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Full text of "Espectaculo de la naturaleza, ò conversaciones a cerca de las ..."

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f^aseia-ÉrsplioaOfin del ^r-tjnpsrñcio.Jf'eltín-- 
enJ£smna, ele losPintore-s-. 



^ 



ESPECTÁCULO 

NATURALEZA 

ó CONVERSACIONES 

A CERCA DE LAS PARTICULARIDADES 
DE LA HISTORIA NATURAL, 

QUE HAN PARECIDO MAS A PROPOSITO 

pan excitar una curiosidad util,y fonnarles la razón 
^ los Jóvenes Leoores. 

QUE CONTIENE LO QUE PERTENECE AL HOMBRI 

«n sociedad 

ESCRITO EN EL IDIOMA FRANCÉS 

lOR EL ABAD M. PLUCHE. 

y TRADUCIDO AL CASTELLANO. 

TERCERA EDICIÓN. 
EARTEVn. TOMO XHl 



CoH LAS Licencias kscbsamis, 

- £a Madrid ; en la Imprenta de ^sro Marín. 

Año de 1773. 
^eanaJi ia líáalCojKpa^JtlmpreitrtjyyLiírervJtlRejtio, 



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^^-1^ A B L A 

DE LAS MATERIAS 

contenidas en el Tomo XIIL 

Conversación L La casa ^ 6 habitación del 
hombre , pag. i* 

Conversación U. las alliajaá , y adorno de las 
casas , pag. 46. 

Conversación IIL De las Artes que instruyen al 
hombre y pag. 66# 

Conversación IV. Aditamento de las Artes ins- 
truétivas j pag. 9 7. 

Parte L De la transacción ^ ó concordia , y ju- 
risdicción de la Música teatral , pag. 142. 

Parte IL De la transacción : jurisdicción de la 
Música cantable , pag. 146. 

Conversación V. Aditamento segundo de las 
"" Artes instruétivas, pag. 1 8 1. 

PaleograpUa Española, pag. %ou 



ES- 



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I 



^ 



ESPECTÁCULO 
DE LA 

NATURALEZA. 

TOMO XIII. PARTE VIL 

QUE CONTIENE LO QUE MIRA 
al hombre en sociedad. 

CONVERSACIÓN PRIMERA. 

LA CASA , Ó HABITACIÓN 
del Hambre, 

L mismo tiempo que vemos jt 
una parte de la sociedad ocu- 
pada en vestir , y dar de co- 
mer al hombre , vemos , bol- 
viendo los ojos al otro lado, 
otra parte casi igual de la mis- KJb-Kȇm dc( 
na sociedad empleada en prepararle la ha- '"'"''"' 
bitadon. Aunque nos valgamos dd socorro 
l^XUL A "* del 



9 EspeSlacuh de la Naturakza. 
del Arquiteéto., y nos ayudemos del Albañil 
para reedificar una casa , 6 mejorar un quar-- 
to , será cosa muy prudente presidir á todo : de 
manera , que instruyéndonos con tiempo y y 
debidamente de su trabajo , quedamos coa 
derecho á esta presidencia : todos los dias se 
nos ofrece la ocasión de egercitarla ; y no será 
menos ventajoso , y útil para cultivar nuestro 
entendimiento , que para el buen suceso de 
nuestras empresas , haber tomado con frequen- 
cia la lección de un Ciudadano , que edifica con 
buen gusto, aunque sin fausto , y muestra no 
menor inteligencia en el repartimiento , y di- 
visión de las piezas , que en la economía del 
gasto , y cuidado de su hacienda* 

Los edificios , y casas , de que ha usado la 
sociedad , se han variado con los tiempos , y 
según pedia la comodidad de lugares , y terre- 
nos 5 ó el genio, y diversidad de Pueblos. El pri- 
mer modo de alojarse después del Dilubio (pues 
del tiempo precedente no sabemos cosa alguna 
en esta parte ) fue el que usaron los hijos de Noé 
en la Gordiana , oy Curdistdn , donde paró el 
Arca, La elevación de las rocas , la profundidad 
de las cabernas , concabídades, y bobedas abier- 
tas debajo de tierra fueron el primer abrigo en 
este escarpado País, para las numerosas Emilias, 
mnltiplicadas en éL AUi se guarecian de los 
^. . , cierzos , se ponian á cubierto de las Uubias , y 

Origen de \^ ' » ^^ 

Mainposccría allí se abugabaa contra las intemperies del 

tiem- 



"H 



La casa , h bahit ación del hombre. 3 
tiempo. Pero no podía dejar de opriiD irlos la 
obscuridad , la humedad ^ y la tristeza de una 
habitación tenebrosa. La esterilidad ^ los ba- 
ches , (**) grietas ^ y aberttiras del terreno da- 
ban poco alivio á su pena : todo era arena- 
les 9 todo peñascos ^ de modo ^ que parece que 
d suelo mismo los arrojaba de sí. De hecho, 
incomodidades tan grandes hicieron que le 
dejasen ; y pasando al otro lado del rio Ti- 
gre , lograron de las hermosas llanuras de Me* 
sopotámia* Pero faltos de piedras , y otros ma-^ fos a^«íco/^ 
teriales duros , y sólidos ^ con que fabricar 
sus casas ^ aprendieron á hacer ladrillos , y for- 
mar baldosas de arcilla , endureciéndolo todo 
con hi viva violencia del fuego , edificando 
de este modo y y con estos materiales habi<« 
tadones curiosas , y paredes perfe¿lamente igua- 
les. La trabazón precisa para la permanencia 
del edificio se hacía con un betún pegajoso, 
que aun se halla en aquellos Países el dia de 
oy. £1 tamo , las cortaduras de paja , y ca* 
ñas servia para espesar este betún 5 y darle 
cuerpo. Esta morada y agradable por sí mis- 
ma , se hada todavía mas por medio de las con- 
veniencias , que «el arte de edificar comenzaba 
yá á traherles , qttaado la providencia los pre« 
osó á dividine , y pasar dd un cabo de la 
tieifa A OCIO 9 dándoles por guia lo que apren- 

A a die* 



Origen «le U 



' 4 Espe&aculo de la Naturakxa. 

dieron de sus padres , sus necesidades proprias, 

y algunos talentos naturales. 

Quando por dificultades insuperables se 
careiaceria. veían en precisión de buir de una á otra par^ 
te , y pasar de un País á otro , los bosques^ 
que casi á cada paso encontraban , y que son 
tan á proposito para ministrar estacas , pun- 
tales ) postes ^ y pies derechos y como para abas** 
tecer de techos , y toda especie de tablas , fue- 
ron el socorro mas oportuno para lograr los 
materiales mas sólidos , y juntanlente tos mas 
flexibles , á fin de preparar á estas nuevas po« 
blaciones casas venteadas , sanas ^ y cómo* 
das , en lugar de las madrigueras , y caber* 
^ oas tenebrosas ^ que hasta entonces les hablan 
servido de hospicio en sus correrías , y via- 
ges : y aunque reducidos al principio , por falta 
de experiencia , á unas enramadas informes, 
ó entretegidos de mimbres , cubiertos de tierra, 
gozaban yá aqui Con mejoría notoria de los 
beneficios del dia , y resjMraban un ayre puro. 
La madera se hizo dócil á sus manos , y po»^ 
co á poco con los instrumentos , que inventó 
su industria , la transformaron en zarzos y pér« 
ligas , tirantes , ó viguetas , tablas y ripias, cos- 
tillas y y en piezas de todos cortes , y especies. 
Al método , pues y mas universalmente usado 
en el principióla la industria del Cestero ^j 
á la habilidad y y a&n del Carpintero y jun« 
tamente conja reproducción continuada de x^a-^ 

de- 



--^ 



La caía , b bahHacion del hombre. f 
deras , que nos franquean las selvas , debemos 
realmente , que sea habitable la tiena. £1 uso 
de la madera empezó ien todo el Mundo á di* 
ferendar las viviendas de los b6mbres de las de 
los Osos , y brutos. 

Es verdad > que pasados algunos años ^ dio 
motivo la diminución de la madera al justo 
rezelo de que en todo el País , que se habi- 
taba y acabase la continuación de edificios coo 
tan precioso material : para ocurrir j pues , á 
este daño en algún modo , substituyó la pru« 
dencia la arcilla , argamasa , piedra , [ázarra, 
y comunmente , por falta de piedra , el la- 
drillo. 

En muchas Naciones introdujo , y aun 
perpetuó , no pocas veces , este espíritu <te eco- f* olSinr* 
nomía , el uso de las Rotundas , (^) ó edifi* 
dos de cañas , y zarzos , cubiertos de juncos^ 
carrizo , y paja , y terminados en conos ^**) 
á la manera ds nuestros pozos de nieve. Al- 
gunas veces reforzaban el trabajo de 1q3 Ar- 
quiteétos ^ que propriamente eran solo los / 
Cestero^ con una úiezcla de tamo j pa^ m^ 
chocada, y tierra crasa. Al humo le franquea?» 
ba la salida una abertura hecha en la punta 

de 

. (<Hi) Bran mos edificios rcilondof por deatró » J por fuera. La 
ñas famosa Retunda de la antigüedad es el Panceón de Roina> de- 

.dkad? ^ Cibeles , y á todos los falsos Dtosea, oor Agripa 9 Yerno 
de Angosto ^ y después i Maria Santísima > y a todos los Sancot 
Uartyres por Bonifacio IV. Bi Panteón del Bscoiiai ci de CstntCSv 
^^cie* 

1*^ O como pxramiiki <«ikic«k ^ 



6 Espedíacuh de la Naturaleza. 
de esta rustica media naranja; y el hogar encen* 
dido casi en medio de la primera pieza , ó á 
la entrada de la casa , con lumbre solamente de 
carbón , regocijaba á la familia sentada al rede- 
dor del fuego : para la construcción de seme« 
jantes edificios bastaba el corte de las ramas , y 
leña menuda ; subministrando también el socor« 
ro á las necesidades ordinarias de la vida. Esta 
simplicidad conservó , y aumentó por tantos 
siglos los immensos bosques de la Germania, 
y las Gallas. Tal fue la Arquiteétura de nuestros 
Padres, (a) de cuyo método , y forma quedan 
todavía algunas señas en las Aldeas de Lorena, 
de Alemania , y de Polonia, (b) Otros Pueblos 
siguieron niuy distinto método en la fábrica 
de sus casas. 

Los Egy pcios , después de haber por mucho 
lofllgypciosl* tíempo contemplado^ y recorrido las dos ori- 
llas de su rio , {*^) tomaron el partido de habi- 
tar en las llanuras , que fertilizaba mas , tra- 
yendo por medio de la navegación piedras mar- 
moles y y todos aquellos material^ , que solo se 
hallaban en el centro de África , para fabricar 
mis casas , y lebantar edificios: la abundancia los 
determinó) y mantuboalli: y un gusto nacional^ 
ocasionado en parte de la hermosura de los ma- 
terialesi y en parte de la disposición del País, los 

acos- 

(a) Véase k Strabón Ceogr. 1. 4. y Vicrar. 1. 1« 

(b) Véase k Barclay o > ¡t$ñ dHm§ritm» 



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La casa , d hcAttacitm délhcmhre. f 
acostumbró á ser rdevantes , y esmerados en su 
modo de fabricar , y produjo aquellos edificios^ 
y habítaciooes magnificas en forma de terraple* 
nes, y todos estos hermosos monumento^ , fa- 
bricados , por necesidad » mas altos que las 
inundaciones , é invencibles contra los esfuer* 
ssos , y avenidas de las aguas. Apenas se servían 
de la madera en su construcción , yá porque da« 
ba poca cantidad el País , y yá porque expuesta 
al ayre , y al agua ^ no sería umpocomuy lar- 
ga su duración^ 

La elegancia , y buen gusto , que brilla 
con tanto esplendor en los escritos de los Grie- 
gos 9 y en todas sus invenciones y no se descu-» 
bre menos en su modo de fabricar : ellos son 
nuestros Maestros en la mejor práética de la 
Geometría y en la corrección del diseño ^ en 
las ordenes de Arquitectura > en las mas hermo- 
sas proporciones , y en los principios de todas 
las buenas artes. 

Los Romanos , mas rústicos » y mas pobres ^ -^ . 
en aquellos primeros tiempos, lucieron al prin» ios Griegos, 
cipio sus casas de madera , tierra , y rastro- ^ •«*«<>«• 
jos. Pero no obstante esta primera simplici- 
dad no dejaron de manifestar en sus obras 
cierto ayre de nobleza ; y aun acaso conocie- 
ron desde luego la verdadera grandeza de la 
Arquitedura ; pues en los edificios , que le- 
bantaron para la pública utilidad , perdonaron 
del lustre , y magnificencia para conseguir me- 

• jor 




8 &pe&acido dé la Naturaleza, 
jpt el intento. Seiscientos años antes de Je^- 
su^Christo 9 en tiempo de Tarquino el ancia- 
no , se hallaba yá todo el ámbito de su Qti«* 
dad adornado de multitud de condudos de 
Mamposteria y ó canales grandes de cal , y can- 
to , que se esparcían como otras tantas ramas 
por todas partes , para ir á parar á un con- 
dudo maestro bobedado : con la apreciable cir* 
cunstancia de ser todos accesibles al acarreo 
común de Chirriones , y Barrenderos^ que con^ 
dujesen , y descargasen todas las Immundi* 
das de la Ciudad en el Rio Tiber > en todo 
tíempOé Este espíritu de magnificencia , y aseo 
en las obras útiles al público , se perpetuó en 
todas las edades de la República ^ y se man« 
tubo también con singular cuidado por los 
primeros Emperadores. La mayor emulación^ 
que se conocía entre los Ciudadanos mas po* 
derosos , era de hacer venir desde lejos aguas 
saludables á Roma > que corriesen por toda 
la Ciudad , para el uso , y abasto del Pueblo, 
de facilitarle al Pueblo mismo la fábrica de edi-- 
fíelos amplísimos , donde se egercitasen 1q6 
jóvenes , y quedasen mas ágiles , y robustos, 
con los aéines del cuerpo ; de lebantar esta« 
tuas y y adornar con ellas espaciosos pórticos, 
donde por medio de curiosos soportales pu- 
diesen á un tiempo , y á cubierto de sus in- 
sultos , ocuparse en compras , y ventas , y es« 
Judiaren uo divertido paseo los monumentos 

bis- 




La casé , h kíbitachn 'del honére. 9 
históricos de su Patria. Pero la mas noble 
empresa de los Romanos fue no cpntentar-^ 
se con empedrar, solapnente , sino macizaf tamr 
bien sobre sólidos cimientos todos los cdcni- 
Bos reales , qiie cruzaban el Imperio. Agri- 
pa , Yerno , de Augusto , que con tapto zelo, 
como buen efeéto , tomó á su cuidado la ege« 
cucion de esta obr^ ,. es un verdadero Héroe,. 
y todo el Genero Humano le es deudor. JU)s 
inconvenientes , que las obras de madera traben 
consigo , y lo frágil , y- dificultoso de su per- 
manencia 9 dieron cada dia mas , y mas estí^ 
macion á las^ fábricas .de Mampostería , yá pá- 
bUcas , y yá particulares. Con esto consiguió 
la sociedad dos provechos y haciendo por una 
parte las habitaciones mas cómodas y y con- 
siguiendo por otra el ^rro. de la madera ^ 
tan necesaria* para la navegación , pera cocer, 
y proporcionar los alimentos , y para otros 
muchos usos en la vida humana. Pero no de- 
jó nunca con todo eso <fe ser 1^ maderas utia 
de laís partes principales, de los edificios. Ocar 
síones hay en que se forma con ella todo el 
esqueleto , ó lo que llaman armazón , y bu- 
que de la casa , la qualse viste ddspises de lí- 
geca Manipostería. Gomo ' quiera y ^ auxilio 
de la madent es preciso para jía división de 
los quartos alto , y bajo; y necesario indiS" 
pensablemente para impedir , que las paredes 
0e aparten , y ^rdan el aplomo , v para conv- 
Tm.mi. B • ser- 




ID EspeStacuío de la Naturaleza. 
servar el todo , manteniendo el techo. Qiian- 
do , ó no es fácil abrir cimientos profundos, 
ó se quieren evitar por ésta , 6 por la otra 
causa , pueden contentarse muy bien con so* 
la la solidez , que conseguirá un edificio de 
madera , formando con su trabazón ^ y ensam* 
blage un todo de diferentes piezas ; y hallaiH 
dose de este modo poco cargado el terreno, 
cede menos también > que cediera debajo del 
enorme peso de una obra de cal , y canto, 
que se idease lebantar , sin fundarla sobre la 
tierra fírmeu 

Quando » por el contrario , se quiere dar 
al edificio una consistencia estable en suelo mo- 
vedizo ) b en parage donde costará demasia- 
da dificultad cabar hasta encontrar tierra só* 
lida , la madera viene al socorro , y asegii** 
ra á la obra de Albanilería una solidez in« 
s^^^, contrastable. las estacas , que se clavan en 
e^tos terrenos con los fuertes ^Ipesde un Mar«- 
tinete , (^^) llegan coa sus puntas basca la tier<* 
ra firme , y con sus cabezas unidas , é igua^ 
Jes sostienen el peso de un edificio , aunque 
Immenso. Tan de antemano , y con tanto tiem^» 
po arreglaron el Albañíl , y el Carpintero sus 
tareas , y trabajo > socorriéndose mutuamente 
y ayudándose el uno al otro , sin abandonar* 
se jamás. 



i^) Asi se llcma U máqoiaa 9 qne te om fira ckw ctMOüi^ 
tanto en s^^uii^omo en tierra. 




La ca$a , bbcéitaeiún del bonAfe. 1 1 
Después vino el Herrero para fortalecer^ kStctÍS ^^ 
y perfeccionar las obras de ambos con ftiertes 
abrazaderas , barrones,y diversos instrumentos, 
y piezas á proposito para prevenir los insul* 
tos de los elementos , 6 impedir la videncia 
de los ladrones. Los Obreros , y los Oficios se 
fueron multiplicando , y trayendo al Gene- 
fo Humano los socorros , que podía desear; 
y ano machos debieron la invención de sus 
profesiones precisamente al gusto de nuevas 
comodidades. Quántas precauciones , máqni- 
oas , y fábrica» tan distintas se hallaron solo 
para las obras de hierro % Qiiáncas para el co* 
hte , y para el plomo ? Quántas pata los coa- 
dudos de las aguas ^ y conservacioú de los li« 
cores ? Qué no se intaginó* pt^ecfeao^nte para 
gozar de la h\z .? Prtmeríimente cerró el 
Cestero tas ventanas de l^^s casas con zelo- 
jsías ; pero aunque recibían la luz ^ no im- 
pedían bs vientos , ni et que se introduje- 
sen en las viviendas ayre^ nocivos# Acudió el 
ZTegedor -al socorro , reemplazando el serví- 
xk> de los encerados , con sus lienzos ; y úl- 
timamente el Vidriero substituyó á la de- 
fensa de lienzos y alabastros , y demás pie- 
dras adelgazadas , y lisas ^ el uso de el vi- 
drio ) y crystales : conveniencias ^ y decora- 
ciones 9 que traben consigp una comodi* 
fdad deliciosa , comunicando á nuestras vi- 
viendas toda la luz del dia al mjsmp tiempo 

B a que 




1 2 Espe&aculo de la NaturaJeza. 
que las ponen al abrigo de los vientos , y les 
franquean libre la vista de la hermosa Natu*. 
raleza» 

Estas agradables invenciones , y otras mu-¿ 
chas deben su origen á aquellos tiempos , queí 
nosotros hemos querido llamar , los siglos de 
la ignorancia : hagámosles mas justicia. La sa- 
na Philosopbta es de todas las edades. Loa 
verdaderos Philosophos se parecen á los bue- 
nos Christianos , pues unos , y otros se co- 
nocen en todo tiempo por sus obras. Asi co- 
mo la verdadera piedad se muestra por la re- 
gularidad de su fé 9 y excelencia de sus obras^ 
tíe puede decir también , que en aquellos si- 
glos , que nos han ministrado las sabias ob- 
servaciones , y las máquinas ingeniosas , se ha- 
llaba lá sana Philosophía ^ que 6y nos ma- 
nifiestan sus obráft. No permita el Cielo , qué 
nuestra admiración , á cerca de la hermosura 
de estas invenciones , nos incline á dar el re^ 
nombre de Criadores á aquellos que las in- 
ventaron , ni á los que las perfeccionaron de*- 
pues : unos , y otros es cierto que emplea^ 
ron , y pusieron en obra materiales excelen- 
tes y mas criados todos de antemano por él 
Autor de la Naturaleza. Pero no será justo, 
que pasemos en silencio , que asi como los 
materiales son un rico presente de Dios , fe 
invención , y trabajo de estos hombres so» 
dignos dornas alto , y excelente elogio : por- 
que 




La iása ^ b biíhitaciimikl faifihfk t9 
que verdaderamente' honraron al tegenio-hiH 
mano. No pocas veces aquellos , qtie se abro- 
garon el titulo de M«eátr(í5f /y de sabios^ no 
nos enseñarob ^ sibó voces'^ mi^ saV¿<rqn ú ka 
sino palabras , ^ el arte de dispiitfínsóHfelas'coK 
sas posibles : cosas , qdé nunca serán ; pero los 
:Artíficé6 ingeniosos ib^maron sabios ^ y^ sacaron 
dlsdpAlos , qué' aí ¿fgeifipio^ de «us.^ Maestros 
continiian dé edad tn * edajd ^ y dé^slgio én; ^i¿* 
glo en multiplicad laá cdrivoniétíbiáS), y en pT6<^ 
dudr nuevos , y felices efeflós para el bien , y 
alivio del hombre. En aquellos parages á don- 
de llegaba el Ai^uit^dto \ eíGkrfíinteío^V? Al- 
bañil , el Ensamblador , y el Herrero todo es- 
taba toscx) 5 y cfti brmo. Pero ^ luego al puntó, 
después de su llegada ^ se dejan ver también con 
ellos la simetría , la proporción , la convepien- 
da , la curiosidad , el alivió | y el wposóyjuí»- 
lámeme con la solidé^. * •:. 

Los nombres solo de las piezas , qué en- 
tran en la eetrudiura de wi techo , y de toda 
la armazón de un edificio , juntamente 'con 
la figura que tibnén ^^ito^'pódrán-dar • tina idea 
propordonada de los en^icnblagiss , h trabazo- 
nes 9 que logran , y juntamente de todas las 
partes pertenecientes á la Carpintería , de que y^.^^,^ ^^^^ 
es tan fácil coma íap, poco común ^ el instruir- pmtcrii ac 
se , sierído aá ^ que' nadie ' debiera ignorario. ^''"'*' 
V podrá V- m. después de todo esto , Cal»- 
Uero mío ^ r eusar el conocimiento de aque- 

* lias 




14 ^^JEspeSacuhde laNattírakziA " 
Has bernmientas , é instnimentos , qne sinren 
ordinariamente en estas obras ? La noticia so- 
lamente de los servicios particulares , que nos 
hacen , puede dar ma» amplitud á nuestra ra* 
2on , y abrirnos , y aclaramos el entendimien<i- 
to , inspirándole al misnrio tiempo el gusto de 
la proporción^ y el deseo de la equidad en quao- 
tt> trate. Comencemos por lo ma3 necesario , y 
el primer Oficial y que V. m. encuenixe , le eo- 
«eñará lo que falte, y le comunicar! luces mas 
claras á cerca del todo de la obra. 

. PIEZAS DE Carpintería. 

,A f. Solera 9 pieza queiiermítia un lieneo de 
madera , y el tabique ^ quedtvide una sala, d 
- aposento» . 

•a. Pies derechos para los ángulos. 
3 • Pies derechos al lado de las ventanas, ('^'^a) 
4. Piesderechos de entrada , 6 puerta. (**b) 
f . Pie derecho de los daip^d? puerta , y veo- 
. tana. ^ 

6. Tornapuntas aspadas, (^^'^c) 

7. Tornapuntas , que sobstienen los pies de- 
rechos. 

t. 

(**a) Estas pief derediof f^ llaman tftoihsett Jumíds , f sm Us 

3«e tnancictten el Diutilt alqaal lUmaa al{;tmos Pmtmt zy tX C9* 
o de jambas » /Dintel le llamaft MArc»^ por ser el Marco ea ^«c 
«Btran > y que cercA Us hojas de rentana » h puerca. 
(**b> Aquí se noca lo mismo <|ue cti la pie&a aacccctfCRtc* 




Zji casa , h habitación del hombre. 1 1 
I. Virorillos , piezas ecv diagonal ^ debajo deí 
apoyo del cruzado. 

9. Fuentes , ó dintel en k> alto de las puertas, 
y ventanas. 

10. Pies derechos enanos para, el entramado 
de arriba. 

1 1. Virotülos encima de Ia& puentes. 
1 3. Solera (^*a) donde está la cornisa. 
13. Carrera de bobedilías. (**b) 

14* Canes , cuyas^ testas doscamanr en la solera 
para sostener el suelo ,6. cadena ) que hace 
oficio de suelo.. 

1 5. Cadena segunda ^ 6^ solera sobstenida de 
riostras , y asimisixio se ven las testas del otro 
sudo ^ ó especie de cao^acaocbon.. 

I é. Pares, que mantieoeb , y esc^n en. el pea« 
dolón para forniaf el tejado^ 

1 7. Camones esféricos, por la parte interior, 
que reciben el tirante ^ ó solera superior, que 
vé liot alcúeoteá espirar enfrente de la c^dena« 

1 8. Cadena tercera , que impide que se separen 
los pares 16, 1 6. 

1 9. Gatillo , que coge , y abraza k>s tirantes, y 
entra en el pendolón. 

ao. Virotillos , ó pies^deírechos enanos , piezas 
pequeñas de encaje , Itbantadas entre la ca- 
dena , y el par. 

<**a) También le llama» TírAuti» 

(**b) Bn alguna^ partcf les llaman ^rtet»mes* y dl€sca|is«a $•- 
^TC «M pieza de madera. » í gueÜ^te»» <>#¿*f*f»/^ ' - . * 




i6 EspeSfacuh de Ja Naturaleza. * 

ft t. Jabalcones , que van desde los camones ) 
la cadena. 

{t a« Armadura ^ que sbfast&ne h^ latas, encima 
de las qnales está la teja , y que estriba en 
los nudillos y que asientan en la comisa y y 
tienen un paralelo encima, que.se llama 
estribo , y 1^ madera de éste numero 9 2 se 
llama costilla , 6 corarapar , qné sirve para 
fortiBcar el hueco , que causa el camón , el 

' par , y cadena ^ y la linea embelsa , que 
fene(;:e en el extremo déla cornisa, y se echa^ 
ó sienta encima de dicha costilla, , se. Uama 
camón. 

1 3 . Suplementos , que mantienen loa pares: 
también se llaman almas. 

a4j. Maderas de sui^emento*. i 

a 5* Cuñas, 6 suplemeiilios«. 

B I* Pared maestra. 

a. Plataforma, lugar vado aobre h pared 

maestra. . , : . . 

j. Nudillos. í 

4. Paralelos , que estriban en los nudillos j 6 

escribo. 
^^. Su^lo'de. bobédiUas. . . 
-6. Medio tirantew . 

7. Media cadena. 

8. Virotillo del techo. 

9. Jabalcones , ó riostras para atar el pendolón. 
i o* Jafelfones par¿i. mapteper fi\ . tirante. 

ir* 




o 



La ^asa , h habitación del homhré. 17 
II. Virotíllo sobre el paralelo , ó e&tribo, 
II. Puntas de los caoiones, y son xíví suple-» 
• meato para sacar el alero del tejado , y dar 
corriente á l^s aguas. 

13. Lima en diagonal para mantener las ta« 
blas del tejado. 

1 4. Péndolas , que se embarbillan , ó enea* 
jan en la lima. 

1 5. Solera en que estriban péndolas , y lima. 

16. Entramados para formar la diversidad de 
piezas. 

17. Camones del alero. 

1 8^. Pares para los ángulos de los techos» 

'9 9 ^^9 y ^i- Suplementos , ó cnñas. 

a 2. Trabes en que se afirma el pendolón se« 
gundo y y que está señalado acia el me- 
dio con dos escopléaduras ^ que se llaman 
cuneros. ^ 

1%. Atado, ó trabes segundo para los jabal- 

' txmes» 

1 4* Tirante del entramado para un camaran- 
chón. ' . 

25. Tirante de otro entramado para las tro- 

' ñeras, y tragaluces, opuesto á ios cañoná 
de la chimenea. 

•¿6. Piésf derechos ifcilachimeríéa* ' . /) 

37. Morillo, cadena I ó caballete al paso del 
cañón de la chimenea. : . i 

18. Irradiación , 6 total de la armadura, en que 
concurren mvic;h^ praderas ácia.|fi Ufxia««^ 
Jm.Xni C ' a^. 




Lf» techos. 



1 8 EspeElacub ék la Natufokttíu 
39. Pilastra quadrada. 
JO. Extremidad , ó testa de una madera, 
I \ . Caja 9 mortaja , espera , ó escopleadura^ 

que todo es una misma cosa, 
3 a. Tenón , ó corte de cartabón. 
3 3 . Corte de cartabón en quadro. 
3 4« Ensamblage por esquina. 
3 5. Ensamblage de dos palos, ó maderost 
3 6. Espaldar del corte de cartabón. 
37. Diminución. 

3 8 . Igualación, que es un corte de ensamblage. 
A. Armadura del tejado , ó piñón con sus latas 

para la teja ordinaria. 
I. Tejas arqueadas , que terminan la armadura» 
a. Falda , ó tendido del tejado. 
3* Guardilla. 
4« Tejas llanas. 

5. Tejas ordinarias, que las cobijas cubren h 
corriente de las de abajo. 

6. Tejas á la Flamenca , que tienen el perfil á 
modp deS. 

7. Tejas á modo de pizarras. (*♦) 

%. Tejas cortadas, que se ciñen en los ángulos. 
fi. Tejado á la Flamenca , con su pendiente, 6 

caída. 
C. Tejado cubierto coú pizarras á modo de 

pabellón* 
I. Planchas, ó cubierta de plooqo* 





:eu 





i;i''íftí»'ía-. '"T^s,, 



LacMsa^ b habitMion del hombrt. i% 
^. Remate. 

3 . Caballete , h hilera con su moldura ^ resti« 
da de plomo. 

4. Moldura descubierta en que carga el plomo. 
5* Cubierta de plomo para sujetar las planchas. 

6. Tragaluz Flamenco. 

7. Tragaluz redondo. 

8. Canalón pequeño. 

9* Cdnal^ redondo con varios derramos. 

10. Canalón maestro ^ que vierte las aguas | y 
sale fuera del alero. 

11. Canalón con su palomilla de hierro , que 
le sostiene. 

X 2. Garfios con que se sujetan los canalones. 

1 3 . Arca , h calderilla quadrada , desde la qual 
cae el agua al canalón inferior. 

1 4. Canalón inferior , que suele caer á los 
patios. 

1 5. <jarfio5, 6 fiadores ^ circulo de hierro , que 
abraza el canalón. 

z6. Canalón á modo de embudo. 
1 7* Fiador del canalón. 

H Tejado cortado á la Mansarda. {^) 

I. Tejado cortado. 

E Martinete 9 máquina para clavar estacas e» 

el suelo. ^ 
I ^ y a. Cadena principal de la máquina. 

Ca 3. 

(««) H. Máns«r<ie ,' fanota Ar^aitete » f«c ni Mreator Ue 
csca especie de cejad». ^ . '■ 




90 EspeSiacuJo de la Naturaleza. 
3 > y 5 • Las quatro almas. (**a) 
4. La maza^, que es de madera muy sólida , d 

de hierro, 
6. Escalera con sus peldaños^ 
' 7. Pie derecho enano para asegurar la escalera* 

8. Las garruchas. 

9. Maromas con sus manoplas (*^b) al fin. 

10. Estaca, que se ha de clavar en el suelo. 
Ponense muchos hombres cerca de las ma- 
romas, y tirando dejas manoplas, lebantan 
el mazo, y le dejan luego caer sobre la ca- 
beza de la estaca. La operación se empieza^ 
y se deja á un tiempo , y siguiendo una 
misma señal. (**c) 

Al modo que la madera es de un imponde- 
rable socorro, en dondgjalta la piedra, así el des- 
cubrimiento , y hallazgo de las canteras es un 
inestimable tesoro en aquellos parages , en que 
la madera es escasa , y aun también en los que 
abunda. La piedra constituye la solidez , y hace 
irqoiteao. durable la gracia , y permanente la hermosura 
en los edificios, y aunque inflexible , cedQ á los 
golpes del sincél , cobra dudtilidad, y queda tan 
manejable como una pasta: tanto se conforma, y 
tan fielmente se aviene con los deseos, y lineas^ 
que le muestra la Geometría. La madera , y la 

pie- 

r 

(«*a) Bsco es > claros • ^ huteos. 

f»#b) O Ramales.' 

(*«c) Bl Maestro ák uiu TOX| ^ süyido pai!a qttC drcfl » 7pA« 




La <:asa , ¿ habitación del hombre^ i \ 
piedra solo esperan las ordenes del hombre \ ^ 
sin él serian solo unos preparativos inútiles : á 
sola su inteligencia está reservado formar de es- 
tas materias tan bastas , y tan dispersas , un 
cuerpo lleno de perfección , y simetría. Nues- 
tro Arquiteélo las acerca , y junta , y muchas 
veces sin salir de su gabinete; y si alguna vez 
sale al terreno en que fabrica , no necesita des«- 
bastar con el pico, labrar con el sincél y ni to« 
mar en la mano instrumento alguno. Al verle 
pasear tranquilamente en un gran taller, 6 as- 
tillero, poniéndolos ojos en todas partes, pu- 
diera parecer , que nace un hombre , que lo 
está haciendo todo. La suya es una cabeza , que 
dirige un sin numero de maños. 

£1 Aparejador , que señala las piedras, que Aparejador. 
han de servir en la obra, que distribuye los mo- 
delos para arreglar las medidas, y los cortes; el 
Aserrador, que separa las piezas, y divide en ta^ Aserraaor. 
blas desmedidos troncos; el Cantero , que mue- 
ve su pico , dirige su martillo, su sincél de dien- ^"^^•* 
.tes , punta 9 ó lengüeta, (^''^a) sin perder de vis* 
tael trazo, ó lineas, que le gobiernan ; el Peón de 
palanca, que con solo este instrumento , y el de fan«/* ^*" 
;dos rodillos, conduce, y sube al taller la mas pe- 
cada , y enorme masa ; el Carretonero, que estri- ^^ Carrcto- 
bando sus espaldas en las de otro , ayuda á Uebar nes de cant* 

en 

(**a) S«n tres efpcctes de sínccles los que usan ; el de dientes 
Ma ouirar alguoos puntos en la piedra , el de punca para det-* 
pastacla > y ei de itiigueca para rasparla» y dar^J^a ultima mao^ 




\ 



nk 



^i Éspeñac^o déla NaturaTena. 
en el carretón de una rueda (*^a) la pieza cor- 
tada ) y labrada yá, ó la acarrea con otros seis» 
ó siete compañeros basta el pie de las guas , é 
ingenias preparados para subirla á su puesto; 
11 Aibaúiu el Albañíl , que la asienta , y la sabe dar su aplo- 
mo 9 sirviéndose para nivelarla de la humedad^ 
que conserva aún el mortero » (**b) d arga«ia- 

Peón de Ai« sa; el Peón , que bace la mezcla , y amasa el 
^" ' yeso ; el que maneja las angarillas : todos estos 

trabajadores, y otros muchos, que manifiestan 
la mayor actividad , ignoran , ó no hacen casa 
del destino» que tendrá la pieza » que egercíta 
sus fuerzas , y les causa afanes ; ni en sus mo« 
vimientos se descubre al j^arecer, sino solocon« 
fusión. Su trabajo se deja vér,yá á un lado ^ yá 
á otro, sin hermosura , y sin orden z quantos 
ocupan aquel espacioso terreno , trabajan á cie- 
gas, sin mas vista, por decirlo asi, que su llana, 
b sil martillo. Un hombre solo es quien dirige ao- 
ctones tan diversas, vé los intentos, penetra las 
intenciones, y lo que era solo una idea encerrada 
en su cabeza, viene á ser una realidad magnifica. 
Qué hombre debe de ser un Arquitefio, que 

l^wftí)*'^ abraza en su pensamiento, y proporciona de 
antemano las disposiciones de un terreno para 
la ñibrica de un gran Palacio , de una Catbe- 

dral 

Í*^t) Escos carretones no se usan por lo comnn en Ispaña $ / 
s¡ alguna Tex se valen «le ellos , les oán el nombre At C^rrtti^ 
Uén : y al carro • que usan de dos ruecas k llaman Curf 4$ 

hu9h «#l» JUS ÜT9S. 

' (**b> h\ noit#> le llaman yá en In obr* Ttrt»4é át tM. 



La fiosa y ¿ habitación del Inmbre. % 3 
¿ral magnifica , de una Bahía , ó Abra de un 
Puerto j de ua canal de comuoicacion entre 
dos mares , a dos ríos : todo debe ser gran- 
de en sus luces , y aun en sus alientos. Los 
R<Hnanos , y los Griegos deben de haber sida 
sus Maestros^ aprendiendo la lección en los 
vestigios y que nos quedan de sus obras : sus 
herramientas son solamente la Geometría , y 
Mecánica r la preyision , y el discernimiento 
de las advertencias , y adelantamientos moder« 
pos son su guia : la sociedad ^ cuyas necesida*» 
des , y cuyo gusto han sido la materia de sa 
estudio, le paga con el amor , y con no permi- 
tir y que se entregue su nombre al olvido, ni 
perezca de modo alguno su &ma. Después de 
Ja reboludon de los tiempos , y de las largas 
jornadas de los siglos se dirá , que Bezeleél 9 y 
Oliab &bricaron el Tabernáculo ; y que á la 
antigua Syracusa {*"*") la fortificó Arquimedes: 
siempre se publicará , que Cerceu construyó 
el puente nuevo. (**) Que á Pagan , y Vauf 
bán 9 se les debe la seguridad de las Plazas de 
la Francia ; y que Riquet ideó , y perfeccionó 
el Canal de Lenguadoc. 

No es menester, ni con mucho , igual q^.j-j^j^, 
esteosíon de ingenio para formar un Maestro ^^ »a Maes. 
ide Albagilería, que scdamente toma á su car- ñUeiU» 
go la ejecución de un diseño : pero en su ge* 

ne- 

(**) CioJatl de Sicilia , celebre ct tiempo ¿e los Konaii«t% 



K 



a 4 Éspe&aculo á la Naturaleza.. • 
íieroes hombre, qué vale mucho. Si quiere 
$er dócil , y dejar á otros el cuidado de la 
distribución , y ornato , puede adquirir riom-* 
bre , y hacer fortuna , anhelando principalmen- 
te á la consecución de dos puntos en el modo 
de fabricar : quiero decir , á una solidez, á to- 
da prueba , y á un conocimiento perfiíélo, tan- 
to del terreno en que trabaja , como de los 
materiales , que el terreno mismo , 6 aquel 
País le franquea. Fácil cosa nos sería el ci- 
tar no solo en fábricas de mucha monta^ 
* sino en otras de menos importancia , no po- 
cas desgracias , acaecidas por causa de la de^ 
ñiasiada indiferencia en estas dos precauciones; 
pero los vivos se pueden corregir , á los de- 
más los respetaremos , aun en medio de sus 
defedos ; y el nombrarlos aquí sería una sa«» 
tyra. 

Si con el tiempo alguna persona podéro- 
ste , 6 algunos particulares , movidos de bue- 
nos deseos , formaren el proyeélo de una so- 
ciedad , ó Academia de Ciencias , les ruego, que 
enderecen , y dirijan las principales fatigas , y 
averiguaciones á cerca de un objeto muy sim- 
ple en la apariencia; pero im mensamente ex- 
tenso, é infinitamente fecundo en ta mul^ 
titud de derramos , y en el numero de bsos* 

ob'ctA difr. ^ í P^^^ 5 ^' discernimiento de tierras. E^te es- 
no fdc una füdio , Que se amortic^ua , y descaece en las 
K^a. manos de •mestros Artesanos i acojitúmbrados 




La casa , h hábit ación del bomhre. 2 5 
i una práétíca invariable, debería ocupar la Phy- 
sica mas industriosa , y atenta. Si esta Academia 
llegase á perfeccionar la Historia Natural , la 
Química , los Tintes ^ los Tejares , y Fabricas de 
tierras cocidas , la Mamposíerta , la Labranza, y 
Jardinería , le quedara todo el Genero Humano 
obligado 9 y se había hecho digna de sus mayo* 
fes aplausos. 

Pero para qué son estos deseos , y ansias 
de nuevas Compañias , y Juntas ? Todo Ca- 
ballero , que piensa noblemente , y de mo- 
do 9 que desee ser utrl á la sociedad , todo 
Cura de Lugar ^ todo Párroco de Aldea , cu- 
ya curiosidad , y cuyo^usto no están embota^ 
dos , ó perdidos por defeéto de quien los aconv- 
páñe en curiosidad tan útil , teniendo , co* 
mo tienen ^ la ocasión de registrar por sí mis- 
mos las obrase la Naturaleza , y de tratar 
á los que cultivan la tierra , la caban , y be- 
udidan , debrían poner por escrito quanto ol>- 
servan , y quanto aprenden de nuevo. De 
este modo lograban el tener una ocupacioQ 
agradable 1 se aseguraban de todo por me- 
dio de la experiencia , y enriquecían al pé« 
blico con sus descubrimientos , comunicando* 
los á la Academia de las Ciencias , ó á quien 
conviniera ^ para hacerlos á todos partícipes 
de su trabajo. A una Academia semejante s^ 
h puede mirar como á depósito público de loa 
Tm.XIU. D A desr 






^6 EsfeSt aculo, de la Naturakxa. 
descubrimientos ^ 6 como «1 archivo de todok 
los conocimientos útiles. 

La Cantería , como también su hermana 
- inseparable la Carpintería , sigue máximas muy 
simples «n su trabajo ^ y emplea del mismo 
modo instrumentos muy sencillos. Pásenselos 
ojos por la figura de sus herramientas en los 
principios de Felibien. Lo que nosotros toca- 
remos aqui , será solo el origen de la tenaci- 
dad de sus materiales , y el modo de ponerlo; 
en obra, 
^ ^"R^n^e Desde el principio del Mundo lograron los 
' efeétos de la Naturaleza alguna eficacia en el 
trabajo de aquellos , que los ponian en obra : y 
la Phy^lca Experimental los ha ido .períeccio«f 
Dando de tiempo en tiempo con nuevas averh 
guaciones ^ y notas. Desde luego percibió^ 
que la insinuación de los líquidos entre la^ 
masas de los cuerpos sólidos , Uebaba consigo 
cierta acdon , y eficacia , que los hacía capa- 
ces de desunir , y disolver estos cuerpos mas, 
b menos ^ á proporción de la cantidad ^ 6 de 
la actividad de los líquidos. Observó asimismo^ 
que sucedía lo contrario en aquellos líquidos^ 
á quienes era por su naturaleza debida la pnlon^ 
ó conglutinación de las masas , sean gran« 
^ des , 6 pequeñas , y suceda esto ^ como suce- 
diere allá en los senos de la Naturaleza ^ que 
l»rece afe£la el gusto de robamos el cono- 

^ jCir 




i-' 



La casa y h habitación del hombre. 17 
cimiento de sus secretos» £1 agua no es Iit}UK 
da de suyo y y solo la constituye en razón de 
tal la ínsioiíacíon del ayre , y el verdadera 
principio de los licores > que es el fuego > y so 
extracción y d fuga la reduce de nuevo á su 
condensación natural» Esto mismo le sucede i 
la sangre y aceites , sales y j k otros mucbos 
cuerpos y que se espesan á proporción que sak 
d fuego y que obra en ellos con mucha diver^ 
«dad ^ á la manera que una misma mano gol^ 
pea con gran diferencia con una vara y que 
con un martillo ,1 ó un mazo» Por esta razon^ 
y con este conocimiento se usa el mas aéliva 
fuego para resolver los metales y y liquidarlos 
con la separación de sus partes. Como coqse^ 
quencia de este mismo principio experimental 
se emplea el fuego mas vivo en quebrantar las 
piedras de cal , y yeso y con lo qual se facilita 
^1 reducirlas á polvo , y el que obedezcan á 
nuestros deseos. Luego que el agua , que*man« 
tiene sus partes desunidas , se disipa , buelvea 
i cobrar los cuerpos su tenacidad natural y y prí- 
mitiva. Los vapores solos , que penetran una 
maroma y la acortan , hinchan , y engrue- 
sap de tal modo , que elevan el peso suspen- 
so en ella» La humedad es un verdadero líqui* 
do , que separa mas , ó menos las partes del 
cuerpo y que penetra ; y asi , se percibe mayor 
grueso en una CQncha , que se echa en agua ; y 
una. pmerU' liíncl)ada con la humedad de 
L Da un 






2t EspéSacuio de la N^urcieza. 
un tiempo Uobioso , apenan se puede céridh 
Esto mismo se puede convencer también de 
otra manera» Si de^ues de desbastado un gran 
cilindro de piedra de la especie , y cantera de 
donde salen las piedras , que sirven en los Mo« 
linos , se señalan círcularmente en él otras tan* 
tas piezas paralelas , quantas piedras de M(dtno 
se pueden sacar del td cilindro ^ aok> se necesiff 
ta para conseguirlo introducir en cada, señal una 
cuña de madera seca , y humedecer las cabezas 
de todas las cuñas con esponjas bien . mojadas: 
pues en este caso ^la humedad dilata las partes^ 
y hojas del cilindro , y hiere , y separa toda h 
piedra hasta el mismo corazón , á quien no ha** 
bia llegado de modo alguno la cuña , quedan-* 
do otras tantas piedras de Molino ^ quantas co-i 
fias se metieron. 

Con mucha mas razón se debe temer la 
detención de las., aguas cercana á los edifídos^ 
quando los ríos salen de madre. Si la casa es 
de sola Carpintería ^ hinchándose mas con la 
humedad la madera mas porosa ^ turba d or- 
den , y disloca en quanto ocupa toda la prc* 
porción y y symetrfa ^ por razón de la superio* 
ridad de un esfuerzo y que la hace ocupar mas 
lugar. No corren tanto riesgo los edificios de 
cal y y canto , ó Mampostería ; pero con. to? 
do eso 9 por poco que d agua desligue aque« 
Ha tenaz unión de los cimientos > principal^ 
mente si ntira consigo algunas de sus patf 

teS| 




la cmi ^ h hiántitcion del bmhre. ^^ 
m » cedeo bs superiores ^ y se bajan y y lesíeo» 
ten todas» 

Los Uqmdos » pues , coitto el ayre ^ d- 
agua 9 y el fuegp , que causan tantos desoi- 
denes en los edificios , introduciéndose en ellos^ 
y Uebandose después consigo ^y disipando miH 
pfaas partes de aquella unicm » y asambfa^ 
que los mantenia firmes , ocasionan por el 
contrario y saliendo de alli , y colando por 
tí mismos j sin Uebarse cosa alguna ^ una fuei^ 
ssa » tirantes , y tenacidad mucho mayor que 
la que bahia ; siendo imposible > que salgan 
de aquella prisión , sin que las dos superfíciesy 
entre que mediaban , se toquen de nuevo eo 
muchos puntos ^ en que antes no se tocaban^ 
y se unao ^ como si fueran un cuerpo sola- 
mente* Esto se ve claramente en una bien or« 
dínaria experiencia. Extrahido , ó retirado el 
ayre , por medio de la máquina pneumática 
de entre dos marmoles lisos ^ y brufUdos , no 
egatrita yá mas su resorte , ni trabaja en des- 
unirlos : y como la presión universal , sea 
la que fuere la causa > obra sobre estos ^ dos 
marmoles , sin hallar acción > ni líquido al« 
guno intermedio ^ que le resista , obra con 
tanta eficacia , que los c^prim^ uno con 
cero tao fuertementeijjj^ aun la mayor vio- 
lencia no encuentra poca dificultad en sepa» 
sarioa. Esta ^ misma adhesión , ó por lo me* 
Bo^fkmo íúotí^ de ttnioo;se|p tambieo 
tírp *^ 




^0 Espe&acüh de ktfíaturakia* 
ta dos marretoles Usos , ó «n dos pizarras; 



. La casa ^ h habitación ^l bonibré. 31 
«fue dilatado este ay re mas que eí exterior , sal* 
gan los glóbulos de ayre , y agua fuera , espar* 
ciendose después , según el grado de calor , que 
los impele. Si estos glóbulos contubieren meiios 
materia que los del ayre exterior, que los circun- 
da , deben sobrenadar, elevarse , y parar en fia 
én aquel lecho , 6 parte de la atinosphera , eA 
que se hallan en equilibrio con los cuerpos que 
los rodean. La sequía entre dos su^rfícies dá 
lugar á una presión roas libre ; y esto es , se- 
gún parece, en lo que consiste la mayor , ó me* 
nor firmeza , y la mayor , 6 menor unión de 
las superficies* 

Tales son los agentes , que trabajan secreta^ 
y poderosamente por nosotros : su acción se 
oculta ^ los Fhilosophos la brujulean , sin que 
cpmprehendan la causa , ni penetren el princi- 
pio : los trabajadores , y los artesanos la experi- 
mentan , ven su efeéto , y «sto basta para diri- 
girlos. No siendo , como no es , imposible ex« 
traber el ayre, que hay entre dos piedras , 6 en? 
tre nía multitud de granos de arena , psra que 
ae unan mas eficazmente las superficies con el 
esfuerzo de una gravitación , que siempre se re-i 
tarda por razón del obstáculo del ayre esparcido 
«en los intersticios de unas partes tan pequeñas^ 
recurrimos á otro expediente , y buscamos el re- 
medio. Echamos ^ pues , una capa , ó pellada de 
mortero entre las piedras ; de esto se siguen dos 
vefeño^ : el uno ^cilitar con la blandea, y doci- 



3 1 Espe&acuh de la Natufakxa. 
lidad de este material la colocacioa exaéia de b 
piedra , que se quiere sentar; y el otro , que con 
ia evaporación de la humedad del mortero , que 
causan el fuego , y la sequedad , quedan aplica- 
das , é immedíata , y tenacisimamente unidas 
unas á otras innumerables superficies. Y como 
las partículas , que se exhalan , son sumamente 
delicadas, no causa su ausencia á las que quedaa 
unidas mutación , ni descSiso alguno sensible» 
Además de esto , consta también de una ex* 
periencia bien notoria el día de oy , que el agu'i 
entra con el ayre á algunas pequeñas aberturas^ 
donde no puede entrar el ayre solo , y que sesir« 
ven del agua para disipar el ayre, queentró.con 
ella; pero después de separada perfectamente lá 
humedad , quedan aquellas pequeñas superficies 
tan unidas , que ni el ayre, ni el agua tienen alli 
entrada en adelante. 

Este mismo efedo , que produce la seque- 
dad entre las masas de las piedras , y capas de 
mortero , le produce tambiep entre las partes 
arenosas , y terreas del mismo mortero ; el qual 
es en ^ mismo una nueva cantería , compuesta 
de partes duras , é inflexibles , á quienes íUh 
mamos arena , y de partes suaves , y fáciles 
de doblar ^ á quienes llamamos cieno, tierra * 
iranca , d libre de arena. {^^) No se ignora^ 

que 

(**) Efta tierra franca es lo mismo que ei Ciiw , no en su acep* 
cion ruinar • tino en la que es muy proprUa de ser, una cierra po^ 
rosa » disútttaik la arcaa » y de la greda. 




La casa y h bahitacion del bomhre. - j j 
que un globo pequeño toca á un cuerpo imme* 
diato por mas puntos que un globo muy gran» 
de 9 atendida la suma desproporción de las par* 
tes, que éste contiene. 

Asi , pues , quanto el cieno , (**) que entra 
en el mortero y fuere mas delicado , y fino , tan- 
tas mas superficies ofrece á la arena , con quien 
se junta ; y luego que el fuego expela db entre 
ellas al ayre , y agua, que encerraban , egercita 
su mayor fuerza la presión de la gravedad , de« 
jandolas mas reunidas , y mas firmes. La cali- 
za , (^^) que se une á la arena , y á las 4i3asas 
medio vitrificadas de la teja , y del ladrillo , se 
compone principalmente de un cieno muy fino^. 
y apto para llenar los vacíos , é intersticios , que 
havia entre los granos de arena ; de suerte , que 
absorviendose el agua entre las pequeñas superfi* 
des del cieno , le deja hecho una masa misma coa 
k arena ; y con la evaporación del agua , y ex« 
bdladon del ayre de enere una infinidad de 
puntos , se reúnen tanto , que quedan como en«. 
colados entre sí , formando su masa con las pie*-^ 
dras un todo tan duro , y tenaz , que con el 
tiempo se hacen casi inseparables la arena , el 
tíeoo , y la piedra. 

Algunos han juzgado , que en lugar de 

reunir la arena por medio del cieno , y las 

piedras , y ladrillos por medio d^l mortero , se 

Tom. XII I. E po^ 

(^} o timo > Nebrija Dic. let. 1. y Ule. Case. íbid. 
<^j Así Uamaa á la piedra de ctl. # 






3 4 Espe&acuh de la Naturaleza. 
podría fabricar sin esto con solo labrar , y pu- 
lir bien las piedras, después de haberlas cortado 
muy iguales , y colocándolas horizontalmente 
una sobre otra. Pero acaso este método sería 
menos seguro, y mas diíiciL Una cosa es fa- 
bi^icar philosophica mente , y otra fabricar con 
solidez. Con todo eso se cree, que bay oy . día edi* 
ficios antiguos , en que se vén las piedras pues- 
tas im mediatamente una sobre otra, después de 
haberlas frotado mucho entre sí, y sin aparien- 
cia de haberse echado alli mortero alguno 
que las uniese. Tal es la Puerta Basea en Reims^ 
que es uno de los seis arcos , que ' parece se 
construyeron , ó yá fuese como un aéto de re- 
conocimiento , y honor del Emperador Probo, 
tiX hacer plantar las viñas en donde habitaban 
los Gaulas , ó yá se formasen en honor de la 
mansión , que Caro , ó Juliano hizo en la Pro- 
vincia Gallobelgíca. Los antiguos tenian exce- 
lentes métodos para lebantar las mas hermosas 
obras de Mamposteria , según se vé en Vitru-* 
vio , y en los grandes caminos del Imperio por 
Bergier. En Roma , en Berona , en Nimes , y 
en otros caminos de nuestros mismos Países, 
se adftiirali los vestigios de estos métodos. En> 
el modo con que se fabricaron las thermas de 
París , de que todavía queda no poca obra , j 
un camino fácil , y suave entre el Hospital de 
Clugny , y la calle del Harpe , hay no poco 
que aprende^ si queremos aprovechar en este es- 
tudio* De 




Tja casa , b habitación del hombre. 3 $ 
De cinco modos , regularmente hablando, Aibañiicría. 
trabajamos el día de oy en la Albañil^ía : con- 
viene á saber , de trabazón , de Ladrillo, de Can^ 
tería , de Mampostería^ y de argamasa y ú hor« 
mígón. Esta es la mas fácil de las obras , que se 
reduce á echar casquijo , y ripio en el mortero 
como en un baño.- La obra de Cantería (**a) se 
bace sin adorno ; esto es , con piedras de algún 
volumen , en bruto , y sin que la cara de las unas 
venga ajustada con la de las otras, y sin que se 
ajusten mutuamente con regularidad alguna. La 
obra de Mampostería (**b) es quando las pie- 
dras, aunque en bruto, son con todo eso de apa- 
rejo , bien quadradas , iguales , y picadas según el 
ancho , con disposición de recibir , y retener en 
6U8 pequeñas concabidades el jarrado , blanquea- 
do, (**c) 6 barniz, yá sea de yeso , cal , ó mor- 
tero , que le quieran dar , y con que lo, jembar- 
cizan todo por fuera. La trabazón es quando se 
juntan los materiales con yeso, con mortero , ó 
argamasa. (**d) La obra de ladrillo , ó mera Al- • 
bañilería , es la que se lebanta , ó se hace con 
piezas de tierra cocida , del todo uniformes , y 
con trabazón , y cubierta. La cubierta consiste 
en poner un ladrillo encima del interyál<y, que 

E2 de- 

• (••«) T>e Limosífi. 

(««b) La obra de 'M.'^m^ittxiz en Bspaña se entiende la que es 
«U cal , 7 \ canto 

<**c) O gHJalkigdd§. 

(**d) A este compuesto le llaman los Oficiales mezcla > y á h 
Ctu&adc mortero le liofliaA T$Tt*dsdt c«/. 



% 6 EfpedfactJo de Ja Naturaleza. ' 

dej^n otros dos. (^''^a) En fín , la Albañilería en 
trabizón, que se júzgala mejor de todas ^ es la 
que se usa para la Cantería , que se hace coa 
piedras grandes , ó sillares ^ y con piedras y cuya 
longitud entre en la pared y teniendo también 
cubierta : esta obra es de dos modos ; el prime- 
ro , quando una piedra hernK)sa9 y bien labra- 
da deja la mayor amplitud á la vista^ descubrien- 
do el mayor adorno ; y entonces se llama Sillería 
Je piedra grande : el segundo es , quando se des- 
cubre con menos adorno , sacando á la vista la 
irenor anchura , ó la punta mas estrecha ^ y es- 
to es lo que se Ihima tizón y ú obra de paramen-*. 
to« Estas puntas 9 y los sillares, cuyo plano ma- 
yor queda á la vista, se alternan con la precau- 
ción de colocar siempre las dos extremidades so« 
bre el lleno de la piedra inferior. (**b) Todos 
estos mpdos de Albañilería , como también los 

de enladrillar y empedrar y retejar y ensamblar, 

en- 

(**a) A estl cuhierca le Ain cl nombre de LUg4$. 

(*^b) Como el mctoJ ) qnc ricnen de Cabricar en Francia • no 
conviene del todo con el nuestro , no obstante que se han acomo- 
dado lüs términos a las Fabricas , y Albañücia lo mas que ha sid<» 
dable t según 'os informen dcvario% Maestros de Obras» resumiré* 
Iftos aquí brevemente las cosas mas comunes > que pueden ocurrir 
en üfta materia en razón de fabricas , pidras t ¿ instrumentos» 
Quando las piedras se colocan unas sobre otras , de modo y que 
las Fitts ) o Héfat de piedra vayan á nivel , poniendo la juntura dt 
la segunda rafa sobre el medid de la piedra de la primera, cosa» 
que solo aparece por lo exterior de la obra , se llama obra de Trn» 
^MtjH Si en este método mismo quedan las piedras cubiertas unas 
por otras seis pulgadas por lo menos» se llama Trah»KS» de tiiU-' 
Tta Ojiando U obra se Icbonta con solo ladrillo , y mortero , et 
de solo ^tltéñlUrid ; pero quando el ladrillo tiene una pulgada 4c 
grueso , se liana ^lUñkiliti* dt rdsiH* i h d.* UdrilU finé , el qual 
lirft también para Séi^r ^ esto es , para enladrillar sorlos , h paví* 
mentos : y si lus U^irtiUs están llanos ) y solo la mitall del uno 
flobrt cl otro » te Rma Trúk^ifn dt UdrilU, Qtiando se fabrica con 



La cáia , h bábif ación' del bofnl^e. - j 7 
entablar un techo , (**) y embutir , son obras 
todas , que mudan de precio , como de mzter 
ríales 9 medidas , y tiempo , ó duración de txir 
tajo. 

Quando queremos seguir á Julio Cesar á h 

Ger- 

<oUs piedras inc<llanaso y de aparejo > bien quadrada^ » y picadas 
)>ara recibir el morcero , 6 yeso , de modo , que no quite el qué 
.estén en bruto % y sin bruñido , se d«i:e , que es fabrica de Jáamf9*f 
ttria c§nctrtada ; j quando la piedra es como quiera 3 y coa mor- 
tero > es de MamptsttTta 4rÁinürU Quandp usan.de solo ripio » 6 
casquijo con cal > se llama Hormi^in, Quando es de piedra perfec- 
tamente labrada ) se llama Silltríé » 6 Cantina. Quando usan de 
una especie de caja para ir apisonando la tierra > llaman téipiar > 6 
trabajar con TMpUUt. Los tapiales se componen de dos Tablivsi que 
j-ej^ul ármente tienen 9 píes de largo , y 3 de alto , una Frontera de 
igual erucso que la pared > y otros ) pies de alcura > de modo , que 
▼iene a ser otro tablero Los maderos » que aíianzaa ésta, caja » se 
llaman C9ft*ies « y los híerrus » que los aseguran > ^A^ujds > á cau- 
sa de tener ojos , por cuyo medio ¿firman los tapiales. A las pi6* 
¿ras de aparejo Ic^ llaman ^rrt^UdMs : á lasque admiten pulimen- 
to Pulidas : á las que entran en ona pared » y salen , 6 se ven por 
fuera j á la parte de la piedra , que entra dentro > llaman Ti^óuy y 
¿la que sale fuera Paramente ¿ si entra en la pared una quarta , y 
descubre acia fuera una vara , se llama de Media heja Quando 
filternAndo , S9can unas piedras acia fuera una especie de cara > h 
YÍsta ) y otras otra > se le dá el non bre de sAimeditlade: Qjando eft 
las obras dan una capa de yeso negro { que lo ejecutan antes de dác 
'yeso Hinco) se llama J4rr4r^ quando le dan el blanco > se dice 
Blanquear , o Enlucir y y en muchas parres Enjalbegar Los instrn- 
mentes comunes con que trabajan en la Cantcria , son el Pice coa 
que labran la piedra para ir formando aquel Grane » y pequeñcsi agu- 
jeros en que entre , y pegue con mas tenacidad el* mor tero: la Maci^ 
ta y qne sirve como de martillo > con que golpean al sosia) o éste ió 
el otro síncél , &c. el Puntero, que es muy agudo , y sirve para ir for« 
m^ndo los ángulos conducentes en la piet^ra , ya sea m. rmol > 6 de 
.qunlqiiicr;! otra especie : el Sincél de que s^ aprovechan para cortar» 
y dcsoastar: á un sincc! le llaman de Dientes >.por tener tres» que sir- 
TCn para quitar algunos punttcos, que quedan en la piedra 5 a otro \t 
llaman de Punta , h Pun\Jn > y sirve para quitar, y desbastar las par- 
tes mas gruesas i otro se llama Ifí#, 6 de Lengüeta^ y es para raspar» 
y dar la ultima perfección a la piedra sala qual limpian ultimamen* 
■ce con una especie de escoltillA » ^ quien le dan el nombre «Je Esct^ 
•haré Los Albañiles usan de Llana paia igualar el yeso » y de Paleta^ o 
Pala para Mampostear. Los demá^. términos» que ocurren > se ponen 
en sus lugares C4>rre.<pondientcs. Aunque en esta áora>,y nombres hay 
nlgnna diferencia de lo que vá puesto en el cuerpo de la obra> ei poi( 
lo que varían las obras , y aun los Maestros en su explicacíoni 
(*«) O sobcrad4(. Ycasc Odia , pie Ice. í. ^ , 



*S8 ÉfpeSlacub deja NaturoJeta. 
Germania , ó colocar , y acompañar á Plinio éL 
tnozo en las casas hernK)sas de la Toscana ^ y d 
^^LaurentinO) tomando las verdaderas ideas de la 
antigua Arquiteéiura en Vitruvio , ó en los Co 
mentarios de Perráult ; .ó en las ilustraciones de 
-FeÜbien , (a) nos ponemos en parage de enten- 
der la estrudura del puente ^ que se fabricó sobre 
^ Rhin 9 y del orden de un edificio Romano. £^- 
te es un trabajo , que nos dispone á una lección 
tan divertida^ como provechosa. Pues por qué 
no pondremos este mismo cuidado en las cosas^ 
que nos tocan mas de cerca ? Todos los dias re- 
paramos nuestras casas^ sin saber, qué es un cien* 
to de madera; (b) ni quánto cuesta una toesa de 
Albañilería. (c) De aquí viene , que nos engaña 
qtii^n quiere , ó repugnamos á la provisión solo 
con ver de una memoria la cantidad á que sube^ 
€in saber quáles sean , ó si son precisos los gene- 
ros , que contiene. Nuestras exclamaciones, fuera 
del caso, y aun de toda proporción, causan risa al 
Oficial^ y nos hacen despreciables en sus ojos. (**) 

De- 



(«) Véanse las casas de Plinto por Serlío , y Fclibien. 
* (b) Esco se enciende en Francia cien maderos de 1 1 pies de largo 
cada uno » y seis pulgadas de grueso. Cotejados los pies de Fran* 
'cia> y España > vienen \ ser Us que acá llaman los Carpiceroa 
maderas de á diez » 6 poco menos. 

(c) Esto es, 6 pies multiplicados portf,6 \6 pies de superfi. 
*cie en la Albañilería. El precio % o coste se varia según el ¿me- 
to > y según la especie 9 tanto en los materiales > como en eí tra- 
bajo. 

(*«) Yo conocí un Sabio • que corriendo con los intereses de una 
casa» le propuso un Maestro de Sastrería la precisa compra de 
18 pizas de Belduoue ; parecióle mucho al sabio Administrador ,y 
^jo> que para 4*^ craa cantas.» que trabajase una siquiera: que 



La casa^ b bahit ocien del hombre % 9 
Debían estar debajo de nuestra conduela ^ y sii-i>^ 
cede lo contrario , pues los que nos gobierna^ 
son ellos. -' • 

Cosa inútil es , que el Particular fiíbríque. Bmpuarad^ 
para su habitación una casa hermosa , si están in-^ 
leétas las vecindades , 6 si las' aguas estancadas, y. 
la movilidad del terreno le quitan la libre comu<- 
Dicacion de los caminos , impidiéndole la ftci*) 
lidad de los transportes con perjuicio tan noto- 
rio: y asi , será cosa mas acertada moderar la es* 
tensión del edificio , y no llorar los gastos , quC; 
se ocasionan, componiendo las cercanías , lim-^ 
piandolas , y allanando el paso de los caminosr 
pues no solo e$ preciso vivir en la casa , sino 
llegar también á ella. 

Si este Particular compra una casa fabricada- Cuidado acMw 
yá , su primer cuidado será asegurarse de que nO; pcrfidcV u 
haya en su circuito terreno alguno mas alto, Jo 7fl'cu€*cíl 
que el suelo en que la casa está fabricada, aunque ^* ** «**•• 
no sea sino solo medio pie , ó por mejor decir, 
una pulgada. Sábese , ó se puede. saber por lo me» 
nos , que la hum*edad es un líquido verdadero , y* 
que todo líquido se estiende á nivel en el circui- 
to en que -se halla. De donde se sigue , que la 
humedad , que hay en esta pulgada en que el pa* - 

tio^ 

la casa estaba empeñada , y que era empeñarLi mas : yiendo esto 
el Sastre » dijo , que él li pagaría : el Administrador * qae debía' 
de haber concebido > que el Berdai|n¿ era aígiiha tela. encera de 
?ersia , o de la China t informado de que era hiladiilo, 6 cinta de 
cAlzonciHos del valor de quince onartos , se salió de la pieía llene* 
de empacho > y el Oficial se ^ttcoó burlando su porfia» y su \^ 
■Oíaad*. . . ^- . ' 






40 Espe&aculo de la Naturaleza. 
tio , 6 jardín excedan la superficie de la sal, debe 
continuar su derrota , penetrando las paredes , y 
alterar no solmente aquellas maderas de que 
está compuesta , y embutida la sala , sino el ay« 
re de toda la habitación , los muebles , y tam- 
bién la salud del dueño. Si esto es asi , qué di« 
^mos de un terreno elevado muchos pies sobre 
el sfielo de la casa ? Y qué de la vecindad de un 
terrado ^ 6 de un monte , de quien no está sepa^ 
rada la. habitación? Además del agua que cuela 
de las cuestas acia lo inferior de la casa , hace en*- 
tre ésta , y l^^niontaña su asiento , y mchrada la 
tiumedad, que se traaspira de lo mas alto: toma 
su nivel, y si no halla vecindades muy espacio- 
sas, y desahogadas, con que se esparza libremen- 
te por el plano , lo pudre todo , y corrompe 
quanto encuentra. 

Insto, pues, en que se tenga cuidado de 
que la casa se ventile por todas partes , de que 
esté no solamente separada de ribazos , y cues- 
tas cercanas ; sino principalmente elevada algu- 
nos pies , si se pudiere , ó á lo menos algunas pul* 
gadas sobre el terreno, que la circuye. Esta ulti- 
iha precaución , tan olvidada en la^ habitaciones 
de la gente pobre, y de todo el Pueblo , princi-. 
pálmente en los Lugares , y Aldeas , podria ser 
dignamente el objeto de algún sabio arreglamen- 
to de ia política. La omisión de esto es muy fli- 
cesta por la masa de humores fríos, que se junta, 
y altera el t^peramento de las personas ^ que. 

no 



Lacofa^ h hesitación M ¡xmihre. 4k 
00 arrebata desde la infancia ;^y si viven en me-% i^ecesid^a Je 

■%• \ !• t -^ empedrar los 

oío de estos peligros , es porque su salud se re<« caminos, h ae 
aipera con la adividad del ayte libre , y con los ^mp'^cííi" 
buenos efedos del trabajo^ 

Después del cuidado de fiíbricar nuestras ca- 
sas coniodameme habitables 9 de modo , que 
estén absolutamente fuera de tierra las viviendas,' 
ninguna otra cosa es mas necesaria j que bacer-t 
las accesibles á todas las provisiones 9 y faeilitac 
la comunicación con los Puerto» y y Lugares, 
que nos subministran el sustento^ No se puede 
^cir , que «n Señor está bien alojado , quando 
no lo está» sus domésticos , 6 quando los pan- 
tanos j ó lugares cenagosos impiden los camip 
nos necesario» pasa el transporte de los bienes 
de su consuma No soa nuestios bienes, y Bues« 
tros domésticos tos que nosotros pensamos , y 
solaflfiente los que vemos ; y nuestra negligen*- 
cía es la causa de que los servicios , que nos ha« 
cen los uno» , y los otros , no lleguen ñdlmen^ 
te á aprovecharnos; 

En Francia los caminos mcjonref , y mas caminos tt^ 
útiles son k» que se dirigen al Puerto del ^^^^^^* 
Oriente , que es para aquel Reyno como uin| 
escala ^ y lonja de todaa k» especerías 5 y ge^ 
neroe , que le vienen de Indias ; los^ que van 
i Nantes , y Ruán , que- son como- uo Alna-; 
cén de la mayor pafte de los bfenes, que 
producen , y embian á Francia las Colonias 
Americanas ; los que guian á Marsella, que 
T(nn.Xni. ^ m P^^ 



CM 



4 i Espe& aculo de la 'Ñaturaleta. 
"^ provee al mismo Rey no de las drogas de Levaíi-^ 

te ; y á otros muchos Lugares , que abastecen 
de telas , vinos , y comestibles. 

Nuestros verdaderos domésticos son aque« 
Pcs^^eTtli Mos , que ' nos conducen estos géneros desde 
los términos últimos de nuestros Reyno», y 
los van á buscar á las Provincias vecinas , y aun 
i los Dominios estraños. Según esto , hablan- 
do con propriedad , todo el Reyno es una Ciu- 
dad solamente , todas las habitaciones quedan 
reducidas á una , y los que viven en ellas debe- 
rán ayudarse iiiutuan>ente ; y el terreno estar 
para conseguirlo praélicable por todas partes^ 
Los Libreros <le la calle de Santiago en París , y 
los Longistas , y Confiteros de la de los Lom- 
bardos saCao mas gatianciá , y -mas provecho de 
Varias Ciudades lejanas , que de muchos barrios 
de la suya propria. Con que mas utilidad les dá 
sin duda el buen estado de los caminos , por 
donde se hacen las conducciones del papel de 
Aubernia , y de Angulema , ó del jabón de Mar- 
sella i qué el hermoso enlosado ^ que guia á la 
Estrapada , ó al Marais, (**) Y lo que importa 
á los Mercaderes , nos importa á todos. Los Par- 
ticulares de uíi Reyno están en una correspon-* 
^ncía cot)tinuada , y la fócilidad para esta (^ 
municacf ion' es quien los hace felices. 

Si un Estado no puede componer sus ca-^ 
* mi«p 

' '(í¿») 'Jai dincl e* París. .-<«•, 



la tasa > íl^aUtacian ¿ktbwiire. ^^ 
Hfñnos á la Romana ^ (a) que lo« con^ng^ -pof 
lómenos ligeramente. Y sí es demasiada emn 
.presa empedrar todos los caminos , y calles^ 
. aun solo á la moderna , ci3idese de reparar lof 
< lugares en que la tierra es fofa , y poco segq^ 
. ra 9 de terraplenar los Ijoyos, ó baches , y echar 
^puertas de guijarros , y arena gruesa en lof 
pantanos. Con esto li& familias ^ que carecen 
^ sustei\to s M^^P .^l socorro d^ su .pan ^n u^ 
. trabajo , que siempre dura* Y cpmo no sea pOr 
: sible, que los caminos estén tratables, y el Puer 
blo continuadamente ocupado , sin que el co^ 
mercio se ?vive 5 yiene á florecer , y á ser felí? 
todo el Reyi>o. La hermosura de ui).empedfa7 
.do en nuestros paróos , y de los edificios pú- 
blicos déla Ciudad, eo que estamos .establecí* 
:dos , es solo una felicidad^ de segunda orden. 
. La primera orden de felicidad eti» un Rstado 
está en la aétivídad ,. y continua ocypacion del 
.Pueblo , que compone la Patria común , y en 
;]a perpetua composición de los caminos , que 
.facilita el traigo , y que se sirvan unosá otros 
;mutuamente«. V.m.. sabe yá bastante bieoet uso 
xle la pala para rebol ver la tierra , de la palan- 
quilla para hacer saltar los pedernales , de los 
inazos 9 .y martillos con que hienden ^ alla- 
nan , buscan tierra firme , y empiedran^ Co- 
noce la agjilidad de aqu^ maz^^ que pare(;é 

F a .fe 

. ■ • 

Vcuc el cofBCL^. coiiT* en que se habla de lu canceras* 



44 * ÉrpeSlacidó dé la l^átttraleza. 
le hacen danzar sobre cada empedrado , y con 
que alternadamente golpean. Esto en qualquie* 
f a parte se encuentra y y tenemos menos necesi« 
dad de saber cómo se empiedra , que de persua* 
dírnos , j convencernos de la necesidad que tMy 
de que empleemos nuestros bienes libres, y pña^ 
dpalmente nuestras limosnas en dar que hacer^ 
y que trabajar á ios pobres , empedrando aues* 
tros caminos , ó reparando de qiiando en qnan- 
do los atolladeros , y parages , que lo necesitan. 
La prudencia mas cfaristi^a , y la caridad mas 
perfeda no es fundar , legar , 6 donar con que 
sustentar á los pobres ^ sino fundar ^ legar ^ y 
donar para hacer que no los haya. 

Ei alojamiento , parte tan prindpsd de nues- 
tras necesidades , y sabías diversiones , se puede 
ayudar sumamente con las diversas partes de la 
Pfaysica práñica y y por medio de un buen gusto 
comparativo 9 que nos acostumbra , sea en cosas 
pequeñas , ó sea en cosas grandes ^ á discernir lo 
verdadero , y Ío hermoso , de lo que es mera 
apariencia , sin la menor proporción , ni solidez. 

Aun aquellos ^ que oo han adquirido los 
imncipios de las Artes , ó d numero conducen- 
te de conocimientos prádicos , no quedan coa 
lodo eso destituidos de todo socorro. Nuestra 
política tnoderaa ha reunido , ¿ immortalizado 
por medio de sus arreglamentos la experiencia 
de los siglos pasados , ias luces de los sabios , y 
los pareceres de los Artesanos^ juiciosos. Sin cui« 
ib dft^ 



ta rasa , ¿ habitación del hombre, 4 ; ^ 
dado de nuestra parce está yá determinado quan- 
to pertenece al bien público : limpieza , desaho- 
go , anchura de las. calles, alto de las paredes , y 
tapias , supresión de ímraunUicias , pozos ^lerdi* 
dos llenos de infección y bastimentos nocivos, 
lillas de nivelar , y tirar á cuerda las calles, 
elección , y mezcla de materiales , herramien- 
tas para las obras , solidez , todo está yá proveí- 
do. £1 Fanicular se halla mucho mejor apo- 
sentado , que ú las ordénes de todo se hubieran 
cometido á su [urudencia. Ko se ha coartado su 
libertad , sino en quanto era necesario , para que 
quedando ¿1 con anchura , deje vivir á los otros. 
Ño podemos itraomodar á ninguno , y aun los 
males , que solamente nos amenazan , se casti- 
gan , como ú fueran verdaderos males , y pe- 
nalidades existentes. 



LAS 



46 Esp^actíJo de la Naturdlezíju 



3»0«G>»«Q»«O»«e 



LAS ALHAJAS, 

\ 

Y ADORNO DE LAS CASAS. 

CONVERSACIÓN SEGUNDA. 

LOS Carpinteros , los Albañiles , los Tras* 
tejadores , y los Eup^ídradores se retiran 
yá. Las partes, que componen nuestras casas, so- 
lo esperan, para secarse, á que el tiempo las oree^ 
y las alhajen , y adornen para quedar habita- 
bles. Pero otros Oficiales « no menos industrio* 
sos , que los que se ausentan ,, se nos ponen á Ja 
vista , y nos vienen á ofrecer sus senricios , y 
trabajo. Cada qual desea poner su parte , em- 
plear su habilidad , y concurrir al adorno. Tapi- 
ceros , Cerrageros , Ensambladores , Ebanistas, 
Vidrieros, Atfahareros, Espejeros^ Plomeros, (**) 
Fundidores , Cuchillerois , Plateros ,. Latoneros, 
Caldereros, y otros muchos Oficiales vienen á 
inquirir nuestro gusta, 6 nos: proponen alhajas, 
y quieren darnos contento. No sabemos á qual 
acudir de tantos como concurren : pero procu- 
remos como quiera aprender de todos. 

Jamás hacemos nuestras compras con mas 

acier- 

(*») Cesar Odia , Dic. lee. P. 



Li%s alhajas , y adorno de las casas. 4 7 
acierto , que quando de antemano tenemos la 
precaución de informarnos con pruebas multi- 
plicadas de las materias mejores , que se emplean 
en cada profesión , del gusto mas racional , que 
se desea en ella , y del coste, tanto del material, 
como de la hechura. No se logra esta instruc- 
ción con algunas disputas tenidas al buelo , y 
como de paso: el mejor modo de adquirirla 
es comparando los precios , y las obras entre sí. 
Su estudio no es desabrido , fatigoso , y seco, ni 
trahe como consequencia suy>a disgusto alguno. 
Por qué especie , pues , de capricho se reusan 
tan comunmente estas noticias , que además de 
ser deliciosas , y divertidas , traben tanto pro- 
vecho consigo, por correr tras otras á que lla- 
man ciencias , que no dan sino tormento ? Pero 
muy Ibera de proposito ©os quejamos aqui de 
la juventud , y de aquel estudio en que la em- 
plean ; ella es dócil , y corre trásias cosas , que 
se le aplauden. 

El verdadero modo de adquirir prontamen- 
te estas menudencias , y noticiaspráéiicas, por 
xuyo medio nos ponemos en parage de .no ne- 
cesitar pedir en esta razón consejo alguno , ^s 
?er el modo de fabricar toda especie de obras, 
y principalmente escuchar á los Artesanos 
•mas inteligentes en sus respectivos oficios. £s- 
AQS son Maestros excelentes , y sus respuestas 
las 4T7as • seguras lecciones. Puédese empezar, 
consultando á cerca de las Artes ^ y telares aque- 



48 EspeSaíuh de Ja Naturaleza. 
lio mismo 9 que oos hayan enseñado yá abo- 
nos libros , principalmente quaodo están acom* 
panados de buenas laminas , y figuras. Pase» 
se después á diversos talleres , en donde se ha* 
liará de bulto lo mismo j que se sabfo yá por 
figuras. To espero , que V» m* encuentre aqui 
una diversión semejante á aquella , que se expe» 
rimenta al ver una Ciudad , cuya descripción ae 
había leído^ Entonces es cosa agradable prevé- 
títc al mismo que le enseña , y explicar el nu- 
mero, uso ,y mérito de las cosas y que solo se 
habían visto en pintora. El Oficial , <^ ve 
la afición , que V. m. tiene á so egerdcio y se 
empeña como en retorno en ínstmtrle. Un dis- 
cípiíio curioso gana desde luego el cosazoo de 
sn Maestro : y sin perder el hilo de su tnn 
bajo;, le egerckaiá y para que le veáis obrar coa 
aquellos instrumentos ^ y herramientas , que 
nsa 9 y toda su atención y y cuidado será com- 
placeros al tiempo mismo, ^e os enseña quan* 
to sabe. 

No hay profesión alguna , que yo quiera 
ver, ni Artesano hábil , á quien me parezca 
escachar , que además de darme utSes leccio* 
nes , que conducen al remedio de nuestras nece- 
sídadiE» , no me enseñe , sin que él lo sepa , algún 
punto de Physica utilisimo. Yá dejamos di- 
cho , que la< experiencias , que son casi el único 
origen de la verdadera ciencia , están en las 
manos , y trabajo de los Oficiales» Peto todavía 
• hay 



!\ 



V» 



/^r • alhajas ^y adorm de Jas. eatas. ,49 
hay alguna cosa mas en este egercicio : los Ofi* 
cíales 9 aun los menos cultivados t cons/eryan por 
lo común una afícion gr^pd^ á la.jDeic^qi<;99 ^y 
tal y que nos pone en la obligación de ^n^arlpf: 
y no es cosa extraordinaria , que al andar uno $11 
camino con la idea de algún asunto particular^ 
note al. mismo tiempo- ésta 9 ^ la oti^ 99?^.) f^ 
que antes no babia becba caso ^ 6^^ qipe; costaba a^ 
solutamente ignorada. 

Doscientos años há , que examinando uiy n^mpu úm^ 
simple Ollero la arcilla , y materiales , que ne- 15^^*** ■^ 
'cesitaba pata el trabajo de sus manos ^ descubri<S 
rhiúcbas casiosidade^,(le qu? se han valido de^ 
pues algunos -sabios , y hecho no .poco raido con 
ellas y sin haber juzgado á proposito nombrar si*-^ 
quiera al inventor, (a) Este: buen hombre fu^ 
Bernardo Palisy de Xaintes , d^ oficio Ollero^ 
5Ín letras ) y sia delicadeza de gp^o^ pero oop 
ideas no poco extraordinarias , y raras. Pa^ 
lisy , pues , por medio de un obstinado deseo de 
inquirir , y averiguar cosas nuevas ^ nos dio lii^ 
x:es á' cerca de las faltas enormes^ que^e come^ 
tian, y pometen aun ^ en el .gobierno de las 
mezclas ^ y masas con que se fecunda la tierra; 
asimismo del uso , y excelencia de la Mar- 
ga , (**) tierra casi ignorada hasta entonces ; de 
Tom. XI 11. - O k 

(9) Véase el medio dé hacerse rico de Bernardo Falisy. 

(**; La Margen es una tierra F«ji7 , Cms* » <$'i»4ve , y \ proposito 
para Fecundar la tierra, aunque si se echa mucho, 4a quema , y 
cscerilixa , como la caU La Mar^a > llamada asi en Castilla , de 
l/áiri-tf Latino » o por mejor decir > Celta antiguo , de que Plini* 
Iiíko mención } es blanca» 'aunque también la Ijgjy dtl color d^ 



^ 



• 



'ft> ' Espé6lacuíode)aN(itwtdleta. 
la vana fantasía de las virtudes atribuidas á las 
piedras preciosas > del origen verdadero de las 
fiientes,y de otras partes de la mas hermosa 
'Physica. No hay que atribuirle á delito el que 
recurriese tal vez á virtudes generativas, que no 
se hallan , ú obran de diverso modo , que él 
pensnba. También es razón perdonarle, el que 
'después áe Habéc conocido , que las conchas ib- 
siles son alojamientos verdaderos, de animales, 
que vivieron algún tiempo en ellas , recurra á 
estanques imaginarios ^ que forma del modo que 
puede , hasta en la cima de las bioataños , sío 
que se hayan podido hallar con' la 'miiformidad, 
que él los pone en todas partes , ni menos con- 
tener , y alimentar en su seno los animales ma- 
rinos: pero no deja de set admirable el* que pu- 
'^iese pasar tan adelante con tan poca ciencia, y 
^n un tiempo en que semejantes estudios esta*' 
t)an olvidados del todo; sí bien él mismo nos 
^yuda á dejar mucha parte de la admiración, que 
nos causa , diciendo, que si bien se burlaban át 
'éX , porque qu^ia hablar de Physica , sin haber 
leído á Plínio , ni á Aristóteles ; pero que acos- 
tumbraba responder á los. burlones, que su estu« 

dio 



^' 



ftirrinclloo 9 y cotombíno ; y asímffnviuU Ka>y • que tiene mezcU de 
arcil-a , coba f / arena : U bÍA04uccia.a ex. rxcel.cnce pata el abo* 
Ao Je ali^aRas tierras • y e .pecies ¿t fturos. La Marga «e taca de 
las cuiraxías de la cierra, eo alguuos; paragcs > y aparece como pró- 
xima i hacerse piedra, y de licchQ.se hace cal de ella, al modo 
^ae de la pirdra , a <{uc U^ma-nas Cali^ Al{;unos han llamado á 
€«ca tierra Msr^a > otros Mériiatlé , y ocros Mdrm*. 






Las alhajas^ y adorno de Jas casas, f t 
dio era en la Naturaleza ^ y que ésta era su libnh 

No hay Oficial alguno , cook) sea algp jor 
teligeote , á quien se le pregunte^ y arguya > que 
deje de enseñarnos alguna verdad , ignorada an- 
tes , ó poco conocida ; ó de aclaramos la que an- 
tes estaba obscura. Z^os Oficiales, son. los .libroft 
mejores 9 después dd libro grande de la N^tUr 
raleza. 

Otros Artesanos hay , que aeaso no nos en<« 
señarán verdades nuevas ^ pero tan hábiles ea 
el manejo desús herramientas , qoe vernos 99- 
lir cada dia de sos manos obras 9 ^ite nos m^ra-*. 
Tillan: conque no es razón confundir de wy*, 
do alguno con el vulgo á los que se señalan en« 
tre los demás con .talentos, singulares» Con quáq-* 
tas muestras de aplauso ;» y es^macíon. ea feciri 
bido un Platero tan hábil como M. Oerr&aíit 
en la Corte , y en la Ciudad ? Su ingenio se ad« 
mira , aunque solo % pongan en ejecución sus 
ideas, y diseños en la feble materia de Ja. cce»f 
^de b ardilla. . \. 

Algtmas Nadooes se jaélan , y como que co* 
locan su honor en perfeccionar aquello , que 
empiezan 9 y asi gastarán ocho dias en pulir un. 
pedazo de acero , que empezaron á desbastan. 
Este merito.no deja de ser estimable ^ pero 
es íacil de adquirir. También se hallan Oíi« 
cíales , que miran como á único objeto com- 
placer al público con novedades gustosas , y 
continuadas: al. verlos inanejar .k con^h4 » k^. 

Ga • ma* 



51 Espe&acuío áe la Natur aleta. 
inadera , el cobre , y el hierro , se puede pen- 
-sar ) que todo su entendimiento se reduce á 
taover los dedos , y manejar sus herramientas; 
l^ro bien presto descubre la emulación , que 
los anima un fondo de buen gusto , y de inven*- 
tíon , de doñde salen alternadamente la como* 
ttidad, 4a hermosura 9 -la curiosidad , la grao^ 
deza , y una sublimidad verdadera. Si baja<» 
mes desde estas profesiones á otras mas hu-> 
iDÍldes , recorriéndolas todas , conforme se Io« 
gfe la- ocdsion*de« verlas , hallaremos , que se 
hsf estudiada^ y perfóccionado igualmente^ qaatiH 
to^ tto$ ^s necesario y y agradable para adór^ 
nar nuestros quartos, y nuestras salas , pro-r 
rter riitest/as cocinas , y para acudir i toda la 
eáBa ) ittíeiiesteres , y circunstancias y que trabe 
oondg6> la vida* ' < i ^ , * 

ProTcchoTCf. *' Uno de los mejores efeftos, que sacamos 
ía^lí dd «"no^ ^^ conocimiento del trabajo de los . Oficiales, 
«ímicnco ác y oi^a^ide los Artesanos ^ es Jimar , y propor^ 
cionar el buen gusto , y la solidéz-cfe quanfoue» 
céSitaiíios , aát eo las cosas , que nos sirven 
i tiosotros immediatamente, como en las que 
aconsejamos á los demás. Los Oficiales saben 
muy bien , que lo que se desea en todo quanto 
p^ímoÑs , y esperamos de ellos ^es elaséo,* 
la lítnpleza , y. el buen ay re 4 pero el deseo de la^ 
ganancia los hace descuidar de la bondad dé 
los materiales , y de la firmeza , y duración de 
kobra^ dandoleivi lustre falso , :uú pronta 

•"' '1 * i «/ co« 



Las úibajas^y adorno de las casas. 53 
como engañoso. De aqui proviene , que núes* 
tros muebles se parecen mucho á aquellas baga- 
telas brillantes, y lucidas , que adornan una 
muñeca ; los Oficiales , que pusieron sus ma- 
nos estas alhajas , no olvidaron el dorado , el 
barniz , y la viveza de los colores ; pero to« 
do su mérito se queda en esta apariencia. Ha«- 
Uome yo tal vez junto á un brasero , ó ciú^ 
menea ^ cuya lumbre necesita el socorro de 
los fuelles : veo unos , que se Ueban tras sí los 
ojos con el encarnado de las badanas , con el 
embutido ^ y taraceado , que regocija , de una 
de sus dos tablas , sin que falte la belleza de un 
galón de oro 9 que le adorna las orillas. Y 
aunque ni la concha , y galón , ni las listas , y 
claveteado de cobre sean del caso ; pero al 
Tér los tales fuelles 9 me parece que son bue« 
nos para soplar , y avivar el fuego ; tomólos^ 
pues , y al primer movimiento se les cae el ca- 
ñón. Buelvole á poner en su lugar ^ perp in- 
útilmente ; pues ú viento se huye por todas 
partes , y los fuelles 9 que se hablan comprado^y 
no de valde 9 con la primer sequedad se que- 
daron sin pulmones. Esto mi$mo sucede á quan- 
to compramos sin cpnQcimiento. Queremos 
un dorado bueno , y nos dan unas costras infor- 
mts^ que se ablandan en dos días « 6 se ar-« 
ranean con la menor frotación. Buscamos una 
cosa cómoda bien ensamblada ; pero presto se 
disloca ^ se desune ^ y queda por trasto inútil. 



y 4 EspeSía:uh de la Naturaleza. 
Parece que tenemos mu?bles para no tocarlos, 
y que nos han vendido las alhajas solo para que 
se vean. Si no seguimos , pues, con un poco de 
constancia el trabajo , y obras mecánicas, de mo- 
do , que adquiramos derecho á gobernar á los 
Oficiales , á dirigirlos en las cosas ^ que les eoco- 
oaendamos , y á juzgar con inteligencia las que 
nos ponen delante, hallaremos, hablando coa 
propriedad , que embiamos nuestro dinero i 
casa de un Fabricante de títeres de cobachuela, 
ó de juguetes de niños. En nuestra mano está re« 
formar estos Artesanos , y sabiendo nosotros es-« 
limar su habilidad, y pagar su trabajo , de Arte? 
sanos, que son , llegarán á ser ArtiHces. 

Haciéndonos ia necesidad , Caballero miOf 
buscar > y conocer , donde quiera que los en* 
contrémos, al Ensamblador, al Fundidor, al 
Oficial de caña , 6 Fabricante de vidrios , al 
Tornero , i los Chocalleros , (**) y al común 
de los demás Oficiales, que nos proveen , y alha- 
jan , me.he limitado á burilar, y dar á V. m. el 
diseño de los dos instrumentos , que nos prepa-> 
ran la mas preciosa de todas las materias , y el 
menos estimable de todos los metales ; quiero 
decir , el tomo de los Abrillantadores , y la nueva 
máquina de fundir plomo. Una , y otra inven- 
ción es bien curiosa , y la Provincia en que V*m» 
habita está lejos de ambas. 

F/- 



1^ Son los q«e hacea ckoodlot t h iKirciüos para pendí 



«aces. 



Las albajas ^y adorno de las casas^ 5 5 

FIGURA^ r DESCRIPCIÓN 

del tornó , (**a) d molino de abrillantar 

diamantes^ 

a La tenaza.. 

h El tornillo de la tenaza* (**b) 

c Taza en que está el mástic ^ 6 compuesto 
para sacar los brillos^ y el diamante mismo. 

d El mástic, 6 compuesto, que afirma el diaman- 
te al cabo , ó extremidad de la cazoleta. (**c) 

e £1 diamante » que se coloca en el torno para 
labrarle con diversas caras» (*^d) 

f Rueda de hierro ^ que dá bueltas sobre 9u 
gorroni. 

g Clavijas de hierro ^ 6 clavos ^ que aseguran la 
tenaza.. 

b Planchas de ploma (*^é) de desigual pesadez, 
con las. quales se carga la tenaza , y se asegu- 
ra, y pone cómase quiere* 

i Rueda de madera.. 

k Árbol de la rueda. Está encorbado debajo de 
la rueda para recibir el impulso de una barra, 
(**f ) que sirve de cigüeña* 

IPuer- 

(**») tos AbriU»iiradores , de que hay varios en esta Corte» lia. 
nan a este torno Meliuedt AbrilUntdr., 

(*«b) Este tornillo es parte de la tenaia. 

(**c) A esce M^stu le Uaman S0ldadura > h Engástt 5 y c$ un 
computsto de estaño , y plomo 5 sirve para pegar el diamante > y 
para sacarle los brillos : nu obstante que los Plateros usan de mar- 
fil oaemado. CéHolttA llaman al va&o , 6 cazuela en que ponen U 
soldura. 

(«»d) J\ estas caras del diamante llaman también Fátatat» 

<**e> A estas planchas les llaman también simplemente Fhmt* 

C^t ) A esta barra Uaman Cadena. 






5 6 Espedlacuh Je la NaturaJexa. 

1 Puerca , en que entra el gorrón , con una pían* 
cha de acero para que estribe. 

m La cigüeña , (**a) que mueve la rueda por 
medio del recodo, 6 comba , que hace el ár- 
bol. El recodo , 6 comba de una barreda 
(**b) dá idea de este movimiento. 

n Cuerda dé tripa, que pasa al rededor de lá 
rueda de hierro , y de la de madera. (**c) Si 
la rueda de madera es veinte veces mayor 
que la rueda de hierro , dará ésta veinte 
bueltas sobre el diamante ^ mientras la rueda 
grande áÁ en su árbol una sola ; y tnien* 
tras un muchacho dá , sin particular trabajo^ 
dí resistencia , cien bueltas á la palomilla, 
experimenta el diamante dos mil frotaciones 
de todo el ámbito de la rueda. El diaman- 
te , á pesar de su dureza , obedece á los de* 
seos del Lapidario, que sigue su trabajo sin 
perder de vista esta piedra preciosa; pero sin 
mas trabi^jo que disponerla , para que se 
labre alguna nueva cara en ella, y el de ar- 
tdi^t , quando conviene , juntos con algu* 
ñas gotas de aceite , aquellos polvos , 6 ras- 
pa- 

(*<^.i) Hsta es una especie de barreoa ^ con que dando bueltas al 
modo de una ci|;ueña9 aunque cod menor circulo , se agugcrean tof 
Ciinclcs de vino para que asi no se rompan las duelas » / pueda en- 
trar U canilla. 

(**bí O Palutuilla , como dicen lo5 Abrillantadores. 

{^*c) TjmSien tienen otro instrumento, ^ q^e llaman E^rísad^r» 
y es una c^ja > c[uc incluye otra con una regula de agu<^eroi muy pe« 
quenos t por dttude caen los polvos del diamante. Asimismo u^an 
Je otro invcrumentü , a que Uaman En^astador > que es como un 
cáliz t o copa , en que dcretida la soldidura > encastan los día- 
ma itcs Al pulij^l diamante , frotándole con loS polvos > le lUnua 
también Cribar > cumandolo del Fcanccs^ 



La^ Mlbájas ^ yadúrno de ías éam. f 7 
padiims , que al frotar uno con otro , sueltan 
desde luego los diamantes , para desbastar de 
esta manera los fíanos , que le vá puliendo; 
pues solo los polvos del diamante hacen pre- 
sa en él. (*^a) 
La Metalur^a > 6 iaquisidon á cerca de los JIJ^J"/"*!^^ 
metales , que es para la sociedad de una conse;- »<> ^ p^attch»» 
quencia muy diversa , que el trabajo de los La- 
[ádarios ^ es una ciencia hermosísima , que abra* 
-za partes, y utíUdades sin termino;, pero la^ coo^ 
duce al debida fin pof medio de instrumento^ 
cuya esplicacion exad:a necesitaba volun^nes 
enteros. No ignora V. m« el .modo de tirar el 
oro 9 y la plata ; y á su tiempo verá también las 
máquinas con que se funde 9 y se sel^ la; noKineda; 
•peroaquiyde todas las máquinas, que se ^ijíipléaf 
^en los metales ^ splok pondré á la vista la ^4ue se 
T(m.XIIL H usa 

(**a) Para 4!|uc tesgamos al^na mayor noticia de una^p¡edra9 
* que ba roerccido canta esttmaaon á los hombres^ que la jucgaii t\ 
ASI rico adorno > aun de los T€mplos, Botaremos aquí algunas co* 
sas« £1 diamante es ^ segiin muchos» voz Grieea > que quiere decic 
fndoBiito , Los Franceses le llamaiv Diamant «los Latinas Ad«mi|A% 
los Árabes, y Maurctahosf Almas, y los Indios Fraá. 'La perfeccioii 
de las aguas il el Diamante cottsiste en ser christaHao t J aunque 
nuchos varían en el color , pues los hay amarillos, aiules » y vef^« 
des i pero tambicn se ca&tiga esta variedad en el precio. Hay Dta- 
mantcs » que se llaman Fondos, otros S,osas« y otros Tablas > y at 
que cieñe determinada medida » y peso , le llaman Fondo perfeft«. 
Xa linea » que sirve en el Diamante para medirle * se llama Rondic» 
y le atraviesa de parce á parte puestas en el Diamante verticales las 
do* pnneal. Bn los Diamantes en bruto , Ion hay, que se llama» 
Pumas aayfes , Lascas buenos. Lascas tendidos , y Rebolludos. Es« 
tos nacen á modo de chinas reunidas acta un centro, y se Uibrav át 
ellos Diamantes Jaquelados, y ¿ veces Fondos. Los Lascastendidos 
son en forma de chapas ; los Punta nayfcs snn ca«t de figura de u» 
Ojftaedrp \ etco es, de ocho figuras triangulares: y á estos casi sienv- 
pre les dan labor de Fondos. Los Diamantes a Facetas son lo<i que 
tíeneocwüis.divcjsas ^c* Ycitf^U pic»-sc^t:y:a de O. Diosysio M«^ 
quera.. " '^ 



^ 8 EspeStacuh de la NaturdfeTUL 
en los metales , solo le pondré á la vista la que se 
usa para reducirá laminas el plomo, que en otros 
tiempos se sacaba muy imperíeéio , fundiéndole 
sobre arena solamente 5 en éstas , 6 las otras me- 
svs y pero el dia de oy , gracias á la nueva inven- 
cion 9 sirve para irmuúierables usos , y trahe no 
menos utilidad ; yá para los condu&os de las 
fuentes , yá para vasos , tazas , arcas de agua , y 
principalmente para la conservación de azoteas^ 
'y terrados 9 y aun mucho mas para cubiirmag- 
nifícos Templos , y Casas Eeales. 

i.^ El uso del plbmo en laminas , general- 
mente hablando , ahorra un tercio déla materia 
misma ; y obras hay , en que ahorra una mitad* 
; De aqtii se te dgue á la Francia , y á todo 
Reyno de iguales circunstancias una ventaja sin- 
gidar ; y es 9 qbe acarreando , como acarrea, to- 
idd el plomo de fuera del Reyno , ahorra á pro- 
porción de dispendio , y extracción de moneda; 
y cada particular evita mas de un tercio de ga^ 
to en el plomo ^ que necesita pera sus edificioSi 
y otras especies de obrages» 

a.^ La igualdad perfeéta , que adquiere el 
plomo ^ reducido á planchas , le hace mas só- 
lido , siendo , como es , la igualdad de las partes 
el principio de la solidez ^ (írmeza , y duración: 
además de esto ^ evitan semejantes planchas la 
co.ainua composición , y reparo de las roturas, 
y desigualdades de que abunda el plomo fundi- 
do solameate v¿ impiden asimismo el que las 
^ aguas 



Las albajof ^y adorno de las ca^as. 'f 9 
aguas se cuelen ^ y arruinen los ediiicíos, calando 
las paredes 9 hasta tanto que se descubra^ y se re^ 
pare el daño. 

l^ El plomo en laminas es también mas 
íacil de emplear en qaalesquiera especie de obrase 
y la máquina ) que le hace planchas ^ le deja mas 
&cil , y manejable al gol^ie del martilla » y no 
menos dócil para toda suerte de formas ^ y buel<* 
^ tas , que le quieran dar, y que el plomo , colada 
sobre arena, era absolutamente incapaz de sufrir^ 
sin que sufrkse al mismo tiempo grande perjuí* 
tío^ y notable alteración , por ser de suyo, coma 
consequenda de su desigualdad 9 tirante ^ esca-« 
broso 9 y quebradiza 

4*" No es la menor ventaja de estas plancha! 
el ser taui anchas ^ y largas ; pues las soldadura» 
son menos eú las obras de superficies muy dila^ 
tadas , quales son los terrados ^ estanques ^ arcaft 
de agua, &c# 

%^ Asimismo ea superior ^ sin oontradidott 
alguna ^ este plomo en planchas para canalones, 
y.aqueduélos , asegurando á quien lo emplea ea 
ellos de una resistencia igual ál peso ^ ¿ impulsa 
del agua. Lo que solo se debedisputar , es en or« 
den á dar á estas obras el grueso que les sea con* 
Teniente. La superficie del plomo en planchas es 
sumamentetupída » y lisa^ sin que, por lo menos 
comunmente y tenga arepas^ altos, ni concabi- 
dades, que puedan ocultar cuerpo estraño , ó se« 
dimentD alguQO , y dair tugar á que se formen 

tía • cüft. 



y 



6o EspeStatuh de la Naturáleta. 
costras ^que con el tiempo disminuyan el díame* 
tro del canon , le hagan reverter , 6 le dejen ab- 
solutamente inútil 9 y le rebienten. 

6.^ En fin ^ una délas perfecciones de este 
plomo , y que es inseparable de las precenteS) 
es , que la igualdad absoluta del grueso de esta 
materia la determina á cierto peso en cada píe 
quadrado , y que permanece invariable relatí- 
vamen te á su espesura ; de suerte » que se puede* 
conocer desde luego con total certidumbre el 
gasto que se hará en la obra ^ que se idea , ó de- 
termina y sin que haya que temer ^ que b eje*» 
cucion nos saque falaz el cómputo. Lia arqui- 
tedura sería mas agradable t y de mayor saris^ 
ficción y ú fuera posible conocer con la certi- 
dumbre 9 y claridad queésta las demás partes qiie 
componen un edificio. Los particulares jxxürían 
también contar con seguridad sobre sus proyec- 
tos 9 sin rezelar 9 que gastos imprevistos echasen 
á rodar su ^rtüqa , y arruinasen sus hacieodas^ 
como muchas veces sucede* 

MAQ,UINA VAKA FUNDIR 

el Plomo, 

t Horno (**a) hecho bastante cerca del bastir 

r dor (**b) largo de la máquina de, tirar pío». 

mo : este .horno es para poner en él > por 

roe-. 



^ i*íW A csc^Sjucidor ilMBAti Cajón, - ^- • - ' ''^' 



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Las alb'ajas\y adotrio de las casas. 6 1 
medio de una grúa , el riel y 6 pedazo grueso, 
que se adelgaza. r 

a Cuello , ó canal. 

% Tapón para gobernar el canalón. 

4 Pila en que cae el plomo derretido. 

5 Cadenas asicbs al fondo exterior de la pila 
movible. 

6 Dos medias ruedas para alzar las cadenas. 

7 Dos balanzas para alzar las medias ruedas, 
las cadenas , y la pila, que inclinándose, vierte 
el plomo en' el molde. (**a) 

% Molde cubierto de arena, igual , y unida. (**b) 
9 Chimenea. 

I o Grúa , que dá bueltas como se quiere , para 

poner la plancha sobre el bastidor , ó cajón. 

I I Cigüeña del gato. (**c) 

I a Pasador para detener el gato , y para qué la 

mesa de plomo quede en el ayre. 

I I Gato , ó rueda con sus puntos , y árbol á 
que se rodea la cuerda. 

14 PiñoD movido por la cigüeña , y que enea-. 
' jando en los puntos del gato , hace andar el 
\ árbol , la cuerda , y la mesa de plomo 
con la ayuda de dos poleas : este piñón 



t*^) En Espatlfl no usan estas bftlantat. h basculas; j enia lugar 
ii§an de uoos caios con que van sacando el plomo » y vertleudole 
en la pila > y generalmcnce las máquinas del plomo se «tiferencian 
en mucho de.ias que se pon^n aqui 

(**h) A este molde le llaman Tablero. 

t**e) Este Gato es uní máquina fuerce > semejante ^ la que dcja« 
nos yá descrita en la Maquinaria , y que sirve para Ubancar ua 
ranuage > aun^ic pcs^ )o¿ libias* ^ - . / 



y 



6 1 Espe&acuh de la Naturaleza. 
está escondido detrás del arboL 
I j Árbol puesto en pie , ó perpendicular* 
1 6 Mesa de plooio de 1 8 lineas, de grueso y 6 
pies de ancha , y algo mas de larga. 

MAQUINA PARA TIRAR LAS 

planchas de plomo. 

La excelencia de esta máquina consiste ea el 
efeélo y que causa , y en la uniformidad coa 
que los Caballos trabajan ^ obligando á que 
se mueira la máquina coa dos movimieatos 
contrarios. 
El efeéto es adelgazar un riel , ó pedazo de 
plomo de pulgada y media de grueso » basta 
darle loi pies j y mas de largo , reduciendo* 
le á sola una linea de grueso ; y sí se quiere 
dejar delgado como un papel , se le dá mucho 
mayor longitud , perseverando su anchura 
siempre la misma* 
Este riel se prolonga 9 y se corta á propor^ 
cion de su longitud sobre un tablero de 50 
pies , de los quales corre los 1 5 acia un 
lado , y los otros 2 $ acia el contrario , yen- 
do y y viniendo ai tr<nbés de dos cilindros 
de metal muy fuertes , que dan bueltas acia 
et un lado hasta llegar al fin de la plancha; y 
después buelven al lado contrario para el mis- 
mo efeéto 9 sin que esta contrariedad estor- 
ve á los Caballos 9 y á la máquíoa ;i que con- 
• dii-" 






Las alhajas ^y adorno ie Jas casas» 63 
ducen , seguir un mismo camino* Ksto se 
comprehenderá con la vista de las piezas, que 
son éstas. 

I Árbol vertical , con sus dos palancas, en la ex- 
tremidad de las quales se atan los Caballos. 

3 Rueda. 

3 Linterna con su árbol horizontal. 

^ Rueda punteada , á quien mueve el árbol ho- 
rizón taU 

f Linterna ^ que se mueve acia el mismo pa- 
rage^ 

6 Linterna movida por la rueda punteada 4, y 
que por consequencia anda acia el lado ccn- 
trario. 

7 Linterna movida por la rueda del tope 8, que 
media entre la linterna superior 5 9 y 1^ infe- 
rior 7 ; con que ésta camina acia el misnio 
lado que la superior 5 , y siempre al contra- 
rio de la del numero 6» 

• S Las linternas 6 , y 7 abrazan un árbol ; pero 
una 9 y otra* pueden dar buelca sin llegará él: 

- y asi no le hacen andar por sí mismas de mo- 
do alguno. 

9 Árbol 9 que tiene , ó lleha consigo un pesti- 
llo 9 que puede entrar en la linterna 6 , d 

' en la linterna 7 : quando encaja en las pie- 
zas de la 6 9 se afirma á ella el árbol , y 
caminan juntos : y como este árbol está uni- 
do acia su extremidad á un cilindro de 
xnetal ^ i|ue se halla al lado ^ sigue el cilindro 

• 9l 



64 EspeSfacido de la Natural et/u 
al árbol \ pero retirado el pestillo de te 6, 
se enc<ija en las piezas de la linterna 7 ; el 
árbol sigue á écta , libre yá de la linterna 
6 , que continúa en dar bueltas^ sin hacer voor 
presión en él , y el cilindro sigue siempre 
al árbol. Cogida , y apretada la mesa de plo- 
mo entre este cilindro , y otro , que está en- 
cima , camina con el superior , que vá ro- 
dando con ella. Quando la pieza de plomo 
llega á sú extremidad , se quita , y desase el 
pestillo de la linterna 7 , que continúa su 
movimiento , sin llegar al árbol ; pero afir- 
mando el pestillo á la 6 , hace ésta andar al 
árbol mismo al contrario que le había hecho 
andar la 7 : con que el plomo buelve ppf 
donde habia venido , y se vá continuada- 
mente adelgazando. 

Xo mas admirable en esta máquina t y la ima- 
ginación mas feliz para adelgazar el plomo 
con el movimiento sucesivo de los dlio- 
dros , que se van continuadamente aproxi- 
mando , es , que este pestillo , que gobier- 
na toda la obra por medio de dos movimien- 

" tos contrarios sobre el plomo , que adelga- 
za 9 no interrumpe á los Caballos , ni los 
impide el seguir siempre un mismo ca- 
mino. 

10 Corte del tablero largo , que mantiene la 
mesa del plomo. 

ri £1 regulador ^ que es un asamUage;, 6 

-f' ^ con 



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Las alhajas ^y adorno de Jas casaí. 6$ . 
conjuQto de muchas piezas , que sirvien para 
alzar y ^ bajar el cilindro superior , según se 
vá adelgazando el f>Ioino. 

II Balanza grande , que hace con su contrapeso 
que .suba el cilindro superior á la distancia 
de cerca de 1 8 lineas del inferior , quando se 
necesita hacer planchas otro riel. 

i I Balanza debajo del tablero , prolongada has- 
ta el pestillo en 9 y por medio de la qu^l 
encamina un Oficial el pestillo acia 4in lado, 
Ü otro y conforme al movimiento que dá á 
la balanza; y atendiendo siempre al tiempo 
en que acaba el plomo de perfeccionar su ca? 
\ 9iino entre los dos cilindros. 



LA MAQUINA , O MOLINO 
f ara hacer laminas de f lomo ^ 
. %istQ de perfil. 

-^ •. ■■ ■ . 

i El bastidor , tablero cilindrico ^ en el qual hay 

tendidos mcKrhos cilindros , que ruedan so-^ 

bre sus gorrones para ayudar el moyimieDto 
' de la mesa de plomo. 
^ El tablero de la ' balanza. 
i La balanza del regulador. 
4 £1 regulador , cuyas piezas todas concurren I 

ntantener «el cilindro superior á la distancia^ 

que $e quiere del inferior. 
r%l tablero ^ 6 maderage para el manejo. 
i U rueda punteada. . /A 

/ ■ 



/ 



y 



66 EspeSacuh de la Naturaleza. 
7 La liotern?) que está encima de la rueda, 
vista juntamente con los puntos , que se des* 
cubren , y salen fuera. 




DE LAS ARTES, 



». ^ 



V 



QUE INSTRUYEN AL HOMBRE, 

CONVERSACIÓN TEUCERA. 

QUanto hemos dicho acerca de nuestras 
calzadas ^ empedrados , caminos ^ y 
puertos 9 y asimismo de otras muchas 
partes de la habitación del hombre , lo pode^ 
mos decir también de no pocos de los mue^ 
bles y que le sirven ; pero principalmedte de los 
instrumentos de que se aprovecha para saber 
aquello dé que se quiere instruir. La mayor pait» 
te la posee el hombre en común. £1 canríno 
por donde se conduce á París el estimable aci^y- 
te de Aix, y que dirige á<Aix los hermosos: miie^ 
bles /que le prepara París , une 6n la realidad 
estas dos poblaciones : comunica las notidas^ 
que salen , ó los libros , que se dan á luz en 
una 9 y otra Ciudad , sirviendo á las dos á un 
mismo tiempo. Certifica á los que las, habitan 
de la partida de. los tres Navios y que se^dán al 
Tiento pa% las Escalas de Levante. £1 anuncio^ 

que 



J.A ««^«^ 



De Jas Artes , que instruyen al hombre. 67 
.qbe hace obrar á los Mercaderes de París , de- 
seosos de emplear sus caudales , pone en moví* 
miento á los de Provenza para hacer también su 
empleo* Pero ,6 yá sea que los instrumentos, que 
jDos instruyen , sircan á los particulares , ó á to* 
da la sociedad , son siempre como quiera inven* 
clones del entendimiento humano, y medios pa« 
f a su gobierno. Y aun acaso no se ha ideado co- 
sa , ni mas fecunda , ni mejor dispuesta. 

La luz es el primer medio con que Dios^ instrameotpt 
descubre al hombre lo que le importa saber 2»«lic^ ^u 
todo quanto le interesa. La hiz fue criada an* ^"*- 
tes que todos los demás instrumentos ^ que nos 
la dan : aun antes que el sol mismo , que im« 
pelíeodola , nos la hace sensible , sin producirla, 
«1 modo que una. centellita se descubre cien 
|)a90s al rededor de donde saltó, impele la luz 
en que nada , sin que la produzca ^ 6 saque 
tde sus entrañas. Y con todo eso sería aun mas 
posible, que una chispa produjese una ema« 
oadon de substancia, capaz de iluminar el es- 
pacia cúbico de cien pasos , que concebir, 
que el Sol haya sacado , y saque de su cuerpo 
mismo por espacio de seis mil. años , sin de- 
sustanciarse en nada ,>una materia siempre nue«- 
Ta ; que después de algunos miniiitós llena ta«- * 
^da la inmensidad del espacio , que hay desde él, 
:por todas partqs, hasta las mismas Estrellas. 
Con esto solo queda burlada la Phiiosophía, 
<3pít hace {uroGébo'.á/Nkiysés , porqi# , nos ase- 

la J gu- 



"^ 6 8 ISspeSacülo de Id Naturáktcu 

gura , que salió la luz antes que el Astro déí 
dia. Por estar incesantémetite esta admirable 
substancia al rededor de nosotros , aun en la 
ausencia del Sol , y quando la tierra le impide, 
que la dirija acia donde estamos , buscó ú 
entendimiento del hombre medios para dispet^ 
tar la acción de la luz entre las mas espesas 
tinieblas , donde yacía , 6 dormida , 6 invisible, 
y felizmente los encontró su desvelo. El bom« 
bre obra en la luz , y la luz obra en el hom« 
bre, quando golpeando con el eslabón un pe* 
dernal, la hace resplandecer en las sombras^ 
impelida de algunas partículas de fuego , que 
saca la frptacion violenta del pedernal , y d 
jficero. De suerte , que quando el fuego encien- 
de alguna materia , ccunienza al punto á mo* 
i^er el fluido de la luz , y continua en hacerno»» 
la sensible, durando su temblor, y movimien- 
to, quanto dura la inflamación del fuego, que 
la sacude, y la impele» 

Quando el Sol está, en nuestro horizonte^ 
las paredes de nuestras casas y que nos ponen i 
cubierto de la intemperie de la estación ,^y nos 
defienden del viento , nos privarían también de 
la beneficencia dd dia , si no viniera en nuestm 
' ayuda variedad de profesiones. Los Oficiales de 
.caña, y tos vidrieros, sin permitir su entrada i 
los vientos, llenarán nuestros quartos.de lalit£ 
.mas pura , y mas bella. i 

¿oqi% 00 podemos Tér boeltf ia. cdb^ 



De Jas Artes , que initruyen albomhre. 4S9 
za^y los ojosa otro lado oos; lo pondrá uñ 
«Espejero delante por medio ^del . coocurso de 
los rayos 9 que el dulcido , y puUmeRto de un 
.Vidrio nos trabe con buen orden á la yista^ 
con un ti^)edo contrario á su progresión na* 
taraL 

Y& vimos los instrumentos tan simples co- vease ei tv^ 
mo industriosos 9 con que nos acerca , y descu^» »© 7. y 
•bre el Óptico las co5as 9. que ^ 6 por pequeñas , ó 
•por lejanas, se ocultaban á .ouestiá vistan . : 
Otras profesiones nos preparan hachas , ó 
•una iluminación suficiente pafa suplir por lo . ( 
•menos en algún espacio de terreno en todo el ' ^ 
circuito 9 el servicio, que nos hace el Sol, quando 
^por prestarle á otro . emisferio y se ausenta dd 
-nuestro» Aun después de la :au8encia , h fuga áú 
'Sol y no queda menos á nuestra disposición la 
•luz, que lo estaba antes, pues mandamos en 
,el elemento del fiiegQ> que la halla hecha ^ y 
manda en tíiz^ 

De todos los. instrumentos:,, que paisi etíjé 
fin nos podemos aprovechar , el mas estimable 
.'es el velón , Ó lamparilli^ común, que aluni* 
bra las /tres quartas partes del Genero Huma- 
no. Un vaso de tierra cocida í uáa 'toriüda de 
algodón , hilada i^oseramentp ,*. y acunas !go^ 
tas de un licor craso , exprimido de ta sihiiente 
de ciertas plantas bastantemente comunes, é 
la grasa de los animales, sean aquatiles, h'ta^ 
;|KStresy si^ Jos* pisparátivio pa» 4Éie ^- alúm» 



70 ' EspeSíactélo de la Naturúk^UL 
bre 4a mayor parte del Pueblo* En otro tiempo 
juntaban para e^te '^^6 las liastillás , 6 briznas 
de maderas resinosas ; pero la espesura del humo^ 
' y la prontitud con que se consumía esta materia, 
-substituyeron en todas partes^ ala costumbre que 
havia de servirse de esta especie de teas , el uso 
-^ faroles , y lamparillas. El acey te ha venido á 
quedar en posesión de alumbrarnos en las largss 
noches de Invierno , y de hermosear las fies« 
tas mas lucidas con las mayores ilumioacior» 
ches. 
£1 aceyte de ' ^1 aceyte dc Olivas es el mas per£efio de 
todos ; los preparativos para exprimirle se re« 
ducen al trabajo de una piedra con que se que- 
lirantan al principio del Invierno ios huesos 
de la acey tuna , al de una prensa con que se ex- 
prime él aceyte^ y á algunas precauciones, que 
se toman para el buen gobierno de esta operad 
^iqn importante. Ai le pongo á V. m. Señor mió, 
la figura de la prensa del mismo modo que me 
Ja embiarDná.míide FMvehza. 

-MOLINO , 6 PMENS^ DE ACETT& 



olivas» 






laa PilareSyópiei^nas. 

4> :Iia tuerca %tí^ que- eatta d husillo* . . 

x.Elhusilld. ' ; : » . • ., 

dd La cigüeña* 

Me La barra; : ^ 

4í Mesa ; sQ{|»ra(|Of dbrffbi{ier^a¿delluisi][b;yM 

ivl \ que 



V c 



De las ^rtes, que iffitrtfyen a! hombre. 71 
que se aprieta la pasta de la acey tuna. 

g Pie, ó yunque » es una ;pteza cúbic9 de.ma^ 

. dera. 

h Füón de madera , qiie se mete debqa del 

. yunque. 

ii Muchos capachos , ó espuertas encajadas unas 

i ea otras.El capacho k es una especie de ca-^-. 

. oasto hecbe de mimbres gon dos abert;uras» 

• Estos cap^KJbos'se hacen de un tegido de mim- 
bres , que se Ueba de Alicante á Marsella , y 
se machacan con una muela para hacer ma* 

.. romas, y para eotf «icarios. (**) ;^ 

k Capacbot.largp* 

LCapajchQ llano*. , . ., /r \ 

m Filón es una piedra contaba para recibir c;^ 

acey te 9 é inclinada para que cayga. 
n Vasija ,.d tipajón. 

Dase, prinpipib , limpiando ^ y escogiendo la 
aceyíuna^y se..i;ompe^ii un pilón , red9pdo 
con jona piedna perpendicular ^ y unida por^ 
medio de su ege á un árbol , que dá bueltas^ 
con la piedra. £1 pilón es semejante al J^gar^ 
en quesemaj^ 9{:^ ^lachqca la.p:ianzana pa« 
la la ' sidra. Un muchacho \^ á - quien llaman 

dio* 

(^*) En Alicante les llaman CéfiH$$ , y son de esparto machaca- 
do» o picado 5 y también se hacen *U esparto sin machacar* ni 
pkarp pero estos co^^m^nce <e Ü^ri^ai^ en Eion > y no qn AVi* 
caate^y á,^4.cp^a^s \% l.lamay/uoa.^O/n^^i/A.» , quajtido son gata^ 
accyte j pero si son para la uba > una cuñnada es de solos 12 cc^-^ 
■Bi (jucsoA mayo^es.q^ I.9S <|pl qceyíe.Eícc. mismo nombre Je' 
C9^.1e d4a .embico ca ocrju partes > y calhbicA cl de C^/a-, 



1 

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y 



^ a Espeñacuh de la Naturdleta. 
diablillo , (**) cuida de ir echando , por me- 
dk) de mía pala ^ Ja aceytuna debajo de la 
muela, vá esto se llama apacentar la muela. 
(2^atid> y4' está* toda la aceytuna hecha pas-^ 
ta y toma un Oficial un capacho ^ cuya abertu* 
ra inferior cierra , sosteniéndola con la mano 
derecha; y con la izquierda le vá llenando de 
aquella pasta , y después le pone en medio de 
la pila ; y asi ^i^á amontonando hasta siete, ü 
ocho capachos. Luego , puesto el pilón ^ y 
yunque debajo , meten q'natro hombres la bar- 
ra por el pechp yb agugero d , y bajan la vi- 
ga y tiesta que se haya exprimido la pa^ta. Eí 
licor ^ que sale por medio de esía operación , e» 
el áceyté virgen. (♦•) ' ' \ 

El aceyte común se saca , y aumenta su 
cantidad , echando a^ua caliente en los ca* 
riástos. La vasija \ que se Ikna de licor , que 
proviene de esta segunda operacioní . , se vier^ 
te en. una cuba y ó coladero , donde al cabe» 
de tresnó qu^tro horas sube el aceyte á la' 
superficie , y la recogen con un pedazo de ho- 
ja de lata en forma de cuchara. Sí acaso no 
[hiede sobrenadar el aceyte 9 por causa del frio^ 
s& ayuda , y fomenta la operación con algU' 

nos 

* («*} Bn Catcilla le Ilamfti^ Jítii^áw % porqve con 1« pala ▼< 
Biercanüo U aee yr uira , y cebando la piedra > eomo si aeercára la- 
lifta para atizar la iambre. 

'(y^) Antes de esta^peracion dejas «Mchos la aceytuna y por I* 
Menos naa par|^ > oae gotee por fi. misma > y sncaa ni» aceyte* 
■laraviÜoso » á 1 c llaman Gtté. 



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^O. . 



Délas Artes^f que instruyen al hombre, jf 
úóscnho» dé agua birbienda Todo esto se át^ 
ja ir colando á tm sobterraneo , á que llainau: 
e& Ihfiernú , (**) y se procura impedi'r la putre- 
fóccíon coa algunas vt»tas y que se hacen de 
quando en quando. Esta operación se llama sa->: 
car el aceyte bap, que «ambiea se dice aceytei 
del Infierno. ') 

• \ Otros muchos frutos , ó simienteshay, de loa^ 
quales se saca aceyte para quemw > y es preciso 
convenir en que en lo que menos se usa el acey7 
te maravillosa.tle Aix^ y de OneUaes tn las luces» 
Con todo ^o hay muchas personas 9 que prefie* ^ ' 

ten para dumbranseiel aceytt déOttvas^á qualr* 
quiera otro , por raeon de su hermosa ^ísta , y, 
agradable olor. Pacamente se puede ausíeotar 1« 
h]¿ ,HBia dar ntudx) gru^á la •tordkla, ponjeodot 
delante de ella .«a globo ,d bok de vidrio Uena; 
de aguar^' ó tmápamalk abierta para que salgft di 
bumo 9 y algo indinada ^ de modo , que formeí 
«na porción de eircalo ^ á fin de que concurra» 
los ¡rayos i o» á: tin fyc^ determinado » sino á un 
espacio > qu(9 los e^titínda sobte todo el .campo 
del objeto ^ que se trabaja. í 

Los preparativos, é ingredientes de las re^ y^ ^ ^^^ 
las de sebo se rediKen á una mezda própor^ 
clonada de sebp de.Qbe^ ^.^ CfNPnerQ > .coa 
la gras9 de Buey « 6 J^(9 ,> íSít^i ést ooo^ 
y mitad de otro , y al modo de qi^jar «s« 
. Tfim.XIU^ K «os 

« 

(»«} Sb Murcia U Uá»tii X#A4, . . j^ . / 




74 EspeStacuh de la Natundeza. 
tos materiales , poniendo en medio de cada yela. 
una toi'cida niediaDa de algodón. . 

- . Las vdás , ^ se sacan sumertíemhhií ^ b 

Velas samcr- » t . , t «j l 

gidat. amoldándolas. Las sumergidas se nacen coa 

iHios pabilos , que se cuelgan en varitas ^ y se su* 
m.ejgen consecutivameote muchas veces eil uoa 
cialdera larga ^estrecha, y profunda, á que Uamaa 
d ¿Aism. Por mánsé , pues y ¿abullendolas, y san- 
eándolas al ayre alternadamente ^ hasta que ten- 
gap el grueso que conesponde^ 
.: Las Velas^: ^e sé amoldaá , ise echan , y se 

vtias «moidA- eomponen en im momento en ún molde , 6 
ttnrquesa de metal ^ latón ^ plomo, ^ hoja de lata^ 
ti(u £1 estaño es quien lescomunica mejor vista 
por lo liso ) y 6no de su grano. El mango diel 
moldé se pohéétía^- abajo , asido i uno de ba 
agiígeios y qué tiene la^n^sa grande (*^ *en qué 
» fr9ba}a.^£tfp|bUiD) qué^sale al un Mdo por 
b pequeña abertura de la cabecilla , ó cuello^ 
y se Conduce á lá otra parte del olango ^ en que 
estará el cabo de la vela en'^uní «cnbud^ p^ 
queñO'9 ^ue sé '-encaja alii , se m^nejaí pof 
medio de una aguja de hierm , (•*'*) y; ¿e Ue* 

„ ; ba á ía infesa ¿leí trabajo. Aplicado á la ex- 

tremidad abierta del mango un embudo pe* 
qu^ño í se -tieite en él el sebo , y sale por á 
irgii^rd i^#ior f^ distribuyéndose aí rededor 
•/ ''- 'i '■ ' ...'...'' í ■ del 

<- #N) Bn esta Corte cael^kn les moldct en una celoiía > 4t modo» 
^c no lleguen anos á otros. 

" t**) A ctcn^uja de hierro Unmao fM4Í$f. 



<> . 



