


rejas 
X^cerdo 


da-uitá 


cuñado (mi) 


nóho-li 


coczi 


curiara 


morupa 


cerro 


iapa 


culebra 


júmeni, jómeni 


cerrado 


rícabo 


cuerpo 


mínapi 


ciempiés 


uasi mauilítare 


cuentero 


atzinerej 


cruz 


corotza 


cucaracha 


cumarara 


cabeceras de un 


claro 


órol-li 


caño 


ai peni uabuppi 


claridad 


oror-li 


cierra la puerta 


pirica paniziv> 
pul-li ^ 


\clavo 


tápua 




crimen 


utsubálibo 


caminó mucho 


iótzino ta-bapá 


con aquél 


in-má 


coje mi som- 


pianta notsa- 


con aquélla 


iumá 


brero 


puana 


cuánto vale 




cómo estas ? 


izereim bedapi? 


esto ? 


ipereje nenije ? 


cuándo llegaste 


* i ú mere pinopa ? 


camino yo 


notabapá 


cómo te llaman' 


* ís-shi pisiná ? 


caminas tii 


pitabapá 


cuándo vienes? 


iómere pipa pi- 


camina él 


étabapá 




nopaja ? 


cuándo te vas ? 


iómere pisáua ? 


Chácharo 


suara 


con cariño 


api-nana 


chato 


cád-dece 


chisme 


ua-iáneshi 


chinchorro 


bitzá 


chiquichique 


marama 


chipiro (4) 


colilo 


chivacoa 


lel-lo 


chispita (5) 


mátzi 


chorro 


i-iúpini 


Dame 


pitana-ié 


chubasco 


chibaco 


danta 


ema 


Delgado 


purapiame 


daño 


uí-iuali 


día 


péposi, are 


dedo (mi) 


nápibo 


Dios 


Diotzo 


dedo del pies 


nótsibo 


diente 


narzi 


de él 


ishideca 


diablo 


iénahabapen 


de otro 


décata 


diíícil 


parencie 


de ustedes 


ni-deca 


diferente 


pape-ianatzi 


debajo 


epiná-aabá 


discurso 


iúaretá 


defecar 


iáh 


dónde ? 


dábene ? 


desnudo 


urárabimáy 


dolor 


cá-uina 


despacio 


oiubalo 


dos 


ennaba, ennáua 


después 


uenni-apa 


de nosotros 


uadeca 


desunión 


iabedepia niua- 


de aquéllos 


ni deca 




nije de éste 
ilia de los quelonios. 


ne-ni 


(4) De la fain 





(5) La chispita es una hormiga pequeñita, amarilla y muy cáus- 
fica su mordedura. En casi todos nuestros vocabularios la men- 
cionamos, pues es muy común en aquellas regiones. 

Notas del Autot . 



56 



TAVERA- AGOSTA 



Baniba 



deseo 

deque color es? 

dolor de cabeza 
dolor de muelas 
dolor de pierna 
dame tu mano 

El 

ellos 

el mismo 
espíritu malo 
embustero 
empalizada 
encorbado 
encima 
enfermo 
espíritu, alma 
este 
ese 

estriba 
estrellas 
escritura 
escarabajo 
ella es 
ella es 
ellos son 
escándalo 
estoy cansado 
es verdad 
esta noche 
el nombre de 
aquéllos 
ése es mi esposo 
Fácil 

falta (una) 
familia 
fatiga 
fea 
felicidad 
fétido 
fin 



(6) 



dónde está ella? 
dame tu som- 
brero 
dos años 
dos semanas 
dos meses 
dos días 
ella 
ellas 
espejo 
espina 
esposa 
época 
esquina 
enfermedad 
ésta 
éha 

escopeta 
estriba ,^ 
escardilla 
escúchanie 
él es 

él es ^ ► 
exhalación 
extraño 
ellas son 
escribiendo 
estás cansado? 
escribes tú ? 
están bailando 
está vivo 
esa es mi esposa 
fuerza 
flaco 
frente 
flecha 
frío 
frijol 
frito 

isshibaruma paue-iare 
zítsii-li frontera 

babuie siame frutas 



nue-iaja 
is shi iánali 
nel-li ?^ 
cá-uina nombó 
cá-uina uarshi 
cá-uina tá-uaná 
pitaña yué pi 
api 
eni ji 
e-paro 
éero-paro 
máuare 
bit sé u ene 
curara 
iámíndami 
uayuíneje 
anonásiami 
marutshi 
eníj 

eniji-ieiaje 
barabocúa 
uiminel-li 
ianatabó 
li 

aiuniji 
aiutsui 
é-paro 
iá-ieri 
ieremiana 
penélolo 
eni yarsapoa 

ue-siná 
ietsui nomije 
iasé sinapié 
pat ziábamielo 
tzábine 
mapuiape 
masiníndaro 



dábáio ? 
pitaña yue 

sápuana 
enáua uenniame 
enáua shemaná 
enáua arshita 
enáua péposi 
aiuiáj 
aiu-paro 
iapo 
úribi 
somi-áua 
benamitzi 
tauána 
anonarsi 
aiuniji 
aiutá 
mucáua 
barabacoa 
záharoná 
pidana iotsana 
eniji 
iétsui 
conetziiTii 
yaránabe 
aiunij i-paro 
ianatáj 
iame carepi ? 
pi-ianatá ? 
mali-itamá 
vsome ial-li 
aiuiánotsoare 
iótzi 

purapianie 
puna 
uepepi 
apa tenoié 
cumana 
pirito 

fronterana 
átebu 



(6) Aparato hecho de cañas, palos y bejucos que se coloca so- 
bre el fondo de las embarcaciones para soportar la estiba ó para 
evitar que esta se moje. También es una especie de troje pequr- 
ña que hacen los indios para asar ó ahumar los productos de la 
pesca y de la cacería. — Nota del Autor. 



I 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



S7 



Baniba 



fogón 

fumas tú? 
V/ Gallo 
'W^gallina 
/^gancho 

garrafón 

garganta 

garabato 

garrapata 

Karza 
Vgato 

gavilán 

Gobierno 

gota 

gordo 

gracias, muy 

guinda tu 

Hablando 

hacha 

hambre 

hambriento 

hasta 

hediondo 

herida 

hermano 

hermana 

hierro 

hijo (mi) 

hilo 

liipócrita 

hojas 

hombre mal 

Igual 

idioma 

imagen 

incendio 

Jamás 

Jefe 

jala duro 

ladrón 

lagartija 

la misma 

leal 

lealtad 

leer 

teña 

libre 

limpio 



Xhii 



arshípul li 






pi-iuaja? 


gente extraña 


yará nabe 


cuame enapeni 


golpe 


iaáriji 


cuame 


goma 


mpiatzi 


mauársi 


guama 


milessi 


dametzana 


guaral 


potet simana 


aneto 


guayuco 


uaiuco 


mauársi 


guacamaya 


uaca 


tup-pari 


grande 


sótzilii 


mari, malri 


gratitud 


apinarsi 


mitchi 


guerra 


uh-huí 


ó-ohí 


grillo 


pitzi 


améua, oméua 


grito 


supe- emaj 


tiip-piá 


grueso 


sit-ta 


cadene, sit-ta 






' agradecido le quedo 


sotzi Diotzo iurepari tari pih 


chinchorro 


piupita pi bitsá 


noaiatá 


hombre 


enami 


zóhua 


hondo 


badsihué 


mauál li 


honrado 


anét-toe 


mauál-liami 


honor 


tínajh 


ata 


hormiga 


cabítziparo 


égol-li 


horrible 


utsudérnami 


acóueni 


huevo 


inena 


iaritáua 


huellas 


apunarsi 


ial-lia 


huesos 


ippionaja 


tzipara 


humo 


siálil-li 


not-tani 


hace tiempo 


benamitzi 


áual li 


hoyo 


é-hui 


utsudérnami 


hasta cuándo ? 


ata iumere ? 


asape 


hasta aquí 


ata uanij 


o énanii utsubali 


hombre que 




parijoro epiji 


silba 


énami suial-li 


uayani 


inmoral 


ai ara minel-li 


enánaja 


invierno 


uenniame 


nétáua 


insolente 


pitaña 


baboi-iasiap 


isla 


cád-dumel-li 


zaliánarsi 


jején 


cabio 


iotsi piñuela 


joven 


uendóanel-li 


amí tole 


justo 


yusti 


iut-tó 


laja 


ippa ^ 


áiolo-paro 


laguna 


cauiya 


énami anuete 


látigo 


máriji 


apinarsi 


largo 


baredé 


éda 


leche (savia) 


sini 


arsichi 


leyendo 


éda papera 


meiénina 


libertad 


anetoniana 


cúrale, curalali 


ligero 


carebúsialo 



58 



TA VER A- AGOSTA 



Baniba 



loro 

lo mataron 

le regalo á usted 

Llamas 

llano 

llanto 

lleva para allá 

Machete 

madrugada 

malo 

malvado 

mañana 

mañoco 

marido 

marrano 

mapuey 

matando 

medicina 

mentira 

merey 

mí 

me voy 

miseria 

muchacho 

monte 
mosquito 
muchísimo 
muerto 

me voy á bañar 
muchas gracias, 
que Dios se lo 
pague 
mujer que silba 
Nada 
nadando 
nalga 
negro 
nigua 
niño 
noche 
nombre 
nubes 
no sé 
no quiero 
no te rías 



ayu-ui, ayubí 

nimai 

no regala pieje 

arsi-ameret 

mapara 

iaia, yaya 

pi anta uébul-li 

uitá 
matzeta 
eputáiiua 
utsubali 
utsudérnami 
iá-uayá 
mat zoca 
mi 

coctzi 
siyo 

nimanieje 
epinarsi 
zhde-uén 
ucaio 
no 

notza miaua 
auarapézianii 
yuéburi, lup- 
belo 

tauape, tabape 
manébari 
súb-beri 
uiyuame 
notzanuaja 
sotzi Diotzo- 
yué paritari 
pi-ué 
néiaua suial-li 
iabedapi 
onitáj 
tep-pa 
zereil-li 
mapenni 
lupbelo 
yarsápoa 
sina 

sibonapi 
ianosepia 
ianué yapia 
pida pi-ié tapi- 
áua 



loco 

lo mismo 
luna 
luz 

llévalo 
lloviendo 
llueve 
madre 
madrugada 
maíz 

maléfico ó ma- 
leficio 
mano 
mapire 
mariposa 
más tarde 
matar 
médico 
mediodía 
mes 

mercancía 
mío 
miedo 
mírame 
mono 
morrocoy 
mucho 
mujer 
murciélago 
mi tío 
mi nombre 
nadar 
na<lie 
nariz 

nervio viril 
ninguno 
no 

no obstante 
nosotros 
nunca 
no tengo 
no tiene razón 
no llores 
nosotros come- 
mes 
nos. venimos 
nos. queremos 



culípeda, piara- 
domé 
éero, arebitziró 
arshita 
anánarshi 
piapi 

iauabiame 
iuáua 
oroami 
eputáliba 
macanatzi 

máuare, máuari 

ápisi 

orótzocaná 

capul-li 

uj^oma bamiaro 

nimai 

sel-li piñata 

merória 

arshita 

décasi, yumacá 

no-deca 

acuuená 

pídama 

puatzi 

curimaro 

acó nenna 

néiaua 

calitsapio 

n'occo 

not sina 

ónita 

bénama dauíari 

yapa 

ínaja 

bénama damari 

iaja 

Lana 

ua-iaj a 

baboi-iasiap 

iana yuepia 

iapepia razón 

ombe pia-ia 

uaneje 

uanupa 

uá-ue-iaja 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



59 



Daniba 



no ha miterto 

nosotros somos 

nosotros vamos 

Obscuro 

orejas 

orinar 

otro 

Pájaro 

palabras 

pantalón 
X/papel 
^^atio 

para mí 

pa-a él 

para ustedes 

palo 

pasar 

pasas tú 

parece ( se ) 

peine 

peón 

pestaña 

perico 

perfume 

perro 

pequeño 

picure 

piel 

pies 

pintor 

piedra 

poco á poco 

popa 

putrefacto 

puerta 
^^ pueblo 

plátano 

púa 

plumero 

planta del pies 

prostituta 

pronto ! 

pies de gente 



iaja uí-iapia 
uayatsi 
uisáua 
síbume, 
tanípara 
teyá 
patsiaja 
oótsipieje 
uiiani 
sirora 
papera 
zítzipina 
nayuébul-li 
yuébul-li 
niuébul-li 
atape 
tapa 
pitapa 
arébede 
penna 
peoni 

pol-li sauitá 
quere-quere 
pos-si mel-li 
sino 
suít-tili 
uáiul-li 
mata 
tzipara 
seiánata 
íppa 
oiubalo 
chipeje 
zítsili 

panissi-pul-li 
pinarshi 
parátano 
uépipizi 
nianatabure 
totzi itzípara 
curipe-iedaja 
carebúsialo 
itzípara niá- 
mara 



nuestro, a 

ojos 

orilla 

oso 

óyeme 

oyendo 

palma 

paloma 

papá 

patrón 

para mí 

para tí 

para nosotros 

para ellos 

parado 

paso yo 

pasa él 

pedigüeño 

pelea 

pescueso 

persona 

pensando 

pero ( 7 ) 

pescado 

picaro 

pico 

piapoco 

pijiguao 

pierna 

pollo 

pólvora 

poquito 

porvenir 

puerto 

playa 

punta 

pluma para 

escribir 
plumas de aves 
protector 

proa 



ua-deca 

pol-li 

íuapi 

yua-yua 

pida naiot sánaj 

néndaro, nén- 

dalo 
punetsi 
zótzobo 
baba, papa 
iacomayuá 
Eoyuébul-li 
pi-ébul-li 
uayuébul-li 
niébul-li tanitá 
atsiá 
nottapa 
éparo tapa 
anétere 
nimaináua 
nocurapi 
niámari, niá- 

mar-li 
napoliuta 
cawa 
sima 

utsubáriji 
eshi 
yuhué 
uéppi 
notzó 

cuame sienipe 
palitzi 

áreme jetuiji 
ialiapanupá 
tanebi 
iatsinaja 
ametsui 

nianatabure 
uittojo 
iamié-iapia má- 

lipi 
ibupi 



(7) Conjunción adversativa 



6o 



TÁVERA-ACOSTA- 



Bamba 



para dónde vas ? uébul-li daba pi- 
sáua? 
ís-shi 



Qué 

quieres 
quién 

qué buscas ? 
qué miras? 
qué comes 
qué color ? 
qué hora es ? 
qué te vaya bien 
quién responde ? 

quieres ser mi 
mujer" 



pueiaja 

dámari, dámarli 
íshi peiarli ? 
íshi pida ? 
íshi neje ? 
íshi iananel-li ? 
íshi séua iáliba ? 
pitzia anuétalo 
damari iauabo 
tari? 

pueia notzopi ? 
quién habla con nueiaja noaiata 
él? epi etaja ? 



quiero hablar 

contigo 
quiero hablar 

con ustedes 
Rabo 
rabia 
rayas 

rayo, relámpago 
recuerdo 
recortar 
remanso 
río 

rodilla 
Sal 
sapo 
zarcillos 
semana 
sepultura 
si 

sinembargo 
silbido 
siempre 
sol 

soltero 
sombrero 
suelo 
sin mí 
sin él 
sin ustedes 



nueiaja noaiata 

pepi 
nuiaja noaiata 

nepi 
pítzi 
cenizi 
iánane 
maí ieno 
napoliótali 
noquérica 
iúdubana 
uenni 

nácuru cuburli 
iuquira 
tololo 
tani uapesi 
shemaná 
tamali 
eje 
cana 
suiá 

io-huítalo 
amorsi, amursi 
ueduáname 
sapéua, sápuana 
iátsipe 

nolsia, nots'ua 
iscia, isciua 
niscia, nisciua 



principio 

pies de animal 

pueblo abando- 
nado 

quejas 

quiero 

quién sabe? 

qué quieres? 

qué haces ? 

qué clase ? 

quieres comer ? 

quién será ? 

quién está allí ? 

quieres dormir? 

rama 

rana 

rallo 

raudal 

recortar el ca- 
bello 

responsable 

ridículo 

risa 

ropa 

salcocho 

sangre 

savia 

serio 

se fue 

S2 rompió 

si sé 

sitio 

sinvergüenza 

sobre de carta 

soldado 

sobrino 

sucio 

sueño 

sui tí 

sin nosotros 

sin ellos 

su nombre de él 

se murió 

se ahogó 

se fueron 



dabanáua 
itzípara cuezi 

pinarshi bomé 

pitzina isinaja 

nueialo 

dámarli sel-li ? 

íshi pueiarli ? 

íshi mana ni ? 

íshi pulebá ? 

pitanaja ? 

dámarli séua ? 

dámarli ualitá ? 

nueii nótzima? 

sape 

gama 

táia 

ippá táua 

noquérica zi- 
pana 

iauapotari ibune 

utsudérnami 

ientátaua 

iumacá iasó- 
cabo 

uarápesi 

mierzi 

atsi atape 

arseni pumai 

samiáua 

beri cáua 

eje notzé 

ñauaré 

iaparsipia 

niapatele pa- 
pera 

sorodáua 

ettani 

úhuréj 

sirani sípuli 

piscia, písiua 

uescia, uésciua 

iscia sábine 

issina 

uiyuamia 

uiranaja 

nisamiáua 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



6l 



Baniba 



Tabaco 
tábano 
talón 
también 
tarde 
tapa 
techo 
tengo 
■ tierra 
tigre 
tinaja 
tizón 
totuma 
toma tú 
tu, tuyo 
tuerto 
tranquilo 
trampa 
tristeza 
troje 
triunfo 
tu nombre 
tu madre 
tienes hambre? 
tiende tu cobija 

tu vas 

Uno 

uña 

un mes 

un día 

unidos todos 

Vajina 

valor 

vecinos 

ven tú . 

veneno 

vestido 

verano 

viudo 

vamos con Dios 

vamos con la 
Virgen 
.Ya 
ya voy 



sema, el-li 

éherli, ehel-li 

boduí 

éeró 

iauami 

pottabi 

hi hué 

nf«-iuelo 

iátsipe 

uársic 

onobi 

arshipul-li 

mato 

aja 

pi, pideca 

membó 

meiénina 

cácure 

cufióle siare 

tarata 

bép-pí?yué 

pi-isina 

pi-izoroame 

ábipí maual-li ? 

pimeteque co- 
bija 

pisáua 

pélalo, páiaro 

zóroui, zúlabi 

péia arshita 

péia péposi 

páial lubi 

iaruápisi 

iotzi 

ani-ia sh'arania 

pi-iá nupá 

apu uari 

aracabó 

amorsi-ame 

mánine bumé 

uasaba i na 

Diotzo 

uasáua üma 
birge 

bémiani 

béraiani noia- 
mia 



te doy 
terecay 
tienes ? 
tío 
tiro 
tobillo 
tornasolado 
tú, usted 
túmulo 
trabajo 
traidor 
triste 
tres 
trueno 
tu eres 
tu p&dre 
tu hermano 
tiempo pasado 
tu tienes 
tengo que ha- 
blar contigo 
unidos 
un año 
una semana 
una noche 
un pez 
vaina 
valiente 
venado 
verde 
viento 
viejo 
vulva 

ven para acá 
ya está 
yo 

yo soy 
yo quiero 
yo no sé 
yo vengo 
yuca podrida 
yo estoy bravo 
yerba 
yo voy 
yo sé 
yo como 
yuca 



notapie 

uaranaco 

pi-iuero 

occo 

mondoqué 

cu ropa tiueje 

uadal lumé 

píia, píiaja 

támali 

patatar! 

apinarsi 

cufióle 

teretzi 

dilílume 

pi-iaparo 

pi baba 

pi-i-iaritáua 

benamitzi 

iapiuero 

noaiata pepi 

paial-lubi 

péia uenniame 

péia shemaná 

péia iarsápoa 

péial-sima 

naual-lé 

iustsi, iusti 

maraio 

púrel-li 

uitsi 

étenel-lo 

iarorsi, zipershi 

pi-uó pasáua 

umbé 

not-iaja 

noiatsi 

noe-iaja 

iaj-not-sepia 

nonupa 

morojoi,m'rujui 

arzénina 

alfpeli 

no-tsáua 

no-tsé 

notnaja 

ársiji 



02 TAVERA-ACOSTA 



Baniba 
Zancudo aneio I zorro yuá-yua 



En el vocabulario baniba tomado por el señor Sixto 
Melgarejo y que se haya impreso en las páo;inas 57-67 
del "Resumen de Actas de la Academia de la Lengua," 
( 1886 ) hemos encontrado algunas diferencias en la es- 
critura fonética de las voces indias, muy particularmente 
en el uso de la V, que no tiene dicha lengua. 

Aparte de algunas palabras que no corresponden 
en baniba con el significado que él les dá, por ejemplo : 
noche que es iarsápoa y y\o yazvaT o, azul que es gózel-li 
y no shére7'i, un pescado que el dice pena cuando es 
pé-ial sima, etc., incurre también en el extrangerismo 
de emplear la K y sobre todo la W, dándole así, con 
esta letra, un sonido fuerte que tampoco tiene ese len- 
guaje. 

Véanse al final del vocabulario Uajibo que publica- 
mos nnás adelante, otras observaciones que hacemos al 
mencionado señor Melgarejo. 



X 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 63 




Mandait-aca (S) 


Yabítero 


(9) 


Uuareca (/o) 


1 

Abajo 


Cajajire 


jasiye 




oiapire 


abierto 


icotacane 






metoque 


abuela 


no-ueje 








abrazo 


nuca-coraji 








acostado 


ichu uaque ui- 
náua 








adiós 


nami-ia 








aflicción 


cuídoli-norico 








ahogado 


timita-quéua 






iáuina cana 


adonde vas ? 








dauíde-pi-auba 


agachado 


ishiuica uina- 
náua 






aquinoque 


agua 


00 ni 


uenni 




úuni 


aguacero 


ooni-uaque 


siya 




iddá 


agua fría 


oonigen 


uenni-cauini- 


úuni-cauínil-li 






nime 






agua caliente 


oonitaraidire 


uenni-ápame 


úuni-amurli 


aguja 


au-hí 


á-uí 




záhuini 


alacrán 


macouré 


zétze 




irili-uili 


alegría 


ua-ie-ie 


tazótona 






allá 


á-ati 


ainti 




atida 


almuerzo 


uana-acare 








alegre 




quenarijase 


uaieyi-quéua 



(8) Se habla en el alto Caslquiare, en los pueblos dePonciano y 
Qalrabusaa ( Quira-ueni ) Hoy apenas existen algunas familias 
en el alto Orinoco. Se parece mucho al Baniba, salvo que en al. 
gunas voces usan la J gutural en lugar de la B ó de la P de aquel. 
La Sh como en inglés y la R siempre suave. Constan en este dia- 
lecto algunas palabras del Caribe ó del Tamanaco 

( 9 ) Se habla en las poblaciones de las fuentes del Atabapo y es 
UQ derivado del B.xniba. Su pronuciación es algo fuerte y un tanto 
nasal al final de muchos vocablos. Abunda el sonido de la, J y lo 
confunden con el de la B ó de la P del Baniba. Yabita es el nom- 
bre de una de las principeles poblaciones del Territorio Amazonas, 
en Venezuela : fue fundada por el jefe indio del mismo nombre, ha- 
cia mediados del siglo XVIII. Este leguaje se llamó también Pa- 
ráene. 



(10 ) Nombrado también Uarequena, se habla en los pueblos de 
Tom? y de Guzmán Blanco, en el Uainía, y en Baltazar y Corona, 
• en el Atabapo. Es un derivado del Baniba y, como éste, su pro- 
nunciación es suave. JJareca quiere decir en Yabitero muchos, 
aplicados á gentes ó personas. ~-iV¿?/¿?^ del Aiitof. 



64 



TAVERA-ACOSTA 





Mandatiaca 


Yahitero 


Uareca 


algodón 


cá-uarli 


tomasi 


cá-ua'rli 


alumbrar 


jicana 






altanero 


jana-canaja 






alentado 




ionija nogetza 




amarillo 


uisope 


téuami 


uisurli 


amistad 


nodtari-uaca 


nujate jaje 




amor 


nocod-taniji 


nuja-tejaiú 


nocubacape 


anzuelo 


táuari 


j uttezi 


jarábasi 


ano 


iuéjislii 


sauitoletzi 


nuÍ3'apo 


año 




camusi 




animal 


mauári-geri 






aquí 


á-auí 


quiá 


ádidi 


arroz 


arotza 






araña 


enni 






araguato 


iishi 


moroili 


mororli 


arco 


baliuishijoto 


izijasi 


dáitoli 


arriba 


denunda 


ani-ié 


nibica 


arena 


juari 


cajátzina 


quepe 


arco-iris 


caji-docco 






árbol 


innana 






alma 


irico 






amo 




minare 




aurora 


quiraslie 


caubiá-jarli 


quirerli 


aquél 




iutá 


nijiate 


autoridad 


iuaqueri 


jeja najasi 




asado 


que 






asesino 


iuara-nini 






asqueroso 


conichiaro 


quejete-nointají 


e 


auyama 


ui-iama 


oyama 


uiia-yama 


ayer 


déquida 


ojizi 


péquida 


avispa 


cajita carero 


ani 


ani 


azul 


bureshio 


zijutemi 


epurer-li 


Baba 


isliirore 






bachaco 


co-oué 


joque 


puje 


bajo 


acuidija 






baile 


rajacashi 


uatamaja 




baño 


iajitaqui 


uacáua 




barba 


schinonmashi 






barro 


cadjé 




noniupe 


bava 


cadiri 


cadzójite 


caduili 


báquiro 


apija 


apiya 


apida 


barriga 


ejajishi 


jitónoreje 


no-zica 


bastante 


jauadda 


bánimi 


cáua-uaquiqueu 


baúl 


patea 




patoa 


brazo 


nana 


nu-cano 


nana 


blanco 


malripi 


cajarini 


aril-li 


beber 


jirani 









EN EL SUR — DIALECTOS INDlGb:NAS 65 




Mandauaca 


Yabitero 


Uíiareca 


bej uro * 


tahaje 


simase 




borracho 


yaraquis^ 


camandaromi 




bostezar 


naiáui-norico 






bonita 


ueuaca-naja 


auétalitate 


iale lili 


boca 


no-noma 


nu-nunra 


nu-numa 


buque 


pirana 


piráua 


piráua 


blusa 




camitzani 




budare 


jáarli 


tzítari 


puarli 


bueno 


ueuaca-naja 


yóniji 


yareliqun 


brujo 


teja cashineri 


sel-li pinatzi 


sucaquel-li 


buen día 




cajare máui 




buena nochí: 




yasi máui 




Cabeza 


iuashi 


zijo 


ijnoiba 


cabello 


uatiquishi 


jimau 


ijnóiyue 


cabeceras 


iuadda 






cachete 


no-caco 


cacosi 


caco 


cabezón 


eba 


séjori 




cahicamo 


daríua 


tzeh 


daríua 


cacao 


cacáua 






caimán 


amana 


caimana 


cajuíl-lí 


caldero 




sírliji 


no-zijuani 


calor 


jatamidire 


ázana 


amuaqueca 


calambre 


cada daquéua 






calentura 


manaco 


józimi 


manaco 


camino 


eno-jo 




anipo 


cangrejo 


tomaro 


cuei-io 


tojo 


\xcandela 
/>casa 


ishide 


cajzi 


izide 


janishi 


jana, janitzi 


pana 


caña 


fehidoa 


míndere 


can na 


caño 


oóni, cáua ([i) 


uajusi 


cáua -puní 


canalete 


den a 


najo 


bena 


cambur 


metchero 






canas 


cari-shoui 






canto 


incantaque 


cainta 




caine 


ijeshi 






carroza 


pamacari 






catarro 


coro-coro 


matotzi 


tocomali 


carbón 


ishide 






cariño 


ua-ie-ie 


cazótona 


iarel-li uápida 



(11) Eq nombres propios del Japón se encuentra este vocablo Kawa 
y también en formación con otros, v, gr : Ishi-kawa, Kawa-mura, 
*Kuvo-kawa, etc. --Véase el mapa de la guerra ruso-japonesa pu- 
blicado en 1904 por la casa editorial de Maucci, Barcelona, Es- 
paña. — Nota del Autor, 

En el Sur— Dialectos Indígenas, 5. 



66 



tÁVERA-AGOSTA:. 



Manáauaca 


Yabiiero 


Uareca 


Casado 


ijacha jacade 




<> 


casabe 


jushi, chachi 


ajossi 


zija 


cansado 


cuimi iana 






cara 


ñeco 






castaña 


catana 


catana 


catana 


carta 




pajaruta 




cerro 


idaja 


yapa 


dapa 


V^ cerdo 


cótchi 


cochi 


cotchi 


'^ cerca 






mabe-uarli 


cejas 


dáui-iaje 






cena 


uana-uama-a- 
care 






ceniza 


jari 


jaritzi 


pari 


cerbatana 


uirijoMe 


uataja 


iuili-puni 


cerrado 


biraraji 




tuaque 


ciego 


mad-di-io 


membó 


mapuimapi 


cié 


daroca 


énojh 


énno 


cobija 






cobijieni 


cobre 


cúperi 




cóperi 


comida 


uana-acare 


uauinaja 


jia-ie 


Colorado 


quirasche 


zítami 


quirerli 


cobarde 


mazeni-queri 


caionátzimi 




comején 




camata 


cámara 


ciempiés 


icoje 






Corteza 


i-iabaro 






conuco 


irauiquia 


miyurli 


capineni 


conmigo 


no rima 






Contigo 


ji-rima 






compañero 


no-dari 






collar 


maioro 




maioro 


corriente ( la ) 


caro 






cómo te llaman? 


caniji-jitaneri ? 






corrompido 


conichi-míia 






cortar 


quiricaque ji 






corozo 




yauárli 


quillpa 


costillas 


injiaraji 


no-jataraja 


no-pareba 


corazón 




najute tona 


jazé 


%{ clavo 
^ cruz 


tapoa 


tájua 


tápua 


corotza 


corotza 


corotza 


criminal 




simiese camena 




claridad 


ara -are 




cum-ari 


curiara 


itta 


cuatza 


ita 


cuñado 


uashari 






curare 


urari 


máua-aurli 


máua-curi 


culebra 


acoji 


umeni 


osi 


cuándo ? 


canje ? 


- 


caimapi ? 


crimen 


cadacare^areri 






crudo 


inna-ire^ " 







EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



67 



Mandaic 



acá 



Yabiíero Uiiareca 



cuerpo , 


minare 






cuándo vienes? 


canje uadaj ? 


jacuteji-ioa 




cucaracha 


ca á ia 






Chachare 


chíguire 




oiyara 


chivacoa 


quirero 


rehero 


jiljero 


chispita 


amai 


amatzi 


amé 


chipiro 


chjpiro 


coliró 


colilo 


chinchorro 


amacacha 


amaija 


noigietá 


chiquichique 


marama 


cunetzi 


marama 


chato 


macapo 






chisme 


imateshi 






chorro 


cárari 


jajeé sinare 


caraqueri 


chubasco 


cá-uarli 




cáharí 


Dame 


juanoroni 




pon i 


danta 


ema 


quema 


emma 


daño 


lamai 






dedo 


caji 


jicájaje 


nocape 


despacio 


amajáua 


oiojana 


jánime piacait 


dedo del pies 


coroja-ianani 






defecar 


shoque 






de do vienes ? 






dauisipe ? 


debajo 


cajajire 






desnudo 


etinaja 


uarara-jimajá 




después 


in]eni 






delgado 


achidije 






día 


are, ari 


eñajizi 


are, calibi 


diablo 


ináui-náui 


amezami 




diente 


ieshi 


jéhesi 


no-iá 


Dios 


Diotzo 


Diotzo 


Diojuanza 


dolor 


cáuiri 


cáuiji 


ueuiqueui 


difícil 


miricoque 






diferente 


jáua-ionaca 






dónde ? 


caranac a ? 


quitzá? 




detonación 


uaraco 




uaraque 


dnlce 






posidari 


El 




aziziana 




embustero 


yahuasha-neri 


jijomani 


piatambena 


estrella 


i uídoro 


uinne 


ibil-li 


enfermo 


uremi 


jata iomijina 


cub bajani 


enfermedad 


urémicashi 


masicare 


cateinupe 


encima 


iuare 






escopeta 


mucáua 


mucáua 


mucauáni 


espina 


dóuiri 


yuitzo 


buirli 


escardilla 


záaronáh 






extrangero 




j^aránabe 




^escándalo 


uaraca quéua 






esquina 


itauana 






encorbado 


iboioca-quéua 







68 



TAVERA-ACOSTA 





Mandauaca 


Yahitero 


Uareca 


empalizada 


curara 




t 


espejo 


daajo 


japo 


dapo 


escritura 


lico-toraque 






esposa 


nono 






espíritu 


irico 






escuchando 




noqueje-taná 




Fácil 


mamirico-queri 






fatiga 


jatamide norico 






familia 


nochene náui 




temaca 


feo 


jáuá-canaja 


curosí-taté 


cadene-fal-li 


fea 


ija-uacani 






fétido 


conichiaro 






fin 


japami-ía 






frío 


geri 


cáuininima 


cáuinil-li 


flecha 


báuisi 


santo 


docoru 


frente 


neceo 






frijol 


cumana 


cumana 


cumana 


fogón 


ishidedi 


nama-julitzi 


izide 


frito 


pirito 


pirito 




flaco 


mejequena 




uauqueni 


fruta 


idashi 


casinaja 


gecoiba 


fumar 


poiócaque 






fuerza 


nostáraca 






fulminantes 






poleta 


X Gallo 


caraca 


cuamare 


caraca 


'X^allina 


i narocha caraca 


cuame 


caraca-innaba 


gancho 


maueshi 




majo 


garganta 


noc-rajitarocaro 






. garrapata 
y gato 


shiriba 


toj ari 


cuparli 


raitchi 


mitsi 


mihchi 


garza 


u a cara 


máari 


mari 


gavilán 


cocouí 






grande 


átori 






guerra 


úhuí 


óhouí 




grillo 


bitzi 


jitzi 


pitsíi 


grito 


zada-cacashi 


quemaja 


gemiel-li 


gordo 


machipi 




baque-queni 


goma elástica 


shiringa 


siringa 


shiringa 


gota 


i toj a 


jatzá 


idachi zidicapo 


Gobierno 


iuaqueri 




iuáquili 


golpe 


uracasi 






guama 


curabari 


curaba 


anata 


guacamaj^a 


coroné 


caja 


camacho 


grueso 


átdori 






guaral 


táuarine 






Hacha 


yahueshi 


zúa 


duca t 


hambre 


náiauí 


má-uál-li 


teorme picaril 


hediondo 


conichiaro 


amuji 


áhamucáui 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



69 





Mandajiaca 


Yabitero 


Uíiareca 


herida i 


quirica-queje 






hermano 


dari-coro 


tzinaji 


V 


hermoso 


tauinoque-neri 




-w- 1 £ 


/hilo 


cauarli 




, o:í 


riierro 


Izipara 


tzipara 


chipara' ■ "';''' 


hijo 


no-marica 


taint-anit 


ii> 


hipócrita 


iáua-shaneri 


j. 


* » í 


hojas 


anape 


jaziata 


apanape ^''j 


hondo 


cajajidda 






hombre 


ashinari 


étmami 


azineri 


honrado 


ueua-caneja 






hormiga 


cajita-carero 


cauíjitzo 


mane 


hoyo 


bariquiá 






hueso 


iájisi 


jijizi 


niiape 


huellas 


iájummishi 






humo 


siálili 


sial-Hri 


arizani- jo 


huevo 


domalirJshi 


inesinaja 




Isla 


cadonori 


catonori 


catonuri 


invierno 


úuniui 


tajeari 


úunni-uini 


incendio 


icajua-quéua 


caja-uajaná 


uapana-menicá 


idioma 


jimmaté 






igual 


jarojá 






Jefe 


luaqueri 


jejánazi 


iuáquerli 


jején 


cáuij a 


cauio 


cahuio 


joven 


táuinoque-neri 


iáuetuate 


iasme 


jugando 




uaueji-ietá 




Labios 




toleje 


nosinuma 


ladrón 


cannachero 


cajújane 


caneterli 


laguna 


caraquira 


cabiya 


cauiya 


lagartija 


doojo 






laja 


ihjá 


si ja 


ippapa 


lapa 




iáia 


bapa 


largo 


ameji-cari 




:jcá\ 


leal 


ueua-canajá 






leche, savia 


iáani-aicai 


cajzi 


i 


leche 


iáami 






lengua 




jitate 


nonene 


lejos 






tecurgé 


león 




éuanere 




leña 


ishide 


uama 


uasina 


leer 


ileque 




arel-li 


limpio 


mirichio 






libre 


iuasa-cameía 






ligero 


batoje 


quejerina 


quedadi 


loco 


darami 


jícame 




• loro 


uaro 


curículi 




lo mataron 


nauara-miía 


nizinoje 




luna 


quéeri 


queri 


querli 



70 



TAVERA-AGOSTA 



luz 

Llamas 

llano 

llanto 

llorando 

llévalo 

lloviendo 

Madre 

maíz 

madrugada 

machete 

mariposa 

mano 

mapire 

mañoco 

macanilla 

malo 

marido 

mañana 

matar 

más tarde 

mapuey 

mes 

médico 

medicina 

medio día 

merey 

me voy 

mentira 

mírame 

miedo 

mí, mío 

miseria 

mosquito 

monte 

mono 

moriche 

morrocoy 

muchacho 

muchos vecinos 

murciélago 

mucho 

mujei 

murió 

Nación 

nalga 

nariz 

nada 



Mandauaca 


Yabitero 


Uareca 


ibuca-quéua 


camuná-jazi 


cumgriz 


ibuca-quéua 






maparari 






jiti-iame 


yaya 


idaca 


joni 
iuuaque 


jajaia 


idacame 




idáua-carli 


meme 


iná 


no-coami 


maccanashi 


cabana 


mayi 


are-quejore 


cajárinaje 




matzeta 


mazete 




cuaddaraje 


cajurli 


capurli 


caji 






sommocota 






matchoca 


matzoca 


machuca 




cuja 


cappa 


jáua-canaji 




cadenare 


jiséeri 






dajé 






jiuarane 






dainaja 






nacoui 


atziío 


nújeba 


quéeri 


queri 


querli 


teja-cashineri 


sel-li pinatzi 


sucaquel-li 


jejeshi 


epinatzi 


, 


meroria 






caiochabá 






no-miía 


notzaja 


no-mapoda 


jiiáua 






jicajana 






quéua 


caiónana 




no, noiájh 


no, nucca 


no, noiájh 


quina-uacari 






majiri 


majiti 


mapirli 


auacaji 


auabo 


auacape 


ácori 


juatzi 


puhué 




téhui 


istéui 


corimáro 


cúr-ía 




ianáui 


m azi en i 


iajné 


3 


uareque siuare 




jishiri 


uayo 


pichil-li 


jáuaddá 


uareca 




innarocha 


zarínneni 
uíyua 


noina 




yujénina 


iapuita 


iábaui 


jinarta 




jischaco 


izíui 




japadame 







EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



71 



Manda 



ti acá 



Yab itero 



Uuai 



eca 



nadie * 


japadame 






.nadar 


coonta quéua 






y naranja 


n ara ja 


naraja 




^ negro 


daicho 


momomi 


cabal -ii 


nervio viril 


adaqueshi 


jitzi 




nuestro 






ua, uadeca 


nigua 


shitó 


quétzosi 




ninguno 


japadame 






niño 


ianáui 






nos vamos 






ua-iodea 


no 


jáapa 


uaraá 




noche 


daiaj inania 


iajazi 


bemicabi 


no sé nada 


japanoquenteta 






no vino 




jata jeitaji 




no quiero 




jata nujale 




nubes 


docamari 


ziárlili 


ennopizá 


nunca 


japada cáje 






Obscuro 


daichari 


mazeteje 


cabacabi 


ojos 


dishi 


jórlizi 




orejas 


ouishi 


jitásene^ 


nóili 


orilla 


inummaje 


torejeisíua 


yarape 


orinar 


nadacacque 


noteja 




otro 


jeja 






oso 


cacasira 


biorli 




óyeme 


jemaji 






OÜOtO 


jira 






oso hormiguero 


sira 


motoizi 




Padre 


baba 


papa 


papa 


plátano 


parana 


jaratan 


paratun-a 


pájaro 
Ypapel 


sese 
papera 


j ajera 


papera 


palabras 


imateshi 


nacúrlea 




paloma 


jotocoa 


omoco 




palmera 


ingé 


banimi 




pantalón 


sirora 


cashoná 


cashoneni 


palo 


ahico 






para mi 


no-rojo 






para ti 


ji-rojo 






patio 


janisi-dauída 






parado 


jema-quéua 






parécese 


camedona co- 
jadá 






pedazo 


ijotocque 






peine 


mauiritá 


penná 


penna 


pelea 


iuara-csqucua 






,pelón 


jiraqueje 






pescuezo 


no-rishi 


nojino 


• no-casne 


peón 


icada-carete 







TAVERA-ACOSTA 



X 



persona 

pescado 

perfume 

pestañas 

perico 

pereza 

perro 

perro de agua 

pequeño 

pies 

pierna 

piragua 

picaro 

picure 

piapoco 

pico 

piel 

piedra 

pijiguao 

plato 

plata 

proa 

popa 

pollo 

poco á poco 

pólvora 

pluma 

Ídem de ave 

plumero 

puerto 

pueblo 

puerta 

principio 

poquito 

pronto 

playa 

prostituta 

pies de gente 

id. de animal 

punta 

para do vas ? 

pelota 

podrido 

Qué 

quién 

quej as 

quiero 

Rabia 



íandattaca 


Yabitero 


Uareca 


iaja-dianatire 


iiota 




bibi 


zimazi 


copé 


isashi 






disiuishi 






quere-quere 


uamo 




shino 


cuátsic 


chinoni 


neibi 


neiui 




achidija 


matizi 






no-zitziche 


no-ipá 


tiuishi 


jicotzo 


inotij 


piráua 


piráua 


piráua 


máuari-jeri 


jícame 




jishi 




pizi 


dáase 




daza 


ischa-cocó 


éhezi 


picajne 


iyabaro 


no-tamaca 


nu-piia 


ijja, siba 


sija 


ippapa 


jijire 








jarato 


jiácare 


jarata 


jarata 


parata 


ichacoda 


zihui 


jitaco 


iiábáui 


tezi 


nizétel-li 


ianani-caraca 


cuamare sijani 


caraca-sijan 


amajáua 






jari 


jaritzi 


párite 




tanajazi 


bauajasi 


idoshi 


junetzi 


niddó 




tanajari 


bauajasi 


iracojoshi 


tanesibi 


noyete 


dacare 


jinarzi 


dacare 


janishi-numa 


uaizi 


no-panani 


jitajáh 






achidija 






botojóh 






jouari 






ueshadó 






tihuishi 






coro-jashi 






nomo coro 






araja-cáua ? 


nou ajane 






meteziami 


áhamu-cáuí 


canica 






caniátiie? 


aritajaripeiaje 


> campipilá? 


dojo-caque 


nu-jateia 




uideshi 


llena 


caróhuerli 



EN EL SUR — DIALECTOS rNDKJENAS 



1^ 



Manda 



naca 



Yab itero 



Uuareca 



rabo j 

rabo pelado 

rama 

rana 

raya (pez) 

rayo 

rallo 

rayas 

raudal 

recuerdo 

remanso 

relámpai^o 

riendo 

risa 

río 

rodilla 

ropa 

regañar 

Sal 

sapo 

salcocho 

sangre 

barcillos 

sepultura 

serio 

se fue 

Si murió 

sed 

sí 

si sé 

sitio 

sinvergüenza 

silbido 

sol 

soltero 
^ombrero 
Ysoldado 
\obrino 

sucio 

suelo 

sueño 

Tabaco 

talón 

tábano 

tapa 
, también 

tarde 

terecay 



shijislii 

iuaco 

j :\ shi 

inatori 

daroca 

docoja 

ibana 

cóua 

quenanique 

maddocari . ' 

daroca 

uaiquishi 
nabo, iuap:) 
noro 
iamaca 

yuquirá 

tora 

dannocque 

irai 

ouisashi 

catommari 

camirarique 



uaramo 

tocotoa 
yajiue 

taya 



jitateja 

ueni, iuajo 

icólezi 
jija-cáuá 
yuquira 
tororo 



sají 
jujatá 



cajajire 

tájoshi 

déhena 

zoposhi 

jomaqui 

iecojare 

jaroca 

dainaja 

uaranacQ 



shema 
jicoruase 



uaranaco 



tocoroa 
inaturli 
enno-nerlica 



enno-nerlica 
geintacame 

úunni 

no-deca 

yuquira 
tororo 



maracanupe 



^J^ 


eje 




noquente tajada 
u i 11 acaro sil i 






mariari-geri 






uimatacque 






camoi 


camuzi 


camúi 


niajori 




menopi 


shajéua 


sajéua 


sapéua 


sliodoráua 






macáua 


no-itzi 




cateniu uacare 







capizel-li 

dena 

no-tepae 

éeri 



uaranaco 



74 



TAVERA-ACOSTA 





Mandauaca 


Yabitero 


Uareca 


te doy 


noua-jirojo 




c 


techo 


uareta-queje 






tengo 


norojo 




quepe 


tierra 


caje 


jajatzi 




tiene alma 


a-irico 






tigre 


dáui 


cuaitzic 


dsáhui 


tío 


caca 


nocco 


nucco 


tinaja 


seuajo 






tizón 


ishidedi 






tortuga 


cadduráua 




cadduráua 


totuma 


majate 


mati 


mato 


tobillo 


moronishi 






toma tu 


enijirojo 






trabajo 


uananije 




noquetetanipa 


trampa 


cacquire 






tranquilo 


miyape 


* 




troje 


cobadda 




coadezi 


tristeza 


cuidorique 






triste 


cuidori 


amúribi 


cuídole-caue 


tuerto 


maddiio 






trueno 


daroca 


énno 


diiili-pari 


tu, tU3^o 


ji, jideca 


ji, ji-iajh 


pi, pi-ia 


Un día 


gedij a-are 


eñajizi-jaziana 


calibi-niunáuali 


un día 






naliuna-uali-are 


un mes 


gedija-quéeri 


jaziana-queri 


niunáuali-querli 


un año 


gedij a-ooniui 


jaziana camu- 
siarli 




uñas 


yujashi 


otzorabi 


no-yústat 


Vagina 


iejida 






valiente 




soópami 




valor 


tara-coroli 






ven acá 


uáddi 




uadd 


verano 


beroro 


camusiarli 


camuicabi 


verde 


boreshó 


zijótemi 


epurel-li 


venado 


erishi 


majaio 




veneno 


camai 


camajai 




vecinos 


chenenáui 


sihuare 




viejo 


mirari-coro 


catene-jumi 


penil-li 


viento 


cari 


uizi 


cáari 


viudo 


mañoquena 






vulva 


riquejishi 


zimauzi 


ricose 


Ya 


iamiyaja 






ya voy 


iame-socáui 






yerba 


inana 


jajuá 


apa-anape 


yo 


no-iajah 


iio-iah 


iio-ía 


yuca 


cajiuaji 


cáfesi 


casne 


Zancudo 


annidó 


ani-ío 


anidó 


zorro 


y uá-yuá 


zizi 





EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



75 



* 

* * 



Tomados del mapa de la ya referida casa editorial 
de Maucci, involucramos aquí por mera curiosidad, los 
siguientes nombres propios de ciudades, islas, cabos, 
pueblos, ríos, etc., del Imperio japonés : 



Sikan 


Taira 


Tokatsi 


Abashi 


Siari 


Arita 


Tanabe 


Urasa 


Soya 


Mayi 


Kosima 


Toisoki 


Saru 


Odate 


Tomori 


Kushiro 


Satsu 


Seyo 


Mi nato 


Siokosi 


Takae 


Kugi 


Maebasi 


Sibetsu 


Ezaii 


Mito 


Masike , 


Sarabutsu 


Ola 


Irono 


Irosaqui 


Shakebetsu 


Yerino 


Sakai 


Inaba 


Tuknyama 


Orna 


Chasi 


Sunoda 


Nósima 


Nob^gi 


Nosiro 


Sibata 


Tósima 


Noda 


Tottoi 


Suiuga 


Nísima 


Otarii 


May oro 


Numasu 


Morioka 


Atami 


Poroiia 


Sionomi 


Kamatsa 


Iro 


Asaika 


Yasiro 


Koruvari 


Irago 


Ovasi 


Susiki 


Hayasini 


Kire 


Siriyá 


Katsiki 


Murakami 


Kure 


Sapporo 


Hivara 


Shaniani 


Aki 


Yutari 


Suíki 


Siretako 


Obi 


Hidaka 


Takata 


Abasiri 


Kotsi 


Tomari 


Iwaki 


Okusiri 


Kawa 


Torakii 


Sabara 


Oniwaki 


Kuva 


Nemuro 


Kurume 


Urakava 


Nara 


Isiaka 


Sakura 


Kunasiri 


Esasi 


Miyako 


Tendo 


Motoyosi 


Yubari 


Odaka 


Urauli 


Isikari 


Tana 


Omoto 


Asama 


Barauta 


Sirakami 


Yosinuro 


Gotosima 


Hurupirayama 


Ominato 


Simavara 


Gamniori 


Makarinupari 


Koiiyama 


Araakusa 


Inabasima 


Chicaptomiuri 


Tobisima 


Nagoya 


Makanosiraa 


Kad.senuma 


Okisima 


Toshi-i 


Hacliimano 


Abucamayaba 


Ivanasiri 


Kumata 


Rcpunsiri 


Teradomari 


Oiíaama 


Kamaisi 


Noschiapo 


Mikurasima 


*Atoáaiiobori 


Kurasiki 


NivSinomuro 


Guayasima 


Sirakawa 


Kuvokawa 


Knromepoe 


Peruhune 


Muratosaki 


Teuresiri 


Takarasima 


Okinasiina 



J6 



TAVERA-ACOSTA 



Carúzana (12) Baria (/j) Niangatú (//) 



Abajo 


jipai-recurre 


idocabi 


ibira^quite 


abierto 




ca tácate 


opinare 


abrazo 




idúcurlucani 


oyumana 


agua 


con i 


úunni 


ii 


aguacero 


iza 


ji-ía 


amana 


agua fría 




úuni-tiuegeni 


iirosangáua 


agua caliente 




úuni-tácani 


iizacoa 


acá 




dáua janico 


shocoi 


arco 


zóitiapute 


sehuepi 


uirapara 


agachado 




apamudami 


uapica 


ahogado 




jabiuane 


óhoíi 


algodón 


jaríderli 


cáuarli 


zamuma 


alacrán 




macarena 


yabayco 


allá 




asaste 


mishocai 


amarillo 


irreideríi 


uítorle 


pirangáua 


aguja 




ahui 


áhui 


alentado 




idouarlina ju- 
leina 




almuerzo 




anica-ía 


chimbió 


alegre 




uaieeni 


zóhori 


amista^ 




itoto-nájh 




amor 




igizame cojóo 


puecató 


alambre 




tzipara-uacarii 




anzuelo 


ítza 


jáuarli 


pindáj 


ano 


quéeri 


anno 


yepe 


ano 


pehericó 


bicunáuaca 


cuari 


araguato 


itH 


aráuata 


na riba 


arriba 


denóniche 


uenunde 


iuatequiti 


araña 


orrocai 







{VI') Se habla on algunas poblaciones del alto Uainía, como 
Puicano, Loro, Tigre, etc. Es un derivado del Baniba y se le 
llama generalmente Carro. Tiene gran parecido con el dialecto 
Izaneni, de las riberas del Izana, Cuyare, etc. La R tiene soni- 
do fuerte. 



(13.) Denominado comúnmente Baré, es propio del río Baria, 
afluente del Pasimoni, el que á su vez lo es del Casiquiare. Hoy 
se habla en este último río y en algunas poblaciones del Ríonegro, 
como Tiriquín, Sanearlos, Amanadona. Parece provenir del Ba- 
niba aunque tiene gran analogía con el Niangatú ó Tupí. 



(14) Llamado generalmente Geral en el Rionegro. Es el len- 
guaje predominante en ese gran río en la parte correspondiente al* 



Brasil, La Sh suena como en inerlés 



portugués 



'geral" significa general, 



y la Res suave. El vocablo 
—Notas del Aufor. 



EN 


EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 77 




Car úz ana 


Baria 


Niangatú 


afligido » 




ania-i 3^ecadán 




arena 




cáhadi 


ibicoi 


asquerOvSO 




cacuno mauárl 


i 


asado 




cheje macábuli 


mishiri 


aquéllos 




anza aiájh 




auyama 




uiiama 


yarumó 


avispa 




janni 


cáua 


ayer 
y^ azúcar 
/^ autoridad 


uécoza 


iáuaqueje 


cuezé 




puieni 


asucra 


taricanati 


siburene 




azul 


ipure derli 


mujúrlini 


ziquiríua 


Bava 




jádorli 


yacaré 


bachaco 


caibirri 


cutte 


ozaíba 


baile 




uaaiacarlijh 


morazí 


barba 


zitzínoma 






barriga 


no-auaua 


bidorla 


marica 


bastante 


manúpedé 


ibabúconi 


zet-tá 


báquiro 


z a mu rito 


j abía 


táyaso 


baño 




acauanni 


oyazoca 


baúl 




patoa 


patoa 


barro 






tayucá 


bejuco 




jad aja ti 


chipó 


beber 




adíani 


jooicó 


bigote 


iapipen 


bizinoma 


zerini uáua 


blanco 


araderli 


bárlini 


morochin^^a 


bonito 


motzédarli 


doarli 


ipuranga 


boca 


arinamá 


biduma 


éyoro 


borracho 


debanacaita 


dulrajaitei 


ocaó 


buque 


piráua 


piráua 


garabazó 


bueno 


matzédena 


odoarli 


puranga 


brujo 


iputzoacaita 


capuyo carlene 


payé 


brazo 


no-napa 


danna 


uiuá 


budare 




budari 


yapunna 


blusa 




camishá 


camishá 


buen día 




iajaneina 


' 


buena noche 




gebinámana 




Cabello 


rritzicore 


bihita 


áua 


cabeza 


gibidg. 


bidosia 




cabezón 




tíbuli 


cabézodo 


casado 


cainihuite 






carbón 


tizeenni 






casa 


pianti 


pañi 


oca 


casabe 


petté 


cusse 


meyó 


camino 


inipo 


di nabo 


yepepe 


canalete 


pihue 




apoco-itaba 


* caña 




can na 


canna 


caño 


ñauapo 




garapé 


calor 


jamori 


tacaninico 


zacoá 



r8 



TAVERA-ACOSTA 





Car Ú2 ana 


Baria 


Niangatú 


cachete 




bicacutá 


caco ^' 


caimán 




tzámana 


yacare-uazó 


caldero 




iúrloti 




\/candela 
cantando 




cámeui 


táhata 






oyingare 


cachicamo 




iarigué 


tato 


cariño 




uaiu uacarli 


puecató 


calentura 


sauncaté 


uisepéh 


tacoa 


catarro 




curu-curu 




cargrejo 




dojo 




\/ cerdo 
^ cerro 


cotzi 


cochi 


porco 


itziapa 


ziiaba 


ibilé 


cejas 


patibezó 






ceniza 


páhali 


baritzi 




cerbatana 


mahuipi 


uitdaba 


carabatana 


cerca 




macoti 


iquenento 


ciego 




mauit-tíoo 


chianari-coceza 


cielo 


eno 


enno-docco 




cobarde 


carró-carré 


maiecá uacárli 


ziquiemaña 


cobre 




cópere 


cóhobri 


conuco 


quiniqui 


miyurli 


capisáua 


ccrriente 


carro 






castillas 


ro-iájh 


bi-bahada 


arocanga 


corteza 




bácco 


píreía 


comején 






copíi 


cojo 




aculrunani 


chianari-cozí- 
tima 


colorado 




quíj^aui 


pirangáua 


comida 




nicalrije 


chinipió 


^y corozo 
X, clavo 

"cuándo? 




uibbó 


tocoma 




itapua 


prego 




icaburli ? 


acuepana ? 


corazón 




binácani 


■ ': 


collar 




maiorlo 




cocina 




pani-jani 




cruz 


curuza 


curutza 


curuza 


curiara 


ita 


istzá 


igara 


cuchillo 


marlié 


titege 


quise 


culebra 


api 


máuaya 


buhía 


curare 


máuacurlia 


máuacurli 


uirari 


cuándo vienes 




icaburli siacaac 


criminal 




iiege 




crepúsculo v. 




asían a -ca mojo 




Chiquichiqui 


m a rama 


titi-iájh 


píasáua 


chipiro 


curilo 




uirapiqué 


chivacoa 


paarro 


casiuayú 


micoí 


chispita 


amé 


máhadi 


tasíua-piranga 


chinchorro 


pit-tá 


-mihi 


maquira 



1 



EN 


EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 79 




C artiza na 


Baria 


Niangatú 


chorro > 




patini 


piran táua 


chiquito 


zúdarli 






chigüire 


queeto 






chubasco 


cáuarleli 


jáhuisi 


triboada 


Danta 


gehma 


déhema 


tapira 


dame 






demeshe 


dedo 


rricapida 


bicabijan 




defecar 


nétoca 






delgado 


mandódarli 






desnudo 




macanú-zaniu 


chiorica-ropá 


despacio 




iabisaque 


meropiara 


día 


jécobi 


iajanei 


are, ara 


diablo 




iyege 




diente 


no-etza 


bejei 


raña 


Dios 




Diotsu 


Topana 


dime si vienes 






marameta uri 


dolor 


caica jidarica 


cajahuini 


zazi 


dónde ? 




ahuétate 


mameta ? 


dormir 




dumacani 




dulce 




puyene 




Embustero 


pibatza 


cáia-uájari 


degánani 


enfermo 


saum-queitá 


cubbajani 


chicató 


enfermedad 




cubbájan 


masiuere 


él 






iara 


. CvScopeta 


mucáua 


mucáua 


mocáua 


>- — espina 


daurri 


úhuí 


ió 


estrella 


jipiche 


uinadé 


si 


espejo 


canari 


guiapo 




estera 




iudímada 


tapecoa 


excremento 


iziate 






estriba 




cubada 


iorá 


empalizada 




curara 




está dormido 




dumacani 


uquire oicó 


está oyendo 




atemudani 




Familia 




familiani 


chimirico 


• feo 


matizidarli 


mapau 


ipusíua 


flecha 


capdi 


dabidag 


oíua 


frente 


rriecoa 






ñaco 




cunabba 


yangaibara 


franela 






camishademeya 


frío 


japerri 


jamenanico 


irosanga 


frijol 


cumana 


cumana 


peisao 


fogón 




cameni nihuite 




<^^^^ fruta 




adaboco 


saiia 


^^'^fuego 


tizhe ^ 


cámcni 




> fuerza 


quítzaco 






fulminantes 


puleta 


puletá 




fumando 




apu-iucani 





8o 



TAVERA-ACOSTA 





Carúzana 


Baria 


Niangatú 


. flor 
•Yv- Gallo 




» 


potera,. 


caraca "' 


caraca 


gal-lo 


\y gallina 
f^ gancho 


siálide 


caraca-ginata 


zapugal-la 


itzi ^ 


mauajai 


tiaña 


V gato 
/ garza. 


mitzi 


mitchi 


pichana 


mari 


uacara 


uacara 


garabato 


itzi 


mauajai 


tiaña 


garganta 


uacuchi 






garrapata 




ziriba 




gavilán 


pe-elri 






grande 


macádarli 




uazó 


goma 




siringa 


siringa 


gota 




atopinani 


táua 


gordo 




uít-tilen 


uazó 


Gobierno 


Taricanati 


Siburene 


Siburene 


guama 


jauatzá 


curabal-li * 


inga 


guacamaya 


adoro 


uacca 


uacc'a 


grueso 


magádarli 


uít-tilen 




grillo 




cumajan 




grito 




bitumámac 




guerra 


''*'■ 


juhí 




guayuco 


cei-ió 






Hacha 


zoca 


eppi 


yi 


hambre 






yumasi 


hermano 


quetche 


biuaja 


zemó 


hediondo 


ecuderli 


pítini 


inema 


hijo 


lilri 


dítzare 


zembira 


hierro 




tzipara 


ferro 


hormiga 


jutzidá 


cázisi 


tasíua 


hoy 


opica 






hojas 




d abana 


cáha 


hombre 


nauiqui 


geina-are 


apigáua **V 
icamuere '^ 


hutso 




jadbibí 


huevo 


rriejué 


caráctenico 


zopí-ia 


Isla 


cadénuri 


cadúnorli 




invierno 


uní-ia 


uuna jarocco 


ceta amana 


incendio 




ácani 


ocaucai . 


idioma 




bejeroco 




Jefe 


timaitanda 


Siburene 


Siburene 


jején 


toto 


cáhuibi 


máribí 


joven 




antítzare 


coromia-uazó 


jugando 




meje-cudani 


muzarai 


Labios 




piduma norebi 


rembé 


ladrón 


malzi-zidárin 


camarleri 


munda-uazó 


laguna 


cáritáj 


cariya-j ahueco 




lapa 




iaba 




laja 


jíppada 




itta 


lengua 


rrienené 


bineue 


apecó 



EN 


EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 5 1 




Car úz ana 


Baria 


Niangatú 


lejos ^ 




cóodigé 


apecató 


ligero 


gueetza 


cattei 


coróte 


limpio 




júrini 




leña 


tizheque 






loro 


uarrro 


cúyabo 


paráua 


loco 


matzi-deónaca 


máraite 




lo mató 




gimo dócana 


oiocá 


luna 


queri 


qui 


yoarsi 


luz 


camarrai 


lo 


candela 


Llorando 




bigi-iani 


uiashio 


lluvia 




acuiani 


amana 


Mamá 


nana 


biyacao 


mamai 


madrugada 


dépitoa 


gebinamgei 


gal-lo ingare 


maiz 


canac 


mayi 




malo 


matzj-dáribo 


iáhuini 


ipushi 


mañoco 


matzooa 


machuca 


oí 


mañana 


tébena 






macanilla 




cuba, cáua 




machete 




matchetá 


matzeta 


mapuei 




gidi-io 


cáhará 


mariposa 




cat-tó 




mes 




queri 


yarsi 


me voy 




niji-uaná 


chazúana 


mono 


poe 


auami 


macama 


moriche 




izehui 


mirichi 


monte 


auácada 


cárloco 


cáha 


mosquito 


mapiri 


macarebbo 


pí-o 


mí, mío 


no, nodeca 


no, niji 




muchacha 


inibeti 


jantítzare 


coromía 


mírame 


pi-capa 






muelas 


rritzá 






mujer 


ínnaro 


ginnátati 


cuña 


munición 


mucagé 


munisaua 


siombo 


música 






aintamapira 


mujer negra 






cuña-pishunáua 


mujer blanca 






cuña-moro- 
chinga 


murciélago 




biyajáu 


anyira 


murió 




adauíquia 




muchos 




iba-búconi 




Nació 




quiebete 




,nariz 


títaro 


batti^ 


echí 


/naranj-i 


naraja 


naraja 


naraja 


Vualga 




bibotoi 


rembi 


negro 


itadcrli 


táhain 


pishunáua 


> nervio viril 


ichiti 


bayara 


tacuñáj 


nigua 


i teto 


mabátini 


tombira 


no 


carro 


gen na 


nembá 






En el Sur— Dialectos Indígenas. 6. 



82 



TAVERA-ACOSTA 





Cartizana 


Baria 


Niang atú 


noche 


depi 


egebinama 


pitona'aa 


no vino 




jaicasauaca 


nembá-uyuire 


no quiero 




genni-niisáua 




nos vamos 




uajáua 


yazuana 


nubes 


cacáitáua 


serena 


ibitó 


Oscuro 




teizaurli 


pitaña 


ojos 




báhuiti 


cezá 


orejas 


tieni 


bi-datti 


inambi 


orinar 


nondeca 


asiyacani 




orilla 


inumapi 


idarlégit 


sembipe 


oro 




oróho 




Papá 


baba 


baba, biyácarli 


papai 


plátano 


parana 


parana 


pacoa 


paloma 


jurito 


cotócorli 


picazo 


palabra 




bejerucco 




papel 




papera 


papera 


palmera 




parúgibe 




pantalón 




sirora 


sirora 


parientes 




sálimauaca 


anamaitá 


peine 




málluidá 


quiuáua 


perro 


sino 


sil i no 


yauara 


pescado 


cupé 


cubati 


pira 


pestañas 


patipítzi 






peñasco 


ippa 






picure 


pitsi 


uayuro 


acuclii 


piedra 


jíppata 


tippa 


ittá 


piapoco 


zate 


ocuhé 


tuca 11 a 


pies 


tipa 


bis 


Pi 


pijiguao 


pípirri 






piernaas 


no-cáua 


bishoue 


retimá 


pina 


mabirro 






plata 




parata 


palata 


plato 




parato 


palato 


playa 




cadti 




pescuezo 




nóho 




persona negra 




tainini 




persona blanca 




bálini 




pico 




ístij 




piel 


lía 


bid-dá 


pirera 


picaro 




camarleri 




piragua 




piráua 


piráua 


pollito 


caraquene 


caraca-jani 


poíto 


poco á poco 




yabisaqui 




podrido 




apitzinana 


moca uacuí 


popa 


rriuapi 


tete 


yacumá 


proa 


ditaco 


istiíj 




pólvora 


páhari 


bariddi 




puerta 




pani-cunama 


oquena 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



83 





Carúzana 


Baria 


Niangatú 


puerto > 




d ajan uceo 


garapáua 


pluma 




peua-nadate 




plumas de ave 




tabat-tita 


uiraráua 


punta 


titaco 






Quien 


cuen meritapi 


nabini 




• • 
quijadas 


arinomipo 






quiero 




nisaui 




Rabia 




yáhuini 


ipiayiua 


rabo 




igibi 


soaya 


rana 


paitzi 




youi 


raudal 


tarracapi 






raya ( pez ) 




i u amaro 


yauabira 


rayado, pez 




cabanaei 




rayo 


pírroca 


éheno 


ibizé 


remanso 


rricótzoa 






río 


óoni 


iistarli 


ii-uazo 


risa 




apianana 




riendo 




bi piianani 


opacáua 


ropa 






mahá 


rojo 


irreiderli 






relámpago 


enno -pírroca 


éheno 




retrato 




pitejenaj 




Sabana 




sabanáh 


campiña 


sal 


yuquira 


yuquira 


yuquira 


sangre 


irrai 






salcocho 




juárlicabe 


memui 


sapo 


gíbaro 


tipau 


cororo 


sarcillos 




ditínege-ya- 








rucco 


nambipora 


se fue 




jauana 


zúana 


semana 




shemaná 


mitoho 


sed 






sharicosé 


se huyó 




jabiyadana 


uyauán 


sepultura 




tibuuimini 




SI 


ojo 


ege 


ehe 


sol 


camoi . 


camojo 


uorazi 


soltero 


mainandari 


geimai-dauaca 
giníio 


— 


sombrero 


zápeua 


sapéua 


chapéua 


sucio 




camútoli 


iquiá 


sueño 


dai 


sabónuiti 


tiposé 


sobrino 




pididua 




Tabaco 


zhema 


áharli 


pitima 


tábano 


ainizo 


tehi 


raitoca 


terecai 


icurli 


u ara naco 


taracaiá 


talón 




bí-sidarucco 




tigre 


sahui 


cuát-tic 


yauaraté 


tío 




bi-cote 


chío 



84 



TAVERA-A.COSTA 





Carúzana 


Baria 


Niangatú 


tizón 


titzhé 


camenihuiti 


tatasifiía 


tierra 


cáhadi 


cáhadi 


ibi 


tiro 




jamuducani 


uyape 


trabajo 




juatianige 


nurauaqui 


triste 




cuiyarlini 




troje 




cúbb^da 


yorá 


tortuga 


uaránaco 


cád-duráua 


3^orara 


trueno 


eeno 


durúrubei 




trampa 




júbisi 




tu, tuyo 




bi, bini-iaj 


ishé ^ 


tienes hambre 


? 


uamar Hbico? 


chiaricoj-amasi? 


tengo hambre 




uamarlinico 


indi yamasi 


tristeza 




cuíyorli-uacare 




tú 




bini 


ishé 


Un año 




bacunácarli- 
anno 




un día 


gécopi apadatza 


bacunácarli- 








yajanei 


yepeño-are 


un mes 


gécopi-queri 


bacunácarli- 








queri 


yepeño-yarsi 


uñas 


rrízota 


pseba 


cuambé 


Vagina 


ierricoti 


bitinajputi 


icuara 


valiente 


macarronzá 


juálroni 


quirímbáua 


verde 


ipurederli 


mujurlini 


ziquíriua 


verano 


jamori 


camojarocco 


cela curaziara 


veneno 




camajai 




ven acá 




dáhuati 


deyure cuaquiti 


viejo 




miarli 


toyué 


viento 


caca ualerli 






vulva 




utinájh 


ta macha 


Ya 




cabuli, bijuacá 




yerba 


matzidari 


gíbere 


cáhapi 


yo 




moni 


indi 


yuca 


caini 


canitti 


macashera 


yuca agria 






maníaca 


Zancudo 


ainizo 


jani-io 


cara pana 



EN E), SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



85 



Sál-liba (/j) Piapoco (^16) Uajibo (^if) 



y¡- 



Abajo 

abierio 

abrazD 

abuelo 

acá" 

acostado 

afligido 

agachado 

agua 

aguacero 

aguja 

allá 

allí 

alto 

alegría 

alacrán 

amarillo 

amor 

amigo 

almuerzo 

animal 

ano 

año 

anzuelo 

árbol 

arco 



úbaje 


cariócula 




sájéua 


yacuériba 




jauádi 


juana ricoico 




dahdo 




pajuyo 


pajito 


zaleí 


berenáh 


uet-to 






sugindo 


ururí-quinó 




págena 


nobiécoa 


eca 


uniía, cáua 


unni 


mera 


ojóh 




enma 


paludai 


fiduipi 


parútacto 


indada 


pelégide 


jota 


pena 






iyunanda 






baiadire 


cazi-imairi 




chútshadá 


ehéni 




uátadi 


íderi 


zobi 


chíitadi 


náua-uaiquico 




gédere 


nocóueri 


itzani 


tícua 


uayecanáj 




inabodi 






j^^j^ 


yápusi 


petabo 


uaná 


unniiame 




úpeje 


puibi 


curpabo 


rámboa 


anarime 




ípabo 


demapo 


bitzabi 



(15) Este dialocto, llamado también Sáliua y Chucuna, es sua- 
ve, como el Baniba. Abundan en él las palabras esdrújulas y el 
sonido de la R es siempre suave. Se habla en el alto Meta y en 
el alto Bichada, ó Bichara, como dicen sus ribereíSos. Este 
vocubulario fue tomado entre indios del caño Muco. 



(16) Es el mismo Tucano ó Amarúa ó Amarizano de los anti- 
guos Acháuas. Se había en las regiones del curso superior de los 
ríos Meta, Bichada y Uabiare. Parece un derivado de la lengua 
Baniba. No tiene sonido fuerte de la R y la Sh suena como en 

inglés. • • 



(17) Se habla en más de sesenta lugares poblados del río Bi- 
chada y sus afluentes. La generalidad lo denomina "goagivo" ó 
"goahivo" ; no así los indígenas de ese río, entre quienes hemos 
>tomado este vocabulario. Su pronunciación es algo gutural y na- 
sal. Aún cuando tiene voces con el sonido fuerte de la R, guarda 
analoguis con el SáMiba y con el Piapoco. — Notas del Autor, 



86 



TAVERA-ACOSTA 





SáUiba 


Piapoco 


Uajibo 


arco-iris 


ipauá 




k: 


araguato 


ñompai 


íizzi 


néhejé 


arriba 


étana 


zenú-niré 




araña 


léledi 






arena 


chingeda 


caina 




asado 


elejá 


yema-caresi 




asesino 


da jago 






asqueroso 


sudda oméua 


yahaseri 




aquel 


iojo 


yaide 




aurora 


núhué 


amaraca 




avispa 


aini 


aini 


eneto 


atrevido 


seyobodi 






autoridad 


áijodi 




itorbo 


auyama 




áyí 


ébino 


abogado 




izicamacoa 


yajopa 


agua iría 




unni-cazarliniri 


acquemera 


agua caliente 




un n i -u rere 


mera-piatauraja 


algodón 




záhuarli 


papoe 


aquel amigo 






itza monai 


ayer 


átchi 


táquiche 


calnibi 


azul 


báialo 


capiraleri 


r reúna 


Bava 


cátchui 


cátzuiri 


maquibua 


bacliaco 


zúindo 


cahué 


pubui 


baile 


rémpido 


uaue-laquena 


naueidaba 


baño 


cuípada 


juapídec 


nauanni 


barro 


seio-bochingé 




atsá 


barriga 


cuibadi 


idé 


pecótoto 


bastante 


cuiiudo jianta 


manuberi 


nanita 


báquiro 


idemo 


apicha 


jabuisa 


barba 


age 






beber 




juainacananj 




bej uco 


úpage 


abe i a 


innubó 


bigote 


juua 


izinuma 


piupina 


boca 


ungéc 


numa 


pecuei-boj ojoto 


bola 


camadó 


niacapo-piuri 




bonita 


báia 


cáiaberi 




blanco 


déio 




niopana 


borracho 


óbudi 


icamánica 


aitajibi 


bueno 


balara 




janépaná 


brazo 


chumáua 


iana 




buque 


piráua 


piráua 


géherrá 


brujo 


séyoua 


camali-queri 




budare 


buálibo 


buarli 


irabuirto 


bravo 






anaipáua 


buen día 




caiabo-cuarli- 








catá 


c 


buena noche 




caiabo-cuarli- 
queri 





EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



87 



Cabeza 

cabezón 

cabello 

cachete 

cachicamo 

caimán 

calambre 

calur 

casa 

casabe 

cangrejo 

camino 

canto 

carne 

canas 

caña 

candela 

casado 

cansado 

castaña 

canalete 

calentura 

carbón 

castigo 

caño 

catarro 

cejas 

cerbatana 

\/cerdo 

^\ cerro 
cerrado 
ceniza 
cementerio 
cienpiés 
ciego 
cielo 
cobarde 
cojo 

colorado 
comer 
comida 
conmigo 
contigo 
conuco 
corteza 
(iucaracha 
culebra 
curiara 



Sal- liba 



1-10 

i-io júa 

paba 

chutcha 

dupó 

tidi 

jil-liaja 

itto 

pebe 

uaiiidiná 

mana 

rendadi 

debaje 

júuade-iobó 

átchieta 

auzá 

yájuanda 

pajéua 

catana 

daneida 

cubáua 

tándoa 

séio-únjada 

cáua 

pajintaño 

zirípiua 

puit-ti 

úcuano 

uándido 

súpada 

táuidure 

sinabodi 

sínduqui 

barama 

juadi 

tocco 

dúa 

ticcuadi 

ticcuá 

anzema 

uncueda 

ómejua 

ingé 

auacuá 

yacui 

uétchuno 



Piapoco 
i bita 

ibitá-bainá 
n una ni 
tzée 
tzamana 

ú-urequé 

cappi 

macado 

mazza 

ayapo 

labai-deri 

inazi 

besoe 

quitzei 

cainuiri 

catan X 
de na 
mecuiie . 



unniba 
uiyasi 



Uajibo 

pemata-bocoto 

éhera 

pemátana 

pemuju-papo 

tuj abo 

majénej 

ataju 

bóo 

peri 

caruei 

1) a ni uto 

najéanná 

bacabi 

basué 

izoto 

nacojioba 



tenapa 
domai 



baja 



zirípiua 
maiano 


zirípibo 
coctsi 


dúuri 


úunu 


barí i 


ipumana 
mututá 


báuacaitúi 

éeri'inani 

caluiri 

daya-dayieri 

quireri 


tajutu-reuna 
itábajo 
pe] i junáua 
jayu-jayunj 
zobi 


yácase 


peja-yéua 


caí ni 

imarni 


pabi 

bocolo 

bocobato 


aapi 
íida 


orno 
géherra 



88 



TAVERA-ACOSTA 



X 





Sál-liba 


Piapoco 


Uajibo 


claridad 


bayada 




( 


cuándo ? 


tajinato ? 


zacariná ? 




cuerda 


ánono 






cristal 


chiñandere 






cariño 




casimairi 


jamatabui-jané- 
paná 


cerca 




máui énita 


cajéua 


comején 




cámara 


opón 


corozo 




matauacurli 


matauacuri 


corazón 




uauazic 




costillas 




ibarai 


peyene 


cuchillo 




uizo-uanazi 


casiupa 


curare 




urare 


uraré 


clavo 




ut-túi 




criminal 




bayama-neri 


jibitonu beya- 
juobo 


cruz 




curulza 


crú 


compañero 






yauata 


cuñado 






ptamo 


Chiquito 


izaje 


atshumerina 




chinchorro 


tauza 


amaca 


butu 


chispita 


lúngede 


amai 


caibieri 


chigüire 




quíezo 


jamocobi 


chibacoa 


chibáua 


quirabiu 


sujui 


chipiro 


zezé 






chorro 


chúdadi 


yaracá 


nabohota 


chubasco 


chuuaca 


cáurii 


jobibo 


Danta 


rampo 




métzaja 


dame 


íchiji 


éemima 


nerejuré 


dedo 


chummó 


icapi 


pecobezito 


dedo del pié 


jaba-chummó 






defecar 


íteda 






delgado ^ 


izaje 






descolorido 






uaiana 


desnudo 




mapbaleri 


najona 


diente 


oayá 


iyei 


péonoto 


día 


jojo ^ 


éeriepi 


maticabi 


diablo 


óondi 






diferente 


jóndina 






dolor 


duba 


caiuiri 


atene 


dos 


tandoza 


putzeiba 


aiiianiaubé (i8) 



(18) En la pág. 57 de su obra U'n Viaje á Venezuela (Bogotá, 
1890j dice el doctor Modesto Grarcós que por sus propias observa- 
ciones, se convenció de que los indios del Bichada no cuentan si^io 
hasta el número 5. Esto es una ligereza de apreciación. Véase la 
página 30 de este libro. — Nota del Auior. 



i 



EN EL SUR — DIALFXTOS INDÍGENAS 



89 



y 





Sal' liba 


Piapoco 


Uajibo 


despacio "> 




éeretá 




Dios 




cuai-zeiri 


dietso 


donde 


ginato 


arenapiiaje 




durmiendo 


dájadi 






El 






poni 


escopeta 


buiduba 


éeno 


yamajto 


escuchando 


chimnaza 


yémiadoc 


jumetani 


embustero 


juéndimue 


catziueri 


yemajai 


enfermo 


suddáh 


icuro-cauá 




enfermedad 


seyo-uadira 


mecuni 


mutsuali 


estrella 


sípodi 


durúputá 


ibinei 


-espina 


chindi 


túiri 


janaye 


espejo 


iápube 


sapoa 




excremento 


i te 






encima 


étana 






éste 


pifiara 






empalizada 




curaro 


cajuoba 


estriba 




uirima 




Fácil 


bayacua 






familia 




yenané 


bijamonaye 


flaco 


juempa 


yuyu yériba 




feo 


seiobo 


bauaeri 




fin^ 


pénunda 






fogón 


auzadi 


sahuitá 


anato 


frente 


pamene 


ipudá 




frío 


tidi 


cazaliniqué 


acqué 


flecha 


dóccua 


chúculo 


uppa 


frijol 


cúmode 


churuta 


peju 


fuerza 


rúndagi 






fumar 


jiipabi 


izidueri 




fruta 




yacaná 


péjjura 


flor 




ibinazi 




flojo 






afaetabi 


/Gallo 


acá 


cabuame 




gallina 


acara 


cabuame-inanai macara 


gato 


mitchi 


michi 


mizi 


garza 


uanaque 


uatarama 




garrapata 


uamboucua 


cúbari 


totubu 


gavilán 


cúuadi 




ocopi 


grande 


cue-io 


manuiri 


gomma 


gordo 


óndeua 


uariberi 




gota 


chipio 


idupieco 


otopa 


guerra 


dajáuadi 


úhuí 




grillo 


auaya 


píido 


zureto 


gil LO 




iniaideidec 




guama 


zúa 


irizí 


uiripa 


garabato 




muezi 




guacamaya 


aza 


atoro 


maja 



90 



TAVERA-ACOSTA 





Sál-liba 


Piapoco 


Uajibo 


golpes 


zúndadi 




f 


garganta 


uano 






guaral 


úpaje 






Hacha 


yóinte 




tzipara 


hambre 


écuadi 


canairi 


janipa 


hediondo 


sudaoméua 


yaseri 


tujudseiba 


hermano 


cuanchumé 


mereri 


pemata bijina 


hermana 


izahbe 




piona 


herida 


cuándire 






hijo 


endini 


íiri 




hojas 


taneje 


aban 


pebaju 


hondo 


gíndara 






hoy 


géyome 






hombre 


umbei 


azierli 


ptamo, pebi 


hormiga 


lelidi 


queezi 


amai 


hueso 


sinjáuei 


íyapi ^ 


pezito 


huevo 


géhia 


gehesi 


petouib 


hoyo 


tabijo 






humo 


chónjui 


iza 


itzojo 


Idioma 


tétaui 


aiberi-tacque 


jumeta 


igual 


badere 






isla 


síndure 


iua-uatá 


petunacto 


incendio 


auza-ibáua 


yemacáua 


tajuebo 


invierno 


ójojo 


unniabe 


emarrápai 


Jefe 


áijodi 


iua-cairi 


itorbo 


jején 


marlia 




maspira 


joven 


báipodi 


uculisi 


pejojiobi 


J"gar 




izaibi queri 




Labios 




idure 




ladrón 


andáuara 


cayederi 


piabégene 


laguna 


ópobo 


caliza 


pocca 


lapa 




taba 


opaib 


laja 


ínnacho 






largo 


cui-ioó 






lagartija 


jul-la 






lejos 




decuré 


tajé 


leche 




íquci 




lengua 




i nene 


peeberto 


ligero 


dina 


namai 


najainchie 


limpio 


injadire 


capurenire 




leña 


pude 


quitsei 


izo 


loco 




marliáua 


mataje-mabátsi 


loro 




dureba 


jurra 


lo mato 




inoacajn 




lucero 


sípodi 






luna 


queri 


qutri 


uameto ' 


luz 




icamarai 


isteyota 


Llanura 




monócuali 


uayajo 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



91 



Sal- 1 ib a. 



Piapoco 



Uajibo 



llorar 

lluvia 

Madre 

madrugada 

maiz 

mañana 

mañoco 

marido 

mariposa 

mapuei 

macaiiilla 

malo 

mano 

mapire 

matar 

maraca 

más tarde 

medio día 

médico 

medicina 

mes 

merei 

mercancía 

mi, mío 

miedo 

miseria 

mono 

monte 

morrocoy 

morado 

moriche 

me voy 

mosquito 

muchacho 

mucho 

mujer 

murió 

murciélago 

matamata 

mezquino 

Nada 

nadie 

nació 
V /nalga ^ 
X/naiaiija 
/\iiariz 

negro 

nervio viril 



tuuauabi 

chunjuánder 

mama 

bájiandi 

yamo 

tandema 

matzoca 

umbaiua 

túndubi 

yuccui 

beio 

chura mó 

lísibo 

dáj acua 

dadóo 

fáinade 

jótadi 

seicua 

seicuadi 

bejo 

uorlé 

umcuaña 

chiajo 

chindara 

juanibayaje 

puhuei 

rampó 

ícuri 



nete 

ínjare 

najo 

dájadi 

son-uá 



njadi 
diiare 

ejonde 
na raja 
aju 

tándobi 
andezá 



ichauic 

uizibisiri 

nana 

mazaréua 

ccanai 

matchuca 

marabi 

yaccui 

púuba 

bauaeri 

úubé 



queri 



no. noazo 



puhuai 
anarime 

ipul-leri 
idebi 
no-coadje 
mapire 



innanai 
yetacoa 
uayu 



udaibacá 
dume 
naraja 
idnaco 

yései 



enma 
penna 

getza 
merrabia 



sonoto 

epinó 

misiboto 



ábeje 



jamraue 
junáua 

papabúe 
úunu 



mojo 

uacape 

chíquire 

nahuita 

petíriba 

túupa 

auazírito 

opé 

azíua 



nacójita 

petobuito 

nuiójd 

peporauteito 

zaibie 

peboato 



ga 



TAVERA-ACOSTA 





Sal- /i ó a 


Piapoco 


Uajlbo 


tiigua 


cüudi 


isido 


amurto 


ninguna 


ijuada 






no 


ge-a 


cámitá 


jumé 


noche 


tando 


culiri, catta, 








taiape 


merrabi 


no hay 






agibí 


no vino 




camrátcageni 




no queremos 




caratenouauani 




nosotros 


gédere 






no sé 


paindiri 






no tengo 


ge-atan j adere 






nunca 


géiodá 






nubes 


léledá 


acalée 


itábojo 


nos vamos 




uauaje 




Obscuro 


cuadere 


catta 


aitaquire 


ojos 


pajote 


itúi 


pita joto 


orejas 


ajujo 


iuuí 


pemujuierto 


orinar 


chipi 


ini 


narrani 


orilla 


paginare 


anamáh 


pemujubuiri 


olorcsQ 


b?ya oméua 






oro 


oróo 






oyendo 


chimnaza 






otro 


jota 






Padre 


baba 


bapa 


paja 


pájaro 


jonza 






paloma 




onoco 




pálido 






uayano 


palabra 


tejacui 


taqueisi 


pijumecapona 


palmera 


égege 


íb-bainasi 


nájari-bojo 


papel 


papere 


cuyarotá 


papera 


parado 


sédire 






parece 


baicua 






palo 


nucco 






pedazo 


táuí 






pez 


paji 


cubai 


dujeini 


pestaña 


pajujúua 






pescuezo 


eoodi 


canapi 


peuizito 


perro 


jori 


jaurli 


jáuiri 


peine 


izipaba 


si aba 




perico 






zereto 


pelea 


dajare 






pequeño 


izaje 




chíquire 


pies 


jaba 


yábarli 


petauto 


picaro 


doyiri 


catzi-beri 


♦j 


picure 


ubi 


pizi 


buui 


pijiguao 


pípiji 






pintado 


buró gempa 






piel 


debnjcde 


imasi 





EN EL SUR — DIALECTOS INDJGENAS 



93 





Sal' liba 


Piapoco 


Uajibo 


piapoco ^ 


marinabi 


zazé 


tucuecue 


pico 


chúrliri 


idnacoa 




piedra 


innacho 


ípba 


íjboto 


pina 


jana 






pierna 




icutsui 


petauto 


plato 


tétabi 


quirapiel-li 


uaji 


plátano 


palátano 


parátano 


palatána 


proa 


jóledi 


iddacoa 




popa 


jujodi 


yapoa 




V pollo 


acaré 


atchumeziuáian 


^ podrido 




yasacani 




prostituta 


iajudire caija 






playa 


meseje 




tajétabo 


puerta 


cóbadi 


inuma-baré 


panabo 


/puerto 

y^ pueblo 

\pluma 


mañana 


idarutá 




sucuanda 


yacaré 








pépabo 


plumas de ave 


jóndiri 


yanabai 




punta 


íputa 


yanacoa 




púa 


uándeje 




bumaito 


Quien 


anzá 


cáhue napi 




queremos 






iiuuaua queni 


Rabia 


iájeua 


roasi 




rabo 


sémade 


izipi 




rama 


ege 






rana 


iueju 






raya, pez 


séua 


yaduri 




rallo 


róndadi 






relámpago 


buidé 


meme énieri 




relente 




sámana 




remanso 


cáuo 






río 


ubutá 


innaba 


papa-uenni 


risa 


ségene 


ícani quinzi 




ropa 




uaruma 


papa-buiri 


rodilla 


chumuare 






Sal 


iejo 


ibiduma 


y ajo 


salcocho 


dópadi 


sanaquei 


j j 


sangre 


chondire 






savia 


iscade nucco 




penani 


sapo 


ibeju 


baruta 




sarcillos 




yuyusasi 




sed 




macalaca 


séua 


se acabó 






agibí 


se parece 


baicua 






semana 


ojoadi 






sepultura 


táuidure 


úttahui 




si 


ege 


jáh 


jáh 


sitio 


táua-istodi 







94 



TAVERA-ACOSTA 





Sál-líba 


Piapoco 


Uajlbo 


silbido 


uipido 




f 


sólo 


jotaje 






sombrero 


caiyóo 


caiyúua 


yorrey 


sobrino 


chipo 


ibi 


ptamo 


sol 


jojo 


éeri 


ícoto 


soltero 


jotade 


mainuiri 


agibi pitíriba 


suelo 


chinga 






se fue 


anzadé 


yaracabúa 




se rompió 


décaddi 






se huyó 




ichú riecó 




sucio 


súndicu 


sacasi 




sueño 


cuibodire 


dapuri 




Tabaco 


arre 


chema 


zema 


tábano 


mámbata 


ériba 




talón 


cóondi 


icurutá 


petaju yeberto 


tarde 


faenara 






terecay 


zetze 


áhara 


pitzuni 


techo 


biyade 






testículos 






poéteta 


tierra 


cincheje 


cari 


ira 


tigre 


impué 


sháui 


nebute 


tizón 


áuzadi 


quichei-curlui 




tío 


chijobei 






tinaja 


cánari 






tortuga 


chapinero 


zapánil-lo 


tzapanil-lo 


totuma 


lapadeche 






tobillo 


úcuá-adi 






trabajo 




ibaili-carese 


acué yeneba 


triste 


doje 


úru-liri 




troje 


íbate 


uirima 




trueno 


duyare 


iduno-acáua 




tu, tuyo 


cuaja 


pi, pi-azo 




tienes casa ? 


it-toto ? 






tienes hambre 


} 


canaipe? 




Uña 


tuneje 


ui-ubá 


pecopi-bocoto 


uña del pié 






petauto-bocoto 


Valiente 




catza-inire 


asaeg 


ven acá 


pajinata 


auacáua 




venado 


yama 






verano 


ú-uana 


camúi 


uaí 


verde 


chínpin 




pemátono 


vidrio 






pemujupá 


vieja 




berisién 




viejo 






perruj o 


viento 


éuade 






viudo 


tundiré 






vulva 




uíchei 


pettú 


Yerba 


auande 


imazicuei 


pohoDa 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



95 



Yerba ' 

yo, yo soy 

ya 

yuca dulce 

yuca agria 

Zancudo 

zorro 



Sal' liba 


Piapoco 


Uajibo 


auande 


iraaziquei 


pohona 


geutze 


no, no-azo 
mesonomei 


jane 


picquié 

seña 

chaico 


capiyeldi 

caini 

anatcho 


pulesi 
uaizo 


iálidó 


yaliró 
* * 





Al vocabulario Uajibo tomado por el ya referido se- 
ñor Melgarejo y publicado en las páginas 61-63 <^el ^^'■ 
szimeii de las Actas de la Academia ( 1886) podemos 
aplicarle también lo que hemos dicho con relación al 
Baniba. Esto, aparte de encontrarse en aquél voces y 
frases de esta última lengua, como correspondientes al 
Uajibo. Véase, si no, la página 63 de dicho Resumen, 



donde constan las siguientes : 



éste 

aquél 

aquí 

allá 

mi oreja 

mi mano 

agradable 

mucho 

mi tío 

mi cuñado 

luego, más tarde 

vete ó vayase 

nosotros querem-os 



enij 

etáj 

uáhniji 

uat tá, uat-sitáj 

iio-tanípara 

n'-apizi 

arsipege 

súb-beri 

n'-occo 

n'-oholi 

uyoma bamiaro 

pi-sáua 

ua yaja, etc., etc. 



