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Full text of "Espectaculo de la naturaleza, ò conversaciones a cerca de las ..."

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J. odos lo^ tíotnbrv* no son amados . 

Véase IcLpi^eiSS. del TotnoJ^ . 

!a i^da de Turena aS'crtra vot-Jíamj'ai. 



J^ 



ESPECTÁCULO 
NATURALEZA. 

ó CONVERSACIONES 

A CERCA DE LAS PARTICULARIDADES 

DE LA HISTORIA NATURAL, 

QUE HAN PARECIDO MAS A PROPOSITO 

paia excitar una curiosidad utU,y formarles la tazcn 

á loe Jóvenes Le¿tores. 

QUECOKTIEKE LO QVB PERTENECE AL HOMBRE 

en lockdad 

XSCKITO EN EL IDIOMA FRANCÉS 

POfi £L ABAD M. PLÜCHE. 

¥ TRADUCIDO AL CASTELLANO. 

TERCERA EDICIÓN. 
PARTE VI. TOMO XL 



Con las Licencias nbcbsarfas. 



En Madrid : «a la Imprenta de Pbsro Marín. 
. Año de 1773. 

^ tMta it la Sítal Ctm^aáia 4e Imjiruont ^ y Llírtrat Jtl Xjytltt 






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DE LAS CONVERSACIONES 

contenidas en este Tomo XL 



Conversación L El origen de la sociedad, 
pag. I. 

G)nversacioQ IL El Matrimonio , pag. ti. 

Conversación ni. La Educación , pag. $a 

Conversación IV. Los egercicios de la in£in- 
cia, pag. 6i. 

Conversación V. Aditamento á cerca de la edu- 
cación, pag. 76. 

Carta de un Padre de Familias , pag. 77. 

Conversación VL La diversidad de 
nes, pag. 276. 

Conversación VIL La supredon de la 
guéz , pag^ J96, 



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ESPECTÁCULO 

DE LA 

NATURALEZA. 

; TOMO XI. PARTE VI. 

QUE CONTIENE LOQUE PERTENECE 
' al 'hombre en sociedad. 

CONVERSACIÓN PRIMERA. 

EL ORIGEN DE LA SOCIEDAD. 

ANTA multii'ücidad de He- 

nes coma cercAn al Iwir.breí 

y se renuevan por la mayor par. 

te todos los anos, í proporcioa 

de su nectísidad ; tanta, variedad 

de órganos , iáestinadus i asegurarle en el 

pxe 1 y una inteligencia capaz de perfeccior 

nar el uso , y gilorUic^l al Autor ; .tod«i soif 

V Tm.XL A pter- 

* 



a Espectáculo de la Naturaleza. 
prerrogativas > que no se haUan jootas sino en 
el hombre , y nos han manifestado y i quién 
es el Inspeétor de la Naturaleza , el Usufiruc** 
tuarío de la tierra , y el Señor de lo que este 
suelo , y vivienda común contiene* Sus luces, 
y su experiencia debían abrazar ^ y estendersc; 
á otro tanto como se estiende su dominio $ y 
así le vemos gozar de so dignidad , y apro- 
vecharse de todas sus ventajas quando se ocu- 
pa en arreglar su conduela 9 . y sus trabajos. 
Solo se hace ridiculo ^ quando de Labrador, 
y efe Gobernador 9 que son los títulos Con qué 
sació ) se mete á Intei^prete de la Natura* 
leza , y á atribuir % su ii\teligencia la depisioa 
de lo que Dios reseivó para su proprio con- 
sejo. - 

Pero no obstante ser cierto, que es Due- 
ño , y Gobernador de todo quanto le cerca, 
unJ cosa parece que le degrada , y obscurece la 
preeminencia del puesto , á que le hemos vis- 
to elevado. El hombre no está solo aqui : el 
Genero Humano cubre la tierra : podrémosle, 
pues, llamar todavía preeminente, y mirar co^ 
mo elevado á un puesto, en que tiene milloi:tt|S 
de compañeros que le igualan? 1^ 

La sociedad ' Biene$ hay , que se pueden poseer con ze- 
Cretn'pofc íos, y^eft qué uo sufrimos compañía , nidivi* 
sioD íie lu tíon ; pero no es de esta especie nuestro domi*- 
nio , del qual no se reviste el hombre 5 sino 

mientras está' acompañado de $us semejantes^ 

..' i *v 



c 



. £7 origen áela sociedad. % 

y en efeéto pierde todos sus derechos ^i media- 
da qae deja de ser sociable* 

Anoque la Providencia Divina nos dispen- 
sa sus fajroiesoQO tal economía ^ que pueden 
comunmente servir de recompensa á nuestros 
a&neS) pata animar de esta -suerte- mas nues- 
tro tr^jo : con todo eso, no es necesfrio , ni 
conduceoie i que la vista de tan ricas posesión 
oes f de tan bellas luces , y . claros conocí^ 
mientos , de tantas- operaciones , á quienes 
;fiígne un efeélo cierto , é indeft¿Uble , nos 
hagan mirar al hombre .con medida distinta de 
la que. tiene , precipitándonos de este modo 
en la ilusión. Uno de los er^años que pin 
diéramos padecer eú esta raíon , sería persua^ 
dirnos ,; que le fuese concedicb á un hombre 
sok> descubrir suCoesivatnente , y adquirir por 
4 mismo todo h que acabamos de ver 9 y que* 
da expuesto en .esta Obra. Los frutos del entena 
df miento , y los frutos de la. tierra 00 se han 
concedido á ^guno de nosotros con extensión 
suficiente , si no concurre el ministerio de otros 
hombres, y con lú oUi^;acion reciproca de 
ayudamos mutuamente. Mientras cada hom^ 
«^^Deifírv^ 9on SU: industria ípart^ukr al Cómun; 
^ la sociedad Je tfiifiifkía su iéconóoimiento/aba4« 

' teciendole' de tíos socorros. que« necesita^ Ls 

^aoquéfi ios. descubrimientos dé iodks las eda* 

des^ j'ká producciones , y frutos de todos los 

. mwtt: iñjbom éa^péndia de ^íeiqpO'^ y^ 1« 

• na A a li^ 



• l/ 



4 Espe^factílo de Ja Naturakéa. 
libra de fatigosas tareas. Al común es pro^riár 
mente , y á la sociedad , á qitien todo se le én^ 
" tregó , y por ella participa el hombre de los 
presentes , que le hizo con taata 19)eralidad el 
Criador; - ' ^ 

J>el mismo modo qiie Tas producciones dé 
la tierra están esparcidas por todas partes , lé 
están también los talentos desde el xM cabo al 
citro de esta nuestraliabitacion, para que los que 
inoran en ella se preguiyen^ y se enseñen mu^ 
tuamente , como mutuamente se comunican 
ios bienes que poseen. El que se sale de la so^ 
ciedad baee dos males ^ pierde e} tiempo en it>- 
qvirir laboriosamente lo que la sociedad le 
ofrece de un moda expedito ^ y libre^ y dea^ 
precia ^ 6 huye injustametM un talento ^ que 
babia recibido para el l»en de la misma socie^ 
diad. De aquí se deduce claramente, que Dios 
^ae propuso, poner en la tierra » no Solitarios^ 
Mno Giíadacknos;».! . - ' 

GluardemonoS) con todb eso V de confluí^ 
n!Lin^sc.in dif«í fetirocon Uí soledad. Para ser Ciudada^ 
é^i^nót "er w ,:no.ea «cesario estár siempre entre el bu^ 
ciu4a4aiios. Ujcio; aotes bien ^ por .el contrario, la vida mlÉ. 
(mnnltudsa.ea' por loJ comuña la mas irimiRSe 
AqtfeH quien el espirím dé Dios cbddiice al 
letiroi 00 es usi Solitaria CBisantro^^ó-devo-^ 
xador de bombire&, que abomina y ó reqsa d 
Ikn ConHtn v^í^^ un Qudádano prudente , (|ud 
em |q»- pdjgcos máts fiíertes qoe éL Ssceseid 









/ 




^'Et origen de ia iúcMidl' '^\ ^ 
-iinVablo^ó tin Hilarión V quésfe riedrá dé'tt 
•ftiria de los perseguidores , y hoye el peligró dé 
'vna deplorable caldd; ó un Raneé > que se 
burra al cohtügk) dd siglb en que vivió , 7 
'coya impresión , y malignidad hdVia éx^pe^ 
timentado no poeto ; ó será un'MdbilIÓn , qife 
« recoge del todo , para "distráHetie tiitnbs , y 
entregarse á trabajos verdadefartrente 'Eclesiás- 
ticos ; pero tales hombres no dejaron de Uebat 
"en el corazón á sus herniaños , ni de trabajar 
por ellos y segnn toda la extensión de üi 'pó¿ 

Retiíx)s hay, en donde ño se excitan ^álil¿ 
talentos muy comunes ^ y muy liiíiitádos ; tú 
es ei cultivo de un jardin , el servir á lúA etífeH 
mos^el tegér , el hacer BilásVjT ^' sacaí^j f 
Sabrair piedraSé' Pero settíéjaÁIes estóblie^ciiínen^ 
tos, lejos dé ser despredebles;!) jpofque a'^ue'^ 
130$ que los egetcitaQ estén en lugares apartad 
do$j son por el contrario el 'airtparo-',- sicor- 
fo,y iredeft^delrfs¿V?iedsd,- guindo' el- tráí^ 
bajo ) y la bermañbaá s^ vén aUIcoB'^f^lArbcti^ 
lar boMK ••'••'•'''' *^ :" '* '-'••' - • ' » '' 
^ E» efiéla» este «nb^ febórfoso'^ ^y-*stái 
^arid&d adiva es ák)^ qáb dos-^xdtán, y á kí 
^tíes Unhib casi^t^dás hs 'pmtíi^étí EVatK 
gdio; la^tentíBéfo,^ y ol^fdd. de tsif ihisttbsj 
que fidé esté letitoVn^es'liísafiüádÉl müt)¿k^> 
afetaboriecimfento de la sociedad; sfea'!» 
ássbpxtíúú^ dé loa lasos ^smar ^roprío , qué 






^ Esps&aruh (k h Naturakz^ 
todoloquiere para sí, y que en lqMr)de9eie« 
.yira SQS hermanos ^ busca solo^^ s€;r servido. 
Lejos de permitirnos el encono y el aborrecí*- 
míeato , y la ira 5. no pqrmite aun 1^ indifer 
xencia ^ é inaccioq ^ pues nos obliga 4 ^mar 
i todQS los bombres , como nos amamos á nor 
^rros mismos; asegura la protección f y el 
imparo á quaotos viven cercanos , y en parar 
geen que pueden ser socorridos: qos enseña 
á ngr d^r oídos al odio , á aborrecer la enemisr 
t^áy y: aui} ii^mds ^1 eqen^jrgjiy bol viéndole hieo 
por mal , y correspondiendo con beneficios 4 
}z ingratitud Qiialquiera que buscara un de- 
^er^to por eironerarse de las obligaciones qu« 
lfenp.4 la ,isopiedad, sería una fiera « un ;Salva-^ 
ge^¿^ un n^on^rup; y liden lftjvJ!S,deseit f^hxi^c 
jóano y ' no sería ni a^n . FhUpfopbo , • aunqt^ 
es cosa bien ^pequeña el no ser Plülosor 

pho. ..'•'.': 

. ; En ^cíeao , la PbMpspphía i qw pe jaé^i^ 
baqerf4 Ips l^iQbijes sopi^bles^qQ ^^ conQcir 
d9,el.yer^a|erq origen. de la sodedí^d^^ ,ni¡íJ4 
ha asegurado los apoyos verdaderos^ ^ ique.;)^ 




o-tgen , j pu94^ ^nHu^ener. ^M ^averiguación en M^e 
¿M™odc. ^ ¿a inetiJo dgl principio , que; p>ido^ uqirT 
^^' guiias faip jiias ^ h,i h^cho el ^i^or de e^ta conr 

fetjeracipn >, jf. junt« á ,Ía^ pec^sidad rqpi? la? 

oprifijía,! y 4 las. teftexíone^.de alg^fios Legpi»? 

fedores: ala verdad. en esftq^cftqippjwt^^ 

cpmoquando se figuj^ ,::^we, pl ínoviipi^q», 



V 



/ 




W origen de la socfcáad. i 

qáe mantiene la Kattiraieza , la pudo fbrmar^ 
táirUen: y 1^ la putrefacción que sustenta 
los gusanos que provienen del EscaraK'>jo , y 
de la Mosca , babia necesariamente ordenado 
también las seroiUas especificas. De aquí vie*' 
nen todos los systémas de Pbysica , y de umi' 
virtud moral \ en que Dios no entra para cosa 
alguna» 

No será pfailosophar , si creemos á estos' 
Dolores ; recurrir á Dios'quando se trata de 
las causas ibrulatrices de las cosas ; pues un po- 
co de cieho , fomentado del cálot , liará que 
nazcan: todo es consigui'eíite á un Sol, y á' 
una Tierra, las aves , los quadrupedos , un 
bomhre, seguido fielmente de su muger ^ el' 
trigo ,'Ios graíiós , el agua para nutrirlos , y^ 
en uúa palabra, el mundo , y todas las aHiajasI 
que le adornan, y íiermo^an. El gran Descaí^*" 
tes vio salir todo esto de su materia , movida 
á modo de torbellino , sin que Dios pusiese átlt 
arden álgiino. T después de Descartes ¡^ otros^ 
han llebado aun mucho mas adelante su Phy*' 
sica. Descartes no pudo obtener , sin recurrir^ 
áDíos , aquel cieno , 6 barro primitivo , y el 
^g^Rvímiento ibrmador de las especies : estas* 
dos únicas cosas pedia al Criador i pero * lo¿» 
Moderaos que le siguieron , después de Itebeé' 
visto, 6 creído , que veían con Descartes el 
Sol, y la ¿una, un hombre , y puntualmente, 
una múgeír, salir del polvo^ npcomo produc-; 

do* 

é 



& Espe^iMth de ¡a NaturaJef;^. 
QOQes de pn consejo, particular, sino como efeo. 
Ips necesarios del movimiento; de un remolino,- 
6 tqrbillon, tampoco vieron necesidad para atri« 
Ijuir el cieno , y el movimiento á consejo algu- 
no del Criador ; con que le dejaron á parte , j 
splo conocieron la materia» 

Según estos tales 9 la moral debe ser trata-, 
da del mismo modo, sin qiie Dios intervenga 
qn ellaT porque , qué otra cosa es sino el con- 
junto , 6 cuerpo de .reg^ , que deben observar 
en^re^s^ los hombres? ,Cpn que para los tales 
est preqsQ \f\}^t ef tas .reglas en . la causa , jj 
efí la intención que juntó los hombres > y los-, 
puso en sociedad : porque no hay otro moti-^ 
Mf> <|up los reuniese , sino la necesidad , y las; 
Inflexiones fipl Legislador: luego no hay razón. 
[|ára: «sten^sr jos derechos, jc^obiig^ciones. . de^ 
la^óciedads sino según nos lo pedia el inter^^) 
Pe aquí viene aquella lisongera , y fastidiosa^ 
ipof al de Epicuro , que arregb la medida de 
QUfstras obligaciones por el contentamiento^ 
^satisfacción absoluta de todas nuestras faculta-^ 
4^1 (^^) ^ '^9^ Ip^ risibles principios de Hol^^ 
bes , y. Machiabelo , que nada reconocen led- 
tjmo , y honesto sino lo que agrada al Legisu|L 
4pir : porque e$te Qefe df la sociedad , techen- . 
éfi^i ppr. razón del puesto , conocimiento de> f • 

r««-)Bien subiJo es, que k Epicuro le escás» muchos, «fir-» . 
mmdo , que poto Ik fet^cidji^ en U quietad , j pa« «el atma; 
HA obttance el defeft^ de no lleSarU mas «U9» de modot que im« 
rist como £n la viitá cUra de ta X>úMl 

- I*- 4. 




aEÍ origéh'dé Id séciedáí ^ t^r 

lai necesidades de todo el cuerpo de la repn«^ 

bUca.9 vienen á ser , dicen los tales » la re^ 

de la justida » y aun de la Religión , que bos: 

es preciso aeguir. Los Ddstte nrodemds ^|t>K 

03 d^erentes de los Epicúreos antiguos yüÁy 

rao al tx>mbre cooio un i animal , sin preeitai-^ 

ijüencía alguna ^ qm le diferencie de los demákí 

anicnales , sus consortes 9 y .cottitnepsalés» Poti 

sa oHgeo^ Iíbi bestia ^ty el b&oibié todc^ hdrba* 

jariandíl mismo modo los piados , Gopaeríanc 

las bayas mas insipidas y é. insulsas , irkli át 

montanera 9 y .cascarían ,W béÜcita;^ qúeicru^, 

g^ría igualmente deb^ de Ips .dientes de bs) 

«eidos^ y^Josbcxnbees^Peío.pasa lo^oír me^ 

jpr parte en loa frucbs .de U tiferra , se juntó: 

d bombre. al biytnbre : y 4si,, las> obl^^cioúesr 

de la sociedad no son X)tra: oosa » sino tomn 

lieosacioóes de las varía$ utíUdades y .^ue no^ 

sienen efe eUa^lKMl^oycQs^ tomaron este ne» 

¿OCIO a>n {úguna diversidad ^y sti^nimieoda el 

interés , se eximieton^d^ ¡toda^ especie de deu^ 

da[: loqualen mi so^tklo vi á d^^ ftiímio 

principio. Porque. Qom9 estos P^jllwc|>boft m% 

an peasuadidos á queel boibbr^ sd basca <) 

nlsmo , y que ni d dolor personal , ni los 

ultos ágenos pueden fadcec n^^ ^ ni empiít 

iper á un alma^qiie r9aio9if)at.flQmlr9biiq^c;pma 

cosa i p^rte^que no bace juegpcoKloa demái^ 

ni ti^i^ Qomp^oftiJe flqueUQs.é/}ttQ seiUamai» 

Ini^K^ ; y ¿| <nifq^.tl^«é»^Ji«eb^^ in^ 

i;^7<9m.az * B pe* 




:• 



m EspeSfacuhd¿1dNatürafeia. 
pedia exigir cosa alguna de los otros , íos ponia 
también en estado de que nadie se la deba. De 
aqui se signe , que tds Phílosopbos , que hacen 
al hoinbft nn aniúnal sditario , arroinan por 
cónsequencia su obligación ; y Bi mayor parte 
de los que le hacen animal sociable , no le esta* 
Uecen mejor » midiendo por solo el interés la 
obligación ^ y las deuda$« 

Después de hiber consultado i los Pbilo- 
sophos , escuchemos la experiencia : El lengua- 
ge de esta es muy diverso , y se encuentra 
que haUa el idioma mismo que la Escritura* 
Observemos lo que pasa etitre los animales; 
ks inclinaciones, y loa orgatios que recibie- 
ron deciden el puntó , determinan su suerte^ 
y la intención del Autor. Algunos, como 
los Castores , y las Abejas , aman la com« 
pafíia , gustan de vivir en comunidad , y sus 
órganos no les bastan , quando viven solóse 
y esie amor á la sociedad produce , «n duda, 
su verdadera ventaja ; pero no es de modo al* 
gutío la observación de la utilidad quien los 
diiponé i que se unan : su felicidad es efedo 
de una impresión dominante , y aAc^ior al 
•entimienh) , que pueden tener de la milidaflL 
Por d contrario en los otros animales ; orga* 
nos, ¿inclinaciones , tcxlo los dispone i lá i^ 
desunión. ' Es verdad , que la madre manifiesta 
desde que nacen un tierno carifío , que la obli- 
ga á coidair de sus bij|uÚo«9 por lo que mira i 

su 






* 

) 



/ 



Bl erigen ík la sodedaié tt 

su manutencioD , y alimento , aunque no esií* 
pera correspondenc» reciproca alguna de ellos» 
Y esta ternura inexplicable ^ que la inspiran , 6 
infunden para con sus hijos , dora otro taa<^ 
to , quanto dura en ellos la neoesidad 4ñ do 
cuid»io ageno. Quando connieoBan á poder 
valerse á sf mismos , la madre se aparta con «n* 
tereza ^ se aleja sin dolor ^ y su ternura se trueca 
en indiferencia, y aun «o tedio, ira, y d^svfo* £1 
padie, que no está destinado á mantener al \á^ 
jo, no fedád menor testimonio de cariño, y 
oomuúmeme parece desconocerle. Todas las 
señas que vé, le astán advirtiendo al hijuelo, que 
podhrábién piesto* mantenerse por 4 mismo, y 
proveer á su necesjdad ^ y peftoria. Hecba la se^ 
pairacion , el padre , la madre > y los hijos yá no 
se conocen , cesó el carfito, y se acabó laternu« 
ra. En efeéfco , sus órganos «no los disponen á 
aytriane mutuamente , ni á construir casas , y 
habitaciones comunes. -No dei^n oonúdmien* 
to alguno de números ^ m medidas , ni saben 
dBtingoir sino su alimento ^ ni aprender otra 
cosa, Di instruirse en materia albina. BICíp 
balb ooo su Casco (**} manejará d martiilo^ 
i esquadra por ventura ? El Ciervo se ñi^ 
ricará con sus mand alguna cabafia , dcieii» 
da? No hay entre estos animales lierramieii^ 
tas^ deseos ^ ni jadustris v9ua vloa cmtroqife 

Ba % 



na 




it Espe&actdo dg h Ndhffáíha. 
& vivir juntos ; «antes por el contrario, toda 
los dispone á vivir cada uno separado de los 
otros , y aun los que' habitan én comunidad,' 
no forman stnío unas pequeñas tropas , del to-^ 
do disternunadas á ua lugar misma El hom" 
be solo , aunque. Ueo' avecindado , estiende 
mas lejos su correspondencia , y se comunica, 
y ama i otro , aunque- le separeti immensas? 
golfos , y honduras. Esta pasión universa] pon 
la sociedad es en el bonibre ^ coma to son sua 
brazos 9 un^ presente del Criador* No fíie j3ñ 
modo alguna la esperatizn de utilidad la que 
le dio al hombre los brazos , las . manos , las 
jgipturas» y esta admirable diversidad de tíio- 
vimientos; Nd fue ^tamptMd^yk necieádad qti«! 
b»y. de vestirse ^.y alojarsfe, ^ la que pu$o la- 
na:en las espalda» déla Obeja, y la quehi* 
Co bf otat las bi^ibas V y Aorecer los pmdos 
^ca .-dieliboii^hre ^ ó estender betaa de piedm 
dí^b^ 4et sus pies^ Batoa úoorvos - rens^aif 
au4AeCe$^bdei v.pero precediemni ellas. Upa 
amencioo' ^-uná voluntad superior formó loa 
•iiMb^w^rde 'manera, t)ne -pudiesen áac^ de 
jiU$iisanielBs;ry conar dé!, sos.' bancos las pie^ 
4la^:Al;modo ;ip&]es,.que la Piñiox^faía tfl^ 
^üpí^ mal .en. atribuirse la, mvencion de lar^ 
4H$)}tas:9 3t k)^ biázos, porqnejha h^dtío'nor ^ 
t«^ yescbolíos aoM: tlbrádird^ osar.br^aos, 
iy piedras ; asi fiokitendrá mas razón en atri- 
buir el origen de la sociedad á las^n^c^idades * v 

COi ^ 



aarnuocs 9 7 recíprocas^ y i la< ¡nviencioo dá 
MiomKl 9 ó de Diaea¿ f^*) Kaes dudable^ 
que los socorros mutuos séan^^éu los design 
JEMOS de DícBf fruto Infiífible de las población 
fiés^ y: justa reoompeusa de la harmoDÍa ,, 7 
ttDún ;. peni dt amor de - b.sociédad e& rotes 
^uf^ toda:utflidad , i inferes. EaÉi es la ioteo* 
ckmdeDios.r este es nuestro estada ,. de suer- 
te ^.que aun c(esaodo la utilidad» na ces^urían 
las pobteiouear, ui m» ^paatartooi^uDw d« 
otros 9 quebrando los Untos ^]erno>;.iiiantie^ 
nen unidos: es k niano de Dios quien kv 

fi34nUOft .* '• < 

La Bfailosbpfifo.itiealaM^ 
iWDpéilds ^.qémclo¿te:jQfadfiK*>:fwr;mjad^ 
«tantas séfUs antiguas ^«y flMdemas ^ rdnedjr 
nuestras. ohKgaciooeií coa nuestros placeres , ^ 
jiécestdades. La becc^sidad sola ea «n mal 
AAa^stso ^ ddqníea:ímd(.%ay>i)ue:esp€^i: jbuer 

•^ jiteleme cou'íla iiMrsa^ E^ra fora^ar SKos 1$ 
(Sociedad 5 <fDé. aahr^ .la ..tseiia , uo e»pa6 i^ 

cy¿itos:dí .lt»oL^)i»d£ar^i J^ple^ 

^j^lo medios mas eficaces ^ y npss ÍQfa][ibl<^ 
^W^ d(ó 4ilfa(M3plMe biyzes , y diversidad de ta- 



r 



'if 




dtotoft I peiQ tiileafos ^^^ y bracos ^ que le sofi 

^ ff*y RF'^ f^Crl"* M|tiS90 J.e;gi«ladpf ¿ú A^en:is Sus Ley» eran 
^twá hñproileátes, dt^mporcionáda^) y-^cTaff',^ii^ se dccU 4f<- 

•oa 



14 EípitShílBtd&d^hNkbirát^ 
bmt^ i'áuo iofe pone eo obra . jaotameate 
sos semejantes. El le mueitfa pra^isbotís praiH» 
C8S para vestirie i abjarle ^ y oíameoerie $ pero 
d hombre pierde el uso de loüeOBsarío^siae 
s^artade la sodé(^. Yá ea otm^ocaricxi» Ansí'* 
cm*T"uc dá ^ "^^^ > hablamos de cato. * Nb hay coaa eo 
fia al como i. que no se le haga sensible al iiombre la ohM 
de Dios , y entonces se conforma coa la inteiH» 
Clon del Criador ^ qoando trsdiaja , y ayuda á 
su semejante ; petó como las leflexiones , qué 
puede hacer acerca de la necesidad de susten^ 
tiirse , no han intfododdo la necesidad de co^ 
mer , ni producen tampoco los manjares: del 
tnismo modo ) la maa phllosophloa reflexión á 
terca de la rentaia que ios homlires hallan en 
líyadiirseinntQflmentet oo ha producido lasoo» 
Ciedad » como no ha produddo otros hombrea. 
Todos juntos , los hombres, las materias que loa 
ocupan , y correspofldenoía^qiK'los aneit^sOB 
rtiblemente efedo^ tma insihiidoii smperiar 
é los dempos^ y áílas miras, é'idáasdelosFhí- 
4oso[¿ios. Por esta causa , las obligaciones , 6 
fundamentes de esta sociedad se hallan tan an* 
ttguas , y tan immatables como la intendoft 
•de su Antevé \x 

No es , según esto ) el movimiento ét quS^ 
formó la Naturaleza ^ y la» diversas esenoias ^ 
de las cosas ; ni son la necesidad , ó la Philo» 
sophia , y I4 Política Lis que formaron las dl- 
*ferentes pattes , y las varias inclinaciones de la \ 




El wigim dtUsúckáaJL if 

aidedttt; sino que ésta , j h HmmUtlstsoi^ 
óbfa de om pmidcncsi idonfeto , que ttnplte 
d isoviifiienca pan coMcníar y y maoteoer ak 
\3íHtenOi<y que llefataddaMr ta^Qckdad, tao^ 
to por mecfio de la diiecddin de lo^ entena 
mjentos mas altos j como del aguijón , ^ estípt 
mulo de la necesidad. 

Los Pfailosoplios y sefidaoda por isausn. da 
la sociedad to que era onicamanie. ai^uda y y 
mecfio para ella^ oa han ésialUeddo3SÍ^o emh* 
das, 7 fekas obKgaciones^ mas capaces de sntA^ 
car la noion^ ^ue de afirmarla., (ii ei^ieiiria¿ 
tía , que nos '«conduce i^mw :<^\isaáia«f riaUe^ 
cttaUttW «amblen «trnaainir i»i»alr i% sooi^, 
dad 9 y áiCÍertas^b%Kridaas 5 sfeaKpse lasmo^ 
mas , aunque se interrumpa nuestro inteféa> y 
cesen miesttoa plape^ai: /Loff. mfernUos: que 
componen esÉb^todo j.tnDapodrfai;(&ñar ^ óéak^ 
Mai^de Ueiies>(!{ieraoitffaartiinivaiielhast¿> 
nos diipeosaii'de traba^ por la «Mojhd ^ ni el 
enftdoyóel bofror nqa permite apaccamosde 
ella , pfie&en elordcnide Dk)^ tirine rdeiecfa^ 
iocoimasidbfeá nuestras br^ama^^' , á 

Los Pl9^nos^ guiados de fiílsas lucres Y y los 
J0m f aimqoíi Uuminado^ .con una revelan 
^Bon ; per» solo pasparatóiia ^ y 00.. perftccsoF» 
^ Mdft^'todo^ pidi9mnfW6faEíy^^ noesti^ 
baticM^acios^á amái^sittoi.^1^^ Lee» 

dooai firlarv y bioes imprtifeAar.txy pndMoÉ 
Ipaoer que loa «io44loa de iaJowdaá fuea» 

muy 



:t 



' .4 



' qnuy coteUDes -^ m ]»qdíeroa' multiplicSir^ <Sm $^ 
UKiíta csQotíni^acioa fes cigemplos de la dulzur/ 
ifafrattcaas.parafíbtfEier part&jdei híen^ qui^ 
aecesilabaa^ fiii¿ {«eciso ayiKiár ^; 
yl con. ley^ (tenalesy y yá cob ideas ^de ^. 
fipr 9 de Teoganzá ^^ y del amor de la paiar£si«i 
Jlias pasiones venían en sóconro de la do¿lfi-*4 
BO^y^supHao ^stde&Slo de principios y¿trda« 
jdei^Vi qoe^^ 6 . ae faabian i peidído ^ ohscurefí 
cido^.y' ofuseado. Pero', ni la ípasíon > ni laai 
idías liibitadas de los hombres sabea nias qnej 
kinboqudad., niiaciefftan á llegar, basta el t^ir-j 
|BÍóoti{nocia9^9 pacandoí^dondec. era necesaria» 
{Miar; !£a ünarfúdabca: v esa 7, qnrlIaoian/9ltQ0# 
.fioHba Imrtadí^ pon hacet .' Ctndadaote. p6c^ 

f) > Solo: ei amor «iace»i, y ^1 amor deroos^ 
tódotS Jos. Üioinihfes , consideradosi comQ hí^ 
jos^ imlnúsmo PáAe V y €QP3tO:heriiali09^ 
hn mismo Salvador ; y sólo el CfaristíaoismOi 
son los qne sin iocertklumbreí ni disputa,4teom 
tódas medidas, y ciimt^en paracon loahombíe* 
toda justicia. Qjialqniér.otro pnaC^ e$ imkt 
Bdence., y sospechoso^ La caridad sola evita ea 
todas, las oosas )A dañar a! progtmo^ ^^^ 
4]uerr6 yo hacer nuil i quien amó ? ElCbípistil'ir 
Rom. 13. 10. ^Bosaio es , según eatq ^ilaipeiftf <;ii)A<delar.sQdH^ f 
dad^> pues^ pefsiguecitf ^ ifgnstioia , ;arf aáo^ndcf 
liasta'ks iránma ndíces ^ y ísupiimí^ 

ftura> el rá»QtiAieato<y y^k «Ek: J :. ^^ i.:..i 

El 



vli U 



r 



Eí orígen de la sociedad. 17 

£1 Pbílosopho puede parecer Gudadano, y 
amar su patria , sin amar con todo eso la jus* 
tida; pero aquel que ama la justicia ^ y aun 
á sus enemigos, ama ciertamente, y comoá 
golpe seguro su patria. Pero no hasta para ser 
Cbrístiano saber el Cbristianismo , y hacer pro- 
fesión pública de él. Todas las Críticas que se 
han faecho contra los Christianos , con inten- 
ción de expugnar el Christianismo , caminan 
visiblemente á la fiílsedad , y asestan sus ti- 
tos á Manco incierta No es verdadeíramente 
Qiristiaiio^l que no ama á sus hermanos ; y 
aquel que carece de este amor , aunque honra- 
do con un decoroso nombre, está muerto á la 
jostída. El caraftefr, por cuya impresión, y me- 
-díose itpconoceel disdpulodel Dodor de la y^l ''''^' 
caridad, es amar á los hombres , como él mis- ' 
mo los amó. Si el 6dio es la ruina de la socie- 
dad, y el amor es su la^ mas seguro , es claro, 
ique quien dice iih verdadero Christiano , dice 
im Ciudadano verdadero; y sí y o busco aqui mi 
Ondadáno «n el Christianismo ^ es porque no le 
encuentro en otra parte. Eb todas las demás no 
liállo ^íno apariencias destituidas de principios, 

Por conseqúenda , es cosa bien inútil ir i 
l>u9CBi!.las primetás obligaciones , y la verda« 
den deúcfa de ta sociedad entre los raciocinios 
dé una FfaÜóAophia aémpre timida , y siem- 
-pre incierta.4^o%rán , ni Aristóteles i ni Puf- 
T(m.XIm C fttH 




j. 



. X ^ R^peStacülo de la Naturaleza. 
fendorff los que tome yo por Maestros* Es- 
tos me podráa enseñar algunos usos de una 
institución prudente , aunque arbitraria ^y bu- 
mana ^ donde encontraremos conocimientos 
seguros , incontrastables , y sólidos , es solo en 
la revelación. Los defedos admirables que res^ 
pira este espirita benéfico d^ Evangelio ^ nos 
manifiesta , que pertenece á aquel que hizo ú 
hombre , y formó la sociedad , enseñarnos lo 
que podía Uebar á laperfeccioo de los miembros 
que la componen» £1 , condujo so amiguo Pue- 
blo , encargado del depósito de las. prónfiesad» 
por medio de leyes duras ^ y proporcionadas 
áel grosero proceder de los. Hebreos 3 y ^no 
menos i la conse];vju:áot) del jd^pósito» Nosor 
tro9^ pues 9 hallamos toda la ; proporción ^ bellb- 
za9.y obiigapioneff'de la sociedad en la ptírai> 
ra creación del hombre , y en el Ey ang^ que 
le reforma. • - ', 

[ . Una de las^ verdades mas .|nip9rtante$ de h 
Antigua Escritura , ó Viejo 7e^anM»tí> » d esf 
ta:que I^os crid-^ honí4;Nr<imflecnejtoz^ 
para gob^narlo. todo sobre la tierra ; y una de 
las ma» importantes máxima^ del NoeVoTes^ 
tamento, y el fin de la revelaclod ^ , w\ 
amando áDios« animosa, los otros*^ com^ 
nos amamos á nosotros mismos» £f tas idos^er^ 
dades se ayudan admirablemedt^ Hnvi'.ft' otráé 
La primera^nos instruye de nuestrdfi obligacic^ 
/pes 9;y la segunda nos dá el modo de cumplir^ 

' . .las. 



/ 



f 




El erigen de la sociedad. 19 
las. La esi^eríencia manüíesta , que están de 
acuerdo ^ y quáota verdad nos dicen : quanto 
mas ban tespetado los hombres la unión , y 
fraternidad , tanto mas felices ban sido. £1 Mi* 
aaottope ^ ó el bombre que se sustenta de la rui- 
na del Geoeio Humano » por el contrario^ 
echándose fuera de la sociedad y no conserva 
derecho al pan ^ que Dios multiplica por las 
manos de los hombres sus semejantes, y pierde 
ti egeicicio de su dominio sobre los animales: 
impunemente se verá insultado en la soledad^y 
acometido en los áionüBs: es un Rey , que salió 
desús Estados;, nadie le <2oooce : solo yá, y fue» 
la de sus fronteras, todo lo perdió , y de todo 
se ha enageoado. . 

. . } Bero sí tos Misartfippes t.quales se» , por 
cgemplo» los Bonzos deja Cbitia^y los Brach- 
ipanes de las. Indias, y tactos otios Phílosophos 
ssdv^ges, qqe pasan su vida separados, y me« 
tidos en éxtasb, i que Dios no los lUioia de 
qiodo^lgaao » pueden ser mirados justamen- 
te oomo. desertores de la sociedad i con toda 
eso no son , hablando propríametott ^ sus des* 
truidores : son dignos de llorarse ; peno no son 

groaos. 

Xos. vetdadeíos destmidoies de la sociedad 
soa los Philosdphos Anti-Cbrístianos, ú opues» 
tos al Cbristiaqismo. Estos son los que rompep 
)os primeros lazos de la unión por medio de 
(¿aceres desreglados , añadiendo el menospre** 

C a cío 




ao EspeSlacuJo de Ja Naturalexa. 
cío de las Leyes reveladas. Qué pensariadios dé 
un hombre , que os¿se bolver á decir pública- 
mente lo que Cariucho (*^) enseñaba á sus s&-^ 
quaces en el centro de los desienos , y bosques 
de VUlers-Cotteréts ^ que puede ser bueno un 
hombre, y aun ntil i su patria, hurtando al pro*' 
gimo. lo que tiene , con tal, que no le quite la vi- 
da? Esta doéirina diriacnos, que turbaba- todo el 
orden de la sociedad; y la suavidad de Cartucho 
es una extravagancia ridicula ; pues permitir el 
hurto, és abrir dos puertas muy anchas al hotpi« 
ddior porque el que quisiere defeáder su hactefi^ 
da, será tirando ata vida de quien lé acomete: y 
éste, 6 4»ra acometer , y hurtar , ó para defeo-* 
derse á sí , matará tamtrien* Tal es , y aun iñas 
pernicioso, el discurso de los que miran co* 
mo indiferente el quitar á un markló el cora<^ 
son de su esposa, y que en menosprecio del. 
matrimonio , de la educación , y de los pri« 
meros, y mas principales intereses de laaocie- 
dad se han atrevido á adelantar , y á pubticar, 
dándola á la estampa , esta estratía máxima: 
que si David havia sido reprehensible , fué 
por quitar la vida á Urías , y no por haver 
conocido á Bethsabée. Quando la Pfaiiolth^ 
phía , y el entendimiento del hombre no Uera^- 
por guia la revelación , si raciocina mal, corre ^ 
peHg^, y le amenaza naufragio: y si dfecurre ^ 

Uen^ 

I**) lt4rott famoso » ajusticiado ca Francia d aftd 4c i7ii. 



\ 



y 



& 9latrimoiéh. .^' ^ air 

bien DO tfeoe. autoridad infidente Imm;!]^: 
cene craer i coa qp]« vie&e^át ser una escudaf^rj 
lign» , 6 pocaiitü , demódo^ queneoesitattiQ» 
otra, que noa asegiire4náa» 



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M fc tr- » 



r^'*i I ;;!•)> 



CONVERSACION.SeGUNJ3!A. 

EL IMatrimomo esh-€eiiiiÍiáv7^cl>Asem(b 
doQ de toda la sodcdaciiEs la seitoílla, 
y el origet) 9 pues todos los bomlires pr orieaea 
de un hombre 9 y una mugen es: la.coQservaF-i 
tíon , y ^ffiíndamento, pueswpi^mdoiétiMait, 
tranoúio y sef acabaría ^ Gaaeio Humano.. Bu9r 
quamoís desde lo^o 'ifBáh^A primer 
de esta umoú, y oouocerémos iasi: osas 
te so mérito^ y obligaciones. . . 1 r^ 

Al sacar DIds al hombre ' de m aoledidí 
pudo darle átídt luego muchas ' mageres 9 ó 
darle una sola. Si la pluralidad de mugeies bor 
viera sido bien del hombre , y ventaja de la 
, Dios no ^ huviera dejado, á Adám 
el espacio de una largan duración de año^ 
fiiii otia compañía 9^ que la de una sola espofea^ 
ni empetira con orna imperfección el disonó* 
Luego ú jq^ que ut)a muger era para Adám 
compañera j y ayuda sufidente » fiíe para ma- 
ní- 




iS^ Espe&acüla ihJa MtturéeMé 
mfiát^ desde jiucgoL el iiKsidél^^ y la ragbi 
dé'^sib' estado;' Todos aquiettof que baii;9ii€9rfd(» 
ifitídafleste ordea primitívo, QihaQ proctiraK 
do , en esta razoa^ ni oooocido €l bieq, de k> 
sociedad. 

^M!$.^%xxf^^t9^^ y otras evir 

taí'^ci inbterefiléiite ^ibb 4 ó .Magínfidc^ 
prefiriendo los Phíbsopbos sus discursos al or- 

átfééi^^^f^^ de 

tiempo en tiempo systémas muy diferentes á 

cííea^^maiiimooia. ^ 7 ' •'\T 

,' Ili Aldivio^Plátónie paneció vér.claramentfe 
k'-nebesi^adiafaaolúta deque fu^s^n ^Qpiiuoés 
k6viiiitgeares.i Mafaom«(^iy;$us Senarios , qii9 no 
8^fl^ot!i»(liosa;>9W^flMti^^^ 

d^bdos yjl2ícomp9áad9. de:9]g«92^^ 
fiad'cereniDnias feáo^ir^a^^^véft «úflíjra^ai;!»^ 
iiimeirákiiaeQesidadde.a$eggr9r,á.pada upo^ 
á fuerza de clausuras^ i^eríallos^ jt prec^aoio^ 
^^ lagpropribdad^e stís mauetesi^vy d? te- 
dei caditgquah tfesjy y aua Otr^^ tuntas , quao* 

t»s pueda mantefieí^OrrfOs Peíwagillehap eliem^í 
i^fto de un inatr|moftÍQ Xtpásno , y cooocido^ 

<36n btras comuniqadoQíes clan<|estÍ9as.t Aw 

)arw^«- 



^iéageifas^ y es áii wasoil ^ y .disoarso: ^[4x>pr 
sdarnenté i quien Ips guiaiá.estt.^ystémaf .Ma< w 
<]ti6 cosa lay^ que la t^iaQu humM^ iiQ.baya ^ 
emprendida establecer f y defender:^ autorizan- \ 

doM con la evidencia? \ 

Por J 



E7 Matrimonio^ * 'a j 

• ' Tor lo qUe á nosotros toca , amado Cato* 
llero mío, no ponemos el laoro, y gloria dé 
nuestra razonen establecer reglas nuevas , sino 
en seguirla regla que yá está dada , y en con<« 
formar la unión del hombre, y déla iHuger coi> 
la voluntad dé aquislr que la instituyó. 

El introducir en la ísodedadrla ^pst^ labue^ 
tía educación , láis provisióhes necesarias á una 
ccxigrua sustentacioü ^ el cJoosejo , y consuelo 
mutuo , cbn todos- 'Itís demás ' socorros » tan 
i6t)Ití^cadds , c<Hno' itfalibleí y = filé la-éauss 
pbf que imptiáó ^DlosT^-y f&kHüt^ iX tiombreí 
desde el prindpio; lá' obügáctbib de aniar á sti 
mttgef , y de serle fiel , haciéndole que lá mi* 

* f^'como «I una parter á& ú tí&ácáxii -Quiso qoe 
flíésüAed lar fórmadái'lú <^ <teUü ^^ en la 
tixitíeapis^iaktidxí i f^ (SoaiA la úst^en 

iU ¿aüle yaé Ufi dói sé fiimfe" id iodo stttí^ 

■ rtWW.t-'í' •: '•■■•■■■''■ ; . ' '.-"''-i •-.' (. í ' •"• ' •' t ' •'» 

' tat^di lá gfevadá idéd ^ que 'Jfi-'&Gtltma fiM 

dá dd matiimonio : y tD!raaddle'4$gi¿i lá alt^ 

tíi áb esttfiiQ»i^ ) nos ttianlfiestA'faitti- daéa su 

est|lnlidad, y excelencia. La estaUlidad es-tdti 

J0Dñt quipdo puedd foásper el- marido^ Uh 

<^^^qúele «neá-atí eftfiosa , -sio AMn^tei' el qoé 

M le' une eif rf iniaaio : y lavexedenda eá' tan alta, 

r ^e el eddCe ,' que «8 VixifííióA ptía c<^' toe 

/padres , iMá con todoT eso bubordioado id que 
tie- 




Espe&actíhde ía Naturiáessa. 
A&» ú maiido con la muger , y al t»ntrariO| 
la muger con el marido* 

Después ^ en los tiempos que se siguieron^ 
el egemplo de Lam^qb , uno d^ los deseen- 
luientes 49 Caín , y .el d?seo , yá fuese. de que 
no le rait^ sijcceskm) é (}e dejar ima posterí- 
da4^a(Q^K>sa:,.:ia.tnxl)ijo. casi ^venalmen- 
te la ptufalidad de miigiBres , y b libertad ds 

vor a< «e ^^W^^ ^'9^ '><' l'O^ necesarío sujetar á 

cMc¿i¿ u yaa l^y. seivera á los qi)e quiso elevar á la digoj-; 

im'^pmUrt ^ dé PatTÍfircas. Goofióles sus |ttomesas;per 

*^'' fo no lo; f^4nB6 i fe^Mrpaar el corazón huma» 

po,,^ fe!9tab)Qcer el orden primitivo. Esta obra 

gran^( estaba destinada .para su Unigénito, para 

su ü^ejrboyq!í»j0^t^._ s^r el Reformador 4d ' 

Íjreg§ro.Hi]iD^fip^'Í]9QiPrJbat)ia,$ido e| Autor. 

P^.»P9a> «^ te' üUipiidaá áfi. Se0pjr.,y 4« 
MJa^ttro, er^qui^ti ^si^oijlieti^» pata siempre 

I4 liberta (¿1 r^pudiOt, ^ W uaíone^ «rbitmr 

fias , llama , y buelve eí matrimonio á su.liw^ 

i^í r.gstw pejCMífKílabws^ que^bamos dfccí- 
^,-4^01» ditü 1^4^! oonio del Npelw.TW" 
m^tm t . sstftWejspn: ísi^.yf!^34f» fy. W^P rajjp 
|)i<yi9l á^^j (9Q»9fM, 1 -^. t9d^. ios <^¡^ténu9^ 

ítelikWíjPWlfififtpíWácy iquí < íodpft I09. íKKildQi w 
^ ftrt^Qaí.fluíí,5?f:l»n «cri» ^ áwsiwlel o»-' '^ 
áSisn<KU$h. !t9^.M:ifd^ifjf^iím 9K se han \ i 
-sii he- \' 




E2 Matrimonio. ^$ 

hecho 9 y méthodos^ que se han dada en esta 
materia , miran mas á lisong^r el particular 
enemigo del apremio ^ y la viotencía ^ que á 
procurar al' genero humano el orden , el wposo^ 
y la buena crianza. No pertenece sino al Autw 
de la sociedad asegurar al estado , como de un 
golpe, todo d bfen 9 por medio de las rerda* 
den» ventajas de nna estrecha obligación im«* 
puesta al hcMabre i de amar , y rontentarsecoa 
nna sola muger > permanedeikk) unidos insepa^ 
sablemente entre sL La Phílosophía , y el ape- 
tito j Á ]podemos acaso separar lo uno de la 
otro , corren en sus opiniones detrás de úgat^ 
ms ventajas particulares, ó sumamente limita- 
das , y &Uan á los bienes mas esenciales , y- 
que mas se deben mirar. 

El matrimonio indisoluble de un solo hom- 
bre con una sola múger, podrá ocasionar algo» 
na amaingura , 6 ^dgun inconveniente para el 
paniculw ; pero miradas umversalmente las 
ventajas , que dimanan de aquí al genero huma- 
no, se hdla ser esta disposición prdferible á qual-» 
guiéca otra. La razón , y la experiencia nos 
manifiestan en. sem^ante estsUédmlento una* 

caía , digna de aqud que le determinó, j 
vio á renovar este orden , pues él trahe mar» 
yor imdtiplicacion al genero humano , y ma- 
yor reposi^t-fas fan^ilias. 

Hase notado ,. que d numero de nilbi^ 
qoe nacen de cada matrimonio , es casi siempre, 
Tm.XI. D con 




3 6 EspeSlacuh de la Naturakxiu 
con corta diferencia ^ igual al de las niñas : y 
ü las guerras , los viages ^ los grandes ^ y du- 
ros trabajos arrebatan antes de tiempo bastan^ 
te numero de varones 9 parece que aun es ma* 
yor el numero, que falta en el otro sexo ^ y 
en edad semejante , por la debilidad en el tem« 
peramento , y principalmente por los peligros 
que experimentan las. mugeres, yS por razo«i 
de los partos , y yá por la alteración que les 
ocasiona su leche misma , quando hacen , que 
madres estrañas crien , y alimenten zvis hijos. 
Sin riesgo , pues , podremos suponer di Dumé« 
ro de varones , y hembras , con corta : dife» 
rencia^ igual , y la b^nza quedará sin tor«* 
cerse mucho , ni faltar él fiel á su ¿aja. Su** 
pongamos que hay en la tierra den manee- 
bos 9 y cien doncellas , y discurramos , ó ra- 
dodnemos como si no hubiera mas ral pre-» 
senté. Lo que fuere verdad , hablando de este 
pequeño numero ^ lo será también respectó de 
todo el genero humano. En las alianzas que 
pueda haber entre estas doscientas personas^ 
6 nos podemos atetíer á la primera institución^ 
6 seguir las ideas ^ que se introdugeron de»* 
pues. Veamos él bien ^ ó el mal que se dche 
seguir , si nos conformamos con las costun^^ 
bres de los Orientales. Veinte de estos jove? 
nes 9 habiendo llegado.^ ó por su valor ^ 6 po( N 
su industria , á colmarse de honor ^ y lograr 

los derechos que les dio su propria fuerza ^ ó 

el 



\ 



Eí Matrímonió. 27 

él consentiinieDto de los otros ^ desposará cada 
qual ooasígo tfes doncellas: y es un rasgo de 
modMacion 9 y de condescendencia en séme^ *^ 

jante libertad ^el no apropriarse mayor ntime* 
ID* De otros diez menos poderosos » y de ea^ 
phera subdtema , tomará cada uno dos. Que* 
dañóos todavía setenta varones , y veinte don« 
odas que casar« Siendo otros diez mas pobres 
que los precedentes ; pero que puede mante* V 

ner cada qual una muger ^ se contenta con ella^ 
an aspinor i mas : quedan sesenta hombres ^ y 
iiiezmugereSyáquienesnóse tratará casamien* 
10 9 y unos ^ y ptros son mirados como escla- 
vos , 7 que se entrarán á uiia comunica- 
dcMiy y libertad desr^lada. Gentes hay, que 
tendrán esta distribución por bastantemente 
joBta, si la hallan» utiL JComencemos por la 
utilidad; yo entro en ella por aora ; después ^ 

pesaremos i lo que pide la esáéla jusdda , y la 
iMCTtrJifc honestidad* 

la utilidad grande^ que solicitan, aquf los 
aequaces^ dejesta idea , es la mayor multiplica- 
donde los hQ0s.S^;un la experiencia de los 
Qriebtáles 9 que viven con tres miigeres , es 
tener ties , 6 quatro hijos de cada una. 
j de quatro esposas no tubo sino trece 
ligoí ; concedamos con todo eso dnco en ca- 
da una , y serán quince hijos de lastres muge- 
res : que los que se casan cún dos tengan de ca- 
da una seis | que son doce en las dos mugeres. 

Da en 




/ 



/ 



. 98 Espe^acuto déla Naturaleza* 
itn cada fiuDilia : y se puede admitir que tenga 
«ocho de:dla , el que tiene solo una muger. Las 
demás yfcuyo estado, no será constaate^ d la mis^ 
ffia licencia les quitará absolutamente los hi* 
jos , ó tjeodrán muy pocos ^ y sin duda será 
mucho ,.si con el desorden de su conduela 
pueden conservar una leche pura ^ yU^ar á 
criar dos. hijos cada una. Las cien oraga^es^ 
pues j del modo que las hemos supuesto cfistri* 
buidas 9 darán: 

i."" Las 6a que contrahen los C ¿a veces.- 
ao. enlaces primeros. • . . . ¿ $. hijos... 

• O por ao. hombres^ que con^ Tía veces.» 
.tragetoQ la utiion dicha..... (, 1 5», 

i . . Esto e& ........... «M jcahijos.. 



• de los enlaces de 
orden . daránmitttt 



íia veoesu 

■0« ..*..• 

la veces*. 
xa....... 



Atoes la snma de».... ^ laa hyos^ 



S«^ Las la del tercer orden.... fia v^ 



^#^#^^9..^^^^^ 



{la 
8.híjo8,i».. 



\ 



Estoes.. •....« 8a híjostM. ' 

Las 



ES Matrimonio. t^ 

4/ Las lo. cuyo estado no se V xo» V€ces^ 

^1 é^^^^. • .\ 2;'fa^os.M« 



airegl^ 






Esto eB*.v. ••; • <io. 

laoii 

' Total.....'. 510. 



• • • • 



>• <• 




Es evidente 5 que en esta distribución y la 
mas numerosa posteridad es de aquel que tiene 
tres mugefes ^ y la menor dei qfoenó tiene sino 
«na : de donde parece qué se conduye , que 
la unidad en el matrimomo es el orden mas 
conírarío á la fecundidad. En buen hoia , que 
apa];ezca asi 

' Fofo botraanos d:|mntoiáidóode los den 
jóvenes estaban püontos á casarse*, y que de 
las den doncdbs , que Dios hábia puesto en 
la tierva » cada uno tomó la soya : este és el 
mismo ciiden , y el mismo caso que d de 
ASám y que no tubo mas muger ^ que aquella 
que Dios había puesto entonces sobre la haa 
tierra* 

Muchas de estas mugares tendrán diez y 
<)cbo , h veintt fai)OS | y ^un^maf : otras caaDr* 
oe>óquinoe;a%\inas«iueire> ódfez, yotrasme* 
Qos. Quitemos de un golpe nueve ^ ó diez hi- 
jos á laa qiie tnfaíerin ma^ y no añadamos sino 

dos 



é 



20 Espe&acido de la Naturaleza. 
dos 9 d tres á las que tutúeraa menos* Esta 
cuenÉtmedia.Uegvía.á dac .oosa de diez » 6 
doce-faijos^ cada una : Utnitemonos á nueve: 
feduzcamoslos á.ocho.> paca acercarnos mas 
á la veidad. Las cíen mugeres juntas tendrían 
800 hyQS|K>r lo menos: lo qualdá aSo hi- 
jos , y. aH^ daría por ventura fa mitad mas^ ^ 
que^ea-^^^aso de la polygamia ^ suponiendo ' 
por. una^ y {lor. otra parte que viven todos» 
Asi , aunque la pluralidad de mugeres pudie* 
ra aumentar hijos en una misma casa ^ como 
un bien particular \ aunque no parece ser este 
d objeto de ciertos PfaUosopfaos tmagínarkis^ 
que intentan tal libertad ; pero al genero hu- 
mano le .daría mucho menos , lo qual escoo- 
trario á la manifiesta intención de Dios» La 
Philospphf^ misma cpnyiene en general ^ en 
quieel fio dd matrimonio es la indtipliai- 
don del\ genero humana Cómo', pues 9 sé 
atreverá á lébantar d grito contraía mono* 
gamia primitiva , y evangélica ^ que aumenta 
tanto, esta multiplicación \ y piefimrá yá eí 
que sean Gqmunes: las mugeres j^ 6 yila pío* 
ralidad de ellas , pues disminuye tanto una , y 
otra el numero de los hombres? ^^ 

Para cortar por el pie toda vana dispm^»^ 
notemos solamente ^ qpe náoclias de estas den % 
mugeres , de las quales tres , ¿ qua;tro tubie- ^ 
ran sedo un marido común ,.no tendrían ja* 
más ciulbi una otros tantos fa^ctt f como si cada 

qual 




El MatrimMio. % t 

qnal sola viviera con solo un marido. For otra 
parte , aquellas que fuesen comunes , y en* 
llegadas á una libertad brutd ^ notoriamente 
serían menos fecundas 5 6 absolutamente aa 
quedarían estérfles, por fazon d6 aü desor* 
deo. Esta es una verdad evidente , sacada de 
h experiencia comunique den inug^res ca- 
sadas según la costüníil»!^ de los Orientales^ 
darían knénos Mjos id genero faumano ,' Com« 
puesto de den íiombres solamente , qué si se 
hubiesen formado cien casas , ó iaimiJias dis* 
tintas por medio áé la unidad del hombre^ j 
debffiugén'" ' " :•■'.« -'i'' - 

' El interés general , ú mas. digno -sin dtida 
dd discurso , y examen de tiñ colráten vdrda* 
deramente philosophico \ aseg|ura iiasta aquí á 
la tnbnog^ia un motivo graAdé^ (^refefiecH 
tí2iiVtfb iadertás' dé ie^Í és ':p^ ^quis áe 
ayudeil totituáineké iWbkMtvoB^y'tió sea ^lifi 
está primera Ventaja se hallé dísirul^b cdn mtf- 
cbos^ y muy grandes kicodveüridntesL Kó ae 
puede juzgar bien del mérítbV y dé'lasinCb* 
modídades déedK>sidó6 estadú6,án&* ptít 
de la compáradon de tinoMn ófira 

itiiémos desde Itiégo en las Tiendas de 
lech y y veamos c¿mó Vive con sus dba 
Ada^ y SeUá: éf es el* primero que 
dio esté' égemplo / y según paittce , pesaría de 
antemano los inconvenientes ^ y meditaría las 
conseqoetícias de su nuevo empeño. Y halló 

aca« 



• f* r. 



3^ Espe&acuh de la NaturaUta. 
acaso las ventajas 'que se había prometido ^ j 
con que se lisongeó su discurso. 

To no reo en e^ta casa sino diversidad de 
intereses , y. pasiones: Qué zel^s, qué alterca-» 
dones enere las dos. mugeres ! Qué rencillas^ ^ 
respetos ^ ideas ., y malignidad de interpretado-, 
nes para d^ri ibsur^ una i, ojtra mutuamente de h 
estima 9 yciKtizqA deÍ^i||arido!:Qué debates» 
y aun fjirofes emre los .hijiis >*^090s parada*, 
ríos de sus madres ! Qué aflicdones , qué pley- 
tos 9 y qngas para con Lamech! Teme su pro« ^ 
(Mria morada 9 y en ella todo b vé en cpmbua« 
tion 9 todo es incendio : cada día hay zcxxK^ 
QÍ9Qi^ nuevas ;y^i^linjileodo dMefioM , y 
lleno de desagrado 9 6 llantos colmadoa de 
^epesf 9 ocapaa 9 y hacen resonar la habita* 
c«on« Dp;P^,v<e9e4 parar ep Jue? 9 y el re- 
«iiedi(^iquQ9¥^uflsg^^lígado es. todavía mat) 

fupesip.psm,éLt^iie^l itiatdeqm:nqp^ li«; 

Ivac 9 pues no poede ccnduir aqtt 

t(9tlo9 aíxiQ í«>Q I9. muerte de Ips npoy sedido* 

• » 

uo,^ae hjbin^Qt iQQPtaab^! pmlwt«»nedte>) 
d(9pHtt de[avefigiiadono$ , y s^urkJlíd^ pr^s- 
m.&a. jt^tída, y «3909 entre dosde un oL 
t^^^mmoyAnnm e^^tl^^ , y.boeqa criao-^ 
^^.t4^|Qop!Hg(>^I« uddad eó tos intereses, \ 
¿Idjfi&iwíiííad dei huioor i y realsanüentos,. V ^ 
cAlMbfdldbarse uno á otro , el oonsesjo mutuo, \ 1 

la >1 



SI Miarimonlú. 3} 

|a paz 9 y en üoa palabra , la mas ()iiloe coinpa« 

&a y que se puede concebir : luego h urúáñá 

en d matríooomo es incomparabletnente mas 

^TeniajDsa^qpela polygamla : al genero buma- 

fiDporla propagarioQ) y á los particulares 

fogh vasfOf concordia, y reposo. 

Esta verdad se baria todavia mas sensible^ 
si ala deacripdoadel estado de k» Poligámoa 
a&adíesempak pintoiade las iiífiímias , y de 
las ipfdiddades, á que redugera neoeáariamei^ 
telapaskmal resto del genero bumano > pues- 
to en semejantes dicunstandaSi Condbs^ des- 
de loqgo la 'mitá4 de la sociedad; esto es,' to« 
das las muleles sin honor 9 por la deseonfian- 
sa ootverKd que se tiene de eUas , aprisiona- 
das por toda su vida, y obl%adáiá vivir per» 
petuamente coq otras, á quienes le parece 
ipie deben aborreoer, y «que tienen el motívo 
mas eficaz para el cdío^'y en»ihi , abandona-^ 
das como in&lices captivas al capricho de un 
pequeño numero de brutos , que no pueden 
asegurarse de esta odiosa plimdidad , sino á 
fiíerza de barreras, y cfemineleis. : 

Concíbase por otra pártela míeail dé los 
nres reducida á retíuncSar hs sabias le* 

ide la Naturaleza , y4 sea por la dificultad 

hallar una gompafiia faonesta,:y fiel,d yí 
por las precauciones violentas, que tomanloi 
iiinirp«ifweá^:p^rapápesefyat 

Tm.jn. E in- 







34 EspeSíactílo déla Ifatutalexa. 
interpresas , que recelan de aquellos que na 
las tienen. 
^.^ > Peio yo ofendería la modestia con la re« 

lacion de estos hprrores ; y si la [natura ,sola 
de ellos €3 escandalosa , qiiánto mas con* 
trario será el objeto misntio , á la institución del 
Criador^ y á las primeras luce^ , y sentimien- 
tos de fauípanidad ? El Eváíigelia ;^ pues , qué 
supripiió, estes bortón ^ y.desofdeniss'^ ledqíciii 

su primer estado la sociedad* 
. Despu^ de estas diferentes fórmas ^ que le 
ban hechp^ tomar al matrimonio^ y ipie. se- 
gún los tiempos. ; y lugares /ha lomeado ál<- 
gupa estabilidad por razón d6 los fieg^aoBneu*^ 
tos diversos, de los hombres , hay tamhtea^ 
otras dos sociedades 9: en que no sé coRooen 
mas leyes , que el capricho ) y en donde no 

**u^fortica- ^ respeta, niel honor de las famiUas^ nil^. 

«ioa. ventaja del genero humano : quiero dedr^ 

aquellas dos esi^es de cometido » que se 
mantiene , 6 con personas ligadas yá con el 
matrimopfoVi^ con peraóoaaUbres^desuyugo. 
Honremos con. :di' nombre de sodedadá estas 
alianzfis ^ jKglaVibnoadas á I9 avdntura ^r 
un apetito, y pasión brutal , que todo 16 
duce ^ y convoca á sí , ^ á pe^r de' los grit 
deÍa.fasOQ^;y del menosprecio , y nútía det 

- No txaberémosá questíbnvd^adukeri 

■í • - y 




'^ 



Ei BSiitrtmonhm % 5 

y él ^comercio ilegUimode penonas bbres des* 

figixn^ y emponzañaa la sociedad ; ni si estas 

alianzas ^ paramente fortuitas ^ deshonran á 

aqóel ,:qiie'ddie ser ia imagen áñ. Dios en h 

tierra > el obrador de todo bien durable ^y el 

apQ]po del bnea onien» No hssg' pénona^ que 

no reconozca ealo interior de su conciencia^ 

qoe ño es digna esta question de que se tray- 

ga á disputa 9 si yá np ^^¿ta alucinarse con 

furiorinins, que pqeden pasar umcamenie por 

fotSe»»ddl)amor fropfio;Mo<eti'S»4ogar to- 

c aréfl io s othi 9 d^napor derto de exagítarse» 

y coyaqí¿uck»i lo será también en la precedefir 

vtxf^i fR^Sisabee qioéi^ «trias contrario á 

Javsodtdad, y Ja ini¿e mbyor ii^usiitía , aqu^ 

que* dom e rcia <3oa la fauíger agena ; d>t aqud*, 

^ue por d tratocoK una persona Jibre impide 

d atagiirar d; est^do^ y erianata de los Ujoa 

pot inedio;deoaQ manimotiioileptimow 

lndá6:]así'^aQkux8 i qué d adull^rip es ^ desputt 
del liomicidia^d masdjgpode castigo entre 
lodos los deitoos; pesque es d robo inas cruel» 
yjyi 'uhrqp capas d$ ocasionar hs muertt^ 

r exoBsoa ma^ deploraHes.^ 
especie de comercio ilegitimo no 
dá lugar comunmeirte á tantas quejas, y esh 

mod addierioL Los mdes que 

sotíedad na aoo tau daros., ni 

ttáheiconsigoí tama apaidénda de tnales^d 

£a Úen 

é 




.* sé 

> ii 



i 



30 Expe&ofiaJo d^ Id Naiwákta. 
bíeo no son menos verdaderos ; y aunque esb| 
culpa tiene inferior grado en rasson de eoormi* 
dad 9 es acaso, el dafío mayor^ por. las con« 
sequencias qiie ae la signen :«s¿i tratamos aquí 
de vjÉr^ , » 

ii adaiccno. El adulcerip es cosa cierta ^ qoe es la unión 
de do(f covezones corrompidos, y llenos de 
injusticia , . de dos almas , á quienes ha hedió 
bastardear la pasión, y que deberían ser el ob* 
jeto de un horror mutuo , pori la . mtsina ra^ 
•zon, ^pie dos iadrohqi/fle despredan nnb i 
ptro , porque se conocen: mejor. La adnlteía 
puede hacer «UQodafioá.k» hijas, que pío? 
vieoen.del adulterio ; pues ao hay que e^ient 
tK)r k) coikiuik , qne los mhé cbo aquella ter^ 
Aura materna, ñique tosialoancen sus efisdos^ 
de parte de una muger , que no vé en dios 
aino motivos de icM|uietnd-,y Depidiensiofies 
de su infidelidsdi Tampoco hay. que ^xpem 
, tsgSbnda tobie su crianaa, y costumliies eo 
ana madre , qub perdió la quietud, y ddUdas 
de la innocencia ; pero aunque estosseanda- 
fios bien grandes, mientras el desorden está se- 
.cretoal patecer , sufire poco la sociedad ,^os 
hijos se alhtociifesn^ y logran una especie 
criaojsa honesta. No pasa asi en el conierciJ 
4Kisag^jro de personas libres. 
u i<>mi5ft- - Quíleseóefefitoel destino.de los atrafii* 
¿wci^dHÍ* »^^^ ^"*^ previenen al hombre? Quál es el 
Al verdadero de los placeres^ Por qué, pongo 

por 




Bltíatrnnoíiiú. 3Í7 

pur egemplo ^^praa el Criador 00 sabor agra- 
dable en los mantenítnieMos ^ ás que debe 
usar el hombre? Por qué se siente movido coc- 
ina de un •poderoso aliciente , á. con versar coa 
su semejante? El entendimiento ^ destituido d^ 
jbcéxes que le exciten j y cerrado en sus 
aver^uaciones^ 7 discursos^ pudiera oWidat^ 
se de las necesidades del cuerpo , 6 desdeñar 
la compañía^ y cuidado de la sociedad » á cu* 
yo servido le destinó el Criador. - Perof para 
evitar este incsAveniente^ és el (dacér un- ad4 
Hxmitór eíicáz,que condoce ál entendimien^ 
10 al logro de su fin ; conoce ^ iiombre el 
va^MT del tién^^ y el precia de la salpd) y asi 
«edooe el gusto de laccDiversadon, y db la me* 
saá loB términos prudentes^ y quejus^abr 
santamente necesarios: con que lejcis de gober* 
naiaeporlos atraifttvai^.la.raz0n.mismalo&dt«> 
viSB^y |ps gobieniatten' una pálabr^^ elatcac^ 
tívo ffiii%i el desd^, y la drazon modera el 
aira£tivoi> 

Xo mismo sucede en los^más alicientes^ 

y en particular en los que el Criador ordeoóren 

la j|ciecbd conjuga Estosatraélivos miran al 

dd genero humano^ y el eféfio^igue 

institución de la providencfo^ quando los pb¿- 

cétvs se scgetan á una regla ; pero quando son 

despioporcíobados 9 y de tratos irregulares, son 

coKoú oonsequéncias necesarias U ruina de la 

í; y el oprQbfk> ddt getiero huinaoo. 

Son 



%• s 



11 %r»(^ri 



y 



. 6on la ruiw ik'h &qiiqgH^ 
fbrque hs mugarett^ de90om)Cen sus obliga^ 
clones , estiman eo^ poca la '<)uaUdad de m»» 
dres> y acaso estáo podo expuestas á lograrla^ 
pero si les es éontingéotey ó las áaieoUza > na^^ 
4a temeoí mas 5 que el fruto de so, comércapr 
-AQnca Ten con -agrado salir it la Ia2 estos iii*^ 
ielicea In&ntes ; de nüódo , que parece ^ que 
iia tiedeo ' derecho á entraren la vida. Stt 
6iecit8yS^ saspÍTa^se>vén «1 sumo émfaano^ 
Ui;m«lnes4ÍQ impide el que logren la íáía,^ 
dad deVivir^ cbn^abortos, y con* remedios mor- 
bles: seles quita la vida, quando apénasele* 
garó» Si pisar leltmáfard priinerp d¿ ella, ¿^ se 
Vhtmi dé hj peaidiimbre,. dejabdoloa; espoestot 
jrbindénienda:; 7 ae introdoce entre les 
padres , y los hijos, un* caos , que fes tendrá 
entre tioiéHas ^ .desQonocidoa», y > sepavdi os 
para * ^Sempre. Ete este conjuato. de faíjbsr abaír» 
donados se forma una tospéest» de Poebb^ di 
mas Ínfimo , el mas vil , y despreciable.'^ ^sia 
educación , y sin profesión , ni faatíenda& Na- 
die los protege ,¿ ninguno los conoce. La li«» 
bertadsuma en queae criarpn^y en qo|b^uul 
"Vivido , los deja neeesaiiamente^in prinap|^ 
sin regla ^ y sin frenó alguno : mochas vec^ 
se apoderan de ellos la inquietud 9 el desasosíe-*\ 
go, y ta rabia; y por rengarse del abandono \ 
«n que se miran, se entregán^á Ips mas fimes* \ 
IOS , y ^rjudiciales excesos» ' \ 

1 



El menor de los maks , que pudieran cau- 
sar estos ameres ilegitíoios , es cubrir la.tíerra 
de Cmdadanos Henoade dofitttunfOa i^qot ^pere^ 
cen y sin poderse casar ^ 6 unir con {Kícsona te» 
lada y y que no tian traédo aínomalea ^.i la^so- 
9 donde sola «e lian, d^do v¿r¡ con des* 

)iada;:cs^^u6i, maslx^^idídaLí^Jii mat 
ttarmd d acreoeolamiento^ y jQeposot ije bi 
[^•qoe b doftrtaa^ y el oelibatorióiamQ 
de aqnellosi falsos Phüosopbo^, que seeaeociief» 
ea d jnttBdo.^l7riq)i^na hd)kade ptfa.c^sa 9^ 
del bieh.de kaockdadf^(ftLiiusíiao.:t^^ 
affuinaa ¡ana. msodadéros fuodúaontos* áVm- 
otra parte, nada hay maá saludabb al «stati 
do 9 que la (fodr^na^ y el sselo de }» Iglesia». 
que no ix»ira dcepfaato ystíiQ:ep agudüas-pech 
sona^ i que le ábraaán por ilegir^ s^,mas pei^. 
feébB, y mas uliM ái loa otrosí que sie aplicat: 
á inculcar^ y persuadir á los .gisodes, y k U»i 
peque&)8>la<¿Úgnidad/del )natñcP4>nia ^ pafEi 
establécerlosljea¡.iiiia)¡saQt»> jchmcggfá^^fsnoer 
pañia; y quBi^afapiénte tn^s^/cobcwqu^ 
todiji; jtfdofi'|)Ot f^obrar 9 tsriiiri, á.inffQPiiif^ 
itiños y qoe dejahar.afaaAdOQados .una^ 

: Qi^ {ml^ J^MQsophikv:q«e «. detílam^ 
lar fa^flifam '«Ri^r^QaoiiB^ ^lafán,^ pon 
criUbatode :Hpíctpro.? <^uedar eseíatp r4$> 
; ciQda<ioc^dr los sttto»^.ii^^ t^SMr- 

• . •> • *• Wo»-. 




ft 






40 Espe&acido de ki Niaiirdega. 
bledtniento ^ y de toda pena ^ y trabajo ^ que 
es lo misnio que dedr 9 que lo hará todo por 
étlaaoofedad^ qoaiidó ¿o faaoe Ú la metior 
GQsaporella. . • ; . - 

No rehusetños escachar lasiasaonesde esta 
süblínfe Bhilosopi^ , qae vé maa cíaramente 
que la Iglesia , y halla que leprebender ea la 
nevielacioo. Los Sedarlos . de Epicnio no se 
creen can imiqles ¿ 70 ksherjoído dedr^qoe» 
sm alianzas no eran siempre infiroébiosas r que 
era menester siempre en un estado de gente de 
todk especie ; y que si la República aolicítafaa 
por una paite Qudadanos bieacriados, é ina^ 
tnádos 9 necesitaba también ' tener quien ma-» - 
nejase la escoba^ y la carduza. 

Convengo en la equUad , con que qaáe^ . 
ren ¡estos Phitosopliofi^ conspirar á que d na« 
cimiento , y eduoaicion de ios Reyes , y el de 
aquellos, que acttpaa en la República los em« 
pieos 9 y logares mas distingoidos ^ deben ser 
los felices frutos del matrimonio j legítima* 
mentí contr^Udo; peto qué equidades Iñson' ' 
ya,qaando quieren atriiraívásustobra^^que, 
se propague en el mundo la canalla 9 jdbés- 
del Pueblo T Pretensión semejante trabe ñato- 
ca vanidad consigo , é infiere mucha icjus^ 
da. Ellos se apiopiiah una ^liia ^ et^ que * loaV 
naa brutales , violentos^ y menos PfailQ90«l\, 
pho5selld»n la mayor paree-: de donde se i 
^iffi^f qvfe la sockdad^ que no lia anido jamás 



.fi. 



JE/ Matrlfnonio^ .4 1 

sa alguna á degas, y desordenadas 
as 9' no se cree mas obligada al agra- 
decimiento para con aquellas personas, que 
se atreren á dar el nombre de Philosophía i 
SB desenfrenada 9 y barbara libertad 

La expeiíencta enseña , que el bien del 
.g^eio humano conviene perfe&amente con 
4a revelación 9 que pide la unidad 9 y lazo i» 
disoluble del matrimonio ; pues suprimiendo 
esta firmeza 9 y perpetuidad 9 se suprimen los 
a&Aoa maa honrados , el amparo , y el abri^ 
^ mas durable 9 la estimación 9 la amistad, lá 
prudencia 9 y el egerdcio de todas las virtudes, 
con todos aquellos socorros 9 que perpetúan 
eficazmente todos los estados 

Bsbisvao pnelvistD Ekqs : Jas (onsequencias cer je ei h«in. 
ioesiiattbles de <sta unión , facilita di cum<i dlu' mug^!^ 
pUmiento de las obligaciones , y ayuda de 
hecho á la conaervacion , y. efe¿to feliz con 
la dív«fstdad de qualidades 9 que puso en el 
hombre 9 y en la cmigfer. Al hombre le di6 
lo^ : honrosos títulos de- Gefe 9 Gobernador 9 y 
Defensor de su familia : y para ponerle en t^Ast 
dode hacer á íesta familia feliz con el produc- 
oe su trabajo 9 y con la, 3^vidad de su 
roceccion 9 le díó ona estattir^.yeot^^a 9 uo 
naagest^ld , un t^mperanhínto robu^ 
e;>^ y un9 adividad enemiga de la inaccion9 
y del ocip. Por esta causa las diversiones de 
su niñez son. tiKnaltUOsas 9 llenan de viv$»a 9 y* 
Tm. XI. F bu-- 



j. Ji. 



4 a Espe^aculo. de la Naturales. 
bullicio. Después , yá> que la edad viril iné- 
doró sus deseos , y puso ordeo én sus ideáis, 
aparece un juicio seatado* Pero obsérvesele 
aun eo aquel reposo aparente : Un fuego se- 
creto le consume: forma á golpe seguro un 
proyeétb, si acaso no partió yá á egecutar- 
ie : es como preciso á su inclinación natural 
estar en todo, reparar en quanto sucede , no^ 
tar lo que pasa , y advertir cómo van todas 
las cosas : es necesario que n^antenga la abun- 
dancia , y .la seguridad en^or casar; pn^iebe 
la intemperie de las estaciones^ ^ y repava 1^ 
ruinas con quie amenazan los edificios; Si in« 
terrumpe el trabajo con alguna diversión , 6 
algún juego , aquel le desagrada mas , que 
pide mgas quietud , y • elige 1^ carrera^ á {xe » ó 
á caballo : socí de su gusto el juego de lá re^ 
queta , 6 pebta , y se* divierte con stngutaf 
placer en la caza , 6 en la pesca : su descatisó 
es el egercicio , y la acción es quien le forti- 
fica , y dá vida. £1 hombre se - parece' á laá 
plantas vigorosas , qite' peiiscen á la sombra^ 
% secan en los rincones , y solo saben vivir á 
irampo de^ubieno » y á cielo claro. De gce- 
nodo , su gusto , sus diversiones ^ y su caraC^ 
universal le mantienen en una agilidad sali^ 
dable ^ y le ponen en estado de adelantar sus 
bienes , y prosperar sü hacienda , y i&mília ,>d 
por medio de una legitima defensa y 6 por el 
de un trabajo constante ^ y provechoso» 

El 



£7 MatHémio. 4S 

El destino de la muger es muy dtvefso , j 
sus qnalidades corresponden sensiblemente al 
destino. Aunque á titulo de criatura racional 
tiene derecho , como su marido , y como tg> 
do el genero humano , al dominio de la tierra; 
pen) con su Bimilia y solo tiene el segundo 
asiento : es la segunda persona de la casa , está 
siijeta á su marido , y «s su ayuda, y compañera; 
pero es una compañera semejante á él : es digna 
de respeto en la casa^ tanto por sus.^óprios de- 
rechos y como por el poder , que su marido 
la comunica; pero no ha recibido la misma me- 
dida de fuen^ , y robustez , ni la misma adi« 
vidad. Esta fue unambia precaución , que mi^ 
ró á reducirla á nxeoores cuidados, y á hacer 
que tómase por su cuenta las operaciones in« 
tenores de la casa , mientras el marido vela*- 
ba 9 y trabajaba fiíera* Par Ifacerle á éste siem- 
pre am^e su compat^a » y au presencia agra- 
dable á la familia , le dió el Autor tanta dul- 
zura , y tantas gracias. Es obedecida , porque 
agrada^ pero sí la dulzura , y las inclinado^ 
nes beioéfícas , de^ique est^ naturalmente dota-, 
da l^mugeil , sisu exterior réfl«5te del interior, 
de adeotfo la aparieocia hermosa, coa 
se manifiesta por fuera , y si se viste de un 
^canRfít naturalmente señoril , entonces es obe^ 
decida peiseTOniitemeoCe , no ^lo porque agrá* . 
dak , sino porque se la estima , y aprecia. 

El todo del marido e$ mas dooxtoaote, y 

F a res- 



4 4 Espe^ aculo dé la Naturaleza. 
respetoso que el de la miiger ; pero la áuto«- 
ridad de la mnger no es menos provechosa , ni 
menos eíicáz. Egercíta esta autoridad conti- 
nuamente ^ y la hace mil , unas veces por el 
exaéto conocimiento que adquiere de las ma-- 
yores menudencias de la casa , y por la necesi- 
dad perpetua que tiene la familia de sus luces; y 
otras veces por el acierto de su parecer y y ■ 
consejo , 6 por la moderación de sus avisos, 
y amonestaciones ; y en tal , d tal ocasión^ 
también su disimulo , y silencio es provecho- 
so. Aun sus lágrimas ayudan i su autoridad; 
pero su poder mas in&Uble es el que le comu* 
nica su dulzura , y su virtud 

La hermosura , gracia , y deiícade2a , que 
hacen á la muger mas sedentaria , y retirada^ 
po la dispensan sino de los trabajos que piden 
mayores fuerzas , y de los afónes mas duros; 
y se creería deshonrada- , si sus atraéUvos , y 
su descanso hiciesen de ella un ídolo sin uso 
de pies , y manos , ó una fea divinidad y pre- 
parada siempre , y siempre eti parage de reci* 
hír inciensos , cultos ^ y faomenages* Ai mo- • 
do que participa de tos honores del ^obi^o, 
toma también sobre sí los a&nes , y el c 
do : y aunque su adividad , y jornadas se 
cierran en espacios muy limitados y y miran 
los objetos mas pequeños ; con todo eso sus 
ocupaciones son continuas y y continuameo» 
te necesarias. Cuida de las compráis diarias, ar- 
re- 





£7 Matrimonio. 45 

legla los salarios ^ las pagas , las raciones ^ la 
distribución , la buena crianza , el ceremonial^ 
y orden de la' casa. Su ptesenda lo alumbra^ 
aclara , y anítna todo , no se le huye á su 
penetración la menor fiílta ; aunque no se 
queja de todo lo que advierte reprehensible, 
bástale que noten , el que su silencio no es 
eftéto de estupidez , ni descuido , sino de re* 
tentiva , y prudencia. De esta manera man- 
tiene la casa toda pendiente de sus determi- 
naciones, y juicio. Consigue que sus quejas, 
y advertencias , cuya fuerza se disminuye , y 
embota quáudo- son demasiado ñequentes, 
hagan , por ser muy raras , una impresión 
«til, siempre que lasí hace; Su inspección, 
aunque apacible , y sin afeétadon alguna, 
mantiene en su deber á todo el mundo, al 
mismo ¡tiánpa qué su paciencia la hace tan 
fespetabie , que se vé (hígada á endulzar con 
un semblante risHeño , y ct>n su naturalidad, 
y humor , síeftipre benéfico , dulce , y amoro» 
90 , lo qne podía tener de auáéro , é incomo- 
do una v^ílatída continua. 

unqúe el borden ,1a limpien 9 y 1^ paz, 
esfeaUeóe i?n toda la l^mflsa , y habitatíon 
cosas tan estimables , y ventajas por sí 
mismas naturalmente dignas de todo aplauso; 
no obstante , ia muger tiene otra mira , di- 
f^ptendolo todo i im fin n^s importante , qual 
es k satisficctan 4e w marido. fiUa quiere masí 

que 




^6 EspeSíapüIo de la Naturaleza* 
que todo , que en entrando éste en sií casa^ 
después del trabajo del día , pueda sentarse ^ j 
descansar libremente 9 np p^ra oir quejas ^ ni 
juchar 9 ó juzgar procesos 9 mas fastidioso» 
para él , que los mas duros trabajos. Todo lo 
halla arreglado á su buelta ; y la amante , y 
cuidadosa muger quiere 9 que con el buen or-» 
den encuentre también la tranquilidad 9 y ale- 
gria 9 00 hallando otro m^dío' cpas seguro pan 
ra hacerle amable su casa. Eo la oecesidaddé: 
elegir entre una economía 9 la mas arreglada, 
y una calma 9 y paz inalterable 9 le dá siem*^ 
pre á esta la preferencia , no arándose tal 
vez en. algunos gemidos intereses 9 y pequen 
ñas pérdidas 9 por mirar la pa^ 9 y d tosiego 
como la mayor ganancia de todas. 

, Quando alguna justa 9 y racional nficest^ 
dad la .obliga ^ informar al dueño de jla cada^ 
^ de Aio negocio sérib ', 6: de U9 accidente ^ 6* 
novedad 9 que es preciso llegue á su ñoticia9 
se apodera de las avenidas , y cierta los coü-»- 
du^9s del mal .9 impidiendo que alguna lengua-, 
imprudente le anuncie sin discmciotí aquelue*** 
ge>cio 9 que ! ptiede: ; turbarle . el: jsomgoi Esta 
prudente 9* y ^ahia.n>uger iprepcnrai, sü mantos 
á escucharla sin desazón 9 le instfiúa que 
s^ altere 9 y que conserve absolutamente la 
p^Z 9 por penoaa quesea la: noticia que le dé:, 
no solameat^' ^ndbilea* la^amalrgaiGa , sino que t 
después de¡haber dadQ'el^tííano^inec&sariopara j 

• ."1 re* 




j 



lili 




JE/ lUatrímonh. 47 

teflexiotiar k) qiié tonviené hacer en aquel ca- 
-so , y para que se tomen las medidas condu- 
centes , sabe hacer una diversión sutil , y dies- 
tra , de modo , que insensiblemente le saca de 
aquella conversación lúgubre , y de repeticio- 
íies inu tí lesw Tuerce la plática , y Ueba él dis- 
curso é objetos -pYoximoá 5 y <fe menos aflic- 
ción : ocupa sti espíritu , y divierte su entendi- 
miento con otras necesidades*. De esta mane- 
ra 9 por la discreción con que maneja el dolor, 
y ocupa poco á poco el pensamiento de su 
marido 9 dístrabe de su imaginación aquella 
penosa idea , que le pudiera , sola , ser mortal, 
y restituye insensiblemente á su rostro la sere- 
nidad 9 tan necesaria al hombre , como la mis- 
ma salud 

Aunque sepa variar con ' prudencia la con- 
versación , no varía el genio , y se queda siem- 
pre usual 9 y siempre dócil. La abertura de 
corazón , y el candor la son insepafables; pe- 
ro esta franqueza de alma, no la conduce ja- 
más á introducirse en toda especie de questio- 
nes , y menos emplea el arte peligroso de 
oblijgr al marido á que diga lo que tenía 
inacion de callar. Detesta una indigna 
File^ / proprb ^ solamente jpara turbarb to^- 
,' y de poner ' la casa en combustión. Lejos 
de nianffilstiarse deiséonfiada con un empeño 
a&noso 9 y desasoseg-ado de saberlo todo , 6 
coa la lfl)ertád indiscreta de criticarlo , no le 

de* 



48 EspeSí aculo de la Natvrakza. 
deja peroebir eo sí abismo sipo rvma ^soSa pa- 
. sion , que es d^nrle libre ^ lenetJe con^eor 
to , y hacerle feliz* Este deseo , que se (descubre 
en toda su conduéta j y que anima igualmente 
sus precauciones , su silencio, y sus discursos, 
hace su compañia verdaderanientis amable , ¡y 
.deliciosa. £1 marido es feliz, pqrqcie se quieije 
seria , y umversalmente que lo sea ; no se vé 
mortificado con réplicas y con i:esoluciones 
contrarias , ni con censuras , del wpáo de prot* 
ceder con que vive i y se maneja* Si el marido 
sabe quánto vale un carader de esta.especie , y 
una muger semejante corresponde con aten^ 
cion , y cuidado : cómo podrá comprebender . 
el tesoro que posee , quando á pesar de las mo^ 
dales rusticas , que tal vez usa , de las distraer 
ciones , que pueden traher consigo el ayre de 
menosprecio , y de los legítimos motivos df 
quejas y y sentimiento en la muger , encueo*^ 
tra en ella la misma igualdad , y una serena , y 
constante alegría? ; 

El corazón excelente de su esposa se der 
clara todos los dias con nuevos rasgos á quat 
quiera prueba que venga ;y su inalterabte^dul« 
zura adquiere con la duración un nuevouMt 
rito y y grado de estimación en el conce^- 
que yá formando su esposo. El tiempo , y iW 
costumbre , que debilitan el gusto sensible de 
la posesión , no sirven sino para .convencer 
con qias evidencia la felicidad que goza : el 

hom* 



faoáibrie ODn.séBie|BiitB réittiHa» f!íjtHi\6ni^« 
Gasa,y oadaVéen dh-y/qneac»' vfiy< eoi^r-, 
den 9 niTdado coa su gusto i f oía much^. 
filas allá de sus deseosJ A b= afictoo ^ é índus- 
tria de su esposa debe laqueUa ^raota ob^eui. . 
cia^ todos 9 aquella ^gilid^ >^ akgria coa , 
que le sirven ,y que logreen aucasa uua.^var-^ 
dadera soberanía. Dónde hallará , pues^ el hom- 
bre mas ^so'edoo ^ OMS solidase» y. nacaos es-* 
pinas ) junto con tanta obediencia ? Ello es asi» 
qbela espfsaVll pesár^de : l<s joíídsicione» » ér 
ihipedímehtos mas grandes^ viene á ser el obJeW* 
de una estimacioo stoeera^ de ^a amw sóli* 
do*, y por fin lá depositaría de todos los pen- 

samieotoi dé su nianddbl^tieaí^tSDlQi s|(ra4. 
luz -todo el mécko de Ir pnofe^cia » y dp* uii^cof 
neón constaoce^ y íieL 

£liagasa}o»y di^ztifa^ bí$|i lejos de ea-r 
vkostyó il^ndar á la q^uger ei^ Iqís ojpi;. 
de fltt mafida^.U aa|)ÚQ99a tarde » 6. t^tfir: 
pianoá cjue logpttdi prioMMr m^to en su €0* 
laooo 3 y di pcímer lugar » quede, derecho no 
la pertenecía •en la -cafa ; pero J^ara hacer 
este ^niÍQk> estable» y. utü, se gparda la mu-, 
uy hie» de aprt)priarsele: na i»a> 4e él, 
b para asegurar él Padre de familias lasub* 
rdinadon » y d respeto ^ y á la fiuniUa mis- 
ua d buen orden » y el reposo :. yent^ de 
todas maneras .apreciables^ y hiea^.dignpsde 
ser buscados sobre la ti^ca! Pero coora la ad- 
Tm. XI. G qui- 




i_ 



$^ Espe£tacuIo:^de^lá NíMñiikza. 
qllisioÍDrí^^^ltd^ed'iar dülsqpratde ia dhftdre^ 
de^feflfilfó^ V la roiqa.fiJera in&Uhte , m^aáo^ 
ift>peri6sa $ 6 sir hinriera intentado con quejad 
amargas , y Con ' voces* desconopasadas la obe- 
dienda prt)Mait}ek)0|iie tnabda^yxiue. ob se 
dft skidiáLutr boeti jtUi¿io , á inna n^tuilal. di^n¿-« 
dad / y' á Uña tianquüidad sereiia.» 



^A EI5UC AGIOK 

CONVERSACIÓN TERCERA. 

m 

QUátKb' et Cielo ^bendijoryá leL mauirno* 
vos senumientoé >' y aiedoa , animan 
también la condona del padce # y de la ma«* 
áte^ Está Mira i su hija'i % 'isti^ al fi^iito ^ 
sO'Viénritetpor' medüy^fos lázos^dé un aoioii' 
tierno , y pro{$tiO) paw¿ >i}aberla v fijante ^ y\ 
suavizar sus trabajos^ Este infame ^ qae' la per* 
sigue xón llantos 9 ^tid Ilota, y le <faiut aun 
dreposodé la noche'/ patsece -que lav ha^ia 
de' ser un'súpücio; peirotoque se ama IÍLn<-» 
pte agrada , y na Iiay aiicionf comparable á^|k^ 
que el Crlacbr ha puesto en ti corazón deL 
tina madre. La menor seña de apacibilldád y la 
mas leve sonrisa del niño ^ que los demás aun 
no la advierten, penetra á la madre de una ale^ 

«ri- 



te toda sa sajtcisldi y.tdRía.1^ 
• • . fi|KamQdclrit4MflGS(es miSi Ir^oqtukbb ye .^i 
•fiien< um jonaibte ,:]iljiii^n)C^ ei9ia9}^!#^4iift>> 
.dfe, Bo;hafariabqinoR j^Bif(lnca$e ,4e au casa, 
coh perjdcio de itít«ieMS , y ii^gpcku,, que 
•le llananá otras «panes. JLa isarpant: vas$etak 
4e ase^osa BuSdeitt^vaBt^,^ to4<»l(>»$iWlaT 
<lo8 %3teffÍDtt&yydel».lt)licitiid; nfOMUja. J^ 
-faomlxeis^ifiKB VK^g^mfiS&vesla^tái^k P^KQ 
Bnoque-merad. matenpr y:DQ 9», laeow dScá^ 
7 aéiivo di amor del p(íáre)if( speM W»M 
'fiunittftse 3iimi3iía.^ leslp^jibi )YÍg*NQl!>'»i^ 

cuidado^ nqevQ$ iii0^0s]»t|aiHa9ttfV)s fvffiiifí^ 
«se»; se tegocija d» tntntewr aigttialmfAte jea 
sa casa «oa abiindaaíia.faoop^ ., y um fí^^ 
«Bapía bodroaa'» iá.liiM)gé« ^' 9X9vm: $^ 
aieoBinvy ^aotfriIasniÍMitttilis fs^blán^^f 

ide-aoBirafaagos « pti^ 'Íu!(g9r fliMQri i)ieq. I? 

eBcacia del antor {p^CerOQu IMos J^s ^ftáeiao^ 

•«pnieotosidd' ii^EdOte igícttoo iie«' f^.vcgrazoa 

<dei • padre .tnu aeortta ia}^;nia> li^e;^ hru^é^» 

y deácnbcc a%iin 4an«i« ^qa^( ^ ^oiofk.emr 

^ -pi^á andar , y á afírroiar sus paso»^ ^ue, %^ 

TlBj^las darás yá^.y^in di$naittlf>,á los ^|^^f|i^ 

' L|^Grepa8euk»<de la raac^<: ,'¡ -. 

ijg - ^ pesar de ia,vj veza, i^ uoipefes^^Elad ), q«|e 

Wñ árve para desentumecer la in&nda, yqueh^- 

yí\ oeaLniño ., qoe solo d^ un juqgp jwr otro, 

s, • Ga la 



% álegrfá de la aiadrenola inipide diiponei^ 
se suamente á la ptÜBÚcsk de sos obligaci» 
^eS<Mn mtir'búená ^ise^mzb^^Laijnagtstuo- 
n ré^fe^tíicioaf detipHdK-le ioiprifi» elisMi- 
^ta, detiene iM desaciertos ^ 6 los pceviene, 
^ consei^vk en tOdD el orden , y reAitud. los 
isSños son -felices' efr esp^riqíentaf cada ¡ostaa* 
tfe k éteneicm^^ el '^sotíwio, d caricias 4e la maf- 
te^ y'y^^en^'reciblr- úú üitfeVnlisvDiic mieros dones 
del arñor paterno ; pérá su m^íyot ' iákidad coar 
abte eo conocerá quiéo se lo deben todo ^ y 
hontar to retbrndá súSí Uénfaecbofes. Impr»* 
'tneslélés tídÉrci}ldadi>esn9t)tticioftv j cmocA- 
mkÁtó j- ^ lísiitl M paca 

itíodarar séi ^destos ^ esiteadíeiidoi al mian» 
tietepa, qüís la Religión los arregla ^ y los di?* 
tigí : algunas Veeesse tes admite á facaár .aqaep 
Ha maáe^ H]c]e '4¿d Uéoa coniiMiadaa^eate de 
ibiéáéS', y do ¥éli t^d» todas panbs rstno pénalis^ 
ilad,'^ triMézá , qnánd&el púdrelos piofaSbe su 
presentía y y los destíerra de sL ^ 

Atnedídá que kiieddd^ los fortifica ^súreaN 
«peta, f feconociinieiiia < vá^ccreaendo. cobto 
süs'áñds, 3^ liefgaii'ft ser k» «f^ tiernos. , y 
mas seguros amigos de sus padres y y no^^|o»- i 

cas veiris su báculo, y su sustento^ Pero ve%- "^^ 
mos mas de cerca poi^^qué grados^, 6 conj^ub^ 
'^reeátieKJ6éi'ú|5l'a todos ^ estos bicaes; la Pro- 
•Videncia;-' v :.: ;. • . . '. -*. . ^ :,, 

Esta «8 ¿ sin (Alda, quttD poop fa las maac 



éA padie aquellas comodidades , y provisio- 
nes siempre nuevas 9 que cada aoo , y cada 
día traslada i las macos de sus hijos. Esta es 
ama providencia tan sensíUe y que llena no- 
che 9 y dia d seno materno de un licor pro- 
porcionado á la debilidad del infante , y la que 
á este niiío sin experiencia le dá industria para 
pedir con lagrimas, y apretar con ansia aquel 
-pecho , que provee solo todas sus necesidades: 
pero esta providencia , que la edad , y la ra- 
4Eon descubre 9 se esconde á los ojos de la in- 
&ncia , que no los levanta sído basta aquella 
mano , de quien todo lo recibe immediata* 
mente. Dios le muestra ^ aegun sus designios^ 
.las liberalidades paternas , sin dejarles todsH 
: vía percibir las suyas. Parece que es tarea ^ y 
premio suyo hacerle amables i sus padres, por- 
que son Lugar^Tenientes suyos, en quienes 
descansa y para la ejecudon de los intentos , y 
.deteitninaciones que tiene. No solamente qui^ 
jre el Criadpr asociar á los padrea en aquellas 
«joperadónei^ con que asegura la vida , el ves- 
.tkk>^ el .mantenimiento ^ y el cultivo de la 
á la &milia que nace , sino que , en der- 
odo y Its reserva .toda la gloria de la edi^ 
^(ftlgÉacion. Y esto es en lo que , además de su 
j l^esenda^descubre el bonibre ser verdaderameiv- 
jm 4etmage)t de Dios, cuya .inteUg^ncia imíta^ 
mi .variando los movimientos, y. determinaciones 

Y xx)Qfi>ime al modo con que quiere disponer los 

• ' cuer- 



ura2^ 
tcdRo 



54 Espe&acuJo^ de /¿ ^JShturaleza. 
cuerpos de sus Hijos, y las* ideas , y las inclina- 
ciones , que pretende infundir ea su espi* 
ritu. . . * 

No dejemos la tierna hifiíncía^ ^sici deck 
plicdc TiiTre! una palabra á cerca de la célebre quescion de 
su'h.To!paíí si las madres están obligadas á criar á los ni- 
que le cric, gos por sí mismas ; ó pueden , sin perjudicar 
su conciencia ) ó el bien de los lujos ^ entregar- 
los á otras mugeres, 6 amas , que ios afímeo*- 
ten y y crien. 

liOS que no han sido nunca casados y tie^^ 
nen esta quesúon por estraña, y afirman , qt» 
es perjudicial á la razón , y que no debía po- 
nerse siquiera en dtida, ni disputarse: ;que no 
hay sino una enfermedad declarada , ó alguna 
otra necesidad absoluta , que pueda dispensar á 
la madre de aumentar á su hijo con la lecbe^ 
4ue ha recibitlo para éL * 

Por otra )pari» , los padres, y las madte 
creen tener derecho para juzgar de otro modé. 
Yo expondré aquí las principales razones , que 
-fie alegan de utia ^ y otra parte , d ün de dejaf Je 
á V.m. Cábalferomio, el gusto libre, pata que 
pesadas unas, y otras pruebai , elija ia^rte 
mas racional , y necesaria. ^ 

£1 amor materno es obra de la Provideik. - " 
cía, la qual no ins^ra á la madre aquella pa^ 
sion viva , sino para asegurar mejor la conseiw 1 
vacion de su f¥uto , y con la dulce satisfacción^ \v^] 

que experimenta criando por sí misma á su bíjo^ "^ 

en- 




* la Edaíatioñ. f j 

encuentia el interés duplicado, quiero decir, 
la salud propría , y la del infadte tierno , que 
alimenta. 

Este licor admirable , que nunca abunda 
eo los pechos de la madre , sino quandoyá ha 
entrado el niño en el Mundo 9 y le pide con 
I/antOy y lagrimas, puede venir á ser mortífe- 
ro para la madre , por falta de salida ; y reti- 
rándose á lo interior , estancarse , y causarla por 
lo menos, una peligrosa calentura , quando ella 
entregó su .fruto, para que manos , y pechos 
ágenos le alimenten : y como quiera poco, ó 
mucho, siempre halla castigo la madre por 
aquella especie de dureza , y mal trato , que 
parece hacerle á su hijo. 

Por otra parte , hay una proporción natu- 
fal entre la leche , que su propria madre le mi«; 
nistra al niño , y la sangre, que corre en las ve-^ 
aas de éste ; lo qual hace que le sirva de ali- 
mento saludable, y siempre mas provechoso, 
que otta leche estraña , y alimento estrangero 
s^su complexión , y humores. La madre es ver- 
dad tardará mas tiempo en dar á luz otro fruto, 
porque una preñez nueva Uam^ la substancia 
álrlnterior para alimentar el feto , encani* 
ido , y arruinando la salud de aquel , que 
ne en los brazos : pero no obstante que este 
inconveniente^ parece que disminuirá las po- 
Iriaciones; , se . puede asegurar sin riesgo, que 
aunque es verdad ^.^le dará míenos iluz;^ lo 

es 






$6 . EspeffacuJo de Ja I^ahiraJeaiL 
es también el qtie se conservarán mas ; por*» 
que los hijos serin nías robustos , estarán me* 
jor proveídos de todo , no siendo posible que 
:^ se encuentre quien supla adequadamente el 
amor materno. Añadamos á esto el que un ni- 
ño criado por su misma madre se vé querido 
muy de otra suerte , y con mas intensión , y 
ternura : y los socorros de toda especie , el au- 
xilio continuado 9 que nunca sobra en la deli- 
cadeza suma de aquella edad primera^ crecen á 
medida del amor, que toma á su cargo este 
afán. 

Nada es capiz de compensar el tierno amor 
de las madres, y el de las amas no pasa de una 
endeble imitación, pues jamases tan vivo, taa 
cauto , y tan cuidadoso ; y no pocas veces con 
una infidelidad , conocida tarde , y cuyas con* 
aequencias son tan infelices, como frequentes, 
vienen á ser madres , habiendo prometido el sec 
solamente amas : estas pocas palabras eader^ 
ran muchas vqrdades. 

Por ei contrario , los que se declaran por 
él uso que prevalece tanto , de buscar amas de 
leche , aikman , y traben en favor de su opi- 
nión innegable , que se vén perecer miSi^s 
madres , que seria faédble librarlas , sí se entre!|,. .. ^ 
gasen sus hijos para que los criasen otras , yQ 
en esto convienen todos; y que es mucho 
mejor , añaden estos, expcxief los hijos á un 
riesgo, que dejarlos sin m^re ^ amenazados 

de 





I J ^ 



laEdneaciim. ' * $7 ' 
de ima lafinldid de peligros. Por cotisequencui 
neofesaria del modo con qoe se crian las doñee* 
Ibf en la mayor parte de nuestras Ciudades^ sih 
cede ^ que no lle^ á ser madres sin peligro; j 
ai crian á sos fa^^ viene á ser extremó^ y eyi^ 
daite d riesgo. Comp^radones hay , que tri- 
llen consigo mismas la prueba. Todos confesa- 
fán , que le sucede á una donbella criada á la 
sombra , y con descanso 5 y regaloensa cama* 
dn 9 óením qoarto ^ lo que alas plantas jfcnyas 
ixgasse qukroi poner Mancas atándolas ^ y pri* 
vanA^ del ay re. liss damas de todos es¿ulo% 
por razón del poco ayre que toman , y del casi 
nangpn éxercido que hacen ^ son de un tempes- 
lamento tan dettcado , que solo criar un niño 
instara á acabar con ellas , y á él le sería insu« 
ftáente el alimenta Si nosotros solicitamos 
que las Madres de fiímilia tei^n recurso á 
ctxa ledie , no^ es por autorizar su :ddicadeza^ 
ai pcNT' dejarlas én astado de estriarse al jaego^ 
á la dfversbñ ^i las delicias ^ ranos entretenía 
míentos, y:oompañías incompatibles para una 
señora con>un niño en ]o9 brazos para ctíarie; 
m^ q^ solo se intebta^iio'alivio 5 que iaspfta 
pmdencia:^^ y ensélíaela écooomíáy y auá 
satreremesádedr^qneila necesidkl't ;mas 
t la dettcadgga ^ d Vfx^ indutgénda » y alivio 

nos obliga á esta o(ñn«>n. N» 
peosiguen V sino escucbar la vofc 
kNatundtea^ y s^guif Jeliateiésde 1^^ 
TonkXL H dad: 



-«• 



-. % ^1 [lir^rU 



^■^i f - n » . 



5t Esp€&ag§JodeJaNi9urdlexa. 
isid ; nuestra leteiicion oo €8 ottá , que praah 
nt i Duestíos fagos ^juti maútímmkmo sano > y 
abundante, y eanronigirles con lalfiche de una 
paysana ff>bu3ta ^^fde^buentCüfaCleVjdlgiui taor 
to siquiera ide aqiuél ietopefunneoto .isaniaÍDio 
que ella tiene. Por «ira {Mine decretos isevetosi 
y arreg^amentos sftbiw oos responden^ y asegu- 
fan de Ja condu&s í^eftendráñ las amas : y de 
este nodo ias madrea ^k» tij/OSyy é estado se 
encuentran ton anudaos socónos r, queocsoferos 
ludíamos tú h ptáéHca imoderna» 

Vans* que se opíObeo., y nos.prAefaan'muy 
luen ^ique la iotendon de la Naturaleza es^ 
que la madte f que dió.tl fruto , le alimente; y 
Uebe á sazón, no prueban otfa' . cosa » sino lo 
mismo que concedemos. Unos , y ouros conr 
venimos en otra segunda verdad ; y es , que 
no debe . haber recurso á la^ amas , sino en 
iBBa necesidad ¡emStí > y cbora^ Añadamos tK>* 
davja tana cesa 9 .^le es mny cieña ; y>es ^ que 
<tl SB^emeoto I no Ú^ de isec innocente por 
lial)erae hecÍM> común. N0sotcos solicitaremos 
xon V^ms. sefiores ^ que^man ei cdd)ato ^ y 
fiftorffeceír qué ilaa madscs/ tcadádeaft ^^ras 

wsáiy yi ka crien ' paf; sí, mismas :;' pera pafaT^^ 
oréfomiar la libaitad ^ y^ga^to qiieé8tíis.tien^^^ 
tde aaalárísr una ¿ma ^ (íomensad por cefonnai 
iavedúcacion anÍMr^.; oómtgpid ^ J)Be/k|9 
" ^* "' jiMíN|9imti(eKá!aDdaíia ¿yíK 

^ ^ . lí- 

«I » • • • 0* 




♦ M ' fc w I "^ K -• I : • ' » r ./ -n ' Hl ; ; * ' - i ' j 1 1 1 j ( • 




Jm EAécackmn i^ 

ttife,y tíos trabajos del campO) como lo eje* 
catan las Aldeaous, Hace J coa vuestras pro«> 
puestas y y representaciones ^ que el público se. 
convenga en adelante } ganad ef pley to » y con^* 
i^gttíd , qáetodas las solteras as empleen en uo; 
irnhajo serio ; que los cuerpos se ensefien i Ue-- 
bar cargas pesadas $ que se endurezcan al firio, 
y al calor ; y que resistan á las m^^res fatigas. 
Procarad i todas la educado» , que tubierao^ 
las tujas deBathuel^ y lasde Labáo# Entotioea 
podrán V.ais« señores Reformadores , poner stf 
r^;Ia en vigor , y suprimir excepciones , que 
iip hacemos et gasto por cierto ^ sino es á mas- 
Ao poder. Estamos muy persuadidos á que las^ 
madres de un temperamento robusto no de« 
ben dndar de esta obligación ; pero quisiera^ 
mos Ter en las Ciudades el vigor 9 y la simplici- 
dad, que miramos con evidencia en los campos^ 
y en ks Aldeas» 

' Bien lejos vivimos deesió : pero sttpúest» 
k ddñlidad de nuestro» cuerpos , y aún eos* 
tumbres, juzgamos ser una potidca laudable^ 
y aun nos atrevemos á dedr , que christia* 
aa 0á asociar k» mugeres de 1(b Lugares , y 

Ideas , á la» de las Ciudades en la prime- 

educación ^ coa la robusta crianza de loa 

hijos y que ea el primer fundamento de la so-^ 

ciedad. Supuesta la buena eleedonde las ama% 

«restablecen laíoB 9 que ünen^ estrechaminte- 

hs fiuufias' iéoÉioáadBS CM I^^ mas pobres/ 

H^ To- 



.6o Espe&actJo de Ja NafuraksUL 
Todas las riquezas 9 y aun los socohjDa - de lü: 
caridad están casi encerrados en las Ciodadm* 
Iiias Aldeas embian á éstas lo mejor que reco« 
gen de sus frutos .; y como carecen de pro«^ 
|>rios , y bienes raíces » aquello, que les vale lo 
qae.CDndiKen.á las Ciudades ^ no* les alcanza* 
para, maptenerse ; pero esparciéndose los hijps 
de la Ciudad por las Aldeas , y Víllages ctrcun- 
wcint>s y e^parpen también algooa pljua^ que 
baoe reynar la abuodaocia , en donde üoIq se 
v^'.antes pna lastimosa . miseria* . 

Entre los habitadores de Iqs Ciudades ^ y 
los de lasAld^ no se baila de suyo sino una 
iodíferenda suma. En .muchos meses del afio 
se ven los Aldeanos destituidos de urabajo > que 
los socorra ; pero fiandoles los Ciudadanos las 
prendas que tienen mas amadas en su casa^cgra 
^os veptajas principales la sociedad , porque ae 
socorren , y alivian las Aldeas ^ cuyo feliz esf ar- 
do , y abundaACia son la primera raiz cíe la 
prosperidad del comercio interior de un Reyno^ 
y se asegura una buena constitución á los nifio^ 
que descaecerían en I09, brazos de sif$ madres»- 
Todos los dias los vemos bplverde su crknza* 
con los mas beílcsr colores ; y de diez^que diex ^ 



Viadres y criadas delicadamente » tomaron 
Cuidado de criarlos por sí mistnas^ se haUaráiB ^' I 
^ duda ocho , cuya crianza es menester que V> í 



abandonen las. ocho mad^ ep mitad de la car- 
lesa ^ púa salfar la vida de las auidies^ y los; 

hi- 

4> 



\ 




bij06. Guardémonos ^ pues y de atajar , 6 romper 
los condtdos de^ la kmidád ^ y fes aoconror más 
cieito$de.4aaA14é«s.-7 • : -^ .^ ^ r^.,.-^. ; 
* ^e iFeinos^^éti^anifefit^ ^a4ra eóia^eaáa 
día 9 qvie vemr esta jbvpria gente á las Ciada* 
des con la gloria de liabér criado , y de eoo^h» 
dr i ellas un niño^ átdeahc^'/bien n^antifi^ 
do , roltizo^ y grueso , y que con un licor abnn» 
4anté.y y sano^ bdelve. medio caapfesi^ ár sa 
casa. Éi marido de la ama que le Cf i¿ ts 4ete« 
pre bien recibido en la casa d« su Sefior , se le 
ampara en todas sus iiecesi^ades ^ y se le proí- 
4ege en todossos negocios , . escootieiidas ^ y 
sKxidenties; £1 dia que-¥Íeoe. la ama de, leeb% 
es fiesta, psra toda la c^sa, .entonces es esquíes 
manda. La Madre de fimiliast qcie no tiene oca* 
aion y m n^esida^ de secibir algún lifi^ de ^ 
{«quQñp infente^ ,; se x^gpqijíi y jc^p^^lace^df 
q|tte por su medio se vea protegía aquella que 
la represeoca« Esta ternura se poqpetéa ^ y esta- 
blece entre Ips tdjos de una , y otra madre , qué 
se alimentaron de* un licor mismo • concedien* 
jdoÜes la leche utm .hamaiiéaá , qoe ao perná» 
te ^e.atgiiinó ^de éUos wá entie peoa«, m sé 
«ta co uabajos. ' ' ' 



••« • j 



tos 



e^ EtpéSamhiAii^aÜtdkta, 





-íi/r-) i)E "'EA ■•INFANCIA. - - ^V 

CONVERSACIÓN QüARTA. 

^ ''^' A c Hr €ge»)plo vy '^^tiiclado ' del padre-, y de 
h ttíadfé es á qüien^ deben loí hijos sus 
piiméiras idead , sos modales , y comunmente 
iái inclitiaclbnes# También el cuidado , y ofi* 
tio de la madre', ceticefradb siempre en loin* 
tt^M de k casa , C(>iñútii&a , é infunde en la 
failfoda , qtíé &ti continüíainenté á su vista , ua 
exterior agradable , y un fondo de buena , sin-^ 
J;^J|"if*JJ5?:cera , y compasiva voluhtad , que vaya siem* 
M. («»j |)ie delante iie ks neóesldades agenás /previa 



t > • 



"f^y £^vá tomamos té tHirtt^% tío legan hi mtriticiicl xle tke^* 
^ioRjCs <|u« cieii« $ ya c^mprcb^dioido ItC prjiner?. farte -dcU 
H6raF, en'quánco mira «r gobierno,' v biéen orden ¿t los Bstadoí^ 
iTárdéiiojapio la cop^u^af articular ili| «aHa mío con an €|mtUa|^ 
y.a significando la reserya ^ cauccla , prudencia ,^ circunspección» 
T'asHfetoéfé tM qnese prheedt^ttt Jaa'Jhiig(kfoB»aeBstatio • y costea 
quencia. La acepción^ pues» en qae (Oleamos aquí ecce i^mb¡re 
4« #olitipi^^, e» ifi 't(vHtmt^ sigi^ica-tifta 'especit de buena mUn^ 
ka i aiodestia > noble apariencia • y modo de presentarte cofaw 
ftyre magestuoso, cortés» y señoril : estendleMlofe cambien ^ l4,^^^,^^ai^ 
urbanidad , trato civil t propriedad , y cultura en el hablar , coJlf^^^^í 
otras habilidades » y usos caballerosos. Esta prenda» 6 virtud mo - 
4era la rusticidad , la descortesía , la altivez » el silencio desde* 
Aoso » 6 íatuo , la familiaridad ridicula » h licenciosa , de modo» 
qoc parexca el hombre en lo exteri >r » como debe ser eu lo ia- 
cerior , haciendo cortesanas , y agradables las virtudes, tat. Vf • 
kmnitds , fmitdi , wurmm, tltg^ntié. Ital Pmtittxj^» dpUitúy nr- 
ésmirs t f§rt0tis. Vcansctof Dicción. 4c Trcvoiix » Odiii» Sobr* 
Aacoam* &c. 



t 




.ák0dcda$ pan'el ^dcoricK Sabe teftífíkt los 
gestos I y tnovimiei^ios j^xinordí^nos , lasaOr 
Clones rusticas^ y groseras, perqfíiueodole al vom 
mo tiempo, i* su peqUefioPkieblo aqudlos juer 
{;os, y ^'ifooe^ ^'/qnc^ |MMg«i &eiii :de tietppa^ 
ijor darles aigpmdMogQo SúajteittíMcNi^ i í^f 
qualea hacef ¡eirqi^iü ^m^eafe smvidad>,y didr 
«iia^ y^b pifBe!veieiia£^ñddbítahtQioem utir 
lea » ^ocpi^poctíit 9 cadi st^^li^liiaf^pidabiii^ 
<x>iiágpctf el<^ntte>[Joag9fB<^^^ 
poatma^ J««ai)tea ,.Ik üt^adon jde^ e^nir 
ésa . tAíxksldídfúií n^Wáffñ-éldtíiitáOiét'^nr 
4ar sin prespacSóp ;.y isiáá b^ aparitaci» ddl 
cnerpo gratíoaa ^-y adUa : ^ , ', > . «y 
'^ CoooCt aouy^hfepjaiiradee^ .qiie' lfluM¿iÍr 
«nd'del cnerpp^^yrja- lopgdstádjfeieiien' IVQIi^»- 
mente cóxiióitohse^ueodas^deídaledciaoes^^ 
timarte , y mas qnaodo uht aaaditf i^ todo calP 
fDoddba tan.sea8tble5<^y:?jmi^ade!iafitd ^gnKW 
a^ sus ¿votenciaa ^ry flMreciiíQnc^éi:)^» t»do|e 
4ei41egi i^^crt^cSl á^siis (tijoa «9ta ikeotMv^ 
rke sota , y cof^ k JtÉ&af:ÍQa.iF(» Ihco dipileslp 
que sea etcuerpr.deliiÓ^y yídela bvapanrif- 

^Mbo qaandD ectatífi^aMñ^^pe^^ 

JHBopaitce mandada! ^sirieflexa, sui(i^<|iie ae iilji- 
I ^' -ttfíesca^f y lacoooseivii^ spmsá^ ostAitá afiüli* 
'leñad i» 7 ^uOiCtt ¡If ixuiniii ji^tgcbeia; yr^lh 

'TidoiuttnQBL'ii 't\\i\\ tjúj- í? ,U!/bi:¡ ¿i 
*i Pe- 



»•••. 



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Sdeli! ^^" ^ ^ ^^ ^^ moy-bten la^dbdie^ Quel'niedi- 
da que .s6 empiezan á descubrir las primeras la<* 
ees de la razón , ha de buscar ocasiones para 
introducirse por medb de 4ulces documentos 
«I el Gorazoo dé stuPbljD^ , tfalKgftdo ^€n^ 
ttiunicarles alguna- oosfinM^ ^qqé b exterior 
iSdad y^ apatienda^^Sabe^ qn^^inexterior sua« 
«viisadoooD b cukfora^no'dsinudqs yecos sino 
Ana tnaisoMía* , apta sdb paiji «Inclndr y y U^ms^ 
ICIOS lA\:en{^DO vesical» aqiidla^p^ 
-étqso MtMescilK» ysi AíaqMl ip^e:eiég|iiite> j 
'típiíñkútíM á¿ ta^^ afia^ 

ide nh deseí^ verdadero ;de tibUgarlos» y ser« 
virios. Sabe , que la ve«dadera poliiica e«¿en 
-^ vCDftizttK V d nb ' mei eñ - p9ne a%una^ que 

-«dtfftleose^'deiddlaqtiitl'cocre^ y se^estiea^ 
4a'átíáiaii démis pactes , brillando en:to» 
<dili 1» aóifHíes ; y que qoando la piano , h 
¿^riiCít, taleagna^ yttQjüp'iel cuerpo maoifiettaB 
^ 'kMÜ >otfos f^ y les dan 7;tesdnion¡os de non 
-ipobimaidt sineera ^ quelles £dta éa; la cealS- 
'4lad'',¡ lóf qoe se llama policio» yno e? sino mtti 
-^ura representación^ y 6 entremés ^^ yi no es 
fUna occdta trsydon '^^ % fierdaderaf (lí^|^« 
rOomó oooséqoenáiadefesca persuasión ^d^ 
c'{>ues de «haliñse* apfowcfaado de b dopi 
-de la niñez y y teroaráde los años para el 
* ne^ de U» órganos , é < imiQ;¡nacio|i , ea ; oa- 
*defl[ ^ ie bgéiyí crianftu^ firiAica ^ y <ttato db 
h sociedad » se aplica mas JMfawinienici 4 




Lo5 egerchios dé la infancia. 6 y 
Insinuar en su razón , que empiezan yá á ama^ 
•necer todos los principios de una verdadera 
«dulzura^y de unatumaoidad lamas oficiosa: 
pone anclar cuidado ^n repetir á sus hijos , fe 
inculcar prudentemente ^ enseñandcHes de cien 
modos esta verdad importante: jgt^ tt>dos, Iüs 
éombres , ^ viven ^en nuestra ccnnpa^a ^ d 
cerca ^y aun hs que viven mtff lejos , traban 
¡an eficamnefite for 'hacemos felices ^ noso^ 
tras. De suerte , qué no hay - bombré^ dlgurib 
^n el MvKidD^ á quién* no debamos amor 5 y 
«eamodaiieüto? ^ue aquel que abate su cüeHéí, 
y enoorba^sus espaldas debajo de 4as mas pe^ 
sadas car^ , es tan esdmable por ^us senrí cios^ 
como el qioeiiQsddSendei'biirentedeim Ege¿ 
cito podáfoso't que fiO'báy cosa mehbspiteek^ 
htoj siso los hombres 9 ^ ^nada- hacen por 
los otros; pero qm lea el buen régimen ^ y 
distribudott de nuestnt^rtcoooGiñ^úti)', 'ú 
ptétíso hóorar tñséé: ^qptetl€s/<}i]eie]é«^i])iD| 
inas^^pnieib^^Atitor^áeijEOdtf qmeb esé^Ukúl 
este orden, y nos hallaríamos faltos dé 'qiian»^ 
tflsrcosas necesitamos, á'áiesen todos losKom- 
frrffftiágiwífff. Bsta á%6tuosd m«dré toiste era 
geam^ este punto ^ ¿o 'Soiamen te porque la kt^ 
^«cucfaai^y a{tfendesia< ¿rkh2^, mtiáo 
pruebas otras tantas pinturas delidosaír , quí 
la llenan de regocijo, y sinreti de diversión; ^no 
porque Ana nacdiO'taa ^ pmpo^¡iooyp$x$^Sopam9 




66 EspeStaculo de la Naturaleza. 
el corazón , destruyendo en él las primeras 
millas de la fiereza , y del desdén , taQto con el 
conocinüepto de la justicia , cooqp de quanto 
nos interesa 2^ todos los hopnbce^ 

^Vi^ue la Religión le imi^trai Ip» bom- 
Inres uncidos p9r noe^io de una i^pr^ioa dir 

viw > y cQ«í U¡¡im o?a5t re^íwabWs > que \q% de 

la necesidad) kq en»^ ^tf^ cpn h in&Dcia 
.ana ai^eU?) qu» ppc ia natijHFaiew iniwaa 
.C9pdece,y se dejja esqHcbw* Loí^moíWosfior 

derQW)6) q!^ (e:aem!M t«4m pa|^ rWM^ 

mo berffii%BQ$9 s» rdii«r<v«^ p«rft uj^ ttfaidtxi)» 
capá? de coQOcer la d^ntd^d » y consequen^ 
cías de esta saluiJaÜ^ dp^rina. £ln.l» medida de 
luz, que coi»^j3iÍC9Jt fm Mj03 ^ ^ acdmod» á 
sttcapacid^d ^U9l ^ ¿r io))ts^ para coadljlos la 
condiu^, qito pbs^sv» Pití9 «PO todo el Qeod^ 
fo Humsno^ I«w priaierjs k<?cimie^ dadíis á lot 
}K>iiLlv$»lmid^eonJq»fKi:^osiba^ la 
fnlUíCacípa del JSvaDgpUoi y h ffííOA del&ilT 
l^iadoi^ lo^ hij2Í99eo:»ipilcecüle 't^ latmplitud 
déla verdadé 

: Nuestra Masase de ^pailias ae^susta de to^ 
do # y de todo pipoura apRP^ediaisetrlQ^Bie^' 

das de ferobídad:;latReJ«(i. ^cuidadd^ ¡ápálr^^ 
oen en aróla 9 y la obligan i aervit de cermr^ 
nela vigilante^ Atiende silenciosa ^. basta éa hi 




tos egercichs de ta infancia. 67 
sus bijos y los quales son observados , é ins- 
truidos en sus mismos, juegos ; y quando es- 
tán naturalmente con mas descuido , juzgan- 
do que nadie repara en ellos , los deja go* 
* zar de la seguridad necesaria , para que sa(^ 
gan sus pequeñas pasiones á plaza con ev^ 
dencia^ sin riña^ ni corrección instantánea, 
que los haga disimulados^ de modo , qué 
"pasen luego á insensibles. Después ordena siís 
^discursos > dirige su filática ^ j teáó quantb 
^tá en su mano , á Imfint el aboflrecíníiieR^ 
to , y horror á ésta > 6 á la otra inclinación 
t}ue notó. ^ j por egemplo , advirtió un fonh 
do de Indiferencia , para ver sin léstíftMi ié& 
In&Ccictídes agenas , ó acaso un prindpío de 
^crueldad, que se estienda hasta dáfktr á Ids 
otros, % aplica de veras á humanizar su co« 
irazon con historias , y relaciones > que le ert* 
temezean ^ íejos de aumentaren ellos esia du^ 
rtisk tiattiral ^XM tratamientos rigurosos , mé^ 
t)08 propylds , st la verdad , para trocar di co^ 
razón , que pftfa ésttítar 6fi <tiel desagrado , y 
deseos <fe iudepeúdenda , los hace diestra*- 
mej^ sen^bles al plücer, y guste de hacei 
^ Irien á todos , yá enópegaíSlotes albinas cosas^ 
^^^^ra probar su generosidad, y yá con la visca de 
1,^ algún objeto lastimoso , que cotno casual , sabe 
f ponerles á los ojos. Todo aquello que denota 
^ entrañas de {ñedad , ó un corazón elementé , y 

la tiey* 



.68 Espe&acuh de ia Naturakxa: 
.tierno ^ yá se encuentre en su &míUa » * 6 yá 
.en la agena , recibe de esta nuidre la rd- 
. compensa y 6 el elegió al punta Por el con- 
.trarioi no hallan sino oprobrio ^. y confur 
.sion las acciones que indican , 6 por quie- 
joes se declaran algunas señas ^ y rasgos de 
avaricia y de fiereza ^ ó de duro > y áspero 
corazón. Esto mismo egecuta para abogar las 
¡semillas de todos los demás vicios que adr 
<vierte , su£x!andolas en la cuna j si es po^i^ 
úHe y y ahogándolas en su^ nacimiento ^ sieoír 
pre con nuevas, trazas y destreza ^ ¿ invencio»* 
jiea , que varían , como se vén vaf iac las ci£p 
¡constancias. 

Estas pruebas no son instantáneas , y pa-« 
s^eras y ni solamente en las ocasiones. , que 
¿>frece la casualidad ;.y como no se puede bar 
xer juicio de una enmienda sólida y sino coa 
jel fundamenta del habito contrario y se mut- 
JtipUcan las advertencias , y luces , según pa- 
tece 9 y se desea» Todos los dias se reiterai} 
las tentativas, que dan lugar á el egercicio de 
aquella qualidad, que idea* plantear en el co^ 
razón del niño. Todos los (fias trabaja kuna* 
dre con infetigable cuidado y perseverancia , y 
arte, principalmente en zanjar , y fortificaár^-v^ 
en toda la familia la beneficencia* Con estav 






mira , todos los rasgos de amistad y y todas i . 
las señas de un bue» natural^ yá sean aque? v 

.i lías, 



Jlas^que por..c4 fni%a^:»obeC€p ^^ yá }as 

que se haceq venir 4e pftofosxto > y á i€pr^- 

.sentar, en la scei^a , aon pqestas en tan alto 

:pr^q,y^^|eat>ea/CQo .t»nt^ alab^n;»^, iy 

. lK>QonfV^s)s (¿lapiacioq^ ^ . t^ft. |o^ P^ra^oi^s 

^inas durps^ y i^üefr alrseatimjispto» y. )h|« 

.manidady.recoooceA pocaá poco la bermo* 

tfura^y se coQviert^n áci^ el, bien fromuí^^ 

^yá que ao por Qtpa. cosa , 4 ^ l^^^oo^ Eor wafí 

.especie de* emulaqioo , y átzcifi^zy^ siempK 

es provechoso moderar el fuego del aoqpr pror 

prio , y reprimir uoa pasión incónimoda á todo 

el Genero Humano , aun por medio de. otr^ 

pasión y^con ttl ^ que sea mas apacible y 6 me^ 

pos perjudicial ^y violenta. ElV>vCts ^si^f queeu 

lugar de &stidiosas lecciones , que no alcanzan 

otro bien , que desflorar el alma ^ y robarle sin 

fruto sus p^micias y ni|estira i^Aa^i^ ^.familias 

imaginsí njil nv^Jios, líjeqo; fJ? rp»09aOj|,y no? 

jredad,q^é en cada reencuentra,^, j( ; en cad^ 

(paso inducen en sus biyos un egeicicio perpe» 

too desimpresiones proprias, para .que /lazcan^ 

y se exciten los sentiojiientos mas, vivos del 

xpf^áero Jbuoor', para hacer á su familia ap^-* 

^^ pblM?, oblif^te.>afeíluosa5y apasionada de 

^^!^cx]as las obligsiciones en que nos constituye i 

.^'lodos la humanidad. 

f Pero aguarda del dueík> de los coraza- 
^ nes aqud espíritu de qtfi4ad,9 9ae lo perfec« 

cio^. 



/ 



V 70 Éspe&acuíó ik la ÑOtíPtaliM. 
dona todo , y <}ué' íote * él ^ céttíiinica la pií- 
litícá verdadera ^ pues él 'ísoio itidína siefI^- 
ptt á cbrar bien. A medida qtiela edad pei^ 
mite -y qué k» liijée '^áyan^ cdfloÜeftd^ ^ ti 
valor dé todo^>\les '^ns^ñá á ')A) '1orhiat> (^ 
tes apar fentkis dé la úrhadiáad ^^jaqítel > juicíé^ 
' que forma el Müúdo ^ é\ qual estima ^ y ca*- 
c noniza una viñud fri^dia , despreciando ki 
^caridad verdlsldeti \^ iéH 4íáce díéstranüeMe^ enr 
* tender ^ácrco Se '«ítgeflan 'los hombres ft 
Cérea de ^bs fííks sólidos intereses » ménos-^ 
^jreciando la caridad , cayo mérito cono-» 
ce y basta Uegar i comraherle , falseando s9 
tealidádf, y «despérdidando él arte de oompIa*f» 
fcér , qtié^ i!ió'^lé del corazón*^ es solo artetié 
engañar. 

Con la tttisma solicitud con que hemoi 
wdaiL Visto á^ esta -éíceíerite madre aplicarse á íbr^ 
niár «uhós'' Sóra¿6nes ben¿íkx>s ^^ y dispuea^' 
tos i idází' vürtod , la veremos tálMbien ¡t*- 
Trodücir en éltos i4na reCtítüd litrariáble. Ní> 
tendrá -paz ^u corassoní , ni se tiéjará ver -lá 
alegría en su sdfnMahte en presencia de sfaYa4 
biüía, hasta táiito qué Vea altamente és||ila¿ 
dala verdad; y mientras hola céiftilíque unA ^ 
multitud consecutiva de pruebas satisfadoria#>^»^ 
y convincentes , que no se abre boca al*^ 
guna en su casa , sino para decir la verdad V 
éxaéla, y las cosas como son en sL £1 uso del v 
^ - MuQ« 



Amor de la 



Los egerckios de la hfoHcía. jt 
Mundo, y el tratóla ha enseñado bien clara- 
mente^ que quien no respeta á la verdad cono- 
cida y no respeta tampoco á Dios y ni atiende i 
la humanidad* 

Ejecutada v Ja primera ohia tfe inspirar á cultura de u 
MS hijos aquellas calidades esebcia^ ^ que loa '*^^^ 
hacán Ciudádapos ^ y de cora^poes f edos ^ to-* 
ma por pasaiiempp^ y ie siir^e de lecreacion 
íxtdinmn fortsBcaries : la mzon que vacila en 
cUes^ erissñaiHieAQsárandar:, d el modo c6« 
ino.hande acaihiiiar^ipBaBaiiRie^'y'sdtr.al pú*i 
bCco, éxjdipaeíqprá ide las, cosas que ocur«* 
reO) y se ofrecen á Ja yistá ; pequeñas admi« 
fadones; objetos nuevos, que.se les proponen 
con destreza í;:* paseos elegidos ^á prDpasitd 
fBria/introdvicic aúevas qkiésriQniss f y rolacior 
ees ^agradables; gtan divdpsidad (fe estaaipas^i 
y quadros histáricos, todo se pqne en eger-* 
^káo ) y. de todo ise aprevedia para dtsper«. 
lar la curiosidad :, .y leoar él ) vado de aqne^ 
^ inteiig^ncsa.^qxíe 00 espera .sino ideas; 
de, iodo se debe «taler la cuidadosa no&dre pa-» 
ra ii las itUfoducfendo. %tuiUnente atiende á 
que^o^Vfdcn^^jtéas ^tílsas d (a ^a^on ^ y sli 
1^ i^flái<i|xy<á,5^-ai>ugha«Í:^:está siempre en 
^'^ntíqeb ', |)ara ^bílítdr k ^ ifyspceslocí \ qaó 
t hay a hecki ^ é pufd^ hacera piieviene los ac« 
^ cidemes, cierra los condudos , d impide los 
^ atii^lt? : más ^SPtturibs yf6twíuié& balseras 
--: i- imr 



7f E^dtMuhdeta Nütwále¿(U^'^ 
impenetrables , y atrkichemftdd aquella' rki 
zon deticada , para itxipedir todo' g^Ipe dfe 

i«^'íísmri« *^^^^ nocirán, 6 falsas* Castíllos encantadosi 
espantosas. Líbros de Caballería, todo eDCuentro de \^ 
áronés, ¿fe : maetfes vI^tÍDciftios», prisiones, 
' ajusticiadoi^^'. toda conseja de viejas ^ tod^^ pfaH 
Mra de WsÍDRes^:de' faritas^as^^ duendes' y 4 
trasgos; todo es /perjtidioial ' ^ todo es daQoso; 
No je basta á la temnra! macema n^nrané ds 
ks costumbfes /Sy. redará ^a<hFiQitehcia>d& sus 
doméstioós: nad^i quiere ^ ,< -riMoliitatnbtice i üsk 
da 9 que deshoare , é extenúe, iy pferrierta ia 
razón : sabe muy bfeá, qihe. estas historias - son 
comunmente toda la ciencia dd Pad)lo, y que 
bacen bqyoá:, y flbcen zanjas: profundasSen. b 
imaginación ^dejándola tanfasríday que ,ó imf 
primen en efla un desórdeayqueitóes&dlte^ 
mbcfiar^é de^an un ^boáo de timidez, y uns| 
indioacion .peodiente-iáiaa di lúísdo^i y eLpa-« 
iFor^ qu¿ ni la edaft ,-nr .& refleidon^ la pédié 
jiBnüsicurár. Toda la casa tteae,,téaieatá.razoa^' 
ordenes tan seriad, y precauciones tan faíeu tov 
niadas^queei nifíorque.iio aprehende , ni -peli-f 
gro verdadero.; ni mtilds imaginarios .5 
}ndi£ereiitg9ietKe;en b obseurídad^* y^pa ibMq 
tad del día , y nút conoce la isoleda^ síné por 
que es' realmente ; esto «es , por un disfefto y 
carencia d^ eompañia. . > 

< . Um nstKbejQíciosa oq im^ de aqDf^ 
-. ; per- 




personas , que andan al rededor , y> eerc9 di 
ella 9 que á sus hijos le hagan sumisíoiies, y rea« 
dimientos; pero quiere respeten su enteqdknien* 
t<^ aunque todavía endeble» Sufre COh ipaciea^ 
da, qiie ^u razón se vaya pócaipocoactarando, 
é instruyendD.^ y aunque no .<^»irra todavi^ 
easi nada por sí misma , aleja con iñdignacioa 
todo aqueUo , qué la pueda pervertir 5 6 haces 
(jpe tome algun^ resabio tnjudiciaL ; 

Los progrésQSilél leocúan del nitk> son có^ caMado k ctt^ 
mo los de «u tazón* Algunas veces son mas ráp^i nimcUcioii, 
dos, y U^áip basta imponerse con la mayor per« 
&ccÍDn en las fSras^ .^ 6 tortao del idioma , y ea 
el mayor encantP déla articulación. La madcé» 
^936 sábe'miq^ 6iearqiiámdi$tiníto es el leoguagp 
del rectbimieáto ^ ó de h' antesala , deaquel qud 
se usa en sqqcmrto , cuida de que nose ^^je la 
infancia de su lado. Entonces podrá estar segu^ 
ra , que si ella por sí misma pronuncia Uen , de<i» 
adió para stenrprQ de I9 pronunctadop de sua 
hijos. Los oídos , que no escuchan sino her mor 
fas voces , inñesdones puras ^ y palabras expresi-» 
vas , casti2»s y y proprias^ las aprenden correda» 
píente , y las pa&n i su lengua con perfecta fi^ 
delAd: un eco es quantb twblan ; él por 41 > eí 

I^mJ^^S^^S^ ^^ ^^ madre. 
I^f Tra^adese este niño desde Toledo, á hiU 
' • J vao •^ desd« Madrid i Malaga , (♦*) el soni-» 
; ^ Tonh XL K . do, 



74 EfpeSlactélo de la NaturalezdL 
lio 9 y el tono de la voz , la elección de la» pa« 
labras despierta la atención 9 convoca el cui« 
dado y y corren todos á oirle. Las cosas que 
dice son comunes , y aparecen llenas de mará* 
villoso encanto. Quién pudo ^ pues , infuQ-> 
dirles una impresión semejante? Es alguna no^ 
vedad ? Alguna vez podrá ser ; pero todos los 
dias aparecen en estas Ciudades cosas nuevas^ 
y se ven objetos estraños : y con todo eso^ 
ni mueven la atmdon ^ ni atraben la curiosí* 
dad. Este acento que embelesa 9 y que ningiH 
na lengua pudo enseñar , es obra infalible dé 
una madre » que habla bien y y que sufre á aul 
hijos junto á si. 

Por lo demás 9 contenta la madre de ver 
lograr sus cuidados acerca.de la pronunctsN 
cion 9 de la unión ^hermosa de las palabras , é 
ideas 9 del garbo natural de presentarse , no aé 
para á hablar 4e esto de proposito con persona 
alguna y por temor de que una pasión tan loa-* 
ble no degeneré en flaqueza ; ni lo manifiesta 
fuera de proposito en un concurso , en qtie vá 
á interesar poco. Se regocija en secreto de h$ 
pequeñas felicidades , conseguidas por medip de 
las piadosas artes que ha usado , y del meKxIo 
de que se ha valido para adornar aquello , quegiP^ 
tía de aparecer á su tiempo ; pero aora son má^T^ 
quinas , que se quedan escondidas detrás de ka 4 
bastidores. y 

Entretanto que la madre se« aplica incer 

san- 



y ob solo á faeimosearel éxteriojly 
^ndéle cada dia atguna nueva piúoelada^ sino 
mucho .mas á ainobkoer ^ y dar uoa veida^ 
den belleza , y gloría al alma ; esto es , á ha- 
«celia stfioeiai , y hméfíca ^^sooCárreL^^ñiilefCel 
padre de su parte ^ ^niendo de un gpipe to- 
dos Ips medios • can éok> acostumbrar á sus 
¿¡jos al trabajo. No gusta de que con algunas 
lkSKjdnss'i7;e^rcüciásde{)iedad9 hechos pdr 
la ma&ana , piense su familia , que adquirió 
deretfao^a^: ebnspd^r el resto de di dia> ea 
obras limas á^ ociosidad » fantasía ^ y em«« 
baymieDtD» Quiere que todo vaya ordena- 
do» y ver qofr en sus hijos crece la iodustríát 
eomo vaa cracsendo los años % y sucoostam 
asL eo haeerte^ obedecer en esteémpeño, pro^ . 
viene de la intensión de so amor » que co^ 
noce el alto precio de los talentos, y la ne^ 
dnoluta de una vida ocupada. Fa^ 
cíonsolará de. no dc;jar I sus h£^ 
jos stioo sedo un pasar homado y b una me- 
dianía en la foituha ; ^o intenta con pa- 
sión 9 y con inquietud inspirarles un gust<s do^ 
minute por el trabajo 9 lo qual Jli^a finalr 
^te á conseguir con la eficacia , y suave per-* 




Mf4l 



.^auasion del egemplo , y con la nciudad queda 
^ la costumbre* 

El miedo de errar en la elección de las 

primeras octqiaciones de la juventud , le obli« 

. ¿a i comparar entre sí 5 y unos con otros» 

Ka los 



76 ^ EspeSactílo de h Tfatttrakxh. 
los varios métodos que hay de fimoaila.) y 
acertar , y luegp pone en ejecución aqod , qu^ 
con evidencia trabe la solidez consigo. 



ADITAMENTO 

A. CERCA DE LA EDUCACIÓN. 

'■ > CONVERSACIÓN QUINTA. ^ 



COMO las ideas puestas á prneba^yafiaa- 
zadas cond fttts suceso, soq mucho, oias 
fleguras^.que tas que tienen sotamenfle á sQ ñH 
^ot una ■ apariencia de razón ^ yule^aptitud feo 
lugar de producir aquí mis pensamientos ácer« 
ca de la primera educación y pondré solamen^ 
te la copia de uña Carta ^ en que un^Piklte de 
£im¡lia , respetable pos sa espíritu de:^discre^ 
don ^ y ;disc^nimíentb ^ei^neá uñ Acmgo e{ 
plan , que siempre tubo á la vista en la táad^ 
cion de sus ti^os y y. que se logró en .ellos 
per&éiamisnlie* sí ^ ..;^ 



'■• * «* 



^ 



V 



CAR* 



77 




CARTA 

- 

DE UN PADRE DE FAMILIAS, 
. . acerca de la primera cultura 
: delarazoft. 

, • ' ' • • I I ' 

• • * •« • w i • ^ 

ES verdad , señor ^ que los (diversos cuida- 
dos , que me ha costado, hf educddoo 
^mis lujos 5 7 cfei' mis. hijas- V'lopsitk alguna 
. -Tentim ; y asi me hailp-iantonsBldQ QOn J^ exp 
feríeoda y para podedc.dar á y^.^mda irespu€9- 
*ta que me pde. Cou todo eso ^ «i no Íe.dea- 
- ^agrada ; callaré aqui lo que pertenece al.ca- 
irader V y progresos, particular^ de mis hijo% 
l^júBa atender uoícainefite. á.aqtteUa:^ en que 
V. Mil» «a interesa:; esto es i á los . medios , ^ 
lúe báa;paieddo^.ii)a8 proiirio8.;.y asílospict- 
pondré gqieralinepte 9 y de jmiibodQ. el xsm 
ab8ti]d^ído:déoiáei^8taMiaáL :^' .. :. é ;. r j 
. : \ Vi)mei)cemd5 por bircducacíon de/1^ btr u cdacacioa 
^ ¿^ ^ que. ae coptí^i: ^tt^máior lextertaípfi de ^ ^^ ^^ 
^^;ercidoi ^ y. cooodiiiienloa > que la de los h^ 
. jos. Toda» las es|)édes.de.edticadop que be d<a 
«- ;ála8h4jaa^8e pnedeo;redqcíf i 4o9> dEAttoai 
eo que ae cim^otw o» qiMLlíEiglKO iiai»yt«d!e 

bue-* 






*7^ Espe&aculo de la Natur cueza. 
buena crianza, con algunas ligeras ocupaciones, 
proprias pwa ayo*? i Ja Jipariencia , gracia , .y 
ademanes , sin añadir algún trabajo sólido. La 
otra , en que , sip^descuidar del exterior, se pro- 
cura , que Ana doQcelkLalcance ^j^se adorne de 
conocimientos práélicos , y se acostumbre á no 
creerse felís,síno qnando se halla sólidaméQtB 
ocupada. 

Si se quiere seguir el primer método, que 
tiene un gran numero de partidarios , el úni- 
co cuidado será agradar por medio de las gra* 
das aparentes, y del gusto que causan sus mo- 
dales, y admianes cultos : la que así se cria, S9 
guardará nray biea de aplicarse á cosa alguna» 
que fktigue la cabeza , ni canse la menor mo« 
^lestia; de modo , que por con^guíente, nada im* 
^ide, aun levemente, su alegría, su viveza, gra- 
tiá, y garbo. Entregada de este modo i conde»* 
^nder conr la delicadeza de su comple^oQ, y 
avenida oiuy bim con toda ocasión 4e aqiieUúB 
^^satiempos , que autoriza la casttmbre, pasa^ 
-rt sus (fia» entre ela^pdon^elnzo^yhsecbe 
%i salM'á andar con sus pies , ni tampoco obrar 
con sus manos i sin iá^'^ sin imeres»e ea 
^dsa^) y por iiaa conaequenda necesaria, sia 
•Ascemimieato al^uncr , si yá oo es acerca ^Ú0^ 
-vestido i ka tnoda, la díveisioo , y d paseo. E> 
«biciif svéd , y «I <»9nwntal seráif el único ^ 
«fljgOGíb qw traK^í yuoda la; cukura de sa V 
%B»DllU¿ift»2V.aii CBDQOetá pieno tal criaq- 

•-4 ' «i 



Carta de tánPadre 4é famiUas. 7^ 
sa 9 por la indiferencia con que n^ira todo lo 
curíoqp, é ÍDStri)¿lÍTó y y por él anda con que 
9e lleba sus ojos lo que es pura bagatela. La vista 
solo de un Librajinporiante hará que se enage* 
ne de él ; y ;uó hombre , que en lugar de chocar- 
lear , y hablar truhanerías meras y radocína al 
caso , y habla con un método serio , le parece 
venido del otro mundo. Toda su vanidad está 
puesta en no faltar al arancel del cumplimien- 
to , y i los ápices de la ultima moda: (**) pon- 
go por egemplo ajamas bajará un escalón ^ ni 
pasará de una pieza á otra sin un brazo segu« 
fo en que estrive ; y si se siente con bastante va- 
lor para arriesgarse á este viage porsí sola, será 
guando no hay compañía cpmt la asegure , y 
escolte ; pero se acoitlará muy.bien quando hi 
bay , de que caminar sin bracero 9 ó ar á pie, es 
acercarse demasiado á aer Aldeana. Foco á po^ 
Co se vá revistiendo de estas ideas , h de cien 
otras semejantes á ellas , y del mismo modo 
unponastes para el bien cciÉun :y la úknision 
de la menor etiqueta le parece la mayor ruina 
de la ras^n , al tiempo mismo queiescucha tran* 
quilan^sote discursos enteros , que vuln^an la 
vinu£^y dá aplausos á un desafio incompatH 

con la humanidad. 
^^ £1 gran arte de agradar, en que ha visto 
^inculcar tanto continuadamente , le robatodq 







fo Eípé&aculó 4t Ja ^alw'ahaa^ 
ú tiempo j y llenan toda la capacidad át $n en^ 
teodímiento. Asi pasa la juventud en la mayo9 
inutilidad : anda de diversión en diversioO| 
de cortejo en cortejo: siempre ocupada en 
su figura , cómica verdadera , que no tiene 
otra ambición sino la de representar 2 jamás 
ésta será unamuger natural , ni juiciosa , ni ca** 
paz de gobierno alguno. Sale del tocador ^ deja 
el espejo , la compañía , y el juego 1 Su entena 
dimiento queda embotado , y sus manos ett^ 
tumeddas : ella vive 9 en fin , de un modo 9 que 
el demasiado reposo ^ y el poco egercido en« 
crasan los humores, atraben mil desazonesi 
y por consiguiente achaques , y.eo&nnedai' 
des : y finalmente cien especies de vápore% 
que se intentan curar con medicinas , pero sin 
efeéto $ pues ja mayor parte de estos vapores no 
son otra cosa , que pensamientos triste9 9 y los 
femedíoSy.y m^oinasno se bao hecho para 
carae pensamientos, . . 