\ 



De /m /fnes^jue instilen al' ¿¿^ ^^ 
del pabilo por todo el Tácío del tnoldie , en el 
tqnal se iija^y qnajaal momemo. Retirado el 
embudo con la ayuda <iel pabilo , que le 
* atraviesa , trabe consigo asida :1a vela. Sepá^ 
rase b uno de lo oirá r y cortada por el pie^ 
y limpiamente la- vela ^ se orea , congola vela sw- 
mergida. Una , y otra van á ganar mucho em« 
blanqueciendo^^ al rodo ^ y al Sol ^ pues éste 
eleva por medio de la «vaporación , no solo las 
gotas del rocío, que se pegan en las velas , si^ 
DO también las materias éstrañas , que había 
introducido la humedad , y ensucian , y man* 
chan las velas* 

La cera propriamente es aquella substan- ^^^ 
da resinosa ^ y de algún modo inalterable , que 
se compone de los pequeños coerpos , que caen 
de lo dito de los estambres de la flor sobre el 
pestillo 9 y contiene aquél espíritu , destinado 
por el Autor 4^ : la Naturaleza para comuni«k 
car la vida > y la fecundidad á la simiente eiH- 
cerrada en el vientre del pistillo mismo. La ig« 
norancia con que eñ otro tiempo se vivi? de la 
utilidad , y servicio de esta simiente ^ que nos 
manifiesta el microscopio con una organiza-» 
don regular , hizo que se le diese el nombre 
de pohas ^ como si fueran solamente una sch 
perfluidad , de que se i»onéra la planta ; sienda 
tan al contrario , que este grano , y el ta« 
llo^ ó cuerpo de toda la planta , es lo mas pre- 
cioso que ésta C90t¡ene« La cera ^ s|gun es^^ 

K2 ^ qi 



/ 



1^ • E5peQactÚ9 é$'h N(dufak:M 
'€S cosa muy abuodaote e» b Naturaleza , pues- 
to que no hay co9a mas común en ella que estos 
f>olvos y^y las. flores , que loa Ueban. Pero bástala 
llora pre^teino hen)o$ haUada^mas medios pa- 
^a recoger esta tan estíenafafesi^^stancia^ y servil^ 
4K)s deelta 9 que las. becramietttaSy y el aián de las 
Abejas rde modo ^ que la cera se encarece, quan- 
do nos &ltan estas obnecas. Y otro tanto mas 
dependemos, de ellas eisr lOndeo á esta provisión, 
quanto. según las. ultimas observaciones de M. 
Reaumur , es cosa cierta ,. que la cera oo adquie- 
re perfeéla consistencia, sino pasando por el cuer« 
po de la Abeja , que además de esto perecería, 
j no teniendo sino sola miel^para vivirry eB.la pe- 
quenez de su cuerpo eucierta vasos destisadosiá 
perfeccionad la cera, bruta , como los tisoe tam« 
bieB pava pesfeccionar la miek 
«taquM de la . El blaoquéo de la cera es d preparativo 
^^^ ordinario pata hachas ^ cirios , y tielas» Noes 

posible espieraf ,. que aquella amaríUéz de la 
cera logre alguna blancura , ni menos d que 
llegue ésta i pesfecdon , sin que toda la pes* 
ta {**) de la tiera se- divida en una infinidad 
de hojas ,. multiplicando por este medio las 6U« 
pei{fici^s> y ejfpOQiendo las partes interiores 
d^ lacera á la acdoo del ayre ^ cfímo lo están 
1^ exterí<Hes. Esta división de una pasta de 
cera en tanta multitud de estrechas , y delica- 
da 



"<•> 

^A., 



I>el(tí Artes ^ que imtruyen al hombre. 77 
das hojas , (**a) .que parece habia de ser ardua, 
y molesta , se ejecuta en un momento con un 
medio can simple como ingenioso* (a) 

La cera amarilla derretida se echa , y con- 
serva , reducida á licor , en una cuba (**b) de 
madera , que está cinco ,. é seis pies alzada 
del suelo , y embuelta , y abrigada con algunas , 
cubiertas de lana , á que llaman arropadores. 
Ponese en la cuba una canilla algo mas alta que 
^ sedimento , (**c) que queda acia el sue- 
.1p ^ y pwr ella vá corriendo el licor , hasta caer 
.en no coladero cribado y. que dá paso á la 
cera derretida 9 y detiene la suciedad , y panes 
estrañas ^ que contenia. Desde el coladero cae 
en el barquillo , que tiene una canal larga^ 
con cinquenta pequeooa agugeros en el sue» 
lo , todos* en una misma fila ^ y á igual distan* 
xáa uno de otro. Distribuida la cera por es« 
tos agugeros , forma «50 hilos coni su caída, y 
9é á düB €00 elia.sobre un torpo^^ 'cilindro de 
bpx , ó'de otra madera muy ¿6Iida; El dia*^ 
metro de este torno, es de cosa de un pie ,. y la 
fritad se sumerge en el agua ,.que hay en un 
^{k) largo , i^*a) al cabo del qual hay un m«»^ 
f hacho , que por medio de luia cigüeña le dá 
bueltas» JSIo dudo ,, que V«'m#. aun sia haberlo 

YÍS* 

(**«) Tmnlúe» se llaman fámi» » g^ddft , .y FirtfM/. , 

|a) Vcaac la Manifa^ra ác Antoni pri>xifn« al Bonrg la.Kci»«* 

(**\,y £n Madrid lo cclian en una Caldera* 

Á**€i A cscc sccUmento Uaman téUdkr^t 

(**i) Eicc baño c»c«»taflfíd4i]>fil4iidadi>dc |priiii« 




7 8 RfpeEfacuh de la Naturuhta. 
vi$to 5 com prebende muy bien , que cada hilo 
de cera ñindida debe quajarse , y aplanarse Ú 
llegar á un torno ^ que entra en agua fri:i: dan^ 
do , pues , bueltas este cilindro , es precisa , que 
de todas las gotilias de cera quajadas sucesivanien* 
te y frías yá, y aplanadas , se forme una especie 
de lazo delgado , que se irá desasiendo con la ac* 
cion á^\ agua, al entrar en ella. En efeélo , toda 
la superficie aparece en un instante cubierta de 
los cinquenta hilos de cera amarilla, que se for- 
maron 9 é hilaron sin interrupción en el toriMi. 
Después sacan losfaibs del agua con una horqoi* 
lia grande de madera á modo de tridente ,' y los 
pasm alberbage> noá ponerlos sobre bierba^ 
como en otro tiempo solían bacer, sino sobre can^ 
Gdes largas , ak&adosdos pies del suelo ^ y cubier^ 
tos con encerados , ('^a) en donde esta cera biea 
tendida recibe hí impresión del ayre , y pria« 
cipalmente . la del rodo., cuyas : gotas arreba* 
tadas del vienta,; y evaporadas por medio dé 
los rajos del Sol ^ disipan , y lieban consi-« 
gola materia, que empaña, y (feshistra la ce« 
ra , y esta primera operación la deja un poco mas 
blaocai ('^'^b) Del herbáge j 6 solar la pasan i 

(»*a) Bu* Madrid , en vex ^c f»tstr ios kiíoí ^ c«c logar » i que 
los Frauceses llaman ifTr^4^# , los pasan á un Sola r cosí haUiosas de 

f bizarra » colocándolos en las baldonas , que están rev|;uardadas por 
as orilUs con u»prcril, i que Uamaoff/rnÍM* h con una pareatu 
llamada jiloquin > lebancftda como cosa de un pie del pavifncnto 
enlosado. 

(**b) Al quedar medio* blanca la cera > llaaian cn Fmacía <rrf • 
Ui4 t y en Ef^^| s^.dice estar U fi4tmfns0áé^ 



«íli.-'^fci»^ -w'*> 



De las 'Artes ^ que instruyen al hombre. 79 
fa segunda caldera , (^'^'a) y de aquí á la segunda 
cuba 9 (**b) y al bafk> correspondiente , de don- 
de buelve esta cera al solar , y á una operación 
semejante en un todo á la precedente. Ultiman 
mente se la funde en la tercera caldera y {^c) 
de donde la trasladan á una cuba , y después 
aer f CHíe en una payla ; y vertiéndola ^con un 
caño en vasijas de hoja de lata 9 se distribuye 
por su medio en moldes redondos , y no muy 
profundos , en donde se quaja reducida á pe» 
Rueños panes« (^'^d) Estos se afirman > y* fonale- 
een en el agua del baño á que se buelven 9 y en 
el solar adquieren la ultima , y mas per&¿ta 
blancura» 

Los cirios , ó se hacen con tina cuchara^ c<"'os ^^^^^ 
i con la maco. (^^J Quando es con la enj- 
ebara , se vierte la <rera líquida sobre un pa* 
bilo colgado (**f) encima de una payla , en 
que cae toda la cera , que no pudo pegara 
arrojanse nuevas camas de cera por mas aba- 
jo , siguiendo . losi grados del grueso ^ que to^ 
ma : adviruendo, que Ja cera y que naturat* 
mente tiende 'á enfriarse y se quaja mejor á lo 

ul- 

. (**«) A C5ta cíHera , ¿ á ]« operacto» que «e hace en clia> lia- 
nan en Trances Lt re^ltU^t » y en España le llaman Bfjúr, 
• i**b) V OIU dt t$br* > pasándolo át nua pa^tc i otra por medie 
¿9 tfna Caf^ con su pico.. 

(♦*c) Olla de cobre. 
M (**d) T»rtAs les llaman en Madrid , y en Toledo U§jsi* 

Í^*t} En Madrid los hacen codos con la C«<^> y en salanaaca eo» 
ton Cutkdfé 

(*'f y h\ Madrid se cuelgan loa pabilos en arcos > que tienen muN 
-ticudde escarpias ¿ 4ondc yo U ti tenia 31: Ivc Oiicialcs Ui Ut* 




• • 



fliaiM. 



80 Espe&acuío de la NaturaJexa. 
ultimo de cada cama , (**a) que se arroja 5 <pie' 
al principio. De este nx>do ^ vá engruesando* 
desde algo mas abajo de las cabecillas , ó parte 
superior del cirio , hasta el cabo ^ 6 extremidad 
inferior , eñ la qual se mete un tarugo puntiagu- 
do de madera. 
cHo hecho á El cirio , que se hace á mano ^ ae oomieaza 
al contrarío por la parte inferior del pabilo^ 
aplicando en él cera suave ^ y docrl » y se pro»« 
gue disminuyendo insensiblemenüe el grueso 
hasta ia cabecilla . misma. Yá se forme el drio 
con la cuchara > ó yá con la mano , se lleba es« 
tando aún caliente á una mdsa de nogal , {^"^If^ 
en que rodándole debajo de una plancha de box^ 
ise alisa , y pule. 

Del mismo modo se Eibrioan las l>ugías , Í^ 
velas de sobre mesa , sí bien su figura es cilindrt- 
ca , ó de igual grueso liasta arriba. También se 
fabrican velas delgadas , y cerilla , que se dobla, 7 
reduce á librillos ^ y en todas estas especies hay 
variedad en orden á su perfección , según la can*, 
tidad de sebo ^y aun pez, y resina , que parece 
conducente mezclar con la cera. A la cerilb se 
le dá el nombre de cera hilada, porque el pabil0| 
que está bañado con cera blanca , ó amarilla , se 
pasa después por la hilera , que la dá Usura , pu- 
limento , y gruso conveniente. 

EL 

(**t) A cada capa de cera > que se dS , tlaman Cémé » 7 asimismo 

,(**b} A Cita mesa llaman Táíhltr^^k U operación Bruñir »Y \ la pías- 
• ^a I jue es 0» de aof^aí» arqueada por ua Udo> llanfia MtMñiéuM* 






- EL BZuíNQJffEO (*») DE LA CERA , 

< Canal, 6 payla en que se funde la cera ama- 

^ füU^ hecha pedazos, 
s La caldera en que se reoja la cera yá pasa« 

da^d medio Uanca. 
i La payla para meter las pastas, ó la terce- 
; la ftmdicion* 

4 Cubas de madera con su pioOi 

5 Tomo para quitar las cubas llenas de cera 
:/ fun^a encima de los pies , que aoompa- 

fianá las calderas, y para bajar las cubas 
mismas cerca del baño» 

6 Dos batios largos llenos de agua fria, que 
«ofrecen, y. presentan su canal, 6 artea de-» 

. IJÉjo dé la canilla de una cuba* 

7 El Oficial, que debajo del cafk>dá labudta 
* al torno del box, cuya mitad está metida eo 
-él bafio, 6 pilón > según toda su longitud. 

8 Mesas en que hay unos pequeños hoyos , y 
moldes , para recibir la cera , que se vierte en 

'. ellos con un barreño , y se quaja en panecitosi 

9 Barreño, 6 caza, que tiene d Oficial en la 
mano. > 

10 Vaso (**) para cera : los .Oficíales le Ua- 
Tom. Xin. L man 

. /•*) La ctra de las Anriltas jamát se ha podido blaoquear ; la 
•icl es ñas snave o«ie la nuestra » las Abejas son azuladas » y las 
kay brunas » h paxdas. 

(*«) Eo lu^ar de este íastrumento , q«e «o hmy en nuestras €€7 
rcrias ■ nsaa de una CHclMira coa sa pico. . 



ti EípeSacíih dé Id N¡9tai^^g%^ ^ 
man jarro para escudillan 
I vP^'^lmi^ (^ gar^i qae Iqs^ Ofíciafes" 
buelvan las hojas , y panes de cera en e! 

• h»bage« 

No se ha puesto aqui ni d trideme de 
madera', : ni ^1 carretón ^ ni loa bastidores j que 
sostienen los encerados en el solar. 

f * 

TABRICA DE LOS CIRIOS^ 

hacbas^y bugias, 

I Payla decobre estañado en que se fúndela 

cera blanca» 
d Arco de hierro (*^) con 48 escarpias 9 en 
' que*se cuelgan los pabilos. 
S Balío (Jte cera sobre los pabilos. 

4 Mesa para hacer rodar , y bruñir los cirios. 

5 Oficial 9 que hace esta operación. 

6 Oficial , que aguger^ el cabo del cirio coa 
un clavo, para que hecho un hoyo, se man- 
tenga en el candelera 

7 Brufíider^ide nogal. 

8 Vaso, ó cuchara para bañar la pieza, ó echar 
camas en ella. 

9 Cercenadera para cortar el cabo de los cilios, 

* ó dé las velas. 

(**) Tampoco hay esta especie de pala « 7 ei tu Ivgar rcbvc^ 
veo cott unai paleras la cera 
•1^) E» mustras Ccrcríaa es 4c Maikrft. 




De las j/btesy qmimtndfm dbcimhre. t% 

■ 

FABBICA DE LA CERILLA, (♦*) 

I 

X Corta mechas^esuna mesa isn que está !•* 
baütada una hoja immoUe eco su corteado- 
lante de la quat se hace andar á un lado ^ y 
á otro, por media de cierta canalitai tina bar- 
ra con mudaos agugeros > que .Oeba consigp 
un. puD2on de híerto con su tornillo» Este de- 
tiene la barra , y punzón discanten de la hoja 
lo que parece conducente. Doblase la me-> 
cha 9 se afirma al punzón , y torciéndola , se 
la pone encima de la hoja para que la corte^ 
dejándola el largo que co nviene* Quando yá 
el punzón está lleno de velas], se ordena para 
recibir el golpe. (**a) 
% Encaje : esta es otra tabla en que con la ayuda 
de una ^aja , con Ka escotadura , ó buelta, se 
introduce la cabecilla mas alta del pabilo en 
un caiíoncito de hierro para que no tome 
cera: esta precaución, que se necesita en los 
pabilos de las bnjp(as,por colgarse . del cabo, 
en el arco , para recihír la ceiia , noes necési^ 
fía en los cirios , que se cuelgan de la partse 
mas alta , 6 de la cabecilla , en la qual se pue*. 
de fácilmente fijar de esta manera el punto. 

La i en 

« 

ftHi) Ttmbicn se hacen asi las bugíat hilabas > como las hajr 
tn otras parces. 

(**a> De codo esce nuflieto primero nada se asa en nuescras Ce* 
ferias » como ni canpoco el cañoncico del numero segando. 




/ 



^4 ' '-^ Esj^aciúo'A'la Natúraíeza. 
en que se le (kbe echar la primera cama de 
cera. 

S Ag^\)^ <^° su cafioncita 

4' La hiiera' (**) para ta ceri}fa¿ 

-9 Mesa con so payla, en que ae vierte la cera 

para hilarla. 
^ La payla. 

7 La hilera, puesta en au Ingar ^ y Tistai de 
perBl.. El pabilo ttitrQdr.cido en la cera y que 
se vertió en la payb^se pasa por los agu- 
geros de la hilera , para que le den ei grue- 
so qué se quiere , pues son los que le de- 
terminan^ : 

% El toroow 
x«ces.5cjiii- Muchas son las especies de candeleros, que 
cí**7$w^^o* ^ ^° inventado para que el servicio , que^ nos 
Mrfcccíona- |uice la luz y SQ^ mas completo. Desde luego se 
i»arec«r4eM. buscó el Qiedio de hacerla mas data , dirigiendo 
ét Moücres. ^^ fnistúz reflexíoB acia aquella parte, ú objeto 
en que se trabaja. También se puso cuidado en 
cautelar la vista , y conservarla , quitando de^ ella 
.el resplandor immediato , que vá desde ki llama 
, á los ojoSi^ La luz es la que se fousca^ no la lla^ 
ma; pues lo que ésta puede hacer con el de- 
< masiado resplandor , es ofender los órganos de 
, la vista. Proye&óse asimismo en favor de aque- 
llos 9 que temen demasiado el gasto , hacer que 
lina bjgia de cera amariiU de diez 2, doce^ y 

aun 

C*) h '• Kilcr»l« UMMtt CB Madrid SarfA» y ta htcliara Cf 
%uy diversa.^ 



r"- 



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4. 







-4, 



• * 



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De las Artes , que instrtfpen áfionAre. 8 f 
ano dé diez y seis en libra , durase , y sír« 
tiese otro tanto eomo una vela de cera 
blanca de seb en 13>ra : añadiéndose á esta 
ventaja la de lograr una luz siempre igual^ 
y respirar un ayre .paro , quando las velas 
de sebo apestan > y emponzoñan el quarto^ 
b\ mismo tiempo que con la necesidad con- 
tinua de despabilarlas , turban la obra , y dis- 
minuyen el trabajo. Todos estos bienes se han 
leunido bastante bien en la luz ^ 6 velón de 
:estudio de que hablamos» Esta luz se puede 

^ , • s Vese la Et- 

poner en un candelero , que se transporte de campa de ci- 
erna á otrra parte ', 6 de un pie determina- j^^^^^ 
do ^ un parage ; pero de tal manera dispues- 
to , que se mueva acia arriba , y acia aba- 
JQ 9 y á un lado , y á otro libremente,. El re- 
aorte , ó muelle > que en este candelero impela 
.continuadamente, y vaya sacando la vela , d€>- 
fee aer de una materia muy dtjicada » y muy 
fina 9 como un alambrito de a^-ero , 6 de la- 
tón, para que se pueda comprimir sin resisten- 
cia , y an ocupar mucho lugar en el hueco del 
espigan* del candelero. A las primeras espiras del 
resorte se puede atar un cordón , que le atra- 
viese de uno á . otro lado-^ y vaya á parar á 
vn anillo puiesto en la parte exterior , y que su- 
ba con la misma proporción que suben las 
espiras primeras , para advertirnos ^ al llegar el 
anillo á la parte inferior del espigón del can- 
delero i que yá se acaba la ^yela. Este espigón, 6 

%) me- 










8 6 Espeñacufo de la ÑaturaJezíU 
mechero ba de estar precisamente tocUnádo, 
de modo , que forme con el horíssonte » ó 
con la superficie del pedestal y que le so»* 
tiene , un ángulo de 55a 60 grados : por* 
que la pantalla , que gobierna , y dirige h 
luz con la reflexión , que hace en sus lados in- 
clinados y arrojaría toda la luz acia él pie de 
la máquina , si el niiechero estuviese xeBtD, 
y por consequencia ocuparía la basa inuál* 
mente el centro , y concurso de los rayos. 
Por el contrario , inclinándose un poco este 
espigón, embia su mayor resplandor lejos de 
su basa , uniéndola cómodamente sobre el pa« 
peí y que se le presenta , y proporciona* La par* 
te interior de la pantalla debe estar sumamea* 
te limpia , y curiosa ; pero en lugar de tenerte 
muy resplandeciente , lo qual hace la luz des- 
igual y y trémula , se le dá solamente un barnis 
blanco igual y y no muy bruñido y de modo que 
quede como un papel , yá sea con albay alde , ó 
yá se forre con un cartón muy fino , 6 se le dé 
un bafío simple de azogue. El forro de papel 
tiene su peligro : el echarle una capa de azogue 
se hace con facilidad , y sin gasto particular 
^ pero el barniz de albay alde y mezclado con 
agua y es el mas limpio , y él que mas íacU'- 
mente se renueva, 
rtbrícas de Despues de las varias disposiciones , y roé- 
Tkirios. thodos^ que reciben las materias oleosas pa- 
ra comunicarnos la luz ^ sacándola de las ti- 
^ níe- 







^^f^se 






I 



V 

I 



^K- 



^ *• 



^ * 



De las Art€s^ fue instruyen al hombre^ 87 . 
; no hay cosa alguna , que mueva tao^ 
lo la curiosidad del hombre y y que al mismo 
tiempo excite el reconocimiento de toda la 
sociedad , como aquellas invenciones agradad- 
bles , que introducen todo el resplandor del 
dia en nuestros quartos , aun quando los tene- 
mos perfedamente cerrados y ó que nos re- 
presentan una infinidad de objetos por medio 
de la pintura mas fiel , quaodo sin ella nos era 
imposíMe verlos^ Tales soíi las tnvendones del 
vidrio Uanco y el pulido de los crystales y y 
la hoja de estaño ^ que los convierte en es- 
pejos. 

Aunque en otro tiempo abastecía Vene- 
tía de vidrios si la Francia i pero al presente 
provee de ellos este Reyno á toda la Europa^ 
y en vez de las. piezas de quarenta y ó cinquen- 
ta pulgadas de altura y. que le embtaba la Italia^ 
se las buelveet dia de oy de ochenta, y aun de 
cien pulgadas. 

No ignora V. m* que en Tour-la*Ville, 
cerca de Cherbourg^ en la Baja Normandía, 
se hacen vidrios de caña y 6 soplados , como 
se &brícan én Veneda ; y que aquellas pie«f 
zas grandes de vidrio colado , que se sacaq 
sobre una mesa de metal > se fabrican junta* 
mente con los comunes , aunque en hornos, 
y piezas diferentes, en el Castillo de San Gou- 
bín, entre Laon, y la Fera, en la Provincia 
de Picardía* Este es el único parage en que 

é se 




a EspéSacub de la Naturaleza. 
se ha podido lograr la empresa cantas yeoís 
áicometida en otras partes , de sacar ^ y maate- 
Aér la fábrica de vidrio colada 

Los Señores Dlre¿tores de estas Fábricas 
fieservan prudentemente dentro de los térmi- 
nos de la Francia , y aun dentro de sí tnis« 
mos , ciertos preparativos i y con especiaU^ 
dad algunas precauciones necesarias en la es« 
truétura del horno* Quando se trata de los 
Intereses ágenos , yá sea en el comercio j ó 
yi en los demás negocios de la sociedad , nin- 
guno y que se tenga por buen Ciudadano y de-> 
sea que le digan, sino lo que le quieren decir. 
Por esta misma causa se ha suprimido aqui aun 
bquello , que se ha podido saber á cerca de 
la naturaleza de las piedras ^ que deben ser« 
vir de sueto en el horno , de la mésela , y 
preparativos de los materiales 9 y de las me« 
dídas determinadas , que deben tener los ins- 
trumentos; pero no obstante, se le propon- 
drá áV.m. Caballero mió, por medio de al- 
gunas figuras , lo que la política de estos se^ 
ñores no reusa enseñar á qualquier Estrangé-» 
ro , que tiene la curiosidad de ver las Fábri- 
cas. 

Después de colocados estos vidrios en una 
mesa de metal fundido , y después de iguala- 
dos con la corredera , que es un eilindro del 
mismo metal que la mesa; y después de pues- 
tos á templar en una especie de horno , llamado 
^ car* 



De la ^eS'y que inHmyen (ú bonére. 69 
carcbesa , se Ueban á Paríis en bruto ^ para qué 
Jes den alli la ultima mano 9 por no perder el 
^^bajo 9 y gasto del pulinvento , si acaso se qiiie* 
i>Tan en el cansino. Desbastanse estos vidrios^ y 
se polen r en la. primera operación se pone ho* 
fizontalmente el vidrio ^ que fuere de un voIu« 
iDeo grande ^ sobre la piedra Liáis, ('^^) 6 lancha^ 
y se ajusta , y afirma con yeso y de modo , que 
quede immoble, y sae raspa, y dulza , quitándole ^^ ^^^ 
las desigualdades por medio de la frotación de ios yidríos. 
otro vidrio de menor volumen , que se pasa por 
encima. Este vidrio está asido á una tabla de 
madera perfedamente nivelada. Después se carga 
de un peso mayor, ó mano r^ conforme conven- 
ga, (**) y luego de una rueda bien unida á la ma- \ 
dera 9 y al peso* Esta rueda solo sirve para que 
pueda el OBcial mover el vidrio superior de to* 
dos modos , y con mucha mayor facilidad , sobre 
el vidrio immoble» 

Los vidrios pequeños- se pulen como los 
grandes , obrando uno sobre otro , y alter- 
nando las caras para el pulimento. La rueda 
es inútil para e| manejo de estos vidrios pe« 
queños ; y asi , se substituyen en sn lugar qua- 
tro maniólas ^ d crucetas de madera asidas á 

Tomo III. M los 

(•*) Esta piedra i $cgun Cesar Odín, y Sobrino^ c$ la piedra lU- 
^ada Lanché > y la tranc nuescr» Oiccionario Cascelinno Ict- L SC" 
pBOcón , es un geqero de piedra blanca para íálsrícas ^ y Richc- 
Kt I y el Diccionario de Comercio > y Anee niño añadeni <}ue se sa« 
ca Cftlas cercanías de Taris ¿ y el de Trev. confirma lo mismo » /; 
pone varias especies. ¡^ 

i**) Este peso ca las Fábricas de España es uua^izarra. 




90 Espe&acuto de Já Naturcüéta. 
los quatro ángulos : ó rincones de la piedra ^ con 
que la tabla de unión está cargada* El raspado, 
y desbastado de los vidrios , tanto grandes , co« 
mo pequeños , se adelanta , y perfecciona por 
medio de agua , y arena, que se echa entre los 
vidrios. Al principio la arena es algo gruesa : lue- 
go se usa de otra mas fina , y se vá adelantaa- 
d> por sus grados con nueva arena , cada ves 
mas delicada. 

De esta oficina , y maniobra pasan los vi« 
^ ^ ^' drios á la operación del pulido , en la qual se 
les quitan aun las mas ligeras desigualdadest 
Para darle esta perfección , que también se lla« 
ma lustre , se sirven de la piedra de Trípoli ^ y 
de la de Esmeril , reducidas á polvo muy menu- 
do. El iostramento de este trabajo es una plan- 
cha forrada en un pedazo de sombrero , ó fiel- 
tro , y atravesada con un pequeño cilindro, 
forma como dos mangos para moverse de to- 
dos modos , y acia todas partes. El Oficial la 
sujeta por el cabo de un arco grande de made- 
ra , (^ que con su muelle facilita el movimien- 
to , y dirige áda un mismo puDto la plancha 
movible. (**) 

Los 

C**) A este arce llamao CtnAtñ en nuestras Fábricas, 
<**) fin España en la Fábrica Real de San Ildephonso se fabrican 
cristales tan excelentes como en qualquiera otra parte.Tara qae^no 
estenos > paes , ignorantes de ana materia > que nadie trata, y que 
cenemos en casa , pondremos los nombres > y orden de las opera* 
Clones. La primera operación después de disponer los materiales de 
barrilla , 8íc. y. colar el yidrio , rertiendo el material en una mesa» 
- é ignalaudolo^n la C*rrfdtr4, que camina por encima de unas bar« 
9«s de kicne > s«* so» ios d«l arufia > y h CBtraa» y sacan para el 




CSpCJQC. 



De las Artes f que instfiffen al bcmífe. 91 
Lcis vidrios quedan y á en este caso en esta-* 
áo de poder servir en los coches , en las venta-> 
oás de los Templos , ó eir loi Palacios ^ resguar* 
dándolos , por medio de unos alambres de latón^ 
del granizo 9 y peligros externos , que los puedan 
amenazar. Los que se quieran aplicar para espe* 
jos 9 se estañan. *» 

Pero qué Magia es la que excitan estos Oft- ^^» ios 

M 1 cia« 



liBclio i te ratpa la picea ji templada » y fija con arena , 6 etme* 
ril grueso ¿ luego le dan segundo esmeril , y después otro > á que 
llaman Psstrtr^ 9 y dulcido los Oficiales > y se di con polvos» ¿ bo« 
Jai mas finas de esmeril: para estos tres esmeriles que le dan, tie- 
nen una mesa de piedra con su canal af rededor, y encima una rué* 
lia • qoe asida d^ una pitarra > y abrazada de una madera, vá daa- 
¿o buelcas, y tirando de quando en quando aiena, se vá raspando 
la pieza» hasta dejarla del grueso conveniente » con la precaaciott 
de que no se adelgace demasiado. Desnues se dá c) PnHÍ9 , para el 
quai hay tina , 6 muchas mesas de madera , y encima de ellas va- 
rias4osas movibles > en qoe sientan, y afirman con yeso los vidries* 
que se van después puliendo con Mamblas, 6 Cvtttds forradas en 
fMM^t ( como aicen los Oficiales) de sombrer» , y untados coa al- 
mazarrón los vidrios con cepillo humedecido tpü agua se euregao, 
kasta tanto qve concibiendo calor saficiente« coman con facilidad el 
fmlid». Encima de la cabeza de los Pulidént corten unas maderas en 
que estriva la punta de hierro del palo recnrbo, bCimirmy que da- 
Tada arriba , ajasca » y comprime la manióla contra el cristal » y la 
lleba k un lado » y k otro , hasta que pulida ji la picaa, se leban- 
ta con ciento 1 y pausa , sin que el hierro tropiece en las F«n#« » 6 
caras de cristal. Estas tres operaciones , raspar, dulcir, y pulir, de* 
pende tanto unas de otras , que ef proloquio entre los Onciale^ el 
decir : Dámel» hitn raspad» t y te I» ddre tiin dmttid» : DtimtU hiin 
i%lcid9 » jté U dÁTt Oitn fuiidfy porque dada bien la primera ma« 
no » te hace fácil • j pcrfeda la que se sigue. Si acaso el Raspador 
no dulcid bien la pieza > tomará el Oficial que se sigue nn pedaz#^ 
de vidrio plano» y continuando en estregar el ultimo esmeril» bor- 
rará » y oulcirá el sitio herido sin dificultad » con la advertencia 
de estender insensiblemente el dulcido acia las orillas del araño , ^ 
herida > qne había » para que no quede concabo el vidrio. Y este 
mismo método se puede usar » aun después de dado el pulido , y 
sacada coda la luna del espejo , h cristal , si cayó alguna arena , y 
le arafid. Vara hacer con perfección todas estas maniobras , usan 
variedad de instrumentos » ^ue se ven en las figur Ade las lamiuaa 
fcrccaecicnccs á estas Fábricas. ^ 



« 



V 



91 Espeñaculo de h Ncaurakta. 
eiaks , que por medio de una plasta , ó lamina 
formada de arenas unidas endeblemente ^ sacan 
aquellas grandes , y magnificas pinturas ^ que á 
todas las Naciones les encantan igualmente ^ y 
que hacen en la vista de los mas ignoranües im- 
presiones tan gallardas , que su posibilidad se 
huye aun de los mas diestros pinceles? 

Esta maravilb , que ha puesto á mas de un 
Philosopho en el potro y no le cuesta á los Ofi- 
ciales mas afán , que colocar curiosamente en el 
vidrio , por una de sus dos caras ^ un poco de 
estaík) , y azogue. 

Después de haber martillado sumamente 
la hoja de estaño , y después de haberla arro* 
liado , se despliega , y estiende sobre la piedra 
lancha , de modo , que tenga ésta mas anchura^ 
y longitud , que la hoja misma , apretándola con 
una regla redonda , y lisa por la parte que mira^ 
y comprime al estañQ* £sta regla , que puede 
ser de vidrio , ó de qualquiera otra materia 
dura 9 sirve para impedir , que el estaño st 
resquiebre , abolle , ó gibe. Avivase esta ho« 
ja 9 y queda mas resplandeciente ^ ó menos po^ 
rosa 9 dándole con unos vendos arrollados: 
éstos., metidos en azogue , tupen , y embotan 
los poros del estaño, el qual se inunda todo 
después en el mismo azogue. Luego se pega 
con cola una tira de papel en el borde in- 
ferior del estaño , y sostenido el cristal de 
dos varas 4(rgas ; encajadas en la oriUa del bas- 
tí- 



De las )árits ^ tpé instruj^en albamire. 9.3 
tídor de madera y que mantíeoe la piedra y .y- 
en qqé está estendidu €l estaño ^ se deja escur- 
rir ^ y dedi2ar barizontalmente toda la pie^. 
m, sobre la hoja de estaik) ^ y capa -de. azqgw. 
Con ésta acciojD , yá.la medida ' que. vá ca« 
minando. el ^cristal ^ impele ^ y arroja acia la 
parte superior 9 y acia los lados , lo que so-^ 
bra del 'Mercurio ^ ó lo que de este líquido me^ 
tal no se. .pudo introducir •|)or ios deli<;ado4 
poros del' estañor Estas pequeñas olas 9 queinir! 
pele d. cristal 9 y en que se inunda , y s^ub- 
merge^vañá parará wn^ canal. ^^ que hay ea 
el grueso del ha^stidor, qiie estii.como dos pul« 
gadas mas alto que: el caristal, Al bastidor,. á 
la piedra 9 y al vidrio los mam^ne en equilibrio 
el rodillo y que es una pieza de madera 9 redonda 
pior la parte inferior ,. y puesta transyersalroente 
ddbajo del bastidor .; de modo y que quede la 
peáxa ^ .nivjél aobre la madera , que la mantie<*i 
iie.9 y .puedd bdaxicearse ^ ^ y lebantarse acia 
atrás , 6 . acta adelante* Está inclinada acta 
ad^nte algunas pulgadas? Entonces las gotas 
de i^ogu^ 9.. que. detubo la tira de papel ple« 
gado 9 p^ra que no cayesen > y que se que- 
daran eft la muesca jáefe«trjes. orillas 9 van. poco 
á poco cayendo. ^: una fres, qjra por las exiremi* 
dade» de dos canalitas 9 en las horteras ^ ó ga-* 
iQellas9: qup « poijeai m l^do,, y aotro paia 



^ • 



94 Esp^anháetáNaturidáca. 
sucede lo que á dos planos Usos de marmcrf, que 
se aprietan , y como qae se unen entre sí » por 
no mediar ^ ni poderse introducir entre estos 
cuerpos ayre alguno* En este caso no queda re« 
aorte ) ni acción alguna y que tienda á destniitf 
las superficies , ó que forme equilibrio con h 
presión del ayre exterior* Este obra sin resis« 
tencia en la superficie exterior del estaño 9 y en 
la superficie exterior del cristal ; con que deben 
las superficies ioteríores fregarse una con otra \ 
proporción del pulido 5 y formar en adelante ua 
solo todo. Y será acaso este el principio de la ac-« 
€Íon de las materias viscosas ? Será esto mismo 
todo el significado <fe la acción 9 que se atribuye 
al cristal , de hurtar bien su tstaño \ esto es ^ de 
pegar tan tenazmente? 

Cada día nos proveen las Fábricas de vi« 
dríos de nuevas decoraciones ^ y alhajas , que 
nos sirvan. No le habÜKré yo á V. m. aqtii)dei 
las arañas de cristal , ni dé las basas , y co« 
lunas de postres , y ramilletes : pues creo , que 
á V. m. le tire mas ^ y haga mayor imi^re- 
sion la comodidad de las salvillas , y pla- 
tos en que cada uno pone su vaso , y logra 
la independencia , juntamente con una I¡m«* 
pieza 9 y curiosidad nada sospechosa* Parece- 
me también , que no estimará V.m. menos 
aíqudlos vasos de cristal , que aunque cernn 
dos por la parte superior , permifen la fug» 
at humo dd^las bugías | sin ^ue se turbe ^ tem- 
blé- 




De las Artes ^ que initruyend himhre. ^^ 
4btetee ^ y bacfle la luz con la mobilidad del 
ayre exterior , dando sin sombra alguna en la 
mesa , por no tener brazos ,.ó mecheros de plcv* 
mo 9 que embaracen* Lo mismo sucede á las 
lamparillas hechas con caña , ó soplete , y cu- 
ya abertura superior se termina en una ber« 
mosa corona , en un adorno galán , ó en una 
pantalla inclinada > en que reflexione la luz; 
teniendo ^al mismo tiempo cerrada la abertu« 
ra inferior con un suelo movible en que la Iam« 
pariila reciba la vela , ó vaso de aceyte , que le 
pongan. 

No han deseado menos los Diredores de 
estas manifaéluras obligar á las ciencias , que 
hermosear nuestras mesas , y que engalanar 
nuestras salas , y viviendas. Los socorros , que 
ha recibido de ellos la Chimica juiciosa , son 
sao numero. Estas Fábricas por medio de lar* 
^res 9 suflacciones , henchimientos , y figu- 
ras 9 han colmado los deseos d^ la Physica Expe« 
rimental con los descubrimientos mas curiosos^ 
y agradables. 

Pero por mas dignas que sean de nuestro 
«precio semejantes Fábricas á causa de la belle* 
;Za de sus producciones ^ se puede decir ^ que 
lo son sin comparación mucho mas por medio 
^de los vidrios ordinarios , que salen de . ellas, 
, y que andan continuamente en las manos de to» 
do el mundo« Por ser indefedible el fruto de 
este trabajo ^ y por mantener en el^eyno los 

caiH 



96 ISspe&aculo de Ja Naturaleza. 
. caudales , impidiendo la extracción , que se ha* 
cía de ellos en Francla^^ yendo á buscar vasos 
de n^etal , y otras alhajas , y muebles innnme^ 
rabies á. Países estrangeros ; han puesto la noira 
-sus Reyes , yá há muchos siglos ^ en conceder i 
'£usilias nobleí el • privilegio de Fábricas semef 
jantes. Estas Familias , en lugar de aniquilarse 
como otras ^faltas de fondos, y esparcido en 
muchas ramas un comercio muy limitado, 
«e mantienen con honor por medio de la gra* 
tifícacíon de un Privilegio exclusivo. Una mul- 
titud de Mancebos nobles después de haber 
satisfecho en los Egercítos á la obligación de- 
bida á su Patria , y nacimiento , buelven á go« 
isar en sus casas de los bienes de la paz , y libera* 
lidad de sus Reyes. Como otros Caballeros es« 
quilman una yeguada , ó usufruélúan una viña, 
estos logran la utilidad de las Fábricas , dando* 
-nos pruebas al mismo tiempo de tener los sen« 
timienros mas nobles , pues después del ser^ 
vicio Real , y trabajoj de la campaña ^ abor« 
recen la ociosidad. 
taminaT. ¿el Aquí se ha suprimido una multitud de Ofí- 

trabajo i/cQ-.^' «^ 

lado de los cíales , aun de los que se juzgan preasos , por 
^^ ** no ocasionar confusión en un campo tan peque- 
ño. La memoria , que se pone al fin de tatt 
tomo á cerca del vidrio colado , y del que 
«e ha hecho fabricar con el soplete , hará en* 
tender las figuras , y lo que pue^ echarse aqoi 
tneqos, ^ 

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a/ £1 pulimento de los cristales» 
S/ £1 desbastado de los cristales» 



ADITAMENTO 

DE LAS ARTES INSTRIÍCTIVAS. 

CONVERSAaON QÜARTA. 

No necesitamos instruiraos solamente en 
aquellas cosas , que nos rodean » y es- 
tán cerca de nosotros ; tenemps también ne* 
cesidad de allcionarnos en muchas ^ que 
se huyen de nuestra presencia ^ ó por h> re- 
moto de los tiempos , ó por la lejanía (fe loa' 
lugares. Pero principalmente es necesario con-» 
cebir una idea la mas ajustada i cerca del co« 
noclmíento de ciertos objetos , que por ser pu^ 
ramente inteleétuales ^ no afeélan , 6 no ha- 
cen impresión en nuestros sentidos ; pero que 
no obstante eso , sirven para arreglar los enten- 
dimientos , y por consequencia iqfluyen en to* 
da la sociedad. Tal es la medida del tiempo: 
tales son . las leyes : tales las cosas pasadas : y 
de este numero son también las promesas be* 
chas al <7enero Humano 9 y las esperanzas de 
lo 6ituro. Si las acciones j discursos , y nn- 
sonamteatos: dei.aqueUos , que ops^recedis^ 
; , Tom. XIII. N ron. 




'9^ EspeStacido áe la Natútdetúu "* 
ron , 6 que viven lejos de nosotros ^ pudie;* 
ran mover , y hacer impresión en. algunQ de 
nuestros sentidos , no era necesaria conven- 
.ctpn, ni señales para comunicar. qualesq.QÍ«ri 
noticias , ni para perpetuar la memoria entre 
los hombres. Qué medio , pu2s ^ ha tomado 
la sociedad , á quien ni su razón basta para 
instruirse , ni tampoco te bastan los sebtUosS 
Lo que ha hecho ha sido poner en egercicio 
toda la ,razon ^.y todos Icy^.^fiitidQSf ^ara ia<» 
formarse por este medio de los objetos inte- 
leétuales por medio de los mas cómodos' sdh 
fdementos. Por medio de signos , unos jtranr 
sitorios , y otros permanentes , se comunican 
mutuamente en b sociedad las noticias , aun 
de las cosas que no se vén , se conserva el co« 
mercio con los ausentes , y aun se trata con 
los que faltaron yá de la vida. No juzgó Dios 
á proposito abandonar las verdades pertene^ 
cientes á nuestra salud , á la incertidumbre del 
discurso humano ; sino que nos instruye coa 
los monumentos de la historia ^ y con noa 
misión perpetuada de siglo en siglo. De es^ 
te modo , donde la razón no puede servir^ 
nos de guia, viene luego á socorrernos la in»« 
tjtucion 9 y el convenio en multitud de seña^ 
íes» 

Quando ciertos Philosophos , poco aml^ 
gos de la historia , porque todavia lo son me« 
noB de liypeveladon ^ hahfaM» del hombre , ^ 



ios Artes instrt£íiyas. 99 

^ !a iovencioo de las Artes , enseñan como uti ^ 
descubrimiento muy raro , que las voces , ó 
sonidos con que los animales de una misma e»» 
pede se avisan mutuamente , hizo sospechar al 
iiombre, que - podría él sacar del mismo mc- 
"do su gaznate algunos sonidos , 6 voces signi- 
^cativas. Que el canto del Ruiseñor fue quien 
le diseñó á trinar ) y quien produjo la Música; 
que en la escuela de la Golondrina aprendió el 
óenero Humano á fabricar casas para su ha*- 
bitacion; que la Aráñale enseñó á teger; que 
encerrándose algunas Horugas en sus capullos^ 
le sugirieron la idea de vestirse , y adornarse; 
que el primer pensamiento de los tintes le vino 
al hombre > por haber visto teñida de encarnado 
la boca de un perro , que había cascado una de 
lás conchas á que Uanian purpuras : ''' y que en « ^up^x. 
fin los animales , unos de uno ^ y otros de otro, 
iian sido nuestros Maestros. 

Si hubiéramos de hacer caso de los Au^» 
tores de estos matavillosos anecdotos , (*"*") de- 
bria ser mirado el hombre como una especie 
de bruto, cuyo caraéler fuera imitar solamen- 
te lo que le muestran. No sería sino un Mol- 
ino muy grande , sin destino , y sin prerro- 
gativa alguna , que contrahaciendo las acciones 
de los demás animales , habia llegado á jun^ 

Na tar 

. (**) Memorias , 6 cotfti fecrctas , que no íiabian parecido hasca 

«ora , viene del Griego ttlftKÍ^QrO, , «jue fignifica cofas , que 
luuft estado sicretd/, ^ 




loo Esp^acnh áe la NixtmratSutf. 
tar pocoá poco las piezas de esto, que Itámá^ 
mos razón humaDa* Pero este pretendido .9 é 
ideado Mono 9 que querría exonerarse de la 
obligación en que la revelación le constituye 9 y 
-que por desacreditarla abomina 9 y apedrea la 
mayor parte de los nxmumentos híslDrico89 xxAi^ 
nifiesca por ventura esta misma indiferencia 
con un pedazo de pergamino 9 que se le asegura 
treinta 9 ó quarenta mil reales de renta? No 
^ vén los tales estiadiar protocolos 9 sacudir pa«- 
rpeles, y egecütorias para deslindar la noMer 
,£a 9 que con sus títulos heredaron de sus padres? 
Por otra parte 9 no es solo este Mono malig- 
tno quien en la tierra se complace en la imita» 
cion. Monos se vén con variedad de figuras* 
En la Cafreria 9 y Zanguebar hay manadas oíuy 
numerosas 9 que copian generalmente quantó 
.vea; pero con todo eso no hemos descubierto 
hasta aora en estos Monos 9 sean de la esper 
' «cié de Monos grandes 9 6 de Monos peqi]eños9 
.que hayan aprendido de nuestros viageios í 
egercitar el comercio, y mucho menos á ka« 
-blar. Necesario es 9 pues 9 confesar 9 que la 
irreligión jamón tona cuentos llenos de absur- 
dos ; ó que si se quiere preferir su historia del 
Genero Humano 9 á la que nos declaran los mcH 
oumentos 9 y atestigua la Escritura Santa 9 no 
t]d)emos perder las esperanzas de ver presto á 
los Monos de África venir en tropas á nues- 
tros Rey^9 é introducir Colonias con tanta 

po- 




/ De iof 'Arfes indruSivasT icnr 
fM^kica , y buena críanjoa cóoio las que ellos 
ban visto plantear en las Costas de Dens , y 
Cabo de Bueoa Esperanza á los Afontea Eih* 
fopéos. 

Preciso és , pues , que • recurramos á tos 
ttODumentos ^ á la historia , y á las lecck>ne9y 
que nos din la experiencia 9 y la revelación: 
así llegáremos prontamente al origen de las 
Artes mas deliciosas , y beálas. 

La experiencia nos ensefiá , que el homp 
bre no debe á los animales sus avisos 9 ¿ ins^ 
tracciones; que' Dios le proveyó de una ma* 
fía 9 y destreza con que los domina á tódos^ 
|)orque le llamaba para mandarlos ^ y presi- 
'dirlDs : que medita' ^ con Ja mayor seriedad 
iofagetos * grandes ^ de que los brutos no tie^ 
sen aun la mas remota knaginaciob , porque 
el destino del hombre es muy diverso que el 
suyo. Ello es asi 9 qw* el hombre se ocnpa^ 
y piensa en su Autor y y en aquel supremo 
Ser, que ledft vida; que pone la mira en sus 
obligaciones , medita 9 y se aprovecha de lo 
pasado > y previene lo futuro. Estos , y otros 
muchos 9 todos son objetos invisibles ; pero 
.aunque no afeñen la vista , ni se hagan senables 
en otro algún sentido. , hacen poderosas im- 
presiones en su espiritu. El interés grande 9 que 
logra con tna buena instrucción , le ha hecho 
Inventar , ó perfeccionar de muchos modos la 
diyexsídad de signos con que d¡f]gé/| los auiei»» 



H 



im ErpsSacido deJa Natí&aieia. 

tes, y significa á los venideros quánto lesij^íiev' 

re decin 
on<;«a de * ^^ nombres ^ y apellidos , que ca^afie* 
i^mdbs?'* tiíATí las personas I los lugares ^ y los acaedt 
de otros mo. 3ifieñtQS/tieaeo su erígen.ea ;el tiesos dei co« 



Attiaeiitos. 

municariá lÓ3t)tros :lo5 cotíocioifentos 



ir^i - 



Xos nombres de los Patrmcas nbs traben á la 
inemoria el fundamento de toda su historia : y 
yo espero hacerle á^ y« m» patente algún día^ 
•^ue la significación de solo el nombre de Abra* 
ham es una prueba coizipleta de la vfefdad de Ü 
revelación. A este mismo princiftto ae deben re* 
dudr ías colunas > y los Altares estables , y 
Igos 9 destinados para señd de los^ lugares de ka 
Asambleas. De aqúi previno' la . Yegulac insd^ 
tucion de las Fiestas^ que se. cdehraban cada 
mes 9 y cada año^ no solamente para alaban«- 
^ 9 7 gloría del Autor de todos los bienes ; sino 
también para instruir i la sociedad de isos 
obligacbdes 9 y del orden de sus trabajos ^ y 
tiempos de sus labores. De aqm d lenguage 
poético, 6 el uso de las palabras medidas ^ pa- 
ra cantarlas los dias festivos , y para que se re- 
pitiesen después por la iamilia« De aqui los 
symbolos , que se exponían al público para dár^ 
•como en compendio , una advertencia gene^ 
ral á Comunidades muy numerosas. De aqui 
•provinieron también los libros , y las inscríp^ 
4^ones 9 las imágenes pintadas , las de buril 5 J 
«relieve» Qpt mismo principio traben el suyo 
c i los 




«^ Im tas Artes imtfiJ^váí^ i ta% 
Im 'epkáfíoBi é imágenes sepulorales , las la- 
pidas 9 las medallas , \m arcHtvos , los ados 
jurídicos 9 y los protocolos auténticos , y en una 
palabra, ^odos los objetos significativos', que 
iao8 traben á la memóralas cosas pasadas, y Iob 
empeSos^contrabídos para el tiempQ «venidefa» 
X^uego , según la experiencia , es evidente , que 
%1 fin pri ncipal de las buenas Artes es solo la - ^^ 

iastr acción de la sociedad. 

A cerca de esto rnismo esparce tina nué*^ ^ 

va luz la Escritura Santa<r Ella íennoblecenuesp 

tras necei^ades '^ y los medios de ^tisfaceir-i» 

las , enseñándonos , que Dios €S el Autor de lo 

uno, y de lo otro. No quiso este Ser supre^* 

tno, que las^' cosas, <j|bei nos interesan mas , fuef 

sen cteras , y sensibles por si mismas , de mcH 

do 9 que se adquiriese su conocimiento sia di4 

ficultad alguna. Escondiólas á los indiferentes 

Id mismo tiempo que descubrió á los amado^ 

res de«to verdad los medios, que pertenecen á 

su instrucción t metfios tales , que no sálameos 

te conducen al^ hombre á la vénbd ,« quan^ 

do la busca , sino que le advierten de su descui^ 

do ,' quando la olvida , para que la averigüe , h 

ioquieía.' . 

^ Dios ie comunicó á Adam:;en el princi^ origen a<u 
pió del' Mundo d destino de los dos Luminares^ 
que acaba de poner en los Cielos t y el in^ 
tanto que t^a en hacer que con sus rdx)ludo^ 
oes bolviesea.4 los nusmos^ puoto^ Ko lee 

f i el 




;io4 &pi^ae$i«r)íeU NatutJata» 
•d knnhre ea ios canA^s del Cido,' diBl 

• - 

coUtgaciooes » oí el onien.de $u trah^; pero 

vt alli las señales , ó signos ^ que le iostriH 

yeo de uno, y otro. Con que , ségM es(o , ^ 

cfin de la vista del Cielo y y el estudio de \a Afr 

) es lá inktruccioQ del bombiey «s dpc« 



•:« • II 



Origcfl» j tm 
del cftuHio 
de Us Ua- 



Desde d principio puso Dios al hombie 
sn posesión de su dominio 9 haciendo, venir to- 
suas. ^^ ^s los animales á su presencia^ Todos apa-* 
«ecieron álendoaos delance .de to Señor : $oto 
el hombre habló 9 le pus3 á cada ütio de ellos 
el nombre) y conoció á sus cioniesticos. De este 
modo la primera cosa en que ocupa su len« 
guaiy^fue ejerciendo su doipkuo .oon ua ^¿to 
de superioridad. Pero , y qué otra cosa es es|a 
tiabla 5 esta locución del hombre , que le distin- 
gue con tanta . eminencia ^ sino un signo de 
su conocimiento 9 6 un medio para infomUf 
¿ su semgante de aquel objetó » que tgnprs 9 pa? 
fa conversar con él á* cerca de las cosas auseo* 
tes^y de áquelb ^ que al unO| yal otrole esia< 
téledual, é insensible? 

La divisicQ) que introdujo después el Cria^ 
dor en los idiomas ^ sirvió entonces ^ y sirve 
también . aora para' Ugar , y manteneir en cada 
parte de la tierra ntultttud de hombres , qiie 
la habiten , y vivan unidos estrechaáiente á caih 
sa de la facilidad de entendei^i y ayudarse muf 
tuámence. .paao^o noaoifos ésildíamos. la lienn 

- gUSí 




De Jas Artes instñiSlivas. io$ 
goa 9 que: usaron los Griegos > ó los Romanos^ 
6 las lenguas vivas, la idea , que llebanios-, es 
iostruirnos en aquello , que supieron estos Pue- 
blos , y enriquecerá otros por este medio: lue« 
p el estudio de las lenguas es un medio bus* 
cado para la tastrucxdon del hombre. 

Como la palabra es el signo del pensa« rio de u m 
mfeoto 9 asi la escritura , ó arte de escribir es ^^'^*' 
ágno de la palabra; y el fin* principal de uno, 
y otro es la enseñanza. Lo mismo les sucede 
á la Música 9 y á la Pintura , que obtienen un 
logar tan distinguido entre las Artes. La Mu- r m vi 
sica es una especie de palabra 9 y la Pintura es u pmcucal 
un modo de escribir. Si buscan aplicar á la vis-^ 
tft) y procuran agradar al oído^ es solo para ha- 
cer mas eficaces sus lecciones * por medio de la 
dulzura , que traben consigo. Pero no es ver«^ 
dad 9 que empiezan á degenerar desde el punto 
nñsmo eo que procuran agradar • sin instruir? 
No es aaí 9 que íkltan ú fin principal de la ins* 
tftuckm, que tienen? La question es espedosa, 
y el único punto de unas Artes tan estendidas, 
como lo son éstas 9 que trataremos aquí 9 de« 
jsoidoles á los grandes Maestros el cuidado de 
enseñar su delioadesa^ el fondo 9 y práélica de 
dbs. 

No hay persona en el Mundo 9 á quien se 

le niegue en un todo alguna diversión 9 y gusto 

en la Música ; y al modo 9 que sin ser Poeta^ se 

percibe muy bien la diferencia 9 que. hay en-* 

Tm.Xin. O • tre 



\ 




•io6 Espe&acu¡o (k ía Naturaleza. 
txe Virgilio , que pinta la Naturaleza ^ y Liica- 
DO , que hace ostentación de su entendimien*- 
to: asi puede» sin ser Músico , quatquiera dis- 
tinguir la hermosura, y perfección de la Musi« 
ca 9 y juzgar sanamente del mérito de quien 
la ejerce. Pero con todo eso no no& arriesgue- 
mos á errar,, atribuyéndoles alguna falta , ni 
á dar la preferencia á alguno , sin que nos di* 
rija ana regla cap4^ de comunicarnos cierta luz, 
Qoníesada por los misinos Músicos , y que de- 
cide del justa valor de su méthodo. Podráse de* 
ducir esta regla ^ o de laa razones » que ale« 
gan lo5 mayores Maestros ^d de las ideas uní- 
versal mente recibidas , y mucho mas de lo que 
la sociedad necesita i y la conviene^. La decí*' 
sion de los Maestros na parece á proposito pa« 
fa enseñarnos ea la que ahora pretendemos 
inquirir ; pues aunque excelentes , están divi- ' 
didos en opiniones» Los Italianos» y los Fran- 
ceses parece que tienen derecha mas claro pa« 
ra que los escuchemos por razón de los pro^- 
gresos y que han hecha en esta materia. Pero 
como cada una de estas dos Naciones tenga 
tanta aíkion al particular méthodo ,* que ob- 
serva , no parece que están lo» unos dispues- 
tos para aprovecharse de las luces de los otros. 

Yo confieso ^ que el dia de oy es bien 

distinta esta disputa de lo que fue en otra 

tiempo. Estas dos naciones se parecen* yá , y se 

ban acercado mucho una á otra. Aunque los 

•^* Frao- 




I 



De las Artes instruEHvás^ 107 
Franceses son todavía aficionados á los tonos; 
introduciendo yá mas fuego , y mas harmo- 
nía en sus composiciones que el siglo pasado. 
La Musica Italiana , aunque figurada 9 y con hi 
pasión de parecer íábia , se ^á cada dia hacien- 
do mas graciosa, y mas i proposito para can-^ 
cada. A los Franceses les agrada su Música; pe« 
ro no excluyen la ugena ; y aunqtie esto no 
les honra mucho, pues manifiestan su po- 
breza , creen , que uno puede ser Francés , y 
juntamente buen Músico ; y con todo leso re« 
ciben con reconocimiento todo quanto les em« 
bia bueno la ingeniosa Italia , sin ignorar al 
mismo tíempoy que casi quanto logran per** 
feélo en todo genero, les ha. ido de fuera del 
Reyna £sta reconciliación sería muy á prop(> 
^o para conducirlos^ al punto á que desean 
llegar, á no haberse excitado entre los Com<- 
posltores Franceses una negativa inexorable^ 
Los Sul>alteroos , los Mu&icos, y no pocos de 
aquellos , que gustan de la Música , se hacen 
también parte en la disputa , y aun muchas 
veces meten mas ruido que los primeros Maes^ 
tros. El pronto favor, que lialló uno de estos 
dos partidos , ha introducido «n Francia una es« 
peciede Muáca absohitamente nueva» Según 
afirman los unos 9 los Franceses han llegado ^ 
b ultima perfección , y dieron yá con la regla 
déla bondad^ quando según los otros se hatt 

O 2 apar- 



V 



io8 EspeStacuh de la NíituraíeM. 
apartado de ella aun mas que lo estabaa ao* 
tes. 

Después de haber estudiado Mr. Rameau in- 
tensa , y profundamente quanto pertenece á la 
harmonía, y á los medios de perfeccionarlai 
suhió esta parte de la Música á tal delicadeza 
de composición , y á tanta libertad en la eje* 
cucion , que los Italianos mismos parece que 
no la han podido elevará semejante altura^ El 
aplauso, que con razón se ha merecida este 
hombre célebre ^ y las alabanzas , que se han 
tributado á su alto conocimiento , le han s;ois^ 
tado al mismo tiempo muchos zelosos , no po- 
cos imitadores , y por consequencia multitud de 
cíalos cojHStas. : . 

\ Por otra parte M.M.de La Lande^Mou* 
ret^de Bousset, Gouprin^,» de Agiacourt , le 
Clerc,y otros Maestros de la primera reputa* 
cion , y de los quales todavia viven mucboSi 
pretenden constantemente , que el primer me* 
rito de la Música es la suave melodía, 6 el dut 
ce canto, por ser quien constituye el gusto, y 
el caraéier de la pieza ; y no siendo compatible 
la melodía y ó por lo menos aviniéndose mal^ 
tanto con una rapidez estrema , como con una 
multitud de notas , y ornamentos , que eo 
la Música moderna ahogan , y confunden la 
dulzura de la voz con la velocidad , si yá no es 

^ue totalmente destierran de la Música nue-" 




7 



Ve Jof Artes iñsfnt&hkts. 109 

va^ esta dolTura ^ con lo qual viene á quejjar na« 
4a conforoie á taeon ; que el descuido, que había 
«rerca del canto , era tao grande, que llegaba á 
mjhir como cosa indilérente el que se confor* 
mase , 6 no con el carácter de lo que se cantd« Y 
ñendo^ como eSy cosa estraña pensar^que el fue* 
go 9 y la harmonía puedan bastar para hacer á la 
Música completamente hermosa , sea el canto 
el que fuere ^ lo mismo será usar del tono de 
Kicolás Gaidien , según sus quatro partes , que 
ioirocar el silencio en un gran concierto, siguien- 
do las tonadillas , ó niñadas de Sologne, Toda* 
vía hace aun mas fuerza lo que añaden. Di« 
ceo 9 pues , que al modo que nacemos todos al- 
pi Gepmetras , 6 amigos de la simetría , y de 
las medidas, asi también nacemos algo Mu« 
sícos, aunque unos mas, y citros menos ; que 
pi primer paso de la Música en Francia , y en 
los demás Pueblos , que han tenido alguna 
cultura , fue formar un tono conforme al 
petisamiento , 6 al sentimiento , que hay en 
él aloaa ; y el^ segundo fomentar 9 y realzar 
este tono por medio de consonancias agrada* 
bles ; y que asi viene á ser la harmonía una 
hermosura de segundo orden , y necesaria* 
mente subordinada á la primera , á» quien sir* 
ve , y que debe en esta suposición tener CuidadD 
de ayudar , sacar á luz , y sublimar á su * señora; 
no de ocultarla , y obscurecerla, y mucho me* 

nos de destruirla» Todos lo3^ grandes Melodistas 



../' 



lio EspeStacuto de la Naturuieta. 
Franc^es convienen «n el r^ro talento de M; 
Ramean, por lo quf miraá la t)ármoDfa ; pero 
dicen ^ que una novedad 9 nn modo de proce- 
der en que se logró un grande ingenio , ños 
inunda después en la infelicidad de malos imi* 
tadores, y que puede Introducir prontamente 
un modo ridículo , ó lleno de afe^acion ; que 
del mismo modo se puede juzgar del desor^ten 
de la Música , que se juzga , del que admite un 
espíritu de agudeza; que uno, y otro son dos 
enfermedades del sigio, causadas ambas del con- 
tagio del egemplo; que el brillante de esta Mú- 
sica ligera ha llenado de emulación i la ma« 
yor parte de los Compositores Franceses ^ que 
se creen otras tantas Águilas , á proporción de 
la rapidez de 6u buelo ^ y de la dificultad qoe tisy 
en seguirle; de aqui les ha venido aquella Musi* 
ca, que aun ellos mismos' llaman DhAólicOi 
pero aunque todas estas vivezas , nuevameoDe 
introducidas) se tocasen divididas á quatropa^ 
tes continuadas; y aunque resplandeciesen co** 
mo un tormente de ftiego v tío sgn , si yá no las 
acompaña d canto, sino meras chispas , unaes-- 
pecie de fuego iatuo , y unas bagatelas barmo- 
fiiosas* Explican también su pensatniento de 
otro modo.* La melodía ^ dicen los tales / e^ 
en el objeto á que se apücá , lo que es el vestido 
para uno que quiere adornarse con é\ ^ y íí 
harmonía es para el canto ^ 6 para la melodía 
lo que 5on los pliegues , bardado ^ y galones 
'i.^AÍ pa- 




Sk las 4tffs ifistfiéSñ^as. 1 1 x 
fKara el vestido. Si t&tos adoroofii se acomodan 
iCon propoftion) y economía ^pueden realzar el 
corte, y el buen gusto de un vestido hermoso)^ 
pero sufocarán la tela , si se amontonan , y des^ 
l^erdiCiaA .ohi prodigalidad. Quatro parces vi^ 
•vas y y veloces en la Música , . peto destituidas 
de canto y son lo mismo que qiiatro ordenes de 
fluecosdeia moda, cosidos juntos, y adornan- 
do un saco» Jamás podtá provenir de semejan^ 
te composición, ni ub vestida hermoso ^ ni una 
JMusica agradable^ Tal es la queja de los prí** 
meros Maestros del Arte* 

La misma disposición se encuentra en los 
que dirigen los mejores conciertos en Franela. 
Persuadido M.. Guignoaá que ae instituyó hai 
Música pata aturío del honabre ^ escogió el mé« 
thodo mas proprio para recrearle y y para sor- 
prenderle* £1 méthodo de este hábil Músico 
encferra en sí una ligereza admtraUe , y prc'* 
teocb y. que el manejo de su arco hace al púbUf^ 
co un servicio duplicada^ qual es avivar con 
su fuego á los que le oyen ,. y formar, por me** 
dio del trabaja en la ejecución y Musícos^ , que 
ninguna dificultad los detenga» No podía ,, según 
parece 3^ autorizar stt conduda con motivos mas 
nobles^ ni que satisfógan masii^ 

M. Baptista^ ^r el contrario , no aprueba 
esta ambición de devorar toda especie de di- 
ficultades; 6 si la juzga de alguna utilidad, 
está bien lejos de persuadirse á que este sea el ca« 

mi- 



A ' 



«. 



III EspeSfaatlo de la IfáturatexA 
mino de- la peribcdoQ en la Música, "ffarecál 
qre esto ao es otra cosa €ino sacar barruecos , 6 
perlas esqoit^das , y desiguales de lo mas pro* 
fundo del Mar, quaodo se pueden hallar dia« 
thante&en la aupérficie de la tierra. Nada,eú 
su sentir , hay ventajoso en una Música ^ cü^ 
ya ejecución parece prodigiosa , y pone en el 
primer grado de estimación aquello , que en 
la Música agrada i qukn la oye. Busca , según 
fepite mochas veces ^ no lo que hace sudar al 
-Músico , ni lo que alucina , y deslumbrá con 
la ligereza á los concurrentes , 6 los aturde cott 
el ruido ; sino lo qne esci en la posesión de 
moverlos , y ái suspender sus ánimos. Baptista 
aplica á su JMusica \o ique se Ajo de- U Poe^ 
sk ; (a) y asi 9 afirma , que no es muy estimt- 
Ue sorprehender á algunos , que apetecen una 
vivacidad brillante ; sino que lo mas subido 
del Arte es agradar al Pueblo, y moverle coa 
tttnos dulces ^ y varios. Por esta causa desea eil 
el instrumento un tono seguido , sostenido^ 
suave , firme , apasionado , y conforme á los 
acentos déla voz humana, de quien es sola*^ 
mente imitación, y socorro; al modo que lo 
es la vQzdel pensamiento^ y del afedo huma- 
no ; pero aborrece la Musica moderna , heriza4 
dá , y á nrado de torbellino*, y huye de ella, 

co- 

(a) NofJ satrs es f pulcra es se péemata dulcía sunto: 
El qua^támqtáe vo.lent ammum auditoris a¿unt9* . ^ 
* ' * © Horac. iu Airt. • ' ' ' 




Délas Aftés intíruBhat. f if 
ttMno de un tarbion y granizo , 6 tempestad, 
sin distiiigiiiria de un repique , refaetrii 5 y rdxH 
Co« Pareceaie> que puedo muy hien exprd-* 
sar aqui sus terminot, y proponer su <&plice»» 
cia^ sin dedararme partidario suyo. No mn 
ffa este inteligente Maestro de qué Nación es la 
pieza» Alexpana 9 Italiana ^ Ingksa 9 todas son pa« 
la élde una Fitmncia» Si la llalla noble^ó gra« 
dosa 9 ia toca , y se la apropria , afidonado i 
la igualdad de sus tonos ^ y singular energía dé 
aus ejíprestones» P¿ro reusa constantraiente 
au ministerio en todas las {»ezas , cuyo mentor 
consiste en ser difidles , bizarras ,. y eríza»^ 
das» La libertad, y h perseverancia en este pa^. 
tecer^y en su elección le lian condüado al«». 
gonas repulsas, notas, y aun baldones , yá de 
hombre demasiadamente entero , capricho^ 
so, y que en nada as coofbrau ; yáde un Mu«> 
sioo ignorante , á quien arredran las diíicid^. 
tades» El «ifirió utia especie de' persecución , y» 
ae desterró votuncariameate antes del bac^^ 
tífico vetiio , que boy: logra én la CSorte del Rey/ 
de Pokttáa^ Hakianlo inuc^ias veces consol: 
fado a» dedrle^ <pie sti.oaráder^ y la par- 
le de su herencia era la etgfresiom , que es 1<^ 
toas singular , y mas proprio , que tienen I» 
Uusica,y la Pintura, y que el sonido, qaq 
sacaba de su instrumento lenrcft- mas agiáda^^ 
ble, que llegó jamás á los oídos humanos. Pie*^ 
10 un dia especialmente sé cr^ó ncompensado 
Tom.XnL P • di 



/ 



114 Espectáculo de la. Naturdkíái. 
^ todos las. amarguras» pasadas á causa' de U9 
parecer , que $egun el suyo , ie conciliaba uo 
honor incomparable.. Es singolaripente aficio* 
nado á. Ia3 cofp{x>»cÍQnes . de GqreiU, y les ha- 
bia apurado totalmente el akna , que encier*? 
tan t tocólas , pues » on día en Roma en pre- 
sencia del mismo Corelli 9 y este gran Mu^ 
sico \^ . abrazó, des|>Qes tietnameote y y le: rega* 
liS su arco^ , . 

En tanta diversidad de pareceres éntrelo^ 
Principes en esta Arte^ oo.es fácil determinar 
una regla: y mas quando Veo ^ que otro mievá 
ingenip aumenta mi perplegidad«. Mas fecun- 
do qne Baptista ^.tanTÍvo.como Guigbon y har^ 
raonioso. como Ramean, metodista como Mou- 
tet , tierncr ccmo LuUi . y que juega como 
quiere ^, y como, se quiere los. tonos*. £1 cantor 
la harmonía , los. sones, magestuosos ^ el ayre 
amoroso, lá rapidez » el éxtasis , y.eLeimbeleiDj 
todo es iguaU Eci todos los gustos: excede. £0 
^^o , todos los: parjtidoadán á M«rMondopvillé 
el priiter lugar. Se. ^ pod^l acaso, adivínat 
á este homhref, y éataáxasat ¡coa el gusto^^* 
ticular que tiene?; BsmeGe^ao ndonocer ká 
la perfeocion^yen^la gracia, verddderaméntt 
eficaz de. su conifo^icion. aquello , qne obra 
por.discemitDibitD;,^ y pat tnclipacion? Es 
preciso ^tenAer^ én ,él agradable juegb ¿fe; sus 
manca aquello. ,; que él permite por compl^ 
eirá wfü moda domiaaB^? Sicupiera quejara 



De las Artes tnstru5!h>¿ts. f i f 
se de !n que se adirira, y honra , yo. le re* 
procbarib de bitena gana á este hombre amable 
el mantener entre nosotros cierta dhrision ¡nte»«i 
tina y que se enciende , y que tjk^nerará en xxtíA 
guerra civil. A él % le imputara ios «lales^ que 
QO impidió. 

. A pesar del calor de nuestras disputa$,7 de> 
la dificultad en adjudicar la palma á un método 
mas que á otro > podemos tomar un partido 
razonable 9 que es no allegarnos á Naciotí de- 
terminada, ni á Escuela alguna , y buscar A: 
buen uso de la Muáca en la institución de estt< 
Arte hermosa , en la'práñica miiversal de Itt. 
Naciones^ y en fin , eq las necesidades yerdade*, 
ras de los hombres. 

.Norsépádria decir desdé JilegD>.qtfe el 
aanecimienito. ^e k. ioatitiicioa rde iájMusíc^ 
trabe consigo el de su dtetitíb^ y de sü ¥er«; 
dadera naturaleza ] Na.se ha IgMoradp . bas-y. 
ta. nuestros tiempos y pata -qué ^ede v y : dehfti 
servir Ja Mq^ca» De»de la ;jnab «eioMi wxúsá 
goedad Téoios aeoapte .tstrediaineiine ouqUod 
los cánticos á las AsamUéas de Kelij^n , á lói^ 
tratados de alianza eíif re diversas /NaCioues , y r 
eajfid 9 á la celebración, de las acdotiM^ 'Kaetí«. 
noaentos grandes, y de Im bprAbroB v'quesirlsrlen^n. 
Uen á la sodedad.. De aiqQi riniáronios hymnos;; 
las odas , y las formulas ^lemnes: en todas par«; 
tes bolvémosá hallar de iiuevo la Música en^ 
las cosas, sagradas ) en las profioiSiS^ en. lascare?::^ 

Pa • mo- 



í f d Espé& aculo de la Naturaleza. 
monias , y usos antiguos ^ y aun en los mo« 
dennos, imitando las costumbres de nuesnos 
Mayores. Todo aquéllo de que convenía acor- 
darnos , se ponía en tonos : estos hacían en los 
hambres la impresión mas viva ; y la Poesía 
preparaba , y facilitaba los cánticos con la elec« 
cion^ de las palabras y con la gracia de la me* 
dída , y con la hermosura de las imágenes. Aih 
tes se variaban las lenguas , >que se abaodo« 
nasen las formulas de estos tonos , que se con* 
servaban como monumentos antíguos y sin ad* 
mítir mutación ; y si acaso ttegaba con el tiera* 
po á ignorarse el sentido de las figuras , 6 can- 
ticos y se renovaba uno ^ y otro ^ 6 se explicaba 
sin suprimirlo. 

Gada^ qual sabia ios cánticos del Paeblo an- 
tigüo dellSeñor^y'ias causas que faubo para' 
ellos. Sn las otras Naciones , aun las masanpers- 
ticiosas^' y barbarás, se empleaba el canto, co« 
mo^efe^Q desti institución primitiva, en ala- 
barle invocar la divinidad^ en perpetuar el 
ODá¿eKto de una ley, ó de una alianza, y en 
animarse mutuamente á las acciones grandes, 
recitando las de -algunos Héroes. Todo quaoto 
se enseñaba publicamente , se cantsd» sián- 
pre. £1 canto servia para anunciar la podcion 
de los Abuíos , la budta de los días festivos, 
y algunas veces las opiniones de los Philoso^ 
phos. No se daba lección alguna , que no se hí« 
tí0sefflas^fiKU,y mas agradable , ayudada del 



-De tas Artes JnstruSlivas. 117 
canto 9 que las suavizaba. La Escritura Saota^ 
Homero ^ Virgilio ^ Tito-Alivio , y todas las Sce^. 
ñas y y coros de las tragedias antiguas son 
garantes de este estilo. Los Latinos ^ cuyos roo* 
nomentos no son ^ ni con mucho tan ancí«' 
gaos como los de los Orientales , usan de lapa»? 
kinra, * que significa cantar , para expresarj «rtogerc^ 
la obl%adon de un pado 9 ó de un tratado de- 
paz y para hacer votos á los Dioses^ y prcK* 
mesas á los hombres. Pero la costumbre de can«' 
tar alabanzas á los Dioses imagiDarJos , y ^ mas» 
fieoos de pasboes qpe los hombres mas des», 
reglados , corrompió eficaz y é infaliblemente 
todas las ideas de la virtud. Desde este tiempo 
han continuado y y contintian y como al prín-* 
eipio , la BAmica y y la Pintura en enseñar con lái 
mayor viveza, todo aquello que representan: 
y .se puede muy bien dedr , que no iñy leedo- 
res mejor recibidas y ni que mas se graven. 
Pero como fuera de nuestros Templos , en quei 
todavia permanece el uso de su primera instíh 
tucton^ no ense&an por lo común sino place* 
fes ^ que arruinan la justída , destruyen el or- 
den y pervierten la paz y estragan el corazco y lat 
salud particular , y el bien de la sociedad; sus- 
lecciones 9 lejos de hacerle mejor y conkxnpen' 
al hombre. Qualqdera que canta á Venus 9 y 
i otras divinidades , tan irregulares como ésta^ 
busca sin duda ser artaudido « é imitado ; y 

sus 



r 1 8 EspeSíacuh de la Naturaleza. 
Vis^c^ndonesiy lejos de instruir, tncroducen his-** 
ta . el alma so copiiigio. 

Todos los placeres , de que podemos gq« 
2ar , foeron criados con un 6n sabio ) y para 
combidarnos á conseguir » gobernados con la. 
recádela pnidlaicia 5 y modetaciotí , iia bíea; 
prQ¥ecfaosO;ri pariicubr ^ idb dieñar á lasoGíe^ 
dad 9 cuyos íotereseaamaconaaelstiyó profirió.. 
Pera separáis el bien; d el íin ijeseacb por ^1 Aik 
tor /derla Naturaleza «del placcir^ que os arve^- 
ftdcaviso* 6 do iatrai9dvo I Yá es idedirdeDi¡ 
Amar él placer por jd placer^ es pervertirle? nae*! 
moa de un termino ^ y «xprestoo cnasclarai ea 
ima prostitución. 

Quántos Compositores quedan condena- 
dos con esta sola palabra i Qopxmzáá haciéfH' 
do el elogio de la prosritucion ; después . po«^ 
dreis hacer el de todos los placeres^iqiieaeae-. 
p^ran de la intención de la Naturdesa > y del 
hiende la sociedad: consideradlos todos; uto*, 
guno de ellos dejó de ser instiiuido. con on: 
excelente íin 9 y la . Religión no los suprime» 
skio que los arregla , conformándolos con él, sin 
separarlos jamás: solo la libertad, 6 una fal- 
aa Phllosophía introducen este, divorcio* Maes* 
tros 9 y Compoatores^ que .presidís en núes* 
tros condertos, muy mal conocéis al publico ^ 
ofreciéndole vuestros aaioetes. lie veis correr 
ep tfopaaülas JiíáUerüs^^ quando sabe que se4 
^; • can- 



De las, Aries inhriSivaf* /^ f}9 
eaofer el 'yetuíé extítemus de MomkmvíUe , y 
DOS cotebidais. después con todo eso á oifanKH 
res destejados., ó- netwioFphosís ipsipidas* 
EsíD es tener demasjneiamfcaiie lasdar apiríioú de 
nosotíDsiel púUico «iD/.es.*eaenrngo >d^ lávet'i 
Aad 9 ni .de la virtud.. Tened vosoídós . cuidadq 
solame&ie üeservirtixMosyéiasmddos^, intro-» 
duáájm, fiíestfos. 'iWKiertcs dignidad , ¿ idédi 
ocbks 4 y tmdreisJ muciiOB. tartídaisbsi « v .afi^ 



^'ÍjlK,t Jt\i 



Bl:priQi6r desorden de esta bella: Arte es di* p,ímer ¿cm. 
fértír el oído con. palabras vanas ,. ó buscar sd SílTca:*^^ ** 
afnrado sin imtnuinqs « y aun ^enseííacdouos^inu» Agradar úb 
días veces d delitx). Después de haber, desunido 
la. Muska. dos; cosas , que dd)¡aa ser iosepaisH 
bles ; esa saber y la instrucción dd entendirnien* 
19, y la diveíaion. agradable del oído , cayóla* 
eilmente ra un nnévoextcavio , si bien menof 
qn^ el primero. Es, pues , costumbre sumaK- ^f^""^^'^** 
meoié introducida^ yá ha algunos si^os, descuir Música: 
dar.de Ja Música vocal, y aplicarse ünicamen^ voJet'V ^uc 
te á deleitar el ddo , sin ofrecer al entetídimiem "¿.^ ''^"^^ 
to pensamiemo. algtmo : en una palabra ^inten-í 
ta contentar al hombre con una dilatada serie 
de tonos destituidos, de sentido, lo qoal es di« 
reftamente contrarío á[ la. naturaleza misma de 
b Música, que e¿ imitar , como todas las bue* 
ms Artes, larimagen^ y el séotimienio que hay 
taá alma.* * 

Hahia ínfeotado la Mosica diversos ins» 

• ttu- 



1 to EspeBdCtíbd^ fa iííiuráíés»^'' 
trnmentos ^ unos para que poY medio de golpci 
bien ajustados gobernasea los pasos de oaa 
marcha , ó de uoa daaza ; otro; podÚKi por me^ 
dio de la vivezai y fiieczá de sir sonido 
avisos^ y anuñdar la akgria de (as fiestas 
parages á doode no podía llegar la voz 
hombre. Algunos y ocultando mssm la roz i 
mana ^ eran á proposita pasa sostenerla , 
dola compañía^ y si mismo tíeín(iO)Sobstituyei»« 
dola alternadamente , la aliviaban ; preonlfend(H 
la 9 la instruían , y comuniodban el tono': y do* 
Uandose de todos modos ^ la enseñaban con la 
repetición de áreas aumamopte varias. 

Dejáronse engañar los Muscos del efedo 
de estos medios ; y como les era más fácil te- 
ner siempre á su disposición un instrumento da< 
cit, que una buena voz , creyeron , que po^ 
dian substituir por la voz humana un iostro- 
mentó, que solo es una co¿ña imperfeda suya» 
£1 engaño se aumentó , quando redujo la es<« 
tensión del instrumento , y la flexibilidad de los 
dedos , á ejeaitar ) según ciertos respetos^ mas de 
{o que podia hacer la garanta. Entregáronse^ 
pues , los Músicos á la prá&ica de los tonos^y se 
atrevieron á hablar por largo tiempo al oído^ 
sin decirle cosa alguna al entendimiento. Esta 
era conocer muy poco al hombre. Una vogí 
Vada de significación será temple un cueí* 
po sin alma 9 que aunque agrade á la piimc» 
ta impresión , no podrá, sostenerse i y nunca 
. :i • du- 



De'hf Ates iristñfSHoofé ' iii 
dtirari mucho el . primer movimiento i que cau* 
n el aonído deti arco en el alipa* ' r 

Vamos yá á la razotí verdadera del de$<« 
cuido de tantos Musióos. Gamo el color es el 
objeto de la vista , asi también el sonido es 
d objeto de los oídos* Una voz dulce 9 y so-> 
oora agrada al oído , como los colores her« 
mosos agradao á la vista ; pero los colores, 
que están dostioádqs para distinguir los obje« 
tos, no dan. gusto por mucho tiempo, m 
no adornan alguna figura , ó imagen , por es* 
tar fuera de su lugar en este caso* Un papel be^» 
llámente ja^>eado , y una hermosa punta ds 
Ungría tienen deliciosos colores ; pero no pasa A 
de ai : á la primera vista no disgustan , an« 
tes bien se pueden buscar aqui matices útiles , y 
buenas combinaciones. Mas con todo eso , no 
800 pioturas , y si ae quisiera estar mucho 
tiempo mirando este espedaculo inatiimado , y 
aun reopnocieodo sus diferencias por solo un 
quarto de hora , no habría quien le sufriese ; por-; 
que el entendimiento 00 busca colores, sino ob- 
jetos coloridoa. De esta, misma madera nos ayu- 
dan los sonidos c%xi su variedad á distinguir una 
infinidad de cosas , y de conceptos ; pero si 
los sonidos vienen consecutivamente , y como 
en fila , sio significar objeto , ni pensamiento 
alguno , nps . fatigan sin saber por qué. Na-. 
turalmente nos- llaman , y ocupan con ob-. 
jetos , que imitan 9.6 á lo menos sígniBcant. 
. T(im.XIIL Q • Noa 



I a 1 Espe&acuto de Ja Naturales. 
Kos representan una marcha. , un. movimien- 
to , una novedad y una fiesta , un aviso ^ una ex- 
presión de alegría ^ de tristeza y de necesidad, 
y toda especie de circunstancias. ; pero nos has- 
tíen , y enfadan quando nada significan. Las 
canr>panas , y las trompetas nos regocijan, con 
sus anuncios ; pero quisiéramos que cesaran, 
quando yá nos dieron á entender lo que tenían 
que decirnos. Oyese con gusto un preludio, 
quQ dispene el oído á. una área , que se vá á 
cantar :. agrada el iptermedlQ , con -que des- 
cansando la voz , se forma un. agradable lazo 
de la Música instrumental con la vocal^ en lugar 
de íííterrumpírlo con un larga, y fastidioso si- 
lencio. TamHen se reciben bien los tonos, que 
repiten los. últimos acentos de la cantada , que 
precedió.. Mas en la dilatada serie de voces , qoe 
por sí no soQ significativas , ó que dejan de serlo 
después de habernos advertido suficientemente, 
se halla Una especie de absurdo , y un disgustó 
inevitable.. 

Asi el Músico , que soló quiere: que le 
oigan voces inanimadas , ó que cree poder to- 
car mucho, tiempo sin la Mi'fslca vocal, expe- 
rimenta bien presto , quáa difícil es fijar nues- 
tra imaginación , en donde ningún concep- 
to la aprisiona. No teniendo , ni habito , ni 
dese9 de ocupar el entenditíiiientó , redobla su* 
esfuerzos para conqüristar el oído : procura en- 
cantarle, con la multitud de finuras; y como 

' cree, 



J)e las Arfes inHri^Hnts. i » j 

cree , <jue oq tiene eoem^go mas temible que el 
adormecimiento , d el hastío , aplica toda su 
industria á manteoer siempre vigilante el oída 
^ fuerza de arpegios , y trinados ; multiplica 
en la Musíca instrumental las variaciones , que 
se manifiestan en una buena voz x>xi discreción; 
y coloca sin interrupción la vivacidad , y la len- 
titud , los pasages ruidosos ^ y las pausas ; lúe* 
go una larga serie de saltos ^ mutaciones de 
manos > dejaciones 9 y fugas» La sonata jnais^ 
liarmoniosa \ quando es solo instrumental ^ vie*- 
lie necesariameate á ser fría , y luego enfa- 
dosa , porque nada expresa. Ea tal caso es co« 
mo un. hermoso vestido , separada del Cuer« 
po 9 y colgado de una estaca : ó si comer va aU 
guQ ayre de vida 1 es á lo mas como el de un. 
Titere , ó Arlequín ^ que entretiene un rato» 
imitando loa movimientos del hombre con mu- 
cha mas ligereza de: la que le es natural* Pe- 
ro toda esta velocidad artificial ño adoiite com- 
paración con la hernpiosura de la misma nar 
turaleza , y con la nobleza de un ayre propor«* 
cíonado* Mas en lo que obra un Titiritero 
cabe algún sentido 9 aun supuesta la ridicula fie-. 
cion de sus acciones. Quando ua Bufo hace. 
sos g^tos, no dejan de entenderse , aunque mu- 
dos ; se adivina y porque se rie , ó porque Ho- 
ra : se sabe 9 que le agita » que retarda , ó que; 
precipita sus pasios. :Un objeto le trabe , huye 
de un peligro « se ve claramente su^tendon, 

Qa I 



1^4 EspfSlacuh de h Naturakzck 
y nada le tiene por loco , pues descubre los 
imotívos de la igualdad de sus pasos ^ y de la 
proporción de todos sus movimientos ^ y asi 
y DOS representa con sus acciones lo que piensa* 
Mas nunca se tiene buena opinión de un hom- 
bre 9 que pasa de las carcajadas á un semblante 
ferio y del juguete á la gravedad , de un ayre 
amoroso , y tierno i lá colera , y á la furia^ sin 
que se sepa por qué, 6 qttáí es la causa de su 
risa , y de su en&do» Las sonatas son acaso otra 
^oltsSus «>sa , que esto que acabamos de decir ? Ellas 
liftiTiiSSio^'^ son Música , al modOv que es Pintura el papel jas- 
peado, Y aun parece , que quanto sean mas* 
patéticas , tanto soa menos racionales : con to*^ 
do eso estoy biea lejos de atribuirles todo el 
deshonor , y oprobrío y que trahe consigo esta 
comparación ; pues las considera como los es«' 
tudios , que enseñan á pintar á los jóvenes , bos- 
quejando las diferentes, postuias ^ y diversas pa- 
siones del hombi^e. Podrán , pues j formar un- 
Músico ; pero son poco, á proposit^o [lara lego* 
djar al Puebla 

Y aun rezelo,. que adquiriendo tos Músi- 
cos de este modo una &cilidad conveniente,* 
se les altere , y pervierta et gusto , y pierdan al 
mismo tiempo de vista el fin verdadero de sa' 
Arte. La Musiea es un modo de hablar ^ sa lo- 
cucion se dirige al entendimiento , y todo quan-' 
to le dice , to anima 9 y lo vivifica r coa que: 
a¡ olvidadc^et Músico del sentido de lo que ha- 
bla, 



De tits /írtts tkstru&lvas. tTf 
Bla , se deja lleber en un todo de la voz fantas* 
tica del irstrumento , y lo que es aun peor , de; 
un sonido totalmente dislocado ^ se sigue nece* 
saríamente , que desconozca la dignidad , olvi^ 
út los sentimientos , y desluzca las gracias dé 
la Música* Perderá el disceroimiente de una roa» 
gestuosa sencillez ^ y de una naturalidad elegan*» 
te ) que ambas albagan el oído , sin inducir des* 
arden , ni coníbsíon en erentendimiento, ysin 
quitarle un instante aquel derecho^que ^see, de 
entender lo qut se habla*. 

Tales son los descuidos con que Tos Mu* 
aicos , por otra parte de muy buenos , y mxxy 
estimables talentos*, han pervertido el verda* 
dero uso de los instrumentos. Después dé fia* 
ber corrompido el gusto de los aficionados^ 
á esta bella Arte , babkuandolos á la manía de 
sacudimientos y, y convulsiones ^ procuran sa 
aplauso , é intentan sorprenderlos con la prueba 
dé la superioridad de su método* La emú» 
lacien torció á los Compositores también acia 
esta parte de tal manera ,, que oy dia aquel 
parece componer mejor 9 que se arrebata en ale- 
gros y y singularidades arduas , y trabajosas* ILos 
concurrentes , llenos de pasmo 9 I09 aplauden, 
7 el Músico^ se ciee yi en el Cielo* Cómo po» 
drémos en esta suposición esperar que buel^ 
¥aná k> ampie , y natural? Cómo el que se 
sujeten i la regla de una imitación ajustada? 
Y cómo el. que gusten- de ella unos-^dos acost 

tum^ 



11 6 EspeSlaciálo (k la Naturaleza. 
tumbrados al desorden 9 y á grandes transa 
portamieatos ? Yá se ve venir una multitud de 
puntos los ma$ delicados , yá se escucha da re* 
pente un grave ^ yá un alegro , y yá nos ha- 
llamos de un golpe con una pausa. £1 arco 
vá con picados , y con saltos ; llegan los suspi- 
Tos , vienen los truenos , resuenan los ecos^ 
parece que huye ^ y no se le oye mas. Poco á 
poco se acerca , rueda el arco ^ Vá de plano» 
^ta 9 cae y se lebanta» Camina después gor«* 
geando ^ picando ^ trinando f gyra , dá bueltas^ 
Tebolotéa* Sí deja los tonos ásperos , y los pica* 
dos de las voces de los pájaros ^ será para que 
'escuchemos los graznidos , y voces de ou gaUi«? 
nero 9 ó corral , el ruido de untrañon , el tiro de 
un mortero , d el rechinar de un asador de rue- 
da y el canto de una carreta y ó el golpeo de 
un chirrión. Asi nada imita al mismo tíem* 
po , que fuera de proposito lo remeda todo. De 
lo que menos se pica, ó lo que nada cuida y es 
-de quanto se halla harmonioso en la voz buma« 
na ^ y lo que menos imita , es lo que hace 
eco y y mueve el corazón del hombre. Ocupa- 
dp siempre ^n lo maravilloso , ó en lo singulari 
Jamás dá en lo naturaU 

Tai es el desorden en que está la Músi- 
ca instrumental , destinada por naturaleza para 
auxilio de la voz humana; antes bien y lejos 
de ayudarla , y de conformarse con ella y le ha 
pegado e^, contagio de sus irregularidades y y 

ba 



De las Artes instruí ivas.. ' i 1 7 
tta sujetado á la BAusica vccal , ccoio á regla 
de lo mejor y á todos sus desordenes y y caprí«« 
cbos». Igualn^ente se desconoceo eo nuestra sfoz. 
aquellos caraéiéres , que la son proprios , y que 
janeas se podrán descubrir 9 si se apartaa del 
ipensaroienro que los. conduce^ Y en lugar de 
movernos CO0 la dulce variedad de acentos,, 
que no le son proprios á la voz humana , sídOí 
ea quanto son significativos , nos intentan mo« 
ver por medio de un canto de pájaros , ó de vo- 
ces ^ que no nos tocan , ó intentan enamorar* 
sos y encarándonos solo con la nada. Gyros,, 
bueltas ^ singular estension de voz , esfuerzoa 
prodigiosos j todo, es estraño á aquella: imita- 
ción fiel , que constituye el mérito, verdadera 
de la Música.. Lo que aqui admiráis es solo el. 
mérito del cantor. Tratábase de ocupar el en^ 
lendimientQ con un pensamiento ajustado , con 
uoa imagen llena de atraéiivo , y de añadir con: 
la elección de voces naturales una moción pro- 
porcionada ; pero, d nos ocupan en nada , 6 á lo. 
mas unas. vece$ en la inteligencia del Composi^ 
tor , y otras> en la ligereza de los dedos del que 
toca. Lo mismo me parece esto , que el hacer 
depender la bondad de un Orador de lo peinada 
de sus discurso&u 

. Además del duplicado defeño de la Mu- ta Música me 
Sica moderna 5 de movernos sm mejorarnos, y pu$to,que pio- 
de hablar sin? decirnos, cosa alguna , tiene tam- 
bién otro ) de que cada uno puede ser Tuez. Si» 

• du- 



mete. 



' tt% EspeSlacido de la NaturaiéíUM.^ 
du3a 9 que él fín ^ que se propone ^ es i^^^ 
dar y y aun parece 9 que solo esto es lo que e 
propone ; pero en la realidad con su nüsom 
carader destruye el placer , que nos promete» 
Todas las buenas Arces convienen ^ no solo ea 
un fin universal , que es la pública utilidad , no 
solo en un objeto común , que es la imitaotoo» 
sino también en el medio ordinario de deley«- 
4ar , que es el gusto y ó la ley de la discre- 
ción* Todo quanco sacan á luz está igualmeot* 
te subordinado al buen juicio » y á la bue-» 
na crianza* Con que del n^smo modo debe- 
mos pensar de una pieza de Música 9 que de ua 
poema , una pintura ^ un gabinete > un edificia^ 
un yestido ^ y en una palabra , de todo quaa- 
to se dispone , para que haga una impresión 
agradable. <^ualqutera cosa de estas es un todo 
en que el entendimiento espera hallar cui- 
dado , y adornos ; pero si se amontonan ^ se 
pierde la razón , y se ofusca el entendimiento^ 
y no goza yá de un ornamento confundido en- 
tre la multitud de otros adoraos , que embo- 
tan el sentimiento , y ahogan ^el gusto* Y es- 
ta verdad es tan clara en Italia ,<:omo en Fran- 
cia. No se reconoce la verdadera hermosura 
del ornato » en donde no se encuentra caute- 
la , elección , y principalmente decencia.. La 
decencia atiende á las circun^ncias del objeto» 
lugar, tiempo , y personas, y desecha mas 
flores 9 que admite. Es preciso ^ que aquellas 
. "^^ de- 



yir*H^: 



De fof Artes ínstrú^vás. 
iza$ , ^ue sda el verdadero ütigen de b 
liermosura 9 (tesaparezcan 9 quando sc^ se atíen^ 
de á deslumhrar con muchedumbre de adornos. 
Un gabinete 9 que está muy lleno de alhajas , de« 
genera en una prendería y puesta en orden ^ 6 en 
el almacén de un Maulero* 

M. Bof&and citó muy ingeniosamente el 
Arte Poética en orden á la ArquiteAura ^ y yo 
puedo aplicar ala Música el juicio que hacemos 
de nuestros Escritores. Marot , y Desportes, aun- 
que algo descmdados en su estilo y comenzaron 
ei dedmo sexto sigb á dar á la Lengua Francés 
sa un ayre sumamente natural , y amable. Ron« 
sard parece que quiso arruinar aquel idioma^ 
«ando palabras realzadas y amontonando %uras 
extraordinarias y ornamentos sin término y los 
ánodos Griegos y las frases Latinas, y el estilo re^ 
montado. La Corte tomó el mismo gusto á fuer* 
za de escuchar sus instrucciones , y presto se 
desencadenaron tantas alabanzas y y una manfá 
tan general en la inütacion de Rbnsard y que m 
se cansaban de leerle, ni corria otro estilo sinp 
el suyo. Pero no tardó mucho en bolver en sí 
la Francia, y la rica naturalidad de Malherbe 
acabó de disipar la ilusión. (*^) 

Poned b visca, en el Arte que qui^éiei^ 
Tom.Xni. R Ux 

f<^) No h«]r poco en EtpaAa que enmeoilar en este tsnnco . paet 
aaaqiie prevalece en machos el buen eitsto del lenguage expircsi- 
▼o , proprio , y nacaral t está pervertido en no pocos coo el false^ 
brilUftce del ppccismo » j U «¿udeu arnutrida ; 9 .<yil traida. * ' 



\ 

L 



T JO Espe&aaJo de Ja Nat^raJesta. 
los derechos de la naturalidad , y de la &• 
crecioD , en todas partes son los mismos. La Ar« 
iquitedura Gothica era inconsiderada , y atre 
vida , apoyaba pesos enormes sobre cimiemos 
muy leves» Todo lo cubria de ramos , de vi^ 
des, de follages, de pyramldes^ de florones ^ de 
trevoles , de estrías , de mascarones , de ma- 
marrachos , de grifos , de cabezas de Osos , de 
orejas ^ y cabezas de Conejos , de Monos ha- 
ciendo gestos 9 y no olvidaban en parte alguna 
los Enanos , que ofrecían sus espaldas ofidO'^ 
sámente para reunir las cornisas mas separadas 
de una bobeda aparente. El Godo en todas las 
cosas aspiraba á lo maravilloso. Pero no vemos 
yá quánto se lloran sus hermosuras ? El mv^ 
tno .discernimiento , que nos obliga á aplaudir la 
elegancia , que reyna con tanta sencillez en la 
portada de San Roque , d la magestad igual* 
mente natural , que nos admira en la de San 
Gervasio , nos hace mirar con lastima aquella 
oudtitud de adornos 9 y de adornos muy malos^ 
^ué se desperdiciaron en la portada de Sdú 

« Calle de $ ■'^"^^ j * Y ^^ Sau EstevaQ del Monte, No hay 
▲iitomio. J3 menor duda , que le sucede e^to mismo á 
una Música llena d? ornato, d Ueiia de send- 
^éz. Esta por sí misma no constituye la her- 
intosura ; pero la pone á la vista , la deja lucir, 
y dá al entendimiento toda la libertad necesaria 
para juzgar bien de ella. Según esto , todos teñe- 
ínos dentro de nosotros mismos los principios 

de 



. De; hs' Aieí ihsfru^as. " 131 
de uoa crítica ímparcial , y quando se trata dd 
juzgar sanamente de las Artes , no nos ha-> 
.cea al caso, ni 'deciden en pro, ni en contri 
los nombres de Ronsard > 6 de Malherbe , de 
Perraulc , d del Caballero Beroin^de este Mun 
ÚQQy ó de aquel. No ^ juzga . de una pieza. 
por el Autor; el Autor :se debe juzgar ppr hk 
pieza. El "parecer de un hombre , aunque sea 
sabio 9 puede ocasionar una preocupación peli- 
grosa, í 
Sí Platón está por mí, decia.un Griego, 
oada me importa el haber desagradado al pú* 
Uico. Este dicho , que se ha repetido tantas ve- 
ces , ha autorizado daííos , y naufragios sin nu- 
mero. No es cosa clara^ , que lo que está gene-» 
raímente recibido , es mas cierto que aquello^ 
que afirma solo Platón , d algunos partidarios 
acreditados ? Lo que solo agrada á algunos par« 
ticalares , podrá deberle acaso su atraélivo , 7 
su fuerza á preocupaciones pasageras , ó á el gus- 
to, y costumbre de algún partido. Por .el con-, 
tiarío, no hay cosa menos sospechosa , que lo 
que agrada á una multitud de entendimientos, 
y los agrada constantemente. Mas de dónde 
viene esta diferencia , y por qué Virgilio se ha 
visto aplaudido en todos los siglos ; y Lucano . 
apenas halla algunos ledores , teniendo un es- 
píritu mas vivaz , y un entendimiento mas cen- 
telleante ? La respuesta á esta pregunta podrá 
ayudarnos á aclarar el valor , que t;^nep to- 

Ra das 



/ 



4fis las Artes : y un sknU podrá aquí tener ve¿ 
ees de principio. M« de la Mota , para que pue- 
dan gustar de sus escritos, supone mucho en- 
tendimiento en sus leélores , pues en todas par- 
tes vá manifestando el suyo. Ciertamente , que 
esto es pedir demasiado : presagio no muy bue- 
no para su reputación. La Fontaine por el con* 
trario dá el entendimiento á sus ledores ; pero 
no se le supone presagio en su favor de que jal- 
mas le &ltari quien le lea. Los Sabios , y los 
Artesanos nacieron para instruir , y para servir 
á la multitud : á ellos les toca acercarse á ésta; 
no á ésta el atormentarse para entender lo que . 
dicen , ó para reconocer, y experimentar lo que 
hacer« En la Eloquencia , en la Poesía , en la (fe- 
Goracion , 6 per^étiva , y en la Música y coa 
mas razón que en todas las demás Artes , la 
perfección ^ y hermosura natural no debe estar 
embrolbda , ni cargada. Debe ser un bien claro^ 
y accesible á todos: y si se ha de entender, co- 
mo es razón , esto que llamamos Arte ^ no es 
0tra cosa sino la facilidad de producir un efec- 
to » que convenza toda suerte de entendimien- 
tos con impresiones sensibles. 

Quando i los sabios les agrada algnna co- 
sa ^ de creer es ^ que tienen fundamento pa« 
ra ^lo r pero su juicio no es, ni con mucho, se* 
fial tn£iliUe de que la tal cosa es buena , y 
la mas ajustada á la razón. Los sabios , é i 
causa de ^ Unutacíoo del entendimiento bar 

ma- 



De ht Aries hstruSUvas^ r j y 
mano , ó por cfefeíto de nn informe sincero ♦ y 
adeq«adb están siyetos por la impresión de cier^ 
tas ideas, que siguen cx)n gusta particular, i em-^ 
pkar toda su capacidad , y ocupar su entendí-* 
miento acia aquella parte, y á abrazar con ar* 
dor un sy stétna , un gusto especial en la Música,, 
un genera de declamación , y un modo dé pin-^ 
tar 9 de escribir, 6 de febricar. En este caso crece 
el mal á proporción del crédito de quien leban«» 
tat la voz , y del numero de partidos que tiener 
y llegando* las ideas , que los alientan , á sei 
bí regla de sus juiciois , aplauden , 6 abominan 
*las cosas, según se aproximan, d se alejan de 
ella» De aqui viene no pocas veces , que no guar* 
dan consequencia , ni en alabanzas , ni envitu* 
perios. No es asi el arte , que al mismo tiempa 
que encanta al inteligente , agrada á la multi* 
tud« Vé aqui lo hermoso , lo verdadero , y lo 
durable : y notad , que esta hermosura es sencL- 
Hd , Uaná , y sobre todo casi sin artificio alguna; 
Sea en el panegyríco de Trajano, ó sea en lo» 
tratados de Séneca ^ todo es sentencioso , y de^ 
lícado: pero es menester resolución para leerla 
seguido: es quebrarse la cabeza. Por el contraria, 
para leer la Eneida, y el Lutrin , (**) Cicerón, 6 
Bosuet , Tito-Livio , ó el Abad de Vertot, basta 
entender el Francés , y saber Latin. Con sentid 
miento se dejan siempre , y el dolor los arran** 

ca 

!>*} VocB» celebre d¿ BoUena » ^ cerca idcl 



134* Espe&aaJo ík Ja Nattífákxii 
ca de las manos. Del mismo modo , solo es ne- 
cesario un poco de ofdb para percibir una dul« 
zura 9 que encanta en las áreas harmoniosas de 
Lulli , y de Mondonville j aunque de un mé- 
todo , ó composición muy diversa. Tadavia se. 
reprehenden las tonadillas festivas del Músico 
de Carlos IX : y todavía se ensalza una sublimi- 
dad verdadera en las piezas de canco llano , que 
se compusieron , ó restablecieron con nuevas 
pjalabras en tiempo de San Luis. Los años na 
disminuyen el mérito , y h impresión » que 
hacen es siempre la misma, sí yá no es que 
la magestad , la alegría , la tristeza , y los de - 
mis caraéléres de una Música deliciosa , no se 
hallen aqui ásperos , y confundidos con la pe- 
sada uniformidad de la egecucion : por lo de- 
más , la impresión que hacen estas piezas ^ se 
descubre en todas partes la misncia» 

Pero como el bolatil , aun el mas de^ro- 
porcionado , y pervertido , ha sido de moda 
en razón de obras de entendimiento > entre los 
que gustan mas de lo brillante , que de la exac« 
titud, han llegado á tratar á Virgilio, Despreaw, 
Racine , y Moliere de Poetas rústicos , que se 
pueden abandonar á entendimientos medianos. 
También tiene su dominio en la Música esta 
especie de bolatil ; y asi , Lulli , Campra , la 
Lande, Destouches , y Couprin, de los quala 
todos las áreas son tan naturales , como paté- 
ticas, y siffQa de delicia á la multitud , son 

tra- 



De las Artes instrudlivas. 13 5 . 
tfatack>s frequentemente como Músicos Al- 
deanos en Ic^ conciertos , que se llaman reíbr* 
tnadost * 

Yo quisiera saber , por qué causa de todas 
las palabras y que nuestros Músicos modernos 
visten de farfalaes, ó adornan en forma de ci« 
quizaques ^ llenándolas de monadas , y chuche^ 
lías, no hay una, que llegue á nosotros con 
dicba , ni que haga fortuna en los Lugares del 
Reyno* No há mucho tiempo , que aquellas, 
qat haWah agradado en la Corte , se veían tam- 
bién fevorecidas del Pueblo , porque era per- 
mitido, siguiéndolas, el emplear la voz huma- 
ba. Mas el dia de oy todos callamos , por- 
que no se quieren oír sino los trinados , y gor- 
géos de los Canarios, 6 los suspiros del Rui- 
señor. Pero en un millón de gargantas huma* 
ñas se hallarán ciento , ni siquiera una doce- 
na, que puedan sollozar, y gemir , como gi* 
me, y solloza el Ruiseñor? Y aun quando fue- 
ra comunmente posible remedarle , mas se* 
fía salir , y alejarnos de lo natural , que per- 
feccionar nuestra voz. No debe una señora po* 
ner mas cuidado en imitar con su voz los sus- 
piros , y volubilidad de la lengua de este paja- 
To , que introducir en su bayle , ó en sus ac- 
iones, y modo la inquietud, y los movimien- 
tos ásperos de los ojos , cabeza , y cuerpo de los 

Pardillos. 

A nosotros, que componemos la muche- 

• dum- 



X ¿6 EspeSlacuh de la NatufiJeSS$. 
dumbre del Pueblo , nos mueven aiuy' poc» 
saynetes^y conciertos tan adornados. Desde 
luego ios cedemos sin dolor á la nobleza ^ eo 
cuya habitación han hallado el pridcipal refu^ 
gio. Pero, y quánta» quejas se oyen á aquellos 
Güismos 9 que se vén mas en la ocasión de sufrir 
isn gusto tan estragado , y con la necesidad de 
aplaudirle % Quántos Señores se resienten de que 
por su causa hay tal ves tanto afey te » y taato 
aliño? 

El trabajo ^y la emulación sacan sin duda 
ft luz algo de nuevo , algo extraordinario » y si 
se quiere , alguna cosa discreta.; pero de lo dis- 
creto y y artificial á lo agradable hay no po- 
cas veces gran distancia. No agrada la discre- 
ción ) sino quando se dirige por el g^to mas 
vniversaL 

En vez de contraponer el gusto Francés al 
gusto Italiano , términos , que según la común 
|>reocupacíon de los entendimientos , obligarían 
muy poco , y aun llegaran casi á ser injurio- 
sos : dejemos á cada Nación en la posesión 
de sus talentos ^ y de sus buenos , 6 malos 
sucesos. En una , y otra parte hay {Nreciosida^ 
des 9 que encantan. Distingamos , pues, aqui dof 
especies de Música, que cada una tiene sus afi- 
DiWston <fe donados , y sus contrarios del lado de acá, 
to voska. y ¿^1 jg^Q j^ gii^ j^ 1^^ montes. La una toma 

el método de su canto de las voces natura- 
les^ de nuestra ¿¡arganu , y de los acentos de la 

- . ^ voz 



\ 





De tas Artes instriiSUvas. iij 
voz homana ^ que habla , para que la atien-* 
dan los demás , y escuchen lo que los mueva^ 
»n hacer gestos jamás , sin esfuerzo , ni fatiga 
alguna , casi sio arte. A esta especie de Música la 
Uamarémos aqui Música cantcMe. La otra io* 
tenta sjuspender coa el arrojo de sus voces ^ j 
hacer como que canta , compaseando sus ruido* 
sos ecos. A ésta llamaremos Música barroca , 6 
teatriL Procuremos .aprovecharnos de ambas» 
y sactf á luz las perfecciones respetivas , que 
tieoed , si son reales , y verdaderas , en lugar de 
tpQiar por asunto d^ruír la una ^ para estable* 
cer la otra. 

Cosa inútil sería detenernos mucho tierna 
po ea los elogios de I9 Musiéa cantable. Lo 
primero ^ que comprehende en sí ^ es el mé- 
rito de la melodía , de modo ^ que no ha ha« 
liído Pueblo y ni siglo 9 que no haya experi« 
mentado su dulzura , la qual procede de la^ 
mas hermosas veces ^ unidas á un sentido inr 
teligíble. Compadécese asiinismo del todo coa 
la mas perfeéU harmonía ^ que no es produc* 
cionde modo alguno de la Música moderna» 
%A prueba se halla en los numerosos conder- 
aos , que se tocan en los varios registros de los 
órganos 9 y que se avienen , después de tantos 
ai^os , con aquel ay re de melodía ^ que apetece 
aíenipre el Pueblo. 

, Y quálserá la ventaja, que podremos sar ^^J^'^'^^f^ 
car de la Música teatral? Si no jos trah^ñAaViaMn 



I j 8 Espe^jTuh d3 U NaturaUta. 
inuchD biiQ y poJfá ayudarnos á impedir un 
mal no pequeño. Los Músicos del siglo pasa- 
do se entendían también con el Poeta , que 
les componia la letra y qué se podía decir, 
que notas y y verso eran una cosa misma. UoO| 
y otro debían , naturalmente hablando y pro* 
ceder de un mismo principo , 6 de una mis* 
ma cabeza : porque son dos cosas hechas pa- 
ra vivir siempre juntas. Pero 1^3 palabras de 
Quinan t , y los tonos de LuUi quadraban tan 
perfed¿)mente , que aun con toda la bajeza 
del estilo erarf los términos tan sonoros , y 
las voces tan expresivas , que excepta algu* 
nos Estrangeros , á quienes se pasaba por al- 
to b perfección de' esta converiencia ^ todos 
los demás perccbian una expresión > que en- 
cantaba , y una conveniencia , que suspendía* 
Ko era necesario vestir la voz , para que fuese 
agradable. El sentido de la letra era por lo co- 
inún sumamente inteligible , y asi venía á ser 
universal el encanto. Apenas se había escucha* 
do en París una nueva área, quando se veía re- 
petida de Ciudad en' Ciudad , hasta los pies 
de los Alpes , y feldas de los Pirineos. Quin- 
tas letras Italianas han sido bien recibidas ge- 
neralmente y porque expresaban la naturale- 
za , 6 la propriedad , que es natural de todas 
partes , y la verdad y, que en ningún País es 
estrangera ? Quántas palabras Francesas , ajus- 
tadas á uca área ICaliana j^ se repite cada dis^ 

' i 



, jDf las Artes instruSlivas. 139 
íl causa de la impresión , que hacen , y que 
es la que constituye la liermosura natural? Sor 
lanaente se deseclia lo que es áspero , ó taa 
ako , que se nos pierde de vista ; ésta es aquer 
Jla proporción , que huye igualmente . de toda 
f usucidad , y de toda afedacion , y la qué 
no solo en la Música , sino en todas las bue« 
xm Artes , constituye la perfección , que se 



Es verdad que LuUi , Quinaut, y sus pri- 
meros sucesores , tropezaron en el de&¿to mar 
yor , que hay en la Música : pues habiéndose 
de valer de su dulzura , para introducir en 
el entendimiento las luces ^ los sentimientos, 
el amor á la Patria , el aprecio de los talen- 
tos ^ 6 la estimación de los hombres ¿randes, 
y el afedo á la virtud , sacrificaron la utili- 
dad > y la verdad á la diversión 9 y al gus^ 
to , acomodando laa mas hermosas apariencias 
á lo que servia de estimulo para pervertir el 
corazón : todo esto , junto con una versifica» 
cion fastuosa y y endeble , les ocasionó los bal- 
dones y é improperios del verídico Despre^ux* 
£0 la deccien del asunto se les notó poco res- 
-peto á la re^tud de la razón. Cantaa los 
amores de los F^adines y y las mebunorpbosis 
de los Dioses* A los cuentos de la andante Ca« 
hJátÚA^ y dk Idt JUobtría >. aoadieron la ia^ 
sdséz de los encantamientos , y parece que te- 
tám pof defifo el déjat llebar el er>|¿ndimieft- 

S a ' * to 



■/ 



1 40 EspeSactUo de la Naturaleza. 
to acia la sencillez de la verdad , acostumbran» 
dale á la hinchazón 9 y á la pompa de les acae» 
cimientos maravillosos. Juntaron á su Arte él 
aparejo grande de la Pintura ^ la declamaciob^ 
y las máquinas. Todo lo pusieitoo en movi- 
miento para embriagar la razón , dando un sem^ 
blante hermoso , y aun cierto exterior de virtud 
á la iniquidad , á la venganza ^ al adulterio ^ y i 
todos los vicios. ' 

Uáa Madre de familias se divertía al salir de 
i3n concierto , caotando^en voz alta en presen* 
cia de su marido estos dos versos: 

» 

f Si la suerte 9 marido , te es ingrata j 
" No juzgues 9 que es amor quien te nudtra^ 
ta. (a) 

Cierta Sefioríta tenia compendizada toda noa 
Opera en quatro versos , en los quales , cercada 
de jóvenes tan libres como eHa 9 tenia el gusto de 
repetir toda la doétrina de Quinaut: 

Et joven corazón ceda al deseos * . 
Apresurado corra á sus deslices: 
No prefiera la ciencia al devaneo: 
Mis vak y que ser sabios y ser felices. 



De esta manera se veía reducida la moral msa 

» |i> Letra U^Aouseta • puesta en UnA%% pof ^fnif r % Mía icin 

ViT a« ÍAmucefSti á las fattiruf, - • - '^ - \ 



De las Artes ifistru8livas. 141 

Mbrica á coplas , y canciones , qite se con* 
servaban como máximas , para comunicar al 
público lecciones 9 tan poco necesarias, como 
'piadosas. 

* No obstante este descuido á cerca del des- 
tino de las buenas Artes 5 que no e& otro , qtie 
procurar el verdadero bien á la sociedad , y 
¿acemos amable la virtud \ no perdieron Lulfr, 
Campra , Mouret , Destouches , y otros mu- 
chos imitadores suyos, las alabanzas^ y los aplau- 
sos del público por razón de la fidelidad coo 
que observaron la segunda re^ de la Música, 
que es ocupar el alma con un objeto , y mover 
á los que la escuc han , ajustando perfeétamente 
los tonos con la letra. Conocían muy bien al 
hombre , y respetaban mucho sus inclinación 
oes, para creer que le agradaría por mucho 
tiempo verse tratado como un Bubrenil , 6 un 
Estornino , i*"^) que no piensan , y pasan los dias 
enteros en escuchar ^ 6 en repetir voces vacías, ó 
puros ecos ^in alma» 

Este es el escollo en que dá la Musioi 
teatrtl ; pero entreteoieiidonós. con sota» vo- 
ces, y mido , icomo á 'aramáles sin inteUgen* 
da , evita el primar inconveniente : do; elin* 
ponzofia él entepdimiento : no enseña el mal^ 
piles nada enseiía , embrollando quanto pi;n^ 

-ía%' 

fW . Cierto pajaró, V)e«u ÜÁclw 0i<. lakO^ia 9Íi||ilMt » 7 "0^ 



Espe&acuh de la NaturaJeM. 
sa ) que nos dice ^ al mismo tiempo que lo haoe 
absolutamente ininteligible* 

Supuesta yá esta verdad , podemos con to- 
do eso sacar provecho de estas dos especies de 
JMusíca : á cad¡ei vna Íé{K)d remos señalar sn ha-< 
bicacion ^ y reducirlas á concordia. Pero como 
co nos hallamos revestidos de algjuna autoiir 
dad ^ soHo prQp^odrémos u;i proyedot 

• PARTE PRIMERA. 

DE LA TRANSACCIÓN, 

^ Concordia. 

JURISDICCIÓN DE LA MUSÍCA 

Teatral. 

Art# i« T. a Muaca teatral quedará eti pose^ 
.1 ^ sioQ de los espe£laci}los ^ y de los 
conciertos públicos ^ en donde causaba antes io- 
finitos males la Música cantable» 
. Akt. m Para ficilitar amigablemente los 
progresos de la Música teatral > y para des^ 
acreditar 9 h arruinar en las iamttías. .el peU<9 
groso gusto de las cantadas del siglo pasadOi 
se permitirá á las Qudades . medianamente ri«- 
qui , d que bagan con grandes gastos una Ope* 
ra 9 6 á lo menos que se toque un concier* 
tó púbUc«> en que faaltéií los honestos bóK 



• Ve las Artes hsfrt ^has. ^ ^4 jj 
'gaxanés dfei Piafe sonatas á discreción , que no 
si¿iiífiqnen nada , yá sean en Lengua Italiana^ 
que no entienden , ó yá en él Idioma natural^ 
qiiepara ellos se eoDvterte en Arábigo por 
razón de las óasc^dás ,* erutaciones , y éhi^ 
dos de la pronúndadon : y esperamóa ^ qud 
permisiones semejantes les parecieran ¿aprichó* 
&as á los buenos entendimientos del orden co¿ 
mun y atendiendo á que oy yá es estilo de un 
ayre gallardo pronunciar vocei , que nó hsgan 
sentido alguno , y querer introducir un espiri- 
Iti de modon | sin saber por qué. Pero se les 
niega , que yá en adelante no se quejen ^ aten* 
díendo á la ventaja , que. en este ^uste logratl 
las buenas costumbres, á las qtíalés Qbindiit ^ y 
X^ulli han hecho mas insultos , que todos los 
Ciudadanos pueden recibir con cien conciertos 
teatrales. 

Art. iit. La libertad de estos estaHerimieo- 
tos se mantendrá , no obstante los damorei^ . 
^cos , y quejas de* los pobres , que sé juntea 
á tropas debajo de las ventanas dé la <rása ea 
que se toque el concierto , para turbar su har^ 
monía , yá pidan qiie trabajar, aya pan que co- 
mer con tonos «maliciosaméQté opuestos á los 
de la Música. 

Art. IV. Quedarán en adelante íibres los 
ÜHusicos de la obligación , que tenian de com- 
poner algunas letras ; y se contentarán , parii 
ayudar su canto , con ar rajar vocts mal ar-» 



^44 EfpeSactíh de la Naturales* 
tículadas. , y purgimeate fantásticas , con tal^ae 
sean cobformes i la volubilidad del ornato ^ y 
gracia moderna. 

Si con todo eso 9. por razón de una «s- 
pjíGfc de .deferenq?!^ ó adliesion á ^ oo^iiOH 
bre «migua, que era. hacer oonvenir A to- 
no con la tetra » se jnzga conveniente unir 
todavía el instrumento con las palabras ^ ae 
puede, empezar componiendo el área ^ y bus- 
par después las palabras. En este caao hay eo- 
lera libertad ^ y se podrán tomar 9 no solamea- 
fe las palabras ^ que se quiera en Lengua Itst^ 
liana , Turca ^ ú otra 9 que parezca menos co- 
nocida y sino que se pueden usar términos po- 
pulares 9 y de la lengua materna ^ sin que tex^ 
ga di Músico necesidad de aligarse á sentido al- 
guno seguido : bastarále tener palabras , y na* 
da mas : pongo por egemplo ^ podrá canur con 
110 Mqsíco , que convencido ea ua todo del 
;Ferdadero uso de la Música teatral , tomó las 
primeras palabras 9 i idioma > que se le ofieció^ 
y .cantó asi: 



«.' 



au Mogfll 
A»ec Saint Paul. 



T si quiere 9 podrá componer piezas de 
{;randes pausas 9 que no sean otra cosa que ua 
juero ruido. 

Podié «nceder 9 qu9 á cerca de e8(« articulo^ 



De ¡as Aftes ifutn&haf. i4t 
se resienta el público , y diga , que es induf* 
gexicia demasiada oonceder á ua Compositor ta! 
privilegio , que le autorÍ2:a ^ para que no sepa el 
A 9 B. Convenimos en que es mal gusto; pero 
en la necesidadde elegir , á costa del gusto^ po- 
nemos en salvo las buenas costumbres. Los a>. 
tazones redos , y les buenos Ciudadanos ven* 
drán mejor en no cantar jamás , y aun en no 
oír lo que se canta , que en ver empleados los 
mqores talentos para hacer brotar en los o 
facones los principios de una vida licenciosa^ 
y libertina 9 que <!^ruyeel reposo de las ia« 
millas 9 y arruina la sociedad. Así se prospera, 
y adelanta la Música teatral , usándola en co-^ 
aas profanas , pues yá en este caso nada signi^ 
fica , ni trabe mas escándalo consigo , que daño 
los granizoSi que dieran sobre la tapa de un 
cofre. 

Pero en la otra parte de la transacción yi 
tomos* dueños de mantener el derecho del sen* 
tírcomon, dd mismo modo que el de las bue- 
nas costumbres. . 



Tm. Xm. T PAR- 



PARTE SEGUNDA 

DE LA TRANSACCIÓN. 

^URISDICCIQH DE LA MÚSICA 

Qmtabk». 

AnT^it T A Música cantable permanecerá» 
I ^ 6 seirá puesta en la posesión de 



las. Fiestas Eclesiásticas , y lejos de ii 
^n lc$ arrebatamientos (le la Música teatral, se 
ocupará enteramente » conforme i su prítxiera 
institución , en el cuidado de instruir i los Pue • 
blos , cantando alabanzas á Dios. ^ y ensalzan* 
do las maravillas de sus manos con un modo na* 
tural , y sencillo ^ que mueva á loa oyentes i 
glorificar al Criador^ > 

Art. lu Continuará sia iiiterm^n ala- 
guna en buscar su acompañamiento , su' subs« 
tancia , y la variedad de sus figurados, en el 
rico jbndo de la harmonía.. Y coma sea asi» 
que esté consagrada al servicio del Pueblo Chris> 
tiano , será su principal cuidado agradar al 
comnn, valiéndose con particularidad de una 
melodía siempre magestuosa ,. siempre suave, 
y siempre praéiicable. Hará á la Religión los 
servicios , que á la vanidad le hacia Lulll. Este. 
empleaba , según su designio , tos talentos, que 
tenia ^ en agradar al Pueblo ^ y nada publica- 

bai 



De las Artes insin^Hvas. 147 
ha j que na fuese singular en la melodía ^ y 
£icil de conservar en la memoria* Nada le hu« 
biera costado componer áreas sabías , y difí- 
ciles. Pero sus amigos le hallaron muchis ve- 
ees sudando , y lleno de aOin en su gabinete^ 
para proseguir cantadas, que qualquiera repe«- 
tía sin Maestra 

Los motivos que hay para estos dos ar« 
ticulos son muy justos^ La intención de los 
concursos entre los Christíanos ^ y los sugetos, 
qoe en. ellos se cantan, sop incompatibles con 
los ímpetus , y precipitaciones dé la Música 
teatral. Pero aun no basta en medio de un 
Pueblo de adoradores el evitar la indecencia, 
quando. todo debe cooperar á los sentimien- 
tos piadosos , y concurrir . á la adoración. El 
canto, que aquí se admita, debe mover ^ y nú 
salir del alcance óq la muchedumbre del Pue« 
blo. Si la Iglesia mantiene con un crecido gas^* 
to excelentes órganos , y todo un Coro , 6 
Capilla de Música, no es para que Philidor, 
encantado de una composición sabia , clave 
los ojos en la bobeda , ó para que Gombert, 
al oír el gorgéo , y delic^uieza de una voz, 
se quede en éxtasis en el rincón de una Capilla, 
mientras tanto que el Pueblo bayla , y deja 
el Oñcio Divino. El órgano , y el canto son 
para este Pueblo. Saben los Maestros de Ca^ 
pilla , que son llamados para instruirle , no 
con picados imperceptibles , no con concier^ 

Ta • tos, 



X4& Ésp&acuhdela NatmaJéia. 
tos y que se les pasan por alto , fio coo pdi>" 
sas, que los desaniman, sino con un ^ytty 
que perciban todos , con un ay re y que el to« 
no mismo grave en h memoria la letra ^ pa« 
ra que después se cante en las casas? Propo- 
oerse agradar, principalmente en el Templo^ 
á Pbilidor , y á Gomfaert , es querer desagradat 
á todo el mundo. 

Art. III. Guárdese la Música , aun la mas 
capaz de acomodarse al canto , de quitar at 
Pueblo Christiano el. de k» Psalmos » y de 
apropriarse absolutamente los cánticos , y los 
bymnos« Todo canto, en que el Pueblo en- 
tra á la parte, juntamente con^los bayos , d 
instrumentos , que sostienen el concierto 9 es 
bastantemente suave para moverle , y tan sen^» 
cilio , que le deja entera libertad al Puebla 
mismo, p»a que pueda ocuparse en el sen* 
(ido de las palabras que reza. La multitud de 
las voces no causa aquí turbación alguna , yá 
aea porque canta succesivamente los versicu^ 
los , é yá porque repite con todo el Coro , y 
^n forma de aclamación lo que le acaban de 
enseñar los mismos. La Música ko tiemit 

QT&A OBLIGACIÓN , NI OTROS DERECHOS QUX 
BL D£ INTRODUCIRSE EN £1. GVSTO DEL. PUBLICO: 

con que gustará de acompañarle en su can* 
to , é interesará á la multitud, bien educada^ 
ofreciéndola una alternativa capaz de excitar^ 
la á la competencia^ y de formarlac EL Puc- 
. • bis 



JDeh» Artes instruRtbas. ' 149 
Ud^^' mismo puede hacer componer ^ y aprobar 
Tersos para la Musita, hechos en el idioma na^ 
tivo, pam que se toque al auditorio un tono 
agradable después del oficio y en lugar d& una. 
despedida , ó unas cofias sin significación algiK 
wu Esta es propriamente enseñar con reAitud 
al púUico á cantar , y á orar. No tardarán des» 
pues mucho estas lecciones en comunicarse al 
mas ínfimo Pueblo.. Ni se prohibirá en esta su» 
pQsidon á un Músico et ser hombre juicioso , y 
tener una alma reda,. 

Art.iy. Los Poetas, que aspiran i la mis* 
ma gloria, procurando suavizar el trabajo do- 
mestico con la diversión de la Música vocal, 
fenundarán para siempre la costumbre absurda 
de tg&nx una acción muy dilatada en puro cán« 
fo^ y sobre todo, el camar llorando. Siempre 
-que eviten proponer al Pueblo maravillas in« 
sul^sas de castillos encantados , apariciones de 
.ptentasmas , y trasgos imaginarios , se evita*- 
rán también á sí mismos la coitfusion de no ha^ 
Wrle complacido , sino solo Usongeado infames 
apetitos , ó entretiendo á sus oyentes con una 
puerilidad eterna. 