La inclusión de estas palabras en un vocabulario 
uajibo, es un evidente descuido, que ya ha empezado á 
dar sus frutos : haciendo uso de él dice Febres-Cordero, 
erradamente, que uaniji y tuil-tajá son vocablos ua- 
jibos. (Véase la página 50 de sus Estudios sobre etno- 
grafía americana, ) 



96 



TAVEKA— AGOSTA 





Puinabe { ip) 


Piaroa {^20 


) Mapoyo {21) 


Abajo 


neteajá 


gen eje 


mayof:a 


abierto 




báepu 


caramu-muca- 
cue 


abrazo 




japáui 


momajé 


abuelo 


aroón 


cháu 


eumú 


acá 


nane 


uené 


béuter 


acostado 






éjuatá 


agua 


hih 


ía 


tuna 


aguacero 


hu-uau 


ají-ía 


quenopo 


agua fría 


hi rijacálic 




luna etiqueu 


agua caliente 


hi ricáie 




tuna tatumeu 


adelante 






abúr mestér 


aguja 


áhauí 


parántani 


cusa 


^dios 






ustéride 


ahogado 




repeu 


tuna-quetá 


agachado 




pene 


sumaque 


activo 






taodí 


afligido 




diyáua 


póenare 


allá 


dum 


ióho 


maná 


alacrán 


shicc 


ienepejei 


mutucLiani 


alegría 


jajai 


ñáui 


uare 


algodón 


sáuarlot 


puigre 


quétate 


alumbrar 






yabescaque 


ano 


muhüiro 


chojú 


mate 


año 


huic 


yáute dúa 


ñoma 


araguato 


cáha 


ímmué 


arauto 


arriba 


sianajáh 


jute 


capuñé 



(19) Antiguo Uaipunabis ó Caverre, es el lenguaje de los mo- 
radores del Inírida y de sus afluentes meridionales. Su pronun- 
ciación es fuerte y algo gutural. Este vocabulario lo tomamos en- 
tro indios de las márgenes del caño üiña. La Sh como en ino-lés 
y la R con sonido suave. 



(20) Este lenguaje de los llamados antiguamente ádoles ó atu- 
res, se habla entre ios indígenas de las orillas del Sipapo, Ucata, 
Zama, Matabén y cabeceras del Catan iapo. Es algo nasal y en 
su pronunciación abunda, como en el Yabarana, el sonido de la J ; 
la Sh como en inglés y la R siempre suave. 



{'¿\) Es un similar del Caribe, hablado por los moradores de 
Caripo, Caripito, Uyacoa, etc., entre los ríos Paruaza y Suapure. 
La R tiene sonido fuerte y en algunas voces hacen uso de la F por 
J ó P. LosMapoyos son los mismos Cuacuas ó antiguos Nepoyos 

Noias del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



97 



Ptñnabí 



Pial' o a 



Mapoyo 



asqueroso 


ebojai quésic 


uauajae 


sironoqué 


árbol 


júg-glré 


cuájate 


yogé 


amigo 


ájui 






amor 


jayarcatoh 


pamárije cuya 


uaro botéd 


amistad 


ájui'Cagei 


túcut-tuja 




andar 






usteri 


anda tú 






maesterímore 


anzuelo 


mapiu 


agiratze 


pihué 


arco 


géhec 


poebi 


acara 


arco iris 






mui-rói 


arena 


mai 




nono 


auyama 


úh-iamá 


cáuiya 


cayaraa 


alto 




jutojo 


capuñé 


avispa 


dehem 


pejú 


jocomo 


aurora 


jataruecoc 


tunechi 


omebuiri 


ayer 


den 


ñipa 


coñare 


asimismo 






yareumá 


arrodillarse 






tupurepó 


aquí 






béuter 


ahora 




mecua 


á-bú 


amarillo 




uañacua 


tapire 


almuerzo 




cuéshi 




araña 




muru-a 


coyoyi 


asado 




suena 


púsabue 


asesino 




cuei-icueto- 
ubori 




aquél 




yoájhtá 


mocre 


atrevido 




churone-cuo- 








queji 


utaquinira 


autoridad 




ueyono-uayejí 


iyápune 


azul 


ihiact 


játon 


turaquein 


Bava 


úhuóu 


puejécoa 


macarle 


bachaco 


au 


químuri 


saúco 


baile 


moa-i -u 


tíhi 


uajarite 


baño 


jámac 


ajeyu 


copié 


barriga 


mopo 


chuscuama 


pohé 


báquira 


depi 


imé 




barro 




redáua 


zapazapa , 


barba 




chocoyase 


uyaboti 


bástanle 




.ginargajae 


uaquirare 


baúl 




puerechacá 




beber 






uaeuto 


bej uco 


íhióo 


uipo 


minate 


bigote 


mueie siurot 


nurocueji 




boca 


moyehé 


chiá 


uindari 


borracho 


muhum-caijín 


churipeji 


marestabe 


bonito 


jabaihóoc 


adihueju 


nupano 


bola 


mautehera 


ichayu 





En él Sur-iBialectGS Indígenas. 



98 



TAVER A- AGOSTA 



Píiinabe Piar o a M apoyo 



bostezar 






uindaracari 


bueno 


jajei 


adíua 


nupano 


blanco 


jiboc 


téhui 


tagimune 


budare 


pammiú 


puaria 


tari 


boca de caño 






tuna-mdari 


brazo 


mombó 


chujo 


uyapueri 


bravo 


janaham 






buen día 


ombigeuno 






buque 


piráua 


piráua 


piráua 


brujo 


ígihic 






buscar 






uayabare 


Cabeza 


mo-juiác 


chúu . 


ua-stari 


cabeceras de 


un 






caño 






tuna puru 


cabello 


mo-jóho 


chu-otsé 


ua-steyare 


cachete 


mo-cóu 


chie-babá 


upetari 


cachicamo 


í-ióu 


ascui 




caimán 


jámanáh 


jemana 




calambre 




chuanacoje 


yuspimami 


caldero 


cágoht 


uri-io 


jorine 


calor 


acá-iec 


dueco 


yarámucun 


camino 


duh 


menná 


jejemo 


candela 


doho 


osculé 


foato 


canas 




ucchotejei 


ercarisare 


cangrejo 


ñioi 




carácali 


caña 


shuishin 


naja 


naruí 


cambur 


sáua 


meaca-paruro 




caño 


irmai 




tunáu 


carne 


gérutáh 


idepe 


careme 


carroza 






haití 


casabe 


ahn 


inizi 


zede 


casa 


mug-gre 




ofstó ^ 


casado 


ubic puan 


iré-cunane 


zebasáb 


cariño 


ja-^ 




ujuare 


canalete 


jahuat 


jueiboda 




catarro 


jáhaté 




atóme 


capitán 


biji-3'Umairic 


oróua 




cariñoso 


jaja-i 






cara 




ista 


upetari 


carbón 




aña 


camaraistú 


canto 


iáu 


anahe 


jereino 


calentura 


tamdahá 


merichei 


útaro bori 


cansado 




teneyego 


noiscaeb& 


cerbatana 


jun 


ñoanna 


daza 


crJle 


uaru 






cerca 


jánae 






cerdo 


débom 


cuchi 


cusí 


ceniza 


dépuip 


aña 


quereñé 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



99 



Piiinabe 



Piar o a 



Mapoyo 



cerro 


huen 


mué acá 




iyupi 


cementerio 


mushey-orai 


teacua aba 




cejas 




chiecore 


zetse 




cerrado 




muehepi 




mucusé 


cielo 


jaho 


mu ara je 




capu 


ciego 


jabi-tentanjei 


astoga 




enubenu 


ciempiés 




mañana 


cheji 


querube 


cojo 


ashimbatjei 


churona 


queji 




comején 


buhurat 








colorado 


jácot 


túu 




tapírem 


comer 




cuístij 




éráel 


conmigo 




tuucó 




uya tsérester 


contigo 




uscucó 




graquerést 


con aquel 








mocatserést 


conuco 


té moja 


pasta 




játiri 


corteza 




ijeya 




pubá 


corazón 


mogé 








corral 


huai 








costillas 


mo-siehegot 


chieshubaque 


ere-siirare 


compañero 


ájui-hot 






racorona 


cobarde 


bayun puénjin 


yehecuej 


i 


oibuín 


cobre 


coopere 








cortar 








yopoque 


coje tu som- 








jesámbere yá- 


brero ? 








muc 


claridad 




teáua 




tábel-li 


collar 




cui-iari 




jua-jua 


comida 


erisihuai 








corriente 








yetún 


criminal 




cuei-icueto-ibori 


clavo 


jishi banmiú 






jutu-upui 


cómo te 11 amasi 


' uari-ma-matám? 






tomar-reite ? 


cuerpo 








enepunu 


cruz 


curuza 








curiara 


jah 


uaica 




cuyara 


culebra 








jocoy 


cuñado 


ját-ui 








curare 


bou-uán 


manema 




máccurú 


cuchillo 


uibio 








cuándo ? 








tuara 


cuándo vienes ? 


borau yáuan 










ashiyo ? 


tiñena 




tuara-jerjebe? 


cuándo llegaste! 


> 






tuara yeresrestá 


cucaracha 




ararua 




cuica 


f cueva 




ejú 






cuánto vale esto 








tuanare minibite 


Chato 








nono bombi 


chisme 








jájarro 



loo 



TAVERA-ACOSTA 



Puinabe 



Piar o a 



Mapoyo 



chiquichiqui 


maramño 


1 




chigüire 


hutdé 






chinchorro 


cáhan 


chura z a 


ébaté 


chipi ro 


shipíri 


ispiti 




chispita 


tíit-i-ia 


erimuá 


mijisaque 


chorro 


ippuec 


puyóme 




chibacoa 


bihicán 


tu-ape 




chubasco 


gem shubai 


canequepua 


catahuai 


Dame 




ize 


dénec 


danta 


iapp 


moepaña 


uayayi 


daño 


mohuejin 


uarico 




dedo 


mo-rabcap 


chidede 


ene-mécuc 


de él 






teicoro-quiri 


de otro 






ñonócoro-quire 


desnudo 


jápin-úi 




cabuin 


después 






irébuelt 


despacio 


ione 




calmare 


defecar 




tescú 


juécai 


delgado 




juei 


nacambuí 


dedo del pié 




chijape chotsé 


unétacuñé pero 


día 


ueyu 


mora 


janoi 


diablo 


boiriquehep 


auetza 


jorlouamo 


diferente 




jaupeyana 


ñonobare 


Dios 


Bihi 




Maiuacá 


diente 


morlé 


chascó 


geneiri 


dolor 


ashi-ic 


niñejeco 


yértune 


dolor de muelas 




uyaya-értuu 


dolor de barriga 




opoeyertun 


dolor de cabeza 






ua-stari-yertun 


donde 


bonjahali 


tené 




durmiendo 


jáhou 






dulce 


sushiu námot 






de qué color? 






jetar sin ? 


Escopeta 


táhat 


cuumpema 


caracbuza 


empalizada 






curara 


escritura 






míjirec 


escándalo 






sénene 


esposa 


dehen 




ueriu 


espejo 




tiatácuade 


pecai 


€spina 


úhut 


peje 


cou-uoque 


estrella 


córlot 


zirica 


cásipano 


embustero 


youanda-mánú 


amone 


suru quembá 


encima 




uemena peje i 


topó 


estriba 


jatecot 




bancori 


enfermo 




nahatsiji 


terebúne 


enfermedad 


mutambiú 




terébune 


enemigo 


ábalot 






estás candado ? 






oiscábue ? 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



lOI 





Píiinabe 


P i aro a 


M apoyo 


esta noche 






meje cobaj 


esto 


náha 


j i neja 




él 






tois 


este, esta 




piñema 


meje 


excremento 




yeheco 




está vivo 






mare care 


es mi esposo 






tena ueriri 


escuchando 


ashi-ac 


ejuco 


yétac 


Fatiga 






ñere renare 


franela 


camishá-nompín 






flaco 




ayaueji 


motrem 


flecha 


bop 


poi 


iibu-are 


feo 


boyeberi puén- 








jin 


churopejeu 


í-:écubuín 


flojo 


jamaipari 






flor 


mochegú 


eú 


yeye-buiri 


^ fogón 


dóbig 


ose ule 


foato 


X fósforos 




osconcho 




"Vrío 


jí-o 


diyáua 


cúmuini 


frijol 




jerúe 




frente 




chiocorlá 


ene-meyari 


fumar 




juhu ^ 


foayo mató 


fulminantes 


tahát-butupiná 


acanta 




fuerza 




juru-ei 


goití 


fruta 


mucaham 






X Gato 


mishi 


mitzi 


miji 


^ garabato 


húi 


imma 


muétaquen 


V /garza 
X gallo 


bup 


juarécose 




cáua-boad 


ubo 


mapararu ua- 








restori 


V gallina 


cabarem 


asquiaia 


mapararu 


garrapata 


yápden 


cuaba 


turema 


gavilán 




paré 


musi 


grande 




adegajae 


comano 


garganta 




cuascua carana 


uarore 


grillo 


ji-u ^ 


idi-io 


quiribita 


guerra 


capuit-tohot 


joroue-uete 


naginí 


grito 


jáhac 




cabatunta 


gola de agua 


hi jalee siton 


it-shá 


tuna-jata 


goma 


gulehu 


torú 




gordo 




arihuei 


pitajobe 


golpe 




peopeji 




Gobierno 






lyabone 


guaral 




ajuásape 




guacamaya 


iyuhu 


cara 


maya 


''guayuco 




chastá 


cáistá 


guama 


poho 


oroué 


uacma 


Hablar 






tusca 



I 



roa 



TAVERA-iíiCOSTA 





Puinabe 


Piaroa 


Mapoyo 


hacha 


ji 


inabaque 


pat-tá 


hambre 


abui-shic 


peheri jecu 


uyanirte 


hediondo 


jashijan 


uauajae 


uqueque 


hermana 


jajauei 




upairí 


hermano 


japéuai 


boho 


uyácono 


herida 


.. 




úyapué 


hace tiempo 






tenare 


hasta aquí 






menama 


hija 






tonsiri 


hijo 


atúi 


isti 


iñeri 


hierro 


ju 




zaparate 


X hilo 




puejequie 


intate 


^ hojas 


punióhn 


ishoje 


yútase 


hombre 


bond 


uba 


uaceést-tocomo 


hoy 




isté 




hoyo 




rejú 


yasíquire 


hormiga 


jú-shic 


tuare 


moire 


hondo 




táscuaja 


pasé 


humo 


ai 


ischopa 


marestabe 


huellas 






taboté 


hueso 


raohot 


ihueca 


yóbuo 


huevo 


cáua-big-lic 


i'gué 


jímmuá 


Idioma 




iuene 


eretucerre 


incendio 


dohobuit 


istacuaja 


tujuare 


igual 




istóu 


separe 


invierno 


hitdiat 


áenne 


quenobo 


isla 


ippon 


quecotichenza 


íretá 


Jala duro 






tabó eimac 


Jefe 


yumairic 


cumejui-ei 


yábone 


jején 


shágot 


májari 


posiriqui 


joven 


bond tet 


maha-ia 




Labios 


mo-iesipic 


naúcueji 




lagartija 




dea, sáua 


maccaí 


laguna 


uac 


dubora 


cuba 


laja 




innáua 


pere 


largo 




ostoegi 


tareque 


iadrón 


shehe puénjin 




tamátone 


lapa 


det 






leche 


jáhuui 


ischoya 




lejos 


jáyau 






leer 






jutono 


lengua 


mo-roc 






ligero 


maipiulic 


jurune 


porirayiemaste 


leña 


duhu 


mihi 


uajto 


limpio 


japi-úi 




si roño puime 


libre 






tosqueuácon 


loro 


shiom 


pahade 


déua 


loco 


jábuoc 


tahameji 


* 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



ÍO3 



Fitina be 



Piar o a 



M apoyo 



lo mataron 






quiantori uge 


lo mismo " 






ireboro 


luna 


jóbit 


iodo quiáua 


nuna 


luz 


deha 




tabeyé 


Llama 






yarini 


llanura 


yéhú 






llévalo 






yarequé 


llorando 




aquejueji 


samuce 


lluvia 


hitdiat 


mahameco 


quenobo soroca 


Madre 


ahina 


acuaji 


usanare 


maiz 


ccan 


ñamó 


ojonai 


madrugada 


neyunaca 


marujuá 


omipuice 


machete 


mazetta 


curodé 


cabara 


mañana 




yodoji 


naie 


mapire 




deje 


mapiri 


mariposa 


jáhabi 


perepi 


uaiabacasi 


mapuei 


gin 




chécque 


matamata 


io-iac 






macanilla 


quippa 






mañoco 


mazucá 






maraca 


ieuraat 


reni-io 




malo 


hehep 


churaja 


eróse cubiné 


más tarde 


jia shiric 


nipérame 


baró eca 


malhechor 






secu puiuí 


marido 






uaristó 


matar 






uaueri 


mentira 






socoqueme 


merey 






uororoise 


me voy 






uoterí 


medicina 


muhuin 




sunaími 


mes 


geobot 


iodecuane 


nuna 


mezquino 


mabinchioc 




coroco-puiní 


mi, mío 


mo, mu 


chi 


eje-naidi 


mano 




umma 


gemeco 


mediodía 




marajo cueié 


catucum 


mi nombre 






uiyeti 


mírame 




topui 


uiyenqui 


miedo 




ñehecua 


tamacuru 


mono 


buhu 


jiischo 


uaracaro 


morrocoy 




quienni 


caré 


monte 


júhug-glé 




yute 


morado 


acápuit 






tíioriche 


ñiho 






mosquito 


puit dot 




mápiri 


mucho 






uaque rare 


mujer 


dehen 


izaju 


ueyabi 


lYiuchacho 


tui-uai 


poenta 


mucú 


munición 


táhat big 


cubeda 





I04 



TAVERA-ACOSTA 



murciélago 

Nació 

nada 

nadar 

nariz 
. nalga 
y naranja 
A^nadie 

negro 

nervio viril 

nigua 

no 

nosotros 

no sé 

noche 

nubes 

nunca 

Obscuro 

orejas 

ojos 

orilla 

orinar 

oro 

oloroso 

oso 

otro 

Oyendo 

Palmera 

padre 

pájaro 

paloma 

palabra 

papel 

pariente 

palo 

para mí 

para tí 

parado 

pasar 

parece ( se ) 

pescuezo 

perro 

pescado 

perico 

perfume 

pensar 

peine 



X 



Puinabe 

tin 
tuit tui 



mo-goec 

mo-shompoc 

naraja 

jipíc 
múric 
daam 
uiyó 



shai 

ñio pauán 

ibuhup 

mo-bot 

mo-mbic 

ircoho 

acahán 

oro 



a-shiac 

áhi 

uipp 

itti 

mo-ieró 

papera 

aja calíjit 



mo-ie 

iot 

i-ioí 



penna 



Piar o a 

cuayube 

juiyal 

chiji-io 

chubuca 

naraja 

iqueye peina 

idico 

uiri-ui 

uaco 

até 



jameque 

iodo 

niae 



ñode 

chajá 

chi 

jayotá 

ascuepe 

oró 

anae 

ñojo 

coro 



chau cuinejo 

piyúa 

onoco 

cuyari seje 

chauárua 

bau 



jaua cuarejí 
churubeque 
jáuiri 
poi 



sahaje 



Mapoyo 
dehede 

te irá 
abocabe 
uiyenare 
enoueberi 

te irá 

corocqueme 

genosaidi 

zesca 

te irá 

enebe 

juarúi 

cohobá 

cabucutu 

te irá 

tabarine 

genu panari 

geneyo nuru 

tobiré 

sutaje 

carócori 

an?a 

yaconoque 
juái tari 
atabayare 

suquire 
uacuua 
tun né 
careta 



uere mame 

uiña queriatu 

caoe 

párete 

tabaraisé 

eneca uarure 

ueroro 

moroco 

perichiqui 

eopoite 

yanuro yoro- 

queri 
camacai 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



lO' 



Pitinabe 



Piar o a 



Mapoyo 



persona blanca 
persona négr& 
piel 

piapoco 
pierna 
pies 

pies de animal, 
pico 
picaro 
piedra 
picure 
pina 
pijiguao 
pintado 
pedazo 
pequeño 
pelea 
pestañas 
poco á poco 
poquito 
podrido 
popa 
proa 
pollito 
pólvora 
plata 
plátano 
plato 
pronto 
planta de pié 
puerta 
puerto 
playa 
prostituta 
^^ pueb'o 
/ 'id. abandonado 
punta 
pluma 

plumas de ave 
Que 
quién 

quién está allá 
qué color ? 
quién eslá allí 
quieres dormir : 
Rabo 
Vabia 
rama 



bond jiboc 
bond jipíc 
mo-pic 
uán 

mo-e-shiani 
moishim 

jajae 

uiuí puénjin 

jáha 

boho 

iói 



maccaijuí 

járlin 

jajoc 

cabatui 

táhat puip 

parata 

toliot 

parato 



mo-pa 
dijóc 



moyan 



innaun 
jomjá 

bohema n 



jas shiom 
mannam 



chijeta 
yéjau 

chijepue 

dahayeg 

mista cobeji 

idoqui 

acuri 

quianá 

pajere 

uañüto 

jutó 

jiquichae 

ro-ueu 

cliiere acuyase 



uauajae 

pejoreca 
asquiareti 
cubé chambé 

páruru 
sharame 



apute 

uamicomé 

rema 

quiqueju 

istaui-yá 

pejoreque 



dajei 
ginécoro 



iburipa 

arauareji 

izade 



píiba 

sáabe 

peti 

taccu 

ijitiari 

pótiri 

tamapuiní 

toupú 

j acure 

pupuiri 

méherél 

tuibuambue 

juacabuc 

seboeri 

ene sibote 

caimare 

uaquema 

uqueque 

poti 

pótiri 

rapararuni 



páharú 

bar úeca 

tabuétam 

ócará 

pe-a 

saccau 

rociré muyao 

patta 

patta totoipuini 

pótiri 

sibote 

ótená 
necque 

ntarsin 

necque mantón 
oruétui ? 
uaquire 
useuru 
yemotari 



io6 



TAVERA-A.COSTA. 





Puinabe 


Piaroa 


Mapoyo 


raya, pez 


hi-uín 


ziberi 


elque-ebi 


rayo 




# 


tabayé 


rallo 




juaande 




rayas 






mérabut 


raudal 


buig 




yatitun 


río 


uuth, máhu 


aje 


tuna 


risa 


mo-ióino 


shuadae 


zari-cana 


remanso 




uiródocü 


tabiriqui 


rodilla 




toáyabi 


eno poredi 


ropa 


yu-iot 




cástoer 


Sabana 


iehú 






^ sal 


saiú 


quiaro babui' 


paamo 


Salcocho- 


mucaha-ac 


dahe 


o-tó 


sarcillos 


butpin 


tajáclione 


pana yono 


sapo 


toro 


juán 


cura 


sangre 




uscuó 


raisup 


savia 




ájtane 


yoecurú 


semana 


ueiú-ípuen 


je mate mará 


tumanana 


sed 


uhuocsuip 






sepultura 


uátdiec 


tureji 


haba 


serio 






séurú 


se rompió 




zeret yijáha 


turascáj 


se fue 




iuaji 


ísteri 


siempre 






idóptar 


silbido 




juapue 


jataquín 


sitio, lugar 




jauodé 


paj-boet 


sí 


eje, ahn 


áha 


eje 


sol 


jiámat 


quia-ua 


cáttan 


sólo 




nade até 




V soldado 
A soltero 






jistopori 


ujúhui 


iré cotáha 


jueri-puiní 


sobrino 


jahnei 




tabodi 


sombrero 


juippe 


tijone 


jamberero 


sueño 


mu shaishic 




fuetúi 


sucio 


mujapi 






suelo 


netté 


rejé 


nono 


Tabaco 


Job 


jatte 


cabaji 


\ /tábano 


gip 


paschare 


tur oec 


V tabla 




ichoda 




^^tapa 






múcum 


talón 


mo-tapo 


chuturoaca 


uasquedé 


tarde 




nipárome 


coman mu ir 


terecay 


iru ioc 


relé 


táet 


techo 






nosté-aumí 


tierra 


netté 


rejé chapé 


nono 


tinaja 




canari-io 




tiempo pasado 






pennare 


tienes hambre ? 






secare omi ? 



EN 


EL SUR — díale 


CTOS INDÍGENAS T07 




Puinabe 


P i aro a 


Mapoyo 


tigre 


iot-dam 




écquire 


tío 


iboi 






tiro 


táhat not 




yoorí 


tizón 


diihupué 


oscuquié 


fuoastoyá 


tortuga 


edda 






tinajón 




jaria-io 




tobillo 




chieraquete 


enuageri 


triste 


aji-shiom 


chuaza 


poédare 


toma 




japa 




totuma 


matti 


muerica 


poiti 


troje 


i-iái 


iischaba 


supí 


tu, tuyo 


ánpem 


usco, uscójta 


mueri 


trampa 


iem 




mucúpana 


trabajo 


béhep 




somacana 


trabajador 


ibaji-béhep 






trueno 




cóhope 


capurori 


tristeza 


aji-shiompac 






tuerto 






enupuí 


tu vas? 






muere-stad ? 


Uña 


mo-rapsio 


chinoje 


tacupú 


vaina 






marlia-eli 


valiente 


bon-uairic-dahó 




oque 


venado 




y ama 


uaisquín 


ven acá 


mau iucnani 




zarueca 


vestido 






taraaneu 


verano 


huic 


duone 


ñomá 


veneno 






moroto 


verde 


iact 


rescuei 


yarar 


vereda 




abuésotoe 




viento 




duechopá 


catauác 


vieja 


quehepa 




yabistón 


viudo 




acuatata eueji 


uerita bichi 


vulva 


muhion 






Ya 


síroui 




patare ust 


ya es tarde 






coman sare 


yo soy 




tiájtá 


^Jl , 


yo no sé 






uaju turura 


yerba 


tohodót 


mejíache 


uanapo 


yuca dulce 


muhudé 




tzede 


yuca agria 


tem 


asta uerlé 




Zamuro 






musij 


zancudo 


iúm 


chéu 


mazaca 


zorro 


uhuán 


cáj te 


jorocc© 



io8 



TAVER-A-ACGSTA 



{22^> Caribe {2J) Maquiritare Yabaraíia {24) 



y 



Abajo 


piño 


done 


tejna 


abrazo 


capo iía 


égeque 


uata'puejna 


acá 


éropo 


ete 


zaharí 


adiós 


acoro poteropa 


bustáie 


uere tetáneri 


afligido 


pioshimia pié 








ippio 


tuquereche 


poáno puámeli 


agachado 


tuepoye 


tempone 


epé muqué 


agua 


tuna 


tuna 


tuna 


agua fría 


tunatusanore 


tuna cúnese 


tuna ijnáquimi 


agua caliente 


tuna asimpie 


tuna tañe 


tuna tatuneraui 


aguacero 


conopo 


con ojo 


quenepo 


agradecido 


cabe toncare 






aguja 


acusa 


aguza 


acusa 


allá 


monibuo 


amoique 


muijná 


allí 


moropo 






almuerzo 


adrépare nácosi 




zerémane 


alegre 




taucañe 




alegría 


tignamore 




uajiáquiti 


alacrán 


chipirire 


mugege 


cáiauaca 


adelante 


epátoco yaróua 






algodón 


mángluo 


uadeco 


quete juate 


abuelo 


taumo 






agrio 


trasacori 






ahora 


érome 






alto 


muse 






altanero 


tareque 






ahogado 


tuna acsturo- 








mosi 


cúnari 


nacrícane 


alumbrar 


abeipiaco 







(22) Tomado entre indios del Sur de los -Llanos de Maturín. 
Su pronunciación un si es no es gutural. El sonido de la R es 
suave, el de la Sh como en el Baniba, y, como éste, carece del so- 
nido labi-dental de la V. Se habla en Mamo, Panapana, etc. etc. 

(23 ) Llamado también Uayongomo, es el lenguaje de los indí- 
genas del alto Caura, y de los ríos Cunucunuma, Uapo, Pada- 
mo y Ocamo, en el alto Orinoco. Su acento es grave ge- 
neralmente. Confunde en algunas voces los sonidos de la B y de 
la P con los de la F y la J, y el de la R suave con el de la D. 



(24) Como el Maquiritare y el Mapoyo, es nn similar del Cari- 
be. Se habla en algunos afluentes del Bentuari (Uenituare, de los 
indios.) Su pronunciación es algo nasal y muy frecuente el soni- 
do de la J. La R como en el lenguaje Caribe y asimismo la Sh 

Notas del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



109 



Caríh 



^e 



MaqiUritare Ya bar ai 



la 




amancebado 


ennuararote 




amargo * 


tumpuen 




amigo 


rae a cono 


auicacone 


acostado 


tuotarusca 




amarillo 


tapire 


saboiche 


abierto 


tapípiore 




andar 


camarupa 




anzuelo 


couai 


anete 


ano 


abéce 


júio 


año 


chincho 




animal 


czari 




árbol 


bebe 


some 


aquéllos 


niocque 




aquí 


éropo 




arco 


urapa 


jáia 


arco iris 


paramo 




arriba 


yesta 


yeue 


arena 


asacau 


nono 


araña 


modobai 


jihuei 


araguato 


aráuata 


aráuata 


arrodillarse 


ocu námaco 




asado 


tupure 


azucaje 


asesino 


tañanusca 




asqueroso 


ticore 


tuqueque 


aquellas 


mohocanopa 




asimismo 


moro-ábaro 




activo 


panaspe 




ancla 






allá está 


moro poma 




aquí está 


erillo 




allá vienen 


mosco yópulo 




amor 


dabucurume 




anda ligero 


coísh tanco 




abre la puerta 


tapuro maca- 
co pena 




atajo 


omame 




atrevido 


tudena nocque 




aurora 


bedu-conoza 




autoridad 


tupáracque 




ayer 


coñare 


cóñade 


avispa 


uaripi 


sumuá 


auyama 


uoyoma 


ui-iama 


azul 


tamure ( 25 ) 


zene 


azúcar 


mohoroma 





acono 
tapire 

áhnte 
moné 



acajra 

canájtaue 
nono 
moyochi 
aráuata 

campue 

aziquipé 



raaijte 



pona 



yatu juapaacari 

coñare 
úcomo 
caiamá 
tabajné 



(1¿5 ) Algunos le agregan la sílaba me.— Nota del Autor. 



I ro 



TAVERA-ACOSTA 





Caribe 


Maquiritare 


Yabarana 


Bava 


acare 


yedíue 


cuiribi 


b achaco 


cumaco' 


chauque 


cazá'¿uco 


baile 


cunuuato 


tu enua 


eujuáj tené 


baño 


quene cupilla 


tu aña 


ocopiné 


bajo 


bi ajoré 






barba 


tachipiocse 


zetamojoto 


ejné poti 


barriga 


aduempo 


chueno 


ejne puazeti 


barro 


acuru 






báqairo 


puinque 


urucadi 


puinque 


bastante 


tu-shi-she 


joje 


úimpé 


beber 


zéhenine 


eninque 


ienque 


bejuco 


pecuco 


múñate 


múñate 


boca 


ómdtari 


entadu 


ejñántari 


borracho 


túetinye 


tuedeuque 


maráij tali 


bonito 


póito-me 


innata 


nope 


bostezar 


betupe 






bostezando 


betupi-bié ippio 






blanco 


tamútumue 


pagédede 


carazaque 


brazo 


adápari 






buque 


piráua 


piráua 


uepili 


bueno 


yuspuime 


achique 


nope 


budare 


ariñato 


jútari 


tahali 


brujo 




juhai 


iamore 


burro 


paricho 






busco yo 


ausupilla 






busca él 


cunupilla 






buen día 


seri-otso 


merute cáhano 


ápaca seca 


buena noche 


seri-otso ( 26 ) 


merute cacoijai 


enteu maca 


Cabeza 


puspo 


yuge 


ejnoijjuásteli 


cabeceras de 








caño 


í iaare 


íhgíare 




cabezón 


apótome puspo 


caduzi 


ñoro 


cabello 


únzete 


ejolu 


ejnéareli 


cachete 


apétare 


ugedo 


ejné pe tal i 


cachicamo 


capashí 




capahú 


calambre 


natara nopui 






calentura 


calenturápena 


ueduco 


uatáropoli 


caldero 


pairo 


eñe 


zepárari 


calor 


carámucque 


tañe 


tatuné 


cambur 


paruro 






camino 


óhona 


ehema 




caliente 


a-shimpie 






caimán 


yacaré 


caimanáh 


caimana 


canas 


tumune 







( 26 ) La contestación es shempe.—Nota del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



I I I 





Caribe 


Maqitiritare 


Yabarana 


canalete , 


apucutcba 




danapá 


cangrejo 


uararu 


uarácana 


caiacani 


j/ candela 


uasto 


nato 


uajto 


' cansado 


turiípota 






canto 


quiribia retano 


edimi 


uacantánane 


caña 


á-shidaru 


gechedo 


carana 


calle 




fudojo 




caño 


íngchare 


tuna 


tuna 


cara 


adeptari 






cariño 


adabu cúrume 




czema 


carne 


carene 


ijono 


punupuej 


carbón 


cámara cotospo 




carama quete 


casa 


atto, auto 


cute 


géjte 


cavSado 


otosca 


lujuta 


ejuachóstene 


catarro 


otoño 


átono 


atuna 


casabe, pan 


arepa 


uh ^ 


tzere 


ceniza 


beru ñopo 


uerénate 


ueremuspeté 


>x/cejas 


ademe surúcuro 




ojñenchíbote 


TS^cerdo 


poruco 


cocbi 


cuchi 


/ cerro 


uipué 


úju 


yupui ^ 


cerrado 


tañaqueca 




aj páchique 


ciempiés 


zarara 






cerbatana 


urapa 


curapa 


raschá 


cieí^o 


enuspa 


temgenera 


tanurejra 


cielo 


capu 


cajú 


capu 


cobre 


copre 






cobarde 


pianáj toma 




puejraa zegerá 


codo 


raspodenari 






corteza 


bebi-pispio 


jigé 


pispue 


conejo 


maza pire 






conuco 


maña 


unáudedu 


átili 


collar 


aneca 


bocomo 


ejne yápoti 


cerca 


senque 


etenma 


toispojrá 


cementerio 






mujna 


cigarrón 


pohomue 






con migo 


aumaro 






contigo 


eutomaro 






con él 


moscomaro 






compañero 


d acón orne 






colorado 


tapire 


saboiche 


tapire 


cortar 


tuobo 






corazón 


miaracaspo 


euanoco 


uiriabane 


corrompido 


ticore 






costillas 


adabopá 


eschudadu 


cjnc zurali 


cojo 


réncome 


sene 


yapuejque 


pomején 


cuiupo 


nujque 


moremui 


comida 




tenemo 


tenézemo 


corozo 






píritu 



I 12 



TAVERA-ACOSTA 





Caribe 


Maqtiiritare 


Yabarajia 


cuchillo 


mariía 


cumáh 


mari^ 


curare 


curari, curáua 


mudono 


maráua 


curiara 


curiara 


cudíada 


curiara 


cunaguaro 


cáshushi 






culebra 


acodu 


esquedu 


ucoi 


cuerpo 


aroh né 






cuñado 


puame 






cuerno 


yéturi 






cucaracha 


zarabe 






claro 


tabeile 






claridad 


yupuimen 






cruz 


curuzo 


curú 




criminal 




nemai 


ezeicu-puiní 


camina mucho 


titobie ippio 






cómo te llamas i 


? ostade tuna- 
moro ? 






cuándo vienes ? 


ota dar^oa bó- 
pule ? 




ecuara yabe 


cuando te vas ? 


ota camuisa ? 






Chato 


tupipiajque 






chinchorro 


níñi-aco 


euate 




chibacoa 


cuna minocco 




chipi-io 


chipiro 


tarícara 


chijiro 




chigüire 


capibia 




yihuili 


chiquito 






puijque 


chorro 


conozo-caro- 








cáno 




tétuna 


chubasco 






cata boi 


Dame 


yároco 






danta 


máipiure 


uachadi 


uayali 


dedo 


íumiaco 


adamodo 


ejni mecuno 


desnudo 


biomuimué 


tuonquera 


pui jpuejia 


dedo del pié 


ostaréh-me 






debajo 


piño nate moco 






defecar 


Ufccca 






despacio 


paimieque 


jojede 


caimari 


deseo 


i shepore 






delgado 


quiui risco 






día 


bedu, curisla 


anno 


yátuno 


diablo 


yorosca 




yoroscano 


diente 


dérico, adere 


yéde 


ejne-yere 


difícil 


tara bácune 






Dios 


diot.-o 


uanare 




dolor 


yetumpue 


zini 


morone 


donde 


naipi 


echácana 


úcujná 


dulce 


puosini 




( 


durmiendo 




tunuque 




dame tu mano 


adáñare yároco 




. - 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



113 



Caribe 



Maquiritare Yabarana 



dos días 


occo bedu 






dos semarfis 


occo samaná 






dos meses 


occo nuno 






dos años 


occo chirico 






dolor de muelas 


; yeri yetumpue 






dolor de barriga 


. uempo yetum- 
pue 






dolor de cabeza 


dopupuo ye- 
tumpue 






Enfermo 


tanisquema 


quedeiji 


terépuno 


enfermedad 


tanisque 






empalizada 


curara 


curara 


curara 


encorbado 


ñeroc co 






embustero 


tona pimie 


ejutui 


mazororli 


encima 


istupo 






escopeta 


aracapuza 


dacosa 


aracapuza 


estrella 


chirica 


chinche 


chirica 


espejo 


chipiquire 


gécude - 


pécure 


esposa 


puii ti 


uendui 


uiriamo 


espina 


pirichu 


pirichu 


píritu 


esta noche 


cóoco 






estriba 




cujama 


cu pama 


él 




mejque 


muijqui 


escuchando 




estaque 


etari 


está bien hecho 


pasporotu- 
áyerao 






Familia 


autoromanto 


uichócono 


ejnequeleti 


fatiga 


tarúpapa 






fea 


yabame 




nopejra 


flaco 


piumue 


debcuneje 


matate 


frente 


camepuico 


ejadu 


ejñemerari 


flecha 


taboto, piríua 


jacodi 


pácudi 


frío 


camuinye 




tíjnaqui 


frijol 


cumada 




prijore 


flor 


bebe puírili 




tipuili 


fruta 


bebe ispao 


segéduru 


tepelu 


fusil 


aracapuza 


aracapuza 


aracapuza 


fogón 


uasto 


uato 


tenezin cune- 
topo 


fumar 






y éj maque 


fulminantevS 






zempamuiti 


V Gallo 


coróctoco 


cuame 


mapararu 


^gallina 


uori-coróctoco 


cuamedi 


mapararu 


y gato 
garganta 


mishi 


michi 


mitchi 


denázari 






garza 


uamau uari 


anodeme 


uacara 


i garrapata 


upari 




caimatique 


grande 


apopto 




tapopto-ijpe 






Ea d Sur- Dialectos 


Imllgenas. ' 8. 



1 14 



TAVERA-AGOSTA 



V 





Caribe 


Maquirüare 


Yab arana 


guerra 


arecu 


nauene tanto 


úalini 


guerrero 


arécuna 




c 


grito 


acóstaco 


tequetene 




gota 


conozpuichano 


tunai 


cata zúcali 


gordo 


apótome 


tejuye 


pijyé 


golpes 


apotumpue 






garabato 


tupántaque 


imotadu 




goma, resina 




eñate 


cuma 


grillo 


quirisi 




quihchi 


guama 




uajuiio 


quilita 


guacamaya 


cudari 


caddúe 


camaya 


guayuco 


yaducure 


uaiucui 


caijtá 


Hacha 


uiue 




pata 


hambre 


araperépeba 


tadu^ji 


átate 


hermana 


bahba 




tutu 


hermano 


séuo 


uichócono 


yáquino 


heiida 


pocaposi 






dediondo 


ticore 


tuqueque 


cucqui 


hija 


demuiri 






hijo 


émura,ímuro(27) quemo 


muco 


hierro 


tzipari 


zojaradi 


tzipárari 


hilo 


cunúrimio 






hoy 


éromi 






hojas 


arimpuo 


cbúuadú 


itáleli 


hombre 


uiquire 


daumua 


uaráis tocomo 


hondo 


yanchispio 






hoyo 


ancuru 






hombre malo- 


uiquire yabame 


corera daumue 




hormiga 


benco 


sari-coro 


quirimícate 


hueco 


átori 






humo 


tosquiñe 


uedencha 


tachiquine 


hueso 


ytspo 


yoge 


yuspue 


huevo 


coroctocomo 


imoi 


íjmoi 


Idioma 




ara-deuda 


ej ue-cacari 


incendio 


uasto 




quenepue yáua 



( 27 ) Mura es el nombre de un raudal del alto Caura ; y es cu- 
rioso ver en el Japón cómo abunda la desinencia mufa en nom- 
bres propios de personas : durante la última guerra ruso-japonesa, 
(1904-1905) se distinguieron los siguientes Jefes nipones : Ka- 
mimura, Komura, Kan amura, Matsumura, Katumura y Kawa- 
mura. 

En V^enezuela hay también nombres de localidades con la misma 
final t Uay amura, Chichimura, Arimura, Uatamura, etc. 

Nota del Autor. 



EN 


EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS II5 


- 


Co.ribe 


Maquiritare 


Yab arana 


isla 1 


laudado 


landaru 


anta 


iguana 


tadamaca 


yamánadi 


y u- uaná 


invierno 


conopo 


conojo 


uetémpali 


Jefe 


tupáracque 


acúchene 


nécim-barali 


jején 


marébishi 




picane 


joven 


pocho m ene 




yetane 


Labios 


piótali 


edigidu 


ejne-nulu 


ladrón 


mona 


temene 


temene 


laja 


toppo 


tejeo 


íeepo 


lagartija 


carúuo 






largo 


mashipi 






laguna 


chuspo 




uicháj quetej- 
pue 


lapa 


urania 


odoma 


aroma 


leche 




cújta 


matiécore 


lejos 


tíj-shima 


jamoiche 


poijpó 


lengua 


ánuru 


enuru 


ejne-enuro 


leer 


carete rupana 






leña 


béhebe 


bejéb 




león 


cosaríua 




marácada 


ligero 


copiore 


tamgene 


tarine 


limpio 


yupurapuo 




ijhmeze 


loro 


uerébaco 


cadéua 


réua 


loco 


rócome 




uelemanó 


loro grande 




cacáua 




lo mataron 


nibioi 






luna 


nuno 


nune 


n une 


luz 


tabédure 


nuijoi 


uicáui 


Llamas 


uasto 


uájto 




llanto 


conota moda 


tuamo 


uasamori 


llanura 


mapara 


raaparari 


uanape 


lluvia 


con ojo 


conojo 


quenepo 


Madre 


tata 


emeco 


maque 


maiz 


abashi 


enac 


nacchi 


machete 






zúpara 


mano 


dañare 






mariposa 


parámpara 


matuto 


chibipispa 


mapuei 


máhapii 




cópoli 


mapurite 


mapiriche 




mapírichi 


malo 


yabame 


coneda 


nopej ra 


mañana 


acorospo 


genama 


omezaspe 


mar (el) 


parana 






marido 


óñote 






matar 


conobo-dato 






macanilla 






cupa 


;nadrugada 






cojpá ritáua 


mes 


nuno 


nune 


nune 


medio día 


carischane 







ii6 



TAVERA-ACOSTA 





Caribe 


Maquiritctr'e 


Yabavana 


merey 


uorai 




( 


médico 


piudai 






mentira 


tónape 






me voy 


úieza 






mi, mío 


au, aute 


iuano 


ajte, ejne 


miedo 


petescai 






mirar 


eneco 






miseria 


otouate 






mono 


yaracaro 


yaracado 


uaracalu 


monte 


orípuo 


zome 


yuttú 


morrocoy 


badamo 






mosquito 


mápiri 


majidi 


puilitiqui 


moriche 




cúhuai 


uaia 


muchacho 


quihuilín 


mudequeque 


muco 


mujer 


ú-oli 


uéndui 


uiriamo 


murciélago 


led-re 


led-de 


reiré 


muslo 


puetri 






muerto 


aquepi 






munición 




idoto 


piroto 


murió 




nemai 


uasa masé 


Nació 




nenú 


apata cazi 


nada 


uani 






nalga 


abecé m 


agichiro 


ejne-áuari 


nariz 


enástere 


euna 




nadando 
V^ naranja 
^ negro 


quenespu nuya 






naraja 


naraja 


naraja 


mécore 


judume 


quíriqui 


nervio viril 


emurutano 


azaicho 


sainopilare 


ninguno 


uarote 






niño 


quihuirín 






nigua 


chicho 






no 


uanu 


ómaque 




no sé 


anupoteuaba 






noche 


cóoco 


co-ijai 


cojpa 


nubes 


pescoite 




huelei 


Ñame 


pirisha 






Obscuro 


tabárume 


judume 


quiriquí 


ojos 


jénuru 


jenu 


ejne nuru 


orejas 


pianare 


eyanadu 


ejne nali 


oro 


carúcuri 


erohi 


tapiremue 


orinar 


o-shioporo 


tusuta 


uere zústali 


orilla 


bopa 




apetá 


oripopo 


payuri 






óyeme 


étaco 


etaque 




oso 


báriri 






Pan de maiz 


puireta abashi 






padre 


papa 


JÉ.CO 


bapa 


paloma 


acucua 


eduho 


uagira 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



117 





Caribe 


Maquiritare 


Yabarana 


V papel 

^ ^ patio " 


careta 




papera 


uanapo 






pasar 


epátoccó 






palo 


bebe 






^ pálido 


uaiano 






para mí 


auuanomi 






para tí 


eumonomi 






pariente 


cocto 


icchócono 


ueria-coto 


pájaro 


tanoro 




tzique 


plátano 


paruro 


jáduru, fárruro 


páharu 


plato 


ariñato 


jad ají 




playa 


azacau 




tzacau 


palabra 




ara-deuda 




pedazo 


pi api pió 






pecho, tórax 


bereri 






peine 


oncai 






pedir 


amu 






peleando 


conobo-dato 






pescuezo 


enazarsi 


ijúimudo 


ejnépúmuili 


pestaña 


epírico 






perro 


pero, peroro 


zunna 


ueroro 


perro de agua 


cairo 






pescado 


uoto 


camge 


pire 


pequeño 


quihuilín 




puijque 


perico 


berequeru 


quiquire 


quiriquile 


persona blanca 




dauma.lagedede 


persona negra 




dauraa-judume 




pelota 






uáijteli 


picaro 


mona 




monaso 


piel 


pispio 


VZ^ 




pies 


ístari 


éjuru 




pierna 


pieti 


ejetu 


ejne-peti 


piedra 


toppo 


teeju 


tehepu 


pico 




saunado 


pótili 


picure 




acuri 


iyáculi 


piapoco 




chajocco 


iyapocó 


pol ito 


coróctoco-qui- 


cuame-omque- 






huilíii 


reque 




pólvora 


curúpare 


curjara 


curupara 


proa 


úmtic 


ijotru 


pótili 


popa 


piotli 


chididu 


igiari 


podrido 


ti core 


temuche 


tujtujpe 


plata 


parata 


jurata 


pirata 


puerta 


peena 






punta 


zazcano 






puerto 






naiuatá 


)<í »pueblo 




eutem 




pulgar 


yapatori 







ii8 



TAVERA-ACOSTA 





Caribe 


Maquiritare 


Yabarana 


plumas 




ijotu 


chipoti 


Quebrada 


ingcharita 


tuna 


tuna ( 


quijadas 


recusare 






quién es? 




aneco ? 


anequiquilé ? 


quiero 




uijamraa 




Rabia 




tedecuade 


uere-ueseyuro 


rabo 




da-coro 




raudal 


cariaibo 


chodo 


sábuli 


rama 


píoril 


adda 




rana 


caráscasa 






raya, pez 




ñamadu 




rayo 


tarara 






relámpago 


. nichapeta 


meumcucá 


arauíscali 


río 


tuna 


tuna 


tuna 


risa 




nazéua 


uejzaricana 


ropa 




Qomo 


uomoi 


rodilla 


pecunare 






Sal 


uoyo 


sayo 


sayo 


sabana 


biairana 


ubimapara 


uanape 


sangre 


amuenere,mi- 
nispuo 




• 


sapo 


pororó 




pueru 


sarcillos 


pianátocque 


janazede 


panacheli 


sed 




enuse 


naquili 


se fue 


nieto 






se ahogó 


nirompue 






se murió 




nimai 


niuasa masé 


seje 






peli 


vSepultura 




mujna 


mujna 


si 


ée 


éhe 


gée 


X.S0I 
y soldado 
saltero 


bedu 


chi 


yátuno 


sororao 






niñoma 


toni 


uajchoj quejra 


sobrino 


decáponi 


uafíe 


poio 


sombrero 


sampereru 


sanjerero 




sombra 




coige 


tauanique 


sucio 






ajzíquipe 


suelo 


nono 


nono 


nono 


sueño 


uetupue 


unucuse 


huetui 


Tabaco 


tamue 


cauái 


cauái 


tábano 


tiloco 


tudeque 


piroco 


tarde 


érame 






talón 


ischápuro 






terecay 


tarécada 


gede 


peié 


techo 


yespurupuo 






tío 




yabuque 


yabo 


tigre 


cáshushi, aba- 








ruapi 


máedo 


úquere, uquei re 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



I 19 



Caribe 



Maquiritare Yab arana 



>< 



tierra ' 


nono 


nono 


nono 


tinaja 


tuuari 


múc'ra 


mújura 


tizón 


uasto 


uato 


uajto yápue 


tiro 


imior-ue 


nuhue 


tojtane 


tijeras 


uerasi 


uerashi 




tití, mono 




chirire 


chilili 


tienes hambre ? 






máia talú ? 


totuma 


ua-i 






tobillo 


mascaribi 






tortuga 


uaraira 




uaraara 


toma tú 


eroyo 






trampa 


toro 






tranquilo 


yuspua 






triste 


pioshimia 




pojno-puánieli 


trabajador 




tuetó-araco 


ueranire 


tuerto 


toni nuspua 






troje 


sura 


emere 




trueno 


inimior-uana 




zúpali 


tu, tuyo 


eu, eumoro 


euuano 


uere mare 


tu padre 


eumoro-pápa 






tengo que ha- 


• eumoro pásebe 






blar contigo 


aua amoro 






Uña^ 


añamo sáchiri 


se micho 


ejne-nahioli 


un día 


oobi bedu 


jetem ano 


ejñíspete yá- 
tuno 


un mes 


oobi-nuno 


jetem-nune 


ejñíspete-nune 


un año 


oobi chiricho 






Vagina 


tatore-mione 






valiente 






uezeij chemui 


ven acá 


irupato oscone 


equede 


.zejquesare 


verano 


iromo 


uedunabe 


iama 


verde 


azacle 


zene 


ta^^uraque 


viento 


peito 






venado 


czahari 


iyama 




vestido 






ocoropuij-teiie- 
zaque 


viejo 


tamposcuo 


incho 


iapístamo 


viudita, mono 




uacauaca 


uaca-uaca 


vulva 


mione 


muene 


mone 


Ya 


érome 


éua 


emparema 


yerba 


uoi 




uanapo 


yo 


au, aure 


ubú-í 


auj te 


yuca 


qdere 


chere 


tzere 


Zamuro 


curumue 






idem(rey de los) aú-uana 






zancudo 


maco 


macque 


mazacque 


zorro 


yórocó 


machiquire 


ijoroccó 



120 



TAVERA-ACOSTA 



Var7íro (2S) C/arao (^2p) .Izane7ii {jd) 



X: 



Abajo 


dabú 




abrazo 


inda 




acá 




poro 


acostado 


moa- 




adelante 


yapuinchau 




agí 




j ucea 


agtia 


uí 


jóo 


agua fría 


uí sutsuá 




agua caliente 


uí tó 




aguacero 


uanná 


naja 


abierto 


arei-ió 




abuela 




noti 


abuelo 


jiamue 


nobo 


activo 


uenapé bagá 




adiós 


baré cudé 




agachado 


cháa 




agradecido 


raené sandé 




aguardiente 




arija 


aguja 


cararia 




^aflicción 


guittó 




agujero 


púe 




ahora 


3^ámbá 




ahogado 


ambo 




alacrán 


si ara 


caje 


alegría 


gareimpamuí 


equeitía 


allí 


udé 


tamatuca 



um 



(28) Este dialecto llamado también Pumé y Yuapín, se habla 
entre los indígenas de las márgenes del Capanaparo, Arauca, etc. 
Tiene muy marcada la acentuación aguda y es algo nasal. Abun- 
dan en él las sílabas cha, che chi. Parece un mixto de lengucijes 
Andino y Pariano. 



(29 ) Generalmente denominado Uarauno, se habla en el Delta 
del Orinoco. Parece un similar del Caribe y tiene simpatías con 
el Aimara de los peruanos. En su pronunciación abunda el 
sonido de la J y no tiene el de la R fuerte. Su dicción es suave y 
en algunas voces muy nasal. Uarao significa familia. 



( 30 ) Es un derivado del Baniba y se habla en el río Izana y en 
algunos de sus afluentes como el Aiarí, Guiare, etc. Este voca. 
bularlo nos lo ha remitido el señor doctor Lisandro Alvarado, re- 
cogido por Wallace y tomado de una de las obras de Martius. 

Notas del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



121 





Ya r uro 




Uarao 


allá 


jatchi 




ote 


alto 


ué 






altanero 


sainde 






algodón 


tziboqui 




áharuamuto 


alumbrar 


ñotatá 






almohada 


pachóquiariá 




almuerzo 


curariá 






amarillo 


sanchao 




ázimo 


amancebado 


ienchá 






amistad 


caia omé 






amigo 






mará iza 


amor 


gareimpá 




daubera ( 31 ) 


ancho 






cauajera 


animal 


bacurá 




yabata nucca 


andar 


baú * 






anda tú 


baú bué 






ano 


appué 




jotocobo 


año 


janná 




joira-izaca 


anzuelo 


amayó 




ozibucay 


anda ligero 


uenampé 


baú 




aquel 


odé 






aquí 


pijí 






araguato 


uya 




uai 


árbol 


too 




dagó 


araña 


maca 




abuna moceo 


arriba 


ue, uerichame 




arrodillarse 


chucha na- 


-qui- 






adió 




arco 


tibató 




jatabari 


arco iris 


unde-í 




jubana sico 


arena 


dabó 




caje baja 


aroma 


uainipa 






asado 


uajuyá 






asesino 


guná 






asqueroso 


pea 






atajo 


nóo 






atrevido 


sainde 






aurora 


dopá 






autoridad 


nibeuté 






auyama 


edddé 






ayer 


nomené 




caji 



Izaneni 



hiecui 



dejepitabo 



(31) La partícula final era parece envolver 
iilucho, bastante, extensión, abundancia. 



la idea 



de grande, 



Nota del Autor. 



122 



TAVERA-AfCOSTA 





Varitro 


Uarao 


Izaneni 


\/ azúcar 


cheniocói 




( 


^^ avispa 


omí 


tomón ojo 




azul 


tottuá 


ajcbura 




Bava 


arí 


duru-duru 




bachaco 


cohí 






baile 


togenuá 


jojoyá 




bajo 


eteropá 






báquiro 


oyabuía 


íbure 




baño 


uichoapá 


nacco-quitane 




barba 


ñoña ñaco 




nochinuma 


barro 


dabú caracác 


joboto boto 




barriga 


accó 


übono 


noshada 


bastante 


giná 


écra 




baúl 


to cara 






beber 


ja rapa 






bejuco 


tocaí 


ero 




beso 


ibuza 






bigote 


ñoña ñaco 


docco diji 




boca 


ña 


docco, adocco 


no numa 


boca de caño 


doroyá 






borracho 


eroñué 






bonito 


saudé 


yacara 




bolsa 


nacho 






bostezar 


moatomicá 






blanco 


bereberiá 


ajocco 


cacalina puhli 


blando 






awiladi 


brazo 


ichí 


jara 


nozete 


brisa 




ibaji-baji 




bueno 


sainnuí 


yacara 


matcheradi 


buen día 


sandé do 






buena noche 


gñenér sandé 






bu da re 


jottó 


jorubaza 




^ buque 


chara 


uaira 




^/ burro 


yaé tananná "^ 






^'N^rujo 


yarucá / 


ui si rato 




'yCaballo 


3'áe ^/ 






cabello 


tobé cu 


jihio 


nochidupe 


cabeza 


tobé 


cuá 


niui ideu 


cabezón 


icurí tobé-anná 






cabeceras de ca 


- 






ño 


bea-ciá 






cachicamo 


igoró 


ocgá 




cachete 


chamajú 






caimán 


ñacancán 


nija-arabac 




calambre 


chicanito-bagá 






calentura 


taipá^ 


jebu 




caldero 


mahú 


joru 




caliente 






heumode 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



12 



Yarttro 



Uai 



ao 



Izaneni 



X 



X 



calor 


uni joquiá 


i jíopera 




calma 


goepa 


ajacoequiraC32) 




cambur 


paratuná 




palaneu 


camino 


nóo 


omonocco 


anipo 


carniza 


tiboí-chichiá 






canas 


tobé-bereberiá 






canalete 


daintó 


jaje 


tiwe 


cangrejo 


tacaríremé 


J>. . 




canto 


tají-uamé 


jojoya 




cansado 


jorotó 


uabauitae 




caña 


chianiá 






caño 


doró 


jana 




cañito 




jana sanica 




candela 


conde 


jecunu 




cara 


dachó 


mijoro 




caracol 




gerlé 




carbón 


bachecú 


juju 




casa 


joo 


janocco 


panthi 


carne 


gnoá 


bacato 




cariño 


eariconé 


daubera 




carroza 


chará-jóo 






catarro 


janyó 


obo 




casabe 


també 


aru 


peute 


casado 


inchiá 


diana tatirajá 




ceniza 


conde gumbé 


juju-jocco 




cejas 


dañaque 


muiraujo 




cena 


juraría 






cerdo 


abueiá 


ibure 


apija 


cerro 


tandé 


jotacua 




cerrado 


tut ticará 






cementerio 




joo-itanocco 




ciempiés 


ichíginome 






ciego 


dacotá 


mojasi 




cielo 


andeí 


najamuta 




cigarrillo 




aja- macea. 




cobre 


carucuri 


corucuri 




cobarde 


chapa 


azabanena 




corteza 


toi 




tschkeio 


collar 


goroyá 






cocina 




jiza-janocco 




comer 


jura 


najoro-qui tana 




comején 




chinean i 




comida 




n ajero 




conuco 


taddó 


dajicaba 





(32) La desinencia ira parece ser de significación opuesta ^ era. 

Nota del Aittor. 



124 



TAVERA-ACOSTA 



Yaruro 



Uar 



a o 



Izan en i 



X 



conmigo 


meandi 






contigo 


coaddí 






contento 




yacará 




cocuyo 




mújerá 




con él 


muindí 






con ella 


ginndí 






colmillo 




iuari 




colorado 


cuecueyá 


ázimo 


ireidi 


cortar 


boddóue 






compañero 


cáia-omue 


maraiza 




corto 




caboquira 


madúadi 


corriente de río 


beacamé 






corrompido 


pea 






costillas 


patetuju 


bamujo 




cueva 




joboto jara ja- 
rera 




cuerda 




ezo ara 


ninorua 


cuchillo 


cuananiá 


dabo 


mar líe 


cuándo ? 


noparé ? 


catuca-coro ? 




curare 


cor i ó 






culebra 


póo 


jubí. 




cuñado 


queramué 






curiara 


chará-buichi 


uajibaca 


itá 


cucaracha 


aregeró 






claridad 


sandé maiá 






claro 


sandé maiá 






clavo 


tzipararí 






cruz 


togoya 


curuza 




caminar 


bautoné 






camina mucho 


jachí-báu 






cierra la puerta 


tutticará 






coje tu sombrero miteue pacho- 




• 




choriá 






cómo te llamas : 


^ napaqué mu- 
ñe mené 






cuerpo humano 


pumueto 






cuándo vienes ? 


noparé maná ? 






cuando te vas ? 


noparé bauné ? 






cuándo llegaste: 


* noparé ma- 
nouná ? 






cuánto vale estoi 


} fíontani badí? 






Chato 


niueñó 






chibacoa 


coicué 


jizimo 




chispita 


coi 






chiquito 


buichi, buitsá 


sanic-i, sanuca 




chinchorro 


boré 


jáa 


makeitiba 


chigüire 


ziddó 


jaba 




chorro 


camé 







EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



25 



Yaritro 



Uarao 



Izaneni 



chubasco 


pupurí 






Dame 


i-orocué 


mamo 


pi-ano-huilui 


^ — -danta 


oiyé 


napa 




dedo 


ichichiá 




nucapi 


dedo del pié 


tachiá 




nupipa 


debajo 


dabú 






defecar 


agorí 






desnudo 


imáia 






despacio 


baguraquia 


uiriá 




después 


yabajudi 






Dios 


Ibiauté 


Gebu 




día 


do 


jocoma 


hsecapi 


diablo 


yarucá 


burasira 




delgado 


coningá 






difícil 


amuinda 






diente 


onde 


ihí 


noyeihei 


\ diferente 


nabadainá 






)¿é^\xi^xo 


cheré 


burata 




^Vdónde 


^'^P^v 


casabamo ? 




dolor 


guittó, jura 


ajera, uapaya 




dormir 


mosquiá 


ubaya 




dolor de cabeza 


tobé jura, tobé 
guittó 






dolor de muela 


undé jura, undé 
guittó 






dolor de barriga 


accó guittó, ac- 
ccó jura 






dos días 


ñoani do 






dos meses 


ñoani gupené 






dos años 


ñoani janná 






dos ríos 


ñoani bea 






dame tu mano 


neichi i-orocué 






dame tu som- 


i-orocué pacho- 






brero 


chioriá 






dónde está ella i 


? yipé negini ? 






Enfermo 


ambo 


uabaya 




enfermedad 


ambotá 






embustero 


manchade 






encima 


uerichame 






empalizada 


totariá 






escalera 




naboroya 




escopeta 


turacará 


aracabuza 




escondido 




érijisaya 




estrellas 


boé 


cura 


hiwiri 


j escardilla 


gueregue baria 






escándalo 


enandió 






exremento 


agoricha 






espejo 


dackó dariá 


musebuji 





126 



TAVERA-ACOSTA 





Yaruro 


Uarao 


Izaneni 


-—-escritura 


nuespare-í 




( 


espina 


uhú 






esposa 


leí 






esquina 


bu 






espalda 




caremojo 




esta noche 


yabagñeñero 






estoy bueno 






matchupiha 


estoy enfermo 






táradi 


Fácil 


sandé sható 






familia 


pumé 


uarao 




fatiga 


janajam boquiá 






fea 


sainde 


azira 




flaco 


coningá 


botuquirá 




fogón 


conde 


najoro noraa- 
nocco 




frente 


dahito 


cabaje 




flecha 


zittó 


jatabu 


caponi 


frío 


chútchuá 


daira 


iwiride 


flor 


chuchu 


tocuyo 




fuerza 


toma 






frijol 


carao 






fumar 


nambí ñupa 






- fuego 


conde 


obaya, jecunu 


tidge 


fruta 


tocho 


dago cuaja 


keikeuda 


fulminantes 




ajecunu 




fusil 


turacará 


aracabuza 




>v Gallo 


acararu 


carina 




V gallina 
^gancho 


acararu-ieí 


carina 




toanyui 






garrafón 


j^acodé 




* 


garganta 


goroyá 






garrapata 


tut tunú 


ezeruta 




garabato 


toanyui 






garza 


ocara 


uauno, uara 




gato ^ 


mitchí 


mi tzi 




gavilán 


iú 


otto 




gente 




jocco 




gota 


cattó 






gota de agua 


uí cattó 






Gobierno 


nibaute 






gonorrea 




zamorona 




gordo 


anná 


taiera 




guíicamaya 


gaga 


apugene 




guaral 


tibocai 






graiide 


anná 


urirá 




guayuco 


siboborea 


buja 




guerra 


nibeginó 


d arija 




grueso 


anná 







EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



127 



Va?' 



uro 



Ua 



rao 



Izaneni 



Y 



X 



grillo 


achocó 






grito 


ená 






gente 


nihué 






gente mala 


nihué-chuindé 






gusano 




juba 




guabina 




cojo 




Hacha 


gibbé 


gima 




hambre 


tomecha jambú 


nojera 


yalanowi 


.harpón 




mujo juba ca 




harina 






match uka 


hediondo 


pea 


cuera 




hablar 


nimbué 






hasta aquí 


pioyé 






hermano 


añemue 


daje 




herida 


uán 






hermana 


añecobué 


dacoi 




hierro 




najamuto 




hilo 


tiboquei 






'hija 


jojabi 


tachirauca 


no itu 


hijo 


jojí^ 


auca 


niri 


hojas 


tofo n da 


yarocco 


apanape 


hoy 




ama 




hoyo 


pué 


iuaja 




hombre 


oí 


daomato 


atchinali 


hondo 


cocoró 


joni 




honrado 


sandé 






hormiga 


coi 


mujazimo 




huellas 




oraonocco 




hueco 


pue 






hueso 


j^ 


mi iju 


noapi 


humo 


condé-chou 


gecucu 




huevo 


nu 


ají 


liaué 


hombre malo 


oí-chuindé 






Idioma 


nimbuechá 






iguana 


datútumi 


yoana 




igual 


nétami 






isla 


nonhié 


bol ojo 




insolente 


sainde 






invierno 


noanná 


naja-naja 




Jején 


tuddé 






jefe 


nibeuté 


airarao 




joven ( el ) 


piaté pamue 


nebora 




L,abios 


yambí 


doccojoro 




ladrón 


garomé 


erigisayá 




lagartija 


andicara 






laguna 


taha 






largo 


noatí 


cabajira 


iápide 


laja 


tandé 


toijó 





128 



TAVERA-ACOSTA 



Yar?íro 



Uarao 



Izaneni 



lapa 


puri 


etepo 


f 


lágrima 




mujo 




leche 


nucu 


mijo 




lengua 


topono 


joño 


nuniñe 


leña 


rondó 


dauaja 




leer 


noenimbué 






ligero 


uenape 


dubujura 




limpia 


boeyachá 






lima, taronja 




curu curu 




loco 


apetárame 






loro 


yaba 


turumu 




luna 


gupené 


uanico 


queri 


luz 


conde toto 


abije 




Llamas 


conde guri guri 






llanto 


dahui 






llévalo 


ebabajué 






lloviendo 


coo-uanná 


naja eboya 




Machete 


topeué 


buari 




madre 


jójini 


dani 


nadjo 


maiz 


póe 


n encamo 




malo- 


saindi 


azira 


matschidi 


madrugada 


achidopa 






mapire 


tayú 






V mar 




noabaira 




V marrano 


abuela 


cochi 




'"'^ymano 


ichí 


mojo 


nucapi 


mañana 


jaco 


jaque 


danacadjeri 


mariposa 


pampán 


uaro-uaro 




matar 


nonapa 






marido 


oí 


anebora 




más tarde 


yabajudi 






mazorca 




neucamo-amujo 


médico 


tompamé 


uizirato 




medicina 


zapaneniu 


yarácoto 




medio día 


dorátomo 


3^acuajazica 




mentira 


machadé 






mes 


gupené 


uanico 




merey 


uiuecho 






me voy 


bau pá 






mi, mío 


caia 


ma, ine 




miedo 


uapá 






mitad 




acari 




> mi familia 
yinoneda 
^ mono 


caia-pumé 


ma-uarao 




cheré 


burata 




chu-í 


nacco 




monte 


oi 


doiua, inape 


djecape 


montaña 




jotaina 




moirocoy 


godomé 


uacu 





EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



129 



Yartí 



ro 



Uarao 



Izaneni 



\ 



mosquito » 


me 


jiguilu 




mucho 


giná 


éera 




mujer 


ieí 


tachira, tatira 


nuina 


mundo 




inna 




muerto 


ambuame 


uabae 




murciélago 


pundizizi 


záa 




muchacho 




neboré sanuca 




Nada 




equira 




nadar 


túa 






nadie 


canimá 






nariz 


embú 


jicari 


nituco 


nalga 


apecha 






negro 


buréburá 


mécoroana 


tapaiuna 


nido 


' 


domoaja 




nervio viril 


chuá 


uata 




nigua 


enini 






niño 


buichi 


ne-moco-moco 


mápen 


ninguno 


canimá 






no 


genimá 






no sé 


nobaricadé 






noche 


gñeñer 


ima 


depipo mijo io 
keu 


no tengo 


noadé 


equira eine 




nosotros 


añone 






nubes 


ande-í 


najamu tojocco 


' 


Obscuridad 


baguné 


imaneéra 




ocumo 


chendá 






ojos . 


dachó 


amúhu 


noiti 


orejas 


tanna 


cojojocco 




orillas 


chirí 


mumi 




orinar 


cuejapá 






oso 


ariguri 


jují 




oro 


oró 


bürat zimo 




oso palmero 




bajío omuira 




utro 


canemodí 






óyeme 


tanecué 






Papá 


chaumui 


dima 




pájaro 


púa 


dom 


tepirá 


palmera 


guetó 






palabras 


nembó 






paloma 


otoco 






pantalón 


yeineré 






pañuelo 


pachota boriá 


cuamote 




papel 


nuespare-í 


curata 




' palo 


to 


dau 




.pedazo 


condeme ^ • 






pedir 


LVx 




peine 


nembitó 







En el Sur -'Dialectos Indígenas. 



I30 



TAVERA-ACOSTA 



Var 



uro 



Vara o 



Izancni 



pescuezo 


goro 


dóo 


pestañas 


dañaca 


murocojoro 


perico 


guereguere 




perfume 


u ai ñipa 




perro 


aurí 


peroro 


pero de agua 


uí-taperá 




pez 


chon 


jü macaba 


pequeño 


buichi 


sanuca 


picaro 


garome cheindá 




pico 




aji 


piel 


í 




pies 


ta 


om-u 


piedra 


tandé 


joyo 


picure 


ñantotó 


uamaia 


poquito 


puichi 


sanuquira 


pierna 


ya-í 


cáa 


poco 


buitsá 


sanuca-jaine 


poco á poco 


geinimi 




pólvora 


turacará-cho- 






ponó 


ajuju 


pollito 


acararo-buichi 


carina-moco- 
moco 


popa 


chara apé 


auaju 


proa 


chara nona 


auaji 


putrefacto 


páa 


cuera 


puerta 


noeyá 


januco-acojo 


puerto 


beenú 


ojio 


pueblo 


beamá 


janocoina 


plata 


cheré 


burata-jocco 


plátano 


paratuná-anná 


palatano 


playa 


non-hé 


momi 


plato 




najorojocco 


persona negra 




ajoro-jocco 


persona blanca 




mecoro-jocco 


pina 




nana 


pronto 


uenapé 




prostituta 


apetarañe 




púa 


zí tóh 


aji 


pluma 


noemparé-tó 




plumas 


puache 


ajiji 


pulga 


en i 




punta 


nuná 


aji 


Quejas 


toddé 




quebrada 




tzicaro 


Rabia 


erequia 




rabo 


zía 


ajúi 


rama 


tofundá 




rana 


codocodobui 





capje 



nu-ipa 



EN EL SUR DIALECTOS INDÍGENAS 



Í3I 



Yarzcro 



Uarao 



Izaneni 



rayas 


nué 


jaba-jabera 




raya, pez 


buichiá 


jue 




rayo 


tura 


tuajara 




rallo 


choariá 






remanso 


goepa 






río 


bea 


noaba 




risa 


einiquia 






rodilla 


chutcha 






ropa 


tibó 


jiacabo 




Sabana 




jaráuah 




sal 


yaueme 


jayu, pamu 




salcocho 


uraria-chumuá 






sangre 


go-é 


joti 


nuira 


sapo 


codo-codó 






savia 


totú 






sarcillos 


tana moforiá 






seco 


gaucho 






sed 




jopi -ajera 


nui ra un i 


serio 


euamé 






se fue 


ba-uá 






se murió 


ambo-á 






se acabó 




ecoranai 




sepultura 


uarapa 






si 


tamo 






silbido 


cuirá 






sinvergüenza 


seindamá 






sobrino 


jabimuí 






sol 


moe 


jocoi 


camui 


soltero 


jabeamá 


tatiraquíra 




sombrero 


pachochoriá 


yasi 




sortija 




mojo secujo 




sucio 


iguenecha 






sueño 


muatomique 


muí rejera 




suelo 


dabú 


joboto 




Tabaco 


gambí 


aja 




tábano 


pué 


cobo 




v/tablas 




daubaza 




/^ talón 


tauru 






tapa 


ñanueriá 






tarde 


gintó 






techo 


oto-máreme 


yajuji 




temblador, pez 




i-shibut 




terecay 


dame 






tierra 


dabú 


joboto 


hipey 


, tigre 


panemé 


tOpC: 




tinaja 


dabú-yacode 




caturéwabi 


tiro 


turacaráa 


jatanai 




tizón 


condé-dacbó 


jecune cabe 





13/2 



TAVERA-ACO^TA 



Yaruro 



Uai 



'a o 



Izaneni 



tobillo 


tachatú 






tortuga 


icurl 


uacuira 




totuma 


tae 






toma tú 


%^d>k. me 


ma 




tía 


jaini 


daini-catira 




tío 


ademue 


adacco 




tu, tuyo 


naia 


ji.iji 




túmulo 


pumé-narapa 






tusa 




amuju 




tuerto 


dacoto 






tu hermana 


naia-añecobó 






tu hermano 


naia-añemue 






tu casa 


naia-jóo 


janocco-ji 




tu familia 


naia-piimé 






tu padre 


naia amui 






tu madre 


naia-eiñe 






tu nombre 


naia-nopagué 






trabajo 


ambé paré gin 


yaotaya 




trampa 


totariá 






triste 


uriJato 


inaretía 




tristeza 


sarde nicodó 






trueno 


tura 


najadibía 




Un año 


caneme-janna 






un mes 


caneme-gupené 


uanico-izaca 




un día 


caneme do 


yaa jizaca 




una noche 


caneme gñeñero 


imá-jizaca 




uñas 


ibé 


mujusi 




Vagina 


nombá-toropé 






vaina 


cuanane-hué 


amaca 




valor 


suamé 






valiente 


suamé 


taerá 




venado 


boa 


massi 




veneno 


yororiá 






verano 


jannu 






vapor (buque) 


condé-chará 






ven acá 






huetci 


Verde 


ut sha 


jeburida 




vestido 


tiboí nomé 






vete 




diana-naru 


pipitú 


viento 


paipáa 


aj acá 


carlía 


viejo 


otemue 


airamo 




viudo 


iéinaca 






vulva 


nombá 


jótom 




Ya 


pioyabá 






ya es tarde 


gintó 






yo 


coddé 






yo tengo 


noaré-coddé 






yerba 


guebá 


jaca 


laijudí 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



133 



Yarttro 



Uarao 



Izaneni 



yo 110 sé > 


dabadé 


yuca 


pae 


Z-imuro 


mocque 


zancudo 


taré 


zapatos 




zorro 


uariro 



aru 
bu re 
cojoboto 
omonamo 






Comparando nuestro vocabulario uarauno con el 
que trae Gorrochotegui al final de su citado opúsculo 
( página 30 ) sólo hemos encontrado leves variantes en 
alguna que otra palabra, aparte de la evidente confusión 
en que ha incurrido al escribir la numeración. Véase 
la página 27 de este volumen. 

Es de notarse que los nombres de algunos caños de 
la residencia de los Uaraos, tienen sus equivalentes en 
lengua Aimara, v. gr.: 



Morroco, 

Mocomoco, 

Guaina, 

Guararina, 

Guajra, 

Yaya, 

Macaire, 

Baruma. 



redondo, circular 
nudoso, lleno de nudos 
joven, hombre joven 



gritos. 



gritería 



cuerno, torcido como un cuerno 
distante, lejos 
golpear, aporrear 
desierto, lugar abrupto 



Y es asimismo digno de fijar la atención la circuns 
tancia de que la desinencia ina, peculiar á algunos ad- 
jetivos de ese lenguaje peruano, también tiene sus simi- 
litudes con nombres de algunos caños ó localidades del 
Delta orinoquense, etc., en el sentido de indicar abun- 
dancia ó la cualidad del sustantivo. 



Geburina, azuloso 

Cajarina lugar lleno de alacranes 



Í34 



TAVERA-ACOSTA 



Yaguaina, abundante en palmeras yaguas 

Sicaina sitio lleno de niguas 

Janocoina lugar poblado de casas, etc., etc. 

Véanse otras palabras terminadas en ina, en nom- 
bres prof)ios de esa región : 



Coeuina 


Uiniquina 


Amoquina 


Uaina 


Uabina 


Usirina 


Uararina 


Mocubina 


Noina (33) 



(33) No-ina, nu-ina, en Uarequena quiere decir mujer, mi 
mujer. — Nota del Autor. 



' ^^**v * 



Tercera Parte 



(La constituyen fragmentos de una correspondencia epistolar 
del Autor con algunos hombres de ciencia del país ; algunas ob- 
servaciones etnológicas é históricas de nuestras tribus ; varios es- 
tudios sobre lingüística y dos trabajos relativos á la supuesta ex- 
tinción de los Atures y de los Maipures. Pedimos humildemente 
excusa por la forma en que presentamos esta Tercera Parte, pues 
no hemos querido alterar ni el fondo, ni el orden en que ha sido 
escrita. ) 



■ ■'fl|i^i(iíff^ ''^1^[|r* "" '■ ¡1^ p f p " 'C!l^i]^^-'tí¡|ft|¡^í^'-''fl^i¡j!i^'---i;||Pí^^''fl|^|^^-'ij|^^ 



CAPITULO T 



El diptongo UA — Ortografía adoptada por el autor— Observacio- 
nes del doctor Lisandro Alvarado — Prurito extraiigero — Con- 
fusión del número de localidades con el de las naciones indias 
— Significado de las voces paro, cáua, aima, uapo y moni — 
Significado de la terminación goto ó coto — El sobrenombre de 
Caribes— Opinión de Julio Caicaño — Orígenes de las palabras 
Caribey Ujtyano — Américo Vespuccio y Bartolomé délas Ca- 
sas — El elemento Pariano. 



Enero de 1906. 

Doctor Lisandro Alvarado : 

Contesto las preguntas que en forma de cuestiona- 
rio me hace usted. 

Primera, " Por qué escribe usted constantemente 
con el diptongo UA lo que todos pronuncian GUA en 
voces indígenas ? " 

Los indígenas puros de las selvas de Guayaaa, y 
particularmente los del alto Orinoco, Rionegro, etc., no 
tienen el sonido de la G en el diptongo á que usted se 
refiere. Yo he querido en ese libro mío ( i ) como en 
todo lo que escriba con relación á estas cosas, seguir el 
fonetismo indígena; y así diré: Uabiare, Uaimara, Ua- 
chamaca, Uere, Uaramaco, Uarao, etc., etc., porque así 
.lo pronuncian ellos. 

( I ) Anales de Guayana, V0I. I — Ciudad Bolívar, 1905. 



138 TAVERA-ACOSTA 



El doctor Aristides Rojas, en la página 92 de sus 
Estudios Indígenas, asienta : " La sílaba HUA ( así, con 
H) es de origen quechua, en tanto que la sílaba GUA 
( con G ) es de procedencia guaraní, aceptadas una y 
otra por el pueblo Caribe y por la gran familia Caribe- 
tamanaco que pobló las secciones oriental y central de 
Venezuela y una gran parte de las Antillas." 

Ya queda dicho : las varias tribus que he tratado y 
que corresponden á la gran agrupación Pariana, pro- 
nuncian ese diptongo sin el acento fuerte que le imprime 
la G, asimismo las del Rionegro, etc. 

La escritura usando esta consonante en los voca- 
blos que tienen los diptongos UA, UE, UI, viene de los 
castellanos, entre quienes, por otra parte, un escaso nú- 
mero, para acercarse al sonido indígena, empleaban á 
veces (y aún emplean ) la H antes del diptongo. En 
algunas tribus esos diptongos son completamente na- 
sales. 

Cuanto á algunos extranjeros, ellos usan la W para 
producir el sonido fuerte de nuestras GU ante la letra 
final de dichos diptongos, que muchos venezolanos, ó por 
no haber oído nunca hablar á los indios, ó por no haber 
residido el tiempo suficiente entre ellos, ó por el prurito 
de inglesar, también acostumbran, echando en veces 
mano hasta de la K, como si no tuviéramos el mismo 
sonido fuerte con la C ante las vocales a, o, u. Respec- 
to á nuestra H muda, no me parece demás indicar á los 
efectos de la lectura de palabras indias recogidas por 
alemanes é ingleses, que aquella tiene en esos dos idio- 
mas el sonido fuerte de la J. Me parece, pues, que ta- 
les extrangeros no han tomado cuidadosamente, al usar 
la W, el eufonismo de las voces indias. 

Si aquellos compatriotas de quienes hablo, vivieran 
algún tiempo entre las tribus guayanesas, prontamente 
se convencerían de que ellas pronuncian los diptongos 
UA, UE, UI, así como suenan, suavemente, sin el ca- 
rácter gutural que les da la G. Y así dicen : Uuainía, 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 139 

Acháua, Améua, Máuare, Coyéua, Yáua, Uaraco, Uirirí, 
Uenit'iare, ( Bentuare ) Uitin.i, etc. (2) Y no está de- 
más añadir que todas estas naciones asan indistinta- 
mente en sus voces la E y la I. la O y la U ; y así pro- 
nuncian : Are-are ó Ari -ari, uayuco ó uayoco, Casiquia- 
re ó Casiquiari, curare ó curari, murujuy ó morojoy, ca- 
tomare ó catuniari, etc., etc. Y así confunden también 
la B con la P, v-gr: Uapo y Uabo, (3 ) Atabapo y 
Atapapo, Sipapo y Sibabo, Mayapo y Mayabo, etc.; y 
así la L con la R (suave) y algunos, como los maquirita- 
res, la F con la P. 

S¿^'U7ida. '* ¿ Qué razones étnicas ó antropológi- 
cas hay para comprender en una misma tribu los indios 
extendidos al Norte de la sierra de Arimagua y á orillas 
del Paragua y del Caroní, bajo las denominaciones de 
Paudacotos, Achiregotos y Purugotos, etc. ?" 

Las razones que encuentro para comprender en una 
misma tribu á los indios de Arimáua, del Paráua y del 
Caroni, llamados Paudacotos, Achire-gotos ó Aquere- 
gotos y Puru-gotos ó Paru-gotos, qaa hoy no se cono- 
cen con tales nombres, son las de derivarse sus idiomas 
de una misma lengua y las de haber existido algunos je- 
fezuelos denominados con las radicales de esas palabras, 
radicales que también fueron nombres de caños ó loca- 



(2 ) " Me han sido satisfactorias las razones que usted expone 
para no escribir con G las articulaciones UA, UK, UI, en nombres 
indígenas. Sin embargo, como hay ya algunas que escán consagra- 
das por el uso, sobre todo en nombres propios, no se podría 
hacer general esta innovación sin alguna confusión. Por mi parte 
conservaría igualmente la K en las articulaciones QUE, QUI, pues 
tratándose de idiomas no escritos se gana en sencillez y claridad 
para la transcripción, y la G la reemplazaría con la H muda para 
satisfacer la vista no más é indicar el puesto que la G ocupaba ; 
así desaparecería cualquier duda en la pronunciación de voces tales 
como Uruanabis, Uruanayes, etc." 

( Carta del Dr. Alvarado, de 27 de junio de 1906. ) 



(3) Uaho, en dialecto Mandauaca quiere decir caño ; también 
le dicen Cdiia y Ooni ó Moni. — Nota del Autor, 



140 TAVERA-ACOSTA 

lidades donde moraban aquellos señores de las selvas, ó 
regularmente nombres de animales, de los cuale^ hicie- 
ron una especie de patronímicos agregándoles el genitivo 
goto ó coto, Y así, Achire -goto, por ejemplo, ó sea 
Aquei'e ó Acqueire, tigre, y codo, parientes, quiere de- 
cir " los deudos del Tigre." Por supuesto, demás está 
exponer que esta palabra Tamanaco, y por ende Paria- 
na, era el nombre de un Cacique, y tiene las variantes 
aq2ierre, acquíre y achire, de las cuales los españoles han 
hecho hasta el apellido del tirano Aguirre, acaso por las 
analogías onomatográficas entre el felino y López de 
Aguirre. V.gr : el caño Aguirre en el Delta del 
Orinoco. 

Ni en Arimáua, á orillas del Caroni, ni en el curso 
inferior de este río, ni en el del Paráua, existe hoy nin- 
guna tribu indígena. Sólo en las regiones del alto Pa- 
ráua y del alto Caroni se encuentran los indios Arecu- 
nas, y más al Sur algunos Aruacas, únicos que moran 
en tales localidades. Y pienso que las tres tribus en 
referencia no han sido sino parcialidades de los prime- 
ros, que, como se sabe, corresponden étnicamente al 
Caribe, 

Por otra parte, los vocablos ^^í'íz y parny^ significan 
en lengua peruana, respectivamente, lluvia y llover, y 
por extensión río, agua ; y así, sus inflexiones paria, 
paro, paru y puru, caño ó agua, en algunas voces de 
dialectos hablados desde el mar de las Antillas hasta la 
cuenca del Amazonas y aún hasta la del río de la Plata 
ó Paraná. (4) Así Paru-goto, si no fuere de puro origen 
Pariano, sería una palabra compuesta que quiere decir 
'' la familia ó la gente del Agua ó del Caño " ó sean los 
moradores de sus márgenes. 

Y es de advertir que así como la voz Paro ó Pant 
significa caño, río, agua, también son análogas en tal 
sentido las palabras Casona ó Cana, Auna ó Aimc, 
Guapo ó Uapo y Ooni ó Moni. (5 ) 



(4) Paraná, el mar, expresa "agua grande." 



(5) En otros dialectos de las Guavanas se dice también auáb, 
juna, jóo, tuna, iboí, etc. — Notas del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 14 I 



Véanse algunos paradigmas : 



GeÁC3.gu3. (£'^rz-cdua) caño frío; Aricagua ( ¿^r/- 
cáua ) caño del Oriente ; Adorucagua ( ádoro-cáua ) ca- 
ño de la guacamaya. 

Arabataima {^anibata-aima^ caño del araguato ; 
Conopaima ( conopo-aima ) caño de L'/s lluvias ; Guaima 
{giL-aima ) caño de la lagartija. 

Guacarapo {uácara-abo^ caño de la garza ; Mucu- 
rapo {inúccra-abd) caño de la tinaja ; Sipapo {siba-ab(S) 
caño ó río de piedras ó de cerros. 

Tonoroparo ( tanoro-paro ) caño del pájaro ; Yagua- 
raparo (^yauara-fiaro) caño del tigre; Mucuraparo 
( múc-cra-pa/o^ caño de la tinaja ; ( 6 ) 

Chíguirimoni, caño del ChigíJire ; Emoni {ema-oní) 
caño de la danta ; Curamoni {^cuv ía-moní) caño d>el 
morrocoy. Etc., etc., etc. 

Después vinieron los religiosos. Ellos, para dis- 
tinguir en su ignorancia unas tribus de otras, pusieron 
arbirrariam^fite nombres á las parcialidades que iban 
conociendo personalmente y aún hasta á aquellas de 
quienes, aún hablando igual dialecto, sólo tenían noti * 
cias por referencias de los mismos indios. 

Tan diversos nombres, torneados ordinariamente del 
de los cabecillas (nombres de animales casi siempre) ó 
del de los caños, montes o localidades en donde residían, 
sirvieron luego dtr base á muchos viajeros y traficantes 
y hasta á hombres de ciencia, para confirmar á aquellos 
indígenas con las referidas denominaciones ; y así se ha 
formado una inmensa nomenclatura de tribus, cuya con- 
fusión es grande y muy difícil de aclarar, si no se saben 
á fondo sus respectivos idiomas. 



> (6) El término /^^/^í?, en lengua Baniba parece corresponder al 
plural de los pronombres demostrativos. — Véase el vocabulario res- 
p^.ctivo en la Segunda Parte. — Nota del Auter. 



142 TAVERA-ACOSTA 



Coincido, pues, con Schcmburgk acerca de la ter- 
minación goto c coto, que él dice significa tribu ó fami- 
lia, en lengua Macusi. No conozco las obras 'de este 
explorador sino por referencia. Creo que nunca han 
sido vertidas al castellano y ni siquiera he visto una 
traducción francesa. Pero efectivamente, en Caribe 
quiere decir aquella terminación, la parcialidad ó fami- 
lia correspondiente á cada cacique comarcano, como lo 
asiento en la página 302 y sií>'uientes de Anales de Giia- 
yana, y se vé en el vocabulario que tengo de dicho len- 
guaje y en el del Yarabana. (7) 

Y aquí se me ocurre una pregunta. Como quiera 
que desconfío tanto de los datos etnográficos de los pri- 
meros cronistas, porque sugestionados por los informes 
de los conquistadores, cuando no eran actores ellos mis- 
mos, escribieron relatos más ó menos exagerados y 
con grandísima deficiencia de análisis crítico, se me im- 
pone preguntar : ¿ existiría realmente alguna tribu es- 
pecial con el nombre de caribe, (cari, caríbal, caripe, ca- 
reiba, caribana, calibi, calina ) ó este apelativo fue apli- 
cado por los conquistadores para cohonestar los críme- 
nes de éstos con el pretexto de la fábula del canibalismo 
ó para mejor poder saltearlos, esclavizarlos, robarlos, 
fprzarles sus mujeres y sus hijas, talar sus sementeras y 
guerrear sus poblaciones. . . . ? 