£1 fruto infalible de tab frivola educación 
es una grande debilidad > y una especie de es^ 
tupidez f de que no obstante ae ven curar nüu^ 
chas sefioras , quando accidentes imp|evistoa g 
lis obligan á pensar , y á que usen de lAa^né . 
l^ientras aguardamos estas instrucciones ^ qu^tf^ 
h amargura hace.efícaces algunas veces ; qué sw 

podrá esperar de una cabera llena de espeáacu*. 
los 9 de romancea 9 y maiumas &lsas ? Si esta V 
miiger tiene corto entendimiento 1 es preciso 

qu9 



qqe úrtcávadi m fÜBoA) rcotúmn^f y | 
íom átíj^&ümdz verg(Mi9Ósi ; Ó que abra s^ 
Ixxra pna hablar b qoe oo entiende s¡tu> con** 
Ibsamente^ j qae ío exftíéa aun popr que to 
ooidbe. SI liene btiea ettehdnisecto ,:6itÉ 
dftinfaéBe.adbriiadórccmaqiiftte aóticm.qw 
fe .ilsniHián ^ jr deliabeiie piéTOnJ(k.x»níaq«& 
ttw aftAos que le vríeglááy sgerdtafi'tQda: la 
afiiiridaA de su^ eqpuñÉrjpQ (|aabtüNi anden/ cert 
Cá^«i:'per^iB^3?[estt>'dDq t^nbknii^ ari0r>i 
j pettgrn^*:7]oanmf ^ejOBiiániBu: oafniri'BKiitr 
cfail 'el:egefcioi69 y qc^u^tQ» la ptopriedaJ de 
lipodn,7 sktyíBS lé consiflíáa mas apta^iA 
Marido ^ ^MEie^tíeoa ^JveoinQB:, pirioitete ^ jf 
fiflBlgos/:beáia ahefeoadf ipeáté 'jdi dt^sto flejsn 
critotfiy^déosua dje^aqiiCB (^ set^s^^fLdeíBeAol^ 
taalignidad^^ tíhdatafOiuY qaé sfíA ^ ú bsté 
áímiento ddira , oeobatido , 6 ánitaíoá 

? ' Qyé difereñda tin giaade «ifisnxMDfCBkt 
ra£tariaipefnfanrv4 qqien) n(r^?uire^ ^4 ac^ 
fficav 3^ '^t^ ^ma v^eay ^tíiá quat aoon'Itast 
ta petKvacatKli y ccurio :saaii^^ chiriUi 
jttirtPábcathTOeiprp um^altajidóa! de í^i <BA 

4hDfalMena ^e qní:sUiidefl^iiaÍ9K enogitdai^ 
miento muy mediano; no bay duda^, xfdeMid 
nor 'obÜanttv catftmtgroi^fÉO'^ ycoailoadbeos 
d¿iseoBaraei^yájea>el w^Mj/cyieiaém^ 

Ji Tm. XL L per- 



pertenezca á $u pejssona k nairará con lionor* 
j^ro vámoa al t^nnina verdadero de la edot 
cacion. Esta mir&á pooer á una jívcn en eat 
tído de poderse gobernar á si misma ^ y aun 
i qike^* ^hiérae á otrosí algún dia.. Para; esto 
ea. necesario ühprímir en sa ébtenffimjebtb 
con buenai gracia^ \ con alaria » deatrezM^ ^ 
aob» toda con oertiduinfafe) de moda^ qué 
XXX "fncÜe^ uidode i pKÍDdpo& qué ia mud** 
vanV^fat^uieni)^ jicá^Ioa quatesL pue^a: seguíri 
pk^c^btKidoaienfiD» A:esi2e.|prímer;>gustQ(^^^ que 
tbberocxBig^ Id que e^ sólida^ y vetdadb^ 
wo'j na se dejará de <añddk a^piel egerdcio^ 
qu^ ddxL ocup» an&vmanoa^ y que la ha? 
ce uttt ^ lar ftfflllia i y tal vesi á la aotíe*» 
^BBá^ iBbkdar por sí misma, ai SGfo un tráfit^ 
j3faóDesto;peio coser para loa pobres ea titti 
obra llena de noUeza ^ y dé un animo » y 
corazón grande.. No nos lisongeemos ^ nide^ 
jtoior^^ng^dar^^toob edflcackm de nu^Mroa 
ft|ba^yi^|k h%ar.'de:propca]erie& ocüpaciOT 
Bes Ueoaa de esplendor,, qiieraerá pr¿c¡¡aabant 
dúnar;^ después de^mucba tfempor> jjpsmfo^ 
dbdb, para botxer». acam nn]yjtaidfe»á^l%)iei 
ctúaneoterfaeceáatíQi^xhudteoflif |)rlta ^catoj 
qüertucuaae segairilorbrülaittB.;^ si acasaMiorf^ 
bíase^lt^ariL ' ^^^n .• ;••«•'.• 'i •••-íi^m^í 

JSÍQ bay niña alguna,^ ^cugfO.eMsndidueckii ^ 
tG(Fsea.tani Jnnkado ^, «que ino«'pn(c4& •''fiKndes ^ 




de béchos-memorablM, gottaa i la infeociá ^.y 
la ficUidadque tieoQir paiairpocoápooopo» 
« i c«i ( W« s en orden , es di m^q agradable, y s6» 
goro 0MdÍi>¿ al mismo 4ieni()0<]ÍM és tamfaim 
daias fwoatoftott colocar en H«nifliMÍíni«i^ 
toma ttiiiltkttd de ideas ptorfdiotts , «« él 
aflta de kocioaes^ Este egevdcio , <^ndo ci 
fionstaftte , la «coatambiia 4 ^leasar lefiaméate; 
yi hablar con la propriedad mas fifcilí y deli* 
€dta , aAebjb de tiotxliiiii^ 6tfb ' bita mayor. 
La Rel%l(m,'<^es ét oifgén de latf ñiixiaiás 
iuB Iiimioosat , y-de tai eBfttrio^ mab Brnes^ 
ae aptendé tüttoticañientd 9aaí doupelta joveói 
puede , «gtfk estOj i&qéifAr ^eoMKdmfeob de 
uña ioftádad dé^ tMtífM r que lÁdiefí conii-í 
go mondidhd,di^miGdoÉi,'y'obetticlri óoit 
áama fiídKdad la Ctetida que \t Baate, reie^ 
■ieiido solo4a IdStbriá d^ Eráogélio, y el ei^ 
tilblMtmkat» de la <Igle4a* (ay^Ló- qué «ké 
étadáío paedit eotendsr todtf^id mKkPv 'j^ 
eabaite á» tÓB efttendiitttemos kK3tt «nasdUK 
las, que pueden introducir en ellos todos lar 
iMOiliieS» jOfiitfe fiscos disputan i fastidian , y 
ttipQ#^ i pél^fti. • Pefb el Bvá'ngeUa agrap" 
dftjy j^ropont M^^tarñuí mteiiiias,^ priiK 
dpjos di a}ftdttftai^ quihCQSc son tos úasosqu» 
r^ere: penque el hecho es siempire intdig^ 
Me I y' toaf ^ ptopuifiDi, qttt it¿a tetitoií üán* 

- ■ ■ "■-'>• f'- 1 < ■/C'l^^jíir) íJ ;' , •%.!'■' ^igbiK 



X* librería 



guidá , y d^ , para hacer ga«ir el bleü» 
que es necesario Jiacer , y. para hacer, odioíi 
el mal , que es preciso huir, fiste es verdadte 
nmemc el lulero ^ qde dá iot^ligciiCJs^dc ^ 
pequeños , , cotooi ios grandes» Es» «f I« t^ 
l^ca universal : pues es imporibie teérlft sin adt 
quírir mas j)rop&rciop, y justicia en loí. pcn? 
9amiem<»»<y nM»<re^i|jid». y bondad, «ft ^ 
cDstiimbtiist •-. ! . I- t ., .' -< . T •.'••••■ ■' < 
. . Deheafr a&adir¿á, . la ;b}atpó& <te loS qoam 
Dya6getios,y de!lapcedk:aci9i»j(% fe» Apo^ 
tt^e^ ^,el Cathgcisnao oqn la iostrucCiop del 
éaiyxiCQ: porqu!&l^'Pq$imi;Chrt$t»|pa.9eF«t 

tecssU i im ^lei^A ^iPiik>K>pl^ , á Ja der 
bleraiBos solam^e^ 4 mMa«n> M^^^ » y oc> ila 
CKi^icacion del Pastor , encargado de la eose^ 
fianza. JPued^.. añadir el. Ó>tbedsino dcji Abad 
Fleuty , la historia del . Antiglio .: TcstgmtwM» 
^del Pueblo;, de. dIq», y.las cc^iioabfefl 'de;10ii 
^rjsiiaaiMb I^bii» pequeño , qo» Gp«tíeflí'4Í 
«qáritu, y la üibataocM de la HÍKÓria- JBelf? 
vastica» . •.. . i.t 

X , Tal es la (primera Sibl«othei:a4e';niia49Q(( 
€^a Joven. Y |y)drá kh»fí»ú& , y : iiíb(%!$»díft 
nuichoftaños copsecutáv^p i hasta fga/t el >p(0^ J 
lechó sea sensible ) y. la permita: asfárará at»»*^ 
g«oa CQsamas».. . v .....:.. i 

^ liDwpnQi lúf^i «Ha j»jnttf»iji iy<;.óec^«iií 

ii|At|j^cion » á la qu^.iodo debe estar subor- 
ilinado , la aegnoda , 0119 or^ioaiiameate ^está 

4 



ékñ' d ^sfmáadky bo phstBmtéMqúe á 'mi jv^ 
-tío debe en ]f edoeacíoa, jiburáii piaoucí^ 
ner el primer lugar después de la Religpoki, 
^s^-safaeic ontah éon'rficifidBdy 91 etorífaSr una 
««nn 4ton pMmiiud: :tpu9 iii%3e^aii éoñ^ct^ 
S8S ao se {^uede^ cspcráf de una pencMsa jp^ 
!weú 9 sea en el vietíro ybm co .el matrimonia, 
9¡. la einpRaa :dis algnn igoiiiessa en: la . qm^ ;Íe 
fqtteoezc^VBic la^. coaaerTa^kM ¿afe.; lin rard^ 
anegladow ..; • 1 '^a\ . :nvá 

Ibdoa. púBÍbsn saber ^tar : los eotendi-^ 
-Biientos maa. tnr^ ^.6 los mas; ümitadíoaá GOe^ 
«B ^ y materna ^deíér inioadwv > aftebdrn t imlg 
•bien esta^cinieia 9. y ¿lireceri alihliílc(jpfei;iia lija 
«éntendímieBtbSímas -si^iímirs^con :Md,^ii^la 
-^jefciten con fieequenciir. Tü¿ idepi^íde a^ 
4e;la '¡paciencia)>.> la4^1 eoircoa^ppr fíossomn^ 

^« ifacbosmíBid$l)fl*eaii^lcpiéiiaMio pBiaM% 
mm<jp9tOy:útajúíBG^afmM tmvéraoi^yi aar 
ttettude^ entyiMÜmifmttK^ itegoe áipader c|h 
-Cfibir boa tafia -cm nn pnea^^ gv^^ ^ iiif^ 
a|i]lafida¿«^íLa.Oidio^ paftp» 

«•K «l^alnigaas'.n^a?^ pfiMipdatti3ieiai£^ 
cesa 9 pKfeel conorimiemó'.'deinraclfea^fe^eA^ 
y eircepciones solo para escuAsr coi^eAamenf- 
te 9 y con * la puntuncioa . necessriau : Tenta-^ 
d> esmbarft creer -^ ^Ejat ina ^laBCiaik saber ;i 
lando k. GfaaatatkardErtqaalquíeiBí Jengna .^n^ 

ae Inbia^ ^stadto^ t ie a^i ccg-jwia. Ift^iofinñn 



*y gdei caá aiogimó ^^etSsqctomfáf^ 
^f dedr^ Jo» árroyads^^ üoai hasckí á tOf 

(fjbis^i' ^ 'i **. --^ '''•♦/ ^ "í ' '* '''-í í i'- ' 
í :!i: WfGbla t^aagteifxfifiíailttA á^wctíbU o» 
•feCtaiáei]ce^3esi la qneiCJQbefikapsi^c ia mta^ 
^on pant pracora' los medios db que mu as* 
tfibrica logie ^ste importante sobiirro ^ que k 
iiioiBtitiiyecD'eatacbde.iio d^arae .engañar ^ly 
ádé^aenir á Jm omqss ügunoáol wofjpn. ckgof 
bernarlos bien. u 

-í. ^ >M'piittcipio dfaaervfeae ciiUbdoaataieiite la 
HMüáiaá^ de que no ofcawte ^le ttoga la aer» 
^[kdtaifbdal; ^capadéd 
adkx casi'lpfidiUe {Mura bacerta^perenm eo: Ü* 
léiftifi ^y^aon'xaai tidKula'CD^ Id -qué cscii* 
ilia^ eid^T 'de «tlfais y. ana reixoiiienídarla aor 
la—ffwe^ v|Qe«a loa Isíllstei^ed 'papelea.de'pilr 
camoata, que ae la encarguea-^ .manififeate 
jBMebD] eiasQdiipiqMul&jfar «u coit]|rii1icioa 
tne pfnpsooit ^nai eoBj^íseat ^ jeocari^iidobl >*qus 
iM baga 'la: oaeiior ptteniiacáítoiie.aoi^eiiieaí^ 
•dimleiico, y haceiia entender ^ qoe ae deaagf» 
^ ^ 1 propordon de . loa. isafiier^t^s. ^ qoe ae 
ireoofaoceo \ en uoá^ cartas para mostrar %Ag» 
4eza5y luces en ella : que una carm es ia 
4fmgen')6 d subatítuto detina oonvqrsadoi^ 
«y que asi es predao escribqr llaa peíaopaa 
ausentes del vmi^nio moáf^ que ae habla á iáa 
{veaentes; coocar una noticia , como aé cto^ 
tám na»A Qomrpmídkm Jkxjo^ ima 

4 




que le hKpin bfidto$y*á <di8ctr^eirfiiri.9Ío.a(»« 
latD) ni altos jdisGiixaos^síoaicaDta ffaio.pec«^ 
{eAa> senciUéE » lo ique.teega ^le decín. 

No » gMtt-pam» tu a& ^ce gie mbí a la ki« 
fimcia á aér jiaiasal^ y* á coaientaÑ&. ooo. loft 
dÍ8eogs«.ipa>jCognines>. A¿ » alieiitÉ» y: í(»t 
DocededtarendiáV^qu^iM^ e& negotib ar^ 
doo^ eBK3)írnDa canat jd^: tiene: rtpulsa^^ 
tachas» 6 notas^ que sufrir^ toda* la cnficía.tit^ 
eiésohir al^tal» .feltMi d¿:-Offtbogr4^ ^ j 
eaia adveiádicia^iiLtiafae/peaatato i. JHk>eft 

Eb las cartar,. yá aea» atcettnss^ ó jt 
4de uMst inpQakJbo^y 1 egcfockf ^ la. lefionr 

te^á lid A(buris6riMbrvy » N ^ník^ j^pSám^ 
al Giaa]kÍc^^ae:aM»sta¡ieíoApf^^ 
qoe ae tdUérccwieiiter^.'piifQ' k y 4iB^ «giMk 
éo fiatmt nbdoíjéít liáUar[( {pi»;, ^ mbi9^ 
p» nadaijÉKrfilaiiaifoíafiielíe^^ 

aude^qpift fecM^e^^señJiúr^Iiues* ae % «pbisih 

y al DaiaBcÉ» iia i g po ü a a i« |» 4^iiyeMiJiaceim 

fúe(>€a8»dfefbb|jír¡UkÉilte fekreviB^ 

láiBá.]a pnsbiicSoib. ' : .><' ^"^ .->' '^ ^ 

ypíeidetodo au mérito ^ ai no ea ,a m w n MlM> 



ítítMtúti bwqoese^ pués^ia nammüdid ^ 
]^69s 00* cafBo f^gttlÁriyiicU á tai pibm^ 
Ea agadeza*^ y elevados peoBamiereros Veodnía 
después^ si ei fimdo b^di de siiyo ; y como 
quiera , stempre áarit Ib que i)aBia parsi afcudír 
i Ea necesicbd : y aftado ^ x]|beffii» dosei dárd 
ffodcv; de la disereci6o/,.^aB*: jpviadpaiaaeiiie 
eoQ el lenguage mas sípiple'^ y :qué^ acerca 
maiá la dulzura natural ide «la cawrer aachm 

X f fUraí impoáértí inui: ÜeteriQíIíi 4b' í^c» 
i^diiCQ afí¿8 ^ :tti:*qstadaíidr tm&ittíüá na» 
turalmente como habla ^ hay ua medk^, 4^ 
áip <atf«ró' i deair , qcK,:ea infóliUé ^ y es, 
<ionáariar.rre(]MflteRieDte^OQ' cño de Fiii8a»ríi^ 
qpKÍ la9aKá%a'v y ^mpcfbnrlaTen qtíe^. ibm» 
WB»íé'- pepita )'()afa escfftftrle iciego^ ddbnÉoé» 
4Úé l)einoft dicho. Por Yéntura la causaba eni<* 
i»ra2o v^empi^ndo por la. oompOfltími d^ 
cams^f ^ ear q«e tiecetiiá aÍKrar 4e salioabeaa (4 
di^'fMs*/ pioptíosi ¿al6fati)rriar:::uniD»bdR puK^ 
«ts^ y*lat trmfisicfeiMr nittic^^ ijuftadm 
fcib nqui fiada hay ^le pens&r ; )elf:bedio «t 
«nciiloi, y ads Jie buelfe ád ^ iiiiiinQ%aiikU| 
^ue le rebifaidy .con- qaer > m queia síudí uq ^um J 
tbu]UÍ4lár^para)esGribiritíiQiiflbdb yá^soidiíi 
con alguna ligereza lo que ae^ le ha contado^ 
ttp será ta^ibin Acilelnesciibir un IfiMcy d 
fttpel; oiiyo'coacenidoaefebdNrádicbo uui 



•- -Bafii fortificad eti a^me «tjpí pririQípÍQp^ 
y unir la OrtbognphU^ , i fos oli^tos o^s orr 

9:circoQl<laacjone^ ^^JM.4ktJC)lw|:H»*«;:$9 

^ 9ie:escríba frequeq^egieiite qinas verdad?? 
fas y 6 im3giQ9ríds á personas . conocidas ^ y ^ 

cerca de cosas , (niya$id^.so9G)ari^^4i^gr 
l9liQiKe)8iaipIe^ i y "^l^o^ ^nit^res á la per* 
aoioa joven , que «scríbe.^ Pe esta matiera pres- 
to sstá uo m^ro juego para ella jel escribir 
i cerca de lo quq Jtqppi^t^ , y ai|n el deseoír 
J^arasarsls fyülm^^ t y, ^U hm» ff^Cf^ d(r 
«Igrtnos eocaiilQS ,;50flwjy,,gí«vs8 j/qneje 1? 
«quíeraD hacer .:*y lasenpr^^: «e; regocijara de 
-¥tf , que es utü su habiMd^d i aquellos ^ que 
«n la casa no sab^ntesgpiWr. ,Q)iando yAelpa*- 
die misnjo quieni egercifaria ¿y^ppf á: íóg^ 

áú oifB necesidad , que' decirla su pensamieo» 
to; dígame V.in. le ruegps quál de los'do§^ 
<el padre ^ ó ia bya ^ ^tíría en su ooiafEQQ 
l^acer mas afeétuoso , y mas vivo ? La qi:^t|fm 

L toy por.el liadie. u^ Ir 

Acaso CQP .una facilidad grande d^ e^rir 
liir,se hallará todavía falta la Orthographia 
eu ésta » ó en la otra cosa ; pero la joven don^ 
CAh podrá hacer ^portable « y aun pruxítniiJá 
la exaíftitud y lo que escriba , copiando mti« 
Tam. JZ M Chat 



$0 EíféSlacuk á¿h N&t^Mem^^ 
chas veces las inflexiones de tos tiempos, jf per- 
sonas , que forman lo que llamamos conjugación 
f¡e¿ decios verbos , vátíenáofie de'unl)uen Arte, 6 
Gramática Ostelftana^f^To yo no quinera quo^ 
brarle demasiado la óiibe^a con' una 'l^rga éxpH^ 
cacion de las reglas de la Lengua, que acMpez- 
Ceden su inteligencia , ó disgustarla , y causarle 
liastto á' cerca detoda le£turá« < ^ 

' -, llo^tie acabamos* de decir , será acato h 
|)arfe de lias tíencias , que k toque á nues- 
tra joven señorita : la qual encontrará en lo que 
^be de su Reli^on , en la predicación ordi* 
'müíütáá EWángéliá ,y en algunos Libros bue- 
«líos^i^nie ^titSUdad. conocida ,bá2»atites luces 
'para' gobernarse : en sli Escritura , (**) y en su 
Arithmetiea hallará suficientes medios pafira. est»- 
i>Iecer d bued orden éií su casa , para ocasión 
'nar alegria , y de^ñto á su marido ^ pera co^ 
^itíiíerlbt porte de sus domesticas y y lafideUddd 
'te sus Renteros , 6 ' Admin¿tradores ; etir una 
palabra , para condiiarse aquel respetoso temof) 
v^ iráhef consigo la vigÜatacla , y un aneglado ¡ 
¿)biernol ' • ^ - ; I 

*^"' ^ la séSfikitá^^tubler&singular eotJed(men^ 
to , el qual no es justo confundir cotí ijnh J 
cierta viveza y que es muchas veces fuera de 



I » 



¿ <**) El parecer <ie aqae|I«f« que lienten • que las mareret no 
aprendan a escribir >' ni otrtr letras » ea absolntatnente fuera «é 
. moo , y Jai que alegan' por csca ^arte , carecen de foda eficacia 
por mas que esté por ellas la apanentu. 



CkrtatktínPadteéefandHas. 91 
2CÍx»sQi, y sta eiítensíon de. inteUgentía ^ ni 
jpmienRKdon: alguivi ; oofiODcei Ja necesidad de 
iocapar su proótittid natural 9 es tanto m^ 
yor ^ qaanto falta de an.{>asto sufideate » y e^ 
cogida, paede:dar en los ma^peUgraias tropie* 
-0O& PotiOtra parte 9 (jomo se^ áJa y^^^^i^'^o^ 
Quista mi^grand^ consB^iktt^vqtie^uiii0tittnp 
idimieDia muy Balitado adquiera pw medio de 
bcdtuf^^l capacidid),':qu¿ icitiíffTpeisona 
|a ^fa^is&lida^ yide^deseinpefei, jbs^ para el 
fttdjf^ <denqa fl9ti^0QÍDi»»U|f>'gt»idb¡#/mr te 
Jriaa'ifelkbtuibpó»^ rea;^ujlQJa i iíabec- 
I» h^cfaDiCretor v >y Ud)^ á ripobno aoh la 
fi&isñfm <ét tKhipacfiooes . de .mucha utilidad, 
^ jeflOainMii ! ]b« <]g^ii]9s,;taJento8 de; un ofc- 
ifio'fiaéekñ'. Uqgae.ájsetiéi'amparo de toda ixüa * 
itoíli9$i4b9aiiuna.ihi^;d^ ex^ espítiti^ 
y capacidad, podrá ser su recreo , y^u coi%* 
«idow liifytuÉilmiente^ y sip aftifícíQ , uaa se- 
AfHíta; .entendida atrah^üsí i la f^Ua^cjl 
Jos Aoiigoa y\f ¿. los. JBnomg^rosr yn/rpKrp 
iienBoao ite U«ba las .primem «teridones: :V pe- 
to poco i poCo verá V.m. que casi se «tror 
{ttU4f todos; poir irse :i?sentar al nededpr de 
aquella , :«Q..i|pieo!adinii!an !oti Juicio taa di%- 
cretq , coitaocéUdQ. Uua^aeooríta ^Aw!»r.9^ 
fiora , que time adrfentei^idiidDtu.hiwJM 
do , y que se explica con propriedad , es el 
lazo, que une toda la/armUa.,np solamen- 
te porque es sedentaria , sos«fgada , y^ de oná 
^^ Ma coa- 



t conversación deliciosa \ sino 'poniue ea todv 
ios accidentes i, y oegoeios. , que aobrevienec!» 
los consejos acertados .^ ti espiritare, paz ^ y U 
*dulce persua»on > todo cuela de sus labios. 

Para procurarle^ este xatstélér airahleV<]fK 
4b Jmkálrespeüar ^ y ^ssr buscada de todo^^ em^ 
-feaarémos bfKri^odola componer.: themas: latt^ 
'iio6 • por lespacioi d^ m uchds áñosr seguidos? La 
KTondtiifiréiDoa desloe jA Latín á la Meta(. faysicái 
Jó iliof p«Dt?lcnia^eiáXjtt3Qii][ei^siáal^e?(^ 
^b»n«le¿io6r 3p(9?C8te'ioedoí3fir€pararb ^^ptifi 
^ué'S¿ inttcdlu«raa3 kddSciqtiiot&faiíaidelM 
^li^tUones*; práicí^MbUe* todas laaxaoéS'^' ¡6 «fi 
Jas dáiusas:myiterá>sa8Lde los Planetfas fnóf», tt 
-ácefoan.ina5vy náa^y taegosesepaioQ^loiiincv 
ide «los otro¿ en vados^immáiso^ ^ sáobUKicM^ 
iTodé oiroti cuerpos 9 que los ánipeiiiq ^Üd^liÉ 
«eparen? . ' ' - - '-•- ,í •.■-i'.^'::/ -; 

* ^Una séfioirita podiia adquirk todos '4»^ 
itos cÓÉodniíieDios , si estos sOct :co0Ocittl8»> 
<tú& i" y quedarse con todo eso en. )asmá pfoL 
-ftitidak tinieblas : y ^corría riiesgó de v orest 'M 
-m iBZOn capaz de bastarse ás< npisma ^' autíw 
que iba realmente caminando de obsSírid^fj 
-th^dbscuridad. 'El • menor mal para «ata aefld^ 
lita sería no encontrar allí cosa algüta^ ^ ^ue 
ik lücieie mas fdtÍ2 ^ ni mas capaz de- con^ 

*(^*) traca de Ifl déteriniitác¡oti.'¿ ígaaUclones ^e las llutkt cur- 
hit^f y ñt i^ salidos, ^u€ s« engf i|^r|ui de €|Uv Ckifl* Vvol%) 
Slem. ñíacrli^ t.S.p. i". !(€• li.'Cap- ^«^ "" ' * * ' a * 



i '1 



Offa /k'vn V^^ ^^fanHUarí, ^ 
iri1>iitKá b felicidad de (k^ottQ&^P^doner 
nosla » pues ^ una apUcappniiatígtísa,, que po* 
toríamente , y después de egi^mplos reiterados 
muchas veces , sabemos que no la puede con- 
ducir á cosa alguna 9 que s^ sólida ^ y propria 
^ra peifecdúoar d natural &1Í2^) que Dioy 
-fadió. • 

Exceptúenlos. de la condenación de los ea# 
tndíos penosos , la del latin de buenos Autores» 
-y de las preces .dp la I^sía » que pueden eo 
.ciertas circunstaacias y y estados venir á ser el 
mantedinDÓento del espirítu^y de mucha práéU?» 
ca« Si este idioma le fuere necesario , conven- 
dria^ para que le supiese , qué se tomase et mer 
.dio 9 qw ya toiñé » y que he viyo pro))ar fuur 
icfaasrvcsxs. (Quaodo haÜémm de bs. estudíqs^ de 
dos niííosysecár tírnjpo m^ opc^rtuuo para der 
-dr lo que siento eo c?te punip.. . . ^ 

El fin d^ lai Idees , que se procurap^ 

-boa sefiorim de buen etittiñdimi^.tp , es Jl^r 

f caria sóUda ^ áa disminuir sii toatural fiapde^ 

la alegria: ip ws se ¿^be igUakaeuie aciio^io^, 

y Iniir üo modo de aiarla , que U hiciera 

- nefa^G^^ca^íattfBtable ^ .y rustica 9 qw el qqe 

b hiciera vana y y ligenu Yo no conozcp 

*6Í00 jw Igedúp (de léatudío* , que .reúna ; todos 

los l»enes? i^y Yeniagas verdaderamente apeto- 

cibl^r'^ qué traiga consigoelreselodeiiiF- 

' conveniente alguna Este estudio solo es (UH 

dei. preoedetite , qncarvió 4p prime- 



o ]i;>4 iKf 'iv* - iBti«^« ^^*(-4 «I 



• 



^4 Espe&aciJ^HkU}^¡itkiré9h^ 
tS cuitara al em^c^iedtá dé 'fe ^ «uÉMcil 
Tódñvh e& historia ; pero ttm éxteíi$9 1 y me- 
jor desmenuzada» No hay que ar-redrarae con 
b1 nombre de estudio. La historia es una ftieoce 
^erenae.de gusto 9 que ciecdJt medida que se 
«defacHá/en ella: nO es 'estíidid^ seco^ insír 
pido 9 y descarnado , sino solamente en loí 
comperklíGis ; pero para^ evitar la* prol^idad, 
i como se debe evitar la brdvjedad demasiada, 
^es tfeottarto nd desciüdarse-cy seguntel.mQH 
^o cotí que se arregle este agradable estudio^ 
-83 puede faoílmeQte conseguir , que la seíki- 
Tira aprenda i fondo la Religión j y también 
ií desembolver , y penetrar el corazón hum»- 
lío i que $aqúe ideas , sentimientos > y liicés, 
qué la c<^sti^uyan apta para todófaim: qx 
'adorne &u entendimiento ^, y su coaversadob 
de millares de» pasages , ra^os , y casos ú> 
'irlosos; que api^snda á habbr > y á ieícrihír 
iiHjy puraniente au lengua \ y qvéeííMa^ 
tjuierd eñ todas las cosas ua 4i3cernmiiaotD 
f'^iMto dé to verdadero , y un ^faDñedíniea- 
« to absot«ita4e lo- falso , de lo fiivob ^ y de 
-todo aqd^fc^ ) que exceda* la»xii^¿á& Vki^ 

'fias. • • • '•*' <>^^ . • :í 'i c í-i .: '. / :' .í 

^ Este estOijKo. tan titil ilo plde^ioorunjt»- 
- co de tnétodo ^ y de pérseveraqcía^ ^ rid exl-* 
^ esfuerzos grandes , ni' retiro sumo«, Qmt>^ 
do una persona joven estulnere yá en esta- 
do de dar cuenta fiel de los. .quJKco^^ 6 as* 



Carta de ftíiPítdfeékfmiliaf. 9^ 
eó pequeños libros , de que compusimos la 
libreTÍa primera^ de su in&nda , y quando 
se hailáfe ya ágil ea contar t y en escribir 
bien una carta ^ con la costumbre d<e no ne- 
cesitar mochos, ipre^tdtiyos para este asun^ 
f o 9 yá es tiempo de echar los dmiemos de 
el sólido /y agradable edificio de la histo- 
ria. 

Bftá obra consiste en hace» v» illa jor '0"!^^ 
ven nifíayique ^ educa ^ una serie inte»* i«w$tona. 
tesante 9 y bien utíida de todos los aconte* 
cimientos memorares » y de las mayoies re« 
Ixiludones y que se han visto en la extensión 
•de todos los siglos pasados y dlesde el principa 
dd Muódó , hasta nuestros dias , uniendo á 
€stü8 bccbds la inspección» y conocimiento^ 
de los lugares en que sucedieron* Y esta es u% ¿Ycnat 
aqui propriamtíite una Geograpfáa histórica, ^^*'^^** 
^ya primera v^tf^a es no Ip^cer á parte i)o 
largo estudio de todos los otfmhfes de los lur 
gareS) que estando casi unidos entre sí en 
un mapa > causan sumo fiístidip y y se 0I7- 
vidan^espues con mucha fiícilidad y hahieo- 
dose prendido con gran trabajo. Otra vetn 
taja , no menor; que .ésta , y acaso superior» 
inseparablemente unida á este método y es» 
que la vista de los lugares en el mapa » uni<- 
da con las ctrcunstancíns de a^g^n hecho cur 
irloso , afi^nzTy y. fortifica la. íspep^siy, Ja 
de louno excita laidéa :<ij^ lo otro. 

Pe- 



M[«<M[ti 



^é 



Jj 



96 Espe&éMíh déla ^títwaktiju • 
Pero los Maf>as , ó Cartas Geographicas están 
sujetas á ua grande inconveniente , pues tur- 
ban la imaginacioa con una coriáistoQ de 
nombres, y de objeios, en'ck>nde el enten-* 
dimiénto no acierta á distinguid el lugar, que 
iaélualmente busca ; y quando yi lé llegó á des* 
Cubrir entre la multitud » la impresión que tía- 
ce , es siempre endeble , enflaquecida coa Ja 
viita'ide «amos c&mpañeróft , que* Ik debilitan. 
flüti que es nédeaario tener, ó^d^aear expre* 
sámente con esta mira mapas particulares, para 
véc en cada' País los nombres , y objetos de que 
se trata en la parte de la historia \ ^ que süccesli 
'vamente 'se vá legando , sf itofoscar el eotendfr 
miento, rii la Vista con una immehsídád detaooi* 
bres estrangeros |- é inútiles para elásuiítopie* 
senté* . ' 

Enipefiíaráse , pues , esta GeograpUq histON 
irica , mostrando k Tierra desnuda , de«itu^ 

■ » 

"da de todo nombre , de habitaciones , y lo- 
gares , y aun también de quien los ocupe. En 
la incertidumbre del estado en que estdx) el 
"Mar desde el principio , y que visiblemeate ha 
mudado de parage en muchas partes de ÜlkTier-^ 
'fa , será suficiente figurar ' en el Gbbo , h 
-en el Mapa del Mundo él Gk)lfo Pérsico , el 
curso de los Rios Tygre, y Eupbntes, paní 
colocar el Paraíso entre el punto en que e»- 
tos des^ Ríos se juntan ; y et. ptro^ en que áe 
desuneh siís aguas ¿ para desembocar en'el Qofc> 



Coffade tí» Paiiñe dé fañiiUas^ 9 7 
fo Pérsico, el uooácla el Qrieme,y el otro 
átía el Occidente j ftente po* frente de la I^ 
deliB Parlas. fil"«>it>de^AráUa ,,. te peflasidé 
Catif, lo9 nombf it ds Jos Rfos , y PueUof^t 
que después habíiaron sus riberas^ y otras dí-^ 
versas sefiales , que nos dá Moysés « fijan lar 
ÜDiag^nacion , y nos ayudan ¿ balhr de eati^ 
manera aquéUa.viiica áiienfie , qiie. saUaenjef . 
higar de delicias , y deanes á conocer las qua-* . 
tto madres, que fuera yá del fiaran , tomaba . 
cada qoal su nombre» . . j 

Desde Adám hasta elDiín^iQlioliay acOOfii 
Wdmientosiáetewiinttdosáitugac aigaoa Des- 
pués deesni segunda^, y oieáiorable EpOcír^j 
la Tierra se muda. Puédese repceseotar coa« 
sus quaCfoOontíaentes, con sus Mates jdter*. 
nos, y exteriv», am corta difefonda;Qeald£ 
oy loa vémo» ; pues todos ..quantoa naoon«i 
memos nos quedan , aud de k./tnaa ;rm0tai 
ant^aedad , conspira en wio, parji 0Éam«» 
ftsfaioos después del Diluvio los .masmoa Mar*: 
tea, los iitisaioa^oa,i6s mlsBat» Mouias,, y; 
loa Busmos Ciontiiietites. En eata aqgund^ Tier-«: 
ta , óJblaniente.en la parte de Asta, será su- ' 
fldeme colocar en el nacimiento del Tygre 
loa montes Gordios, en que se detuvo el Accarj 
loa campos de Sencnár , ^ pbnoa de r Afest^^ 
potamia,^eiitw^iel Tygóe;, y. dl.£aphr4teb^ jT, 
h t^rre de Babel , que los descendientes de 
N06 constituyafoaen^^una Ijánauní ^ paca set 
TonuXU N via-i 



98 EspeSlaíulo ík lü l^aturOlesfo^ 
▼tsta de lejos y y para qae les sirviere de se* 
nal, (a) de uoioii , y de acogiaúefitP » aegua . 
el designio que, teáiaik de na. sefiar^ní! ir* i pe- 
sar de la iiecesidad eo que cttabao detesten- 
deise por el Moodo y para ser proveidoi de 
mantemmieotos* El tercer mapa llamará la 
.dispersiM ^ y manifestará la ¿milla de Sexo ea 
Asia, la de Japhet en Europa^ y al Norte del 
Asía I desde donde se estiehde en America: por 
la Tartaria, y por la. Tierra verde ; y en fin , la- 
de Cham , propagada desde el Cbuaistán , háa« 
ta el centib de Afiicá.. ; 

^ En los mapas sigiaidnteias aplicará á des*, 
cribir clara , y casi¿ uoicaniente la tístcaSa lo- 
cal del Pueblo de Dios, desde Abrafaam hasta 
la muía de Jemaalém por Vespasiana Los 
Baíaeí c¡rcimiNrcino9 no deben repreaoocaise ea 
esta especie de'Cartas,;siiia eo quao^o ae ne^ 
cesiteti' para fijai) los limites de.cada.reaideiv»; 
ciá; "Aquí ae verán , {mes, i.^ Ia)s, vSa^ que; 
faf20 Abraiem^ 2/^ La situación dé «loa Pue* 
hlos^tfot deaotenden rdéélylaaiaalíias^í Idart 
neos', tiraelte , MacOanitas^ &c« . ^"^ Lo&iriarl 
*gea de Moysásy y de Josaé. ^° £1 r^írtín 
miento de la Tierra < pronletida , y la sicoacioa^ 
délas Tribos. f*"" Las conqúistaa . de David.) 
&.e Los viagesr del» Flotas de Salomón ^ y: 
Jvsapfaat. 7^"^ JLa> divisíon/d&^Jos ;Bayiite ,á^^ 

t <a) Sbem üy\fiz sígnum Gm.. 1 1** ^4 < 






Carta de un Vadre de familias^ 99 
Judi,y de Israel. 8.' La ruina del d6 Sama-* 
lia por las conquistas de los Asyrios. 9^ La 
captividad de lus Jucbos en Babylonia , 7 su 
resdtndoQ en tiempo de Cyro. xo."^ Las 
Colonias de los Judíos, ii.^ Su dispersión^ 
sus expulsiones p«teriores , y diversos paragA 
de su resMencia , hasta el tiempo, en que dé- 
4iíeodD caoocer á )ni Libertador , le desedis^ 
ítoq» 

Md dejará de ser 4]til juntar ioaeparablemea- um M*«ie. 
.terá(fai9 J^tnlieehosmaS'C&tKiguidos; per6 auM^iegU. 
«unque eito 16 juz^ 1 convenirte , estoy le^ 
jos de peflsar, que k> sea d embarazar el ^1^ 
tencfimiemo de una señorita con ias reyertas^ 
y arduídades de la Chipodogia antigiuu Ape^ 
nas los Sabkii debefbn oo^Nnie' en eMaa mu>- 
diotlempa Bl'Bs^atu Santo ^ i^ué puso en 
orden los acomecimieútoa de su Pueblo 9 por 
medio de las datas , no juzgó á propo^to 
sacisfikcer la ^^^lidad de nuestras precisíenésl 
Nos enseña que tal Patriarca > tal , y tal Pei^ 
iODs^ cékbre, vifió, y foyoó 6a 9&dri » ef 
otro Id, éste 70, aquel lao, pero no dice 
si fMbn 60 años, y ocho días, si 599 y ^ 
aemanas, SÍ90 a&06,y 6. meses. Todas las 
adidoaes , que puestas sus datas, una imme^ 
diata á otra , sin interrupción , vienen por fía 
á juntar muchos años con el total de la isuma. 
principal , introducen por este medio una in- 
certidnmbit laL en estas Chtpoolo^ arbitra^ 

Ka riaS| 



'i<x> Espedlacuhdela NaturaleiSií. 
ñas 9 y añadidas al Texto , que las hace inutiíéSy 
h interiDioablés. Pero las datas síd disputa^ a&e 
den ordeo , yftjan la memoria. 

Otro medio para facilitar la memoria de 
,Ios tiempos 9 seria tomar el nacimiento del SaV 
.vador por un punto , ó época comün |de que \ 
comentasen todas las enumeracioiües. Desuei^ 
>te y que como nosotros contamos deide el na^ 
cimiento de Jesu-Christo todos los acaedmle» 
tos poiteri«es á él / se crataten tamhíen los 
precedentes pordl.numeflD^^a&xf^ qna.distaii 
de su venida; y así, entibar de: collta^4dvia^ 
^ de Abrahan eo tal afío' del Mundo , d del 
periodo Jultaoo, lo qual, ¿ e& fncietto, 6 de 
jina erudtcjpn muy siiperÍBua, gustaría yo mas 
que 9e duew ^Jhfií .yocacioo de. Aimhtt^ suc&f 
(^ CQsa df^ X 9.t»glo& antes del aacimieiito dtí 
Salvador: porque^este cálculo es con corta dt* 
jferenda ci«rto, y excka una idea mas &cil pa>t 
pL ^ordar^^ bacieoda á Jesu-Cluristo el cen? 

!• ^Dospue^^díi^ate priméf.disefk>delah¡s(o« 
fiasa^ta, hecho con algún cuidado « se trata* 
fá también la historia proiaqa , r^iesenando 
(tf un mapa de la . antigua Asia los dilatadoa 
Reyoop de Iqs Asáríos , de los.Medos ; det 
lUbylonia 5 y de. Persia t íúxí olvi(|ar á lo lar-^ 
go del Meifitprraneo > y en.su circuito las priíi-^ 
cipales Colonias de los Phenicios. Se sefiAlará? 

COA puDtos el yjageá Car^ > d AndahttkJ 



Ckrtá de un VaSre 3e famUds. lot 
3^1 pqr d Mar Mediterráneo 9 yá por el Mat 
Rojo^én cuya cesta teniaá, para idejafi^n^r 
JxJver á tomar sus géneros ^ un Puerto^ ó'Es* 

: -Cala de donde tomaban la derrota para Es^ 
•paña 9 y de aquí navegaban ^ dando, buelta á 
las Celtas de Afirica, logrando ^nahciasim* 
acensas , por medio jde so^jC8x^\oa ^ eocré 
¡aquellas Costas > y Gestes barbaras. Se dará 

.- también tina idea de la antigua Grecia^ y de 
todo elJAófiterraneo ^' con d* ñiocivo de los 
errores de Ulises, derrotas de. Eneas , y via« 
ges de "Telobaco^, sin despreciar la dulzura de 
ios episodios; y advirtiendo, que el todo es 

- ^boloso. No hay cosa mas fugitiva , que la 
rcjeocia (fe los Lugares; pero jamás se olvidan 
jaqtielloS) en que, 61a maravillado la nove«« 
«dad dio golpe al entencfimiento. Continnaráse, 
{Hies, en la historia con la noticia de los viages 
de Cyro , de Cambises , Jerges ^ Alejandro, 
Agatodes > Aonibal \ iScipion y Julio Cesar^ 
Xntjano^ Constantino , Juliano ^ Carlo^Magno, 
del Tamerlán 9 y todos aquellos , cuyos via^ 
ges 9 ^expediciones se hallan circunstancía<^ 
das dir modo , que hacen famosos , y, notables 
los LugareSi Un egemplo solo justüScairá la 
i de este método* Después de las exw 
de Alejandro en los TribaUos , & 
Uirios , le vemos llegar á Thebas de BoecL-?, 
^1á qvial sáquéii) porque réfanJa' entrar en la 

liga de i».ilcimblíf»9'.<^ 




HftJí i*.^ 



10 3 Espe&aculo de lá Naturaleza. 
Corsas. De alli se dkige áda el H«lesponto, te 
^traviesa , y llega á Ghranica : pasa^ Jooia^ á.CT- 
Wch'j Xso iTyro , Gaza , Jerusatéor^ £gyp<^ 
«Libia ^ ib las Arenasde Amnon , de donde buei« 
ve á Egy ptK> i pajra lechar loa dmientos de Ale- 
jandría^ I^s{»iiesíjváá, buscará. J>arío detladó 
de uliá del Tygre , encoentcaieen las Uanoras 
de Arbelas, le hace hxm á Miec&t y atraviesa el 
Asia acia d Orieítfie , dobla sa camino al Me« 
dioüa acia el. Oceaoo Indico, y irieáeá mo^ 
rirá Bíjbybnia. . < - j*-» / /v 

f ' Qulcale lo geogra|ib2da k todoa ¿Etoa; ao^ 
cesos, y yá no se sabe eá dónde pasan las 
cos^s , no se vé la concatenación , ni las razo^ 
nes que hubo para ellas ; sin este socorro no se 
comprefaende , por .qué el Rey :de Macedooía 
gasta tanto tiea>po en sujetar laSyria , y figyp* 
to , en lugar de ir desde luego acia el Tygre^ 
á buscar á su enemigo. Los Historiadores ob« 
^rban bien , que si Alejandro se hubiera ia* 
producido á guerrear en el corazón del Asia^ 
dejando detrás de sí, y en poder de Darf^ 
los Puertos del Mediterráneo , podrían ^Ijr de 
aquellas partea Armadas capaces de arribar la 
Greda, y Mpcftdonia , en el tiempo de la ex-» 
pedición. Pero esta írazon eficiz no lo parece, 
si no se haca seoábfe ooo la disposícioo de los 
lugares. 

Qnítesedd mismo modo lo historicoála 
GeopaphÍR,.¿L inténtese cctepqp en lá mena^*^ 



Carta de un Taire de f4mAlias. loj: 
oa el orden de los Lugares ^ sin el socx)rfo 
de un viage , é de una historia , que no ba- 
ga seguir á. unrAj^emurero j ó. Conquis^flo/} 
pítenos ocp^,:y.cpQdttQe como uqij^os á 
araf ipter^s^ ^y,^ Kiotivo^ que le hace 4e« 
J9r op júlgar > y pasaip ¿ otro ; no es dable re- 
tejen nada^ y Ja; «itpacioa de Tyro^ ó Ale*- 
jawlrfe.7íe,«»ap6í4 de k n^iiaoidar con la 
mjivi^ ipr«ae:fi^ ,qu« l4njumm ^ 6 :i\íaííy- 

\ Por d: contrarío 9 la id^ de uq aconteci- 
miento, memoiKable^ hi 4e «Loa ^ngulaiidad dig^ 
mM. ««« i ^Wfct^QSÉC^ó^ B0AjS3d8cUiK>^de los^ 
parages en que hubo alguna deteqf|on , d| 
pausa: lahíizañay07^aioy«(l^Ís;qpe¿f^ eíc- 
pérímemó en esta ^d Id «ftr^-PloxipQla^ enea-, 
dena agradab^omkjt« sí Cddftsji »H <;ote .pP^. 
so brdeqjeivla m^ipprta^lL»^]^ 
que aim no^^e cpnocetf ^«i » »o^^^p|l, s^gqar 
ae desea , enrel mapa; ^¡ ppr! evitar c'onfusion^r 
se hacen claros , y^taihcapaces de leteaerse^ co-* 
Ko ft)do8^)0a! <¿»[iís.,Jwgp qi^se «be,, que 
cptánCacaiH»jáírtj^^ff43M4prr.pqp^ kIÍ 
f .A«siOfj^¡fpnetíe©i,PBíifllr Íí» ^\^^m^i 
3I.IQ& liecho» #te Iw. WworiaíJ ^fCprieg? ,^R9l?»apa, , 
Gkxica» Fmocesa , liomhardí , $ariacena>Nw-i 
manda» X^P^^ñplfl^ 6«K»<^)ft q^^fú^» ^..4^M*; 

.(«*) Dos Logare» , uoo en la Isla de Francia , yiacro Ugiias de 



ib'f Espe&actílóde Ja tíatnráleziu "^ 
ttid de la i)ers6na joven que se instruye. Yo- 
recelo > que se desdeñen con demasía en itnpo* 
ner d la infancia en ios acaécitnientúsde la; 
edad mediat se halla acaá) Imas gusfó , d uti«' 
llda4 leyendo IsS hazañas die Seitorio , que ht 
de los Normandos, y sns - establedmientoB én , 
Hotstein ^ en la Neustria ^ €n la EEalia- Infib- 
rior^y en Inglaterra? Se pMd»^«títontT»'Cú- 
sa que interese «a;, á estt ledaá- tffeámtt ¡' Kfáie 
el matrimonio honorífico 9 y el cará^r de 
Rollón, qiie de Pyyaítase hizo w» admirable 
Politico ; ó que la« oónquktas , y sábks lc^é« 
dte Rogerc^ eiiMSIcitía , y las de^^OuíKéfttcr eni 
loglattílrííff ■ - -• -i'-'r"» <^^ •' •- -i^ '' ' \ '-: 
-"' Q)áé ddicik'«áti «tévás^ tío bkllárá ana 
señórkar en lo¿ déstubritbteotos de Basco de- 
Oamaiea las ImUaa^Oriemafes, 6 en Ipfs de^ 
OhfisHÍ^^á^€>616á^^ laf Am&ríca , y' ^ «kIos - 
16s ésfkblecitñiétitc»^ íaoderADsdfe nuestras Co« ' 
Imhi £üropédá'9obre! las' mejores Coscas de 
I9s Contineniies mai lejanos? - 
- /Esta Gedgráphíft histórica , bien' ordens^^ 
da eñe éñteúólfokÁto d« dina •pemn^Tet^j 
pdf tnedk>dk lm Maeatito iiitdigtnctt V'seri 
una llave, ton qoe aé podrá entirar yá t)or^: 
misma á estodiarla Historia ^ y auii la Qeo*^ 

imkncia;en todo se halla con esta noticia^ 
todo lo entiende , sabe quanto pasa , penetra 
c^ ^aa ¿íasst. ú m^a y ^ue tíeniSA entre 4 : 



los Iii|[ai»i9 y.íapibfeil *ao»í«cín)j(entos, . Y^ 

puede ser Maestra, forpiar una s^rie bistoric) 

para ú íDÍ»rt» , y •escribirla ^e ^u mano. ^ 

». I^eQ(}9 1^.. a$ñorJíC9 las traduacípi}es^dé lof 

AuU2KS antiguos ,. íju?, t^p^mfij , conocerá, dlWjK'ru! 

que b <|iie« le lia. manifestada iia^ ahora^ Jirf/poV'^'ÍJ 

por deUciosQt qu^.^a , á causa ^ sus agrada- ^^^^ 

bles »y GOdtinvas . poyada^es^ , no e; tod^ia 

lo ma»; Ijermo^o , qiie tie«eií í¿tpr¡a. ^ue 

]a substaodd de ^sjte ..«^jqsp ej^ucfiQ^ fWsjsíf 

eo d^xxiocmií^mo de los ixral>re& y en^i^ eíeor 

fia dei corazón > y lea l^s reflexión^. ^ que 

cada conocinHeat49, trabe cpqsigo » sin c^ ^^ 

^^ el Autor^ Qof^^ti , que, es ,f]epes^ú| 

ver los casos ,€UQ^dÚd$|s ^^ ^dori^adc^i /^Y.^^ 
sos cíicttostaacsas • para poder juzgar los mo* 
tivos » y conocer si la^ medidas fu^n ¿ien| 
6 mal »nu»4as4 j ejH ujq?i ^íjxi ^ ¿í 
cernir Ip q^^e^2^ia:^(tgJjp^ tr^^^ PPÍWÍg?, 
We ^^^.j^pr^ljeQffUfe í)íp 4^^ ,de ;?p' 
que iiasta aora nos faeinos dMtenidof ^ iat^ 
|ttCi(; en f^qe iiaga «stv i^e^íooes 3^ p(^r nó 
«s^ .«u^ aaájif^d ,^ y. yiyeza^ j^ <jpe 5plp se 
]^ b^^^ado ^1 hacerla utíl^cofe ciffifffs ,,3^ cia- 
o^^starla^el ,c?nwp; ft p^^ qup y^ S5;í9??P0. 
de que pase adelante ^ y entienda aquello de 
que es capaz. 

Vé aquí los Übtós de que jpddi'S áácár los 

óaatetiales def Ja historia, qué 'seta sumatp^^ 

tedigDOLdé «lesen componga potosí soímusí 

TfmhXt O é 




I 



i 66 Espectáculo (k h iJafuf'akisa.'^^ 
ú quiere adquirir las luces ^ qtre ,súa k res^ 
tan y y una facilidad , que ía hará capaz de toctos 
I."" La obra de los $eis días. %."" La his*» 
toría del Testamento' Viejo con' sus reflexio* 
nes (a)l 3.°; Lá explicación d« Ibs- Libíio^ cib 
ios Beyes (b). 4*"' La historia de los Judíos 
por Humfreí Prideáux (c): obra un poco fría^ 
fero ekafta /y juiciosa. jJ" La Vida de Je^ 
su^Ihristo por M/-de Tóürncüx (♦*> 6,^ Los 
Discursos de Bositet soléela Historiia^UniversaL 
V-"* La Histoiria Eclesiaáica por Mi Fleury* 

La costumbre que hay ^ ^es di^r á laa 
íéñdrítás algunos compen^o^ de estas bisto^ 
íías V ^ ha<í¿rseloS aprender de memoria', con 
ésto y gúns^ veces aparece mucho ^ aunque la 
réali^d sea muy poca*. De^mos falsos bri^ 
liantes , que no tienen consistencia ^ y quando 
itna iseñóntü muestra ' buena fuerte en sus^ta^ 
lentos^, ^^guirémós iá^ soGáéis > qüfe será isiem* 
pk *^h mhíha j acotopañada'de un phé^w iiH 

atitétfbfe. ' . ■ , " '*''' 

Estar solidez no^ es otra ccísa^ , 'qú& s&be# 
peñW cáú équídads' yex^lk^ coh tetó» 
yor (ifopriédad ^ posible i yi[ áea discu^íéli£b 
feoiamáité ^ 6 yá' e^cribieá^; tód¿ de lía mb^ 



w I 



, (i) . Ciactf rom* eii^ia. Bn.Patiíf , jc«» 4e Dttaíii» 

' (f>} Sclstom eií 1 a. París, -Cica tíéBibüty* -- t . - / 

•. <c> Siett com.€iv 12 £dic, del R.?* de (Tqumcmin^* TmtU « dc<^ 

(««) Por todo esto se podrá stib&títliir la itislotU dcí Poéblo dt 



»^ 



Carta ¿k unVadre isfamiKd», IQ7 
do silabe , y. iddo dp ^o tnodo .n^blí^^ Este 
balñto faa iiprétíable T)o se paede.ai^virír con 
métbodo raas mt^ipVt , ni mas fecunda;, qqe 
leyendo tin capittüode historia ^y repitiéndo- 
le , de modo , que se oyg9 á sí mismz \ d dar- 
le cuenta ^ él á :t>tiia persona >y Itiegoal pun- 
to escrihírie» 

]&£é. ejercicio será ^n t}uda ma» pto<re« 
cbosD^ 7 eficaz , ú aeohace> wmo d opin- 
pendió ^eogriptóco, detejo ife. 1/1^^.^^ 
-4fe \m Maestra ji&lÍoío > qv^ puedf jad^ttur 
.laa&leaa que.biih¡efe),,«tt»ro Cfístr^Ja/^ííSÍ- 
titod histórica , como contra la regd[aiJ4%d 
ortbí>graphica; tei^t socorm con que se 
puede a]ri)dar el trabajo deiinji señorita, ^. i^ 
ae aiplfca á escribir.^ es aplaudirla el bwQ gM9- 
to, que tubo en la !caai$i0a i que' ac^^^.l^ 
ya hecho de tal, 6 tal menHidenda ppco 
muren el cuidado , que puso eb iosíffir.ea 
• ^ui pasage -liermoicft ^\h^^ iloa ÍQJietíei»#baBr 
-recíblet en. lo 8iÍB£luoaaY>y^^Qi!^^ % Que se 
manífesié en. nnii futura !vim!, jé i«tfre%^ 
te. Muy poc^o-vdeqnxs doa.bueoaa; atdig^i^ , dos 
bemmi^ > que sé. iden mutuamente cuenta 
ót lo.qaeihan rtral^ajado ^^ aerairto de JVb»- 
tíO. La historia santa , expuesta en libros tan 
bien escrftbs , como los^éúe betn0S 'aconse- 
jado , y mantenido asimismo en la memo- 
ria^ como digimos 9 yá con h. costumbre larr 
ga de 'hablar de esta materia mu^ha^ , yeces 



V 



N 



'dlgiiBíad «ffíoritas juntas 5 6 obla* eo ^n gtfaínde 
^ quálquiera de ellas ) dyá «scnhieodolaicorveSi* 
'meote^ no puede dejar de ^múries áservir de 

Una escuela de moralidad ,de doquencia , y de 
*^biíen gusto. El verdadero bien ^ qué de esto ks 
'^úedairfi > tío es cargar cuidadosa ^ yexa&ameá- 

te la memoria de una larga serie de acaeciiníei- 
*tús j qué podrán olvidar como aprendieron, sin 
* que se siga de ellos consequencia alguna. La 
^verdadera ventaja 4k éstei nikhoJkes idr insefh 
^'síMmimPe , 3( ^ meMo ¿k uMprJdUca in* 

Si las señoras quieren después perfeccionar* 
vie en la iMstoiia profiuR, libros bay tsimbien ep 
-esta raíon^n^y e^imaMes. ÍVinapakaé^te ae 
"-(raeden^ apliear á los de M. el Abad RüUm yi, la 
( Hisjtoríá del R. P. Daniel , del R; P. de Orlean^ 
' y de M.el Abad de Vertot, &c. (*^) libros todos 
ndet mas puro estilo^ y sii» la mendr abacios. 
^^ - - Juntandoi esiTQs 'bs traduodooes lo^celeí?- 
-ti»9 que íe chah /iiecbo dp las historias Grio^ 
^l^s , y Latinas psaid el- auxilio particular, de 
'láS sefíofas /s«r verán iñucfaas veces iteradas 
-con dibsionés^ lrequetiie$> yá rá :io& usos de 

í¡}'3 '• • ' ' r,; f:x .-s. / » « 'j':'.^ f/. • ' i J . Ja 

rU del P. Juan «le Mariana, .que por su juicio, estilo*, universali* 
'^ad » prAprieiadU y critica ( ño oisstadcc que el A%adrV>)trÁcÍc 

opooe.áesro ulcimo ,fio con demaMada razón > en orHeh á Jos 
^tiempos remoti^tnos ie U antigüedad) rak por mnelios ^ f^ 'mis 

liabiendo tafip]is.v4iueJ}eiiM(ic fa^ulái tu narutifai >;y U fanu^ 



■-i*« 



• U 



,la^ iiDtigueda^ , j^ yá á? las divíoidades , y ce}- 
iremcsiia^ ét h religión de los Pagaoos ; y 
ibíHidiin mucha SQCcmro parala perfeéla inteli- 
geücia de lo mas priocipal en la historia an- 
-tígba de ; M« Rolfín.^ si bien no se estendíó 
lá todos 1m. héds. de- la antígnédad» Puede sef, 
}queel tiempc^nos conceda poder preparar en 
'«s^ m^rtieria uoa t>bra udl j y que alcance , sin 
ser difusa* 

r *r ^Kb'soUimenté tieoéb néc^daü las seño- 

-lasj {tara la .historia ^ de alguo ¿onociinientQ f^l^ ^ *• 

de la fabbla , sillo .que no podrán dar uñ paso 

da ella' en la inteligencia de muchas pintu^ 

tas , ni leer sin obstáculo las mas oh'as de 

. literatunf. Partí acudir 9 pues , i este incoo- 

- .Teniente > se podrán servir de un libro , que 

w A tíctíkió con estas dos excelentes mkas á un 

tiempo : este es el pequeño diccionario de b 

Quando yá- el entendimiento está formaf* 
HSby cambfeti' están las séiíoras en estado de 
i-conocer ;el oont^tto 9 aunque frivolo , de las 
'&bulas.r. f&o ^eria :muy pel%xoso empezar te 
liostiibeiQfi 3df h «in&ncia otos tüema coú e^ 
?tas';^ulosas!^^iftioj)esi, y ocupdr cdd semen 
«jante» ciientAS(luQ9 ^ntasía-^ski es^cies^yuna 
anzqtk del ilodo ^uneva y en qíiriío ie ha pue»« 
ilo: aun^en í wdln*//V(erdod alguna. ^Coa* todb 
^t» efr^ nuiy .«rdinyio .bafcer xamio» il - oo 

^ I^Ea Pj^ris €0 CMü d< Dctaint» («lie de San Juan 4c Bcauf^it 



» 1 



tío Esp^acuJode td NatmráSexa. > 
paso igual la historia sagrada .| y la febnfodl) 
ó los methamorphoseos ^ de suerte i qoe una 
persona joven se enternece por lo menos oteo 
tanto por la suerte que les cupo á las her- 
manas de Pha^ton j comb por^ la proximi- 
dad del sacrificio de Isaíc , y iuiblia con ía 
.misma gravedad del Din Júpiter ,• qtie de el 
Dios de Abraham ; ¿osa por ckrtb bien io^ 
propria. 

Quándd yi la se&oriita hiya adquirido una 
idea justa de la Religión n^' y totnadole el gtUh 
to á la verdad , será rason declararle lo9 ob- 
j?tos lastimosos , y razones lameotaUes > eu 
que estrivaba la seda de los Paganos. Es pre« 
Kriso darles á las personas , y á los hechos un 
'jayre ridículo y por temor de que estas loctt^- 
xas no hicieran la imaginación con pinturas át^ 
;masiado vivas ^ basta para esto inctdcar , y es* 
trivar siempre en lo absurdo de la maraTlila^ 
-para «nUaquecer' la in^^resion; . 

. Healmeóte es desperdiciar el tíebipo y y la 
rrázon enhreg^se muchos^ años seguidos á ai« 
.cnejantes extravagancias; nunca se podri dea- 
-pacbar con bascanoe prontitud un estucIL tan 
-miserable^ Pero en taneceddad en qué estante 
í^ tener, a^ná noddn ^ es bastante > exooór * 
-rarse <le la fábula en menos de juú ' mes ^ qoe 
v'basta para ponerla en ^ muy buen orden en la 
anemoria ^ haciéndola aprender ;w píatiiraa, 
•<|qe sean modestaSi 



i t t\ , . . ^ -.../"">••»': . '-.j í ? 



C^a de imFadre Je familias, x ix 
Consieozase dütribuyendo los Dioses de ^* ^^^^ «• 

I X 1 . j. ' - - pinturas^ 

alto a bap en diversas clases , y además de 
los diversos puestos > que ocupan , se le pone 
por carácter á cada qual aquella aventura , 6 
atributo , .qiuí tejdá á coi¥>ceff Júpiter trate 
^ cetro ^. ^ el rayo» Neptufi9 el tridpnoe,, 
Mercurio uP caduceo , y asi los demás. A 
Juno se la conoce púr su Pabo Real ; á Ve- 
nus por laSc Patoims ^ iqiie tiran 4e si) Carro- 
sea \ á Diana por. «Uf al[jaha, d Jg^t. su Perro:; 
Vttlcanotrahe pot <ára¿ler «os tei¥»sas ^ y Es-^. 
culapio su Serpiente. Esto €$ á lo que yo lla«. 
mo anrlbitto > que Jos caraéierlza. Además de 
este distintivo ^ se conocen por tal ^ ó tal hisb 
u>ría.> que lea sucedió»' . . 

. Quando todo está yá contado sucesiva* 
urente ^ y sin conftision , solo de palabra ^ y 
sin escribirlo « se buelve á tomar cada aven^ 
tura para sacarlas á todasen unquadro^&in 
nombrar en él los persofaages. Itóse prinCi- 
pk> y rogando á la señorita ^ que imagine una 
Ciudad 9 un Puerto , Plaza pública y ó qual^ 
guier otio parage y que del» servir de fon- 
do á ij^pintura ; luego se la buelve á pedlr^ 
que conciba este persobage ^ ó el otro, con 
esta > 6 la otra postura y transportados de tal 
padoD y ó afeéto y comenzando y 6 acabando 
esta^d^/ót^a ^cción» Tratase de adivinar lo 
que se acabáde pintar coft sola U YOZ viva^ 
y de dar ra2díí^4& todo» 



\ 



f.- 



f I í Fspe&aculoáé U l^dturaléia. ^ 
Expliquenoa Vhxl se le dirá , esta pHitfl; 
ra , de que yá la hemos hablado J aqiii se vé urf 
magnifico salón , lámparas, colgadas en los te-^ 
ehos, un Rey senttdoásíi taeto) que nwni-l 
fiesta hastfoá iln ntónjar , Sque! léihan servi- 
do , y en fin 5 unadé los Cbm*iínsales ^ ^ 
se lebantade lá mesa coo cabeia de Lobo (**a).. 
Qué es lo que está pkitadQ en on qoadfo , ea. 
que s¿ Vé una Diü8?i(*^b) sobre isa eaijfow 
^*c) tirada^ dos Paboaw ; y que üega 4j 
uña obscura cüAa , donde la recibe uo Rey^ 
que estieode «u cetro acia una multitud de 
éaras botantes , hinchadas , y con apariencias 
de sedición ('^d)? - ' 

Qué representa otra figura , co ^e « 
. - ...:.•' veo 

X**a) lUtt fae Lytaoa » ¡Asigne lAtlhcchor. 

Ov M«tk I- . i • . j ^ ' . . . • 

'f**c)' Dora V» ^» Mftti. ->•«.'*. '.' •:.•... , ' 
^(**d) Juno Ur|«i a la cucba de B^ . Key de ^09 VicntW 1 «V 
ñó 16 piuca elegantemente ct fíoetaJen éétor^rsós' 

í Nvnjhnm mpatriam, loca foeíéfurméut AiMrU% 

^ jífolfom vetúu He vasto Rex Áeolus antro * 

Ludantes^eníof y tempestiUesque sonoras 
" hipeñ^ premh iOcvincKs , fs carcere jraerOim ' ** 
^ pli iná^namef magn» cum fnurmtíremonHt; ^t ; 
, Grcim claustra /remum. Celsa sedet Aeolus Arce . , 
^ Sceptra teneñs , moUitque ánimos » & temperas iras» 
: Kt facías mmia y ac térras y Chdtm^fftfimium * 

c Qwppéfigrans r^£ secum ; verrqnsquefer fiurat^ -; 

SedPater ommpotens speUincis abáiSt atriSy .^ 

' Hoc metaens , mokmqut , & ffíom^/ f^t/a/in' oAff» '^ ' 
( iqM>ji«tr ; R^Miftfe Adí/ qtájwiékre^tirtoii % ; ? 

Er /r^ere , & laxas sdr^dorf Jf^M^^ -^ Z 
Yftju £n« libt u 



ÚBifthji^^PM^éfma VIS 
jféfí 1 1« riberas: áA Itfar Itres filaras » la ídí; 
!tad mtigeres í y potts (^*a) la otra Qittad 9 y 
tque parece oombidatiár uohooibn? (^^b) vaca- 
do al mástU de uo Navio , que j>Jtton f^tsatr 
!por la Costa? Pr^gmitaodo a«i tefietadartec^ 
«d ñoitobye de todos, estos objitos^tae nvitná el 
-trabajo de didar^á d afia de las kcciooes i 
Cérea de esta materia. Asi no entra en el ear 
■tendimientp» sioo b que se qulene que éoire^ 
•4|uiodo un Übíodice^ acaso mucha$ veces mu 
'de lo que coiivietie saber : y aquí ae respeta » y 
-mira a^oua cosa mas estimable ano , que e( 
*tíempO| y que el cultivo de Jla raaKXi. 

Acelerando mucho* este métbcdd la obcá^ 
y sfendo somameote gustoso ^ no digo yo.(»> ^f»^' ^ 
«tlaio&ociá 9 sino también para, ia juveih- 
tud, se puejdte usar para que ^ m^'or. en .lii 
imapnacton^ y traiga agradablememé i^la te» 
jnmia los mejores: moQ«ineotx»i9:y<, rasgos^ 
«qúei OQsquedaq de la antigüedad* Una^te^ 
&mtz I que js$fi imtvíM tú la Ustosa «• 
-grada , y pco&na .^ no/ sola responderá, am 
9dattoJ^ sedMytites qu^atiopea , úaojqmjt 
egeidearlgasMsa! en tafmri par sí miseMdi^ 
-fa«iins^yiima^[4icaf!«d^ uMjan^a seh 

f*»«) £stpf ipa lis Sircüis^t ^«e scgtuí alpnot «tcnCA U. pn 
4e oiwgeret r ]rT»tcscMtr dcf lyei.'TOBcli.'flijrcfaL pars. ). 7 cm 
io eoBcrario es error coman de ios Pincores» jr alemas aicdauM 
coBticiicaí coa esto: otros afirman qac antes fueron peces , y iae- 
fD te «onvirueropí en aves« - Vos CnAgos lofluronU cthynwiygi^ 

' ^^ 9%^M.^ qoé sM£€t ca^cM* Vcaie el Ote & Ttcr. ^ 



r: •;.. j •? 



214 Espe&acuh xfe Ja Nafür^deíOsu ' 
^a, ó á alguna paiáenta aftcionadá^ Qué po^ 
¿rá , por egemplo , signiiicar una prntura^qoe 
tepresenta un campo en que los Soldados se 
quitan unos á otros la vida , 6 se atiopellan^ 
y ahogan al buir confosafQente ; escando al 
mi^mo tiempo el recinto ^ en que se hallan^ 
acordonado por un pequeño numero de Sol- 
dados, cada qualoon una iaz en la manoÍ2S« 
^uierda , y en la derecha uña trompeta, que to- 
caban al mismo tiempo ¥ De quéacontedmieo- 
to sería la representación , ó la pintura , en que 
«e figurase un monte , cuyas cuestas , ó decli- 
ves estubiesen cubiertos de viñas , en las qua- 
Jes' se' intródugete multitud de Bueyes: sus 
coercrps con^ liachas de paja encendidas , cuh- 
-70 refl^ alumbra algún ^taiitad espacio vei* 
tino en |a obscuridad de la noche ? Añádase 
-estar alli al mismo tiempo dos '^érdtos, dé 
tíos quates elutio huye del todo dnoMeiíado^ 
*éla ciunbte del monte, y el otrase^qoeda tte» 
*fiD d0 traiiquilidad éa el ttábo^ ^n> doinSe' 7ie 
mecho en trjefcho se vén teas encendidas , - 7 
^UaiJos con «sus casquetes , riéndose ^carca^ 
^klaíe ('•^)^qiié';signifl¿aciórf.téii(^ .; 

-y\'¿ itfbfo^ eMei egerrieio^V ^^^ ^^^ ^ adoknqr 
Ja", memoria , 6 á servir de diversioh -después 
^ItfábajoV'no debe ser sino UjQÍYJueg!o*,.,Xia 

Véase ^hi%t..JRotny ppf ^ Keli^<f MM9. J. f^ 10, imfu:4í fy» 
|ís » Mo de MDQCXin. ^ 



* • 1 •, 





i jcAímA dd 4fMead¿cnt9Qto , á. I< 
lel'«atíta;gr mod» mas al djscer^ 
mbttíáúgtm'át ii hetamanencía» 

lEBnwHnB ivmiaet» * ,. . 

> ' Fomatái yái A giosto coD'. «I habito d9 

flfepeib'kt faitudií » y de escriUrifl » .iK> ae inaa« 
t¿átá '. tmá» úmpíytíKemástfiík kIq d mon 
ooeÍBátamétIm iKChot,: fiiK».«p9 vataán 
qfttñJoúfsamt^&ietífiímfH «NV>r:de..toÍQf 
los Aetooll.. ifi^ ümáaátí iqfitfibkaiente á 
an sefiotitaife .dvÉrktt, 7 capit ái coaoou 
las ¿girnnfi<Trt'4 .¿¿«m» htfnMM aompwicion, 

Á«pu«áuJ8«q<fehBrprÍPciH^ 
fioqaeactt^ y B««líarf< pas%. «prwnechaiwi . <Í8 

io nagoc, qoí «ioeiiiM.«K$iitq ao fiBfegfiüf? 

«D. Bmará pat r^attívt-M kixioo.de Un. mv 

^aoc i oa cai fwífeaasy^yifr la»: dldp, m« a^iam 

ést ka PúeoMU de Homdío » T^> V*^ S^icah 

iíiao en veno'de las Obns dt Vlrg^l Qté 

CDcanto oo le serán lastraducctoae» de 1^ gran* 

des liistDrias de Grecia, y de Italia , casi tan 

<ficaoe|, y perféfias» como loa Poetas , y las 

pinti]9& or^linales! ... 

La curiosa averignacioit» que fas sido ooii* 

docída con acierto » nunca está ocÍ3sa , y fin 

cUmente se inclina á buen lado. Es cono in? 

didñtable d adquirir algún conocimiento de 

las particidar&lades ttias beliasde la hbtona na- 

tnial : trabióo tan apto para hacemos ado- 

^ Pa rar 






M6 EfpeSlaái^ Ah líatuféhuu' 
faren toda la pbvSdencJft ^ cóina» 
tirnosile nuestras tnismas nqoeaas. 

Pocóá poco irá descubriendo éo'sa lea* 
gua nativa otrob thesbiM-/ sm-ioompavadóo 
mas estimables 9 que quanto bascávaon 'hémoi 
dlcboí' quiero decir*; excelente; ilbios: piado* 
sos, llenos de grada ^ y solidez , especie de 
obfa& eii que nuestra Nación (^) >tienefiii]ia de 
nO^cddeír i otra aíguna» K^ teáéáica 
{«iVa^c^irtnM e n n^entaja nimcca* 
í Tales eí efeab , y el ^privilegio dé el 
estudio de la tdstoria : ^no fimüia^y^haoe bio* 
tar en el corazón el a«Mr-'de la verdad , y 
aolidéz: dAiKie!s4elb^fiialsé'ptieifei»^ 
dbscatfs» 9 etí Qtdw j| lo^emlsi txi'^essa: e¿i 
célente pasStíñ ', ¿hadóla catataar ^»gun sit 
propria' conduáa. Porel coatrariD^ á estaiH 
do sáa tierna' la' rMon » se carga/^ e^kitñ 
desde iuégo^ de mpniUdades 9 4]e máximas, y 
de'A)rmiilas , b Ib que es todavía mas noGH 
TO , de abstracciones , y disputan, no sientea 
tírfo el -peso de la tarea , ni anhelan sino por- 
que llegue eLíin de un egercicio 9 q^ moi* 
lesta , y aflije tanto. Hágase desear elxoiio-r 
cer las verdades prádicas; pero no se mani- 
jiésten al punto , sino aquellas que pueden agrá» 
dar. Atiéndase ^ pues ^ á la historia , porque 

:eUa 

^ (««) Dicoe por la Franccísi j pero «n ctu mon Juxgo .que n<f 
le viene cou menos propriedfld á la Española , y solos » eorre in* 
4|Uini7nUef> Tr» Auis dq <}iaiiacU- > el jp.l^is(de If ^n^c^y |^«i^ 
Kbio Mícicmbcrg > pucdcu bofiar'la noia i toda pasios. 



jese, creédmelo. queld^o.^de^sela monlk. 
dad eir . semUia ; dUa dai4 ^hitD 9 Uega^ 
pD de i]se:%nádpré^ yupor¿miibi xroent^ > . . * : 
- 7 QdaD^Ü ík i^pffiBenundfeiintde ,U j ntocMb 
fe báñete JSíñaáidaipKoé'po»'}^ 
piéftíca de aqnoUas laborto pensmcSeotts^ á> 
toda especie4é^ ncainadefc, fe^xi]Qte5'^jb«!^^ 
lln« eiicaiBes«:desfa9ado&4'if acincUik iTárifidadb 
jnimeiMa cxta-qoe/ heroio«ab¿g^iic6ap»'tQd< 
suene de lienzos ^ y ^elaft; la. costumbre dfe áát> 
pasto al enteodimieEitD llegará á. ser tan 9^m^ 
j draoinanté^ qne de trasi^. é qpaattO: hilenas. 
ami^^qneTer^aBiá bateif » labdr; de íooiffijfiot 
fiía^ó para'dUnjaiTeLásipasipm'^'^ 
siendo para los pobres ^ te {^aqd&axUiQCJarjdsan 
de Inego, que ae Jbalbiá¿catt '«ecoppe. i)^ 

dlasquequ¡eml«gr4. las ctois^x -4*^^^ 

leramqrtrár Ja ledwd^y.^ilE^.ftenvdft 

gnoaa rrf\e!iaií>rite »i«i<i.mÍBa4»wrad3>py» ; k|utt 

lo jsiino que se be* y ,: oí. 

K - B ^trabajo ijnaoual > tan.tecomeodáUe (xMt 

abráneg^: paopf ioi^ij^ .tan oecoiar» ; para :quo 

b& ásiratt ' eiriíaiibiipa, ociosidadí tant^casis^da^ 

como pefaíkáosa ^ laa:..üi^ t)tfOvbieni j.^oe 

hasta por ú solo: para i^ki oonaerveo .sio-^ 

gphr cariño! 9 ipuea.sirltt de jreboMláy lardea 



cia^ 



(MI) Si esdle éii rraAclfl|Í; qife l4< sínórlttii^abfljéii por si 
afesna^ cosas coo qqe arjean > 4«SFiics d« ^casane » su quarco^ 
7 3e «SCO habU a^uL 



cfer» modobdo anvw^i-^laíbéUiflr^iwíoa^ h 
veidod fafeír .moceóte^ peo qúB^ithKBr^ 
meüto^' y ae ::¥iÉé(aii()i)a/ ^ iqbé ¡áe^ t\daéála^ 
iaimú^vkMiqík^um^BS^ dqkvíKf^y se 
oúst ; y 0Steiú9gafalt8'5 qpiaikdb escái^ ccuij^ 
dalias nooiOBi^r elcntrarió^riiia scñcxi^iíao 
lio cpboce^ Jaililbor (de'^iiiodo algaoa^ » dto^ 
hobM^^'sí ftiisfiir'igp^lmeitte y.qa^^sr fijáca . 99ii 
bftpiuí imctt ^dí el ano , t6 él om> r de estos doá 
caytdes^:álf^ii ^oi» jr^ ;desth$a para eljuega^ (^) 
Atü ^^mo-^s para que vivan tés sabias. ^) 
^r^.jiLsl xtáMs^^ fNrivicada ,. que oUiga/á. cn^ 
aofipOP^ ¡ikidmt{(fe>1od que la v6o »€9ta afr« 
dwi A ld{I^tini^ y rque ó& para día . on i^ 
moiiíarde ioGca, y; de. codsueloi ^ U 0UÍ91 
eon^imiyw^razbDiá suprimir toda p9rd8lidad^ 
todaofl^vm i::si todb queja eai mstexia: ^ fié* 
éBá% y .|90dW)¥«M9. (^)<Anna'' deiiniii»ice su 
Miglotí,' yiki eacucttaa llena 'ét léc/Yisin db^ 
puta en las decimoes , y en los syndyobs^de 
la Iglesia; en el EmagéliD 9 y en laipiéflíca* 
doa ooiqui¿:de sos P^tQr(»i;.ea\uii(Lkifiak 
dad de olma lutnlnosas ^ que ia «ucanSaufe^^ 
aprecio universal significad ^ y señaba. Ooo 
estos socorros tan extensos, y tan s^uros piao^ 
áca su EeligiioQ con el mas Immüde sUea-" 

doc 

(**) Vil •Fk'aftjdtei usa especie de lafemia tl^oiUr tns o^mi 
para el juego. 

C*) o ta daeia • es wM Sdbla » cem» traduce d ttaliáao. 



Cífta dt mTiifáe ét fiBniB¡k. «19 

demás estados^ pues díbiob I» iaído eoibifldc 
para su re&rma. Calla á cerca de lo que m> 
moeode, y auaá cerca de to ,€¡ae entiende» 
aonafarírios. o)»» sinosobteisa'pippm 1IP0^ '' . 
áú&a^ persuadida á que Ja úekewñ' 9 ci^ 06 
ia que cbiBütuye en- la scicjedad fai ^oriadr 
jaoa señora, no es peift&i , Justa ianto que 
«aincQDStcasbUe^y QQXvénsL > 
^ Ssta^ sdidéz en su jgnta y y;esu^ ifrudeacla 
«n su modo , maotendrátoBan fiuwUiMti'pas» 
y hará íeü^ al marido. Esto podcásrir jügpdQC» 
{üodigo^ y sin religión; peto no dejacáde «m«^ 
^f respetar á su mugen se puede casi ^rqphetl^ 
«ar y .que oopiquistaiá i sfrooaipdD^ y ^oe le 
bol verá á ganar para el cumptitmentó de sa 
-oblación , y para d fivai^elio , con el cui- 
dado de evitar amaigurai, y^t^ertas en lis 
-quedioe* Una.^riitud aieiapee eoBSlaoié » áú 
<xr incómoda j' esrpl'^'SermMrtíiasr éficáfe ^de 
•qnantos se púedeo «ifaruT sÍJÍatk)lidá0>MJbLesse 
4bneD gii^o es un remedio, táñ'' ptídeneo* ep 
Jas difipltades de la sociedad' f ^qué> tfatso^ 
aró taif gDuídeO'VWDdr& i';pe(^:si iae üásbídaud 

ffeára3^ -I í-r-r,; i^-^h-. e:;[) í.i.'T (i'-ir: j::; ^.."^ 

,f Vet^iaoB yáánU'téDa^odqradob^V^''^ fos*bi-lr'^ 
.«ánnos sestarywatmbdp '^ 'qtKr -lo egecütic- 

-moB^\ haUaocbdeJas tufiaa'^ «ednasckmos h 

-educiicipn deJloft bi^íí dost ^MStj^ettera- 

Jes> qpeisoa ^ laiveMad kb ddgMncdoS' téh 



La eiioeacioii 



91» .1S^^eSdctíloá¿Jd?ültffüki^^ 
Igulaves^que iny'deediicarlQSf8iio()de:Coii^ 
gima variafed eá eL más^ y menos de cada nrid 
da ellos. 

f' Segtmeii primer plin, noa pro|x>ndréinctt 
superaciia''^ saear nq:ívquese/llama.nn tiraibre agradable; 
9o ^^91^ I que scste ek el blrácaáiquemíraalDs 
tdesedsdf ñiudiba^ y.qiie.auQq^'Bii lenguage 
'^ divsevsD^. todos k» ésfueraoB ^ queae faBCe% 
y todos los cufldadosi^que se |XMeo^ ae dmgea 
lÍ3€8lfa(;i|fAflao$ f aon^jdB qué suferfce se ^ccuta^ 
^ qiiCwicir di exeSMUilnpe ^grad^e ) de que 
A 3qelé luGaar eq el muaob aadto casa De9^ 
.ptfss: pasiÉéinbs i otio plan p cpie seguido ^ pD« 
<]l¿íp:ip(MBÍReser^tatnbíen agradable á toda 1^ 
^ioeiBdadi 9ÍQ que:e9|é Raines io^apoda 4el ides- 
Jiigúb de ^s^núkín 

- ' ' La ícostunibre es ooúdiscir á los túñoa púí 
^ gfaa camino de los estudios ordínariiss ^ y 
ifaac^rkis. pnac» de dase énrdase: en esie. mo^ 
'áoéé'jéáaf^aKm:i90iffíLi ^gaoar Dradb0> pitti 
'Beodefeafgándeiüna infiraca^ kj wetáBáimF 
.porcoaa. .Sedidl /que ae s%«e eneatalanocí^ 
*^»y qurseüace todo quanto esaemarid; 
ide añadirá ttidaírí?^. que la. educacioQ !piibUca 
es un medio para que adquieran los pnasa 
iHBiistades^ y 'conocimkntoa ^ que ^dl tiempo^ 
y las ocasiones les podrán hacer muy ntileii 
Esto solo nó es ciertamente solicitarle' á la j^ 
^eotudy ni d Griego» lii d l4dn /m.^pie- 
dkdy jcd reg^ de. oondii^ Qué bván .eob 

«5» 



Qffta de im Padre de fandlias^ 49t 
esta crianza entine los ingeniosos ^ y cohosff 
'Aun les falta que saber. . Peto no es malo, 
que nn joven sepa escribir un papel ^ que te» 
ga algana idea de la historia , y sobre toám 
el cooochníento de los Dioses, y Diosas, s^ 
gun aquel orden que ocupan sus aventiúras , y 
metaaiori^xisís ; y en una palabra, que posean 
ia febula* La fábula hermosea el entendipiim- 
to , dá materia para el aduno de quartos , y 
jardmes, está inseparablemente unida 1con la 
música, y la pintura. Y en los espedacdb^ 
y en el trato del Mundo se podrá acaso pasar 
Btn ella? Preciso es siempre tener al^n fin en 
en lo que se hace. 

Con miras. tai relevantes á cerca 4e la 
educación , se trabe . acaso un Ayo , ó per* 
sona , que haya de instruir , y enseñar al ni* 
fio. Se le hace lá primera acción de politi* 
ca á está persona ; pera quando en. adelan^ 
te se dga ver, ó.éotia^en la sala, so ile r» 
dbe con ún ayrerde iodtferencia , semejauíf 
te al que se tiene con un animal domesti-» 
eo, qim'entra sin hacer ruido en el quar«; 
to ; haée ,nna ' demonstracion 4e cortesía .> y 
se bndveil saUr úa coosequeocía, 6 Gp^iS^ 
no faoviora ehtrádúv Coi^ todo *eso se ^irá al? 
guninedde este hdmbre, si él niña tíaiie 
tñfieodímienta ; p^» 1^ causa se septencia 
eoDtraiéL antes con aates^ai el jofielí; Ctrc^ 
- TGm.XL Q ce 



% ^ 



i[^9 Esp^acvk de ¡a Natur^dexa. 
iC6;de él ^ sin ocultarle á éste ymisu 

Acabado el tiempo de los estudios 9 por- 
^[Be el tiempo , y no los addantamientos ^ es 
quien lo determina txxlo , se le saca al joveo 
4 luz , y al trato del Mundo , se le procura 
tapafaíen un empleo, y alguo difitado ; pero 
sin afanarse por las cargas , que trabe consi- 
•go ; por el contrario , se le sugieren los me- 
dios que hay de suplirlas , y de libertarse de 
días. Ko és necesario sino saberse gobernar^ 
y boorarse con el talento de l^s jsubalternosi 
dejando siempre en buen lugar las - aparien^ 
das : de este modo todo viene á ser una firus* 
lería, y puro ju^a £1 punto que se le encch 
mienda, el pimto capital ^ es el erie de agradar. 
Dá gustp^le dicen, y tú lograrás, hagas loque 



JS^ verdad 9 que un hombre, que noesla* 
fcorioso, que lio se halla instruido, xa k £itigan 
tampoco sus. óbU^dones , iiacá -gútar contra él 
á todos quantO0tiehenáIgun n^cKdo^.queper* 
fenezca á su despacho. Dilaciones^ rodéos^'des-t 
gracias, supercherías, y aun injusticí^, qnas 
yeces unoyotrasioiTo,y otras todo^sektnh 
puta , porque sus operaciones no pioeeden áá 
dbseo ^e hacer bien^ ni déla intencioar' de 
agradar á aquél , que vé d ibndo de los iranH 
¿ones; peroél no dejará de verse éntitofiadr» 
ettetMuodp>y de mantenerse con sma «s^ 

: pe- 



Cenata de un Padre defamfUas. x i j 
pecie de repiitadon ^ con tai que sepa agfa« 
dan (**a) 

ffl arte de agradar^ que e« carf el nttíco l« prí«ci- 
importante en el Mundk), paes pasa portxid^ SÍTií^*"^ 
liro^ por talento^ y por TÍnud émre lo$ Hdm^' 
hresj se puede reducir á ciertos meifios gems 
rales y que son como las fuentes de donde sde 
la dulzura ^ y todas las gracias. 

Después de la sumisión y que es ef afma sumiito*. 
de esta arte^ y que mide totfes sus oUígatío^ 
nes con los deseos de aquellos , á quknes vá 
á hacer la corte , los ck>s medios , que son 
mas generalmente á gusto del Mundo , son 

Qa el 

• (»iF) Eocronadot cmi esta ortJMia » crajairia el creiUto k m 1 

Triboodi, h Oficina» aan<^ue sea la mas decorosa , y honrada. Lle- 
gará á ellos un TreceadicntenMl arreado » acaso porqae le des« I 
«rayeron sus vescidos los erábalos de ia gncrri > que a^ndó á sos* | 
tener con sa sudor » y su sangre > en dtfensa de la Religión» Rey» 
y Patria ; esplicales so precensioa á e<cos Héroes i y > 6 porque 
se espUca'mal , por entender mas de valor aue de cloquencia» h 

rir^ne insiste demasiado en sa raxon> 6» loque es mas cierto« 
causa de sa mal restido > los Héroes > de que tratamos » fe 
desazoaaB , tlaan la roz » lebaman las manos á U ftcnte > y la) 
cabeza » y dicen > que ios atormentan » y matan pretensiones 
tua mole&tas » y hombres tan porfiados $ y finalmente > los des- 
piden desabridamente del puesto , y los dejan sm esperanza : %ím, 
cuidar del gasto > y mala obra del infeliz Pretendiente • ai ha- 
cerse car g^d e que los mantiene el Estado en aquel oneato par» 
sufrir co^Vones semejantes > para amparar al dcsvalíAo » y ser- 
ynx de esté modo á la sociedad » y 4 la Paertá : pero aij^ni el arte 
de agradar no les stnre > ni es del caso. Por el contrario « si lle- 
ga á la mesa de estos hombres grandes nao > que lo sea tú el' 
Blando , que los pnede valer > que vá ricti y costosamente res^ 
ádo » se Icbantan ae sn puesto > le ákn asiento , le ofrecen sv a«« 
ailio • pondera» ia 4iMl«Bddeta'pflietciiston > I» arduo de U 
empresa > annqne sea un pápelde N. h alguna licencia de tabla; 
•ero asi ■nietcraiis« a(^M » sm qne les ¿nesfe la «MTor <cm • le« 
Santan sn mérito > y. ponderan sn trabajo % qne no viene despees 
il ser dcvalde» ni i&gSp^ De éste aiodo» con ¡«tticlai, ^ sW 
elbt se gatta^íttce « y triuppha Miren si el arte de af^adar im-; 
portnba aqoi : .4t tfn^ u b$ét Mimtrtt fdttdi . «f^irff *#fWs^ 
pues la Deidad para todos es igual. 



X14 Esp^acido de la Naturakstiu . 
el juego 9 y un ayre desembarazado, y libre* 
m jaego. '«"^ Una de las primeras obligaciones de 
ú hombre agradaUe ^ es jugar fuerce , y sa- 
ber perder su dinero con una apariencia de 
tr$M)qiiiliÍ4ad , y soriego, £1 buen jtidador es 
ooa especie de héroe , siempre prcmto á obli« 
gara los otros, y á hacer su voluntad» Este 
es un amable Philosopho, á quien V. m. encona 
. trará sienoipre el mismo en 'fiodas las ocasio- 
nes : acerca con un ayre de indiferencia la pla^ 
ta , que gana , y aparta con ayre risueño las 
sumas que pierde* Tien^ comumnente la ra- 
bia en lo íntimo d^l corazón : pero la seré- 
sudad se ha de dejar ver siempre en su fren- 
te. Ko hay uno , que no admiresu igualdad, y 
que no aplauda su desinterés ; pero ello es ver« 
dad , que esta calma no impide que la sangre 
se turbe, queme, y corrompa ; que la negra 
melancolía altere ú temperamento ; ni menos 
ti que este héroe liberal perezca de miseria* 

Bero antes de llegar á la desesperación, 
6 á la triste necesidad de ocultar en el re^ 
tiro la ruina de sus negocios , goza ^r al-» 
gun tiempo las primeras dulzuras de su ofi« 
cia El juego le franquea entradas , y le ha« 
ce esperar protecciones : también hay tiempos 
en que pintándole bien la suerte , y aun con 
dguna constancia, se le pone en la cabeza^ 
y 1& persuade eficazmente aquella opínon, tan 
vana , como lisongera , de que nadó deba- 

• JO 

% 



jo de algún sigtjo , ó Planeta fesroraWe. . Aí^ 
gunos rebeses pasagerp? no son capaces <Je bor^ 
farle asta .j^wHaáqo t^p, wciaaaj, LÍég;ase £| 
^empoi tvrbsr ?.$qhiffivienenfit«n)pQ9tades,qM 
le destruyeo ¡to^a.ac^a leUcidad de sos pri- 
meias empresas. Sú Ptúlosophip está firme. La 
aéiiie de triboladone^ , aüa las mas obstinadas, 
» interfUBbpedp qiiapdo)^,qi«andpx3{iD «Igunáá 
vislumlms d« esp^i»^ 1,7: de^ Jíwl» > í I , oo 
peide jamás de vista aq9<^ ^tidl» , debajoc 
de cayo boroscop feliz nació» £45- pruebas de? 
etto bao £ida muphas^f ui^ poco de.iiúr9<qf qiiet 
bolvérá el Astjo 4 , tomaf su ^sQeddt^if^^ír, ccto 
esue^eraaza se etpbida^, ^Ám^i^ xwaúaáJ 
No turbemos el esfiídQ dei tfnir : wol .una> 
previsioa imponuná.ieS; viable ,. ^cttotbomf . 
be, que ifiac^ ídía,,, ^.iáíitít\<^ «m^i 
Yo lo quiero q^eei ^ y.eefO;]^9fta,tp^<abrar 
SMT un estado,:;^! que ^j^.5^BUian|Qfttd::g»n 
naocia en él ^ Examinémo» siquierd un^iosoír 
pmt I9S nobles mqtiTos , : que, juman <la$ .per- 
smas apadooádas.pov d:!J9«g» ,: d^adoífe k) 
parte |pdos los peligfoi FodriasiQ& ' imi^nary: 
que la razón qoepl^Ke, (queiw ijygbdoT: ^an 
siempre bien recibido, es la t^ecesidad , que 
tieoen las personas desocupadas (le hallar at-. 
{[UQO , que les haga coinpaiíia , y que esté 
pronto para su diversión. , Yp no dudo , que 
esta causa coopére< a%p para que ba^n ca- 
so de éL No saben estos hombres qué ha- 
.» cei 

' é 



lid EspéShíoiJó de ta Naturtúeza. ^ 
eér del dempo^ y es muy justo ^ que estímea 
á uno , que sabe perder álegremeaie con ellos; 
^to todavía faay otrb tazón nías poderos , ^ 
mas secreta para que este hombre sea recibido 
eon un semblante risuefio ^ y con un tono fes-^ 
tivo á donde quiera que llega» 

Entre toda esta buena gente , que ík> ba« 
bla sino de oUigar j de afeétos nnuy ^íngtda-^ 
res 9 de móstifar un corazón nobfe 9 y desíiáte*' 
resado , no hay tino siquiera , que no entre en 
el juego con un deseo sincero , y con- útia fir^ 
me esperanza de ganan Este deseo es muy eff-> 
cá2 en todos los que Juegan con pasión : y si 
V. m; me (ftegunta quál es él verdadero mo^ 
tivo^ que los a|>risiona día, y noche á una me- 
sa de juego , y princípálméiiee de un juego fuer* 
te, coii perjuiék) de aü suéfio^, y str sáliid, res* 
ponderé, sin tetbor dé^ errar. ^áe;d ^feí^pe^ 
maoLSitM pítm^ interesa 

y quees la pura avarficíái 
- Un jttgádot., y ávr tí buenf Jugador , no 
es akaoiHi bone$tdí.harpáfg6n* (**) Hay acá-- 
sp aviroálg^MO i que no vea á>a a^ía , y 
aaa oná iocÜnMiot» natural aquellos , dé qtiie* 
nes espera ganar? Por esto les tiene abiertas 
st» puertas. Luego un jugador mira á otro co« 
'- ' ' ? • " • * * mo 

^<^*) Gtte nombre es nuéyo k'n et Iltómt Franc^i » ¡iitro<laci Jo 
por Moliere en la Comedía dcit uiviér^ ¿-y es lo mummjfíft L^^ 
dr§ií t ií honbre que enriquece por riu injustas : .viene del 

CWego ^fXa^^m t[4^u. fcjiiinttp ^ríéiA 



rM#. 



Caffa de m l?a4x^^ fi'f^<*^ %^7 
B)0 á su- recunp, y ccunoá uq lioqa]}re i k.cor 

ya cosa/esperaeo|n(|i]ep^.Tad<S|80ii los por 
derosoc laxos, <]ue los uoqik . . 

Esto es «kcñ*) me op9Qdi^nánaí,.dei>' 
jpasiado pqco: «^ .6« comparar á uo taúr 
coa ip aviVFp.; Un.ffwaiK}^ «%)? > y w^-« ^ 
«US gaowoMs ;!0B.^»9aQ9í$p^:Ia i^<)aEifisri- 
« de un tn^jo €pj)$|aate. , y obstinado.. Ua 
4vaio yodura ^ qiper «dqui«re ; .pefo sa^ cao* 

fa^,i6 1» 9ii«iKWii4f ^WiCfnitniíe^ yf^nc; «iiy 
xon«ui.<»s i«i9^$ leye^:jE»ÍQ¡4miflooijafiitt7 
gador?E«tete(Di4>9sieatOieoii»p OKsa de juegOf 
dos l.fHaes(**') soa IP(lp<^ C9iidM>y.ao qutrtá 
le^49(|i;se delaiti(:^^^swl|p9lt8.:és|^twói^ 

^^ había preparado )a {bcovideacía pura aeeoaif 
pensade tm tra))!ajohQii«MO»y.de.iii»aipdjastrái 
legitima rpi)Q¡pto i ai^niprMo todo y ata dÉr 
oada' «n cambioiiSl; jiifiíAHr pasa; auti.4im«de« 
Jante ; ^ tece <Eqri^,iQii i^eoe ixütiea coft 
Wro J|igadot»S(^f ti^od^^ cina ituencionUtu;^ 
«noen^4(^|>qfarle,^de;5Mprle sin una Uiúica,^ 
de sacaur de ^ lo^gmí np.ijea^^ yiobOgaik á qtiá 

le pBgoe^cDpttiiy^Kb dsNi^i9i9.yleti«o e>» t»». 
leacjútct M atancáasli ver Vi^rd^idl^^i»t(».£UKn' 
eo^iMKs» se|;iijDret|p> Bitlazp,de uqn-imoenasob 



4.1. • ; . , . 

d Tilpr • los hay d^ ce fea de <tf o., reales, y ttmbico de ocho^iuiE* 



tftS Eipe&aetih ^íá 
tíedcíd , ni un simple dápeídieio delliéilipo , \A 
-^tola una ávarick paliada^ es un corsa verdadero^ 
y un latrocinio auté^izado con lá costumbre. Vé 
-«qui la objeción Cbn toda la {berza <)ue tienen 
Bfiteaiiior del ju^, tan esenctalá un lioní- 
aéijl^fo? bre agradable ^ y cortesano , can necesario para 
forqiar un bozñbre <lel tiempOyó del mundo, no 
deja ^ ¿igM lo que dijeren , de tener sus prmle* 
gios singalaMs; El juego arruínala salud,ylaha- 
tienda delds nobles ;per^tlenje ésto 4e bueba» 
^oe puede peát «a >elioá pdr^«odái«trtdémo, y 
por lociai su denóiai El juc^ impedirá á un Juna^ 
perko adquirir d conocimiento i y noticias prer 
cisas á suempléo; peto jes cómodo, popqoe no le 
esnrliarí d qué se duerma en^ lá Audiencia, ni ef 
ifoe 4eóida despues^laí Vida^ y-hácfeádá a^ftal 
El amor del juego ^ieriectira Ventaja , détíUta Itf 
mayor pane de las^masffuértesf paciones, y la$ 
Ifeae: én «aptlvidad^ poír>«gempló y 4eslt»ida de 
)oigaiiM:á4^ur feí b8l^ el am6r Cót^iigiil'f M 

debida» Í4itis}1iijM9Í)d(x»á púh&díSrimtc6^tl 
«entiohlefiío déla eqp^ati^y qúkt^Ióis'i^^ 
losrlbmsr dfestta, y^bcukíMie e» 

sttyo'^ e»lmmm^rái^^ ^JM^tnJbdiaadéii^, qu¿ 
cea6lobav>Se^ddigUdb i' ma^^ Íéáks^^pSSt^tí&A 
do^y eadml^4:te «e^éi^tkía^^édHI «u^tibKgíH 
dones. Es preciso confesar, que un ladrón mu* 
chas veces causa menos mal que un jugadw; 
Pero tú esi Jariuee&a de ú ccfitumhMÍ,.elJd(j^ 

t 



Carta d^tíh Paire de fmílias. ' tíif 
io embiaal ladrón á laborea > y acoge al qué 
9b3x ijae es un jugador perpetua» 
• a."* Después db la bajeza , 6 coodescenden* ^•pj^'f?j ^ % 

• j • . i* ■_ í ,* • ,..•'«<*« libertad 

aa del juego foette , no hay elcKa de oy medfo r chtiUauK- 
toas seguiró pava adelantarse en el arte dé agrá^ '^^' 
dar 9 obcno. un áyre4e libertad , (^a) y la vatia 
ostentación de dw1atán«Lo$ Militaren /áqüie* 
Bes so ocupación 9 y trato de Mundo parece que 
los dispensa deiácücuiispeocion, yitserva á que 
está sujeto un ^agismdo ; títmen naturalmente 
un ayrede^ftanqueza, y festividad , que e«oy 
muy lejos de criticar ; y asi , no hay que equivo* 
car uno con otro* El ayre de libertad , de 
qoe aqoi bablamo; « se dará á conocer súfl« 
Cieatemente , afiadiendote el bullicioso 'atur^ 
dímien^^ d la locura de un cbartatán y[**h) 
Tom.XL R ^ dé 

LthtrUr y solmtUr. ^ * " ' ' 

•<*^) Bsm fon k»s 4|iie €a'FrJUid4tlMiaa> etMttr<t(ftt¿r'>'Ji:«il 

tre. Y aunoué $c,pudiera disputar muy bteii> si los <|ue en auescrt ^ 

Ispaáji se Uamaii J!«rMifftf r^ áui 4Í<] carador ^A^peHosi i¿jo re ¿ 
trato se poac aquí; pero n© ob^cancr» . que • mochos de los ile Hspa* 
na TÍTCfi siempre ^úmxvtéPw Ae H mÍ5mo$,en quieséS co4o los ena- 
mora ¿^ae su primer consultor p^r la maiiaft-cf-el espejo > ^i^ 
pasan las horas enceras ¿n t\ cocaJor , con oprobrio de su sexo, ,^^ ^ fiara» 




coa co4o.esaito tiene el nombxe dePetímecrc'ciifispsfta b «ígiiÜ 
ncacionque en Francia > donde pasfin lospeciiHecres por la gen^c 
níáa difoMta« impia,/^ct9t in rcli^on ) qtre Kay en el muntfor poc 
lo qnal iHjo DDtuy. bienal. Vqlucre • casi al^rincipio deji Casca. 4« 
5U Tragedla- ete Z«i>4 ! S^ths'Petimitret stn Í9S anfmtlermat f$- 
ii&missd* ^mémtti t^ttm^tram ^m •rgnU» flirt l4its^éfíít pitrré.foo 
razón* pues9 de esta diferencia , no le dáino$ aquí el ^nombre d¿ 
P0tmttrts ft estos ules» Uamaaáoles ChArUtmneú nombre, annqu^ 
>ügo gcaeríco > bastante proprio « y capaz, da U especio de^hoin.*' 
itoes, i|iie ^«moi ^ describir; tí bien - les pudiéramos 'H ama? coi) 
bastante proporción hmfiti t (r^f 4«sir4< » ¿ce. nnmbres » ^uc m 
ílesdic««dcsu-ttmAer. ülltalUnoles U.ití>iiy«ffm«*». « *^ 



i^ja Espe&actilo de la NaturtJeza. ) 
4b qoieo la franquess^a 9 y abertura miBtar efe 
solo una &lsa copia. Consiste ^ si esto se pue*^ 
de explicar , en un modo burlador , inipecuo- 
«0, chocarrero» que parece aer sin réflbúoó^ 
úñ estudio 9 y aun sin regla; Yoquiaíeasiver d 
un Lógico emprender .la defimdon^ dd:;ayre 
de estos trapacistas por su generó , y difereo^ 
cia. Sin duda , que se había de hallar muy* enn 
barazado*. £1 modo de proceder 9 y naspejatn 
se uno 4e estos 4Ebirlatsiie8 \ ^reoe eoeni^ 
de tod9 atención > y cortesía' ; <peK> se^estienH 
de atan grande numero de predicados^ que 
una .corta defíaicion es imposible que los Gom«>i 
prebeqdOf Sin tanto philosopfaar arrieagnemos» 
una doscrspcioQ , que admc^ la3 genriteig»¿> 
^e incluye este caraéter^ el día d& oy taa 
importante. 

El espíritu , pues , del charlatán , es cier- 
to C0oq>ue8to de una multitud de peque&oa 
viages ^ y pasos, acciones , ó modos de por» 
fár^ y y de j>alabrás alusivas, y suaves , que 
trabídas á proposito , y festivamente , pudie- 
ran gustar 9 aun mas que las que preceden de 
un juicio muy sentado , . de la ciencia misma, 
y de los mas bellos talentos. Tales son , por 
egfímplo j la averiguación de l;as modas tír 
gurosas , ói grandes modas , que van saliendo 
diariamente : el decidir con proporción á cer« 
ca de la elección de los colores , del lugar 
cabal , que le viene á un bucle , á un. tren- 

«za- 



CartádemVadíreJefamSUm. lat- 
eado y 6 á on filete: el picarse de tener á ttot^ 
fio las esencias , 6 la agua de dor, la mas per- 
feéka 9 siempre que quiere ; de* hacer pirovisíoít 
4e todas \vi^ fiíbufaa ^ ó historietas que córiets;^ 
áe epilogar ea t(»oobUgaiDrioib>máiQr.cbi«* 
sa que se haya dicho , hallaoda delicadezas,^ 
mysterbs , ¿ inteticíooes ^ en que no se bahia 
pensado ; ingerine , tordrado con siySézai, ]r 
aun con vloleoeiaia conVeiucion^ pasa redu^ 
dría por fuerza , ó por grado á la diocanreiia^ 
7 á la burla ; estar de acecho para arrojarse co« 
mo. ave de rapiña sobre al^n abanico ^ que 
«e ouga ; ofrecer á tiempo el «ooorro de una; 
mano > severamente cubierta con el jpafío , j^ 
tefa del vestkio i para servir de braceroá una* 
Señora 9 que se puede tener mejor que él ; di- 
versíicar, segad lasdretmstaiyciasy aquellas for**: 
midas suaves de los cumpliaiietttos , y cortea 
alas 9 que corren ^traher la nótída de Ainai pie^ 
2a <fe música ItsAana, que acaban dé tocar mal^- 
d desludr Guignon ^h k Clero ^ (^^) d de ua 
romance absdutamente nuevo,; ydemcacce^ 
Imte tn^l, 6 ima obra de muy sodbsdos)Erfe^os¡/ 
Petó prindpalmente donde tríumpfaa el diar-^ 
latan es en lamesa , por la multitiíd, é idipor-^- 
tanda de los oficios que egerce ; posee eñ su*, 
premo gradc> el ^r^ maravilloso de partir uní 
polto sobre fes puQts^ de los dientes^de \m te*' 

R a ne* 

(W> ÜM VioIÍMi de Parts» 



IS^ EspéSoMhde la NatWTidna. ^ 
nedor ^ 6 trinchante /sin afear , ni desoíembrar 
las pie^ que corta ; con la vista » y d olfato 
dedde sin apelación el grado ele- bondad^ el pno-. 
tf^ del cocido ^ y las raxones 4e pre&reoc¡a;i 
quita todas las iocertidümhres ^ ptevieae todaft 
las necesidades ^ y adiviq? las intepcktaes ; á to- 
do atiende : sin so auiiUo no sabiian los que. 
están allí para qué 'se* baUao «entiido á la meau 
sobre este ege rueda la máq<Ü£fa> y. todo corre 
4 $u cuenñi . ' ^ . ^ . . 

£1 paseo le franquea todavía mucho cam« 
po para egercitar so generosidad > y su carao* 
uest oficioso; El arregla quánto pertenece sd Co-. 
dieio y ^mpide los atolladeros , qoaodo él la 
iosinik se beján del coche i y por él se ea«^ 
Guentran céspedes , 6 campo hermoso en que 
descansar ; no l^y ooss que no se le deba^ 
oorreá la (fiestra , y á la siniestra \ aqui sar^ 
€a una c^ ^ialli un tulpísp de fiJdriquera} 
eñ otea un KakoSario univeníá: (^) si se ofrar 
oe refrescar ^ él escanda , y sirve de copéroj, 
conH> quiera ^ se multiplica 9 y se halla en to-» 
das partes á un tiempo. Pero quién p^4 ^e^ 

cribír la multitud de cosas a^ad^les Tqtie ^ 
ca á luz , yá sea de memoria , yá de su pro« 
prio fondo^ 6 despensa ? Quién pocM haces 
inducpon de las sutiles disputas con que 43e8- 
pieru los entendimientos ^ y <k Im qieniidas 

f^^) Libro 9 que 9e ma en Trahcia % y t$ aaa especie ^c Guia 
4c forasccfof 9 niisque pone mucho mt» dc'iocoiiMUi«« 



gdaittcdas con que oUigai la» petnoás , que 
nomoañji? 

I Ea hombre s^S^, y SíidoadlniscaáDpreii 
pÉratitos ser titíbciiBif^ecto U bmtoa r pm^ j 
y C(»itríJboye eo todo á la dulzma de;h coaveM 
sadon ; pero so se fie por la provisión que 
haya hecfao de la rea , ni qinndo no hay» 
asunto <ie <]ue i«ir ; no baee osteotacioa., o» 
«ngna i»i lm(eoa voluntad m cosas ddicQbs^ 
reservando su afedo para servicie» reales , 51 
^tíídos. FMo «1 charlatán ; por el contrario, 
desaparece como un relaropagp , quando 8e[ 
trata deoe|^0)ó.de tra^jo; Do as:llamadq 
f«ra «sQo , su aaividod seilítníta 4 las dérasio^) 
ncs nada fuigosas^de ia Yida;ctrll, y á o»iut-) 
cer casa« ■ t 

% 

Quien le viere daosar « boltear. sobre d 
t46n , awtar jstlvar,i(tari|fs»j^l t»^pi,\x9^, 
Uaoarse «n un can^ , abrir un tibiio , y ti^ 
nofeal tercer reoi^y'podráimi^^nar^ que 
esielKMitlne.fip'iáens^ de modo á%uno,.6 
9ieM>«a ti^i^yqiie obedece i le primem 
«topteq|^i; pero resto «s ; conoeUr uria ifiítei 
idea de lo <j«ft ^<) paiecefi iact^Ue ^ quáa 
grimde . designio lUbe i y cce qiiéata 



-I Wf 



baoe quaoto se le vé ejecutar tan pred^iita^ 
dameme, y sin seso. Sabe muy bien. el pnn 
vecho, que sacará con ta{. gasto, d tal ac^ 
don, vé quíjato le hade «¡^ryir determinada 
nústura , upa sonrúa , «mi palabra . un des* 



f -a 



CUi- 



f 3 4 E^éSacutoíkla 2V¡m^raftteiu 
CMÍdo« V^nu: le verá adáaf; y^ M -es porque 
se haya propuesto el llegará parte alguna ^^a 
clea^goioe» mostrar^ i^itetíene^ ta pierna > bien 
^ledaa'j . órk» . hbml^ds ' bien- sa«ado^ 8e:rie( 
AO' «B posqite X haya ^ dicho' CúSá m^y idtt^ 
é ingeoidsa ,y aun muchas veces nada se ha 
cücho^siao que enseña á los qiie han «ntr»^ 
do .de JúwsTO y qoe tíene los dientes^ muy blao-i 
costes juay justo darles prbsto^naiidóad?» 
pei;sond» - .'•.': 

, Qué quiere- decir aquel sbmbrero ridicuía,í 
7 andrajoso , que cuelga negligentemente eo la* 
|iQQtas.de sus dedos ^ y que ileba después oon laa^ 
dosiwnbȇck lo inferior de la barb^ ;^bajaQ-^ 
daJbsidjoSi ¿•incfinátídcriie %oñ uh -ayre afto^ 
tuoso ; que le pasa , y repasa de un ladaá otio^ 
le hohéa por largo tiempo en eí áyre , y biielve 
ea^(? 4 pa^^ d6baja4*l toazo^dei^tePdf úxt^ 

t r ) ps&» moViMÍéHtofl s qbe^á'V.M.'le pam-t 
cen casmles \ y tú- veí itiv^tuntariüs s soo 
muy librea , y ^bemados : ese' sófnbftrc^áyii» 
é»,.§a rboenir' dispéKsidón^ qu6 €» já-^sa dé 
tcxlq^sq'^íiiérito^ ése'^nfbifeM:^ dMOtd so^aKM 
dot'dfTaccidmr ; y^leíJiVérsiliíá/ O^^i^^ ^^ 
Heá^éa í y qué relaeieifk tan dilatada sería 
meqester parra: saber discurrir i cerc^ de loa 
recufsds 5 y novedbdes^^ qik' este hooibfe ha^ 
lia en las-cosa^^ que eliéoiiimi'^loB'detnáa 
desprecia ;9 y uAüí ccmio bagatelas TEsas buel-^ 

^s. 



«Byy .g^ttjbetasbechak con arte , todas las 
ventajas , dmique pequé&as ^ que prcK!ura ma^ 
9¡&starcáda ^noinento por xúedio de inilla- 
les de acames ^-que cada una parsce nada, 
inñdas iJiésusaiBePte 4ia la i^ternipdon de vk^ 
iostaote , muestran la extensión ^^ y 'la-gran^ 
de C9paítid8d de ^ste* hombre^ f^ún. Su firín*- 
o^laetreto sobretodo es dar el ayre d¿ t^ 
saaUdad>« ty de. dislaraccian ^^ 6 «ej^geiotja á^ 
todo ^biito ^JedittB ^ laifavcon- ia; inayt» re-^ 
flexiotí» . '.'-» ',• ' ''* c;> •/> . ^ • '-• i:^ ty-v' e^ rb 

- Si< mayor cuidado es dará 'emefiderVqtii6' 
tabe vengarse. ^ veráo partir 5ufoi(anienté> 
tal , ^aetse i podría, xm^j^ i^fue un negocien S!b 
1^ xocMqdbDoalecstá «pápatíd¿ 4 sé léflaP' 
fltoyfed aieiiésterr'cenmr ioda3 lias>|)Mert«íH'> y^ 
Bo cuesta poco trabajo detenerle ; pe^^ éntóñ-^ 
ceses quai^do ttnia menos que hacer , y bas 
gana de quedarse allí ^ tík él, sábfei^á ddndesL 
k en^ ^)art»]dose ; >péro con todo >eso ^recibe 
ka graciásL de haberle detenido ^ y dado-ií^ü^ 
gusto á todos* Siempre tiene algún menságe-i 
fo j cup ié venga á hablar al^ ¿ido; ifecibe 
eartas sdire: cartas i^ y. larmáyor j^rée- süpues-^ 
tas 9 y seUadas . por ^sü m»n9.' Algunas vecés^ 
está Invencible ^ ^ liada esorcha i parte de b&-- 
cbo; pero dá esperanzas de que le bdivérán 
^ ver. Para ser mas ^leseado ¡ le vino al pen** 
aamiento ausentar5e:>d¿. doiKte está por iatgiin^ 
tíenapQ^y^ncaminársB'íl Jotra jp&he^tícMíide^ 
' 'fe aun 

á 



/ 



aub do habun .visco el áueVa vestido , tpie "» 
babia echado* Aotesidé bqlyer 9 averigu^t el joi^ 
cío , que ha hecho ei publico en las Tbuílerías^ 
^n la GQmedía Franoésat^ en k. Opera , y en la 
Gwnedta Itaíiaaa , á ídonüe vi suoesifáaxemes 

todo io 'atid¿^ ■ . ' ^ '.; f:.:-. .: ^ ^ •> • i 
~ Un bomlMre 9 que skbe- mabejar bMeftsn 
tan diversos^ íjue se perfecciona toáoslos diw 
qp el af te de impo^ene jeoeUbs y y. que^ sabe va-r 
Li^^r aun: el prbvecbo¿qae pvmte saMudol mo^ 
do de poner su mano , ó de alargar el dedo pe* 
qpeñp, puede Ufegar á ser un excdente Come- 
diante ; y realmente 00 es cora cosa ; pero si 
qi)ie;e introducir $a .carañer eo lo serio , si 
quiere €fi;v4l9ie de su óaanepen iarsodedad^y, 
eB si}s^9$gocios i podrá ser un: pcAígnssa t]|fiffi4 
tero , que debajo de lá caipá de destresa ^ y ao4 
tj^yidad esbooderá oracha ociosidad, ó grandes 
eKSI)^9fÍjti|iqttídide^r . • ^ j> ^ • 
dr^:j?^r9 %cajb»r de perfeccionar este agrada*^ 
hh rC^baMejTOA^ M madera / que i srá el déseme 
pmoep todas las cotas, no sé trata, sino. de. 
^ner^^eu Jas. manos algún tratado ^ Me^ 
t^ysffra^.la moderna, ,'ep donde 'Sele ba^ 
qe-eateiod^ir \mn.^ que no es; necesario xspet 
a^ii , ni pena por rnssoá. de las proebo& faísto-' 
ricas , y senstíl^ déla revelací{>n , qiie^babien- 
donos sido, d^da la ráson para juzgar de todo, 
qq e$ pi^lso^ que se !sujéie. á ia fe^ sino que 
antes bien lo^^ es , el que á ésta 'la.aQp(eoqpe. la 



iraott, 7 una VC8 «nnadO'CODiccie bcUtf|>rín- 

ei{ilo, de ttxkMje bnrlaráenai cdnsoni.tfeni 
por cosa inata eiammtr ha pruebas de la |W99 
laciBo, coo tal, que él bs baile tibmiKMfítcKr 
dose'IoJia dkio la- suxio , gr v%»rfVlMt ¿pej(9 
Uqgado yiáier Pbiktt^)b0,,y qp :QE«npi.i^itf 
(a , «ino BUIpaofibodttl ftwogt fudeii < J^ij^.^f 

en^idido , que la .PfaÜQK)^ sabe gobesnar 
su le^Bkf y lio jgaoei el merito^k Ja faqi^ff 
akla¿£Íih*o/43:«ttKfl^f$b(»«dusi|cÍ99j 9§t 
fá exDiiecarsr.«n. ad^Mte d« tfidft ioqufetwJ * j 
ccMsipúeflítetneqt^. *?g¡ik eo üpch> «n v^u^a4 
y álvedriQ^ oo dantieiiegtM algiuiji .deUs,^^ir 
tes, y malea ágenos , ni tím¿ Sfímí^lí^CS» 
cíb», q«e0qiieUa».«en3ti}o^;K;p9Hinegalbi]f!» 
landoap confirine» yddjfaovd» ^vf^p^M 
todo el geoeio fa^unanob , 

Yo e8^>y muy lejos de peoMr , que se 
leoga a^m^teifia. ^ el ptela de; la ,édMC;%r 
cíoD.of^oaRkitpero }p»^ pooo c^i<No»íi^f 
en ella ae tiene de oirdeiuoijlftéimir^atr^l í.#f 
cbiia^^ias^y al snnor. dte jiuetirois berina^ 
tt» i cafe bímlMs,i«gi^b(ffj , q^e se ^íici^ 
tín.de ^bftherle dlligido^(«$«s>P .sft ppf|p»' íter 
Kary¡e8t4QkiLu%Jb9qibreide, tbestrys.yQ \%\¿f 
wwwdo*^ «abre J« :t(^: flu#> aqr(a^, ¿ 
9ié balladamf^AiJe.quiji^ajpqp'^fulr ^ní$ 

de k%. \MSd^mé^}/r^íkí^ ^tifi«l9f :^ 59 (^^i^' 
- ^m* Kt % Guar- 



igS Efp^acáh de la NatmrdkM. ^^ 
- i Omideníionos de empdoiyofiaf Ja 
hunUaáa con k» :eoIIseqabldas^cb'IHla edneá^é 
dkm» <}ue tiD iiatemdd otib &i, sino uoajcnl^ 
tura^ y grada exterior , finca el menor oaal^ 
qne proviene de ona intencioo tan ffÍTOla:ieft 
lá ignwtticia^ y :esttt{)idéz: fórmémda^n Ineiá 
iíoi'a él e^tterior de tinestiós hijog; pera no aea 
isteel uniéo iaegodo; cuidadoa maa .dignos 
nos llaman : tratase de hacerse soci^Ues^ y de 
adornarlos con tiempo de aquellas Inoss ^ qne 
\éi hm de seríír ¿T la prédieay y de esüidiilarf 
Ibs con* íiiotivos proprios^ yá-'^sea-paca poner 
en freno sos padones, y. yi para inclinar sa 
ijofazcb ái cumpUnBiekitode todas Jas obU^f 
tídnes áe*<Sudadsnosí. c 
"^ Los joveñeft tienen tamó^ mayor tiecesH 
'dad dé sw fbrmados con estas dos Buras^ qnaní» 
to^ es constante, qne se criaa para xt el conse^ 
jo, y el amparo* de su famflla ^ y. qx sú% ta-» 
lientos, y ocapacíbp^ etponen mas comntH 
mente su vkttíd á 'mucho m^yoies pd^rosé 
Es, pues, necesario empezar con tiempo^ 
y trabajar desde la mas tierna ,iofiiq|p ea 
los preparativos de esta hemsosa obra ; .no 
úos dexémos vencer., ni desmayemos )ior la 
pequenez' , 6^ por 4a ternura de la iafiuK 
cia , ni por la lentitud de los primeros pro» 
gresos» Todo quanto . entonces se tfábsga 
aparece obscuro , y sin belleza ; éste es^ un 
cimiento escondido , es verdad 9 pero es ci* 



nkiito} p«ra4B< Setia l0 tíúsaiQ. «oeomen-. 
darátn lob.Peoo de AlbaiíU k dife^do» 
de los ndHiMMeos» y «jtoientos! 4fi.«n; ^4^ 
ItKio, que ^iModoMf ío9^ ^icie^'it.pcbo'f&iSj 
de n» «üb. ^ .|(9híeCRf^de:qHa^iH9n'()ea[i«9-i 
tícDsio educado») y.iStd-mlras, h ideas justas* : 
"Dtíátxf» la naoD d^punta , y la kt^a de 
voestto Ujo mntiieaa á dejar la balbiideotét e% 
imipenaa. tíL inñcés ¡qiie liay > fD qMe:i¥ulc^ 
vea^y.-oadft o%Ry 0109 lOiqoe es'juotO) y- 



lili- I » 



hetnoi tímo el modo con que. iin« 
1 fiílülfarle puede aleg^mr «má j^ue? 

^y wi íebgi^ pmO| iA«DkT 
teoieodoleen su compañía > quedes pan )4 
fa meooa penosa, 7 la mas perfeéia de todas 
las escudas del muiKk)íi La que el oído pro4 
duce en kjleegua»» eXecuta la vista «o to? 
dala disposicioa; y i pelar db la. iimguUit 
ridad oatuml de nU iofiíocta 9 acostuQPfbfada 
ht Tisca á uf» bueo ajrre > dispone maquinal* 
niente. todo el cuerpo á una imitación > que 
nada Jíene de difteil^ di tioleato. Loa otr 
ños temadaú ákeinadaAeiKei las pfoqesiones 
de las Iglesias , el egerdcio^tde, los SoldsEdoSi 
el ataque de las Plaa^ , el ' gobierno de uo 
CocbCf las postoras de los Artesanos ; y e« 
una psdafara 5 joñeao quaofo.tén : tengaseleii 
pues 9 i la^?tsiih ée.pefsonatbdídtas i y bieo pues* 
taS| y «Há tereD3uek<ie>su dispMoioQ exitáor» 
• Sa y 



j 6u poMura. Lds leceioiMS^e >0Má^^itioin9nw 

(«rfídal^rin entonées laiiBo^&eiiba^ pdigno» 

cas y qtmto *el • nifío nó^pi^de aéei ^^ juij^ f « «na 

de estos^'adeoianés , y ápnriencitf^ qoe btcenf 

impíreskm en#^ dii <]pi0 ptiedan cdirifomfier^ 

le. Este niño agftida siii tenar ánn ¿i meooii 

pensanüento. St por el contrario le separáis de^ 

masiado, adquirirá una rastidddd capá2 de 

txercitar no pocoeti addaote. vuestra cultivo^ 

y: paciencia ^ y apn de ^ttfigtiiar el^ mas 1?elkB 

natural : no pocas veces hemos visto , que 

aquellos^ que han estado mucho á la sombra^ 

se deslumhran al llegar á véi^el dia daro , de 

Mdid0 5 quQltifí^. búelven )a cabes» ^ y mir«a 

áotro lado* ^ ' ' . : * • 

Yo qtüse qqe mi hijo aprendiese á feet 
desde la edad de cinco afios , y aun se podría 
empegar antes : el medio ^ que. se ^empl¿ para 
^Kilkar ilsf \t&mt de ; los oídos 5 puede servv 
lambie» para las ¿íifias; pero como aquellos 
tengan mayor necesidad de un cultivo (m>a* 
to 9 creí poder diferir hasta aqui el articulo ds 
estos primeros principios. ^ 

Aprender i leer desde la edad de quatio, 
^ cinco años » nos dirán y es renunciar de* 
masiado apriesa la alegría , y meter en pttvf 
ia el regocijo : esto es ^ acortar sumamente 
ai^lla felicidad, que oosotros mismos logr»- 
mos hasta la edad de ocho., 6 nueve afk>s« Yo 
queenseñará uanifioá leer desde 

4 



• i»i.i- .• 



Carta de un Padre de familias. 141 ^ 
h edad de qoatro años'^del modo :aér¡b , qué 
se acostambnra, es el medio de matarle , d de 
hacer que se dfeguste para siempre de to» 
da especie de lección ; y esie disgusto se con- 
rertiria eo ira , y abomciniento , quando ^ 
sea eil adelante oece^rio pasar por las espinas 
de la Granbatica , y de la Phibsophíá Escolas* 
tica. ' 

Tomada la objeccion asi , no tiene réplica: 
con que es- necesario introducir íá dulsora en kanu""^ 
h» estudios, gobernar : con destreja los prin* 
cipíos , y no menos los ^ogresos. La infancia 
no apetece sino el juego ; y así, para no opri* 
mida 9 tttbrémobde fiecer juego dé las le- 
tTBs, y del méúxxio primero de enseñarlas: 
coo que puesto que no se trata , sino de jugar, 
se podrá empezar muy bien desde la edad de 
qoatro años. 

Yo aprecio mucho la pantalla {**) agu^ paotaiuu 
gereada con dos, ó tres pequeñas aberturas^ 
ó ventanillas , por las quales se le muestra 
al niño la letra , ó la cifra , ó sylaba , que 
se quiye , que pronuncie , poniéndoselas de* 
lante con la ayuda de un papel moviUe, asi- 
do á la buelta de la pantalla. El primer pa« 
pél no contiene sino las dnco vocales ma« 
yusculas , y las pequeñas de modo, que acom- 
pañe cada una de estas á sa correspondiente 

de 



X4a EspeBaciéh dt la Uaturakmu 
de aquellas: di segundo papel contiene % f 
Tá presentando suoesiTamente todas las con- 
sonantes : el tercero unirá las vocales con al- 
gunas consonantes. Porgedlo de de estas cat- 
tillas, movibieriy y oortádasde diversa taane-' 
ra y se halla modo para poner al nifk) delante de 
los ojos lo que se quiere. El mérito de esta má- 
quina está en proponer un objeto solo , quase* 
do la letra, que se le muestra en un libio ^ esti 
acompafiadade otras doscientas. V.m,<pa¡efe# 
que no vea sino una; ^pero esto le es imposi* 
ble, pues está viéndolas todas, y se le v4n k 
ellas los ojos sin remedio^ 

Nada>diré á cerca del cuidado, c)ue se tiene 
de prometerle esta pajQfóllita bien adornada , y 
hermosa muchos dias antes que se le dé, ni de 
la determinación de no dársela sino quando 
está el niño de buen humor , b la pide; ni tam^ 
poco de la destreza con que se le reusa, quan* 
do no están gustosos con él por alguna caussi 
que haya dado. Todo este juego se encamina 
á excitar sus deseos ; y es necesario portarse 
de manera , que este egercido, Heno á| diver- 
-oon, se le conceda con tan atenta medida, qu6 
-no llegue á disgustarse de él , sino de modo 
que le ame , y veúga en aquella edad á ser pft- 
fiion# 

La pantalla no pide gasto , ni prepárala- 

^'^*' vos , como ni taippoco la caja. Esta tiene un 

pie de lar^ > y tres^ 6 quatro pulgadas de an- 



CaftademíVadt9áefmdUii9. 143 
cba , dividida endnco/ó seis cajonckos , en 
que se acomodeo otros tantos . paquetes ^ ó ba<- 
fajitas de naypes con que podrá jugar d niik) 
sin dispendio alguna En la espalda de los nay« 
pcs ar pega un papel blanco , para qué la vista 
DO alcance , sino aquel caraéler que se quiere 
dejar ver. Las letras están señaladas á la orilla 
de los naypes. Un paquete ^ sirve para señalar 
separadamente las vocales ^ que es preciso se 
aprendan las primeras: en el segunda paquete 
están las consonantes : en el tercero las naay ús- 
enlas : otro contiene las letras de la escritura 
corriente, y de registros antiguos r y el ultimo, 
salabas , 6 palabras , ó números ; y todo se 
oiuda conforme se necesita : ponese un naype 
sobre otro , y sin descubrir sino los caradéres, 
acercándolos unos á otros sobre una mesa , se 
van formando sylabas, que el niño pronuncia** 
fá poco á poco, y con un sonido solo, y las 
deletreará , y distinguirá tan fácilmente , como 
las letras separadas , si la paciencia , la maña^ 
y suavidad del semblante acompañan la ense» 
fianza* f^ 

Puedense disponer taaibien dos bolas de Boi»con4i« 
marfil con sus^oaras, ó planos, (^) ponien^ 
do en el uno las vocales^ ea otro las coo^^ 

so« 

(H) A Riodo ¿t nn cicagmid % exágono» ftc. ciC«ts decacr- 
Tcaofidos ae seis , & ú^t jplMMt igutUí ^tM^U ^ogad 

itc las ktrafc 




144 EipeOaítdod^hNimtakKa. « 
aonaotes 9 después de echar i radat las bolitis^ 
y bacede adivinar idm&ohqr]aba9 6.vos que 
resulta de k» dps caraftém , que quedan en 
la parte superior 9. poniendo la conaonantei 
yáá la derKfaa de la vOcal , y yá i fe Í2&^ 
quierda. 
variHas de Puedensete poner al niño en la mano^ 
plomo. dándole el dominio con plena libertad , unas 
varillas de plomo y llanas por los: lados ^ .des^ 
{Mies de haber grabado ;en ellas todas laalttiaa. . 
Estos méthodosy y otros muchos ae vén 
justificados con una experiencia ü^ ; peto 
yo quiero pasar de una ve^ al mas útil de 
todos ; d aquel^ de quien Jos demás son der« 
ramos solamente ; este es el Escritorio ^ 
Imprenta* 

Esta especie de Escritorio es un pequefio 
armario^.mas ancho que alto y con qnatro^ 
6 cioc^'filaa de gabstas , en que se. ponen 
con bqm orden diferente» paqu9t^ ^ ¿> ba-r 
fajitas d& Qaypes ^ en cuy^espalda - están car 
ciitoslos caraáémi de lasüetras ; ^hbas , 7 
todas las voces simples | d compnesip 4 que 
8fc iBóesItant.QaáR* gabeia ti^e no totislo de 
)o:qne;e4cferr^t La: puér^ i. quer cubiQiliMb 
al: plaoi ddbat60>fle.teite^títoiÍ9|iie. «br» 
-( i do 



t\ <i n é — * i 



dfeaho á bajo, yi con la ayuda- de dos: y^ 

^g'^ 9 y ^ pi^ 9 V^ ^^ sosdeoen , queda 
en forma de ' mesa piüpofoooada para el m^ 
^yú qnal se pone en pié delante de esta 
joesa: pan ir oidenan^o enj «atü postuta; lar Isí- 
nm^jtxmáio pu^cKera bacér •4]n Ifnpreáotj 
váosele pidiendo los caradéres de las voce% 
j íás yfá sacando de las gabetas , ó dajeti- 
CKS en GRie están OBdeaadas • viiien diSDUM* 



La piimefa ventqa de éste Escritorio con- ^^ Bfcrftorí 
aiste en qae loa nombres , qae'se dan alti á oh f^ciiica la ice. 
da caiaáter , se hallan mas ^unidos , y coofor^ abrcru.^ ^ 
mes con las voces , qoe expríáaea.j que lo , .; 

estabaoren la' denomioacion. ZDÚgazf^^ lo qoai 
^&cjlíta mucho la ledura. To.añado , que hay 
mudx> numero de voces , expresadas con mo- 
chas letraa , para, lat qua^ voces^ .6^ sookjtos 
basta aolo tpEnaype/^coBBD: sifueeá una jra^ 
aola^iiam deasaoinsBa,^ k> qüal abj^e^iailqii^ 
dniíüobia, o 

..liavsQjdnda veniaja de el fiscritorio de 
fmpimta ^^'yl> que' hace'- iffefiMribte este mé^ 
«aodor* qualquíffo otip r, ^ e$i jd. troodupr « aú^ * 
^gnranittite á k^pei&cdon! de kr IcAoear á ia 
ia&Dcia. 9 atritiismó tiempo qoe la entredene 
8Dmamente:iy así; i xxé] cada día por este 
anedtOy qne uno» ñiños y que Jtodavia no en^ 
tienden cosa < alguna vde quantd leen-^ ló ej6- 
.con grada I y ^üaiiáiA ; (Kvqtie sus 



-ojos 9 y sus oídos se iiatlao iinpcficbs .'regútaiS 
.'iDfiqte.con aquellas repetíciooes contionas de 
-todas^las voces imagifiabieis ^ unidas poc media 
jdecacáñéfcs ^ qu&^lasmismosináiKJaa 9 y co- 
4dcari V de .«iqrte^quevse^iiDtaicon tiste oqétodo^ 
iá la limitteaaikrlas figaraa^íona divereíoafGa» 
janua*. ! 

La inajTor cruz deíestia edad Ugera^yliblar 
4fl 9;eá.e8iaise.lo( mfioscb un lugar ¿un libro iw 
es apto solamente para embrollarles el entent 
éíodenioitaDJainQltiftud depuras' 9 sina que 
los miirtifkii > 7 aflíg^^ dtaiidolos á unrmeiiio 
á. pesar suyo; peio vé aquí ¡reducida á bieo^ 
tpü. "y'^dl'^ 9 aprovediada cata causa de afliocáoiu Pídat 
f^Mdl '"^ ^ ^ ^ ^ niños / cómo es preciso que se hat 
ga en las Escuelas publicas ^ 'que estén mu« 
chas horas consecutivas sosegadamente senta- 
dós^iíasta que lea U^u^ su^ tump.de dar una 
fvquefia lecdoo rtcsie leposoí esipaia- ellos mi 
«upUdo^ jjc>asi ,«stán^paBrtosaBc!nnr|K>ta^ 
co 9 ó seis horas y de suerte , que Ja cefcuái 
út esta Ié|p3)ré^c¡ebcia ios jespfanta^^'.yi fts dá 
-una idea; desagradable áé la^rj^eó^u^ i; dp^mi- 
* "éd 9 qae dqgébera: en vpreocaputíte 

atas veces invencible^ 5e áonpod biennelrpcii»» 
dpio y que mueve lop pies de Já infiaicia ? Pdes 
ae ie padfia«tener por aalitre^Po irgiiMlf c o o 
utilidad én movim^Qto : démosle aedop i\att 
fiacrífioirio'es' buen medio r l^dt «eneren 
orisioQ í la* ¡n fertrui t «ogrcita mQohas' 



Qnta Sewí 'PaéEre defamítiM. ^ x^'^t 
ees todas sos potencias. AUi usatf de los ojcMi|i 
de las manos y. y lo <p]e es para (íUús el pon^i 
to mas importante , tienen en movimieotoi 
les pies : es -menester sacar los na ypes de sur 
gabttas j hacer cada instante noevosr viagé^ 
colocaf los naypeí éo dirtí^ disposicícm , yo 
ciden ^ que viene ái ser empiesar , aunque di«^ 
vertida 9 Íx>lverÍos después á lasgabetas m¡s«i 
mas de que salieron- , con^mne lopideelró*- 
tttb de cada una y oonque coniienun de oiit?#t 
bsjomai^ 

De los que componen «sta tropa ^ unoaí 
sonAfioresty otros In^iedores, otros ínter* 
ventores» Puede haber' sos premios -señalados 
para aqodlos , que hicieron mas s^ustpda ki^ 
operación r los puede haber también i^ará- k»' 
que critiquen mejor , y corrijan nías apriesa. 
Quando hquadrilla es numerosa, se emplean 
varios Escritorios , con que se puedea poner - 
en pie at'rmsmb tiempo mochos nifios , y 
i' b miónos no se veri condenados á la cmél 
necesidad de* estar perpetuamente sentados. 8t 
se ptnentan vooes algo dificiles i la pronuh- 
ciacian , sé les haoep bospaar > ea< ^el ' sueb' kié 
las gabelas dbsr caraAérwv^que icomengah'^ 
á estas voces , poniéndolas , para . alcntailBa^ « 
coas veces en)'flores ^otíás en/ frotas , y otras 
en hermosa vitelas^ ó estampas^^ cuya expli- 
cación viene á ser. un cebo; aun mas utfl 

T« raí 



i^r EspeffactíU ¿k Ja Naturalexa» ' ) 
r^ serán asi las mas cerrieotes. Es cosa indubn > 
table^quecoQ arte semejante se vendrá felizs* 
mente al fin , que se intenta. 

La ultima ventaja , comparable á. la pre« 
cedenle y es ocupar k iñfinda muchos aik» 
cpqseGiftivos 5. y darle) toda amplitud á b que < 
aprende. Feljcidad'sería -^ jdióen muchas ^ que 
lio nifio supiese leer de edad de quatro año8| 
ú pddiei^lueéo: empegar 4 eacrihir; pueses- 
ti^iios cusas sabidas V serle, ocuparía utílmen«< 
te 9 y se adelantarían muchos arios ; peio se. 
ha«i{)erimeQtacb^ qmneatascleéiuras keijfipra- 
oas nada producen »'que sea útil reí enten-^ 
dimieBro no está aun hecho 9 y no concibe. 
CDtaa^una de quanto lee : la maotirno lie* < 
tie lodavia 9 eb' edad tto tiiúrna ^ vigor » :m ú 
pulsó sentado para escribir : con qué lo me» 
jor es diferir estos e^rcicios para tíempo mas* 
maduro» 

u Bscriedrio ' ^ métcdo ttferído es solo quién puede 
supiere! cscri- respondes agesta dificultad 9 supliendo ^ y firan- 
queando lo que se solicita. El Escrítoirio no en« 
seña áescrl)ir ; pero hace las^ veces , y orupa '. 
d Jugar ^é plana '^^ puea quien sabe impnmir^ > 
sabe esoráxr toml)iea testo es ^ sabefwitar un i 
amiento. < '< ^ - . « ^ ' 

Quando en un aifio, que de. cinco ;afiof: 
lee yá Jbien , cosa que el dia de oy es imíiy 
conofun , se nota itha> mcmcaria íéioL \ y ^^ * 
proporcioittdas p^ laa bomas, le* ; 
1 1 tra^ 



'f 



t''KU\%\%' 



Curta A m PaA^e défamiliaf.^ r^^ . 
tr» , ttn miles á todos (os estados ^seU pue* 
de formar el juego de manera : que aprenda' 
á leer el Hebreo^ el Griego , el Gothico , y* 
el modo de escribir que hubo .en lo» siglos püe- ' 
cedentes» La visca sola de semejantes CaraC"- 
teres espanta y en quálqniera edad , i quiea 
DO está hecho de algún modo , y hasta pa«^ 
ra retraher del útil conocimiento de estos idio- 
tMs á un numero no: pequeño de capacida- 
des y qoe le hubieran logrado con perfección. 
La especie de Escritorio , de que hablamos^' < 
desenreda estos caradéres , y escritos , de aaer*^ 
le,qnese hagan tratables , aun á la más tier- 
na y^&nda, con la misma fiKrilidad q^e ha» 
ce y que distinga una A mayúscula de una a ' 
pequeña. En frente de mi casa Tive aftual»' 
mente un niño de cinco años y que lee ve* 
lozmente el Griego de qualqnier Amor y ^ue* 
se le ponga delante 9 y fue toda esta empresa 
n^ock> de ocho días. V. m. dispone- el Alpha 
en la gabeta de la A , y la €iama en la ga^' 
beta déla G^ y asMdeilas: demás r ub ca- 
rafter e^ lo que se añade en cada gabeta con^ 
estauoperacfoii, y empieza indiieitiMetíQénte^ 
^unagy ¿y una' y en lo que impnnpe; Qui<^' 
tense después^ todos los caraéiéres ^ ^ift"* dejar 
soo los Griq^ eo ka gabetüs , penkndo eá 
uno . de dios la^ abreviaturas y ó tetras 'ligtHi 
das , y eo pofraft ¿días.' if^piimirá -d: niño t«tíi 
letxaa Griegas todo quanto se le ponga eftCüs^ 
^ te* 



I -^ J:» 



teUnQOé Los meses dgtiíeptes sé podrá 
liairAZ8r€(Hi:d misino método dé b fisdeog^a^ 
p}iÍ34fs íoí siglos de U.€d^ medía ^ que está 
radtxada á veit)te>9 ^ tneiotk íigons nuevas^ que: 
séráo tamliíeo para el niño an nuevo jiiegp. 
I2n iiie9.es.ma$ que aufideote para imponer*: 
sa ea la letra.Gothica del sig^ dedmo qiiia* 
to I y décimo sexto. Si no logramos aqneUos 
p»Dto» adelaiitamientos ^queae desean ., y el 
iQiik^car con tanta praDámá los ipiepafaávoa 
dp la erudición ^ no3 debemos consolar -■ con 
el gusto siquiera de haberks. procurado á k». 
hijos la lecdon de una lengua materna sin dis«' 
gnseos f y sin lagrimas* Cocos entendimientoa' 
lisy i quienes ettsespeditde Escritorio noay u* 
d«ái^qpre»derconpront¡tBdi leer bieou Pero 
poMePlP^que^e* hallen los progresos 5 que ha- 
gp^«y]/«jsor|i3da agudo, por lo menos.no ex« 
perimeota «qui las correcdones , y obstáculos^ 
que ae encuentran ^ y ven brotar en cada paso, . 
que se dá , aegun el méttfdo andguo , y que 
hacen la condición del. nifio dobladamente iii-> 

Yé que hemos, aptandido i eteno^ooB. 
esta xoáqiúna , empleémosla en su .qso -yer* 
dfidero: yá nos ha servido de muestra, me 
dirá Vt m# ventaja^ que no es desptfediMe; y 
puestp ^que^ sabemos escribir , entremos , sib 
perder jtlempo , en la Gfaattt¡oa>.y oomposí^ 
cíonia»!)»». 

Yo 



Carta Jk m Paire defan^ias. rt jrr 
To cieo lo uno ^ y lo otro muy nece- 
(ario ; p«K> á mi payecer j es demasiado xtmr 
praoo.para que- soñemos eo esou Sabe V.m* 
que la Gramatfca es un conjunto ite coMs 
horríUemeñte absmiAas; que lesee etireiN^ien- 
.to tierno, que se quíeve ocupar ^ Da¿ii ^ 
de todo quáuio 1¿ dicen ; ^e 4u ' mtmatík 
no retiene sino palabfas ; y que su juicio fib se 
eateía j une , lii oombíná lAéas^ iP«ra ^OMenh 
to de la injusticia quieta ¥«4». que radKÍM, 
9^ que €00 iiott COfido^^pida. bien iaoada Vía^ 
dé un caso , dejando otro , que no >viefie ^ ^ 
«1 gerundio en 4t(m eq Iv^r del supfao en 
Uy quando 4 ^ le soB todas 1^ cos»:ate»- 
Intamente iguales. La injusticia es muy teáo^ 
Ikf y A n}0Q no'saSe yá donde está >• n| 
tonoce cfefintametíte sino su triste pena , y 
k amargura de Ins reprehensiones , que le 
dai&Me atre^eK) á decir ^ que tratar asi á los 
oitíos de cinco ,6 seis arios y es asesinar los 
enrendimieHtDs > mas que formarlos y ^ im|)lQk 
T3rfa yo ^scoso el^imtilio de las leyes tti. su 

Ptsif^ emplear Me^i^ la habilidad ^^qiie y< 
teneoÉios y de escribir V esto ^^ para'«ir|de^ 
Qiejor nuestro Escrlv6«ft> ^ <}ue tíene el lugar 
ide plana y y nosha dado ¿ fóima ; hagá^ 
mosle servir en alhajar la memoria ^ y que 
vaya poco á poco ftñrnfiando ti juido ; y ad- 
quiridos estoB dos puntos'^ nos abcisámoaas 

car 



:i(ii Esp^acñh de h NatuMhUL 
'Camíoo en quatfo meses ^ y síempie^a fCgod- 
-jo 9 que podríamos coDS^uir en quMro años , y 
siempre con penalidad » y aflicdoft ^ empezan- 
do por reglas , y composicioaes. 

Métanse al principio en las gabetas de este 
;EscritoríQ los paradigmas detiombres^y verboai 
tanto ea Latan, como en la Lengua nativa* Esta 
es fai'|f)mera provisión samameace útil pwa de- 
poner á k» niños desiie kifos al estudio .de las 
.Lenguas antiguas ^y para enseñarlea la Ortb»- 
^apUa de la raya j y por aofa oq .necesita mas 
Gramática* 

Otro preparaiiro , ao minos util para tas 
-ciencias 5 y que nos* le fmnquéa <tamhien la 
-ioiama máqmoá V es el atnjjwxto de , la OMyoc 
i|iaf;jte;i^ los noa^res' Catinos 9 y materacs dé 
Ic^ .ol^QS:de mayor uso , y que Oías 1 6 menos 
comunmente nos ocurren. Esto es lo que pro- 
curaron ej^utar el P^Pómei (a) ^ y Címenib (1^ 
en sus Vocabularios y ea que idearon unir los 
-nlafieijales de las I^eoguas ¿adoa^ Fcaocesa mas 
(iromameflte 9 que «e juntan en la taemoriad^ 
los niños los materiales de su Lengua patria > 4t* 
j{áeiidoIes:las'h4iií4>rés delos-ply^i^^ii^ ven. 

-jPeroeo nuestro casok diferenciales gr^ad^éfin 4 
«so de la vida, los ojos tropiezan con losobjetos^ 
3f losüombres se graban iacilmente en la me- 
mo- 

(b) Eñ Nii Ubco > nOkttUmcace áacicttb«ia ; J^miié (b^^iíéram 






Cma i$m Ihiér^ 4^ fixmiJhtí^ [til 

mor!a , y no se puede decir lo tnistto^de x\& 

estalogo de palabras , queien un liBró se'le' fo^ 

ne delante áan oifk>» Esta es una \tt»táá vmy^ 

fría ^ y que bien presto se entrega al ot^i-^ 

do, porque sgn^pieaas stídtas, y ún traba*^ 

siÓD álgona«.j £1 /«¡scriéórÍDí f puede fi|ar 'me--' 

j(Hr las idéás. V.m. pues , mete en utía jgabe-^ 

tá los nombres de los animales domesticósr! 

oi otra los de los campesinos; aquí las aves»^ 

alli losiinseébos y ^ los ^pebes« El niño sdbe^ 

donde viven -todos^ y k¿ imprime: idierná-^ 

dáñente sdve la ^mesa > y> en so' iném<Klá;i 

ydeqaies los^buelvé x:on buena orden á sus^^ 

lagares: retendrá los nombres en Castellano^! 

en Ladii, yen la (^gua qóe «se quiera. Pre«: 

gpinteiele después por nha Ballena , por um C^ ' 

mello, una Cabra, y> dirá k» nombres iLati^^^^ ^ 

nos j que les convienen, principalmente si se^ 

^ le faaa dicbo algunas' particularidades de estos ) 

animales. Quiere: V.^nu jugar á golpe , todavía '< 

ism seguro,! y á ganancia cierta? junte, ,'yi 

distribuya en sus gabetad estampas , que rqire^ i 

seotenÍ|tt animal» cod tos nombres de lot 

iostrumeñtDfiyvoces^ly: modos :de vivir, que' 

tiei^aida;anOv£xiipacticiiÍari: ptestio,. no^erá^ 

decesarío ^ . sia&asolianáente . inamhrar .una de i 

estoa. animales eú^Castefiaoo , 6 en I^tin , ¿« 

if4 el niño sin^ detrnoíon i. buscar^ icn sa pro^ : 

pao lugar .,l ty. «aja 'ú-i al^jeto ^^que lé . piden: : 

h mismo sucederá con las plantas , con laa: 

ptm.XL V flo* 



' I $4 Espe&acuh de U Naturcdeza. 
flores^ y cod los frutos» Colocad en la pri« 
mera hoja de uoa gabet^ el plan de una Cíih 
dad^ bien grabado , y dispuesto , y en la 
bo^ segunck los nombres de las partes j que 
le coipponea E41 otra gabeta póngase la ii« 
gura, ó planta de uní Templo ^ 6 la de un 
Kavío con los nombres de todas las píe^asi 
como mali ^ antenaty rudetaes ^ vela , faríf 
transtra , retnigium , y todos loa detcás 9 y 
lograremos et fío de grabados en la raeino- 
úa deljaííío; con estos pocosá egcmplos co- 
nocerá V¿m..que el or%en de I2& gsdbrtas ^ la 
vista de los objetos ^ el habito de aplicar el 
npmbre proprío i cada qual > y á toáas^ sus 
piezas 1 6 de imprimir^ , juntarán^ y con^ 
senacáa en b memoria una rica provisíoa 
de materiales y que baá de servir á su tiem-- 
p9« Pero no perdamos de vista , que el prin- 
cipal mérito de este Escritorio es cgercitar la 
iafancia en imprimir» d de memoria^ ó dic« 
tadopor alguno otro: y esto es. para el ni- 
fk> un egereicio veidadero de escribir , aun-- 
que todavia no tome la pluma en lozano. 
Todas estas ventajas han hecho admitít el too 
del Escritorio en Pavís^i en León ^ y en .to^^ 
das partes, y él sirvid á la educación de et* 
Señor Delfín. Pero todavia releva mas su mé- 
rito el abreviar mucho et tiempo, y el tra- 
bajo en las Escuelas, donde concurran los po- 
bres* 



Carta de §m Padre d§ famlUas. 1 5 f 
Hemos visto yá quán proprio es este mé^ 
ttxJo para formar la memoria con la feer- 
za de la impresión ^ y con el orden de las 
ideas ; pero no se ferma metk>s el entendí-^ 
fDÍento y que lá memoria , aprendiendo el uso 
de mucíias cosas. Ix>$ juicios á que de este 
modo se acostumbran á cerca de aquellas co- 
sas ^ que vén ^ son solamente los que la edad 
les permite; porque buscar en tm niño dis^ 
cursos y y aplicaciones ajustadas con las re^ 
glas de la Syntaxis 9 es pedirle demasiado, 
y aun abusar del derecho^ que se tiene dé 
mandariet Mientras * tanto se* vá habilitan- 
do mas, y mas en la lesura* JCamlna ade^ 
kote en íki , y yá ^líedé pasarse sin Escrito W 
rio ; pero para que se radique mas en la Iec« 
tura , es conducente ^ y será cosa muy fácil 
de persuadir, que lé tiene una pñu cuenta^ 
y que le será muy utíl ^ y decoroso sabeí 
leer con perfección, sin permitirle 0I piínci-^ 
pió, para este efeéto, otros libros, que utiasl 
fabute hermosas, que le instruyan, y divier* 
tan , 6#gunas ttfstorias, que' le atraigan : pues 
es preciso, que se contriste en ver que se lai 
quitan al punto« ' r^ 

yá seguros , y corrientes en la lectura, 
se sigue el egercído de escriWr. Si se lleba ade- 
lante el método , y la prudencia , le podri 
servir al nlfio de una novedad agradable. Al 
principio basta , hacerle escribir por pauta, 3^ 
• V 3t pa- 



I $6 EspeSíacuh' Je h Nafurakza. '- 
pasar una pluaia sueltamente coo freqnencia 
sobre todas las letras^, y rasgos de upsí buena 
fornaa^ spñalajlajcon liqeas qncarqadas.^ J^sta co^r 
tambre ;Sola h coD4ucirá á escribir 4e un mOt 
00 tqler^able > basta q.ue llegue lel tíempQ, eo que 
fordfíeadas razoo > y mana , le facUkarán na 
modo regular de escribir , cuyo negocio está re* 
flucidoal pri^cipio^ á que la pluma esté suel- 
ta, y bien ¿<»rt^4^ > después á ía iijustada eje? 
cucion de t^es e&¿)p$ de la pluma , que. son li- 
nea llena ^ delicada, y mixta , que es el paso, 
que se dá desde lo grueso , ó Ueno de una letra 
ár lo; delgado > el manejo de los dedos ^ y el eje- 
cutar con dellc^cde^a, y facilidad est^s-linea^ 
primeras ^deberla ser el trabajo del principio 
por algunos meses 9 aun mas que la forma 4e 
l^is letras ) que S0I9 viene ^ ser.un juego , quan* 
^.yá I? vs^a/BíO e$t4 b^biituada á ra^gps^y tetras 

^indanjeisisfes^X^*) :;.. 