Pueden obligar i todo el públioo > y act- 
quirirse su estimación , perfeccionando con la 
mayor delicadeza el egercido de la voz , y 
^mn reconciliando con la unión mas estrecha 
la nobleza con la alegría , usando de aquellos 
totiDS, que hallea mas proporcionados al Pu6« 

• blo. 



v^o Espe&ándó dé la. 'NatuMlexí 
h\o. La mayor industria del Arte, está en her* 
mosear aquello , que apetece el . público , y no 
en obBgarle á adoiirar lo qiie no entiende. Des-^ 
pues^ del debido discernimiento de lo que agra« 
da al mayor numero ^ no hay cos2^ i!naa ne* 
tesaría , que penetrar vivamente el* sentido 
de ia letra , y conformar con. gcKsto las e& 
presiones de la Música r toda otra dencta e$ 
aqui inútil ^ y ori^n de un continuado feS'* 
tfdiob Los buenos Ibetas principalmema 
^on llamados para componer la letra de ufM 
cantada , que es un pequeño poema , igual- 
mente á proposito para abastecer un concier'' 
to, qne para egercitar la voz de un particu- 
lar ; un poemia en que se pueden reunir con la 
estenston de que es capaz la atención humana, 
la unidad, la idea dramática , el sentido pa-^ 
tetico y las mutaciones del canto , el acom« 
paaamiento de variedad de instrumentos , y 
voces ; y en una palabra , toda la suavidad, 
y gracia imaginable. La cantada podría tam* 
bien reemplazar -ventajosamente los motetes 
Latinos ^ que no están admitidos todavía en 
algunas Catbedrales , y que no componen la 
figura mas hermosa en las músicas particula- 
res. El menor mérito de la cantada es el ha« 
ber nacido entre nosotros ; pero el buen éxi-* 
to , y la utilidad son infaUbles en ella , síem^ 
pre que el Poeta , disgustado de fábulas, enre- 
dosas I y tan enemigo de pinturas feas , có^ 

VDO 



rflió de nióralidade^ lirias , elija par stigfto li^ 
-fnntaviUas de Ik Natuialesa^ó los mas bermo- 
^«Qs tasgoft.de la historia^ tanta sagrada^ coma 
-pro6oa<.'&tasL soQí en semejante materia las 
-#3pDt3eá de laiinstruccioQ mas ileoa de luz > y de 
4a-éiobiaamBSíaéguia«. . < 

Desde el encanta de la Música pasemos: ta piatur«¿ 
a) de la Piptiira y no para disputar sw/ priti^ 
cípios , que tántaa veces ^ y tan saHamentei se' 
-han tratado j^á' por inucbo&, sina para cono^ 
-cef el verdadera destino der aquel . natural - pla^ 
car y que nos caosa^ £¿1 Pintura en su origeíi e» 
•^o una escritura V que comodiamente nos mía*^ ac»ra"o. 
tiifiesta a]guh objeto ausente y 6 que no^stib* 
siste yá. la utilidad suma de ^ un* l«t}gtaage^< tan: 
durable y la &ciUdad de entenderle y y el güstcí^ 
^ue ocasiona su inteligencia ^ han adelantada 
4siiraensaa>ente esta Arte. Pera^buscar el ptacer,^ 
•olvidadaia^ulUdad)^ hasida tambiea el abuso 
de-éUa«. ■ . • ^ .' :..».•..•.» 

Traigamos á la-tDemoría ét importamá- 
principio del destina de los placeres*. La in- 
irueion del Criador > que los dispone , y or*r 
dena, se descubre ser siempre .una misina en. 
b distribución , que. biza de ellos«. No hay 
placer, .que no se dirija á. nuestra bién.^ Na 
hay placer á que no deba oponerse la razon^. 
qoandana trabe consiga el bien para que fue 
¿stinado, y aun mucho mas obligada estará 
á arrojiarle de sí con horror y quimdo corronen 

* pe 



pe la razoa dal .particñlar^ 6 arnuaa d^ bien 
de la seictedad. Quancaa cos& Usongeán^dfia- 
tídian á olfiíto, nos dáa aviso de lo que de- 
hñ feusar^ ó admítíf d pahdar ; y ana i)- 
:guiKis Teces es ua corté&ivo á .proposito prt- 
f a moderar las impresiotns dañosas 4 óidesabii- 
4das* fil sabor es' un anuncio: el izStb es otra: 
•y lo mísnio le sucede á quanto intpele el oídti 
'7 llega i la vista , todo nos avisa. Los pb- 
-ceres) meops intensos^ quales^n los., que per^ 
-cibe 'd tAütOf hacen h impresión maá ea^ 
deble , porque comunmente es menor la utf« 
Üdad y de tíd modo ^ que quanto mas nos in- 
teresa , sea para huir el mal , ó para con- 
seguir el. bien ^ tafato es aempre mas intensa 
la impresión. Todavía se descubre aun me- 
jor este caráder en los demás sentidos, QuatH 
to los placeres , que se perciben , son mas ao- 
«xvoS) tanto es mayor la utilidad » que se en- 
cuentra en los objetos á que estíin unkíos. 
De suerte, que es deshonrar la Naturaleza^ 
y pervertir las obras de su Autor , hacer caso 
éd placer 9 y menospreciar el excelente bieoy 
de quien es parte^ y aun de algún modo su 
recompensa. Bl sabor de la comida , y el gus-^ 
to de la bebida , que se qnerrian pros^uir^ 
y recibir con ansia y aun quando está el es- 
tomago satisfecho 9 si vienen á ser en este ca- 
so unos placeres culpables » y criminales » tam- 
faten están muy ceica dd hastío , y del disgusta. 
• Quan- 



De las }fries instfiu&ivas. t$% 
Qnañdo los encantoff mayores del ofdo se di¿ 
ngtn á corrooiper et espíritu , huyen de U 
razón , y muy presto cansan ^ si no enseSan 
cosa alguna ; ó fiístidiaD , por mejor decir ^ por«. 
que en nada ocupan al alma. Esto mismo 8t>- 
cede también á los e^)edaculas , y recreos de 
la vista. Yá queda notado arriba : el color et 
para los ojos , lo que el sonido para los oídos, 
y al modo que el sonido de la voz btmana- 
aíempre hace sentido , y significa, asi es cosa, no. 
muy conforme k k Naturaleza , ofrecer á \» 
vista colores solamente , sin representar obje- 
to alguno; de modo , que tenieada todos una 
forma distintiva , parece que se la quitan. Yá 
vimos el. du{^icado desoiden , . que se^lia in*. 
troduddo en la Música , qoe es iiaber apara- 
do demásÍBdaaiente la liarmonía de ^ melor 
día , y haber abusado de ésta. Del mismo mo-^ 
do podemos cmioefaír otros doa. desordenes en 
ri nao de los colores , orAenandobs fodgosa^ 
sneote sfi...caisidsrizar oosaiigUDa ^ .6) efitre^ 
teniéndonos en las que son inútiles ^ ó perni* 
ciosas» 

De la primera especie de estos. dos deaoi^ 

deoes sería obligarnos á mirar por espacio de 

algunas horaá la aparien(;ia de una m^ra pun-, 

ta de Ungría , (**) para que^ observásemos 

Tam.XUL V uoi- 

r • 

{»») . Aqai.sf tómala f^au de Ungria pttr wia ct^cie M al« 
Mbra » 6 Uf icerta 9a4€i4la t ^»e.sc ttta.qNicliP;ct J^aacia. 



154 Espe&ácuh de la NlUuraksta. 
únicamente un orden y y reglas fundadas en 
la semejanza de los colores* Esto vendría á ser 
unü especie de symphonía , dirigida al oído: 
^sería para b vista , lo que es una sonata paia 
éL oído, (a) Mas siendo las voces » y ios colores 
para el entendimiento ^ signos naturales de aqu^ 
lias cosas , en que se le quiere ocupar , caerá ia^ 
faliblemente de ánima con una desidia , y pesa- 
déz inevitable , quando estas voces nada le di-. 
g^n ^ yquañdo estois colores úadkt anuncien , y 
eA nadaestriven. Tcomo las voces harmoniosaa^ 
penetren , y muevan mas intunáoiente at hom- 
bre que los colores ^ por vivos , y hermosos que 
sean ^ aunque esté bien combinada aquella fila 
de matices ^ can$a aun mas presto que- una. so- 
nata* . Por e&u ^causa na veóioa , que nuestros 
Pintores se diviertan eti preparar oonciertosde 
colores para la vista j pues realmente serían bue« 
nos para hacerlos morir de hambre^ Mejor aco« 
glda ehcuencrQ0'empteandQ su habflidad en pin- 
tar objetos^ que puedatt Ümi^ear lasfostoooL 

ffl> Bsto es muy ¿ivtrfdc fa intención ¿et <!^Uvicord1a ocolir 
Mr. p«CÉtcél , que h» empleado lai oedas» y mart'ietct «leí Cía* 
TÍQordÍQ para sacar » y ocultar ^ según le parccc> los puntos de va- 
rfos calores % lo qual k rranqiioa. mu medio prinitoi para «Icwiostra^ 
eisKstema,^ qae lleba acercare los. colores grimitiro^ » 6 Jtf 
causas fundámencaleí de U& comblnlcionei , que se (tuedeafi^ccr* 
j de iaa variedades recolares » ;qiie resurtan» de e»tas meiclaf 9 ^^ 
menos que de los diferentes eraJos del claro , 'y obscura , que re* 
ciben.Su designio no ha sido introducir una Música ocaUr; y no >< 
le puede negar al P, Castél los aplausos de una invención « que 
puede I-no solamente aclarar ana question herniosa de Phisieat siao 
también sertir de mucho á los Pintoras ¿ Jmovrcros» ^Ct Vca^c U 



De las Arta imtructhat. iff 
Pero son en esto repreheoilbles ? Oygamodoi: 
con i)inguna otra cosa , según parece ^ se ha 
puesto en mayor altura el Arte de pintar, que 
separadlo el placer de la instrucción* Es claro^ 
que qiianto menos trabaja la pintura en instruir- 
nos , y ocuparnos con utilidad , tanto mas se 
perfecciona. Solo corremos tras b que es frt- 
Tolo, ó libertina 

Parece que raciocinan de esta manera^ 
-pero yo admitiré su radodnio , si me admi- 
ten éste i un hombre , qoe le hurta i un oh 
«mnaote un escudo , ea medianamente sutil ; pe«- 
fo se perfecciona , quaoidole quita la vida pan 
-poseer coa mas prontitud el escudo :'y entonces 
usa del mas nobk atrevimiento ^ entonces ejecu- 
ta la acción mas^gi aodé , qtianda p^a sati^cer 
su venganza ,6 parfi lograran interés 9 arruina 
toda una Ptovincta , 6 emponzoña los aquéduc«* 
tos públicos. La iniquidad Hega al colmo de la 
perfeccíoo » quando los inales , que causa 9 son 
contagios ^yjxikí modo de eternizar el con«! 
ta^ Püea esto es lo que ejecuta un habü Pkh 
tor f esto hace un buen Tallador , 6 Abtüot de 
laminas , aquel esparciendo imagmes Ubres 9 y^ 
^e disttilniyeodo á .centm^rss Isas copias por 
todaa .pari^: oebaD la ^iieritpd » y Ija acostum*^ 
|na á la desvefgüattssi 9 y desorden, Ad logran,; 
DO solo en- el tkntpo presente » sioQ en el futuro 
también » destruir el pudor » arruinar la innocen- 
da^ylas bueoM cpatuinbres , que son la unioi 

' VV sal- 



la Pintarji, 



156 EspeSacuh de U Natwrakia. 
salvaguardia de la sociedad En efedo , qué po» 
drá esperar el público de uoos hombres ^ que se 
complaceD en ver ultrajar las regbs de la » 
zon , y de la virtud ? Poner sus esperanzas en 
almas , que se han dejado alucinar con d gu»- 
to del desenfreno , ó con el desprecio de la 
Religión , es querer > que la carne de las friir 
tas esté sana , quando tienen todo el corazón 
podrido. 
pejtordcn át Ko es necesario para aumentar los [xo- 

grescs de una libertad corr<»npida ^ que ki 
Pintores multipliquen en sus obras las postth 
ras mas indecorosas , y las acciones mas culpa- 
bles 9 é indecentes^ b^a para esto, que mantear 
gan la libertad de pintar desnudos los obfeto& 
Ni alcanza para impedirlo uwf^mt un^ banday 
emplear un fottage > 6^ iifterponer una gasa. 
Igualmente consiguen'asi su fio ^ y se juzga con 
todo eso y que respetan la buena crianza ; pero 
en la realidad es una moderación ilusoria , y tan 
afeélada , que ella misma firma el dcfcreto de su 
eondenadoné Querrían los tales ssitir al público^ 
6 permitirían , que saliese su familia cotí ver- 
tidos semejantes ? Sin duda jrezelarian* incurrir 
en las burlas del 'PueUo , y en los.castijgos del 
Magistrado. Pues el interés misoso^, y el «sis- 
mo espíritu ) que viste al hombre en públKO) 
suprime toda indecencia en la pintura. * ^ las 
leyes ordenan i los Pintores salir de sus casaS" 
vestidos ^es agaso para que no se apatariet^ 



OnSoariaxnente el frió de la cabeza es qui«a 
. nos causa este daño ^ y no hay ley , ni costum- 
bre y que proUba llebar la cabeza descubier* 
ta quien quisiere , y quando gustare. Luego hay 
una decepcía j y buena crianza , fundada ea 
las ideas. universales , mantenida por la leyes, 
«espetada por el piat]4ico , ¿ insultada pc»r los 
Kntores. 

La diferencia que se halla entre el ultrage^ 
^ue haiiao> á k honestidad 9 siendo desqur 
dos al pébficD , y cubriendo mal laa piqtQT 
ras 9 es solamenie: 9 que en el primer casQ 
se diria de ellos : estos son unos hombres ex* 
travagantes , y locos : y en el segundo se puen 
de decir muy Uen : estos son unos hoofibres^i 
que querriaa introducir en todas partes la des« 
vergüenza 9 porque eUos viven con ella» Y co^ 
no sea menos mal permitido y.^y mas tolera- 
ble ser extravagante en el mundo 9 que empon^. 
£oñarle todo 9 asi aquel ^ue pinta 9 d .vendQ 
desnudeces , es ' incomparaldementf mas desr 
preciabte , y mas odioso , que quien sale des-> 
coda al ptSdico. Para acabar de conocer quán* 
to es mayor locura en los Pintores 9 dispen- 
sarse de veaiír las pinturas, 9 que. salir ellos das- 
fiudoa V'basta I ad^ejrdr est^ solamentéw .Nota-i 
vaos arriba '9 que 1& Musiqn.es lo cpisuso qu^ 
la palabra 9 y qt^ ¿1 Arte de pintar es un mo- 
do de escriUr : el sonido de la Música deja 
yá de; str píi|fftica.> quando» acío se 4urtigila 9 y¡ 

no 



I $8 &fe&acúhJeIaPíaturálÁta. 

y^ no trabe conft^o ^sigmifcadon tiguna. Ita 

i^oz sin mentido puede CEausar fastidia; pero no 

podrá dañar. £Í riesgo ^ que se corre en uoa 

sonata , es ponerse á bostezar al escudifdrb; 

pero al oír una cantadA desahogada ^ y lihre^ 

se corre peligro de agotar -el mas agvadalib* vt^ 

neno. Bl color tampoco significa por dipí» 

mo 9 y asi él solo no bará dafk) después dé 

wer y y reveir por espado de* una borá di* 

vétsds^ made^tasc de aeda -9' xtkúzaáis deva- 

rids colores v '^ ¿medeó i emplear coa ibueba 

intíoc^tídk]^ y fambiefi rcon nnicha bastía 

Bl color 00 es modo alguno de* escribir ^ ni 

tampoco modo peligroso ^ sína quando em« 

pleanddse con sooibiasvy: rasgos en: las figti^ 

ras , acrece á la vista expresiones y acdooe^ 

y figíiras indecorosas i y aun los sentimieu'' 

tos mas vivos* Un Philosopbo ^ entregado i 

las delicias , y que díéláse á la juventud car^ 

tapack>s libres 9 en qiiela enseñase j que so 

cónduStá ¡9 y oUigadooes se * rediyiaBn i solo 

el átraMSivo áei placer , pasaría por uá faom^ 

bre pernick)so ^ y capis de arruinar 1^ má^d-* 

mas , que se juzgan las mas precisa^ al biea 

estar de las famitias , y i ^ nooesariog^ 

bíernó. Pmo con todo eso^ 6 quáo fcias »* 

rfao* s(m tecciones , en ' comparacioAí de lar 

que nos dan kxs Pintores ! ^na sola miradi 

las aprende. Quando sacad al público -^ésiaa 

planas , ^modo de escrihif viulí^übíeiá todosi 

i. ; aun 



De las ^tes instrté&f^as. x $ 9 
éa los Templos 9 en los saleóos . públi- 
cos 9 y sin reserva aígtioa , qué juicio quieren 
que se forme de su intención ? At entrar Adria« 
lio VI en la Capilla del Vadea no , á la visca de 
tanta desnudes con*o aAnontond alli un Pintor^ 
mas diestro que juicioso , decia y que le^|»recia 
entrar en la lestufa de ua baño* £«to era lo n)is- 
mo y que reprobar una imprudencia de Miguel 
itngel ; pero aun mucho mas hay que impru- 
dencia en. poner á la vista de un j^illon de tebi- 
eadores las licencias del Pagiteisma , ó la? cps- 
tmDbres (^^) de la^ ed¿;d de oro. \^te modo d^ 
escritura si^oi£kra claramente, que la niodesti^ 
áe nuestras costumlnres es una fatiga írracjonal; 
qoe es faiea libertamos de*. ía captividnd de las* 
f^la» , y de la incomodidad de la moderación^, 
y bnctia crianza ; y tú fíii^ , que e{l pnejor modo 
de juzgar , y la mas sana Fhilbsophía nos buelye». 
¿^ á la sencillez detestado de ía innocencia , ó á 
|aliBertaJdblosBr^iknQ«ii6>á 1.a lict^ocia dr 
Iba Patagoaes;. \ ^ ' ' * ., ^ - • 

No^es faeil cofitrelnr. cÓBpo áh la vist9'tde 
una Rel%ioR. tan grave como la nuestra yhah* 
yair podido llegar á tai exceso la Poesía 9 la 
Música > y la íintuisf v^w ccweeri^at rífspeii? 
slgDoa á lai ideas genaiataeD^e^ le^ü^idas. ^erp 
no culpemos! Artesr tan buenas^ ^ $tpp^ k m^ 
ftlsa. sabídorí»^ que solo^: puede 4e$honi;arlas^, 



í 6ó EspeSactílo ¿le la 
quancb las dirige mal i ó quaodo forma h ap>* 
logia , de^ues que pervirtió et uso de ellas. 

Quál es , pues y el primer destino , y el fe* 
gttimo (ki de la Pititura ? Su mérito ^ y todo 
6u valor consiste eti la instroxioo , que dá ala 
sociedad y poniéndole delante de los ojos las co* 
sas pasadas , a obscuras ^ en que nos interesa* 
mos todos. 

El que se cultive en un Reyno d Arte 
rtnxl]ns¿7u dc la Plotura , y especialmente aqnella parte, 
Pintura. ¿ ^^^ Uamamos dibujo ^ es un bietv verdade* 

ramente tal. No puede llegar á ser común e» 
ta práélica , sin hacerse respetar , y tener en 
vda á todas las demás Artes. L^ obliga á 
sacar planes , y hacer modelos de todo quau^ 
co prometen , antes que llague el casa de eje* 
tutarlo. JEn lugar de dejarnos sotaneóte . el 
alivio de las quejas de un error ^ 6. inconve» 
nieme en que yá nó cabe remedio , nos po* 
he á todos en «estado de* jittgac. dé una obra^ 
que no está aún hecha 9 y de occantr al ttialj 
reformando é ptúys&bí De este taodo ¿íitro» 
duce 9 en tbdo quanio emprende para cdntea? 
tamos 9 una proporción 9 y stfl¡ietría 9 que nos 
^segumn á millares las perfeccioaíes ';ep 4as cof 
tos 9 que no parecían tener la menor ijrdaoí^ 
éún la PintuKB. , [ , 

Dicen muy bten los que *aseguiaái 9 que 

lA que sabe sacar bien un dibujo , le cónsul* 

tara el Fundidor de una estat]}^..^ j|g S^ceá" 

• ' ta^ 



De las Artes instru^haf. 1 6i. 
tsrá un Bordador, un Ta{>iceyo,y qualquiera 
que tenga que ^adornar con flores una rica tela^ 
k buscará el que corra con el preparativo de 
unas fiestas públicas , de una entrada, 6 de qual- 
quiera otra decoración que se onezca, Pero se 
podrá esperar , que póéda servir esta Arte con 
sus Consejos i un <>rrágero , á un Jardinero , á 
tm EnsamUador , i un Platero , 6 á uno que 
trabaja en solo plomo? Los materiales, que 
manejan todos estctt , son acaso duros, é inflen* 
Ues, demodo , que no se ^ten i las ideas de 
un Pintor, d á las lineas de quien dibuja? Todos 
éstos , y otros mttcfaos Artesanos tenia antes 
soto un camino trillado/ Todo parecía echado 
en on n^smo molde , y el molde era bien gro- 
aem. Elc$a deoy quáota variedad se ena(4éa 
en un artesonado , «n las moldurasí; destín te^ 
cho,&de un ^gabinete, en un quadro dé tío* 
fesy (^ en un pabellón , dompuesto, y adornado 
de yerdey en ün jardih ,en bécaros , y toda es^ 
pede de vasos , lesi un escritorio , - en .una ^^ajaí 
de idoK de pendoh , y aun eo uhacsiniplft ca>»' 
ja para tabaoo?£l hierro misoso^que lenocro 
tkmpo solo nos preparaba prisiones , y pn>* 
vda de grillos, de barrones , y re jas dé car 
celes , se conforma €0iy doQilj^d con los 

áas , coKM, y janUoe» \ (Ig8:l>MaiMtns» 4e ,t^»-^ 
ToHhXZIL . X ^ dos, 

» * 



.i6a EspeSacuIo déla Natfirakifa. 
dos , y de los mas berinosos edificios , todo se 
ási^ ver ea un. dibuja coa ?1 mayor orden , y 
coa escttaordinaria belleza. Nq hay obra alguna, 
que no se sujete al pincel , y i quien U corre- 
cioQ del diseoo no U toga ,.ck maa agradable, 6 
mas. cómoda« Q)a que bien lejoa de- qu€^ mire- 
mos á los Pintores, como á uaa. especie de ^a^ 
te inutH en up Reyno ,. tenemos k su Arte por 
ona fuente de aquella, curiosidad) gusto, y or- 
den , que $e apetece, y que uatnr^lmepte desea 
q1 hombre eu toda quanto. ttlIpa.upi%oueva.fi)c-^ 
Qia en. sus. manos^ 

Mas dejemos, acra. los. empcestidos^, que el 
Arte de pintat hace á. todas láft demás, para po- 
iierlas en estado de que noi sirvaiL mejor; y 
Teamos lo.quei elk poc si misma, se. propone k 
la ejecudou príocipalRaéntet. 

Uno. efc , por lo. comuní: , el. objeto^ ck. bs 
Pintores, otra el dé Iqs. aman^ de la Pin- 
tura, y otra et de^ la. Piatur% nuama*. £1 de 
I9I ^ y tal Pintor , es. ^ enijquecec» ^, ^gúieodo 
d gisitp/dominante. de las. Naciones ,^ .que los 
mantienen , y procuran disculparse. % echando- 
093 en la cara el buen acogimiento, qoei ha<i 
lian en nosotros las, cosas mas. firivols^ ^ .y de 
ningutia substancia.. De lEiqui; pKMrJeneflb tíatos 
países, cómanos, ittündan':. do^ aqui. iiptos.aoi^ 
pales-, y tanta truhanería, como nos cercan 
y de aqui. tantas posturas, y gestos de mediana 
«jtjyüdad..^ 



1: 



I 



Z>e Jai Afte$ tnstm&tvai. 16% 
Los^e aman Ik Pintura tienen otro finJ 
Este es conocer la historia de las diversas éscue* 
las , la historia de cada Pintor ^ y aun la histo* 
ría de cada Pintura. Vé aqui el asunto grande 
de sus trabajos. Su mérito puede ser sin duda 
excdente , quando sus estudios se limitan i 
ciertos términos ; y se puede llegar á la ma- 
yor delicadeza y compai9ndo los méthodos di- 
ferentes de variedad de Nadcmes ,. y notando 
el mérito particular dñ loa mejores Maestros; 
y aon yo añado j que sé adelantará no po« 
co por medio del conocimiento de los ddec- 
tos mismos , que se DOtan «n las mgores pin- 
toras. 

Pero quáotas averiguaciones , absolutamen^ 
te agenas de la Pintura y se han introduddo 
en sus obras , y de quántas noticias inútiles sé 
nos han cargado los quadros? Yo jamás emlu« 
diaré á un espíritu escudriñador el haber des- 
cubierto por qué manos ha pasado una san- 
ta fiunilia , d^dé i)ue salió de las de Leonar- 
do de Vind , d de las de Annibal Carache* 
Jamás iré á inquirir en Vasari ^ en Felibien) 
oi en otros Compiladores de la vida de los 
Pintores, cómo era di gorro de Paulo Vero« 
nes 9 6 con qué sencillez conducta : su gente» 
y aun á los Cardenales memos el Pousino con 
nna luz en la mano. Todos estos hechos, aun* 
que no muy del caso para b Pintura^, foro»* 
rían, yo lo confieso , uo coooditaiecito saet 

Xí bio, 



1 64 Espe&acuh de la Natunítetá. 
bío , si se dirigiesen á inspirar á un joven Pintor 
ei gusto de las buenas costumbres , ó á esparcir 
en su entendimiento útiles luces, y ateos senti* 
mientos á cerca de su Arte. Pero la tela de estas 
noticias es^ tan delicada ^ y de tan poca dura, 
y utilidad para nuestro adelantamiento , como 
las notizuelas , y cuentos , que Bayle amonto* 
nó , y aun con que nfticbas veces manchó su 
Piccfooraio» 

Conozco en el barrio, de Sati Germáo 
cierto vecino , que^ tiene el talento <le con- 
tar con la mas beUa gracia qualquiem co- 
sa; aun á la tnas ridicula le dá realce. Al 
bolver éste á su casa por la noche , escribe 
en otras tantas tiras de papel todos los cuern 
tecillos, que pasando de un refresco 9' ó caiS 
á otro 9 y del Palacio á las Tuillerías , ha po- 
dido juntar en toda la tarde en su barrio , y 
en todos los circunvecinos : todas estas tiras 
de papel las ordena » y clava con un alfiler 1 
ra su tapicería j»ura repasarlas comodameo* 
te al vestirse por la ma&uia. Después de co- 
mer emplea el tiempo en contar estas histo- 
rietas á otros haraganes como él ^ y que le 
pagan en la misma moneda el genero que les 
▼ende: con que buelve por la noche Carga- 
do de aplausos , y de nuevas colecciones. Si 
áeste trapero 9 6 recogedor de andrajos se le 
pone en .la cabeza el dar i sus . colecdones el 
líenlo de 4^kcáQ$9s CSudadanos ^ halIaié^iQs su 
• ^ ' i. - obra, 



De las Aries imtruSHvas. 165 
obra con poca difereoda y tan importante 9 y 
ediiicativa como la erudición de Bayle ^ y todos 
sus anecdotos sacyricos. 

Los amantes de esta hermosa Arte la har oioria de ios 
fian subir al colmo de la mayor perfección , y la pintara. 
tendrían la dicha de fijar el capríctx) de los Pinr 
tores , y aun la satisfacción de formar el bueo 
gasto del público , si aplicaran la pintura á su 
verdadero empleo ^ que es instruirnos en la his- 
toria natural , y en los rasgos , lugares , y. tra - 
tados mejores de la historia del Genero Huma* 
oo^eñ una palabra , de no hablarles á nuestros 
cgosysioo para enseñarnos agradablemente al- 
guna verdad provechosa. 

Lo cierto es y que en lugar de imitar^ el 
egemplo de dos señoritas Meriah ^ y Base* 
porte 9 que trabajaron en la Historia Natural, 
con tanta fidelidad ^ y precisión , como grar 
tía 9 y delicadeza ; hallareis cien Pintores de 
flores 9 que continuamente alteran la Natura^ 
leza por remedar á los Chinos ; ó que po* 
nen todo su mérito en colocar Hen un pUn 
jnage 9 6 colgar una guirnalda , sin dignarse 
siquiera de ob^var la verosimilitud de las es« 
taciones 9 pintando juntos los racimos , y las 
fresas 9 los tulipanes , y los amarantos 9 i. quie- 
nes jamás quiso hacer la Naturaleza compa- 
ñeros. Por dos pinceles. , que saltando dfe una 
i otra parte , nos han proveído de algunos lu- 
gares d¿. la historia 9 encontraremos .mil ^ que 

' * sé 






166 Espe&acuh de Ja Naturdie$kk 
se enlodaron en el cieno de las fábulas i y ea 
las fealdades de la idc^atríi. Pero teoemoa 
con todo €S0 en la mano tin medio seguro 
de remediar el defefto , y carestía , ^ue ex- 
perimentamos en la Historia* Habiendo iie* 
«ho la Provideúda á la sociedad luiavuia el 
rico presente der Arte de grabar , dos ha am^ 
nifestado como se pueden multiplicar de mil 
modos diferentes los monumentos ^ luces , y 
tXHiodmiento , que antes era precisó . buscar $o 
^ola una parte« Peroren esta faermoM Arte réy^ 
na un defeéto ^ cuya eo^mienda ha cfeseado 
siempre el público ^ mas bien instruido , é ilu« 
minado. £n tanto <]ue Pintores j y Grabado- 
res trabajan separadamente 5 y á aalga lo que 
saliere y como dicen , seguirán sin duda siem« 
pre su ganantía 5 y los demás nunca logra-* 
remos la serie de alguna historia. Xo escan* 
doloso, y lo frivolo tendrán el primer ^sien** 
to« Pero ú los señores 9 y los ricos , ^ue son 
amantes de ; la Pintura ^ gustasen de verla 
egiercitada en hombres grandes , y para la pú* 
blica utilidad , presto harían ielíces á los Pin* 
tores^yá los Grabadores , que nos pondrían 
luego presentes todos los acaecimientos pa« 
sados: y aun asi conseguirían también algo 
mas ; esto es , perpetuar en el mundo los hom- 
bres insignes en el pincel , y en el buril coo 
el grabado , y el diseño. Yá há mucho tiem- 
po , qué d público perdió á Mellan | Nanteui^ 
• Sa- 



.De las Artes instrtShas. 167 
Sadder, Pesoe > Gerardo ^ Audran ^ Edelink^ 
y le Clerc ; Dor%ni se nos vá : y Jos mejores • 
nombres se oos huyen: en nosotros está el reem- 
plazarlos*. 

Si los. cjue^ amai^ la Pintura, quisieren, ejecu- 
tarlo ^ baUaráa la. idea ; y . el qnodélo de quaoto 
ae puede hacer en este genero en la sociedad del 
álentaimknto (^^a) de las ciencias t que yá há 
algunos años se formó ea Londres*. Incorpora- 
roDS& en ella mnchoa Sefiores ^ el Canciller de 
Inglaterra, y hasta tesenta^ó. mas sabios, arre* 
glando sus juntas para- cada semana ea una es« 
pecie de Academia. Dieron principia, ponien- 
do, cada qual ea una bolsa comua doce Gui-^ 
neas , * concurriénda cada año coa otra;^ dos^ ^ ^^ j^ ^^.^ 
Este. caudaladelantadO)^qu& para* persoxvtaricas^ n^a es un 
y aficionadaá:á la& ciencias ^ esc lo. m¡$ma que ú^ 
00. fuera,, afianza ua fonda siempre^ existen- 
te , y que se* aumenta ^ ea lugar de aniquilar- 
se. La intención de:esta'' (ooipAñía ^^^ aleptaf 
i los. aabios.), tanta lA^eses ¿ fioma e^trangerosi. 

ai. 



}• »' 



^t) Bstft tubst^nctVo lc;c«]Tiin-ltfs Diccíoiiariót , y tolo le ust». 
4« seis ^c vígíkrac^o»,CcMr Odin :. y cambien omiten b vos 
Francesa » k qoien el corresponde ; pero parece se debe osar 9 pues 
a correspoiiüeme ». y expre$ÍT0f > y Jiacef^lra i: a^iicl «^^ (|uicir «¡f 
le enstase > ni «juiere salir p.ira cosa alguna jie los ccrminoii pa- 
iii¿(»s « ^-monüs-en- <foe nació.» p^¿^ leer «/tfif/tfñf««»ftit*« AnA-t 
que con. mtnos^ ;propri^d4d 

f«Hib) Según el Dtcéiónftrib de Treyoat lá Onthea Váíe'Wn^ e«e«i 
do.na#> qttftel'Xn9#*'{El:yAÍo^de U Qv^aca ha ^iado ;nii^hQ. ea 
Inglaterra. La causa de 'llamarla Guinea es porjhaberse traído ei 
«ro s de que se. f|brító la pcímtrai (k- nqucMfVpjiitc de Africn». 
)oe se llama Guinea ; y para maestra de esto «, acuñaban al prin*. 
Opio, cu clU ua. £lc^baiitc.. -^ ^•. ' .í. •,'.*, 



1 68 EspeSlacúío d$ la ÑatwciezBU 
al trabajo , imprimiendo sus obras , y asegu- 
rándoles el mayor útil que es posible. QuaU 
quiera obra ^ que se le propoae á esta socíe^ 
dad , y en qualquier idioma que esté , la exa- 
mina por medió de Comisarios tapaoes de 
Juzgar de ella: y si^ según su censura^ que- 
da aprobadssi» como capaz de ilustrar alguna 
parte de las ciencias > y de servir á la so- 
ciedad 9 respetando al mismo tiempo á la Re- 
ligión , á los' Principa 9 y al progimü , la hacen 
imprimir con mocha curiosidad , y confian á un 
Librero su despacho. Dase principio satisfaden- 
do á los gastos adelantados del papel ^ de la 
impresión 9 y de la venta: y el resto se le re- 
mite fielmente á el Autor áel País en que re^ 
sida I sea el que fuere. Solo una sociedad se^i 
mejante puede hacer que logre el publico. Iq 
que há tanto tiempo que pide , quiero decir, 
una serie de estampas 9 en que se regis'tren los 
hechos mas ciiriosoéy y el uso mas conducente 
para j|ñ idtétigenck: y en.fiá 9 lo x|ue mas . nos 
iáterese en toda especie de inventos. 

Todos conocen desde Iqegp,, que éste es 

el un)co medio de satisfacer los entendimien- 

' ' •• • • 

tos 9 de dispertar aun los mas dormidos 9 ¿ 
^ instruirlos á todos con el encanto de la vistai 
que aprende con limpieza 9 y estudia con pla« 
cer el senti^ de una imagen. Todas estas sé* 
ries instruéHvos 9 ordenadas por personas si« 
bias > atentas á las verdaderas . necesidades del 
• pú- 



Úe'loí Aies ifistfaStívaf. - 169 
péblíco , y perfeéUmente versadas en el verda- 
dero conocimiento del corazón humano , ha*» 
Harán innumerables compradores de todos es« 
tados 9 en todas las casas en que se cría la juven^ 
tod ,*y en todas las esctielas en que se,ejercttá et 
dibujo* Gobernada de esta suerte , y ejecutada 
por los mejores Maestros una colección de es- 
^mpas j se entenderá en todas lenguas 9 y en 
qualquiera parte del Universo sacará i luz um 
instrumento > M qual no debemos carecer • 

la grabadum , (**) Ó el Arte de gra- ««^ 6rtb*i«r., 
bar , {^ que puede llegar á ser la mas ins- 
trudiva 9 como también la tiias deliciosa de 
todas las: Artes , trabe coosigo pdco gasto » y 
pide en el Grabador mnf poco», preparativos» 
Para que pueda üú' Grabadofr cobrar gran re-^ 
putadon en esta especie > es precia ^ que sea 
excelente en el diseño.. Pero un Diseñador ^ 6 
Tnziáor mediano y uoa Señora 9 qqe sofó tie- 
ne un gusto natural á cerca de la gracia y y 
propriedad de un diseño j y im solitario » ó. / 
un hombre retirado, que quiere emplear el 
tíempa , que le sobra , en alguna diversión, pro* 
rechosa , pueden fsidelantar np poca en^^ts^ 
Arte estimable , y bella , solo con la £udii^ 
liad que ofrece ella isisma á quien ta cultiya* . . I ^ 

t Des- 



(«*) Vcsfc Cesar Odio Dic Ciist. Fr. Bb lugi^r de Gfékááut* dice» 
siempre los Grabadores > U^akMd§. 

i^^ Véase ia noca ^ cerca de U fiMttU^ra « J SatalM«v«» t^i. 
^.traiL 4cmaobíaipa£.|7). , . .J. c . . • ♦ 



170 Espeñaculo^ Ja Náturáletíu 

Después de haber experimentado todas las 
fuaterias , que son capaces de recibir la gra- 
badura 9 se han limitado (^*) á sola la madeni| 
YtX cobre» El métbodo de grabar en la made- 
ra es opuesto al de grabar en cobre* En la ma* 

aadcrl"" ^^ ^^'^ ^^^ ^ tineas , y trozos , que han de re» 
cibir la tinta , y quedar señaladas en la impre^ 
sion , deben sobresalir , y quedar de relieve ; y 
lo que ha de quedar en blanco , debe estar faoo- 
dido , y socabado ; de modo ^ que no le Uegue 
la tinta. En el cobre ; por el Contrarío , se de- 

ílíbí'c/"" " J^ hundido , y focabado lo que debe recibir la 
tinta para la impresión ^ y todas las superfr 
cks , que deben quedar en blanco , se dejan mas 
elevadas. El paik> y 6 • toballa , tjue pasan ^ 
encima dé la lámina , se Ueba la tinta ^ que 
encuentra en todas las superficies unidas ^ y lia* 
üas ; y el papel , que se aplica al todo ^ entra 
sin dificultad , por medio de una prensa , en 
todas las lineas ^ y trazos ^ que halla , sacan* 
rdo consigo la tinta ^ 6 qualquier otro color ^ qqe 
encuentra* 

JLa grabadura eo madera sirve para los flo- 
rones i (**) frontispicios ^ y letras inicíales , y 
para todas las figuras » que se imprimen con 
letras ordinarias ^ y sola una buelta de pren- 
sa* 

|*«) fi«c» ct ftrt el entmpado t porque 4e rcUere te tbrc es 
^Uu » oro 9 piedras preciosas t crijtal » &c. 

(^) A lof floroBci , ¿ figuras , que hay al prínctpio i y ILa 4c 
Itsiibfoi IdÜJUBJUí cambien JU»«i » / MurmtiW. 



De las Artes imtrt^ivas. 171 
sa. £0 el siglo diez y seis fue bastaotemente 
común grabar sin mucho gasto en madera nó 
pocos lugares seguidos de historia : y aunque 
estas figuras se formaban con solos contornos, 
y sin sombras, con toda eso se han vistoal-' 
gunas muy agraciadas , y se buscan por razón 
de la valentía ^ y delicadeza del dibujo. Este mé- 
tbodo se podría cultivar con no poca utilidad, 
yá porque son apacibles estas figuras á la vista, y 
yá por el poco gasto , que traben consigo. 

La grabadura en el cobre se hace de tresc^^badortco. 
modos : coa el burü , con agua fuerte , y de ^<''^<* 
hamo. Los materiales , é instrumentos , que 
ae usan , quando se giraba con d buril , son 
el cobre , alisado ^ y pulido con el bruñidor; 
una aimobadiUa , ("^a) para mantener el co- 
bre ; xxmpumiüa (^b) con su mango por un 
lado , y redonda por el otro ; el buril dtpunta^ 
que es una varilla de azero con quatro caras, y 
cuya punta ^ hendida , y cortada obliqua^ 
mente; en figura de rhombo para herir el co-- 
bre , y abrir mas , ó menos por los dos la« 
dos , que se van ensatichando ; un buril , á que 
llaman ik media cana , (^e) que viene i ser 
una aguja con su mango por el un cabo , y 
cortado oUiquamente en ovalo por el otro. 

Ya pa- 

(*«a) Esta almohadilla es de baqueta» está llena de arena» y >ir« 
Yt para umU operación. 
(**b> A esta puntilla llaman comunmente DHujad^r, 
(**€} Asimismo usan otro buril , que llaman de h9Ja ,ág •livéh 
por tener sn figura ¿ j otro i qu^ Uaniaa. 49uthUUU %y es el maf 
satU 4c qÉM.CQft «sao^ J ' 



1 7^ Eípe&acah ik la NattMrcikm. 
' (*ra eosdnchar los rasgos , y líneas , sin ahon- 
r dar por medio ; un brumdar , que es una Ta«- 
' rilla de hierro , floaUisada en un ojo prolon- 
gado para afirmarse ^ y estribar en el cobre, 
quando es necesario borrar algunas lineas, 
(**a) El raedor , (*fb) que es otro pedazo de 
hierro en forma de pyramide 9 i> diapuesto ooo 
tres planos , según su longitud , y acabado ea 
punta , para quitar las rebabas (**c) del cobre, 
que puede dejar ei buril , al ir s^uieodo su 
dirección ; y en fin , una piedra de acnplar (^d) 
para tener el buril siempre dbpu^ttp. (^*^) 
' ' Estos son los instrumentos , bien ampies i 
ia verdad para un Arte 9 que saca á luz cosas tan 
bellas. £1 trabajo , y labor de esta Arte no esise«> 
nos simple. Todo está reducido á tres solas ope^ 
naciones. 1. Estarcir, a.* PeffSar. y^^ ./íWr. 
Lo primero, después de haber baiíado ligeramen'- 
te el cobre , que se quiere emplear, con cera blan* 
ca , y dacb de encarnado á la espalda del di"* 
•' ' bn* 



• f^a) Auii'tqiic en Francia liaccn'ctu operad»», coa «I bruñiilori 
fiucf tros Etiralladores la ejecutan con on inttrnmeBCo > a qor Ua- 
nan fíibmjmáor , y tt de acero cempUdo. 

(**b) También le llaman CuibitU» 

C^*c> JttMms llaman i los hilof > parcidabs» j dficácecittosi ^ac 
puedan en el cobre. 

' r**d> Las mcjotes'soulas deC^4»d^. - -. '^ . : 

. <^*e) Todos estos instrumentos son solo lol nuc se usan para 
abrir en lamina de los tres modos dichos ^ pero Hifera 'de esto , se 
Msan ^cros machos instrumentos para abrir , yi de reliére'» y y i de 
fundo » en medallas , cristales , y piedras : en medallas sifTcn ba^ 
riles de inedias caicas, y escarpss^. todos corbos : en cristales abren 
con tornos , .«juc mueven citrtás pnncM dc CObrc» 4Ad«s de csmc« 
tU a 7 en k^iedra» ji' proporcioD, . 

^•^ .1. . 



i . . 



De las Artes instruSlívas. 1 73 
iiQ^o 9 6 de la estampa 3 que quieren imitap, 
se estarce ; esto es ^ se ajusta sobre el cobre 
aquel papel , que tiene una iai^gen , 6 %ura 
por un lado ^ y por el otro está dado de co- 
lor rojo , (**) y se pasa una punta algo roc- 
ina por todas las señales y y rasgos de la fv- 
gnra aplicada al cobré ; con. lo qual quedan 
aeíáaladas sobre ia cera otras tantas Üoe^s sur 
tiles encarnadas , compuesta» de las partícu- 
las del color rojo 9 que la presión desasió , y 
de que s^ apoderó h tenacidad de la cera^ 
quantas tenía, la imagen > ú objeto , que se es- 
tarce. Lo a .^^ se pebetra la cera*€on una punta 
aguzada por todas aqudlas partes en que está 
señalada alguna linea , y se aprieta hasta herir en 
todas ellas el cobré ; y esto, se Uamia perfilar. 
^*b) Lo j."" se abre , 6 graba , ensanchando 
las lineas con el buril de media caña , (**c) y 
cruzándolas á discreción con el buril acupbilla- 
do. En esta tercera operación CQnsiste la delicar 
deza 9 y habilidad del .Grabador* Para la$ otras 
dos basta un poco de firmeza , piflso , y curíosi* 
dad ; p^^ ^^ tm ingenio, qué verdaderamente 
loes, conoce, y obra perfe^amente en la tercera» 

El común: de los Abridores gana su vÍT^tf*^',?"* 

■O * %. con agtia tuer* 

da grabando G€^l^ ag¿a -fuerte; pero e9te mé-^ te« 

f • • ' •} \ ' y. : ' . thOr 

- (♦*!> A «seo ¿iccp í»i¡$af faréí ¡áttArfir fér. «/ riVtri§* 
{**h) Esta Inbor scliace cob el dibüjador , qiiafido son flguta^j 

7 quando son lineas ', con d burál. > 
(**€) Nucsuos Abridores hacen esta operación . con el buríl de 

fuea. 



j 7 4 Espe&acuJo de la Naturakxa. 
tbodo 9 que ayuda á un talento mediano » fasH 
ce milagros en las manos de un hombre in- 
genioso 9 cuyo fuego % ^rcita aquí mas li- 
bremente ^ porque no le aboga ^ ni detiene 
la resistencia del cobre. Los instrumentos , que 
se usan para este.métbodo , son los mismos que 
en el precedente. La diferencia. , que hay » es, 
-que en lugar de lacera blanca ^ se dá al co- 
bre el barniz con unas bolas compuestas de 
pez 9 ó de terebfaito , ó cornicabra , de cobpbo- 
nia 9 ó resina de Levante» y de aceite de nue- 
ces. Después de haber bruñido , y calentado, 
6 acalorado el cobre , se funde el bamíz en 
él ; de modo , que por medio de un cogine- 
te de algodón y y tafetán , con que se ay udao» 
quede todo un lado de la bmina iguat , y li- 
geramente bañada Después » colgando hori- 
fisontalmente esta lámina ; de modo , que la 
cara embarnizada mire acia el suelo , se ea« 
negrece ^ distribuyendo con igualdad «n toda 
ella el humo de muchos cabos, de Cera hila- 
6sí. Luego después de estos preparativos se co- 
loca ) y ajusta el dibujo » como quando se grai* 
ba con el buril ; y con puntas romas , y. bu- 
riles (^ de diferente grueso se vá perfílaos 
do ; esto es , apartando la cera de todas laü 
Unéas , dejando á la vista el cobre en to- 
das ellas al mismo tiempo ^ que las demás par- 
tes quedan cubiertas del barniz. Después de ha- 
ber 

(*«) No fdtf neccsariof los barilct » / bascaa solo lai panut* 



las Aftei insirttSHvas^ 175 
bef formado con cera encarnada , de la qué 
se usa en los sellos , ("^^a) una especie de re* 
presa , para que no $e derrame t\ licor , se 
echa la canudad proporcionada de agua fuer'* 
te , templándola con agua común ^ quagdo 
conviene» £3 agua fuerte tiene la propriedad 
de roer , y disolver la mayor parte de los me* 
tales 9 especialmente el cobre ; pero no tien^ 
eficacia alguna en lo que es craso , y untuoso^ 
como el sebo ^ pez , y cera^ £1 Abridor co^ 
me 9 duerme » y se ocupa en otras d>ras ; y 
el trabajo de la grabadura se adelanta , quan« 
do el Oficial se pasea ; aunque siempre con 
el. cuidado de que -este licor mordicante: traN 
baje solamente lo* {^eciso » suponiendo , qué 
vo sé descuida un momento* Visita toda isu 
obra ; quita á tiempos el agua fuerte ; y si quie* 
fe que no llegue en la primera , ó segunda infu- 
sión á algunas parres, del cobre , que quedanei 
descubiertas^ las preserva con una mezcla dé 
aspbalto , ("^^b) y de cera blanca ^ & ^tros 
jugos oleosos 9 dejando al mismo tiempo que 
trabaje ú agua fuerte en aquellos rasgos ^ y 
Eneas, que necesitan profundizarse algo mas* 
Luego qAiz con uñ fuego suave todo el bar^^ 
taz j enjuga la lámina , estudia , averigua , y 
busca las señales ^ que debe haber , las repasa, 

lo 

(**a) La ccrii con qa< fc btce en Madrid esta íabor » sé llama 
ÉQ\ofiT0 4»fMfnéd4^ > y-it ^ace át tierra roja ^ y ftaorcfa ^ ^ ile iiu<^ 
tío , 6 bermellón » y maiiceca. ■ >-% 

fiHib) fis io mismo ^uc ií bctiío J^udaico » h SabiLuico» 



t4» 



176 Eípe&acah de la NaturaU^. 
lo primero con el raedor, y loego con ei ba¿ 
ríl de punta , dando á cada linea la anchura^ 
profundidad y limpieza , contornos^ ditornos^ 
(**a) y fuerza , que Jse les .debe ., suavizando 
en «tocto quanto es posible l¿ anfídélidad <]el agua 
fuerte. (**b) 

Todo objeto ^ que naturalmente es deli-» 
cado , y perfe^p, y qiie tiene al mismo tiem-»* 
fo una aparienda i y representación determt* 
nada, se graba mejor con el buril ^ que con 
agua fuerte ; porque aunque eq la forma de 
un rostro , en la buelta de un birazo , y en 
la belleza de una flor , no se haltso ^ ni corr 
tesqui lineas^ que se crucen 9 para: sombrear 
la figura, que se graba ; una matK) diestra 
sabe cortar el cobre con facciones .taú igualar 
mente espaciosas, y con bueltas tan gracio- 
samente dadas, suavizando , ó elevando tan 
al caso todas las; pattes^^.qne graba ,;que en 
la menor lejanía , y al ayre^ de la 6gura 9 que 
se mira , soto registran loa ojos (os claros ("***€) 
mas h^dós , realzados en sus grados corres- 
pondientes con las sombras mas ajustadas* Kn 
una palabra ^ la imagen , ó figura mas. exac-^ 
ta 9 y parecida á su original» Pero el agua fuer^ 

te, 

(**a) Diurntí > son aqaclUs partet incermedías dp «na fi^raf 
por cgemplo > rilgas , cejas , &c. 

. (*^b) Los Abrí£>r€s i qbe no supieres usar del buril 9 sino sola 
del a^u« foerte » en lagar de csca ulcima opéraciun del burjl de 
^unta , et préci'so que la suj^la , boíviendo ^ otra segunda opcra- 
cron > baruirañdo de nuevo la lamiíia > aí>recafido con las punta^í 
donde ha va^ .reforzar , y cclunidovuey amenté el agria ñicrte. * 

C«*c> 6 Chillones ^ •, . . 



J)á las Artes instru^Hvas. 177 

te , asi en sus operaciones , como eh los re- 
toques , que necesita , multiplica las líneas , ha- 
ce araños, y lebanta hojas en parages , y su- 
perficies, que no necesitan suavizarse , enredar- 
se , ni confundirse. Con todo eso , la grabadura 
con agua fuerte trabe consigo algunos bienes¿ 
que la dan en uno, ü otro caso la preferencia* 
Muchas cosas hay en la Naturaleza , que ne^ 
cesítan grabarse de muy diverso modo que I» 
figura del hombre. Elayre, todos los metheo- 
T0s,la tierra, sus desigualdades, el verdor de 
las praderías , el foílage de las florestas , las 
pieles de los animales, y la mayor parte de las 
obras del hombre , todo está cargado de tan 
prodigiosa multitud de líneas , y de tanta me- 
nudencia de rasgos, que no hay buril que los 
siga, ni mano que los alcance; y aqui es don-* 
de con mas facilidad dá con el acierto el agua 
fuerte , por razón del capricho mismo de sus 
mordeduras, y rasgos. 

I^ grabadura en bumo , no obstante , que 
snpone uo gusto tan exquisito como los mé- 
thodos precedentes, es la mas fácil de toiasé 
Comiénzase llenando todo el cobre , que se des« 
tina para la lámina , de infinidad de rayas süti« 
les áda todas partes : para esta primera opera<^ 
cion se vale el Abridor de una pala pequeña (**) 

Tom.XIIL Z de 

(^) Todas las lineas > que tiran > y cruxan nuestros abridores» 
las tiran con el buril > y c^oio f «recen (lie este fflecl|pdo • cam^c^ 
uan de esta ^4/4. ^ 



17^ EspeSl aculó de Ja Naturaleza. 
de acero de tres pulgadas de ancha , algo redoo* 
da, arqueada acia su extremidad: de dosorilIaS| 
que terinínan el grueso de esta pala, y que se 
separan con una abertura , que cabe el grueso 
de un papel ; la una tiene su corte , y la otra 
está poblada de menudos dientes. Lo primero 
se mueve este instrumento de alto abajo por to- 
da la lámina de cobre ; y después del lado dere« 
cbo al izquierdo ; con lo qual queda formada 
multitud de quadrados pequeños 9 que luego se 
atraviesan diagonalmente de muchos modos^ 
yá acia un lado , y yá áda otro ; de mane- 
ca 9 que si le echasen tinta ^ y se aplicase un pa- 
pel 9 «aldria como un tercio{)elo negro. Después 
de este preparativo, que es bien fácil ^ se vá 
trazando el dibuja , como quando se graba con 
agua fuerte. Pero no se buscan aqui con el bu- 
ril las facciones de la figura ^ sino que para 
perfeccionarla , se sirven de unas tijeras peque- 
ñas de acero en talud (^^) por la parte inferior^ 
y terminadas las unas con un corte horizon^ 
tal , y las otras con un corte obliquo ^ forman- 
do diferentes ángulos , según la diversidad de 
necesidades , que puedan ocurrir. Estas tijeras 
iolo sirven para quitarlo borrar^mas^ó me- 
nos aquel rizo, (**)* que hay lebantado en las sih 
perfídes de la lámina ^ y dejarla mas , ó menos 
blanca para disminuir el resto de la negrura» 

que 

' C**> DecKü^ h diminución del actti» 
(*«) o mulcicud de nkékéi. 



^ Délas \ártés inslrudfívaí. 17^ 
-que tiene 9 dejándola ea el grado correspondien- 
te , y que pidan facciones y bueltas , y sombras. 
£sce métbodo tiene alguna semejanza con el 
que se usa para sacar una figura con carbón 
en el quadr^/ü ovalo 9 (formado en lo ter- 
so de una pared 9 y que trabajado el espacio de 
una pulgada , se limpia y y quita ligeramente^ 
ódet todO) ei dsoo <^ue deja el carbón ; <fe 
jnodo, que -las partes, que quedan en blanco^ 
manifestaadose poco á pocO| ocupen el espa* 
cío de una frente « de una nariz , mejilla , é 
barba, ayudándolas á descubrirse mas, ó me* 
nos la vedodad del negro , que queda con 
la señal del carbón , y apareciendo , acabada la 
ohra , yá un medallón , yá una cara. A es^ 
to se reduce todo el ar tíñelo de grabar ea 
bumo. 

Un defedo esencial tiene la grabadura; 
y es , 00 admitir los colores naturales , vallen* 
dose , para que se distingan los objetos , solo 
del n^o, y óiá blanco. Todo el fondo, de 
sos variedades está reducido á las diminucior 
nes rebtívas del claro , y obscura . Para re? 
mediar esta falta ., nos han^ dado notícia de 
un métbodo nuevo , (a) con que se imprima 
en varias veces, ó repitiendo la prensa , y 
le saque, con la diversa elección de los color 
res , un retrato verdadero , y natural. Esta in-* 

Z% ven- 

•)£■ FarU CA cata de M. Oautier » calU 4c SaJPNicacU. 



I So EspeS aculo de la Naturaleza. 
vención , si es que se logra ^ llegará á sacar ea 
.solo un día de la prensa mas pinturas ^ que im 
pincel el mas hábil , y ligero nos daría en mu« 
cbos años, (**) 

No obstante la grande estimación ^ que yo 
hago del trabajo de los Poetas , de- los Músicos^ 
Pintores , y Grabadores , llamaré á sus Artes^ 
con todo eso ^ Artes engafíosas. No se sabe có- 
^mo dejarlas.» si una vez se toman : si no se mo* 
dera el afeéio , que se pone en ellas , ni se tasa 
el tiempo y que se dedica á su eg^rcicio» arrui* 
nan con la superioridad de su esplendor » 6 con 
el encanto de su atractivo , no d mérito real de 
los demás talentos, sino la justa estimación, que 
de ellos se debe hacer. Pasemos yáá- otras in« 
venciones muy buenas , que han &ciUtadolo6 
progresos de las Artes mismas de que acabamos 
ide hablar, y traído otras instrucciones á toda 
especie de gentes , y aun á todo el genero fau* 
mano. Tales son la fábrica del papel , la Impreuh 
ta , el Bolante , y Molino para acuñar las mo« 
nedas, el Arte de fundir letras , campanas , los 
cañones, ó flautas de los órganos, las mayores 
estatuas, y fes mas altas figuras^ Estos son los 
medios con que se perpetúan los monumentos, 
y se conserva la comunicación mas justa , y la 
instrucción mas agradable. 

ADI- 

(4iV) Tengo yá noeicías de que^e ha logrado esta inTencioa tan 
ttril , y que sac^cnn sus colotes nacural^s codat las facciotc^i que 
jiide cl objeto ;^uc se rcprcccnca* '• .. 



i8i 



ADITAMENTO SEGUNDO 

DE LAS ARTES 

INSTRUCTIVAS. 

CONVERSACIÓN QUINTA 



T 



ODAVTA permanecen algunas de las se- ei origen , y 
nales instituidas desde el principio pa- it [* peí* ^ 



ra anunciar un día festivo ^ para detemiinar 
una marcha , para tina venta 9 ó alguna otra 
operación común á todo un Pueblo. Estos 
signos se dirigen , 6 á los ojos ^ 6 á los oídos. 
Tales son los diversos sonidos de la trompe*^ 
ta , ó los varios modos con que se toca el tam<» 
|x)n Taltfs son también un paño , ó un ramo 
sobre la puerta de una tienda : una CQrona ver* 
-de , una %ura de Serpiente , de Dragan , de 
Águila , 6 de otro animal en la punta de una 
pértiga. 

Éstas figuras por sí mismas nada signifi- 
can ; pero se convino en el sentido ^ que se 
les haÜa de dar. Después se inventaron otros 
medios para comunicar algunas noticias á los 
ausentes 9 y pasar muchos conocimientos á la 

posteridad* Tales fueron las piedras ^ ó mo- 

jones 



I 



i%¡2 Espe&actélo de la Naturalezcu 
jones (**) para enseñar los caminos , ó arreglar 
terrenos^ y jurisdicciones. Tales las coIuq^9 
los montes , ó agrados de armas ; las armas 
colgadas en una Encina podada ; y todas las me- 
morias colocadas en los lugares , á quienes al- 
gún memorable acaecimiento hahia hecho cé- 
lebres. Tales los symbolos tan usados en la 
antigüedad ^ y que dirigieron á los hombres pa- 
ra una especie de orden , y colocación en las 
cosa3'^ y formaran su primer modo de escri- 
bir, (a) Después se aplicaron la Pintura, y la 
Escultura á representar una serie de objetos sin 
enigmas , y á darle á conocer al entendimiento 
Ja cosa misma , .que le ponian delante. Este mo- 
do de instruir fue tanto mejor recibido , quao* 
to no se necesitaba para su inteligencia £itiga 
del entendimiento, trabajo de la ntemoria, oi 
4VIaestro alguno. 

Pero en todos los méthodos de manifes- 
tar los objetos , era la significación muy li- 
mitada y y para entetider qualquiera cosa , se 
necesitaban muchos gastos , y no pocos pre- 
parativos. 

Amplióse incomparablemente esta inteli- 
gencia con el hallazgo de los cara¿téres , que 
representan las articulaciones de la voz huma- 
na : pues aunque vsean estas articulaciones I¿- 

mi-- 

(**) En las Montañas de Burgos les llaman Hilsts > y cambien se 
llaman Híft, 



(a) Vease^ primer EscricurA del genero humano , hiftmre im. 
«icl prcm. p. 



De Jas Artes tnstruSíwas. 183 

mitadas, bastan para expresar quaato se quiere. 
I>e aqui vino , que las pocas letras , que necesi^ 
tamos para piotar todas nuestras voces , son al 
mismo tiempo suficientes para pintar al enten-^ 
dimiento todos los conceptos imaginables. 

Estos carañéres , que servían antes de sig^ 
nos , se grabaron algunas veces , formándolos 
de relieve ^ y lo mas común ahondando ^ y so- 
cabando en las piedras y en los metales mas tier« 
noS) en la pizarra, en la madera , y en tablí- 
tas dadas de un barniz de cera. 

Después se recurrió para mayor facilidad 
k\os libros y if^a) esto es, á las cortezas más Líber, ph¡- 
delicadas , y finas ^ que se podian separar por cwtu, £»•. 
la parte interior de la corteza gruesa de los 
arboles , 1 las quales preparó la Nativaleza 
unas sobre otras , engruesando el árbol con uq 
circulo nuevo cada año al rededor de toda la 
masa del árbol. Algunas veces se cortaban es- 
tas delicadas cortezas en quadrilongos pequé- 
ños, (*^b) y después se juntaban , afirman- 
do por un lado las unas sobre las otras^ á 
la manera , que enquadernamos aora las 
hojas de nuestros libros. Colocaban muchas 

ve- 

(**a) Los Latinos le llamaban Liber k la segunda córtela de los 
arboles » sobre la qual se escribía * y de que se iban formando 11* 
■br«s. Uno de los arboles , -que estubo mas en uso para este efee* 
to en la antigüedad , fue el abedul 9 de que abundan algunos pa« 
lages de t'spaña. Véase lo que se notó rom. 4. de esta Obra. Ües- 
pues , aunque se mudó la materia para escribir > y formar los U» 
Dros , no se mudó el nombre 

(**b> Los libros en Cf ca figura casi ao se usiuon ^sc» el tiem- 
po de Cesar. 



nam. 



184 Esp^&acula de la Natutaíeia. 
veces estas cortezas ., pegando un cabo con 
otro j y formando una tira muy larga , y an- 
gosta , para asir á sus extremidades dos palo$^ 
ó cilindros 9 y arrollar , y desarrollar las cor- 
tezas, yá por el un lado , yá por el otro , y 
poner á la vista aquel parage en que estaba 
escrito lo que se deseaba leer. La anchura del 
palo cilindrico determinaba la longitud de los 
renglones* 
Membrana No era csta materia en que se escribía 
P^-amc ¿g muctía resistencia , ni á proposito para coa- 
servarse ) y asi se substituía ventajosamente 
con el uso de las membranas ; esto es , de los 
pellejos de los Machos de cabrío , ó de los Car- 
neros 9 ó de otras pieles , que quedaban suma-? 
mente lisas por medio de algunos preparativos^ 
y anadian á la comodidad de la blancura el mer 
rito de una larga duración. Los Reyes de Per- 
gamo, que pusieron en el mayor aumento, y 
lustre este modo de escribir , fueron la cau* 
sa de que se les diese á estas pieles el nombre 
dQpergafnenOf del qual alterado , se formó el 
nombre de pergamino. 

P^ra señalar con delicadeza las figuras de 
nuestras voces, yá fuese en las cortezas , 6 
yá en el pergamino , empleaban un líquido, 
cuyo color saliese , y resaltase en eí fondo 
sobre que escribían ; lo qual ejecutaban coa 
una caña cortada por un lado en talud , y 
díminuq§n acia una punta , hendida por me- 
dio 






jyé las Artes iñstru&ivas. 185 
dio para que soltase el licor. Poco á poco octi« 
paron las {rfumas de las aves el lugar de las ca« 
ñas , por ser su canoa mas delicado , mas lígerOi»' 
mas hueco , y menos quebradizo.^ 

Las pieles de los animales , aptas para es-t 
cribir , eran muy pocas para que podiq^p bastar 
á las necesidades de la vida , y á los pensamien- 
tos de los sabios. Nada se halló , ni mas fácil de 
encontrar ^ ni mas cómodo de todas maneras» 
que las cortezas interiores de un junco en las 
riberas , en que se terminan las crecientes del 
Nílo. En el Oriente le daban á esta planu el 
nombre de papel, (a) 

Porque la materia de estas Cortezas era 
muy endd)le , las éabín consistencia 9 unien« 
dolas una sobre otra : algunas veces pegaban 
dos sotas , otras muchos pedazos de ellas reii« 
nidos 9 y ajustados entre sí ; con la precauciod 
de colocarlos de nKxlo y que las fibras de un 
firagmento cayesen de un modo , por egemplo» 
de alto á bajo ; y las fibr^ de otro corriesen de 
la izquierda á la derecha, (b) Después de haber 
encolado dos , ó tres de estos fragmentos ^ para 
que quedasen unidos , y hechos yá como una 
hoja consistente y untaban las dos planas ex« 
teríores con cierta cola mliy fina , que llenase 
TomXIlL Aa los 

(a) Pdfyrm, Véame Plinié» Bxtreig, Sstmés. U Stli» fm. a. 
fñg. lOO). Bétis 1^29- 

(b) C^mo se ordeqaii las costillas , h raras de un zario. TrmH* 
^trté €ré$ts ffTi^itm, PUa,' Hisc. Nac Ubv i i . cap. 1 1* 

-9 



1 86 Espe&actdo de la Naturiüetíu 
los vacíos y é impidiese el que se calase fa 
corteza , sumiese la tinta , y ensanchasen las 
letras , y caraétéres. Quaodo se quería que 
algún libro, compuesto de estos cartones de 
Egypto , fuese durable , le -daban todavía mas 
cuerpo^ 3^ f boas :. firmeza , colocando de espa-* 
cío en espacto una , 6 dos tfaojas de pergami- 
no , lo qual ha conservado algunos de estos 
libros basta nuestros dias. Tal es la colección 
de Coartas de San Agustín en papel de Egyp* 
to , que se ve todavía muy bien tratada en 
la Bibliotheca de Sao Germán de los Pra- 
dos. (**) 

origen de lo, ^1 uombre de carta , y de cartm , que 
Bombres deje daba á estas hojas de. corteza encoladas* 

carta , cartón^ , i r i «i 

papel , libro, se ha couservado en todas* aquellas en que se 
y biblia. colocan ,.y ^pegan del mismo modo «nos so- 
bre otros muchos fragmentos de qualquiera 
otra materia semejante. £1 nombre de papel^ 
que propriamentesignificaba este junco de £gyp^ 
to , cuyas conezas interiores servían de ^)as 
de iibrois ^ se ha continuada en las hojas en 
que escribimos , aunque son de materia bien 
diversa. El nombre de Biblia , que también 
expresaba en su origen , (**) como el de libro^ 
la corteza fina de las plantas , le hallamos 
aora en el nombre de Bibliotheca ) y en ha- 
llan- 

<«») S. ^'ermam des Pret. 

(**; . VieiKdd Griego B//3Aiít , y B/j3Ao$, 



Vapel de aU 



. De lat Artes instruSlhas. 187 
liándose solo , significa el libro por excelencia; 
esto es 9 la Sagrada Escritura. 

El papel de Egypto se usaba universalmen- 
te en toda$ las cercanías del Mediterráneo^ 
por ser fácil acia aquellas partes el transpon- 
te : el comercio en este genero bacía rica á Ale- 
jandría 9 y su caída ocasionó después 1^ deca« 
denda de aquella poderosa . Ciudad » oy som-r 
bra solo de lo que fue. En el oékavo 9 ó nover 
no siglo empezó á ser este papel de menos uso; 
y en íin 9 se abandonó enteramente ^ por la 
introducción de otro papel de mejor tela. Es« 
te era el que se fabricaba entonces de algo-» 
don majado , liasta reducirlo á una especie de , , 
gachas , d papillasy que secas después en mol* g»^ón. 
des , adquirían la consistencia de un pedazo lige* nea » gosipu 

* j /« , na > bombtcú 

tO de neltro, na, bombícea. 

Pero como careciesen los Europeos de este 
material , y expendiesen muchas sumas de piar 
ta 9 que iba al Asia .en cambio de una mer^ 
cadería tan común , emprendienQn ver ú po* 
drían sacar de su lino> y de su cáñamo pa«* 
peí y cuya bondad se pudiese substituir en lu- 
gar del que se fi^bricaba en Oriente coa 
los cortos y y endebles hilos del ollejo del al- 
gpdón.. Las hebras del lino 9; y los filamentos 
del cáñamo , por su mucho largor , y du- 
reza , les parecieron intratables desde luego; 
pero advirtieron en fin » que después de tegi- 
dos estos hilos ^ y destpnes de «delgas^dos con 

Aaa ^ el 



iS8 Esp^aciJo de la Naturdkxa. 
«1 uso , se molían perfeélamente : Con que Bsh 
brícaron por ultítno un papel , que solo en la 
fuerza lé cede al pergamino ; pero excede en la 
blancura á todos los precedentes. Descubri- 
miento feliz ! que prolonga con la bondad de 
la materia la duración de los libros , y ayuda á 
8u multiplicación con lo moderado del precio^ 
lEacilitando al mismo tiempo la leétura con la 
contraposición de los colores. Además de la 
ventaja , que lograron las conciencias en comun^ 
l»en es que notemos la que conñguió la Euro- 
pa especialmente. La invención del papel , he* 
cho de trapos , convocó áda nosotros por los si- 
glos trece ^ y catorce ^ en que empezaban É 
poblarse las Bibliothecas , este ramo tan impor- 
tante del comercio , sin emplear para abastecer- 
le otro material , que los trapos , y desecho tan 
despreciable , que su inutilidad los embiaba y en- 
tre la basura , á la calle, i; 

Modo de fa. ^' ^^^ ^^ '^^^ ^^^ ^^ » ^^ > ^ ^^ 

brícar nuestro DOS , ccMiforme es mas j 6 menos basto , ó 
'^^^ ' fino el trapo de que se fabrica. Dase prin* 

tipio 9 recogiendo los trapos y que de suyo 
se arrojan en b calle : hacese un mon« 
ton de ellos , y se ponen en el podridefé ^ ó 
vodridero. cueba ; y después^ de bastantemente macera- 
dos con el agua ^ se extrahén de alli ^ y se 
lapTimera^pi- ^^^^ ¿ |g primera pila , que es un mortero 
4cUfcrapot. gf ande , reforzado con una plancha de Hierro^ 
en que k» batai, y machacaaconlacaída'al* 

ter- 



Délas Artes instruyas. 189 

termtiva de unos mazos herrados. (^) 

Adelgazada de este modo la pasta , se pasa 
á la segunda pila « ó pila át florear : aqui la ba- , . . 

F 1ÍV ./»< . LíwranJa pi- 

ten , hasta que mude oaíot , o manifieste la pn- la > ^ la piu 

mera flor de blancura ; luego se saca para po- ^*" ^^"*'* 
nerla en unos cubos de madera y i^^h) en que 
se enjuga de espacio ; y después se guarda para 
usar de ella quando se necesite. 

Al querer yá poner la pasta en obra , se ^^^ ^^ 
le dá la ultima mano al continuado golpe P'i« <ic oLv. 
de los mazos de madera , que la machacan 
mas, y la rompen en el tercer mortero , lla^ 
mado la pila para el obrage* (^^^c) De aqui 
la pasan á una tina de agua clara 9 y tibáa^ 
eii donde la buelven y y rebuelven (^'^'d) fuer- 
te- 

' {**a) tos matos > que se osan eomnnmKtite en niestras Fábrt^ 
cas » soa tres % y tienen como una cola » á que llaman Taltru , que 
los lebanta desde la extremidad en que están fijos. Bl primer maz6 
sachaca el trapo > y le rompe > y el lesundo le refina > aunque en 
ailgunas Fábricas ejecuta un solo mazo las dos operaciones. La pila 
tiene en el suelo una plancha » sobre que se pone la fmt^ , y cae 
el Mmij. 

{**hy A estos cobos llaman Tr^^fi > 7 estar troges soa de ladri- 
llo 9 b piedra labrada: su figura es la de usos cajones, en cuyo hoe« 
co se echa la pasta yá refinada. Aqui , como en otras partes » dejo 
jnos el termino común en el cuerpo de la obra > para que lo enticn* 
«fa el público » que ignora ]a« Artes 5 y notamos el término de éstas^ 
para que los Artesaur.s, ik Oficiales de la misma Arte entiendan el 
jnstrnmenco de que se habla 9 y le vean con su proprio término : y 
•atimismo'para quesefSkieadan en nuestra leueaa los términos fa- 
cultativos , que componen una buena parte díe ella : y no menos 
"^ara que los curiosos la puedan hablar con la propriedad que tiene. 

(**c) La fercera pila es la que se llama FUrtts en nuestras Fá- 
bricas 9 y dicen Fl§r«MT la pasta : el modo de florearla > es sacar 
aquella primera blancura con un mazo llano, y no herrado9 por el 
daño que causaría en la pasta. De esta tercera pila pasan la pasta 
k una tina 9 á que llaman la Tiu^gtñndt > aunque otros la llaman 
Cviks 9 y es el Ohr^d§r^ 

C*d)El moda de rebolverla es con dos palos con su^anchos.Lot 
falos están* prcfM eaiei cf cba para la ,s4yor (acili<^ ,dcl jnavih 
«icnto. - 



/ 



1 90 EspeSlacuh de la Natwckzúu 
temen te , para que el agua aclare 9 y puHfique 
con perfecta igualdad toda la pasta : con lo qual 
queda en estado de usar de ella ; y y á no se trata 
sino de echarla en el molde. (**a) 
El molde, b u ^ molde , que debe formar la hoja de papel^ 
íorma. segun el largo , ancho^ y grueso^ que debe tener^ 
es un cajón , ó marco de madera , tupido por la 
parte interior con una fila de alambres de latón 
bien juntos , estirados á perfección > y al mismo 
tiempo divididos en diversas porciones ("^^b) 
iguales , por medio de otros tantos alambres de 
iaton algo mas grueso ^ á los quales llaman büo$ 
gordos. (**c) Sobre esta pequeña red se lebaota 
en dos partes , por lo regular , una pieza , que 
unas yeces es^e latón , y. otras es de plata .^ para 
imprimir en el pliego de papel 9 que alli se for- 
ma , el sello del dueño de la Fábrica , y su mar« 
ca sirve para caracterizar la especie del papel; 
quién pone una campana , quién un racimo y ü 
t>tra señal semejante. (**d) 

Sea pequeño ^ 6 sea grande el molde , tal 
qual le acabamos de describir » está sumergía 
do en la tina , de donde saca b que cabe ('^^e) 

en 

(»«a> A «ste molde le suelen llantttr F#rAi4 , aooqve lo mas c«- 
ttiuiv es moMe. 

(-»«b) A estas porciones' llaman Tf •***<<•#. 

f**c) AcJcmá^ de escos hilos gordos hay otrot alamHrci f^raesos» 
,i|ue en caso de no prender la teU del m.>Ide con los CT9nt{ts « q> e 
son unos palito^ labrados i <|ae la mantienen > se aft4deii para que 
a) udcn a sostenerla 

' (**d) La ptexa « con qnesc marca el papel » suele ser de alam- 
bre t ó de plata , y r-c llama Mare* , ó Estud*. 

(**e) No i^a %)no to qoc pide el papcl^» qne se vá "i (brmaf» ri- 
IÍ^iñ*4os<r'«'l (ffrerA A'^sa destrcM para comoaeiMiirailo cua toda fa| 
ij^ualdad que es dable. .' 



t 

De las Artes instru&hás. 191 
en el hueco del molde mismo : el materjalj 
que se baila detenido en las orillas del mar- 
co 9 cuela con sola su inclinación ; el suelQ 
del molde permite su salida á las parres lí« 
quldas , que se bailan en él 9 por entre los pe*- 
queííos intervalos del alambre. Lo mas espeso^ 
que es un conjunto . de filamentos apretados y y 
complicados de todos los modos imaginables 
al golpe de los mazos 9 queda por medio de 
DO tamiz como preso 9 y detenido en aquel 
suelo. Este material , que há un instante qu^ 
era fluido 9 se dispuso pót razOn de su flui- 
dez misma á colocarse en un perftéto nivel. 
Aplanase algún tanto 9 y toma el grueso del 
alto de los bpjrdes del marco resp€¿to de su 
suelo. Yé no se le puede llaipar hilos '9 ni trapo. 
La repentina sequía formó yá un cuerpo sóli- 
do , un macizo' liso , y un pequeík) fieltro bien 
unido 9 y perfeétamente igual : esto es 9 uq 
pliego de papeU > , . >< 

Un Oficial 9 á quien jlamln Levador y re- i^aaor. 
abe con su qüadro (**a) este pliego de las ma-» 
nos del Ponedor ; y bdviendo el marco 9 de-» ^<»^^^^' 
ja caer el pliego encima de un fieltro 9 (**b) 
ó tela estendida para recibirle 9 y le cubre con 

otro 

(**a) A e<te qaadro ll«m«ii Tréfd» $ h Trtfém » y es «n marco 
«rnciocn qoe eseá 1« mcdiii resma • á que al sacarla de pliego el 
Levador le llamaban P«//«r# > y aora > recibida yá en el trepano» 
le llaman P«/r«. 

(**b) A este fieltro llamas acá Bsjttét » 6 CwiHléU* % h Péñ»i\ 
conforme ia ula » y la ü\>Ú69u 



k9 ^ Eípettactdo dé la NataraJexa. 
otro semé^nte tegido. ('^^a) Mientras tanto 

•^ yá el Ponedor ha metido otro marco en la 

tina , y recibiendo el primer molde , le dá otro 
pliego al Levador , el qual le estiende , y cubre; 
y asi Continúan , el uno en formar pliegos ^ y 
el otro á ordenarlos. Quando yá bs pliegos^ 
dispuestos con este orden ^ é interposición de 
telas ) llegaron á la altura que desean y se me- 
ten en una prensa para exprimirlos y y resolver 
etí agua la humedad: esparcida en el cuerpo de 
Cada hoja. 

Maestre Sala. ■ Despues Viene el Maestre Sala, (**b) el qual 
quita el papel de la prensa , y le estiende del 
todo en una plancha grande , y quadrada, (**c) 
en donde les comunica el ayre un nuevo grado 
de sequedad , y firmeza. Despues se buelve á 
. la prensa » de donde se sacan para orearlos 
(**d) de nuevo sobre laí cuerdas (**e) en que 
los cuelgan. 

El Maestro de la Sala , en que se encoh 
el papel y hace herbir diez y seis horas con* 
secutivas una cola compuesta de pedazos de 
cuero y y principalmente de cabos y y raeduras 

de 

' ftHCa) A este vtcHo lleman Sayal. 

(**b) Maestro & la Sala dicen los Fabriqueros ; éste es el que 
liace ésta ODeracion en EspaiSa , y tiene á ^u mando cinco t 6 seic 
oficiales sunalternos , k que llaman ^yuÍAmt9s Hero en Francia el 
Maestro de Sala no^íntra a égerccr hast.i tá operación qaé sé sigae« 

(«*c) Esta plancha es de madera quadrada» y i modo de una g*- 
beta. 

(«»d) Tender los pliegos dicen por lo común los Oficialef. T nt 
ligar «n que los estienden » It llaman Tfmdtd4r • 6 fttchéáé. 

(**c) Bitas cnerdas son por lo comns cordel de mocc* 



. ^ 



Délas Artes' instruSUvas. 19$ 
de pergamino con un poco de alambre de ro* 
ca. (**a) Este compuesto se cuela por el mismo 
Maestro en cierta manga ^ y le mantiene ti^ 
bio j y claro en una caldera de cobre , en que 
se sumergen todos los pliegos, y des{H)es se 
meten en la prensa y la qual obliga á esta col^ 
á insinuarse en los poros mas anchos 9 y en laa 
¿abidades del papel , de modo , que arroja fue^ 
ra toda la cola superñua. £1 efeéto de esta im-* 
portante operación es impedir el que se caJa el 
papel , defedo á que está sujeto quando le hu-* 
medece algún licor , 6 está poco encolado. La 
razón es , porque la acción natural de los lico- 
res, que llegan á tocarse uno á otro , es mez« 
ciarse con igualdad : ("^b) de donde se sigue^ 
que llegando la tinta á señalar en un papel hú- 
medo y se estiende igualmente al rededor en el 
bcor 9 ó humedad , que encuentra. El incpnve-f 
tsente es todavía mayor quando quedan entre 
ios hilitos del trapo algunos intervalo», mas, 6 
menos profundos ; porque si no los ocupó bien 
la cola , se esparce en ellos infaliblemeote la 

Todo el papel encolado se pasa desde la 

prensa al Tendedero , y desde las cuerdas de ei Tendede* 

éste buelve otra vez á la prensa. Después se 

escoge , separando las costeras , se aiisa con 

Tom.MIL . Bb una 

(**á) Es alambre artificial , y se llama cambien ^wmkr» C9mnmj 
Véase el mod« de hacerle en el Dic. de Trer* .^ 

(**b) A propocóon de su pesa > y flatdcs. ' 



ro. 



194 Espe&acték ik Ja Naturdksa. 
una piedra *(**) dada de unto de Carnero. Ca^. 
da pUego se dobla en dos hojas ^ y se juntan' 
veinte y cinco pliegos , que hacen una fmmcK 
Juntas yá todas las manos , huelgen á la pren- 

mmo ae pi- jg ^ ^jj donde les cortan las orillas desiguales. Al- 
gunas veces se recorta pérfidamente , y es á 
lo que llamamos papel cortado , que sirve para 
cartas » y libros de cuentas. A veinte manos de 
éstas , atadas y y reducidas á un mazo , llam^h 
Resma, ^os uüz resmo. (**b) Reducido el papel á res- 
mas , se buelve la sexta , y ultima vez á la pren- 
sa , y yá tiene todas las operaciones precisas. 

ta Escritara. ^ escrítura 9 6 modo de escribir , para cu- 
yo efe¿io ^rve ordinariamente el papel » y ei 
. uno de los mejores medios de hacer á los de- 
más partícipes de nuestras luces , y sábidores de 
buestras intenciones ^ es de quatro oaaneras dí« 
ferentes. 

Escritura cor- ^ prímcro , se usa de la pluma, y de U 

Tiente. tínta , ó de algún otro licor de qüálquier co * 

lor que sea ; y lo que asi se escribe , se llama 
escritura corriente. 

Lo segundo , se puede escribir con carañé- 

lot carade- ?ti v,</ «• 

tes abiertos, res de estano de plomo , ó de latón , que abier- 
tos según la figura de la letra , y aplicados al- 
ternadamente sobre el papel , &cilitan el me- 
dio de trazar con un pincel , y con el co- 
lor > que se quiera , las figuras conformes á 

la 

{**a) A e^ piedra llainan Lisn* 

(^^b)/! trnntay'dos reamas llaaamot ua ÍU/m»» 



De las y^rtes ' instfu&ivas. 19$ 
ta abertura de la piessa de metal , de que se usa» 
Este modo de escribir > aunque su práSica es 
prolija 9 no deja de ser estimable, por lo ajus^ 
tadas 9 y proprias , que salen las letras. La in* 
vención se la debemos á los antiguos Religio«> 
aos y que ganaban su vida copiando buenos, li^ 
hros: y su méthodo sirve principalmente pa« 
ra los títulos de los libfüs ^ y para las letras ini- 



Lo tercero » se escribe en tablas de made» Grabador» 
> ó en planchas de cobre , y á unas» y á otras ^ **^*»- 
las llamamos lamifMS : fonnanse en ellas las 
letras , ó. figuras , que se quiere » lo qual se 
comprebeode en ta invención de gravar» El 
Biartíllo de los Monetarios , los sellos > y los 
camapbéos son las pruebas de la antigüedad de 
este modo de escribir ; pero cayeron muy tar*- 
de en la cuenta de usar el socorro de la tinta , y 
déla prensa^ 

Lo quarto, y ultimo » se escribe con ca* 
radéres movibles ; esto es » con letras fundí-' 
das 9 6 con pequeñas laminas de metal , ter- 
minadas en letras , y otras señales de relieve: 
colocadas estas laminas sobre una mesa , y júnc- 
eas unas con otras y solo sacan fuera las figu- *^ 
fas de relieve: y reciben sobre estas figuras 
la tinta espesa ^ y viscosa con que las untan : de 
donde se sigue , que solamente señalan en ú 
papel y al qual se aplican por medio de una 
prensa las figuras > y cara£téres > que sobren 

Bba ^ 






El Art« de 
escribir. 



196 EspeSlactílo dé la NiautatetcL 
salen. {**) Esto es á lo que Itamamos Imprenta. 

Este ultimo modo de escribir reúne en sf| 
y excede en la utilidad á los tres antecedentes, 
porquanto poneá la vista los cara&ér^ mas 
regulares , y mejor señalados que el modo cor^ 
riente , y ordinario de escribir. Trabe consigo, 
como el tercero , la comodidad de multiplicar 
prontamente los egeniplares de un mismo ori« 
ginal,y como el segundo, la estimable ven- 
taja de emplear letras , que se mantienen después 
separadas , y se guardan en sus cajas, y cajeti- 
nes divididos, sirviendo muchas veces á obras 
muy diversas. 

Cada siglo , y cada Nación ha tenido , y 
tiene su modo de escribir. A primera vista es- 
pantan estas especies de escrituras , y parece im«^ 
posible, ó á lo menos muy dificil aprenderá 
leer en ellas ^ pero con todo eso es cosa bien 
simple, y fácil; de modo , que nadie debria 
reusar , ni el aprender á escribir bastantemen* 
te en esta especie de letras , ni el leer los ma« 

DUS- 

(«*} Los Impresores 11 aman Etcftf9fU i toda la mesa en decli^ei 
en que punen las leerás -y i\o que las sostiene > y sirve <ie pie» Cki» 
véUtts i a los capncicos en que ponen las leerás» dtjns > a los ma» 
yores 1 y a ios menores , dtjttimts i ^ el inscrumcnco que los seña- 
' ta a. donde van de aquello que imp^iinen , M^rdítnu ^ al pliego^ 
colocadas yi codas las letras » F^rméki a una especie de pelota con 
que se dá la tinta , BaU ¿ i la escobilla con que se limpia > Bt9\^ 
Bn orden á los acentos : el circunñexo se llama c^putb^ ; ios dot 
puntos encima de una letra Crtma^ii vir);ulitat que empezando 
de arriba , corre de la derecha a la izquierda » se llama ^C0mt0 
s¿ud» I y es para denotar la sylaba larga ; la que corre para de* 
aoear la breve de la izquierda k la derecha se tlania ^ctnf rtm* 
9«, A las letras unidas , como suelen estar la fl , d • se les da el 
••mbie de lirséUs^ Lo restante ts nai común* 



nuscricos. 



Dé Jas Artes instruSíhas. 197 
nuscrítos de qualquier siglo que sean. 

Los mismos motivos , que nos empeñan á Necsstdaade 
salir al público en la sociedad con un ayre a¡^]^'^g„7J;* 
de buena crianza , y con un lenguage inteligí* 
ble , nos obligan también á que procuremos te- 
ner un méthodo de escribir , no solo legible, 
sino igual 9 y hermoso. No se permite descui- 
darse en esta razón , sino á aquellos j que no 
respetan á nadie , y que se juzgan desobliga- 
dos de quanto es debido á la sociedad. {*'^) 

En quanto á los manuscritos , é inscríp* Necesidad de 
ciones de los sielos pasados , no nos obliea á ''"^^ 'P' '»*' 
leerlos ley alguna , ni á que tengamos corres- 
pondencia con aquellos , que vivieron .antes que 
nosotros. Pero con todo eso , por carecer de una 
ciencia de tan poca costa , y trabajo , nos ím-^ 
posibilitamos del uso de monumentos estima- 
bles 9 que tenemos muy á mano. Nuestros Pa- 
dres nos hablaron de cien maneras , y parece 
que nosotros no queremos entenderlos , y nos 

vé- 

(**) No ha muctios años 9 que por lo común se miraba como 
una especie de deshonra saber escribir bien 5 las mugeres. ni bien» 
ai mal , y en la Nobleza , si pasaba de saber echar su firma » ca- 
si sin formar letra alguna , se tenia por indecoro: yá gracias á 
Píos > hemos salido de esta preocapacton , y barbarie > de modo» 
que toda suerte de gentes, sin excluir la primera nobleza, procura 
¿accr bien lo que hace: yi saben todos jñ no es que haya algnno 
caprichudo , á quien todavía domine la obstinación ) que esta Ar- 
fe noble es parce de la buena crianza, y que parece bien en qual- 
qoiera mano; que la pluma no se distingue del pincel » pues 
ano • y otro saca k luz una pintura ; y una pintura mal sacada 
oíende la vista » y causa displicencia , y enojo : en una palabra» 

Íá saben oy todos , que el escribir , es pintar , y oue <^uien escri- 
e mal , pinta mal , y que pinta bien » quien escrA>e bien , y que 
f eneralmeate » / sin cjbccpcion alguna débenos hacer bien quan*» 
tm hagamos. ^ 



i^i EspeQactdo de laNaturákzcu 
vemos obligados á recurrir á k» ojos , y buena- 
fiS , ^na en las necesidades » que ocurren no 
pocas veces 9 de modo^ que nuestro interés^ y 
descuido peligra en el que puedan tener las per^ 
sonas de que fiamos. 
Medio para ^ Arte de escribir se funda eo unos prlh» 
euribif bien, cípios, de quc todos somos capaces. En lu- 
gar de empezar aprendiendo la diversidad de 
caradéres y que se encuentran en todas partes, 
yá sea de la letra redonda antigua , yá de la mo* 
derna,6 Italiana ^6 yá de letra corrida ^ que 
todo es aventurado ; hay otro camino mas cor-» 
to,y generalmente hablando » mas seguro pa« 
ra este efe¿to > sea la letra que se quiere 
aprender á formar la que se fuere^ Es , pues, 
egercítar la mano muchos meses consecutivos 
en las tres especies de formas ^ que son los ele- 
mentos de todos los qaraéléres imagÍDables. Es* 
tas formas se leduceu á escribir de gordo , de 
delgado ) y mixtOi, \a inteligencia de esta diver- 
sidad no necesita de tiempo. En quanto á la eje- 
cución, los rasgos. pueden ser hermosos , ó so- 
lamente tolefabtes. La formación de un rasgo 
hermoso , y brillante proviene de una disposi* 
cion feliz, y de una flexibilidad grande de los 
artículos de los dedos. El logro de una ejecu- 
ción tolerable , y ciertamente asequible depen- 
de del modo de tomar la pluma , y cortarla, 
cuyo efeéto son también las tres formas ele- 
Qientales^ que hemos dicho. En estando la ma- 
no. 



mt* 
Duscritos. 



De las Arte$ instníSthas. 199 
nó, y los dedos aétuados en este ligero egerd^ 
cío, yá está hecho todo. Después de dos, ó tres 
meses , y aun comunmente antes de este tiem* 
po, y sin haber formado hasta entonces letra 
alguna , queda uno agradablemente sorprendió* 
do , y admirado de ver la mano repentinajnen- 
te pronta para formar todos los caracteres , qué 
se la quieran pedir , porque todos ellos depen« 
den de las tres formas , y rasgos en que % ha ha* 
faituado. 

Aunque es íacil formar prontamente un Medio pau 
alphabeto de la escritura , que se ha usado en $« á""©"^^*' 
cada siglo*, y descifrar por este :n)edio toda 
especie de monumentos , nos falta con todo 
eso una paleographía , una colección de los 
méthodos antiguos de escriUr , de modo , qué 
sea de adguisiciún , y acceso facih Hanos pa- 
recido , pues y (**) facilitar al pdblico , espe- 
cialmente á la juventud , poniéndola en las ma« 

nos 

(**) A<^ui sos apartamos ¿t\ origioal Francés > que pone en U 
conversación siguiente una Paleographía Francesa. Esta no crt 
q^il en nuestros Re y nos > ni aun casi Jisequible ; no era uti.l > pues 
aci nos importan poco los mo^os que han tenido de escribir en 
4^cras partes ; y de hecho la traducción Italiiina absolataineme 
omite esta pieza , j con la impropriedad bien notabl* de ir afir- 
mando , que la pondrá > y de los manuscritos > y lenguas de ^ne 
se ha deservir en ella. Véase el tom. 12. pag. i%6. de la impresión 
de Vcneda > año de 1751. Tampoco era en cierto modo asequible 
el poner aquí la traducción de la Paieographia Francesa» pues se 
coca en ella el Icnguage jnismo , que usaron en Francia para ver 
su antigüedad » y los progresos que ha iiecho : y para esto er;^ 
menester dejar aqui las mismas dicciones Francesas ; y si las de- 
jábamos » ya se vé , que no se traducían 5 y los Españoles no dis- 
jíflgnirian > por lo coman » si eran antiguas > h medcrnas. En La- 



300 Espe&acíéh de Ja NaturdetíU 
nos unas breves copias de los manuscritos de 
cada edad ; porque ^ se pierde la ocasión de 
adquirir estas luces , y de gustar de este cooo-^ 
cimiento con tiempo ^ corre mucho riesgo de 
que se adquiera tarde ^ 6 no se adquiera. 

Tratando aora solamente de la diversidad 
de caraétéres, que se usaron de una edad á otra^ 
viene á ser lo misino que los egem piares ^ que 
se traigan > sean del Idioma Latino , 6 de otro 
qualquiera ; pero no obstante procuraremos, 
que sean por lo común de la Lengua Caste- 
llana, por ser cosa natural , que tenga .mas 
atraélivo para nosotros. Con esto , al mismo 
tiempo que se vé como se ha ido variando la 
escritura , subiendo á la antigüedad de siglo en 
siglo , sé notan también con singular compla^ 
cenda en los fragmentos, que se producen, los 
progresos , que en la Lengua n^isma se han be^ 
cho , y se observa por qué gradgs se aleja mas, 
y mas de nuestro lenguage moderno , para con- 
fundirse en fin con el Latino, que es su princi* 
pal origen, 

^$to supuesto , aunque la historia de nuesf 
tra Lengua se ha ocrito por Autores muy sa** 

bíos, 

Í;*r , pícs de la Fateographía Fr^incefa « pondremos aauí otra por 
u que mira á BsoaAa > y asi , en este sentido se entiende rodo 
qoanto se dice > hasta acabar csea conversación • pues nos haUa* 
mes en el mismo caso i y con las mismas circunstancias ^ que se 
expresan aquí. Si alguno fuere tan curioso, que quiera saber c^ 
Alo se 'escribió, y habió en Francia, no le será diHcíI tener el 
original , ftiera de convenir su m«do de escribir de siglo en sigle 
en mucha pai^ con el nuestro. 



Pakograpth Española^ aoi 

hios 9 de cuyos trabajos nos aprovecharemos en 
lo que halláremos fundado , trazaremos aquí uo 
bosquejo de día, acaso con alguna novedad. 



PALEOGRAPHIA 

ESPAÑOLA. 

FUesen muchas las Lenguas , que se ha« 
blasen en España antes de la entrada de 
los Romanos en ella y 6 fuese una sola gene- 
ral , hablada con diversidad de muchos Dialec* 
tos 9 como lo tenemos por cierto, (mejor in-^ 
formados en esta reimpresión, asi en esto , como 
en una , ú otra cosa , que se hallará diferente) y 
haya sido la que se quiera la extensión de las 
Colonias, que en la mas remota antiguedid fun-^ 
daron diversas Naciones, singularmente los Cel- 
tas , los Griegos, los Fenicios , y los Carthagine- 
ses , competidores de los Romanos ; es cierta, 
que estos últimos en la larga dominación de seis 
siglos extinguieron poco á poco con pruden- 
te política las demás lenguas en todas las Pra« 
vincias de España , introduciendo la suya La« 
tina, aun en el vulgo de ellas, á excepción 
de la Cantabria , que conservó su antiguo idio- 
ma , que oy llamamos Vascongado , 6 Vas- 
cuence. Importa poco , que fuese ^ ó no la 
Tm^XIII. Ce Can- 



aoi EspeStacuJo de la Naturaleza. 
Cantabria sojuzgada del todo ^ ó en parte pof 
los Romanos , ó que s6!o fuese reducida á mas 
estrechos límites , para que sus habitadores con* 
servasen su antigua lengua. Ni los Romanos 
puiieron tener jamás en aquellas tierras domi- 
nación tan pacifica , comercio , y freqiiencia 
tan continua 9 como tienen los Castellanos si- 
glos há, ni los Cántabros pudieron hallar en 
líf$ otras Provincias Romanas mejor, acogi- 
da , y establecimientos , que logran aora en 
todos los dominios de Castilla. Sin embargo 
la lengua común del Pueblo es oy en las tier- 
ras mismas el antiguo Vascuence , conserva- 
do no tanto en libros , y escrituras , quanto 
en la tradición vocal de padres á hijos , aun<« 
que se conceda , que ha recibido algunas vo- 
ces estrafias , lo que 9 si creemos á sus Na- 
turales , (**) personas á la verdad de esco- 
gida literatura , ha recompensado sobreabun* 
idantemente. Lo mismo hemos de pensar de 
los siglos anteriores , que vemos en el nues- 
tro , atendiendo á que el Vascuence en toda su 
textura grammatical no tiene afinidad con len-. 
gua alguna de las conocidas, que haya venido 
de fuera á España , y por otro lado , á que en 
aquellos Países no hicieron asiento Naciones Es^ 
trangeras, que trajesen este lenguage, y sus ha- 
bitadores han sido siempre tenacísimos de su M'^^ 

ber- 

(*«) Andrés de Poza » BaUhasar ¿c BcluTe > Padre MaaucUc 
lanameudi.C 



\ 



Paleograpi/a Espanota. aoj 

bertad , y con ella de su lengua ^ y de sus eos» 
tumbres. 

Mas á excepción de la lengua Vascongada 
todas las demás, que se hablan oy en España , es 
á saber , la Castellana , llamada por antonomasia 
Española ,' la Gallega , y Portuguesa , la Cátala* 
na 9 y Valenciana son hijas de la Lengua Roma- 
na, ó Latina , del mismo modo que ío son la 
Italiana , y la Francesa. De aqui nace y que pod&» 
mos dividir cómodamente la historia de nuestra 
lengua vulgar en seis épocas, ó temporadas. Frr« 
mera^ desde el tiempo del Emperador Augusto^ 

y Nacimiento de N«S.J.Christo, hasta el siglo Vy 
en que se habló umversalmente la Lengua Ro« 
mana. Segunda ^ desde el siglo V , hasta el VIIT, 
tíempo en que dominaron los Barbaros del Ñor* 
te 9 y en que se formó la lengua vulgar. Ter^n^ 
desde el siglo VIII, y entrada de los Moros, hasta 
los fines del siglo XI , y reconquista de Toledo^ 
ciiyo espacio puede mirarse como su infancia. 
Qjuartay desde el principio del siglo Xn,-y rey- 
nado de D. Alonso VI , hasta la mitad del siglo 
Xm , y reynado de San Fernando, cuyo tiempa 
podemos llamar su juventud , ó adolescencia. 
Quinta , desde el reynado de San Fernando III, 
basta el de los Reyes Catholicos D. Femando V, 
y Doña Isabel , y fines del siglo XV, que fue co- 
mo la edad media. Séxta^ desde D. Fernando V, 
y principios del siglo XVI , hasta el Rey nuestro 
Señor Don Fernando VI, y tiempo pijsente, que 

Cea es 



ft04 Espe&acuh déla Naturaleza. 
es la edad varonil , y estable de nuestra Lengua 
Castellana. 
1 . Epoca.aes. Los Rotnanos 9 pues, que á costa de doscien- 

h«ta*^*í "$¡- *^^ ^^^ ^^ guerras cruelísimas , se acabaron de 
gio V. apoderar de España , de modo que se juzgasen 

señores de ella, en el Imperio de Odaviano Au- 
gusto, poco antes del Nacimiento deN.S. J. 
Christo, hicieron.su lengua universal, y co- 
mún , al modo que lo es oy la Castellana , en to- 
das nuestras Provincias por medio de la larga, y 
pacifíca dominación de los quatro primeros si- 
glos de la Era Christiana. Creíble es , que en al* 
gunos parages del centro de España se conser- 
Tase entre la plebe la lengua patria antigua, co- 
mo se conservó la suya en la Cantabria. Tam- 
bién es natural , que el lenguage del Pueblo fue- 
se en un Latín muy corrompido , y meaxrlado 
de voces latinizadas de los antiguos idiomas. Pe- 
rp esto no impide , que reconozcamos á la Len- 
gua Latina por lengua común de España , des- 
de el tiempo de Augusto, y primer siglo Chris- 
tíano , hasta los principios del siglo V , quando 
entraron en ella los Barbaros del Norte. (**) 
xEp<Kfdcf. Repartieron estos nuestra Península entre 

ÍjwI ef viu! ^ > dejando poca parte de ella al Imperio Ro- 
mano. Los Suevos establecieron su Monarquía 
en Galicia , mas estendida entonces acia Portu* 
gal , y acia las Castillas. Los Wandalos pasaron 

pre^ 

<*«) Véanse la? Obras de Don Bernardo Aldrcu % y de Don Orc^ 
f orio Mayans^ Sisear > Orig. &c* 



Pakographid ISsfiaMola. do^ 

presto al África. Los Alanos ^ y Silingos fueroii 
sujetados por los Suevos , y por la belicosa Na« 
cion de los Godos, que entró priinero como áuH 
xiliar de los Romanos en España , y se enseño*, 
reo de toda ella algunos años después. Cada Na* 
cion de estas trajo su lengua propría y y sin em-. 
bargo no solo permitieron todos á los Españor 
ks el uso de la Lengua Latina^ sino ellos mia* 
mos la usaron, y abrazaron, olvidando las pa- 
trias. Los Godos 9 que finalmente dominaron á 
España de mar á mar^ vinieron yá muy civiliza* 
dos , y amistados con los Romanos por su larga 
detendcn en la Provincia Karbonense , ó Galia 
Gotbica. Publicaron sus leyes en Latín sobre el 
modelo de las Romanas, y permitieron franca- 
mente los cstsamientos de Hispano*Rcmanos ^ y 
Grodos. Mas la feliz conversión de esta Nación al 
Catbolicismo fue lo que mas contribuyó á la 
conservación del Latín. Porque gozando la Ka* 
cion perfeda paz , y lográndose los frutos de ella 
en el aumento de la Religión, cultivo de las cien- 
cias, y gobierno publico, se renovaron, y orde- 
naron las Leyes Eclesiásticas, y Seglares, se escrit 
bíeron excelentes Tratados en L^itin de todas 
materias, se estudiaron con mayor aplicacloa 
los Libros antiguos , y floreció con nuevo ardor 
la cultura de la Lengua Romana, bien que afea* 
da con muchas voces bí^rbaras, y peregrinas. Dé 
ésta tenemos muchos monumentos ) y por el 
coQtiario no tenemos alguno en piedr^ ^ metal. 



^o6 EspeSíacalo de la Naturaleza* 
6 escrito de la Lengua Rúnica , ó Goda« 

Con todo eso, á este tiempo debemos atri«» 
buir la formScion de la lengua vulgar , porque 
los nuevos Ck)nquistadores de España acomoda^ 
bfln la Lehgua Latina al genio de la suya. Usaban 
de los ndmbres Latinos, mas sin variación de ca« 
sos, porque en las Lenguas del Norte son inde-» 
clinables, substituyendo articulas para distinguir^ 
los. Omitían la voz pasiva de los verbos , y en su 
lugar se vallan de los participios con el verbo 
substantivo , y frequentemente tomaban el parti* 
cipio adivo por el pasivo. Trocaban el uso de 
las preposiciones , mudaba^ muchas voces la 
significación, formaban huevos adjetivos , y ver- 
bos , alteraban las terminaciones, pronunciación, 
y Orthográphía , y usaban con ayre latino mu- 
chas vocablos de su idioma forastero , además 
de los que habían quedado en uso de las and^ 
guás lenguas del País, estrañosála Lengua Ko« 
tnana. De esta manera se formó un nuevo lea- 
guage corrompido , y latino bárbaro , que den- 
tro de poco tiempo se hizo común por el trato 
de unos con otros, y porque el Pueblo fácilmen- 
te se acomodaba al gusto poco limado de sus 
Principes. El Clero cultivaba las ciencias con 
bastante ardor ; y sobran para testimonio las 
obras del gloriosísimo Do&ot San Isidoro entre 
otras muchas ; pero aun en estas obras , escritas 
por los que hadan profesión de cultivar las den* 
das, en^ Leyes Godas, en las Aélas de le» 

Con- 



PaleGgrapbfa Espacia. ^07 

Condtios 9 en los Libros de la Liturgia 9 y en 
otros monumentos dispuestos por los mis» hábi- 
les de la Nación , se vén muchos rastros de la 
corrupción de la Lengua Latina , que sin duda 
era incomparablemente mayor entre la plebe. 

Aumentóse considerablemente esta corrup» j oca,des. 
cion con la inundación de los Moros , que entra- ^^ <i ^'s^o 
ron. en £spaña á principio del siglo VIII, y la findcixi. 
ocuparon casi toda , á excepción de las Monta- 
ñas, y tierras ásperas del Norte de ella, y con- 
fines de la Francia. La Nación Española se vio 
entonces dividida en dos ramas : una de los que 
Quedaron bajo el imperio de los Moros : otra de 
los que conservaron su libertad cori la fragosidad 
de los montes. Entre los primeros se conservó 
con bastante regularidad la Religión , y Gerar- 
quía Eclesiástica, y aun el gobierno política según 
las Leyes Godas por medio de Condes , Alcal- 
des, y Jueces Cbristianos , subordinados á los 
Moros , los quales permitían á los Españoles es^ 
ta libertad , como aora la permiten los Turcos á 
todos los Cbristianos de su vasto Imperio. De 
este modo duró entre los Españoles ^ dominados 
de los Moros, la Lengua Latinará lo menos co- 
mo Lengua erudita , y necesaria para la Reli- 
gión. Mascón el tiempo la lengua vulgar de es» 
ta rama de la Nación fue la Árabe , que en el si» 
glo IX cultivaban muchos Cbristianos en Corda* . 
ba con tanta afición , que competían , y aun excei- 
i^n en primor á los Moros ^ desdei^ndose , 7 



ao8 EspeSlaculo áe la Naturaleza. 
o\svi?xiá^ la Lengua Latióa 9 propria de SM Na^ 
«don ) y Religión, como lo lamenta en sm Obras 
;el Martyr San Eulogio , eleéto Arzobispo de 
.Toledo. 

. Lá otra rama de la Nación., que quedó Ib* 
bredef yugo Mahometano; se dividió en pe- 
queños Estados , 6 Señoríos > y de esta división 
nació la que dura hasta oy en España dé las len« 
guas vulgares. Los Cántabros mas apartados, 
y con la barrera de otras tierras , poseídas por 
Cbristianos , pudieron conservar su antiguo len« 
guage. Los demás prosiguieron en usar aqiiel 
idioma latino-bárbaro , á que yá estaban acos« 
tumbrados, añadiendo nueva mezcla , y corrup* 
cion , según era la constitución de su País. Los 
Catalanes se ayudaron para sus conquistas de los 
Franceses de las Provincias vecinas , y con et 
tiempo quedaron casi con el lenguage mismo, 
que se hablaba en la Provenza,y en Lenguadoc^ 
que por el País de Limoges- se llamó Umosiny^ 
Lemosin , y por la Provenza se llamó general- 
mente Pravenzah Este, con corta variedad , na- 
cida de la separación de territorios , y tal vez de 
dominios, es el que se usa en el Rey no de Valen- 
cia, y en las Islas de Mallorca, y de Ibiza. Los As* 
turianos , y Gallegos conservaron con mas pu- 
reza que otros el fondo de la antigua Lengua 
Latina , aunque con tono diferente , y pronun- 
ciación diversa de las demás Provincias Chris- 

tíanas. Esta especialidad de los Asturianos , y 
• Ga- 



Vakograpbtá Española. 309 

Caílegos pudo nacer de la larga dominación de 
los Suevos en su País , mezclados , y confundi- 
dos después en él : de no haber hecho los Mo« 
fx)s adento fijo , ni tenido Reyes ^ ó dominacioá 
estable en Asturias y y Galicia ; y acaso también 
de la concurrencia continua de gentes de toda 
Europa á visitar el Cuerpo del Apóstol Santiago 
desde los fines del siglo IX. Pero la perfeéla fbr« 
macion del idioma Gallego acaso nació de los 
casamientos , que á fines del siglo XI. hizo Don 
Alonso VI. de sus dos hijas Doña Urraca , y 
Doña Teresa , con los Condes Don Ramón y y 
Don Enrique » dando al primero el Reyno de 
Galicia 9 y al segundo lo que por el lado de Ga« 
licia se había conquistado hasta entonces de Por* 
tugaU Estos Principes sin duda no vinieron solóse 
Su ventajoso establecimiento, y sus cartas á Fran- 
cia , Lorena , y Borgoña no pudieron menos^ 
de atraher otros muchos Paysanos suyos , y aun 
de otras tierras á sus dominios , ó Condados. La 
kngua antigua de Francia es muy semejante á la 
Gallega. Fuera de ésto solo Galicia , y Portugal 
quedaron con aquel lenguage separado. En las 
Asturias 9 y en León, que no se cedieron á aque- 
llos Principes , se introdujo la misma lengua, 
que en Castilla , aunque con cierto ayre, y pro- 
nunciación particular » que todavía dura. Qué 
podemos , pues , pensar , sino que éste fue el 
tíempo , en que la Lengua Gallega se acabó de 
fi>nnar dialeélo separado, apartándose de él car 
. .tom.XIIL Dd ^ da 



lio Espe& aculo de Ja NaturaU%a. 
da día mas , y mas el díaleéto de los Castellanos 
sus vecinos? 

Hasta aquí no hemos hecho diferencia del 
lenguage Gallego , y Portugués , porque en ver- 
dad hasta mucho después de este tiempo ningu« 
na hubo. Los Conquistadores Christianos de 
Portugal no nacieron de piedras arrojadas por la 
espalda , 6 de dientes sembrados de algún Dra*- 
gÓD. De Galicia se fueron estendiendo sus habi« 
tadores acia Portugal , arrojando , 6 á lo menos 
venciendo á los Moros , y llebando consigo su 
lenguage. Los instrumentos antiguos en vulgar 
Portugués , y los que en gran numero se hallan 
en Galicia , donde se escribieron en idioma Ga« 
llego desde el siglo XII , en 4ue se dejaron de es- 
cribir en latin ., hasta el siglo XVI ^ j tiempo del 
Emperador Carlos V 9 son tan unos en el len- 
guage , como sí fueran de una misma Provincia* 
Es cierto , que la larga diversidad de Señoríos ha 
dado lugar á mucha variedad. Fuera de ésto , en 
Portugués se han escrito muchos libros de todas 
materias: las Navegaciones , y Conquistas por- 
tentosas 9 y sobre toda ponderación admirables 
de la Nación Portuguesa han henchido su len- 
gua de voces del África , Asia , y America. Na- 
da de esto ha sucedido á Galicia. Pero si de los 
grandes , y abultados Diccionarios Portugueses 
se descartan las voces nuevas facultativas^ las ad-^ 
venedizas del África , del Oriente , del Brasil , y 
las demá& forasteras , y quedan solamente las an- 

" ti- 



Pakograpbta Espacia. 1 1 1 

á¡gotó Porti^uesas originarías ^ se verá ^ que to- 
das ellas son Gallegas. Y si se desnadan del dis« 
iráz de las terminaciones , cortes > adiciones , y 
trueques de letras ^ se verá ^ que todas ^ ó casi 
todas son latinas. (**) 

Desembarazados yá de los demás , podré* 
mos seguir libremente la varia fortuna de los 
Castellanos , y de su lengua. Aunque la mayor 
parte del País , que oy entendemos por Casti* 
Ha la Vieja , estubo por bastante tiempo domi* 
nado de los Moros ; sin embargo pocos años 
después de la entrada de éstos > y á mediado el 
siglo VIII hallamos , que habia yá Condado de 
Castilla, cuyo Conde Don Rodrigo era Sobera- 
no 9 é independiente , según parece de la expre* 
«on regmnte Omite Roderico in Castdla de 
varías escrituras (**)• Aunque entonces , y des- 
pués por los dos siglos siguientes tubiese este 
Condado dependencia de los Reyes de Asturias^ 
León , y Galicia, como pretenden algunos, y sea 
loque fuere de la verdad de la Judicatura deCas- 

Dda taU 

(**) Sustentaba contra elle (Bacho) Venus bella, 
Affeifoada á á gente Lusitana 
Por quantas quaüdades via nella. 
Da antigua taon amada sua Romana, 
Kos fortes corazoens , na grande estrella. 
Que niostraraon na térra Tingltana: 
E na lingoa , na qual quando ima gina, 
Con pouca corrup^aon ere , que he a Latina. 
LuisCamoens,cant.i.de las Lusiadas^O&Bv. jj, 

(♦*> Mro. Bcfganta» Antigüedades de Esptña en el Apéndice» Bs« 
critura ir, Itt» IV. dc$dc lafira DCCC, o año de 7^3 



^t% EspeSacuh de IdNaturdküu 
tiHa en Ñuño Rasura , y Laín Calvo ; lo ciendt 
es, que Castilla se conservó siempre como Pro- 
viocia separada, cuyos términos yá se estendian^ 
yá se estrechaban , según las guerras , paces , y 
alianzas con los Moros , y Christianos frontert-- 
zos. El famoso Conáe Feirnan^Gonzalez , á me- 
diado el siglo X , ó revindicó , ó mantubo coa 
mayor esplendor la soberanía , y estendió á Cas- 
tilla con muchas Conquistas. El Conde Don 
Sancho la dio Fueros , y Leyes , que confirmó 
su nieto Don Fernando Magno , en quien se 
unieron el Condado de Castilla , y los Reynos 
de León , y Navarra; mas quedando Castilla 
desde entonces por Estado el mas poderoso , y 
principal de todos tres. Por esto Navarra , y 
León siguieron por la mayor parte el lenguage 
de Castilla , como también le tomó el Reyno 
de Aragón , unido en recíprocos enlaces , y co* 
mercío con Castilla. Quál fuese este lenguage 
vulgar de Castilla desde el siglo VIII al XD ^ no 
podemos asegurar á punto fijo. Tenemos ¡m*« 
presos muchos monumentos de esta temporada^ 
y muchos mas duermen olvidados entre el pcJ^ 
vo de los Archivos ; pero tqdos están escritos en 
Lengua Latina , y casi todos se hallan otorgados 
por Clérigos , y Monges , que por su estado , y 
necesidad de la Religión se hallaban precisados 
á conservar , y estudiar de proposito el latín. Pa- 
rece cosa fuera de duda , que la lengua , que se 
hablaba comunmente en este tiempo ^ era muy 

di- 



¿ireisa de la que leemos en los documentóse^ 
que de él nos han quedado. A no ser asi , no fue^ 
ra posible , que la lengua vulgar de los piime- 
ros instrumentos , y mas antiguos, que tenemos 
en Castellano , estubiese tao formada y y separa*, 
da de la Iiatína , como remosten ellos. No obs«: 
tante ésto , de las mismas escrituras latinas de di- 
chos quatro siglos podemos congeturar ^ qnál. 
era entonces nuestra Lengua Castellana. Losbar^ 
barísmos , y faltas de construcción , que se ha- 
Uan en ellas ^ son otros tantos rastros de el ¡dio*, 
ma vulgar. Tales son el uso de los demonstratí**^ 
vos ilh , iste y &c. sin necesidad : de las prepo- 
siciones d^ad ^dcy y otras sin sus casos : de los 
infinitívos con el pretérito itam en lugar de pre- 
térito imperfeto de subjuntivo ^ por amaret iU 
km y amare iUum ibcü , de ai nació amap 
leía y amariaíe : tales las mutaciones de sígnifi» 
cacion 9 fitm quíerit^ quasierit : no qufere y qui^ 
siere : sum pacMuSy soy , estoy pagado : coim 
farare^ comprar z eximt de ilh , se desapoderó 
de él : ministerium , menester : tales las altera^ 
clones de pronunciación y y trueques de letras^y» 
la formación de nuevos verbos , y nombres, sa- 
cados del mismo btin , defrajcr^ majorinusy, 
merino , de retrd , rearare y arredrare , la ,f , en 
d: ás defensa terra^ deiesa., dehesa , quitada la 
n , y mudada la / en /& , lo que era frequentisÍ4 
mo : deposse verbo , pcsse , y possibus nombres^ 
poder ^ y. poderes : de cautum ycotum > ctíare^ 

acQ^ 



9ri4? EspeQacido dé lá Naturáe^ía. 
itf otare > mudado el au^xxoj lo que era' no me^ i 
nos frequente : como la o en f^^ de pma , puer« ^ 
ta 9 de pprtus^ puerto ^ de boms^ bueno : también 
de raptum ^ rausum , robo : de autboritas^ 
autharÍM y autorgo y otorgo , y otor por auto* 
rizador, y fiador: de pausa ^ posare j posata^» 
pausaterus , posaterus , posada 5 apo9»tadoR 
la cb en lugar de mudas , y líquidas : multOf 
tnuiso 9 mucho : clavis ^ cbave , llave : platas^ 
chato , coclear ^ cucbar 9 cuchara : y otras innu« 
merables transfi)rmaciones , hechas poco á po- 
co por grados con cierto orden , y analogía ea 
el mismo desorden y de que no nos podemos de* 
tener á hablan 

£1 trato continuo con los Moros ^ y á es- 
clavos > y y á Tendidos j que quedaban de paz 
en los Lugares conquistados , y el que hahia 
quando los Christianos eran cautivados , ó en« 
traban de paz en las tierras de Moros y trajo 
al ienguage común muchas voces Árabes y que 
se hallan latinizadas eo los instrumentos de es* 
tos siglos : mezcla de que carecen casi en el to^ 
do las Lenguas Catalana , y Gallega. Al mismo 
principio se podrán atribuir las mudanzas de la 
pytnb y porque los Moros no tienen sonido 
de jp 9 ni elemento ^ ó letra y que le denote : si 
yá no queremos otro origen mas honrado , 7 
mas cercano en el Vascuence ^ que muda mu« 
chas veces la ^ , en jp ^ como boih y ezpada y ú 
^ ; si QO&yba4ety ezpadet y á tengo^ no tenr 

go 



- Paleograpbfá Española. ' ^r$ 
^ , &c. También paréCe , que nos trageron los 
Moros la terminación de los nombres , y ver- 
bos en bre , como stanien y estambre ^ Junten^ 
lumbre y alumen , alumbre ^ examen , enjam- 
bre , fames ^ hambre 9 pesadumbre ^ tecbmn-^ 
bre : el uso de los infinitivos con el verbo sub»» 
tantívo : el abuso de los participios : la pronun^ 
ciacion fuerte de la jota , y g áspera : la multi- 
plicación át b yX y y z. Pero el poner el nomr 
bre del Padre por apellido en aZy ez^ iz , cz^ 
tAj es , á mi parecer ^ evidente ^ que se tomó 
de la lengua Vascongada , en que además de ser 
comunes estas terminaciones , y voces, las pro* 
tege la signiiícacion para este asunto , por equi- 
Taler á las preposiciones latinas a^ab^ de^ ex^ 
€um ; como se ve en hitaz 9 bittaz , de tí : bit^ 
zez 9 artzez y de palabra , de dientes : ogurz^ 
arguiz , de pan , de luz : Laz , de sueño tgogoz^ 
de gana : Escuz , buruz > de mano y de cabeza. 
De aqui es claro y siguiendo tste significado^ 7 
posposición y que Didaz en el Vascuence es lo 
mismo que de Diego ; Albarez de Albar ; ^e^ 
meniz de Jimeno ; Munioz de Munío ; Fer^ 
ruz de Ferrando , &c. Esto mismo juzgo por 
la misma causa de los términos Castellanos acá» 
hados en ga y gan y gue y gui ygOyguz por egem¿ 
pío , (Contigo y conmigo y consigchi y sobre todo^ 
dejando otras menudencias, como el ^yñeyñr^ 
^ y ñu y el lia i lie , ///, lio ylfuyy las finales ea 
*^^ ^^ > y í^^^^ <^omo bellaquerüig que to^ 



a^THS Espe&(fctéIo de fa Ntxtutdkiuu 
rdds son del Vascueace ; lo son con no menor 
certidumbre losiofínitos acentos graves en las ut-» 
. timas silabas ^ desconocidos al latin ^ quitando 
•las ulcicnas vocales de muchas dicciones en verr 
4x>s > nombres , y demás partes de la oración, 
-cómo en amdr , am , anfuré , lección , . wv 
man , amar, ^ jamás ^^z : todo lo qual prueba, 
que aunque la lengua común entonces en Es« 
t)aña padeció tanta mudanza con la entrada, y 
^dominación de los Moros ; no obstante siempre 
se acordó de lo que era , y del noble origen &« 
pañol, que tenia. 
4. ed6c«, des- Pero la reconquista de Toledo , hecha por 
hasta"! micad Don Alonso VI 9 híjo de Don Fernando Magno 
itclxuL ^ g^g^ j^j gjgi^ XI , y afk> loS 5. dio nueva , y 

mayor extensión á la Lengua Castellana , cuya 
primera juventud , pc^r decirlo asi , duró casi dos 
siglos 9 hasta entrar en edad de discreción en el . 
feliz Reynado de San Fernando in , y en el cte 
su hijo Don Alonso el Sabio* Toledo ^ Plaza 
entonces íbrtisima ^ situada en medio de nues^ 
tra Península , ha tenido en ambas lineas Secu« 
lar , y Eclesiástica las veces de corazón en el 
cuerpo de la Monarquía Española. Perdida Tole* 
do , se perdió España ^ aunque se conservase la 
libertad en algunas . Provincias. Recobrada To« 
ledo 9 bolvió España á su antigua libertad 9 aun« 
que quedasen dueños de algunas Provincias 
principales los Moros. Esta Ciudad 9 y los Luga* 
(«s maycips de su Reynado^ qnedaiOQ poblar 
:> do* 



,.. Tateogmpbid'EspaHóla. ^ ^>7 

.dos de cinco clases de gentes: Muzárabes^ Cas- 

tellaoos 9 Francos, Moros de paz, y Judíos. 

.¿Uuzaral^s eran tos , Qiristíanos desqend^otes 

.de los Godos de la Corte , y Provit^U Príncipe^ 

que casi quatro siglos antes, perdido el Rey, y 

el Exercito , se entregaron, á los Moros poc 

paétosi y por todo es^e tiempo conservaron h 

.Religión Christiana , Ja Gerarquí? ]p!cle$¡asaGa,]r 

sus antiguas Leyes Godas en medio de la opi^e^ 

sion Mahometana. Teníanse con razón por muy 

noUes , porque los que entonces eran Chrlstia7 

nos, fuera de la excelencia de su ppgea, y prei;« 

. fogativa de la ReUgíoi^ , conservada á,todapru¿« 

ba , no podian tener una gota de sangre Mora^ 

pues según el Alcorán i los hijos del que , ó la 

que casaba con Moro, 6 Morai debia seguir lá 

.Religión Mahopietanja , y asi ,, su descendencia 

.jpereda para el Pueblo délos Chri^anos. A e^ 

tos Muzárabes honró el Rey Conquistador sof- 

bre todos los demis , confiandoles la Alcaldía^ 

j Alguaci^to , 6 Supremo Gobierno de la Ciur 

, |dad , y Provincia , mandando^ que laftconamí^^ 

y Justicia criminal estubiese en manos de solo el 

Alcal(fe, y Alguacil Muzárabes , según el Forum 

Judicum y 6 lieyes Godas. Permitióles en sus ai>- 

tíquisimas Parroquias d uso del Rito Eclesíastir 

co Godo ,' que habia abrogado en todas las Ca- 

tbedrales , Monasterios , y Parroquias de su 

Rey no, introJuciendo el Romano, d Gálica " 

tío, quedando ellos no sin acuerdo, yira con« 

Tm. XIII. Ee ser- 



3 í 8 EspeStacuIo de Ja Náturokta. 
servar su distinción , y nobleza. Feligreses por 
razón de sangre , y no por territorio , ique se re» 
partió á las Parroquias nueyanietite erigidas. Fbr 
Castellanos se entendían todos' los nuevos P(> 
bladores Españoles , aunque fuesen Leoneses, 
Gallegos 9 ó de otras Provincias', porque ía 
Conquista se hizo por la Corona de Castilla. 
Por esto la Provincia se ilzmó Castilla la Nae^ 
s;a,yá todos gobernaba un Juez Subalterno, 
según el Fuero viejo de Castilla. En el nombre 
de Francos se comprehendian todos los Estran* 
geros, que vinieron en gran numero alia gnei^ 
ra santa , ó á poblar , y- comerciar ' después de 
^la. LaYfllá de Illescas, y sus Aldeas , á seis le- 
guas de Toledo, se pobló de solos Gascones, 
(**a)y apenas hay Pueblo de consideración ^ en 
*¿úe nb dure la' memoria de Itórríó í*b ^caltó íte 
Francos'. Tenia» Juez dé su Naddtr i y - en üfia 
"Escritura Gdtínca de Toledo del afio rib^. 
'firma Maurtn Marino de tilos Ft ancos ; esto 
es , May orino , Merino ,0 Juez de los Francos. 
*(**b) Su í'ueró , que atín se conserva original éta 
Toledo , era con saludable política muy privile* 
giado , y de haí nacieron las voces franquear^ 
franco^ franquicia , franqueza^ &c. El nue- 
vo Arzobispo Don Bernardo , y gran parte 



f**a) Contrii de privilegios , qtfe ge guardan originales en Illea* 
cas , y en la Iglesia Primada de Toledo. 