Julio Calcaño dice en la pagina 462 de su obra El 
Castellano en Venezuela : "A cierto pez, acaso el más 
estimado, si no lo fuere el pargo, y que persigue á los 
más pequeños, se le puso caribe ó carite, voz que unos 
tienen por indígena y otros no ; y á otro, bueno de co- 
mer, pero voraz y sanguinario, le pusieron el mismo 
nombre de caribe, ¿ A quienes, apartando lo fantástico 



( 7 ) «Todas ó casi todas las tribus cuya terminación es coto 6 goto 
han sido calificadas en la gran familia caribe-tamanaco, aunque creo 
que lia}^ alguna exageración, como asienta u^ted, en el número de 
esas tribus que registran los cronistas y viajeros en general. El 
estudio más detenido de las lenguas que quedan resolvería cierta- 
mente la cuestión.»— (Carta citada. ) 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS I43 



y novelesco, se le llamó caribes, como á los indicados 
peces ? A los piratas sanguinarios de la nación cumana- 
gota. Esta es la verdad histórica. Tengo para mí que 
caribe no es término derivado de esta ó de aquella raiz 
haitiana, como pretende alguien. (8) Así, como los 
conquistadores llamaron goagíros, painpaniUas, cocinas^ 
salivas, moscas y níosquitos, orejones, etc., etc. con nom- 
bres castellanos ó árabes ó latinos á diversas tribus ó 
naciones, así llamaron calibes, calibis y ccirihes, á esta 
tribu cumanagota porque su ferocidad sanguinaria y su 
espíritu guerrero les recordó á los cálibes de Lipara que 
infestaban antiguamente el mar tirreno." 

Sin embargo, carib ! careibe I fue la exclamación 
en que prorrumpieron los aborígenes de las Antillas 
cuando en 1492, vieron por vez primera á los epañoles. 
Análogas circunstancias concurren en la palabra iiayano. 
Así dijeron los indígenas del Orinoco, en 1532, cuando 
vieron á los primeros castellanos que remontaron el río, 
y de allí provino el nombre con el que hasta hoy se co.- 
nocen las regiones comprendidas entre el Atlántico, ei 
Amazonas y el Orinoco. Caribe, en lengua de las Anti- 
llas, y uayano, en lengua Pariana del Orinoco, parecen 
tener igual significado : pálido, descolorido, extraño. Y 
no está demás advertir que los calificados también como 
caribes de Guayana, es decir, los del Caura, Tapaquire, 
Camorica, Mayaúa, los del Caroni, los del Paráua y los 
del Cuyuni, aunque hablan distintos dialectos entre sí 
y algo diferentes del de los llanos de Barcelona ( Can- 
taura, Sanjoaquín, Mucura, Cari, Atapirire, Cachipo, 
Suápire, Uverito, etc.) y del de los de Maturín (Mamo, 
Tigre, Cucasana, Yabo, etc. ) todos evidencian tener 
una lengua matriz. 

Todavía suelen decir los llamados caribes del Sur 
de Barcelona " está uayano, " refiriéndose á un fruto 



(8) En Haití había una provincia llamada «Careibana.» Véase 
en la Quinta Parte el vocabulario haitiano, que hemos formado ex- 
tractando palabras de la obra Apologética histofia de Indias, por 
Fray B.irtolomé de las Casas. — Nota del Auto}. 



144 TAVERA-ACOSTA 



cualquiera que esté descolorido, ó pasado por efecto del 
tiempo, y puede causar daño si se le- comiere. ' 

Calibi, (y también aré) en dialecto Uuareca ó Ua- 
requena, quiere decir día, oriente 6 lugar por donde na- 
ce el sol; carina en Uarauno es gallo; ciri en Miripuye, 
es uno; en Mandauaca es viento; en Piapoco, tierra ; en 
Quichua, hombre, guerrero^ del Sánscrito Karu, sol- 
dadOj según Girgois. 

Fray Bartolomé de las Casas, en el Capítulo 
CLXVII de su incompleta obra Apologética Historia de 
las Indias, empezada á escribir en 1527, trae una curio- 
sa profesfa relacionada con el término caribe. Dice así : 

" Tornando al propósito del cacique ó señor que 
había comenzado aquel ayuno, decían y era pública 
voz y fama, que habiendo hablado con cierto Cemí 
(ídolo) q^ue tenía por nombre Yocahuguama, le había 
dicho que los que después que el fuese muerto fuesen 
vivos, poco gozarían de sus tierras y casas, porque ver- 
nía (vendría) una gente vestida que los señorearía y 
mataría y que se morirían de hambre ; de allí adelante 
creyeron ellos que aquella gente debía ser los que lla- 
mamos caribes, y entonces los llamaban y llamábamos 
caníbales." (9) 

Américo Vespuccio asegura que entre los indios de 



(9) Es asimismo curiosa la analogía profética que acerca de la 
llegada de los primeros españoles al Perú, trae Garcilasso Inca 
de la Vega en el capítulo XIV, Libro I. de su obra Comentarios 
Reales, publicada en 1609 y de la cual dice Prescott : "....en otras 
relaciones, aceptadas por el vulgo, se refiere que la primera apari- 
ción de los blancos en el país, estaba de acuerdo con antiguas pre- 
dicciones •.... El mismo Hnaina Capac, cuando conoció que iba 
á morir, convocó á sas grandes dignatarios, y les anunció la des- 
trucción del Imperio por esa raza deexranjeros blancos y con bar- 
bas, como el cumplimiento de lo que habían pronosticado los 
oráculos para después del reinado del duodécimo Inca .... » — His- 
toria déla Conquista del Perú. Cap. II, Lib. III. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS I45 



Paria la palabra charaibi, quería decir hombres sa- 
bios, (fo) 

De esta última cita no sería difícil inferir que el cali- 
ficativo de "Caribes" fue aplicado por algunas tribus in- 
dias, con elevada significación, á los primeros europeos 
que llegaron, pues debe tenerse presente que aquellos 
blancos fueron considerados como seres extraordinarios y 
que en algunos puntos hasta adoración divina les rindie- 
ron. Mal interpretado el término "Caribe" por los es- 
pañoles, vino á poco á ser sinónimo de Caníbal, es decir, 
antropófago. ...porque así convino para los efectos del 
sórdido interés de aquellos buscadores de riquezas .... 

Pero sea como fuere, de mí sé decir que no creo que 
haya existido en las antillas determinada tribu á quien 
poder aplicar en propiedad el calificativo de Caribes en 
ninguna de las varias acepciones conocidas hasta hoy ; y 
hace tiempo que he denominado PARIANO, acaso por 
alejarme de la rutina más que por cualquier otra razón, al 
elemento indígena que más generalizado encontraron los 
españoles no sólo en las Antillas sino también en la 
mayor parte del territorio venezolano. De suerte que 
en mi humilde concepto, el lenguaje que ha venido lla- 
mándose Caribe, y cuyo nombre he conservado para 
mejor claridad de mi pretensión, no es sino un similar ó 
fraterno de los conocidos hasta ahora con las denomina- 
ciones de Tamanaco, Cumanagoto, Maquiritare, Mapo- 
yo, Otomaco, Arecuna, Macusi, Taino, etc., etc., califi- 
cados todos como derivaciones de la '* lenguti caribe," 
cuyos individuos han sido comprendidos en la gran 
agrupación étnica del mismo apodo. 

Ahora bien : ¿ cual era el idioma madre de tan di- 
versos lenguajes ?. . . . 

Empero sea cual fuere, no corresponde á mi recono- 
cida insuficiencia la resolución de estas cuestiones de 
historia, etnología y lingüística precolombianas. 



(10) Las Casas, Historia de las Lidias, Cap. 166 lyib. I. E'>ta 
obra es distiuta de la Apologética historia de las Indias. 

En el Sur~DiaUctos Indígenas. 10, 



146 tAVERA-ACOSTA 



Quede, pues, ella para quienes con verdadera cien- 
cia se ocupen de estudiar los misteriosos anales que 
guardan las extintas generaciones del nuevo Continente, 
en donde á cada paso se consiguen vestigios y docu- 
mentos arqueológicos de remotas civilizaciones no in- 
terpretadas todavía con el interés que se requiere. 



CAPITTJX.O IT 



El Quichua lengua aryana aglutinante— Opinión adversa del doc- 
tor Pedro Manuel Aicaya apoyándose en Mr. V. Henry — Con- 
greso de Americanistas — Opiniones afirmativas de López, Ro- 
jas, Patrón y Girgois — ¿ Quiénes estarán en la verdad ? — Pala- 
bras Sánscritas con sus equivalentes en Quichua — Observacio- 
nes de Girgois— Ochenta por ciento délas voces quichuas tie- 
nen origen aryano — Observaciones del Autor — Analogías con 
el antiguo Egipto — Arqueología americana — Cavernas, Cal- 
zadas, Diques, Cerros labrador, hachas de piedra, etc. de Ve- 
nezuela. 



Enero de 1906. 
Doctor Pedro Mamiel Arcaya : 

Vamos punto por punto. 

" El libro Estudios Indígenas no es tan interesante 
como usted cree por no conocerlo, y como creía yo tam- 
bién antes de leerlo. Hasta contiene ciertos errores 
como dar por un hecho demostrado la filiación del sáns- 
crito del quichua, es decir, que este último era la forma 
primitiva del idioma ario, hablado en las mezetas del 
Asia Central y luego importado al Perú, todo por haber- 
^lo así escrito un señor López, cuya obra fue criticada, 
demostrándose su ningún fundamento, en la reunión del 
segundo Congreso de Americanistas." 



148 TAVERA-A-eOSTA 



Permítame departir con usted, acerca de lo de 
aseverar en absoluto que es un error lo que dice Aristi- 
des Rojas, basado en la obra del doctor Vicenl'e Fidel 
López. 

No podría yo afirmar categóricamente que es un 
error, por varias razones y particularmente por las po- 
derosas de no haber hecho estudios adecuados ni de 
poseer conocimiento alguno en la materia. 

El doctor López asienta que " el quichua es una 
lengua ariana, pero lengua que ha debido separarse del 
tronco principal en momentos en que esa lengua madre 
no usaba todavía el sistema de flexión, es decir, que 
el quichua es una lengua ariana aglutinante." 

Y según parece, se inclinan á semejantes conclusio- 
nes, Patrón, en sus conferencias lingüísticas y en su obra 
Origen de /as lenguas americanas ; Girgois, en su libro 
El Oculto, y Rojas en sus Estudios Indígenas. Mas, 
como no conozco el Ario ni el Sánscrito, me limitaré á 
citar la opinión de estos autores, que parece comprobar 
la teoría de López, negada por el señor Henry. 

En mi libro Rionegro sólo hago alusión á los traba- 
jos del ilustre Alcides d' Orbigny y del doctor Patrón, y 
eso, incidentalmente, al referirme á la gran familia Ba- 
niba del Rionegro, la aristocracia de ese río, como la ha 
calificado Gorrochotegui. Existen tantas analogías 
entre éstos y los peruanos, no solamente en el color y 
en los rasgos finos de sus rostros, sino también en la 
inteligencia de muchas de sus palabras, en sus usos y 
costumbres y en su vida sedentaria, ordenada y labo- 
riosa, cuyas circunstancias físicas, lingüísticas y etnoló- 
gicas, hacen pensar que los Banibas pertenecen á una 
de las ramas de los Quichuas que se extendió hasta el 
m.ás grande de los afluentes del Apuremac ó Amazonas 
por la banda del Norte. Y quizás tras ellos fueron 
aquellos valerosos conquistad^ieb que se llamaron Jorge 
de Speider, Felipe de Hutten, Francisco de Orellana, * 
Pedro de Ursúa, etc., buscando, hambrientos de oro y 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS I49 



de pillaje, el reino de los Oméuas, variante de la pala- 
bra Baniba <^;;^//¿í7, que significa Gobierno, (ii) 

Que el segundo Congreso de Americanistas haya 
criticado la obra de López ¿ será una razón contunden- 
te en contra de lo expuesto por este escritor americano ? 

No conozco los trabajos de ese Cuerpo ; pero quién 
sabe cuantos prejuicios entraron en la cuestión. - No 
creían los sabios que la tierra era plana ? No negaban 
rotundamente su movimiento ? No rechazaban la teo- 
ría de la circulación de la sangre ? No negaban la evi- 
dencia del magnetismo ? No niegan todavía muchos 
sabios la ley de la evolución por la cual el hombre des- 
de la más ínfima monera ha venido á alcanzar su forma 
actual ? i No se cree aún en la fábula del Paraiso con 
Adán y Eva como troncos de la familia humana ? Y, 
finalmente, no se mofaban los sabios de los descubri- 
mientos de Boucher de Perthes, el fundador de la an- 
tropología prehistórica, que tanta luz ha esparcido so* 
bre los orígenes de la humana sociedad ? . . . . 

Qué mucho, pues, que el Quichua sea una lengua 
aryana aglutinante ? (12) 



(11) " La huida del Inca Manco, hermano de Atahualpa, á los 
bosques de Pilcapampa, en la pendiente de las cordilleras orienta- 
les, y la permanencia en tales soledades de Sayri Tupac y del Inca 
Tupac-Amaru, dejaron recuerdos, vivos todavía. Creíase que al- 
gunos descendientes déla dinastía destronada se habían establecido 
entre las orillas, del Apurimacy del Beni ó acaso más hacia el Este, 
en la Guayana.» — Humboldt, Cuadros de la Naturaleza^ Lib. Vil, 
Cap. I, Pág. 569.— Mairid, 1876. 



(12) ^' Compte fendu duCo7igres Intemational des Americayiistes 
— 2e sessiotí — Luxembourg, 1877. — En el tomo II, página 75 comien- 
za y sigue hasta la página 157, el extenso trabajo de Mr. V. Henry, 
titulado Le Quichua esi-il unelangue aryenne? Exameii critique du 
livre de V. F. López ^^Les taces aryennes du Pérou.y^ El autor combate 
todas las conclusiones de López. Hay que observar que M. Henry 
» es uno de los más renombrados sabios de Europa. La teoría 
de López quedó destruida desde este trabajo de Henry. Aunque 
los que no conocemos sánscrito ni quechua nada podemos afirmar 



1 50 TAVERA-ACOSTA 

Consecuente con sus ideas el señor doctor^Arcaya, 
publica posteriormente en un estudio titulado Voces In- 
dígenas, (13) lo siguiente: 

*' De paso advertiremos que el Dr. Rojas siguiendo 
las elucubraciones de D. Vicente Fidel López confundía 
las palabras tupís y caribes que dejamos examinadas 
( Paragoa, Par agua, ParaJiMo) pretendiendo, por ejem- 
plo, que el caribe /íir<7/^7/<^ (mar) y el nombre del río 
Paraguay se derivasen de la radical guaraní Para (mar) 
conexionando esta radical con la voz quechua para, que 
quiere decir lluvia y trayéndola de la palabra sánscrita 
purua ó puruva. La lingüística contemporánea no ad- 
mite ese imaginario parentesco de idiomas tan remotos." 

El doctor Rojas, en la página 1 14 y siguientes de 
sus Eshidtos Indígenas, dice : 

" De todas las radicales del agua, en los pueblos 
antiguos de la América del Sur, la que ha abrazado una 
zona geográfica más extensa y ha impreso su sello so- 
bre las grandes regiones acuáticas del Continente, es la 
radical quechua-guaraní Para," 

"Para, en lengua quechua equivale á lluvia y en 
un sentido más general á ao^ua y por lo tanto, á mar, 
gran río, gra7i lago, etc." 



por nuestros estudios propios, sí po lemos decir que la teoría de Ló- 
pez está conceptuada como un error por los sabios especialistas en 
estas materias, cuya autoridad debemos respetar. En este sentido 
he dicho que Aristides Rojas, al adoptar corno verdaderas las con- 
clusiones de López sufiió una grave equivocación, porque esas teo 
rías han pasado á unirse con las que asentaban que el quechua y 
otros idiomas americanos procedían del hebreo ; errores todos dese- 
chados por la ciencia, mediante el estudio comparativo de las for- 
mas gramaticales de los idiomas respectivos." — (Carta del Dr. Ar- 
caya, de 26 de febrero de 1906. ) 



(13) Mes Litcfajío, núm. 2 Revista peiiódica de Coro (Vene- 
zuela) de 30 de noviembre de 1906. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



151 



" En la lengua guaraní, la radical Para, no equi- 
vale á lixivia, como en el idioma quechua, sino á ma?\" 

"Refiere García ( Origen de los Indios^ que Para, 
como radical de lluvia, agua, etc., se deriva de la voz 
hebrea /'í^^i, que significa fertilizar. Las elucubra- 
ciones modernas dan á este vocablo una acepción más 
elevada. Su estudio nos resuelve, no sólo el problema 
de la emigración del pueblo caribe, de Sur á Norte, sino 
también los orígenes de las poblaciones primitivas, en 
las regiones occidentales de América." 

Bien puede ser como lo asienta el doctor Arcaya ; 
pero la \oz Sínscrita púrua, ( lluvia y por extensión 
agua ) tiene sus evidentes analogías en algunas pala- 
bras de los lenguajes hablados no sólo entre los mora- 
dores del Perú y de Bolivia, sino también entre los del 
Paraguay ( Paráua-í ) del Brasil ( Parásili ) y de Ve- 
nezuela, es decir, entre casi todos los antiguos habitan- 
tes del continente sur-americano. 



En efecto, véanse 



Sánscrito 


púrua 


lluvia 


Quichua 


para 


lluvia 


Aymara 


para i 


llover 


Uaraní 


para 


el mar 


Caribe 


paráana 


mar, agua grande 


Tamanaco 


paráua 


el mar 


Cumanagoto 


paráua 


el mar 


Macusi 


para 


río 


Tupí 


parana 


río 


Cocaima 


parana 


río 


Omáua 


parana 


río, 



conexionadas todas en una misma significación : AGUA. 

Julio Gaicano, al hablar de la probabilidad de ha- 
ber existido en Venezuela tribus de la Oceaní?^ dice : 

"Así, para (del s3inscúto pala) significa grande, 
y par a-par a, menos grande ó pequeño. Corrobora es- 



i;2 



TAVERA-ACOSTA 



tas observaciones que la voz para en el sentido de por- 
ción la tiene el cumanagoto lo mismo que otros ^/dialec- 
tos indígenas de Venezuela, bien que algunos de estos 
le da significación muy diversa. Parahíia llaman los 
oumanagotos al mar, y parahua los indios de Guayana á 
uno de nuestros ríos más hermosos ; y en una y otra 
voz se ve claramente el significado de ''porción de 
agua " ó "río grande." De notar es que hawa, es voz 
malaya originaria del árabe, y que significa atmósfera, 
aire, viento, clima, aliento; así como que el árabe tiene 
el vocablo wad, río ; y las analogías del malayo con el 
árabe y el hebreo, á pesar de ser un dialecto del sáns- 
crito, han sido demostradas por Robinson y Favre." 
( El Castellano en Venezuelay pág. 407 ) 

En el párrafo transcrito, aún cuando Gaicano no le 
da á la voz para el mismo significado, sí expresa resuel- 
tamente su pura filiación aryana. 

Aparte de las radicales que traemos en la página 
21, ( Primera Parte) comparadas del lenguaje de los 
indios del Indostán, derivado del Sánscrito, con las de 
algunos vocablos de los dialectos de las regiones del 
Territorio Amazonas, de Venezuela, extracto de la 
obra El Oculto, del doctor Girgois, las siguientes voces 
sánscritas con sus equivalentes en el idioma Que- 
chua : (14) 

Quechua : 

ayar jefe 

anchi llorar, sufrir 

kakamuni (15) yo como 

kata cubrir 



Sánscrito . 


• 


Ajar 


jefe 


ang' 


penar 


c'am 


comer 


c'ad 


cubrir 



(14) Qiietche, en dialecto Carúzana del Rionegro, quiere decir 
"heimano;" en Cumanagoto, "siempre verde; " y en lenguaje 
del Indostán significa *' tierno," que no está en sazón, envolviendo 
todos así como una idea de juventud ó de ternura. 



(15) Caca^ en Baniba quiere decir «'casabe" ó "comida." 

Notas del Auto? 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



153 



c'al 


mojar 


kal-luni (16) 


derramar agua 


gacc'a 


árbol 


hacha 


árbol 


gam » 


ir 


hamu 


ir 


P^^. 


buey 


ku 


cuadrúpedo 


JUJ 


unir 


juk 


unir 


j'ang'a 


pierna 


chanka 


pierna 


kama 


amor 


kamaui 


gozo 


kak' 


reir 


kacuani 


yo río 


koj' 


feliz 


kacuni 


soy feliz 


karu 


soldado 


k' kari 


guerrero 


kara 


accción gue- 








rrera 


k' karu 


saqueo 


k'at 


andar 


katini 


yo sigo 


kut 


moler 


kutani 


yo muelo 


na 


canto, hablo 


ni 


hablar 


nakk 


matar 


naca 


matar 


nak'a 


uña 


naccha 


uña 


pañi 


mano 


pana 


mano 


pant 


andar 


pantani 


yo ando 


puc 


cocer 


puki 


cocido 


ri 


ir 


ri 


ir 


sira 


culebra 


sira-sira (17) 


reptil 


si ka 


rayo de luz 


siki 


rayo de luz 


sing' 


oler 


sinka 


nariz 


su ka 


altura, cresta 


sukuma 


cresta, emi- 
nencia 


silí. 


aguja 


sira 


aguja, coser 


tata 


padre 


taita (18) 


padre 


tap 


arder 


tapa 


esplendor 


topa 


luz, sol 


tupa (19) 


luz del sol 


tutt 


obscurecer 


tuta 


noche 


tup 


golpear, despe- 








dazar 

Quechua, es "agí 


tupani (20) 

ua" y asimismo ( 


yo rompo 


(16) Uni, en 


3n todos los dialec 


tos del Rioneg: 


ro venezolano. 







(17) Sha en Mandauaca, es "oso," y caca-sita^ "oso" ó "ani- 
mal que es bueno de comer." 

(18) Taintmiit^ eu Yabitero, quiere decir "hijo." En Caribe 
tata es " madre." 



(19) Topa ó Tupa, Tupac ó Tapac, "luz del sol" ó "brillante 
hijo de la luz del sol." Tupáfacqite, en lenguaje Caribe significa 
Jefe. Tupa Qn Uaraní y en Chiquito, es "Dios"; en Tupí y en 
Ticuna se dice Tápana. 

( 20 ) Titppia, en Baniba, es " gota, " partícula de agua. 

Notas del Autor. 



I 54 TAV ERA- A COSTA 

Todos los vocablos qae se acaban de leer evidencian 
que una misma radical les corresponde ; y '* r^ps parece 
lícito admitir, dice el autor, que una lengua cuyas raices 
testifican el origen ariano, alejada de sus hermanas 
asiáticas y europeas, confinada durante siglos en el co- 
razón de la América Meridional, que se quedó en el 
período transitorio aglutinante y como cristalizada, por 
causa eficiente de un progreso de concentración política 
y religiosa, y con un fondo completamente ariano, há- 
llese con accidentes gramaticales que suelen encontrar- 
se solamente en las lenguas turánias. " (21) 

No son, pues, únicamente el doctor López y el 
doctor Rojas los que opinan por que el Quechua es una 
lengua Ariana. Son también el doctor Patrón y el 
doctor Girgois. 

Patrón, en una de sus memorias leída en el Con- 
greso Científico del Uruguay, demuestra la íntima re- 
lación que existe entre la civilización y lenguas de al- 
gunas naciones sur americanas con las de los antiguos 
pobladores del Asia, lleí^ando á probar que aquellas co- 
nocían la escritura cuneiforme de éstos. (22) 

Y Girgois afirma : "Tenemos ala vista un Dic- 
cionario quichua, con sus equivalentes y radicales sáns- 
critos ; resulta de su examen prolijo que más del ochen- 
ta por ciento de las palabras quichuas, considerándolas 
tanto com.o palabras completas, como radicales, tienen 
un origen ariano. . . . 



(21) El Oculto, página 42, edición de Barcelona, E^p , 1901 



( 22 ) Creemos pertinente recordar aquí la piedra del Sarare, 
escrita con caracteres cLiiieiforraes, análogos á los de los asirios, 
cuyo diseño ha publica lo el señor Carrascosa en el número 4215 
de La Religión y reproducido luego en el número 26 de El Fo- 
mento Nacional, perióüco-; de la Capital de la República, y la pie- 
dra escrita con caracteres fenicios, encontrada en el Brasil, en 1873, 
y de que habla el referido Dr. Rojas en las páginas 21 y 22 de sus 
Estudios Indíge?ias.^ Notas del Auto}. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 155 



Y después de comprobar con multiplicados ejemplos 
gramaticales, la exactitud de su postulado, concluye : 

"Creemos con el corto estudio anterior, haber 
probado que la lengua quichua es ariana, pero ariana 
en el período aglutinante, punto sumamente importante 
que notar, pues la alta antigüedad de esta lengua, sin 
duda alguna de más mil siglos, siguiendo la cronología 
Hindú, época probable de la existencia de tierras entre 
el continente americano y el viejo mundo. 

''PerÚQW sánscrito quiere decir ''Oriente." De 
las Indias c de las altas planicies del Asia, para mar- 
char hacia el oriente hay que atravesar la parte del 
globo terrestre que se llama en la actualidad Oceanía. 
Por su conformación representa muy bien un continente 
que se sumerjió ; las islas actuales fueron sin duda al 
guna las montarías y cadenas de montañas ; opinión 
que no tiene nada de inverosímil, conociendo los sonda- 
jes que se han practicado en esta parte del Océano, 
donde la sonda indica profundidades extraordinarias. 

" Es lícito suponer que aquel continente sur, la 
Atlántida, ó quizás remontando más siglos, la Lemuria, 
hubiera sido habitada por razas arianas madres, en una 
época en que la lengua se hallaba solamente en estado 
aglutinante. ..." de donde es lícito inferir también que 
"el quichua es una lengua ariana, separada del tronco 
principal " en momentos en que se verificara aquella es- 
pantosa convulsión geológica, tanto más cuanto que, 
según Girgois, más del ochenta por ciento de sus voces 
tienen un origen ariano. ( 23 ) 

Para ensanchar un tanto la expuesta teoría en lo 
tocante al parecido de razas, lenguas, escritura, civi- 
lización, etc. de los precolombianos de América con los 
moradores del hemisferio oriental, permítasenos copiar 
del capítulo XIX de nuestro hbro Rionegro algunos pá- 



(23) Véase al final de esta Tercera Parte un vocabulario de la 
lengua Quichua. 



i::6 TAVERA-ACOSTA 



rrafos que quizas puedan servir para robustecer- lo que 
hemos dicho en la Primera Parte, sobre solidaridad 
de aquéllos. 

Léanse : 

Otra particularidad que caracteriza á los ríos de 
aguas negras y rojas, es la casi ausencia de mosquitos 
y zancudos, eficaces propagadores del paludismo y de 
otras enfermedades. ¿ Será que aquellas plantas ( se 
viene hablando de las que existen en sus orillas) con- 
tienen sustancias insecticidas ? ¿ Será que hay otras, 
sembradas expresamente á las márgenes, como lo ha- 
cían en épocas lejanas los habitantes del antiguo Egip- 
to, para sanear las zonas pantanosas y purificar el 
ambiente ? 

No se puede asegurar, aún cuando se tomen en 
cuenta las evidentes analogías que guardan entre sí los 
primitivos egipcios con los ignotos habitantes de la 
región intertropical americana. Son tantas las analo- 
gías á que nos referimos, que hacen pensar seriamente 
por lo que atañe á nuestra Patria, que hubo en tiempos 
muy remotos una civilización material superior á la que 
encontraron los castellanos de la Conquista. En corro- 
boración de esto, se ven por donde quiera muchas cu- 
riosidades y obras de arte, que aparecen hechas unas 
por la mano de la naturaleza y otras no, y que bien 
pudieran haberlo sido todas por la del hombre de aque- 
lla misteriosa época. 

Y cabe aquí recordar las siguientes : 

la gigantesca cueva del Guácharo, cerca de Caripe, 
que acaso fué un templo de los aborígenes ; ( 24 ) 



(24) "La gruta de Caripe conserva la misma dirección, la 
misma anchura y su altura piimitiva de sesenta ó setenta pies, 
hasta una distancia exactamente medida de 1458 pies : no he visto 
jamás en loi dos continentes ninguna caverna de estructura tan 
uniforme y regular. Teníamos mucho trabajo en persuadir á los 
indios que pasasen la parte anterior de la grata, la úaica que ellos 
frecuentan anualmente ; y fue necesaria toda la autoridad de los 
Padres para hacerles avanzar hasta el paraje, donde el suelo se 
levanta repentinamente con una inclinación de 60°, y di^nde el te- 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS I57 

la hermosa calzada de cuatro metros de elevación 
sobre el plano de las sabanas que median entre Bari- 
nas y Canáua, y que mide 25 kilómetros de largo ; 

la del camino entre el Sipapo y el Bentuari, cuyos 
trozos aún se ven de 6 á 8 metros de ancho ; 

el circo irregular de enormes piedras superpuestas 
que existen en las selvas de Beticó, donde empiezan las 
estribaciones del cerro, á 25 kilómetros de Trujillo ; 

los cerros labrados en forma de escalinatas, para 
cultivar las tierras, que aún se ven en Aricáua ; 

los grandes geroglíficos pintados ú. más de 150 pies 
sobre el plano de las campiñas donde se alzan los>:ce^ 
rros de Atures, Maipures, Pirare-ame, etc. etc ; •■ " "'/ 

las grutas de Sanrejis, llamadas vulgarmente San- 
rey, y de Caripo, en cuyas graníticas ábsides y paredes 
se observan grabados astros y símbolos curiosos ; 

las grandes trompetas de barro cocido de los indí- 
genas del Rionegro y de otros puntos del país ; (25) 

las cuevas de Los Aposentos, Niquitao, Peña Co:-; 
lorada, Culebrina y Cordoncigal, en Trujillo ; las "de 
los Morros y Casa do Piedra, en Aragua ; M-acaira, en 
Altagracia de Orituco ; Peñón, en Ocumare ; las de 
Barrauán, Atures, Ipaibot, Maipures y Cerro de mo- 
nos, las del Sipapo, las de Sarare, Aguas-blancas, etc ;i 

los formidables diques de cuadradas rocas vertical- 
mente colocadas, unas sobre otras, con inteligente si- 
metría, como para contener ó desviar la corriente, en ^1' 
sitio denominado " La Estrechura," en el río Uabiare,^ 
y en Candelaria, cerca de Ciudad Bolívar, á más de 
de 1200 kilómetros distante uno de otro ; ' 

el paredón de Tiznados ; 

la gruta de Arimáua con su mesa y asientos circula'-' 
res, de piedra, á orillas del Caroni ; 



rreno forma una pequeña casca la subterránea, pues los indígenas 
creen que en el centro de la cueva descansan las altnas de sus ante- 
pasados." — Humboldt, Viaje d las regiones equinocciales ^\j\\i, II, 
'Cap. VII, tomo II. 

(25) La trompeta era indispensable en las grañ'ie^ "Ófqíiestaá 
del KgiptOj— Nota del Autor. '"^" ^- ' ' - 



158 TAVERA-ACOSTA 

las curiosidades de sílex halladas en 1902 en el 
caño Beripa-moni (en ei Casiquiare ); en 1903 en el 
Cunucunuma, y en 1904 en la confluencia del Mataban, 
de las cuales aún conservamos varios phallos (26) y 
algunas hachas de piedra pulimentadas ; 

la piedra del Sarare cubierta de caracteres cunei- 
formes semejantes á los de la escritura asiria y cuyo 
diseño publicó el señor Carrascosa, de Yaritáua ; 

y, finalmente, la multitud de rocas grabadas (es- 
critura pictórica ) que se miran en Tocoma, Arimáua, 
Candelaria, Boca del Infierno, Las Clavellinas, Mapa, 
Campanero, Sedeño, Caicara, Cabruta, Encaramada, 
Aima, Mocupia, Buría, Cuara, Padilla, Uaca, Uruana, 
Paruaza, Tigre, Maipures, Paloma, Sipapo, Bentuari, 
Camizón, Raya, Matabén, Apanabén, Cariche, Merey, 
Palmana, Caripo, Culimacare, etc. etc., que testifican 
con sus figuras el trabajo de los hombres, ejecutado 
en una época que nadie hasta hoy ha podido pre- 
cisar, y de las cuales poseemos la más hermosa co- 
lección que se conoce, correspondientes al territorio 
de Guayana 

En vista, pues, de todo lo expuesto, no tendría 
por qué producir extrañeza la idea apuntada de si los 
antiguos aborígenes pudieron haber sembrado á orillas 
de los ríos plantas insecticidas, con el fin de sanear las 
localidades habitadas por ellos, como lo hacían los 
hijos del Egipto. 

En las páginas subsiguientes reproducimos algunos 
de los expresados geroglíficos copiados por nosotros de 
sus respectivos originales. 



( 26 ) Debe recordarse que el Phallos era adorado entre los an- 
tiguos egipcios como una divinidad. — Nota del Auior. , 



M|||l%|l^ '- m i%(^ " m%^ " i^ if l^ -n(|^l || |(^ - iSi^ ( li^ "<i| ¡ ^l <^ " i[|l^ il l^ ■ M |( ^i (^ " i i ll ^i ll^ ' ", ; A| ¡i^ M üi^i ii t^ "ii j^l ^l l» ^\ f ^ f> - ' i if^ J h ' Hi ftii í^ 



CAPITULO IIT 



Petroglifos de Guayana — Su antigüedad precolombiana — Sus pri- 
meros descubridores — Opiniones de Humboldt y de Schom- 
burk — I^a Atlántida — Creencias y tradiciones de los indios 
del Orinoco— Araali vaca ó Aniiri-uaca — Interpretaciones de 
esta palabra en Quichua y en Indostano — Cuestionario — 
Símbolos antiguos— Interpretación de algunos geroglifos de 
Guayana — Creación de la Tierra, su inmersión y su repobla- 
ción — Analogías oojíinogóaicas, teogónicasy etnológicas. 
(^Continuación^ 



Lamentamos no tener mayor cantidad de mate- 
rial á la mano para continuar estudiando el asunto 
" Quichua lengua Aryana aglutinante," y seguir así 
departiendo con tan ilustrado amigo. Bien puede suce- 
der que estén equivocados en sus afirmaciones López, 
Rojas, Girgois y Patrón, pues el error es patrimonio de 
la inteligencia humana. 

Mas sea como fuere, y entrando en otro orden de 
consideraciones, tendientes, puede decirse, al mismo 
fin de solidaridad, permítasenos involucrar á continua- 
ción, tomados de nuestro citado libro Rionegro, los si- 
guientes párrafos : 

Es prodigiosa la cantidad de cerros pintados y de 
rocas grabadas que hay en el inmenso espacio com- 
prendido entre el Delta del Orinoco y bocas del Esse- 
quibo y las márgenes del üainía ó Rionegro, siendo de 
advertirse que todos los grabados como que guardan en- 
tre sí grandes analogías. 



1 6o TAVER A- AGOSTA 

Las primeras noticias que se dieron de las del 
Orinoco, las divulgaron los frailes jesuítas que en 1671 
llegaron hasta la confluencia del Sinaruco, el mismo 
Sinare-occo de los indígenas. A este particular dice el 
Rvdo. Juan Rivero en su Historia de las Misiones del 
Casanare, Orinoco y nieta, en 1729-35, que encontra- 
ron "peñascos muy alto en los cuales había unas figu- 
ras esculpidas en las mismas peñas con tal arte y dis- 
posición, que no es posible haberse formado en ellas 
las tales imágenes ó ídolos sino por arte del demonio, 
porque si atendemos á la altura y á lo inaccesible de las 
peñas, no era posible haber hallado arbitrio los hombres 
para subir á ellas, así por la mucha altura como por lo 
tajado del risco." ( Cap. VI, Lib. IV.) 

El buen fraile se refería á las que están situadas en 
los cerros graníticos de Tigre y de Paruaza, pocos ki- 
lómetros abajo de la conjunción del río Meta con el 
Orinoco. 

En 1739 encontró el cirujano alemán Hortsmann 
en el Rupununi, algunos petroglíficos ; Humboldt, en 
1800, habla de los del Orinoco y Casiquiare (27) ; Ro- 
bert Hermann Schombargk, en 1839, halló otros en Ins 
regiones del Essequibo, Coren tin y Coyouini (28) ; Co- 
dazi, en 1840, hace referencia á ios del Orinoco (29) ; 
Joaquín Acosta, encontró muchos en el lago de Fii 
quene (30) ; Chafifanjon, en 1886. menciona los del 
cerro de Atures (31): y Marcano, en 1887, copió al- 
gunos de los colocados desde Caicara para abajo. (32) 



(27) Viaje d las regiones equinocciales del Nuevo Continente. 



(28) Reisen Í7i Guiana und avi Orinoko. 



(29) Resumen de la Geografía de Venezuela. 



(jo) Compendio Histórico del descubrimiento de la Nueva Granada. 



(ji) D Orénoque et le Caura. 

(32) Éthnographie precolombienjie de Venezuela. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS l6l 



En la página 195 de Ciíadros de la Naturaleza, dice 
Humb^ldt : " Las figuras simbólicas que Roberto 
Schomburgk halló en la cuenca del Essequibo, cerca de 
los rápidos de Waraputa, se parecen, dice él, á los que 
existen en la isla de St. John y cuyo origen caribe es 
innegable. Sin poner en duda la exactitud de tal 
afirmación, no puedo creer, sin embargo, á pesar de la 
vasta extensión de las comarcas por donde se expar- 
cieron los caribes y del antiguo poder de esta bella raza, 
que la zona inmensa de rocas esculpidas que atraviesa 
de Oeste á Este gran i")arte de la América Meridional,, 
pueda ser obra de los caribes. Más bien ha de verse 
en estas la huella de una. civilización que se remonta 
á una época en que no se conocían aún ni los nombres 
ni el parentesco de las razas que distinguimos hoy." 
El mismo Schomburgk califica esos grabados como de 
"monumentos respetables de la civilización y supe- 
rioridad " de las tribus antepasadas. (33) 

Los indios Banibas del Rionegro llaman esas rocas 
grabadas ippa-ianata, es decir, piedras escritas : de 
ippa, piedra, y ianata, escritura. (34) 

I Cuántos años han transcurrido desde que fueron 
pintados esos cerros y trabajadas aquellas rocas ? ¿ Cinco, 
veinte, cuarenta siglos ? ¿ Quién lo sabe ? 

¿Fueron esculpidas las figuras de las rocas primero, 
ó fueron antes pintadas las de los cerros ? Misterio ! 
Se abisma el humano pensamiento y no puede en ma- 
nera alguna responder en nuestros días. (35) 



(33) Aristides Rojas opina con Schomburgk.— £'j/^/í//í7í Li- 
dígeiías, página 13. 



(34) Humboldt dice que los tamanacos las denominan tepame- 
7 eme. Obra citada, página 361, tomo III. * 



(35) El señor doctor Elias Toro, en la página 89 de su intere- 
sante» obra Pí? a /¿íí í^/z'^í de Guayana, dice que " del arle preco- 
lombiano en Venezuela sólo existió la alfarería." Pensar os que 
todü>< estos grabados en las rocas y todas esas pinturas hechas en 
los cerros, rectifican tal aserción. — Notas del Autor., 

En el Sur— Dialectos Indígenas, 11. 



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EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 1 63 



¿Qué habrán querido derhostrar los indígenas con 
esas ii>jágenes ? ' . 

¿Habrán querido señalar alguna época para recor- 
darla á las generaciones que les sucedieran ? 

¿Serán simples ensayos caprichosos de artistas in- 
cipientes ? 

¿Serán caracteres que traduzcan algo, á manera de 
los geroglífieos del Egipto ? 

¿Querrían ellos señalar asilas distintas jurisdiccio- 
nes de mando ? 

¿ Dirán alguna relación con el común origen de las 
razas polinesia y americana ? 

¿Serán vestigios de una civilización que se pierde 
en la noche de los tiempos ? 

¿Simbolizarán ellos asuntos histéricos ó religio- 



sos ? 



No lo sabemos ; pero debemos recordar que aún 
quedan muchos testimonios de la civilización de los 
aztecas, de los peruanos y de los chibchas. ¿Cual de 
ellas fue la poderosa y adelantada raza artífice de los 
petrogHfos venezolanos ? 

Refiriéndose Codazzi á las piedras pintadas de 
Pandi, Saboyá, Facatativá, Aipe, Gámeza, etc. en Co- 
lombia, dice: "Conocían también la escritura geroglífica, 
destinándola á formar sus anales históricos y tenían 
nociones harto exactas de astronomía con relación al 
año solar y al advenimiento de las aguas. De ellos nos 
quedan testimonios incontestables en el calendario es- 
culpido en piedra, satisfactoriamente explicado por el 
erudito Duquesne, y en los monumentos que han po- 
dido resistir á la acción destructora del tiempo y de 
las manos ignorantes." (36) 

Al contemplar nosotros estos grabados y - todos los 
demás á que hemos hecho referencia, nos ha \^enido 
constantemente á la memoria el recuerdo de Ja miste- 
riosa Atlántida, de que habla Platón, sumergida en las 
aguas del Océano, la cual según\s.us '* DiáTpgdé,',' fue la 



(36) Antigüedades Indíge7ias, por A. Codazzi, Bogotá, 1857. 




Maipures.— Geroglifo pintado, no grabado, en el cerro 
de la Luna. Humboldt, que no vio estas figuras, supu- 
so en su.obra Cuadros de la Naturaleza, que las formaba 
un nudo de cuarzo de aquella masa granítica. Kl 
circulo exterior mide dos metros de diámetro y está co- 
locado a más de 150 pies de altura. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS l6 



patria de los seres que precedieron á la actual raza 
humana. (37) 

Parece que aquella isla ocupaba no sólo gran parte 
de lo que es hoy Océano Atlántico, sino que también 
llegaban sus tierras hasta el mar de las Indias Orienta- 
les ; era superior en civilización material y fue sumer- 
gida en varias secciones en el transcurso de millones 
de años. La catástrofe de Poseidones, que fue la úl- 
tima porción desaparecida, se remonta hoy á once mil 
cuatrocientos setenta años ! Más de sés'enta. millones 
de habitantes perecieron en los diversos hundimientos 
de la Atlántida ; pero con todo, más tarde se hallaron 



(37) El hundimiento reciente de algunas islas en el Pacífico, en 
el mar de las Antillas y en el Océano índico pueden confirmar esta 
teoría. En efecto, tras los terremotos del Valparaiso, Calabria, 
el Japón y Sanfrancisco de California, se hundieron islas en el mar 
del Sur, á mediados de 1906, y ahora, en enero de 1907, tras los 
terremotos de Arica, Turquestán, Jamaica y Sumatra, se acaban 
de hundir partes de estas dos últimas islas. 

Y aquí es de trascribir lo que dice el Rvdo. Antonio Rafael 
Mercuriali, en su obra Revohcciones próximas del globo terrestre^ 
publicada en Bolonia (Italia) en 1750. Refiriéndose á la Amé- 
rica asienta : "La cadena de montañas que atraviesa el Mediodía 
déla América Setemptrional, la América Central y del Oeste al 
Este de la América Meridional puede ser justamente llamada la es- 
pina dorsal del Nuevo Mundo. Está situada en el centro del 
Universo y recibe las impresiones del fuego subterráneo, que es 
empujado sin cesar de las extremidades al corazón y á la super- 
ficie de nuestro planeta. Al fin del siglo ( XIX ) que vendrá des- 
pués del nuestro, y durante el primer tercio á lo menos del (XX) 
que le sucederá, esta espina dorsal, este lomo del mundo, será 
violentamente levantado con las regiones de valles y llanuras que 
lo rodean y otras aún más lejanas. Varias de las islas Antillas, 
que no son sino puntos culminantes de las partes sumergidas de 
la cadena de los Andes y de los Montes Rocayosos, sufrirán mu- 
cho en estas sacudidas ; pero el alto y medio Perú y Chile, des- 
pués de la región de Venezuela, experimentarán especialmente 
los peores efectos. Creo poder afirmar que la ciudad de Santia- 
go de Chile, por ejemplo, será arruinada en tres veces antes del 
año de 1909." 

Y las profesías se cumplen : al menos así parecen indicarlo las 
catástrofes de Guaren íi'ín-iiíi ti re Martinica, Buenaventura, San- 
tiago de Chile, Valparaiso, Arica, Ecuador, California, Jamaica y 
México, verificadas al fin del siglo XIX y en lo que va corrido de 
este siglo XX. — Nota del Autor. 



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EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 167 



descendientes de ellos en el antiguo Egipto, en la primi- 
tiva Greiiia, en la remota China y en el sur del Indostán. 
Dice Humboldt : " No puedo menos de citar aquí 
un hecho que no fue desconocido al Padre Gilij, y de 
que se ha hablado varias veces, durante nuestra man- 
sión en las misiones del Orinoco. Los indígenas de 
aquellas regiones han conservado la creencia de que "en 
''el tiempo de las grandes aguas cuando sus padres se 
"veían obligados á ir en canoas para librarse de la inun- 
' 'dación general, venían las olas del mar hasta batir con- 
"tra las peñas de la Encaramada." Esta idea no se 
presenta aisladamente en sólo el pueblo de los tamana- 
cos, sino que hace parte de un sistema de tradiciones, 
cuyas nociones se hallan esparcidas entre los maipures 
de las grandes cataratas, los indios del río Erebato (38) 
que desagua en el Caura, y en casi todas las tribus del 
alto Orinoco. Cuando se pregunta á los tamanacos 
cómo ha sobrevivido el género humano á aquel cata- 
clismo extraordinario ó cdcid del agua de los mexicanos, 
responden " que un hombre y una mujer se salvaron 
" en lo alto de un monte llamado Tamanacu, situado 
'' en las orillas del Asiberu, y que habiendo arrojado 
'* tras si, y por encima de sus cabezas el fruto de la 
"palma mauricia, vieron nacer de los huesos de 
"ese fruto los hombres y las mujeres que po- 
''blaron de nuevo la tierra." He aquí en toda su 
simplicidad, y entre pueblos salvajes, una tradición que 
los griegos han adornado con todos los encantos de la 
imaginación. A algunas leguas de la Encaramada, 
se eleva en medio de la sabana, una roca llamada Te- 
pamereme, Roca-pintada, que ofrece figuras de anima- 
les y pinturas simbólicas semejantes á las que hemos 
visto bajando el Orinoco á poca distancia y debajo de 
la Encaramada, cerca de la ciudad de Caicara. Se- 
mejantes piedras son llamadas en África por los viaje- 
ros //^c/r^z^ de fetiches; mas no me serviré de este nom- 
bre porque el fetichismo no se conoce entre los indios 



(38) Modismo empleado por los españoles dd vocablo indio 
arábala. — Nota del Autor. 




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Casiquiare. — Geroglifos grabados en la roca llamada "Piedra 
Pintada," cerca de la confluencia del río Siapa. Semeja un emr 
brión que se desarrolla. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 169 

del Orinoco, y porque las figuras de estrellas, sol, ti- 
gres y. cocodrilos, que hemos visto trazadas en las 
peñas, en lugares hoy inhabitados, no parecen de- 
signar de -ningún modo objetos del culto de estos pue- 
blos. Entre las riberas del Casiquiare y del Orinoco, 
entre la Encaramada, Capuchino y Caicara, • se hallan 
á veces estas figuras geroglíficas, á unas alturas muy 
grandes y sobre murallas de rocas que no serían ac- 
cesibles sino construyendo andamios muy elevados. 
Cuando se pregunta á los indígenas cómo se han podi- 
do esculpir aquellas figuras, responden sonriéndose, y 
como contando un hecho que sólo un extrangero, un 
blanco, puede ignorar, que /'á la época de las grandes 
'* aguas iban sus padres en canoas hasta aquellas al- 
"turas. (39) 

** Estas antiguas tradiciones del género humano 
que hallamos esparcidas en la superficie del globo, como 
restos de un vasto naufragio, son del mayor interés 
para el estudio filosófico de nuestra especie ; semejan- 
tes á ciertas familias de vegetales que á pesar de la di- 
versidad de climas y la influencia de las alturas, con- 
servan la impresión de un tipo común, así las tradi- 
ciones cosmogónicas de los pueblos ofrecen por todas 
partes una misma fisonomía y unos rasgos de seme- 
janza que nos llenan de admiración. Tantas lenguas 
diversas que pertenecen á unas ramificaciones entera- 
mente aisladas al parecer, nos trasmiten los mismos 
hechos. El fondo de las tradiciones sobre las razas 
destruidas, no varía casi nunca ; pero cada pueblo les da 
su colorido local. Tanto en los grandes continentes 
como en las islas más chicas* del Océano Pacífi.co, siempre 
es la montaña más elevada y más inmediata, la en que 
se salvaron los restos del género humano, apareciendo 



( 39 ) "Para nosotros, dice Aristides Rojas en las páginas 25 y 26 
de su mencionada obra, algunos de esos dibujos simbólicos re- 
cuerdan el último cataclismo americano ; otros fijan la tradición 
universal que ha existido en todos los pueblos de la tierra— el di- 
luvio ; y otros, la entrada en las tierras americanas de los prime- 
ros hombres que empezaron á poblarlas, muchísimos siglos antes 
del cristianismo." 



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EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS I7I 

este acontecimiento tanto más reciente cuanto las na- 
ciones son más incultas, y que el conocimiento que tie- 
nen de sí mismas no data de una época muy remota. 
Cuando se estudian atentamente los monumentos me 
xicanos, anteriores al descubrimiento del nuevo mundo, 
cuando se penetra en los bosques del Orinoco, y se ad- 
vierte la pequenez de los establecimientos europeos, 
su aislamiento y el estado de las tribus que han 
quedado independientes, es imposible atrii^uir dichas 
analogías á las influencias de los misioneros, ni á las del 
cristianismo sobre las tradiciones nacionales. Asimismo 
es poco verosímil que el aspecto de los cuerpos marinos 
hallados en las cimas de las montañas, haya hecho na- 
cer entre los pueblos del Orinoco la idea de aquellas 
grandes inundaciones que han apagado por algún tiem- 
po el germen de la vida orgánica sobre el globo." — 
( Obra y tomo citados, Libro VIII, Capítulo XIX.) 

Y más adelante (Cap. XXIV ) dice : " Amalivaca, 
el padre de los tamanacos, es decir el creador del gé- 
nero humano (cada pueblo se considera el primero en- 
tre los demás) llegó en una barca cuando la gran inun- 
dación, que se llama /<i; edad del agita, cuando las olas 
del Océano se estrellaban en el interior de las tierras 
contra las montañas de la Encaramada. Todos los 
tamanacos se ahogaron, á excepción de un hombre y una 
mujer que se salvaron sobre una montaña cerca de las 
orillas del Cuchibero, y la cual es el Ararat de los pue- 
blos árameos ó semíticos, el Tlaloc ó Colhuacán de los 
mexicanos. Amalivaca viajando en su barca, grabó 
las figuras de la luna y del sol sobre la roca pintada 
de la Encaramada." (40) 



(40) Pensamos que el vocablo Amaliuaca corresponde á las pala- 
bras Quichuas amari ó amarit y uaca. En ese idioma amari ó 
amane es serpiente, y uaca significa culto ó religión, ó templo ó 
deidad ó tumba. — Así Amarii-icaca, quiere decir ''deidad sagra- 
da" ó " templo ó culto de la serpiente "; y como se sabe, la cu- 
lebra era un animal sagrado para los Quichuas y para otras na- 
ciones americanas. En Cajamarca existía para 1532 el templo 
de la culebra : Aniari-íiaca, De los geroglifos de Pirare-ame, 
Paloma, Atures, etc. hemos copiado sendas figuras del ofidio, cu- 
yos originales pintados, no grabados como han creído algunos, 




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EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS I 73 

¿Tendrían estos geroglíficos alguna relación con el 
hundimiento de aquella isla ? 

¿Cuándo surgieron las tierras del Continente ame- 
ricano? 

¿Cuándo se hundieron su parte céntrica y sus 
extremos orientales? 

¿Poblaron los asiáticos la América, eran autóctonos 
los pobladores del hemisferio occidental ó ambos ele- 
mentos étnicos concurrieron á formar la población? 

No sabemos nada á ciencia cierta ; mas lo que sí 
puede inferirse es que los escultores de todas esas rocas, 
no conociendo otra escritura que la pictórica, se valie- 
ron de ella para grabar sus anales y dejar constancia 
de los hechos consumados; y así, indudablemente, es- 
cribieron los sucesos más notables de su historia ó de 
sus tradiciones. Y de exprofeso los inteligentes ar- 
tífices escogieron las rocas más sólidas, á fin de que pu- 
dieran resistisr mejor la acción de los siglos y pudieran 
perpetuarse aquellas imágenes á través de las edades, 
en el transcurso de miles y miles de años 

Aquí debemos recordar algunos símbolos usados 
antiguamente en el Asia Central y que aplicar podría- 
mos á los geroglíficos de Atures y de Candelaria. Son 
ellos : 

el sol, que simboliza el día, la luz, el calor, Dios ; 

la luna : las tinieblas, la noche ; 

el pez ó la rana : los lagos, los ríos, el mar, la llu- 
via, el agua ; 



miden hasta 40 metros de largo en las faldas de aquello=5 cerros. 
En las regiones bañadas por el Uba y el Uabiare, hay tribus á 
quienes se han denominado Amarúas ó Amanzanas y que para 
mediados del siglo XVIII, se decían descendientes de una ser- 
piente gigantesca, según los religiosos. 

También en lengua Hindo la palabra amalibaca tiene dos signi- 
ficados: uno, mali-bac, que quiere decir jardinero ó ser que cultiva 
el jardín, y el otro, Malic-bag, ó sea el Dios Tigre. Y de advertir 
es que entre los antiguos Acháuas, de donde descienden los actuales 
Piapocos y Sál-ibas, había la creencia de que el padre de la gran 
nación Pariana ó Caribe era el tigre, según dice Gumilla ; y de 
los petroglifos de Caicara hemos copiado la imagen de este fe- 
lino, grabada en las rocas del puerto. Por otra parte, en Uara- 
ní ibag quiere decir cielo. — Nota del Autot. 



1 74 TAVERA-ACOSTA 

el ave: el aire, el espacio, el éter ; 

el corazón : la vida animal ; 

el hombre y la mujer : la hurnanidad ; 

el cuadrado : el tiempo, la vida ó la muerte ; 

el círculo : lo incomprensible, el misterio ; 

el árbol : las selvas, las montañas, la tierra ; 

la espiga : la agricultura, la abundancia, la pros- 
peridad ; 

la serpiente era emblema de la Divinidad y tam- 
bién de la vida ; los dientes largos eran símbolo de la 
vejez, de la experiencia y también de la ferocidad ; y 
la repetición de un signo cualquiera indicaba multiplici- 
dad ó aumento de su significado 



Hasta aquí los párrafos copiados de mi obra Rio- 
ne^ro ; mas es de agregar que en la interpretación que 
he emprendido de los geroglíficos de Guayana, aplican 
doles el simbolismo de que acabo de hacer mención, he 
obtenido muy curiosos resultados : esas figuras hablan ! 

Las del Casiquiare parecen expresar que el hom- 
bre empezó á desarrollarse, pero no pudo llegar á su 
perfección, quizás debido á una fuerza superior que lo 
aniquiló; las de Atures se refieren á la creación de la tie- 
rra con sus astros, seres vivientc^s, ríos, mares, etc., etc. 
y como emanándolo todo déla Divinidad ; las de Cande- 
laria dicen de un inmenso cataclismo en que las aguas 
todo lo cubrieron, destruyéndolo todo ; y de una nueva 
repoblación de la tierra con sus estaciones y sus plantas; 
las de Maipures y las de Boca del Infierno se parecen 
muchísimo á las inscripciones funerarias encontradas en 
Chancay ( Perú ) y cuyos grabados trae Charles Wie- 
ner en las páginas 650-52 de su obra Péroit et Solivie 

Las interpretaciones á que me refiero,' constan en 
mi libro inédito Ríonegro, así como los diseños de los 
petroglíficos, entre los cuales hay uno de Candelaria 
que consiste en una rara figura humana, grabada en re- 
Heve sobre la roca, que por el adorno á manera de tur- 
bante (págueri, en lengua indóstana ) que obstenta, 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS I75 

nos recuerda el tipo de los poderosos rajáhs de la tie- 
rra del Ganges ; y asimismo llama la atención la figura 
de la ballena, cetáceo de los grandes mares, evidente- 
mente conocido por los indios escultores, y que parece 
indicar la inmensa profundidad de las aguas en que to- 
do se inmergió. 

Es de observarse por otra parte, que "los antiguos 
caminos de la India, son en todo iguales á los antiguos 
caminos del reino de los Píruas, " que los tambos, don- 
de descansaban los viajeros quichuas, tenían sus simi- 
lares en los remotos caravxnseraiís del Indostán, y en 
los actuales bengalíes ; y que, en fin. es sorprendente la 
analogía que guardan en sus teogonias, en sus tradicio- 
nes cosmogónicas y en sus costumbres públicas y pri- 
vadas. ( Véanse la Historia de La Conquista del Perú, 
por Prescott, y las obras de Wiener y Girgois, ya 
nombradas.) 

¿Qué, mucho, pues, que el Quichua sea una lengua 
Ariana aglutinante que se habló al mismo tiempo en el 
Perú y en las mezetas del. Asia Central, ahora cien 
siglos ? 

Esta congerie de observaciones que expongo, así 
de bulto, quizás pueda servir más tarde á quienes 
se ocupen de estos asuntos de antropología pre^colom- 
biana de Venezuela : de mí se decir que careciendo de 
medios, de ilustración y de a\)titudes, no podría dar ni 
comienzo á la ardua empresa ; pero siempre me será 
satisfactorio saber que haya podido haber contribuido 
con mis pobres esfuerzos al estudio de tales cuestiones. 

No concluyo estas líneas sin copiar del trabajo del 
señor José Ignacio Lares, Etnografia del Estado Marida 
(segunda ed. 1907) los siguientes párrafos : 

''Las grandes analogías que hay entre Asia y 
América, y la notable semejanza que los naturalistas en- 
cuentran entre sus dos razas, particularmente con la 



I j^ TAVERA-ACOSTA 



Mongola, prueban con alguna claridad que la raza 
americana procede del Asia. (41) 

** La semejanza que se observa entre la raza japo- 
nesa y la americana es tal y tan grande, que parecen 
pertenecer á una misma raza. 

** La causa de esta semejanza es tan poderosa y 
persistente, que domina al través de las mezclas en la 
raza americana, difiriendo únicamente en el color, ya 
pardo, trigueño ó blanco en el mestizo, según la mayor 
mezcla de la raza africana ó europea y según las mez- 
clas de estas mezclas. 

'*Y cosa singular: obsérvase que en sus condicio- 
nes morales de valor, nobleza, vivacidad é ingenio, la 
semejanza del americano con el japonés es más com- 
pleta en el mestizo que en el americano puro. 

** ¿Sería el primitivo nipón el mismo primitivo 
americano ? 



(41) Sin embargo, algunas autoridades expresan lo contrario, 
es decir, que los aborígenes de America fueron los ascendientes de 
los pobladores del Asia. Y se fijan en que los que sostienen la 
opinión general de que éstos pasaron al nuevo continente, están 
influenciados por el prejuicio de la conocida antigüedad histórica 
de los asiáticos, en tanto que de la América es muy poco lo que 
se sabe de sus anales precolombianos. — Nota del Autor, 



-i ili S H ^ ' m N**' '#!#' 'i(i^iii^' " i'ii ^ iH^ " #"1 1 11^ " iin^ i ii^ ""# ii(i(^ '■'i# n ift' 'iKi^ i ii^ - iflñiii^' -ii^ i ii^' ■«ig N i^ - ü N^ "iNh '# t iil^' 



CAPITULO T"^ 



Las voces Coro y Cuiba^- «Los aborígenes del Estado Falcón» 
— Estudio del doctor Arcaya — Observaciones. 



Preganta el doctor Arcaya : 

•'¿ Figuran en los dialectos de Guayana la palabra 
Cuiba, tan común en nombres geográficos del Estado 
Falcón, y la voz Coro, y cuál es el significado de ellas ?" 

Con el vocablo " cuiba " sólo he conocido unos in- 
dios de las márgenes del Meta ; pero no sé de donde Jes 
viene esa denominación, pues ellos se dicen *' pt^m^^'' 
y su lengua es la Uajiba ó un derivado de ella, ''lífeci- 
mo, " en esta lengua quiere decir hermano, cuñada, 
hombre. En ninguno de los vocabularios que he ano- 
tado, encuentro la palabra cuiba\ pero puede ser 
que sí exista y se logre hallar su significado haciendo 
sobre ella una información especial entre los indios del 
Meta ó de sus afluentes. En el oriente de Venezuela 
se conocen varias localidades con ese nombre y también 
un molusco. 

Con respecto á la palabra Coro sí se encuentra ella 
en estos lenguajes : en Piaroa coro quiere decir otro, 
coro-coro, en Mandauaca significa catarro ; y he encon- 
trado en muchas voces las sílabas coro, vgr : da-coro, en 



1 7^8' TAVERA-ACOSTA 

Maquiritare, rabo ; dari-coro, en Mandauaca, hermano; 
do-coro, en Uarequena, flecha ; mirari-coro, en Man- 
dauaca, viejo ; cahici-coro, en Uarao, cuándo?; to- 
coro-a, en Uarequena, rana, etc. 

También he hallado en muchas otras tantas pala- 
bras más la final oro, por ejemplo : en Uarao mljoro 
(cara); doco-joro (labios) na-joro (comida) etc; 
en Yabarana ueroro ( perro ) ; en Mandauaca mai-oro 
(collar) iuidoro (estrellas) etc. Y véanse las dis- 
tancias á que viven separadas unas de otras : los Ua- 
raos ó Uuaraunos habitan en el Delta ; los Uarequenas 
en el Uainía ; los Piaroas en la zona del Sipapo, Cata- 
niapo, Zama y Matabén; los Mandauacas, que vivían en 
el Casiquiare, hoy residen en el alto Orinoco; los Maqui- 
ritares ó Uayongomos, en el alto Caura y en el Ocamo, 
Padamo, Cunucunuma, etc ; los Paráenes ó Yabiteros 
en las cabeceras del Atabapo ; y los Yabaranas en la 
hoya del río Bentuare ó Uennitoare, como dicen los 
indios. (42) 

Con motivo de la lectura de Los ahorí<renes del Es- 
tado Falcan, escrito por el referido doctor Arcaya y pu- 
blicado en los números del 174 al 191, inclusive, del 
periódico El Agitila, que se edita en Coro ( Venezuela) 
hemos hecho las siguientes observaciones que oportu- 
namente le remitimos, sometiéndolas á la ilustrada con- 
sideración de tan estudioso cuanto inteligente autor : 

a) Muchísimas palabras indias de los pueblos y lo- 
calidades de los Estados Lara y Falcón, son exactamen- 
te iguales, y cuando no, parecidas, á muchos vocablos ó 
nombres propios de Guayana, desde el Delta del Ori- 
noco hasta las márgenes del Rionegro, etc. 



(42) TJejini, en varios idioma= es agua ó río y are, ara 6 ati, es 
día, claridad del día, Oriente ó lugar por don ie nace el sol. Tam- 
bién en lenguas Uaraní, Tupí y Omáua ara quiere decir día. — 
.Nota del Autor. 



EN EL SUR DIALECTOS INDÍGENAS 



179 



Véanse algunos ejemplos : 



De Falcan, etc: De Guayana: De Falc6)i, etc: De Guayana 



Jacura 

Manuare 

Carona 

Uriacoa 

Pipiacoa 

Cacabo 

Urumaco 

Aracay 

Adaro 

Buchibicoa 

Jagua ó Yagua 

Cuibas 

Acarigua 

Itibana 

Yaracuy 

Aroa 

Yaritagua 

Apo lari 

Curi magua 

Manare 

Mapiare 

Mapararí 

Bardbaco 



Sacura 

Manaure 

Caroni 

Uyacoa 

Piacoa 

Cácabo 

Uramaco 

Ara cay li 

Adaru 

Chibacoa 

Yaua ó láua 

Cuiba 

Acaríui 

Itibini 

lara.oi 

Aro 

Yarítaua 

Dari-apo 

Urimáui 

Manare 

Mapiriare 

Maparari 

Barabaca 



Guaranao 

Carao 

Guaibacoa 

Moruy 

Gaaramata 

Yaraco 

Paraguaná 

Paraguaná 

A mu acó 

Casicure 

Tocuyo 

Cohaeri 

Curahamara 

Hitotes 

Temeri 

Albaiico 

Camunare 

Guagua 

Yarigua 

Siburua 

Acurigua 

Guanaguanari 



Uaranaco 

Caru&o 

Uayabacoa 

Morojuy 

Uarramata 

Yaraque 

Parauán 

Paranauá 

Amoco 

Caricure 

Tocoyo 

Coari 

Cura ai ara 

Itotos 

Temare 

Albarico 

Caminare 

Uaua 

Yáriua 

Tipurua 

Acuríua 

Uanauaiiare 



Y así muchas más. 



b) Pensamos que los Catatíos ó Caquetíos de las 
riberas del Orinoco, según los Rvdos. religiosos Castella- 
nos, Carvajal y Rivero, han sido confundidos por estos 
sacerdotes con otras tribus de la misma agrupación etno- 
génica. Gumilla, Solano, Caulín, Humbold, etc., no 
los mencionan. Suponemos que nunca vivieron á ori- 
llas del gran río los moradores de las playas curianas. 

c) El Rvdo. Fraile Juan Rivero está errado en la 
descripción topográfica que hace sobre Baráua ( Bárra- 
gua, dice él.) 

Baráua, situado en las regiones que median entre 
el alto Meta y alto Bichada, ó Bichara, come dicen los 
indios, es la parte plana y montañosa á que se refiere. 



l8o TAVERA-ACOSTA 

Barrauán, á orillas del Orinoco, abajo de la con- 
fluencia del Meta, en donde acampó Antonio de Berrío 
en 1584-86, y fundó un pueblo con el nombre de San- 
tísimo Sacramento, es donde empieza la serranía que se 
dilata hasta el Sipapo. 

En la z.ona comprendida entre el Uabiare y el 
Meta no hay serranías : es un terreno generalmente 
plano que á veces forma largos "lomos de perro," más 
ó menos elevados, que sirven de divortia acqiiaríim á las 
arterias fluviales de dicha región, donde moran Sálibas 
y Piapocos, antiguos Acháuas ó Airicos. 

El vocablo airico, en lenguaje Mandauaca quiere de- 
cir " que tiene alma." Según el indicado Rivero, sig- 
nifica en lengua Acháua "montaña grande," y que con 
tal sobrenombre se conocía á los indios que vivían in- 
ternados en sus selvas, lejos de la influencia de los reli- 
giosos. 

Este misionero, Rivero, no visitó las márgenes del 
Orinoco. 

d^ El río Uba ó Uua, es afluente del Uabiare, y 
los indios se comunican por sus cabeceras con el alto 
Bichada. 

^) Traemos en nuestro libro En el Sur los nom- 
bres propios de esas localidades y los de muchos voca- 
blos más con la escritura fonética cuidadosamente reco- 
gida délos labios de los indígenas. Ellos dicen sáliua ó 
sál-iba y no "saliva." 

/) El río Sinaruco es el mismo Sinareuco ó Sina- 
re-occu, como pronuncian los indios. Desagua en el 
Orinoco un poco más abajo de la junción del Meta, 
frente casi á los cerros de Barrauán ó Parrauán. Los 
Yaruros lo denominan Bea-uitsá, que quiere decir "río 
chico." 

g) Pérez de Tolosa en sus cartas al Rey de Espa- 
ña, dice que los Ajaguas "comían carne hunnana." 



EN EL SUR^ — ^mALECTOS INDÍGENAS l8l 

Abérraoióm del Ledo, findiendo parias á las costumbres 
de la época, pta^sél no vio un solo ejemplo de tal an- 
tropofagia. 

Federmann asegura en la relación de su viaje que 
los Jirajaras y los Yaguas "comían carne humana" y 
asimismo los Ayamanes, indudablemente para ver de 
cohonestar las infamias que contra todos esos indios se 
cometieron. Federmann y todos los demás conquista- 
dores calumniaron á qpienes por su genio belicoso y por 
su amor ardiente á la libertad y al terruño, les opusie- 
ron valerosa aunque estéril resistencia, por una parte ; 
y por la otra, debido al espíritu de avaricia y de cruel- 
dad que animó á los aventureros europeos de aquellos 
tremendos días para los pobres aborígenes. Más de 
medio siglo transcurrió de luchas, de horrores y de ex- 
terminio, antes que doblaran el cuello á la coyunda los 
valientes Jirajaras. ( De esta guerra tratamos en nues- 
tro libro inédito Capitanes y Caciques de Venezuela?) 

De igual manera fueron calificados por los frailes, 
los Manatibitanos, iMarapizanos. Paraenes, Caberes, 
Uaipunabis etc. porque eran los m ís inteligentes, ac- 
tivos, industriosos, indepenáie^ntes y relativamente más 
adelantados, que encontraron en las regiones del alto 
Orinoco y Uainía -Rionegro. Y ninguno de los religio- 
sos — asi como ninguna otra persona — desde los prime- 
ros blancos que entraron en aquellas comarcas hasta 
quienes han ido en los días que alcanzamos, ha visto 
un solo caso de canibalismo. Sostener lo contrario, es 
hacerse cargo de una aberración secular. 

La antropofagia de los indios americanos es un 
mito, y así lo sostenemos honrada y categóricamente en 
las páginas de Rionegro, Ya antas, habían expresado 
sus dudas y negaciones notables autoridades de todo 
püiitto irrecusables, como Las Casas, Prescott, Ir- 
ving, Juan Ignacio de Armas, Acosta y Calvo, Girgois, 
Sthal, etc. Opinan con nosotros á ese mismo respecto, 
Tulio Febres-Cordero, Pedro Antonio Carrascosa, Alfre- 
do Jahn, Domínguez Acosta, Jiménez Arraiz, etc. Y 



1 82 TAVERA-ACOSTA 

están acordes en la no existencia del canibalismo : Stei- 
nen, Coudreau, Schmidt, Meyer. Ehrenreich y otros 
viajeros y observadores que recientemente se han inter- 
nado en las más ignotas regiones centrales de la Amé- 
rica del Sur. 

h) Evidentemente, las palabras xáua, jáua, iáua, 
yáua, ajáua y acháua, corresponden á un sólo vocablo 
indígena, escrito por los castellanos con variaciones or- 
tográficas. Jahua, en lengua Quichua quiere decir 
fuera, afuera. 



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CAPITULO \^ 



Trabajos de Crevaux, Chaffdiijon, Sagot, Adam y Martius— Pala- 
bras recogidas por el Dr. Toro — La antropofagia de los in- 
dios americanos es un mito — Las Casas, Hurnboldt, Irving — 
Conquistadores y cronistas primitivos — Más opiniones adversas 
al canibalismo. 



Agosto de 1906. 

Doctor A Iv arado : 

Al recojer frases y vocablos indígenas de Guaya - 
na, no fue con la intención de emprender un trabajo 
serio, como el que usted me indica, ni de hacer deduc- 
ciones filológicas, pues en manera alguna poseo los co- 
nocimientos necesarios para poner manos á la empresa. 

No conozco los vocabularios de Crevaux. Tengo 
á la vista la obra de este viajero Voyages dans /' Amé- 
rique díc Sud, y no constan en ella. Los trabajos de 
Sagot y Adam, tampoco los conozco. Sólo he visto 
los vocabularios que trae Chafíanjon, al final de su 
fantástico libro Z' Orénoque et le Caura y los de Paul 
Marcoy que trae en su obra Voyages á travers /' A^néri- 
que du ^¿¿íí^ ( París, 1869) En las páginas de este úl- 
timo libro constan voces del Quichua, Antis, Cocaima, 
Chjntaquiro y Conibo, y del Ticuna, Omáua, Yáua, 
y Tupí. — Ambos viajeros son pródigos en narraciones 
pintorescas y sugestivas por el romance. 

Respecto de los vocabularios banibas de Wallace, 
que trae Martius, y de los que usted bondadosamente me 
hi remitido sendas copias, encuentro, comparándolos con 
los míos, algunas diferencias, notándose entre otras que 
en el Yabitero se emplea el posesivo de la primera per- 
sona en plural, que en lengua Baniba y sus derivados 
es UA, q UADECA, por el correspondiente al singa- 



1 84 



TAVERA-ACOSTA 



lar que es NO ó NU ó NODECA, mi, mío, como en 
la lengua Quichua. 

Véanse algunas voces del Baniba y del Yabitero, 
comparadas con las de los vocabularios respectivos que 
he tomado entre aquellos indígenas : 

Wallace y Martius Tavera-Acosta 

Baiiiba Yabitero Ba?tiba Yabitero 



agua 


weni 


weni 


uenni 


uenni 


blanco 


arlu 


caá t si 


al-li-li 


cajarini 


bote 


murupuriani 


baca 


morupa 


cuatzá 


brazo (mi ^ 


)nanu 


wacano 


nano 


nucano 


boca (mi ) 


enoma 


vvanoma 


nonuma 


nunuma 


bueno 


anetua 


yenii 


anetue 


ióniji 


casa 


panisi 


panithi 


panisi 


jan i si 


canalete 


nehewpa 


nehew 


neiupa 


najo 


cabello 


notsipana 


wamaoó 


notzipaua 


jimau 


cabeza (mi^ 


) nobu 


wasího 


nombó 


zijo 


chinchorro. 


mitsa 


ha m a ka 


bitzá 


amaija 


dedos 


naphibu 


wacavithiani nápibo 


jicájaje 


día 


pépurhi 


yahenusiba 


péposi 


eñajisi 


diente 


na si 


wathi 


narzi 


jehesi 


camino 


tanepó 


coatha 


tanepo 


taneju 


casabe 


caca 


ahosi 


caca 


ajossi 


flecha 


uéipipi 


sauto 


uepepi 


sauto 


frío 


apatíwali 


cafatené 


apate noié 


cauaninima 


hambre 


n)auali 


watava 


mauál-li 


mauál-li 


mañoco 


matsuca 


malshuca 


matzoca 


matzoca 


hojas 


tasapi 


barlbuna 


asape 


j azi ata 


hombre 


henumu 


catenemuni 


énami 


énnami 


hueso 


nopiuna 


warlanuku 


nippionaja 


nijizi 


luna 


marhita 


énoo 


arshita 


queri 


nariz (mi) 


nuyapen 


wasiwi 


noyapa 


no-iziui 


negro 


uie 


anuithi 


zerei i 


momomi 


noche 


yarapu 


meroria (43) yarsapoa 


iajazi 


niño 


irluberlip 


mathicoya 


lupbelo 


mazieni 


ojos 


no furli 


waholisi 


nopol-li 


nojórlisi 


plátano 


palatna 


palatana 


parátano 


jaratan 


perro 


tsino 


tschinu 


sino 


sino 


pez 


rime 


si m asi 


sima 


siraasi 


pies 


nuitsipalu 


wasitsi 


tzipara 


zi tziche 


selva 


tanape 


tibsvená 


tauape 


auabo 


sol 


hamuri 


camui 


amorsi 


camusi 


suelo 


yatsiphe 


coatsi 


iátsipe 


jajatzi 


tabaco 


éeli 


djeema 


el-li 


shema 


vientre 


panemi 


wahnowiti 


notziabo 


notonoreje 



(43) Meroria, probablemente corrupción del castellano, en len- 
gua Baniba quiere decir mediodía. — Nota del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 185 

Cuanto al señor doctor Elias Toro, apenas trae unas 
veinte y tantas voces del Uarao ó Uarauno, en la pá- 
gina 88 de su bello libro Por las selvas de Guayana, 
Esos vocablos no se avienen en su mayor parte con los 
que tengo anotados en el vocabulario recogido por mí en 
el Delta, aún cuando son evidentes las analogías. 

El señor doctor viajó por la parte menos poblada de 
la Guayana venezolana, y en los pocos meses de incur- 
siones por sus selvas y sus ríos, á duras penas logró en- 
contrarse con un caribe, de quien tomó cuarenta y tan- 
tas palabras, de las que con excepción de cuatro ( agua, 
cuchillo, escopeta y plátano ) ninguna de las otras co- 
rresponde exactamente al vocabulario que consta en mi 
compilación. 

Esas voces, que, sígdn él, fueron tomadas **en la 
fuente original," y que aparecen como caribes en las 
páginas 162 y 163 de su citada obra, corresponden al 
Macusi. En efecto, véanse algunas : 

Caribe, de Toro : Macusi : 



ÜIOS 


uyenu 


lenu 


nariz 


geuná 


uieuna 


oreja 


pana 


upaná 


padre 


papai 


papa 


madre 


mamai 


amai 


hijo 


uumú 


ommu 


hija 


uyenchí 


gentsí 


escopeta 


aracabusa 


arcabuza 


agua 


tuna 


tuna 


plátano 


parurú 


balurú 


pierna 


uschí 


utschi 


casabe 


equi 


ekei 


fuego 


apoc 


apó 


etc. 


etc. 


etc. 



Sin embargo, debemos tener presente que los 
Uaicas y Macusis del Cuyuni, los Arecunas y Aruacas 
del Caroni y los Maquiritares ó Uayongomos, etc. del 
Caura, son conocidos generalmente camo Caribes, por- 
que haj^lan lenguajes más ó menos parecidos .á- los de 



1 86 TAVERA-ACOSTA 

los moradores de los llanos del Sur de Maturín. y de 
Barcelona y como pertenecientes todos, indudablemen- 
te, á una misma agrupación etnogénica y derivados sus 
respectivos idiomas de una misma lengua matriz. 

Es sensible que el ilustrado hombre de ciencia no 
se hubiera detenido más en estas cuestiones, si bien es 
cierto, como ya he dicho, que en la zona que recorrie- 
ron las comisiones anglo-venezolanas sólo viven escasas 
tribus uaraunas, arauayas, uaicas y mucusis. ( 44 ) 

Me ha sorprendido también la aseveración que ha- 
ce Toro de que ** el saliva hablado en las riberas de los 
ríos Meta, Vichada y Guaviare " es un dialecto deriva- 
do del Caribe. ( Página 90) Puede ser ; pero compa- 
rados los vocabularios que traigo de ambos lenguajes, 
no me resultan afinidades, antes bien, el Sáliba parece 
un derivado de la lengua Uainimanesa. (45) 

Aquí me es grato recordar que á principios de julio 
de 1903, hallándonos en Puerto España (Trinidad) 
preparándome para emprender mi tercer viaje al Rio- 
negro, rogué al doctor Toro, médico á la sazón de la 
Comisión Venezolana de límites con la Guayana in- 
glesa, que observase en sus estudios si eran caníbales 
ó no los aborígenes de las tierras que iba á recorrer ; 
y, felizmente — aunque ya Schomburgk más de medio 
siglo ha indicó la ausencia del mito — el distinguido com- 
patriota tampoco lo menciona como condición etnoló- 
gica de las pocas familias indias que logró ver de cerca, 
aun cuando el cree, siguiendo la errada versión de los 
frailes, en la antropofagia de los antiguos caribes de la 
cuenca del Orinoco. 

Hablando él de las terramaras (página 239) ó sea 
de los cementerios indígenas, dice: " Algunos conside- 



( 44 ) Hablando de las regiones del Amacuro, etc. dice Gorro- 
chotegui : " Ninguna especie de indios habitan esos parajes, do- 
minados por el tiempo y su rigor, ni vestigios siquiera de que hu- 
biesen sido poblados en alguna época remota." — Viaje al Ama- 
alto, página 25, Caracas, 1897. 

(45 ) Véase la clasificación que traemos en la página 17. — Notas 
del Antof. 



EN EL SUR DIALECTOS INDÍGENAS I 87 

ran estos depósitos como cementerios antiguos ; otros 
como reliquias de primitivos banquetes canibálicos ; pe- 
ro esta última suposición no es tal vez aceptable, si se 
considera que la única raza indígena donde se pudo 
acusar el antropofagismo fue la caribe, habitadora de 
la cuenca del Orinoco, y aquellas terramaras se en- 
cuentran diseminadas en toda la extensión de la 
América." 

Aparte lo que he publicado en mis libros Memoria 
del Amazonas ( 1901 ) Anales de Guayana ( 1905 ) y 
Rionegro, (1906) (46) acerca del mito de la antropofagia 
americana, séame permitido copiar aquí lo que dice 
Humboldt en su Viaje á las regiones eqitinocciales del 
Nuevo Continente, sobre los caribes de la cuenca del 
Orinoco : 

" Los caribes del Continente que habitaban las lla- 
nuras entre el bajo Orinoco, Rioblanco, Esequibo y el 
nacimiento del Oyapoc, tienen horror á la costumbre de 
devorar á sus prisioneros. Esta barbaridad no existía en 
el primer descubrimiento de América, sino en los caribes 
de las Antillas {sic^ y son ellos los que han hecho sinóni- 
mas las palabras caníbales, caribes y antropófagos, dando 
lugar, por sus crueldades Q por qnéno decir represalias f) 
á la promulgación de la ley de 1504, por la que era per- 
mitido á los españoles hacer esclavos á todos los ame- 
ricanos de origen caribe. Creo, sin embargo, que la an- 
tropofagia de los habitantes de las Antilllas se ha exa- 
gerado demasiado en los cuentos de los primeros viaje- 
ros. Si los caribes del Orinoco han tenido desde el 
principio del siglo XVI diferentes costumbres que los 
de las Antillas y si siempre se les ha acusado sin razón 
DE ANTROPOFAGIA, cs difícil atribuir esta diferencia á 
una mejora de su estado social." ( Páginas 2Ó3-264, to- 
mo IIL) 

Y en punto á excogitar entre un hombre de las 

( 46 ) El señor Toro ha tenido la bondad de c3lo:ir en su índice 
bibliográfico de autores leídos y consalcados pira escribir su libro 
Antropología General y de Venezuela precolombina — del cual nos 
ocupamos vcík^ adelante — nuestras dos últimas mencionadas obras. 
— Nota del Autor. 



TAVERA-ACOSTA 



condiciones de Humboldt y un fraile (Gumilla) á quien 
tanto se ha rectificado, la hesitación no es fácil: 

Ahora, por lo que respecta al canibalismo de los 
indios antillanos, además de haber sido desmentido ca- 
tegóricamente por el noble y virtuoso Ledo. Las Casas, 
á mediados del siglo XVI, en su libro Historia de las 
Indias, (47) casi á raiz déla aparición del mito in- 
fantado por la ignorancia, la crueldad y la avaricia, to- 
mo de la obra Vida y Viajes de Cristóbal Colón, lo que 
sigue : 

" Es de todo punto probable que muchas de las 
pinturas que se nos han dado de esta singular raza de 
gente, hayan derivado su triste colorido del miedo de 
los indios y de las preocupaciones de los españoles. 
Las pruebas que se presentan de su canibalismo deben 
juzgarse con mucha circunspección por lo descuidado 
é inexacto de las observaciones de los marineros, y la 
preconcebida creencia del hecho, que existía en los 
ánimos de los españoles. Era usanza general entre los 
naturales de muchas de las islas y de otras partes del 
del Nuevo Mundo, conservar los restos de sus difuntos, 
parientes y amigos. A veces todo el cuerpo ; otras la 
cabeza solamente ó algún miembro disecado, y otras, en 
fin, nada más que los huesos. Estos, cuando se en- 
contraron en las viviendas donde moraban los habitan- 
tes indígenas de la Española ( Haití ) contra quienes no 
existía semejante preocupación, se miraban regular- 
mente como reliquias de los muertos conserv^adas por 
afecto ó reverencia ; pero cualquiera de semejantes 
restos, hallados entre los caribes, se miraba como prue- 
ba de su canibalismo." (Libro VI, Cap. III, — W. 
Irving.) 

Y para que se juzgue del criterio de la mayor parte 



( 47 ) " Estos indios nunca fueron comedores de carne humana." 
Cap. LXVII, Libro I. — " Carecían de comer carne humana, etc." 
Véanse también los Capítulos 84 y 135 del mismo Libro, el 19 del 
Libro II y los 104 y 117 del III. 

La obra del Rvdo. Las Casas es libro de rectificaciones á tan- 
tos errores escritos ó patrocinados por los primeros cronistas de 
Indias. — Nota del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 189 

de los historiadores europeos, — basados en los relatos 
de los primitivos cronistas ó viajeros — al referirse á las 
condiciones Sociales de los seres que encontraron los 
conquistadores, copiamos de las páginas (^'] y 68, Ca- 
pítulo II, tomo I, de la obra América^ historia de su co- 
lonización, dominio é independencia, por José Coroleu, 
los siguientes párrafos : 

"Al llegar los españoles al nuevo Mundo encontra- 
ron á las tribus indígenas haciendo un horrible trabajo 
de selección. Las más fuertes devoraban á las dé- 
biles, y no metafóricamente, sujetándolas á su yugo, si- 
no de verdad y en el recto y natural sentido de la pala- 
bra ; porque la raza prepotente establecida en las pe- 
queñas Antillas era una raza de antropófagos . . . . ( Sic ) 
" En el territorio que después se llamó la Nueva 
Granada estaba excesivamente extendida la antropofa- 
gia. (¿70 

, " Entre aquellas gentes, los sacrificios humanos, la 
antropofagia, {sic) la poligamia, las uniones incestuosas 
y la sodomía {^sic) eran moneda corriente,..." 

Sin tener en cuenta para nada que mal pueden in- 
vocarse en todas sus partes como testimonios honrados 
é imparciales, las relaciones de los " sacrificadores de 
indefensos," pues bien se sabe que de tales relatos ha- 
blaron sucesivamente sin criterio científico ó sin las re- 
servas necesarias : Cristóbal Colombo en sus cartas á 
los reyes de España ; Américo Vespuccio en 1 503-1 508; 
Rodrigo de Figueroa en 1520 ; Fray Tomás Ortiz en 
1525 ; Pedro Martyr en 1530 ; Ov^iedo y Valdez en 
1535 ; Fray Pedro de Aguado en 1542 ; el Ledo. Pérez 
de Tolosa en 1546 ; el Rdo. López de Gomara en 1552; 
Cieza de León en 1553 ; Agustín de Zarate en 1555 ; 
el Rvdo. Juan de Castellanos en 1589 ; el Rvdo. José 
de Acosta en 1590; Antonio de Herrera en ióor-1615 ; 
Fray Pedro Simón en 1625-1627 ; Fray Jacinto de 
Carvajal en 1647 ; el Obispo Fernández de Piedrahita 
en 1680 ; y así cuasi todos los que escribieron sobre los 
horrendos primeros ochenta y cinco años de la Con- 
quista de América 



I90 TAYERA-ACOSTA 



Febrero de 1907. 

Pero en donde más dócil al prejuicio y á la rutina 
se exhibe el señor doctor Toro, es cuando incluye el 
antropofagismo entre los factores deternainantes de la 
extinción de las tribus de Venezuela ! 

Kl canibalismo de los indios americanos es un mi- 
to, como ya hemos tenido ocasión de comprobar en 
las páginas de Rionegro, No tiene por base sino los 
cuentos de los primeros marineros, sugestionados por el 
prejuicio, y repetidos después por los conquistadores, 
en provecho propio, y por los cronistas, sin criterio mo- 
ral alguno. La crítica honrada y la filosofía de la 
historia se han encargado de borrar la odiosa mancha 
que estamparon sobre la raza aborigen los analfabetos 
castellanos de la Conquista, pues "el error con enve- 
jecerse no se transforma nunca en la verdad, ni ésta es 
siempre del voto de las multitudes de donde sur- 
ge. "(48) 

El mismo doctor Alvarado incurre en un error al 
escribir al señor doctor Gil-Fortoul, en junio del año 
pasado : "De los guajibos del Métase sabe (^sic^ que 
comen ó han comido á los racionales que han podido 
capturar en sen de represalia." (49) Tales informes, 
que ese sabio repite, son simples cuentos de algunos 
mercachifles ignorantes ó de -algunos desalmados buho- 
neros que trafican ó han traficado por el Meta cazando 
á los pobres Uajibos y Cuibas ó Chiricoas, como si fue- 
ran bestias feroces. En mis viajes por ese afluente po- 
deroso del Orinoco he tenido ocasión de ver y de pal- 
par la inexactitud de tales versiones, habiéndome acom- 
pañado el inteligente francés Mr. Aug. Chardon, resi- 
dente hoy en Puerto España, Trinidad. 



(48) Carlos Brand, El Alodernismo, pag. 8— Puerto Ca- 
bello, 1906. 



(49) Gil-Fortoul, Hisforiii Constitucional de Venezuela, nota 
de la página 33, tomo I. — Berlín, 1907. 



EN EL SUR DIALECTOS INDÍGENAS I9I 

En ñn, para cerrar este Capítulo, oigamos la opi- 
nión de^tres compatriotas, quienes han ilustrado sus 
nombres en el estudio de estas cuestiones. 

'• En cuanto á mí, así como he visitado una gran 
parte de los centros de civilizaci(3n de todo el mundo, 
igualmente he recorrido los de ignorancia, barbarie é 
infancia del hombre en su primitivo estado. He inda- 
gado lo que hay de verdad ó de exageración en la 
acusación que se hace al hombre de las selvas, de ser 
caníbal en ciertas circunstancias ; ha sido precisamente 
una de mis preferentes cuestiones á resolver, por la ín- 
tima relación que tiene con todas las del orden moral, 
cuyos resultados, si no del todo, por todas partes han 
sido satisfactorios. En América, tanto en el Norte co- 
mo en el Sur, han sido siempres jjrácticas desconocidas, 
p(jr más que se haya querido juzgar mal á estos últimos." 
— Francisco Michilena y Rojas, Exploración Oficial, 
página 409. 

'• Me es satisfactorio decirle que defiero con usted 
en ideas para impugnar la fantástica antropofagia de 
nuestros pobres indígenas, que por ese derecho natural 
que conceden las leyes divinas y humanas en todo el 
mundo, se defendieron oponiéndoles á los caníbales eu- 
ropeos de los aciagos días de la Conquista, todos los 
medios y recursos que estaban á sus alcances. Mere- 
cen aplausos cuantos hombres defienden el suelo pa- 
trio " — Pedro Antonio Carrascosa, carta de ó de 

mayo de 1906. 

" Estamos en un todo de acuerdo en punto á la 
gran calumnia, á la inexplicable imputación hecha á los 
indios de que comían carne humana ! Por acá en Los 
Andes, centro de una gran población indígena preco- 
lombiana, tampoco se encuentra indicio alguno de tal 
pecado. Por el contrario : timidez y mansedumbre en 
la índole y hasta horror á la sangre ! Usted la ha cali- 
ficado bien : '*el mito de la antropofagia americana." 
— Tulio Febres-Co'^derOy carta de 1 1 de mayo de 190Ó. 
' "Le repito mis testimonios de simpatía y aplau- 

sos por sus estudios, tan variados como importantes, y 
sobre todo, nuevos en esta materia descuidada en extra- 



192 TAVERA-A'COS-TA 

mo por la generalidad de los pensadores patrios. Nues- 
tra historia debe traerse desde su origen ; y su origen 
está en ese mundo maravilloso y desconocido que ape- 
nas se descubre á través de los historiadores de la Con- 
quista, más empeñados en justificar los excesos de los 
españoles, que en estudiar las condiciones de la raza 
oprimida. — Id, id. id. 