P(^in3e;^^uto,d9*la, habilidad df escri-r 

m 

|úr será acostumbrar al niño , por espacio da 
un oHo ^ \ -mas , á trasladar, todos los dias 
9lgun: párrafo de historia , ó si no, al|(Q/i, bi« 
}lete,. al principio didado por otro^ y des- 
pués por sí mismo , y á saber ordenar una 
cuenta, «igviendo qualquiera de las reglas de 
la Aritfametica* No repetiremos aquí lo que 

i^*} Lo primero debt ser tomar buena forma de Jerra> de modo» 
ifat tea como una bcrm^sa pintura : jr luego se egmita esta for* 
ma, siik apresurar la plHBM» lus^A^at U maao *c incite por t( 



Gijrta ¿k un Padre de Familias. 157 
fÁ; dijfQios , tiablando de la educación de las ni* 
i)0s ; y b mismo se debe entender á.Círca de Stt 
príaieía Bfl^Uotheca, pues no les es menos ne- 
cesaria á \ú» niños* ^ ) 

.Quando un padre no descubre en su hv^ 
jo alguna delicadeza de. ingenio ^ ni en la s}« 
tuadon dé sus negocios halla causa particular 
para dirigirle por el camino de Jas buenas le- 
tras 9 DO puede con todo, eso rehusarle aque- 
lla especie de cultura > que le hag^ ipas ap« 
to para d4r alguna mas extensión á su en- 
tendimiento , y propriedad i su lenguage. Uno^ 
y otro conseguirá iofajiblemente > si todos los 
¿fias y con un rostro placentero , egerclta á 
su hijo' en quejen dé cuenta de lo qu( contie- 
ne su pequeña Bibliotbeca. Todo .«lio es his* 
toríco,y.facUde traher á la memoria. Des- 
pués de haberle hecho leer » no de un modo: MonofoAía» 
nionotimo jdde un ^ííIo temo y sino con, /^r in^ SuiVcn^u 
fiexiones ordinarias de la conversación ^ un *****'*• 
capitulo de historia del Viejo Testamento y 6 
ik las costumbres de los Christianos y pide á 
«a hijQ^ que le refiera lo qiie ha entendido^ 
y con que se^ ha. quedado. Lo qipe el niño 
le podrá decir y después de haberlo .decorado^ 
pasa poco mas allá de su memoria y apenas 
d entendimiento se habrá hectp cargo de so- 
la una psyrte y lo qual es de muy poca uti- 
lidad ; pero aquello , que refiera y porque lo 
y lo pensará al punto : y al punto 

lo 



ifS Espe&acuh ái la Namr^^enoB 
lo dirá tambieo* Este es el efedo del orden 
b de las ideas, y obra verdadera del eotendi* 
miento. Si la leogua exjwesa luego lo que coih 
cibió el enteodii^eoto , éste es quien forma el 
lenguage, y todo sale entonces sin preparativos^ 
sin violencia 9 y sin trabajo» 

lia felicidad de este eg^rdcio depende de 
la continuación 9 laqual es tanto mas ftdli 
quanto es cierto, que no tfabe espinas , ni pe^ 
sadumbre , que turbe aquel e^iritii ftcU á 
conmoverse , y á contristarse» Se alaba la me» 
cor dificultad , que vence , 6 la facilidad , que 
adquiere. El cree , que vale mucho , y se le 
permite el creerlo^ 

Si á la edad de doce, 6 trece años le pone 
el padre en la mago la regla , y el compás con 
nn Rivard , 6 un Le Clerc , (a) no son necesa»' 
rias otras disposiciones para sacar algunas ve-' 
ees grandes utilidades, aun de qualquier en<» 
tendímiento poco vivo , y muy limitado, que 
nomaniiiesta sino una penetración muy co* 
mun. El estuche de Matbematica es la llave de 
la Agrimensura , de la Astronomía , Abiuitec- 
tura , Qprica , Navegación , FoítÚlcacion ^ y 
de todas las mecánicas» 

Saber leer, escribir, contar, disponer, d 
di^ar bien una carta , hablar bástantemeote 
su propria lengua , leyendo , por lo común, 

(a) Soo Iqs iiom|7C9 4p ioi mej^rt* deii«At9S át Oeoaii«n4f 

fluc ha^ CA FraÉcia. 



Canta ék tm Tiuke'de famiUas^ 1^9^ 
m error , m tropiezo lo que se ofrece : esto 
€6 lo que yo llamo el primer necesario > y el 
comup indispensable efe la buena crianza. No 
^y niñobkn educada^ ni en estado honroso^ 
que. pueda pasar sin estas pioviriQnes» Venga- 
mos yl al articulo que lleba los Buryores cuida* 
dos 9 y consume h mayor parte del tiempo 
tu la educación de la in&ncia. V* m» juzgará 
dcade luego , que Toy i parar al estudio de las 
lenguas antiguas. Qu41e8 son aquellas 9 que les 
es necesario aprender I Y quál es el camino 
mas seguro para lograrlo? 

Como sea asi y que tenemos muy bábí* 
ks Maestros ^ y grandes socorros para facili- 
tar el estudio de las buenas letras y me deten- 
até mas panicularmente en la práétíca de los 
prinneros principios , porque está la mas olvi- 
dada, y es la peor gobernada entre todas las 
demás» Las fiüttis, que en esto se cometen^ son 
tales, que tos pías hábiles profesares, que te- 
nemos, y los libros mas escogidos, son teso- 
ios escondidos para nueAros hijos , aun los mas 
capaces ^ aprovechan * 

Antes de hablarle á V»m. de esta mate-: , i>ivef líoiiet 

^ . , - de It iiifaii« 

na, que mteresa a tantos, y abie la puer-. m. 
tz á tantas, y tan agradables ocupaciones en 
la sociedad , es justo detenernos siquiem un ins* 
tante en las diversiones de la infimcia» La ' 
ocupación ajgradaUe de los ojos , y el moví^^^ 
mknto del Cuerpo, d la agimckm contipua, 

son 



-^ I 



1 6o EspéElaculade ¡a Namráhuí^ 
ma sus dos apasiones dominantes ; pero qM 
se pnecfe apforecfaar igualmente en favor de 
los que buvieren de estudiar las Lenguas 5 y de 
los que, ó no las estudien , 6 sí las estudian^ 
sea soto muj por encima, y superficialmente» 
lios unos , y los otros tendrán necesidad dead*^' 
quirir algún conocimiento de las Artes , y^ 
aqui es á donde se les puede conducir por ú 
camino de la (¿versión. Las ideas , y las in^ 
tenciones se tendrán siempre escondidas , y or« 
denarémos dentro de nosotros mismos los pro» 
ye¿tos , sin dar á entender jamás á donde pre«' 
tendemos llegar con nuestras miras ; pero so- 
bre todo nb se descubra al niño idea a%iH. 
na en que aprenda sujeción , ni liaya aque-^ 
lias repulsas tan regulares , ni aquellas sobre-^ 
cargas tan penosas , como suele haber* Quan*^ 
do se trata de divertir á * la niñez , déjesela 
creer , x]ue sos conformamos con su volun^ 
tad, y que queremos su ^ato ^ y su diver<( 

8Í00# \ > \ t 

Después de las estampas , que son la in- 
vención mas feliz , que hay para f^ la U«« 
gereza de ios pocos años ^ y con que pode- 
mos^ jsín. sacar á la inÜBocia; de sii lugar v trana* 
portarla Ü .díscieción á el , mundo antíguo^ y 
¿las partea tan diveraaa , que <x>mpQnen:;el 
munda inCKkrn(3í; 00 hay cosa que haga ioík 
pfissiones) ma$ ^cad^l^éjiikiKímps; profrechn-^ 
pai: que Í9sri0iéq)l«iíur.t t fixtqsé.jFu^Kse uoo; 

joo* 



Carta de m Vádre de famtliáí. i6i 
't^ootesitar con mostrarles éstas á los niños sii^ 
C^sivamente , dando lugar á sus questiones , y 
saus&cxdon á sus preguntas á cerca de la comu<- 
«licacioQ de los movmüentos , 6 de la ejecu!- 
don de la obra ^ con mas utilidad ^ qua daado«- . 
les lecciones muy seguidas ; pero el medK> . 
mas seguro para aficionarlos ^ y para dar al* 
guoades.trezaá'su mano, como también al-*, 
guna extensión al entendimiento , es egercír 
tarles su curiosidad con aqiiellas piezas y que 
se les entregaron como á dueños , y con aque* 
líos instrumentos , de que y¿ ellos mismos dis-* 
pooeo coQ propriedad absoluta. Batreguesdes 
enteramente un relox antiguo , algún taller , ü 
ofidoa peqoeña de Carpimería con algunas ciar 
TÍJ3S , que pueda manejar , quitándolas , y po- 
niéndolas , algún tomo de asador , el diseno 
d& una groa , un martinete ("^a) pequeño , d 
algunas otras maquinas y cuyas piezas se pue^ 
dan desunir y y bolver á juntar por medio de 
números , que las ordenen y y coloquen cada 
qual en su lugar y bolviendo el todo á su estado 
natara^ 

A la madera y 6 Carpintería y cuyas pier 

zas safarán contar, y y llamarán bien presto 

por sus nombres propríos y se puede añadir 

una caja llena de zoquetillos y cortados en 

TonuJO. X íbr- 

(«*a) iksi se lUm* la jnáqnüía con que %t cUyaa las estacas , ^ 
IMÚílcras graadn^gicioa » &c« El Italiano traduce máquina de le^ 



1 6 2 Espéñacuh de la Uatúrákticu 
forma de ladrillos. Con solo este » aparato se 
verán dentro de muy poco tiempo obras le«> 
bancadas por los nifk)s , casas con tabiques ^ j 
techos muy bien hechos ; en una palabra ^ unos 
ediBcJos completos. V. m« verá tomar medí* 
das^ cautelar inconvenientes, y sobresalir la 
industria en todas las cosas. Un tonu)^ un instrtí* 
memo para ensamblar , (^*b) todo un taller de 
herramientas mecánicas , entregadas con tiem*> 
po al Abad NoUet , al Abad de la Deuille , á 
Fuuchy , Secretario de la Academia de las Cíe» 
das , no han sacado Tortieros , Ensamblado- 
res , ni Carpinteros , síiki hombres capaces éc 
dar nbuchas luces á los que manejan todas las 
Artes, y de honrar los Estados mas distinguidos» 
£1 conocimiento , é inteligencia de mu«- 
chas lenguas , no supone singular penetración 
én un hombre ; y como se puede renunciar la 
noticia de muchas lenguas sin sentimiento par^ 
ticular 9 yo puedo , >in exponerme i aer vano^ 
confesar ^ que he logrado entender- bastantes- 
mente dos 9 ó tres fuera de la materna : coa 
que he adquirido el derecho de que i^ cveaa 
i, cerca de los medios , que., se pueden tomar 
para conseguir este socorro ^ sin arriesgar mu» 
Cho tiempo, 

f»*b) El loftrumeHCA t que nsaii lof Ctr jsmbMoref 4e r^^í^ 
pflr? s^cftr los embutidos • rs un escoplo : ««croiOfictateit que ñe* ' 
ccsican cambirn cm^nrídos romo OuÚWf€fO»rftC* *Ma 4c vuü 



Czrta de un Vadre de familias. 163 
Aunque las Lenguas no comuniquen por 
ií mismas luces algunas , son un medio segn** 
fo para adquirirlas , facilitándonos el poder- 
nos Uegar á las memorias , cFencias , y mo* 
nümentos , €^ las contienen. £1 Latin ^ el lengua ° 
Gnego y y el Hebreo son las primeras fueHi» 
tes de la erudición r y si se quiere conse« 
guir de un modo , que se asegure prontameu* 
te esta adquisición 9 se reserrará lugar bastan** 
te para a/íidírtes' la Inglesa , y la Italiana* 
iios qtás se desttnáii á las ciencias , en pun« 
to de Lenguas modernas , podrán atenerse á 
hs dos ^ que acabamos de nombran El Ale- 
mán , que antes era oecesário para viajar^ 
aevé by- Cfommutádo en dt Idioma Francés^ 
que de mucho tiempcl á está- (3arte ha llega- 
do á ser la Lengua del comercio en todas las 
Cortes 9 y Ciudades áias populosas de Euro- 
pa. Los Franceses la han estendído por to- 
das paites 9 y las Compañías , que han esta-^ 
bleddo en Breslau ^ en Berlin , en Copehen- 
agoe 9 en Londres ^ en los Suizos ^ en toda Ho- 
landa j ^ hasta en el Cabo de Buena-Espe- 
fanza* El buen acogimiento y que los Estran- 
geros baní hecho á muchos libros Franceses, ha 
Contribuido no poco á hacer su Lengua , de al- 
gún modo, universal» Añadamos, que la Francia 
está casi en el centro de las Naciones , que son 
mas aficionadas i viajar» La Lengua Españo- 
la ^ por el contrario y encerrada ea un rincón 
• Xa del 



1 6 4 EspeSf acolo dé la Natufdeta. 
del Mundo , (*'^) y no habiéndose distinguido 
en la literatura , sino es por medio de libros 
de devoción , (**) que se pueden muy bien su- 
plir , no combida á persona alguna á aprender-^ 
la 9 aunque entre todas las Lengua^ vivas es la 
que tiene ma$ harmonía , y se aproxima mas 
á la riqueza de la Lengua Griega , yá sea por la 
diversidad de su colocación ^ cg'den ^ y frases ^ ó 
yá sea por la multitud de sus terminaciones, 
siempre llenas , y perfedas , y por la justa loa** 
gitud de sus términos , tan hermosos siempre^ 
y tan sonoros. La Lengua Italiana , por la ra- 
zón contraria , se estudia , á pesar del enojo, 
que causa el círculo .perpetuo de sus quatro 
sonidos , a , e ^ i ^^o , que terminso casi todas 
sus palabras , y fatigan los oídos con una des»* 
gradable uniformidad. En la Francia se comien* 
sa tamUen ü estudiar I9. Lengua Inglesa., aun-» 
Que despedazada en las menudas fí^zasrde^ una 
9ylaba , y áspera, y herízada de^ consmantes 
continuas , que es necesario irlas' sil vando ún. 
dejar alguna. Con todo eso estas dpa Ien-« 
guas han sido usadas por Escritores %9 ^estn 
mables , los unos por el natural atra&ivo da 
su entendimiento , y los ^t|Os pgtf b .6xten«> 

• . / -i*- rion 

(**) A casi coda la America descubierta» buena parte ^d Asia^ 
y muchos otros f arn^es de Europa, en que se había la Lengua fis« 

f>añola , 00 parece justo llamarles un riocou del kUindp » ,si^a 4 
a mayor parre de él " 

. (*^; Las Qibliothedlu dcf EsD«íWi iifs ^'cfii ; '^f.'n^ rs^ Vf{ 
Nación tan pobre de L¡t)ros de lite)racur|i \ y tal yci^ las es^ange\ 

ras han labíip aprovfdwifn 4« e1&qs% .: .: . j . ¿ :;. i i * * 






vivas. 



Carta de un Paire de familias* 1 6 J 
sion de sus descubrimientos , y averiguaciones, 
que se puede sacar de ellas , no solo casi tanto 
provecho como de las Lenguas antiguas , sino 
machas luces , y conocimientos , que la anti- 
güedad nos escasea , ó no tubo. 

Todos aquellos , á quienes yo he visto ^^^^^ »"||^» 
aprender él Idioma Italiano , ó el Inglés con i» Unguat 
el estudio de reglas y y composición de t he- 
ñías 9 han gastado mucha plata , y no han 
aprendido la lengua , que querian saber ; 6 si 
consiguiercni su idea , fue solo mudando de 
método. No hay sino uno para aprender las 
Lenguas vivas , y es ir ai País en que se ha^ 
blan 9 6 hablarlas constantemente con las per- 
sonas , que las poseen. Bien entendida > que 
al frequente egercido de la conversación se le 
puede añadir con utilidad el conocimiento 
de algunas reglas , y la lección de algunos li» 
bros bien escritos en las lenguas mismas. Yo 
confieso mas ^ y 6s , que un hombre lalx> 
lioso ^ á fuerza de hojear Libros , y Dicciona^ 
dos , se puede poner en estado de entender 
bastantemente una Lengua ; pero nunca llegad 
ri á hablarla ^ 6 á escribirla , sin dar que 
reír á los que la saben. Este camino , por 
otra parte tan largo , está lleno de tantos em* 
barazos ^ é incertidumbres , que quando hay 
á mano otro medio seguro , y pronto , se 
puede decir y . que es el único. Según esto¿ 
^ sio duda neceSíUio aprender lasi Lengtias vi-r 
• ^ vas 



1 6 6 EspeSiacuh dk la NaturutezA. 
vas por el uso 9 y conversación de aquello»» 
que las hablan. 

No es det todo lo mismo ^ hablando de 
las lenguas muertas : Uamanse lenguas muer- 
tas , porque no son yá vulgares : yá no se 
baUan* Y aquellos , que á fuerza de leer , y 
trabajar , las entienden mejor que los demás, 
son los que confiesan con mayor candor, 
que es temeridad snma quererlas hablar. £n 
la necesidad de recurrir á ellas se ejecuta 
lo menos mal que se puede ; yasi.esnb po^ 
ca felicidad llegarlas á entender ; pecó si se 
escriben , ó hablan en páblico , no es sin tra« 
bajo , ni sin riesgo ; y si se quiere adqui- 
rir habito de hablarlas , casi siempre se eje- 
cuta 5 dejándose llebar del genio , y modo de 
la lengua materna. La experiencia de la mi- 
sera 9 y lastimosa latinidad y que re}^ en los 
¡Colegios de Alemania , Flandes , y Holan- 
da , y en todas las demás partes , donde se acos- 
tumbra hablar en Latin , basta para hacemos 
renunciar esta costumbre , que impide á un 
joven hablar bien su propria Lengua^ le faa« 
bitúa á un Latin grosero y capaz de perver« 
tirle universalmente el gusto ; porque qutea 
habla mal , escribirá mal , y apenas discerni- 
rá el mérito de lo que está bien escrita Ei 
preciso , que el habito de una btinidad adul» 
terada influya poderosamente en el entendí* 
miento > y le infunda un modo extraño , y 

^u«- 



Carta de un Taire de j Multas. 167 
fostico ; y asi , á causa de esta educación , in- 
finidad de personas , aun de las que han leído 
buenos Autores , enseñan, y escriben dé un mo- 
do tan bárbaro , como se vé cada dia. Sabios 
del None ^ quáhdo escuchareis la razón en esta 
parte? 

Nuestros mayores comprehendieron muy tos rudimcA* 
bien la necesidad de comenzar el estudio de 
vna Lengua , haciendo aprender á la juven- 
tud las declinaciones de los nombres , y las 
conjugaciones de los verbos ^ trayendo las 
palabras á ciertos modos de hablar ordina- 
rios , á los quales dieron el nombre de re- 
glas. Estas generalidades sirven comunmen- 
te de n:odélos , y principios , yá para reco- 
tiocer las partes fundamentales de un discur- 
so en la explicación de un Autor Griego , ó 
Latino ; y yá para egercitar el entendimien* 
to por medio de la propriedad de la imita- 
ción en la estruñura de algun.?s frases. Yo 
báblo aqui de los primeros fundamentos de 
d discurso , y no de los modos menos ordi* 
na ríos, i]^ de las expresiones figuradas. Un ^l^^^l¿^ ¿J 
muchacho se hallará siempre en medio de las J^^„j*|^^""***" 
tinieblas , y detenido en cada paso , si no 
se le muestra con cani¿téres sensibles en un 
todo: i.** El nominativo ; ó la persona que 
hace , ó de que se habla, i."" El verbo prin- 
cipal , que explica eí juicio , que se forma, 
^'á exprese el ser , 6 existencia , ó yá signi- 

fr 



1 6 8 EspeEíacuh (k la Naiufükía. 
fique alguna acción. 3.'' £1 régimen de este 
verbo ; esto es , el nombre de la persona so- 
bre quien se eg^cita la acción , ó de quieo 
la acdoa misma proviene. 4*'' £1 verbo ior 
cidente , que significa un juicio accesorio y ó 
' explicativo , y que se halla en el periodo co- 
mo una parte sobreañadida ^ ó como una pie- 
za de unión , yá sea al nominativo , ó yá 
al régimen. 5.'' Las preposiciones ^ que sirr 
ven para señalar claramente los respetos , que 
las cosas dicen entre sí ; y además de esto 
un numero bien pequeño de otras partes de 
la oración ^ que en todo discurso vienen siemr 
pre á ser las mismas. Yo confieso , que es«- 
tas reglas tienen una pbisonomia extremameor 
te metaphysica 9 y poco agradaUe , con es- 
pecialidad á los niños. Y qué se concluirá de 
«sto ? Qué se ha dé abandonar totalmente? 
De ningún modo., sino que^ es menester ha- 
cérselo sensible , y agradable con lo diverti- 
do de los egemplos , y reducir el numero á 
lo mas necesario , mas simple , y mas co- 
mun« £1 uso enseñará lo restan te. ^^ mucho 
mejor , que la infancia tome el trabajo de 
aprender bien de una vez estas primeras re- 
glas, y que sepa distinguir claramente las 
siete , ü ocho partes elementales de que la 
oradcHi se compone ; que no el que cami' 
ne continuadamente á obscuras , traducien- 
do d latin sin regla , y sin poder dar razón 

dé 



deeosa aleuna. I/» niñoís ^ es verdad, con [«^'C^^q»» 

^ ,' •' hay en cstu- 

ua Maestro » ^M camina ddame de. ^llps^* ^^^ i«f au- 
y con uiía bbma tnemoría , quá s^mal MaéfrD ^Uf! q»" «Z 
tro fidmetite^ó guiados por él ordeni ivm^ ^"^^^^ 
mo de lat id^^ podrán mducír Autores ' en« 
tef08,y pareced al principio , que caminan 
mudio;pefo lo mismo será dejar d Maea« 
tro , é interniiiipir el .^rcicio de la memoria^. 
que todo se disipará por ialta de alguoos^princH 
pios, ó elementos, qoe i^en el juicio, y radi* 
qoen el entendimiento ; se pararáo en el latia 
mas corriente , que:se les ponga delante, y no 
podrán descitrar aun el Autor m^ daro» qoan^. 
do quieran bolrer sobre d: con que el conocí^ 
mi^to de las partes de la oración , y las pri<« 
meras reglas, conforme i las qualeí estas par« 
tes se construyen , eon absolutamente neoesa* 
cias) porqm son guias ^ que jamás se perderán» 
y ñdlitarán siempre d camino al entendió 
miento , sea para entender qualquier Autor ,d 
na para traducir qualesquiora palabras de laJea:^ 
gua oaciQualá^ Latina. Dejemos fuera >todq^ 
k» m9a?iUosos métodos, y loa nuevos aecre^ 
tos , y medios cotíos í tomemos el partido ae?^ 
guro: esto es , atengámonos al parecer del Aba4 
RpiUn , y pf iocipali^ept^ i \^i prá^iicas tati 
Jnlciasaa, qu^ propones con el apbre-escrlw da 
deaeos , (a) po( Mur establecida lo ooiyrarid. .. 
TwhXU y El 

(1) TrtfKl» 4c lo» tnmlfOf « Arte át M«a4ae U tenga» 



1 70 Espe&aeuh de la Naturakxa. 

Es preciso confesar , que el servicio gran» 
de , que nosbtzo por medio de su tratado, se 
Mdeüa masut b substancial «te lói eatudiov 
que á los Tudímentos : y ésto fíeg , 8efi6r , la 
qneá V.in.Ie inovi6(para gobernarse' eñ or-- 
den á la enseñanza de sti amado hijo) á pre-? 
guntarme lo que yo luívia iiotaÜoi'ceicá dr 
Ips deféétos de los pritxserós estudios , que. etf 
•alíenda imperfetos, no pnoden dejar de ser- 
vir de grande obstáculo al buen eífefio de k* 
estudios mayores;. - •> , 

M. Rollín se explica coir mucha eficacia^ 
y no menos daridád' én ordeo á uiia espe-» 
•cié de ^ri&icu , de que bá tiempo que se la^* 
mentan. „ Es preciso , dice , comenizar por la 
„ composición de themas> 6 por la explica-- 
„ ci<m de Autores ? Esta es la mayor dificul-» 
„ tad , y en que los pareceres están divididos-' 
„ Si se oculta solaínertte el jaita sentido d» 
„ la reSta razón y parece que el ultimd mé-< 
,, todo debería ser preferido.* porque pai^ con»* 
„ poner en Latin con acierto , es preciso co^ 
¡f nocer algún tanto la colocación , la^iver- 
„ sidad , y las reglas de ésta Lengua , y tener 
„ hecha una li^ de palabras > cuya signica* 
„ don se penetk a bien > y e» fecil de apli^ 
„car con la mayor expresión' > y proprie- 
fy dad, Y esto no se consigue sino explicanr 
ff do los Autores f que son como un Díccio- 
^pam vivo , y una Gramática eloquente» 

„|n 



Carta ék un Packe de familias. 171 
^ ea donde KBpieqde por experiencia la iii^r- 
' t9 >A 9 y radadeiD váo de las palabrasiy de hf 
f, fiaaei, y de laa te^as de la^ Syntáxis, 

M Es verdad , qve el método cootrario 
^yfaa preralecido , y que es bastantemente 
^y antiguó; 'piso lia x sigue de a<^i , que 
^ ae ¿Aa^fAimu degapdeQte^y seguir sin ex»- 
^y moj. Mttcbas vec9 /a c^imére egercHu 
fy fífbre ios enúnáimentos imr especie de pjh 
yyraotaf gue^ Jas esclaoiza ^ é , impide H sisa 
^jde ¡a razón , gue en^ esta fMteria es unts 
ji gfda fias segura y ^ue él egempid solo y por 
4» mas ^ h autorice el tiempo. QuintiKa^ 
jy no dice y que en los veinte años y que ense^ 
^9 56 Ja Rbetprica ^a?> ^havia visto oU%ado á 
91 observar en pébtieo la^costumbre, que halló 
ntestaUecida en la» Escuelas, de no explicar eo 
jy ellas los Autores y y no duda confesar la di- 
II ficultad que tubo en dgarse llebar de la cor« 
fy riente» «^ 

^^ No se experimenta dafio alguno en la 
fy Universidad de París y por haber variado en 
11 otra^cosas algún tanto el método antiguo 
i9 de oíseñar» Yo querría , que se hiciese po^ 
^ ailde el expefimentar áqnfeía y eñ orden á 
91 la materia de que hablamos al presebc^^ á 
H fin de asegurarse con esta experiencia y si 
fy se conseguía en el pdblico el feUz suceso^ 
I» que me consta haberse logrado ; en paiti- 
p cular f con muchos oiííost Pero mien« 

• Ya ' ,,tfas 



17a E^e&acíáo A la Natúndeza.^ 
J . yy tras vivimos con esqp «sperapza 9 debemos €«r 

.^y tar muy oontentos dd* sahíó medíor^ qrn si« 
,y gue .la. Universidad , no : eniregandoae tcftat- 
,, mente á 4iQo solo de estos métodos .^ sino 
I, uniendo los dos juntos. 

7r4iia{idd M. Róllia de h jodqc^Qion'de las 
•leñorftas V quiep^ juzg? deben apttQddr Latioi 
00 hallando knpedímeoto por mdtivoé ,.ó ideas 
^ue lo embaracea^ decide , sin la menor doda^ 
^, qoe la €om{j05icion de thenias se 4ebe abso- 
^ lulamente desteñir. (*'•') - * 

Al parecer de M. RoUín ¿ cerca de los prir 
meros estudios, juntemos el parecer^y conduéUi 
de los sabios mas capaces de hablar en esta ma- 
• ^e crttor, terla» QCerón í ^ creía \^ que no podia fonxiaras 
»• 34- líiejor un Romano ,qak traduciendo en su len- 

gua lofe Autofes Griegos, VL Le Fevre de Sau« 
mur , en la exposición del ipétodo , que él mis-> 
mo seguía en la educación , y enseñanza de su 
bljo y y con que le adelantó tanto en la corta 
duración de dos 3üfk)S', nos manifiesta , que no 
praéticó sino sola la traducdon* M. Amaud , en 
un manuscrito, que aun se conserva s^o, á 
cerca delímodode enseñar las letras, humanas} 
M« Lancdot , en susr dos.excelentes Grámafckat; 
ilel Abad Fleuri, ML Guet, M* deCfóu2ax,y to« 

iioft 

(•«) It traducción ItalisBa omite estot patages de M. Roflin» 
7 dice solamcfite» que tu método se reduce k ana alternatira ci»n« 
líaua de traducción II y ^omfe^icion 9 'dando siempre mas ciem* 
pd» y el primer logar k la traducción » principalmente en )oi 
•rimeroa añot.» y ateodicndo ñas á Us bucBM «rí^MlM » ^tk 
m meras rcgUs » k^ ^ 



Carta de un Vadre de familras. 173 
do6 aquellos ^ que han discurrido mejor á cerca 
de ia edocacíoD , sdo han tenido una voz. en 
oriien al modo de enseñar bs Lenguas : todo 
quanto dicen ^ se reduce á estas dos palabras: 
Pocas reglas > y mucha prd&ica. 

Póo como la prádica de faablar un mal 
latín es pemicibsa^la práética de componer fre« 
qnentemente un mal latin lo será tamUen: 
hay 9 pues , una precaución , que tomar á cer« 
ca de la composición latina : esta precaución no 
es suprimir la composición , sino hacerla mas 
firequente todavía , deteniéndose mucho tiem- prjn,ef«edí4 
po en bolver al Idioma Latino aquello que se E^'* *p^«n- 
havia traducido antes de algún Autor estima- g»* » do ^oir 
ble 9 7 piopordonado á la capacidad y y uso gulige* ^¡ 
posible en los principiantes* De esta manera no ^^ 
oir^ desde luegq sino un lenguage puro, que 
es el primer medio natural para aprender bien 
una lengua. 

La composición , 6 el thema , que se dá 
á uñ nüío para que lo trabaje , se puede eje^ 
cutar repentinamente sin Diccitínario 9 y sin 
perder d^vista un excelente modelo de latin: 
6 sí no, este thema se puede trabajar de e^ 
pado, con quietud, y con la ayuda de uo 
DiccJonario , x sin: teher presente otro modelo 
alguno. £1 thema, que se trabaja luego , y 
poniendo con la voz viva en latin , lo qu€ 
se ha traducido^ oomoM. Rollin, y los mas 

hábili^ en la materia lo accms^ ^ y el the- 
ma, 



fi74 Espe&acuío de la NaturakíUh 
tna , que se ordena coo la pluma en h oui» 
no,áiia de hacer un Iiadn y conforme ai 
que se ha leído ^ son composiciones una f j 
otra igualmente de una utilidad indecible» To« 
do esto es imitar , porque las Lenguas no se 
aprenden sino por eco , y por imitación* 
Aquí no hay Diccionario ^ aqui do hay tro^ 
piezos , aqui hay lagrimas» En lugar de 
un thema al dia , se podrán de esta suerte sa» 
car doce. El niño, que sabe sus reglas ^ las 
aplica sin trabajo con la ayuda del Latió ex^ 
célente , que le guia , y cuya estruétura man^» 
tiene todavía presente» Si el Ladn , por quien 
se gobierna j yá sea componiendo de repen« 
te 9 6 tomando tiempo suficiente en su quarto^ 
es puro , y sacado , no de la cabeza del MEaes- 
tro> sino de un Autor clasico ; esto s^i y á jutito 
con la traducción lo que se puede llamar uso 
verdadero de los Autores , y latinidad práo^ 
tica. En el extremo peligro ^ que hemos v¡s^ 
to poder dar el entendimiento de los nifio^ 
tomando resabios irremediid>le$ ^ por obligarlos 
i estropear , con el uso continuo de^us coo*^ 
rersadones, un Latin^ que no saben ^ y que 
lio habrá punto y que no yerren y no ijueda otro 
lécurso sino la práAica de la traduccioo y y 
d uso de las composiciones» Pero como da<» 
femos también en el mismo inconveniente^ 
oUigandolosá componerlo una Lengua ^ que 
ignoran, ^olo resta, que lo egecuten, yá sm 
c ^con 



Carta de un Padre de familias. 175 
om sn voz viva , ó yá tomando lugar > y tiem- 
po proporcioaada para seguir de cerca un mo« 
délo , que los guíe con acierto. La composi^ 
don de un latb , que salga totalmente de su 
capacidad > é ingenio , es preciso reservarla pa- 
ra quando se hayan fortificado mas en los es« 
tudiosy 6 que las muchas especies, que yá po« 
seen de una peftéta latinidad y los provea con 
80 abundancia. 

V. m. stñot mió 9 podrá conocer mejor que 
otfos muchos, pues es su padre , lo que en 
orden á esta educación quiero notan Quando 
el seik>rito , su hijo , esté en la edad de siete á 
ocha años, su resolución de V.m. será sin 
duda elegir un Maestro , que sepa con per* 
feccíon la Gramática corriente , y que se ex- 
plique con claridad* Pero este hombre , que 
V. m. vá á introducir con su provisión de re- 
glas y i que ilumine un entendimiento, que co- 
mienza á descubrirse , entiende del gobierno de 
eotendimieÑtos ? conoce las consequencias de 
bs primeras impresiones? Ruegole á V.m* que 
vea quálep/án á ser las consequencias preci- 
as de este método» 

' Sea en particular , 6 sea en una Escuela 
|to>líca, el niño no oirá otra cosa sino reglas, 
7 definiciones horriblemente abstraétas. A la 
tristeza de una larga lección sucederá la tris* 
teza de una composición" todavía mas larga* 
Figúrese V. nou este entendimiento, cuyos pro^ 



1 7 & Esp:Slae(fIo d^ la N^ufakm^ 
gresos le son tan amables ^ unas vece» elart» 
do en una Sataxis ioiütdigjible , otras aven* 
turado en los rodeos de un lúgubre Dicdona^ 
rio 9 donde no halla lo que busca de nfüdo 
ftlguoo , y donde b que encuentra 9 \i me-« 
te en un abismo de perplegidades* Si quie* 
fe hacer la aplicación á so materia 9 hay taur 
tD que obs^var 9 tantos peligros que buift que 
el muchacho aun no sabe donde está» La elec^ 
don del verbo, el modo 9 la V099 el tlem« 
p0 9el nombre 9 la persona 9 todo esto deeem? 
brc41ado yá 9 todavia no tenemos sino una pa^* 
labrai nuevas meditaciones i (%rca de la siguien» 
te 9 le ponen en igual consternación 9 de mane* 
ra 9 que el pobre niño no vé sino predpiciosi 
y apartándose del uno 9 perece, y dá de C9b9^ 
n en el otro, 
cottieqscii» Si el niño no tiene &c¡Udad9 6 es dema* 
¿wpifstcio" tódo vivo 9 cómo quiere V. m. que ejecute con 
íiVftKi¿aa4 presencia de ánimo , y aplique con sosiego 
de entendimiento toda esta menuda división de 
preceptos 9 que le turban 9 6 le confunden 9 y 
penetran ? Jamás saldrá bien de tami^ laberln« 
to 9 y se pasarán seis años 9 6 en trabajar 
remando 9 ó en idear medios ^ hurtar et 
cuerpo al trabajo. De tres instantes 9 se \i CO** 
gerán en fraude los dos; y será mucho 9 d af 
fin de los estudios 9 á fuerza de bab^r pídPt 
aunque á pesar suyo 9 repetir las mismaj cgsaa 
fontal v^ce^i comienM á s9C«r xm composh 

.. €loa 



Carta de un Padre dé fimiHa¿. 177 
don limpia de solecismos ^ y atada á las reglas; -^ 

jp&co am todo eso hay cien leguas de distancia 
^tesde su latín al de los buenos Autores. T con 
toda la confinrmidad de ^us ultimas composí*. ' 

ciones con las teglas de la Qiiamatica'le suce-- 
derá á ese niño lo que á otios muchos , que 
coa un buen fondo de capacidad, y gran pro« 
vision de r^ks , saldrá del Colegio sin saber i 

húsu De mil personas , que han estudiado , yo 
quiero 9 que haya cinquenta, qué puedan ha^ 
blar con propriedad la lengua , y doscientas que 
la entiendan ; y es mucho conceder: y si las 
ochocientas restantes, ni la hablan, ni la en- 
tienden , cierto , ,que no es por falta de themas, 
abo por sobca de pesadumbres, y hastío. 

Necesario es, pues, reducir á mayor faci- 
lidad la práétíca de los themas , lo qual se ba- 
ria componiendo .ú nifk> con frequenda , y por 
mocho tiempo , ayudado de la voz viva de sii 
Maestro , ó en su ^arto , teniendo por guia 
un modelo , de que está llena su fantasía , y 
fiescas las especies. 

Suppigamos al presente , que el joven , á ct« " de" u« 
ouien se le hace sacar la composición desde corapoMcío- 
luego, tiene gran facilidad Concedamos tam* rUs , sacadas 

• . ^ f . . ^ j I con facilidad** 

neo , contra la expenenaa , que todos los ge- 
mes tienen bastante paciencia para escuchar 
om gusto todas las reglas del libro quarto , y 
bastante aptitud para aplicarlas. Todo está yá 
hecho : vuestro amado hijo entenderá quan- 
Tom.XL Z tos 



1 78 EspeSacuJo déla Naturaleza. 
tos modelos le propongan y qüantos métodos fe 
hagan leer ^ y sabrá ajüstar sus composiciones 
con ellos: vapor complaceros á mortificarse^ 
y á recogerse del todo* V« m. le conducirá de 
Aula en Aula 9 y le hará pasar de clase en cla- 
se 9 hasta practicar sólidamente las mayores 
arduidades, qué se hallan en la Gramática* Sía 
duda creerá V. m. que ha ganado mucho: y es» 
toe&á lo que los Labradores llaman buena 
tierra , y los Arquiteños , y Albafiiles buen ci« 
miento* Pero á la verdad se le ha hecho uo 
agravio irreparable* No era esta especie de cooi* 
posición la que ese niño necesitaba* Este latln^ 
que ha sacado de su. cabeza, según la direc- 
ción de algunas reglas, es un latín ftlso, que 
k buelve áciá atrás tanto, quanto camina ade- 
lante: y esta seguridad, que le comunica ixtx 
largo habito, es solo un resabio nocibo , qiie 
será casi imposible quitar* 

Notoriamente es una especie de absurdo 
abandonar á un niík) la composición de una 
lengua, cuyo caraéter, cuya colocación, y 
modos particulares de hablar , le ^. ente- 
ramente desconocidos* Pedirle buen latín , 69 
señalar la paga de una deuda en una casa , que 
se sabe está desalquilada : (*^) y quando esto 
no obstante pueda llegar á ser regular di kn«^ 
^age, agenciando para esto las palabras^ se«» 

guq 

^#) o librar U laoa en U Oreja per<Uda« 



Cofta 'de un Vadré de fandlias. 1 79 
gan las reglas que le gobiernan , evitará in<^ 
enrrir en faltas groseras, lo confieso ; pero este 
latin á que se acostumbra , es un perpetuo ^^ 
licisiaoy (^y quanto giasse fbrtífíca ea este 
leoguage, que es ef todo de str composición^^ 
tanto mas se ^leja del' verdadero mso de la ber*^ 
mosa latinidad* Este piño está precisamente txx 
d caso en que se vería un Estrangero, que qiii« 
siera aprender el Francés con unaGraniatica, y- 
un Diccionario. Yo conocí un Holandés , que' 
con tstt socorro enseñaba atrevidamente lá¿ 
lengua Francesa en su Patria. Pidiósele , que 
tradujese en la lengua Francesa el Porttdana 
Holandés, ó la descripción de los Puertos , y 
Gostasde Mar, que se acababa de relmpri^mir 
con addiciones. Es costumbre en las lenguas 
del Norte amontonar epítetos, y ponerlos to« 
dn^ en fila antes de aquel nombre , ó substanti- 
vo á que se refieren. Van* podrá juzgar del bello 
gusto de 8u traducción por la letanía de epíte- 
tos , ^ue componen solo el titulo ; Z£ nouoeau 

2i 2 grand 

(**) GéUic^mt es niu frate » 6 régimen particular 4é la Ungaa 
f^aaccsa > wk se aparta , b es en algo contrario á las regías de 
Gramática 4e las lenguas j ^ idiomas ordinarios. También se lU-« 
na Galicismo aquella frase latina , que sieae la construccioa 
Francesa mas que la Latina > conservando efrégtmeíi « orden , f 
modo de liablar Francés, fisto mismo se entiende á proporción 
del HisféuitnM : y asi , dijo un Sabio , hablando de un mal Lati- 
no : ^«e bitkli Etf4M en Ldtim » y Lmíh tnBipdM i y respedo 
d^ qualquiera otra lengua », se podría también decir esto .: por 
cgtmplo: Si onB^á&pV» que M «st^ido eq Francia » 6 vé sos. 
escritos , observa en lossu7o^> 6 en sos conversaciones el mo- 
¿^ > colocación » 6 alusiones Francesas > se dirá bien , que habla 
Español en Francés : cada lengua tiene su caradcr particular > f 
para JiahtotU biea t ca «cccwiri» obscrrarle. 









iSo Espé&actsló de la Naturakxa. 
grand ilhminant flambeau de la fner. Las pa* 
labras son. Francesas; paro la colocación Ho« 
landesa: éste es un puro Holandés. 

Otro caso tengo que durk á V. m. que 
parece nacido para la materia de que hablamos. 
Dos amigos, que tengo en I/>ndres, me diri-' 
gieron , en diversos tiempos , dos Mancebos 
viageros , de los quales el uno po sabía una pa« 
labra en Francés , y el otro le habia estudiado 
en sucasa por mas de seis años á fuerza de the- 
mas , y Diccionarios* Procúreles al uno, y al 
otro conocimientos , y diversiones , y al cabo 
de un año, el primero hablaba con propriedad 
el Francés , sus^fra^es eratk ajustadas , y á ex- 
cepción de uno , u otro genero en que todavía* 
se descuidaba , lo demás todo era muy proprio^ 
y conforme con el idiolna de Francia* JEi otro 
se:l)aYÍa formado para $í una io^ginada lengua 
Francesa , que messdaba á cada paso con la pro^ 
pria: y después de un. año haUaba con Oieooft 
propriedad , que el primero. Sus mismo$ estu- 
dios le havian impreso en la cabeza una geri« 
gonza,que impedía enteramente las ||ppresío^ 
nes de un buen estilo. Lo que decia mi Joven 
Gramático, havia sido mudbas veces compues*- 
to , y escrito en su casa , y era un verdadero 
galimathías ; (^'*') porque en todas las frases^ 
aunque conformes á las reglas, dislocaba algu« 

ñas 

(««; Bsto €s • ana pnm confatioa i «kfctrHIiid > y mbroUo. 



Curta de un Padre de familias. iSi 
oas palabras , cuya colocación » y orden se pue- 
de fijar, sino por medio de la costumbre* Yá 
había diez y ocho meses que estaba en París, 
quando me dijo un dia al entrar en las Thui- 
lerías: Qféevoila un jardín beau , & de bien 
taíBes arbres. El Joven y que praétíca el hablar, 
y componer después de haber oído un latin po« 
To,es cabalmente nuestro primer viagero; y 
el que adquirió el habito del latin de los tbe- 
mas , es tsít& segundo. 

V. m. le advertirá al Joven , que es vicio- 
sa la estruélura de su latin ; que el genio de 
la lengua Latina muda las palabras , y las co- 
loca de otro modo, que se colocan en el idio- 
ma Francés; pero á pesar de este aviso salu- 
dable , no conoce esta inversión , para la qual 
tampoco hay que esperar reglas , pues depe» 
de únicamente del gusto , y de la costumbre* 
Las busca , y se atormenta ; pero lo que ade>» 
lanta , es dejar casi siempre peor colocado lo 
que muda. Quiere en fin hablar sin violen- 
cia , ó poner en lo que ha compuesto el or- 
den sinyi^e , y natural , que tienen en sí sus 
ideas : pues este orden gramaticalmente es bue- 
no ; pero el ay re de la frase es enteramente 
Francesa , y la naturalidad de su lengua mater- 
na se le llebará siempre tras sí : con que si 
hay un modo át componer estos themas , que 
los separe de tales imperfecciones , es claro^ 
^oe debe ser preferido. 

Pe- 



I S 2 Fspedtacuh de la Naturakza. 
Pero vamos adelante : vé aquí otro inconh 
veniente, qiie no se ha notado aún bastan^ 
te. Sucederá , que entre cien niños haya tres^ 
6 quatro j que tengan una penetración de en* 
tendimiento nñas feliz que los otros ; . éstos 
percebírán el gusto , y delicadeza de la estaruc«> 
tura > que caraéteriza los Autores , que se les 
muestran. Y yo quiero , que á fuerza de me- 
ditar , y aun soñar en esto , imiten su estilo, 
y se aproximen de todos modos á él. Su tra«- 
bajo se verá recompensado. Para estos serán 
las distinciones, los premios, y las coronas» 
Se esforzarán á emplear , sí es preciso , dos^ 
ó tres horas en traducir una docena de rea« 
piones de su lengua nativa en un latin sopor* 
table: será, si V. m. quiere, un verdadero. la^^ 
tin. Pero dos horas para componer doce ren« 
glones,esun medio muy proprio para que 
Li eoinpoii. V. m. haga cogitabundo á su hijo. El gusto, 
cion del la- que le causa la visoria , le acostumbrará , en 

«m por reglas * ^ ^ 

hace i los ni. el espacio de algunos años , á no hablar oo- 

ñof sombríos . i • • • ^ r-\ 

Y cogicabuii. sa , que salga sm preparativos , y sin afecta* 
^^^ cion , y violencia* Y nótese , fuera de ^e , otro 

inconveniente , aun mas nocivo : por tres , que 
hayan meditado con provecho , quedarán 
ochenta , que nada hayan peinado sino delirios, 
después de alambicarse los sesos. Digame V. m. 
le ruego , composición tan trabajosa saldrá 
natural , ó podrá serlo jamás el habito de 
medir con un compás todo lo que quiere de* 

cir? 



Ctrfa de un Vadre de famiUas. 183 
cir? No es causa , siguiendo uaa experiencia 
bien notoria ^ de que este Joven se halle sieni'- 
pre preocupado de reglas , ó de modelos , y fra- 
ses , qnando quiera hablar? Siempie distraído 
8e embaraza á sí mismo > y en lugar d^ faablari 
afeéta^y compone. 

Cómo es 9 pues, necesario portarse con los 
principiantes para afirmarlos en las reglas, sip 
arruinar la dulzura natural , con la pesadez de 
las composiciones demasiadamente afeébdas^y 
reflejas? El medio es ensenarles desde luego 
un numero pequeño de reglas con la voz viva» 
y sin libros: y después , haciéndoles tambieii 
con su voz viva , que apliquen estas reglas por 
medio de algunos renglones de un Autor ia«^ 
di , que se le hará al principio traducir del latia 
á su lengua materna , y luego bol verle de ésta 
al latin , siguiendo las mismas reglas* Y aquí 
bailamos , como se praítíca en los Colegios , la 
Gramática, la composición, y la traducción. 

I."* Luego que su hijo de V. m. ha apren- ^^ cramat- 
dido á dedínar los nombres, y los pronombres, ca . 6 ],. pril 
á conjuga muy bien los verbos regulares , y á 
dar efe memoria un numero de nombres , y 
verbos irregulares , 6 que tienen inflexiones 
diversas del común , y habiéndole hecho co^ 
piar muchas veces todo esto impreso curio- 
samente en paradigmas , (**) yá es tiempo 
de enseñarle sus reglas. Entonces muestresele 

una 

(**) Egemplos»^ modcl«9« 



meras reglaa. 



T 8 4 Espe&acuk de la Naturalexa. 
una hoja botante^ ó sola ^ yá sea impresa , h 
yá manuscrita por V. m. ó lo que iserá mejor, 
copiada por el mismo niño. En ésta hoja se ha- 
(brán juntado cosa de cioquenta egemplos muy 
xortoÁ ,.á los qu^bes se pueden reducir las prin- 
cipales reglas de las palabras latinas , y aun se 
podrían comprehencter en menos : véaqui los 
primeros egemplos; !• Müa mens. Malus anh 
mus» Cultus ager» Culta novalia. Tenerum grch^ 
mn. 2« Funus procedió. Séqtdmur. 3 • Rem cnf 
nem audies. Audita eloquary &c. Por la como- 
xlidad 9 y por la pureza de estos egemplos , se 
¡puede colegir cómo deben ser los demás , y de 
dónde se han de tomar. Basta uno y ó dos para 
^^ ^1^9 y siempre de cosas sensibles. Y se 
debe solicitar 9 que el todo no exceda las dos 
paginas de una hoja en dozavo. De suerte , que 
¿Lmño con sola una mirada vea el fin de sq 
tarea, y quede seguro de saber el primer nece- 
sario , dando razón de lo que está contenido 
en este papeL 

En lugar de los egemplos de una felsa, 
y baja latinidad con que retumban ^ Escue- 
las.poco estimables , ó entregadas á la igni>* 
rancia ) tómense los que ofrecen Terencio^ Pbe- 
dro y y Cesar , donde quiera que se abra, ó aque- 
llos que se escogieron expresamente para el 
asunto por Sanchez,(**)ó por Lanceloto. Pero la 

Mi« 

(**) Francifco Sanchct, llamado coinunmenee el Sr«^#»/t i por 
Justo Lypfio MfTcufh > h oifl* de España : y por Sctpio H9tm^ 
krt Diviu: Véase la Bibliock. 4e D« Nicolás Aacoiiío, 



Carta Je un Padre de favilas. 1 8 f 
Minerva (♦*) del primero , y las Gramáticas 
Griega , y Latina del seguodo , con todas las 
demás Gramáticas , aunque sean , si las hay, 
mas estimables , no deben servirle sino á V. m* 
Tiempo vendrá 9 en que su Alumno se halla- 
rá en una edad y en oña amplitud de en- 
tendimiento ^ que pueda usarlas , y alternar* 
se con V. m. Pero mientras los primeros es-« 
todios , ojalá pueda ignorar la infancia ^ ¿ igna« 
rarlo por largo tiempo ^ que hay Gramati-^ 
cas en el mundo. Ks predso , que no co-< 
oozca sino sus paradigmas , su hoja bobnte¿ 
y buenos Autores. l)esaparezcan Im Despau*^ 
teres , los Bohours , los Bretonneaux , el gran^ 
de 9 y pequeño método , todos los Gaulyers 
ant^uos , modernos , y por venir. Degüellen^ 
ie 9 y déseles por el sueb á todos los trata^* 
dos de la Syntaxis , de partículas , de glosas^ 
de elegancias 9 de anómalos, de heteroclites, (**) 
ó irr^ulares» Fadlitesele la entrada para bue* 
O06 Autores , que esta edad no necesita otra 
cosa. La práéUca de éstos acabará de ense* 
fiarles IcPque les fiílta mas agradable , y mas 
prontamente y que lo hacen los cámulos , d 
montones de preceptos : y V. m* se los fran« 
quéa por sí m&mo , y se los abre , quando 
eX menor mal que ^das las otras gergas le 
Tom. n. Aa ha- 

fM) %^ u ohrft » ^«c le dio iiiAs nombre » j k hixo lUmu 
Ééáf9 di hs S¿bi9$, 



1 8 6 EspeBtacuh de ta hatufcieta. 
harán , será , además de brqmarles él entendi- 
miento , y no enseñar líitin á vuestro hijo, 
hacer , que todos los libros , que vea en ade- 
lante , le parezcan otros' tantos Gaulyers, y 

Bohours. 
La traducción, . ^^' Quondo yá cstos priflieíos pTepafatl* 
y composición.^^ ^.j^^j^ algo ordenados ,. es < necesario 

ponerlos éb práélica , af^cando di todo á ua 
Autor , que se traduzca del latin en la leo-»» 
^a natural , y después se buelva de ésta al \k^ 
tax. Pero qué Autor quiere V« m. que tomé* 
píos ? Le hay acaso tan simple , como requie^ 
re la necesidad de un niík) ? No están todos fu^ 
ra de su conocimiento, y alcance ? No será 
preciso atenernos á estas frases tan traqueada^? 
£• L^íq \;ui sttídes. a. Joannes laborat '- ai 
¡ucrandas pecunias. 3 • Vapulo á Praeceptore. 
^. Osculot . á matre. 5 , Nicalaus celavit tm 
hünc rem. -6, Res , quas doSH sumus d Msh 
gistro i Se. JEstos ¿gemplós no son , es ver^ 
dad , ni muy nobles , ni muy justw , pitincft 
pálmente d tercero , y él quarto;: Pero los 
Preceptores se han hecho yá á ellos % éste es 
6u camino ^ y para ellos una máquina moj 
cómoda': mas la facíHdad , que encuentcan ea 
desenredar su doñrina , nos tfeberá p^mitir, 
que pasemos por encima de] este latin , á ^ 
vetdad bastante pobre; y contodoeso.foastan- 
te bueno para principiantes. ' ' 

Este razon^imii^to , ^u& a»iega á n^uchos 

JPar 
4 



Coffade unVadre Jefamilioí. 1S7 
Padres: , hace un infinito agravio á la sodé* 
dad , autorizando una práéUca enteramente 
opfuesta al fin de los estudios» Yo be visto rnu^ 
efaas veces á los. Profesores mas tiábiles , y 
á todas las personas de buen gusto lamentar^ 
como cosa deplorable 9 él que la infancia 
ae abandonase de este modo á Precepto* 
íes ^ y Maestfos , que no saben , ó no quie-» 
ren^saber sino reglas , y que todo lo reducen 
i ellas. Qoantos han mirado con alguna aten- 
ción este desorden , convienen en que es ne- 
eesario , que no se dejen las primeras reglas, 
poes acuitan la inteligencia de los Autores; 
pero se afligen de ver sacrificar el gu^to de 
éstos > y la colocación verdadera de la lengua 
á la adquisición , y memoria de las reglas^ 
En e&éto , la juventud se exercita quatro , 6 
cinco años seguidos en componer latin , si- 
guiendd modelos falsos 9 y se le permite co- 
munmente echar todas sus frases en la tur- 
quesa de la lengua patricia ; sirva de testigo 
esto t^oarntes ^ qtd labarat ad lucrandas pe-- 
cumias. Í^Motros nos acordamos de haber pa- 
sado por el mismo método , y nos podemos ^^^ pr¡,rerw 
acordar por una parte de quántas amarguras impresiones 
costaron a los que aprovechaban poco en él; más ser i^auas. 
y por otra parte, quánto mayores hubieran 
sido los adelantamientos , y quánto mas pron- 
tos , sí d primer latín , que se les hizo com- 
poner y y traducir , no hubiera sido tan vi- 
^ Aa a ció* 



/ 



'i88 Espe&acuk de la Naturaleza. 
cioso. Naturalmente retenemos mejor lo que 
aprendemos en la infancia* Pues qué especie 
de injusticia no será habituar á los nifíos á un 
lenguage , que es necesario arrancarle después 
de la cabeza? (a) 

Qué pensaría Vi m. de un Espafíol , que 
queriendo , que aprendiese el idioma Fran* 
cés un hijo suyo y dijese : El lenguage Parif 
cíense es muy alto para un niño. Empezaré* 
mos, ejercitándole dos años largos en algu< 
na Aldea de Limosin. El primer Maestro 
de qualquiera Escuela que se halle ^ le basta- 
rá. De alli le pasaré á las vecindades de Or- 
leans , en que se habla un poco mejor. T 
quando de este modo fuere adelantando de gra- 
do en grado, le Uebaré á la Corte ^^en que 
«e habla con toda perfección. Es cosa eviden- 
te y que lo que ¿febe ejecutar por el contra- 
fio , es Uebar al Joven Español á París desde 
luego , ü á Versalles , en donde no oyendo 
otra cosa , sino lo que es mas proprio en la 
lengua , la sabrá desde luego con cultural quan- 
do tomando ese otro método , se%rá á ex- 
poner con evidencia á mil trabajos , para qui- 
tarle los hábitos , y resabios , que contrajo. 
A cada paso sacará términos de Limosin , la 

co- 

(a) Natura tetMcissifni sumus ecrum quae n^ 
iibusannis ptr9ipifnus.^mn asntescat ergo{Puer) 
ne dum infans quidem est , sermoni , quf dedis^^ 
iendus rít. QuintilíaOt lib. i. cap. i. y^ ¡ 



Gnrta de un Padre de Familias. i S9 
colocación será limosiiía , y Límosíoa tam- 
bién la pronunciación» 

No se diga , pues , de modo alguno , que 
es menester atender en esta materia á la debil¿- 
úad de la infancia. La debilidad es derta ; pe» 
4t> no autoriza y para que se la obligue á pa- 
sar por un mal latin , y que por este me* 
dio llegue después á otro bueno : nada se la 
fecilíta, haciéndola empezar por la barbarie 
pues lo que es falso 9 y vicioso y no puede 
ser escalón para subir á lo justo , y verda« 
dero« La condescendencia necesaria con lo 
endeble de la niñez consiste en no • propo* 
nerlede una vez sino un corto numero de 
palabras. Pero estas palabras deben ser bue«- 
fias , y colocadas con gusto. Una madre dé 
ñimiUas no carga á sus hijos de discursos muy 
largos 9 ni de harengas muy seguidas. Menos 
les propondrá las reglas de Vaugelas , 6 de 
Bobours : i*"^ no la entenderían sus hijos: 
contentase, pues, con quatro , ó dnco dic^ 
dones juntas , dirigiéndoselas á ellos : estas 
falabra;» serán proprias , colocadas según d 
gusto de la Nación , y bien articuladas. Sea, 
pues , para el Castellano , ó sea para el Latin, 
es absolutamente preciso , que las primeras im« 
presiones sean ajustadas , y que jamás baya 
necesidad de suplirlas, 6 reformiarlas con otras. 

En 

t**> VeAse el Diccionario de Mtrcri > palabra Vaugelas « ^. 



T90 Espe^aúuloae:laN(^ura!^xa^. 
£n la exten^OQ desluces ^ de que los juzga 
capaces » puede haber difereotes. grados; pero 
en la propriedád no' bay mas i y menos , y 
todo quantaha.Uegado á los oídos del níño^ 
desde que entró en lá Escuela- , hasta que sa!« 
k de los estudios y debe ser proprio ^ y tx* 
presivo. La propríedad > y la colocación de 
los términos para la lengua > es lo que el man- 
tenimienta para la sai^' ^ y la vida* Alimen- 
tos hay maft , 6 menos fíiertes ; y es cierto, 
qne no todo estomago es apto para digerir 
qualqniera especie de viandas ; pero como quie- 
ra , npnca debe «ntrar^ en él alguna , que no 
sea saludable. Nuestros primónos Maestros y coa 
4oB rudimentos en que pos imbuyen , y coa 
los egemplos , que tienen siempre á mano^ 
vierten en él entendimiento de los nifíos una 
especie deveneoo/^ de modo y que habrá no 
poco trabajo en atajar las consequencias , y ea 
impedir sus malos efeoos. 

La impropriedad de los egemplos se vé 
seguida de otro desorden , tanto mas perjudi- 
cial y quanto Id vemos durar tres , ^ quatio 
años , y aun. masj Es , pnes , sujetar á la ju« 
ventud á que traduzca qualquier libro impreso^ 
y le vaya poniendo en latín. Esto le vá in- 
sensiblemente introduciendo una colocación 
del todo semejante á la propria , y natural de 
su lengua. Quando , por egemplo , en la len- 
gua Francesa encuentra V. m. la partícula on^ 

^la 



Carta de un Vaáre defmAlias^ 191 

la partfeula que ji^ los fioseMvos san 9 sa^ ,ses^ 

&c. trocará la aSávñ en paiívs ^ y pas^r^ sin 

embarazo adelante : V.m. t6ndr4.s¿i9^i;ite 

precaixion ; pero el xúrio jamás pone dos paf 

•iahras latinas , síq observar al punta I9 estfuc^- 

tura de .las dos palabras Ftanceías , que le 

-guían , sea :para dejarlas en latiú con^l mismo 

orden , si el método no se opone ^ ^ sea parn 

bacer solamente una mutación muy leve , sí 

d método se lo ordena. £1 genio de la len* 

•gua natural, presicje á todas las operaciones* 

£1 mucbaciio aprenderá ^i1 tres años veinte 

i:osas 9 en que no se goléeme por su lengtia 

nativa OÍ: un todo; pero le quedan aiui mas 

«de mil en ^que . se d^a üehar dé la ei^ce$ioQ 

natural, que*fcurles)gua.fo inspira t en qoé edfld 

llegará á saber ?'Quanto mas se radica en I9 

prádica de su método , tantp mas se le sepá^ 

^ra del dso ahti^w, y dei^ buen latín : ñiei[a 

9¡t los vantÉ tík ;tréiata ¿rticulps á que se es^ 

hiende toda la peopriedad de .sa wUo , b^i^ir 

poñdoo-ilátina sigue la patria;», lo qu»l:l)aQeb 

^e d ruó llebe un estílo entódo , y porto- 

-dosemgante-áéste;yM»q^if.>^ qtíi ¡O^mst'ú^ 

^Jucmndatn pecMam^' ' . - ' ^ . 

1 Si estafriaatoes iia. apaíecín tod^v»: der Jxf^i 2 
monsfratitas , ved aqui un principio ^o, p^ ^w«* 
jra esffircir. mas luz eaesta 'materia* la ktt- 
-gioMr ^gme ia\ cenáki^n} éel/Mowr^ asi ^^d que 
*€9 áhwloiamcn^tsoidQr de oacuitt9nilO;(e&pf«r 

a- 



r 



i9i E^éSiacuh de la Naturakssa. 
riso que sea mudo-: con que por conseqnen^ 
tía no podtá 6l lenguage dejar de ser defeo 
tuoso I si el crfdo esiubiere hecho á malas co« 
locaciones. Juzgue V. m. por aqui los peligros 
i que se hallará expuesta ki infancia ^ esparcír 
da en Escuelas libres , y ún régimen. 

Lo natural era , que se la egercitase ^ em- 
pezando con la pequeña Historia Sagrada de 
Severo Sulpicío , ó con d Compendio liecho 
por Aurelio Viélor , quitándole lo que no es 
suyo. Debríase continuar y tomando de Cor* 
nelio Nepote , del Cesar > ó de otros buenos 
Escritores algunos pedazos ^ ó pasages , que 
sean lo que fueren , traben consigo siempre un 
estilo simplidsimo , y una perfeSa latinidad^ 
sin dislocar Jamás cosa alguna. Pero la mayor 
parte de los Maestros egercitan á los princi* 
plantes en frases , que juzgan de maravillosa 
utilidad f porque son , dicen los tales , hechas 
expresamente para la infancia. Nosotros los 
creemos capaces i estos Maestros de mejor com» 
posición ; y asi , no lloramos aquí su talen* 
to 9 sino la demasiada indulgencia dtn que s» 
primen la bu^na latinidad. Ea efeéto estas fra- 
ses están mas lejos del vetdadero latin y que 
vMenguage de las Aldeas lo está del de la 
Corte 9 y aun del de qualquíera Ciudad: el 
genio y y el fondo de la lengua Española se 
hallará en los campos ; pero quien es con to* 
tío eso. di yecíQ0»aua elmas simple deMa^ 

«drid. 



Qírta ds un Tadte defamiÜas. 193 
éid , que emhíe su hip á la abuela á un Villa- 
ge , 6 Aldea de qualquiefa oira Provincia , para 
qiie apreodaá leer , hablar Castellano , y á dis* 
poner una carta? 

Otros creen, que obran con mucha mas 
pnKkocia , haciéndoles traducir á los niños 
desde luego historias , sacadas del latin de la 
Vidgata ; pero si se los quiere imponer en los 
mas bellos ra^os de la Historia Santa , ó en 
las máximas de Salomón 9 y del Eclesiástico, es 
mejor hacerseb leer en alguna otra |iarte 9 dis* 
tiiita C^) de la Vulgata 9 la qual no nos fue 
dada para enseñamos d orden 9 y colocación 
dd latín. 

No faltan a%unos 9 que juntando á los ru« 
duaeotos comunes ciertas historias 9 sacadas 
de los Autores profanos , truecan elorden de 
la firase latina 9 y añaden algunos preceptos 
de la Moral : pero muchas veces estos pre« 
ceptos son largos 9 y la relación sobre que re- 
caen muy breve 9 b qual es cosa fuera de to- 
da razon« El latin de la Moral no puede de- 
jvde S(^so^echo80 9 siendo moderno 9 y el 
de la historia 9 en perdiendo su primera dis- 
po^cion 9 y ^ntaxis ^ perdió el sabor : yá no 
eslatin. 

Después de estos preparativos roas pro* 

(rios para corromper 9 en razón de latinidad, 

TmiuXL Bb los 

(**) U Flaacés » j d Italia no dUco • ^«c o mejor hacérselo 
iCcrcBiiM cradttccioA Fraaccst. 



194 Espe&aculo de la Naturaleza. 
los oídos , que para formarlos y se praétíca ha» 
cer traducir todos los días algunos renglones 
de un Autor antiguo , lo qual es el egerci* 
cío mas provechoso que hay ; pero por des- 
gracia es el mas corto , y aun parece que 
se hace estudio de impedir el buen efedo, 
pasando á lo que se llama construcción del La* 
m1i\"oViírur ^ÍD- Esto realmente no es sino la destrucción, 
lín" M ai i* P"^ construyendo , como se construye , se le 
jiarít. disloca el Latió ^ y se le Ueba palabra por pala* 

bra al genio , y á la estruéhira de nuestra Len- 
gua materna» No bastaría notar el objeto de 
que se habla, y el verbo , que expresa el juicio^ 
que se formó , sin tocar en lo demás ? Há- 
gase 9 que luego correspondan las palabras cas- 
tellanas á las latinas ; pero sin quitar éstas de 
su lugan £1 niño se reirá del desorden de la 
lengua natural 4 pero pondrá al punto después 
cada pieza en d lugar que le toca. Este pe- 
queño trabajo (^geraita jsu juicio , y no se re* 
cele por esto ^ que se pervierta su lengua na- 
tural , pues la colocación de ésta le es muy 
familiar ^ para que se descuide en qj^. El ni- 
ño encuentra en el Español otros tantos Maes- 
tros , como son las personas con quienes tra« 
ta : en todas partes oye un Cattellaoo pérfbc* 
to , y al contrario 9 un poco de Latin puro, 
que llega á sus oídos cada dia ^ se vé puesto 
al punto en tormento , y en un estado in- 
fapázde conocerle. Una Lengua no consiste 



Carta de un Padre ikfamiUas. 195 
soló en las palabras ^ sino que consta princi- 
palmente de su estruétura propría , y natural. 
Es indiferente decir un blanco pomelo y 6 
un panueh blanco ? De estos dos modos iguala 
meóte confimnes á ks reglas de la Syntaxis^ pe- 
ro qae d uno será proprio de una AldÉr , y el 
otro proprio de la Cbrte» V.m. hará , queoy- 
ga siempre éste y y jamás el otro* Cómo , pues» 
querrá imprimir en la cabeza de su byo una 
idea justadeIacoIocadoodeAthenas,6deRo-> 
ma adámente 9 si fimna una ley de descompo- 
nerla ^ destruir su naturaleza > y de hacerla ri- 
dicula j lu^o al punto que aparece ?Este L»- 
tin quecb semejante á una naranja , que pasó 
por analysis quinsica ; no hay yá aquel espíritu, 
que hairiá : después de la operación no resta^ 
ni naranja , ni latín. 

A la descomposición del latín sucede otra 
prédica todavía nuis peroidosa 9 y es , com- 
p(Mier themaa j según las reglas dadas » en lu* 
gar de sacar una composición con la voz vi- 
va > 6 por escrito» siguiendo el latín de un 
éxcelen^ Autor 9 que se acaba de traducir» 
y cuyo estila se budve á llamar á. la lengua» 
ó á la pUmuu Quién no lamentará aquí la 
mitsxít infeliz de la infancia % La mayor per- 
fección y que se e^ra de su trabajo , es lle- 
gar después de quatro » 6 cinco años á nosa-* 
car scrfecismos en el patanmno de sus themas. 
Todos los días se emplea infinito tiempo en 

Bb 2 mos^ 



19 & Éspe&aculo de la Naturakxa. 
mostrarle por todos los caminos las faltas, 
que ha hecho contra las re^as : cada falta 
Ueba una cruz , y el pobre niño las Ueba to- 
das , pues se pregonan , y burlan sus defeo* 
tos. Para aumento de esta miseria , después de 
haber ocupado muchas horas seguidas en la 
composición de su proprio latín y y en refle- 
xionar atentamente un lenguage tan' lasti- 
moso , se vé obligado á escuchar tranquila» 
mente los solecismos, y los barbaríamos de otra 
Y yé aquí sus oídos golpeados oontinuamente 
de un lenguage rustico , é intratable. Todo 
quanto llega á ellos por espacio de quatro , ó 
dncQ años seguidos ^ es sediente lo que j^ 
más había de oír. 

Este método viene á parecerse al de cierto 
frtqfíactmcn. Cabalkro , que creía ensefíar maravillosamente 
*íe'barbTrÍ*'*'^^"'^J°^ la LeuguaFrancésa^haciendo hablar de- 
lante de él á todos los nifíos de hs Aldeas veci- 
nas , advirtiendole , que todo aquello- era cotitra 
b lengua , y contra la prommciaciixi. £1 mu- 
chacho , que no tenia en sus oídos sino im«* 
presiones barbaras , sonidos rústicos^ y fhisea 
ridiculas I las contrahacía con eminencia^ Qy- 
piaba con naturalidad á todos Mos pequeños 
paisanos , é imprimía muy bien en su me- 
moria la algaravía de su crianza. Lo que me- 
nos tomaba en la boca era su misma lengua. 
Sin duda y que ignoraba este Caballero , que 
po se aprende la música , ni las lenguas oyen- 
do 



Carta de un Fadre de familias. 197 
do malos sonidos , y peores composiciones. 

El tbema , que como yá conegído á su Fakj cesrum 
modo , di6hi el Maestro • no reéUiíca • ni re- !!'lí* í*™*' 

' ' ' corregidos. 

media el mal > pues todo su mérito está en 
ser una composición escrupulosamente confor- 
me á las reglas. La causa es por haberse pues* 
to cuidado en extenuar , ó bajar obligante* 
mente la latinidad en fiívor de la edad ; y asi, 
sale un latín todavía falto , y de pernicioso 
eg^mplo : y hablando con puridad , es para 
los oídos una nueva herida , que se mira con 
respeto. 

Vé aqui , según todo esto 9 una serie suma- 
mente larga de impreaonessin propriedad, mas 
aptas pata corromper los oídos , que para for- 
marlos. Esta obra de arruinar el oído , se acaba 
dé ejecutar ^ y acaso sin remedio , con la bajá la- 
tinidad de dos años de cierta Philosophia , que 
se usa. En vano, me dirán^se habrán podido re- 
formar los oídos 9 y perfeccionarse, escuchara 
áo la Rbetorica de un Hersán , 6 de un Tur- 
nébe. (a) £1 hijo de un Oficial , que está hecho 
al lengt^ge popular ^ no se reforma por haber 
oído algunas veces i Bourdalu , ó á Masillon ; oi 
un joven , cuyo mérito é^i todo en haber sido 
fiel á las reglas en las cortas composiciones, que 
sacó , podrá , como de un sako , corregirlo 
todo con escuchar las lecciones de un Juven- 

cio> 

(a) Dof celebres profesores de ta UiiivcrsMa<l^ de Firífe. 



198 Espe&acufo ck la Naturaítía^ 
cío , de un Le Beau , ó de un Crevien A 
pesar de la bondad de los socx)rras de estos 
excelentes Maestros , su oído , por ser socor* 
ros pasageros , le llebará siempre » por egem- 
plo , al galticisaia , 6 á alguna colocacíoa 
viciosa , á causa de estar sin oomporadon mas 
habituado á esta corrupción , que á lo mas pu- 
ro ^ y correólo. Se fiítígarán repitiéndole á es- 
te joven , que yá es tiempo de que buelva 
sobre sí el buen gusto ^ y que yá en fio es 
preciso renunciar aquel estilo aniñado ^ en que 
estubo tantos años. El entendimiento recono* 
cera la necesidad ; pero el oído , hecho al mal, 
está viciado , y ^qui todo ^ todo , depende del 
oído. 

Dos son las ventajas , que se hanpreten* 
dido sacar del establecimiento ^ y (»den de 
los estudios públicos ; es á saber , poner á la 
mayor aparte de los jóvenes concurrentes en 
estado de entender por lo menos los mejo« 
res Autores de la antigüedad , y hacer , que 
los niños de genio mas elevado lleguen á 
imitarlos , hablando con grada , y^scrihien- 
do con dignidad. Pero la desgracia está en 
que la inversión &tal de los egerctcios , que 
acabamos de ver , arruina estos dos bienes; 
y si el mal se disminuye , ó se repara en al- 
gunos , es por la aplicación infatigable de los 
Maestros juiciosos , que se dedican , no sola* 
mente i hacer traducir , sino también á que 



Carta de un Padre de familias. 199 
je penetre lo mas perfe¿to que se halla en 
la antigüedad , y á no arriesgar composición 
alguna , que no siga en algún modelo los ras- 
gos tirados por los Antiguos. Y si algunos 
bombies de poca autoridad 9 á pesar de quan« 
to reclaman continuadamente contra su mé« 
todo los Profesores mas sensatos , han intn>- 
ducido en los primeros estudios rubricas , que 
arruinan , ó alteran los buenos efedos ^ su 
opinión mal nos servirá de ley. El amor pa- 
terno se pone alerta , y se lastima de ver Ue- 
bar á la juventud por caminos , que no la 
eonducen al fin , que se {mtende ; y del mis- 
mo modo que no entregaremos nuestros hi- 
jos , en sus últimos estudios 9 sino al gobier- 
no de los mejores Maestros , remediemos ^ si 
es posiUe^ el desorden de los primeros, por-^ 
que si estos no son , como conviene , 6 des-^ 
truyen de antemano , 6 retardan por lo me- 
nos el efeSo de los ¿guientes. Algunos Ami- 
gos de M. RoUin le hicieron en sus últimos 
años ^ que notase la insuficiencia de los ru«* 
dimentos^omunes « y de las palabras , saca-- 
das de la Yulgata para este e&éto , como de 
qualquier otro latín 9 á quien se haya quita- 
do la inversión 9 y colocación nativa. Y asi, 
aconsejaba , aun mas eficazmente 9 que lo eje- 
cuta en sus Tratados 9 que se diese siempre 
principios por egemplos escogidos en los me- 
jores Autores. En fin , en su ultimo Trata-> 

do, 



a co EspeSlacuh de la NatufakzA 
do , que es el del estudio de las señoritas, 
hablando del que deben hacer en las lenguas, 
truncó la palabra , y suprimió la composición 
de los themas , como (Juien conocía muy hiea 
lo largo que es este método , lo ridicu* 
lo , y lo inútil. Tanto estos deseos , como 
los mejores avisos de M. Le Fevre , de M. 
Arnauld , y de M. Duguet se pueden redo* 
dr á las quatro , ó cinco precauciones , que 

se siguen, 
precaucioncí j a Reuulr ctt una hoja un numero su- 

neccsarias. . 

ficiente de eg^mplos muy cortos , pero siem« 
pre puros , y sacados de buenas Autores , pa- 
ra explicar con la viva voz los primeros prin-* 
cipios , sin mostrar á los niños mas Gramas- 
tica que esta hoja , y júntense los paradigmas 
de nombres , y verbos regulares , é irregu- 
lares. 

a.^ No recurrir i egemplo trivial j ó in- 
ventado 9 ni á latinidad alguna » sino solo hacec 
traducir lo mas simple , que se halle en los Au- 
tores 9 aplicando frequentemente á las partes es- 
cogidas las reglas fiíciles, ysinlasq[^les nose 
pu^ pasar. 

3.* No quitar del lugar ^ que tienen loa 
términos de las frases latinas , que se han tra- 
ducido, sino solamente hacer notar la per- 
sona , que entra en la oración , y el verbo 
principal en que estriva el pensamiento , que 
ae enuncia : después leer una 1 y otra vez la 

mifi- 



Citta de un Vadre défanüUdi. 10 1 
misma frase Utína, según la perfeéla integri-^ 
dad que tiene 9 para que de esit modo se co- 
nozca , y tome el gusto al iorno 9 6 coloca- 
don natural. 

4.'' No hacer componer tbenáa alguno, 
sea con la voz. viva » y repentinamente , 6 
sea con la pluma en la manó^ 7 á solas^ sino 
con el auxilio de un modelo agradable , y de 
un latin castigado , y puro 9 que se haya ex«( 
pilcado el mismo dia^ ó poco antes de b com- 
posición. 

5.'' No d^r composición 9 por mas cor-* 
leg^ que parezca» que no sea tomada en 
obra de buenos siglos. El método para el 
Idioma Griego 9 será el mismo que para el 

LttÍDO. 

De esta manera todo viene á ser fácil, 
y s^ro 9 sea que se egercite un niño en 
componer repentinamente 9 y con la voz vi- 
va ctespoes de haber escuchado un latin per- 
idStOy6 sea que se le diéte el Castellano de 
aquello mismo 9 que acabó de traducir , pa- 
ra hacexftio bolver al latin con sosiego 9 y 
á sos solas. La necesidad 9 que tiene el mu- 
chacho de este texto 9 y la comodidad 9 que 
halla en él9 le hace mas cuidadoso 9 y mas 
atento. Todo quanto retiene 9 le sirve de guia; 
d uso continuado afirma sus pasos 9 y nada 
le expone á peligro. Si alguna vez se descui- 
da por ana 9 d por otra parte 9 en ordea á 
f ofn. J7« Ce la 



30 1 Espe&acuh de la NcAuraJeíUU 
la estruétura, las reglas, que yá sabe, le di« 
rigen. Si se aleja de la colocación , que pi- 
de de la bu^na latinidad, el modélp que tiene 
en su entendimiento, le buelve al camino ver* 
dadero. Y si con todas estas prevenciones, y 
ayudas se halla algún defeSo ,> ó contra las 
reglas ',6 contra la justa inversioD ^^ las dic- 
ciones , se le pone otra vez delainte de los ojos 
el modelo á que faltó* El Maestro decide aquí 
con una total certidumbre, y en lugar de per- 
vertir el gusto de su Discípulo con las compOf 
sidones, dispuestas á su modo, en queno{x>- 
drá ser sino muy dudoso el acierto , tiene di 
placer de ser infalible en todo el orden, y co«* 
locación , que pide el lenguage. que enseña , y 
de quien hace el elogio con seguridad de con^ 
ciencia. 

Para justificar esta idea , basta notar , que 
todo el Griego puro , y el puro Latín , que nos 
queda , se contiene en los Autores buenos: es«^ 
tos son aquellos buenos hombres de la antigua 
Roma , y de la antigua Atfaenas , de quienes 
podemos fiar en esta parte , y con q Acnés po^ 
demos conversar para aprender su lengua ; y 
un Maestro inteligente conocerá siempre, me-* 
jor que el que no lo sea tanto , que escucfaacr^- 
do este lenguage , adelantarán sus Disdptdos 
mas seguramente , que escuchando eUuyo. 

Es cosa inútil examinar aq^i la qnestion^ 
de si los Romanos eo sus^ C9aTersaciones &«- 



Ccorta (k un Padre de familias, aoj 
miliares dejaban la inversión de las palabras^ co 
mo la bailamos nosotros en todos sns escritos 
incoacüsámeoee» Nuestro fin .es entender estos 
escritos 9 y después imitólos ; acxBOimbrémos 
ios (^dos á su» modos de explicarse , princí^ 
en las primeras impresiones : y guar* 
de emplear mudx» años en golpeap- 
los con uña coíocadon de voces, y de idéas^ 
que no sea todo de aquella venerable antigüe» 
dad* Bsto no esdecir^qne nosotros hayamos de 
empezar á. enseñar á los niños desde luego con 
periodos, quadrados. (^ Haremos elección de 
aquello mas simple , que podamos : encontrar^ 
perodsntrode esta sencillez , que se busca, bay 
un gusto^ y una harmonía, que debe ser in viola« 
blef y ved aquí lalmgua de los Autores» £1 oído 
se hará i esto , Como el de una señorita, á quien 
V» m. pusiera en Londres , en lugar de ponerla 
en San Germán de Laya, (^*) que poco á po- 
co se haría dueña de aquella colocación Ingle- 
sa, que hallaría alterada en San Germán : y 
bieD Igos de que le fuese necesario dislocar 
las palahAs Inglesas , haciéndolas correspon- 
der escrupulosamente á la colocación de su len^ 
gua ^ no lo ejecuta , porque la inversión con» 
riBoadacon que escucha las íiases Inglesas , la 

a ha« 



(*«) Ü orceionefl ¿t quiltro micmbrof s pttCf M catifodeii mil* 
iho mejor qnaoto.mas breves. 
(**) eitt«i4 de U Isla de FraocU. 



904 Esp^acuío de la NaturúJexa^ 
hace mas ímpredoa , á fuerza 4e ser éstas las 
que solamente oye. 

Como quiera , es excelente ventaja para ha- 
blar bien una lengua , no oír jamás á poraona^ 
qjue la hable mal , y hallarse en prc^rcíon de 
escuchar con frequenda á quien hable bien : y 
•yo me atrevo á decir ^ que los Maestros hablan 
nal el latín siempre que lecastellanisan^yqué 
«>lé hablan jamás bien y sino quando le dejan 
enteramente con su propria colocación. El bien 
del oído y que se quiere acostumbrar al Latín, 
pide 9 que nunca se toque á la inversión : esta 
es una cosa t sagrada. 

Pero 'no basta que el oído 9 y la imag¡« 
nación estén acostumbrados ; es también pre* 
ciso 9 que la lengua poco d poco se vaya 
ensayando 9 y que como un Parisiense habla 
bien el Parisiense , siguiendo á aquellps , qué 
a. Medio pa- «^Q ^^ rcdedor de él , asi el joven Disd^ 
blcn'^Ena^en- "P"^^ * despucs dc haber oído á Terencio , y 
gaa, hablar Cíceróu , habla como eti tumo despues dc eUo8| 
cfr'^r^otros! y exaéiaménte como dios. Las laigoas na ise 
2um b?€ii.*** aprenden sino con el uso, y priilKpálmen- 
-te con el buen uso. Busquemos , pues , en 
el ^tudio de el Griego , y de el Latín lo que 
nos puede .. acercar á este buen uso con la ma^ 
-yor prontitud. Será^te, por ventura , estar cin« 
-co , ó seis años seguidos escribiendo thema^ 
que se dicen corregidos ^ sin ser siquiera la- 
tín? 



Carta áe un Vaére de famUas. 205 
tío ? Será el ensuciar los oídos y escuchando dos 
boras enteras las monstruosas faltas y que hor* 
roiguean , y se cruzan en los themas ? Será 
guardar un álencio inviolable en orden al la^ 
tin , que se vá á aprender, y no hablarle sino 
con una pluma mal conada y y después de una 
4arga meditack)n ? No , no se puede apren^ 
der por estos medios y sino á liablar mal , ta^ 
.tamudear , 6 guardar un vergonzoso silencia 
Haga V. m. lo que se hace en todo el Mtin» 
dO) quando se trata de instruirse en alguna 
Lengua« H^,que su hijo oiga desde luego 
aquel lenguage, que hablaban los Ciudada- 
nos dr Roma; y que los s^ en oyéndolos. 
Si riñen, si se saludan y si relatan y ó forman 
algún razonamiento y que el nifk> refiera coa 
sus proprios términos los debates y las forma- 
^de su cortesía , sus relaciones , 6 razona* 
•alientos. Que Phedro le cuente ál nifío una 
•&bula divertí , y luego que la haya enten* 
dido, y gustado de ella, la repetirá Belmen- 
te á su^ Bidre , al principio en su lengua na^ 
tiva par;Jl6Cár asegurado del orden de las ideas, 
.y yá no queda sino un solo paso que dar ; y es, 
jqne la diga en latín, sin saberla de memoria, 
4]ue él la Ik^afá á saber. ExpUquele V. m. 1^ 
•Scena üe la Andria , en que Simón declara 
á Sosia su liberto : C^^) la causa que. tiene par 

ra 
' C*^) Ter&Kius And. a&vs ^imi Sxnáftimd^ 



3o6 Espe&acuh de Ja Naturailezcu 
ta fingir el que quiere casar á su hijo : y cfes* 
pues la otra Scena , (**) en que el viejo Simoa 
amenaza á Davo^ que le embiará todo el res«- 
to de sus diasé andar Ja piedra de una tahona^ 
si trama algo contra el proyeéto y ó idea de 
este casamiento. Su Discípulo de V. m. no per- 
derá una palabra. Inti^udd después al viage- 
ro Menegmo , que .riñe , y Uega á las manos 
con los domésticos' de su hermano mellizo, 
porique le tubieron por su mismo Señor ; y 
después de rdtseel mño á carcajadasy le dirá 
á V. m. todo el caso con un latin tan puro, co« 
ffio lo Ihzo Planto ¿ ó si al principio tropieza, 
mudará semblante felÉs su lenguage dentro de 
bien pocos meses, y no pasarán muchos , sin 
que tome un nuevo ayre de firmeza , y solidez, 
•¿a naturalidad , y jA gusto, de estos dialc^^ 
■harán seguramente , que los bueUba mny bien 
€n su propria lengna , isigmeridola luego el la- 
tín. Quiere V. nu no haUar sino Moral , Gra^ 
matica^ó Eloquencia? De quantos se hallaa 
ptesentes , los dos tercios .noe^áo .allí , y los 
que atienden se cansan de escuchafl^ aunqoe 
ae hable con un estilo clausulado , y sublime; 
Tómase el partido dé cif»tarles la atencfoa 
{x>r medio del placer? Todbsse ponen aten- 
tos: todos hablarán , y lo ejecutúán con n^ 
turaljdad* 

Yo 



Carta de un Padre de famlias. 107 
Yo convengo , me dirá V. tcu en que los 
objetos de suyo divertidos y manejados de un 
modo familiar , y Uano , embelesan á la in* 
fimda 9 y la ensanchan el corazón* Si se la 
habitúa con tiempo á poner al punto en la- 
tín las mismas cosas , lo ejecutará término 
por término , y colocación por colocación^ 
Bien presto vendrá á ser para el nífk> un pu« 
fo juego , pero juego muy útil 9 que le hará sin 
tardanza , ni trabajo adquirir habito del mas 
hermoso latió , y aquel ayre de liberal 9 y 
expedición ^ que cara¿lefiza el estilo de la con- 
versación familiar. Todo esto es cierto ; pero 
por de^^cia nuestra los Autores mas á pro- 
txidto para producir este buen efeélo , están 
sembradas de pelaros para las buenas costnm* 
bres : y Planto, que es todavia mas vivo , y 
mas festivo que Terencio, monifica^á cada 
pa^ el buen gusto con dooayre^, y truhaner 
-rías 9 i}ue secamente son del caso para hacer, reir 
-al pueblo mas iofímo , 6 á mosqueteros sío 
*jmcio« V, m. sabe moy bien quánto se qu^jabft 
Horacio. # 

No obstante todo etto, es tan dificU ^cx)r 
*mo necesario 9 el pasar ^sin dafk) por enct- 
ma de estsos dos peligros ^ y hacer 
los. primeros estudios , no per^^idicando 
i la piedad ,- ni al buen gusto» No ti 
Jos que enseñan toda Ja . : aniciguedad á: su 
posición?. No' son dueñas' de cxtrabei^'de óor^ 

tai 



Tenemos to- 
dos los %%• 
corros nece- 
sarios pasa 
caminar sin 



ao8 EípeSíacuhde la Nafuraksiaw 
tar , y de unir las (oezas elegidas como juz« 
garen conveniente ^ según la necesidad ac^- 
tual de sus Discípulos? Provisiones tienen en 
abundancia , y provisiones excelentes. Hermo* 
sos rasgos en la Historia , Diálogos gustosos^ 
y Scenas llenas de pinturas agradables : todo 
es suyo , solo les falta elegir. Si no se. baHan 
impresas separadamente aquellas partes , que 
juzgan conducentes , no las pueden hacer im« 
primir, según necesiten , ó didarlas, con mas 
utilidad que los themas de su Composición! 
Los niños se enterarán todavía mejor de aque^ 
Uo , que escribieron por sí mismos y y se au« 
mentará su facilidad y como se aumenta su gas- 
to. Multipliqúense 9 pues., recitados agrada- 
bles: póngase consecutivamente bastante na« 
mero de Scenas, yá de Plauto , y yá de Te- 
rencío, con que se forme un z&o honesto^ 
pero seguido ; porque tanto mas seguro est^ 
fá d Maestro de atraber y y formar el ea- 
tendimieneo del niiVo ^ quánto la acción fue- 
te mas seguida , ¿ interesante : para, compo- 
ner un año completo y y divertida y no son 
necesarias algunas veces sino; tres > d quatro 
Scenas. Mucho mejor es anie^ar el que en- 
seña algunas costuras proprías , y tal qual plie*- 
gue á su modo , como todo el resto sea un 
latín exquisito y que dejar de ejercitar á la 
faermosa juventud en d gusto dd Dialogo 
antiguo I tan proprio para omunicar al estUo 

. nn 



Qtrta de un Padre de familias. 209 
nñ caraAer natural para apartar de su enten* 
dimiento et espíritu de agudeza , y para dis^ 
pertar los estudios por medio de una diver-' 
sion racional 

El M^^tro mismo se puede perfecdooar^ 
y ocupar con gusto en el discernimiento da 
estas partes , que elige como mas aptas para 
ibrmar el estilo de los jóvenes: él tiene en stf 
mano el allegar tbesoros proprios de su eleo 
don 9 ¿ el servirse de lo que halla trabajado yá 
por otros. Un Literato acaba de imprimir en 
París (a) muchos tomos de extractos y sacados 
con esta mira. El primero tiene al príndpio la 
excelente historia de Severo Sulpido , y otras 
oompiladones históricas , sacadas de los mas 
simples Autores. Los extrados siguientes van 
subiendo por su grado. El tomo segundo es una 
cdecdon de los lugares mas apreciablesde Poe- 
tas escogidos, y contiene entre otras piezas has- 
ta treinta drammas pequeños, sacados de un to- 
do de Terencio, y Plauto. La acción está tro* 
cada 9 y el motivo se conoce muy bien. Estas 
acdones.^ acaban algunas veces con algún g> 
nero de dureza : pero en dónde está el peli« 
gro? El que las saca á luz ha querido mas 
pasar por endma de esta imperfección , que 
añadir suplemeiitos á su modo. Para facilitar 
TanuXL Dd en 

(a) Latini sermanis exemplaria é Scriptorihus pro^ 
hatisims. A París cbez ks freres Guerio , &c. 



9 10 Espe^ácuh de la N^uriúeM. 
en todas partes la leétura ^ aun en el paseo mis- 
mo , vienen estos estraétos acompañados de un 
comentario á proposito con la explicación de 
los términos. Yo no he visto hasta aora obra 
mejol* hecha que esta recopilación ^ tanto para 
la utilidad de los, principiantes >, como de los 
Maestros jóvenes , y aun de las personas hoa* 
radas, qué quieren, ó* bolver csobre sus estu- 
dio6 , h solamente divertirse en las buenas le« 
tras sin preparativos particulares. 

Pero en qué tiempo ^ poco mas , tc^ me- 
nos, será conducente hacerle al joven ^ que 
hable prontamente latin , aunque siempre con 
la cautela de que nunca pierda de vista aquel 
excelente modelo, que acaba de copiar? Quan- 
do se reconozca , que está já firme en sos 
principiéis , y que á fuerza de traducir el la- 
tin en su lengua natural , y de bolverlo de 
ésta al latín , conüenza á abundar ^tí su me-? 
moria los términos comunes , y los prime- 
ros, y mas regulares modos , frases ,. y co^ 
locación de la lengua , yá es tiempo de de-< 
clararle algunas verdades, que hast^entonces 
se le ocultaron; convienen s^ber, que aque-r 
lias regla3 , que para facilitar el usó de los 
Autores se le han repetido tantas, veces, no 
son, con todo .eso , ley es inviolables ; y que 
apenas se hallará entre todas ellas alguna , que 
no admita variedad de excepciones ; que hay- 
tai regla , que su excepción es de po. menor 



ÜSO^ 



Czrtadk un Padre ds familiat. ^i r 
uso y y hertitosttra de estilo , que la regla mis* 
roa ; que hablará , y espñbírá con propríe- 
dad y siempre que se coofbrme con la regla; 
pero, que si oo se.estieodeá mas todavía^ lo- 
grará muy poca perfección en la lengua ; que 
con toda esta tegularídad en la composición, 
se saldrá del Colegio sin que pueda entender 
4ds Autores ^ cuyo g^nio , modo ^ colocación, 
y estilo son diversos ; que la hermosura de 
una lengua consiste en tal infinidad de cir- 
cunstancias y que es imposible reducirlas to- 
das á regla y y aun ridicula el intentarlo , y 
.que sokftnentp se aprenden por medio de la 
,firequedté lecdon ^ y manejo de los mejores 
Áutoies; que trahe consiga una utilidad muy 
diminuta; notar fríamente este» diversos mo- 
dos de hablar y quando se advierten en los 
Autores^ sí na se les hacen familiares á sí 
mismos 9 y se los aproprian y sirviéndose de 
ellos con cuidado ; que para adquirir la prác- 
tica de esto, solo es necesario imponerse una 
ley. , y adquirir un habito constante de re- 
currir á ^ Maestro , 6 pensar á solas con* 
a^ mismo á cerca de aquello , que acaba de 
traducir , haciendo esta reflexión al principio^ 
después de solo el trabajo de media pagina, 
y poco á poca, después de un discurso, 6 
capitob entero ; que puede muy bien ejer« 
dtarse en lá imitación y mudando el objeta, y 
las circunstancias , esforzandose quanta pue^ 

Dda da 



1 II Espeñaculo de la Naturdk^ta. 
do para aproximarse al estilo del Autor, y 
priacipalmente en tomar basta el ayre de su 
frase; que si hay medio alguno para adquí-* 
rir facilidad , y gracia en el lenguage > no es 
'Otro que éste; que habituándose á hablar con 
mucha frequencia entre sí , ^n , particular si- 
guiendo á Salustio 9 á Cesar , Tito Livio , d 
.Cicerón , puede cada qual servirse de Mae»* 
!tro á sí mismo , y adquirir otea tanta pror 
-priedad como habito ; pero que aun qoan^ 
do no logremos de esta manera alcanzar el 
talento , que pide una Cathedra , 6 la eloqueo- 
x:ia , que requiere un Estrado, 6 Audiencia 
pública , ni Uégar á la perfección del estitd, 
será como fruto infalible de este habito d ade* 
lantar en la inteligencia de los Autores , y ca« 
minar á pie llano por sus obras ; y á lo menos 
es el medio de lograr un placer honesto eo su 
leétura. 

La perfección de este ^rcicio r tan sim« 
pie , y tan semejante al modo común con 
que aprendemos las lenguas vivas , nos debe 
estimular á que se ponga en práétí^g , lu^o 
que se empieza á abrir el entendimiento. El 
niño , que tiene fondo de capacidad conse* 
guirá sin duda el fin ; el que tiene memoria^ 
sacará también provecho ; y ^V quQ no tubie- 
^ tanto talento , hallará por lo menos naas 
alivio 9 y mas socorro para repetir lo que ha 
oído muchas veces , que trabajando amarrado 



•* 



Gtrfa de un Vadre de familias. 113 
á un Diccionario en la creación de una fra- 
se, de que no sabe aun la primera pala- 
bra. T aun aquel , que ni poco , ni mucho 
entiende 9 no encontrará con todo eso aquel 
immenso embarazo , que halla en el labe- 
rinto de las composiciones didadas , según 
las r^las. Todos los otros > en fin , por quan^ 
to este egercicio llega j por razan de la fre^ 
quencia grande que ha¡f de hacerle , á engen^ 
erar habito , todos , digo , aprenderán á hablar 
de repente , y seguido. Es verdad , que lo que 
dicen , no es suyo todavía ; pero no es poca 
ventaja, que vayan colocandb una multitud 
.de pegamientos , que han entendido muy bien, 
que se vaya desatando su lengua , y que sea 
-el lenguag^ , que usaron las Naciones mas 
cultas del Mimdo , todo quanto articula por es- 
pacio de muchos ark>s : y el método para infor- 
marnos de la lengua de Anacreonte , y de De<- 
mostbents, no es diverso de aquel, que nos pue- 
de familiarizar prontamente con Horacio, y 
Cicerón. 

Percho llamemos método á lo que es 
la misma naturaleza ; y veamos acra ú 
con la certidumbre de no entregar la ima* 
ginacion , el oído , ni la lengua , sino solo 
á la colocación mas propria , conseguimos al* 
guna otra ventaja, que nos haga preferir la 
perpetua repetición de Autores, y la compo- 
^on de themas , que los tienen por modé- 



a 1 4 Espe&acuh de la Naturales. 
loa aquella composición de themas > cuyo la» 
tin no se había oído de aotemeno» 
Bstt praaL. i*"^ Esto quító infinito tiempo , que gas-» 
^\ ho**^"™'^* ^^^ ^^ niño en hacerse irresoluto, y distrahí- 
cicmpo. do; quando del otro modo aprovechará los 
instantes, y en lugar de cien renglones, aca- 
bados tristemente en ima semana , y vestidos 
de un latin , tal qual , nos traherá setecien- 
tos , ü ochocientos, y en adelante mucho mas, 
y mas perfefto , sacando repentinamente , y 
con la voz viva , su latín , ó restableciéndole 
con la pluma en la mano , y bolvíendole á su 
«ér. Este es el modo con que se llega á la prác- 
tica, y lo que es mas recomendable , á una 
prá^ca acertada» 

a.* Fáciles de reconocer, que este eger- 

Consenra la , - _^, , 

salud de el cicio , recayendo mucho mas en los Disapu- 

tíga éste tanto su cabeza , ni rebienta sus pul- 
mones, y logra el placer de escuchar aquellos 
nuevos Oradores , ó á lo menos tiene el gus- 
to de ver cómo se despliegan sus entendimieti* 
tos , y cómo se van abriendo. V^ el con-» 
trario, el Maestro acabaría consigo á fuerza 
de inculcar , y repetir las reglas á sus oyen*^ 
tes, 6 de reprocharles por menor tantas, y 
tan diversas transgresiones ; quando en nues- 
tro modo de gercitar la juventud , no teg 
queda lugar á las voces , ni á la impaciett- 
cía. La cortesía ^ y el agasajo ocupan sus sib- 
ilas* 

4 



Carta de un Vadte de familias, a i $ 
Uais. El Maestro calla , casi nuDca le tcx:a el tur- 
no de hablar; sus Discípulos se. le ocupan, y 
el uno viene al socorro del otro : si éste se 
desvía del modelo , que le está dando á to- 
dos la ley ^ otro le contradice^ y emmienda; 
el Maestro se interesa en sus esfuer^s , y en 
sos vidorías ; pero él es Juez , y los Jueces 
hablan poco. 

3 •** El mayor provecho de esta práélica^ Afuda á ha- 
es alentar cada dia mas á la juventud , en or- ^^* 
dep á hablar en público ; egercicio casi igualr . 
mente necesario en todos estados ; quando por 
el contrario, el uso.de las composiciones taci- 
turnas , y penosas , si no se les junta la práéti- 
^ca continuada de la composición verbal , en 
jugar de Oradores, saca mudos. 

Yo he visto muchos jóvenes de catorce 
años , ó mas , dar cuenta con immenso despejo, 
y facilidad . por espacio de dos horas enteras de 
machos Libros de <^uinto Curcio , de Tito 
Uvio, y algunas veces de Mariana ^ ó del 
Argenisde 3arclayo, (**) y que los hablan 
kido en ^a una semana allá en particular, 
y sin perjuicio de su estudio , y lecciones or- . 
dífiarias. Z^os acaecimientos , que referían , bol- 
vian á aparecer en su boca con la misma ener-p» 
gía^ y colocación, que se hallaban en el mo« 
délo. Y en adelante los acompañaba siempre 



(««) En lugar de MAriana , y MércUj» > que offli(C d Italiano» 
iradace solo sl^wnt ftrwin 



ii6 Espe&acuh de la Naturaleza. 
este lenguage » tan puro y como veloz , distiti^ 
guiendolosde todos los demás eti siis egerci* 
dos , yá fuesen de Pbilosophia , y á de Medi- 
cina 9 ó de qualquiera otra facultad. 

4*'' Aquí descubro yo otro bien , que creo 
decdon^ dé equivaler á todos los precedentes. Hallando* 
loi Maestros. ^^ necesitados á no elegir para la enseñan- 
za de los jóvenes sino solamente Maestros, 
de una virtud experimentada , será fácil con- 
solarse ^ quien elija , si acaso el Maestro no 
está adornado de un explendor lustroso , 6 
de una capacidad mas que ordinaria. Tiene 
piedad política , y reétitud de corazón ? Pues 
yá es listante para que se logre la infancia 
con el uso de hacerla hablar continuadamen- 
te 9 siguiendo perfectos modelos, dsi nada 
se ostentará á sí mismo ; pondrá alternada- 
mente ^ y en su lugar los Autores , sin que- 
rer que aparezca otro sino ellos , ni que se 
piense , ni hable , sino como ellos hablan , y 
piensan. Con semejantes socorros conducirá á 
sus discípulos bien altos , aun en razón de 
gusto ^ y delicadeza , sin que él ^ ni un 
Mureto, ni un Buchanan , ni un Mapheo. 
Oh y y qué satisfacción para un padre , y qué 
seguridad de los progresos en las Ciencias, 
sin tener que recelar las lecciones indiscre- 
tas de un ingenio sublime ; pero poco escni*» 
puloso! 

5.'' No despreciemos otra ventaja exoe* 

lethf 



Qtrtáik un ?i$áré dé familias: 917 
láDte , que encuentro en traducir , y repetir esVnái'J," «2 
mucbaís veces en Latín los Autores mas sim«* ^oidoi. 
pies, y después los mas difíciles , siguietido 
en esto los grados , que tienen : es , pues ^ el 
poder restablecer los estudios mal tenidos , 4 
olvidados ; porque , 6 yá sea solo en su quarto^ 
ó en compañía de un buen amigp , que le ea- 
cocha, podrá V. m. leyendo uq Autor fácil» 
como Phedro , d Gorodlío Nepote , servirae de 
Maestro á sí mismo. Si V.m.ae descuidare , el 
Autor mismo le avisará , con la circunstancia» 
de que sus reprehensiones 9 ni incomodan , ni 
mortifican. 

La prádica de i^tir al principio en la 
loigua nativa , y después en Latín aquello, que 
ae ha traducido , se puede perfeccionar , suprí* 
miendo la repetición en la lengua propria. E^ 
preciso , en quanto sea posible , no. confrontar 
una coQ otra dos lenguas de diferente ca« 
lafter, pues la impresión de la una amorti- 
gra » .y confunde la impresión de la otra« 
Excitad eficazmente la imaginación de ua 
mucbachi^4e espíritu 9 y capaz , con alguna 
fdacion , 6 discurso seguido , sea en el idio- 
ma Griego , 6 en el Latino : no hay que te- 
mer , como una vez le entienda » que haya 
detención en repetirle en el Griego , 6 La« 
tb del mismo modo , que le e^ciichó. Si 
b lengua halló el camino , todo está ga- 
ndo , y es una prueba cierta de que las 
TgnuJSL £e im» 



^ 1 8 Espe&acuJo de Ja Naturaleza. 
im presiones son claras en la imaginación ét 
aquel niño. El sabe muy bien quanto le dixo 
su Autor 9 con que para qué recunirémos des* 
pues á un Interprete , que xx>s es del todo io- 
ütil? 

Tiempo llegará en -que le veréis substi- 
tuir al fogoso estilo de los Poetas aquella sua- 
i^idad 9 y gracia proprta de un lenguage regu-* 
lar: y si emprende con sosiego sacar vestido 
de otro n^odo , y poner en prosa un Poeta , no 
le descarnará, dejándole hecho un esqueleto^ 
como lo ejecutó La Kue en su Interpretación 
de Virgilio ; sino que le conservará aquella subs* 
tiancia regular , y Razonable ^ comoüssojuben* 
do con Horacio» 
?erc¡bc el 6.** Conocercoo delicadeza él mérito de 
uen gusto. ^^ Antlguos , y llegar á explicarse como «se 
éxpUcarotí ellos, es casi imposible sin adquirir 
un gusto, que pacfe adelante, y se estienda á mas; 
aun la lengua materna participará algún bien; 
y aunque tiene su genio particular , adquirirá 
«n vigor , y una energía , que lebante de pun- 
i!0 su belleza natural CDn sólo leer cqn ñ'equen- 
cia á Cicerón , ^ á Tito Livio. Podráse juzgar 
está verdad por Bossuet , y Róllin solamente, 
que fueron de los que escriWeiton mejor la len- 
gua Latina , y de los que mas dominio tuhie- 
j^n en la Francesa. 
DestrcM para Ésta práéüca tau -estimal^le de tina liep* 
^lla^t *"* -*osa latinidad , se puede prevenir desde le- 



Cartá'át un Padre de familias. . 319 
JO89 y facilitarla coa afganos» ejercicios , que 
la ayudea ;, empteafida,. por egemploj desde 
la mas tíema in&icla el medio cte que* to^^ 
camos; algo eo el articulo det Escritoria db . 
Impieota. La destreza v^ie mas inúta el mo-» 
do^ coQ que apreodeb tódo^ . los?, titños. las 
lenguas vulgaies 5 es ponerles en I«atía todas 
las notas , que acampafiaa á las estampas lus^ , 
toncas: estas son ^ coma V-^in. sabe > el «ncan« 
tocfe esta edad ^ y nos £icilitan'el hacerles.^ 
ver iiimmie|:able : mukiiud de o^jetor cpn. la 
propriedad de aquellos nomines qtie tienent 
provisión 9 que k^ servirá después mucho. I^rQ^ 
en lo que se necesita teqer á ia infimcia íiq « 
gran, respetoes ¡^ si en adeianiieu9e idés^hacer* 
fe letener ea la memoria alguna corta historia 
en latín ^ ó solamente comenzar á. juntar .dos 
6 tres palabras en esta misona lengua.^ para 
que conciba el niño algiin objeto t^r una pala-!'* 
bra ^ que ^ en este cáso^ camiosi sola^ no ríe podré 
dañar muclio > y se le puede hacerconesta cao^ 
tela una provisión de palabras Griegas ^ ó La<* 
tinss ^ taiyampla como se quiera ; pero trefi 
acciones y qne se. le propongan juntas; > qud 
00 fomieQ entre sí la.figum-mas agradable^ 
y i le cansarán iastidio. Bs menbtet colocarlas • 
á la Griega ^ 6 á la Romana , como nosotros 
colocamos las nuestras en la lengua materna. 
las frases , por decirlo asi 9, «n todas las len- 
guas se encuentran hechas. Coloca V* m^ e^ 

Ee a al^ 

á 



1 10 EspeSaeido de la NaturakseOé 
alguna contra el común estilo 9oh una pt» 
labra ? Pongo por egecnplo , si en la lengu» 
Francesa se dixese : un Mane moucboir j 6un 
fMucboir granJ. (^^ Jamás permitirá una 
madre bien criada , que su hijo adquiera ba« 
Uto semejante , ni colocación tan violenta en 
el báblar ; aunque no falte á otras reglas con 
aquella locución. Del mismo modo sí le muea» 
ira á un niño el Paraíso Terrenal , no se pue- 
aecnanr cd dé jozgaf cosa indiferente, el decirle : En ma^ 



iiVc«^«" "^ * *^** peccavét prima, i 6 prior mMer 

peccavit. La primera colocación es gallicismo^ 

y la segunda propria del gusto Latino. Las 

psdabras ^ y k» <¿jeii)s todo entra de com* 

pafíia en la cabeza ; y no es razón , que entre 

en ella cosa , que no pueda conservarse ooo 

equidad. 

vcRtMa^e ha- Qoando yá está formada la razón « y la 

ños en mace- leiigion aigo conocKia 9 no se podra ^ como 

f lÉs se {iimUi. p^^ consequencia de este discurso , á qui^ co* 

munica no poca fuerza la experiencia , efei^ 
€itar á la juventud ^ haciéndola dar cuenta en 
Latin de algunos tratados seguidos ^y escritos 
con toda la pureza de esrilo en una lengua^ 
como lo están en la Francesa los Dioses Poe<^ 
ticos del P. Jubencio, los uüos de la Repur 
Uica Romana del Y. CanteHo , un extracto 



* (**) fittáil lonrmldM »t7 mal ¿dIocadMiü j^nlaBrat :' coma ai 
f R Castellao» 4ixcramof t cra/gp u» k^im* f «H^/i % ^ V^. TÚtf 
U a#|Tt AfÉi^rr » ftc. ' ' * ^' , -- - J 



Carta ieímVaán de famlioi^ %\x 

cabal de la Geographia antigua de Cellario^ 

ó de la moderna del P. Fournier , que facilita 

d conocimiento de cada Pdís por medio de la 

disposicioo de los Rios ? Estos tratados ayudan 

á la inteligencia de los buenos Autores ; y es« 

ta es la causa principal , después de la exce^ 

ienda de su estilo ^ para que yo los estime tan* 

ta Los nifíos , que tienen una memoria tenaz; 

letíenen todo lo que una vez comprehendie* 

ion , solo se les resisten aquellas disertaciones^ 

que se hacen acerca de éstas ^ 6 de las otras 

palabras : moesrrenseles á los tales aquellos obr 

jetos 9 que significan las palabras 9 y las hagan 

letener ; y quaodo finieron por medio de la 

lengua nativa en C(»iocimiento de lo que aon 

los objetos, y de las pabbras 9 que los signifi* 

can y lo mismo será para los nifíos , al hablan» 

ks de ellos , preguntarles en Latin^ que en su 

propria lengua. Para el entendimiento todas las 

lenguas son iguales : no se le dá mas de una^ 

que de otra. Qnando el objeto le agrada , ape* 

ñas sabe si hay lengua , 6 no para expresarlet 

De becb^ estos ^on los elementos de las len« 

gnas , como lo son de la razón. 

Preveo, que vá V. m. á hacorme un argn* 

mentó terrible. El Latín de los Autores, queaca^ 

bamos de nombrar, es moderno, y acaso duda«> 

tí V. m. no poco en fiarse de él : yo confieso^ 

que estoy tan tímido en esta razón como qual« 

solera^ y ati , aun á pesar'dela&élo^y aun de la 

preor; 



t a 9 EspeSiacuIo de la Naturakaa. 
preocapacipa^que tengo por los quatro, quo 
nombré ,7 ,por otros mucho&vw parecer es» 
que los* principios de la ensetmiza nadeben go» 
bernarse por ellos : vamos aE partido mas sá* 
bio 9 y sírvanos el I^atín de la.mas hermosa an- 
tiguodad: de primera ^ y mas am[^a provisiooi 
pues na sernos , que la bondad del estilo vi- 
viese en otra parte , que alli. No arrie^uemos 
nuestros ejercicios en una latinidad equivoca^ 
IDodas las qiiestiones ^ que se exdteoí » y las resr 
p.u«$;tas ) que se: prepOTeta en la lengua natural^ 
podrán. ser con mucbautflidad acerca dt las 
leyes de la Eustori^ ^ de la hermosura» y reglas 
4et apólogo ^ Q j&bula moral , de la Uylia , 4 
peqmm poema de aventuras agradables ^ de 
los di^lpgo^ de, la febula épica f y 4e todas 
las obras de espíritu.. En estos principios > y en 
la aplicación de elbs á los Autores se puede 
introducir una reditud geométrica ^ tan pro- 
pria i^ra formar el entendimiento y como pa- 
ra adornarle. (**) Pero como lo substancial 
de los estudios , y los ejercicios nms cuida» 
dosos 9 de mas trabajo y y mas largg^ se ha- 
yan fundado en los Autores antiguos , se pue- 
de yá haber ^adquirido tanta facilidad y y. tan- 
ta práética ^que lob tratados escritos en La- 
tín por los modernos acerca de los usos de 
la misma antigüedad vengan á ser un acce- 



<^ L« cmdHcdoii Ic«UiM mnite «i «a tod» lot ¿os poací 
frfc«dcBccs» 



Carta de un Padre defamlias. ^ 1 3 
sorio muy útil ^ pues además de. lo divenjdoy 
y gustoso de la materia , y de la dicción^ 
ofrecen con muy buen orden una^ aérie de 
ideas , que también se necesitan ^ y que 110 se 
hallan en otra parte ^jsino dispersas ^y jabando*- 
Dadas á la casualidad* 

Hagamos todavía alguna cosa mejor: con- ventaja , qoe 
voquemos en nuestro socorro los placeres de "sanio 'l^^\í 
la infancia , y sus inclinaciones mas conDcí* «cdio^'dc ^ul 
das. Sea el grado>de facilidad 9 b de lentitud e"«to.6r*n<i€* 
el que se fuere : V. m. podrá estar jseguro «de 
que las estampas históricas serán sienipre gus* 
tosas á los díSos. Latinícense quanto se quie« 
ra estas estampas^ Jo nüsmo .es dar -noticia 
de una cosa y que se puede ver , que al pun« 
to , aun ia razón mas ofuscada , y .d enten- 
dimiento mas lerdo , jse pondrá á su lado. coDieqaendaí 
Después del atraáiivo ile las .estampas., cuyo *** *** «««»- 
mérito está en facilitar el ejercicio , hacien* 
dolé' amable » hay otro ^ de que igualmente 
nos podemos afffoirecban Los niños y y aun L.,g^^j^„ ^^ 
los que no lo son . gustan de oír hablar de '<» anciguo* 
objetos ^i^pesmos 4 esta . .es una pasión -en 
los hombres j que sob se Jes acaba con la. vi- 
da ; pero de algún modo e$ máis.eficáz en los 
pocos afios ; porque todas las .obras de la .Agcl* 
cultura , además de aquella natural diversión, 
que traben consigo , tienen .para los jóvenes 
todo el mérito de la novedad. Si los niños 

jon tan aficionados á los pasages de las Geor«- 

j[i- 



^1324 Espe&acuh de la Naturakxa. 
gicas j que no están cargadas de erudídoo 
coa demasía; qué gusto , y qué provecho no 
«acaran con la leétura de aquellos maravillo*' 
60S lugares , ó partes j de que abundan tanto 
los doce libros de Columda ? El mérito de 
este Autor , tan poco le^ 9 no es solamen^ 
te el que su latinidad sea de aquel hermoso 
siglo en que floreció con toda su pureza d 
Latin ; pues tiene además de eso el de tratar 
cosas sumamente prácticas 5 y comunes de ua 
modo simple 9 y por consequencia proporcio- 
nado 9 componiendo con esta natural sencillez 
b mayor delicadeza 9 y magestad No esté 
V. m. á mi dicho 9 léale, y encontrará 9 que hay 
pocos 9 si es que hay alguno , que hayan co- 
nocido mejor que él 9 quán bien concuerdan 
k nobleza 9 y la simplicidad : unión 9 que yo 
miro como el lleno de toda la perfección , ó 
como el origen de un estib verdaderamente 
sublime» Paladio 9 que dcbia de saber 9 aun- 
que con alguna rusticidad 9 se queja algua 
tanto de que aquellos , que escribieron antes 
que él de Agricultura 9 hubiesen ^ppleado en 
este asunto las gracias de la doquenda. Lo 
que quiere dedhr 9 bien se conoce ; pero esto 
se llama tener los cabdlos nimiamente hirsu« 
tos 9 ó derechos 9 é indomables 9 y llebar mal 
el que otroslos tengan por naturaleza rizadosi 
y suaves. 

Los tratados de amistad ^ y de ofidosp 

que 



Qirta de un Padre defamiUas. 21^ 
'«{Oeen mi juventud me disgustaban algunas 
creces, acra me agradan , y aun me aprn 
sionan. La razón de esto es bien clara. Lo 
útil , lo honesto , lo justo ^ la buena crianza^ 
y todas las ideas intelectuales, tienen muy po^ 
co dominio en aquella edad ; pero abrásele 
á la misma la Casa de Campo de Colume* 
la, y se verá á todo el mundo concurrir á 
verla. Todo quanto hay en ella es nuevo» 
todo agradable , el sitio para k habitación'» 
d favorable aspe^ del Oelo,el discernimien- 
(o del ayre puro , las señales saludables en las 
aguasólas operaciones del cultivo de los gra-r^ 
005 , el beneficio de las viñas , y Olivares , el 
tODÍkar , y conservar las frutas, y en una pa« 
labra, todo es delicioso, y todo universal : so* 
fe se necesita quitar las es()inas del camino» 
suprimiendo lo que es dificil , y principal^ 
neute algunas particularidades acerca del go^ 
Memo de las Yeguadas , 6 castas de los Caba*^ 
Nos , que no convienen de modo alguno á esta 
edad. Siendo este apacible , y juicioso Autor 
muy po9 común , es necesario diéiar lo que 
se quiere que traduzcan los niños , y^ solo sé 
debe diéiar lo mejor ; pero esta cosecha , ó la 
liega de lo mejor , es aqui muy abundante, 
y no se puede buscar , ni alimento mas sano 
pva la razón , ni luces mas provechosas para 
b sociedad* 

Cosa sef á - muy f rd^a de un Maestro ver- 
'TQm.XI. Ff da* 



9a6 EspeSactílo di la Natufcie^a;. 
"río!"* ** daderamente deseoso del adelantamienta 4e 
sus discipulos, qiiaacb yá se hallan en tér- 
minos de perfeccionar las tetras humanas, jr. 
tienen alguna, facilidad en explicarse noble^ 
y prontamente , entendiendo los Autores ma& 
dificiles en reservar ^ como por ultimo de 
los servicios, que les pueda hacer una agrá* 
dable colección de los rasgos mas bellos da 
la historia natural j entrasacandolos de Var^ 
ron y de Columela» Paladío, y princípalmenr 
te de la historia de PUnio : a&adíenda a8imí$? 
mo los lugares de Agrícola acerca de fbsiles^ 
^ minerales ^ los de Rondekcío ^ que tratan de 
los peces ^ y de WiUugbt de la^ aves» y tam^ 
bien los de algunos otros mas modernos* Ls 
razón de este ultimo egercício na se funda so* 
lamente en la facilidad suma con que los jove* 
oes dan razón de las particularidades de la Na«^ 
turaleza y disponiéndose ^ la mas sólida de to-r 
das las Philosophías , sino que además de esto 
brujuleo yo otro bien > cuya omisión baria 
merecedores de las reprehensiones mas justas á 
los que enseñan las buena$ letras» H> bastan^ 
iii con mucho , los Oradores» los Philosophos 
Morales, y los Historiadores » que se vén ma- 
nejar en los estudios ordinarios para aprender 
bien la lengua. Sola la historia natural » por 
razón de la gran variedad de /sus materias , les 
podrá servir de suplemento ^ como sirven^los 
Boetas cómico^., por Í0:£idl ; y común de sus 
expresiones^ El 

4 



Carta de tm Padre de familias. 3^7 
El medio tnas oportuno para fijar en hir 
memoria la diversidad de especies , que se 
encuentran en la historia natural ^ es determt' 
oar en el globo terrestre los lugares j que se 
hacen notables 9 con tal, ó tal curiosidad , se* 
nalando los que producen las cosas 9 que trz^ 
faen consigo mas atraélivo , y admiración , y 
en cuya pesquisa se ocupa mas la industria 
humana. La Geographla se hará sumamente 
deliciosa ^ ayudada de la historia natural y y la 
historia natural ayudada de la Geograpbia. Pe-> 
xo, 6 yá hermosee V«m. la Geographía con una 
sabia enumeración de las particularidades lo- 
cales de la historia , ó yá se limite á notar so-« 
kmente en ella las revoluciones sucedidas en 
diversos Pueblos , siempre será preciso , que 
para perfeccionar toda especie de estudios , se 
enteren los jóvenes de la Geographia antigua^ 
Jamás la sabrán , si en este tiempo no apren- 
den. Un Maestro hábil les podrá preparará 
sus discípulos estas noticias de la Geographia 
antígua, sacándolas del Mundo antiguo de 
Cbristov^^ Cellario , (a) añadiéndole los ma« 
pas de la antigüedad , de Guillermo de Lisle^ 
y algunos de Sansón. Cellario empleó trein^ 
ta años en componer este excelente libro , y 
k) ejecutó perfedisimamente ^ aun en el leo* 
guage y por el grande ejercicio de leer los Au* 

Ff 7, to^ 

(**) Dos volomenes en qaarco » edición buena de Lipsu» cor* 
rigiendoU el Autor. Buena , y muy hermosa edición del primer 
Mmo de Cambrige > y del segundo en Amscerdám. 



1 18 Espéñaculo de hNátWíiSésuu " 
tores antiguos , imirando de tal modo el ayre, 
7 estilo de aquella edad de oro , que se puede 
con mucho provecho seguir , aun en la locu« 
cioD , y modo de hablar. Solo ios lugares , j 
acaecimientos mas notables de la historia , de- 
ben ser la materia de este estraéto, pues se des^ 
truiria el fin » queriendo decirlo todo. 
El egercicio Acostumbrarse los que tienen una me-' 
acja memo- ^^^i^í felíz á decorar aquellos lugares m» 
perfectas de Poetas , y Oradores , es una prác^ 
tica excelente. Pero habiendo ^ como bay^ 
gran numero de jóvenes, para quienes el apreo* 
der de memoria es un suplicio , nos podremos 
contentar con pedirles cuenta todos los días 
de alguna pequeña parte de la Historia Sagra*- 
da , ó de la Eclesiástica , que se les haya leído, 
y hacerlos, que la refieran en su propria,y na- 
tural lengua ; y aun será mas útil hacérsela es« 
críbir como por cabeza de sus mismas traduc* 
clones , ó de las composiciones , que sacan* 
Escribir to- De este modo, además de la utilidad , que 
«igoa ca^o ae trabe la memoria consigo 9 y de la facilidad 
f ro^4a Un"" que adqulereu para salir bien de aq||lla tarea, 
^^^ de que cada uno es capaz , podremos estar se* 

guros de que no se les pasará dia alguno , sin 
haber escrito alguna cosa de su misma cosecha 
ien su propria lengua. Fácil es de comprehen« 
der adonde mira todo esto : ah ! por qué, pues, 
de^uidarémos? 

Otros muchos modos hay , y otras ideas, 

y 



Carta de^m Paire de FamiUas. %%^ 
y estratagemas ^ que inventa la afición , y 
deseo de qtie aprovechen los niños ; de mo- 
do , que alternando unas con otras ^ Uega* 
rán á producir feliz efeéio. Pero el punto, 
que jamás debe perder de vista nn MaestrQ 
bábil es, conducir á sus Discípulos por me^ 
dio de una prdSlica escogida , y nu(y fre^ 
fuente , de modo, que los haya hecho tradu- 
cir, y repetir muchas veces una serie hermo* 
sa de Autores , recogido diversos Tratados la- 
tióos de Agricultura, de Historia Natural , de 
Geographia , de las costumbres antiguas , d 
de la Historia Prophana , y ^gercitado en 
su lengua materna , acerca de la Historia Sa- 
grada , y de su misma Religión : jamás logra- 
rá mejor eíedo , que quando por medio del 
eg^rcicio lo una todo , obligándolos á hablar, 
y preguntándoles sin intermisión acerca de 
qoanto saben. £1 Latin , que sirve para ex- 
presar el objeto , como éste les agrade , yá 
te les fijó para siempre , nunca huirá de sa 
memoria. Asi se aprenden las lenguas , asi se 
ibrma ei^ntendimiento , y afina el gusto. 
Tales son los cimientos de las ciencias, y 
tales los modos de hacer estas ciencias prác- 
ticas. 

Yá en los últimos años , principalmente 
quando una facilidad dichosa en concebir , y 
en explicarse , esfuerza el trabajo de los jo* 
Yeoes, é inspira nuevas empresas al Maestro, 

qui** 



• 

« 



9 3^ Espe&acuío de la Naturaleza. 
quisiera yo , que se insisriese principalmente 
en todo aquello , que tiene ayre de discurso, 
de deliberación , d de raciocinio. Y supues* 
to , que no hay estado , ni condición en que 
DO se necesite hablar de repente , ó como di- 
cen 5 sobre la marcha , explicar un proyeéto, 
disputar de los inconvenientes , y dar cuenta 
de aquello que se ha visto , 6 está á nues« 
tro cuidado , y gobierno , gustaría yo mucho 
de conducir un natural bueno, y un entendí*- 
miento á proposito á una grande complacen^ 
cia en la analysis , (**) á aquel espíritu me- 
tódico , despejado , y natural , tan buscado y j 
iiplaudido en todas partes. 

No nos lisongeemos de sacar , aun de es- 
te modo , Colbertos , Torcis , Despreaux , ó 
Bosuets. Es verdad , que se pueden repro- 
ducir y y que acaso se producirán , gobernando 

el 

(**) Analysis en el Algebra se dice de la reso- 
lución de toda especie de problemas , y en la Chi- 
mica es la resolución de los mixtos en sus princi- 
pios ,b partes simples , para conocer mas exada- 
mente toda la naturaleza ; pero aqui W toma en 
otro sentido ; y es, en quanto Analysis significa el 
examen de algún discurso , o proposición , aten- 
diendo á su composición , y principios , desembol- 
viendo, y desenredando las partes de una cosa, que 
solo se cooocia por mayor para considerarlas se- 
paradamente , á fín de conocer mejor el todo. Es 
palabra absolutamente Griega afxXva-Uj que sig- 
nifica duolucion. Véase el Dic. de Trevoux. 



dffa de un Vadre de familiar. 931 
di magisterio con acierto, y sacando á la luz 
talentos que hubiera dejado en la obscuridad^ 
6 en la nada un método escabroso 9 y ial- 
ao ; pero la gloria de los Maestros es ibrtí* 
ficar la razón , formar el entendimiento, en^^ 
seriando á la juventud á hablar con pro» 
priedad , y sin embarazo , ni bajeza* La baje-^ 
za la podrán impedir , habituando á los ni- 
ños por grados y y poco á poco á los Autores 
mas cultos en el estilo : el embarazo le obvia- 
fán también , no atenaceándoles el celebra 
con la necesidad de atender á doce reglas dis» 
tintas para zurcir dos palabras ; y les infun* 
dirán la propriedad y acostumbrándolos al ana- 
lysis de quanto vén» Discurra , y questione 
con su juventud á cerca de la serie natural de 
un poema ; sobre el fin , y pruebas de un dis** 
curso ; en orden á las circunstancias en que se 
baila éste , ó el otro Principe en la historia; 
toque los intereses , que le estimulan , las dí^ 
ficultades , que encuentra , y el partido y que 
le conviene tomar ; no omita los descuidos, 
que desc^jpra en su conduda , añadiendo tam- 
bién la ignorancia en que todos vivimos , y 
que le puede disculpar al Principe en el error, 
que se nota. Si no llegáremos por esta via á 
sacar Poetas excelentes , é Historiadores exac* 
tos, llegaremos á lo menos á multiplicaren la 

República Ciudadanos sólidos , y hombres 

• • • 

m 



[•írtvt 






1^1 Espe&aculo áeJa Nattiraléxa. 

^f!¡[lrdc1of'^* ^' método , que una en sí las ventajas 
|ara aliviar Dias díñcíles de concíUar , será sin duda al- 
eros» sin per- guna ei mejor ; y aunque aquí defendemos 
Di^püils!*' la causa de la infancia , y es su interés quien 
DOS dá la ley , con todo eso es preciso guar« 
darnos de olvidar el descanso proporcionado 
de los Maestros. No pedimos por cierto , que 
estén siempre ocupados , principalmente en el 
particular de hacer hablar sin intermisión á 
sus discípulos j ni que abandonen la prádica 
de las diversas especies de com porciones , con 
especialidad las que pertenecen á la imitación.. 
Siempre es prudencia dejarlos vivir á todos; 
y asi será conveniente , y á sea proporcionaos 
dose á la diversidad de entendimientos , ó yá 
atendiendo á el alivio de Maestros , y Disci<- 
pulos j mudar un egercicio en otro de di- 
verso caraéler , para impedir , quanto sea po« 
sible, el fastidio. Aunque un hombre Ileno^ 
y yá hecho haya adquirido una loaicion la 
mas Ubre 9 y despejada , no está por eso dis** 
pensado de discurrir acerca del objeto , que 
ha de tratar , 6 de que ha de habl% en pá- 
blieo 9 ni tampoco de poner en orden aque* 
Uo^ que ha de decir? con que será muy del 
caso , no menos para la utilidad del EKscí- 
pulo y que para el alivio del Maestro , que al 
egercicio de hablar le suceda el de la lesu- 
ra , y á la ledura se le substituya la compo- 
fiicion. Después de haber insistido en* las pre- 

cao» 



Carta de un Vadre de fafhilias. 133 
emciones , que se deben tomar pava disminuir 
el peligro y k que un jo^pen está expuesco^aban-^ 
donándole la pluma ^ y dejándole libre para 
qne se fabrique el estilo por sí mismo , apun- 
taremos algunos otros egercicios , con que se 
pueda fomentar , y Uebar adelante sin daño al-* 
guno este alivb del Maestro. 

En ana excelente Carta , que acerca de 
los estudios de Humanidad se halla entre las 
conversaciones del P. Lami , del OratociOi 
aconseja el Abad Guet la práctica de que aca- 
bamos de hablar ; es á saber , reducir de nue- 
vo al Latín aquellos lugares mas dignost de 
Gcerón ^de Salustio , ó de Cesar , que se faa-^ 
yan traducido antecedentemente á nuestra 
lengua nativa. Este grande ingenio , que pa-« 
rece lo posek todo junto , y sabía á fondo 
el Franca , el Latin , y et Griego , con toda 
la cultura , y delicadeza , que encierran estos 
idiomas , comprehendió perfeéiameiite la ne« 
ceádad j que havia de conformarse , por ló 
que mira á lenguas muertas , con los textos 
oríginalqn Pero es del caso , como Guet lo 
desea , que intervenga entre la traducción, 
y composición el tiempo de veinte y quatra 
iiorss, para que debilitada de este modo la 
impresión d^l mod^o, se reconozca quán- 
tó se alejaroode él , por mas conato que se 
poso , y por mas esfuerzos qtie se hicieíoit 
para siaheile á la memosi», -y paia segtíir 
*• ^09iu XI% Gg 






134 EfpjSíaHito Je Ja N^urJesío. 
sus pisadas ?'Qué provecho se saca de rehe* 
rar frequentemente composiciones defeéhio- 
sas 9 que nos convencen de la superioridad 
del estilo de Cicerón ^ por el desorden del nifes^ 
tro ? Qu^ fruto sacafía un Proveas^ , que vi--' 
nlese de Ardennas ^ 6 del Delpbinado , en 
corp parar nnuchas yeces el modo con que ea 
un buen Francés se expUcst una cosa , con 
el modo con que se explicaría en su tierral 
Para hablar bien y solo es necesario oir siem*- 
pre el lenguage mas perfeAo , sin que se ne- 
cesite cotejarle con el de&duoso y ni un9 
lengua se aprende con perfección á puro nie^ 
ditar faltas resto es solo, desbastar el mal* Guar« 
demonos dei caer en el inconvenieote de aque- 
llos estudios, públicos ^ en que se pasan los 
años enteip^. en corregir ialta&deestUo, y mos- 
trar el modo con que no debemos hablan. 

jpll único ipedio seguro para hacer pro* 
vechosa la com|)osicion , es veit si una , dos^ 
ó tres pagina^ de la lengua patvral se tradu* 
cen con propr|edad á un I^tla i quQ 9^ haya 
leído , y cuya impresión esté todav^^ recién-» 
te. £s verdad 9 que este es un trabajo fácil; 
perp la misma ^Udad., coki tal que; camí* 
tít al fia ) «j^ qiiiea le estüi bacleodQ el elo- 
gio mas seginrob Síp duda. 9 qme es mucho roe* 
jor juntar sto iariga en sola una hora muluk 
tud de palabras suaves j y proprí«s ,que ba- 
h9r« por 4eQirW asi, emtonastftlo l¿ofia- 



Qmfadi m Paire de famiUaSi %ii 
lamente algunas frases vulgares , que jamás SQ 
liicieroQ para estar juntas. Tal es di origen 
del desorden de muchos estilos » infelices á la 
verdad. 

Y qué aqui no hay peligro que temer? 
El muchacho encuentra tan presto hecha yá 
so obra por este medio , que se puede decir^ 
que la facilidad dd egercicto le viene á ser* 
vir de ju^o , yá que no para conocer t á lo 
míenos para entender el Latin mas puro : esto 
es asi : con que sobrará infinito tiempo ea 
^le ni el Maestro , ni el Discípulo sabr¿i qué 
faacene. No es así por cierto ; antes bien por 
d contrario, d tiempo que sobra , es d ara- 
to verdadero de esta práíáica^pueft servirá a>p 
grande utilidad para iotroducir en , él aquer 
Jla leftara' apta para dispertar la curiosidad , / 
para formar la razón. Pero antes dq hablarle 
á V. m. de esto , acabemos de recorrer aque- 
llos medios , que pueden perfeccionar el habi- 
to de escribir , y hablar. ; 

El uso de componer ^ al fin de estos es^ cómale? sia 
tudios 9 ipi modelo , y de caminar sin arri^ ^^^^^ 
mo , es sin duda de los mas provechosos ; .p^- 
ro. quál es el punto .preciso de los estudios de 
la juventud » en que se podrá Colocar, e^. práo- 
tica sin riesgo alguno % Quando un joven , acos« 
tumbrado por espacio de muchos íúíqs á no 
. oír , sino las locuciones mas apropriadas , y 
mas justas, teqga 1^ ioxigioacÍPO UwA. d^l 

Gg a len- 

1 



1 3 6 Espe&actí!¿ de Ja NatUTaktBu 
lenguagé de los Autores , se le puede expe-^ 
titnentar y j fertifícarle por medio de com<» 
posícioaes tnas arduas : se le pueden dídsor 
en su propria lengua Scenas enteras de Teren*- 
icio ^ y de Planto , y algunos lugares de las 
traducciones de Vaugelas y y de Ablaooourt* 
Entonces ,se trata de acercar yá aquel jovea 
al Latín de Cesar , ó Quinto Curdo ^ ó á al* 
gun otro estilo , del mismo modo estima- 
ble ^ poniéndolo todo de suyo , y sin que le 
guie modelo. No se equivocará con Tere» 
cío y é con Salustio , dibujándolos sin discre^ 
par en su Latín ; pero en fin , hallará V.m. qué 
"es Latín. Nuestros jóvenes conservarán en n 
Idea el molde , y verá V. m. al uno indinarse 
al Latín corriente de Cesar ; al otra manifestar 
inas su 'gmio áda la iiarmonia de Cicerón, 
aegun la capacidad , ó entendimiento parti- 
Cubr de cada uno. Si se hallare todavia al- 
aguna cosa endeble ea la composición ,elori« 
ginal lo dirige , la turquesa lo enmienda to- 
do. Se verá, qiie entienden bien los Auto- 
res , y que con todo esq no d^|||ti de te* 
ner las composiciones sus<defe£ios; pero no 
' por esto lo perdemos todo. Una Sefk>ra ^ que 
nendende , y hAla bien ^ y fácilmente su len- 
-gúá ,r podfá cometer . muchas faltas al escrí- 
^ bir^ita «arta. El que entiende bien los Auto- 
res ^ aunque no tenga su jcomposicíon una 
'aiimÉa«Da¿kitiid , «o es tanto para }lotadoi pues 
••i : • » en 



C^ttd de un PáJre defamiU¿fí. a 3 7 
en él discurso de la vida tendrá muchas ven- 
ces precisión de entender el Latin , y jamás la 
tendrá acaso de saberle componer. Yo no me 
lamento , sino de aquellos , que gastan ocho 
aiíos en sacar un thema corréelo , y no en- 
tienden d Latto de las obras mejores de la 
antigüedad , ni tampoco saben hablar su pro- 
pria lengua ; y éste es el blanco á que con todo 
eso parece 9 que miran la mayor parte de los 
.estadios» 

El hacerles escribir á los jóvenes , que yjá ^l¿¡^^^ 
« hallan adelantados , algunas <]uestiones con 
fus argunlentos acerca de la Geographia , de 
la Historia ^ de lea costumbres ^ y de otras 
.niateriaa , que yá empiezan á saber bien ^ y 
-eugtfles las respuestas adequadas , y verdade* 
•ras , es un trabajo , y una especie de com- 
posición muy útil á esta edad , y no menos 
propria pafa eg^rcitar la fuerza de su razón, 
^ue ^reoe perfeccionar el estilo. 

Pe» 3\ modP que hay un arte dé pregun^ 
tar , y de insinuar la respuesta con la misma 
{Mreguot^iA <)ue se hace ; asi también hay mo-» 
do infalible de embrollar las materias , y alu- 
cinar los entendimientos con questiones vagas 
de preguntas , y generalidades , que no fijan 
la atención del que responde á punto determi- 
nado^ ni le mueven en la cabeza cuerda algu- 
na de quantaa tiene. „ , . 

' Versot Latí- 

£n la composición de versos Latinos se nos. 

vá 

1 



%l% EspeSíacuh de Ja Naturáhuu 
Tá á ganar miicho para aquellos ^ qiie tienen 
facilidad en hacerlos. Este trabajo pone eo 
acción el entendimiento , y puede hermosear 
el estilo con el fuego de una imaginación fe^ 
líz ; pero también hay el peligro de que se 
pierda mucho tiempo , teniendo por g^nio 
poético ) lo que no es algunas veces sino una 
fantasía destituida de gusto* £1 mecanismo 
para los versos es mas sensible ^ mas aftivo, 
y tnas de golpe , que el de una bella prosa. 
Cada dia verá V. m» entre los Jóvenes , que 
se dejan llebar de este fuego poético , aque^ 
Uos que tienen mas viva b imagínadoD ; y 
por el contrario ^ la mayor parte no recono- 
ce al principio bs gracias de la prosa , sinD 
•^muy levemente , por «er mas finas , mas di- 
versas , y menos artificiales. Es cosa muy co- 
mún ver jóvenes Humanistas componer ver- 
sos Latinos, llenos de harmonía , y ardori 
al mismo tiempo que su prosa es Indpida , y 
dura. Guardémonos ^ pues , á los principios 
de insistir demasiado en ésta composición poe- 
' tica j en la qual no se logra alguni^eoes co- 
sa estimable , sino á costa de un caraéler mas 
simple 9 y mas aprectable. Muchos de los que 
se distinguen en esto , se parecen á aquellos 
• baylarines , que ejecutan con ayre ^ y brío 
pasos , cabriolas , y movimientos capaces de 
sorprender , y con todo eso su paso natu- 
ral es sin dignidad , y sin grada. De becho^ 

no 



Ctrta áe un Vodftie famlHof. «{9 
no es ordinario y ni aun apetecible ^ que, e» 
tre hombres , que todos saben andar , y ha» 
Mar , baya muchos , que se ocupen en la dan<- 
za figurada ^ ni en el estilo poético* Pedir^ 
pues y estas especies de composición indistin» 
lamente á todos los que componen la clase^ 
y lo qiue es aun peor ^ exigirlo con rigor , es 
exponer á aquellos , que gusten de versos^ 
á aplicarse á ellos con demasía , y causarles 
un bien vano , . atormentando ¿ los otros. No 
obstante , quaodo el oído , y la kogBa estén 
yá hechos á una buena prosa ^ y fortalecidoa 
en el discernimiento de ella ^ no embídiemos 
á los jóvenes el placer ^ que «pueden hallar en 
los Poetas- antiguos ,. y modernos, con cierta, 
y prudente elección» Para hacerles conocer á 
todos la estn^^ura de los versos , y aun at» 
guna cosa mas que la estructura , se les 
pueden proponer muy I»en , sin pérdida de 
tiempo , los tres egercicios , que se siguen, 
y de que todos, los entendimientos son capar 
ces^ 

El prjjper paso es desleír , ó descomponer 
frequen témeme algunos versos hermosos , y 
hacer á los niños , que de palabra , y sin larga 
meditación pongaa cada. pieza en el lugar que 
pide el metn>.; 

El segundo, paso, es suprimir algunos epi^ 
tetos , 6 alguna otra gracia , que pida el ob* 
jeto de que se trata , y proponer á los Dis- 

ci- 

j 



a 40 Espe&aculo de la Naturaleza. • 
-dpulos , que coloquen allí lo que faíta , He* 
nando aquellos vacíos. 

El tercer egercicio , y que le aprendí de 
un Maestro bien hábil , es hacerlos compo- 
ner de compañía 9 é in solidum j ó cada uno 
obligado al todo , un poema peqnefk) , dan« 
deles el plan de él , y el argumento ^ según 
los progresos , y fuerzas , que hayan yá ad- 
quirido. En este caso dispierta la emuladon 
todos los entendimientos para cada Teraode 
quantos han de ir componiendo por su tar- 
rnó ; de una fila de nifios traben uo rerso muy 
proprio ; pero el de la íUa opuesta yieoe con 
otro , que? parece se Ueba la palma : se com- 
paran los dos entre sí y él primero pretende 
itodavia el tríuníb ^ todos toman partido» 
-unos en rontra , y otros en faror : se alegan 
razones ,, que favorecen á éste ^ y excluyen 
á aquel , con que hay ocasión para que se 
(digan las cosas mas lucidas , y elegantes , de* 
•fendiendo i estx>s dos ^ á qiiiei^s panece que 
se ladeó sin disputa la viéloria ; pero quando 
se piensa yá en declararla , se ^||banta otro 
tercero , que abate la presunción de los dos^ 
se Ueba eji triunfo , y se queda con la co- 
rona. 

Con esta especie de egercicio , que trahs 
mas de diversión , que de trabajo , se logra la 
ventaja grande de no ocupar jamás los en- 
tendimientos , sic)0. con las colocadonea- fifias 

cle- 



# 



Curta deanVadre de familias. 941 
elegantes y y con las imágenes mas hermosas de 
ia Poesía en lugar de dejarlos correr allá á so- 
\2& (ras ideas vanas, y zurcir harapos» que so* 
lo pueden servir para que se vistan con ellos 
Arlequinesco Truhanes. 

Puédeseles , en fin , ordenar á aquellos, que 
se conocen mas ingeniosos , y que cierta tra« 
•vesura de entendimiento , junta con so mayor 
iifícion , les permite tarea mas larga , que com« 
pongan á solas en verso alguna cosa seguida; 
pero que sea siempre sin dispendio del taten-" 
to de los mas cortos. 

Ysíes ^uido, d mayor que je pue- 
de imaginar 9 pedirles á los nifk>s , que com-^ 
pcxigan en prosa en una lengua , que todavía 
no saben , y á cerca da la qual no es capaz re<» 
gla alguna de infundirles gusto ; no es menos 
absurdo, el pedirá toda una multitud de ni«- 
fios ^ que se ponga * por espacio de dos ho- 
ras enteras á meditar , y que saque ocho , ó 
diez versos, sin conocer ni la estnidura , ni la 
gracia , ni el sonido. Mucho mejor les estuhíe- 
f a el habd#escrito una pequeña carta en su 
{vopria lengua, y en un estUo corriente, y na^ 
Cural , que haberse fiítigado para sacar , con 
total s^uridad 1 nquy malos versos, sean Lati- 
nos ,6 sean Griegos. 

Tres , ó quatro veces cada semana los han 

obQgado á este remo » y según buena cuenta^ 

son cosa de dos mil versos al año; pero de<( 

Tmn. XL Hh mos* 



342 EspeSácutodeh Naturaleza. 
mosle tres mil S0I03 en tres años , y juzgué^ 
mos del valor del todo por el ultimo verso de 
ellos^ que será , si V. m. lo quiere, un poco meó- 
nos miserable que los primeros. Lo que sola^ 
mente se halla en él , es la cantidad de las sy^ 
labas; pero gracia , ni dulzura 9 no hay que espe* 
rarla , todo faiulco ^ flojo , y trivial: y si vamos 
á contar las ñdtas, que se hallan en cada paUh 
bra y será menester multiplicar cinco , 6 seis 
por los tres mil para sacar el totaL Además de 
que aqui debemos pensar lo mismo ^ que dijí^ 
mos del latín , sacado por reglas precisamente. 
£1 niño honra sus reglas^ consumiendo su en- 
tendimiento 9 y corrompiéndole con habitas 
viciosos ; y consagra á cultos , evidentemente 
nocivos^ el tiempo debido al egercido de su 
talento natural, que se deja á. un lado. . rv 
Peligro de us Escosácbra, que muchos corren estos 
iiíncT^pfc?' mismos riesgos con el egercicia de las amplí- 
íicrcc de^eí- ficacioncs, y piezas de eloquencia , en que ne- 
tendimien- cesita el entendimiento ponerlo todo de su 
casa , el fondo , los pensaniientos , y A esti» 
lo : no llegarán muchos á esto. Sí^de ciento 
se haUan seis, na será poco; puescoa qué prur 
dencía , y verosimilitud se 4es pedirá á los de^ 
níii& la invención , el orden y el raciocinio , las 
imágenes , las acciones, y el decir bien, ó la elo- 
quencia ? Esto es pedir una cantada , b una área 
muy suave , á quien na tiene música ^ voz^ ni 
aun gaznate. 