C**b> Compra de Don Pedfo , Prior del Monasterio de San, Ser- 
vando , de u^a heredad en Alkarmedin % cerca de Toledo i Ika 
1141. en cPArchivo de la Iglesia Primada de Toledo, 



. Vii^graptía Española^ 319 

deí Clero, que. estahiedó eran Francos » y tami 
faieci lo eran los Monges.dd uoico Monasterio 
de Varones , que el Conquistador funjió extra^* 
muros de Toledo ; esto es 9 el de San Servando^ 
sujeto á la Aba(^ de SraViñor de Marsella^ 
arruinado siglos h^ Los Moros finalmente , y 
los Judíos quedaran en sus Aljama» , (^)y Sy!» 
oagogas con entera ISsertad, aun en el uso de 
sus seAas , gpbernados.por Jueces de sus Nacio^ 
nesL^ del mismo modo que estaban en todos los 
Pueblos principales de :Espaoa» : 

De esta mezcla de rgáitesenja Ciudad , y 
Reyno de Toledo ^ que también áican»ba eri 
parte i las demás Proirinctaa , resultó la exten* 
«on de la Lengua Castellana^ £1 Rey ^ sus Cor-^ 
tésanos^ y los nuevos PoU^dores. hablaban la 
IniguadeCastiUá lá Vi^vQnsy Jé^ yádfe 
la Latina9én que todavía se formaban los I>es^ 
pachos Reftles^ 7 gi^Q P^^ ^ ^ Esccitocas 
entré los Vasallos. Lbs Francos trageroq consigo 
la lengua dé sus P^íí3s«X49s.MAai«cal)m>^rQ8^ 
y Judíos hablaban d Árabe como leúgna luitt^ 
va y aunque los Judíos también conservaban el 
uso de la Hsbréft. EL Riey Conquistador, i influ- 
jo de Ib^ Finkicqsr imi^y «ontraí toda buena 
politka , que nolse 'Usase mas de U isCitigua letra 
Gocfaica; y que en su higat ae escribiese todo en 

- (»*) JUjémét te lUmtrofi l4s Jumas de 1m Moros vedóos de ca« 
da lucar , y este n«ímlwrf sf djÓTpimblen después a las de los Ja- 
dios , yá cttcertados t,^ un ^>ar¿io , ya Repartidos por a jPuebio^ , 



V 



\ 



% 20 Esp^UacvIo de la Naturaleza. 
letra Gfalica&a^ 6 Francesa. Solo los Clérigos 
Muzárabes de Joledo , faertemente asidos á siis 
antiguas costumbres , y aun ál modo de vestir^ 
(**) conservaron en sus libros litúrgicos el uso 
de la letra Gothíca,que acaso por esta' raizon se 
spellidó Mixarahe en Bscriüuras posceribres^ 
como l!alTibien se llamó Muzárabe su Rito , y sa 
Fuero Godos. Con este Decreto de mudanza 
quedaron dentro de poco tiempo inútiles todos 
ios Libros, y Códigos Latinos escritos eó letra 
Gothica , que había en el Rey no ; porque para 
leerlos era , ^como afaora' es, necesario estbdioy 
y gusto particular. A los Españoles quedó casi 
cerrada la puerta para aprender el látin, y algu- 
na erudición Ecl^stica ea^us libras Gothico^ 
y los Francos quédaron^casiuokosndueñosdela 
Lengua Latina ^y por consiguiente de las cien« 
das 9 y empleos Eclesiásticos , de las Notarías, y 
Esaribanías de los Rey^^y de los Puébbs, y 
con el primer • influjo en d Gobierno EctesiasH 
po ) y Secubr del Reynb^ En letra Francesa solo 
Uabói qpoe leer aquellos pbcos libros , que ó tra«*. 
jeron , ó copiaron acá los Francos. < 

Detesté modo abandonada la Xeúgufa.Latii* 
na par asóla fa ReÜgion^ y Despacbosi ptÜ^licoá. 
en manps'de Ids^ Francos, ^pudíeiron! reynár ^ 
estorvo en d Pueblo las dos lenguas vulgares de 
los antiguos, y de los huevos Pobladores , esto 

•' C»*) Vcaie lá Boh de EiigenioIIi; robre los Mn^anibes de Tole.io 
ca dC«rd^ji|LAguirre> CoJlcar» láix. Conc. ffisp. rom. ^ p. s^a. ' 



Vakograptía EspaAJla. 121 x 

és , la Árabe , y la Castellana. Amasóse y por de* 
drlo asi^ la una con la otra, añadiéndose á la 
fnezda algunas voces de los Francos, y otras de 
la Lengua Hebrea de los Judíos ; pegáronse á la 
Árabe muchas voces Latinas , 6 Castellanas anH 
4bizadas , y la Castdlana vulgar se hinchó mas 
que nunca de voces, phrases , pronunciaciones, 
sonidos, dejos, y acentos Árabes. La Lengua 
Árabe era lengua vencida , y propria de gente 
enemiga , y de contraria Religión ; pero era len- 
gua limada , y erudita , y en ella , sin tocar en la 
Religión, y se podia leer de todas las ciencias^ 
y artes humanas , lo qiie ni en latín , ni en otra 
kngua vulgar se podia leer entonces en Europa, 
Sobre todo era lengua nativa de los Gefes prin-^ 
€ip¡ks , y de ^an parte de familia!» de la Ciüdad> 
y Reynado. Pasan de doscientos lod Autores 
meramente Gramáticos, que todavía conserva- 
fnos de la Lengua Árabe , y á mayor numero 
<mben sus Rbetcuricos: Oradores , y Poetas , cth» 
lyo catalogo tiene y á impreso el in&tigabk Don 
Migué) Casiri ^ Bibliotecario del Rey nuestro 
Seik)r , y es parte de la Bibllotheca Hispano^ 
Arábiga, que saldrá presto i luzr con asombro 
éd Orbe literario. La Lengua C^stellafta era la 
dominante, y de Palado ; pero era lengua bár«« 
bara , imperfeta , y descompuesta , en que nada 
habia escrito , sino acaso los cantares , y rdman^ 
zones , que tal vez menciona la Chronica'^GeH 
aeraly si y á t^os eatat)an gritos , y st lo estaban 

* en 



^S9i Espe&acuh ik Ja Naturakxa. 
en Lengua Castellana , y no en Ui Gallega y 6 
Fbrtuguesa , que fueron las que hasta mocho 
tiempo después se usaron casi siempre en la Poe* 
6Ía vulgar. De aquí nace ^ que en el siglo XII , y 
mitad del XIII. la mayor parte de las Escrituras 
de Toledo, aun á vista de los Reyes se otoi^E%^ 
.iron en Lengua Arabe# Algunas son bilingües^ 
repitiéndose en ambas lenguas Árabe , y Latina 
un mismo contexto. La Iglesia Primadei de To- 
ledo guarda entre los the^ros de sus Archivof 
tan grande numero de Escrituráis Andies , que 
acaso pasan de dos mil. El Imperial Convento de 
Religiosas Cístercienses de San Clemente con* 
serva mas de quinientas. De todas éstas la menor 
parte es de Moros , la m^ayor es de Caballeros 
Christianos , de Monjas , de Clérigos , y de los 
mismos Arzobispos: por donde se vé^qoe es 
muy mal argumento la letra Árabe para con- 
duír, que el escrito es coáade Moros, y ma^ 
€ho menos de su fiílsa relígiotu Aun del siglo 
XIV se hallan Escrituras Árabes , y hasta el fia 
de él usaron los Escribanos de Toledo la galan- 
tería de poner en los Instrumentos Castellanos su 
firúia bíli^ne: galantería cdrrespoodíeote á U 
qhe cédanlos Artesanos' taibhfen en sus maní- 
efarás. Aperiasiiay casaí áiitigua principal en To« 
ledo, aun de aquellas , que consta haber sido 
labradas por Señores Christianos^ que no esté 
adornada de tabíones pfimorosaníiente entalhn 
dos 9 y de molduras de yeso ^ en que hay. inscrip^ 

cío- 



Paleographfa Española. ' %%% 
dbnes en letra Árabe mezclada de flores ; y aun 
esta misma se halla entre las molduras de algu* 
DOS sepulcros de la Cathedral , de cuyo Templo 
puso la primera piedra San Fernando IIL 

También se hallan en ambas Castillas Vie« 
ja 9 y Nueva muchos Instrumentos Latinos des- 
de la toma de Toledo , hasta los últimos afíos 
de San Fernando. Hay los , aunque en menor 
numero ^ escritos en Castellano. Algunos pue« 
den llamarse también bilingües ; porque su estilo 
es una mezcla espantosa , y ridicula de Castella- 
no ^ y de Latin. En todos por lo general , y en 
los de Castilla la Nueva en especial , se vé , <}ue 
están mezclados de voces, pbrases , y fórmulas 
Arábigas. Solo haré mención de las siguientes, 
que nos duran hasta hoy. Quando nombramos 
al Rey, decimos sitm^ít nuestro Señor y que 
Dios guarde : á leí nombres de los difuntos 
•añadimos que esté en Gloría , que Dios bifya. 
Estas formulas no empezaron hasta el tiempo en 
que vamos , y es forzoso confesar , que las to- 
rnamos de los Moros , caái pródigos de éstas , y 
otras tales cortesanías. El largo , y feliz Rey na* 
do de Don Alonso VIH. , 6 de las Navas , que 
fue Rey de sola Castilla , y de Toledo, dio gran- 
de exaltación , y lustre á ambas Castillas , asi eü 
tarmas , y Ktnites , como en letras , y por consi- 
guiente á la lengua vulgar. Sin embargo no salió 
la lengua de este Reynado de su primera juven* 
tud , pues de todo este tiempo ^o tenemos 

obra 



'% 24 EfpeStactíh: ¿k la Naturaleza. 
obra alguna importante en Castellano ^ á excepn 
cton de las Poesías de Fray Gonzalo BerceOique 

.fioreda el año de 1 1 1 x ,^ de las que logramos 
impreso el Poema de Santo Domingo de Silos. 
Eo él ) á pesar de muchos yerros , que tiene , h 
de copia , ó de prensa , vemos y á nuestra len- 
gua bastantemente forn^ada, y en él vemos tan^^ 

. bien ^ que su lenguage era el común , y ordinar 

- rio del Pueblo,, pues empieza asi en versos de 

i catorce sylabas. (**) 

,9 En el notQpe .del Padre , que fizo toda cosa^ 
i> Et de Don Jesu*Christo , Fijo de la gloriosa, ; 
,, Et del Spíritu Santo, que egual de ellos posa, 
„ De un Confesor Santo quiero fer una prosa*. 
„ Quiero fer una prosa en Román paladino^ 
„ JS^ qual suek el Pueblo f oblar á su Fecino^ .. 
„ Ca non só tan Letrado^ pofr fer otro latino^ 
,, Bien valdrá, como creo , un vaso de bon vino» 

Saman paladino llama á la lengua Castellana* 
Por paladino no debe entenderse aquí Palacie- 
go, de Palacio, d como decián los Antiguos, 
Palaciano, ni nace esta voz de la voz palatinu^ 
por el contrario, debe entenderse /wMr^ , vul- 
gar, común familiar , y usado de todos C051 
adjetivo nuevo , formado del adverbio pjlJm, 
de donde también se formó el adverbio pa^ 

la^ 

(♦♦) Fray Sebastian de Vergari , ridé di Sét^f DmU^ di <y#. 
/♦*• fdwiá ^S. pag. !)•. /• . 



Pdleograpbia España. ^ ^15 
^úáinaniertte^ Esco praeba el Terso «gníedte: ^ 

n En qual suele el Pueblo ñiblkrl su Vecino. 

Llaisale AoMiWyque es lo m\Aváói\ú/t Rotrian^ 
ce^ y coní este nombre se apellida hasta <)y nues^ 
tra lengua vulgar ^ impuesto á lo que se puede 
creer por los Erancos , que llamaban Reman ^ y 
Ronums á la lengua vulgar de su País ^ Idja de 
la Latina , y semejante á la nuestra , para distin** 
güirla de la Franca , Germánica ^ Goda^ Borgo« 
fiona , y Bretona» 

Pero la entrada de la Lengua Castellana ^ ^^é^. 
en edad , pQ^decf rio asi » de discreción, fue ae u micai^ 
en el dfehosisiiinb- Reynado -de ^n Fernando hlsucixvi.' 
ni , Nieto dé Dotí Alonso VIII , • que tubo 
muchos anos solo el Reyno de Castilla por re« 
nunda de su imcomparable Madre la Reyna 
Doña Berengqela, y después lleredó el Rey«' 
no de León i y Gcriicia por muerte de (u • Pa«- 
dre Don Atonso IX. fisíte es ciertamente^ ' élf 
líempo de la renoVacioh de la gloria de Es-' 
paña en ReÜ^on, en Gobierno publico, en 
cíendas ma^tores , y menores , ^n aritips, y 
empresas militares y en Marina., en Cbmer^' 
Cío inferior, y e^erior;' y fímiimente', én fai 
perfección, y pulíméoto de. todas las Ar^s,^ 
asi liberales, como mecánicas. Solo nos toca 
hablar del Arte qá, escribir , del grabado cíe 
los seUos^ y- dé \i¿ * lengua vul^r. -^^as tres 
Tm.XnL Pf ¿0-' 



9i6 Espe^wéfo de ía Naturaleza. 
cosas.tamaroo mi^vo ,Kmblante (le pricnor^ y 
delicadeza coo I93 ordenes , y fomento de aquél 
Jbjenaveaturado Mpoarcd , 'egemt^r de Reyes, 
consumado Capitán , y Conquistador , diestrisi- 
no 9 y profuQ^GsicDo PqUqco ^ y dígúisidno. por 
el raro conjunto de sus virtjúdes ^ de ser oy anoa* 
He . objeto de nuestm veneracioo €ñ los Altares» 
Por lo que toCa^l la lengua eo particular, se ha 
escrito: por algunos , que no se JiaUao privilegios 
del Sapto escritos en Castellano, y tambieii se hs 
diidadq del 4»tppo eaipierse tradujo en ,nuteiEro 
vulgar (**) el Forum Judicum ^ Fuero juzgo f 
d Leyes Godas. Pero ti wsa fuera de duda, que 
al Sapto Rey se d«be la rgloria de N?er quitado 
«1 emhfifÉZQ de la Lei^ua JLaiioaeo los Despa^ 
ctoaReale$,y «!ti las ¿eyeSf H^Uanse roii^ 
chas Privilegios,' Alvalaes , y otras Cartas Rea- 
les del Santo en Castellano ^ singularmente 4e 
sus ultioios años , y- ít su eg^pk> los Vasa** 
líos, d^ron en sus escrituras la Lengua La- 
Ifna, á excepción de ías qat eran "sobre co- 
sas puramente Ededasticast Luego que ganó 
de los Moros ,i Córdoba , mandó traducir el 
fbrum ymUcmnto lei^ua /vulgar , y le dio á 
dicha Oudad porJPuero «proprio , como tam«»> 
bien le. dio después á SeviUa, Murcia'^ Álícao- 
te, y'á otras Conqídstas de Su tiempo. No 

con- 

(**) Algunos .hflfi freído, que p\ Fuero Juxf^o sf cscfibió co Iau* 
gua Ca^cclUna én ti tkmpo de los Reyes '^odns. ftasca 'aÍTcrtír/ 
que está «icmo&sttadQ io co»cr$Mo^,fií^ck4r kíi A«WfCf ^c ciM* 
$(tsJtt». tt 



' Pékograpkia &pafio}<Éí ^- ^ij 
Ámftoto con esto , disptiso fóraiar un gran 
systéma legat en Lengua Castellana , acornó-» 
dado á la constitución aélual de sus PueUos; 
pero viéndose prevenido de ta muerte en el afié 
de 1 1 $ 1 , dejó muy edcargada^ lá ejecución dé 
esta obra á bu hijo* 5 y sucesor Don Alon« 
ao X^ llamado oon justa raeon el Sábh. Este 
Rey y educado por Maestros huy hábiles á di« 
ligenciadesu Padre , y Abuda ^ íbe uut pro^ 
digíode erudición universal en aquel siglo» 
Sos obras juntas ocuparían muchos volume* 
nes 9 y muchos mas las que de toda suerte de 
ciencias humabas^ y divinas t¿zo Componer^ _ 

6 traducir en CasteÜano. Su lenguage fue tan 
puro, y limado > como se vé , á pesar de yer« 
ros de copias , y prensas , en el Fuero Real^ ^ 

y en lá obra immortal de la^ siete Partidas. 
En las obras inecfitas fiícultativas íse vé mejora 
que en ias'dosi citadas , y otras impresas , él 
cuidado etí castellanizar los nombres Latinos» 
Griegos, y Árabes de las facultades , y en 
usar de otros Castellanos proprios en su lu« 
gar. A quien no tiene práéUca del lénguage 
antiguo suelen parecer disonantes^ groseros, y 
bajos muchos vocablos ^ y modos de baUar; 
Pero quien haya manejado, y se haya hecho 
£imiliar el idioúiá antiguo, no puede menos 
de maravillarse de la piopriedad energlol , y 
sencillez decorosa , con que sobré lodas nia<« 
terias supo eitplícarse en so lengua vuígafc 0ite 

Ff2 * Sa^ 



.Rey* Igual fue su prHnor . tvt la escita 
tura 9 y grabado* AumeRtí6 la delicadeza 9 in* 
trodjupda por su Padre en la letra de los Ina» 
tfun^Qtos Reales : añ^idió. . el uso de colores, 
{dataj y oro en las iniciales 9 ix>aibres , y 
jruedas desús Privilegios: y puede aseguráis 
se 9 qo solamente 9 que no se halla Privilegio, 
d^ Carta suya de letra mal formada , sino taoo^ 
hien ^qpe l]ay muchos Quyos de letra tao iguali 
)>ieo cortada ^{¡f hermosa 9 como la inas' esme- 
rada de los Pendolistas mas hábiles <]e nues- 
tros tiepapos. Los bajos reliebes 9 así de sus 
^Uos, como d? otros de su siglo 9 aun oy 
pasarían por mas que tolerables» £0 ios Rey-> 
nados siguirates fue mem^r el cuidado de estos 
primores 9 y menor ^ambien la aplicación i Us 
ciencias 9 y al cultivo de la lengua vulgan 
Esta apenas. tubo variedad sepsible hasta el fia 
del s^k> XV* ]^ ^ verdad 9 que. desde, el Rey* 
nado de Don «Enrique III9 y durante el de 
Don Juan II se cultivó con Mayor ardor <|ue 
nunca la Poesía 9 y Philosophía Moral 9 se 
bicierofi; muchas traduce jpnes de Autores I^a* 
tinos « y algunos Italianos 9 y el mismo siglo 
produjo hombres^' muy sabios en .otras ma- 
terias 9 como el Abulense 9 Twquemada ^ los 
Santa Marías 9 Pedro de Osma9y otros. Pe«» 
to \2» alteraciones civiles no daban tod9 lugar k 
lasr MWHS 9 arrojadas por los Turcos' de Gre^ 
o^i'y deseosas de estabkcecse eo España ^ y 
• aun- 



scatc* 



^dboqne en alguoos libros es e\ lengoage n)i(S , 
limado , que el del siglo XIV 9 quedaba no obsr 
tante mucha grosería en los escritos ^ porque 
faltaba el cimiento de las letras humanas, por 
cuya falta cayeron muchos en puerilidades , ex* 
travi^ancias , y bajezas de estib y sin saberse 
apartar de la antigua costumbre. 

Los Reyes Catholicos Don Fernando V, ¿Mpocz, des. 
y su nunca bien alabada Esposa Doña Isabél> xvif Lf'» a 
después de sosegar las inquietudes civiles , y <j^^p'> p^^- 
sujetar el año de 149^ los Moros de Granada, 
lograron á manos llenas los frutos de la paz, 
y de su incansable laboriosidad ^ y política ma^ 
lavillosa par^ael bien de sus Vasallos.. £1 Maes^ 
tro Antonio de Lebrija ^ insigne Restaurado^ 
de las buenas letras en España , dedicó en e} 
mismo año de 149^ á la Reyna Catholica 
el primer Arfe de la Lengua Castellana , en 
cuyo Prdogo habla á la Reyna de esta mane^ 
fa: 9> Asi que después de repulgada la Chris- 
5, tiana Religión ^ por la qual somos amigos 
^ de Dios , 6 reconcilados con él. Después de 
9^ los enem%os de nuestra Fé vencidos po^ 
9> guerra » ¿fuerza de armas : de donde los 
5) nuestros recebian tantos daños 5 é temian mu* 
jyCho mayores: después de la justicia , h ese- 
yy cudon de las leyes, que nos ayuntan , é ha- 
^ cen vivir igualmente f n esta gran compar. 
,, ñia y que llamamos Rey no , é . Repub^a de 
,, CüastiUa ; no gueda yá otrs cosa ^ síqqi que 



<• 



5> 



flo- 



ISO Esp^aculo de h NixtufiAx^ 
9, flore2SCan las artes de la pae. Entre ha prf«> 
9, meras es aquella^ que oos eiiseña la lenguat 
9, la qual nos aparta de todos los otros aní^ 
\^ males : é es propria del ombre : ¿ en onien 
^y la primera después de la conteiii{dacion : qu3 
^> es c^do proprío del emeadimieoto* Esta has^ 
99 ta nuestra edad andubo suelta , é fuera de 
99 regla : é á esta causa á recebido^en pocos 
99 siglos muchas mudanzas. Porque sí ia que^ 
99 temos cotejar coa la de oy á quiírientñ 
99 años: hallaremos tanta cfiferenda 9 é ditera 
99 sídad t cuanta puede ser mayor entre dos 
99 lenguas. I porque mi pensamiento \ é gao^ 
99 siempre fue engrandecer las Cosas de ^ nuestra 
99 Nación : é dar á tos bmbreb de mi * lengua 
99 obras en que mejor puedan emplear su ocior 
99 que agora lo gastan leyendo Nóvelas^ ó His^ 
99 torias embueltas en mil mentiras 9 é erro* 
99 res: acordé ante todas las otras cosas redirá 
,9 cir en artificio en este nuestro lenguage Gaste-» 
99 llano: para que lo que agora 9 é de aquí ade^ 
99 lante en él se escribiere 9 pueda quedar en 
99. un tenor : ¿ estenderse en toda h duradoQ 
99 de los tieímpóS) que están por venir. Como 
99 vemos que se ha hecho en la Lengua Grier 
99 ga 9 é Latina : las cuales por haber estado de* 
99 bajo de arte : aunque sobre ellas an pasar 
99 do muchos siglos : todavía quedan en ana 
99 uniformidad. 

En efedo asi ha sucedido. 9 aunque no ea 
* fuer- 



Pakograpbia Francesa. aii 

faerza del Arte del Maestro Lebríja , que im-> 
preso entonces sota una vez y bien que digno 
efe muchas, no pudo Jjar el idioma de toda 
la Nación. Fijóle éste desde entonces , hasta 
el présenle Reynado del Rey nuestro Señor 
Don FERNANDO VI , porque ia sabía Rey- 
na Doña Isabel , y sus Confidentes , y Mi« 
nistros promovieron con ardor indecible el 
perftdo estudio de las Lenguas , Latina , Grie- 
ga, Hebrea > y Arábiga , de la Eloquencia, 
Foesb, y todo genero de erudición , y la. com* 
posición 9 y edición de muchas obras en Íeo«- 
gua vulgar. Al principio de su Reynado en- 
tró la Arte de la Imprenta en CastÜfaf (**^ 
lia Reyna maDdó imprimir muchas obras Cas-^ 
tellanas^y entre lo$ gravisimos cuidados del 
gobierno hizo lugar al estudio de la Lenguas 
Latina^ La fundación de la Universidad de fús^ 
cala por d Venerable Cardenal Ximenez 9 y 
el admirable méthodo de estudios ^ que en ella 
se estableció , la emulación ^ que con esto -, se 
encendió en la de Salamanca , y en otras an- 
tiguas, d fundadas por aquel tiempo , y lo9 
viages de muchos S/Ulitares, y Corteisanos ¿I 
los Estados de Flandes , y de Italia acabaron 
de quitar de nuestra lengua vulgar todo lo que 
en ella quedaba de áspero , y grosero : y des- 
de entonces quedó la lengua con corta dife- 

ren- 

(««) Ka se hallan obras impresa^, cu Castilla aatd átX Año 1474» 

|s ^tt< ifiUfuOA i rcymi los Re/cs Cacholicos, 

^3 





d 3 1 EspeSlacuJo de la NaturaTeza* 
renda ea el mismo estado, que oy tiene. Él 
uso de ella ha sido muy vario , según los talen- 
tos y aplicación , ignorancia , 6 capricho de los 
Escritores. La lengua es en sí perfeda ^ y capaz 
de todas las ballets , que caben en qualquíera 
otra de las muertas, 6 de las vivas. Pero oi aú,i^ 
tes , ni aora , ni en adelante la ha hablado , ó ha^ 
blará bien , ni escribirá en ella con perfección, 
sino quien tenga los principios de Humanidad» 
comunes á todas las lenguas , qui^ estudie sus 
particularidades, quien lea los mejores libros, 
quien observe sin cesar , quien egercite el estilo, 
y quien procpre hablar, y escribir con cuidado, 
y enmienda. 

Este es el compendio mas breve^ que hasi« 
do posible hacer del nacimiento , y progresos 
de nuestra lengua. Vengamos á las escrituras, y 
monumentos de cada siglo , que harán ver mas 
en pr^rticular la diversidad , no solo de la len- 
gua , sino de la letra también. Pudiéramos se« 
guirel orden misnK> que en la historia de la: 
lengua , bajando desde los primeros tiempos 
hasta los cercanos; pero parece mas á proposito 
comenzar por los manuscritos de los uhimos si*- 
glos , hasta subir á los mas antiguos, porque la 
lengua de los monumentos mas modernos se 
aparta menos de la que usamos aora ; y asi 
nos es mas fácil de comprehender. Este conocí- 
miento nos abre la puerta para la inteligencia de 
los monumentos antecedentes á estos ímme« 



TafeógrapMct Espa^fa^ 3 3 j 

diatamente : esta noticia nos lleba de la mano á 
otros mas antiguos. De suerte y que cada siglo 
fiídlita el acceso del antecedente > y se sube dfe 
grado en grado , basta el tiempo en que nuestra 
lengua apenas se puede entender sin esta intro- 
ducción. Sobre todo , nuestro Autor usa de este 
méthodo en su discurso ^ y nos hemos propues- 
to seguir su méthodo ^ y sus pisadas. 

ESCRITURA , r LENGUAGE 

de el siglo Xy^ 

ASI como no ha habido variedad substan^ 
cial en nuestra Lengua Castellana desde 
los Reyes Catholicos Don Fernando V , y Do- 
fía Isabel , según acabamos de decir ; tampoco 
en la escritura ha habido desde entonces^ hasta 
aora otra diversidad , que la de haberse dester* 
rado y y abandonado justamente tres linages de 
letras , de cinco ^ que en aquel tiempo se usa« 
ÍKin. El primero de estos cinco fue de letra ten- 
¿^ , llamada bastardilla , y también Itálica^ 
porque en Italia se le dio principio , ó se usó 
mas que en otras Regiones , y de allá nos vino; 
Esta era la mas acomodada para escribir ^ y para 
leer , y a^ prevaleció entre las gentes , qir¿ cul- 
tivaban las ciencias. El segundo linage era de le- 
tra redonda , bien formada , en que se escribían 
las cosas de mas importancia de Reyes , y Vasa- 
llos ^ y algunos libros | y se parecía neycho i la 
Tm.Xni. Gg que 



^54 Espeñacuto de la NatunJeíUU 
que se usa aora en la Imprenta. Estas dos letras 
bastardilla , y redonda y son las que hasta óy se 
conservan , habiéndose usado por dos siglos y 
medio » yá con mas , yá con menos hermosura, 
con pequeña variedad de forma , y ayre , asi ep 
lo que se imprime ^ como en lo que se escribe 
de mano. El tercero era de letra flamada corte* 
sana , apretada , menuda , y enredada con ras* 
gos 9 y ligación de unos carañéres con otros , lo 
que hace oy bien dificil su lección. En esta le«- 
tra se escribían las Cartas ^ y Despachos de las 
Secretarías de los Reyes ^ de su Consejo, y Chan* 
dllería , y en ella se mandó á los Escribano^ de 
el Reyno , que formasen sus Escrituras , poniei>- 
do en cada plana 3 5 renglones 5 y 1 5 partes, d 
vocablos en cada renglón (^'*'). El quarto linag^ 
era de letra , que se llamó procesada. Venia á 
ser una corrupción «desreglada del anteceden* 
te , y consistía en desfigurar la traza $ y figura 
de todos los caraéiéres , por escribir sin diviatoft 

dé 

(#«) Lt Keyna Doña Isabel tn «lu Carta de Arancel de los Sf« 
CTÍ)>anos de Coiiccjo> fecha cu Alcalá 1^ ) de Marzo de i f o).fin otrt 
de Araaccl de los Escribaaos 4el Kcyno, fecha en Alcalá á 7 de Ja« 
nio del mismo aüo « y en otra Ordenanza para las mismos de hl 
misma fech^ > manda , ^ue stfsguf i iitK^im*r4vt du ^sds h^jsAi. 
fli»Í9 tmtir» > éscrits fdmentt dt hiu»é tttrs cortesana » y éí^retééCh 
• mé procesada : dem^mers y^utUs pUnéíí4t4m íleiun * «# dej^dé 
grñnitt méfírgines , i qut «1» c4défUu4 hAjA i /• m^mtt'trtmtA i ctnf 
rtnglniis % # ^ninct fartti tn vsds rtnghn- E üis ticríturéi futré de 
m*t > • mtutt IttTA qut lltvt si Ttsfttt > érc. HftUanse impresos es- 
eos Aranceles en la wR#Mp«/««úa i« l^t tré¡gMéiticñt dtl Rtymt ea 
Alcalá , año 1528. Lo^ mismos se hallan originales , firmados de U 
Rejnr » y sobre-cartados por el Consejo en los Archivos de la Cia« 
dad de Toledo , y Villa de Talayera 9 con la expresión de que U ie- 
Ka uTtti ñ w^ SM aquclU minina» ea que (t táa escritos los AraAcdcs. 



Vakograpbta Española. %% $ 

de letras , ni di(;!pones , formando lineas enteras 
en nna encadenada algarabía > sin lebantar la 
pluma del papeL Este modo de escribir , desor- 
denado y y sin regla > fue &cilmente adoptado 
por los que vivían del trabajo de pluma , porque 
con pocas palabras se llenaba una llana r el mo- 
do de escribir era fácil ^ y Ugero, desuerte^que 
con poco trabajo crecía mucho lo escrito 9 y la 
paga» Después de la muerte de la Reyna ^ que 
era tan detenida en mandar ^ como firme en ha- 
cerse obedecer , se olvidó la observancia de su 
Arancel ^ y por mas de cien afk» prevaleció esta 
infame letra de procesos ^ que á mudxxs ha 
causado, y causa cada dia la pérdida de susdere- 
cfaos 9 y á todos nos ha costado muchas lágri- 
naas en la Escuela» A este linage de letra puede 
reducirse et modo ^ con que escribían cartas , y 
otros papeles todos aquellos 9 que escribían mal. 
El quinto era de letra y que vulgarmente se llama 
Gfabicayj que es^ y debe llamarse Akmanayesr^ 
trecha 9 y herizada de ángulos , y puntas y muy 
regular en su formación ; pero difoíl de leer, por- 
que muchos caracteres tienen casi una misma fi- 
gura > y no muy ¿graciada y por faltarle la pro- 
porción de gruesos y y delgados y sin lin^^ mix- 
tas para suavizar el paso de unos á otros. En la 
forma mayúscula de esta letra se grabaron casi 
todas las Inscripciones de España en aquel tiem- 
po* La forma minúscula sdo sirvió para escribir 
dgun latín ^ y en las Imprentas ^ cuyo^rte^ co- 

Gga mo 



X 



136 EspeSacufo de ía Naturaleza. 
mo nacido en Alemania ^ trajo consigo á* todas 
partes la letra usada en aquel País. 
Lam. I. jj^ lámina primera representa al vivo una 

Carta de la Reyna Catholica Doña Isabel á Doa 
Gómez Manrique , Corregidor de Toledo , es- 
crita en letra cortesana. Tiene postdata de ma- 
no de la Rey na , cuya letra pertenece á la letra 
procesada (**)• 

LA REYNA. 

„ ^^ Oflfiez Manrique , de mi Consejo, é mí 
y, VJT Corregidor en la muy noble , é leal 
,, Cibdad de Toledo. Vi vuestra letra , que me 
9> embiastes en respuesta de otra , que yos ove 
^y escripto 9 ppr la qual vos di licencia , para que 
yy viniesedes acá , porque con vuestra vista Do« 
yy ña Juana de Mendoza vuestra muger habría 
^y mucha consolación y y tengos en mucho ser- 
yy vicio el detenimiento, que allá feqstes á cab« 
,, sa de las fiestas , lo qual vos mirastes , como 
yy yo de vos confio , como siempre mirastes las 
,, otras cosas tocantes á mi servicio. Y cerca de 
9, lo que me embiastes suplicar , que no vos re* 
,, vocase la licencia fasta después de las fiestas, 
jy bien me place de lo &zer> por la consolación 
^vuestra , é de Doña Juana vuestra muger , y 
^ esta licencia vos dó por doze dias para la veni- 

w da, 

(««) Guardase original en cl^chivo lecrcto de U Ciadad Oc 
Toledo > Cj^ u Legajo 4. 



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ram«áearcfla«f 



PáJeograpbId Española. 137 

99 da V ¿ psra la bueka , é por otros quince días 
,9 de estada acá. Fazedme tanto servicio 9 é p^a« 
9^ iser , que luego vengáis , é dejéis allá el aiejor 
9, recabdo ^ que pudieredes , sobre lo qual yo es- 
jy cribo á esa Cibdad ^ para que estén á la orden, 
yj que vos les dixeredes de mi parte* De la noble 
yy Villa de Valladolid á XIX días de Enero de 
99 LXXXJ años, {esto es de i^Si.) 

Gonwz Manrique , en todo caso venid JuegOy 
que Dona Jiutna ba estado nmy mal ^ y estaba 
mejor ^y á turnado á recaer , tk que k dixeron^ 
que no veniades. De mi mano. ^ To la Rqyna. ^ 
Por la Rqyna. ^ Alfonso de Auila. 5;- A Go^ 
mez Manrique , de su Consejo y é su Corregidor 
en la muy noble Cibdad de Toledo. 

He querido poner entera esta Carta , porque 
además de la letra y y lenguage , se vea la digna-^ 
don admirable de aquella Madre 9 mas que Rey- 
Da de la Nación j^pañola ^á cuya religión , dul- 
zura , penetración y prudencia , valor , y desvelo, 
continuo debe España toda la exaltación y á que, 
subió entonces y y que ha tenido después. 

La lámina a." dice, num. i.° „ Don Juan !•««•«' 
^ por la gracia de Dios y Principe primogénito 
yy heredero de los Rey nos de Castilla > é de Leon^ 
99 é de Aragón y de Secilia ^ &c. confirmo este 
^ privillegío.^ Este fragmento es tomado del 
privilegio rodado*, fecho en el Real de la Vega 
de Granada á 3 o de Diciembre de 149^9 por el 
qual los Reyes Catholicos ratifícaror^ Capi« 

tu- 



3 3 S EspetSacuh de Ja NaturaJezcu 
culaciones hechas con los Alcaydes Juzaf Aben« 
comixa y. y Buícaciox Efmotébá notnbre de Mu« 
ley BaatxieU , Rey de Granada y. para la entrega 
de dicha Ciudad , y Reyno. Es el ultimo privili- 
gio rodado y que se ha despachado en &paña«^ 
Confirmanle primeramente los Reyes , después^ 
et Príncipe Don Joan , y la Princesa Doña Isa- 
bel y SUS hijos 9 todos los Prelados , Ricos^bomí- 
bresr , 6 Grandes Señores de OístiUa , y de Leon^ 
y los Oficiales de la Corona» El fragmento con- 
fine la confirmación del malogrado Principe 
Don Juan(**)5 y es muestra de la letra redonda^ 
usada en los privilegios. 

El num. %^ contiene el principio ^ y fecha 
de una Girta del iucomparable Varón D. Fr» 
Francisco Ximenez de Ctsneros ^ escrita al Cabil- 
do de la Santa Iglesia Primada de Toledo, síendoi 
iún Ár2sobbpo eledo de ella , la qual dice asi: 

^ Reverendos , Venerables ., y muy amador 
^ Hermanosi Mucho quisiera tener logar de po» 
^j der y r á visitar esa nuestra SasMa Iglesia j y 
,, Diócesis y y por os poder comunycary lo qual 
97 por agora cesa por algunas ocupaciones ^ que 
yy passan Pan necesarias y que non dan lagar d ello j^ 
y^ como qtdera que la estada aquí del Maestres^ 

yycue^ 

(MI) Gu«r¿«se csrcprmUgio original ctt^crgamína y cei> raed« 
ác colorcf , blasonada uc las Armas de los Reyes , con^l signo dcf 
ambos t y orlada de la confirmación del l^rqnes Don Diego Lopex 
l*acheco , Mayordomo Mayor del Rey , 7 de la Reyna > sin confir- 
mación del AlfercE Mayor y como se solía 9 en el Archivo de la Ca» 
sa*de los ExceL^ncisinios Señores Duques de Escalona » Marones^ 
«íeViUeiía , diiüViU^ xle Escalona. 



Vcíeograpldá Española. 339 

j^ Cítela era menester ^ pero acordé de Jo enéiar 
j^áUd por algunos dios ^ porque os bable^yco^ 
^, munique mi deseo cerca de esto ^y de otras co-- 
,, sos , ^e mucho conciemen el servicio de Díos^ 
^y de vuestras conciencias ^y la mia. Sedle dada 
y^ entera fe ^ como á námesmo ^ aquello vos ruego 
,, afe&uosamente pongáis luego en (d?ra. De Tara- 
„ zona XX de Oftubre. =: VesterF^EIeaus To- 
letanus ("^a). La letra <iel Cardenal participa de 
la Itálica y ó bastardilla , y de la procesada. 

£1 num. S*"" % ha tobiado de nn libro pe- 
queño de Autor Anony ok) ^ ^e coniiene un 
Dialogo entre el Autor, un Rey, y un Labrador 
entendido ^ sobre la diferencia de los Estados del 
Mundo 9 cargas del Estado Real, y verdadera fe* 
liddad (**b)« La Obra está en prosa ; pero la De- 
dicatoria empieza con ocho cofdas dé diez versos^ 
de letra redonda^nsaásíea los libros, de este modo: 
Reyna de muy ^n grandeza^ 

Y en todas cosas gran Reyna^ 

Xlena de mucha sabieza. 

No venga ante vuestra Alteza 

Quien este estilo no peina. 

Y 

fH») Adveitunes » -ptra^eVietr TCpaadonef» <|tic todos loi ortj;U 
■ales» cuyo -paradero no se señalare » se guardan , -^ en el Archivo 
aeereco del Sagrario >-^ en la Librería de la Sanca Iglesia Primad* 
de Toledo. 

(**b) Este Ms. foe antes déla copiosa Librería de Don Garda de 
Lea 75a <s«¿D -i Araubíspo de Toleao > quien la -dejó á sn Sobrino 
Don Pedro Carbajai 9 Dean de la- niisma Iglesia , y detones ObispO 
de Coria* Este l^Át^ak su ilonrtc familia de la Ciudad de PlasencU» 
de la qoal pasó, al Convento de San Vicente» Orden de'Predicadorct 
de aquella Ciudad » de donde haa sido cmidacidos ]m Toaos Mm» 
k U Real ÜbUochcca de Madrid. ^ 



240 Esp^acuh de I i9 Ncáuraleteu 

Y si yo me desvergüenzo, 

O me muestro muy osado, 

No por trobar mas peynad», 

Kí limado , ni afeytado, 

Mas por darme algún comienzxx 
Mí comienzo en esto toca 

Primero clara Princesa 

Mi vuestra vasalla boca 

Con gana qué no se troca 

Sus reales manos besa. 

Do por no ser de los pocos. 

Que sabios veo nescrito, 

Allí Reyna , me remito 

Al gran numero infinito, 

Que el proverbio dá á los locos (**)• 
El num. 4*'*' contiene el principio de oná 
Inscripción ,'que se halla en el Puente de Alcán- 
tara de la Ciudad de Toledo en letra Alemana. 
El color pardo de la piedra , en que está graba- 
da , lo angosto de las letras ,y la unión demasia-> 
da de unas con otras , hacen difícil su lección 
en el original. Copióla el Doétor Francisco de 
Pisa (**) , errando el nombre de Gómez , en 

cu- 

(**} Aunque estaf coplas se pueden llamar Dedmas» pbrquc rons- 
can «ledtea versusí se distingaen macho de U<*ieoplaM a que damos 
oy el nombre de Décimas > inyencadas por Vicente Espinel , naxural 
de Ronda > las quales tienen mucha mayor harmonía, y contonan» 
cia. Pero si hasra juncar dos Quíncillas , para formar ana Dtcimét 
'aunque no se guarde la colocación de consonantes 9 qac £vpinel 
«Inventó > deberemos decir , qae las Decimas son mas antiguas que 
Juan Ángel en su TrMgi-tTiumfh»^ impreso en 151}. pues se haliaa 
en éste Ms. y cambien en Obras de Au cores ma9 antiguos > impre* 
«•seo el Cancionero general t &c 

(**^ Desen^cn » j Hitt^ri* it T*lid* > lib. 1. cap. ti. 



Z>an* S. T.J-5.p. 3.41. 



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cuyo Tugar pnao Áidrés ^ equivocándose por 
la escraña figura de la G^ Biod ^tera asi: 



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9, Reydifícose este^arcoá y¿* 

yy dustria , y uliligencia de Oom** '. \ 

y, es Manrique seyeodo Corve gidor 

yj é Alcayde en esta Cibdat pdár sq - ; 

yj Altesa, peria!iqurie¿ eli dicho afídl . 

yy de mil QOQC LXXXHILiiuerocí gada^os (a) 

99 de los moros por fuerza las Villas 

yy de Alora, y Lusayoa y y Setenfll» . 

Dfeta tiismá< letra jttepúmamilk Ibscrip^ tamisa ul 
Qon de la lamina tercera , que se haUaéh la es* 
calera de las casas de Ayuntamiento de la mis* 
ma Gudad. Copióla ú citado DoAoi^. B&a. (**3¡j 
-alegando á otro Licenciado PisaT más antiguó, 
(**b) y diciendo , que la mandó colodii^ tsl/Corr 
regidor Gómez Manrique. También la acopió id 
P. Juan Marín , Confesor del Sefk>r Rey Do» 
Luis I, (**c) haciendo Aiitor de ella ali Prioctpe 
•de los Poetas CasieU^fioaXjaKi jjasio de •la>VcH 
ga, posterior á los tiempos de Don Goález..Ei2 
Toledo la atribuyen al Poeta Juan dé Mena^ 
que no.alcanzó*el tiempo de dicho .Corr^g^qt* 
£1 orí^al/dice:a8¡t' '^ ; < !:: • r^i ^ r.:;j: i ^. 



• • • • 



<a) QáínaÁ$i dice con jerro el orígíaal< 

(*^*ftf D§seripe. lib. i.cap< ai* 

(**b} Curia iHsaiia , li^. i« <ap. J» ^ 

(«*c) Trmclpe Catboiico » com U.lib. f** cap« ^< 



i/ r. -v ^: , u; 



4 •' 




*942 EsfkíhcuR dé Ja 
; . " ,> Nobles discretos 

9, En aquestos escalones 
^, Desechad- la9 áfidoneSt ^ ' ' 
;y^ Codicíaar, amor 3 y mi^do^ 
„ Por 4os' comunes provechos 
19 Dejad I09 patdlcdareS| . 
9, Pues «ros biio Díóspiblra 
' .' A.^ D^taoiii^iiÍBiroos tedboiiy J ) \ 
9, Estad lirmes , y derechos^ 
umiaa IV, El num« u"^ de la lamina ^ * es firagménto. 
de un proceso 9 s^uido año 1448 por D. Ro- 
drigo dé (Eumv Capola ti del Rey :Daa Juán 11, 
Jue¿ Egéiutor Apostólico de noas Bulas de J^ 
genio IV, confírmatorias de ciertas Cónstítu* 
piones dé Don Gonzalo Palómeqüe , y D^ GÜ 
^váres de Albbrnoz ^ Arzobispos de Tole* 
•dot /(9^) 'En'^este. procesó Jiay Aínas piezas en La^ 
itin 9 y otrási leó Castellano : y aunque el proceso 
íes todo de una mano , el I^tin es de letra Ale^ 
nnMH mihusculavyd Castellano de letra algp 
-iras i'edcrda ^.ly oiebor apretada^ que U cortil 
^dna^^íáé asi:. -v'^ -'•'."''• '^- -í . -"^ 
,, lá nomine Dominio - 'Amen. VPef.. hoc 
^9 pr^ens publicum. in^rumeotum ómnibus s^ 
9, notum 9 quod anno á Naiiyitate*jejnaiiehít'mU« 
^plésjpio quadringéniesimo quadra^üouai c£la-« 
;, VO} die vero vicesima^f 



5» 

<**) ArchiTo ¿< U Igicsúi FriflM4a » A)kacta4 Z i Arqucu l« 



X"* T./.'íI24-i 



' I non í0tva(«6 U« Cjí'bíS 



|t^on\votTO»ckí «rvnAt 



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Púhigrafbtá StfiáMf ■;443 
' n S^n quaotos tm €uu de Procurtckn 
,yVier«n,.coaio,..*'. . . i . ; •:• 

9 

£q este fragcoento se vé| iitte Ata I«lrA».4J!e- 
mana oiiauscala e$ muy semtjadte á la qvné je 
usó eo los prítnefoe cien años después de la ¡q- 
veacion de, la Imffreota en casi, tctíos bs fibras 
iiue ícr ellos jsp jpprimiefop. \ • \\ . \,\ 

^ada ^yxm (estifecbamsite mido i 1^ fai»' 
jtom de 1<» progr^ops^y niutacicmes de la eaorir 
tura y según oota juiciosameBte nuestro Autott 
SOV^ h (áxfstíjf^ ^nimra^Uosa iqveücbft 9 <m Wr 
íedii ^ el;tif)i|i^ 4; qqer^imiqejlwJHbPib^ e^ 
iqes^^.la .iBÍtad<l9l flglpKV^ I^lnl^iW»» de 
<este hallazgo j^icí^qM peraj^ Mrss , no pue^ 
de bacerse <^ nifiyor |irec)s|pn ,:y deli¿(te- 
za, que la íi^otíi .^t^.48l,,fep^ 6n 
«í^ !|VWr^:?ÍP>f?«lft':J?^^^ ppií4réinft%ia5u44;l|i 
letra lo. qp^ psciíbe sobren esta ;ip9tj&ria,>.y ^ es 2ft 
siguiente. 

t E» W íwtpo^oegeropíaf qwftiwarHoi* 
ja (»l<;csJu?Bjde los, Qaq 
.se giiarda oifí np^icbo ci|ídiiGlc^f5|i ¿í^ ^ilí^^ 

de loa RR. P^ Cele^oos^ de.Park| no$;«fiyieiy 
té el Ociante, al nriyoip tiempo que nos^di(;0 

m nombie;, y^ Patria ^ i|WRí,ttr# .^A ?*Ws.» 
'jicabar la copi?. Coc^ qq^ea^tó,|SBp^qan^a«. 
jría . menester para sacar '4000 egemplares de esta 
colección , emplear 400a Copistas cercar de<4os 
años , ó un Copista coútlnúadq por casi ocho 
mil años; cosa «que se puede hacer el día depy 

Hha í^ en 



^^4 EípeSacuh déla Naturaleza. 
en menos de qnairo meses ^ poniéndolos ál pdbli« 
co á un mismo tiempo , y oomo de un golpe en 
-sué tñttnós. Nddie mpó con mas perfección , ni 
ácWó mejor la historia de este descubruniénto 
feliz, que el célebre Trithemio , (♦*) que ha- 
bía hablado muchas veces de este asunto con 
Pedro Schoifier deOetrtáhéitti , corapafñero dé 
-Idi^' ddsíprfítíéfros' Inventores , ^y ^sio cuya indus- 
iria hulnéra acaso parado en nada el ptroytélo» 
«Estando, pue0 , d su dicho > y á lo que á cerca 
•dd wlgen déifet Im^enia nos refiere en el sei- 
-guúdd tcÁéó de los Anuales ^dé la Abadía Hir- 
AugéiMJc, nt>íes dljdáblé 'qu^ jóan 'Guttem- 
terg (d) dfe Maguncia, tubo ¿ciá el afk) de 
•1440 la primera idea de esta nueva Arte, Gas- 
ló én ella Gultetíiberg qúaifta tetiia , y sé asó* 
ciáá Jéán Faúáto'j ^'á -Pedro Sdfioiflfeí/Yb) dé 
^Géífeheiai V el {íriméré tiliaááfínd -rieo' ) y el 
segimdo Diocesano , y Pendolista de Maguncia. 
£1 caudal de Fausto > y lá ¡ndústtía del joven 
Schoiflfev j qife' entonces estaba sirvíehdijrá Faus^ 
to j sabiaírón i •fóst'algiíhás obras \ áWnlqüe' pi^fine- 
"i^y mas qué áoj^tabtes: las^ñúias^ i^mosa^ son 

la compilación (c) de la Gramática , Rhetdricai 
«Poética j &fc. de Jáah-afe Genova , y^el' espejó dé 
ta 'seíln* dériftbfaibré /(d)í que éscierta prOsa' fS¿* 

r ' i|**) %i Abil tficttéínto miK¡<$ «n Varnboar^ tAoidc '1 5 1^* - ^ 
<a) TimbieH se IUii)abj| GfntJUhtb 1 y Zitw^im^f». 
(b) En Alemán ,.P4if«r , ^4^4/ , 0/i7i«. 



^ (c) Ca«l<4li (ioo JoKjifMiis faiMicnsúk 



i:'j 



* • 



Valeogfaphiá Espaííola. 345 

mada de una latínidad muy mediana , con figu- 
ras formadas de lineas , y sin sombra alguna 
en la parte mas alta de las paginan Esta^ prime** 
ras impresiones se hadan sobre laminas de ma^ 
dera , del mismo modo que se ejecutaba yá ai>- 
tes en el Japón , y en la CWna. (**) Escribiase , y 
ae trazaba en una hoja transparente aquello , que. 
88 queria : untábase después por el lado de las fi* 
guras con una cola muy delicada ; y bolviendo 
la hoja , se aplicaba á una lamina proporcionada* 
De esta suerte aparecían siempre las iiguras y y 
«caradéres, aunquexkun modo inverso, y de 
la derecha á ia izquierda* Quando el papel * es^ 
taba bien seco , se rebajaba con instrumento^ 
agudos toda la madera, que rodeaba las señales 
de las letras, y de los üneamentos exteriores de 
las figufds. Como esta madera estaba socabada 
con profundidad suficiente para dar á las lineas 
señaladas un pequeño relieve (^) sobre el fon- 
do , se bañaban todas las piezas , que resaltaban, 
6 sobresalían^ con tinta suficientemente espesa: 
cuya composición , y grado de ; crasitud hubo 
no poco trabajo en determinar. Estendído desh 
pties un pliego de papel , y aplicado curiosamen* 
te ^re todo, se apretaba con una prensa, y ssí\ 
biba loB trazos de tas figuras , y letras, quedan^ 
do en todo et resto no fondo blanco* ^ Uno, y 
6tro aparecía y á como convenia , y del modo 

na« 

(*«) Países de que entonces oo hnbU M Bor^pA aodciai* 
(**) Prominencia» 6 4k¥*cio«*', * • ^^ 



t 



^4 6 Espe&aciélb de la Naturaleza* 
natural de la izquierda , é la derecha y lusgo que 
$e lebantaba^y !x)lvia el ^fdiegok Kb «ra facU 
«ejecutar está misma operación por las dos cara» 
del papel ; sia confundir, y embrollar las letra% 
7 para vender mejor estos impresos , dándoles 
apariencia de manoscritos , se impriqíia sobre la 
cara de nna hoja, y sobre la espalda de otra-, y 
pegando con una capa de cota las dos ptanas eQ 
blanco , quedaba una hoja enteramente escrita 
como se acostumbra acra. El egemplar del &• 
pejo 4e Ja salvación^ que está en la BihUottae» 
ca de los Padres Celestinos^ tieiiie de,particul«Q| 
que las hojas no se éncohnba ; y asi á Cada do» 
lados impresos corresponden por la dspatdjt 
otros dos en blanco , cpn la intención de pe- 
gar después las . dos hoja ^ ocifltandQ los blan^ 
eos: cosa quedescubneelanifidóde^te pri? 
mer trabajo. > 

Presto se cansaron nuestros nuevos Imprer 
sores de su &tíg9: pues una hoja mal ^ncol^d^ 
les iiacía perder un egem jdár ^ quando :1a \9AHM 
estaba muy osada* Fuera de esto jli» )amt09l>i9? 
Uadasno podían servir sino á sola vím obra» Bstr 
tos inconvenientes ^ y la corta utilidad que aaca-r 
ban, trajo á uno de dios , que acaso fue Jua^ 
Fausto , según la expresión de Tritíjemiet^ (^i¿ 
pensamiento de trabajar coa caradéres, fOpBOBgh 
dos , que se pudiesen junur , desunir^ysetnpt^ic 

en 

(a) Gin9rjfytwt$rit frim ]té9»ii FauíP. 



. PalcograpB/a Española. 147 

eo diversas hojas de una onisma obra; y después 
en otras obras diferentes. Pero como las lami- 
nicas 9 d piecezuelas de madera , terminadas en 
una letra de relieve, siendo ( como era forzoso 
que fuesen) tinturadas muchas veces , lavadas, 
puestas á secar, humedecidas de nuevo , muda* 
cías ) liebadas , y traliídas alternativamente, 
no podían menos de descantillarse , torcerse, 
y alterar prontamente su figura ; las difículr 
tades se multiplicaban á cada paso. Recurrie- 
ion á algunos metales ; y fundieron en mol- 
des preparados á este e&do tíertas colunitas 
4de plomo , ó de cobre , cada 1 qual con su le* 
ira en la una pukita* Pero el plomo , y el esta» 
ño eran denoasjado . blandos ; el hierro , y el 
cobre muy vidriosos :: de modo ^ que todo 
Rebaba basto , infixme » y de mal servicio» 
A toda salió el ingienioso Schoiffer , y colman* 
do de alegría á sus compañeros » les mostró 
unos punzones perit^isimos» <]ue habia in- 
tentado par^ fQimzi los huecos , y figuras d^ 
bs letras) y 'faacitndo.tambfenetperieuci^is cop 
h mezcla de ' varioa metales , convenientes á 
ios cara6érts de relieve, para corregir la acri- 
monia d^ uno con la süa^vidad del otro, sío 
perjuicio de la lírmeú , encontró quanto busr 
caba. Y hé .?qúi> que yi hemos llegado á la 
perfección de esta Arte, Fausto quedó tan agra- 
decido á Schoií&r , que le dio á su hija, y 
quanto tepia^ y de hecho después de la muer- 
te 



-^48 Espe&aculo de JaNaturakM. 
te de Guttemberg, y de Fausto contiauó 
feF , y mantubo la Imprenta en Maguncia. El 
primer fruto de este ultimo descubrimiento es 
la hermosa Biblia , que se acabó de imprt- 
mir el año de 146)9 déla qual llevó Fausto 
dos egem piares á París, donde todavia se coa- 
servan. (**a) En Harlcm.(**b)se halla tanphien 
un egemplar, impreso en madera, del Áfecur 
lum citado. 

Hace armonía, que en los libros, impre- 
sos en madera , no se halle nombre de Impresor 
alguno ; y asimismo que no se «icuentre el de 
Guttemberg al fin de la hermosa Biblia, impresa 
con caraéiéres de fundición. La causa de la pri- 
mera omisión es , que á sus Impresos les que* 
rian conservar siempre el ayre de manuscritos, y 
escondían tanto la Arte como el nombré , para 
sacar mayor precio , vendiendo- sus impresos, 
cómo otras tantas copias , formadas sólaalente 
con la pluma. La causa de omitirse en la Bi- 
blia el nombre de Guttemberg , es ^ qqe habieiv- 
dolé condenado á adelantar tá'la '»oi;:ipdad . cier^ 
ta suma de dinero , paimeadolé á él , que 
no la deUa , se disgustó , y separó de los otros 
antes del año de 145 $• Pasóá vivir á Straa? 
burgo , y Harlem , residiendo unas veces en 
una parte, y otras <ea otra , hasta que ulti* 

ma» 

(^a> El Aacor abrió en lamina la Noca final de esta ttíblía , que 
¿ice asi : Prútins h§c •piU4»lum 
(««b; O Hatlemo » Ciudad de Holanda. Odio, Dic. Let. H. 



Pákogrí^hía EspaftoJa. 949 

mámente bolvjó á Maguncia^ donde falleció 
acia el año de 1468. El establecimiento de 
su Imprenta en Strasburgo, donde trabajó con 
Juan lyientél, 7 en Harlém » donde ^ según 
f>arece ^ trabajó con Lorenzo Costér, hizd 
creer ^ mal á proposito y y fuera de sazón, 
que .era preciso buscar la cuna de la Impren*- 
ta en una , ü otra de estas dos Ciudades ; (**a) 
y dio lugar á las historktas , que atribuían d 
Jiecho 9 yá á Costér , á quien dicen , que le 
quitó Fausto el principal fondo de las lami- 
llas , y la gloria de la invención , y yá á Mej> 
íél y á quien Gensfieisch hizo un hurto seme- 
jante j para comunicárselo todo á Guttemberg{ 
Ibíen que Guttemberg , y Gensfieisch son uno 
fnisoia En la hermosa Biblia de 1 46 a , en 
el F^lteriade 14579 en los Oficios de Cice« 
ron de 1465 , y en otras níuchas Obras se ha- 
llan siempre acompañados Fausto , y Schoifo^ 
hasta el año de j 466 , en que después de I9 
inaerte de su Suegro aparece Schoífier solo. Y 
no p<K44n únicamente sus nombres ^ sino tam- 
bién sacaban al público el honor de la inven- 
ción. Y de hecho no podía y á estar secreta , des- 
pués que Gtittemberg se separó de su qompañia» 
T(m.XIU. li Pe- 

|*Hi-a)£n orden i esc« Snveiicion véanse el R» P« M* Fr. Benita 
OÍeroaymo Pef )OÓ» Teaer Cric coni'i disc 5 de I» Magia > n ]4. 
aiarg- D^n taUador Maácr» Antich, replic. i a )f • y Don Ignacio 
da Amnesco j Osorio , Theaer. Anctcr. univ. Ub j. disc )i. á num* 
■B^S* |i' ^* anthori^ad de Tctchemio » y la natujratidad de esta 
kistoria parece decidir en ^tót de Cuctemberg t Ñusco » y Schoi^ 
fer del mWo qae !• keaos propuéjKii* . . 



150 EspeStacuh de la NúturcAéia^ 
Pero como no era conocida aun en París el 
año de 14629 tubo Fausto el cuidado de quitar 
la ultima hoja de su Biblia , é imprimir otra , en 
que está la nota arriba citada , en la qual dejó 
de explicar , como lo ejecutaba en las demás 
obras , el nuevo méthodo de multiplicar los 11- 
bros. La hertnosota de estois imaginados manus- 
critos hizo que lograse en Paris quanto quiso* 
Pero entendiendo , que se^empezaba á hablar 
mucho de la prodigiosa semejanza , que tenían 
entre sí todos sus eg^plares ; y que se haUa 
brujuleado la nueya invención , bajó pronta- 
mente el precio , y bolvió á Maguncia para evi- 
tar la persecución , ó proceso , que le pudierad 
hacer , por haber vendido á precio mucho mas 
caro de Ío que parecía justo. % Esto á cetca dtfe 
la Imprenta : bolvámos á nuestro asunto. 

El numero a.^ de la lamina 4/ es la pri* 
mera copla de los Proverbios del célebre Mar- 
qués de Santillana Don Iñigo López de Mendo- 
za, escritos para instrucción del Principé Doi| 
Enrique , después Rey IV de este nombre: 
Fijo mió mucho amado. 

Para mientes, 
E iion contraste las gentes 

Mal sil grado: 
Ama , é serás amado, 

E podrás 
Facer lo que non ferás 
Desamado. 

Há- 



PáleGgrapbía EspaMa. 951 

Háse tomado de un gran tomo en folio to- 
do de letra redonda , que contiene el Dodlrh 
nal de Caballeros y d Compilación de las lá^es 
de los CaballeroSjyFijoS'-dalgo^compviesto por 
el Sabio Don Alonso de Cartagena , d Santa 
María , Obispo de Burgos ; el libro dé las do^ 
ce cosas secadas ^ qm Herctdes el grande fiza^ 
compuesto en prosa (^) por el desgraciada 
Don Enrique de Aragón ^ Marqués de Villena: 
y los citados Proverbios con solas las declaras» 
ciooes breves del Marqués* Esta ultima obra 
se ba impreso mqcbas veces , añadida otra nue- 
va glosa del Doi^r Pero Diaz de Toledo , he^ 
cha de ordendel mismo Re^ Don Juan II, en 
cuyo tiempo > y del Marque se escrU>i6 el jcita*^ 
do tomo manuscrito , según consta de la nota 
representada en la lamina j. que se halla al fin dfií 
él, y dice; 

Anno Doroini M-^ CCCX:^• XLV!** 
' quadernó este libfb Joban Alonso 
Cabrdo del Reyno de I^oq en 
Horozco en el mes de Novieibbre, (**) 
El numero 3 ."^ representa el principio de una 
Carta , escrita por Ferrand Alfonso ) Caballé** 

lia fo 



{**) Doa Luís YeUzqaex ea Ie$ úri^ftg di U PutU CétttlUms^. 
MK ^9' ^^^^ * ^' '^ Uarquh d$ Villt^ fs^rikU cnTCCso Us »r«- 
kéíJ0f it HtrtHlts > imfTtf , ftium st cfw » #» Btirg^t 149^ CB CStC 
libro manascrito nada hay en verso. 

i**) Fue este tomo manuscrito de la Librería del Señor Loayfa 
Girón > X of de la Real de Madrid. Bl Marqués de Sancillana mu* 
riáaáo i4St. ^. 



^ 5 9t EspeSlacído de la Naturakia. 
ro de Toledo , Regidor de la Santa Hermana 
dad vieja de aquella Ciudad 9 y su Procura- 
dor en la Corte de Valladolid , ^n que dá 
cuenta á los Alcaldes de dicha Hermandad de 
sus negociaciones para la confirmación de los 
privilegios de ella. * Ha parecido ponerla en- 
.tera 9 porque tiene mucha gracia el ayre &a^ 
iarroi^ , 7 enérgico, Con que se explica , y las 
ironías socarronas , con que & buria , hablando 
de veras. 

» 

' . , , Señores , parientes , ¿ amigos , Diego Ter- 

99 ry n , é Pero Ferrandez , Alcalles. Yt> el vuestro 

yy Ferrand Alfbnso me vos ernUo encomendar* 

99 Plega vos saber, (a) que después de vos escri« 

'„ vi Con el vuestro ome , que me vi en asaz (b) 

'^, trabajos con estos Señores del Consejo , fasta 

^, tanto , que me mandaron (c) la Carta de k 

,, Hermandad sin la clausula del Pero , (d) que 

^, vos embié decir. E denieganme la Carta del 

f> Skguro y que qon la Rieren dar contra los 

„ Alcalles , é contra el Alguazil, porque dicen, 

„ que son Justicia. Juro á Dios non sé ,qué me 

■$y ^g^ 9 m^ cada dia me ponen debates nuevos. 

„' Pero juro vos , que á tanto ge lo (e) reñiré 

^ esto, como el Peradt la otra Carta« £á la 

^fin 

C») PU£s vt tá$tf « ttbed« PU^s del Utin« fUetAU 

(b) ^««^ mjchot. 

(c) Msmddrtn > dieron s librtron. Tftmbien »c coaA ocrat vcccf 
^r gmltisTÉU > como mas «bajo. 

<d) P#r# > cxccpdoA 1 rCRTicciMb 



Pakograpbfa Española. %$% 

ly fió la Carta del Seguro se dará con la ayuda 
,y de Dios 9 salTO que la tardanza me desespera, 
^9 eme daña, qne veo perescer mi fecienda 
„ con la tardanza. Rogat á Dios por mí , é por 
„ estos libramientos, que ponga Dios su gra- 
¿, cia, que á poder de voces, é de razones, é 
„ de porfía con derecho , é de la vergüeña , ( f ) 
^, que han , libraron la otra Carta : non sé lo 
„ que Éirán de esta otra áú Seguro. Dios embte 
^, su grapia« E de las otras peticiones , que man* 
„ dastes , non oso fecer cosa, fasta que primera- 
<„ mente lo vea con el Arzobispo., por non aña* 
„ diren la enemistat , (g) porque non es Bueno 
^, comenzar las tales cosas , para non salir Con 
'^, ellas. E en este acuerdo , é consejo es mi Se- 
„ ñor el Dean« E si alguna cosa cumple , que 
.9, vos lieve (h) desta Feria del dinero, que me so- 
^ bráre , embiat mandar , é yo fiuré. E entre tanto 
jy que asi libro , iré yo buscando de que coma. 
9, E Dios vos dé su gracia. Escrita en Vallado- 
^, lid Jueves diez é ocho dias de Febrera a 
9, Ferrand Alfonso, xsx E otrosi , sabet, qud Lie. 
^ fijo de Garci González Franco , que dijo, qud 
9, Arcediano de Arevalo , que avia dado por quito 
„ 0) á Pero (j) Ferrandezde las Cuevas,é queavja 
^ soltado á los fiadores de la carcelería. Es me- 

99 

( f) VtTgntíU > vergüeña. 

(e) En U intmistñt , «nemigi^ 

(h) Lievi > lleve. 

(i) SL^it9 , libre absadto. 

I) f #r* > f €<lro. _^ 



3 $ 4 EspeSiacuIo de la Natur ateza, 
y^ nester, que aunque asi sea^ que le sea kydo el 
,9 mandamiento del Arzobispo ^ que levó elCa- 
,) ballero de Talayera , é noa enredes (k) de' la 
yy tal sentencia de burla. (^) 

En efeéío , este añivo , y pertinaz Procu- 
rador logró la Carta del &guro y que esperaba 
para las tres Hermandades de' Toledo , Talaye- 
ra , y Villa ( oy Ciudad ) Real ^ la qual se des-f 
pacho en a 6 del mismo mes de Febrero y año 
de 1 4 1 7 9 por mandado de^ la Reyna y Madre, 
y Tutora de Don Juan el II; y esta Carta , que 
después se sobrecartó dos veces por el misma 
Rey en mayor edad ^ y que ha sido sucesiyar» 
mente confirmada por todos los Reyes y basta 
nuesao Señor Don Fernando VI, (**)esdesde 
entonces el apoyo de todas las grandes jurisdic- 
ciones y preeminencias , y derechos de todas 
tres Hermandades. Su fundación es mucho mas 
antigua-, porque la poUtica admirable de San 
Fernando III dio principio á la Hermandad de 
Toledo año laao, (***) autorizando á todos 
los Colmeneros , para perseguir los Vandole- 
ros , y Salteadores del termino , y montes de 
Toledo , que eran muchos con el abrigo de la 
vecindad de la frontera de los Moros. Aumen- 
ta- 

(k) ^^•» euredit > no Jiagaíf aprecio. 

(*) Hillase ea el Archivo de dicha SsntM Htrméndsd vhjd dt 
T9ltÍ9 > original en {>apcl grueso moreno. 

(♦*) Madrid m. de Diciembre de 174^. 

(««») En Piivilegío rodado , desf«cludo en Toledo á ]. de Mar* 
ko» Era de 12^8. 



Paleograpb ia Española. 155 

tírense estos Vandidos con las disensiones ci- 
viles entre Don Alonso el Sabio, y su hijo Don 
Sancho IV , y la menor edad , que se siguió de 
Don Fernando IV, llamándose todos ellos Gol^ 
fines 9 y eligiendo entre sí una cabeza con 
nombre de Rey , llamado Carcbena , con daño 
gravisimo de todo el Reyno de Toledo. Esto 
obligó á los Colmeneros , y Ballesteros de To- 
ledo , Talayera , y Villa* Real , á unirse en Her- " 
ir andad , para perseguirlos. Los Reyes sostu- 
bieron con grandes franquezas esta acertada re- 
solución , y asi crecieron las tres Hermandades, 
hasta ser, como son oy , Tribunales compues- 
tos de la primera Nobleza de estos Pueblos , y 
sus tierras. Llamase Hermandad vieja , á dis- 
tinción de las Hermandades nuevas ^ que por la 
misma necesidad , y fines establecieron los Re* 
yes Catholicos. 

El numero 4."* dice así : ,, E después desto 
5,en la dicha Cibdad de Toledo , Viernes 
j, nueve dias del dieho mes de Agosto del 
„ año suso dicho de mil é quatrocientos é nue- 
„ve arios, en presencia de mí el dicho No- 



w 



tano...«*. 



Es fragmento de un testimonio , dado por 
Antonio Sánchez , Notario , de los requeri- 
mientos hechos por Juan González , Cerero, 
yAnendador por la Capilla del Rey Don 
Sancho IV , del derecho que la pertenecía 
del Almojarifazgo déla carne de Toledo 5 es- 

gPb to 



3 ; 6 Espe&aciéh de la Naturateta. 
to es , cinco arreldes (**) por cada res ba- 
cuna^y dos por cada'^res^ obejuna, y cabru- 
na 9 contra unos Carnizeros« (^''^b) Además 
de la muestra de la letra procesada del prin- 
clpio del siglo XV > tiene este instrumento la 
especialidad de estar escrito en forma de ro- 
llo 9 en tres pliegos de pjp^l ^ y un pedazo 
de otro , cosidos á la larga , uno después de 
otro , escritos por solo un lado , y repetida 
la firma , y rubrica del Notario en todas las 
junturas por la parte opuesta. Este fue el mo^ 
do regular de escribir los procesos judiciales^ 
y algunas Escrituras de Contratos , demasiado 
largas , asi en pergamino ^ como en pape!» 
También M escribían tal vez en quadernos 
de hojas plegadas , y dobladas como aora* 
El méthodo de escribir en rollos (aunque an- 
tiquísimo y y que dio nombre á los volume* 
oes i vdívendo ) era por extremo incómodo 
para d qaanejo de los papeles ^ y sob bue- 
no para que estos se destrozasen , ó perdie- 
sen del todo , habiendo procesa de ao , 30, 
y roas varas dé largo , no obstante que los 
antiguos estaban muy lejos de los rodeos emba- 
razosos 9 que oy consumen á los litigantes. Pro- 
hibió este méthodo Don Pedro Tenorio , Ar- 



(«*a) Cada dmidt es de peto de quuro librai de i^ oazas. 

(**b) Posee este monumeneo el I*. Andrés Marcos Burrict > de U 
Compañía de Jefas>>á quien io encregaroft e« It VUU de Ajoírto« 
á cres.iegaas de 'Medo. 



Valeographta "EspaMa. afy 

vkiispo de Toledo , en sus Tribunales Eclesías^ 
ticos 9 en el Syoodo de Alcatá , año de 1 3 79 
(**) j y ^n el reydado de Don Juan el Use prohi« 
ÍA6 también á los Escribanos seglares. De mo« 
dó j que aun los privilegios rodados se ernpeza-* 
lOQ.á despachar en forma de quadernos ^ estre- 
chando las ruedas , y las oolunas de los Confii> 
mantés. £t modo antiguo ha quedado todavía 
en Roma en los Despachos de Canonización, 
que por eso se llaman Rottdos » esto es , roldes^ 
é r(¿li>s á rotando , y en otros Despachos. 

i 

ESCRITURA^ r LENGUAGB 

de d siglo XI y. 

EN este siglo , á pesar de la variedad de 
manos , y habilidades diferentes , pode- 
mos reducir todos los linages de letra , que 
se usaron entl ^ á solos dos. La división de 
éstos puede tomarse de la diferencia de los De^ 
pachos Reales , y asi llamaremos á la una letra 
¿te VrMUgios , y á lá otra , letra de Albálaes.' 
la primera era redonda , sin rasgos, poco diver« 
Tom. XIII. Kk sar 

jt**> Intitulo Tamdtio 'S«TÍpn¥éírmtít N»taTioTUfit.Vct 90 amo falla* 
los.t cometidos muchos c o ganos en los procesos , que andan ea 
rñt» t ce viene macho daño a las partes » por se resear « o perdür 



mos.t cometidos muchos e o ganos en los procesos , que andan tu 

rñU \ ce viene mucho daño a las partes » por se resear « o perdür 

i^goiui tir^ de aquellas de 1 os proceros > ec orrosi > el Juez nm lo 

led^ tün 1>ien véer ,' cin eitaminár , por quiíüco está incrincada > ¿r 

scriptura » que ha de estar yuso > escá suso > en tal maoerav'que^ 



Ímed^ tün 1>ien véer ,' cin eitaminár , por quiíüco escá incrincada > ¿r' 
a scriptura » que ha de estar yuso > escá suso > en tal maoerav'que. 
por cada cofa > ^jue en ei haya de veer > se ha de desenvolver » ec 
acl^sce » que por tales desenvolvimientos tt descosen los procesos. 
I después quando los coosen> non aciertan en los ordenar por aque- 
llSi orden *■ q^t estaban prímeTO : Por enile ordenamos » & manda-'. 
fOQs , que todos los procesos <e ordenen por libro 9 en se traslade ^ 
(ft cUof ^odó lo qücf asare en el pley to » &c. * g^ ^ 



9 $ 8 EspeEl aculo de la Natur aleta. 
sa de la que de este geoero se usó en los dos sir 
glos antecedente , y siguiente > corpulenta | cla>- 
ra , y hermosa > propria de los privilegios rodch, 
dos y de los. libros bien escritos , y de las escritu- 
ras de mas importancia entre los Vasallos. La. 
segunda era estrecha , de trazos delgados , rasga- 
da y poco diferente en substancia de las letr^. 
cortesana y y procesada del siglo siguiente , y. 
que yá désete el antecedente se usaba en los AU 
balaes , Cédulas , Ordenes , y Cartas de menos 
importancia de los Reyes , y en las Cartas misi- 
vas , Instrumentos , y Comercio común de los 
Vasallos , y aun en algunos libros. 
Lam. V. El num. I.'' de la lámina 5/ es el príndpÍQ 

de un quaderno autentico de ocho hojas , coa 
sello pendiente de cera , de las Cortes , que Dod 
Fernando IV celebró en la Villa de Medina del 
Campo y firmado en 8 de Junio , Era de 1343-^ 
apo de 130$ y que dice: 

,, Sepan quantos esta Carta vieren y como 
,, Nos Don Ferrando y Rey de Castilla y de To^ 
yy ledo y dc Leofi , de Gallicia , de Sevilla y de 
yy Cordovay de Murcia , de Jaben , dei Algarvey 
,) et Señor de Molina y estando en las Cortes, 
99 que agora en Medina del Campo fiz y s^yen^ 
yydo y comigo la Reyna Doña María mi ffuh 

9idre. 

El num. a.^ está tomado de un Código ma* 
nuscritQ, que entre otras cosas contiene dos pe- 
dazos y qi||han quedado , de dos grandes Obras 

de 




tfis natuioí nflufl «tp» *ítvli) ^miwtf 



v>vAro '^■vTiNV 



4. 



L m coitiMnat «1 Ub>» ttU» ks'esi^ne fijo 
Id muy ««ble 5Í<^ ídonJlfeñ ttt la gta. 
lea i4 dios ll<y íe íüftieH» b« »w^ V l« 



S. 



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om 06;ímiíe:GE(H!::<í:iiinpi?o8.- 



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Pakograpbía EsfoftoJa. a s 9 

Se Agricultura en Castellano antigao , de las 
quales lá una tenia ciento y siete éapitolos^di* 
tidMo cdda uno én macha» partes ; es de letra 
redonda con álgnn ayre de la esquinada ^ 6 /fíe* 
mana y y dice asir 

9y El Capituló prhnero (kbla de nombrar las 
I, aguas , et sus naturas , et sus obras , et de lo 
¿9 que pertenesce á toda natura de las planeta» 
99 ( 1^ planStas 9 esto es , plantas ) et depártese 
jy en quatro partidas : la primera partida es de 
^9 las aguas de los pozos. Saber , que lasaguasi 
99 que gobiernan las plácidas ^ et laa yerbas , et 
^ que mejoran con ellas ^ son quatro naturas» 
99 Las aguas de las luvias , é las aguas de los rios^ 
^9 et las aguas de las fuentes , et las aguas de los 
^y pozos. £ nos fiíblarémos sobre cada una dellaa 
jy en su parte /si Dios qu ¡sien La ^gurida partí-? 
9, da es del agua de la luvía 9 que es mejor de to-^ 
99 das las otras aguas ^ y fase pro (a) á todas las 
^ plantas de los arboles , é dfe laá yerbas , por-^ 
^ que es agua sabrosa y & húmida , et temprada. 
yy ét rescibe lá tierra ^uy bien j' et ébtrá bien en 
^ ella con todas sus partidas , et nóf finca (b) so- 
99 bre la faz de la tierra rastro ninguno, et es-con- 
,9 venible á las verduras , que s< llevan (c) sobre 
^9 pié ádgado 9 tal como son las coles 9 ' 6{ las 
^berzas9 é las berengpnas » et las otras que les 

; Kks „ 

{•) ?r« 9 prOTCcho. 

(b) lf0l* fi»c4 , no le queda. 

ic) ^0 s* lir9ém > qae se clttuí ^ ^ loraataa. i# ^ . 



a 6o Es pe^ acido de la Naturaleza. 
99 semeja». E la natura desea agua se s^tMJa coa, 
5^ la natura del ayre. La tercefd partid^ es dq lafli 
»^ aguas de los ríos* É estas aguas se departen eqr 
^ sus naturas en sequedal , et hutmdat , et aspe- 
9, redumbre (d) , é son todas buenas^ é convenl* 
f^ bles á to4as:)a^ ^hn^as ^ ^ i jb^ yerbas , .ansi 
^/como esi el tino yétlascali^l^asas ^ é las beren-; 
^ getias , et' los ^ios , ^ Ips pjuerros , é las za-r 
^9 ñaori^s ^ et Iqs rábanos , et los nabos , et lo% 
^ cogombroa ,; ^ todas las*. otras cosas, que le^ 
i^^meyan» E las aguas, de los ríos fuellen (e) I9 
é) huspidaí de b tierra^; et: por ^sq á n^neste^ 
99 todas estas cosas , que nombramos , que haQ 
,) las rayces flacas , mucho estiércol con el agua 
y, del rio, por la flaqueza de su; rayces, é por 
^ que non tiran la humif|at , et por que non d^. 
,,;denden mucbQ só tierra (f),,:&a 

£1 num. 3 •'' representa el íip de un tomo de 
Poesías Castellanas d^JíéanRuiz > Arcip$*este de 
¡^t¥.^Y dice íjsi:, . 

,, Er9 de íqíI h tr^m^ ^ sesenta:é <Kbp ,\ 
años 

m 

,, Fué acabado este libro por muchos males^ 

é daños,, 
I, Que facen munchos , ¿ munchas ii otro«; 

cpn sus engaños, 

É 



9> 



(d) ^sfiredum^rt , aspercta. 

(e) TmtlUu > quitan. 



. Vdkographta EspaMa. 
^^ E por mostrar á los simpres fabras. 
estraños (**) 



a6i 
¿YerzQS 



Según esto ^ florecía el Autor año de 1 3 30, 
si esta copla es puesta por él , y no por el Co« 
fdante. De este Poeta hizo toiencion el yá cita^ 
do Marques de SantiUana en una Carta muy 
erudita , en que recopiló la historia de la Poestí 
rulgar ^ cuyas palabras alegaremos después. 

El num. 4*° dice asi : ^^Aqui comienza el 
^y libro de las Leyes , que fizo el muy noble Rey 
^9 Doü Alfonso 5 por la gracia de Dios > Rey de 
iy Castielia ^ de Toledo , de León ; de GalUcia, 

^de 

(^ Este tomo , que se guarda en la Librería de 
Toledo, caj. 1 7* nunfi. ab, está muy falto en el prin- 
cipio , y en el medio. Otro egemplár de las obl'ji; 
del mismo Poeta , mucho roas abundante , aimque 
00 del to4o completo , guarda D. Benito Gómez 
Gayoso , Archivero de la Secretaria de Estado , di- 
ligente indagador de nuestras antigüedades erudíta^^ 
en cuyo principio se hallan estos versos 5 en que sé 
descubre el Autor, ' • ^ 

,, Por que de todo el bien es comienzo, ^ raíz «^ 
^j La Virgen Sanda Maria: por ende YO JUAN 
RUIZ 

5, Arcipreste de FITA deJlo primero pz ' , 

9, Cantar de los sus gozos siete , que asi diz. 
Al fin de este Código puso el Copiante esta nota: 
^ Este libro (ue acabado Jueves 23 dias de Julio del 
^, año de nuestro Salvador Jesu-Christode 1389.,, 
Véase Velazquéz Or/^/ot de I0 Pgeua^ítiliím^ 
desde la pag* 3 6« 



^6% Espe3actéIo ik la Naturaleza. 
,9 de Sevilla 9 de Cprdova , de::: Es tomado^ de 
un Código hermosamente escrito eo peiigaminoi 
iluminado de oro j y colores , que contíene el 
Ordenamiento de Alccdií de Henares , iiecho 
por Don Alonso XI en las Cortes de la Era 
€386 9 año de 1348 9 renovado 9 dividido ea 
titulos 9 y confirmado por el Rey Don Pedro sa 
hijo en las Cortes de Valladolid 9 Era de 1 3 89* 
Tiene al principio d signo 9 y rueda de dicho 
Rey Don Pedra 9 como los Privilegios. Sigúese 
á éste la Pragmática confirmatoria 9 y luego em- 
pieza el libro de Ordena miento 9 según hemos 
copiado.' Al fin puso el Escritor sü nombre con 
letras mayúsculas de oro 9 y colores 9 de este 
modo: 

99 Yo Nicolás González 9 Escribano del Rey 
99 lo escrebí 9 é iluminé. 

Este Código tíene también las Armas del 
Arzobispo Don Pedro Tenorio 9 que son un 
León rapante 9 barrado borizontalmente de oro9 
y rojo 9 y todo junto inclina á creer 9 que este 
Código es el mismo 9 que se escribió para la Cá« 
mará del Rey 9 y se selló con sello de oro (^. 
La importancia de este Ordenamiento Real de 
Akáld es igual á su desgracia. Jamás s^ ha im- 
preso, y sin embargo es Quaderno autentico» 

con- 

(»*) Hallase este precioso Código en la Librería <Ie Toledo Ca/, 
f^. hum. 18. F.n la misma hajr otros tres egemplares mannscricot 
del mismo Ordenamiento Real de Alcalá » antea de la correedon 
del Rey Don Pedro , y anas pequeAas glosas del Obispo 0on Vi^ 
^re Arias 4%Y«lb«a , duoas por NduUn«« 



Páleograptía Española. 36} 

confirmado por los Reyes sucesores ^ autorizado 
por la Ley I de Toro , iqserta en la nueva Recor. 
{ñlacioo 9 y es uno de los Códigos legales , á que > 
se debe estar en las decisiones. Pero le ha quita*, 
do el nombre > y autoridad una compilación 
formada por el Dcdor Montalvo , que ha sido 
impresa muchas veces , y glosada , pidiéndose, 
para ello licencia al Emperador Carlos V , aunr* 
que ni es autentica , ni tiene autoridad , ó con- 
firmación alguna Real. 

El num. 5 ."^ . muestra la letra mayúscula de 
este siglo XIV , tomada de una Inscripción muy 
Uen esculpida en una piedra de vara de alto , y 
dos tercias de ancho , orlada de catorce escudos:, 
con blasón repetido de un Lobo azul sobre oro, 
que se halla en una Capilla de la Iglesia de el 
Real Convento de RR. PP. Agustinos Calzados 
de Toledo 9 Fundación del Rey Doii Alonso el 
$abk> 9 y dice asi; 

Aqui yace Juan Sánchez de 
Velasco > que Dios perdone , fijo 
de Don Lop de Velasco , Caball 
. ero bueno 9 é onrado , de buen 
a vida , amigo de Dios , quisto, ¿ a- 
mado de todos los bueqos , h 
de los altos , é grandes Senno 
res de Castilla. Et fino de edad 
de XLII. annos en diez é seis día 
a andados del mes de JMarzo fi- 
la de mil, h CCCC^ é QL a^nos. 

De- 



^64 EspíSacuh de la Naturaleza. 
Debajo de esta Inscripción hay otra moderna^ 
en que se advierte ^ que este Caballero fae Señor 
de la Villa de Saxa en la Ríoja , y que renován- 
dose la Capilla a5o de 1 5 ^ 3 9 se halló entero el 
cuerpo , y sin corrupción la madera del atahud, 
y al aforro de oro , y seda. Redúcese en ella su 
úiuerte al año 1368 , pero debe reducirse ^ bar 
jados sc^os 38 agos^aldeisó;. 

ESCRITURA yT LENGUAGB 

del siglo XIIL 

ENtramos en et siglo, «n que se hizo en 
Castilla nuevo plan de letigua , y letra , y 
en que se dio nuevo lustre , por no decir nuevo 
ser 9 á ambas á dof. Por esta razón , aunque el 
^ método de esta Obra nos ciñe , á dar solamente 
un espécimen , ó. ensayo paleographico Caste- 
llano , daremos de este siglo mas muestras de 
lengua, y letra , que de los demás. Desde este 
siglo ertipezó la distinción de las dos letras, que 
hemos ñamado gallarda , y redonda de Privile^ 
gios , y ordinaria , y rasgada de Albaiaes , y am* 
bas' se escribieron en este siglo en Castilla con 
quanto primor , y delicadeza cabe en una , y en 
otra. Esto no quitaba , que bs particulares es« 
cribiesen según la diferencia de pulso , habili* 
dad , Cuidado , descuido , ó priesa de cada uno^ 
comoaora sucede* 



El 



Pakographía Espaüola. a6$ 

• * El num. I . "^ de la lamina 6.* representa la ^*™* ^^* 
firana original del Infante Don Sancho de Casti* 
lia, bijo de San Fernando ÍIL entonces Eleéto, 
6 Administrador , y después consagrado Arzo- 
bispo de Toledo , que dice: 

,5 Nos S. {Sancius) Dei gratia Toletaníe 
9> Sedis Eleétus Hispaniarum Primas Domini Re- 
99 gis Cancellarius SS. {subscribo) & confirmo. 

Hallase en una Constitución, que hizo en 
sü Villa de Brihuegaá tj de Julio, Era de 
1196,6 año 1158, libertando á las Dígnida*- 
des , Canónigos , Racioneros , y Capellanes de 
su Iglesia del tributo de la Ludluosa. (^'^) La le- 
tra muestra el cuidado , con que le hizo educar 
su Padre San Femando en su niñez. Después le 
«mbióá* estudiar á París, luego le hizo Canó- 
nigo de Toledo , bajo la dirección del Sabio 
Arzobispo Don Rodrigo Giménez de Rada. 
Fue Abad de Santillana , y Santander , y Arcedia- 
no de Toledo , cuyo Cabildo le etígíó por su 
Prelado, con licencia , y aprobación, 6 voto 
simultaneo del Rey , representante del Pueblo, 
según derecho, y antigua costumbre de la Na- 
don , confirmando su elección el Papa Innoceo- 
ció IV , que le dio licencia de usar las vestidu- 
ras Arzobispales, sin estar consagrado. 

El num. 2."" está tomado de la cabeza del 

T<m.XUL U Tra- 

> 

<»«) L»íftt9ss se llamaba una alhaja , b pieza preciosa , que de- 
bía «Jarte al Prelado » del espolio de los Clérigos diíuntos. Atía 
dura cstz costumbre en algunos parages de Espa^ 



i66 Esp^acttlodelaNaniriJexiU 
Tratado , d Capitulaciones Matrimoniales , be* 
chas en 1 5 de Septiembre, Era de 1 3^9 , aik> 
de 1 29 1 , entre Don Sancho IV, y Doña A/b- 
ría , Reyes de Castilla, y Don Denis, é Díony- 
sio , y Santa Isabel ^ Reyes de Portugal, para el 
casamiento del Principe , después Rey Don Fer* 
nando IV de Castilla , y Doña Constanza de 
Portugal. Esta fue una de las grandes , y santas 
empresas del espiritu pacificador de la Reyna 
Santa Isabel , y el Tratado empieza asi: 

„ In Dei nomine* Amen. Sepan quant^ 
„ esta Carta vieren , como Nos Don ^nchó^ 
„ por la gracia de Dios , Rey de Castiella , áe 
„ Leon^ de Toledo y de Galicia , de Sevillay de 
„ Cordcva , de Murcia , de Jaben^ et del Algara 
^, he y por Nos,et por la Reyna Doña Marta mi 
„ mugier , et por el In&nte Don Ferrando núes» 
„ tro fijo primero, et heredero» Et Nos Don 
„ Denis , por esa misma gracia. Rey de Portih* 
„ gal , et del Algarbe, por Nos, et por la Reyna 
.,, Doña Isabel mi mugier , et por la Infanta Do 
.,, ña Constanza nuestra fija , por muchas cosas^ 
„ et por muchas razones ^ que sabemos , et en«^ 
,9 tendemos, que serán á gran servicio, fioc^ 

Einum.3«'' muéstrala herniosa letra , con 
que en la Capilla de San Eugquo de la Santa 
Iglesia Primada de Toledo se halla en una hor^ 
Q^cina muy adornada de labores aptiguas de es- 
tuco el Epitafio del célebre Alguacil de Toledo 
Dbn Fernán Gudiel. No solo está en Castellano^ 















ORZ)CC'M0:<lííliíi(rOR06SlB5fílí : R51 
ROiXXVi' 






Stífxm 



^¡^ 



(^ 



%" Paíeograpíh Espacia. it 6 7 

sino en verso^ y es uno de los monumentos mas 
antiguos de nuestra Poesía vulgar. Debe leerse así: 

^ Aqui jaz Don Fernán Gudiel, 

yy May onrado Caballero, 

,, Aguacil fue de Toledo, 

9, A todos muy derechurero. (a) 

jy Caballero muy Fidalgo, 

,, Muy ardít , é esforzado, 

^ E muy üfxdor de algo, (b) 

„ Muy cortés , bien razonado. 

jy Sirvió bien á Jbesu-Cbristo, 

„ E á Santa María, 

^, EalRey,éá Toledo 

„ De noche , é de dia. 

9, Pater noster por su alma 

„ Con el Ave María 

„ Digamos , que la reciban 

„ Con la su compañía. 
^ E finó XXV. dias de Julio, Era Mil. CCCXVL 
que es año de 1278, reynando Don Alonso el 



En el numero i.^ de la lamina 7*"^ se lee: 
yy Scriptus est líber íste Toleti Civitate R^a, 
jy Roñante Rege Aldefonso ibidem , é in Cas«> 
„ tella , & Legione , Gallecíe, Cordube, Murcye, 
„ Sibilie , & Jaheni , Fratre suo Infante Sancio, 
^Eleéto, Regente Ecclesiam Toletanam. Lúe-' 
go combina diversas cuentas asi. 

Ll 1 Año 

(a) D»r9€huftf% ¡usto en dar 1 ctda uno su derecho en los Juiciot. 
(bj Fse$d9r de mI^» > hacedor de bien » 6 de linyitna. 



Lam. VH. 



d6& Esp^ací^ derla Natuírálésuu 

DeAdám 6^579* 

De la población de Toledo. • 2640. ^^ «cabt* 
Año. ^ De la JSra del Cesan «.«••• 1291. ihu/o'^' 

De la Encarn^ion • • 1 2 $ 3. 

Del rey nado del dicho Rey. primero. . . 
Esta letra , y fecha tiene un libro de pergami-» 
no , copiado de otro mas antiguo , que. contiene 
una compilación de document30s ^ y Bulas por 
la Primac^ía de Toledo. Este Codi^ es famoso 
por dos Cathalogos , que tiene al principio , de 
Arzobispos de Toledo , y de Sevilla* Lo es mas, 
porque de él copió el Señor Loaysa la relación, 
que imprimió de las disputas del Arzobispo Doo 
Rodrigo en el Concilio Lateranense ante Inno- 
cencio m. Se ha dudado de la asistencia de es- 
te Prelado en dicho Concillo ^ y de la antigüe- 
dad de esta relación ; . mas. la asistencia es cier- 
ta , y se puede probar con muchos monumen* 
tos. La relación está incorporada en este toaba 
de letra de la misma mano y y coo dibujos de 
la misma traza que otros , de que está adorna- 
do todo la demásL Xai fecha es » corriendo aun 
el año primero de la muerte- de San Fernando^ 
y .por consiguiente del rey nado de Don Alonso 
el Sabio. 

A esta fecha se sigue añadida en el mismo 
Código de letra cursiva ^fe /ílvalass j pero del. 
mismo tiempo con dibujq&del Papa^y.Arzpfoifi-^. 
po á los lados , la copip de una Bula de Gregorio 
IX ^ que d^e asi^ según demuestra el num. 2. 

,,In. 



ilírirte rolcti aúitilcjMgu. iJífltwnK 
iCo ibi^ím '7 -in íTíirtílUl'iiígwní'- «Talle 
r. (V7inq>c .^;b lili ? Jílxmni- gnittif 
Xilino. íWra-. R<gentr «fóciíaijíTró 

jm. ■>— :-^— vi.fl)il-ia)0-\y\ 
áncrolcn— I}- .i>il.^c. «'i^-sj-. t 
«SiXíirz-^ Ay ■ ce. vci --^COnlii- 
üinwt&í — _íx>- ic. lii; -^iut--if. 

'fupiíñíícíjv^-^nmo. > ¿A?.ís>m» 

( 2 , ¿^A' 



iiRigliilIttli-OCCiíñiffiCCfCiGilfiVÍIlf; 

Hi?fiOSiOG:i¡s:e:p(r?iRi?]i(non:oG::i?ü 

g^T/ITiSigRi^yíTrTESKJKBTiSinKhíRilO? 
OBIPOEUSXXWIIDlEFE^fRWÍE lxwv 






■ I 



1 

) 

» t 



^ 



.1.' 



/ Pakógfaphfa Espaüola. ' 969 
;, tn Registro Dotrini Gjegorij Papas IX' 
99 Libro IV contra bpalefisem' Arcbiepisco-* 

^ Gr^goritis Epíscopus , Servus S^rvovui^ 
5^ Dei , Yenerabíü Fratri Arcbiepi$:Qp0 Tefetar^ 
yy no 9 salutem , & Ápostoüc^tm b^nediéiion^m., 
,, Licet Venerabili Fratri nostro Guterrío 5 Cor- 
^ dubensi Episcopo » znuntis consecratioiús «Qa- 
,9 oibus' proprijs du]!(ef inaus tcnpend^adum : Nc- 
^ lumus tamen cupteotesf^cuilibet ju$ suum iller. 
^ sum conservare , ut per munus consecrationia 
jy nostri juri tuo , &( Ecclesie Toletane aljqucdl 
,> prejudicium geoerjetj^r. 

El ijum, }• hace V^Q la bermosd XtVtÁ derer, 
lieve y dorada , y de cerca de dos pulgada^ de; alr. 
to 2 con que el Rey D. Alonso % , ó Sabio^manr- 
dó grabar la Inscripción > que oy se vé sobre el 
arco de la Pueria segunda del Puente de Alcanr 
^ra de Toledo ácia^ la Ciudad. Cor ser tan curio- 
sa ) é importante para la Chronología , se copia- 
rá según el nuevo , y exaéto reconocimiento^ 
q¡ae; se ha hecho del. original. 
. ^,5 Eü «1 anno de. M é ce. $ LVIffvanaQsdq 
,, la Encarnación de N. '** S.**' Jesuchrisjto fu? e< 
,, grand diluvio dfe las aguas, é comenzó, ante 
5, del me:^ de Agosto > é duró festa el Yuevea xx, 
^ é vj dias andados de Diciembre v^ fueron las 
„ llenas de l^s aguas mpy grandes por todas 
^, las mas de las tierras , é íiqiqron muy grandes 
99 dannos en muchos logares, ^ senn^damien-- 

y, tre 



%^d Espé&actdode Ja Nuturaíéza. 
,, tre en Espanaa , que derribaron las mas de las 
,,- PueQtes 9 que yeran ^ ¿ entre todas las otras ^ 
,9 fue derribada una grand partida deestaPueo-: 
^ te de Toledo ^ que o^o fecha Halaf ^ fijo> de 
fi Mahomat Alameri , Alcayd de Toledo , por • 
,y mandado de Almansor Aboaamir Mahomat, 
,') íijo de Abíhamir, Alguacil de Amir Almo- 
y^ menin Hyxem , é fue acabada ^ Era^de loa 
fy Moros, que andaba i ese tiempo «en CX3C« é- 
,', LXX'XVII. dnnos , i de sí fizo la adobar, é 
,) renovar el Rey Don Alfonso , fijo del noble 
y, Rey Don Ferrando , é de la Reyna Donna 
,, Beatriz que regnaba á lesa sazón en Ca'stiella, 
^ é en Toledo I en Ledn , é «n Gdlizia , en Se- 
,-; villa , é en Córdoba , en Murcia > é en Jaén, 
,, en Baesa , é en Badalloz y ¿ en el Algarbe , é 
,, fue ac^da en ochavo anno , que él regnó 
^, en el anno de la Encamación de M. CC é 
j, LVIIL annos , d ese anno andaba la Era def 
,, Cesaren M. é CC. é LXXXX é VIL annos, 
9, é la de Alexandre en M. é D. é LXX. an- 
,, nos, ¿ la de Moysen en dos M. é DC. é L. é' 
), I. annó^ é de la de los Moros en DC é L. é VIL 
5, annos» . •. * ■ 

Otras Inscripciones hay del mismo tíempa 
de letra igualmente hermosa. Mas no todas son 
asi* También las hay de letra fea, y mal graba*» 
da, porque entonces , como aora , era des- 
igual la babilidai , y primor de los Artistas^ 
Solo prece^ once iiños á esta Inscripción del* 
c Fuen- 



9 

Vakographta lEspaMa. a 71 

JHietite otra en verso3 Latinos ry ttimicos ^ 11a- 
tfiuidos Leooírtos , del sepulcro de Pedro , lUao, 
que murió año 1 247« sin embargo la letra $e 
diferencia tanto , como se vé en el nnm. 4. la 
lapida ( que está en la inisma Capilla , que la d^ 
Alguacil Fernaa Qudiel) dice entera asi¿ 

99 Qui statis coram properantes mortis ad horam^ 
)9 Ibitis absque mora ^ nescítis qua tamen bora.. 
9) Sic ego nescívi y nisi quando rap^us abivi. 
,, Clarus eram Miles ;. clara de stírpe creatus^ 
,, In ciñeres viles bíc intro vertor bumatus^ 
,9 Ergp vos sani pro me V^tro ^uHani 
9, Depreco^ orate y precibus me poseo juvate.. 
^^Obítus meys XXVILdie Februarii» era M*. 
„CÓ.tXXXV. 

• i w 

m 

A los Genealogistas toca averiguar de qué &iwi^ 
lia era este Caballero tan esclarecido y y quiénes 
^Q oy » después de m^s fie j 00 anos, sus deseen* 
dientes. Basta saber, que de él se dice nací^ dar 
nombre de Perillanes en el trato vulgar á los 
qoe son muy mañosos > cautos , y sagaces ensa 
conduela, y en el manejo de -sus negocios. 

En la lamina SJ" muestra el num. i.'' eli 
principio del Prologo de un tomo de Poesías de 
el Rey Don Alonso el Sabio , que contiene cien 
Cantigas {'^'^) en Lengua Gallega^^ Portuguesa 

* • ■ r 

' ■ ■ 

(**) Canciones > que se bacian para cantar* ^ , 



tam. vnL 



17^ EípeSaculo de Ja NaturcHeza. 
de Mdagros^ y loores de Santa Mafia : ciaco 
éd sos Fiestas t cinco (ie4as de N. S. J. Christoe 
y diez , y seis de otros milagros de la misma 
Señora. Está escrito en pergamino avitelado de 
letra primorosa , iluminado todo de colores , y 
cada Cantiga tiene not3da la Aiiisica sobre la 
primera copla ^ y estrivillo, que traben casi to- 
^as. La Obra empieza por el índice j en cuya 
frente se descubre el Autor ea varias coplas^ cu- 
yo principio ¿st 

^^Don AFonsD de Gástela, 
^ De Toledo , de León, 
,, Rey,é ben des Composteía 
„ Ta ^ ó Reyno daragon > 6(c. (a) 

£ntre los útulos pone el de R^ de Romanos^ 
por donde consta haber compuesto el Libró 
después de la malograda elección , que de él h¡« 
tíeron por s&la so 'fama. Sigúese el Prologo^ 
que empiezar 

„ Por que trobar (b) é cousa, en que íaz 
„ Entendimento , poren quen ó faz, 
„ A ó daver , é de razón asaz, 
9,^r que entenda , é sabía cfizer 
^,0 que entend , édedr He praz: 
jy Ca ben trobar así sa de facen 

No 

<«) %tf desde Saacía^ Je OaltcU has ta el Rey no de Ar«goo. 
0í) rr#^«r%hacef>ersos > y Potsiu. 







8ra cuerno ísiCro fcjj í/ 
tmo9 moJírarínmtaC 
c tecr lal<y-y «iiqT 



Pákograptía Española. ikji 

No fueron estas solas las Obra^ Poéticas de el 
Rey , pues en el mismo Prologo dice: 

»» éar 

99 Querreíme leixar de trobar de si 
^ por outra dona ^ é cuid á cobrar. 
y9 Por tsta quant en as outras perdí, (a) 

Otros tomos de Poesías y distintas de estas, tam** 
bien en lengua Gallega ^ hay en la libraría del 
Real Convento del Escorial , y algunas de ellas 
imprimieron Papebrockio , y Ortíz de Zuñiga* 
Otras se citan , compuestas en lengua Castellana^ 
en que también se solían escribir Poesías , como 
hemos visto en Bercéo , Inscripción de Fernaü 
Gudiel , y Arcipreste dq Hita 9 aunque la lengua^ 
usada de los Trobadores > 6 Poetas de el Rey- 
no , fue la Gallega , 6 Portuguesa , hasta fines 
del siglo XIV. ccHDo yá dijimos con el Marqués 
de SantUlana ^ por cuyo testimonio consta 9 que 
este sabio Monarca escribió también en versos 
latínos (**> 

TonhXIIL Mm En 

. (a) V e« add^ce ^uUretoc dcfif dt htccr versos desde oy pofr 
Otra Señora : y procuro recobrar en está, quanto eo las otras perdis 

(^'^) Don Iñigo Lopex de Mendoza, primer Mar- 
qués de Santillana^ ea Carta al Ilustre Señor D. Pe- 
dro Condestable de Portugal 9 hijo del Infante' D» 
Pedro , Regente de Portugal , que se guarda en un 
iDino manuscrito del Archivó del Colegio de la 
€i»xipuua de Jesús 4c Ak«U , dice asi ;4i ^otre D07 

«so- 



a 74 EspeSlacuh de la Natufalexa. 

En este tomo de Poesía hay algunas enmieti- 
das de letra curava , y parece creible , que son 
de propria mano del Rey y para el qual solo ^ al 
parecer 9 pudo escribirse Código de tanto cos- 
te 9 y primor. Una de ellas ^ hecha én el mar- 
gen de la Cantiga LXXf^IL ( substituyendo 
una copla entera mas harmoniooa por otra del 
mismo sentido ) se ha retratado en el num* a. 
Habla de una aparición de Santa Maria 9 acom- 
pañada de Santos , y Angeles ^ y debe leerse asi: 

9, sotros usóse primeramente el metro en diversas 
99 maneras 9 así como el Libro de . Alejandre 9 los 
99 Votos del PavÓQ^ é aun el Libro det Arcipreste de 
99 Hita 9 é aun de esta guisa escribió Pero López 
99 de Ayala el viejo' un libro ^ qiie híío de las tna:-* 
99 ñeras de Palacio : llamaron los Rimos. E después 
99 hallaron esta Arte, que mayor se llama 9 ¿ el Ar* 
99. te común 9 creo 9 en los Reynos .de Galicia 9 é 
99 de Portugal 9 donde no es de dudar ^ que el 
^ egercicio de estas Sciencias 9 oías que en otras 
99 Regiones, é Provincias de la España, se acosmm- 
^9 bró en tanto grado 9 que no ha mucho tiempo 
99 qualesquier Decidores , h Trobadores de estas 
^9 partes 9 agora fuesen Castellanos , 'Andaluces , h 
,9 de la Estremadura , todas sus Obras componian en 
99 iengua Gallega \ t Pártt^úaai Acuéf dome , Se- 
9, ñor 9 muy magnifico ,' siendo yo* en edad no pro- 
99 veda 9 mas asaz pequeño mo^ , en poder de mi 
99 Agítela Doña Mencía- de Cisnefos 9 entre otros 
99 libros haber vifto un gran Volumen de Caatieal 
^ Serranas^ é^ decires PortagUeses , é Gal]egos9^ 



. Pcáeográpbía EspaáoJa. ' .%74 

91 E á Virgen escoUeica. (a) 

9, tragian en o nseogo (b) 

,, da compaña y que dereita- 

yymeme á él veoo logo^. 

jy é disde sin sospeita^ 

yj dim una reo (c), eu te rogo^ 

yj que de tí saber quaría. 
En el nutnero 3 • está dibujado el principio 
de la primera Ley del Faero juzgo ., según se 
llalla en un Código en papel {*^) ^ que parece 

Mm a . . ea» 

99 yas obras aquellos ^ que las leíao , loaban de ¡o- 

9, veDciones sotiles , é graciosas , é dulces palabras* 

^ Habia otras de Juan Suarez de Pavía ^ el qual se 

yy dice haber muerto en Galicia por amares de una 

9, Infanta de Portugal ; é de otro Juan González de 

'3, Sanabna. Después de ellos vinieron Vasco Peres 

,, de Ounóens , é Fernán Cascado , y aquel gran 

yy enamorado Macias , del qual no se hallan sino 

), quatro Canciones ; pero ciertamente amorosas , y 

99 de Inuy hermosas sentencias , convierte á saber: 

•*j Cativo de miña trisPuraM dmor cruel vidtorioso. Se^ 

jyy ñora en quien é fianza. E Provey de buscar mesura. 

„ En este Reyno de Castilla dijo muy bien el Rey D* 

,9 Alonso el Sabio , é yo oí qoien vio decires suyos, 

„ é aun se dice , que metrificaba altamente en lenguk 

yy Latina, Vinieron después de ¿stos Don Juan de 

„ la Cerda ^ h Pero C^nzalez de Mendoza , mi 

,yy Agüelo <, bíao asaz buenas Canciones , &c« 

(a) Ese§llthéí > escogida. 

(b) Mt»^t i en el medio 

(c) Dimu»d nu » di me on« cota. 

i**) fil papel de este Ms. es mcijr faene » Y brufitdo. HcUaaie 
Cartas origipaics de D. Alomso Xeo papel i y asi > el e»car en pa- 
pel este tomo no prueba que no sea de su riempo 0o$ castas de pa« 
peí menciosan las iascrunentos anúguos > r«/#4«a»> / CtkH, 



9 7^ Espé&acuh de la Naturalkza. 
escrito en tiempg del mismo Don Alonso el Sa« 
bio de letra primorosa ^ y* dice: 

9, Nos que debemos dar ayuda de salut por 
.,1 el Étzimiento de las Leyes , apareiamos nos^ 
5, de fazer nueva obra ^ cuerno fízieroa Jos an- 
9, tiguos , & quererook mcstrar , en qual ma* 
59 ñera se debe fazer la Ley y y en qual ma- 
,^ ñera el que la faze debe aver enseñamieo- 

X4MUIX. 51 tO« •••».« -"- ! ' 



La lamina 9.' se ha tomado de .otro to» 
4no en papel ^ que contiene la primera de las 
siete Partidas , y antes de ella un libro , que 
4icaso las servia de Prologo , ó introducción, 
que trata principalmente de las cosas de la 
Religión Chfistlaría (^ , aunque se tocan éa 
él casi todas las Ciencias 5 dirigido á los Re- 
yes con tirulo de Septenario. Su Autor el ci« 
tada Rey Don Alonso X 5 ó Sabio 9 en cu- 
yo tiempo está escrito , después' de varios elo» 
gios de Dios , puso un largo Panegyrico de 
su Padre San Fernando IIL , distribuido , se^ 
gun el métbodo de toda la Obra , por el nu- 
mero Septenario 5 y lo tallado en la lámina 
dice asi: 

%. 5, De lo que jnuestran las siete letras del 
„ nombre del Rey Don FERANDO. 

%.. 59 Et todas 'estas muestran la bondat, 

„ que 

(«») Eb ttte Tomo, eomo en codat sus Obras t mairi üesra ' el Rey 
D.Alonso el SaMo ana piedad, religion>/ respctoáDios admirat^left; 
Y bMca f «ra tener por íaU« U blufeiiiM>qtte /in rax^n k le atríbujr*^ 



'I 



Tckogfáptía EspaMá. 9 77 

)^ que Dios en él puso. f. Ca la F quier de- 
,, cir tanto , como Fe , de que fue el mas com« 
,, piído , que otro Rey , que nunca fuese de su 
^9 linage. %. Et la E muestra ^ que él fue mu- 
,, cho Encerrado (a) en sus fechos , et ovo muy 
95 grant Entendimiento , para conoscer Dios, 
9, et todas las cosas buenas. ^ La R muestra, 
^ que fué muy Rezio (b) en la voluntad , et en 
y^ fecho , para quebrantar los enemigos de la 
,, Fé , et otrosí , los malfechores. %. La A 
,, muestra otrosí , que fue Amigo de Dios , et 
^, Amador de derecho. 1f. La N que ovo No« 
9, bleza de corazón en todos fus fechos , porque 
^ ganó Nombrada , et buena fama sobre to» 
3, dos los otrosí Reyes , que ovo en España* 
^ f • La D muestra otrosí , que fué Derecbure- 
,, ro (c) , et hai (d) , tan bien en dichos , como 
3, en fechos, f . Por la O se entiende , que fué 
j^ Orne compiído de buenas maneras, et de bue- 
^y oas costumbres , porque fué Onrado de Dios, 
9, et de los omes. 

A esto se sigü^ imnjediatamente : % Onde 
,, Kos , queriendo complír et su mandamiento, 
yy como de Padre , et obedecerle en todas ías 
„ cosas , metiemosnos á fózer esta Obra por 
^ do6 razones. % La una y porque enten- 

„diep 

(«) Emur^dit > ic«b«do > perfcAo. 
<b) Xnj9 1 rcfto » y firme. 
(c, Dtrtchurff « dador de su derccHo i cada uno. 
<d) L§ñl es aquí syuownio de dtrtiknrtn » esto ct > f#^4/ > mas 
>bajo si^nifi«a/W. 



176 Espe&acuh de la Naturaleza, 
^j diemos , que avía ende grand sabor. IT* La 
yy Otra i porque nos lo mandó á su finamiento, 
,9 quando estaba de carrera para yr á Paraysa, 6 
9, creemos j que él fue , según las obras , que él 

9, fizo 9 &CC. 

Acaso algunos de nuestros LeAores me- 
nos noticiosos habrán estrañado , que dennos 
principio en San Fernando á nueva Época, 
y primor de lengua , y letra , porque su idea 
del carader de San Fernando será solo de un 
gran Santo , y de un gran Soldado» También lo 
estrañarán otras gentes ilusas , que se figuran á 
la virtud , y santidad heroyca con ayre duro^ 
áspero , y grosero y enemiga de h humanidad^ 
pericia 9 dulzura , y civilidad de costumbres y y 
la creen contraria á la cultura de las Ciencias, y 
Artes curiosas , y mucho mas á los comedi- 
mientos , gentilezas , y gallardías caballerosas, 
y á los honestos pasatiempos , y recreos pro- 
prios de la esfera , y estado de cada uno , aun 
con la medida de la discreción* Pues óigase lo 
que entre otras cosas escribe Don Alonso el Sa- 
bio de su Santo Padre , cuyos fragmentos nos 
servirán también de muestra del lengnage de su 
tiempo» ♦ 

% „ Esto ovo en sí natural miente sio otras 
y^ buenas costumbres , et maneras , quel (a) dio 
„ Dios tantas , & tales , que todo orne seria acá- 
„ bado , para averias. 

Fer- 



L!* 9T.I3 P9.V 



cr^w P^i^y^c^vy Ls ifi^í^ U^t^f^iícht "^1 



''^SOr^ 




T '^O* 



coÍKht^ cT^i 






ifi^^ST^^^ ^♦^^jy^jw" e>i^S\w^:í^ to^ opnvy'^ 



Paloni'dt'Toleli .sIO. KUI Coní f, W 



-"«- 



tes 



PcHeograpbii Española. 



%n^ 





Buen con 
tenente. 



Buendo- 
nayre. 



Buen en- 
tendimi- 
ento. 




Buena 

palabra. 

• 


i 
\ 


Buena 
manera. 



% „ Fue muy Fermoso orne de color en 
3, todo el cuerpo. %. Et Apuesto en ser bien 
,, íacionado , et en todos sus miembros , et en 
^, saberse ayudar de cada uno dellos muy apuesta 
,9 miente. % Et Buen contenente complido avía 
)9 otros! en todas las cosas , que usaba de fazen 
,2 % Buen donífyre a^físL otrosí : ca todos los quel\ 
¡y oíen fablar , 6 le vcíeo mostrar (a) alguna co» 
9, sa de las que él saHe faser , se pagaban dellas^ 
^, Buen entendimiento avie en las cosas : ca siern*- 
^ pre las entendía sana míeme , et á la meior par*- 
9, te. %. M(y buena paíabraavie otrosí en todos 
5^ sus dichos , non tan sola miente en mostrar 
^ su razón muy buena , et muy complida á 
,yaqu€fUos , que la mostraba ; mas retraer (b)) 
5, aún , et de partir (c) , et jugar , et reyr, 
,, et en todas las otras cosas, que sabían bien 

„fe- 

(a) Mtttrár * explictr. 

(b) RitTñtT 9 remedar. 

(€} DtfñTtir > burlar % dar chasco* ^ 



1 Bo EspeSactíh de la Naturaleza, 
yy fazer los ornes corteses , & palacianos, f • 
,, Buef%a manera avía tomada , para fazer sus 
^j cosas* Ca facielas siempre en la sazón ^ que de- 
„ bien ser fechas , et según conviníe , non mu- 
^y cho arrebatado , nin muy de vagar (d). 

% „ De como el Rey Don Fernando era 
j^ Ixen acostumbrado en siete cosas. 







Estan- 
do* 





Después de explicar cada una de estas áete 
cosas , añade su Hijo , y Elogiadon 
• % 9, Et sin todo esto era mañoso ea to« 
yy das buenas maneras , que buen Caballero 
^9 debiese usan Ca él sable bien bofbrdar(e)| 
^ et alcanzar ( f ) ^ et tomar armas , et ar- 
yy marse muy bien y et mucho apuesta mien- 
iy te. ir* Era muy sabidor de cazar toda caza* 
jy Otrosi y de jugar tablas , et escaques y et otros 
,, juegos buenos de buenas maneras ^ & par 
,y gandose de ornes cantadores , et S2d>iendolo 
II él fiuser. ^. Et otrosi pagándose de ornes 

,ide 

(d) Him mny it V4f «r > ni muf despacio» 

(e) BffrrdñT B egercittr en tonto tt« C^baUo. 
(O ,Alt4B^r , correr k MbnU». 



99 de Corte , que sainen híea de trobar , (g) 
^j et cantar ^ et de Joglares , (h) que sopie- 

' (g) Troíar^hzQttytnMyy poesías: por donde se 
^e, que la Poesía vulgar era ya cosa propria de hom- 
bres de Cárte en tiempo de San Fernando : lo que se 
puede confirmar con otros testimonios. 
• (h) 3^'<^^^9 Músicos, y Cantores. La preocupación 
general con que los siglos , de que tratamos , son te« 
pidos por groseros , y barbaros ^ nos obliga á afianzar 
nuestras aserciones con algunas pruebas esparcidas^ 
hasta donde sufre el método de esu Obra. Yá que se 
ha tocado algo de los Trob^adares^ b Poetas, diremos 
^go también de los Juglares , h Músicos antiguos. La 
Música de los Godos , cuya noticia leemos en Sanl$i«- 
doro, dura aun en los Libros del Oficio Muzárabe; 
pero todavía nos es desconocido el valor de sus no-> 
tas. La Música Eclesiástica Gallicana desde el si^p 
Xh se conserva en muchos Códigos sin claves , nira^» 
yas los mas antiguos , con ellas los que son menoi , y 
todos con las notas inventadas á principios del > mis- 
mo siglo XL por Guido Aretiao,que son las misivas 
del Canto Llano de py« En el siglo XL si creemos k 
la Chronica General ^ también buvo Música fíiera de 
la Iglesia 9 pues coocurrieroa muchos Juglares á la 
grande celebridad de las bodas de las bijas del Cid 
Can^adonQuái fiíese esta Música profana, h vulgar 
en el siglo XIII , consta de los Tomos de Poesías de 
D« Alonso el Sabio, en que.yá tiene claves, y. lineas. 
Por ^las se vé , que ri ay re , y gusto de aquellaiflo- 
nadas, y canciones es el mismo que durahasta oy en 
los fay sanos de Galicia, y Portugal. Asi como domi- 
naba su lenguaen la Poesía vulgar, asi también domi* 
naba su gu^oen la Muaica^I^os IñstrumAtos paxaés- 



^8i Eípe&aculodelaNaturakxa. 
^ sen bieD tocar estnimentos» Ca desto se pags« 
yy ba él mucho » ec entendía , quien lo facia 

,,lñeii, 
ta no estaban reducidas st tan pocos ^ que nó pudie- 
sen hacer coros ^ y consonancias di versas. En kis Li- 
bros de CXtenias de entrada ^ y gasto del Rey D» San- 
cho IV, Nieto de San Fernando , de la Era de 1 3 3 r» 
(año 1 293*) hay muchas panidas del vestuario, y ra- 
ciones ,que se daban a quince Toffiboreros ^ 6 Ornes de 
ios ^tambores , k quatro JVomperos , k dos SiUtadores^ 
y a los JogiareSj b Músicos del Tamboret , del Ayabe^ 
ha , del Añafil , de la Rota , al Maestre de, hs Órganos^ 
y no solo á ios JoglareSy sino tarobien á lasyoglare^ 
sasm No solo havía los Instrumentos aquí nombrados^ 
sino otros machos, que constan de diversos docomeo» 
tos antiguos* La mayor parte de dios recogió el Ar« 
apreste i/eHiVa Juan Ruiz en los versos siguientes^ 
describiendo el recibimiento hecho 2 DonAníor^ 

Dia era muy santo de la Pascua mayor 
^ El Sol salia muy claro ^ et. de noble color^ 
Los ornes , et las avts , et toda noble flor 
Todas van recebír cantando al Amor» 

Recibenle las aves j Gallos^ et Roysefíores^ 
Calandras, et Pagayos mayores , et menores^ 
Dan cantos plasenteros , et de dulzes sabure» 
Mas alegrías fiísen, que los que son mayores;» 

Recibenle los arboles con ramos , et con flores 
De diversas naturas , et de fermosas colores^ 
Recibenle los omes , et dueñas con amores^ 
Con muchos estormeotos salian los AtamhreSm 



AUi sal¡aS<gritando la Guitarra MMsca^ 






Palecgrapbfa Española. 283 

,, bien ) et quien non. iT Onde todas es- 
tas verttides ^ et ¿radas y et bondades puso 

99 Dios 
D0 las voces afuda ^ ct de los puntos arrisca, CorpqJé 

£•1 arpudo Laud^ que tiene punto á la trisca^ colugl" 

La GtdtMrra ladina con estos se aprisca* 



£1 1?^ gritador con la su alta nota 
Cab^ él el^aravi taoiendo la su n^ta, 
£1 Salterio con ellos mas alto que la mota. 
La Vihuela dij^efíolacon aquellos aquí sota* 



B Alborjfo 



CAlÍp<. 



Medio <^afío ^ et ÍJarpa^ con el B^é Moríst^i 
'Entre ellos alegranza al Galope Francisco^ 
La Roiaúiscan ellos mas alta que un risco. 
Con ella el Tariote sin ésta no vale un prisco» Yamborcte. 

La Vihuela de. arco fase dulzesbeyladas, ^ 

Adormiendo á las Teses ^ muy alto á las vegadas 
Voces dulces^ -sabrosas, claras ^ et bien puntadas, 
K las ¿entes alegra todas tiene pagadas» 



Ciño qiiece- 
re. 



_ É 

J^vAct^Caño entero ^<,on^\^anderete^ ' 
Con Sonajas de azófar £ise dulce sotiete. 

Los Órganos , que dicen cbanzonetas , et motete, it Hadun 

Xa Gtola xdhardana entre el los se entremete, aft^r Ja«a. 



l^ayia , et Ex^feva , et et finchado JÍtbo¿ün^ 
'Cínforáa-^ et Vadosa en esta fiesta son 
Él Trances Odresillo con estos se compon 
La'xíedancha Bandurria aqui pone su sótu 



A/abtba. 
BaidoM. 



.TV'ompai ^et jfnajikssakntoñ wftahaks: 
Kon fueron tiempaha pla^oterias áíSles, 

Nna 



Taft 



9^4 Efp^^aculo de la Naturaleza. 
judíos eo el Rey Don Fernaodo^ porque. la 
.^ falló leal su amigo. 

Que 

Tiin grandes alegrías , nio atao comunales, 
De Juglares veoiao llenas cuestas , et yalles. 

En las antiguas Ordenanzas de Sevilla ^ recogidas 
año I f o 2 de orden del Conde de Cifuentes^ Asisten* 
te , fuera de otras sobre los Músicos ^ se lee ln si«* 
guieate: 

,, ítem 9 que el Oficial Violero , para saber bien su 
^ oficio 9 y ser singular del , ha de saber facer instni* 
99 mentos de muchas artes, que sepa facer un Oavi^ 
9, órgano, é un Clave cimbano , é un Monacordio,é 
^, un Laúd ,é una Vihuela de arco , h una Harpa , é 
^, tina Vihuela grande de piezas , con sus atarcees,é 
9, otras Vihuelas , que son menos que todo esto, &c« 
En tiempo de Don Fernando, y Dofia Isabel con las 
demás Ciencias, y Artes creció también la Música k 
muy alto grado , como se vé en los Libros de GuiUéo 
de Puig ,6 de Podio, dedicados áD. Alonso de Ara« 
gón , y en otros. El Papa León X, para promover la 
Música ea Italia, tubo dos IVbe^ros de su Capilla Pa* 
pal Castellanos : el uno el Poeta Juan de la Endmi: el 
otro-Francisco Peñalosa , como consta de las Epísto- 
las de Pedro Bembo« ('*'''') Las composiciones de San 
Francisco de fiorja corrieron con aplauso,síendoaDa 
Duqpe de G^M^dia^ peco entre , todos f^^ aso(ifbro de 
Itafia, y de España Francisco Salinas , i¿^p de Jii)ci« 
miento, cuya profunda doftrina én Lenguas, y: ÁfS" 
ffaematicas fue muy alabada de proprios ^. y estra- 
fios , y cuyo Tomo de iVIusica hace creíbles los mi« 
lagrosos efedos, ,que 4e su p4^C4^ OiMWOt 

* • ÍL I • 



VaUographid Espaííola.' * %%$ 
Que la letra recibid semejante lustre 5 y ^«"^«x^ 
' pérfedcioQ^ 'qiié> la .Lengua ^¡aíteHatia^, * diesde 
' el pruicipio ^deL^eynado Ókl iSamo ftey , -lo 
-prueban los dos fragmentos d¿ la lamina io. El 
: numero i.^ es tomado de M confirmación , que 
.cDó d S^tb ál .no iPrfvHegio^lé D^ Alonso VIII, 
su Abuelo ) en que en acción de gracias -por 
-la^fambáa Batalla de las Naí^arde ' Tófósa^ que 
-decidió la suerte de las Castillas por lo mettoa) 
jóié^ la Ig^esi4 de Toledo el Dieamo de toa- 
das las Rentas Reales: de. Alcaráz^iysd '<#eiy> 
mino con otras cosas. Las primeras palabras 
^ú ^dél PrK^il^ insértp Se Dotí Alom&Vtíl, 
y en ellas 9 sin haber lugar á equivocación de 
guarismos ^ se lee , que fueron casi doscientos 
^¡í,Moso8!los iqtíe quediroa muehoi leA^Bib- ^ * .^,j 
-talla. .LacftcMesdeli Privilegb de San Fernán* 
4o. Díte asi: í v' - * 

95 Hunc.inqiiam Regem per nostre parvita* 
^ tislmistériom^i97/i«ito^iVi9i) veniéntem lo ttiUl^ 
^^tiiudÍDe.íin03diiiai9& commioaAienii cbkiiitt 
•^detoruere chisiiaAumvápiíd-lííavafed^ iTolosá 
9> stemeré per Sendas Cruda viéíoriam cam^ 
i^pestri bella .misericopditer est ^ignatus. Ubi 
9> ctii^ de* stíii )feme - duceníes mtíShU órmiH 
\ ^ tirmá \ ipkeí; ftigacia c cqu^ vishiculo y '& f ugé 

^'^ésidhií est; «aahtsítusJ n Fa&á' Carta ' apúd 
^ WbanteuUAtegTé. m.(Kat«ndas Oñóbris. Era 
-^ M. ce. L. V J. aono^Slbgm mei secundo. 

I »i I JP¡1 numero a."" muestia la traz¿ de las rué* 

dasj 






( 



• XI' 



a$ 6 Espe&aculó ds Ja Natüntlaca. 
das, d s^^ios d«..lú9.. Privilegios dd 'Santo 
: R^.9 .cay^ DOibbw «tiL'eoI d docub interior 
<;id7«íiedor <Íe la'GriDí., y tú ^ exterior los 
ide I>Qia Lope CKaz/de Harb^Sefior de Via- 
.<caya, AlferesMayar^ydeDonGooudoRittz 
,Giroii , JNbyi2rdeKik>. Mayor «del Btjf» Se lae 



n 



\,>iggiS¡gmímFercaiidi Reg^ Casldte. Lit- 
^pm.Dídaci de Faro^ Al&riz Regis confir* 
^y niat s GoQzaluus Roderici ^ Mayordpmiii 

^SCR JTÜR Ai T tENG UJÍG S 

de Jos s^los Xm^y XIL 



* * 




tiila^ reden dividido del de León pM D. Akm^ 
^ VII el Emperador 9. so Abuelo ^ ine de 
flipy iúrga .dúdracioo^ se. ¿a 4^ca^ ^ l^i*- 
ffaj[;(i .par» diridéa dfc,laiétratide.3ü xlemr 
ftp^.d^sdfe stKl.ptiácipioyíyibaiatala «xrada 4» 
San Fernanda i dé <)tid acabamos de hablar» 
Pl pum^. li"" es.de jnaPrmlegb eaque dio á: I9 
^;M» d»Taledo la Aldé».de\£%f«?/;.4ue>e^ 
oy ;^n^p(Hrfitdo/ptofeoetíeotéáola: Dignidad 
Ar2pbi3palV' sitoMlt co la Alcarria , por donde 
^füeelRjo Tajadela Diócesis de Cuenca^ y 
entra eo la de Tokdobr Díe» . ^ .^..' '. .. 



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Lr'i.-T.ni'ia 



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^' Ptdeograpbü Espa&ía.^ 1S7 
5, b nomine Doinini Ameo* Regle siqdi^ 
39 deoT incQfnhír petestati . Sanda queqíie lücft 
V) dUfgere. Ea propter , &a Rada Gaha m To* 
^ leto XIVv Kaíendáruñ Febroary. Era M; CC» 
„V. (11*1167.) 