Y Francisco Jiménez Arrais, el ilustrado escritor 
larense, en su estudio crítico titulado Indios que co- 
vitan gente y. ¿ente qtie comía Indios, dice : 

"Examinemos ahora los principales relatos de cani- 
balismo que nos trac la historia, y ya veremos cómo, 
tanto en los actos canibalescos practicados por los es- 
pañoles como en los practicados por los indios, las con- 
secuencias que se han deducido son completamente 
falsas : ya se verá cómo no resisten el más leve análisis 
desprevenido." 

Y después de refutar juiciosamente la errónea ver- 
sión de la antropofagia consignada en los libros de los 
cronistas y de las religiosos, concluye : 

"La historia se ha encargado de desvirtuar un 
cargo que ella misma le ha hecho á los indios de Amé- 
rica, y que la posteridad ha aceptado sin examen. 
Analizados los hechos, sólo afirmarán lo contrario los 
que apoyados en el prejuicio, autoritariamente quieran 
imponer á los demás sus opiniones, en nombre de una 
filosofía tiránica y de una ciencia soberbia y presuntuo- 
sa." (Véase el número 355 de El Cojo Ilustrado, corres- 
pondiente al 1° de octubre de 1906.) 

Hoy, por fortuna, la antropofagia de los aborígenes 
que se encontraron en el hemisferio occidental, desapa- 
rece al estrujón formidable de la crítica, aventada por 
el soplo de la filosofía de la historia. Sostener, ya en 
nuestros días, tal error etnológico é histórico, es aberra- 
ción, cuando no ignorancia pueril, que, por hallarse 
confinada entre los muros de la propia terquedad se 
hace innocua. 



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CAPITULO VI 



Más pareceres en contra de la creencia de la antropofagia de 
los indios — Otros exploradores — Trabajos del doctor Jahn- — 
Piaroas y Maipures— Kl Rvdo. Gilij — El Rvdo. Gumilla — 
Vocablos «maipures» análogos á los del Rionegro — La voz 
maipufes — Dudas. 



Agosto de 1906. 
Doctor Alfredo Jahn, jr : 

Grata impresión me ba proporcionado usted con la 
lectura de su importante correspondenica, de. 20 de ju- 
lio próximo pasado. Veo por ella que usted, en Vene- 
zuela, á la par de Michelena y Rojas, Tulio Febres- 
Cordero, Carrascosa, etc., cree que la antropofagia 
jamás ha existido entre nuestros aborígenes. Es una 
opinión más que honra mis humildes pero sinceras ob- 
servaciones, fruto de algunos años de. viajes por las re- 
giones situadas al Sur del Orinoco, observaciones que 
he expuesto sencillamente en los Capítulos publicados 
de mi libro Rionegro, y que ha tenido usted la bondad 
de leer. ( 50 ) 



( 50 ) "He visto con agrado la defensa que usted hace de nues- 
tros indígenas ea cu mto á su aitropofagia. Yo mismo tuve 
ocasión de visitar el Alto Orinoco en 18S7, y estudiar detenida- 
mente los Guahibos y los Piaroas, y creo, como usted, que la an- 
tropofagia'jarnás ha existido entre nuestras tribus. Además, con- 

En el Sur—DiaUctos Indígenas. 13. 



194 TAVERA-ACOSTA 

Mucho me satisface también wSaber que mi opinión 
sobre este punto concuerda con la de los exploradores 
Steinen, Ehrenreich, Schmidt, Coudreau y Meyer, via- 
jeros que usted nombra y que han visitado "precisa- 
mente las regiones más apartadas é incógnitas de la 
hoya del Amazonas." 

Ignoraba que usted hubiese estado en el alto 
Orinoco y que hubiese estudiado las tribus Uajibas y 
Piaroas. Sírvase decirme hasta dónde llegó (51). En- 
tiendo por alto Orinoco, desde los Raudales de Maipu- 
res para arriba, ó sea el Orinoco en una extensión de 
cerca de 900 kilómetros, que he calculado haber des- 
de aquel pueblo ( Maipures ) hasta las fuentes de 
nuestro gran río, hacia donde pensaba dirijirme en mi 
tercer viaje y que las suspicacia de una autoridad " sui 
géneris " impidió realizar, teniendo que devolverme 
desde más arriba de la confluencia del Uabiare. En el 
primer viaje había logrado llegar hasta la Bifurcación 
tras una larga recorrida por el Atabapo, Pimichín, Uai- 
nía-Rionegro y Casiquiare. 



cuerda su opinión con las observaciones de Steinen, Coudreau, 
Ehrenreich, Schmidt, Meyer y otros viajeros modernos que han 
explorado precisamente las regiones más apartadas é incógnitas 
hasta entonces de la hoya del Amazonas. Steinen, Ehrenreich y 
Schmidt, descubrieron en las fuentes del Xingú tribus como la 
Bakairi, Suya, Kustenáu y Truinai, que viven en completa edad 
de piedra, que nunca habían visto un hombre blanco, é ignora- 
ban la existencia de! perro y del banano y por supuesto, los meta- 
les, como hierro, cobre, etc Estas tribus viven, pues, en el mis- 
mo estado en que los españoles hallaron toda la población primi- 
tiva de nuestro hemisferio ; más aún, los Bakairi son los únicos 
legítimos caribes existentes, {sic) su idioma es el Cumanagoto, 
Tamanaco y Caribe nuestros, con pequeñas diferencias, y al en- 
contrarse frente á los exploradores extrangeros, apellidaron á és- 
tos "Caiaiba!" es decir, "extrangeros." Exactamente lo que 
aconteció á los primeros Españoles y lo que indujo á estos á lla- 
mar á nuestros indígenas "Caribes." — Ninguna de las tribus descu- 
biertas por los exploradores mencionados es antropófaga." — 
( Carta del doctor Jahn al Autor, de fecha 20 de julio de 1906. ) 



( 51 ) " Contrayéndome ahora ásu interesante carta, le diré que 
mi viaje en 1887 tuvo por objeto el estudio del Alto Orinoco y 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS I95 

Plausible labores la emprendida por usted de cla- 
sificar f^;tnológicamente nuestras tribus, teniendo como 
base la filología comparada en Venezuela, acaso la única 
hoy por hoy, con inmediatos resultados evidentes. 

Al hacer usted la comparación del Piaroa actual 
con el Maípiíres que trae Gilij, me observa usted que 
no existe afinidad alguna entre ambos lenguajes, al asen- 
tar yo que "los atures y maipures son los mismos pia- 
roas de hoy. " ( Rionegro, pag. 6. ) 

Tengo entendido que Gilij no pasó de los Rauda- 
les de Atures. No conozco su obra Sag^io di Storia 
Americana, La he solicitado con gran ahinco y no la 
he hallado en parte alguna. Lo único que sé de ella es 
que no está traducida al castellano y que sus informa 
cienes sirvieron á Humboldt en parte para sus relacio- 
nes etnográficas sobre los indios del Orinoco, desgra- 
ciadamente exageradas unas ó mal interpretadas otras 
en la propia fuente misionera. 

Gilij salió del Orinoco cuando la expulsión de los 
Jesuítas en 1767, después de 18 años de residencia, se 
gún Humboldt, á orillas del gran río, y para esos años 
apenas si existían los atures ó sean les mismos piaroas. 

Dudo que haya habido una nación india propia- 
mente llamada Maipures. Pienso sí que hubo una 
tribu de los Piaroas á la cual se la denominaría así, por- 
que habitaba en la selva, lejos de la influencia de los 



Atabapo desde el punto de vi.-ta geográficvO. etnográfico y botánico. 
Desgraciadamente, un ataque de fiebre gástrica me impidió termi- 
nar el viaje regresando del Guainía por el Casiquiare, como era 
mi programa. Parte de lo relativo á la flora fue publicado por el 
doctor Ernsten los Annles de la Universidad Central ( 1888); ks 
observaciones astronómicas y meteorológicas se publicarán próxima- 
mente en Alemania como contribución á la hidrografía del Orino- 
co. En cuanto al material etnográfico constante de armas, ar- 
tefactos, cráneos y algunos vocabularios, ha sido dividido en va- 
rías partes, algunas publicadas ya, y los últimos se utilizarán en 
'el trabajo que preparo y para el cual he solicitado la importante 
colaboración de usted." (Carta del Dr. Jahn, jr. al Autor, de fe- 
cha 18 de enero 1907O 



196 ■ TAVERA-ACOSTA 

religiosos, entre los raudales de Quituna (actual Maipu- 
res) y los de Mapara ó Maparari, hoy Atures. (52) 

A ser cierta la existencia de los tales " maipures " 
¿tomaría Gilij su vocabulario cuando ya el lenguaje Pia- 
roa estaba muy mezclado con el Uajibo ó con el Puinabe 
ó con algún otro, hasta formar uno distinto ? No creo 
aceptable este razonamiento, porque es menos que im- 
posible que en tan corto tiempo — cincuenta años — hu- 
biera podido efectuarse una diferencia tan radical. Y 
digo cincuenta años, alargando un tanto el período, por- 
que el primero que mencionó á los maipitres, que sepa 
yo, fue el Rvdo. Fray José Gurnilla en su libro His- 
toria de las naciones ael Orinoco, escrito por los años de 
1740-42. Pero este religioso tampoco pasó de los Rau- 
dales, ó no llegó nunca á ellos, y eran su eterna pesadi- 
lla los Caribes por un lado y los Puinabes ó Cauerres por 
el otro. ( 53 ) 

El Rvdo. Manuel Román, que sí atravesó la zona 
de los grandes raudales, que remontó el Orinoco desde 
Quituna para arriba hasta entrar por el Casiquiare, en 
1744, no menciona en su Informe á los maipures, y sí á 
los Sálibas, Uaipunabis, Marabitanos, Uarecas, etc. 

El Rvdo. Juan Rivero, en su libro Historia de las 
Misiones de los llanos de Casanare y de los ríos Orinoco 
y Meta, escrito en 1729-35, tampoco nombra á los Mai- 
pures. 



(52) Maipures, Qui-tuna y Mapara, son tres palabras caribes 
que significan, respeclivaraente, Danta ó Tapir, Agua ó Río formi- 
dable y Llano ó Sabana, concordando, además, ti dato lingüístico 
de Mapara y Quituna, con la topografía de las localidades. 



( 53 ) A este buen señor se le debe la versión de la antropofagia 
de los incultos moradores del río Inírida, repetida después por So- 
lano, etc. etc. : " Gente no sólo bárbara, dice ese fraile, sino tam- 
bién brutal, cuya vianda ordinaria es carne humana de los enemi- 
gos, que buscan y persiguen no tanto por avivar la guerra, cuanto^ 
para apagar su hambre i^sic) ; no obstante, han bajado ya dos ve-' 
ees á nuestras Misiones, de paz y amistad, y se volvieron contentos, 
porque fueron bien recibidos y agasajados." Cap. XVIII, parte I. 
— Notas del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS I 97 

El Rvdo. Jacinto de Carvajal, en su obra Descu- 
brimiento del río Apicre hasta sn ingreso en el Oriíioco, 
escrita en 1647, ¡T^ncho menos los menciona. 

Las primeras noticias, pues, que tenemos de ellos 
provienen de Gumilla; y bien sé yo las no pocas inexac- 
titudes en que ha incurrido este fraile. 

Después mencionan á los maipnres: los de la 
expedición de Solano, el Rvdo. Caulín, el Rvdo. Gilij, 
Humboldt y muchísimos otros más 

I Cual es la verdadera historia de estos Maipures ? 
I Entrará también su apelativo en la caprichosa infinita 
nomenclatura con que conquistadores, religiosos y tra- 
ficantes, bautizaron á lejanas parcialidades aunque per- 
tenecieran á un mismo grupo lingüístico ? ¿O toma- 
ría Gilij el dialecto de otra nación confundiéndole con el 
de los supuestos Maipures ? 

Aristides Rojas, siguiendo la fuente humboldtiana, 
dice que los Caribes acabaron "con los primitivos atu- 
res y maipures, antes que el conquistador castellano ho- 
llara con suplanta la tierra americana." {^Leyendas Mis- 
¿aricas, pág. lóo, vol. 2 ) Y esta aserción pintoresca 
del sabio alemán, que no tiene más base que la infor- 
mación nada escrupulosa de los indios, cuando no la 
sos\)echosa de los frailes, ha venido haciendo carrera 
hasta nuestros días : hombres de ciencia, hombres de 
letra, exploradores, viajeros, todos, han repetido el 
tópico, sin parar mientes en la fantasía del asunto. . .. 

Por otra parte, debe recordarse que el pueblo de 
Sanjosé de Maipures fue fundado por don José Solano 
con indios Puinabes ó Uaipunabis del Inírida, á quienes 
se les aplicaría — por vivir retirados — el sobrenombre de 
dantas, ó sea maipures, en Caribe, impuesto también á 
gran número de indios de diversas naciones, por la cir- 
cunstancia de morar en las selvas, ó monteses. 

Muy juicioso, ¡pues, me parece comparar el voca- 
bulario maipures que trae Gilij con el de los Puinabes, 
Uarecas ó üarequenas, Yabiteros ó Paráenes, etc. Por 
mi parte sólo he podido comparar con las voces que 
constan en los vocabularios recogidos por mí, tres pala- 
bras inaipicres que he tomado de Ja obra de Humboldt 



igS TAVEKA-AeOSTA 



Viüj'e á las regiones equinocciales del nuevo cont lítente. 
Son ellas : a7nana, que quiere decir caimán ; apicia, que 
significa báqiiiro ; y kieina, que equivale á danta ó 
tapir. 

Pero estas tres palabras corresponden á lenguajes 
del Rionegro. Véanse : caimán en Baniba, amana ; en 
Yabitero caimana ; en Baria, tzamana ; báquiro en Ba- 
niba, api da ; en Yabitero, apiya ; en Uarequena, apida\ 
danta en Yabitero. qup.ema ; en Uarequena, eema ; en 
Carúzana, f^ehema. Y estos cuatro dialectos son deri- 
vados del Baniba de las márgenes del Uainía-Rione- 
gro, etc. 

Supongo que Humboldt tomó aquellos tres voca- 
blos de la obra Gilij. 

Dice julio Gaicano en la página 549 de su libro El 
Castellano en. VcneF.nela, que " el vocablo mapurite es el 
caribe maipurí, del que se formaron el cariniaca maipití- 
ri ; tríos y galibí maipuri ; carijona n¿achiuri \ apalayo 
machip7i'ii\ y chdÁxms mapurite.'' Puede ser así, pero 
como simple observación debemos tener presente que 
entre los Caribes del Sur de Barcelona, del Sur de Ma- 
turín y aún entre los de Guayana ( los de Mayáua, por 
ejemplo ) es la palabra mapunche con la que designan 
al animal llamado mapurite, en tanto que máipuiri ó 
maipurí significa danta ó tapir. Los Caribes de Pana- 
pana (Guayana) llaman al tapir máipiuri y al mapu- 
rite mapírichu 

Estas cuestiones son dignas de más detenido estu- 
dio ; pero yo, mientras tanto por las afinidades de mo-' 
dits vivendi, localidades de residencia, tradiciones, etc., 
sigo pensando que atures, máipures, ádoles, etc., son los 
mismos Piaroas ó Pearoas, aparte de otras conclusiones 
que se desprenden de estas líneas sobre el mismo 
asunto. 

Curioso sería que de la comparación resultara que 
el máipures del Rvdo. Gilij fuera el mismo lenguaje 
hablado hoy por los habitantes de Yabita, á orillas del 
Temi, afluente del Atabapo, ó en los pueblos de Maroa 
y Guzmán Blanco, en las márgenes del Uainía-Rio- 
negro ! 



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CAPITULO VII 



<( Resumen de Actas de la Academia de la I^engua »— Dialectos de 
los Andes, de la Uagira y de Siquisiqui — Vocabularios -reco- 
gidos por Febres-Cordero, Lares, Gaicano, Yepes y Juan To- 
más Pérez. — « Etnografía del Estado Mérida.w 



En el Resumeíi de Actas de la Academia Venezolana 
de la Lengua, publicado en 1886 por su Secretario per- 
petuo señor don Julio Gaicano, corren insertos algunos 
vocabularios de dialectos indígenas del antiguo Estado 
Los Andes (Mérida. ) De ellos traemos á estas pági- 
nas los siguientes : 

Marlpuyes ó Mirripztyes 

(Tomado por Pebres Cordero, entre indios de El Morro.) 

1 Karí 13 tabishisjut 

2 gem . 14 tabispit 

3 hisjut 15 tabiskabok 

4 pit 16 tabiskapsún 

5 kabok 17. tabismaigem 

6 kapsún t8 tabismaijut 

7 maigem 19 tabismaiput 

8 maijut 20 tabis-tabis 

9 maipit 2 1 tabis-tabis-karí 

10 tabis 22 tabis-tabis-gem 

11 tabiskari 23 tabis-tabis-hisjut 

12 tabisgem etc., etc. 



200 



TA VER A- AGOSTA 



Esta numeración la amplía y rectifica el referido 
señor Febres-Cordero en su periódico El Centavo^, trise- 
manario merideño, número 7, de 29 de marzo de 1900. 
Dice este autor : " Pueden dar una idea de la lengua 
indígena de estas comarcas las voces correspondientes 
á la numeración mirripuya, las mismas con pocas va- 
riantes, usadas por los mucuchíes y demás pueblos de 
la Sierra Nevada. Su sistema de contar, basado en los 
dedos de las manos, es perfectamente decimal, y uno 
de los m^s regulares comparado aún con los de pueblos 
de América superiores en cultura, que hemos podido 
ver ; y por ello llamamos la atención sobre él trasmi- 
tiéndolo en síntesis, en esta forma : 



1 can 


30 


2 gen 


40 


3 hisjut 


50 


4 pit 


60 


5 caboc 


70 


6 capsún 


80 


7 maigén 


>/ioo 


8 maisjut 


9 maipit 


200 


10 tabís 


300 


1 1 tabiscarí 


400 


12 tabisgen 


500 


13 tabisisjut 


600 


14 tabispit 


700 


15 tabiscaboc 


800 


16 tabiscapsún 


900 


17 tabismaigén 


999 


18 tabismaisjut 




19 tabismaipit 




20 gen-tabis 




etc., etc. 





hisjut -tabis 
pit-tabis 
caboc-tabis 
capsun-tabis 
maigen-tabis 
maisjut-tabis 
maipit-tabis 
tabis-tabis 
gen-tabis-tabis 
hisjut- tabis-tabis 
pit-tabis-tabis 
caboc-tabis-tabis 
capsun-tabis-tabis 
maigen-tabis-tabis 
maisjust-tabis-tabis 
maipit -tabist-tabis 
maipit-tabis-tabis- 
maipit-tabis-maipií. 
No se conoce la voz 
con que se expre- 
sa el millar." 



Y es de notarse, añadimos nosotros, que este siste- 
ma de numeración es exactamente igual en su com- 
posición al de los chinos, como ya se habrá visto en la 
Primera Parte. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



2 Oí 



Sigamos con las voces marripuyes de 


El Morro: 


azúcar 


chikibuk 


pueblo (el) 


musigpuek 


casa 


nakot 


un hombre 


kari kaak 


candela 


chikapó 


un buey 


kari kuish 


cocuiza 


nantoj 


un santo 


kari sut 


frijol 


tisituk 


una bestia 


kari jaguay 


harina 


chingkang 


una vela 


kari sirup 


lebrel 


tisirki 


una puerta 


kari popich 


madera 


timpuek 


una mujer 




maiz 


chijsjak 


fea 


kari nutó 


mazamorra 


sarsó 


una mujer 


. 


sal 


chapik 


bonita 


kari nisjuó 


trigo 


tirkué 


una mujer 




papas 


tingüis 


vieja 


kari nuntok 



Del mismo dialecto Marripú ó Mirripuyes tomó el 
señor D. José Ignacio Lares un vocabulario, que publi- 
ca también en la segunda edición de su Etnología del 
Estado Ménda, rectificando la escritura que consta en 
algunos vocablos de aquel Resimien usando la K en las 
articulaciones ca, co, cu, y algunos errores que parecen 
tipográficos. Helo aquí : 



I cari 




5 casum 


hombre feo 


caac ñuto 


2 gem 




6 cabo 


huevos 


tasbibús 


3 sirut 




7 tabías 


Juez 


carean 


4 pit 






jicara 


chiscau 


Agua 




chimpú 


Látigo 


timarzot 


agí 




chicas 


las blancas 


ticiuira 


apio 




tis sus 


lavar 


marso 


arepa 




suridipa 


leña 


tisceph 


aquel hombre 


quiu caac 


los blancos 


ticepe 




zato 


quioe 


Maiz 


hussá 


Bellaco 




chisnuguí 


mentiras 


asnaras 


bueyes 




tibuy 


muchacho 


timuá 


Cacao 




chiré 


mujer 


cursun 


carne 




choree 


mujer bo- 


cursun mi- 


casa 




characot 


nita 


taifoc 


como le 


va, 


manupe ca- 


No es para 




hermano? 


chim ? 


creer 


tamupaquia 



202 



TAVERA-ACOSTA 



cerdo 


tipurco 


Olla 


nayuu 


cuñado 


cues 


Papas 


tigúss*' tigurús 


Chicha 


chiscau 


palonia 


tigubón 


chimó 


chacuio 


para servir á 




Difunto 


nascui 


usted 


chapichingo 


dónde viene? 


manucuatú 


plata 


saisay 


dulce 


tiboo 


plátano 


tiparantan 


Está usted 




platos 


tiparact 


bueno 


amanupe ? 


perro 


ticirqui 


Frijol 


cihtuue 


piedra 


tituup 


fuego 


chirup 


piojo 


tiguí 


Gallina 


tigaiora 


pueblo, el 


musipue 


guarapo 


samup 


pulga 


quis 


Harina 


chanbong 


Queso 


chujachusque 


hasta maña- 




Sal 


chapí 


na 


tamursi (54) 


tiesto 


tispac 


hombre 


caacne 


trabajo, el 


escubisut 


hombre bo- 




Vieja 


mintocas 


nito 


caac nicí 


viejo pichoso 


quiesho quiñi 




MucMchies 




Agua 


chumpuk 


piedra 


tuch 


azúcar 


chikiguó 


sal 


chapí 


casa 


nakot 


sol 


mpú 


fuego 


churup 


sombrero 


kuchiná 


hombre 


nachú 


tabaco 


tas 


jefe, juez 


kanisef 


tierra 


mikusch 


mujer 


naktún 


viento 


chiktén 



Estos 14 únicos vocablos mucuchíes que fueron to- 
mados por Febres-Cordero entre indios moradores de 
"El Cenicero," difieren algo de los traídos por el señor 
Lares. Pero debe tenerse en cuenta lo que hemos di- 
cho en la página 38 aceren de las modificaciones que 
sufren algunas palabras entre las diferentes tribus que 
hablan un mismo lenguaje. 



(54) Pareci-io albaniba ¿?w«rí/, sol. — Nota del Autor, 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



203 



Véase 


el Mocohíes que trae el último de los nom 


brados : 








agua 


• chipué 


huevóos 


chiquipá 


animal 


ticaguai 


ir 


guateque 


boca 


macabó 


lento 


timafaá 


bailemos 


guateque 


leña (trae) 


machipé 




chima bum 


lengua 


chiquibu 


bubas 


timpoch 


madre 


cruchman 


cabello 


michú 


muchacho 


sari 


cabeza 


quicham 


mujer 


miyoi 


cacao 


spiti 


no 


zoy 


casa 


chimanacót 


no bailamos 


zochi guate- 


cerrero 


chiquiré 




que 


comer 


cuibijá 


orejas 


timabúm 


cómo esta 




plata 


saisai 


usted ? 


' machinipé 


papas 


tiguis 


cueva 


mito}^ 


padre 


cruchtat 


dulce 


chiré 


piedra 


apira 


hermano 


cuches 


pies 


cujú 


hermana 


mananium 


roca, peña 


carichnúch 


hijo-a 


guacharé 


sal 


chapí 


hombre 


miyoi 


tierra 


tira 



Es de notarse en la escritura de aquellos 14 voca- 
blos así como en las voces Miripuyes de El Morro, la 
prodigalidad de la K, como si usando la C no quedara 
perfectamente perspicua la fonética de sus voces en las 
sílabas Ca, Co, Cu. El señor Lares se aparta de ese 
extrangerismo. Igual reparo tenemos que hacer á los 
que siguen, traídos aquí del citado Resitmen : 

Gicagíro 

{ T')iiiiio por el sen ^r D Ju io Ca'c iño en la Gia^ira ó Uagira, 
en el año de 1869.) 



1 Guane 

2 piama 

3 apuní 

4 pienchi 

5 jarraira 



6 achipirú 

7 alcarane 

8 meskise 

9 guane miii 
10 poro 



204 



TAVERA-ACOSTA 



Y no tienen más números, así es que los repiten 
para demostrar mayores cantidades. ^ 



Abuela 


tausa 


estoy can- 


mapusase 


abuelo 


tausi 


sado 


taya 


arco 


ureche 


espera ahí 


gierta bará 


agua 


güin 


faja (la) 


sira 


alcaraza 


güinruko 


fruto del to- 




anda lijero 


jachón pía 


tumo 


arita 


auyama 


güire 


frijol 


firjul 


botijuela 


sirúa 


folgar 


sikapía 


caballo 


ama 


fusil 


karkabús 


cabra 


kaura 


gato 


musa 


carne de va- 




guayuco 


tahiche 


ca 


irucu va 


género (tela) 


kururo 


carne de 




hacha 


porka 


cerdo 


iruco-porko 


hermano 




casa (mi) 


tepiorumúi 


mayor 


tapaya 


carta 


karauta 


hermano 




cerdo 


purke 


menor 


temurie 


corales 


kuriirase 


hijo 


tachón 


cuchillo 


rúrie 


jabón 


sipuna 


cuentas 


kakuna 


jojoto, tierno 


iroro 


cunaguaro 


hunar 


laguna 


rahuna 


cuero de res 


bata 


leña 


siké 


" cabra kaú-bruta 


lechosa (fru 




" zorro 


guariruta 


ta) 


iguaraya 


" " tigre 


kareiruta 


maiz 


marike 


cruz 


kuruzu 


madre 


téi 


chivato cas- 




machete 


chajaruta 


trado 


kapuna 


madera 


kunú 


" no " 


kaura kasi- 


matacán 


kaukero 




kuse 


mazo de 




dame 


painke 


cuentas 


sirapa 


dato (fruta) 


iguaraya 


melón 


meruna 


diablo 


yarfá 


muy 


maí 


deten el paso 


pisosera su- 


naturaleza 






kúa 


(la) 


piero 


enea 


mariche 


olla 


güeiu 


esposa 


teerín 


paja 


aroma 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



20: 



paloma 


i rúa 


tela roja 


i soso 


para ^ 


pura 


tengo sed 


míase taya 


panela 


panesito 


tío 


tapayo 


patilla 


karapase 


tigre 


karaire 


pariente 


tapuse 


traje (manta) 


tasein 


peine 


pasuta 


totuma 


ita 


perro 


erka 


tuna 


tiuna 


pecho de 




tu eres rica 


pía guasire 


mujer 


tachira 


tu eres pobre 


pia-kama 


pepino 


guasimuna 




muise 


pescador 


parasecase 


tu eres co- 




permanece 




queta 


pía- -ignara 


quieto 


maikirá 


tu eres ge- 




piedra de 




nerosa 


anase-pía 


fusil 


ipa karkabús 


ven acá 


jarache-pía 


piedra de 




voy á bañar 




moler 


ip^ (55) 


me 


poijen taya 


pólvora 


púrpura 


vete 


púnata 


plátano 


V>úrana 


vé tras él 


puatachiro 


raya (arma) 


i mará 


venado 


ai rama 


sobrino 


tasipa 


voy á dormir 


atunka taya 


sombrero 


guama ó gua- 


yegua 


ama-jiere 




kuko 


yo te quiero 


tache kin tain 


tabaco 


yuré ó sairí 


zorro 


guarie 


tela azul 


güeites 







De este lenguaje de los indios de la Goagira 
venezolana tomó también un vocabulario el poeta José 
Ramón Yepes. De él extractamos las siguientes pa 
labras, que no constan en el del serior Gaicano : 



adivino piayman 

arco de flecha kurarire 
asta guaika 

báquiro puinke 

brujo hohobit 

camino tapoy 



canoa 


kuriara 


conejo 


karpa 


culebra 


kan 


choza 


arkabuko 


chubasco 


huribav 


espíritu 


aimara 



( 55 ) Parecido al baniba ibpa, al haitiano Ciba, al aruica siba- 
Nota del Autor. 



2o6 



TA VER A- AGOSTA 



espíritu del 




hueco 


kóuse 


bien 


ama riba 


ladrón 


karguarachi 


espíritu del 




tinaja 


gacha' 


mal 


jolokianio 


tortuga 


sahua-ira 


esposo 


echin 


sol 


shué 


genio tutelar 


kachimana 


viejo 


chakón 


guerra, pelea 


gaazábara 


zamuro 


ye mes 


hermana 


tasinú 


zorra 


iboroko 




Dialecto 


de Siqíiisique 





Es sensible que el señor don Juan Tomás Pérez al 
recojer el vocabulario de los indios de esa población, ca- 
pital del Distrito Urdaneta, hoy perteneciente á la juris- 
dicción del Estado Falcón, se hubiera olvidado de indi- 
car la nací()n ó tribu á que correspondían. ¿ Cómo se 
llamará ese lenguaje ? ¿ Será un dialecto de la lengua 
de los Caquetíos ó de los Jirajaras ? 

El doctor Arcaya en su estudio Los aborígenes del 
Estado Falcón ( cap. V ) asegura que Siquisique estaba 
poblado por estos últimos, y que " casi pura se conser- 
vó aUa la raza Jirajara ;" y en su trabajo Lenguas indí- 
genas que se hablaron en el Estado Falcón, asienta categó- 
ricamente que este vocabulario corresponde al dialecto 
Ayamán. Véase : 



agua 


ing 


cielo 


ingüet 




adiós ! 


najob ! 


ciempiés 


siyop 




araguato 


duj 


cuchara 


dipigué 




auyama 


jos 


cuchillo 


pisiii 




batea 


bata 


culebra 


tub 




barba 


ustenagüe 


chácharo 


mondúj 




baile 


prarará 


chinchorro 


dotak 




bueno-a 


koñi 


danta 


yoyé 




caballo 


kabeyú 


de dónde 






cachicamo 


dok 


vienes ? 


yebii porimí 


? 


carato 


suí 


escardilla 


asará 




carne 


chüu 


está enfermo 


yusimá 




casamiento 


casagüé 


estoy enfer- 




i 


cerro 


pok diú 


mo 


ausín ú 




cerdo 


moñé 


flecha 


ispepé 





EN EL SUR DIALECTOS INDÍGENAS 



20' 



fuego 


dueg 


perro 


perú 


gallo o 


digueró 


pereza 


takumara 


gallina 

gato 

gavilán 

gato cerval 

guacama37a 

guacharaca 


degaró 

mis 

güé 

yu 

idok 

atogó 


plátano 
picure 
quebrada 
quieres ca- 
sarte con- 
migo ? 


pratan 

akuri 

sat 

bnk kasimi- 
go turibe? 


hacha 


kamará 


relámpago 


sekuni 


lapa 
leche 


aragua 
lesi 


sal 
sol 


tu mané 
yuaú 


lena 


sisp 


se alentó 


ijuratini 


león 


bosin sug 


si quiero 


aaia 


lunes 

lloviendo 

machete 


kost goima 
masep 


súplicas 
tapara 
tengo ham- 


upiyué 
kub 


mañoso 


i jura 


bre 


gekyeú 


mapurite »• 


arok 


tierras 


güed ap 


mazamorra 
médico 


dipjueyé 
gasga 


tigre 
totuma 


bosín 
kururú 


morrocoy 
mucho frío 


ñamurí 
tatdmú 


venado 
vengo del 


aguí 

a parí mí ñi- 


muerte 


kusine 


conuco 


anve 


no quiero 


ao 


viento 


titate 


olla 
padre 


pijió 
eteté 


voy allá 
voy á comer 


numagüé 
tañu oy 


paují 
pavo 
pescado 


suí 
tog 
baii 


yuca 
zorro 


jogón 
moorí 



Trae también el señor Lares en sa mencionada 
Etnología de Ménda un vocabulario del dialecto Migurí, 
fraterno del Miripuyes, el cual nos permitimos copiar 
textualmente á continuación : 



Migurí, de Acequias 



Cómo está la familia ? 
cómo le va, blanco ? 
cómo está la señora ? 
ya viene mi abuelo 



man upé tascoúa ? 
manupé quic sep ? 
manupé carigurá ? 
guó cuatú chumú 



208 



TAVERA-'A'COSTA 



ya viene mi abuela 

ya se fué \vÁ madre 

ya es tarde 

ya es de noche 

madrugue mañana 

está lloviendo 

ya se va ? 

cuándo vuelve- ? 

déme agua 

déme fuego 

una culebra coral 

leña 

dulce 

alacrán 

buitre 

zamuro 

gavilán 

cachicamo 

cómo está ? 

para servirle 

trae leña 

sople el fuego 

trae agua 

trae cacao 

obedece ! 

péineme 

lento ! 

ir 

vamos á beber 

bailemos 

no 

no bailemos 

buenos días 

cómo le va, amigo 



güó cuatú huisí 

guó euatós chugae 

guó quisuí 

guó quisí 

gassí muchí 

oquí moy 

guó cuatóc ? 

pena sums ? 

( ' ) me chimbii 

me chirup 

cari suy cuatú 

ti-semp 

chibó 

quijut 

quió 

mussitu 

cué 

uni siiy 

machan isa 
guariste 

machipé 

marú 

niaíam chumpiú 

spiti saisai 

fin chacharé ! 

mechi michii 

timafáa 

guateque 

guateque chimabum 

guateque chimajó 

zoi 

zoichi guateque 

machimpé 

machinpé mayoi ? 



(') Me puede ser corrupción del español. — Miyoi tiene distin- 
tas acepciones, significa también amigo, y regularmente lo em- 
plean como interjección.— La CH tiene el sonido de SH, ingle- 
sa, ó SCH alemana. — Para llamar se dice mayoi, — Para contestar, 
Mayinoch. — Notas del señof Lares. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 20^ 

muy bien, muy bien uniqueje güez 

sentarse nis 

siéntese usted manís 

comer cuibijá 

beber para quitar la sed cuibimú 

ya comí cuibichajá 

comeré mañana chabii cuibijá 

quién va? machinepe in (in, ente- 
ramente nasal ) 

me necesita señora ? michinepe, sairá ? 

tengo yertas las manos currumpeché gruta cu- 

ñuñumé 

ruba timpóch 

Dice el señor Lares que al tiempo de la Conquista 
estaban muy pobladas las regiones de Mérida ; que 
eran sus moradores blandos de carácter y de índole 
apacible ; de gentiles proporciones y las hembras sobre 
todo muy hennosas ; que sólo los del valle del Mota- 
tán, los Timotes, unían á su gallardo continente, lo al- 
tivo y belicoss del carácter, y que no eran como otros 
pueblos de América, nómades, ni vivian del pillaje, ni 
cometían actos de canibalismo. ( S¿c ) 

Muy bien : estamos perfectamente de acuerdo, 
salvo en lo del ** canibalismo de otros pueblos de Amé- 
rica," que no es sino un eco lejano de los relatos em- 
busteros de los Conquistadores repetidos por los pri- 
meros cronistas de Indias. Quien tuviere á la vista 
sendas obras abiertas de diez de esos escritores primiti- 
vos, se convencería de tal error histórico y etnológico, 
resaltante de sus mismas encontradas narraciones. 

De aquellos numerosos pobladores de las regiones 
meridenses hoy sólo quedan ''unos tantos Mucuchíes, 
Mucurabáes y Escagüeyes ; algunos Miripús, Tiqui- 
ñoes y Jajiés, y uno que otro Timotes, Quinaroes y 
Aricaguas." 

Concluimos trayendo de la página 22, los siguien- 
tes interesantes datos del mismo señor Lares : 

í?n el Sur—Dialictos Xndlgenas, 14. 



2IO TAVERA-ACOSTA 

" Los Timotes y Quindoráes tenían por base de su 
numeración el lo, que era el mismo sistema de los Cui- 
cas, sus vecinos ; para seguir contando decían dos die- 
ces, tres dieces, etc. Otros pueblos, y entre éstos los 
Miguríes, contaban hasta siete solamente. Puede de- 
cirse que cada pueblo de los Timotes hablaba un dia- 
lecto distinto ;. pero todos derivados del Chibcha ó 
Muisca." 



' 4 '* ^ * ' 



■i^l^ H l^ # H |||^ i # n H^' - # t| |l^- ■■■# i # ' " #i i |!l ^' ■ '#i | !(^ " <|<N^ ■#i ii^' '"' ülft i t^ ■# ! ) !!»•■ ■■ ■ # i| j)^' i # .) |f>- - i|| ^ !(!>* if^ ^ -x ^ ^ - 



CAPITULO VIH 



Significado de algunos nombres propios de Venezuela en lenguajes 
que se hablan en Guayana — El nombre del sol en algunos 
lenguajes sur-americanos — Estado de las tribus del territo- 
rio venezolano. 



Son curiosos los significados que tienen algunos 
nombres de ciudades, ríos, localidades, etc. de Vene- 
nezuela, en dialectos de tribus habitadoras de Guayana 
y del Territorio Amazonas. Véanse á continuación : 



Amana 


en Tupí ó Niangatú 


aguacero 


»> 


en Baniba 


caimán 


Caracas 


en Mandauaca 


gallo >/ 


>í 


en Baria 


r> -^ 


>) 


en Carúzana 


rj 


>> 


en Uarequena 


y> 


Paragua 


en Niangatú 


loro 


)> 


en Tamanaco 


mar 


Cagua 


en Puinabe 


gallina ^ 


)> 


en Baria 


macanilla 


>> 


en Niangatú 


avispa 


}} 


en SáKba 


a^ua 


¡f 


en Mandauaca 


caño 


Guanipa 


en Yaruro 


aroma 



212 



TAVERA-ACOSTA 



Cumaná 


en Baniba 


frijol 


>> 


en Uarequena 
en Yabitero 


>> 


r> 


en Mandauaca 


n 


r> 


en Carúzana 


n 


f) 


en Baria 


f) 


Manaco 


en Mandauaca 


calentura 


Cari 


en Piapoco 


tierra 


f} 


en Mandauaca 


viento 


Yaritagua 


en Baniba 


hermana 


Sama 


en Piaroa 


familia 


Guanare 


en Maquiritare 


talismán 


Topó 
Tocoy 


en Mapoyo 
en Ídem 


encima 
culebra 


Mapire 


en Carúzana 
en Piapoco 


mosquito 


Naiguatá 


en Mapoyo 
en Yabarana 


puerto 


Caroni 


en Mandauaca 


agua corriente 


Yabo 


en Yabarana 


tío 


Oca 


en Uarao 


cachicamo 


Muco 


en Yabarana 


hijo 


Macagua 


en Mandauaca 


sobrino 


Guanape 


en Yabarana 


llanura 


Píritu 


en Mapoyo 
en Yabarana 


yerba 
espina 


Güere 


en Ídem 


yo 


Guárico 


en Piaroa 


daño 


Egua 

Baruta 

Tonoro 


en Maquiritare 
en Piapoco 
en Caribe 


ya 

sapo 
pájaro 


Guama 


en Yabitero 


no 


Guaira 


en Uarao 


embarcación 


Chirica 

>> 


en Caribe 
en Piaroa 


estrellas 


j> 


en Tamanaco 


" 


Chacao 


en Caribe 


arena 


" 


en Tamanaco 


>> 


Adoro 


en Mapoyo 
en Piapoco 


playa 
guacamaya 



EN 


EL SUR — DIALECTOS 


INDÍGENAS 21 j 


Maya 


en Mapoyo 


guacamaya 


Guaca 


en Baria 
en Niangatú 


>> 


Guasiqui 


en Yabitero 


tigre 


Tororo 


en " 

en Uarequena 


sapo 


Caucagua 


en Mandauaca 


cacao 


Darigua 


en Uarequena 
en Mandauaca 


cachicamo 


Cura 


en Mapoyo 


sapo 


Macai 


en " 


lagartija 


Guacara 


en Yabarana 
en Mandauaca 


garza 


>» 


en Niangatú 


gallina ^ 


M 


en Uajibo 


Pannpán 


en Yaruro 


mariposa 


Guayana 


en Caribe 


pálido 


)j 


en Uajibo 


descolorido 


Cubagua 


en Sáliba 


enfermedad 


Uquire 


en Niangatú 


dormir 


" 


en Caribe 


hombre 


Manamo 


en Uarauno 


dos 


Aque 


en Maquiritare 


>í 


Güigüe 


en Caribe 


hacha 


M a para 


en Baniba 
en Caribe 


llanura 


Maparari 


en Mandauaca 
en Maquiritare 


" 


Tocoma 


en Niangatú 


corozo 


Tocuyo 


en Uarao 


flores 


Maipures 


en Caribe 


danta 


Uyape 


en Niangatú 


detonación 


Yaya 


sn Baniba 


llanto • 


Táchira 


en Uarao 


mujer 


Macapo 


en Mandauaca 


chato 


Cúa 


en Piaroa 


hombre 


Uba ó Uua 


en 


" 


Aguacagua 


en Piapoco 


ven acá 


Guayos 


en Yabitero 


murciélago 


Segua 


en Sáliba 


raya (pez) 



214 



TAVERA-A^GOSTA 



Tarracapi 


en 


Curiizana 


raudal 


Guayuta 


en 


Yabitero 


picure 


Guagira 


en 


Yabarana 


paloma 


Aza 


en 


Sá 


liba 




guacamaya 


Guaracaro 


en 


Mí 


ipuyo 


mono 


>> 


en 


Yaban 


ma 


" 


Macareo 


en 


Baria 




mosquito 












Véase también el 


1 nc 


)mb 


re del sol 


en algunos len- 


guajes sur americanos: 








Quechua 


rupai 






U ara ni 


cuarasi 


'' 


churi 






Tupí 


corase 


>> 


inti 






Omáua 


uarasi 


Chontaquiro 


intiti 






Niangatú 


uorazi 


Aimara (56) 


inti 






Cocaima 


cuarachi 


Antis 


issiti 






Uaicana 


ajsé 


Araucana 


antu 






Uanana 


sé 


Yáua 


hini 






Moxo 


sacche 


Lula 


inrii 






Ua]:;iro 


shué 


Campi 


quienti 






Chiquita 


suús 


Caribe 


bedü 






Baniba 


amorsi (57) 


Ta man acó 


ueju 






Manda uaca camoi 


Arecuna 


uei 






Yabitero 


camuzi 


Umáua 


bei 






Uareca 


camui 


Macusi 


uei 






Siusi 


gamui 


Jianacoto 


uei 






Carúzana 


camoi 


Yupúa 


aué 






Izaneni 


camui 


Desana 


abé 






Yucuna 


camó 


Carijona 


beí 






Baria 


camojo 


Mac 11 


uerjó 






Sáliba 


jojo 


Tuyuca 


mújiph 


li 




Puinabe 


jiámat 


Tucano 


mujipu 
aimara quiere 


déci 


Yajuna 
ir " alma" er 


ijía 


(59) La voz 


i lenguaje Uagiro. 



( 57 ) Dice Humboldt en el Libro II, Capítulo I, de sus Cuadros 
de la Naturaleza que " algunos filólogos dados á las etimologías, 
creen que la palabra americana camosi, parece semejante á la de 
camosch, nombre del sol en uno de los dialectos fenicios." 



EX EL SL'R — DIALECTOS INDÍGENAS 



215 



Bara 


múiipbú 


Cuereta 


jai a 


Uaiana 


mújipué 


Piapoco 


éeri 


Tsela > 


mújiphú 


Tariana 


queri 


Erulia 


mujijú 


M apoyo 


cátun (58) 


Uasena 


mújipé 


Yabarana 


y á tuno 


Maquiritare 


chi 


Uarao 


yaa 


Piaroa 


quiáua 


" 


jocoi 


Avamán 


yuaú 


Ya juna 


aíyaga 


Vílela 


oló 


Cobéua 


auiya 


Conobo 


bari 


Ticuna 


ehajeh 


Yaruro 


moe 


Aruaca 


hadalli 


Uagibo 


ícoto 


Uaicura 


aligega _ 


Mucuchíes 


mpú 


Bujagana 


omacayi 


Miraña 


néeba 


Uitoto 


jitoma 


Macú 


jóclem 


Macú 


yéu 



La cultura intelectual de los habitantes de Vene- 
zuela para la llegada de los españoles, era, como se sa- 
be, deficientísima, ó mejor dicho, rudimentaria, si se 
tienen en consideración los notables adelantos de los 
Aztecas, Quichuas, Chibchas y Aimaras, habitadores 
de Centro y Sur América. 

Sin embargo, de los individuos gobernados por 
Maruana, Maracapana, Manaure, Uriaparia, Uaicaipuro, 
Callaurima, etc., se sabe que, por regla general, unos 
eran inteligentes, agricultores y de magníficas condi- 
ciones morales ; otros muy hábiles alfareros y hospi 
talarios ; algunos eran valerosos, estratégicos, altivos y 
estoicos ; y que todos, en fin, eran bondadosos por na- 
turaleza, melómanos y de una generosidad noble y sen- 
cilla, cualidades todas que revelan la facilidad con que 
habría podido ensancharse el radio de sus adelantos, 
si hubieran sabido aprovecharlas los torpes blancos que 
los aniquilaron ó que con su feroz conducta los convir- 
tieron de mansos y humildes, en bravios, montaraces 
y vengativos. 

(58) Dice Rodolfo Cronau, en la página 201, tomo II, de su 
obra Amé?' zea, que " al igual de los aztecas tenían también los 
mayas en su calendario, un ciclo de 52 años llamado Katim y 
además otro mayor de 312, titulado Ajau Katimesy—Jáhcn.^w 
Quichua quiere decir " grande " — 'Nota del Autor. 



216 TÁVERA-ACOSTA^ 



Es verdad que los Quichuas y los Aztecas, por 
ejemplo, además de sus conocimientos médicos y ar- 
quitectónicos, los poseían también de astronomía ; y 
así, los Incas tenían ciclos de sesenta aílos, dividido 
cada año en cuatro partes con doce meses de treinta 
días, más una semana de cinco, así : 

I a, parte — Sitúa, la primavera, tres meses, que 
son : Umu Raymi, Panchin Toktu, Aya Marku ; 

2a y^'d.xX.^ — Kapak Raymi, el verano, meses : Huk 
Chuy Pokkoy, Jatun Pokkoy, Pakari Huatay ; 

3a parte — A-Sittta, el otoño, meses: Pakkari 
Huanuy, Arihua, Hayma Muray ; 

4a parte — Intip Raymi, el invierno, también con 
tres meses : Titu, Chiram Pacha y Anta Sitúa. 

Y los Mayas dividían los años en diez y ocho me- 
ses, y cada mes en veinte días, como lo comprueban 
los respetivos nombres. Véanse los meses del calenda- 
rio maya : 



Pop 


Uo 


Zip Tzos 


Tzec 


Xul 


Yaxkin 


Mol 


Chen Yax 


Zac 


Ceh 


xAlak 


Kankin 


Muan Pax 


Kayab 


Cumhu 


y los nombres de 


los días : 






Kan 


Chiccchan 


Cimi 


Manik 


Lamat 


Muluc 


Oc 


Chuen 


Eb 


Ben 


Ix 


Men 


Cib 


Caban 


Ezanab 


Cauac 


Ahau 


Ymix 


Ik 


Akbal 



Pero en cambio no supieron ó no quisieron prolon- 
gar, como los de Venezuela y regiones orientales de Co- 
lombia, la heroica lucha por conservar su independencia 
y la libertad del suelo que los vio nacer, junto con el 
honor de sus mujeres y de sus hijas, que era el suyo 
propio. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 2 ¡7 

Desgraciadamente, hoy no se encuentra un solo in- 
dígena puro en la selvas del país que sepa pintar en los 
cerros ó grabar en las rocas uno de aquellos monumenta- 
les geroglíficos, de que antes hemos hablado ; y salvo 
las curiosas pinturas con que adornan los productos de 
su cerámica, la inteligente extracción química del cura- 
re, la elaboración del casabe y del mañoco, la fabrica- 
ción de sus armas de cacería, sus bien trabajadas disec- 
ciones de pájaros, sus instrumentos músicos, la artística 
construcción de sus embarcaciones y canaletes, sus fies- 
tas y bailes, sus exorcismos y su terapéutica .... nada 
que indique los progresos del espíritu humano que al- 
canzaron los Incas y los Mayas, hemos hallado en nin- 
guna de las tribus que hemos visitado, no obstante ser 
todas ellas muy inteligentes. 



• #' # » "" #'((|¡l> "- ' " # ' 1Ü!l"' # #1 .i|^,í j! f|r ■ !lf .| |j^ .^. lfíi' % '' '- ''#^iff|t' -'' 'i ^ ■#i||(i i ^ <|»ii i»m||i||» 



CAPTTUT^O IX 



La leyenda de los atures — Confusiones que ella ha ocavSionado 
— Aclaraciones. 



En la página i6o, vclumen II de las Leyendas His- 
tóricas, por Aristides Rojas, se lee que los caribes "aca- 
baron con los primitivos atures y maipures, antes que 
el conquistador castellano hollara con su planta la tie- 
rra americana," exagerando así la época departida del 
romance pintoresco de Humboldt, que no tiene más 
base que la información de los indios. 

Ese tropo ha venido haciendo carrera hasta nues- 
tros días : hombres de ciencia, hombres de letras, ex- 
ploradores, viajeros, todos, han repetido el tópico sin pa- 
rar mientes en la fantasía del asunto, y dando con ello 
ocasión á lamentables errores etnográficos, sobre todo 
entre quienes no han estudiado de visii la vida y costum- 
bres de los seres acerca de quienes se escribe, creyendo 
que la falta de observaciones experimentales es fácil de 
suplir, en las ciudades, teniendo á la mano libros exó- 
ticos, de los cuales, al calor de las bibliotecas, se toman 
datos y notas, se acumulan párrafos y se adoptan teo- 
rías, que, por provenir de hombres científicos, hay que 
respetar ! Infeliz influjo del magister dixit ! 

En efecto, tal sucede con la leyenda humboldtiana 
de la extinción de los atures. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 2ig 

El sabio alemán dice en la página ^yS, Libro 
VIII, Capítulo XXV de su Viaje á las regiones eqiñnoc- 
ciales del Nitevo Continenle : 

" Corre una tradición entre los indios guahivos, 
según la cual los belicosos atures perseguidos por los 
caribes, se salvaron sobre las rocas que se hallan en me- 
dio de las grandes cataratas, y que fue allí donde esta 
nación numerosa en otro tiempo, se aniquiló poco á po- 
co, igualmente que su lengua. Las últimas familias 
de los atures existían aún en 1767, época del misione- 
ro Gilij ; y cuando nosotros viajábamos por aquellas 
regiones se enseñaba en Maipures un viejo papagayo, 
de quien aseguraban los habitantes que nada podía 
comprenderse de cuanto decía, porque hablaba la lengua 
de los atures." 

Y más tarde, en sus Cuadros de la IVahiraleza, 
traducción de Bernardo Giner, ( Madrid, 1876) dice : 

" Nuestros intérpretes no pudieron darnos noticias 
ciertas sobre la época de estas canastillas y de estos va- 
sos. ( 59 ) Sin embargo, la mayor parte de los esquele- 
tos _no parece que han de contar mas de cien años. 
Existe una tradicción entre los indios guarecas, según 
la que los valerosos atures, perseguidos por los caribes 
antropófagos se refugiaron en las rocas de las cataratas, 
lúgubre morada en donde toda la raza pereció sin dejar 
indicios de la lengua que hablara. En la parte más 
impracticable del raudal, encuéntranse otras cavernas 
llenas igualmente de osamentas. Es de suponer que 
la última familia de los atures no se extinguió hasta mu- 
ho tiempo después ; porque en Maipures vive ¡ cosa 
rara ! un loro viejo que nadie entiende, según dicen los 
naturales, porque habla la lengua de los atures." ( imagi- 
na 233. ) 



( 59 ) Vasijas de barro cocido y catumares donde estaban coloca- 
dos los esqueletos de los indios. Estos catumares son una especie de. 
mapires en forma de costales, tejidos con hojas de palmeras, y de 
vario tamaño. Ku mandauaca catumare significa sepultura. — Nota 
del Autor. 



2 2 ó TÁVERA-ACOStA 

La simple lectura de estos párrafos deja campo á la 
crítica. Fíjese quien quiera : en' l'a trancri'pción pue he- 
mos hecho de su Viaje, asegura que la tradición existía 
entre los giiahivos, y en la que acaba de leerse afirma 
que era entre los indios guarecas \ allá los caribes no 
eran antropófagos, acá si lo eran ; allá las últimas fami- 
lias atures vivían aún para 17Ó7, acá mucho tiempo 
después 

Los Uarecas ó Uarequenas son del Rionegro y su 
dialecto es un derivado de la lengua Baniba. Los Uaji- 
bos moran en las márgenes del Bichada, etc. y aunque 
afines suS' lenguajes, no tienen grandes analogías grá- 
ficas, por lo menos ostensib-es á nuestra cortedad de 
ent^ndimi-ento. 

En la primera relación no califica de caníbales á los 
caribes, en la segunda sí ; pero debemos tener presente 
que él mismo ha desmentido gallardamente la antropo- 
fagia de los pobres caribes del Continente. ¿ Serían 
entonces los de las Antillas ^s>ic^ que subieron famé- 
licos hasta el raudal de los piaroas ó ádoles para matar 
y comerse á sus tímidos hermanos ? 

No parece sino que todo fue una conseja de los 
indios, quienes, al no entender los gritos destemplados 
del papagayo, por salir dei paso ó para reírse entre ellos 
di^\ yaránabe (60) preguntón', le dijeron que era la len 
gua de los que estaban enterrados en las grutas de los 
cerros de Atures ! 

Humboldt magnificó la especie con el lirismo de 
su cerebro poderoso, y de allí que el poeta Ernesto Cur- 
tius, su conterráneo, entusiasmado por el numen del cé- 
lebre viajero y por lo peregrino de la leyenda, la trasladó 
al verso con el mote de El loro de los Atures. Después 
virtióla al castellano en versos octosílabos, nuestro lite- 
rato doctor Lisandro Al varado, y más tarde el arqueó- 
logo doctor Aristides Rojas escribió también una leyenda 
histórica. 



(60) Persona blanca, extranjero.— A^(?/í2 del Autor 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 22 1 

Pero antes de proseguir, hachamos un breve histo- 
rial de los ádoles (3 atures, ó piaroas. 
'i ^ 

El primer autor, que sepamos, que mencionó á 
los ádoles ó atures, (6i ) fue el Fraile Jacinto de 
Carvajal en su libro Descubrimiento del río Apure hasta 
S7i in^i eso en el Orinoco, en 1647. (Páginas 273, 299, 303) 

Después, en la página 314, dice : *'Passado el río 
de Meta y Orinoco arriba orilleandole por el diestro la- 
do en distancia de algunas náuticas jornadas se enquen- 
tra con el raudal de los Ádoles "y donde se abo- 
gó el Gobernador de Guayana don Fernando de Be 
rrío y Oruña, en 1629. 

El Fraile Juan Rivero en su obra Historia cíe las 
iV/isiones de los danos de Casanare y de los ríos Orinoco 
y Meta, escrita en 1729-35, asegura que en 1680 los 
religiosos Ignacio Fiol y Felipe Gómez, remontaron 
el Orinoco desde la confluencia del Meta y "'na- 
veo^aron contra la corriente del río, v á la fuerza de re- 
mos con bastante número de indios diestros en romper 
sus raudales, y después de muchos días de navegación 
y trabajo, hallaron que la capacidad era casi inmensa 
para muchas misiones ; las parci?lidades inumerables, 
las lenguas poco diversas, pues casi todas las gentes, ó 
las más, hablaban un miismo idioma " ( Pág. 253) 

Y ya antes, en la página 44 : "Una de las islas 
más conocidas y celebradas en este río es la de Ádoles 
y sus raudales son muy nombrados porque se oponen 
como una murallala al paso de las embarcaciones, por 
sus precipitadas corrientes, sus oleajes encrespados 
y sus horrorosos remolinos .... Habitan en esta isla 
de los Ádoles muchos indios llamados ádoles tam- 



(61) Recuérdese que ¿f¿j!(?r(9 en Piapoco y átoto en Carúzana, 
significan guicamaya, qne dfori-ziaro en Mandauaca quiere de- 
cir loru grande, que el Piaroa y el Sáliba tienen analogías y que 
el Cariiz-aiia, el Madauaca, el Salaba y el Piapoco, provienen de la 
lcn;:ua Baniba. — A^ota del Aittor. 



2 22 TAVERA-ACOSTA 

bien . . " y que vienen á ser los noismos piaroas de aquellos 
contornos, que encontraron aquellos frailes viviendo en 
siete pueblos nombrados así : Truage ( Tabaje ó raudal 
de Borjas, hoy ) Adoles ( Athules ó Aturis, hoy Atures ) 
Peroa hoy Piaroa ) Cusia, Masiba, Duma ó Domo ( hoy 
Tomo) y Catarubén ó Catarabén. ( PáG;ina 256) Y 
en la mima página da á entender que esas parcialida- 
des eran Sálibas y Acháuas. que, como ya hemos 
visto, tienen sus afinidades con los del Rionegro. 

El Fraile José Gumilla. continuando la indicación de 
su colega Rivero, dice en el Capítulo XIII, Parte i^ 
de su Historia de las Naciones del Oi'ínoco : " De este 
mismo calibre y genio son los indios aturis, que se repu- 
tan por sálibas, aunque su dialecto es aigcí diverso. La 
nación de abanes, de ?naipu es y los quirrubas son de 
diferentes lenguajes, pero del mismo genio y manse- 
dumbre." 

Y en el XXI de la misma Parte : 

" A poco más de cincuenta leguas {sic) de esta emi- 
nencia (Paruaza) en que estamos, siguiendo agua arriba, 
se destroza este río ( Orinoco) en el raudal de los ado- 
les, del cual hablé ya. estrellando sus corrientes tres 
veces por otros tantos despeñaderos ; en el último de 
los cuales sobresale una peña llana tan capaz, que en 
ella vive de asiento un pueblo entero de la nación 
Adole, ó Ature, según su lengua." 

Debe recordarse que Gumilla no llegó nunca á los 
raudales de Atures, y aunque se guió en gran parte por 
los relatos del Rvdo. Rivero, no menciona en su nomen- 
clatura de tribus á los Piaroas, porque para los años 
en que escribió su obra ( 1740-42) se conc^cían general- 
mente con el nombre de aturis ó ádoles. Pero con 
todo, se le ve asegurar que, aunque reputadoos por Sá- 
libas, su dialecto es algo diferente, lo que en rigor es 
exacto ; mas comparándose con detención se verán 
grandes simpatías. Y hace muchos años — cerca de dos 
siglos — que se sabe que las tribus que habitaban la zona 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 223 

de los raudales de Atures eran Piaroas, Yaruros, Ma- 
poyes y algunas familias de Uajibos nómades, deno- 
minadas todas sin duda alguna por los misioneros, con 
otros sobrenombres, como yuapines. cuacuas, meye- 
pures, guiperneyes, maipures, sirupas, chirupos, quiru- 
pas, quirrubas, etc. 

Para 1760, Solano, ei Jefe más notable de lasfamosa 
Expedición de Límites, añrma que junto con los Pia- 
roas poblaban las regiones del Sipapo. etc., los Mai- 
pures, Sirupas y Guiperneyes. ( Informe de 25 de se- 
tiembre de 1760. ) 

A este inteligente y laborioso ingeniero es á quien 
se le debe el trueque del vocablo " ádoles" ó " atures " 
por el de "piaroas," aplicándolo por vez primera á una 
de las tribus que encontró en la región de los raudales 
de xAtures, al Sur. Demás está decir que no nombra 
á los atures. 

En la Hictoria de la Nueva Andalitcia, por el 
R\do. Antonio Caulín, publicada en 1779, se lee: "Des- 
de este río ( Meta ) hasta el raudal de los Atures, se 
•regulan de 15 á 20 leguas ; y entran en Orinoco.... 
la misión de San Borjas ( Truaje ) de trescientas al- 
mas de nación yaruros ; y á la frontera de este pueblo 
está el raudal de Tabaje.... Después está la isla 
Tarbén, el peñón de Guaripa y la isla Quémalo, á 
quien sigue el río Itaba y á éste el raudal de Bayabada, 
que está corno tres leguas antes de llegar al expresado 
raudal de los Atures. Por el Sudeste recibe á los ríos 
Paruena, Anauene y Edeua, á quien sigue el pueblo 
de San Jnan Nepomuceno ó raudal de los Atures, de 
320 almas de naciones atures, maipures, abanis, meye- 
pures, quirrupas y yaruros." (Capítulo X. Libro I, § 2 ) 

Aquí es de notar que, no obstante haber acompa- 
ñado Fray Caulín á la Expedición de Solano por algún 
tiempo, hasta el raudal de los Piaroas, de donde no 
pasó, es á quien se debe haber embrollado más la cues- 
tión, haciendo aparecer nada menos que seis naciones 



2 24 TAVERA-ACOSTA, 

distintas como pobladoras de aquella aldea, fundada por 
segunda vez al pié de los raudales de Adoles ó Atures, 
por Fray Francisco del Olmo, en 1734, y luego-, por 
tercera, en 1748, por Fray Francisco González. 

Y conviene decir para mejor esclarecer la cuestión, 
que estas dos fundaciones, así como la prim.era en 1682 
por el Rvdo. Fiol, se llevaron á cabo en el mismo punto, 
ó mejor dicho, donde c^stuvo el antiguo pueblo de Pea- 
roa, á orillas del Cataniapo, que desagua frente á los 
raudales de Atures, y que desde tiempo inmemorial se 
ha reputado como residencia de los Piaroas, como con 
toda veracidad asegura Caulín al final del parágrafo ci- 
tado. Pero como él supuso que los atures eran distin- 
tos de los piaroas, bien fuera ó para aumentar el nú- 
mero de las tribus, ó porque no encontró quien le die- 
ra razón de su morada, les concedió de motít proprio 
como residencia habitual las regiones del alto Orinoco, 
cerca de las márgenes del río Ocamo í (Véase el final 
del Capítulo X, parágrafo 2, Libro I de su obra.) 

Sin embargo, para 1756 no había según él, ningún 
Piaroa en el raudal de Atures ; pero sí algunos indi- 
viduos atures entre los 320 habitantes del pueblecillc de 
Sanjuán Nepomuceno, que habrían sido traídos nada 
menos que del Ocamo y del Padamo, cuando para 
aquel año no se habían explorado las regiones del alto 
Orinoco, arriba de la Bifurcación ! 

Más tarde el Rvdo. Salvador Gilij, en su libro 
Saggio di Storia Amencaiia, publicado en 1780-84, 
hace referencia de los Piaroas, y dice que, aunque más 
rebeldes que los Cuacas, hablaban el mismo idioma y 
vivían vecinos de los Mapoyes, al occidente del río Pa- 
ruaza. (62) 

Desde aquellos años de la Expedición de Solano 
por el Orinoco, ( 1755-60) empezaron á decaer los nom- 



(62) Paruaza, quiere decir "caño de la guacama^^a," de pajii, 
caño, y aza^ guacamaya — Nota del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 225 

bres de Adoles ó Atures con que se conocían las tribus 
en referencia, predominando el de Piaroas que hoy lle- 
van, >y que dio margen á Humboldt para considerarlas 
destruidas por los Caribes antropófagos (s:c) que re- 
montaron el Orinoco en persecución de aquellos infe- 
lices. Y Gilij que desconoció á los Aturis con las deno- 
minaciones de ádoles ó piaroas, los confinó á vivir entre 
los ríos Padamo y Ocamo, siguiendo así la errada ver- 
sión del Revdo. Caulín. ( 63 ) 

Sin embargo, aquella región de los raudales del 
Orinoco — residencia habitual de los Piaroas — ■ siguió de- 
nominándose de Atures, que es el nombre con que has- 
ta hoy se la conoce. 

Caulín se devolvió desde dichos raudales el mismo 
año de 1756. ¿ Cómo, pues, si los atures no fueran, los 
mismos piaroas, iban á residir para ese año en San- 
juán Nepomuceno algunos de sus individuos cuando pa 
ra entonces se hallaba desconocida la región del Orino- 
co, desde la Bifurcación hasta sus cabeceras ? Y es de 
apuntarse también que ninguno de los relatos que he- 
m.os leído de la Expedición de Límites, menciona á los 
atures, y mucho menos para darles residencia entre los 
ríos Ocamo y Padamo. 

No obstante, Caulín afirma que se guió por los 
trabajos de aquella expedición, en lo tocante á la re- 
gión desde Maipures para arriba, que él no visitó ; 
y Humboldt, que en mucho se guió por las obras de 
esos dos religiosos, no viendo tampoco, en 1800, por 
ninguna parte á los atures, los declaró extintos 

Por lo expuesto en las citas que anteceden, se evi- 
dencia fácilmente que lo acontecido con los piaroas ó 
atures, se debe desde un principio a la confusión produ- 
cida por la caprichosa nomenclatura con que cada in- 
dividuo designaba á las tribus. 



(63) Véase Ethno^raphie precolombienne du Venezuela^ por el 
doctor Gaspar Marca no. — París, 1890. 

En el Sur —Dialectos Indígenas. 15. 



220 TAVERA-ACOSTA 



Y subió á tal grado el enmarañamiento de esta 
cuestión, que los pobres Piaroas fueron traídos y lleva- 
dos á extraña voluntad por todas partes. Con tal mo- 
tivo, nuestro sabio compatriota Gaspar Marcano, 
miembro de la Sociedad Antropológica de París, dice : 

'*En los mapas del siglo XVII se encuentra la 
isla y la catarata de los Athules, situadas generalmen- 
te del lado de Rionegro. Para Gilij los atures estaban 
establecidos al Este de la Esmeralda entre el Pada- 
mo y el Ocamo ; los considera como extinguidos, pues 
ni aún se conocían sus costumbres, asegurando que en 
su tiempo (1767) apenas si existían unas veinte perso- 
nas en el raudal que lleva su nombre. Ellos no figuran 
en el mapa de Gumilla y apenas los nombra en el texto 
de su obra para decir que ellos hablaban una lengua 
algo diferente de la de los sálibas. Caulín hace man- 
sión délos atures como si hubieran tenido su residencia 
cerca de la Parima y las imaginarias fuentes del Orino- 
co. En uno de los últimos mapas, el dibujado por Poir- 
son para la obra de Depons ( 1805) en el que están 
prodigadas ciertas naciones no conocidas, se hallan los 
atures situados á la izquierda del lago de la Parima 
en cuya existencia el autor creía todavía, y la aldea 
de San Juan Nepomuceno de los Atures, en el lugar 

que ocupaba cerca del raudal Los geógrafos, que 

estaban acostumbrados á poner en sus mapas bajo el 
nombre de Atures, ya una isla, ya una catarata, ya 
una nación misma, concluyeron todos de acuerdo por 
inscribir desde entonces la catarata y el pueblo en el 
mismo punto," (64) es decir, á orillas del caño Ca- 
taniapo, en su más antigua residencia conocida. 

Pero después los Piaroas — y asimismo los Ma- 
poyes y los Yaruros — humildes y mansos pobladores de 
la región comprendida desde el Meta hasta el raudal 
de los Adoles, fueron internándose hacia el Sur del 
Orinoco, buscando, las fuentes del Cataniapo y las 
márgenes del Sipapo, debido á la punible conducta de 

(64) Ethnogfaphie p}€Colombierínedu Veiiezicela, páginas 26 y 27. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 227 

los blancos que llegaban hasta ellos, y quienes trataban 
de coartarles hasta en su adorada libertad individual, 
de tal 'suerte, que hoy se hallan completamente desier- 
tas las costas del Orinoco desde aquel raudal hasta los 
cerros de Barrauán c Parauán. 

Por otra parte, muy bien pudo acontecer que entre 
esas tribus hubiera también algunas Sálibas y Piapo- 
cos, ó sean Acháuas ó Airicos, quienes, á la presencia 
de los extrangeros, siguieron el movimiento de aquéllas 
(si ellas mismas no hubiesen dado ei ejemplo) y fue- 
ran alejándose hacia el Sur Oeste, de manera que para 
.1755, cuando pasó Solano, ya no existía un sólo indi- 
viduo que las representase en la zona de los raudales, 
lo que daría ocasión á Humboldt, medio siglo más tar- 
de, para asentar, confundiéndolos con los Atures, que 
estos habían desaparecido completamente. Demás es- 
tá decir que este sabio no visitó el Meta, el Bichada, 
el Uabiare, el Inírida, ni el alto Uainía y que según 
se lee en las obras de los misioneros, familias Sálibas 
habitaban la región de los raudales, desde Carichana 
para arriba. 

En consecuencia de todo lo expuesto, creemos, 
pues, que del romance de Humboldt proviene el error 
etnográfico en que han incurrido tantos hombres de 
ciencia, vgr : Balbi y Codazzi. , ,,< 

El primero dice en su Compendio de Geografía : 
Atures . Nación antes numerosa, fuerte y guerrera, de 
quien una parte formó la masa principal de la misión 
de Atures, y cuyo panteón nacional es la caverna de 
Atauripa." 

Y Codazzi escribió : ''Los Atures, nación guerre- 
ra y poderosa, ya casi extinguida, pues hace medio si- 
glo que no se le conoce sino por los sepulcros de la 
caverna de Atauripa, en donde se coserv^an los esque- 
letos en mapires, especies de cestas, y en vasos de tie- 
rra pintados con arte." ( Resumen de la Geografía de 
Venezuela, ) 



2 28 TAVERA-ACOSTA 

Y después: muchos más han venido hablando de 
los Piaroas ó atures, extinguidos por obra y gracia de las 
informaciones indias ó de la brillante fantasía df,l via- 
jero insigne. ( 65 ) 

Como las obras de Humboldt son el raudal donde 
todos van á beber ó consultar sobre asuntos etnográficos 
con relación á los indios del Orinoco, debemos recordar 
que la fuente más común de aquel sabio, para lo que él 
no vio, fueron los libros de Gumilla, Caulín y Gilij, 
que adolecen de exageraciones, de noticias inexactas y de 
relatos de costumbres indias muy mal interpretadas ; y 
que Humboldt, además, tampoco tuvo tiempo de es- 
tudiar á fondo sobre el terreno estas cuestiones, pues 
su viaje por las regiones del Orinoco, Atabapo, Pimi- 
chin, Uainía-Rionegro y Casiquiare, apenas duró tres 
meses, desgraciadamente. 

Dignas de tenerse en cuenta, pues, con relación á 
los atures, son las consideraciones de nuestro ilustre an- 
tropólogo Gaspar Marcano, en el Capítulo I de su obra 
Etnographie pvécolombienne dn Venezuela. ( Páginas del 
25 al 28.) Cuanto á nosotros, por las observaciones 
que dejamos apuntadas, nos atrevemos á repetir que 
los ádoles, atures, athules, áturis, etc. de los siglos 
XVII y XVIII, son los mismos piaroas y catarubenes 
del XIX y del XX, que residen hoy en las cabeceras 
del Cataniapo, márgenes del Sipapo, Úcata, Zama y 
Matabén. 



( 65 ) Sin embargo, es de tenerse presente que años más tarde 
el mismo Humboldl en su obra Vites des Cordilliéres et Monuments 
des peuples indig enes de V Amérique. se olvidó por completo del 
origen de la leyenda, y, contradiciéndose, situó á los atures al lado 
de los aztecas y de los incas ! ( Pág. 27 de Ethnographie pre-co- 
iombie7t7ie du Venezuela. — Nota del Autor, 



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c^PTTur.o x: 



La leyenda de los Maipures — Los Banibas de hoy son los mismos 
Maipures del siglo XVIII — Aclaraciones y rectificaciones — 
Vocabulario Quichua. 



La leyenda acerca de la extinción de los atures, la 
amplió más tarde nuestro malogrado doctor Aristides 
Rojas. No viendo por ninguna parte á los Maipures^ 
los incorporó á los esqueletos cuyos restos aún yacen en 
el Cerro de los Muertos ó gruta de Atauripa. 

En el Capítulo XXI, Libro VII, del ya citado 
Viaje de Humboldt, se lee : " Reflexionando sobre los 
nombres de las misiones fundadas por los frailes españo- 
les, pueden cometerse algunos errores con respecto á los 
elementos de población que ellos han empleado para su 
fundación. Cuando los jesuitas construyeron las dos 
villas de la Encaramada (66) y Atures, llevaron in- 
dios maipures ; pero la misión de este nombre no ha 
sido fundada por la reunión de indios maipures, sino 
que deben su origen á los indios guaipunabis de las 
orillas del Inírida, y pertenecen, según la analogía de 
las lenguas, con los maipures, los cabres, los abanes y 
quizás los parenes, á una misma rama de los pueblos 
del Alto Orinoco." 



(66) Corrupción de vocablo indio Caramana. En ese punto, 
llamado también Pocopocori, estuvo situado el pueblo ó misión 
de Sanluís. — Nal!a del Auto}. 



23a TAA^ERA-ACO-STA ' 

En esto hay algunas confusiones que conviene 
aclarar porque ellas han dado margen para que otros 
hombres de ciencia hayan asentado manifiestos errores 
etnográficos, semejantes á los de la extinción de los 
atures, etc. 

El pueblo de Sanjosé de Maipures se fundó en 
1756 con indios Uaipunabis del Inírida, que son los 
mismos cabres, cabires, caberres y cabres-maipures, 
En tanto que ya antes, Sanjuán Nepomuceno ( Atures ). 
por tercera vez en 1748, y Sanluís de la Encaramada, en 
1749, ambas con indios apellidados maipures, es decir 
tapires (a) " monteses," por vivir apartados en la es- 
pesura de las selvas del Orinoco. ( 67 ) 

Nunca ha existido una nación conocida con la de- 
nominación exclusiva de máipitres ; sino que como entre 
todas ellas había familias que moraban fuera de las po- 
blaciones ó internadas en el bosque, á éstas se les apli- 
caba aquel calificativo, aún por sus mismos com\)añeros 
que residían en las misiones, y muy especialmente por 
los religiosos del Orinoco, en más frecuente trato con 
los Parianos ó Caribes. 

xSolano, en 1760, afirma que los habitadores de la 
zona del Sipapo eran maipures, guiperneyes, piaroas y 
simpas, y que los pobladores de las márgenes del To- 
mo, del Tuparro (To-paro) y del Bichada, eran uaji- 
bos ó "guahibos, " como escribe él. Mas debe hacer- 
se constar que en el Sipapo no han residido nunca, por 
lo menos que se tenga noticia histórica, sino piaroas ó 
atures y piaroas-maipures, y algunos macos y yaba- 
ranas. 



( 67 ) Máipuris, como ya se ha visto, en lengua Pariana quiere 
decir danta ó tapir. E^ta acepción del vocablo maipures es aná- 
loga á !a de la palabra airico, aplicada á los indios que vivían inter- 
nados en los montes comprendidos al Oeste del Orinoco, entre los 
ríos Meta y Uabiare. El Rvdo. Rivero en la página 136 de su 
Histofia de las Misiones de Casanare y del Orinoco y Meta, dice 
que aifico significa «montaña grande» en lengua acháua, y que 
como en ella vivían algunos indios " fueron llamados por esta ra- 
zón airicos." En lenguaje Mandauaca mVí? significa alma y airi- 
co, que tiene alma. — Nota del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 23 



En el relato de uno de los Oficiales de aquel Jefe 
(Francisco Fernández Bobadilla) en 1764, asegura 
que el 3 de abril llegó al raudal de Atures donde exis* 
tía para esa época " una misión de la nación maipura"; 
pero debe tenerse presente que la palabra maipuves no 
constituía el nombre propio de ninguna nación sino que 
esa "nación maipura" de Fernández Bobadilla, era 
formada simplemente por indios piaroas que habían si- 
do traídos de las selvas, y por consiguiente pertenecían 
á los máipícns es decir, que este sobrenombre era el 
que aplicaban á los que no vivían en las misiones ó que 
estaban muy recientemente llegados. Y en consecuen- 
cia había cabres-maipures ó sean indios cabres ó uaipu- 
nabes del Inírida, que vivían en el bosque, y uaipuna- 
bes ó caberres ó cabires ó puinabes que son los mismos, 
residiendo en poblados ; había tamanacos-maipures y 
tamanacos, simplemente, pero que no por eso dejaban 
de ser los mismos : los tamanacos-maipures en el mon- 
te y los tam.a nacos, á secas, en las misiones ; y así, 
sucesivamente, yaruros y yaruros-maipures, sálibas y 
sálibas-maipures, etc., etc. 

Con ese calificativo era con el que se diferenciaban 
los indígenas "gentiles, " ó no anotados en los registros 
de algunos misioneros, de las familias que ya tenían 
en sus reducciones ; y aún hoy mismo, con la palabra 
monteros se designan en los pueblos del Rionegro á 
los que no viven en las poblaciones. 

Y ya aclarado el origen ó significado del vocablo 
caribe ináipttris, aplicado á las tribus ó familias de 
cualquier nación que habitasen en las selvas, prosigamos, 
á fin de evidenciar mejor la no existencia de determi- 
nada tribu con tal nombre propio, puesto ad libitum por 
el Rvdo. Gilij acaso á la gran familia del Rionegro, to- 
mando al mismo tiempo un vocabulario, mucho después 
que su colega Gumilla salió del Orinoco. ( 68 ) 

( 68 ) Debe recordarse que Gumilla fue el primero que mencionó 
d los maipures, no obstante haberse seguido por la obra del Rvdo. 
Rivero, quien nombra ba?rias y bamiguas á algunos de los del 
Rionegro. — Nota del Autor. 



232 



TAVERA-ACOSTA. 



A aquel Revdo. Gilij, el más ilustrado de cuan- 
tos residieron en el Orinoco en el siglo XVIII, por la 
circunstancia de haber bautizado tanabién s'a voca- 
bulario con el sobrenombre apuntado, es á quien se debe 
la confirmación del error en que se ha incurrido, cre- 
yendo todos, después, que efectivamente existió una 
nación con semejante denominación, acentuándose más 
y más esa creencia con lo dicho por Humboldt, guián- 
dose por la obra del notable misionero. Y bien se de- 
ja comprender todo el peso que una autoridad como la 
del sabio alemán impusiera á la certidumbre de aque- 
lla confirmación, cuando afirma que los Maipures ha- 
bitaban la región de los raudales. 

Y es de sorprender cómo se ven prodigados los 
tales maipures, no sólo en los libros de los frailes, sino 
también en los relatos ó informes de los Jefes de la Ex- 
pedición de Límites y en las de sus Oficiales, así como 
en las obras y mapas de machos viajeros posteriores : 
por donde quiera aparecen indios maipures como funda- 
dores de ciertos pueblos ó como residiendo en aparta- 
das localidades, sin advertir absolutamente que la ma- 
}cr parte de las agrupaciones conocidas para entoces 
tenían familias maipures, es decir que, como ya hemos 
dicho, estas no vivían sedentariamente en las reducci(< 
nes católicas, sino escondidas por las selvas á manera de 
dantas, de donde eran traídas para fundar las poblacio- 
nes á cargo de los religiosos, y hacia donde frecuente- 
mente se fugaban, al menor motivo de desagrado que 
éstos les proporcionaban. 

Y no es lógico suponer que una nación tan prepon- 
derante hasta 1784 y cuyos individuos aparecían por 
todas partes residiendo, ó fundando misiones, fuera á 
extinguirse tan rápidamente, como dice Codazzi, en el 
transcurso de cincuenta y tantos años. ( 69 ) 



(69) *' Los Maipures, nación del AL'o Orinoco, en otro tiempo 
fuerte y numerosa, hoy casi extinguida. . . . Dos familia^ no más 
existen de esta raza, y están mezcladíis." — Resumen de la Geogra- 
fía de Venezuela, página 254. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 233 

Si la lengua llamada maipures por Gilij correspon- 
de al dialecto Yabitero, ó mejor dicho, á la lengua Bani 
ba del Rionegro, según se colige por lo que ya hemos 
visto de la comparación de algunas voces, mucho menos 
hay que pensar en que para 1748, pudieron haberse traído 
indios de aquel río para poblar á orillas del Orinoco, 
precisamente en territorios donde residían numerosos in- 
dios piaroas-maipures, tamanacos y tamanacos-maipu 
res, yaruros-maipures, mapoyos-maipures, otomacos 
y otomacos -maipures, etc., de donde en realidad fue- 
ron llevados los indígenas para establecer las misiones 
de la Encaramada y de Sanjuán Nepomuceno de los 
Piaroas, pues debe recordarse que los moradores del 
Rionegro empezaron á salir de sus ordinarias residencias, 
debido á los trabajos de aquella Expedición de límites 
de España con el Portugal, en 1757-60, para ir á for- 
mar núcleos de población como el de Santabárbara, 
frente á la confluencia del Bentuari, en 1759, y el de 
Sanfrancisco de la Esmeralda, más arriba de la Bifur- 
cación, en el mismo año. 

Otra de las confusiones de Humboldt, y junto con 
él la de todos los que le han copiado, es decir que, según 
la analogía de la lengua Uaipunabe con la Maipures, la 
Cabré, la Avane y la Parene ó Paráene, pertenecen 
todas á una misma rama de los pueblos del Alto 
Orinoco. 

En primer lugar, los cabres y los uaipunabes son 
unos mismos, hoy llamados generalmente puinabes ; en 
segundo, que por las voces que tenemos anotadas, el 
tal "maipures" corresponde más bien á dialectos del 
Rionegro, y por consiguiente no tiene parecido lin- 
güístico evidente con el Uaipunabe ó Cabere; y, final- 
mente, aunque ignoramos quienes sean los Avanes, sa- 
bemos sí que los Paráenes ó Parenes ( del Para ) son 
los mismos Yabiteros de las cabeceras del Atabapo ; y 
ya se habrán visto las diferencias que hay entre el dia- 
lecto de éstos y el de los Puinabes del Inírida. 

Aquellos errores los trae también Codazzi, tomados 



2 34 TAVERA-ACOSTA 



de Humboldt y de Balbi, en su Resumen de la Geogra- 
fía de Venezuela. Y así dice él: " Pareces, pueblo antro- 
pófago ( síc^ que no debe confundirse con los parecas ó 
paravenes del río Caura. La lengua de los parenes es 
un dialecto de ia maipures : actualmente ( 1838 ) no se 
sabe su morada ó ya no existen en el territorio de 
Venezuela." 

Aquí este autor aumentó el imb o^lio confundiendo 
á los Parecas de las regiones del alto Bentuari, con los 
Paravenes ó Paráuenls que son los mismos Yabiteros, de 
quienes asegura que no se sabía su m.orada ó que ya 
no existían en el territorio de Venezuela ! 

Y sino se sabía cual era su morada, ó si ya habían 
desaparecido del país ¿ cómo se puede decir que la len- 
gua de los Parenes era un dialecto de la Maipures ? 
Humboldt en su rapidísimo viaje en 1800 por el alto 
Orinoco, no recogió ningún vocabulario indígena, que 
sepamos ; tampoco Codazi, 38 años después, tomó da- 
to alguno para estudios lingiiísticos. ¿ Lo diría acaso el 
Rvdo. Gilij ? 

Más : si la lengua Maipures es la misma Baniba 
del Rionegro, y el Parenes ó Paráenes es un derivad(j 
de ella ¿ por qué entonces no pensar que dicho dia- 
lecto fuera más bien confundido con el Baria, con 
el Cariizana, con el Uareca, ó con cualquier otro de los 
varios que se hablan desde: hace siglos en las márgenes 
del Uainía-Rionegro ? Per la sencilla razón de que 
Codazzi también pasó á escape y en su prurito de co 
piar á Humboldt. sin deterse á estudiar la cuestión, in- 
currió en el mismo lapsits. 

Después continúa : "Los maipures, nación del Alto 
Orinoco, en otro tiempo fuerte y numerosa, hoy casi 
extinguida. Los avanes, caveres, parenes, guaipunabis, 
y chirupas, no hablaban sino dialectos de la lengua de los 
maipures, más dulce que el idioma avano. Dos fami- 
lias no más existen de toda esta raza, y están mezcla- 
das. Los morononis y los cabre-puipitenes, de la fa- 
milia maipure, han desaparecido." 

Qué cosas tan curiosas ! 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 235 

¿ Por qué afirmar que han desaparecido los ca- 
bre-puipitenes, morononis, etc. ? Tales aserciones ca^ 
recen dte fundamento razonable. 

¿ Por qué no pensar más bien que aquellas deno- 
minaciones correspondían para la época de Humboldt, ó 
de los frailes, á algunas de las tribus existentes para 
1838, que aún viven, aunque con otras denominaciones, 
como la Puinabe, la Piaroa, la Yabitero, etc. ? 

Además, si los Maipures son, como pensamos, los 
mismos Uainimaneses, nunca han residido éstos en el 
Alto Orinoco, como en residencia propia. Los traba- 
jos de la Expedición de Solano, que fueron los prime- 
ros que dieron luz en la cuestión, afirman que en las 
regiones del Alto Orinoco, desde el Bentuari hasta las 
fuentes del gran río, residían (como todavía residen ) 
Macos ó Macapures, Yahures ó Yabaranas, Maquirita- 
res ó Macirinabis y Uaribas ó Uaharibos. 

Nosotros habíamos dicho que atures, ádoles, pia- 
roas, maipures, etc. eran unos mismos, yendo así con- 
tra la pretensa extinción de los atures. Llamónos la 
atención sobre el particular nuestro ilustrado compatrio- 
ta doctor Alfredo Jahn, jr, diciéndonos que él al com- 
parar el dialecto Piaroa con el Maipures que trae Gi- 
lij en su libro S.igo^fo di Storia Americana, publicado 
en 1780-1784, no encontró ninguna afinidad. 

Esto nos hizo solicitar voces *' maipures" para 
compararlas á nuestra vez con las de los vocabularios que 
habíamos recogido ; y como no conocíamos la obra de 
Gilij, no obstante nuestras repetidas diligencias por 
conseguirla, apelamos á la de Humboldt Viaje á ¿as re- 
giones equinocciales del Nuevo (Continente, y en ella hemos 
encontrado tres : amana ( caimán ) apida ( báquiro ) y 
quiema (danta) que corresponden al lenguaje Yabitero, 
derivado del Baniba de! Uainía Rionegro. 

Además de esas palabras, hemos encontrado otras 
en la Historia de la Ahueva Andalucía, por Fray An- 
tonio Caulín ( Libro I, Capítulo VII ) y en *'La Pe- 
nínsula de los caracas " ( Estudios Indígenas') por 
Aristides Rojas, que aparecen como del idioma Maipu- 



236 TAVERA-ACOSTA 

res y que, como aquellas, corresponden también al Ya- 
bitero ó Paráenes. Son ellas : cabiya ( laguna ) mutoi 
(oso palmero) cúr-ía (morrocoy) neivi ( peiro de 
agua ) guatique (tigre) érrianare ( león ) y mi ¿si (gato.) 

Y con estos siete más van ya diez vocablos del 
Rionegro que aparecen en los viejos libros como perte- 
necientes al '' maipiLves.'' 

Después, tras largas y constantes gestiones en so- 
licitud de la referida obra de Gilij, acabamos de encon- 
trarla sincrónicamente con la escritura de estas líneas, en 
Cumaná, la ciudad llamada un día por la sabiduría de sus 
hijos la Atenas de Venezuela, la simpática tierra que 
habla á nuestro corazón con los benditos recuerdos de 
la infancia ; en la tierra, en fin, de cuya noble sociedad 
se ausentara Humboldt el 16 de noviembre de 1800, lle- 
vando la nostalgia en su corazón y en su mente . . . (70) 

Perteneciente al ilustre anticuario y sabio sacerdo- 
te doctor José Antonio Ramos Martínez, cuya muerte 
aún lamentamos sus discípulos junto con todos los que 
le trataron y supieron valorar las relev^antes dotes de su 
ingenio, tomada de su rica y selecta biblioteca, nos la 
ha remitido por órgano de otro intelectual venezolano, 
( el doctor Vetancourt Vigas, ) su distinguida honorable 
familia. {^^ ^^ Cuan grande la deuda de gratitud que 
hemos contraído : era la única obra antigua conocida 
que con relación al Orinoco, no habíamos visto nunca. . . . 



( 70 ) « La noche estaba fresca y hermosa, dice Humboldt, y no 
fue sin bastante emoción que vimos por la última vez el disco de la 
luna que alumbiabala copa de los cocoteros que sombrean las ori- 
llas del Manzanares ; y nuestra vista se quedó por largo tiempo 
fija sobre esa blanquecina costa . . . . » ( Lib IX, to:no IV, Via- 
je á las regiones equinocciales del mtevo Continente. 

( 71 ) «Con el señor Fabián Vargas le remití los cuatro tomos de 
la obra de Gilij, que supongo habrá recibido. Que ellos le suminis- 
tren datos preciosos para sus importantes trabajos históricos.» 
(Carta del doctor Vetancourt Vigas al Autor, de fecha j6 de octu- 
bre de 1906.; 

Llegaron á nuestras manos el día 27 del mismo mes. — Notas 
del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



237 



Con avidez recorrimos sus páginas, y aunque con 
muchas contrariedades por no sernos familiar el italiano, 
en eUas hemos hallado la corroboración de todo lo que 
hemos dicho acerca de que Gilij calificó impropiamente 
de maipures ( ó dantas, en lenguaje Caribe ) á una na- 
ción conocida con otro nombre, ó por mejor decir, que 
la nación y lengua Maipures, de Gilij, son la misnaa 
gran familia del Rionegro y su respectivo idioma, cono- 
cidos desde hace dos siglos con la denominación de 
bamigua ó baniua, ( Véase la obra del Padre Rivero.) 