Aque- 



suerte 
ten 
tes* 



Cuta dé ttn Padre de familias. 243 
Aqudlos nifk» , qiie dan mas esperan- 
xas , se los puede excitar á que compongan al- 
gunas crías , ó piezas pequeñas de eloquencia; 
y esto viene á ser k> mismo que ponerles de- 
lante las herramientas á los que nacieron pa« 
la las artes mecánicas, TamUen se puede 
egercitar en esta especie de composiciones á 
aquellos, que maniífestan mucho gusto en irse 
imponiendo en ellas , pues casi siempre se 
perfeccipna to que se ejecuta ^in violencia^ 
jpor razón de un natural atraéiivo. Tales son 
bs principios déUles 9 que han llegado tantas 
veces con el tkmpo á ilustrar la Catbedra ^ y 
el Estrado. Pero se debe prevenir , que estos 
egerdcios particulares de algunos , ne les, sean 
empachosos á los otro^ Es acaso en eiedo 
necesario, que todos pasen por. una misma 
hilera ? (^*) No por cierto, antes Uen e» im-» 
posibk , y conviene , que sus incUoacio* 
nes sean diversas , y esta variedad de inclinado^ 
oes, y« ñdlidad para unos egercidos , mas 
«pie para otros, es uno de los mas ricos pre* 
lentes, qií# le hace la Providencia á la so- 
ciedad humana : y asi , es muy proprio de 
un Maestro hábil , descubrir los talentos de sus 
Discipulos, y cultivarle en dios á la Repú- 
blica sugetos á proposito para todos bs es- 

Hh» ta- 



(<Hi) Esto es , per aquel ¡astnimenta < aue tienen los Víate- 
rot » Tiradores de oro > &c con mnlcítua de agiigeros dc^f^r» 
íes para ir adelgazando luccsiraflicicc tos metales : umbiea le 



> 



^44 Espe^acuTo de la NtOutak^a. 
tados , repartiendo con caridad los egerdcios 
segun la necesidad y y el alcance de los enteu* 
dimientos.y que le entregaron : y asi , paraqoe 
entren en aqodlo ^ que es de su genio , y 
para renunciar sin pérdida las composiciones^ 
para que no nacieron > se les abre una puerta 
honrosa* 

Aquel 9 á quien solamente le pküeren 
una carta en su propda lengua ^ y á cerca de 
un objeto muy común y se piouá ^ esfor- 
zandose para el acierto , éste le hace amar 
el trabajo » y el trabajo hará renacer la fe^ 
Itcidad > donde antes no había esperanza de 
ella. 
fffeptraei(m (^) Un Maestfo hábil 9 y que sabe muy 
ákios Aaco- j¿gQ qoánto vale el tiempo , cuida de reser- 
var .alguna parte de él , con desigiUo de 
qné sus DSscipubs no se vean faltos , ni ago^ 
viadosi del trabajo : no aplicando sus taten* 
tos , sino á cosas que k» ceben y y con ua 
ayre del: buen éxito , que espera en lo .que 
laceO) se queda ñempre con el derecho de 
hacer nuevas tentativas* El Maes% será en 
los primeros años quien haga por sí mismo 
ia traducción > él lo allana todo; pero no se 
pasará mucho tiempo 9 sin que d niño cami^ 
ne el primero i y haga por sí ^ tanto la pre- 
paración de los Autores en particular , como 

la 

C'^*) Eb la craduccio&Italiaiui m> m &aUi eA el (« que se sigpM^ 
4c modo» q«c se omicc lá prcf aracioa de los Autores» 



I 

4 ^ 



Carta de un Vadre de famiUas. 34 ( 
k éxplicacioD púbüca de toda la tarea, que lie- 
ba« EatODCes se conoce bien quánto fbrtiÍK 
can en un joven el uso 9 y dominio de la len* 
gua las repeticiones , las analysis , las qoestio- 
neS) y preguntas , y las composiciones verba* 
les, que se siguen á las traducciones. Siendo fá- 
ciles las composiciones domesticas , que se ha- 
cen sin Diccionarios , ni laicas meditaciones^ 
k dejarán la libertad necesaria para prevenir 
sus Autores: con que vendrá á ser el tiempo^ 
que le sobra , una recreación tan útil como el 
mismo estudia 

Puestos yá una vez los jóvenes en el ca- 
mino de la buena latinidad , y afirmados por ticuiares. 
razón del largo habito á nn latín siempre 
puro, seles podrá permitir , después de ha- 
berlos hecho esperar algún tiempo y la liber- 
tad de leer por algunos ratos , que se les se- 
Mlan» los libros escritos con mas proprie* 
dad en su lengua materna. En otras se les 
¡podrán dejar leer las obras de los moder- 
nos 9 que han escrito mas puramente el latín, 
y que pa#:en una Bibliotbeca hecha expresa- 
mente para ellos* Solo la Conjtiracion de Por*- 
lugal por el Abad Vertot convencerá desde 
lusgo á muchos, á que se puede encontrar en 
los labros Franceses no poco gusto ; presto 
pedirán algunos de los niños las Reboluciones 
de Suecia^é las de Inglaterra , las Vidas de 
^ del Cardenal Cisneros ^ y de el 



34^ EsfeSacuh de la Naturakxa. 
Tamerlán. Harán la Corte para obtener la fab» 
toria antigua , 6 la historia de Francia 9 6 la de 
IVIalta. (*♦) Y si V» m. hubiere de contentar to- 
dos los niños, que le pidan libros » bien pue« 
de hacer provisión. 

Los Autores 9 que de doscientos años á 
esta parte han escrito mas pura 5 y mas noble- 
mente el latín , tienen en particular d§ bueno, 
que las costumbres de su siglo , y por consi- 
guiente sus ideas, son lo mismo casi que las núes* 
tra& Generalmente hablando, ningún lugar su* 
yo pide averiguaciones , ni comentaríoa para 
que se entienda : á la primera leélura se allana 
todo* En el desahogo , que se les permite á los 
Humanistas , ó en el tiempo que les sobra ^ por 
razón de la prontitud con que hayan sacado sus 
composiciones, déjeseles gossar el pensamiento 
alegre 9 de que caminan yá solos en la lección de 
los Poetas, de los» Historiadores , y Oradores 
Latinos. Las fábulas de Faerno serán yá. para 
«líos un mero juego. En lugar de ponerles en 
la mano á Marcial, que los embarazará mu- 
cho 9 y los edificará poco , permítase^ el deUc^ 
tus epigrammattm^ precedido del prefacio La- 
tino sobre la diferencia de la hermosura natu- 
m1| y la afedada , y compuesta. En vez de la 

Phar- 

(*«) Por to que mira ti Castellano , Ribadeneira , Mariana» 
Fr. Lult de Granada , Fr. Lait de León > Solíi , &c. son muy bue- 
nof por la pureza de su lenguage al mismo tiempo que las mac9* 
ús > que cratan , siendo can ▼ariasv pueden intcmir mucho. 



■Of 
TUS 



» 



Carta de un Padre de familias. 247 
Pharsalia de Lucano , y de la Thebaida de 
Stack), que podrían inclinar al Humanista á la 
bincfaazon , muestreseles la Poética , ó los juegos 
de ag^dréz , y los gusanos de seda de Geroni*- 
mo Vida. Qué latinidad tan hermosa ! Qué di« 
versidad de mensura 9 y de harmonía ! Qué se«* 
tnejanza con Virgilio, tanto en la riqueza de 
%\\ narración , como en el fuego de las pinturas! 
Vot Catulo, Propercio, y Claudíano substituí 
yase la numerosa versificación de Sannazaro , 6 
la de Commiro , en quienes no se hallará , ni 
]a cadencia demasiado uniforme de los versos 
de Claudiano 9 ni las pinturas peligrosas délos 
otros do& Commiro reemplazará suíic¡entemei> 
témeme los caraéiéres de todos , tomando di- 
versas formas, sin saberse en quál sea masagran 
daUe. Lo ^e el joven Humanista pu<&ra pei^ 
der 9 no viendo sino muy poco de las obras de 
Ovidio , se le puede resarcir en las Elegías^ tan 
ficiles^y abundantes, como ingeniosas, del P. 
Sidron. C*'''^) Qué embeleso no encontrará una 
imaginación feliz, y qué commocion de espiri*- 
tus no ciUarán en ella aquellas elevaciones, 
que se descubren en los pequeíios poemas , y 
en los bymnos de M« Santeuill! 

Pero si sucediese , que á pesar del fuego, 
y sublimidad de este gran Poeta , experimen- 
ten los Ledores algún disgusto , como le ex- 

pé- 

r^) o Sidroiiio. £1 laUano emite el punco , y parrapho > que 
se sigue* ' 



3 48 Espectáculo de la NatunJes^ 
perimentaráa sin duda , por razoa de la infi- 
nidad de antíthesis Í^^) tan ordinarias en él, se 
puede compensar 9 poniéndoles en la mano á 
los niños la Colección de hymnos de M. Co& 
fin y (a) que les resarcirá qualquier pérdida por 
medio de una rica variedad de pensamientos, é 
inversiones, multitud de imágenes, á la ver- 
dad no muy vivas, pero graciosas, nada aiec« 
tadas , y sin afeminación alguna ; jánto oon 
la mas dichosa latinidad , y con los pensamien^ 
tos mas aptos para mover el corazón. No ha 
producido nuestro siglo cosa mas perfeéla en 
este genero : en Cof fin nos vino un Horacio, 
Christiano sin duda. 

Sí se hubieran de juzgar los Libros por los 
titulos , qualquiera pensará por el de Terentius 
Cbristianus^ que es un compendio de piezas de 
theatro , compuesto en Harlem (**) acia los 
principios áA siglo pasado , que Terendo nos 
havia también venido al Mundo con este Aator, 
como Etorado con Coffin. Su estilo es copia del 
4e Terencio , y los argumentos tomados de la 
Escritura. El titulo plausible, pero e%iíioso, de 
este libro, y la lección de algunas Scenas de una 
latinidad muy pura , havian preocupado en su 
fevor al Abad Rollin , y al P. Porée, (**)y fue 

<««) OpOficJOB de peatamievtof » ^ i^ef^ de pt labraf 
(a) Ba cAM de Desaiac • y SaiUaat • calle de San Juan de Bcaa* 
rats 

(«*| ciudad de las Províapias Unidas. 

(•*} La tradttceíOB Italiajia oaice «1 K. Pore'e. 

f 



Cariade un Taire defandÜdf. 949 
já tar()e , quando conocieron sq engaño uno^ 
y otro. 

Si le hubieran leído del todo ^ antes de 
formar el concepto , fauvieran visto claramen« 
te» que no se halla en d tal libro, ni el dis* 
cemimiento , ni la delicadeza de Terencio^ 
íbíndiriiítablemente les hubiera dado en ros-^ 
tro , y causado hastío. Encontrarán por todas 
partes un Autor grosero» un Moralista sempi« 
ternoy un hombre que se mete en formar píe* 
zas de theatro, sin tener el menor conocimien- 
to del camino , y reglas de una acción dram* 
matica » que á cada paso se olvida de la bue- 
na crianza » (*^) con caracteres llenos de ba- 
jeza» y con grosjerías chocantes» y lo que es 
aun peor » con pinturas muy poco christianai» 
y pías» 

Si queremos , pues » abreWar » 6 diferenciar 
el trabajo de bs jóvenes por medio de leduras» 
que los conduzcan sin rie^ al modo regular 
de un discurso , busquemos lo que nos conviene 
en otra parte. Ellos leerán con gusto los Día* 
logos {^yS^ Erasmo, y aunque tienen menos 
sal» que convenia; pero encontrarán mucha mas 
pureza de estilo» y mayor magestad que en las 
Cartas de PauloManuciaEl latin de la traducción 
de Herodiano por A^^g^ Policiano » les será sin 

Tm.XL lí du* 

^ («H») sin Mordine ¿t tiempo, l«g«r 9 iú pcrsoftas t dfidail» 
f lU gaJir4ar el carader de tnu* 

(^ fixporgado 1q |i9cÍTt« 
i ■ 

> 



d5o lEsp^aculó de la ÑatnraleM. * 
duda grato ^ y acaso se * acomüdar^n 
al de Justo Lipsio en su útil tratado de la^ 
«sáquinas de* Guerra , y hallarán en él fre- 
^utntefheme las- inversiones , y disposición de' 
Flauta No dejarán tal ve2 de coropbcetse* 
en poder hacer la con^paracion de los anti« 
guos con loa nsodérnte , y determinar con^ 
equidad á quál de los estilo^ conocidos eo 
la antigüedad sé podrá reducir ei de la histCH 
ría de Italia por Sigooio \ el de la historia de 
Flandes por Estrada ^ y principalmente el de 
la historia de España por Mariana* Tainbten 
se podrá divertir á los jóvenes con muchas 
traducciones de una latinidad muy pura ^ qua^ 
lesHHi lai de . Jylandro , de .Cameratior ^ de 
JLeunclavio ^ de Henríco Estephano , y otsoa 
muchos. El siglo 17. les ofrece leélurasmuy 
útiles 9 y' sin numero. En las * obras latinas 
históricas 9 y de oratoria 9 6 en otras , qtie 
ks podrán destinar á los pocos afíos , ks da*p 
fia yo la preferencia á aquellas ^ que al- mérito 
de' una dicción exquisita juntan el de apriáonar 
el alma con la dulzura de la n%eria ^ que 
tratan. Los jóvenes siguen el atra6ivo de la 
curiosidad 9 y llegan al iin del libro casi sin 
pensar en qué lengua se escribió ; lo qoal 
es aprender un idioma por la práctica ^ que 
en hecho de idiomas es llegar al ün desea* 
do. Por grandes que fara consegiarle seai) 
1m auxilios 9 que comunica un sabio ASaestito 



f 



Carta^ie un Paire de fandUas. i f x 
con todas aquellas luces de que acompaña la 
^lección póbUca , que hace , no son menores los 
^ue din estas lecciones particulares ; en ellas 
experimentan un secreto testimonio de la íaci* 
tidad adquirida , que los lisongéa con razón: 
el atra(9ivo se aumenta , y llega yá á ser pa- 
sión. Aconsejadles entonces y que abran una 
excelente Gramática. El joven lo Ueba bien, 
y este es el tiempo en que le es tan provecho* 
sa y como necesaria. La pasión se lo hace em- 
prender todo, y el joven , convencido agrá* Tiempo de 
daUementede la &ciUdad, que ha adquirido^ Grana J!uir 
no se rehusará i cosa alguna : nada le acobar- 
^ Esta lengua ha venido á ser para él un te- 
«ofDy y será bien tecíbido , quanto le parezca^ 
'proporcionada para aumentarle. £3v9^eas¿»/)^i^^, 
por la prd&ica ^y acabad por las observado» 
*ms gramas icaks. 

Otro mayor Uen , que el de afianzar el Medio part 
entendimiento en la práétíca de las lenguas, ^^' ^^** 
traben consigo estas lesuras particulares por 
•modo de diversión , y sin fatiga. El entendi- 
miento sáÉ» conoce Isi infancia , en quanto ^ 
ae mira vado de ideas, 6 juzga de las cosaa 
sin experiencia , si yá no es que absoluta* 
mente no juzga. Sálese al remedio de estos 
defeétos, no haciéndola componer con un pro- 
fundo silencio una docena de rengbnes car 
-da dia 9 sino habituándola desde la mañana á 
la noche á oír haUar de un numero gran- 

.lia de 



1 5^ EsfeQacuh de Ja Natilrdleta. 
de de objetos , agradables por á mismos y y 
proferidos agradablemente; después á dar ra«^ 
zoo de todo, y á repetir ^yá sea en su pro* 
prla lengua 9 yáen Latín , ó en Griego, ge* 
neralmente lo que se leyó, ó difió, 6 aque* 
Uo que se baya contado , 6 explicado , y oomp 
prehendido. 

Es preciso tratar de diverso moáOj j ha« 
bernos de otra manera en aqudlós objetos, cu^ 
yo conocimiento intentamos , que en la adf 
quisicion de las lenguas , que deseamos ha* 
blar , ó por cuyo medio nos queremos instruir^ 
Que nos cuesten un trabajo serio los objetos^ 
que nos importan , y cuyos descubrimiento! 
nos interesan, es muy justo, y se Ueba Uene 
y mas siendo cosa indubitable , y derta, que 
quando alguna nueva verdad se aclara , 6 quao- 
do algún otro ccmodmientp útil es el frui9 
de nuestro sudor , y trabajo , la impresión es 
mas viva, y mas durable. Feto para las leo* 
guas es preciso seguir otro método. La ex- 
periencia nos enseña demasiadamente , que d 
querer ooos^uirlos progresos délMa juven- 
tud por medio de la obediencia á las reglan 
á unos se les impide , y ahuyenta para siemr 
.pre,y á otros los hace ridiculos. Ko se vé 
otra cosa, por efeéto de este método, sino 
dilaciones , tartamudeos , preparativos , y lo 
que es aun peor, hincbsuson, y ninguna iMp 
turalidad 

Por 



Carta áe m f aire Je fimílias . ajj 
Por el coQtrario, la prádíca^y uso con* 
tíauadp, que hemos dicbo^dá á todo qyan^ 
tD se dice cierto ayre de expedicioo ^ y do* 
mioio 9 y adquiere al enteodüniento . aque-» 
lia extensión , que le falta. Este egpffcido 
dejará en la razoo de los Discípulos una 
amplia provisión de ideas ^ que na podrán 
dejsr de crecer , y de formar esa razón, 
«|ue las aposenta , y abriga. No puede la ra- 
zón ?ér muchas ideas nuev^ y unas en prer 
leocia de otras ^ sin que las compare entre 
ú ) examine sus relaciones , y determine el va« 
lor^ que tienen. Aptueba la una, y le hac« 
guerra á k otra. AÍdmira , se enternece , y 
«ffla, ose em>)a , y ^ fastidia conforme el 
caraéter d^ la verdad , que se le muestra ; y 
trayendo é la balanza muchas veces el juicio, 
9ie otros forman » la razón introduce, alli tam^ 
faieo el suya Buedese suplir ac^si^ cop 'Otr^^ co^^ 
sa mejor la experiencia, que je* &Ua todavía ü 
la lazon? 

A la jQventud se le hace el mayor serví- vúM%é ét 
tío posibl«| habituándola en el rfetiroá ocupa-^ ¡TrccwcK 
9iooes seguidas , y facilitándole la adquisición necesarias. 
de aquellas luct;s ^ y conocimii^vos nece$a«» 
tíos , tanto por razón de la lejanía de las dis^ 
tracciones 9 y fug^ del tumulto , como por el 
estímulo de la emulación , con tal y que se ten» 
gala sabia precaución de sacar á sus casas de 
tiempo en tiempo^de sus Colegios á losjove-. 

nesj 



.« 



iH Espe&Mítíp4kla NoNirakza. 
nesy yá sea para qi)e se hagan al tinto de 
las gentes , comercio de los Políticos , y al 
gusto de una buena crianza , y cortesía , ó yá 
sea para> formarles el coraron 9 lenovandd 
Amistades dignas*. Los Padres conocen may 
bien por ló coman la. ventaja de sus hijos 
con esta separación : solo hay que recelar^ 
que ios padres mismos no se la arruinen » íok- 
pidiendo la educación feliz 1 que empezaron 
id^rá-^üs hijos, por convenir con ellos en 
salidas muy frequentes , en di veranes dema- 
siado vivas , ó én permitirles espeétacidos ap- 
tos para perturbarles la imaginación ^ y per- 
Vertirles el gusto , comparando fi» libertad^ 
que logran en sus casas , y las diversiones 
¿fué tienen, con la aligación del retiro.. Pe<« 
ro'éste , que es la salva -guardia de su juven-^ 
tud y podrá por otra parte servirles de tía pe- 
figlto süttfo y si precisamente ise em^ean los 
bellos años de un alto entetodímiento en so* 
la la aplicación metódica de algunas r^las 
de la Syntaxis , amplificación , y mosodia. Dá 
este entendimiento un paso segualttina regla^ 
arriesga el segundo siguiendo otra ; y para 
poner el segundo en onden , vienen veinte re^ 
glas juntas. La jornada se hace muy lenta^ 
mente , parte siguiendo la vereda , y parte 
siguiendo el discurso; sale al fin el joven ^6 
te parece que sale de su dificultad : prosigue 
adelante , y i &erza de haber praéticado las 

pe- 



Cuarta ék w^ Tadre de familias. 15$* 
peligrosas sendas de poenitety toedet ^ futurum 
fidsse ut , llega sin desgracia al fin de la ta» 
fea diarias Pero sacadle de sus composiciones 
fegulares^y llanas, quiteéele su plumas y sos 
regias : pues todo se le ha quitado : él no 
sabía skioeso, y en todo lo demás se que- 
da mudo, sea en su propria lengua > d sea 
en Latín , porque su entendimiento no se ha 
mantenido en otra cosa. La experiencia nos 
enseña , que los que están acostumbrados % 
no -faabbr , .ni componer , sino solamente ata? 
dos á tal, y tal regla , se parecen á aquellas 
máquinas , que no. se pueden mudar de su 
puesto un puntó ^ ni sacarias de su uniforau^ 
4ad, sin invertir su servicio. Absolutamente 
•se descomponen , todo se detiene ^ si las mu«^ 

Ruegolei V. mvque me iSga, por qué 
-aprenden los niños con tanta fecilidad su lenr 
:gua materna^ sin estudia ^Igüix) ? Porqué las 
«ñoras saben pensar tan ajustadamente, y ex- 
plicarse con tanta propriedad, sin haber co- 
nocido^ ^ Desm^iets , m á Vaugdaa ? Por 
qu6 los que viajan aprenden con tanta pron«- 
títud las L^ngiids estrangeras , y muchas veces 
•áti abrir un solo jihro? La causa es, que en 
.lugar de estudiar con ioipertinente enfado la 
lengua paia coáocenlos obji^ais , se sirven de 
la vista , y del uso de las cosas , que y á co- 
nocen, paira setena ptontamente la lengua 

con 

j 



af6 Espé&aModeJk Naturdexéí 
coa qué se explícaiu Phitarca se determioé 
muy tarde á aprender la latinidad , de que 
9ntes había descuidado; pero llegó muy pron*- 
tamente á entender los Autores Latinos; por- 
que , según él mismo ^cma al principio de 
las vidas de Demostbenes ^ y de Cicerón ^ ,9 le 
^y ayudaba mucho á entender esta nuera len-* 
99gua9y conservarla el conocimiento de las 
59 materias ^ que hallaba expresadas en eUa« 
Éste es el orden de la naturaleza ^ porque es 
(^ de una experienda universal. Bolvamos^ 
pues^ á él en d estudio del Griego 9 y del La- 
fin. Pocas disertaciones á cerca de las pala* 
bras 9 y mucho atra¿tívo eo las materias. Sia 
que mudemos cosa algum en quanto al tía* 
bajo 9 que se {Araéttca en los Colegios^ pida« 
mosle solamente á aquellos que dirigen la en« 
^señanza en eBos;9 que en lugar de las abstrac- 
iciones fugitivas 9 y escabrosas 9 empleen síem«* 
pre para la enseñanza una serie continuada de 
materias llenas de dulzura 9 y aliciente 9 de mo* 
do 9 que atraigan el entendimiento 9 y le bar 
gan retener los términos 9 que Ülüsignificaii, 
y que sepan de antemano los niíios todo d 
latin 9 que se quiera que haUen , 6 cómpoo?- 
^n ; para que trabajando en producir este la^ 
tín mismo 9 tal 9 qual le entendieron antes, 
no se aparten jamás del genio de ta lengua de 
que tratan» ' 

Todos nos acordamos' muy bien de el 



c 



de m ^aéte de Fan^of. %sy 
estraSo Latín , porque hao pasado oaestras 
orejas r después de las fórmulas lastimosas de 
los qúatro , 6 cinco primeros aBos ^ era por 
ventura modelo mas seguro el Latín de las 
amplificaciones , que sé nos diiftaban como 
corregidas ? Los ifiscursos trabsjados , que 
nnestros Maestros arriesgaban irlgunas vecea^ 
sacándolos al público ^ son la prueba demons- 
trativa de sus descuidos , d á b menos de la 
desiguafdad en razón de estilo ; como tam« 
bíeo del desorden de las composiciones quo* 
tidianas , que nos consumían el tiempa El 
uno no tenia otro medio , que las bagatelas^ 
6 afgumentiUos de los dos Plinios , ni taiostra<» 
hi mas ofido , que Séneca el Pfaílosopbo. Otros 
JBSgaban , que habían llegado k conseguir la 
eoei^ de Tito Livio , y copiaban con fideli- 
dad aola su dureza. La mayor parte » persuacfi- 
dos á que b grande, y autorizado del audito* 
rio peffia un poco de mas nobleza , y mas pom« 
pa 9 echaban á bolar los felumbrones de Am^ 
miano Mbráelino, y de Apuleyo, y aun tal vez 
la rastica moéadon de Sydonío Apolinar. Se- 
gún esto, podrá suceder muy fiKilmente , que 
sé egerdten<los jóvenes seis años seguidos en 
latines, unos muy bajos , y otros muy M^ 
sos. Aqni , pues , tratamos de no al 
á la casualidad, ó i la costumbre 
amamos; quieto decir, la primer 
que dependerá aquel orden de 

TofikXÍ Kk 7 



%í'» iK 



a $ 8 Espe^aculode la NaturakfUL 
y fortuna de nuestros hijos. Los Maestros na 
cumplirán jamás con aquello que deben i los 
niños , si no tienen ^ según el consejo de Ar* 
nauld , la generosidad de supríooir en sus clases 
toda composición , sacada de su proprio cau» 
dal y y hacienda , ^rdtando á la juventud 
con egemplos , yá sean largos y 6 yá sean cor-» 
tos y sacados fielmente de los Autores mas pu- 
ros; porque coma qu«sra 9 loque convieoe es 
ir ppr camip9 s^uró. 
La ciencia de pg^Q qq {^^^^ qué'Ios Macstrosfse ábsteó? 

los objetos T 

crahc consigo gan de propouer á la juventud % como pdú^ 

Ja vid lengua- ..*^*^,r.i:.f • 1 

i;e que wc]^. cipios t egemplos falsos ) O lo que viene a ser 
^^''^' 19 mismo, ^ ie darles par modílo sus pio-^ 

prias composiciones ^ deben haberse ea el 
Latin , d en el Griego , del mismo modo que 
lo-ejecutamos con un ESscrangero ^ que quie* 
re aprender nuestro idioma, entre nosotros» 
Muestransele los objetos ) que le pueden ¿nte^ 
regar mas ^' se habla en su presencia , y él es^ 
cribe , 6 repite la que ha oída Que lomen 
los Maestros la tarea d& no dirinr fosi.ojos^ 
ni el. entendímientade sust Dísdi^wbs , sjoo á 
CQsas muy encogidas ^ varíadas^ toa sagscídM» 
y prudencia i y que traygan' énsítm^cataéter 
proprio para excitar, la curiosidad f pero pcrf 
sí mismos nada digan , ó nada saquen de so^ 
ya, dejen hablar, desde lluego, á los fGríegbs¿ 
dá los Rom^nos t que vean .daspues;.^)sL:sus 
9}umnos repiten. fíelinente lo i^ababarúo*d^ 

oír, 

c 



Carta áewnVaáre di fm^lias\< 959 
(rfr , 6 repitietidolo segakk» , ó sí oo , daiw 
dolo por respuesta á alguna pregunta , que 
€e les haga de ésta , ó la otra cosa ; ó escri* 
híendolo á su espacio el mismo dta 9 d de 
allí á algunos : su cuidado singular será , que 
no &lten , ni á la propríedad de los térmi-» 
nos 9 ni al orden , y alma y que tiene toda la 
üraseu La perseverancia en el egercicio es la 
que se le pide al Maestro ; y aunque no ten- 
ga por ysi talentos superiores ^ sin engañar á 
nadie con ilusiones y ó anuncios de caminos 
secretos ^ ó veredas nuevas ^ comprehendien* 
do solsffiíente la fuerza, y mérito de una prác- 
iic^ buena y téndri la ^tisfeccion de haber en* 
aeñado á sus Discípulos el lenguage puro de 
los siglos.de oro. 

Lejos de que este haWto bien radicado, l'^;J^ ;«t 
no solo de hablar con firequencia • sino tam- '* «' '''<» <^«^ 

V. , . 1, .. mundo. 

bien de pensar , y componer noblemente , na* 
ga á un joven sombrío , é inepto para todo, 
recogiéndole con demasía dentro de sí mis« 
mo , ae le dnre una puerta muy espaciosa pa^ 
ta adquirirlas lenguas , las deucias , y el uso 
de la civilidad, y del mundo , pues habla to* 
dos los dias por instantes , y de repente , sin 
preparativos $ y en público cinoo, 6 seis años 
seguidos. 

No es evidente , tjue aquel , que posee 
mas aptitud , y xrapacidad , que memoria , ha- 
bilitará su lentitud con tan multiplicado eger- 

Kka ci- 



26o EspeÜacuk ée la Natwakxa. 
cício , y que aonqentará aén la memoria coa la 
serie de tantas ideas encadenadas unas eo 
otras ? Y que aquel en quien domina la me* 
moria , formará tamMen la razón 9 y el modo 
de asentir ^ ó disentir á las cosas con el habip 
to y que adquiere de juzgar continuadamente 
de ellas? 

vrmaiuirtktt* Éntrela multítud de jóvenes concnnen? 

lar de este ^¡^ ^ \^ Estudios oúblicos , se baila por lo 

egercicto para % , ' . « • ■• 

lot jóvenes, comuu un 0umeffD raeii grande sm oieoes de 

due carecen ^ 

de bienes 4e fortuua » y Cfot uo eucuentrau mas recarso, 
fnrtnna. ^^ ^ Escuelas , para pasar decentemente la 
vida 9 y suplir los socorros domésticos ^ que 
les fiíltaa Estos reconocen mucho mejor que 
los ricos y por lo ordinario ^ él bien , que se 
les quiere hacer enseñándolos ^ y se entuban 
con docilidad á quanto. un Maestro laborio- 
so ks aconse^Sé Este ks recomienda con do^ 
1^0 singular , ó las Gramáticas Griega ^ y La»- 
tina de Laocelot ^ 6 b Gramática Francesa 
del Secr^arb de la Academia , ya las partí- 
culas de Turselino > y yá los pennmientosinr 
geniosos del P. Bohours ^ comunrakiddes al^ 
ganaa aoticbs , y haciéndoles otras adverten^ 
cia» acerca de la pxáética de las lenguas La* 
tina y y ptopria. Coa estos Ubros y ciertamen^ 
te estimables y piensan los jóvenes , que He» 
garon y eom& de un golpe ^ á la perfección 
del estilo ^ y á la práéUca mas bella de la 
lengua ^ que aétualmence estudian. Yo no dur 



Ci»fta4tmVaSre defamitías. 261 
9o , que sus compoádcMies lograrán tú algu- 
na bondad » que no faltarán á las reglas y y que 
las acompañarán con algunos remiendos bri* 
fiantes , que habrán zurcido , inal que bjen, 
en todo quwto componen. Pero con sok>e»- 
M , se quedarán tímidos en lo exterior ^ y tan 
'informes para el trato público ^ como al prin*- 
cípio , y les sucederá siempre que se aliguen 
á mantenerse siete , ü ocho aik» seguidos ocuW 
sos , atados á la lentitud de una composición 
sedentaria : no formarán la razón , ni redtfi» 
carán el juicio , atados á sola la libertad de una 
sofedad desdeñosa 9 y tímida. 

Quando neceskan producirse , sdir al p6- 
blico , y habbr repentinamente , los abando^ 
na la mitad de su razón 5 si yá no desapa- 
rece del todo. Después tendrán las teglas de* 
los sylogismos | el futuro contingente y j^^ 
materia primera , que ieifiadirán la barbark á 
la timidez. Pongamos en salvo , y aymiemos 
los talentos de los pobres , pues fonda el pé- 
bHco en rUbs la mejor pane de sus esperan- 
zas. CraMzcamoslos por medio de un vaé^ 
todo, que sin gastos los vista , y adonie , co* 
mo á los ricos , del buen gusto de una verda» 
dera política j (^) valiéndose de toda la efir 
cacia de un egercicio continuado. Cómo se» 
rán bárbaros , oyendo diez años consecutivos 
d lenguage mismo de la Corte de Augusto^ 

sin 

(<H») Vcase acerca de csiq la aoea al princ^l» 4« la Cauy. 4. 

1 



1 



a6a Espe&aa^ú de U Natmraimk : 
5ia mezcla de rusticidad , aun la mas levé! 
Cómo serán dmidoa después de .empleados 
diez aík» en una alternativa continua de dis* 
cursos repentinos , de resolucaoiies á las dudtfi 
y dificultades y que se lespfx>ponen y paraque» 
según su modo de concebir ^ las desateti ,.y úl- 
timamente de confiposicíones , que han de exh 
fregar por escrito ^ sin dilación , y sin incerti- 
dumbfl^^ ni dudas. ^ 

V. m» ha yisto Uen claro y Señok: mió , d 
sumo peligro , ^le hay ^ de que nuestros ama- 
dos hijos vean atormentados : muchos . afios 
sin intermisión sus oídos con. ks imjHesiones 
de im lenguage ridiculo , ()ue inútilmente de- 
spearemos , que le olviden. Del mismo mo- 
^o conoce V. m.. que la pesadé? de las com- 
posiciones sedentarias , y silenciosas^ es c^páz 
de hacerlos tímidos, taciturnos , y sotnbríos. 
•Para evitar todos 'estos ii:^nvenientes., qq he 
propuesto otro medio , sino el qáe tonkó para 
sí mismo con tiempo Cicerón , á fin de hacer-> 
se duefk) de la lengua de Demost^enes ; que el 
que acostumbraron desde luego lldoleto ^ el 
'Bembo, Mureto, los Maoucios, Petavio , y 
otros buenos Escritores en la lengua de Cice- 
rón ; que el que egerdtaron Severo Sulpicio, 
y el'P. Turselino para imitarla delicada bre- 
* vedad del estilo de Saluscio ; y que el que ha 
comunicado á algunos modernos la amenidad 
del estilo de Terencia 

Pero 



Curta áe un Padre de familias. 163 
Peio apeos» oqs hemos librado de una Vj¡r'tn^\t 

ioqnietud, acerca del cultivo de nuestros hi- jV5■"**"- 
■ 7 ^^ piiicu de una 

4os y cuando nos hallamos insensiblemente ^^^^^ briiiaa. 
asaiiadcs de otras muchas : si teo^enfios ^ y cíoa. 
•con faíon > aqi^jetios métodos bastos , ,' que 
fiieden ^rrulpar Ja a^ivid^d de su emendií- 
mtento , y entorpecerles siv lengua -; no debe- 
mos rezelarnos menos de un falso brillan- 
te , (**) Con que ,el uto continuado: de.buer 
i:os Autores suele «lucíp^r 9 y * brvcei^ qiie^ peli^ 
gre la juTeptud, dando, ep^^d escollo contra^t 
río , 6 en la mania de una ingeniosidad afec- 
tada. Los Maestros mismos , aun los mas^ há- 
biles , coo(i)^r3n na poco ^ mucbaaveces, á en* 
getidrar este. defeAi)' ) > ^ ^ se ¡introduce en lá 
comítivb de ¿qúcllo^ cuidados ,,: que : tieneni 
*y egercítao: para per^cionarlei elgu^oá sus 
Discípulos*:' Ladaeman mochas vt^ces lo que 
bailan frivolo ibiéso. co J«ís.ob^<as ingeniosiasi 
y (Gonduceá ix^fél mi^mó.caibinQ á susiBisci^ 

pul* > sin pepsEír en el'o*. ^ . ' U '; v . ' 

Nadie iynora ,^ que se procura eco xkm^ 

po hacer f ^MstírguiT' á la juveptud k: díverst-» 
dad 'que . hxg dé ^ pensar r^ para, ncostvmhf arlar 
Íju2gac.s^e'j ;^ teéibaiiiente;d&:ttoddx«.:De^ 
de lQqg<> '4ie Ja 4iM^ cridado áquo-^ 

Uos pensamfeotos , que hay Henos- de gr^pde^ 
xa, y;;sablimi4ad y ^lyá: porque :el ol^to ear 
en ú gitAde ^isy-íyá: jorque ^ abn iar^ ponípa^ 

'•.. • ••; |:*í ÍÍVJM ic- t,r\ ■ ,.;,!•; i\ ';dff* 
<*^ Teue el rjcc de TieTouic tom.j. pal. Bel. fiípirtc* 

t 



264 Espedfacuh de ía l^ahirakza. 
de los términos , acompaña allí coo razón la 
magestad de la acción. Tal vez se la hace 
reparar en el carañer de un pensamiento de- 
gante 9 y florido ; 6 en el de otro , que sica-* 
do del todo simple ^ trahe la deOda em- 
buelta en la misma naturalidad. Tampoco 
se deja , que ignore la juventud aquella mi« 
xima y que reconoce capaz de arreglar co- 
munmente nuestros' juicios ^ y conduAa ; ni 
que sea una pintura y que por h vivacidad 
^ de la expresbn parece , que nos pone el ob« 
jeto á nuestra vista ; tampoco qué cosa sn 
un pensamiento delicado , y que toca al co* 
razón con una moción piadosa. Tal ves se 
lé propondrá la explicación dímidiada sola- 
mente de una cosa , para d^irle al joven él 
placer de adivinar lo que fiüta ^ y asociarle 
en sacar á luz aquel pensamiento. También 
9e le dan señales ciertas , con que pueda reco« 
nocerla diversidad ,* que puíede haber de ga» 
Uardía , y de hermosura en d pensar* Esta 
es una práética excelente ; pero trae su pela- 
gio. Al modo que el eútendimielilo se cor- 
fómpe^ y ae pervierte 9 aun sin querer, usan- 
do mucho tiempo un mal Latín , se puede 
también pervertir , y conomper , ^ peosac 
en ello , con el uso frequeote de pensamieci^ 
tos hermosos 9 y con un ayre. apasionadc» 
á modps de hablar poco copmnrs. Detenieii* 
dose á cada paso d joven en estos rasgos^ 

y 

f 
4, ^ 



drta de un Padre de familiof. 265 
y sutilezas mas 5eñaladas , y pasando muy por 
encima en lo testante , se acostumbra á ele-- 
▼arse goq sns Maestros en todo quanto en- 
cuentra , y puede llamarse iagecHoso ; lo se- 
ñala en los libros, busca los que son de este 
caraéler y -corre tras todos los pensamientos 
agudos, y está en acecho de todas 4as colec- 
cioaes , que amontonan las ideas mas subli- 
mes , y fes ofirednrientos mas altos : en to^ 
dD qoaBto oye, y lee, sdlo atiende al inge^ 
tiio. Al ingenio^ ai ingenio , esta es su pa* 
sion^ y su esfermedad* Sus conatos todos se- 
rán fiallsr la ingeniosidad, donde ne se quiso^ 
ni la hay, y de introdacírla donde no vengar /^í»b^* :f^ 
61 desiruirá An, naturalidad ; y de este modo, masiado «a 
aquello 9 que se creyó á proposito para for*»' mfeñtor'ul 
marle el entendimiento , contribuye por acd- >í"*^**- 
dente á corromperle» 

Los Maestras , pues , deberán tener gfatí 
cuidado en no manifestarles i los Discípulos 
ks rasgos mas britlantas , y lugares mas lu- 
cidos, tom^si todo k> demás , que se en* 
coentra eri^l discurso , fuera menos estima-»' 
ble , y menos rico. En lugar de permitirles, 
qoe compiten pensamientos, que deslumhran, 
y. son capaces de pervertirlos , privandolós,- 
yá que no del gtisto de lo verdadero , á lo 
menos de lo «imple, se les recomendará , que 
noten, y recojan a<)ueÍ]os lugares de histo*^ 
cía, que conduzcan á formarles la .razón. Sel 
Tm.XI. Ll les 



• 



9 6 6 EspeEiacído de la Naturaleza. 
les hará conocer , que los pensamientos mas 
simples , y comunes parecen también con su 
nauual sencillez, como los mas vivos , y me- 
nos ordinarios , con tal , que los unos , y 
los otjros pinten su objeto prpprip , según sa 
forma particular , y cpa ífus verdaderos colo- 
res: que si tal vez, con todo eso , oos para«> 
^ mo6 un poco mas en aquellos, que dan mas 

gplpe, qoes porque su l>riUantéz los aQte^ 
pong^ i los oOKis » ^00 porque trayendo con- 
sigo la siogolaridad, es justx) fijar el caradat 
proprio, <^ tienen, y ver si están puestos 
donde corresponde ; si la persona , el lag^r, 
- y el objeto ,d acción los pedia; y si embiiel- 

vén hinchazón, bajeí^ , a&élacioo , ó aigaoa 
cosa contraria á las cijrcanstancia& en que se 

hallan. 

Imponer , pues , de esta manera á los jo-< 
yenes , que llegaron á -la inteligencia de los 
Autores en lacQstuoibre de distingair k> su- 
blime de b a^raciadp,lo natural de lo sen- 
tencioso, lo ^fícáz de lo. florido; un pasa- 
ge vivo, que la colera, 6 el dolc^trahe en 
yirgilio , (fe los ornamentos que el arte acu* 
mqU en Ovidio ; esto es formarles el discer- 
nimiento , haciéndoles mirar el inviolable , y 
tjlerno amor á la verdad , como d único ori- 
gen de la belleza ; y el ansia , ó deseo de 
mostrar ingeniosidad, como fuente de la ri** 
diculéz, y &ntasía« Esto es darles kceiam^ 

del 

f 



Carta de un Vadre de familias. Í67 
M gusto , y conducirlos en todo á la mas 
ajustada variedad , que es dable en la edu» 
cacion^ radicandolos en todo por medio de 
compiradones diversas. Poco cuidado les dá 
al trabajador , que arranca una piedra áú 
1>anco de le cantera ^ y &i que la corta des* 
pues de sacada , del destino ^ que ha de te^ 
ner luego la piedra '^ lo que hacen única* 
mente , es mirar las %fí(ldes , que les han da* 
do, y seguirlas^ sin discrepar , ni pasar mas 
adelante. Pera el Arquiteiáo obra muy de 
otra manera^ examina la especie de que es la 
piedra , su grano , y solidez ; si será conducen- 
te para los cimientos , 6 diri mejor en la fa* 
cháda , y arregla los cortes conforme el lugar, 
que determina en la fabrica. Asi un sabio 
Maestro, un buen Ayo, un Padre amoroso^ 
no trabajan en la educación como Canteros, 
sujetos á las lineas , que les tiraron , uno como 
Arquitedos inteligentes , que ordenan ope- 
raciones diversas á un mismo fin. Todos los 
^erdríM) ^r los qoale» se hacen pasar los 
entendimiliíRos, se deben suprimir, d ante* 
poner, y Uebar adetaace, segan la necesidad, 
que se advierte en el sugeto, que se cultiva; 
pero principalmente , según los medios , que 
pueden ayudar , 6 impedir el fin general , que 
se proponen en el estudio de las ba:^nas le* 
tras. El fruto, que se desea en esta enseñan- 
za ^ es ayudar ai particular , y qi}e un hom* 

lia bre;^ 






!i6S EspeSlactíJo de Ja J^atur^eztL 
bre^ que ba de tivir á la vista^ de- todo di 
muDdo, 9e instruya primeramente á slmismc^ 
para que pueda de5piies hacer á los demás 
partícipes de sus luces. Los estudios ao soa 
d^Dos de estimación , si. no enriquecen la so^ 
c4edad , hacienda manifiesta al público alguna 
verdad , que le utilice» 

Comensaráse y pues , imponiendo i la ju^ 
ventud en la imitación habitual del lenguage 
de los buenos Autores,. en Lugar de reducirla 
al silencio con preceptos enfadosos, y coa ad*. 
Tertencias^ antes de tiempo., 6 ftiera de tcxlQ 
proposito. Después se inculcará eficazmente al 
fotuto Predicador^ Jue¿ » Abogado y. 6 Comi- 
sionado de qualquier negocio y, que coa ^ 
tiempo pueda manejar, que ia v^ dad. no ne- 
cesita proponerse con la ?ana ostentación de 
multitud de pensamientos ingeniosos y coaia 
tampoco necesita salir al público con bueltas 
de puntas, ni coa cabeUos, ó peluca^ de tres 
altos , ó de seis , ó siete rizos. Los negocios^ 
sean Eclesiásticos , ó sean Secular^, solo pide» 
dignidad , y reéUiud» Un hombre^^ave ^ que 
^n una Academia ^ ó en un Tribunal abce la 
boca para mostrar , que es ingeniosa, y en- 
tendido-, íio. es menos ridiculo,, que un Pe- 
timetre vestido de aquel modo, que Uaoiaa 
Majo , con mangas , y cabeza perdida* 

Quando algún razonamiento se dirige al 
público^ es por con?enceEle de la verdad, que 



t -' -^ .K 



f 



Carta^de wt Vadte ¿k familias. 969 
le interesa ; y ^ se llera otra ititeocion y es 
solo charlatanería b • elQqjiieneia* Todos^ loi 
preceptos, nuis aptos^ para ibrmar un Orador, 
se vén abreviados , y de alguna oíanera reuni- 
dos ea solo éste : ^mar d los gentes y y á 
Xa verdad. El respeta, á lo» oyea^es le hará 
atento i su decoro ; y el .amor á la vercíad le 
obligará á que le siira como única objeto < 
suyo;y coQ tanta mayor confianza lesegui^ 
sá el auditorio ¿ quanto conozca mas clara 
esta adhesión. Quahdo , por el contrario, si 
percibe , qiae el Oradoif le pretende captar ^ 
y atraher con su representacioa y ó con su 
ingenio , le causa enojo ,, y una indignación 
secreta*. 

Todoquanto he dichp hasta aquí. , se 
ha dirigido unicameare á desbastar la educar \ 
don ; deteniéndose especialmente en la pri^ 
mera cultusa de la juventud , que se vé ex* 
tremamente mal conducida ; y en el princi- 
pal inconveniente , que es la causa de este 
desorden , ^ que proviene muchas veces del 
método Is^los profesores , aunque por otra 
parte hábiles, é industriosos. Después de esr 
tos medios preparativos , y cuya importan- 
cia le suplico á V. m. considere , no porque 
sea éste mi parecer , sino porque se vé con* 
firmada con una continuach experiencia, será 
yá tiempo de buscar luces absolutamente ca- 
bales acerca de las partes diversas á. que se 



« 

é 



2 70 Espe^acuh de la Naturdl^ta. 
estienden las letras humanas. Nuestro sígío es 
ciertamente feliz , pues posee, para perfeccio- 
narse eñ esta razón , el libro del mas amable, 
y mas virtuoso Maestro; yá entiende V.m.de 
qué libro hablo ; quiero decir , el Tratado de 
los Estudios del Abad Rollin. 

La Phílosophia , que se ísigue después dé 
phia.^*''*'''**" las Letras Humanas, se vé acaso puesta poi' 
algunos en mas alto precio , que merece , y 
por otros tasada en menos dgl justo valor. Su 
estudio no es , como muchos juzgan , el estu;^ 
dio de la sabiduría. Los qué enseftaü la Phí- 
losopbia mas sólida , saben muy bieri , que no 
hay sino una escuela de sabiduría , al modo 
que no hay sino un solo Maestro , que es el 
Pastor de las almas. Este es el camino ; si la 
razón humana nova por él, camina por las 
tinieblas ; y si quiere tomar Otro rumbo , di 
en el peligro , y se aventura. Por otra parte 
sería íbrrfiar una idea muy baja de la Philo* 
sophi?, el mirarla como un egercicío traa* 
sitorio , y únicamente á propositfc^ para en- 
señar á la juventud i que dispute , yl para ins« 
truirla de las opiniones , que hacen mucho 
ruido en el mundo. La ciencia de dl<¡putar es 
la menos necesaria de todas las Artes; y mu- 
chas opiniones Philosophicas ^ que tienen la 
mayor apariencia de sublimes, y de maravillo- 
sas, pasan en el entendimiento de una infinidad 
de personas sensatas . que se han dedicado d 



un 



f 

4 



Carta de m Padre de familias. 171 
un estudio seiio ^ por monstruos en punto 
de Pbyáca,ó por fábulas, que serán la risa 
de los venideros. Este juícÍQ formaron Pas- 
chai 9 y Guet de la idea de Descartes acerca 
de la cKncia de la materia, y de la idea , que 
él HMsao se Ibrjó de la generación del Mun- 
do por medio de un movimiento , incapaz á 
k verdad de ordenar la franja , el bruñido^ 
moldvras , y textura de las alas del mas pe- 
qnefio mosquita M. de Fontenelle , y aun 
mochos Ingleses han cretío , que debían fbr- 
arar d mismo juicio de aquella tendencia con 
que pretenden los Newtonianos ^ que los cuer-» 
pos Planetarios, y^ otros , son movidos, y real- 
mente transportados , atrayéndose mutuamente 
los unos acia los otros en un váBfb , en que 
en ningún otro cuerpo k» impele , con ser 
asi , que en la tierra no vemos cosa, que se le 
parezca á esta atracción, que ellos vén allá- 
tan lejos. 

Pero yo no quiero aora , que estas opi* 
otoñes sean^ mas peligrosas , ó mas ridicu- 
las y que m influencias de la Astrologfa Judi- 
ciaria , ó que las qualidades ocultas de la anti- 
gua Pfailosópbia ; permito , pues , que sean 
adaptables. Mas lo cierto es, que ninguna de 
estas opiniones , sea de ellas lo que fuese , ha 
hecho mas feliz al Genero Humano , ni le ha 
Megado á hacer mas utiL Después de los msK 
yores conatos > y después de habetse buel- 

to 







9T% Espe^actíío de la Ndurdeta. 
to con la mayor eficacia á todas partes , la 
cazpn se halla tan poco iluminada ^ y tan p(H 
co satisfecha , que al «fin viene á confesa^ 
aunque muy tarde , que no era ésta, aunen 
materia de eatvicfios, su vocación ^ hohieDdo 
sido criada ^ uo para entrarse en los senos de 
la Naturaleza del Mundo , que camina muy 
|»ien sin esta arerignadon ^ sino para ocupar- 
se en lo q^e. debe hacer^ y ea aquello y qoe 
le toca goberaar« Es ^ pue¿, na tieoopo may 
mal emplead» meterse en desembrollar ideas, 
y conc^toa tenebrosos , y desembcrf verlos á 
los ojos de una juveatnd sin experiencia , que 
poco á pocQ se ?¿ epardeciendo , confunde 
su imagiaacipn « y se jepulta sio fruto ea 
unos estucQ^fiescanMoadps >, sin senda para 
dar con la verdad. Oh , y quin mas sabio coa- 
s^ sería . cultivar á esa juventud aquel ta-* 
llanto jiartícular , que le haría, util.á la socie- 
dad , en que se ha de incorporar lu^ al 
puotcj ^ 

En esto consiste el memo dala ^erdade^ 
ta Philosophia de las Escuelas guando se 
enseña coo discernimiento* HaUase esta cíen* 
cía <:alacad:i eatreUidfaacU) y la elecotoa 
de algún :camiiK>9 6 estado de v(da« El ver^ 
eidero bien 9 y el bien sumamente grandef 
qqe %t ppdia hacer á la juventud en este ca^. 
so, era.,soadear de (ojos los modal 4)0SiMesL 
la di^posicipst n^tur^l de C9da eipteodiaiieittciu ^ 

La 






Gtirfa ae tm Vadre áe familias, a 7 j 
La mayor parte de estos jovenís, que acu- 
den á las Escuelas, y Aulasde Philo&ophía, igno- 
ran para qné serán aptos. El uno en la realidad 
es nacido para Maquinista , el otro para Arqui- 
4e¿to, ó Ingeniero. Este, que es naturalmente de 
enteBdimieñto delicado , y recogido , será bueno 
para la discusión, y el raciocinio: aquel otro mas 
a£tivo, y mas curioso se logrará mejor en los 
descubrimientos de la tüstoria natural ; pero el 
Alcón mas castizo jamás será cazador , si no le 
muestran la presa. La Philosopbía es la facultad 
en que sabe la destreza de un Maestro poner de- 
lante á los que se entregan á su gobierno la oca-* 
don de conocer la diversidad de genios , y sacar- 
Jos sin equivocó á la luz. No es necesario sino 
mostrarle al joven Aquilés una espada ; ó un 
relox al joven Hughens : la naturaleza misma 
se declara , y se conocerá bien presto el corazorl 
marcial del uno , y el genio , nacido por las me- 
cánicas , del otro. 

Con esta mira , algunos de nuestros Pro- 
fesores de ^ilosophía , que prefieren el bien d¿ 
la juventiB , que instruyen , á la comodidad de 
leperirles seis meses consecutivos una opinión á 
cerca de la naturaleza de las ideas , ó de la es- 
trudura imaginaria de pequeños tuf biiipnes, eli- 
geti aquellas materias , que son dé utilidad co- 
nocida á la República , y con mas especialidad 
las indispensablemente necesarias. Saben , que 
entregándoles sus hijos, tanto la Nobleza, conio 
Tom.XL Mm Ift 



é 



^74 Eípe&acuh de la Nátmakiuu 
la Plebe , dq se los encomiendan para qne loa 
saquen turbillonistas ^ ó atraccionarios, anopar 
ra inspirarles una pasión vehemente por los oo» 
nodmientos experimentales , que son el tesoro 
de la sociedad* Saben , que se amootonaa coo 
razón los elogios para aquellos Maestros^ que 
han dado á la Patria Mecánicos , Ópticos, Ar« 
quitemos 9 Naturalistas, 6 Agricultores, Coo esta 
esperanza versifican sus tratados , de n^odo^qu^ 
tanteen , por decirlo asi , los entendimientas^ 
^rcitando , y limando en cada qual el talento 
particular , que tenia encerrado , y estaba des* 



• 5 



t}i •:«r« • 



No se les arma á estos talentos lasso alguoo^ 
sino que con la diversidad de tentativas se lol^ 
conduce al punto en que se conozcan á sí mia-r 
mos , y vean el parage, en que estaban sus riqué-^ 
8sa& Se les dice aquello para que vienen como 
nacidos, instruyéndolos de manera, que sigan no 
método , que se Vé no solo bien recibido^ pero 
lleno de favor , ó que vá tomando buekx en los 
mejores Colegios ; la Arithmetica ^ Geome^ 
tría , las Mecánicas, la Pbysica expa^poental, \k 
Esphera , la Gnomonica , la lithologia, (^J^a) la 
Metálica , ("^^b) las plantas de mas uso , los ver-? 
daderos principios de la vejetacion , y Agricul- 

tu- 

f**a) Bstoes > cicnciAf que contiüera U forma > fignra » valor» 
«to % f dcmit <|iii4i<^aUcs pcrteaccicntes \ lat piedras » Tiene 4e 

Al6®* GrtCRo. 

' («*b) O ciencia , que coniiiicr» nctaks % y mcdalUf. VcafC el 

Dic de TrcT' pal. Mccalliquc. 



t 



ik-un Paé^ (^familias. 2yi' 

tura ; y en fio > los elementos de la política , del 

comercio ^ y de la sociedad. Un entendimiento 

superk>r conoce desde luego quánto valor úe^ 

dgn todas estas cosas , y no querrá que le fal-- 

tase alguna de ellas , todo lo quiere poseer. Los 

enteodiroientos medianos , 6 de segundo orden, 

se entregan , et uno al gusto de una ciencia se- 

paiaijamente., y el otro al gusto de otra ^ que íe 

paitare mas digna 9 y en que saldrá ventajoso* 

: Todos se distinguen en aquello que eligieron , y 

la sociedad sé mira felfz en lograr, en todo geríe- 

í 10 de cosas prédicas , hombres de inteligencia, 

y acierto á quienes poder recurrir por socorro, 

' b por consejo en todas sus necestdadeá , sin soli- 

[ (atar por esto encontrar todas las luces en una 

cabeza sola. Tales son las consequencias de una 

Philosophía bien elegida y y prudente : quando 

! por el contrario , se quedan estériles los mejo-» 

I res establecimientos , y entorpecidos los talen* 

los mas singulares por cultivarse con demasía l/ts 

disputas metapbysicas , i^las opiniones mas lei- 

jaoas de lasjiíecesidades comunes de la vida. 

La PMDosophía , pues , que se sigue á los es* 
todios de Humanidad. , tomada como se debe, 
ti la prueba de las talentos^ y la escuela de los 
Otídadanos: no es otra cosa , pero ésta encierra 
en áel mayor elogio. Yoquedóde V.m 



I..M. 



Mm t LA 







176 Espe&ífctdo de la Natunáauu ') 




LA DIVERSIDAD 

DE CONDICIONES. 
CONVERSACIÓN SEXTA. 



Cansa ¿t It 

^rsigualJad 
cnrre los 
iiombrct. 



AL salir de la educación delibera d hotn«* 
bre á cerca de la elección de estado** 
Las diferentes ocupaciones de la sociedad se le 
ponen todas á la vista» Mientras él las conaide-; 
ra para determinarse con prudencia y podemosi 
recorrerlas en su compañía , sin dejar alguna^ 
para juzgar por los efe¿ios de esta pasmosa di- 
versidad 9 qual és el primer origen^ » y ^ primer 
móvil de todo. 

,. Estos efedos nos harán tocar con las ma-r 
nos la importante y^ad y que nos enseña la 
revelación y y que la Philosopbía^esconoce»^ 
(juando abandona la revelación mlkúa y por 
seguir su proprío capricho. Como los Pbilon 
sophos y que huyen xie la senda de la revela* 
cion y han perdido de vista la verdadera cau- 
sa , y consiguientemente las verdaderas ohli« 
gaciones de la sociedad, han atribuido tam- 
bién, del mismo modo á causas imaginarias 
la diversidad de condiciones y que la componen. 

El 



"N 



-~ El PlBtowSWQ^iítiguQ^y.Bioclíriioatribw^. 
^ }a<i¿s¡gttirid0d.decf»)€Uci|}nes á foaViirícia;de{ 
lo» Conquistadores , d á las usurpaciones de» 
díTereotts Señores^ y decide , que siendo «stOi 
cpntr^ip á la wzon > es qecesqrío reducir con 
todt» kw «(f iMíffzos posible» á Iqs hprobre&á un» 
nivel perfecto , y á una especie de comusidady 
que loffiguale á todos. 

La:f mprew ^ :gfVide , pue? es preci» tr- 
fcriu8r,geiíer«lto€We;toílas Ips ÍJapone^ , por-, 
que: tod^s han tenido la flaqueza de admitir uq 
gobierno ^ segiw diversos- grados áe suhordÍQa<* 
Cion , yá jnas 5 yá^ meóos. Qué gloria tan gran-: 
de para la Pbilosopbía , deshaqer radicalmentei 
todos los tuertos , y suprimir , y veogaraodasr 
Ifis iojqriasl Dos ir órlales ^ llenos de valor , haa 
comenzado á poner mano á la obra : Platón y y, 
D, Quijote* 

Lctt sequaces de Leibnitz ^ lo$ Optin>ista8, 
(**) y la mayor parte de los Metaf^sicos^ quq 
comparan los diversos mundos posibles » á fin 
de determii^ los intentos , que tubo Dios para 
atrreglar lai»rra,dedden lo contrario que Platón: 
que todo está bti^i^o; qw po ppeíe estar mqorj 
que el bou fere es tal, qiial debe ser, y qiiecje es* 
la diversidad de estjido$,de inclinaciones, y mo- 
dos de obrar , tanto los^ m^los., como los buenos, 
imvii» uP9:^ie4f4:d«.prde« , en que se qqvx^ 
*v : • pla- 

t**) A cerra^clcl error de los Optianistas yeasc el Diccionariv 
*e Trer. let. O. *. , : ' ...vi 






/ 



^9^ EípéSaculo de id Ñat3»éíMl 
place IHds, y> tbkjiqúece á sa tina el Uollrer- 
8& ; dando á nuestra morada una constituciofi 
diferente de la que puso en los demás Pla« 
netas. De esta sublime CTOQfipafadoo de nue^^ 
Itú ^lobó (*^) con los otros mundos ^ de Im^ 
quales ciertamente no han t6tki))o ^^toaí Pht«: 
kisoptxxs embajada , relación , ni instruocío- 
¿es algunas , hacen dimanar los pretendidos 
prihdpíos de nuestra nKiral ^ y los motivos 
de nuestra tranquilidad ; atendiendo , dicen^ 
lo^ tales 9 i que nos debemos conformar con* 
h mira , é intentos del Criador 9 que fadlló al 
Universo mas diversificado , y biermo^ con 
esta me^Ia de bíenes> y hoales esparcidos e» 
nuestra esphera y que con uúa iünccencia , todtf 
ttnifi)rme > que sdo sería repetícion dé sdgun» 
otra espherá» 

Dejemos al entendimiento humano hacer 
proye£tos de igualdad , y de refermfa, 6 desenre- 
dar hermosuras relativas ^ y meramente meta^ 
physicas. Yo no dudo y que á muchos de estos^ 
que miran estas conjeturas imagínarfgs como una 
grande, y profunda ciencia, les dá mfl)^ poco cui- 
dado el conciliarias con las decisiones de la F& 
Há , que semejantes principios son propriosde 
quien no mira dereclio , y poco i proposito pa« 
la indinarlos al bien ! O, y cómo estos oonsoe- 
ios son endebles para endulzalr nuestros trabajos! 

No- 

{**) Bl Vraoc^i «Ucc «ttcstr» f Uuicts« 



t 



;^7oflokf06. ifiDeDios feUcíaiixwtaQeote üaa escuda 
4iias,Sí^te , y más tí>oforo9e á la experiencia, 
x:oino tamfaieD ooas propofdonada con nuestcas 
necesidades : esta es Ja Rel^idn revelada. 

Ella txi& ^enseña , que íA faonbfe q!üeil6 
iofe&o y y que está conpaipidQ^ y que el 
motivo por que Dios estableció la autoridad, 
la neoesüfld de la. ofa^dieDCia , y diversidad 
4e esfteras ,* ó . <:oad)CÍQiies , fue!, para repfif^ 
fioár ans deUtos , |)araf]i^oderar la p^idíeote^ 
que le fleba al ixuüt , para egercttar con tas^ 
bajos á loa delicqueotes , aunque lo sientan, 
y lo repugnen ^ -y para per&ccionar á losbuer 
«IOS con la pfá^ka: de; tádás, lis virtudes^ 
ál modo, que: deiermiiiÓ sujetar idos bombies i 
la alternativa de. las etfarírinea, del año ^ á los 
m^heoros los mas ásperos y y penosos ^ y en 
fin 9 á innumerables necesidades , que ios d&^ 
jan anix>rd¡nados /y dependientjes Unos de 

otros» i :'.'.•.'. j . • 

La intención de sujetar á los hombres á . 
ima vida t||^josa , consta por * experiencia 
universal ^fty la voluntad de unirlos entre af 
fxir medio át. la: diversidad de neoosidade^ 
y condíciones^na está menos atestiguada dori 
knonuméntos ^ y lugares tan obvios , y tan oh 
muñes , que los pueden saber todos. No ae 
contentó Dios 00a. suprimir las plaitas be« 
néíicas , ^ue si se hubieran transplantddo dA 
jardín de £dén á lo restante de la tierra 9 1^ 

htt- 



é 



\ 



• 1 



iBubiefan hecho de tm cabo i ooro tíiótiSk 
ede delicto , y asiento de Immortalidad; Quii* 
:so , además de esto , si^imir después del Di<^ 
luvio* la lar^ duración de la vida ^ y puso 
cdesde wtaaoéseü la NatmateEsí las catrlas de 
inuestros trabajos , y dé los iofort^njos , qué 
ihacen nuestra vida penosa , y corta* Bor to- 
das partes S3 vea ea la tierra iooimecables 
-vestigios , de qiie no cabe dudar, '^ue proé^ 
Jban can evidencia , que /^L Dilovio ramera 
gi6 todas :las antiguas^bitadooes de los ihooH 
^res , que mudó su: madne al Mar ) y llenó 
detamblasy y de quebradas^ la tierra , que cvir 
|3ria el ^agoa , b de que antes había estado cii^ 
bierta ; de ikb.mocb 9 ^úe esta . mutadoa dejó 
en unas partes. dKÜik^ en otras pedr^hes im** 
men9os , en otras buena 9 y fertil tierra 9 y ea 
ca««a <i« j« muchas amontonó ionumerabies conchas , y* 
Vocu gene- obrog. dfspojos propños d(l Maxs J>s zipá b¿^ 
Ua de provenir 9 como ek&o de tan txtnot^ 
fiinaria diferencia' 9 ía prodigiosa fecundidad 
de unos parages , y la fsteriUc^ grande de 
otros. De áquiinecesaciacnisnte ,^íie. los que 
iMindosen de hier» ; y . eanécieisen de vino^ 
Uebasen á otros terrenas lo stiperflito paní 
obtener , por medio^ de dgun cambio 9 aquel 
licor benéfico ; y de aqui 9 el que unos 9 y 
otros fiíesen á visitar 9 y tratar cange coa los 
^üe tubiesén granos 9 para participar alguna 
pár(e de su. abundancia. 1 1. .. 

De 



r«f« 



4 
t 



De está misma <!iestguátdad de terrenos^ ^ucurü 
y csDndidones provendría , que aquellos , que ▼oíanurtA. 
se Tiesea desproveídos de todo ^ oTreciesen i 
loa otros sos fuer»» , y su serVkio , para * 
jdcanasr d sustento, y socorros , sm que 
aa podían pasar. La disposicioQ aélual dé la 
Naturateza ^ obliga vísíblemeote á los hom-* 
bres á trabajar , afiínar , y á ayudarse recí- 
procamente. Dios oo es de modo alguna' 
Aoeor de la itialicia de los hombres , antes 
bieki intentó moderarla, y tenerla á raya por 
medio de esta dispostdon , y es Autor suyo. 
Del mismo modo, pues, lo es también de' 
la desigualdad de condiciones , que es el pri^ 
aier efefiode las bubnas , y malas qualida** 
des , de diferentes Países , y de la necesi« 
dad en que están los hombres de reparar el 
defeéto de aquellas cosas de que carecen , sub- 
miDistrando las que no tienen los otros. Luen- 
go Dios es ¡el que quiere , que se sujeten los^ 
horobvesá un orden de que.depende su con*' 
senradon ^mque se diversifiquen los traba* 
jos , que loraantienen , y por cuyo medio sub- 
astan. Artificio es de la providencia , el que 
isooa hombres , que no se aman , antes bien 
están aianipre preparido!t al furor' de continua- 
das iras para destruirse mutuamente , se unan, 
y se GOmncáqUen <k>Q todo eso , conspiran* 
do ¿^prepararse unos i otros los socorros , que 
necesitan. ....-,. - 

Tam. XI. No Ix> 



s 



Lp QDismot) que suce^^ ¿ Ío$ th«l»M£k>res 
de una gran Ciudad ). socede.á los que pueUaft 
^oda la tierra. ^ Aquellos se repanen en diversas 
pKofesipii^jj y, ofícios ^ y. aun miuchos de. ellos 
ponen sus ta^l4S , y c^t^Ies ij paca qiieseaepa. 
su e^Tcicio, ry . acudan. ár.su$ casas 96 á su» 
tiendas : todos €;stos trab^ap sin duda para si 
inisnsos ; peío como quiera síryeD á k socio* 
dad. £1 qno DOS. ofre^ z^atos^ ^ oiro nos fií- 
bríca un soiDbr^rQi ^qit^L nos venderá p^car 
dos 9 6 telas , y ^e, frq^Si^i bebidas* Todosi 
1<)S carteles^ que hay en Londres 9 jó fcn Ma-* 
dfid, son proniesas d^ servirnos» En estas Qa- 
dddes , como en todas las . demás , cada uno 
juzga, quQ trabaja pjirafiir^ y^ lio se enga&i;: 
pero desde el un cabo di ' ot^ro de la tierra est- 
tan las cosas ordenadas de tal modo , como' ai 
Qíqguno de quantos la habitan tubilsra maá 
ipira., que. el servicia de la sociedad* Lo que 
se faaqe^poc la. sociedad ) se hace por nSÍ^ y 
por todos quasios la qomponea ; con qué yo 
1; debo dar i Dios 1§$ gracias pqSvla diversi- 
dad de condiciones , que quiso [xMieir en la 
tierra, á^fin de conservEirla ooi[x)umaicioii9 y 
los .gorros ^ y de habérmelos ^ bt^ ibfidir 
bles., excitando á ca^a particular cop .^^ etti^. 
mulo de Su necesidad proprk. 

£1 Epicurismo, {*'^) aoHgD^ "siempre de- 



(**) tft PIül«sopUft traduce ti iCaliiiM» 



♦ » 



la dhersidad áe eofidiciones. 183 
camas segundas, bo qtriso reconocer otra co« 
ia pora el estabiecimíeoto dé UsUyes^ y or« 
den de (3 sociedad r sÍQ^ los razonamientos 
de los Legisladores ^ y las pasiones de los ham* 
bves. Confesamos 9 que el acicate 9 y el fre- 
oo gobieman al Caballo; pero la espuela, y 
la bdda están también por A mismas debajo 
de otro gobierna La experiencia nos ha ma« 
nífestado, que es preciso moderar los ímpe- 
tus , y extravagancias del corazón humano; 
pero los ttabeses de la fortuna , que le do* 
Biaa,y las necesidades, que le amortiguan, 
y sujetan , tienen al mismo Dios por Autorj 
y guia. 

Aquel , que conozca qiiánto concuerdan 
la lutturaleza , y la sociedad con los testimo* 
añsdela teYelacioa ^ reconoce también, 
que el hombre 00^ es qual debe ser , y qué 
la dÍYeraidad de condiciones es obra de la 
Providencia ^ atenta áempre á disminuir lo» 
efeoos de la milicia del corazón humano, 
yá^i^gag^ hombrea hacer ^ siquiera por 
interés , l^que debía obrar por virtud* Con«» 
¿feotemente se entiende muy Htn , que si 
hay 4imi Religibn , que por medio de im 
pciaripió de amor para con los boiiibres, nos 
óUiga ik ^^atar lo que hemds' visto, ierá 
esta Religa la qud forme Ciudadanos só-* 
lidoÉ , y veidaderos : por quanto los- efedos 
áel amor soa ndavia mas fif mes , que los de. 

No 2 la 



ííll'-íU 



«I* Mil ti 



a84 Esp^ací^ de la NatwrúktíL 
h necesidad , y ei interés. £1 Christianbnia^ 
pues» y no aquel y que se ostenta ^ sino el 
que t)abica en, el corazón > y se manifiesta en 
las obras, es la perfección de la sociedad. 

Si quisiésemos bacer pasar e: 
revista á los diversos estados , que 
esta sociedad , que es ^1 instrumento de aque» 
lia dicha , á qué los hombres pueden llegar 
en la tierra ^ hallariamcs ser iomimerafaies , y 
nos llenara al mismo tiempo de regocijo el vec 
lo que se trabaja en ;el mundo por nosboros. 
Lo mejor es reducir estos ittridos , y hienec 
aun numero determitiadó*. . 

Todos los hombres trabajan • ó en sa-» 
««^'t^oTen h car de la tienra aquettos . frutos , que produ* 
Mcica^i. ¿^^ y metides ,. que éncieira en sos éncrañasy 
den disponM^riOíqae.yá oogierott^y'^i^b^^^cr 
transportar ^ 6 distribuir quanto sirve al uso 
del genero humano: 6 en fin , en hacer fe* 
lízála sociedad 9 JUDOS con d trabajo de sus 
manos, y otros con la fatiga de sus cabezas* 
Otra especie de hofubres se halla ^ e^iecie,' 
que por desgracia tfene muchos ndivkluo^ 
quiero decir , aquellos , que sirviéndolos en- 
todo la sociedad I ellos en.ndda la sirven^ imi»< 
da la buelven en cambio. Y estos tales .te»-' 
dráa algún . derecho para ser ledbídQS tnreilaf > 
Saquemos á mas clara luz su ¡ojostida y no 
por vengarnos de elloa cpn. la ta^ra , «oo^ 
Epr obligar 9 siquiei^á 3Í$pDm^á hohaíí^ 

la 



h fociéísid, f eftpeñiflús éo aervirW LosRd^ 
manos hoiur»fen con una ooronaá aqiiél 9 qike 
faavia librado de la maeiteá oúr Ciudadano; 
y qué DO halnréiiios hecho nosotros mas fO* 
davia , la podemos cotí sibias ptecabdones 
festituifle á la RepubUca* ^e) trabaja de tuto 
solo de aquéllos ^ que con su odosMad la sii^ 
ven únicamente át carga ? No la habremos 
obligado mas, aún , que poniéndole su tidü 
en libertad? 

Después de Dios, nada áttaitaos inaat^ íá^ ^^ ha^M* 



H rui t vt 



nos es mas estimare Cúsá ' (dlgtmy^ "^ «MUe» 

D ' QUC la MOC-* 



* . o ' ouc 

que la sociedad) y el Autor , por {totiernos^ ¿ad. 
mayor atraétivo , y unimos con mas eflca«^ 
da á ella 9 00 quis^ poner al hombre en po* 
seiíoQ de su dominio *, Ui, dejiúrle goaar los 
frfttos de la tíetraí,' sina ¿ob la ayudh de sus 
semejantes. Dios mismo esconde su mano en 
los beneficios, que nos hace, y en los bid« 
i»a, qué (UstrAuye^ mosttfsndo sbl& h ma^ 
no del hombie , p<» cuya oiédlo jies loa' 
dispensa. ;m' ^ ^ * ' 

Ei rec¿ínectmieom,sube sin doaa .hasta 
Dios, el qttal se descubie á la piedad ver* 
dadera; y aun los coracboes maes- 'iúdiflren^' 
tes 9 y>dssaüeoR)9 no pueden" d^ de eb^''- 
nocer aqueUa SQdeáiid,'q«ie4e8 míádtíeíae lá- 
lida ^ ni es dable reúsarle alguna- compen-* 
sado&. Ninguno sei^é^ &rzád»á*emrar enlsi 
Mdedad de loi joMMi fnto\x psoviden^Ua^ 



é 






«86 fi|ít( ; g<«il(>^^.^.:^ft»ilíi^^ 
oiífíltífldfla lofii >Qisbr«tiry l9¥3obl|ffi .<)pft-«i« 

jElepablica^ sin cuyo auxüio «^ imposiUe i»- 
sar» .Toflo nos vkqq por ipaoP: del liombret 
U i^fíagu^ f ú y.9stiio yiú mjiptqoiipientO} 
la foljlsííi^iiy «jaix^l£4í^QiftP[d9:Ul» irercMes, 
DiQs.!qi|Áere, quq dqscobraiiiQs^cOfl jbienii^cboc 
siagolar nuestro en cada qdo (le quintos tra- 
tK)Í4n .por nosotros , para qw, compensemos 
su aiSn coa el rotorno debido; y que almo? 
<te fjíi^'fn Jiiog»^ tÜjWnt» pQáeflaoí vivir sin 
^U^S'k.'AUQstrQ tcabiuoi) y: mmutsi ^ncoooi^ 
oneiHP.Bo seÍQtfrcptnpa,y'^ ^ual ^:nif 
meip de iiiiestros dMs* í .. 

-y,^ VMgewi Hpbioapa Cni^, 917:4 fixr- 

9^a «oledadv j:á ! .q M QO sm. . t^e^Mna , ,.«$ '. 
i I9 iQetfo^ v¥ieqiisiñ«l » no se •ju^p|»» iqjRettfl 
^ «u Is(a ^ si^ porque cx> fa^üba eo élk: 
su s^mcgante , .p^im ser ajjrudado. de.^ » y pa-' 

Kiayu(l^rls¡.«PcifitpiP9f: Al irse, m Mavíoíi 

de su destrozo, tubo cuidado derivar coa-; 
sjgp^, y . Sks^t k tiprra sw fiíail ,\i pólvora, 
bala» , hacluvs , una si^nra^ y otvos iostrameñ- 
to^ de su rs^vicio , MteDfendQ en la pte/á'i 
sÍ9R de {«rdeff^ la- %^ciedad sus aiypntf , ioveo- , 
c;ion^;;;9plJÍ6<yae,á]^^earUi9,.y etfeQ le sat^i 
vó la vi(^..To()a su faístiMriii es «a t^ido. 
dte ^napU» , t qns minin'i hacernos' sentí-. 
bl«» que ití. Áftmbjie. a^ {>md0:. fotac. $ia jsi» 



La. üvenidad lie c¿nJÜckfíés^ i $f 
«fiiqamtt , y pck coDsiguknte tf^á obfigddo á 
mmúfescar^ qtie íes es 'deudor reciproco. 

Pero esto ts- absolutamente cierto ? P«a 
asi como decinios? Veamos 5 •qué seria de ua 
PhílosopbO' Misantrope , que pOr --¡Ic^' ^eno^ 
jtjs^y hastía, que lei causa '«I getiefo'büiiia* 
no 9 ^i&se no deberle mida , y adquirirlo 
todo coo su prc^ria inteligeticia , de la qua! 
. ae forma él mny alta idea. Xos PMtosophooí 
báo^cbo tantas veces v qt^eelSábio se bas- 
ta^á sí mísaio , qoe él sé^lo'^ctieiitra en slí 
toda. Sigamos^ este negocio ^ y hagamos la 
prueba. 

Vé aqd un botttbre y qoe por librarse de 
lar ocmipafiía de sgoorantés , y de Importu^ 
nos:, deja xtxi despecho, todo quamo gene-- 
lalmente teóia de los bombties , vestidos ^ ar« 
tes 9 oíidüs, iñstramentos , ciencias , religión. . 
Todo lo ha olvidado yá , y todo la ha aban*' 
donado. Es^ es oír ' Cafthesiano rígido v <)ut 
vé^^que^scT' vaeoá4e podré servir <de todo; 
destierrase, (|pV coo >Ha'd -isna sol^d pro- 
fundar éf 'vfi^< por decirlo asi, á fundir tOi^' 
daa «sus' idéns , y 4iecba la fond^idín genensiV 
vtf iÉsacar')de ¿I cabeza "utNi «ériei^dft C0nt>« * 
€imfstí^c»^m€3íáÁ6^de^áMdt (fimanarits iccu^ 
sigoigi i o g rtepié ttxlai las invenciones^ necesa- 
rias» ifiro^peélos^ iinidkis ! Esperanaas vanas} 
Antes es vsvirV'^w phüo$oi¿an Ko hablo 
déiKioc^^ «Bftiersgos^ inuta^ir^ '^ué hari pafa 
< * ha« 



T 1 



* 

é 



JüsAhr en su ra^on la idéaiáe ia • verdadera te* 
ligion.vsieiido una revelación libre y que de* 
pende de la elección de Dio» , cuya señal ^ y 
cuyo hilóse faaUaenlasociedad^estoes^enla 
Iglesia ^ de la quri no le: podrá cfecir cosa id* 
gima ÉVí lason sofau Ooncéotome coa aotaf. 
luucamente , que las xieoesidadea mas oomiH* 
fies de la vida , bastarán para consiinur ooes* 
tro Philosopho 9 y acabar Con él. 

Los áciinialea naoeu proveídos de todo 
to oecesatio; P^n eltxHnbce ai entrar en el 
mundo ^ y tote PhUoscpho en su soledad no 
tiene , ni vestidos , ni provisiones : mas ; el 
hombre encuentra en la ternura de su ma- 
dee , y en el cuidado de cfoantps le cecoan. 
las mantiUss.f adorno» y alimento , que ne- 
cesita ; pero á . nuestro desbudo Misantrope, 
yá le persigue el hambre 9 y yá le deja ate- 
rido 9 y herizado el hielo : altemadameote 
sf mita trateído.de ftiOfiíimodaéD de. aguas» 
y tostad <loa lofe ardientes «ayosé^del SoL 
Boneseá.sbñar quatitó le puedeá^tener ccn* 
venieBCia , y tralier alivio , oómo^lhrá Sastre, 
^fqujttélo^y Jiaidípert). Su ¡sj^biducía le aec-^ 
vicá de muy poca; <)ues tódpSiksi. cuerpos se/ 
attaygan . unos á otrotf . en torite partes ^ 6 . qué 
sea esta atracción unt fiíbula phikMDphka;qiie 
el fuego sea el [mocipio de la efefiricic¿d,. 
ó.qiíe. Qolo sea ;^ que. el resorte dd/ ayre di*, 
latad» eon: la .bi^elUrdd calor ab» el: piw-i 

pió 



La diversidad de^ondidanes^ a S 9 
pfO del ascenso de los Hcores para la fititri- 
cíon de las plantas ^ ó no ; es necesario há«- 
cer treguas con estas questiones y y dívori- 
cío coa toda la PhRosophia ^especulativa. 
Kuestfo Mísantrope , b traga faombres , se vé 
llamado por otras paites , y tiene otras ave- 
r^uaciones <]ue hacer. Yo quiero verle su- 
dar coa la agitación que trabe 9 y con« 
wmirse coa el caimiento de ánimo en que 
se mira , por no poder pulir , y afilar una 
piedra, de manera , que la deje con el core- 
te de una anuida para servirse de éiz. De- 
«spera dd asunto ; mas se pone á pensar 
pwa su consueb, y muy al caso 9 que es 
una cosa ridicula para ^u alta capacidad , el 
pararse á copiar hs advertencias de la vieja 
Agricultura. Pero mientras Canto que él me* 
dita 9 y se ensaya coa <£versas tentativas 9 el 
tíentipo de la siega se pasa , y su tierra 
.aun no está arada : mas no importa ; antes 
es sustentarse de bellotas 9 que imitar hom- 
bres perverj^ 9 ni deber á razón agena co- 
sa alguna Mo quiere socorros de otros 9 ab« 
solutamente los renuncia. Pero con qué ina- 
trunientos podrá fabricar una casa 9 tal , qual 
él la ha concebido ; el equivalente de una 
álla 9 de una cama 9 de una estera 9 de una 
barca 9 ó de un simple vaso siquiera? Falto 
de instrumentos 9 de instrucciones , y destitui- 
do de los materiales > át que la sociedad le 
Tm. XL Oo pro- 



'é 



190 Espe&aculo de la Naturaleza. 
proveería en un momento y nada sacará sino 
tosco , nada logrará sino en bruto.. Lo que le 
haya costado mas tiempo y y mas trabajo, 
fe le quebrará entre las manos y y no conse- 
guirá sino un servicio falso , ó diminuto ; st 
yá no es que la materia absolutamente se re« 
lista á la obra. El verá el fin de sus dias , sin 
que haya podido conseguir , no digo yo la 
comodidad de un relox de péndola 9 ó un mo- 
lino , pero; ni aun hallado la materia de un 
hilo , que se tuerza sin quebrarse ^ de una 
aguja medianamente hecha, ó el suplemen- 
to de la mas grosera ho2. Envilecido su en- 
tendimiento con tan bajos cuidados , y apu- 
rado en las cosas mas ínfimas ^ dilatadas , é in-, 
fruéiuosas , no ha podido anhelar » ni leban- 
tarse á las heroicas , y grandes. Ello es asi, 
que quando renunció los socorros ágenos ^ y la 
experiencia de los siglos precedentes , se .privó 
de un golpe de los mas altos, y agradables co- 
nocimientos 9 y de la prá¿tica mas expedita , y 
-mas uti). ^ 

La sociedad , pues , riguroslV y exaéhn 
«lente hablando , nos debe ser tan amable co- 
mó la vida , pues el apartarnos de ella , nos 
arroja del todo en una necesidad absoluta , en 
una indigencia verdaderamente mortal Míem*- 
' bros somos de un cuerpo , supuesto que nos 
comunicamos unos á otros los socorros , y la 
Yida. En el cuerpo humano ^ los ojos no des- 

• fre- 



La diversidad de condicicnes. ^ 591 
precian á los pies , y manos , á quienes di« 
rigen ; y los pies , y las manos , lejos de des- 
deñar la condi)6ia de los ojos , corren ^ y 
obran para su conservación en caso de nece- 
sidad* Del mismo modo en la sociedad ^ to-p 
do vá á un fin. Los <]ue txrupan honorifi- 
cos cargos , na pueden pasar sin aquellos , qae 
tienen el uUimo asienta La experiencia nos 
enseña nuevamente cada dia , conspirando coa 
d Evangelio , en prescribirnos como r^Ia 
de aquél amor ^ que le debemos al progí* 
mo ^ que ix> ejecutemos con otro aquello^ 
que xxo queremos que ejecute él con noso- 
tros , y que le sirvamos como á nuestra mi^ 
ma persona , pues todos juntos armamos on 
cuerpo solo. * ^p^' ^•'' **- 

Debemos , pues, estimar , y debemos amar 
con todia realidad , é intensión al mas humil- 
de Oficial , cuyo trabajo nos ahorra muchos 
afanes , y contribuye con muchas cosas al 
socorro de las necesidades de nuestros cuer- 
pos. Pero COA ^é ojos podremos mirar á aque- 
Uos baraga'is^ perezosos , que quieren nues- 
tro auxilio Y sin que ellos nos le den en co- 
sa alguna? Farecense }ostale$ á las lupias , 6 
á otras semejantes excrescencias monstruosas» 
que chupan lo que había de vivifícar los miem- 
bros cercanos ^ sin egerdtar por sí estos feos 
bultos fundón alguna en el cuerpo : y si es ^ 

verdad > que los holgazanes son unos mona- 

Qo a truos 






\ 



a 9 ^ ¡^¡íp^acuh de la Náturaktiu 
truos en fealdad , y en injusticia , pues des- 
figuran la sociedad , y la destruyes \ muchos 
monstruos hallaremos entre los hombres. Hay* 
los sin duda , y que salen al público con las 
mas hermosas apariencias ; y muchas veces 
cargados de oro , y con mas lucimiento^ 
y brillos que el resto de el Genera Huma- 
no. Otros hay , que se cubren mal , y sola 
ae visten de harapos , formando el espeéiacu- 
lo mas hediondo que es posible ver sobre la 
tierra^ 

Aquí se ofrecen dos questiones bien curio- 
sas : una es inquirir , quál es mas nocivo á la 
sociedad ^ ó el rico , que no hace nada , 6 ef 
pebre y que no quiere hacerlo ? La otra es ^ si 
habrá algún remedio para estas dos especies 
de flojedad , y pereza. 
... - Hay una devoción poco iluminada ^ que 
<iue^'hace"\ uos hacc mirar indistintamente á todos los 
!L" pcí«o$"". pobies como objetos dignos de nuestra com« 
pasión ; y hay una Phüosophia indiscreta, 
que querríiar reconciliar nuestra ^[listad con 
el hombre mas licencioso , porque^dice , que 
el tal expende utilmente sus bienes en la. so- 
ciedad* Es verdad , que ta Providencia sabe 
sacar grandes bienes de nuestros descuidos, de 
nuestras codicias , y aun de nuestras injusti- 
cias mismas ; y asi , es verdad también , que 
el pobr^ mas embustero puede egercitar la vir- 
tud de aquellos ^ é quienes aétualmeiue en^ 

a • 



La diversidad de condicÍMes. ^93 
gaña. No hay duda , qne los gastos mas pró- 
digamente desvariados , arrojan en las manos 
de otros un dinero , que circula , y que vie* 
De á ser recompensa de muchos trabajos. Pe- 
ro si los ricos perezosos , y libres hacen al« 
gun bien , es sin intento de hacerle , y va* 
luntariamente hacen mucho menos bien que 
mal. 

El Evangelio , acorde siempre con et bien 
de la sociedad , y mucho mas equitativo que 
la Philosophía y reprende , sin acepción de per* 
senas 9 á todo hombre ^ que no quiere tra« 
bajar , y le condena á no comer : y quando 
la pereza del pobre , ó del rico diese lugar 
á algunos buenos efeétos , no quiere el Evan- 
gelio mismo , que venga algún Hen , obraci- 
da mal , ni aun tolerando el mal siquiera ^ y 
m^cho menos alentando á él 9 pudiéndole su« 
primir. A sok una razón sensual , ó á una 
Philosophía parásita, (**) le podrá parecer bien^ 
y aplaudir la glotonería , dando color de vir« 
tud á la licjtficia , que parte con otros el lo- 
gro de su^-^laceres* La Philosophía Christia- 
na no sabe , ni variar , ni componer , y quie- 
re , que nos abstengamos de tpdo quauto» trahe 
consigo el caraéter , y las señales de iníqui* 
dad. Ordena , que obrando el bien con la sim*- 
plicidad de Palomas ^ usemos de la penetra- 

cion^ 

<W 'QS* «om< ^ costil agcBa* CrUgo T*pcWiTQ$t 



«94 EspeSíacuIo de la Naturaleza, f 
cion , y prudencia de Serpientes para discer- 
nir el mal , y para huir cautelosameme et 
peligro. Conozcamos , pues ^ los males , y 
los peligros inseparables del lujo , y de la 
mendiguez y para compararlos» y arreglar nues- 
tro enojo contra el mal , que resulta de uno. 
y otro. 

Lo primero , el rico , y el pobre , que no 
trabajan > se echan fuera de aquella semencia 
universal , que condena al hombre á un tra* 
bajo serio , y provechoso. Lo segundo , uno, 
y otro son injustos en quererse aprovechar 
del sudor ageno , y atribuirse sus talentos, 
sin bolver trabajo por trabajo , ^ industria por 
industria. Ellos son otras tantas manos , y ca« 
bezas perdidas para la comunidad , que los 
alimenta , y mantiene. Esta pereza es una en- 
fermedad afeétada , que induce á la flojedad, 
y al desmayo la mitad de la fiímilia , y sobre- 
carga á la otra mitad de un trabajo , que la 
destruye , y la arru¡na< 

digué». paf[g gg bastante igual. Pero no ^el pobre 
el que hiere mas cruelmente á la sociedad? 
£1 rico no busca ^en ella sino la alegría , el 
sosiego 9 y el descanso : no pone en cuidado 
á los que andan , ó viven cerca de él ; pe- 
ro el pobre es un vecino incómodo, y no 
pocas veces peligroso. Si se une á otro de la 
misma especie , yá tenemos el cimiento , y la 

ma- 



díla Va meo! Hasta aqui la injusticia de una ^ de otra 



La diversidad de condiciones. ags 
nasa de una facción , que' empieza por ficcio- 
nes , y por clamores , y acaba eh iniquidades. 
No ignoramos j ni sus artes , ni la canción ^ que 
les hace él ix>nor , que se merecen. 

Con arte ed inganno 
Si vive mezzo C annoi 
Con inganno , e con arte 
Si vive V altraparte. 

Con et engaiio 9 y el arte 
Viven la mitad del año: 
y con el arte ^ y engaño 
Viven también la otra parte. 

Si la mendiguez nos ofende con razón ^ por el 
cuidado , y por la sobrecarga ^ que impone i 
la sociedad necesariamente ; y si miramos coa 
justa indignación hombres vi)luntariament6 
inútiles cargar de vino ^ y abundar de vian- 
das y mientras le fa}ta lo necesario al Oficial 
laborioso ; oué podremos decir de esta canalla, 
que hormiguea en medio de nosotros ? Sin du«* 
da 9 que nos debe ofender mas , y de muy ál^ 
versa manera por el deshonor , que nos causa. 
Con verdad se puede decir , que nos llena de 
oprobrio á todos. 

De donde viene en efeélo el que un hom- 
bre , que puede trabajar muy bien , halle mo* 
do para subsistir con el sudor de nuestros afa^ 

nes> 



i* . 



^9 6 EspeSaculo ¿k la NatwaUta. 
oes , si yá no es , |k)rque nos dejemos engañar 
de sus dan[K)res ^ ^ porque no tenemos enuo- 
dímiento 9 y nos faltan el talento , y |a discre- 
ción para prepararles los medios de vivir , ocih- 
pandolos en servicio del Estado ? Cómo pue- 
de ser, que queramos pasar en paz nuestros 
días , y que alentemos con nuestra liberalidad» 
y franqueza una infinidad de gente 9 que man* 
tenga á nuestra vista escuelas públicas de pica- 
ros, rateros , y salteadores , que turben los 
Oiictos santos , impidan los t aegos públicos, 
y desdórenla Magestad del Templo con sa- 
caliñas , llenas de tumulto 9 y de indecencia, 
siguiéndonos con gritos hasta nuestras casas, 
y haciéndonos poner en arma en los cami- 
nos , asaltados , por lo menos , del pensamien- 
to , de lo que puede emprender la necesi- 
dad , y la disolución con el favor de una so- 
ledad úx\ socorro ? Nuestra libertad está sabia- 
mente arreglada con las leyes ; pero la men- 
diguez , ó no las conoce , é las elude. Los 
carteles , y las pesquisas , que l^^olítica dis- 
pone de quando en quando , anliyentan, d 
hacen que desaparezcan los mendigos, que 
inundan á París. Pero antes de partirse unos 
de otros , quedan convenidos en lo que han 
de hacer: distribuyanse á montones en las 
Ciudades grandes del circuito , y asi se los 
vé después en las Iglesias de Orleans , de Di- 
jon , de Troya , de Reims , de Amiens , y 

de 



¿feRuatu Quanda yá se. pasó .la' . tebopeacM» ' 
buelven acia Mootargis ) Sobóos > Beaorais, 
y PoDtoise, y se acercan en pequeñas tropait 
fiiígiendo sor gentes^ que traben manteÉimiea* . 
tos, y abastos.á jas Plazas de Pam , en don-., 
d^se encuentran al fin ^ como en el centro de- : 
seado de sus operaciones. Yá ha veinte años^ 
que observo este modo de vivir; y hudvoá/ 
v£r aquellos viejos pobres mis conocido» ^ jun- 1 
toscon ;otn»9 que han abrazado nuevamen-, 
te la misma profesión , y á quienes los vie- 
jos ¡nstruyeb de las rubricas 9 que 1^'mantie- 
neo. Las mismas caras 9 y los mismos registro! ) 
tcahen siempre ^ y jamás varían de arancd. 
Tomamos amtttad con ellos , les señalamos, 
lentas 9 y nos quejamos quando no parecen el 
día ) que acostumbran parecer* Les . avissmosi 
4e hs medidas^ que se toman contra ellos^ y^ 
se destruyen con nuestra indulgencia los or<-; 
denes,y providencias, que para disminuir el 
numero de.perdidos , toma una sabía polia-- 
QBu DetestQMts la ociosidad > y al mismo tiein^ 
po la ¿cttriqaqios. No es posiUe concebir ^. có-r 
no haya juicios reftos en un País eicúmn 
te, en que se halla un gran numeíode mech 

d^QS. 

t Todo esto se ofireoe Jn^nediatf múite. at 
a^ndüniéntoci quabdo considera laft Coúse^ 
qneadas de una mendiguez, ociosa : , que es 
«io duda azotbi .y vergüenza nuestra. Ño ^ae 
Tm. XL Pp le 



la pueden ictttc» seoiejantes nulidades 2 la^ 
ocíojodad de los ricos : y principalmente b i 
que parece claro, es, que no debct ocásionar- 
oos queja alguna ; pues su nrabajo na esiá^ 
destinado para nuestras obras ; m nos causa 
la menor inquietud , antesf bien la sociedad, 
^jos de recelar la proñision de losr ricos ?h 
ciosos, saca; de ella algunas ventajas verdade- 
ras, y reales ; pero con todo éso los males, 
qne causan , son todavía mayoresr , y mas 
ciertos. 

Aquel ^ que posee muchos Uenesr , te^ 
cibió mucho de la sociedad; Digámoslo me* 
jor : á la sociedad es á quien todo se la de^ 
be ; pues le- ba proveído de. tentas , d por 
ibedio del comercio , ó del manejo de los 
negocios. La sociedad parece, que ba toroa^ 
do á su cargo enriquecerle , y darie gusto,, 
y ^aplauso, con una multitud de servidos, y 
distinciones. Toda ella atiende á complacerá 
le; con que es razón , y justicia , que cor« 
ftsponda etrico á lo que la ^^|be coii ov 
retomo digno de su opulencia ; y si l»t)oa 
de dedr verdad, lo que las riquezas . tienen 
de mas digno, y : estimable para, el rico ^ es 
constituirle en estado de que sea el ampa-* 
ho de los pobres , la fortaleza 4le los flacos, 
7 eti Padre de. lá Patri.u^ Pudiera adquirir este 
nombre honroso ,* coflidocsend» una agua s»« 
M alXugar.en que nadó, d^iaia fuente pé« 
: . JMi- 



^'iilica'al barrio én que hihbu Bagaría á st 
(Patria a%un taato de b que k debe, arries* 
rgandose á algunas tentati7as para ñciUtar e»- 
ftablecimientos provediosos , é impidieada á 
Jm imprudentes la infelicidad de arruinarse. 
>Ohram noblemente , emprendiendo el ce- 
•gar tal laguna pestilencial , fundando & 
.cuelas 9 en que gratuitamente se ensenase : do<- 
'tando pucheros de enfermo , prevención de 
caldos, y lemedios para algui» barriada des* 
valida, y pobre: ó acaso sería mas beneíido 
el aeparar de la masa de sus rentas alguna 
parte , que por medio de un fondo determi* 
nado, y perpetuo, se emplease en que los 
trábyadoies de sus mismas heredades ^ y de^ 
{tendencias tnbiesen jornal segura, oompo- 
Hmeodole los caminos en aquellas temporadas 
en cjue no hay qué trabagar,y principalmen- 
te en loa aiíos , que son estériles. Una sabia 
eoooomía le pncÑara haoer lograr al rico b 
alegría inexplicable de ser prudentemente It- 
beral,y d^nlacer felices á sus Gondudada* 
«08 , impmieodo auo: la sombra de meiidi^^ 
guéz. Podría perpetuar el gasto, y hacer eter-^ 
nos sus beneficios , sin faltar por eso , m á 
poitafse con aquel honor , y decoro corre»* 
pondiente á su condición , y estado , ni á la 
aasfeeñda debida á su fiímilía. Pero el servi<« 
do de la sodedad es lo que menos pena le 
causa , creyéndola feliz solo con mirarla co« 

Ppa me 



(joo Esp^actA) de la Naturaleiá». 
moÁm lado , iecibiendo el precio ^de los 
placeres que ^ goza. Su uiikra ambición^ 
su pasión . dominante es parecer todaviá mas 
de lo que és y y lograr todo aquello ^ que 
la necesidad 'de los negocios , b la propoido* 
43ada dísiÍDcion le ha .podido conceder á la 
mas aba nobleza yÓ.k los puestos nias ele^» 
vados. Se cree infeliz , y deshonrado ^ si no 
mantiene dos Aytidas de Cámara^ por íoioeh 
DOSy bien recompensados, y .coa ^aia, y Itb* 
cíwkmo ; á uño para que; le cuide; de sva 
vestidos 9 y el otro de sus joyaÉs y que* puedea 
|)asar por diges , y chucherías. No puede 
pasar sin uo Secretario » tan .torpe cojno su 
Atno^ de rniodo^ que til una, ni. otro sabea 
saUr de un QOQCep<o.vque'fio viene 9 de,, ub 
teirmino , que no encaja y y: de una coIocsh» 
cion fuera de to^o prbposttxx Dará quareDt% 
f^ quarentt y. <}iTatto mtl leales aun Mies^ 
tío (de Cocina > para que! le atosigue, y empoxh* 
zdñe 4a comida » como isea con arce ; nece* 
sita un Repcatero con su Oficia]^ para que 
con crystalcs'v :y papd.;le' dñpongaa trin« 
cheros^ iBamenqmHasy.yjasientps para rami» 
Uetes^ y postres 9. proprios para divertirá ni* 
iíos. Un Mayordomo y Pages y Lacayos, 
duplicado , y triplicado tren , Cocheras pro* 
ponzoñados á esté desorden , Palafrenero, 
Volante , Portero , Postillón , y otros mu- 
chos , cuyos nombres ^ y que haceres , ú 

ocu* 



ía dhérsidadúe ¿üñ^daitós. 30X 
«dspácioríes quiero ignoran ' Todos éstos ihao 
de estar bien mantenidos., sin que^tefig^aü mab 
cuidado al cabo del día y qoe servirle^ por ala- 
gunas knras ; ó solo para qu^ se hagan preseai- 
(tes 9 y acodan á la^ orden á liis ^hora^ ^sefialaj» 
das. Yo no lamento^ aqoi reí- gasto. ^qw'h^ 
*€e i tsie rico , i^no . el modoi, ¡ji^ jGÍ despeiidido. 
rSús ioainensas rent^ , que pudieran excitar fa 
iadnstria 9. esparcir el sococro,^ derramar la 
abundancia en los Lug8KS')en)iqHe recoge sús 
-Ueoés^se emplean en .maintaaer^ Qnoti¡a par^ 
'te rniiy distima ^ hombres ^in :iaieqt08 /. hoin«» 
bres, que al entrar en su séryicio , dejaron 
desee Giiidadanüs:! otro tantp pervierte^ quan^ 
•loianda cenca 4e ^é\&a mayoi^ delito ino ' és 
iqoitar ! zi -áooma óé lar rsotiedad; :^ las mano^ 
y los ingenio^ jiqué «pucfieran ocuparse en pro^ 
sftsicnes útilefi ;; y aunquet jcomete^ una injus^ 
licia grande 'em abroganse^, y apropriár para 
«niausto e) servicio de yeinitey cin^ , 6 treio^ 
4rpel^nás , que le bastarán á un Principe^ 
podiendo él^asar muy. bien con solas tres^ 
¿ qoatro , que «stubiesen á su inaandado ; con 
lodoesó^su ipayor culpa ^ y. agravio á la so^ 
dedada es emponzoñailos á todos ^ oGiipai>f 
dolasen objetos frivolos, y haciéndolos com- 
pañeros dé su ociosidad. ' 

£1 ensoluto V ocupado únicamente en el 
^^JP > 7 en los placeres , p^ . el conta^ 
i toda esta ouinerosa familia ^ que 00 conoce 

otra 



so? Espé&úcéih ée ídNi^ifaídk. 
otra legb^le ostiendeá-fodala^edodad^d» 
lumbrada coauna locai ematacioó de tanto 
gasto ^ y expensas; contamina aun loa Can»- 
{)08mas remotos^ las Aldeas mas l^anas^ j 
pervierte los bij6s de aua Admiofetradpfes» 
-dísgustandolps delsu ie^tado; 

Los tüjobdel l^abrador , y Jomáfere com^ 
paran aquello ^ que á ellos les cuesta tanto afSn^ 
y tanto sudor ^ con la ttanqóitídad ^ j aÉnm- 
daocia át que* gpssan íos qne sirven , 7 
-acompañan d este iiomfare dnrertido ^ y Ucea» 
ciosó: luego les asaha el deseo de vivir en 
iá Qudad 9 y principalmente en las^ casaa de 
los Ticos. Estos pudieran haber isido buenos 
'Administradoies ^ d buenas *. Jovnakroá z p»* 
^ran encargarse de üitfchos negodosl^deapesr 
Jas liaciendas, ó cuidar de- algunas nianií&c* 
turas; pero renuncian la vida ruttica » y las 
íxupaciónes sólidas , por eritrarae en casat de 
«n rico, que. los báoe tan flojos , tan dca^ 
defíosós^y tan intratables como él/ Qnañt» 
vén y y quanto oyen , los acal^de penkr. 
Toda la casa vi copis^odo insensonlemente la 
conducta de su Sefk>r» El gran princiiib 8o« 
fare que establecen sus desonienes^ y que tran* 
quili2a los libertinos, y sus imitadores , es^ 
que Dios no se abate á considerar las accio- 
nes v que se ejecutan en la tíenra, y que lo 
que Dios no mira, basta esconderlo á los ojos 
de los hombres: esta dodrin» es bien simple, 

J 



y lAonra muchas .diputas; pefode tal escoda 
addrán estfaiios, y notables Ciadadaiios: y ea 
qué parte oo está abierta semejante escuela? Esta 
se dá no poco la mana oon aquel^espisícu jac- 
tandosD^ y ranb^ cpset neyoa tama eo el mua-« 
do : higreo 5 6 rompen aquellos lazos 9 sin los 
qoatesno puede faaber sociedad durable: ae 
iMU^n tMÍoctofldorea y habladores , y charla- 
tañes importunos ^ intentando i»^rsuadír, que 
el que abre sus maños para cofanarnos de. ble- 
aes, na tiene abiertos los ojos para ver có- 
mo los distribuimos 5. y expendemos. El efedo 
necesatío dd tw bellas Instr acciona ^ es ^ruir 
narla re&ítnd' natural de los jeoiendimientos^ 
y pervertir con la conciencia el buen orden , y 
la razón. 

la diferencia , bien notable á la verdad» 
que se* hallarentre la mendiguéis, y ej lujo » y 
dfoducion^es^ que la mendigues se Heba so«í 
lamente tras sí aquellos genios mas toscos , y 
aquellos entendimientos menos industriosos: 
tan basta. es ^n inculta 5.. y tao poco apete- 
dUe: pero^ disolaciooy y e( Iqp arrebatan 
illa sockdad aquellos talentos f que hacen 
inútiles,. y aqueHas virtudes. 1 que obligan á 
desaparecer coa los mas engañosos eixrantos# 
Donde los placeres dáo la Jey % no h^y que es^ 
perar algún eféda ácia^el biiep. ordei} , n| opK 
nibn piadosa paca el ptfbUca»: :..... 

Paaémotmak. adelante: etie lujo 9 ó ex« 

ce* 



3f^ Bfp^áciiod¿ld l^fir^ii9m^ 
eésoy 7'* demasía en:Íai'pothpa , 'y en *eí 'te^^^ 
gala,:que los licenciosos , y distrahidos creea 
útil á lo menos pQlittcamente , « es «o k rea-»» 
Udad laidescruocjonrdela i mas.isana poUtíca* 
Ei lojo {xme síein{ve el caíndal' para sus^f^aa-^ 
tos en manos ^ que domina también el pía**- 
cér^y que por consequenda descuidan ente^ 
ramente de los demás» Este desorden es caiH. 
sa de que la djstiibudon: dec las riquezas , y de. 
los íTUtoS'Seatao desigual ^ y tan mal h^rfaa, 
de ^ niock) , que cargan unos con todo ^ y otros 
con casi nada*,- ¿ cop nada absolutamei^ : de 
donde se sigue , que d hijo ^ y h odosidadí 
son los mas daros azotes del : conmn ; pues 
lernas de haber causado mayores males y qqe; 
la mendiguez j corrompiendo ios ingenios ^ y 
^lentos , se halla , que llegan- con ta írrégu- 
btridad dé > I09 gastos , y a^cacioa de cauda- • 
ksá ser la causa prindpcd de la mendigué^' 
misma. í , . . . 

CMsa,y re. Digo la causa principal ^ y no la única: 
mendiguez. ^ todofc coíitriboítiios: á( este mal , ^^que. de dí« 
fersa m»itt»\ f nunca nos poorana tns* 
ifruir de esto-con demasía y si qubenioa acu«. 
diral remedio^ De este -modb nos> hallamos* 
yt en }a segunda que8tK>n ; és i saber , si hay 
-^algun remedia al desorden de los. despeid¿« 
dos de:Un'diviértido , y mondaiiD^ Y^ ^ 
holgazanería de los pcíbres , y mendiigQS.{ ¥• 
pienso 9 que «oto pertenece el curat la ocio- 



La ihersiddd áectmiiciona. jo ^ 
«dad 9 y caprichos de los ricos » á aquel Señor^ 
que io es de los corazones r y faltándonos di 
carader 9 y la misión para arreglar su conduc- 
ta t desconfiamos déla curativa 9 sin mas re- 

w 

medio humano , que una buena educación. Por 
d contrarío 9 aunque la mendiguez sea can es- 
tapida , é intratable > que es cosa inútil el pro- 
ponerle ideas , y abrirle caminos 9 con todo 
eso es posible , y aun necesario , e^rzarnos á 
suprimir , y desterrar su odosid^ ; pues real- 
mente el remedio está en nuestra niano^ Esta 
ftosibílidad no conaste en doblar nuestras li- 
mosnas 9 ni en aumentar nuestras cargas , sino 
en que hagamos por el trabajo, lo que bacia« 
mos por la desi(fia« Veamos, pues, si esto es 
íafiiUe. Aquí se reúne la solicitud da un hom- 
bre Christiano con h de un hombre licencio^ 
so. El Christiano no tiene pa<don mas eficaz^ 
y vdiemente , que ver hartos á sus hermanos» 
y con alivio , y satisfecha toda especie de obli- 
gación. El delicioM) soto apetece vivir tran- 
quilo, y sin la menpr inquietud; sí hay, pues, 
algún medio para satisfacer al uno, y al otro, 
es, suprimiendo la mendiguez , porque aqué- 
llo, que sérb el remedio de los pobres , cum- 
pliendo los deseos de los corazones caritativos^ 
»i también lar seguridad de los ricos, y el re* 
poso, y descanso de todo, el cuerpa 



2Wn.iZ Qq LA 



Ío6 Espe&acuhdeh Natwakza. 



LA SUPRESIÓN 

DE LA MENDIGUEZ. 



CONVERSACIÓN SÉPTIMA. 



C 



Cantt de U 



Osa imposible es suprimir la mendiguez^ 
si no se conoce su verdadero origen. Las 
causas de la mendiguez no son aquellas que 
comunmente se al^n. 

Comunnoente se atribuye á 1os.impuestbfi|¿ 
Bdigaci. que oprimen al Pueblo^ á la Compañía de In« 
días, que arruina el cobiercio , á el conjunto' 
de Eclesiásticos, que poseen los mejores bienest 
Ko se oye otra cosa ; esto es , que no habría 
mendigos , si se disminuyesen los impuestos^ 
si la Compañía de Indias se suprimSese 9 y si. 
los^bienes de la Iglesia se pusiesen 6n manos 
delegos. A 

Yo me atrevo á dedr lo contrarió, que en 
el primer caso la mendiguez sería h misma; 
que en el segundo caso ao venderían los Mer- 
caderes una vara mas de paño ^ que vendían 
antes; y que en el tercer caso infalible-, 
mente se aumentaría el numero de mendigos» 
Preciso será^ pues^ recurrir i otras causas. 



ía st^^ntión Je y men^et, ioj 



- t," La causa de la meadigaé& ao son los " imiNiem 
impuestos. M(»dncan al aamcuhr * cuya «en* *• ^,i« «•«■• 
ta dismiauyea; peto no impiden a^oelL gas* '"-*' 
tos comunes ^ y aquellas operaciooes uniyer- 
ssdes 9 que hacen drcolar h plata en todo el 
Estada La coostrucdan de Navios^ ú gasto 
pieciso para mantener en buena disposÍGioB 
las Plazas de Armas, la (Nrovision de las Tro- 
pas, la femonta de la Qtballería , el paga- 
mento de rentas constituidas yá , y determi* 
nadas^las pensiones pertenecientes á la Mi« 
fida, y á toda especie de empleos , Minis- 
tros, y Oficiales, las obras ordinarias , y ex- 
traordinarias , que se hacen por orden del 
R^ : todas estas distribudoQes esparcen las 
Rentas Reales hasta en las extremidades del 
Reyiip;y asi viene á ser el Erario Real las 
rentas de todo el cnerpo , y la recompensa 
délos servicios, que se le han hecho al cuer* 
po mismo« 

Confieso , que el impuesto podrá ser au- 
mento de aflicción, y de trabajo para aque« 
Uas fiunilias , á quienes nada les sobra , y que 
viven con estrediéz^ al modo que un empe- 
Uon aumenta el peligro de la caída á un cuer« 
po enfermo* Pero vamonos en derechura á 
la verdad ; asi como este empellón no es 
la causa de la enfermedad , tampoco el tri- 
buto es el origen de la miseria ; pues vemos, 
que la miseria es menor donde hay mayores 

Qq % con- 



SoS Espe&aado áe la NattífíJexaé 
coóttibocionesiy talbs^en que cada unopa* 
ga á proporcbn de su hacienda, y la miseria 
e8 excesiva doode casino hay impuestos. La 
prueba de esto se h?.Ha en París , y en el cir- 
cuito de las .mejores Ciudades j donde la ca- 
pitación es mucho mayor que en las Ciuda- 
des mas lejanas del Rey no de Francia : con 
todo eso el Pueblo se halla allí considerable- 
mente mejor puesto por una como consequen* 
ciá natural del gasto , qué se hace , y recursos, 
que se encuentran. Lo qual es pórueba bien cla« 
fa ^ de que sí el comercio , y ventas se aviva- 
sen 9 y multiplicasen por todas partes , no im- 
pidiera la capitación cierta e^iecie de desahogo* 
eo los Pueblos , y familias. : 

Pero supuesto que el trafiígo del comer^ 
tío es mucho menos en las Provincias y su- 
pongamos 9 que la talla , y las gabelas, las puer- 
tas, y Aduanas se disminuyese de un golpe^ no 
menos que una mitad* No era necesaria tan*^ 
ta rebaja para escuchar las aclamaciones más 
vivas , y para ver en los Pueblos ^1 regocijo * 
Toayot ; y ¿ la verdad , es un consuelo digno 
de desear; pero veamos quál es el objeto det- 
esta alegría. 

Si el Labrador estaba ajustado en qua- 
trocientos reales de contribución , paga solo 
doscientos; pero el proprietario de ia heredad 
subirá , según esta misma proporción, el arren-^ 
damiento; y como éste era antes mas mo-' 

de- 



V. 



La supresión de la mpuSgu^ . 309 
dorado ) por razón de una capitacíoQ mas zU 
ta , toda la carga recaía sobre el dueño de la 
beredái , y oo sobre el Labrador 9 que la ar- 
irieuda. 

Un Trillador 9 que pagaba doce , ó diez 
j seis reales de contribución , se hallará con 
el dívio de quarenta sueldos j 6 dos pesetas. 
Pero una remisión semejante , y aunque sea 
mayor 9 será para un Padre ^ y una Madre de 
£imilias j á quienes se pretende aliviar , causa 
de que logren en adelante con mas abundancia 
el pan ? Les dará medios para que sus hijos se 
vistan y en lugar de aquellos corcosidos ha* 
rapos j que los cubrían , de alguna tela mas 
decente , y mas honrada ? Y el comercio lo^ 
grará mas ventajas que logran estos? Des-> 
nudos casi estaban durante la imposición ^ y 
desnudos se quedaban después de todo el ali* 
vio; pues el Mercader no les dará el paño 
mas barato , después de un perdón , que aj^e- 
Has basta para hacerle unos zapatos á uno de 
los aliviados^ 

El Oficial, y él Artesano , establecido en la 
Ciudad de una Provincia , y que entra al año 
dos barriles de vino , pagaba por derecho de 
Sisas , y Millones cosa de catorce reales y 6 
quatro pesetas, con que se le descargarán á 
lo mas quarenta sueldos , n ocho reales. Aña- 
damos , si se quiere , la rd)ája de una mitad 
eo el repartimiento de la sal ^ y que codsu« 

mié- 



|to Efpe&acido ¿k la Natiir^Jexa. 
míese veinte y cioco libras cada afk> i veth 
drá á pagar veintie y qoatio leales en lug^ 
de quarenta y ocho ^ que pagaba antes $ coa 
que el Rey le eronera de to restante y y le vea« 
drá á perdonar en sal , y vino treinta y doi 
reales, con corta diferencia cada año: no de- 
ja de ser , en una casa de no mucho gast0| 
motivo de consuelo , y alegría ; pero su condi- 
ción , y estado no quedará mas opulento; ni k 
familia gastará por eso mejor Iknzo , ni me- 
jor paño. Esta diminución tan deseada , sok) 
podrá conducir para que se gaste un poco 
mas de vino en una , ó dos fiestas al año. Pe« 
ro no alcanza, ni con mucho, á poder res« 
tablecer el comercia, ni desterrar del Reyno 
la mendiguez. Con que el primer origen de 
los males no son las contribuciones , é impues-^ 
tos , ni el remedio está propriamente en su« 
primirlos; y asi, los que atribuyen la infeli** 
cidad de los Liares á el repartimfento pro- 
porcionado á la hacienda , y al impuesto de 
la sal , no vén , ni conocen el windpio de 
la enfermedad. Discurren como el mas Ínfi- 
mo Pueblo , que mira á los Arrendadores, 
que cobran las contribuciones, comoá Au- 
tores de su miseria. £1 impuesto , y el eje- 
cutor molestan , porque el Pueblo está en la 
mayor infelicidad ; pero no lo está porque 
hay impuestos , y ejecutores , si no son injus-- 
tos , y crueles. 

U 



La supresión ¿k la men^guei. % 1 1 
La prueba de esta verdad se ha hecho 
en muchos Lugares ; y aquellos , en que se 
ha reducido el Rey á oo pedir casi na^, 
están todavía , después de esto , en mas náf 
seria que estaban: quando los lugares , de que 
saca mas^ viven con mayor alivio ^ y conve« 
niencia. 

No quiero decir por esto^ que el aumen- 
to del impuesto , proporcionado á los bienes de 
cada qual , sea el motivo de que los Norman- 
dos , y los habitadores de la Isla de Francia lo* 
gren algún desahogó. Pero tampoco les submi- 
Distrará el pao , que les falta á los pobre^ del 
Foitou 9 y á los de los Laudes en la Gascuña el 
quitarles la mitad , y aim todo el impuesto» 
La causa del mal comienza , pues , á darse yá 
á conocer : la habia antes del impuesto ; y dis- 
minuido éste 9 y aún suprimido > subsistirá in«. 
dependiente de él todavía» 

En otro tiempo se hilaba en Gante , y 
en los Países de Flandes circunvecinos la her- 
mosa lana de Inglatena ^ y se fabricaban tam» 
bien en estt& partes I9S telas» Abrieron en fin 
los luyeses los ojos para ver las ventanas n^- 
' torales 9 que les concedía su terreno : y des- 
de el Reynado sabio de Enrique VII , to- 
da la lana la trabajan por sí mismos; y soá 
taozelosos en este asunto , que hó puede salir . 
déla Ida 9 sino como contrabando» Con el co- 
ooonuento de la utilidad han tomado después 

ta- 



S I a &pe&actí!o de la NahtraletíL 
tales precauciones , reconcentrando tocb él 
provecho , y todos los privilegios en laá ma« 
ti&s de los naturales del País , que absolutameti* 
te han desterrado por todas partes á los Estran* 
geros. Desde que transportan por sí mismos 
los paños 9 7 demás géneros aíl Norte > y i 
las Escalas de Levante 9 pagan al Estado el 
triplo ^ 6 el quadruplo de sus antiguos im« 
puestos 5 y con todo eso no se quejan de su 
suerte. Los Holandeses eran tenidos , y pasa- 
ban por mendigos , y pordioseros ^ quando 
pagaban á la España un ligero impuesto 90« 
bre sus escabeches y cecinas , y quesos: y oy^ 
que pagan á su República la qoarta parte 
de sus ganancias , rentas , é industria , no es- 
tán pobres. Con que el blanco á que debe 
anhelar el Pueblo , no es á no contribuir con 
cosa alguna 9 ni á que se le quiten impues^ 
tos 9 sino i tener cpn qué pagarlos sin men^li- 
guéZ) ni aflicción; y ojalá pudiera ps^rlos 
mayores. 

i."* De ese modo » me replicarán 9 qoal- 
quiera dirá lo mismo : nadie balita , que no 
guste de pagar mas , poseyendo mas : pero le- 
jos de animar entre nosotros el comercio , y su 
industria , y afiividad , se arruina con el esta- 
blecimiento de una Compañía , que lo hace to- 
do por si ^ y se lebanta con todo. 

I^scurso semejante no hiciera mucha har- 
monía «n un fator^ ó mancebo de qualquien 

tien- 



Lasupresíon de la fnemSguez. 313 
tienda 9 que no conoce sino la vara -coa que 
mide , y los Lugares de donde le traben los 
paños y 6 estambres 9 que vende. Pero sorpren* 
de el oírle , y no se concibe , cómo pueden ha« 
falar 4b1 mismo modo personas.de entendimiea« 
to, sin tomar siquiera el trabajo de saber quá«- 
les son los establecimientos de esta Compañía, 
y quál es la naturaleza de sus operaciones* La 
mayor parte de los Mercaderes, de quiraes^ 
«1 quejas semejantes , no somo» los d^mís 
6ÍDO el eco,' Son solo revendedores, 6 rega« 
tones , cuyas noticias , y conocimiento no 
salen de aquellas especies, que venden , y de 
las ferias vecinas. Pero $i escachamos á al* 
guoos de los Comerciantes inteligentes , que 
cocKxren bien la sociedad, y los tazos ^ que 
míen sus miembros , los oiremos hablar de 
muy diversa manera. A causa déla descon*- 
fiaaza, que con razón tengo de mis proprias 
luces , y para no errar en el juicio , que d^ 
bia formar á cerca de la Compañía de Co-* 
fnercio, he consultada á los Mercaderes mas 
célebres, y que mantienen correspondencias 
en Cádiz , la BAartínica , Santo Dominga, 
y en las Escalas, que ^rven de medio pa« 
m et Qmercio , y que al mismo tiempo tie- 
nen .la. mayor independencia con la Compa^ 
fiia, y ningún interés en ella ; y me bao 
€X>nfesado unánimemente , que las quejas , que 
•e formaban contra esta Compa&ia ^ careclari 



1 1 4 Espe&aculo de la Naturaksia. 
de todo fundamento ; y aun uno de ellos óyefVi 
do iebantar el grito ^ en particular contra 
ella y me dijo : Nosotros complacemos á mies» 
tros vecinos y que nos vén tan mal instruí • 
dos de aquello , que nos conviene , y que na • 
da temen mas que el vernos aplicados al co • 
mercío estrangero , y que le tomemos el gus • 
to. Saben muy bien^ que este comercio , qus 
ha ido descaeciendo cada día mas en la Fran • 
cia j sería capas de darle al Reyno nuevo vi« 
gor , y animar , y dar muchas creces al mis* 
mo tiempo al trafago , y comercio interior. 
En el Diccionario de M. Savary podrá ver 
qualquiera la causa , que ha habido para es« 
te descaecimiento » y los continuos j y efi* 
caces deseos de este juicioso Qudadano , de 
que se radicase la Compañía de Indias ^ que 
mira como uno de les medios mas oportunos 
para reparar las pérdidas de la Francia. Coa 
todo eso y siempre ha andado titubeante, y sin 
firmeza hasta la administración de M. de MatH 
fepás; pero aunque de algunos años^á esta' par^ 

♦ Efcrit. 4ci '^ * ^ ^^ ^^ mas lucimiento , y fondos, to- 
9áo 1744. ¿lavia solo se puede decir que empieza. £1 Mer« 
cader, que vende por menudo, y que vé su po< 
co despacho, al mismo tiempo que mira junto 
á sí crecer cada diá mas la Compaiüa , cre^ 
que se enriquece á costa suya ; declama contra 
ella, y dice, que yá es necesario , que los par^ 
ticulares cierren las tiendas» 

-lo 



La supresión ds ta tmnügueju %i% 
Ijy mas especiosa , que cootra esta Com- 
pañía se ha dicho ^ es y que i:»ce sus com- 
pras en Indias en plata coostante^ sí a con- 
dudr casi á días genero alguno de los que 
produce b Francia : pera esta dificultad , y 
tacha comprebende igualmente á las célebres 
Compañías de Holanda , y de Inglaterra* La de 
Francia consume » y saca del Reyno una infi- 
nidad de mercaderías , y materias, que se que- 
daran en él absolutamente inútiles. Qué es del 
caso á quién se venden , con tal que se vendan 
fuera ? Despq^ de hechos los camUos de los 
géneros de la India en ella , y sus ventas eni 
el Puerto de oriente , se halla al fin ^ que 
biielve á Francia mas plata , que sacó del 
Reyno: con que la ganancia es segura ; y mas 
qaando es imposible emprender con felicidad 
hs cosas que emprende la Compañía de In- 
dias en Francia , sino siendo una sola , y vien-> 
dose protegida : y esto mismo se vé también 
en otras Naciones. 

3.^ Yá se empiezan á hifiUar algunas; per* 
sonas ^ que en esta materia siguen la razón, 
y quieren mas ver florecer el Comercio de 
fiíera del Reyno en las manos de una Com^ 
psañia, queestieode el mismo deseo en el 
centfo del Estado , que verle en poder de al - 
gtioos particulares avecindados en lois confia 
nes del Reyno , expuestos , como sus pre- 
decesores , o á destruirse mutuamente entre 

Rra sí^ 



3 1 6 'Espedtacuh de la NaturaleM. 
sí ^ ó á quebrar con la primera pérdida por fal« 
ta de fondos , é ínteligeDcia. Pero hay , dicen, 
otra razón bien clara , y siempre subsiste, pa« 
ra impedir el que se mejore, y tome boelo ^ 
comercio interior en Francia? y es la gran- 
de porción de bienes , que posee la Iglesia, 
la qual chupa el jugo, y ^ lleba tras si la 
substancia ^le todo el cuerpo; sí se hiciera ooa- 
estos bienes , y rentas , lo que hizo en loglar 
térra Enrique VIII , y lo que han hecho tam^ 
bien los Holandeses, muy otro sería el comer- 
cio interior, y á buen seguro qq^ría dester^ 
rada la mendiguez. 

Las Provincias ¡Unidas no deben de mo^ 
do alguno el esplendor á la extinción de las 
rentas Eclesiásticas. Mucho tiempo después di¿ 
fu asociación, y li^ se mantubieron en la 
misma miseria en que -estaban antes. Aun eo 
la fuerza mayor de la guerra con España, era 
ésta , y Portugal quien le ^da á los Holan-- 
deses la compra mayor de sus escabeches* 
Quandola Corte dé Madrid resolvió de.^é- 
ras cerrarles absolutameate «us Puertos -i los 
Holandeses,! quienes casi todo les faltaba en 
su terreno^ resolvieron tentar fortuna en otras 
partes. Desde los principios del siglo diez y 
siete 9 y principalmente desde él año de 164S9 
en que los declaró la Paz de Munster Pue- 
blos libres, se hicieron costeadores del Uní- 
verso, ilebando generalmente de todo á to- 
das 



supteswn déla mendiguez. 3 17 
áas las Naciones , y trayendo qoanto necesita 
la saya. Esta industria, y no de modo algu* 
no el cisma con la Iglesia Catfaolíca , ^es quien 
ha enriquecido aquellas Provincias. 

La ileligitrá tampoco ba influido en In- 
glaterra en ordena lo civil. Este Reyno le 
debe su mejoría á tres medios principales. El 
primero , es la fálmca de las Lanas de Ingla* 
ten'a por úñanos de los Ingleses y que las em- 
biaban antes á las manifaduras de Brujas , y 
Gantet eV segundo , es ^ aumento de la Mad- 
rina, y del Gomerdp estrangero , rá causa de 
los privilegibis coíicedidosá solos los Ingleses 
en los Reynados de Maria ^ é Isa}>él. £1 ter^ 
eero , el -famoso Afto , «paisado por el Parla- 
tsento el año de 1660^^ en c|ue se declara 
contrabando^ y qiieda confiscado todo ge^ 
fiero , que llegue á aquel Reyno ^ que no sem 
crudo-, y del País de tbnde viene el Navío^ 
que le trafae:y que del mismo modo es per* 
dido , aunque sea de las Escaks de Leván^» 
le , como se haya cargado desde el Estrecho 
de Gibrakar, hasta las Islas Británicas; y ú 
el genero fuere de las Indias Orientales , co- 
ico se haya hecho la -presa del .Cabo :de Bue- 
na ^perahza acá^^es también pierdido d ger 
iieío. Este arr^hmenta, que contiene otros 
muchos artículos semejantes ^ y en que Cro^ 
mwel, que le fiírmó^ empleó toda sudelica- 
deza^ ahuyentó de Ip^latenra infinidad deOo- 

mex- 



^•ylt • 



/ 



%\% Espe^actJo de la NaturaksS^ 
merciantes , y aun Naciones enteras > 
la Holandesa , que casi nach tíene ea geoerol 
crudos. El eít&ó de este AEbo no fue solatnan* 
te separar á los demás Pueblos de los Puer^ 
tos de Inglaterra por temor de las extorsío* 
nes , y mal trato , que eran como naturales 
i tantas precauciones exclusivas , sino mucha 
mas obligar á los Ingleses á que las m6f^ 
cancíasy que entrasen en su poder ^ fuesen 
siempre de primera mano , y se aprovecha* 
fien de este modo , no solo de la ventaja, 
que traben consigo las primeras ventas he* 
chas sin Fatores , ni Comisionados , y en los 
terrenos proprios , que producen los generoS| 
que se compran ; sino también de la immeo* 
6a utilidad de todos los transportes necesarios 
á sus Compatriotas ^ y Condudadanos* Dd 
esta manera , transportando á otros Reynos lo 
que les sobra en el suyo , y trayendo á él lo 
que les falta , logran la ocasión de cargar al 
mismo tiempo eñ todas partes de aquellas mer« 
candas ^ que son de mayor uso ^ y consumo, 
haciendo trafico de ellas del misnio modo, 
que le haced de las que les produce su pro« 
prio terreno : lo qual les dobla la ganancia, 
y aumenta sin límite el gusto , é indinacion, 
que tenían á navegar. Inglaterra se^ encami- 
na acia todos los demás Reynos , y no 
parte su ganancia casi con persona alguna. No 
debe^ pues, según esto, la Inglat^ra sus r¡« 

que- 



La supresicm de la tnendiguái. 3 19 
iqoezas al cisma, que excitó 9 y todavía man* 
tiene con la I^esia Gatholica, sino á la es* 
pecie de cisma , que siembra entre las de* 
más Naciones , excluyéndolas de la suya con 
la sutileza de sus arreglamentos. En esta su« 
poskion pertenecerá á los Ingleses d examí« 
nar , si las disposiciones de este Ado célebre se 
poeden conciliar con el equilibrio de aquella 
libertad mutua, y con el acceso fácil, que el 
simple derecho efe la naturaleza , y el respe- 
to debido í la sociedad nos parece , que pi« 
den igualmente en todas partes ? Por k> de- 
más y la Inglaterra es cierto , que ha dejado 
libres las rentas de sus Obispos , como tam- 
bién las de sus Capítulos , y Beneficios Cu- 
rados. Sí se (Kspusiera en Francia , como se 
disposo en In^erra por Enrique VIII , de las 
rentas de los Monasterios , abandonándolas á 
cierto oumero de Cortesanos, quedarían indu- 
bitablemente destruidas sus Provincias, y coa 
especialidad las Aldeas , y Lugares arruinados 
sin remedio^ y muertosde hambre sin recur- 
so alguna 

La mayor partede los Sefioies en Fran- 
cia siguen la Corte ^ 6 residen en París, y 
en las Ciudades grandes del Rey no : lo con-t 
ftario ejecutan los Señores en Inglaterra , pues 
í^)enas ácdban sus Juntas , ó Parlamentos , y 
los negocios, que tienen que tratar en Loa- 
4reS| guando^ se van á vivir á sus tierras pro- 

priat 

4 # 



310 Espe&actéIode'la'NaturiJe:UK 
prias^ ea donde gastan, y: expenden , jiiQta«« 
cuente Gbn sus antiguas rentas , las:qiie poseían 
antes en aquellos^ parages los Monasterios* 
Además de eso , pocos^ son los Paysanos en^ 
ire los Ingleses , que no hayan conservado 
algunas tierras ^ al modo que sucedq también 
en Flandes , y en varias partes de Alema-* 
nia y lo qual los hace mas laboriosos ; paar« 
que el que nada tiene , encuentra siempre ca«* 
si muerto el estímulo al trabajo 9 y su mis»- 
ma miseria te empereza» En fin y el Rey no 
de Inglaterra juz^ á proposito conservar li-^ 
bres en cada Aldea aquellas tierras y que eran 
necesarias para que trabajasen los pobres, de 
cada Lugar 9 librándolas al! misrao tiempo , pa- 
ra alentarlos y de toda contribución. Entreguen-* 
se en Francia los mejores bienes Eclesiásticos 
á los Señores , que siguen el Egercito , 6 la 
Corte j y será preciso en este caso » que pe^ 
lezca la Provincia , y que en lugar de mil 
pobres , aparezcan^ 6 salgan.' de ella dieá oail: 
en este Rey no d Noble , 6 el Clud3d^c>SQn 
los que tienen la propriedad de casi todas las 
lier^ades , y los Paysaóios. solo logcaron el 
poder empezar á /poseeri algunos proprios eti> 
el Reynádo de San Xruis , y en tiempo. de iloft 
hips de Phelipe el Hermo(so se. aumentó : el 
numero de estos proprietarios ; pero las ga^ 
nancías, y adquisiciones de las gentes de et. 
campo 2 nunca fueron glandes., La faadend^ 

qU9 



Luí soffeHon áe la foen^gt^ 311 
que tienen los Qiidadanos , ccMnunmeQte Jof 
váá buscar ala Ciudad con su úsufruélo. £« 
que posee la Nobleza ^vá con el suyoá Fa^ 
TÍSy á las fronteras del Reyno^ 6 adonde la 
llama el senricio: am qoe-esta duplicada porr 
don de haciendas se yS á cansotak bien. 1er 
jos de áqoel terrena en que está ^ sin espeira&za 
alguna de bolverle á vén Por el contrarío up 
Obispo y persuadido á que el Pastor debe ser 
en su Dioceisis tan estable > coíno lo ¿s su Ci- 
Chedral ^ poique en aquel parage . es utan n^ 
cesario como ella, parte comumñeni^ b rela- 
ta de ocho, ó diez, mil ducados con aquellos^ 
á quienes dá el nombre de hermanos , y de 
•hijos. Todos los Abades Régnlareí residen f y 
consumen su renta en d territorio ',: que .se 
le dá. Vénse mudios Abades Com^adores, 
que como Depositarios Gienerales sustentan, 
por medio de un trabajo sin intern^doa^ to- 
das las familias pobres de su distrhOf^ iman- 
teniendo honradamente la : qualidadi de; Pa« 
dre», ^ que la Iglesia les coínserra. Los^ Re- « Abba. ?«* 
yes han honrado siempre con sus elogiosa ^^ 
los Beneficiados , que residen en donde tienen 
sus rentasi. Un Cabildo , un Monasterio r^ 
co y una Comunidad de Religiosos Hospita- 
leros ^ y aun Mendicantes , consumen en el 
mismo País lo que reciben de la tierra , 6 de 
las manos de los fieles. Mantienen al Cere« 
ro 9 al Bordador I al ArquiteAo, al Fundidor^ 
Tm. JTZ Ss y 



ia% Esj^acido Je h ISaiurálesú^ 
y á otros mochos Ofídálesy cuya iodustiia 
f^za >el Iptíúiim ; í pero, que en . IreaUdad ^ : quien 
kH alentó y y^ ^forcnó:, fqefoá ' a^eilos. estable* 
dmientos,yy fpodacibnfes^ que por la mayor 
parte ios^áostentan. Los «que .poseen estas reo- 
^fi,£ob)etode tamos deseos ', y einbidias ^ no 
«ociivps ^ . los >Turcos ^ ni^haéen batido á 
'paFté y pues) sus iamiiías , y las de sus Conciu- 
dadanos participan , y logran con eUo^ de sus 
bienes. Alá política jpoco cuidado lé' dá el 
^oe éstie ande vestido de ihlanco , ¿^ de ne- 
-gro;^ por lo demás, stq alegar .acora en &- 
vor de los Eclesiásticos ) m la necesidad de 
Jbs ministerios 9 que egerceo , ni el servicio 
^^ue hácBi al pfiUioó ua. Seminario y un Cotie- 
qgio^ un, Hospital, y^ todo. letnro ^ ó casa: de 
« recogimiento bien ai^reglada , no se puede 
.negar, que son las rentas Ecfósiasiicas y en 
la xxxistítucíoii en qtieestamosydmedto roas 
-segmO) paira que Jos irutoSL^jque se producen 
-ebl un. téiiteiiQ, se iuantengab.en il, y iSe<es^ 
•parzaní entre toda espédé de ^ótes. Xta :Saty«- 
ra no quiere ver estos bienes-, aunque en la 
fieajidad^oeán comunes ¿ y pone siis malignos 
^ófos «n a^gutíosdpaipticulares j que no soa muy 
•fiel|ss Sísu^iresidiéntía. * 

' ; Conozco , que acaso insistirán , diciendo, 
que si los fíeles en lugar de ofrendas arU- 
trafilas i y limosnas manuales , señalaron al mi^ 
,iifeterio santo, Ty necesario una limosna esta- 
ble. 



£a supresión de la fnend/giéék. í%í 
ble 9 y situada en los mejores fondos , fue 
por creer, que todo aquello , que excediese 4 
la neeesícbd dd Pastojr bolv^éria á parar eig 
las manos de los pobres; y aun por esto. ^e le 
dá á está magnifica liberalidad el nombre dt 
patrimonio de pobres , y lo es verdaderamen* 
te; por qué, pues, han de e$tár todavía los 
pQbres. á ' nuestro cargo ? Estjt féplica no$ 
conduce á aclarar en un ^odo lo que hay 
aqni. 

lia ' mendiguez forzada , á la «pial por 
CoápocQserle vá reamando el gq$to 9 hasta 
que vfene á hacerse voluntarla ^ no puede. 9 m 
en Francia, ni en alguno otrd País bueno» 
j^ovenir sino de una de tres causas : d de 
que el. terreno no produce frutos suficien- 
tes para mantener las personas 9 que, le habit^^n; 
6 de que.lo^ habitadores no egercitan su in* 
dustria para que la cierra les franquee aqu9* 
líos bienes, que puédelo en fin-, de que, á 
pesar de la fertilidad del País , y de. Jn in^QSr 
tria laboriosa de lOfi' habitjanti». ^, en^.md 
hecha la distribución de loa frutos ^ h tkf^ 
ra , derramándolo todo i uo lado y y d^o^ Aqueiioi ^«e 
do vacío el otro;' de modo , que auna mu- S*o,"aoMÜr 
cbosles feltalo precisamente oecesbrío > ¡aíH ¿i^^é^'^^^H 
tener un bocado de pan • que poder Uebar á por ei mn- 

• •■I A.- cho gasto , si. 

la boca» La averiguaaon de esta causa eniei- nopo^eimo. 
dará en un todo el puoto.de que tratamos, g^lsuñ^"^^^ 
y ál mismo tiempo nos instruirá de una d? d«p«'^«a«- 

Ssa las 



l> 



'1 



3' *4 EspelSaCulo de U Natúraktd. 
las mas apreciables obras de la sociedad > y de! 
impulso mas eficaz de sus operaciones; quiero 
decir, de la ái^ibttcioa de los frutosde la tierra. 
' I,** TonaeittoS'á te Francia por egemplo, 
para que de este modo, viendo que un Esta- 
do muy rico tiene sus pobres , se colija m^s 
fácilmente la causa del aumento de ellos, eo 
Italia , en donde es menos el comercia , y en 
España , en áo^áe *, ni la fertilidad ayuda , ni 
la aplicación , é industria concurren. (^) No 
tenemos aqui que probar otra cosa ^ sino que 
Francia por sí misma basta para mantener 
kis habitantes. Los fistrangeros sacan de este 
Reyno todos los a^» provisiones ímmensas 
de vinos , aguardientes , aceytes , sal , cáña- 
mo , cordeles , lienzos , telas , piedras , pizar- 
ras , papel , y toda especie de muebles. Los 
gránoá , según Calculadores muy hábiles , que 
se (recogen en Francia en un año , son bas- 
tantes para mantener á todos sus halMtadores 
dfio y medio por lo menos , y que sin cons- 
trucción de edificio {ÁiUicos , coo dejar los 
granos en las manos de los Traficantes , y 
Fropríetarios , qoe S2^n conservarlos , sin anal 
necesidad , que usar de la precaución de 
impedir la saca á Reynos estrangeros , qua- 
fc •-" j •' ' • . : • • .tro 

**: tf^.^.C«iie quiera ^ et ^pul derta » qve ivaí Mbrtt^c Fran- 
cia mantiene España , que al contrario , y que los granos > vi- 
é^9 » y Mfbt géneros » qut por U común salett ie iBspaiña >-son 
fin uuiacro i ai loe fispAñglft |oa MU ftltof iU iadusKia «xoBit 



I 



La suprtsibn de la mendigúete f^f 
tro años consecutivos , se hallaFÍa Franciii 
con doble pforísíon de granos, y estando abas- 
tecida de esta manera , podría en los años át 
guientes, ó Tender, ó conseryar los grands^ cojí^ 
fonne h fertilidad , ó carestía le inspírase. 

aJ" No tenemos aqui necesidad de de- 
Bonstrar y que no se hallan destituidos de ¡n« 
dustria los Franceses > nt seria bien parecido 
poner en k boca de un natural el elogio dé 
su Nación ; pero como quiera , es bien notorio 
en el mundo 9 que el cultivo de la tierra, 
las artes ,.7 el comercio no se halla desprecia* 
do , nt puesto en olvido eneste Reyno. 

j."" Si á pesar de la fecundidad de la tier« 
ra , y de la aétividad de la Nación , se halk 
con todo eso tanta gente, que caída de áni» 
IDO , no se aplica al trabajo , y busca su vida 
mendigando y no puede ser otra la causa , sino 
sna distribución desproporcionada y y mal he^ 
cha en los bienes de fortuna» 

Fór la distribución,, que se hace del pro*- 
dnélo del arrendamiento de un terreno en 
qualquier País y se podrá hacer juicio del usur 
finiélOrde la administración de todo el Rey* 
no ^ y para reducir el cálculo á la mayor sim- 
plicidad poñble , discturramos ser sokx en gra- 
nos el produfio del arrendamiento... Supocir 
gamos, que el País de Caux, (**) por égem^ 

pío, 

C*«}EaU MbrmaQdia, ctiPVaMÚ.» coaprehoi^c £» Ciu- 
éftdcs , y ttcinta tttgafcf. 



$ i6 EspeSaculo de la Naturaleza. 
plb , DO produce otra cosa. Para el asunto^ 
lo mismo es , que los quatro mil reales , ó 
mil francos > que dé al Proprietario qaalquier 
soelo , los dé en granos ^ ^ en una heroio^ 
sa mimbrera, 6 que los reditué una pesca 
abundante , una cantera de pizarras , ó qual- 
^niera otra especie de proprio. Los graoqs 
significan aqui , como en compendio , todas 
las rentas imaginables | pues todas se pueden 
apreciar según el valor de los granos mis* 
mos , por los quales se hace necesariamente 
el cambio. £s verdad , que iiay algunas espe- 
des de bienes , y de frutos , cuya labranza, 
y cosecha cuesta menos , que la de los gra- 
nos ; pero en este caso es también mucho 
menor la porción, que el Proprietario le ce« 
de al Arrendador. Con que si sacamos , que 
iquando la parte, que éste pdfcibe , toda en 
granos, no alcanza para el sustento de los 
que le ayudan en su trabajo ; con mayor ra* 
zon se sacará , que los mozos de labor que* 
darán mas necesitados , pues el Administra^ 
dor tiene tan poco que darles ; y esto , aun 
ocupando pcx:as personas. La questíoo, pues, 
viene á refundirse en inquirir , qué perso^ 
Das tendrán parte »en este .produ¿lo de el ar- 
tendamiento, y. quáles quedarán priv^adas ne» 
-cesariamente de, él ) y a^uo él modo oomup 
-de vivir , la mismo que sucede en una be- 
redad^ü quinta arrendada ; vendrá á suce- 
der, 



La supresión de la mendiguez. %%j 
der 9 y se pui^de aplicar á todp un Rey no* 

£1 Beyno» 6 Estado que comprehende seis 
especies de personas, i."" ElRey, sus Minis* 
tros 9 Oficiales , y gente de Guerra , ó todos 
aquellos ^ que se emplean en gobernarnos , ó 
en deíenda-nos^ i^J* El Clero, 3." Los Pro^ 
prietarios de éste ^ 6 el otro terreno. 4*''' Los 
Labradores^ y todos aquellos , que recogen lo 
que frutíifíca la tierra. $."" Los Mercaderes 
Fatores ^ Arrieros^ d qualesquiera ouqs^ que 
transportan > y cafnbían los géneros, ó."" Los 
Artesanos ^ u . Oficiales , y los domésticos^ 
que ayudan, y facilitan el logro., y cosecha 
de los frutos. Todas estas esf ecies de perso^ 
vsA son necesprÍ9S al bien estar , y logro de 
una heredad ; .y ; tpanteniendola y es consequen-- 
cía 9 que adquieran derecho al produtío. £1 
Rey , y sus Ministros la defienden de to- 
do insulto; porque era imposible conservar 
la ' propríedad ^ ni disfrutaría, si no huvier^ 
^bierno. El Pastor coDfiirre con la saluda- 
ble do¿ÍTÍna , y conduce ¿ esta habitación el 
espíritu de paz , y de dulzura y, iptrqclucien- 
do en la casa la ^legria verdadera > el crden^ 
las buenas eostuoibres^ h inclinaciones sociar 
bles por medio de la caridad, del amparo, so- 
corro , y esperanza de les verdaderas bie- 
Aes, El Labrador , el Obrero, el Artesano, 
y el Mercader la mantienen con una serie 
de operaciones, y servicios tan frequentes, 

co- 



«rrcftáamien 



%7% Espe&aculo de la KaturcíkM. 
como necesarios. El PropñetariO| después de 
reservar parte de sus frutos para su manutetir 
Cien y destina la mitad del produño , ó los dos 
tercios^ para compensaría todos los que he^ 
mos dicho , y para reconocer los socorros dí« 
versos 9 que le mantienen su Estada 
Regtt de lot La experiencia mas constante ha enseña* 
do á los dueños de las heredades , que partan 
con el Arrendador la mitad de gastos , y 
frutos 9 6 lo que viene á ser lo mismo y ú 
Propríetario se echa fuera de todo gasto y y se 
contenta con un tercio del usufirudo , que li 
heredad dá de sí , ú ordinariamente suele dar; 
y esto es lo que se llama tercio liire. Sí la 
heredad , computado un año con otro , pro- 
duce el valor de mil escudas y se contenta 
con quatro mil reales ^ y deja al Arrenda- 
dor lo que resta. Si un Paysano entra en dác 
por un pedazo de tierra veinte haces de la 
mies y que siembra y ('^*) es necesario y paca 
no perderse y qi)e á él le dé ú rededor de 
quarenta y 6 sesenta en todo. Quando han 
querido los Proprietarios percebir una mltad| 
<ó mas que el tercio , casi siempre ha sucedido^ 
Ib que se qtiedan sin paga y 6 que no pueden 
ponerla en cobro y sino con la ruina del que 
arrendó. 

La foitona de éste con semejante distri- 

(»*) Cala haz ie «stot tiene ao « ^ 14 masadas de las qut d 
%tffíiw cmpHia quaadM siega, aick. Dic. U G. / i. J. 



La supresión de la mendigue::. % 39 
bocion y parece buena , y la percepción de I05 
dos tercios del total parece que la hacen embi- 
diable. Pero no goza enteramente esta suma; 
acra veremos quántos acreedores acuden para 
ser participantes. 

i.^ Primeramente el Rey, como Protec* 
tor del orden , y régimen público , y como de- 
fensor de cada particular , exige comunmente 
en aquellos Países, en que la fecundidad del ter- 
reno es mediana, ó el comercio muy limita- 
do , 1 8 dineros (^^) por cada quatro reales del 
produéto del arrendamiento. La talla , ó repar- 
timiento proporcionado á la hacienda todavía 
és mucho mas ; y en aquellos Países , en que 
el consumo es grande 9 y la industria prove- 
chosa , sube basta tres sueldos , ó cosa de i S 
maravedís por cada quatro reales. Pero este ex- 
ceso en la talla no debe entrar aqui en cuenta, 
pues queda abundantemente compensado con 
la certidumbre del fruto ; atengámonos , pues, 
á 19 maravedís- por cada quatro reales, que es 
el modo común de imponer la talla propor- 
cionalmente al produéto del arrendamiento. 
La capitación , y otras imposiciones peque- 
ñas suben todas juntas hasta la quarta parte , 6 
poco mas de la talla : hagamos cuenta sola- 
*mente deque sube todo hasta 18 maravedís 

Tom.XL Tt por 

;<««) 240 dineros en moneda corrícote en Francia hacen una libra» 
h quatro reales de vellón de Espxña, Rich. Dic. l.D. 6 segun ci 
Pie. de Trev» doce dineros bacea un sueldo • y yeince sueldua 
una pcxecv 



j j o EspeSlacuh de Ja Naturales. 
por. cada quatro reales. Con que si el produc- 
to de la heredad es cosa de mil escudos, (**) 
y tiene el Arrendador , que darle al Proprieta- 
rio un tercio libre, pagará al Rey la suma de 
500 reales por tributo , ó talla. Si en lugar de 
mil escudos^, queremos reducir el total á mu- 
cho menos, y computamos el produdo de la 
tierra en 60 haces , dados por el Arrendador 
ao al dueño , tiene que dar al Rey otros dos 
y medio de los quarenta, que quedan^ 

Quando el Labrador mismo es el Propri^ 
tario de la tierra , que cultiva , tiene doble 
imposición , repartiéndole a 4 maravedís en 
lugar de I a ; ó 36 en lugar de 1 8 por cada 
quatro reales del producto de la heredad* La 
razón de esta sobrecarga proviene lo primero 
de que la gente del campo no paga puertas, ó 
alcabala del viento ; y asi , si esta hacienda fuera 
propria de alguno , que estubiese establecido 
en ésta , ó la otra Ciudad , la talla sería menor, 
porque los tales pagan derechos de entrada, 
además de un tributo mucho mayor, impues- 
to sobre los pescados , y sobre los demás co- 
mestibles, y además de la alcabala en toda es- 
pecie de mercadurías. Solo la entrada de vino 
le cuesta á un Parisiense un Luis de oro, 6 144 
reales (**) por cada pieza, 6 tonel de 43 ^ li- 
bras. 