En este Privilegia coürffnna entfe los Gratis 
des Sefioiie^ Qrtí i Qn^eí v^i Alcaiar ( 6 ^^i^) 
en Toledo ^ Melendo Lampadof '^ y Pedro Diad, 
Afcaldes ; Esteran- Ilktr ^^ Algóal. V Domini* 
Go Cidez 9 y Martin SaWiadoves ^ Almoserw 
Íes» 

£1 ninn;. d/ tiene el príodpio y y parte de 
la fecha efe un Privikgío, en qoe lafRéyna Do* 
ña Leonor de lagBterra 9 muger dé dicfx> Rey 
Don Abnsa VIII , dio al Altar de su Paysano 
Santo Thomás Cáütaarieme jen Ja i Iglesia d^ 
Toledo, marty rizado. sdIo90¿Boaiio5: antes y el 
Lugar de Alcaboo^ qrie by es ¿de los Exc»^^ Di>» 
ques dé Maqoeda y y dice: " * 

„ In nomine .Ssinéte, & nidhridae Trini* 
),tatisPitris7& ViUjj^^eipiuhs 3an&i.,/ín^^ 
5,Notum sit ooifúÍHSSv títo pf^seotibos^^nánR 
^y futuris , qood jegti yí%fM9r Deí giratia Regi«» 
fy na Gastellae^ && Fa&a Qurta pridk Kákrí'*. 
yjdas^ Miij. Era M. CCXVII( año -1x79.) 
fy Secundo anno ^ quod Serenissimut Rex AC^ 
jydefonsús per vim Concam, optimtiu^y Tie- 
ne este Privilegia rueda ,*y colunas de Confír^ 
filantes, como los del Rey , y la rueda , en lugar 
de Cruz« 6 signo de la.K/eyna. ^. tiey dibuj»* 

da 



.aS8 Etfé&aculf de U 
4« dnat tnaoo estendida* Entre los C^ofiroum- 
iles!seleei>ualadd:ÜI£^!nNáKrZ(M^iMb', Ah 
xMm\T4ktl' di Ma^tí'xa^ti otro bao: Pítrtfs 
J^itx,]Al(Éitl¡üiTokfi <k QistHiaiios, 

El aum. i."* tiene el priocipia 9 y fecbade 
xn» Escritura ^ estimabb por las personas otor« 
^gaotesr;/ por di lengua^) ^lá qual pw taoio 

^copiaréofios toda/. ' f 
•i 9»Itt Deijoonimei et ¿jos gratia. Estaca ave- 
1^ nensncia, é camio^-que fezo Dopna Cecilia^ 
^y Labadesa (a) del Monesterio de Sant Clímen^ 
l^'.csa ^okintiá'véitifósgattiiento.de tujestib Se- 
5^ óior , é Badce onrado Ldrcébispo. (fe . Tob^ 
^ Don Mártino y é Prímat de Spaciia y quem Deus 
^y Síüvety & ofiretm (b)' Labadesa nomrada &« 
^.zQ.iestal habcoemift ton Don Femando Pe-* 
^drezi^ fíUode)Doa/PkdfO.Mátfaeo9 ^¡ue Deus 
5>:^d^i/.iral ábbcKiicta iezo.^ que !del dia dojr 
^y delesa (c) Don Eeenando Pedrez y é des eses 
^:(d) de toda ia: heredad qnel ténie en Aldea 
9i' Daigánss (e) elv ¿^ oxot por el, de iiierras , ^U 
jileas f^cNífos, pcadoa, cnolfiios^' casas y. cot-^ 
5,' rales i ; solares V entradas y y «sidast (f ) ¿ de 
^ quantas derechuras avie en Aldea I^irganz la 
^.cpooBiradadelas Aldeas.de Toledo , é de^ 
•♦"•«*' . . , yy lea^ 

Ct) LékUfsé > cambio , qtte hizo Dofiá Cecilia la Abadeía. 
«(b) ^tmt d'^.fofmaU Arajie de cart^cía» c<mio o(r/u mataba/o; 
(c) til fié , deja * del lAtino Um4U ' 

\C* ^ ¿« w#i > y de ató füc ;«e dcmie « ic dcnpoOcriu 4c #jír« 

ce) D^r^smt^t de Argante* 



llOlCdllllU1llHl.VjHiim<».L\ *iH'UljliliC1 

ackvArtAitoUto.v-uW-RuLñí-RljraJiT) . j 
mi fir«mil); tain fíoihV, 4ium hiw";? 



j|irm:'>inw.rcri\ni<Timml-.<riimw>«mirfnrT^ 






t'J 



^Vj'í 



PdkógtapMa Espanta. 189 

)9-Ie808)édesesiose de pocote de m ncho » confk> 
^ que lo avie, ó lo devie ad haber , é delesolo al 
99 Monasterio de San Climeot: que sea heredad 
•,, de sus heredades del Monesterio de San CU* 
.99 ment, é nol remasó (g) á Don Fernando Po- 
>) drez el conomrado , ni poco , ni mucho , ni 
jy entrada , ni esida en Aldea Darganz la conom- 
jj rada, ni á él 9 ni á omne por Ú. E por esto, 
99 que Don Fernando Pedrez dio al Monasterio 
9, de San CUnoent 9 dio la Abadesa coQomrada, 
59 é so Convent en cambio á Don Fernand Pe- 
99 drez el conomrado , dieronle , ¿ desesieronse 
f^ dello, dieronle en Aldea de Rielves de las AI- 
I, deas de Tcdedo^ que Deus sahet , dieronle la 
99 meatad de quantas tierras an (^ «n^ia, é debea 
9, ad aver tro (h) al dia doy en Aldea cdnomr 
99 rada de Rielves 9 é si en esta meatad que! dí&- 
99 ron oviere Fernán Pedrez heredad pora sea 
99Jugosdebuees9 (i)á cada jugo VIH. Kafíza* 
99 das seronadura , las duas partes de trigo , é la 
99 tercera de cebada 9 téngalo 9 é sea pagado , ^ 
99 sí nonovierez^y tanto ena (j) mediatat pora ses 
59 y^'P^^ como dicho es , quel den complimiento 
>9 eo otra meatat, que es del Monesterio. S diero- 
99 ne á £)• Fernán Pedrez la meatat de casas , i 
^ de corrales, é de solares , é de las eras, é de« 
Tm.XIII. Oo ^jtas, 

(e) N0/ rtm*ti > no le quedó. Htn ilU nmmtrf» 
Ín)Tr» : hasta. ' 

' (i.) Sfr -ju^n d§ huttt , feis yugos «le -Btteycv 
( j ) r tént9 tM > alli caato ca la* ' ' ^ 

4P 



d 90 Esp^Bacido de la Nn^tíf ateza. 
ras, ¿de tierras pora ortos, ¿meátat de pira« 
do8^ i meatat de las vioeas^i^ de matiolos , (k) 
qqe oy en día an^ ¿ que debeo ad airer tro al 
día doy por qual guisa iKquier que sea. (t) B 
dáñ le d tercio de la heredad , que £6 de JDon. 
Julián filio Dalvacil Ceid en Aldea de Da* 
ralviejo de las Aldeas de Toledo, ¿ otrosí^ le 
dan el terdo de prados, ¿ Casas ^ ^ corráles^^ 
solares , é aguas ^ i entradas , ¿ asidas 4e 
quanto perteoescie i Don Julián el eononoi- 
rado 9 de quanto hereda su ülia Doona JLo* 
na , la que es Sorox del Monasteno , fueras 
los majólos^ que son de Don Alvaro,^ en es- 
to adá seer pagado n^mao Pedrez^ como di* 
cbo es. £ este cacuo, <)ue JLabadesa fezo, é 
so Oonvent con Don Femao Pedrez tn Al-» 
dea de jEUelves^ €t ^n Aldea de Daralviejo^ 
secundo, que connomrado es^ nob romasó 
á Xiabadesa , siin á so Convent en is^llas ^ ni 
-poco^ m joiucbo^ ni entrada ^ ni esida^ ni 
j^pedit¡on(ni)i4Qguna^DÍjieUas9 óii omoe 
9, por .ellas. E sopo Lahadesa^ ¿ so CJonyent^ 
^ que olieron, é que prisieron (n) k sopo ,co» 
^ mo leoie Fernán Pedrez aqueUo., que teme 
^ en Ai^aoz^ é non ^ ^ntorpaion^ (o) tú ^ 

9>ei>f 

(m) Ptditín » «ccÍQD i pc<iir. 

(b) £ fue friéfrj99 • y 4o .que ftomarOB. 

«I jrcf bo sigiuciic(. 



Paieograpbía EspáMóki'. 19 1 

99 eoganearon en algo ^ m non se les encubrió 
jy ninguna cosa ^ ni á ellas , ni á Fernán Pe- 
yy drez y é vieron j que todo se tornaba en pro- 
yy veclx> del Monastería , é &opferon , 6 en- 
yy tenderen lo que fideron y k otorgáronla, ^ 
9, por siempre maes (p) los unos > é los otros^. 
99 é nunqua^maes non hayan poder de tornar- . 
j% ^ (9) dést Sscbo. E que iñya Don Femand . 
yj Pedrez esta heredad conomiada ^ quel da , 
9, lahádesa coDoomrada , é so Gonvent por 
9, camioy que sea de Don Femando Pedrez» 
yf derechero heredamfento por skmpre maes del» 
99 ¿desu generación , é fiíga ddla su volun- . 
9) tad , venda » é cámie , é dé i qvi quisie- 
jtWyh sobre esta convenentia deste camio fi- . 
9)Cferon romperá Don Femando sus cartas». 
,ilas que tenie de la heredad connomrada. 
yy Darganz ^ é ú alguno sacare á Femand Pe* . 
9» drez pocod mucho desto » quel ( dio Laba- . 
^^desa^é so Oopvent por cáorio en Aldea. 
yydd Rielvesyé de Daralviejo , secundo que 
», dicho es y quel Monasterio connomrado , é 
yy 90 aver coure (r) á Don Fernando Pedrez . 
yy el connomrado valia (s) daqudlo quel sa<- 
yy careo. £ sobresto fideron firmar sobre sí fir- 
9» mas (t) buenas » é derecheras por pasar 

Ooa „é 

(p) P«r sitmfTt mát$ > por siempre jamás. 

(q) T9THérn » bol verse» a{>arcarse de lo hecho* . 

(r) C9Uft • cttbrt » recobré > satisfaga, 

(s) VMU , valor i predo. 

(t> Firmoi 9 testigos , que)fry»4» > h rtyia» 9 h rfb^ran t tito ti, 

éi^firnuK^ » y facrzft 4 lo siento con ao nombre > y uibscrípcioa. 



1 9 ) EspeShcuío de JaiNaUéraiíeziL 
9, é otorgaderas de tiempo, é de sazón , é escri«> 
99 bieron son nomces proprias manos , é los que-. 
99:fion sopíeron escribir , escribieron por ellos. 
99 Fecha la Carta en XVL días de- Jfuiero , Era- 
99 M^ Ca* XL-* UILV Et acrescieron (ü) en., 
99, esta convenientía9 que sioviere Don Fernán^ 
99 do Pedrez encesta meatad 9 quel dan . de Riet-- - 
99! ves, compUmiento de XL* VIIL Kafizí^das^ < 
99 como dicho es 9. téngalo Doii Eemando 9 ¿< 
99 sea pagado 9Jé si^oTÍere9 y (x)d( maes^ leseb^^ 
99, é sí non ovierc y tanto 9 éoviere y troiXL* 
99. V.;" téngalo 9 é sea pagad). E sL non Qviere« 
9, y compKmi6ntD áJÓL* , Vi? Kafisadas^ comcx. 
99 áidn es9 complane en- sulco d^ b $oá. {j\. 
99 Cumplimiento de XL* V Kafizadas ; secun-^ 
99.dox)ue vieren bs. ornes buenos 9 que íoien- 
99 partillo. Et sí por aventura paresquiem otrsi: 
9, Cártadesta liecedad de Hs^ Famandú 9 ó del , 
99 Monesterio nomradó 9 noír valá 9 m aya fuer- • 
99 za9 ni. non vala^ otra Qirta.9 sino^£Sta. 
99 Ego Cecilia Abbadesa 9 desi^r nominata con-^ . 

firmo 9 y jussi scribere nomen • OKStim* 
99 Et egoOrabona^Prioíra ooofirmo^ & jussi scm . 

- bere pro^mor . 

99.Et ego Dominica Mathei confirmo 9 & jossi. 
scóbeie^pso me 9 &.sum Sacri9tain2u 

(■) ^criithrtm act^eataron « afta£«f«ft«, 
(X) r, ahí ,6 alh , iW , I//K. 

(y) CumpUnt m SHif dt.U í§ k , CttmplAok CO tiCríA | qUC CsU 

fj;gad4i 6 á »ttuo de U su/a hssta*. 



• Paléographía Española. 19 j 

9^/Ego Eulalia Dominici Celleriza confirmo ^& 

jussi scribere pro me. 
,9.Ego María Raol confirmo^ 
9, Ego Domenga Sebíb cobíirmo;. 
99 Ego Leocadia Petr^ confirmo. 
9, Ego Maria Stepbanr conftrmo.. 
^y Ego Luna Johannis confirmo.. 
99 Ego Maria Veiaz confirmo. 
,9 Ego Efisabet Joannis confirmo. ■ .^ '^ i 

^Ego Mariá Ferandez confirmo. ' 

y^ E^ Urraca Michadez- Suace fiHée confirmo.^: 
^ E^ Marina López*' confirmo. 
yy Ego* Elisabeth Gonzaleez confirmo. • 
9^ Frater Stephanus supradiíti Mofia8terii<>apeP 
^ lam»^ testia.. 
^ E^ 'Domínicus Scriba I^sby ter^ San^ Ro-r 

maní> hanc Girtam notui, & sinn testis^ 
^^.Sé' Secura;' . •• 

9^. Alvar Akarez testís. • ' ' 

^ Fernandus' Jbhannis- testis;' ' 

97 ^ ^e> M. {Martims) Toletanae Sédts A>^ 

* duepiscopus Hispaniarum Primas confirmo. ^ 
Sebajodeestas firmas hay votras^res' Arabígasy, 
que dicen:.' ^ 

fy J¿anne» hijo dS P^o , hip de Alidelrabman, > 

hijo de Tamin ^ tiijo de Hareh. 
,, Baniél, hijo de Alí Aínnür. 
yy Dimetrio, hijo ^' Ornar BeaGalebAtealanet^ 
' „ nemi. (**) I-a 



1 



394 EspeSacuh de la Naturakzcu 
La letra de estas Escrituras , na tíeoe la 
gala y y hermosura y que las del tiempo de San 
Fernando ^ sin embarga es bastante regular. A 
este genero de letra se acomodaban , no solo, 
los Notarios y d .Escríbanos, sina también hs 
personas particulares ; mas cada, utio fimnaba. 
su letra mejor, 6 peort se^in sn enseñanza, 
ó su pulso. En los PrivUe^s Realas no están, 
las firman origipale^ dei los Confirmantes : to- 
do es de letra 4e los Not^rioSp Én las Escrituras 
entre Vasallos hay de todo , como se yé ^n la. 
que acabamos de copiar 5 en que la v^uiedad de, 
formas de. letra hape conocer , .quáles 909 íi^* 
Blas origínales, por Ja mismia yaffeíWise p^^^ 
noce ser firma original de San . Julián, Qbis^ 
po ,..la que representa el numero ; 5 9 y ultimo, 
de \^ lamina 13! porque se halla después . de 
la de Don Rodrigo Obispo de Sig^^za , y, 
con las de otros 16 Canoirigo^ de 7^1e^. ^ j. 
de Cuenca , testigos to4os d? • un^ doaacicn^ 
hecha por Pedro ^Presby tero , de su heredad^ 
de Tielmes á la Iglesia de Toledo , y cada 
firma es de ayre 9 y forn\^ diversa. Debe 
leerse: 

99 %P J* C^^Á^^^-f ) Concbensis Episcopus. 
55 testis. 

9, Faaa Carta VHJ. Kalendas JunU ^ Era 

^ M. OC.XXXVJ, {afío de 1 198. ) . 

, Por esta firma, y por otras,, que aun. se 

consenran del Santo ^ se vé que con razón 

% los 



i 



. Vahbgfaphia Fipatíola. ¿9$ 

!fo$ qtieiíao publicado su vida /le alabaron d« 
que escribía bien* Pero otras firmas de este mis^ 
mo instrumento son ide letra muy mala, como 
sucede en todos Ips instrumentos, en que hay 
jnuchas« Oy no vemos lo mismo? X^que fue^ 
esoe^i^y eso i5erá« 

Ix) que se dice de ]a escritura , debe esteo- 
derse al uso de la Lengua Latina* Los monumeo- 
los latinos , citados hasta aqui , están esciitos^o 
tm latin tolerable ^ y en que nf^ vez hay solo» 
mismos. Pero no ;áempreera asi, y be aquí uq 
eg^mplar de las ^escrituras , que digímos , poder 
Ilamasse kilingu^s^ porque son Latino Castellanaai» 

^, In Christi nomine , Íi eju3 gratja, E^ 
9, Doñus Alvarus Johannis, Vir X)Qñ¿ Micía^ 
^, & ^o Salyator Johannis ^eto de £>Qfia María^ 
^, Mescabello ^ donamiDs % poner nnam lerram^ 
^, que faabemus $ub doouoio Talavere , & ia 
,, termino de pontaneUas , & habet términos 
^, contra Orjentem nostram teniam ; conora M&- 
^^ ricUem moiblum^ quod posuit Petrus Prior 
^ Sanéti Míchaeli3 in terram jiostram ; contra 
^Occídentem tívub de Fontanellas; contra 
y^ Aquilonem ¿inúliter térra nospra. Nos jsupr^ 
99 d¡£U 4Mamus tianc teriram fibi Nunio Leuíta 
^&ni£ti Micbaelis^ nt jdantes in ea m^iolnm^ 
jy sícut mos ^t. £t quando istum maiolum fue* 
,, rit de partir^ ut partamus eum ^&c acdpiamus 
^ eom , & acdpiamus nos prediAi tertiam par- 
^ tem de hoc maíolOy & tu prs»S¿tus Nunius, 

ut 



» 



ft96 Esp^aetdo déU Uatúrakxa. 
^y ut acdpies duabiu ttrcibus de tnaiolo iato 5 -& 
^,stot tuoo tibi,& heredttariisrtüis. £t$i aliqufa 
,, homo tam de nostds, qisam estraneis vohia 
^y hanc terrano j aut post qne jx>skam luerit yi* 
^y Qea.9 vohiQftt ctmtradícere^ aitt xiemandaiei 
.,9 ut oos supradidi arretremus jtxan j ut qui 
,, omnii [nbstra htreditavetít , sicut: moa áest in 
^ Talayera ^^eHn Toleto. Faéla-Cana iu meif 
^^ sePebruafÁj> JSra M, GC XlílX.{aiío 1 19 1.^ 
9^ Hujus tei sHut testes. Et donámus nos su* 
^/prádtdi' ;Aly.an3s , & Sal^ator tibi .Nuoiw 
yyiiltim fnmm ^ qui eat in «Occidente de itta 
^> térra supradiéla , ut (¿antes ihi yinna , aot ar- 
^y horesr y aut qui fincias ibi ortum y sí yolueris» 
^y Et si hoc feceris 1 dona laobis oosti^ :inedíetar 
19 te. £c si Dolueris faceré ibi al«qu¡d,Haxa iiúl)ia 
19 nostra-faereditate de ptato. £t no^ «opradifii 
99 Alyarus5& SdyatotVdc Nunius auturgamus 
^9 hanc Cartam cpratn teatíbua , qui presentes 
9, fuerana la liac Cana ¡habet íQter^crittím 
yy partm. ti Bgo Jobannes.Pdbgiiicortfirnsw.a. 
^ Ego Justus Johannis testis* ris Ego Feraai^cb 
9> testis. is Ego Johaanes Justi testor y & nota-f 
„ yi. e Dos ürmas Arab%a$. ("**) 

Este' lengoage» 01 es4a len^ia Itatioa.» ni 
menos la fCasteUana y qu& estaban en usó en aquel 
tiempo» como quiso dar á entender con otras 
escrituras^ comoista, cierto Amon (*^)£ssc¿9.- 

• . ; ■ : , .me^jt- 

^(**) En el. mUmo Convento. , 

t (*♦) Vtdró Alcocer en sn Hirttrh dt Ttltdt f -Obrí én ^ne ti 
|f ce trabajó cl%anomgo Juan üc Vcrgara » milagro .de Cfndicton 
^n mí tiempo. 



^Miente rgncf ancia de los Notarios , que ni qui- 
sieron explicarse en él €!a^teIIdno vulgar ^ que-ae 
úsaba^^qual vemos en la Escrítnra antecedente» 
•nf supieron hacerlo en Latín. Pero mejor que 
lo5 Plrivilegios prueban el uso del buen Lacio 
hiuchos Libtros escritos en aquel- tfempo. Entre 
otrosr sobfaHíah para^^ prueba los dos , de que se 
han tomado los dos- últimos- números de la mis* 
'ma hmina 1 1 , cuyo mimr. 4* dice: 

„ Perfedus'eát líber Aven Alpetrauz. Eau*- 

j, detur Jesús Cbristus-, qui vivit In eternum per 

^ témpora. Translatus á Magistro Michaele 

„ Scotto Toléti. In decima oétavo die Vener» 

^AugustL Hora tercia cnni Abuteo Levite. 

^ Annó lácarñatíohis Je$U Ührístí i » 1 7« 

' Esta^é9láütt^áfechadeunCo(figo,enque 

*se baflair jdntbs diés y ocho tratados Matbemati^ 

•eos, y por la mayor parte Astronómicos de Asser 

The^th beti Goré,<!e Abmetb Alfrdgano^e otrq» 

-Adtof^s atfbriIn1os,déMe8ehel[^h , de Juan His^ 

'páfertse i de PtoloiViéo » de Alcatím de fAagerip^ 

namadb^ /fímacbéi^á i esto es^ natural de. Madrid^ 

*db Ornar , y finalmente de Aben Alpetrauz, ó AI- 

j>etragio3^ traducidos tp4os de Ar^be en Latín re* 

giilar^ 

Pero mucho mayor prueba es el libra de 
Diego dé Campos y Canciller de Castilla , divi* 
¿Kdo en siete libros , coa titulo de Planeta , de- 
dicado al Arzobispo Don Rodrigo , que escnk 
liia i la entrada d^ ceynado de Sao^etnando». 
TonuXin. I^ co- 



a9S EspeSlacido de la Natarakxa. 
como dice ^n el Prologo. De éste se han toma* 
do las palabras del nuin. 5^* que dic^: 

3, Scribo itaque anno iacarnatt Verbi M^ 
,, ce.'' XVIII/' quupi iuxta Apostolum fines 
,, sseculí deveneruQt , ^ utiaam pervenissenu 

Este Autor es copiosisirno ^ y aefyípso ^ de 
estilo atneno j y v^rio ^ y no obstante sus faltas, 
muy pocos escribieron mejor el Latín en aquel 
tiempo. (**) En estos dos Códigos se vé cónía 
la letra al compás que la lengua vulgar iba ca* 
minando á su perfección» 
xa No se diferencia mucho la letra, usada en el 
reynado de Don Alonso VIII , de que acaba-- 
mps de hablar 3 de U letra ^K)uese:intro4ujo por 
Don A^on^o VIoábjQg^a J^.iCioi,hi€íi i y que se 
rcon^ervó len el f^yDado de Pon Aiooso VII ^ su 
Nieto ) llamado el Emperador:. Esta era la llama- 
^QalivaMj porque era la común de Francia, 
y $e baila en los.librps,ymo;mmeQi^ fiedlos 
Jines ^i ; siglp XI 9 ^unqne ; no t^n l>ien £^dwi* 
da , ni tan hermosa ei) los ma^ ^ntjgqQS > cp;tno 
en los que se fueron escrifaieodo después» Pru&- 

• • • • ■ 

« « 

' •'(*») \ñ 2Vd\o Proloeo, alabniJola gabi^úni «niverstl <lél Ar- 
'^obispo Don Rodrigo, dice enere otras cosas: >, Qaxdam QQir^>-«t 
„ ascruflC) «jujedim, uc dc<truat» qiixdamiit iiHcruat. Qiij^dam irA- 
. • ^, TÍt, oc discaciatyiqasdaBí > ttc doceat>'<)usdam« úc áott sélüm tc- 
» near; sed ficculcec. Enomendat, vel conimendac G«//4»(«j i» /«fwr- 
«, ÍMt Lef^foncnses in tU^uentU , Campesinos in mensa, Cá^tellansf 

.»t in po^na» Sarranosin ducida, Aragonensetln constaflcia, Cathft* 
9> Unos mlxcicía , Navarrot tn i^loa ,''Narhoncn«cs ín ínvicacara. 

^i'efneftdat«vel ^oifinMQ^tBh¿t9iu(^;inm»i!a|««it^fv(Ptovineia]e$ ia 
v^Tftkmis , Turonensts ia metrh* Vascone^ in (raicfti^, Ngrr^aRnqs 

fu í« aiiiiata%^sSV«iico(M tfueAiiicAfti Ai^céi i» clOUdúacc > &¿* 



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^nUn^l Ut? 1>AC Cvyt^ ^^í^ H.A.VVI ^^^^c^ií^ 



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*\Fá¡¡e9grapbtí\E9pathJa^ ^ ^99*. 
fca: de :Ip dicho es la: ^amina 12^ cuyo primer 
numero está tomado de un Privilegio , en que 
elr Emperador Don Alón» Vil , á 39 de No« 
viemhre. Era ii6i , ( zho il»s ) dkS á la 
Iglesia de Toíedo la 'decima parte de todas sus 
Rentas Reales de aquélla Ciudad* Está escrito 
todo dé letra gruesa 9 y grande , entre los Con«- 
firmantes se halla Don Pelqyo Obispo de Oviedoj 
y:empí^ aw' 

99 Quoniazn faec preseas vka. labilis est > at^ 
^, que hrerissima , &c. " ' - . 

Igual concesión del Diezoio de todas las * 
Rentas Reales de Madrid hizo el jnismo Rey^ ' 
siendo yá cpmnadó Emperador y en otro Privi- ' 
legío de letra mas pequefia , qqal se muestra en. 
la ^cfaa , y firma del Escritor y representada en 
el numero 3 9 que dice asi: 

- 9, Fada Carta Fornieste Kalsndís Septembr», 
y/EraM. C LXKXai (año xÍ4 $)i=^GenlúúÉ: 
,y''Scriptor ImperatOTis permanum Magiscri Hu«' 
yj gonis^os Cancellarii scripsit^ &.con(irmat. 

Es muy semejante á esta letra la de la fechq 
dd tratado de paz^ , y alianza ofensiva , y defensi* 
▼a , hecho entre los dos Reyes Don Sancha de 
Indtedo^y dé Castitla/y Don Fernando de Leon^ 
y de Galicia 9 cuya fecha dice asb '. 
^ 5, Faé^a andcfcia ista 9 It ponireiiíentía lo ^ 
jj Sando Facundo ( en Sabagun ) sub Era ÜCL: 
^rLltXXXVL '( afio' 1 15^. )r<leclmo Raleada- 
^i rom Juni> Auno ^ qno* pater txxoaí Adefixi*- 

Pp a ^sos 



.^^rsDs famosissínias His^aiáarum ImpecÉttor 

De 4a snisma casta de letra «s el Privile^o 
de coDfirmaciott del Fuero de ios Francos ^ . da- 
do por el misnio Hey Don Aboso Vil en Bur- ' 
gos á VIII. de las Kaleñdasde Mayo , £ra f c 74« 
(itrio 1136.) que fiieel mismo en qoe recibió ea 
aquella Ciudad la<}arona del Imperio , como se 
advierte en la fecha« Tiene este Pririlegio» enixe 
oirás especiafidádes V dos mtiy notables. La pri* 
mera la firma de propria mano y y letra ( det . 
todo distinta de faixlél Escdtor Giraldo ) de Don 
l^proBXídm , que después fue Rey de León , .»a . 
hacerse mencioa de Don «Sancho Bfí^. de Cas* 
tilla. Llamase Don Fernando absolutamebte Rey 
de los Espilles , y debajo de su firma se halla 
una rueda , denuo de-cuyo circnloestíí maldibu- . 
jado únLeM^ y ^ la orla dice de letras ma« 
yaiscuba :: :¿IGKIM FBRNANDI R1SG1S. 
HISPANORUM. Es b rueda mas antigua ^ que 
hemos visto , y el mas antiguo ^monumento, en . 

que ae observe puesto por blasón 9 ó signo elLeon 
rapante. La firma está dibiijada en el nutnu 4« y 
se lee asi: 

',,'Ego Temandus Dri gmtia Kex Hispa* 
.^norum Imperatoris Domini Anfonsi fiUus 
jf haóc cartam ptapcia manu ^ & proprh signo 

^cottfifmo* i 

- La < segunda ispecididsd (es. el nltimo.Otjft-;. 
afirmante deanes éo vacíos Señores en la qtiavta 

.co* 



ciliirm't 'Báka Juglar' confinmu. 

Aimqué la letra de ésta iirma es mmuda ^ y 
rabada, como lo es también la de^gunos libros 
de este tieBipo.^áii embargo i» la. que . baUamoa^ 
Tef^anoénte en bis.^sQrítur^s y^ libros ^ e^ bas- 
tante corpnlenta^taVo)!!» lar hemos represeoi»* ' 
dó. £1 sabio Padre MabiUoa estampó nti Privile^ 
-po entero ^ (**) sacado del Arobivo de San Dio» > 
jnysio de fWs vdad^;(X>r D(»fc Aáodsa Enipera-.; 
der enPéfeUda á^^^o delaslsÍQoaadeJBiícsro^V 
Era.iz84.(añoiT464I^erodebemos advertirte 
que por culpa del Dibujante. ,16 del Abridor esti 
nroyíde^untda.lafletray cerados «i^bos nonvf:: 
beesí^xylaifellidos^Aofcidak^as^ todaelf 

instrumentó miicho mas «oscoí^ y.¡^<»etQ;jque 
^mrte muchos Privilegios origi^ates^del m£sm^;. 
Emperador > escritos ppr elmismo Notaño^que * 
se conservan .'aoá* CoQ igwl imjieffQc^on máo^r. 
hechas alG mismo lmxis^ís¡Mi^ ^h^íf^ ^^ll^iibro i 
Gothico de;AIv'aro Cordovés» TH moda >i]iie ^ 
Iieétor concibe, en fUerz^ de estas estampas, idea 
nny diferente^ gne coúcflurfa viendo los oúr 

• Jfóra^prudba;^ lateara tpenlídft de algiwíot, 
libros de.e$te úsm^ 5 hei^ffs puesto en el n. u • 
la foota , que se halla al fin de uno, que contiene 
d Quadrípirtito ^ y el Xintihquio de Pídoméo, 
traducidos del Arábigo , y Pigmentados^ Dice^ 
j)ués,a5ir ' \ ^¿Per- 



« •>«• 



,, Perfe£iaaieAthujusJ!bri^transUttío 
9, séptima dte mensis Martij* Duóckcima díe 
9, mensis Gumedi secuódt anao Anbum 530* 
,yS;:ExpIicfunt septum verbsPto&xneL 

Esce^ tnarMsq'Ua ^ide'ofy^ridasta de tetia me* 
nuda., y delgada se odhser^paii'miicbc» , y algo* 
ñas con figuráis Matbeniátícas , dibujadas coa 
imicte primor , ies^de los mas ai^igMos'^ en qae ' 
hemos; vísta^ltisb (fe las \tíff4s Jlraki¿a^^ para : 
significar los cítirberb& (^) :Qks^ casi' 4odas: las 
Obms Mathemadcas mai^dsórics» xvsm las mi»- ' 
mas cifras ; pero en todos los demás instrnmen* 
tos^ y librbsy y aua en las cuíentas, se usaron los 
fhm^ CjsteBanoá y «liastaí después dfi> Icfs Re* ' 
yw CaihdtiCQs. : Estos' numerafs CastellafM i que ^ 
aán dumti én algunas Oficinas Reales de Madrid, 
y Eclesiásticas de Toledo , en substancia son los 
Rofnatids pocd d?sfigui<add$. Está fecha es muy : 
imporkh^é párá la Cbroñotogía E^añ(>Ia^ ^ por-' 
qhk Cótep^óebá fo veráádefa rcdiKCÍón^ te He-; 
gh'as: ^ 6 unos de tos Árabes á los años de la Era' 
vtitgar Cbf^stfaba.Xa fecha dice.^ que se aabó la " 
translación en el dia en que concurrió el di^ 1 7* • 
dtt Who^^tiod^^i:^ t^í'úé^ t^^^ 
madiiÜGimnaáa'^gandó'dél siñó* de Í¡Á AYai«* 

"/•''• bes- 




Arabet^los tragfron á España > y que dé aquí pasaron k Francia por 
iiirfcilH>''4e lacoidatlo^a dilC»cncia de Gerbcrto» Mon|;e^'P]on#ccii'.l 
se • que desvaes por ios años de fgff, se llamó Sylrestre II. cbs« 
asGCBsien al Si^^o PtMutücád»* 



c bes J J.P* K^w a/kí:fiip^e?4 ^n /.íaitírdej df I Jhc- 

.ves I o» de Oi^.ubre -del agcr.QbfistúiBo ii}r5. 

conoo se v4 en las Ta]t>l^ de) Padre Juan de M9* 

li^na y que apuró 1^ onaterí? 1 apoque .la tratd 9I 

i^tVMfo^ (**) Tubp dicho afr> por letff; D^bh* 

44calF,y oaiaífcgíra^ia^ííwt 5JP».c<>f- 

jrió' hasta el afio siguiente li 1 6 , que fti^ bi^iea- 

to 9 y tubo por letras Dotninicalesi E.,D. Desde 

.el día primero de bHegíra corren 1^0 días b^s- 

ta el 1% de Qmfdt segMp4o ^i'S: otto^] íép. 

.corren cahaUxieiite 4e9de 19 de QiSlubr^ 9 JK^a 

. 1 7 4e MarzQ ,:$i?ndp año biskstq. ' Escribióse, 

pues ) esta fecha el Mar$e9. de la S^n^ana Saqta 

.1 7 de* Marzod^l añ^^i 1 3i VdespMi^sde piijesto 

^el Sol ¿ y'á:la'erjtrg^4«l 4» í a;,*d?lqaes (^e- 

iue el X)pmÍDgo imoiediato a a* de |#irzo* Vea^ 
^ quán antiguas sqn, las versipnesde^ libros Asr 

tronoAiiCQs eo j^pañau . ;>-\ ,, ., 

. lajS^Ift.Pitdfe WteVíIfc^ um.xiiu 

jferdad en el Iqgar djtadpi.iqW eft *stop .siglofrse 
4ÚZ0 pqr diversos medios universal en Europa la 
J^ra GaUi^4ina ,:ó Francjísa.. . Ep efe^o ,. de sa 
ii5p en h^ tenefno^. ijKiü)nei^bk« teatigps ep 
las Bula^. ApostoíÍQ2B^?.rtis$ wmbieff! i^e^cno?^ 
eiki n)iínpia3 te^tlipQOJOydeíquetiP. por/eso sé 
babia abandonado en ItaUa: d uso de 1a ktra 
^LcmgoHrdiM ^ h Lonéartiih^.l^^ l^n >9^ 

; ;. • .. / ...' ' L j «'.- í .»•-'''■■ '':'••-• 'fS!?* 



] 



,}¿JX .f'.. í 



-gado!> qiíekJeírá >- y cáráélétes • G<¡tbicbí ioií4> 
•miánSo'-qúe U»- LoñgoBardttd^. Pfero s&'engsl- 
* mn. Qirieo esté tnuy versado en leer^ carádéirés 
^GéHnco^ 9 -se hallará emharazadísihm para desd* 
-fvat los Loñg&btrdicos. E^tos jamá^ se uaárdn eti 
^Ei^aflá ; dé foí ^Mt-sda ciioia pfcípVioiS' lo^Ckh 
'métís.VÉ^íiasi;p\k^^ éri Itiiía^ Idsí Longciba^ 
-^cos y y de im mismo Papa se halbín 'Bulas en lá» 
'éoá letras ^ iFrúmaní ^ y Lmbarda > como^mue»* 
*tráá los num¿ i ^ y i de la lamina - 1 3 • EX t ."^^ con- 
t&he el ^vincípi(»d& Ima^Kílá de Urbano II, de»- 
pácliada ^ VII dé 1¿ Kaleüclas'de: Mayo ^ ski nd^ 
'ta de año, <)Qe dice asi; 

^ iy Urkínüs Episdopüs^'Sehrus Servorum* D^ 
"V/DileaiffUb €htí5to RféfAbas AichféfpiscopÍ9» 
>^9 i:pk:d^- AtbafilM^ Ctero^ & Populo miveiw 
,, so per Hispaniam 9 *^ Ndrbonemem Provine 
^y ciam ó&ñ9tHuH9 satutem , & apostolicam beh 
,, neJiSlionem. Ex ipskís RedmpPoipis , ^r. ' 

^MáiHdá ^ «ekíld^^4^e recocK» 
^con^^iíófttO át íú' Vktirjo A^st<3lI¿bJiDs fifehuif^ 
do pnmíelr Arzobispo ¿te Toledo, pocx> ames con¡« 
^listada de los Moros, k qinen dást» veces Apos«> 
^tolíttií^ pári jÍHitar Cotíüítias , y ámi» ^negodcís 
^fiveé.^lA fbrixía de t&lbfraéi Francesa. 
^ ''MáS^elWutn^^i'.'kKíétrad principio, y (echa 
•de otra Bula dél mismo Papa , cuyo principio, y 
*todo< el textores •dt' Xü^n- Lombatfh^ y sola la 
"ftícha de letra Francesa. En ella confirma á la 
^clia'tgle^^ Sus Tárro^Úias^'tnandaí qué sean su* 

ira* 



N^mü 



Lf lS.TL3.p.3o-í 



irmci 






cuif ühh b; prmíipib: Cloetptilc vmiuwplí' 

V'mirpSáiiXs pea Atai^v't'cíKi i'Rís 
t-(o<fvW'- íKa-jC- crjíL.iíí. 

Vachv- cayrs-.'vvvj.Wlií muí) ■ «". 0). CC . 



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Pdfeographia Espacia. ;bf 

ír^ganéas sujetas á su Metrópoli bis Iglesias de 
Oviedo^ León , Patencia , y demás , que se con* 
quistaren , y fueron en tiempo antiguo sufraga-: 
Deas y y esenta la persona de Don Bernardo de 
todo otro juicio ^ que el immediato Apostólico» 
Dice asi: 

^, Urbanus Eptscopus. DileSío fratri Bernar* 
,, do Toletane Eccksie Arcbiepiscopo , ejmque 
j^ successoribus canonicé promovemos m per^ 
^ petuum. OfScij nostri nos hortatur auótoHcas^ 
j^ &c. :=; Datum Romse apud Beatum Petrunu 
„ Per manum Jobannis San£le Romane Ec^ 
^yclesie Diaconi Qtrdinaiis. IV. Nonas MaíL 
^^ Indiétione VII. Incamationis Dominice Anna 
,^M.XCIX.(io99*) Pontificatus autem Dom* 
,, ni URBANI Secundi Pape XIL 

En la misma letra Lombarda se despachó 
al mismo D. Bernardo otra. Bula de Pasqual IT^ 
Sucesor de Urbano, que empieza: /tSlorum%S(y*, 
noddium decreta scrutantibus tíquet , y es cda^ 
íirmadon de la Primacía. Está firmada esta Bula 
de la mano del Papa asi: Ego Pascbalis Cutbo'^ 
¡ice Eccksie Episcopus stábscribo^ Mas esta fir^ 
ma es de letra Francesa^ como lo es también 
la fecha , que por muy singular para la Cbrono* 
logia , y cotejo de la antecedente , me pareció 
copiar aqui, y dice : Datum Lateranis. Per 
manum Jobannis SanSte,. Rmnane Ecdesie. 
Diaconi Cairdendis. IL Nonas Mart^. Indica 
tione /íT, íncarnationis Dominice anno MC. 
Tom.XIIL , Qq ^ Pom 




jo6 Esp^hcííú ék la Nahmiasi^ 

P(mtificatus aütem Damini Pascbaíis Seeum^ 
di Pape U. Én ambas Bulas es uno mismo el 
moDogramma Bf:ne l^álete » y la letra de la rue- 
da , ó signo es de letra nufyiítctda Francesa^ co« 
mo también la de los sellos de plomo* 

Quál fuese dicha letra mcffusctJa Francesa 
se vé en el num. %• en una Subscripción de un 
Tomo de Epístolas de San Agustin y escrito de 
orden de dicho primer Arzobispo Don Bernar- 
do. Todo él es de letra Francesa ordinaria y ni 
pequeña > ni abultada demasiadamente , de la 
misma traza que la yá estampada en los Privi- 
legios y aunque algo mas tendick» Pero la Subs» 
cripciones tal', como vá figurada eo laestam- 
pa^ y se lee asi: 

jy Finit Deo gratias per manús Petri Presby- 
,9 terii*: £r Domnus Bernardus Archíaepiscopus 
^ jussít &cere ad Ecclesiam Sanéis Mariae Se^ 
9, dis Toletan»::: Explicic Y. Idus Novembris 

5j Era M* a XLHJ. (otfo 1 105.) 

Aunque la letra de los Libros ^ Despachos 
Reales^y Escrituras de este tiempo regularmen- 
te sea b JhifK:«jvi)bastantementeigual9y bien 
formada ^ porque eran Francos los Notarios ^ y 
Escribientes; sin embargo, se hallan muchos ins- 
trumentos entre Vasallos de muy mala letra , y 
otros de letra media 9 entre Gatbica^ y France^ 
sa^y que participa de las dos. La abrogación de 
la letra Gatbica no pudo hacer , qoe todos los 
Bspaiioles se desacostumbrasen hasta después de 
^ mu- 



Pakograpbia Española^ 307 

muchos años de su antigua letra Goda r jr ia 
abundancia de Maestros de la nueva letra Fran^ 
cesa no podía ser ta) ^ ni tan poca refHfgnames 
estos á enseñarla ^ que desde luego se htcii?se uní- 
, versal en toda la Nación. De aquí tiacía escribir 
. la letra Francesa con resabios de la Goda, De 
.esto exhibe un egemplar el num. 4*q«ieal mis- 
mo tiempo es muestra de las escrituras büinguesy 
-6 duplicadas en las dos Lenguas Árabe,, y I^aü* 
na. Es tomado de un pergamino y en cuya parte 
superior se baila una escritura Arábiga en ca« 
. ra&éres Asiáticos , con puntos diacríticos , usa« 
-cfos regularmente en tos libros » y escrituras de 
. España 9 con fecha ^ no de la Hegíra » sino efe hk 
Era de Saphar , 6 dk Osar ^ y sola una firma La*> 
- tina de letra muy mal formada , MkaetU/ia^ 
mz testis. El contenido de esta escritura sie repi-« 
te en la parte inferior del pergamino en latin^y 
letra medio Gatbica » y medio FVancesa » y se 
reduce á un trata entre Pon Ray mundo ^Arzo-^ 
bispo segundo de Toledo después de la conquis* 
ta^ y Don Pedro ^ Arcediano de Segovia , para 
que el Arzobispo lebantase una Rueda , Azuda,, 
<d Añora en la Presa de los MoUnos de Algtm^ 
. ijprfo^ coflüeando la tercera parte el Arcediano^ 
teniendo éste tercera parte de aprovechaquen* 
tos de agua, y pesca, y el Arzobispo tercera par- 
te de frutos ddi riego en las tierras del Arcedia- 
no. Fue fecha en el mes de ^^^ta, Era i r 7 ^«^ 
{^afh 1138.) firmando losOontraüu^tes ,y otros 

Qqi ^Jf te- 




So8 EspeSactíh Jk la Náttmieza. 
testigos originalmente en Latín , y entre dios 
Muniuaifons. que acaso es aquel gran^ Caba- 
llero, y Soldado Toledano Munio Alfonso ^X9xx 
justamente elogiado , y llorado en la Historia 
Latina antigua de Don Alonso VII , Emperador, 
y en los Annaies de Toledo. Representase en la 
lamina el principio de ambas escrituras Árabe, y 
Latina , y el de esta ultima se lee asi: „ Hec est 
„ Carta conventionis, quam domnus Raimun- 
,, dus Toietane Sedis Archíepiscopus , &c. La 
fecha Latina es sobradamente dudosa, porque 
aunque es en números Romanos, son estos de 
una formación muy estraña, y oo vista regular- 
mente en otros instrumentos de aquel tiempo. 
'Mas la escritura Árabe quita toda duda , porque 
•en ella la fecha es de la Era yá dicha, no porot- 
eras, y guarismo , sino por diociones enteras. 

ESCRITURA DEL SIGLO 

f. a¡ 



HAbiendose introducido en Castilla , y 
León por Don Alonso VL la letra Gali- 
cana , 6 Francesa, y abrogado la Gothica afines 
del siglo XI, como dejamos dicho , es constante, 
que todos los libros, y escrituran anteriores i 
«ste tíempo , proprias de España , deben estar en 
letra Gotbka : pues de tiempo anterior á los 
Godos niqgun monumento proprio conserva-* 
xnM en papeleó pergamino,. y solamente los 
%L te- 



y 



Pjhograpbh E?pjíoIj. 309 

tenemos en piedra , ó tu metal* Las castas dife* 
rentes de letra Goda, que hemos visto se pueden 
reducir á tres : Cursiva , Qftadrada ^ y Redan-- 
dom Las diferencias con que se contrahen estas 
especies individualmente, son casi tantas, como 
los instrumentos , y libros : pcnrque cada uno es-» 
cribia , como oy sucede ^ á su modo , aunque se 
acomodase á una de las formas universales. Po« 
demos comparar estas tres suertes de letras á las 
otras tres ^ que dijimos haberse usado en tiem- 
po de los Reyes Catholicos Don Femando V, 
y Doña IsabéL La cursiva Gotbica es como Ta 
procesada , encadenada , corriente , y fácil en su 
fermacion; pero extremamente dificultosa de 
leerse. La quadrada es como la cortesana ^aprt" 
tada, estrecha , y regular^ pero de no muy fá- 
cil lección. La redonda Gotbica es como la le- 
tra del mismo nombre del ultimo tiempo , di- 
' vidida ea los caraétéres ^ . sujeu á pocas equi- 
vocaciones , clara , y fácil de leerse , sabido el 
al&beto , ligaciones , y cifras ordinarias , añadi- 
da alguna práélica , y supuesto el saber la Len- 
gua Latina , y tener conocimieato de la mate *• 
ría de que alli se trata , porque án esto hará mil 
hierros qualquier Leétor. De todas tres dá mués» 
era la lamina 14 , cuyo nunu i. . es una de las i^^^iy^ 
cotas marginales , que se leen en un Tomo de 
la Colección Canónica GotUca , de que se ha- 
blará después. Se lee asi: 

^9 Viie quod dicit de bis, qui sideribusob- 

>jser- 





3 ro EspeSacuh de la NatttraksSéU 
9, senraDt , ídem inquire: OHKrilia Biacarense 
,, IH. timta LXXIU & á capíte LXim & ¡a 
-9, Concilio Tofetaoo II» titulo XV* á capiíe 
9» XLIIIL Eftas Dotas son puestas por algún po- 
seedor de este Código^ y escríisis todas ed letra 
-corriente ^ ó cursiva ^ y familiar, aunque et Ggk 
'diga tGdo e&de letra reéíndih. 

En la misma letra cursiva quiso escribfr su 
nombre, y fecha del ña de su trabajo el Co* 
"piante de otro Código en quarto metior > que^ 
contiene las Epístolas de EU^ndo Arzobispo de 
Tolecb , sobre la famosa question de la filiación 
adoptiva de R S« J* Chrísto en quanto Hom- 
bre, y otras obras de Autores Eclesiásticos» Se 
•lee asi; 

jj Perscribtus est Líber iste Dea auxiliante 
yy sub dfe XVIIIL Kalendas Febniarías Era M. 
„C. VUL Orate pro Vincentio Prpesbytero 

- „ Scriptore si Christum Domiauoi abeatis pro* 
} ,, teélorem* Amen» 

A esta misma es;)ede d& letra cursiva per^ 
^ tenece una Nota y y versos sobre las nueve Mu- 
sas, añadido todo al fin de uno de los Libros 

- de Ethymologías de San Isidora en un Cod^p 
" antiquísima > y acaso escrito antes de la venida 

de los Moros , sembrado en laa.margenes de no« 
tillas Árabes , y no disfrutado hasta aora , ni 
* aun en la Edición Real de Madrid , porque se 
trasladó pocos años há con otros pocos libros 
del Archivo dd Sagrario á la Librería de la San» 

- ' ^ ta 




HtVfj^vo^Mi ■fie 4 "''■■O' <W-«^1í>\/cWjVi,v4 |*(V 

SííiW'ljVM» JsTlHlfll^lljO^pWlrWUíjci, 

■Wplntfí VV|f'í>] . jVwKIlí'f WíWim írul'tvv -í*tfrnf 4. 
/ \ rpctiuy IfBartí?' Imp^flot» . ctmi c 



aij'XTvttW, 






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Pak(fgrapína Espa&fa. 3 f i . 

la Iglesia de Toledo. £1 numera 5.. representa 
los tres versos primeros ^ que se leen asi: 

< « * 

^ Historias primo rerum canit ordíne Clio. 
^ Dulce metas calamis Euterpedatque secunda.^ 
,9 Tertia Melpomene traicos (**} fert flendo 
tx)atus. 
La segunda especie de letra Gothica es la 
que llamamos quadrada. Dárnosle este nom« 
bre^ porque algunos elementos forman una es« 
pecie de pequeños quadrados con ángulos opues* 
tos casi iguales, y lineas re¿las,y esquinadas, del 
todo contrarias al ayre orbicular de la letra rer 
donda* A estos^se añaden ra^os redos, y colas, 
que ios desfiguran. T otros finalmente . tienen 
formación substancialmente distinta de la letra 
redonda. De esta letra quadrada se dá una 
muestra en el num. 3. tomada de un Privilegio 
de Don Alonso VL con la Reyna Doña Cons- 
tanda al JMonasterío de San Servando , ó San 
Cervantes, yá arruinado, extram uros de Toledo, 
en que le dá su Monasterio de San Salvador de 
Peñafiel , y á Vilhi-Moratél en el Alfoz , d 
tierra llana de León , cerca del camino de San- 
tiago , á dos de las Kalendas de Ma^'o , Era 
I ia6, (ó año ic88.) antes de cumplirse tres 
años de la conquista de la Ciudad. £1 principio, 
figurado en la lamina de letra poco mas peque- 
ña, 

{*•} Trñis9S por tTa¿Í€9t* 



311 Espe&acalo de 
m 9 que la original ; pero sin variar un punta 
su figura 9 dice asi: 

„ In nomine Domini opifícis rerum ^ crean- 
9, ti3 , & regentís , transcendentis , circumplec- 
,) tentis 9 incircunscripti , atque invisihíUs , Dei 
^9 Pa tris 9 scLlicet,& Flii, & Spirkus SanAi, 
9, regnantis in eternum ^ & ultra , cuius reg- 
9) num , &c. 

Este Privilegio , entre otras especialidades^ 
tiene quatro colunas de Confirmantes. En la pri« 
Diera , después de Rey^y Rey na, confirman Er» 
megiJdus Mayordomus Regis. ss ^Mfxtr GoT'^ 
siaz Armiger Regis. :^ Santius Pincerfia Re^ 
gis^yiacus Quoquifutrius Regis. Estos áos Ofi- 
ciales últimos del Palacio Real se hallan pocas 
veces en los Privilegios. La segunda coluiia es de 
déte Condes y y entre ellos Pedro. La tercera de 
nueve Obispos, Bernardo , Metropolitano de To- 
ledo, Pedro Irinense, Ray mundo Palentino, Os- 
mundo Astoricense, Pedro Legionense , Goméis 
Burgiense , Seniofredo Nagerense , Arias Ove- 
tense, Pedro Bracarense. La quarta es la formula 
Citi , ^llitii Anaia , Jobaones testes , y la subs- 
cripcion del Notario Sancius exaraoit , de que 
no nos podemos detener á hablar. 

Finalmente , sirve de muestra de la letra 
Gothica redonda el principio , y fecha de otro 
Privilegio del mismo Rey, con su muger la Rey* 
na Doña Isabel, su hija Doña Urraca , muger 
y á del Conde Don Ramón , y con el Principe 
V.,^ Don 



i 



'Pá¡ébgfapbíaÉspa0oÍa. " ^t| 
Don Sancho Niño, eo que concede á Don Ber- 
nardo Arzobispo de Toledp , y Legado Apos* 
tolico ^ y sus succesores , que todos sus Palacios, 
y Casas , de Montes acá , gocen los mismos 
iueros , que sus Palacios Reales. Dice asi: 

í> XPS sub Cbristi nomine Ego Adefonsus 
j^Deigratia tocyuslspaniaelmperator cum con* 
„ sensu í= Sub Era M* C. XLI. Et noto die$ 
^, qui fuit X. Kaleddas Julias. Ego Adefonsus 
j^-Dei gratla Totetani imperii Rex quod feci 



¿yconfirmOé 

• El Escritor de este Privilegio (por no dete- 
nemos en cada curiosidad mas de lo justo ) es el 
mismo, que escribió otros Privilegios , y subs- 
cribe asi ! P^JagitíS Erigiz cognomento Botan. 
|>alatíni OfiíCfj Notarlus , quod scripsi ^ confir^ 
mo : y en lugar^de signo puso dentro de una 
Cruz estrellada el monogramma de su nom« 
btt Pelagius. 

De estas tres clases de letra Goda es toda \i 
que hemos visto dé instrumentos , y libros des- 
de el siglo XI. hasta subir al VIL 6 desde antes 
déla entrada de los Moros , hasta ta reconquista 
de Toledo. Podemos añadir también , que lá 
letra mas común , que se halla , es la redonda, 
yá mas , yá menos abultada. Para prueba de to- 
do ésto se han recogido en la lamina i $. seis 
fragmentos de Códigos , que parecen ser de 
diversos tiempos , y ^de los mas antiguos I que 
se hallan en España. El piimero és tottadof 
tm.XnL Rr ^^ de 




314 Eípe&aculo de la Naturálega. 
de on grueso Tomo , escrito á tres coluoas ea 
piel entera ^ que contiene la Biblia , ó Libros 
Sagrados del Viejo , y Nuevo Testaoiettfo , y 
al principio del Éxodo dice asii 

„INCIPIT TEXTUM LIBRI EXODL 
59 Hec sunt nomina fíliorum Sráhel , qui ia« 
,, gressi sunt Egiptuoi cutn Jacob» Singuli, 
,,&c* 

El sabio Padre Mariana y que es el único, 
que ha disfrutado este inestimable Código en 
sus Comentarios sobre toda la Escritura y afir- 
ma y que se escribió antes de la inundación de 
los Moros. A lo menos consta de una Nota al 
fin , que en el siglo X. andaba de mano en ma- 
no entre los Obispos Muzárabes de la Betica. 
Contiene todos los Libros Sagrados y según la 
translación de San Geronymo y reconocida al 
parecer por 3an Isidoro y que añadió Proemios 
á cada Libro y las Vidas de los Profetas y y zcífgú 
también los argqmentos , 6 capitúlacianes y los 
Cañones inéditos de .Prisdliano , repurga*doa 
por el Obispo Peregrino , y otras cosas. 1^1 Pa- 
dre Blanchini publicó poco há unas lecciones 
variantes de este Código en Roma y adonde se 
embiaron mas há de siglo y medio. Pero la glo- 
ria de la Iglesia Catholica , y de España exi- 
ge mayor obra. De la misma casta de letra^ 
y de las mismas calidades es aqqel Código de 
Biblia 5 hallado en Toledo y que el Ven. Car- 
denal Ximenez de Císneros dejó á su Colé- 
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P(¿ecgrapbía Española. jf f 

gio Mayor de San Ildephonso , Universidad de 
Alcalá , tan alabado de lo$ Complutenses EJi* 
totes de la Biblia Polyglotta , los qiiales corri- 
gíeron principalmente por ella el textJ de la 
translación de San Geronymo ^ y osaron aBr<^ 
mar , que dicho Código se había escrito ocho* 
cientos años antes , y por consiguiente antes de 
la entrada de los Moros » y mas ha de diez si- 
glos 9 y medio el dia de oy. No son escos los 
únicos Códigos Bíblicos en letra Goda ^ que por 
gran dicha nuestra conservamos» 

El num. 3. es tomado de un Código det 
Forum Judicum ^ 6 Leyes Godas ^ divididas en 
doce libros , el qual tiene atgunas notas Arabia 
gas en las margenes ^ y párécé ser de ios mas an* 
tiguos y que se puedan hallar ; pero copiado con 
poca curiosidad , y eo tiempo yá de los Moros» 
Representase en la lámina elfin de la Ley V* y; 
epigrapfae de la VL del tic. IL del iib. IL y debe 
leerse asi: 

9, • • • Ínter se paciSgandos {pactficamhs) 
yy exolberit. 

„ FLAVIVS CINDASVINDVS REX. 

,>VL* 
9> Quot (quát) ab utraque causantíum partes 
i> {parte) úi provatio requirenda. (**) 

Rra Et 

(**) La Ley V cavas palabras 6 d ales se han copiado det manus* 
crito Gotbico»es decima en ordes eo las adiciones de Pif hcc^Schoc* 
to , Littdembcogíu , y BouqnecLa qae a<)ttí en dicha mantiscric» 
es VI- es en los impreso* V Los nustnos ¿odigos mamiscrios » aai 
latinos , como de la craJuction Ca>tellana » no. concucrdan -encr^ 
sí co esta > y e» otras cosas ma^nmocynt£$>jr^^llos se leen ai- 




I 



^i6 Esp^&acpkdeUNakéraletut. 

El num. i. se lee asi: ' * » 

9^Celsa terribilis quodetequi {^Codex qui).Bcdc 

. „ locaris* 

91 Inquoatus (incboafm) est líber ¡ste.XIIH.Ka- 
,^endas Februarias Era DCCCC LX^XVI/^: 

^{ano 945-) 

Este es el principio de unos versos , que pre- 
ceden i up Tratado , intitulado : Excerpta 
Canonum , que vien^. á ser un^ Instituía Cano- 
t^ioa , dividida en 4iez libros , y cadalibroen va^r 
rios títulos. Este ; Tratado se halla i la frente de 
muchos Códigos de la Colección Canónica 
Goda , .pxopria de la Iglesia de Espai» ^ la mas 
aippla 9 mas : pura ^^ mas methódí^ , qUeihjibo 
entre todas^las. antiguas ^ asi li^tin^ como Grie- 
gas. S? faa copiado el verso primero 4e uno de 
lo$.das;Codigosde.Toledo , que esQl ma3 anti- 
guoo según nuiestia la fecha también copiada^ 
%Ue:se hatta en Ist. otargen de la primera *hoja^ 
aunque al fin hay otra fecha diversa. Este Tr^ta* 
do 9 d Instituta Canónica se imprimió primero 
en la Colección de Concilios de España de ^ 
Cardenal Ag^r^ ^iti dichos tersos. , ycotvn^u- 
chos yerros. Reimprimióse con yerros mucho 
mayores en Roma por Cayetano Cenqí con el 

falr 

ranlK Lejres , qa« no están impresas. Poseemos gran numero de 
Coditos mujr antiguos , asi del cexco Ucino , como de la versión 
Bftpañota, masdada hacer porSan Fernando. Pero anuqué enas 
son las Lcf es fuadamcntale^ dcnucsccn Monarquía, tenemos el do« 
lor . de que jamas.se hayan impreso en EspoAa en latín : «a Cas- 
tcUano se han- impreso soto una rez j pero muy mal « y -con descui- 
dos {raves. 




i¿^- 




Pa^eograpbía Española* j 1 7 

felso titulo Cvdex í^eterum Canonum Ecck'^ 
siae Hispanae. La Colección misma Canónica 
Gothica no se ha impreso hasta ahora ; antes 
e$tá sufriendo España [X)r el testimonio de Hinc* 
niaro Rbemense la nota de haber sido Autora 
de la viciadísima . Colección de Isidoro Merca* 
tor y qu^ndo con sola la publicación de nuestra 
Colección pura ^ygenuina , conservada en pro^ 
dígioso numero de Códigos de indubitable fé| 
se demuestra el abominable fingimiento , oon 
que fuera de España se £dséo nuestra Colección^ 
sin haberse tenido en estos Rey nos noticia de tal 
falsedad , hasta muchos siglos después de liecha. 

JjosCodigOiS antecedentes son de letra no 
muy grande. No asi los Codigps Litúrgicos Mu- 
zárabes, que coono escritos para uso delCoro, 
y del Altar , son de letsa mas abultada. Con-* 
^rva once diferentes la Iglesia Primada de Tole« 
do , y del m»s precioso > y'acaso el mas anti- 
guo y que comiene Izs Misas compuestas . por 
San Ildefonso su Prelado ^ y puestas en Música 
ai parecer por él mismo , se ha sacado en el num* 
4.^ña Antífona , que muestra á un tiempo la 
figura de la letra ; y la de las cotas musicales 
Gothicas 9 y se lee ari: 

,9 Liberabo eum^ dicit .Dominus alleluia 
^ alleluia alleluia. 

Mas pequeña es la letra de otro Código 
Muzárabe , que contiene las Misas de todo el 
circulo del año , y que también parece antiqui- 

^ si- 




( 



3 1 8 Esfeffacuh de la Natvralessa. 
simo , del qual se ha tomado num. $. la famosa 
clausula de una Oración en la Misa de San Mar- 
tin Turoocnse j notada por el Ven» Cardenal 
Buna y para probar la antigüedad maravillosa de 
dicha Misa. Dice pues: 

„ Hanc ettam virum , quem celicolis adnu- 
), merandum y Martyribus y adgregatum eutis 
5, nos t re tempore {témpora) protulerunt , jubeas 
yy auxilium nostris ferré temporibu& Dubiiun 
yy enim non est , &c. 

Mas aunque todas estas tnuestras de letra 
Gotbic.4 redonda tienen ayre poco hermoso y y 
algo grosero y no por eso se debe juzgar , que 
toda la letra Goda es grosera , y mal formada* 
Tomos hay de letra muy hermosa y igual y y 
bien cortada y con espaciosas margenes y ilumi-> 
naciones de colores , y otros adornos» De los 
mas hermosos , y mas bien conservados es uno^ 
que contiene los Morales de San Gregorio so* 
bre Job , todo de letra redonda m^ivjai/ííi muy 
agraciada y cuya fecha en letra mcffuscula /pues- 
ta al fín ^ iluminada de bermellón , dice como se 
vé en el num. 6« 

Era DCCCC. LXXXHL* {arto 945.) 
,, III. Idus ApriÜs. VL Keria PásCe , liora pnma«^ 
lyy Deo gratias. Regnante Rex Ranemiro & Co- 
91 mite Fredenando^ necnon et Basilio Episcopo» 




u..^.- -- 




/ Pideograpbia Espanólu } 1 9 

ESCRITURA DEL SIGLO ri 

NO podemoflí asegurar con monumentos 
escritos en pergamino , papel , ú otro 
material de los que sirvieron para la escrltu- 
fa, qual fue la letra usada en Espítña en el 
Si^lo VL porque no le hay original de aqu(¿l 
tiempo 9 y si le hay , se conserva guardado^ 
donde no le hemos podido ver. Sin embar- 
go apenas se puede dudar ^ que la letra usa- 
da en todo el tiempo de la dominación de 
los Beyes Godos , hasta la entrada de los Mo->^ 
ros 9 fue la misma , dé que hemos dado mués- 
tra en las dos láminas 14* y 1 5* Vemofi es- 
ta letra usada en monumentos , que con sor 
brada probabilidad se creen escritos antes del 
siglo VlIL ó ames de la invasión Mahome- 
tana , quales son los libros 9 de que hemos ha« 
blado , y algunos otros^ 0)n la misma vemos 
Inscritos otros libros ^ y escrituras , asi en los 
Países libres de los Moros , como en los que 
estaban sujetos á su dominación en todos los 
iiglos siguientes ^ hasta el fin del XI. Cónoo^ 
pues , pudieron conservar esta uniformidad de 
escritura las dos ramas de la Nación , la su- 
jeta , y la Ubre , si esta letra no hubiera sido 
la general ^ la común , y la propria de toda 
la Nación , á lo menos en los dos siglos an- 
tecedentes á la pérdida de E^^paña ? Quién la 
pudo invenur ^'quand¡yE^H|||^^[|^ opri- 




mí- 



320 Espedfaculo de ¡a Naturaleza. 
mida del yugo de los Árabes ^ 6 solo cuidaba 
de defenderse , 6 .de sacudirle ? Y dado caso^ 
que entonces huviese lugar para tal invención, 
quién seria tan dichoso j que logirase hacer abra« 
zar su hallazgo uiuformemente eti toda Es? 
paña 9 destrozada , y dividida en tantos 9 tan di- 
versos y y tan contrarios Estados ^ y Señoríos? 
Estas 9 y otras consideraciones , que son adapp 
tables al systétna de los que pretenden , que los 
Romanos tubieron uno \ 6 muchos linages de 
ktra minúscula j lo que tenemos por cosa 
muy racional , y fundada ^ nos fuerzan i creer, 
que la letra ordinaria del tiempo de los Godo» 
file la misma , que conüúuó en lo»siglos siguien*- 
tes 9. hasta la introducción de h Gailicami , 6 
Francesa. 

No hallamps monumentos del »gIo VT, 
que comprueben el usd de la letra minúscula, 
que llamamos Goíbiea. De aquel tiempo solo 
se conservan inscripciones ^ y monedas , y unaa, 
y otras se esculpieron , y acuñaron en letra 
í^ayuscula. Es asi verdad ; mas esta letra ma^- 
yusctíJa de las monedas , y de las irtscripcio* 
nes es de la misma naturaleza , y fígura 9 que 
la letra mayuscftla^ qtie vemos en los tkulos, 
epigraphes , letras iniciales de capítulos , 6 pe-< 
riodos 9 y en las subscripción^ de los libros 
escritos después. Vencieron los baybenes de la 
fortuna , y del tiempo las piedras , y los meta* 
les , que nos 'conservaron la letra mayúscula. 
PerecleroVyj;pr- . *: -^ :;^la mas frágil , tor. 



éot les tícricQs. Mas por qué estos no tendriaa 
la misma letra minúscula ^ que registramos en 
ka copias , hechas poco tiempo después , y que 
aún nos duran ? Singularmente quando no tene- 
Bios noticia alguna de nueva invención, 6 muta«* 
ctOQ de letra en los siglos siguientes al VI, cómo 
la tenemos de otras hivenciones^ y mutaciones, 
que hubo en los siglos que le precedieron? 

Para muestra de la letra mayúscula del si- 
glo VL sirve la Inscripción celebérrima de la 
Gonsagracion de la Iglesia Cathedral de Toledo, 
grabada sobre una coluna de piedra blanca, que 
halló la casualidad , y recogió la curiosísima dili-* 
gencia del CL. V. D. Juan Bautista Pérez , Obis- 
po deSegorbe, quien la colocó sobre un pedes- 
tal en el Claustro de la misma Iglesia , cayo Ca- 
nónigo, y Obrero era entonces por el Cardenal 
Don Gaspar de Quiroga* Se ha dibujado de nue- 
vo del original con exactitud impertinente, redu* 
cida á menor tamaño , y se ha abierto lamina 
i6*nuro. I. con mucho primor. Dice asi: 



^ ©i NOMINE DOMTNI CONSECRA 
TA ECLESIA SANCTE MAKIE 
IN CATÓLICO DIE PRIMO 
IDUS APRILIS ANNO FEU 
CITER PRIMO REGNI DOMINI 
KOSTRI GLORIOSISSIMI FLAVU 
RECCAREDI REGÍS ERA 

DCXXV* 
. Tm. XUL 



Lam. XVI^ 




* 



311 EspeSlacuJo de la Naturdeta. 
Hizose, pues , la ceremonia de la Gbuságra*^ 
don de la Catbedral de Toledo , (ó sea De- 
dicación 9 según el Rito Catbolico del Tem-^ 
pío antiguo, profanado por los Arríanos, la 
que es muy natural , no pudiéndose fíacer nue-^ 
vo Templo en menc^ de un año ) el Domingo 
1 3 de Abril , Era de 625, año de 587, cor- 
riendo el año primero del Catboiíco Rey Reo* 
carado. En este dia se cumplia cabalmente el 
año de la muerte de San Hermenegildo ; cuya 
sangre bendita, derramada sobre la uerra , da- - 
mó i Dios para alcanzar la feliz conversión de 
su Hermano , y de toda la Nación Goda al Ca- 
tbolicismo. 

Otro pedazo de Inscripción Gothíca repre- 
senta el num. 1. que se halla en una piedra pues- 
ta al rebés , y mal colocada en la puerta de la 
Iglesia del Imperial Convento de San Clemente 
de dicha Ciudad : y si en la primera dicción se 
puede leer Qnristus , dirá asi: 

9, CMstus est mihi verum mane perenne» 

ESCRITURA DESDE EL SIGLO f^ 

á los mas antiguos. 

VAri¿se,como yá dijimos, en el siglo V. 
la dominación en España con la veni- 
da de las Naciones del Norte , y principal- 
mente co£ el establecimiento ^de la Monarquía 

de 



L. lG.T.n.P/S2L 



TAEaElWCTfHAllt 
IHCATOIICOHIPMHO 
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Váh^grápbla EípaMa. %%% 

de los Godu» Biea quisiéramos ; peto no es po- 
sible en can pequefk) escrito examinar á fondo, 
ú con h domioadoQ se varió también la letra, 
y la escntnra.; Esta indagación no se puede ha- 
cer sin nieafclarseen largas, y espinosas ques- 
tiones sobre los orígenes , y antigüedades de las 
ktras Griegas , Romafuis , y Etruscas , sobre 
que hay largos tratados ; y asimismo de las le- 
tras, de las Naciones Septentrionales , como son 
laa Rúnicas^ Ulpbilanar^ ScanchhGótbicas ^ Is-- 
iandicas , Cimbricas^ Saxtmicas , y otras , de que 
se han publicado. eruditas Disertaciones Aca- 
démicas en Sucda , y Dinamarca , además' 
de lo que han escrita muchos Autores del Nor- 
te, (**) 

Fuera de esto , b que nos inclinamos á 
<!reer sobre la letra llamada Gotbica mayúscu- 
la , y minúscula , usada en España desde él 
«iglo V , nos dispensa . de averiguaciones tan 
embarazosas. Aunque los Godos usasen en su 
proprío País las letras Rúnicas , ü otras qua- 
lesquíera , y también las que inventó en el 
siglo IV su Obispo Ulfílas , según escribe San 
Isidoro , 6 las que añadió dicho ObÍ3po al an- 
tíquisimo Alfabeto Gothico , usado yá á los 
trescientos años después del Diluvio , como 
priende con testimonio de muchos Autp- 

Ss 2 res 

(**) Véanse los ^ae cica Do» Blas Antonio Nasarrc en el Prolo- 
go á ta Biklhfhita Vniv§rssi d§ U ^álygréífhU Bif^^mU > ri«pN««- 
i« /«r D9n CkriitéVél Jt*driimf\^i Madrid I7|S 




N 



$94 EspeSacuio de la NaHifdéM.^ 
tes ^^ Lorenzo Ingewaldo; sin embargo ^ ho8 
parece muy probable ^ que los Godos 00 ia- 
trodujeron en España casta dlguna. de letra 
de las usadas en el Nwte y asi como tam^ 
.poco introdujeron su lenguage« Qbidarún ies« 
te 9 como dijimos en su lugar ^ y se acomo- 
daron á hablar y y escribir la kf^ua Latina^ 
bien que. afeada con ixliotismos ^ y voces bap* 
barast Lo mismo parece que sucedió con la ie^ 
^r^a.. Olvidaron los caraétéres propríos del 
Norte » y se acomodaron á ^escribir con los 
caracteres mayúsculos y y minúsculos Roma- 
nos , que hallaron puestos en uso en el País 
conquistado ) aunque los afeasen , y desfigo* 
rasen algo en la formación. La lengua La^* 
tina iba yá en decadencia . de su pureza an- 
tigua; y con la novedad^ que en ella se faí« 
zo desde el siglo V ^ se empezó nuevo Dialec^^ 
to en nuestro Romance. La letra Romafna es* 
.taba igualmente decaída y y apartada de aquel 
primor , que vemos en las monedas y ioscríp* 
dones y y demás, ponumentos del tiempo de 
los doce primeros Osares , ó del siglo i de 
Chri^to: y con pequeña novedad y que los 
Godos y y, el descuido introdujesen , pudo y I 
parecer letra nueva y y distinta la del siglo 
V 9 y siguientes , siendo en el fondo la misr 

ma 

(««) Véase el tHáxii át Ui UtérúHf dt Esfétüs , Tom. UI. Art. 
VIII. p4g 277* donde te leen las palabras «le IngevTaldo» y los A»- 
coieá coa «jue B'ucba su opinión. 



/ 




, Vdüeograpbía Espa&h. ^ it\ 
tna letra Romana antigua. Cotéjese la citada 
Inscripción de la G)Iuna de Toledo con los Al* 
fabetos Rúnicos, Ulfílanbs, y demás Septen- 
trionales , producidos por los Autores del Nor- 
te; y se verá, que la letra mayúscula, usada 
en tiempo de Reccaredo , ninguna semejanza 
tiene con sus caraAéres. Por el contrario , há- 
gase cotejo de cada elemento, ó letra de por 
sí con las letras mayúsculas del Al&beto Ro- 
mano, hermoso, proprio del siglo de Augus- 
to, y se hallará, que son unas mismas todas las 
letras en la formación substancial , y que so- 
lo se diferencian en la igualdad , hermosura, 
rotundidad, y buena proporción , que las -Go- 
thicas no. tienen* 

Mas qué se habrá de decir , sí las letras Go- lmb. xvtt 
tUcas se cotejaren , no yá con las del Alfabe- 
to primoroso del siglo L Cbristiano , sino con 
Jas Romanas de los siglos posteriores? Pafa ha- 
cer este cotejo , que descubre los grados , con 
que se fue afeando la letra Romana , servirá la 
lamina 17, que al mismo tiempo nos hará su? 
bir con la letra desde el siglo VI á los mas anti- 
gtx>& El num. i. ofrece la Inscripción sepulcral 
de Litorio, esculpida en piedra negra , que ser- 
bia de cubierta á una caja de piedra blanca , lar- 
ga de nueve palmos, alta, y ancha de tres, que 
oy se vé á la entrada del magnifico Templo de 
nuestra Señora del Prado de la Villa de Tala ve- 
ra de la Reyna; y dice asi: _ 




$s6 Esp^acuh ^ la Naturakíuu 

LITORIÜS FA 

MÜLÜS DEI VI 

XIT ANNOS PLUS 

MINÜS LXXV RE 

QÜIVIT IN PACE DIE 

VIIII. KALENDAS lüLIAS 

AERA DXXXXVIIL 
/ A * c (**) 
En el campo libre de la piedra negra se gravó de 
letra moderna la Inscripción siguiente : ,, Aquí 
9) está sepultado un hombre, que se díjoZí/o- 
,, rius , el qual fue fallado en este sepulcro en 
,-, un Olivar , cerca del Monasterio de la Trini- 
,, dad, y porque estaba fuera de sagrado, y pa- 
„ réscieque era Christiáno, y persopa Católica 
„ por este rrétulo de su sepoltura, el R.'"'' Señor 
„ Don Fray Francisco Ximenez , Cardenal de 
„ España , Arzobispo de Toledo, nuestro Señor, 
„ le mandó pasar á esta Hermita de nuestra Se« 
,, ñora del Prado , y por su mandado lo pasó 
,) aqui el Cabildo de & Caridad de esta Villa de 
„ Talayera en el mes de Mayo en el año de 
„ M. D. XII. y segund paresce , há qué falleció 
„ M. XIL años. 

Erró esta ultima cuenta el Autor de'^esta 
Inscripción , porque Litorio murió Era 548 , ó 

año 

<**) Bl derecho de Ja verdad pide » oue advirtamos » que auo- 
que lá lamina represenca con fidelidad la figura de los caraftéres 
de la Inscripcipji » hay en eUn iia descuido eo la lia. ^. VIII. Kal. 
el arigiiul dif 




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.•V j"* 



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Pakograpbía Espa&>la. ¡%j 

sño de 5 lo, y desde este año hasta el de 151a. 
van solamente 1002, como hasta el presente de 
1757 van 1 01 4 7. La perspicaz atención del in- 
comparable Cardenal Ximenez, cuya piedad ad- 
mirable,y vastísima capacidad se estendía á todo^ 
reparó Uen , que este Lítorio era persona Caíbo^ 
iica , y no Arríana , aunque murió dominando 
y á los Godos* Porque la Cruz, ó el monogram- 
ma de XpS. con las letras Griegas A , y « ; esto 
es Alpha 9 y Omega , fue el distintivo que toma* 
ron los Catholicos para confesar la consubstan- 
cialidad de Jesu-Christo en quanto Dios con el 
Eterno Padre , contra los Arríanos^ que la nega- 
ban. De aquí nació el ponerlo en sus sepulcros, 
en sus escrituras 9 y libros , (**) y sobre las puer- 
tas de sus Iglesias , como se vé todavía en algunas 
antiguas de España , que por esta razón ( aunque 
débil 9 pues este uso duró muchos siglos ) preten- 
den algunos ser fabricadas en este tiempo. La 
costumbre de empezar los Privilegios rodados 
con el mismo monogramma 9 y A, o» , duró 
hasta el ultimo citado , que expidieron délas en^ 
tregas de Grana4a\o% Reyes Carbólicos. 

Mas de ser Catholico Litorio se infiere, que 
era Hispano Romano , y no Godo : porque año 
510 todos los Godos eran Arríanos^ y esto 

mis- 

(^ En muchos Códigos Gothicos manuscritos 
la pag. I • está ocupada de XpS. 6 de A , y la ulti- 
ma de M con adornos , y colores. 




L 



jaJB Espe&acuh ds la Naturalesia. 
mismo persuade el nombre Idtorh. Pbr corh 
siguiente la obra del sepulcro, y la letra de sus 
Inscripciones de mano Ramona j aunque do* 
minaban los Godos. Y si la letra de la coluna 
de Toledo es Goda , pregunto , en qué se di- 
ferencian la letra Romana 9 y la letra Goda dd 
siglo VI? 

Mas antigua que la de Litorio parece (a 
Inscripción del num. a. sobre una tabla de pie- 
dra blanca de mas de palmo en quadro 9 aunque 
quebrada. Lo que se lee seguramente es: 

GALLA BLAS::; 
SERVILU- SU 
PERATI . 

Poséela Don Juan Antonio de las Infantas, 
Dean , y Canónigo de Toledo , cuyas relevan* 
tes quaUdades , y profunda doélrina se adornan 
del mas exquisito gusto en las Ciencias , y Ar« 
tes curiosas ^ y de no menor zelo en promover* 
bs^ y fomentarlas. Trajeronla del territorio de 
Sevilla.. Esta Inscripción sin duda es Romana, 
j' del ultimo tiempo del Imperio. La letra es 
estrecha 9 unida , y dd mismo ay re que la Ua*^ 
mada Gotbica. 

Las mismas calidades tiene la íbscripcioa 
^el num. 3 . que dice asi; 




Vdeographia Espa^ola^ j 1 9 

D- M- S- 
M PALPHÜRKJS- LAMIINUS- (**) 
M- PALPHÜRF lASI. F- AN XLII- X- H. S- E- 
VAL- AFRA- MARITO- ÓPTIMO- 

D- F- C- 
Hallase coldadc^amente colocada en unas Casas, 
proprias oy de la Iglesk Cathedral , las quales la- 
bró en Toledo^á la Colación, é Parroquia de 
San André» , Alonso Cas^Uóo , Caballero Cor- 
dobés , Secretario del Santo Tribunal , cuya» 
Obras Poéticas Latinas , y Castellanas se conser- 
van aún con otras , dirigidas á él por su grande 
Amigo el P. Juan de Mariacia. Trájola de Tala- 
vera la Vieja j Lugar no muy distante de Tala- 
vera de la Reyna , el Maestro Alvar Gómez de 
Castro 9 bolviendo de visitar ai sabio Obispo de 
Flasencia Don Pedro Punce de León*, y de reco- 
nocer sus manuscritos* (**) La Inscripción no solo 
es Romana ^ sino de hombre Gentil , como 
muestra la formula Diis Manibus Sacrum, 
Las letraa son tai> estrechas , y unidas, además 
de las ligadas , y las lineas tan delgadas, y sutiles^ 
que estando la piedra algo maltratada del tiem- 
po, Jia sido menester mucha diligencia , para 
certificarse de la verdadera ledura. No sabe* 
DIOS el siglo á que pertenece ; pero la frase , y 
formulas no sonde tiempo bárbaro; y quanto 
Tam.Xin. Tt mas 

(*^ Láuminms actso por Ldminiut » dice el orij^taaL 
(^ Consta de una Carca manuscrita del mimio Airar GonOí» 
;cl <i«al IcU CICA loKripcioo de otro modo; 





3 3 o EspedlacuJo de la Naturaleza. 
mas se remonte áci4 el siglo de Augusto , tanto 
mas antiguo hallaremos el principio del abuso^ 
y desfiguración de los caraÁéres Romanos. 

£1 num. 4* representa otra Inscripción en' 
mármol blanco , sacada del olvido por el citado 
Maestro Alvar Go.nez de Castro^ colocada en- 
tonces en el Real Alcázar de. Toledo, y yá oy 
muy maltratada del tiempo, y del fuego con que 
se destrozó aquel soberbio edificio á los princi* 
pios del. siglo presente. £n las pocas ierras^ que 
.de ella quedan, se v¿,^ue.su figura es prolonga- 
da , y mas angosta ^ que la del ^l&beto Romana 
del siglo de Augusto , y asi iba yá xlecayendo el 
primor antiguo de la edad de oro á mediado el 
.aiglo IIL Copiáronla algunos Autores ^ aunque 
variando el x>rdeni]e lineas del original. Es jde 
xreer , i^ue lapledta^stabayá maltratada al tíem- 
;pD de su hallazgo ^y queia mayor parte de ella 
se leyó por adivinación. Seguimos la lección an* 
tigua, quetio se puede emmendar «bien por di- 
'Cbo original^ sino en dos cosas. Una, que perte* 
nece á la letra, y es la linea primera lÍAPeratorí 
CAESor/. Mucho mayor^ y. mas prolongada, que 
las demás. Ocra^ que también «toca á la ^ui^nti* 
cidad de la lapida , y es la dicción PONT^^'^ 
en cuyo lugar con impropriedad leyeron 
J?ARTIC0 los Autores. (**) Dice pues: 

IMP. 

(**) Véase el Dcftcr Pisa Wst. de Toledo^ líb. i. 
xap, 7. £ 15. El Conde de Mora en su Hist. part. r « 

lib. 




*y w« 



I 

Páleograpbfa Espanta* j j t 

IMP- CAES- 
M- lULIO- PHIUPPO 

Pío- FEL- AUG- 
PONT- MAX- TRIB« . 
POT- P- P- CÓNSUL- 
TOLETANI- DEVOTK 

SIMI- NUMINI 

MAIESTATI 
QUE EIÜS- D- 1> 

A lo dicho podemos añadir, que aun en el síglo^ 
mismo de Augusto vemos , que las letras gravas- 
das en muchas moneda» de Colonias , y Muñí* 
cipios de España no tienea la rotundidad , y ay- 
re proporcionado^ que otras: monedas batidas en 
Roma. Según todo la qual , los caraétéres Go^ 
tbicos de España parece que en fondo son Ro^ 
manos desfigurados. Llámense en buen hora Go- 
tbicos , porque los usaron los Godos ; ' pero aca- 
so estos no los trajeron á España ; antes se 
acomodaron á los que hallaron en ella^ 

La fiíscripcion del nurav 5.y mucho masía 
delnum. 6. pueden pasar por con temporáneas á 
Od^iano Augusto.^ La del num.^ 5. se haUaen 

Tta unai 

lib. 5. cap. 34.pag. 44»» Ambrosio de Morales^ líb. 
9. cap. 43. pag. 3 1 5. Este gran Maestro de nuestra 
Historia leyó CONSULL Acaso la piedra señalaba 
los años de Potestad Tribunicia , y Consulado, y no 
se pudieron leer. Puede fiarse de la figura de la letra 
(que es la que aora nos toca) mas no j^ la lección^ 




lin EspeSaculo de la Natarakz/h 
una piedra berroqueña de ud arco pequeño á la 
salida del Puente de Alcántara de Toledo, cuyo 
sitio, aunque muy retirado, no se escondió á la 
<!uriosa indagación de D. Francisco de Santiago 
y Palon:iares , Oficial Mayor de la Contaduría de 
Rentas Decimales , que la descubrió. Es de le- 
Uá hermosa ; pero sin perfiles. Dice así; 

CAECILU 

MARCELLA 
H. S. E- 

La del nnm. 6. se halla colocada en la casa yí 
citada del Secretario Castellón ; es de la letra mas 
hermosa, y bien perfiladas tiene caracteres li» 
gados 9 y lo que se lee^ es: 

ANNIA 
DiODORA 
es- AN- LX- 
• M- GEMINIr.-r 
MAMM A: : : : 
OS-AN-XX:::(**) 
T 
De estas Inscripciones^ y de otras innumerables^ 
j!omp también de las monedas, y medallas, se de^ 
nuestra, que los caracteres mayusculosRomanos 
eran los mismos, que d día de oy. Y resumiendo 
á dos palabras todo Ío dicho en este discurso, nos 
inclinamos i creer, que la lengua , y letra de los 

E$- 

(««) El Conde de Mora Hist. Part. i. lib. 3. pa(. 344. tscHbCj ^que 
(ita.Iascrijp£Í9^sc hallóxa fiscalonilla* 




PakograpUa Espafkía. 333 

Españoles ( hablando generalmente, y dejandoí 
un laiJo la antigua lengua Cántabra , 6 Vascuen* 
ce) desde el primer si^ déla Era Cbristiana, 
hasta el presente XVIII, ha sido en substancia la 
letra , y lengua Romana alterada , yá menos j y á 
más en diversos tiempos. Por lo tocante á la le- 
tra , es muy cierto , que después de tantas revo- 
luciones hemos venido á parar ^ en formar al pre- 
sente la letra mayúscula hermosa, llamada no sin 
razón Romanilla ^ del misnx) modo que se for- 
maba en el Imperio de Odaviano Augusto* 

Ck)n lo dicho hasta aqui sin subir á siglos mas 
remotos 9 está sobradamente satisfecho el objeto^ 
que nos hemos propuesto en este discurso, siguien^ 
do el méthodo de nuestro Autor, que tampoco 
sube de las letras Rcmiaiias. Sin embargo en los 
num. 7, y S. de la misma lamina 1 7*ha parecidcí 
dar una muestra de los caracteres antiquísimos 
desconocidos de España , para sati^ccíon de k>» 
Días curiosos. Dicho num.7*Tepresenta la Inscrip- 
ción de un raso ele plata de diez onzasde peso,que 
lleno de medallas con caraéiéres desconocidos , y 
otras Romanas Consulares, se halló en las ruinas 
de Qíspulo ¿¡ño 1 61 8. como consta de utia Carta 
del Marqués de h Aula, escrita á Rodrigo Caro 
desde Estepa á 15.de Febrero de 1633. ('''^a)El 
Dum. 8« es copia de otra Inscripción de una piedra 
del Monastem de nuestra Señora del Qd , de!a 
BaÜía deCaotavieja, en la frontera delReyno de 

Ara* 





}34 Espeñactúo de lá Naturaleta. 
Aragón acia el de Valencia : imprimiéronla poca 
correétamence Escolano \ y Lastanosa, y ajustada 
al original el Doétor Vicente Ximeno > (^*a) á 
quien la coaiunicó Don Gregorio Mayáns y Sis- 
ear , sacada de loá apuntamientos de Don Anto« 

. nio Agustín. El níismo IQmena copia otra seme-^ 
jante Inscripción^ hallada en la antigua Sagunto^ 

- oy Murviedró. Con caradéres semejantes á los 
de estas Inscripciones sé hallan en España innu* 
merables monedas, ó medallas de plata, y de 
bronce , y algunas bilingües con letras por ua 
lado Roinanas r y por otro estas desconocidas , de 
que hablamos» También se encuentran en Es- 
paña oiudias medallas con* caradéres diferentes 
de estos,, que no se duda pertenecen á los Pe- 
nos , o Cartagineses , que dominaron parte de 
España antes de tos Romanos , y á los Ty ríos , 6 
Fenicios , que mucho antes poblaron algunas 
Colonias en las Costas Meridionales^ 

No es tan fadl averiguar i i\\xh AUabeto, Leo* 
gua, y Nación pertenecen los otros caracteres, de 
que hemos dado muestra en las dos antecedentes 
Inscripciones v antes éste ha sido,, y es todavía un 
problema fiímoso entre los sabios investigadores 
de la antigüedad. (^ Como en este escrito no 

po- 

(**a> Ximeno. E4criUT$í dtl Rejn» dt Vúleucim > com. i. Nocici» 
Preliminar» pag \. 

{**) Véase el Eusdjo fkf§ Us ^Ifalufs di las Ittrdt dtsc9n§cidst9 
^U9 st »me»4Mtrsm em láu mM 4tnti¿»ús medallas , y manurneurts de £#- 
^«iu • yt r Don Lois Toteph Velazquez , Caballero del urden «le 
SAiiciago , de U Aeadenita Real de la Historia Escrito , revisto , y 
publicado de orden de la misma Academia^ Su Madrid año de i7{a. 
Jüi esta Obra ár cop ¡«m ím dos loacripdoncs de los nua. 4 > / 7* 




V». 




Tákogtapbia E^aHota. 3 3 f 

podemos detenernos á las profundas indaga- 
ciones , que esta materia requiere , según he- 
mos notado ^ nos habremos de contentar con 
exponer sencillameote lo que nos parece mas 
verosímil. Quando los Fenicios vinieron desde 
Tyro la primera vez á establecer sus Eadurías . 
en las Costas de Duestra España , y á ^ta se ha- 
llaba poblada de otras gentes , como se saca, 
fuera de otras pruebas, jde Estrabón , que refiere 
este viage , y que añade la critica del sabio Po- 
sidonio wbre la^cion de Oráculos , y Embaja- 
das , de que se valieron los Tyrios para engañar 
con pretexto de Religión á los Españoles, á fin 
que les enejasen formar sus establecimientos. No 
obstante la antigüedad ., que se quiera dar á 
las Navegaciones .de estrato, de. Coleo, y de 
otros Griegos, y sin embargo del testimonio d» 
Bocho, que según refiere Plinio, escribió, que 
los de Zazyntho poblaron á Sagunto doscientos 
años antes de la Guerra de Troya :; no podemos 
creer, que los Griegos aportaron i las Costas de 
España antes que los Penicios» sino mucho des- 
pués, lo que puede .afianzarse con muchas con« 
geturas, dejando á un lado la poca fé, que me-* 
rece la vanidad de los Griegos en estas mate- 
rias. (**) Y si los Tyrios hallaron poblada á Es- 
paña , con mucha mayor razón la hallarían po« 
blada los Griegos. 

Qua-. 

(**) VeaJ€ la NHícía , j ^uieU 4e Us mdt frimdfúlts Hht^riééh* 
tt$ dt Eiféñ^ > del JKxroo. Señor Marques de Mvnüc^r > $ I. 



$i 6 Sspe6lác$th dé la Na$urákm. 
Quáles fuesen dnerisinadamente bs genteSf 
que poblaron á España , no se puede saber con 
certidumbre ^ porque aunque ^téon Cbrystomo 
Zanco y (crat. de Orig. Orobíoruai , stve Ceno* 
txianorum) con otros a a. Autores comprebendi« 
dos en el tomo de la ItaHa ilustrada , titulados 
emella por losmasSele&os, y Eruditos ^ piensan 
probar la población de Italia immedíata , 6^ casi 
tmmediataal Diluvio^essoloporconjeturas^que. 
aún pudieran darse mas urgentes en iavof de Es« 
paña. Pero como aquí no buscamos sino una ver« 
dad averiguada ^ y cierta, quién nos podrá en esta 
razón decir con seguridad , qué gentes fueron las 
primeras que poblaron á España después del YÁ* 
luvio, y confusión dé las lenguas? Quién» si los pri- 
meros pobladores posaron de África á nuestra P8« 
oinsula por el Estrecho de GitMraltar, si bajaron de 
la Francia vecina por los Pyrinéos ^ó si vinieron 
por uno, ú otro Mar Mediterráneo ^ ü Océano 
á nuesti'as Costas? Quién, sí acaso entregaron gen* 
tes diversas por diferentes lados? Desde la disper* 
sion de las gentes, hasta la entrada primera de los 
Romanos , pasaron mas de dos mil años» Todas 
las memorias seguras mas antiguas no exceden del 
segundo milenario. Cierno, pues, podremos yása« 
ber lo que pasó en España en lo» prítreros mil 
años, immediatos á lacoofusíon de las ienguas?De- 
bémos contentarnos con saber ^ que ni las fábulas 
de los Griegos, forjadas en tiempos muy posterio- 
res ^ ni sus memorias menos expuestas á error, 

ni 




/ Pé^grapbia Espafíoh^ ' 337 
Bi las de ibs Bmimosi nos pueden ^ asesurarj 
que á estos dot linaga dé gemes se debe toda 
la pobUcion de España , y que por con^uiea-» 
te á sus lenguas ^ y letras se d^au reducir lá 
lengua priiQÍdra,^ y letras .desconocidas . de 

•ella».- , fi -^i -::•■' . .;./ ••': 

Por A contrarió tenemos en la lengua Vas^ 
congada un rastto ^que sube don orden retrogra* 
do de sig)e.^i sigjb i dbsdeiel^dta deoy hasta lá 
jjpústitxá dprmiiaeiD^ de ksA Romaoos» síci:sal»rse 
«u principio , y cárntando^eo su ¡Aote ^y iBieeioi- 
bario t expuestos ^ yá i los ojos de todorel muadc^ 
que no tiene parentesco en grado conocidk) con 
la kngUA Latina ^ nicos h Grí^, hi cdd la. Pe^ 
tf icta^íHdvéa ^ Alrabe» i c^raóriemaU Enieljti^ai^ 
{>oíde :esta |tfiffiefaidominaei(X| de.losSomand% 
ó en lofi dos siglos; «aes de OhiriitD ños consta 
de un lado ^ que los Españoles teooatí lengua ( 6 
aealengjMs) patria ^y piofiria^ queá los Raour 
nos era del todo dMúMtída f. siendo asü^ qtífe 
muchos sabían la Griega» y ia Púnica^ quese iu* 
pone dialecto de la Fenicia : y por otro lado tro<* 
pesamos en las medallas bilingües otro rastro^ 
que nos asegura^ que los Españoles teniati en uso 
caracteres proprios» que ni se <pareGii0¡á los &o^ 
manos ^ ni á los Griegos ^ qóe entonces st 
osaban , ni á los Fenicios > que se habian usa^* 
do. Hallamos » pues ^ seguramente > que en di* 
cbos doiL tí¿ú$ los Españoles leniaq lengua 
propria » gme ai era JUatíiMi j^Griei^. » oi.Fer 
TonuXUL ■ > '^ \ ^^f mm^ ni- 



3S8 EspeSacíélo áe la Naturakxa. 
nicía , y casa^éres pioprids. , que ra érací La«* 
ticos ,' Fenicios 9 ni Griegos, á lo maios de 
aquel tiempo. La lengua de los Españoles ori- 
ginarios era entonces acaso sola , y umca , la 
que aora llamamos Vascongada , ó yascuen* 
ce^ dividida por ventura en muchos Dialec* 
tes ^ como al presente sucede también á lá vid^ 
gar de España , ó Romance. Por lo menos la 
kngua Vascongada era un9 de las lenguas pro 
rpiias entonces de> los Espa&oles lurknitivos. 
Pues siendo asi 9 qué impedimenta hay pi* 
jra el matrimonio de esta lengua desconocida á 
los Romanos , con los caraététes desconocidos 
h nosotros ? .Otra tal' ioduccioo putde hacer* 
« 9 subiezido oqd iei^ai ^ ;^ letra- pi» 'los ^ 
<glós )< dtede la^ pdínera «ebtnda 4s los tRot 
manos , hasta rldsi primeras venidas de losCaf* 
ta^neses ^ Griegos , y F^enicios. Bien pudo sit-» 
-ceder: que >huhi^ 4»^ i^ maa< (engiiaS' ^ 
ftreqtisimas en^ E^ña entre los mas an tibios 
pobladotts 'de élla i, y que con todo eso fbe* 
sen uhos mismos los caraéléres. Oy vemos es* 
to en la letra general de Europa , que siendo 
una , sirvie^ il obubhaá lengtiaS'^* y aun ella so- 
la suele aoamockirse para escribir casi lodas 
bs lenguas de las quatro pak'tes del Mundo , y 
entre «lias la misma Vascongada. Por tanto los 
carañéres.de las Inscripciones, y; medallas deseo- 
tiúcidás pueden 'Sér fj >poif dfedrlo así^'^ Füscongá^ 
tbí^'^y tíq¡^i¿a significide deila lengua ^^<é 

cuen^ 





. Pakogfápbla Erpa^ta. 33^ 

«m:?. Pera sí la lengua general de los Espa- 
ñoles era 9 coQio es mas natural , una sola , las 
Inacfitpcfloae&i y 'inedaUas desconocidas , que ñor 
ibcaa ^jas Phenicíos' s y íPaias, por veacura sotf 
de letra vy lengua /^ro^i^otiü? 

Pues siendo esto así , dirá alguno , los 
Vascongados : ieeráa faoilmeme los caráiftéré^ 
descaIlocídos;^ Al qise hiciere ésta; réplica^ 'S# 
debe . responder^: poniéndole en «ia" manb anaf 
Cana ^iescritaiensumisina lengua nati7a , pe^* 
p ea cifra dificultDsa , sia manifestarte la cla^ 
TOé Se sabe ¡la lengua <^ se :^ sabe por ventuv« 
tambitti eLín^ocia^ dé^ipe'tratafiíBebarrub-' 
lailóque diiÉ^ y no ^obst^me es eosa^ sama- 
mente difícalttea atinar coa lo que dice ^ y 
leerlo: y por eso faa^ sido tan alabado elta^-'t 
m'tatentOc^parácfflnp^yilQsdfirar dé^^ü iltis^i 
trpVQse0iigÉb:^qQOiaáa Vive^^Gada día ua^ 
hambre tbuy 'pcc^acJO'^^ 16 de ^gÜ memoricií 
Ittoe una seña , para acordarse de 16 que tiene 
que. hacer después.» Pasa tiempos Vé la señar 
se acuerda qbe^a pQSo>'^ y qóáiidolapusáry no^ 
puede aoifdarss'^ra'qcU^^ 1^^ pende de que 
las'kcras ^ y demás señales arbitrarías nada sig- 
nificaa por sí> y sacoriespondencia con eLsigni- 
ícado pende de la secreta irolniitad , ^ que tes.dá i 
valor, éá esta voluntad se olvida ^y^no se puedd; 
rasóear;, ae pierde del todo lateladon y y cor« 
rcapohdencia» . . 

Pbr. esta cazoq QOjserájmiiciy^iy^que k»' 

Vas- 



>f 



.^ 



j 40 EspeSOMh de la Ni^ui^ésia. 
Vascongados no acierten á ker los caraderes 
desconocidos 9 aunque cootengan dicdooes de 
su lengua 9. porqueini se sabed valot, ó ponida 
cocrespondieotes á cada uno , ni. t^anpóco .et 
asunto individual , de que trata. Y aun sabido 
el valor y y la lengua á que tocan » y leídas las 
dicciQoes:^ pudieran por otros: principios que* 
4»T ^9daYJi»' sin deseif^ar.; comd/^dkede oqd las 
letras :£truscab. .TairipóGo es .de^etorañar , qué' 
se perdiese^l usoyy por coos^uientela ootivp 
d^ dd valor de i^s cai;aéléft8 desconocidos^ 
siHoque.^vCpqaerre&staóOsr^la léngtia > á que* 
oorreapdiKfi^9i.pofqperh poUii^rRinianá.eii' 
toda £spaf)a , ü excepcijm ds las l^doviocias Cao* 
tabras / extinguió ^ 00 ^ríki la letra , siso la 
lengija tan>hien ^ como y i dijimos. Los Canta-I 
h^'^ afligpdc)9;.t0 góerr^i.xítti^^ 
ftomaitosíba&ta laviiltinm metDordileyheehjat qii 
persona con ellntáyor .enipefío" por tt BApe**i 
rador Odaviano Augusto , qué oincboes > que 
olvidasen sus raraéiéres^.si yientpnoes los usa«^^ 
hm .?-.Iio.^qufe..bñtd9 5; porqup.pudo sec : ima 
la lengua de los Viiscáoes i, AiÉrígpnes;^ Gai»»: 
tabros , Asturianos , Gallegos y y denoiás Pue- 
blos dd lado Septentrional de España con la 
lengua de las oiraáv Pnavinctasi,:y.'Usar éstas 
de;.taserliurai, y LJM>/aq8éIIas»« .¥/ aunque en** 
tOQces ^ no losi. perdiésea > eóaano? 00 ,peidía« \ 
ron la lengua , y aunque tanobteai qiMsdasmi 
Ufares del ^t^ : Roaiano ^ pudraron . olv&Iar- 





. Pakúgr/tpBíaEspaMola. :\ s^t 
hs'j ó abandonarlos después , sin abandonar 
la lengua , en los quatro siglos siguientes de 
pea y aoomodaodoseá usar.de los. caraétéres Ro* 
manos i , que eran mas á proposito para la co-^ 
municadon , y comercio con lasi otras Piüvíq* 
cías de España. 

Sin embargo , no negaré, que á los YascoiH 
gad&s nos toca. mas particularmente la indaga* 
don délos caracteres desiconocidos de España, 
porque , según lo díclx) j estamos menos aparta* 
dos del descubrimiento. Añadiré también , que 
pata adelantar en esta curiosa indagación , con- 
ftaátÍL^ síáétnás ÓA los cotejos'^ que y á sé han 
hedbo con grande trabajo ^ y Muqha erudición, 
con las lenguas , y letras del Oriente , tentar 
otros ctín las lenguas , letras , y monumentos 
del Kocte.. Gomólos Gekas .pasarpn á estable- 
cerse, en Espbfia^ sabiendo^ toda su peregrinar 
cioíi, yr ptoadero; también pudieron pesar otras 
£ttiülias de Naciones mas apartadas al Septen- 
trión , que trajesen acá su lengua , y caradéres. 
Loa Rúnicos iy y Gottícss primitivos son tan se» 
vejantesijl Jos desconocidos óit £spaña , que mu* 
cbos ;Autúres Septentrionales se han empeña* 
do en afirmar ^ que los nuestros son Rúnicos^ 
atmqoe .se han engañado los que han . creído^ 
qpe las-.medattas descoi^ocida8..se acúñárocí en 
ttempo^; de > nuestros Reyes Giodos. Otros han 
Qíééo. y que son Glticos ; y no es de olvidar el 
empeño;^ con que mucbos Autores del Norte 

jfífsssmsim¡mmy pre- 




l^% Espeüác$io de la NiOtítATSa. 
preteodeti ser su literatura anterior , oo solo I 
los Latinos ^ sino á los Griegos , aunque en aU 
gunos se descubra demasiada pasión nadooaL 
Finalmente y no carece de probabilidad la sí^ 
guíente proposición , con que me aparto de esta 
materia. La letra Gotbica de España ^ 6 que usa- 
ron en ella los Godos y fue de la casta de la letra 
Romana i y la letra , que usaron los EspaMef 
originarios y y primidvos y antes y y despules déla 
entrada de los Romanos, fue de la casta déla le« 
tra Gotbica primitiva y 6 de la Runa. 

ESCRITURA DSLOS ÁRABES^ 

y y^os de EsfoA». ^ ' 



DEsde los siglos más f emotos ha sido mea*» 
tra España , y aus^riquesas, yá propfías^ 
yá traídas de fiíera y el obgeto.de I9 codicia de 
las Nadooes. Puede decirse oos \midad ^ vise» 
del mapa de todos los siglos y que íio hay País 
en el Mundo y á que hayan concurrido tantas 
gentes : estrangeras á poUariCcxiquistar^ yoo* 
mercian Pero de las Nadooes ^ijiie vinieíoa ea. 
el tiempo mas antiguo y nos hqn quedado pocos- 
monumentos ñiera de los escritos con cerafisé* 
res Romanos y ó con los desconocidos y de que 
hemos hablado hasttr aquL De kb Ferdcíos ^ y 
Gart^ioeses solaixlente esdstea \m monedas de 
Cádiz , y demás Golpoias , que íundason.en las 
¡Costas Marítimas^ de que y4 faemqs faeofao 





P aUogfaptía EspaHohu 3 4 S 

Bieneiotk De los Griegos no sabemos que acu^ 
líaseD moQedaen España. Hallánseconsuscarac* 
teres, y leogua la Inscrípcicn de Malaga, que pu- 
blicó el Canónigo Aldrete : otra de Portugal, 
que imprimió Don Blas Nasarre , junto con una 
^edra anular , hallada en el mismo Rey no : y 
otra en una pequeña coluoa , que publicará denr 
tro de poco el R. P. M. Fray Enrique Florez. Po* 
see este idtimo monumento el señor Conde de 
\á Roca , trakio de la Qudad de Mérida , cabeza 
en otro tiempo de la antigua Lusitania , y solo 
contiene un voto de los Mercaderes Griegos 
por la salud del Magistrado, y de los Ciudadanos. 
Sin duda esta Inscripción no es de los siglos pías 
antiguos , y puede creerse esculpida por los Ne- 
gociantes Griegos , que desde él Oriente apor- 
taron á España , y llegaron á Mérida en el siglo 
VI por los tiempos del Rey Leovigildo , ^egun 
se lee €^ Baolo Diacotio Emef itensé, (^*) De 
quienes ctHiserTamós todavía gran numero de 

mo- 

(**) Be vita Patrum 'Emeritensium. Cíp-V.Pres- 
cindimcs aora de la autoridad, que^merece esta obra 
de Paulo Diácono , impresa varias veces , y que de 
^uevo.s^ iteinlprjinlráporei P.Fl6fe2.Fpr lo tccan^ 
jte á tiempos muy antiguos, leemos en Estrabon, 
fuera de otras cosas, que los Griegos supieron muy 
joco de' nuestras Regiones , y asi cornge los yefr<¿ 
de Polybio , firatosthenes , Aristiarclio ^ ^ -otrosí El 
einismo dice , alegando el difiainen de l6s anti^ 
guos Griegos ^ que por. ^.^^^ iVnorg'^ a llama^ 

ban 




A ^^ 




Cam. XVUI 



84» Espe^acfih ík la Naturaleza. 
monumentos de toda típede es de losArabes^ 
y de los Judíos* Para dar especimea de los ca« 
radéres , que unos , y otros usaron en España^ 
destinárnosla lamina i8« Yá dijimos , que los 
Moros introdújeroütciítre tos Españoles Chrisf' 
líanos su lengua, y letra^ de modo » que fue una^ 
y otra común ^ y vulgar i lo menos en la España 
Meridional por muchos tiempos. Praeha de es- 
to es la escritura ^ cayo principio se ha dibuja*^ 
dó en el num« i« la qual, según d yi .elogiaib 
Bibliothecario Real Don Miguel Casiri (á quien 
debemos la interpretación de los monumentos 
Árabes , que afegarémos ) se lee» y se interpreta 
^e este modo: 

Besm Allah Alrabman Alrahim* 
Iknwdne Dei ñfíserícordis Mlsarentis. 

Aschtarat Set ' Amin» 
EMt Dmána Amtííy 



if Vahom Hosaim^ 
et fiUJ efus^ qui sunt fíbsaim^ éfc. 



1 { 



Es una compra , que Dofia Atnira , y sos 

btm \ toiUs las Naciones de acá pfkas^ y Nómadas^ 
^1^0 las llamb Homero ^.y después en siglos mas 
ilustrados distinguieron Olf^s y JierQS ^ Oltüeras^ 
Celio Satl^ « ^c. 




' Vdeúgraphta EspaSoía. ^ ^4$ 
hijos Hosahí) ^ Julián , .&nchp^, y Pfedro , hijeas 
de Miguel , hijo de Baca Ebn Baca hacen k 
Jtísta, hija de Vicente , hijo ^ de Ajarna^i de 
tina Viña en Aleytic^ aí.Orieqte.de TóiedOi. 
Dios la guarde '^ que hubo pocb^reiifta desiD 
hijo Miguel , hijo de Dominga ^santifiqué 
Dios su alma y sus términos al Oriente el Rio 
Tajo, al Poniente Vina de Ruy Pooce yal .fitle*-'. 
dl6di?r la Venta , y al Norte el Plantíor de.BSstew 
van ^n Jalaf Alsaktab , por^^iectcf de, sdir 
inetchales de oro. Fecha eb d nries^ de Diciáh4 
hre ( asi escrito con letras Árabes 9 cotsío lo de* 
más ) año de tres , y setenta ^ y deotOi y niit 
de la Era de Sapbar,/^ en la Era Española 1 1 73«> 
año de Chr^o 11 1 $i. ants Jahía Ben 'Mofare-, 
gi , y Abdelrabman Ben Mofaregi , y lo escribió 
Julián hijo de Miguel. Firnran como testigos, 
Domingo hijo de Bernabé r Ranamfro 'hijbidei 
^hfa: Felipe hijo de Abrahifíi^ y so^oert letrtf 
Francesa Dominicas Martinix tcstis. HdHasá? 
ptra Escritura latina dé muy hermosa letra ,(**)[ 
^ que el Arzobispo de Toledo IJbnpPpiJ^ffi^ 
^flofue^}^ COD .6u Cabildo dio á Doña Orabuenai 
Abadesa, y su Cbnviento.de San - Cleniente ki 
Huerta (k ^Ibofré^ en cambio dé una MuertaiVfe 
Ahnofada^ situada ta Aktich y qoe es el f»' 
go , en que está áok i^ ' Casa del Oxtc^péffÍL 
'poca dislaíncíá áí Orieme^^fe^^'íí'Ciudá^^^ 
Tom.XllL : r Ax ' en 

V 

(^)£» el ArdttTP «leiU^o Counscti. ' ! '^ ' . r . 



- ,' *"■ 




V 

3 4 6r EspeSláctéh '3e la NatufdSia. 
ch% á S/dé Marzo > Era de 13 57* a&O de 
1219. 

Los cara¿léres de la citada Escritura son 
Asiaiicos con plintos diacríticos 5 inventados 
en el sigto IIL de laí' Hegíra ^ ó en el siglo 
VIIL de la Era Cbristiana y mas modernos^ 
hermosos , y fáciles de leer 9 que los antiguos 
Usuinados Qáphims y de que . se cceen invento- 
res Moramer Ben Marrat , Aslam Ben . Sa<* 
dht , y AmerjBen Giadrat^ segiííi escribe^ Alw 
dalla Ben Mahontad Ben Alsaied-^'Albathalust 
eü sa Exposición ¿kl methodo de escribir , ó 
iHstruccioiir:dé> i)ne Secretano» que se guarda 
con otros muchos libros ) Árabes en la BibUo« 
theca del Real Monasterio del EscoriáL {**) 

' Coa 

'S^^) £1 Sr« Casíri me ha comunicado beDÍgnameo- 
leelArdcuio yáimjpceso, en que hace 1^ de$críp«> 
cion ; y extra&o de este Código ^- que es el. DVI. 
en orden de su Bibliotheca^ y dice asi : 

Codex h'teris Cuphicis exaratus , absolutus ^utem 
ifiDO Egirae ^\$. Cbristí iiar. quo ¿ontinetur 
O^üs tripárthlim , ka' inscríptum : Extemporánea 
ñüdfmenta\ ac Exposifio MétioÜi icrfientíí^4^3€Uh^ 
fe vJro valdé efuditi» j^daitü Éin Mof>amad Sen 
:ál$úied.^lbaSlMlusi\yfIispm<K.^ p,aceníi,y ^jus^.obi^- 
twp ^í^b io Bibiiotheca Ardhico-Wspana ad an- 
fiui%,%¡ra»e jii. ijeftrt. IM jílje de optímí Secre- 
Ijypij officijs jíjieq^ia^ doftr^fi^ | k¿t¡oné \ caeteris- 

Sj^e ípsum decenti|>us ornámentis fus^ , Jetéqúe 
isserit. Agir quoqüe de íbederibuá Mahometanos 
ioter ^ & Christianos sanciendis ^ de ñde* illis pra^s- 

tan- 



L if rj^g p s-f e 




2 ' 



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%l^ill¿o^>J|bMiiWil 























u??i5píb\^^V^ '^^V^^ 




P,i Tr»T»i' 



Cafocfrr^ir AmlfujoJ, yHrhr^os dTole'^o, 



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/5^ 



/ Paleegrcf¡^d Esparcía. 547 

600 dichos cara¿iéres itísiathvs berttiosos t^. 
tdn escritos muchos Ibstr úmentoi ^ y> Libros di; 
España* 

'^frifmms^ j » . losfíton ■ zúwhmo en £$pan9^ 
como se vé en otras Escrituras , Libras » y mpr 
numentos. A esta clase pertenecen los cinco 
DUttieroá siguientes de la latoina. El nume- 
ro a. está tomado de los adonlús aniiguos, 
y que en parte duran , del patio principal del 
GoIégiQ:.9 tñttes:. Gaun^Pi^fesa ^ de ln Gooih 
pañia de Jesús de Toledo , y contiene una 
formula repetida con letras quadradas de 
un palmo de aho ^ entalladas de relieve .., y 
((aitréiegida& ctp ramos , y de unos pequeños 

Xxa es» 

. tanja 9 coodit jonibus 9 quíbus in clientelam accipi 
..fios , opotteat , &c;» Tabeiliones itjdem meniorat, 
Gui in ^<3is publicis a4 Cbristianoruin usum confía- 
cjendís praeter Erara Eginanaru,Chr¡it¡anaai ctíam 
assígnare debenK Arabícorüm praetefea caraéfe- 
«hidV&gener'a, & AuStores }É>ídem''enárranttír, 
'-vetustiorum sciíicet , & rudíum , quos Cuphicos 
appellamus , inv6tÍK)te8 ,, Mcftamerus Ben Marrat: 
^y Alsamius Ben Sadrat : Amuerus Ben Giadrat ; re* 
y^ cci^ljí^ilit) vero 9 &;eJ€g#iíUprum EhnMoelat ex-. 
,, titile traduntur» Scripturae , quae apud Arabas 
), per varia tempera obtinuit, tria nitnirum sunt ge- 
55 oera : neropé , calamus mediocris , calamus gravis^ 
\y & calamus maximus „ quí sunt varij,ac multifor- 
mes caráderes ad vaHam scrípturam inventi ,& ac*> 
commodati : unde varia conflantur Alpbabeta a^úd 
Xkessaeum videnda. 



X 




S 4 S EípéSUcida déla Naturaleza. 
escudos^ik artnas en tablones de media nsié 
de alto ,' 4e los qiudes algunos tienenipor léb 
canto de letra menor , y redonda otra ibrmu«« 
la diferente repetida , que >se ha díhujadó en 
él mismo numera La formula de la ktia gcáor 
'dediceasb •m^:' .r. s, í.. -. ' t - 

AUahom Atdalen Alcadim Almalek* 
Deu& SmfUenms Aeterms^ : Rex. 



ía formbla de lafietra «ncdíaáasredoqda di¿e¿ 



) 



^r 



•' , V 



Fala Alah • Ella . Ha. : 

Nmest ' Deus : . pist \^utest.: i :i 






El nam% 3 • que y á tiene otra especie de 4^ 
tra rasgada , es tomado de unas - fójas de 5 y^ 
sería , que adornan la cornisa ^ 6 cenefa inte^ 
ñor de ratpage de yeso , hecha con mucho píi- 
mor , y qu^ sós^ene el artefionado eatallac^óy 
y hermoseado de oro, y de colores. Contiene 
<^tra formula repetida» que dice: 



< I 






Alcaiem ' Alntialek - ^ AldaienfK 
Cbnstans Dominatór - Terpétuus^ 



£1 num. 4. qoe es de otra casta de for- 
mación.,, aunque toaos soq unos, roísoios ca- 

la 





jb tnisma cene&/y tgcp aluáoiT, d es primer^ 
parte de la pasada, y 



. J9e$m 7 ^ Alahet^ ' AUah. 



— * 



Los números 5.76. son de dos Inscríp- 
cíones .sepulcrales en ^edr^, de letra redzap 
^a y una grosera 9 f tú^oá f y otra, labrada^ pri- 
morosamente. La del número 5* se halla en 
lina piedi;4 llana , embqtidaen las paredes- de! 
.Pórtico de la Iglesia Colegiata de Santa Leo- 
cadia , extramuros de Toledo , Iglesia venera- 
, l^le^ I porque ftie deposito del Cuerpo de la San« 
^^ta Víjrgfn , y de otros Santos Prelados, y por 
los Concilios, que se celebraron en ella* Es la 
linea, primera de la Insaipcíon , que ^ce en 
.caraéiéres Cupbicos lo mismo que la linea pri- 
. mera ^ la Escritora niaou i. en.caraéiéres Asiit 
tkasi esto ^ < . : 



< . • 



Besm Allafa Alrabman Alrahim* 



'M 



iS? lee e^ta Inscripción 'io^ -fbastaute r para 
conocer , que es de;f persona Mahometana; 
mas no lo que era,f9pnff§ífir ^ppWiOgpiarlaen. 
tenu 

La del niim« 6« estl e^i|)ii^ ^^ uiiaxa- 
luna grande die. marq[ioÍ^JayvpuerU| del Con- 

ven- 




i'jo Espe&actílo de la Naturaíeta. 
vento de Sati Prandsco dé Paula , fuera de la 
misma Ciudad. Esdécarañer muy hermoso^ 
y la agracia mucha una linea tirada por en- 
medio'iífel tealce,y grueso de cadtfletfa. Co- 
pióse h segunda linea ^ que , dejada niediadic^ 
eion y dice: 

-" . ' , . - -; -í ' , Vi 

i 

' Jaaía Alnas An Vaad * 

^ 01 vos M)ftaksl{9dtóte). qtád prómissa 

AUáh Hac Fála Joaad 

Dei vera (sunt) mm enim promittitury &c» 

No puede dudarse , que la Inscripcioa 
es de Mahometano^ pues traducida ^ dice 
asi: ' 

,, In nomine Dei misericordis miserentis. 

"„ Scitote. O! vos mortales ^ quod Dei pt'o- 

",, missa sunt vera. Non énim vobis Parady- 

,, sum pollicitus est , nisi per ^Bdem;^ N^^te 

^, Deus in promissis quempiam decepit. Hic 

•,, est tumultos Mahomad Emn Ahmad Eba 

*',, Mahomad Ébn Maid'^ quí non alSühft prtfe- 

,, ter unum Deum , eundemque socii exper- 

^„ tem pirofitetúr , ÍMáh6nietum' véró>ejós feíftfi- 

^ „ lum , atque Apostolum , ab eo missum ád 

;%, docendúrti boníines veram fidem , eamqüe 

,, praedicandam iis , qui aberrarunt mi & 

" „ caetetó infidélflnis. Obiít vespéris fériae pri- 

^')í mae {(Se nefUffSahbatbi) díe odavo men- 



X \ 




»» 



SIS 



' PakogrOpbí'j^ Espacia. } $ i 

99 m Rabii posceríoris anno Egirae 449. (^ 
En Jos antecedentes documentos se pue^ 
den observar tres cosas. Primera , que los 
caraSéres /Viaticas , y. Qipbiecs se usaron in- 
dístÍQtainente en España; en todos tiempos, y 
que unos mismos caraéíéres se escribían , ó; 
grababan con ayre diferente ; pues en una sols^ 
fabrica vemos la galantería de quatro formas 
diversas. Segunda , <]ue los caracteres Cupbh 
^(?x mayuficulos' servían pata las Inscripciones 
en tod^ partes-, y no los -JÍsi áticas ? pises no 
hallamos estos en ellas , y por el contrario son 
de los primeros todas la^ Insciipciones 4e To- 
ledo , la del sepulcro de San Fernando ^n Se* 
villa , las de la Cathedral de Córdoba , y otra¿ 
Tercera , que los Christianos mas antiguos , y 
aun de la mayor gerarquía , usaron la lengua^ 
y letra Árabe en Toledo por mucho tiempo 
después de su conquista. El Patio , y Casa^ 
en que oy viven los Jesuítas, cuyos magpii|- 
cos , y sumamente costosos adornos , casi perr 
^idoé del tiempo , se han dibujado en parte» 
«0 las del Mayorazgo antiquísimo de los Exr 
oelakisinros. Oocides de Ocgá^ 9 Jas mismas, en 
-que , según la tradición antigua en Toledo na- 
ció 



•I ' 



(«<0 V««$e el Conde ¿t Mora, , Hist. ds TéUit,, Van. a. lit>. 4. 

•€..\'7t píig. s%9 %Hf refiere ujiamuy d¡ícrc«e,tra3ucci%>n » hecha 

• per Diego «fe Urrca, de una coluoa« que.acaso f& es|f( ipisma. Biea» 

4ue e0 el piifmo sitio hay 4).cra tal c9lHiM.99n iaictipoioo Árabe 

casi perdida* .'..*. »> 



3 ; 1 Espé&aculo ék la Nátnraleta. 
ció San Ildefonso. (**a) Estas Casas fiíeron ^l . 
célebre Don Estevan Iltón , que ias di¿ en^do- 
te , con candid'on de Mayorazgo , á sii hija Do- 
flu Luna , que casadaf con D^ci Fernán Pé- 
rez de Toledo, fue Progqnkora de ca^ todas- 
las Casase Reale» ; y primera nobleza de Bu- 
topa , y Abuela de Ruy Gutierres , primer S&- 
fior de Orgáz. (**b)^ No es ne(xsarh ga^ar 
tiempo (escribe el Conde de .Mora) ^^ probar^ 
que fue esta la Casa., y Solar de tas Toledosi 
ftíes^et msirío Coriík Den Pedro* Gmierrez: de 
Toledo lo dice en su Testamento. 
-* Annqoe se'dode de este Testamento , se 
pnieba por otros doctnñemos fegitknos ^ que 
el Solar de estas Casas fue de Don Estevaa 
Illáh 9 enOente de la Parroquia de San Ro- 
mán j de la qual y porque la fundó, y no su 
^ijo j como dice Alcocer , tomó oombre 
Illán Pete/, de San Román j hijo , segua Don 
'Luis de Salazar ^ del Conde Don Pedro , que 
ronfírmó el Privilegio de Don Alonso VL 
carrihd citado» Ni es ¿nucbo y que Dba fister 
van dejase estas Casas á su hija Donar ha^ 
1» , asi porque ésta casaba coa Vaioá úeasm 

(«*a) Asi I» afirma ef P. Vtito Kibadtíra > que mcí¿ en Tole- 
do Bi>as ha dc,do| sjg)oi , y el Dodor Sa|aiar de Mendou , nata* 
'taf ,* y Canofíigy dé Teredo , prímier PatrtSnódfe Ui ¿aiaA^fes*^ 
' ^««b) Bt mifmo Conde , Díscorto 'delorif^en » antigüedad > y 
iUc<;eí?ones de los Toledos t cap. f. $. i. Véase Don ü»^ ¿k $4* 
-hixar y Castw V ia»r{Ht át U f#ia Far»^/# , e» tlAH)»!; de 
lof Tol€d«« » pag» |97» 't^- t> 



rSángre ^ como porque labró para su hijo Don Juaa 
Estevaiiez , en la misma Parroquia otras maybl'e^ 
que oy posee el Excelentísimo Sefior Marqués de 
Mondejar , como Señor de Higares. (a) En ¿tas vi- 
vía dicho D* Juan con sq muger Doña Maria Sali- 
vadores « de la Casa del Conde D. Gonzalo Sai va« 
dores 9 tan estimado de; la Rjeyna Doña Urnaca^ 
qnando vincularon en su hija Doña Menda otras 
Casas nuevas p que ellos biderún de nuevo en el 
Adarve , (que está lejos de las de Higares) que se 
tienen con las sus Casas gramfes^ des la su morada 
ée elhsp que fueron sabudas'Á su Padre^eldicio (D. 
Eslevan lUanez) e son cerca las otras Casas segun^ 
das pi mora sufijo Don Gonzal Tba^z ^ aprecia^ 
das en mi moravedis ( Al^nsis de Oro ) en el dote, 
escripto d la saxún de sus iodas con su marido 
Jbon Dieg González , fip de Don Rodrigo Diaz 
dk los Omeros, (fa) Este D. Diego Gobzalez fue 
Tom.XUL Yy her- 

(a) De estas Casas de Higares,ynode las deOrgáz, 
habla la Escritura, que víb Salazar, del Archivo de la 
Exceleutisima Casa de Alva, en que Don Juan Este^ 
yanez vinculó coa llamamientos recíprocos dos Ca* 
aas , unas grandes , y otras menores linderas ^ en sus' 
dos hijos , D* Gonzalo Ibañez , y , D. Alvar Ibañez, 
otorgada en lengua Árabe , Era 1 267. año de 1 229» 
y traducida en Castellano por mandado de D.Fernan*». 
do Ibañez , Alcalde Mayor de Toledo, en 8. de Junio 
de i399f a instancia de Don García Álvarez de To- 
ledo , nieto de Don Alvar Ibañez» 

(b) Esta Escritura se otorgó en lengua Árabe eu i ú. 
de AbrilyEra de 13 74.^0 i a ^6»co p una firnuí^» lar ^ 



pp-»i- 



3 54 Esp^acido de Ja Naturakta. . 
liermand menor de D. Simón Ruiz de los Camero»^ 
qué según nuestras memorias fue desposado con la 
Venerable Doña Sancha Alfonso, hija de D.Alonso 
IX de León, y hermana del Santo Rey D.Fernando» 
Siendo , pues , cierto , que las Casas^ en que se 
hallan los adornos Árabes citados , son 'el antiguo 
$olar de los Toledos^,' poseídas de padre á hijo ^ á lo 
menos desde D« Esteván Ulan basta el sexto Con- 
de de Orgáz , su descendiente » que las vendió á la 
Compañía , debe añadirse, que lá fóbrica , y ador- 
nos , que oy duran ^ na pueden ser mas antiguos^ 
que Don ^ Esteran:. Ilhn: poiqne están Henos de £s« 

•:CUp 

áino ; esto es , letra latina , qué dice Dhg González. Se 
hizo la viúculacion, según ]e&y2^fr(Xi/«/£rir«,'ío.que ar^^ 
guye , que era Ma^ribe el 0(«rg4|atp.printipali, diin-- 
que if niíiP^rrgpquja'propria de sucasa^ en ateqcioQ k 
la qual la coo^gró $0^en»9ep9eiKed Arzobispo^ 
drigo, Era i359.año laiuExisteeóel citado Archi- 
vo de S.Clemente un traslado autentico en Castellano, 
hecho en s* de Abril, Era de i j y 3. año de 1 3 1 y.ante; 
jfuah,y Estevan Doiiiinguez,dpdo éóh 'autoridad de AU 
fonso Sánchez 'Alcalde por JVIártln t'errandez.Alcalde 
Mayor,LunésÍ9,de Enero, Era de 138 j.en virtud de 
Alvalá'de D. AJonso XI, fecho eil Villa-Real k 2o«de. 
Oftubre, Era i3^4.afióde 1346. a instancia de Juan 
Díaz, hijo.^é iX Guillen de" Rócáfull, 4^sté «diente de 
I^oña ílWencíá.Está Señbr^í está QWdádk de los Genea- ' 
logistás. como tánibien otFa*ber(naña suya Doña Mar- 
quesa, que iúbo süccesion, y existe su Testamento, en 
que manda dar a H Parroquia de San Román cierta ' 
porción por las faltas ^^ue pudo tener en 1o:í dieaúnos» 




cndos de ^mas^ losquales, com» tampoco los Ser 
líos Blcísonados^ no se usaron , basta el rey nado de 
Don Alonso VIIL y es bien sabido , que D. Este- 
sran Ulan fne el primero^<]pie en coyuntura bieo ar« 
dua alzó Pendones eo la. Torre de Sm Román por 
dicho Rey Niño. Es^pueslq f^brica^ que py existe» 
ó labrada por el mismo Don Estevan , 6 por algu- 
ix> d¿ sus descendientes. Por consiguiente^ fue man- 
dada hacer por personen de una^míjia) que yá eap 
Conces(esto es, seis siglos há) era de las mas ilustres 
de España , por sí misma, y por sas enlaces: 6 biea 
foese su origen de la Sangre Imperial de los Grie^ 
gos j como quieren unos, ó bieb de los principales 
Muzárabes de Toledo , como quieren otros coa 
mayor probabilidad. Sin embargo , aun la tabicas, 
d. tabletas entre los canes del alero del t^'ado están 
faeraibsamenfie talladas de cifras Árabes repetidas. 
Los caradéres de los Judies se reducen en el 
uso de España á solos dos : el Rabbinico cursivx), 
de que dá muestra el aum.7; iácadddel texto de U 
TOntá de unas casas >eQ. la Judería de Toledo ^ y.di 
quadrado^ puesto en el nüm. 8. y tomado d¿ las fír«> 
mas dé la misma escritura. De uno,y otro caraSer 
se conservan aún algunos líbrc^ espritucas, y mor 
fauQÉiencos, yios oí» có^ letras. tau^primOfosaii» 
La Synagoga dé Toledo^ labrada potvQ^n Snouie^ 
Almqprüe &iqoso del Rey Don Pedro , Iglesia of 
del Orden de Calatrava, está llena de varias &jas de 
letras Hebréas,y de Inscripciones en elogio del Rey, 
y de Don Samuel. También hay en Toledo otras 

dos 




^$6 Espe&aciéh de h NaturiaJeza. 
dos Inscripciones eú piedras sepulcrales , qbe tim^ 
bien se encuentran en otras partes de España. Pero 
7)arece cierto^ que ningún monumento de estos, e» 
trando el de Sagunta, es anterior á los tiempos de 
Ve$pasiano,y Tito,aunque no es invérosimil,que en 
tiempos mas antiguos viniesen algunos Judíos , <á 
cgemplo de los Fenicios sus vecinos,á comerciaran 
España. Sin embargo no me detendré en averiguar 
silos Bajeles de Salomón veniao con dichos Fenicios 
k £spafíá,y si en ella está el País de Tharsís^menciof 
fiada en la Escritura ; porque y á se ha tratado este 
punto por nuestro Autor. ('*''*') Basta saber , que no 
aolo pudieron venir , embarcándose en jülatbj y 
'Asiongaber por el Mar Rg^ , dando la buelta al 
.África , y doblando el Cabo de Buena Esperanza; 
(*^) sino que también pudieron venir desde el Mar 
Rojo al Mediterráneo por los Canales , y Fosas^ 
mencionadas por Estrabon , y otros Autores , que 
daban comunicación navegable al Mar Rojo con el 
Kilo. Si Estrabon dijo ^ que Ptoloméo Phüadelíb 
fiíe el primero que abrió b. comunicación de Jos 
dos Mares ; esto ^ según Huet, fue querertisoiig^ 
ji la Grecia; pues muchos años antes Sesostris liabia 
roto de nuevo, h renovado el antiguo Canal aban^ 
donado;y á las flotas de Salomón na^ negaría, el 
^aso, dtando casado con hija del Rey de Egyptol 
Bien j que Sesostris fue^segun algunos^un poco pos* 
lerior á Sák)mon;y Estrabon resueltamente afirma^ 
* ' ■ • ■ que 

2 j<A Evcckc de Au(iMHmiMMiMlW<« 




Vúkúgfaphia Espacia. 3 J7 

que cb se ahrió Fosa algnna antes de la guerra de 
Troya. Pero sea lo que quiera^ la suerte de la Tribu 
de Zabulón llegaba casi á las murallas de Sydón, y 
losSydonios, no nenos comerciantes que losTy- 
'fioS) nos dejaron en Medina- Sydonia , Capital del 
Estado dé la gran Casa de este titulo, una menioria 
cierta de su comércio,y establecimiento en España. 
T por qué con los Sydonios no vendrían sus vecinos 
los Hebreos ? Fuera de esto , en el tiempo de N. S. 
*-J. Cüri^to vemos, que los Judíos estaban esparcidos 
'tú todas las Provincias Orientales del Orbe Romar 
rno, y en las de África. Por Cjué no habría algunos 
en España , que era la Provincia mas apetecida por 
sus metales, y frutos? No me valgo de las ethymo- 
:logías de la lengua ^ ni de los vocablos de Poblacio- 
^oes, que coa gradde ingenio , y erudición juntó el 
Maestro Alejo Vánegas , porque para los orígenes 
de voces orientales tenemos mas immediato al Ara- 
be , que tiene casi unas mismas raíces, y vino á ser 
lengua unióa en todo lo que domináronlos Moros, 
como para los vocablos Griegos tenemos el con* 
duelo immedcito del latín : sin que esta quite, qué 
át una ,y otra lengua se nos hayan pegado Imme:- 
diatamente algunas pocas voces. En las Adas de 
Santa Eulalia de! Merida, que parecen muy autor»* 
2adas , y fen otras memorias seguras antes dd Coo^ 
dUo Iliberitano , celebrado cerca del año 3 a 5, al 
tiempo que el Niceno, hallamos yá mpaíáx>n délos 
Judíos. Después desde dicho Concilio apenas se ha 
iieaado dedaír twyidd pctas E¿lesi asticas>y Seglar^ 

con-^ 



* 3 $'S Espel^ac^ áe la Natufciéta. 
'¿ontra esta gente pestilencial^ hasta áora.YdeItieim 
po \ ^ue fueroD permitidos , son los monümentds 
citados 9 en que no me detendré mas» 

Otra curiosidad diré, que pertenece tambiená 
nuestro asunto. En los instrumentos Castellanos 
antiguas generálmente^aun en pluma de bs Reyes^ 
todo&lós Moros, y Judíos tienen Hom DoA Maho- 
mat , Don Jucef , Don Abrabam , Don Mosé, Don 
Samuel , IpoñaVatfona, &c.i tiempo iqueios Gran- 
des Señores se. solían llamar simplemente , XMago-- 
-m^L de Sandoral, Pero Lopea de Ayala, Arias Go- 
rmez de Sy Iva^ Rui Díaz de Mendoza, &c. Vengan 
aora los genios enojosos, y cercenadores de Dones^ 
i persuadirnos, que en dar el Don fiíeron muy oon- 
tenidos nuestros mayores , yi yengan también lols 
que se corren de ver sus nombres, 6 los de sus 
Abuelos á secas , sin la guardia de respeto del Doñ^ 
-á tomar de nuestros Héroes lección del desprecio 
generoso de vagatelas ceremoniales» 

Esto baste para un ensayo de Pakogr/^bá$ 
EspaMúla^ cjual permite el méthodo del Espedacu- 
lo* Una Obra^cumplida sobre esta materia serta de 
suma utilidad en España, no solo para las Ciencias» 
sino para los intereses temporales del Rey, de las 
-Casas" ilusüres,.de las Ciudades, y demás cuerpos de 
Comunidad^ de^laa personas pardctriares^ Jueces,Bsr 
cribanps v&cc» Sin embargo, no tenemos sobre éstt 
asunto mas , que la tentativa de Biblhtbeca Üt»- 
versal , qt^ie dispuso Don Cbristoval Rodrigues , y 
publicó Don. .Blás Antonio i Nasarrg ^ 4e orden dtl 

Re 




V 



Rey DoD Phelipe V. RcHjriguea; fue hombre de 
grande habilidad , y de prodigioso jpsón ; pero tubo 
á maco pocos materiales, y le faltaf on muchas no* 
ticiaspara empeño tan vasto. Fuera de esto,GonM> 
«n e^as Obras son necesaria^ laáninas^que represen- 
ten con eicaíftitud la figura de ks letras antiguas^ sí 
-el dibujo no está bien béCho , 6 si el Abridor nb le 
graba con fidelidad, las laminas^en lugar dé servir, 
nos Ueban al error^ No basta para uno , y otro 
qualquler Dibujante , ió.AbridnKríC&sstfp.r^es ifie^ 
ntBster talento especial , siñglilarmente paxa ¿I «di* 
hiucí ,.y remedo de las letras antiguas. / . 