En efecto, ampliando más la comparación en ma- 
yor número de voces maipures que trae ese libro, con 
las del vocabulario recogido por nosotros, encontramos 
la evidencia de la cuestión planteada por el autor en el 
Capítulo VI de esta Tercera Parte, cuya comprobación 
puede darse en el siguiente cuadro: 



De Gilij 
Maipures Baniba 



De Tavera-Acosta 
Yabitero 



Y. 



agua 


uem 


uenni 


uenm 


animal 


cueti 


cueszi 




arriba 


ani uché 


ani-uabá 


ani-ié 


auyama 


auiam.a 


uiiama 


oyama 


amo. dueño 


minari 


minare 


minare 


báquiro 
boca (mi) 


dpiya 
nu~numaco 


apida 
no-numa 


apiya 
nu-numa 


brazo (mi) 


nu-ano 


n' ano 


nu-cano 


casa 


paniti 


panizi 


janisi 


casabe 


ussi 


caca 


ajosse 


caimán 


amana 


amana 


caimana 


camino 
cachicamo 


anepu 
see 


tanepu 
uetze 


taneju 
tze 


candela 
cannalete 


catzi 
nao 


arshi 
neiupa 


cajzi 
najo 


cerro 
cielo 


yapa 
eno 


iapa 
en no 


yapa 
eno 


curiara 
chinchorro 


cuata 
amaca 


morupa 
bitsá 


cuatza 
amaija 



TAVERA-ACOSTA 



danta 


quiema 


ema 


queema 


Dios 


Diotsu 


Diotso 


Diotsu 


dolor 


caui 


cauina 


caiji - 


espejo 


sapo 


yapo 


japo 


^. extrangero 
- gato 


yaranabi 


yaranabe 


yaranabe 


missi 


mitchi 


mitzi 


hermano 


agi 


yaritáua 


tizin-agi 


hierro 


siparari 


tzipara 


tzipárari 


hijo 


aniti 


ani 


taint-anit 


jefe 


pecanati 


zelianarzi 


jejanatzi 


laguna 


cabiya 


cauiya 


cabiya 


león 


erriánare 




euánare 


madre 


ina 


roa ni 


ina 


medicina 


epenati 


epinarzi 


epinatzi 


mes 


queyapi 


arshita 


queeri 


mío 


nuque 


nondeca 


nuca 


mi hijo 


nuani 


noani 


noani 


noche 


yatsi 


yarsapoa 


yajatsi 


oso 


mutoi 


yuayua 


motoisi 


pescado 


timaqui 


sima 


simasi 


perro de agí 


aa neiui 




neiui 


pequeño 


mattisi 


suit-il-li 


matizi 


plátano 


arata 


paratano 


jarátana 


piedra 


quipa 


ibpa 


sija 


rallo 


aya 


taia 


taya 


relámpago 


eno-imá 


mái-eno 




río 


ueni 


uenni 


uenni 


tabaco 


jema 


sema 


dema 


tigre 


cuatiqui 


cuarziq' 


cuatsic 


trueno 


eno 


dih'lume 


enno 


venado 


mayaro 


maraio 


majaio 


yuca 


catsiqui 


arsiji 


cáfesi 



Es de advertir que muchas palabras del vocabu- 
lario maipures de Gilij (páginas 375-382 del tomo III de 
su libro ) no constan en el nuestro Baniba y asimismo 
algunas de las recogidas por nosotros no están en 
aquel ; y que también hemos hallado varias voces co- 
rrespondientes al Yabitero, al Campi, al Piapoco, al 
Caribe, etc. ; y otras con los sonidos fuertes de la R, 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 239 

que parecen del Carúzana, como purruna, cayarraquini, 
urrupu, sónirri, uávirri, urruta, mayarrc, urruca, arrau, 
núquirni, arruti, cantírriti, márirri, irrauipé y uatirriuati, 
pues como ya se habrá visto, el Baniba no tiene aquel 
sonido fuerte, antes bien, como dice Gilij del Maipures, 
es "gentil, de bella y agradable pronunciación y tal, 
en suma, che se rubra avere di primitivo cando re ogni 
segnoy 

Por otro lado, confirma más el hecho de ser la nación 
llamada maipures la misma del Rionegro, la circuns- 
tancia de que las pocas palabras que trae como perte- 
necientes 2\ guaipunave y al cávere, corresponden al 
Uarequena y al Carúzana actuales. Gilij dice : 

j\'] ai pares Gítipiinave C Avere 

tabaco yema dema scema 

cerro yapa dapa scíapa 

Son estos los únicos vocablos que trae como de 
los dialectos GíLipiniave y Cávere\ pero esas voces per- 
tenecen, como hemos dicho, al Uareca y al Carúzana. 
Véase, tomado de nuestros vocabularios : 

Baniba Lar eq nena Carúzana 

tabaco sema dema shema 

cerro iapa dapa itziapa 

De lo que resulta que el religioso, por no haber 
viajado nunca por aquellas regiones, confundió á los Cá- 
berres ó Uaipunabis del Inírida con los Carúzanas y 
Uarecas del Uainía-Rionegro, siendo de notarse, ade- 
más, que los hace aparecer como dos tribus distintas, 
cuando no son sino una sola, con varias denominacio- 
nes : Uuaipis, Uaipunabis, Cabres, Caberres, Cabríos, 
Puinabes, etc. 

Esta circunstancia y el haber escrito en la página 
•205 del mismo tomo III : "La lengua maipure tiene 
los siguientes dialectos: el avano, el parene, el meepure, 



240 



TAVERA-ACOSTA 



el cavere, el guipunave, el quirrupa, y muchos otros 
lenguajes ocultos en el alto Orinoco, en el Rionegro 
y en el Marañón," dio lugar á Humboldt para dscir que 
'' los indios ^uaipunabis de las orillas del Inírida, per- 
tenecían, segtm la analogía de las lenguas, con los mai- 
pures, los cabres, los avanes y quizás con los parenes, á 
una misma rama de los pueblos del alto Orinoco." (72) 

De aquí que Codazzi copiando al maestro, dijese á 
su vez en la página ^54 de su Restmien de la Geografía 
de Venezíiela que ' ' los avanos. caveres, parenes, guai- 
punabis y chirupas no hablaban sino dialectos de Ja 
lengua de los maipures, más dulce que el idioma 
a va no." ( 73 ) 

Y después, todo un enjambre más de escritores, 
viajeros y compiladores, ha venido hasta hoy con el 
mismo estribillo, por la falta de observaciones propias 
y de detenido estudio ó examen de las tribus en sus na- 
turales residencias. 

Creemos por lo expuesto haber dejado plenamente 
confirmada la no extinción de aquellos indígenas llama- 
dos maipitres por Gilij, y asimismo aclaradas todas las 
confusiones relativas á ellos ; resultando que, de la lin- 
güística comparada, podemos afirmar : que la nación 
denominada Maipure, es la Baniba ó Uainimanesa ; que 
los Parenes ó Paráenes son los hoy llamados Yabite- 
ros ; que aquellos Guipunaves son los mismos Uarecas 



(72) Pag. 135. tomo III, Viaje á las regiones equinocciales del 
Nuevo Continente. 



( 73 ) La lingua degli avani noa é diversa che in queste scom- 
ciature da quelle de ' maipuri. K' rozza la prima, di pronunzia 
gutturale, é per diré in breve, storpiata in tutto. Gentile la se- 
conda, di bella e grata pronunzia, e tal in somma, che sembra 
avere di primitivo candore ogni segno. — Cap. XII, Lib. III, pág- 
203, tomo III de Saggio di Storia Americana, ¿o que cuadra 
perfectamente á la lengua Uainimanesa ó Baniba. — Nota del 
Autof, 



EN EL SUR DIALECTOS INDÍGENAS 24 1 

Ó Uarequenas ; y que los impropiamente nombrados 
Cáveres, son los Carúzanas actuales ; sin poder eviden-- 
ciar quienes son los Quirrupas ó Chirupas, que aca- 
so puedan ser los Sálibas de hoy. (74) 

Cuanto á los Avanos, asegura ese misionero en la 
nota de la página 203, que en su lenguaje es frecuente 
el uso de la J con sonido gutural, lo que es aplicable 
no solamente al Yabitero sino también al Madauaca, 
que como se ha visto, son dialectos del Baniba. 

Desgraciadamente, él no trae sino unas siete pala- 
bras de ese lenguaje, de las cuales sólo tres tienen ana- 
logía con sus equivalentes en el Mandauaca que publi- 
camos en la Segunda Parte. 

Resumiendo, pues, venimos á las siguientes con- 
clusiones : que entre algunas tribus indias de Guayana, 
había maipures, ó sean indios monteses ó dantas, como 
los cabres -maipures, etc. por vivir en las selvas aleja- 
dos de las misiones que estaban bajo la dirección de los 
frailes : 

que nunca existió nación alguna á quien pudiera 
exclusivamente aplicarse el sobrenombre de miapures : 

que la lengua que con la denominación de ''mai- 
pures" trae Gilij, corresponde al lenguaje de los mo 
radares del Uainía-Rionegro : 

que Gumilla, Solano y sus oficiales, Caulín, Hum- 



(74) " Creo como usted que no ha existido nación maipures, 
como dice Gilij, pues que el dialecto recogido por él no es otra 
cosa que el Nu Aruac que con ligeras modificaciones hablan los 
banibas, yabiteros, barias, uarekeiias y otras tribus del Atabapo y 
Guainía. Sospecho, por lo tanto, que la nación maipure de Gilii, 
fue desalojada de su antigua residencia por los uajibos y piaroas y 
movióse hacia el Sur, donde se ha refundido en alguna ó algunas 
.de las tribus nu-aruac del Guaviare y Atabapo ó existe por allí 
con otro nombre.," — (Carta citada del Dr. A. Jahn, júnior, de 
enero de 1907.) 

En el Sur— Dialectos Indígenas. 16. 



242 TA VERA- AGOSTA 



boldt, ' Balbi, Codazzi y cuantos después repitieron 
el vocablo caribe máipures aplicándolo al total de una 
determinada tribu, incurrieron en un error de aprecia- 
ción "con respecto á las parcialidades de las muchas 
empleadas en la fundación de los pueblos": 

que los Puinabes ó Uaipunabes del Inírida, son 
los mismos Cáveres : 

que los Guaipunaves de Gilij son los Uarequenas 
de hoy, residentes en el Uainía-Rionegro : 

que los Cáveres del mismo religioso son los actua- 
les Carros ó Carúzanas, también mvoradores de aquel 
río : 

que los Avanes son probablemente los mismos 
Mandauacas : 

y que Gilij, al clasificar como derivados del Mai- 
pures á los Uaipunabes y Caberes, Avanos y Parenes, 
sólo confundió los vocablos *'maipures," '^uaipuna- 
bes" y " caberos," por los de Banibas, Uarecas y Ca- 
rúzanas, respectivamente ; y asimismo Humboldt, Bal- 
bi, Codazzi, etc., etc. 

Por supuesto, que estos Maipures de Gilij son 
los mismos que con tal denominación menciona Lucien 
Adam ; los mismos llamados por Karl von den Steinen 
NtL-Ariiaks ; los mismos nombrados Aruaks por Koch- 
Grünberg ; y los mismos conocidos en el alto Rionegro 
y sus afluentes, etc. con la denominación colectiva de 
BanUias ó Banibas, desde muchísimo antes que viniera 
al Orinoco el Rvdo. Gilij. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



243 



Quechua ó Quichua {ys) 



Abajo ^ 


urapi 


cielo 


anac-pacha 


aire 


uaruy 


cejas 


caichi 


agua 


uni 


cojo 


kumu 


algodón 


utcu 


conuco 


chacra 


amarillo 


keellu 


collar 


huallca 


anzuelo 


hacchuna 


comida 


aycha 


año 


uata 


claro 


igliari 


arco 


hucchi 


cuello 


cunea 


arco-iris 


caychi 


culebra 


machaco 


árbol 


caspi 


diente 


quiru 


azul 


ancas 


Dios 


Pachacamac 


arriba 


anacpi 


dulce 


mizqui 


aquí 


caipi 


dedo 


ruccana 


ayer 


caina 


día 


punchao 


Báquiro 


h nanga na 


diablo 


supay 


balsa 


huampu 


Espada 


hecasa 


barriga 


uieza 


espina 


iscav 


boca 


simi 


estrella 


coillur,coigliur 


blanco 


yuru, yurac 


esta noche 


cunan tuta 


brazalete 


maqui hua- 


Frío 


chiri 




tana 


fuego 


nina 


bosque 


jlamta 


flecha 


huachy 


brazo 


riera 


flor 


sisac 


Cabellos 


chuccha 


)(Gallo 


ulluc 


cabeza 


urna 


grande 


átun 


calor 


rupay 


Hermana 


ñaña 


canaino 


nan 


hermano 


nacané 


casa 


uasi ^hilo 


caytu 


cera 


mapa 


hoja 


inquill 


cerbatana 


pucuhaña 


hormiga 


cici 


cerro 


ulcu 


hombre 


ccari 


cerca 


quiaigliapi 


hoy 


cai-punchau 



( 75 ) Era la lengua general del Perú. Algunos la denominan 
Quétchua y Quítchua. En este vocabulario están refundidos el 
de la obra de Paul Marcoy Voyage á havers /' Amériqíte dii Sud 
y el que trae el Rvdo. Gilij en el tomo III de su Saggio di Storia 
Americana. — Nota del Autor. 



244 



TAVERA-ACOSTA 



hueso 


tullu 


paují 


hocco 


Joven 


huaina 


pecho 


casco 


Ladrón 


sua 


pescado 


quiagiiua 


laguna 


cocha 


peine 


naccha 


lejos 


caru 


perro 


alcu 


lengua 


callu 


perico 


uritu 


luna 


quilla, quiglia 


piedra 


rumi 


Llover 


parai 


pierna 


chanca, pin- 


lluvia 


para 




cuyo 


Madre 


mama 


piés 


chaqui 


maiz 


sara 


pina 


achupalla 


mano 


naqui x/ pollo 


ulluc-hualpa 


montaña 


ulcu 


pradera 


sotcha 


morrocoy 


motel u 


Rayo 


igliapa 


mono 


kusillo 


relámpago 


illu -illu 


mosca 


chuspi 


río 


mayo, paro 


mar 


atún cocha 


rodilla 


cuncuri 


mañana 


caya 


rojo 


puca 


mañoco 


yuca 


Sapo 


ampatu 


mes 


quilla, quiglia selva 


sacha 


muerte 


huanury 


sol 


inti, chuH 


mujer 


uarmi 


Tabaco 


sairi 


Nariz 


cencca 


tierra 


hualpa 


negro 


yana 


tinaja 


manca 


nervio viril 


ullu 


tigre 


puma 


niño 


huahua 


trueno 


illapa 


noche 


tuta 


tortuga 


charapa 


nubes 


puhuyu-para 


Veneno 


challuau 


Obscuro 


tutuyasca 


verde 


komer 


oloroso 


agliasnac 


viejo 


machu 


ojos 


ñahuy 


vida 


causay 


orejas 


rincri 


viento 


uaira 


Padre 


tayta yaya 


vulva 


raca 


pájaro 


pisco, pitch- 


Yerba 


quíhua 




qui 


Zancudo 


huánhua 



Cuarta Parte 



Notas al libro del Dr. Elias Toro Aiitropologia General y de 
Venezuela precolombina — ConfUvSiones — Los mitos americanos — La 
fábula de los indios blancos— El tópico de los perros mudos — Rec- 
tificaciones — Etnología de Venezuela — Lingüística— El Tamana- 
co y ei Caribe son una sola lengua ? — Orígenes — Tribus indias y 
vsus agrupaciones históricas, geográficas 5' lingüísticas — La voz 
agua en lenguas y dialectos í-uramericanos — La final are— Opi- 
niones de los doctores Aristides Rojas y Pedro Manuel Arcaya — 
Observaciones — Clasificación lingüística del doctor Koch-Grün- 
berg — Conclusiones. 



. I j ^ ;^ . .. m ¡^ l (ü|>». . '^ 1^ , ^ '■f^ ^ K' - '<ll^ P ' 'l(h ^' '' ^0 f -^ lP "" ' < <^ 'l P''' ■' <ll^ >^ '- " <^^> ^ iP ^~ '<i ^-"^ < $ K " ''ilhllh"' " '^l^4^ 



^ 
* * 



Recientemente acaba de publicar en Caracas el se- 
ñor doctor Elias Toro un libro titulado Antropología 
General y de Venezuela precolombhia. Es una hermosa 
obra bellamente editada y llena de numerosos datos de 
erudición teórica. En ella se aprenden muchas cosas, 
y la patria literatura se engalana con la aparición de 
este nuevo trabajo que pone de mianifiesto las felices 
dotes intelectuales del estudioso hombre de ciencia ; 
pero en lo tocante á observaciones experimentales con 
relación á la antropología precolombiana de Venezuela, 
la deficiencia es muy sensible, la penuria es cuasi abso- 
luta en informaciones originales y su etnología, que pide 
reforma con ttrgencia, como muy bien dice el doctor 
Marcano, ( i ) no ha adelantado un paso. 

En efecto, en el Capítulo XII, el concerniente á la 
etnografía de Venezuela, se ve de relieve la confirmación 
de lo que acabamos de decir ; y por tanto conviene 
indicar, para ver de ensayar un tanto el desbroce de la 
maraña que cubre la vía histórica de nuestros pobres 
aborígenes, tan obscura y tan poco conocida, algunas de 
las confusiones persistentes ó sistemáticas que hemos 
encontrado. 



( I ) Carta del doctor Gaspar Marcano, de fecha 29 de julio 
de 1906, al Autor. 



248 T A VERA- AGOSTA 

Queriendo este autor introducir ''cierto orden ó 
sistema en el dédalo inextricable," de los grupos indí- 
genas de Venezuela, dice textualmente en la página 
133: "En el dédalo inextricable de los numerosos 
grupos indígenas esparcidos en todo el territorio de la 
República, intentaremos introducir cierto orden ó sis- 
tema en la distribución geográfica de aquéllos ; sin 
pretender clasificación antropológica alguna, imposible 
de alcanzar en el estado actual de nuestros reducidos 
conocimientos." 

Y en la 134 : " . . . . descriminaremos como sigue los 
grupos indígenas de Venezuela, sin pretender clasifica- 
ción alguna, sino con el objeto primordial de metodizar 
este confuso estudio, y teniendo como guía principal de 
nuestras divisiones los caracteres psico-fisiológicos de 
las agrupaciones indígenas .... " lo que parece contra- 
decir abiertamente el postulado de no pretender hacer 
clasificación antropológica alguna. 

Y por lo que respecta á la distribución geográfica de 
*' los numerosos grupos indígenas esparcidos en todo 
el territorio de la República," ya veremos más adelante 
cómo la verifica. 

Mientras tanto, copiemos, de la página 139 el nombre 
de las tribus que, según él, son de origen Caribe, en la 
jurisdicción de la Guayana Venezolana : 

" Vayamaras del río Paragua ; 

Arecunas del Caroní ; 

Majayoncos del río Cunucunuma, cerca del caño 
Casiquiare ; 

Waicas del Barama y Cuyuni ; 

Acauayos, de este último río y Acarabisi ; 

¡Varaos deJ Pomarón y del Wenamo ; 

Manativitanos del Rionegro ; 

Maqíiiritares, tribu blanca del Ventuari y Alto 
Orinoco." 

Y deja en el olvido : 

á los Mapoyes del Suapure y del Paruaza ; 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 249 

á los Macos de los afluentes del Bentuari ; 

á los Panares del Sur de la Uruana ; 

á los Yabaranas del río Bentuari ; 

á los Parecas de los afluentes superiores de ese río ; 

á los Curasicanas del caño Manapiare ; 

á los Cadupinapos del Caura ; 

á los Taparitas entre el Caura y ei Cuchibero y 

á los Uiquiares del caño de su non^bre. 

En cannbio, del recorte que precede, aparece, ade- 
más, que los Uayongomos ó Majayongos, son distintos 
de los Maquiritares, formando así dos tribus, cuando en 
realidad no son sino una sola. Estos Maiongcongos ó 
Uayongomos, son los mismos Maquiritares del alto 
Caura, y de los ríos Cunucunuma, Padamo y Ocamo, 
en el alto Orinoco, y de quienes dijo Michelena y Ro- 
jas "que todos son de una hermosa raza y de la 
mejor índole." 

Fue Schomburgk quien primero mencionó á los 
Maquiritares con el nombre de Maionkong aclarando así 
la confusión de los misioneros en este punto, que ha- 
cían de ellos dos tribus diferentes. En uno de los 
mapas de Guayana levantados por aquel ingeniero, el 
de 1846, impreso en Leipzig el año siguiente, se lee en 
el índice: MAIONGKONG d^r MAQUIRITAREN ; y 
de seguro que así también los denominará en su obra 
Reisen in Guiana uncí am Ovinoko. que no conocemos, 
fruto de sus viajes desde 1835 hasta 1839. (2) 

Ciertamente que Codazzi, antes de publicar su Re- 
sumen de la Geografía de Venezitela, conoció los traba- 
jos de aquel explorador, puesto que hablando del Orino- 
co dice textualmente: " Por los recientes viajes de M. 
Schomburgk, se sabe positivamente que las cabeceras 



( 2 ) Robert Hermann Schomburgk nació en Freyburg ( Prusia ) 
el 5 de junio de 1804. Sus exploraciones por las Guayanas, ocu- 
rrieron en 1835-39 y 1840-44. Publicó su Descripción en la Gua- 
yana Británica en 1841 y en ese mismo año su otra mencionada 
obra. Murió en Berlín el 11 de marzo de 1865. — Nota del Autor. 



250 TAVERA-ACOSTA 

del Orinoco no están donde se había acostumbrado 
situarlas." (Página 21 ) "El nacimiento del Orinoco, 
según las observaciones hechas por M. Schomburgk en 
sus recientes viajes, está en el mismo meridiano en que 
se halla fundada la ciudad de Angostura." ( Pág. 28) 

Y hablando de la orografía de Guayana, escribe : 
** pues según los últimos viajes del señor Schomburgk, 
allí está la sierra de Maracapana, de que habla Hum- 
boldt." (Pág. 238) Y después tratando de los cerros 
de Maschiati : "Su más alto punto es el Putubuire de 
1492 varas, medido por M. Schomburgk." ( Pág 611 ) 

Codazzi, sin embargo tomó este apelativo Maiong- 
kong para hacer una nación distinta de la Maquiritare : 
á ésta la coloca como descendiente del Caribe-tamana- 
co, en tanto que á los Maiongkong como derivados de 
los atures ! Y esto, indudablemente ha dado margen 
al error en que ha incurrido el ilustrado Profesor de 
Antropología en la Universidad Central de Vene- 
zuela. ( 3 ) 

Pero el ingeniero Codazzi pasó muy rápidamente 
por el alto Orinoco, en tanto que Schomburgk es el ex- 
plorador que mejor ha conocido el territorio de Guaya- 
na, como que viajó diez años hasta por sus regiones 
más incógnitas. 

También juzgamos aventurado asentar que los 
Manetibitanos ó Uainimaneses del Rionegro y los Sá- 
libas ó Chucunas, y los Piapocos ó Tucanos ó Amariza- 
nos ( antiguos Acháuas ó Airicos) son de origen caribe. 
Por lo menos, si nos atenemos á la cultura relativa de 



( 3 ) Para más datos pormenorizados sobre los Maquiritares ó Ua- 
nongomos, véanse : Informe del Alio Orinoco, por D. José Solano, 
1760 ; Relación del viaje de Apolinar Diez de la Fuente ( hasta los 
raudales de Uaharibos ) en 1759-60 ; Relación del viaje^ de Francis- 
co Fernández BobadiUa ( hasta el río Mauaca) en 1764 ; Informe 
del Alto Orinoco y Rionegro, por Fray José Antonio de Xeres, 1766 ; 
y Capítulo XIX Exploración Oficial, por Francisco Michelena y 
Rojas, 1867. — Nota del Autor. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 25 I 

los del Rionegro y á la lingüística, ellas nos dicen que 
no son los mismos y que sus lenguajes no tienen cer- 
cano parecido. 

Recuérdense al efecto las observaciones etnográ- 
ficas que traemos en la Primera Parte y lo que deci- 
mos sobre la disimilitud de sus lenguajes con los que 
aparecen como derivados del Pariano, ya que no se nos 
ocurrió tomar un sólo ángulo facial ni ninguna otra 
observación antropométrica. Sin embargo, es de verse: 
vque así como el idioma Baniba tiene simpatías con la 
lengua Quichua, también tiene sus afinidades con la 
Omáua del Marañón y que ésta, según Gilij, tiene gran- 
des analogías con el Tupí, que es un similar cercano de 
la lengua Uaraní, hablada ésta en la zona comprendi- 
da desde las Pampas del Paraguay hasta las costas de 
Guayana. 

A ser exacto que los Manetibitanos, Sálibas y Pia- 
pocos, son de origen caribe, tendríamos que incluir tam- 
bién á los Uainirnaneses como descendientees del Paria- 
no, es decir, como similares del Caribe ; y al verificar- 
se esto, sería un hecho comprobado que d' Orbigny tu- 
vo razón al expresar que todas las tribus que poblaban 
el territorio generalmente plano desde el pié de las fal- 
das Andinas hasta el Atlántico, eran Caribes, un verda- 
dero " pan-caribismo," del cual duda el señor doctor 
Toro. 

El doctor Koch-Grünberg asegura hoy, 1906, la 
existencia de tribus de origen caribe, como los Umáuas. 
los Yanácotos, los Carijonas, los Tsajatsajas, etc., más 
allá del Rionegro, entre el Uaupés, el Yapurá y el 
Putumayo. 

Por nuestra parte ( no obstante haber tratado á 
Banibas, Uarecas, Puinabes, üajibos, Sálibas, Caribes, 
etc. ) como no hemos estudiado sus caracteres " psico- 
fisiológicos," que podrían servirnos de "guía principal " 
' para esclarecer esta cuestión, nos conformamos por hoy, 
también, con el dato lingüístico ; y al efecto, insertamos 



252 ^ TAVERA-ÁCOSTA 

en la Quinta Parte los vocabularios Uaraní y Umáua, que 
trae Gilij, tomados por los Rvdos. Legal y Caamaño, 
respectivamente, y los recogidos por Koch, los cuales ro- 
bustecen lo que hemos dicho al final del Capítulo II de 
la Primera Parte, acerca del número de lenguas ha- 
bladas. 

Cuanto á los ''maquiritares, tribu blanca del 
Ventuari y del Alto Orinoco," (4) es una aserción em- 
pírica que no tiene explicación en las páginas de un libro 
en que se trate científicamente de etnología de Venezue- 
la, pues la tal fábula de los "indios blancos come es- 
pañoles "se ha esfumado como sus congéneres el mito 
del hombre Dorado y el mito de la antropofagia de los 
aborígenes que encontraron los castellanos de la Con- 
quista. ( 5 ) 

Buscando al autor de tal conseja, no lo hemos ha- 
llado en la Relación de Apolinar Diez de la Fuente, de 
su viaje en 1760 hasta los raudales de Uaharibos ; tam- 
poco en la de don José Solano, en ese mismo año ; 
tampoco en el Informe de don José Iturriaga, también 
en 1760 ; tampoco en la Relación del viaje de Fran- 
cisco Fernández Bovadlila, en 1764, hasta el río Maua- 
ca ; trabajos éstos de la famosa Expedición de límites 
entre España y Portugal, y que sirvieron después al 
Rvdo. Caulín, para su obra Historia de la Nueva Andahi- 



(4) Codazzi, copiando á Humb )ldt, dice délos maquiritares 
"nación casi blanca," y sin el casi menciona á los Uaicas y á los 
Uaharibos, á quienes nunca vio, al igual de Humboldt. 



r5) Además de estos tres mitos americanos, otros traen los cro- 
nistas. Véanse algunos : las amazonas ó mujeres sin marido, los 
arroyos de oro, los gigantes, los indios de orejas tan largas que les 
arrastran por el suelo, los que tienen las muelas tan grandes como 
un puño, el lago encantado, las piedras verdes misteriosas, losher- 
mafroditas de cinco varas de tamaño, la sodomía entre los indios, 
y tantos otros que acusan en aquellos escritores una emulación en 
absurdas creaciones y en dar á la publicidad relatos de costumbres 
erróneamente interpretadas. — Notas del Autor. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 253 

cía, en la parte correspondiente á Guayana, desde los 
raudales de Adoles para arriba. 

Ecfte religioso publicó su libro en 1779, y en el 
Capítulo X, Lib. I, es donde encontramos por primera 
vez la cuestión de los *' indios blancos como españoles," 
residiendo en el Alto Orinoco. 

El R\do. Gilij, al mencionar á \o'¿ gunhibas blancos 
en su catálogo de tribus descubiertas en Guayana des- 
pués de su salida en 1767, escribe : ' En la historia del 
Padre Caulín son llamados guaribas y dice que son 
blancos como españoles." (6) 

Tocóle á él, pues, la incubación de tal conseja, 
sin tener en cuenta para nada la igualdad de carac 
tes fisonómicos de la raza amarilla. 

En nuestro sincero propósito de rectificar tantas 
exageraciones qae se han repetido con respecto á los 
pobres aborígenes de Venezuela, escribimos y publica- 
mos en nuestro libro Rionegro lo siguiente, que juzga- 
mos pertinente intercalar aquí : 

" Esta fábula de los indios blancos la repitió medio 
siglo después Humboldt en el Capítulo XXIV de su 
libro ( Viaje á las regiones equinocciales^ y luego Co- 
dazzi y otros ; pero hace también más de medio siglo 
que Michelena y Rojas rectificó ese tópico en la página 
346 de su Exploración Oficial. 

" Nosotros mismos hemos visto uno que otro indio 
del Padamo y del Cunucunuma más blanqueados que los 
demás, 3^ aún hasta con los ojos verdosos ; pero eso no 
quiere decir que sean pertenientes á una tribu de indios 
blancos ; cuando más acusan esos individuos la heren- 
cia de algunos de los blancos que comerciaron con sus 
padres ó abuelos. ( 7 ) 



(6) Saggio di Sloria Ame}ica7ia, pag. 334, tomo I. — Roma, 1780. 



( 7 ) Debe recordarse que desde antes de 1730 los holandeses del 
Esequibo llegaban hasta las cabeceras del Caura, etc. y que los 
portugueses subían hasta las fuentes del Rioblanco, en donde 
tenían establecidos algunos villorrios. — Nota del Autor. 



2 54 TAVERA-ACOSTA 



"Y acerca del tipo y del color que distinguen á las 
razas, la ley de herencia es siempre igual, ó acaso 
modificada por el medio ó por el clima en que se agiten 
sus representantes. La raza blanca dará siempre blan- 
cos ; la amarilla, amarillos ó cobrizos ; y la negra, ne- 
gros siempre. De suerte, que llegado el caso en que 
sean muy notables las manifestaciones más ó menos 
obscuras de los pigmentos y de otras circunstancias fiso- 
nómicas (cabellos, labios, narices, maxilares, etc.) ten- 
dremos también que recurrir juiciosamente á otra ley 
de herencia, el cruzamiento, para expHcarnos el ó los 
casos que puedan presentarse." 

Acaso el Rvdo. Caulín quiso recordar el cuento de 
Pedro Mártyr de Anghiera, repetido á mediados del si- 
glo XVI por el Rvdo. López de Gomara, de que en la 
península de Paria había "hombres blancos y. de ca- 
bellos rubios como si fueran de origen germánico." 
Pero tales versiones de los primeros nav^egantes espa- 
ñoles, por carecer de razones científicas no pueden 
ser hoy mencionadas sin las reservas consiguientes. 

Otra aserción extraña se lee en la página 82 : ''Por 
un procedimiento que no conocemos hacen ( los indios ) 
enmudecer á sus perros ; de modo que éstos no ladran 
nunca, porque dice el indio que sus ladridos atraen 
al jaguar." 

Esto nos parece un vago recuerdo de los perros 
mudos de que habló en 1535 el cronista Gonzalo de 
Oviedo y Valdez (8) y que repitieron luego por refe- 
rencia otros escritores. 

Para que se tenga idea de este cuento del abuelito, 
copiemos á Oviedo : ''En Tierra Firme, en poder de 
los indios caribes flecheros, hay unos perrillos pequeños. 



(8) Capítulo XXVI Historia Natural de las Indias. Edición 
de Madrid, 1852. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 255 

gozques, que tienen en casa, de todos los colores que 
en España hay ; algunos bedijudos y algunos rasos, y 
son perios mudos porque nunca jamás ladran, ni gañen, 
ni aullan, ni hacen señal de gritar ó gemir aunque los 
maten á golpes, y tienen miucho aire de lóbulos, pero 
no son sino perros naturales." 

Pero esto lo rectificó Fray Bartolomé de las Casas 
en el Capítulo CLVI, Libro I, de su reivindicadora 
Historia de las Indias : '*.... perros, dice ( Vespuccio ) 
que no hay, y dice verdad, puesto que perros de cierta 
especie, que no la de acá, (de España) háilos en algu 
ñas partes." 

El célebre de las Casas concluyó su monumental 
historia en 1561, y en sus páginas se rectifican algunos 
de los mitos que ya hemos mencionado. Desgraciada- 
mente ella vino á publicarse después de tres siglos 
transcurridos ! 

En esa obra — obra de hoaradez, de justicia y de ver- 
dad — se desvirtúan muchos errores traídos por Colombo, 
Vespucio, Mártyr de Anghiera, Oviedo y Valdez, Ló- 
pez de Gomara y por casi todos los que escribieron an- 
tes que délas Casas sobre asuntos del mundo occidental. 

La existencia de los tales perros mudos la repiten 
casi todos los cronistas. Entre ellos el Rvdo. Juan de 
Castellanos al relatar en verso el viaje de Alonso de 
Herrera por el Meta, en 1536, así : 



Hallaron las comidas que les cuadran 
Y unos perrillos chicos que no ladran. 
Son buenos de comer y dichos mayos, 
A los cuales también llaman auríes. (9) 

Sin embargo, no hemos encontrado la especie de 
estos perros mudos en las minuciosas referencias del via- 



(9) Canto III, Elegía XI, Varones Ilustres, de Indias. 



256 f A VER A- AGOSTA 



je de Herrera, que traen Oviedo y Valdez ( Cap. XXIV 
de su Historia^ Antonio de Herrera ( Década V ) y 
Fray Pedro Simón en la 3a de sus Noticias historiales 
de las Conquistas de Tierra Firme, 

Este último, hablando de los animales del Conti- 
nente, escribe en el Capítulo XXVII de su 4a Noticia 
historial que no sabe si "los pécuris son los mismos 
animales llamados mayas por los indios, ( 10) ó si son 
los denominados por las españoles perrillos pequeños 
que aullan y no ladran, y tienen muy buen gusto, co- 
mo lo dicen los españoles que los han comido." 

Como se vé, para la época de Fray Simón ya au- 
llaban, aunque no ladraban los *' perros mudos." 

Por supuesto. Castellanos copió á Oviedo, y Simón, 
aunque no sabe si son los mismos pécaris, se siguió por 
algunos de sus colegas ; pero lo cierto es que ninguno 
de ellos vio perros mudos ni conoció la obra del Padre 
Bartolomé de las Casas, sino que vieron un cuadrúpedo 
de la familia de las nutrias, al que bautizaron con el 
nombre de '' perro de agua'' por su parecido con el 
perro común de Europa y por su vivir constante en los 
ríos y caños. ( 1 1 ) 

Acerca de los demás escritores de los siglos XVI y 
XVII, bueno es tener presente que no hicieron sino co- 
piar sin discernimiento crítico alguno, mucho de lo escri- 
to por los primitivos cronistas. 

El mismo Humboldt, discurriendo sobre los tales 
perros mudos, dice en el Libro VIII, Capítulo XXIV, 



(10) En Colombia, antigua Nueva Granada, donde escribió 
Fray Simón sus Noticias historiales, hay ríos y caños con el nom- 
bre de Ma5^o. También en Venezuela y en Haití. Mayu en 
lengua Quichua quiere decir río, y asimismo en Puinabe Máhu. 
Nota del Auto}. 



( II ) Véanse : Gumilla, Historia de las naciones del OrÍ7toco, Cap. 
XXII, parte 2a — Caulín, Historia de la Nueva Andalucía, Cap. 
VIII, Libro I — OiW], Sagí^io di Storia americana, Q2i^. IV, Libro 
II, tomo I. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 257 

tomo 39 de su viaje, lo siguiente : *'Fue en los paises 
que acabábamos de recorrer, entre el Meta, el Arauca y 
el Apure, en donde en tiempo de las primeras expedicio- 
nes al Orinoco, por ejemplo en la de Alonso de Herrera, 
en 1535, se encontraron perros mudos que los nuturales 
llamaban mayos y auríes. Puede ser que los perros que 
hemos visto en el Orinoco desciendan de los que los es- 
pañoles trajeron á las costas de Caracas; pero en la Nueva 
Granada y la Guayana existía antes de la Conquista una 
raza de perros semejantes á los nuestros de los rebaños 
lanares. El allcoáe los naturales del Perú, y en gene- 
ral todos los perros que hemos encontrado en los paises 
más salvajes de la América del Sur, ladran con mucha 
frecuencia ; sin embargo, los primeros historiadores ha- 
blan todos de perros mudos que existen aún en el Ca- 
nada ; y lo que me parece más digno de atención, es 
que la variedad muda era la que se comía de preferen- 
cia en México y el Orinoco. La costumbre de comer 
en el día la carne de perro, es enteramente desconocida 
en las orillas del Orinoco." 

En este párrafo copiado se nota, además de la inde- 
cisión del sabio, la información primitiva de aquellos 
historiadores. 

En otra de sus obras, Ci¿ad)'os de la Naturaleza, 
(Libro I, Cap. VIII) dice: "El perro de Europa, 
vuelto al salvajismo, ladra tan recio como la raza vellu- 
da originaria de América. sSegún la relación de Garcila- 
so, poseían los Peruanos, antes de llegar los Españoles, 
la especie llamada "perros gozques." Garcilaso de- 
signa al perro indígena bajo el nombre de aJlco . . . .La- 
dra mucho, pero rara vez muerde á los indígenas .... 
El autor de una excelente Fauna Peruana. M. de Tschu- 
di, ha examinado estos cráneos ( de los alíeos ) y cree 
que proceden de una especie particular, diferente del 
perro de Europa, y que llama canis in^ce.'' 

Por todas estas citas se ve que los alíeos y " perros 
de agua," tan bien descritos por Tschudi, ladran, aullan 
ó gritan mucho. Sinembargo, en el mismo Capítulo, 

,j Un el Sur — Dialictos Indígenas. 17. 



258 TAVERA-ACOSTA 

Humboldt, inspirándose en la obra del Jesuíta Feo. 
Saverio Clavigero, Storia antícca del Messico ( tomo 1. 
pág. 73 ) asienta : "El perro mexicano techichi tenía el 
carácter distintivo de ser completamente mudo. Es 
por lo demás una variedad del perro común llamado 
chichi en Anahuac. Techichi significa literalmente 
" perro de piedra," de la voz azteca tetl, piedra. El 
perro mudo servía de alimento, como era uso entre los 
chinos, y aún los mismos españoles hicieron forzados 
por la necesidad tan grande consumo antes de la intro- 
ducción de ganados, que la raza desapareció casi por 
completo." 

Y concluye el ilustre sabio : " Las investigaciones 
de M. Tschudi sobre los perros indígenas de América, 
llevan á los siguientes resultados: hay dos razas casi es- 
pecificamente distintas: i? el canis caraibictis de Lesson, 
completamente desnudo ( sin pelo ) á excepción de un 
mechoncito en la frente y en el extremo de la cola ; es 
del color de la pizarra y no ladra. Estos animales fue- 
ron hallados por Colón en las Antillas, por Cortés en 
México y por Pizarro en el Perú. Y 2? el canis ingoe,'' 
es decir el allco de los peruanos. 

De todo lo cual se desprende que el animal deno- 
minado canis caraibicHs por Lesson, es el mismo nom 
brado todavía, siguiendo la costumbre castellana, ''perro 
de agua," anfibio de la familia de las nutrias, cuya carne 
sirve aún de alimento á muchas tribus de las orillas del 
alto Orinoco, del Meta, del Inírida, del Uainía, etc. y que 
lanza gritos ó aullidos tan fuertes y destemplados que 
molestan mucho, especialmente cuando son pequeños, 
están fuera del agua y tienen hambre. 

Codazzi siguiendo á Vespuccio y á las Casas, ase- 
gura en la página 185 de su citada obra: ** En Amé- 
rica no los había, y cuentan los historiadores que los 
indios sólo tenían perros que no ladraban. En el día 
no se conocen y es muy probable que fuesen zorros 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 259 

domesticados como los que suelen encontrarse to- 
davía. ( 12 ) 

Si, como con tanta exactitud afirma Codazzi, en 
América no había perros, sino que fueron introducidos 
por los conquistadores ¿ cómo no reparar en el dislate en 
que incurre Oviedo, cuando dice que parecían lobillos, 
pero que no eran sino perros mtlurales que nunca jamás 
ladran, ni gañen, ni aullan'^ (13) 

Indudablemente, que los indígenas, además del 
canzs caraibicus, tienen un animal parecido: el zorro 
amarillo ó canis azaree, \\3imd.do yai/a7'a-c/¿i por los indios 
brasileros ; pero que no es el perro denominado con 
tanta razón '* el amigo del hombre," ( ca/iis fami- 
íiarís ) ni es tampoco el cuadrúpedo á que hicieron alu- 
sión los primeros cronistas de América, al qne les in- 
dios llamaban y llaman mayos, neiui ó cairo, que es el 
mismo " perro de agua" encontrado por Colombo, Cor- 
tés y Pizarro. 

La primera vez que los habitantes de las regiones 
del Meta vieron perros, fue en 1536, cuando los lle- 
vóatraillados Alonso de Herrera, primer jefe blanco 
que navegó aquel río y los llamaron auries los in- 
dios yaguas, según el Rvdo. Castellanos. Pero no te- 
niendo los aborígenes tal variedad de los cánidas, echa- 
ron mano de las voces castellanas para denominarlos. 
En efecto, consultando nuestros vocabularios, encontra- 
mos que los Caribes y los Uaraunos llaman al perro 
peroro ; los Mapoyes, los Tamanacos y los Yabaranas 
ttéroro ; y los Aruacas y Ayamanes perú, evidente co- 



(12) Nosotros mismos hemos visto guachis y perros de agua 
domesticados por los indios del Rionegro, y aún hemos tenido un 
zorro que trajimos en 1901, siguiéndonos él como si fuera uno 
de nuestros perros ordinarios y hasta con la inteligencia de éstos. 



(13) Langlebert en su Histojia Natural ( Cap. XXV, 4? orden 
de los mamíferos ) dice que " el />^rrí7 turco, cuya piel es casi lisa, 
negra ó de color de carne ó con manchas pardas, procede de Amé- 
rica de donde lo trajo Cristóbal Colón." (ízV) — Notas del ^utof. 



2^0 TAVÉRA-AGOSTA 

rrupción de la palabra perro ; los Banibas y Carúzanas 
le dicen smo; los Barias y Mandauacas shino, y los Ua- 
recas ¿:/^/;2¿?/í/, corruptela del vocablo " chino," aplicado 
á los perros no lanudos ; los Yaruros, ó Yaguas de 
Castellanos, le denominan auri, los Sálibas jori, los 
Uajibos y Piaroas/i^^/r? y los Piapocos j7'¿?2/r//, de la voz 
castellana ''jauría." 

Los Uaraníes le dicen yaguar (^iauár^ y los Omá- 
uas y 'Yxx^i^ yaitara, ó sea tigre, acaso por la circunstan- 
cia de haber visto perros de presa menos feroces que al- 
gunos de los conquistadores que los trajeron y adiestraron 
para cazar indios, con cuya carne los alimentaban ; y 
siendo el jaguar el animal carnívoro más sanguinario 
que conocían, le aplicaron el mismo nombre. 

Para el tiempo de Fray Jacinto de Carvajal, 
( 1630-50) no existían " perros mudos " en el Orinoco, 
Apure, etc., ni pudieron habérselos comido los españo- 
les, sino "perros de agua," comestibles desde entonces, 
y desde antes también, hasta nuestros días. 

Para los años de los Frailes Rivero, Román, Cu- 
mula, Caulín, Gilij y Xeres ( 1700-75 ) menos se cono- 
cían los *' perros mudos," y sí los " perros de agua." 

Para la época de Humboldt, todos los perros que en- 
contró ese ilustre viajero hasta en los países más salvajes 
de la América del vSur ladraban con mucha frecuencia, 
y hasta el alcu de los peruanos se desgañitaba muy 
á menudo ; cuarenta años después tampoco se conocían 
los perros que nunca ladran ; pero pasan los días, corre 
el tiempo, ya se había olvidado la conseja del abuelito, 
ya nadie se acordaba de los '* perros mudos," hasta 
que hoy el Dr. Toro, pcn' la circunstancia de no haber 
c»ído ladrar á los perros de los pocos indios del Cuyuni 
que logró ver, ó para ver de revivir la estantigua de los 
perros mudos de Oviedo, afirma que ''por un procedi- 
miento que no conocemos hacen enmudecer á sus perros ; 
de modo que éstos no ladran nunca, porque dice el in- 
dio que sus ladridos atraen al jaguar " ! 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 201 



Pero lo más ingratamente desconsolador para nos- 
otros, profanos en todas las ciencias, pero fervorosos 
amantes de la verdad, es encontrar en el Capítulo XII 
sobre etnografía de Venezuela como base de la división 
y nomenclatura de los indígenas, las enmarañadas listas 
que trae Codazzi. 

Hay tantas confusiones, que no podemos prescin- 
dir de escribir los párrafos que siguen en el sentido de 
aclarar algunas de las que constan allí, y que fácilmen- 
te podría evidenciar cualquier vecino de las costas de 
Margarita, de Cumaná y de las márgenes del Alto 
Orinoco. ( 14 ) 

A nuestro juicio varias son las causas que han obli- 
gado al estudioso autor á patrocinarlas. Las principa- 
les son : la carencia de observaciones experimentales y 
el haber tomado á Codazzi por guía en tales asuntos, no 
obstante calificar, en la página 133, de confusa, la no- 
menclatura de la tribus indias que trae en su Resitmen 
de la Geoo-rafi'.i de Venezuela, 

El autor de Antropología General y de Venezuela 
precolombina dice en la página 134 : " Los más recientes 
estudios de lingüística americana, en ausencia de datos 
paleo-arqueológicos suficientes, encierran en tres gran- 
des troncos lingüísticos los mismos pueblos que d' Or- 
bigny agrupaba en su raza pampeana : troncos Tíipi, 
Caribe y Maipure de Adám, que es el mismo Nuarhua- 
ca de von den Steinen. Según este criterio todos los 
elementos indígenas de Venezuela son caribes, pues en 
él se incluyen : á los arecunas, macusis, aruacos, ma- 
jaicones, galibi, runcuyano, guaiquerís, aguaricotos de 
Guayana ; el citmanagoto y sus numerosos derivados en 
el oriente de Venezuela ; los tamanacos y maquiritares 



(14) Entiéndase por alto Orinoco, desde los raudales de Malpa- 
res para arriba. 



202 ' TAVER A.- AGOSTA 

del centro y mediodía ; motilones y paraujanos del 
Norte ; apenas si los aruacos, goagiros y caquetíos, de 
norte y occidente, se excluyen de este pan-car:bismo 
lingüístico. Concediendo á esta nomenclatura todo el 
valor que ella puede tener, discriminaremos como sigue 
los grupos indígenas de Venezuela, sin pretender cla- 
sificación alguna, sino con el objeto primordial de meto- 
dizar este confuso estudio y teniendo como guía princi- 
pal de nuestras divisiones los caracteres psico-fisioló- 
gicos de las agrupaciones indígenas." 

Difícil empresa es esta de pretender hoy divisiones 
de grupos indígenas ateniéndose á sus caracteres psico- 
fisiológicos, cuando en la mayor parte de ellos no se 
conocen éstos. 

Sinembargo, im.itando á Codazzi este autor lo hace, 
pero en la forma siguiente : 



I 


Caribes 


7 


Maipures 


2 


Cumanagotos 


8 


Sálibas 


3 


Tamanacos 


9 


Yaruros 


4 


Aruacos 


lO 


Otomacos 


5 


Guárannos 


II 


Muiscas, de la Cor- 


6 


Guaharibos 




dillera y Colombia, 



con dependencias más ó menos numerosas-^ (^5) 

Consideremos ahora todas esas agrupaciones, his- 
tórica, geográfica ^ lingüísticamente, á fi.n de ver cómo 
nos acercamos un poco á la verdad, ya que no creemos 
tan fácil obtener hoy observaciones sobre los "carac- 
teres psico-fisiológicos " de todas ellas. 

Empezemos por el grupo principal ó sea el Pariano, 
denominado generalmente caribe. Habitaba, según el 



( 15 ) Esta clasificación del Dr. Toro ha empezado ya á dar sus 
frutos : en la pág. 58 de la tesis que con el título de " Contribu- 
ción al estudió de la inmigración en Venezuela," presentó el 
Br. Carlos Gómez, para obtar al Doctorado en Ciencias Políticas, 
se menciona literalmente, admitiéndola " como guía etnográfica 
de la antigua población india" \—Nota del Ardor. 



EN EL SUR DIALECTOS INDÍGENAS 263 

mismo Dr. Toro en la página 82 de Por las selvas de 
Guayana, en ese "gran triángulo que tiene por vértice el 
Cabo de Gallinas, el de San Roque y la desembocadura 
de 1 Plata," de donde resulta que, concretándonos á Ve- 
nezuela, desde la Goajira, costas de Maracaibo, de Pa- 
raguaná y una línea imaginaria N-S al oriente de los 
Andes hasta encontrar el Orinoco, todo el espacio com- 
prendido entre este río, el Blanco y el Cuyuni y las 
costas del Atlántico, estuvieron pobladas por esa gran 
raza, cuya lengua se dividió y subdividió por acciden- 
tes de tiempo, de localidades y quizás por qué otras 
circunstancias ; con lo que se probaría en parte la exac- 
titud de las opiniones de d' Orbigny. 

Como se habrá visto en la Primera Parte de estes 
estudios, por simples referencias históricas de costum- 
bres, residencia y modus vivendi, peculiares á todos 
ellos, habíamos incorporado á los Tamanacos y á los 
Otomacos ó Totomacos como correspondientes al • Pa- 
riano. Más adelante se verá la exactitud del funda- 
mento. 

El Rvdo. Gumilla, en el Capítulo IV, Parte Se- 
gunda de su obra antes citada, hablando de la variedad 
de lenguas de los indios del Orinoco, dice : 

'' De la Jengua betoya y jirara, que aunque ésta 
gasta pocas erres, aquella demasiadas, ambas quieren 
ser matrices, se derivan las lenguas situfa, ayrica, 
ele, lucalía, jabue, arauca, quilifay, lolaca, atabaca, 
etc. De la lengua cariva nacen la guayana, la pálenca, 
giiiri, guayquiri, mapúy y cumanagota ; de la saliva 
se deriva, ó es corruptela, la aturi ;. de la guajiva sa- 
len varias ramas., entre la. gran variedad de chiricoas ; 
de la achagua, aunque e,s la más pronunciable, suave y 
elegante de todas, todavía no se han descubierto ' len- 
guajes derivados, porque aunque en la lengua, maipu 
res se hallan muchas palabras achaguas, son introdu- 
cidas por el comercio ; las lenguas otomaca, aruaca, 
guarauna y otras que hasta hoy parecen estériles, el 
tiempo y el descubrimiento de nuevos indios creo que 
las hará fecundas para los venideros." 

Gumilla no nombra en esta para nosotros incom- 



264 TÁVERA-ACÓSTA' 



prensible síntesis, á los Tamanacos, quizás por creer 
que fueran los mismos Caribes ; pero en cambio trae 
otros con tales denominacienes, como quilifay, "lolaca, 
lucalía, etc., que no hemos podido identificar ó que no 
sabemos á cuales tribus corresponden hoy, por la ab- 
soluta falta de datos lingüísticos. 

Gilij, siglo y medio antes que nosotros, trae como 
proveniente del Pariano al Tamanaco, y es de advertir 
que este erudito religioso es la fuente de donde nace 
la clasificación aunque no científica del cuerpo de doc- 
trina lingüística que hoy se estudia sin llegar en defini- 
tiva á sus exactas conclusiones. Este misionero, el más 
competente de cuantos vinieron al Orinoco en los siglos 
XVII y XVIII, trae varios vocabularios de lenguas de 
Norte América, México, Perú, Brasil, Paraguay y Chile; 
pero con relación á Venezuela sólo el Maipures y el Ta 
manaco y unas pocas voces del Sáiiba ; del Yaruro 
catorce, del Otomaco catorce, del Uaipunabe y del 
Cavere dos, del Payuro tres, del Yauarigoto, tres. 

En el Capítulo XII, Libro III, tomo III de su 
obra Saggio di Storia Americana, divide la población 
india de Guayana en nueve agrupaciones, por supuesto 
con algunas confusiones, á saber : 

"I La caribe, que yo sepa, tiene los siguientes 
dialectos : tamanaco, pareca, uoquiare, uaraca-pachili, 
uara-mucuru, aiqueam-benamó, payuro, quiriquiripa, 
mapoyo, oyes, aquerecoto, iauarigoto, pariagoto, cuma- 
nagotd, guanero, guaiquire, guaiquerí, palenque, maqui- 
ritare y areuiriano. 

"II Tras la lengua caribe viene la sáliba, la 
cual tiene tres dialectos : el ature, el piaroa y el 
cuacua. ( 16 ) 

(16) Aquí es de notarse otra de las confusiones de este Jesuíta. 
En la página 129 tomo I de su obra dice que los Cuacuas y 
los Mapoyes hablan un mismo dialecto, es decir, que son de 
origen pariano. lo que es exacto, y que forman una sola tribu. 
Ahora, en la página 205, tomo III, asegura que los Cuacuas vienen 
del Sáliba, es decir, que para aumentar el número de las tribus, 
forma tres como derivadas de éste ; pero debe tenerse presente 
que los atures y piaroas son unos mismos y asimismo los Cuacuas 
ó Mapoyes. — Nota del Autor. 



EN EL SUR DIALECTOS INDÍGENAS 265 

*'III — La Maipures, tiene los siguientes : el ava- 
no, el meepure, el cabrío, el parene, el guipunabis, el 
quirrup'a y muchos otros del alto Orinoco, Rionegro y 
Marañón, entre ellos el achagua. (17) 

*'IV — La lengua Otomaca, tiene por hija la 
taparita. (18) 

" V — La Guama no tiene sino el dialecto cuacuaro, 

''VI — La Guajiba no es diferente de la chiricoa. 

"VII — La lengua de los Yaruros se cree tam- 
bién matriz. 

" VIII y IX — No tengo conocimento de la Uara- 
una ni de la Aruaca, pero parecen dos lenguas diversas." 

Hasta aquí Gilij, quien, además trae catalogados 
70 nombres de diferentes tribus, que mucho nos re- 
cuerdan las 70 de Codazzi. Con todo, la obra de este 
religioso nos ha sido muy útil, pues con su lectura he- 
mos podido resolver algunas cuestiones, como ya habrá 
visto quien se haya dignado leer estas páginas. 

Muy poco ó nada conocido en Venezuela el libro 
de Gilij, de sus estudios hizo uso Humboldt para sus 
trabajos ; de estos se aprovechó Balbi para arreglar su 
Atlas Etnográfico ; Codazzi copió á ambos en su Re- 
sumen de La Geografía de Venezuela ; y, por lo que se 
palpa, el autor de Antropología General y de Venezue- 
la precolombina, no obstante considerar con toda exacti- 
tud confuso el índex de tribus indígenas del país que 
trae el último, casi les da á éstas el mismo número y la 
m.isma clasiñcación. 



(17) En el Capítulo anterior recuérdensa las debidas aclaracio- 
nes al nombre de algunas de estas tribus. 

(18) Puédese asegurar que el Otomaco es similar del Caribe, 
por sus semejanzas Imgüísticas y por su vecindad de residencia; 
y asimismo los Uamos, si no fueren los mismos Mapoyos. — 
Notas del Autor. 



266 TAVERÁ-ACOSTA 

Los lenguajes de las agrupaciones Caribe "y Ta- 
manaco, son tan parecidos, que casi puede decirse son 
uno sólo, á pesar de haber venido asignándoseles puestos 
distintos, y bien cabría pensar, en vista de los nume- 
rosos vocablos que les son comunes, que, ó es la Ta 
manaco, que hoy no existe con tal denominación, ó es 
la Caribe, la raza que dominó en el área geográfica 
de Venezuela que dejamos trazada más arriba, pues 
no es fácil comprobar que una nación tan poderosa y 
tan grande como la Tamanaco, haya podido haber 
desaparecido para 1838 — cuando escribió Codazzi — sin 
dejar siquiera un solo individiuo que hablara su len- 
guaje ; y sobre todo, residiendo, como asegura hoy 
Toro, copiando al ingeniero italiano, desde la Península 
de Paria hasta las márgenes del Caura, inclusive la 
hoya del Suapure. 

Gilij vivió á orillas del Orinoco en el lapso compren- 
dido desde 1749 hasta 1767, no permanentemente como 
se ha venido creyendo, sino con largas estadas en el 
Nuevo Reino, y publicó su obra en 1780-84. De en- 
tonces á la época de Codazzi, apenas trascurren 54 
años; y en medio siglo no habría desaparecido sin de- 
jar una mísera familia, tanto más cuanto que para esos 
años ya no existían las horribles causas que en el siglo 
XVI produjeron la destrucción de gran parte de las 
tribus de Venezuela. Humboldt contribuyó á embro- 
llar esta cuestión, viendo que Gilij dice por un lado que 
del Tamanaco nacían los dialectos hablados en las re- 
giones del Caura, Cuchibero y Bentuari, al mismo 
tiempo que el de los Cumanagotos, el de los Chai- 
mas, Palenques, etc. de las orillas del mar de los Ca- 
ribes, creyendo aquel misionero innecesario repetir que 
eran Caribes ; de donde hizo Balbi, juiciosamente, una 
sola lengua con el nombre ..de Caribe-tamanaco, que 
copió Codazzi más tarde. 

Y tal lenguaje no puede ser otro que el que he- 
mos denominado Pariano, cuyos derivados se oyen 
■todavía entre los moradores de los llanos del Sur del 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



267 



Guárico, del Sur de Barcelona, del Sur de Maturín, 
márgenes del Orinoco, riberas del Caura, Bentuari y sus 
afluentes,* alto Caroni, alto Paráua, alto Cuyuni, etc. 
etc., siendo en parte de toda certidumbre lo que afirma 
Toro en la página 87 de su obra Por las selvas^ de 
Gitayana, que "de las seis principales familias que 
componían las lenguas americanas, el caribe y sus 
derivados, era el hablado por los indígenas de Vene- 
zuela." 

Y para que se tenga mejor idea de la fraterni- 
dad del Tamanacc con el llamado Caribe, insertamos á 
continuación algunas palabras del vocabulario que trae 
Gilij y al mismo tiempo compulsamos sus ^equivalen- 
tes en el lenguaje Caribe que, con intervalo de ciento 
cincuenta años, hemos recogido : 



Ca ribí 



Tain anaco : 



agua 



X^g 



aguja 

'año, por invierno 

arena 

amarillo 

ayer 

báquiro 

boca 

brazo 

X candela 
casa 
carta 
catarro 
cielo 
claro 
colorado 
cuchillo 
curiara 
diente 
dos 

;espejo 
escopeta 



tuna 

acusa 

conopo 

asacan 

tapireme 

coñare 

puinque 

ómdari 

adápari 

uasto 

auto 

careta 

otoño 

capu 

tabeile 

tapire 

marí ia 

curiara 

dérico 

occo 

chipiquire 

aracapuza 



tuna 

acuzia 

canepo 

ziacau 

taicpireme 

coinare 

painca 

mdari 

jápari 

uapto 

aute 

careta 

átono 

capu 

taveire 

tacpire 

maria ■ 

curiara 

deri 

oco 

chipiquire 

caracapuzia 



268 



TAVERA-ACOSTA 



esposa 


puiti 


puti 


estrella 


chirica 


chirica 


hacha 


uihue 


ueue 


hijo 


imuro 


emuro 


invierno 


conopo 


canepo 


luna 


nuno 


nuna 


lluvia 


conopo 


canepo 


lengua 


anuru 


nuru 


mano 


damñare 


j amañare 


merey 


uorai 


uoroi 


mes 


nuno 


nuna 


noche 


cóhco 


coco 


ojos 


jénuru 


jónuru 


orejas 


pianare 


panare 


pájaro 


tanoro 


torono 


papel 


careta 


careta 


perro 


peroro 


ueroro 


pies 


istari 


ptari 


playa 


asacau 


ziacau 


plátano 


paruro 


paruru 


plato 


ariñato 


arimaque 


pescado 


uotc^ 


^ uoto 


piedra 


topo 


tepu 


río 


tuna 


tuna 


sol 


bedu 


ueju 


tijeras 


berasi 


uerasi 


tres 


oru-ua 


orúa 


viento 


peito 


pecheíto 


uno 


óobi 


obi 


yo 


au, aure 


ure, 


aparte de 


otras con parecidas 


radicales. 



¿ Por qué, pues, afirmar, con Codazzi, que ese 
lenguaje, el Tamanaco, desapareció en el transcurso de 
medio siglo ? ¿ Por qué no pensar más bien que fuera 
el mismo Caribe actual, modificado por leves dife- 
rencias ? 

" Y es de advertir que las semejanzas apuntadas 
no son en manera alguna puras sinonimias léxicas," ó 
simples homófonas palabras, sino terminantes indica- 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 269 

ciones de lingüística comparada, que podrían eviden- 
ciar la exactitud de nuestras humildes observaciones, 

Y ca.^i iguales resultados se obtienen con las 14 pa- 
labras que trae Gilij como pertenecientes al Otomaco, 
ó Totomaco, (X agrupación de Toro) al ser com- 
paradas con las del Caribe y otras de sus similares, 
por cuya causal lingüística muy bien cabe esta tribu 
( la Otomaco ) en el gran grupo histórico de los Tama- 
nacos. Tampoco podríamos asignarle una categoría 
geográfica distinta, pues sus antiguas vecindades de 
residencia lo impiden. (19) 

De manera, pues, que no sólo histórica y geográ- 
ficamente pertenecen á un mismo tipo, sino que hasta 
lingüísticamente pueden reducirse las agrupaciones 
** I Caribes, III Tamanacos y X Otomacos, " de Toro, á 
dos : Caribes del sur del Guárico, Barcelona y Maturín, 
riberas del Orinoco (exclusive el Delta) Caura, Aro, 
Caroni, Paráua y Cuyuni, entre 2^ 30' y 9° 30' de Lati- 
tud Norte, y desde 1° 30' á 7^ Este del meridiano de 
Caracas ; y los Tamanacos, vecinos á la izquierda, in- 
clusive los Otomacos, en los llanos del sur-occidental del 
Guárico y márgenes del Apure, Arauca, Orinoco, Caura, 
Cuchibero, Arabata (Erevato), Bentuari, Sipapo, Cunu- 
cunuma, Padamoy Ocamo, es decir, casi en la misma 
latitud que los primeros, pero entre i^ 30' de longitud 
al Oriente de Caracas y 2° al Oeste de dicho meri- 
diano (20) 



(19) Insertamos en la Quinta Parte las catorce voces otomacas 
que trae Gilij, y asimismo los vocabularios Mbaya ó Üaicura, 
del Paraguay, y Moxo ó Mojo, del alto Perú, recogidos, respec- 
tivamente, por los frailes García é Iraizós. 

(20) Véanse los trabajos cartográficos de la Comisión de In- 
genieros encargada de levantar el plano militar de Venezuela. — 

( >:^ar acá s, 1907. ) — Notas del Autor. 



2 70 TAVERA-ACOSTA 






Concretado nuestro estudio á las tribus de Gua- 
yana, Oriente y Sur del centro de la República, no 
podemos, debido á nuestros escasos conocimientos, ex- 
tendernos como quisiéramos acerca de las parcialida- 
des indígenas que moraban en todo el país, antes de 
la llegada de Colombo. 

Seguiremos, pues, con los Cumanagotos, á quienes 
se les asigna en el libro del Dr. Toro el segundo puesto. 

Los hombres de Ciencia (Humboldt, Schomburgk, 
Reclus, L. Alvarado, Koch, & ) comprenden hoy co- 
mo derivaciones (similares, decimos nosotros) del Ca- 
ribe, las tribus cuya desinencia es coto ó goto, con muy 
fundadas razones. Estas voces que podríamos llamar 
afijas, son palabras que en aquel lenguaje significan 
gente, personas, parientes. (21) 

Así, Cumana-goto, expresa la gente, ó la familia, ó 
los deudos del Jefe indio Cumana. ( 22 ) Y como se 
sabe, fue este un cacique á quien encontraron los cas- 
tellanos residiendo á orillas del río Chiripichi, que así 
se llamó, según Fray Pedro Simón, el actual Manza- 
nares, (23) y como tendría muchas parcialidades ba- 
jo su mando, todas las tribus que vivían cerca de 
Santafé, Barcelona, Píritu, etc. (24) se denominaban 
con aquel nombre. 



( 21 ) Cocto, coto, toto. itoto. goto. — Tonadas del ya menciona- 
do mapa de Schomburgk insertamos al final las pocas palabras 
macusis recogidas por este explorador. 

( 22 ) Fue tan grande la raza pobladora de Venezuela que ex- 
tendió su lengaaje por todas partt-s. E 1 el mismo Rionegro, por 
ejemplo, hoy voces parianas como ciimaiia, que significa frijol, y 
otras muchas más. 



( 23 ) Noticias Historiales de Jas Conquistas de Tierra Firme, 
Cap. XXV, 2a noticia, tomo I. 

(24) Es de advertir también q^m^ píritu y pitichic significan es- 
pina, en Caribe. — Notas del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



271 



Chere-goto, quiere decir los deudos del indio 
Yuca : ¿diere, yuca, y coto, parientes; Arina-goto, los 
parient(?s del indio Budare: arina ó ariñac, budare, y coto 
deudos ; y así otros más como Pianari-goto, Yauari- 
coto, Paria-goto, etc. 

Dadas las diversas familias que constituían á los 
Cumana-gotos ( Chaimas ó Uarapiches, Pariagotos, 
Uaiqueríes ó Uiquires, Chacopatas, Píritus, Tomusas, 
Tapocuares, Palenques y Uaribes ó Uaribas, to- 
dos similares del Caribe ) y el área que ocupaban 
en ese como semicírculo que empieza á la derecha en 
9° de latitud setemptrional, sigue por las montañas 
al Norte de Maturín, litoral de Paria y Maracapana 
( to° 40') hasta las márgenes del Uñare, á la izquier- 
da, en 9^ 30', y entre 1° 50' y 5^ de longitud oriental 
del meridiano de Caracas, bien puede asignárseles un 
puesto entre las principales agrupaciones geográficas 
é históricas que habitaban en el país, como muy bien 
ha hecho el señor Toro. 

Hemos extractado del texto de la obra del Rvdo, 
Caulín las siguientes voces Cu mana gotas. á ñn de 
compararlas con las del Caribe, Tamanaco, etc. : 



acure 


acuri 


largartija 


gua 


agua de yuca 


tucuy 


león 


cozeíco 


auyama 


uyama 


lengua 


nuri 


báquiro 
batata 


cuacua 
yaco 


maiz 
mamón 


erepa 
muco 


bejuco 
cabrillas 


botucu 
mada uarayo 


mapurite 
mochuelo 


mapirichi 
araviri 


cachicamo 
caracol 


cachicamo 
chigua ta 


morrocoy 
oso hormi- 


cani 


casa 
canela 


pata 
tuorco 


guero 
oso melero 


anja 
gueriche 


ceniza 
cunaguaro 


uorimno 
teepótuo 


parchita 
pereza 


paicorucu 
curbapza 


conopia 


uarimo 


perro de agua 


. cavare-poco 


^chaguarama 
chigüire 


aracuy 
tirigua 


puerco-espín 
rabo pelado 


inicra 
mapcha 



272 



TAVERA-ACOátá 



diablo 


ivoroquiamo 


racimo 


uarayo 


enea (paja) 


mataruco 


río Neverí 


eni-piricuar 


frijol 


cumana 


roble 


parica , . 


fruta de bu- 




samán 


auari 


rro 


uaruchi 


terecay 


curami 


higo de tuna 


yacureru 


tigre 


equere 


hombre 


uaiquirí 


troje 


barabacoa 


incienso 


cúcheme 


yuca amarga 


catara 


jobo 


marapa 


zorro 


iborocó, 



de las cuales corresponden al Caribe y al Tamanaco 
las voces auyama, frijol, maiz (pan) tigre, zorro, len- 
gua, batata, diablo, cachicamo, mapurite, hombre, 
chaguarama, bejuco, etc. 



La terminación ¿•^/¿zr, según Caulín, significa ''lu- 
gar ó sitio de, " por ejemplo, cumana-cuar, piritu-cuar. 
siba-cuar, que generalmente llaman '* sabacual," etc. 
quieren decir, respectivamente, sitio de los frijoles, lu- 
gar de los espinos, sitio lleno de piedras, etc. 



Sentimos no tener á la mano un vocabulario com- 
pleto del idioma Cumanagoto, para ampliar sus eviden- 
cias fraternales con el Tamanaco, el Caribe, etc. Pero 
desde luego puédese afirmar que, de todas las compara- 
ciones lingüísticas que se hagan entre el Caribe y el Cu- 
managoto, el Tamanaco, el Chaima. el Mapoyo, el 
Otomaco, el Maquiritare, el Uagiro y en general entre 
todos los reputados como de origen Pariano en la Amé- 
rica del Sur, resulta que, unos más cercanos y otros 
no, todos son dialectos de una ó dos lenguas matrices, 
venidas del Asia, cuyos vestigios aún existen, aunque 
desconocidos hoy, ó bien llevadas allá por los autócto- 
nos de América en remotísima época. 



Para que se tenga una idea más de los estrechos 
lazos de los lenguajes Caribe, Tamanaco y Cumana- 
goto, véanse algunas palabras Chaimas que trae Hurn - 
boldt en el Capítulo IX, tomo II, de su Viaje. 





EN EL SUR — día 


LECTOS INDIGI 


ENAS 271 




Chai nía : 


Tavt anaco : 


Caribe : 


agi^a ^ 


tuna 


tuna 


tuna 


árbol 


ie 


ieye 


. bebé 


á tí 


euya 


auya 




á él 


toya 


iteaya 




carne 


pun 


punu 




casa 


ata 


aute 


auto 


dos 


acó 


oco 


occo 


é] lo ha dicho nacaramaire 


nacaramai 




faego 


apoto 


uapto 


uasto 


ir 


iteri 






luna 


nuna 


nuna 


nuno 


llu 'ia 


conopo 


canepo 


canopo 


mes 


nuna 


nuna 


nuno 


miel 


uane 


uane 




médico 


pi-ache 


pi-ache 


pi-uday 


no 


pra 


pra 




pescado 


uoto 


uoto 


uoto 


querer 


ipiri 






río 


tuna 


tuna 


tuna 


saber 


poturu 


puturu 




tres 


oroa 


orúa 


orúua 


uno 


tibin 


obi 


oobi 


yo 


ure 


ure 


aure 



Continúa el estudioso Profesor de la Universidad 
Central : 

** Aruacas. Rivales poderosos de los Caribes, y 
extendidos también bástalas Antillas, de donde fue- 
ron desalojados por los segundos ; comprendían princi- 
palmente á los macusis, guagiros y sus derivados del 
lago de Maracaibo, etc." (Página 149) 

JEn el Sur— Dialectos Indígenas, 18. 



2 74 TAVERA-ACOSTA 



Aquí tenemos algunos puntos que tocar. 

Fray Bartolomés de las Casas desde el primer ter- 
cio del siglo XVI los llama " cuente buena." Habland 



o 



del viaje de Vicente Yáñez Pinzón, en 1500, y de su 
paso por frente de la boca grande del Orinoco, dice : 
" Creo que es este río un brazo grande del gran río Yu- 
yapari, (25) el cual dijimos en el Capítulo 134 que hace 
la Mar ó Golfo Dulce que está entre Paria y la isla de 
Trinidad. ... y aquel brazo y río dulce .... también 
juzgo que es el río donde habita aquella gente buena 
que nombramos los aruacas." (26) 

Gilij asegura que "eran dóciles, aliados de los 
holandeses, no enemigos de lo españoles y los más be- 
llos de todos los del Orinoco." (Página 42, tomo I, 
Saggio di Storia Americana.^ 

Codazzi dice : "Los Aruacas.... nación feroz y 
guerrera que habitaba las pequeñas Antillas antes de 
los Caribes y que conserva todavía su independencia." 
(Página 2á^6, Resum. de la Geogy. de Venezuela.') 

Ignoradlos cómo pudo saber Codazzi que los Arua- 
cas eran guerreros y feroces y que habitaban las Antillas 
antes de ser desalojados por los Caribes ; pero ponien- 
do á un lado tan opuestas opiniones, y lo transcrito de 
Toro en que resalta \2 información codazziana, es de ad- 
vertirse que Schomburgk trae como caribes á los Arua- 
cas, Acauayos y Arecunas, entre otros ; que estas dos 
últimas tribus, según el mismo Codazzi, hablan dialectos 
parecidos al de los Aruacas "y muy verosímilmente de 
origen caribe "; que desde el punto de vista somático, 
son casi indénticos estos aborígenes venezolanos ; y que 
las residencias de los Caribes que estudiamos, asi como 



(25) Los primitivos historiadores llamaron al Orinoco: Hu- 
yapari, Uyapar, Uiapari, Uriapan. — Véase sobre esto nuestra 
obra Anales de Guayaría, vol. I, páginas 51 á 53. 



(26) Histofia Apologética- de Indias, Cap. 173, Lib. I. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 275 

las de los Aruacas, Macusis, Arecunas y Acauayos, y 
las de 'ps Uaicas, Uaharibcs, Maquiritares, etc., han 
sido consideradas siempre como en las regiones del 
Orinoco, Cuyuni, Caroni, Paráua, Caura, Bentuari, 
etc. etc., en ambas márgenes de dichos ríos. 

De manera, pues, que sus analogías físicas, histó- 
ricas y de residencia, son indiscutibles. Mas detengá- 
monos un punto á fin de considerar el lenguaje de los 
Aruacas. 

Del estudio que hemos hecho de sus vocabularios, 
comparándolos con los de otros lenguajes de las Guaya- 
nas, hemos hallado más concordancias con el Caribe, 
Maquiritare, Yabarana. Haitiano y Tupí, que con nin 
gún otro. En efecto, los vocablos boca, brazo, budare, 
brujo ó genio malo, árbol, catarro, canoa ó curiara, 
rama, cara, ojos, si, hierro, flecha, tos, madera, maíz, 
rabo, cerbatana, ceniza, piedra, casa, choza, hojas, ha- 
maca ó chinchorro, etc. se corresponden en todos 
ellos. 

Más aún : el señor doctor Toro afirma que los 
Aruacas comprendían principalmente á los Macusis, etc. ; 
y bien sabido se tiene desde hace muchos años, que los 
Macusis son de origen caribe, como los Arecunas, 
etc., etc. 

Siguiendo este orden de consideración, y como 
quiera que ese autor también asienta que á dichos in- 
dios correspondían asimismo los Uagiros, y siendo es- 
tos de la misma familia Pariana, no sería sino lógica 
consecuencia considerar á los Aruacas como pertene- 
cientes á la gran agrupación Caribe, aunque con mez- 
cla de alguna otra. Por otra parte, comparando el 
idioma de los Caribes y los de sus similares con el de 
los Uagiros, hemos obtenido el siguiente resultado. 

Sin contar con que las palabras carta, cerdo, bá- 
^ quiro, bote, cruz, fusil, papel, tortuga y zorro, son aná- 
logas entre el Caribe y el Uagiro, véanse otras simi- 
litudes : 



276 távera-aCosta' 



En Uarao, ta chira quiere decir mujer joven ; en 
Uagiro significa pecho de mujer ; abuelo, en Caribe es 
tauíno, en Uagiro tausi ; en éste urreche es arco, en 
aquel urapa ; el caribe curari ( en aruaca urari ) tiene 
su analogía con la voz uagira citraríre, que quiere decir 
arco de flecha ; tigre en Uagiro es careíre, en Yabara- 
na uqueire, en Tamanaco oxq^iere y en Cumanagoto 
eque7're\ diablo en Tamanaco es joloquiamo, en Cumana- 
goto es ibofoquiamo, y en Uagiro joloquiamo ; Dios en 
Tamanaco es amaliuaca y en Uagiro amarina ; en Ca- 
ribe curandero, brujo, Qspiííday, en Tamanaco />/<^¿r^é?, en 
Uagiro piaimán ; venado en Uagiro aira^na, en Otoma- 
co y ama y en Maquiritare iyama\ y, finalmente, Uagira 
en Yabarana de las riberas del Bentuari, quiere decir 
paloma ; y Caboruta ( Cabruta á orillas del Orinoco } 
es palabra compuesta de ía?//'^? ( cabra ) y de bruta 6 
boruta, piel, en lenguaje de los Uagiros : cuero de ca- 
bra. ( 27 ) Y bien se sabe que en Cabruta residían ca- 
ribes y que aún llegan algunas partidas de los que vi- 
ven en las regiones de los Llanos de Barcelona y Sur 
del Guárico ó (Jarico, como dicen los indios. 

Siéndoles, pues, comunes unas mismas circuns- 
tancias, por qué clasificar á los Aruacas de la Guayana 
venezolana como una agrupación distinta ? 

I Por aquello de "sus caracteres psico-fisioló- 
gicos ? 

Acaso sí ; pero las analogías de residencias, afini- 
dades de lenguajes y los estudios hechos por Ernst, Wir- 
chow y Marcano (Gaspar) sobre más de treinta cráneos 
uagiros á que hace referencia el doctor Toro y que hacen 
considerar á Uagiros y Aruacas como pertenecientes á 
un mismo tipo, nos dicen que ambos vienen del Paria- 
no y desde luego no nos permiten clasificar á los Arua- 



( 27 ) Los carneros peruanos se llaman en lengona Quichua caura. 
Con la voz Llama, según Garcilasso en sus Comentarios reales, 
se denominaba el conjunto de cauras, ó de vicuñas, ó de huana- 
cos : equivale al vocablo español rebaño. — Nota del Aíitor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 277 

cas étnicamente como una agrupación distinta, salvo el 
caso df que sean otros los Aruacas á que él se refiere ; 
y mucho menos comprender en esa agrupación, geo 
gráficamente, al mismo tiempo que á sus vecinos los 
Macusis y los Arecunas, á los Üagiros que residen en 
la parte más septentrional de Venezuela, cuando dice 
•* intentaremos introducir cierto orden ó sistema en la 
distribución geográfica " de los grupos indígenas del 
país. 

Enhorabuena que podamos considerar á los Üa- 
giros como otra de las grandes agrupaciones caribe- 
geográficas que formaban y aún forman la población 
india pura de la Nación — lo que no ha hecho Toro — 
pero, con respecto á los Aruacas de la Guayana ve- 
nezolana no creemos de justicia distinguirlos así, por las 
razones ya apuntadas, quedando desde luego compren- 
didos física, histórica, lingüística y geográficamente, en 
el primer gran grupo. 



Antes de proseguir examinando los otros grupos 
del doctor Toro, séanos permitido exponer aquí algu- 
nas observaciones más sobre los Aruacas. 

Pensamos que ellos son los mismos Uayanos, ó 
denominados así por los que remontaron el Orinoco en 
1532. Repetida esa palabra por los primeros cronistas 
que escribieron acerca de ese río, Oviedo, Las Casas 
y Castellanos, vino con ella á quedar perpetuamente 
nominado así el territorio comprendido entre el Ama- 
zonas al Sur y el Orinoco al Norte. 

Según estos cronistas, los Aruacas residían á ori- 
llas de nuestro gran río, desde la base del Delta 
hasta muy lejos remontando sus corrientes, es de- 
cir, en la zona que ocupaban (y aún ocupan hoy al- 
gunas de las tribus llamadas Caribes) y eran vecinos 
de los Uaraunos. De esta opinión es también Sir 



278 TA VE KA-ANGOSTA 



Walter Raleigh en su libro The discovery of the large, 
rich and beautifíd Empire of Gttiana, (edición de "1848) 
al relatar su incursión por el Orinoco en 1595. Allí 
( página 19 ) llama él á los Uaraunos tiwitiwi y á sus 
vecinos de la izquierda arawacs, quienes llegaban hasta 
las márgenes del Guárico ( [Jarico ) en plena jurisdic- 
ción de los denominados Caribes. 

En Carao ó Caruao, acaso hoy Barrancas si no 
fuese el punto llamado "Playa de Conquista," fue 
en donde Diego de Ordaz, primer Jefe blanco que 
remontó el Orinoco, cometió uno de aquellos hechos 
salvajes tan comunes entre los Conquistadores : por 
mera sospecha de que los infelices indios trataban de 
atacarle, atrajo y encerró alevosamente á un centenar 
de ellos en la choza más grande del pueblo, y poniendo 
fuego al bohío, que, como los demás era de palmas, los 
quemó á todos vivos. 

Carao, en lenguaje Aruaca quiere decir sabana, 
terreno llano, yerba ; y Barrancas y sus cercanías son 
eminentemente planas. Arnaco era el nombre del ca- 
cique que, al frente de dos mil indios uayanos, atacó 
en ese pueblo, tres años más tarde, al capitán Alonso 
de Herrera, segundo Jefe blanco que remontó el río. 
El idioma de los Aruacas, como ya se ha visto, tiene 
algo del Caribe. Caulín los apellida "caribes guaya- 
nos." Los llamados Caribes residían ( y aún residen 
muchos ) en la zona que demarcaron Raleigh y los cro- 
nistas ya indicados. Cuando los indígenas vieron por 
primera vez á Juan González de Sosa y á sus 20 com- 
pañeros castellanos, un poco más abajo de la confluen- 
cia del Caroni, exclamaron : / Uayano ! / Uayano ! 
Interrogados acerca de la existencia de pueblos y de 
riquezas por aquellas inmediaciones, sólo respondían 
al principio como admirados : / Uayano ! / Uayano / 
Y este vocablo caribe quiere decir extraño, pálido, que 
hace daño. En Uajibo equivale á "descolorido." 

Acaso los indios quisieron significar con tal excla- 
mación que aquellos hombres pálidos eran los malhe- 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 279 

chores que tantas infamias cometían con los aborí- 
genes. (28) 

Entte los Macusis, vecinos de los Aruacas, el tér- 
mino carama, quiere decir hombre blanco. 

El río Maipures — palabra también caribe que quie- 
re decir danta — esta distante de Ciudad-Bolívar unos 
ocho kilómetros al naciente, luego sigue el río Maruan- 
ta ( Maru-uanta ) á once, y después la zona territorial 
conocida desde tiempo inmemorial con el nombre de 
"Los Aruacas," en cuyo río existen los hermosos petro- 
glifos de que hemos hablado. 

Más de un siglo antes que Caulín, Fray Jacinto de 
Carvajal, los había denominado ya como "caribes 
guáyanos" y en la página 307, XXII Jornada náutica, 
de su libro Relación del desctcbrímiento del río Apure 
hasta su ingreso en el Orinoco, escrito en 1647, añrma, 
además, que eran amicísimos de los españoles, que 
tenían sus pueblos y viviendas vecinos á la ciudad de 
Guayana, y que eran numerosísimos y muy valientes. 

Considerada, pues, comiO residencia de los Uayanos 
la jurisdicción en que aparecían viviendo los Aruacas, 
y no viéndose desde hace muchísimos años Arua- 
cas ni Uayanos en las márgenes del Orinoco, sino que 
los primeros se han internado hacia el Sur y los segun- 
dos no existen con tal denominación, podría inferirse 
que los tales ' ' Uayanos " no son sino los mismos Arua- 
cas, ó Caribes que aún vemos en Mayáua, Panapana, 
Mamo, Pirital, etc., aún cuando el lenguaje de éstos di- 
fiere algo del de los Aruacas, cu}os vocabularios se 
verán más adelante. 

Esto así, otros criterios más amplios, mejor infor- 
mados y de verdadera ilustración, podrán esclarecer 



( 28 ) Parécennos f )rzaclas las traduccionss que de la palabra 
" uayana " traen Martius y Ernst. El Dr. Arcaya hace alusión 
á ambas interpretaciones, en su trabajo Voces Indígenas ( Mes Li- 
^terario, N? 3 ) El primero dice que significa en lenguaje Tupí 
ho7nbres coronados de plumas, y el doctor Ernst afirma que equivale 
á nicest) o país ó el país de los hombres. — Nota del Auto? . 



2 8o TAVERA-ACOSTA 

esta cuestión más tarde, si ya no lo estuviere resuelta 
por alguno de los que se han ocupado de etnología y 
lingüística venezolanas. 

Recientemente el señor doctor Koch-Grünberg en 
sus trabajos sobre los indios del alto Rionegro y Ya- 
purá, fruto de sus viajes en 1903-905, menciona una tri- 
bu del alto Cayari con el nombre de "Guaíana," la 
cual . habla el lenguaje de los Tucanos. (Página 178) 
Este mismo autor, en la página 167, afirma también 
que pertenecen á los Aruacs todas las tribus situadas 
al Norte del Uaupés, en los ríos Izana, Cayari, Uainía- 
Rionegro, Atabapo, etc., es decir, los Uainimaneses, 
ó sean Banibas, Uarequenas, Yabiteros, Uariperidá- 
quenas, etc., etc. lo que en verdad no hemos podido ex- 
plicarnos, por lo menos, lingüísticamente, pues del estu- 
dio comparado de sus vocabularios nada nos resulta. 
La observación del Dr. Koch parece robustecer la opi- 
nión del ilustre d' Orbigny en cuanto á la etnogenia. 

Mientras tanto, insertamos en la 5^} Parte los vo- 
cabularios Aruacas que bondadosamente nos ha enviado 
el seíior doctor Alvirado, de cuya carta remisoria copia- 
mos el siguiente p;irrafo : 

" Este vocabulario Aruaca está tomado de Quandt» 
quien, según entiendo, pertenecía á la Congregación de 
los Hermanos Herrnhut. Los holandeses enviaron es- 
tos misioneros á la Guayana, á catequizar la tribu de 
los Aruacas. Con tal motivo se redujo la lengua á re- 
glas gramaticales y se dieron muchas notfcias que hasta 
ahora he visto citadas en ediciones alemanas. Va- 
rios diccionarios hay en el archivo de Zittau, y uno de 
ellos ha sido insertado en la obra publicada por Adam, 
Sagot y Crevaux. Siento no tener el glosario de Sa- 
got, observador tan competente y que tantos años per- 
maneció en la Guayana francesa ; pero algunas pala- 
bras más añado á la lista que incluyo, tomadas de la 
obra de Marti us Contribución á ¿a Etnografía y Lingüis 
tica de América, señaladamente el Brasil. Recibió 
abundantes materiales del obispo Wullschlágel y del 
prepósito Breutel." 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 28 1 

"5 Kjuaraunos. Habitan sus restos el Delta del 
Orinoco y los ríos próximos ; los guaqueríes del litoral 
de Cumaná y de Margarita hablan el dialecto guarauno." 

Aparte de que en ningún punto de las costas de Mar- 
garita y de Cumaná se habla desde hace mucho tiempo 
dialecto alguno indígena, es de notarse que el párrafo 
copiado es casi un traslado de Codazzi, quien afirma, 
copiando á Humboldt, que "los guaiqueríes de la isla de 
Margarita y de Cumaná hablaban un dialecto de los 
guárannos. " (29) 

Concediendo que así fuese y que los üaiqueríes de 
Cumaná y Margarita hablaron un dialecto de los Ua- 
raunos, ( 30) siempre tendremos que ambos no perte- 
necen somáticamente á un mismo tipo : los Uaraos, pe- 
queños, rechonchos, de facciones toscas; los Üaiqueríes, 
altos, elegantes, bien dispuestos y de facciones agrada- 
bles. Circunstancias que han hecho dar distintas cla- 
sificaciones étnicas á ambas agrupaciones. 

Mas, cómo pudieron hablar los Üaiqueríes de Cu- 
maná y de Margarita un dialecto de la lengua Uarauna? 
¿ Cuál era el lenguaje de los Üaiqueríes ? Tenemos en- 
tendido que era un similar del Caribe, aún cuando 
pensamos que tuvo mucho del Aym.ara de los perua- 
nos. ¿ Se extendió acaso hasta arriba este lenguaje 
mezclándose con el Pariano ? Parece que sí ; pero la 
verdad es con respecto á este último, que si algunos 
opinan que ascendió hasta llegar á las Antillas, en cam- 
bio hay quienes aseguran que fue á la inversa, es decir, 
que el Caribe ( Uaraní) invadió primero las islas del mar 

( 29 ) " Ya hemos dicho que ellos consideran su lengua como 
un dialecto de los guárannos, etc." — Humboldt, Viaje á las jegio- 
nes equinocciales, tomo 2, página 148. 

' ( 30 ) Las voces uaquerí, guaiquerí, guaoxerí, uiquire, guaiqui- 
ri, uiquira, uchire, uaiquirie, son variantes de una misma palabra 
pariana, que quiere decir hombre, s ñjr, jefe 



282 TAVERA-ACOSTA 



que lleva su nombre, luego pasó á tierra firme y después 
se internó hasta las regiones del Paraguay, dividién- 
dose en muchísimas ramas. En síntesis, dos corrien- 
tes diametrálmente opuestas. 

En efecto^ *' notables americanistas sostienen que 
Chibchas y Peruanos tienen íntimo enlace con los Ma- 
yas, en lo cual creemos no yerran, siendo la invasión 
caribe la que rompió la continuidad del mundo qui- 
chua-maya." (31 ) 

El doctor Gaspar Marcano en su obra EtJinographíe 
pvécolombienne du Venezuela, dice : ' ' Les nations sep- 
tentrionales ayant été plus nombreuses, plus policées 
et plus guerrieres, étaient destinées á doininer les nations 
meridionales, et \ on peut assurer que le courant ci- 
vilizateur marchait, dans le Venezuela précclombien, 
du Nord au Sud." ( 32 ) 

Y Reclus, en su mencionada Geografía, asienta : 
'' La mayor parte de los etnologistas está de acuerdo 
para considerar como caribes el grueso de las tribus que 
hallaron los españoles en las orillas del Orinoco, de las 
cuales aún quedan algunos restos. Es sabido que an- 
tes se miraba como hecho innegable el origen norte- 
americano de los caribes, los que entonces habrían pa- 
sado al Continente del Sur tras propagarse de isla en 
isla entre las que forman la cadena de las Antillas. 
Sin embargo, las investigaciones filológcas de Luciano 
Adam y los viajes de exploración emprendidos en las 
regiones amazónicas, sobre todo los de von den Steinen 
y Ehrenreich al valle del Xingú, han modificado esta 
teoría y sentado que dicha raza proviene del Brasil. Las 
tribus vque hablan el idioma más puro y en las que las 
leyendas tienen carácter más arcaico son, sin duda, 
las del Brasil central, zona de donde, como de un 



( 31 ) Nota de Vergara y Velasco á la Geografía de Colombia 
por Elíseo Reclus, traducida y anotada por aquél, página J98. 