(**) El escodo , como aqni se toma > es ¿t 6o sueldos > h casi 
doce realck de vellón. 

(««-; El Tfllor del Luis de oro , oue es una mr.neda de Francit» 
lia sido suiuaiDcn:c Y«rio » subiendo caú SHUsivamcntc desde so 



La supresión de la mendiguez. 331 
bras.(**),La segunda razón de la sobrecarga ' 
de los Labradores proprietarios de hered<ídes 
proviene de que antiguamente las gentes del 
campo eran esclavas , é inhábiles para poseer 
proprio alguno, según el uso , ó derecho , que 
introdugeron los Romanos en las Gallas ; y es« 
te derecho se conservó sin la menor mutación 
todo el tiempo de las dos primeras razas , ó h*- 
aages de los Reyes de Francia , y mucho del 
tiempo de la tercera. Regularmente el Paysano, 
7 su familia eran parte de la hacienda , sin que 
pudiesen ni aun mudar de domicilio , arrayga- 
dos 9 por decirlo así , á la misma tierra "^en que * ^dua^t 
nacieron , como el árbol , que se planta en ella. *^^' 

En los Reynados de San Luis , y de los 
tres hijos de Phelipe el Hermoso , se comen- 
zó á permitirá los Aldeanos el poderse re- 
¿Kmir, y libertar de su esclavitud , mudar do- 
micilio , comprar heredades , y adquirir fon- 
dos como los Nobles, y Ciudadanos ; pero 
todo con la condición de pagar impuestos ma« 
yores qde ellos , de obligarse á tantos dias de 
servidumbre sin paga alguna para con los Se- 
ñores immedlatos , y á otros muchos del mis- 
mo modo, para con los Soberanos; y en fin, 
á someterse á algunos derechc^ , y óbligacio- 

Tt a nes, 

reales He vellón de España» hasta 144 , y aun mas. Véanse el. 
Dic. de Savary , y el de Trevoux. Oy «lia » hablando absoluca- 
neote asi , L%i» dt Or» se enciende el valor de 24 pesetas, 6 cer- 
C9 de loo reales. 

(**) Véase la nota del como quarto de esta Obra > pag. 1^0 
^ ^ne se habla acerca de estas medidas. 



331 Espediaculo de h Natur aleta. 
nes , mas^é menps onerosas, que los Señores de 
los Lugares juzgaron poderles imponer por és« 
te , ó el otro titulo. 

No se limitan los derechos Reales á la 
u Sal ^'^^^ y y capitación. El impuesto de la Sal equi- 
vale á una mitad de los dos precedentes. Un. 
Labrador , que paga quatro mil reales de ar- 
rendamiento, tiene, por lo menos, ocho, d 
nueve personas , que mantener , y á sean hi- 
jos , ó yá domésticos , y consume , ó puede 
consumir cinquenta libras de Sal , dos tercios 
para saleros , y guisados , y el otro para ceci- 
nas, {**) y cerdos; y si acaso en esta ultima 
partida gasta mas , la industria ^ que en ello 
egerce , le compensa. Cinquenta libras de Sal 
equivaldrán á la sexagésima parte de mil es- 
cudos , con que se podría añadir un haz en los 
sesenta , que dejamos dichos ; pero aqui será 
bastante el contar la mitad de esta imposición, 
porque le franquea al Labrador una mercan- 
cía , que le ayuda al sustento , y al comercio: 
añadamos, pues, medio haz , á los dos y medio 
de capitación , y talla : con que de los 6o , que 
produce la heredad , hay que rebajar tres de 
los quarenta , que le quedan al Arrendador. 

A los derechos Reales podremos juntar los 
scAoríor ^ derechos de Señorío , qqe comunmente no lle- 
gan , ni con mucho á la sexagésima parte del 

ta« 

<**) SAÍ4fj»ts Uamaa tlgaaos ü toda eipecíe 4c carof > ^ pct^ 
fiJo > ^iK t< coBscrra por medio df U taJL 



La supresión de Ja mendigues^. 33}* 
total. En los Lugares , en que los derechos de 
saca ) y de suelo , (**) y algunos otros soa 
violentos , pongo por egemplo , si sacan síete^ 
u ocho haces del todo , tienen los Intenden* 
tes la equidad de pedir menos para el Rey^ 
atenta una tan pesada imposición. Las Ald^ 
de esta especie , que quisieron antiguamente 
introducir un encabezamiento y airreglado por 
el numero de Vecinos ^ como le había en otras 
partes , sin reparar en las cargas ^ que y á te- 
nían 9 poco á poco se han ido quedando desier* 
tas. Por lo que mira á semejantes Lugares , nos 
deberíamos contentar con poner aqui la mi- 
tad de una sexagésima parte para satisfacer el 
derecho de Señorío ; pero para prevenir todo 
acaecimiento , es razón contar un haz , ó una 
sexagésima entera. Ko hay año alguno , ea 
que no sobrevenga en qualquier terreno algo 
¿latado, elíjase el que se quiera , algún ac« 
ddente imprevisto: en una parte una nube de 
piedra arruina los panes , en otra la desgracia 
de alguna Muía , ó ganado atrasa al Labrador^ 
y en otra se arrebatan los sembrados. (**) Es- 
tos infortunios, y otros semejantes se suavi-» 
zan con la remisión , y descarga , que se con- 



(M) Saca» 7 suelo son <lo9 especies ilc ímpnesto > que en algo- 
■as tierras tienen los Señores en Francia los granos 9 y legam- 
Wes, que producen > aunque Rich. Dic. 1. C. palabra» Champart» 
J^e , que es uno con dos nombres. 

i**) Por lo que mira al Tnx§ t que es el haber principal de «n 
labrador , purde padecer muchas quiebras 9 y tener muchos de<^ 
itAof : U NermlU > h ^tinut^ planta bien coBO«ida ¿ U M^ 



/ 



334 Espe&acuh de Ja Natur ateza. 
cede á los Lugares , que sufrieron mas ea ellos» 
Pero alcanzan de algún modo á los demás de 
la comarca , pues han de completar el im- 
puesto 9 que tiene la Provincia sobre sí ; y lo 
mismo sucede si algunos Lugares publican fal- 
samente ^ que tienen la talla muy alta , ó que 
se les ha aumentado ^ y si otros la tienen real- 
mente mas alta , que debiera estar. Todo es- 
to, jiínto á los derechos , é impuestos , que hay 
sobre las bebidas comunes , que usa la gente 
del campo ,' de aguapié , sidra , y cerbeza , pi- 
de 9 que pongamos aqui una sexagésima ente- 
ra: con que de los quarenta haces y que eran la 
parte del Labrador , Uebamos yá quitados qua« 
tro. 

3.^ Del produjo total queda todavía que 
sacar otra parte , que recae también sobre el 
^ue arrienda , y es la que pertenece á la Iglesia, 
h lo que llamamos Diezmo Eclesiástico. 

£n Provenza , y en algunos otros Luga- 

4ÍwtuJ¿7"" Tes se contribuye al Clero con una parte de 

éxtz y ocho, y aun con menos ; pero ea 

otras partes lo común es darle la decima , 6 

la 

%erjsi cuyo grano es redondo, menos negro que el de AgennZifen 
algunas parces le llaman ^l^ATr§b* sylvtttrt ) el TíkJ» « <^ue et 
el trigo i|ueniado por dcncru , á causa de las oteblat > frío , 6 
hielo; el 'Ceurtat , cuyo grano es largo » delgado , y verdeciuo¿ 
€Í CMehíllej$ , cuya caña sube ma« que la de crigo , ^u flor mo- 
rada » y encarnada , el grano largo , y chaco ácia la punca j el 
C0rt^tl9 , ¿ grano, que no llena , y se separa al ahechar, co« 
mo mas leve • oue el grano común; codos estos • y ocros de« 
leftos, que puede padecer el trigo, atrasan > empobrecen , / 
^9n enemigos del JLabrador. 



Pieimo BdC' 



La supresión de la mendiguea. 3 3 j 
la oncena , y en tal qual de trece uno. Tó- 
menlas aquí un numero medio entre los 
que son casi universales ; y como donde el 
Diezmo Eclesiástico está mas subido , se dis* 
tnlnuye el impuesto Real , viene á quedar to- 
do con cierta especie de igualdad. Suponga*- 
mos , pues , que se dá á la Iglesia de ddce 
uno en todas partes ^ y de este modo en los 
60, que es el numero total á que hacemos 
subir el prodiéio de la heredad , hallamos^ 
que pertenecen al Clero cinco haces : con que 
sacados de los quarenta , que le quedan al 
que arrienda , quatro para satisfacer los dere- 
chos Reales , y de Señorío , y cinco para el 
Clero 9 le vienen á restar treinta y uno sola-» 
mente* 

La cuenta no es menos clara , que bien 
hecha , en la su|:osicicn de reducir el arren- 
damiento todo á granos; y aunque en la rea- 
lidad hay algunas cosas , que no pagan Diez- 
mo á la Igitsia , cerno son los prados 9 y los 
bienes 9 que Uamam.os de industria ; pero in« 
direéiamente diezman también , pues dan al 
Clero el Diezn^o de los animales, cuyamul- 
tiplicacicn es el principal prodtéio de la in- 
dustria de la gente del campo , y las prade- 
rías ícn el socorro principal para que se lo- 
gre esta industria. Y si hay algunas utilidades 
en los Lugares, que no contribuyan , la Igle- 
sia queda abundantemente compensada con 

las 



33^ Espe&acuh de la NatWíüeta. 
las ofrendas vol untarías ^ que añaden los Fifr* 
Íes al magnifico presente de su Décima. 

Se ha tenido la curiosidad de notar , que 
exceptos aquellos Lugares , en que la exemp* 
oon de la gabela de la Sal , ó un consumo 
grande de géneros , ó producciones dan la« 
gar á una talla muy subida ^ y exceptos tam« 
bien los que tienen muchos prados , ó hter« 
baS) y pocas tierras de labor : en todos los de- 
más lugares excede el Diezmo Eclesiástico I 
la talla , ó repartimiento general » {^) en una 
sexta 9 ó en una quinta , 6 quarta parte ^ y 
á veces en mas. La prueba de esto se halla 
en las operaciones hechas por M. Vaubaa 
en muchas Parroquias , aun de la Norman* 
día 9 en que los recursos de la industria son 
mas comunes , y mayores. Y todavía se ha- 
lla la prueba aun mas sensible en los Paí« 
ses de granos , en que ^ como en el de CaaX| 
^ guarda al Cura todo el Diezmo , y des- 
pues de la muerte del Beneficiado se depo- 
sita el Diezmo de un año , como constitutí- 
irodela renta del Obispo: (**) y el pro- 
duéio del tal deposito es mayor , que el de 

la 

<»♦) o Lihr9t , que es el nomWe i que le dan por lo comoa. 

<**) Hsce Dieimo , que en Francia se aplica al Obispo en U 
mnerte de loi Beneficiados , en Espina en varios Obispados es 
la quarca parce de la renca annual del Beneficio » / se lUma 
QnártA Cfu^nit^; en ceros Ohisptdos es menos ; en algu.os eU< 
ge el Obispo una aihaia mueble del Beneficiado , por egem- 
«plo » el Esclavo , el Caballo , &c. y $e le dá el nombre de Luf 
$u§sé, i» ^u»i ix le^endéi d^fuuSti m»ri9 PT9'99nUt, VcMC el P. 



la há^rtslón áe ta mendigáis 337' 
U tálh. Eá bastantemente común en algunas 
Aldeas , que el Diezmo Eclesiástico , compa- 
rado con la talla y es como cinco á tres ; j 
aunque sucede lo contrario en los Lugares, 
que usan de la sal blanca , en los que hay 
mucha madera, ú otras espedes de bienes, 
que na dan á la Iglesia cosa alguna; pero es- 
tos parages son muy raros. En fin , en los 
Lugares en que abunda el comercio » y se 
egercita la industria , será la calla como cin- 
co , y el Diezmo cx>mo tres : con que com- 
pensando uno con otro , vienen á subir en to- 
das partes estos dos derechos hasta igualará^ 
ocho haces de los quareuta, que isocan la Af'» 
teodador. 

Aunque la parte con que se contribuye 
al Rey, y la que se dá á la Iglesia, sean al 
parecer iguales, son en la realidad muy des* 
iguales. La Iglesia recoge la suya sin contes- 
tación, embarazo, ni repartimiento alguno; 
Bn hombre solo acude al campo mismo en 
que se acaba de hacerla siega, y se hallan las 
míeses reducidas á gabiUas, 6 tuces , y pica 
con un bastón hemdo, ó con un palo con 
su lierron en la punta , aquello , que corres- 
ponde al Beneficiado, á quien se diezma, y 
aqui dio fin toda la operación, y trabajo: por 
d contrario , el Rey para poner cobro en la 
pane, que le corresponde, se ré precisado á 
emplear, y mantener con sumo gasto Inten- 
Tm. 2Z Vr den-' 



^, 



denües> Contadores , Theaoreros i AlguadíeS) * 
Egecutores , Quadrilleros ^ y una infinidad de 
Q^a^daft^9 <^on ^ P^ft® ^^ ^ %Iesia queda 
ipaa ^nUra^ y lOiaa segnnu A la Iglesia le 
coDtribufmosisiD'sentíaiientOy y sin quejas : es- 
to miatno bebíamos ejecutar con él Rey, sin 
murmuraciones , ni escusas; y mas quaodoen 
muchos JLugarés es menos :1o que, se dé al. 
Rey y que á la >Iglesk ; y los^Ecledasticos^ atde- 
más del Diezmo , gozan^ , y poseen muchas 
tierras, y heredades muy opimas, y muy fér- 
tiles , y á todo se les sobreañade la ofrenda vo- 
luntaria ide los Fteles#. , No .es aora nuestro 
asuntol reducir ..aricl;}mfiucarnepte. i uoa exac- 
ta comparación las rentas Reales , y las Ecie? 
siasticaa; pues aupque esto pudiera ser muy údl, 
no tratamos ¿íqtii, sinq solo de conocer aque- 
llo, que le qui^daiUbre^ jun labrador <lel ar«* 
rendami.ento «o qtieémfa:,fy qu^ es lo quq 
tiene que dar á otros , para sacaf ^ jen limpio la^ 
causas, que pueden concurrirá empobrecer- 
le ; con que dando qudtro haq^s , d partes a( 
Rey, quatro.áM. Iglesia, y, una; por los de- 
rechos de sal , y Señgiío, le vienen á quqdas 
treinta y una de las^ qijarentía* ' 

No será fuera del caso , el que valuemos 
también aquellos gastos , que al cabo del añq 
hace insensiblemente , y por juenudo el Af* 
rendador , y á con el Párroco en ofrendas vo- 
luntadas, -en honras, y cumplimientos pre^ 

cí- 



."La supreshnldé Id mesüligufj^ 3 29 
€Í90S de sus difuntos y y jí con .los. Religión 
sos M^adicaoteS) DemanJadefos',- Familias afi 
roinadaá poi* inéendios ^ y pobres del Lu« 
gar y en frequentes distribuciones , y limosa 
Das de riñó , cañatnp , lino, y «Htiaza ^ cafia>i 
ODones ^ guisantes 9 judias j j" toda especie de 
lumbres , en lana, faílo:^ ;Ieña , y otras nra« 
chas provisiones 9 y menesteres; yo tengo la 
prueba en la mano y de que él Arrendador 
mas limitado expende más^ de quatio : doblón 
oes al .año en* obr^ semejantes. ¡iBl Labran* 
(br tieae. puertas, y manos abiertas , quan«^ 
do el granero está lleno , y es innegable , que 
lo que en 61 es rustico j son sus modales; 
pero su cDcazon es mas compasivo ^ jque el 
nuestnx L n . ) 

Con ' todo: eso Ümitémos lo que dbtrLp 
baye con piadosa manó , por todo el espado 
del año i solos tres doblones» Si suponemo% 
qué el total de su cosecha , reducido á plata^ 
es de trescientos deblónes , tenemos ', que ha 
gastado en estas menudas expensas la centest^ 
ma parte del todo :. pero verdaderamente ^ qué 
nos quedamos muy ¿ortos , porque el Ai*ren- 
dador se vé indubitablemente cargado ;de ocroi 
muchos gastos precisos ,; perteneciente^ á Jta 
^lesia , y que deben entrar en. la cuenta; 
reparos del Cementerio , . composkrion del 
Presby teriD , fundición de campanas , fiíbirica 
de %ldsíá t y qiiaofeK> .p^rt^nece á.sa iulofiioi 

Vva des- 



i34o EspeSaeuhdeUNiOwraíaUu 
desde el cimiento de la cave , basta el Cyn^ 
borio , y desde el cancel de la puerta , hasta 
los balaustres del G)ro, y del Altan No será 
mticho por todos estos gastos ^ que se estiendan 
á una brga serie deafios, y que suben algunas 
veces oo poco ^ sobreañadiendo lo que expende 
nuestro Arrendador jen limosnas , el contar una 
aexagesíaui , y vá la cuenta bien baja. Si acaso 
diere mas, se harán todavia coa eso mas evi- 
dentes las causas de la medianía de su caudd^ 
que esi lo. c^e.bascánaos aquL Añadido , pues, 
este sexagésimo hí% i^jos nueve precedente^ 
no le quedan yá sino treinta. 
oattot ae S*'' P^ra hacer la siega, y trillar , es eos- 
líifL.^*" tumbfe dar una parte á los.que concurren , ó 
ejecutan estas operaciones precisas. En el mo« 
^o dé esta paga varían las Provincias; peroco« 
mo quiera sube por lo menos d gasto á una 
jtrdntena, ó á dos sexagésimas de el total: con 
esto los treinta haces se nos quedan en veinte 
y ocho* No cuento aqui la 'maquila del Mo-» 
lino, porque este gasto, no tanto pertenece á 
la tierra , qniamo al gasto personal. 

Vé aqui yá consumida la mitad , y mas de 
la mitad de el prododo de la tierra , antes 
que d Arrendador pueda aprovecharse de un 
grano siquiera para so sustento , y el de su 
numerosa familia. Jíoco háj, qne le temarnos 
embidia , y empezamos yá á tenerle lastima: 
puei todavia* tnidri que auficic muchas iaef<' 



tacioacf. 



scaicntcnk 



la S9(presi0n A ¡a mnJígufiu S4i 
ims y y desfalques , antes que pueda gpzar la 
fecompeosa de su trabajo. 

V El peso de 125 Uhrasde granos, sem- cisrot ac 
brado eo una heredad, dará tal vez doce, 6 ca- 
torce veces mas de lo que se sembró, muchas 
veces ocho, ó nueve solamente , y otras me- 
nos, y seria fdkrídad el que siempre diese diez 
por lino : con todo eso supongamos , que com- 
pensando unas tierras con otras , «de asi á 
diez por uno. Para as^urar diez septiers, 6 car- 

&^ 9 (**) P^f ^^^ P^'^ d ^^ siguiente , es 
menester deshacerse este afio de una carga; 
y así, para recoger el Arrendador este afio 

60 

f<^) A cerca de la medtila > >|iic aqni fe tn¿9€t « que ct ti 
JMjmm , (<Íc Jos quaics seis hacen un Sepcíers) además de lo que 
^acJa notado en el Tomo IV. pag» aoV <« lu de adrcrcir » qne 
aanque alH se dice ». que cada Boiteao contiene qvano Sjférrsi^ 
y cada quaf ta «cho Uttúmeg > seeun el Diccionario de Treroux» 
ton. 4, pal. Licron » ultima Edic. de París « año de i7f 2 y afia* 
de , q«e el Litron e< la decimasesta parte de el Boiseau ¿ pero 
d mismo t>ic. f la misma, Edición com. i. pal. Soiseau » dice» 
^oc cada Lint» cu París es la C^nvs térti del BnttJtu » pues 
¿firma • q«ie esta medida coacienr quatro qoarcas 1 ii ocho Litro- 
■es. £1 Soiscau debe tener * segiin la Ordenanza del a¿o de ié4ft 
Ocho pulgadas » t dos lincas y m«dia de alto » j diex pnlgadaa 
de ancho , h de jiametro. El P. Merseno observó > que el Bol* 
teas colmado de París cabía tío itfo gi anos de trigo t y rasado 
173000. £1 Boiseají 4e París pesa ao libras de 'buen triro. De 
todo esto se puede colegir muy bien la redocdon» y mas saDÍendo» 
que el Se^tier j en cuyo lugar ponemos ^qui la carga > es de 
seb Boiseaux » ( no oostante t que el común Septier contiene 
f 2 ) de 20 libras «le buen trigo cada uno % y que nuestra carga 
es de 4 fanegas de casi una arroba cada una t que son cerca de 
.rooUbra*» h nu qtiÍntal:con que cargat y Septier solo se diferen» 
^an en 20 libras > que tiene mas el Septier j y asi » no tenien- 
do me<)i4a 4gual > usamo5 del nombre de carga : con esta «ota* 
SI Italiano traduce en lugar de Seprier doce Status » que scguii 
Antonio Dic es lo mifmo que B3i^cau 9 siendo así» que M. 
Pinche ¿ice , que el Septier aquí solo vale seis ; Francios. Dtc« 
dice > qnc la Staia es una fanega > coa que en logar de quatfo 
^cgas» poco- MM Y traduce doet*. * • • • 



l^i EspeSlactálo de h Ifytufíikzdé 
6o haces , necesita sacrificar seis^ loi qu^e^ 
reservados para este -efeélo , se habrán de re^ 
bajar de los 38, que quedaban : con que si el 
afk) es regular , y no hay pérdida , ni en el 
producto, ni en 1» venta ^ seraneas los ha« 
ees de que podrá disfXMíer 7 aora , f^ues , 6q 
son á 11 y como 3000 a 1100 ; con que de 
los mil escudos solo le quedan al Arrendador 
mil y cíen libras, ó quatro mil , y quatrodei» 
tos reales , en cuya cantidad ha de hallar sa 
alimento , la manutención de su familia , los 
gages 9 y salarios de una Criada » un Criádc^ 
y un Pastor; la compra , y sustento de och0| 
6 diez Caballos , la paga de un Carro , y de 
todo lo que ha' de ccfm^rar ál Alharden>| 
al Guarnicionero'', -al Herrero al Carpinte* 
fo , al Herrador , al Cabador , aL— • Conci- 
be V. m. esto ? Basta decir , que es necesa-^ 
rio j que el Arrendador perezca. Dado , que 
solo gaste en salarias de sus domésticos ocho» 
cientos reales, y mil y doscientos de su manu- 
tención, que absolutamente es imposible que 
alcance para quatro personas corpuletuas, y 
robustas, que trabajan continuadamente , y se 
disipan sin cesar ; pues el resto , carriiages, 
transportes , y composturas se lo lleban , se 
sigue , que nuestro Labrador ha trabajado pa-^ 
n otros. 

Boivamos un poco acia atrás , y rebaje* 
mos ep el gasto quantó nos fuere posiUe«^ 

£a 



La supresión de la mendigueit, 34$ 
En un arrendamiento pequeño $e perdería sin 
doda el Ladrador , como no trabajase por si 
mismo casi todas las obras , que se ofre- 
cen : deje , pues 9 el numero grande de do- 
mésticos á otros Arrendadores mas ricos : en- 
cargue su ganado al Pastor común del Lu- 
gar: ayúdele su hijo en lugar de mozo de 
labranza. La muger , con su hija ^ cuidará de 
quanto perteneced quesos , leche , y requeso- 
oes ; trabajará los cañamos ^ hará las legías, car* 
gando al mismo tiempo con todo el mane- 
jo de la casa, lísit cuidadoso afán comienza 
á ahorrar mucho á nuestro Labrador , que hu- 
ye de toda compra , evita la tienda del 
Mercader ,. como un escollo, y no desecha 
el vestido , sino quando yá descubre la hi- 
laza por gastado , y aun por roto ; no se com* 
pra un mueble y ni se compone un trasto^ 
sino quando no puede servir de otro modo. 
Peroá pesar de una tan trabajosa economía, 
conocerá este Arrendador, qué cosa es con- 
sumirse 9 y perderse , y que la condición de 
uno, que trabaja por sus mismas manos, y 
con la ayuda ^t elgunas caballerías , ü otros 
animales, es mucho mejor , que la suya , y que 
DO mejorando fortuna por medio del comercio 
de granos, lanas, y otros produélos de su bo- 
dega , redil , y corrales , que son los recursos 
del arrendamiento , vivirá con la mayor es- 
trechez, y penuria. 

Pe- 



S44 Espe&acuh de ta Natur:ílem^ 
Pero esta economía tan loable > que fé 
pone en salvo , y hace que viva con algao 
alivio , viene á s^r ocasión de miseria para 
otros. Sí el que arrienda la heredad , la tra« 
i)aja por sí mismo , yá no es su casa el re-- 
fugio del Jornalero ; si es tan tímido en los 
gastos , nada le venderá al Mercader , y muy 
poco le comprará el Artesano ; con que to- 
dos 9 en sus respeéiivos oficios , sentirán él al- 
cance 9 y experimentarán con él la miseria. La 
que padece el Oficial , 6 Artesano , arruina 
al Mercader vecino ^ &lto del consumo, que 
había de hacer el ínfimo Pueblo en su tien- 
da. Todas estas cosas tienen unión entre su 
si el Labrador vive con estrechez , todo el 
Mundo la experimenta , los Lugares , las Al« 
deas , y Ciudades. Y quanto hemos dicho de 
los gastos , y cargas , que Ueba sobre sí el La« 
brador ^ que arrienda un terreno ^ son á las ve* 
ees mucho mayores en los Lugares ^ en que 
es arbitrario el tributólo talla. 

De aquí se colige bien claramente , quan- 
to deben recelar los Proprietarios , aun aten- 
tos sus miimos intereses ^ que se aumenteUi 
y pujen en lol remates sus tierras , y arren- 
damientos. Al mismo tiempo se vé, quáa 
injusto es oponerse en parte alguna á la in^ 
troduccion de una talla proporcionaL Verda- 
deramente se ayuda á la Patria , y al Esta- 
do , ayudando al Labrador , pues el gasto de 

6te 





La supresión déla mendig^A^ 5 4 j 
éste decide de la suerte del Ofícíal , ó Ane^ 
sano 9 y vá á dar, como de rechazo , al Mer« 
cader» Asi , como sí se quita el agua á los arro- 
yos » se disminuyen infaliblemente los rios, del 
mismo modo , si la multitud del Pueblo sac» 
poco del Labrador , «los primeros conduétot 
del comercio interior de un Reyno se veráa 
secos > y el comercio todo arruinado. 

Aunque el Labrador no sea rico, coa 
todo eso vire , y ayuda á vivir á los otros; 
y si tuviera mas parte en la propriedad de 
los fondos de un Reyno ^ gastaría mas ; y 
acabara de hacer soportable la condición de 
los Artesanos. De aqui se sigue , que recae 
la obligación de ayudar al Labrador sobre 
algunos otros ^ que le Causan sin duda su mi^ 
sería. El Rey contribuye á ayudarle , expen- 
diendo y y distribuyendo umversalmente sut 
rentas. El Clero concurre también^ gastando las 
que goza en aquellas Provincias , que se laa 
suministran. Si las rentas ^ pues y del Rey , el 
consumo de la Clerecía » y los gastos de el 
Labrador no alcanzan á aliviar ^ y dar uin 
poco de ensanche á los Vecinos de Aldeas^ 
y Lugares » y al ínfimo Pueblo de ellas , y 
para animar el comercio en todas partes por 
medio délas compras , aunque menudas , que 
hacen los trabajadores ^ es preciso » que este 
defeéloy y este mal provenga de los Proprie*» 
taños* Aqui nos resta buscar la causa , y coü^ 

Tm. XL Xx si- 



346 EspeSlaculo de la Naturalesuu 
siguientemente el remedio. Aqui está la etH 
iermedad, ó no se halla en parte alguna. 
Acaso ninguno de quantos hemos recibido 
una porción abundante de los frutos de la 
tierra , á titulo de propriedad , 6 de benefi* 
cío , ó como recompensa de comisiones y i 
cerca de los negocios ágenos ^ hemos parado 
la atención en los empeños indispensables^ que 
contrallemos al adquirir > y conservar estos 
títulos. 

Quantos hombres hay en la tierra fue* 
ron puestos en ella para vivir : tal es la ia« 
tención del Criador , que les dio la vida : y 
supuesto 9 que multiplica cada año los irü« 
tos de la tierra para este efe¿io ^ todos los 
hombres tienen derecho á ser partícipes de 
ellos : con que rehusarles aquella parte y que 
les destinó ú Criador « es ir contra su inten* 
cion y y es violentar la justicia , y aun casi 
me atrevo á decir , que es cometer un ho- 
micidio. 

Es verdad , que la providencia los ha que- 
rido sujetar á tanta variedad de condiciones, 
y que les ha hecho difícil á muchos el ga* 
oar aun solo un pedazo de pan. Todos los 
hombres tienen propensión al mal , y todos 
se vén reprimidos , y castigados con la pe* 
nalidad de los trabajos , ó esforzados al afán 
con tantas necesidades ; ó en fin , se vé la 
virtud ejercitada con la desigualdad > aun de 

la 



La supresión de la mendiguez. 347 
la abundancia misma , con la dependencia, 
y subordinación , y con la diversidad de ge- 
nios , y acontecimientos , que se encuentran en 
el Mundo cada instante. Pero la intención 
evidente del Autor de todos los bienes , y 
del orden con que los distribuye , es , que 
quantos habitan la tierra puedan vivir , ayu- 
dándose unos á otros ; tal es el fin del esta- 
blecimiento de toda especie de sociedad : á 
esto miran todas las leyes humanas , y esto 
inculca incesantemente el Evangelio j de don- 
de se sigue, que todos aquellos , que poseen 
en la tierra muchos bienes , son , según los 
distribuyen , y emplean , 6 alimento , y so- 
corro de sus hermanos , ü homicidas suya<s, 
pues los pobres en efeélo no pueden vivir sin 
los ricos. Aunque Dios puso tanta desigual- 
dad entre los hombres , para obligarlos al tra-f 
bajo con una continuada necesidad , y depen- 
dencia , debe haber con todo eso una espe- 
cie de igualdad , 6 por mejor decir , debe ha* 
ber una distribución proporcionada de estos 
bienes, pues quiere el Autor , que aquellos, 
á quienes él dá la vida , tengan con que 
mantenerla , y que alli donde hay mas hom- 
bres, que amparar, ^ dé mas pan , se dis- 
tribuyan mas vestidos , y se expendan mas 
socorros* 

En los Lugares hay mas gente , que ea 
hs Ciudades , y á proporción del numero da 

Xxa los 



3 4S E^peíl aculo de la Naturdlem. 
los hombres , es preciso que crezca el de lof 
pobres; y así, los de los Lugares, y Aldeas deben 
ler el primer objeto de la solicitud , y socor- 
ros de aquellos, que están eucomendados de 
ayudarlos á subsistir \ quiero decir ^ de aque« 
^ Uos , que poseen la mejor , y mas abundante 
porción de la tierra , 6 los mas hermosos do^ 
ne& de la sociedad , quales son los Proprieta- 
fios , los Comerciantes , y los Comisionados^ 
ó que manejan negocios de otros : estos dos 
iiltimos modos de vivir son por lo común de 
mayor ganancia. 

Yo be oído predicar en los Lugares con- 
tra las Comedias , y contra la pluralidad de 
Beneficios , y no he oído jamás predicar ea 
las Ciudades á cerca de la obligación , que 
les corre, y necesidad que tienen de ayu- 
dar á los Aldeanos. No parece , que estén-, 
demos, ni el conocimiento , ni las obligación 
oes fuera de los muros de la Gudad en que 
nacimos ; y á lo mas conocemos en los Lu- 
gares á nuestro Administrador , y á su fami- 
lia ; y esto por ponerse mas en nuestra pre- 
sencia para enriquecernos con sus cuidados^ 
que para importunarnos con súplicas : si es 
menester tal vez adelantarles algún dinero, ó 
ayudarlos con nuestra recomendación en sus 
negocios, yá creemos , que hicimos mucho 
por ellos , y que somos grandes Proteélores 
de los Lugares , sin baver averigaado síquie-. 

n 



La supresión de la fnendigueí. % 49 
n quién vive junto á la casa de aquellos idú» 
mos^ que nos sirven ^ y quanta necesidad pa« 
decen ; todos son estrangeros para nosotros!^ 
y nos falta poco para mirar á les desgraciar 
dos Aldeanos , como á unos animales de dis? 
tinta especie 9 sin que creamos jamás ^ que se 
(Hieda contar entre nuestras obligaciones la de 
aliviarles sus males. Con todo eso es eviden« 
te > que estamos obligados á socorrerlos con« 
forme á la medida de los bienes > que poseemosc 
sobre estos fondos tienen los pobres de el Lu-^ 
gar aquellos derechos , que como á todos loi 
demás les dá su nacimiento ^ pues han de vivifi 
y no tienen mas dominio en las tierras de los. 
Lugares vecinos , que tienen en las tierras de 
México 9 ó del Japón. 

Fuera de este primer derecho ^ adquieren 
el segundo y regando nuestros bienes con sus 
sudores : no hay aqui exageración alguna* Estos 
Jornaleros , que vemos al pasar por el cami* 
no 9 estos Segadores , á quienes miramos con 
tanta indiferencia , recogen los henos ^ y no« 
ponen en cobro las cosechas ^ manteniendo^ 
se al descubierto contra un Sol , que los abra^ 
sa. Previenen con sus madrugadas al Sol ^ y 
llenan los dias , empleando sus afanes en los 
trabajos mas obstinados , y duros 9 yá trillanr 
do nuestras mieses ^ yá ligripiando los con^ 
dudos para el riego , y yá preparando sus mar 
DOS 9 y sus espaldas á la primera señal de I09 

que 



^ 56 Éspe&acuh de Ja Naturaleza. 
-qtie cuidan la hacienda ; y después de nns 
larga serie de egercicíos penosos con que con- 
tinuadamente nos sirven , se nos quedan des- 
conocidos , no adquieren por este medio ^ ni 
amigos 9 ni protección; y muchos dias los fa- 
tiga el hambre ^ y aun se están muchas sema* 
ñas seguidas sin trabajo y y sin provisiones : so« 
lo las veinte y quatro horas y que se van pa- 
sando, se miran seguros de tener con que vh 
vir y y el pan , que comen , pierde el sabor con 
la acedía de la incertidumbre de si le tendrán 
para el dia que se sigue. 

La lejanía en que viven de nosotros ^ nos 
deja solamente una idea conñisa de sus penas^ 
y contentos con alguna especie de liberalidad^ 
que hemos egercitado con los pobres de nuestra 
misma Ciudad; miramos las necesidades de 
los pobres Aldeanos como un mal , que na 
nos toca y y cuyo remedio sobrepuja nuestras 
fuerzas^ 

Asi no dejando salir nuestras limosnas del 
recinto de nuestra Ciudad, cometemos dos 
ftltas bien notables; la una derogando i hk 
Justicia y que obliga á los Propnetarios á que 
subsistan por su medio los pobres de aque« 
líos Lugares y en que tienen sus haciendas; 
y la otra atrayendo á la Ciudad mucho nu^ 
Mero de persohias y que no deberían estar en 
ella , y cuya industria se reduce á deborar, jun* 
tos yá cien holgazanes y lo que podría man • 

te* 



La supresión de Ja men^gu^z. i$x 
tener en la Aldea trescientos trabajadores» La 
medianía , pues y en los gastos de los Labra-^ 
dores , y la Costumbre de no dar nuestras li^ 
mosnas sino en las Ciudades ^ son las prime- 
ras causas de las miserias, que se vén en los 
Lugares, y Aldeas , y que experimentan núes* 
tros Obreros mismos, 

A estas dos causas añadamos la tercera, 
superior por cierto en mucho á las preceden-^ 
tes, y es , que estas pobres gentes viven muy 
lejos de donde los ricos Proprietarios expen-r 
den con mayor abundancia sus bienes. Los 
Ciadadanos , que viven de la renta de algu- 
nos fondos medianos , que poseen , ayuda- 
da de algún empleo, é industria , se conten* 
tan comunmente con su estado , y pasan sus 
dias en la Ciudad, que los vio nacer: estos 
tales concurren algún tanto á hacer subsistir 
las Aldeas , y campos vecinos , que perece- 
rían sin duda, si careciesen de aquellos bie- 
nes, que en recompensa de algunos géneros, 
y abasto reciben de las Ciudades vecinas. Pe- 
ro un consumo tan endeble distribuye en las 
vecindades socorros tan flacos como su ori- 
gen , y absolutamente casuales. Lo que arrui- 
na los Lugares , y lo que hace perder al Pafo 
lo mejor de su substancia , agotándole casi en 
un todo , son las extracciones tan abundanr 
tes y y quantiosas , que hacen de él los ricoy 
estragados , que no conocen uxas Patria que 

las 



S ; á EspeSlacuJo de la Naturaleza* 
las Ciudades mas deliciosas , y mas llenas de 
placeres ; y que coasumen su Irrimensa ren- 
ta en una Capital lejana , sin que buelva la 
menor pane á los campos , que se la die- 
ton. 

Yo conozco, en París siete particulareüi 
que gastan cada año en esta Corte un mi* 
Uon de reales ^ que sacan de un País muy me- 
dianamente fértil , de solas doce leguas de lar^ 
go 9 y de cinco á seis de ancho ; y otros seis, 
que sacan casi lo mismo de un Cantón ve- 
cino , ¿ igualmente extenso. De estos dos mi- 
llones de reales , que trece personas gasean 
sin necesidad, tan lejos de quien se los dá^ 
6 á lo menos en parte diversa ^ no buelvea 
quarenta itiil reales para ayuda de mantenet 
á los trabajadores , y para la paga de Arte- 
sanos á los Lugares , que ministraron los jfru- 
tos. En estos Lugares , como en los demás^ 
feay toda especie de Oficíale» ; pero , y qué 
hará el Heriador , y el Maestro de Coches^ 
si estos y y los Caballos se están en Pans? Eb 
imposible , que las Provincias tengan vigor, 
ni logren un alimento abundante, si después 
del recobro de - repartimientos para el Real 
£rario, dé los Diezmos Eclesiásticos, y de la 
sementera sacan los Proprietarios toda la subs* 
tancia , que producen , dejando apenas el ali« 
ttiento necesario para la vida* 

NodecímoK por e$«o^ que una Ciudad 



La supresión dt hmenXgíifá. 3 5 S 
populosa como Londtres , d Párfe » sean mas 
dañosas y que útiles á la sociedad ; antes por el 
contrario > son en muchas cosas su recurso^ 
y ornamento , sacando el coiMun de Luga* 
res semejantes , bienes immensos ;. pero le 
debe su esplendor á ios medios indefediUes^ 
y legítimos, que sabemos, y rio al capricho 
y lujo de particulares algunos. Una policía sa« 
bia , que arregla' los límites de la Capital y y 
determina su extensión ^ penetra muy bien el 
peligro que hay de que vivan en ella todos los 
ricos >, y testiBca al mismo tiempo que no hay 
Becesidad alguna psuoi que fijea su asienio eo 
las Cortes. 

En la edad media (^) estaba dividida la 
Fraada^ en muchos feudos grandes, cuyos Seño* 
res, cercados de su Corte , y de los retroféudosi 
que poseían, ó subordinaban, residían en su&res^ 
peétívas Provincias, y consumían su renta, dan- 
do lugar á una circulación general , que no por 
& dejar de ser sumamente provechosa á todo 
elReyno.PerohaUandosepo9 todas partes^ au« 
torizadas las guerras de Seíior á Señor^y anrui- 
ttmdose en ellas mutuamente sus Vasallos, se si- 
guieroD innumerables desordenes» No dejaba de 
ser una bien estraña forma de gobierno , verse 
convertidas todas las Qudades en Plazas de Aro- 
mas, las Casas de Campo en otros tantos 
^ Tam.XL Yy C^^ 

(^ VeáM a Dic 4« Trer. let. A. 



\ 



ifA Sspe^acah de la Natur/áesta. 
Castillos , y armada coda la sociedad 9 sus mieni^ 
bros unos contra otros. Los tres recintos de 
Montaigu ,i donde Thomás de Marle retira* 
,ba .el botín , que había hecho en las Uanu- 
ras de Picardía 9 y Ohampagna 9 mas parecían 
cuébas ^de salteadores ^ 4S refugio de ladrones^ 
que circuitos del Palacio de un Ptiacipe Pro» 
teótor de sus Vasallos. Las exacdones^ juntas 
con levas continuas , hacían ;al Estado tan in* 
feliz ,'"t|ue »! tubo 9 con razón ., por vemuio* 
so el ver estos grandes feudos , 7 todos los ^ob* 
des Señores subalternos , yá fuese por medio de 
ventas libres , ó yá por /eversión de derecho^ 
reunidos á la Corona^. 

Vé «éste modo se vio él Rey én «estado de 
mantener el orden dentro de sn fteyno , y de 
resistir alas ínvaaones de fuera de sus £stado% 
£1 aumento del Poder Real dio lugar por con» 
sequencía precisa al ,3crecentamiemo , y opa* 
lencía die la «Corte. Los Tribunales ^ las gr«« 
«tías , y toda especie de negocios atrajeren 
poco á poco Regdicolas , .y JCstrangeros , j 
juntamente uo cons^imo grande ^ y una mag« 
nificencia útil : no hay bien alguno ^ que no 
viniese tras eslo ;; una Ciudad coroo Párfo 
mantiene en todai partes la correspondencia, 
las empresas , las luces , y conocimientos y las 
-artes ;, ÜQS^alentos^^ylasoáenuías, y .una emú* 
lacion feliz. Y siendo esta Ciudad el \centro 
del comercio , y del buen gustó , es la. esciie* 



tasuffésicH di la'iretídiffA. % f 5 
k de tmo , y otro , forma codos los viageros^ 
y se aprovecha también de sii estanda 9 y de» 
tención ; pero 00 tiene necesidad de que se a ve* 
eindeú en ella , ni tampoco de qué sus habí** 
tantes la llenen de opiilepcfa , dejando exhans>< 
tas las demás Provincias ; pues el esplendor^ 
y magnificencia de la Corte será siempre gran- 
de con los gastos , que la tributan la curiosi* 
dad de muchos 9 la necesidad de los particula*-* 
Tes 9 y la residencia de las familias del primer 
orden ^ y de la mas alta ebse» La frequente con^ 
currencia de los principales Sefx>res en presen-^ 
da de su Rey manüeíie el afedo , y conserva 
1^ quietud. Él Rey es mas poderoso 9 y la fir« 
flieza á^ la Monarquía hace vivir á todos sos 
Piaeblos^ enr reposo^ ^ que es el fin de un buetf 
gobierno^ 

Todos estos linenes , por utia parte jóñili« 
tes 9 siefun la constitución ^ que aétualmente 
tkne la Francia , son compatfides por otra coa 
la residencia de los mas ricos Ciudadanos en 
aquellas Provincias , en quetienen el grueso de 
sus rentas, yá sea en producciones naturales , yá 
en Beneficios 9 y yá en cargos y y empleos , ó 
eu industria.: 

La misma' politica , que se complace en 
las riquezas ^ y abundancia de las Ciudades 
Capitales , se aflige de k obstíúacion , y nu* 
mero excesivo de tamos como trasladan á ellas 
sos bienes , y 3us ñmilias.' Muchas ntéces es 

Yy a * »m- 



V ■ 



impraftícable A abasto de estas poblaciones ho^ 
mensas , y el vicio de los demasiadamente 
libres , y licenciosos sube todos los géneros 
á un precio tan alto , que destruye la me- 
dianía de muchos , ^ue se ven precisados i 
vivir álli por algún tiempo. No Ueba la jus* 
tioia menos- mal que la politica semejantes 
profnsíones , reconcentradas en un mismo Lu* 
gar á costa de las Provincias , que se desen« 
trañan visiblemente ^ y se agotan para poder 
dar abasto. Por mas que nos sea permitida 
testificar á los ricos la maravitla grande » <}ue 
Bos causa verlos venir á costa de tantos gas* 
tos (á vivirá una Ciudad^ que los ccmñiode 
entre la multitiid , pudiendo distinguirse > tan^ 
10 en sus Provincias , y mantener la abwH 
dancia en las cercanías de su morada ; nos 
guardaremos muy ixende causarle aun la me- 
nor tentación ^ asi -á la lfl)eftad común , co- 
mnÁ la suya , ni hacerles aun la mas leve íih 
veéUva. £1 rico podrá , 'per lo que á ii06O« 
tros «toca , disponer como le .parezca su do- 
micilió 9 y sus gastos*; yo unaxosa solo lesu- 
pl^ 9 y ^ 9 <iue si los hace, lejos de los Lu« 
gares , que le abastecen , haga la justicia de 
embíar á ellos algún suplemento , que endul- 
ce él mal, que loscoosumé , y los deja aua 
desnudos de lo que es absolutamente nece» 
sario. 

JSsie su[$Iemento puede Ueharse nuestro tra« 

ba- 



Za supresión He la memSgue^ S ; 7 
tejo , y atenciones , como se lleba las del go- 
bierno ; no hay medio de que no se haya éste 
Talído , de mucho tiempo i esta parte , para 
adelantar por todo el Rey no aquellas operado* 
bes^ que son proprias de la industria , y para es- 
p.'^rdr por todas las costas sencillas de abundan« 
aa , y de riqueza. £1 restablecimiento del O)- 
oiercio por la Marina ; la protección con que el 
Rey fevorece el que se hace en Países estrange* 
ros, las manífaéluras de seda , papel 9 parios, 7 
tantas otras , que autoriza , y fomenta con pri- 
Tile^os , y aun con ejecutorias de nobleza , y 
distinciones de honor , todos son medios , que 
con la distribución universal de sus Rentas Rea* 
les niiran dhreétamente á ir forníando por to- 
do^l Rey no Ciudadanos laboriosos, ^lola Fá-*^ 
bríca deOystales ocupa en San <7obaín mas de 
quatrocieotos trabajadores , y derrama la feli- 
cidad en codos los Lugares circunvecinos , cu- 
yos materiales emplea , de cuyos servicios se 
vale , y c-uyos generosconsume 9 llenando de 
abundancia á aquellos 9 que antes veíamos, pe- 
recer sin alivio. Qué4>ienes no -traben consi- 
go las nuevas manual uras de 'Sedán., y de 
Abbeville ? Quántas otras pone^h-á la Fran- 
cia en estado de vender á los Estrangeros lo 
imsmo que saca de ellos ? La Ciudad de Orien- 
te,f/'í*) que no hace sino acabar de nacer, 

ha 

f**) Pqerto dé Fraocúi ep la *Bf< tafia., uw «e.&briciS porjoi 

SBM de 1739. 



Í$S Espeñactdo de la Naturakxá. 
ha formado dentro de sus murallas , y en sil 
circuito millares de establecimientos. Al pre? 
senté inspira pl amor al trabajo » y la espe- 
ranza de un pasar honrado á todo uo Cmr 
ton de Bretaña ^ en que apenas había antes 
ánimo para recoger , aun lo^ qoe la tierra le 
daba. Solo el numero de navios , que en uoP 
año quitaron á la Francia las guerras ultimasi 
basta para probar ^ que las quejas, comunes: 
de este Rey no á cerca del poco comercio^ 
no son siempre las mas justas. Pero por bue-^ 
nos que sean, los deseos de los Reyes , y por 
mas poder que tengan para animar la emu- 
lación en las Provincias , y Colonias^ de sit 
tíoándo por medio de prudentes^ oonciesíone^ 
con todo eso , no son criadores* ^ oí pueden po^ 
ner los frutos de la tierra en todas* las manos» 
que los piden. Sobre nosotros recae ultimada- 
mente este cuidado , á. nosotros oosi/toca pro- 
veer en éL 

Kó es esto decir , que «enemos: oBl^' 
don de llenar de plata todas las manos necesi- 
tadas de aquellos Lugares ,. en que' poseemos 
algunos proprios. £1 mismo Evangelio , que 
¡nipone* á los dueños dé ellos la obligación de 
hacer partícipes de sus frutos á Iqs necesitan 
dos , les prohibe á estos comer ef pan , que no 
hayan ganado con algún trabajo, que sea mil 
Es verdad , que Dios hace salir el Sol 9 y em- 
bia los rocíos del Cielo sobre los hombres 

in- 



/ 



Za supresión de la mendiguez. 3^9 
injustos ; pero aun á estos los doma , sujeta, 
y hace útiles los unos á los otros , aunque 
tecalcitren , y les duela , por medio de la 
necesidad del trabajo. Este es ^ pues , nuestro 
modelo* Para hacer partícipes á los hombres 
úd aquellos bienes , que poseemos , ó admi- 
nistramos j no deben^Ds buscar précisamaite 
hombres d6 bien ., ni el que sean justos ; pms 
de este modo dejaríamos perecer mucha ppr- 
le del Genero Humano. Pero obliguemoslois 
por lo menos ^ quanto esté de nuestra parte, 
á que se hagan útiles con ajgun trabajo pro* 
vechoso , hasta llegar á reusarle el sustento 
i aqud ^ que leuse el trabajo. De otro mo* 
do y nosotros :mismos ibme^itamos la ociosidad, 
j mantenemos la mendiguez con unas' .con*- 
-sequoicias perjudiciales realmente , y afrento* 
:sas. I.'' Demos ^a."" Pero esto sea á quieo 
trabaja. De la unión de estas dos reglas áer 
ptnát ú Uen de la sociedad , y se arruina , ú 
se separan. No aumentemos nuestras cargas, 
que no son pequeñas. Si es preciso , que ?de- 
más ile los pobres xle la Ciudad ^ sé encar^ 
guen tamben los Propriet^ios del sustento de 
los pobres de las Aldeas, darán ún duda en 
tierra con el aun>ento de una carga , que los 
.agobia , y los bnntia : ó lo \üinéxfs>s de 
mirar como nna torre en. cí viento , y un 
proytéio impraéticaíble , como en eftdo Ío 
xxva ^ si fuese necesario dar mas limosn.% 

, que 



i 6o Espe&actéhde U Natmaldku 
que la Francia dá comunmente;. Na tSApKCi^ 
so encabezarnos ^ apear las uerras , m imponer* 
nos algún tributo de nuevo. En nuestras maoai 
tenemos el fondoconducente para hacer trabt» 
jar á los pobres de lasAldéas, y para que bdIoi 
haya en las Gudades. Bn la dulzura de nuesm 
trato y en la humanidad de nuestra nación , y en 
el efedo con que se inclina* á socorrer á los po» 
bres , que es la g)[oria de la Iglesia Cátholica, si 
hallará este fondo.. Bien podemos contentarnoi 
con dar lo que antes dábamos , nuestras limos- 
nas son suficientes para que subsistan^lo^pobres» 
Esto e& loque haremos patente aora. Pero aque- 
llas limosnas , que mantienen holgazanes , y 
siBtentan la odosicbd , se deben* totalmente si>* 
primir. Empleando el bíeír que hacemos en so> 
correr , y en ayudar el trabajo , gobernará nues- 
tras manos la equidad , y haremos florecer el 
comercio. No tratamos de in^poner un yugo 
oneroso , sino de que lir prudencia tome algunas 
medidas y que nos aaegúlre uo Estado, mas traft* 
qiiiio. 

molía ^éinl: ^^''''^^ » «g"° «^ cómputo del Mariscál 
ríl para suprí- dc Voubáu « tiene treinta mil kiruas quadra- 
gués. das, ("^^j de ba quales ana» pueden mante- 

ner quatrocientas 9 6 quinientas personas, otras 
mil , ó mil y doscientas , y según un medio 

prr 

f*«) A proporción te pnede Bacer tu Bspaffa U mísaa cvcactj 

I mes las leguas quadradas fon por lo ncnos otras MBCM » «un^** 
a población es mucho* menor qiie ta de Ír«aei4« • 



La supresión de h mendiguSz. 361 
propordooado, cada una setedentas, ú ocho* 
tíentas. Supongamos , que hay en cada legua 
quadrada ocho , 6 nueve personas ^ reducidas á 
mendigar ^ y que sale cada una por seis 
sueldos de limoAna. Nueve veces trdnta mil 
pobresson doscientos y setenta mil,queáseis 
sueldos consumen cada dia trescientos y vein* 
te quatro mil reales de vellón , que montan al 
año^ multiplicada esta cantidad por los 3 6 $ 
dias^ que tieoe^ la suma de veinte y nueve 
millones 9 quinientas y sesenta y cinco mil 
libras de Francia, 6 ciento y die^ y ocho mt*« 
Ikmes, doscientos y sesenta mil r^esde ve« 
Uon de España , dados de limosna cada aiio. 

No habrá , según pienso y dificultad en pa« 
sarme á, numero de pobres ; pero puede ser 
que la haya en admitirme el produéto de la li^ 
mosna* Y acaso se quedarán algunos llenos de 
pasmo, al ver, que luzca tan poco una li- 
mosna tan grande, pues en lugar de eludir es* 
ta dificultad 1 voy á aumentarla. 

La mayor parte de los mendigos no se 
contentan con aquello , que precisamente les 
basta para vivir, ni tampoco con las limos- 
cas de un solo Lugar ; de éste pasan á la Ciu- 
dad , atraviesan muchos Barrios , y Parro- 
quias, y no pocas Aldeas en un dia. Otros 
cruzan ú camino de los primeros. De este 
modo , se repiten , y multiplican sin termino 
las apariencias del mal 9 y los verdaderos azo^ 
Tom.XI. Zz tes 



301 Espe&acaJo de la NaturdkZíU 
tes de la sociedad. No solamente hallan con 
qué vivir; pero si los ofrecéis que trabajar, 
desprecian la propue sta llenos de ira , y aíir« 
man desvergonzadamente , y sin el menor em« 
pacho y que ganan mas no haciendo cosa al«* 
guna , que ganarían si rviendonos á nosotros. 
{**) Como quiera es cosa de hecho , que viven 
en un estado muchos atíos consecutivos úni- 
camente de lo que á nosotros nos sacan. Pero 
sea asi , que no les demos , sino solamente lo 
que hemos dicho. Estos hombres no sirven al 
Rey , ni le contribuyen con la mas minima 
capitación , ni á los Proprietarios con alquí* 
larles el menor Cortijo , ni á los Mercadea 
res con la compra de vestidos ^ ni á la so- 
ciedad toda le son del menor servida Estos 
tales no saben sino comer; y asi devora cada 
tino lo que pudiera bastar para tres hombres» 
Yo los he hecho seguir en aquellos Bodegones 
en que entran , y á que se retiran , y he s^ 
bido 9 que salian á veinte y cinco , ó treín^ 
ta sueldos (**) de escote cada uno. (**) Vez 

ha 

C^*) En Toledo » riendo p«dtr limosna k Mn« Mok« fomidj i y 
tana > le diieron • que se pusiese á servir ; j ella respondió con 
el mayor desembaraxo > y soltura : Veinte j cinco ParfO<)aiiS 
tiene c$tz Ciudad > por lo menos de cada una sacaré todos los 
días un qoarto i también me darán algunos pcdaxos de psn> 
con qac quánto mejor estoy asi» dneña de mi libertad t qac ftt 
trabajando , y sirviendo? 

(*«) Esto es cerca de seis reales cada uno. 

(**} A quatro reales solamente cada dia , salen al año los po« 
krcs , que hemos dicho » por 59420000o reales de vellón át ¿as* 
to en solo comer una vcx al día ; con qoe excede da duda da 
«inqncnta «íUmcs de reales «1 añe U limonu. 



£di mpresiütt de la mendiguk. 363 
ha habido ^ que dos solos havian gastado vein« 
te y quatro reales , (**) y esto en Ciudades 
de Provincias particulares. Es indubitable , que 
nos sacan mucho mas de lo que juzgamos , y 
que la tropa de mendigos sedentarios gana 
mas que nuestros mejores Artesanos , y Ofi- 
ciaíes^y que se duplica con los que piden astia^ 
tim , ó de puerta en puerta , y corren de una 
á otra parte. Tanta es la licencia , que se po« 
dria probar ^ que en lugar de veinte y siete , 6 
treinta millones , empleamos mas de quaren^ 
ta en acariciar, y dar gusto á malhechores, cu« 
ya conduda nos llenaría de horror, si pro- 
fundizásemos algún tanto en ella. 

Si el numero de pobres , verdaderamente 
necesitados , son en cida legua quadrada mas 
de nueve , como muchos piensan 9 y si con 
los pobres , dignos de nuestra compasión, hay 
un Exercito de Vandídos agabillados , y dis- 
piRstos en compañías, que á fuerza de suti«» 
lezas , de gestos , esclamacion^ , y correrías 
nos quitan el duplo , 6 triplo de lo que bas-- 

Zz) ta 

. (»*) Srendo de. esta espceie .gastarun al añolof mUmospo^ 
bres 1182500000 reales con solo una comida al día : limosna por 
cierto asombrosa : y que aunque st dé por biem empleada > por 
razoB de limosna i se emplearía mucho mejor , haciendo traba- 
Jar CfMs gentes > en desmontar terteoo» * abrir > y componer 
caminos, fabricar puentes » formar canales • y condados para 
facilitar el comercio * y conducir saladables aguas i plantar ar- 
boledas con anc se cooserrase mas la humedad en la tierra» 
siendo probablemente de este modo mas abundantes las Hubias» 
én nvewra KspaAa tan fieeesarías ; y finalmente , lo q«e és to4n<* 
via mas ntil /evitando de este modo en fa República Araganes» 
y MaUieeXM»res¡ 



*, 



364 Tlspé&acutó de h Naturúkia. 
ta para mantenerse , no es evidente 9 qué po^ 
fiemos cada año en las manos de los pobres 
una suma exorbitante 9 que no nos alienta 
sino á comer? 

Guardémonos con todo eso de agriarnos 
contra aquellos, que deseamos aliviar 9 y en 
lugar de enfurecernos contra ellos , procure- 
mos hacerlos Ciudadanos útiles á la Patria. 
Hay muchas especies de pobres : enfermos^ 
estropeados , viejos , vergonzantes 9 y mendi* 
gos. No hay Ciudad alguna en que la cari- 
dad de nuestros mayores no baya establecido 
Hospitales para recibir á los pobres enfermos, 
y para recoger á aquellos , á quienes , 6 la 
caduquez , 6 la mutilación de algún miem«- 
bro principal baya pueseo en estado de nq po- 
der trabajan La mayor parte de estos tienen 
y á refugio , y nosotros , á lo menos en mucha 
parte , estamos descargados de abastecer ^ los 
que se admiten en él. Aun el numero de I09 
enfermos se dismiiiuiría mucho , y en la reo* 
ta de los Hospitales se ahorraría no poco^si go- 
bernando bien la limosna común , se pudie- 
ran mejorar los alimentos de los pobres ver- 
daderos, y determinar ú estado de muchas 
familias I por medio de algún trabajo cons- 
tante , y provechosa 

Los pobres vergonzantes . tampoco estila 
en un todo á nuestro cargo : tienen buenos 
deseos^ y se esfuerzan á hacer quanto pue- 
den: 



La supresión de la taenMgüii. 36; 
deb : con que solo aecesttaa algún ligero ade<^ 
Jantamiento , ó socorro , añadido á el ende-* 
ble produdo de su trabajo : y esto mismo su- 
cede á muchos de los pobres de las Aldeas; 
no todos son mendigos , que necesitan , que 
los vistamos, y sustentemos : los demás soo 
gentes, que viven con estrechez, ó que tienen 
poca industria ; y á estos tratamos de esforzar^ 
y darles ánimo ^ ó por medio de un trabajo se- 
guro , y ñn interrupción , ó con el préstamo 
de una suma muy limitada^ 

Pero para aquellos pobres ^ que han per«* 
dido todo el pudor , y que sin hacer caso aW 
guno de el trabajo, se atreven á pedir el pan, 
necesitamos hallar medio de bcdverlos á su 
tierra , y al Lugar de sit nacimiento , empe- 
ñándolos á su tiempo tw los trabajos de el 
campo 9 y en alguna otra ocupación , que aca^ 
ladas las cosechas los etnpke coa fruto* Todo, 
en fin 9 se reduoe á no sustentar pcd^i» , que 
es el alimentar la ociosidad ; sina á impedir 
con la seguridad del trabajo el que haya po* 
{ves 9 que es el origen de toda felicidad. 

£1 systhéma , que para conseguir este fía 
se propone ordinariamente 9 es óbl%;^r á ca« 
da Citidadano , 6 Vecino de alguna Aldea, 
6 Lugar, á que ponga sobre la puerta de su 
casa todos los años un rotulo , que diga el 
numero de personas , que componen su ía« 
milia , y el medio que tiene para alimentar* 

la^ 



366 EspeSátcalo de la NattíraIez¿L . 
las , y después encerrar en las fabricas , ó in- 
troducir en las obras públicas , y comHnes á 
los que carecen de subsistencia » y de indos* 
tria. Algunos juzgan conveniente , que á to» 
dos los mendigos, capaces de seguir el traba- 
jo de la Milicia y se los aliste , y sujete á una 
Vandera , ó que se apliquen á las obras pu- 
blicas. Otros querrían , que se les obligase á 
todos á permanecer en su tierra , sin salir de 
ella , sino con la permisión . de exercitar en 
otra alguna profesión conocida. Pero todos 
estos proyectos 9 y otros muchos traben con* 
sigo dos inconvenientes tan grandes ^ como 
9tTOínar el uno la libertad de los partícula- 
f es , y el otro querer dirigir el gobierno. No 
tenemos derecho sinoá aconsejanios á noao^ 
tros mismos } y si se nos permite decir alguna 
vez nuestro parecer , jamás debemos eo él ser 
inhumanos, ni intentar hacer esclavos á los qué 
Dios^ et ftey , y las leyes degan libres. AqueUa 
libertad ,que Itetia de OBciales las manifaduras, 
y las familias dé dochesticos , introduce tamhíea 
en la diversidad de profesiones los talentos, 
^üe necesitan. Si queremos .hacer á los men- 
digos , que buelvaa á ■- coltivar la tierra en que 
nacieron , no debe ser por via de autorldac^ 
puesto qtie no está en nosotros , sino por me« 
dio de un poderoso atra^ivo , de un cebo in- 
falible ; y sobre todo , de un cebo , y atradivo, 
que tenemos en las manos. 

i La 



La sopresion de la mendiguez, j 6 7 
La limosna es el imán de los pobres. Si 
k dais ea la Ciudad , la inundaréis ; si la 
repartís en el campo^ y las Aldeas , segui- 
rán esta derrota : trabajadores son los que ha- 
béis de buscar , y no mendigos. Solicitamos^ 
que nuestra limosna sea como [toga de un tra- 
bajo útil ; solo , pues ^ se necesita gober- 
narla. 

La primitiva Iglesia nos enseña el modo 
ée hacer , y administrar la limosna : no se 
bacía entonces manualmente , ni á la aven- 
tura : los Fieles la depositaban para que los 
días solemnes se pusiese en las manos de 
los Pastores , y Diáconos , que la empleaban 
en que tubíesen obras , que hacer , y en que 
trabajar los que podian 9 y en mantener á 
aquellos , á quienes la vejez 9 la enferme^ 
dad 9 6 algún otro accidente privaba de ú 
libre uso de sus manos. Después que fun- 
daron los Fieles el grueso de la Renta Ecle- 
siástica por medio de Diezmos permanentes, 
en la división , que se hizo , se reservó una 
parte para los pobres enfermos , ancianos , é 
impedidos. Este es él origen d^ los Hospita- 
les^ que acompañará las Iglesias Cathedra** 
Jes , y á las Abadías grandes. Los Señores, 
que poseían feudos , tenian también señala- 
das rentas sobre sus fondos para mantener sus 
Vasallos ; y asi , los pobres de las Aldeas es^ 
taban á cargo de sus Señores , como domesti* 

eos 



368 EspeSlacuh (k Ja 
eos suyosyb por mejor decir, como los es« 
clavos lo están al de sos dueños. Realmen- 
te los paysanos eran siervos. Después que yí 
lograron manumisión ^ ó libertad / y subsis- 
ten , 6 de sus proprias adquisiciones , ó de su 
industria, todavía es sensible ver entre ellos 
muchos mendigos , que importunan al públi* 
co,y viven del trabajo ageno. No puede 
venir sino de los Próprietarios el remedio, 
que se busca ; si quieren tener en los Luga^ 
res de su dominio Labradores suficientes pa« 
ra que cultiven sus campos , sin ausentarse de 
ellos , ha de ser cesando de dar en las Ciu- 
dades sus limosnas al capricho , ó casualidad, 
y destinando principalmente su liberalidad á 
bs Aldeas en que estin sus heredades , de mo- 
do, que no haya vacío alguno para el tra- 
bajo en todo el diteurso del año. Pero quiái 
gobernará esta limosna , y en qué trabajo se 
podrá emplear ? Los Repartidores de estos 
bienes , ó Redores de esta piedad , son el 
Cura, y Mayordomos de cada Parroquia. Este 
és un gobierno , que nunca muere , y los 
que le tienen^ conocen los pobres , saben las 
«lecesidades dé el (:oníuñ ^ no ignoran los fon- 
dos de los Próprietarios , pueden instruirlos 
á estos, y proponerles aquellas obras , que 
tocan al hien común , y asimismo ser Tbeso* 
reros de aquello y que franqueen los podéro- 
ste ) y cumplir con sus deseos , y con las 

ia- 



La supresión de la mendigié». 3 69 
»nes , que signifiquen. Por otra parce 
todos los Proprietarios. conocen muy bien los 
iiUgares en dpnde tienen sus rentas ^ saben, qué 
camino debe tomar su limosna , y quál será su 
ciya proporcionada : con que no nos falca yá 
8ÍiK> manifestar quál deba ser el empleo de este 
piadoso cmidal. 

La limosna , que hemos manifestado subir 
% cerca de 1 10 millones » ó acaso mas : estaii- 
tnosna magnifica, que ha venido á ser el encan- 
to , y embeleso de los mendigos , y pordioseros, 
porque se dá sin pedir trabajo alguno por ella, 
se debe emplear en la obra mas i proposito para 
hermosear kUIglesia , y todo el Reyno tapara dar 
gusto á todo buen Christiano , y á todo buen 
GiodadanOy y patricio. V* m. entenderá yá , que 
hablo de la composición de los caminos reale% 
y de las encrucijadas , que los atraviesan. Nues- 
tra limosna , dispuesta asi en ocupar á los habi- 
tadores , que carecen de profesión , 6 no tienen 
que trabajar , se puede llamar Caja de hs canii* 
nos. No tratamos aquí de calzarlos á la Roma« 
na con quatro hiladas , ó rafes de cantería sobre 
un cimiento de pura toba: aqui no tratamos del 
modo mejor de componer los caminos , por ao« 
fa los dejamos como se están , en orden á esto, 
contenundonos con tener en cada Lugar , 6 
Feligresía un pequeño numero de Peones 9 que 
mantengan en buen estado los caminos reale^ 
que hay en todo su territorio ^ como (ambieo laa 
Tom. XI. Aaa ve- 



3 70 EspeSlaculo de la Naturalexai 
Teredas 9 y caminos de travesía .; pñcrcipalt 
mente las entradas , é imoiediaciunés de los 
Lug¿ res. 

£1 mérito grande de esta obra es , que 
sea general ^ ^ pernianenté. Con tener en 
cada Lugar ^ con sus gages , 6 jorosd , á car- 
go del Proprietario , y del Común ^ quatro^ 
cinco 9 ó seis Padres de familia , que traba- 
jen con* sus mugeres , é hijos en componer 
los caminos ^ el tiempo que dejan libre las 
cosechas , no habrá quebrada 5 pantano , y 
en una palabra , no habrá desigualdad peli- 
grosa para Arrieros , Carreteros ^ Coches 5 y 
Caminantes , que no se compoilga: al punto» 
Acuden siempre á lo mas preciso ; y dado 
que no se trabaje 5 sino solamense á la li¿ 
gera 9 ios carruages pasarán sin riesgo por to« 
das partes ^ porque aétual y y contimiadamen- 
te se previenen 9 aun las amenazas áA pelí^» 
gro. Al empezar las siegas ^ y los trabajos 
mas penosos del campo , se deja el de los ca* 
minos 9 para que asi halle el pobre jornalero 
en una continuada alternativa el provecho de 
su afán ; acabada la cosecha ^ buelve al tra- 
bajo de ios caminos , desmontando aqui ) y 
allanando allí la tierra hasta tal determina- 
da exrension s se juntan guijarros , se amon* 
tonan guijas , casquijo , y arena gr-*iesa , yá 
jacando estos materiales de las orillas de loi 
nos > ó yá bajándolos de las cimas de los 

mott 



J^.wpresibn de la iinendiguét^ .371 
flMmtes i para terraplenar con su ^ay oda los Iio«> 
70S 9 y los pantanos , hasta dejarlo todo ac-* 
ee&lble. En ile^ndo á estar yá praétícnbles 
los caminos en toda la extensión de cada ter« 
liiorío 9 es mejor todavía pagar algunos jornale-» 
ros sÍQ nracha necesidad, que pemritír se quedeó 
sin trabajo los mendigos , Duevameote convertí^ 
cbs ) y reconciliados con éU Todas ¿tas peque- 
ñas tropas particulares estarán siempre prontas 
á partir , y á unirse á otras á las primeras orde- 
nes de los Intendentes ^ ó Sobrestantes, y por 
este medio se hallarán proveídos de sugetos pro« 
por donados todas las obras públicas» y privadas. 
El Rey legrará , con mayor ventaja que nunca, 
dd derecho , que conserva y á que le sirvan de 
valde á determinados tiempos , sin contristar 
al Labrador con ocupaciones » que le apartan 
de su trabajo , ni exponer i bs Lugares á repa«* 
ros , y composiciones de caminos^que al mismo 
tíeoipo 9 4)ue son inevitableS|iarruinan sin remet 
dio á los vecinos. 

Yo me atrevo á decir 9 que si nuestra U« 
mosna , en lugar de verse- , como se ve y mal- 
barataday sirviese de hypotheca , y £>nio pa^ 
ra componer los caminos ^ sería delante dé 
Dios , y delante de los hombres la obra mas 
agradable » y la mas sabiamente útil á la so^ 
ckdad y que era posible. El desterrar de la 
Ciudad á los vagabundos 5 que la dieshonrafi, 
bolverlos á las Aldeas , y campos en que faltan 

Aaa a tra- 



37^ Espe&actdo de la NatUTide^. 
trabajadores ^ vestir fairilias, posesas aolci 
de la flojedad , y el ocio , evitar á las Ciudad- 
des gastos , y trábalos extraordinarios, son , sin 
duda alguna ^ ventajas , que no admiten cooh 
patadon con la suciedad , y ociosa mendigues 
á que nuestro método , en dar limosna y p»» 
dpita tanta gente. Pero aun son estos los me» 
ñores bienes que encueptro en semejante mo* 
do de dar. JEste dinero , que degamente derra- 
mamos , no se podrá emplear en bacer ^raéli- 
cables todos los caminos sin merecer el aplau- 
so 9 y la estimación del Rey , sin facilitar el 
transporte, y paso de sus Tropas , y equipages, 
sin fomentar las ideas , y empleos de los Co* 
merdantes con la diminudon de peligros , y de 
gastos , sin dejar praéHcable á los Labradores, 
que antes se arruinaban con los transportes, 
el acceso i lastkrras , y Lugares , á que diri- 
gsn sus generos^sin ahdtrar á manadas , y re- 
baños el cieno ^ y h podredumbre , que los suh 
ta , y sin dejar á la sociedad toda en. el mayor 
desahogo. 

En este mqdo , qiTe acabamos de propo- 
ner , de dar limosna , se encuentra^lrres ob- 
jetos , muy diferentes uno de otro. El prime- 
ro, es pasar nuestra limosna desde la Cio- 
-dad, donde no está bien colocada ,>á las Al* 
deas, en que es indispensablemente necesa* 
jria. £1 segundo^ es d empleo , que es pre- 
ciso bacer de esta limosna en Ja composícioa 

de 



i 

'I 

I 



ff 

La ÁípftiiM de la mnJSgueiL 973 
de caniiaos , manteniéndolo? en i^nen estados 
Y el tercero , el nnódo de administíarta ^ y de 
kacerla fruétiíican 

I.'' £1 primero de estos tres capítulos no 
es algono. de aquellos sysrémas ideales , 6 de 
aquellos proyedos , que se lleba eí viento , y 
que es libre cada uno para admitirle, ó desechar- 
le : no se admite opción , ni se dá libertad 
eo esie asunto. Esta es una obligación ^ de 
que acaso jamás hemos okb hablar j y poc 
ventura ni aun predicar ; pero con toda esa 
00 es menos necesaria , que sería 9 si lo hu- 
biésemos oído z no puede llegar á descubrir 
este asdnto la piedad , sin conocer en 61 to^ 
da la fuerza de la josticia , y aun la ambición 
dí'be cumplir con él , siquiera poit su inte-» 
tés. Estos pobres Aldeanos > á quienes tan iih* 
discretamente perdemos de vista , castigan \x^ 
Alibleraente la indiferencia con que los mi- 
tamos. Entre ellos comienzan las enferme* 
^es epidémicas ; emre ellos se forn»n los 
contravandistas , y salteadores , si se puedeo 
distinguir unos de otros ; entre ellos , en fin^ 
se juntan estas legiones de mendigos , qqe tier 
nen el Rey no sin aliento ^ y deboran la subsian^ 
da agena , sin servir á persona alguna én ti>t 
da b sociedad. 

Todos estos males nos vienen , porque se 
¿esprecian los pobres de las Aldeas. Tocios for^ 
ttamos un cuerpo , y dejándolos peieoer > 6 

su» 



374 E»pe9acfioJeta Nirfufokzaí 
sufrir 9 ai tiempo v <)ue tsbn .nuestra.ocnparim 
sola los .placeres.:^ ó d tendamos iinicamentei 
los pobres de las Ciudades , .nos perdemos , 5 
caságamos á nosotros mismos : esto es , perfo- 
mar la cabeza , abrigar el cuerpo , y dejar los 
píes en el cierto, 

iParecémos á aquel hábil Simpbonista^ que 
dando una caída en la horqiiesta , se btrió b 
daño 9 y el píe; decide al Cirujano , que le 
sanase la mano , que toio sü cuidado le pusiese 
en esto t yo os conjuro^ añadía- , que tenpia 
esta mira en vuestra cura ; el pie 61 andará co« 
mo pueda ^ dejadme la mano sana. Eso interno, 
dijo d Cirujano ; pero será imposible el coose* 
guirlo y si descuido en un Dodo del pie » que está 
ea peligro : si se engangrena el pie , qué hará 
k mano? En qué parará entonces 6l hombre, 
j la nnisica?. 

Ricos: y que cireis líbranos de las tsísQ^ 
rias dé que están cubiertos los campos 9 y coa 
que ae .ven consumidas , y arruinadas las Alf 
deas 9 mientras vosotros os encerráis en el cir- 
Criftod&un^ baena Ciadid , teniendo solamen^ 
te cuidado . de vivir roiaadós . de objetos pla- 
centeros , y divertidos , lejos de las pensó, 
aflÍGCÍanes y y lUfitos ^ vuestra prudencia es 
semejante á la de a ijuellos pájaros 9 poco avi* 
sados y y rusticois , que esconden cfebajo de 
k hierba) la cabeza solamente, dejando des^ 
lo restante ^ en que los hiere á stt 

sal* 



tako -e!] Cazador* Cooocéd iDejor toi. pe9igro9| 
que os amenazan. , no set$ tín^ desdeñQ0O9| 
nunca se os veo hacer úvo unas muy cor? 
las visitas á vuestro Labrador ,ó Adnrü0istra* 
dores^í: desde sü casp t^n mal p^rad? <» y pó<» 
€0 lustrosa ^pa9^ algunas veces á la cab^ 
oa del jorralet-a ^ qiie acaso al verla tan desr 
dicbada ^ le daréis orden* para que fabrique 
una casa 9 o la Tapare ^.para compoqer una 
jd a del. tejado joaída, ó para limpiar uq , es? 
taoque ^ ó cooduño desonoronado* Esta bue? 
&a gente se maravillará de veros cuidadosos 
de sus casas ^ y entrar en ellas : pues la cosr 
tumbre que hay ^ ejs bien contrarfii -^ hablaor 
doles iBuy de paso , sin bajar jamás i aua 
casillas 9 y subterráneos: tened la 'paciemiii 
de sentaros, por algunos instantles siquiera y eo 
aquella pobre choza ^ ahumada ^ y Uena de 
Ixdlio. Si lo hacéis asi , pmsto os hallaí^ia He- 
íDos de pasmo > al ver con qué se alb^ja^esta 
Emilia, qué comida la sustenta ^.y qué te- 
cho la abriga por la noche* Movida la visui, 
7 compadecidos los ojos con esta lastima ,. bu»* 
can algún objeto , que los regocige ^ pararái»- 
se en los hijuelos , y ae < ¡sorprenderán de v^ 
aquella natural alegría , aus opciones , lo abul- 
tado de sus megillas, y aquellos colores tan 
saoos El ayre del campo ., y algunas sobras 
de queso y manteca , y^ leche , que les dáo» 
juantienen su firescura con jugos comBenieo- 

tcs 



é 



tts ^ U deitcadeza de ^qu^ll^ edad.^ ^ro sm 
hermanos , y hermanáis , yá* algo crecidos , y 
que experimentan- un trabajo duro , junto con 
un alimento sin substancia , ni jugo propor- 
cionado j son otras «Rtitas * flores marchitas^ 
quiaHídoaan apenas se handesf'legado las ha* 
jas : las facciones se dislocan , la tés del ros- 
tro se pierde , los colores están aplomados^ 7 
caídos , el ayre^ , y la apariencia lúgubre , y 
todas las señales son de gente, que yá expe^ 
riménta , y siente la dureza de su condicioa 
amarga. Si saliereis de alli á alguna plaza ve« 
ciña 5 encontrareis algunos ancianos , una se« 
neéiúd enftf ma , sin biio , sin aliento , sin 
coimpaíiia , sin animó y sin arrimo , y sin 
{írovision : preguntareis al verlos , cómo estos 
pobres trabajadores pueden sufVir la tristeza de 
el dia presente , y no rendirse del todo con 
*s6Io d' pensamiento de el dia de mañana 
mas triste y y mas negro todavía. Pero luego 
«ilís. 4e alli y huís , y os ponéis en salvo en 
Ja Ciudad , maravillados del espectáculo las- 
timoso j que habéis visto , y sin poder com- 
prehender 9 cómo no son mas las enfermeda- 
des j -y cónro no son también^ mas contagio- 
sas ; c6mo><ae pueden -hallar hombres , que se 
¿reduzcan i la Incertidumbre de un ^ estado se- 
^méjante ; como no los junta un dia ^ ú otro 
«el despecho 9 y 1^ impaciencia j de modo» 
-qué? vengan, siquiera i participar ^lüf ¿bienes 
- T de 



. U supresión dé la meriStgt^ j 7 y 
de que abundan , ó desperdician acaso eo \x 
Ciudad. Tales son los riesgos continuados , que 
os rodean. La mendiguez ^ y todas susconse- 
quencias, que os hacen vivir siempre cuida*! 
dosos , son el justo castigo de vuestra indife- 
rencia para con los pobres Aldeanos. Tenéis^ 
pues , una necesidad absoluta , y una justicit 
claramente obligatoria, de hacer que ilegueit 
vuestras limosnas al campo , á unos hombres 
de una voluntad tan reda ^ y de un derecho 
incapaz de enagenarse. 

3.'' El segundo objeto , que es el em« 
pléo de nuestra Gniosna , aplicada á la com-» 
posición de caminos , nos obliga también igual4 
mente , sin la menor razón de duda. De la 
dificultad de los transportes provienen los gas«- 
tos 9 que dejan muchas veces exhausto el Era^ 
rio Real , las quiebras de los Comerciantes, 
y la ruina de los Labradores. En lugar , pues, 
de desperdiciar nuestros beneficios , en llenar 
tantos vientres perezosos , como nos rodean 
por todas partes , y de esperar , que la des-? 
composición de los caminos nos reduzca á 
pérdidas ruínosis , 6 á reparos extraordinarios, 
embiemos cada uno nuestra limosna á aque- 
llos Lugares , en que tenemos la hacienda, 
para ocupar las. famí i is mas pobrJes en comt 
poner las entradas , calles , y caminos por me- 
dio de un trabajo , que siempre será bastan- 
te, como sea continuado , para arruinar la 

Tm. XL Bbb ini- 



) 7 S Espedía culo de Ja Naturaleiuí. 
miseria. Bien entendido, que nuestros trabaja-' 
dores descansarán sin peligro de consequeocia 
alguna perjudicial , quando el frió , 6 las Ha- 
bías abundantes no permiten el trabajo» 

3.'' En quanto al ultimo artículo, que es 
el modo de ejecutar las cosas por medio de 
un sabio régimen ) yo no báblo con la mis- 
ma confíanza que en los demás ; porque do 
tengo aquella experiencia de los negocios del 
Mundo , que se necesita , para decidir si el pre- 
sente será infalible , y el mas provechoso de 
todos. 

Pero os podréis atener á aquel régimen 
íocal , que yá significamos y y que está plan- 
teado en cada una de las Parroquias , se puede 
colicitar, que todos estos gobiernos particulares 
tengan correspondencia , y hermandad con la 
,mesa (*♦) de pobres, que hay en todas las Ciu- 
dades Obispales. La caridad es industriosa : dá 
los mas juiciosos pareceres, busca recursos , y 
abre tal vez caminos poco esperados. En orden 
á las limosnas ordinarias era preciso ejecutar 
constantemente, y sin interrupción alguna aque- 
llo que ejecutaron Eclesiásticos zelósos ^ y íña* 
gistrados sabios en algunas carestías, ó tienipos 
calamitosos. La propuesta se hará por los Cu- 
fas de Ips Lugares, y la provisión por el Con* 



(**) ^T€s d§ féhtf fe llütfiftii tú álgnaas partes , el Cabildo ef 
Vacroao , y Administrador » y se señala un Capitular con titulo de 
l4fli9SU€r» > para la diicribucion bien ordenada de las limosMA 



\ 



La supresión ck la mendiguez. % 79 
sejo de la GobernacioQ, ó por los Proviso- 
res j ó administradores de la mesa de los po- 
bres 9 que de adiva Administradora venga á ser 
Consejera sedentaria. Mucho mejor es , que 
cueste algunas mas juntas á la semana á unos 
liombres llenos de buenos deseos , y luces y que 
el permitir se continúen nuestros males con 
la disipación lastimosa , que se hace de nues- 
tras limosnas , quando no sirven de recompen* 
sa á trabajo alguno» 

Yo confio mas en los fondos ^ y talentos 
de semejantes Administradores 9 que en los 
míos ; y asi 9 no añadiré sino algunas adver^ 
tencias , que me parecen útiles ; pero sujetan- 
dolas siempre,á su parecer > y á sus luces. 

£1 pnxiuéto de la limosna , puesto en las 
maños del Pastor , sea en la Ciudad 1 6 sea en 
la Aldea > se puede dividir en tres tercios ; el 
iino se llamará C(ga de empréstido ; y los otro; 
dos Caja de caminos^ 

El primer tercio , ó caja de empréstido ^Xú¿^ ^"*" 
se empleará en ayudar en los Lugares á algu- 
lias familias atrasadas , adelantándoles en sus 
necesidades algún dinero ^ con que se socor- 
ran 9 y desahoguen 9 ó alguoos géneros 9 á 
materiales aptos para que los puedan prepa- 
rar, y componer en provecho suyo, y sin 
Uebarles el menor interés : por doode se cer* 
rara la puerta á la .usura, que roe ^ y coihp 
aiime las pobres lamillas , que se vén obligar 

Bbb a das 



{So Espeülaculo de la NatufáUta. 
das á pasar por esta injusticia y por no hallar 
otro recurso. Del mismo caudal, y tal vez 
con una suma muy corta , se podrán socor-- 
rer en un solo año siete , ú ocho fami- 
lias diversas. Esta caja , aun de poco fondo 
á los principios , se puede mantener de un 
modo , que facilite las entradas ; de manera, 
que en los años siguientes se aumente con el 
concurso de las limosnas* No serán necesarios 
sino algunos años para estar en estado de par^ 
tir su abundancia cori la otra caja , conforme lo 
pida la necesidad , y el tiempo. Estando bien 
gobernada , y uniéndose á la renta de los 
Hospitales de la Ciudad , 6 á alguna manda, 
ó legado extraordinario , podrá , sin carga , ni 
repartimiento á persona alguna , emprehender 
una calzada , un enlosado , ó un camino^ 
aun mas perfeéto que los antiguos, una car- 
rera dilats^da , un paseo espacioso , fuentes ar** 
tifícíales, arcas de agua , condueños , y ca^ 
ños, que cayendo por las noches en lo m2& 
alto de las calles , trabajen al mismo tiem*- 
po I que nosotros descansamos , en limpiar las 
habitaciones , y en purificar el ayre* Déla 
misma caja se podrá sacar con que dac un 
premio á un Artesano , que haya hecho al- 
guna invención , ó hallado algún secreto. útil; 
con que regalar á un Peón , que se estropeó 
en algnn trabajo público.; 6 con que :socor-* 
rer á la yiuda del que pereció en las Uamas, 

al 



La supresión dé la mnJiguex. 381 
al querer apagar algún incendio. La misma 
caja puede servir para franquear algún peque- 
ño dote á muchas doncellas pobres , que por 
su buena conducta , y habilidad dan esperan* 
zas de que harán felices á sus familias. Un ce- 
libato hay 9 que edifica ; pero aquel , que es 
causado por la miseria , viene á ser la ruina 
de la República ; la despuebla , como pudiera 
hacer la fuga , ó la deserción , y esto sin ser 
mas estimable que el celibato de los liberti- 
nos y antes bien suele ser por el contrario mas 
peligroso, y corrupto. 

Tal vez podrá suceder , que venga á la 
imaginación el escasear algún tanto el uso de 
esta caja , á fin de juntar con una dilatada, 
y prudente economía fondos bastantes para al- 
guna grande, y excelente obra. Pero de to- 
dos los bienes el mas apetecible es , que no 
haya pobres , y que se socorran las necesi- 
dades aduales, que se lleguen á saber. Co- 
mencemos siempre libertando á la Ciudad de 
la mendiguez, que es el azote, que la afli- 
ge , y luego podremos proyeélar el hermo- 
searla. 

El peor , y mas irregular empleo de esta 
caja , sería el de comprar bienes raíces , ó he- 
redades , y pagar con grande3 gastos manos 
muertas. Solo , á mas no poder , permite la 
discreta política^ y vé pasar semejantes bie- 
nes 



381 EspeSlacuh de la NatutdktíU 
nes desde las familias 9 que los poseían , á Co« 
munidades , ó Casas establecidas para obras 
pias. No reclama la buena politica contra los 
Diezmos perpetuos , ni contra los legados de 
dinero , que mantienen un gasto útil para el 
bien de todo un País ; pero no puede dejar de 
resentirse , y ponerse en arma al ver que se 
añadan sin regla á estas fundaciones nuevos 
proprios. Mientras estas haciendas están en po* 
der de las familias, se egercita la industria y y 
la emulación en orden á la libertad de las ven« 
tas, á la felicidad de las elecciones , cambios, 
y divisiones. Por el contrarío , las familias no 
hallan medio para hacer algún nuevo empleo, 
metidas entre haciendas incapaces de venta , de 
compañía, ni desmembramiento alguno , y se 
hallan embarazadas del todo. La libertad pó* 
blica padece necesariamente , y se disminuye á 
proporción del numero grande de tierras , que 
pasan á un estado invariable : pues estos fon* 
dos dejan de ir , y venir , venderse , ó com- 
prarse, desde que entran en alguna Comunidad, 
ik obra pia : para siempre se estancan alli , y el 
males irreparable. (♦*) 

Puédese emplear también la caja de pres- 
tamos en otro uso , poco mas regular que el 
antecedente , qual sería el de plantear una ma« 

ni* 

(**) En España está precabido escc ioeonyeniente > y tomadot 
^n medios para ^ue no perjudique al Real Erario > y al público. 



La supresión dé Ja mendiguez. 383 
iiifaélura , una Alfaharería y Bacanes , Herré-- 
rías , ó semejantes fábricas , cuyo produdo se 
destinase al Admioistrador de la limosna. Es- 
tos establecimientos se pueden ayudar quan- 
to se quiera : pero por ventura , es acaso pa« 
ra esto necesario disminuir el tráfago á los 
hombres de comercio , á los Fabricantes , ni 
á los Arrendadores ? No sería arruinar la in- 
dustria y introduciéndose en sus oficios , y em- 
pleos? Los que los egercitan son en las Ciu- 
dades y lo que son los Labradores en los cam- 
pos: Padres, y alimento de todos quantos 
los rodean. Y la administración de la limos- 
na no debe ser mas contraría al comercio^ 
que lo es á la agricultura de quien tanto cui« 
da. £1 único modo y que hay de convertir 
esta caja en una especie de fondos , que crez- 
can sin que se baga odiosa , es bolver á ella en- 
tera , y sin interés (**) las cantidades , que 
se prestaron y y juntarles algunas limosnas an- 
nuales. Para facilitar la restitución , y aumen- 
tar el caudal , será mejor entregarle á esta po» 
bre gente algunos animaks y ó ganado y que 
crien, y gobiernen , siguiendo una pr¿£tica 
autorizada y que darle al manejo immediata 

de 

f*^) Parece un ^sto importuno el disminuir esta caja por 
medio ét consignaciones á Jueces , Secretarios « Thesoreros, 
Concaüorcs , y Oficiales : todos los c]ue egercitea estos empleof 
para el repartiiricnto de la linosna , deben concuirir á ella con 
su trabajo » sin sueldo alguno , y acaso serán ma<> fieles > ni íil* 
tara en la República quien acuda con esta especie de piedad Ü 
la Umoina* 



\ 



584 Espé&acuJo de la Naturaíesut. 
de el dinero , cuya paga es tan contingente, 
una vez en su poder. Hecho , pues , esto , se 
deja al fin del año á los que tomaron este cui- 
dado todo el mil de las lanas , 6 de la leche ; y 
al cabo de tres años se parten con ellos las 
crias, que nacieron, y se adelantaron por ra- 
zón de su cuidado. 

En quanto á los otros dos tercios , que 
en la Ciudad, y en las Aldeas componen ía 
caja de los caminos , deben ser como una 
agua, que siempre cuela, 6 una fuente, que 
siempre mana. Este es un dinero, que se en- 
trega todas las semanas , á los que se encargatt 
del trabajo de las obras públicas. Puédese frao- 
quear esta parte tan útil por medios , que no fa- 
tiguen de modo alguno á los Propríetarios» 
El primero , es permitir á los pobres en aque- 
llos tiempos , en que se los* dispensará de el 
trabajo de los caminos , sembrar algún peda- 
zo pequeño de un prado , 6 de algunas tier- 
tas valdías , que- estén heríales , y aun el que 
desmonten , y allanen algunas cuescas , que cer- 
can las tierras sembradas , y las precauciones, 
que libren de los ganados estas tierras , li- 
brarán también las de ios pobres. El pro- 
ducto de ocho , 6 diez obradas solamente, jun- 
tas con lo que los Padres , y los hijos alle- 
garon , unos segando , y otros espigando, 
bastarán para sustentar cinco , ó svis familias. 
También se les puede permitir | como se hace 

sin 



La supresión ¿k la: mendiguez. i%i 
m inconveoieDte alguno en muchos cantonet 
<le Alemania un ciñóte y un calvero y^) ó un 
ribazo de tierra para poner un bancal de ber«- 
zas 9 una efa de acelgas , acederas , cebollas^ 
lechugas 9 salsifi^ó trogopogon^. clúcorías , y 
otras hierbas , ó raíces muy buenas para, po- 
tages , y ensaladas. Esta ligera concesión, que 
ea nada eii3pobrece la tierra y multiplicará las^ 
legumbres y y todas las plantas mas comunes 
en el uso de la vida, y cuyo cultivo está muy 
olvidado en* nuestros- campos; de donde vie-^ 
ne y que las Madres de fiímüia y que carecea 
de semejantesi hierbas* , y hortaliza , por no 
encontrarlas varatas , no saben componer coa 
gusto , ni con variedad la comida y que gui** 
sao para sus. maridos» Wt efeAo» inde&dible 
de su insipidez es* hacerle hmr de su casa ^ 
buscar mejor cocina en la taberna rm al*, tan« 
lo mayor, quantose vé repetido todos lo» 
dips', y en lugar del cariño , que tenia á sU' 
casa , sucede el hastío ,, horror , y en&do , de- 
jando ár lar pobre femili» sin alegría y sin con- 
suela, ni asistencñ. a..'' Nada tengo, que det 
eir contra nuestra antigua costumbre de de-^ 
jar en descanso un año las heredades : cosa^ 
^e nos quita de las manos , y roba de las 
Tam. XL Ccc tro- 

(**) ^füffrtUmaii'fAf Hortelams ^ un pe¿áz» ¿,t tierra yer* 
na > ¿ inculta > y cambien Uamaír Célvtr» al lupu yació > i ía- 
€«!(• de im terreno. 



386 EspeQáctdo déla Naturakta.' 
troges un tercio de la cosecha. Solamente tao-> 
taré I que una pérdida de esta naturaleza es . 
la materia mas digna de ocupar 9 no digo núes- * 
tros discursos , sino también á todas las ten- 
tativas, y experiencias de Pbysicos , y Agri- 
cultores. Quánto provecho haría ^ y quántas 
riquezas le trahería á un Reyno , la Physica^ 
que procurase descubrir el medio de que ce» 
sasen de el todo , d por lo menos se diminu- 
yesen estos barbechos , y alternados desean* 
sos de la tierra ! La ley antigua los limitaba 
hasta el séptimo año : como quiera y en muchas 
partes de Normandíase trabaja generalmente 
la tierra todos los años: y la abundancia en 
el beneficio , y estercoladura hace , que en el 
circuito de París se ejecute también lo mis- 
mo con fruto : de suerte ^ que treinta obra- 
das de tierra de mediana calidad dan allí mas, 
que noventa en las Provincias mas fértiles. 
Los Jardines de Francia tampoco saben , qué 
cosa son descansos semejantes ; y es indubi-! 
table 9 6 que las irejetadones no usan realmen- 
te la tierra , ni la desustancian ^ ó si la usan, 
y gastan , participando de los jugos , que en- 
cierra en sí , los buelve á recobrar con mu- 
chas ventajas , por medio del beneficio , y abo- 
no* Será acaso algún imposible experimentar 
esto para bien de los pobres , quando aun no 
se diferencia de el nuestro? 



La supresión déla menSguez. 387 
Pero DO nos metamos en el uso de los 
barbechos para el descanso de la tierra. Y 
supongamos , que ni hay levadura de tierras^ 
estiércol , ni industria capaz de multiplicar 
los jugos , en los parages > en que no abunda 
de ellos el suelo y de modo , que puedan evi- 
tar la ociosidad de un tercio de todas nuestras 
heredades. A lo menos será posible , y mucho 
mas útil , hallar con que estercolar bien algún 
pequeño numero de aquellas, que descansan, 
y enriquecerlas con un abono excelente , que 
dejarlas desaansar, y eci una ociosidad abso<» 
lata ; y masquando vémos^^ que nuestras Huer- 
tas , y Jardines permanecen , sin interrupción 
álgiina ) fecundos por medio del beneficio , y 
mas fecundos ^ quanto mas se estercolan , y 
cuidan. Pues yo no pido otra cosa ; porque dé 
este modo témlrán pan muchas femiUas , que 
Qo le tienen. No se necesita sino permitirlas, 
que rocen , y trabajen algunos pedazos de 
tierra en nuestros barbechos, yá en unos pa^ 
rages , y yá en otras, con h carga de una 
estercoladura muy fiíerte , y abundante» Bl 
rastrojo de las tierras ^ las boñ^as, y estier* 
coi de los caminos pueden hacer et primer 
gasto , y dar el primer beneficio r juntar al cabo 
de un año estiércol para beneficiar dos , ó tres 
fanegas de tierra solamente , es el trabajo mas 
limitado , que se puede dar á una familia» 

Ccc a Aquí 



3.8 8 Espe&acido de la Naturaleza. 

Aqui se podrá acaso sobresaltar la d^lica* 
deza d? los Proprietarios : veamos si tíeoea 
por qué. Ea una legua quadrada hay quatra 
mil seiscientas y ochenta y ocho obradas de 
tierra: sacando el terreno , que ocupan ac- 
■boles j conduélos , Ciiniaos , y desiguaidadeS| 
queden en la legua solanfiente tres mil obra« 
das capaces de cultivo ; y supongamos , que 
son ciento los Proprietarios. D¿ estas tres mil 
«obradas ^ quédense mil reducidas al descanso^ 
y si hay dos Aldeas en esta legua quadrada, 
haya cinco familias reduddas i mendigar ea 
cada una^ y tomemos , para que las dies^ ü* 
tnilias de las dos Aldeas las puedan sembrar 
este, añoy solas cinquema obradas ^e las mi|| 
que se qu^daa para descansar : con qii» cía- 
quenta Propriqtariw tienen que permitir vejó- 
te y cinco obradas , esto es^ media <:ada Pro- 
'prietario para ^ue la siembren los pobres : i 
esto está reducida 4oda la pérdida , que pue- 
den tener i y este es ^ riesgo , que át mü 
obradaR , qae diejan descansar ^ ^e ocupen 
Cinquenta , que salen á media, cada uno de 
los poseedores, T podrá este ser motivo bas- 
tante para lamentarse , principalmente sí esta 
media ; obrada se 4e restituye en buen estado 
benefkiandpk bien*? Apaso sería éste el me- 
dio para que no tubieran que dar mas limos- 
jia 9 puis maotendrian asi i Jos pobres eo 



y 



La supresión de U fnendi^z. j ^9 
qida Aldea con los lazos mm seguros , y. .$9r 
oifíaQ^ ademáa de:eso , la .^otnpotícion, jl)oiV 
4ad ep los caminos^ con el prodiido de cinr 
quenta obradas seriamente , y estas en terreno 
^ue nada bace , y de nada sirve. 

Pero con tpdo eso tienen en el corazop 
este p^zp .4e tierra , esta media obrada pe- 
ja un orondo: i^én coo mucha pena, queiie 
la jreboeiva ageoo arado , y que entre hoz es- 
trang^a en Jas mieses^ que dá m tierra^ pii^ 
.tomemos-, si^qu^yreía, otro partido:: que el cul* 
JÍvO:8Q[ )^g8 pprlaSi manos de. vuestro misEDp 
Arreoda^t medi^ oWada en suma á nadie 
puede espantar s y con todo eso bastará para 
sustentar |as ocho^ h diez familias pobres, que 
al lBñt|^^liwvN>¡^,:Op^p9P£o com^ ky 
({camkiQ$..r , ,. * ■• -j 

Sé muy bien ».qoe babrá' mucbas tier- 
ras ea que las cinquenta obradas den muy 
poco ftuto ^ pero ccni.tado eso sexán en.ell^ 
mucl^ ipeip?, lo» 6mnttg99^ porque losJUjr 

^res »Qp en ti(rrfi$ tíkm^fis^te^m»s\^^t9Sj &^ 
ra de. que siendo poco apetecibles estos ter- 
leoos , comunmente tietien la 'propriedad los 
-PWTsapps^.y lo ^fl^artinfM, .<qye Iw .que vir 

.vcp fiPitiei(r«s.;érttlesi^;ie«^uevC9»^ nada:f8 
wyQ. PoTrfttríi rf ai ttíy #10, ¿»y País á^lgunp, 
n^ado ^1 cultivo, en que; np haya formadp 
Ja indostcid: jdgtuia: (danifa^tura , -ó establecí- 

mien^ 



4^ • 



igo Espe&acuh de la Naturakxk 
tnietítOy que ocupando un sinninnero de Ofi* 
leales 9 y trab^Jadoi^es ! en las Aldeas vecinas^ 
tleje de reparar la esterilidad de la tierra coa 
utitidades de otra especie , de modo , que cx>ni« 
pensan el defeco de los frutos y y reducen á 
cierta igualdad todo el terreno. 

A los medios ^ que acabamos^ de pra« 

poner para aliviará los pobres , y para ayti^ 

tlarlos á vivir en aquellos Lugares , en que 

tenemos nuestras réntaselos podemos llamar; 

Limosna oro. '/^'n?oxfft> /'r0jf>¿r(^/(>M» por qoaisio estoft SOCOf^ 

porcioMÍ f|p0g gg proporcionan de águn niiddo i nties^ 

tros arrendamientos ; y aun casi mejor que 

limosna , se pudiera llamaf deuda v verda-^ 

dera ; no tenemos derecho para pedir mvh 

t:boá aquellos 9 á< quienes" la proyidéüc£r re^ 

partió poco» Pero no hallaremos afgana otrtí 

tosa mas útil, y me§or, que poder sacar de 

los ricos» de aquellos , qoe viren en inedia 

de la opulencia? Los que tienen ^aunque en 

-otra especie^ üeofas abundatttésryquedEiáln eseti- 

^os del ciiidado de aüvkv á^ los Aldeano^ 

-porque no poseen acaso » ni un pié de ter* 

reno en ellas? Aquellos Mercaderea ricos » que 

-Goníercian fUera de elReyno^ «iqueBos Lon* 

^gistá^^ que vettde»'{)or bentido^ yá íá espe- 

<ceífyíi yú lia aedá » y ota» tnercándás , cáa 

que proveed tod^ una Próvida , lograrán 

' la misma eaencion ? Al moái> que los fila* 

men-^ 



La depresión ds ta lihendfgue^ i^%- 
mentte , d aqueHos pequeños hilos , que como 
delicados cabellos terminao las raíces de los 
mayores arboles, son I», prioiera c^u^a de su 
votación , asi ^a» menudas Corppras t y los 
pequeños gastos de la agiente de los Lugares se 
pueden unirar coiúo eí primer principio de la 
fortuna de los Comerciantes mas ricos, y aun. 
como la salud ^ y la ; vida del Rey na No po*;. 
dfémos quebrar este pequeño filamento , sin 
yér . caducar , y perecer todo el árbol. Lejos, 
pues, de dejar á estas gentes , que parece que 
en la República no hacen - bulto ^ en el traba*; 
jo^y en la miseria^ pertenece sin duda á los; 
ñas ricos prepáral en todo? tiempo los me-, 
dios de que se restablezcan ^ ó de que sub- 
^taUé 

^ Los ticos 'deben ^ pues ^ ,i k jRepublic9; 
alguna cosa mas,queest^lkpolsna corriente^ 
y las distinciones de que junto con la ma- 
yor abundancia ios hizo el Cielo participes, 
doblan sin contradicción sus obligaciones. Aqui 
ks guardamos , pues , la obra mas gloriosa^, 
áque puede aspirar r un Ciudadano : ésta es 
la salud de los demás en los tiempos calamir 
tosos,y el prevenir los mayores males con 
precaverlos: es yá demasiado tarde esperar á 
iemediarlp9 ,,quando e$tán . presentes. Esta pre-. 
vJ3ton,y provjiden<;ia <x>nyieQe á los mas ri- 
cos de cada Ciudad , formando una especie de 

con- 



ig% EspeStactJo ik ta Naturakxoi 
congregación y ó sociedad , á^ que' Ilamarémor ' 
La fociedaa sockdod de hs infortunios y qn^ X reducirá áp 
fualw,''*^*'^" ¡tener en una boba común todos lo» aííog^^ 
aqaelk)) que cada uno quiera , ^ra «uaTizar^ 
por este medio, y á sus tiempos la desgra- 
cia y que sucede á una famili» en la mortan-^ 
d^d de aquellos anmiales, que la sustentaban^ 
el infortumb de otra, á quien arruinó unio-^ 
oetrdio , y el trabaja de otra , cuyos sei»- 
brados, ó tierras destruyó un granizo ,. ó una* 
tempestad de piedra ^ para salir le al encuen-^ 
tro á una carestía ^y á: üodi»' suerte de cala«^ 
midades ptiblicasr Esta idea es grande , y ma» 
nffiesta cbratnente k heroiddad'de b&Seño-» 
ras y que la prañicaroB yá la» primeías ea I^ 
rís , y que con la noticKi <fe algiicr desastre 
bastantemente conraii^ b^dan irá un Bcle- 
síastico con el ' dinera^n la mano de Lugar 
en Lugar para^ consolar á los mas^ afligidos ^ y^ 
para sostener coa mas- afiento , y socorra ái 
los que veían mas arruinados 9 y sin re-^ 
curso. 

Para la administración de esta limosna ex^ 
traordinaria , es necesarkx y como- para las co^ 
muñes , disponer dos cajas y en- que se guar** 
de el* produdo annual con que concurren los 
fieos ; una de tas dos cajas servirá para ade^ 
lántar algunas cantidades y que re8tahleacan> 
y desahoguen á aqueUos ^ que tienen algunos 



• ^ » 



ía supresión de la mendiguez. 39 j 
lbndós,ó los arriendan: y la otra parte dar 
^ue trabajar , y pan que los alimente á los que 
Carecen de todo socorro adual. En algunas de 
las mas populosas Ciudades se dispone no po- 
cas veces 9 aqui una Opera , allí una Compa*' 
fía permanente de Comedias, casi en todas par- 
tes UD concierto, que se mantiene con mucho 
gasto , y notables preparativos. Ni deja de ser 
común el ver, que un pequeño numero de 
Ciudadanos escoten entre sí , y se echen el tri- 
buto sobre algunos íbndos determinados para 
asalariar voces , ¿ instrumentos , para adornar 
la sala , y preparar la iluminación , empleando 
freiota 9 d quareiita mil reales en esto. La di- 
versión dura hasta que sobreviene una cares- 
tía general 9 ü otra calanüdad pública ^ que la 
desvarata todo. 

Aquellos , que entran en estas diversiones, 
creen , que se salen de el común ^ y que tie- 
nen un gusto muy distinguido: no questiof 
Damos aqui si tienen razón en esto. Viven 
persuadidos á que es cosa grande mantener 
en una Ciudad un Templo , en que se pue- 
da oír cantar medianamente las lecciones de 
Baco,y Venus. Embidian á los Parisienses^ 
y á los Cortesanos de Londres el delicado pla- 
cer de oír al Dios de las tempestades , 6 Jú- 
piter Tonante, dar cantando sus comisiones 
á Mercurio : el verle bajar de el Cielo ^ y 
colarse por el agugero de un techo. Ellos 
Im. XL Pdd son 



r«««<ri 



'}^4 Espeffaciélo de Ja JNafurakssáif 
spn dueños de su libertad , y de la 
dd su gusto 9 y yo ni soy Juez , oi tampo- 
co Reformador ; pero sin ofenderlos y les pue* 
do testificar la admiración ^ que me causan 
lirios dar pasos y . que son tan poco dura- 
bles. Estos hombres sensuales ,, que van á bus- 
car la entrada de su quarto , llevando en la 
roano la luz contra un viento colado , no se 
acuerdan de cerrar la puerta á los acometí* 
mientos de la mendiguez , prevenida siempreí 
DO solo á perturbar sus fiestas con el siosa* 
bor de una miseria asquerosa , sino tambieii 
á acometerlos violentamente en medio de uoa 
calle , y en el centro de una Ciudad la mas 
hieo guardada* Lamentóme de que no sabea 
ser felices » aun según sus ideas , y de que no 
quieren poner en seguro sus placeres mismos» 
Para esto no eran necesarios, ni muchos es* 
fuerzos, ni tampoco mucha agitación ; bien 
daro hemos yisto , que bastaba el hacer tomaí; 
á nuestras limosnas el camino , que debian se^ 
guir. £1 corto cuidado de hacer , que oo ca- 
yesen sino en las . manos de los trabajadoteSi 
pondría tos campos , las Aldeas , y las Ciuda- 
des en mas alivio , anchura, y descansa De este 
modo quitarán todo pretexto á la ociosidad} y 
enriquecieran juntamente á los Pueblos con la 
ocupación , á los Comerciantes con el consu- 
mo 9 y á los Proprietarios con la paga indefeC' 
tibie de los réditos. 

Es- 



» — • • 

La supresión de la mendiguez. ^95 
' Esta es una verdad sensible : que nues^ 
tra felicidad e^tá en nuestra mano , y qué 
para hacer florecer todo un Reyno , no ae 
necesita otra cosa , que emplear utilmente el 
im menso prodiiéto de nuestras limosnas 9 y 
el desperdicio de nuestros vanos placeres. £1 
Gran Colberto , aunque impedido de perpe^ 
tuas guerras , en la ejecución de sus proyec^ 
tos 9 seguia quanto era posible unii idea in« 
variable en la distribución de las pensiones^ 
en las obras públicas , y en los diversos esta« 
blecimientos , que propuso á su Señor. Su má- 
xima era : Sembrar para coger: pues esto m¡^ 
mo se puede decir de la limosna \ hacerla áú 
mismo modo abundante , y del mismo modo 
irregular , como la hacemas aora , no es sem- 
brar en buena tierra : es perder en ella la ale- 
gría del corazón , y quitar el cebo de donde 
estaría bien puesto , para ponerle en donde nd 
sirva y sino de traher á manadas aves de rapi^ 
fia sobre él« 

Por el contrarío , llenando nuestros cam- 
pos de Obreros , siempre ocupados en fací* 
litar los transportes de los Comerciantes , y 
Labradores ^ es obrar de Concierto , y como 
Ciudadanos inteligentes: es sembrar para co« 
ger. La cosecha será para todos , pues el fri^ 
to de esta distribución vendrá á ser el ador-* 
no 9 7 hermosura de nuestra amada Patria^ 

Ddda y 



i 9t 6 E^peSlaculo de la Naturák%cu 
y la seguridad de los ricos ^ al mismo tíempa 
que es el alivio de los pobres. 

No dejarán de ofrecerse obstáculos , y 
de representarse inconvenientes ^ quandose tra-» 
te de poner orden en los trabajos de Luga- 
res diferentes, de recoger el caudal para los 
trabajadores , y de constituir una administra- 
ción general. Pero éste j ó el otro inconvenien* 
te nunca es razón bastante para abandonar la 
obligación, ni una obra comenzada. Un obs- 
táculo hace caer de ánimo á los corazones ani« 
fiados , y al mismo tiempo alienta los ánimos 
varoniles. La prudencia , y la caridad sabea 
cautelar , y preveer , fijar la vista , y diversifí* 
car sus medidas. En todo negocio son siempre 
arduos los principios ; pero en ellos se podrá 
tomar el partido de contentarse con poco, coa 
la esperanza de socorros mas poderosos , y de 
imion ^ y convenio mas perfeélo. No hay co- 
sa mas pequeña , que las grandes obras en sus 
principios. (**) 

Se dudará acaso á cerca de la multitud 
de adelantamientos , ó abances de caudal , que 
.se han de hacer, y que parecerá conveniente 
preferir ésta , ó la otra Parroquia á las demás» 
Se disputará si es mejor restablecer un puen- 
te , 6 acabar el Hospital de la Ciudad. So- 
bre-^ 

(**) El Monte de Piedad, que hoy tsti en MtJríd en un auge 
ÜUi A0i)Pti9 ». tmftxá coa tolo U timosoa de tía nú de ¿Ugu 



La supresión de la mendiguez, 397 
Prevendrán debates entre unos , que desean que 
los trabajadores se empleen en la fábrica de 
manipostería de un aqueduéto , y otros j que 
quisieran, que se afirmasen las orillas de un 
rio, que se desea hacer navegable. De un ins- 
tante á otro se argüirá contra la obra , tratan-- 
dola de menos útil , quando era razón acudir 
á otras mas necesarias. No faltarán argumen- 
tos á cerca de los medios para aumentar los 
socorros , pues unos querrán , que sea en di« 
ñero contante , otros en las tierras de descan- 
so , dejando alguna parte de ellas libre á los 
trabajadores , quien hallará fondos mas segii* 
ros en algún repartimiento ; pero se le opon* 
drán , con que es mejor un desmonte , 6 ua 
barbecho en tierras valdias. 

Disputas agradables I Divisiones apetecí- 
bles entre Ciudadanos ! Ojalá fueran éstas las 
reyertas de todos ellos , llenaran el vacío de 
tantas conversaciones frivolas, y ocuparan el 
lugar de tantas questiones impenetrables! 



FIN DEL TOJm UNDÉCIMO. 



ESPECTÁCULO 

DE LA 

NATURALEZA 

ó CONVERSACIONES 

A CERCA DE LAS FARTICULASIDAOES 
DE LA HISTORIA NATURAL, 

QUE HAN PARECIDO MAS A PROPOSITO 

púa ezdtar una cuñosidad util,y formarles la lazon 

^ los Jóvenes Leáotes. 

QnXCOimENE LO QUE PERTENECE AL HOMBRE 

en sockdiid 

ESCRITO EN EL IDIOMA EHANCES 

tOR EL ABAD M. PLÜCHE. 

Y TRADUCIDO AL CASTELLANO. 

TERCERA EDICIÓN. 
PARTE VL TOMO XU 



Con las Licencias nbcbsarias. 

En Madrid : en la Imprenta de Peded Maein. 

Año de 177a. 



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TABLA 

DE LAS CONVERSACIONES 

contenidas en este Tomo 
Duodécimo. 

^X)D?efsacioii I. Domeatíoos , y «alariadosi 
CoDveisacioa n. Lo6 GimiM , y Afles Mecáni* 

CooversacioD m. El aumento dd h(Mnl»e,pa- 
gin. 31. 

CoovefsaciQa IV. El vestido cid houAtt , p»- 
gin.65. 

CoDvenacion V. £1 corte de los vestidos, po- 
po. 175. 

Conyersack» VI. Las Tenerías, y adobo de cáe- 
los, p^. i86. 

Cooversadon VIL Los Tintes , pa^. «09. 

Los términos mas ordinaiios de las manufiíAtuas 

de lanas, pag. 917. 
Los términos de la Pasamaneria , pag. 33 1. 
So^emento del Articulo de los lizos altos , per- 

lenoóentes á lostapices, pag. 337. 



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4 « 



8a>íOI3A8H3VtíOD 8AJ SG 

OfíioT sioS na asbiiiüJíiua 
.omrjí;boíiCI 

•^;q c sidmod tíb oiMttúh 13 .III aoiofiaidvnoD 

•U •oís 
-nq ^ si'í/Tiorl bb clii?3V 13 .VI noíon2i5vno3 

.^d .n¡3 

Hsq ^ 2oLij¿9y 2oI db sitOD 13 .V noíorjgiovnoj 

.^i Jiig 

•WD db odobs ^ ^ sfihdOdT a&I JV noiofiztdvaoD 

2Einfó¿)uaEcn ¿bI db ¿oní»nibio sr>m aoninrtd} aoJ 

•^ 1 1 .;!^Rq ( 26nBl ab 
.1 £ c .gr.q ^ Rh9nBmB?.f;^ k1 ob aonirmat ?.<xl 

-iC''¡ j < j.!': ?',: 'I ¿oí sLüí.j;¡ji/. J/j o:.t>.ti:í1'|ü;¿ 



' *2 



ESPECTÁCULO 

DE LA 

NATURALEZA; 

TOMO XII. PARTE VI. 

QUE CONTIENE LO QUE PERTENECE 
al hombre en sociedad. 

CONVERSACIÓN PRIMERA. 

DOMÉSTICOS, r ASAluíRIADOS, 

E.el mismo modo , que ar- 
ruinamos, como yá queda di- 
cho , el bien de la sociedad, 
dando testimonio de nuestra 
commiseradon , y ternura 
para con los pobies , que no 
trabajan , renunciamos tamtñen nuestros princi- 
pales intereses , tratando con dureza , y meuosr 
. T<im.Xn. A pte- 



r 

i 



:a EspeStaculo de la Naturaleza. 
precio á aqueUos ^ quedóos sinren per- msoa 
de alguu sálark). Los primeros son , mitfnibrcp 
coférhlos^ cuya proximidad nos es^igrp^ 
pér<> se. ptíéden sanar , y hacer titiles al cuer*- 
po ; pues solo el in) prudente modo ^ que tene- 
mos en distribuir la limosna , los trabe enfer* 
mos ele éste módó : los segundos , aunque pues- 
ta en -jpl Tibian; aáentor, y shrnias recotriien- 
daCiofr'que algunas iuef zas i Ó unacomunnti- 
dustria , nos son y en I9 realidad 9 tan necesarios^ 
y tan preciosos comt) los miembros mas dis« 
tii^uidos. <}ósaTés porfqieftdj ábfoliil&m'^^a^ 
^sta'^iardsHT aquellas muestras sensibles ,y ex- 
teriores, de estimación , y aprecio par? aquellos 
á quienes un mérito verdadero subió á los pues- 
tos mas elevados. La importancia del trabs^^ 
% la escasez de su ló^ro estableció en la tíerní 
semejantes diferencias , sirviendo al mismo 
tiempo para alentar los tntehtbs naturales ; pe- 
ro aquella debida , y justa subordinación , que 
tienen los que nos sirven , los trabajadores , y 
oficiales 9 no nos dispensa de amarlos ^ ni de 
tener cuidado de ellos. PoV razón se lo debemos^ 
y por interés también» 

Las fuerzas, que son como sú herencia, 
y su parle , los pondrían en estado de pasar 
de el ultimo lugar al prinrero , y de dar la 
ley á los demás , si quisieran emprenderlo. La 
historia está llena de casos funestos , en que 
le castigó la altivez , y se tomó la venganza 

» -de 



Lo que pertenece al hombre en sociedad, j 
de un tratamiento injusto , y $ob«rbio ; pero 
guando esto» ,^que ocupan, jel ultimo asiento^ 
viven seguros 4e: ser traudos con ^feélo , y coa 
equidad , lejos de hacerse temibles ^ ni c^ tu- 
multuar contra sus añores- ^ se ofrecen, á quan^ 
to les quieren mai^r , ^ dispon^m á defen- 
dernos , y á eÜQp >os enapíea la socieife^. pomo 
instrumentps para mantenerlos á todos en su 
estadp , á p^sar de la ligereza de unos , y deli- 
rio de otros. Ellos aseguran*, los; t^rraplepes^ 
CK>nsiryyen >ft pwrallas , ^íiiiílaflia» |)risiones, 
cintran hs (Hienas ,, guvd^a la% barrjeras^s qp«^ 
oponemos á, las yioleocias ^ y á las invasiones 
ejiterqas ; y ellos sosiegan también las conjura» 
dones, intestina^ , y las. sedicipnes internas. Si 
la muli^tud^^ecei^^. fjrenp coní<])]e se reprima 
su ípi^tu ^ fljos-^oi} «míen le prepara. Comunr 
mente no qos causa admiración , ni aun repa« 
ramios lo que por nosotros hacen ; pero podre- 
mos rehusar el aau>r ^ h tingar el reconocimien- 
to á. los inptumqrablies , servicios con qv^e los^ 
hombres mas rusticc» coiitribuyeP:á hacer- 
nuestros dias felices? 

Ciertamente necesitamos de&ndernos nrvuy^ 
de veras de.^ni^pgaño.bastantemexue comun^. 
á :que nos in^psi? ^\ íi^aíP ^,. persona?, .cpütas^! 
y ai^n la d^a^eza de guestra misma educa* 
CK9I1 : nos ashnc>6 demasiado á las modales, 
y á la extegptpr apari€;ncla: con que imitamos 

iaps perri}los.fí!Í^ se tiran # bneni 

A a ves- 



' f 



4 Espe&ácíélo de la Naturaleza. 
vestido 9 y á ^ le hacen todas las fiestas. Uoa 
apariencia hermosa nos foba desde luego la 
ateif^cion , y tras ella todas las muestras del ma- 
y w aprecio , lo qual nos expone á ofrecer to* 
densos á un pagode , y á desamparar con has« 
fio el nieiito verdadero. Distingsimo& , pnes^ 
penetrando á lo idterlor » el mérito persona^ 
y el valor de los talentos. El mérito , que real- 
mente lo es , está en el trabaje ^ y en el servi^ 
cío de la sddedad. 
L« scrTidiim. Todos tos BVM sdlé ét boestras Aldeas 
bre je loi do- itonltitod de joVenés , y sto- mas habilidad qne 
su» manos , y un buen deseo , se esparcen en- 
tre las femilias acomodadas y que los admi-* 
ten ^ d por mejor decnr , los incorporan consi-» 
go 9 para que cuiden de sus quehaceres dome»» 
ticos 9 para que tos duefitís ^ fibres de ésKte cui^ 
dados 9 aunque pequeños , puedan ocuparse eri 
trabajos , ó empleos mas importantes. De noso* 
tros depende el descaninsf con nuestros caprí«« 
cfaos i esta juventud , ó^el manfefnerla con na 
ihodode n^andar ^ Oetíode modfsra€§í>n » y dig*» 
nidad. Si aprenden estos jóvenes é unir el si^ 
fencio y^ el buen orden con k fidelidad , ase« 
guramos mies^ reposo » a&nzándo su pe^-^ 
severaúcia , y miratiáirfos como á una par«* 
te de nuestra familia ^ pero su recurso mas. 
seguro será siempre la bondad de su caraéier, 
y de su afedo. Tal esel privilegio de un m- 
lo cariñoso ^ que jsínáa se puede tnanífestar» 

^ Sin 



Lo qae pertenece ai hombre en sociedad. 5 
sio que agrade 9 y hará tal vez á los criados 
tan amables á sus Seik)res ^ que sin ser sus he- 
rederos , lleguen á tener alguna parte en la he- 
rencia. 

Los criados 9 que nos sirven , se sujetan 
á nuestros mandatos ; pero de manera , que 
puedan de un instante á otro despedirse de 
nuestras casas , si no se hallan bien ellas , ó si 
ven abierto camino , que los haga mas felices* 
Su servidumbre voluntaria los deja en entera 
libertad , pues la tendrán siempre que quieran; 
este pensamiento y que realmente endulza las 
penas de los que sirven , puede abatir también 
d capricho y y altivez de los que mandan* Pera 
estos no son siempre tan distrakios , ni están de 
tal modo lletaos de sí mismos , que no cono2> 
Can quanta feUc^d logran en estando bien ser^ 
v¡^ 

Todos los servicios y que nos hacen alx>- 
n personas libres y los hacían en otro tiem- 
po los escEavos , que se veían tratados como 
ú fueran bestias de carga* La miseria d^ su 
condición los obligaba á no poder mudar, 
ni estado y ni lugar siquiera ^ sin ser dueños 
de acabar sus penas y sino con la desespera- 
don, ó con la fuga y que comunmente se pa- 
gaba . con el ultimo suplick)* Fdro esta odiosa 
desigualdad , que sometía at hombre y á sus 
Iiíjos , á todos sus afanes y y aun á la «mis- 
Ka vida i al capricho 4^ otro hombre > se 

5U»- 



\ 



6 Espedlacuh de la Ncaurdleza. 
suavizo , y se trocó sumamente con el espirita 
del Evangelio. 

La Pliilosophía había yá conocido la enor- 
me desproporción ,que se hallaba- en que un 
hombre viviese tan sujeto á otro ; pero no 
había podido dar el remedio , porque la Phi- 
losophía solo tiene palabras , ó verosimilitu- 
des sin motivo alguno , que persuada eficaz- 
mente. El Mahometismo , lejos de oponerse 
á los rigores de la esclavitud , ja. ha hecho ser- 
vir á su dominación , y á sus infames licen- 
cias. Sola la Doi^rina Christiana ^^in,, mas 
ley y ni conato alguno , asegiu'ó desde luego 
á los esclavos como á los libres la manuten- 
ción 9 y la vida 9 ¿ hizo ^ que el cuerpo de 
el esclavo ñiese tan. respetable , como Iq es 
su vida ; y aun se puede decir ^ que la ^- 
clavitud no ha podido sostenerse en la pre- 
sencia del Christianismo. Es verdad ^ que el 
Evangelio no rompió desde luego > y de un. 
golpe estas cadenas , pprque no se quiso me-, 
ter en el gobierno mundano ; pero miró por. 
la seguridad, procuró las buenas costumbres^ 
y el amor mutuo , y atendió á la perfe&a li- 
bertad de aqupUos, á quienes admitía los dia{{. 
festivos á una mesa ^omuh , como hijos tp|do^ , 
de un mismo Padre , y llamados á una he- 
rencia misma : Asi vino á ^i^ obra propria 
de la dulzura del Christianismo mitigar la díu- 
reza de la .esclavitud , que ni la razón y ¿^i l\ 

'Phi-' 



Lo qué pertenece al hombre en sociedad. 7 
Fhilosophía se habían atrevido á intentar ^ aun 
en las Naciones mas hábiles ^ mas entendidas^ 
y cultas : añadiendo & esta viéloria el espiri- 
fü del 'Libertador el haberla conseguido tam- 
bién i aun entre las Naciones mas barbaras» 
y mas zelosas de los derechos de un despotiS'^ 
mo absoluto y que creían adquirir sobre los Pue- 
blos vencidos. 

No todos los que no» sirven ' vienen í ^^^ Me^tn^- 
vivir con nosotros , ni á pedir posada en ríos, ^ joma 
nuestras casas. Los que admitimos en ellas en 
qualidad de domésticos , y que llegan á ser- 
ños tan amados j á proporción de la conti- 
nuación , y afeño con que nos sirven y casi 
nada hacen por nosotros , respeélo de lo mu- 
cho que obran para nuestro alivio aquellos » que 
trabajan fuera de nuestras moradas. Los que 
nos sirven ^ ocupan toda la tierra , y es una 
especie de prodigio ver la multitud de cami- 
nos , por donde todos los Lugares circunveci- 
nos , y las Naciones mas remotas se conspi- 
ran en servirnos , y acarrearnos socorros , y 
conveniencias. Todas las cosas fueron dis- 
puestas por la providencia del mismo modo^ 
que si cada uno de nosotros fuese solo el cen- 
tro común , y fin del trabajo de todos los 
Otros hombres. Una infinidad de mercena- 
rios se ocupan continuamente en preparar ali« 
vio á nuestras necesidades : y aunque nosotros 
ño les demos sino una recompensa pasage- 

ra, 



-8 ; Espe&acido de la Níttiériúessa. 
la 9 aunque no los asalariemos sino una ress 
al mes , al año ^ y aun al cabo de la váa^ 
acuden á nuestros menesteres , y adivinan 
nuestro gusto: su glaría, y aplauso es coik' 
formar sus trabajos con nuestro placer > aun 
quando no nos conocen : disponen con a&n 
inquieto con que contentar á los habitado* 
res de otras Provincias , y aun casi de otro 
mundo. En su casa componen , y guardan lo 
que nos ha de servir de provisión i esperan 
algimas veces muy largo tiempo el saJaiiOi 
y paga de. bs días ^ que nos sirvieron i y 
se ven reducidos á una ociosidad involunta- 
Ha ; pera la abundancia de un dia les suple 
la necesidad del otro : saben , que á yo no 
recurro á ellos , recurrirá Vm. ú otro ter- 
cero 9 y que tarde » ó temprano iremos á pe- 
dirles socorro ; y asi , los tranquiliza la cer^ 
tidumbre de lo venidero ; las delicias de la in« 
dependencia , y el atradivo de la libertad , en* 
canto poderoso de todos los corazones , has- 
ta para endulzar lo amargo de sus fatigas » y 
para acortumbrarlps á los trabajos mas duro% 
y despreciables. Apartad de los pobres la do- 
minación , y la incertidumbre » y yá no ha« 
brá cosa , que no se pueda esperar de ellos. 
Juzgúelo Vm. amado Amigo mió, por losí- 
guíente* 

toí s«bo7á. Por el Otofk) se despiden de sus casas. 
y su$ Padres dos, 6 tres mil maocebos , cria« 

dos 



aot 



écB^ttMt los peqaSQttr^yi bbfte^dfcl (Bel^faiokf 
doVy Safaogra;y w^és|tttcái{xiiri» CSodado 
áe Fraixda^ de icsdia ^ y átrés Piovinaa^ oba 
dos ésoil^Ülas > 7 mía raede^ pria(^q[i]e 
SGDotodc) s¿.ajúar*9y>e4ufpagel GQniOi:iio;ooi» 
meen mas Sdáaásü ^ qw^íogjtu: na' Ippadft 
de pao qaeeottiet j gastab muy' p¿b6,y asi 
puedéa bohrer por la Fama?era cada una ooa 
lia Lms de Qfb^^d'cbrca, dq iob.ór^aleftá sít 
íbsak px^kutáiáém tÉafaajp.vi]^tp9.trBs^aal 
Li]iaesr^i(^ espGÉddGb pin afidiosmifesvetí 
qÉie cátí no ; 8e obDOce ; ^ ' ánheixí o 9^ m 
yé ^ fÜtíOLj ivisteoa ^^mia orez^y ¡en <wi; ten 
dori eSOoa &i)iMa^ ^>ilatj taUi f^baa^jqíw yi» 
9to?GUiMbmasi,}fsiñ}piiiireflh deíaabfaraí^ififf 
iiadájry ganadol Déf^kíidetQásiwjj^^ 
abaste^' sufidieatemeiii8;^'(^:' ^ i.^ -;;^ - . : 
La Auveignia , y limosía llenan á Fara^ 

deiáállañiifliar^de kb si^aiAsimBcfadbnandafi «,,, ,, i 
cobíf algnaj grados ZMpoesíiicb^l^bBne el» ^ ' 

rlm W*^&}€dljúbt&aiibrito attiesic^tibifnvhq « rinn 

(*) Lof habitadores de los Alpes no se cQoccntan coa salar sa? 
ideacemente sus quesos i sino que paraaségJrar'infcid^'tú cbmer» 
id^^^án eoB.sn ^r^ria mw un puíí^ilQ de sali ca^a Ba^ anees 
'ISe .tedt ílarU : lo ^uár hice subir de puntó Id guícb de* la* leche* 

deja ércüñar U Bm » siK QM U. fagofa primero. Sckeackcc» 



.r ' .-Jf 



:: 



pleádc^l^A libicttñ ¿ki mqttam íi-y^ «á v 8svdb 
can fitd eiafxM > ré.caniUes ^j^)fiiaA ^afidoh 
i la Cknterfei''^ 6ik h AttfafteOura r álgé 
odf y6e^r.i9ej Uii(»i.Qbsefidadore;9r^ lá^resáioH 
doiáodísociii& lo^íi|iejQfef ,matQ]d2desrJe)caii 
BbkvJSf lasf meij^iSL ipa^ fitíiiaoe§L ^AN[eúgm 
tíoDQ^útík^hDaciibrkraentos mas^intatesaBi^ 
teS'^ yimas) accesible^- qoecl^ -teúnüad' da 
tL' áheiyrvi6.rlaa piopriedadéB.cle) lAgoml I» 
lÜBo: conr^^í^^.ojad^ ttahbri tígoa fiotÉ 
PeraLÍñaasttóteijpandBf ^fifaj^aíQ^ ^tí^^fixi 
de cosaa'txof bajas '^' y/ratéras ; y JaiGaoteojí 
eDJ toda iopQC|e¿;de dbraa^ aqudla cOidév '^ y 
disposifiaiDd^ Üm picdrasí^ yr^itiíiidovieffF.» h^ 
¡^a?Ail^'^^'<^i'^^^^ do>4aiqpBAeg,iiiasiJieIlsnde 
^•^ wkstifef^yfifcar ;ri6tájl atebdofcadN^ ca$i^iMl 
todoá gentes s^^)«Betfacaon.^.^^^:^p^^ 

te ctt. diáanen Jadoemrafidtri^ éá tttr¿agaifíiBffi^ 

trabajan ijabí tamHen en^iaqueUa tumba4 ^ M '^^^^ 
tkn- ftWi»do»ol.r??S|?ira|;^?»re,pías,,E^^^^ 

mn • prívawíose de -la daiUad^ ael^>^ ^ y Íkm 
lierinosura del dia« , ; . > . ^ ^ ^ 

; Este fíabajo^^cadd'.y^^^^^ S^ltpacéti; qoe 

izains^ y todas v^aai»' 



qife lébantkn ^: [y r tulMcn f fBuistscxr jedífiv; 

Eafie obscura tríibi||9 itíAjiá el teo, f 
finñqiifa tosiaxtofei^ acft isafat k isa)ganni8| 
^ 3^4)110!. ,san>fjalgifirj|;l4|;iai^qta^ ktsupeí^ 
fiCáef iioarpfr0fttidQ;a2nBfse?^)tc^^ ideitieÉ» 
lav d& titrbayd xtapedes úMobu^tiUes *» ^jiio 
«fTeo oonia la iefo ^ ide. la nuorgs^^ 6 tkna 

d^.todas : i«a)«i]afifris^ cAiífaB ^ ^igiie ,;a& JiaUao 
apM ^piím/ fertilieaR bitief^ txái 

húo tiea dilap ^j&hnanhw^y toda la pedreiáu 
Mieiiferas.jUQ^^partedeloa^ ttab^jadaiéi séocí»* 
pa::eii'jiCalm^eiiii'ftoiLyd témcbaonilbsrttíuit*) 
pQBte0<^iieqe9ai!»r^ UafelKe'.laí |0(ra i^afti'i' -áoní 
ée qi]ip»B*el ctoáo déieaaeaiisoi^^ ,rtaiUas de 
aqtidla agua , que cpa las UuÚis peaetró la 
tíeirat ywae.mantkgi^ ^ 'laBji]iadfqs.d&afldUai 
que .eocuentfa. «sn:;!! kI o:';^'''> r.-.a 

ñero deiiiombles ^ qite ocii^ ,f. coora -poír d 
de las CKwnodidadesL o>n . que noflt «nri^ieces 
per. jb jpMdwi )Q|tF^m9s lOcOia^f heMlKiise.) ^u6 
{KQdooe/iioeatre:^!^ ;iyr«pii:f:tQdp «ao^ifótt 
pocof pala>q^er'Imlem06 ík lo^-^e^. te eg^^ 
tan , opQ iocBfoeiicidt i6 ato disigusto , comoi 
«oa especie rdeutacOw gifuides >.^iie se escoor 

deA- en: Ja:t]Cfia4)rf|.. (Í'.j''::!'*^;::'-''^, <•;'■• 

.: j fesqiq etfitparriCMatoVqiiqlelohiMxd^ quH 
cebode la ^lermonira dolí Cuelo ^ .y. la belle* 
H^y: menta dft laJuz^.pii^p^ la ma^ 

Ba yof 



»vVi i 



^S^tOanMíU ^3Xttm/at)oi^ 



pártetele) su rvwa en" ja ooKosKwa de. n» 
ioftacbói y en las dniebbs de nn subtenan 
neo. Aigmai: véeo <lie pie^ttitido J aqiMloa^ 
^Dqr vetíi ssKedp Uir tolnégiite' deístas: cttt^ 
tkih'ték TOdhentqB'-cOBSu^biiRie^fy onQ dii 
dios me respondió: qué sus ojos se faavJiinyA 
acoñumlvadD á aquella escasa iba , que enttit 
|ptpokJinacipeqtiefiB4ioiKtev^^Bbeston qué 
^edebaq^y^iq^ «fiofió ^ ijue todos sé h^ 
URteaJODQtshtos! caniéitel mo^bde vidb!, por*^ 
que est^Mñ 5bgura>s/dd :trabaio,'que los man*' 
tenia le ^da, y ladei^siis biuffiíis ^y que áetoñ 
pmiHx^itíiitL'áotsie á^(llt4na:^>qoln!líadídDM^ 

U tíbekaii, «xpobo ^evidencia Jaslque poedeA 
c6ns(^pnr |de los hráibres , y. de. k» Pudik» 
|oft;iiu&aapeÍDosi:tcaba9aB^:yiÍoa'£rat)08:i qnét 
nosofifeoela tieria. .inju'.rj-ns í»? 

iMitíta-*"'' íPMiiioaíHÉtMoadwdtf» cwi ;t«* ^¡o**" 
<to<*« audrmatiitud det^ñadoies átceatrodeldi 
intrincados bosques^ Altt se ocupan en la vi- 
da fnasMQMiavy^'SBlyagBVeiíviendoii ibomn 
hná y oqae iutíis '¥triú ; ^ ' de iqiidCMS serte 
despredados luego' aí punto^ que los vean ; no 
Iiay cosa mas álencí06a,ni mas dura^y ote' 
tinada qne 9a« trabajo; uaos úxcta con cufias 
los troncos amontonados , que les han se&H 
Itdooon <»J'g!blperde'>tni'>inaníUo « -pann ca- 
ra^rizar la Acuitad dé cortarlos ; y becto 
yA hastiUaS) cargan.U kñ» sobie sus hom- 
- 1 t- "' luoit 



Z4> qm.puitmtii¡tS9mhiení^é3(^ iij- 
fap&'iXrcNi podan ua afbeL, derriban ks t^ . 
mas (^) graesas , y las tabfao para sacar viga^^ 
pars que- tm ^piorecbemoa daíellas^n4(is La«< 
flores ¿ ^ pém cia^w ieataoaa ^ terrenos movedi^ 
sos , ó para que sirvan de viguetas » medias va-i 
nÁ\ y dfmazon en un eSífrrio^ ó de vigas en 
ios teclHis medias de nuestras casas : otras de 
imseoí^rninixiKUvas scr^ de quilla ^ y 
áé ya» enlos: DfoFios del linca , que se &- 
hríáui' en los Hastíikios de Brest , 6 de Amster*- 
dám. Muchos de bs mas hermosos troncos de 
estos I ó de aquellas tamas madres se ireducH: 
ftn^L tskhB^bipot lapadeopa de Job Asevn 
ndmes^j^ pord' tnfaago inaa «pedíto de un 
Molino de aserrar. (*) . . y^^,^ 

Muchos de estosljeñadorés se ocupan en 
jBspoiiér! las ramas>' ó: troncos tortuosos pft^ 
ffá que aíiVaá de bokttas i lo8;N»rkK , de 
fñnas^y recaionei (^^) ¿n los Carriüs > y pa* 
ra todos los trabajos de los Ensamlrfadore% 
y Carpinteros. Otros muchos se raiplean.en 
cortar los^palotebfy diversas piezas, que^enb» 
plearán después los Alfaardeite, fbftandolos coa 
lana, y se teurán coUeras.para d servicio de loa 
animales: de cai^ En otro taller dd bosque pre* 
paran mangos para toda especie de herramien^ 

tas« 

* * 

(«*) Sn tlgoaas ^OTÍftcias de Et^ijíslef llánMia Jt««M/á lú 
rimat de los arbolei. 

(**) Reeftxones f«B aquellas piezas curras % qoe ea los Carros» 
^ Carretas componen el círculo curvo mas excéntrico» y las pínat 
U$ fnc coaipoaca ú «ircolo imowdúKo ácit «i «ab^ 



t«. 



t4 EspeSbcuhik4ttTütanilm,' 
tfls , aios ,ó cello^,. (*^ ó taoone» pal» 
nos; y eo fin, paia quaátO! r neeeáte d 
lnimilde,.y al lusnio tkaapo ^ jbss sano df 
todos los oalsados'^ ^come ks cfanelcy ,y 'gney 

tos. ^'' ■■.',.■• ' 

Eo otra fiarte ütín ocupados .estos htk» 

tadoKs en k» coontes ca hender ;iuia , y -ottt 

Hoitfpa- vez las pequeñas .faflttittat. de. Sboim |wn ^ut 

úd^" k» Bnsambl9do»es¡ birmosceB tntta& taptdiei 

de piezé» ton fapjtfc cwrikwanMHUe ieoibntidnsL 

^xio*- A otros les núniatrÉn las Hayas materiales fMH 

rá lasdoelas, aros, y cellos de Cobas , T09 

ottlcs.» «rjedidas^y qnanto neqesk^aloB afoití^ 

y >G¿echeros parad lecóoociBdeoto ».y gMav* 

nnrcMt. da de vinos. 

U^í Qu¿ obligadon no le debemosá otras fin 

vidrio*. A m{ij3s tan soBtanias , qoe ae dedácaa áilas fie» 

2^' brkas de- vidHos^ y al ccahyode hahbmiípA 1 

- Son Cycbpes , 6 son h om b res • agvidkiiaik 

^** ^'' que prenden fiíego en tantos montes de le- 

fia , reducida á troncos^ y bastillas ptopotoo^ 

nadas 9 y puestas yá en uoa boya yif^ ea 

%úra de pilones de' azttcer f (*^ en medi^ 

de un soto que han cortado , y abatid» al 

suelo? Estos tales y que son bomJbtes I aunque 

. ^ - . ,, ai| 



^ f«4) Cellos te Uaman lot arilloi que iséguraB 9 f ajttscaa lat 
4«cltt^de'Giibaf».'nHieUt»^€^ ^ -•; 

(**) Hoya Uamao los Carboneros á la <)ue fiacen con al|pina 
^ofondidad para ir colo€an<lo la lena de que han de hacer el 
carbón ; jr en algunas partes 4e Castilla le llaman Htrmtrém 
<*•) Sos 4c ü¿nia p y racúdal • ^ c4Nba imm pjrraoMiic €Múc«« ^ 



fii^%iira4D;.diiiiiftdáíitíasttaite ^ iligm eotrai 
ú myn por las abertm» ^. que qmjbD jeiilm 
lo6: céspedes con qx cubren la iioya pjara abrí* 
pa ixé éhos la lefia» Después, quando yá está . 
la niadera linhurida i iOarticm y tapan suhka«t 
Biénte es^ ttsqiiidos'pará a^£^r4 fuego 
hk {¿fíi/^ peidídír ya toda la humedad, sin per« 
der las materias^ combustiUes , «que contenía, 
senrifá cómodamente á las iiragi^as , herrer^^ 
fimdidDoesL, óocinae y favasnós ,. chinienéas , y: 
efeiaa<^ partes en <pie ie^fneoesita un. üejp sé» 
tanciál con poca l]ama# 

Sinos sepaiamos del centro de los mocH 
tes para bcriverá' tomar 'noestroax^nmoscea** 
les*, y linos dirimios acia los yados de:iús 
aiós'caodalo^QspóráioB ipu^toslde^ las Gtif 
thdea nltaiitimas tí^ qué ^tgttadú&i qué lior^ 
CEiqgMCD k. aoA^ imultitiKl .de i::{|efite oficiosa! 
quántas maixis en acdon ! quántas e^aldas 
i(l5i#iadas^cofi;las notar pesadas cargas S quán- 
k e^Kde de ca^nuges fandbdeatido al uno^ 
7 ú otro lado ! Todo este esfuerzo ^ y to»» 
dos estosrsDovmienios mirao?á tin blanco;, X 
le endefeni) á un 'in^ umvttfsal , que esf bat 
cbraoa la rvida ma» suave > pv^amidoila 
qjnenosfiúta para! endulzarla» Cierto FUló-» 
lopix) cx»(r%!ió en otro tiempo á aquel Athe^ 
«■ense i * que Ciéfa , que ¿todo lo que des4 
«mbaic^bsrjen ief Fdéra» Pirueta paita <^ ;i'pM 
10 os iDoqpÚs ^ qué :aeiái^>«»i^i)iloBDpbia 

muy 



té A ^ipeSÉad9íhM^NaMilüé^^ Jx 
muy gufltosi, y 11119 fondada lá/qoe oot <etH 
señase ^ que el acudjmos con quanto xieorsii^ 
tamos, y. el complacemos, es el ólgeto ral 
de los. movimientos de toda la sodedadc án 
suerte, qoe^ se puede. muy cactoáatmente. aplhi 
eur al cuerpOidb 1^ Repidblica ,'lo que se ám 
jp<xm túta ma^ittficeocia, y bon^ de el 
cuerpo de la %lesia« Todos los dones , gisH 
tías , talentos , fundones , y ministerios , que 
píos ordenó^ y dispuso,, son boepes , que nos 
fierisneca]: fBal,.y :V)eidaderaii^itt 
Fieles, que componemos esta Iglesia Sómai 
1.* 21?'' ^'^'^^ véstra Mfst. Esto mismo sucede i Is 
letfa con todo quaotD je toaban ¿n .laisqdM 
dadt riqubflsas aúestnik aoa Id umaK;:á)oii^íUk( 
51 bbscnto'.áfim^y el mási.aHo ,>y^!ifinK>rífids 
trabajo , y todos encontramos aqta h mate» 
lia del reajQocioiienitD.mas justtt^jt masito» 

* * 

. EAd mbno'asveiifica^ Jiun^auBbaUédK 
los toares» Dos txHiibses , distances enoe ú 
dos mil l^uas , se están sírviendo'uoDá otro^ 
y acudiendo á sus neoesidadea ymataameate 
fot nosotros ^ atcañesa* bilineá^yt' párism 
aotros seaprontap conrJos rhetaUbs ^Países da 
ti Nortew No iosbiiré en las qianiobras pemn 
aas , en que se empeñen libremente por núes* 
tto alsdo egendtoB de* l^Aatín^ros: > n| sni tal 
aervifios'fitfzados^^ taquea Wcttced^áqiMr 
MscQn:Ufia.iCadeái.ae Jes nj^Mon^.ú Mtim 

de 



Lo que ferteneee (ú honére en sociedad, ti 
de una galera para que restituya á la socie- 
dad ea sudores ^ y congojas 9 lo que la de« 
fiaudaioo con culpas : compensación muy jus- 
ta por cierto , y dispodcibn acertada , que guar« 
dsndo los trabajos excesivos á los (kUnquen« 
tes , se ahorren á los verdaderos Ciudadanos^ 
imlcando fe condufia de aquel que se sirve de 
la malkia de bs hcmibres para sacar abundan-* 
tes bienes dé éUa« 

Todos estos hombres maritímos , que pa«* 
recen los bastardos de la sociedad , separados 
de su cuerpo ^ representan una escena Uená 
de wgocíjo , y bien instrúé^iva al vdSbicdo tiem-^ 
po. No se han dvidado de esto muchos Pin- 
tores , que en algunas obras de sus manos 
nos proponen á esta pobre gente , como en 
contraposición de algunos delicados Petime^ 
tres , qué entran sirviendo á una multitud de 
Damas en un Navio. Uno de los Petimetres 
SifeAa hacer juguetear sus franjas , galones^ 
7 fluecos contra la pobre ^ y despreciable 
geiga de et Gru Aete ^ qué está tbniencb b 
lapa de una arca p^yra que vean las mercan** 
das. Otro ^ en postura de Danzante 9 se rie^ 
mostrando á la compañía ^ que lleba , el za« 
^to á la QKxla con su tacón encarnado jun« 
to á dos zapatos enormes ^ y paítelos etitre sf¿ 
que trahe un Marinero , que está esperando la 
«eñal para darle al cabestrante. En todo el qua« 
4bD se descubre dartfiente la idea ^ que tubo 
V I Tm.XIL C el 



el Pintor , que fue sacar á luz figuras agradable^ 
por una parte , y por otr? ponerqos á la vittdi 
y hacernos estimar , ; y cqnocejr ; los faomhKS 
sólidos ) que gobierruiA con a^iyi4ad. i^pello^ 
que está á su cargQ , y que ponen todo sti aplau^ 
lo en bacerse útiles^ 

Ved aquí otros, quQ aunque, estin ron 
d@ asieiitpj y con mas quietud i CQO todo 
eso , no son menos aétivos ; es verdad , que 
na atraviesan los Mares ; pero trabajan , y 
aponen lo que se transporta por ellos. Quán« 
tos se ocupan; ep Ssmto Domipgo > .d; en lA 
Jamaica en machacar ea yaai^ jdeF.9gQai kft 
tx>jas de el Indico , y en recogemos el po-, 
so y que deja y para darnos el color azul , y 
la primera basa de la mayor parte de nue9* 
tros tintes? Quántos ^ jatig^q ^en Megtcp^ 
recogiendo la cochinilla dis las-mac^^ bcj49 
de la Opuncia ^ y en tpatar aquellos. ioaec^ 
tos y ó especies de chinches y cuyo cuei^ya es 
el fondp de \^ color sojp n^as. p^o^o.^ que 
^ m^ S9 spc^ (¿ 4?^ ¿aUa9.9 ^, <8cr«:epcia» 
de^ las Encinas d^ lo^ Pirin^oa^ ^ ^qoe HamaQ 
con tanta impropriedad grana 4ek escarlata? Tov 
da una Población 4^ I}7egros ci]bne<Ia Marttt 
nica , y s^, pcvpa.,, íien jC<»A»rííaropjí^ 
^, en f sprimár ca^. dp aaíícaf /^ ^8a^ delicat 
fia./ que syve p$Mra coJ^regír jb aoiaigiira da 
lautas especies de comidas , y bebidas» Le* 
gíones de Negros ae.$mple6n eo los Caonr 

• . * '"^ ÍS^ 



Z/> qmpettemce al honéré en sociedad, tf 
«Bes "de-Tiena firme ^ pam> sacat lá - almendra 
•dd'cacao^ quebrantando los* huesos , qtie'4* 
"guardan , y la encierran. Otros compensan éft 
las minas del Brasil , las que se van agotan^ 
do^n etPégu , y Gtelcoaiw Mucbos en Chír 
le , y en el Peni trabajan para proveernos de 
aquellos rícostnetales , cuyas nwnas se agotaron 
en España , y se disminuyen cada dia mas ea 
el Oriente. \ 

lis Regiones , tanto de la parte de acá 
del <?ánges , coiifio dé la j^trté de' allá jliían- 
tienen innumerables Jornaleros , que rom- 
piendo, los botoncillos del cotón , nos sepá^ 
ran del bellon blanquísimo de sus gajos las 
pequeñas ^simieintes / qué ai^iiga ^ 6- dévfanán 
los capullos del gusan¿ de la seda , ó recp^ 
gen las semillas, cortezas , raíces , tierras 
coloridas , y todas las materias vegetables, 
é fósiles 9 que nos proveen de tintes , y m&» 
dicinaSé Qasi imposible es hader concepto ca-# 
bal de las manos, que se ocupan «nv4a Ame-» 
rica en recoger, secar , torcer , j^ tíaoerpóU 
vos él tabaco , sino es reparando en lá infi* 
oidad de manos', que de dia , y. de noche 
oo separan teste polvo de \^ dedos. El día 
de oy ha venido á ser tiub de los mayores 
egercidós dé la sociedad. El cuidado^ que 
S^^^i^Kies ^ y pequefios , tocbs juntos , tfe^ 
Mo á. teQ:a de^«^ cottravando^ y -substraen 
V ^^u C a donp 



de EspiSf aculo de la J^atmcSetaé 
cien , tíos hace entender clarannente y quánjd» 
pendientes vivimos asi en orden á esta piavi^ 
8Íon 9 como á cerca de otras ^ ó mas cecesa» 
rias 9 6 mas racionales , del trabajo de aquellos 
Jornaleros ^ que aun no nos^namos maisur. 