Para evitar en este espécimen de Vcitqgraphfa 
CártdUmA las faltas , que se advierten en bs Obras 
de otñoá , .nacída$.de estos j)iincipió$ ^ rogt^ al P« 
Andrés Marcos Burriel , de la Compañiá de JeAis^ 
Maestro de Prima de Tbeología en el Colegio de 
Toledo, á tiempo que de orden del Rey nuestro Se- 
ñor estaba reconociendo los copiosísimos Arcbi-^ 
vos 9 y Librería de manuscritos de la Santa Iglesia 
Primada de aquella Ciudad , que me embíase dibu- 
jos puntuales de las letras usadas en España en todos 
tiempos , acomodados al méthodo empleado por 
M. Pinche en su discurso sobre la Paleographía 
Francesa. Dicho Padre , condescendiendo franca- 
mente á mi ruego , me remitió los diseños de las 
diez y ocho laminas , colocadas en este Discurso, 
formados por D.Francisco Xavier de Santiago y Pá- 
lomares, Oficial ^ la Contaduría Principal de Ren- 
tas Provinciales de esta Corte , hijo de otroD.Fran- 

cis- 



3 6o EspeSacuh de la NaturakzM. 
tiisco, yi elogiado en este Díscurao , y otros 
gares del Espectáculo , en cuya Familia es here- 
ditaria la habilidad , primor , y suavidad de cos- 
tumbres* De la fidelidad de los dibujos no se poe-* 
tfe dudar ; porque la destreza de dicho Don Fran^ 
cisco Xavier en esta materia es sin igual , y dicho 
P. Burriél los cotejó prolijamente con los origina^ 
les. Últimamente debemos advertir y que todos los 
Instrumentos , y Libros , cuyo paradero no hemos 
señalado:, existen en el Archivo del Sagrario , 6 eo 
la Librería de dicha Iglesia de Toledo , no menos 
grande , y lespetable ^ (como en todo lo demls) 
por la posesión , y diligente custodia de estos 
inestimables tesoros , que por su generosa fran- 
queza en manifestarlos 9 para que sirvan al bene« 
fido público. 



FIN DEL TOMO DECIMOTERCIO. 






ESPECTÁCULO 

DE LA 

NATURALEZAS 

ó CONVERSACIONES 

A CERCA DE LAS PARTICULARIDADES 

DE LA HISTORIA NATURAL, 

QUB HAN PARECIDO MAS A PROPOSITO 

para exdtar una curiosidad utíUy fomiailes la razón 

\ los Jóvenes Leoores, 
QnBcoimEini lo qcb pertenece al bombes 

en UKÍedad 
■ SCXITO BM EL IDIOMA TXANCES 

tO& EL ABAD M. PLUCHR 

Y TRADUCIDO AL CASTELLANO. 

TERCERA EDICIÓN. 
PARTE Vn. TOMO XIV. 



Con lAS LlCENCIáS NBCESAKIAS. 

En Madtid: en la Imprenta de Pedro Makiit, 
Año de 1773. 



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TABLA 

DE LAS MATERIAS 
contenidas en el Toma XIV. 

COnversadoQ L Acerca dé laa Arte&instruc-^ 
uvas , pag^ i« 
La FundicJon de las Campanas^ pag^ i ;» 
Las proporctones^ ibid.. 
La construcdoQ del molde de una Campana^. 

pag. 43- 
Instrumentos necesarios para la oonstmcdoa 

del molde ) pag; 43. 
El uso de todo esto^ pag^ 46.. 
La Fundición^ pag» 63^ 
Conversación II.. Fundiciont de las Fig^uas de 

bronce ^ pag» 10 1» 
Con versación lEL Aditamento quarta de las Ar- 
tes ÍDStru£Uvas> pag» 13$» 
El Reloxypag. 147» 
Conversadoa IV^ Recapituladon délas Artes^ 

pag. 180» 
Conversación Vi. El Comercio > pág. 194- 
Espíritu de viajar, y de comercia ^ aditamento 

á la Conversación V, pag» 104- 
Conversación VL La politica , 6 el gobierno de 

los Pueblos ) pag» 146» 
Memoria acerca de la Fábrica de los cristales 

de San Gobín , pag» 307». 

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[ESPECTÁCULO 

i DE LA 

NATURALEZA; 

TOMO XIV. PARTE VII. 

QUE CONTIENE LO QUE MIRA 

al hombre en sociedad. 

CONVERSACIÓN PRIMERA ' 

jfDITuíMENTO A CERCA DE LAS ARTES 
ittstraSiivas, 

fe Ntre las Artes , que nos iostrur 
I yen, hay muchas, cuyo traba- 
5 jo está «empreá nuestra vista; 
I ^ otras, que spio se nos, manifies- 

tan por medio de sus ek&JX^ y 
.coya mecánica vive kjpB '■. d& nosotros , t^<to, 
-que parece huye de los ojos del pábtico.Quie' 
;Y0 dedr, las grandes (Ám.% de la fundición, 
íAJas qu¿e« retira. , poír Ip (Wmwi.cM <9^ 
-^ Tm,Xm A ' ■ m«- 



n Espe&acuh de la Naturaleza. 
^^mercíoHíe^lós Pueblos el téraór de*Tos"'accí3enií 

« 

. tes de! fuego , ó el ser poco frequentes sus opera- 
dones ; pero en ellas'excita nuestra curiosidad, 
auQ la diñcultad misma de la ejecución. T¿U es 
i la fundición de una Campana^cuyo eco há tan-^ 
' to tiempo, que está en b posesiap de juntarnos il 
laf ]teambl<as Cbrisiiana9 ,-7 4t /una^.estatua 
grande de bronce ;^ monumento de lo pasadb el 
mas significativo ) y durable. Aquí podremos 
considerar separadaillénte' el' uso de esta ope- 
facjbn,^ y su trab&jo., ó modo de ejercitarla; 7 
^ El usd de^as obfas de íimdicfotves muji 
picza< gran diverso de lo que se piensa: dic^o caucho mas 
éiliota ^"* ^ ^ 9"^ parece. Las esíatiías eq\lesíres leban- 
fad^^) tina en )la 0^ajAt ¿i|ía el Qj^tiile ,^ 
París, y otra^eo I91 Plaza ^Mayov de Burdeos^ 
están acaso destinadas únicamente « para mann 
festar á los Estrangeros ^ y á la posteridad las 
proezas de Luis XIV , y de Luis XV ? Para 
esto se lebantáron , y para mostrar también al 
mismo tiempo el buen gusto de estas dos insiga- 
nes C^udadeSi ¡Et nombre de iSfardón , y li^ 
Le Moíne , se ha hecho no menos indestru¿ti- 
'ble , que los mismos, monumentos ; y perpetuar- 
la para siempre la Ibdustfiatde los Artífices con 
tolo'la'vfsta de estos ntiodélos : magníficos. í^ 
'Sjgara^ Békráa GuecKn^iy la^del Mari$oaÍ 
* de Ttrrena nos dan alguna idea de unos ¡hom- 
, ^ bres , á quienes^ estimamos tanto ^sio baberios 
*tí<>nócido i tí^áyéxidúnü8¿k tteiDoiia^coa lás 



A^ «» 



De las Artes instruSivM^ 3 ^ 

abfialcí de su digoiifed 9 . los mas meQioiable» 

lances de sa Historia. Y qué nos enseñan mas? 

Colocadas , coma están , sus estatuas después 

de los sepulcros de los Reyes ^ nos instruyen 

«I mismo tiempo del tierino.ireconocimientp 

^ Carlos el Sabio 9 y de Luis XIV: y para coa 

€st08 fieles Vasallos. Halltirá nuestra nobleza 

.^ otra parte eídsortacion mas poderosa á el 

«mor del bien púUioo^ y á la verdadera^ y s4« 

4¡da \gb[>ríai , ' . . ^ 

> La meihona de los Martyres ^ y todos íqs 

monumentos 9 tanto de tnetal 9 como de pie- 

jdn 9 que oonservamos de la inalterable 9 y iir- 

50IC constanda de ioa testigt>s de la verdad, 

iiK> kdo ños manifíeseací iM especies de . tor« 

-meÁtos^ que safrkrdn>y el jbspeto , que se 

'tiene á la Tirtud después á^ tatitos siglos ^ síoo 

'que .nos ensefiao alguna cosa y que nos impor* 

•«ttodavk mas».JLá concordia admirable ide 

Hntoft CBfiHinmentos con otros de todo genero, 

esten(£[dos:|ioc toda la tienta , ilustra^ y dá e^ 

' plendor á nuestra . Religión con testimonios 

•magni£kx>s, y fimnaá favor de ella, una cor- 

iiespondenda deaétos^y una gatatitía incon« 

: trastable de. ht verdad , que nO se. baila aun oa 

iaa (Hcueba&mas derlas de las Historias profa* 

• ñas» 

Esto mismo sucede con la sefial , q|ue nos 
-dáo , para. . que acodamos á liacer oración á 
Dios: esto ¿1 anhmctañios la celdbracioa de 
: ■ Aa h 



4t Efií&acuh áe la Naturaktai 
bPasiqüli, la Epiphanía,ó máDífie8taci(Rt * dd 
^5ór á los Gentiles: y esto al avisarnos de la 
confesión generosa de algún Martyr. No sold i 
^sirve está señala para anunciar 4jna Asambláa 
<dé Religiótí ; tumbida es ^d^ Memorial <de un só» 
tésD dé ; que ' Ét üolierbn ^^ovidos nuestras Pá« 
'dre^y^y la -tíf^isnia repetición de regocijos ^ y 
'fie^fts trao^fiefe á un año el tesdoxinio de los 
*iifk)$ «piNBcedentes^ áe^qiodo^ que la aden^» 

dad aétual es el cabo de una cadena y que ños 
«Há 'istoAóS ^^3* ^¿Io8^Q¿amÍDehJE)eÍ6U oye 
-^anunciar estas fiestas, dejar ká ellas á los que 
*él llama* espiHtM áSOestj le pacece , . ipie 
r|a superioridad de; sud Iflces Jb dbpensa de um 
-ttujecion j y'^wnridninbre^que oonfisndiiia su 

ra^otí con Í9 del 'vu)|^« Pero^d eB?oe^ eljen* 

* tendimiento de este iximbre ^ fxxhrá f ¿1 . iotn^ 
ducirel cisma, separándose 'de aquellos, que 
Té ir por un mismo:oamini),.y;fdáR9e poreo» 
tendidos á la señal 4^ la comna.'ioracíoQ ,^n- 

-GonTebiiseá'st mismo dé eke noqdew' \ ;^ 
Yo dejo de asistir á His AsamUé^ ;- i * que 

* me llama esta voz. Pero podré «n esto faacer« 
-tne la jü«tidflde> creer, 4|üe eótíendo , como 
i es ¥aMn j mis - iotettiriQíid. ?. Defcdé luego yo 

eiftdy bien kjbsrdeipwhiá'su oadóirxiQofii 
presencia , no obstante, que lo que alli se da* 
ja dr, y b que se inspira á los as¡stenteS| 

¿ é) muy utii ¿ la. sociedad. £n« estas rAsam- 
4)léas se alaba, y eMalflDa:ai Criador /.yi.ián 

y-^ L A ellas 



«tfasrsfe'lg ^ángr^ci^ por^ todos Iqs |^i^a^¡yi|M 
:<Sariatn6nte recibitcQS de sus manq^.' Fpt^,^ 
CCttitrartoi los Deístas nos parecemos ta&bkf/tH' 
4e fll: (B#iey», é al Oballo, que no eelsbían^^as 
\á\ffj^igoieiq¡^e tío. tienen gracias qoeMi^f-^i 
el«pp«!p benffitíos, q^p esperar, y rnasgijstaiíí- 
mos de oír tocar á I3 abertura de los baños jpá- 
Jb]iCos^09}9 se usaba entre los Pagaiios,(a) que á 
■ nna fiesta 4estit>4áa, pafia in^jorar nuestras TÍdaf. 
, £0 fif«a& , ayo; quandp, el Pastor , quf 
^iresftJe. erijlf»^ .^g^j^éas Christími?» . , ,?«tu» 
'biese^ rea|nnepte pudo , coipo un pez^^^el ofi* 
•qíq t ^tip ^geroe, es muy qlaro ,<^ra quien^^uie^ 
jrt eiite0derlí.4i»fles todolp qapme oficjp jinsi^ 
-MÍKeyfíP*> l9i^\er U jiQz áú ¡,2j^6f aj^^, 
.n»/^ girar íflos?,iíS¡i«t4«p ejshonjjqiqg Q^J^igar 
4fíf'tíí^ tfid*JbSí.sQC^OWof;^0590s, ;Éf^ opipr 
^iresolK^de k sol^q]|ii4ad j qve. aouoda la C91Í1- 
(paria'* ,í^ upq *i>trocciop..fi?r^al,t yn;.moíiyo 

•de «í39iwciipiwl»> y iW 9í«lplo,-ide <;ar^cU^ 
.^an|o. allsv «e /^¥P j jí i^C58aa^,j^pc;inriirjji 
.i ^le. wi.gfípo«a:«eaj mi .aljyk)i,«q; fóclás ,fe? 
.co8Bfl¡, nt»i4Hjc>,vy,f5i,fhi)a mft-4^n^.^^ ^a 
.hfi bu^a^ go8<iin?lír^,y.eli?^b^;y,^^uéjg|fs 
,Cr¡4^psiRf6 siifsiaftfifíií iaf liga^oo j .Jh^fe^» 
Asimismo se les enseña , quf}^,éii ^en^qi^ ^- 
.g^H ,$in. flUPilp ypliuí?tad ,le íií5pifipape>^|es lo 
.mimo , q^9 si np le h«;ieRín \* ipori^p ^ cpift- 

•" . • . ■ • ',1/ ■..,•:;. j ■.; c •-■•jí-j cíIj'../ jB*t" 

-- <<l)Soiikt <c¿ítí>tírtíriimí'i^-i;íí-"TlJ¿'J"n -■Le'.'-' .. 



* i.Cm. ij* 



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' I EfpéBactíhJé la Ñhttífúle'za. 

pleméDto de la ley es el srmor. SI todo fo que 

'me todéa se puede juntar con la práAica de 

'la caridad , que ^ el objeto á que miran sieai- 

pre ' estas fiestas , nú me podié yo quejar de 

^éllaff 9 sihb qüandd mé ' halle corromjndo , j 

'i!esregbido,'y c^uándo no pueda tolerar mas 

aquello 9 que me Condena, 

- Pero yo liünCgi podré conseguir de mí ar- 

-reglar lá conduAa, Ilébado únicamente del in- 

terési. Nó bflst^ que las* fitotas;^ á que me Ua« 

Tnan . sein á proposito ^ para hacet'i los tiomn 

brés sociables , y oBkdosos ; yo quisiera , que 

el principio de ellas fdese la verdad , y que 

asi los hechos j que se me refieírén ^ como Ictt 

bienes , 'que me prometen , fu^n :áhsoluta« 

Inente' c¡érttí9 9''del modo que me lo 4íoeiL 

Qué regla podré yó^segoirV abo la dé áii dis» 

curso ? T cómo poárí mí discurso aprobar unas 

solemnidades , que ofenden i mi ráztp ? Peto 

•esta nbdebe festáíf muy' coK^^iiCidá cíon co* 

^sas , y pruebas de hecho ? ^caso se jutíga náá« 

'"bho ' mas ilustráda y y nias peií^picás» éof 6us ase^« 

'^tos philosophicos? Quécoqcebiaios^ qtiatida 

'nos apartamos arithméticamente dd ntimaro» 

*délá medida ^ y de las pritneras obligaciones 

'dé la huinanidad? - ^ '" 

* El Newtonismo , que engaña aora tan bue- 

"nos y y aun altos ingenios con' su adorno geo- 

'métrico , no pide , y exige de nosotros el sa« 

crifício de nuestra razón I Aun mas que cré^ 



4uIo. efi ífeciso.^er, para- coJocafr ea el pent^. 
de nuestrasi espher^ juq cuerpo kminoso , ^i^^ 
Oysarce ei) cada momento -ai rededor de sí 
uoa substancia siempre nueva j que succesi?a« 
n^^dL;y 'Wi la ri^enor jntecrqpcíqase estienn 
de 4) c^tepar^ de, millones de. I^uas cebicas» 
|3e:d^pd^«le-yjei:^¿ü Sol esta pasmosa masa 
de ana sufas^aiiicla siempre nueva , y ádóoíde 
ais fué y ó qué sé hizo , después que el Spl la ap 
taj^ ^ai ? «{^ £nc9f qacioi; , p^ el contrario^ 
es^poi^bl^ry^iPÁ i^ayor int^és es ^| que se^ 
verdadera. $Q; ^úHencia¿fX>o i^ si sé prueb^ 
con c^so^jde h(^cbo y oú razón quedará satisfe- 
cha enteramente. 
, ^];)9llp¿;|n9j@$odps qne la Eocatnaiápíi se 

r^esef^^dificiiljde cptnpren4?r A V^K ^9^^T 
jgpiifintQ^iy .iípíp:,,qpe á la priniejra visía 
fq>arece una locura , se debió representar ^ y 
aparecer al entendimiento de tantos y que no 
jQon todpeso;se l]^ convgnqdo^y viven segí^- 
jps.deisu iv&ídzáy confesando llanamente y qu^ 
lao. obstante e$ta ^rdjuidad y y. toda su repug- 
Qancia natural, se sintierout llovidos ^j como 
empeñados al asenso y por los motivos sensl- 
bles^de una revelación !divl9a y_ sv^eúor á tp^ 
-dte los discursos bumapc^i ^ siendo pips du<^ 
.fiq de . abatirse 9 de pri^porponar^c; á, westra 
iMjeza 9 y de arreglar «u cpndu^? para cop 
»el hombre^ dd modp ^Me ^ parez(:a. Luego 
<«n.vai»obie¿^ioaiÉ^^SoqAQ h^' (^ qostqmbre de 

-.1 .n ^ «°«^ 



fáiiíüiHicl de objeciones , que no mudan ,' ni' 
destruyen los hecfbós , qué rae convencen : y-» 
en vano profundizaré , y ^cáré á Itiz todos- 
tos 'modos posibles de seducción ^ si se has- 
tia pruél>a de una revelación ¡ que los des-^^ 
truye: Esté es» el punto y que se i» de Ócfr^ 
ibinár : sigamos el hHo 'á& tos o1>jetos v qu&'se 
has yán poniendo (Hanfee , j veamos tiesta 
áí(mde nos conducen , teniendo siempre por 
regla la evideincáa éxpérltiiental db unos he^ 
tbós palpables , y Convincentes') sin fúndaí^ 
hos en lo que noli propone 'Como evidente nue9¿ 
tro discurso , pues vemos , que es tan defec*' 
tuoso« y mudable. 

La estension grande de estas fiestas « il- que 

me convocan , denota desde luegb la suma aiti* 

tiguedad, que tienten. Bs iñdu&iti(ble, qtte Us 

Torres de la Iglesia de París ^ y la seña)^ 

'que en ellas se bace , á fo menos há aeis^ 

ó siete siglos que duran- y y que este edífr 

xióes la renovadbn de otro^ que tenia Tot^ 

'res semejantes ^ara hacer la misma Señal ^'j 

'damos ^ mismo toque. La Portada , y la Tof^ 

re de San Getmán de Prez tiene casi doce ú^ 

l^bs\ y su fbndacioñ Uega hasta los nietos • de 

'^üiodoyféó. TodalacEnrópaMeri^OMl está 11^ 

^ná de éstatüléclm¡eiftoi< de igujü > antigüedad, 

'b por mejor decir anteriores, y on todos sk 

^haUa* ht míiwlsí prá<3!ca : Torres en quesef co- 

"'^^" tnen- 



D^las Artes imtruSims. 9: 

fuentoí d^- convocación ;. un grande eSifiob; 
para recibir al PueUo ^ unas rejas ^ (^a)^ que: 
le separa del Clero; un pulpito (''^b) para 
exhortar á los Fieles ; una escritura immuta- 
He , que se les fee en alta voz ; uo Pastor, 
nn Altar , un Baptisterio. Todas estas casar 
estaban en la antigüedad unidas estrectunneQ'-^ 
te entre si , como lo están aora« Todas ha- 
blan un lenguage mutuo con que se explican, 
OODspirándo á ún mismo fin. Pues si todo es- 
to há mas de (rece , ó catorce siglos ^ qoei 
se encuentra , y vive de compañía , babe£ 
trece , 6 catorce siglos sin duda , que ae 
praéHcaba lo mismo , que oy se praétíca , y 
que se oía el mismo toque , y la misma señal, 
que oy tíejg^ i nuestros oídos. De esta mis- 
ma maiíera , quando hallamos por vestigios de 
la mas remota antigüedad una portada , una 
Cruz , y una torre , para convocar al Pueblo, 
debemos decir , que en aquellos tiempos vie- 
ron nuestros pasados en este mismo lugar un 
Baptisterio , un Altar , un Pastor , y Maestro en 
el Evangelio , y que tenian la misma creencia 
de la Encarnación. Todo esto es inseparable. 

Quando , subiendo mas alto , y alejando-» 

nos mas de nuestros tiempos , nos encaminan 

IQOS á buscar los monumentos de los sigtosi 

Tom.Xiy: B pre*i 

(»»4) O caacél con SUS balattstres. 

(*«b} O una Tribuna , <iue era el lugar, aucfsemá para habtat^ 
al Paclüo : algunos It Uamao f ii|x«/ff> dct IMÍa fiwgsttfnm. Vf Krr 
se el Dic. Cast. y el de Trer- 



10 EspeSactth de la Natúrakia$ . 
preceden te's ,. y el fiso:de nuestra sefial i yá no 
se encuentran las torres idettinadas para hacer- 
la : lo que se halla solo es un tiempo de tem« 
pestad^y persecución. 

. Los anumcios 9 y los edificios públicos, es- 
taban entonces prohibidos , con que no tenf-- 
flfios que esperar vestigio alguno de esta espe* 
cíe en aquellos tiempos. Pero este defedo se 
suple ventajosamente , con mayor numero 
de monumentos más ilustres, é instruélivos que 
«más torres , y paredes. Los Lugares , que se 
hicieron célebres con la efusión de la sangre 
de los que fueron testigos de la verdad 9 se 
destinaron para las Asambleas , y se convir- 
tieron después en Templos , y no pocas vece; 
en magnificas habitaciones ^ y populosas Cíu-* 
dades. En todo el conjunto ^ y multitud ^é 
los monumentos christianos se ven por todas 
partes las mismas ideas , los mismos nombres^ 
los mismos usos , y los mismos instrumentes. 
£s verdad , que no podemos mostrar los edi- 
ficios y ni la señal , que juntaba á los Fie*« 
les en los primeros siglos ; pero en los libros, 
en las fiestas , y en todos los demás usos , y 
ceremonias, que han llegado uniformemente 
hasta nu^tros tiempos , encontramos una f er- 
ftfla uniformidad : un pulpito , una escritura^ 
una pila baptismal , un Altar , upa Pascua de 
Resurrección y otra de Pentecostés , una Epi- 
pfaank y las mismas solemnidades y que el día 

de 



Délas Aries instruShas^ 1 1 

de oy !, las mismas ofirendas , los imsoaos éoroií 
bites , y el\ mismo Pastor. La convoGacion^ ^ i 
que yo reuso darme por entendido , es para 
mí un vituperio , por haber abandonado unas 
Asambleas ^ y: una costumbre de dieas y jeis , 6 
diez y siete siglos de antigüedad. Esta' miama 
convocación me repretiende la estrada teméri^ 
dad de despreciar unas fiestas tan antiguas^como 
los hechos , que anuncian , y de atreverme á 
tratar como falsos los testimonios^ y la deposi^ 
don de los Discípulos , que daban la vida para 
atestigtiar lo que vieron. 

Pero qué ! Las trompetas , que anuncian á 
los Árabes la fiesta de la Egira , no han perpe*^ 
tuado también hasta nosotros el conocimiento 
de un hecho, sin que por eso^rva de testimonio 
á la verdad del Mahometismo? ('^) La uniformi* 
dad de la celebración de la Egira entre los Mu*^ 
sulmanes atestiguó, y verificó muy bien la huida 
de Mahoma , perseguido por el Magistrado de 
Meca , y reducido á buscar asylo en Medina. Lo 
mismo sucede con la festividad annual, y nunca 
interrumpida de la muerte del Precursor , de U 
de Christo , y sus testigps. De una i^rte , y 
de otra son indubitables los acaecimientos , que 
se hallan atestiguados uniformemente por me* 
dio detestas lucidas, y universales. La fide^ 

Ba U^ 

* (**) Las trompetas no ic tocín para probar la rerdad del Mah^ 
netismo , sino la verdad de la fuga de Mahoma á Medina i / esta 
i€ prncbft muy bien con a^uelU inttgaa coscnmbre. 



-►' 



jt EspeSodílo de la Ni^ur^eia. 
Udad constaote 'eptre PueUos tan diT^rsob 
áe, renovar cacb año las mismas fiestas ^ dá 
tanta certidumbre i los acootedmientos , co- 
mo si hubieran sucedido ayen La trompeta, 
que ncha dejado de anunciar la Egira si« 
qoiera un año por erario de diez siglos á los 
Mahometanos de Arabia , Persia , y Afirica, 
les trahe á todos á la memoria el tiempo de 
la huida de su engañoso Propheta.- No se pro- 
bará 9 pues , .menos la verdad del Christianis- 
mo; y asi; quando la .Campana anuncia la 
solemnidad de los Martyres, deberá hacer aque- 
lla impresión , que haría su sangre , si acá» 
bára de verterse entonces. Pero de que ja hui- 
da de un hombre , perseguido por el Magis- 
trado , sea cierta y nada prueba para que lo 
sea la misión , qbe él se atribuye : y cele- 
brar su E^ra , es lo liiismo , que regocijar- 
te de nada , ó á la vista de un engaño. Las 
fiestas de los Mahometanos solo anuncian he- 
chos inútiles I al modo que las Paganas de- 
notan hechos y que unos á otros se destruyes* 
Pero alabar á los Martyres , y celebrar su me* 
moria tan general , y devotamente venerada 
por los primeros Fitles , es ir con ellos á rer 
coger la sangre , y cenizas de aquellos » que 
babían perdido la vida ^ para verificar > qut 
no era opinativa su creencia ^ sino indubitable, y 
cierta , pues anunciaban lo que habían pal- 
pado j y vista Es recoger con ellos ^ y tras? 

fe- 



^fir i otfos las prueba) mis ilúsues.dejl^ ve»f 
óaddsí ChristSani^mo : de lücdo > que iduo loe 
'tx&sos mismos á que ha Uegedo ]a igooriiBr 
xia eQ e$te a$unto ^ suponen la tealld^^ de unos 
mononiQvtos.tan ciertos; 

Sí. ]el Ddfit* i en yw de alucinarse coa unn 
Metaphysicb' voluble l^ que le.díGe á cada un^ 
lo,que él quiefe 9 pusiese íielipenie. los ojos 
^n lo que es j^lpable 9 y de bulto ; si se at.uvie£e 
con reétítud d^ ^iitoaá;lasioduccionea que se 
siguen dd concurso r de ^zd)il mcniímíehtGs^ 
que tenen^os de la$ noismas verdades y lejos de 
que nuestro toque de Campanas 9 y señal de 
convocación causase en su CMazon tristeza, 
«¿inquietud ; dii^narj^ en él > y avivark i€fi- 
4!azmeme ^ntt)ErJ6n{os^deiesper$nza 9 y^ db ^le- 
•gría : concurriría sin falta á est8$ fiestas 9 cuya 
•utilidad conoce ii pesar su^q ; veneraría estas 
respetables AssambléaS) qqe^se up^n 9 y enca- 
denan hasta llegar sin, interrumpir^ ^ Ips pri- 
meros días, dejl Cfaristiafüsmo 4 : np solo , acorr 
dándonos los hechos '9 sino también demos- 
trándolos. , t 

Kuestfos libros enquadernados con iigit? 
ras fundidas 9 :y grabadas ^^n sus cubierta;, 
-nuestra^ pilas baptismaks 9 maestros blaodpnes, 
y todos los instrumentos modernos convienen 
con otros 9 aun mas aptigi)Oj$ que noestros Ten>* 
píos ; el destino de unos 9 y otros . es el msr 

• »o i ry.el kígasf^ ^iquft leselta^ de eUps , es 

in- 



t4 Eipé&atnIhSeUMamjXSta. 
iftrariáblé.' Todós^ los itiagmficociV»»^ de ñie^ 
«al 9* de que sé sir^ la Igleáa^ /doncarrea 
igualmente á ínstruirtios , aunque de tliverso 
modo« Todos , además del objeto de festivi- 
dad , que les es proprio ^ nds ofrecen inonu« 
weíntos^Vque 'atekigiaan ( que ouestira fó es la 
misma líiempré ', qu9 nada se muda en nuestra 
creencia , que petsev^rao^ bs ttismos usc^ , y 
la prádíca de unas mismas cerecnonias. Mu- 
chocí tratfeá >cx>n$igo 1as datAS,^ y nombres de 
los Fieles , qué^lds dieron ^ gratuitamente á la 
saciedad. Pero las provechosas lecciones , que 
nos dan , suben mas alto , y son mas antiguas, 
que el siglo en q(ie se fundieron , ó graba'» 
Ton estos tratos. No se* poedé %borar ^ que 
-» fabricaron de -ona materia durable , y peN 
Inanente ) á fin de substhüirlosí , y de que' ocn* 
pasen el lugar de aquellos monumentos an- 
teriores 9 á quienes 9 por demasiado débiles en 
la materia ^arruinaba • yá su antigüedad. En 
-ffUos , pues 9 ^ hallamos ila historia , y la pi?r«- 
su^on , y Creencia de 4os primeros siglos de ' 
la Iglesia , del modo que en las urnfis , é ios«- 
xripciones Sepulcrales , en la^^cotunas , escul-» 
turas y estatuíais ' de bronce , bajos relieves , ce- 
llos, y armas; 6 en ¿tras reliquias , y mo- 
numentos de la antigüedad,, encontramos la 
ptueba de los sucesos , que nos refiere la his- 
toria civiL 

Paseados- del «so ide estos ;iostrumetKos á 



Ve ks Attts instraSHvas^ ^ % 
la lodiistña » que los fabí íca. Cómo tnateria^ 
tan duraa, se pueden ablandar , y cómo darle, 
eo el fuego nueva forma , y facciones á un 
metal? Veamos primero la fundición délas 
Campanas , y después veremos cómo se funr 
den las estatuas , y las iigucas de bronce» 

r 

La fundición ¿k la^ Qmjfanas^ 

A Tres Artículos se puede reducir la ope- 
ración con que se funde una Campan 
na : £1 primero á las proporciones , .que se 1^ 
dan : El segundo á la fabrica del molde ; y 
el tercero á la fundición de metaL 

!•• LAS PÁQPORaONESi 

m 

■ . ^ • 

' * \ • • 1 

LOS Fundidores distinguen do& especies de Las. ^ropordo.. 
propcrciones:cpnvieneá s^ber ^ simples^"" ""*'^"' 
y relativas*. Ijaa prpp^i^cjiones jii^i^i son .laf 
qye se deben hallar entre las partes de una 
Campana ^ y que ha ensefiado ta experiencia 
ser necesarias pasa que su sonida sea agrada* 
ble 9 y sonoro^ Las rclaiivas son , Us que fi- 
jan , y determinan la relacion^ptecisa , que se 
requiere entre dos Campanas y para que es« 
ten acordes ^ y formen cierta harmonía una 
con otra. 

Las partes ^ que componen una Campana^^ ^^^ ^^^^^ ^ 
aon estas, i / La planta > que es el circulo ín- una campana, 

■ •'• -re: 



i 6 Esp^asído vfe ta NaturcáeMi 
ferk>r , cuyo metal se vá adelgazando luMa 
el fín de lá Campana. %^'- El punto i^e) es' 
aquella parte donde golpea d todajo , por co* 
ya razón se le dá mas grueso. 3 / Grosor ma^ 
yor , (**b) que viene á aqudla cintura , y par* 
te mas estrecliá de la Campana ^ 6 por mejor de-^ 
cir , aquella parte , desde la qual empieza á en- 
sanchar hasta el punto. 4/ La substancia es U 
parte 9 que se ensancha , engruesa y y refuerza, 
aumentando el metal , hasta llegar al punto mis- 
ma 5«^ Grosor menor es aquel vaso superior^. 
6 mitad de la Canipana, que está sobre el grosor 
mayor. 6.* Tabla de hombros (**c) es aquel 
casquete de la Campana , que sostiene por dentro 
el anillo del badajo. 7/ Las asas , que son unos 
brazos de metal unidos á la tabla > 6 casquete de 
ios hombros : estos brazos son curbos, y vacíos 
para redbir los clavos de fierro , por medio de 
los quatés se cuelga la Campaña y uniéndola 
á una cabeza de madera , que Árve para sos-. 
*•-'-< te- 

el badajo > ó lengua Ue 1 1 Campana ; y por B§rde % qae es el tcr* 
shiAo t que nitíñ'loá iPruieties» f que le$ sitve para tomar nmcbat 
proporcionéis como se ve^rá,9^eUnce , entienden tres cosas juntas: 
conviene \ sáiíer. tz^a9ta% que es el circulo íiiTerior > que hemos 
dicho. Bl Pimtéi que e« donde golpea el badajo : y^ la S^krepUnta» 
que empieza 'des(fc'laspTÍmeraftaDores de la Campana. Nosotros 
wúírém^eti la?jpr9;>prcioiief d«^c$rjBÍno B^rdf^ y par« significar 
la parte » en que golpea la Ipigua de la Campana > asaremos con 
tto¿sñoáC«iifpaníerosdcfierminol»jiii¿# - ; ^ 

(**b) El Gr0s§r Mayor llega hasta la que llaman SmkttéMcU: esto 
es • hasta el Ifitl , 6 Rtlievu ^ 

(**c) tosliombrcv^piciaii donde actba el Grtsfr H^yr , y 
negaii hasta la C^fnilU y que es la tabla misma donde se afirman 
por U, partq es^cerior las asas > c«traA4ai pw U ÍRCerior ea U Htm *. 
fci//4, que es U sortija, i í . . ,r7- . . . 



^tie ayudambcho pár4^üi ^ueüiac fiíeiinriaher 
tdCáftde al buelo*: • '. ' • •- 

^n El t Fundidwf «etnpiqpft isiiohra v tamando 
llgfua6Ó^ddi.iióq^:dé Id Carripenh^'^ue x^uie^ 
ite-ib^lEsef deiiiJdVé^é el bováe ,dér b damff 
pÉAa majmry^qósiadaiíaá de ^ftúzr. battriok 
fita, y GóhdlefCd^ JBst^ iborde es la. regb fucí^ 
dMMiitatide ^dda la Qpbrá:ifiiirrtPara'j;>lbBiar$ 
plHJS-^ d' 'giiflM V8e::sinre'jdeciüiB^. joompás^ xxm 
piMiías^rotbiflirjij^ pass^ (stümédUalá tina eren 
gla dividida en pies, pulgadas , y lineas.. «T^ 

BÍlK>ideX^BttSbeáá.íiiismaKfMdsda ÜAi 
9fie^ díiridQ «r^ttes^ triicihs ^f y; eadaf':«eireio 
se' iladia:'»r^«^'''A!^r>taBIa: dfl/.hombrat 
ItU Rrse^k^Üfm ccierpo de gnieso ; esto es, 
>lnaaiéi«BrH^*pMt8 déJti/Ay^éi ^qa^íteccem^Kir^ 
W-áA'JbotáéíiDA tbisnuxBonida áe.^Jé dá.jxi 
ttítítpoiíó teiúiá páírteíidfslr'bpn&á.la cmo^ 
i^fa'L^/txpieoesí^íiní castañete { .^ aditamento 
4eon qm s^ >fiinaáic3¿ la* taUái de. tos hombros 
tí. Esca iC(ubmlla:isjhrei'e|i las Cimpq,iias gran« 
ttes píífk d^t^ fuaiífirniezat^^y sdid&áJas aaa^ 
^ae^lesí-darta soloiei^gm^ de.ua'cuerp<xPafft 
t]Qe laí corcftilia'ho Uégoe iiásta R, lU cubm 
¿ taKIa de^]fK)inlnK» y es menester borde y 
-aaedto.^ Mstx éovonflia' s^j puede fortificar^ sir 
^^]jimdoloti»B.pr9^dft:loiie&/y ^iieüpébiaiáiivw 
- i^S&w. J7K Q dea- 



- oí; i 



t% EspeSaetHoJáJa Naímakfüu '- . 
después»' fii grae»deia GanqíNnu , desde Ift 
taHÁz de hombros H^j hasta el grosor ma«. 
yor FD^ es unifbrme, y de sedo un cuerpOn 
Kte grosor se vi despties ensaochaodo aíemt* 
pre hasta el borde G& £ia planta* .GE A 01 
«n triangula, cuya base CbA es la dbigúnal 
det quádrado, que fimliaiia ella(^Gfi9 mviñ 
tiplicado por s< mismo ^ d por EA* Tocbs 
estas'lineas, hasta, el ^ borde CUSj^ateípcuDOO^ 
Mes^de tío circula^ cuyo ceatfo ae ballMetn^ 
minando eld tfmet r o ^ yla ^t|]M de la. GiCii* 
pana« »' '^ . - •• ••'i :: 

HanBM « aít. Vomotío ch SU Cyfoteehnia $ escrita á prio* 
«•m. a. lib. 7. ¿¡piQ8 del^glo decimdtsQxfeo , liabié insqr jQoa» 

fSsatnenie dé. estas .YnMidflk^ %r& ^imk-:*Síá 
déspaes^bo» dejó «lrJi\) Metseoe ^. qub ^fisiatp 
mas veteado en lá .Geiinletría ^.y eo la haa<» 
monía, que Vanocdo, im mícbodb:^Dá$ se* 
guio^y unas.propqrdooes* masi^ajntadftsji' y 
tazon^lés. jU diámetao ide 9^ítabla ' é^ faom^ 
bros sele dan, sagameste Sabio, (fiete bor* 
des 9 y medio, y quince al diámetro de la aber- 
tura inferior , y doce á • la altura ^ desde h% 
hasta R y que es el ;priocipio de la .tabla de 
baiDbrds..Bára jsac^r. eL grueso ,^ y las cufr 
l»(turas se han de tirar sobre la Htxba^de aj^ 
tura' A R ,. fivicfida eo\fdoce bordes, dos pcf^ 
pendiculares G£ á ¿a distancia de ua bordea 
y FDá la alhira de:;se¡árbofdes». GE^.tor 
jiMuia i6Ue.<lfi iiiedida>rJl^y;^^Bá??elo^mayQf 

Ü ; \v;. ...gíue- 



íj 



De lis ^^ek 0MnSñúi^ \ tf^ 
gmeso^, para jqnergoilpnsí ri: IvdqQ ; F^IK será) 

toóiárá b longitud 4é botode' y medki sobre 
h perpeodiciiiair^ tirada desde d punto 6 ^qoet 
« el medio de la linea . R Ai» Xemeodo» fijoa 
k» pun^, encQiMirafcá el Finojdidmr iín. tra-^ 
bajo ei ceoerot de ias ctii bacb, que formaiHoH 
d»i las peedíentes de Ja 'Campana; Abre sxi 
compás hasta la: esten^ion de ^a borde^^ó 3a 
veoés. :AH, y jponkadp jbi una pierna del cora'? 
páaeoiRv^bnna tonda atnkjiwt iKxrcíoodft 
ctrcdb áda<fikrá.:QolQcaíidoaespiiea ekicqnir 
pasen D, y fómiaoda [unt segindot « 
cruce »ai juecedente ^^ hdb^ éQ el punco en 
que. coiicoarsa^ b&i doaj^iel . osntco de h CW7 
liitoia /RiDc.Sa^^;a|^idl«QetiCia^lfebando^ 
4e ái^lft-dastaocia de uoduiefpo, 6 tercio del 
borde ^y;liadeiido'dod aioos córi la misóla 
abectura .encima: doJos. puntos HR^. describid 
^sde la interaeceien la cnrba joierioc F Ht Ht 
'F, y.decG,f€otV!la ábertumo!de/ifrii)9QáCB» 
it&adfítd «npfe kt jCMrba RGi Abienonet 
'CompásT'soios siete bordeti. desde iloa puQto& 
DE 9 le dará el centro de la curba DE> pal« 
r-fMmarla snb$táncíiu'(^'ff) 

': fistts^madidasstmpleairqtott/adlset 



.* W 



^iJ 



(«*) fist»ttlbfcaiici« ft fftf la cobiiiii ta HueairAt CtnipMiis^ $e 
compone de creí cordones. Par« ds^r nuestros Campaneros esta 
figura alas Campanas , m» asan de na^ compás » que una «pe» 
cíe de instrumento „ ib que llamaa T^ttaja , y, tieoe la fon»a».que 
«*ta ügúr^i prMivera*^ * .' . * . * . ^ .1 



• 1 / 



tbdaviíls6ctaas:> eht jfe }m\ GjnDqnnrao^ ^ y b»>^ 
paesta» á< ias^ ipdovaclbaesT^ que quiamen . Jiai** 
cer en eltas, si jet P. Mérséno no ilas! hdbñ-** 
ra dado ^ pfáblico , sob de lina invtndorr ¡oiuy' 
aiitigtui y iTOmo támbidiit la figiubi «^ laiQaixiM 
paim.«Ko es áqoi fuévai4et|«qxBÍ)to ^ topou^ 
la Tflooirde esi|Si,aifiaétUfac ptaesmopcs !dtH|a^' 
ble , que la Itgiira' Ade la Campana ccnstilir7e 
en. esta invéndongraír/ parce def la h^inosu* 
ra* Bero^ el^paqvedao s qfaet/aos;¡ti^ ¿^''hep^ 
niosttüai^jfo "^i derf inodor atgpiiOv|)arflla: vkt 
ta^^aiib fafq^l¿lutfda'4:3Dak:1ílnlsnnB^ ribmpo 
Ijarala iBC<$úo»tfoi'enfdoaLgastoa>} y .áispeidr^ 
^cios/qne^ae ^driao ^áegüir. Si ae^idekfaíla Cam^ 
{ftiría dé utí dklnsftró^igwL pon taipasterinferiori 
;]pwp6»bi^^'de'.ncltó nancfaá 

Í3^ aitilw^coín<>Q48^aÍMúo>veLgB^ 
Júe^ y: tfáidria mema teniu>htedbaÉiy!or-ito8i^ 
Pues quéfine dtteÍB^iaeaáa^^ se^^soede -«aperar 
tíáraioaía'vdetrá CanopianaiSQfak? £1 sooidD de 
4iiist«€^nipan2P¡iio'esi niái qüe^noo, íaonfido , y- 
ion >IOttl&b solo 'no'IiMiedei ^&p■n9 bamíQrrfa: 
tKKrqae ^lUeh itícetluurflEfieáiíe ^ dké cotioiero 
¿le :iDücbaS''i;súces;' "•'- '••:*-.*•'■• • -: . 

La razón , y la^^éi^f^eaiéncíiaensefi&fDciiáloa 

*t)& dé uti solo golpe ^ de igual grueso , longt-^ 

nad,yaiK?hufaP^ después de gastar mucho, sie hallan 

ban con un sopido roúco 9 y sin armonía algii» 

na*Tampócó bastó desbastarla piurt&súpe^ioirdel 

va* 



ém^ que éva.piiecisQi d^smittifooúiifinhiahlen^ 
te etgroesow Si. algaliar «viéfc han' qoerida dea4 

3do haOiCoqBseguUd djBxaxúAáb confino^ coibb 

e^de Jc^de /Aaiboiar^rque d9spueKde|:J(iBÍHr 

imfÍGááoit!teiátájt9tstí^ ^oteatenel 

gniéso de tioa Camiamia ^ áiíia kfesKar uaa voa 

foerte.^ y sonora , se^haUó^ que naáii sooaba, y 

quQ" {la» lEK»r casa de eUá 9 ej(a necesaria 9 que 

avisassB , qite tbcahaa.la Oaaqpanai. Los Ftmdií^ 

dGres^'pues^faailaiDh^ que* esoecbando suce* 

dhramente <la Onopaha. -Sí^;ufT la altura, y 

^dmaínuyenda.taraláeD. eLptieso basta cierto 

•pomb, minoradiaDielgasti^vy^^csffaaDxtíastM^ 

«610^ d instrumetaeo^. pafo,faatt»2n im 4ficoxir- 

-i^oieoté , x]iie.los dtligp pev ^imo á^arleá las 

i€}ffiD{nnk&]a* forana que ae ks dáen esTbs tíenh- 

-{X» , y que vemos en ellas el diade boy« Deeate 

:nl3odo queda sooóta > y llena de hamuxiía la 

-|K9a« Pero el sonido; &>|Bmáme es el del pu&> 

-to i for ser lardarte nías ^mésa ^ y estar en difr- 

, peakdon.de debilitar , y aun algunas veces de 

- confundir el somdo del vaso superic^* Si hiea 

' oofi ttxk) eso sucede^mucbas veces^,que uno^y 

^ctroseipeicibeién la&.Campanasí pequeñas^ y 

mucho mas en las >gmnde$t óon^qne aeguri e^- 

r to y bien puede una Campana sdbi iformar bar- 

nmaáa^^ y una especie de concierto , comjpoesto 

-dq dos aonidAS) que s^leaidd ppatoi, y i de Ja 

-;^ ^ par» 



dables^, según la; relación ^jgue dtga-'rt dién»^ 
tro\supénor con d diameifo inferior* Si el vaa- 
superior es exadameme subdupto 9 ó la oiitad 
del in^ior ^ y jjsne siete bordes 3; medio to 
ODntsapósidoq (fequinco ^JÓitoncel ctenelan^ 
SECO de dos auno ^ ó del todo á iá^mkidLY asi 
como una cuerda de vihuebu setena cob é. ut 
gravé) en «1 -tiempo 5 en quería* mimd de dk 
dá ele vt y agudo , tQolenda ddiámetro del, vaso 
superior lá |tfO{sprcíoa^de tino i dos » ^:de> la 
mitad al toftxcon d inferior 9 iniontfas. el /paoy 
to tocare el ut jgrave , el raso superior dará la 
odava aguda , lo qual forma aquella harmonía 
agradaUe^que se deja oír en casi todas lasCSao^ 
^nas , no obstante» que no se: advierta^ á causa 
de que dos odávas iguales tienen mu^ha seos»- 
janza con la consoiiancia , ó unisona* Pero si el 
vaso superior es un poco mas ). ó un poco me- 
nos ancho, hará que seoygacouel sonido del 
punto , ó una séptima , 6 una novena, ú otroio- 
^pde algún otro interváb músico: y como es- 
ta séptima, que causa disonancia, y la novenSí 
que fío forma mejor harmoda , se pueden dis- 
minuir 9 y componer una ofiava f4sa con el so* 
nido dominante de la. segunda Campfana, nos 
halhmos yá aquí' con otra cacbphonía. 

No sdlamente se oye casi siempre la odava 
aguda Junta con el sonÚo de los puntos: algunas 
Campanas hay en que , con losdos sonidos pse- 

ce- 



I 



De las ArUs ihstrtiShm. ^^ 
cedemo 9 vedeja tambieD oír el de>la gargaata^ 
tato es 9 de aquella perte ^ que tá ensaodiaodor 
aeiUáa el grosor mayor» Es cosa cierta , que 
9eguo la proporción, y calttnre , que se le.4é i 
esta parte, saldrá ms^b loenosibuodida; y ma% 
b meóos el^ada , y gruesa. Esto es , según mi 
parecer, pceciao , que suceda ateucfida la diver* 
sidad de grueads , que los Campaneros , si- 
guiendo el métbodo^^q^ ie$ parece, dátt á laa 
Camproas^ de modo, que la ^variedad de so- 
nidos es 000)0' consoqueocla neceaaria de la var 
riedad de méthodosi^ SI echamos ^n poco de 
agua en xin vaso , y mojando el dedo en ella» 
frotamos tlbprdeji^l.Ykbio, todo él ¡empieza á 
isesooar , de manera, que piQporciona siempre 
d. a^doá la m^or, b ip^oor cantidad de 
agua^, que le echamos, uniéndose,, por dedrlq 
asi , el vaso con el licor , para componer f^ t(^ 
ao; Si la cantidad de agua se aufni^ta:^ e| «oiiH 
dn aei4 grave i y agudo, por el cc^citrarip > si I9 
«Mtidad dellieopse<lÍ8ininuye;%iuendoipue8, 
la naturaleza del sonido, podrá muy bien la 
garganta de Ut Campana juntar al soitjdo domi- 
nante del punto, y ^ la,c¿iaya9q^e<lí 4>vaq9 
superior, una tercera, ó tmaquafta, ü otra hai^ 
monía apndble , b diipücente , según la^iatiirar 
leza del calibre, que lebantapdo, b allaoandp 
estas ptart«$, a^imite en ellas nuo, ó^svepo&aie^ 
tal. Noesd^l de d^ingnir este sonidj» <ter^ 
«srp,en JÚs4p$.|iqriBQBtt C^mpao^j^e & Gsr- 



asáti^e Presr.'Los Campáneit» i hábilesvy-^ 
toteligérítes en materia ^ tatm&tí^ cOnvieoeri 
en que ho han oído cosa mas perfeña- en este 
get}gr»Vque la • coafomtidad ds estos sooidosf 
mezclado» >ha»tai«t'«amie(ro de cinco .ecc b$ tím 
Campanas mayores defetCát^igdi^^deRoioB;]» 
enfa mayor de ellas, que|fe$a rehitcpiqa»} 
tro nail libras y séguti' dke au'inscripcsaa ,'ae 
«yealoi t«S^s(Mkidos'pe'rf«dilláiamiíhte'dictia.'í 
tos. QuSaridd • esta Gaífipana tnayftp aife'tqea 9^ 
dácon tgüétlimt^ésa lasdds'défatas, y tfainno 
tercero , qifc'' forínala quarta con el grbve/yla 
quinta apuesta á la oélava superior. Qnaodo se 
tbcan las dos Oaníi^padas- á'ufttienipiói' los dos to* 
feos graves v^oe^óftlmü^ argentados, y smvaj 
^báUkti aiétnpré'-átíonipaííád^ <ié dots'qdortís 
Inuy júSds, ysumatiiente agudas , que- -aa n 
oyetí menosyqtielos dcts^ torridos , que séesciH 
cHwf le 4S í3íá«e 'íáfertt» dfc'lü (^aín^tia. 03 m 
*as quatrd voces VslériQpíe^««ífetfidas<tí tífinStíoi» 
«upéribrde'líjéáftií^ííá iil^fyírtísutei miji bsf«. 
moíiíá^ qué mueve ámí st' áquéífesyque'ttienok 
•énéien^-de 'éUá , y 4iié juzígah , que sedo<*iott 
'9ds's¿iñMo9if Bé'tílidolbs ^ue- sé -dyiííh. -^PB*» 
•ffi mlífthud aé'ví>c&Sf''qiie'éí!;-eftao de <a-ing»^ 
•ttiosB éátrüasiradeía GanHpftoa',y.que t)gra<fe 
•quárído^-és^uaf , j^acoi^dé , puedS hacers¿ftl«í, 
■ftequívodovy wta hacer, que un metal, autt" 
^üé "Sea éifcelentfe én sí i^ quedé- desagfiídable , y 

■d%«éBhí4 áí%lí(!tóii|h¿é#o*deft!^ 

í;.1ai 

por- 



Dé las Artes irntri^así %$ 
porciones de sir CampaBa , ó si teniendo qóe 
«cordar una Campana con otras , -áígue eo* la 
nueva fnodicion difersás>'prp(K>rdotie¿ délas qnie 
Y<ncuentra. Una voz detordeíiada en la Campa^ 
toa 9 á quien acompaña el sonido del punto de 
la Campana misma ^ se halla disonante , y causa 
ikiá falsa- harmonía 9 aunque pareaxra; qoe sob 
98 oye un sonido : y d tímpano de nuestros¿d« 
dos se ofende sin saber por qué# La disonancia 
se aumenta mas^ y mas , á estas voces mal tus* 
puestas, y poco proporcionadas! en una Campa*» 
da 9 se uaen con laa de otra , que w iqque oerca 
de ella. Es tanta la puntuaKdad , qoeseírequiefe 
para determinar justamente todos los efeéto^ 
que deben provenir ^ y se deben hallar en estas 
propordones símfplesy'que paNt lograrlas xom 
perfección ^ sería necesaria mas theorica , que la 
(de un Campanero ordinario , que no sabe sino 
w práctica 9 y laa reglas que le £eron« 
* Ho^se encuentra menos desorden en las pror ^ 
pdrci»nea relativas , que aetemiinan la bsunno^ ttwúw. 
ufei di^ucbasí Campanas. Los Fundidores ae 
gobiernan en ellas por la escala , ó pitipié , que 
tienen para esteefeéio; pero en vano se inten- 
tará -hazlos l^blif de su uso : es. tentar un int« 
posible; y les parece 9 que es un mystetío et^ 
condido. Pero yá há mucho tiempo 9 que el P« 
Merseno hizo pública la escala 9 y que manir 
jfestó al Mundo este aabio Jleligíoso, que ¿staba 
'defeétuosa 9 contraria á las r^las de la harmo- ~ 
Tm.Xar. D nía, 



nr.'i"i'<''"^"4 



:aé EspedtOcuh á6 la Nc^ufjiktM. 
oía^, y sujeta á errores^ que podían arruinar .del 
jtt)doi los, CsmpaBefiQS) mis^ojQs ,; phUgaadolop 
á'fiaiidir 4e.m)o.ya^y icpsftijISDyg'lftCam^Qai 

^íp su quétbodo , y ascomodarse á s^escala , se 

leuden los .p^doe* JBtíii Ijugar: 4é. '^uv« up m^ 
í&odo ciért£í} y^ que^ f bm(ia ^ kices » los ve- 
ffibs observdP ba w^las ^ que ..apjreodkroa de 
Jlifi;r£adret4i]r}$i0.;j^<^ ide:^us mauQ^ ^roicmí? 
jdgunaypqne^e. fpeeestte.i.q^» dit) h^gafiios I4 
gracia .deuwp t^dO.i^. é^t^ {<^ftaide. itooQ; 
pero esto ás abasar suaiaixt^rue de la. indulgeai* 
cia del pubücor». 4tíu8Ciaqdole/^s .íi^átas. coa 
froaesaidfi>ijgpttQai^.f orno ÍMiíjiK.nosdán aúaiaf 
siia$rmQáúnias^iraaiiici<»De8> iSí (^plq ^loyesensif 
riioDÍÜQ de lus dos Cauñpaoas mayores d^ Satt 
•Germán de ,Pjrea, (**) nosi podriaojos . pesrsmr 
^S que los EufKÜdaren poseían príí^{«¡i$ , 7 
«nBodhilentoá c¡ent¿6Qps:i jw^íolwr.co» t^íir 
tBD aderix!>v Pero^^uéfiatUjoad^n^^e puedfc bar 
cer de su inteligenda ^ quando se oye la; it^ 
<díosa:sédede loaquatro^átínco medUos tonoíi 
^¿ se hsneotas ttwú Ga<D|«ttánbade'San!Qeit 
mécDide.Aii^rzoia^ £1 ]^aaa^TO 5 que rx 'á0if 
<§ei luego qae oye refitque sfeitaejante^'toixjá loes^ 
ib ^ pai^o de jreítse^ y jDfuisftar^ tnaldideo- 
«bal Fi^i^lidofiA^íbcibs.iO aáfaiof ^üe: aqtul 



«: 



.Délas Jtirttí imiHiSivas. \ «7 

ddb¿libie>diti|abp^coDfeg|«^ 

£ó tátta que alguft sabio GcKMi^etirai tooiai 
su catgo ilustrar teta^mdfótJa^ yttr^tar á'fóQd<m 
jr prafiicaixirateL iina^opiiMaf>(^^ yo tnh^jaifl^ 
-que se iatidassafi ^y^éae^F:!^^ :fiipqa ^ei>> 
iriréinos^ de lia ixábriiia^qued^,nitft^^ 
«Onupanerosnos* dejó^; tá. P»; Menwa* . Trakaaer 
«déla fag& del fgnsesttvjrjdéda^rdft los^idííaQid- 

: ^^Lá tffocteOi^sdiíB^.dd/gtQamieréd ifan 
{WtÓD déla ioagitud que «er quierer aqnl 1& J^u^'para 
beaios dado sdbmeEtte jB^¡e(&) píe CQa.qitatw a'e ^^€^1^ 
l^anc^, (|í]C^IaeseBi!pt.de;iIá(j^!»^ f^'* 

Camparas pircfxmenpDs ¿orna deaddbladof y^y 
¿ la vi^ta, Fig. AD FBL Fkrar^ arreglar tdd&a 
-ías medidas de «na^ Campean, es necesario de^ 
terminar su. diámetro; Arreglaae^ipue^ , éste; pv 
•^ grué»cfel ftíwfejy (**)y elgmeso stf debjp 
*fHropardonaraI i^escr^^qiíer se quiere (fife^á .fiat 
Campana. Empezaremos , piles ^ por la regfa 
ctel graeso, 6 del punto* La experieóda Jia eoU 
«señado'^' que' pam^éoqplear^^ieaicIttebYettiteiy 
fOHKb bfavas dd inetál emla. cimltnHEciqnirae 

• * 

.. (»♦} A fcfta xpgU » d Mcala fc dan también pii«tro« Fu«.di4^- 
«ei de Campanas el nombre Je BrtthetM*. iu "méthodo confun t» 

"Picarla del dfewp«r«fic> CabaaM » 5** "W»^^. ». ^»f «^í» « J« 

PUnta una decima' parte del diamecra^ al punca una de trc^e , y 

casi pcopocxliona1kncntt.i U» attnsU fáfctf >4irla:jQ«mp9É>» 4 C^n- 

Ifa^Uo * que funde. ^, -^ .. Ji^r - t* * . 

" C*«>*fiordt sfe cAicntío^aÑjurVJf iHmípirt qUe^UattliáuASlc'^f^ 
.f orct'oacf en 1« CampJMiai , Ael M^do ^ne f á dejamos notadc». 



1 9 Espedlacüío ik la NdturdkM. ^ 
una Offiípana , se le ^uede dar el groesorde $ie¿ 
tciÜMás^-señabdo K Aenelphoo A» y m^ 
se puede rebajdr algory csne primer graesb 
ét una Campana pequeña puede servir de regla 
(á todas las que se stg£in , asi como la Camp 
{fiína/iihaa gruesa puede serrir de pitipié é otras 
<ioho^ que suponemos se ^uieien fidificar iit^ 
'<fijri6res á eUa , dé modo , ^áe formen emüe 
:lodas harmonía , y compongan un concierta 
-£l primea grue^ en la cara D. cqriespodr 
de al peso 30^; y servirá para 1« tiegoír 
da Campana. A^ptimar grueso en la cara 
F le corresponden 43^ , y son para la ter- 
cera Campana^ Al primer grueso en la ca- 
ra B corresponde d peso de 59!^ , y se- 
ri para la quarta Campana , la qual. sd^ 
dirá de este módb un tercio úias gruessi 
que la pequeña KA*/ Para la quinta es me- 
nester bolveroos á la ¡primera cara de la re- 
leía A9 y tomar en ella ^ subiendo ds abar* 
jo «arriba , d segnndo grueso y que corr^pon- 
de á un peso de 84 1 » de modo y que sa- 
le una mftad mayor que KA. JSsce mismo 
yftém se observa en las siguientes *, y si .las 
XSampanas fueren mas de .ocho , se bol verá 
d empezar por el tercer grueso de la cara 
A de la regla , ó bastón propuesto. Sí el pe- 
so 9 que se desea dáir á la Campana , no se 
baila en este bastón , por quererse diferente, 
cefgraaaráuna r^ de tresna fin d? b^ 

llar 



De las Artes instrú&ivas. 19 

llar /el grueso ^ qoe le cooviecie al pem pro- 
puesto ^ buscando la proporckx», .que debe te* 
ner con el peso señalado en el bastón y y el 
grueso correspondiente* 

Supongamos 9 que la^medida K A dá e| 
borde de una - Campana de a 5 lil»ras : pft- 
fa que la Campana » q^e se sigue y fbrixie 
el sonido mayor en el punto y ó borde in^ 
&rior y debe ser una oétava parte mas grue* 
:sp:y sí la Campana hiciere el tono, me- 
nor y debe ser el punto, una novena porte m^ 
yor 9 por ser la razón del primer sonido co- 
mo 9 á 8 9 y Ja del segundo como 10 á 9« 
^i se quiete tercera Campana ^ que haga la 
mercera mayor ab2uo , es preciso y que m 
Jborde sea una quarta parte mas grueso que el de 
la primera: y la quarta Campaña, que hará I9 
quarta abajo » tendrá el suyo un tercio raaa 
grueso. Ld quinta ^ que hará la quinta y tendrá 
4jna mitad mas. grueso también el borde. Si uo 
Cymbalillo primero tiene dps lineas de griiescr^ 
el quinto tendrá tres, y asi de los demás, si- 
guiendo la razón de cada tono^ 6 incer yak> def 
xm CymbpUUo al otro; pero se ha de triplicarla 
nzoo de los tonos, que srreglan los puntos y 6 
^los gruesos para saber las pesadeces. Si se quie- 
re 9 potigo por egemplo , saber el peso de la 
• segunda Caqspana, quando forq^a el tone ma^ 
y or con la prioiera , es menester tiipUcar la ra» 
M}n de 9 á 8 ^ estoes, se han de cubar 9, y 9 

de 



<3 o EspeQacuh (k la Naturakzaé 
de este modo. Nueve por mi?ve son Si ,y el 
prodiidó 8>i 9 multiplicador por itueve, dá 7x9* 
Dcho, multiplicado por ocho , son 64 > y 64^ 
multiplicado por 8^ , dá 51a; cuba de ocho: 
con que el peso de la segoada Campana en el to- 
no nmyor debe ser al peso de la primera ^ ca¿ 
Ifto 729 á j r a ; por esta ra^cwé^ prtciso|-h»' 
liar un numero^ quesea á a j , que es el peso 
delaf Campana pequeña^ como 719 á 5 í a- Di" 
go 5 pues , si fi a dan 7 §9 , quáiitcr darán a f ? 
* por k regla dé tresf bali^ ser 35 con un pe» 
^oeño quebracfo. Pero en el toña menor, cu- 
bando 9 , y lo, dará la proporción ^ el peso 30^ 
y un pequeña qaebraiSo , como se vé en el pri*- 
mer grueso de la cara D. Orro egemploáfcaba*- 
Tá de probáis la ajustada propoicionr, qu€f nos di 
esta regla. Se quiere saber el peso de la Cimpa^ 
na , que hará la oétava en la parte inferior déla 
^pequeña , qué tíene el peso de ^a 5 ? Si la coerdí 
de un instrumento es doble de otra cueidü , di 
Ja oélava en la parte inferior: y la nfritaddéuoa 
cuerda es la oétava aguda de to<fa la cuerdar 
"De este mismo modo , pues, el cBametro doblen 
y el grueso doble dáti Iíi oélava en la parte* in^ 
feriorde la Campana, dé a j. Peroquál es el ptf- 
«> de la doble, ¿ déla odava ? Noes el dé 5<¿ 
La razón del peso, que se estiende por todos la- 
tk» , y por toda íá altura , debe ser triplicada, y 
^Idrá cubando los dos números I, y a-quedttia- 
tan la relación déla odava.El numeiroi,btiIt^ 

pli. 



De las Artes' instruSUvas. ' 3 1 
pilcado por i ^ es i , y el cubo i es i. Das, 
multiplicado por dos , son 4 ^ y el producto 4? 
4 y multíplicado por 2 » es ^ , cubo de 2 : díg9| 
pues^ que como i , cubo de i , esa 8 cubo de 
a ) asi 2^ 5 ^ peso de la Campana pequeña , e$ 
ú pe;so de la oSava, qqe buscamos; y pues la 
uQÍda4 se. .contiene 8 ^eces en 8 : luego 25 se 
halla contenida S. veces en el numero buscador 
Estie. es justamente aoo ^ y asi el peso de la 
o^va Campana ^ 6 de la quarta del segundo 
prden, depotad^ en la para JB de la regla , ^er| 
;i^^o., Estos eg^mpk)^: son isufi(áentes> si no paif 
jol^iar ^ i k) mems' psMra ^aber cómo se obra. ^ 
El pitipié &lso de Campanas , ó la broche* 
ta ) 6 báculo ¿e Jacob de los Fiiuniidof es , que; 

«ei^^fxla ea?an(iffe4ííl calibre y Fig.,4> v 9ues?¥ 

fe^aedta ¡por süsoeho ciaras, 4á ^Igunos.gru^r 

Mú^ falsos^telativamenieal peso. Haced juicio áf 

^^tQ por el grueso del pe$o 20^,^ en donde se y| 

«na^f** Est^ ésia oélata de XXy , y n^Q,.d^r 

Jwi^seralQbledel gruesoXXy 9 ton^^en i§ 

gglJBfitarcara^ Pero háUandpse i c^jpaQ <.s& halM» 

mayor 9 y mas fuerte, carece de la igualdad^ 

^iie ^idnera tenar. Por lo que mira.á lo dernás^ 

IdsiFwididores tornan ^l^re .^Q^b^V^ c) gri;|%> 

ao rdatfvo al peso de una Campana propuesta, 

y hallan del mismo modo él peso relativo á un 

grueso dado , poniendo la una pierna del com« 

pás en la cifra Arábiga , y la otra en la Romana» Einaipa m 

X)e este niodo haUao aquiel pesó, que íái Füor ^ '* * ^ 



«;> . • ' ' ^'* . .• "'* tf j.i . 



S 1 EfpeSactílo ik la Natt/rafesa. 
didores piensan convenir á las Campanas^ desr 
de el peso 8000 de la mafyor y basca el de 7 ii- 
feras de un Cymbalo pequefio. ^ 

' Después de haber considerado ta broche* 
ta (^ de los grosores , y los pesos ^ pasemos 
ft la de los diámetros , d al diapasón , que arre- 
gla las ocho Campanas dé- una oéiava por las 
l^ropbrciones de los (fiametros mismos. 
uT^^áiM^ Tenido yá el grueso del borde de la Cam* 
tro». * pana grande , brevemente se tiene d diámetro 
de la misma» y la medida de (as otras siete. En 
lugar de dar aqui la brocheta de un concierto^ 
cuya Campana mayor teqga 5 ^6 6 píes de 
abertura y contentémonos con una r^h^óbro* 
Cheta de medio pie solamente » qual es la lioM 
AB, ( Fig. %. de la escala para las Campanas) pafli 
tomar en ésta regla las medidas de los ocho 
Cymbalos (^'^) de una harmonía agradable. Di* 
iridirémos esta brocheta en 10 partes iguales, y 
supeuiendo , que toda ella , 6 h& diez partes son 
d diámetro de la Campana mayor , tomafétlios 
«9 para la segunda, y las odio , que restan, seftk 
para la tercera. Si la mayor tiene su diámetro 
medido por A B, la segunda tendrá por me^ 

luda C B , y la tercera , teniendo por •medi'^ 

( . da 

<4^) Nuestfos Campaaeros Ihiintn ttmbíe a á esct brocheta Rf 
^U » EscantilUnt FitioU i y Dtapssém ; pero aquí nos Acomodaré* 
mos al ori^nai para Uistinguir lo qac convenga. 

(**) Los Cymbalos > <^ Campanas pequeñas t de qoe aqni se ha* 

' '* ''• hUi 9 s«<ooaii sin badaja alguno , con martinetes > teclas » y re* 

' ' ' ' » aistros , como un Órgano , o de otro modo ^eiue jante. En F)aii« 

.|. oes hay 'bn cofK;;ierr6 do ||0» •6*40 <2finbalUlóf de diveeaos^ue* 

jiot » y magnitudes « de modo t ooe forman los mismos ínter* 

y alot • CMM > alcof » 7 bajof » qoc i«s caft^cs de ■« O rgi»a. 



( 



^1> B^^ (ptnpondráik tércei^ mayor ^ con ia 
lÉrimara^ Después .és meoBSterdoadu b.'A'll 
«a .qi>^p:paiffi£igii9lef $.7:qmiándd una^^foK 
«aran las otras tres ekaiSt^axiehté et mflííip to^ 
f>o, qtaeje.basca^Xda!^ /et; jiisiD diáoie^ 
tíoá^;\% qiiim^a dCampraa üBBb lEal iea el '0¿n*« 
cieno Qf(isEiaría;j5i^ae)X|UBen8 be quinta Gán^ 
{Mna FB9 se barde jdi¥¡dir la AB en tres 
|)artes^ de laaquáles^ quitada í la tercera pár<^ 
fe AF ^ 9erá el reatduí) á diámetro ^ que se 
bvMcaoíia seoita :CaDtipana<jr£. se tendió, ÜA 
n^eqdp CJB :€li tresr.t>aftes^^9({iara tqm^rrhá 
ám ^ eUiis* Y óa aeptipaa (ferüietidó £ .F( etf 
CÍQCo pastes» (Nías i.quales^) quitada :1a quícKi 
ta, el residuo B H es el diámetro » que se pt^ 
í^Ja «ííisíyA Csmpao^ y -é dritpoo de kl 00 
t^ra, se S4emrá> finalmente datidftodo la A-B 
1^ das E;afM9. igaalcis ; j Bf>%^bie mitaci 
de Bí A 9 dará la: oAara ^guda. El riumefiy 
fa^rmopíoo de los x)dx> tonos ^istá 4rt 1ík]o< ck( 
•dcos espacios para siBanzaCiSuaprapoincion ¡^ y> 
Qertet»; pero Ia> linea ABt^^Jjué es coty 
SIS dlvisioQte la Irégla de los JFutidídores^ de* 
Campanas ^ sei halla en muchos puntos ^ yé 
l^)r(Mr9;6.yá>meiiQr dsl yerdasfera,^ f; negesan 
lio imerVálo. . x . .lí 

^afa dplíeav cestas ^medidas sil concierta)/ 
cple se pide >; toma' el Fundidor ^ 4Ui xompás 
muy sencilb ( este es la regla A B , que estd 
en la Ftsufa:u-aí:U^^ 

Tm. XIF. E de 



84 EspeSactdo dé^ki NiOutákia. 
ds laS' Campanas) divididoieb pi^ > pulgadaii 
jjtUoeai ditede :1a 1 junes» A«. Úncese entavif 
fiatta^i la iCainpm) i '^o? seixma par mo» 
délo j^ 6 rpof .piti[He ^ es la CDiiBBCtf y qué es oo* 
moel cecdzo dbun'pet}uc{j&o molimiento, que 
se.iíacb áciá ét úítb Hwa^mb cte ^ tbgU & 
Reitéirase do^, ítf tsoátteceslcjei^iniaíiio itiovH 
«ótente^ pafe afcegaurse pbr 'ü^ecttot de una se¿ 
nal jínvaiiaUe»' basta: dónde' llega éa la regla el 
borde de la GampanisL Toñoada^ cata' medida^ 
tíen^.yáid FudcCdwitqdo él »coi3clerto/qiA 
faisca^ naplioati^Q^eKi lo defioát é^éthoáú i qM 
aiguéi, ó «UsudUJabaer^iipM ababaiaba dé ex^ 
poner ^ ipor ooiedio de »a diámetra de 9A 
piaigada&L ^ ? i v,i: . . -. i • í ....... :i/ 

-' > Losí CampadoroB , qor jipiéndiem» étÍDi^ 
AodoideL £4! Mnriino V ier 1»^ aesgttidDV- y • ^ 
guen. todavía^ (tdrtiandales-giQ|X)i««v y píso^ 
aegim lasiáedidas^que él^á 9 peroneo ^'efi^ 
pÉciode !cD2ísde ^aen- añóac^ quetüían pnadat 
jdespoes doc^qnoeriiei^aeilia'^intidadta 'alga te 
igurade U fi'<^ihpáúk /y ea JnnidinrHX^áKloDet 

ae.haD.sérvkb:íelizniente del niéthodo ^ que 
«os comcoupó^ uQifaonifare de na (lOCo ffle^ 
mkqjIk^^»^ ^aácttiiside iiiv graa : edlúodqnfíeiitd^ 
en punto de sonidos , y voces > .tenia ^hgiH 
Vwidiatfeva ípanr lai £os.is mecanicéis, {^y 
K . fi»e nQéthod[á(i6 reduce del * nalsmp tnodff 






-i b íliirüsion del borde por b brocheta, y al esh 

scanúUóa^ (^) cpj^e^ la dimensíóq del Qatk' , 

4»ede la campana;/ ' : 1 ^ : i í«1 ^ 

t ' >!«''- I^ brotbetaes una regia de* hMídera^sd- 

ibre la qual señala el Campanero las. principa- ^i'^^ln aii 

-les divisiones del borde, tor ser éste la medida ^'^^ ^"A^ 

ipor donde debeavreglar elcatibre, y^molde «aubrc. 

jdb k Campana* Escatliro€faetájes.fiictl debaceh ' 

¿taitiendo ifetei;m¡hado , por la relaciod de tal 

•grueso, contal peso, la medida justa >del bbr^ 

«dejde una Campana , . que se quiere bolver á 

ffiiiidíir,.ó la medBda de Ja Campana mAs gruesa 

de k4oa3nrcDQdectoit(Hnado,queise.quiere sáonr, 

^itsael Camp^aérOi suregla^el grueso tornan 

úo^ y que aquí se representa por a B, y ehipii^ 

ísa dod^ elioera hasta la linea^señí^ada um iofh ^'S- 1* 

sdifjddpnesidiicide este borde-fin lÓM/sd kiilt- 

*aíti señahláá.^ ^ dfspdes'jsnitres jtfitoios <ppr las 

-dos llaeas4 »iy I9 7' ki^go divide un terciaren 

<i6íobo.5.paid sacar la decimáqniniia ' parte nds! 

ixmleilenúitada aqui .}^ : i la . ultiotti >Bota !« 

\bQrdfey taedfpiüi í.; -y-; .. i: . - : . . a; 

-i avp^J»aEa) trazar ;eV)esGantill6o:CD (Ua- 

«uldo por iotro nombte caítím ; ó pef¡/2/ de f^^/J^ ^fj 

moa C^pwa) que;, servirá pata arreglar:, ti >• 

. molde ^'tírede priinetnopeote . á> «oliiatád urá 



' . r • • • f 

># I* ■ i 



1 - ,C^^) y^ <V^\ n6ta4o« que .«ieltrot jCampénfrof <l|ín á ofi 
inismo ín^trumcii'co el nombre de EtcéutiHón » Pitifit^ » t^'gl^t 

í7.ili'««lr#r4; aqtij^ ItHf^ aeomodarnu» al Frtnref-s! p»ra:qae 
se conozca la variedad de medidas > ¿ íascrMmeucos » «jue se de* 

^ea ceacr f uíMfottSé ¡ *► - .. wi.í ^; /i. ^ » 



<• 



s ^ 



.1 



;3i6 EspeSoisÁhAJa NÜufdkidL 
4ioea dúgoó^ ^ ¡^kut egemplb^ AD:' ábM* 
« el compás un . borde, xpe se tomará' en U 
brocheta : con esta abertura, de compás se&fl- 
4ense tarla'lineaAD ri partes ign^fles ^i que 
denotarán doce bordes de altura desde el pumo 
o 9 hasta el piloto A. Además de esto, tirense acH 
JareestaluKsa'otcasciiiCQliseasde'Una loiDgítii(l 
:todetiermibaaa^<lei!úodo!,^uefi»rm^n ésqoadm 
con la linea grande, cayendo perpendíaflM 
•aobre ella* La primera de estas dooo lineas s&* 
irá de bcMrde.y me«£o , empezaqdaá contar des* 
ideo^<ie la.segoáda.á ki fiefOcra< uh.bbidé; 
rdela teic^aá ia qtiaria'faDodé.y. medid; déla 
«qnana á la undsdma un bonde^y dé lá qaiq* 
-tá á la ducidecisRa un medio tercio d^ tH)rde 
-ménCtt» La primera , tercera^ yvquídca^serviián 
«para hacer el escantilt6a$ótíiódél(a,.y:hsx}tfi0 
fdbsipcira conocer .sirtt¿ .hi^ p'QC^d&k) esaA»- 
riiieateenfai'opéracioQ.Abi^ ^c^ompáá m^ 
idio tercio de 6arde,y pásese esia áberturadesde 
¿el punto A, que es el :i i, A laméaP^ qiieilster- 
mina esta abertura sobre la díj^osd A ^\ ''^ 
-dél'pifnt&Piálds pomo^K^y L, qoe'idéltensh 
ha tapbíeD el compás con esta mism? ^^bea- 
\¥xnu písese (Ja misma medub de o á D , con 
lio qüal se -«ondrl la apiana : dp la; tC^mpao^ 
•TfSmese después en: la brocheta borde , y me 
dio ; él qual se ha tlebado yá del puntó b al 
punto G. Pásese la misma abertura del quinto 

borde ^ y. medio al punto A ^ para sacar el gt^^" 

sor 



]tor fáayor de la Campana ; y del punto H á | 

pásese la medida justa de un tercio, y de ua 

-qnince avo de borde para la substancia.. .; , 

e > Abrase e^ compás un borde, y un /¡uanoe 

avo de borde ; .póngase )a ima puínta en G^y 

bagase con la otra el arco.RR, y después se 

librmará el; otro arco QQ, poniendo el conv- 

ipás COD la ixMvna aberttiri eo el punto pri- 

.ñefoybcAdeprinhBiü* JSio inudar^la abeftuita 

•deooqspás, se fijará en el puntp'de la incelr* 

-aecdon F, y ae.saqaitt el. borde tornea4(>>6 ro« 

-«undidad » nr i; Tb^iviaittiiwfeí^ dd put)- 

!to7áid piíMitQ^D^y^ ylíLsfid&a&^4«:« Jastma* 

: .yóres proporéian», it lácMurtréOnes : curvas» 

^ Abiertp él compás dioce: bardes i póngase 
•lauía de sm pisatasrsobre H, y descríbase un 
'.áicb Ifúaá. 4el otaittiUói^ i Uiibes« Juego el 
(¿ofdplialoppntoF^Iy ¿estése cpp^olto.areoí el 
^^qik'se fir|¿aid&faacisc;.y ^espues toínado el 
'puntb^ la intersecoiocí como .ceoíro, ae :foi>- 
-mlMÚ el caico HF« Abrase luego el compás 
-aieie^ bordbry lAedio^ y P^ogve.una puotaéo 
J, ydispueB.eDJGi y habiendo .techo otros 
láos ar¿o«5 se dbcnbitá d acco I G; desde d 
punto en que se crucen ; y ésta es aquí la qqe 
"UaemvtsosLsufaat^ncta; que llega hasta el borde. 
•Ea»3aa|r:d vci8o^^lipef^ór 9 abeaser el com- 
'páS'^ t'iuK^ea'el'imntp L, y H ^ y se forma- 
rán dosFarooS) que se cocten muttiamente > y 
tonoandopor ^entróla interaecdon^ ae tinusá 

-:. 1 la 



• 



TjS EsptetíctA^íl^ lar ffatutalaía. 
^a^ linea LH. Det Diiamo niúdose obrará ecrd 
Calibre K I , sin mudar la abertura de 3 a boq- 
des. Vedaqiií'yáilai pqrteVinfefiory los gn^ 
otoveK) y > to^9Í^ cflrcunftrpada ^ . aai^ínterior^ 
^Conioexeéñof de larCampaoa. : 
'^ Para íbr.ma9'iii tcMa de bmbros ^ se ba de 
-abrir el coenpiís qif^-boode$ y 'ponmkb la 
nii« puiit4 sobce>et.pm}dKO£^ifoilnurá oq[i 
íJa< otra sfil>re la* ttneá^ Jftsfrrpqjiisfioíaroo. ^ 
-DespifcJs albiei)to>€¿ congi|>áa/óittK>ix>rclr^ 
' üe ia liba pief oa sobre él piaito j^/^pará ftc- 

flor áát«gcaátiUób*^H«g¿^Io)iiiÍBp¿j desden 

püDtoí^jy i(k4a^'ititk5iiQCfoii '^^^je^alaci fl 
'Calibre P Al > Para deteriqinar él grueso. de la 
atabla de botdjoAky^ ^tysxuu darle >jibi te¿- 
^tío y^iy lia i}U»ce avó idr Inrdey deaodbienb 
lét árco'NTv^iie »vi ^l/jíiiQQqqoídel ^fiuxio 
iide to •CampatiQ<;.y id:jidBiiio.t^ panaleb 

*d él arco M;P. Este) pctmer gmeao de la ta- 

Ma se dividñrá'«odoa|iartésigi]alai.9y «lu^ 
iriniddo) aroos^p^Kraldai^dosjdos.iaaínerbafe»- 
ato es y LL, ^ue. ocupa: jüstameate^d. nmtt> 
!«otre losados pfaoedentas^ y .di lurco^ A a eo k 
tjiarte aopettor» 

Ejecutadas :|odas. «tas .t>perádoinES^%.to* 
*fiunrá coix^psr&é^-'ignaUBd^ \mit ^j> medid, 
*que se pasará 'deC cpontpIK jal/pHota ik> y 

4el punto V al punco y. Después se toma- 
*xáo á 4i$aredoa los^ ceatcos^ .paa £>niiar los 
: i *pe« 



{léqneñob arcofi].&&) dr&r«(£)ei<^te modo.n-y 

dear (la /parte .'Superior del vasa» (» tooiáf con 
el rdmpás unrievcio de borde^ y desde- iV no» 
tense los dos pqmo&'^ bv e; y afañendo desde 
e9ter^pühtbddieDmpáarf^iIÍ2Ma^ elnipunko b, 
d^dft* lailiiQaj{fwitftÍjeiiic^^ se iaranaiárfiBipek 
qoeño arcb íáchiidefltnL Hágase ió iní^ 
desde et punte \fXf después tomando la íck 
tersü^eion como ceotré^JsedacárbueUa -coatí 
odtnpásl, jpaiía fiqrínári^H dicaíeok iinteriorioDe^ 
j^to T^yjddfiHotftaylq^crii^aalos'al'OQii^ 
qdeccom^orfenáaQ tabla de Ikimbfos ^ y^;el ^'váV 
flo ^iipeiiof :^ a'rte^lese fat segubdá^ abertura* Sst 
oompibr^ ^p^ik ieniiat I Ja. . mdihdidad \ ktíxéap^ 
i)r|<w^iirt«B>T/a desetfliaüse: r4osi aíces^.^eD 
fodtilteifoiT, ^jdeoteteHí; uAeiaeceiipí!» loedoer 
Ifearl^i^-reba^iA kirefevacíoiir imepen •^o^ 
téá? Joqiis iastlkieair ;seoaladáa fiohiv • fuátos. 09» 
tSttiespqsQ Jtt%Bi>05íj.n'< í.y O \k<\ .^0 í.^f:iv/í 
*Vjd^btobttla}^aMrx]Aer:BnÉ^I3¿0 aiap«f<$ii. 

J9dra^2|arfa «i».;burta^yy'b^ ínf^íU^ 

cibd ; orffinárlamenie pb eitá acSaV? rmucbas: 
«K6S IsetsDp^iod , qns-r.^ iJnMidflaoQnlelt n»f 
tai<j[ri oomóiic^riette zcboBLaibU 9C)v9{>aQ£fiái| 
ikrc^ífa]^ sstiirjQiiidA ^jatSi bneftf iolslígevf 
da ;.?i|i|^scq^mQdkb!;ipBsbQ8^defi^ necd^ 

aíta}^ nqu&bvdestttfaL idel Fvñdídpáacfiegk rcx» 



N, 



e«í(fad0 ias . ^^pordooe; : ralatívaSé. Efl j dhuí 

ae gobieraaLpdríeb^^kipfevq^ 
ftiadíapasÓQ , «y. brocbeta-de <>ki xifiava!, pclr 
señalarse ea ella ks própocctooes, que deben 
leoer mutuamente .ocho Caiiipapa&. 

.La- línea ABO! r^pitqaica> tfxk> eldiámeifo 

u^cfcdi pat ét .laCiospanai Biayottxleíniodap qué los ddk 

P^^nisfFig»: puntos ACsonlU dos eítremidades del díi^ 

'* ^- metro del tono itf grave.. B;C y que es : su. mí^ 

bid^ es el dtáÉnetro de la oftiva itf jaguda , y e9 

jp^dsoañadiicaienipyeiia'ikingUad J^ C ¿ tito 

(las las demásr-medid^ss aafialfdaie«(tf mtta^ 

AB^ para sacflírfa^b' diámetros. 'de Jas: /^^ 

Campanas ^ desde Ja- mayor A G ^ liasta la pe« 

quena B C ibclmtee. Juntesse AB^ y<BC eo 

ma sob Unte ^^j^ase iá rACeftJiiiapxtlwS 

tes tiol eonipáa con^lai áHerAuabde .uoii qdltfrf 

ta parte , coloqúese ' aobisé A ácia>B.7.)r d 

punto i queilegaí fat Xtti» pfeecaá^ defiá-.d fti 

Pártase t\ fa^y C en síetecpai|fli x>ipongMb 

. k)pfltitadri'0MS^ár'm3A|X»i'^''«i^^ 
tura 9 (pees deiina^ séptima 'parto de/&;C¡» 
y «stendíepdble* áda B^ se i tendrá d ret des? 
pMs 9 aiamidiala abertu^i , coloqúese jel eomr 
páa en. >9i^ p Uebadandos i«cadaoraisma) a|)dM 
twatádai B}':3é itendirá. AalsepiimA ^fijpe- tf 
el j¿ I A C tdnrdüÉK »eD ttes : partea; : ; \poiigase • A 
oompáir ea';A ^ señaíesd la itetatade tin .tefl» 
eíor^y los dos tercios , que restan hasta C) soa 

»far* 



cH »» i' 



p8rlea9'jel:)itompás. coo la abertura de Utia de 
estas ocho partes de re^ éaá B y aos áarití jé 
mi* Partdae^l.^C ^ ea oncepattes:^ y pón- 
gase la punta, rdel compás en sol^ y la aber- 
tura desuna «nfkctaaa de^C 9 oosódaiác^ 
¡ai qiK< Ultsbz. < ' 

Gbmo después de tcxio est0 es neoesaiMi 
arreglar las. pnpordones simples 9 y absolutw 
del calibre de cada campana 9 gobernandoae 
por d grueso de su borde particular » séba* 
Harán estt)s gruesos ^ como también los diá^ 
metros : de toda la ofiava y i.'' multipUcando 
d grueso A D de la mayor por su díáme-i 
tro A C 9 de donde resulla un paralelog^amos 
%J*^ Idiantando en d^ paralelogoúno siete per^ 
peodiculares á los otros siete tonos..* s*^ Th 
lando de C á D iina diagonal » .que oortan^r 
do por medio: b pcrpendíadar en at oélava 
aguda 9 dará precisamente la mitad del grueso vetse u figi. 
dd fa pzwy ydisminuícáiios gruesos de la^'*'* 
otiBS'catnpanasv con idación- á )k» imesydof 
efe 'SUS sofaldes; ' >.' 

Si se .vaina d diámetro de la. campana 
mayor y se supone de 1 80 partes iguales y y 
asi senurán las divisiones y que nos dió^ d Paí^ 
dreMeraena / 

UtyreymiyfaySCl yUíy SÍ y Uty 

-• - según los números^ 

180, lóa, 1449 135 j ^^^f í^* >9^)^ 9»* 

- «WI.Í7K * E El 



4i Esp^MabiíhdeUNkur^^ 
^': £1 segando. Biétfaodo pio^vtíxá rpot iut% 

: . { según los. nuinéraS) , 
k«6vtfri , i44 rt H > xko , :w)8 íi97 ,19o; 
No fiándose el sabio Organista^ que po& 
(66 eAeméthfido segundo , « eala prááUcat 
que él tenia , ui en los discocso^ ^jque^ibr^n 
maba , arregló , y fundió por ú miano el 
concierto de óchq doibalillos gratdes ^ faegnn 
csiá ultima manera de obrar , y fue;: con la 
mayor peVfteciofi, y hanii6níá«^ Feío como 
esto suóidió en pequeño , juzgo , ifxñ obrare- 
mos conforme á la modestia del Autor , ¿ ut* 
teré^ del^ páfaüco , advirtiéndole , que ^tab lu« 
cea poclráo lognur inaicbo >niayor grado dq 
propofcioa , y. (tertidumbre ; ^ co^o -iquieca; 
mi intención es no preocupar á ninguno con 
un méthodó, que podría* acaso desagradar al 
pdnerk reo exercitío; Y aá ^ todp quaofto pro^ 
pdngasé «duce á n&Bnifestar:á todos- cómo 
se gobiernan > poco mas , ó met)os,,rla8 araritt 
cmppssas , y acciones de la sociedad. 

LA CQNSTR^QCmN DEL MOLDE 

de una Campana, .<...■ >..>. ...', 

Los mat^riidea necesarios para la con»» 
tvjiQdon del JBoldewn estos. - ;, i 
i*^ La tierra mas pegajosa es siempre la 



toejoti y se debe cuidar mucho d^ ctihaxtín 
bien ^ para quitar todas las piednscílxs , y quaíK 
to pue^ causar grietas , 6 ^desigualdades en. fat 
superficie deLmolde^.^ . .. •- \ 

a."" El ladrillo solo «rve^ pára^ d^ nuH 
dxTi(^^de:^ CBmpgiti^^y; para d.lxiraDl 

3.'' S6tíercol('^yd^€abalto^.baria,3h 
cáñama^ {**c) mezclaífes con h.fierñ: para 
eiñtar kr grietas^ y ps^ni oonMnicarle m» 
fuerte ikuoriá bDargan^asa* : 1 -. ' .;/: 

( : 4«?i La ca»!) ^qpiéídriris poca forteía^ ias«i 
Criptíoíies ) armas 9 y otras figuras. . '] 

5/^ Sebo , tjtté se meedaeo igual -caotií-^ 
dad con lacera ^ ydélos üoi se; compone >iina: 
masa manejable \ como una pasta blanda. > pot . 
medib.del übego y T9^^ poóiéT una leve capa 
déésta niaiasobre: h lámíoaj antési de aplicartaií 
letras : despuei se. dará razón deeste uso* > 
. t^"" C2arbon ^ este sobsirve para; cocer ,j> 
secare! molde; • 






t\ 



INSTR UMENTO S NECBSAR IOS 
para ia cofistruecha del makkm 

EL iabkrojesto es , la unióri , y conjun- 
to .(je qqat;rp Uminas»^ cqJocacUs sobre 

• F a 'dos 

• , « . ■ • ■ ' 

C*^*a) Así llamaa ál molde, que entra en eTh«eco » ^ alma de U 

campana. ' . ^ . > 

(**5) Si Cite estiércol es añejo» «s nocivo, porque comorime me- 
nos la tierra La cera.es aquella • que decimos > hablando de Us 
Abridores 
(*Hic} Nuestros Fundidores anadea iiarvf ^mbica. . 



i. • « 



44" Esp^Hci^ de'h'Msturáleíái 
dos niesas'^: que JUegaii hasta h dntsra.' En este' 
tablero se tf ansp6rta la tiei^ra medio Htnpia, pa--. 
m jontarcon ella. .el. estiércol de Oiballo , y 
para mezclar , y unir el todo coa el: instruí' 
Bisntd>sigiaqn(e» .f'. í I ? . :• ;• i ..: 
liA tsfoát^ ^ue .tisnei ties piei, b m^ 
pt^dei moidl', de larga ^es Mdondti , y cón^u mán^ por una 
fundicioo,&c. extrcnatidad , domo se vé enG, y 9U3i«rbura; 
- e 'de seis á siete:, pulgada; 4<^' ^ V^ extrae 
midad opuesta al mango. Los lados' AA, aon 
mas ddlj^i&^s id^ la^QriUq3 queáciaf el madío 
B , y forman dos cortes ;^ con que -se golpea \á) 
nonero' fuertemente ; para introdutír por todas 
pactes la borra ^ ó el estieix:ol« de* JCáballo ^ y 
am:9sar]¿( todo Jimia '^': <-•"'? *^.f^' '. '■ 'iv "-■ :fi 
h "Rtixln^iési^^'já^ xoqstrvcdoói é^düosK 
triímehto' prlncifAi para la £ibñCQ' del moldea 
componese de ¿bs pieraas . bíeír düereotes una 
de otra y y jufitas por- nftdso.de otra pieza^'La 
figura s representa estas piezas aepandasj ^: : 
La pierna primera es una lámina AB, AB, 
aé^tuh* proporcionldd 1/la campana^ so^ 
bre esta lámina traKa el 'Oam panero Jos per- 
files del molde , que ha de construir. 




ijuc anda la que llaman Búthsté^ qi_ 

ducc la Terraja : esta viene á ser ana.tabla><juc «iá buelcas» y poí 
raion dé la figura que tiene , va trazanio el molde U campaua.v 
ifóB esras píeías fcíal haced toJá la' opetacion. todos estos termfi 
Bos se irán aplicando , según. ccirresponda * y conforme adnello tU 
^nc escc coai^aír connhga tOn' la Tctfaj», ' ^ - . - ^. ,-• % 



>v 



.t A htíJtrtú SBStraStivaTé \ 4 $ 
gura g sdfq repr esenf a una dé esta&>líneBSrcur4 
bas ; pero todzs tté& se pueden ver^ en^\a fig. 4^ 
qué Tepfesenta «1 conipá&^anDado eoieíatneD;* 

:Xa segmad» piellna.es uña. clavija i(^^).db 
hietro «como ;uDa punita , á- la ^manerai qoe so 
deja ver en la misma figiura áda D : h parr 
te superíor'^dárime&a en el ojaJ^ que és ua 
agujero hecho es oina piesa de madera y qiaif 
atiaidesael hueco en que se fabrica «1 aióldé. VL 

Lar tercera pieza de) trompis, é pieza de 
unión '^ es una barrena de hierrocbástante'guíor 
sa para poder hacer acia A una muesca , ú 
^jo/^^quecále^e^ áh'á pSti^á ^^^ Di extre- 
midad B se termina en una pieza , á que Ua* 
-man "irnz^y est¿ doíthfóda á tfot entré > en "el 
ojal de da c&v^a'^ ^segunda pierna del^oft*» 
^ás 9 qae está agojemqda'en !EL Esta cruz lieite 
^lambieai ui^ lagujeíío v|)afii' qué entré «esf^éÜ vil 
xrfanreté^ -- ^>baU^a: ^ qi|el : ^roa la piezii éft 
*imion en la segunda pierna. El reftierzo (^) 
*C de la segunda pierna contribuye tímvbiefa 
mucho i; la permanencia de la unión. ^ ^\ vj 
*> ' El ojsil' A de ' estar^kte^ db iimoiíünv p» 
faveoibirJaitámiiia , épriníerá pien^ delcooi^» 
pás ; ésta se intioiitice en el c^ ^ a^rietándcp- 

la 

(**) A esta CUvijm 1c ivelm' lltm«r P««ri» , tdnwtido el nombre 
dcl'etpieóii > que «Sesta^isa cobre la DD >. ^«i le llamaxdmos rUv»- 
js»l toóo y»*ra 4»r]e4dIo>el immbf e át pttaca al espi^iSn. 



f -^ 



(tt*^ BMC>9CfiÍt|ti«^«4'a«MI n#IIM^4 .;... .^ .u : U ;..: .i <w va 



4 4 EspoBitctPÓ dk kí íbtuiMtUk 

(Cbas, coina h misma plaoctKu 1 o: ; : ¡ 
• i . '^El.fiíE.^dé .maiiteiier: fija iilcxids sc^^qutoffi 
esta lámina , es poderle dar la obliquidad , que 
dbbéf ^i^o^r^ptoa ffbrncac^ikM la 

campfM»^) tanto ^o¿ la |nr|e .aupedor-^ sosoiá 
fx)r binfSriGir. Véase la )%¿4«* - # i 

Las.ijabUUás (f^ xlel Cam^aaero sen unas 
)»l|MM;faa8 de iixiadefafis^lidai, co qufe xístáiLgra- 
£ádc lasi iletrási^ Itafgetfis.^ piesats jdejiniias^ 
sello del Campanero , imágenes de Santos .f&c# 
todas jéstaé dncehubircki^) óo iao : de; .tener^ 
é b mas^ 8»> mediaieguade profiíndidad. 

3n30i{MÍnitto^u¿. sé:lufeer es abiir *un ho- 
^ jra^comaAAAA^gti^. 4* ) cao profiíoi- 
:didbd<8iifidÍ0Qte^ pafa.<pieeepQeida<xik9{carde- 
iliajb. de iásxtítiA molde ^e Ja campana^t : ¿cmir- 
^prohenc^eodosentAsél fas asa^ tnidio ,pie Jdas 
(abajo de la (Süperíide;de]r:^lano.en que ae tt»» 
.faájai. . La esteástoa de este boyo ddie aer iMtaú- 
te grande 9 fara que. dem el paao libre entre 
^{Qwldev jf ^^^s^d^1)oyo,')y Antee^ üoo y y 
-otfst otoÚe i^uaodoM^y mikdias cOApanasb 
4|ae fmcfir eiMo txiiamoyhoyot. 

En 

.<•*> Aescfts€tbUIUt1UiB«a¿m#r#/. 
. (*^> SiocelAdupj es dccTOMo, 4]ue 4«fl loif Fundidorcf 4e 
campaanal j^abadaj^^oaeda 4tiKrp <U1 mismo metal» y OtéikM • 
durs k llamM á ua sratMdo»fM es €«M«4it4iio .4b M «as ciadiira. 



-:' 'En eloemrQ^ei boyo se/lebaotaid hm 
ton (**) BB ,yíá:«M4i que coldca4o..lírnQeT 

m^Qte , jsix5^ rara onaoieoer una pieza de bier- 
lo{EEfig. i 9 y DD fig. 4 ) sobre: la- qual 
4ÍL butlta^ lard^vij^ , ó iseg^nda. |>ierQa delíC««>^ 

- ij2#iiegai:$eirQdéa el Peón .d^ una obra 4s^ 
Albañilería , becha> de- ladrillo^ .(**) F^feOSr 
mente redolida ^ alta de cinco^ á seis pulgadas^ 
y de iln/4iÍDsetiio^guaJcal;deJa G^ropaioa.Xof 
Cainpaner<)s llameo Mu^0í^\ aquella basa cir-r 
Cülar sc^-qtíe 9e fuDdft'fOclo el cttolde^ Veasii^ 
la ce fig. 4. 

La$ partes del molde son Macho ^ cpyt» 
fruteo eatá s¿£alado;en I9 fig» 4. > entr.el^ lít 
Ma. de pwtos 4 > 4 9» y |a linea s<9 ^- Kos^ 
ha.puestí^.esce o^ísipq. groeso al :o(ra ladQ de 
]¿ figura 9]por no confundir lo restante con I4 
linea de puntos de la lámina de los perfiles» . 
> lA £giünd8\{)fif|e,d6l molde en el modé* 
jl0 (*t):í^ 6 la Cacapana. > representada pon, >of 
dt>s ais .¿[r^A?W> entre las lineas t^. v> y $>,J» 
/r^, 4. La capa^ qu? tana bien se Dama camisa^ 
h sqbre todo ^ y es la jercera parte del mol-f 
de 9 está representada por el grueso compr^Qi 

'• . 'f . '; ^ : •»! . •.. • Oi*" 

I**) A este Baítoa» le llaman también Pri«» 

(**) ik ésvaAlbanifiénak AáftüQCitrbí FUttiidercl c) fM^hr2 

éc Jámtéticl dtl mHií*. ' V . . 

(**) Nuesrros Fusdi^ofcs, i!e Us'crerpartet del molde, h xxti 

ii>oldci ,. covw^Uos «Uceo* «( «que 4c u^^ el 'tiieco d« lar€amp^na| 

dan el nombré de illf«c¿« > al fe gun^.o > que' ev Francés '41amaa 

' jitdéi» 9 dan el nombre de Céimisúi y al tercercb llamado en Fraa* 



,j r.f iv ( 



/ 



49 EspeShhA A'la I^arakíca. 
ifidó entre las lineas t ^ i ^ i ^ a yét üSmis» 
taa y%. 4. Trazanse sobre la. primera látni^ 
na , ó pierna del compis las tres corbas i y i^ 
^ > ^939 3 9 y fií^teft de montar el compás^ 
juntando sus piezas y se quita ood la azueb^ 
y el sincél toda la madera de la lánuna ^sér 
^un lalitíet 3^, 3 , paira tener lacurba, quan- 
-do ha de formar el lado exterior del' macbd^ 
esto es , la forma interior de la campana. 
Montase luego el compás , entrando la par^ 
te superior de la clavija en un ojal del travesad 
fió' AA ; colocase la punta en el cenara de la 
pieza de hierro DD , puesta sobre :^ Peónft 
después se introduce ^ y afianza con cuñas la 
lámina {^ de las cuabas en d Q^ai A de 1« 
^ie^á de 4iflidn H , cuyo eafcáje se entra en 
el ojal I ^ la clav^ija , 6^ segunda pierna del 
tompás, afianzando el todo con ü clavo h 

)??• 4* . • 

* Dispuesto asi todo, labrada , y^desbástada 
b laricina de las curbas , segnn la linea, curbi 
i y 3 ¿ /%«*4 9' ésto es y se^un 4a«u)4)a\, que lia 
de formar el lado exterior del macho , pif me- 
ra parte del molde y se empieza ¿ lebaatar yá 
el machb^ misma * ! - \ » ¿ * 

'• -^u materia es de ladrillo , cuyas esquinas 
exteriores ^ rpmpen para dv i la gb'ra de Ai- 
bañilería la justa rotundidad , que es necesa- 
rio que tenga. Los ladrillos se ponen en hi«- 
-'*'"-••'••• le* 



Dé las Jiotes insfrB&hMl\ 49 
-leras, 6 rafas de igual altara sobre !ana capa 
«de mortero de sola tierra , y ^ tiene caiásAt^^ 
<omo en. quaiquierá otra Albañileria, que ha^ 
-ya de una á otra ra£i algnn ioterváb , evitada 
do sienipre el que se encuentren dos ladrtr 
Uos juntos en dos rafas puestas la una sobn^ 
'la otra; i . . • • . - , í 

A cada ladrillo , qne^ se coloca y se apl^ 
la pierna del compás , en que está trazad^ 
4a curba del macho , para poner el ladrillo^ 
iie modo^ qup bntre él, y la curba quede co^ 
«a de una ltii¿(.de.distdacta;ésfia se.Ucnaidesh 
fhies con muchas. capas de morteros j < n 

Luego que el macho está khantadoá la 
altura del Peón B, fig. 4 9 se tiene cuidado de 
afianzar aobre la Albaoílería la pieza de hierro 
D ^ fig. 4 9 y se cotitináa Ía.obra.laasta:laiiÍ^ 
tora i f ii déla' mima fyqra y dejando la 
abertura 3 > 3 ^ para introducir el carbón , que 
ba de boltrerá cocer el- macho jx)dávia. ) 

Esta obra de Albafíilería se cubre . con 
una capa de mortero > compuesto de tierra y y 
estiércol de caballo ; y para allanarla igualmen-r 
te por todas partes , se empieza á usar la ter-<i 
raja ^ d compás de construcción de está ma*; 
oera: apoyándose un hombre (**a) sobre, la 
lainina de.bs curbas* la hace andar . tdelantó 
de sí dando buelcados, ó tres veces al rededor 
ToouXir. G del 

(**a) Ua Aprcadfa^ h»¿ c»te-«p<i«cí«i^ . . ^..^ - . A , - > 



fo BípeSaaih de la tíaturátei^u 
ddd macho : la curba ^ que se forma con una ei^ 
cpecie de cuesta ^(^a) y froidudala-AUnAileria» 
^uita to^lo sopefflisodel ihoitero, .qtndatnp 
4o solo lo que bó es dable quitan. Otro Apreo- 
dfe recoge todo aquello , que se vi quitando; 
y tomándolo ea sus manos t^ lo. estiende por 
las partes por donde immediatamente- faa de 
{usar la lamina del coopta»* ! ! - ' 

Terminada esta primera capa » (♦*b) se pe^ 
ga fuego immediatamente al macbo , llenan» 
dolé de carbón hasta la mitad gor la afaertu?- 
^3'^ 3^/(^ 4 rtenjendo cuidado de que mieo* 
tras dura el fuego quede exafiJEanente cenady 
con yeso, 6 con tierra yá cocida* 

Aquí ea conducente advertir el tso venia* 
derodelPeon BB^fig^^^que paiec&se podría 
evitar dando á la clavija E £ basóme lóqgjUu^ 
para colocar so puiita sobre la muela CC Pnro 
obrando de éste modo y toda la parte inferior 
de la clavija se haría ascua con d luego de que 
ae hallaba rodeada , y por consiguieQte d me- 
nor moWmiento la doblaría, siendo tan larga, 
de modo , que quedara inútil : esto se remedia 
con d Peón BB , que sirve de sustentáculo á la 
pieza de lueno DD, sobre que juega el compási 
Quando se empieza á lebantar d macbo , no 
tkneii mas apoyo el compás , y la pieza de 

hief- 

f**a) lof Campanerot dicco k etta figura » que tiene el «MH 
cko » escir coreada en C^reka, 
(*«*b) A esta capa » que T¿tt ¿Ukáo . U Uajuaa Cur/*. 



MerroDD^queel Peon;pcio hatiiendcMk Im 
bapiado la Aibafiilerfa á la altom DD , ? fede ^ 
ser por sil tiurix> él apoyo de lapida DD^cm 
ya$ extremidades están cotBprendidas ; j ilBan- 
zadas en el grueso del macfab: al pitmef fue« 
gose consume el Peón , dejándole i iaipiez» 
DD todo el peso dd cpmpáa. é < > 

fil primen jBiegp obra^nel macho por esf^ 
paciádé medio dk^ yfa^n algunas veces si el 
IDolde es graode> se dq^ que obre ún día ente* 
fo. Quando s^ ^rierte ^ qoe Ja : primer? <»rga| 
éfrimídra .cap^dftjnorfeéioeseá perléAáknetate 
^eci^i jse fe dé scígudda ¡carga, que dihrakpctt 
mesa , á la segunda cubre después la tercora^ jt 
i está la qÉarta ^ sí acaro se necesíia* h^ liimi« 
na del com^i (i^ esaieotipre la ()ue pqnfecíi 
dosaiisstas.cargaSii^PqrqijaiiQaa.iSp ^pásadeí una 
carga á otra ; tátfí ea, de^unartzaí» de .morteift 
á otra i sin tebei dispuesto fiiego:en ú macho¿ 
para secar la carga ^ que se<bahi&dadp« £1 xmñ 
ebo se joaga .y á . perftdó » . quatido paanndo la 
hfiiipa ,!d primesa pierna del cotnpl^.porietKi'Q 
ma drií madio misnio, se Uebaitodo el moiiten 
10 9 que habla sobre la cai^ga ultin^que^^dió) 
gr se dá fin con. otra c^rga^^ií^ lot^^de oemstai 
embebida, :y mestdada coQ:i^a , aflapaodíH 
la después V y ali^aúdoU coa «1 cicculai^ movin 
añento del Qozbpés.:LacenÍM syr?e para U^ 

Gi nar 



V 



f i EspeBlaceh ¿k la NatúrálSka. 
Dar las grietas, dun bs mas leves^ y para imn 
pedir la ihtrx>daccioa del metal éa . parte algii-^ . 
na üel > macho al tiem po de ^la f andidoik 

PeYftccionado yá el macho/ se desmonta ú 
compás pata disminuir de la pierna primera^ 
¿ lancina todo el graey> comprdieDdida eotre 
las lineas i, 3 ^.y a ^3 i^^^^VFlgi'tiesodel. 
Btodélo, ó si se- qukre,el'gruésade.la Cdbpa* 
¿a , que se rá á sacar v de modo, qae la lainii 
na, ó especie de terraja , cortada asi en cercha) 
fsto es , i 16 l^rga^ la curba 1 , 2 , repretea«« 
ta la figura esitérior de la Campana. De e^é 
noda queda en el ntiacfaoi la figura en cercha^ 
q]Lie nos representan las curbas de Wfig^ 4» 7 
sé dispone el compás panra dar principio al mo¿ 
déb, (^^)'ó segunda .^esa del, molfle* " . ' ^ 
í : > Hacese , pueft^ «esta :pl¿za d^t nna meada 
de derra,'y inorfavqüerSe ri, aplicando con 
las manos sobre el machp, echando muchas 
tongadas, ó dando : muchas cargas ^ que SQ 
unen' una á ot^ra' facilmeneei,. por poca qiie 
ie estíeodan. Sacada yá de 'este imodo , sid 
delicadeza , y ccmio en bruto ^ la obra se 
perfecciona , añadiendo ouevasr cargas de la 
misma especie dé ' n^orrero ; peto ' mucho ma^ 
daro , y de ' meóos material. ' C^a carga 
que se dá, se aplana ,' iguala y y ^uaviz^ coo 

el compás i secando siempre fX fiíego la prí« 

"í - me* 



De tas Aries instru&ivás. ' j j 
méia cargp, untes de paséala s^unda. I41 
ultima carga^ que se dá aL modelo , es un 
mhctó de osea , y sebo , estendido Iigeraoiai«- 
té por txDdas. partes: sirve para fecilitar la des « 
t%iioo,ó separációD de la camisa ^ y dé la 
ládma paule de la camisa.^ que es k c^pa, de 
qué já vaino^á hablar. tí.*',. . ' j 
. De^esde k carga dada cxm A mixto 
de. cera ^ y sebo, solo queda que hacer ^ pa- 
ta perfeccionar el modelo , aplicar los letre^ 
ros; esta es , las . inscri^íones 9 armas , ^oc; 
^piese hayan de: p(»i€!r;en la .Campsma., Para 
9SU> ise tíené en nn brasero un vasíto con ce» 
ta, en que se moja un pincel, que se pasa 
suavemente por el parage en que se ha d^ 
abrir la letra, y cada: letra .^idé ki misma opék 
lacion."'.. . • ^ '1. • . I 

- . -. Antes de empezar la capa ,. h ultiqía part 
tedd molde, se desmonta d compás , para 
darle una nueva íormá á la lamina , cortando 
toda la> núadera ^ que hay^entie^las lineas i , a, 
9, a; estor.es, tocfa la . madera , que ocupa 
el' lugar dd grueso , que se ha de dir á la 
capa. 

La primera carga,. ^ue se dáá la capa^ 
es muy diversa cfexlas que se <fieron ames^ 
taiito por el material de que se hace , como 
por' el modo con que se dá. Tomase real- 
mente la misma tierra ; pero pasada ; cuida- 
dosamente por el tamiz : á prdpordún , qué 



f 4 EspeSacuh de la Nulturattau 
se le vá edbando a^naáesta tierra , « cnBr 
de irk Qiezclando, y ^como templado niiíl* 
títudde veces en elb , odas qapitaK) dé borm 
muy litnpiá^y snare, de modo^ qw qiiedt 
reducido el todo á una especk de Hquidb miiy^ 
claro, ('''^) que se (jerrama> sua v.ém<amg |)or to*i 
da la camisa , para no desóAkhsDriatiascíípcsKH) 
OB^, ó íigurasiie felievQ^ quoi se^apAkarctí aUi« 
X^a. Axúátt de : la lisa hace que se vaya^es^j 
pardendo por ú i;nisaía p6r toda la camn 
sa j det^modb ^ queicubve los relieves^ y He* 
fia exaébi^ente tbdosios senos ^ h coocam 
dades de h& íigur» i tetfas \ ¿ inseripeioDe^ 
^le esicuentra» La pperacíon se buehre á ^epen 
pezár de nuero, hasta qpe se: forme oon la 
lís^. el i grueso dei^Qs liMas sof)(e lal camtstu 
Este grueso , ó carga se deja secar muyiihieik 
fx>r espado de; ta/^ ¿i 15 bcnras ^ sí/ mis- 
ma , y. sin ñiqgo ^uno , de modo , qué fin^ 
ma una costra» i quien luego se te dá seguid 
¿b carga con oktK «tengada d^> la^ misma lisa^ 
a^ mas clara que Ja prUnera. Después que 
estasegiittfa carga tsupó. dgmia/ insistencia^ 
se buelve á poner el compás en ejercicio » y^ 
ar le dC fise^ al mopbpii; tcon ilarr jpirpoaAcíoa 
(jbi^comunacarie aup aSivüailqsie: la necesa^ 
CMi pars^ fimdir ia osara deiárí wtrrtpdoae^ yibft 

' ' . . mar 

• ^ 

-fM^I^A este lioiii^o, i|«c ttttcfttot Putidi^ret li«cea de- «erra 

Í lanuda por C4iia«4.dc jpUci 4e..^fltacj04x cUtis.dc Iiuctp» &c 



f ^ 



• 



Ik iití Artes instrtíShatm 5 ^ 
mar poco á poca sobre las príQieras cargas 
hs señales de las letris , y figuñs ^ pcn medki 
de la feñisioB útÁta cera derretidaL ' 

En todas las demái9 cargas y que se le dan 
después á esta capa y trabaja 'el compás ; con 
cuya Ijunina se aplana , k iguala tarnbien el car 
ñamo, que además de laix)rraise usa éstéñdíen* 
dolé i lo ?ncho , y á b largo de las car^s, que 
ae le dan á la capa misma. 

Es preciso notar aqui ^ que la capa , 6 
teicera pane del molde llega quatro ^ ó cin« 
-coi pulgadasmas abajo de la muela , y que 
ést^ h rodea de' muy cerca; lo qual impide» 
que el metal se salga fuera de los moldes al 
tiempo de la fandicion : antes que se funda el 
metaá.se quita ia cem, que haya caído acia 
h parte inferior. 

Nada de quanto se ha dicho hasta ao* 
la déla fabrica del molde ^ pertenece de mo- 
do alguno á las asas de la^ Campana ^ que pi-** 
den labori aparte; Para esto se aprovecha el 
Fundidor del tiempo en que se ~ván* secando 
ks costras de las cfiversas^ cargas , que se ftie^ 
ffcñi dando al molde. 

Las asas son 7 , dé ,Ias quales 6 son de 
la forma representada en A, fig. $. La^ sep* 
tima, que llaman el puente, y que sirve de 
unirlas otras, está representada en B. Este 
puente es un sólido mas firme , que el resto de 
las asas, que se reúnen alli, y mas fuerte por 

la 



/ 



56 EspeStiu^ de h Kahárúkia. 
la parte superior ^ que por k inferior: propru»* 
mente «o^es sino un apoyo redó, que se d¿po^ 
ne para afiaBisar lascnrbas^lqüe estriban tb €L 
Por la parte superior titee una abertura^, que 
se representa en C, destinada parar recibir una 
barreta (**) de hierro éncorbada por atejo. Uno 
de los lados de esta barreta j ó longaniza mae»^ 
tra se introduce por la! abertura del puente ^ y 
se impele , hasta que llegue á la curbatüra ^ .y 
luego se alzan 9 y etevan los dos hdo^^ ó ra- 
mas de esta misma banfela». hasta que queden 
ten una postura reéla ^ y {)r6porcionffila para hat- 
,cef las entrar «en dos agugeros, hechos en la paró- 
te superior de la cabeza^ sobre la qual se afirman a 
los dos extremos de la barreta, ó loi^niza 
mansera por medio de dos cUyós muy fuertes. \ 
La situación de las asas 3e puede, repreñ 
sentar facíloíente eri la unión misma. £1 puen« 
te B está colocado , y fijo en el centro de la 
tabla de hombros,* 6 coronilla de la Campa-« 
to; pero de modo, que. la abertura por don«j 
de pasa la . longaniza noaestra , hace frente, á 
aquella parce de la armazón i {^*) en que se 

afir* 

(**) A tod^s las *bactctas« ^e entran en las Asas» les llafiaa lov 
í'iinrfidorcs Lou^dnl^t , y á esta del pueiicc'te \Umia L^h^mmí^ 
f$éíuprñn Al ariwar U Campan* con estas longaiiix«c » que ^ro-* 
prramence no c« sino pniifcrle los' brazos en que se boleca » le lla- 
man £«jí^4r'$'y tanibi^nllSiM^f- . * ' , .! 

(**) Espa */írw4;J»» comprehcndc todo el malerage« que 
toantiena la Cimpana > y en que te encajan los Bft3» d« ta* 
Campana misma , por medio de un £a:< » que los acravíesa de 
parte á parte > y entra en dos PM§mitUt de bronce , que sirven 
|^ra.el juego díe laCi^pana, y eftán merKÍas ea dos ZtqnitfSt 
o maderos laterales» empurrados en la Fabrica. "^ ' 



Ve las ArUs irirtruSlivas. ^-^ 

afírmao I09 brazos. Los dos pequeños qu^ir 
drados , señalados con puntos , que se vén al 
lado de la abertura , denotan los parages en 
que las iisas laterales se unen al puente. Al 
un lado de la abertura hay una asa^ y al otro 
lado otra, con la distancia poc9 mas ^6 me? 
nos 9 del mismo grueso entre las dos^ para dar 
lugar á la longaniza, ó barreta , que entra ea 
aquella parte : de modo , que la campana es« 
.tá $06tenida de dos asas acia d un lado de la 
armazón , y lo mismo al otro lado« Las dos 
asas anteriores están puestas sobre las otras 
dos caras del puente 3 , y 3 > formando ua 
ángulo reéto con ellas acia el punto en que se 
reúnen al puente. . 

La fábrica de laá asas empkzai por la de 
los modelos , esto es , por la de los macir 
zos de tierra bien batida , á quien luego se 
la dá á mano la figura , y grueso , que hu*' 
Heren de tener asas, y puente/ Acabadaa yá 
Jt formar estas piezas, se reaiec^ii.ar/iAe^ 
^ para tener después sus huecos^ Ejecur 
tase, pues, de esta manera : tornad el . mor 
délo de la asa A , /^. 5 , y .se tiende^ y dis- 
pone del modo que¡.e5tjá represeiftado. ^ sor; 
hreí upa Qipa de- mortero, ó mata.^e tiatralry 
jiorr^ bastante blanda , pata que^edai'4a.tiie« 
ñor accíoo 4el Oficial. .Métese con. ^ecaucion 
la mitad del asa en el modelo , y se la deja 
allí el tiempo que necesita 'pará endurecer 

roBfcXrK tí la 



$ 8 Espe&aculo de la Naturaleza. 
ia cubierta, y quitarla sin qoe se rompa: rei« 
terase la misma operación hasta doce ^eces, 
para tener otras tantas níedias cubiertas (**) 
concavas , que reunidas de dos en dos , for«- 
man las concavidades completas de sei$ asas. 
-Esto mismo se hace con el puente , dispo- 
niéndole su caja proporcionada : después se 
recuece todo al fuego y para juntarlo , como 
conviene. 

Etí hfig* 4« se puede- observar , que has- 
ta aora; queda imperfeéto, y descubierto en la 
Construcción del molde todo el vértice , ó par- 
te superior , á íín de que se pueda introducir 
por aquella parte el carbón necesario para 
bol ver á cocer la Albañíleiría ^ y las cargas^ qu^ 
^e dieron. No obstante , sobre esta parte vacía, y 
^ue une las tres piezas del molde , se han de 
colocar las asas : la operación es del modo que 
se sigue : lo primero , que se hace , es poner en 
esta concavidad la bembrHia\ esto es, d an¡« 
ilo dé hiefro en > que ^se cuelga el badajo. Des^ 
pues se forma una masa de arcilla perfeéla- 
mente redonda , y de un diámetro proporcio- 
nado para ocupar las distancias 3 , 3 , y 4, 4, 
fig^ 4, ydel'gnjeso 4 ,- 4^, ísto'esjdel^ grueso 
^l^'nna£h6.'Li«gó<qae)está yi cójsida &I' §ü^ 
^lá^ai^V^seiítpKlDiar^sotírelá^yturá- ^ií; 3, 
y ^ueda^ta soldada* ligeramente poir toda su 

■U€ cAda media cuoicrt^i^ cada medio molde qp ba^s una f^é. 



. Aiis. .\\ ^ i 



Tk las Artes insfru&lvAU $ 9 
Cfícunfereoda , á la qaal, después de seca ^ se. 
Uiie el casquete , 6 cubierta estrechamente. 

El vado del modelo ^ ó la discaocia a , i^ 
y 3* 3 9 ^ 0QU[>9 sin tauta composición : coiv 
t^tanse para esto con uqa tierra bastante bu^ 
meda>de modp,| que se m¿\n tenga en aquel 
pajrage en ' que se pone ; y echándola poco á 
poco, y sucesivamente sobre el casquete del. 
macho , la golpean coq suavidad con un ma-* 
zo>ócon una piedra llana , continuando la 
Qpejracipn ^ hasta que la piasa de tierra lle- 
gue á la altura a , a , fig. 4* Entonces el Ofi- 
cial aplana por medio de upa llana de made<* 
fa , (^ mojada en agua , la parte superior de 
su obra para dejarle .el a» a» con un per- 
fefio nivel; 

Sobre este casquete, y espacio de a á 3 , que 
$e quitará después , se colocan las caja^ para 
las asas, poniendo primero en el centro Id.c^r; 
ja ) que le corrcjspoQde al puente, y lp?go. las , 

* 

demás con el 'orden, que dejamos dicho- Pues- 
to yá todo esto en su lugar , se fortifica el exte- 
rior de las cajas , llenándole de mortero , . para 
unirlas por la parte superior con el puente , y 
mantenerlas en su lugar por la inferior por me- 
dik> de dna masa, del misqoo mortero , que 
ocupa toda la abertura de la capa, ó molde ex** 
teríor, desde I9 1 9 hasta a , a, fig^A* Des- 
fila pues. 

(**) Naestros Piii|^d«ret sol* iisatt' partí esta ofteractoa 4e na 
cuchillo cegular. 



\ 



V 



6ú " EspeStacuh de ta NclHtfaíeztk 
{^les se deja secar todo V ^^asta^c^ue se pueda 
quitar sin peligro alguno. Y yá tacábamos el 
molde* Pero á un trabajo se sigue otro. Aora 
esí preciso dar lugar al liietal > que ha dé for^. 
mar la cam^tona. Lá camisa , ó segunda parte' 
c^l modelo d 9 3 9 está ocupando' el li^gar, que 
ha de tener el metal : tratase , {>ües ^ de ecbar-< 
la fuera , y desalojarla de >alli. 

Enipiezase esta operación, quitando i^ fuer« 
za de brazos el bonete , (**) esto es, las con- 
cavidades de las asas ^ las quales^ por su unión 
con el puente, y la masa, que ocupa todo el 
vacío 1 , 1 , 3 , 3 , y?^. 4) forman un todo, 
que después necesita.de un cocimiento muy ^ 
vivo. Debajo de la masa , que dijimos ,^^ te- 
gistran las concavidades , ó aberturas del puen 
te , y de la^ asas , por donde ha de pasar el me« 
tal, antes de entrar en el vacío del molde. Es« 
tas aberturas se pueden ver en la'jif^. 6, que 
represeot¿t lá parte iníe^rior- de la unión, ó' de 
todo el amoldado. A , el puente ; BB asas i^) 
puestas la una al un lado ,' y la otra al otío dd 
bolante , encima del punto , 6 parte en que gol* 
pea el badajo. CC, CC, asas puestas de dos en 
dos acia ló6 brazos de la^ campana* 

Descargada de sus asas la capa ^ ó parte 

ex- 



(**) A este Btmfíf llaman nuestros Fundidores JUmUéJi* dt 
tMs' atés. 

t <*4^ A estftf dos Asa» Ici IbmaA B^lanui : j i J» € * C les 
llaman Pínu. 