{32) Chapitre VIII, pág. 123. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 283 



foco, marcharon sus migraciones hacia el Norte ; éxo- 
dos de esos se han verificado para algunas tribus aún 
en el sij^lo actual (XIX). A.ún cuando la dirección de 
esas migraciones fue la del Norte, algunos restos de la 
antigua tribu caribe de los Motilones, viven en los valles 
altos de la Sierra de Perijá, entre Venezuela y Colom- 
bia." (Etnografía, Cap. VI.) (33) 

A esto opone Vergara y Velasco, el traductor, lo si- 
guiente : " Es sensible que el autor acepte teoría tan 
errónea, como la de considerar á los Caribes como 
oriundos del Brasil ; ios autores alemanes que la esta- 
blecen, olvidan por completo la verdad. En efecto, 
caribes se hallaron también en Panamá, el Chocó y los 
valles del Cauca y el Magdalena, y entre ellos, y como 
islotes, grupos étnicos totalmente diversos. Este he- 
cho lo mismo que la habilidad de los caribes en el mar, 
no puede explicarse sino por migraciones de Norte á 
Sur. Que en el fondo del Brasil está la porción más 
pura de la raza, prueba nuestro aserto ; los primeros 
inmigrantes entre los bárbaros son precisamente la flor 
y nata de una raza, y por lo mismo esos indios que re- 
montaron el Orinoco á sangre y fuego, siguieron al Bra- 
sil para detenerse donde el llano daba campo á suelo to- 
talmente diverso. En Islandia halláronse las más pu- 
ras tradiciones normandas, y á nadie ha ocurrido fijar 
allí la cuna de los escadinavos. Los éxodos del Brasil 
hacia el Norte indican que los caribes pretendían vol- 
ver á tierras mejores, cuyos recuerdos guardaban por la 
tradición de sus viajes." 

¿ Cual es la verdadera de estas dos hipótesis ? 

¿ Cuales las causas que obligaron á la división de 
esa gran raza ? 

Gracias al estúpido fanatismo de los conquistado- 



(33) Aristides Rojas, opina en sus Estiiiíos miígenas, que 
)la invasión fue de Sur á Norte y que el elemento Caribe proviene 
de la gran raza Uaraní, del Brasil, etc. — Páginas 13, 19, 48, 55, 
98, 113 y 122. — Nota del Autor. 



284 TATERA^-ACOSTA- 

res, que destruyó hasta los archivos de los indios, nada 
puede asegurarse á ciencia cierta en nuestros días. 
Pero ya sonará la hora ; mientras tanto, mucho h^ay que 
pensar y aún más que escribir sobre esa multitud de fa- 
milias indias que, exparcidas en tan vasta extensión, 
han sabido conservar analogías en idiomas, costumbres 
y tradiciones. 

Pero de cualquier modo que fuere, debemos hacer 
notar que los soles grabados por los Náuas en las 
piedras de México, de que habla Castellanos en su 
Cronología Mixteca y que menciona el doctor Toro 
(página 91 ) tienen parecidos con los soles y las lunas 
que se hallan esculpidos en las rocas que demoran á 
orillas del río de Los Aruacas, en las del Orinoco y en 
Caicara, Atures y Maipures, etc., cuyos diseños hemos 
hecho tomados de los mismos originales. Y de su 
interpretación emprendida, por supuesto, sin compe- 
tencia alguna, despréndense como referencias de un ca- 
taclismo y de una repoblación de las tierras, ó que acaso 
hagan también reminiscencias al significado de aque- 
llos soles de los antiguos Náuas ( 34 ) 

Sin embargo, debemos pensar también en la gran 
preponderancia de los Quichuas, de cuya lengua hay en 
Venezuela no pocos vocablos aplicados á nombres de ríos, 
costas, pueblos, localidades, etc., hasta en las islas mis- 
mas del Mar de los Caribes. ¿ Acaso invadió también 
esa grande y noble raza por el occidente del continente 



(34) Ixtlilxochil, deudo del rey Montezuma y muy versado en 
la lectura de los geroglifos de su patria, declara que quince si- 
glos antes del nacimiento de Jesús era conocida entre los Toltecas 
la creencia de que el mundo ha tenido cuatro edades ó períodos 
de grandes trasíormaciones, así : la edad, conocida con el nombre 
de Atonatiuh, que duró 5206 años y concluyó con un diluvio, del 
cual sólo se salvaron Coxcox y sa mujer ; 2a edad, llamada Tlal- 
chitonatiuh, que trastornó con horribles terremotos la superficie de 
la tierra, y que duró 4804 años; 3a edad, Hecacto-iatiuh. de 4008 
años, que concluyó con horrorosos huracanes en el primer siglo de 
la era cristiana, según la cronología mixteca, para dar principio, 
á la 4^ edad, la presente, llamadla Tletonatiuh, que acabará en 
medio de tremendos cataclismos ígneos. — Nota del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 285 

meridional remontándose hasta las orillas del Atlántico? 
¿ Fue ella la primera invasora ó fue sincrónica con la 
del Norte ? 

En efecto, pensamos que, debido á la facilidad con 
que puede bajarse por los ríos que vienen de los Andes 
hasta ese Océano, por su cultura sorprendente, por su 
admirable organización político-religiosa y por su pro- 
greso y densidad de población, también llegaron los 
peruanos hasta acá ; 3/ mezclándose luego con las nu- 
merosas tribus que encontraron, ( Uaraní, etc. ) y sien- 
do relativamente pocos los que lograron internarse, 
fueron absorvidos por ellas en el transcurso de los años, 
ó bien regresados por el invasor del Norte más guerre- 
ro y más activo, que bien pudo ser éste el elemento 
español. 

El uso de los quipos entre los caribes parece un re- 
cuerdo de los quichuas, y hasta Jos mismos geroglifos 
de que hemos hablado, gigantescos algunos, pintados 
en los cerros, y los grabados en las rocas, más nu- 
merosos que los otros, parecen la obra de los hijos de 
esa grande y adelantada nación, que queriendo testimo- 
niar su tránsito ó su estada esculpió y pintó en las 
tierras por donde pasaba, ó residió, aquellos símbolos, 
entre los que á menudo se ve representada la imagen 
del Sol, como recuerdos de una página del libro de su 
historia nacional. ( 35 ) Con efecto, la dirección mis- 
ma en que se hallan exparcidas esas figuras, de Sur á 
Norte y de Oeste á Este, desde el pié de las faldas 
orientales de los Andes hasta las orillas del mar, dis- 
minuyendo progresivamente, parecen comprobar esta 
cuestión. 

Más todavía : si recordamos las grandes vías te- 
rrestres construidas por los peruanos, tendremos que 



( 35 ) ^'I^^ deidad, cuyo culto inculcaban especialmente y que 
jamás dejaron de establecer en ningún punto en que penetraron 
sus ejércitos, era el Sol." — Guillermo H., Preseott, Hístojiade la 
Conquista del Perú, Cap. III, I^ibro I. 



2 86 TAVERA-ACOSTA 



considerar también con:io obras parecidas la hermosa 
calzada de Canáua, cerca de Barinas, de que hablan 
Humboldt en uno de sus libros y Pebres Corde.ro en 
sus Es he di os sobre etnografía americana ; el camino en- 
tre los ríos Maraca y Cumarepo, que mencionan Li- 
sandro Alvarado, en sus Construcciones prehistóricas, y 
Gil-Fortoul, en su Historia Constitíicional de Venezíieta ; 
y finalmente, el camino que existe en las regiones del 
Bentuari, entrando por el río Sipapo, y del cual se ven 
aún trozos empedrados todavía. 

El mismo achatamiento de los cráneos encontrados 
por el doctor Jahn en algunas terramaras de los Valles de 
Aragua, deformaciojí craneana que se creía usada úni- 
camente por los indígenas del alto Perú, podría tam 
bien tomarse en cuenta como comprobación de la es- 
tada de alguna colonia aimara en el territorrio de Ve- 
nezuela. Y no está demás recordar que la voz araJiua 
quiere decir en lenguaje peruano horca, suplicio. (36) 

Desde otro punto de vista, el de la lingüística, 
véanse también algunas ligeras observaciones sobre el 
particular, desprendidas de la comparación que hemos 
hecho de voces de Venezuela con las del vocabulario 
Qúichua-aymara de Charles Wiener, con las que cons- 
tan en los de Marcoy y de Gilij, refundidos por nos- 
otros, y con otras extractadas del texto de algunas 
obras de historiadores primitivos de Indias. 

La desinencia AI, que ^caracteriza el infinitivo de 
algunos verbos en la lengua de los peruanos, como 
ckancai, arrojar ; chiruai, exprimir ; apai, conducir ; 
as7tai, heder; canchai. alumbrar; cJiallai, llegar; sa 
mai, descansar ; etc. etc., la encontramos á menudo en 
nombres de localidades, pueblos, montañas, etc. del 



(36) El Dr. Pedro Manuel Arcaya en su trabajo Lenguas indígenas 
que se tiablaron en el Estado Falcón ( Etimologías de nombres geo- 
gráficos ) publicado en El Agíala, de Coro, dice "que no hay fun- 
damentos para suponer que la raza peruana se hubiese extendido' 
hasta Venezuela." — Véase el N? 213 de dicha revista periódica. 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



287 



país por ejemplo : Casanai, Arai, Taguai, Aracai, Ma- 
raca!, Currucai, Suai, Aguasai, Guai, Tamai, Nacupai, 
Siquisai*, Burusai, etc. ( 37 ) 

Véanse otros vocablos con las mismas finales : 



Qiíict 


ktias : 


Pariajtas 


.• 


apiai 


encai 


cauai 


cuai 


atipai 


atipascai 


coijai 


chacarandai 


balai 


carpai 


jahuai 


monai 


causai 


cachuichai 


modobai 


nemai 


chanchai 


jacai 


oncai 


petescai 


iscai 


munacuscai 


pindai 


terecai . 


parai 


puncha i 


tibocai 


ticarai 


rupai 


taccai 


ticauai 


uorai 


uscai 


uaccai 


uribai 


umai 



Colombo en el itinerario de su tercer viaje habla de 
una punta de la península de Paria, que los aborígenes 
llamaron de Sara, y el vocablo sara en lengua Quichua 
quiere decir maíz. Acaso sea la misma denominada hoy 
de Soro. Aún se dice en el Oriente de Venezuela 
•' maiz sarazo " al grano que aún cuando está en sazón, 
no está completamente seco. (38) 

La palabra cam piare, nombre muy conocido de los 
valerosos indios de Areo-cuar, cerca de Carúpano, pa- 
rece un compuesto de campi, á su vez también otro 



( 37 ) Kn el Japón también hay palabras con la misma final : 
Nantai, Yamsai, Onionai, Temanai, Bandai, Banzai, Sendai, Sakai, 
Amai, Iwanai, Tamakomai, Chictomanai, Senatai, Sisikai, etc. — 
Véase el citado mapa de Maucci. 



(38) Según Prescott, Cap. IV, Lib. I, de su mencionada obra, 
lo-) peruanos preparaban con el maiz un licor fermentado que se 
conocía con el nombre de sora. Y Colombo, en su carta á los 
Reyes de España relatándoles su tercer viaje, dice de los indios de 
Paria que estos trajeron varias clases de vino de diferentes fru- 
tas, entre otros uno de excelente calidad extraído del miiz *'que 
, es simiente que baceuna espiga como una mazorca." — Fernández 
de Navarrete, Viajes y descubnfnie?iíos qite hicieron por mar los espa- 
ñoles^ vol. I. Notas del Auto?. 



288 TAVERA-ACOSTA 



nombre de una familia tributaria de los peruanos, cuyo 
vocabulario traemos más adelante, y de are, el nacien- 
te, (^are, ari, ara, aro, tirit.) (39) 

Carupano nos parece un compuesto de las voces 
peruanas caru, que significa lejos, distante, y pana, casa, 
lugar, sitio, residencia: "lejana mansión" ó ''resi- 
dencia lejana." (40) 

Paraguachí, valle de la isla de Margarita, es voz 
compuesta de /'^r<^, lluvia, caño, agua, y guachi, flecha, 
animal. En el Perú hay una población llamada Guachi. 

Guaraguara, playa y punta de Paria, es v^oz Ayma- 
ra que significa estrellas. Igual vocablo tiene el 
Uarauno. 

La misma voz Paria inflexión de para ó parai, 
agua, llover, es el nombre de toda la península. 

Yaguaraparo, población del golfo de Paria, quiere 
decir "caño del tigre," del U3.Ya.ni y a7iara, tigre, y del 
Quichua-uaraní pa7^a, caño, lluvia, agua. (41 ) 

Cuchicuchi ó cusicusi, nombre de un animal, es 
vocablo peruano que quiere decir astucia, mentira. 



( 39 ) El doctor Arcaya en su citado estudio, dice que ara signi- 
fica cuesta, pendiente, en varios dialectos caribes. (E¿ Águila^ 
número 212. ) 

(40) Dice el doctor Aristides Rojas en la página 150 de sus 
Estudios Indígenas, que Carupano quiere decir "sitio de cam- 
pas," y que ** campas fue el nombre que dieron los caribes á una 
especie de tabaco." 



(41 ) Muy generalizada está en la península de Paria la creen- 
cia de que Yaguaraparo qu'ere decir la "Reina de las palmas." 
Esto no es sino puto fantaseo de poeta, acaso por el parecido de 
la voz yauara ( tigre ) con el nombre de la hermosa pa/mera 
yáua. 

El doctor Arcaya, en su referido trabajo, asienta que '^pafots 
v^oz caribe, que quiere decir agua, caño, etc. según lyUcien Adam." 
—Véase El Águila, N9 212 — Notas del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 289 

Gaasa, punto oriental del puerto de Carúpano, es 
en quichua,, espalda, á espalda, com:) quien diría hoy : 
detrás del collado ''Guzmán Blanco," donde se le- 
vanta el faro. 

Guachi, animal de la familia del zorro, es palabra 
peruana, como ya se ha visto. 

Pampatar, puerto y población de Margarita, acaso 
corruptela á^ pana-pata, que quiere decir 'Mugar de 
arriba": á^ pana, lugar, y pata, en alto, arriba. 

Guaca, playa al occidente de Campano, significa 
en aquella lengua sepultura, culto, deidad, ídolo, 
faja, etc. 

Muco, caserío vecino de esa ciudad, es nudo, 
cerrito. Mocomoco, quiere decir nudoso. 

La voz tácua, tan conocida allí, corresponde 
á tácita, que es el número cuatro de los quichuas. 

Cancanapire, nombre de una planta muy común 
en Carúpano, parece un compuesto de cancana, en perua- 
no, asador, y de pira pescado, en lengua Uaraní : 
" asador de pescado." 

Patilla, playa situada al Oeste de Carúpano, equi- 
vale á pollo en lengua Quichua. 

Aragua, Estado de las regiones centrales de Vene- 
zuela y nombre también de una población de los llanos 
de Barcelona, significa horca, suplicio. 

Maracapana, llamado vulgarmente Macarapana, 
parece decir " lugar ó sitio de la ciudad," de marca, 
ciudad, y pana, sitio, localidad. (42) 



(42) Aristides Rojas, en la página 52 de su citada obra, dice . 
'' Maracapana equivale á lugar sembrado de maracas 6 totumos y 
en un sentido limitado, á lugar donde abundan las culebras de casca- 
bel.''^ Y en la página 150 : " I^a terminación /)¿Z7¿¿7 ^/>tz«¿i, indica 

^ En el Sur— Dialectos Indígenas. 19. 



290 TATEIlA-A€OSTA 

Guayacán, eosenacla inmediata á Cariipano, es 
nombre análogo á la voz Jmayaca, que quiere decir 
saco, ensenada. 

Cuchibana, ó Cuchipana, serranía de Cumaná, po- 
dría traducirse fácilmente por "lugar sucio," de cu- 
chi, sucio, ^ pana, punto, lugar. 

Píscua ( un ave ) y pitche, parecen variantes del 
vocablo piscú 6 pitckqui, en Quichua, pájaro. (43) 

Chiguana, puerto del golfo de Cariaco, nos recuer- 
da á lachiguana, que significa moscardón. 

Guacaparo, laguna y puerto del mismo golfo, parece 
decir "caño de la tumba," de uacca, sepultura y pavo, 
caño. 

Cariaco, población principal que dio su nombre á 
dicho golfo, podría traducirse como "pueblo del hom- 
bre," á^cari, hombre, y acó, pueblo, población. 

Cumacatar, lugar vecino á Carúpano, parece com- 
puesto de cu77tH, carga, y de catan', vívora, culebra, en 
lengua Aymara. 

Panapana, caserío cerca de Angosturita, parece 
expresar " muchas casas" ó " poblado de casas." 

La voz citráua, bromeliácea de donde se extrae la 



lugar, sitio. Maracapana lugai de maracas, etc." 

Arcaya siguiendo á Rojas, dice que ) o. voz pana (ts caribe. — 
Véase El Águila, número 211. 

Sin embargo, el vocablo pana, quiere decir en lengua peruana 
casa, hogar, mansión, morada, sitio, residencia. En Baniba pa- 
na, payiizi ; en Mandauaca janishi ; en Yabitero jana^ janizi; 
en V>2S^Qdi pana ; en Baria ;^¿i«z/ ^n hxi\\% panenche ; en Campi 
pancoche ; en Chontaquiro panchi, etc. 



( 43 ) lyS radical pi, la encontramos también en otros nombres* de 
pájaros de estas localidades comopitirre, pichiche, piauta, etc., que 
parecen voces peruanas. — Notas dd Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 29 1 



mejor y más resistente fibra textil, significa honda, 
cuerda. 

De Saripana podría traducirse "lugar del sol": 
de cJmri ó sJucri^ el sol, y pana, lugar. 

Y asimismo de Guachapana, campiña de Santabár- 
bara, en el Orinoco, " sitio ó lugar desamparado, " de 
hnacha, pobre, huérfano, y paní, lugar, casa, hogar. 

Fray Antonio Caulín, en el capítulo XIX, libro 
III, de su Historia de la Nueva /Andalucía, dice que los 
indios llamaban al río Neverí, Enipiricuar ; que bien 
puede ser voz compuesta de ení, río, en lengua andina ; 
pira, pez, en Uaraní ó Tupi y en otras del alto Amazo- 
nas, y citar, en Cumanagoto, sitio poblado de : " Río 
abundante en peces." 

Tunapuna, poblado y río de la isla de Trinidad, 
parece un compuesto del Caribe tu7ia, agua, río, y de 
puna, que quiere decir llano elevado en lengua Quichua; 
acaso signifique "río que desciende de una planicie 
alta," como aquel río. 

También parece un compuesto la voz Carapichaima 
( cuara-pitchiq-aima ) que quiere decir "caño del pá- 
jaro garza." 

Uaicaipuro, nombre del cacique más notable de la 
época de la Conquista, expresa '' plumaje de lágrimas," 
de itaicai, llorar, y pfuro, pluma, plumaje. 

Ariauca, uno de los caciques que dieron muerte 
al Illmo. Labrid, en el caño Aquire (Delta del Orinoco) 
significa en lengua Aimara " hilo del diablo," de arí, 
hilo, y aucca, demonio. 

Chuspa, puerto de las costas centrales del país, 
nos recuerda á chuspi mosca. 

, Chigua, planta de las orillas de los ríos, que con- 
serva siempre verde sus hojas, tiene su equivalente en 
lenguaje de los aimaras en la palabra chikua, verdura. 



292 TATE'KA-A€'©8TA 

Chama, río de corriente poderosa que desciende de 
la Cordillera, es análoga á la voz chama, que ^significa 
fuerza, potencia, vigor. Y asrtnisnrío la palabra cha- 
mani, que quiere decir impetuoso, formidable. 

Campona, sitio y laguna cerca de Cariaco, parece 
contracción de canea-puma, que significa tigre asado. 

Guaira, el primer puerto de la República, significa 
brisa, soplo ; en Uarauno quiere decir embarcación. 

Araguaira, nombre de uno de nuestros caciques de 
la Conquista,, parece decir viento del naciente. 

Guacara nos recuerda á uaca-ara, que literalmen- 
te es deidad, día, ó bien deidad de Oriente. 

Guanta,, puerto del oriente de la República, pare- 
ce variante de hnanti, bubas, enfermedad. En el Perú 
hay una población con el nombre de Guanta. 

Cagua, otra población de Venezuela, significa 
almilla, camizeta. 

Carache, nombre de otra población, quiere decir 
sarna, lepra. 

Atapiriri, pueblo del Sur de Barcelona, parece 
paragoje de Atipiri, vencedor. 

Tocuyo, nombre de otra población venezolana, pa- 
rece provenir de tucuy, que quiere decir todo, todos. 
En lenguaje Uarauno significa flor, flores. 

Pachacari, parece contracción de pachapacari, 
aurora. 

Siquisiqui, otra población de Venezuela, es homó- 
nimo de siquisiqíii, que quiere decir añoso, muchos 
años. 

Caicara, población cercana á Maturín, parece ex- 
presar *'esta mañana," de cai, esta, y cara, mañana. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 293 

Cancamure, río del interior de Cumaná, parece 
decir niñf;» quemado, de canea, asado, y del tamanaco 
7?i7fre, niño. 

Según W. H. Brettes, en su libro Tke Lidian tri- 
bes of Gniana (1868) algunas tribus caribes, entre 
ellas la Arecuna, conocían y usaban el sistema de los 
quipus. Y ya Codazzi, veintisiete años antes, había 
dicho en su Resumen de la Geoo-rafía de Vene2:%tela : 
''Los quipus, que los caribes habían perfeccionado y 
que se encontraron también en el Perú, eran unos nu- 
dos que servían á aquel pueblo guerrero y comerciante 
para trasmitirse las noticias." Acaso estos autores 
confundieron á los Caribes y Arecunas con algunas 
parcialidades peruanas de las que llegaron hasta acá, 
pues, según la mayoría de las autoridades en la mate- 
ria, los quipus no fueron usados en la América del Sur 
sino por los subditos incásicos. ( Garcilasso, Robertson, 
Humboldt, d' Orbigny, Prescott, Wiener, Girgois, etc.) 

De las obras Verdadera relación de la cofiquista 
del Perú y provincia del Cuzco, por Francisco de Jerez, 
La Crónica del Perú, por Pedro Cieza de León y la 
Historia del descitbrimiento y conquista del Perú, por 
Agustín de Zarate, escritas á mitad del siglo XVI, ex- 
tractamos los siguientes nombres que corresponden á 
otros de Venezuela : 

En el Perú : En Veiiezuela : 

Cosm.a, cerros y playa Cusma, cerros vecinos á 

Carúpano 

Camana, río Cumaná, ciudad á orillas 

del Manzanares 

Caraques, islas y bahía Caracas, islas de las costas 

centrales 

Guaúra, playa Guarura, playa de Oriente 

Arica, puerto y población Aricagua, puerto de Paria 

y población cerca de 

, Cumaná 

Capayapo, puerto Capayape, antigua pobla- 

ción de Guayana 



294 



TAVERA-AQDSTAi 



Cauca, provincia 
Guaseo, río 
Matupe, valle 
Caura, nombre del carne- 
ro peruano 
Guanape, valle y poblado 
Guanoco, población 
Mayo, río 
Sipisipe, cerros 
Siquisica, población. 
Guaima, río 

Guambacho, valle y pueblo 
Guarnan, río. 
Guayo, población 
Apurirna, río 
Guana, cerros 

Chiguana,. población 

Cari, nombre de un cacique 
Acó, población 
Paria, provincia populosa 
Guaica, población 



Caucagua, población 
Guaco, quebrada y planta 
iMatú, valle del Caura 

Caura, río 

Guanape, valle y población 
Guanoco, puerto fluvial 
Mayo, caño y quebrada 
Chipichipi, cerros y caserío 
Siquisique, población 
Guaima, caño 
Guamacho, valle y poblado 
Guama, río y quebrada 
Guayos, población 
Apure, río 

Guanaguana, cerros y po- 
blación 
Chiguana, puerto del golfo 

de Cariaco 
Cari, población 
Acó, localidad, planta 
Paria, península 
Guaica, caño y caserío 



No. parece sino que los peruanos se adelantaron á 
los españoles en esto de poner nombres de su patria á 
las regiones donde llegaron, y que, no obstante el empe- 
ño de los últimos en destruirlo todo, aún se conser- 
van, por rara fortuna. 

Y, finalmente, de los mencionados vocabularios 
que más adelante insertamos, hemos entresacado tam- 
bién las siguientes voces que corresponden á otros nom- 
bres de localidades, caños, playas, etc., de nuestra 
Patria : 



Quichare 


Mora 


Ucata 


Amaya 


Guaraca 


Aro, Aru 


Mayo ' 


Chirguai 


Chama 


Guara 


Caura 


Cari 


Caro 


Mapa 


Chigua 


Manuí 


Maitana 


Sama 


Maica 


Machaca 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



295 



Según Lares, en las páginas 10 y 39 de su Etno- 
grafía del Estado Mérida, para la época de la Conquis- 
ta hub» en las márgenes del río Chama una parcialidad 
india con el nombre de Guarauní ; y las voces chama y 
um significan en lengua Aimará, respectivamente, 
fuerza, potencia, y agua, río. 

La misma palabra uarauni es un compuesto de 
itarao, familia, y de ttni, río : la gente del río ó los po- 
baldores de sus riberas. 



Los siguientes vocablos : 



Chara 

Chupaquire 

Chaure 

Coche 

Chipo 

Chuapir 

Conoma 

Guarapo 

Chirimoya 

Llantén 

Tapaquire 

Yoco 

Callauri- 

ma (44) 
Guacharaca 



Chácara 

Lebranche 

Chiruapo 

Cachama 

C? chipo 

Pichigüei 

Potoca 

Culantro 

Guásima 

Patao 



Curataquiche Chuare 

Chupururo Mochima 

Guarapiche 

Pachaca 

Guácharo 

Canchunchú 

Taquién 



Calaguaia 

Churura 

Cauranta 



Chi<:<üichio:iie Mauraco 
Sibisa Chimana 

Araguapiche Chinagua 



Curacho 

Churupare 

Guaranache 

Chamariapa 

Caigüiri 

Guatapanare 

Corumiche 

Yácua 

Chirito 

Chiquía 

Choro 

Cachicamo 



Chuparipare Chipara 
parecen un puñado de palabras peruanas exparcidas en 
las regiones de Barcelona, Cumaná, Carúpano y 
Paria. 

¿ C(3mo pudieron los Uaiqaeríes hablar un dialecto 
de los Uaraunos ? Acaso confundiendo á éstos con 
los aimaras, pues, como ya se ha visto, los términos 
itara ^j itni, son voces del idioma de estos últimos. 

Sin embargo, es de notarse que la mayor parte de 



'(44) Ei Cacique más notable del Oriente de Venezuela en la 
época de la Conquista castellana. En Barcelona existe un puen- 
te que lleva su glorioso nombre. — Nota del Autor. 



296 TAVERA-AGOSTA- 

vocablos empleados en las que aparecen como antiguas 
residencias de los Uaiqueríes ó Üaoxeríes, es haitiana, 
y aún de frecuentísimo uso, v. gr : en las costas ¿e Bar- 
celona y Cumaná, en las de Carúpano, en las de Caria- 
co, en las de Paria y en la isla de [Margarita. Véase el 
vocabulario Haitiano, que publicamos en la Quinta 
Parte, compuesto de palabras extractadas de las obras 
de Fray Bartolomé de las Casas. 

Y la extinción del lenguaje Aimara en ese litoral 
sería debido á que, siendo pocos, como hemos asenta- 
do, los peruanos que lograron llegar hasta el Atlántico, 
y regresados luego á impulso de los invasores y hasta 
aniquilados después sus restos, perdióse totalmente, 
y predominaron por consecuencia los dialectos ó idiomas 
de las tribus aborígenes, entre ellos el de los Tiuitiuis 
(del Delta del Orinoco) y los de los llamados Caribes, 
de uso general en la mayor extensión del territorio 
venezolano, aunque conservando muchas voces en nom 
bres de localidades, etc., como hemos tenido ocasión 
de señalar páginas antes. 

El almirante Colombo. pintando en su ya referida 
carta á los indios de Paria, dice que "su color era más 
blanca " que otra alguna de los aborígenes que había 
visto hasta entonces ( 1498) ; "que tenían las cabezas 
atadas con unos pañuelos labrados, hermosos, que pa- 
recen de lejos de seda y almaizares"; que usaban man- 
tos largos de igual tejido con que se cobijaban á mane 
ra "de pañetes, ansi hombres como mujeres;" que eran 
bien formados " y de muy lindos gestos," y que sus 
embarcaciones eran muy grandes, y de mejor hechura, 
y más livianas, y en el medio de cada una tienen un 
apartamiento como cámara en que vi que andaban los 
principales con sus mujeres "... .circunstancias etno- 
gráficas que más corresponden á los indígenas peruanos 
que á ninguna otra tribu en Venezuela, salvo una que 
otra familia de las costas de Cumaná, Margarita, Ca- 
racas y Coro, encontradas por los españoles en 1499- 
1527, y que bien pudieron ser colonias ó retenes des- 
tacados de los ejércitos del Inca. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 297 

Por lo menos, además de nuestras paupérrimas ob- 
servaciones, podrían ellas en parte apoyarse en el dicho 
de Humboldt : "Los Guaiqueríes de la Banda del 
Norte se consideran de raza más noble, porque se 
creen menos mezclados con los indios Chaimas y con 

otras castas bronceadas La denominación de los 

Guaiqueríes, así como la del Perú y Peruvia7io, debe 
su origen á una mala inteligencia.... El nombre de 
esta tribu de indios era enteramente desconocido antes 
de la Conquista, y los indígenas que la tienen, pertene- 
cían en otro tiempo á la nación de los Guaraunos, que 
sólo se encuentran ya en los terrenos pantanosos com- 
prendidos entre los brazos del Orinoco. Los más an- 
cianos me han asegurado que le lengua de sus antepa- 
sados era un dialecto del Guarauno, pero que hace 
un siglo no existe en Cumaná ni en la isla de Marga- 
rita ningún indígena que hable otro idioma que el 
castellano." — (Capítulo IV, Libro II, tomo I de su 
Viaje á las regiones equinocciales. ) 

Y aquí es de observar también que casi todos los 
historiadores traen el detalle de que los indios de las An- 
tillas (1492-97), y los de las costas de Cumaná, de 
las costas centrales de Venezuela y de las playas Cu- 
rianas (1498-527) acordes todos en señalar hacia 
el Sur, dijeron á los primeros conquistadores, que en 
esa dirección era por donde podían encontrar precio- 
sos metales en abundancia, acaso aludiendo al Imperio 
del Cuzco, en donde se conocía la explotación del oro, 
de la plata y del cobre. Más todavía, tal persistente 
igualdad de información por parte de los indios y tal 
c(>nsecuencial contumacia por parte de los castellanos 
en marchar siempre hacia el Sur, parecen indicar que 
estos últimos, aunque interpretando mal las noticias de 
aquéllos, se empeñaron con admirable perseverancia, 
en arriesgadas y heroicas empresas para alcanzarlo á 
todo trance, bajo el nombre sugestivo de "El Dorado." 

Y es de observar asimismo, que en 1532 cuasi sin- 
crónicamente con la entrada de Pizarro á Caja-mar- 



298 TAVERA-ACOSTA 



ca, (45) llegaba Ordaz á la confluencia del Meta ( 46) : 
que allí fue informado de que salvando una cordillera 
que demora al occidente, encontraría mucho oro 'y otras 
grandes riquezas, pero que era muy corto el número 
de sus soldados para intentar penetrar hasta las co- 
marcas en cuestión, porque su señor era poderoso y 
disponía de un inmenso concurso de subditos y guerre- 
ros ( 47 ) : que iguales referencias recibió del cacique 
Macatoa el conquistador Felipe de Hutten, en 1542 
cuando su incursión por las regiones del Ariare, en pos 
del fabuloso "Dorado" (48): que cuarenta y dos 
años más tarde Antonio de Berrío bajó por el Meta, y 
frente á su junción con el Orinoco fundó una pobla- 
ción con el nombre de Santísimo Sacramento ( 49 ) : 
que allí recibió á su vez noticias, de que caminando tan- 
tos días llegaría á Manoa, en donde hallaría muchísi- 
mas riquezas, ( 50 ) y, finalmente, que la voz manoa 
puede muy bien ser la misma mancoa, mal escrita por 
los españoles, y que quiere decir en lengua Aimara, 

(45) Jerez, Zarate y Cieza de León, obras citadas. 



(46 ) En la nota segunda de la página 19 de P07 las selvas de 
Guayayia, dice su autor que Orda7. remontó el Orinoco hasta Ca- 
bruia. Error : llegó hasta los rápidos de Carichana y Caribén, 
casi frente á la confluencia del Meta, si no hubiere sido hasta los 
raudales de Ature-", como hacen pensar las descripciones topográ- 
íica^í de los historiadores primitivos de India'^, que nombramos en 
la nota que sigue. 



(47 ) Oviedo y Valdez, Historia General y Natural de las In- 
dias, Libro 24, Cap. II. — Juan de Castellanos, Elegías de varones 
ilustres de Indias, Elegía IX. — Antonio de Herrera, Historia ge- 
neral ae los hechos de los castellanos. Década IV, Libro X. 



(48) Castellanos y Herrera, obras citadas. — Fray Pedro Si- 
món, Noticias histotiales de las Conquistas de Tierra Firme. — Oviedo 
y Baños, Histoiia de la Conquista y población de la provincia de 
Venezuela. 



(49) Fray Jacinto de Carvajal, Historia del descubrimiento 
del río Apure. 

( 

(50) Walter Raleigh, Fray Simón. Obras citadas.— A^í7/tí!5 del 
Autor, 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 299 

adentro, hacia adentro, interior, al interior. (51) todo 
lo cual podría robustecer lo que hemos dicho, , de que 
aquellas 'tribus conocían la existencia del Imperio de 
los hijos del Sol, si acaso no fueren éstos mismos, que 
ya iban replegando hacia el corazón de la América del 
Sur, huyendo á los terribles procedimientos empleados 
por los blancos que entraron por el Norte y por el Este. 

Todavía más : aún cuando Humboldt califica de 
sueños lo que en 1595 escribió Raleigh de que estaba 
seguro de que si el Gobierno de Inglaterra organizase 
para la defensa de la monarquía peruana una guarni- 
ción que marchase desde Guayana á la ciudad que él, 
siguiendo á Antonio de Berrío, llamó de Manoa, que 
acaso no fuera sino la ya expresada voz aimara, el Inga 
convendría en pagar muchos centenares de libras ester- 
linas por ta-es servicios ó á guisa de tributo, por la de- 
fensa contra enemigos exteriores (52); no obstante — 
decimos — la calificación de Humboldt, algo dirían los 
indios á Releigh, además de las referencias que le hi- 
ciera Berrío, acerca de la existencia de un magnate 
dueño de asombrosas riquezas, y que muy bien pudo 
ser el representante de la dinastía incásica. 



♦ 
* ♦ 



Acerca de la numeración de los Uaraos, el doctor 
Toro trae únicamente los siguientes vocablos en su obra 

Por las selvas de Guayana : 

1 shaca 5 mojoba 

2 manamo ^ 6 montanishaca 

3 ( no lo trae ) 7 montamanan 

4 aravavaca 



.( 51 ) Gumilla dice que manoa ea lenguaje Acháua quiere de- 
j cir laguna general. 



(52) Raleigh, obra citada, página i'j2,— Ilotas del Atiior. 



30Ü TAVERA-ACOSTA 

Estas voces nos dejan perplejos al compararlas con 
las recojidas por Gorrochotegui en su Viaje al Amacuro 
y con las que nosotros traemos. Véanse : 





Gorrochotegui : 




Tavera-Acosta : 


I 


Isaca 


1 


jizaca 


2 


manamo 


2 


manamo 


-7 



4 

5 
6 

7 


dijanamo 
urapacaya 
mojabasi 
mojabatana 
mojabatana isaca 
etc. 


3 

4 

5 
6 

7 


dijanamo 

manamo-manamo jasi 
mojojabasi 
mojojabisapa-jizaca 
mojojabisapa manamo 
etc. 



Por otra parte, Gorrochotegui dice que la palabra 
guarao quiere decir 20 y también "indio," por tener 
20 dedos. 

Nosotros traemos para indicar el número 20 las vo- 
Qes mojoreco ojireco, es decir : moj or eco, 10, y ojireco, 
otro tanto más. Gorrochotegui usa la misma voz mo- 
joreco significando 10. 

Refiriéndonos á la segunda acepción del mismo 
vocablo, que trae este autor, ella envuelve una idea de 
homogeneidad ó de relación de parentesco, que con- 
firma el verdadero significado de la palabra uarao, 
familia. 

Continúa el señor doctor Toro : 

' ' 6 Guaharibos. Los guaicas, piaroas O macos y 
guahibos, habitaban la región de los raudales del 
Orinoco." 

I Cual la razón para incorporar en la familia Uaha- 
riba á los Piaroas y á los Uajibos ? 

Acaso por la vecindad de residencia de Uaicas y de 
Uaharibos, en las cabeceras del Orinoco, del Padamo 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 3OI 

(Paramo, Panamo) etc. pudieran considerarse así, co- 
mo también á los Macos, porque éstos como los Uaicas, 
descienaen del Pariano : pero no sucede lo mismo con 
los Uajibos ni con los Piaroas. Sus residencias geo- 
gráñcas tampoco son las mismas ; y en cuanto á 'Mos 
caracteres psico-fisiológicos " de los Uaharibos, es un 
problema que no ha sido resuelto todavía. 

Ningún viajero, ni ningún hombre de ciencia hasta 
hoy, ha tratado ni estudiado á los Uaharibos, ni tomado 
siquiera dos palabras de su lenguaje. ¿ Cual es la base, 
pues, para considerar al Uaharibo psico-fisiológicamente 
como una agrupación distinta de la del Caribe ó del Ta- 
manaco ? ¿Cual la razón antropológica para poder afir- 
marque el Üaica, que, como el Maco, es similar del Ca- 
ribe, pertenece á la agrupación Uahariba ? ¿ Por qué 
no comprender á esta tribu geográficamente, á la par de 
sus Vecinas Arecunas, Macos, Maquiritares, etc., que 
descienden del Pariano, en la gran agrupación Caribe 
ó en la Tamanaco ? Y si no se conoce al Uaharibo por 
qué asegurar que los Piaroas y los Uajibos corresponden 
también á su agrupación ? 

Por otra parte, si aplicáramos el criterio de Schom- 
burgk, Brettes, Steinen, Adam, etc. de que los Uaicas, 
Macusis, Arecunas, etc. descienden del Caribe, lo 
que es exacto, tendríamos también que considerar á 
los Uaharibos ( dada la afinidad que dice el Dr. Toro 
existe entre ellos y los Macos y los Uaicas ) como hijos 
de aquella gran raza, lo que racionalmente podría in- 
ferirse ; pero que suprimiría desde luego otra de las 
once agrupaciones ya calificadas por él, teniendo sólo 
por base la difusa nomenclatura de Codazzi, y de nin- 
gún modo sus "caracteres psico-fisiológicos." 

Y si ninguno que no sea indígena ha oido hablará 
los Uaharibos ¿cómo es posible que se diga con este in- 
geniero, que " tenían una lengua distinta " de la de los 
Caribes ó Tamanacos ? 

Pero aún suponiendo que así fuese, tampoco cons- 
tituirían ellos geográficamente una agrupación como pa- 
ra parangonarla con la de los Caribes ó con la de los 



302 



TAVERA-ACOSTA 



Uagiros, por ejemplo, pues además de no ser muy nu- 
merosos, puede decirse que los Uaharibos están ro- 
deados por Maquiritares, Arecunas, Macusis y Üaicas, 
( si éstos últimos no fueren los mismos Uaharibos ) que, 
como se sabe, todos son de ascendencia Pariana y cu- 
yos lenguajes son similares del que hasta hoy ha ve- 
nido llamándose Caribe. 

Por antonomasia se conoce la región comprendi- 
da entre los raudales de Atures y de Maipures, como 
"la región de los Raudales," y es un hecho incontes- 
table que los Uaicas jamás han residido en esa loca- 
lidad y sí en las fuentes del Ocamo, Padamo, Caroni, 
Cuyuni, etc. ; que los Uaharibos han dado su nombre 
á los raudales que se encuentran más arriba de la con- 
junción del río Baruma, ó sea como á 900 kilómetros 
distante de Maipures, y hasta donde han llegado Apo- 
linar Diez de la Fuente en 1760, Jean Chaffanjon en 
1886, Guillermo Escobar en 1897, y'm^'^s nmgún otro 
que no sea indígena. 

Las analogías lins^üísticas, geográficas, históricas y 
aún étnicas de los Uajibos, son más bien con los Sáli- 
bas y Piapocos ó Tucanos, antiguos Acháuas ó Airicos, 
residentes hoy en la parte superior de los ríos Meta, 
Bichada y Uabiare. 

¿ Los piaroas O macos ? No. Con estos indios le 
sucede al Dr. Toro á la inversa de lo que con los Ma 
quintares ó Maiongcongos. Esa O disyuntiva hace 
creer que los Macos son los mismos Piaroas, y no es 
exacto. Los Macos hablan un dialecto muy análogo al 
de los Maquiritares, de quienes, como los Curacicanas 
y Uiquiares, son fraternos, y viven en las márgenes del 
Mapichi, del Yaritari y de otros afluentes del Bentuari. 
En tanto que los Piaroas ó atures, tribu distinta de la 
Maco, aunque vecinos, residen hoy en las orillas del 
Sipapo, cabeceras del Cataniapo, etc. Son, pues, dos, 
y no una sola tribu. Codazzi dice "macos Y piaroas," 
no obstante que Humboldt en la página 136, Libro VII, 
tomo III de su Viaje, . trae el mismo error al escribir 
"macos O piaroas." 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 303 

Pei*mítasenos hacer aquí un paréntesis. 

En el ''Informe" presentado á la Sociedad de 
Geografía, de París, sobre los trabajos geográficos y 
estadísticos de Codazzi, nada menos que por una co- 
misión de sabios como Aragó, Savary, Elie de Beau- 
mont y Boussingault, y que aquel ingeniero inserta en 
su Atlas Físico y Político de Venezuela, se lee lo si- 
guiente : 

"El coronel Codazzi ha llegado en el Alto Ori- 
noco hasta el raudal de Guaharibos, que es precisamen- 
te el punto en que en el último siglo, atacaron los in- 
dios salvajes al capitán Francisco Bobadilla. No pudo 
pasar de allí el señor Codazzi, porque los guaharibos 
han conservado su independencia y con ella su descon- 
fianza hacia los hombres blanncos. Sobrada razón tie - 
nen si se considera que los indios que se han mostrado 
dóciles y sumisos, han desaparecido, al paso que lo- 
guaharibos se conservan y son poseedores de su desfis 
ladero. Para forzar aquel raudal habría sido necesario 
emplear la fuerza, y las instrucciones del señor Codazzi 
no le permitían llegar á tal extremo. El Gobierno de 
Venezuela ha dado pruebas de humanidad, pensando 
que valía más dejar indecisa una cuestiónn de geogra- 
fía, que destruir á unos indios . . . . " 

Todo esto es una congerie de inexactitudes, que 
conviene rectificar. 

Codazzi no llegó hasta los raudales de Uaharibos 
en su viaje por el Alto Orinoco. Remontó ese río sólo 
hasta la confluencia del Padamo ( Michelena y Rojas 
dice que bástala Bifurcación) desde allí bajó y, en- 
trando por el Casiquiare ó sea la Bifurcación del Ori- 
noco, descendió al Rionegro, que no sabemos si remon- 
tó, y luego regresó por el mismo itinerario. 

Michelena y Rojas afirma en la página i6i de su 
Exploración Oficial: " La anchura del río (Orinoco) 
en aquel paraje (Mauaca) es de 300 varas, (siendo el 
mes de marzo, que es lo más fuerte del verano) con 



304 TAVERA-ACOSTA 



una profundidad de 25 á 30 pies, y una corriente casi 
imperceptible, que demuestran que todos los cálculos 
que existen de Humboldt, Codazzi y Schomburgk, 
respecto á distancias, que ellos no han rec(.rrido, son del 
todo errados, desde Esmeralda hacia arriba." Y en la 
176, al hablar de la región que den^.ora entre Uaharibos 
y la Bifurcación, dice que es triple la distancia que 
hay " de la que habían convenido establecer, copiando 
á Humboldt en sus cartas y relaciones, autoridades 
respetables como Schomburgk y Codazzi : el primero 
que en su viaje de Demerara por el Essequibo á la Sie- 
rra Parima, y después bajando por el Padamo al Oca- 
^O- (53) ^o visitó al oriente de aquel ; y el segundo 
(Codazzi) que no pasó de la embocadura del Casi- 
quiare con el Rionegro, de donde regresó á Angos- 
tura." 

Dice Codazzi en la página 22 de su Geografía : 
" El Orinoco permanece desconocido desde su naci- 
miento hasta el raudal de Guaharibos, porque las em- 
barcaciones no pueden pasar de este último punto ; 
pero atendiendo á la poca agua que se encuentra antes 
del raudal y en el raudal mismo, no debe suponérsele 
hasta allí un curso de más de 25 leguas, comprendiendo 
las vueltas del río. El primero que llegó á aquel punto 
fue el capitán don Francisco Bovadilía, comandante 
que fue del castillo de San Carlos, próximamente á 
mediados del siglo XVIII." Y en la página 631 : "En 
este cantón ( Rionegro ) tiene también su origen el 
Orinoco, no muy lejos del raudal de Guaharibos : 
el primero que llegó á este raudal fue el capitán Bo- 
badilla. Comandante del Castillo de San Carlos 
en 1780." (54) 



( 53 ) Esto es lapsus calamió un error tipográfico : Schomburgk 
bajó por el Padamo al Orinoco, no al Ocarao, y el 22 de febrero de 
1839 tocó en Esmeralda. — Nota del Aiitor. 



(54 ) Los Comandantes que tuvo esta fortaleza desde 1759 has- 
ta 1765, fueron : el alférez Simón López, y los sargentos Francis- 
co Fernández Bobadilla, Antonio Balenzuela y Miguel José Cor- 
nieles. —Véase pág. 145, vol. I, de Anales de Giiayana, por B. 
Tavera-Acosta. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 305 

Ignoramos por qué aquellos sabios aseguraron 
la ida de Codazzi hasta Uaharibos ; pero lo que sí 
cabe llamar la atención es que no hiciera Codazzi la 
respectiva aclaratoria al insertar en su Atlas el Informe 
de aquella Comisión, tanto más natural cuanto que to- 
do lo que él dice con respecto á las regiones situadas al 
Este de la Esmeralda hasta Uaharibos, es pura y sim- 
plemente tomado de Humboldt. 

Pero para que se tenga idea de la información de 
este ilustre viajero, léase, copiado de la comunicación 
que con fecha 23 de agosto de 1800 dirigió desde Bar- 
celona al Capitán General de Venezuela, lo siguiente : 
" Las cabeceras del Orinoco parecen ser de allá al Este; 
pero la nación de los guaicas impide á los españoles 
subir más allá del raudal de Guaharibos, el cual se ha- 
lla á unas 25 leguas de distancia de la Esmeralda." 

Y luego en el Capítulo XXIV, Libro VIII de su 
Viaje á las regiones eqiMnocciales : "Al Este del Duida 
( Esmeralda ) se distinguen por su elevación sobre la 
oiilla del Orinoco, el Maraguaca, ó Sierra Maraguaca, 
entre el río Caurimoni y el Padamo ; y sobre la izquier- 
da las montañas de Guanaya y Yumariquín. entre los 
ríos Ma guaca y Geheta. Se puede subir sin peligro el 
Orinoco desde la Esmeralda hasta las cataratas ocu- 
padas por los indios guaicas que impiden todo progreso 
ulterior á los españoles, y es una navegación de seis 
días y medio. (55) En esta travesía tiene el Orinoco 
tres ó cuatrocientas toesas de ancho, y los desagua- 
deros de la orilla derecha son más frecuentes, porque el 
río está cercado por aquella parte de las altas montañas 
del Duida y Maraguaca, sobre las que se amontonan las 
nubes, mientras que la orilla izquierda está baja y con- 
tigua á la llanura .... Saliendo de su embocadura (la 
del Padamo) que es de una anchura bastante conside- 
rable, llegan los indios en día y medio al río Maguaca 
que nace en las altas montañas de Unturán, de que 



( 55 ) Diez de la Fuente, ChaíFanjon y Guillermo Escobar invir- 
tieron más días. — Nota del Autor. 

En el Sitr— Dialectos Indígenas. 20. 
» 



306 TAVERA-ACOSTA 



hemos hablado más arriba.... Entre los confluentes 
del Padamo y del Maguaca, el Orinoco recibe al Nor- 
te el Ocamo en que desagua el río Metaconi y en cu- 
yo nacimiento viven los indios guainaros . . . Cerca de 
la embocadura del Ocamo se indica á los viajeros una 
roca que es la maravilla del país. ... Pasado el con- 
fluente del Maguaca disminuye el Orinoco repentina- 
mente su anchura y profundidad, y llega á ser tortuoso 
como un torrente alpino. Sus dos orillas están ro 
deadas.de montañas, y el número de desaguaderos del 
Sur se aumenta considerablemente ; sinembargo la cor- 
dillera del Norte queda más elevada. De la boca del 
Maguaca al río Geheta hay dos días de camino, porque 
la navegación es muy incómoda ; y muchas veces por 
falta de agua es preciso arrastrar la piragua á lo largo 
de la ribera. Sobre esta distancia los desaguaderos 
del Sur son el Daracapo y el Maguaca y cercan al Oes 
te y al Este las montañas de Guanaya y de Yumariquín, 
en donde se cojen los frutos del berthoiletia. Son 
las montañas del Norte las que disminuyen su elevación 
progresivamente desde el cerro Maraguaca por donde 
desciende el río Manaviche. A medida que se sube el 
Orinoco, los chorros y remolinos se hacen más ó me- 
nos frecuentes ; á la izuierda se pasa al caño Chiguire 
habitado por los guaicas, otra de las tribus de indios 
blancos (sü) y á dos leguas de distancia está la 
desembocadura del Geheta, donde se halla una grande 
catarata." 

Cualquiera diría al ver tal lujo de pormeiores, que 
Humboldt los trae de propio testimonio. ¿ Qué mu- 
cho, pues, que Codazzi lo copiase, no habiendo él tam- 
poco visitado al Oriente de la confluencia del Padamo ? 

Cuanto al sangriento combate de Fernández Bo- 
vadilla con los indios uaharibos y al supuesto viaje de 
este oficial hasta dichos raudales son tópicos traídos por 
Humboldt, que han sido ya refutados por Michelena y 
Rojas en los Capítulos VIII y IX, Libro I, de su Explo- 
ración Oficial, y ya antes, en 1830, por Don Felipe Bau- 
za. Sin embargo, como poseemos los trabajos de todos 
esos individuos, á nuestra vez podríamos evidenciarlos. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 307 

Continúa Humboldt: "Un dique de rocas graníticas 
atraviesa el Orinoco, y estas son las Columnas de Hér- 
cules, más allá de las que ningún blanco ha podido pe- 
netrar. Parece que este punto conocido con el nombre 
de gran raudal de Guaharibos, está á 3/4 de grado al 
Este de la Esmeralda, y por consiguiente al 67° 38' de 
longitud. Una expedición militar que el comandante 
del fortín de San Carlos, Don Francisco Bovadilla ha- 
bía emprendido para descubrir el nacimiento del Ori- 
noco, proporcionó conocimientos mucho más circuns- 
tanciados, acerca de la catarata de los Guaharibos. 
Este Comandante había sabido que algunos negros fu- 
gitivos de la Guayana holandesa se habían mezclado, 
adelantándose hacia el Oeste (más allá del istmo que se- 
para el nacimiento del río Caroní y Rioblanco ) con los 
indios independientes. Intentó una entrada sin per- 
miso del Gobernador, y el deseo de procurarse esclavos 
africanos, más útiles al trabajo que los de la raza bron- 
ceada, se excedió en celo por los progresos de la 
geografía. He tenido ocasión de preguntar en la Es- 
meralda y Rionegro á muchos (sic) militares inteligen- 
tes que habían hecho parte de esta expedición y supe 
que Bovadilla llegó sin dificultad hasta el raudal de 
abajo que esta frente al Geheta ; pero que habiéndose 
adelantado hasta el pié del dique de rocas que forma la 
grande catarata, fue atacado inopinadamente, mientras 
almorzaban, por los indios guaharibos y guaicas, dos 
tribus guerreras (sic) y célebres por la actividad del 
curare conque envenenan sus flechas. (56) Los irji- 



( 56 ) A propósito de curare, leemos en la página 109 de Por las 
selvas de Guaya/ia, qvL^ " en la actualidad el us) del curare está 
restingido á al-^utias tribus errantes d d Rioujgro y del Alto Ama- 
zonas, y especialmente á la tribu Macusi ;" y que " el indio no 
conoce el antído'o el curare-" ( Pág. iii) 

Esto nos parece un otro vago recuerdo de los relatos de algu- 
nos frailes que señalaban determinado número de contadísimas 
trbus como misteriosas fabricantes del curare. Pero debe tenerse 
:»presente que además de las tribus que menciona el señor doctor 
Toio, también usan ese veneno en sus cacerías: los Uajibos del 
Bichada, los Yabaranas del Bentuari, los Maquiritares del Cu- 



308 TAVERA-^A^COSTA 

dios ocupaban las rocas que se elevan en medio del río 
y viendo á los españoles sin armas é ignorando abso- 
lutamente que hubiesen armas de fuego, prov9caron á 
hombres que creían desarmados. Muchos de los blan- 
eos fueron heridos peligrosamente, y Bovadilla se 
vio forzado á combatir. Hubo una horrorosa carnice- 
ría entre los naturales ; pero no se encontró negro al- 
guno holandés, de los que se creían refugiados en estos 
puntos. A pesar de una batalla tan fácil de ganar, no 
se atrevieron los españoles á avanzar hacia el Este en 
un país montuoso por todo el largo de un río profunda- 
mente encallejonado." 

Todo esto es un cuento parecido al de la extin- 
ción de los atures. 

Sigue Humboldt : '* No hemos llegado á subir e^ 
Orinoco más allá de la embocadura del río Guapo, y lo 
habríamos hecho si hubiéramos podido intentar llegar 
al nacimieuto de este río, desde el cual hasta el rau- 
dal de los Guaharibos hay 15 leguas. En esta cata- 
rata, que se pasa por un puente de bejuco, hay indios 
apostados, armados con arcos y flechas, é impiden á 
los blancos, ó á los que vienen de su territorio, adelanten 
hacia el Oeste, (sic) ¿Cómo hubiéramos podido esperar 
pasar un puente en que el Comandante del Rionegro 
Don Francisco Bovadilla, se vio forzado á detenerse, 
cuando acompañado de sus soldados trató de penetrar 
más allá del Geheta ? La carnicería que se hizo en- 
tonces entre los naturales, los ha hecho más desconfia- 
dos y más rencorosos contra los habitantes de las 
misiones." 

¡ Triste y fútil pretexto que 41 años después exhi- 
bieron también en la ocasión los sabios de la Sociedad 

lui ^uniuna, los Yauípiris del Rioblanco y los Puinabes del Iní- 
rida. que sepamos. Y todos ellos saben que la sal común es un 
Miitídoto conocido, la cual emplean para salvar la vida á los ani- 
males que desean conservar. Después que los derriban con fle- 
chas emponzoiíadas, los toman, ensanchan un poco la herida é 
intro lucen en ella un grano de aquella sustancia, dándoles de 
h'ber agua salada, quieras que no, y al hacerse en el organismo la 
eliminación del cloruro, opérase la curación. — ¿Vofa del Auiof. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 309 

de Geografía, para excasar la no llegada de Coda/zi á 
las fuentes del Orinoco ! (57) 

Ya hemos dicho que poseemos las relaciones de 
viaje de aquellos oficiales'de la Expedición de Solano, y 
en ninguna de ellas hemos encontrado ni el más lejano 
indicio de algo parecido al relato de Humboldt. 

No fue tampoco Bovadilla el primer blanco que lle- 
gó hasta Uaharibos, á donde nunca logró ir, sino Diez 
de la Fuente en 17Ó0. Enviado este Oficial por don 
José Solano, salió de San Fernando de Atabapo el 3 
de diciembre de 1759, el 31 pasaron él y sus compañe- 
ros por la Bifurcación y después de varias explora- 
ciones por el Padamo, Ocamo y Mauaca, llegaron '*el 
once de abril al deseado fin del Orinoco," ó sea al rau- 
dal de Uaharibos, de donde regresó la expedición. 

Bovadilla, que en 1759 había llegado hasta el Pa- 
damo, enviado también por Solano á reconocer los ca- 
cahuales que le habían informado los indios existían en 
sus márgenes, hizo un segundo viaje en 1764 llegando 
hasta un poco más arriba de la confluencia del Padamo, 
es decir, hasta el río Mauaca. En ninguno de los dos 
viajes llegó hasta Uaharibos. A esta segunda explo- 
ración de los cacahuales lo envió desde Santo Tomás el 
Gobernador de Guayana, Moreno de Mendoza. De- 
más está decir que ninguna de sus relaciones, ni otras 
que también poseemos (de Solano, Iturriaga, Xeres ) 
traen absolutamente nada alusivo á los tales indios 
blancos, al tal combate, á la tal carnicería, etc., etc. (58) 

Así, pues, ni Fernández Bovadilla en 1759 y 1764, 
ni el Rvdo. Xeres en 1767, ni Humboldt en 1800, ni 



( 57 ) Por supuesto, que hoy podemos decir que las fuentes del 
Orinoco permanecen, como en 1759, completamente desconocidas, 
no obtante todo lo escrito por Chafifanjon en las páginas 313-314 
de su V\}qxo L' OrénoQue et le Caura. 



( 58 ) Kn el Capítulo XXI de nuestro libro inédito Rio7tegro tra- 
tamos de estos asuntos, y en un apéndice insertamos íntegros los 
relatos de Solano, Diez y Bovadilla. — Notas del Autor. 



3' I o TA VERA-AGOSTA 



Arnaud en 1735, ni Codazzi en 1838, ni Schomburgk en 
1839, ni Rafael Acevedo en 1845, ^^ Míchelena y Ro- 
jas en 1857, ninguno de ellos llegó á ir hasta U?.haribos. 
De manera que después de Diez de la Fuente en 1760, 
sólo han llegado: Chaífanjon en 1886 y Guillermo Es- 
cobar en 1897. 



Y aquí concluye el paréntesis, demasiado largo, 
por cierto, 7 por el cual pedimos excusas. 

Escribe el doctor Toro : 

" 7 Maipures. — Los guapunabis, parenas, chira- 
pas, arimaris y agúanos, formaban esta familia. ( 59 ) 
Habitaban los Maipures en el Alto Orinoco, Caura 
y Meta. Algunos incluyen en esta familia á los Ete 
namos, rivales de los maquiritares." 

Aquí resalta más la confusión, y á primera vista se 
comprende que el autor anda á ciegas en el laberinto 
formado por Codazzi, y sólo cambia algunas letras 
en el nombre de las tribus. 

Ya hemos visto al final de la Tercera Parte cómo 
quedan aclaradas y rectificadas las confusiones acerca 
de los maipures ; pero aquí debemos añadir que los 
Uainimaneses ó Banibas ó sean los Maipures de Gilij, ja- 
más han habitado como en residencia propia las regiones 
del Caura ni las del Meta, como se asienta en el párrafo 
copiado, confundiendo así, como han hecho todos, á los 
Banibas con los indios maipíires ( ó dantas ) por residir 
éstos en las selvas lejos de la influencia religiosa. Ver- 
dad es que aquéllos han vivido accidentalm.ente en el 
alto Orinoco ; pero en el Caura y en el Meta, nunca, 
que históricamente separaos. Ninguna de nuestras 
fuentes de consulta ( Carvajal, Rivero, Gumilla, Caulín, 



(59) O sean, decimos nosotros, ^z^(2z)^?¿;2(^(^/>s', parenes, chifzcpas, 
avemaris y ayanos , que menciona Codazzi. — Nota del Autor. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 3 II 

Solano, Gilij, Xeres, Huniboldt, Balbi, Codazzi, etc. ) 
trae semejante aserción. 

Esos, los Banibas, sí que constituyen otra gran 
arugpación, no sólo geográfica y lingüísticamente, sino 
que pensamos son una raza social distinta de la de los 
Caribes. 

Y por lo que respecta á los tales Etenamos, no son 
ellos sino familias Puinabes del Inírida que huyendo 
quién sabe á qué extorsiones de los blancos, se interna- 
ron á los órdenes de Cusuru hasta los afluentes del Si- 
papo, en donde se quedaron residiendo. Muerto aquel 
jefe indio hacia 1766, esa tribu, al mando de su herma- 
no Camoare, regresó al Inírida dos años más tarde. 

Esta gran agrupación, la Uainimaiiesa, ocupa las 
regiones de los ríos Casiquiare, Pasimoni, Uainía-Ric- 
negro, Atabapo, Izana, Cuyari, Inírida, Uabiare, Bi- 
chada y Meta, en zona geográfica comprendida entre 
los seis primeros grados de Latitud Norte y entre 2° 
Longitud Este de Caracas ( al sur del Orinoco) y 4^ al 
Occidente del mismo meridiano. 

Otra de las confusiones que hemos hallado en ese 
autor, es la de afirmar en la página 90 de Por las selvas 
de Guayana que los "los dialectos Maypures " son de- 
rivados del Caribe. La simple comparación de sus 
vocabularios demuestra la inexactitud. Véanse ellos en 
la Segunda Parte. 

*'8 Sálibas. — En las riberas de los ríos Meta, Vi- 
chada y Guaviare vivía esta raza ... ." 

No vivía : vive aún ; pero á esta tribu; no raza, no 
podemos considerarla como una de las grandes agrupa- 
ciones ni como una raza distinta de la del Rionegro, sino 
como parte de ella, física, lingüística y geográficamente, 
junto con los Yabiteros ó Parenes, Uarecas ó Uareque- 
nas, Piapocos ó Amarúas, etc., etc. 



Tavera-acosta 



" Los mapoyes, los atures (extinguidos ) hablaban 
el sáliba." 

Es un error secular la creencia de que los atures ó 
adoles han desaprecido : son los mismos Piaroas, como 
ya lo hemos comprobado en el Capítulo X de la Terce- 
ra Parte. Por lo demás, comparando el vocabulario de 
los Piaroas con el de los Sálibas, se encuentran todavía 
algunas de las analogías, que hicieron decir á Gumilla ha- 
ce 165 años, que el dialecto de los atures era corruptela 
de la lengua sáliba ; asimismo ocurren en él otras simpa- 
tías con los similares del Caribe, por cuyas razones he- 
mos dicho en otra parte que el habla de los Piaroas ó 
Atures es un compuesto de ambos lenguajes, y que, 
geográficamente, muy bien quedan comprendidos en el 
tercer gran grupo ó sea el Tamanaco. 

Cuanto á lo? Mapoyos, vecinos de los atures, la 
sola comparación del vocabulario que traemos, des- 
miente la aserción de que ellos hablaban el sáliba y 
demuestra categóricamente su filiación Pariana, que- 
dando por consiguiente incluidos en el mencionado gru- 
po geográfico-lingüístico de los Tamanacos. 

"9 Yaruros. — -Poblaban el Orinoco, Apure y 
Guárico y contaban á los giros, situfos, airicos, tapari- 
tos, amaibos y toboras." 

Estos Yaruros no constituyen ni han constituido 
una grande agrupación. Son los mismos con quienes 
formó Codazzi su familia Yaruro-Betoy, copiando á Bal- 
bi, diz que por hablar la lengua de los Betoyes. Pero 
I quiénes eran estos Betoyes ? Dónde están ? ¿ No 
serán ellos conocidos hoy con otra denominación ? 

Aquí ncvs parece ver la información de Gilij. Afir- 
ma éste que el Yaruro se cree lengua matriz y que " le 
voci che vi sonó frammischiatte degli otomachi, si 
pensan venute dalcommercio de 'Jaruri con questa na- 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 313 

zione " (laotomaca) y que la lengua Otomaca tiene 
como único derivado el dialecto Taparita. 
/» 
Históricamente no está comprobado que los Yaru- 
ros poblasen como en residencia constante en las már- 
genes del río Guárico — y pensamos que no es fácil 
comprobarlo— sino á orillas del Arauca, Sinaruco, Ca- 
panaparo, Apure, Meta, etc. 

Según nuestro humilde parecer, los Taparitas del 
Caura, así como los Caribes, Tamanacos, Otomacos, 
Uamos, etc. vienen del Pariano ; mientras que á los 
Yaruros los consideramos lingüísticamente como un 
mixto de Andino y de Caribe. 

Con respecto á los Airicos, recuérdese todo lo que 
hemos dicho sobre ellos. Acerca de los Maibas ó 
Amaibos, son los mismos Catarubenes ó Piaroas, y por 
lo que atañe á los señores Giros, Situfos y Toboras, ig- 
noramos quiénes sean. 



Para concluir este ya largo y desmañado estudio, 
vaya una última observación. 

" Algunos comprenden en esta familia ( Sáliba ) á 
los Piaroas ; en cuyo caso habría también razón para 
incluir en ella á los guahibos y guapunabis, que tenían 
un dialecto común . . . ." dice el doctor Toro. 

Ya queda explicado : los Piaroas son los mismos 
Atures, que él siguiendo á otros autores, menciona como 
extinguidos. Ahora con respecto á los Uaipunabis y 
Uajibos, aún cuando no es cierto que tienen un dia- 
lecto común, quedan ellos comprendidos en el gran 
grupo geográfico y lingüístico de los Uainimaneses, 
que Toro denomina maipures, por llamarlos así Hum- 
boldt, Balbi, Codazzi, x^dam, etc.. copiando todos ellos 
á Gilij. 



3 1 4 TAVERA-ACOSTA 

De todo lo expuesto, venimos á que las priixipales 
agrupaciones indígenas que había en el país, se redu- 
cen, según nuestras pobres observaciones, á las si- 
guientes : 

Étnicamente: Tres, que son, Pariana, Uainimanesa 
y Andina, las cuales pueden reducirse á dos solamen- 
te: Pariana y Andina, y ambas, si no con orígenes asiá- 
ticos, al menos con igual origen que el de las del 
Asia. (6o) 

Geográficamente : Nueve, que son, Caribes, Cu- 
managotos, Tamanacos, Caracas, Uaraos, Uagiros, Ca- 
quetíos, Banibas y los de los Andes Venezolanos. 

Lii'igüisticamente : Para el primer grupo ( Sur del 
Centro, Oriente y Guayana ) : Caribe, Tamanaco, Cu- 
managoto, Pariagoto, Totomaco, Chaima, Chacopata, 
Píritu, Palenque, Tomusa, Tapocuar, Uarauno (con 
mezcla) Maco, Maquiritare, Yabarana, Yauarigoto, 
Curasicana, Panare, Uiquiare ó Uaiquire (con mezcla) 
Arecuna, Aruaca ( con mezcla ) Acauayo, Uaica, Uaha- 
ribo, Pareca, Cadupinapo, Uayamara, Macusi, Tapa- 
rita, Mapoyo y Atures ó Piaroa, con algo de los Uaini- 
maneses estos últimos. 

Para el segundo grupo : Baniba, Yabitero, Carro ó 
Carúzana, Baria ó Baré, Pasimonabis, Mandauaca, 



( 6o ) "La semejanza entre los dialectos é idiomas americanos y 
los indo-europeos ; sus estrechas relaciones con la lengua madre, 
el sánscrito ; hechos tan notables como el parecido entre el calen- 
dario chino y el délos aztecas ; la semejanza de caracteres ana- 
tómicos, fisiológicos y psicológicos entre los indígenas mexicanos 
y peruanos, vSon entre otros, motivos suficientes para aceptar la 
unidad de estas razas asiáticas 5^ americanas." — Nota la de la Con- 
ferencia dada por el Dr. Francisco A. Rísquez en "La Unión 
Ibero-americana," en Madrid á 17 de enero de 1907.) 

Véase el No 366 de El Cojo Ilustrado, Caracas, 15 marzo del mis" 
mo año. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 315 

Izaneni, Uareca ó Uarequena, Sál-iba, Uariperidáque- 
na, Piapoco ó Tucano, Úajibo, Fuinabe, Ptamo ó Chi- 
ricoa y í*iaroa ó Atures, aunque no plenamente com- 
probado estos cuatro últimos. 

Para el tercer grupo : apenas si podemos incluir en 
él á los Yaruros, que también tienen algo del lenguaje 
de las otras. 

Según nuestro humilde criterio todas estas grandes 
agrupaciones idiomáticas de Venezuela podrían reducir- 
se también á dos: Pariana y Andina. Y esto nada 
traería de nuevo á la cuestión si se tiene en cuen- 
ta que Emile Carrey, en la página 69 de su libro 
L' Ama207te (Fslvís, 1860) ya había afirmado que sólo 
dos eran las lenguas madres usadas en la cuenca del 
Amazonas : la Quichua y la Geral ó Tupí, aunque ca- 
da tribu ribereña hablase un dialecto particular. 

¿ Podría lingüísticamente intentarse la comproba- 
ción de nuestro aserto ? Indudablemente que sí ; y 
acaso sea el único medio de que podría echarse mano 
en Venezuela para estudiar con resultados prácticos las 
analogías de la razas precolombinas que poblaban su 
territorio. 

Volviendo á los Paríanos, ya hemos visto que la 
gran zona ocupada por el elemento que ha venido 11a- 
mándcjse Caribe, era casi toda la Repúlica. Y no sólo 
eso, sino que también hasta "el núcleo de los indí- 
genas del Oriente colombiano, que parece vivía allí 
desde tiempos antiquísimos y que extendiéndose por el 
Sur hasta las montañas de Bolivia y las fuentes del 
Paraguay, constituye una de las razas sudamericanas 
que ofrece en más alto grado, si no más cohesión, sí 
más continuidad en la distribución de las tribus." (61 ) 

Más aún : según Codazzi, Felipe Pérez, Armando 
Reclus, Elíseo Reclus, V. Restrepo, Vergara y Velas- 



( 61 ) Elíseo Reclus, Geografía de Colombia^ traducida y anotada 
por Vergara y Velascc 



3l6 ,, TAVERA-ACOSTA 

co, Aristides Rojas, Crev^aux, Ernst y muchos otros 
y hombres de ciencia, pertenecían á tan poderosa raza 
los Panches, Fijaos, Paeces, Cunas, Chocóes, Q'uimba- 
yas, Tules, Catis, Cuaiqueros, Itotos, Aruacas, Bar- 
bacoas, Carijonas, Chimilas, Uagiros, Motilones, etc., 
etc., de Colombia. 

Confirma este aserto, no sólo la simpatía de sus 
dialectos sino también la circunstancia onom.atográfica 
de que muchos ríos, montes, localidades, etc. ocupados 
por aquellas tribus de esa República, son voces Caribes, 
ó de su lengua matriz, v. gr : Tipu, Quiratare, Chiriquí, 
Túquerre, Cachiri, Guasto, Guere, Coto, Tipiri, Gua- 
nico, Capiri, Yaguara, Iquire, Tuna, Palagua, Pacha- 
quiaro, Síquima, Tausa, Carauta, Coco, Tuqueque, 
Ture, etc., etc., etc. 

Ahora, por lo que respecta á la influencia que pudo 
tener en nuestra Patria la lengua de los Quichuas, sólo 
recordamos lo que hem.os dicho en las páginas 281-300 
de este volumen, y que hay en la vecina nación nom- 
bres propios de palabras compu^estas, como Toca-aima, 
Coya-aima, Pa-aima, Nataga-aima, Cam.be-aima, Ni 
ma-aima, Ana-aima, etc. que nos recuerdan á Para- 
aima, Aima, Pana-aima, Pacara-aima, Pa-aima, Ua- 
aima, Can-aima, Arabata-aima, Conopo-aima, etc., 
etc., de Cumaná, Barcelona y Guayana. 

Por otro ladc, es curiosa la división de estos len- 
guajes, que hemos hecho ateniéndonos sólamnnte á la 
simple palabra AGUA (ó río) por supuesto, absoluta- 
mente sin valor filológico alguno. Véase : 



Quichua 


uni 


Baniba 


uenni 


Quichua 


unu 


Omáua 


uni 


Antis 


nía 


Baria 


uuni 


Moxa 


une 


Yabitero 


uenni 


Cocaima 


une 


Mandauaca 


ooni 


Chontaquiro 


une 


Uareca 


uuni 


Cariizana 


ooni 


Uagiro 


uin 



EN : 


EL SUR — DL 


\LECTOS IND1GE^ 


íAS 317 


Izaneni 


uni 


Ayamán 


ing 


Piapoco 


uuni 


Piaroa 


ía 


Sáliba ' 


unía 


Otomaco 


ía 


Campi 


eni 


Conobo 


huí 


Tariana 


uni 


Bujágana 


íde 


Uariperidá- 




Araucana 


co 


quena 


uni 


Lula 


so 


Yucuna 


uni 


Uarauna 


jóo 


Arauac 


oniabo 


Yajuna 


jócoa 


Aymara 


urna 


Cobéua 


ocó 


Vilela 


ma 


Uanana 


co 


Macú 


ma 


Tucano 


ojeó 


Uajiba 


mera 


Uaicana 


ajeó 


Caribe 


tuna 


Tuyuca 


ojeó 


Tamanacc 


tuna 


Bará 


ojeó 


Maquiritare 


tuna 


Uaíana 


ocó 


Yabarana 


tuna 


Uásena 


ócó 


Cumanagoto 


tuna 


Tsela 


ojeó 


Chaima 


tuna 


Erulia 


ojeó 


Chiquita 


tuús 


Desana 


dejeó 


Mapoyo 


tuna 


Yapúa 


ócóa 


Maeusi 


tuna 


Cueretú 


cótapu 


Areeuna 


tuna 


Miraña 


negjbeajcó 


Umáua 


tuna 


Ticuna 


dechiéh 


Jianácoto 


tuna 


Macú 


ndé 


Caríjona 


tuna 


Macú 


nej 


Panare 


tuna 


Mbaja 


níogodi 


Acauayo 


tuna 


Uitoto 


jan enoi 


Uaraní 


í 


Darauno 


jana 


Tupí 


eí 


Migurí 


chimbú 


Niangatú 


ii 


Mirripú 


chimpú 


Puinabe 


hib 


Mucochíes 


chimpúc 


Yaruro 


uí 


Mucopches 


chimpué (62^) 



( 62 ) No hablaban el mismo dialecto estos indios : puede decir- 
se que cada pueblo ó agrupación tenía uno que le era peculiar, aun- 
que todos notablemente semejantes entre si, por ser formados sobie 
una sola lengua, con toda probabilidad la muisca, de la cual po- 
,sean varias voces sin alteración alguna." — Tulio Febres-Cordero, 
Los abofígen^s de Marida. ííúmero 6 de El Centavo^ 27 de marzo 
de 1900. 



3l8 TAVERA-ACOSTA 

Según cita que trae el doctor Arcaya de la obra 
Estudios Indígenas por el doctor Aristides Rojas, la fi- 
nal ARI ó ARE significa río ó agua: " Ojíiina D. 
Aristides Rojas que " iquiare " ha podido contraerse en 
"iari," de modo que esta terminación significa río y 
así traduce " Curicuriari, " Río del Oro. Más exac- 
to nos parece decir que cuar ó cuare ha podido contra- 
erse en are ó ari, conservando esta partícula los varios 
significados, según los casos, de la palabra primitiva. 
Cuándo la terminación are ó ari es contracción de cuar 
y cuándo es de otro origen, es punto que en cada pala- 
bra debe examinarse atentamente." (63) 

En efecto, muy juiciosas nos parecen las obser- 
vaciones del doctor Arcaya, pues debemos tener pre- 
sente que también en otros lenguajes ARI, ARE, ARA, 
quiere decir Oriente, día, claridad del día, lugar por 
donde nace el sol y que en ninguno de los ochenta vo- 
cabularios que traemos en las páginas de este volumen, 
se encuentra la voz ARE ( ara, ari, uri ) significando 
caño ó río ni tampoco agua, por extensión. Sólo en 
nuestro vocabulario Caribe se halla dicha final en cons- 
trucción con otras voces en el sentido de lugar, sitio, 
localidad, v. gr : ingchare, caño ; íía-are, cabeceras de 
un caño ; in^charita, quebrada, arroyo ; en las cua- 
les resaltan las radicales ing, ia, ó sea agua ó caño en 
Ayamán, Otomaco y Piaroa 

Así, pues, bien cabe pensar que el doctor Rojas 
trocó el significado que tiene dicha final en la lengua 
que hemos denominado Pariana. por el de río, caño, 
agua. Curicuriari quiere decir 'Mugar del oro," que 
en idioma peruano se dice cori-pana. En Caribe se 
llama el oro carúcuri y en Mapoyo carócoro. ( 64 ) Y 



( 63 ) P. M. Arcaya, Voces Indígenas. — Estudio publicado en el 
número 2 de Mes Litera?io, Coro, noviembre de 1906. — La cita 
á que se refiere Arcaya está en la página 126 de Estudios Indígenas, 
en el Capítulo titulado " Las ra ticales del agua en las lenguas 
americanas."— A^<7/¿i del Autor. 



( 64 ) Rojas dice que caricuas, es oro entre los caribes— Obra 
página citadas. 



EN EL SUR — DIALECTOS- INDÍGENAS 



319 



así Urapari, por ejemplo, quiere decir "lugar de la cer- 
batana," áQ urapa, cerbatana, y ari, sitio, localidad ; 
Tapiriare, por 'Mugar colorado " ó "sitio amarillo," de 
tapire, colorado, amarillo, y ari, localidad, etc. De don- 
de es consecuente inferir que la final ARE ( ari, cuare, 
cuari, cuar, cual ) en unos lenguajes envuelve la idea 
de localidad, sitio, mientras que en otros la voz ARE 
(ara, ari, uri) quiere decir día, Oriente, claridad del 
día, etc. 

Todo esto, por supuesto, teniendo en consideración, 
el atento previo examen á que se refiere el señor doc^ 
tor Arcaya. ) 

Además de los vocablos que constan en el Capítulo 
V de la Primera Parte de este libro, véanse otros de las' 
regiones del Norte de Venezuela, con la misma final 
ARE, que sin duda corresponde á una gran lengua en 
combinación con palabras de otra ú otras : 



Abrare 

Achibare 

Amare 

Amenare 

Ana re 

Aracauare 

Aritibare 

Bobare 

Bidare 

Bucare 

Budare 

Butuabare 

Care 

Capadare 

Cabuyare 

Cabadare 

Carare 

>Caricare 

Camare 



Catare 

Campiare 

Camaticare 

Caurimare 

Casanare 

Cuare 

Curare 

Cnrduuare 

Chacare 

Chacachacare 

Cherepare 

Chiuare 

Chinare 

Chidare 

Chiriguare 

Chuare 

Churupare 

Chuparipare 

Mare 



Manzaspare 

Mari mare 

Mapanare 

Manare 

JManicuare 

Masauare 

Manuare 

Mitare 

Nare 

Nuare 

Ocumare 

Orocuare 

Pan a re 

Pachacuare 

Petare 

Qaimare 

Quiripare 

Quinimare 

Sarare 



Sanare 

Sicare 

Tamare 

Tamanare 

Tarare 

Uaicacare 

Uare 

Uaramare 

Uñare 

U rapare 

Uanare, 

Uariuáré 

Uatam.are 

Uatacare 

Uatapanaie 

Uazare 

Urucuare 

Yare 

Yumare 



TAVERA-ACOSTA 



^ 
^ ^ 



Eri la página 204 del trabajo del Dr. Koch>-Grün- 
berg " Las tribus indígenas del alto Rionegro y Yapu- 
rá y su afinidad lingüística" (^D¿e Indianerstdmíne am 
oberen Rio Negro und Yapurá und iJire sprachliche 
Zu^ehórlgkp.it^ que bondadosamente ha traducido para 
nosotros el inteligente joven Ernst Roth^. trae aquel 
autor un plano ó croquis, en el cual aparecen cerca de 
cincuenta tribus distintas, como pobladoras délas re- 
giones que bañan las aguas de los ríos Uainía-Rionegro, 
Á'tabapo, üaupés, Cudyari, Izana, Apoporis y algunos 
de sus afluentes (Aiari, Caiiari,, Quirari, Yaguareté, 
Papurí, Ipanoré, Abiu-igarapé, Macaya, Mesai, Pirá- 
paraná, Tiquié, Dyi-agarapé, etc.) No obstante pa- 
recemos exagerado el número de las diversas tribus 
que constan en el cuerpo de la obra, como que pasan de 
sesenta, véase' Ta clasificación lingüística de sus aborí- 
genes, con su respectiva nomenclatura, según él : 

Ar7iak : — Baniba, Yabiteio, Baria, Uarequena, 
Cuatí, . Jujúteni, Carúzana, Catapolitani, Cáua, Ipeca, 
Tariana, Siusí ó Uariperidáquena y Yu- 

cuna 13 

Betoya: — Jaléua, Coroá, Bajuna, Uanana, 
Uaína, Cobéua, Uaícana, Tucano, Arapaso, 
Paiyioa, Yupúa, Tuyuca, Bará, Erulia, Buja- 
gana, Desana, Cueretú, Tsela, Yajuna, Da- 

tuapa, Macuna, Opaina, Uasena 23 

Caribe: — Yanácoto, Umáua, Carijona y 

Tsajatsaja 4 

Uitoto : — Cáimo i 

Macú : — tres tribus 3 

'Miraña: — Imijite . . i 



45 

Siendo de advertir que algunas de estas tribus son 
mencionadas con otros nombres por Wallace, Naterer, 
Spruce, Brinton, Coudreau, Martius y otros, al decir 
del mismo Koch-Grünberg. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 32 I 



Sin embargo, de las listas que constan en la pá- 
gina 195 y siguientes, sólo corresponden sus cortos vo- 
cabulari';)s impresos á las que se expresan : 

Para el grupo Aruac : — Baniba, Baria, 
Carúzana, Tariana, Siusí, Uarequena, Ya- 

bitero y Yucuna 8 

Para el grupo Betoyo: — Bará, Bujágana, 
Erulia, Desana, Cobéua, Cueretú, Tsela, Tu- 
cano, Tuyuca, Uaícana, Uaíana, Uanana, 

Uásena, Yajuna y Yupúa 15 

Para el grupo Caribe : — Carijona y 

Jianácoto . 2 

Para el grupo Macú : — ( tres tribus ) . . . 3 
Para el grupo Miraña : — Imijite* •'.... i 

Para el grupo Uitoto : — Cáimó i 



30 






Concluyamos : 

Sensible es que antes de haber publicado en el Ca- 
pítulo XII de su obra lo relativo á etnología de Vene- 
zuela, no hubiera recorrido el ilustrado compatriota 
doctor Toro, las regiones orientales del país, y especial- 
mente las pobladas de Guayana por tribus aborígenes, 
campo fecundo todavía para recojer observaciones y 
hacer estudios adecuados, en los cuales, él con sus re- 
conocidas aptitudes, hubiera podido rectificar gallar- 
damente los incontablos errores que han traído tantos 
hombres de ciencia, etc. con relación á nuestra Patria. 
Y nos halaga la esperanza de que en la obra que está 
preparando sobre etnología venezolana, tendremos oca- 
sión de aplaudirlo una vez más. Adelante ! 

Y cabe aquí repetir con el doctor Gil-Fortoul (65): 



(65) Historia Constitucional de Vciezuela, tomo I, Cap. II. pá- 
gina^ 27 y 28. — Berlín, 1907. 

En el Sur— Dialectos Indígenas. 21, 



%2~7. TAVERA-ACOSTA 



** La antropología y sociología venezolanas están 
aún en mantillas, y más que aventurado sería formular 
ya conclusiones científicas sobre la población ^que en- 
contraron los españoles. Los conquistadores, cronistas 
é historiadores no distinguieron nunca de un modo pre- 
ciso, ''razas" de indios, ni mal pudieran hacerlo con 
sus ningunas ó elementales nociones anatómicas, y con 
vsu propensión á vef en los indígenas unos como ani- 
males diferentes del hombre europeo En boca 

de los conquistadores y cronistas, "nación" significa 
cualquiera agrupación de indios ; "provincia" equivale 
á territorio, circunscrito á veces al área de una simple 
nldea ; y los nombres de naciones y provincias cam- 
bian, por de contado, según los varios descubridores y 
según y como interpretaban las lenguas indígenas. 
P'or otra parte, sobre las lenguas de los indios venezo- 
lanos no existen aún sino ensayos más ó menos cien- 
tíficos, y los cementerios precoíombianos, que guardan 
ki solución de muchos problemas, apenas han sido ex- 
plorados en pocas partes. En suma, desde el punto de 
vista sociológico é histórico, para esclarecer la orga- 
nización de los diversos grupos ó " naciones " y su cru- 
zamiento ó intermigración, al través de los siglos, con los 
otros grupos del Brasil, Antillas, Centro América y An- 
des Granadinos, sería necesario un estudio previo de 
todo el territorio, comparando entre sí las tribus sobre- 
vivientes y recojiendo y examinando metódicamente 
datos de lingüística, alfarería comparada y craneología.' 



Quinta Parte 



( Más vocabularios de Lenguas americanas del Sur — Notas y 
observaciones.) 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



325 



Tamanaco (/) Macusi {2) Mucusi (j) 



Abuela ^ 




keko 


abuelo 




amongó 


abajo 


nonopó 




agrio 


yecne 




agí 


pomei 




aguja 


acuzia 




agua 


tuna 


duna 


ahora 


morer yaue 




almidón 




eimi 


alto 


caonó 




amarillo 


tacpireme 




amargo 


tutune 




amigo 


panari 




animal 


anequiamgoto 




id. doméstico 


yaquini 




año 


canepo 




antiguamente 


penare 




alfiler 






anzuelo 






arena 


ziaccau 




allá 


moro 




alma 


nande 




arco 


^ 


olapá 


arco iris 


uyi 




arriba 


caue 




árbol 


jeje 




aquí 


tañare 




auyama 


cauyama 




avaro 


tamane 




avispa 


uane-imu 





prini 



panare 



arufuretu 
conoi 
sea pon g 



yeh 



(1 ) Este vocabulario fue tomado por el Rvdo. Filipo Salvatore 
Gilij y arreglado alfabéticamente y con la traducción castellana 
por el autor de estas líneas. 



(2) ''El vocabulario Macusi fue tomado por Naterrer en 1832. 
Otro tomó Coudreau en 1882 y más datos agregó Barbosa en 
1885. De estas últimas obras se ha aprovechado Adam, del cual 
extracto la lista-suplemento que á usted incluyo, en la que usted 
puede notar algunas diferencias dialécticas que atribuyo á dife- 
rencia de lugares ó al tiempo que media entre las colecciones. 
De todas maneras, la analogía con el Caribe es evidente. " (Car- 
ta del Dr. L. Alvarado al Autor, de fecha 9 de diciembre de 1906.) 



(3) Tomado por Coudreau, en 1882 y remitido por el Dr. 
Alvarado, al Autor. 



326 



TAVERA-ACOSTA 





Tamanaeo 


MacMsi 


Macusi 


ayer 


coinare 






antier 






mini-comam- 
bura 


azul 


quíneme 






Bailar 






manamu 


bagre 




paschesche 




barba 






uyetantcheri 


bañar 






uepeny 


bajo 


moticpé 






báquiro 


painca 


penjen 




batata 




tsa 




blanco 


taremucne 




aimuto 


blanquear 






aimuna 


bello 


acuriuane 






bebida 






uico 


barriga 


ueni 


tulinlotá 




boca 


mdari 


umdá 




bosque 




ju 




brazo 


yapari 






bueno 


patcurbe 






bruto 


acuriuane-pra 






budare, olla 


arina 






Cabeza 


prutpe 


j ub^4 




cabello 




untsé 




cachicamo 


caiccamo 


nioulú 




caimán 


arué 


kolatú 




camino 


achema 




iemary 


canalete 


craneti 






caña 


carana 






canasto 




tsumbá 




id. grande 




ruté 




id. pequeño 




jamadú 




casa 


aute 




euete 


cacique 


apoto 






caciquesa 


apoto-puti 






canoa 


curiara 


gulíala 


canaoa 


cara 


yanuro 






carne 




wainkin 


ipocon 


id. salada 


ziararu 






casabe 


ute 


ekei 




casado 


tinoqueme 






cascada 


uatapurupte 






carta 


careta 






cacería 






iotón 


catarro 


átono 






caceta 




daumarin 




cachicamo gran 


- 


kaikan 




de 









EN 


EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 32; 




Tamanaco 


Macitsi 


Mac US i 


cavar 






iacaqui 


cerrrar 






iatapuria 


cerbatana 




korá 




cera 


moropo 






cerro 


tipuiri 






cielo 


capu 






colorado 


tocpire 






codo 




uperétschi 




cosechar 






picaquy 


comer 






enne 


comida 


nanapi 






comprar 






apiquy 


corazón 


yauani 




uienam 


conuco 


mata 






collar de dientes 


poingere 




id. de semillas 




tschilistchiri 




id. de élitros 




khitji 




crepúsculo vesp 






comamuia 


cuerpo 


pitpeté 




ipocon 


claro 


taveire 






cuchillo 


raaría 


taurá 




curare 




urali 




cuñado 


ii 




wiezi 


cuñada 


• 




topachy 


Chicha 


uoqui 


blandiná 




chinchorro 


caicató 


jeutsé 




Danta 


uariari 


wuailá 




después 


acomne 






de día 


ano 






de noche 


coco 






de pronto 


amenare 






defecar 






conecai 


dedo 


amna-múcuro 


oentsa-mun- 
gahshi 




despertar 






ubeca 


desollar 






ipacaquy 


de verdad 


auene 






día 


ano 


eleraapeu 


ueinaire 


diablo 


joloquiamo 






Dios 


Amaliuaca 


Macunaimá 




diente 


yeri 


uijé 




dolor 


ziacchia 






dormir 






iuetum 


dulce 


tacueque 






Escama 






moropiti 


escribir 






semenunga 


esposa 


puti 




inobe 


espejo 


chipiquire 







328 



TAVERA-ACOSTA 





Tamanaco . 