LOS GREMIOS, 

• Y ARTES MECÁNICAS. 

CONVERSACIÓN SEGUNDA- 

NO somos los hombres ricos solamente 
por razón de las producciones de la 
tierra : también nos enriquece casi igualmen* 
te el trabajo dé nuestros semejantes ; y si po- 
demos darnos la enhorabuena de quanto pro* 
duce la Naturaleza todos los afíos para nues« 
tro alivio ^ del mismo modo nos podremos 
felicitar de laa operaciones de, la sociedad , sin 
excluir la menor de ellas ; pues miran á este 
mismo fin* La primera prueba de esto la ha« 
llamos yi en los innumerables servicÍDs ^ que 
nos hacen nuestros critdos ^ y domésticos , j. 
•sím^mo los Mercenarios , d Jornaleros ^ y 
personas asakuriadas , que trabajan para socof*. 
fcmoS} aoscAooD nnesuascaab^ y heteda^. 



lo que péftemce iú hwlM^ en sociedad, oit 
ides> aiiiD onfaíeii .didDb.d un cabo á, ono 
del globo. Ko nos interesa menos lo que ae 
soda , y a&na en Gfand-ban , en el Fbtosf, y 
en la Moka , ó en la Isla de Amboína ^ que la 
limpieza precisa dd quano ^ que faabitamosto* 
do el dia» 

Subamos un grado, y pasemos del oi^ 
^en de los Mercenarios y 6 Jornaleros á las 
Artes y y á los Gremios» En su industria he» 
mos de ver las innumerables sazones , que tér 
«Demos pajra estimarlos > y en los incompanr* 
bles servicios , que nos iñpen y veremos tam« 
bien los motivos gravísimos ^ que nos asistéo 
para refilficar nuestro modo de pensar en or- 
éttai elloa» 

Todos los qae nas^ ven atados al trdia» 
jo de las díanos , acostumbran á juz^ , que 
€ntre eUos, y los Oficiales hay una distan» 
•tía infinita : forman de este estado la mas I» 
^ id^ y demodo y que Uega á sermenosprecso^ 
y ;$e ba. l)¿cbo yi umverseL Aqne) ^queviende 
^una mercanda <» el que admite luiá dauía^ 
ciacion ),6 bace uoa escritura » cree, que nviat 
cba .sil finnflia^si casa su bga con ti que Ikn 
lOe.unos jDqpatoS) if .cond qneiCcontar un vci^ 
4dob Muy bien cabeír' én ú cádeíi deuaadaf 
«ondadon 9.6 en una cauia verbal pieenit 
Clones utites , y se descubre no poca pradeña 
£ia eo laa.foIrQttIas de un protocolo ; pero óao 
«oda e» y no admiran, csioi takntoa^ y nos 



iadmira un/jheraídso adtaynQneñ«l9CBbeú , y uo 
iinagnifico rwstido-.v ;í --;:«'.> ! 
'. • Redbitnos nuijr pues^oi de cerenionia á 
na Administrador ^ q«e viene ác cobrar algo-* 
«os derechos ^ <jj^ se ^ debeq i y apenas 
nos dignamos poner los ojos en vú LabtB^ 
dor ^ d quien deberías ei^ logran de ios fru- 
tos de la tíerrd. No es con todo eso nue- 
^o este desorden y pues se introdu^ tam- 
tíen aun en las Repúblicas iñas cultas á pro^ 
fxnrcion \ que ' iba ^1, hijo : introdaciQndo en 
silvaicr.'eilas el falsa/ gusto de laddicadefca, SdpioD, * 
^^'IV'^ que declaró la guerra á Jugufta , preten- 
día ^ siendo 2|un joven ^' la plaza de Edil Cúr 
rulo 9 y corría , siguiendo la costaníbrai , el hah 
^ deíla Asamblea ^ en* ^le se hallatmi las 
tribus rusticas , no' menos - que tas urbanas» 
que re^an en Roma \ saludaba al uno ^ de- 
<:ia una palabra de cortesía ú otro ^ y apr&- 
(tabdole la manaá ph L^bradw conocido svh 
yo 9<t]Df[se ^nicbi'^ doocener ' d% áktW dúsco $ 
esfca denlos caflosv que tbnia 'eü ella , y se 
la oibríanr toda. Nosotros y le di^ j. no an« 
ababos ¡siáo solo con los píes;; pein> vos , Ainl» 
fp vario y'jpoostainbiraisiá^cimiiiSf ta^ 
ké> fimos ? Esta pahbf aricóla! te! costó carsi^ 
pms pasabdo de boca e» boca-, -en un mo«* 
tnehiD < llegó; hasta los últimos acentos. Pi« 
cadasy to(l^« las Tri^us-dé^ dirse burlar ^ y de 
que 9 |c&jdsátt oíatostró con sü^acnoraLii^ 
-'jj; bar 



£o ^ p&tenece^a¡ hmlñ'e en soc^ «S 
bsjo j éjcclayeron todos á una voz ^^l emplea^ 
que pretei]día> á cate fisgan, á quien la ddica-4 
^2d f y.oi^uUo efe la Ciudad habia.faeefao des^ 
dañosa, h impertm^tcJ ¡ ' i -. -i 

La mayor parte de los Oficiales j. 6 Ar*¿ 
tesáuos están : entre nofiotros tan acostxtminra^ 
¿os á .' que los : ecbeknosii^ uh Jbdo f ry '' d^ n» 
yer jamá& ta^ mcnoxrseñaiid^ aman ,cm def disü 
tinción j que* quanda. algunos (filagístradbs t, 6 
Eclesiásticos ^ u otras personas dé distincioQ 
]o9 acarician , 6 quierea trabar í plática^ yoaii 
eVo$^^tí^an(b^s^>alar:camBfflraacÍDii jCuiiKy^iá 
Conciudadanos, y hombres libres ^^ se báDm 
cpfna sobrecfi^dos; / 6^ m anifi e s ttn . im' agra- 
decimiento suiíiow. £n.:efi¿¿k> ^ élloá son ^ libres^ 
jr Conciudadanos ^naes^ros ^ ^ vnps. -deshoonH» 
füQS, á be^tfOfi unindbsb con ^Ljmffijdoií/ qne^; 
' 4eiifeniosI dtíjtilMaf los ^ ^xm^ks^tom-ásfem^^ ta¿ 
Inipefíbsd^ y dura y que óosddbia.sérjmu!]^ sén^ 
sible^ y abdchortíamósí de modo ^ queiu^ef^e^ 
Rtts m»¡f 1^6^ aeiioieifGto eoaetra:aosMfo& Vú 
Jme.eb ubarqca^kiDfilg^té ds veriá uho^, que 
sentido; Ie/(xarefipon^eof et le¿gBagegLxin.Sie^ 
dsnetre > que lé tjuteabav Si V le' dijo friament 
te ^3^0. tengo lo que tú on^ pides; pero es me^ 
siéstels^ttr^i.lo^ipiQ tnrqii¡eres;¿S(d9Ío'{fiii0^ 
¿tide ioriComttii^^T'.'^otdiflñdo;; Ko( nenes ti^ 
ciño bo(psearbY^.^u^ hiégp al'f unto teio'trabtt^ 

:Zx)t dercchtti.de la .síi^tdttiacioa^ deudo 
i ra« 



ii' • 1 






ro 



(> 



I) 



«4 ' Esp^actdóáehNatariúeiu. 
ladonales , y justos , oo se estiendea á auftv*' 
fizar y el que tratemos á estos Oficíales como 
á Esdávos. Si supiésemos darles i eatmder^ 
que conocemos bien lo quévalpn^ yliabtar^ 
les* coa ¿hilzüra , y suavidad , alentariamos su 
iodústría , y cansaríamos ea dios seotimien* 
DOS, é.ideas de lioiua. Pfeib j> jamás podremos 
fisttmac sar razón , ni üonoilianioS'' su afeAo^ 
oon el despreció que hacemos de su persona, 
ni con la i^tioranda en que todos estamos de 
hs cosáis estimables , qué encierra su Arte ; y 
ataluda es^ésta ^pnnraada lo qUeiv» taaoe taa 
ioSferent^''. /' • 

Desde que émpfezá i amanecemos la ra* 

df^ae?.^'' 9 °^ hablan seis años acedos del fti« 

tras itt-turo.en rttí^ b del supíooeittfffii . sin tocara 

«ocimien-sHis xoBi puDtd , nijdeoimos Mui palabra do 

si!^ñ dJfa I hermosura de las Artes 9 ni. :de la iodos* 

4cf<&¿'jr tnla de quien maneja , que son el báculo, 

y apoyo de nuestra vida. Quando yá nnes^ 

irá jsux» está mas rBsrtídecida > ^ t(M d»*^ 

tav se la énmga i: Maestros /que le demues* 

tsan ooá grande láparatd^^ qqe teoembs cuer^ 

{K> 9 y ^ue al rededor de Á hay oüos^ quo 

también le tienen , ó que gastan las hofaa 

^Míeraé ^ y los dias ér pcqfcariei x^o de düa 

iNTOposiciooes coiitracliADriaa , rji cefca de un 

futuro Iniramente'posSdé , la una es al pre^ 

senté determinadamente verdadera ^ y la otra 

detsitaünadaméDte Ifidsa. £eiQ d enseaamoa 



lo que fert&íece ¡d ítMrém sodeéhd. M* 
á distkigiiir las producciones de la tierra ^ los 
lazos ) que unen á los Pueblos ^ que la bar 
hitan ,. y aquellos* trabajos , y laboriosidad, 
qoe ' los ocupa es lá cosx' mías olvidada* To-^ 
dcMÍ casi , desde que nacimos , hemos: visto an^ ; 
dar las aspas de un molino de viento ^y ákt 
buekas al ^rodezno de un molino de agualda. 
la rueda de una baceña* Sabemos , qtie alli ae- 
despédazatí v y '^hacen> batína: los . granos , que 
se reducen á polvo algubas espacies de cor- 
tezas ; pero nos es absolutamente desconocí* 
da la estruélura de estas máquinas ^ y nos 
falta muy. poco para confundir un Garpiti^ 
tero con; ui) lieñadbr sblitario^ Todos trabe* 
mos un relox de faltriqusr» ; pero.. conoce-* 
moa acaso el artificio de' el caracol ^ en qu& 
aé vá arrollando la cnerda ? Penettaoi^s el uso^ 
de aquella linearespira^ 9.<]ue irá^ demminanh 
(b la péndola? Esto misngKi oosí sucede coit 
ptrás Artes , aun las mas comunes. No sa-;; 
bemos sino el hombre* En lugar de .adquiric 
UB ¿onocimiéntQ razonable .'C^:C0n9trcioI,t.3g 
de las Artes, que son el dulce orn^fnentt> ;dé 
la socfedad I ea h quid Ibemás de ^pasar nues- 
tra vida,nosipicamos d^ saber la^ delicade* 
zasxie un juego , ó de retirarnos á una w- 
ledad para dompairár la gtavitatíoft de tres Pla- 
netas en oposición cod la gravitación (k los 
mismos ed conjunción» Si hay poca solidez 
ín nuestras diversiones.,. es muy probable, que 
Tm. XIL ^ D to- 



7:6 : E^pélaetihd0h'Naturahsa. ^. 
tedavia hay m^or desbtáen en nuestros estíH' 
dios. Corremos tras ai)üeilú , que hace ruido , y * 
las personas mas sensatas confit^san y que, aun 
sienten ) y les duele mas ú liempo que han* 
gastado en el . Newtotiismo , que loijd^ja cb fatti 
mismas^ tinieblas en que se estaban ^ que eique< 
ocupan en jugar ai hombre^**) que por k>me» 
nos los divierte algmías. vecesw : 

Uii Padre, y una JMadne de familias, eLSIa«: 
perior de una Comunidad, un Comerciante , uq. 
Abogabo , un Consejero , y los; que gpbiernan 
los Pueblos , ó dirigen las conciencias , pii^ea 
pasar tbuy biehsin las unidades der Leibnies^y 
sm los caradéres del Algebra , sin que les bagas 
demasiada faha; y con todo eso , cada .uno de 
estos podrá cumplir ciertamente mejor con su 
empleo , quanto ponga mas cuidado en adquH 
ñr un conocitntento proipofd0nado.de tas Ar** 
tes , y materias , qoe ocupan la Muchedumbre^ 
y el Puebla Esta es una especie de Philosophía^ 
mil veces mas estimable que la systheniaticaí 
«acia que fiíere, cuyo menor dáfk> es d ser 

Origen WUtáU (**) ' , . 

yerll'u!! Algunos Phrlosophos ^ considerando está 
aes .u us variedad de trabajos, é inclinaciones, que se 

Arces* , 

dis- 

(**) Bl 7«cgb ¿e\ Hombre te f uega 4e tres nodos. Primeto.» cu- 
tre eres t coa descarte > y le llaman Jttnt^éid: Scguodo, entre qna* 
tro , pof lo que le llaman j^mi/» « y se jaén apartando oclio 
carcas ¿ y este modo de jaego es el que se traduce Aquí. Véase el 
Díc* de TrcT. let. Q¿ Terceto , eátre éincó personas» et con todi 
la baraja 1 y se llama Cim^mlU i y canro al segundo modo de j<^ 
gar , como al tercero > le Uaaua á Ptdh Rty . 

(<!*) Yá queda noc«do «riba U dittjAaon que hiijr tn «tcf^ 



Z^ que p&rtemce dhoéhft en sociedaéL «7 
difltíqgoeD tanto en los hombres^ la atribuye* 
k solaa las dísposicíanes del ctttrpo ^ las qualA 
dicen que ios dominan 9 y de este principio bao 
aacado argumentos contra la espiritualidad dd 
^ma : mas empeñados j^gun^u costumbre 9 eo 
dedidirtde la mturaleea de las cosas^ que Diqs 
00 faa querido déscubiiraaa todavía, que en pror 
curar dámosá conocer, y á adorar aquella ma- 
Ao sabia , que propordooó cao miescras necesi« 
dadealas diferencias de inclinaciones, y enteo^ 
dltnientoa, y preparó todas las especies de ata» 
duras, que mafatieaen la unión del gran cuerpo 
déla sociedad 

A otfiQfi les padeció decir , que la diverst*» 
dad de las Airtes habia provenido del conocí^ 
Aáetito eoa que la Philosophia ba observad» 
Jas necesidades del Genero Humano , y los me- 
dica de acudir á ellas. Solo la primera causa, 
que era en la que debían poner los ojcis , es la 
í^ue pasan en silencio, y de quien no hacen men« 
cion alguna* . 

Si logramoa, quaodolo hemos menester, 
zapatos, que nos calcen, lienzo , y telas , que 
-nos vistan, ó una bugia que nos alumbre , no 
es porque hay Philosophos en el Mundo 7 no 
son ellos los que nos enseñaron á Manquear la 
cera, á curtir bs cueros , ni á manejar la lanza* 
dera* Comunmente viven estos hombres en es- 
pheras muy apartadas de la nuestra. Si alguna 
vez bajan á ella , es para decir, que falta esto, 6 

Da lo 



l»€ ' EspeSíactthde la Naturdles6¿u 
lo otro ^ no .para ensefeirlos á bacerb % para 
juagar aun de ouesttos mstrutneotos , y bo para 
aapiirlos con otros megores , ó con alguna irí^ 
Vención y que nos los traiga. Ijos Gobernaidoies 
de -ha Colonias han juntado en ellas Oficiales) 
.y Haestfos de h& ^Artés^ y losLegisladocéa lak 
ariqgbKib'lo queVpeiméceá diveisáa profeskn 
-nes ; peio aquellos Artesanos • precedíeroitiá Us 
<i?Qlonias ; y d Legislador , que daba vej^s á 
<)erca del egercicio de ' los talehtios , hójera tei ^ick 
:ventor de ^os : ^la prudencia^hipnri^BQ^esiifdfii 
da que Écr rebibido^ no lo: qué: ha 'creado; 9h& 
losophos, no os atribuyáis cosa álgiuia ; ipubi» 
algo se 06 debe , sotó soir opiniones inútiles, y 
•questíones • intermiaafciles^ < Toda . lo debetnostt 
aína providencia, que sensiblemen^ nos gohíers* 
-Ba, y que no.hizo la cuenta óon vosotros para 
dividir con vuestrosí talentos laí obras , quene* 
cesits^la sociedad A todo pToreyé leí Autor pQi 
«3 mismo .éftccasoieote. copr la iica .diversidad, 
que puso en los entendimientos. En efe&o, no 
.se emplea á un entendimiento vasto eri la con- 
ducta de negocios grandes , /ni á ua altq ingei- 
<iiiOeen podar hsr ramas rsuptírfloasd^ fioa flor^^ 
<ta. La'diíyfirsifiadide 'énüsndittiiwiiés'^^precedei 
:¿ue9irras' necesidades , y como Dios 'es el Au^ 
tor dé ellas , es también el v^dadero Autor de 
• las diferentes disposiciones , que vienen &\ su 
raocorrá' ;-.. ,-.. ' íI • ' : ) _■ ^ • 

Esté Aufor mismo blzo ^ inde&dijbte esta 
í.i : ' obra 



-Por ítí aeado íM álcíáikahan 4a H^^iSiddd /e) mi* 
teres /y el temperamento de cada ' paittkví» 
para dirigir, y perpetuar las diveisas-ttpeciefi^e 
Op^2tñQi\ y O&kLte'^pitgels^teniielvQueipD 
d¡& tGe«ié!rd' HvffiMd ^iiM|^ii^{í¡orf á^itodbsjibs 
niños útia dlsp¿8f¿ioñ , y lib deseo*' natural tfe 
imitar todo qúiamo v*6D^^y) les éLx^li^yú \é^ 
hace ülguna itqpiesibn. Nobotrai^iiiírBmoS'Jc^ 
to cbáíOiiifif ' jübgüí Í4ié? iili^igs^ ecboaosiiietea; 
f^ere %ti 4a realidad taés tUfA^ itíspjiaoiDn'üde ¿las 
mas sailiidáMes' del iÜriddor - par?; proveeraas 
constantemsente' por ^ . meidíq de Artíficas tití- 
lisiixítis, y '^ía i^stécéii las-i^fdslooeff.jnias 
*dé^i6iablesr delt^iimó^mockxiíuefia^^ io»- 

-trosas. ' -' V' í^».¡»^>-r-ír: ^'í ' t ni.-.'''; km: jt-- <; 

Condbe tin niñounaí idéd Ventap» 4e'Io p^^ ^^ 
que vé hacer ásü^ddre y y pasoi pasa-fc-sl- |°*.^ÍJ 
gue ^'é im^ta ^eti^«U'^prb%Ió^ct8iiasQe^I:¿tcasd, todo. 
-es solo pQrqWe^^hiMr.iimprésito énoH' lócra iSka. 
tím Vehiajbsa^ '^ i¿tfa'ibdustH^:sdp€éipf'l€ianiD- 
ce alasetí sí capaces de /Jx>Íar mei -^afaipi itecdf» 
'se afirmar, que no» l^alSQ laltxtitacfatiKiqíficaBia 
bienes^ H^e fat iiifimeiofaQipt]^ éstavfidptasp^édde 
tarde en tarde en el Mundo, quando aquella 
aparece cada día en todas partes. 

Si desde el primero , y único origen de tan- 
tos Artesanos útiles queremos hacer en particu- 
lar un descenso á lo mas curioso (que es fre- 
quentememe lo mas común , y lo que merece 

mas 



niños 
imkaa 



.m») Qtse9traiiiei9€Í9ny)»1^9m»^(9ntQá^ 
Jpft prope^ot^ (|tte se ptiedw liaosi en esta^ava- 
rignactoQes divertidas , y deÜcio^is » cqnd^ 
^gualmeate etl alma 9 y el dÍKrursjo 4 la, .eqiul^ 
a4«n>y alittCQottáfoieatíJw )Kb» se JtiaUa 19 9I 
aeftudioude.k sócifidadiel btatfo, y la fy»^ ^ 
Je leocuentra «ü el e^cablecitaieato de unaCq- 
Jonia. Qu«k1o ésta lleg^ aun País iaculto , eft 
-que. se necesitan descubrir I». patnerasprovíe- 
rnes. necaartas , y st»pUr ^:ásS^ de uq^ ,matt- 
: fia jcon Qtra , se. :aoude mtbpXQ á a<}<ie)l9 « qiK 
. mas urge: todo searré^a con la rieoesidad, qup 
* anualmente se padece. Peto al presente 9 que 
rtenemos yá e$t¡aUecida la acedad» y qne tq- 
-das ias .CO0S «goto » sin. áetedUse^^ w <;si9aíiKV 
podremos disponer las materias de este esttt» 
dio 9 aegun el orden que nos parezca mejor. 
Mientras hablemos del aumento, no está el honti* 
Jl>re:&ltode.cOttMd4ini de ca«9 ti nos debe 
"^áár cuidado si el alcgamieoto d^ preceder al 
-vestidOv^'d sí. el t^ la lela para él, le di nup 
-ptksá qoe el cultivo de los granos* Empezar^ 
.noaimset'austefito^y por algunas de las Ar« 
:; tes /qae pnMneeaaL.hppiltte en este asunto» 



... - j 



EL 






-•í f i- < 



•^^^■,1^^*^ 




DEL HOMBRE. 

CONVERSACIÓN TERCERA. 

No espere V.mr amado Amigorpio^ eiH* 
contraía aqoi por menor todas^ las ope-*' 
laciones de ke ^Art^S'^^y Pficios^ '.que 00$ 
pfCfáraD la.imesai: 1^ unaycr <páneU teñe-i "^ 
iros contÍDuamente á la vista, ^7 casi nadie 
ignora los servidos 4i2as comunes , que nos 
bacen 9 ni « d modo ^ ejecutarlos, Y así^ 
nos d^éndrémos en loiqüe es menos común,' 
quiero decir,, endaa máqniaas pTepaiatítraá de 
esta obra , y que ^u ío mas agi^adable i qpe^ 
se encuentra en elta¿.'IQiiak]|uiera puede en» 
terarsé con la mayoc &cilidad ide} 'mundo de 
él* trabarjo, y ^upácioá aéliial de todas esta^ 
Artes , sin que para esto .sea rnecesafia' btrsi 
cosa, que abrir los cgos 5 y ponerlos en: lat 
berramientas ) instrumentos, y obras del loh 
bcador, del Jardinero ^ Tahonero^ Cocine^ 
10, Pescador, Cerbecero^ JBotiUéfo / Taber*^ 
ñero, y algunos otros. £n e^' ocqpaciones 
todo es simple > todo palpable > sin necesi* 

t» 



o 



3i£ Espe&aculo de la Naturakssa^ 
tar de mas explicacicm que la vista. Pero pa- 
rtf entender Wjof el juego (fe estas máqunas'^ 
en sí mismas • es muy del caso haverlas vis* 
t(áa&esa(uhoJ^a^ep^el p^ eniunt-i 

racídn y-j^ uSondfe-to^s fas^ 'fíieW qbe \téhéil5- 
Muchas ^vec^ ha . bastaba jmos^'arie á la ju- 
ventud la' estcu&uca^y^ofício. de. ^os instru- 
mentos, que veía casi siempre en grueso, y 
solaf]/mí¿e'eá.ptie6a /psil Aái^rBsik «I .gjislb 
de las mecánicas , y para desembolver los talen* 
tM^ que' inrodiíjetoa ' en^-^adelátite invendones" 
capaces de> concluir en dos Horas , con sola la 
inspección ^e lioa persqna y .fo qué »ííe» nece-i 
sitabaide^iinftoiQ) témpD,;^ dewiinutnero^xi-j 
ces&vQ de.DperjiniosL/ fí r. :j ,-. -•?? ;*■ 
Queftion. ^ :Témo^ que hombres '« «>r otia p*rte de: 

Si conrie- , " . ,11 *. , 

ne) em- cp poco menüoi, zelosús dei faíeá; deMQS' po^ 
^^quíil^s llics^Time ^bagaa «]wrjjaiginm ^oaesat ^ No ^esi 
sZllX oobdQcent&íjdiráai intánspisár se(n«jaíitengM*i 
que abre« to , n^ itatTíDducir' máquinas^ que nps obrevieeb 
operacio. las obfa& :^ se lé propusiese al Intendente de. 
eL^Coíneroio i que se Ibakria) ihaliado ana knemt 

rin^íasKcb f^pia ^ qite w.aemsitjinifiarfti el^ ctmA 
Mtno >d6' Pai ís >, distciboyendolas dn todas ^iaS' 
eallesi, y aun en laicasasr de i los- pairtscula-i 
reaiif /ilir|a(v <|k3e! éVa Redecir. á^a ImeQdi^irf 
tmtb^TAginiiífos.^ poino..iae Jn^andetseoFi qm 
m itraospocte^^gierc3^ .tecer que áQbao'>lo8 
bárjQQS^ dsúB |g^ !cqi$¡Cdi[:g9d9s^¿haata''Jeiia>J 
li.i de 



oes. 



£7 aUtnento ékl bcmAre. 1 1 

He los puentes de París ^ ó á otras partes se^ 
meantes ^ por medio dé una máquina mane- 
jada por tres 5 6 qoatro hombres solamente^ 
qnando aora se necesita mucho mayor oume» 
cp^.y además de «so veinte Oabalios? 

Vm. se librará con esto , es verdad , de 
mucha gritería , de no pocos gastos ^ y algu^ 
nos riesgos ; pero también es cierto ^ que arrui^ 
nará famiBas enteras , que han emprendido 
abastecer de hombres^ y Caballos este transa 
porte. 

Aunque esta máxima de desaprobara uso vc««cM»$tít; 

de qualquiera invención excelente y porque se 

turba el estado adual de algunos particulares^ 

ae halle protegida de personas respetaUes , no 

por eso la acompaña la . razón , ó por me^ 

jor decir ^ es sumamente peligrosa. No se ajus^ 

la dertamente á la razón , pues ai se huvie'* 

ta seguido ^semejante máxima ^ nos viéramos 

privados »el dia de oy del uso de las bom« 

has ^ de los Batanes ^ de las máquinas para 

aserrar » y de. muchas otras. No hay trabajo TeMs« um 

mas necesario , ni mas común , que d d<f ^*^***^ *• ^ 

moler los granos : con que sí la máxima , que 

examinamos al presente ^ hubiera prevalecido 

el siglo séptimo , en que se iba ¡ntroduc¡en« 

do univer^dmeote el uso de los Molinos de 

agua 9 se pudiera haber dicho con el mismo^ 

6 con mayor derecho : en qué vendrán ¿ 

^rar e^Qs ^esdavos ^ y cómo vivirán innu^ 

Tm. XIL £ me« 



}4 EspeStactdo dé W Naturáiha. 
merables familias., que empleamo8:eniaa| Taho^* 
Bas ? En dónde las ipoñd remos libres de los: 
insultos del hambre? Hasu aora han pasa- 
do todos sin Molinos dé a^ , por qué no* 
pasaremos, nosotros también ?'Si la máxima,: 
que déBende ser , mejor emplear niuchas ma- 
Bos en lugar de un simple instrumento , hu»' 
biera tenido lugar el décimo quinto siglo, 
quando empezó la Imprenta á servirnos , se 
podría haber dicho , y ^in duda alguna se di« 
jo : esta nueva Arte es perniciosa ; en qué se 
ocuparán tantos Religiosos , que ganan hon* 
nulamente su vida copiando muy buenos U« 
bros? 

Xos que discurrían entonces , y. discurren* 
oy de e^ta manera ,:áo se hicieron»^ ni ^ 
cen cargo de una verdad bien importante: 
que se debe atender mas que á . todo á faci^ 
litar el trabajo .del hombre,, y que esta es la 
intención dé aquel que le proveyó :de índiis^ 
tria : qué desechar los descubrimientos de el 
entendimiento humana , es menospreciar los 
presentes, que le hizo Diosr; y en fin , que 
nos resta una inbmensidadf^ de obras , que na 
se hacen , y á las qvales ^eitf^ necesario. a{dí-» 
car el hombro , y emplear , aquéllas fuerzas, 
en cuyo lugar entraran' las máquinas. Des- 
pués de la invención de Ic^ Molinos^ , de la: 
bomba para sacar agua , y de la Imprenta^ 
se vieron sin 'duda muchos ^esclavos , y Goh 

pis- 



. E¡ íúifhéntb MlbomSre. ^^ 

-pistan 9 y en uoa palabra , iiincha gente sin 
«empleo. Pero este aumento de personas des*- 
•emfaarazadas puso á| la sociedad en parage 
de ejecutar .muchas obins^ que antes no po^ 
día 9 por acudir á las mas. precias. Los Agua^ 
dores podrán aprender á hilar , 6 á cabar* 
Los que antes copiaban libros ^ se podrían 
dedicar á enquadernarlos , á prensar ^ ó tirar 
los pliegos 9 ^ á fundir los caraébéres preci* 
90s para imprimir. Cómo podrán estarse cru* 
zados los brazos ^ aquellos cuyas fuerzas , y 
^ercicio piden infinitas obras , y necesidades^ 
^ue se akornatv ,- y nos oprimen ? Siempre ha- 
•brá mas caminos que abrir ^ mas <;alzadas que 
-componer , mas praderías que en los tiempos de 
sequedad pidan el riego ^ mas diques (^) que 
oponer á las avenidas , y violencia de las 
aguas, mas tierras que mezclar , ma& ciñd- 
«tes, y ribazos que despiontar^ mas.transpor- 
-tes que hacer ; en una palabra , mas trabajos 
dispuestos para el servicio del público , 6 de 
-el particular ^ que Peones , y trabaja4pres en 
.estado de ejecutarlos* 9 y desembai'azarse dé 
.ellos. Y solo el ver que un hombre reusa vi- 
vir por medio de un traKijo cierto , y segu- 
ro , servirá para discernirle como delinquente, 
ub ocioso y digno de cascigo , de lin Gudadano, 
que abraza el trabajo , y se hace átilá la Patria. 

£ a La 



¿6 EspeSimth de h 

La máxima , xjiie prohibe admitir miibi- 
tud de instrumentos , qae abrevien las opera* 
dones , no solamente es perniciosa , empkao* 
dosin necesidad mtK±K)s trabajadores extre- 
mamente precisos eit otras partes ; sino mo- 
cho mas 9 oponiendoseal progreso de las den* 
tías verdaderas , que consisten ea el conoció 
miento de los bienes ventajosos , que nos pre- 
para la Naturaleisa , y efe los medios , qoe 
facilitan el logro. A este fin se deben dirige 
nuestras observaciones , nuestras Matbematicasi 
y nuestras mecánicas. Pero gritando contra 
ellas con máximas semejante.^ , aotaudobis de 
peligrosas , y prohibiendo > que ejecute h ao- 
cion de los elementos , te que obran los hiart 
2osde k muchedumbre, se derra la puerta, y 
ae adormece ef deseo de distinguirse ea saesH| 
á luz lo que es tan átiL 

De aquí se sigue , que eí pdígro de su9^ 
pendst el curso de las ciencias , y sus prc^ 
grasos y no se distingue del peligro de la s^ 
ciedad , é que no puede estar el daiio de aque** 
lias sin el daño dé ésta : b qual es hacer de 
las ciencias el mayor elogio , que es po8tMe# 
Nunca parecieron tan hermosas , y dignas de 
alabanza hs ciencias de los números , y de las 
^fuerzas movientes ^ como quando llenaa de 
aplauso coilsiguieron hacer andar por medio 
de la acción del ayre , y de el agua las rue- 
das , y las piedras de Molino ^ que antes 

ocvt 



ocupaban tattta gente 9 qaanáo la grúa > y el 
cabestrante htderoa ^ que anas pequeñas fuer- 
m^ salieaen triumpfaaiñss . de los ' pesos Haas 
enonnes, y quandáj bonaáguieron dos hcftn- 
Iwesy oama por Biód6 de jnego;^Jo que an« 
fes ejecntaban mal veinte y quatra, cubrién- 
dose de sudor* Demos vma vista por las má*' 
quina» mas comunes^ que sirveni paia.pf^pa-' 
tamos d sustemo^ £1 Ando, liaid «I i^rífioer 
|ro en el iuauw» 

£1 Arado visto lateralmente^ » *»^* .^* 

« Tabiaia C**) en donde se atan lo» QJbar arpiMT***^ 

Bos^ . . .'. .^ .> ''^'*' 

fr Bt pért%o ^ 6 t&nén >.i quien atrarleteet 

cgp* 
c Cuñas y son dos pequeñas piezas de ma« 

derar, á quienes también atraviesa et ege^ 
' y están puestas de uisá parte ^ y otíra del 

timón para fortalecerle, focase ccfig. ^. , 
d Las ruedas» £1 perfil no tfiaflífíesta sino 

unaw 
e JLa pezonera ) ¿íiadeíege ^ que atraviesa 
' el timón ^ y, los cubos de las ruedas* 
f £1 asiento apoyado sobre el timón acia 
' el ege. Este asiento está compuesto de dos^ 

montantes^ 6 pies derecho» 1^ y de una 
^ |»eza , que atraviesa 9 y sostiene lo alta 

del timón» £1 perfil esconde aquí un mon- 
tan* 



9*) C$9ti¡¡á$ iú jago íe lUmAttTli%VA€B(C i ^s|a 



> • 



< - 



; tai\te detrás de otra l^^e d fig^ lé 

g : Abrázadefa^, €8 una pieza de. madera 9 que 

z'» liacíeixjo eobbá^ ^ iormá ,dos. brazos > y. con 

*r :biciir?atuniiabi;í|Bai(jei tímon*. Losados, hra*? 

*^^' zoB .vieÓQndlcviiqifse á.Iosidos lados de jdiÁr! 

* iDÓn €Qa dofir<cl2(yi|as.de Hierro. La curvatut 

-' ra se pqede afirmar en düereotes puntos del 

--f' itíimán cpifronit id^v'a^ 6 con una abuai»! 

*"'dí»|(le Meiifo.(^AÍ^ ^*/?^.4^* L . . 
h Lado, ó varau**^) es uiia<ptaBa larga de 

madera , apoyada sobre' el asiento f , abra- 
' *2adaMcleel'abtaz«ler6£.5 ;^ sosteniendo el 

dental i encajado en el puntal n , y aparra* 
V. do en €11 C^pl¿,<p¿riiheái9iled6sclavijai 

intermedias. 
i. El dental jnontádo en la vara» 
)c .Cqpo y<piezalkúiiaí:^« que sostiene todo 
j. yel apamtc^ -posterior ^6 la coja* dd Ara- 
dor .''•-"''•••' " 
1 Mitad de la reja puesta sobre el cepo. Eb 

muchas Provincias se usa la reja .entera^ 
í. .á la derecha ^ y á la izquierda ; pero fa* 

tíga algo mas los Caballos , l&vaotañdb al 
: mismo tiempo dos terrones; El dental hien- 

de la tierra perpeodicularmente : la reja en- 
: tera la corta , y levanta horizontalmente* 

*^t) a ttklUtM«ada£6 Siift >iqiici>{^ajfita S^t9 ; 7 ««Mee cf 
▼erdad > qae Háie» qae es el termino» que se traduce , signioca el 
Seco 'y pero es en términos » h lenguage de jardit.eriat 6 ccrcadoff 
y no en el de Máquinas. Luc C4frnt49 LMtn, Vcasc el Dic. d^ 
Trc^ous« • 



m Otf jé^4 le^^oa ltúú% ^néonods i. j;)ue se iva 
jCBsanchandD dada .Ytsc huía > |^;ar'Uev&ry y 
' y bblver la tierra V qué d '.deotal , y rejáí 
: cortaron de diversas ai^er&$i. E^ta tabl^; 
^^ceirvá estrifaai «olw?«í^lorejflili,^íJ¡eíajpeqttet'^ 
c fia.' det tDadera ^ f}oe ec^ál oáxtío^Ax^^míi > d^^ 
encajado ^en vel cepo ^ . y ásttniaiw^ a^da al^; 
puntal n cob.dos clavijas^ modo de pasn- 
dores. f^aseyJa^fig^ %• . ,. ' : .... 

Fígv 1* /r<x]^ el Arado ^istQ.|3or jdelafifiei f . ¿. j 

a^ Lia tablilla , 6 costillas del yugo» 

K Cabo del timón. . . . . . .^ 

ce Las dos ruedast ' ' 

d El asiento. 

e* Lá vara. ^ 

-. JLa orejera... . , .^ .^ . .• . .,.• / 

Fig. 3* Toda íá cófá.f ^ fren ;• cóitiposícioú ; y ; 
aparato posterior , que comprende el cepo 
• k ^ el pi^ntai ti , isi« Hfis alas . ó maní;0Si y 
-^ laorejera^- . * ■ •. *.-,• '::•••. • .• i. •. •• -\ •/ 

Fig. 4* Xa ca1)é2¿á,v9 élapáratp.aiiteripr^i.separ- ; 
. fado. del timóú. /, , .. ' . ' 

a La tablilfa. - >' 

b"-? El timen** «^ ^ ^i- . ru . < ,• . . . , 

CG ' Ctina^P. . / .^'l .. !. "f n ♦.■.!.€<.: ',r.a M! 

dd Ruedas. ,* ." . [\ '•.\ .".' • • ' '„ ¡'X 



ee El ege. ' ; _ 

f El asiento* • 

g • La abrazadera ^ separadla del timón. < » 

F{g*,l*.La rejíi;- ró^nt^áasoMél cepo k , con Já 'í 



4<i Espe&oMto de la Notar akx¿L 
I /figura de el orejóo , y de la orejera. (**J 

Dos modos diversos hay de iirar la perra* 
El uno se llama á orejera darmíente , y el otro 
á orejera movible. Quaudo el Labrador forma 
d primer snlco^la orejera , <io# acompaña la re- 
ja, do se pone adiarla parte exterior delapieza, 
^ ara , sino ácialaintierior , 6 cuerpo de día 
para quecaiga la tierra en su heredad, y no fuera 
de ella : lo qual se ejecuta mejor con media reja, 
pues la reja entera }evaua al mismo tiempo por 

am- 

f **) Aunque aquí liemos puesto varío* de lot termíiioí . qtt« de-* 
neo Cambien en CaseeUaao las parces, que componen el Arado; pe- 
co por contener ocras • y ser este Arado' diverso de el nuestro» pon- 
4lre aquí los bermiaos mas comunes » que miran A esto , para que 
se entienda noo , y otro , y se elija loque parezca. El corte, que 
empieza Íl romper ta tierra se Uama P»»##. Todo pi hff rro ^e;«» 
Las dos alitas de el lado Oftur^. Timi» el que vá i dar A !*€*-• 
beta de las Malas. BiUrtas , i ^kr^t^dir^t los fierros, que abrn- 
»aa cama , y timón* Msf•yé^Jo qoe ase c* Ubríidor, Ptmtél es !• 
caja donde ¿acra la reja Ptsenf» una pina • h cuña > que se mete 
entre el dental , y la reja, f^m^t es aquella especie de lomo , ^nc 
baja desde la extremidad superior del timón . 6 en el extremo lo- 
ferjor del timón piismo —cmíx la estpha. Mfdims e» «n palo «om- 
bo > en qu«. cmra el ciinon , j este palo • o mediana rk a entrar cm 
el yugo. Meliuéi se llaman aquellos pellejos , que ponen k los 
Bueyes • h Muías en la frente , y, también les llamtn tr—tiUt^ Bf 
termino » «jue utan paraeomponpr la reja > es ^^ut^- Lor que • 
tienen en orden al modo de arar , son estos* ^hmsr , 6 Cm^rir^ se 
4ice , quaodo se echa un saleo por el lomo de otro para cubrir el 
grano : Labrar á Timé»$ré , es quando el Arado pene dos r«r«#» 
entre las quales se mete la Muía. <^ando en una tierra quadrada» 
^ quadrilonga se ara seguido de una esquina k o^, de modoi que 
solo corran un ladp ^ se llama simplemente ^ré^ri si de una. esqui- 
na pasan á otra discin^a • «xrrtendo dos lados del «qoadnado , s6 ^ 
ilice JÍTéw $»^usdrp ; si del medio de un lado pasan al m^dl^ 
«Ul otro , se explican > dicienlo , que ^ráw « ctrñijúU y si se de« 
ia nn lomo en medio , y luego se ara aquel lomo , se dice Céchéw, 
fin Castilla no usan orejeras durmientes , h fijas ; codas son mo« 
iribles , y las quitan , y ponen como conviene. 4^d;más de jcodos 
los términos , y usos .de jqi|.e m^ han inft>rmado los mismos Labra* 
dores , puede quien qiiisiete saber todoTÍa mas» en orden al Ara- ' 
do, variedad , que hay de ellos , y ocras particularidades j leer el 
^ado dd cttkiroide Ú9«i<rrasiic¿tt9 los prtnc^ios de 



a ""^ 


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© 



Él dlinmtodel bmbre. * 4i 
ambos lados la tierra* Llega en fin el Labrador 
á cabar d primer sulco , quiere abrir el se- 
gundo al lado áA primero ^ desmenuzar- la 
tierra , echándola en él ^ y contibuar sus bneU 
tas después del mismo modo ? Deja por esta 
vez, para esto, la orejera puesta ^a el mis^ 
mo lado, que estaba, y- Inoe andar los Ca- 
ballos al CDotrario de k' prlmeta háátk > f 
démpre ala oriUa del pilmef Mico , coü ló^ 
qual vá echando en él la ür^a del Arádd^ 
casi toda k tierra , que havia siacado antes. 
Para abrk^eL'tercer sulco ^ de naodoque^eehb» 
b tierraf en d seguido', ' es • preci» oHida^ te 
oTQera , desatándola i ó sacanidbkí idt su leüca^ 
je , y pasándola al otro lado dtf la W^, pstta que 
subiendo á lo largoi derl segutidcy sulcd ^ eche 
en él .la fierra ,<qiíe'sa(fadtf<tA «érc¿í^. ^uan^ 
do abra^d qMttOj áéoéáicai bóWáír la^ «e^ 
al lado del tercer sdlcó; si quiere' llenarle dé 
tierra conjo corresponde : con que la ot^fi^ 
ra necesita mudar de sitio en cada buelta, cotw 
tiouancb «n hácer lás^ sblcú$ fK»t«í tt:4ái , y 
anojuntoá otro»^ • • . * ) j :: • m ^ i// 
Otros práétícanel Arado coH^úrejfcra duf-* 
miente , sin que tdigán jamiás qué fttúdMrta; 
En estos éasos'el >L&bradd> libíe'«iV{>fftiie^ 
sulco , teniendo ia^vüfejára' dftfi Ámdo ^áolá 
la pieza qiie cultíva,^eb »lügar de abf^irctt 
segundo boyo, costeando el priofero ^ le fórr^ 
ma áciá la otra oriUa^ del campa que labra, 
Tom.XlI. F si 



4%. Esp^&aculo de h Naturakísa. 
si y á 00 "es que sea n^uy ancho 9 que en- 
tonces toma en él un termino propoidona* 
¿Iq ,*; para qfie..nQ (Se fatigue|i' deq^asiadaniente 
losObaUQS:5 y ¥stp 6^ Daipa f arar en quadro» 
]^ue)v^ doblanda et. $ulco ^ y costeándole , co- 
QiD h¡90 ^ el otíjO; lado , dn Ueigar i arado, 
ni. i>r^r^ ^^bs^ aquellos 4os sukos ^ buek 
w ^ í}jf^b^r4 ; {«t^oriUia di^l priinei^ > dejan- 
do 1a. orejera' die «KHl9 ^ ;qDe . echa /éo^ Ü tCKia 
Isi tierra ^ue vá sacando del segundo. Si los 
lo^ Caballos pasan de aqui acta los sulcos de la 
Wtí3Qr¿l^;> vá 1^ pjr^jca qcbaqdtí.eoí él sii-? 
«>y:iqil«¡qiKid6r9|todaia;jLkrrfi.9 que saioa de; 
nuevQ la fí^uik:e^e . modo irá la or^e- 
f» > istfi^ que fe. Hivde 9 haciendo su oficio coa 
vAQ: t\ cuidado dí^ dar ;e}. Labrador la buelta 
aiemi^ .éck.t* teMri<M: de l^ l^eredad ^ y po- 
^ihfPQd MávOPUfiM^Jendo JosisdIcqs uno coa 
S»o^;y; f^jai^la tfcjra/jen^^^ p«rftéla Igual- 
dad > y idistancia^ de Jos caballetes , que que* 

\ . M'é»di»te»^ y^Jílgobiecno dd borobm 
van siempre de compañía. Claramente- se yí 
m )iniooy^9U0 -«o la mAkitud innumerable de 
Íüi5txtim.«nu)s , qpe ha, imaginado para preparar 
iaom f]w«rsí^ deaUpbcuto^como noa mao- 
tiene i mi h ^fOporcii^ admirable , que se ba* 
jUafiOiOre tHoq^y elénAque se desea Ilegal 
por su n^odío*. 

Combidémosá b.Pbysica á bajar desde 

" ^ '. ^ lo 



El aUmemodd hombre. 43 

lo alto de las cspheras cdestts. ^ eti (^ taan 
to se complace^ á alcanzar 9 sin deádeñacse^alfi 
gunas luces , y conóctoiieoto de lo que paat 
en una Tahona, éien una Cocina , que nme? 
ven tan poco su curiosidad^ y excitan aus des- 
cubrimientos con tanta ientkud '^ y/ jpecezab 
No escode modo algano., porqqe yo de? 
see, que nuestras cocinas' estén jamás á car- 
go de los Phílosopfaas : toda mutadon es pe« 
iigrosa , y puede ser que ganáramos, muy {iof? 
co en estarcí mo^to d^ jeste.dcMi^fie.^loef 
su interés. En estas Artes , aunque tan ! ech 
muñes , y groseras , hollarán kk» tan jus- 
tas, y operaciones «in .proprias^ queje verán 
movidos á creer, que son sA^ del pn extraoi^ 
dinario ^ing^nio , que Iteno ^ de luoo^ ^ toq;^^ 
i su cuidadaset MaestR>delüdo€tgeii^ 
mano. Aqui verán bien piesto, y no aíiiconfií-f lu Artefc*^ 
non , si- (piiera por la- igooiaiicSa que teoenios de soTIm "^ 
1 hayparaesiafírtóica, •^^— ^^^ comi.rerda- 



•)• -íé. #<>'> 



derot de U 

oes , quesoovet'frutadq reíDer^das experiencias^ ph&usophu. 
y no de una ciencia , que penetrase desde ki^o 
el efedo , que se había de seguir. Aqui hallarán 
estos Pfakosophos un; repuesto iamietiso de exh 
perimentos béchos yáyy^éapaoífc^ por.aii; oeib 
tidumbre, que énáquelhaiEnaa , en que tii^ 
recemos de luz, los raimaos como prime- 
tos prindpios ; y aun podcáo sacar de aqui 
otro provecho. Siá tientas ^ yá bidto^ 00- 
ino ácen , ha podido, el eiitfaodumMio faii- 

Fa map 



coci4o ea 
90¿n especie 



44 Espe&actdo de la Naturúlexa. 
mano, aun «1 mas cámun, y ordinario 9 ha* 
Uar tantos mstromencos cómodos , y métodos 
ieguros para tanta multitud de operadonesi 
con qttáma mas razón , si -quisiesen ocupar- 
se en las neoesic^des ordinarias de la sociedadi 
y servarla cdn ránseqnendas sacadas de la ex- 
perienciar^ coa precauciones mas delicadas , y 
stttfles , y aun con la práélica mas s^ura de 
hermosas, y estimables invenciones , lo po- 
Ai^n ejecutar aquellos entendimientos pene- 
trastes., y pcoíundos > que gastan en futtlida- 
des la vida. 

A cada paso se podrían aquí convencer 
con pruebas inniímerableatkie la verdad de esta 
máxima capital , que imiestr^ .diseursos nos dh. 
rigen sin MieiHó ^ qaanda se adelantan á la ex-* 
peHencia de los íentíd$S'\jf que se logran m0P 
hien guando la siguen. • 

Esto ae vé datamente: desde lilego en k 
diferencia, que hrffamos,y- en xéoio disoer» 
Dimos las cosai^ qtie. pbdemos comer cruds^ 
dn mas condimento que aquel , que les díó la 
Naturaleza 9 de aquellas, cuyas partes necesi- 
tamos disponer « manir • v ablandar 



«¡•.•i^i'« « 



ias' pera fedUtar fa ^acdon del estómago en 
eKas., y para, la aecredon d& los jugps nutrítír 
vos, que se necesita hacer. 

La mimia verdad se descubre en losgnn 
dos diversos, de fueraa^ 6;duracion , que se 
dar. al fuego paca. este fia Qué co- 



« -¥; 



Él alimento del bcmbre. 4$ 

sa hay mas á proposto para arreglar la suma 
desigualdad en que está constituido aquel pun-. 
to que se le debe dar al cocido en toda es- 
pecie de manjares , que la experiencia ? Esta 
nos enseña , nos advierte , y dirige , para que 
ni el fuego sea tan lento^y escaso ^ que no 
. deje suficientemente desunidas las partes , de 
modo, que suelten con facilidad los jugos nu> 
tritivos^y benéficos 9 que encierran ; ni sea 
tampoco tan adivo, y prdíAgado ^ que los di» 
sipe I y nos deje ún sustento* 

El primero de nuestros alimentos , esto es, 
ú pan, puede damos ocasión de muchas obser- 
vaciones, igualmente conducentes á los pro- 
gresos de la Fbysica, que utilesála sociedad* 
De donde puede provenir la casualidad malé- 
fica de aquel pan macizo, y apelmazado , que Bip^Dicímü, 
se coció después -de haber he^rho la mezcla dura. 
del s^ua , y la harina ? Por qué , al contra- 
tio , sal(^ el pan sabroso , y fiíCil de digerir, 
ai antes de hacerlo pasta , y heñirlo , se dio 
principio , introduciendo dentro de la masa 
una pasta, 6 levadura agria, yde un gusto de- 
testable? 

Al tiempo ,6ála casualidad en que al- 
gún pedazo de masa añeja , mezclada con la 
nueva , y reciente , sacó el pan mucho mejor, 
havrémos de remitir la solución de esta du- 
da ; pero no dejemos de consultar á la Physica 

especulativa ^ para ver sí aprobará , que se in^ 

tro- 



46 Espe&aculo de la Naturákza. 
troduzca en nuestro alimenco una óaturalcKa 
alterada , y que camina sensiblemente , y por 
instantes á ia corrupción. Mucho me indioo á 
que en caso semejante nos aconsejará comer po- 
leadas , (^*) 6 tortas cocidas en el fogón» (*^ 
Pero guardaos ) añadirá la Philosophía^ gim^ 
daos de seguir el parecer de vuestros sentidos: 
el olfato 9 y ei gusto os eng^n : escachad so- 
lamente á la razón ^ y os apartará sin duda al« 
gima del paa con levadura ^ que lisongea vues- 
tro paladar. 

Que huviera sido .esta, en semejante caM^ 
su respuesta , se puede col^ir muy bien de la 
que dio el siglo pasado » quando se te pregón* 
tó , si podia substituir con utilidad el giste , & 
espuma de cerveza en lugar de levadura: su res- 
puesta fue al pie de la letra , que sería perni* 
ciosa al páblico esta espuma, y este pan: coa 
todo eso, puesta la política de acuerdo con la 
experiencia, les permite esta espuma, 6 Ifivt* 

dó- 

(«») o poleatai » h paches > ^ gachas trabadas % esc<s eortas ae 
suelen hacer de granos de Arena » 6 Cebada » tostados al horno. 
Lat Pil$»u. Véase el Dic« de TrcTt d Cait. f: tX Ncbr. pal. GrMb 
P§lisdén > y f •tenté* 

(*») Aunque en Espviit Se hacen machas especies de ftrcaí qtt 
.varían de Hombre > no solo por razoa de las especies » sino tam- 
bién de las Provincias » no parece que las hagan en partevlgooa it 
pan áctno: en el Rcyno de Murcia las hacen de harina» aguardien- 
te > miel > y algún otro dulce > y les dáu el nombre de Téiut > ^ 
T9TtAs 4 #4/«i : en Aragón hacen otras may delgadas, j íes Uaman 
CttcATdnsi 9 en la Mancha hay otras , k que llaman Seess > otras 
Hdriméién t y otras Sák^déay asi en otras Provindw.; p(* 
ro todas se sacan de la masa común > sazonada con leradnra. El 
condimento > que les suelen añadir , es miel $ Wehe» axucar.accy* 
te » almendra , manteca > &c. y; ann est( condimcntn tolo • k¿X 
mudar de non|bre á estas corttf. 



\ i 



EJ ciimento del hombre. 47 

^diira á los Panaderos , que sacan el mejor pao^ 
y á los que le comen , les permite asimismo, 
que les vaya muy bien con éL 

Si quiere 9 pues, caminar por el contra- 
rió nuestra razón en seguimiento de la expe- 
riencia contra esta vana Pbilosophía , hallará 
sin duda muchas consequencías útilísimas que 
sacar de este trabajo, y acción del ayre , que 
hsdlandose comprimido, y aprisionado en la es- 
puma ya fría de la cerveza, y en la levadura 
oomuo , ó encarcelándole de proposito con di« 
versas aspersiones , ó rociaduras en la levadu- 
ra , que se guarda de jjn dia para otro , se di- 
lata al punto , que presiente la impresión del 
íuegp que se le aplica , d sale de la mano del 
Tahonero, se esponja toda la masa, y comien- 
za una desunión de principios, que se adelan-* 
tara en el homo, y acabará de perfeccionar 
con la acción del estómago» 

Cada operación nueva excita nuevas ques- 
tiones. Del trigo molido , y cernido (¡uedan 
tres, ó quatro materias diferentes : es á saber, 
b flor de la harina , la h?iina cabezuela , (**) 
y el salvado menudo , y grueso , que es aque- 
Ba especie de ollejos blancos por la parte in- 
terior , que están arrimados á la substancia del 

gra- 

" <**) hátmkí ée la flor de la harina » y de la cabetucU , hay otr« 
ka:ÍDa > que Ibmaii Tn^sixé. Lo» Tahoneros di&tingucn e] salv^itlo» 
éu salvado grueso % y menudo : en Andalücki le llaman Jifr^th^y ca 
la Montaña S§mss » y al salvado nnas fino le llavaa ca muchas Pro* 
TÍaciai JÍ0jutÍ9 9 y en Aragón Jitnuéiih* 



43 EspeSiumh dé la Ndíuroieza^ 
grano , y se separan de ella , si se quiere , dan- 
do bueltas al cedaza El salbado es la parte, 
que se desuna i los animales mas viles : y no 
es muy diferente de la de estos la triste condi- 
ción de aquellos hombres , que se vén obli- 
gados á vivir de una especie de salbado que 
solo es á proposito para egercitar las ma- 
nos de los Almidoneros, que lo emplean en sa- 
car de estos desechos , aun mejor que de la ha- 
rina , unos polvos , que enjugan , sueltan , y 
desembarazan el cabello , en hacer almidón, 
y otras unturas ; y en fin , en abastecer los 
tintes de polvos preparativos , que no den co» 
lor alguno. Pero, bien entendido , quál es el 
mejor uso , el de la harina de flor , ó cabszue* 
k ? Es la flor de la harina la que nos dá el me- 
jor pan? Se saca el mas i saludable de la mez- 
cla de esta flor, y de la harina media? No es 
verdad, que el deseo de distinguirnos , hace 
igual injusticia al rico , que al pobre % Al pobre 
quitándole lo mas espiritoso de su pan , y Ja 
flor quei le comunicaría los jugos mas lige- 
ros , y efícaces ; y al rico haciendo que le pon- 
gan en su mesa un pan, cuyo mérito está re- 
ducido á la vista ; un pan casi sin cuerpo , na- 
dando en agua , y nada á proposito para for- 
tíflcar su temperamento con jugos vigorosos? 
Ko es verdad , que egercitamos con dema^ 
s(a el Arte , y que indagamos ansiosamente 
quanto puede conducir á la preparación del 

pan 



& alimento delhombre. 49 

^an 9 desuniéodo aquellos principios ^ que h 
Naturaleza puso juntos para ayiidarse unos i 
otros mutuamente 1 No se podrá juzgar de la 
superioridad del pan , en que se mezcla aquelb 
harina substancial con la de flor ^ por la ro- 
busta salud de los que le usan , y juntameo-^ 
te por su buen sabor ? No es verdad , que; pa- 
rece ) que el Autor de la Naturaleza tuvo 
la misma mira , y guardó una misma propor^ 
cion en los principios del . pan , que en los 
del vino \ En eíe^ puso , aun en el raci- 
mo mas negro ^ uno como primer zumo e^ 
piritoso , y ligero , que dejandok solo , es el 
irino blanco , y otro zumo segundo mas subs- 
tancial 9 que le dá cuerpo 9 y le vá tiñendo 
como por grados ; pero con tal dis^sicion, 
que acaso es mejor no separar estos dos zu- 
mos uno de otro para que el primero ali- 
gere al segundo 1 y este licor substancial sir- 
va de freno al esfáritu volátil de el pri- 
mero. 

Acabemos con la Analogía ^ diciendo , que 
al modo , que aquel ultimo jugo , que se sa- 
ca de la casca , ú oUeps de la uba , y aun 
dd escobajo nusmo , es un licor ^ tanto mas 
desabrido , quanto es mas tinto , y quanto 
la presión en el lagar fue mas fuerte 9 y mas 
videnta : del mismo modo las cortezas , 6 
cascaras mas ligeras dd grano 9 y las que se 
desasieron mejor de la sul^tanda 9 podrán mez- 
V ToauXa. G clat- 



5o^ Esp^aculú de I4 JNaturdletíu 
ciarse por razón de su blaocBra ; pero coma 
quiera ^ sclo serán un polvo sin vsJor f y sin 
substancia á proporción y que estén separadas de 
tamiga^ ó lo que es lo misniode las otiases- 
peciea de harina y que juntas cc»nponen d pan^ 
de modo ^ que su alimentosea substancial ^ j 
espiritoso. 

« Quanda queremos sacar algún asado y po« 
niendole immediato , y sin resguardo» alguoo 
al niego , éste endurece con sn accK)Q> la ím^ 
teria y que se puso á asar > y forma, una coa» 
tra y que parece de pergamino y seguo la na^ 
turaleza del teg^o que tienen El efe^Q dé o» 
ta especie de corteza es conservar algoo tan^ 
<to aquellos jugos nutritivos y que comenzó i 
desalojar y y desunir el fu^o«. Pero como 
«sta costra na se aumenta sina porla<testrac-» 
Clon dé lo que se asa > d se cuece y y atve 
grfetas por algunas partes , reduciéndose á car» 
bon y según la duración y y aélividad de el 
fuego : nos hemos hecha también dueños de 
'tsce etemecíto y * deieniendDle y y refienando-^ 
Je , yá por media de la interposicion^et agua^ 
yá del acey te , ó yá deí acey te , y agua in- 
corporado uno con otro 9 variando eL^iso^ y 
Oiixtura de estos fluidos : y según la naturaleza 
<4e las viandas y que se componen i ó segí» 
la especie de jugos ^ que se quiere sacar de 
citas. 

>>^í»- Algunas \ieees lolameate deieamas sa^ur 

.... de 



4eiésul^j& eL>otro slniplealgiiodíSubataqcbtyidD* 
extraher de algún cuerpo arocáatico > ecfaaackdle 
eo agua caliente ^ un volátil deticado. , que sale 
3d: pdmet becfapn Sé.dupUci el pttnfejr gradolde 
calprS pqea yá nfads nos queda , y d espiar. 
fn está trien Jijaba Reprehenden á um Cdcín<»-: 
fo , novicio en el Arte ^ de haber puesto en 
la mesa de sus Amos un guisado desal^rldo;. 
y para que no le liñaa otra vez , resuelve porr 
ner á un ftiegoiqas a£Uvo la canela, la al*^< 
bahaca , (^) el c)avo ^ y la nuez moscada { pe<-'* 
flo qué sorpreheodido queda después , quando . 
en li^ar de dar sazona la comida ^ Gomopei>' 
safaa ,:t6 que aumenta Ja insipidez , y atpargu^. 
n , y también las reprdiensionesl Pünese á lai 
dirección de alguna mano mas instruida y é in« 
tfiügente ^ que no echa, las especias sino quando i 
se ha cocido cz& del todo la vianda , y alpuo* > 
to e^qierímenta el acierto* . ^ 

La multiplicidad de observaciones efasefiai 
aamismo, que teniendo d thé en infnsioa; 
poco tiempo , conserva un olor de violeta^^ 
que fortifica >la tabeza , y una infusión breve 
de la sadvia ^ y del Abrótano (^) es esto- 
macal y y agradable al paladar , quando por- 
el contrario, con solo, un herbornuevo, que. 
se les dé á los. lioores ^ pierden^ sus espíritus, 
y se caigan ileiun tintetacré , poco . condo** » 

: G a r ceiK- 



5^^^ EspeSíáctii de la NOurákxa. 

y knenos proporcionado xl estómago* 

Esta misma es la razoo por que la ceifae^ 
za blanca , por haber herbado poco , es ma» 
agradable , y espiritosa. que ia tinta y atknqoe 
mas dificil dé guardar parí el Estío, que es 
d tiempo en que se apetece mas : pues di ca« 
lor ) como puade qualquiera experimentar por 
medio del Tfaermometro y se introduce hasta 
el suelo de los toneles, y penetra todas lat 
yyoát^% , y cuebas comunes , causando en d 
licor una fermentación , ó trabajo , que hace* 
exhalar prontamente las particidas rdatiles dd 
lupuk) ^ que era el todo , 6 el mayor meri«> 
to del licor. La cerbeza tinta , tanto ñas de»* 
nuda de volátiles , quanto mas tiempo haya 
herbido , tanto mas templa su amargura , y 
desabrimiento con la abundancia de jugos nu- 
tritivos , que desembaraza , y saca á totd Ik 
bértad por medio de la harina fde cebada : es- 
to modifica la bebida ^ y la deja mas piopor* 
jtíonada para los trabajadores f y asimismo de 
mas dura que la blanca en el Estfa 
- Quintos descaídos .liay ^ y quántos pei^. 
juicios se siguen del modo con que en las 
Boticas se preparan las medUcinas , por no co-» 
i^ocer y como deben y los que disponen el me^ 
dkámento y los instantes, de .la. ' ev^poracioii? 
Acontece y que abandonado este trabajo á do- 
«esticos indiferentes y y nada instruidos ; 6 go- 

be^ 



hímiSor fot Boticario» y que 80I9 ^abci aqw^ 
Ha práñica , que apitodieíao siendo. Msooer 
Jx>s 9 dejan eraporar 9 con solo descwdaise vif 
momento 9 la poicíOB afoooiática ,, q«Q .bar 
cía estimable ü útBfh^S aun 1^ oec^sítaQ ^ 
que desembuelva^yaaquecíesusufastancaijii» 
gos malucos , que convienen en veidadera 
ponzoiía^ lo que se Ittbía leoetadp . sabias 
mente, d por lo menoa. dejan {)96af «o yQ9 
máooneáíá con ¡A iamUídad d^l remeda d 
tkropQ 9 y los instantes ; que no bolT^rán i 
bailar* 

. Ifií rnisaM «xpeiie»ciay;qne ;^)9efia Jc9 
momentM pfecjsos y iqiae r« i (¿h^(^ d^r :á |b| 
infiíaoo t gpbierna cop :iguid acierto el gra* 
do , y duiadon del fuegp para amortiguáis 
y ahlandati !•; caroe p que se qui^Fe ^ ^9C«r^ 
lio detpqíail« C0O ileBiasfa . del jugo^y wW»r 
taiida,vt]ne encierra , y¿ sea /quao4o a^.l^ 
aaca solamence . á la carne aqopl j^rimef jugo^ 
que dá el gusto ^ cocido ^.y á 1q que seguí» 
^ ^ sin a|»n4piimrlQ despms á. uarfujego jon 
dis^^eto , y de9prfi||0f)sipnad«t9 i^ JF^ se^quiinn 
dp se sacM sRbs(90cias:, ^^mdo.mtucida Ja 
caifie á un deshecho ¡9utiL Quento ki Phy«i 
sica quiera seguk mss > y mas estas -open^ciQ- 
im 9 tafita mas instmcoioor je^oqtrará> y otiro 

Ijuuo noss s^rá iodo» m^s/ 

bien >]q sjtmes deudores á^: la ;éxperien(ja! 4e 

«n obenraaoü muy moderna ^ y es> que 

loa 

I 



» b 



ta carne c*4 



«sar la carne. 



»l .'fl' 



<u. 



caides reda- fefifroalatoi ^ y- s«ibit!iixáai> <|á&jat]ay\: ^ 'beofadb 
«aos á paita. ^^^^^ ^ ^ i>ti¿deti y «egon no» asegura , llevar 

^ra UD támioo , y» tran^itarlai á • codlas- par« 
téi^ , edO lo ^tiat ^nede «1 via^troclesdsirtaB en 
^iffiikaMüi ;'y('86r«lne I^^^Has, qtutodoseha* 

vso Je iM }a. .' fit^agiía efrun ñ«tio tmi/yáA icasopaní 
»*cMeT.''l' dMéaer la a^i^idttil del fíiego>.) pera para este 
éftaé^^ismo ¡lili faaMdfl ^socoñw mas «ficacM 
bi <d[ atíe^teif y •eti'i «sdM las qn^terik Cfaui^ 
y tnántéoósás' , ^' lai ■ijü^-j^'é se mete dt 
el todo , ó se baña á lo menos la carne , qm 

i»e <&tk>iffe pfiftpcoi&tf; 'R^ck» qouins'sé ás- 
íkía''%^p^^¡xm'^ 'maoiáA-^yii sea parad 
aSádo', ó '5^ |)ara él 't»cid» 9' ¿e^stuR^xadi 
Ati saber ellos mismoS' pop <foá causa ^.á sa* 
^'hí cáxtit t' é ithr (úcando pot^fber? ^d I 
aliiávejiíila^ y . í^rts <de ^eoho tttttei^pát 
^tátó^'i b fi¿uí ilaiufearla ^ yifitKialteGOD Jugol 
ideEitos, ;f bien den%tÍdo^ ^ i6 ^^ bafiatia , y 
súmetela desde luego en un -oasa ;'ó á fidiy 
h j y rdiogark simpldniedtt; en iMa mna^ 
ó^fitudmente', á .^bid^rár^os^ isuíij® oM|)ürc9 
iii lin papisl udMib coñ^teteyte fMia («<^«h 
rarlob en el asador , 6 de-4tro modo oomo 
les -pareaxa. La iatebclon<de nuestros Cod' 
fieh»: enastas openioíot«s^ «eguii «Ik» di* 
cmve»-^!? gustt>:;|Tte<hiérla^:,^fiites, y 
dirne ; (jite prtfj^áÁn , y haoéir , que sáqói 
■n -color %ual' > • ski éiá» alguna difOÜficaaj 
" • pof 



:por la variedad de mélbódos que observáis 
la vista ) y el sabor ^ que tíenen las viandas» 
Pero el fruto principal , y el efefío univcr- 
4»Usimo de rehogar » lardeiur ^ y (bafíacla ottr 
•ne con est9s materias crasas .^ que^ iv> oiemut 
Ja entrada al fuegp ^ es aprisionar ^ y detener 
los jugos m^res „ tanto volátiles ^ coma sub»» 
tancíosos ^ y nutritivos » que bay en las teguo^- 
47res , y carne de los animales^,. y desatar , y 

. -esparcir .esK>s mismos jugos sin ^emutide^í^ 
.evaporación ^ y salida ; pues ciertamente es^me^ 
.fios del casa iniroducir en los manj8ures un sa* 
rfcor estrafio# q«e ooftsecvas elx ell^s aq^ei que 
,les dio h Náü}»Ieza«, Este aceyte,, que ;n^ 
«tiene como. envaradas las partes m9$^ sucuIéQ» 
«tas y y salú^bles ^ llega con la demasía del fríe- 
: gp á, cedierle el lugai^ y y darle entrada al fte-^ 
go , de modo y que el suco se exbata> y < Vu^ 

#4a substancia jugosa tpda^jnnta t la pedida es 

* irreparable > y sota queda una comida sequC* 

• s» > y pn d^sbecfao » que parece paja ^ sin gos^ 
;to<i ni P^ito alguno. , íl ^ 

1 Quanda el Arte del Confitera ,, y ; dé el 
'.Cocineroimica spla i bacer>u^aesp^iede bay- 
-cía al espíritu de los aromas ^at jugo de las 
[ finitas y y substancia de las carnes > para que 
. DO se desperdíc^ eos» alguna ,, nos poneo Qi 
¿ las^ manost los «dones .^ laí .Naturaleza con la 
t «úsma siwplicidíid que nos los 4á , y los. po- 
de?* 



rdémos Wr con sobriedad , y oonfkúísi ¡ patt 

peligro de los dejan entera , y subsistente la sabía composición 

5e"a **m Jici- "^^^ Autor ; de aqurf grande Obrero, que k» 

piicidad de *dis^ii$o. Berb b^y tm Arte engañoso , que se 

locupa en mezclar , unas con otras , diferentes 

tespecies de comidas , que no se hermanan bien 

-entre sí , y salen enmascaradas , de modo , que 

-tú aun se copoce d fondo , d tela que tie- 

tien; y no% lar ofrecen a>n el c^ de un sá- 

4k>r agradable, que domina , y prevalece en 

-dtas , trayendo ck^ues con^go , como cense* 

iquencia cierta , la descomposición dd estónuH 

^ , y la ruina dd todo el cuerpa Quando Ids 

-]principids i^ de qise « componen estas viandas, 

alegan á disolverse , quedan absolutamente áñ 

ñetio , y el calor natural , ó los ácidos los im- 

-^leo unos contra otros , destruyendo el país 

¡éd'h batalla. 

Bste desorden , que pro^Hlene casi infatt« 

'Uemente de los giusadós exquisitos , y denuh 

dadameate compuestos , puede suceder tam« 

bien del mismo modo con ios guisados mas 

^Biihples, y naturales , quando se come coa 

demasía. En todas parties son los mismos los 

derechos de U simplicidad, y es raa^n res- 

petarla en la eloquenda , en la pintura , ea 

la música , eu los muebles , en los vestidas, 

' y adornos. La ridiculez sigue bien presto los 

-^fosiiltos 9 que 6u&en' las . buenas Artes ; peio 

i 



álos agravios, que sé hacen lá' la ^(n^lidijad 

de nuestros alimeotoi^ ios-sigittti vitíÍM ^y,j^ 

achaques verdactóte, y jfcalíáv r>nsf;3Ío rA b 

.o::\[n uj c:?iv culI^ uz í:oo kíimí-ti rJ d 

EL CEDAl^Ck.^'^^^i o 

Eig. 1. ífc la caja/(fí^ipa»iCW«iS'^ t2/:Lijd 

pueda sacudiría la tarabilla^^'iiaércla^ h^^ 
riña, que está en la tolba. ^'-\\\A ^X 9 

d La abertura de la caja , queogedSfftlIa Aá¿ 

5í/|ria9:/fn ací noo ^ mp.D' í)b orñ^ oír nU g 

e Barra, que impelida con loffifoybrdet^ 
' : nocí , til aiiá caffidefif por Imedío' de^^-dn hi^ 
< lo de^cánampLy giiñido^laicanídasa^^ 

bia buelto yá á su puesto , Ilebada .^ó» Sfn 
r:::prQpÍiof^fipolj;^ soi 

• bre ub claro^^ : que te ^defieneiperiis-'t^r- 

te inferior de la caja. -'^í^ :? ^-:' ---i 
f 1 f^a ^ig^eívi fcóú > w fiñm. V ^^^S^^^otes 

- y ^ dejanl bt^vefi-^d íoun'^usstorvioe^ sqojp 
. pasao^ con .cayacidas ,. r^i vsnidaf )|Sf ifiá«' 

cnder 1^ caoalga , y áíOjiál hanna:, ique^vll 
-i sñceslvaoneotéjiltigandbeAqeHa, kBsi^ 

^ía.wjenin^ een^ibíceKtfiéinidxdiiden eÍ9 6|^ 

«tea-^iyioTeiwmí ?mi»?OT*^ 

síao que COA la maa9 arriman la^lmufa para que caiga por el. 



»*r<. 




i de ^ •Ced9;to rique rtíeda dentro del* tpina. 

l^g^ ai£li:C«ei?j)Q del fce^laacu . 

a La cigüeña vJMIl;fde\j3^aRfiLL.Lr. r :..í;¡ 

b La misma con su piñón visto de plano. 

c El árbol, &i^.CLaO w^ ^\ 

d £1 cedazo compuesto de un ege , que dá 

bueltas, dftími}í!bgnB^r^^}y [ttainda^ .y .;dei 

una tela de(tS^whK)i^sedaí^ d ,hoia.^ mis, íi 

¿Mfpen0f 2 Al!ftv9^itfiQ^^pitti^>^|^ harina ^ue^ 

e La barra. .rdlwj :i ;., i.--;, *.. .\ 

g Un aro visto de cara , con los rayotiifue 

fahi fjI»aa.lvai^ttid2£Uaf(, iqiie;;atc9Vffisaii^ lar« 



.fjigpi^4frTnt|dafiDeaI«Ayi«ij[pi9Q$^ 
112 afbs. nL£r!í>lI ^ o)8í.uq ue ék^cjIíjiM rM 
ice ShacKbciib fj^rtjajftif d^aJkL)qq^i^^ 
-^ifjBJb^urafjgsaodefpQsf dk(n(}QDsde dicsafarfado 

fuera del cedazo. .í;.o i '. > • ii.'. i .; 
r/jnn>E!udfeia?i:a,uswni4niiradQ^ el píloü 

^ifaiiáh^rdeiqiie c0s^41en?b la itolba^ ik> caiga, 
qppd d^aaiovm&}^ni}orésrt po^ la ' parte ipfe* 
fioryy queiisr/deje ^^beisiajr >, icayeodo tan 
poco^ :POca {Bdrojb Tazop ¡esrv pbr^e to- 
-d» Jio hariáa ^opiíedbiiC^trebict^tCDQia dtvidi- 
9^ei& rabltiiiidtrdQiiQokÁiaa), Hgur!:pesanrt)er- 
^ndicularmentellobre los ladosAdd. la iolba, 
y soloh^colmá^^S^^^ por la 

ab^tura inferior' '4 pesftdkrasmente sobre la 



cafiíileji, •^ii(t'«é"tei<<j|ioiíé?yii»<8ei«cfertí-i y 
desliza pur d' ^uéüei kit€y^do'',^ue hiy^^tre 
el pie de hiolba, y etisaelod^ la Canaleja, sino 
itlos impulsaB, y golpeé de esta* . < 

9 * 

EL ASADOR DE II9Rii/&, r . .(T 

A fit asador dé fbttio^iiéltt»''én sti lií|air, y 
con su pesa á parte , colgada de dofr car- 

it La'ii]éda:^eq¿efla'V'W<*'iP*><>^ fnipe«> 
- 1 . lea auccesiv*cíMkite> m ttiuéltsr^ <]be «cdí«a« 

-^iri»^de(>^fcafite|3^ili^^ttibil fi(i)Ráfncotbicf 

2^-'i^aí(fi{,y^l<$iíideáwe fwqetott» faaiiit' nori 

^•' ta^ rtled«i«*ijae» 4f'^"'-í n<-f:ia -f^ fe>. ■!;•.-; 
-4 Bl t>iñt)n^& i«édft^^legiáilbii ' > f^ ■ -i • -• 
(^ 'iLá>itiejd»sl|^tídajtn]y«Qifte|lbl)aÍa'átieB^ 
I»*) £l«I$}!»i»!áíítá#¿édí»^eiJcémftropM 

-7 áu6¿B deí>ed(»i6Dmi ,« 4^^*tieb^^^ 931 «i» 

- fita la ró^ ^ la «^plM^quetiiy'QiCra -biiQ- 

•' •■ t»V!í5 lWé<Sai"'i í •^n-' fi^- ^ ií'J^av \3lb , co 
fiS- i El^s&%í^d^kio^%iiÍfalt(«'32 nfoisq ;o? 

1^': St an8Í)dv'idtf ttoofdiair dbsMiblla} IfecoB^ 

' dá á qée ésti 'ttM3i^ie»''pem-^ I-' -^ ni<F;;r!; 

-10 El~ bokdte ,- qib llefad»-*p«r(^rollJiRbp 

sí-' "''¿"X f'tSD Cinco Y.JoIIkcL lab.Bpzüi bcm 

(**) Ea los relogo comaaet te tfluna ruca a Véthálin»' 



-<•) 



cnpipi .d..9^í^»l<l«& los :t^mip90 jpatfa que 91» 
suelten , y gsj^^pffi fes Jpi^raeta^. Tuedls : , . y 
para retardar la caída de la pesa. 

II, y 1 1 JÍ3W5IÍWIR 3.c\ 5iOQ\2K :x:i 

12 La nuez con su cuerda , que comunica 

X ^r ^^VSPmtQ\k rlfíOttar aae»: ¡dec et- asa^ 
•'i'CiOC».'/ ' f í ' . I ^ "» . ' ' '• 'i * I' . i 

La proporción de las.&«fit8f^Ic'bQUn- 
te á las 4(Ai$;p^ittf^ qtÜS^ar/^^IJle <lf:onS 
trar. Si la prinotapfejQiieift'^i^iir^tWi^leKlamT 
boqtct^ ^saesrjqu$h«e.:de^rn:^- J# cue^ / que 

BHIfOM&«J^ P«fitl.rlHbÍP«^t4ft:¿HP$99 l y..«Q- 

iíon dóM «»o4dpll9| 6Mftobt«fc!d<| ,tp$!:.4iez 
puntos del (^ñon encaja ,syr¡ ti?!^iÁ!^ r s^ ve- 
ces para C0KlMrrlfl§98e9$¡^ i$ijpiif)iifl^ i^fguó- \ 

de dMl^Q(|iilittédill9 i!f^^ c%- 

4haui9^jMek»(»,,p9rr!.uj9f»^q9Bidé )^ se- 

<gniid«i9r«a^;t%:i|KjQ»»lÍ9iI<^{P^ M cin- 
co , diez veces cada uno , pansbCpRif^^^ los 
50 ; pero la seg)}t)dlri^{ii}ts^6 ^Ñtte iH pa^^ 

tfaalina dará seis. ^:Ji^e«(s r ifKez «, ^ j^iOi bue^tas, 
^síMilftPá^qilfrjdébel ■ tPm}^\ ^. h . nwda lc;^r ^ 
90ialina tiene dncoc^ntos , cada punto pasa 

una fosca, d^ JisUIot.y como cada ro$ca de 



■^ 



.IS^T.^. 




I 



\ 




c itnp>.í>j.aíí¿?í!(iHe lo^ :tltrmip«i fajía qqe * 
suelten , y fom^ fes ípijraet8%. 'ruedls : , . j 
para retardar la caída de la pesa. 

II, y 1 1 Jm^üí^ 3.a 5ioQ\2K a:i 

xa La nuez con su cuerda , que comunica 
X fií' fi^^immtií\k If otra? noe» ¡der.el asa^ 

-udoiV^.', 'í, .■;. J- j j •.;: " ,' I,. : f ■. > 

La proporción de las.&9fit89 ^I abolió- 
te á las diAi$fi^it»^ nm¿rf^?'á(i tmom 

trar. Si la prianavteü9iie#^'^ifiitr^U$r<9le|;.llamT 
h9^v$ J»e»'rjqu».^:de¥imi^- 10 cueiid? / qu» 

BHIfOM&«J^ p«fitl.rlHbb«x4ft:¿HP}99 j J.^en- 

tqtesitf» iip ipi^n «[i^i^ciiet^jilÁ}^^» i cM lina 

fion dóM «Ílo43pll9| 6Mftcbn(t!d^ ,lp$i::4íez 
puntos del piñón encaja ,syr¡ ti^^pil^-: s^ ve- 
ces para coiMrrlifl|98e9tt^ i$i)»itf)ffl^!$fguQr 
(b5lf¡»akt<^ {MbtP»i9txt|(BB»{»p! ltter.4ifc.píñop 

«hauí^^dtnelMf^y^porr .uj»?q^idé ^ se<- 

iSHtid$itífia^íi^:tiefe»m i !<^ iP»*^ ^^ cin- 
co , diez veces cada uno » paiMt^rt^i^^tiflf los 
50; pero la seg}}ft^j^r¿f9e6 ^rilit¿ I» pap 

•qwoéil titidNRi46 «B»bn^a:l^iw^.<lflr!r}i4^ c^ 

tfaalina dará sets. -cjijeofs f ^¡Kez i, ^ i^ bu^tas, 

90ialina tiene dncoc^ntos , cada punto pasa 
una fosca, del Jisfllot.y como cada logca de 



■^ 



tSt-p.^, 




i 



\ 




,>J 



L 



jE/ aUmento del fombre^ . &d 
esls éea m^: lisfaolucntii entera del. dttndfPi 
y-ima) beehao del' bolante {, : se^.-deducet <^ que 
esté dá $a Ijueltas, mieotras dá' una la rue- 
da cathalína , y 50 veces 60 ^ :ó jooo , pa« 
raima qoB d¿ d^ tambor. £ste podrá j)ene£ 
guqtroipirfga£ia5irdeidiái3ietrd<> y debáb^c un 
pe deutoeirafai éU cada bueldáJ Y' si ' la cáfda 
de la pesa es i a pies , : doce lieboliiciones de 
atitambor ^arán^ que dé treiota y. seis ipil el 
bolante. Las bueltas del asador^ son Comadlas 
de la segunda ruedx, tij¡at ;lr« lanevie .ptíií mtí 
dk» desune^, ^idiado ' la segunda, iiued& seis 
bueltié , ■ paró' una que dé el tambor^ se sigue» 
que el asador dá setenta y dos ^ mientras e) 
tsmhoe.dá docev7.el bolante. Jreíot*. y seta 

^mItí:..!! i. I' .ífL.i :..r. > L. I ' r/'i: r.v o í : -" -^ 

EL ASABOR DE HUMO. 

A^r^íjOoQrte^dstJjB^paffe aiítemrdeivna.ebJkxMi^ 

-r faéa eiKfqiie^ hajr im.asáfoii/de hiinlo., ía 

Uama/dára^iFÍdad 'alburno^ y éste impe^ 

- le las .laminitas del bolante , á las quale$ 

- baUa igtialmnte: incÜlDadás ^ según: 1a di- 
f «ttecien , ipiex^tígbe .i^/cqü guoi m^, puede 
c >pa&r^síii:lfe^radas. Mis até Todas jb^.la^ 
' mina&dei bolante d^obueka del misaK> 010- 
' dp^iy. áda .la;ni]sn)a:parte.i Ccxpí q^e/ qbUr 
-'- gan á andar al qge que las junta. £1 ege 
"' WlíftVe tí Hnteftja , íSiíVM balwistres^^éflt^- 

jan 



.1 l'.A 



tiis EspeSíácídó de la Nafárakia. 
/ jáo eb los puntos de una rwda , y ^ ege^ 
•de ésta menea uoarQuez y que con sn oier^/ 
da produce el mismo efeAó que el ásadoc/ 
' ordinario de relóx. 

B Corte de una jchímenéa de arriba aba*. 

jo, (^el qual deja á: la uistaJla bacra ^ue^ 

lleva 4 <sge del vdant&n Ek oíanle Viato^ 

de perfil > y la rueda punteada vista de cara. 

C El volante , y la rueda cqn su puntería ?i^ 

i to todo de perfiL / i 

D El votante visto de xrárau I ... :- f • \i 

Fabricts dt ^ Síondo , < como ts^ la ^salLun «elementii' taíb 

graduación. j,ecesa|.¡o p^fa el^ hombre , setal sin duda es-l 

timablei' la $ocieda$l aquello , que &ciIite^sa 
Mr"" du"" Pin» addjulsíGtoii. vLos J Püeblob ci^^anoé ^ j Mar kn 
Adimn. Ge- ^^^ ^^ abuudancia este biem Yá notamos^ 

que para sacar la sal del agua del Mar , se 
díspooíail utios estánq&& dé' tieha Jirfcillosa^ 
muy anchos , y poco profundos. Hacese cor* 
retf á ellos y por medccx tle' algbobs' .ooddud^ 
tG^9 el agua- del Mar , al tiempo que) se ha- 
lla el Sol en su mayor fuerza , pata que el 
calor, el ayre y y el viento sutilicen , y eva- 
poren las partículas de agua en. toda. la su^r- 
ficie : con lo qual, movidaJat^sal , ^ae ^ eleva; 
pero ^endo, como es ^^ mas^ |)esada , bii^ve 
í caer , y se crystaliza j quedando comió . un 
Vidrio hecho pedazos :y esta es la ss|l , que 



1. r. ,1 



lar al horuonce. 



V>ja-6< 



r^^yiB 



Tnrr 






i 



rEF íáimenta del hanAre. ^f 

se saca en las Costas del Mar. No pribó tam-^ 
poco la Naturaleza de este socorro á aque* 
U085 «que tvivcn lejos- delt Mari, pues algunas 
?«ces ^ncuentrad debajo de tima masas tm^ 
mensas , á las quafeb llaman salgemma > {¡¡^^ 
6 fi)si|:;(^) otras hallan aguas , que pasan 
fayendo estoa obontes de salgemma , y lade<- 
jan en blgimos!. pozos j de donde se 3aca pa« 
f a eir>apprat á' fuerza < de fuego Jas partículas 
estrañas*, que xrontíene^ dejando la sal sola^ 
nietioe» 

.: ( PeiD cqmó.se< experimentase .&lta de 1er 
fia 9 se* ide& moda de disminmr -su gasto , y 
Mid. se 1» pasado Uen adelante con líi econo- 
mía 9 por medio de las fábricas de graduación: 
pues 5Íj5oooo'lU)ias de sal» que antes Conr- 
minian (jMpalia^es de leña ) de quatro píes 
de«altO' cada i.tB&)^y( echo de kti^'^ conato 
tmen oy 1 solameme- cinco mil. La fábrica de 
-graduación ^ cuyo Inventor se ignora , y cu- 
•yo modelo mías am^ó sé halla en las Sj^ 
linaa de Sultz:? eo la. Alsacia ^ y ^tsobre el cih 
inino dé Strasbtuí^ en AHagnnda ^ consiste en 
-no patio todo descubierto^ ^e modo > que 
haya veinte ^ ó: veinte y cinco pies desde la 
<Cn))a de ^agaai salada hasta; la cueba. arenosa» 
^que^estajrá dividida , segim- la mayor , ó me- 
< bar / mezck de sal ^ que tuaiga ei agua en mti^ 

— ■' • ' •. T i J O 

|A*) Vnlgamciite saI 2c piedra* Dic. Cast. lit. S. 
' («^> Mineral. 



(^4 EspOdieuh mJa MatíraHüSa. 
é menos escancias y estelndiendoie cada una de^ 
ellas al espacio , que hay de una viga í otnu 
Gada espado; de. estoá /está lleíao totahnentfi 
faaka el/teci» de fagina. £1^ agua , qoe 
íse ,saca de los poxos sakddis , se oónduoe á 
<ma cuba , que está al pie del patío ;. y des^ 
tle^ aqui ^sobe y por medio jde bombas, hasta 
4a primera boSwdilla'^ en donde se dísttíbttr 
•ye en canales de quatto, 6 ciñoo pulgMaa 
-de anchas^y otro tanto de profundas ,. dísr 
puestas según toda la longitud de el . edifin 
-cío, Qgugére9da& de sds en. seisrpnlgadas y y 
con cleaas camllas -4 que. destilan d . agua jetfi 
t:ima del mootan : de la fagina , ; síd dejarla 
'^lir sino gotaá gota. Atormentada el agua^ 
y dividida, por decirlo asi ^ .hasta :et infíni*? 
^to^^n- itmpmecables. .ram»taft>::.te) puede, únk^ 
Xfnest evaporó totalmente*. £aia obra- ai: pei^ 
'i^crona mejor todavía, quando un viento fuerte 
Am ayuda y de modo, que pasando obliquamen^ 
te al través de la &gina ^ se: Ueha muchir par* 
te de agua. La$ partículas dé oatCL elemento) qub 
quedan unidas á ia sal; rcaen :hilo. il UUo .por 
* razón de su pesadez dé rama en : rama pei^ 
pendicularmeme ^ formando una especie de 
casoada , {'''*) hasta que' llegan' al estaaque^ 
ndlspuesto p^ra: qúeiilas reciba. Entonóos «se Ifv 
'Stibe oon otilas % bombas, á ilos/ca&xiesi de la 
«egunda estancia , y con una nueva evaponn 

(*tt) La crAdttcion Icalianr emite cica femcjaaza* ' ' 



< 



/ El ^BÍimhioJíJ ImSre^ ^ 6i 
tion del agiia:didce oi la ñgína correspon^ 
diente j adquieren mayor fuerza ^ y solidez de 
aaL Y asi , van pasando, según se necesita^ 
hasta aeis , ó siete divisiones ; de modo , que 
sin gasto , y en ties días de tiempo £ivoni!* 
ble á la operación , una libra de agua sala*» 
da 9 que tenia al salir del pozo un grado de 
fuerza para salar ^ por egempb , el peso de 
iin grosero , adquiere veinte ^ mnte y dnco^ 
6 treinta veces mas ^ al llegar á la sep&na di- 
moa ; y crystalizando después la sal y por me^ 
dio del fuego ^ quedan de la libra de ag^ quar 
troúQzasdemL . i 



teL VESTIDO 

DE¿ HOMBRE. 

CONVERSACIÓN Q U A R T A. 



Muchos animales -hay , qu^ «saben tíc^ú^ 
car su habitación como la fabrica ú 
hombre ; pero qo hay uno de ellos siquie* 
ra 9 que ae vista como él se viste. La experien-* 
. tía mas universal nos enseña , que todas las 
Nactones politicas han mirado la costumbre 
de cubrir sus cuerpos y como una especie de 
buena crianza ^ que les era indis^nsaUe ; y 
Tm.XU. I 



-690O >aiDíi> quaodb id ií^re.!aias^9eyen6 , y é 
tiempo JB» templado parecía éscusatloft del 
^igo^ y del resgttardo» La carca ^ y d och 
fiocitmemo del desonfea '^ que lexpe^menta d 
¡aoathtc en sí miámo ^ iedbrigen sia duda pa- 
ra que busque el socorro de hs pieles , y de 
!as tdas mas á proposito para cubrirse coo 
ellas» Peio siendo , como es , nuestra razoa tao 
déiñl ^ ipuddsle , y badlante ^ no bastará pa» 
fíu estableced uniformidad tan constante , CO' 
mo no ba bastada el capridho humano , y 
los raciocinios, de los Philosophos para ha- 
cer convenir á los hombres en un método 
general y y una moda uniforme de vestirse. 
i¿L coétumbife [- dé vestirse ^ino de mudb 
tnas alto. Lo que el capricho , y la Pbilo« 
aophía han podido hacer , ha sido solameote 
discurrir á <^rcá d<»-nnfl Wglá tan antigua ^^ 
intentar algunas veoe^aaimdir el-yu^. ove- 
mos f qu9 las Naciones y que 4se ban separa- 
da del cuerpo anügip de k sociedad,^ lan 
permitido que se debilitasen entre días las ideas 
& )cubctrs$e , .y^ppco ft^poco. desterraron to- 
& regh ; y si^ecion*. Lo mismo .ha sucedi- 
do á cercade los vestidos 5 que á ceica de 
los sacrificios, y de aqudlas ^taa 9 que se fi)r« 
maban en orden á la Rdigion. El or^eo ^ 
uno , y otro es común , y tan antiguo como 
el Mundoi 

Solo el égemplo de Adám y y sus hijos 

ptt- 



Ekvmido iél bonAre. 67 

podieroQ perpetuar esta oostombre^ como Im 
demás cosas , ettre las inutnerables iamilias, 
que descienden de ellos ; y no hay que ad- 
miramos mucho de que algunas se hayan 
apartado del empachQ , y vergüenza natural^ 
que dáúsax tener por herencia ; como ni de 
que hayan cakio en una^ afrentosa barbarie, 
formando como cuerpo aparte áá testo de 
aifs hermanos: la razón es » porque al mo- 
do qfie er hombre halla en la sociedad d so* 
corro ^ que necmita la vida animal , y seo^leí 
añ halla tamlxen en la misma los auxilio» de 
la razón. \ 

La SBCri^ofa nos dá la Mstoiía de los 
vestklos. El primer estado del Mundo no 
los pedia 9 y sola la ordeminzá del CnuH 
dor 9 {unda(k en d desorden dd hombre» 
nos los hizo 'oecesaiic9«^ Todas las Nadooes 
c^btes 9 de 4ue tenemos conpcimientoi 
han conservado im invariable respeto á la 
decencia ^ pn^rdonándo sus vestidos ce» 
ks impmiones aduales del calor , y d 
fiio¿ Xas i^es <de la necesidad se mud^aii 
peto las ds la ^ modestia hp adnutea alterna- 

ti^a* 

Qerta Fhilos^hfe , ñagular siempre en 
tus idéás 9 queifia libertarnos de una^ parte de 
estas leyes 9 y redocdrlo todo á sota la nece* 
tidad de suavizar las iatemperies del ayre y y 
las injurias del tiempo , sin considerar la con- 

la ve* 



érS"* Espe&aíislo'í&la 7Sbt(eráIkza. 
Yehienda de lé rdadonr^ que nos hace la E»^ 
critiíra ccAiéiisso de las^Ñítcioiies» 

Ntiestrcis jmodemos Epicúreos se autori* 
zan cbn b Qondiifta ^ D!k>geoci>'de Ltcur-! 
^^^.de'mudx^s: Pintores^ y de algunos baft 
barás,'qtie ap;C0QpctaD> segim.dícéñ , tey, 
alguna, y cree&'faai^r en estos^ egenaplares 
la prueba y y mxf^ltf del ipodo de proceder^ 
segiviiel deiadjo^ck U Nacqc&It^za ; pero np 
la litenlciá .d»>ha£trse ba$iatrdA»3uyOs;^y.apac-> 
tai» ite '€llá.i Bala. Poesía,. y en la Piota-j 
za han iotroductdo la nioda eaaí general de 
descuidar del vestida Bien podrá suceder , que 
fieteúda eMa.esCuda; inkna ua^ir^oriM eo- 
«era • ; yá/te !bia libertada de ^ Cocomck&NI 
de lá ley de las juscaslpúblicaa , y coqcurr 
$0 del Pueblo , ¿testinado todo á ks alabao? 
sa» de la proKrideiidd >éy alábnoento de bi vnioii 
fraterna ; pocs> á pofidtcQos clij^raiá del traban 
jo de yestírocs ^ qnando .w pitede pasar síil 
C8fó molestia , y es preciso.ésperar i que á fuer? 
xa de exhortacionbs , & declamackMiea contra 
|aa pieocapacioñes. .antíguafti ^ Jn^ ;laiíibieii 
pntaiecer el egemplo id&iw.^bílocOplv$ CaiH 
nibales ^ de manera , que se introduzca eptic 
nosotros la esiencionde toda modestia; , y 
de toda aquel decoro vy bueúa: crianza , <p9 
ROS. ¡iiQonfxkla í que^ nds. pOnga en }a líber:; 
«ad de satisfacer todos nuestros apetitos » y ea 
isí uvL práAka de comer > y sifiteocaraos de 

las 



• £7 vestido áeT hombre. /^ 69 
lás'canües de nuestTos.eneinigos , después de ba-t 
berlo6 puesto en alguna jaula , en i^e los cebé* 
naos con larga noano» 

Coa todo eso , mientras tanto podremos; 
pfophetízár ^ que las reformas de lá Philosópbít 
caminarán algo lentas ; porque sus luces no sor» 
muy claras , ni son enéiados \ de suerte ^ que 
esté autorizada suficientemente su misión* Om^ 
tjkiuaiémbs > pues ^en vestir la.soctedád» 

¥á se nos ponen . delante Compañías msr' 
nerosas para bu^ár, y recoger materiales á- 
pf oposito para que se ^bríquen telas ^ qiie obe*. 
dezcan á todos los movimientos del cuerpo ; y: 
entretanto están otmft rempeúádOá en darfes á 
éstos materiales mismos la forma mas comre^ 
siiente á esta inteñck». 

Hasta aora no se ha pocBdo ^ aun cotf 
^ ándlio de los mejoces cíucroscppioa r ^^ 
tinglar pe^rftd^ente en i^ consiste ú\ artí*. 
ficio de las jfihras^ y vasod y (i» cx)mponeii 
lo interior del cuero de los animales ^ y que 
forman im tegidu capaz . de resistencia , de> 
alargarse^, y ensancttasae , ck uor resolte, yt 
eonhracdon. de todDS'k)^ modos imagínaUes;/ 
£sta maravilla y tan poco penetrada hasta ao^ 
ra y esi tanto mas prodigiosa , quanto la na«» 
turaleza , y dicción de aquel lioMr 9. que jun-^ 
lamente con Jos. nervios dá el movimiento 
i los músculos de un modo tan diverso , y 
tan ptonto ^ en nad» se parece á quanto 

obran 



% 

Jó Espe&ac9Jo ie U Nattmúexa. ' 
obran nuestras mecánicas. Pero aunque fodavia 
á ciegas , á cérea de la causa , vanos el efefio 
de las fibras y y filamentos , que componen la 
piel dd animal t este efófto conaísee en que po- 
niendo ai animal esta odñerta movible al abri- 
go de todos los insidtDS exteriores , en nada se 
opone á la a^dad de sus miembros. Estas doa 
conveniencias procura unir el hombre con la 
.multitud de telas , qué le cubren, mas, ó menos^ 
según las necesfafadcs del tiempo , y que lé sir- 
ven para resguardarse de las injurias del ayre, sin 
turbar la libertad de sus acciones , y movi^ 
mientos. 

De el mtee. La duétiüdad , y cottsísCencia de los vestí*; 

wúi^ ^^ dos , no son , piopriamente hablando , obra del 
hombre ; pues estas qualidadet provienen de bs 
materiafeidelqúe tos hace, y fiíbrica :nacen de 
hsolidéz, junta con el tesorte, y movilidac^' 
que tiinoirá fií)lá or¡nvel>réHD,C^ lospeiot 
ét todas especies de animales , d los hilos coa 
que rodesBi, y embudveo sus crysaUdas ciertas 
orugas, ó las failacbas , que se arrancan del ex- 
terior de algunas corteaBas, 6 de la borra de lat 
cascaras ,ú oUejos de algunos arboles , ó "plan* 
tas. El hombre ha discerqído , y hecho deodoa 
de aquellos materiales , qqe le podrían ves* 
tk ^ sí bieq la éxáelqnda de ellos h^ exoedi«* 
do á su pensam^nto ^ y feflekiones> M que 

nos 

f*^) o tamo» ^pl«naaí«4 



EfvmfJh del hombre, 71 

-flus [AisO esto^ mátedriales eo lás «miicÁ; noír* 
descargó ¿el cuidada de estudiar sa naturale- 
za 9 arrojando sobre ella un velo , hasta el dia 
de oy itnpeneiraUe ; [%ro nos combídó á eg^i^ 
cftar nuestra industria 5 á fin de que df^casemos 
todos estos materiales á aquetfálcosas para que' 
xtes podrían servir , y reCiMnpensa con efeétos, 

y sucesos felices miestru traK^. afeado y COr 

mo son , los cuero) de los animales niuy gran- 
des , poco domeñables^ y usuales ^ y los deotrof 
animales sumamente pequeños ^ como lo son 
1m animales mismos 5 hubiera sido preciso pa^ 
fa vestir á la sociedad , causar una ruina casi uni- 
versal en los unost^ y los otros , ó sufKr la ma«- 
yor incomodidad ron U «Letíd^d indócil de 
los primeros. Pero el entendimiento dd hom- 
bre conoció poco á poco los suplementos, que 
para remediar estos inconvenientes lé había pre- 
paMdod Criador* ' ^ . 

Las primeras telas, ó composiciones, cuya ^t^X^^l ^ 
f!£brica concibió ú hombre , fueron las que se ^^ 
xxsian en los colchones , y después las del iWltro, coichoacn 
6^1ana sin teger. Los colchones son un compues- 
to de cerdas , lanas, y otras espedes de peb , que 
sie allanan , y embastan juntas, por medio de al- 
gunos hilos naturales , como son las crines mas 
largas , ó artificiales , como los hilos regulares^ 
h los bramantes, con los quales pareció hacer- 
les ^queUas bastas de trecho en trecho. Los coI« 
cbones embastados^ planos^ y tupidos, y á sea por 

ra- 



Espé^aetío de U NérntieM, 

193900- dd oso , drviendd en la cama ^cAaat- • 
ta 9 (^ ó para acostarse encima de ellos 9 excí- 
El Fieltro, taron la ¡dea del fieltro , que es un compuesto 
de crines , pelos , lana, y borra , q<ie bien tupido 
uno con otro , con la ayuda de alguna legía , ó 
goma, pierde ái resorte natural, y se tnsinuap 
cruza , y pega uno con otro ,de modo, que no 
pueda dá^nnirse ^ formándose de este modo ua 

cuerpo ligero , y de un grueso poco meóos que 

uniforme* 

Siendo, como es , el colchón &cU de le- 
flovar , se substituyó por las pieles de que an- 
tes se usaba para el reposo necesario al bom^ 
bre. Con la invención de varias telas se pu- 
dierotí ir después^ p«>rfí>rrioaando los colcbo^ 
nes , poniendo las Cubiertas > mejores , y de m2h 
yor conveniencia. £1 mismo principio nos pro- 
veyó ds colchas , y pieles , que abrigan sin &« 
Coiciu. tigar con el peso ; pero en este genero no 
tenemos cosa {Qejor que la bata. (**) Esta es 
^^ un forro , que se hace de la borra delicadí- 
sima , que se saca de la corte2a de una plan- 
ta 

(»*} p';ira este eíeébo se nsan en algunas Prorincias » pero soj» 
bascatitemcnce delgados. ' 

<«J^) Attuque este tccmiao BaU se ha incrodueido , j ettendidí» 
el día de oy tanto , como es notorio j pero su origen le crahc de 
una especie de fieltro , á que llaman bata » que <e saca de los pri« 
meros hilos del capullo de la seda , Jr se entretela enere el forro» 
]f el paño , por cgcmplo • de una cas^a , para que abrígne , y 
resguarde mas. De esta Baca íieltrada se ha trasladado a la Bata de 
que aqui hablamos aora , hecha de la borra oriental : con que ts-* 
te»nombi:e€ata se toma lo primero por tanta especie de batas» 6 
ropas de camata como hay. Lo segundo » per el fieltro sacad% de 
la seda dicha , y cambien se imita con lana % j tl|p»d¿n i / lo tcí^ 
GttQ par d fieltro ladiaao » que decimos. 



li.oríastaL Esta cubí<ertd ;9e imita con lao^ 
con algodón , y con la borra delicada , que s^ 
-aaca de U seda. No se ha creído hasta aora^ 
^ue puedan llegar á tener semejante uso aque«- 
,Uo$ remolinos.9 y pelusa , ,que en otras plantas 
^KXHupañan los granitos de su simiente ^ por 
baber parecida comunmente ^ que tienen poca 
fuerza elástica* 

Aunque en algunos parages se usa el ñtlr 
•tro , empleándole en gorros ^ y zapatos ; perp 
Jos Occidentales solo se sirven de ^ en la car 
fceza» No es 4e mi asunto inquirir aqui 1^ 
razón » que nos obliga á cubrir con un bo- 
nete ) papalina , ó gorro la cabeza^, faf^ta mas 
.alxyo de Las orejas^ qoaiido «jstamoa en núes- 
,cro quano cerca de una.cbknenéayy á pa^ 
jser el sombrero del>ajo del bra^o al salir 4e 
casa al viento libre. Tampoco es de el car 
'80 examinar ^ por qué causa el sombrero 9 qu^ 
jifitts er^ redondo cotüQ un qwtasol » haya 
de<s^ aora de rtm |>icos ^.y que los tiep 
candiles hayan de ser constitutivos del buea 
gusta Ni menos es del caso exaqniosr 9 por 
.qué el sombrerp 9 hecho ssgun esta moda ^ seii 
foco nucios que la des^peracion jde los JPio- 
tores ^ de manera 9 qui^ aun su perspedíva la 
yerran* Solo M* Parocel supo salir Uen de 
este empefk) 9 pintando con delicadeza , y acier- 
to. Tá están nuestros pjos hechor á sufrir 
Tom.Jrn. K 



•:-'' . 



«UAfimo. 



^4 Esp^aculó de la Natwakta. 
^tois Yi«á cáiiK!liW; loqbeaoraexaitifúamostt 
lá materia. 

Cómonmenté se usa en él fídtro , y se ha- 
x:e entrar para la fibrica de la Sombrerería la la>« 
na de los Corderos , ^ la qual es miiy endeble 
para los demás legklós. Puédese también em- 
plear el pelo de liebre, y de Conejo , si yá no 
hubiere Pragmática Real , que en orden á la fá- 
i>rica de los sombreros finos lo prohiba , para 
sostener mejor el comercio de la Colonia Fraií- 
o^ en la Canadá ^ que abastece las sombrere- 
rías de materiales mocho mas aptos , y casi los 
iinicos con que puede aquellk Provincia co- 
merciar ' en cambio de fes géneros , que los 
-FiancéSesr tírntísportan á elfai; Mezclase tam- 
iiien ) si- te qtdere , el plumazio de kiesaúi^ 
de que dosf abastece el África » el pelo de Ca- 
mello , de que provee el Asia , y algunos otros 
materiales semejantes. Lo que oy día constituye 
el fondo más .écMiiUn^de esta fábrica , es laboi^ 
ta (^<ld Castor y y de qui^n te apartó el pelo 
largo y y exterior , yá endurecido al ayre 9 y 4 
Viento. En los sombreros finos se emplea utt 
tercio de aquel Oetór seco ^iSi^Nne que no ha^ 
ya dormido alguno de los babitadófeá dé l| 
Canadá , y dos tercios del Castor craso % por¿ 
que quaxKk) aquellos salvages han usado en 

(*^) OfcUllomai 



lugar 4t coIcboD est^ Castor por mucho tiempo^ 
rqiie4a amprriguado , y dad! ;y por con3Íguieo^ 
4!e muy i proposito fsaira que sea mas cx)QSÍstea- 
;tQ 9 y mas tupjído. el, sombrero. 

Quedábame aquí que decir , cómo se rom* SÍb«rM. '** 
fie el Castor qpatxlo se cardnza ; y como es pre^ 
cisav que á las reiteradas ^iburacioaes de la cuert* 
4a de on arcóse ^«^ ^^uligére y y mdla el per 
lo , distribuyéndole cóu igualdad , y hacien^Ie 
pasar de una parte á otra sobre un zarzo, 6 pleír 
ta ; (^^a) cómo se construyen las piezas ^ que 
son ocreas tantas plastas , 6 coc^untos de pelos 
en forma triangular \ cóino se quajan estas pie^ 
zas ) Bietíendolas debajo de un cartón , y dea» 
pues moviéndolas ds un ladp. á *otro con ua 
lienzo á que llaman angulema ; (*f b) cómo i| 
estas .quatro pteas?s tiiangulaír^ las van uniendo 
orilla- con orilla ^ ó : coou)^ £ibrícan aquella 
tela en figura de embudo ^ i que , llaman un 
bastido ; cómo se enfurte i^o^ éste con un 
mazo 9 6 prensa , metiéndole muchas veces 
en la caldera , eu;que se han desleído rasu*^ 
ras de vino. Qué es iarle la. forma al fíel^-r 
tro> 6 aplicarle sobre un molde (**d) de ma« 
dera \ cómo se fortifica i ^*^ añadiendo mas. 

Ka y 

t^^t) tos Sombrererot fe 1ltma« 'CUftiBéi. 

C**b) O absolucatuence Paño. 

f*H»c) Así llftinan los SembrererosalBttáQ que le y tn daailo co» 

el «lAZO t &c. 

(*«d) Orma llaman á este molde. 

(**ei A este molde Uamaii rttstér id fálts^ 



'fS Esp^acuto de la 'NafurÜeM. 
y mas pelos del Castor á aquellas partes; que 
se conoceti eodebles , y delicadas , como lo 
son principatmente en aquel partge en que sé 
pone el cintillo , que sépáHa la copa de^ te 
alas.' Todas estás maniobras , y las (fe teñir él 
sombrero , prepararle » encolarle ; esto es , afir* 
narle con mas ^ ó menos cola , allanarle ^ y 
'en fin , darle lustre , y repasarle ^ -son operan 
ciones tan distintas , como fiíciles de entender» 
y que de proposito no he querido explicaf 
mas j para darle á V« m« Amigo mió , lugar 
de que le pregrinte la explicación á un Som^ 
brérero. Vót lo que á' mí toca , yá he dado 
aquí el orden dé fas operaciones 9 y los termi-^ 
nos también : el comentario será tan inteligible 
Como corto. 

Tegidos en ^ scguuda espeoe dé legido , que in^ 
ferina de red. veutó di hombre y fue en^íbnáa de red; (♦•) 
y es realmente una tela mas industriosa qué 
la precedente y y cuyas piezas se juntan cod 
regularidad. Cómponese , pues , de mudx» 
hilos , d cuerdecillas , que colocadas una jun-^ 
fo á otra , y asidas á una cuerda común » ^ 
á una serie de puntos de enlace , pasan , y 
repasan obliquamente las unas sobre las otras»^ 
yá como un simple ^enrejado , yá con otras 
labores ^ y distribución mas agradable » y cu* 
ñosa. Si Iqs cojrdones^ de quei se forma la red^ 



C««) o Mé^ilU. 



\ ^ 



•• & veftuíó^deJ iSotnire. ^^ 77 
están bien trenzados , d los hilos son de di-' 
versos colore^i ^ y si los cordoncillos van de do8f 
én dos ^ d de tres eh tñes; iiDitando algiin dise^ 
fio y q«e diversilíqoe b distribución para réSté-í 
jrarla después del mismo modo , sale la obra , no 
solo con diversidad de matices , sino con un;^ 
division^y^/dende regularidad apacible. ' -^ 

Este trabi)jo , y tnaniobrá ^ euy^ simple idea' 
se descubre en la red de tiii Pecador ^ se com-^' 
bina 9 y hermosea en tantas especies de vandas,- 
ligas, cintas^ gídon^, pasamanos, bolsillos, gor« 
IOS , y redecillas j como vemcs^^ty en las obrás^ 
de iús Cesteros*, yá trabajen con pajais ^ yá coní- 
juncos , ó y á con mimbres i y siempre con mas- 
nobleza , h ingenio en toda^ las especies de te« 
gídos , ^que en U simple ted> del l^isscador. <ba : < r 
todo , me parece 5 que liódebemQSfdeeeiiériidtfl ^' ' 
aqvAipw^ ICy que betóCBinos étftrtt las itíventío^ 
nesdel hombre ^ és lo' que verdaderamente^ le 
abriga, y viste. : 

En la terceM especie dé tegidé , ^ue B&s^o\n$$ ¿e 
dio á las dos-, qbe Imífíb^ dicho , hdllkm^*' 
isia maniobra excelelíte: esta ^ fe- «mión de- 
los puntos- al hacer calcetas , y medias , lo 
qual se ejecuta con un juego de agujas de; 
plata ,' de latón , 6 hierro 7 esta ^pocie de: 
malla (**) es una invención hermosa , ' y aun* • 
que el trabajo es muy simple , no hay bu- ' 

rii, 

(*«) Por lo comao les Umim $9kaiwc J^miHi 



»kM 



7$ BsptSácuh é^ laNaturahui. 
rtt y f3incél , id descripción capaces de hacer qwi 
la codcibafnos. £«ta labor es feli^menM tou^ 
común el 4ip de oy»; Y sí la uníoo de ^qia msdU 
auera con otra ^ qoe yá se habia beofao de anie* 
Oíano , se nos hace difícil de entender » no^ 
queda U complacencia de hallar no obstante 
en toda^. partes tD^pps prpotas. para mpstramo^ 
qfitiyú Bt nmó>^f, leoguaü que iiiiroduoen la 
limiHeza f y clarMvd en quanto dicen » si lo Ib»^ 
gsn á explicar. 

*i La quarca ^pecie de f^g^ » y acaso la mas 
iitU lovencion 9 que sehallaeq la a^Kiedad ^^ esk 
dí^ltelar ^ ^ coyos>Qbieros tfatpamos cprni^n^^ 
mente Teg;edores i y soti los ^que sacan la tela 
con urdimbre , (*.^) y orama* 
Tegidodeor. ^^ JSJ. ludúolire.i. i <]u«3Q los Xi^tinos llama*; 

dmbrcy tr. hw ««Wlo^yíWlftSVeft Psdf^ WÜmbTB ,. Oír 

yo nomtere oy- », eosflerv? ^ :««. como la. ba- 
se^.y .fiíod^inepto .de toda la tefei» Bsie tir-. 
dimbre no es otra cosa ^ que lo largp d$. 
aqitellQS by««ítorcid|p$i qfiQ m^ ^stjepdeo so- 
iw^ier ttlar 5^losL!quAka üt ^p;^ y b^q^ a(^ 
tetjuidaaienfle para recibir otra hib , que se 
les incorpora , y á quien . llaman trama , la 
qual ise arrqja de trav^ por medio de la lao- 
2«ídetai^ qtie es ;un imtrum^nto de 4I0S .pun- 
tas* á: modo .deifavichueb* Todos los te^-- 
dos 9 que iiemos: dicho 9 son ^ d demasiado 
. . tu- 

(*^) A U tiHímbre, ^ urdiembre le llam* Cmííiu en algsaof cc« 
Ureí • ca otros Fit. Ncbcija le lUai* Otámbsu . 



r^^ lij •*/.■ 



in^f^.^^ iQsyi ralos ^ y comoquiera tardío^ 
.y lentos para perfeccionarle 4 pcarotel tégidó de 
urdknhrev yttralxia is amnmneQte^eipáítovy 
el mas iecandp en multiplicar las coávehienp 
xias del hambre^ y eó diversificárselas^ segnp pjh 
idan las ésiaei6niesi^bano:^ias; ínteroperies'dd 
tiempa>jy<e} .gustoide laa «Naciones ^ ó rde! loa 
particulares. De aquí vienen ^ por decirloiBsi^y Igs 
•infinitas lespecies (k telas diferentes en estam- . ^ 

l>res 9 árgñetas > paños 9 chamelotes 9 tafetanes^ 
^amascqs'iterdopelos^ ytxros téjgidQSi ^ icKiycj^ 
onmifarea se. varían cpc^mBelos m^tBriálea^qitt 
las componen^ólasmesdasdebs hiloa^q^ 
ae introducen* r 

I. o Los láaieñdesmlu pró{»os5.quehé» Ein«tertai:4c 

inos haUado.piHra.6er. .hilados 9 y para, trabajarlo^ 
;en.el tebr ^noa los^sidimin^tnii >ciertas:p^oaiai^ 
6 ciertos animales. £H cáñamo , el lino , la -orti^ 
^.j kisaldea^ y: otra^iplantas conocidas en In- 
. «dtas 9 DQSt pfoyeeo de cortezas «fibrosas ^ y ciQiqs ' 

lulos seiioahtienen.éa la madera ^dcafiafiEs |ns^ coreas a^ 
-cerandolas tú d algub i y {¡^amcíndíkb .evcli 
gnifao (^ con el cuchillo , si ea !Cafiamd ^h 
fnajandolas^ si lino ; espadandolaáde^ues^ y b»» 
ciendolas pasar j)or todas la$ operactonea ¡ de las 
largaa^iy. agudas-piíasdel rastrilto, peracjuejse 
puedan fadar^teger, y blamjjuear. Potídente: blán¿. 
quear ^ ó curar estos materiales^ yá sea es made- 
jas, 

.(**> Iflttrancato pva majar la €«fta4cl lina > i.^aiapa^, 



y;9o EspeStaeuh de lá líaHírakxa. 
^jes^b^xt biios , 6 yÁ sea en tehs, exppoiéndob 
trtodb'jal ayre libr(^ » 7. al.K)CÍo » 6 supliendo fai 
^ymedad > quo le comunica el ayre ^ con rocíos 
«artificiafes* Las gotillas de agua ^ en este caso^ 
-después de liaber desleído las materias > que 
imanchaban la madeja ^ ó tela^ las kbantan, 7 
Jlébán óonaigQ con la pronta evapocadon ^ qóe 
:f)fadécen*.i ( . 

La V6rra d * Auuque Hay muchas plantas , cuyas 99» 
tigodón. ^Bsílkis están emlKíelas ^n U09 especie de barn 
4^) nv^ dedicada , qu? podría iservir para ha-*» 
so jielUiav , (^) y ann se pudiera 'hilar comoi^ 
dapiei^e^ coa codo eso , no* conocemos toda« 
vía sino la borra de dos , ó tres especies de algo» 
d&i^ qu^ nós.haga algún senrida El tiempo , y 

' la- crfnervaciop nos podrán eosepar utilidades 

^KQsejántes eh otns plantas ^á ao desaüdamas 



X4ise«U* 



2 



• Vf> » 



- La seda , que nos dá una p^pede de oru- 
ga ^llamada improprjameate; gossfQO de se« 
ib?) .es ele dos 'maneras. :^k isedá laiga 9 y la 
borra* No hay necesidad de Hbt en la rue« 
6a la seda lai^ ^ sino solamente juntar los hi- 
los , doblándolos sóbrela debahádera de ocho 
eo ocha ^ ^ doqs) i ó -catorce Juntof ^ óonfor'* 
meel caraét^r ^ry fuerea^qaé se quisca dar 
á lá'tda. Los .modos que hay de hibr» y 
debaoar la seda , son mochos > y no menos 

los 

(**) o LéitiUd. 



SI Vfsfié M 6mhe. 8r 

Io$ 'que l)ay de tosEcerla^ pooieodo varios hi- 
los juntos. 

Qoando se quitó la seda del capullo , dn scdam^a. 
^le para e$te efeftose hubiese metido en ñgos 
hirhieado y ^ U^na se^ cruda , qual esla hefw 
flBQsa seda , que por el Mediterráneo nos vie» ^ 
nade Levame^y la que nos conducen délas 
Indias por el Oc^no» También se leda en Eu* 
fopa el nombre de sed? cruda ^ aunque impro^. 
prtamente , i I4 que se ^aca de los capullos ro-* 
íjo$y ^ bd))ps63dos^demodo » que no se puede 
devanar^ ni hilar seguido t sin que se carde , pa<* 
la que de este modo se^ ajuste, y arenga bíeii 
coo.pqA rueca. (**^ , 

i, |ia.5eda cod^..^ ¡iAQu^Uai qqe «^ qoita> y «eJ«eocM«, 
saca de los capullos echados en agua .caliente^ 
Uamase» además de esto 9 secfa c^cida^y j'^ 
keclwp aqueUa quese echó en Bna legía de 
^;qa hirfapendo, que lueg^ se jabonó » para 
sumergirla después deunbaik) de; agua fria 
con alumbre ; quedando di^uesta con estos 
TanuXIL h . pre^ 

(**) De cstM c«p«llo9 rorot t forqtfe «ílí^el fpi^aifo Aecho 9t« 
loma » 6 4ef echados » porque los baboseó alguoa PaUmiiU» q«^ 
salió de ocro capullo , o borolic murió el gusano aatits dé perfec- 
dofiarlosi se^iaca el 6Ja<|ii * o lílaia t el qual no se pv^de liilar en 
la caldera eoh el resto de la seda » y ^e bcneíicía » limpiándolo» 

Í cociéndolo con iabon* y.deipaes se lata con agua dará» y sé 
ila t y esce es el modo común » que se usa en España de apro«- 
techar estos capullos rotof. - Por lo qi^etmíra á )ascda-> la fina 
es la que llaman de ^Imtnd^» » y U sfca t y .jiecfeccioaa -su car 
pullo un solo gusano : ítk basta es W que Itamah' Ueal , y ésta sé 
Mca quando se juntaiion ios gusanof eiiruo /cylpi^Io > ia^ d«mé» dt<* 
tcrencias' de*se<.U están eñ el moáo d^ ni^r soíameoce 5 y este et 
el tfc^anv d Wfp t g«c vá 4ai^<» ik si #1 jcépoUo^ 



B^« •* ' ■< 



9 ¿ Espe&au^ d^ fa NmürtOeésH 
ppe^mi«99Ds pata tódiar^i tkvteJfl' iágoa Mn 
hiendo facilita las operaciones , que requiere la 
se¿¿i f y aca^' sin (Quitarte niuclK> lustre ; pero 
la disminii'ye ún fuerza dasticd^ De - aqtñ . prof^ 
rtetie d ^incoíivemeníe'^ dcr &é atreVtwiós d mefr 

cliíf4a'C0n k seda cftidalAáíiatfcá'VQu^ ^ ^<^ 
taria en la tela^y latorínentaíidola ^ la eneres^ 
para ^ y arrufa porla^detígnaldad delaten* 
ñon dé lioa ^ y étAP Sseí desigualdad haoé 
aefit{>re'S!06)pedK^ fó n^feídá dé' la ; teda coci«« 
da 9 con^qMqv^tz 'espedí de aeüa <^iruda. Tá 
veiesTOS eti las fiibrid» de las tetas de lana , que 
flo ¿s«({iftKi6 doseaidadM en ellas los^Olidales 
al manejar el urdimbre , y la granaa )'pata redu- 
' éirkfio^^^ ttitf ij^tuddád^ reames ^ y- i un 
BCíueirilff^y vonveni¿nda>pérftda« ' - 

ubem. ■ Xa borra es aquella seda irregular ^ qoe 
Vtmót ¿spaMáda^ come á^-fai aventura •, «1 re^ 
flSlOrrde^tes L hítes^Iar^#v. qué icófiñípoóeH^^ 
cuerpo del capullo : está' bcí^rá y 6 cílírtattá 
fee carda ^ para hacerla man^ble y y que pue* 
da hilarse : juntase-<!on ella la seda , que que- 
dade. los c^puUos. rotos; , los. peda^^os de otios 
enlertnos,y malparadój^;, isi rpdos los resi- 
duoisde la seda ^ y capullos buenos y á quie* 
ines no se les pudo acabar de sacar el hílo^ 
d hitar el cato, y en fin , aquella seda en* 
i;olada , y dura , de ^ue se compone la cas- 
cara del cajtilteiy que está im mediata á la 
crysalida ^ y la cubre '^ y defíende <le todo 

¡n- 



. M sjetíiéo del ImArtm . %i 

¡Q sulto, 'Esta ultima seda no se. puede juntar 
$xm la horra , ni pasar por la carduza y sinp 
después de haberla de^niugrado en agua ^ qui- 
tándola . toda aquella especie de cota gpmpsa 
con que la oruga Jiabia espesado su cubierta^ 
y tabicada su casa ^ antes de desnudarse de 
las ropas xle gusano ) de sus entrañas 9 y de 
aquella ^ lai^a membrana ^ ó saquillo en quQ 
guardaba ía materifi d^sii seda. 

Todo este filada ^ qpe k( carduza cotí- 
fund^ ,.y pone en parage de hilarse » no tiene^ 
pi coa mucho, el lustre ^e aquella primera se* 
da, qifela^natuialep, Qo^prppáni.^^ sí mis^ 
I^ Fero esfa^. desigualdad , eni|re .el fi^díz., y 
Uséí^fina,,^^ las tftifi^ades, y el pro» 

yecfao , y proporciona las, 9br9s ^ asi á los esta* 
ijb$« y condiciones, de ía sociedad « como 4 
C^dal, y copyeoienqíá^ <^S'^ ^n^pradpre^ . 
Otras orug^. se Jtt^lan , de cuyo hilo nos 
pudiéramos también ^proveqhar. El año áf 
j 7 j4* en el Jardin de las plantas (**) se hi- 
ló uno de aquellps grandes capullos ^ en que 
ae sepulta la . ori^ berinosa , qqe se encoeur 
tra en Iqs Perales , y que, tiene la Qspa)da ador.r 
nada con C^nta bellezs^ de matices c, . de elec- 
to azul Persiabo, que.ppdi^i^. pasar poruña 
de las mas lindaa Turqt:|e^ ; f9^ . s^ ^9; tor 
daviam^ fuerte j^ y tn^ brfl^te que la. d^l 
* * " ' ^ ' La*' " \v ,. • .gusa- 

. <**) Utt Jariia Bounico» 



♦ • » • 



S 4 Espe&aculo de la Naturaleza. 
giisano coiDuri , aunque menos abundante , y 
hias difícil de hilan Lo mas pronto sería acá* 
áo cardar este hilo con la seda , y con la borra, 
J¡r cascara del capullo de esta grande orugs, 
después de haf^rle quitado á la cascara en d 
agua aquella goma , que tiene. En este caso 
saldría \ según se puede colegir , una materia, 
que juntará la consistencia de las crines con la 
flexibilidad de la se(fe comün. 
* Ko párete conveniente, que la sedb, prio* 
cipalménte la que no se recoge en la Fran* 
cia en sus Provincias MerídioDales ^ deha for« 
mar ramo alguno en su Comercio ^ pues si 
él uso de este hermoso hilo se Vá dumeinao- 
So , disminuirá en aquel ' Reyño la e&tíma* 
cion de las lanas, que son los mejores ibo- 
dos de los Labracferes , y Proprietarios. £1 ca« 
so es cierto, y solo tey* un remíedio , qué 
lé salga al ¿nítuenttóá este mal, y es distri- 
buir de tal modo las Hmdsna^, que sirvan dé 
recompensa á un trabajo universal ; de suer» 
re , que los pobres Aldeanos , todos duerman 
sbbre laña , y se vistan de ella. De este modo 
asegurado el consumo de este precioso gene- 
ró , lejos de dañar al Estado la pasión de la bri- 
llantez , y lustre de los vestidos , mantendrá 
otro ramo en el Comercio , en el qnal nun- 
ca están demás la Yariedad > 7 los recursos á 
cosas díyeffias. 

£1 



Mcxdas. 



'El pdo- de los ¿Dimales « sin dtids la ma- ^*''*- ^> 
teria mas obvia , y abundante , y h qlie gene^ 
raímente se. usa mas para vestir al hombre* Y tíb 
scín ía metaér '^tmrteidef'esta pfcvisfoii ;4a^ bMK 
idd Cá'stdr '» él |)fóiiiazo idd Avésftusev el peto dé 
Camello ,lálan& de las Cafaras del Asia^y Afri>- 
ca , el bellón de Vléuña , que es la Obeja (^^) 
del Pern. La tanla de fatíjeitras r Obejas comti^ 
jbés ^ juntamente do^n tos cuero» ^ ie$ la defensd 
ínas segura , qué tenemos Contra los ataques 
de los elementos 9 y su intemperie. 

a^ Este primer fondo de material es va^ 
no; y multiplicado yíl^r sí^'mlsmov se vát 
xfa^y mult^lica tod^la mas^' cdn (el hume^ 
ro grande de especies , que se hallan en ca« 
da material, y con las mezclas, que ha ju»> 
tiíicado una feUz experiencia» La qualidadde 
las lanas sévárla confoime los Países > qiie 
Itts - producen ; y - además ■ de esto • , sobreviene 

• una 

- C*^ Aunqae fui por ni mismo ^ ioforiiiarflie de Urs maníobrat^ 
telas 9 Uaas > ¿ instramcntos > que se ns;in en las fábricas » y cela* 
rta » a las Reales Fábricas de Ouadalajara > San . Ferpf ndo , y el 
Hospicio » ▼ i otros diferentes telares > á aaien pf ínpipalmence f ay 
deador de i6s términos particulares de tooas Uf opéraeione^ per^ 
eencctemes k lanas ,- desde qae se esquilan > hasta que se «isteoy 
es a Don JosepK Lillo > que por espacio de treinta y tres anos tu«- 
bo el manejo > y cuidado de ellas en la Ciodad de Guadalajara» 
con notoria inteligencia > y adelantamiento de quanto esraba k su 
cargo • y pasando por sos grados» y méritos por nuere cmplcoa dis* 
cintos » hasta llegar al de Veedor Principal. 

• (**> A estas ODcjas > muy dictantes «ie las nuestras a la verdad* 
les llaman absolutamente 4e Vmmé^ hl Dic. Cast. dice «que son 
Cabrai monteses «y el de Trev. que son nnos Carneros muy lig«. 
rns • que se matan k arcabuaaios ; pero está mandado por Decrc:» 
eo Real » que solo se recojan en redes • para que te esquilen » jr 
¿ejoi ubres • á fio de ^uc ao ac árrvte « ^ dwmianya aoublc- 
Acacc U csgccíc 



una tíueva diversidad coa la que hay enTpre* 
pararlas ; y pora todavía mayor ea el modo- de 
.acompañarlas^ Np^b^ fábrica alguna de ia« 
juas i qOe BQ; conceda pl i>rímer .as^(q i lai 
de Seg(^ia,iy caá gexiarali|i^ á U» dejtod^ 
-Casulla / Estredura 9. Aadalacía^ y^aun i tof 
das la$ lanas de la qs^or psíftj^j^e. hs Provia; 
-ciaB de Esp^B» 9 aQpqug büy uoas^^.hiea[ii)e^ 
¿QKS qiia QV^ El/s^Dr(ík> asj^oito, ea ordeq 
Ah bondad 9 le tieiaen^ias (anas, de Inglaterra; 
y el tercero. U$ de. Leinguadoc , y Beyry. I4 
. severidad;deb9 leyes, qu^ prohibe ]| los lo- 
gices l^rmttacchtk Jifi Í4s i^n^ ^'iSUr li^^, 7 
€4 'piíUgIro ide. losíicofitráyapíi^tís: Iji^.a^uiiir 
Jbrada pocú á/ poco á I05 :^ Fabríqiiécos i que jf 
«e pasen sin ^las. Uaas Veces usan de k^¡ bf 
fias.de Segovii solsm^nt^ : otras }a$ juntan coa 
¿ivecsas lanbs dai Esp^fía^.y MQa%, y otiaii l^s 
mezclad cqn ias; dgí.Berry i:6/ con otra laoa 
cruda. Todo esto ha puesto las mani&daras 
de Francia en estado de proporcionar la fábri- 
ca de sus telas con los fríos de el Invierno, y 
Calores del Verano , ún tener que temer de 
toodo alguno , que el trabajo de sus vecinos 
desluzca el suyo. 

Las lanas de España se distinguen eñ Fran- 
cia con los nombres de príinera , segunda^ 
y tercera^ A cerca de las suyas proprias , sor 

lo hacen dos elecciones , y le dan dos nom- 

tí 

Una tiu. ^f^ 9 ^ ^ ^^ ^^ ^^ I y ^^& llaman lana 

akoi 



opositó' parar uá Iboeii Hilado ', ÜAaüú- ktfta 
^ ' JEEitáB ' objetos^ ppdrán^ \m\t la íhht^ía de 

diocar á uñ entendhtoienüD ansioso de la inge- 
niosidad « y agudeza , y que se cree de uoa es-^ 
(ftiérá. stí^tíbr ^- poique ¿a conrerltadcvá ^u Ra<¿ 
éeklsF^'y [nieétónotas^á'Má Va^gelaft Peroel 
¿b iie'éy , Ids qtie isoh él ort^iH^Dto de lo^ 
teerpos «as científicos 9 y k)s qué gozan el 
fadhor del masS^ilu^re nombre en el gobíer-^ 
ik) de loé Eámdo^/, tÁtkn^^ 6omo el mtjM 



líefefeW de quafiti» «ftftón'í ?él dñ conocer , ^ 
¿3I udar á<^I^ é^adorfeí; | Qué favor eicená 
la sodédad. Nó dudemos mirar como sólido , y 
¿óUe aqüdk) ^L que ocupó conr tanta conti«« 
íié¿ákfS^éL-^2Ítí Gátt)ei^t&9' ni- cteítmés íd^a^ 
^fádo ^"1 ínténdifeiiénto ^dfel tioitobire {:^r pa-i 
rarse á'' exañiiüar' níiatetiá^ , 'que prófuadi^aní 
nn Reaumur. i 

j^ Todas fes níatirtrias , ijué^ se llegan á' p^.,^^ 
fkíhérWüh'felaryáíeíííépctó^ dfrlá seda lar¿' 
^\ '^ue'lpor s( tiiishiá^ está üfl^dá natUráU 
tnentév y qué" basta 'doblaría para torcerla,^ 
se deben hilar con huso, ó con torno peque* 
^>, ^.igraud^,;^^ ,jja?a, .q«e «e Met^ , deben 
pasar por la carda , 6 por el peine , instrtt- 
nentos ^ que miran á .fioea mxxy dijferent^ , 

Los 



."^^ 



f o , que yi .mas alto* , 6 m?i hap9 , fie- 
man el peyne, (**a) y están puestos en una, 
tabla <ifr cósale m pie (**b) de larga, y sds,d 
áete pulgadas de ancha, áíveo,,lq pfímero,^ do, 
desenredar tos pelq8,:é hilos lürgos, <m, sp pei^, 
oan , y de separar toda la materia grosera , de> 
igual, y estraña , que se encuentre en ellos. Si 
alguno de estos agudos- dientes ^ 'desRunt^ 
^rquei eocontr<5' con ;,una ¡materia di^ta^^ 
que Cede^con: dificiífead ,«e <g<iiza con apa: Uw 
íuave i y si por hallar alguna hilaza , ó manojo 
muy eoredadp , se encorbáipp « se. f;f)der^ co«| 
«o; cafiQocita 4^ C9tisa¡ji9 ^uofíq ^ ^.ivs^ A 
peine , deblanáplé, ^ poeieqdQ dos V; »»?© «>r 
breotro,y en medio deeUos di- q>pay, i*^ 
que se peine, con lo qual, y pon. la inserción 
mutua de los dientes entre sí , juaiw®"*® ^'P'* 
aquel movimiento ^ c<??t. «^«^ 4f Pl*?"» i**^ 
bace caminar las pjia? »■» 4^«e i Udo „ y. yá 
al otro , se alisan ^ y d^emmarañan aquellas 
partes del copo" , que tocaron igualmente i 
, (9da peine. Reiterado /esíe.tramo, ordena d 
' «ayoc. eu|»eeo de f^btmrtfx»:* ít*^. W»«9^ 
los unop i oifosi:^ «UílaodftlcR „,4..P?kww 
tiempo que arrima' qecesanameme . .roua»s 

I . áca 



i > aue t* b'ás'nuitc m»jw ^he^T 4e CtttilUb < 



' (»»b) Dé París *•"" 

-í»*«)ÓI>fU«ii. 
(«*d> VtlntioT. . . 



«^ -* 



. B tffftídí del hmBre. Bp 

4m sQubI Í9tpvfíh 9 <f^9 separa las eMvem^ 
.dades de las fibras vednas» hallándose en to« 
do el copo unos mas altos , y otros tnasbar 
jos, según lo están los dientes por donde pa-i 
fSa^ Goa. este, preparativp se dispone un opp$^ 
-yá Ijnpío perfeétecp^te ^ para qqe qmoáp 
-msis manos diestras le vayan sacando en hch 
^as sieínpre iguales , y haciéndole dar bueltii 
^unánimemente) siguiendo la impresión » y mor 
iymfitfvy .prpuÍQr del torno ^ ^ del huso 9 9 
jfsm jtvajptiipanieotei qm «lo^.se dei^tuereaa 
;^más» 

Muchos Oficiales de fiíbricas acostumbrav" 
4 t^rla$ latiaa «noes de tridxiiajrlas cpn el peint^ 
^ WlomliiSEíi.; {^\Qm9 Süsgim m» de mhajur 
,\» «ttflt^^de teqIrW i yé^ea qaap^lo^est^A joter 
4ni;i|te. hiladas , 6 yi quando las hayan tqgíic)» 
{**) Los primeros , entregando i sus Oficial^ 
-«19 saiea ájt knfii de uo peso determinnd^ » la 
«^KsütiiQ^s^ .e&ytros «órelos, i^en^ quatrp ^J^ m^ 
part^ ) ,cada uqa de sq color , para que; trabaja^ 
^ yá) y pre|>aradas estas lanas, y mezcladas de^ 
-paes » se¡gun,la ^iscraciqp d^l Oficial, por^naedíp 
-^ Iqs (Umtes de sus iu^trun»eoti0^> y JMnRn^A* 

,«»,;se cqofafldau líwi<99l9rís «fius! qc^ p^gq^p 

-quedando eza^ameot$tcop(ia^fModíc(os, y triii^ 

; matados en aquel color .nq^vo f^qfjfi.x pr9- 

Tom. XIL M pu- 

(**y F$ lo mismo que CtfrÍ4« i.... ^. ^ 

peioan , hilan , j x^'y^ > y 4^»^ W,,pnf#K . , . .^ . ..u 



c^b EsptBheuh 4ú la Nitfuráleia. 

•f ^60 «t Intendente 4e^la>FábiAea , «1 \3¡6a\'^ 

■gura de aritémado dd butfti esrko de ésta ope>- 

nracion. El modo, fara asegurarse es* este: ' 

*- . ' Qiiándo :el diiefk> dé tina manifaAara quie<» 

Mt émpltatr^ eo ¿Ha lanías teñidais , y ^abér con 

^^e^iiidad^ si te nfcackiV<)ue' ha cOhcebídft ^' prd- 

-diiciráel e&¿tó, qué débeavy ha pensado, há^ 

ce trabajar V y prepai^r una muestra á que 11^ 

tDati^^jR/t^/m Asimismo hace peinar, y batansir 

^roé^tánftos 1)etlonés (^)^é lana téfüda , como 

4^ér6 s^r dé vekitfen^ de libras de ud ci^ 

ó de otro , en el total del paik> que desea¿ Si h 

tnúettta coiitfeiíe ^a bellotes de color de Cafi, 

«aidtbotof iríi¡$^/¿i^V(^)y ^o de asul pálík 
^, ^dtirégaráá Ms OfiCidlétfV^'élefeétolésa- 
tláfiiCé, por' total de bnal teffi^ aé veces ^ 
•£^' I4<to^ libras decbbr de €ai^^ 460 del Cabel- 
lado'^ y 400 de azul páUdot • ' ^ 
? t ^tiüfeés ttíy^ 'qual ^éá '^ déjgró V q^ <^^ 
^foénia lana I y se.pebe^h cbft^taWá^fl!e«- 
'^ , que no se podría trabajar más \ si des- 
de luego se le hubiera dado aqud color , que 
*8é le dettioa , y para que se prepara^ Así- 
'ttislUGí hay cdkM^eá muy'sobresalkfnceS'yy vh 
«vos i qual^ «lí él enCarnadd de CócttíBaiai 
^^ue perderiai todo sú esplendor en tanta di- 
' Vessidad de manost £á estos casos todas lis 
V te- 

, (**) o sraiiot. . 

mMío 4c cfc« c«lor » 4«^^tfitii s«lt cl'Aoaibrc« 



idas^ st truhajan en blaoco^ y en blanco váa 
á Iqs úútss. La experiencia del provecho , j, 
del daño ^ ó/^ h Imeno , y de lo mejor , j, 
xms pe(f$¿to lian, areegladp! tp^ tsfBS idiCb* 
rendas. _ . . . > 

I<a5 lanas , esfién >y¿ tefudas, 6 no ^rse de-; 
ben lavar primero ) y a%efvlas:9 después ba-> 
(pieeeaiclasi en un zar^ fu^ten^^ii^con ba^ 
queras didena(43s á eaté fiíp , y jcon este prepa-» 
¡fsnwo. $e peinan de^piies^ suayi^andolas coa 
agua , ó coQ aceite. £p, ciertos; casos las lanas^ 
sean coñid^s^ó Uapcfis^ no se pueden trabajar, 
^¡áñ roQJIint^olas inwnfirq ^ ^úik de pltva% 
é de >Ck>teat , (a) em^t||¿K> :Qa est^ cantil 
dad de una tercia ^ i¡t unaqiüi^rice paine , y á. ve-i 
ees de la nvtad del peso deja mj^ma lapa» La 

guando: la trafa.jQl flM9^>j ique la. prodi^ , X 
que por co$MqnenQ9 cpwe^^ 
gre natural , se peina , valiéndose del ^ua so» 
lamente y y sin recurso ^ aceite alguno ; y asi, 
juzgan suficientemente , despue|^de.h^rla]^«f 
queteado;» y aligerado, qs^terla en ui^a tip^^in^e 
agua caliente, eu qu^se baya desL^^ espuma 
de jabón. (♦*) , ; . . 



»m ••• 



*• « 



(%\ El Co1z«t es ana col pequeña t eitjt simiente dá mncho acei- 
te al exprimirla , y se parece ii la nabina « 6 simiente de nabos; 
perp sin razón se dá e( nombre d^ simíentci de nabos k la si- 
micnce > y aceite del Coliae , como lo hacen en afganos paragés« 

(**; O bálago «que ea lo mismo.' ' 



É 

a 



Azufrador. 



$9 Espéífiéétáoikla^'I^^ 
dln""*"^*' ' Puestos los belldhés de lana en im gan-' 
cho immoble por una parte 9 se tienen asi-> 
do» por lá otra á un -gancho movible , que loa 
tuereev p^rga 5 "^ lk»p29 y'é ,- cómo dioeD los 
Oficiales, desmugra , bolteandolos por- medio 
déun toirhóVq^ ^n^ varios brazos para sa 
manejo. Toda- la saca de laiía se conserva amoo* 
tenaceen* una cesta, ^ra peinarh deqnea 
nias Bdlniíeiite con la hutfieáád , que le que» 
éñ. Si estas lanas te-han de tejer en hbñoo^ 
se pasan desde luego i el azufrador , qoe es una 
éstuia , (**a) eñ que se mantkneB , sin expo-^ 
derlas ^ ^yre ,' sobre^ unasf varas , de Oíodo^ 
que sé éxhainttén muy bien cotí los vapores que 
sé elevan áe náa vasíJEi y éd - que se quema al- 
guna cantidad de azufre. Este mineral , qfne 
inancfaá irremdSabtémetitk' la ? mayor parte -á^ 
16s' coíores y párgh d(^ MiA sutíedad^ la' Imag 
qué lió está tefiida átin ^ y -& comumca dtta per«» 
ftda blancura.. 
Mododecrt. ' 4,** La lana larga , (**b) que pasó por el 
huT ^ ^* ^ine , es la que sirve de unfimhre) y de ci- 
miento f y fondo á la mayor paite de las 
telas comunes de lana í tanto finas , como or* 
diñarlas. Asimismo sirven estos hilos para ha* 
Cer gorros , birretes, medias , redecillas , y pa- 
ta todo trabajo de aguja. La razón de esto se ve* 

rá 

• 

<*«a} En tt«e^trat Fabricar de fifpJÜU este «Xttfrador es «t usdf * 
¿ero I h unas varas totamente. 
I^b; O eauAbre. 



' & W»}Sq Al iméfél: ^\ ^f 
ti lúegp 9 quanda la demos del osa de las lanas^ 
trabajadas con la carda. 

Para ú^ kf^laqa ^ <qiie:se ha peinado , y 
éofisttVádo 9 XX)» proporciointia lárguravjde mo^ 
do 9 que adqnléia' UD' luscre y que se parezca at^ 
go al de la séda>, es preciso, que.se haya .hüa« 
do en tQmo pequeáov Leonel t^uso, y la tuer 
csi y qué se ia^^háj^ ¡torcida la mas que ftte4 
ú po^fate* De^estai hmriefá queda* lá tda hien 
Usa , tiqpida ^ y sin pelo ;( por lo qual reflexionan 
mayores masas de luz , y con mas igualdad^ 
tompíendcse menos sus rayos , .qua qundq saiei 
y» «stiecíde et^pelb por itodasr partes. Este biki 
^Mmahttm quita deles faiisos^ó de lasca? 
flfflas del • temo pequeño para debanarle 5 ó ea 
útras capillas^ 6 en obillos , (^^) hasta i S de 
tdtas^iéc/ma^^jeguip^lestilo de varios: Lugares^ 
jf del taimitonquc f^ ^ien^n: drterooliiiadQ :Jb9 
irñí0ghtsteDCDs\^eeCada' manifadiva. : Todas las 
fibras dé tste bík) ciefaenun resorte, ó tiran- 
tez y que coótinuamente los indina á que sé 
feticcjaq y' y:afirif|guen^^yi á .que dejadosil su 
iftiertad se« taéfsaír unos con iotros:; peio es>» 
tt resorte ' natural se les. amortigua, y dísmit 
Quye con el vapcnr del 2^ua fairbiendo , que 
penetra los carretes. Después se distribuyen so* 
bre no banco eo otraa lamas cajitas'^ de las 
^iialeti ae van sacando loa hÜos , metieodot 
( ' los 



La urdidera. 



9^ EspeSlaítih lié U M^fm^^lfta. 
los al misma tiempo eo igu^ oumero de ¥>cú^ 
jas y 6 anillos, para colocarlos eb. uoa urdi<}er9t 
(ff) á mo(}o de tOff^D ^ puts^ fMpendícular- 
mentexxmo? lá devaaatkrf ^iqueje . mjiere om 
una manooon la ayudaídet qtikto enqmfith 
tra el espigón de un dÜndia O sí oo^ iplm 
tina urdidera ^ compuestajde oiástiles^rpAr^ 
los entne sí , y cotLúaadíKiiüadQQ ácía ^ pfti 
red , para ir recihienob 1<» híkn^B' un orden do 
clavijas y con que estám armados los roásdles» 
Quando se lleba el hilo desde el obillo ^ d cari 
rete ^ en que se devanó^ á la urdidura , s^im 
la proporción cpn que ^^ dán^^.isttf jbuelaaL9.se 
tienerí todos . los- falos: juntos ^en noa! ^ÓMQO.9 Jü 
con la otra sé váa asiendo á la ciavijal ,.,10^ 
déandolos á ella con muchas bueltasf 9 y. loa bir 
los' vienia i quedar itodbs juiftto; 9; ifocquodí 
mía cuerda: gracsar, iqúe rbf ja.ifvidtoefi esfHKal) 
rodeando tod« la .urdidera:, 7 «ooaerlwriQ 
siempre igual distancia* Quando se Usbaa los 
hilos i una urdidera Ihaa ^ é indinada sobre 
la pared ^ se reúnen tqdosf fobre M. jptíftm 
clavija de uno delas^dosrmáatHes^y: t^.Q^Or 
áacen de un mástiL á otro yjás una i otra 
davija sucesivamente.. Luego que el urdidor 
llega á la ultima , buelvie al contrario , de^ 
jando en las mismos:: dai^ijas el.> mtmO MUQ^ 
ro dehilos^ y.hdcieiüo aw^.ennsa9dQii: %^W9 

es, 

(ftft) Loi oficiales la llaiMUí VréiáMí > 6 J/tilMitb . 