M t 






De las Aries instru^ivas. 6 1 

exterior del modelo , se colocan sobre la mue« 
la en CC9 y^. 4 9 cinco, ó seis piezas de ma^ 
dera de casi dos pies de Icxigilud , y bastan- 
te gruesas , de níiodo , que lleguen á la par- 
te inferior de la capa 9 aunque algunas lineas 
mas cortas, que la capa , misma. Colocadas 
asi estas piezas, á igual distancia entre sí , al re* 
dtnlor de la muela , se introducen en ellas , á 
fuers^a de martillo , algunas cuñas de madera 
para mover la capa, desasirla déla camisa en 
qu9 estriva , y separarla finalmente , hasta que 
se pueda , á fuerza de brazos, ó por medio de 
alguna máquina , lebantar en el ayre , y sacar- 
la fuera del. hoy o. 

Luego que se quita la capa , y se aparta 
la cera , se hace pedazos la camisa , desecháis 
dola yá como inútil. Quitase también el cas^^ 
quete de tierra 1,3, 3 9 3 9 rompiéndole del 
ihismo modo ; por ser este vado el camino, 
que ha de Uebar el metal desde la concavidad, 
y amoldado de las asas , para intrpducirse en 
lugar de la camisa entre la capa , y el macho* 
Después se ennegrece toda la parte interior de 
la capa , que está fuera del hoyo , con humo, 
de estiércol dé paja; loqcial contribuye á que 
la superficie de la campana quede mas tersa, á 
causa de llenar perfectamente este humo las 
pequeñas concavidades , que encuentra. BueU 
vese después á poner la capa en su lugar , v^ 
liendose, para coldcaila l»en , de las seña- 
les, 



6^ EípeSlacuh déla Niiturd^eza. 
les, (f*) qoe se. ha tenido cuidado de hacer en 
la parte inferior , antes de quitarle de allí , de 
modo , que precisamente ocupe el nusmo tu- 
gar^ que. ocupaba , y deje el mismo intervaloi 
que habia entre él, y el .macho , afttea de cob« 
car el amoldado de las asas encima.de la capa* 
A todo esto se añaden sobre las asas los sus^* 
rotes , (*^) véase h^fig. 5 9 donde se represen» 
sobre las asas con puntos, ó lineas ocultas , UQ 
suspiral, ó conduAd cóncavo , por donde sa- 
le el ayré fuera del molde , i. proporción que 
se vá introduciendo el metal; Sobre el asa , que 
se supone ai otro lado del puente B , hay otro 
suspiral semejante. Estos dos suspírales estáa 
vnidps á las asas, y entré sí , por mediode ua 
macizo de mortero cocido , cuya parte supe-' 
riorse lebanta muchas pulgadas sóbrela tier- 
ra, para* facilitar la salida del ayre. 

Después se coloca toda esta basta masa del 
amoldado ' de las asas, y de los suspírales so- 
bre la c^pa , soldándolo todo con una carga 
de mortero, que le dan de nuevo, y se cue^ 
ce , cubriéndola poco después de carbones en- 
cendidos , y luego se Uena todo el hoyo, apre* 
tando , y golpeando ñiertemente la tierra al re- 
dedor del molde , á proporción que la obra 
se vá adelantando» 

LA 

• «M^ A e<eflf seAtlef le« ll»«»«fl i4é»9ii auetcrcM Pandidoret. 
(**i Asi UáBuw á lof «enicros »or donde t«te d Wc«m del 
«loldc. : * •• 



V 



7)e las Artes imtru^ivas. 63 
LA FUNDICIÓN. 

EL horno se compone de dos lugares y de 
los quales el uno es para el fuego, y el 
otro para el metaU 

El primero es una especie de chimenea^ 
como se vé en B , fig. 7 , cuya parte inferior 
está debajo de tierra , y sirve para recibir en 
D las cenizas , qué van cayendo. Este espa- 
cio inferior D está separado de la parte su- 
perior por medio de la reja C, destinada pa- 
ra mantener la madera , que se introduce en 
Bpor la abertura A, la qual se tiene dem- 
pre muy bien cerrada con una plancba de 
hierro. . 

La parte destinada en el horno paracon» 
tener el mtlú , es una coronilla , ó bobeda 
señalada EFG 9 en la misma fig. 7» y cu^ 
^yó suéb GG se^ hace de ana > lidiTa . apisona* 
•da , y sólida. Todo ío restante idelj horno e$ 
de ladrillo. La coronilla , d parte del hornia, 
de que aora hablamos ^ tiene quatro aber* 
turas: la primera en E» por donde se espar- 
xé la llama de lar chii^ie^éa ' don tadd sn ao 
' tividad ^sobfe ^ metal. 3L^ ; rse^utída . abertura, 
^ue está en G ^ cerrada con una masa de 
tierra cocida , ó.con una . tapa de hierro, 
DO se quita basta después de la fundición d^l 
metal^ á quiea dá< paso por una qanál ^ cu- 

• yo 



6 4 EspcSacuh ek. h^N/tíwaksta* 
yo cabo es una especie de embudo , que abre 
la cotnuDÍcacion coo la , partó superior del 
molde. Las otras dos aberturas del horno, 
de las quales la una está en H, y la otra end 
lado opuesto, sinren para ir purificando el nw- 
tal , á proporción que se vá cociendo, por me- 
,dio de paletas de cosa dedos pies, con sus man- 
gos largos á modo de rastrillos. (**) TamhieB 
sirven estas dos aberturas para que se exhale d 
hunoo espeso , que arroja el horbo , que po* 
dría enfriar , ó quajar una )>arte del metal 

El hogar del horno debe estar en declirfi 
desde E hasta G acia la tapa , y de la tapa tam- 
bién á la canal H^ Tienese flámi^mg cuidado, 
que Ja parte inferior de la abettuia E esté 
encima del hogar, ó sueb del horno,yc(Mi 
-la altura suficiente púa impedir que d metal 
■fundido rdbóse en la chimenea por la abo^ 
tura E. 

Om esto no nos queda yá que decir , súo 

solas doá palabras acerca de la elección , y cao* 
tidad del metaL 

13 cobre rojo es sin disputa el mejor. EJ 

«natillo, (**) aunque no tan bueno , á can* 

sa de: kK calamina, (**) con que se meada, 

fwede pasar. Ninguna otra especie dé cobte 

*■■.'!■. se 

WEíttopcf ación , dices nuestros Campaneros , qne ni se lUN 
ce en fitpafta , m«s necesaria. r -• •«» » h»^ w »« iw- 

<♦«) O Latón. 

í^ O píe^n enltmiUr :, cspc«e de XMoml 

I 



rí& dele «ttiplMF^ü las rCaoípáiía} ; pbnpasucs- 
^éis muidas ttíkísá d^inctal móy qiieixradi2)q» 
iy de sonido muy broncx). 

£i estaño mas ñoo y añadido a! cobre , k 
tazón de 2 5 p<>r roo ; esto es^ xié iina quaita 
parte dé estañd ^ y fres^ de cobreifibo ^ saca una 
-memela per&da. En caso de mellar el est;^ 
'^ , no sfe pone ei> el horno este metal ^ hasta 
^qtte, el cobre fundido esté puijfícado de su esco» 
ría y y poco tiempo antes, d^^^incerlo colar. : 
^ lá cátítidál 'del^met^l, que w ha dt me- 
ter ^n el horno V se arregla por el gmesb 
xle la Campana. La razon^es clara: pues d 
metsd (fisminuye en ú fuego un tres porden*»- 
'to, y es bfieno prerenir ^l^desordeá » que se 
yoeát oCááoitor cbn tinas pérdidas acekfenta» 
ies^querácedea-Qio pocas veces* , pudiéndo- 
las evitan — 

Sacada yá la Campana de su molde , afi»- ei ^«so dei u^ 
tnada á sus bracos , sostenidos :de las i palo» '^''J''* 
«hutas 'j y afmazon j de modo ,. queiae püe^ 
>da tocar al boéló , úñ mucha firotacion , y bsq^ 
]gurada con las l^rretas neo^arias qnr^ do% 
d qiíatro , según la mole de la Campana , y 
la necesidad del equilibrio ^ y balanceo, se 
a^ura el badajo en la faemlHÍÜa de hierro». 
ó sortija interior , atándole á ella corfuna fuer« 
té correa. {**) Algpnos dan al badajo poco 
TomoXI^Í I me- 



&>«. 



66 EspeSacühAhNahMñdkíUU 
meóos de a 5 lflnras«n una Cuopand 4e iíoo$ 
pocú menos ^5o«ti unade 1000 ; y en la 
de 10000 libras le dan poco mas de 500 al 
badajo:; pero estás teglas noestán todavía bien 
detenninadast y las círciíDstanciaa. jarían ^ y 
obligan al Fundidor á mudar ^fe.conduAa 
con prud^ida, basta quetoosiga dar Jin ao- 
Dido :sufic¡entenmt3eielaro ^ y bastante conocí- 
/éc}j 5iá ^e se exponga á cascar Ja Campana 
•con un 'pApe muy violenta .' 
SiTad^í"^- Pomendo la vista €ú el btiBCo > b alma 
de una Canipana ^ <)ue los Campdneroa mue- 
ven para darla vuelo ^ se supone ^ que en ca» 
•da ida , y venida ba de bolver ^X badajo á 
dar en d punto.^ y parte/áp&ríor 4b1 bonl^ 
ft^ causa de SMrmarciertodqbiés:^ con que jue- 
rga libremente dentro de la benfibrilla ^ i6 sor- 
tija interior de la Campana. Pero comunicán- 
dose poco á poco «1 movimiecito «del imput- 
an por Ja bembrilla acuerpo del badajo ^ se 
afirma éste ^ y pone i^&o por jraaoo de la 
fuerza •centnfuga ^ que :adgu]ere todo cuerpo 
movido ^ como^ experimenta en Jos carbo- 
nes ide «un ance&sacio ^ ^ en la piedra de una 
onda. De «este modo describe el badajo una 
porción dednsflocon la Cancana , conser- 
vando «itre losdoslxurdes casi igual distan- 
cia. Feto tx)mo la Campana impelida halla 
quanto mas vá subiendo mayor resistencia y se 
disminuye ^ y detiene su vibración por algún 

tiem- 



Á 



Deíár ArteíinsttMms. \ 6 f 
tiempo : y pok ooiBígfigme- dgá .ttittfaieii ii 
hembrilla y detenida <^ mismo modo ^ de ua«i 
primir en aquel instante sii acción en el cuer* 
po dd bid^ Hallando.^ puea! ^ éste en si 
mucha menor gravitadon ^ que la Campana hfrí 
Ha en su csole > y pncfieodoi Üfiremente j«« 
gar , y dar buelta sdXatt la'amijá^ 6 beqihri^ 
Ua y contínáa sn movimiento , aun despuea 
que la Campana finaliza O0n:el'suyo:,de don? 
de se s^ué ^ que vayaá golpear d* jwb^» 
pvosigiiieodDaa camino en el punto , 6 bor^r 
de superior de la Campana y que con. sn <fe* 
tención le espera : sucediendo aqui lo que al 
i^na y que llebá ramos deofto de un Narío en 
on vaso y que adqiuere desífe luego la misma 
velocidad que d Navio ; y aunque se cHsmi- 
nuya y ó pare por algún tiempo el movímien* 
to del vaso y sigue d licor su primera diteor 
don y éstendiendose por los lahíoadel y aso misr 
ma Dee»^ contrariedad de movimientas en 
el badajo ae «podría temer y que rom{«8e lá 
Campatfa , si lá golpeara y quando' ella budve 
á caer ; pero la hembrilla previene este mal^ 
pues al bajar la Campana y baja también la 
tembriUa^ y describiendo uña ou^a curva^ 
enla2a y y trabe oensigo al badajo y sepsoando^ 
le del boQÜe superior en aquel mismo mo- 
mento» 

No solamente sirve al público la Campa- 
na con su s(H)ido : también le sirve como un 

I % mo» 



68 Espeáácuk de Ja ffyturikgii. 
■locmnbenio fírbiepera iHntrar las íaipiliK pe* 
medio ele una ioscripcion , que trabe cóosigOi 
publicando d' nombre del hienhecbor , siendo 
cierto r <V^t 1^ bei)efibío6 son .Iq6..verdadei08 
aAbs de notfleza*. . :t : 

'i:\ Por este' ánisitiD medio- se le dá ootícia 2 
todo erPueblóde lok motivos , que tíene para 
•u alegría , con el rqnque de tres ^ ó quatio 
ediávaá^* conqx&e se; süelé ,adQ»aar en ^unos 
Fáí^'l^l Campaáaito:de la€ad|edral ^¿la^Tor^' 
re de Ja^Casa de.ATontaiKdeato de U.Oádad» 
£1 tambor de un órgano ^ (^*) hecho con varie- 
dad^ clavijas , muelles, y teclado , diversifir 
ca , por : medio xfe oaa mano iñteligentp >,y ve? 
I¿K estos t mismos regocijos; «' / ; 

. No pocos Sabios 9 muy yeldados en lá bar- 
moníá , y concierto de los instrumentos , pro* 
yeélaron algunas veces una consot^aoda á pro* 
pósito 9 para que el Pueblo logtaaé tambiea tos 
encanto&de la Música j más4ébil^ y xemila^por 
lo común de \o que era necesario , para que pu- 
diese llegar fácilmente á sus oídos , y al minno 
tiempo mas figurada .de b que permite su in- 
.t)eligencia*jEL'jdés^.íde estíos iaSelpsos ád faíeu 
^mon , y. apasionados de la Música , era ver 
-unidos barmmiioaan&enté nmcbos cymbálos 
-grandes , á quienes acompañase Un Juego de 
trompetas organizadas , dando , y siguiendo en 

. . . ! . > . '• tO- 
4**> £1 clmbttl traduce el Italiana» . . 



Be Jai Artes wsffíOiüdi. '\ €9 
todos* los movimientm 9 y pantos de ún tecbr^ 
do 9 que diese también la señal ; pues por una 
parte el . Pueblo se complace sumamente en el 
pkack) de una música punteada; y por otra 09 
Hay C09a nkas pioporcidnada lias plazas {)úbll« 
cas, y llares espaciosos , que el ruidade )oi 
tudeles , {^*) y sonido de las trompetas; y final- 
mente , no hay cosa mas á proposito para cor^ 
regíf la frialdad ite lossraidos tocado» y.y jad- 
íes d^ peDá«r » Jcomo el Uen6(de unossonidos^ 
que <se conserven mn descaeiGrer , y se sostengan 
sin debilitarse* 

.La fundición delos.cafiones» para las balas, tos cagones, y 
y;áJí»l0$¡iiponerp^parafas bombasr^ se difereí^ "**'*"*** 
Oftipocorde la ftfndícion»d0(^ami)anasu£n otros 
ti^pos se foinnipha el alma {^*)út estás piezas 
con un macho , como se forma : aora . el hueco 
de las Campanas; y una camisa de tierra, que se 
tecaba por la piarte superior, y. lipegb Seíiada pef 
/dw>s, determinabs el grueso delmet^l» que ^n-« 
traba en lug^r de esta* camisa. 2^ figura exterior 
se formaba por medio de una capa ; pero el dia 
de oy , escusando macho, y camisa , se contentan 
con la capa secamente» De este nipdoi^s sacan los 
cañonea, y toda especi$tde pkzaa meno^ expuesr 
tasa rdbentar , á. causa de salir sin hueco per<- 
feétamente macizas* Después se forma el alma 

COQ 

Jb en otro instrumento efe boc^* » • 



jet EspeShciih é^ la Jñturakzaí 
con un barreno de zceto^mcntido por^tnt 
Caballos» Pero qué es estol haUaodo de las 
Artes destinadas para tnstruínx» ^ veo > queme 
paso i hablar de la guemu 
g^os cfedDfl Atribuyense muchas veoes ú souido de 
^^Mo^ iM ^ Campanas ciertos efeétos ^ coya avedgoa* 
^^*»f »^' cfon puecfe ser útil , asi para ia>rar á la so- 
ciedad d? algunos errores , como parasatítfa* 
cér una curiosidad radowdL A este sonido se 
leconoedeet poder de ak^ las tempestades 
y de separar el rayo de lamparte en que se tocao: 
question á la veidad digna de examen y ó pan 
ahorrarse el trabajo de tocar ^ quando truena, si 
es inútil , 6 paraque reciban esta coamúabre los 
que la de^nedati ^ si acaso trabe alguna venta-" 
^ consigo. Pretenden por una parte aIgunosia«, 
teligentes en la harmonía, que todo cuerpo, 
que golpeándole hace ruido , tiene alguna re- 
lación^ yé de unisonancia , yá de odava, yá de 
quinta ; Ó de otro semejante intervalo Con uoa 
Campana , que se toca , 6 con la cuerda de uo 
instrumento , que se hiere. Pareceme , que esta 
pretensión se puede dejar para que la detentiioe 
el oído. Lo que g¿ les podrá dictar sin dodS) 
es la ratón , que No te&idp partf valerse al« 
gunas veces de esta disposición de los cuer- 
pos para explicar estos , ó los otros eíeétos 
obscuros , 6 extraordinarios , quál es el pb^ 
Domeno ^ que ejercitó á la multítud de cu* 

riosos y que la ceremonia de la . ConsagradoP* 

que 



Dé lat AttefifutruSivaí, 71 
qtfe se hizo en Rditis el afio de 174 a , había ««"•»">« »p«' 
Ueoado á verla. Pocos habrá ^ que no ¿ayan 
ddo haUar de la correspondecida maravillosa^ 
que una de las doce Campanas -de la Abadíade 
S«Nicasao de aquella Ciudad tiene con losprimo* 
ros de los cinco Ardbcaantes (^ meridionales. 

La maravilla ^ á €s que lo es ^ consiste «o 
^ue quando se toca la qmnta Campana ^ que 
está encima de la major ^ dmbréa «1 primer 
pilar , (*'*') no obstame ^ que dista diezy. ocho 
{Mes de la torre 9 que «stá casi quarenta mas 
,bajo 9 que lá Campana ^ y que no tiene con ella 
Ja menor apariencia de relación. 

Al punto que^ empieza átocar esta Caov- 
fana , empieza también ^ como si á 41 lejhir 
Ciera la señal ^ ¿ bambafeari, y mo^terse áf lUi 
lado 9 y il otro el pilar ; cesando en su mo* 
vimiento^ al punto que cesa el toque : de mo^ 
do , que todas las once Campañas restantes oo 
fiuedenla menor cosa con iél ^ oi dá aoñal de 

f*^ lof .^T^ht4mttt9 ^e ^iie liabittnos «quu preprlamcnce son 
«anelltfb^bedas» arcos > -b imilios arcos» «(ue sostUnca algvii edi* 
lício , mcclia naranja > ü otra jpane scmcjance ^c Arquite&ira. A 
titos Arcbonwtes , Uanaes tnltm ^uurUkt^ ¿riiaMtA «llamas 
nuestros. Arquiccflos ,^rc«iT«r/i/<i » .^tc»s ,ie Xmfui»» y .algunos 
ks llaman Msch^ntíf eonCiindfcndoIos con otra pane de la ArquU 
te Aura. Jiqui Us Hamo yo Arcbotantcs , por hallarlo usado en la ^ 

■i¡$ma?s>gnificaciou > tomándolo por Jos mismos arcos rorafct 5 no 
•bstantc f qnclos Ati|uccaos no lesdán el nombre Je Arcbotan* 
tes ií estes arcos, sinol una especie de^^tm» lateral, que tienen» 
y que snele ser de talla « ik otta cosa semejante : asimismo sirven 
para adornar los costados del frontis de un edificio : su figura es en 
cierto nodo espiral, y tienen sn remate debaj o ilcl diente de Ja 
cornisa. 



7^ EspeSácuhde'hjÑat^^ 
vidaf^^onqoe suenen todas juntas^ Fbnarsí'K 
añade la quinta , parece que lo percibe ', y 
que aun entre la muchedumbre distingue el pi- 
lar su Campana favorita;' y empieza á danzar 
^:on scAo oírla , ó con que se dejé escuchar^ 
•con una fidelidad , que cáusá admiración , y 
excita á inquirir la causa* Boipeoémos |x)r el 
' dominio de la9 Campanas sobre «1 trueno , y 
después procuraremos aclarar este phenomenoi 
que verdaderanaente tiene algo de singular* 
Del poder He^ ^^ perdaÉQOs A tiempo 9 i ni el> díscorsQ 
J**j^^^»™p«o« en declarar i que d sonido de las Campana^, 
ttO' conducido lejos del parage en que las tocaoi 

y el movimiento delayre agitado con el bue« 
fó , que á una , 6 muchas se le di ^ son cau^ 
ba máy á pmposito , según unos , p^a disi« 
paiflá tempestad 9 y áun todavía ^ mas pro^* 
prias , según otros , para hacer pedazos la nu^ 
be j y determinar la caída del rayo , suspen^ 
80 aun en et délo acia la misma Igleáa en qo( 
tocan. La experiencia puede aqui ser Juez , y 
hacer que se inclioe la balanza i donde con* 
venga , conduciéndonos á un partido pruden« 
te en este asunto. En el espacio de treinta 
años he sido testigo de cinco tempestades»' 
en que cayó el rayo sobre cinco diversos Cam- 
panarios 9 en los quales todas las Campanas es- 
taban en movimiento. Personas dignas de ere- 
" dito me han contado hasta > veinte sucesos del 
todo semejantes. La comparación de las Igle- 

siaS| 



lie: lu Aries instrú&has. \ ' 7} 
úss'y^n que se usa tocar las'OiÍD,^as^'jqBaj]do 
9e acerca la oübe^y de aqudlas en qoe 00. se tó> 
can al estárencíma > es siempre 9 según toda exf 
períenda, ventajosa á éstas: y sí* no nps autori^^ 
ca suficientemente j pan que nos ütie7amos.á 
asegurar^ que'd impulso de las Cafaipa|ra$ ^ y 
agitación del ayre ahre camino al fií^del Cifie» 
lo, todavia indeterminado , podemos pensar 
muy racionalmente j después de tantos egem- 
I1I089 que eLsooido de las C2ampanas es un me4 
dio ineficaz contra los fuegos dd ayre: por lo 
demásyd trueno mismOy y el horror déla tmm 
pestád advierte bastantemente'á los Fieles, para 
que acudan á Dios, y en esta suposición , á qué 
fin con tanto gusto se aumentará d ruido de la 
tempestad, .si no sirve para nada? (^ \ 

\ Porloque mir^ á bi question particular dé 
la correspondencia , que se experimenta en 
Retms tíén años bá entre uno de los arcbo- 
. Tam.Xa^. . K tan-^ 

(«.*> Veassc los auretewmiaitos de Ph/sica del P. Segnattlt 
Mech- Y áslmbmo to que áxct en esta materia» con el acierco que 
cii todas « el may ilunrc » y sabio Fr. Benito Feyjoé en tu Theacr. 
Crit. Como quiera > se puede decir aqut en breves palabras • que 
«t uso de tocar las Campaaas » quando empieza á tronar > y está 
algo leji'M la nube > paede conducir » añadido este aviso > mas > ▼ 
«sta^vigílaneia déla Iglesia 9 para excitar i los Fieles jk orar a 
Diof % y bolverfobre si mismos ; y también para.sepaiar la nube» 
h dividirla » pof medio del ryre agtfado » ¿ impelido eontra eHa 
ionelJiuelo , y movimiento feloz^dt las .Caaipanas; Per^ el ta^ 
carfaa quando está cerca t h encima la nube , ec muy peligroso; 

Kfs se aligera el ayre , y se abre camino ti oyó > q<*c te 4^||| 
bar en el fluido en que se halla , por donde encuentra menos 
resistencia , al modo , que ai en un eetanqne de agua «e 4i|*«rta 
énz icia los lados % viene un palo » que navegie en ella ácu d 
Ittgar > qoe halla vacío > & le abren camino : - y geaerahneare. 
^nanco mal alto sea. el Campanario t tacto es mayor el peli^ro^ 
por haber meaos capado , para qac cr Hiegó te disipa. 



fisplleacM 
de el pheno- 
meno ^ que 
fe observa ea 
San- Nicasi» 
de Reims. 



74 Espe8iÉCtth4e la NáturaktíL 
tántes de la Iglesia de Sra Nicasio ^ y oerfa 
Campana* de las ddce que hay alli^ se ha fecur« 
rido por muchos á las sympatías , á los mag* 
cetísmos , á las eledricidades , y á las atrao 
^ tíones. Pero de qué medios no se vale la Phy« 
ajea 9 agitada de su üsisma incertiduiDjbre? En- 
tte tantas opiliiones, las que han prevalecido 
son dos: una de ellas dice , que tocándose lá 
Campana cara á cara del pilar y aunque mas 
bajo , arroja una masa de ayre , que vá á dáf 
de frente contra el macizo del ^arcbotaqte: 
k otra afirma 9 que habiendo unión enore las 
partes de la Campana , y las partes íntimas 
de las piedras de este pilar ^ se percebía la cor- 
lespondencia , qnando se tocaba esta Campa* 
na 9 asi como se vé temblar'uoa cuerda de ví^ 
büela, con solo tocar otra, que tienga acorde 
su oAava con ella. 

A principios de este s^lo Mr. el Abad de 
Louvois hizo cerrar , dando en esto gusto i 
algunos Phy sicos , que lo deseaban » las gran- 
des aberturas , que hay en la pared oriental de 
la torre, entre la armazón de la Campana , y 
el pilar su apasionado , parte con mantas , y 
parte con encerados. Ya tenemps impedido el 
curso del ayre , ó por lo menos desviado del 
arco su mayor impulso : con todo eso , lo mis* 
mo fue tocar la Campana , que temblar co- 
mo siempre el arcbotante. Los inteligentes en la 
harmonía creyeron haber conseguido upa yiC'* 



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.'De Jas Artm ímtru^vas* Yi 
toña completa \ pero un Campanero se la rcH 
bó de las manos^ quitándole el badajo á la 
Campana; porque moviéndola de este modo^ 
yá 9sM j j yá juntamente con las otras ^ siem* 
pre en síleacio^ y sin ltt^;da, se siguió el efec«^' 
to igualmente i de manera y que al mover e^ 
ta Campana , se daba por sentido el arcbotan-' 
te: preciso es 9 pues^ renunciar los golpes del 
qr(e impelido. , y los movimientos sympati^-' 
. eos de la unisonancia. 

Ftea^formar concepto de la caasa verda*-- 
dera de este extraordbario phenomeno , es. 
preciso exponerle con mas exaétítud todavci^ 
aoompafiandole de todas las drcunstandas ^que 
^en él ooiNsrren. La- pnndpal «dtmAiira def 
e£fido^ da i» qoal na poditeíOB entendemos^* 
«ésta/ 

ff • 

A , La 'torre 5epteiOÉriaoaLB^ La Meridionali. , 
* Altura de los Af qbot^tes. ** Alturji^ y distan- ¿f Jf^JjJ^JlI 
aa de la Campana a« C^ Los Arcbocacttes vistos pa del Pro«« 
a parte- I , Ventanas de la nave mayor. H/ ^K?*^* 
Ventanas díe la nave colateral. IH , Parte de la 
torre B, 

El Ffpntiiipido ^ y Bavtada de San Nica^- 
saot csya bermosora, podo común ';.nó' íes b" 
que tratamos aora, se compone de quatro 
cuerpos de Arquicedura , de poco mas de 56 
fks cada uno , y cuya disposición contribu- 
ye ü eftAo 9 que inceiitamos aclarar. El cuer-* 
pode labasa^mas sólido que loa restantes^ 

Ka 80- 



» » 



jé EspeQaculo de la NaturWetcu 
sVbe basta eodmade la bobeda,' que ibrmanlas 
n^ves colaterales ; y saca por la parte áDierior 
ápüi fuera , y dieja ver tres pórticos , cuyos fron* 
tia 9 (*^ que son ^iete , y todos los' adornos se; 
si9ttot]¿i(Sbbré muchas colücas de mflnsol.EL; 
segjuodo cuerpo sube.hasta la parte superior de 
la. bobeda de la oave, á cieü pies de la superfi- 
cie de la tierra* £1 tercer cuerpo consiste en ¿bs 
Cirnipanarios de una estru^ra muy ligera., y 
á cielo descubierto ; pero^atatenidósi^y ligadoa 
entre, si por dos térks de colunas de piedras j que 
pesando de la una torre i hr otra y componen 
iw ní)isfnQ todo. El qiiarto cuerpo se reduce; 
ido^ glandes pyriunidas'de! pfedra^ aoompa*; 
fiadasí de :,.och^ ipequéí^s. jCada «lUSKjde iiosi 
tfeSíiiRtoeni» watpt» ,tfam tíí^. ndtivádas \ pifi?^ 
ra preparar desde la superficie del sueloi el ch» 
miento aparente de las torres , y pyraniidesy 
dé taqdo , qfie se? puede dirígfr lá V¿!ta^, 'cotno^ 
. por un' decli\re suave '^ ¿^'¡¿ié ütiár diminucipn íri- 
sensible. No obstante, .^ue'tos cuerpos de Ar- 
quitectura I que íi^inos dicho , son quatrp , de 
suerte , que forman en lo exterior quatcp of^; 
den^s dffe«enKps.;jq«iiitodq ($M< «tni^áoeif un 
ttíÍPSoxs^ yvái^^ manera (! iqar; c<h^ 

(**) fr«»r»f se lltma tu la Arqoicedort an adorno i qnc se.po- 
ttc encima de puertas » y tentanas > y en alimonas Acrasr partea de 
DA edificio , h. pafa.ccvT09»r una •ricmámt^ ^h cermíaar4ina'/«cAtf'* 
áu. Este Y'ronüi satefuefa de la Fábrica eiv forma <le coriíiía cu-' 
hiarca : %ú fig^a t» ránspiar,, jM^m^Vf^cts. tt^^o^ítipor i<í{ 
yarte superior. Dentro del Frontil q^tieda un campo , nae se llama 
fia4Myi«> r uttittcitífiflán tl4ioabr<í<dcilr^fa^ Ú M C J 



De Htt Arles instnühM. ^ 77 
mimicado d moviroieQto á uóa parte de esta: 
mole 9 se estíende, y propaga quanto puede por:^ 
las demás partes del todo : aquí se dde adver- 
^ tir^ quequahdo nombráremos la torre A, orla) 
torre£ 9 se ha de eot^fider desde el sael6, y pa«i 
vimeotd de ht Iglesia , hasta la Cruz , inclusive»^ 
£1 empuge> y peso de ia bobeda está sostenida 
por UD0.9 y. otro lado de h nave 9 desde la tOf« 
le testa la veoiana cruzada (^^) con; cioco áfo^ 
k>iantei., «que tieoéo 93 pies de alto, y uo po-T. 
co aoas de .bobdd ^ ó saledizo ^ (^ que la na^ 
ve c^ateral tiene de ancho. Por lo demás, aquí. 
no tenemos oece^dad de la media tuiranja, ai dei 
los aacoá. tmalea ^ que tptñfaau ^ .... r/l 
{ :*2^ torce Imerktíoóal ;B 9 x ^ arcbotao^ 
tea* del Notté , iser aftmzan ^ y estriban' por la; 
parte, inferior en una pared muy gruesa , que» 
vá de h torre á ia ventaqai de luces ; y asi<4; 
Qusmo" estriba 1 y se ' aíianza/€n: leí . qv^adcn 
gtandev que Jbnna elijGlanstra^* él^qüál,^ Í2i«p 
duyecdo eo'Sn Acquífe^ra todos estps arcbo^ 
tantea^ forma m todo sumamente difícil dq 
bambálear^y tnoveise. En la torre Septtn-^ 
trional A estáli las dos Campaoasc mayores» 
2stas 'se tocan de Oriente á Occidente ^ ó sck 
gun'!ima Mbea páf alela á la aavb. Bu {a torre 

• ; me*i 

(**) Fsto,et 9 )x vfiitaMi gt^^ode » gm »c «bre para que ¿^ loz 
teeléiíaicio^SrkaskAflto^iiiDí^ ; ' - ^ '' J 

(**> Algunos diccA Smladit^ > es U pgrtc dfil coificift > .qiU il? 
jc fuera de pared waestra ca mía Mftcái ' ^ 

-al 



7% EspeSaciSo de ¡a Ndur^xáT^ 
merídi6iiai Bestia las qnatro Gampaiías , que 
forman harmonía 9 y siguen el punto de las 
dos Campanas mayores. Las dos medianas es* 
tan pendientes un poco mas arriba de la ex-^ ^ 
tfeqiidaddel farcbotante C » movieadose ea 
sa bueb de Mediodía i Noste^ y de Norte i 
Mediodía* Las pequeñas están á jo {líes de al-* 
tura en un Campanario , que tiene* 40 : au mo« 
vimiento'es t>pQestpálde las medianas^ y se 
jbuelan paralelas á la paveytlo qual se debe ad-^' 
verdr aqm con particultfidad^ ptfk el asontoy 
y fin 9 que intentamos. Las otras seis^ que. es-^ 
tan «n la pyramide de plomo, lebantada sobre 
la nare 1 no parece que ioflqyéa en A movi^ 
mieoto ^ .cuya causa Saqummos id presente : y 
aieodo W quatro de la torre ¡meridMiat el prii^' 
opal motivo de, nuestro examen , llamaremos 
i las dos pequeñas r 9 y ^ , y á las dos media* 
«ttsf'} 9 74^ En esta suposición^ la Campana,^ 
^se debe'Uebar nuesJkraatendonfHrincipal^ 
VBfíb^^ por serla que faace imprenon eq el* 
prinier ai cbotante 9 aunque entre él ^ y Is torw 
fe. de nuestra Campana hay 1 8 pies de distan* 
datainquelesirva taaípocó ieóbitíealmo^ 
vimleoto bibratoHo del árdbotiate) tener éste 
aoiofir 9^ {ufes.de dtiirá, y bsdlaprse la Campar 
na i la de 1 30: disposición tan poco'i propo- 
sito para establecer correspondencia alguna en- 
tre la Campana , y el pUar 9 ha sido el escolio 
de muchos Pbysícos» 

' Pfc- . 



>Dé las jírtes instruSivoi. 79 
Tero los curiosos , que van á examinar d 
hecho ai mismo lugar> y objeto, que se le mues- 
tra , y en que sucede , adenden demasiado á Ik 
Campana , miran después el pUar , y descuidan 
de ciertas circunstancias ^^ que podrían ayudar 
á concebir la comunicación áú movimiento 
entre dos cuerpos , que parece no tener cone<^ 
sion alguna. Después de la escalera grande , qué 
guia por una especie de ángulo ^ fbrmadoen las 
dos primeras ordenes de Arquitectura á la par^ 
te de la torre^ que estái cielo descubierto , y 
guiaá donde. están las Campanaai hay d&F 
mismo *eü uño de los quatca ángulos del ter^ 
cer cuerpo 3^ otra pequeña escalera de piedra, 
cuyos peldaños ('^*) están también, al descu*^ 
bierto , y guian á la pyramide.. Qualqufera 
puede^parárse^y sentarse acia la Mtad de es- 
ta segunda escalera y, mientraa se toca la Cam« 
pana a. Estándose ea este casa ^ quieta coma 
recogida dentra de sí mismo ^ y observando 
la que en ú e^r&nenta ^ siente moverse' de 
Oriente á Poniente > y aún algunas veces pa<# 
rece , que se mueven los objetos (Aroximos; 
El^ medio mas seguro es cerrar los ojos paia 
dístraberse me«os , y hsícer mejor la experien^ 
cia. Esto tuza el Czar Pedro ^ el año de 1 717* 
en que pasó á aquella fabrica 'C^bre 9 i 
fin de observar por si mi^a laque se con^ 

ta« 



/ 



i3o Espe&áctíh dé Ja Ndttn^akság. 
Itaba de eUa. Subió y pues y i k tonrei, y át sea« 
4ó ea la segunda escalera^ creyeroa i que. esta- 
ba dormido ; pero parece^ que sok> h^bia ceb- 
rado los ojos para poderse asegurar de todo ».ad- 
vlrdeudo y síq distraherae^ el movioiieüto de la 
torre, de queyá estaba adf ertidow I>espue$ díor 
-tó á su Secretario lo que le parecía en orden i 
la cor/espoadeocia , que tenían los movimiea- 
tos de la Campana cxin los del pilar ; y por .to« 
dos los paragesy que le llegaron , y deseó ir» 
y¿ al sepulcro de San Remigio , yá á la Cather 
dAd y 6 á qualquteca otra parte^ , ea tXfáis iba 
escribiendo el Secretario lo que el Czar ousmo 
le diékaba : de modo , que podremos s^uir aquí 
muy bien lo que la curiosa investigadoo de es* 
te grande ingenio nos dejó escritow 

Et moYJoiieuto de la torre vá síempce en 
aumento áoia la mayor altura : M. Pluche lo 
experimeptó por sí mismo , y halló mucho ma« 
yor el movimiento sobre la bobeda , en que.es« 
tnba la pyramide, que en la escaler?* :Ño9S &• 
cíl hacer la experiencia, en, parage ^ gs^a. !e)^a> 
do y á causa (fe que la pyraoiide de piedra» 
que es por la parte exterior exagona ^ {**) y 
por dentro perfe¿lamente redonda ^ á modo de 
un pozo inverso 9 está epteractiente desproveí? 
da, de maderage» y sin escalón /ilguno ^.de lOftr 
nan^queaaea dabte Ueg^ á la ab^rtuip 

su* 

(*«} Bife» ct t 4e seis ortii 



.Dé ¡at Ji^ié iMtnmiukr. ti 

tOpe&>n . Beroios ^Empbmadoies ^ y Tra8ce|V 
dqñ;s,:qtte isubeiv por h 'porte nteriar i:in<i 
iD^tf *, regtttrando los ptomds y y juacivas' de 
Iasipízatite'9 6 i. coiápcnierity reparar Idi qoq 
«eittce 9 athndo h ^eioh fie cordeles d /^kl 
<JÍ9 ia Cruz^ asegiirid ^/^liettiñentíuiienjKinEH 
Va ^kvtnti Ilehados ea el . ayfre 'por up esparf 
^. muctx> .máydr i / qup éh Is bohdda. jnaa 
kíta;; y esto siempre que se /mea: lai campai» 
^.:y que:qiiando se tteanlas quatrp camt'^'t 
fi^jt 9 la JÍQeit>, ^^ V^ caotíoao i^ llea^afeos 

1^ PaKQioslhtorreséptBiittiooalyy yeaoooi 
lot que se oberva éa ellsL JLas di» campan 
n»:^,W9¿f»inmj grandes^ y aonqué seifeoGas 
éam 1a misma parte ^ue la. campana a ^^ ifn«( 
ppmeflt ái U^'^tie. [ ua nxivimfeotto ' miidío 
IQi9s.4éÍMlfyi lo4iudk>taDt^'iiOi^ oo^ 
iQiinican df^'maofefH alguna » i, lo meaos qud 
poedaiteQníseíjSeBa^ Paretíe^ queápropc»^ 
ckm I que se adelanta el examen ^ se vi.zú^^ 
1? dltorftaijlM pero.li^ adiniradon 



le ., I 'y.: , ^ • 



V 

fie IVfv Piuche ibe toánln. 
^ ^ qpe. b^Úgodo subídaá 
tturi^ 9apMPt(ÍQPÍ4|{ ^MOdaí «a idla laarttaiiM 
pamsjRiic jílMGia ,.^ó tocar en la mra Jai 
doa campanas msáiuml t » 'y 4 » ^lueiihaiM 
«KíoQoes pq t^rvian {«odficidp jíftQo AlgilPQ 
teprible. En el punto , poes , que sonaron , se 
dótió movido del MedioA» al Koctev ^ ád 
T9m.Xir. h Ñor- 



9 • EspéBíí£id9>^l0,Mtíwkki^ 
Ntme : ú Medipdiavr . Qoéf ten: la torre ' donAi 
aoije ¿tQCálw'?Sí^fiii^|esá iinjsau¿.Para:>a6egu^ 
ffftrse maS) tequia oui^ Üga ^.y. afianzandUii 
pcnf; debajo con vumr.^piqdni; qué .halló sobre 
la^bofaeda^ jiplicófjáotkiexivÉm0í^ calata (^^'^l 
Hiteiiar.dejia-pyGBi3Ícfe.« Hecfapf^esto^^: ¿kpérí^ 
Biep66f:qÜB) Ifff^edra se ^eBiubdl iítimóbl^f 
quandd ls< manó iba^y v^nia.iiuif^isido'^ y 
<Mra.oon/la!paied. Pero ha^fendo ^te^dokxiii^ 
ga^íla fñdtp i^radqotfié^prbntaQietiie dór^ 
msDKqrioii^a de vibrfCBOD j^ c(|iatfii]déÁotabli 
estar la pyramide , la bobeda , y la toYre^sé^ 
tMüionú/WLimxsvb^^ se 

to^baenlá etJÉ Ibrrcr^odo esto paréete* qt» 
•Btneiita lr(dificuk^;Lp6fe mr:obti||áMiW pieiiu 
aar^ que ; et^concinisoücje stantal "tisifeulfelMSi 
abnnDs diade íemr dex lua^^-EsítafaleseCíifiMM 
€op e^a^? miira : y ^'^^t^'-'^^'^ttKxlo "¿e ^léH 
Geometm; ol^oasr t»feclpÍositíeiio$ ^ di éüf^ 
peri|mq¿B 'conocidas ;! «^i^ioeddtf-jpasfaf'^fM 

I'.' 1." iUba pérli|9ri(f^r.ti»{riBíi ^ly.^AlíMfii^ 
dd eá tieitaipof xtm ikiday se ^uedé mover bias 
fedlméiite por «H'rfto- f ' <qtie por 'ábajoy'y ¿I 
movlmiehtd de «naStoea;; impuékif^^il» '{)^ 
ttUA&fiofldf^tst»' pérfig$,/ p¿ifti^^áei^i)Íe'<'(ftíi^ 
élqttdtrO linea» áCia ^«'«tUMltot^ y<de'4ifl#*pál^ 
¿ad»|!6 mas^ácia (á pumi deVMÍá 2 «sto ^ qM 

.' . :'^'; -^ • •' ,»^Mr. ,<-::: •-;.,• . 'por 

P») 6 Tira íarga. ^ , 



l{Qr^«(<^!«bdra^.'lo'.'e^petiaieat6:i^fa¡ep ¡esa 
cwípso P|tefvádb¿. de Ja 'h^atéraleiM en- )a 
torre de San Eattfah '; del- Monoe. ^Eocaiiáa 
«ii^eUb;>t)aa áedasiiftntPO''X «ibImíu»'^ ^ile tie- . 
«ft, (T-jquanéi lfegóndql»2 fd néb iaCiiteiioidel 
MiQlrtQtrior,; }puoAi^, epuj^/ justad cOedoi^^ú»» 
lé «ti mQTÍniieovx)tanT débilcp qor >iio: ae le 
kafiíf ftn^iibtef i.* loBiaqneiitcuiviéaiihi.vfDB^MH 

Kf(»,^ éls dbtdniileifD ^stgUüfankoks 
fibic^4 bMBbüio dinlsjtaárq v<i^l*u»?4NiniA 
hm 4ejUítí»fi^pf^máíi aiqni á;iqifa ¡baiva tdc' 
Iwyrr<i3pfni i ABig i i mw^ ybnt^Hdgtot cMiii{|i> ea 

-diflMft Un8tgal{uaak'('<^ niÓr^lai^ i^fip'^ 
J0clí(Éiií. tbn^faBh I:j^e80Í'toQdían»Ud¿:(di»Í!de>¿>'6 . 
msKÜPtiaaa» ^i|ai la¿ inríai'Vnf ; falaüor)'dnQr 
^BUttmoooizini plsádnuMÍA»iaayér^i»^i vi; i ñ 
-90^ i^aiimriminMDfiqai9lng«a^»iaier)Étt& 
jIiieqKiflíBdQríciite jbQoj¡^Jhhfieit ■'famMpMvé' 
iWkáofi^Wí^iü^f ebooaeyposestlnipsHdo tal 
«útoodkmpDigxti^odmtiaKirfíiodidB -Med&)i> 
^a^ Monbyiikal twttiüitt.^l§yi<i not) « >:ú 
~i9(f .§2 Bb i i MwiimiH iUftiAiqlo; « túaptf eíibp»* 
ittdiw aftyqjii—iiiii Iwii iiiiniiifiínyi fynBeadi» 
■ttodiaqeflm .ellssiepar RVñr'-tlr-asdrei&ediniMf^ 
tío» «kafalapjy vifafiBMaide^iñ pahes^rqnény 
«cr.innc!reaudei|i^ee;o6fpMi'>via'iddi<iiD|iiilio , 



14 EspiSti^tá^yk^h f^wáleíSt. 
4390 qoefaqueBas partes^ qnebectiallttilÜMts^ 
apartadas deja .ptojdknidaddidgol^ teda^ 
flkj^^y apactaá dejBu<li3ginp»i ( : - 
-:mi Ija» yerda4/de:estKiAi(uiiili'is ea n »e< Í Me i ii > 
bfitodoftrfoaldiasifií selptoéjliá vkmo en t «I 
ooeíoDide :.iitia; v%aí^> yiéeD'ga^péaljubfifi^^ 
últoíegtínmpcpa un maxo^.lárparttea de te 
•viga quedanrinvambleoieQteliAiklas'yii^ peast 
idbl iitopui^o ^ijuéreBl^ 
tan dearaiidádamfniy ^epiielolado ide Ip: ^^ 
qp!ilcttQLídl:gQlpei Íft)isiekilb ^IifiaMÓ y^-y-'iil 
«iKiitfi; de laqnel kipis^^ Sfeaeffq^iéan^Gc» 4ift 
iwitilkJias jatábasT'da ^001^-9191301^. y e» qm 
ae baéia fijado una vandeía, se moreftf lotera 

du^y^t^iiíflatidQ^.iin^ .cM fiado . inftsiM :« 
^jnatsetafotM ; y así 9 se Veía ir 9 7 venif^ 
á otra parteiib^í nodémuii Deij nusmocí nitdd^ 
«ÍMlitAK^^ galeras^ incoen knoe- 

jaoteurpaaa<^|)c:^idefa^jo()dfe oÍaa¡v3^eáaiM|l' de 
kina Oóof oá » ?.ae cnraeveá j , i >gol]kéáiK ^ty í.a«e*> 
mtJás ttrtén»yy'6áitetKs.^?:gue4e8tÍbc^g^ 
das» con ba^^te Kbertad i^^^do bA y' que 
-«A r]iis fvrades » 9DÍpkixaainfiásEQi»nadli 8é*-|)ei^ 
«dbe.anYppquañdieatiea^ ^eádií 

4}iiibi de auinganiPoo la inisnMilioaiMi^'^9Í^<á^ 
foienda cel uipiabd; jimidpiD/, vi .5ff.ti]c^9 dfc 
mboa fi>fdbnei¿ci]iOQ ,có;8ai;iigloboB^d0^aaf^ 
rSh^ de modo , «que ijiiedeo ionmoblesyen fila, 
y tocándose el uiiQj^,oíRR^:tí||)i^)^^^ 



caer sobse^ (el se^iodD j éste: lekübeelnfjnqpvi» 
mientt), y «n pwter to ^puMp ,* le ^ábsíiek^ 
n ^> oknHBiiatto&al t^rcw ' glote), 1^31 ésie • al 
^WMD ^ lastii fliBgat{ éb soto^f i-ÚBDiacáacb 

cita'ioda'istt^nampieiiÉKit aarimv^^^ stílocát 
liácér)efi«9rie'«a«l idciasa Este vfiMS;> faallam 
dose 'JÜpr«/ y-^aíb-iiiipediaieiitai^iiBb ^t teilpA 
prende solo, y deja suAOonipMKíaqi ]^nrjhá& 

itieüdaiarjAoteBcarív xoipcakai^t inqbédiato 
«me partea dq^tepdéo^' < que i^^nqpa ^tf f|» 
Ipirdadq. La aotíÓD is terdadeis i en . todoa 

hk miim íÉáfo6s.^tDfmcBí esHíptil tabpcíAjea^ 
■yiyJrfsafarg bamliía iBÉDafViqoédBo^Haé fjáD> 
^tad *jea^dijaég^<delfa.<^|)a|itaB ^) naíHaol» 
£erab uii09tto^_ {tboDcmieDO) aoá^-'dá /eqieflaii^ 
4fc4 i^üqiÉHHfefe, piiesVto&as¿^9taa>fzpfar]fiii^ 

?^ . 'S!a;i90BPclim^ ipof MoevMpitelerfríf^ 
c^MQye^^ila <oi»tffiitaePd«;ía^^ 
aea la*:cai»r la qúe-^mt; Édonm^ nédia U^ 
sea ácia-la {parte inferior, será d inovioii»- 
to mayórvy^ffii siprntáüñót-mio^^ú^ m^ 

-chas íiüfía\j^yynúwácm^áí^^^^ 
ápropca€ioo9X|tteIvajWMbi^^ lefiUy» 
comiitdcaiido Ida ki )WÍrit«Mii«ltax iOa «qni 
9esigae^:c|i«i9Í caiposftite'',o^c d4irsbQiaDi|» 
-Q^ ú otro qoalquiera, se aiueva una linea eo 



g 6 EspiStáadajk UtNétmkhía». 

Hbs^ en ^que lbga>i¿Í4 fíascd de^ia . joáve maf^ 
9^r 1 9 seal i^ayerf-y -m» IjmisiUe .el -■ movi^ 
tniattó y^á ep9dpórcÍQD iqiiéM);aQéisii JLiG; b 
t^l sgi(can6rní)acpQR el; pckpi%itti¿4ri ^ dütWH 
da >ai8paB^9nQl:wcho«aot^ tioiiia^'iaftbmiide^ 
ras V jcij^^iga^rte? jfi^^ queda tfeefi.totriolí* 
b^adf' aiiti^fibtftoxjqfftidgiitut» qiie «n^ 

oj .lo%aéselfeambiao V o>gi^>fWi*e^eéciií íM 

qB!»:)(ie bD torfrf> a É|H ) a n tg k >rM¿iA)tio baganr n»- 
•yor iifqMefabn qnte iráoampaiuis ^cr y- ^ 9 SQ^ 
^^iÁ| daí hi^jac^ SMO^iMy.'iónpaKi mfejoc» dbí» 
<iBrj sneotíbfepppfeattk eatocadaaitfeiifticaii^ 
loMorioi (ISI^ fluiiD^MqAefip .y^teiláBdoae fatJdD^ 
yijv 3qioy ifckarackai eBírjiiir.fOi^p8mai> .enofr 
fiieitk^^#a&(aB8cJÍ)6i^lftti% ^AéMiási ¡c^ ^ 
el campanario septentrional es mqy macuo^ 
yiffMdoík^flI «MSNiiqoql ^niilIoQBndradt) 9 es 

tObanrC2piJ^i;g^^i69if^ id^ttcvbfb y, ii^ér 

4^ pÉbks ^.|M9MMi ^9«9^e)i> jdgar> )y^inor 
iienfAUj'jiimriaM:^ jiíjenoye» y tdei moáo» 
dbags^rcfoj J%UQfiM>^iyH^^. jhifijesian ranaf 

gBiii4feic7^ÍAii|lV86iqn^ HKi^ 

K)pe etfnr tteltea^wt^ ftf«ti¿aQdis aliaijrofesi 
4Ni¿aD^gitado99K|b,lMift. i^ isBvp^s^<p^ 




^i. IcaÜJia* ^ffrC€ái9. Anconia. DiCi fi§st f£99 > ctimÍ. ImI. 



é9s& én la «orreJ f^etppo&i' pércébirse: eft '■ 
la^^^>y¿tRÍdéVt^^r6a'<iaba'^ ipoK dedtlO'^aái,' 
ctxñngo en la i;>arte -inferior; de esce cuerpo de-' 
Árquitedura V ^ t^oder ^óMinicar el tnenor 

s^ic^^Vy* ^ cíláf^^*' f^M estú^^o^ mentes 
i^<fóteaF% f^^iA^bda ,• ^e ¡toeen %k pared 
Cofátár^y la<dd^<^tistrO« y otra- iñüy. •mací-' 
XA t febiícacía' éilitle 'fes dosv^pár»''<qué cúel^i 

lAlf ffltfíié ; seiri^MKfelW) «í^l^oil ,■ ^iia.-de sif 
éofnpíRena V «^uecse^brila iuijpedida'v (egutl W 
linea de . Orienté^'á^i^blñefoée ^"iiOta'U'^inóvíc' 
Ifil^t{f!|kfi4i^d4ft(^tfl(dláuwi3/^^[4y qu(e se 
fiáÓ§'tie¿|{«dlodfe|iÍt?iNOrfi«i<el )Kí»akaigS'i9é 
tñveWf'f^ ^tdV^ pÉff-'át<áñóiSiáf'{ipi^9^ nK>¿ 
Vene áéfar "Si X)íiei)«» j !» 'halisi vdeteaidó ^x» 
títltt^^ofltttl^titot ,^^ 'lb¿elibi[«itaiarrrjÍQ|ic*.(fl 

tW»#« Mftio^ 4ft!pele*-'tíri0i«idttiC8 s y. Iimí» 
gSl éke^zl »Mé<^tí (i'^o^qnal r<tai»i t:«quél 
h^hiifécfj¡^ fevdHieJoó cirQuttis y^)qtte<<eK^ 
riii)eD»MnW'Trast^d<»«s,iy ^OÁdaléi^ r^4«t 
iir8lMHaá'>to l9l«tíbQte>la fiyraiiiftte. nPordil 
td«itrá!rií)l9%? @dtakidiBÍ«br^ewl' }» > ottopd^ 

K$v^áe> l)or^a'Mii^''aÍ^lidad> áe'sáiiiBiBdD, 
.d~cáin^i]6iijd'0 cjt^^iquefl-lttt'iiapifljd-- ái;b 
isflie^^ M¡>1»|fují>#^t«^e»«apte;|eyoviaie»> 

-i/ tOi 



'.".'I 5 -' 



tO! ^•Mediodw al Norte » y: boUrerla 
4|SÍ Norte, al MecjiqriiA - geixj ootqo por;b8;<)r«; 
deoes 4e colanas «q^e* están tco medio » /for- 
ma esta torre {UO:C^i>po coala otra :delié 
if,y reoir de 9ftfdi9<iUa4^f;te.>;del)!ljof-: 
te al MetMocU» W torr^ qeptRQ'iiHoaai , <¡f!¡ni^ 
se haUa Ia mendíanftl tpi{i«IM»;eii i^stp' givo^ 
ssatido , y de esfe)n»UfliQ quedos 3Ía:q,tte labp- 
beda de 1» oafe.tnfyor « 1^ jm^cl .de la. tx^. 
teral, ni k» arcbotaacet!>.wi¡da«fi.:f4kl.) ttorr 

fe septebtfioa^l ,»y de kqiúeti»l)d^ los ardo- 

«bites, quM^iaf cüiBptoai^j,;^ f jp^tiyaqi 
-biwlorieiilarjixirr^ del-^MedMUs^ ;.:/) ^ . i 
^' t^i\<|tier^|iiQ!riitiifnto«qg;(^.,^^ 

iser aqctt! qni.«feft0> neceado* - ^ CPOiptíi^. 
n futías, iddabítaUem^Qfte.yipQr ype^. de sii 

«iCMl , segt|or»tjtliQ«iaMeol9 inÍsa!P>,f3i m.tOff 
aeiagefeQ.«i rtofreo^e» ln^itu^ieda juenM PP; 
ffe4/«>latBfal^y..pft; «M3^;iúefit«r^d«|ci^ 
lM|i^^liaidov¿,eyfi,,I^ fiírdaf^nmiispr 
l9boa«i.jlkgitrti|p mKitpJutf^ •tVlA.iRlWr 
iMieit» coflüilBttúcíewi.miffMbiQon .ajlff^mj 
jtíaifoí9 de^.Urcampbm^peqntíEíiV «ibie9 
^>m0(HfPieam 9 d^il.icaiiia de la peqoer 

.OÍ " fi- 



hiiento es tan leve , que no - llega á hacerse sen- 
€ible» Por el contrario , la campana a. pesa ca^ 
600 libras mas que la ptra^ y tocándose , y ha-^ 
eiendo sa esfuerzo ^eq el puata superior de üñá 
palanca .de 40 pies^de largo , es preciso i ,- qué 
iiaga lina*, impresión mas eficaz en la torre , st^ 
gun su dirección de Occidente i Oriente; Estd 
movimiento y ^mpveso en la .torre, es dei liecto 
tan grande , que. sei hace constamemente el mal 
sensible de todos : y asi , la comunicacioní con la 
bobeda , y con la pared colateral es necesaria, á lo 
menos por via de estremecimiento , (**a) y se-t 
gun el principio 4, el menor bambaleo , causan 
do por la bobeda, y por la pared colateral alpí«« 
lar de empuge , (**b) que está desprendido , y li* 
bre de todo otro cuerpo, teniendo , como tiene^ 
mas de cinquenta pies de largo , llegará á ser sen» 
síble, quando se acerque á la extremidad C. To« 
do proviene aqui , pues , clel peso de la elevación^ 
y de la dirección de la campana 3: aendo asimís^ 
mo cosa clara , que este movimiento se debe 2iU 
terar, quando se tocan con ella las medianas 3 , y 
4, que se buelan al contrario :.y continuando eti 
tocar las campanas i , 3 , y 4 , sin la 1 , deberá 
cesar el movimiento del pilar de empuge. 
: T(m.J[IV. M . -La 

(*ífa) Vibración i h repcrcusicía , que viene á ser aúucl temblor» 
^^ queda en la campana > eomo eco de los golpea precedehcf s , ^ 
como una especie de reñcxion. Lac. Sonyki re^eremui : rettnans 

(**b) Pilar de enipu{;c se llama ac^uel » en que escriba, y hace 
empuje un arco » h bobada. 



* 



i 



i9o EspeSláctJc de la Núturéhidu 

La piedra del toque, para hacer juicio dd 
ivalor de todo lo que hemos dicho ^ la tenemos 
en la mano: si á la campana pequeña i se la 
cargase de tm peso estraño ^ de modo » que ígua« 
lase á la campana a , dándole la núsma deva» 
don , y dirección que ésta tiene , produciría sin 
duda el mismo efeéto, que produce la campa- 
oa 3 ; la . qual , aumentada de peso ^ causaría 
también un efedo mas sensible. 

£1 año de 1 707 se ocurrió á este inconve- 
niente: quitáronse los badajos de las quatro cam« 
panas de la torre meridional y y los ataron de 
ipodo, que no se pudiesen mover al rededor 
de la campana pequeña. Algunas botellas de vi** 
130 9 que se distribuyeron á los que tocaban ^ die* 
ron fuerzas á la operación : y no teniendo qué 
temer ruptura alguna de parte de la campan 
na ^ la impelieron de tal modo , que el pilari 
que jamás sehabia movido por esta campanSí 
empezó á danzar con tanta agilidad, como lo ha«* 
cia siempre con la primera. Poco después hizo 
d segundo arcbotante lo mismo , de modo , que 
sus bambaléos parecieron tan sensiUes como los 
del primero. 

Finalmente , pasaron los quatro badajos! 
la segunda campana. Aqui parece ^ que debía 
ser triplicado el efeélojy asi fue, pues se vie- 
ron bamhalear juntos, el primero, segundo, y 
tercer arcbotante , de modo , que si se hubieran 
añadido badajos , y botellas , creo , que hu^ 

bie- 



. i7e las 'Artú imsiniQhas. 91 
éieniq dado ;Cóp Ja %lésiá ea. tierra* 

No se tubo |)or' conveaienté pasar cati adé^ 
laate, y se dejó todo. como se estaba. Los que 
se bavian encargado de observar con vasosjle* 
¡ños: de agua en . dhrerspa .pátages y sobre la bo« 
beda de la nave mayor , y en bs tránsitos he* 
chos en los macizos de los arcbptantes sobre la 
nave inferior , contaron , que á los golpes de la 
Campana a se estremecía el agua , aun en los 
ultimos arcbotantes ; y que acercándose á la tor^ 
re , el agua iba , y venia debajo de los primea- 
ros arcos 9 tanto como encima de la bobeda 
grande ; pero que quando se cargó la campana 
segunda , había llegado el agua á estenderse so^ 
bre los labios del vaso. Señor mió , el efeélp 
fue tan claro , que no juzgo prudente el insis- 
tir en la relación > y aplicación de estas prue- 
bas 9 y de otras muchas , que se unieron á eltas^ 
pues es cosa inútil, y aun molesta amontonar 
las pruebas, quando el entendimiento tiene yá 
las suficientes para quedar convencido. 

Pero debemos decir , que si la explicación 
de este phenomeno le agrada á V. m. Caballe- 
to mío, se la debe , como yo , á las investiga- 
Odones del. Padre Juan Garrean, Religioso Bene^ 
diétino , que el año de 1 708 franqueó á Mr. 
Pinche todas estas experiencias , y lo que de ellas 
resultaba. Esta Physica era, según afirma, mas 
^de su gusto, que la de Aristóteles, que le. ense- 
naban entonces. Esperábase, que Garrean co- 

M a mu- 



9d EspeñUcuh déla Natúraíeta. 
municaría su descufairiniieoio al publico ; pef6 
cómo murió sin egecutarlo y hemos procurado 
dar aqtíi su pensamiento lo menos mal , que se 
ha podido. (**a) 

Otro tenia también ^ que era consequencíi 

-fM*a)Enla Cathcdral de la Ciudad de Lu£ose experimenta VB 
cfeéfco f semejante al que acabamos de referir , c« un Christo de ma- 
cera » con $u Cruz también de madera , colocada sobre 1a cúspide 
ide la coronación > 5 adorno de la reja > qne hace frente ^ la Capí* 
Jla majror. iste Oucifíjo »c mueve coa un moyimicnco undulatorios 
jlcmbfc que sí: toca á buclo la campana , esquila » 6 cymhaHllo» 
^uc está' en el campanario ¿ y cambien qvaodo se coca del mismo 
modo orta decct minada campana % sea tocándolas juncar» h separa- 
das i sin experimentar este eicdo > quando se tocan las demás, aott* 
que sean juntas » como no se toquen estas dos , 6 alguna de ellas. 
1:1 mismo movimiento vibratorio se expcrimentsbaen la reja* qoc 
^ce frente al Coro • donde antes estubo el CUristo. Algunos auie* 
ren f que sea milagroso este movimiento» y rcficreit Su rnod- 




:ymb: 
pana , movici^dose de aquel modo. Ya se sabe > que en punto de 

'milagros hay dos extremos , ambos viciosos > y en cuya materia b« 
sabré yo determinar quál traiga mayor perjuicio a la verdad, y íi 
tfinccra. £1 vulgo ( y muchos que se te parecen) todo quiere , qa¿ 

•pttí mili^r^» > s^n discernir <^ánco ^puede 1» Natyralexa » y quáfi 
ocultos son sus senos. De aquí se sigue un notable daño > pues loi 

¿Incrédulos \ lo$fftr<^e9 * y. hombro de'ni'aU tt , pieos.an't'6 ^kf^^ 
can pensar > que como se admite un milagro sin fundamento • asi 
se admitirán cambien lov demás * sin querer conocer la (alacia it 
ju cott^cqucncia , y la diversidad de rundamenros que hay ps^* 
•seniír á los milagros verdaderos , y para no admitir los imagina- 
rios, A esta especie de gentes la suele lalvar su piedad ». y bu«<f 
fe. No se si salvará asi á los que siguen ef otro extremo- de no'craer» 

-4icen e)t«í« sino los ipilagrb^ddJIvattgelibi y hi ^cri^trá ; teiv^ 
l>Ie es.» que ni ajun estos creen : confiesan no ob&tani;e ^ que Chris- 

*to hixo gran^ei mihgros j yi'pnéytoqui dicen » que cl-«eji el Éváo^ 

gcHo » también conre5aráa.> que tus discifuUt Ut kurán siun «mj*- 

>#/ ; esto es • mas visibles , ^ de mayor admiración en su Iglesia en 

«delante ^ pues ni la Iglesia falta , ni el podec tampoco : con que 

deberán a&eoifir» y tener por ciertos con una fe proporcionada aque- 

rllos milfigros , que e»tén bien probados : y Í\ quedan persuadidos h 
la verdad de un hecho > y a la pprtepeuoa de un mayorazgo « cpn 

"dos , '^.tres testigor> quelt» arfírénea , o cob \^ escncniAk * Y ^^ 
numCQtos , que lo aseguran 5 que especie de hado , 6 que fondo de 

**mala volnnt:td los .'rpirtade esta otra persuasión tan justa ? Yo te- 

. helo » que el principio de c^ta falta díe creencia > si ^aso "^^ '* 



De las Artes instrúSivas. 9 f 

SSBtútA del precedente ; y es , que por evitas 
las visitas incómodas , que atrahe este pbeno* 
meno , á la Abadía , y para que cesase una ina« 

ra-j 

«femada » es ona libertad criminal. Con todo eso ei cosa cierra > que 
no neoesira Dios nuestras mentiras « y <}ue siempre qnc se haiki 
causa natural para un efc&o > no se debe tener por milagroso. Bs- 
-to parece que sucede en el movimiento vibratorio de que habla* 
nos. £1 M. I. Señor Fray £enito Gcronymo Feyjoó trata e&te asun^ 
xo , un juiciosa , y eruditamente , como acostumbra 9 alegando \^ 
•rías causas qne hay para que se juigue natural este movimiento 
'vibratorio : véase el tom. a. de Cartas eruditas > Carta 1 > de»de el 
.fol. II , hasta el 12. Prescindiendo aora del perícAo perpendículo 
^el Crucifi)o ¿ de los pocos puntos en que estriba la espiga > 6 hasta 
^ue le sostiene ¿ déla proporción harmónica en S, 51 &c. que ten« 
ga con la campana» la razón mas eficaz, y mas conforme a los piiiw 
cipios , que se establecen , hablando del arcbotante de Reims en 
csca Obra » es hallarse la campana » y cymbaliUo > de oue había- 
nos , en parage proporcionado para imprimir su movimiento en Ja 
torici desde la qua( pasaá un arco > que arranca desde la coluna 
en que estriba la reja 1 que sostiene el Crucifijo. Con que de la 
torre pasa al arco > del arco a la ccluna > y de la coluna a la reja » y 
•Crucinjo. Para que el movimiento se haga seiuible en csce > aunque 
no lo sea en la torre > ni en los demás medios » por donde se vá 
jpropagando hasta la Cruz > aunque el perpendículo > con que pa« 
san al centro > o según otros al exe , stsí en todos estos cuerpos el 
«nismo > basta que sea la Cruz como la extremidad de nu vede > en 
•4]tte se imprime el impalso » con que tiene en aquella parte mas vi- 
bracicn. Pongamos un egemplo: si yo tubieseen la mano una vara 
i¿e «dnquenta pies de larga > y. la moviera » de modo» que formase 
:eon ella nn circalo » el cabo opuesto al que yo tenia en la mano» 
.sacará un circulo de 114 pies de circunferencial que es la nropot- 
xión del «Uámetro con la periferia > siendo el diámetro de cien 
Bies» como lo que era en este caso »por ser el radio cinquenta , y 
la empuñadura de la vara » que tenia en la mano » y que iría fot- 
«landu también on circuloj proporcional con el mayor > apenas fov- 
naria un circulo tic tres pulgadas de. radio ^ y poco mas de t% ¿€^ 
oeircuoíerencia ; pues qué mucho » qtfe moviéndose en unoa mismos 
«tiempos la una ponta ác la vara por el espacio de ^14 pies > y la 
.ecra por el de pie y medio , poco mas » se bteiese sensible k coroa 
distancia en aquella punta , y no en esta ? £1 caso es el mismo: . 
nuevese la torre en que está el cymbalillo » muévese el arco , y se 
nueve también la columna 3 pero solo se hace sensible en la Cruz» 
que es como la extremidad opuesta del cuerpo k que se le cmpit* 
9ia á dar movimiento por la torre i j mas teniendo ésta tambiefi» el 
arco • y coluna , tanta srdídéz « y cimiento » y estribando la Cruz 
■ en una pequeña espiga » 7 con el peso del Crucifijo , que todas 
son circunstancias , qne hacen mas sensible el movimiento «y vi- 
bración* B&te es«n tftfio , que se vé todos los días en los cuerpos 
qne forman una especie de palanca > en que la parte >> que se vé 
- mover » está mas lejos del centro de movimiento. Pero por qué ea 
Lugo se mueve el Crncifija al tocar el cymbaliUo > y una campana, 

3f» 



94 EspeStacuh de h Náturxikza. 
ravilla , que ayudada de algua viento finenei 
podría destruir algún día el frontispicio, d los 
arcbotantes meridionales; no era necesaria otra 
cosa , que bajar las campanas i , y a , de mo- 

d(^ 

^a solos» j\, acompañados » 7 no se mue^e ni tocar lai otras pampa- 
nas , annqae tengan mas buelo , y sean ma/ores ? La razón es» 
porque las otras campanas , que no hacen que se moeva el Crncí» 
fijo > no imprimen en la torre sn impulso por aquella parce » en 
q^oe se comunica al arco > coluna , y reja » en que está la Crus» 
sino por otra parte diversa » de modo, que se emboca» por de- 
cirlo asi , la vibración antes de llegar al Christo. Ni ha/ por qué 
excluyamos para esta diversidad una razón muy ¿ proposito» y que k 
lo menos puede coadynbar mucho ai movimiento: la razón» pues» et 
esta: muévese el Crucifijo con el cimbalillo» por egeonplo» y no coa 
las otras campanas > porque con el cimbalillo , y nu con las otras» 
aunque ninguna tenga badajo , ni formen harmonía de toque al* 
gano » queda isócrono el movimiento j esto es , un movimiento de 
péndola perfeóUmente igual entre estos dos cuerpos: como si en ua 
segundo de tiempo dá un buelo el cymbalillo» impeliendo el ayre 
acia el Crucifijo , le mueve por la proporción • que halla en el pe- 
so * y altura > que tiene sobre la reja , y coronación % quie le sustea* 
ta » sacóle » pues > de su lugar « y boiviendolc i él la fuerza elasti* 
ca de la madera > ayudada de su mismo peso, al llegar á donde ha- 
bla de llegar en la venida , yá ha dado en un nuevo segundo otra 
buelra la campana » y embia otra oleada » que le baelve á impe- 
1er ; y asi , con idas , y venidas del Crucifijo » iguales siempre i las 
bueltas de la campiña > quedan perfectamente isócronos estos ener- 
óos • y en continuas , ¿ iguales movimtenros » circunstancia > qae 
nlta en las demás campanas , que no mueven el Crneifijo* Esto es 
muy fácil de concebir ; pues es cosa cierta que si se pusiese encima 
de una mesa qualquiera barra de hierro con una bola de plomo en 
la punta , y de modo , que se pudiese alargar » y acortar la barra 
por medio de na tornillo • que la asegurase » donde conviniera » al 
alzarla , y al bajarla » tocando en este caso una canipana » de mo« 
do • que Jas undulaciones del ayre fuesen á dar en la barra « se mo* 
▼cria continuamente como una péndola » con un movimiento arr^ 
glado de vibración , luego que llegasen X estar isócronas , 6 uai« 
sonas la campana, y la oacra , de modo» que undulase una como 
undula otra. Y asi » en este caso » siempre que toquen la campana» 
se moverá uniformemente la barra. Lo contrario sucederá » si to- 
cando la campana , de&truye con el movimiento segundo el prime- 
mero • que le dio i la barra % por no estar unisonas , ni oiciur • y 
moverse uniformemente , y en los mismos tiempos. Con que esta 
barra se moverla, estando» por egemplo , dos varas de alca encima 
de la mesa ; y sila subieran , h bajaran dos dedos » quedaría immo* 
ble , por quedar isócronos los movimientos con las dos varas » y n» 
de otro modo. £ste es el caso de las campanas de Lago con el cyai* 
balillo , y con la otra campana , que causa el mismo efcfto que e'/; 
con estos está isócrono el movimiento del Crucifijo » su peso , f 
altura » y no con las otras campanas; y asi , no se mueve coa estas» 
y se mueve con aquellas, sinrecnrso i causa sobrenatural » y <n<l4* 
grosa » que aqui no juzgamos necesaria. 



* De Jas Artis instfuSthas^ ;9 i 
éo f que tocasen al nivéi de las medianas 3 , y 
4 9 y de la misma manera , que se cruzan ; pe- 
ro principalmente se dtbian rebajar los cam« 
panarios mas de ao, 6 2$ pies^ quitándole to-» 
da esta altura á su carpintería, la razón de esto 
es bien clara : pues aunque es verdad , que 
nunca se podrá impedir , que el campanario 
tenga algún buelo^ y bambaleo^ y que se leco« 
muniqueála torre; pero disminuida la alcura, 
se dismmuye mucho el movimiento ^ y por con- 
flequenda el peligro. 

Un suceso algo desgraciado justificó des« 
pues de la muerte de Garreau lo acertado de 
sus deseos y y predicción ; pues un viento fuer- 
te derribó uno de los dos peristylos^ {**) que 
juntan las dos torres. Reparóse el peristylo$ 
pero la Arquiteélura de estas ordenes de co« 
lunas 9 y de todo el edificio es de tanta delica- 
deza, que la pruébala que está expuesto to* 
do ello, es demaáada^y tal vez podrá sobre « 
venir un golpe, tan impensado, que lo arru¡« 
ne todo. Yá há cosa de cien años , que el ojo 
de la nave había cedido á estos golpes , de mo- 
do , que cayó en la Iglesia , y lo mismo suce- 
dió á principios de este siglo : ea que hallando- 

(**) Vertstylo es ternirno , que usan los Arquícedos , pa- 
ta significar un lugar cercado de colunas : viene del Grie- 
go ^pi 9 que sigmfí a d rededor ; y ^h» CniunOm £1 PenV 
lylo se diferencia del Perrpterro , en que las colunas de és- 
te cercan por fuera ti edificio, y las del Perístylo por den- 
uro. Véase el Díc. de Trev, y Christ« Uvolf. tom. i. Cocnp. 
Math. p,37a. 



9 ^ Espedí acuh 3e la Katwákm. 
se allí M. Piuche , le hicieron notar , que el ^ 
pulchro del Maestro Hugo le Berger , (**) en- 
terrado ala entrada de la nave , se havia con- 
servado perfe^mente , quando todo el pavi- 
mentó , que la rodeaba , se había hecho pedsH 
20S. De modo , que todas aquellas masas de pie* 
dra 9 que formaban los brazos arqueados de la 
ventana grande del crucero , cayeron , y se es^ 
parcieron en estas dos ruinan por todos lados; 
pero conservando siempre el respeto debido i 
su arquiteéto. Lo que no admite duda , es, 
que el sepulcro , la figura , y la inscripción ba 
quedado siempre intado« Pero si toda esta ve-f 
neracion , y respeto repetido lo quiere V* m. te- 
ner por flores , sea en buen hora , que á quat 
quiera le es permitido arrojar algunas sobre ua 
sepulcro , y mas quando es de un hombre tan 
grande , y casi comparable al que 1 8 años an- 
tes había empezado el magnifico edificio déla 
Cathedral de la misma Ciudad (a) Prueba 
de la inteligencia mas que regular de Bugdf 
Je Berger , es haber arriesgado felizmente sobre 
unos apoyos tan delicados , coma son estas dos 
torres , diez pyramydes de piedra , que las 
dos mayores tienen 50 pies de alto, sobre uní 
basa de 1 6 , al modo , que fue una pruden- 
te cautela del Arquitedo de la Cathedral , no 
haber cargado sus dos torres con el peso su^ 

ma- 

(**) HUGO EL PASTOR. 

(a) La Cathedral se empañé el año de iiii^ San fücasio en 
\%X9. ElArquiteSo se ertíerró aqui el aíods i%í}» ^^' 
lot. Hist* Rem. 



t^ 



* 



o 



-4 




las pudieran liaber coronado. Lo mas apre^ 
ciable , y hermoso , que hizo , no es acaso su 
^iora^';..efC)4l0i8{cr ser|ia|l2i«I adopro sio'^ 
caséz ? La coIoAi<«ioi^ ^ .190 sE^eoffs sencilla , que 
níagestuosa , de la parte exterior de su Iglesia, 
«trj9berr|j»0|:h(i ip4s U» <^, quela caasideiao| 
lM6nt$^>'!J^ ÍDt^[jgetti«s.« ;q 00 dudó „<pie ^te 
duplicado carácter se llebe aqui(J9s.de.,y(|m. 
Ípiftfífj^UíliiflftíM^i^ portada ,Mque íf pro- 
|»n8Qiíf^fW,el,íniodéIO|ifle up gqsto ,^íz, 
que ento£)s dempos. agiada yj^quie ^m^ptc 
saldiAíAi^iíP ftodasilas, Ait(e5^b,eptqup.« desr 

^^iisf^^mmtxr.j :, i •, i.. .^ .j. } 
-;r Los contornos '(**) de la 'figura de Hiígo 
kfietiger ^3^. l(i ÍMcrif«ifl9!«r)|ae4«^ i^ leo 
«i^kr,qiie Mi1s¿Aéñr^^$c« linofií nasgos! talfakk» 
énPpiedra i- f llendtf-de -plono -foodidow. Gsie 
teodó -de iiStrafr 1í la' posteridad cuesta pof 

ijecciop^t .áe. .los, v^Hp^i^úiios c»n .% áírersii 
4ad de: loa odores de la i^^ra , y del pIoH> 
moa PodriasE) sía duda usar del jplotno j y del 
estaño ,' para sacarrmoüvmeDtúSc; salidos. i;oujr 
j^andesnp péfo h misiBa déycade^^ ,'jy .blam- 
atiirá -ytiáe í>erratíté ¡ittpriaíjif en elk» las figo», 
ras ;qtíé;¿efquiáfe, aun 4n fttefirlásS^tste 
que haCe más difícil sú coñservá(kion : ^(re to^ 
dos^los métaleé^ el <jve mejor coijáeíya' las hé^ 



*y «- * 



^« EspéStüctitíáéla kakürd^UÉ, 

tíones , y Hneis'y ^e se- te cúttfiaü ^ ^ <I 

, bronce (a) ' • ^ . I • • 

. - .. . .^ _ -_• .. .. .. 

2JfS! JUrmiDAS ; o PíiOPOBdONES 
.' ' " 4fe ü«f. campanas^ - ^ ^ 

• - • ' . !^ • . '. ' 

vctse i« ««.Hgi. i«Eípkif»é,41m)cbeta|^an:teii]eÉ(las 
«X4^«Í' ae una campana ^ á^uil A ' ttéthoda del 

|fi¿. ai La brocheta ; de «9cantiÍWta^,^'9eguo «I 
tttétliocld de Mr^ Codia ^ Ofj^DiMft dt 
' Chalohs. tebrc ^ Blárne.. '' ' 
Fig. 3. 2ia brocheta,^ divinoh. ¡del '1x>ide.L 

F%. 4. El ^tipii de los pesoü x ^ S^isoce^ 

'.• • -■ '"• ';■ •'• :-o ;■■' '; ...i- . . -: ? se- 

(á) ^ Ba'sábiA&iilRÉiiípMíiM i^ que . d u^detag^ 
dtf ia Wri« mevidfoiial de S^ktw» m tnliiaraCr 
bleddo. de fln«v<tda«|^e& ii}ca]|^popL añocrj^y cym 
{(oca ^Iktdiad. 4 U mísnia^lUi^a^ de. modQ ^ que la» 
canpap^J^cianeí nwmo efedó. aunque a]0> 0141 
¡aebu^qi IjkCarijjrlrjeTia^y^armazbii íttitTKuajLl mis- 
mo aviso refiere ^^que l¿^i*énda ' íbij^afeada ti príi 
iñerO ^ y segutida art(K>tí(nte \ dándole chrr álguoai 
pellas, de mortero tií lák rendidas ^ grietas -y jt Agu- 
Jeros ,t)tie se habífltiheeho en iasr juntiñas ^ ehique 
•ie uden'ccn la&:|Aiedoí& de U. My,^ ^40 ei|fi^fMl y¿ 
iiet«ebirib9ii)l)al^a4gMo^4^ ^;¡gfi^l^^f^x^ 
Afii en ^Z teiKxcarf botante se jpeifaj^ aun sensible* 
mente : 1q c^y^ ccxifírnm la. v^rdaxl de to que be* 
moa aicbó , y prueba , que la causa 4etmoviaiíeQ' 
to de las tbfre^, y de tddaú Igl^ta» subs&te 10^ 
vía ^ si yá no es ^^ue seba aumentado. ^ 



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;1ie0MI 1« Wí tes' FHft(lid9íea ^,óf¡si¿hffA 
flp^fWtiis.,- 6 pianos. , 

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.1 Ú V') ..i 



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8.1*^51 iat¡pié.4elosgro!¡oi ,, . ««,, ^e u 

gUn/E»tR;M$n$H(10. e.critpar«U. 

g. . 1. El {»ti£tté de los dUmetros. La linea ***'*^*' 
A B con los nuqn^ioS; barmpoleps .^ es ja 
Ht^M, Píl^!Nsisnorl4;l¡n^ **^ A B sin 
«ihh^ , «í fljiif^éidQ los Fundidores an- 
tiguos. I^ ^£fórenda pctQo senábie » e^ pe- 
tpi^BQif 90 los ,liit9^ák>s de estos dos fátipies 

s? h«» :W9Í ^m^ «B^ SPWfc ?* ti«P»íO 

|. 3rJHpití^ líe í^.opfto camp^i;^ A^, 
B €> «que '«JQiitiews ios tpnoíí , grosores , y ^ 
•díánwtros, . ¡ . 






• *'"• » / ** « 



. ^ ' 



2* Z»J INSTRUMENTOS 
de Jttfimdiciotr^ 



pattfc 



tampa del 



pulfiAásS- V ¿i1onin9í8 1U molde > fttodi. 



.. ^ jwS ^^^ > y coto- 

neas de ^iámeuo ^ y Ja regia A B con su cacio» 4e i« 

muesca A* 



ii 



Pig. 1. La espátula» 

Fig. 3. AA 9 BB. Láfnina , 5 primera pier- 
na dd compás. A C B D > segunda pier- 
na 1 6 punta del compás. A c B , tercera pie- 

.Na za, 



L_ 



' 100 'ÉsptBaeah Je'h ÑtOvraléiu^ 
ea , ó {íeza de unión. E £ , piéút de &ieN 
fo , sobre que dá bndta k punta del coAtpái. 
Fíg. 4. £1 boyo , y el molde , fiíc. 
Fíg. (. Elevación del pítente , y ana asa.' 
Fig. 6. Fláq de la parte inferior de la unión de 
las alas. 'Éstas siete ábártíñásdaa'eatraáiál 
metaL El discurso ex^Uca lo denáa. 
Rg. 7. El horno. 

Flg. «. Perfa de las asasi. '' 

"Fig. 9.yisbíck los brazos áé U Qísapm^ao 
^ dcfs t>ie2a$ del iú^adeiáge f 'ó ' annfizÓD} 
"■'i ^goe bs sustetitft. ■•■'->■■■'■ ■■■ '■ l . -: 

' La/ñsta de- h portadiBt , y dé .U» príme- 
'■tak ardiobutes del 4áda aieridío6al de San 
Kicasío <í(» RprtT)!! , «o ha prtMfh ¡^í3 darmzon 
«'jtót inovüniénto an^aif^k ^ tieiiea estbs 
':piláriÑ» quatídé> tbcaft & N!¿dadK' de lás^na- 
tro campanas de la torre ioimediat» ,^ ó U 
, cam^ajia tercera, eiDfezaodo por abajo. 



1 -I .- ;■: 



« « 



■ 



^ 



... I ...^.^i,. ^ . _ ». _,:, 






• FUNDICIÓN 



• r 



DE LAS FIGURAS DE BROlSfGE. 

CJOiNVERSACION ^SGÜNDA. 

: xl/ eo ia liiireaar delí bronq& ^ 7 ^tas mag- 

• DificBs. esiatuas ^ «Botd! de' i. pie ^ Qxmo de 
-á cabaUo^que yá liá maa.deiiD aigk>,seQlul- 
: tiplfcáQ ^iom aplanan de^.todp el páblkO) no 

• '8oni ecp sw* {irfadpío» avia 'ima , m<í¡ix;^ji^fQX^ 
r\tá^ & .ipwfOBÍiAm y 4^ 
'. jpíedfa ( calaoikiaJ Qiié^(páCieocci: , y ^pé des- 

• tfeza fueioai capaces de purificas estos mate- 
riales de «aa xnfioidad' de cuerpos extraño^ 
con que seiüallabab nte^iadQs?. Qué pacíq^ 
(Cia, y qufeidettrett. fiíe necesaria pa^ ft>^ 

- xnar de estos. pequefüstaiM. grano». masas, aun 
mas sólidas que él marmol mispaa , y para im« 
primir en ellas los rasgos de la heroicidad ,. que 
tiraron con «áis^hecitoa los kicmbres nías insig- 
nes de núesnó siglo*^' dejándoselos' manifíésto& 
á toda la posteridad? '^ • 

. La fundición de estatuas íes ^rvíó dé me- 
; ¿GbCH Esta n^ateria tan desunida.^ y dispersa, ad* 
^ quiere «upmediatantepte ea .la j&mdicion una 

''"'"" te* 



10& SspéSíaítlMeU^ 
tenacidad » y una firmeza tao sólida, que oooi* 
pone traerpoa ««paees de riííi2^4^4b8 !k«(t^ 
tidos .golpes del ciento ^ y de oponerse coa 
seg^idaé j^ la victoria k ¿s U4bi^ ^ y f^ani- 
zos 5 tjue pueden arrojar todos ios malos tem* 
póxstfes axvitia A\q&. &ta M^t S^^^^^^ 
firmeza facilita el equilibrio , y asegura la pei^ 
maoeuda de jiqpellqs píelas faolac^ d9 la uiis* 
tna estatua , apartadas de diversos modos de 
1& masb 'fpñn&^^y^^sa^ 
Casi á'R^ígú^o'^^qaá^ 

la estatuare iUnCafaá]b:.9CÍl>razo de uo Ge- 
neral ., fó >de ;un Rey .9 ^steodido ^ para huhh 
teoer el ibastón ^ ó «dcee» ^ 7 ocmuioicar rsos 
^drdenes. IBMo mIo q0& rsqiadmlrareni elher- 
fnosoG^Mlio 9'SGÍMre'qiiese^fféi joomitadb ^^^ 
lan <sa la Plázti IM^d^^ Patine ^esto ió f|ue 
^causa ihayor ádnitractoii «odavia ten la esta- 
túa ^ que esta Corte'iiiismai Ibzd lébantnr él 
^'^ de-i 699 «ü medio 4e-1á JEUaza de Lois 
" el^ G¥áí)dé« Tbdo el pHO^de .lar%uiaetx>l0- 
' sal (•♦) détlley , y del tSabsUov^IueaeíiuD* 
' dio de .ün agolpe sokr (a) ^7 que llega á isas 

(♦») OQigéntul '' - . '::;.-: de 

(a) De^treiQlelafaiKSclóoL^tMilónuQB .mas^ ¿e 
TcJotejsnniDliiíliKas disbixiileejajffiíiá&de^cbeQta 
y tres mtl^ que^e liábian lechadq^^ el I^oroo. &ta 
^. estatua^^cuyQ modelo iiizo Mr« Girardón ytiene'ax 
pies de altura» Aquella , cuyo modebsacó M. le 
Moin^pará la Cpdadde Burd¿os,y qué se sacó tam- 
bién con sob i¿i fündidoriVtienc de alto x4 ^íes^y 

sie- 



Ikloí Artes instfi£lhas. loj 
de seseak'-mil' libras de bronce f estriba úni- 
camente en las pdernas del Cabdlo , sin que 
firva de ftnpedinicnto la inflexión de los jar* 
fetes i qué patece debia hacer estas partes nuas 
quebradizas ;,. y no^ obstante^ la agilidad y que 
inansfiesta ^una de las. tres piernas. ^' que emr 
^ezsr i lebantane del suelo^ Añádese á esto^ 
qiie mtef cío ^ y^ aua mas de toda la masa es- 
tá precisamente ea et ay re ^, !y: debe su príi>- 
cipaL sustentáculo á sola la. tenacidad^ qiüe la 
■be insep^ráblemeiite ái todo! et cuerpo. Pero 
na pudo impedir la^ firmeza del metal^ que 
se valiese: el Artífice de aquel instante en que 
k .hallaba, taa p&atík' coma 1% ipí^ma. . cera^ 
«r.-fliWítóitieÓLeliriodéla ^ y sobre: <ju9 wro-j 
jó jasddéaa^^imekast^qtie kguMbán i de:ar)uet 
instante ea que dispuso k su gusto un mate- 
riaitao ptxrt^: manejable de suyo , convirtien* 
'.'... ' ;. ,' Jj : . . ' . ^:i ...do^ 

»fetfrfMlgada^dPí?rpIaf ifeEn^i^ue IV sobrf d puen- 
^ nuevo, j^^la 4<r LuiSf Xlll^en la Plaza Real^ cada 
una ^ cooapone de dos piezas , fundidas separada- 
mente, y unidas después d^ la fundición^ LaCa- 
thedra de San Pedro ¿e Roma , que tiene 8 o pies 
de alta ^'es'tífa^'tóbjttñtojde muchas \ y diversas 

Siexas; y Mr. Bofrand, en k.éicelentt déicríptíóri 
lie irii^rMiió en tfK^á dcíOitíó//^^ acete* de la fun- 
dición ^que maild&hácetla Ciudad de Patís el ano 
de i699> piensa >.que el Coloso de Rhodas^a un 
conjuato,de, fj^ncbasi de cqbre .batidp a. martillQ, 
C0fliplíi>8t¿tua,del Condestable dé MontrnóreacK 
uese veenChantilIe.'(*'^) 



tü4 Espe&acuh Je ta N^ur^etí 

dóle en* un torrente de fuego'r í {Arocusémes^ 

i conocer en pocas' palabras b! esencia} .de 

está curiosa ^ y poco común 6peradon.'Por 16 

que mira.á hs píetas pequeñas:^ cjuese^ fiuH 

d€0 ^ y á quienes sinre^^de mold^ umiMéem 

^ muy igual /ó cintas: concavidades deáftiUaj 

ü Otras materias , que Teciblerod: su ioÉnia di( 

algún otro modelo ^ es cosa> que sé perobe sia 

trabajo ) y si le tiay ^ es agradable , por serfitf 

cll de entender» • ' • - : •• i ; . ' ¡.o 

fa^r^íi^^^^^^^ La fwidícion del te wtatuás depende.* 

Fcübk^' **' ^^ "^ ^ ^^^^® preparativos principales ^ qie son 

8ofrMid« ' ei hoyo , ei tnddio , ia cera , la capa ,-4 moí-» 

de exterior , el horno-in&ijor ipan fidndir ^ y 

hacer colar Ú cera ^ y el bDMo siipbrior pan 

londir ^ y derramar etimead^encl^raéfov^ue. 

dejó la Ce*a* ' ^ : r 

!«'' fil hoyo es una concavidad farmádb 
en un lugar enjuto , que tiene algunos pies 
mas de profundidad'^ que lá estatua «tendrá ét 
altura. Este agiíjeró és quadrado , '^rtí/Saáo^ ^ 
ovalado , según las prominencias , ó 13oIaáos 
de ciertas partes , que debe tener la figura. 
Jodala parte interior deéstehpypsé^vistQCO{i 
una ñierte pared de silleríai / . ^ 

Quamto la estatua es sumamente f^aod¡^ 
6 quando se quieren ver bs efedos con que 
se vá formando la figura ; que se halna yK sa^ 
cado en ceh; ^ . tomtmdo para el) énorietí ^ 
versos puntos de vista «^ 2fer¿¿tes '(Ibiád23^ 



fil hoyo. 



/•••Xi ,'J.J *., . ^., i f, ^, ,. ^^i 



I . • •><••{ 



De tas Artes imtrnBfvas^ to5 
h quando se rezela , que calando las 9guas ea 
tiempo de llubias abundantes , se apoderen dt 
la obra » la inunden > y destruyan , usan de 
otra operación , y modo de obrar. El modo^ 
pues y es éste : trabájese con, toda libertad des* 
de la superficie de la tierra acia arriba , for- 
mando en el circuito , que se desea en la obray 
una pared fuerte , y capaz de resistir al impul- 
so del metal encendido , y de la tierra » que 
Be irá alli amontonando hasta llegar á la cubier- 
ta , y techo de la obra. 

Tá sea que se deba trabajar en la super- 
ficie de la tierra ^ 6 ahondar en ella , y for- 
mar un hoyo , se dá principio , fabricando en 
el suelo un cuerpo de Aibañilería de ladrir 
líos , pedernales , y arcilla , formando sobré él 
un horno , si la obra es mediana. ; y si la 
obra es grande , se hacen algunas piezajs , 6 
•almacenes separados con sus tabíques^ ,0e la* 
9 ó pedernales , de noiodo i que sean su* 
para recibif la kna , y el carbón , qt^e 
se ha efe quemar en él , por uno , y otro lá« 
do 9 á fin de comunicar por todas partes el calor» 
-^ue 96 juzgue: necesario. E^te cuerpo de la 
dl^ra ) que sirve de bitsa , esii cercado de uip 
ifeja grande de hierm , que dá firmeza tQ« 
.do d conjunto. Pero sabievtodo:se tiene cui- 
* dado. 9 atendida la cpagpicud de medidas Jm. ntts 
arreglad de la [áeza ^que se ha de fundir» 

Tm.XlV. O brn 



\ 



106 Espe&aciio de la NaturjleM. 
bre los más fuertes macizas de Albañilería ^ i 
fin de qué reciban , y mantengan las grandes 
piezas de hierro ^ que se pondrán derechas^ 
y que sostendrán el macho , {^ el molde , y 
deanes toda la figura de bronce , de modo^ 
que nada se indÍDe ¿ parré alguna* Sobre la le» 
Ja y cuyos hierros están colocados á tres pulgar 
das de distancia , se pone una ra£i de ladriUoii 
y tierra bien limpia , para lebancar allí el ma* 
Ébo. Cosa inútil sería hablar aquí de la ofkinai 
que se fabrica sobre todo el resto de la ol;w% 
á fin de trabajat á cubierto , y que *es totalmen- 
te de madera , excepto el lado del homo, que 
será mucho mejor 5 y mas seguro que se baga 
de Albafiileria. Prosigamos , pues con b 
obra. 
BiMacW. ix) !•• que se forma para estas piezas de 

fundición 9 es el fñocbo > que viene á ser un ma- 
cizo informe , en que se representan toscameo^ 
^te el ayre 9 y contornos , que ha de tenerla fr* 
'- gura. La materia de que se compone e^te machtii 
6 es una mezcla de arcilla , estiércol de Caba- 
llo 9 y borra 9 lo qual constituye un cuerpo pe^ 
^ feétamente manejable 9 y al mismo tiempo ca- 
' paz de adquirir Una solidez peifefia^ó si no 9 y 
viene á ser substancialmcnte lo mismo 9 es. un 
compuestode yesoyy ladrillo, reducido á polvo. 
'Esta masa se atraviesa interiormente ^ tanto de 

<*-' '" ■ '^> - ' vi ^.■ , í\- ..; ', . .' id- 

I**) iMMc 9 que entra ucstfoScJapicUi qvc se riili4¿> 



De Jas Arfes ifístru^f)2s. xay 
«Ito á bajo 9 como del uno al otro lado , coa 
unas barras de hierro , que la mantienen en una* 
ppstura ,y situ£Káoa4etermn9da.9 y Sj¡n, w^ 
garandóle un apoQ^a firmií á tocfo^ qi^nto ss 
colóqqe encima* El conjunta^ déjeseos hierros 
ae llama armassM. 

No sirve el macha solamente pam mante*» 
qer la cem > y la capa , (^^) de qiieiyi ramos 
|l hablar ^ sino tibien para ^otp$ del ntetalf 
y dtmtnucipn en el ppS9 (fe la masa^ dgando uq 
!racío grapde en lo ioterior. Tanto las barras, 
quQ hemos (ficho ^ como el macho , se qimaa 
cM todoi, o |K)r lo meixp9 en p^rte f de loio- 
Unrior de b %ura de bronce ^t ▼alíendo^ pai^ 
/e^e e^o de uof abertara , que se dga en el 
vientre f ó mepr,en la e^lda del Caballo; esta 
abefXura ^ cierra después , soldándola con uaa 
isieza del mismo metal , cofno cambien loSi áof 
luás agi^ie^QS 9 que dejan todto la^ bvras maes*- 
tras de hierro , perpendiculares ^ ik borí2XKit^« 
les I que penetran necesariamente el molde» 
.pigo 5» x)ne se :apa.rtarán el macho ^ y las bar- 
j^ tqtsdmente^ ó algvín tanta , pof] lo me^ 
pq^ f : porque fínalinda y á 1^ figura , qued^ 
ea su interior algunas partes absolutamente 
inaccesibles á la mano del Oficial ; fuera xl^ 
jpe apartados los hierros , que se habían pue»r 
4P paira qiaatener el tiempo neceaari^s;^ rnolT 

0% dc^ 



•*í: 



*(«») Hitó ei f el molde superi^ 



loS Espe&acuto de la Naturakxik 
de 9 y al macho de Ia (igura , se dejarin tu 
su lugar aquellos , que dispuso la pradencia del 
Fundidor 5 para aliviar con una especie de equi* 
Ubrío el trsAMijo de 49S partes , que mantíenen 
el peso de la fígura ; y usimitsmo para que 
sirvan de apoyo á las partes pron^nentes , (*♦) 
y que se alejan mas de la mflsa. De eíte modo 
9e dejará á' tada uná''d& las* tres pieriiasdel- Cñ^ 
bailo' , que man^nAráQ U Bj^ura sobi^e su basa^ 
Un puntal , 6 una barra de hierro, que pasará por 
el hueco de la pieroa , y taladrado el casco , lle- 
gará á afianzarse en el pedestal. ¥ como b 
Tiparienda Sé esté le debe poher 'i la vista , co- 
«o qué está en movimiento ,soíó pondrá per- 
fedaménte en él'suefo los dos pies. Dé los otros 
deis, que se representarán en el ayre ^ el unrt 
lo estará absolutamente con él garbo , y If]^ 
Veza posible; pero por el otro , que será el 
que menos se aleja de la tierra , es précáso de- 
^ salir uña'K'irfa^ que será la qué átravesáódbí 
la pierna , ayude á sostener toda aquella enor« 
me masiu Por esta punta de la barra^ 9 que 
i>(ende la vista cómo una espede de superíHi^ 
Bad) y embarazo 9 se puede drdmularr cott 
íSestreza detrás ffeTlai hojas de alguna planta^ 
^ue pisa el Caballo al pasar , por donde se 
Supone que vá. De este artificio se vali6 'M* 
ÚVkñx^\Ái^fit¿3a en salvo á ay re dfe tt ^^ 

X * t í> til. 

(**) o Toladot » ^«c fc «lela» del ^«mq • y m$$» pa»^ 

4clafigitfa. '* 



tura ^ sin dañar un punto á la solidez. Tam- 
bién será necesario ckspiies de la fiíndicioo de« 
jar los hierros del lAacbo , ^úe ayudan á'mtao" 
tener las proBiioencias. I^ngo ;pfir: tg^fhi 
00 se dejará de emplear. Una barra ^aúde de 
bierro encorfaada ,: y ^sidft por una parte á 
las barrase, que saleo^ por ia parte iittanlor d^ 
los jarretes díil X^aballo; ^7'qoe;.atraviesa por 
la otra aodáíel bu^O: d^^iacola^, .a» que ni 
esta barra corba y ni las demás. deL n^aebo. ai 
quiten de modo alguno después de la fundid 
don* Lo miando se ejecuurá .con otra banp% 
tambieii. corba., que 4)asandá deadeila Íx>6ii 
éA Caballo, por todo ^ attibito dé la czheít 
«I , baja desvies por el cudlo [Ara ir. i .biu^ 
Krar su apoyo en esta iiiasa ,. fijándose en la 
•nano I i|ue aos^ijie la parte , aotesipr de laft* 
gura : sí Uen y no mantiene jMte. peto ,;sin qae 
4aí ayádeó* {jara esto loa jarretas pofiteriDres: de 
nodo y que loa hierros , que salen de estos , fot- 
•ttan un . lodo . con la barra , que sale del jar- 
átete de la pierna puesta sobre . la parte ame» 
fi¡óh.]ite.€ata atañera no. es ddble^ que se bar 
;je krcafaeza del CabaUo.>st0 kkaa^t lasbaEt- 
laa de los jarretes de atrá$> y todo el peso 
de las aucas , que cargan cop particularidad 
•4el lado opuesto ái ia .paárte pnanioeiife > y 
*i la pierna debantadfy Y .cqmaieMtei^erm 
.ae colocmifallt para 110 ^qmtatlos jamáa , qm^ 
da iodo en lui estado inmutable* Todoa loa 

de. 



1 10 EfptSaadoáe Ja Naturales 
demás hierros , y casi todo el macho se jo2gaa 
preparativos solamente pasageros. 
- l^^ Sobre el macho iehaota «1 Bscultor. 
Oiia gran capp de oera , dándola , por lo .me^ 
DOS 5 doh^ d tfies lineas de gruesa para Iss 
figuras 9 que se sacan con el Ande adornar al* 
gon gabinete ^ y para las de mayor irolumeo 
i^onu»» Acabada yá la ceraJi, 'don los ador* 
'^^os,s5f«¿, y rasgos 9 que sé qoievea dar al 
faronce^ se podrá exponer de nuevo U ñget^ 
fá á la criticaife las peraqoas tntdigenties , y 
/efiírmar^en ella de este modo , y Kgod su pa^ 
TCcer 5 lo qoe fciere t(ecesar¡9..Xa capa ^ qne 
'á causa dé !a déiicaddsa de:sofi>vín3enÁ>ca!^ 
*gaa^5 redfaírá la Implosión delaüfra^ fadlmen* 
te la conservará también , aun qo^cido el ñie- 
p> lo haya derretido, «xb^ y ^colado perfiasr 
itamehte el ipetaL ^' 






Modela f y Oere modo hay ^ icon partiouhiriJáA^n las 

^oidedc ye- -obras grandes 5 de formar el - macho.» y b 

cera: éste se reduce 9 pues ^ á tener una £p 

gura tan perfeda'57 ocabajda ^ qée no J^a ner 

cesaría retoeaiiaí^ para servir. dk-tt»délU>..Esis 

-figúrase poede hacer de a()uefla /tierra ^s^us 

alisan los Alfahareros 9 que es tan suave » y nor 

tiiejable ; 6 se puede hacer d^ yeao ^ si acasD 

'los pr^rativos de la* fundición .han de d** 

^var iHucAd 7 tiempo^ CSoii estosb^evitaoi |os 11^ 

«onv^enient^/^ue ónisacaiitD^ltJkm^ 

oomo.el eaceAro calor 9 ^le vician, mucha 

la 



De las Artes instru^vas. 1 1 i 
hí afcUla ^ y por el cootrario ao vidao , ni 
bacen grietasen el yeso* Sobre este modék^ 
bien formado aplican ararías piezas también de 
yeso 9 las quales toman perfedameote todas 
ksfacdbnes y rasgos ^ y partes^ que se quie^ 
sen sacar ; y despnes se van desp^ando sin* 
iksorden por medio del aceyte , y sdxi con 
que se cubre la parte , que se vá imitando. 
Estas piezas de yeso , cortadas con toda re-* 
gularidad ^ y retiradas de encima del modelo^ 
ae Ibiman {mecos. La razón de esto es clara» ^* hüu^s. 
Todas estas piezas se ponen con exaéiitud, é 
igualdad sobre el modelo , colocándolas por 
su orden ^ á según piden > basta llegar á la 
parte superior. De este modo se asegura j que 
se unan , y.ieQcajen bien^ «sacando una fígu<« 
fa perfefia* Luego se numeran' para poneri 
quando se necesite ^ toda esta armazón sobre 
el macho. Despaesse llenan de cera estos hue^ 
eos 9 habiéndolos untado antes con aceite , y 
dándotela la cera el grueso proporcionado 
jü volumen $ y según pidan las partes. Pon» 
-gó por egempto » á la ^ cola de un Caballo 
je le darán solo seis lineas de gruesa , para 
disminuir la pesadézidéllmaca):!£Q unai/pieaia^ 
•que ha de quedar jen el^yrej^^ y- ea tan larsp 
^ Al viemve del C2abaIto j y á, casi .«oda el 
resto de la íigura ^ se k darÁi* ogbo^ Adíes 
-lineaa de^ jrbeff> : y, capiseatí>oqp» las^fiei^ 
«la han. de, tpMbtpa^ todaíxdofani dbLQar 

ba- 



iit Espe9aciÉ!odeJaNatur¿Axa. 
Imllo 9 se macizaráa de cera basta los jan^ 
les y de modo I que queden con igualdad, y 
tan del todo nnacizas 9 que solo la barra de 
hierro , que las atraviesa , no sea bronce ; pues 
éste entra despu.^ en la fqndícioo á ocupar to* 
do el lugar de la cera. 

Aora yá se trata de juntar toda- esta por- 
ción de cera , y de irla colocando al rededor 
de los hierros , á que hemos Uamado arma* 
zófí , por la semejanza que tieciea con uo 
esqueleto 9 que se colgará en el ay fe«r Después 
de haberse asegurado de un pUo ^ que expo- 
ne justamente todos los puntos ^ á que cor* 
responden perpeodicularn^ente bu extremidad 
des exteriores de los huecos juntos en el mor 
délo, se empieza I águiendo las itneas , y los 
puntos hallados ea el plan , acercando , i 
juntando los huecos infimores con la cera , que 
los acompaña , y llenando tarabtea cnidado- 
sámente de ella , aun tos menores meersc¡da% 
que pueda haber entre todasestas piazas. ím^ 
go que están unidos los huecos , de modb^ 
que formen uno conoo recinto primero , se lle^* 
na todo el interior de yeso , y ladrillo líquidos 
con que queda fárlebantado el macho , y lis 
ceras ,qae se. lequierén aquL Sobre esté pri^- 
iner redaco ^6 m^ icomptfesia de los hueQO% 
y la CMS y se kbantará despue* otro redo(0 
-en 9aa^ ssBinda^.asMi , ^cuyo. interior se lle- 
«a-'del^iiiiHpo/^inodadíe yB»> y^ladnliatt- 



iquido ^que tíSfe, y se introduzca por todas patr^ 
tes al tra^ de las barras de la armazón* De 
«ate aaodo se perfecciona d madio , i pro^ 
{loiciátí, queae lehantiin las filas de Iqs boe? 
cor^ hasta oo^nur ios; utdmos'coii su prófU 
mmn de oerá« Fadioráite se entiende aquí y qtie 
muchos huc^ros , especialmente los de la parte 
inferior átmañgam eqnestre', «en que 80l# 
« lian de^ maiáftsta'r las piernas;: son piezas im¿ 
inoblés I sinr Uneamentof , ^ sólo destinadas pa- 
ta servir de upoj^ á las filas superiores j y para 
tR?estiret macho, *cuyos materiales I al prin« 
-cqñoliquidosi se endurecen y.y se mantienen 
•doques tk>n la iirmazón , dn necesitar que 
4o8 sostenga este redqto del molde » que se 
quitará de encima de la cera. El aceyte , que 
^está entre los huecos ^ y la cera » facilita h 
•epáradon de los huecos* Los hidos de estoá^ 
I» entalladuras, y muescas , que los unen, 
todo se unta con aceyte, para que no se pe- 
guen unos con otros, de modo , que fiirmeñ 
un cuerpo mismOf Quitados los huecos, que^ 
•datoda la figura en cera á la vista* Reparan- 
•«e, y se coniponen las partes , que lo nece!- 
sitan , con especialidad las junturas de los hue- 
cos^ donde la cera no se pudo introducir sin 
.ocultar la figura de las partes prominentes, y 
^ibrmes. " ' ' ^ 

Si la obra es de gran volumen , se toman, 
sisé quiere, maycM» precauciones todavía , y 
Tóm.XJr. P tsto 



114 EspeQdíuh de U NatufdkOh 
esto es de algun nüodo el tercero ^ qise se 
puede tener para construir el macho. Juotaose 
las priiperás filas de los huecos ^ y la ármaz^ 
•y sd aplica sobre cada piezájde^cera ^ colocada 
et)<stt,hoeco^ ona, ábá^ y ttes oipascb na comp 
puesto de tierra ^.y yesoso de quaiquiera otra 
mezcla , según el conocimiento particular de 
los Obreim. Engruesase esta incriisfiacion inte- 
rior basta cerca de aei& pulgadas^ :3ecando su* 
cesivameote cada capa por medio de brase* 
rillos 9 que subministren uo fuego modenh 
4q » para que no ae derrita ^la cera* Quaodo 
rse. ha formado yi ^ á causa de^ l?abéffae ido* -se- 
cado unas sobre otras eataax^iaside la upe» 
.cla^'unacostrade aeis púlgadaa^ ^gue forma* 
rá el rednto » y los cchtomos del macho ^ se 
le puede afirmar en una bobdda de ladtíUoi 
tierra^ y yeso^qtie se fabricará en lo iqte* 
rior^ En e$ta hobeda se.dejará paso , i fin de 
manejarlo , y registrarlp todo, haciendo que se 
vaya secando lentamente. Después se llena po* 
co á poco la parteihfet¿9i$,.ó la^ interior de la 
armazón ^ y de la bábcde, ^e modo, que senca- 
be toda la mas? , y obra! del macho ^ asegn^ 
randosé siempre dé qne' la Coistfa, que sehiío 
en la parte iúíerior de la cera, estribe^ y « 
afíanze por tod|is: .partes sobco/^el sólido ^ sin 
que haya que recelar el menor desorden V^ 
que se disloque , tii ceda polr parte alguna* £ste 

métbodo trahe consigo^ qo solo la cooTenien- 

da 



De lasArth iñstnttivai:^ . 1 1 ^ 
€iá de poder exaitfíiiar el efeóko 9 qu^ te^ v| 
lúgiiíendo con la cera 9 quitando los ¿uecos^ áe ^ 
ik figura ) y dejándola al descubierto , de mo^ 
do y que se vea toda en cera como el mode*^ 
lo',. ^no taonhiea la de quitar 9 y botrer á po^ 
ner , como se quiera , las partes 4^ los hue^ 
«os de cera 9 siguiendo la ordlen , que les dá 
Ja nümeráciotivque tienen. Por lo demás ^ al 
fundidor le toca tomar las precauciones j pre- 
iñér loci inooÍQÍveniente« , advertir las necesidi- 
des 9 y cxiMiUnaír bs :eftd05. Pongo, por egbtxú^ 
{>bf antes, d^oboclui^. los macizos del ma<^ 
Cho 9 pondrá- los cafk» 9 que se necesitarán^ 
*ei| aqueUos paragés, á que no se pod«á lie- 
^r idespüQs. Asibiismo oolocaí^ pilares Jk iení^ 
f uje dc^jo de las extremidades de lar;baH«i 
de la armsóii 9 que atraviesan d macho ^ de 
parte á parte. Todo lo que- se puede caer 9 6 
ceder algqo tMtode 8a^lug2Hr9se afianza con 
^arfiofTS qtie/£>i9iiaa una' S de hierro 9 cofi 
ügúnemoBi de íaiamlnre^ 6 si no 9 con^ uaa red 
taoibien de« alanibre^ de modo^ qué dé buelt 
ta á todo el macho 9 fijándolo todo con algu* 
gunos claivos sin: punta bien asidos; En una par 
lábn^'se aplica á conciliar pcnr todas pariek 
la IMsertad del metal 9 aserrándole su camino 
000 la immobiUdad de los apoyos 9 en' que 
estriba la obra. ^ 

Peifecdipaadásf yá todas las partes de la ¿^^f^^^^^^; 
cera* de diodo^ «¡^ se ' reparQúi<9KÍa ^uná de caños,V loi 
^ Pa P<» 



ii6 Espe^íCiihdehNatarakssa. 
por ú j conforme lo pecedce 9 cotqandolas to» 
da& coa la parte correspondiente del modelo^ 
•e buelven i colocar sobre el macho ^ para unít 
á ^1 una multitud de cafíos hechos de cera , de 
modo 9 que unos se lebanten de todas las par» 
les de la figura» tapándoles con gran exadi* 
tud 9 y cuidado las extremidades : otros bajen 
ftciabajo9y también «e encaminen á los ladoa^ 
Estos» que se llaman, desagtuukros , darán pa» 
40i la cera» y sirven pera ñmdírh ^ y retn 
«arla siempre que.ae juzg^e eonfaioeBte. Los 
4>tros se Uantan ca^^ y sutpkaks. JLoscafios 
son mas anchos, no pasan de dos» ó tres» y 
ae. ponen en la.pane superior de la %ufa ; pe* 
wtiehen varios démonos áciü/la parte ii^ 
jriot^ para encaminar el metal fundido á to* 
49R .las , partas dd ibdde » de quieo no hemos 
dicho todavía cosa algunia. Los suspírales SDa 
ynos respiradero» pteparadp^para que el s(yft 
unga liltte la: salida acta ik part^ supéHor» 
mientras í pasa ^ei tBetd.poriioidQS. losxsondac- 
tos»que le conducen i la^toferion Si fihase 
esta precaodon » tendríamos Ja ruina en casa» 
pues dilatado él. ayre . vkdeo^meme con d m- 
kr del. metal »:{fooArafie ocupar mucb? mai 
espacio de ib 'que. ocupaba ^ rompiendo é 
molde 9 para poder esca|)ar ; 6 ibrmará . gran- 
des bolsas en el metal » que. serán después 
.<dtros tantos: ^gOgeios^ ó bullas.^ y hflrbogicas 

«achai^ jbv^CKS de desfigpif^ 

An- 



De las Artes insttu^vas. " 117 
Aotesde empegar el molde , á qiie hade 

■ 

correr , é ir á parar d metal 9 OQ nos oItí* 
demos de advertir , que d Oficial , que tra» 
feajaenla cera, sabe con total certidumbre 
quáuto ae prepara desde el prkicjpio , y jquán» 
to há entrado» asi en los bqecoa , como en los 
desaguaderos, caiíos,y snspiirales , para que 
aabidas las libras, que se han gastado de cera^ 
llaga el Fundidor entrar á lo meno» otras tan^ 
tas veces diez libras de meta} jen su foudicioQ* 
Digo á lo mente , pcHrque pueden acaecer al^ 
gunas pérdidas imprevi^as , que hacen esta pío* 
lorcion muy falta, advirtieodo j que el metal, 
que sobra , y se revierte , después de haber con« 
tribuido i la precisa rapidez 4d cafio ^ Hoí ea 
metal perdido* ; ^ . .. 

; 4*'' Pero cómp - con s e r vare mos aora Itt 
sefíales,y figuras impresas enilaicáe^a , coa 
particularidad viéndola herizada con tantos 
tthaa, ijfue: sakn* de ella como.puaá.de uo 
PuereoEspínl El molde lováS hacen todo: 
conél:ae cubren los tubos , y d cuerpo Je la 
figura. Este molde es muy diveriso dd molde 
de yeso, cüyaa partes sirvieron con la varie- 
dad de sos huecos de modéb á toda la ce« 
ra. Pero éste , todo es de una pieza, que se 
fabrica lentamente ^ y aun con pausas: lopri* 
mero con imas capas .tan delicadas , como lo 
es un simple 'barn¿,, y después poco ^ poco 
^Cnas húcisas , hastai formiar ünáloiente ím mc^ 

de 



ijt Espe&acuh ¿k la Naturalexa. 
:de sólido, que ¿ontíene aúq en huecos todos 
ios jraigosi que «e hoa* visco ;de reUeye ea U 
%ura; i ^ > 

MoMc ae '^ Para tMer, pues, este molde , se dá prin- 
i<«r«. ^¡p¡o ^ ^rti^tidb )]Q oompuestq de tierra de« 
Ecada^^jr dedá tieiva 4^^ queda ^e icriioks 
fi^^ bies miidida ea piedra mannol , y pa» 
da (niidadiMíUiitate ^ por ua tamiz» Algunos 
afiaden estiercdi de Caballo , 7 orines , que pre^ 
paran, jrdejau podrir coala tíerjra para mo* 
lériadespues , y cptuecb todo junto raoktfr 
mid de veces. 3>9lekb después ^este compoes- 
Itteo otro de agua, y claras de huevo, k 
tnojaun pincel , y se dá i toda la figura, y 
i^ todos los^ tubos la p^meiá capa muy sod^ 
y suavemente. Seca yá esta {Nrimera ca^, se 
dá otra del misma modo^ y con la misma 
SDateria, é instrumento. Bá la quarts;^ 6 quiQ« 
ca caparse jpuéde mezclar un poco de bocra^ 
éde pdo bjen boddo l^ é inoofporada itaú^ 
conapoesio. Dé este niodase esfieodeñ pyi ^in 
dando díex^ doce^.y aunveiiMie, ó mas ca* 
pas, no p(»itendo ninguna nueva^ basta que 
esté bastante sécala precedente. O>mo yá. en 
este caso se vá engruesando el cuerpo del 
molde, de modo., que sube casi medía pul^ 
gada y es ^anibien preciso engruesar el oom^ 
puesto, para cuyo efeOo se afiade tierra co- 
torada) y yeso. Poco á; poco se vá acaban* 

do la tierra ddicada» y d mortero del car 

sol, 



^ Derlas jfrtá iMiru3hm^' ^m^ 
$61 y quesrásvíó de basa al ceto p uealo itf Icbúl^ 
timos baniices , que se Van dándb 9 áñadentanJ 
to al grueso 9 que se fiíraia una Alfaafiilería refw 
dadera^ la qual se fortifioa é a teiioinie iii e cói» 
BmcfasB barras liaaas piíeses de ah»á bajo , y^ 
dobladas seguo tascuibaciiras del molde, y d¿a« 
pues con muchos cellos (^) de hierro,. que 
abraosan y rettoasan ^ y^encadyiail Atodó. ^ 
El.aüdbdagriñdevqnésé-iMtF^nidor^ da 
dar con I la mayor' ddÜcade¿ar/y coriteidád laa 
primeras capas- del faiotde, qne llegan imnae^ 
diatameote á la cera, es {x>rqüe toman de este 
modo con más üdelidbd los^JmefinEieolos.,vy 
fasgbs de la iiguríi^'y seboenlnmcho mejor al 
bolver á cocer dé nuevo el macbo.¿ jií d mol» 
de, como es precisa ; n 



I 



f: 



- S."" Srla obra es.de .tt¿dianal magnituj^ 
•se contentan éón .un'lx>rno<4 .tJdoeadbtSointe 
la reja, que Ueba: todo t el pesdlidi^tlaoobc^ 
y bastará el niego moderado de** una ^i Ó dos 
dias paípa hacer colar toda la eéra ; la^quil se 
recibe ^^a ciertos vasos., que* se poñesi leo: liía 
^xtcerbidader de tos' d^guaderos , qiip váaien 
-del molde áda la ^»rte ipfinior. Reticada yi, 
y separada la beta, se llena d boyo de pe^ 
dazos de tejas i y ladrillos , hasta que quci- 
de él molde dubíenoi^ Díasete y4 ^ 'Jfiies , 'el 
fiiego, 'queopenetb úin^w^thúxadbo^y^l 



;^^o B^eSbcfíh de la Naturdéjuu 
molde, de; Quatro Obrára El humóse eidií- 
b por medio de >lús ladrillos, <)oe reooncen- 
tnndo el': caloí , «Iuk» que qiietifeQ poco i po-< 
«ottl macho'iy el móUe candentes. Asegu^ 
mnae dé estb pdr medio de mi tubo de ho« 
js de lata, que totrodogeron desde et pri&dpb 
end molde, Tali^ndpse de una iKirrena para 
este eftífto. £9' ag^^eío., ;que htdere esta opek 
eádon,se tapar! deapue^ «m cuidado , oomo 
tatafaiénlai que dejaren te barras de laarm»* 
s6n'$ pero éntfü taotci d^ véx por medio 
dd tubo bs bordes del madio I y d molde, que 
oo .podrán ponerse candentes, sin arrojar lúa 
snf^ente (iara baoerlos yisifales en la misma 

cbscund^d* ' 

Quando la magnitud de la obra , en la- 

garde.un faoruflla, necesita algunos corre' 
doies , d paskdizos para ir distribuyendo el fue- 
Ip con: igualdad por todas partes, se lébsnts 
en d tK^,á.un pie de distancia, y en to- 
do d drciííto del índlde , una pared de ladfi- 
Jlbs^ tan alta como el^mdde mismo, y se lla^' 
máib p0redM r¿cocUh. En ésta patéd sede- 
jan vbrias aberturas , que se correrán , quan- 
dose quiera , con una chapa de hierro. Eo- 
tie la pared dd recocido, y la que compo- 
ne el liqyo,;d la que se podrá haber léban- 
tado desde la superficie dd smb , h^ pa» 
4ibre para todas partes, i 6n de subministrsr 
d fuego conreniente debap de los conedo- 

res 



HMired det noocido» Tpdo lé ífotatte :dél ib- 
jtesior de ota. (ond esti Uenp de ladfíUoep»- 
•iii<Fdeteaer,7^fivtficifi el.aifr. .El (Npincr 
<&^aliaoe «alaelft¡08Í»ii«.áda(k>r-fiMné ím 
ffrifnpfM: Jnpraaiaa(Mri«; ]p. «ni) «asjla )priBii^> 
^ que- cae ieilfiíiwqendbari á ^•ca^ -d v»- 
.fD ; :qiib la 'esfciM llueÉr de J»{>Med .del mq»- 
jCi(io»ll4i' CBnf-^w est4np eiriBii) jíeiMedQH 
-fNies te inpebiiQe,y'.aféi«ioriKrdBBOBR , ú» 
xlliAMiftcilinMiftílsÉmIno)!} y Mdo oftviApal- 
.il)e;del>.6aleiryl^e'4ai>.iwfc»; ¡f deálq» den 
eh^ur. jlteteadatoaktajBliCirfaito » <el iiombn^ 
4m ve^ttiiot«.y.tlíMiialiMtvM4Bfee4Bpttn}e, y 
HMi :iÍM¡M^ l-ii^fíipáij OB fytcfo eoHeila ann 
49fiKftieldBl.'Ofaqfio!»'y el fiioldé<£Bléiior jtqae 
•iba fesgiBaidad9 «.jr. it9MeffTa ^bfi «stampé de k 
J(pm»7;de;k»'C8fip8.La oera yiqoe-ae poe» 
4Sñ taíbéWíf» ú flBDUe » y «o d machos 
-« ,«i!pp«iMÍr}de)|«e» al iaeooeerlék Retíran, 
ftnei , la oeía , que be corrido: .denaoae f»er* 
e ft ft<BWtn fe |ai deaagwdefoÉ ¿ y el fij^ » ce- 
•llK]o:)ey. oomottollft fOt muchos dias , pooe 
iCipalaMCoM ft UMCho » y. oaoUe tíodeotes: de 
4i^Qdi>>«.'qae.alK!eiki» Jm por medb dd tn- 
•k^deb!^ de laia« yá«MÉ.o0efaciota eatt 
iliecba i y el reootíd» kcabda. Sepenoe >]paa^ 
■elfiwgDty qníMiiee les yedefoa étu^tm. 
^igfc le dióaos v%or » y ae dá prioct|io al ter- 
7aM.Jr/K Q , «H 



ilto(¿é(^*(^j9«Mia(ieráci«ii eánoMiencnfílennr 
^ tídrfaMdesti iñoyb^ {¿ac^písoiiBrl-éBtatiflih 
«I de ¿a^ ten>:ca]n.^i de jñoda, y.^que' la qae 
iocttpqbi*keüiifio, iae «fnedevü <jp9>ni&y eqdi 
tatréawijrioóbMcedt«BÍa'.> p^9tkáot£>^w^ 
•«teii .fOBÍ esta tinr»: tvi2-.yo0e&'H|e?i^48O .^ pafi 
•4|iiie fanfce|K>«xii hr'ttiiiiMdnt^laMftiirfl,iflV 

-ote tfotticiAíiide «gttá: '^j 4Pf»Q ^i<|iitfi>4ilMia^ 

-fl^ íteabajai;^ aÉ'fiiÉ^fléulB afilnjíciob ^^ y <t^ 
ii— lo rilMet>«egowd(«i áá¡qppM ^■iwli.i ^ 

-OKjmader'tQda-lá oBrav<nii>^abitinMhj$^ 
,iile, .quéyiOjpq^*jtf tor«it».><M<Hlical 1^ 

•«gfe,1ar.iibca. : v'liito^ rA oup « eioo ú , t9»7 
•'»' 6." AT. lád(M:4eÍulíi^«i^(^lia«:,^ :d>^«e«*fiíis 
'in^ alta^ue «tt^rertkci déi ¡lAcÁjto , <;se^'^^ 

-te fUdkftúndelofpeinl. íLk^gSskatííi^dtfboíli- 

veaf^e cme^ '^aoíiiiértrigutúio]^Tt¿ 4el ^ástM 
«cpiR^to «ft ajrwi^ 1pi^iMido> lependüBOÍeñ- 



uiif CQoiccio v7Ífe^^ni!iaí9fb. ^ElfiáogacJcooisal 

dti|Q8di y Ifieit algflidaí^ y Mftri^ 
0ie.jEia;pecix|it^ hi.imendrMU^^ ál oietaloBsto 
stppésttfi jsalmg jqnéoMr; pdsaf;«ui} pie ^cnUto 
de bronce ; sab^ el lugar que ooupiídete ^ 

faodictatiMilot/Qrtiv^» ^)aftaliíaiÉiQde!l0s füéstcá^ 

mnmtBáK 2airegkb pmcéih^^ioáQíMiikxi^ 

4díide|ieqkp^qt]e^keqmettf|íiaf;t(^ «i 

4im i]K>bed^da¿ttltfl)M^u;lbrij^ 
AdbdtiWtjbidrfaiffijiuoi^^ caiga rlá 
4lteAsttlntfJaQ^xniidkhk^^ bobeda 

ádpsJfdQSs^lMN) dbatnnftv'^ue>K(ax> 
tu «OBfresiaí i^jq lambiiiidbDacoicnpafiEan 
ál»:.pdqae&as^frfaífiiíKpéÉi fifudikvftieaD^tdiip 
«iidanliface*.ponl¿) petefl^Mf^ 
esp^aofthinbs, qd» poÉ eii% im^^ 
üMdadl» pbdriftt'JÍx>agQb0 fliifer]wfee deb mettd 
^ndijb; lobfueise Uáiii& ia^^ 
«mrafde.^ ^Dni(o<iriMstttra^^riot ladte<« 
4K*<klffiiiH4% ffof 4p|xfe¡dtí»'la;faiAteiwfciib- 
^dídiieiicanidaÍMr.¡d¡(iiipUe oci Iia9ett^> peóRÉbi 
• íA Qa por 



114 EspeBáAh éía 2^üt$fralr¿a. 
por la parte ^ kiteripr eoo im dpób gratKfe de- 
hierroi cortado de modo , que no se pueda 
escapar por b earterinr ^ y que éMfe ida den* 
tro 9 quaoda se le quiera impeler ; con uoa 
fearm; 'Xa^qñfeit% .cipfir esta aberni>a con oua 
pkMáiiiMmiíts pcMNfM étnté todos los 
|ntales;bQ.ih9^ ctio tao diarii de liquidar ,dé 
túóáOiSfae H grado de. calor > que^ funde- d 
coUre), nq baata-de, minera álg^ paf»*]iqiii<¿ 
dar :eláiieTiOíi '^jw* ••. / 'v f. j.- ^¿ ; >r.' .:í •_• 

-/i áüá aA»ráf»x^p»esta .iécaii4 de-fti^^ 
«fc ia^ue Mr pUtolaU kflydri?!^^ 
«übttirtfi f»rjtodsbdiliog;ar^y:«oiidiiclrbi'lMS* 
4a<d.>oatialá<4o44eii'9e>TOfiq)ei^ ju^retloblai 
lnlViéflUa:8otMfel^betatj iiásodéa !abet«mai 
id^dgs üoos doadafa^^fc&^iP^iBi^ia^ 
aiado eof^^ner^paes iqpet»bÍ^H|slf <eBpeflpíliii» 
«K>j^queí^r0iÍlrilaL{Vi^K<P¿^<Áebte>^'{^^ trd» 
jar ;el ^f»enil. < Maclwie t tn¡tíisk) elinetabdíisis 
aodod deifebolMNle^aÍJáBnipad^ 
caoR con;;r4flasAnrde <MlRl9^a,!jqte'i)ÉsiM> 
(varaa de: cxfriirchpiínBi p|K| ié^úi^^^btmifpm 
tpliiicht éobcáteiíaq áá^^puniá ^^^oino loiestái 
ic(p dsmteaiA nmdqaatáttoq GáQf.^sn^áoBiáto^ 

idtoaDe::^ lant^iisl^ ^^cáetapabáq «Ifefi»» 
4¡qiodqu8da éboonbhnfcH J^^V^ se)QfaHÍfc 
íBoáAtb lalnoba f'aEiiaeflHDa|ied|i v^gc^yUpdM 

•i'1 X ^^ na- 



Bt las ArÍ95 ímtiSUéi»,'-^^' # t f 
tfidan en ^ como tfOHi espo^Mf Es^Jber- 
taras ,^ fosdoffchiinenéiu tienco'snv^osiv 
tas de hierra encajadas en • canaieé á prapo¿ 
sito para oerraise qnaodo lo ofdeoe:d Rkh 

' ' i Blbraserilto es n» ie^ 4fatáado , faov 
díd de laartiks,^!^, y metido^ tkr- 
ffft al lade dd'bornHo!, de'^ttB-áCrtbMaoa db 
Ittifabr. Uoai lejá timiy- fatítá-iit^ífikt^kk^m 
filies ^dlPlat <|ttatesls iagMbrí^ tliáoi'CiM 

tüáíHpbf'^'khtínntáái la'vi^v^ ^évftdit 
ito^' ^«fe#^tti^ M^^NiJa %irdp9Ée '^'^fie' «ib* 

-íttm&'te ÍeftbiDidiy:atffbat''l0eiie^^dOii álend^ 
4Myla>andPp«^ueflit, y-eubietta«M»>biflí|Niei^ 
tti^>db lüé^rd'^i^ 'qM Mf abv^á i Imímio» 
'tfeiy^^]^^«£te?dfí^:iuildflva<,'qUe'se«cMui( püt- 
^é ^ ^térísmó^i ^"-pktt qae''eB(ériQcrMd«'^':y 
^ íifiíagba li^ltttttii ,'qtíé • séi ilkeíitv-^diil^ 
•nr ádk dM'i^i» : la (ttitt aberttthi -, h^ «fe 
-tt tobyor'i.^ IbKnan ^tfttrtl 'fttftdts j'.i)uc^ 
^terbtfli , ^ <)»!»«hftá íd0<l«do '^^f«fv ?e¿e»- 

-jMsb^tt-^nifbiilailii a$i^tf:>^^ce|» , !lpoi<tdDiM|s 
-«r eJpÁtíf £>1l Itaanp deiwlílidií'lttdé^la i)áli»> 
nSüy j^^MOéttÑibii^ «MiBttafdiliMMr^loVrcí.iÉl 
-«Mtal. 



yifoqfeétaaacflMdiiinida ¡ra,; fonxf» ét y()^ajirin 
knñgO'i 3S: tí¿Bfinoom9DÍfliA!J(>D cooM.oánai de} 

gar , y la canal <iieben estar un poco maft €|qr 
vsdof 4teiterí|pil%i.^lc«iir 7§lg)ta4^ipie|infcioa 

dK>nifiáiit ^««(«((diil «»84)i;iKk «iítefílpf nÍMj 

8iip<V)totidtbi«ilaii)fiiniit«É^'^,J9U9 ^i^ 

•SfdVS9tu(^rMtqe«jl fipnesfti! «uten^^ ipfil' 

^KrabUMf r, «^f^a«iei|ft kf^MÜHÓfeimipM'iii: 
■«iMr !delf;igug^yMi qii» .te tfxi}g»^fA foír 

'^í^; A etta pila Ihmut IrfrrM. 