Macusi 


Mitciisi 


estante 


cáreta-jeuti 




( 


esposo 


nio 






estrella 


chirica 






encender 






ipotequy 


enemigo 


yatoye 






esta mañana 


corona reme 






en este punto 


chenérepe 






Fiebre 


uayocore 






flecha 


preu 


poleu 




id. pequeña 




kungá 




frijol 


quiqui 






frío 






camiquy 


frente 


peri 


gemetá 




flor 


jeje-orocopiri 




iarembu 


Iruto 


jeje-yeperu 




teberu 


fuego ' 


uapto 


apó 




fusil 


caracapuza 


a rea buz a 




A . Gato 


michi 






y/ gallo 

guacharaca 




kaliuiná 






malámangá 




guacamaya 




kalabavá 




guayuco 




montsá 




Hacha 


ueue 


uagí. 




hacer 






ternia 


hallar 






opore 


heder 






iquy 


hediondo 


coque 






hermana 




olitschi 




hermano 




u-i 




hija 


yamyili 


gentsi 


entsi 


hijo 


emuru 


ommú 




hombre 


itoto 




uratae 


id. blanco 






caraiua 


hombro 


mgói 




umota 


hormiga 


omique 






hierro 


parari 






ho> 


amenare 






hueso 




tschiba 


hepo 


Infierno 


joloquiamo- 
yeuti 






ir 






ueten 


Labio 






unda-pupé 


laguna 


icutpe 




icobé 


lapa 




shipale 




lágrima 






uenerecu 


ladrón 






amaz * 


largamente 


meca 






leche 




imanati 


raanaieco 



EN 


EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 329 




Tamanaco 


Macusi 


Maciísi 


lechuza 


mapaya 






lengua 


nuru 


onnú 




lejos 


teipo 






leña 




tschimali 




ligero 


cure 






loro 




oroké 




luna 


nuna 


kapoi 




lugar 






pata 


luz 






veh 


Llevar 






yare 


lluvia 


canepo 


cono 




Madre 


occhiu 


mama 


uané 


madera 




jeí 




macana 




taika 




maiz 


acuache 


. anai 




maraca 




mala 


- 


mascar 






iequequy 


marido 


nio 




inho 


mano 


yamnari 


oentsa 




matiatí 




apiuná 




mañana 


coronare 






mañoco 




eqei 


» 


mar (el) 


paráua 






matriz 






muné 


matrimonio 


puqueme 






mapuey 


ziacu 






médico 


piachi 






medicina 


apiete 






medio día 


puirene-veju 






merey 


uoroí 






mes 


nuna 






y mesa 


nanap yaponi 






^ \miel 


uane 




wang 


morder 






iecauia 


monte 




oé 




montaña 




ju 


uhí 


morrocoy 




alamolí 




mujer 


aicá 




uiry 


muslo 


petti 


upé 




muerte 


uataqueme 






Nariz 


jonari 


uieuna 




negro 


quineme 






niño 


mure 


mulé 




niñito 






mure-muriqui 


nervio viril 




mulé umulé 




nieto 






ipa, opa 


noche 


coco 


komannoi 




norte 




tamengan 





330 



TAVERA-ACOSTA 





Tamanaco 


MacMsi 


Macusi 


Obscuridad 






iuaron 


obscuro 


tauaneque 






ojos 


januru 


ienú 




oreja 


pauari 


upaná 


panure 


orinar 






uchuta 


ombligo 






uponi 


Padre 


papa 


papa 




pájaro 


torono 


toron 




paraiso 


capu 






paloma 




uacuca 




pasado mañana 


muñere coro- 
nare 






pariente 




lako 




paují 




páui 




paja 




wana 




pato 




maina 




pesado 






amuine 


pescado 


uoto 


molo 




perro 


ueroro 


alimalagá 




pescuezo 


uarori. 






pedir 






ipecaquy 


pies 


ptari 


obú 




piel 






ipipé 


pico 






itebi 


pipa de fumar 




uíschinali 




piedra 


tepo 


to 




plátano 


paruru 


baluru 




plato 


ari maque 






playa 


ziacau 






primero 


pen áreme 






pierna 




utschi 




puerta 


nata 




mi nata 


plumas 




alo 




puerto 


peya 






Racimo 






i perú 


rabioso 


ueñise 






rayo 


quinemeru- 








uaptori 


esesima 




raya 






chipare 


rallo 






chimariri 


refrán 


scchiauare 






relámpago 




esesima 




remedio 






epitessa 


robar 






imocaquy 


río 


tuna 


duna 




rodilla 


jequequimuro 


getsemú 




ropa 


atcheno 






Sal 


pama 




pan 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



331 



Tamaiu 



uo 



Mi 



acusí 



Mu 



cusí 



sangre , 




i'iiong 




sapo 


mumbe 






selva 


jutu 






señor 


yeczeme 






sitio 






pata 


silla 


aponde 






siempre 


ipaquere 






. sol 

V soldado 

^^ sueño 


veju 


weí 




sioraru 




inetum 


subir 






enocu 


Tabaco 


cauai 






tabaquera 


cauai-ycuti 






tambor 




zamborá 




traer 






yenepu 


testículos 






itemum 


tiempo 


manca 






tierra 


nono 




non 


temer 






naripe 


teta 

\ tijeras 






mana 


veíasbi 






^tía 




wanen 




tigre 


acquere 


kaikushi 




tigre rojizo 




salibará 




tigre negro 




uaigalimán 


tinaja 


muera 


*:;''■ 




tío materno 




koko 




tonina 




katsali 




tortuga 


•peye 


wuarara 




trueno 


quin^meru 


ola napi 




tu 


amare 






Vecinos 


teipo-pra 






venado 


yama 






venéreo 


zamuroni 






vestido 


neponde 






verde 


racqueque 






varón 






uratae 


vestirse 






inaponte 


viejo 




indongou 


pe n aro 


véspero 




kaiuono 




vicio 


porique 






vienlo 


pecheito 


seman 




vulva 




moné 




Yerba 


reta 






yo 


ure 






) yuca 


aqueju 




quissé 


Zamuro 




ka tsaná 




ídem ( rey de 1< 


3S 


columare- 


■vatunemporto 



332 



TAVERA-ACOSTA 



Gilij no trae numeración en ninguno de sus voca- 
bularios. La de los Macusi recogida por Schomburgk 
es esta : 

1 tiwing, como en el Chaima, 

2 sakene, como en Yabarana y en Omáua-Jianá- 
coto. 

3 eserewa, parecido al Maquiritare y al Jianácoto. 



Macusi 
(Voces tom.adas por Schomburgk) 



agua 


tuna 


gente 


goto 


abundancia 


pang 


montaña 


wui 


bastante 


pang 


, pueblo 


yeng 


caño 


para 


^ rápido 


imeru 


catarata 


marari 


residencia 


yeng 


cerro 


eppining 


río 


tuna 


familia 


pityan 


roca 


tipu 


caño 


iwot 


tribu 


goto 



Otomaco 



( Voces tomadas por Gilij ) 



agua 


ía^ 




maíz 


onnona 


candela 


núa 




mujer 


ondua 


caimán 


; yondía 




plátano 


paruru 


casabe 


pérega 




río 


yoga 


cielo 


caj a 




tierra 


poga 


estrella 


chirica 




tigre 


maénia 


hombre 


andua 


A 


venado 
recítna 


y ama 




( Voces tomad 


as 


por Schomburgk ) 


agua 


tuna 




mano 


uyema 


arco 


urapa 




nariz 


uyeuna 


boca 


undack 




ojo 


3'enuru 


cabeza 


apuwei 




perro 


arimaragha 


dos 


atsakane 




pié 


uta 


estrella 


serrika 




sol 


wae 


flecha 


purrau 




tierra 


nunk 


fuego 


apok 




tres 


itseberauvvani 


luna 


kapui 




uno 


tauking 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



333 



Arfiaca 



Al punte, 


danakebé 


De 


uria 


alma 


ulluahü 


de madrugada 


mautia 


asiento 


abaltikoana 


de.^pedir olor 




avivar el fuego 


appüdün 


fuerte 


kámén 


árbol 


adda 


despertarse 


ahannuban 


arrojar 


abuledin 


dnrar mucho 


aán 


algo malo 


aboatu 


Espíritu 


üjahü 


atribularse 


abukun üja 


escupir 


owedin 


aguardar 


aobaddin 


enderezar 


imissidan 


áncora 


düUehü 


el, ellos 


likia 


árido 


oán 


ella 


turreha 


así 


gidea 


en, sobre 


ubana 


arco 


hamniatalli 


enviar 


imekudun 


aquí 


jáha 


escocer 


tettén 


arco-iris 


jauale 


expiar 


amaimadin 


apetecer carne 


panassián 


esclavo 


haijaru 


amar 


kansin 


estar sesgado 


haulen 


anguila 


iiniri 


estar enfermo 


karrin 


año 


wija 


estar sentado 


akattin 


ayer 


jaha 


estar embara- 




Barbasco 


haijali 


zada 


kassan 


brazo 


addennahü 


estar quieto 


majaucuan 


beber 


attin 


estar seco 


oán 


boca 


íUerukuhu 


estar cansado 


mihitén 


Catarro 


tunnuli 


estar ebrio 


sommotén 


cara 


issibuhü 


estar soñoliento 


tabussián 


casa 


bahü 


estar caliente 


terén 


casabe 


kalli 


estar hondo 


tullan 


cazcarria 


luruli 


estar descon- 




cabello 


ubarrahü 


tento 


kaiman 


cabana 


ubanna buhü 


estar muy lejos 


waikillen 


crecer 


püUin 


en lo alto 


aijumün 


cera 


pi mi ti ka 


el que hace algo 


alín 


ceniza 


iDalissi 


estar lleno 


ibén 


cocer 


abukun 


Fango 


ruruli 


comer 


akuttun 


familia 


íikürkküahü 


corazón carnoso 


oassinihü 


feo 


wakaián 


cola 


ihi 


flor 


utukurru 


como 


din 


fructificar 


kiwin 


contar 


ikissidán 


fruto 


iwihü 


. ycomunidad 


ükürkküahii 


Garrapata 


mibikí 


^/clavo 


puttuputtuli 


grandes olas 


sibassibaru 


Cuchillo 


jadotte 


girón 


udukuhí 


cuero 


iiddabü 


golpear 


abufikin 


curiara 


kuljara 


Haber menester 


bia 


> culebra 


wuri 


habitar 


kassikoan 


Chinchorro 


hammaca 


hacer 


anin 


choza 


ubanna buhü 


id. conocer 


adittikittin 



534 



TAVERA-ACOSTA 



Artiaca 



id. un rancho 


abana-buttin 


perro 


perú ' 


hierro 


siparalli 


precio 


üjaanahü 


hojas 


ubanna 


piel 


üddahü 


ho}' 


danuha 


picar 


attiadün 


hongo 


kamarassana 


piedra 


siba 


hueso 


ubudallihü 


pronto 


wahadjá 


humo 


kulehelli 


probar 


ikissidín 


Igual 


danukcbe 


plantar 


abunin 


Lágrima 


ikirahü 


porque 


udumma 


lomo 


ibukiki 


por otra parte 


abbamín 


Llama 


eheludmi 


pulga 


ubaijahü 


Madre 


ujuhu 


Qué? 


hamma? 


madera 


adda 


quedar 


majauquan 


manejar 


aban 


Remo 


nahallehü 


maravilla \. 


poi, poimán ! 


relámpago 


belbeliru 


macana, 


ubnkuhí 


resplandecer 


harunnahan 


maleza 


kunnuku 


rodilla 


ubudallihü 


más 


abassabün 


Sabana 


karau 


mañana 


mauti 


saber 


adittin 


magnificencia 


üssaquana 


señor 


adaijahü 


mano 


ükkabbuhü 


ser malo 


wakaián 


mi, mío 


dakia 


ser pesado 


küddün 


miel 


mabba 


ser fangoso 


rurun 


medicina 


ibbehü 


ser seco 


sakkan 


morder 


ardin 


ser dulce 


semen 


morir 


ahudun, kaikan 


i ser duro 


tattan 


mundo (el) 


w^unabu 


ser hondo 


tullan 


multiplicidad 


ujuhu 


ser niño 


elonín 


mujer 


kiáru 


ser nuevo 


emelián 


Niño 


awawa, elonti, 


ser bueno - 


üssan 




üsahíi 


ser claro 


üssaukan 


no 


kurru 


ser pequeño 


ibin 


nombrar 


assan, aritin 


ser listo 


wabudin 


nosotros 


wai 


ser corvo 


hudun 


no tener hombrí 


't máretin 


ser grande 


ipirrun 


no tener mujtr 


m are un 


ser largo 


wadin 


nuestro 


v\/akia 


siglos atrás 


wabuka 


nunca 


abbahün-kurru 


sol 


hadalli 


Oler bien 


buhuján 


solo 


rubuin 


olvidar 


ahaikass án 


soltar 


apussidin 


Omitir 


aballin 


sombra 


üjahü 


otra vez 


abbahün 


soplar 


appidín 


Padre 


ittihü 


subyugar 


tattan-alinua 


páj aro 


kuddibiu 


sudar 


adubuttin 


parir 


emeudun 


Trabajar 


kemekebün 


Dato rojo 


tukkuku 


también 


badia 


paga 


üjaunahíi 


tarde 


bakülama 


pegar 


aburikin 


tener hambre 


hamussián 





EN 


EL SUR DIALECTOS INDÍGENAS 335 


todo el cue 


Uo 


unnuruhu 


venir 


audíu 


tener 




kamünnin 


ver 


addikin 


tierra ( la )^ 




wunabu 


vida 


uUuahü 


tos 




tunulli 


viento 


awadulli 


todo 




naraqua 


vomitar 


owedin 


tu, tuyo 




büi, bokia 


vosotros 


hüi 


V Un poco 
XVaca 




nikan, niman 


vuestros 


hükia 




baka 


Yerba 


karau 


vencer 




kadanin-alinua 


yo 


dai 


verificar 




erekedin 


Zaraza 


jahu 


vestir 




káken 


zapatero 


sapattu-alin 



Aruaca 



( De la obra de Martius) 



Abuela 


dadukuschi 


Madre 


ujú 


agudo 


karín 


marmita 


toada 


algodón 


jahu 


maraca 


márraca 


anzuelo 


bnddehi 


maiz 


márissi 


arcilla 


waija t 


manare 


manali 


arco 


ísemaarahabu 


menaje 


anikuhu 


artesa 


adisa 


merey 


márepi 


Boca 


daliroko 


mano de pilón 


hakuretti 


budare 


búdale 


moño 


ukuUisi 


brujo 


seraetti 


mortero 


haku 


Canasto 


habba 


muerte 


ahudahü 


casa 


bahü j 


Noche 


wulikahü 


casarse 


ai-ikan 


nombre 


erihi 


cerbatana 


hüwa 


Pantorrilla 


ibittuna 


conuco 


kabbeja 


plátano 


parátana 


cuentas 


kassuJu 


patilla 


pattía 


cuarto 


uettakarra 


plato 


kárrubu 


cuello 


unuru 


pina 


nana 


curiara 


uekkanan 


piedrecilla 


kalekku 


Chicha 


paiwari 


pilar 


ihitin 


esclavo 


haiaeru 


Rallar 


akárrasan 


enterrar 


akarratan 


rallo 


sámali 


flecha 


seraaara 


sangre 


uettu 


fosa 


hitti 


sebucán 


juru 


fruta 


iwi 


si 


ebé 


Genio malo 


jawaü 


Temblador, pez 


issimuddu 


Hilar 


assürdün 


totuma 


iwida 


lAiso 


kirahudvilU 


Yare 


kehelli 


I,eche 


idiura 


yuca dulce 


bússuU 


luna 


kattj 


id. amarga 


kaUi 



33^ 



TAVERA-ACQS.TA 



Mbaya ó Uaicura Mqxo ó Mojo 



^ 



Abajo 


icalinedi 


epoquíe 


ají. 


paicdi 


acheti 


acrua 


niogodi 


une 


alimento 


nigue enigi 


nuniru 


alma 


niguigo 


nuaquiánebo 


agrio 


neladi 


ticasi 


amarillo 


logoguigo 


tiococó 


animal 


niguicadi 


sorare 


anzuelo 


numigo 


enirobé 


año 


lotabi 


saccheréjono 


árbol 


niale 


jucuqui 


arco 


nupitenige 


eziporocii 


arena 


dotiguadi 


ñafíeriqui 


arriba 


ititi pigimedi 


anukuie 


avispa . 


languedi 


moposi 


azul 


nimagatcgi 


cabararu 


Bava 


cadico-colidi 


cajiure 


batata 


apigoye 


coére 


boca 


jóladi 


nujáca 


bosque 


nialigi 


simeno 


bote 


niguategi 


pacure 


blanco 


napaguigi t 


tijapu 


bi azo 


niba agadi ocagata 


> nuhoure 


Cabeza 


naguilo 


nuehiuti 


cachete 


nayique 


nunuro 


caimán; i 


niogoyegi 


mero-mero 


camino 


naigi 


acchene 


canalete 


nola^canagadi 


náuriipe 


caña rlulce 


raaaiogo 


ecúteno 


caña brava . 


epogo 


curino 


cara 


natobi 


numoy 


carne 


eiyegagi 


neche 


casa 


dimigi 


peti 


cera . 


nibuitegi . 


mopo 


cielo 


ititi piginiei 


auumó 


cerdo 


nigitagi 


simoru 


claro 


ligetege 


tijaray 


colorado 


lichagotegi- 


tisi 


comadreja • . 


opagi logoba i 


chiuruisi 


conuco 


niyogotagi 


essánati 


cuello 


nichodi 


n uchepo 


corazón 


nalegena 


n usa mure 


cuerpo 


niboledi 


nuóquie 


Chicha 


nudagi 


ticasiomó 


chinchorro 


neladi 


acchiu 


Danta 


apolicana higuaga 


samo 


día 


nocGO 


saccherei 


diablo > 


agu_pelgu,agi 


ereonó . 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



Z?>7 



Mbaya ó Uaicuru Moxo ó Mojo 



diente ■> 


nogue 


nuoi 


Dios 


conoena tagodi 


maimona 


dulce 


liidigi 


títibe 


Estrella 


eótedi 


jarairiqui 


esposa 


natonigi 


nuyeno 


Flecha 


analigo 


tayiriquí 


frijol 


ediabaga 


mopoco 


luego 


nuledi 


jucu 


frutas 


niale-ela 


jucuqui-oi 


Gato 


pigíchene 


mi si tu 


Jiediondo 


beagilanigi 


tijeche 


hija 


yónigi 


nuchiquia 


hijo 


yonaga 


nuchiquie 


hombre 


uneleigua 


aquiane 


hormiga 


ibichodi 


cachiru 


Labios 


niguoladi 


nusumu 


laguna 


idelogode 


caquiure 


lengua 


nogulegi 


nunene 


león 


eiyenigo 


itioré 


luna 


epenai 


coje 


luz 


natalenaga 


tijarai 


Lluvia 


epíquim 


tiquibo 


Madre 


eiodo , 


meme 


maiz 


etacoligi 


seponi 


maní 


yoliquie 


curiquie 


mano 


niba agadi 


nubou 


mañoco 


eneguilamogo 


cuy upa 


marido 


nodagua 


nima 


medio día 


nocco eachogo 


titu píriki sacche 


mes 


apenai 


coje 


miel 


napigo 


mopomó 


mono 


egeadi 


io 


monte 


iigo loyodaga 


mari-yulcu 


mujer 


igualo 


eseno 


Nariz 


nionigo 


nusiri 


negro 


napidigi 


tiquiso 


niña 


nigana 


amojo-eseronó 


niño 


niganigi 


amojo 


noche 


enuale 


jatti 


nubes 


loladi 


ucoji 


Obscuro 


nichocaga 


timopicú 


ojos 


nigecogée 


nuqui 


oloroso 


lanígigi 


tiyeye 


olla 


uooligi 


meusi 


orejas 


napagate 


nuchioca 


>oso 


bidioni 


aticure 


Padre 


eliodi 


tat? 


pájaro 


ilagagi 


cai -e 




En el Sur- 


-Diale> ■ ns Indígenas. 22, 



338 



TAVERA-ACOSTA 





Mbaya ó Caí cura 


Moxo ó Mojo 


pedregal 


guetiga-uanigi 


mari-m^ri < 


perro 


ntquenigo 


tamucu 


pescado 


nogoyegi 


simo 


pecho 


ratecogo 


nu'upo 


piedra 


guetiga ^ 


niari 


pies 


nogonagi 


ribopé 


pierna 


niti 


nupae 


plato 


ginogo 


curuju 


plátano 


banana 


cuéreno 


puerta 


epobagi 


topayo 


Relámpago 


nachacogonagadi 


emárere 


río 


natobagi 


cayacure 


Sol 


aligega 


s.TCche 


Tabaco 


olodagadi 


sabare 


tarde 


coquidi 


coperei 


tierra 


iígodi 


motejí 


tigre 


nigetiogo 


icchini 


tinaja 


naacaga'chi 


yupi 


tortuga 


logoyenigo 


sipu 


trueno 


dimíchogo-epíquim tirurueco 


Uñas 


inaparhodi 


nuyípoño 


Venado 


goticanigo 


cojobo 


vientre 


neé e 


ijujué 


viento 


niuocadi 


tecaticobo 


Yerba 


nadegogo 


muigi 


yuca 


eneguiji 


cuyu 


Zorro 


caichoqque 


chúie 



En estos vocabularios, que hemos arreglado por 
orden alfabético, se encuentran muclias voces del len- 
guaje Baniba, y hasta se ve empleado su posesivo de 
la primera persona en singular : no ó itu, apócope de la 
primera persona noca de la lengua Quichua. Acerca 
de ellos, traducimos de las páginas 392-93, tomo III, 
de la obra de Gilij, lo siguiente : 

*'La lengua Mbaya, que se llama igualmente Guai- 
cura, es la que hablan los indios del mismo nombre, 
moradores de ambas márgenes del Paraguay, entre los 
19^ o' 26' y 23° 30' de latitud sur. Son dialectos de 
esta lengua el de los avipones, el de los tobos y el de 
los mocobos, parte de los cuales vagan todavía ( 1782 ) 
por las densas selvas del Chaco 

'*Las misiones llamadas Moxos por los españoles, 
fueron muy célebres en el Perú. Diez y siete eran los 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



339 



pueblos y sus habitantes reducidos al cristianismo por 
los jesuitas, llegaban á veinte mil. Componíanlas los 
mossos,^ principalmente, mobimos, canisianos, etc." 





Guara7ií (^) 


Tupí 


Omáucí 


Abajo 


ibipe 




uerepe 


abeja 




muirera 




abrir 




pirare 




agrio 


ai 


?: 


zai 


agua 


i 


eí 


uni 


alma 


anga 




sáua 


atar 




pucuare 




agí 


quií 




equeí 


amarillo 


i>u 


tóhua 


iuiu 


animal 


mimba 




mía 


anzuelo 




pindá 




año 


roí 




uni 


arco 


ibirapá 


uirapara 


iéua 


arriba 


i bate 




euaté 


árbol 


ibirai 


muirá 


enera 


asar 


^ 


mexira 




arena 


ibicuiti 




itiui 


algodón 




amoniou 




allá 


amó 






amargo 


rob 




iráua 


aquí 


ape 






avispa 


eirú 




mapamán 


ayer 


cueet^i 


coisé 




azul 


obi 


suquira 




Batata 


ye ti 


yutica 


itica 


báquiro 




tayasu-capuera 




brazo 


iiba 


iua 


iiéua 


bejuco 




sipu 




boca 


yuru 


yaru 


yuro 


bosque 




yapéua 




bote 


iga 


igara 


eará 


blanco 


moroti 


murutiuga 


tinimai 


Cabeza 


acá 


iacán 


yacáe 


cabellos 




sahua 




cachete 


taneca 




cacu 


cachicamo 


tatú 




tatú 



1 (4) Este vocabulario y así los que siguen Araucana, Chiquita, 
Lula y Vilela, son tomados de la obra áe QWi] . —Nota del 
Autor. 



340 



TAVERA-ACOSTA 



V 





Guaraní 


Tupi 


Omáua 


caimán 


yacaré 


yacaré 


c 


camino 


tape 




pe 


canalete 


iga-picuita 




yapupuita 


cara 


toba 




ssissa 


carne 


cagui 




curatamai 


casa 


og 


oca. 


u<:a 


calor 




sacu 




caña dulce 


tacuar-ée 




tacuera 


caña brava 


tacua 




uacua 


caño 




igarape 




cera 


iraiti 


irari-puti 


mapa 


cerdo 


tayasu 


tayasu-memón 


tayassu 


cesta 




erusanga 




cercano 


coi 






cigarra 




y aquí rana. 




cielo 


ibag 


uuaca 


euatemai-ritamí 


comer 




amaú 




comida 


tembiú 




eomai 


codo 


tenibanga 




iéua-senepua 


colorado 


pita 


piranga 


tururucai 


collar 


ayu 




atoa 


conejo 


Guereruá 






conuco 


cog 


tenaa 


cu 


correr 




nahna 




corazón 


mbiá 




iá 


claridad 


esapepi 


tupauira 




culebra 




boya 




Chinchorro 


cuúa 




tacuine 


chigüira 


capiuara 






Danta 


mborebi 


t. 




de día 


ara-ramu! 






de noche 


piturama 






despertar 




paca 




dentro 


ipipé 






día 


ara 


ara 


uarassi 


diablo 


aña 


yarupari 


mai 


diente 


tai 


sanha 


zai 


Dios 


Tupa 


Tupana 




dormir 




quera 




dos 




mocoen 




dulce 


ée 




sée 


Espalda 




yatii 




esposa 


tembircco 


imena 


mericua 


estómago 




pea 




estrella 


yasitata 


yasetata 


sesu 


Flecha.. 


uí 


ueua 


uá 


frente 


sibá 




seuape 


frío 




irusanga 





EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



341 



3 


Guaraní 


Tttpi 


Omáua 


frijol 


cumanda 




puroto 


flor 




puttira 




fuego 


tata 


tata 


tata 


fuera 


ocapé 






frutas 






euaara-iá 


>(Gallo ^ 

/ 




sapucaya-ape- 
gasa 




V gallina 




sapucaya 




Vxgato 
' Hermana 


mbaracayá 


sénéra 




hediendo 


ine 






hija 


rayi 


quihuira 


taira 


hijo 


taíra 




teagra 


hilo 




inimu 




hombre 


aba 


apegasa 


áua 


hormiga 


tai 


tasyhua 




hoy 


coara-pipe 


oyara 




huevo 




tupia 




Intestinos 




ibachu 




Joven 




coromín 




jarra 




camuti 




Labios 


tembé 




yuro 


ladrón 




munauasa 




laguna 


iupá 




epassu 


lanza 


mimbucú 






lengua 


cu 


apeco 




león 


yauáti 


yauara-uassi 




lejos 


mombiri 






lijero 


imaríi 






lobo 


yauara-uassu 




yauara-puana 


loro 




paráua 




luna 


y a si 


yasé 


ya se 


luz 


tata-eudi 




cana 


Llegar 




usica 




lluvia 


amañi 


amana 


amana 


Madre 


.si 


ima3^a 


mama 


maiz 


abati 


auati 


auati 


mariposa 




panamá 




marido 


me 




mena 


maza 




uisaranga 




maní 


mandubí 




munui 


mano 


po 


po 


poa 


mañana 


curicoé 


cuerna 




mañoco 




macasera 




^ mediodía 


ara-mbité 




uarassi-ipuana 


mes 


yasi 




yase 


miel 


eirelé 


ira 


mapa-cáui 



342 



TAVERA-ACOSTA 



Guaraní 



Tupí 



Omáua 



X 



mono 

íuonte 

montaña 

mosca 

morrocoy 

mujer 

muerte 

Nariz 

negro 

niña 

niño 

noche 

nubes 

Obscuro 

ojos 

oloroso 

olla 

ombligo 

orejas 

oso hormiguero 

Padre 

pájaro 

pala 

plátano 

pato 

perro 

perro de agua 

pescado 

pecho 

peine 

pescuezo 

piedra 

pies 

pierna 

pina 

plato 

puerta 

Rama 

relámpago 

río 

rodilla 

Salir 

sapo 

selva 

sol 

tabaco 

tarde 

tierra 



caí 


macaco 


caí 


ibite 


cáa 
uitera 
meru 
iauti 


ehuata 


cuña 


cunha 
umanu 


uaina 


ti 


apuina 


ti 


u 


pichuna 


sunimai 


mitacuna 




huahua-cunia 


mita 


taúna 


huahua 


pitú 


putuna 


epuesa 


ibití 




ehueuaca 


pitu 






tesa 


sesa 


fsisa-zaicana 


hetu 






yapepó 


péruan 


yucusi 


nambi 


nami 


nami 


tamanduá 




tamanuá 


tuba 


ipaya 


papa 


gira 


huira^ 
tasera 


huera 


pacoba 


pacoa 
ipeca 


panara 


yauár 


yauara 


yauara 


uairaca 






pira 


pira 


ipira 


pitia 


camui ^ 
quihuán 


putia 


aya 


ayura 


yassiuca 


ita 


itaqué 


ita 


Pi 


pui 


poeta 


tetima 


nana 


sotema 


ñaembé 




yamué 


oque 


apucuitana 


yaquina 


amatirí 




sapua 


iacá 


parana 


parana 


tenipia 


senepua 
usema 


senepua 


anguvá 




quiara 


cáa 




cáua 


cuarasi 


corase 


uarasi 


peti 


petema 


petema 


cáaru 




caruca 


ibi 


eué 


tuyuca 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



343 





Guaraní 


Tupi 


Omázta 


tres 




núsaperi 




tinaja 


cambuchí 




raurissu 


trueno 


amasunu 


tupa 


topa 


tigre 


yauareté 


yauaraté 


yauara-uasu 


topo 


anguyá-tatii 






tortuga 


carmbé 


yurara 




Uñas 


poape 




puesapé 


uno 




iepé 




Venado 


uasu 




eze-uasú 


veneno 




uraii 




verde 


« 


suquira 




vida 




sequé 




viejo 




tuisé 




vieja 




oaínii 




vientre 


tíe 


marica 


seueca 


viento 


ibitú 




euetú 


Yerba 


cáa 


capir 


ca 


yuca 


mandió 




yauiri 


Zancudo 




carapana 




zorro 


aguara 







Algunas palabras del lenguaje Omáua corres- 
ponden al Quechua, y otras tiene muy semejantes al 
Baniba. 

Refiriéndose á la lengua Guaraní y al Omáua, to- 
mamos del Apéndic'fe II, página 390, tomo III de la 
obra de Gilij, lo siguiente : 

" Ninguna lengua americana se extiende en el día 
á tantas partes cuantas alcanza la lengua Guaraní. . . . 
I — La lengua Guaraní se habla en toda la provincia del 
Paraguay, cuya capital es la ciudad de la Asunción. 
II — Hablase en las célebres misiones llamadas del Pa- 
raguay, sobre las que escribió el Padre Muratori. 
III — Hablase también en los ríos Paraná y Uruguay, 
en cuyas orillas existen 30 grandes poblaciones. 
IV — Se habla también en las provincias Topé, Guaira 
é Itatín, abandonadas después por los Guaraníes. 
V — Se habla en todas las costas del Brasil hasta Caye- 
ha, bien que en algunos puntos de ese litoral hubo ó aún 
hay algunas otras lenguas. VI — La lengua Guaraní es 



344 TAVERA-ACOSTA 

ia misma que en el Brasil se llama tupí, del nombre de 
los indios que la hablan. Llámase aún la lengita geral, 
porque fue descubierta por los portugueses, no solamen- 
te en las costas del Océano sino también en el interior 
del Continente. VII — La lengua de los Tupí es un 
dialecto del Guaraní de quienes, según el señor abate 
Caamaño, no se diferencia tanto cuanto de la española 
el portugués ó bien el italiano. Los Tupí, ya dichos, 
ocuparon las costas del Brasil desde Río Grande ó 
Huerto de San Pedro, en 32° hasta el río de San 
Francisco del Sur, y se extendieron en el interior por 
todo el Gobierno ó Provincia de San Pablo de Pirati- 
nanga. Después de los Tupí vienen los Tupinambos, los 
Remiminis, los Tobayares y los Tamoyos. todos de 
la misma lengua. Estos indios habitaron las már- 
genes del río de San Francisco del Sur hasta la 
Bahía de Todos los Santos, y hasta el río Camamu. 
Seguidamente después hasta el río Guaricaré, el cual se 
halla hacia los 18^ 45', vivían los Tupinaquis, gente 
también de la misma lengua. Desde el Cabo de San 
Agustín hasta el río nombrado'^ de San Francisco del 
Norte, habitaban los Cactos, también de la misma len- 
gua. Seguían luego los Potigoares. Del mismo idio- 
ma eran también los Rarigoares, los Cariyes. los Ara- 
yares, los Amoepigres y otras tribus, denominadas las 
más caprichosamente por sus conquistadores, y hoy re- 
ducidas á pequeño número ó mezcladas con otras na- 
ciones de diferentes lenguajes. VIII— Mejor que to- 
dos los ya mencionados hablan el Guaraní los Chiriua- 
nes, gentiles y muy notables, que se dice habitan en 
160 pueblos entre los grandes ríos del Chaco y el de 
Mapayo de Santa Cruz de la Sierra, en los valles que 
forman las montañas Andinas. Son belicosos y feroces 
y se asegura que pasan de quince á veinte mil los indivi- 
duos que saben manejar las armas." 

'* La lengua Omáua, que dijinios ser un dialecto de 
la Guaraní, actualmente, ( 1782) se habla en la reduc- 
ción de San Joaquín, establecida sobre la parte seten- 
trional del Marañón, un poco más abajo de las cabeceras* 
del Ucayale. En esta parte, el célebre jesuíta Samuel 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 345 

Fritz colocó á los Omauas que salieron junto con él des- 
de las islas del Marañón, que están entre el Najjo y el 
Rionegró. No es de. dudarse, sin embargo, que algu- 
nos individuos de esta renombrada nación, dispersa á 
consecuencia de la guerra pue le hicieron los portugue- 
ses, se encuentren residiendo en otros puntos. . . . Ade- 
más de éstos, que son católicos, se dice que existen 
algunos Omáuas gentiles sobre el Putumayo y en el 
Alto Ñapo, en dond^ son llamados yete. Talvez los 
Cocamos, habitantes de los ríos Ucayale y Yaguara, 
hablan también el idioma de los Omauas." 

De estos Omáuas llamados indistintamente Umaüas 
ú Omáuas por el viajero francés Paul Marcoy, en su 
obra Voy a ge á travers T Amériqíie du Sud (5) tra- 
ducimos : 

" Para fundar la nueva ciudad ( Sampablo de Oli- 
venza ) se echó mano, como base, de los indios 
Umaüas ó Cambebas, cuya jurisdicción territorial, des 
pues de haber ocupado doscientas leguas de río, está 
hoy limitada solamente álas.islas de Yahuna, Calderón 
y Capiachi, en donde se refugiaron sus restos huyendo 
á la acción disolvente de la conquista portuguesa. 

"Venidos del Norte desde época anterior, como 
lo testifican su civilización avanzada, sus nociones en 
artes manuales y sus costumbres tomadas, como las 
de los Incas, de k^s antiguos Mexicanos, los Umaüas, 
después de una probable estada de muchos siglos al pié 
de los Andes de Popayán y en la Nueva Granada, se 
dirijieron hacia las fuentes del Yapurá, en donde una 
tribu de su raza existe hoy conocida con el nombre de 
Mesayas, y desde ese río avanzaron luego hacia el 
Amazonas. Llamados sucesivamente Aguas, Em- 
Aguas, Om-Aguas, según las localidades que ellos 
habían atravesado en sus migraciones hacia el Sur, los 
Umaüas, al establecerse en el Brasil tomaron ellos 
mismo?, ó recibieron quizás de la gran nación de los 
Tupinambas, entonces dueña de una parte del Ama- 
zonas, el sobrenombre de lacang'i-peüa (cabeza chata ) 

(5 ) Página 341, tomo II. París 1869. 



346 TAVERA-ACOSTA 



aludiendo así á su costumbre de deformarse el cráneo. 
De estas dos palabras de la lengua tupí hicieron más 
tarde los portugueses, tanto por elipsis conjo por^Corrup- 
ción, la \oz CambcJiíLas, después Canibebas, con la cual 
^'llos designaron á la nación Umaüas, que los Quechuas 
del Perú llamaban Omahuas y los españoles Omaguas." 

Y el doctor Koch-Grünberg dice en las páginas 
181-182 de Las tribus del alto Rione^ro y Yapiirá, etc. : 

" Los Umáuas, quienes en los mapas de los ante- 
riores viajeros aparecen residiendo en el alto Caiarí, 
viven efectivamente unas jornadas más al Sur, en los 
anuentes del Yapurá particularmente en el principal 
de la margen izquierda, el Apoporis. Su lenguaje se 
confundía hasta ahora, por la completa falta de obser- 
vaciones y por el parecido de los nombres, con el 
Omáua del alto Solimón, se consideraba com.o perte- 
neciente al Tupí, y últimamente tam.bién al grupo de 
los Betoyes. Son, empero, Caribes puros, cayos mis 
próximos parientes habitan las Guayanas. Se dividen 
en numerosas subtribus con distintos nombres y ha- 
blan un solo lenguje con pequeñas diferencias dialéc- 
ticas Los que viven cerca del alto Caiari, en el río 
Macaya, un afluente del alto Apoporis, se llaman á sí 
mismos Jianacotos, vocabk^ genuinamente caribe. (6) 
Su lenguaje, del cual tengo rico material, es completa- 
mente idéntico al lenguaje de los Tscjatsaja, que viven 
más al sur, en el Cudiarí y en su afluente iMesai, y se 
diferencia poco del Cariyona que tomó Crevaux en las 
orillas del alto Yapurá. Carijona, mejor Calijona, no 
es nombre de tribu sino que significa en la lengua 
Umáua "hombres, gente"; y por esos son llamadas 
por los colombianos todas estas tribus caribes en la 
vasta región comprendida entre el Caiarí y el alto Ya- 
purá con el nombre colectivo de " Carijonas." (7 ) 



(6) Acaso su si «unificado sea análogo al Giiaraoitni, es decir 
" ]a gente del río." En lengmje U^rauno jana significa cañ^, 
río, y coto, en Caribe, es gente, familia. 



( 7 ) Carijona, parece coTipuesto del Quechua cari, hombre^ 
guerrero, y de jana, en Uarao, río : los hombres ó los soldado, 
del río. — Notas del Aiitof. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 347 

Así también los Umauas del raudal de Arara-cuara 
del Yapurá, á quienes Martius menciona como enemi- 
gos de \ós Mirañas y considera lingüísticamente, por lo 
menos, idénticos á los Cariyonas de Crevaux y á los 
Ümáuas del alto Caiarí. El nombre Umáua, empero, 
que pertenece al Yapúa y al Cobéua, es, como ya muy 
bien ha dicho Martius, un insulto, y significa "sapo" 
con cuya denominación denostaban las tribus del grupo 
de los Betoyes á todos estos Caribes." 

Para que se juzgue mejor de las analogías que 
guardan entre sí las grandes lenguas de la América del 
Sur, es decir, las de la Cordillera de los Andes y las de 
las llanuras c pampas que demoran á su oriente, en todo 
el cíjntinente hasta las orillas del Atlántico, nos permi- 
timos traer aquí, del ya citado libro de Marcoy, algu- 
nos lenguajes de las margenas del Amazonas y de sus 
aí^uentes (8); y asimismo los vocabularios Quichua, 
Aimara y Campi, que trae Charles Wiener en su obra 
Péiou et Boíivie (9), y los de los Araucanos, Chiqui- 
tos, Lulos y Vilelas, del' libro de Gilij. 

También hemos etresacado de la rarísima obra del 
Rvdo. Bartolomé de las Casas Apologética Historia ae 
las Indias, muchas voces de la lengua de los aborígenes 
de Haití, muy pare^cidas á las de la Tierra Firme. Y, 
finalmente, algunos cortos vocabularios publicados por 
el doctor Koch-Grünberg en 1903-1905. ( 10) 

Cada día es de lamentarse más la monstruosa 
destrucción de los moradores de la parte oriental de 



( 8 ) Ticuna, Tupí, Chontiquiro, Ant'S, C'onoho, Yáua, Omiua, 
y Cocairaa. 



(9) Edición de París. 1880. 

( 10 ) El doctor Koch-Grünberg es el único autor extranjero que 
coincide con nosotros acerca de la escritura fonética de las voces 
india<í, la cual ha llevado á cabo con paciente 3* laboriosa minu- 
ciosidad.— A^í?/¿íj del Autor. 



TAVERÁ-ÁCOSTA 



Venezuela, comenzada en 1499 y llevada y á término 
m^s de un siglo después, en cuya espantosa obra re- 
saltan teñidos en sangre los nombres de A4onso de 
Ojeda, Luis y Cristóbal Guerra, Alonso Niño, Diego de 
Lepe, Juan de la Cosa, Jácome Castellón, Gonzalo de 
Ocampo, Antonio Sedeño, Diego de Ordaz, Alonso de 
Herrera, Gerónimo de Hortal, Juan de Carvajal, Cris- 
tóbal Cobos y tantos otros Conquistadores del si- 
glo XVI 

Del estudio detenido de todas aquellas lenguas, 
comparándolas con sus hermanas del Asia puede ser 
que brille con más puros fulgores la luz que ilumine los 
obscuros horizontes de la prehistoria americana. 





* 






* * 






Araucana 


Ticuna 


Abrir 




ddea 


agua 


co <" 


dechieh 


árbol 


alihuen 


nainé 


animal 


ibun 




arena 




nanekeb 


arco 




huerah 


algodón 




tech 


asar 




nahnaí 


atar 




' queyauai 


ayer 




ineh 


azul 




yauti 


Báquiro 




ñoun houn 


blanco 




ccori 


boca 


un 




brazo 


riun 




bote 




ouheh 


bosque 




naí 


Cabellos 


topel 




caimán 




ecoya 


casa 




ih 


calor 




ayaqué 


carne 


ilon 




cera 




eísah 


cerbatana 




nihich 


cesta 




pechi 


cielo 


huenu 


nahné 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



349 



\. 





Araucana 


Ticuna 


cintura , 




maíchincharé 


comer 




toibueh 


correr 




•iñah 


corazón 


piuque 




culebra 


. vilu 




Dedo 


chagui 




despertar 




bayanshi 


diablo 




mohhoh 


Dios 




Tupana 


dormir 




peh 


Estrella 


uaglen 


ehttha 


Frío 




deyoun 


flor 




nachacou 


fuego 


cutal 


ejheh 


Hombre 


che 


iyaté 


hoy 




heinhua 


Joven 




yate 


Ladrón 




mhuinta 


lanza 




nané 


lago 


mallin 




luna 


cuy en 


tahue majeh 


Llegar 




intahua 


lluvia 


t 


poké 


Mañana 




pamah 


mañoco 




ttcha 


mariposa 




dlori 


mano 


cuu 




mosca 


pullu 


cauhta 


mosquito 


yali 




mujer 


^, domo 


ihie 


muerte 




tayouh 


muslo 


pulag 




Nariz 


:yu 




negro 




huahua 


noche 




-suitan 


niño 




boah 


Ojos 


ge 




orejas 


pilun 




Pájaro 


gunun 


hueri 


palma 




houme 


plátano 




ppohi 


pescado 


chalgua 


sshom 


pié 


namun 




pierna 


chag 




* V pueblo 


lou 




^ piedra 




sheké 


Rama 




cuemuyh 


río 


leuvu 


natejh 



350 



TAVERA-ACOSTA 





Araucana 


Ticuna 


lobar 




namcuhwita 


rodilla 


lucu 




1 ostro 


age 




rojo 




dahouh 


Salir 




reinhouhou 


selva 


culven 


nainejé 


sol 


antu 


ehajeh 


Tierra 


mapu 


buain 


tigre 




hay 


Verde 




deheh 


veueno 




goré 


viejo 


hucha 


yuaga 


vieja 


cude 


yaque 


vientre 


pue 




yerba 


gutan 




Zancudo 




ah 


I 




hueih 


2 




tarepueh 


3 




tonepueh 


4 




aguemoujih 


5 




hueamuepueh 


6 




naimehueapueh 


7 


( 


naimehueatareh 


8 




naimehuetameapue 


9 




goraeapueh 


lO 




gomeh 



Ticuna es el nombre de una tribu del alto Ama- 
zonas. Muy curioso es lo que acerca de este vocablo 
trae Fray Bartolomé de las Casas eñ el capítulo CXXV 
de su Apologética Historia de las Indias. Hablando de 
la religión de los indios de Tierra Firme, dice : 

'' Tenían conocimiento alguno de Dios verdadero, 
y que era uno que moraba en el cielo, al cual, en la 
lengua de las gentes habitadoras de la provincia del 
Darién y creo que también en Veragua, llamaban Chi- 
cunay la media sílaba, si no me engaño, luenga ; que- 
rían decir con este nombre Chicuna principio de todo." 



Antis 



Conoto 



Chontaquiro 



Agua 

algodón 

arena 



nía 

ampechini 

impaniqui 



umpas 

huasraué 

mari 



une 

gojapujé 

saté 





EN EL SUR— DIAL 


,ECTOS IND1GE^ 


lAs 35^1 




An^zs 


Conobos ' 


Chontaquiro 


árbol » 


imphato 


giuhi 


acrauinaja 


arco 


piaminchi 


canuti 


casiruita 


achote 


puchoti 


masé 


apisiri 


/aguja 


quichapi 


surau 


sapui 


' asiento 


nectiti 


quencha 


otapi 


alba 


quitai bilitai 


nete sabatai 


quitaichiti 


aire 


tampía 


niuhé 


tampi 


anzuelo 


chagalunchi 


misquiti 


yurimaiji 


azúcar 


i m puco 


sanipoto 


pochoacsiri 


Batata 


curiti 


cari 


ti pal i 


báquira 


sintuli 


yáua-maheua 


illavi 


baile 


pina 


ransai 


cuUa 


bote 


pituchi 


nunti 


canoa 


boca 


nochira 


quebi 


huespé 


brazo 


nojinpequi 


puya 


huecano 


bal'-a 


sintipua 


tappa 


gipalo 


brazalete 


ininguichiqui 


unce 


ririne 


buitre 


tisuni 


schiqui 


maíri 


Cabeza 


iquito 


busca 


huejijua 


cabello 


noquisiri 


bu ^ 


huijiñuesa 


cacao 


sarhuiniinique 


turampi 


turampi 


canela 


metaqui 


chitani 


pitacsi 


cascabel 


neguichi ^ 


tununuati 


tasacji 


carbón 


chimenco 


chisté 


chichimé 


casa 


panenchi 


sobo, tapí 


panchi 


ceniza 


samanpa 


chimapú 


chichipasé 


cejas 


notorinqui 


buesco 


huesac 


ciego 


mamisiraqui 


buedta 




cielo 


inquití 


naí 


itahuac 


cesta 


chevña 


bunanti 


puraji 


cojo 


coitguinchi 


yet-teté 


nimejeachi 


cuello 


napurama 


pitaniti 


quisitiachi 


culebra 


malanqui 


runi 


ámuini 


cuerda 


ivincha 


risbi 


tumuti 


crepúsculo 


chapinitonai 


yambué 


chupiniti 


collar 


carininquichiqcii tenté 


pectari 


cuchillo 


inquiti 


chichica 


chiqueti 


Danta 


quémalo 


auha 


siema 


dedo 


nacu 


muebi 


huimojé 


despertar 




huchi 




día 


quitahuiti 


nete 


tiajujuni 


diablo 


camacarinchi 


yurima 


mapuinchi 


diente 


nal 


seta 


huisé 


Dios 


Taita 






Espalda 


itisieta 


bapuesco 


huitisi 


r^ espejo 


nigarunchi 


bueiseté 


misaití 


estrella 


impoquiro 


huirti 


siri 


espina 


queto 


musa 


peti 



352 



TAVERA-ACOSTA 





Antis 


Conobo 


Chontaquiro 


jFrente 


nutamaco 


buetongo 


huijiruta 


frío 


huanachiri 


mdei 


cachiere-nato- 
cana 


flecha 


chacupi 


piha 


casiri 


\ / fuego 
X Gallo 


chichi 


chi 


chichi 


atahua-sirari 


ituri-buené 


achauripa-tiajini 


^ gallina 


atahua 


ituri 


ahcauripa 


Hombre 


sirari 


huebo 


queji 


\ hilo 


manpichi 


yuma 


huapocsa 


hojas 


chapi 


puei 


timecsiri 


hormiga 


chibuquiro 


gima 


iziqui 


hueso 


tusquiche 


sau 




humo 


chichianca 


cuhi 


chichipía 


Jarra 


cobiti 


quienti 


imaté 


Ladrón 


custi 


yumuedsumi 


suri 


lechoza 


tinti 


pucta 


capallo 


lengua 


neuta 


ana 


guené 


loro 


niniro 


bahua 


pulí aro 


luna 


casiri 


uche 


cachiri 


Lluvia 


incani 


hui 


ina 


Maiz 


sinqui 


sequi 


siji 


mañoco 


caniri 


adsa 


timeca 


mariposa 


pempero 


puetLpué 


pipiro 


mani 


maní 


tama 


cacahuali 


mano 


paco 


mueque 


huamianuta 


marido 


ochuema 


buené 


maniri 


miedo 


machalu gana- 
qui 


racqué 


inisnati 


mono 


osiato 


riño 


peri 


muslo 


noguta 


vipucá f 


huipuricsi 


mujer 


chinani 


aíbo 


sichuné 


Nariz * 


iquirimachi 


recqui 


huisiri 


niño 


ananiqui 


baque 


tirí 


noche 


echitiniqui 


yanta 


illachinu 


no 


tira 


hiccama 


huegonunuta 


Ojo 


ñoqui 


buerú 


hujarsaje 


ombligo 


nomoquito 


pucutuse 


huipuro 


orejas 


nequimpita 


pabiqui 


huijepé 


oso 


maíni 


hui so 


saji 


Plátano 


parianti 


paranta 


parianta 


pecho 


notana 


suchi 




perro 


ochiti 


h uche te 


quiti 


pescado 


humani 


huaca 


capiripa 


piedra 


mapi 


maca 


suctali 


pies 


noquita 


tac 


huisiqui 


pierna 


iburi 


vitai 


huisipa 


pina 


chirianti 


canea 


atuti 


perdiz 


quichoti 


cuma 


camua 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



353 





Antis 


Conobo 


Chontaquiro 


pluma ^ 


pachiri 


rani 


malluri 


Ropa 




tari 


usti 


rostro 




buemana 


huegasi 


Si 


siti 


iequi 


huegoni 


sol 


issiti 


vari 


intiti 


Tabaco 


sairi 


chica 


nictiti 


Vientre 


nomoti 


puru 


huesati 


Yesca 


chinquirunchi 


hisca 


ictepape 


yuca 


caniri 


adsa 


timeca 


Zancudo 


siquiri 


xio 


llusla 


I 


turati 


atchoupré 


suriti 


2 


pitoni 


rrabui ( 1 1 ) 


apiri 


3 


caniti 




noquiri 


4 


maguani 




ticti 


5 


maguarimi 
Cocaima 




tictisiri 




Omáua 


Yáua 


Abrir 


ipicatura 


yayuechema 


yamutatara 


agua 


une 


uni, yacu 


aah 


árbol 


ehueira 


ihuira 


hamunino 


arco 


canuto 


benbeké 


cano 


algodón 


hamanióu 


imaniou 


richun 


atar 


tequita 




fíampichini 


asar 


michira 




agatara 


ayer 


icuachi 


icuachi 


tatander 


antier 




amacoise 




azul 


sinipuca 


suequera 


ancachi 


arena 




itini 


quincha 


Báquira 


tahuatza 


hocto 


agun 


blanco 


tini 


itini 


papase 


bote 


egara 


huaquera 


muinun 


bosque 


ehueira 


bebé 


hingunsen 


Caimán 


yacaré 


icari 


noroto 


color 


saco 


sacu 


hunequi ^ .1 


casa 


uca 


nina 


roré 


cesta 


uarata 


izacanga 




cera 


mapa 


nenia 


mapa 


cerbatana 


puna 


menaí 


runcasé 


cielo 


cuarachi 


huaca 


arichu 


cintura 


saichini 


nou 


pichanai ' 


comer 


mahun 


yapaeneuma 


ejenú 



(11 ) Los Conobos son del Ucayale y sólo cuentan hasta el dos, 
como los Banibas, oX^^.— Nota del Auto?. 

En el Sur— Dialectos Indígenas. 23. 



3^54 



TAVERA-ACOSTA 





Co caima 


Omáua 


Yáua 


correr 


y apaña 


jeneuma 


yansuima 


culebra 


muy 




4 


Despertar 


opoca 




seinasema 


día 


cuarachi 


ara 


ñiana 


diablo 


mahi 


hibo 


bayenté 


Dios 


Yara 


Tupana 


Tupana 


dormir 


ocquera 




rimacheni 


Estrella 


tupa 


ceso 


narchi 


él 




rana 




Frío 


tsiriahi 


serai 


sanora 


flor 


sisa 


potira 


ramoéh 


fuego 


tata 


tata 


jigney 


Hermana 




teimoa 




hermano 




tacunia 




hombre 


yapisara 


apisara 


huano 


hoy 




aypo 


nibia 


Isla 


hipua 






Joven 


curumitua 


huarichi 


medra 


Lanza 


patihua 


jaíré 


rouhuea 


ladrón 


muña 


munasu 


saperanu 


luna 


yasi 


yase 


arimaney 


Llegar 


yahuachima 




sitamana 


lluvia 


tupa 


amana 


humbra 


Madre 




tamama 




mañoco 


yahuiri 




chuchia 


mañana 


camutuni 


huerani 


tanaramasé 


mariposa 


hena 


panamá 


cuyuta 


mosca 


huama 


majiri 


naschi 


mujer 


huaina 


huainaou 


huatuzuna 


muerte 


humanu 


imanou 


sanitima 


Negro 




suni 


mianecai 


niño 


tagra 


huanhua 


huina 


no 




ruaya 




noche 


hipuitza 


épuesa 


nipora 


Padre 




tapapa 




pájaro 


huirá 


huiraquera 


huicha 


plátano 


panara 


panara 


sambué 


palma 


tzua 


emoa 


cojohno 


pescado 


ipira 




quihua 


piedra 


itaqué 


itac 


ahuichun 


Rama 


apocuita 


yapucuita 


satian 


río 


parana 


parana 


nahua 


robar 


munasuri 


munasuema 


saperanuma 


rojo 


puetani 


puetani 


tuineh 


Salir 


husema 




saímana 


selva 


taupeta 


tapuata 


toha 


sí 




aisé 




sol 


cuarachi 


V€Í 


hini 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



355 



Co caima 



Omáua 



Yaua 



Tigre ^ 


yahuara 


caicuchi 


nimbou 


tierra 


chueirata 


tuyuca 


muca 


tú 




enéh 




Viejo 


tupa 


túa 


rimitio 


vieja 




túa 


rimitona 


verde 


iquira 


suequera 


ancachi 


veneno 


uirari 


huerari 


ramua 


Yo 




tah 




Zancudo 


yatiou 


maribi 


ninoh 


I 


huipi 


uyepe 


tckini 


2 


mucuica 


mocuica 


nanojuí 


3 


muapérica 


mosaperica (12) munua 


4 


iruaca ( 13 ) 




nairo juino 


5 






ten aja 


6 






teki-natea 


7 






nanojui-natea 


8 






munua-natea 


9 






nairojuiño-na- 
tea 


lO 






huije-huiño 


Quechua 


4« 

Aymara 




Castellano 


Acá 


jama 




repulsivo, cosa sucia 


acatanca 


jamatanca 




escarabajo 


aguac 


sauri 




tejedor 


aguasca 


sau 




el tejido 


ahucio 


^chachila 




abuelo 


aicha 


aicha 




carne, comida 


acja 


asua 




chicha 


aiquei 


quespiña 




huir, escaparse 


aiqquei 


jalaña 




andar, correr, caminar 


aiqquei pfaguai 


jalam 




anda, corre, camina 


alcco 


anu, anacara 


perro 


cquea 


cquea 




algodón 


cllic sumac 


asqui 




muy bien, muy bonito 


apai 


iscafía 




guiar, llevar, conducir 


apai catatispa 


jiscañá 




elevar, alzar 


api 


huchha 




mazamorra 




ccahua 




camizeta 



(12) Del cuatro en adelante cuentan en portugués, como los 
Niangatús ó gerales, 

( 13 ) Del cinco en adelante hacen uso de la numeración quichua. 



^56 



TAVERA-ACOSTA 



Quichua 


Ayjnara 


Castellano 


allyachi ucia 


jaca y aña 


hacer señas 


anatuya ' ,, 


ccamake 


zorro 


anatuya 


anatulla 


zorrino 


ancu 


ancu 


nervios, nervioso 


apu 


apu 


amo, dueño 


apu 


apu 


grandioso, brillante 


araranca 


jararancu 


lagartija 


aillo 


aillo 


raza, linaje, cuna 


asea, hucjaquei 


alloja 


mucho, bastante 


ascaguán 


ucsa 


demasiado, bastante 


asguán 


ucampi 


más 


asicui 


laruña 


risa 


asna 


tucsa 


hediondo, fétido 


asnaí 


tucsaña 


heder 


atipac 


atipiri 


vencedor 


atipai 


atipana 


vencer, subyugar 


atipasca 


atipata 


vencido, sometido 


alrai 


ainacha 


bajar, abajo, bajo 


aya 


amaya 


muerto, cadáver 


balai 


sappa 


cesta, canasta 


buampo 


huarapu 


balsa, canoa 




hinchu 


asa, cabo 


cachari 


antutanu 


jefe de 12 soldados 


cachariscca 


r 


suelto, desatado 


cachi 


jaya 


sal marina 


cachuichai 


jayunchaña 


salar, secar carne 


caguai 


uñjaña 


mirar, observar 


cai 


tea 


este, esta 


caimauta 


ácana 


de aquí. 


cainacmantu 


tea acata 


viniendo de 


caiamán 


niapini 


* ahora mismo, ya 


caicca 


ca 


toma, coje 


caiguán 


acampi 


con esto, conjunta- 
mente 


caillaicucui 


m acata ña 


acercarse 


cai na 


masuru 


ayer 


cainacpi 


tcaaja 


por aquí 


caipi 


acaru 


aquí, presente 


«áipiccascán 


caicca, tcahua 


he aquí, aquí está 


<:aijinacta 


acama 


de tal modo 


callpa 


chama 


fuerza, vigor 


callpasapa 


chamani 


fuerte, formidable 


camachii 


quitaña 


tener deseo, envidia 


camachii 


camachina 


mandar,enviar,ordnar 


canea 


canea 


asado 


cancana 


cancana 


asador 


canchai 


ceantayana 


alumbrar í 


canchai 


ccanaqui 


claro, claridad 



EN 


EL SUR— DIALECTOS 


INDÍGENAS 357 


Quechua 


A y mará 


Castellano 


canchis 


pacallu 


siete 


(1 


quillimi 


carbón 


tchuma 


tchuma 


cardón 


carcati 


carcatina 


temblar, tener miedo 


carpai 


chaj chuna 


mirar 


caru 


iaya 


lejos, distante 


catari 


catari 


vívora, culebra 


catú 


tusquina 


tocar 


causal 


jacafía 


vivir, existir 


causariy 


jaciatana 


resucitar 


ccacai 


caccona 


frotar, restregar 


ccainanaupac 


hualura 


anteayer 


ciallari 


ccallaña 


comenzar 


ccallu 


aru 


idioma, lenguaje 


callen 


callcu 


a^rio, amargo 


ccallu 


lajra 


lengua 


ccamai 


toqueña 


reñir, difamar 


ccaina 


huasura 


a3-er 


ccairanculi 


ccaira 


rana 


ccanalla 


ccallachi 


tiesto 


ccapari 


huararifía 


gritos 


ccascoc on coc 


macatiriusa 


enfermedad conta- 
giosa 


ccascascca 


cquemíta 


diablo 


cea si 


inata 


desviarse 


ccaito 


chanca • 


Vhilo 


ccatahui 


ccatahui 


^cal 


ccaya 


carurú, ccara 


mañana 


cchahuai 


chahuaña 


ordeñar, bailar 


cchapac 


j ^^i'u 


amargo 


ccharqui 


tharqui 


carne ^eca 


cchia 


chiñi 


liendre 


chiji 


chiji 


grama 


cchifíi 


chiñi 


murciélago 


cbipana 


chipana 


brazalete 


chirhuai 


chirhuana 


exprimir 


ccliupu 


chupu 


tumor, divieso 


churu 


churu 


caracol, forma de la- 
berinto 


chusac uco 


chima pusa 


cosa hueca 


cchusa 


chusa 


vacío 


ccocha 


ccota 


lago, laguna 


ccotner 


chojiña 


verde 


cconcori 


cconcori 


rodilla 


cconcho 


concho 


turbio 


cconcaicui 


armasina 


olvidar, olvidarse 


>cconi 


huntu 


caliente 


ccoñichi 


juatuchaña 


calentar, fiebre 



358 



TAVERA-ACOSTA 



Quichucí 


Aymara 


Castellano 


ccora 


chihiía 


verdura 


ccosni 


jeuque 


humo 


ccoya 


coya 


reina, soberana 


ccoya 


coya 


mina, cavidad sub- 
terránea 


ccoyo 


coyo 


cardenal 


ccuichi 


curmi 


arco iris 


ccumu 


ccumu 


jorobado, cansado 


ccumuicucui 


altana 


agacharse 


ccurpa 


cula 


adobe, ladrillo 


chacuai 


ccumuña 


cargar 


chin cacoc 


amuquina 


estar callado 


cconcai 


armana 


olvidar 


ccuchu 


ccuchu 


rincón 


chaca 


chaca 


picante 


chacnana 


cumu 


carga 


chacra 


yapu 


conuco,lugar sembrdo 


chahua 


choque 


crudo 


chai 


uca 


ese, esa, eso 


chaimanta 


ucata 


después de ahí 


chaimantari 


ucapacha 


entonces 


chainac 


hucauca 


por allí 


chaipacha 


niapinihua 


al momento 


chairaicu 


ucalaicu 


por eso 


chai r i 


ucasti 


y eso también 


challua 


challua 


pescado 


chancai 


jacoña 


arrojar, tirar 


chani 


chani 


valor de una cosa 


chaqui 


huaña 


cosa seca 


chapui 


cayu 


pié 


chaupi 


taipi 


'medio, en medio de 


chaipi tuta 


chica aruma 


media noche 


checa 


checa 


ciruela verde, verdal 


chayac 


puriri 


el que llega 


chayai 


puriña 


llegar 


checcampuni 


checampuni 


verdaderamente 


checainyachi 


checaptayana 


enderezar 


chectai 


chectana 


hender, rajar 


checnisca 


unita 


lleno de árboles 


chichu 


huallque 


mujer en cinta 


chicllai 


ajUina 


escoger, distinguir 


china 


ccachu 


hembra 


chincaicui 


chacaata 


perderse 


chuccha 


nacuta 


cabellos 


chumpi 


huacca (14) 


faja, banda 



(14) Según otros, significa también culto, religión, deidad, < 
tumba, etc. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



359 



Quechua 


Ayniara 


Cas ¿ella) 10 


chunca,) 


tuca 


diez 


chunchul 


jipilla 


tripas 


chupa 


huichinca 


rabo 


churai 


uscuña 


poner 


chura sea 


uscuta 


puesto 


churi 


yocca 


hijo 


chuspi 


chichillanca 


mosca 


cipii 


jaichjana 


colgar, suspender 


cirai 


chucuña 


coser 


cjamui 


quistuña 


mascar 


cj amusca 


quistuta 


lo mascado 


cj uru 


laceo 


gusano 


coi 


churaña 


dar 


concoricui 


quillpiña 


arrodillarse 


concorisa 


quillpita 


arrodillado 


cóndor 


cunduri 


buitre, cóndor 


cori 


chocque 


oro 


corpa huasi 


ccorpauta 


casa, hostería 


cuchi 


quirari 


sucio, asqueroso 


cuUcu, quiuqui 


cullcu 


angosto, estrecho 


cunan 


icha 


ahora 


cunan punchai 


ichuru 


hoy, en el día 


cunea 


cuncao 


voz, cuello 


cusca 


cusca 


juntos, parejo, igual 


cusca 


tanta, chica 


semejantes, los mismos 


cuscachai 


cusachana 


emparejar 


cusicunqui 


cusisiña 


alegrarse 


cusicusi 


cusicusi 


engaño, mentira 


cusJcui 


cussi 


alegría, dicha 


cutai rumipi 


ícconafía 


moler en piedra 


cutai 


iyaña 


moler 


cutini 


cutinina 


volverse 


cuyacui 


ccugaña 


compadecerse 


eika 


hueja 


en tanto que 


« 


jalj ataña 


arremeter, embestir 




isapa3^aña 


comprender, entender 




huarahuara 


estrellas 




quella 


hierro 




ari 


Vhilo ^ 




chijchi 


granizo 


guacaichai 


huacaichaña 


guardar 


guacaicuna 


jacha 


lágrimas 


guaccai 


jacha ña 


llorar 


guachai 


yacachaña 


parir 


guachi 


michi 


flecha 


^uachaii 


michiña 


flechar 


guacyai 


arta na 


gritar 


guagua 


chaclla 


muchacho, niño 



36o> 



'Í^AVERA-ACOSTA 



Qui chita 


Aymara 


Castellano 


guanuchü 


jihuayaña 


matar , 


guañui 


jihuaña 


muerte 


guarcui 


huaicataña 


estar colgando 


guarmi 


huartni 


mujer, esposa 


guasa 


iccani 


espaldas 


guasa picac 


chinanquiri 


que está detrás 


guatai 


chinuña 


atar, amarrar 


güiñachi 


al i gaña 


hacer crecer 




gallachi 


hombro 


huac cuti 


niaraqui 


otra vez 


huacmanta 


huasitaraqui 


una vez más 


huaca 


huaca 


sepulcro 


huacahuán llancai 


ccollina 


arar, cultivar 


huacha 


huacha 


pobre, huérfano, des- 
valido 


huaina 


huaina 


joven, hombre joven 


huaicui 


)a3^aña 


hacer de comer 


huajra 


luajia 


cuerno, torcido 


huallpa 


huallpa 


V gallo, pollo 

bubas, enfermedad 


huanti 


huanti 


huaracca 


curahua 


honda, cuerda 


hu a rauca 


huaranca 


mil 


huasca 


ppala » 


.soga, cordel 


hucunchac 


j anchi 


el cuerpo 


huisa 


puraca 


vientre 


huauque 


jila, jilata 


hermano 


huata 


mora 


aiio 


huichai pata 


cucata 


de la parte de arriba 


huayaca 


huayaca 


saco, ensenada 


huscai 


jancca 


»^ pronto, aligerar 


icha 


inaja 


puede ser, quizás 


ichu 


ichu 


paja 


imaraicu 


cunalaicu 


por qué 


imaraio uari 


cunata 


por qué cau^a 


imaina 


camisa 


'CÓiTlO « 


imapac 


cunataqui 


para qué 


"i ni ata 


cuna 


-que 


inti, rupai 


inti 


•s-a 


iscai 


pañi, paya 


-dos 


iscaiguán 


payampi 


dos más 


iscai uco 


panini 


entre dos 


iscaicuti 


pacuti 


dos veces 


imilla 


imilla 


iuifía, muchacha 


ímusca 


nusata 


podrido 


isuiusca casca 


nusatahua 


eso está podrido 


jacai 


cuyu 


..aquel, aquella é 
X.harina 


jaccu 


hacu 


jagua 


ancana 


iuera 



EN El, SUR— DIALECTOS 


INDÍGENAS 361 


Quichua 


Aymara 


Castellano 


jaguapi 


pncaru 


fuera del lugar 


jancai sa/ata 


jamppiño 


cortar ó recoger el 
maiz 


jaitai 


taquiña 


cocear, patear 


jatnpi 


col laña 


' ^ medicina 


japii 


catuña 


tomar, agarrar 


jqrcai 


ha rea ña 


atajar, estorbar 


játun 


j aecha 


grande 


játnn 


ñuccha 


tHmaño, dimensión 


jayaquén 


chillca 


fiel 


jescon 


llatunca 


nueve 


jitia imaina 


camisa ti 


así como 


jiña 


jalla 


si 


joccara 


occara 


sordo 


jocco 


j i^iri 


mojado 


jucha 


hucha 


culpa, pecado 


juchatari 


juchachasiño 


pecar, cometer delito 


juchui 


iscca 


chico, pequeño 


j ucucha 


achaco 


ratón 


juccuta 


iscu 


sandalias 


juntta 


ppocca 


cosa llena 


juntai 


ppocaio 


llenar 


jurucuta 


culcutaya 


tórtola, paloma 


jusco 


hocco> 


agujero 


juscusca 


ppiato 


agujereado 


lachi guana 


huaiaronco 


moscardón 




irama 


ladera 


laika 


laika 


bruja, hechicera 


lappi 


lappi 


entiada, abertura 


larca 


larca 


canal, acquia 


laurai 


»nacaña 


arder, quemar 


llausa 


llausa 


baba, baboso 


licra 


cbecca 


ala 


llancai 


irnacaña 


trabajar 


llapfi 


ppisna 


cosa liviana 


laquer parisca 


chocrichata 


herido 


Uacguai 


jallpaña 


lamer 


UacUaña 


Uac laña 


desbastar, labrar 


llacta 


marca 


\7 ciudad, pueblo 


llactachacui 


marcachata 


/^ avecindarse 


llallina 


llallina 


exceder, aventajar 


llama huiga 


ccaura 


carnero peruano 


llamiri 


mallina 


probar 


llampu 


llampu 


suave, agradable 


Uantu 


chihui 


sombra 


llampuchai 


llampuchaña 


suavisar, ablandar 


V llaquicui 


llasquisiña 


tener pena 


Uinquii 


llinquii 


greda, barro 



562 



TAVERA-ACOSTA 



Quechua 


Aymara 


Castellano 


llocai, llocsi 


mistufía 


salir, subir < 


llaquisca 


putiina 


afiijido, estar triste 


laukai 


laikana 


hechizar 


macai 


nuaña 


pegar, aporrear 


machai 


umahui 


emborracharse, ebrio 


machaicucui 


machafía 


borracho 


machu 


achachi 


viejo, anciano 


maccha 


sanu 


pena, tristeza 


naiccac 


cama 


hasta 


mainacc 


ccauqui 


donde, en donde 


mainacraanta 


ccauquita 


donde, en donde 


mama 


taica 


madre 


manchachicui 


mulla 


alarma, susto, miedo 


mana 


jani 


no 


manacasucuc 


janica susiri 


desobediente 


manacai pichu 


chusa ana 


ausente, estar ausente 


manafíañoc 


janii huiri 


inmortal. 


mcana juchayor 


jani huchani 


inocente 


manai ruraiatii 


hari luraña 


difícil 


manarac 


janirara 


todavía no 


manatac 


janiraqui 


tampoco 


manca 


ppucu 


oUa 


manchachii 


ajsarayana < 


intimidar, atemorizar 


manchachicui 


aj sarán a 


temer, hesitar 


manchaehicusa 


ajsarana 


cosa temible 


maicac 


cunapacha 


cuándo 


maiiecmán 


cauquiru 


á donde 


mañai 


mayiña 


pedir 


mañai manuscata 


maytasina 


pedir prestado 


manu 


manu 


♦ deudor 


manucai 


manunna 


deber 


manui 


raaitana 


prestar 


manumasi 


manumasi 


deudor conocido 


manuta copui 


manupo caña 


pagar una deuda 


maqiii 


ampara 


mano 


masai chacrui 


pituña 


mezclar, amazar 


raasi 


masi 


compañero, semejante 


masca 


ccaica 


cuánto 


mascai 


tacaña 


buscar 


masqui 


masqui 


aunque, bien que 


mati 


mati 


totuma, calabaza 


mayu 


jahuora 


río 


micha 


micha 


mezquino 


michu 


ahuaiiri 


pastor 


micjuchi 


manccayana 


dar de comer 


micjui 


manccana 


comer / 


micjuna 


mancca 


comida 


millma 


larhua 


lana 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



363 



Quichua 


Aymava 


Casteíla7io 


misccai 


lancana 


tropezar 


misqui 


mojsa 


dulce 


moceo 


chinu 


nudo 


moceo 


moceo 


eerrito 


mocomocco 


moccomoco 


nudoso,lleno de nudos 


molocco 


moro eco 


redondo 




eusillo 


mono 


raoscocui 


samcasina 


soñar 


mosco 


machaca 


nuevo 


raosochumta 


machacata 


de nueuo 


mosoc huara 


machacamarra 


año nuevo 


mucchuchi 


mutuyaña 


castigar 


muchusca 


mutruña 


sufren catigo 


muju 


atha 


grano, semilla 


muncacui 


m un asi na 


quererse, amarse 


munacui 


ananai 


enamorarse 


miinacuscai 


huaca ampatina 


idolatrar 


munacuscaipuni 


Imaca 


ídolo 


munai 


munaña 


querer, voluntad 


munai mucha i 


jampatiña 


rogar, adorar, besar 


munasca 


m un ata 


querido, amado 


muspai 


muspa 


pensar, pensativo 


muscuu 


muquijña 


oler 


naccai 


anta 


apenas 


naccailla 


ñaña 


casi 


nacchasca 


sanuta 


peinado 


nahui 


nair 


ojo 


nan 


ttaqui 


camino 


napaicui 


aruntana 


saludar, saludarse 


naupacnui 


nairacala 


adelante 


naupacui 


nairataña 


adelantarse 


nii 


saña 


decir 


nina 


nina 


fuego, lumbre 


ningri 


jinchu 


oreja 


noca chican 


nohatanoa 


de mi tamaño 


noca 


na, naya 


yo, mío 


nocac tatai 


nahauquiha 


mi padre 


noca-giian 


na-yampi 


conmigo 


noccanchac 


jihuasa, na-anaca 


nosotros 


nocanchac iscai 


panisa 


nosotros dos 


nacarii. huañunayai 


taquesina 


sufrir, padecer 


nacchai 


sanufía 


peinar, peinarse - 


noctu 


lej-huc 


seco 


noctu 


ppapa 


médula, tuétano 


nuñuchii 


nuñuyaña 


dar de mamar 


ñuño 


nuñu 


teta, ubre 


Waya 


aru lanti 


mañana 


coju 


ma coa 


dentro, interior 



^■64 



TAVERA- AGOSTA 



Quichua 


Aymara 


Castella7to 


ocque ñagui 


Ocque naira 


ojos azules ' 


occa 


occa 


oca, ganso 


ocllaiucu 


arpi 


seno, pecho, regazo 


occollo 


occollo 


renacuajo 


occoruro 


jatacco 


berros 


oncoi 


uso 


enfermedad 


oncosca 


usuta 


enfermo 


opa 


amu 


mudo 


orcco 


ccollo 


certo 


orccoi 


apsuna 


sacar una cosa 


pacacuJ 


imantasiña 


escojer sed (?) 


pacai manta 


ama sata 


cosas ocultas 


pacha 


pacha 


tiempo, lugar 


pacha pacarii 


pachacanti 


aurora 


pacha paccari 


cantati uruni 


aurora 


pachallicui 


istasina 


vestirse 


pacoma 


pacoma 


cauíivo, prisionero 


pai 


jupa 


el, ella 


pallai 


pallafía 


recojer 


pampa 


pampa 


llano, llanura 


paña maqui 


cupi ampara 


mano derecha 


pantai 


pantana 


errar 


papas 


choque 


papas 


parai 


tallu 


lluvia, llover 


para pacha 


talln pacha 


tiempo de agua 




arusina 


hablar, discutir 


pascalai 


ja rara ña 


zafar, desatar 


pata 


araya 


en alto, arriba 


patilla 


pataaii 


Y pol]o 


pyaa 


apachi 


\ vieja, bruja 


pfaca 


chara 


pierna 


pfiñachi 


cquieachaña 


insultar, injuriar 


pfiñacui 


tipusina 


rabia, estar airado 


piñacuicui 


ccapisiña 


enojarse 


pfucuna 


pusaña 


soplar, soplador 


pfuro 


huaita 


plumas, plumajes 


pfuio 


puyu 


la pluma 


píusca 


ccapu 


huso, rueca 


pfuscai 


ccapuna 


hilar 


pfuyo 


cqueraya 


nube 


pichai 


pircuña 


limpiar 


pichana 


pichana 


escoba 


j'ichi tanca 


pichitanca 


golondrina 


pichitanca 


pichuichaga 


j^orrión 


puiquillo 


puiquillo 


nombre de una planta 


piscca 


pisca 


cinco 


piqui 


ccuti 


pulga 


pisi 


pisi 


poco, esca->o, menos 



EN KL 


SUR— DIALECTOS 


INDÍGENAS 365 


Quechua 


A y mar a 


Castellano 


pisicutis 


canquipacbaqui 


raras veces 


pitac ? ' 


qnitisa ? 


quién es? 


pii 


qnili 


quien 




airu 


planta 


poccosca 


poco 'a 


cosa madura 


posocco 


posocco 


espuma 


ppacha 


isi 


ropa, vestido 


ppaqui 


pqquifía 


romper, quebrar 


ppaquisca 


paquita 


roto, quebrado 


ppisco 


ja machi 


pájaro 


ppunchai 


uru 


día 


plica 


chupica 


colorado 


puchn 


puchn 


sobra, exceso 


pucclacoc 


anatiri 


jugador 


puccllai 


unat'^nu 


jugar, estar alegre 


puñui 


samca 


sueño 


puñuna 


iquiña 


dormir, cama 


pu imita muña ni 


iquihanchitu 


quiero dormir 


pururaa 


purania 


desierto, sin cultivo 


piicyo 


pucyo 


pozo 


quechi! i 


apakona 


irse, alejarse 


qquetla 


jaira 


perezoso 


quichari 


istaraña 


abril, abrirse 


quilla guañi 


iairi ^* 


unión, conjunción 


qqueniicui 


queraisina 


arrimarse, apoyarse 


qquenii-CA 


queraica 


arrimado, apoyado 


qquenti 


quenti 


picaflor, avecilla 


quellcai 


quelkaña 


escribir 


qquilla 


pacsi 


mes, luna 


quuisa 


quimsa 


tres 


quiru, ccama 


lacachaca 


diente 


quisca 


chapi 


espina 


racju, güira 


lanccu 


grueso, gordo 




ali 


rama 


rantiguai 


alasita 


comprar, cómprame 


rantii 


fílana 


ir á bUvScar 




illapa 


rayo 


ri puri 


saraña 


ir á caminar 


ritti 


chuyuncaya 


nieve 


ritti, rittiii 


ccunu 


nieve, nevar 


ruascca 


lura tahua 


cosa hecha 


rumi 


ccala 


roca, piedra 


rumisncai 


calanchana 


empedrar 


runa 


chacha 


varón, hombre 


runa 


jaque 


hombre, gente 


rnntu 


cauna 


huevo 


Vupasca 


nacata 


cosa quemada 


sacsacui 


si SI asiría 


hartarse 



366 



TAVERA-ACOSTA 



Quichua 


Aymara 


Casiellano 


saiccucui 


ccarina 


cansarse 


samai 


sama 


descanso, repodo 


samari 


samaña 


descansar, reposar 


saquei, aitaratai 


jaitafía 


dejar, abandonar 


sara jancca 


jamppi 


maiz tostado 


sara 


tonco 


maiz 




carachi 


saina, lepra 


sayacui 


sayaña 


pararse, detenerse 


sayasca 


sayata 


estar parado 


senca 


nasa 


nariz 


silvai 


cuyuña 


salivar, escupir 


siUu 


si Un 


uña 


simi 


laca 


boca, labios 


siqui 


china 


año 


siqquiy 


jiqquiña 


arrancar 


sipas 


tahuaco 


moza, mujer joven 


sipita 


Ilica 


red 


si ri pita 


siripita 


grillo, insecto 


sirqui 


sirqui 


berruga 




jaquiri 


sobrino 


socta 


sojta 


seis 


suchuri 


iticana 


retirarse 


siiisui 


susuña 


cerner, cedazo 


sullca pana 


chinqui 


< hermana 


sullo 


sullo 


aborto 


suUui 


suyuña 


abortar 


suraac 


ccacha 


bueno, bonito 


supai 


aucca 


enemigo, diablo 


sutti, caiichai 


ccana 


luz, claridad 


sutti yai 


pacarifía 


revelar, amanecer 


suttun 


chaqueri 


gotear 


sayai 


suyana 


esperar, atender 


tacarpu 


chacura 


estaca 


tacua 


pusi 


cuatro 


tacua uco 


pusini 


entre cuatro 




huancara 


tambor 


tanccai 


nucuña 


empezar 


tantai 


tantaña 


juntar, reunir 


tapa 


tapa 


nido 


tapachai 


tapachan 


anidar 


tapui 


isquiña 


preguntar 


tarpui 


sata 


siembra 


tarpui 


satafía 


sembrar 


tata unainiyoc 


auqui 


abuelo, anciano 


tataiqui 


auquima 


tu padre 


tatan 


auquipa 


su padre 


tatanchec 


auquisa 


nuestro padre 


ta 


ipa 


tía 



EN E 


:l sur— dialectos indígenas 367 


Quechua 


A y mar a 




Castellano 


tiacui 


utjana 




asiento, sentarse 


tuicui ' 


taripaña 




hallar 


tuiciinacui 


haquisiña 




encontrarse 


ti ti 


causi 




estaño 


ttacai 


buarana 




derramar 


ttacsai 


jariña 




lavar 


ttacu 


ttacu 




áspero, duro 


ttacsac 


ttacsiri 




lavandera 


ttanta 


ttanta 


\ 


pan 


ttirapui 


huallaque 


^ hervir 


ttio 


challa 




arena 


ttucuichasda 


chinasca 




últimamente 


tturuplato 


chua 




plato de barro 


ttucsii 


junuña 




punzar, encajar 


ttica 


iquilla 




flor 


ttuta 


ttuta 




polilla 


tucui 


taque 




todo, todos 


tucnichai 


tucuichafía 




acabar, te i minar 


tucui chaqui 


ccorpa 




término, fin 


tucuichasca 


tucusita 




acabado 


ttullo 


ttnca 




flaco, seco 


tullu 


cchaca 




hueso 


tuUuyachi 


ttucaptana 




eaflaquecer, adelgazar 


tumpai 


tumpaña 




alzar, levantar 


tustuu 


cchacta 




cuatro reales 


tusuc 


tocori 




bailador 


tusui 


tocona 




bailar 


tuta 


aruma, jaipu 




noche 


tutamanta 


arumarp 




de mañana 


tutayac 


chamaca 




obscuro 


uac huata 


<> maamara 




el año pasado 




Otras voces C 


liíichuas 



( Extractadas de las obras de Humboldt, Prescott, 
Carrey, Marcoy, Wiener, Girgois ) 



Arpak 


sacrificador 


arihua 


fiesta 


amaru 


serpiente 


Cajamarca 


lugar de hielo 


amauta 


sabio 


canopa 


ídolo de metal 


ancae 


traidor 


canku 


pan de maiz 


anta 


cobre 


capac 


poderoso 



368 



TAVERA-ACOSTA 



cori 


oro 


papa 


padre 


curaca (15) 


jefe _ 


para 


agua, río 


cuzco 


ombligo 


pachaca 


jefe de 100 sol- 


cupai (16) 


demonio 




dadíís 


Chauka 


Ídolo de piedra 


pana 


hogar, sitio 


champí 


hacha de guerra quipu (17) 


nudillos, cuen- 


chasqui 


correo 




tas 


Garúa 


llovizna 


quipucamaya 


el que lleva ó 


garuai 


lloviznar 




guarda los 


Harabec 


poeta, inventor 




quipus 


huaca 


faja, deidad 


Ramka kumi 


adivinación por 


huaraco 


heredero 




el sueño 


hailli 


triunfo 


rimac 


puente 


huáscar 


cable, cuerda 


runa 


hombre 


hirka 


cumbre 


Tambo 


posada 


huakra 


alacrán 


tiú 


arena 


huaituk 


adivino 


Upa 


silencio 


Kau 


brujo 


Yanti 


báculo 


kuni 


adivinación 


yupanqui 


rico en todas las 


Llauto 


turbante 




virtudes 


Mama 


madre 


Carakenke 


nombre de un 


mamacona 


matrona 




ave, cuyas 


marka 


torre, jurisdic- 




plumas sólo 




ción 




usaban los In- 


mar i 


sagrado 




cas ó los jefes 


Pacíia 


mundo 


( 


del Perú (18) 



(15) Quizás la voz caraca es una variaatede atraca^ Jefe, por la 
facultad que tenían los Curacas de usar plumas en la cabeza en 
representación del Inca. Debe recordarse que Uacaipuro, nombre 
del más glorioso de los Jefes indios de Venezuela durante la Con- 
quista, expresa en lengua peruana " plumaje.de lágrimas." 



(16j En el vocabulario que trae Gilij, tomado por el Rvdo. 
Suárez, dice súpai. Girgois escribe tupay. 

(17 ) Dice Aristidcs Rojas : "Los quipus fueron conocidos de 
los Paráhuas antes que de los Incas, y usáronlos los Caribes y Ta- 
manacos en las llanuras del Orinoco y los del Canadá y de México. 
Su uso primitivo viere de la China y de otras regiones deL Asia." 
— Estudios Indígenas^ página 16. 



(18) A<;aso algunas tribus del Rionegro denominaron á los ga- 
llos importados por españoles y portugueses con ios vocablos ca- 
raca y caráquene, en recuerdo del pájaro sagrado de los Incas, al 
que jamás habían mirado. — Notas del Auto) . 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



369 



Carnpi ó Cainpa 



Achote 


pUiita, colorado 


ah 


si 


aniani , 


el que vive 


anta pancochi 


en la casa 


anta ma qui 


sobre la piedla 


apa 


padre, abuelo 


aytio 


ser, tener 


aytio pijitia ? 


tienes mujer ? 


ay niobi ? 


cómo estás ? 


ay nionaro 


estoy bien 


cachiguezanai 


estar enfermo 


cahasiba 


bañarse 


camachuneari 


azul 


cametina 


bueno, bonito 


cauari 


ave negra y 


caniri 


yuca 




blanca 


capiro 


loro 


capí 


caucho 


carisi 


trueno 


careti 


relámpago 


cascarolla 


lo mismo 


casiri 


luna 


chagatacchi 


pescar 


chacupi 


flecha 


chiguicha 


vulva 


chichi 


fuego 


chinani 


mujer 


chiguito 


mosca que pica 


chirianti 


pina 


chinchipote 


mono pequeño 


coca 


coca 


chuirai 


cerca, en redor 


cubisi 


olla 


cotea 


tortuga 


estat 


escarabajo 


esca 


pintura 


etchibiste 


mono amarillo 


estia 


chicha 


eni 


agua, río 


hearoto 


abeja 


huaracca 


algarrobo 


hericha 


cuerda 


igié 


hermano 


igina 


esposa 


igiso serari 


cabeza 


ihpagri 


norab. de u,n peí 


'> imperita 


cerro 


impogo 


caña dulce 


impoquiro 


estrella 


incani 


aguacero 


iña 


madre 


inchaso 


árbol 


inchato 


bosque 


inquintacqui 


herir 


inquintiro 


flechar 


inquito 


cielo 


itomi 


hijo 


i pari gaiíacqui 




irampoli 


vientre 


incani 


lluvia 


isihui 


nervio viril 


irichori 


tío 


ispatona 


barbas 


isongissaco 


un objeto 


legori 


sin escamas 


firo 


tu 


macero 


sapo, rana 


jetacomendoche puerta 


matanqui 


culebra 


leri 


tabaco 


mapui 


piedra 


raahuani 


tres 


roereto 


chato 


mapi siqui 


cerca de la pie- 


naco 


mano 




dra 


naco 


candelero 


ramemeri 


perico 


nada 


animal 


mongotacqui 


cocinar, hervir 


namahatanac- 


, 


naco 


brazo 


qui 


nadar 


nada 


enemigo 


naro 


yo 


nahuapitacqui 


coser 


nuitoce 


negro 






nia 


agua, deudo 


nanigacqui 


corazón 


noaseri 


chicha de yuca 


^^ nai 


diente 


noatacqui sa- 




nencon 


nube 


mani 


voy lejos 



En el Sur— Dialectos Indígenas. 24. 