-los dedos; ^ hqudli? isepantíonés^, que dafán 
"después lugar en el telai! al juego de la ur^ 
dimbre* £n: toda estai distribución guarda el uf<- ' 
^idor ; tamo; en jos hilos ,: como en «1 ti^étor 
tío de juntarlos , taluden y y ta|e8;m^ida$yqu^ 
•liarían una maiñík&ma ^ y la distinguen d^ otcá. 
En los Lugares en que se acostumbra fabricar 
aquellas telas mejores ^ aunque ,bast^ , que visr 
4en' á la g^ebte comiin^ se lisa regularícente :^<^^ 
«dUz y :ócbb bibs sobre irada cJ^y^a de la urdí* 
'dera. 'Con que el caamino primeto , que se hace» 
y la boelá $ quedar sobre el orden de qlavi- 
ju^j deja puejstos« treinta y seis lulos ^ y esto/^ 
•Ibmá ub fiünm^ Qua^entadei esbos; ra^qs sop 
qaecesariot paxti ifiírmarel .totaldeaquella^^ 
-títud^'y masa de !:flos á .que llamamos una 
'Cadena». (*^) Coo que son, 1440 hilos ., que 
Xniíiltifds¿Hdo9^ por* doce uranas^ ^'que cai^ unp 
'tiene rdQ liqgo^riíacen .i'J^aSoi.varas d^rbi]?, 
'qué 9s i llama tambied un píuñado< Para har 
cer el urdidor manejable este hilo y toma el 
un cabo , y forma una sortija^ metiendo 
\fl > bnzrí por día con ^ iodos los^j hilos , .y 
-bohJsndókv c^ ^ia ^¡íbfm^ Id. s^gun- 
-da sortija y ^ edÁao> y después metiendo hi- 
lo, 

(tt*) QoarCBta ramos compciien una d^aena^ h poñaoo > todas 

icia coda > aunque ««Jni nos Oficiales dan el soabre de tela á sola 
*li xnúimhk ', ^ c¿i>jinc6 4é ¿adcd^.' - ' \: ; " ' ' . - > ' . • 



^15 EspeSactdá d¿ la Nkturaleza. 
'lo y y brazo por éstei y . Ibrma e) tercero ij ^ 
Vá continuando. De aquí vfene el que á to«- 
do este conjunto de hilos de estambre » ensor- 
cadcAa. -tíjados , y reducído? á un pequeño espacio , « 
ie dá el nombre de cadena , y que se le.coiif 
^s^fse, todavía ^ qujindo' yá ! se ha! estendido sót- 
•l^ el telar para recibir el hito que la crii^ 
•za , y compone la tela. Para formar toda h 
urdimbre^ 6 cimiento de la tela,. se necesitaa 
'^tnucha»' ds< estas cadenas , juataodolaa én;unS| 
~y sbdindo aquella base* primera dé. hitos láb- 
(gos Vy paralelos , desdé la parte anté^or d6l 
Urdimbre. ^g|gj^ ^ hasta la posterior y en donde se afir^ 

^man eQ un cilindro ¿ llansado enjnllp ^ yjá ^ae;- 
^dida^y'q^ OM^ el juego f lé- Aiserdon de htrar 
*nfTa>ise-vá tegiefadot, se:aiirolla da rebieootio 
'enjillió de madera , tentfido delante dd Te* 
gedor debajo del juego de la . lanzadera* Los 
'preparativos de peinar la Jkinav y 'híhiHa y j 
(Urdirla, son un ^ídndot, auo m^ . i^I , que te 
'prbpríedades, y 'haoie&dasi para una 'infinidad 
de Lugai^s cercanos á las Fábricas de ttiiicha 
operación^ y consumos; porque lo qué traba- 
Jan para esté ^£b^y resaroe i^ estof iñigaáes , y 
*les buelve dqudlp^ :que ríos Pic^áietarÍQs sa- 
can de ellos , sin alguqa, esperanza de quec&h 
cute en su alivio. 

Colocado este primer hilo con mucho or- 
den sobre el telar ^ en que se .fabrican los es- 

"tambrésVy sárguetiwi^ todavía .no, twtí* 

mos 



i 



IS vestido det bünAré. ^i 

mo8 de la febrica de los paííos ^ nos mani* 
fiesta el largor , y anchura , que debe tener 
la tela. En los dos lados , rsegun el ancho de ^^ ^'^^ 
ella ) se acostumbra poner un numero deter- 
minado de hilos - de una materia ^ ó color di« 
ferente del de la urdimbre , lo qual sirve de 
caraderízar las diversas especies é& telas , que 
se febrícan. Para ;que cada qual sapa lo que' 
compra ^ hay reglamentos , que determinan 
la anchura , y bngitud de la urdimbre , la 
materia ^ y el color de los orillos , y en una 
palabra , quanto pertenece á cada especie de 

Pero aquí no teneoMS todavía sino la mi* 
tad de la Provisión* Multitud de trabajado* 
res.y no menos útiles que los precedentes ^ aun* 
qK mas visónos 9 -y ^ lAenos díestios , tiospre^ 
^tiai> otro segundo 'Mío 9' Qomünmente más 
fimie 9 y menos torcido (pie el primero, y que h¡io4cu »«. 
atravesando alternadamente: por entre los hi- ^^ 
ks altos , y bajos de ta urdimbre, los uAe to* 
dos en un solo cuerpo y y fotxm de un cabo; 
k otro un tegido igualmente grueso , é igual* 
mente adornado , y bello : y este es el hilo 
transversal , que se llama trama , ó grueso de * 
látela. 

El tramon , esto es, las lanas cortas , que 

quedan en el sueb dd peine , por no haber* 

se podido mantener , fSdtas de aquella lar* 

gura precisa , y proporcionada á las otras , y 

- T(m.Xn. N > 



9 %• Espe$a9fJo (k 'la'N<aufalpuu 

generalmente ^ tcxlas aquellas , qite $e llaman 
l^nas bajas , se enj^p^^ao, después de bien baqii6* 
. tead^s-9 y cardadas, ^ensacar depilas il biSode 
txama para las telas coinvinesü -«i / . : » 
€ardas. - ^as cardqs $on dos tablas , ó planchas co- 
mo el peine ; pero masí ancbas. que. largas^ 
cubiertas.^ ijn cue|K> de b^aoa ., berízada 
cpD ppnias;4e bferr0.y>l3Sr^ueÍ€Sí, .al. cotxtrar: 
cío de. los /latg<p$ dientes ^eí^peii^:^ $on cor«^ 
tas , y algo -corbas , pata que^ rompan los ma-* 
teriales , qqe pasan - por eÜas 5. y los redoz-: 
qsp 4 las in.4S miím^aft |»rtictitoiL:v X tsmásn 
mo para que rarifiquen , y desunan lo m^s q¡¡m 
fuere pos^b^ ,ta borra ^.aeda y. ttaniiD . 1^ peal, 
como la fina 9 el residuo dQ los capuUps , que; 
epQierra iqncQedi^tamePte 1^ orysíJida tj (Cl pen 
la 4eíi<»dQvi id^jiwrcftijdeí €^3¿f ,^ »Kte -qi^lK-j 
q^ier c^ro «pirpal^^e^ dimtnob ^jó estopA y que* 
queda en e|, $i^lo del. peina ^ úíí .q»e é$^ . kir 
pudiese preparar ^ y las knas: de ultima suer- 
te* En fin '9, las cardas se ^emplean w^ fQm-l 
f^ las Jagss larcas i ^ -49 ):prictew.:;sii9rie¿, 
quando . jse, prep9^Q paca! pagos 1^' ó : papa . Sarr 
guefias finas I que íniitAn' el Cuerpo de d 
paño» 

El motivo y h idea del trabajo de las catr 
düSj ps. ^pQn«ff ^ ua ¡nj^rsal bincfaíidci ^ Ibfo^ 
y. á proposito para sacbf un bilcf-.poco apre- 
tado 9 cuyas fibras hagan esfuerzo , y egerci- 
ten .de todos modos su lesorte , ó nraelle unas 

OQQ- 



• . - • 



* JSteíTtfda Mbmbre. '^^ 

oomiia bttíb 5 ^énid buscáiiídb ocasión de des«^ 

dos 1r¿agitíable¿ aquellos rnéniídbs [>ék)s ^ que 
han pttadó pof la& cardas'^ tió se pueden tor-^ 
ccr y ó 'dóblí^r singue ^c*pef¡triéiite;ért ellor 
Ana kndgbdi» édnScftUi'á iáepárar% <, y á 'dés4 
máfse *nfté^fef;íÉ|ihító.;fieñ ^ue 'ehtrari ; defeé 
estar heriisada) y poco torcMó:*cbh qué se de* 
be saCaif de este liSlo cardado una trama pro- 
pida p«m ^6 lai teta ) que isaljga '^ se hinche « V 
abul»-; y;<*tejíd*y'^ésal|áVa^^^ 
isifuinlád dé-píekísá /áskla t)oíl lá ot» 
dad él el Cuerpo de la tela. ' 
. ; I^ kna se carda , dandok diversas ma^ 
Dtt! ) 4se váo: emp^eabdd jíDsthim&tites ^uícesí^ 
fjttnefite délteadóávy df i^iíaártoas cortas :M 
yfen la ultinltti 'ópéradtoiif'^sále-Mdé del^jo ¿fe 
la carda como un pequeño rollo de una pul« 
gada de grueso , ;y doce de ' largor \Bst6s ro-* 
¡km dd latía ^jk ^Ittffiíán'' copórpaVd^ UhO^ 
ékt^^ y !terliilafi eá él toirM grafidé'sfii ^^ü4 
dá « de rueda alguna." ^ Lá ' hilandera potte cotí 
la mano izquierda la extremidad del copó *^r*¿i**¿ 
en el huso , (**V ó en sü ége i y con te de* ^ogt^d^ 

t^sat paño « y les llaman» a U primcrat Ctf^i^ Ctmm», k la scgun- 
O » eanU (U ¡UfáH^ b'Fim^» á la tercera , carda de R$4ilU,Y ik U 
quarta, carda de VeriS : y escat dos ulcimas>una> y otra dan la al- 
tíma maan. Tambicá paraila trama hay s«9 cardas pfarttcohres.An*- 
tf s de darle estas car.das ^ la Uu|a» K.le ^tai^ Iq^ r/#r#/^ y Csdil^tttj 
que soif'1orrcsidin5$ deianfarta ,'qú¿ teniaif. ^ 

'<*9 Ai huso de esta especie de toro» llarnt* Hmsém» ea alguaae 

partes. 



100 Espe&acuh áe k NahtraUíuk 
techa mu^e b .c^ex^ , la nieda , y é :hmx: 
con que asida la lafiaá lapun^a del ^ge » aeeíK 
teda en ella , dguieiido su movimiento. Luego 
aleja la hilandera la mano, y prolonga tres , ó 
quatro pies el copo , que adelgazándose ^ y sí*. 
guien(^ la direocÍGoi y que Ja oot^tiuica el ege 
dejl fanso , viene á /quedar reducida á un Ulo 
bastantemente torcido » de modo , que logre ala- 
guna consistencia , al mismo tiempo , que per* 
manece spficiencemept^ ^.fó^ para ectar fuera 
del . torcido 1^ extremidades, de las; pepenas be-. 
bras,^ue.le componen^ Paudole de nsbés mi 
golpe vblento i la rueda , saca el trabajador ^6 
bilandera todo -el hilo 4e ^.ege , y le arrolla, 
y deh^a e^. el cuerpo deltuiSQ ^CQo solo^vn 
leit.l^ rueda .§u movitniQíuo ofái^mo r jr 
después une el cabo.de^ ^opo^ ji biladoj[ 
i otro , que se. empieza d l^lar , ^piteando 
el punto ;^de reupioii aKege.f^ra bplver á co* 
o^^n^f I9. operacÍ9ft'PrtíPed¿tU)e^fConcuy9 le-t 
petición . acumpla fi>ucÑ% busmdjisl^t^ue se vafe 
poniendo en el cuerpo^^ del huso » al mis- 
mo tiempo que se disminuyen mas » y mas los 
volúmenes , copfbrme se uan acercando á la 
punta del egé. Est% miasa de ^ilo , 6 esta husa* 
da grande, dc^pnesta én fortña de cono , 6 
como un pilón pyramidal de azúcar , se atra- 
viesa , 5r corta con el ege , sin que de aso- 
do alguno se desenrdien , ni enreden sus bír 

los: 



j' . ' ♦ 



». 



. SJ vertido del bmbre. lor 

íoiz pnies el aoeyte , ó solamente la bmnedadf 
que todavía mantieqe la lana j embota , 7 
adormece todo su resorte. De este modo se 
muda sin riesgo alguno , y pu^to el cono en 
otro huso 9 se distribuye en la debanadera^ 
imiendoie por medio de un ligero nudo con 
el bilo de otro huso diferente , y todo jiia*-^ 
to se reduce después k una madeja por me- 
dio de la debanadera , que mas gobierna al 
trabajador ^ que el tiaba^dor i .ella* Las me» 
didas; , que se han propuesto , y las ideas to^ 
madas , determinan la circunferencia , quede-( 
be tener la debanadera. Quiérese ^ poqgp por 
egemplo ^ que la madeja tenga trescientas buei* 
tas de hilo ? Entonces es preciso ^ que el ége 
«oeage . pcnr medio de.quatro pubtos ed una 
fueda 9 que tenga veinte ^ y que el ege de 
ésta 9 que tiene ciiKro , entre en . una rueda 
grande , que tenga sesenta puntos. La . dd)a^ 
madera dará cinco buelms para andar los so 
puntos de b mida' pequeña ^ pues <^da uno 
de los de la debanadera encuentra coa otro 
de la rueda pequeña. Esta dará las mismas 
boekas que su piñón , el qual para andar los 
^ puntos de la 'rueda grande, habrá de dar 
2^ bueltas: con que en él tíetnpo que lá 
rueda grande ' dá una buelta 9 dá 1 2 la pe- 
queña 9 y la debanadera 60 : y asi 9 es pie- 
dsp 9 que dé la nieda grande cinco bueltas 
para qué la debanadera dé $ . veces' 66 9 ^ h 

las 



rotr EspeSaéuh dé h NataraUza. 
las trescientas. ;£q el* remate de lá dd»padeJ 
ra se pone: na martíHico^ condncicb por un» 
davija , que le sostiene , asida á la rueda gran- 
de , de modo , que ^ al acabar de dar ésta ( 
bfiiekas., dá el martillo 5 golpes» Además de 
esto atraviesa Üá misma debanadera nd ege^* 
queariblla nn hiloxón una pesa pequeña ^ que 
detenida al acabarse la quinta boelta , advier*- 
te al debanador , que hay yá goo hilos en 
m debanadera , piies ha dado' 300 bvebás , eknt 
es '5 veces 6o. rForraac^ las madejas cpo ué 
Bumero determinado , y 'conocido de hüO' da 
nrama , se juntan los cabos y de modo , que 
todos queden reunidos en un mismo punta, 
p^ea «que (por >medio de una cuerda ' se pue^ 
dan hallaff>''fóc(ltiiente.>Pjíra quitar Agestas m»<» 
dejas el 'aceyte , y suciedad , que tienen por 
razón de los tintes^.se lleban al desmugr»» 
dero ; y limpias ^^ y desmufradas . en él , sr 
Cueican v 'd^ndelfis' , como peqnefias cohiña^ 
torneadas \ á<icada^>uiia. de las qdale^ femaq 
rollo ^- 1' paquete. -Esta figura 'balita el m^ 
^^P 9 y transporte ^tn riesgo de equivocacioi^ 
ai. de 'mezcla^ Uldmameoté. ^j se debanan las 
madejas ife él' hito de trama ¿a cafias pefque^ 
fías de trer pulgadas ' de* largas^ yla^ llkwañ 
caaiiiat. caniUos.' Dentro de cada una se mete tm Uñt^ 
fecillo 9 i que .llaman bembrilld y i^), cuyos 
/ i '# ' *i \~' \ ' ' \ • . . * * ' ,. dos 

A(**) ^ c^ca^ejobj¡iU,6 feügrref illo» iin« se tt^ce dentro ^e la c^ 
kiUa'para' asegurar la ciíla Iajiiadérá'»te uamáñ en otras paKcs lirné^ 



El vesfidd íkl hombre. 105 

lados mantíenen la canilla dentro de la 
lanzadera , que dá lugar por una abertura la-> 
;teral ^ pqra que vaya saliendo el hilo , el qual 
detenido sobre el temple (**a) pequerío ^ que Lucha, h aut- 
es el primer lado , ü orilla de i la urdimbre^ ""* *^*^*' 
se desarrolla ^ y descoge de la canilla á me* 
áida y que la lanzadera CQrre áciá el temj^ pe» 
queño del ooro lado. Entofacésiebantandose {x» 
medio los htlosde la urdimbre , y :bajandd des» . ^ 

pues akernadamente ^ quando los otros suben^ 
y abrazan el nuevo hilo ('*^b).de la trama ^ que 
los viene á acompañar h tile suerte., que la ur** ^ 

dimbre es propriamente el cimiento , y la fuer^ 
sa del tejido , y es la trama quien le dá á ki 
urdimbre d cuerpo 9 y el carader mas sensí* 

.Mucbas telas Jbay , cuya trama no esbdlun ^eia de 4m 
ds^ sin^ de una lana* peinada y i¡^c\ ooino:^*^*'^^'^^ 
lo es la de la urdimbre misma , y en> estos; 
casos se saca un tejido liso , á quien por 
la igualdad j 6 casi ^ualdad de los dos hi<4 
los 9 Uamaoios tela de dos estaoibres ; y. por 
d. contrario llamaremos tela.de im estanibre^ ; "i 

á aqueUa^ cuya urdimbre es de lana peina* 

<**«) Bl temple es an palo» h regla» q«e se pone encima de la ce- 
íá para que no vaya» ni mas ancha» ni mas estrecha de lo que se ' 
qoiere» y se afirma con anos, que llaman Pincbts > asidos a la mis- * 

ma cela. 

(**b) A cada nuevo hilo de trama » que. va entrando en lá ttli» 
le llaman Luehm. 

(*«c> También le llaman estambre á esta tana peinada» y esta te- 
la» qnc sacan de los dos estambres peinados , tanto para trama» co* 
010 para «rdimbrc > es á quien Ummui TíU dg Us íttámkftt. • 



• # 



1 04 EspeStacuh d^ Ja Naturúlna. 
da 9 y el cuerpo , ó la trama es de faib floj6| 
6 lana cardada. 

De esta diferaida de hilos , yá peinados» 
y y á cardados j proviene la que bay entre 
una simple tela , cuya urdimbre , y trama se 
formaron de un estambre igualmente torcí* 
cb 9 ó de un fustán y que es todo un algo- 
dón 9 pero de urdimbre Uso , y trama beiiu* 

9t&o h hilo ^ ^ ^^^^ proviene también la diferencb 
de rr4iiM to- suma , que ae ve entre el paño , y una tda 

bre otro hilo , i_ i* t <- j 

4c craoM. de estambre lisa ; pues el paño se saca de ur^ 
dimbre » y trama , cardadas igualmente , aun* 
que de lana la mas larga » y de primera siier^ 
te ; y el estambre mas hermoso , y fino se 
compone de estambre liso sobre estambre 
liso , (^ esto es 9 de urdimbre » y trama» 
Usas igualmente , igualmente ' cenadas » y 
ambas de una lana fina » y larga » que pas6 
por el peine para que quedase mejor torci- 
da» y mas lustrosa. De aquí mismo viene 
taml:rien la diferencia de las Sarguetas , (**) 
cuya tiama es beliucb » y floja ; y del ba- 
tía emmhre futo » (^) belos » y otfBS telas finas » cuyo hí« 
ibo s^brc o.zu.^ ^ ^^^ el de la urdimbre » como d de la 

trama » es de la lana de primera suerte de 

Se- 

• t ' « 

(**) A U cela » qae mIc de los dos hilos » trama » y urdimbre 
<ÍB peinar > lUaan Vtthi, 

(**; Ha/ dos cspcciet de Sargueras , uaa de teda, de mas cuerpo 
^iMT d caiVcin dol>le 2 ocra de laaa» algo mas fina que la Scmpiccr* 
■A , y sirve comunmcnce para forros $ y de esta se habla aqoÁ. 

(**> Suck servir para aiirio en ios lucos. 



IS vestido Jd bomhre. ,. iqj 
Segom^ y ambos lisos , y peinados , y que se 
hilan casi coh igual solidez en el torno peque- 
ño. Esta, igualdad ^ i^ ca$i igualdad de los dos 
hilos ,' con la supresión de toda pelus^ , es 
quien saca tan brillantes cómo la seda las te- 
las ordinarias de Reipis'^ de Mans^ y de Cha- 
lóos sobre el Marne. Si la trania de este es- 
tambre' lisq , aunqvie peitia4^ cotíid- el hilo de 
la urdihibré', se lilla muy suavemente, la tela 
muda de nombre, y tóriiauñá forma niiévá. V 
asi , no será yá estambre la tela, sino sargueta^ 
quando la trama es de lana cardada , y que se 
hiíó flcyamente en éí ' tortiil girán^Je ^' para , que ' 
quede lanuda ¿dmó eí pafib/A^esta$ combina- gjj^„«, h 
dones , que dejamos dichas'^ se juntan otras , sin ^^<> ^^ «^«- 
mas diversidad que el mayor , ó menor grado de con ^hlio de 
carda , ó peine ; otras diferencias provienen tam- níaSÍ^^" ^' 
bien de la alteifnativa de los hilos de la ur^m- ' 
bfe,yá sea en ordei? al color, yá en eí grueso, 
Ó yá en el modo de disponer , y tejer el todo. 
La tela fina de un estambre liso sobre otro, y 
bien apretada ,'y batida én el telar , viene á ser 
d éstambi^é liisó de Mans. La misma tela menos ^^}lX^. 
apretada , I' modo de gasa, será loque se íla- ^'•«^«•* 
ma crespón. (^ Es la trama de lana fina , pe- 
Tom.Xn. O r© 



'I 



(4(*) Bu esta .tcU» na kftbiendo po4í4o ccaer inrorme alis- 
tado de. ella, TCOiqítc Tarían inmei^amciice los Diccionarioss 
y asi usamos de es ce termino por huir de su coafasion. Udos 
poaen dhameloce * otros estanicáa t J ftrcc€ t ^ue ao es an^ 
bí ovo > sino 6l Cr$if¿itt 



BspafioUta* 



Tiritaña. 



1 06 Espe&acuJo áe Ja Naturaleza. 
ro cardada ? entonces será droguete y d tina 
lanilla muy fina. Alzase-, y^ se baja la urdimbre 
con qu9tVo careóla^ (^a) en lugar de dos? £1 en- 
lace de los Wos es entonces doble y y sq cruza^ 
y atraviesa uno á otro, y la tela es el Maroc, 
(*^b) 6 Droguete cruzado. Es la tela de una la- 
Tcia Deifina. na gruesa , y sin cruzado? Esta es la tela Delfí- . 
na. Silfi trama es de lana fina cardada,. con 
urdimbre de estambre liso de Segovía, eslaEsf 
pañoleta de Reims. Si la trama gruesa es de lana 
de Francia, y la.urdipbre dé cáñamo , sale 
la Tiritaña de BeauQapp.j,^ el Droguete ^grue- 
80 de VerneiuK Xa Sargueta fina , bien tejida, es 
la Pinchina de Tolón, 6 d¿i Cbalons de Cham-. 
paña. La Sargueta de lana gruesa , bien ba- 
tanada , e$ la Pinchina de Berry. Quántas com- 
binacióo^s I y ()uánt3S mé;^Iás I y nombres ' 
ae tiallan á cacía paso entré todas éstas telas^ . 
que son como telas madres! Pues nó se ha- .' 
lia menos multitud desde el hermoso Cha« J 
melote de Brujías , r ó. (^ . ^la i^n Flandes, d .^ 
de. Ñeuville eti eir^^^ésai^Q, baktk él' Chamé-. 
Banagás. lote basto de Auv^miaVy i^.l^ragáni^^ ' 



C**a' Bu los telares llaman Cdr e9U$ i unos Hstonas de fluwieni 
en que pone los pies el Tejedor 9 para que saban » y bajen los ti- 
zos. A estas careólas llaman en algunas parces Prttmdtras » 7 en 
•tra» PrimidiTés. Al tejer con quacro careólas , llaman tejer á la 
C»rdtllédm Las Sargaetas , Katiñas. y otras ettnfecile Vemno wt 
tejen de este modo , cnn qmoro liUot , y nna especie de relieve» 
á (fue llaman Cru^^ 

(•«b) Bl Maroc » de qoe hablamos «qni , es ana eapecíe de Ser» 
gueta , que se fabrica en Reims : y puede muv bien pnsat por I>r«" 
guete , como también el Sé^*tin » / el CéUsmMP» 



£7 vestido del hombre. X07 

4egun se emplea para diversificar las telas ^ 6 
una urdimbre fuerte de pelo de Cabra ^ coa ' 
trama muy torcida de lana fina \ 6 una ur- 
; ' dimbre de pelo »y trama de lo mismo f^ el 

^ .p^9 con el cáñamo , con el lino , 6 con la 
^ jséda. Una fuerte urdimbre de seda « con tra- 
^ ma fuerte de la misma materia « nos dá el 

Gorgorán de Ñapóles \h el de Tours. De Gorsorin 4e 
una trama de lana , con urdimbre de seda , sa- go^ú de 
fe la Ferrandina , ó d Moncji^ard. El hilo ^^•• 
de cáñamo con el de. aíjgódon ^ nos abastece 
del Síamense comuñ. Estt> basta para que po- 
damos inferir ia immerisa/ diferencia de te- 
lasiquesé encontrará én las combinaciones 
de pelos ^ borras ^ seda ^ lana , cáñamo , y 
lina '' ^^ ' ' : ;^ 

Antes de pasar i otras especies de diver- 
sidad 9 que se les dan á las telas con Ids vá- río,%?c^?I 
ríos modos, que hay de darles lustre, y con ^^ *^^'¿*^¿ 
los singlares preparativos con que las dispo- «^í^rta. 

^ nen , rio es razón omitir una operación bien 

^feve en la aparfenda ; pero eñ íá realidad 
muy del caso, y no^ menos sabia :y qtie por 

; medio de d torcido de el hilo acia el un 
lado, 6 acia di otro , contribuye mucho ^ 

\ lustre de lás^ telas de menos monta , y mas 
comunes , y á la substancia , y cuerpo de las 
telas, que imitan al paho. Esta operación con« 
siste en hilar del mismo modo la urdimbre^ 

v^y la trama, que se destinan pata aleuna tela 
' ' ' Oa lus- 



io8 JEspeSlacuJo de Ja NaturaJeza. 
lustros^, j cpmo el Estambre ^ el Chamelote 3 ü 
otra 'semejante V y ^n fiilar la trama para los 
paños , al contriario de como se hiló la ui- 
dimbre. 

Esta diferencia no ^lepende de el movi- 
miento dé los dedos 9 que siempre es el mis- 
mo ) sino únicamente de la cuerda del tor- 
no , la qual puede estar cruzada , ó abierta, 
y sin cruzar : caminando la cuerda ^ que r^ 
^éa la circunferencia de la rueda, y que obli- 
ga á seguir él movimiento de ésta al huso, 
y al hilo', de la izquierda á la derecha, co- 
mo la cigüeña del mismo torno , hace que 
las bueltas, y torcedurás de el hilo Ueben esta 
Misma dirección , subiendo de la izquierda á 
la derecha ; pero si la cuerda ^ que rodea, 
y corre por la rueda , está cruzada antes de 
llegar al huso , á que se vá uniendo el hilo, 
es necesario , que á hilo ^ y huso los mue- 
va, bajando de la nsano diestra á la sini^ 
,tra, al mismo tiempo que. la cuerda sube 50- 
bré la rueda de la izquierda á la derecha ; y 
todas las fibras , ó hilitos de lana , que se van 
torciendo los unos sobre los otros , tanto en 
el tornó (pequeño , cómo en el . grande , Jo 
ejecutan según el movimiento , qué les co- 
munica, é imprime el huso, y ege , por lo 
qual se pliegan , y tuercen de un mismo mo- 
do , quando la cuerda del torno se cruza ^ b 
se hila á cuerda cerrada > y se tuercen de el 

mo« 



El vestido del hombre. 109 

modo contrarío , quando se hila i cuerda abier- 
ta. Pero y y qué bien nos podra venir de que el 
uno de los dos hilos sé tuerza al contrario, 
que se tuerce el otro ? £1 bien es este. 

Quando se quiere y que una tela no que- 
de rasa, sino con algún ^dorno, y nías , ó 
menos tupida, y belluda, se lleba á los Ba- ui Bauaes. 
tañes para espesar la urdimbre , introducien- 
do en ellas fuertemente aquella lanilla , y pe- 
lillos de la trama , que la acompaña , y pa- 
ra mantener . con sus estremidadies., introduci- 
das en la tela , la pelusa , que la adorna en 
k) exterior. £1 Batanero es con toda próprie- 
dad quien le dá la consistencia á la tela , y 
el efeéto principal de los golpes de los ma- 
zos de el Batán está en añadir la fortaleza, 
y tupido del fieltro á la regularidad del te* 
gido. Como consequencia de este principio 
no se pasan por el . Batán las telas lustrosas, 
, y lisas , pues reciben sin esta operación todo 
. el esplendor , que han de tener ; y si tal 
vez se batanan, es para que se purifiquen, 
y limpien; y nunca se ejecuta en seco ,^ pues 
perderían , tupiéndose á fuerza de golpes , aque- 
lla ligereza , y brillante hermosura . , que las 
dá el cara&er. Por el contrario ,' las telas, 
que se batanan para adquirir la consistencia de 
el paño , ganarían desde lu^o no poco , si su 
urdimbre , y trama fuese de lana cardada , 6 
. á lo menos si el hilo de la trama es flo- 
jo, 



I 

M 



1 10 Espe&aculo de la Natut(úet¿u 
jo 9 y la urdimbre hilada , á gyro ^y tornó oob- 
trario , ó uno á cuerda cerrada ^ y otro i 
cuerda aUerta. Las personas , que corren ¿da 
una misma parte ^ podrá suceder , que no 
se encuentren en mucho tiempo ; pero si co^ 
ren al contrarío , se podrán muy bien en- 
contrar , y tocarse con prontitud unas^, á otras: 
de el mismo modo sucede en los pelillos de 
dos hik» fkgos , y torcidos acia un mis- 
mo lado en el tomo; poca unión habrá que 
esperar de ellos , y aun todavía habrá menos 
denlos dos hilos de lana peinada , que for^ 
man el, estambre; pues en efeflo, lo que se 
desea es ^ qtiie se junten , y aproximen entre 
sí , y cubran d cuerpo , no que le snfixjuen^ 
y at)oguen. Pdro si el uno de los dos hilos 
se torció* á cuerda abierta , y el otro á cuer- 
da cerrada ; si los pelos de la urdimbre están 
de una manera^ y de otra los de la trama» 
los pelos déla una taparán fácilmente los in- 
tersticios de la otra , introduciéndose en dios. 
Quando los mazos golpean , y rebuelven la 
tela en la pila dd Batán, no hay peto algu- 
no 9 que no se quebrante con los golpes , que 
recibe; y los petos , que con este impulso for- 
man una curbatura , ó se apartan de los im- 
mediatos » se bajan , ó prolongan , quando 'd 
mazo buelve la tela dd otro lado : con que 
si los hilos de la urdimbre , y de la traiM 
se hilaron unos al contrario de otros, y aque^ 

ios 



. - Bl vestido del hombre. i r x 

Dos se erizan acia fuera á la derecha y y éstos 
áqa la izquierda ^ esta disposicioD les £icili« 
tara sin duda ^ la inserción mutua al batanarse 
la tela: y todavía se hará mas fácil , y mas 
pronta esta amistad , si los dos hilos son de la- 
na cardada ^ qual es la que se emplea en los pa« 
ños. Todas las demás telas , ea que se acompa» 
ña el hilo de . trama con el peinado » se uniráa 
suficientemente con sola la precaución de tor* 
cer un hilo al contrario de otro ^ y adquirirán 
la textura , y solidez del fieltro, hasta el pun- 
to que se desea : digo hasta el punto que se 
desea, porque si la tela , sea paño , 6 sea Sar« ^ 

gueta, llegara á ser verdadero fieltro^ se com- 
primiría demasiado , tanto en el largor , como 
en la anchura, á proporción del xmyot grue- 
so ^ y cuerpo^ que adquirió: y si se quisiesen 
baoijnar mas , se harían pedazos. ^ ó .les quita- 
rían el tesón y como dicen los Oficiales. 

Los ^fc¿)os del Batán son dos. JSl. prime- Dot eredot 
rp, es desmiigrar absolutamente la tela j y el 
seguuíjb enfurtirla ;^{**) batanase e^ tierra , y ^ 
en^ seco., (*♦) En ti, rra se We embolvieiído la 
tela en arcilla, que es absorvente ^ y á pro- 
posito para llevar á sí todos los cuerpos un« 

tuo- 

f«*j Bsc6 es cnf irU » y tolidarU. 

(«o> Bn nue tras Fábricas está prohibido b<t<iitr en f^eda para 
pafi(»s finos > porque los desluce $ tampoco se nsa batanar en te- 
co. £ji el Batan se ponen tres operaciones : la primera ci desen- 
grasar t la segunda ¡ enfurtir > 6 solidar i 7 la tetcera UTtr. T 
esta s€ dá solo con agua dará. 



de los Bata« 
aes. 



113 Espe&acuh de la Naturákxa. 
tuo^os , ayudando la operacioo coo un catk> 
de agua. De este modo se desembaraza , y lim- 
pia la tela^ á fberza de un trabajo repetido , y 
dé mas, '6 menos rtgua, de ia tierra que te- 
nia j de las manchas , de el acey te > y de to- 
da aquella bascosidad , que cogió en los tin- 
té^ ; y asimismo de la cola del pergamino 
códdo , en que «e embolvió la urdimbre pa- 
ra que sus hilos estubieáen mas resvaladizos, 
y* suaves én la fabrica. Despues'de esta primera 
operación , de que no tienen necesidad algu- 
nos estambres delicados , las restantes se hacen 
en seco , yá mas , yá menos fuertes , eofíir- 
tiéhdoá la ligera , 6 batanando éficazmen-' 
te , según la intención y que se tiene , de que 
las telas salgan de mas cuerpo , 6 mas del- 
gadas! Nada dispone las telas , para meterlas 
mucho de Batán , como haber introdüd- 
do mucha trama , multiplicando los golpes 
del peine en el telar. Yá echará Vm. áqui de 
ver , amado Amigo mió , qué mecbanismo tao 
delicado sé encuentra en todas estas opera- 
ciones , de las quales , aun no aprendemos d 
nombre. Jamás hablamos á uñ Oficial inven- 
tivo , é ingenioso , y corremos detrás de las 
estériles promesas de los Philosopbos. Yo qui- 
siera y para su gloria , y aplauso , que fuera al- 
guno de ellos 9 quien en lugar de hid>lamos 
dé las formas substanciales, de los puramen- 
te posibles 9 y de la harmoiiía predetermi* 

nada. 



'EL vestido del bonAre. it^ 

nada , nos hubiera eoseñado siquiera el uso de| 
hilo torcido al contrario. 

Después de todas estas diversidades , que 
prováenea de la elección , mezclas , prepara- 
tivos 9 y fábrica de bs matéales , se puede 
todavía variar la tela con otras composício- 
nes , j aprestos 9 que »,h aplican ^ ó nie-» 
g9n después de estar £ibricada : y así , mu- 
dan el nombre , según el modo que hay de 
componerlas ^ y según d que hay también de 
adornarlas. 

Primeramente se despinzan ; esto es, se 
les quitan bs nudos , pagillas , y motas con to- 
das las pequeñas desigualdades , que tienen , va- 
liéndose de unas pinzas delicadas , 6 de hastiílas 
de mimbres , ó semidas , {^*) para que vayan 
i los Batanes sin riesgo alguno : pues el masi 
pequeño cuerpo duro podría romper la tela ea 
el Batán. D^e las manos del Batanero buelve 
á las de la Despinzadora 9 la qual repasa la tela^ 
quitaadola de un cabo á otro los cuerpos ter- 
ecos, que encuentra , y quanto halla capaz de at^ 
terard color , y de disminuir la igualdad , y 
uniformidad del grueso , y cuerpo , que debe 
conservar la tela. Después buelve otra vez al 
Batán , donde se golpea de nuevo , no yá con 
agua . firia , sino con agua caliente , y jabon^ 
Insta que quede de tal modo limpia , y la- 
Tonu XIL P va- 

[ ^^\ Ad solo ttsaa pintas de hierro coa puntas de accso* 



'^ k 1 4 Espe&acuh de la Naturdletcu 
vada y que salga el agua de la pila tan crystall* 
na ^ y pura ^ como entró ; pero se represa , y 
detiene para batanar todavía en seca la tela ; y 
entonces se le d¿ un batán maá fuerte i la tela^ 
Si acaso se le quiere dar.. Tíenese la precaución 
de desdoblar de dos en dos boras la tela , y sa- 
cudirla ^ tomándola de las orillas para que se 
disminuyanlos pliegues,, y arrugas ^ que queda- 
ron dé los mazos ^ y para impedir que se en- 
coja con demasía» Luego se bueWe á lavar en 
la pila , y ésta es , por lo común ^ la ultima 
vez; que se lava.. 
»ftrch«gir de: Después de estd^ ^ se arman algunos Ofidá-- 
jftft teitj. |gg Yigofosos de la Fábrica > á los qiiales lia-' 

man Percbadóres ^ con los. palmares ^ que son 
unas cruces duplicadas de hierro ^ ó madera^ 
guarnecidas de las agudas pttntasdé lacatdencha^' 
6 con las cabezas de la cardencha misma y cuyas 
hojas> vistas en el microscopio, descubren en ca- 
da extremidad un delkadisimogancbo; y después 
de haber metido en agua toda la tela ^ la cuelgan 
Wen desplegada en una percha, (**) y van saciuw 
do el pelo á la tela ^ repitiénda varías veces la 
operación , y empezándola por la parte inferior^ 
llegan á la superior, y después al contrarío de al- 
to á bajo rluego contra peb,y según él ^sucesi- 
vamente : al principio ^ á paknar muerto ; esto 
es^con palmar^ que yá ha servido y despula pat- 

finar 



El vestido^del hombre. ri5 

tnar tívo > quando no ha servido otra vez : (^ 
y toda esta especie de obrage % hace primera- 
meóte con suavidad ^ y luego con mayor fuerza; 
pero siempre cou el cuidado de no consumir , y 
arnúoar la tela , ni empobrecer él cuerpo , y 
destruirle el tesón, que tiene , á fuerza de ador-f 
naúAzy y sacarla di pelo. 

L9 perchadura deja á la tela mas calientei i'aadiiUirir 
de mayor abrigo. , y mas hermosa ; auoque t»ira 
esto se debe añadir la operadon de la tundidura* 
OorregM^ la 4e«goaldad del pelo de la tela por 
medio 4e las tijeras del Tundidor , y puesto su 
primer trabajo , la budve al Cardador para que 
la carde de nuevo » y se la^ buelva. Ejecutado 
já todo ,/el Tandickx la trabaja y reparándola , y 
fefifumdola , i*^) nombres , que expr^an los dír 
versos grados de su trabajo ; y asi , la trahea 
mutuamente de las tijeras á las cardas , y de las 
cardas á las tijeras , hasta quatro ^ b cinco ve« 
oes , sin hablar de las tundiduras^ y de el embéSf 

Pa d 

(**) En Cspaáa dan cinco bnelcts 3k la tela : \ la primera badea 
llaman ulrwMms » á la secunda 41 meiU Ím»m , ^ la tercera . y qaar- 
ta refim^f , y i la quinta 9mHs : f estas mismas buelcas dan en 
la cnndidnra. La carda de imprimar ca la carda común : ala >rgQn« 
da buelca la dan asimismo el nombre de 9mh§rr4r z y ti <iaando se 
carda al potro , qne es una especie de attil^ pero las ultimas labo- 
res son á la RUHU ; esto es , encima de la rodilla^ y se llama pu- 
ramente cardar El ferchar > es lo mismo que car Jar al ayre, y dis- 
tinto de los tres modos antecedentes ; y qoan lo se percha, o car- 
da al ayre > cuelgan el paio en una vara , ^ queilaman terchd * f 
h» Tan trabajando cnn los palmares « los qnales n» son otra cosa» 
que nna especie de cardas, conque los Percbadores &acan el pelo 
é Í08 paños : la carda la usan los Tundidores , después de dada la 
tijera para sentar el pelo al mismo paño> 
^ (««) Bstoes 9 danaole las manos > y repasos > que hemos notado*. 



it6^ EspeSfactdo de la Nataráfeza, 
d modos contrarios con que las trabaja xmanoh 
nO misma; Fábricas hay , ei^ (pie después de pa« 
áarel paño por las cardas de imprimarlo co^ 
muñes k primera Tez y buelven al Batám 

Kq es posible, qoe pase la tela por tao fieros 
acometimientos , golpes, instrumentos , y herra- 
mientas ag»das,y afiladas , sin correr algún pe- 
ligro. Pero no hay cuidado que no se ponga pa« 
ra zurcir imperceptiblemente . aquellos parag^ 
lisiados y endebles , ó rotos, 
jufcidiirtf. Los que' comercian con boocnr , tienen , co^ 

mo por deuda de religión , el imponerse exac*- 
tamente en el conocimiento de la» zuiddo» 
ras , que hay en todas sus telas j- é iademní* 
zar al Comprador fielmente de todo daño». Es 
aquellos tiempos, en que la superioridad dé- 
las Fábricas de fuera del Reyno de Francisi 
hacía que se desdeñasen las telas , que se sa* 
caban en él ^ se acuerdaa alanos haber visto* 
un Merecer de Londres , que no se ocupab» 
en dar noticia i los Traficantes de Francia de 
ks zurciduras , ó- partes desquejadas , ea que 
el tesón de sus telas se arruinó ; sino que pa** 
ra evitar escritos , y réplicas , lo que hacía , era 
poner colgada dé un hilo en la zurcidurai 
(*^a) y parte maltratada en cada pieza ,^ una gi¿> 
néa. (**b) 

Después de las largas operaciones de Ba>* 

ft»a ) h esta viircidara Itaman Rktns itl tuiwé. 
ft*b) Vale cosa dt siete pef«s» 






tañes ,' cardas \ y tundiduras , qi» sé ¡farfao ^se-c 
¿un la calidad de las tehs ^ b ^\ niethbdo de> 
ios Lugares , ^anto en ei nombre , como en el 
ofden y que observan de ejecutarlas , se ponen 
las sarguetas á €iek> descubíeno ^ y ayre lihre^ 
tendidas en unas peithas , ó /varas largas r 7: 
tos paik)s 9 que recibieron el lustre del piimet 
repaso de \3& Bruzas y (^a) se colocan sobre 
la Ram?^ 

La Rama (**h) es un conjiÉtta de pabs^ 
ib^ maderos ^ tan ancho ^ y largo roma fas. ma- ^ 
yores piezas de paño. Esta Rama yd especie de 
bastidor 9 se pone en pie, de modo , que se pue» 
da co%ar la tela, y estirarla acia todas partes^ 
dejándola a»la á una larga: í^ de davijas^ El 
instruiponto , que tira á la pieza de pafio y acia 
él ancho , y. la mantiene por la paite inferiot 
fija sobre usa pieza transversal , y movible, se 
llama Maelk ¿ y b pieza , que ase cc»^ sus 
clavijas todos los pizuelos (^e) de la tela , y 
b estira áda lo largp> se llama Fabo. Esta . 
operación mira á que desaparezcan del paño 
todas aquellas, rugas , que contrajo en las p»- 
las del Batán ; y asimismo sirve para tener 
fe pieza, en esqnadra , y Usa ^ de modo , que 
se pueda sin violencia reducir á so justa , y 

pro- 

ÍfV«a) Esto es » una especie de Escobillas. 
~ f**b) í(m»^/« dicen Ibs Holandeses eitEspaiífl* 

f**c) Son aquellos bilos , qne ^táuk sin uger ea k pHxa > ft 
iQodO de finceos J 



I iS; Esp^áctdo de la Nafarakza. 
propofdonada aoduira : y en fia , la dispone pa* 
fa que la lini{5en , den lustre ^ y la doblen ea 
•quadro. Tal es el uso de ia Rama. 

La intención de ciertos Fabriqueros en es- 
thnr de 'este:,aioda el paík> , és algo diferen** 
t^ ;- estoes , anméatará la pieza muchas va- 
ras. Pero esta violeoda relaja , ablanda , j 
destruye la tda de un cabo á otro ^ haden* 
do que desaparezca él enfurtido , y él tesón ^que 
es el inayor Hsny jque le Comunicó el Batán. 
Inotílmente se tubo la precaución de baoerf 
que quedasen belludos , por medio del pal* 
mar , trama^ y urdimbre » de hilar á cuerda 
abierta 9 y cerrada 9 y de batanar en fuerte d 
paño 9 para umrle cómo un fieltro , sí se tor 
ma aora d partido de desmembrar ^ y des- 
unir la pieza á fuerza de estirarla , disolviendo 
lo que juntaron - tantos afimes , y haciendo^ 
que 1 8 varas en una espansion moderadSi 
vengan á ser a 4 con una extensión videntx» 
Esto es lo que hace á los paños .flojos^ sm 
conastencia ^ tesón , ni cuerpo. Mucluui veces 
se han Uehado al Consejo quejas contra la 
Rama , y con todo eso , en Franda aíeoipre 
ha hallado Protefioies. Ko obstante , los úl- 
timos arreglamentos para impedir los princi- 
pales abusos y han sido de confiscar toda te- 
la 9 que en la Rama se alargue en ao varas 
mas de media ^ y la que en z 6 varas se en- 
sanche una. Metiendo la tela en agua ^ se 

r^ 



leátice á sü estado natural \ y declara la iojus» 
ticia « si es que la hay» 

Bruzado después oiaeTameoteel paño ^lim» . , 
pío 5 y alisado acia' una parte sotamente y para cb^ic hXÍ 
que mantenga ^empre una. inclinación unifor* ^* 
me > sé ayuda el lustre, y uniformidad det pelo, 
aplanchando el paño i esto es y aplkandb una 
tabla de Habeto ,^'á que llaman teja y que por 
aquella^ pane y que se une al paño y tiene el baiw 
nfz de un compuesto y 6 mástic de resina , pe« 
dernal machacado y y limaduras pasadas: por ta*^ 
B2Íe , para que laspágillafi^, y vesíduo&de la&tuzw 
didúras y qne alteran el color,» pe^ndose á esta 
resina y le descarguen, y dejen libre la mas'gra^ 
ta vista» ^*) Ací^base de dar lustre á la tela >qua-» 
drandola*. 

Quadrar el paño , ó toda la teía . es doblar- ^*^"^^- 
fe ODnpIiegtif'fL qiífldradQs « y táí vez^ dar cott 
goma á cada doblez» Después 8& bjéa toda la ojcadurt. 
tela , poniendo en: cada doblez tin cartón ,^ hasta 
llegar at ultimo , que se cttbre con una tabla , la 
qual deja ptír algún tieifipa toda la pieza coma . 
ta tina preiisa.. .;•.'. 

No^basta para quadrár^ y dar lustre per<« 
ieéto á 'la tela , el que todo el pelo caiga i 
un lado > aunque esto hace qué reñexicme 1^ 

^**f) Ista« operacrqnes escan prohibidas co España y y solo para 
''dar Ivure-i U t#l»4ssan de gema» y ttmbitft scpoét en cada plit« 
rué de la pieza oír carrón r y á la pieza coda sobre un tablero de 
Eacina > i NopJ , y encima de elU luin Platina de bicrro batido*. 



iupi Espej^aeul&dehNaturaktcu 
luz con igualdad por todas partes ; es pred<* 
so , además de esto , que todo ú pelo ha- 
ya pendido su muelle y porque de otro mo- 
do 9e bdverá á tebaour con desigualdad lá 
primera gota de agua » que caiga en el ves- 
tido 9 comunica ^ en secándose , una elasticidad 
natural á todos los pelos ^ que tocó , de mod(^ 
que aparecerá uoa. xnaficba ^ donde realmente 
íbio faáy otra cosa 9 sino una reñesdon de luz di« 
versa de la que tiene el pelo immediato. Este 
dañó se procura prevenir por medio 4e la 
igualdad de la prensa : repítese la ojeadura ^ f 
substituyendo al . caruSn porg^mános suaves j J 
delicados en todos los ^primeros dobleces de 
4a pieza ^ á&adiendo después ^ de espado ea 
espacio , tablas delgadas , 6 planchas de cobre 
faieti caÚeptes ^ para . acabar de 4qblar coa b 
pr«n3a todo A pelo ^ y det^miovle i un bdo 
sin fesistencta* > 

Antes , arrollando las telas en los eojiP 
filos de la prensa , y . haciéndolas dar buelta 
JT¿\ cu^I por medio de un árbol.» entre una taUa í«r 
^"^ fnobk de madera , ó mesa de marmol 9 y 

otra perfectamente . Usa , y bruñida , 6 for- 
rada en una hoja grande, de cobre , yendc^ 
y viniendo .en lc9 enjuUqs con ^1 peso de 
difiz y ocho , ó 90000 libras , se quitaba mas 
eficazmente el resorte al pelo de la tela , y 
se la daba un lustre mas limpio ^ y mas da- 

r^Ie. 

No 



El vestido M bomhre. 1 1 1 

No es la hermosa vista | que se dá á las 
lelas 9 algún lustre frivoloso destinado á po« 
nerleat comprador en su poder un bríUante 
V^sz^ío I y momentáneo : antes bien , por el 
contrarío ^ se le entrega una belleza constan- 
te, y duradera; pues la tela ^ que carece de 
este lustre, además de parecer un silicio , no 
tiene desigualdad en lasubttanda, y: en elcuer- 
{)0, ni determinacioa tampoco en el cobn La 
tensión igual ds los dos Úlos , que atraviesan 
la tda, y mutuamente entre ^ ^ y las acci- 
deotaks dtvártídiKles de m resorte , debilidad» 
y Uaindam i que pueden sobrerenir á .cada 
parte de k tela, y aun i cada hilito 4e ella» 
di^oben necesariamente toda la pieza al desla* 
:CímientD ,^. á que hsgs bolsa$ , dobleces , y 
4tfru^^ y. prlndpalm^te m4« itülas^ delg^dáf 
«da ifievittUe>ai noioren^di^aenlM ic^nicX- 
^as pftcaucicmt^de los ^ue las: preparan I lifi^ 

tran, y prensan*. 

r, . rlxB estambres^ :y: aargnetas , yá sea élak 
i|itt {)pr serf iiwf Jiñs:;2X> se; Hdí^n al Bft!- 
<¿n , ó yft rlas^quG se. b a t ana ron en ti »'agui^ 
h eü fin^ k» quel sdamentq. it désmugraron, 
y para tegerlas , se batanaron en seco » todas 
he.dafaebf.l9D]9erfá limpitf > y poner al ayre. 
Aetoanse '^staa átelas 4e ' Ui liento jNufa . daiyf 
les los ultimes preparativos , cuyo fin prin- 
cipal es impedir las arrugas , quebrantar los 
resortes, que quitan la igualdad dd tegldo, 
TonuXIL Q in- 



112 Espectáculo de la Naturaleza. 
inclinar todo el pelo acia una parte para for- 
marle la vístale introducir una especie dehar* 
monía en toda la tela , ^ suprimieüdo las de^ 
formidades con la dilatación • de las fíbras eii 
lo interior , y con la uniformidad de la refle** 
xión de la luz en lo exterior de la tela. Todo 
esto se consigue eni4ostistambres lisos , y de» 
4icados por mectto de la evaporación^ y en to* 
das las telas batanadas conr el lustrador^ si yi np 
se ejecuta en la calandria ,6 en la prensa* 
Evaporar las piezas de la tela , no es otn 

vaporación, ^sa ^ sino >esteader cob curiosidad y cada «ia 
«te ellas Ü parte' /ed un ;et)julla , 6 dUiidro 
|)equefk>,yvpdner]os ¿odos ¿b^ntro de dha^x»!* 
tiéra'^rande de cobre en forma quacbada ^ y 
encuna plancha cribbda'í ique habf^-d: alguna 
discaócb' ddl suelo ^^ tí cáldem* ( (^)p;<^ 
liéfíttNs^ bi¿n d' agua^ijée rfaay itUfc^ü pía» 
xAm^ y el suéb; ^ estáidó muy: cxtiaijíaiai 
caldera por la parte superior ^.es^praqísQ ^ que 
iob arspcdnp, que lepcuentriíailacoberceáiy se 
tsfieridan? poK todas<jpartesilso^lait€lav,'yqife 
foqoá fxxicbla pesfMteé^iy suayieeh ila asperea 
za 9 y elastiéídadi qUe tenga : lo restante Ibiuii 
ial.prQnsa.^. íi:^ r» n i.- 'I tr^ « - •. :\ r:.vj '\ 
/. r/I/imtsníoi s^cedei-ron tav^peifacioá^^^drf 

lumaaor. lastrad»}, qiiesp féduée ^ á/que después) & 

<**). Bn Efpiña ejecatan eua^eracjloa.fB ana Vasija, k qa^ ^k 
^mCMkfsMM , f cV C(nno uai réit áéttMtiii <fc 'cáñauo; ' 



.. Bl vestida. dd Bombre. laj 

Iwber i^Dciadpicop agua^ ¿qgóraada (*^) todo 
el rébés ds; la/ t^la^ y de haberla rodeado á un 
granenjuUo.9 se lava desarrollando lentamente^ 
y haciéndola pasar por una barra Usa de híer«» 
ro, que está puesta encima de un brasero gran*» 
^^j^ijeapázf de •quebrantáis )a mayor, dureza^ 
elasticidad y y resorte ^ de alisar todQs los plie»- 
gues^ é igualar las tensiones , aun de las me» 
oorai fibras ; . y . Uebapdok unübnxmnente á 
otro enjuUo ^ que la vá recogiendo . cqn la ayu^ 
dBxki:.liil loJrAo^^aDda alunadamente de uno 
i otro epjulio^ hasta tanto que la prudente in^ 
teUgenda del Oficial juzga la obra suficiente* 
mente perfe^.. 

liOs Inrcottma «fe .estas operadones pr»* 
riefoo ^' fal páieoer 9 ms efiaflos^.y la razon^ 
que había para ellos. Pero si á los Oficiales^ 
que las redhíeíxxi de dios ^ y que se con- 
fcrman con la pcádica ^ por la utilidad que 
eicperimtotto ^ ' se. les ipatfpssxtz la causa de 
aqudlo. ntísfno , qoei hacen y no dáa. coa elta^ 
y alegan otras , que realmente no lo son ; di* 
cen 9 que es para sustentar la tela , y darla 
ctmpo .9 y para ¡que logre algunas ventajas^ 
qoe realmente no son del caso» Discurriendo^ 
desviados de la verdad ^ imitan á los Fhilor 
sopbos^y se ponen en una misma linea con 
ellos 9 sin comprehender aquello mismo que 

Qx tra- 

:. (Ht) ^9UL oofiraciOofAtf 4t^ah tisaa rambico oil Sapada para dar 
lustre a la (cU. 



Xaborcs. 



124 Espe&acuh de la Naturakta. 
tratan : pero en fin, lesson superiores, éjecntatn 
do e:xperímeDtali]ieQte hborss , y ' operaciones 
con que hacen feliz á la sociedad. Alguna cosa 
ae vé salir de sus manos: estos son hombres, i 
é imágenes del Criador.! 
. , Ukimamffnte^ la tda, yá ^sea lufiMi^^ d 
«vaporada , se pKegá después , seirecorré , y p(> 
fie en la calandria , (^*) se «npaqueta por me* 
dio de cuerdas 9 que sujetan: con los: orillos t(H 
dos lob ptiegaes»! •• '.I :.; 

c : Algunas.ottaa lalbresiseí;le'dátt* iíilas^te^ 
ksademás de &>. que hemos dicho r potigd 
fxyr egemplo: se- imprimen 'florones, ó ooa^ 
partimientos , y otras figuras ^\foniaadaa- con 
hierfoa 4. preparados? pota ebteefeflD^^y sieitipre 
|e tes'dái el. nombré propo(CionadQ[ á br §sgM 
que tienen» i 
Bi Tabí , y el Ásimlsmo hay tabíes, 6 telas de aguas, 00-* 
"" ^ ^^^^ mq el tafetán dobte , á que llamea. tal:tf> porque 
s¿presisa9on>ides%iiaUiieiité en la calandria, te^ 
gnei.' variedad de métodos^di^tersos delooidina« 
ría Aunque elenjuilo, quearroUa las telas, esté 
perfeétameiite %üal, con todo eso, pliega el pelo 
por una' parte de un moJo^ y; por otr^ de <inoy 
loqual dáá laseda,yála lana visos divevsos^ 
versas reflexiones de luz, como veredas lustrosas^ 

qoe 

<**) 4 c$ta calandria le din por lo coman el nopibve de tuMit 
ncéírgadét , si bien esta máquina no está en uso en España. 
j^vr) fil Mohe se JUmaba antes Orme»h Ocra tela > que antes 

se lUmaUa MutU.» se parecU ep soa agiiiu.lil MoUe • annqoe ai 
«W$ gruesa. ^ .... 



. . El ijestidó del Jmnire^^ . iat 
qu9 seVéOiStuceder doaasiL'.ottaa^ at modo que 
h baceo la^^oQdfas.déi .tgu^r^éstasilistaasecoQ* 
servan por mucho tiempo , á causa del enormd 
pesóyXjde ple¿ó de tanyarios mbdasrel pelo coa 
las bueltflff^idas^y iratídascb^itélacl^o.a &p» 
jbble recorrer : los efedo» dtvieráo^ , íipü ae. caul* 
lan con estos, modos i^riricipaleci de db^oer laj9 
lelas, y con otros, muchos y yá dejando uno% 
j txwnando otros jdtji mellándolos , y reité» 

' I La^s^^dda() industriosa' , qvér sé admira 
en b invenciOD de los terdopelbs j nos com- '*'*^«^**p«^ 
hida no menos que. el hermoso campo , que 
tiene^y con^que se ilustra esta tela ^jl que 
sepaaao8:d<mDdo de, £}btioach.rSi comercial» 
ramos , 6 tuviéramos parte en alguna^ «a¿i^ 
fedurá, cío iejariantos de instruirnos , y de 
instruir it los demási, del numero de los büos^ 
ramo8,6 m»ie]a89.qne componen la urdim^ 
bre'total^ó primer, dmócnto de- la obnu Nos 
impoodriadios escrupulosamente en tos arie^ 
giamentos , que - determinan las calidades de 
la urdimbre , y de la trama, del largo , y an«* 
cho ét .cada especie . de telas • , de los hilo^ 
de difb0edt¿ materia^ ó color, que debe Ue* 
bar el orillo , que caraderiza , y sella la te^ 
la, para servir de. regla á los Intendentes , y 
de. testimonio á los. Compradores. Estas no» 
tidas , muy precisas en caso de necesidad , no 
son I9S que apra, qos, e^tiniAla^ ^qqi, segui- 
mos 



ta6 EspfiSbmdo' de la Naturaleza. 
oíos Jliu'gráQ4sñ»reiáciOQes'*cb el hcmbre^ y 
los DmaAeiicns de ia ^^(üédad! > que son; m 
fruta'; > ^ :'•'. :'.'::• j I -' í. 

Al ^ttvvá» de : h . uidunbcé <de seda,.faie8 
«pifefeadevsdtitifiiDduce'.otra .a^dnijÍHe ée sec 

qdetkifrfa#gob hifofi'^ « ésta se puedan ais»*! 
y bajar ál lijaier su^ propdo czamino ^ por me« 
día de ^a$ ^a(i£alas(.^) der ki primera iirdtinbR^ 
cuyos hilos juegan con la misma .Ubctoí 
EitaLurdindíife 4'^^.waaBbai iV:;i¿g|eiya..kn la 
de íbndo', se llamt/airdíaibife íde yísso í & ao* 
lixpente) pek^ , «porque! lo. bdloso det lacaní 
y viat^ dbhteieioprio ^::se>:bace'de^ losfdos^ 
^ büae^ d2a&>&dB:;eU0i'^: ph o6clars¿ tnoefo^ 
sidmentef'- '. '." **•! •; f^^-^^'n:'' •■: '.,-.' i 
£n loftéam ordínariosíisé le dá el nom- 
ine de láminas^á este. cbqpjKito.de lulas coftoS) 
qué at3ravi¿san ia ^ordimbii^ {lorqbeipér.mdio 
(fe/iasrcafccoIfasjeleieaQíum» pané^^^ d^a^^ y l^yaii 
ooa; pefb eo k]s.triareá<dpiCeiaQ(ieb kilb^ 
lizos, ó.iédes; y aunqueenel telar cotnuD se 
«Izan^y .bajan /al^nadamémie las dos laminas 
{Kir íniedia:d€^utiá cuérdaicopnm'yqtie vá déla 
utib á la^jOtif»> pasando pqrtl():>aiiQ del Jelár eá 
una i poiéií ^ 3ín,^ue pueda la<Mcola diestra í»^ 
jar la lamina*; t]ué le corresponde , sin at- 
oar la contraría 4 pero ^a loa celares de ter* 

•'f ,.. •'• .'ya Lf <••.'. i.'í ?•- > '; .íj:»i ^ CÍO» 



J 



El vestido del bombrem i a 7 

dopélo toda la operación depende de los con« 
trapesos. Baja la careóla al impulso del pie, que 
I9 dnÍDeVe? £ntoaces. b^ tanohíen «o .propríQ 
fiza5|)acíe(sido.é9ter8ubSrt rd condrapeaoj^ f^ 
le cx)rresponde : y en quitando tel pie 'd^rla 
careóla ^ cae láego el contrapeso , y lebanta 
«1 liza La urdipnbre de rí^ .tiene su^.cígr- 
ttrfas, sus Kzosy/y ^ oootrapeso» r^X; fe^ ufi- 
^imbre;d^ibnddi tiene asübisiiio :toda% ^as 
{iartes^ aunque un poco mas lejos* de la i mar 
no del Tegedor. Tc^s }ps hilos de :1a: yr^nir 
\ítt de <rKza salen de! la partsí inferior^' y -^^ tj|a 
eictrennidad déUtelar v coiriéndo o)>liq94ipeJ9í- 
te la urdimbre de fondo , y suHeBda un 
poco mas arriba para pasar por encifBa de 
m palo fru^sp , holgado, en. dosoSWt|^$^.d|S 
'VÍdrio.9:jde84e d<ui(léoivid^ tM^st^üe^t^fin^lp;, 

wáé^Si: pibzaL likátras: taoto?, >qQe ei; Te- 
|¡edor. no lle^rá 1» careólas 4ei ta. urdinir 
Í»ü de '^rioory: 'pemifflifiaiqn ¡todosl^u^ IhIp%; ^ 
•let^alto^y -y 49SB(Qeíitr^«^ 49«>i7)9r 

-do^l qnoiíae; pisAie?^g^ jdl<ot^gidft |CQd. sq^ 
-]a:iqydi(nbrie.d0 íbnda¡ LoS).i]emás^ pfeparati?- 
Tosi^ei terciopelo consísteri en doslans^d^ 
^^^ y^ tire» irarillaa^ ¡de 'fatton>^ í á . las Ñjjffíim r lp5 
-€Mkiatarf t^mán£/err09^.^' porque erin: de^. este 
iiietaLeríj k» principio^ de la inrentcion* lias 
lanzadéraa sirven para que se forme el grueso^ 
^vGiieirpo 9. tanto Qn una . urdiqíbre t «oiqo en 
.2ii'> otra. 



11% EspeSfactíJo de la Naturaleza. 

otra. Cada varilla de latón debe tener de hrgo 

un poco mas que el ancho de la tda de ter» 

ciopelo.&ta variUa es sumaoiente delgada^ , y 

€oñ dos cara», fe onarUanaY y la otra que se 

llama eipaipa del hierro , algp rredonda. Eo d 

uno de los otros dos pequeños hdos tiene ana 

canafita: bastante profunda , que la atraviesa de 

tin cralbó.á' otro/y' taa ddicada^ que se per^ 

dbe cob tnucha dificultadJ Bu fih t tedas te 

vafiU¿ tienen en uno de sus lados una bola de 

iadre i para que en lugar de romper con su pun- 

'ta ^ óSBO éra'nátural ^ el hilode ks dos lAdkn* 

1^^^Caleyy<9eidé^06coafiKrfliclad pür^entR 

^iiha,y otttt. X t '"' ^' ' -'*J -■'- •"--' - '^ 
• > f Empieza,! poes ^;el l^gedar i formarlos 
'^züeÍ09>^^cábesa de. '^ /tela c, y qüaddp yá 
«és-%iemp6:^^el:tterciiipA6 a^iarézQa^ilíE^ 
-;^rfd6 et dóntnipnp é^rraspéfodiehteívi'O^^ 
-ñe etfevddos f toAosi lesriUfeá déla ucdshbre 
-dé rizo* jf inb<9disc6'aitic[ las dok urdímbes 
ti Uertb ^ntlp:4iial flquedacTrecpstadoíieQl^ esii 
-^irag^'^sobre sol e^idd^ tuisaia^y iy ^ ^pteotoeif- 
íe eéCútaiy^íóy^ejdbepiB&jJas^Uk»^^ 
a]ue al ; liboménto' Jbja! el: CMicíaf ^ quaor 
to puede, la turdímbre.cde cisq^^'-y .arrd^ las 
fan^erts 'rápeáti^bnnesltefipoillísntre^tovs^iih 
YfUáoníes de la. u^diqíl^re dr jbndb ^^ tenldbB»- 
'tuiras de b nrdiciAre.de IriasQ', qiéadando hi 
dbs estrechametite unidas t entonces el Tege^ 
dormuevf el peine, y. apeando mucfaaav(s 

oes 



r 



qike^eBtaba CDqia ^rec<:maid sobfé sii espáU 
á pooesae de ué bdo 9 y i mantened 
ia parte superior su delicada canftl , pro-^ 
^ue, lebaótando la urdimbre de ri20^'é io^ 
<diná sobre fardelvfoaiio la -segQacfa) varfllü; 
Uüá.elpdOt <d tisea^^ y ecaly c^o ánfiBs; 
«u doUe' tegída Despíies de haberle golpea* 
jdo bieD^ abre'la9:'dos: *iuKtióif»rtt , tsoonde la 

«aei.variliai9jtttge:,i>y;> g(itpé4 ^1 misRid 
sDpdOé «Jiasci^amni idhrj «e ¡-dfcMrdtíti la ¿pa^ 

4ciéiida# líin^ t^ sacar el 

terdopeb toma uqa plsncfaá de hierro ^ :qtie y^ ef corbu 
tiene jeoü la parte in&riqr ^ na i oorbltta ; esto cuia.^ ^^** 
«s^; Bflfí eriddUtoaBOyáíMadA do^^ 
IDíciei iat^ysitájdGljea» «a la catti& 

fit» dslipiíiiieriiiersot^^^UeUndotaySegtifíito? 
dodiltfgo délaQodi quedírige su iostru- 
mentDy^y mano', oorti 14 áiidimbrt de él 
pdo/, iiqpiQ codo el :aiibbá d^U t»l« > de^uer^ 
«e i ¡^(ue^ (jDcdan ; dbs oideofli^ 4eí {«los: itio^ 
delicados ^ rat^ espesos,' y .c¿i¿ una perfeo^ 
ta igualdad. Aquí es doodé ;bublf é i Aparé- 
per 1^ fñEtment yanifa de ;latbit^ y er Obn^ 
«ft dcgai dcnnir . laslotrakl des> ^^-jp* á^^ esa <^ 
|)iiisa3U¿¿fOCo flfaak pisóte :eiine^> \ss ^ dos :>tlt^ 
ditobrbs ;;cubBe su hiém)- ooo iai urdimbre dé 
el pelo, y usando de las dos lanzaderas ^ cck 
g^'.odmoiaptesi^i y;idespiiés. fiel haber cgdlpea- 
dó fue^mente pootr;i' el> hienió:^:'3a(i^2el I»- 
^:Tm.Xa R gun- 



f I 



j$9 Esp^9^k:tih á^lk' Nahéftáexa. 
^uodo;, icotiiaQ^P I con Jb rbMeciUa ootao «n^ 
if$< ^EIis^^ti^Q tkxto -fiOoípQoe: <'ei!ii!fe . li^ dos 
ujr^mhiKrs Vy ésta»,. ^ Ub Xixyiaáesas boelvea 
4e .np(vo/9l trdbago.S0Qase ea fin de su prii* 
Man $\ (¡KrpQf;^ hj^ro'fmr liiedjo det ¿ucfaiUo^ 
gii«[ir9mp&.f(ltt$r?ias()Sci!y ideljbtd pmlo aeob 
pTd.'bay^'dfS^ I^onroi 4!^^»sáftndD ^tiéscondídoi 
en lo ínt^tfA.^e la tda /siendo solo el s» 
|;9rHe^ el ^^ irikhQ«.> jaitoijueálternaiado.Nia- 
eitioC^.de ;to píl0t>;^ q^ e 3%ei¿i^p^ jCoo /-el m* 
im^r\á 4f¡k QoáSaSiQb'i pdfafe nmzaparse : lo que 
hacep, es eo^orbáíKiboilalmteríor ide iapiéN 
za^ y^ hc^vértefáL kf^amiuf rpara. formar en b 
IJMa ;sjg|aitfiilo una eaptcáfiídeLborja^i deteaíeo- 
¿qU^^ siicinvbatteiCila^txmaBiJd^^ dos !«» 
2p4e«a^J que 6¿iidpodemB'xlebeHa8fpr¡debr|oi 
•y por eBCiiba; Qe^stajmnúfa'telitcgido^qiii 
forniailsi iBdktéií.de1a pbisi»v^i¿db eigeriíoeo^- 
le ej)co«2idQíjdébajd ddnamehaoqne^etpelifloi 
del ^q4p. ^ualdsi^^ bridofiub oicD (iiigtie r^ób^ 
^i m Mdn^afitenixMbra ddi. terdofvlo. Como 
la urdimbre del pelo.sobe^ y baja de este mo« 
d$> eo toda Ja: piesca » coBsiope^ mucha ma* 

jHiriDaterí^ queJa lurdiinlife;/^' finid^vy ^^ 
i^acido la: tela, está faíenuhesbav tssiteD el^reí» 
fleto idéj wA ái^iu»; esto e6^ sibila urdlnibre dil 
^ndo lld)ófttiia' Tara del material, Ja ddrizo 

Heba seis* 

^\ I^ telas ia61padas,,^^Ainotnpe^aImohada% 
«tisdes^jr .cqgíocitti ^Ifados^ »i trabajáis del 

. . mu- 



. m vertida á^ Afuere.^ '^^ f i i 

misino modo, con sola la diferencia de la nia« 
yor , d roenof • loh^tud ^ qücf seda al jpelo, y dé 
lo '■ mas , ¿ m«Efwftno del^' maf^I ^ qoe se em^ 

plea. (^laiuo mas Cernida eá^^la'ábraV y '^ P^ 
mas cort9, apretando fueitfeBidfrte-U trántei , mas 

cubierto qiKd^ el pacido , y la vista mas hermo^ 

aft; y «utotnas bajaba ieh'^ qiMntó-Ai» áeiáeiP 

eabreel -4Ít{^'^ y^^pdÍRíú Jüi'füá daásterQ 

salo eé«« 'sí^'^otti» tambito $lb4e^ líí ti'áilíriK 

de especieinferior á I« a^,: qüál^et pdd'de 

Gd»a/dc' que se hace b&^/l^la lana, dé 

-u. NoJse ogoM'hift^tiMlíibrldá Kéiaéie <i6éií? T«i«fis«ra. 
1^ dferéttifitad de- Kgldtiil ^ qtf0 «ÍÍSmjs tái¿H3^ ^ 
medio :tat hatt«dd tatübtcüt ^»4ilk*á)PtaS tda&f 
mismaB) escorts-,- para» lifi€lá(f)aS><^ás' i4l¿vtiii¿ 
tés , jSOCaMl» fí||üfi»F«i^«BlltaS/« ,qiR<il(» sStf ttíé^ 

fo» ■ |>iBp>g«H^»v^'^ iMügBBiC* 9'Hn{»a» ^ 
idgoD molde , stodr parte dá BAüiiid <6^dd. ' 

Todo este aamentO;de b^eza'en-lás (e-^ 
laaoset^uéalpúr tuecUo d6>léü ^gii^o&-;'(^ 
6:deoá({iiettai^eip«cle( (de'^«iti¿s i^áPt^n&dÚriP 
vióa-laiifBbiibié', yi que - «t'^álaés«ii> ^Mdí^ 
oender, %acen subir , 6< bajafr^itfná: f^rié -áé 
loa hilos deb urdiaé^fi'-Jilti^aí ^'-lácettiados 
eqti»:8Í>afaqM0iblr;^ «UOMl^é i1NJéésíyiá<^ 

'...i,;.... ir.» j.l -jb 8k':i.r:A .sh-J ci •uoí» 

(*•) los Tegedore* lUmaa AríÍM*{«« Jt cnot •«<■€• > q«e atnt- 
Ticsan la urdimbre > jr cada mo cieñe creinia hilos Ea uno > & otro 
Celarles llaman tti»u., com* en Fraacáiir cabaliaao... .... 



I .''.^ « 



) I f Etp^^^ff^. á^^a ' NatMtaíexa, 
(peofa^ en pada una. de las luchas (**) el tnSa^ 
tínriíil^t !<l^qyíi:,cftfniipi9<|ttój0 Ja .tTMna. Páralos 
p9g9s<K §fj^qofbl^'}Mps[vy(),<i|i!a»imficbas telasi 
^(MÍgftí4",>f.tíea *!» ) 9«te » J)Q aft emplean wo 
^.nióu^^fi » y^ <><fas tfifitap ' «Carchas pera ino« 
Y^das 4dB .H,p9A9 ¡i^üior » íq qúal ■ ^Mma im 

hi|p6Hifeí#^.jc|H|Q?n,al,^Wgo' utía , y otm ve£ 

^ hÍ!f«íl^.|a«íai» . lPUír«-«g«te , «endO; por ú 

áágtóo, se eíerra,y fi>f|i^if<<) pj^r-m^dd^ 

.«:«jauhT «»WÍ»WM Sítíaf«IWí»AW««'<íOit'teJí ni- 

•**'' fiiSí^> í«^ «Wfs^9 cuwpa >• ii>i¿rt;w«i', y' 

Úiffy^<S;^A)Q,.1H^ri <Mnrjd|fiR,c)eji\UB coa 

4^ €Bftf|fiBie,eW IU< l HfJ ÍII i loitfi|ftirifti»<n«'f «w 
viesa^4mfM)|eiSÍ.ya^:ll9> «i;b^LeBt» ope-. 
oqkni díe /Jiro :mi0do:.,(.i. jqiie.Je - Uastm. de 

<3|l-<<i;><yn9K^sp<i!9i)9|d6ei,£lÍe^.aü ladtyMvó 
Ofy^ <fas^A§lllMi^%p t^ptetidtílaiatízade- 
S8, u^f y: irni. uit flíñpdo.'fipr' ooccKq de no 
9o'd9p,y:C9Qr.k]ayudft::de..iw {Cootrapeso Je. 

^ihféim ijt^(8m iD|)itdioiRP neo^Mi? yj 

nn^^foáo esta o pei agijt» » siempre la misifia, 
cacan la tela. Además de la multiplicidad de 

.;r- j •. '. • los 

tf*) C* 4« itW iaeV^ jU tráaa ieVSuU'itHih» cá'ctte* ul«(«. 






. El vestido del hombre. izi 

los niñuelos , se varía el color de los hilos de 
la urdimbre 9 ó se introduce de trecho en tre^ 
cho , siempre arreglado , una trama de un cot 
)or 9 y hi^o otra de otro ? Entonces es pre« 
cisO| que el orden de los puntos de la urdim* 
bre> tomados ^ b dejados , y el de los pun- 
^:de ^bSoí, trama sacados á luz 9 y puestofe 
áJairista'por encuna déla urdimbre^ 6 tsf* 
cóodidos , debsgd de ella ^ dejen delineadas en 
la tela. varias xayas: largas , d una azucena^ 
ó- un .florón ^^ 6 alguna otra figura, regular^ 
^ue.oae incite síempfe la^ misma ^siendo siem«> 
pi£i;el;jo^yd6 las areolas el m^mo. Aua 
solamcnteren el' modo con que el Oficial or-« 
dena el patrón, (^) para arreglar en las co« 
Iptes de los'qnadritxas', ^oe. ie-campoúen él 
orclen dé iás cuerctedittas y y niñuelos , y pa« 
raoooBfbfimar los iriovimientds del .que tege» 
ó del que sube los niñuelos , y que vendrá 
i secarrona. verdadera pintura en el fijpdode 
látela;^ sin* concebir cómo>.salé^ tii otra co-- 
^ , que :el . oid^n. con que pisa las * careólas, 
y mueve los cordones , se descubre una in- 
venciod , y una destreza , que admira ; aun so- 
lé esto pasma* Pero yo- dudo , que sea po* 
s^iie .dar4 entrader poir «iBedia «de algún dis- 
cano^.támo «b la colocscion de este diseño, 
y^óme los pies van sacando una figura : por 



ao- 

(**) f»trm «c Uaau el discfto > que cooiaii por regla « paia sa- 
tar coaforaKá el la obra. * ) 




134 R^eSlacuh dé la Naturaleza. 
aora nos basta con<2ebír aquel principio en que 
todo esto se ñindaí y que se reduce á los pan-. 
tos, que en la trania^y urdimbre: se dejan, 6 se 
toman , ó se ^dondéa , ó se descubren oon éste^ 
6 con el otro juego de los pies, y los niñuelos» 
Si Vm. Amigo mió, quisiere penetrar del todo 
la indust^a^del hombre en . este trabqo'^ y arte^* 
y adelantarse , Gomo- por grados y empiece Tieb» 
do solamente la. casa de ún Jalmero , notando 
cómo forma , y trabaja una cincha* Lo aen^ 
cilio de este trabajo ie dispondríL para laáateli^ 
gencia de otro mas compuesto, y arü^cdaR>•-Dp 
aqui podrá pasará ¿asade od Tegedor^k feíh 
randinas , y de ésta á la de UnriPásaBaneroL' Es* 
tos preparativos ie dispondrán á co mp re h e i idef 
el artificio xle unft obra , qpt se bféot á smbiát^ 
como d^imos, y de todaísitaá tolas h^xéááss^ y 
en fin, de los tegídos labrados i ^ -adomOB ixm^ 
figuras» 

Aqui ^ amado Amigo mió., como que 
le estoy mirando á V.; m;.don todas- quamasi 
persona hay de buen gusta, poner lios.pjQS, 
llenos de admiración, en los tljseííob siempre; 
Lo mejor qne uuevos , y áempte maravilbsós de las FilÑrt- 
MVndo'cnct! cos de I^cou, (**) Por confesioü .de-lop Coo^ 
íoaUsFábíí^ fin^nt^ no seha vittoiu^ta aora'cosa 'igoilf' 
cas deuoa. ni auu CQoíparablelal trábajQ de ^kaVLeooe^' 
ses, yá sea por la coanoíencia dq nnoe co- 
ló- 

(**> De Fraacía. ... . . . i. ». r v. » 



£7 vestido del hombre. 13$ 

lores cotT otros, y del niego, y lusdrede los co- 
lores éd que|tisan ; ó yá sea jpor la delicadeza del 
diseño, que nos abastece cada año dé noveda- 
des felices , de modo , que toda la Europa re- 
curre á Leen , cuyos habitadores están por lo 
menos en la; posesión del prinüer lugar, y con- 
410080 i eoi quitarles la esperabzá de imitarlos á 
los que lo intentan. 

Pero estos diseños brillantes no son para 
Ü multitud. Si se apreciaren el comercio una 
iéla, qiie viste imi centenar: de persoínas de 
-distíobion , se estinia en .cierto modo todavía 
mas h qué viste con grada j y proporción 
den mfl persona^ del Pueblo ; porque además 
cb emplearse los materiales crudos , se pro« 
nlen en todas partes .Hilabderais ^ Tintorero^ 
Tegedores , y Mercaderes , dándole que tra^ 
hrpr^ y en que ocuparse á cada uncu Esta 
ventaja., fundada en i el bien de la sociedad, 
etdciye desde lufago vn^ gtán : quBscfp , de te«* 
las estrangerasi, que .arruinan fmsamxix coítoer- 
ek>, énvüeccendo niiestiias Fábricas t. y la se^ 
verídad delasleyes mas sabias, que probi^ 
beb el uso ^ parece qué irtica para nuestra 
niiiiajriifeftfiDS dáéasyy*multiptÍGa:Íos transí 
^Mpoiet^ GritámiosF^ ¿oíitm . ná arreglamepto, 
cuya ejecución causária el mayor bien á to- 
cio el Reyno , y tománxsss á. nuestro cargo, 
defender los contrabandos , amparando sedi- 
efcMo^ 9 cttyaa ocultas vbdadésí^ y;jsecceta2LC[?e- 
- ■ ra- 




136 Espe9acuh de ¡a Naturákzx 
raciones, casi ^mpre impunes^ privan al Ofr 
dal de tener certidumbre en su trabyo , y 
al Proprietario de la venta de las lanas j 6 al- 
godón 9 que le dan sus rebaños 9 sus tienrasi 
ó sus plantíos. £1 único remedio para este 
' mal sería una. tela del Reyna que . uniese la 
ihermosuia de la India cosí la müdeíacion ddí 
precio. 

Los Oficiales Franceses , siempre dispues- 
tos á la invención , empiezan á matizar dé 
flores las telas ^ no solamente bordando 9 ér 
no tegiendo la lana 9 y el algodón. Fodriar- 
mos hallar una ida capiz • de suplir y y tener 
el lugar de las de Persia ^ y la Ipdía.? To* 
cariamos, la linea de aquel isecftete^ 9 . que pc^ 
^seeo los . Asiáticos dei sacar pinturas vivas, dbn 
fas ) y durables én .nuiterias comunes ? Yosit^ 
pongo, que hasta aora nada b¿q^ hecho i pe* 
10 miro como posible la adquisición de este 
secreto, pues physica , y ceidmeote se po«e 
en Asía ai tiempo que -se queda entre noio* 
tros como un tesoro abandonado para d pri- 
mero que llegue á ocuparle. En lugar , pues, 
de proponerle este descubrimiento á los Ar« 
tésanos menos cultas, comhidh á los ingenio». 
80S 9 y principalmente i los Philosophos , que 
conocen , según dicen , toda la Naturaleza; pro- 
pondrémosles á modo de problen^a nuestros de- 

Froblemidi* cpcvl 

rígido á los . í " « 

^raiidesphy^. • Tiatase d»^ palfiur.>a .€iioda^i& OMiui^^ 

la- 



ucos. 



knas^, ioipi^iendá', ^qbe fes ítiárípofe» bcias 
se peguen á ellas , ó con lo$ cáñamos ^ y^ at¿ 
gCKlón4 4fOe -piódiice: fa? Mártipka , Cayena^ 

gm 9 ytiiiaciejályié j ste^émíb^ai^yy qiie pue^ 
da servir para todes* tkmpcs;^ TiPátasede aco^ 
modar en estos materMes^ 9 ^á sea con el 
^cét^e^^etiiiiebiteiw ^ ó^i^bflUd^ose. pueda^^ 
con tal^ que no suba macho de preoto*^ noí 
oroato agradable y y unos colores , que se 
mantengan con su li^st^e afctnfet'il je¿6nar^ . 

«e* • ' i -4 4 ' ."y íí ) »• » 1 

n^viía^^MOpcliAi ms<^iUMélfáoiid|pbsaikí'^ nd ^ .' '< y 
solo porque hombres , que no son BbUdbd^lios 
U e^a^ii ea1ais!lndiíis;39ífai9f3ttiohD^^^ 
hay Physicos systhematicos ^^cjije^ito pÚenítsi^ 
ió^ b .'^igRetía V 5^' d ^ípb^n^ntí^ cpa» pr6du« 

drlotodo. .Bn:»l fi» RglL2 sno ^ liúinT '4 

9' . .2jDsrimatl««;r flé> tfiUisttosi flaneds. ' wril'bie» 
«fgene»9 4M|tií^los:ndhcir|ÍDOsiáitrei (Bl' k.* 
dt^flnamop al cujthro dc(>noe5tros liHos , y ^^"^ 
ñamos , 6 á lo menos á mantene( CQnrla^ábgn- 
dancia en los cambios á los habiudbuespylqus 
rAmjg^dveí aigo^ér^t^^tífirtrcB JsmiV"^^^^^ 
hamos de nombran •*»! J - 1 ---i - ^ 

a.^ Ocupar acá en nuestro terrenoxHÍ'^raQ 
Aimero de trabajadores ^ y Oficíales con una 
Fabrica fbmentadar¿»é*indrfeftibl!K'-^ ^'' '^' • ^;: '^-> 

3." Hacer circular la plata , que enrique^ 

ce Jos: CQoí^rab^istas. ¥Wiww:> .i> f^^ ..Vá ^ 
Tom. uIZZ: S Ama- 



«•. : « r- 



Ht^^ Esp0Sa^ttlkJaIíaieúlexa. 
riuiza de:bolvaf acá* . •. , . 

W^p^ «0» ^m» :dJf9ac<dpccc«pa]CÍlos car»» 
Z9P^s^rt|e9)^aM ndd loicA^ piblifia 2 ¡pued^ tftfy 
^j?: laiPl^miT wodmik 9^ (fue eoncibé la es- 
triiQiica áá Mmiija^ 5t\ conoce la naturaleza 
íptiin^ dtúo^Aoht^ ^ iioft.délJa(t»l4.,^queile| 

y6flíp[)Sia>:'!''^ tb cí.'crjrr! í.r>j?. en t'\. , ' : ' '; 

v«sc u B$. ^ Üt^deróde lan», yi tefesj 

tampa del La- B Raoias para orear los paños. . : 

vadero de la- «r^i * ► v i *!«•■» ^ 

ñas, y Ramas l)''\ f')fWk:ai|8:ÍOlamMdr]aglia l6fl^ 

«r; líala pá» oáKÍki^ i iiíSí ianbst . Alguooft; Id 
- 4lamá]«i rastrillo^ H : : > -. 

S^i. f,£)qnaaist;9 (f fff)í|i]ft dqa ¿Pt^ /élcagua j|i sia 
permitir , que salga la lana. «obo^ ohb 

«ci^TeodeibiaSi btDiSbt 4fl a9fi^$)rfin:-)(|be se 
''.la^áti Ji3s itdaSit Ed:9lfj»iiaIO! niiipéron esté 
-; £l' caballete 9 en iqife se.^en ^ara <]uei 

4:.o.'£t.tas(riUb:, ab-!{)aÍ0ipfiraá^ielive%ifiH^ 
viendo la tela. 

jí ^Mazcu /I . t < \ " - j 

M CMad de IT^eqm^r^^p jel.>logF$K ;n . :: ' Á/^ ¡ 
(bj Pgerco de Versia a doi^de se na tfan>í(;rido cI Co|nercio de 

•bñiíiiío '- . f l: ..j í! 7:,.ijDi:'; * '.. t '. ' 









n* «ti 



de paño , cotonía , fustán y ú otfa igta : 
ftiérte. - ' . 

9^ Pdlo 4e trab6»fa> en la pirte superior del 
( MtJdor ^ó Ítíi)[)a^idn:^t]é se afírnba'^d* jpáño, 
- «gialótidDi tí{iac líp rá á^tscaf pías V que ^ sos- 
tienen , distantes cosa de tres pdgádas' tina 

(O MadetfafeesÍ90en^lr.{tart« i^^ 

ble á voluntad por bi«dix><de nbajeáaal^y il 
oradado. .eL:ííji eI l»L '..-'.:\> f 

ta Elipaño.."'^ '> '' r. .-...'* '.. • *♦ • . 

•1 i *■• *!"■'. *} ^i'» ''lio • *> r«'«f (i »■••' ) 

ibi Bl(api^oiHÍb3aim¡ iIIb Bnizlni ci::'bn*;!ill ÍJ^uct^© ai 

3 Perchas en que las secan. . ^ i . ^ < : 

1 Sobre-puente (*ífli)jfíafai afirrolifietipetoe. ^^«p; «^^ ^ 
a Las fi:arr.uchas para gobeaBár» «b^wíbreT"».M****« 1^ 

^ - f . ^ " .. , . priocí . y los 

puente* •' -''Í 'l ^;,''.ir.*i . •,. . ■. * -^modiis dívcr- 

4 La sartéil¿»it)ifjp::io in.Ti bI í/j o:ui 3fr3Í1 

1^1 :Bi^ÉadengfpbraikAraoafte6l4<>^aBfi ox 
t!3 rBcsmgC9^dBrippaial9»c>^^ 

la. (**C) .crivO l'> í;r»í '1 

S a .2:!:. .; iJBaa* 

m) Bcrgii¿o de Unas dicen en algunas partes. 
10 hnpio » y ic limpian en ia púa > y coinu» 





. r . .V. 



Vcase 1t Ef- . * j^ / 

tampa de el . grWOe. ■ , : .^ t ^ "' « ' 

y'" «plT^i' * E^ frenillo , que es el apoyo < que tietien 
ciKiiu. :/la«0fsjílbiS'9>^|tie toiK dds {)edazá$ de fiel* 

,0.179 vJ^fsáj^aoguilliiStide: pleito:)^ ó apaAo, 

1 Rueda del torno grande ^ que anda con so- 
-' Jk>«l*iDb{AlA>^ t]i^nüe'XX)tau(BÍca la numo^ 

4 Cubo de la rueda* »c \ > 

5 Ege del buso^jobicíliquifen^ieiTA foii^n 
do el hilo en forma de cono.^ £1 Wp ff 
quita de aquí , sin que se enrede la husa- 

..11 V :v da, y se Ueba áoUffi lKÍiBf|^baiM||(riÉ[ 
ll ^n.V? Hilandera misma allí immediatos^fpaijl reí 
' ^ dudffeLBel]nfearJ']n0d^asn(£í^ :lMlfum 
lO) j^ la. ■ .n-v:,' .;:! ^rjp lO ^, :''v:. i 

6 Rodaja ^ que detiene los últimos volume- 
;;^ !^' ;- ;;:^ Miaijlé3faílir.iaK cWii^*) oír -rrr¡ .oir'c? i 

. ; 8 Mástil 9 que mantiene la rueda. 
J9 Cesto lleno de copos. (♦*) la I^anderi ^ 
tiene uno en la mano izquierda^ . ^ <j f 
20 Ban<x»;¿cficnKidér)j%YdfhMadeK»^ia) la 
*>:.qud!Íe<djaitífaKyici;t^ latqofnl^ qufkM'^vfii eit 

fi)rma de cono» ^ . \ I 

11 idástiles. v fM 

jW«},A Mt« |#w*l« i<-il Alb-aVtóWftrüÜl'ttfli.- 



4« « « « MÍ - * 



V, .... 



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« , • • j"' 



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Si vestido del Bondirem * 141 
€'2 Bra^o, del.qoadro' de la debanadera. Su 
- árbol, qtieg:yra éD.torob, y:eiicaja,!su pe- 
queña linterna de quatro muescas , ó caiia- 
litas en los puntos de la rueda 1 3« 
fl 3 DofiTuedasi^ de las qoajes la superior impe- 
} le ppr ifaedio dfe.ufrf&Soa lot -puntos . da la 



• • • 



1 4 Martilió , cuyo niangp se baja, con una es- 
\ taqiaÜa y que le mantiene acia la parte de 
tu taliajájdc} la^rdeda. inferior. v . 
X 5 Cuerda , que se ij^d^^aUgedei la rueda in- 
e:cfti)i¿ir;, y «kdeob itoarpesrj^ qu^ ¿ iieiermi-» 
nadas bueltas se para á fin de arreglar á quien 

X 6 La carda 9 que sirvió para formar los co- 

Aquí se han puesto todos aquellos hilos « que ^^^^ i« ^- 
- ' componen Ja urdimbre , y i}ue cpmunmen-* urdidera. 
-^'^se-híbrrpn^óQn^ellhuso regular ^^ó.al torno 
í Ipé(|ifeña crp ^ ci:.;r < L.ú. : íí¡ i. :•: / , m 

X La urdidera , (*^a) iisKBiftiMtQ p«ta Jmitar 
•/lalurdiíiWe..: 7 / • o 

!» Aguja , (*^b) que dá budtas por : medio de 
i quatro aspas. 

3 Seis cruces , que mantienen las aspas. 

4 IX» barras en que están las clavijas» 

«b*; 'AI '«rbol f¿ dan en láslTlbrieai ti stUftbre ée ¿jéfym ytm 






■i» 

. í •- . 




L J 



141 EspeSlacuh de Ja Naturaleza. 
Los hilos afirmados i una clavija , y &stm 
buidos, eti tqda la : urdid»^ basta otra da- 

- vlja^ componen un ramo , y según se ex- 
plican otros j medio solamente. La büel- 

- ta de estos hilos y desde la «^nda clavija i 
• la largo d( la^ urdidfcai,.has£a. h. primera 

clavija es un segundo ramo. Yá se sabe por 

- los arreglamehtos , que hay hechos , quáii* 
> tos ramosr debe llevar cada urdimbre par- 
ticular , y qnántas urdimbres; partápidares 

* 'toda la 'urdimbre. (f*)i . / . ^ :. .. .. .; ^ : 

t- Baeltas j y oonjpntD de^iiclos igodáiétite 

* di^anteSt ^ * ;.-..: ./. . , . : 

6 Banco , que sostiene el asiento de lofe car< 
-^■> retes, ■:- ' -^ 'I rv.-; il^Xi or^ ^ í//:.::3 :.L >i 

7 Veinte clavos , que mantienen los can[e« 

■ " ee^ ^ '-I <'- ''i ::; r: í.-'- )) o. :: f¡ n ■; !,:: : • \ 
8^ Fiador /esto es',. una cuerda, tendida deba- 
jo de los: hilos para impedir- que te apar- 
ten , y el demasiado tamo , que causada la 
1 'fhMaciofi m»flier»4í ^z^'-} ^ n -//'jt ; . i * i 
9 Pulidero de madera agugereadó pehrajutH 
- tar loshUo$.('^^ ' \ 

(**) J^ cada dof badeas de h!Io • qne dan en la urdidera » le lia* 
náií üiia iuhidü, A codo el coiíjoiito de r««M/» ^ lo aue es lo mismo 
á codos los hilos > que hay en todas las ^TÍjasde la urdidera » s$ 
le<iiÁ,«J^noR)bfK d«^ M/4ff fmi)^cet4e epcar ce¿id| » jr solfeen iic« 

dJBibrc Quarcnca ramos juftWAP9ÍP)eííí? ^^^'4!%'Y/ AiiW lui i* i 
(^ Esce pulí aero por lo comiin es en Ouadalajara el flIlCio Se u ^ 
nano del Carnero. 




i 
. . I 



y 






( 

^ 






K*^ 



*• «Za. 



\ 




- Eí^veaUó'délUmiré. \ I4S 
Canilla , que vá distribuyendo una ma^e- vease d eei^r 
ja de tcama en cáDÍUá&i ceWdcJraV 

! rRueda:coD'.&i cieueñaé : i 



} 



JáistílesL : j ; : ' ' 



k I 



BaocQ fbdéado de quatió tablas i ^ que lla- 
man cajas del torno , para que no se escapen 

. IfistcfoHlasyáain lulo. . , 

f Husordb. Uerro ^ á qoieo la cu^dade la 

yJnkáMij ü carrilb! hacedar bifeUas, con la c» 
nilla y que se pone antí. - - -^ 

k Nuezjeo qiiesécbete.la cuerda , y^ que b^ 

r Mcé^rodar ai |iaso«. / ^ > j ;<.*,. . 

* 

y? ^ oDéhanádbrao» stt^pie>» y^ .Coa la :ma^eja 
-i 'faumedecidaí ^ , coyoihilo ae • yAi poni^jsdo en 
-r fe caniUa^ . 

8 Caja ^ que. se van poniendo las canillas 
*'i dcm bií trinm^ii|ueIdebeo teper* &t la ff\is^ 

I \ itisid dé^pei^l/^ ^. '. ■" . • r. ' ^ j 

9'^' Les mástiles.'. . ' , 

lo Ante-pecho. . . í 

eI Sascilld, (*f y.qne'fiirTe'pera gfd poáf if y^P^^r 

tar elhikide latsanba^/ r : f.;^ j r- 
fT'I«a 'parte ísupenon de la bastilla ^ ó; i^ai^r^ 
' larga 9 qfue eifapuñá ú Tegedor > yá con una 
I '.nano f yi;iroa otra* i. -..^ :ii v. 

rr,.sqi»ncpflt¡eífídljp 



i. (Wf) con lá barra. .-m: • : > 

.': Ij. ..'.¿ti.'/ 'v '' » . , -: •' ' «' * • « . 1^ 

1^) A esta hascilla U ^»ñ müchm el iiombrt de Ptinti 

<M) Al peine IUiAÍhi ttgtttios.r4/«» • . ; 




\ J 



144 Espe&áctA)délaNatm^Skza. 
w^^aEsíím" ^* ^^ íguja dcl pcinc , y la clavija, queay» 



visco de cara. 



pa de el celar da á la movlÜdad del peine mismo. 

1 5 Viguetas , pieza» en que se maatíenen las ( 
garruchas donde rueda la cuerda asida á las 
dos ordenes de hilos de la urdimbre» 

1 6 Rastrillo , (**) pieza de madera Uaná, y en 
esquadra ,con una abertura para que pase 
la teta , que síe arrolUen el ec^ullo. i > 

^7 EnjuUo , qué Ueba-el hilo de la ludifflbit 

al otro cabo del telar. 
I S En la parte posterior del peine están las car^ 

celes , que son unas varillas , que soatioieQ 
^ los lizo^; LoxUzos son unos, hilos & .cos( 
' de un pie. de^laírgo-^iiAf^osporaus jesaofai- 

dades á dos varillas largas , (^ oon unaéo* 
' sortijadtira pequeña acia eir.medk> , para daf 
" paso franco á tíno de los' hilos de ki unfim- 

• / bre. Las'Ciar($les,'y Ipslizos compooeaJiiQ- 
tos una lámina, l^ase al fin áe este toma ¡a 
explicación de los términos, em esta voz U^ 
fitina. (**) 

19 V4ñn»/<|fiese pone entre los liilps de la 

cadena para arreglar h aeparacioiL > ¡ ; 
i o (íarrudha sobire \^\mn niedfi la cuerda /qw 

• está unida días 4os láminas. En el perfil no 
se vé sino una garrucha ^ otfa con su cueida 

^' >60fctl»né lá» i)]l8nfiU[lá(x«B^ dé h : otra pacta 
del telar. .un .o «i ;v.^ A^uf 

(ftil^ o dttATfUA¿*r^ h m;m//« tambienisegna Taricdaddeccliicfc 

(«*) £scas fviiiíA s« lUaup P^ttb4kd$u 

(**} A escás láminas les llam^^ algpmos L/yr. 




o.l4'4>. 



I 




•< 






I 



. ' Etwstiio M hambre^ i4'5 

Aquí se buelven á hallar todas las partes ^ qi& ^ tcur 

- hemos. dicii9 desde et aocfi* 9. &C.' ' - * 

a I El frenillo, es la cuerda , que pasa dé una 
. lamina á otra por encima de la polea 10, 

• y que sohieado , y bajando coiftinuamente, 
o .comunica ¿ jay laminas el mismo juego» 

- Piase 18 lamifM precedente* 

>ia Caja , sobre la qual dá bueltas la polea. 
93 Hiiodelizo, esto es 9 una madeja de hilos 
( conforme d loa hilos de los Ií2q& para com- 
i poner, yiuqíi^cádalisK) 9 que se rompa* 
a 4 Jatretesenqnehay una proriston de hilo 

de mdindm » pata componer , 6 substituir el 

bib roto , 6 defeftnoso de elh. 
-a 5* Qtílio r ^ piDviaíóo de hito de orilló para 

substituir lo que se rompa en el de qualqfuie- 

* fá td9 : este hilo 5 es^secfolmente «n los pt* 
ños 9 es muy diverso del de la urdimbre. 

16 Caja |Xira fedbir las canülaa» ' . 

17 Réapjddp.' 

a8 La barra de la parte posterior* de d te- 
lar. (♦♦) 

19 Las careólas , asidas á dos cuerdas en la 
parte inferior de cada lamina. B( pie áprie- 

-' ta , y baja .una ¡cateóla, y X^ tambfen (a 
lamina , á que está asida , y con la ayuda 

/ de la marioneta sube hútné f^aie también 
la lamina del perfil 19- 
Tm.Xn. T 30 

(*^ Bs luu Tara redonda de madcrib 





146 Espe&aculó deUNafiiMkza. 
JO Tarima pequctoa. 

3 1 Vaho ^ (**).e«r ima- rtgk piqiieña de di- 

versas piezas 9 y coa .dientes ^ ó muescas en 

,' . forma. dé llares , que 3e puede-, abúrgar, ó 

,; ' acortar con. la ayuda á^ düft..dÍeBte8¡, déla 

.' . djj^erñdidí de. sust fisiás ^r^ .deivcursoc >, ó 

* sortija 9 que las júnta^ Sus extremidades es- 

.tán herlzadas de ^ututas {iequeñas, con las 

f <)uales hace el:0fici(d pr^a^ «n los ofillos de 

la i^la^ y la itnadtiené: cob liguat: teosíoDi 

y cochura: apftr^aiftre^^/y.rla; pone tnas 

( leyte á medida i quela telarse* adelftntiu 

.} %] lia lanzadefa vistz de cara , y de peffíL 

3 3 £1 enjullo sobre .que se jubta )a tela i ipe- 

:/< didá 9 jqnfc^ la: urdiinhre. ae U^ dé> tn- 

-^4 Llave » es una palanca de tuenro pma hacer 
andar el enjullo. :. :, ^c 

3 5 El peine .yi$t!> ¡i parte* í/^^Mur-.M i^Oa Eh 
tampael numero li ^y en la phicmláite W 

tTmoa d€ u.i Sustentáculo de k;.^(;ha.! . 

perAadura. ,^: Cuhjl C*f).páa.ini*tf. k t»lt* ¡ 

.3 i O^ 9í:^(¡b2(r9a/paiia 'poner «1 pañp bkh 

• 4 Perchas > 6 varasf , con los qiiatro ganchos, 
que las sostienen.. . ^ \ ,,/. 

(**) Otros le llaman Ttmflt' 

C**) Acá es una pila de fítéití^\ .'*,''.•'. 




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•40 



... \.ElMíühikl3wf¡Sre., I47 

Palmar 9 Cruz'ahíláda'piatfi perchar , con lais 
púas de.ia cardenchab-wi ... t . . . x 
i Pierme para limpiar (**a) el palman 



•í' 



L £1 désengrasaderó V en qué ae iib'piaa , desr ^^^ \ 
engés^aÁ^j pnd&saan Ibsi telas ^ y también ?!«« <^« 

.. le: UanuÉi Batáiv ^ ffu/! ?. z.\?. r- íj " ' /. o ***'*^'' 
i?¿7f^^¿i^ríi'eB^queak;bfiSact¿n^9'd reciben 
ias' telas Ja cófisistebcia.dsLMtírD^ ' 

{La rueda para desengrasar* 

fi^:naeda para bstasar.! ^ 

$ Árbol de la primera niedá con.sos sobarbas 
r(!^^) para lébaqtár las cabezas^ los makoft 

6.'E1 aibol de la segunda roed?, f^^^^asé Ja se^ 

- .gúnda,EtPM9pa Jel ofru^'y ekoaciM^ de un 

7 La pila de desengrasan .c* /j- '^ ' ; 

8 La pila de batanan . » j '' 

9 Los.mflZQscoíi ás 'bastáis; 9(«^|^ fiase el 
corte j jnebÚ0tíondelSar/ífki i!.»/ ^^ . 

I o Los hastiles de los mazos. 

I I , y 12 ^^ ^^i6nfiwí^nI^or }i Jc^^aikb'por 
su extremidad sobre sus^qjqs^ -«^ • -j^ r^. 

.. / I ... 1. jT- a^ •'.••■-•• ■ ic 

(**a) A esro 1 Urna a curar los palmares. '- . ^ ^ f^, , 

<**b) La primera operación del Batán es desengrasaV, Ya sejninda 
enfurtir • ó fieltriR^ p^fctfililn^fetcIC^póaiiyíiOinte'^ci^ 
y la tercera lavar > de^nodo * que ya salga ciara el agua. 
^*»c) Sobarbos les llaman algunos Oficiales ¿ y tamoicn les dan 
los nombres de Lívsí , y de sAléhtt. , 
(««d)^BseQs ir¿irh'«i)dü-anéé Wazás'mdy f%¿osí a¿!dos ik los m»- 
xos. Los dientes del mazo «» im«edUcos al hásci1«.Son los que ha« 
ccntomar labuelcaalpflfto* ' ^ ^ . - 







I » 



1 4B Espe&Mutó de U Naturaleza. 

i Caldera para deskir el jabón* 

4 Tonel para disolver la tierra ardBosa* 



• ■ * « > 



Losinomferto del per£b carrespoodtD ^:lci.dei 

Vftsecl cor. t^^^ "^ r t — r . 

te, y eleva- pianO. 

ü^it^n^ S Linea <ití camino , qn^ lleí» la rueda per Ii 

..|iaiX0 ^^»or4 3^ La(rmda¡vj^ 
6 Árbol con sus sobarbas 4' qué Hwnt^ al 
í: Itáw liiis,c^ieiáSideÍDi;nia0osk' 



8 La pila; deljBátánbrow: £sta t^x cx»Itai]e- 
tras de la unión del maderage, sin notarse 
sino solamente coauna Ürieff de punto^que 

Efjsejidii sn^.posickftua r... . i - '.. - ". > 

9c 2a9.cabi2»xU^ mazo. El perfil eo^fá iiqú 
- Ja'vbca ,* representando coíno dientes lak 
V .. cánalitas retundas ^ que impiden , que. la te- 
la se quede asida al mazo á causa de la su- 
presión del ayre* / .. : /. • :/ " 
10 Las sobarbas. . r. . i ' ' 
1.1 £1 cabo ^el? niazo asido ¿ un gosoe^ 
13 La caldera para ifisólver el jabón. , 

Vea^e Ja et- .^ :■ - r * : . : \ ■ . '' 



^lkt»rí^^m:é^ í 



labor de los 1.. 1 . 

Tuodiaorci. 2 Me<«i de tres:í)t»^. ^ tr ¿L. i ....: . 

} ' Tarima en que poncín la tela conforme se vi 
tundiendo. 

4 TacHon ^ en que asientan 'lo^ pies. 

• < ^ >> I . I 1 '. 1 . * «, ' mi,- I , , .' ^ 

.'..-' i * 11 *■ ■• ' i.J ,J.'í . . -I • • ♦ ) . / 

• te P 

. .. ' í . \ . , 

X'** >Sll;Es|MÉñj e^ pio|^il};d¿ ^«aiMif ^oi| gr^^A !•# f ÍÓ9* fi»«' 
poixjue roSjdcslucc. 

(**^ Este aímohad^n es de rrr/i^, y. Jf rr4f. 



/ 



• V 



I- 



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/ 



/ 



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•I 



. £7 veitiA) delhmhre. . ^^ x 49 

5 Tijeras, 

6 Maculo para juntar las tijeras por medio de 
una cuerda , que las une. 

7 La maleta , (♦*á) con su tuerca. * 

8 Lm plomos para a^rmar la tijera immo- 
ble. 

9 Mioiguetá y pieza de madera 9 unida á la ti« 
i Jera inímolsfe ^ ^ empuña con la manode^ 

recha el Tundidor ^ mientras hace con la iz- 
quierda jugar las' bo}aáV añdjando ^ y ápre* 
tando las cuerdas del maciUo. ^ - 

10 Rebátidera (**b) con' dientes , para irritar^ 
ó hacer salir el pelo donde no le hay. 

1 1 Rebatídera sin dientes , para quitar la pe^ 
'^ lusa. 

1 2 Ganchos para detener el paño sobre la al- 
mohada. Al lado están unas pinzas peqiíé- 
fl$s Vl^ás dé ffi^ei'sos ihtídos 3 sirVen para 
quitar las desigualáadeSé 

13 Cardas^ . 

14 Bruza para inclinar todos los pelos de la 
tela áda uba parte : ib qtial se llama brir- 

' «arel pafk>. (♦♦c) 

1$ Ia plaribha untada con aliíiadga (^*^d) pa<- 
n aplanar el pela ^ y quitar las motillas, 
¿ matítias 6itrafias ^ que puede liaber. 

• ; 16 

(«»t) JidítU llatiMa ik ti|iiél1i ptczffdé lafttí{<raf> en qse se c^* 
criba • y hace íucrpa parajuntar Us ^^s hojas 

(««Í>^'L«'Jt^átfrriffrÁ'cf ih^v especie de cepilh>. - ' . v - . - r 
■J*»c) hsto te ejecuta con braia de granillo»^ con bruza de cerda. 
^(*^d) No sen^a unur cosa alguna > sino las tijeras coaateiic. 



A 




1 6 Cepillo. 

17 El^cobilla^ .. 






»'»? 



v*M*upr«- I Mesa, Ó t^^f)m^ -x-: ::/(.•;.;; : '- ■ 

í«tf«ái«t" a...TaWeí9píir«tC4biit tes.ül^mw «loUeocslde 
'**' las telas plegadas. 

}; ,CartÓB\para ^separar luf dobl^.ds otrob .: 
4 -PJaflcba., ^ íiiíe9ip:pír*. |)9Í*r la. ¡t«to já 

i La tel? 4pí»JQ-<|e.lafwn»w i 
6 ¿interna de.tu^rot ... 

«wJpfa»- ,-j ;^. , ■ -^ 

■ ■ 'i 

10 Eacage de hierro , que recibe el huello 
. .lamida ¡ , : . . . 

13 Torno con sus ^í^^^: ; 

I ^ Biga , ó palo para apretar la pretafi^. 






8 HusilV>. jde fewTip. '^ - , . í 



:^i:%^- 



4 w A I 



> • . ^ 



Víase la cf- jj , J^Iev^ipn d^ la cal{indf |a» (**) 
cakndria. "^ a La Calandria vista de pécfíl^C(;H3;9a l^bol» JT 
^.^ lar:jnH$a ^ qqd^t? íKrb(>l Jwpe ir!^ y yeaif 
sobra la. te^a pu^t9 al r^iedcft del erú^'^r ^^ ^ 
elnvu9v3^:eptree^,^pew. (fft^ l*;oprigaei,y 
,> ; la mesa que la sostiene. 
.g, .^|.eojjullo.icon la i^laarroUada á éU. . 
4 La calandrija, vi6ita á plomó;, :ó desde lo alta 

(**) Ese* machia* ao se us* poc U caaña éa EspaS** 



. / 





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El vertida del henére^ 151 

-5 £3' árbol 9 6 corno 9 badeodó ir ^ y venir 

e\ pe^ con h ajihida de dos cables , de los 

' quales uno se vá arrollando al árbol , y el 

• jotro. desarrollando ^ razón dd movimien- 

fio oonttario** 
¿^ Lá niésa«i- 

7 £1; peso de veinte á treinta mil libras. 
S El Oficial , que hace bdver con un ma- 
< zo á. su lugar el enjuilo , á quien el 

móvimienta del tablón < bábía sacado de 

jg' Oñáú > que arrolla la tela sobre un enjor 

lk> para darle lustre en la calandria. 
JO Oficial j que desarrolla k tela ^ que pasó yá 
. por da caiaadria. 

Rg. I. Preparador. Preparar la seda , es col- ^^¿^^^J^ 
gar una . noadeja en . la estaquilla , qiie está (**> 
fíxa en el miistil i , y desentedar la m^- vease u bj 

i '.deja confia imano y para que se puedado- vo^l¿o^/ 
bañar.' Prcpindor. 

rl^a opetadon , notada en la Fig. m , na se ha- 
' €X i l^sta después de haber preparado ^ como 
- aeDépreaeóta en laFig.IL [ 
:;*".'■'''. Des- 

• ^> Bfi ordeit ^ toi tcrmlnov^roprios 'de Tk Fábrica de loi Ter cio« 
pelos, BO costante haber ido en persona á la Real de S. Feroandoi 
a fió de informarme en eite asunto, no lo pude conseguir como de- 
seaba» por ser Bstrangeros los Oficiales» ¿ ignorar absolutamente 
nuestro idioma : con que recurriitancp por mi mismo en esta Cor- 
fe*f cfQio en la Ciudad de Toledo por medio de p^ Fr^^ehf SéH" 
tim?sl9méT9t » cuya amistad, incelieencia» utiÜsima curiosidad* 
y deseo del bien publico, me instruyo en esu materia. 



'(•«■' 






I f a EspeSacuh de ¡a Naturaleza. 
vetse la Es. Despues ^e haber «pár^ído .¿dgun tanto , y des* 
debanadcrV * enredado los hilos de las madejas , que se 

quieren debanar ^ se pasan.de el preparador 
- á las .quatro pequeñas ruedas de la debaoa- 
dera ^ (**a) en las quales se ordenan para 
conducir el hilo á quatro husos grandes , % 
á quatro barretes á un tiempo. El hilo se 
vá debanando en estos husos , ique tienea 
tortera ,>d rodaja soló por un lado , quando 
es el hilo dei trama y. y qoando es de ur« 
dimbre ^ se debanan en unos cañones , 6 hu- 
sos con rodaja por uiio , y por otro bdo. 
Esta máquina es de útil , y hermosa inven- 
^ clon ; aqnque no tanto como la que baoe 
trabajar centenares de carretes á un tiempo. 
I Rueda grande. 

i Pifiones 9 cuyos husosí entran en los pon- 
tos de- las ruedas correspondientes» 

3 Dos ruedas puntea^ (^b) 

4 Tres garruclñs .^ que describen un circulo 
al rededor de los eges de las de^sus pi- 
fiones. A estas garruchas se afirman ties 
cnerdas , qu^ se unen entre sí , y cuya 
extremidad está asida á la pieza de .ma- 

- dera 13 > á que llaman Baybén. Esta 
pieza se mueve en una canal , (^c) en 

que 

i**M) En Bscremidora le llaman jtr^éUHU ^ la debant dera. 

(**b) A estas ruedas llaman BstrflUs» 

' (**c) Al fin de esta canal hay nna caentecÜla de Tídrto . j lla- 
man CahfiufU , Y sirye para correr por entre el pelot y U t¿« p» 
ra qne no tropiece. * 



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V.I52. 







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(' qflt'yii y^ viéné. Quatíifü «fias tíisiú 'las cjba- 

• tro gaiYuchas sus cuehfe^-áda tal í^uieirda, 
' tamo nias feé adelatitai el'baybéa 1 31 á la lz« 

quierda misma hadendo subir el |)e50:k99 

que está colgado de la extreifilifiád dkl' -tiiy^ 

bén. Quando al eotitráfto^^ éki^^ácii lá 

i deit^ha , ' llcb^as de los piftoúe^ que las sos? 

* '■ tíetien^ tamUeti d baybétii se álejx^flciá la 

^r; (*<^) qad lá^'^Uebb l|a$^'flÍD>'^fttisiend^*" < 
ES ék&ú de esta inívisiJQíodv^^^^íbbir igual- 
mente los hilos y según la bngitud 4^ los 
- : Jbiisos^ y itiit airn^iilDs 9ttfdQs':9dlM0 liHÍK fius^ 
mos puntos. Los quatro hilos dé'ía^-b'n- 

e' terMStte ¿4^ dabálaijteíaiselléhati cón esto k 
quatro anillos de vidfiO'j '(^^b)^ sostenidos 

^ 'á^ios quatro- Í)iá¿tonei x^^^^ colocados per^ 
pendicularmente , y firmes en '' «siDri agu- 

r¿stcf& ,( i|iieet>>bdybdnKil¿m tiei:^bsQeb «qit^ 

o i}iasí partes ;.y y^ndd á Hftáiri^cstos hilóse i los 

: quatro husos, que ruedan sobre la abarra 

S , tnudan de «ieiiadx;^n las garruchas 14 ^ de 

presión de las garruchas bücetir^yVenlrios 
hilos á diversos puntos denlos carrétesj 
Tom. XII. V EL 

'<*^¿^ /i ciíQS j^cickllzmAÚ y éí§s'del piúW nombre que din zí 

xiK3 .. !.ri ^- :..) 

r**h) Estos anillos de vidrio se usaban antes en nuestros tela* 
rts y^cro yz los usan de hierro , y les dan el nombre de Gafetes i 
csfo^ tieoíei^ en ta parce ^j^cíior um pieiwecita.á <]vie Uaman Gwm- 
•ilh > poi deaJc pasa el hilo% y están sffstcoidos del baybcn. ^ 







154 Espe^oí^oikl^NítíUffdeta. 

- £1 Ofíoi^l ^ ^m rpr^de á esta ^^ operación) 
, muda además de esto , seguo le parece, los 

bastonea; y aai^ vá repartíeodo el hilo coa 
^, iglial4a4L, :" •. -A A- ' \'. 

I Lps i¿45tílf*.. . i ; / 

i¡ Las lM$a$^de losrmástíles^ ' 

7 De^ kotra parte de h riieda ^ode está 
. la cigueoa, que no. se^ mueve coa la ma- 
^ 00^ ^ <\m ea.ttel^ í^m^ tueda por 

medk>^vde;iiiia( touttii, y dd. tina: cuerda, im« 

- pelieodo la caceóla d pbiati. de uo Ofi- 
cia!. ^ A. . 

8 Banrá aolerior , que^eoiSLa loa qyatfo bu- 

f .Ruedecilhi, dlquien dábudltarfa cuerda^que 
hace rodar los busíos. . . 

JO Puercas, en ,que dan bifclta loa cabos de 

• la barra 841 :, --. í: .. v .v-í/i 

XI , y ría. Pata! eRri(ar 'Coofutído ., 00, se^ han 
puesto estos mimeroa ^eti I9 figura > aunque 
el 1 1 corresponde á los quatro carretes , y 
el 1 1 á quatro pequeños corchos , que los 

' f dividen.; pero se Contiben 4x>loca<^ en fila 
sobre la barra 8. 

13. £1 baybén. 

1 4 Los quatro bastoocitos con sus circuios pe- 

. quefíos de vidrio para recibir , y distribuir los 
quatro hilos. 

X5 

f**) A estos husos Uaman téñüna > que Tan cogicn4o 1« seda 
MiCfirmc se hhctc 1« barra* 



t ^ Las qifittfOtnisdaft pequen» de la debana- 
dera* 

x6 El candelero* ' ^ 

17 Barra grande^y-de la parte posterior , que 

' fectbidndo s\x movimietito d^ la inaroma ^ i^ 
que circunda la rueda grande , y se le co- 
munica por medio de una cuerda á la barra 

: anterior S ^ cuya ruedecilla 9 está rodeada 

r' oon la cuerda mfoma* ■'■ 

«8 Las dos raédecitas postericflñe^ cada- qual con 
sil cuerda , que las rodéá , y Üebá tas ruedas 
pequeñas anteriores. 

% 9* Contrapeso ^ que retira á la ^ derecha' el 

I^ bstybéti ti á medida que lo pfermltetf >as 
^rrtkibás 4> adeíánüindoíse^ 4nías ,« d 'ínebos 

' ^ia la misma mano: este ccntrapeso sube; 
quando las garruchas ruedan acia el lado 
contrario. 

10 Encag^,ú hoyos en que rueda' la barra 
posterior. 

d t Maroma dé lá irueda graftde. 

^a Careóla. 

£olvamos sobre todo esto. El Oficial , que 
gobierna üstá máqwna ^ d .debáhádSra y ha» 

V ce ir 9 y venir la careóla aa , y Uebada su 
cuerda en .frente del numoro 7 ^ obliga alli 
, i subir 9 y bajar la cigüeña, que mueve la 
rueda i : lá maroma 1 1 hace andar la bar* 
ra posterior 1 7 > y ésta comunica su mo- 
vimiento en 8 á la anterior. Los quatro 

V 2 car- 




los que pasan por los circuios 1 4 de dici- 
tna de la rueda i $ , á la.(qu(ir.,baceD; dk 
• : 4)a^t^S:^ii^ W] espiga 'f^o|?fntc}on:dti hs 
^j .ví(TiUa(í;„{*fa)f^4»í^e«í«i -idasíj'y Venillas 
.ntiel baj{íén^í9«Te|^art.<!n: l()S:)uwQS, d oar- 
,. • retes.'l^ igualdad del hilo. Para doblar ¡los 

,. lítíos , íW'íqpdjínTpn J»! dplíW^r, Fíg.^ni; yse 
doblan mas,ó mení»4j©flt«lJ(i¡|jdeife firava, 

wX !pí ! • • f qualMl4.dei|a -1^1^ i ?3PP «íí qMfece.Wcsr, Para 

*i*' la trama se ejecuta es^to-iopefi^p^ia coodos 

:,, igfir^iRifntOs fiepíffiílosLij^e ^o%,9i^$p élu^ 

3 Las ruedan foia las caoUlas: op se t«fdflrá en 

, dáíSUieSQ. ,1:.: . . i.;;,.;-.. ■ ? I .' . 

4 La ciguefiíu .dcv r- . 

6 el tornillo 

7 Mesa (**cl) para popBr lagj cgnUlas , q« 
son unos cañutillos , ó cañas cg^t. hítps ác 

eitrapifitijiíO n .07^ (>;a»j 'j.ric? *<:í..oí 

-sjB ,Ehi«45t¡H-fq«;wtiBpc^^ /:X - 

Y> .':•*' "" «''^ f^í'T'T íí *!;;>*-' ""T 'n'^iy 



.C**b) ÁU «rtlimbrc llaman Píf en ;e{tc. telar, 

'(<**c) A l(*« canónpt Ikamai* tsvi»*ncii K*éttñt jy ÍLlt máqiiH»»**'* 

t>9blikif , por íurlc otVós cmc nohibrc. A la maquina que Tiaj P*' 



(**dj A csu mcia lianiají C^;* Cft 1« ftUrcs de terciopelo « *»* 



taCorcd. 



^ 
N 



>* 



\ 



9 La aguja (^a) coñsas 'cuédecttas^ y con su 

nuez. 
I o Campanario, i» el asiento de la aguja» 
>i¿ /ri>ro&Ilo'!{?'^b) |tara ' alargar , 6 acortai U 
Cuerda 9 ápafUüaak> 9. ó.Vacercando: d ¿aá»- 
, til ,8. 
la £1 pe. 

13 Eldohládór^ó trascañadera. . ; 
^4 Losxaobnes ^ (*^): colocados ^pei^ndicu» 
-i.lariMpteyjy'. iCbniisujUlo»:. , : . ^ : . 
I $ Cañón con dos cabezas para la urdimbre. 
46 Varilla, que sirve para • cpoducir iel hilo* r 
1 7 Cuerda , que circunda lli rueda «de arribft 
j 8 CiaQrda\7)lie i;odéa(M de alxajo» ^ < .. v 
Pibíeisdoí ctímimiG^Q' la cigüeña el n^ví- 
. laiebto á la rueda supeiílor , la cuercfa ,, que 
.. la .rodea , y; quie abraía el árbol de Ja: se- 
gunda rueda , hace; que^a bo^^ l^a^ i3iler- 
-*< 4]a de. ti. ^gi^odaí a1^a«a ; Ja lOue^ 9, ry :t^ 
¡M ce^dav/alcafion-; que se pobe en fella: 
• \ y dand0 el cáiíon ibuelca ^ Ueba coossigo dos, 
tres, quatro,ó seis hilos, que pa^^: |)or 
*r ]eiicupa>d^ ^ varillad b»ír^;í<^.i» y s4e|^ 
í'. de Im c^ñcgndto^ it4i9 ^u^rjestíja p^rpgndícu- 
•lares^y slft:tortera$, ó (tíbezíis para dejar 
- . correr el hilo fácilmente , sin que ellos por 
sí den buelta. , , . , 

... • <£• 



(**a) Otros le llaman H«f«» 
.Í*^)>ii c*c fooniUo itoito: Mamíjs, 
^*c) También les llamuí* #»/•#• 



x$8 Esp^aculb'^ 
M " t ^dc^ii ^ ^^^ quatro ni¿8tüe& (**a) 

urdidera para l El arbol. (**b) 

terciopelos. - ^ ' • • 

3 Las varas , que son ocha 

4 Las cruces son basta et numero de 14» y 
desde las barras van % reunirse al arboL Aqui 
se ha suprimido la mayor parte de estas 
cruces , y la buelta de los hilos fot detrág 
de ia caja para evitar la confusión. 

*5« Latninas que llevan consigo á las escarpiali 
en que se afirma la urdimbre^- según diíe- 
> rentes grados. 

6 Cruzados (^c) en la parte superior , ¿ ínfr 
rior de la máquina* 

7 Barra (^^) de bkrib perpendicular » que dt 
-' bueldis con su arboL Según diral un lado^ 

ó al otro las buekas , se arrolla, d desarro- 

- lia en ella una cuerda de tripa para hacer sa- 

- bir , d bajar* nn grao peso. 

% Vesby estitiamasa gtande , á quieb fa coer- 
da de tripa hace subir , ó bajar , aegim el 
movimiento que se le dá á la caja , y bar* 
ira 7» ■ " r 

9 Pilar ufiídoá; lá mesa grande, y acompa- 
ñado de tttia ritedecita' ^ (vista k parte- en 
el numero 16) para que todos los Míos 

va- 

f*^*a) En la Fábrica de cereiopeioi de esta Corte les Uimafl ';- 

(**b) A este arbol llaman Btté^mlUi y á toda la operación Jfé* 
re jar la seda. ^ * • - 

(^*c) A esfiís cruzados llaman en los telares de Madrid £tf^*^ 
(**dy A esta barra llaman Cmfut^i^ • 



:. vdyan i^uoidosi y se distribuyan sobre toda 
la caja de la urdidera* 

XQ La estrella, (*^a) que es una rueda pe- 
queña con sus dientes , y con un gancho de 
hierro que la mantiene en el punto en que 
ae la pone. La cuerda de tripa está asida al 
ege de esta rueda , y quando dá bueltas , se 
vá rodeando en ella. La Debanadorala mué- 

• vea díscrecipii para acortar , ó alargar la 
cuerda ^ que sostiene la masa grande , ó pe» 
80 9 de suerte, qué' los Ulos se vayan espar* 
ciendo como se desea. 

1 1 La cigüeña con su rueda , que por medio 
de una cneidá hace andar el árbol con toda 
la caja. 

I a Banco^ que tiene I6s obillos , (^b) d hu« 
sos de dos rodajas. (^*c) 

X i. Los pies del l^oco. 

14 Dos barras , que cada uno tfeoe sobre sí 

: aacirculitos de vidrio* 

X 5 Veinte varillas , que cada una sirve pra dos 
circulitos 9 que Ueban dos usos granctes. 

X 6 La medecita del peso grande vista á par- 
te , y que ayuda á encaminar quarenta hi- 
los. 

La principal industria , que se descubre en es- 
ta 

{««a) El Francés le llama P#rr«. 

(««b) En uno % ü otro tehr de terciopelos *lk los obillos les lU» 
Din C^rdonit • y en Madrid Csrrttft > y están cogidos en sus Cér^ 
rttUht, 

(♦*c) O Torteras. 



i# 



V 6 a EsfeSacúldA la \ 
CB máquina^ 5' tío os so^mehie: d i^ir/^o 
hilos en un misma punto :, üú6 prifidpal- 
mente hacer toda la distribución de alto '4 
bajo , y después 9I coatraria sobpe toda la 
caja, ae^q ia Debanadora hace' sabir V ^ 
bajan á<)tteli4 g^as^ miisa ^^miáaiido q1 impul- 
so , y movimiento de la cigüeña. 



Vca^e U es- ^ -^ 

campa de el *• Cwl» 

modo de co- tju 

locar la ca. « W'P 



pkfga- 



r JSi plegador leon lá urdimboe, ó cadena» 

drb;e «"d ^. El plegador sin la urdimbre. 
celar » ^ en j £1 misttio vísto de cata; - j . ^ ir 

*" ^*^s* °'- 4 .Bnjwik)*(^á) á qüiett: sexbíeioa.yá los hilos 

de la urdimbre. .' ' 

t* Rastrillo ^6 especie de pekie v qtie ayuda 

por medio de sus diente^ á distribuir coa 

proporción los hilos de la ulrdtebm fofare tpf 

r da 'la anidiuid del nielar. '[^ , ^ . ) 

6 Varillas, (^^b) quaae iotrodoceh eótre.Ios 

^ hilos de lá unümbre por enama , y por de^^ 

bajo alternadamente , para preparar él crúza- 

- do y y para arralar el paso de los lizos. : ' i 

Véanse las ^ í . ,, ,. .^ , . - . 
estampas de '*' i - m. ^ . . ' ' 

el telar de Jjq^ uumeros • Ó cififas , que no se hallen ea 

terciopelos, ^ ¿ z - i 

la de los ins. una estampa ^ se ballaráa en otra : y algunos 

cru meneos» • « . . . « 

para fabricar * st repiten para las mismas piezas vistas de 
u.trrel .diverso modo. 

celar visto át » . f 



cara. 



(**a) A estos enjillios llaman en Madrid CúdrUt- 
(*#b) A estas varillas llaman Cructt* 



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7, 



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t LosSilaf6r(*%)dé.b pattp antsridr* •. . 
s: Los de la posterra*. - . : > 

j CadeM-C^b) 

4^ Llaves 5 (^'^'c) que juntan t«& cadenas; 
f Las solens. C^i) . . ... 

é BanCDsr para poner á los dos lados dei Tege- 
dor las dos lanzaderas , que sirven para unir 
. la yrdimlxe del pelo con la de la tela. Nose 
• . {luede ponet en La figurastno d uno de loa 
* dos hsascaSw 

7 Los pies de los bafloos» 

8 Galápagos. (**e) 

9 BanqutUo en que está sentado el Tegedor» 

10 Palomillas socabadas , en i]ue escriban los 
: plegadores dd ^Ipi ;. . > 

X I Sustentáculo , 6 palomillas. 

la Dos pAegadores de la tela ^'que traben lac 
urdimbre del tegido , el quál queda oculto 
debajo de la urdimbre dd pelar ^luno de es-c 
to^pfeg^oi(^seiiíaoga'por.ni^ de unaí 

^ pesa 9 y d otro, por medio de uaa: clavija* 

1} Plegador del pelo. 

3Pf Carretes ; esto es f faflos de diviecao colói 

-.TomXIl / .. X .^ dd 

(«*a) Los PiUres, «jue escftti JtHito lA Tige4<>f » m 'IImim ^*ár dé 
h^mté i y Vos que estaa coifroitc del mismo Tejedor» le llaaiui fist 
di HtrrtTñ : y á toda la armazón la llaman Ca4titt$. 

i^o) Cadcfia i« llama aguí 1 a fpiezft de/nion « 4{uc en les alares 
de terciopelo ¡unn las piezas de la parce superior > i las guales Ik^ 
Han Estargas. • ^ . . . . ^ 

/*«c) A estas llares llaman otros Trabas. 

p^; A las Soleras , que son las piezas inferiores del ccUr » U$ 
cruzan las Trabaa* 

i¡^^ LotOaUp«SQf airrcf pftfik€gfl4tt€írdlbMqttiU9k . ) 



» * 



%&% Esp^aetib áé Ja NkMr^exoi, 
del de* Jaitda.: foa midió de estos Utos de 
orillo se carameliza la, especié de terdope^. 
lo ; pues se dá á los orUlos mas , 6 me^ 
oos munéro de : Ulos. ' encatoados y aman» 
Uos y i¡t de otro, color y conforme es masj, 
*- d& menos la baDtidad íde bíloa que se echa 
'/en las dos urdimbres. Los. cordoncillos y ó 
t diversidad de hilos dei tercíenlo y soa 
i quitYD en csíási bda y y ae ka. llama ter- 
ciopelos de quatro. pelos. (**a) El tercio- 
pelo de segunda eqiecie se- tiofa Con ttei 
cordoncillos, y le. llaman de treapdos.. Tam-^ 
bien los h^' de: dos. pdoa:') y da pelo y me-* 
:.dio: y.'esto.;fe ient;^eode quaodo. tiene doi 
cordoncillos á un lado y. .^ katoa oqL mas ea 
el otro.. . " . . ' 

I i Grbces de I9 tela 1 que sirven psúra separar», 
V y cruzar sus: bilo^ . . i - 

^6, Gruces^^panj^^ck 
Z7 Poltfáh pdoi y ipor? encima del qual ; pas»a 
•tqdos.kÑs.iliibs.de.la.utdimbréde. el. peta 
mismo.^ 
I S! PortBH^pélo 'y .-que* 'maQtíéne cop la ay udt der 
i. dos cuerdasiija&de una y y otrapirte, dtúí^ 

ta-peladelnugaerapcec^dente.. . i 
19 Abeadorés (♦*b) para la tela ; su numero se 
; varía según d cuerpo, que se. qmere dar al. 
terciopelo.. 



,5 .!,.••'?.'•'.♦'■ • 

(*«a) E<te de quatro listas ts t\ tercicpclo comM* 

t^*h/ o Uao9»s«o lof 4ixói>^ai tcnn« pcHftiei^Dyr rígca li (cb» 



3 1 Abeadores pequeños ^ que se afirmao ed los 
Abeadores pgra lar i^:. 
; :9i JLp4 4b^4oi!S$-. j>equ&oQ» iofeiíofes jKira 

A 3 Varal ^ ó caja ^9» íoqw tUBbien se llama 

# C^jaea lo9 telara CQRiime^ ^ y en otros H^ 

tilla: ésta se compone de dos varas -separadas, 

, : y tiahfí crpfis^ d,-neiae ^ ,<)|oé Jtiegb »ol*e £»- 

a4 Guia dt la caja, .:"'•' 

a 5 Las «ncías , ('*"''b) que sojx iloas piezas cao 
.5 ,:dieaPt9s .Bíi%.:!<Í!?itft«a^i «1 rfi»ne .'*« ...diyeisw 

puntos* .ff/írf' -í ':' 1 . í^ '• * 

^j La rueda para hac^lsi «odat» ('^) 

j»8 El pow pararíJíteiierk. ^♦*4) j 
^9 Log^r jpf ra laa^ 'CíKuQfWí^o^Wi'el Tc^or 
, • pone ^ \^ Jíiipadejra^f ;- -j : u.^ :h c>^ 
^o £1 peine unuío st U ca^ poci.mcxltade 

dos visagras ^ lo q^al hace, mas libre el jue- 
f gp ^n epte ie¡g^do ^^^ iqu9 ^. necesita: su- 
\, mámente golpea^r 4a$ tratqas i para mikltipli- 

car lc¿ dzps'^1. peloj.iipída. iatípiasbeiite 

Xa- ' con 

);»*iO 4 énaldiniiof ^-M^te q«e }«ega el peine , le 4m también 
nombre de peiae* 

flj^b) A esta pieza parece « qae han porfiado los Tegedores en 
ttttlciplicaTle los nombres , aqei ia llaman Bncias , cñ ocios telares 
d^ esta; pyr^e^u^UfÍDf. teñios celares comOACs dc^ laot le d^in el 
nombre de Vaho, y aun en algunas parces le llaman Porca-pclo. 

(«*c) Aesca rued:^mi9iinGlaYÍja 

(**d> A esca rueda llaman Cogedor de taquillo. 



ti64 EspéShkmló Se UNaturdileta. 

€x>n la t6b por d pie ^ d por iá parte kn 

feríor. 
3 1 Tempial (**a) es una varfta , que sínre pa« 
/ ra nsaátcdcár «n ij^al anchura la tekK Ulia 

de sus dos partes entra en la concabidad de 

laotra^seguú se quieten 
a^ Planchas ("^b) con sus pinzas para cortar 
( dpdo» ' 

-ftA ^ Ifoas (^^) separadas, y vistas de perfil 
Sa.'tFf't'Xallavie parft^jp^ yaikitnrlas 

con su plancha. 
rS3 Lalanssadera. 
^94 SbnadU^ GOb ^te arrancaór los peffllos , é 

hilos, que sobran. 
3 5 La tijera con qué'Hmpiati ; jf cortan lo qáe 

wbrepuja , y- excede. 
56 Ix)s tres.hierros : son unas varillas de la¿ 

go de su grueso^' para recibir^, y guiar la 
r)^in]Mft:dtt^tas'(ttBzád , que corta todos los 

- pdos , qiie encuentra incHnados sobre cl 
-: Ijierit) , tn-tat«o tfat^ la plancha' camina 

- db'lado sobré los inferios pelos ^opTimíen* 
1 dok»s y aplB£iánatíIíís.í La urdimbre ttel 
í pelo , las pinzfla y que le cortan , y las va- 
ritas ^CQA S13S cápales , son con particularidad 

■::.':.: . /'• 'ef 

<»««) A estas Punas <Uo d no^bit de Hkrr«. 





SS vestido deí bmibreé 165 

ddistífiti^de la Fábrica de terciopelos ^res- 
pe£to de las otras. 

i 7 Alicates para sacar al peine los dientes, que 
. tiene malos. 

3 8 Canal y (*'^) pieza de madera con uüa cuf- 
batura proporcionada para cubrir los tercio- 
pelos en el plegador , y conservarlos. 

3 8 * La extremidad de la canal vista de perfil. 

-39 Armario para poner los terciopelos al qui« 
tarlos del cogedor. 

40 , y 41 Cañones grandes , que tienen hilos 

' diferentes para que se sub^tuyan en la ur« 

: dimbie, y en los orillos , los que se ^uie* 

' bren. 

4^ Contrapeso 9 que sube quando un Abeador 
baja con su careóla , y budve á caer quan« 

« do el pie se quita de ella : los contrapesos 

* son tantos como las careólas , aunque aqui 

? / para evitar la confusión se han suprimido to- 
dos , á excepción de uno, que se pone con ^us 

\ brazos , ó bascula. Idease la Estampa del te^ 
lar visto de cara^ por ser bastante para bace^ 
. sf cargo deh restante. 

4S Las careólas. 

44 Los contrapesos de los orilk)s: estos se tiran 
acia d plegador anterior, y el contrapeso ha- 
ce resistencia para tenerlos tirantes. 

45 Contrapeso 9 y bascula , que sirven para 

ir*) A esta cttMl Uiunaa Cajom 



»N 



j 66 Efp^acuhde ¡a Natufakza. 
tener tiranas los hilos de xino dé lois plépdo* 
res de la urdimbre « míeittfis lel Qtro se cnan- 
tiene con I9 estrelUep uo jestado uaifermei 
46 Contrapeso para inaoteoer la .urdimbie del 
^ pdo<londe<-oñvi«ae» 
Aj Dos .garruchas para facilitar eímoviinteato. 

48 Clavija^ 6 palanca para que dé bueltad 

ciliodro. . ^ 
.f 9 El rastfilb^ (**a) «¡piscie de peioe pira ^ 

denar los hibs ^bre el ciUndro. 
r^o Lengüeta ^ ^ aguja , es una lamitvta de gq- 
^ bre ^ que deiK su muesca ida cada una de 
^ las extimida^^^ un Oficial ^e iipa de ellas 

entre los dientes del peine > y con otramaoo 
. conduce «Uulp de la urdimbrej <iue está pcoh 

xímo para pasar : retirada la aguja , ó lengue- 
. ía 9 queda el hilo % la otra partea y badéado 
j Aé este modo oficio de aguja ^ se desemban- 

jzan con brevedad de .una operación ^ qne a 

por sí bien penosa ^ y larga* (**b) 



•C**a) Rasrrilld dicen ios Oficulct. 

•(**b) No obstaoee liabcr pttesco «^«t «tatitos» f tan diferentes ttf- 
míaos percenecienres al telar de eercíopclosi %é jisan ñeros nuclioi 
.en ¿I: coa que htSiendo procaraH» arerigaarlos con el mafor caí- ! 
4ado, qu« me fue posible; y deseando serrtr al pnMico con esc» 
JBoctcia 1 que no. será ingrata 1 4os curiosoí, y aficionados i las Ar- 
tel > q liedlos aliwian • j ^onelct.áo t pondré a^ui algnnor de los 
mas principales, y que no4e (ocan, ^ no con canta «expresión en el 
cuerpo de. U obra» acaso -pttríTaulirtMéQla que hay en las máqui- 
nas » y piezas » que sir^ren en. ellas £i| twt xelar » poei» haf é >^*- 
niásde'lo que de|amos4íclu>i '- .»'''- 

t Carréeos .con sus guias 4 v^volander ai. ^ 

t ^Vdanderas con sus cuerdas» y ladrillos* qne sltven de peso. 
I Abttcaccs 9 por donde corren laf eajas.^ . -; 



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Iu66. 





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El vestido del bonAre. . 167 

TAP ICES D E' BAJ O L IZO. 

ZJamanse tapices horÍ2omale&, ó de lizo bajo, trcT""»™ ^íí 
aquellos, cuya urdimbre se estiende llana , y ^«. *^V.*l^^' 
horizomalmente sobre un telar mtiy bajo , y- nzontUcs. 
cuyos, lizps^ suben , y bajan. Tapices de alta^ 
lizo se llaman los que se fabrican sobre un 
' telar , en que la urdimbre se pone como en 
' pí^ 9 y á^^ ^1 plano del obrador , y cuyos li- 
- izos ^ó cordoneSj^ que cruzaa los hilbs de la ur- 
l dünbre alternadamente , están encima de la 
* mano del Oficial. Píasela estampa de losU-- 

tos 

4 Ci9i¡a^ i que oonfieneii d' peine ,' y ed lo ¡itferior <té ellii^ Ká/* ua 
I Bcsocomo de 50 libras » que sirve para el golpeo Je la tela. 
5j Porta-cajas , coq su nuex , eñ.quc entran las espigas del sqís- 

• mo Poii>a>caj|as. 

tf Plegador de taco^ que tiene una abertura, en que entra una ptei- 
xa 9 Iliiinada Taquillo , coa su fila «le puntas de aguja, que prea- 
den látela para sujetarla» 

7 Taco» que sirve para sujetar al plegador. contra otra piexa , k 
q^ie Ñaman Ftaylccillo. 

9^ Alcántara , es un. cajón con sus picSt donde entrahecho rollo el 
terciopelo , que se ha tegido 'vá. 

f. Los li ios son ocho , y todos de seda blanca*: los seis delanteros 
' sondt la tela > y los dos de atrás de pelo.- 

ro Lixaroles altos , y bajos. 

ii Carqu eróles » piezas de dónde bajan^unas cuerdas , que prca- 
den en las careólas . 

12 Gepo , listones demadera:, fijos en el suelo^y asidos a un hier-* 
' TCi enque están encartados los extremos d^atrás de las careólas, 

* -que pisa , y mueve el Tegedor.. 

ry £1 P6rta pelo, que está coleado- en. unas'garruchillas. 

14 Hedhtai es una raeda^de madera de poco mas de una tercia de 
diámetro , que está al extremo del plegpdor , y en el caato tie- 

' neuna canal, dónde se coge la cuerda del peso. 

15 Espoleto , es uu palito de madera deLayre, en que está fija la 
canilla , que Ueba la seda de trama en la lanzadera, 

í^ Agallas 1 son-l&j puntardie hierror , que tiene la lanzadera. 
ly.Tallarola, esta pieza es de.hierrp , y está compuesta de dos 
J chapas , fijas con sus clavos , y por la parte superior entra una 
irrita plana de 'acera, ^afilada por el extremo inferior : k esta 
krita llaman Fuá , y sirve para corur d pelo > con que queda 
fotludo el terciopelo. iS 





i^^ Espe9aíuh(k Ja Nata/roksuu 

%os altos , b perpendiculares. (**) 
Cinco telares de bajo Mto ^ para que iinú ^ 6 
muchos Oficiales trabajen. Los mismos dih 
meros servirán para todas las figuras. 
t 1x6 pies derechos* (**a) 
9 Bastidores de asnillo j soo unas piezas fuer- 
; tes de madera , que forman los dos lados 
t del telar , y conducen los plegadores. * Ia 
. puentecilla de la nuez , á que se afirman las 
. cuerdas , que atraviesan el telar y y que de- 
bíyo de la urdimbre mantienen parte dd 
tabjiado , en que está el Tapicero. Este apattai 
dabre un resquicio por entre los hilos de 
. la urdimbre » para ver en el objeto {^^ 

d 

il Canaleta » tt ona pieta de madera eo figura de teja» 7 strre pa- 
ra defender Ja ropa » ^ue está en el plegador » y sobre ella car* 
ga d Tegedor ti pecho. 
19 Cruz » son dos tablitas del larg« del telar » 7 sinren para el ré- 
gimen 9 tai en la tela » como en el pelo. 
Todos estos términos » y otros muchos de loa qne ouedan expresa* 
doa arriba • se osan 07 dia en los telares de Toledo : no se ha 
podido dar la estampa de ellos aquí » por la suma dificultad qaa 
traía el sacarla » no obtunee que tengo en mi poder nn hermoso 
diseño » que me remició el referido D. Santiago Palomares con 
la demonstracton de codas las piezas En los telares de Madrid 
bay alguna variedad en los términos. 

(**) En la Fábrica de tapices usan muchos de los términos oontf* 
fos k los de otros telares» de modo * que á lo qne en estes Uanean 
urdimbre > 6 cadeua » en los tapices llaman trama s 7 al hilo t qae 
pasa de una mano á otra por medio de la lanzadera* que es la cra« 
ma en el resto de los celaresje nombran en estos solo con el no«« 
hre genérico de hilo de oro» plau» seda • &c« pero aqni » para evi- 
tar confusión * seguimos el orden común > llamando trama» urdim- 
bre » 4 cadena » según le llaman en Francia» 7 conforme á loa otros 
relarea. Asimismo advierto» que esta Fábrica ha conservado niio» i 
otro de los nombres » que trajo de Flandes» c^mo también snccdi^ 
en Francia. Lo demás* que hubiere que advertir t ^ nourá en s« 
Igjpir. . J 

{^*a) Aquí llaman pies derechos k los palos á que en otros tela« ^/ 
res llaman Montantes » en otros Mástiles» 7 ta otm ^iUíCS •^'^ * 
(*»b) O patrdi « 6 discáai^ ^ 






' JS7 visitiíh M honSire. /■ téq 
' ' él punto á que ha llegado , y el color coa 

que debe imitar este punta 
S Los plegadores 9 (^*^a) de los quales el tino 
-^i lleba la urdimbre , y él ojro el tapiz , que 
se arrolla en él , conforme se vá adelantando. 
£1 pecho del Oficial , que está sentado en un 
r banco , descansa sobre, un cilindro , ("^b) po«* 
•• ciendo endma de él una ^almohada* Cada 
L . plegador tiene una lengüeta, (^'^c) queés nnsí 
varilla larga , y redonda, á la qual están así- 
dos todos los hÜos de la.urdimbre , y se eoca- 
«. ja en una canalita hecha en el cflindro» . ; 

4 Pato ^e apretar , 6 plegador dé fuerza i es 
- lina barra para mantener tirante la unfim- 
'. bre* - 

5 Garrucha con su palanca*. Esta es una pie*- 
za movible , que sirve para .estender ' bien 
la urdimbre , sujetándola con los [dcgadoDe^ 

*' que por^azon de sugruesoequívalen á uoas 
vigas. 

6 Píes (^*d) del bastidor ; estos no sd)n ótraxro- 
< sa , que las dos cuerdas;, que Sjimos , atra- 
I. yi^n el telar. 

7 Rebolvedor del dibujo. 

:8 Puente del telar , es una pieza , que se atra- 
ía : viesa ; y sostiene los. Balaqctnes.' 

Tom.XIL Y 9 

\**A) O Enjullos , h Cilindros , 6 Rollos. 
(**b) Llamado Antepecho^ 
^c) A esta leogueca le conscfTan el nombre de Vvich. 
^d; Soir quatro. , .. 





i<7o EspeSíicutb áé Ja Natuféitexa. 

9 Los Balabcínes ^ (**a) son unoá pedazos de 
madera ^ suspensos por medio ,. como los 
brazos de !un\peso j para dirigir las cueidas 
de los Uzos ,'y; léhantar ^ yibigar «cadk par- 
te , según d juego de las Odrcolas. 

10 Los lizos. (**b) 

1 1 Las caroolas. Aquí no atraviesan los Kzoi 
la anchura del telar ^ como sucede en las la- 
minas dé la$ pianüaduras jde lana» Los lizos 
se multiplican en esta Fábrica ^ según la ao- 
chura de la tela ^ y del telar , porque el Ofi- 
cial no necesita sino alzar, óbajar solamente 

. los hilos de aquella parte.en qne eseft» Quam» 
dosejapaftaparaítr¿ajarmaslejo$.9 á la de- 
recha 9 ó á la izquierda , toma sus careólas, y 
• ^ las aplica á otros lizbsp ^ 
iM El banco. : ♦ i . •• ■ . '. ./*•. 

4 3 Urdiinbrei : '' v- . v. 

34 GaniBa (^) en que el hib de oro , se- 
da 9 ó lana está debanado. Esta canilla sir- 
- ve de lanzadera para introducir la trana 
-.ien^la ur^mbre.; pero/noccnrre -de, modo 
alguno como la lanzadera , ni pasa sirio al 
trabes de los hilos de la urdimbre , que le 
parece tomar al Oficial , cruzándolos por su 
turno 9 sin lo qual no sé afirmara , ni uniera 
la trama. 

ij 

(♦*a) U Ohtrts. 

(^*b> Son los que cael^an ¿e fot Balancines. 
(*^c) palomino la llama Texurh 5 pero los Oficiales 1 y Micstr^' 
«le ia Fábrica la llAmaii CsmíIU. 



3 
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1 



JS? véAiJo 3eí hombre. . 

15 El peine con 1.5 dkniet para golpear la 
* trama 9 y el obrage de nn modo igual. :• 

1 6 Torno para sacar el hilo de las debanade- 
ras pequeñas*. 

17 Debanaderaa pequeñas. Quando el Oficial 
sacó yá el hilo de ia canilla, y necesita pasar- 
le á la urdimbfe , hecho un lazo corredizo 
del hilo , con sob bolyer el dedo , deja caer 
la canilla, la qual. queda. cpmo tendida, y 
presa con sn mismo hilo» 

FABRICA DEL TAPIZ 

de lizos altos. 

r Laderos , son los niaderos graesos, que sos- Y^''^^*.*"^^' 

, ^ ' * dcra de la ca- 

' tienen los plegadores. dcna , h ur- 

d Los plegadores. En el de la parte superior loTuzos afto'2 
está la urdimbre, y en el de la inferior 
la tapicería , que se vá arrollando en él á 

. j r 11» Véase la es- 

proporcion que se adelanta; la obra. Los campa de ios 
hibs están asidos por sus extremidades á pcr^enluc ' ^ 
una lengüeta , que es una vara gruesa, 
que se encaja en la canal hecha en cada 
plegador, ha lengüeta aqui es lo mismo 
que el wich del bajo lizo , ó tapiz hori- 
zontal. 
3 Dos palos de apretar ; uno , á quien llaman 
el palo grande , sirve para hacer dar buel- 
tas al plegador superior , y otro , á que lla- 
man la plancha chica , hace el mismo ofi« 

Y 2 cío 



res. 






^7d EspeSíaculo 3e la 

[\ cío con di plepdor iqferíor» ' i 

4 Árbol' del lizo ^ que atraviesa toda la ur- 

' ' dimbre , étiiiia todos los lizos 9 y los coi>- 

duce á las manos del Ofídal. Estos Uzos 

ton tinos oor^teles pequeños \ unidos on 

• una lazada cprrédizaá.loa' hilos de la ur- 
f dinabre.) y á prápoircion que baja ésta, 

^uben . los U^os : árven para que el Tapi* 
\ cerb saque, cómo le quiera^ y necesite, 
el hilo de la urdimbre. Él /Oficial tiene f ste 
hilo separado dé los otros , y pasa coa 
.una ¡jünf á (^ el hilo de 'la > t íama ; y co- 
lor , que juzga á proposito ; después deja 
colgada aquella punta ^ cuyo hilo impide 
' que se ca^ por medio oohñíaa bzada Óor^ 
rediza; y tomando, en la parte óxterior un 
hilo 9 ó dos de la cadena , conduce con orro 
lizo los hilos de la . parte contraría» Coo 
esta alternativa los cruza incesantemente, 
para detenet asi \ y sentar la trama. En 
esta distinción de hilos de uno , y otrola- 
do se ayuda de las largas . varillas de cm- 
zar 9 á que llaman listones de separar , (^*) 
. los quales se ingieren entre los dos ordenes 

• de hilos. 

5 Linea larga de puntos , formada por los 

cabos de los lizos , que cogen los hilos de 

' la urdimbre por medio de una lazada cor^ 



(*«) ¥n nuestras Fábricaih«c€B csMopcucion solo coala búa»* 



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r rediza » y ;afara¿ao' :por «1 9tr& eabo el árbol 
del Hzo.; ' • 

6 Bastón de separar. (**a) 

7 Cadenilla ^ es una* pequeña cadena, de hilo; 
cada eslabón cootiene qu^tro y ó cinco hilos 
de la cadena grapde > 6 ¿urdimbre > mante- 
niéndolos todos á plomo. . 

8 Palomilla de hierro;^ que mantiene el árbol 
délos Uzos. - : 

« 

9 Punzón: paca ingeHr el hilo dé.la. trama , que 
-> está debana<ido eñ Ja parte superior. {**h) 

I o £1 peine para apretar la obra. 

I I £1 cabo de la lengüeta , encajado en el ple« 
- gador. 

i^ El velador. (**t) . 

Quando yá está montada (**d) la urdim- 
bre 9 señala el .Delineador con un lápiz , tanto 
^ la parte anterior , cümo en la posterior , los 
principales contornos y y bueltas^ que se h^ de 
seguir en las figuras ^ que es preciso imitar en el 
tapiz. Teniendo en los lizos altos el Tapicero 
buena provisión de punzones , llenos de hilo de 
todos coiores 5 empieza á trabajar por la espalda* 
del lienzo» como se. hace también en (os lizos> 
bajos. £1 patrón , ó diseño , que siguen , le tie^ 
nen detrás de la obra » y le miran frequentemeo* 

.te. 

(»*a) o Litt$n y 

(**b) En la Casa de los Tapices de estti Corte hay ati lúnion do-' 
ra^o, coD que trabajó el mismo Key Phelipc V. al plantear la Fá- 
brica > y se conserva en memoria de escc nonor hecho á las Artes. 

[**c) Bs un candelero > k que llaman Vfl^dtr, 
) plegada dicen loa Oficiales. 





i 

r 




1 74 EspéStaetth de taNatiirálexa. 
te» La coloCfadon del Qfíciai es de modo , qpe 
puede de quando en quando ver elefefiodesa 
obra , lo qual no puede ejecutar el Tapicero k 
lizo bajo. Aprieta , y pone en orden aquelloi 
puntos , que acaso se salieron de la regulariclad, 
j línea j que deben seguir , ocupando mas li^ 
del conveniente , pdra cuya operación usa de 
una aguja de hierro ^ i que llaman agaja de 
apretar : ésta toca solamente aquel punto , qoe 
necesita^ Bl fTapicerb deilto 1Í20 sigue el á¿» 
ño j señalado con lápiz en la cadem ^ ó oidim- 
bre ; y el de bajo lizo el que tiene como en pío* 
tura , y sin lapjz ddbajo de sus ^ mismas maDOi 
Hay también otro tercer modo de fabricar tapi- 
ces y y se usa en los tapices de Turquía , de Per- 
sia , y de íá Jabonería de la parte inferior de 
Cbaillot : {**) el modo ^ pues , de sacar es- 
tos tapices 9 es dividir la pintura ^ ó cartóo, 
queise quiere imitar , eti un numera determn 
nado de pequeños quadriíopgos , y formar te 
mismos eti la urdimbre. Conforme él TajMcero 
vá llegando á los quadrados , y á los puntos 
correspondientes , vá también empleando to 
colores , y matices^ convenientes. En esce tapít 
se dejan salir ñiera todos los hilos de la trama. 
Luego se cortan muy á raíz para igualar los ri- 
zos , que forman un vello de ricos colores ^ f 

de mucha duración. 

EL 

(«») También se fabrica en HspaíU esta especie ¿e capicei » J ^ 
llaman afelpadoi • nombre que les puso Don Joseph Vatiao. 



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EL CORTÉ 

V 

DE LOS VESTroOS. 

* LA COSTURA, MÚEBLES.Bc,^' 



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CONVERSACIÓN QUINTA. 

Tijeras,. agi^ >. dedal* .Vé :aqiii todo el 
. aparnto dej ki8traiiKtatt)$ ^oa.^ue ^ it^ 
^jao todas ;la$jtela|},^uetvi$tetí » y «jlornaQ 
;li sotíiedad con. tanta gi&cta. £1 artificio de Tjeru. 
!las. tijeiras se reduce' á unir dos palancas con 
su corte i ciueadaa ep &tnia dñ X. , y/fii;ipe$ 
pdt liedlo :de un jdaVó^reipadhai^i: q<ke..e$ o) 
f ^ntb-xüeUpoyp jde- las< do3 paWs^^X^ fi«3ir<7 
fifia de sua cdrtes ^ y filo se aumenta por una 
jparte á {iroporciofi de la proximidad de. estQ 
punto Üe vapoyo V y por otra jMiitej^. ra? 
«on de lalongtfud^ j5.d& lá mása.jdeto aoi^ 
Uos , que sirven para nfianejar * est^ instrumen- 
to. £1 dedal , y la aguja todavía son mas sim* 
fies. 

La mas pequeña de lAiestrás monedas es ei dcdaí , y u 
el mayor precio de • la aguja* Con todo eso *í"i*- 
pudiera sorprendernos ver por quántas ma- 

pasa esta aguja ^ antes de llegar á las 

de 



i 




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f 



i7^ EspeBacuJo ckia NaturaleíU. 
de la Costurera. En primer lugar es un pe¿bH 
^ de hierro , aparado ^ y. libre, de toda es- 
coria^ que se martilló sobre un yunque, y coa- 
virtió^ en un cilindró , ó én una barra ^**a) gro- 
sera. Después ífe pasa^por1a'¿//i?r^\ y en cada 
operación de estas tiene que ver el fiíegocoo 
este pedacico de hierro. Adelgazado por'grados 
en la hitqra^ ?cg^ la dioñnuqiofi de «u^ agt^- 
ros , llega á quedar , si queremos , casi imper- 
eépiíbie^ i|>¿s^¿es se cortad' esté 'hiíito de acero^ 
se palma (**b) por los dos lados , dejándole dos 
caras ácia^d uno de sus cabos 9 y se -señaLi, dan-^ 
d&lé pot kfA dof Iddos ,' co»uo pun^Sp, soÜre 
Un yunfqut. Ottó trabaj^dw cBséimó óona el 
cupido >(^^c) que es lo mismo , que Quitarle ala 
agiijá con otro punzón lo que solñ'a desde el 
bjó 9 por d lado del ojo mifflio.^ Luego $t 
émbíala aguja áotrorOfícíai v^^ué'la^ráfe»^ 
estofó 9 iqiife ion una límal le foroiaí la xtbetíL 
Otra lima le saca la punta > y la tercera li- 
ma akre la canal ^ b elcjo por las dos partes, 
en aquella en que quedó n^asafcha la aguja 
para enhebrarla. Todavía st emplea! la ^qaar- 
ta lima en alisar las desigualdades , lo qoal 
se llama amoldar ¡a aguja. ' Además, de esto 

. Sí 

(f *(i)if esta \>0/ifít^ lUmaa JVf/« d^9 attr» los qut raJ>fíc4inUi$;>g«Í)<' 

(**bj ^n el íen'^uajie de los Oficiales es lo mismo qué afUnáti f 

ancfs dcA^gertarJa 9g9i^» «eiícitaa ^«gn on pvnxó:^ iMwie k¿ 

de hacer ei i^ugcro, 

' <^*c) A aquelftedaciro de acero, que queda en la aguja desde d 
ojo por la parce opuesta a la punta, la llaman los Ofí iales de 
Fábrica Cnfii* ; y asi , quando Icquiuní dic«A : Cortar tlX»\ 




.. :Wí¡<fmd^^si^,^idos. \ 1775 

r^ .echarla coa . po -pocaB <coip|)ȖerasT ep a^uor 
fria,áfín.de^que se endurezca^ y iesto le 11»« 
man e^recfrla. Después buelyepcho^ó diez; 
9«c^>aL !&^9 .y, dp Jia, fragua, pasa al yuo- 
ipi^ I ^dQU^G 9^ ! «(c^ ^ J0/M¿ir con uq. marti- 
llo» (*fa) > 

Has^ aquí con todas estas operadoDes to- 
davía: qu^^ la aguja en^ bruto , y llena de orín. 
Jui)t9§e ;Cqn lOtras doce , 6 qmnce mil agfi-- 
j^y paitadas cabo con c^ ^ se embuelven 
en terlíz> y después de rociadas con aceite de 
pUvas , y de polvoreadas con los mas sutiles pol- 
«Vpsde ^smpríky C'''''b):(que es una., piedra mijy 
4uf99 qii^^se. saca de. minas ^ quel^ayde ^^ 
yae r^ceá i^ poWo ins^nsibíe para pulir 
los metales) se forma un mas» de todas las 
fffüjasé Ae^te mazp, bjen ligado, se le hace 
dos, días . seiguidqs if^y yeoir ^ntre una tabla 
inuy Usa> y una plaoch^ gruesa, (*^c) que mue-^ 
ven dos homl^resá una^y otra parte, ^ yá 
oo suple la fuerza de sus brazos una máquína^r 
Esta larga agitación de las agujas causa en ellas 
una frotación mutua , que las pule fuertemen« 
te, á fuerza de continuada: 

Al salir del pulidor se infimden en agua 
Tom.XU. Z ca- 

. (**a) k esto llaman UmilidrU» 

^ (*«b) En España falca esta operación de los polyos de Csmeríl. 

P Ni^^c) A esca plancha » y tabU llaman 74^/4^ dt Pulir i y 4 U 




/ 



178 EspeSt aculo déla Naturaleza. 
caliente de jabón ', párá que les quite aquel tin^ 
to y que hs ensucia'. (^'^) Dé esta legía pasan 
ala caja^ (**b) donde se zaraffdean ^ mueveo» 
remueven , y sacuden entfe salvado , (•*t) 
que se mudaldos^dtres veces. ^Dis^esf se es^ 
¿ojen\' esto'^ y que sé quitan ras'-^U^lyfadaS) las 
que tíenen escarabajos , (**d) y están coa¿ 
quiera defeftuosas ^ 7 al mismo tiempo se váo 
poniendo todas punta - coto punta , y áda un 
liado, hasta -qué finalmente Ue^ % la ^tima 
óperatíoh de- ¿í/&¿f j'e i lo qual 'ie t^tóí po- 
niendo su punta echada sobré una piedra de Es- 
tiíieril 9 que se mueve con una rueda.' Tdes sod 
los nurt)ero6(^ preparativos del instrumentó 
endeble 9 i quién debemos los socorros kks^ 
mables de la costura , y los^ ornamentas ^ qué 
trahe consigo el bordar. (**e) 

La mayor parte de las mani&Auras , san 

sconomia en dcudóras de "^ ptiucíipales' utilidades 1 este 

lat Arces. inétOjáo de distribuir hs drversas opertcíones 

de im obrage entlre diferentes Oficiales , se* 

ñalañdole á cada qual un trabajo solo ^ h im« 

(**9) A esta maniobra din loe de la Fábrica el nombre ék ]éh* 
nar s aunque ellos dicen EHJdtpmdr» 

(**h) In España las ecíiaji'«n nn cabo » ^ en una-casnelat coB* 
cada ano quiere, 

(**C)h esto solo llaman Jl/irf#r #n Sslvddé. 

(**d) Esto es , C§nehdi t b parces Icbanradas » qne tas hagaa m- 
peras , y desiguales. 

(i|#e) Todos los nombtes .parcicUlares, deqae hemos osado sqnii 
s^ los debemos h. J) f r^ncí if#|Z4iMr4»Oficial de Oaardias V^alonas. 
que con la mayor ezadicud , y puncualidad se informé cd U F' 
brica de Barcelona para efcfto de comaolcariTOf csca nocicta. /' 




i: 



. mutaUe; no yá el Oficia á buscar su otura > la 
' plm le viene á buscar á ^ : y no mu^a lu- 
* gar^ ni ieSj:rUfDe&iQ6é T^dp se hari^ipu^ » tp*- 
-dolemameme^y coo gastos e^QrbitaQtf s , «i 
tftiem necesario» que uno solo ¡p túciese tólQ» 
y que tomase cMa instante una nueva faern- 
mienta en la mano , e^gercitando^e eo nn . nue- 
ar&.modb de obrar* Bp|YaBP^:;a2 vestido del 
ílhHnbre* 

£1 mérito principal de machinas , tan utir 
U$ f como visKKHs 9 es mirar por el tiempo» 
{y por las fuecMs 4el boml»e » d por m^ 
4ecir» siacBr lyui obra bermosa de unas manoa 
bisofias > y nada diestras. EUo es asi > que 
im niño de doce k quince años » sin gusto^ 
fii oonodmientq del diseño» con solo el so* 
OQúro de uúos qúadiitos , formados , ee Ja ur? 
dímhre»Q.a^efido ti babito adquirido, con 
el trabajo de lo$ lizoa altos » nos dará fac-» 
tíon pory&ccion » y linea por linea todo un 
retrato » y aun toáa una historia ; pero qoan* 
do.se trata dercorte de ua vestido » 6 de la 
^ecudcHi de mi delicado bordado » yá síotí 
obras en miñatura » y que se miran dt cer- 
au No hay machina » que ipneda suplir esttf 
iiklostria»dar aqi]dla;::pr{9x>r^^ aquel {(y-/ 
ré;» aquella grada » aquella delicadeza. Los 
dedos son los que hacen todo esto» el gusto» 
preside á esta obra » y el instrumento nada 
^I^iurobaá la gloria de quien la; hace. De dos 
\ Za obras, 



\ 



,1 




cura 



1 80 Espe&acutb 4e la Natur¿Se%a. 
obras, una^ y otra bien sacadas V^ £fereA- 
dan con todo eso k una de U otra , por me- 
^dio de una gracia , que es pro()ria de cada ma- 
'^ do» La ag^ja , y las tij^rlsis sod de todos los Pa^ 
^^es ; pero ¿ distingue sin dificultad el corte de 
París 9 y la costura de Inglaterra. 
11 bordado ' ^Dondequiera que se estima el gustodeel 
^Kl ufu: Klítefib , teUá tátftbietí^íguar-tton^^ 

bordado ; y por el contrario , donde se4escuii]k 
tlel disefk) ; tí bOiTdado sólo podrá* ser gotMco» 
-b pueril. Esta es la causa porque lasSefiofusIuH 
liaiías , y iFranceMs (^a) han iMMantado^ taoto 
<eMaí habilidad >herM(»tíi lA^$¡^^jÍ¡khmM^ 
ios^ hilos de oro , y plata , las firanjas ,los^ briciiosi 
€l gusanillo y el ent(»rchado , las trencillas, (^) 
y cadenillas, todo se tornea , y enkusa sati* 
mente dirigidas sus baeltaa de la habilidad (k 
aus manoiB. Barecequé dispittaii.eDáe*6Í,'SobÁ 
quién excederá en la curiosidad de la ejecih 
cion y en la conveniencia de los colores , y 
en la nobl^aa > y prapordoa de las - piezaS) 
que-se elige^í'i la/ costmnl^e al esplendor, i 
la* brillantez', y ber mo«»á haoe^dificil esta dec* 
cioiL Rara vez caen en las monerías, y cbo- 
ladas Chinas,' en los coQ)partimiento& , y di* 
visiones Turcas, y en ila doufiísíoa dehmbt 

e \ • . • - 

^ (**) No son menos hábiles i y aplicadas las señoras Españolas, 
f\vL qae te dejen exceder umpoco ep «^ baen gusto» de fut iC po* 
tfíeran craher muchos , y iiiu:uUres egemplos. A 



y iiouulares egemplos. 
(n O Tfrtic<lliáM, ' ° .' 



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/'' 



acorte de las vestida. i8i 

titud de adornos. Saben estas señoras distribuid 
con economía en un fondo liso , apto para des- 
hilar , ó sacar quamo sea de gusto ; yá los ra- 
mos delicados , yá los ibllages sutiles , hacen 
cprrer la campaña , dar movimiento á las ho- 
jas y bueltas , y azorados gy ros á las mariposas: 
proponen un canastillo de frutas , hacen brotat 
ramilletes ^ y guirnaldas de flores ; reúnen , y sa- 
can á luz toda especie 4e trophéos ; salta uti 
, Ciervo , seguido de una multitud de Perros de 
caza;sudtán aves de rapiña á la presa entre 
las levedades del viento ; y enriquecen cad^ 
ifigura coa aquella expresión , y viveza natu- 
ral^ que pide 1¿ verdad de su ser , sin omitir sino 
el nombre. Desde que se renovó la pintura, 
les fap parecido 9 que la belleza es inseparable 
^la cireüdad* Y en el empleo, y elección ^ que 
s¿ hice 4& aquellas %uras; naturalmente agra- 
dables pKaara lustre de los adornos 9 como son 
ramos , flores , botones , frutas , inseAos , con* 
chas 9 y otras muchas especies , respetan ^em- 
pré á'lk Naturaleza 9 y h imitan. Igualmen^ 
te evitatí A añadir , que el dislocar ; siguien- 
do 'la verosimilitud ^ aun en las composicio- 
nes del genio. Si dan á la bordadura la vis«- 
tac/de un colunarío , (^*) de iina media na- 
ranja 9 6 de un pórtico , lebantan las obras 
lleras sobre basas proporcionadas 9 sin amon* 

to- 

Oi4cn de CQÍAiai« 




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/ 



1 8a Espetlacuh és h Nafurifkza. 
tonar con afedacion áda el cimborio ^ vob- 
xas^ ni e$piras> inaMs y canecillos ^ ni estatuas» 
quando dan por dmiento al edificio la &• 
meza de cbs fac^) 6 la curbatora de dos espi- 
gas ^ huyendo siempre de turbar nuestra inaa* 
ginadon j é introducirnos d susto con la in- 
quietud deque veamos á dónde TÜdir esta A^ 
^uitedtura, quaodo su flaco/fttodamento la tía 
sepultando en la ruina. 

La suma padenda ^ que piden estas dba^ 
las ba reducido á empresas limitadas f qoab 
SKI) bordar un bdsÜIo^uti^gMD^Ia vaoden 
de un Alférez y la guakbapa de un CabaUo^d 
pafio de una trompeta » la csga de un timÜi 
una pantalla parala chimen^ » una bata^uo 
cobertor. Quando se ba querido bordar engran- 
de, como dicen ^ ó una piez% .tniíebo na* 
jQty se han visto en la precisión 4e: idear al- 
gún expediente, y nueto modo de salir bien 
con la empresa; y esto es b que nos ha traído la 
md^uina^y telar de los tapices de Persia» y de 
Turquía , lo qual ha enriquecido tantd el t^gído 
de la trama , y de la. urdimbre. Esta rica ioven- 
don nos hace dueños de unas telas casi ioh 
«ortales , y de una amplitud . tan grande , ^ 
«e pueden entapizar odu eHassaboes capaces 
de las mas numerosas asambl^ 

Uno de los Tapiceros (a) cofdioarios 

Luis 

(a) Pedro Dtt Pont 9 Autor del libro dcUStíromaturgie. 

i 








\ 



£/ corte ié los vestidos. 183 
Luis Xin. , movido de la viveza de los colores 
de estos tapices > y disgustado ^ como todo el 
público ) déla necia distribución y que hacen 
de ellos los Asiáticos, yá valiéndose de quadradi- 
tos^ú óvalos de pequemos matices , y de otras 
ckn fantásticas menudencias , y . me2clas , ob- 
mbo ocultad Real para el ¡establecimiento de 
los tapices de la Jabonería, (a) A los colores 
mas vivos , y hermosos , y al lustre de los ter«^ 
ciopelos afiuulió la corref^Son dd diseño ^ y 
proporcionó la convenienda de las figuras al 
caraéter , y grandeza del campo ec( que habiai^ 
de salir á luz. Esta manifa&ura conserva toda- 
vía su primera reputación. 

En Ruaín , (b) y en otras partes se £ibrícfln Tapices ae 
tapice^') que son. al ipismo tiempo una td» 
sin úfdin^bre , ni hilo , que la cruce ^ y unq 
pintura sacada sin piood. Ea , pws, )Ua Co* 
ti 9 (*^ á quieo' ae di pa cdor mezclado 
con aceite, y sobre este haniízae forma con 
un lápiz la figura , que se quiere. Después que 
se han señalado a%unas líneas con un acei^ 

(É) Sa Ttris al fin 4c la carrera dc.l» acjewl* 

(b).Eii casa de M. le Francois. 

}««> Atmijac loa ÜUcíooartos aomnaes, alHegar k tradodr el 
urmiiio Ctutil 9 de qae hablamos aqui « ponen f or equivalente» 
nnos C9Uhé , oeros jtlméiréupH > y ocroc TirU^^ » propriamentc na 
es ^Igtinadc estas 'CeUs : con que consultados los Mercaderes > tao 
to Franceses 9 como Españoles en esta Corte > han respondido» qne 
•okxsa conoce en ^ap9 con e) nombre de Or»> tomado del Fran- 
cés ¿ y que sirve para hacer cortinas > y colchones > y otras píelas 
itoiojaátes. En Latin TtU FiU DfntUrh ; y según algunos Cmdurn 
m. El Italiano Traduce r«/rr«.£n Lsít.Lodix* Véanse los Dic dc 
;t. AatoBÍA. Sob. Odia. &€. 



tundidura. 





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•i 



1 8 4 E^peSlaculo de la Naturaleza. 
te resinoso y y - qudndo todavía están flrescüas y d 
Oíicial'9 que tiene- delante d^ sí el patrón , que 
le gobierna 9 y algunos tamices') llenos deaqud 
delicado tundizno, (^) que queda al tundirlos 
pdños , ó del tama de la» layas muy desmeoí^ 
zadas , y de diversos colores. , distriÍMye sobie 
cada Unea una brizna de este tundiztK),ó tap- 
mo , del color que conviene á la parte (fe la 
figura. Esta sabia mezcla del tundizno d^ada, 
y rebaja también los .cdowes y aegun pide la 
transición de utios á otros ^7 diversifica al mii- 
mo tiempo los ntatices , que van bermoseaodo 
la tela. 

Entre los diversos mo^oa de alhajar kn 
quartós sin demasiada' magniíice^oia^ y por el 
tnttmo Caso con gusta ^^o, tenemos . cosa que 
digameijor que las telas dé tana, de la mani- 
íadurade Modela Porte. En Flaodes se 6hrf- 
ca otra espede de capiceiía.miqr nobte» y ^pro- 
posito para que no echemos menos taíndiapa: 
es^ pues, el Coti de Brajas , cuyo campo es azul| 
y sembrado de tiestos dt ñores blancas. £1 cáoi- 
tno, y el lino , que son el material de esta té^^ 
abundan en todas nuestras Provincias. Quando 
yá después de treinta , ó quarenta años empieza 
á deslucirse el azul , que adornaba el campo de 
la tela y se estiende ésta en un prado , con lo 
qual se emblanquece y y se sacan de ella ricos 

loaQ' 

(««) o Tano 9 6 Borra* 



/ 




• t2 ame de los venidos. 185 

léanteles. Hast? aora esta especie no se fk« 
bríca sino en Flandes. Nunca se podrá juz- 
gar demasiado el trabajo , que pusieren núes* 
tros Oficiales 9 egercitando su industria para 
aprovediarse de aquellos materiales , que na* 
cen entre nosotros ^ y que pueden ser de gus- 
to, y al mismo tiempo durables. Le^ sería 
acaso, imposible dar al cáñamo , lino , y al-- 
godón, en quienes no hace presa la polilla, 
ni los roe , de modo al^no , un tinte el mas 
durable , y tenaz , y el mas hermoso , y luci- 
do ? No seria asequible imprimir en estas telas 
colores permanentes , qual lo es la tinta en el 
papel ^ ó en el raso ? Solo una invención se- 
mejante nos podrá librar de los defeélos, que 
reynan en la mayor parte de muebles de me- 
diana decoración , ilustrados solameate con li- 
neas , y con la confusión de mazucas , espa- 
' dañas , y lirios. Y nos podría librar tamUen 
del adorna y y apariencia poco perceptible de 
pequeños compartimientos , y ñorecitas casi 
invisibles» 

Tratando, como tratamos , de los Ofi- 
cios , y Artesanos , y con especialidad de los 
que nos alhajan , y proveen de muebles , te- 
nemos que evitar la tentación , y el peligro 
de estendernos demasiado en aquellos , que nos 
acercan m^s á las buenas Artes. Desde los 
"^ -««^ Usos altos , y el bordado, hasta la pintura , solo 
^ ^ /\y un paso. Aora alejémonos de la Jabo- 
^^m.XIL Aa ne- 





V 



i 



i86 Espe&actda de la Naturakxa. 
metía , huyamos de Gobelios , (^*) y dejadas 
á parte todas las materias « á cerca de las qut- 
les podemos lograr fácilmente excelentes libros, 
ó conversaciones , aun mas instrudivas qae 
ellos 9 bolvamos á Ip que es tanto mas ^^oo- 
rado j <)uanto mas común. 



LAS tenerías, 

Y ADOBO DE CUEROS. 
CONVERSACIÓN SEXTA 

NO es dudable , que empleando nosotras, 
aqudlos hilos , que nos submipifnp 
los animales 9 y plantas , nos eoafomvfffi 
en esta razcm perfeébmente con las ideas de 
la Providencia » que nos sujetó á un coosu- 
mo útil , y á una necesidad continnada , .7 
siempre nueva,, tamo á xrausa de nuestra des- 
nudes , como por no bastarnos las pieles de 
los anio^ea Quando la vida de los hmU^ 
era tan larga , ocasionaba menores necead»- 
des , por el miismo caso 9 que suponía di- 
versa complexión en eUos, Las pírks.» de 

(•*) Ct;a ^e Tintes en Ptftíi. ' r 




Las Tenerías , y adobo de ctíeros. 187 
que se vestíúi los primeros hombres , no es« 
taban sujetas á la akernátiva de los ardientes so- 
les^ y de las llübias ^ ni á que se arrugasen, y 
desordenasen con la mutabilidad de los tiempos, 
y estadonei , y asi eran dé mucha mas duración. 
ISá verdad , que la contínnada apariencia de \xxx 
Sol sin nube alguna , que mitígase su ardor, po^ 
dría ser algo incómoda , y pedir , además del 
vestido conran ^ el reguardo de un cortijo , d 
di amparo dé alguna tienda de pieles. La expe- 
riencia de los mas hermosos días de Marzo, y 
Septiembre nos convencen de esto. Pero al« 
gnnos peUgos , cosidos uno con otro , acu« 
cuan al remedio, y abastecían de una conx>* 
didad duplicada , siendo por una parte tan &-» 
ciles de sufrir , y de abrigarse con eUos ; sin 
que los mas abundantes rodos penetrasen el 
pdo, y delicada lana , que los guarnecía ; y por 
otra parte eran de tan larga duración , que sus 
dueños no les alcanzaban el fin. Y asi , la Es* 
critura , que no nos habla del Iris , ni de la al- 
ternativa de las Estaciones hasta después del Di-* 
luUo , nos refiere aquellas tiendas de campa- 
ña hechas de pellejos , cosidos uno . con otro, 
como de una invención útil en aquel antiguo 
mundo. 

El aumento sumo de Iíeis necesidades de 

d hombre después de el Dilubio , que dima- 

^ liaban de una causa , y de un orden distin^ 

/^^*^del que había antes en la Naturaleza , le 

\ Aa2 obli- 

, X '" — 

I 

ti . _ , 

(I .--"^'^ «■»'-''. , 



1 88 Esf Jaculo de la Naturákxa. 
obligó á proveerse de mayor abrigo 9 y mas 
fadl de renovar* Pero la invencioo de las te- 
las Qo hizo caer di uso deias pieles : son estas 
unas telas naturales y demasiado preciosas para 
que se entregasen al despreció , 6 al descuiklo; 
antes bien por el contrario se reservan para las 
cosas nías importantes j y para los usos mas (fis* 
tiúguidos. 

Qné terciopelo' podrá comparar su suan* 
dad 9 6 su lustre á ciertas martas ? Qué tela se 
opondrá á la marta parda9(^ y al armifk)? Por 
esta causa los mas hermosos de estos forros se 
hanidestinado eo todos tiempos para las priflae« 
ras personas ^ y para las ceremonias mas altas. 
Qué tela se aproximó jamás , siquiera un poco^ 
á la solidez de las pieles, que se quitan al ganado 
ciayor 9 y á los mayores animales ? Y am pos 
esto sirven , sin hallar equivalente en inveodtxi 
alguna , para abastecernos de cubiertas bastante 
mente ligeras, al mismo tiempo que son ialpen^ 
traUes , y de tanta resistencia á las frotaciones 
mas duras, y á los golpes ma&estrafk>& 

La industria del hombre há perfecciona- 
do, y dado mas amplitud al sérVido de las pieb 
con diversos preparativos , y adoboís , que á unas 
las dejan mas hermosas , y á otras impenetta^ 
bles al agua ; ó sirven para aligerarlas á iO" 

dai, 

(Hi) o Cris pequirño, qpc es una especie 4e lUrdilU* ^^^ ^^' 
^•HtitHSy leal Vaj». Asimismo le dan el nombre de HurdHU it " 
U»Í4 Véanle los Dic. de Odin t Sob. el Cást. tX de Trcf' 
Crusca » y Savary. 




/ 



\ 



Las Tenerías ^S ^^o de cuetltí. 1 8.9 
das 9 y á peoetrarlas de un humor untuoso^ 
de suerte , que ni las cala el agua , ni la seque- 
dad las eosort^ , pi arruga ^ á lo menos £icil« 

Viente* . - í 

Los Oficíales ^ que componen las píeles^ soa 
de dos especies : unos que nos preparan diversos 
forros de pieles delicadas , dejándoles el pelo 
con)o principal constitutivo de su nierito y y her^ 
mosura ; y otrús^pi^lfindocomjanmentelos pelle:* 
jQ$ ma3 fuelles» y de algud setvidk) yá experi- 
mjeiptiadQ 9 pen^traodolos coo algunas materias 
{)rt)pr¡as para dulcifiC9r.su arreza >dparafi>r« 
tükoer su debilidad) 00$ aprestan vestidos, mue- 
bles ».Ó!.yaried4d de cuhierta& 

Las pieles ^ empleadas por los primeros , á Manguiteros, 
quienes nosotros llamamos Manguiteros , son^ 
j^.jarasi» y preciosas , ócomunea^ydemasio- 
&i)0pc«ciaK 1: ... ^ ,.K ') « >; '. < ' i. 

, , Después . de[ . ciertos i)re|)»Kaiiteds , .qü^ ed 
algunas pieles solo se ordenan á conservarlas} 
y en .otras á que se penetren , aligeren ^ y 
fi^rtalezcan por medio áel aceite con. que 1» 
adoban,,' y. ubt^n , bo por fuera donde está . 
el pelo y que se pone exiiélamente á cubierto^ 
y conserva, en la operación , sino por la par- 
te .carnosa del animal , se valen , y aprove- 
chan , según la mayor proporción , de nues- 
tros animales silvestres 9 quales son las Rapo- 
sas , las Fuinas, 6 Garduñas , los Topos , Ter 

jo- 



V 



V % 



\ 






t90 •''Bfpg&aado áeluNaturateM. 
jones ) Nutras^ ('^j los Cooejos , las Liebres, d 
Lobo Cerval , ó Carvark) , qde es un animal 
mbmaráK , y espaouullto ^M^yor que unaR^h 
posa , y que por razón de su vista centelleamei 
es , s^uh miichos Hatar^tas y á Lyncede los 
antiguos 9 de qui^n nada se tiabla yá« Su piel es 
acaso una de las cosas mas hermosas , que te 
pueden ver , y aunque se haMa en nuestros boi- 
ques s gustan no pocas vectt de hacerU paieoet 
eómo uhsi <piél lúgubre^ comunmente tefikbi 
y contrahecha 9 f»am venderla á mas alto precio^ 
áünde que lo^épX)S el péosamieQto agnda- 
ble 4s:que vinade muy iejbsir Fbr el mismo 1» 
peto 9 á las decisiones dé Ifei'moda , que tieoeQ 
para con nosotros todo «1 poder , yieficáciade 
jüftlibles , deq;»redamos el iisode las pieles de 
bs Perros ;de Fmncia y maridadas cooio la dd 
Tigre 9 las de los Gatos » que llamad de Esps* 
Harrias delanimdy iqiücadáb d tiQmbrede 
jCamijor^^^ y ociob vamos^siiperk>ies con mo- 
cho iaqcieilos pellejos pegruscos , que imagi- 
namw venir del Norte» • 
Memorias ¿t ^ Es Verdad^ que. el Nome de Buropa, y 
Seieb I^¡ América nos emhia pides muy suaves , y tos- 
Dinamarqués. trosas.'Las ffias estimadas qos vienen de la Si- 

be» 

(Hi) O Nutrias. . , 

- (•*) riica'«s una cype¿ie«le GAw» caya piel tira' á n i1 ; te dite» 
£ne se Je dá el sombre de Cartujo» por hfbersido los Cartujos los 
prittcr#i » fttclograrba tener csu especien Cacos. 



LaiTenerks^y adobo de caeros* 191 
beria ^ en los confínes de Tartaria 9. y de 
Moscovia : después $e siguen en la . estimadoo 
las de la nueva ZemUa , las de Spitzberga^ 
la Groenlandia » el labrador 9 y la Cana- 
da. Los Ostia^ues ^ y Samoyades , Pueblos o^^VoiTBdu 
de la Sibería, los mas abansados acia el Mar t^-^^tr"" ^ 
Glacial , se atreven ale¡unas veces á arrojarse 
encima de los hielos > y penetrar , aun . aque- • 
Uás tierras ^ tjue no están babkadas y para dar: 
60 ella ca» i losRennos^ Aloes, y Rapo* 



En pieles solamente pagan los Tártaros 
aquellos tributos ^ i que los tienen sujetos y á 
unas d Emperador de la China , y á otros los 
Corredoses de. Persia , ^ Gonstantinópla , y 
Fetfitf burgo. £1: pequeño Gris, que los Córner-, 
ciaiites Franceses traben de lá China, já2go pror 
bdt^lemense , que viene de I9 <China TartaiA, y 
QO de la Chioa.psQ(yria. ...,/»:' u 

: .\aí Síberiá ed bl; Almacén /verdadero .d6 
todos los fórros 9 y de las mas hermosas , y 
apacibles fieles ; peto los Mercaderes de Fraa-. 
cis^ solo llagan i Archangel , 6 á Petersburga 
paria; h^QérjSus 'compras. Yálsá mucho tieih^^ 
po ', que ios Czares se apropriaton quántasL 
pf edosidades dá la Siheria , como son las her*. 
mosas pielei , que produce, y Jas arenas de oro, 
qiieTGOtren por algunos de sus nos , que las arro- 
jan \ las orillas. La situación del Pais^.&dli«* 
fi»^iestá:aiijeciQn., y dQaiunio.:£ia Síberia 60I0 

'>4. es- 



'» 



y 



<1 



i^t' E^féStlactih ^ la Naturalesía. 
está Kbiertá'por' el lado de la Tartaria, de 
quien es parte , y ea donde estos forras oo 
se aprecian : los hielos la deflendeo por el 
Norte 9 y Occidente : del lado de la Rusa 
la corona ' una cordillera , ó- cadena de moa- 
^ tañas ^ cuyas gargaiícas , desíHaderos , y seo- 
das están defendidas con otros tantos ftierta 
como' caminos , con barreras , ó maderos cra- 
zados j eub que se registra con el pltiinó ú* 
gor á los pasaros j que aafeen de aquella Pro- 
vincia y hasta mirarles el vestido mismo , qoe 
Ileban y por si en él ocultan alguna mercade- 
ría preciosa. A los delinquentes y que los Mos- 
coirieis destieqran á la Siberia y los^ ob%m en 
so (rab^jo á ir i diza; y 'fiíerd de aquello qae 
necesitan para su süsteiito y todo Id áemÉ 
es para la Magestad Czariana. los demás ha- 
bitadores del País y que se emplean tamUeo 
en la caza , no pueden Ipaoer cráfibo alffim 
fiíera *dé él^/y rásl :, la^ p^'ieles bermdsaSy que 
pueden lograr para vender ,• se> ' Ikban todss 
al Gobernador de la Siberia , el qual las dá at* 
go mas del precio comuñ , que es hkñ bajo, 
y las sella y y remite al Senado deí Rusia i quien 
bs distribuye en Moscou, Petér4iarg0) A^ 
cfanngel y y otras Escalas. Lavaza m hace ex» 
lazos, ó á palos , ó con fiedlas despuntadas, 
que matan , ó aturden el animal , sin destruir 
di pellejo. 
i JLaspfefes delNborte, quetou^ 





/ 




> 



too la Marta, lá Ra^^osa aegra^ d Armfinio , jr 
el pequeño Gris. 

Lá Marta , es una espede de Comadre^i ^ ^^^^^^^^^ 
que se halla en: "^iíJCájú^ en Prusia ^ ení la Cái- 
«Kla,y en otras 'líiucbiis^^rtes; petó lá^ mia^ 
estimada es )a Sibjsrind , dqiíetta misnia á que 
llamamos nosotros Cebellina: (^ la mas n&- 
gra es la que mas se - estima ; pero debajo de \ 

él circulo polar tienen tamMen* bellaquerías los 
liombres como en ia Zona templada^ 'Los Sí¿ 
beriós , y Rusianos han hallado itxxlo de teñit 
las martas rojas , dejándolas tan negras , comd 
las que por sa naturaleza logran una negre* 
gura perfeéta. ELzumoi dft limón ^ lo mejM 
que se ha .hallado paira '^ueoomá ,- y^ consuma 
aquel fingido color ^ y saque lii iVaiide á luz. 

Las pieles , ó Ibrros de Marta Cebellina^ 
mas caros, son bs que solo se hacen de ex-^ 
tfemidades:de colas' (fe estos! anímales , de mo^ 
do^qüenesépu^^emplau^ «sino úuy poco 
de ellas. Me han asegurado haver visto en Mos¿ 
kou tasar en un inventario cierto manguito de 
borabre, hecho de estas colases Marta ^ én se-^ 
senta mil reales. Pero de Moskou á Páris hay 
seiscientas l^iias. {^) 

La Raposa negra » tan conocida como la |^^ ^^ 
Marta en los Países mas fríos , en donde sé negra. 
' TanhXIL. Bb I ha- 

^ <*•) También se llaman it«r#i» > h Stct di^M$s€9vU > y por ex* 
celencit Jíéurtéi Sublimt. 
'^¡k {**) Y k Madrid mas de ochocientas. 



4 
4 



V 



Armiño. 



común, y preocupación en j^H^se está ct^ 
.Biu|3a^ot9,^4eqU^ Mq9')<)8 «nim^les de los 
•?4^ ^feíKfiiPpaJié.tiepefi:^)' pelo iblitueow & 

^t?i <V)9fe;MlM|Ql}:aqwU^liart«s</^tnar 
l0frj)9f9^^nii« btaciqas ,; .fií«ttivter«fa odt» 
ialia)«ate ^ircf^jQolor ái<>tm»,pues «e vén alt- 
anase qi^Qjfstfu^ .rqjo9 , ^ pvdo« «a di Msdo^ 
fff. p0fíef)[«afd9Wid'C«<i9f^«n¡eliI(ivieráo , bolt 
^ndoli OdJM^rid» Aiíi$to«ti:#rífner;cdor eá 
«1 yeiapa I^ ¿(^yjooros tnocfab» jállr raisaio, 
fuyo color opl^j alMráajamá^ las Estaciones. 
. ^1 Afmi^^v .tattr^tkmáo foi Taaoa dé 
ffi l^qauf» ^y^por iü himxSit is.rtftmbien. nm 

DiQCÍí)pari¿s k copfundeacoír; la Airdilla ,(**) 
jde que íjahUrlmos abo»* $ y- para ánmeofo del 
efXPryY:M[á»so(Astii.M eonfund^a temUen 
cpQi la'>^ta;<;kbetttna ;, ; tofK)i» sbn . bots aiw- 
«^Sxdi^a^«. {«'Idaftai^yt «i>. Amaino, ob 
difieren megos qaé ¡o. blanco ^ y lo negro. Pan 
|j9cer: isatír;. nn^l». blancura del-Arasifb, que ei 
dg'Suyo, tafita; ^Qc dedambra y suéieil los.Man4< 
|;ul^er{K,j^ Ifiís que tf atan de pieles de: esta es^ 
pecie , matizarlas con pedazos pequeños de la 
piel del Cordeiso de Lombardía , que es per^« 
tamente niegr^. 

. La quarta esfüdcie de pieles , ^que se sa^. 
.:..,•..■■•»■•.. X . de 

(«*) o Arda. 








Zttf Iñtñérhtí^^ úd(^ áé caeros. 19'; 
'¿fe el Norte , es él <3rb pequeño ; esto es , el 
-pellejo de la Atdflla de los Plises fríos. Düe- 
■rendase de nueáras Ardillas , en que siendo 
"511 '{«k) rojo , cb&iú el de éstas en el Vetíi- 
m^ se pbne pardo en él loísmo ¿ y pardb'se 
queda basta que niuere« De este animal sesa- 
iCsú dos? manefas^ de pieles muy diversas; una 
lie las «espaldas , que es de; la que te forma 
tí' pequeño ' Gris ; y otra dé su vientre ^ cu- 
^ya pid ea tan blanca como tadel Armiño^ 
y mas lustrosa. En cada hdo tiene á la ori- 
lla uoa raza negra, la qtíd se conserva cctn 
^grati cuidado; La pid dd Giris íÉsmucfho m^ 
íiica, ^uandcy d vientre V ylÜ^ és[ÁrIda vaifián 
«Itemadaibente 9 y estó es i^ lo qiie Damaban 
tn otros tiempos meniidús yeros, 6 de blan- 
dió , 'y azul ^ que se haHá (mucbas vecües eb 
*)s escudos de armas dé nuéáraa ántígtias &- 



* Desde las Manguiteríss , qué dejan lás pia- 
les y Con su ser , y pelo |m>prlo , podremos abrá 
fpassífi las Ténéffets , ó'casas de átite Qfídálesí, 
-que ácóátiásribrán ""pelar ta^iíiaycr p^té láe Ja^ 
"pieles y que nos preparan. Estos Oficiales están 
divididos en diferentes clases , que tiepeo cier- 
tas operaciones comunes , y otras particulares 
f3e cada clase. ' ; 

Aupqué Ijay graíi,(K^eiijCíá e^tre Jos.G^ 
teres/Un^dros, y Zinri^otes, tanto los que pre- 

• '-••»- • - Bb'-i' '• < • • . par 



/ 



conuncs. 



H 1^9^ -^ Efpéhcídcrde la Neti^de^ti^^ 
T |)áran pergaminos , como los que ; deseogne 
^«ao, (**) remojan 9 y quitan el pelo á las pie* 
^ les ; perp C9n todo eso las pieles ^ ,que pasan 
,|X)r; las. m^nf>3 de estos Ondees y t9das9Óq^ 
^ sí todas se dk^ümden^y desengrasan^ se enjí^any 
fficparatíTM ^se curten\ se encakm , se escurren j, se estm;' 
, den^ d pelan j se descarnan y se repelan , se ddn 
j ffianos ^d filo y s^ efigrtfesan y se entablan y d api^ 
^l^\y je orefín.frequentetnente^ Desblandir , f 

desengrasar (^f ) una piel^ es sunf^ejfgir|a en agua 
\ corriente y .para quitarle la saiagte y y toda espe- 
^ ci^ de sude(^lad« Yá se sabe y qué es e^or- 
. ¿a 9 y hacer que gptee^ y si^ ^5)^i ^ ^ ^h 
^bolylendoUpy rebpl viei^óla , ó dándola gqlptf 
^coD una ma^i ó mano y como de morteía 

Encalar las pieles , es meterlas en un pilop>6 
^tinaja de madera. , embutida en tierra > á qoe 
JUaman enpalador, : éste se llena de agua , y f 

deslíe én él cal viva para disponer el peloá qoe 
.cay^*al menor esfuerza, y dii%^cia, que para 

.este e&élo se ponga. Se escurren y poniéndolas 

en un llano al borde del agua ; ^^.estienk^ 

ib pelany ^pomsoáQ las pieles soJbte el cahar 

.'■'•••• ^ Be- 

1 • » l a < 

I 

(**) Sn Francia htj na oficio parttcnlar para cada nía de nm 
jirpcraciones i pero cu B^paña hay macha nciior -difcreaciatk^ 
cíales ; y a i I á los que cúrcen pergaminos , auitan la lana a w* 
pellejos de oHejas , y Carneros 5 y asimismo á los <|ue qutraaH 
^?Io ^ otras e5pcg,c$ aa^^d'cjo* »'los dcscQgraaan > y limpian'* 
tfidos !«s ddn el nombre de Oirtidores » ^ hies áios que '«"'**' 
^amatas , les ll)iwaoO«a«ceros t ^ Blaifqaeros » f Aaterafá Mf ^ 
^ue adoban el Ante. / ''V 

' . (♦*} Al dcfcngraadir » le UuMt tambica dcsblaadu . 



Im T^fferksyy adobo de caerof. 197 
líete 9 que es una pieza de madera aocba , y r^« 
donda con su lomo , (^*)^ para quitarles alli el 
. pelo , ó como dicen los Curtidores , repelar Jofj 
. con un cuchillo de hierro sin corte y 6 con solp 
un cilindro de madera ^ pues con poco que se 
apriete , cae él pelo , porque la cal le quema las 
raíces ^ sin dañar la testura de la piel. Limpian^ 
dose sobjre el caballete y b tabla lomuda y pasandp 
^el cuchillo sin corte por la flor y esto es y por la 
.parte del pelo y y por el lado contrario , y que 
.cae immediatamente acia la carne del animaL 
Esta ultima operación se llama descamar (**) 
Ja piel, y la primera desflorar ^b dar man^y 
.ó dar filo \ y una y y otra miran á, corr 
.^r los cañones, y residuos carnosos de lasfí- 
,bras', y todo aquello que puede causar aU 
gun bulto , á que llaman barro y b . una tfier 
^ra de2ig;naldad. ulfiiase^ b §t repela el pelle- 
jo^ frotándole con una piedra. de amolar. Estp: 
.frotación 9 . que se hace 'Vigorosamente sobre 
.el caballete y acaba de exprimir la ca) , qífp 
.ppeda quedar , y quanto donduzca á formar 
algún barro y ó alguna especie de callo. £1 
[ engruesarse , b hincharse los pellejos , es efec- 
to del polvo y y de las diversas materias , que 
se han introducido en ellos, y que ensanchan* 
do , d dando mayor volumen á la piel, la 

ha- 



{««) Eb Madrid la llaman c^abla lomuda. 
<«*>. A U ubla UMtftt tabia d« dcfcaisiur. 



/ 

r 



t^e Éspe&aetth tk la Nahtfdkxa. 
hacen nadar sobre el agüá en que la echaib 
EntaMar las pieles , ó apilarlas^ , no es otra 
cosa j que quando están todavía frescas , y tM- 
dio secas, amontonarlas una sobre otra ; en fo- 
gar de la diversa opeeación , que se bace quíÉÜ* 
do se las deja á parte , y peffe^amente secas, y 
entonces se Ihman p^kjos en Carteta. Oreoííaíf 
es ponerlas al ayre en pértigas, ó de otro meh 
do« Esta operación , en las pieleis pequeñas^, ft 
égercica muchas veces ; y <si^ pasatidc^ alteroüp- 
damente del liquido del ayre alagua , y al úori- 
erario , se cattsa en todo el intetiot de las pieb, 
t y aiin éh sus fibras , ks thas ddicádas'.^ ün qué- 
-brantamiento, que con la* áOiiridkd'^e la (% sh 
les , y aceites , facilita la* iásiüiiadoa 4& aqué- 
llas materias , que suavizan , soban , y aligeMí 
las pieles. (**). , í 

N^uy embaraiuiAsi ^ haSaría h F^jy^ytí 
la pusieran en la ¡necesidad' de déiériniíú 
por medio de su razón él orden , y el aii- 
méro prodigioso de estas ol^eratíkxies : pero á 

{*f) Las operaciones , lo« SnsnvTf aii»j(» jSof nofi^njet 44 «i9* 
bo <Íe las pieles rarian algo en España > go^forme los terrenos. Ltí 
-menudas optraciones por que pasan tas coradkbres t" aon miicliii. 
Basca decir por aora , que exceden de qaarejica las especies de cr}* 
bajos > 7 labores , ^uc dan k la piel , paf a qae <|aedfc conít>raie se 
desea » ya mas > ya menos , yi «fe u^ molo » y y i d< otro» segiu 
el destino que se les ¿i y aplicando unas' para tambores » ofrás 
fpara pergaminos ,,ptms^paja S%d^n^^> y otras para truchos iis«f» 
que^idcn'un perFefto curtido , y grano hermoso * siendo es'te tra- 
•iá\é uno de los mayores afanes > que padece la sociedad , al nts* 
mo tiempo que se nos hace tan despreciable > sin advertir la co- 
modidad que nos trabe» y quánto cuenta el que nos calcemos anos 
zapatos > o ciñamos un bridecú « ^ cinturbn / y que es injolticia 
clara el que desprecia los. hombrti4 aq«tllos qne airvca inis, / 
que mas trabajan por ellos. 






Las Tenerías \y addo^caetM.' 199 

jOrpeiinaentiur aun 4 bulto, u0a , y otra vea, 

)]a conseguido , que reduzca el hombre á prác-^ 

tica coú felicidad , y buen suceso , lo que su en« 

«erufimíento no comprehendió, ni comprehen^ 

jderá jamás. Los Oficiales obran como por 

costumbre , y padecen algunas dudas ; pero 

juno de eUos, mas experimentado que los otros, y 

cuya Pfailosopbía se reduce toda solan»ente á la 

{stráélica;, pi;e$ide.á la obra, determina el grado 

^de. humildad , 6 de sequía , de aspereza , ó sua^ 

vidad : decide á proposito , y reitera , prdonga, 

ó abrevia las operaciones , como conduce. 

Aunque losquatro , ó cinco principales 
preparativos son realmente los mismos; pero se 
diferencian no poco en el modo , y eo el tiem-r 
po mas, 6 menos dilatado, de ejecutar lasope* 
iraciones , de tal manera , que la exaé^a noticia 
de ellas, con todas las menudencias que en-^ 
ci^^a , no e^ del caso , ¡sino en qui#n baya d^ 
ejercitar el ofició. Aqui nos coptencafémos. con 
aquello solamente ,: que constituye el objeto ver- 
dadero de cada uno de estos oficios, y Tenerías^ 
porque esto es lo qu^ ttepen de iotergs^te paneír 
nosotros. , 

£1 Curtidor , que apresta toda especie de . ^« Tcnerí« 
corambres , desde el pellejo de Buey , trasta la ao , y u h^I 
mas delicada piel de un Corderillo , principal* 
mente trabaja para disponerles los cueros á 
los Albarderos , y Guarnicioneros , y después 
ife, eso trabaja también- para el servicio de 

los 



riaa« 



aoo EspeBacuto ih la Naturales. 
Jos Guanteros* El salvado , la harina de trigO| b 
sal marina , y el alumbre son las materias goq 
que curte las pieles , que deben servir á Albar« 
deros , y Guarnicioneros. Para afirmar , y sobar 
las pieles , que han de servir á los Guantero^ 
después de las operaciones comunes , lo prime* 
ro que emplea , es el saíbado , después mezcla 
con sal 9 y alumbre la flor de harina de trigo^ 
y claras de huevo desleído todo en agua calien- 
te, y asi forma una especie de papilla , ó gachas^ 
en que mete , y embuelve los pellejos eo ooi 
especie de artesa , que tiene para este eftdo. 
ta Gamuce. El Gamucero (**) embebe en aceyte de 
^aceite "^dc* Merluza , no solamente el pellejo de la gamuzai 
que es una Cabra montes, muy espantadiza,/ 
salvage , sino también el pellejo de todas las (fe* 
más Cabras , aunque inferior con mucho á la 
gamuza; pero la piel de Obeja es tratada dd 
mismo modo que la gamuza , y con sus mis* 
mas operaciones. 

El Zurrador usa de las cortezas de End- 
fia nueva , como de diez y ocho á trein* 
fiidní***** ^ ^o^j hecha polvos en un Molino , que 
tienen para este efeéio : (**) estos polvos pe- 
. nétran los pellejos, unos mas , y otros me« 
DOS , y los disponen para diversos servicios, 
y utilidades ; la principal es dejarlos inque- 

brao- 

<**) o Goantero. 

(*a) Comunmcocc usan del Ziunaqae • hierba de mal olor* V. el 
Pie. Case. i. Z. 



Merluza. 



lil Zurrador 

emplea el 

rán» 6 polvos 



La$ Ttmríáí ^y aSolíb ík'cuetis. soz 
fafanubks 9 íirizies ^ ¿ impenetrables al i^tia« 

Los .qtíe .Uato^moa Ungjiios , íg^tan eo xos que iit- 
«prestar los . cueiros v que paaap por! sus «rianosi ^m ¿"fe"^ 
«^ tres )^ qiiatro aemaoas > qinncb los .Cur<^ 
cidores necesitan ^ , 6 tres años para fetkx> 
donar ( en sua tio^pnes » pUén., ó <»)batSy va«? 
UeQfkxe de sirci^ , y: polvos db-cjücma )rÍospér» 
Sfejos 9 qae ptepár»» Estoa^^Uiagarosf abaatecen 
ó los Albarderos , Guar Aicionbros , Coleteroa^ 
Boteros , Pellcgeios, y á todos los Oficiales^ 
que eosplean cueros , prepliradoa: con satt»do^ 
y harina, y álosqueloamaA.QdtBpuesioscóii 
saceite , ry ,á niodode gfiniuto , y aíin)á'l<|sque : r 
necesitan cwambres curtida^ , y adobadas ccfo 
la torteza (^ de Encina; y también proveen 
á todos quantús Ite neCesilaiart.de cusrospatr 
dm Ccffi un bafio de tiúta ^ y. patados por el 
aebo; y ^te és d trab^)üt ^ y distintiiro del 
Ungarou 

Este nombie , cboH) el método ^nos vino 
de Ungría por inedia de la averigiKicáqn de na 
Oficial Fr^icés ^ qOe Enrique IV embió i 
«quel Reyno á espiar esta especie, de trabajen» 
con el fin de disoünuir el precio de los aroese^, 
y de otros cueros ^ que necesitaba para w» 
•JB^rcitos, -.1 

Eñlngw. de la onrieaiide Bncii» , ^BtRcdiapart 

.Usa en ciertos casos del Redón , que es una ***^*^»«*- 
Tm.XIL Ce plaQ- 

(«*) o Tan. t que Yioie de Tátmmm « usado €A U baf« Uctaid ad* 
como cambica r4*ii4r«. ^ . .. ; ¿ . . i> 



9ot &p^ácuh iíe Ja Natu^iMé ' 
planta^quese siembra ea la Gasciiña,7 ts mn^ 
r? . : oonnma:! la Ruda Polaca tpvinciipatipeoie^irve 

sera 9 tanto castrado, como morqecó, h ain cas» 
trar : y toman el nombre de liadanas ^ quando 
se preparan i modo de pell^^jos , adobados coa 
el jÁtif Bi'^ itedónentra también tmtt los pte* 
paraciTOs de las corambres de' Rpsta ^^ cerca <k 
las qnales los Polacos Rusianosliacen granmyst 
terio ; aunque también tengan en Francia uoa 
buena -manifiíAuradq I4 misftia jespedeea San 
Germin:idelá'Maya#(^''^) ^ ^: 
La Córdoba. lÁ cuba , y 'al^'2nofi9qae aolo se 43san {an 
Sulaqí " ** el coiddbáh t la cuba es una vasija^ en que se me- 
t^i ^ después deio^ apuestos comunes*, las pieles 
de las Calii», «ismérgiendolas<en agqa tibia en 
bta cuba , ^es|>cieS(d6*bábeii4esle(Bo en etta nú 
faiateria , ique sitlo: de) teynó animal ; estoes^b 
canina. 

( El zumaque sale del reyno vegetable: 
«Mo'es y^oA polvids •)- tanta de" h» bojv 9 00^ 
4X)0 de las ^'amasi delgadas de uaa planta > ) 
^ilen • los* Tintoreros de > Franoia llaman Ro^ 
ble , y los ^ Xeyáate Zumaque* (**b) Éí 
2Mmaqife ^ lai¿ agallas , y el alumbre es lo que 
mas le sirve al que apresta , y dispone et co^ 
s. : Qraao. ^báb j puls '.$u 'Kibjsm tía ^nárle r 6 sacar- 

(«*a) Qnatro Ugoas ^e Páais , tobre el Sena : ZHft. Geog* 
• C«*b) : Bn empana tttnfaáca se lUma asi ^ t$n plaau : p«ro ^ ^"^ 
4isttaca del Roble. Dic. Case. lee. Z. 



. V 



¿o^. Tiñerías , y ádadoík cueras* aof 
fed grano á Jas {leles de C¿«bras , y faacert 
las pM este. medí</ susiseptíUe^ de los mas.tter» 
mosét cúlores» G»nor:80\UAmftifii ^qutflWi ra« 
yas ligeras ^ aquellas peqncñ^^s conc; v idades^ 
y alturas ^ ^uesutean el cordi^báti y cocratam* 
faieo' lospel^jos del Becerro, y de la Baca» i 
los ^mie^ sÉ/les dáresta perftcdcto ¿ Caena ide 
lavarlos , apilarlos » faolvérícfs á : larar , torcer^ 
los y doblarlos y redoblarlos , yá de un modo» 
gráde^otro» rNo. diremos cosa^alguoa.» ni del 
agua de la roña , y orín , que cría el .hierro, 
j}tietsirve^pacá teñir de;)iv^gro, los cueros ,ni 
jdel. berinelkSn ^'y otras drogv ^ que; los tiSea 
át encarindo , aoarilb > y de otros cnodos, 
Jbásta ÍQS¡miark)« 

\ ; hasi Qfidales > 6 Zurradores , qiie dan «I 
grano 9 y los colores mas vivos á las.pidbi 
ide* Ja ¿ámosa » y db Otras i^afbrds , reínedan» 
y contr^bacen este trabajo en ias pieles de Ter* 
^^^^ V y ,d(&C^»mero;» y ..guardan ua gran silen? 
«do ^f orden i. eidrtas í^peraciooes y >fbr(pat>* 
éo ep su i^ntasiflimí aiscteto^ qué.mii^frconM 
ai fuera el fin de aquel Arcei I^as. precaucior 
nes^ y las déaconfianzias (fe- Im Oficiales sue*' 
lea CQQ:toda teso «ir cosa* de. risa ven jia car 
«lino- haU¿-jyo uoa rvex^ uo Soguero i que reufié 
dejarme ^cárí d diseño^. una. tíaitb^^ qtfe Ue? 
•baba 9 afirmando , qnepoloi periiiidría» sí la 
: Justicia ; no le oldigaba á eMo» 

Como el dar eLgrax)^ ); y el color herr 
c i Ce 2 mo- 



do4 S^úSwmh de ía Natarahxa. ^ 
BQoso á las pietes de C^bra se reserva al Ofi-^ 
cial, que curte , y ádoha los cordobanes , ssi 
tanbíeti los iitiimog pneparatívbs , y 'los tíoces^ 
^ue se dáo á ciertos pellejos ^ curtidos coa I09 
polvos de la cortera de Encina , se reservaa a) 
Oficial ^ qbe golpea ^ y soba toda especie de co* 
fámbresj Del mismo .modo las |í¡eies , trabají^ 
d8&eD'blaii0ocaa^harina,fta)bado, y alambre^ 
se guardan para qiue él Pergaminero les dé la 
íUtinÉia aiano , si se destinan al dtsefk) ^ 6 á I9 
escritura. . . ; , « . : 

De los cueros , que salen de |a Ténerfa^ 
unos se embian en costra á los Qoarnicioneros, 
y demás Oficiales ^ que trabajao eii cueros du- 
ros ; y otros se soban , y algunas veces se les 
fia cdlof {forr k misma 'mano y que kt9 zurra ^ y 

B zurndof. , gi prineipalobjetodel ZurradoresaMaiídar^ 
sobar, y aligerarlos pellejos de Baca, y Temeros 
para talop^ y y empeíiieii de zapatos^ para oov^ 
réÉÁj fy csfiaraabcittSffl^ eocbb , paraamesesyü^ 
fisjp, c^ibezadas;^ yvmda especie' despiezas ^ que 
teniendo que tesistir al agua , y á esfuerzos', y 
violencias continuadas, tienen lambiencoq todd 
vsó cfúfe mantener unaiipatieociabennosa, y que 
fiícilltatiel movimiencoxxm una obediencia do^ 
di. Y asi ; toíY J^í como éstoft ^llefos , ann des^ 
f)ue8 del trabji^ de la Tenería , conservan mu^ 
chas fibras carnosas, los mete el Zmrador por 
*á]gun tietnpo tin^gua natúrak * í ; _' 



♦ c 



Zas^ Tenerías , y ¿tdoho de cueros.^ io f 
* Lo ««"^ sacandolosél tnistno fuera delagua^ 
los estiende en una duela bien lisa , y después 
con el rebésde un aicbillo los descarna ; esto es, 
les quita á fuerza de brazos la carne, y desigual- 
dades , que aiin quedan* 

Lo 3 .^ batana (^f'a) tocbs las .pieles , ado 
frescas , y húmedas , golpeándolas con los pies 
unas sobre otras , hasta que á fuerza de doblen 
ices las deja sobadas , y manejables. 

Lo 4»** las embebe en grasa , (**b) prefe^ 
nUe , por razón de su . crasitud 9 á qualquier 
otro licor. 

Lo $.^ las estiende sobre unas grandes ta- 
blas , en cuyas extremidades las sujeta á una var 
lilla : aqm con la ayuda de un instruniento , llar 
mzdo Zurrador , que es un pedazo grueso de 
madera ^ y lleno por la parte inferior de canali» 
tas, que se cruzan entre sí, pliega, dobla, y redo* 
4>la las pieles , las aprieta, y hace ir, y venir mu- 
<f)as veces por debajo de las canales , ó dientes 
de aquel instrainento , (*^c) con lo qual dome* 
fía , quiebra, y ablanda quantos muelles.encuen7 
tra en la corambre, y esto es propriamente lo 
que se llama zurrar^ £1 orden , y numero 
ide estas operaciones, se varía en casi cada Te- 

(««a) O út§ceú , COITO dicni los Oficiales. 

(**b) Aceite «le Ballena : k esta grasa llaipaa en alonas partes 
'absolutamente Béíliews 

(4*cX Esta operación » h la equivsleote >1t hacen en Madrid l«t 
Curtúiores con un instrumento corbo con sus dientes > al qual le 
iáo ' ei nombre- de^0«r4^K#^ 




>.^>» 



106 Espt9aeüháélaNaHtr(úez(U 
nería ; pero la substancia eo lodas ea la mis- 
ma. 

Lo ó."" Zurrados yá los etieíos , se piieds 
necesitar el darles una especie de blancura^ 
ó negregura. Para embíanqueccílos se fratan 
con greda , y ialbáyaldé ^ y después se les pa- 
sa la piedra potíce* Como ordinariamente sé 
quiere , que el pellejo de la Ternera quede 
muy delgado 9 en lugar de usar el Zurrador^ 
-para descarnarle , del rebés del cocbílio ; em- 
[rféa la cuchilla ^ que > es un' instrumento tbdo 
de acero , en forma circular , y con. uri corte 
Agudo , según toda la circunfecenda. ^ y abier- 
to con su empufiadtira acia el medio , para 
«Firmar mejor lasctos manos 9 y moverle con 
mayor fuerza. Quando el pellejo de Teme- 
fa está bien estendKdo sobre alguna .mesaré 
bastidor grande 9 sin impedimento p»a la ope« 
tacion por la parte inforíor , el Otícial le or- 
dena como quiere 9 y le niíaneja por mecBo 
de una cuerda 9 asida á las extremidades deh 
piel 9 de modo 9 que la rodea toda 9 y dapdd 
al cuero con una esponja 9 ri con la cuchilla 
disminuyendo la carne : repite esta operadon^ 
«gun la prudencia- le di^ 9 hasta cpie la pidí 
^ueda tan blanca , y tan delicada como desea. 
Lo 7.'' Quando ha de quedar el pellejo 
negro 9 después de haberle dado con aceite^ 
y dfejadole secar 9 mete una especie de borla^ 
^ó hysbpillo én agua acerada » y; rQCiapdo. la 

piel 



t ^-^ 



Ím Tifterias ^y aüoíode. iuetes. '^a? 
pfel cx>n esta agua , tíene .yá la base del ne- 
•gto 9 que necesita ^ por quaoto los varios 
liierros viejos , que ^se meten en ella ., dejan 
alli con aquel orín natural muchas sales , y 
-partículas áenruginosas. A esta primera rocia- 
da , y humedad , que concibe la piel , se añar 
de otra d^ agua preparada con ollin , vina- 
gre 9 y goma de Arabia. De este modo ^ y 
con estos tintes diversos se van ennegrecien- 
do las pieles por grados , y se reiteran hasta 
que venga i quedar un negro lustroso , y be- 
Uo. £1 grano , y pequeñas rayas , que facíU- 
tan la ligereza de la piel de Becerro , y Ba- 
pa 9 provienen aqui de aquellas reiteradas do- 
•bleces , que se le dan á la piel , yá de un mo- 
'<lo > 7 7¿ de otro , y del cuidado que se tiene 
<le quitar ^ y deshacer , a;un las menores. ^ y m^^ 
insensibles durezas del lado , que toma el 
odor , á fuerza de pasar por él repetidas ve- 
<:es una pequeña pala de metal , á que llaman 
-estira» 

El trabajo del Pergaminero es map sim- e¿ Pe^gamine- 
ple. Después que d Curtidor adobó los pe- 
llejos con salbado , harina ^ y alumbre » y des- 
-pues de haberlos él mismo dado varias veces 
•con polvos de . greda blanca bieq maChacadi, 
-humedecido ^ pasado la esponja , buelto ¿ hji)- 
: medecer ^ á enjt^ar , á frotar de nuevo con 
-b piedra ponce , dado con canina » ó de ha- 
berlos sacado el bello con la frotación de un 

pe- 
é 




peilejo de Cofdero ,-toma el Pergamioero 1» 
pell^ para raerlos de íouievo > y en seco ^ tan- 
!to perla parte de la carne , amo por la dd p9- 
lo, ^) haciendo pasar varias veces por ima, y 
t>tra un hierro muy afilado : operadon á que Ib- 
man raspar. 

Puestas yá á parte las raeduras ^ para liaoer 
de ellas tma cola clara , que sirve paia encolar 
ia urdimbre de muchas telas de lana , y pon 
que corran mejor y y se deslicen los ramos, aca« 
-ba su trabajo , pasando por encima de la piel la 
-piedra ponce , quitando al mismo tiempo , y 
-con el mayor cuidado , aun las mas leves des<> 

El pernaino. ^%^^^^^^^^* Si la piel es de Carnero castradoj 
queda yá compuesto lo que llamamos pergami* 
DO , el qual sirve para todos aquelkñ. monii- 
mentos , y escrituras , que se quieten perpe» 
tuar. ^ fuere la piel de T^mra , ó Becerro de 
ieche 9 6 de Cordero ^que nació muerto , ae Uar 
fna Becerro , 6 mortecina , y loa Tribuna- 
les , y Oficinas usan de esta especie de pergsH 
mino para los instrumentos , qoé piden planas 
muy Usas , y gran limpieza en la ejecución ^ y 
escritos* 

Bien claro se colige de todo esto , quáa« 
to conduce , y se adelanta , en que se pene- 
tren , y calen los pellejos de^ diversas mané- 
ras , yá sea con grasa de Carnero ^ d yá con 



(**) 0F/#r« 



• í 



^ ^^ 



Las Tenerías ^y aácÍH> áe cikMJ ^aqp 
aceite de pescados ; como también el nutrirlos 
con algunos polro» iregetables. Y siendo asi, que 
acaso tendrécADí' nosotros ,: y^mQr dercanov 
pGhos aqmvaleñ^s , y aun 'inejoi^v Qtie .loa> 
que hallamos en uso , los dejamos perder 5 y. 
trabemos de muy lejos /cap joo poca difipultac^. 
las materias de que- nos éerYÍQio& Quámase»-: 
pedes de ¡granoa ^ aimienies^y cortezas ?gme«-» 
aísioias poseettiot , que podíiati^' id^a^tecoroos: de r 
polvos , y acetiea con que reemplazasénios los, 
que liemos dicho! Bn faa empiesas del ime^: 
fea es cosa pvudefite ateaefsevilo:qc» aprbb6» 
y&k experleaG|a;^.peitt4ebirra ún liik^éa'm^ 
noUe excitamos cada dia:á< nueras experién^i 
cías 9 y mas quando aventurásemos poco. Lá 
Physica ^ Experimental , que ba merecido oues- '* 
tío fecoDodcDknta con ' sps cprimera¿ imten^; 
ciones'^ ipa^ aspirar á áuara ^ria ^^dismi^^r 
Huyendo gastos, y cortando ií|^cioQer> y^ aun^ 
acaso sc^rínaiendo sutílesas poco xiecessirias. \ 



* . 



> r.l 



t ..1 i 



*^ 



LOS TINTES. 



GOMVBRSAGION SÉPTIMA. 



1 • 



f A • 



i' 






• -■ #; 



I' OS cdoies, que fK» liHkPersiíican ^ y po^ 
jl nen delante de los ojos la vm'l^ad , y 
hermosura de. la-Naturádesa, y que> sou' por 
cJ'om. Xn. Dd sí 

a 




>. 



ata Esps&actih ¿k'h Natüfokiía. 
ú mismos iin& dfr loi majores ornamentos» 
que «ix:iertt.i9».sl^ qq «trvt^o. fotaiM»^ U ao^ 
(;kdad;.£llqfirj!iioa; sropoMO.- (iim..dfetíf|CÍoaes 
muy LUtíl^ W Áyvf&^^tsfi^iim ^i i«t faook^ . 
bre^ ^ I9S xobreb díaCernii«oi oueatrok mué- 
lales 9 7 vestídoai, y qoo dios bettnaseamos 
iMiestrcBLq<)iirtt»9 y^iíafaittckwe^. £6fQ «eo* 
do rasr, 3(|ve ikdiaippf^iwMsr^ix^QMS ^.^ J» Na-> . 

peiietraUftá Itnestro . enteodímidoMi. Ni «afae» 
mos iqüál. es -su origeoL en nuestros . ojos , ju 
qjüil-^sis gppeaicÍQQíneovl0st>fliidp«^ Ote i|jqi6\ 
es spio qniánijfesifM2du0ei;y^4^ 
oeakfad de oosotms :pdia : [ciiaf e^itttas ^^^ 
rieocias propsias ^ qne caraSerüsaa ks obge* 
tes^ se;i»seinsó: frfra $í,k iotet^joKdaiii^ los 
Gcdomsi NraKUTi, agie rfes estudió ^pm . taoíD 
tíémpü V dioi^9 ranal áisiiliífwiQt aldba^lado<» 
res ^ que pcrceUa< faíeír ,:.y, medí» las firac- 
ciooes^ y dt^eces^ i|De foman losüete colo- 
res^ primitivos de la lúe, pasando por un pri»* 

cia de su esencia , la criada • que le servia , sa- 
bía tanto conio ^. Xaxxt^ el ^la de oy se vé, que 
aquello poco , que creyó saber , se lo disputan, 
y au]* «I®wuif4 pisW^A::%»v<>^tt5ro 
mío ,1a historia de la Óptica de Newton , y pue- 
de verla ^txíQ^m^pvkiPxim¡fA¿¡é^ liit 

eJlCp.Ctet^I. ' 

BMt iHiam»coadioí9ase-Té tracacla , qnan» 

do 






•^ 



•f v.^ 



Lús tintes. aii 

^ sé trata deh sociédtKi) cuya manutención ^y 
gobierno hosencdmetídó el Criador; Veemos ea 
ella Oficiales' llenos de industria , que saben mujr 
bien fórmar los colores, y aplicarlos como coit- 
viene, de modo, que no se puedíí dudar , que 
teiya sido ta intención de IMos. dar ai hombre 
teté cuidado erado lina d&^us piriíicij^es ^oco- 
paciones. Obligamfo sü {ñfoi^idetícia al hombrea 
que se vista , le ooncecfió tambietr , qoe; fegi»- 
'traselos objetos^ que lé rddtetf, y-^soi sudia- 
iposldóú illatnráto$^prdpHo»^fa<;i]ttrirúii ttea- 
Tiüdé¿ ; pero la míay<^ '^fft de eHosí yb dbm 
un color kignbre , métanóóllcoy y oídorv ó tki 
uniforme , que ooncuenla poco con la ^versi- 
dad^loslugdres^y tittf&cfortt pntíx9&n A¡^ 
-feeílidád ,cpues , de áibffc«r le^cfes cógiodoi» 
añadió la é^ d^tes bmbie&cc^n'Eh tídás pao- 
tes puso en las manos deí Ikttnbre tierras ferrií- 
-ginosas, tierras armenlcas (^ con toda especie 
^ matices, materias vegetables , fosíles , amno- 
-^^ safina^^ y ottas^ que {)iie(teii , 6 provea ft 

Dd 2 j los 

•j ' • • • t > 

(«*) A esta especie. de cierra le Uáiaan BtU o Btlh ^rmtnict Al- 

.^unad de escás ctt#raB*cirja.'> f csl«. Icoiauíii I tíKff?ftak^%% x otoif 

amariilcgQ , y otras fiou «blanquecinas : y Jas hajr uue cienejí bal* 

"tante vito» estola WlsiiM' ^íok'véJVUXÜitAtií^^^i, Tr^útW.Sf 

|ocraa,parces i p«roes ffasmíiiutiylf Ir^up ^^,"^^Í^ Af^^"'M/ 

'asi>1iaYo<tí(l^ daHe acodad m otras sa iiomwe.''iAs'fthitttfii(staa 

.MP» eonforme'i su «ostwnbie» dafks f«»«ibcá», m^|^ «ibU»c<{ 

y así á una, que sale de las miñas ae oro de la Silesia » le UamaB 

^¡ttmgl^Sdh^ y á ott« * i|fp ftyvfertlbl^tncp stU 4e sílganas mi* 

aas de pUita , le Uamaa^xiuw-iji Lumm, Toj^ csca^ eipeciés de 

^^rnrfon'^ucHeá en la MedUnEa ^ JOtt astriá^iacét, nutjitívas» rei- 

,taíUn la sangre» ftc. Veaose Im IHCt de«Trcv. €i 4e^ Ut Artes » r 

-«eii<¿úyCclCást.'lct.-if. ■-'- ' » •» ''-'•- ' ^-•' ^ <•' ^ 



3ia Espe&actdh de la Naturaleza. 

los tictes 9 6 abrir carríaa: á los materiales qu^ 

¿án color ^ le haoet}» durable.) y-fer;^iijzai) censa 

lastre 9 y daridací, d <)ue coa «n ;bajo ofascuiQ 

le degradan, y modificany Asi. nos eoseña esta 

':proyidet)CÍa ^bía á jnti4ar de apariencia ^ y ^ 

íwWdb >i$egiiti isKkQ Ms fiírewatswnd^ , asi ^e 

-eonfoniui /.>cO0i .i)fi«fltr%^jfieatimieato* »: coa 

.'noestra aiegtie 9 6 trisf e^z» ,4xxio quantp nos 

dea ^ y aun ^ qo$ bstá; daodo aviso df dónde 

-fisio$9 en qiié^ cjrcnnstfipcii^ > y tien^pQ.^ Asi 

-laíxiliKu tetríípmbisei^ flije iñpspetta y dpti wspe- 

fttrii éi.sieBfjsé^, qu«d 

rdo úorr (Jue se luí de Uegv* é'él , y no sp 

expolie i acercarle lleno de alberozo , y ide» 

.g]]ia^qüand9^:(ttím?rettí^y;<lp tristcHsa/j 

..pctaai^ má ikitro^kiaftLJb t^»V^ca<;i, l^l *-ch^ 

-tejinifei d^ayi!e.::«íi; Un HpK c&rrto dp 

•luto 9 y que anuncia Uaiita Distingue solameo* 

te por las ropas , y adorno, ^ se trata ele algo- 

• na pompa: fáttebre » 6 de f\psf%_ naqaiiemp % 

flíe y d sijse ^déa,la pekl»9QiaQdel<^ 

í^de^ Criador. r ^ 

Esta política , y buena crianza , que apro- 
pria los colores á los dias^ , á las edades , á 
los ^lugares , y situacíiociés ^ di bigár á la sub- 
^ystenQJ^^e'uúalafiúMad^^*^ > y ^ 

cónsnmd de titi sin numero ide materia- 
les , qde serian de otro modo incómodos, y 
Bocivois.<Los .iTjntareros.Ios buscan , y apror 

Vechán^^ sáicáñcTo dé' materias ^^^bifldas, y aup 



^ s^ 



Los Tlfítes. 213 

veoenosaS) ventajas muy conocidas tíi tina blaa* 
cura, .que deslunnbra, en utt eiacarnado^i que ale- 
gra los Palacios, y brilla en los Teniplos^ los her- 
mosea 5 y hace mas vistosos , y agradables. 

£n esto nada debemos á los Sabios de Athe- 
1^,'de Rpma^ ^ París >ni Iíx)ndre$^ tan ooipar 
.dos en 09^ jpoea , y disputa^ : de tpdp les somos 
^deudores á los que tienen ecr.su corazón las 
necesidades de la sociedad humana. Uno de los 
. IMa^scros graqdes en. €^${6 genero» ies el célebre 
Caberlo; A. su adividad., y á sp penetración so- ^ 
í IDOS deudores de aquella^ .ordenanzas tan sabias, 
. que aseguran á los Grandes , adornos de uñ ex- 
quisito color, y á los pequeños, 6 al Pueblo, 
que 1q6i ,pompone , telas de un color $in afeéia- 
. oof) x7 durable* Pre^^ino Ic^ ^roresde los Maes- 
' tros , que* gcd^iernan los tintes en Fraqcia ; y no 
emhidáó la publicación de conocimientos tan 
iitiles á tpd^s las demás Naciones, reservando la 
r QOficia. Stt$ anreglamentos reunieron tuces, qve 
. eQ mnguna parte $e vieron juntas, y se descubren 
^ en ellos las prédicas mas ptiles con la mayor cla- 
• ridad. De nada hace mysterio, y temiendo, que 
Jio^ Oficiales ]e hiciesen, y. se portasen villana , y 
^ in$zquinaB)^qte, él por sí mismo dio principio, 
'haciendo imprimir unas Ordenanzas sjibias, y 
. la$ publicó en todo el Mundo. 

' No se contentó con establecer el orden en 
una. profesión^ en que reynaba cierta, libertad 
l^jrniícíosa ,. señalándole los ^gainos f justados, 

y 




»i4 Espe6lactíh de la Naturdkta. 
y prescríbien(fo operaciones proprías á cada uno 
tle tres gremios de Tintoreros : de éstos» unos 
tiñen telas fioas , y se UamaQ Tintoreros del 
gran tinte : los segundos se encargan de las 
telas de precio mas bajo , y se llaman Tintore- 
ros dd pequeño tinte; y tos terceros tioeo se- 
das, lanas, é Mbs. A todos los instruye per- 
feélamente, qufles son las drogas, que solamen^ 
te preparan, y quáles las que tiñai en realidad* 
Les señaló limpiamente , y con la mayor dari- 
dad de las cosas, que «ran necesarias i todos, y 
.de las que les eaán proluUdas; de las que wn 
particulares á cada caldera, ó solamente las prao- 
ticables en tal , y tal combinación , y oportum- 
dad de colores. Despuesde la explicación de tos 
colores madres, 6 primitivos , desciende ft las 
mezclas, y combinaciones de los simfries , de 
donde se originan los compuestos, y á las adi- 
ciones , ó substracíooes , que varían los grados: 
para asegurarlos á todos, y mucho mas pata 
asegurar al público deMógro de un cobr esta- 
ble , y que no tendrá una topa azul aquel que 
la quiere negra, ni de color de violeta, el que 
la des^ba encarnada, prescribe especificos, saca» 
* dos de diversas pruebas, y éxperiendas: estoeh, 
señala las drogas, cori cuya infusión basta que te 
dé el berbor de un quarco de hora á la tela , i ia 
ae^ ,ó á la lana yá teñida, para saber con evi- 
dencia la bondad j Ó imperfócdon de losiogre- 
dietífeesi según la alteración ,d perseverancia de 

el 



4« S^ 



Los Tita es. ári 

^ color* A4efi)ás de esto, hizo aun mas miles , y 
eficaces estos arreglamentos, y ottos que añade 
p^ratellógnoyy pfoq)eridadde]:trabajo de los 
nwfii^erea» Qon dirigir algunas orcfenanzas á 
1«6 Inspedores^y: Comiíaríos.^ encargándoles, 
qiie tiodo lo vean , y registren , y que velen asi- 
misa)o>e0 la observancia de las ordenanzas im- 
piiesüa^ á lOiS Oficiales* 

Después debabet dicho por menor el modo 
de formar la pastü {*'^i} de los colores , y de em- 
plear el azul de pastel , (^b) el encamado de la 
nsbia 9 (^c) d amlcíllo de la gualda , y después 
de haber escrito fielmente las hojas, fííutas , cor- 
tezas, raíces, agallas^ ó hacas, tierras, sales, me- 
tales , y otraa muchas materias^ de las quales se 
baUan m uchas de buena qualídad eú Francia , y 
qtíepueden ayudar j i> addantar las precedentes, 
manifiesta M. Colberto el fondo de só corazón, 
y -amor tierro , no solo con su Patria, sino con 
todos los hombres, combidando á sos. com{)a- 
triotas, y i los curiosos de qualquier País á ex« 
petrimeirtár én el cuUivo de editas, pbaitas, las 
tierras hifecxindas, ó poco frn¿luosa8,y enseñáis 
doks quanto.hay escrito , y se sabe basta él dia 

de 

X^fA) ?anii llaipan al ^*c., 6ma$a prinftM » r 9«< ^fchan «li h» 
estotras 9 p^Va que ^fva de dicfcnto'al tíncc » h cdlof qae dan. 

'(**c) M encarnado de la escarlata de Cochinilla se perfccdond 
meagiriHC cu los Qobelitiosea el' tiempo del tniinUtc río de Mr* 
Colhcrto por Mr Gluk > otiginario de Holanda > y se mantiene en 
sa mayor repatacÍGn con las demás operaciones de la maaifaAnra 
Real de paños finos > por la TÍgilancia de Mr> JaUieae > sa So- 
WiaOt 



ii6 EspeElacuh de la NaturakM. 
de oy mas acertado en esta materia , para c|iie 
los plantíos se logren. En una palabra , las ios- 
trucciones generales , y ordeoapzas, del año de 
1669, ^ >^í^ como el tratado mas provecho* 
sp de quantos á cerca de los tintes tenemos ^ y 
son juntamente con la ordenanza del mismo 
año 9 para el reglamento de las aguas, y bosques» 
la pieza mas hermosa que se ha escrito de !«. 
historia natural en el siglo 1 7. Otra obUgabion 
le debemos también á este hoipbre grande, y e%' 
haber enseñado el método verdadero de perfec- 
cionar la Philosophía. Pero dividido, como lo 
estaba , en los. diversos cuidados de ua ministe- 
rio tan arduo , cómo pudo unir noticias tan ex- 
tensas , precauciones tan ajustadas , y cao telas 
tan precisas ? No fue por cierto dirigieodoiasi 
los Philosophos systematioos , sino consultando 
á.los experimentales, questiooando con Oficía- 
les juiciosos, cotejando sus respuestas , para sa- 
car como consequencia una práética nada sos- 
pechosa, en que hallamos los demás la. verda- 
dera Philosóphía ; esto es , los principios de 
nuestra conduAa , y los nitores socorros de 
la sociedad. Bien poiemos, pues , mirar d año 
de 1669 como una Época memorable en h 
historia de las verdaderas ciencias , y como uno 
de los que adquirieron, mas leg^imamente á 
Luis XIV% el merecido renombre de Grande» 



LOS 



I - -^•- - 



^ s^ 



al7 



ros TÉRMINOS MAS 
ordinarios en las manifadtufas 

de lanas. 

» ■ * 

LA \v\%:tt lúvíi^ épar.fétittí^n agua rebalsada^ 
ó en cestas, jr agua corriente ^ó-en tinos , í^ 
€lübúto9enelrio»' 

Eotínar U laoa , es dejarla en el aguOr del tim- 
para que suekela grasa^y sal. Deaqui viene y que^ 
hs meSlos buscan, las Urnas desmugradas ^ y ^ Ue^' 
gan d .hí que. emwrvaa el bumar , y mugre na^ 
tur al. 

Lana grasienta , b sin layar , es la que conserva 
esta natural crasitud^ y se puede guardar mas tiem^i 
pC^pOr.tue.ias mariposas deiapoUtla bt^^de eUa. 
. . *. I^ fdlA <fr ¿M ^suis monMn , sacado de el» 
agua^y puesto al ayté ^ etqt^jar. 

Lofíorla lamí en viTp-^es lomarla sobre- el anU 
mal^ . qut la dá^ antes de esquilarle. 

, Las ú^z»sandtuna sola piestadebimra^ for^ 
modada dos hijas jyun)reswte^ el guales- un /^«' 
circulo^ /(^f) da ,émde saleu dos ; bofas i estas -se 
aproximan^ y cortan la lana debuto de los dedos del^ 
Esquilador ^ y después se separan por la elasticidad 
dail sfmdreida» ^ . \ . r^. .x- . 

.... \Jm k^üoQ^ideJana ^ lUma d U: ^qtfit- -se quiia 
can las tijeras de toda^el cuerpo. damoammal.^ 

TomiXll. ' . - - ... Be : Be- 

C**) toe Oficíales U lUmta «/teí/Zt » y otros liémgu^té i tna» 
djeras tirves para cortar lat peguatM » €«tt es % U p<;| ^nc Úf|Ci| 
las Un» por rison de la batm* 



a 1 8 Espe&acuh de la Naturálexa. 

Bellon apilado se llama á este mismo Mto», 
empaquetado yá. Fuera del comercio se llama algu- 
ñas veces bellon fil pellejo de una. Ob^a con su Jí- 

Copos, í> e^ballaf ^ sfn) agüellas Iqfug rm 
finas ^ que las restantes^ y .que sobresalen^ i se pro- 
longan como á manogitas en tfah'as partes : estos co- 
pos se cortan antes de esquilar la Obeja. (**) En 
Berry le idán el tdtiwiaj^fomhre d U Urna ^ que i^ 
lava : en ívivp. . ..-*.;... •i^^. v. 

Lanas fíeltradas , 6 fieltro ^ son Üu queetíh 

tan dtirüSyy mezcladas^ que eUat por si mismas fir- 

man yá el fieltro. También se llaman ladeadas ^por^ 

quft, ^anfn^^ principalmente quundú. enfermo ^ks 

eHStfcií^^y fieJtra á fa&¿a ik.estJr- eci^ un 
lado. 

Roñosas 9 son las qué sé bailan senArédát de 
iostras. 

. Laoaa.pelidas , llaman d aq^ieilas ^lanat M6^\ 
das^ q«e pTfiduce^y arrofu de nnkva H é^mO^ aih 
tes que se esquile la Ima vi^a^ .; . t / 

. C^rvi¿tií%j Uaman daqueüos feht Hdnm^ftm 
tiesos , que parecen d la teda ^ ó al peUh del Tí^oa. 

> Todat astas lanai.^son desecho ^^«iv cotí todoet^ 
m se/puade decir^ que \se deban: a^iyar como in- 
útiles^ Mmpleansé en obras muy gri>seNst\ ^omo sm 
las mantas ^6 cMériss cománes. '> 

. . Dar U8 corte aJaJana, e/ igualarla con lasti^ 
jeras ^ y cortar las extremidades menos finas de los 
beUomrjtntes^ei £iÍMr.tÍB\\ bma^^' ¡E^stoá ¿kfrémid»' 
des se llamam\£sá¿É^ ^h kddasv a J- 
- .Desmechar , esquitar las caidas , ó Mdas* 

*^ Ma- 



f I • " '• 



I»») EaBsp«ñiiAO se ••c« ctt«« 




Zojr. tenmnosmas orMnarios y &c. 1x9 

Madre'-lana \ es ia que se esquila estando vivo 
el aninusL ^ *) 

Añino, es la lana^ que se quita á los Corderos. 

JPiel, llaman á la lana , que los Curtidores de to^ 
' Ja especie de pieles quitan á los Carneros yá muer^^ 
tos. = . 

' . . Lana .pela4ica , es la que sequira d los Carnea 
ros muertas de enfermedad. Esta lana- está prohibida. 

En la elección que se hace de las lanas de Se^ 
^¿fovia^ se dividen tanas de primera suerte , de se- 
gunda suerte, y de tercera, j^ el mismo orden se 
^sigiteenltodas isr lanas ^ queso lleban de España d 
Francia. Fuera de estas no se co^ioce , sino la lana 
alta , que. es la mas larga entre todas , lo qual es 
causa de que ordinariamente se la guarde para el 
'feimf^y la tana baja , que, es la mas común , se 
gmtrda parét.ta cardiL Na obstante ^ quando sé dei^ 
iina pantieLpaUo^ solo se pata por la carda , para 
-fue se foMque , y salga myoTf 

Las lanas finas sin lavar ^ son lanas de venta; 
pero- ka^esfán . todama-en • estada 4e ser tnAojadas. 
Vara que esto se qectde hay ocasiones en que seco^ 
mi enza lavándolas ^ y peinándolas. Otras -^^ces se 
empieza desmugrtáidolas en la caldera , d 'tina para 
lavarlas después antes de entregarlas al peine. Tam- 
Uen se suele dar principio , tiHe$ulolas , para llevar^ 
las despides al rio^y laego4 casa del PeinadOTé 

^ Caldera (^)de desengr^ar , es uaa ealSer^ 
qae está atravesada de la «anal j que es un palo én 
•que transportan las lanas ^ que se sacan del agua^ 
acompañada de, el remowdor r^puees otro palo con 

Eei que 

• * 

(*«)Bm España U Uaaatt TAmi > 6 Cvfrrv. 



aio Espf&acuh de Ja Nafunilesia» 

fue las rebuelven ^ de baquetas (^"^ypata golpearlas^ 
de garfios para sacarlas de la caldera misma i y de 
.^nzstáspara recibirlas^ y llebarlas al rio en que. acéh 
- hen de dar todo el mugre ^ y crdsitud que tienen. 

Las lanas comunes , que se lavaron en vino , ^ 
ben antes que se trabajen , ser registradas , escogí* 
» das y desmecbádas'^-.a: desbaldadas!, 6' igudadas ^ y 
Ubres de todo lo que es digno de arrojorsem 

En algunas manifañuras- se trabé^an las lanas aa* 
tes de telíirlas ; en jotras^ se tiSen en crado\, esta esj 
4intes de trab4^ltts^'i .\ 

Para teBir las lanas son néctsmriat * las msmos 
instrumentos ^ ^pte para desnucarlas. 

El pie 9 6 pasta de la caldera, son las dmgat 
\preparativas^yép4edáncolor, 
< » , Cargar 4a; caldera , ¿ ¡o jjue es ¡o ttísmo \ anntf 
4a tifia yes-yec^ar en.eüa los'Jngredientesmeesarior. 
:. ,.^Dájt«//tó?rver asp^r^ia Jmr ^ moviéndola 
con los removedores , o bastones ^para que tome iguat- 
4neHte el color por todas partes. 

Ayudar el herbor, es aumeótat el fuego^ ^.^ ochar 

.^ Qneit\x^Un»i.¿ as sacarlas al íg^e. 

• Si la lana solamente recibió el fie ^ ó pasta , y 
si salóse le dio él primer fondo ^ esto es ^ si se ecba^ 
^'on únicamente agaUas^ ó, cáparrosayit otras drogas^ 
y i sefffíK^Spi>n<ltívas^ i xque din \ceíor '^ (**> entot^- 
eies^,,.neoeMrioi bplvetla desde ti a^e^ que la orea^ 
d la caldera para xeplomth con segundo baño , que 
la dé lustre^ ó para que se apague el color con al^ 
guna mezcla nueva y que le comunique mn o/o ^ ó 

vis^ 

(íhi) Son oaof palos de Acebo. 
^. (*«> ^l^I>riiiy»r pie «omiiii foii.l«« ««lltff » y IkBina'^ Utf^fMe: 
^aattdo añaden caparrosa'» Uamiui«CKi»>nt« . 



v^ compó$ick>Éi ¿¡gre ioijd^^ j! zfSífp&más el co^ 
¡or^ aunque con el msmo gusto. 

Baquetear' \sc láM^^ j0a>ie¡SiJa ^k m^et estén- 
^dérhm^ T^atzos^^j^ \ uhríním^^y sefiraria ^ grandes 
-gídpeí de h(kp»$^ ^/«dM-^nrJ desfutsM^zfeine ^.^»i>- 
yde^é hiU^ . . ^, - j ' . - ^ -. i 

Vuru peinar Jas lanas se en^tlea án ibrnelo, fue 
sirve para calentar los peines. 

- ■',>. ,^Uti tahbn^ }f\tf^i!^^i^iiesestyy^\mLganeh0 para 
v^^earlús peinfSAw \ 4>«^^^S-'\ w^^ i. i-^» .r.^.-v*. 

Dos peines , que son unas especies de tablas^»- 
,tí\fU0dradaejeoúfuas\ik\ Uerro^ unat.\mas^ largas 
.que fitrat :y cada peine tieae.su manga. . . 
\ * \Un martülo para. poner , jr quitar ¡aspuas^\ . ... 

Un cañuto de cobre para ^ént^euur^ iasi\pual¡ 
\'^qm^e..iueKBsmn w \ .í , /. /i i/ .. 'i ^z\ 

Una íhnsLpara aguzar la que se despunte. . 
r j / Va tornólo desmugrador con. su riteda para 
^'toréenla lana batSada.en agua de^yAon^antes^ ^'f^ 
vn/Btla .ene! peine.- ^ ^ v.'v.- ^ \?-\ \ -^-v AV, -". 

\Jn9Lpaskt\Í9ienquese díMhtjAfm - *. 

- ' Vtitax s^B^asi y fs peinar, la lana Jabonada ^ 6 
ecbada en ^gua de Jabón.. (^) 

. Feidar^oleOy es peinar la lana- rociada con 
jiceite pardMaria después.' ' . '^ ^ * . >. 

Un peso, es una cmtidadde lana ^ ^se entf^r 
'gOt pbr peeo.iolXJlfieiaí^f*).^ » ' 

Uo sacudido 9 esiuna porción de lana sacudida 
€irt el zarzo. 

Cargar el peine ^ es ingerir enéi fa kma eoUff^ 
^iepiénter. \.-. -- '..'o.. .J. 



C*^) Esto no te ust en fiucstrts FábricM* > -: ' 

(**>'£a Sspm lo iacr^«m por übm^rj f^v ^ccaiolo umt» 

libru* 







i ^ 



-'4 •; 



Bejiqií^prto 9 ws^^fátím Wcf^p y después * 4e> te» 

- j^rr 4rMdoí9t ppim^ (^ MolUes^A é la simestra '^ 7 
al contrario, . ' , v 

- ' £l.copa^¿ /^¡p^ /^OjSív^x r boro ^ escaque» 
'Jbk\eamidad^¿k:iaifapf^0a<m^a^ ^la^^fual se 
-haUif st^eñtemi9i(e deHOgr^éi^^ ^j^ tt^^da^á lú. Imr^ 
go después de varias giradas, ó idas ^y venidas de.ua 
p^ned otro. T üempre isaydás -horros^ ^l'<íaado que 
hay dos peines. . ;♦- o. 

\:' \ Utaa t^poAuj^ ^tm^^éáñns^ 4 oeipésjumas^ ^ 
iastan para el trabajo de Una rueea\'i^^abM ^ m 

ía. laim.eoft^^ftié fA^sepu^dem^mteneretfJSa^ 
ni en orden , no^pem eso sé jtaiga perdida \ pues #e 
destisukspatÁ la.\sas}da^ . Bu ^tlgumu ^ iMAfi&úras la 
^bm^ihuoim, .i^^ w\\<{ 'y^..'^ . , ■ j. 

Azufrar la lana, ^j colorí a r^woeadksea ei 
Axufiasdor^ -.^ -: ^ ,. - í 

r. Azufrador ^^es inuí €j|^¿(^^)¿fai ré/^ 
^y^.) y^'simy. mrj(db ^ . e/ ^stieto para . hlanfoear 
en ella la lana con el humo del azx^^. fuemadoen 
una alborwa^^A'\bdktmiu v. t-v ^*^' Cl^:'^'.'} ♦ » 
\ ^ Quaédá^ seKpeiéaiTKiaS'ii^uas ^ttí»dde\^ ae dJ prin* 
eipio ) haciendo la mé^^y tegan el gusto ^y e&wh 
ttmeato del Maestro de ht tin$es. Templanse los 
diferentes colores por medio de una- idbiu meuela^ 
^fuei.iaee\sitíiteun:cole^x\ua^90^ ^ 

El peinador sigue tí^' ói^dhu^eñ Ja cantío ^ fv 
toma de un ¿olor ^ y después de: útra\ cada vet que 
carga sus peines ^y de esto depende la . u n ifo r mi dad 
de d estar' que ise^deseap .j '^ \ '.»i 

La lana cardada se rompe de diverso modo que 

U 

(Hi) Bo otrtt TrámUé ^ 

fu^ A<gtÉo»k Vtímuí TeiNlcdef» • ei ÜmMdiut M «aat ra- 
t 



V. 



Los termims nm ér£nanos^ 9c. ftii.3 

h peinoéia'yy pasa por dos msPrum^tos^ jt¿re se Ub'* 
tnan cardas , 6 carduzas ,. que son dos planchitas 
muy estrechas de aisoé higo ^ y tres^ 6 quatro veces 
mas anchas acia los iador^t tienen * cu ^mahg4 \ jr; . están 
sembradas de gisrjios pequeéoi'irruennffe cardas ^p^ 
sonda de. tas snayoresA tas^ fatínorts pard queWark- 
/•ir nte^or la ¡ana ^y para mezclar coh mas acierte 
foe^^polores. . 

La hilaza es de dos maneras. •' 
( ^ « El Mh topciá!ojt'di^cn^,;ysaca>d^¡a ianapei^ 
míAfs^^ toriítihi^^^^vmel toftío- p^tieiki ^ y sirve'* 
pmfisenamhe''fim^ó'para:e$tMiinre^ 'comun\'6^ tam-^ 
iien-pítra Uisrdimbre^qusíéada iter el empo de las 
telas oriSnarias : tanMen'^e le Jiama ^ ur^imhrfe d los 
Wos Ufifgorfqúesifn>e9^dapfinm^^/ehdé '^^^aiUpo i 
ífita''pie7í4depdS9^^* ^' • "^^^ ' -^'^ " •'^'" /^ c ^ 

ElMo suave j« saca en ^htorfio grande^ de ta^ 
nC cardada ^ y sellama trama ^ ¿ grúetOé .Li friiM^ > 
atramesa ^^urdiMre \y sedlatM ^ueso ^^si^se ^ie^: 
f^^i^eknfOiím'^faas^^^^ vsta<'^mas\49^\ 

IMaqi^^iSiÜ^ *<^^ vtA.Aii/ \ bi f •a;^ji«.. \\\ x\\i\ 

' SI títo. dit Ui»NBmi¥e'iif í^ pétih M/W^^^^ 
mmmense^ hilo '«ootrark) 5 i t\írrido á cuerdi» ' ^íer«» 
Uty porque skkd&de ima i^ardAÁí^cnoldtráinéi *\ W< 
saca tambi^n'4n^'tmió^'grMSe'^Í'<\ftr^ 
cmif^ ^ árustíir^'U'^cMf^i^ Wef^te/m^ t^^^kM^'srae 
dfifWíli^ ^Mgó^^-Ía^HiM\'J^^'it^^Ífílú''^^^^ 
ce mas^y es mas fuerte ^ y la otra^ et^'Mftenér w^ 
sí und^spéitú- d^ispíra ^^ oiuelfa diferente de Id^ue 
fielseUa trama . para aue lo uno^y lo otro se enfitr^ 

»»■ mimor: ^'^■^s,^:. ■':. : . - 'r... v:::.;..;;. :.. 

- Ims <9itefi$s pueéen sa^ de tres maneras ^iescam-* > 
brc , saygufta , 6 paño. 

£l«suaal»ejd-tcla<k4M estambres, es de' 

un 



tm.büo de esiamhe sobre otro* Esto es ^ la unSmbre 

de hilo torcido^ y la trama también ^de moda , qm 
anto la trama , comaiataráSffére^ pasan por el peine. 
X«aisargueta^v¿A'«fA^&i^Yettitiryi^«iM se* 

breia ttrdimbreide . estambre , (^ lana peinada» . 
- El pafio.e^ de\dotMiú suaves ^esto^ es , ftte la 
urdimbre^ y la trai^ son de hilo ma^' poco torcido^ 
y de lana cardada^para que salga una tela snas ador* 
nada ^y belluda. ,> . ; , - 73. 

V: Éstas (ttí espedfs.fiatdafientaksje subdhnSen en 

infimiad 4e otrasff sefgun las. modos dííseríesde eompo^ 

nerias^y las caHdaáescan^^ se tompcnen^y mezclan^ 

Tejerle/ tn/k^ar eneiteUtr , jugando iodos sus 

piusas; y esta se ^ltama jaoar wmaela^ . 

. ^'-Bara^el 4íJ(4Íif9bne^ysorgu^ 
pues teniendo estas telas poca anchaba- ., permiten^ 
quÁ ttn mismo trabt^adar ^arfíffe por^ entre ios hilos 
de la urdimbre la 4anMdera. con la mano derecha , y 
que la reciba can la izqtderda(^para.holveria d arre^ 
jar^^ eositfarioi^.ptr.Oí.tl patía^y\ e^b^eriás.^ 4¥é son. 
telas muy anchas j se trabajan por doe^ 'T^doeesi. 
de^s q«Al^ <i;tm ^r^M^^ísmaderé ^ yJá rbcíhe 
el istró^ara kolvltrhíd quieta ée la enf¡bi6\ que se la 
restituye luego; y ^sl^ prosiguísn^ coñJénto concfer^ 
toyy.ptontitml^sfmp jfi tr^j^é^\Ussa 4ph* . 

.,. BlJelof: e(n^$a>^<mudÍMiíspe»e$^Je. les qpáln. 
las^mes^rimipitífis,sef9^le^^^:9k$i^)^yy k$ fiestas f, 
qjite'himenk . . 

\ Las tresj^inlio^ ^ (**) esjsaier , elpequeSo^ el , 

(**)Bn julios dicen los Oficitlet : y ai anp lt'luJi|ta BnklkL «^ 
ite pechos Y es el que está junto strTé)^dd9;otV^\ q&e &M^lcílí ' 
e(-«rAtQ9lel tnKffk »fi<UtTml^y«hl dj^vmfrfft^r ir «I c^tcv » S^ ^*- 
xá á lo «Irimo del telar » enfrente del Tejedor ; le dan el nombre 
de Enjnllo de desurrolltr • 7 en otras pwtes le llanan 1Ü>deta : es- 
tofen aguóos telaras , ^<|^«Á 9&9* 1^ Ué'^.M R^^^P ^ |0<t^» n 
Otros Cilindros > &<« 



ante 




Los términos mis ár^narhs , &c. 225 

wrrolUutar ^y el desarrollados La urdimbre se afirma 
al tm ladá de el íelar sobre, ei et^ullo pequeña , y se 
•arrolla al ^ro lado, en el arroüadór , fue ex un eilinr 
dro masgruesom A profcreion ^ que la urdimbre se vá 
llenumda de bilo de trama , se vá cayemh ^ y arrollan^ 
do en el tercer dUndto , o desarrollador ^ que está de^ 
hfa delie^yde modo , que se vá quitando otro tam^ 
to hilo de urdimlbre del mrrollaiior y quatüa tela se vá 
introduciendo *en el dítsarroUador. 

Caja , (**) es unafiexa grande , y movible^ sus^ 
fenM en lo ako del telar ^ y asida de dos escarpias ^para 
ir y y venir libremente 9 según la mueva el Tegedor^ 
después de baker introducido una lucha ^iun bikh de 
trama i golpeando tste bih mas y 6 menos con ia c^a^ 
bastilla , ¿ peine. 

La haróila , 6 peine (^*) es un conjunto ^ ¿ comr 
puesto de dos tariUas , (^^)^ de una fila larga de ea^ 
fías y á aihambres^ (*.^) Este compuesto está colocado en 
la parte, inferiora la e^fa. Todos los bilos de la urr» 
ambre pasan al trabes de otros tantos intersticios ^ i 
huecos y que dejan las mKos , i dientes del peine ; de 
suerte , que la aga puedo desUnarse ^. y correr para 
golpear h tramo , sifi ronfier la unSnére ^ ni dgar 
mal unidOy ni en bueeo el menor bilom 

Los lisioQie» (^> están, detrás del peine. Cada /r> 

um está compuesto de dos carcfles , tan largas ^ como 

Tom. XU. Ff tie- 

(iHi) A ettt Ca)a llaman Canal en algonos celares- 
'(«*) AiPeiae U'<lán ca algpinos telares el mismo nombre que aqu^; 
pero en otros te líaman'tizo. LaHastiIla tiene svs dientes> que en-' 
lífan en la canal f k qne cmnbieft llaman Bi^ttd») 4c modoi qne ct« 
tá como embutida en ella» y sirve para darle fuerza » y peso parn 
que se apriete la tela» b se junten me|or tramat 7 urdimbre. £1 Pft« 
ne se anrma en nnos toqncccs» k que Ikmmi C4imp4m4TÍ9: 

(*«) A estas Varillas Uaasan firckdiés» 

(**) A estas Cañas » • Alkambre s Uamai C^rtiiu» 

(**) O Uminas. 




2 36 Espe&acuhde la Natúrakxa. 

tiene de mcba la tela y y los cordeles pefueihs , que 
hay desde una corcel d afra ^ se llaman lisos» En me» 
nd£b de cada liza hy una sortija , \**) ^'anitio ^ydde 
kilo^ 6yá de madera del ayre para recibir hs ti/os de 
la urdimbre^ LosbiUs de laurdinAre^ que pasan por 
ios arallos de un listan , van 4 pasar por entre íes U* 
z&Sjó 1nhs dé étfo Uston^ y Jes fuepa^an pCr hs mi^ 
Uos del segundo iis4(m ^ /ueg^jn IHfrhnhtfe entre das 
hilos del primero : de modo , fue puedan befar hs del 
segundo \ miemras suben los del primero lyasi^ estan^ 
do estos listones asidos por sus' dos extremidades duna 
cuerda común ^ que corre en la^ porte nferior -por en^ 
Cima de 'únagarrueéa\ y por" la in^ior seune eonotra 
(úerda , fUe mantiene' una barra'^ pendida .debido dd 
pie del Tegedor^ si hace este bajar con el pie izquierdo 
el listondelantero , debe precisamente subir el otro. Por 
consOfuencia de esta disposición ^ y movimiento bofa /a 
mitad de ios hilos de la urdimbre ^y'Mbe ta otra Jm-^ 
táá '^y Con ótromovimienio sucede lo contrario* S htn^ 
hiere mas listones para variar ^y asm para fi^amr la 
tela-^ se suben ^ y -bajan también diversos ordenes de 
hilos , que forman sus aberturas para, recibir la laama^ 
dera-^ que con una 4sáiá introduce una 'lucha en eHas^ 
Mientras se muda dé pie ^- y recibe la urdimhre una 
nueva ítAha de trama , la apriétala ceja mas , i me- 
nos , conforme pida lo calidad de la tela. Quando el 
aumento de ésta impida el juego de la caja ^ se desar^ 
rolla de un enjullo el hilo de urdimbre ^y se váarro^ 
liando en otro la teta , que se aumenta. En quanto al 
modo de conducir loe i hilos de la urdimbre por 
los anillos .del pulidero y ó pasa hilo , á la ur^ 
didera ; de manejar desde entonces los mñue* 

tos. 

(**> A. cicas sortijas llamaa SislUrnti* 



Los términos mas ordinarios y &c. 117 

hs ) (**) ó separacianes los hilos ^ que hay en toda la 
montadura ; .(^^) de umt muchas urdimbres en una 
mMddura l dO' formar um urdinAre total i de cw- 
tarla coa cierta cola 9 que c&spm^a los hilos a cotrrer 
ton lÉas jaeilidad ; de montarla en el telar , afirmafh- 
dala d una maesea y que tiene el of^ulh pequeSo ; de 
hacer pasmjson'baeu orden los hilos por. los^dténtég 
del ^ino j. dividiendo ^spues estos ^ mism(}f hilos , y 
haciendo pofár hr unos por los anillos de un Kscon eñ 
los intervalos de ios lizos del siguiente^ y los otros en 
hr lizos del primer listón 5 y por los . a$ttHos de el se* 
gundo ^ de asegurar^ ymanseae^.losramjssinconftt*' 
simkpormedbr de U9as\varillas^< que^st introducen etk, 
^los ^ y, en fia t^. de fiscilitar el que se dehane^ y elfue^ 
godo la urdimbre , y trama con todas las precaución 
hes ) que se tornan.^ y con.los instrumentos que se usan\ 
iodos .MOn> úpetadones fáciles de\jentender con solo ver» 
las ^ pei(p.efK9umero.is tan^grandé^ que si los Oficia^ 
les noje^^énoaegÁrenxadama de su operación , ^'em* 
pre iámsmOj jamís linaria la lana 4 abrigamos ^y 
vestirnos ^y sm precio excedería d los catutales comw* 
nes^ Pero no eiiwsoo^ que ignoremos.^ después deljue^ 
go de. ios Ustones ^ lo que muestra Ja m^or . industrío: 
envíos teiaresk\ „ \ 

Lanzadora ^ es Mapadaao de madero fileno ^ que 
se finaliza en puma acia el uno , y el otro lado\ con 
un hueco en medio,, que admítala camUth 

La csinüh^ es wiacafíapequeSa^ en qstese hade* ' 
bañado cierta cantidad Je íif!ammyy fur^.rueda sobrio 
Ai^broca* ' . . . ^ • 

Broca , C^'*^ es umk varülade, Herró ^ que otra* 

Ff a tv^ 

(««) o lU»o«. 

(**) o TeUt qttc ttta<|ue no este ttgl4a.a k. 4áa «sce «oasbi^^e. 

(M> HcabríUa le lUatiaaMi jftlguaef p«ii$%7 ca otriu ^rfcAri^ ■ 



128 EspeStacuh de la Natufideza. 

viesa la eamlla ^y se sienta en el encuje de la kuuh 
aera : Mi se cáhca la tmiUa^ se ¡firma ^y hact]w 
gar^ conforme k permite tm pefueSo muelle^ C^J^ 
á un lado , yi á iftro sehre la punta de la broca. 

Deslizándose la lanzadera entre los Ulos delaur* 
dirnbre , es preciso que el hiló de la trama ^ fue sak 
por (^ agugero^ fue está al lado Je /a lanzadera^ y 
'fuf se detiene en el teñóle pefueHo , se desarroüe de 
la canilla jd la fual hace dar iueltas d medida que 
corre la lanzadera. Desembarazada y á la canilla , dt^ 
Ja su lugar par a que entre otra ^ y hasta acercar elce* 
ho deibilo^ fue lleba^ al que, depa- la canilla^ f»f 
frece(Há ^ y Ün dar nudo j solo- eonmn^ar la kuuh 
dera , y echar unanueva lucha , se unen ios dos bihs^ 
ó luchas de la trama. 

Los pizuelos de la pieTta son aquellas pulgadas fri' 
meras ^ fue jon de una trama diferenu del reste. Apd 
se, marca lapieza ^ el nonére del FéAripsero^y ellM- 
gar de Ja Fábrica. Sobre estos mismos pismelos se ^'f^ 
moran lu^ los plomos diversos^ fue después áelesvi^ 
sitas^ é inspecciones necesarias^ atestiguarán^ qaelaet- 
toja es de buen material ^y de la anchura^ y caSdad^ 
qua piden los r^lammaos , que hay para cada erpede. 

El temple ^ (**) es una barrita , ¿ Ibsrera , Ci0itr 
ptícst/t de dos listones de madera^ punteados^ y detefo* 
dos el^ uno amtra el otro por un cursor , h limada caír^ 
rediza ^ y terminados como en pantos de a^ler. El' 
trabiqédor une ^ los dos cabps punteadas d dos tenfks 
pequeños ^ó d los últimos hilos , fue terminan la mr 
chura de la tela ^ y juntando mas^ b menos las catce^ 
les 9 de modo ^ que la tmat^ue día atraída asa tt' 



(».*> Aooi llaman r^fM/ln. 

(**> Yakot IcUMiMMalgwtoi.'ictarM 




Lqs términos mas ordinarios ^ &c. a 1 9 

ia termino conducente^ y una anchura siempre igual. 

Si no se tuliera la precaución de templar (**) ¡a 
tela^ iria desigual la trama , eKCogiendose mas de un 
lado fue de otro , y Ufdria los hilos de la urdimbre 
unas veces mas , y oirás menos» Pero mudando el 
teñóle , fuando conviene , para que esté siente pron 
fcimo d la lucha ^ que se introduce^ k golpea en qua^ 
dto ¡a Caja , y con una total igualdad. 

El Tegedor continua en arrojar la lanzadera ^ en 
templar ^y descargar, ó átMírrollar ^Jiltemando una 
epYracion con otra» Llegando yá al fin de supiera ^ ta* 
ma cijmo por muestra otra trama ^y finrma una Usta de 
otro colar diverso^ paraponeralli los nonéres ^ que so 
usan, y juntamente los plomos. De estas extremidades^ 
la del principio de la tela se llama msxcsxn^y cola la 
del fin» 

Amortiguar tma tela , como se usa en Anuens^ 
Heims ^y Mans ^ es quebrantarle los muellecillos a la 
tima 9 que la- compone , penetrandolos con el vapor de 
agua caliente en una calder a. qtiodrada , (*^) sobre la 
qual se pone la tela en su enfullo^ en compañía de otras 
muchas ^ lo qual ¡a prepara mejor , y hace mas dócil. 

El Batán ^ es una especie de Molino de agua , que 
hace caer sus mazos sobre las telas para desmLgrarlas, 
¿pitarles toda la ¿rasa ^y mugre que tienen ^ y asi^ 
mismo para enfurtirlas, j^ darlas una sólida consistencia. 
, Las pil^s son unos cauces , 6 vasos cóncavos , en 
que din huelta las telas contimtadaménte , sufriendo les 
golpes de los mazos. 

LaswckeahoA (^) son las extremidades de unas 
piettas de madera , que atraviesan el ege de la rueda^ 

; (*^ Determinar la anchara > j drcanferenda. 
4*^*) Bn Bs^aña le llaaian CainpaM á esta caMcra* 



ajo EspeSacf^o de la NaturaJexa. 

y que al pasar yJleian cúosigo, ios cabezas de A»iii#- 
zos^ dejándolas abijes ^ después de b^ber pasado. ^^^ 
ra que eaygmi sobre U- tüé^ \ . 

Terrear la teta , es et/gredarla y 6 jecharU tim% 
de Batán. 

Batanar con tierra^ es, dar el Basen , teniemk 
fJerra^latela^y dejando calar poisma canal el é^gua. 

Desmugrar el pafio^ es baímarle^despfées de hs^err 
le rociado con Jabón negror^ h^ qaal le quítalas mancbás. 
Enfurtir fuerte ^ es batanar eon mas agua , peté 
dt(nu^ar bien Ja tela y jf darle cuerpOi, 

. J^ulMitn»cp^e$iIJuitm^tl0(guay y batanar bih 
t4 pie UegueMtteia daguel gfwk de enfiartide^^mf 
sistáocia a quepuede. Uegmr^^, y ftkra del fual se éesr 

l]uaja^j¡r arrtának 

Al holver las telas del Batán , se ponen ¿ orWf 
fstoieí , d que las oree el. oyrf . . 
. . Uebadaslés telas a* las. {lercbas, ^ ratnas^ se if 
ben plegar , poniendoks tebi^e una tabla : sleipues eoi' 
gpnAT todos los pliegas ^ y rociarlos por la espolia 
eon agua en que se b^a disuelto gomo.de Arabia* 

. Lustrar la estofa , es pasarla de un enfuUpdotrOf 
manteniéndola siembre. con tma > anchura igual cficim 
de un brasero y por medio de una barra i^ydebierro^ 
sobre la qual vá desuñándose la. pieza y. de modo 9 f^ 
h penetre el. calor y y quiebre todos los muflios. Dees- 
te modo se aligera iguolmestte por todas partes ^ pe- 
smdOyytepasatsdosin.cesardetm\eefuUodeifO^^ 

Algunas telas bay , que i^ arrolUM^jr desarfoflia 
ún fuego ;pero no seles niega d aquotíés^ f«r sequie^ 
re queden mas ligeras,^ y manepablej^. 

Los efe&os del lustrador son lo i ^ dqar la tela 

sin 

(«*) A eiei barra Uarnaa CémM. 



^*^ 




Los términos mas ordinarios , ¡&c. ji 3 1 

j/« arrugas , ni dobleces i.loi*^ hacer que se introduzr 
ca igualmente la goma por el quebrantamiento de mué* 
ües 9 fc^e cmsa la humedad^ que esparce el juego por 
todas partes^ y que e^saporandose luego^ deja alli lago^ 
nuti lo i.^ dejar por toda la tela una tensión igual ^ io 
que es de gran canse fuencia en el uso de toda especie 
de estofas. 

Se pliegzn cerca de un buen fuego. 

Se ojean , metiendo U9 cartón caliente entre plie-^ 
pie^y pliegue. 

Se aprietan (^*'^) entre dos planchas , ó ripias de 
Boj ) que mantienen todos los pliegues en su htgar. 
* Se aprensan , dejamh ¡as tetas diez'^ ó doce boras 
ert ta prewsv^ y repitiéndola tres , ó quatro vecesm 

Últimamente se visitan , y después de kuber sacada 
fuera ¡as ¿os extremidades muestra ^y cola 9 se ponen 
ios últimos pkmos , se seña¡an ^ y notan todas ¡as cir-- 
itúnstancins de aneldo , medida^ tintes ^ y en fin ^quan^ 
to mendan Us reglamentos* . . 

Luego buetoen á ¡a prensa^ se aderezan , man^ 
telendo dé espumen eefiacio' ios pudúes con. unos 
eordeütot delgados , que pasan por ¡os^naelos. 

En^gtmas Fábricas ¡m^ otros msot^ pero con 
0rta diferencia ton ios mismos los fines que pretende». 

El patio se pasa por el tuttrador ^pero despues-de 
baierle batanado^ cardado, sacado el pelo , estirado 
en las ramas , tundido , y retundido , aplanchado, 
y alisado e¡ pe¡o acia una parte , se en goma, jf ojea, 
mete en ¡a prensa , y mudan ¡os cartones á diversos 
pliegues j usando para esto de cartones finos , basta que 
fimbnente se prensa otra vez en la prensa común , i 

en 

(**) Coa dntpUnchs de Nogal poreocioM, y ana platiaa de 
liicrro por debajo • s« hace éa fispaíu «$€a operación. 



1 3 1 ' EspeSf aculo de JaNaturaleza. 

en la calandria , que le dan el uUimo lustre. 
LOS TÉRMINOS DB PASAMANERÍA. 

tampa de el L# , , ^. ' ^ j , ^ . 

telar de Pata- M^ del medto ^ cofw de la parte superrn^ ^ fie 
"»"*'^- todo forma la caja del telar. \ 

2 El Castillejo , pequeño asmnblage , que mantiene 
sobre dos eges de hierro quarenta y ocho garruchas. 

3 Las garruchas^ que sirven para suUr los Unos 
altos , acortando las cuerdas^ (^j 

4 Los tiros , son unos cordeles , que tirados por ks 
careólas ^ hacen subir los listos peqwths. Los tires qm 
hay son 14 , uno para cada dos garrucbm. 

5 LaTaxBbáíetu^esunaseriedeharritías^quesostii- 
fien los tizos pequefíos^ de modo que cada una estisuspeer 
sa por dos cordones^que dan huéliaá las garrttchasJ!^ 

6 Los Lizos pequeños, (''^'^a) que son cierto ñutiere 
de hilos , tirados por la parte ii^erior por unpeso^ y 
acia la mitad tienen unas sortijas C^^b) para f^^ 
las cuerdas transversales ^ que J€ llama n RníSMjCih 

yo uso veremos luego. 

7 LasVíatmas^stassonuttasp¡uncias(**c)depkmf 

opistarra^ que se stispende dehofo ék cada varilla de les 
que terminan las lineas de tizos pequeños que hof. 
Quando el pie del Pasamanero dejaunade las carcukSy 
hace la Platina, que caigan los tinos , que habia abe* 
do elTiro. Slot 

(»*) Bitoa píea derechof fon lot qne en ocn» tclirü Uá»an Sidt* 
tiltf, 

(**) De estas cuerdas penden lot lizos pequeiíoa > q«e se derai 
pttA labrar - 

(*♦) La Xamboicta, 6 Tamboreta > como dicen otros» en los tcit» 
res de Pasamanería en Toledo, tienen sns bolillos torneadoi ; y^ 
hacen veces de garrochillasi y las barritas penden de anos co"^ 
les* que se llaman MaisilUs* y escás cuelgatt> y rueda;, por loi bo- 
lillos , para subir » y bajar los lizos bajos. 

{**M) A los Lizos peqaeñ(»s les llaman Lizos nlcos. 

(4Hfb) Estas Sortijas se suplen en BspnAt con la sedsdeloiliMfc 

(**c) El nombre > qne le oáa »et el de Pléunkét. 



Los Mrmhof mas ordinarios , &c. 333 

8 Los Remos (**a). san unos ccirdeles que atravie^ 
san los lizos pequeñas j y ag^o juego es el principal attifi- 
cío de todo el trabajo de la Pasamanería y (**h) asi có^ 
mo los tiros ^ ú orden de cordeles^ que se tiran para la» 
brar Jiotes en una tela^ sacan en ella Ja ejecución del ü^ 
sethm JÍqm no se, necesita segundo, trabi^ador para tirar 
fps corniles : pues las careólas que mueve el Tegedor con 
sus pies y suplen por to^o^y el Tegedor mismo detiene de 
antemano el cuidado de no estender al trabes de los lizos 
pequeños sino el numero de remos , 6 cuerdas , que son 
precisas para tomar detemfitutdos hilos de la urdimbre ^ 
(**c) jí dejar otros. Estos remos , están asegurados en la 
extremidad, del telar ^y suben por unas ruedetíllas^ que 
se llaman bolillos posteriores , (''^d) atraviesan los 
amllas C^¿) de algunos lizos pequeños ^ y pasan por enh 
tre otros lizos peqtteños también^ sin llegar d sus amr 
Uos. De aqui se encaminan á^ ios bolillos deUuaeros 9 fue 
son una multitud de ruedecitas^ que facilitan e( wieew^ 
miento-de los remos. Estos en fin ^ se afirmm W la par^ 
te anterior d otros cordeles ^ que caen perpendicular^ 
mente c(mja aytída de m^. buso y d fue llaman .puotot 
¿e hier^ (**) (Véase i %^),No se puedfm al»ar lo^ w 
mps y ó cuerdas transversas por ^tno^ú, otra, de los- Un 
^ pequeños j 6 , sin fue tiren , y b^gan subir, algunos 
deles lizos delanteros^ la. Estos tienen tamUen sus 
anillos acia donde el Tegedor tiene las manos. ^ Algunos 
bilos déla urdimbre pas^ per un anillo ^y otros por el 
^ado. Hay lizos determinados^ fue sirvetr. para tornar^ 
. Tom. XU. Qg 9ftam 

t**>) Á estos remos por locomua ao le dan otro aombre siao el 
genérico de Cuérdss^ 

(*«b) TAmbi^^ le lUmtn Cimtitiéí. 
' (^c) Ba estic celar solo le din A la krdittbre el nombre de TiU > |( 
tan mas coman el de Bihs 

(**d) o É9liths dt Tsmk^nté > como les llaman algunos ca eác§ 
Corte. 

' (**e) ▲ los Anillos de }os lixos dáa en algunos tcltrci d aombrc 
de Géírrmtbss. 
(«*; íi^j , 6 emsfinihm les llaman ca Franc > 



&g4 Espe£iaculo de la Naturdkxa. 

füofu/o conviene ^ y d su torna ^ aquel hs hilos , cuy^cth' 
ior 0s uniforme , y por esta causa les dSn el nombre ie 
1Í20S de fondo ^porque ellos son los que sacan el foté 
ufe la tela , y el color sobre qtie caen todos lós adornos^ 
{♦^) que se añaden. Los ^tros llzos toman por inedio it 

yus^niltoi hs bihsde di ferientes tolores^^^) lo^l^^l^^ 
eaei ditiñ^ , é ornamento , que- fe desea' ^^ d '<ausa de la 
alternativa de puntos tomados ^' ó dejados^ y de tos que 
cubren la trama , ó se esconden en la parte infirior dé 
ia obr0. - • 

.' 9 Garrotera ^ éi ta iofd que-íhva el peine para gpU 
peor la trmna. En este tetar üo es él trtShjador quien k 
gpipéét^ ló- que solamente es ')kíesário aqui ^ es ^qued 
Pasamanero impela con la mano la Garrotera , la qud 
^ poír sí misma ^ por razón de unmuetle^ que ttene^ 
ú Mti el golpe , y apretar la obtat cosa y que Hé es dt 
mach^^^mo en su trabajo.^ • ' 

- • lO B/ Peine* \--\ .^ ' ' ; ' 

1 r- Lla^ déla Garrotera ^ es una nuez (^coii m 
thos agugeros en su circunferencia^ y ^está atravesada dt 
ehs^tuerdáS^^ asitütiideuna ^y otra parte al telar ^ y siroe 
fvrawdeniéh estas ndsmai éaérdds con un bolillo dé re¿ 
túirno ) que iéiuefeen uña Ve los agugeros :^ y llebaddoih 
de se quiere la nuesíé Dos cor delitos están atados poruña 
parte d ano de los boMos^y pior otra d dosharrasi^) de 
ia<Gf¿rotora^ ia qual vá de este modo d golpear la trama; 
i^ ti Z¿ty<!Ur<fcisy¿^Malloncs/ííWíma/*/^^ 
fiWfik la parte anterior^ qtí&pdrinedió «ft sus atdjbt 
fmnk» algunos bilos dé.Ú urdimbre , dqando- todos los 

' otroSf 

(«*) Al adorno > b reljctc > qut^iy en la te}|i , I^^(|^n FwmU 

(*») A estos Uxos ♦ aac tomaii Ipj hUp« de la m-dímore ,. ,sc/{.imi ,€l 
¿ofór 4ue ¿ónrleáe , les llimíaíi .]k/«7/«ff#i. > 

(»») En nuestros telares no hay. esta nae^;,pcro (Ci^su lugtr uun 
^eona'pl^a ^ que llaman Péiúmiiu it'luiitfrmu. 

(**) A estas barras lUQi«iiC4^rf#r«i« 



Lo^ termí(t$as mas ordinarios , &c. 235 

otros , según el orden que el Tegedor ha cjnfjrmado con 

los puntos del diseño. 
. 1 1 HhsoS) o pifiqeb4« 9 que mantienen tirantes las 

cuerdas^ 

•, 14 Coireas^ que se echa el Tegedor al cuello pat^ 
í^jjarjse ¿sostener^ por estar muy inclinado ^ y alcm^ 
Ttarpecoá labanca* 

. 15 .Banca ^m¡y inclinada. 

: 1 6.. Cadena» (**). 
^ \ >7 Ante-pecho ^q4$^estm tíravesatío , que pasa de 
Sefli pif derecho 4 efro^ hasta aquella parte en que est4 la 
ccntrea del Tegedor. A esta correa está asido un Cfurreto, 
porclqual pasa la cinta para irá la Gabina^ que estd 
tfn,po^o mas ab^ctn . » 

. H {1^ C^rGQl^ra.9 qu^ e^^a 34 careólas. 
i ' 59. Cdr«olas« En las cintas lisasyi que estín Ubn^ 
^as yno son necesarias sino das^ o^tres^ ó quasro careólas. 
/ 94 (tf^IZQS.t -que unem las careólas 4 los Harpones. 
v.\ -5M tlj«rpw«s5(**)íé?«i«!^/^^rr4/ de madera^ que SU;- 
im^jf/f^míV'miyt^'^arcQlaefy qmformanupasmma K- 
«M$ qtfe4(^o doce4,fm h4o%ydoc^.4 t^rthi^^moateidendo 
los Hzoi pequeSos^m^porfeSoi mvef^ quánda se pátan. 
\ %2 La Gubioa (**) anterior. Por evitar la confusiou 
jf han omitida en el numero %% Jas Gubinas posteriores. 
yjAqtá-qsin^^ dair^ (oiJfiks 4g /« wdifffbKe^ y, las GuHr 
"ñas posteriores sot^^n^s t^mfst cqm eon los cohres df 
Ja ointa^ queso, tfge^. . . 

34 k\zt^ ^ que mantienen las Guhinas% 

%i Palo.de rMorqQV^y « H^^ SQkmenfe asi ^ Re^ 

%fy Tafl;^ktav| pfmSmfi 4h un Herró 1 sobre que 

4^,mueve. 

(**) Caclent • es aqai donde pone los p]cs el TcgcdoTt ^ 
(**) TaipbKn ^c llaman Ctntfé mutfhéi* 
*t*«)^*tiWctf 'se IhWiá Usfm4 5 eii ¿Vtdar de tolcdo , f en Frtiii. 
c¿s dcmeo el mismo nombre aujc el eniullo», ^ 




ajó Espedhcuh de la Naiundeta. 
%j Escalerilla , ó bolillos de retorno. (**) 
a 8 Botones de retorno. 
^ Usto^ que Uanutmos sfui rHatno^ eis tamhien un Me- 
áio para diversificar las labores^ y repetirlas , además é 
>aiftíetlas que se sacan con íoi lizos aftas ^ 6 peqoemi^j 
tOH la mutación de la transa^ tomando oirá tornadera. 

Comunmente hay tres paLs de retomo^ y se pueden 

emplear mas. (**) Estos ^ret^mi^ están eohcadet sehre 

una estaquilla (^ en forma dehíAanzas^ d basculas ;jr 

teniendo pendíefftt tm pé^ éf^m$de sus \estttend'dades^ 

^ehdram el otto^ al quedar libres^ Bi Pasamanero tif 

Muerta de si (en 28) mucbos botones detenidos iyp^^ 

vfe tirar por medio de ellos las cuerdas ^{^) quepasuh 

do por los bolillos de retorno de la escalerilla , (en 27) 

van d parar ^ Ciíb(> ^érht -de ios: palos' derét¥rm 

{eñisyiAw de esmpahs^ t1r¿tdopór^tth¡aon^^^i) 

baja y y al pasar encuentra láTamboleta ií6 ^que se 

mueve sobre dos visagras ^ y cede por dejarle befar* 

Quandoyá llegó la cabeza del retfirno ^nas abafo ^ ^ 

Tamboteta ^ bueiveém d femar sufri^ne^ f^g^íí- ^ 

¡na ia cabítsutditi ^éfámo^-^ue queda con esto detié^ 

ula. Si se tira 4 este retomo ^ que apareé de atli la Tath 

boleta^ queda libre^y escapa el retorno primero.Tiradod 

Segundo retomo por la cutfda^y detenido un instante de* 

Hjokiélá Tamboleta^fe Halladeiemdo^y preso con la 

^buókadé la Tamboleta msMad He natUIral posición. Td 

es eljféego de los botones , y retorhos^ Izamos aeré ú 

efeño. Encima , y precisamente en medio de hs retemos^ 

é halanstas ^ estd Un dnUlo de hU&^ b moral ^ al qual se 

afirman ^ ó en el qual entran otros tantos remos y i ^^^ 

das transversales ^ ^oMú téjíÁgd á pirépiosko. Qu^aido se 

t^ 

7 'X**) Bn esta Escalerilla está Ift pMstté » 7 en ella pasaa Ui cacrdaf 
por Us Hit f Tés* . ,, 

(*♦) Conrortne U labor. ^ ^ 

. (*^.jEsvaenaqvUla4C llama if/#rr«y«ie#r#riM»;y. lú.bahyft ^'* 
fcstas cucrdái se iianall C$ritU$ 4$ Arr»ra«. 



Los términos mas ordinarios^ &c. 1 3 7 

Sira , y h^a un retomo , se estiran las cuerdas iransver** 
sales , ¿ remos , que se afirman en su anillo : con que es 
preciso , que los U^sús fequelSos ^ en cuyos aoiHos .están 
enfiladas estas cuer4ia^\ las léhmten consigo :¡io' quaibé^. 
ce que S0 Manten también algunos matlonesyt^ ^ é.que 
están asidas las cuerdas transversales ^ y consiguientes 
mente que se lebaneen algunos kilos de la urdimbre ^ de-* 
Jando ^roi. Qu'ando el Pjasanumero tka otr9TetomOyd^, 
ja^ eítápar , y subir 'el ^^frinser^^ Lbs « resnoi^^ói.akrdas. 
traAsn>erSdles\<que ^ístaneneJ-^amüa dal. rjítars» subh 
do ^quédan^flofas^^yJos tizos ^peipsentís ván^ y ideñeA 
tíñ estirarlas ^ ni aliñarlas de modo algnnoi coa quíe^ en 
estácate nada bacen eñlaoika.estas cuerdas^ ;>(niRiMi^ 
síUejp^peta baoiéndo becbosu efiáo' {as-xuerdas ^o^otro 
retomo ^ie toca- al tercero i que viene , 4iacer -tr^sf^^an 
d isfás cuérd4H\ que dormían. Todos éstos efifítos.for^ 
man una fila de di feréntes puntos defiguta^ de flores y A 
tfir quatqtdér otro objeto^ que se\quieifeioon^ que eoffi^ 
guando en soear '^siempn'^^y r^otkn4as.n^snms\^mKOkdlk 
fil^a ^ d(tmeidé<\ itis^fíirÍMí'iasfiskmns etinfktaA%\ 4^ 
fé^an ^ tmta repetieion^^ ^^ que' jfistnmeifte sOwllanm^ 

SUPLEMENTO AL ARTICULO DE LOS 1I20S 

•', ' , _alto&. pertenecientes a los Tapicen. '^ 

iíS T^ces^ que se foMcan eskvia MOmfiJ^a 
'RealdeUJaboneriay{'^ldfin-de.la Carrera 
de la Reyms^ .sMnA^m enalgnnas cosas del mismo 
modo que los lizor^oSm -^ . . - . t ; . ^.^ 

i . fHi) Ot«i99«ii}«cfay^,i^fii|«ofK Mró«iibret hf y ca JU ?4t«i|iaiicria, c^- 

mo Soleras, jples ac Hcrreré> vqUaderas, Bspoicto ,1Src^ qae t€ng;oíífi 

Iñi pódér V romádo* , i^f >th tot tcMréff 4c' MÍdJid i^ ccvpnvyn ^9* «Ic 

JC^l^dOs j Talavcrt ¿ pero los omirimof «ora 9 por no juzgarlos aquí 

necesarios para la inteUgeacia de esra maniobra t 7 por CTÍtar pro- 

lij idad. Los. relares pocstfos se diferencian algo de los ettrangcrof > y 

*porcoinigáf^iecicn«li«éálpHMnMir)7<^Mii-~ 

(**) Bn París. .'* ' rf (.^ai^ 6 







' ^ Los plegadores . . e$im puesft^. del mismo modo. la. 

ühdinAre viené'de-altaajkofí^i.,, 

'^' Vv£a ¿adctn¡á^s('ff[) (wstáí<e^99fCÍtoi^de bilfk ma^, 

H$a^ei ci(¿éa^9 ^iiínaoÍ€sav^imhií\iMt. ^/..» s^arani^^ 
hs dé'h' pttrte^far^eríor.de las dei^ El ár- 

bol (}el \Áiú.wJUáí^mig.wd$i^te\$¡^4h$ los, ^ordmi^ 

kf^Ufon^í^tan idi dmáf i^difier^tn Jp^l^ Sfisiffie^ s 

m¥M¡^iok'1flMcasi^y¡imí^ mud-ai ^^\ími^:^sf^'m^ 
ifrí^\y^>se>CúÑkrpAKWSod^Íi^ mmimrd.dtí^ M:t 

-Aj^^ W¡pBtf^tFi93kí\fmtQi^l.sus jBolorei íirotaío nr 

iiiMm»^(p$^ nfi^rify§ fMr.i $1. QÍTfírfi 

^<i¿ fi^i^ , matiz ^ y figura dobfiáfr.^j y, -f •áftffex^iNMMjr 

ifo e/ patrón. Tcada quaaraao ^ o qudOrMtó se subAr 
%|I^M;«tt9t yUnom wgikM(esí^ q^a^fomípr^efl é c4» 
ymfí¿^^hiMtí5,de:^'i^ ^m 

iPfiméí^^qti^fdsimdaifor^oirai ific^ ütrnas , .fue mrivkr 
san barizonsalmenie las diez vettiadet^J . 

lospmzone 




zofh 



4imbrc » nene qiiAcrí* «o ciaeo IúIm. ' . lu . . i 




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Los términos tnas ordinarios ^ ^« %%^ 

zdñtaíd&mo é/e^i^s^uadraditoí^Estos üné^as^sennHoéias en 
9l caftm^M'hestánd la IferJad €ñ U^ uniimiré'^per^esto 
era ihutil , pufs se suple etm una varita de hierro , (**) 
mas larga ^ue la anchara de, una decena decios y y -fue 
bitee Vf^i dé linea transVjersaL^Esiavariíia^ s¿^ mañejm 
ptfr ' ínedi^e- una curbatkra ^ ^ tiene^a^la'mma dies^ 
fv^a: 4(í^ei. Oficial : áóia'^l etro^a^^ét'Manaá'^^iódo^ de m 
cuchillo con su espalda ^y asimisnkf tiene una pitnta ^ que 
}ioce d'Pocú se vá ensanchando^ El Oficial tiene su varilla 
áé ltí^fv''iiritoñtal0n¡tnt]e^ Wheltda Sóhn^ urdimhre^ 
^^Id^ha khvariHá\t)gunai buéHt^-rnif^^hiia^deíatv^an^ 
my^úe''COfiiH^ bUif patn jj'^pastt^oi^art^ 

íétéiMf^ar^erfár dé'lá^wiirlá>rh]fií¡ig»p^^ 
lo (^sto^ tkándútosatiefnaádmenUelHPSusHy^f.'Ihs^ 
pues hüeiveá trahefysí h necesipo^ subüé^tnaina^r^ 
dedbd&te^^Ui^milapMfajmp^rdt^ ñtít^d lafÁuu^ 
lif^ifi^1í»^diii^é}^>i^ si m^ íí^di^a^ftnéÜeMé d^Ja^ítía 
dé'Vipfc^-ie^ )iináka^adú4^jí^pmm féd^ ata\ > 
pdsüfúriatpma^á la krdHnirt:^^ Ast^^do stomkúa 
eñ^<tihriY U^aeiUa d¡t hitrfé^jyitnga^neter^a'lifíM^ 
liastáqíie^tk^iíd'h dttímoj^ ^ue^p^itie yMal.A^iftíede 
dñm^s)e\^^itjoimim^miá'^^ nd^mk 

Uñeérmsie^áík ytmdÍAi4ü^ wiéáfiorhiV^j^^ ^tra^ 
nuteH^lavOí^lSdb hiehr^ ;yi»i^sa'^ia érditkhi^e^ que 
erúKácadi i^ta)ite\ lkhe'Hidddo^'¡¿ntt^aitíe »al fin' de 
A» Uriéa^de Up»^y. amí^yéMíi)o iiSfJ^^p^úoa 
^h peík^*»^hkf^^^t^áí^mfikfj^ m áffiíated-pm 

éht^f^é^fit(^s^d^'ti^\ilñai9i^^ 
répétfté tíéné/ú^ñéismo^eí^^ 

y apretar 4ií'irÁná¡^ue 'sé atabá'^ introducir» La misma 
serie dt puntos sé apkiéia^y nitela todima como una pasa^ 
da C^"^) de hilo doít&^^é^eáh/^ asíut^ fue' íntrodíice él Ofi- 
cial 

(»*) o aguja de apretar. ••' ' ' ''' 

(**} Cada hilo • qae se iiicrodnce de naevo, de modo, qae PMsmdd, 
es aqaijlo que en otros telares , Luthé» esto e^ el hilo que se in- 
troduce con 9*4*^ f^^.V c.\:.*.'v :. '\ ^v.a _ 



^^ JE^^éeuh de Ja Natufahsa» * 

iiule» la urdinéré ymeiimda^M man^spor $ada la Um^ 
'gituide la Unea^^^ue fatmó anieí^ Lueg/í cruza los fas* 
mos hilos de la urdimbre^ ypf^úht^ga afra pasada ib Mh 
azul mas simple. Decaes b^g a estas das jasadas altef^ 
nadaminia. cmst^.pehe.^ y. vA fufidando de modo ^qpees^ 
tai pas4^ daMhPransvers/dj ma^enen todas lasfihs^ 
fue éarkde^dar. ocubas, jwt el jipado del tapiz , qna 
le 6a de servir de earam 

Heeka esto ^ retira el Oficial la varilla de apreter de 
dentro }kl tizQÍ**)deiram0^ fue la cubre ; y como es 
masiai94faáíiaM\Wtrmidifd^ resisten hsiUgps elpase^ 

pere:hiéMmt^f!k $» f^ i d4f^i^<tfg^Ms bihe^ 
&amieis.aplafi4elJJficiai^\m^M.jlKiuf^ eou mae 

fifctter tijeras ^ calonanáolas dio, largo de la fila ^ fue bé 
acalcada ^ i^a 4^ael peh ^ ¿ bihi^y fóseme asi unas bar^ 
lasperfe&mmc ^f^alef^ ^pmtiandattfioz. f4t íue pre». 
téOerfiz:^^. em4l^^fl(e:stJ^^eí9^i cmjmi» tj afelpa^^ 
do JbtmoesH^ vm^K ¿a^p^imeta ^a de 0s$^ especie^ 
eontamhlitJüaikpmíQXiy.ptIos deiata9$aeozlas dos 
patadas de Mkaxsdyfue Jes mantienen^ Ikga» d te^. 
mr. un pato: mae di ^spema^pie iay dcespofioentte Uk 
primera. Unotkjtft^tt^mtid: deif$mdi^t9 9 y M if&mda^ 
Qcbp tttg34a$jlÍ,ian ^ l(^pm0ditt (d^bilo aprftada^ 
se necetítan patácorreepetidfr d las diez, lineas trans^ 
versóle i de u» fuadra<Et0. De este modo vé siezipre et 
Oficial el estado en íuf;vá suelbra y y ,sigue punto por 
pmtOimatiz^pOfr m»is^^ ^HUtgadoenel 

modela^ y phta iMgwiiff^ idea a{gifnada, 

fa pintura y ni d^ldisem^ Encarden d los Tapices delier^ 
fuia^ parefie ^ fue los ,Dir0<(res de la obra entienden de 
diseño lo mismo fue si^s Oficialas j. pues^ s^lo se baUa en 
ella cierta simetría de coforet^y nada ^íft^. . ^ . 

• * * 

FIN DEL TOMO DOCE.