370 



TAVERA-ACOSTA 



noaqui 


lágrima 


noataiha 


yo voy 


noccehona 


setas 


nobora 


mejilla 


nocheba 


labios 


nocheba 


boca 


nochón 


cuello 


nocchoncona 


capilla 


nogassaregi 


testículo 


nogamaguete- 


í^ 


nogisi 


pierna 


rida 


matar 


nogriaqui 


rodilla 


nogili 


pies 


noguirimasi 


nariz 


nogiso sacqui 


amarrar 


tiomaga nacqui 


dormir 


noguera 


quijadas 


nomuchac 




notoso tacchi 


bailar 


ctempi 


beso, besar 


nompimantacqu 


i vender, cambiar 


nonema 


lengua 


noncamantacqui 


te contaré 


nonenquietqui 


collar 


nonenchacqui 


ropa, camisa 


rooiacquira 


tragar, glotón 


nonei 


pecho 


nopariganacqui 


caer 


nonianaqui 


hablar 


norirai 


sangre 


nocuaimanacqui grito 


notsirini 


disentería 


nosiste 


espalda 


obegantara 


redondo 


nunquirigacqui 


hilar 


ochariate 


chico 


ogachisuiai 


dolor 


ocquicho 


semilla 


ochili 


perro 


osictü 


mono ne^ro 


oquisoti 


duro 


otega tarjaqui 


flor amarilla 


osiquiena 


cuadrado 


pachaiitabi 


mariposa 


otenate 


pesado 


payro 


mucho 


pachenti 


paloma 


paDCOche 


casa 


pairnisimi 


bastante 


parianti 


plátano 


paquicha 


anguila 


piamenchi 


arco 


pe ni pero 


mariposa 


piniíitiro 


amar 


pichi 


miel 


pisüiii 


mono nocturno 


piniro chozi 


tía 


pochoti 


pintar 


piteni 


dos 


puchitari 


negro 


pubica 


beber 


queri 


madera negra 


pañaca 


gente 


quienti 


sol 


quetari 


blanco 


quipachi 


serranía 


quíntalo '* 


loro verde 


quiseri 


amarillo 


quirchari 


rojo 


sancati 


color café 


sabun birunchi 


guayuco 


sanlaberi 


cedro 


sanfíiro 


caracol 


serari 


hombre, esposo 


sargiminiqui 


cacao 


seui 


tabaco 


serepegari 


médico 


sima 


pescado 


si cata 


comer 


sinqui 


maiz 


simasiriahuanti 


vainilla 


tampia 


viento 


sitachi 


cama 


tera caraeti 


malo 


tasitacqui 


asar 


lera nonisero 


no quiero 


tera 


no 


umaginalo 


mono pardo 


tisoni 


zamuro 


umuius.-^ra 


hueco, agujero 


umalani 


grande 


yachicaquieiia 


morder 


unechotéguila 


blando, suave 


yamri 


mono castaño 


yocaío 


botar 


caniri 


yuca 


ywga 


él 



EN 


EL SUR— Dialectos indígenas 371 




Chiquita (/^) 


Lula {20) 


Vileta {21) 


Agua , 


tuús 


so 


ma 


arena 




accíies 


zu 


arco 




pines 


aquép 


árbol 




é 


quiré 


ají ^ 




ostó 


quiodai 


aquí 


asna 






alma 


ascipio 


iscet 


gosé 


abajo 


aaqui 


sanmá 


baslebé 


arriba 


a pe 


soma 


laué 


año 


nasuquibibés 


vohó 


sapé 


animal 


baus 


váa 


moít 


amargo 


piciananene 


aap 


curt 


amarillo 


axizuriqui 


zoóp 


sananáp 


agrio 


ocoro 


aasp 


curít 


avispa 




yanacuá 


caxpa 


ayer 


ausere n' anenez 






azul 


oxicinama 






Batata 


quibichos 






bosque 




etul 


cohuit 


boca 


ais 


ca 


yep 


brazo 


ipás 






blanco 


purucibi 


po ^ 


pop ^ 


Cabeza 


taani 


tocco 


uiscone 


caimán 


oquirís * 






camino 




vin 


yagé^ 


casa 




enú 


quane 


caña 




nalha pulun 


aqué 


claro 


anetás 


voacquerap 


pahue 


cachicamo 


ritacoós 






\/ cerdo 
^'^ejas 


upauchéz 


raaan 


yinit 


saquez 






cera 


jopoonoús 


mapa 


lappá 


cielo 


apez 


so 


laué 


conuco 




jacp 


pemulbép 


corazón 


auzazís 


iseet 


gosé 


cuerpo 


quitipís 






Chinchorro 




sipé 


peuisagúet 


chigüire 


oquis 






chicha 




zuma 


suqué 


Danta 


oquitapaquis 






día 


anenéz 


inni 


ció 


diablo 


oichoboré 


icheló 


goz 


Dios 


Tupa 







(19) Habitaban en la región S. 
el interior del Chaco. — (21) 
Notas del Autor 



E. de Bolivia. — (20) Habitaban en 
Vivían á orillas del río Salado. — 



372 



TAVER A- AGOSTA 



diente 


oos 


llu 


lupé 


dulce 


ociña 


osaabp 


dupmá 


dueño, amo 


maatas 


anzulú 


corít 


Esposa 


izipoci 


camueptitó 


güimá ^ 


Flecha 




lata 


aqué 


frente 


cutacuús 






frijol 


quichiores 


polotó 


poroté 


fuego 


pees 


jucué 


níe 


frutas 




velep 


peié 


Gato 


oichebeis 




missi 


Hediondo 


zuuzabo 


ayup 


puslít iquiét 


hombre 


ñoñeis 


pelé 


nitemoy 


hijo 


zai 


cué 


inaké 


hija 


ichaquimoco 


cué 


inaké 


hoy 


auza n' anenéz 






hormiga 


ochepéz 


opeopé 


zuzulí 


lago 


arubaituús 


soisí 


maiep 


lanza 




cayé 


iquén 


lechoza 


zapayús 






liebre 


oiyorís 






ligero 


caacaa-apaeso 






lengua 


o tus 


lequí 


lequíp 


lobo 


uraamenéz 






luna 


paas 


allit 


^opi 


Lluvia 


taas 


mep 


loué 


Madre 


ipagui ipapa 


hu»nué 


nané 


mañana 


tubauca 






maní 


maquis 






medio dia 


izapez 


inni tantaqui 


olópaté 


mano 


ees 


is 


isip 


miel 


cus 


yana 


caxpajané 


mono 


oquiubis 






monte 


iritus 


aizu ^ 


uagoseraop 


mes 


paas 


allit 


copí 


muslo 


ocheus 






maíz 




pilis 


anapeyé 


mujer 


país 


vacal 


quislé 


Nariz 


iñas 


ñus 


limic 


neí^io 


quibizi 


celé 


quirimit 


niño 


vais 


cué 


cus 


niña 


cupiqurs 


cué 


bapús 


noche 


itobís 


viyoc 


uí 


nubes 


cuzaibos 


voótni 


saqué 


Obscuro 


tomicaneneca 


vouyóc 


dubquisé 


oloroso 


orio 


acquemeixp 


pulelét 


ojos 


sutos 


chu 


toqué 


oso 


upaichabis 






orejas 


umazus 


cusp 


maslup 


Padre 


iyai 


pe 


op 


páiaro 


utaús 


sotó 


aleí 





EN EL SUR— DIALECTOS INDIGI 


^NAS 373 


plátano 


pacobás 






pecho 


tucío 


iné 


gosé 


perro 


uta moco 


culé 


huan-ocol 


perro de ig 


Lia opiños 






peí^cuezo 


tapeús 






pez 


opiocóz 


peas 


aquep 


pié 


popéz 


elu 


apé 


pierna 


iis 


isep 


dose 


piedra 


caas 


ai 


uagosé 


puerta 




enuca 


uep 


Rostro 


sus 






rodilla 


i chas 






rayo 


anetás 


aguémp 


paué 


relámpago 


mapaezós 






rojo 


quituriq.ui 


laps 


sukuéts 


río 


ocirús 


soyabaltó 


i telo 


Sapo 


oxixos 






sol 


suús 


ini 


oló 


Tabaco 




tabaco 


tusup 


trueno 


iciu ntaás 






tigre 


oi timis 


yauá 


iquém 


tierra 


quiís 


á 


baslé 


tortuga 


apetás 






Uñas 


eequiquís 


isl hu 


valúp 


Venacio 


oibós 


cocs 


quigi 


viento 


maquietís 


.> voopu 


uó 


vientre 


quiporúz 


ep ^ 


uúp 


Yerba 




nalha 


ané 


Zorro 


umatucés 


culé-elebí 


ocol 




Payuro 


Auarigoto 


Auano 


Casabe 


u 


aquej u 


pussi 


tu 


ama 


amuere 




yo 


iu 


ure 


nuja 




Otros 


voces Ananas 




Hacha 


yabaji 


tigre 


cuajiji 


mujer 


inioji 


yo voy 


nujacau (22) 



(22) Estos vocablos Payuros, Auarigotos, Auanos y Otomacos, 
así como los vocabularios Chiquito, fiulo y Vilelo, los hemos toma- 
do de la obra del Rvdo. Gilij, quien asegura en la pág. 149, Cap. 3, 
Lib. 3, tomo 3 de su Saggio di Sioria Americana que la lengua Ta- 
.V manaco y la Maypures son la clave de casi todas las naciones del 
Orinoco. — Nota del Autor. 



374 



T AVERÍA-AGOSTA 





Otras voces 


Otommas 




Bueno 


tenuma 


si 


aa 


bonísimo 


tenuma-araó 


tabaco 


ghí • 


dos 


de 


tortuga^ 


acquea 


lechoza 


pappai 


tu 


í 


padre 


aua^ 


uno 


engá 


pájaro 


ga 


yo 


no 



VOCES HAITIANAS- (23) 



Nombres de pueblos y de Caeiqítes 


Guacanagari 


Jaraguá 


Marién 


Guahaba 


Guarionej 


Guacaiyarima 


Amaguei 


€iguayo 


Behechío 


Aniguayagua 


Macorij 


Cubao 


Caonabó 


Iguamuco 


Icaguá 


Macao 


Higuei 


Bainoa 


Banique 


Cayacoa 


Cotúbanamá 


Yaquimo 


Careibana 


Yaguana 


Ujraatei 


Magua 


Cibao 


Baoruco 


Mavobanej 


Maimón 


Caiguán 


Zahai 




Nombres de ríos f de arr 


'oyos 


Yuna 


Dahabón 


Maho 


Guayobín 


Neiba 


Hatibonico 


Camo^ 


Maimón 


Camín 


Guarico 


Nigua 


Nizao 


Cotui 


Agmina 


Bahabonico 


Ocoa 


Yaqui 


Heuna 


Para maho 


Janiqne 


Haina 


Guaba 


Cibú ' 


Mayo 


Báho 


Guanahumá 


Cepecepe 


Diccayagua 


Coaclinucúm 


Buemicúm 








Nombres de pía 


nías y de frutas 


guayaca n 


yagua 


guayaba 


yabruma 


ceibíi 


copel 


anona 


guaba 


caóbán 


hibuero 


hobo 


tuna 


caimito 


maní 


guanábana 


h i caco 


guácima 


palmicha 


pitahaya 


mamey 


(23) Las 


voces que siguen, 


(así como el g 


;losario ) las h 



hemos 
entresacado de la obra de Fray Bartolomé de las Casas^ titulada 
Apologética Historia de las Indias. 

Nota del A2U0X. * 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



375 



Haití 
Guanabo 



quemí 

hutía 

curie 



Nombres de islas y de golfos 

Guanahaní Samaná Azua 

Saona Yagua Yaquimo 

Nombres de cíiadrúpedos y d.e insectos 



Iguana 
raohic 



cocuyo 
nigua 



jejen ^ 
comején 



Nombres de peces y raices comestibles 

tiburón manatí batata guajeare 

tetí guabina lerén [lairénj ages [ñame] 

dihaca danao yuca yahubia 

zoge guayaga 

Otras voces 



Ají 
Atabej 

Baharí 
batei 

behique 

bejecu 

bija^ 

bohío 

burén 

buti 

Cabuya 

caco 

caney 

canoa 

caona 

catebía 

casabi 

cerní 

ciba 

cohoba 

conuco 

cohoiba 
Daca 
duho 
Guaoxerí 
•"^uariquitén 



pimiento 

nombre de la ma- 
dre de Dios 

señor, señoría 

pelota 3^ sitio pa- 
ra jugarla 

sicerdote, adivi- 
no 

bejuco 

pintura colorada 

casa, albergue 

budare 

zarco 

cuerda > 

ojos 

casa grande 

bote 

oro 

yuca rallada 

pan de yuca 

ídolo, estatua 

piedra, cuentas 

rapé (ñopo) 

labranza, cemen 
tera 

tabaco 

yo, mi, mío 

asiento 

hombre, señor 

aparato para ra- 
llar yuca 



guamiquuia 
Guanique 
guaca 
Guaca 

guanín 

Hamí 

hamaca 

hupía 

huracán 

Ibiz 

Jabjao 

jagüey 

jaiba 

Libuza 
Macana 

mahiz 

mahite 

matunheri 

Naboría 

nitaiíno 

0-camo 

peití 

taguagua 

sebucán 



Jefe superior 
nomb. de sierra 
guacamaya 
nomb. del her- 
mano de Dios 
joya 

nomb. de valle 
cama colgante 
alma, espíritu 
viento impetuoso 
cedazo, manare 
lo mismo que 

jaujau 
algibe, ojo de 

agua 
nomb. de un 

crustáceo 
piel de lija 
arma de guerra 
grano alimenti- 
cio 
dientes 

señor, señoría 
criado, sirviente 
capitán 
oye, tu 
negro 
sarcillos 

aparato para ex- 
primir la cate- 
bía 



376 



TAVERA-ACOSTA 



Yarí 


joyel, tesoro 


Zapita 


nomb. de val^e 


ye 


lomisruoq'y 


eiba Uno 


hequeti 


yen 


lo mismo q' 


yare dos 


yamoca 


Yocahu-Vagua- 


tres 


canocún 


Maorocoti Dios 


cuatro 


yamonco- 


Zabana 


campiña 
Siusi (^5) 




bre (24) 




Tartana 


Y u cuna {26) 


Lengua 


nuenéne 


uénene 


nurlena 


diente 


nuetsa 


ué 


nói 


nariz 


nitacu 


uéchtacu 


nutacu 


boca 


nunuma 


uanuma 


nunuma 


ojo 


nuti 


pátida 


nújrlu 


oreja 


núeni 


uejeni 


noujjuí 


cabeza 


niuita 


pajjuida 


nuirla 


agua 


uni 


ur.i 


uni 


fuego 


tidse 


tchiáua 


tsiá 


sol 


gamui 


queri 


camó 


luna 


queri 


queri 


queri 


estrella 


jiuiclii 


uitsudape 


jiuiri 


uno 


apaba 


pada 


pajrlúasa 


dos 


dsamapa 


. yamaite 


jiamá 


tres 


mandalíapa 


mandálite 


uesiquierle 


-, 


Tticano 


¡Janana 


Uaicana 


Lengua 


yéemenó 


yáamanó 


manó 


diente 


u>piri 


piri, pidi 


ujpiri 


nariz 


equéa 


quenó 


equéa 


boca 


ejsero 


dejsero 


desero 


ojo 


caj peri 


cajpádi 


caj pea 



(24) Segúndelas Casas, los aborígoiies haitianos contaban 
hasta el 10 ; pero él no trae sino estos cuatro primeros números. 

(25) Koch-Grünberg dice de los Uariperidáquenas, á quienes 
llama Siusí, que -'representan el tipo más puro de los Aruacas, por 
sus facciones finas, casi europeas," en oposición á las de los Cata. 
polítani del raudal de Tunahí, en el Izana, y los Jujutenis de] 
bajo Aiari, que tienen " caras gruesas, pómulos salientes, ancha 
boca, abertura angosta de los ojos y ésta inclinada hacia la nariz." 
._.0b. cit. pág 170. 



(26) El mismo autor dice de estos indios del bajo Uaupés-Cu. 
yari, que ''hablan un dialecto muy puro del Aruak" y que "el 
parecido de sus facciones ñnas é inteligentes, con el de sus parien- 
tes los Uuariperidáquenas, es muy visible. — Ob. cit. — Notas deU 
Aíitor. 



^ 


EN EL SUR — DÍA] 


LECTOS INDÍGENAS 377 


oreja 


comépero 


caá mono 


camono 


cabeza 


dejpóa 


dejpúe 


da j púa 


agua 


ajeó, ojeó 


có 


ajeó 


fuego 


) pechcámee 


pchtcháca 


pechcaca 


sol 


mujipu 


sé 


ajsé 


luna 


niujipu 


sé 


ajsayemiqueno 


estrella 


yájcoá 


yapítclioa 


5'apicoa 


uno 


niicanó 


querlia 


ajcaqairó 


dos 


peáro 


peáro 


peáro 


tres 


íitiaro 


tíaro 


tíaro 




Tuyzíca 


Bar a 


U ai ana 


Lengua 


yemeno 


yémenó 


yéraeno 


diente 


ujohi 


ujphi 


opi 


nariz 


echquéa 


échqnea 


équeá 


boca 


ejsero 


ejero 


esero 


ojo 


caj pliea 


cájphea 


cape 


oreja 


camóphero 


amóphero 


camópero 


cabeza 


dejphuo 


déjphea 


depone 


agua 


ojeó 


ojeó 


ocó 


fuego 


pechcámene 


péchcame 


pecame 


sol 


mújiphú 


mújiphú 


mújipué 


luna 


mujiphú 


mújiphú 


miijipué 


estrella 


yájcóá 


yójcóá 


yécoá 


uno 


tchichcarlo ^^ 


jichcaga 


icapeleco 


dos 


peárlo 


peága 


peápeleco 


tres 


ichtiero 


ichtiaga 


itiápeleco 




Uasena 


Bujagana 


Tsela 


Lengua 


yémenó 


yémenó 


yémenó 


diente 


opi 


^uji^ 


ojphi 


nariz 


equéá > 


inyá 


íchcueá 


boca 


edsero 


rlichsé 


rlijé 


ojo 


capeca 


cajea 


cájphea 


oreja 


camópero 


gamo rio 


amorío 


cabeza 


depone 


rlichjoga 


lichphóa 


agua 


ócó 


íde 


ojeó 


fuego 


pecame 


jéame 


pero 


sol 


mújipe 


omacayi 


mújiphú 


luna 


mújipe 


yamigague 


mjiphú 


estrella 


yócóa 


yójcóá 


yójcóá 


uno 


j icario 


enría 


jica 


dos 


peárlo 


jéarlá 


pega 


tres 


itíarlo 


edíarla 


ichtíaphe 




Ertdra 


Des ana 


Yupua 


Lengua 


yéraenó 


nériru 


dódo 


Miente 


g^iji 


gujícudi 


gojpega 


nariz 


inyá 


íniuú 


éngedé 



378 



TAVERA-ACOSTA 



boca 


lisé 


dijsiro 


díjsi 


ojo 


cajea 


cuiri 


yerle 


oreja 


gámonó 


gáaminó 


n-yamú 


cabeza 


rijjoa 


dejpuru 


cuerle a 


agua 


ojeo 


dejcó 


dejcó 


fuego 


hearoe 


pea rae 


pierle 


sol 


mújijú 


abé 


aué 


luna 


yamíague 


abé 


yaímagueáue 


estrella 


y ojeó 


neyajca 


yoj corlo 


uno 


cojoga 


yújuye 


tzuúdyá 


dos 


géaga 


péyee 


aj pedyá 


tres 


edíaga 


erleye 


arledyá 



Vajuna 



Cobéua 



Cueretu 



Lengua 


nénoqueca 


jemedo 


siámerlaco 


diente 


ópía 


jicopi 


sicojiri 


nariz 


óme 


ueca 


sicomeo 


boca 


dijocope 


jijécamu 


sírisepu 


ojo 


> áacoá 


jiyacorli 


siacoquia 


oreja 


ámú 


jicámucá 


siquiaurlo 


cabeza 


dupucoa 


jipobe 


sirojo 


agua 


ocoa, jocóa 


ocó 


cótapu 


fuego 


peca 


toa 


jequiequie 


sol 


ijía, aiyaga 


auiys 


ja-ia 


luna 


yámigacaiyaga 


auiya yamícaque ja-ia 


estrella 


táapía 


abiácoa 


yacoje 


uno 


ínojo 


cuínarlo 


ñamare 


dos 


ípo 


pecarloa 


najáraquiare 


tres 


mácarlaco 


yóperquerloa 


masiraquiare 



Umáua-Jianacoto Míraña-Imijite Uítoto-Caimó 



Lengua 


yinyico 


menéjecoa 


egueta 


diente 


yerli 


meecoajee 


ijsie 


nariz 


yonárli 


metejao 


dopo 


boca 


yétarli 


méeje 


pue 


ojo 


yenurlu 


maatje 


uise 


oreja 


banárli 


meneraeo 


quenobe 


cabeza 


bútuje 


meenícoae 


ejpogue 


agua 


tuna 


néjbaicu 


jan enoi 


fuego 


majoto 


quejegoa 


reque 


sol 


uei 


néeba 


j i toma 


luna 


nune 


btjcoejpi 


pheui 


estrella 


cirlique 


mequérecoa 


ocuto 


uno 


ten yi 


tsane-ere 


daje 


dos 


sequénerle 


rainyeque 


menaje 


tres 


tserláuerle 


máaquini 


daje ámani 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



379 





Macú (2/) 


Macií (2c?) 


Macú (2^) 


Lengua 


noquepa 




noquedn 


neg 


diente 


taqui 




tagn 


máu 


nariz 


tóite 




toidn 


tiégna 


boca 


no 




nodyidn 


jagtjú 


ojo 


tem 




tapegn 


quíbnda 


oreja 


cúi 




buitongn 


munitjú 


cabeza 


nu 




nu 


uaitibn 


agua 


nej 




n-de 


má 


fuego 


bej au 




n-degnjó 


tequéd 


sol 


jódén 




uerjó 


yeú 


luna 


tchemjó 




tcheébnjaiáb 


uídn 


estrella 


tamé 




ueramé 


quéiyoa 


uno 


mé-id 




taiyaba 


bignou 


dos 


tem-id 




m-beé 


tehéneoú 


tres 


matneuáp 


Ca 


moneg uáb 
rijona 


bechcamanou 




(Del 


Dr 


•. Crevaux) 




Diente 


yeri 




ojo 


yenuru 


oreja 


anari 




cabeza 


utuhé 


agua 


tuna 




fuego 


tata 


sol 


beí 




luna 


nunua 


uno 


teni 
tres 


¿> 


dos 
seraueré 


sequenere 



DOCUMENTOS ARQUEOLITiCOS 



Entre los numerosps utensilios y curiosidades indígenas que 
que poseemos, se encuentran las siguientes antigüedades : 

I mortero de piedra de 28 centímetros de circunferencia exte- 
rior, 15 en el borde interior de la concavidad y 6 de altura, hallado 
en las márgenes del Sipapo. 

I monolito circular, pulimentado, de 28 centímetros de cir- 
cunferencia por 35 de diámetro y 14 de espesor ; de las cercanías 
de la Uruana. 

I falo de piedra de 15 cm. de largo por 20 de circunferencia 
en la base y 9 en el glande ; 5 de diámetro en ésta y 3 en el ex- 
tremo ; del río Matabén. 

I id. id. de 10 de largo, 15 de circunferencia en la base y 12 
en el balano ; diámetro, 3 ; del río Uapo. 

I id. id. de 8 de largo. 14 de circunferencia en la base y 13 
en el extremo ; diámetro, 3 ; del mismo río. 



'■^ (27) Del río Cui-icuriari. — (28) Del río Tiquié. --( 29 ) De 
ríos Papurí, Caiarí y Quirari 



los 



380 TAVERA-ACOSTA 



1 ídolo representando una rara cabeza de cuadrúpedo. Mide 
8 centímetros de largo desde la punta del hocico hasta la nuca, 
por 6 de ancho en el extremo inferior de la boca 713 en el supe- 
rior ; del Delta del Orinoco. < 

2 hachas de piedra, pulimentadas, de 8 y 1/2 centímetros de 
largo, cada una, por 7 y t/2 de ancho y 3 de espesor ; del alto 
Orinoco. 

I hacha de piedra de 9 cm. de largo por 6 1/2 de ancho y 3 
de grue.^o ; del caño Beripamoni. 

I id. id. de 9 y 1/2 de largo por 6 de ancho ; del río Matabéu. 

I id. id. de 6 de largo, 6 de ancho y 2 y 1/2 de grueso ; del río 
Uapo. 

3 id. id. encontradas más arriba de la confluencia del Cunu- 
cunuma, con las siguientes dimensiones : una de 6 x 6 y 3 de 
grueso ; otra de 5 x 6 y 2 de espesor y la última de 5 x 5 y i y 1/2 
de grueso. 



-,^^ 



Sexta Parte 



Supuesta antropofagia de los indios del Caquetá y del Putu- 
mayo — Un artículo del Dr. Mosquera — P.elato canibalesco de un 
señor Calderón — Tópico del señor Delegado por Colombia ante 
el Cor^reso pan-americano reunido en México — Consideraciones 
— HisSria del origen del mito de la antropofagia americana. 



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En el número 29 del periódico bogotano El Público, 
de 26 de enero de este año, ha publicado el distinguido 
escritor colombiano, nuestro docto amigo señor don Ru- 
bén J. Mosquera, un artículo en el que inserta una lar- 
ga carta de un señor Abel Calderón S., contestación á 
una suya en la que excita á dicho individuo para que le 
informe si existe la antropofagia entre los indios del 
Caquetá y Putumayo, con el propósito de refutar lo 
asentado por el autor de estas líneas acerca del tópico 
usado por el explorador ' Rafael Reyes, actualmente 
Presidente de Colombia, de que los aborígenes de 
aquellas regiones se comieron á su hermano Néstor, etc. 

El Sr. Calderón, acaso deudo del señor general Re- 
yes, al decir de Mosquera ha sido y es comerciante de 
aquellas lejanas comarcas, en donde ha hecho una sólida 
fortuna ; mas no sabemos si ha destinado parte de 
ella á cultivar científicamente su mentalidad. Em- 
pieza éste su epístola así : 

"En mi poder su estimable de fecha de ayer (21 
de enero de 1907) en la cual me excita para que le diga 
con toda sinceridad si es cierto que en la región del 
Caquetá y Putumayo existen indios antropófagos, pues 
desea desvanecer una duda, y salvar, en cuanto de us- 
ted dependa, la veracidad del dicho del señor general 
Rafael Reyes, "' quien ha afirmado su existencia, en su 
" importante narración de viajes, que tanto ha intere- 
'^ado al mundo, como que su hermano Néstor murió 
" devorado por ellos." 



3 84 - T A V E K A-A G O &TA 



" Siento mucho no conocer la obra del escritor ve- 
nezolano de que usted me habla ; pero en mérito á la 
verdad y deseando esclarecer este punto, digo» á usted 
que es evidente el dicho del señor general Reyes : la 
antropofagia existe aún en la región salvaje meridional 
de Colombia." 

Y á vuelta de minuciosos detalles espeluznantes y de 
horrorosas circunstancias, que parecen hijas de una 
imaginación febril, refiere el señor Calderón el espan- 
toso suplicio de una joven ferozmente devorada /o mismo 
que el infeliz Néstor, por " más de ochocientos " indios 
de los afluentes del Caquetá y del Putumayo ; y con- 
cluye repitiendo que '*LA ANTROPOFAGIA ES UN HECHO 
DOLOROSO EN LOS POSTREROS BALUARTES DE LA TIERRA CO- 
LOMBIANA" ; y ya antes: ''Tocóme explorar esa re- 
gión el año de 1899, muchísimos años después del señor 
general Reyes, y puedo asegurar a usted oue los an- 
tropófagos PUEDEN CONTARSE POR MILES. QuiZÁS NO 
BAJE DE 20.000 EL NUMERO DE ESTOS." 

Es decir, agregamos nosotros, de los que no son 
esclavos de los r<ij¿:/6';^¿í/^j' ó no soportan " foete y plan 
de machete, modo como los gobiernan sus patronos ci- 
vilizados," según la gráfica expresión del narrador. 

Hay tal lujo de horrendos detaMes en la relación 
que hace éste, relación que deja máy atrás la del señor 
Reyes ante el Congreso Pan-americano que se reunió 
en México ; se nota tal em¡)eño en sacar avante el di- 
cho de este explorador, que ese mismo empeño y aquel 
mismo lujo de pormenores hacen pensar aún hasta á los 
sostenedores del mito, en el idealismo de tales asertos. 

Se ha querido elocuentemente probar tanto en 
pro del canibalismo, que sólo se ha logrado comprobar 
que los indios en veces son vengativos y crueles por 
represalias, corroborando así lo que ya hemos dicho en 
las páginas de Rionegro, (i) 



(i) Ninguno de los conquistadores, ni ninguno de los mis>íj- 
neros, vieron á estas tribus comer carne humana ; y si nos referi- 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 



Pero para que nuestros lectores juzguen mejor del 
relato del comerciante señor Calderón, léanse unos pá- 
rrafos de.»su carta al señor Mosquera: 

*' Algunos Capitanes ó Caciques, interrogados por 
mí, me dijeron lo siguiente, que después confirmé por mi 
propia experiencia: "Nosotros no nos comemos entre 
'ios mismos de nuestra nación ni de las demás nacio- 
"nes vecinas y amigas, lo hacemos con lasque no teñe- 
'*mos relaciones, á quienes por tal razón consideramos 
"como enemigos natos. Lo hacemos también como 
"una necesidad, porque es la carne que más nos au- 
gmenta, dándonos mis fuerzas que el pescado, las aves 
"y demás animales del monte, como que es la más sa 
"brosa, ó mejor dicho, más rica." 

"Paso, pues, á enumerarle algunos de los casos, 
de los cuales fui testigo ocular, así como mis compañe- 
ros civilizados, que presenciaron conmigo esos festines 
repugnantes. Muchas de las personas que cito, testi- 
gos presenciales, podrán sacarme avante, puesto que 
muchos existen. ^ 



mos á toda la América, podemos decir que sí pudieron haber 
presenciado entre algunas de ellas escenas sangrientas y feroces 
que suspendieran el ánimo, como quemar seres vivos, destrozarlos, 
asarlos en pedazos ( como á su vez hacía el Santo Oficio en España 
é Inglaterra ) aniquilarlo^ cruelmente, etc. y todo en represalias, 
debido á su infeliz estado social. Pero de eso á mirarlos comer 
carne humana, hay una diferencia inmensa. 

Los cronistas del siglo XVI, á que hemos hecho alusión en 
el anterior Capítulo y que escribieron sobre antropofagia, lo 
hicieron : ó para cohonestar los crímenes horrendos cometidos por 
sus compatriotas contra la raza americana, ó sugestionados por 
las narraciones fabulosas de los primeros conquistadores, ignoran- 
tísimos de suyo ; y cuanto á los que les siguieron repitiendo la 
conseja, también por ignorancia lo hicieron ó por pura convenien- 
cia, á fin de no tener competidores en la espantosa influencia que 
ejercieron en los siglos XVII 3' XVIII sobre los pobres indígenas, 
á quienes, si bien ya no podían vender como esclavos, los mante- 
nían en condiciones de terrible servidumbre. - .... 

Y esto que decimos acerca de la supuesta antropofagia de los 
indios de Venezuela, podemos aplicarlo también á todas las tribus 
indígenas del Nuevo Mundo : para la época en que llegaron los 
ca!stellanos no había caníbales en este Continente. — Rionegro, por 
B. Tavera-Acosta, Capítulo VII. — Ciudad-Bolívar, 1906. 



386 TA VER A- AGOSTA 

" I? En la nación denominada los Nonuyas (achio- 
tes) cuyo nombre del Capitán ó Cacique se me escapa, 
tenían apresada y lista para ser devorada en up festín, á 
una india joven, de la nación de los Noicomíñne, situa- 
da á mucha distancia, y por consiguiente, enemiga na- 
tural, según práctica inveterada en los salvajes. 

''Habiendo yo tenido noticia de este suceso, me 
dirigí de la nación de los Cttmaride, donde me encon- 
traba, en compañía de los Sres. Celio Silva, Apa- 
ricio Cuellar, Tomás Vela (tolimenses) Ángel En- 
rique Larraniaga (pastuso), y otros más, á la citada 
nación de los Nonuyas, con el fin de impedir dicho su- 
ceso, ya fuera comprando la víctima á sus enemigos, ó 
ya tomándola á la fuerza. Antes de llegar, fuimos ob- 
servados por ellos, como á la distancia de dos cuadras y 
apercibidos quizá de nuestra intención, se apresuraron á 
cortar una pierna á la víctima, desprendiéndosela des- 
de la rodilla, operación que ejecutó el Capitán de la na- 
ción. Este suplicio se verificaba en un patio limpio 
entre un concurso de más de (^00 indios de ambos sexos, 
convidados al efecto, tomando parte hasta los niños pa- 
ra ultrajar á la víctima. No interrumpieron su cere- 
monial, no obstante haber llegado á tiempo en que sólo 
le habían cortado una pierna. Continuaron su fiesta, 
y como demostración de agasajo, nos obsequiaron chi- 
cha, yuca y casabe, que no aceptáronos por asco, impa- 
cientes y mal humorados por no haber podido lograr el 
fin que nos proponíamos. Es de advertir que los indios, 
sagaces como son, se dieron cuenta de que nuestra 
llegada tenía por objeto estorbar su regocijo, y sin dar- 
nos lugar á reclamo, procedieron á mutilarla, á fin de 
no verse obligados á suspender su festín. Impedirlo en 
esas circunstancias habría sido una temeridad en que 
teníamos la pro,babilidad de salir desastrados y con ries- 
go de la vida. Nos limitamos en nuestra impotencia, 
á presenciar el resto de la ceremonia, aterrados de su 
crueldad. 

" Sentada la víctima en una especie de banqu¿?lo 
rústico, fue amarrada luego por los hombros, sin que hi- 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 387 

ciese efuerzo alguno para libertarse, y con la resignación 
más estoica resistió á todas las crueldades á que la quisie- 
ron sometef, sin hacer un gesto de dolor ni oponer nin- 
guna resistencia. Apenas fruncía los labios y se retor- 
cía en su potro de martirio, á tiempo que sus verdugos 
daban gritos salvajes de contento viéndola padecer y 
danzaban frenéticos en torno de la inocente. Le in- 
culpaban á voces diciéndole que en ella vengaban las 
muertes que les había hecho el Jefe de su nación, sin que 
la víctima contestase una sola palabra. . Terrible es ver 
que hasta los niños de cuatro años bailan y se agitan 
ebrios de placer al rededor de la supliciada, con sus ar- 
mas en la mano, amenazándola, mostrándole los dien- 
tes, sacándole la lengua y arañándola en señal de ven- 
ganza, halagados con la dulce perspectiva de comer su 
carne como exquisito manjar. 

*' La víctima de que hablo era joven de cerca de 
dieciocho años y muy robusta. (2) No era fácil distin- 
guir sus facciones, porque le habían cubierto la cara con 
un barniz muy blanco y brillante, con que acostum- 
bran untarlos antes de descuartizarlos, pero que se ase- 
meja mucho al que ponen en el rostro de los santos. 

" Poco después de nuestra llegada, una india vieja, 
especie de bruja, le cortó un pecho á la víctima, quien 
sólo hizo un gesto dolproso, sin proferir una queja. 

"La muchedumbre lanzó un berrido de fiera que se 
prolongó amenazante, y continuaron con más ardor sus 
bestiales regocijos. Aquello era el delirio de la em- 
briaguez ! 

( 2 ) Aún cuando el narrador dice que eran " más de 800 ind'os 
de ambos sexos," fijémonos en la cifra de 8oo, solamente; y su- 
poniendo que la joven pesara 60 kilogramos, tocaría á cada uno de 
ellos 75 gramos de carne y hueso. Por supuesto, sin contar la ca- 
beza de la víctima, que se comió el Capitán Nonuya ; los intesti- 
nos, que no devoraron por inservibles ; los húmeros, que habían 
utilizado como pitos ó flautas; una pierna, no sabemos si la derecha 
ó la izquierda, que se llevó el capitán de los Uigíiines ; los dientes, 
con los cuales el mismo Nonuya se fabricó un collar ; y, final- 
mlHite, sin contar los pedacitos de carne que cada Capitán se llevó 
para su casa ¿ Cuántos kilogramos pesaría aquella res ? 



388 TAVERA-ACOSTA 



" Serían las cuatro de la tarde cuando tuvo lu- 
^ar esta fiesta de la infamia, y el bullicio y la algazara 
no disminuyeron. Acto continuo cortáronlec el brazo 
derecho, con paleta y ¿odo ; después de esta operación, 
que resistió con el valor de que había dado prueba., in- 
clinó la cabeza sobre el hombro del brazo que le queda- 
ba, y expiró Entonces un indio de formas atléticas, 

la tomó por el pelo, y de un tajo le separó la cabeza. 
Desatado el cuerpo, la llevaron á rastras hasta una fuen- 
te, dando todos aullidos de contento, en donde la abrie- 
ron y lavaron muy bien, sacándole el corazón y el hí- 
gado, presas que estiman en mucho ; botaron los intes- 
tinos y regresaron con el resto de carne despresada, que 
echaron en grandes calderos y comieron cocinada. Es 
de advertir que las primeras piezas que le habían corta- 
do, se las comieron asadas, llegando muchas veces su 
crueldad hasta obligar á la víctima á comer de su pro- 
pia carne. 

*'A las 8 de la noche ya los brazos de la víctima ha- 
bían sido devorados con muestras de exquisito agrado 
y regocijo de la multitud ;* mientras que los huesos 
del ante brazo, cortados convenientemente, desem- 
peñaban, como es uso, las funciones de instrumento de 
música ó silbatos — que no acostumbran otros — -para ale- 
grar sus festines. Siguió luego una ceremonia muy lar- 
ga que le hacen á la cabeza de la victima, que terminó 
como á las dos de la mañana, y que por no ser dema- 
siado cansado no relato aquí. Excusado será decir que 
durante aquella noche ó aquelarre, no era posible dor- 
mir, tanto era el bullicio y estruendo, como grande 
nuestra excitación. 

"Una parte de la carne de la pobre salvaje la coci- 
naron y se la comieron, durante la noche ; la cabeza se 
la comió el Capitán Nonuya, y los dientes los colocó en 
un hebra ó piola delgada, formando una especie de cin- 
tillo, que se ciñó al cuello como muestra de orgullosa 
distinción, propia de su jerarquía. 

"Al día siguiente se regresaron las naciones convi- 
dadas, llevando á sus casas cada Capitán un pedacito 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 389 

de carne de la víctima. Recuerdo que las naciones con- 
vidadas que tomaron parte en el festín, fueron las si- 
guientes '.^^Citmarides, Enocayé^ Muitidifó^ Muitof eches ^ 
Cuyog gards, Ameíianiy Uígüines, cuyos Capitanes, res- 
pectivamente, son como siguen : Cumaredock, Güípina- 
7'e, Muitipiiküi, CJuirocagüídto, Cuyo7tiray y Fusiyamy^ 
sin anotar el nombre del Capitán de los Amenanis^ pc^r 
no recordarlo. El Capitán de los Uigüines obtuvo la 
mayor participación, pues supongo que las dos naciones 
tienen algún parentesco, porque le obsequiaron una pier- 
na entera de la india, que se echó él mismo al hombro, 
para llevarla á su casa. Repugnante espectáculo el 
que presentaba este miembro mutilado y sangriento 
pendiente de la espalda de aquel salvaje, y cuyo pie se 
movía de un njodo particular en displicente vaivén. 

¿ Puede comprenderse una saturnal semejante ? 

'' La nación de los Nonuyas queda en medio de las 
ya enumeradas. Advierto que conozco personalmente 
la gente de las ya citadas naciones, inclusive sus Ca- 
pitanes. 

''2° El Sn D. Emilió'Gutiérrez (antioqueño) entró 
á esa región acompañado de sesenta hombres civiliza- 
dos, peones de él. No conocía el carácter de los indios 
de esa región y estaba acostumbrado á manejar los Ta- 
mas, Core^'íiajes, Macagua] es y Andaquíes^ ya conquis- 
tados por los pastosos y cuyo número es muy reducido. 
Están enseñados á resistir foete y plan de machete, 
m'')do como los gobiernan sus patrones civilizados. 

"' El Sr. Gutiérrez cometió probablemente muchos 
atropellos con los indios, según el dicho de éstos, y 
quizá muy particularmente con los Andoques, que son 
los indios más belicosos entre todos los de esa región, 
y partió para el Brasil, embarcándose en el Quebradón 
de Machaggaró, afluente del Fahay, con algunos peo- 
nes, quedando el resto de ellos dividido en cuatro ó 
cinco grupos distribuidos en varias naciones de los Ando- 
ques. Empleó algunos meses en su viaje hasta el re- 
gí^eso, y varios de sus peones, sin ninguna clase de re- 
cursos, unos con fiebre, otros anémicos y casi muertos 



3'9<^ TAVERA— AGOSTA 



de hambre, llegaron un día á nuestra casa en busca de 
remedios para sus enfermedades. Gustóle nuestro tra- 
to y particularmente las atenciones que les ¡x"odigaban 
los Sres. Rafael Tobar Cabrera y Aquileo Torres L., mis 
socios, y en vista de esto, resolvieron quedarse en nues- 
tra casa. Llamábanse Eliseo Atencio, Juan Bautista 
Betancoart, Antonio Parra, Antonio Cano, Aparicio 
Cuellar, Cerbeleón Sánchez, Ricardo Duarte y Matías 
Gómez. \^o^m6\o^, ofendidos por el trato que habían 
recibido de éstos, resovlievon matarlos y atacaron grupo 
por grupo hasta que los ultimaron á todos, preparándose 
luego para atacar á Gutiérrez, cuando regresara de su 
viaje, y al efecto, cuando hubo llegado á la nación An- 
doque (cuyo nombre no recuerdo en este dialecto, pero 
que traducido al español, corresponde á la voz sapo ) el 
capitán llamado ñíayordia lo atacó matándolo junto con 
sus compañeros, una mujer civilizada, tres c cuatro ex- 
tranjeros, entre éstos un portugués y otro brasilero. 
Creyendo luego los Andoques que yo era hermano de 
Gutiérrez por tener á mi lado una p irte de los peones 
que habían conociio con éste, Veso! vieron atacar mi ca- 
sa llamada \£;^/r^r/í;5-, matarnos y robarse las mercan- 
cías y demás efectos que hubiera. Cuando tal pensaron, 
ya me había yo separado de los Sres. Tobar Cabrera y 
Torres L., y trabajaba por mi cuenta como aviado de la 
casa Larraniaga, Rajnirez & O,* establecida en el río 
Iga-ra-paraná, afluente de) Putumayo. 

" En un día miércoles del mes de Febrero 1901, 
los Andoques me atacaron la casa, matándome por sor- 
presa los peones que en ella estaban, y después de ro- 
bar cuanto encontraron, la redujeron á cenizas. Fueron 
la víctimas : Cerbeleón Sánchez, Ricardo Duarte, Ma- 
tías Gómez ( tolimenses ) y Cándido Gutiérrez (antio- 
queño). Fue á las nueve de la mañana del citado día, 
cuando tuvo lugar el horroroso crtmen en mi casa, y 
apenas hacía media hora que en compañía del Sr. Apa- 
ricio Cuellar, había salido en dirección al Puerto de los 
indios Caniene (Huitotos), sobre el Iga-ra-pararná, de 
manera, pues, que nuestra salvación fue providencia^.' 
Así las cosas, marchó á nuestro encuentro una comisión 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 39I 

de Larraniaga, compuesta de los Sres. Celio Silva, Án- 
gel Enrique Larraniaga, Tomás Vela, Arturo Trujillo, 
Carlos Veiasco, unos dos peruanos y otros cuyos nom 
bres no recuerdo. La comisión llegó á la casa de los 
Acacias, nación de Uigüines, de propiedad de los Sres. 
Ismael Cuartas y Severiano Liscano, en donde me ha- 
llaba desde hacía dos días esperando la mercancía del 
puerto, y me hizo saber que iba en mi auxilio enviado 
por Larraniaga, quien hacía cerca de ocho días sabía 
que. yo sería atacado. Entonces ya malicioso de que 
fuera cierto que los Andoques pretendieran atacarme la 
casa y matarme la gente, convidé á los comisionados 
para que me acompañaran á casa y á una correría por las 
naciones de los indios que me trabajaban. Fueron con- 
migo, y al pasar por la nación de los Cumaride, me infor- 
mó el Capitán de ellos que los Andoques me habían ata- 
cado la casa, matándome la gente. Seguí inmediatamen- 
te á ver qué era lo que había ocurrido y al llegar al sitio de 
mi casa encontré sólo cenizas y algunos restos de los cuer- 
pos de mis peones Inmediatamente regresé en dirección 
á la casa de Cuartas y List?ano ( Las Acacias ) Esa no- 
che estuvimos amenazados por numerosa turba de indios 
y al día siguiente nos marchamos todos, inclusive 
Cuartas y Liscano con su gente, á refugiarnos en la ca- 
sa de Larraniaga, sobre el Iga-ra-paraná, y al pasar 
por la casa del Sr. Ilcjefonso González, también sobre el 
Iga-ra-paraná, me encontré con los Sres. Gregorio, 
Alonso, Tobías}) Abelardo Calderones, Hipólito Pérez, 
Carlos Lemos, Marcos Castro, Antonio Ordóñez, Eladio 
Trujillo, N. Chacón (veinte por todos), acompañados 
de ciento cincuenta indios casi reducidos, que habiendo 
tenido noticia de lo ocurrido en mi casa, iban en mi 
auxilio. Entonces Ildefonso González se ofreció á 
acompañarnos excitándonos para que volviéramos todos 
á tomarle cuenta á los Andoques, Para tal efecto, man- 
dó á llamar una nación de indios que dijo estar bien in- 
tencionada, y tanto los 150 arriba citados como los de 
González, armados de carabinas, escopetas, machetes 
y* flechas, nos pusimos en camino. Entre los indios 
suministrados por González, iban sin caer en la cuenta. 



392 f AtERA-ACOSTA 



seis andoqíies, que hablaban el di alecto de los Huitotos, 
y que se habían introducido subrepticiamente con el ob- 
jeto de averiguar donde se encontraban los ck^ilizados, 
que se habían salvado, manifestando á los indios de 
González, que eran Huitotos y trabajadores míos, pero 
los indios del Caraparaná los desconocieron, y averigua- 
do el hecho, descubrieron ser Audoques, El Capitán de 
los Erayes, Quichá, de la gente de Gregorio Calderón, 
nosavisó lo que ocurría con esos seis indios espías, y 
habiendo descubierto que éstos eran de los que habían 
ayudado á matar y comerse á los civilizados, resolvió 
el Capitán y su gente comerse á sU vez á los seis espías; 
y en la ya citada casa de González celebraron el festín, 
con gran regocijo de ellos, comiéndose cinco, y reser- 
vándose al Capitán, cjue iba entre éstos, para devorár- 
selo después, de lo cual se encargó el mismo Capitán 
Quichá, que ardía en deseos de adornarse con los dien- 
tes de su prisionero, lo que estiman como un triunfo. 
(3) Esta escena la presenciamos todos los civilizados 
ya nombrados, sin que lográramos disuadir á los indios 
de tan repugnante empeño." 

Por supuesto, que en esta relación tan cargada de 
sombríos colores, río podemos seriamente tomar al pié 
de Ja letra la versión del canibalismo, y dejamos sus 
comentarios á los criterios que, sin prejuicio de ninguna 
especie, estudien estas cuestiones. ^ Sí debemos adver- 
tir que tanto el señor Calderón en 1899-901, como el 
señor general Rafael Reyes y sus hermanos, en 1875-84, 
se internaron en las regiones del Caquetá y Putumayo, 
en asuntos de intereses puramente materiales. 

Más que otra cosa la relación que antecede parece 
una ampliación de lo que hace más de 360 años dijo 
empíricamente Fray Pedro de Aguado, al referirse á la 
expedición de los soldados de Ortal por el Oriente de 
Venezuela, 



(3) Aquí la cosa es á la inversa: ids indios llegarían á unos 
200 y se dieron un buen hartazgo comiéndose á cinco hombres, 
que por lo menos pesarían 300 kilogranjos, ó lo que es lo misnip, 
tocaría á kilo y medio de carne y hueso, por cabeza, acaso por 10 
poco que comieron los 800 de marras . . . 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 393 

Véase : " Como en la batalla dada á sus enemigos 
cogieron un capitán indio de los principales, los de Gua- 
ramental sp llegaban á él y dirigiéndole con ceremonia 
ciertos razonamientos, vivo como estaba le iban cortan- 
do los miembros y otros pedazos del cuerpo, hasta 
que con aquel tormento lo mataron, y sacándole enton- 
ces la asadura, embijadas las bocas (es de cii\ pintadas 
derojo^ por mayor grandeza (^ ó para mejor representar 
la comedia) la repartieron entre ellos y se la comieron. 
En solo tal acto y ceremonia, y en razón de venganza 
y rito suelen comer estos indios y otros de la provincia 
esta parte del cuerpo humano y no otra ninguna." ( 4 ) 

No pensó nunca el buen fraile que lo que relató y 
que sus ojos jamás vieron, fuera á ser repetido en ma- 
yores proporciones y con más rebuscamiento de deta 
lies, después de haber transcurrido más de tres siglos y 
medio 

i Cómo á través del tiempo y la distancia se co- 
rreponden clérigos y comerciantes, buscadores de rique- 
zas y narradores de costumbres indias mal interpre- 
tadas ! 9 

Hoy el señor general Reyes, en su carácter de Jefe 
de la Nación, podría nombrar una comisión científica 
que, sin tener en cuenta para nada las influencias polí- 
ticas ó mercantiles, ni el temor al desagrado de los po- 
derosos, explorara concienzudamente aquellas recóndi- 
tas comarcas, llamadas á mejor vida por la riqueza de 
sus bosques, por sus mismos numerosos habitantes y por 



(4) Esta relación la repite Fray P¿dro Simón e:i el Capítulo 
XXV, 4a Noticia de sus Noticias historiales de la^ conquistas ae 
Tierra Firme ; y quizás ella inspiró al Rvdo. Fray Matías Ruiz 
Blanco para escribir en su obra Conversión de Piritu^ de Indios Cu- 
fnanagotos, Palenques y otros, impresi en Madrid, en 1690, lo si- 
guiente : " El ordinariu alimento del caribe es el casabe, que co- 
me siempre fresco, plátanos, pescado ó carne de monte : no comen 
carne de vaca ni tocino ; alguna vez comen carne humana de 
aquellos indios con quienes tienen guerra y lo hacen por trofeo, no 
para sustentarse." 

(Pág. 51, ed. de 1892, dato del doctor Jahn.) 
\ Demás está decir que ninguno de esos religiosos vio jamás 
comer carne humana á los aborígenes de América. 



39i TAVERA--ACOSTA 



SU extraordinaria hidrografía. Esa sería plausible la- 
bor de un patriota, que los verdaderos intereses de la 
etnología americana aguardan del actual Presidente de 
Colombia. 

Y aquí nos parece pertinente reproducir lo que en 
el Capítulo VII de nuestra obra Rlonegro hemos pu- 
blicado con relación al señor general Reyes, en su con- ^ 
dición de explorador. 

Dice así : 

Como quiera que ya antes hemos mencionado al 
explorador Reyes, no debemos concluir este Capítulo 
sin que copiemos algo de sus aventuras, en las cuales 
hace principal papel la combatida antropofagia. Ellas 
parecen escritas más bien para llamar la atención por 
sus rarezas, que para hacer un servicio á la etnología. 
Y lo más extraordinario del relato — expuesto en un 
discurso pronunciadoel 30 de diciembre de 1901 ante 
el Congreso pan americano reunido en México — es que 
á principio del siglo XX ó mejor dicho, un siglo después 
de Humboldt, venga á repetit con toda la seriedad que 
le diera el cargo de Delegado por Colombia, ante los 
demás Representantes del mundo americano, que mu- 
chas de las tribus indígenas con que se tropezó eran an- 
tropófagas ! Y tanto ! que se comieron á un her- 
mano del explorador 

Se ve, pues, que ha quedado éste después de cua- 
tro siglos repitiendo lo que desgraciadamente escribie- 
ron los primeros cronistas y de que ya antes que él se 
habían hecho cargo Humboldt y los demás que hemos 
nombrado. Pero para que los bondadosos lectores que 
no conozcan el relato en cuestión, tengan una idea, 
vamos á trascribirles algunos párrafos : 

"... .porque la desastrosa muerte de mis dos her- 
manos, durante las exploraciones, víctima Enrique, el 
mayor, de la fiebre, y devorado Néstor, el menor, por los 
antropófagos del Putumayo 

De esto apenas hace 20 á 25 años ; y no está de- 
más advertir que las condiciones étnicas de esas tri- 
bus son las mismas que las de los indios que habitan 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 395 



á orillas del Cuyare, del Izana, del CJainía, del Inírida, 
etc., etc. 

" En las extensas selvas en nue vagaban (ya no 
vagan, por fortuna) los salvajes antropófagos (sic) 
cuando hicimos esas exploraciones (1875-1884) se sos 
tiene hoy ( 1901 ) (5) un importante comercio de va- 
rias decenas de millones de pesos, y se levantan po- 
blaciones de millares de habitantes." 

¡ Con cuánta rapidez se fue la antropofagia y con 
cuánta velocidad llegaron el progreso y la civilización 
de aquellos indios ! En menos de un cuarto de siglo to- 
do se ha trocado 

" Después de grandes fatigas y soportando ya una 
temperatura de 30^ centigrados, llegamos á una vía na- 
vegable por canoa, en cuyas orillas habita la tribu de los 
Mocoas, indios que, aunque salvajes, practican la hospi- 
talidad y no son antropófagos." 

Nótese que esta primera tribu que encuentra vive 
en las cabeceras, es decir,* en donde por el poco volu- 
men de agua no se puede navegar sino en canoas y por 
tanto son las más internadas de aquellas regiones. 

Y adviértase tamb-ién que desde 1630, 250 años an- 
tes que fuera Reyes al Puturaayo, habían fundado los je- 
suítas de Pasto con las tribus de las fuentes de ese río, 
los siguientes puebleciilos : Santiago, Sampedro, Se- 
bondoy, Putumayo y Mocoa. 

"En medio de esa tribu permanecimos un mes, du 
rante el cual conseguimos de los indios una canoa para 
seguir nuestra exploración al Amazonas, y seis indios 
que nos acompañasen en el viaje. Estos no conocían si- 
no 600 millas agua abajo (mil kilómetros de los 2.333 
que dice él tiene de curso el Putumayo ) y nos informa- 
ban que de allí para adelante nunca habían pasado, 
porque los que antes se atrevieron á hacerlo, fueron de- 
vorados (he aquí la información india para evitar el 



( 5 ) El mismo año en que el señor Calderón vio comerse á la 
pobre india. ' 



396 TAVERA-ACOSTA 



contacto con los blancos) por las tribus antropófagas 
( sic ) que habitan la otra mitad del río hasta el Ama- 
zonas." * 



Pero continuemos. 

"Lanzamos nuestra canoa á merced de la co- 
rriente de ese río desconocido ( parece que no llevaban 
canaletes ó pagayas ) al cual dejamos el nombre que le 
daban los salvajes del Putumayo, aguas claras, en el 
idioma siona." 

Después de un mes de navegación "llegamos has- 
ta un punto conocido por los salvajes de Mocoa, ó sea 
una extensión de 600 millas. . . . Visitamos las tribus nó- 
mades, que nos trataron con benevolencia y hasta con 
generosidad obsequiándonos con provisiones ahumadas, 
productos de la caza y de la pesca, que constituyen su 
principal ocupación." 

- Estas costumbres son las de todos los indios puros 
de la América intertropical. • 

Sigue Reyes : " Esas tribus son : los cosacuntis, 
los montepas, ^los toballa y los inquisilla, todas bien 
formadas y constantes migradoras en busca de la caza 
y de la pesca. Apenas tienen habitaciones de ranchos 
de paja y cultivan pequeñas plantaciones de plátano y 
yuca, que se extienden en los claros de la selva, las 
cuales derriban con hachas de piedra ( ¿ las tribus del 
Putumayo á ftnes del siglo XIX con hachas de piedra !) 
y consumen con el fuego . . . . " 

Por lo que se observa, las tribus que deja mencio- 
nadas el explorador tienen ranchos y cultivan plátano y 
yuca ; sinembargo, añrma que son migradpras. 

Ahora viene lo más grave. 

/ "Entrábamos á la región habitada por los indios 
antropófagos (es decir, ala parte más navegable del 
río, á la parte que desde casi dos siglos antes tenían 
conocida españoles y portugueses.) La primera trij^u 
con quien teníamos que entendernos era la poderosa y 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 397 

guerrera de los mirañas, ( 6 ) Nuestros compañeros los 
indios de Mocoa, nos notificaron categóricamente que 
de allí para adelante no seguirían y que debíamos bus- 
car canoas y bogas ó tripulantes de aquella tribu, por- 
que ellos se devolvían. Así lo hicimos, saltamos á tie- 
rra y con un intérprete (?) nos dirijimos á la primera 
ranchería." 

Qué raro que siendo caníbales los mirañas, fueran 
los mocoas á servir de intérpretes á Reyes, cuando 
''nunca había pasado por allí porque los que se atrevie- 
ron á hacerlo fueron devorados por los antropófagos"! 

** Enelia (la ranchería) encontramos á su poderoso 
jefe Chúa, ó tigre, hermoso joven, de esbelta y atlética 
figura, de edad de unos 30 años ; nos recibió como 
amigos, nos tendió la mano, signo inequívoco de a mis 
tad entre aquellos salvajes, y nos invitó á entrar en su 
cabana." 

Por estos rasgos compréndese la inteligencia de 
aquellos indios : dan la mano en demostración inequí- 
voca de sociabilidad como unos londoneses y llevan la 
finura hasta invitar á sus hogares á los forasteros, cir- 



(6) " Bajo el rombre colectivo de Miraña s? comprende utr 
gran número de tribns, casi siempre enemigas entre sí y con len- 
guajes muy diferentes, Cvimo se evidencia de la comparación de 
los vocabularios que trae Martms de los llamados Miraña-Cara- 
pana-Tapuya (Indios-Zancudos) (*) y MUaña-Oitauasíi-Ta- 
puya ( Indios-Zamuros ) ( ** ) Martius, que residió algunas sema- 
nas entre los primeros, hace un cuadro horrible de sus costum- 
bres, y los describe como un pueblo bárbaro, antropófago y de la- 
drones, pero alaba, sin embargo, su habilidad en hacer tejidos. 
Kl calcilla su número en 6.000 y da como centro de ellos el río Ca- 
huinari, el Anioadel mapa de Codazzi, y las regiones al Oeste en- 
tre el Yapurá y el Iza. Allí viven todavía en gran número, «^.odia- 
dos y temidos DE IjAS tribus VECINAS Y DE I.OS COLOMBIANOS 
RECOi,ECTORES DE CAUCHO." — Koch-Grünberg, Las tribus indí- 
genas del alio Ríonegto y Yapurá y su respectiva afinidad lingüís- 
tica^ páginas 187 y 188. Berlín, 1906. — (Traiucción especial del 
señor Krnst Rothe. ) 



')(' ^ Caravana, enleinguAJe Niangatú significa zancudo. 



(' ' ) ütro-ttojru, en lenguaje Tupi, .que es el mismo Niangatú, ^quiere ¿uctr pajaro 
grande. 



39^ TAVERA-ACOSTA 



'^19^ 



cLinstancias éstas que, indudablemente, dejan entender 
estaban cansados de ver á los blancos con quienes tra- 
tarían quién sabe desde cuándo, pues, como«es sabido, 
los indios no reducidos nunca se saludan dándose las 
manos, Sinernbargo, dice el explorador colombiano que 
son caníbales ! 

" Era yo el primer hombre blanco que veían aque- 
llos salvajes y por lo mismo fui el objeto de su curiosi- 
dad infantil. ' 

Debemos observar que ya desde 1703 los jesuitas 
debilito y los franciscanos de Popayán tenían funda- 
das poblaciones en el Putumayo —de que viene hablan- 
do Reyes— y que '; por espacio de más de un siglo los 
especuiadares de sangre humana (la trata) remonta- 
ban el Yapurá y el Putumayo en busca de infelices in- 
dígenas para esclavizar y vender, " (7) sin que jamás 
encontrasen una tribu antropófaga. 

Los establecimientos fundados en el Putumayo 
desde su desembocadura para arriba, precisamente don 
de dice Reyes que. habitaban los caníbales, eran San- 
fernando, Sanantonio,., Asunción, Sanjósé de ' Yaguas, 
Sanramón, Agustinillo, Concepción y ^4iraña. 

Cuando Michelena hizo sus viajes por el Amazo- 
nas y sus afluentes, pidió por los años 1855-56 al Pre- 
sidente de la Provincia de Amazonas, en el Brasil, *M'a 
protección necesaria para la exploración de los tributa- 
rios del Amazonas especialmente del Yapurá y del Pu- 
tumayo ó Iza." Y luego habla extensamente de este 
río diciendo, én 1856, que tiene 1333 kilómetros de cur- 
so y que están sus cabeceras en los Andes en la parte 
qué porre--por. Nueva Granada, cerca de las m.ontanas 
del Pasto, entre 1° de Latitud Norte y 0^35, de lat. 
ur. 



(7) Exploración Oficial, por Michelena y Rojas, página 5ÍÍ9. 
Única edición, Bruselas, 1867. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 399 

En la página 291 de la Geografía de Balbi, se lee : 
"El Putumayo tiene su origen en la ciénaga de Sebondoy 
á la partb Sur Este del páramo de Aponte, situado en 
la cordillera oriental de Pasto, al Sur de Iscansé." 

En 1876, Simpson visitó ese río y describió su 
curso. Lo mismo Crevaux tres años después. 

Por todo esto se verá que son impropias las aser- 
ciones del explorador Reyes, cuando afirma en pleno 
Congreso pan-americano á principios del siglo XX que 
''lanzamos nuestra canoa á merced de la corriente de 
ese río desconocido, al cual dejamos el nombre que le 
daban los salvajes, Putumayo' ; y más delante : "el 
río Putumayo, descubierto y explorado por noso- 
tros" ! (8) 

Y de las exploraciones de Reyes sólo hace cuatro ó 
cinco lustros ! 

Para los primeros años del siglo pasado, escribió 
Humboldt en la página 224, tomo IV, de su ya citada 
obra (9) lo que sigue : ''En el Putumayo ó Iza, las 
misiones españolas más meridionales llamadas las misio- 
nes bajas, servidas por religiosos de Popayán y de Pas- 
to, no se extienden hasta la confluencia del Amazonas, 
sino solamente has^a 2^ 20' de latitud austral, que es 
donde están situadas las aldeas de Mariva, Sanramón 
y la Asunción. Los portugueses son dueños de la em- 
bocadura del Putumayo." 



Y en la página 226 : "La tortuosidad extraordina- 
ria de la frontera entre el alto Rionegro y el Amazonas, 
nace de haberse introducido los portugeses en el río 
Yapurá, subiendo hacia el N. O. al paso que los españo- 
les han bajado al Putumayo. " Y véase también lo que en 



V (8) Mayo, en lengua Qiiichaa quiere decir río, 

( 9 ) Viaje á las regiones equinocciales del Nuevo Continente. 



400 TAVERA-ACOSTA 



página 2 1 8, tomo III, dice acerca de ese río desconocido, 
descubierto y explorado por los hermanos Reyes á fines 
del mismo siglo. ^ 

Continuemos. 

''Celebraban una fiesta á la luna llena y nos ofre- 
cieron de sus manjares de carne humana, de indios hui- 
totos, enemigos de los mirañas, que habían hecho pri- 
sioneros." 

Individuos que cultivan plátano y yuca en sus se- 
menteras ó conucos, que tienen ranchos ó cabanas 
(itotos ) á donde llevan á los forasteros, que viven tam- 
bién de la caza y de la pesca en lugares abundantísimos 
por cierto y que saludan dando la mano " en señal ine- 
quívoca de amistad," no son migradores ó nómades ; 
más bián revelan estas condiciones ciertos puntos de 
relaciones sociales que mal cuadran con los manjares de 
carne humana de que habla este explorador. 

" Por medio de un intérprete (recuérdese que no 
había sino mocóas y mirañas y que aquéllos no trataban 
á éstos porque temían ser devorados) pedimos á Chúa, 
quien desde aquel día se hizo nuestro amigo y siempre 
nos fue fiel, llevando su cariño hasta tomar mi nombre, 
pues se llamó en adelante Rafael Chúa, que nos diera 
canoas, provisiones é indios pan; continuar nuestra 
marcha al Amazonas Despedimos á nuestros com- 
pañeros los mocoas y nos quedamos de huéspedes de 
los mirañas. Permanecimos entre ellos por quince días 
(tiempo suficiente para haber sido devorados) durante 
los cuales les acompañamos en sus expediciones de ca- 
za y pesca." ( Cuyo producto anterior fue confundi- 
do con " carne humana de indios huitotos, " si es que 
hubo el tal festín á la luna llena. ) 

" Pasado este tiempo, Chúa nos dio una canoa 
grande y diez robusstos y jóvenes tripulantes para con- 
tinuar nuestro viajíe al Amazonas." 

De todo esto se desprende, para los que hemos tr^^- 
tado á las tribus incultas j estudiado sus costumbres, 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 4OI 

que Reyes se condujo bien con ellos, lo que compren- 
dieron perfectamente los indios, pues son inteligentes, 
comoheiHos dicho; pero que, no obstante esa conducta, 
ellos no deseaban sino que se fuera cuanto antes. 

'' Visitamos é hicimos amistad con lus tribus an- 
tropófagas ( sic ) de los huitotos, (lo) beneció, orejo- 
nes, carijonas, garaparana y campulla. Todas éstas nos 
recibieron y trataron con benevolencia y generosidad." 

Aquí cabe recordar que, precisamente, desde la 
desembocadura del Putumayo, aguas arriba, ó sean las 
regiones ocupadas, según Reyes, por los tales antropó- 
fagos, había sido recorrida también desde 1835, por su 
compatriota Blas Santacruz, quien negociaba con 
aquellas tribus sin que jamás las viera comer carne hu- 
mana, ni siquiera en un mísero festín á la luna llena, veri- 
ficado en ''esas selvas vírgenes que pueblan el cocodrilo, 
la serpiente y el jaguar en concurrencia salvaje con el 
indio nativo." 

Asimismo es dable recordar que 30 años más tarde 
un hijo del referido Santacruz, nombrado Hipólito, fue 
empleado del Gobierno colombiano en aquella misma 
región, por la cual pasó después el explorador Reyes ; 
y aquel Comisario, que tantos años residió, como su 
padre, con vivienda propia, entre aquellas tribus, tam- 
poco las afrentó con el absurdo sambenito. ( Véase la 
obra Fronteras Amazónicas, páginas 14 y 15, por el 
colombiano Demetrio Salamanca. —1905.) (11) 



(10) 'Xos vecinos de estos Miraña-5, y enemigos mortales de 
losUmáuas, son los nombrados Uitotos, comunidad populosa de nu- 
merosas hordas lingüísticamente emparentadas, con nombres es- 
peciales y á veces con muy distinto dialecto, que viven en el alto 
Yapurá y el Iza, particularmente en los ríos Carapaná é Igara-pa- 
rana, en donde muchos sirven con los colombianos como recolecto- 
res de caucho. Calcúlase su número total en 20.000 y más almas 
Y SE DICE que son todavía antropófagos. " Uitoto " es un insulto 
de sus vecinos hostiles y significa "enemigo" en el lenguaje 
de los Umáuas. — Dr. Koch-Grümberg, ob. cit., pág. 188. 

% ( II ) Salamanca fue de los compañeros de Reyes, en sus viajes. 
-Residió 25 años en aquellas localidades y fue quien condujo has- 
ta Bogotá los restos de Enrique Reyes muerto en 1887. 

En el Sur—Dvaleotos Indígenas. 26. 



402 TAVERA-ACOSTA 



; Y' bien sabido se tiene, hace muchísimos años, que 
los individuos de esas tribus y de otras incultas de 
aquellos contornos, son con sus enemigos ó con fjuienes 
algún mal les han hecho, vengativas, crueles, asesinas, 
feroces, pero caníbales nunca. Y de esto el mismo Re- 
yéSi'es testigo, cuando dice : *' Debemos reconocer que 
durante diez años que hicimos exploraciones en el Pu- 
tumayo, en el Amazonas y sus afluentes, nunca fuimos 
amenazados ni atacados por los salvajes," lo que no dice 
relación con la supuesta antropofagia de que tanto ha- 
bla para venir luego á esta conclusión : "lo que por 
desgracia no aconteció con nuestro hermano menor, 
Néstor, quien fue devorado por los antropófagos del 
Putumayo, " y eso, ya á fines del siglo de las luces ! 

Además, él no vio el festín humano, y sólo se con- 
creta á decir más adelante : " Néstor, mi hermano me- 
nor, se perdió explorando las selvas del Putumayo, en 
donde, como queda dicho, fue devorado por los salva- 
jes." ( De cual tribu ?) ^ 

¡ Qué prurito ! ¿ Por qué no decir que en medio 
de las selvas murió de fiebre, ó de hambre, ó fue vic- 
timado por una serpiente, ó devorado por las fieras, lo 
que sí pudo suceder ? 

€ 

Quizás por la sencilla razón de conmover los ánimos 
con el relato de quimeras anacrónicas ...... 

La Idea, periódico de Bogotá, número 42, fecha 20 
de junio de 1905, refiere el incidente así: Néstor 
"fue compañero de su hermano Rafael en las explora- 
ciones del Putumayo. Quedó con varios salvajes en 
Puerto Sofía, término de la navegación por vapor, y su 
hermano Rafael siguió á explorar el Caquetá. En 
noche lluviosa fue alcanzado por un salvaje, que sin 
descanso navegó río abajo en débil canoa, con una in- 
fausta nueva : su hermano se había perdido en las sel- 
vas. Durante tres días lo habían buscado y todo había- 
sido inútil. . . . Esa misma noche, con tres tripulantes, 
regresó en la canoa que trajo la noticia fatal. . . . Al otro 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 403 

día, como rayo de consuelo en su amargura, divisó una 
canoa que bajaba. ¡ Lo encontramos ! gritó el tripu- 
lante sobre el silencio de las aguas, j Encontrado sí, 
pero su esqueleto ! . " 

Y este esqueleto fue hallado "en una playa desier- 
ta," de donde fue ''recojido por su hermano". 

Y aquí cabe preguntar : por fin, dónde fue encon- 
trado, en la selva ó en la orilla del río ? 

Y sí aconteció el hallazgo en las márgenes del 
Putumayo ¿ por qué no pensar que Néstor se ahogó y, 
arrastrado después su cadáver por la corriente, fue á re- 
calar á una playa solitaria, donde las aves y las fieras 
concluyeron el trabajo de los peces (ó de algún caimán)? 

Hasta aquí lo concerniente al explorador Reyes. 

Por supuesto, fácilmente se comprenderá que des- 
pués que éste relate sus viajes ante un Congreso y que 
los imprimió en lujosa 'edición, que luego ha sido repro- 
ducida en varias ocasiones y lugares, fácilmente se com- 
prenderd, decimos, el empeño que pueda haber en sos- 
tener la peregrina especie de que los indios del Putu- 
mayo devoraron á un hermano del actual Presidente de 
Colombia. ,, 

Tres meses más tarde, abril de 1907, publica un 
señor Luis M. Gaviria, en el mismo periódico El Público, 
un largo artículo de variaciones sobre el mismo tema, 
es decir, encaminado también á hacer la entusiástica 
apología de los hermanos Reyes, como no ha mucho lo 
hizo el señor D. Rafael Antonio Orduz en La Ldea, y 
como lo hiciera el famoso Juan Coronel, ahora cinco 
años, en la Introducción del relato del señor Reyes. 

Pero, á quienes, como nosotros, han residido años 
enteros entre tribus incultas y estudiado de cerca, sin 
prejuicio, sus costumbres, mal se les puede venir con 
\^ narraciones de la índole de las que dejamos anotadas. 

Y cabe aquí transcribir lo que en carta fecha 10 de 



404 TAVERA-ACOSTA 



junio de este año de 1907, nos escribe desde el Alto 
Uainía el inteligente francés M. Franíois Quin. Dice 
así : 

''Antropófagos ! Aplaudo mucho su laudable es- 
fuerzo por rechazar al dominio de la fábula á los quimé- 
ricos antropófagos Sud americanos. Por mi parte, nun- 
ca he creído en tales costumbres, no diré americanas 
sino mundiales. He viajado mucho y nunca he visto 
entre las numerosas tribus que he conocido, comedores 
de carne humana. Diez años tengo ya recorriendo los 
ríos del Territorio Amazonas, viviendo con los indios, 
hablando su lenguaje, y no como esos ''exploradores-re- 
lámpagos " de quienes hace usted mención en sus obras 
.... Puedo, afirmar, pues, que no hay antropófagos, ni 
los ha habido, por lo menos desde que los indios cono- 
cen el arco y e- hacha de piedra, lo que remonta á varios 
millares de años. 

" Todas las tribus del Amazonas viven ahora co- 
mo vivían para la llegada de los españoles y de los Por- 
tugueses, con la diferencia de r que no habiendo sido 
asustada nunca la cacería por las detonaciones de las 
armas de fuego, era entonces mucho más abundante 
que hoy : un argumento de mis contra la pretendida 
antropofagia 

"El animal inferior es sociable. Sería muy triste 
que el hombre, infi.nitamente supericír, hubiera sido el 
único comedor de su semejante ! Fue necesario que 
aparecieran los "gumillas" para inventar y propagar 
tal absurdo. .. .Los simios araguato, caparro y mari 
monda, principalmente el último, representan bastante 
bien, cuando asados, el cuerpo de un joven de 13 á 14 
años. El miedo ó la ignorancia hicieron lo restante : 
de ahí ciertamente provino el mito." 



Después de insertar el literato Mosquera el angus- , 
tieso relato del señor Calderón, concluye su Refutación 
á un historiador venezolano, así : 



EN EL SUR— DIALECTOS INDÍGENAS 405 

"Si esta elocuente disertación no hace mudar 
de parecer al joven historiador venezolano por lo 
que respecta á lo aseverado por el señor General Reyes, 
ó no hay imparcialidad ó priva deliberado propósito ; 
cosas ambas que no queremos suponer en quien se 
ocupa de ilustrar un punto sombrío, que para honra de 
la humanidad bien quisiéramos que nunca hubiese exis- 
tido." - 

En efecto, bien hace en no suponer ni lo uno ni 
lo otro. Nada tenemos que ver con la concreta indi- 
vidualidad del señor general Reyes. En nuestras rec- 
tificaciones, nos referimos á un viajero que emplea un 
tópico como el del canibalismo aTiericano, tan repeti- 
do por muchos, desgraciadamente, por la falta de exa- 
men crítico. Llámese tíamboldt, llámese Codazzi, 
llámese Mosquera ( T. C. ) llámese Joaquín Acosta, llá- 
mese como se llamare el explorador, el viajero, el 
hombre de ciencia, el negociante, el buhonero, que tal 
error histórico y etnográfico traiga ( tratándose de los 
indios americanos desdo la Conquista para acá ) y con- 
tra todos ellos quedarán en pié no sólo nuestras humil- 
des observaciones en el sentido de desvirtuar la ver- 
sión de la antropofagia de los habitantes que encon- 
traron los castellanos en el hemisferio occidental (12) si- 
no también lo expuesto por Fray Bartolomé de las Casas 
en sus libros Historia Gene /al de las Indias y Apologética 
historia de Indias ; por Prescott en su Historia de la 
Conquista del Perú ; por Michelena y Rojas en su 
Exploración Oficial ; por Irving en su Vida y viajes de 
Colón ; por Juan Ignacio de Armas en sus Estudios 
Americanistas ; por Pebres Cordero, por Jahn, por 
Jiménez Arraiz, por Carrascosa, etc., etc. 

La antropofagia de los americanos se ha ido esfu- 
mando como una sombra negra en el horizonte de la 
Historia, y á medida que van pasando los años la cre- 



(12) Véanse : Memoria del Amazonas, páginas 347 35, Ciiidad- 
\ Boiívar, 1901 — Anales de Guayana, páginas 317-325, volumen I. 
Ciudad-Bolívar, i()o^. ^Rionegro, Capítulos VI y VII (publicados) 
Ciudad-Bolívar, 1906. 



406 TAVERA-ACOSTA 

encia en ella se va haciendo más rara y difícil de soste- 
ner científicamente. 

Que los Delegados á la segunda Conferencia inter- 
nacional americana, bajo la influencia del "Oncle Sam," 
decretasen una placa en honor de Néstor y de Enrique 
Reyes, muertos en servicio de la civilización de América, 
( 13 ) y que el Congreso de Colombia ensus sesiones de 
este año 1907, accediese á la petición de los periodistas 
bogotanos de levantar un monumento que perpetuase la 
memoria de los hermanos Reyes, nada dicen en contra 
de nuestras aserciones, antes bien, dan ocasión, para re 
cordar que el actual Presidente de Colombia es el mi?- 
mo señor general Reyes, autor de la ** Memoria de ex- 
ploraciones '' presentada en 1902, y para [lensar tam- 
bién que desde ese año, Roosebelt, acaso pretendió ga- 
narse la buena voluntad del futuro Presidente qolom 
biano, hermano de los Reyes muertos 

Por lo demás, harto bien se sabe que á éstos así co- 
mo tampoco á ninguno de sus compañeros, — á saber • 
José María Calderón Reyes, Alejandro Plazas Reyes, 
Nemesio Reyes, Juan Reyes V., Florentino Calderón 
Reyes, Dario Rojas, Gabriel Escobar, Alejandro Quin- 
tero Wallis, Demetrio Salamanca, Antonio Ángulo, 
Salvador Quintero y Bernardo Spn^ela — harto bien se 
sabe que á ninguno de ellos impulsaron en sus incursio- 
nes por el Caquetá, Putumayo y Amazonas, ningún pro- 
pósito científico, ni ideales de civilización filantrópica, 
ni anhelos de reducción de indígenas, ni especiales de- 
seos de prosperidad y progreso nacionales, sino que se 
lanzaron á particulares proyectos de intereses especula- 
tivos, llevando fuertes cantidades en metálico, en papel 
ó en especies, con miras de acrecentarlas en honrosas y 
atrevidas empresas- dignas de todo encomio. Pero, 
muerto Néstor en 1883, ahogado en el Putumayo, y 



( 13 ) Placa de bronce de 35 centímetros de lago por 25 de ancho ^ 
Los Representantes de Norte América comisionaron á lá Secre^ 
taría de Washington para remitirla al Gobierno colombiano, co- 
mo lo cumplió. 



EN EL SUR— DIATECTOS INDÍGENAS 407 

extinto Enrique en 1887, devorado por las fiebres sien- 
do capitán de un vapor mercante, abandonó el señor 
general 'Reyes sus grandiosos proyectos comerciales, á 
los cuales había consagrado durante algunos años las 
grandes energías de su temperamento de luchador. (14) 
Algún día llegará la luz de la verdad hasta los po- 
bres estigmatizados alárabes del Caquetá y del Putuma- 

yo Mientras tanto, copiemos el final del Capítulo 

VII de nuestro libro Rione^vo. Dice así : 

En resumen, y para concluir este Capítulo, desen- 
trañemos en pocas palabras la historia del espantoso 
mito multicéfalo. 

El 12 de octubre de 1492 pisó tierra del nuevo 
mundo el almirante Colombo. Para fines de noviem- 
bre había descubierto, además de la de Sansalvador, 
varias otras islas, entre ellas Cuba y Haití. En ésta 
se detuvo 40 días en cuyo lapso hizo levantar una 
casa fuerte en el pueblo de Uacanagari, cerca de la des- 
embocadura del río (Jarvco, en las costas de dicha isla. 

Colombo, como es natural, no conocía el idioma de 
los mdios ni éstos el de los españoles y en menos de dos 
meses no pudieron aprenderlo ; sinembargo aque- 
llos "ilustrados" castellanos, sin intérpretes, enten 
dieron que los indÍ9S les decían que hacia al oriente ha- 
bía pequeñas islas (lasLucayas, Barbados, Gigantes, 
etc. ) unus pobladas por amazonas ó sean las mujeres 
sin marido y más belicosas que el Cid Campeador; otras, 
donde residían hombres que comían carne humana y 
que eran muchos, grandes y valerosos ; y otras, en 
fin, donde corrían arroyos de oro. 

El 4 de enero de 1493 sale Colombo de Navidad, 
que así se llamó la Casa-fuerte inauojurada el 24 de 
diciembre anterior, con rumbo á España, á donde lle- 
gó el 15 de marzo siguiente,-^ conduciendo algunos indí- 
genas, oro, pájaros y curiosidades que había embarcado 
en la Española ó sea Haití. 
) 

(14) Véase el ya indicado número de " La Idea." 



408 TAVEÍlA^ACÓStA 

Ya iba en la mente de Colombo y de sus compa- 
ñeros el germen del terrible minotauro. 

Emprende su segundo viaje, y sale de Cádiz el Al- 
mirante el 25 de setiembre de 1493 5 desde el 3 noviem- 
bre empieza á descubrir las pequeñas Antillas; llega á la 
de Turuqueire ( Marigalante ) envía á tierra á algunos 
de sus " eruditos" marineros con el propósito de reco- 
cerla. Los españoles encuentran mejores casas, labo- 
res y tejidos, muebles y utensilios muy bien trabajados, 
estatuas de madera, ostentando á sus pies sendas cule- 
bras entalladas, provisiones en abundancia, de carne 
fresca, y armas bien construidas. A la llegada de los 
extranjeros los indígenas corren, huyen ; unos se van á 
los montes, otros se esconden en sus chozas. Y no es 
eso todo : aquellos supersticiosos europeos, que ya "sa- 
bían " que por allí había antropófagos, por lo que enten- 
dió Colombo, sin intérpretes, de los indios haitianos, 
quedaron sobrecojidos al ver colgando de los techos, á 
á la par de los jamones de cerdos monteses y de vena- 
dos, cuartos de araguatos y cabezas de estos animles 
sirviendo de receptáculo á cualquier líquido. . . .exacta- 
mente como lo hacen aún hoy los indios de nuestras sel- 
vas. 

j Qué horror ! Corrieron á bordo, propalaron el 
descubrimiento junto con la noticia de su ignorancia, 
sembraron aquella en terreno abonado, y . . . . después : 
la codicia, el fanatismo, la crueldad y hasta la astucia de 
los indios mismos, contribuyeron á infantar al monstruo, 
que llegó á tener colosales proporciones y que hoy en 
medio al estertor de su agonía, desaparece el estrujón 
formidable del Análisis crítico y aventado como mísera 
pajuela por el soplo de la Filosofía de la Historia. 



EN EL SUR — DIALECTOS INDÍGENAS 



409 



NOTAS FINALES 



Son curiosos los significados que tienen algunos 
vocablos Uaraní-Caribe-Tamanaco, en las regiones 
de la jurisdicción de Barcelona, muy particularmente 
los que hoy constituyen algunos apellidos conocidos en 
esas localidades. Véanse á continuación con la simple 
variante de la primera O en el término goto ó coto, que, 
como se sabe, es pronunciado indistintamente por los 
indios, así como la U y la O : 



Yaguaricoto, 


los deudos 


ó la familia 


del Tigre 


Guararicoto 


id 


id 


de la Danta 


Tcherecoto, 


id 


id 


de la Yuca 


Cumanacoto 


id 


id 


del Frijol 


Moropocoto 


id 


id 


de la Cera 


Yaguaracoto 


id 


id 


del Tigre 


Paracoto 


id 


id 


del Caño 


Paraguacoto 


id 


id 


del Mar 


Maríacoto 


id» 


id 


del Cuchillo 


Querecoto 


id 


id 


de la Yuca 


Arinacoto 


id 


id 


del Budare 


Marapacoto 


id 


id 


del Jobo 


Bericoto 


id 


id 


de la Frente 


Pianaricoto 


id 
1 • _ 


id 


de la Oreja 


Acquerecoto 


id 


id 


del Tigre 


Janacoto 


id 


id 


del Río 


Guacoto 


id 


id 


de la Lagartija 


Panarecoto 


id 


id 


del Amigo 


Parucoto 


id 


id 


del Caño 


Pitacoto 


id 


id 


del Rojo 



Los grabados que constan en este volumen fueron 
hechos por el inteligente compatriota señor Manuel 
Mariani, á puro esfuerzo y buena voluntad. El foto- 
grabado es obra ejecutada en los talleres de "El Cojo 
Ilutrado," de Caracas. 



4T0 




TAVERA-ACOSTA 








ERRATAS 


• 


Páginas 


Línea 


Dice 


Léase 


23 


18 


cristalecen 


cristalicen 


24 


21 


Libro II 


Libro I 


29 


27 


jordire 


jodire 


33 


6 


iscac-hunea 


isca-chunca 


47 


36 


reigliosos 


religiosos 


48 


25 


centituyéndose 


constituyéndose 


100 


28 


uyaya-értua 


uyaya-értun 


145 


14 


antillas 


Antillas 


195 


En el 


primer párrafo se lee 


: teniendo como 



base la filología comparada en Venezuela, acaso la única 
hoy por hoy, con inmediatos resultados evidentes. De- 
be leerse : teniendo como base la filología comparada, 
acaso la única hoy por hoy, en*Venezuela, con inmedia- 
tos resultados evidentes. 



211 


6 


Venenezuela 


Venezuela 


221 


28 


murallala 


muralla 


253 


13 


caractes 


caracteres 


253 


29 


pertenienteí^ 


pertenecientes 


265 


15 


de este 


de ese 


299 


19 


Releigh 


Raleigh 


299 


24 


siguientes 


siguientes 


307 


32 


restingido 


restringido 


346 


38 


hombres 


hombre, 


346 


39 


soldado, 


soldados 


347 


21 


etresacado 


entresacado 


348 


I 


y llevada y 


y llevada á 


397 


10 


había 


habían 


399 


29 


portugeses 


portugueses 


400 


15 


bian 


bien 


40S 


30 


desaparece el 


dasaparece al 


409 


33 


Ilutradc» 


Ilustrsdo f 



IN'OIGEl 



CaPITUI^O i— Propósitos— Tribus del Sur de Guayana— 
Lenguas -y dialectos — Exasperaciones de los religiosos — Exagera- 
ciones de Solano y de sus oficiales — Confusiones que han ocasiona- 
do — Tribus existentes hoy en las regiones del Orinoco. 

CAPITULO II— La lengua Baniba— ¿ Desciende del Qui- 
chua? — Su eufonismo — Sus dialectos— El diptongo UA— Opinio- 
nes de Caulín y de Humboldt — Exageración de Codazzi — Nú- 
mero de lenguas y de dialectos que se hablan en el día. 

CAPITULO III— Disimilitud de las lenguas Caribe y Bani- 
ba — Sus filiaciones con las del Asia — Opiniones de Julio Calcafío 
— Analogías con el idioma Indo — Filólogos y lingüistas — Razas 
primitivas. 

CAPITULO IV — Días y meses de estas tribus — Su manera 
de contar — Semejanzas de algunas en su numeración con la de los 
Indos y la de los Chinos — Tabla de sus respectivas numeraciones. 

CAPITULO V — La desinencia ARE abunda en el lenguaje 
denominado Caribe — Parece corresponder á una gran lengua ma- 
triz — ¿ Cual la raza que la hablaba ? — El idioma Uajibo — Gramá- 
tica de los Padres Fernández y Bartolomé— Lenguas primitivas — 
Vocabularios de indígenas del Indostán — Voces sánscritas. 

CAPITULO VI— Un artículo sobre un libro de Julio Calca- 
ño — Inconvenientes — Número de lenguas y dialectos recogidos — 
Conclusión — Homenaje. 

SEGUNDA PARTE 

Vocabularios indígenas — Notas y observaciones. 

TERCERA PARTE 

CAPITULO I— El diptongo UA— Ortografía adoptada por el 
autor — Observaciones del Doctor Lisandro Alvarado — Prurito ex- 
tranjero — Confusión del número de localidades con el de las na- 
ciones indias— Sgnificado de las voces paro, cáaa, aima, uapo y 
moni — Significado de la terminación gofo ó co¿o—Kl sobrenom- 
bre de " Caribes " — Opinión de Julio Calcaño — Orígenes de las 
palabras Cande y Uayano— Américo Vespucio y Bartolomé de las 
Casas— El elemento Pariano. 

CAPITULO II — El Quichua lengua aryana aglutinante — 
Opinión adversa del Doctor Pedro Manuel Arcaya, apoyándose en 
Mr. V. Henry — Congreso de Americanistas — Opiniones afirma- 
tivas de López, Rojas, Patrón y Girgois. — ¿Quiénes estarán en la 
verdad ? — Palabras sán^^cntas on sus equivalentes en Quichua — 
Observaciones de Girgois — Ochenta por ciento de las voces qui- 
chuas tienen origen aryano — Observaciones del autor — Analogías 
1 con el antiguo Egipto — Arqueología americana — Cavernas, cal- 
zadas, diques, cerros labrados, hachas de piedra, etc. de Vene- 
zuela. 



CAPITULO III— Continuación— Petroglifos de Guayana— 
Su antigüedad precolombiana — Sus primeros descubridores — Opi- 
niones de Humboldt y de Schomburgk — La Atlántida — Creen- 
cias y tradiciones de los indios del Orinoco— AMALIVACA ó 
Amali-uaca — Interpretaciones de esta palabra en Quicjjua y en 
Indostano — Cuestionario— Símbolos antiguos — Interpretación de 
algunos geroglifos de Guayana — Creación de la tierra, su inmer- 
sión y su repoblación — Analogías cosmogónicas, teogónicas y 
etnológicas. 

CAPITULO IV — Las voces Coro y Onda — " Los aborígenes 
de Falcón " — Estudio del Dr. Arcaya-- Observaciones. 

CAPITULO V— Trabajos de Crevaux, Chaffanjon, Sagot, 
Adam y Martius — Palabras recogidas por el Dr. Toro — La antro- 
pofagia de los indios americanos es un mito — Las Casas, Hum- 
boldt, Irving — Conquistadores y cronistas primitivos— Más opi- 
niones adversas al canibalismo. 

Capitulo vi — Más pareceres en contra de la creencia de 
la antropofagia de los indios — Otros exploradores — Trabajos del 
Dr.Jahn, jr. — Piaroas y Maipures— El Rvdo. Gilij — El Rvdo. Gu- 
milla — Vocablos "maipures" análogos á los del R otiegro — La 
voz maipures — Dudas. 

CAPITULO VII " Resumen de Actas de la Academia de 
la Lengua " — Dialectos de los Andes, de la Uagira y de Siquisi- 
que — Vocabularios recogidos por Febres-Cordero, L^res, Calcaño, 
Yepes y Juan Tomás Pérez — " Etnología del «Estado Mérida." 

CAPITULO VIII— Significado de algunos nombres propios 
de Venezuela en lenguajes que se haWan en Guayana — El nom- 
bre del sol en algunos lenguajes sur-americanos — Estado de las 
tribus del territorio venezolano. 

CAPITULO IX— La leyenda de los atares— Confusiones 
que ella ha ocasionado — Aclaraciones. 

CAPITULO X— Lfl leyenda de los Maipures— Los Banibas 
de hoy son los mismos Maipures del siglo XVIII — Aclaraciones 
y rectificaciones — Vocabulario quitchua. ♦ 

CUARTA PARTE 

Notas al libro del Doctor Elias Toro "Antropología Gene- 
ral y de Venezuela precolombina" — Confusiones — Los mitos ame- 
ricanos — La fábula de los indios blancos — El tópico de los perros 
mudos — Rectificaciones-- Etnología de Venezuela — Lingüística 
— ¿ El Tamanaco y el Caribe son ana sola lengua? — Orígenes — 
Tribus indias y sus agrupaciones históricas, geo;^ráficas y lin- 
güísticas — La voz agua en lenguas y dialectos suramencanos — La 
final ARE — Opiniones de los doctores Aristides Rojas y Pedro Ma- 
nuel Arcaya — Observaciones — ^Clasificación lingüística del doctor 
Koch-Grünberg — Conclusiones. 

QUINTA PARTE , 

Más vocabularios de lenguas americanas del Sur — Notas y ob- 
servaciones — ^Documentos arqueolíticos. 



SEXTA PARTE 

Supuesta antropofagia de los indios del Caquetá y del Putu- 
mayo — Un artículo del Dr. Mosquera — Relato canibalesco de un 
señor Calderón — Tópico del señor Delegado por Colombia ante el 
Congreso pan-americano reunido en México — Consideraciones- 
Historia del origen del mito de la antropofagia americana. 



NOTAS FINAI^KS 



ERRATAS 



OBRAS DE TAVERA-ACOSTA 



FÜBL LOADAS : 

N'ofas—V.stnáio crítico— Antología Venezolana 

Amazonas — Memoria de 1900- 1 901 

Impresiones y Recuerdos— Poesías 

Apuntes pata la Historia — Revolución de 1902- 1903 

El caucho e7i Venezuela 

Anales de Guayana — primer volumen 

Rio7legro—^^^^{\^x\o?> II, VI, VII, X y XI 

Lo i^w/MV^— Capítulos XIV, XV y XVI 

En el Sur — Dialectos indígenas de Venezuela 

FOE PÜBLICAE : 

Lo Histórico. — Sucesos de la Guerra Federal en el Oriente de 
Venezuela 

Rionegro —Visi}eSy observaciones, historia, etc. 

Capitanes y Caciques de Venezuela 

Ef óticas — Poesías 

Páginas dispersas — Poesías 

El Caucho en Venezuela — 2a. edición 

De mi cáfiera — Artículos literarios, históricos y políticos 

Anales de Guayana — 2? volumen 

Efemérides patrias 



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