/ 



vé', p^' doecüóde un C0Dti!ap«K> i battswá p>^ 

«Só: tftftltj^ toáús'foif) A^S^ím d^Qa.' gil» . L A 

«tf(kHtftti^n'tii¿r«b^ecJi^ á^ eqoAíbriO'é. i;u^f% 
•^ 6k^e'{)Wa^dé8tepdr-kp «iináivBBtetbpBáf 
-cii^tft)&1$6ñra4ia^^<IikifV&rV coa cmim^s^ 

el tápóH^dirl» lKU4hilHtr«(^«tiwni»ti'qora» 
-¿(n tb iJSggt)^eftá^'^^iíírftCtari)cbMÍftnfli<]cpfl 
•tff«lfte^sc4¿(«llja«3l()$ roMdoilesi^yste'iraijn 

-dM%^^ei^Uésf>&e^Íe))lJft etieitbip:áa bot^ 

•ftfh ) le introducen bastante dentro del ho- 
gar: corre,'tfi«Sh,»W«*l^l'J3ft^ 
sr'lwJ^'pKseBt» á»»Iosn'«gBf*ro*^aa{>«ua, 
que mQa todavía ci»iiMÍnMjaMaiiaW'«tigq^ 



.i.'.-: -jc 



t*9 BtpffMhtkhlfytuirahKtu 
«ú anofo de .jnietlil » m fio «d» ^roo^ » qa» it 

4»ectpit«:ttg^4aienm.fií>r los ^^donei. ep o^dv 
la inceríór¡<l^:tMÚe* $ítt;qiK af;$:idQnt«>9lgiin> 
le á^tí^<^.ÍjÁ, pfilft ^Pptttfi9^.^ 41«ifMW}yjei 
#acáneV^yá'^;£tftn)i^99 cl< ^gtro» el 9um»- 
dál ; y iestá üttK» de, \mv»^ ^ FiiaclM»» 
porqde lié ;salkrtk»<VileYfe-.po(^. suceder d^ 
|q» de tíena áow ^e4l4 P«9 S^^wé filulioeiir 
te,f«faoMr, y ret e nDw ejpn .l^ípjjti .0)a:ilMMr 
«fa|^ápotfln:iiiteplííS8lil«ft iRfins^ ;, íipiMf yÁ Jbf 
tompli^Aroim: l9 (^lOieitf 4qM fiarle, t '. 
Todos los preparatívos se sepqnn. dea|pi|V 
deJiÜRcltiBcli» esieifl^pip^ : ;i>0C08Bse et me- 
taLy i|lae,•.«4M«^«R{U^|>^i||'| ^tos^ . |a, ikm 
«:|m|ieie<^4:iKHjn»^) 1fi\ú\ •.plifi^áfi^,^-^ ^íkm» 

^deinlqiiiaaa^y de. pf!eca\Kiooes! , pfu^ (» 
«omper atgiidaíipi^. .ptcínMoente , iV dil4 

*«dr lor:(qhQ«de ^ue miK^::smiu4k ,üy (f«í»Jo- 
tle i'sHs QAcNilttd» pH9mim%'^m»i0^r^ 
mas, escoplos, gr9Miv(f^«).Vrttlíldfifff».^ 
áaxfs^eqi^ de>:siitf)flt9«;!de> eo^^^V^ o* 

-orí hh oviiAj sj • í?nH c /: / < ,;. / '-^i . f^ 

*If2 



pm 



: 9.*JÍ^^ 



De las Aftes instruSivas. 139 
fafitoe 9 y alisa. iColoca juDto á los iraba* 
elmod^ ^que ha^cooservado ^ á lo m¿« 
nos en pequeño 9 y drve de regla á todos. Re« 
cervapara sí el buscar las fiuxáooes ^ que mas le 
«gradan , porque no se alteren , ó se omitan^ 
ü^ndolas á otra mano , menos cuidadosa qué la 
€uya. D^bastada^ pulida,y ffepara(fa:emeramiai^ 
te la obra , se le dá un barniz ^ que hace que 
lodoapareasea á la vista de un mismo modo 9 y 
qiie ias plezai de fundición , y las^ soldaduras, 
91Q se piwde»! haber, tuscfao , se tepresenten sin 
^dad , ni desagrado. (*^) 

. Esta es entre todas las Artes de la que re- 
- TümXIFi R com-r 

.f (»*) ^a arte M f«ndir »$ttc«af etcá e» codtt p9reet caá csca¿u 

'aun siendo tan BobU ^ 4"^> ^ X^ ^^^ P^^ ^* díficalcad del acierto, 
uparla dita d^ subisistebcia « apenas fc> encuentra quien se ocupe 
en ella. Nuestra Bsoaña donde > sin tintura ^c pasión t había taní» 
tis'coriquifcasry gloriosas ha«aña» ir que eternizar por este medio» 
np'se halla.inas pn>ttída. Apenas se ha encontrado quien con U^ 
Bontuaiidad ejU&á» que se deseaba > ntfs haya podido instruir de 
I» -i^aniñbra^;/ ci^rmii^os «onduccntcs fjt éstji especie de fandicÍQPi 
por lo oual ííoslieipos acomodado en much'a uarte á Ips qne se 
•SMi fdi laJS(ln#eioii de ias^ctiÉpaiosi • 0bia^ilanto.«iempre. lá ko* 
cable diferencia > que se halla entre citas dos Asees , en usden i^ 
'^le&ia 4lc operSuloiieé , múcl^f ^n^ del^molde , y otrÁs ms¿ 
criunentos. No obstante he hallado una^ ík otr^i^^er^en^ , qu^ mas 
*Wr cunosidid , que por oeupacíon » ík oficio ha fundido algunas 
estatuas > aunque peqñeóas • y »e ha podido Informar de algn^ 
Bos términos: y habiéndolos dejado de aplicar ep el cuerpo de U 
«bra » por no madff términos de un instante % otro en dos}Artef ¿ 
Y fundiciones tan parecidas , los pondré aqui brevemente . por- 
we no eatc^amol de éllos> y de la partfcuUridad con que se e«- 
plican las Artes , cada una en sas operaciones respeft¡va$. ALhor- 
lio suelen llamar los Fundidores de estatuas H9rHdcb0 Ales cafio», 
Cift, A h$ abratadcras del molde» C»r*»#. A las parces promanen* 
tes , yéUd9s , 6 V9Uad0si A la cera , que ocupa todo el lugar, que 
Jia de llenar el metal , VmUd^ dt etrs. A los huecos , fh^s w 
€r$tén. AI ladrillo líquido , ImpulfMe. A los recintos del molde, 
C*erf0$. Al macho , Méidf , genéricamente. A U capa , 6 molde 
exterior . CMtfúwLdt , y á los suspírales, Xtifiradeft, En todji 
lo dcAis se. puede decírqueconYÍenentf 



130 Espe&actíb de la Naturákta. 
compensa con mayor otíbleza los seivkioshe» 
cbos á la sociedad. Arte ^ á quien todos aqoet 
UoB , que obtienen los * primeros puestos en 
b RepiMca ^ <]eben mirar con amor j y pío* 
curarle los mayores ^ y. mas nobles acrecentar 
mientos :.y pues no esperaa: de. la aodedad 
sino el aplauto j y un afeéiuoso agradedmieii!» 
to y deben £iQilitarle' los . medios . áe ^ué le 
muestre. Con todo eso , será muy justo ^ que 
los que componen esta sociedad , bs^an los 
mayooesL esfuerzos , y trabajos oi onirse , ao 
solo para expresar sus sentimientos ^ y. aleAosi 
sino también para hacer su expresioD la mas 
permanente, siéndolo tanto el bien que re- 
cibieron de estos hombres , que etemizaot 
Quando los Cesares bolvian de sus.expedi- 
dones , les eri^a Roma monumentos ca« 
paces de resistir á las injurias del^tiempa Pe* 
ffo entre todos , los que mejor se coosenra- 
ron 9 fueron los que hizo falnicaf de bron- 
ce* Yq confieso , que es razón conceder icar 
da siglo la justa posesión de su gusto partSIU" 
lar ; pero dejará de ser reprehensible el nues- 
tro, por haber preferido en los testimonios de 
su reconocimiento , el gusto de un resplan* 
dor aparente , 6 el de unos fuegos Éituos^ ü 
lo que en realidad es hermoso , y es durable! 
Necesitamos lo que hace mucho ruido , cor- 
remos tras lo que es brillante , y aun alguDJis 

veces , por ver oorrer medio quarto de bo* 

ra 



De kis Artes insiru&h:zs. 131 

.ra contínpado ua castillo de fuego , con un Sol, 
que se deja ver por dos minutos , 6 con una 
multitud de canetíUas , y cohetes , que perfec- 
dooan la fiesta , reduciéndose á la nada, gasta* 
mos mas > que lo que eaotro tieaapó costó po« 
ner en bronce la estatua equestre de Marco Aih 
, i& lebantar las colimas á Trajamo, y An« 
9 d en &bricar los ateos triumpbales eá 
iipie todavía se muestran los faedids 9 y las haza» 
fias de Tito 9 y d$ Oonstandno» 

Que nuestro amor para coa un Rey su« 
mámente afUvo , y humano , se manifieste coér 
-esplendor , es anar justa efusión d&cora2sonvque 
'ttbaeiía racional^ ni posible suspenderla* Pero eH 
•^cz de ceñimos á unas fiestas , que son unioa^ 
-mente un puro ruido ^ y que se reducená ha- 
,mo en un ñiomento ^ sería bueno 9 que pu* 
•Uiosemos nuestro regocijo^ á toda la postea 
jidad^ le comonicasenMS ^ '¿ hiciésemos Ue^ 
gar basta noéstíos: uitimos • descendientes , ha« 
jdendolesial mismo tiempo r algún servicio ver?* 
•dadero ^ |y Ttsdi 'los lugares públicas , y mus 
aecesfurjoB podían ser én ma Ciudad popo- 
losa adornos propordkmadds ii m grand»a¿ 
y al mismo tiempo testimonio de los tenti-^ 
•mientoa públicos. Noestros^ mercados , y (da«^ 
izasypor b común mal dispuestas , y emha- 
yazosas ^ se podiian ensanctñr » f darles una 
figura 9 no menos regular que cómoda. Ocu-« 
par al ínfimo pueblo j de modo , que halle siii 

Ra ^ 



\ 



1 31 EspeSacuJo de la Naturaleza. 
dificuitad que trabajar 9 y ?n que ocuparse^ 
es facilitar los servicios ^ que nos hace» En lu- 
gar de una espaciosa carnicería , puesta al paso 
del rio eailB Isla de.lós.GísDes', itíasl ahajo de 
.i^arís ; en lugar de. un uneya mercado , 6brr> 
.^rado en el terreno del Palacio! de Soisoos , se 
{>odría hacer de Arqi^ítefhíra' muy simple uoa 
Pfípiria.i :ór I!4tl3!ontQñ<> y^que ^tobieseñ-se^ 
^ro$ toi^|i)lfe|í$s$.d¿iJnU4^^ trabajar en 
todo tiempo, paríi que !&> fierrzcan de nece 
Miad ry miseiia. O siae quisiere que el cao- 
idal ^ destinado pafa una jiés^ y) ít xledíque t» 
•do en obrfis (k pulro' adorobc, ae podría ófi«* 
cer 9ÍL BdeUio uá pái&r ctdbíerto > y oohxte 
£P ;61 una dilatada séiib, de ^ estatuas , eoteñaih 
^:tpdavia mas fadl que' los libr^ para ina- 
ifuírle en la historiade.loshoittbres grandes 
que sirviferotv bien, á .la Patria ^yá « la gnen- 
«tyá en el gobterao/^ yiyá en tos ArteSi 
Este espeaacttlo serririá á. .toda espede.de 
gantes , y estados , jk>. meoosctará el alienttii 
que pfr^ bdívtti^QD^ y:iélealtvio.9-4^1(^< jsede^ 
talesrfV4CÍit>ss9 ocnparían^GDni]itítidad9..y coa 
fos^Sma^ ide todos* Bera en Tquaiquiett obiai 
que se emj^n los tendales ¿(¡b\iQo% ^ (Joino 
mercadp^ > palios 9, eocafiados^ puertas: y tmser 
11^ » fuefife^yfmadiquisa^ fílaa ded^roof ^ 5 ^^ 
que parece mas útil al Puebló^^ oyéndose cada 
dia , y . cada Justante ^ perece estar d^doadó 
para ilustrar i los honibres grandes , y las bas»<> 
í. ñas, 



De las Artes iñstrudlhas. 153 

-fias , y empresas heroicas. Tal se puede juzgar él 
Mercado de Comí , et Pórtico de los Borfwnes, 
lel Laboratorio: de i» Ooovdecaicia, el Arco de 

- FoDfenojr , <el Baluarte de^igoma yó las bombas 

-aeLuisiy.,* ••-••.•«-". . • .-- -. ]^ "••• n-.? 

Itor lo demás deijéteosla^ estefioasidoc ÍTtnj' 
-dickn , • y los, n(OfibiifeB(i06 'jlaagnifibps iota 
-ou^troscReyeB^ y caBíStt4»ne0ac¡KMe;íodiá» 
lébavtBrtánHiea'i #^Mlkrá hánéats^néá», 
ique asetímion i por taie^Uo Vié'las' ñtig^ de la 
.'guerras .los Estadosi. Boro üieara dé. etttífftit^ 
-tambietfx:«idBdoK,lpro5pcñM, y cpifíeitBip»- 

> cificas ; án «que se fnáñi^eatf.uá atMr.fkiuo(^V 
I de te Patria v'benfficloa', . «iwe'hpudaíe 
sr el públko cflb medallas.* la|«dt» ,'y 

- esculturas faonorHka&Hdma.liqiii<^a«l3f9.iqi^ 
-^jáf»'4lé'cqnqdkie^Vi¿'Ve£jdb tt-ntUfcflis 
-fébliborde l»fC6rter>doa:s¡n^pQkaiotat(«teiie 
ríndUofelieve» oeoiquéi toi finneza lidbbipafe 
r:|)udieee<Bi08tiiaf fai» da»pi¿ n» bedios y ttlf 

yendole al público i la memoria el tiámh» 
-M éafiat«U)fe ;4e tpdoa noatres; Préyostes! 
-^♦t) No dejíwlatt el pftíba , y la Jusíicfe4eji6«- 

dir «juii iaí ñteriioria: de estos Magistrydof, 
i^iic^ineiioa'^efeDSQS , que! unidos entte sÉ., y 
, acorde» con^ su Güfev, auoqpe cxanbatiillMieiJh 
^dor«<fl»'too obstacufaS'V'iíV» mufltiplic»- 

f " • ■• i 

(#♦) tos Pr^Tüies ¿« ÍPraictí T Hc^u/o IteyWo •' y Copfe se li^ 
bU squi ^ s*pi .utp* Jaece* tfi»bor<l:iua©s ., ove coiic^ccii d« dcser- 
minaáas ckuw»*> y ac ^uc Kay muchai espéciel. J 



* 'i 



• I S 4 EspeEíáculó <k UcNuíunileza. 

'ban cada dia másV el baber conseguido por 

medio de una iavencible oanstancia , que los 

conáú&xjs ^ y, caotariUa&'detUna Gudftd tan 

immeása! fuesen á párat.al rfo .^rj^ desagun- 

aen en él : empresa oomparable ^ ó acaso su* 

periori asfuetta ^ que'eí la gloda^ y el ma- 

; jor «{dáiisq del iquioto: Aey : , : <4ae tubo BiO- 

¿inaúv Sfib ^^asq ^'qtorettoa hqqiihrei.rPNVf^ 

tflKQte padicardei Piáiblí^ ^ Éo oáife iM a w i tt i ¡cjufe 

^loaíj ea»d de piedra! 93atgpi ; incUBadi . t)or;0l 

'fífmstio dé ana legaái de ttrrénaft f<^ ^ 

-p9iadiett|fr54Hfqjáse:e» fl,aQCoúnft ds.im ci- 

\^<«niie9NiD':de;agBa V á que^ &(ii rá^ |)ttar ki 

^'dmiág^coDdttAoíi ^ y d«ffáfnds pArttcuJares^to» 

iba fai iftimuiidUsias de 4a Coite;^ y díeae. el ayie 

4iiai{»ittoi ip'im'oiferiaa.iKil^^ 

?xtii¿¡jkyk ci^itt»/dfea|]9.|níia|iripúhifíXM:^^^ 

n¿«IÍoBdoaadbs!;oy!iearAi^ .lúlitf ^ elii6iif« 

:^VÍ<3Uo/eD el.ihünM .OH») [iBm<M> dft::ia 

Corte 9 il s^ ha^iMdoaes. ^-«legrifr ^ yr/|a 

mIixL' ^'r : i: ..; i -J: ^' ; ; . .:,;/:»/ 

^ ' Hüstm Ttsgtt^.yosk tiitk.im.tpinB- 
«age pwo ; pfeió iw «oy;ftpíak)^ 
no coma lo es oQ: fitiUotiode:Clíudi<iaiiqsjt ^oe 
gosan de estaobra hermosa^ t-:^ }i»:iotí» 
teitfáios em que iag^niistíhcA ptfhUoOf 
y iéq que tmplei(sfiefc mjeftrQS^taknftofrr MíV 
•eremos acaso s^adeddos en aquello solo» 
que nos toca ^ y mira determinadamente i 
«iiiestras perdonas ! No por derto \ antes faíep 

lo 



De Jas Artes iastwShku. t%s 
to que mas me mueve á este agradecimiento 
afedoosD , es la estensioo efe los benSficic)^ 
qtie taiQbien me alcafizaná mi , como i uno 
de la multittid ftvoredcb ^ de tal modo » <p» 
ú yoftera Aseta y^^ Fundidor ,.yá faubiefais 
lecibido de mi parte tiiimoninieBto.f^;f9dt!7 
ddoj pMiñañeittei, y f^fidico. :v , V :. 




ADITAMENTO QüARTO. 

DÉLAS ARTES 



» I r » 



;. INSTRUCTIVAS. '^ :\ 



^ *. ■- ' •' ..:'*'! 



CÓNVEiRSACION TERCERA: 

í * •'*•. :» ? ' f ' * ■ ' * . 'i • ^. , r 

SlraflO'VtniKxtt^ pNciio tftnltof^Qtm ht 
ebsahracáones ^ que Taño» .piioi^oicixl^ 
de las Aftes instniAivas ^ eUgíewior ^ gu^ 
la son mas eooe todas , pondremos fio i 
iDUiestio tfáb^ con los. de la moneda » j 9r 
IpgeSa Estas dos Artes constttiiyeo los dos lm^- 
dios mas óportnnosí de Arseglaf la sociedad^ 
comunicándole advertencias tan conyeoientes^ 
que no era daUe el que pasase sin; eU».C09 
un gobierno 4tfnglad(K . ' t-'^^'í^^ ''^ 000:?^ 



1 3 6 EspeSacuh ik la Natt^al^io. 

L«Aoacit. ,_ .Laí moneda no jes otrajcosfi ea su origen, 

sfácv'uda pequefia masa de oiú , de plata , 6 

d<3 cobrei| de urr peso detirmioado para fih 

dlitaír la adquisición de. las cosas necesarias 

por medio (i^ * una .maieéa. es(iiftaUe 9 é lo* 

CDrruptiUew.iatnQ8esida4.f qu6.:habia eaei 

comercio antigua ^lide ieaor . c^ steonpre so? 

bie sí un peso para equilibrar lo que se cambia* 

h^.^dt para afianzar d peso del metd , que 

se daba por las mercaderías ^ obligó i las Cid- 

da4es. de mucho tráfico ^ ó., á los Pripcípesi 

1 qué gobernab^ii 9 i^diWdlr^aSitas'precKMs me- 

tales f ji en dlindros , ó barras , y yá en masas 

de di^r^e peso ; y asimisiño ár imprimir ea 

ellas un selló determinado , y c6noci()b| qué de* 

• MiMfu át clarase el pcs).v y;la£alid^del^9iet9l« Este en 

f»#r#,avijar. ^^ * avtso*,^ y Vna náuzá ,' Icuya certidumbre 

se^avmeot^ á prp^orcioo deja dífía]|tad« j|ü^ 
habfa'dé Teiiiedar^, y^contrAaó»'*^ «¿Ho-w 
un Principe. De este m<klo , y sin tener ea 
á<^0É^pHAb}j)3a»ésca^^in¿» tra^daSói^ 
^tótfift' oueitrÉ edad f:{X)rc media: de Jis 4^ 
n&i:aA'¡ üáa serie* de monumeiitü&t .^ue ceta- 
Jficátf á ta pbsteric^d dg imoc^asicosas ^ y la dai 
1^ Conbdmieiitdi desloa' tiempoií^Ilngare^^ 7 
•J^efsoñas disttflgcádas^o. ))iA ?Arj zr* .! .< 

fil usó de la woneda .pareció tan ven^ 
tajosoy que acuñaban de pro^xisito- nuevas 
'tednedas pam eternizar cdn a^lina: señal ua 
suceso memorable • d para isooserfar* los be^ 



I 

j 



CÍ09 (feíiiQ Pruidpe^ {ttrtículaffmeqte vmadeK 
T^mhka iibticaroD a%tiDat veees en b . aat^ 
gll6cfad#7Mn/fiil!ríc¿^l piesea^ mucfaai 
veces i^guiias monedas^K no «saadose da 
i9ft)9)4l¿idO0'eQ di CMnordbí aínriem soIsNr 
CM9t^JpMn^JnanífiÉt8r dl'KtítaodBiiéalD'y yÉ 

fdiperpetiMiff lamemom de su aointcdmien»» 
^iasigneii Eluomliré, que eotanoes se lesds^ 
ha» en d de iKfe¿i/Kix^ grandes^ sé 

lwrf)iefl;sl Qre^mft lias m»iedasoant^pias¿ 
qiiandd se jüntai» paca la iostruccian ^ y pan 
fiítmaf iioa:séifiie JUstooca én ^algiioa Bíbliodie*! 
-9a:|' 6^ Bicmetaricv 1 !..'/. . /-.\: :/..;. ? 
* : i £kas joolcocieoks sim/fos .nmndadeids > Ar<>' 
cbfaKVdé iarhisiotíá ant^uá^' y ios oiedios 
íxiM i .pfí>poátó pan ^ovmar niu cieínda só^ 
Udóc^'ttettSK^Sa.tráriidiu^ «de los iesA^ 
BMiiPMS;>iiqi«e la aáegtiraiu Sa. poeas tmateríás 
^^119 e^risofiti^w^í bí km»i9«iíettwi]ue ra 
élt»tcy tl»| e8Mdís>% (^. juÉtiitccBíeLde Ja hls>f 
toRía natural , es entre todas las ciencias huma* 
pas d ^ tnais t^o^d^ Vterésa« 

Álffjú9s veces be oído á áaJbiosde buena nota¿ 
Jimatiíté^;c|^ ;Ia f ei}e^^^^^ quejan» 

de4a ñAm y qoe hsy de e^ estudb, y de las 
poiaas pcifsonas^ <^ se aficionan á una espe^ 
¿Sé áe"hístoria , justificada con los rabnumen^ 

\ijbfiu:m,y/^: : ... ■§.,.;...•. /^' 



#..•> 



«ttiGOdtempQraBcosit lo^ Jaedbm^'y €(A mon 
tatrasniaBoa j».f|iK9ah^S quMOb^iá ttwt ím^* 
IcÉBeHKissM loqro^ 1DÍ Uef Bk» 

bttodiecasvy Monetarips ir cierran á Iq^ttrio*' 

losa, y-inciuiaaaBentéw dla^^Qt iSfiJQQ>dt|ritf 
(f!'a)fÓDidÍ9Ci3no'erag|n9tiix>. t^I^ I^ ^o^nsa 

^ '^BBkcB^ 1^c) íy/Jji ioui^óadft iTtfaock» 

ftótaaflipvclBag i3soaaL<«])9en livyjdcono'fiiiry 

jraB^sneaciieocaarua'Máea^ 

ws disdpriorárQtrat^da'laDítitil^ y ^^H- 

liciosaruñoadady Siadendolog^Tvfr^settiiéoiii 
'^il^t^'ÉuíoeBKn.'SgBn re- 

ToKsoaiSeTuna^s^ ^nxKSbUasSifapérafte^^Go- 
thícas^IftyzaQtíDas ylk ot'ha^^i'Il^^ nn; ^cci^«^ 

-diinvyor'fnQf^deM] candgAa ^id nnilqbcffiaiii* 
mado^aittodas ^pvtcsrjd an>or¿fiaQahtiBii<dadj 
:y/ Id ai^eiDÍ¿Q«Qoadejr4iy raecttftMd por «atdift 




tó^M^ ^»^*^"^« iik«»<w*5 ^'ffP'l^^l^/fltAof'lc^ 
i^UáMe ,^ae se (U ^paii <qae «c>«f oma s "qu^lei craiT los qae 
90 jrr^fn¿wi,fii4g4aiiicm liienwaf fem|ia ^ T»n^ l ^^^wt< og¿te^»| 

JauBdo despaes á'quicnieTtSDlfiaJ'tíltinaiko.'oinite en sa tr«^ 

(»♦; Ena fucna de inercia ts aqaella» ijue haae ob cuerpo pof 
^á*Mi4c9ape«iidis«paríqacB0 la mucTAD dtl Inguti^m 



Hnode ua. ^^ ck -meditilai ,. y ttlMm de 

cil hacedftlMWsefKerCDa&esUii^í^K.: . ./ .: 
alfelft^pej^A 9l«r{»fe:íllieu<^fcft^ por--,, ,...,,, 

-t^lt» %!^UíyNÍft.tlto9St«4Í9nfkb^ 

-ij Sa ' y 






t4« Etpe&lta^ de kt 'F/ahiraKta, 
if ttfdO'Seoltncla: ai' contrarío) todo se gnlut 
•a tá memofia al verlo «ensible^ y oaiáé coa 
les hechos ctenn^fBpeMdofy'coa -ti íasigDil 
i^ÍAtivfl áe una Coloafai , con >hs dMorade* 
*ét«l6 uti^afio secalar, de im triimipbo ,^*de 
fa'btfelta-Ms^ y vidori^ d»-< algún Prínd- 
p^ La historia es iin vi^, que empfendé ooe»* 
)íni to'al^adót») ha8ta> Uegar-á los Países mas 
««nkitd») y>d'lbs s^l09-ma»i«t^4loB<^ ¿prot 
|Klkünv«|¿e<Se íkm jponenldS'Ob^o»dikvaH 
ta , nos alegra»-, recrean , y «e-g^i^Muí^ 
'■'. r<9¿fi&%niré-^odds1Ss-inoaaaieiito^^DOS 
p#cbei>ta 4» aot^iMái^ > tos- ^ue - itoas' sé Ififh 
itraltíi^lkttdd^ , laüto^' por la • AecesUlKl <fe> '0^ 
-mefíh^'^^simepot l^prmtitiftiNkd tCtáó^iM 

iaá lüQáwidls ;^(noHttaieñtés4» quienes? d iú¡»> 
*rti6 tíéitipo baoeMdiirafetesi^ ^4IUMM^) f' üiíúf- 
•áfái¡ffm¡mAtíittité8 üÁ flft,'«»rfsPl{érÍ»'l^ 
'dra^lfddá «é- lá last^^ ikiat>i^'.(>M^tD<{ial¡i 
-tKXNKBaar^y itihirlotí snessos»-' " *: -r ■ 
.,, '• ': En 4jt9o tkbpo-ftbtícatnoi las- tttookbi 
. K «^ÜfnaiyeMd béd0« qúe^á^ih t^flioao-leri 
• €tte<'<liyicbiÍ9e¿«Miá IÑiníí* d«iittitiil'ett''ifibcbn 
^9iadraiab(^t>|^iMíñúb<,> <i<i;^ -ésqiáAás úsfr «of 
~ta1»n <»n^iÍBa»'tígefa8í 4s^.ldci«0w .Dei^poestle 
-Iwbec ^mtÉáo- eáas ifáetas < > de • iímkK> «, ijpit 
'^kdMtm'^\^ettiGáái^iíi«)e^tnmé¡'tii «1' p<- 
'^ c6n tu pié^ ^^^ «ef^ df tñodélíh^y 
<)te^ péfÉiiiodas^lai 'deiuto^ m hthU i^kum 

tcadaineia^^^-si para icdOfldMil»-€adN'- 

■ !>'-' tas- 



tómeme con un marrillo pequeña. Esta pie* 
ise se Oamaba "Soita* (^) Solo fahaba acuñáis 
iát Él Tálbcbr preparaba , como todavía ae 
tecé) doe- pedáixM^^ de acero, i^ naodoi de c»- 
fias' 9 cortadas , y termicadasieB^ lina snpeí^ 
líele fiana, y redonda por fas* cnriltes< AlK^se 
grablabianen hueco (^) iiióa'xabezaj ama ctua, 
taieisccfdode armias^i^i ocraf!%üra/^ ség^ua d 
«isd db los tittnpos y^ coavuna^bréve -insoí^ 
^flv'Be esbs<doSiCufhs|iár)<]is&llBmam«vc^ 

enfibs 9 la una estaüá- inmoble > y f^ 9 y la 

otra se movía líbrememe. , , ^solongando una 

nespécwdé'espfgairón- quatrdcáHb^'F^ in« 

^^odüci#se tn el agujara :de' U caja iu^rión^ 

que estando bbn' asegiirada*, . maatania* ái^ eiH 

iti tan firme, como le pudiera ntanteoer* una > 

irtgortuá* (*'*)'.Sdhre esta caja kfiniorrde^po- 

BÍá ; bbrizantáñnebte ]m* moBtá^ éo l9laiiC09 

pdra jrecíbiir so^ inqnresiofr porvuoat¿paft0j|.y 

'por la otra 'la^dal'<cufk> Mperiot »¿ que la cu- 

^htíá Elcbño ttípttmt-y yv movible teaia ':una 

tmpfefficié tfotunda^y tallada^^qne seataba^ao* 

^bire^^la mdotdaf éa Uaobo^ ^' y bi otra .exti^ 

4BÍí^ ef¿ dB ima/^sii^iiciBiiqqadn^ aobre 

'. ' , '-^ • ■; ;" • " qóft 

¡iéÜ99^lii , 'HummirU. Él día <U oy las nonédaí » qae todavía no .. / 
e Meoi^n eHaih» i setMn^n Mwlto tai^lM^f i fYqy^c ^^U; pafc 

•Ide'Trév.OdÍB fiíc* . 
<* C<*P«^r^^^UoiMiaUeA4dS:'9fidbdlSif^i:0 01. C j 
^ /^ Ifistrttiiicmos de hierro de qac nsan los Ptouíot > Kcreado- 
^W> Cena^ros > fte ptfa golpear la pieza t que (rabajan > so .fi- 
. MM ca á.jMido lAo iiwfcjwqbrliii.patirt»> » c«ft Aw-Mij^r 4 Ifl lA** 

jbt > / «M mcsiAk|.ea kpttECMifcii^í * .... 



t %« Espc&acnihík ía.NknndntK, 
^ue se martillaba repetid», y fbertementirt h«r 
•OL que la mone(ii.^ bliiiu»! quedan ilCuMi 
:^rtio6y7 porot^áUKkk.iQ9(frfitte«€tS|ifMé}>t 
«.> Quitabne ^en eite caao» (alinoafida ,y se 
•suButlbuÉi. atraca blaijEft^sa^ptdpt doresee/ilQt 
dbtúdasrJüs.pfósasrdéi-lo^qutIates^ titiUp, po» 

bprobeba lai lotendeocik . ,,-pínft qb^uwAineii 
•cprter.ét(.el cóamcMK^^ fina lsttipl0><yi« V 
\^tey7.'qiii^ mjlwtM w eriiá ich&ém. ^ráfigftc^ 
:9ceiiQ9.i¿gon$(:eQ;.cduda.<ka!Mtsaec ew». 
, í|jolpct*e||ecid(p8»; -.t ::.••• •' ,i. ■.• , .> 
K» monedar ' ' 'Í4^ OEmltitadib máqaiíias lk)gci^)sa^ joor- 
moaetn.. ^tjtín^jtfe tíorv kC a^cacÍDQi felk <te las. expft- 
. -neném ma^-aegoras: dorlftPl^iÍGftacefpickl 
t|no(!bvdcr.afiiiait«: teSitr» y. aci^fíat- diftSQotí^. 
HHiiptdeatsihal abnóródoif-y p6rft(2CteKuáQi! mjcf- 
cdnlá &b(tdDde Ut mba^a^rDejjiiQdtk i; par»! 
"^^uelki^ uacntdit ftendft-cpntidmckta 
-qaanll» a» qt4eirai^a4M0|ie&'ct)saí^t fit>9 1^ 
(■QiitaritaD&>áit.Qftálo> ^qiiil-.iqm»ciij0si:'ináQii^ 
•nasvíqu^aewDi^idifKte! 9iK^£Ü¡tie^ihU^9i^ 
-pie», ana bfev^ dfaodfdkinéúístáiiif».4&^ Ms 
stfbe ipa$o0¿ai(rHqÉ^ibi»^Í¿MaliPfl^.teoii|^^ 
jdj» acordonar ^ y et bc^te» (i^). 




•'nio&K^>eir<]iie"4aa'oeba»<^ so.- las ^folpéaa, 
comoea otia>tieaBpQfei^flobfaÓ£ry^B4iie>:VIo 

-. •-•>.«, iui>;aiíuí n». . > ¡) li. .,-i>j.( ,;. ,1,,. ,,| .. 

■ <M) la.B«iennreMar4eMaacfeU«MM i dtftMtaaitM. Amc 
«1 Fruic<« Uama M«l»«fa»4Mf<itoi«i»MMM. ... • 



Helas ArteiikrtruSivaSf 143 

^oé se hace^f» pasbrlasy y repasadas: por di&« 
fbritet rüll^vd cüindros C"^) df 1 J/MUño^ que 
oerñnidMé pocoü poa^, y por ki^ grado¿jde«* 
ja» Í)réif>erfieii€e M^a^rraxte xfn gryeso propor^ 
«ioabdov^ iiiiifi)mi& Bnlagat odecBfJdir .icsta: 
baiM^^ peQi]^k)»t]i]adrados^ 'CooDbvljada ^n* 
tes^ '9e ireátioe á tánm bnonedas -m illanco^ 
qimduis d&^sivma^ñtud de wj^d poori media dé 
un cortador ^^Jb) dO'adéro^ Htn áffladd^ de; ñ^ 

rtnMapropofóioiíadejpái^cUdí^^ ^za'^ 
itoisifió tiéi»pó<,^ue}»Hiin^ Desr. 

piiesde^cotejadas^y^adas^coú las'i^^ :de^ 
ibetal i «que ':áfVeD ^e modelo^ \^^c) ^ 4:0a las 
piezas de Igualdad di' ipesb, (^) y |)or xxnm^^ 
gmebte igualadas /y lüqadas^ipara quitar Ío qufs 
aobra , y luego ^efbidas^^ ^blanqueadas^ {**e) 
fl¿gan;yácstas3iidiiedas sen '¿lauco ide obrador 
én<SbaiáM^(y'ú\itoír quelasíjnar-r 

<aí<spbfe^t>ofte[;7 tenifia ^ laiiBo^strÑt^y^qa^ 
apretiDdo472od»t¿ifailehdo icada .«neñeda jsn 
.UBiico4e por^ efose dos '^QSM^'KaBaáosj^rs^ 



i • r ■ •' ',.-./ ^ 



: <f »> fc" «««atas ; J^W í^^fc u^ ;^^í>o|m ^ ^"fj^l; 
TA mockio ; pacs «I variar los.^trtis . át fu^rfi > jftlU »^tte s«b 

ni ffrip¡|M»ilii|fflI><lffd9q<9re ibstC^f&%íM:«?F««H4f 4f 
estos toncs «s «1 madio , «que «ntra <n «na HtiiA/itU » tn ^Üt 
€K*n<^4n^édtt^^.4€JioAatt^acr4e1tirítií^wú^^^ ;. 

2»AperadoB, que hacen para esre cfedo.lc llaman BUn^%9$4T* 
■^ «H > IH operación €s operación <ü<« «» ^ Fabrica. 






144 Esfe&domkkdéihMtíiurdlesídL 
este ^fd^^tM^Á^LÁ^ un^^'^^ 
eamposífe k. pieza i llenar ésca&ametifce feodM* 
ks vacíos^ y "figuras^ que hallan en tos^cuñMú 
La máquina^, que propusimos {>aFa redacitri kt- 
minase! pfeai0>^ dos idá aufíeieiito idéa.bife b^ 
que adelgaza hs i)arras.de ioro., ^ (plata^ entre 
l^.mufiecas ^ d ciliadros de tn^KO* -roliKi^eii. 
Aquí nos cefiiréaios á'iá figura del ^^aedém^: 
dor^y áú Bolanne ^ 6 Rúiancin. 
AcorcUwa. - ^ c¿^ iLasf pie2m.t«nctpalds'del Acordona* 
^^' ^ dor son dos danünasde aú9m de can juna Ií« 

9$ néa de grúesasth mitad de4a inscripción ^ é 
^ del cordcmcilio está grabado sohiie -el gruea» 
^ de 'ona de las laminas ^ y la otra mitad enei 
^/ grueso de la otra* Estas dos latmnas son qua*. 
^ dradas^ noolistante qie las monedas en:UbtKH 
99 co seaii redondas, , • . ^^ 

«oixai¿,tra. ^ 99 Quando sc quíere acofdottar 1183 mon«9i 
^^o^deMo- ^^eaUanco^se cobcaeinrbj^s^iatt^ 

^ ijiiodo^ qné «m^y otra est^pnsfcasdt |ilaf 
99 no sofare uBá plancha: dé coboev^fija /W: wi 

99: tnesade madera mi^ gMfia%;y.estand«iAiik^ 
j>.bien de plano sobre la misma plancha la mo- . 
9^ neda^n bIa^co.9.«)Qa lasdos lamíjtiasi cada 
99 qual por el lado .c^esipondíente ^ j, según 
' ^ su .^úesp. Xa una de estas d6s laminas «Stá 
^; firme por mecfio de muchos tomillos 9 y la 
99 otira (^) cofie: por medk) de tiria rueda paa4 
M tead^fó de^impÍQÓá9 que encaja éi^' 

^loé 



(**) Esoí K Uam twrt4iré. 



^¿t/ 






JfA^ 



>.' 



De las Artes instrtédtivas. z 4 $ 
jj los que hay en la superficie de la lamina. La 
,, corredera hace dar buelta á la moneda ea 
,', biaoco , de modo , que al acabar de darla^ se* 
^y halla cK:x>rdoaado todo el canto. En Francia 
,^ solo se puisden acordonar de este modo los es«^ 
9, cudos ( grandes, y pequeños) déla inscripción^* 
y) Dútmne^ sahjumfoG Regem^ á catisa de teneri 
^ suficiente grueso en el canto para admitir la 
^y insaipdon : Pero las demás especies de mo- 
^y nedas de plata, y oto, que se fitfarícan en 
jy aquel Rey no, no tienen sino el grueso sufí- 
^ dente para admitir un cordoncillo en ú c^nto* 

Esta máquina es tan ag^, que un hombre Máquina pt. 
solo puede acordonar veinte mil monedas en "edL^^ "^ 
tin día. Su invención se debe á Castaing , Inge- 
niero , á quien Luis XIV recooipensó magnifica- ^^^ ^^ 
mente , y empezó á servir para todas las mo« 

nedas de Francia el año de *i 68 5* 

99 a."" Acuñanse las piezas , asi de oro , co« 
5, co de plata, (ó cobre) con un Balancín , 6 
y, Bolante , ai qual están unidos los quadrados 
^, de acuñar , llamados comunmente Cuños. El 
5, uno tiene la efigie en la parte inferior en 
9, una caja quadrada con sus tomilfos , y bem« 
'^, brillas para apretarla , y tenerla firme : y el 
^, otro en la parte superior , y en una caja se- 
9, mejante , también con tornillos , y hembri- 
„ lias para mantener el quadrado , con que se 
^ acuña. Ponese la moneda én blanco sobre el 
I, quadrado inferior , k ioimoble ; y se dá al 
.. Tm.Xir. T „pua. 



146 Espcilacuhdela Natura^exa. 
,, punto buelta á los brazos del balando (por 
,, medio de los ramales ) lo qual hace dar buel- 
,, ta á la caja superior y que está fija en aque- 
^ Ua parte. La caja superior entra en d agu- 
99 gero de la caja inferior , que se halla en el 
^ cuerpo del balancín , y dando buelta los bra- 
,, zo6> aprietan la moneda entre los dos cuños» 
,9 de modo , que la oprincíen con tanu ñiersa» 
jy y violencia , que queda en un momento > y. 
yy de un golpe acunada con todas las señales» 
,, notas , é inscripciones » que se requieren » y 
yj hay ea los quadradosL Acuñada asi la mo- 
yy neda en blanco » y á tiene el nombre absolu- 
,/ to de moneda » yá $e llama dinero rpasa» pues 
yy al uUimp examen de los Intendentes ., Jue« 
9» ees destinados para este efeélo ; y aprobada» 
9y corre .en el p^Üco » y sirve á la sociedad. {**) 

EL 

(«*) Hillifidose-la lamittt ¿cí origínil tuihamcnte* díiSt»"^ 

en orden k la ex{»licacioA de tnt piezas, y tiendo una» ik ocraop' 

ración algo diferente de las nuestras > me pareció cendaccntc aña* 

:dtr t como lo he hecho » alguna» Ictrfif i la estampa > 7 j^^^^ ^ 

cada pieza el nombre coman » qae se le di en nuestras Fábrids» 

para que fio se tfch<'jik«iibs.este conocimiento. Son » pnts > cono 

se signen (Véase la estampa para acuñar monedas) A % ^c^rdiwé' 

d0T f esto es , toda máquina oe acordonar. SS > SS ton guarro pie* 

aiasi UamadA. ^miZ{ai;> puestas i^. los dqs 4ados» y tienen >■> 

C4»4//r4. e¿ duVbir tallado él C«ri#jt. C, cigneña > qoegoM^' 

na t y-mneya a^unaVuef^ j( ó.piñoii.-^n fh C^rrederd > eo que están 

los sefrillos delun lado, estaif4o los otros dos serrillos en otra 
. .• *. ..... . • iiifí- 




e cae la moneda después do acordonada. B , £»Uwte > h Bdldmt9W» 
c e t^ Brazo, o o. Bolas de plomo para el pe$o V B B« Husillo. C Ci 
Sortija » que one ^r medio de una muesca i^ encage i i que. "^' 
man RaMurs , el husillo , y la cafa superior , en que está yoc^^ 
el cuno supet ' —-••*•' - ««*** 

el otro cufio. 



el cuño superior ; SS , Caja inferior, en que se mete » y *i^^ 
cufio. h> Cmm » d ijéédrdéU superior, á» Céi§ » b f^'f^ 



De Jas Artes instruSUvas. 147 
EL RELOX. 

HBmos reservado el relox para el ultimo 
de los iostrumentos , que sirven de ias* 
truir á el hombre.* El relox , así por su uti- 
lidad 9 como por su ingeniosa estrudura y dá 
mucho honor al entendimiento humano. Aun 
el rebz mas tosco^y mas antiguo , qual era 
el Volante 9 i quien acompañaban un Cymba^- 
lillo basto, y lúgubre^ i*^) no dejaba de ha* 
blar desde lo mas alto del canapanario , que le 
sustentaba , dirigiendo á todo d Pueblo sus pa< 
labx^Sy y reiterando en iguales espacio» los avi^ 
sos 9 que se eisperan de élla& Todo el día se 
oye. Vela, y habla toda la noche á cada par« 
tícular en los intervalos , que le deja libres el 
6ueño. Dá la primera señal para la oración , y 
las preces; hace abrir las puertas de las Ciu« 
dades ; convoca las asambleas , y anuncia to« 
Cosíos trabajos , según se váa sucediendo. T 
-ea fin , el: relox es la regla de*la sociedad. 

Ti WS 



4« » qve seiata pM It pacte Ufcrtár It moneda. « n> Rimalec, 
para que circ el trabajaáoc. mn i mm > Tablas por donde sube» 
y baja U caja saperioc, y tieaen vaa ranura • por la <)aal están 
encajadas • 6 Emrámmrédas con el cuerpo del rolante. V» Cepo. D> 
Sitio donde se pone el «^c«lr4ii*r. 

(*») Como el de la $a...- pone en su Ubm» M. Fluche ; y i|nie- 
re decir » á lo que parece > conio el Relox de la San arican a ; el 
qnal está eo el segundo arco del Puente nnero de ffuU • sobre 
el Sena. 



148 Esp^acuh de la Natarakísa» 
LOS REIOGES DE RUEDAS. 



L 



0S> relogies de ruedas son uoas máquinas 
M*dw dÍRdS .i ^ compuestas de muchas piezas di&renteSi 
gería , por que todas concurren « por razón de la iguaU 
Dtrhim , Su dad de sus movimientos a dindir el tiempo 
^^ y Tiuauft. ^^ partes iguales. El principio del movimien- 
to en los reloges es no peso, ó' un muelle^ 
que hace dar bueltas á las ruedas ; y viene i 
ser una péndola , ó un botante con un muelle 
espiral , que proporciona el movimiento , y le 
hiípe igual ^ y uniforme. 

Los r^k^ges , ó son de campana^ 6 no. Para 
que un relox sea de campana 9 y dé las hom^ 
es preciso aumentar las ruedas, los muelles, y 
algunas otras piezas, que varían mucho, seguo 
el ingenio^y gusto particular de cada Reto? 
^ero. 

Llamase movimiento de un relox el coo* 
junto de las piezas , que mueven á las ma- 
nos {¡^) de la muestra; 6 que fe hacen dáf 
•las idras al relox. Quando * un relox di bs 
horas al mismo tiempo que las señala , les dá 
el nombre de primer movimiento á las partes, 
que hacen andar las manos ; y el nombre de 
segundo movimiento á las que causan el sonido^ 
y nos dan las horas. 

El 

' (*») o Puiíttrét > b Man$eUUi , 6 «^^n;4I > son todof lombro» 
^ac asaa ioaif^rcBumcatc los Rclogcros. 



Be las Aftes inst^roas. 149 
El carador propio de un buen relox es an- 
dar regularmente: pues sí se adelanta, ó se atra- 
sa, caminando unas yeces de espacio , y otras de 
priesa 9 no puede ser medida justa del tiempo* 
Para que un relox no frustre el fio que se desea, 
es menester lo primero , quesea regular, esto 
es , que esté tr^^jado, según las reglas del Ar- 
te; y lo segundones predáo determtoarle^aque* 
Ua.ígf^dad de movimiento , que ae'nedestfia,y. 
mantenerle en ella. En adelante supondremos, 
^ue las piezas de un rdox no tienen defedo, y 
que de su parte ninguna cosa impide esta igual- 
rdad de movimiento* ' . « 



LA FENDOLA ORDINARIA. 



1 1 I 



EL prbctpio del movimiento, de una péof 
dola ordinaria es un mudle. El n^iKHen 
una plancha de acero perfeéianíeote martillad^ 
y lisa , arrollada sobre sí misma , de modo, que 
dá muchas bueltas, formando una figura e^caL 
Quantas mas buegas diere esta plancha-^ tanto 
mas se consolida, y afirma,: procutandA deseo* 
.redarse, y deshacer la iigbra espícal éú ^que la 
han puestOi. Para dejar el muelle con esta figiira 
espiral, tirante, y fuerte, se encierra en un qiliv- 
dro hueco A^qoe seBama; tambar^ (^^«y^es^á 
•atravesado de un árbol , que le sirve de ege. 

.:' •'> ' El 

él le Uamaa Mmtrtf ñtni» 



150 EspeElaculo de la Naturaleza. 
El muelle se une por una de sus extre* 
midades cx>n este árbol , que se coloca ^ de 
modo qu^ permfinezca icnmutable » y í^jo , y 
por la otra se afirma á lacircuofeneacia interior 
del cubo : de modo , que dando éste buelta al 
tiempo mismo 9 que elarbol se queda immo* 
ble, es preciso, que se vaya el muelle arro* 
liando al arlK*^' , y ñ d qtriíadá su buelta ú 
Goatiiario,e8 cocis«(}ueocia',qae se desarrollar 
rá necesariameote el muelle. 

Estando , pues , móatado el muelle, hace 
Fig. I • 7 2, fuerza para bolverae á su natural postura , de 
pend^^ %^ suerte, que no pudiéndolo conseguir, Uebatras 
"■•"*• sí la circunferencia del cubo , y todo lo que en- 
cuebtía. asido á día : estiende su acdoa al roda« 
ge, que se compone de cinco ruedas , sin com- 
prehender en ellas las que se hallaa entre la 
]!H]ettfa,7lá plahcha,á que está unida la rue^ hf 
está áob«e: el cubo, y tiene 8 4 dientes , (^a) los 
quales' entran en los puntas del piñón de la rué* 
da B^ que se llama rueda tercera. (*^b) El piñón 
tiene catorce puntos ^(^c) y la rueda B 84» 
como la rueda A t la rueda B encaja en los 
puntsos del piñón de la rueda C ^ llamada del 
árbol grande^ porqpie d suyo atrariesa la mues- 
tra , sale fuera, y gobierna d minutero ; por 
la qnd fa| llaman tambíea fifeda de minu- 

(Mit) o Puntoi. 

(Mi) O Mediana, 

(•«t> Los ^UeacM • ^ paocDn áe M |»f3kNiei *tc Utrnuí cátt- 



Be las Artes instrt^ivas. i y r 
tos. (**) El piñón tiene 7 puntos , y la rue- 
da 78. La tija C entra en los pantos del 
piñón de la rueda D , llamada rueda de canto. 
£1 piñón de esta rueda tiene seis puntos ^ 7 
la rueda 70. La rueda D entra en los puntos 
del piñón de la rueda Cathalina E , cuyo piñóa 
tiene seis puntos , y la rueda 3 3. 

El muelle se desdoraría por ra2x>D de sa 
fuerza elástica precipitadamente > i baria dar 
bueha á todo el conjunto de las ruedas , y 
punteros del relox con una ligereza admira^ 
Ue 9 si úo tubiera quien moderase la acciom 
Moderase 9 pues, por medio de un peso cxA^ 
gado, que se balancea , y oscila de la der^ 
cha á la izquierda , y de la izquierda á la de- 
recha , dándonos con esto modo para arreglar 
la fuerza del muelle, que se encerró en el cu^ 
bo. E$te peso está unido á un hilp , ó á una 
varilla de hierra de determinada longitud. Pá 
conjunto del ' peso , y de la vara le llamamos 
péndola i {^) h varilla se afirma por-^iv extre^ 
midad superior á un árbol horizootali/ que 
se mueve al rededor de sus eges 7 esté arbcd 
tiene dos pdletas ,. (**) enr que tropiea^ii los 
puntos de la:ru»^ Cáth^liña ^ xuyo: disúhe^ 

(»*> A csea,nic<ia le Uinnia' también rsjftf. nombre ^«c Ja,t|Z* 
remos aqaí » lio obstante ^úe conduce el míntltero • para di^^a- 
gttirUde otra rueda de minutos» llamada en Francés de Rtmv»j* 
y nosotros la llamaremos Ru9Íú it Mimut9t » h MimuutA , como 
le llaman nuestros Rclogcros. 

(ft«^ Machos kan tomada yii la Ueenela de llamarla Vendólo» 
cstendiéndo también este nombre i todo el lUlo^dc ^^indoU;' 

^*) Algunos les llaman PalctUUs. 



r $ ir EspeSkicuh de la Naturakzam 
tro es siempre la distancia de la una á la otra 
paleta ^ y sus planos ^ó superficies planas forma-» 
lán uo ángulo de casi cien grados. Quandouna 
de ^s dos psdecas tropieza f queda la otra paleta 
en el ay re : pero porque no puede el peso, q\¡t 
balancea ^ moverse , y oscilar sino en detemat- 
nado tiempo , se vé la Cathalina detenida altera 
nacfaimente por las dos paletas, y tanto estará 
mas tiempo detenida , quanto mas tarda es la 
péndola 9 ó quanto sus vibraciones duran mast 
Es daroy pues, en esta suposición , que comoá 
cada vibración dek pendob tropieza la rueda 
Cathalina con una paleta 9 y que son los puntos 
opuestos los que padecen este encuentro alter- 
mtiro, déla celeridad, ó lentitud de las vibra- 
tíonea de la péndola depende la velocidad,ó es* 
^acio con queda buelta todo el rodage. Y co- 
mo no puede desenredarse el muelle, queesdi 
en d Cubo , sino á proporción, que el rodage 
€>bedeoeásus impresianes, se sigue, que iatr» 
lando » y deteniendo la péndola al lodage^ 
modera la fuerza del muelle. El encuentro alr 

temativo de las paletas del árbol de la pén- 
dola, y délos puntos de la rueda Cathalíos, 
te Uama escapei. (^) La {)erfixrcion de es» 
^escape es una parte esencial en un relox. 

Bara que esté libre de defeélos , no debe al- 
te- 



I k 



(M) gcc5 <f • MquliHfU AlgasM Ofidalet dicen %tnifmdn^ 
IcaliaM 4V««f •. Uc. Ut^MHtét* Fr. Sfkéffmm- 



De Jas Artes tnstfuSllvas. ir j i r 

terar el isocronismo , 6 iguald^icl en 1^ diira*^. 
Dión de las vibraciones de lá péadób ; ^oi^ 
que haciéndola^ ésta de su^'o eh tiempos igua« 
les , siempre que falta la igualdad de sus osci* 
laciones' altera todo el movimietito del roda- 
ge , y la medida del tiempo. Los Maeistros dá 
esta Arte, que saben muy bien quántocon-^ 
tribuye un escape perfefto para la regulari- 
dad de un relox, se aplican particularmene 
á descubrir los deferios de los escapes anti- 
guos, para reformarlos, ó inveiUar t^capes masf 
perfeélos , y ajustados. Aplaúdese con razón 
el escape y que halló Mr. Gourdain , uno de los 
mas industriosos Relojeros de Francia ; y mas 
quando aplicado á los reloges de faltriquera^ 
ha prochKido el mismo efeéto ^ y sieoipre fe- 
Mz. 

Las ruedas , dé que acabamos de hablar, 
sirven para arreglar el movimiento con que 
el muelle se vá desenredando del cubo poca 
á poco, y el nun^ero de sus puntos debe siem-- 
pre convenir con el Büméro de las vibraciones 
de la péndola. Pero ñiera de éstas , hay tam- 
bién otras ruedas ocultas entre la muestra , y 
la platina , i que se une la muestra misma , y 
sirven para moveir arregladamente los punteros. 
Todo este cotijunto se Uafma quadrjtura. 

Para percebir esta disposición de las rue- 
das , y conocer bien su efeélo , es menestet 
traher á la memoria lo que poco há sq di.xo: 
Tonu Xm V esto 



I $4 EspeSacuIo de la Naturdeta. 
esto es , que el árbol de la tija atraviesa la 
muestra , y pasa por su centro ^ entrando al- 
go apretado en un cañón , que llaman de mi- 
nutos , (*'*') sobre el qual está el minuteroi 
que es lo ultimo , que se coloca por U parte 
exterior. También trahe consigo el mismo ar- 
bol un piñón , que entra ea la minutera F| 
cuyo piñón tiene seis alitas , ó puntos , que en- 
tran en los 7a puntos, que tiene la rueda de 
la muestra G. Esta rueda.de la muestra está agu- 
gereada por medio , y la atraviesa el canon , y 
el árbol de la rueda de los minutos. Sobre esta 
rueda misma de la muestra está un cañón pe- 
queño , que forma un mismo cuerpo con ellai 
y que dirige la mano de las horas G. 

E^to basta para que se entienda el modo 
con que se pueden bolverla mano horaria, y 
el minutero acia la derecha , y acia la iz- 
quierda , sin desordenar cosa alguna en el mo- 
vimiento de la péndola ; porque como el canoa 
de minutos no toca al árbol de la tija ^ sino en 
quaoto se roza con él » se sigue , que si nole 
hacen violencia 9 rodará el canoa siempre que 
la rueda dé buelta ; perp si : la frotación se 
alterare 9 sea la causa la que fuere 9 dará el 
cañón las bueltas^ que'M quiera ^ ao que las 
dé la tija , y estando el n^inutero sobre este 
canon , le seguirá sin estorvo : por otra parte, 

i co- 



'De tof Artes ínsi rutthds. i j j 
como el piñoa de el canoa de minutos entra 
sus puntos eor los de la rueda F , la rueda F, 
y el piñón déla rueda de los minutos en la 
rueda de la muestra G , con cuyo €á ñon se 
Junta el minutera; se sigue , que sí éste lle- 
ga á dar buelta sin la tija , la mano horaria las 
dará también* Por esto se vé, que si la péndola 
$e adelanta , 6 atrasa , se pueden atrasar , ó ade- 
lantar las manos de la muestra para ponerlas á 
la hora , que se desea. 

Veamos yá el modo con que las ruedas, 
con los números , ó puntos , que hemos su- 
puesto, hacen dar al minutero una buelta á 
toda la muestra en una hora , y á la ma- 
necilla horaria en doce horas. Para este efec* 
to notaremos , que si se divide el numero de 
los puntos de una rueda por el numero de 
los puntos de el piñón , en que entran los 
de la rueda , nos dará el quoto (**) el nu- 
tñero de las bueltas,,que dá el piñón , mien- 
tras k rueda dá una : y ' dejando dicho , que 
la tija C tiene 73 puntos, que entran en el 
piñón déla rueda de canto ,' que tiene 6, á 
cada buelta ^ que dé la tija, dará 13 el piñón 
de la de canto, por ser 13 el quoto de 78 par* 
tido por 6. Del mismo modo, y por la misma 
trausa como la rueda de canto D tenga 6 6 ptíii« 
tos , que entran en el piñón de 6 de la ruecib 

Vi Ca- 

(««) Esto es » t\ numero , que sale en la par(i«ion « por egem* 
pío 9 si 12 se parce por 4 > el qaoco es }• 



\ 



r 5 6 EspeElacuh de la Naturaleza. 
Cathalina E , se sigue , que partiendo el 6& 
por 6 9 y siendo el quoto 1 1 j será éste el 
numero de bueltas ^ que dan la rueda Caiba*- 
lina^y su piñón, mientras la rueda de can- 
to dá sola una. La rueda Catbalioa £ tiene 
3 3 puntas, y cada una encuentra en una buel« 
ta , que dá , con las dos paletas del árbol d? 
la péndola : luego en una buelta de la rueda 
Cathalina encuentra el árbol de la péndola 
66 veces los puntos de esta rueda : y porque 
la péndola dá una vibración cada ves que 
los puntos de-la Cathalina tocan una paleta, 
se sigue, que á una bueUa de la rueda Ca- 
ihallna dá la péndola 66 vibraciones. De- 
tengámonos aquí pafa resumir todo esto. La 
tija dá una buelta , mientras la rueda de can- 
to dá 13 i y la rueda Cathalipa i.i , mien- 
tras la rueda de canto dá unai Luego mien- 
tras la tija dá una bueUa. , la ru^da Cathali* 
na dá tres veces 1 1 bueltas , ó lo que es lo 
mimo 143 buelias : siendo , pues asi , que 
Igsientras la rueda Cathalina dá una buelta , la 
Ipépdc^a vibra 66 veces , es preciso , que mien- 
:iras. la ' rueja Cathalina dá 14.3 biifítas, dé. la 
.^ndpla 143 veces 66 vibraciones, ó 943 S 
! vibraciones»: La lija ^ ; pues , debe dar «u buel- 
*ta ea upa hora ^ porqu? el árbol ^de esta rue- 
da Uebá conmigo e{ teiBulero , que dá la buet- 
-táá toda lá muestra en.u'isja hora, con qne 
en el mismo úetnj^ de una hora vibra la 

péfl- 



/ 



J>e Jas Artes ifMruSHvas. 157 
péndola 9438- Pero se debe aívertir , que pa- 
ra que 4a péndola haga este numero de vi- 
braciones eo una hora ^ es necesario ^ que 
su longitud sea de 64 lineas , y ^ : 6 dé 
5 pulgadas , 4 lineas 9 y .^ : pues si fuera, 
mas larga , oscilaría menos en el mismo 
tiempo y y los números propuestos no con- 
vendrían yá á esta pébdpla. Lo misrdo su- 
cedería y si fuera menos corta ; de modo > que 
en este caso baria mas de 943 S vibraciones 
en una hora. De aqui se sigue 9 que asi co- 
mo los números 9 ó puntos j que se dan á 
las ruedas tija y de canto 5 y Cathalina son 
determinados y de suerte , que con ellos y y 
no con otros dé la tija su buelta en una 
hora 9 asi también debe ser la péndola de 
cierta longkud : con que una péndola dé 
5 p\|Igadas , 4 lineas , y ^ ^ la tija , el pun- 
,terp , que ccfnduce^ y el cañoncito del mi- 
nutero con un piñón y tx:)do formará su re-^ 
bolucion y y dará su buelta en una hora; la 
rueda minutera F dará también su buelta 
en reí mismo tiempo de una hora y por- 
;que tiene iOtros tantos pantos como el piñón 
de minutos: la rueda de la muestra G^ que 
-Iteba la manecilla de las horas ^ tiene 7 a pun- 
; tos : ,con que si se divide este numero por los 
del. piñOn .6 de la rueda de minutos y el quo- 
to es- 1 1' fes' eir numero de -bueltas , que da- 
rá esta rueda:» mientras la rueda de la mues- 
tra 



I í 9 EspeEIaculo déla Naturaleza. 
tra dá una: asi la rueda de minutos > y la 
tija darán doce bueltas , mientras la rueda de 
la muestra diere una x con que andará toda 
la muestra ea doce horas , supuesto que la tí* 
ja la anda en una. 

Las dos primeras ruedas A , y B sirven pre- 
cisamente para determinar el tiempo , que la 
péndola debe andar , sin ; darle cuerda. La rue« 
da tercera B tiene 84 puntos , que entran en 
un piñón, que tiene 7 , y st une con la tija 
C. Si 84, pues , se parten por 7 , será el 
quoto r a , el Qumero de bueltas, que daráa 
el pifiott dé 7 , y la tija C , mientras la rue- 
da tercera B dá una: la tija C dá 24 buel- 
tas. en un día, luego la rueda B dará dos en 
el mismo tiempo. Por otra parte 9 dados á la 
rueda A 84 puntos, y entrando en un piñón 
de 14 de la rueda B , partidos los 84 por 
•I 4 > el quoto 6 es el numero de la^ bueltas, 
que dan el piñón 1 4 > y la rueda B , mientras 
la rueda A diere una sola : y dando la rueda B 
dos bueltas en un dia, en tres dias dará 6 ; y 
porque la rueda A dá una buelta , mientras la 
rueda B di seis , se sigue, que b rueda A dá 
una buelta en tres dias; luego el muelle , que 
está en el cubo, dá. también una en el mis- 
mo tiempo, y sedescubrej'fy se desembueke una 
espira: con que si tí muelle * tíenfe dñco, ar- 

- rollado sobré ^-mismaj' y al rededor del árbol 
del cubo, andará .¡a péndola quince dias ^ áa 

:M dar- 



De las Artes hstruSiivas. i j 9 
darle cuerda. Pero como si se esperase á que 
el muelle se desarrollase enteramente , no ten- 
dría fuerza bastante con las ultimas espiras y les 
ba enseñado á los Relogeros la experiencia, que 
en lugar de cinco espiras le den al muelle ocho 
y media ^ para qué anden regulares sus reloges, 

EL CARACOL. 

EL caracol tiene la figura de un cono trun- ^%- ^• 
cado, ó por mejor decir , de una Campa- • 
na : este caracol es una palanca perpetua y que 
corrige la desigualdad de la acción del muelle 
real , metido en el cubo , y obra de modo ^ que 
siendo por sí misma desigual ]a acción del mue« 
lle,la iguala, y hace que obre en el rodage 
siempre de un modo^ y con una igualdad per- 
feéla : y esta es la causa de la diversidad , que 
se vé en todo el grueso de la altura del caracol. 
Quandó se dá cuerda al rélox , comienza el ca* 
r^col á cubrirse con la cadena por la parte infe- 
rior > de modo, que al llegar á la superior , yá 
está todo el muelle recogido, y arrollado, <]uan« 
to es posible en el cubo. Siendo , pties ^ en este 
caso la tensión del muelle 9 y su. fuerza elástica 
la mayor,que esdabl6,y la mas aétiva , que 
puede egercitar sobre las ruedas , se corrige , y 
disminuye , haciéndole obrar en el caracol , y . 
consiguientemeáte en el rodage por medio de 
una cadena puesta ,ea la espira mías cercana: con 

lo 



m. 



1 6a Esfe&acuh de la Naturaleza. 
\o qual obra con una palanca mas corta ; y 
dispuesta con tal arte , que á proporción , que 
disminuye mas , y mas la fuerza de el muelle, 
que se vá desarrollando , se alarga, y fortale- 
ce la palanca , obrando con mayor añivi-* 
dad , y supliendo el defe&o de} muelle. Y asi,, 
la pérdida sucesiva de las fuerzas del muelle 
se repara con la ventaja de la longitud sucesí* 
va en la palanca. 

,Ved aqui aora un méthodo para abrir 
las espiras del caracol con aquella igualdad, que 
es conveniente. Es preciso mantener firme el 
árbol, AB, para que dando buelta al rededor de 
él, el cubo C G se apriete, y ponga mas tirante 
el muelle, quedando arrollado en el cubo mis- 
mo: para este efedo es necesario vestir el cubo 
con UQ cordón largo de seda , bastante delgada, 
de modo, que se cubra el caracol, y á atar á una 
de sus puntas el peso D , que sea de quatro on< 
zas. Este peso hará dar buelta al cubo al rede- 
dor del árbol A B ; y desarrollándose el cordón, 
se alargará. Hecho esto , es necesario poner un 
hilo F £ horízontalmente , 6 paralelo al árbol 
A B , y señalar alli el punto G , en que el peso 
D le encuentra , deteniéndose en él : luego es 
preciso también ir añadiendo sucesivamente 
pesos de onza , y á cada peso , que se añade, es- 
perar que pare el cubo, y notar después en el 
cordón el punto en que toca al hilo horízou' 
tal : de esta manera se tendían en el cordón 

otras 



De W Jíkés pf9stí'j£lSmé^. ^z 
oaras' tantas divtefones, qnaatós; pesos: dr uo» 
onza se hubieren añadido al peso D i si. se 
contioda la operadon^ hasta que el cordón sea 
bastante largo , de suerte, qvk Ikfgúoá cubrir el 
caracol , se tendrá lo <]tte es fieoesarioipsira £>ca 
fbarle. Esto sopuéSio-, lo •^primeio qneaoia 
es preciso para perfeccionar esta operadon, eá 
hallar las longitudes de la palanca j que cor- 
responded á* los diversos pesos 9^ que {»rdUu« 
jeron las diferentes largurA, que se fiieron'lia- 
Uando en el cordón , 6 las que han dado las 
ránsioties iuCesíVas del tniífellé. Sí* fuese ¿é-^ 
Cesarlo 9 por egemplo, hallar la longitud, del 
brazo G H ^ guando el muelle tira con unsí 
ftierza de seii ón2ás ,6 quaiidaet cubo M)$tíend 
un peáo dé seis üfizas^ supuesta su base de if 
partes, la tomo en A seoaSdiaímetro BO^ y 
fermo esta piropbMSon : cdtlK) & onfeas i 4 on¿ 
kas,aá'BCd@?a4 partes á Q-fl de i«. .Ldi 
¿¿más htMM áe^hallar&i - cob otros cífaitas pro^ 
pottídbes^ ciAnii^divtsiMes áe han faecbo, y 
notddo eci-el^ioidM. Lo segundo ,; para po^ 
tíer sobré el caracal tas ditérsas' lragitude^.de 
palanca, que se han-^déterminado del fnodd 
qne loibáftióii dé rdedr^ ^ es precisa formar el 
caracol, dé modo, qügsevaya disnlím>j;V<f^ 
do de 2^p iarriba ; dfe manera *, ^ue: la pri* 
ineira divkion del cordón e«té>entfé BC^ y 
ta pátaiiéa ," que Corresponde á los ^pesos de f 
únzf& ) q^'i \ú ^sfcguixila áiñüos del cdfdóA 
< - Tm. Xir. X ea- 



Fig. Vt. 



ij 



t6% Esp^áctúo di h Naturakia. 
6sté entre la palanca , que corresponde al pe» 
so de dtico onzas 9 y la palanca G H 9 que cor* 
fe^nde al de seis , y asi de las demás , has- 
ta qü¡¿ la nUima división 4gX cordón esté entre 
la pemiltíma , y la ultima pajanca , que es la 
wogs certa de todaa, yl en qtie se debe acaba» 
la parte superior del caracol* 

^ IDEA^ D ^ UN RE LO X 
'■ \ . ■ ordituriQ» 

» » • 

I! OS reloges ordinarios señalan los minu- 
^ tos$ y si se quiere ^ los segundos* Las 
piolas, que tienen son ^tas : cinco ruéSaS) 
sin QCttitar las 4e\ la quadratura ; un iiubo, eo 
que se iiHroduQe el muelle real^ primera pau« 
sa de su movimiento ; un carac<^i un bolán- 
te » UB muelle espiral ^ y un registro, que sir* 
ye paia^ aflqjar > 6 pón^r tifiante j y ;fu^? el 
muelle* j^ muelle; rre^l , qiie^^ meffi en A 
cubo ^'.gjbra en el caracol por med|o de una 
cadena 9 que yá está arrollada sobre el cuIxh 
y yá sobre el caracoleó parte sobredcubo^ 
y parte sobre el. CEy^cúl. 

Pe las cinco ruedas , I9 primera es Ai 
tampa de i« que tfii la del caracol y y tiene el mismo ^ge» 

7^lxZié¿ 6. árbol que él; de tal modo , que no oto? 
dou. Fig. V. i^n jg ^ qy^ ^j caracol puede d¿r bueltas sin la 

fueda^ la rueda no las p^uede.dár sin e) ca- 
}»CoU el catacol di bueltas án la rneda^quao- 

í do 



/J%r hts Arta ihst'n^has. , . i6s 
do» moQtail teaelle:, qué^está eii'elqubc¥ 
parque al usar kfelaüave^ Üaitdo 2)QrUas^ al 
Canufo!:^ y al chbo , se pa^ h cadena rde la 
sapeffide del^ cnba á la del cataool » y ae 
mueve éoe^sin. que se dé buelta fdguoa U 
taeéX'hyJCXTfo piaoor» yé <n.a«/QuiMtKÍ3«e| 
iftiidb e^ y$ ononfefdo > y ia^ xttira h^ñ$ 
4a basedel.caraód^ que se vé' figílf^Kbi fcoo 
pniMoa recurbos, y ohUquoa (^ en H $ y que 
está como anegada ed el gpieso de íla ruede 
tle caraci^l A y. éncoefatiá. UBa^ piesa ^pequeña 
'de cobremoíriUe al:redál0b de uú punto fi* 
JDI9 que- pentoite á los v puntos , ^tie cor* 
tan, y se deslicea > quacUo. sé di cuerda al re* 
lox , y que los detiene , qnando se quiere dar 
ImeUtasal caracol áda taparte cootrana* Peto 
eo esté caso , tanto íilf caracol > ostno su iruer 
da, obedeoeo juntos i la cadena ^ como si for- 
maran un solo cuerpo^y porque el muelle del 
cidNi'obra' por medk>' de la cadena ;eaíeL(Ca^ 
racoi^y consigmentementé en brue^ide ca- 
tacol'^ todo eliTodagb ae, halb .impelido. 9 y 
obra en todo'él»de modo , que el movimten- 
to*se comunica basta los punteros » que en la 
muestra nos ^ixi señalando las horas» La segun- 
da rueda B jelhnha' tíja^^y es aquella ^ cuyo an* 
ho\ sale'foera^ adrayeáoflo la nraéstrá» La ru^ 
da C seJUuna h rueda tercera (^ pequeña. 



X. 






\ 



M64 EspeQacuhdéhNaHiNíéSa. 
La rueda D 'se Ihma *Ia raeda de canto j y k 
if iieda E tmát Cathalioa. 'Todas «tas jruedas 
tieúéa un píñcb ^ exoepto la krueda A de 
tairáCol 9 y todas cinco se vén , quande se 
lébánta el relox 9 y ^ se saca de s^ lOifa * pe* 
k> hay ófras, queeseín eDavboartas.éntfe la 
muestra 5 y la fvim^ia piadna ; y emú ps? 
táél igdbieráo de hs manédttis >J que apa¿ 
MOetf e&la tnue$tra > ó' quadrante : modi?Q 
^r que las dan. el nombre de qtadratma 9 h 
K^oalresiá ooóspuesta de dos piñena ^'y dos jrue- 
dásr El {>itiaaero delós dos (dñoaes está sobtt 
un cafioO) en que entra con MgasfSk «ürot^ciafi 
d arbdi de la tija, de suerte 9 que d cañoo 
puede dá? bueba acia h derecha 9 é izquier- 
da sin la rueda del acbol: safare que estápuefit 
«O9 siempre que ke^faaga.fiíetn.proporckñadt^ 
y capaz de vencer h .£r6tacion^^ Este 'cafloo^ 
llama cafion de minutos^tromo yá^aethadi- 
tÁo. El pifkm éntm con sus pontos efa>U mi- 
nutera F , cuyopiñon mueve lá roeda^de U 
muestra G* Está rueda de la.mtestta está co- 
locada sobre un cafk>n 9 en que . entcan sia 
frotación alguna el árbol dé la tija 9 y elrta- 
•iíon de lor minutos» Este cañón condoce al 
minutei0^9:6 manecilla de ios nuútittef que 
for consiguiente. dá lahudta:á Ja.mueitfaíeÉ 
d mismo tiempo que la d|ar y d !cañáti ii^ 
ia. rueda G de la muestra conduce 9 y niaii- 
tienes h maneciUa de las bohis « la dual dá 

tam- 



I>e:hs j^es instrt^has^\ 165 
«ambleo 'iUíbaehdeuet uúsmo tiempo que esta 
tueda* Es|a figura V sirve ^solamente f)ara qne 
JM: frjean to píesEas^ que si s& pusieran coa la 
{mrapeiStiva, y apariencia que tienen ^ quando 
€Stán uóidas^ se querían ocultas. 
.' ' ¿os namerto » que se. dan. ordinariameóf- 
A^$l las rueda^^y á los piñones , son los sr^- 
guientes:á la rueda del caracol A 48 pun^ 
(tos^: á !la tija 6 54- puntos ^ y un piñón con 
I a alitas 9 6 puntos ; á la rueda tercera pe^ 
4]u6üa C 48 pttotofi., y un piñón de 6 ; ft 
Ja-Tueda ;4e csanto D 48 puntos , y un pi^ 
j5on de. 6^ á la rueda .Cathalina £ 1$ pum- 
itm 9 y un ptñoo ds6 ; con algunos núme- 
ros difeteoces de estos se godria conseguir d 
tnhmo a)oVÍ0oientO ) y dar bueltas á lás.ma^ 
mciBas de la muestra; esto es^ álá de los mi- 
5Mit9s en .una bora^ y la de las ¡Jboras.ea i¿ 
¿imitbmonos á calcular solamente lo que está 
.en uso. ^ . ' 

\. Si seí parte dt numqrd 48 de la rueda A 
:porel:oumero la del p^ñoo.de la rueda fl, 
jel qvítao 4 es el numero dé im bueltas , que 
éka la rueda B, y su páñon , mientras la rue- 
da A dá una. Si se parte también el nume- 
ro $ 4. de )a (rueda B por el huínero 6 del pi<- 
ñon de la liueda G, el quoto 9 es fü numé^ 
2f0.de budltaif de la rueda C> y, de snpLp^ 
^mientras la. rueda £ dá una. Si se parte el 
numero 49 de la rueda C por el lumero 6 
^ /^ del 



1 66 Espe&acob déla NatuféJexa. 
del piñón de la rueda D, dquott) 8 esd m»» 
fnero de las bueltas de esta roeda , y de sa 
piñoa^ durante d tiempo qoe la ruada C d4 
una. En fín^ sise parte el min^o 4^8 de la rae» 
da D por el numero 6 del piñón- de la rueda 
Otbalina £> el^oto .S[ es el numero de las 
Wttas de 1» rueaa.$^yde8U>píi&mientrai 
dé una la 'rueda IX 

Veamos aorad numero de las budtt% 
que dará la rueda Cathalina ^ qn tanto 9 que 
áat^a-^B dieréuna6ola.J[AraedaCdá9buel^ 
•tas y mientras la : i(ueda IB dá una $ y b rué- 
lia D di ocho, mientras dá lina ú^ rueda C 
liuego mientras la rueda C dá 9 bueltas 9 la 
vueda Ddá 9 veces 8,6 7a butltas; pe- 
to mientras la ráeda D di una* budta dá 8 
4a rueda E: lu^o miemras b' rueda Ddá 7% 
¿ueltas, dá h rueda S 8. vecesf 7 a', d 576e 
pot cqnsiguiente 9 mientras la rueda Bdá una 
buelta 9 ó la rueda C 9 9 y la rueda D 7^9 
la ruedan dá 576ipero h rueda B dá una 
Jhiuelca en umt bori^ porque -su arboI>tÍened 
smnutera; lue|o lá foedaEdá 576budtasdi 
^mismo tiempo de 60 minutos: aora bien, ca* 
da una de las dos paletas del bolante K golpean 
-éq una buelta de la rueda Cataliaa<E todos loa 
cuentes de esta rueda;7 oomb ésta tiene I fdieo- 
tts 9 « ^09 j que Itis dosTpafetais Juntas golpám 
|o veces en cada una de las bueltas de U rueda 
Cathalina: y como cada ve2>oue d Me de 1a 



>.^ 



pa- 



De las Artes intírtiStívJts, 167 
paletas golpea un punto de la rueda Cathalina, 
▼ibra el bolante una vez ^se sigue , que á cada 
buelta de la rueda Cathalína vibra 30 veces el 
bdance y y m hará 576 veces 30 vibraciones^ 
ó 1 72 8a vibraciones eh una lK>ra : y este es el 
numero de vibiaciones, que hará el bolante 
en el tiempo de una hora. 

Es necesark), pues 9 que d bolante no sea, 
m muy pesado 9 ni muy ligero , sino de una pe^ 
sadéz proporcionada con este Dumero de vilñnH 
ciones. La razón es y porque si íbere muy pesa- 
do, sus vibradones serán tardías , y dará menos 
de 1 7 ato en una hora, y el rdox se atrasará* 
Si , a) contrario, es^muy Ugero, dará en el misi-, 
mo tiempQ mayor numero de vibraciones, y el 
relo^c se adelantará , sin medir jamás el tietnpo^ 
Porque el minntero dá una buelta en una hora, 
suponiendo que el bolante hace en este mismo 
taen^po 17190 .vibraciones, se sigue asimismo, 
qiie el cañqn de minutos , y su pinondán buel« 
tu eniiM hora t pues este pifien tiene 1 2 pun^ 
tns^y la ryedade mwmios sj&: conque parti- 
dos 36 por ift , el quoto 3 esel numero délas 
bueltasdel (áfionde los minuKV > end tiempo 
qi}e dá una budta la , raeda de: iñinlitos F. I4 
rueda G de la muestra tíerie 40 puntos, y el pi- 
fión de la rueda délos miwitos 10 : luego si se 
parten 40 por 10 , el quoto 4 es el. numero de 

las budtasde la rueda de minutos F^n^^t^' 
d4 una budta la rueda de la muestraG : pero 

micn« 



N 



1 6 8 Espedlaculo de h Naturakxa. 
mientras qué la rueda F dá 4 buelcas, el cañcm 
de minutos, su piñón , y el minutero dan 4 ve- 
des 3 , ó i a bueltas : luego mientras la rueda G 
de la muestra, y la maoeciUa dáft uQa buelta, 
di minutero dá 1 1 bueltas^; y porque esce m\T 
nutero dá una bueit? en una* hora, sé sigue, que 
la aguja horaria dará-la* suya en 1 1 horas. 
^ La tija B d¿ 4 bueltas, mieótras la rueda A 
de caracol dá uqa : InegO' en 4 Jioras se rodea 
una buelta de la cadena en la superficie del ca- 
í*aco| > y P^^"* ^1 cubo í y por efilto , si la cadena 
dá 8 bueltas sobre et caracol, tendrá el relox 3 a 
horas de cuerda : y ^<á própoMipn , ^gun dé 
mas , ó menos bueltas , te^^^ ^^í ^ menos de 
las 3.1 horas. Pero pOfque quatklO'él muelle es^ 
tá yá en las ultimas espirad, y (Eira de la parte ín« 
ftrior del caracol, es muy endefbte su fberza, no 
se aguarda para dar cuerda , i )c}ue toda la cade* 
oa «e haya desarrollado el caracol , ^teflleudit 
siempre cuidado de daírlá alpoi^terse el Sol, ft i 
otra hora determinada , ptiesr éA otraí manera si 
pasará muchas tyecea la nociie, sin {)jMar eo el 
relox« •...:!..' *j ,:• . 

F¡^. VI. ^ • I^ráhaoermasigOafef^eti^óduracidiylásvi^ 
braciónesdel bólaate^ s&le'*acompaña 'con UA 
muelle espiral. (♦*) Bstó müelte/qiie vieneá sct 
un hilito de acero tmy angosto^^ue se repre- 
senta aquí eb linea espiral en^L ^ y se st^ta pot 
uúa extremidades al arboldelfaolante 9 que lá 
• . . -.'.:•.... atra^ 

'^My^l-^^tlo^trotU llaman PcaaoU, 



. Délas Artes instruSiivas. 1 69 
atraviesa perpendkrularmente , y por la otra á 
un punto ñjo N. Hay asimismo en el reloz una 
porción de rueda OO, llamada r^istro, que 
se hace andar á la derecha ^ 6 á la izquierda, 
según toca , y dá buelta al arbolito P de la 
muestra del registro , que está al lado del ga^* 
Uuzo R , y conduce , y hace andar á la ruede- 
cita S , cuyos puntos se engargantan (**) en 
I06 del registro. Siendo y pues 9 asi , que la 
pendolita pasa por el anillo, ó encaje X , que 
se afirma , y une al registro para gobernar- 
le 9 se sigue , que si el encage , que sujeta á 
la pendolita en el punto X , acerca este punto 
á L , y se estiende acia N , en que la pendolí- 
ta 9 6 muelle espiral está asegurado por una 
'de sus extremidades, las vibraciones serán meó- 
nos frequentes, por quedar el muelle espiral 
mas lai^ : y por consequencia el movimien- 
to de los {Cuateras 9 y de todo el relox será 
mas lento. Si , por el contrario , el anillo , 6 
encaje se. aparta dd punto fijo N , se acorta la 
pendolita , y serán sus vibraciones mas pron* 
tas 9 y andará con mas velocidad el relox , que 
se atrasaba. 

Para atrasar 9 h adelantar A rebx , dand6 

buelta á la nMnedlla de la muestra P 9 que 

cubre la rueda pequeña S 9 es necesario Síiber, 

que al uu lado de la cifra Romaqa XQ escáá 

Tom. XIV. Y las 

(»») Bstc termino engargantar man los Rfl^evorsietrtpre 411^ 
los puatQt de ttnjpiátn 1^ ruedn entran 1 f f< wajáa'cn ocrot. 



/ 



X 70 Espe&acuJo de la Naturaleza. 
lastífrasl, II, III, luí , V, &c. y al otro 
las cifras XI , X, IX , VUI , VII , &c. Supon- 
gamos , que la manecilla esté sobre el nume- 
ro XII ) si se quiere adelantar el relox , es 
necesario mover la manecilla acia los núme- 
ros I , II , ni, mí , &c. y d , por el contra- 
rio , se quiere atrasar , es necesario dirigirla 
acia los números , que se hallan al otro lado. 
Para comprender el modo de arreglar un re- 
lox de segundos , bastará ver la enumeradcm 
de las piezas de las figuras V , y VI de la es- 
tampa de la muestra , y relox de péndola \ y 
después de la %ura U de la estampa de la^ 
éhla de muelle^ 

ESTAMPA DE LA PENDOU 

tmelle. 



LA RELOGfiRIA, 

fig. I. Relox de ruedas visto de perfil. 

Fig. IL £1 rodage, y la quadratura vista de cara. 

Vég. III , y IV. Modo de reglar d caracol. 

ESTAMPA DE LA MUESTRA^ 

y relox de péndola. 

EX. REXiOX, Y PBNDOIA DS SEGUNDOS^ 
«g.V.Eartló¿ 



J 



/ 



De las Artes instfudlivaf. 171 

A I El cubo , la cadena , y el caracd con su 
rueda. 

a , Plano de la rueda | que Ueha consigo el 
caracol. 

B 9 la rueda tija. 

C 9 la rueda tercera. 

D I la rueda de canto. 

£ , la rueda Cathalina ^ que toca > y lleba altero- 
nativamente las paletas del botante K« 

F 9 la rueda de minutos , que está movida 
por el piíioa del cañón de los minutos, 
puesto sobre la tija ^ 6 árbol de la rueda 
tya& 

ksTHMVA n DB tA PÉNDOLA 
de mueik fy Ffg, f^ de h Muestray rehx 

» -* 

G ) La rueda de la muestra , que es Oebada 

con su manecilla ^ por el piñoa de la rueda 

de minutos F. 

H 9 El sudo del caracol , jugando libremeo- 

; teá$?a una parte , y detenido por otni. 

con un trinquete 1 , y ea esta cotiformi- 

dad tiene el caracol unido con la rueda A, 

de suerte , (|ae el caracol » tirado por d 

muelle, naueve del mismo moda la rueda 

A» y d násífgf.. Estampé de, hk mmstca^ 

K 9 El.bplante I y BUS paletas . 

Ya U 



V. 



171 EspeElaculo de Ja Naturaleza. 
\é , La pendolita* 
M , Un cabo de la pendolita , asegurado á la 

virola de. las paletasií 
K , Otro Cubo 9 asegurado en un punto fijo. 
00 , El registro. 
P , Muestra del registro , t]iie cubre la rueda, 

que mueve el registro* 
R , El galíuzo 9 que sirve de cubierta , ó pun- 
to de apoyo al bolante* 
T y Pieza del botante* 

X 9 Movimiento del rc^stro , que alarga , ó 
encag^ la pendolita , según está movido por 
la rueda del registro* 

Lo que podría también causar aquí mo- 
lestia en la únion de la péndola de muelle 
6 de un reirá , se acabará de aclarar con lo 
que queda que decir de Ja péndola de segoo* 
dos* 



{ t 



RBLOGBS VE PESAS, 

y de segundos» 

•• . • • • «• • 

Kgr Vn* AA, BB> Las plat&ias', ó 'jaíilaíel 
rdox* 

C , La primera rteáa ^ que tiene 8o puntos, 
y cjjyo ege Uéba también la pequeña rue- 
da D y guarneeida por dentro de puntas pa- 
ra deied^/dfc .módó^que no corra coa 
demasiada libertad la cuerda , que se lv<^ 

pasar por alli| y Uebada .del peso , b^ 

t i an- 



V.' 






L . 



\* • 






^^^Z" 



De las Artes instraSlivas. 173 
andar la rueda , y todo el rodage« 

E 9 PiííoD con ocho pontos , en los quales en- 
garganta la rueda C 

F ) La segunda rueda , que ea de 48 puntos. 

G 9 Pifión de 8 puntos ^ en que engarganta la 
segunda rueda F. 

H , La rueda de canto también de 48 puntos. 

i 9 Piñón horizontal de 14 puntos. 

K y La rueda Catbalina con los puntos como 
una sierra , y hasta el numero de i ;. 

£ M ^ ES ege de las paletas. 

L L , Las paletas. 

K P , Ésquaáca adotidé el ege y 6 árix>l & M 

t encierra los dos' pivotes y (^'^ sobre que 

' rueda. 

Q , Potan^a con un agugero para dejar el paso 
libre á las paletas 9 y con otro agugerito por 
déba^ de'la'potsinza para recibir el pivo* 

'' te 'dé la i^ieda C&tbalina K , que está man« 
tenida por la esquadra , ó contrapotanza 
R. En la platina BB está una abertura an- 
cha para dar juego libre á la rueda Cathidina 
^K^, y á la una de las dos paletas L 9 que están 
ácib M. 

'S , La horquilla de latón y doblada por abajo y y 
agngereadas por la parte inferior para guiar^ 
y tkbar la péndola. 

T y Remate y ó ddoide (^ y diapa de la- 
tón. 



i 74 Espe&acuh de la N^ufo¡kM% 
tÓDComba^ydoblada* Véase en la dÍ9posI« 
cion con que se propooe de cara en la fig. 
Vin , TT. 
VV , La péndola > varilla de hierro larga de 
3 pies horarios 9 que hacen % pies 9 y S 
lineas , y media. Hallándose el pie horario 
con el pie de Rey en la proporción de 8 8 1 
i 8 64 1 no se bajppdido representar en h 
figura sino una parte muy pecjueña de la 
longitud de la péndola. 
EUsta péndola es una varilla terminada en 
un pedazo de plomo X , que pesa } libras^ 
su figura es lenticular » á fin de qj¡^ pueda cor-* 
tar mejorel ayre. Está suspensa sa ^ bilos^ 
que van , y vienen entre las hojasTT^quan- 
do se tiene por conveniente emplrár la cidoid^ 
d remate. Dejándose caejr loshilos^ altepiati* 
vjimenie sobre una de lá^ bqjais i^y 4espues so- 
bre la otra 9 recogen la peQ4^k ^y h^ceo i la 
lente describir , no una pordon de círculo ^ sino 
una curba y que creyó M. Hugens ser muy útil 
para bac$r las idas ^ y venidas 9 sie^ipce iguales 
en la duración que legran \ pejro nuestio^fícia* 
les 9 aunque muy buenos 9 aseguran 9 qpe jx>iifr* 
cesitan de tal curha^ 

yy 9 tercera {^tina» que mirnt|ene k muestni 
% 9 centro de la muestra por doode pas? d 
. árbol dte ^ primera roeda Q» ^ 

. La muestra tiene dos circuios 9 el uno exte* 
rior 9 y dividido en 60 pwrtes^que aoalosmimH 



^= 



1 






•f~" 



m I 



\¿^ 



De las Artes instruElivas. 17 í 
fos, 6 k medida de una hora; y el otro interior^y 
dividido en doce partes , que son las doce horas. 

Entre las platinas AA , y Y Y está la rueda 
00 puesta en la rueda Q por un cañón, que pasa 
hasta ef. Este cañón sostiene exi t unamanecillai 
que corre en una hora los 60 minutos. El ca» 
ñon mismo entra algo apretado , de suerte, 
que el árbol le hace dar buelta consigo ; pero 
se puede no obstante hacer , que camine la 
manecilla acia una pane , d acia otra , vendéis 
do con h mano la resistencia de la frotación, 
sin baoer caminar el árbol CEsu rueda jB ^ que 
tiene jo puntos , se eiigarganta en la rueda de 
nicutos 77 de 30 pumos tamliien, y su piñoo 
tiene 6^ Bste piñón ae sostiene i la esquadra S^ 
ttsidaá la boya AA. El mismo pifión engargan-* 
ta la rueda de la muestra ^ , que tiene 7a pun- 
tos , y se afirmsi coo la ayuda de un nuevo ca- 
ñón M , sobré el piecedeñtecc» El cañón O , que 
no es tan largo conm c, tiene en 8 una mane-f 
cilla mas corta que la de los minutos , para se- 
ñalar las horas. Este cañón es absolutamente mo^ 
vible , sin depender del cañón de los minutos: 
pero obedece al movimiento de la rueda ¿ mien- 
tras d cafioo it diedece á parte con el árbol % 
á la impresión de la rueda C 

AX Es una rueda , que esttiva ea el e^ 
de la rueda coronaria H , y de su piñón G« 
'Esta rueda dá au budta en un minuto, y tie- 
iie'io dfiras, ^pie te lepieieiMaii ms deapues 

de 



zyá EspeSact^ ¿k la NaturaJ^a. 
4^ otras, en frente de una pequeña abertn* 
ra , señalada en Z , denotando de este modo 
los 6o segundos , ó partes de minuto. Ei ár- 
bol de la rueda H se puede estender mas allá 
de la platina Y , y poner allí una maned« 
Ha , que corre en un minuto las 6o partes de 
un circulito , que se Itama circulo de segun- 
dos. 

Veamos aora el modo con que un roda- 
ge determinado, como acabamos de ver , dá I 
por hora 6o váces 6o vibraciones de la péndo- 
la j y señala 6o veces 6o segundos. Una bud- 
ta sola de la rueda C , que tiene 8o puntos, hsi- 
ce dar lo b^eltas al piñón E , que tiene 8 pun- 
tos solamente , porque 8 , multiplicado por lo, 
dá 8o : y asi , el piñón E de 8 puntos , dando 
buelta lo veces, introduciendo sus puntos en los 
-eo de la rueda C ^ los pasa , y fecone todos» 
Pues lo mismo que decimos efe la rueda , de-- 
cimos de su piñón E, de modo , que oueocras 
dá lo bueltas por una rebolucion de la rueda 
G ,. hace dar otras tantas veces 6 bueltas á la 
rueda H , y á su piñón G : este piñón es de 
8 puntos , y la rueda F de 48 , y 6 veces S 
jon ios 48 : luego en canto que la rueda C 
dá una buelta , y: la rueda F dá lo , la rueda 
tí dá 10 veces 4 ^ ó 60 bueltas. Y como 
mientras hace darx)(ras tantas bueltas i la rueda 
A^ ,4:]ue conduce , vá ésta;preseataodo 9 y de» 
^an^ ver.f»c b abertura Z 1«b 6o cifirascoo 



4o señales, que le tocan f;n los ojancos i,- qu^ 
^ñala, la rueda AACon«fi (jiOiTeoes sus -69 

^dffsYeees Confo.ru9iia'jC»a^l(na ^ rfior.jEiníi 
cebolucioD.de !•: oprooariei H , que tíene; 4f 
fxoitos »' imniero éui^o de .94; Y, asi ) mkptjrai 
la: robiii Hd^^poy un» leMfK^PQ *.C #9:fepe|*. 
Iiis,dwi iso4a.Cátfi9]lMM ijif jr 49iiiia4^1aJ^ 
¿5|>aotQS, qqe ea ^^tMí/f^ :g»l{P0<»a 
«moesíyaments; á V?ada ttog dp .% do^ pídet;») ep 
consequenda precisa, que les dé sogdpesen c% 
^ rdb9l0t9QQry4á<nis^> <iMe)M|j» joxibr*. 

tfídbi lúna pa|iR,,y;oífí|(tí f ji '^siSr^n^a^^ 
«fia. MoltipUcaditS) pnts-j ji?s < «9,Jb^a» de.la 
néda Oatbal^ K por SiOt, #ráa.:^.69Q segup;? 

*e*í«j6<».g9lpw 4fipM«»rX-á!^'y»^WCÍ!^ 
«es de ti«Qd9l«6 y 9s^m4^m§ <"*>; esto cofl 

itfei tt» f§bQlMQ¡en:dfiC.iíflíW.4«^,«aí bpra. rf 
f *«teb9l«S^Qftde|í^^|l¥d§/3/3,^Jup^^ 

oe en una hora , pues dá so|Mf«»;;0.^(niapo.! ms 
JW, Pert) í»af|»iiáíi,/?!|eri^Wíf.;50 p«ji^^ 
•e en jüiP^JI^ lí»,3o.^l8:fHe«bj|5iliigpí«jír)ix 

tíeippQ^ 911 pi^Q d?;^ pontos „ cpffimVk «I 

b ruedft ^ 4e 7« f««\tfpr,y «kcod su ca&on 6^ 

jUcgü lflrá9P(e:«B^,|||rj»|^ ,j|)M|^.al.]n)|^ 

t-i Tm, XlVi Z niH 



./j 



«!.•• 



liuteroi Bsté '- píñóti > ó por ' 6 ponto» ^ b ^ 
%t]áii«l)ólac$óiy ^tera , que ^ Üe' uni i)er% o» 
«ciásurñé tím 6 püAtbs dé la foeda dé ta»te* 
Sás ^t^ 'ceifib 4 aé ~<3c)&iiei]e la veces eñ 79, 
es preciso , que las doce reboludones del pL 

%llh "«Kb ¥uéttt pééd^te <]u«l'U^«i b inñ 
, iSé hr boi^s, ^ '^Sntíe^ en M , por toda 
fta^TÍ'ftoKás dé lá ^^raiieskaie y aít, dos fcb» 
ltíc>idneé ^ésit ^tíé-lá «ledli ^ «á liBdáraadadoi 
lieeés<^-iÉiMSb fiDlr^ áelfa^ anaestb^^eo»^^ 

^tí^ufrld^ feúüigffio^'tódóy bora», lBiautoSr7 

i^adtót'--:- ' ■-•• "- •-■•,■•' :' -:■- -- • -- • 

'^' Esté rébJF»'i|ibe*fo'»ftcJ»'^ilísr<lb'ii]tw«r^^ 
aef'iédÉPufar ^de^<£«áA&:lll»^^e»«$i^el''«P^ 

l¿8^^-^'^ií¿aM l(xi¿;?:y-{íai«í hábtíili^elpf 
«b I¿r^i4^<siéft^pi^ ^ntaedotf ^iét iodage,; 

IHóVfií^rfÉP; «tfS^Hi(ib¿ii£4áIeÍieida,'íf^ 
lK)A84l(fíMV'^>í>iffrán^tti^ fM(^ 

t§%mijüé'Sfr^i¡güttí^- *í^ -'-'7 1 '^■"•r' • •■'•• ' ' ■' 

«P filHWb^rjP pa8S)<2Ktt áeÜMjd 4ei Iff b^ ' / 
^r'«léíiníí efe^ TiieSfeíclVqáeti>tt^l«>y«** 
«ti ^iie8Í^/y mb tífi'ttiüt^fe'pUSeií^iíGli^' ^' 



ta libremente acia d , e ; pero no puede aa- 

d»r ^ modo aigntío'-t^ ccíntfario. Af fute'» 

pues, el concón ^esde ja d .áqia .6».se d^ Ue- 

baria- fueda, y^defate itajar4,'stA>ieñdb'^ pe- 

^b,,¿ loiprimieodo ^mme dimp^i^ ..^ 

J^ pesa<Éz ichri^y y&IW«bteiñffl^e(í^ 

bre el rodage , que muere. El oordoa b^ 

á f, abráea lá pftléa » eá'qáéidiUPtf)obatrape- 

80 pequeño , que sirve para estirar los cordo- 

Veai^ pik ^rvár¡cott lii fkía9»'p^^áSSis, 

l)ue tstíUdSUíiaídiit'^ésat^dtíii^^ífilt A^Gitr 

-don Cíhíd»p¿r '£l'|(ai$'ilMy«ií,«<«ltilpt'c^ 

%nu(^fiidKdad> á c^i^tí'íf^.áé c^éBiá"h 

'caja pordoade pásás6bKrla:d>,!;^ae%Uel^^ 

emitir mai^Msno'áwí' «éBWili'flg.tS^ 

^S)h .«cWyi>oí«í!ft»bn/y Í!áMfiefáíle4S0i*i^^ 

'gurateéiifie'a'lÉtsbea. '^**) ■'_'•• '/' ' ' '^ 



, . - . . ,. ... ít iJfWd^lA^ !•• 

•iczas > floe hennos usado «n loi relojes «^on los que usan to« 




.á.U «lie dL batl^^ es' iiua<h«Ta », j vw. <! puntero «"d^ i<^> V?9* 

nucos , llaman Horsnria i'Íl la «pie Acba' W cte Whotai. y ^ixéáá 

«•o boelta ^ f i.ticjrM> ^««¿na : \\tí dclTfgÍMro ^ .llanyiii'«ÍA« 

plcacBce RB€(ia de iLcgitcro «.y asi ca c4 qttalt^iexa tmaa« ^p* 






-1.1 z, RE- 



p • • I « ■ 




RECAPITULACIÓN 




DE LAS ARTE& 

C€á^£RSACION QUARTA.. 

4o(kH tK)9l^,bti inv^Qttdo ,;y>^baclo i pei>r 
IbcdiH) > é'^gpbérnadci: para; jü servicio de i9 
ftocitJisd^sftTM rmn^i <|we, e^amifiemoi un^ 
^(Qt^siion tWapt^ cwíasia 9 ^' ae apfi ppos^ 

á la felicidad del .Geíiepo Huma^q^lás^rte^ 
6 las Ciencias? Y para qae se noa baga mas 
aípieciabfe j ta propondremds menos genérica* 
mentes coocraygamoila , pues : iub mmWt 
puede, estudiar pc^ioiiicbo jtiflcppa^ ;y btñ?? 
prófubdanoéñté que^ és dable la Gratnatíca c^ 
p^fcubitiva 9 y racional y la Logicd ^ la Meca* 
pby&ica , y la Geómetrtá sublime > y con este 
aperejo disponerse á entender las opiniones de 
Descartes , Gasendo , Stair ^ Kewtoa 9 Clarki 
Ltribnitz , Hartsoeker , Sgravesande ^ Ketl > y 
Suedenburg , acerca de la naturaleaa de to 
espíritus 9 y de los cuerpos. Otro hombre, con 
una piovÍMOn projpordnaada de Geometría ele- 
-3il -. I ^ wor 



;^ ^ 1m /frtes instfuQivas. i^i 
IBlietital 9 ; de los conocimientos experímeo- 
^les , se ÚT) pondrá en todos los negocios difl 
CQtnercio, en las oiejpres partes de la Agri- 
cultura, y principalmente en las mecánica^; 
wíi instruirá de caJps los tcal>aj98 mas comti- 
oes de la vida ^ sin descuidar del conocimieiv* 
10 déla tierra 9 é historia del Genero Humar 
fio. Yo pregunto » pues , quál de estos doshoo»* 
bres habrá adornado so entendímienio coo 
QQticÍ9S ,mas á proposito , quál habrá adqui«^ 
ndomas equidad , y mas proporción en su^ 
jpicios 9 y didameo^s » mas estension , y ma* 
jior disposición , para obligar á la sociedad? 
Por Jo que á mí toca, ^o'me contentaré coa 
^ftn al. jneríto sensible del segundo , cuyo pro- 
ceder justificarán los . efectos , y dejaré al prt« 
Xf^txúi paia'^ que se ijiseder su poder , y val« 
^ Iv. que. valiere* E& acaso posible amar el 
bien, y no desear, que se cultivea las diver- 
jáis ; inffes de lar historia «natural , especial men^ 
A» )a Physíca Experimental ^ que es una de l^s 
fl^ejor^? 

La razón de este deseo es bien sensible* 
^ acabar el estudio de las buenas letras , sía 
^ qiialesse quedará un entendimiento^ áuiir 
;quesea bueno, casi en bruto, y sin podar 
aparecer, ni presentarse decorosamente en par;- 
rte ^Iguoar no es.dabie segpjir las. averígoacio- 
.oes, y noticias de ktPbysica Experimental, sio 
tomarle at mismo tieoipo ú gusto i aqpdhs 

■ ^ ver- 



' verdades , coyo cchodmfentoitiflnyeen tote 

^'los negódoS' de^Ia vida , sin Hegar ^' ser mal 

perspicaz ^ y ajustado en la efeccioo de los me« 

dios conducentes álfin, que se desea lograr, y 

Tmas firme para ponerlob en égtecucioo; y fr 

'terlhiente, sin adqtttrír cierta sagadd^ aece* 

íáf ia ^ yá sea para gobernar ' ' mejor * lofc Ofr 

cíales^ y trabajadores, que tiene á siicarge^ 

'h yá para ayudar algunas veces t sus amigoi 

'con un coíisejo acertado. Un hombre, ^tiéa^ 

^ce su jorh:idá por este caniíino^ andará 'tíeti^ 

pre mas que qiüen le ignora. ^Reflasscániaí 

esta materia ) tres proposiciones ^ que se ayb? 

dan mutuamente , y 'de las quales tiene á'^ser 

la tercera como codsequenci^ Üe ' lia ÜM IMO^ 

"cedentes." .....* .!j •. i . . .♦: \\\i^) 

1/ La ciencia de las necesidades del bMlh 
bre 9 y de ios medios de socorrerlas , es la que 
liace á un«sugeto verdaderarnente sabio. 
'a.* La historia del I»>mbré,ydé hwtíh 
^raleza , las Médínicar, y toda lá P&jrsttí Si¡«^ 
rimental, son propriamente el almacén d¿M 
^socorros, que necesita- lá sociedad 

5-* Según ésto , la historia de las prodaccíó* 
[^nes de la tierra ,* lá historia de la sociedad, y Is 
fysica Experiménral ;' son las tnejores fuentei 
lále la tienda verdadera. • ' ^ 
"^ 'La primera propíosicíon es evidente, y ■!> 
*(darla*desf la idea más ventájdsa, quién a#* 
""guyése dáitra^tíb /6 le desagradase et" asertó 
"' ' por- 



potqoe la sooKdad repcuebá afasoliitafiieate ta 
oem^i, que pera nada árve «n el.Qauodoc.Ui» 
botnbfe tendfá por Iñen. j^fundizjir. ep aquer 
tías cosas, qqe^stán fuesa de la sociedad., y 
ks- combinar^ ^otiíesí., ^iBujofeot) :{»)eda. r^r 
dücklas á uso ; ■ .péraési& SaUoi'no cside-r nu««r 

tri esfera. La Eodedadlle «xcoinvle* )^ 1^' "^^ 
jor dedr.jéi lótro&w el- dama , y ae, aparta 

delofr demás- 1 • 

•r . ^La-segoiid? propofiícioav na necesita de 

phR!K»; y sch; ,se podrá obficarQoejr.^uí t^odad 
^á alguna eqñtvocadDo , ó pañltígifimo^ To* 
dos-k» días se vea ) DOS pcdiáa decir «hoBubies 
muy piudeatrSry^'BKiao^c^^ esXis^ eá 
mía; iofitiidad efe teosas piáaií«9 i ^Q ()>^ Abf ^ 
jamás^ k». libros, , y siá.qu¿ tojwn: ; tomido IpQr 
ciontó dd Abad Nolíety(«*) jm^ -cstu^fod» la 
Historia Natuáal de ;Plinio, .... 
< Lo qu? 'es9 obj^cMtt toda Jiace rvér. flararr 

mentev esl^qM(eli»AepdÍD3ÍBnto:del Acítohre es 
antes que los'WbfOs ;Ty-q|i€ii»<pie sebalí» ftn Mr 
tos^- piWieiie«d^ fcB.«i)aeí«iciwie»/ie la inteli-r 
gencia humana. El hombre sensato» siólido, y di 
buen cons^,idé.quB.«eacfbaidelMbl^; bavisto 
bs oMa&en:sé mianas,y|ia(aá(mifWPíío«. C«^ 
eimieacos de {xiái¿faranataa.:>ilÍQ< (ton)itelo« ^ 
yá adquitído s|ndi}nos, y an las leccÍQn^4e u9 
Maestto^cawc?deláJ«ido<ife Logice «atyral, l^ 



-.•(« 



í84 Eip^acth Ala NMmáeiBu 
de un gran usode tadodaarlAntesfaienypoc 
el contrarío , elige ta la prádtca los odedkn 
tnas proporcionados ^ porque raciocina bien; 
y de las cosas que conoce , pasa.á las que 
no conoce dándole a^i^Uas^hiZi yconodudea^ 
ID para éstas. Tampoco le fiüta: cierta especió 
de Geometría, pues le Habitáa la neceádad i 
^sar en-fodp^ las4Xttas andidas justas^, 7 V^. 
porciones exadas« Su mayor memo está en set 
Observador^ y expemneotado ^ oosa tan.: con- 

ferttieá mis^eaeoSbSua.ojos^y sus' atmoi/le 
liaa ensenado lo que sabe; y aisi ,. el Ptiysioo^ 
^ue me ponéis por oJbjjedoa 9 ^^ puntuadníeDtQ 
%lque busco» EÁeesmilionalve^ y sin. libros 
ó coa eUds querría yo 9; que» Je ^MdMenlos 
lOtroB. Los libros , bs viáges, y las averigua-, 
tíones le hnviesa» adelantado ñapUxb. Pero de 
qualquiera manera , y á 4ttál<|HÍer grado qoí 
lleguen los coooeimieotós , de qnalquíer modo 
^ese íbmie laraáanVy babUifie ^ epimxfe 
miento, será cmtái^qae/ttmto será, mas utih 
tgfaanto ftíere mas (MtsmukM ^y júm^a ik la 

'experiencia* -:..-.. 

' Ni los fadmbia^-nisui obrasseban ade^ 
hntado jamái^sino> por'e^camina>;rysí b^ 
denctas-tian logrado idgon addáotamieotD 7tí^ 
dadeio en nuestros días 9 es porque . dé uñ sh 
glo i esta par^ se ban . vidto ayudadas de ma« 
eho mayor numero de experiendas , y obser- 
vaciqi^ Tpdpa.agqeUoSi que yemas ,eQt^ 

' no- 



De Jas Artes instnGivas. x 8 ^ 
Bósotros dominados de este gusto, son. entena 
dimientos fólizmente inquietos, y aélivos , qvk 
ponen en todo los ojos y y que no pueden bru^ 
julear cerca de sí producción alguna natural, 
sin procurar inquirir i qué usos áe podrá apU« 
€ar 9 ni la obra menor del; arte ^ sin reñexiót 
Bar á qué punto de perfección podrá subir. AI 
instante empiezan las pruebas , vienen en su 
socorro las esperanzas , y algunas veces erro- 
res miles, que substituyen en muchas oca« 
$iones una cosa supeaor á huestras fuerzas^ 
con otra en que no pensábamos. 

Todo quanto se ha adelantado > y las co- 
sas mejores de que nos bemos hecho yá due- 
ños, de cien aiños á esta parte , se las defoe-> 
Dios á la experien(;ia. A la. de Tórricelli acer- 
ca de la elevación de las aguas , y no de mo^ 
do alguno á Descartes , le debemos el rico ha* 
Uazgode losefeélos del ayre. Si apenas po- 
demos detener la risa , quando oímos á un 
Shikisopbo V qáé se adelaiúa á decir qon pom« 
posa gravedad, que una misma ley del mo- 
vimiento, que remolinea , 6 forma torbelli- 
dos con la materia, basta pato fonnar , sin 
cotisejo.álgutt^^ ni ofden de Dios , un Pla« 
aeta, un Hombre^un Cáballoyy un insééto 
macho, y hembra, con las semillas aptas pa- 
ra reproduce todo esto ; no es Descartes quien 
nos ha .desengañado de un aserto tan lasti^ 
ofaodOt.Alas ofaservaieÍ9QeS experimeotde^ de 
. Tom.Xiy. Aa M. 



't%6 Espé&acuh de ía Naturakxa. 
4M[.>M« Redi, Valjísneri , Rearour á cerca de 
Ja generación regular de los anímales , y plaa« 
tas, debemos la ruina total de las opiniones 
vergonzosas , que querían , que atribuyésemos 
la organización de un cuerpoá la fermenta* 
don , y al cieno ; y en una palabra ,. á sch 
ló un movimiento simple» A las observación* 
Bes de Gregori Escocés , á cerca de la luz, 
somos deudores del telescopio de reflexión , y 
no á Newton de manera alguna. Yá se ba« 
bia' formada en la idea ^ y oomprebensioni 
y aun tambien¿}se babia^.grahadb^ (a) antes 
<a)vcascOp- que Ncwtou pareciese^. Aun éste, si llegó i 

tica promou» * , .^. ,•/ i 

i66i. tener algún conocimiento: de la luz. ). y los 

adores , solan^ente io logró y siguiendo paso 
i piso todós^ los ¿Símiabs ^ que ilebabat) , sin 
acordarseentOQcas'^^ 16s* neoaolinos ^ áth 
atracción y ni de algún puede ser systhema* 
tico. • ' *' 

El nf>érito vercfedero de/áuestrOiSgloesti 
en haver retiunciado far loquacid^d deJafi dispüi 
tas , y en báber %ostnm6fado á un numefo 

grande de buehosr>enteodunientosá. qo parar^ 
sé^ni'dár fondr>^ ^da cc^ solo la experienf* 
da 9 basoandiíla^luzv^wverdacf pfatfosopbica 

en la misma Natórü¿iary8in4^sdrñarie deba* 
Haría en los tiendas' de ios Artesanos. Este 
modo de estudiar la lyerdad ha f>arécido t^^ 
jiucioso ^ qúei» hallado apreciq entre lo »^ 
wcogkte^JosSábiosiy :yvfie-l¿ ncénoti^^ 



. De ht, Attós ináruSIvas. * 187 
realmente coD la rerdadera ciencia ; porque 
la Physjca £!xpeií mental sale áloz siaJncei^ 
tldu(ziLbre9;^ra ^t]giidola9y^oplmmas, siitiiea^ 
ni iiy'ucias. £0 'Otro t ietíipo echaban en. .cnrl^ 
los Sabios á la^ . Nobleza - él menosprecio > que 
parecia hacer, de las Ciencias; y ilá Nobleza se 
escusaba ,yá con la inutilidad ^e^lasddí^icas ,y 
yácon su pe^dézyy pocoairaétívD* ^^aii^y 
de este caraéler en la Pbysica Experimental: ^ 
todos es agradable^ á ios grandes, y i los pe- 
queños ^ á los. Nobles^ y Plebeyos; á todos Iqs 
atrahe á sí con frutos présenles^ y con ^grad^f 
hles' esperanzas, .! •» : '. , 

Por esta causa se abren eqtre noaqtfos^ y en 
nuestras vecíadades con aplauso común Escuer 
las á las. experiencias , que abrazan toda la Phyr 
ácayy tod(» quantoie fraíbqja por la sociedad 
Con el ' aáamo .gustó ^ reciben oy que el pH- 
tner día la:r experiencias^ que ha mas de veinte 
anos empez6ji hacer en fiarb con pobiica acep* 
tacion élvábpd Nd%t«^ SFodas-iar^rovincia^j^ 

Francia le.fioniulilaQv^I^ cmnHktafn á qjue;!^ 
jray^ Á instruirá y arha quárido ver sus oiic^ 

ñas , <> escucharle á'él mismo en las AcadeoQa» 
de Burdeaux ^ y Ginebra^ y en las Uniíeersida- 
(des.de Turin , y Reims. Y aun ha tenido por 
Toyentes en sus lecciones Principes , y Pirincfe- 
S3is,Reynas,yReye^ _ ; ;• .aS^ía 

Con tódó eso es pireciso ¿onfesar* que se p«^»íro > qn« 

- -, , *' . corren las 

hdlan personas de letras, que se atemorizan bvenas ie. 

Aaa del "*•- 



s. ' 



iS8 Espe^aculo ¿k la Nattíraleta. 
del favorable acogimieato , qae hace nuestro st* 
{^ á la historia natural ^ á la Pbysica Experi* 
mental , que es como consequencia suya , y I 
lo& trabajos de la socieckd : la causa de este 
temor es parecerles ^ que amenaaa por este ca« 
mino una súbita decadencia á las buenas l^ras. 
), No se conoce , dicen los. tales, d (>eligro; pe« 
^ ro no po4r eso deja de ser verdadera No se 
^ recela airuinar et recreo de los entendimiea- 
^ tos 9 ni se teme dejarlos áridos como al de 
f^ nuestros Escolastícos antiguos , ocupando bs 
^ inteiigencias mgores , y mas despejadas en 
}, descifrar tristemente Physicos ^ que no quie- 
^ ren explkrarse \ sino por medio de caradéres 
^algebraicos? Nos podría servir de consueb 
^ la &tigo5a aridez de esfó camino , si el termí* 
^ no^á quese aspií^a, iuese provechoso , h 
^ muy otil. Bero la desgracia es , que iModas estas 
99. operaciones tan sombrías miran solamente á 
>^establecer'pro»ffiídades, unidades, (*f) y otras 
^'potencias enigmatícáis , ('^^) tan poco á pro* 
,9ÍpoGito para damos á efiteader la tíatiiArálera de 
•¿ las cosas ,. como Jo era en oteo tiempo, para 
y^ explicar la d%estion la facultad concoáriz. 

y^ Pata ofilmo de nuestra desgracia^ anadeo, 
i ' . ' ' . '' .. ' ,,no 

Kano Monr.dl , ion , según Lé¡l>nícr » anus cuerpos simples > ím- 
aittccbles , indisolubles > sólidos ^. i- inidividualcs >. que cifüfB 
tienpre la mífroa figu» » % la misma masa r'y en ellos dice > que 
coatistc la «scocta' éit lis cocas. 

(**) El Italiano aAidc Elearicídadf f ¿ pero escás pertcoeceoá 
la PhyíieaExperimentalt. 



De las Artes hstruSivas. 189 
9, DO es solo la esterilidad de luces la que se 
9y puede oponer^ y elbaldoa con que se pueden 
^ improperar los que desdeñan las buenas le* 
fy tras, y dan el nombre de ciencias á opi«» 
^ niones muy tenebrosas^ Qué estilo , y qué 
^ entendimiento insinuante , y metódica se 
jy podrá esperar de unos jóvenes , acostumbra* 
yy dos al modo y y di^sidon con que order 
yj nan las materias dé que tratsán los Philoso» 
9, pbos modernos y tales conjo Gravtsan<fe , 7 
yy Swammerdam 9 Se puede ^autique coa mu* 
9> cha penetración y tratar la tPhysica de tm tño 
iy do mas duro , y arrastrado que aquel con que 
5^ lo hizo el primero fSe puede , aunque coa 
99 tanta exa¿l¡tud y dar forma I una historia na« 
'$y tural y de un modo mas lúgubre y y displicei> 
9, te, que lo executóel segundo? No se bolvevá 
>, i convckraf áí la barbarie, no boÍTerémos i ích 
; yy troducíf en nuestras casas la rusticidad y y e^ 
>9 tupidez 9 combidando á la juventud > ojeajr 
^ loa Naturalistas y y Mathematicos 1 Tales son 
4as quejas de estos literatos al ver la Pbysica 
re» tan ako grado* 

Pero bien se puede profetnsar , que son 
sus quejas sm ra«)n , ni fundamento* El pé« 
blieo es ei mepr de todoa los ' Maestros y j 
' quien gsneialiBente hace justicia : con que se 
puede prézeer muy bfeór lo que es preciso es- 
perar de sus lecciones. £1 trataría de hombre 
sin sesa^ y del juicio mas ligera á aquel ^ que 



1 90 EspeStacuh de la Naturcúha. 
saliera de ^u casa con una capellina ^^ en la 
cabeza y y ^on ÍQ5l)t1Uosyy adornos dd Ado( 
d$ una tragedia. £1 públioo mismo tendría pof 
€l contratío^i^or létricó^ y melancoUco áquieo 
$e fuese Coo Jbata á las^isins y<]ugaQdasd ea 
ellas Como se queja un gptoso. Ño tiene con 
las que escsibea;el publico üienos cdtica^im» 
^cablememe los. muerde ^ trajtandolo^siQ pie* 
dad. Ese p{iblkx>\5 pues, ha jnacfaoiienipo^que 
^tregó al olvido^ y se disgustó por una parte 
de aquellos discursos vcon que los enteodimien* 
4oar agudte:;iiiten^tin manifestarse á isf mis- 
siips:|'^mhsrqtie servirá Jos otros t y por otra 
^tte-^hS'Mcibtáo s¡oni|taré coon distinción á IO0 
^ue se fót%an para «eile ilfil^.^tsirviendole coo 
43iiieya$ producciones 9 y ¿fitélor^ sía , bividar 
H .decoro 9 y ISuéna < criabaou • Qtsaodo no ha- 
stia logar ^ skiQ : para »el EscóÜsistícismo , i h 
-verdad él público le hacia muy pocas ^fiestas; 
y quería maf quedarse en lá jgnoTandá 1 que 
svivir en continuadas , y eafadDsas!di^otas.'AÍ 
contrario^ «le Jha visco Jsiempreprontoi» 
cuchar i a^ueUos ^ que juntan la grada del ibien 
iiablar con im xtaodo xie pensar ^regasíiáo i 
-k razoi> , conformando, sus cbnodmiefltos 
*.cqn^ día. No dtja iie)hater£lecoido :eatfe to 
JBscritores >y fee Con glistoad día ;de «y b 
-queseesciibíó.con'él yáiur mucfaosf ^^^0$. 

■ ^ - ' 'No 

(^ Artatdíira de accio » qat «stbú en U «ntigitcdad. 



De Jas Jttrtes imtruSíivas. 191 
Ko sé ocupa en la lección de Estevan Pasqaiefj 
cuyo estilo poco natural ^ le desagrada , y 
se complace en las memorb^ de Etoik sü coe-« 
taneo y que á excepción de algunas palabras, en 
que se elevó demasíadcy^es absolntaMente apre« 
eiable. El páblióo^ niisiño sé ha cansado de lá 
dureza dé estila de JUezerai en su gran. hístOM 
ria 9 al mismo tiempo que admira después de 
tres siglos el ay re natufdl^lasuavídad) buen gus<i^ 
to, y cultura y que en París, y Turfn perfección 
nó Ommiñes. Siempre y pu^s , se leerán con: 
gusto , y aprovechamiento aquellos modernos, 
que han escrito con utilidad, y gracia. Jamás ha 
desechado el público á aquellos , que vienen , y 
se ofrecen i servirle en qualquiera genero que 
íea , se han unido la claridad con \9 delicadezas 
cosas", que Í la verdad la^ pide con justicia» Los 
Escritores de altas ideas han sido casi siempre 
por fortuna^ loa qiás desaliñados , y broncos , de 
modcTy que se^ podría establecer por regla, que 
Gtrd tanto se debia! desconfiáis 'de fa ciencia de 
un Escritor^ qoantór e^ m2S inacesibler^ Por el 
Gomrarío vK» Observadores^ y-NatutaÜstas^son 
Gomnnm^oifie buenos :Bscriiot^,ty á lá-yerdad^' 
qüe^no soifc poco^J M&> l»^1coki' mas esttn^ble^ 
i» nm Tíva . que ^ tIcadjpÉio> de" ' Vallknéri; La 
latinidad de las*' memorias dé 2anbttiV Secre^ 
lario deiiai Acomia tde:Bolim¡ávesi@bmp9#ii^ 
Ue con la dé los Comentarios de Julio César. 
Mortimer, Eveliiío, taurenció^y W^ 

be- 



t9t Esp^acuhJhlalfyturúkia. 
bedio estimables en Inglaterra', por ei 
qiie tofimron á su cargo , de oo decirnos acer^ 
ca de ia Cultora de la tierra, skio lo que bahías 
visto 9 y decirnosb en un lengui^ sumamente 
inteli^ble. Qué provecho mas^cierto 9 que el 
que nos ofrece la historia de las drogas medid* 
nales 9 y óticas diversas 5 que teoetíios de Leme* 
li, y de Geofffoy? M. Baztn noscombida coa 
no menos delicia que provecho en su historia 
délas Abejas 9 quánto bien se nos ha seguido, 
y quánto mas hay que esperar del juicioso Au- 
tor del cukivo de los Melocotones, (a) Hay aca« 
80 curioso alguno 9 qce no escndie con iidmi- 
facion 9 y lea con ansia todo quánto sale de la 
excelente pluma 9 que nosdá la historia de los 
iñseék» ? Y por tso lomamos por exem^^resá 
nosotros mismos 9 como pudiéramos 9 hablando 
de nuestras Academias 9 (^ que han propuesto 
no aceptar obra alguna ñivola 9 ni con leoguage 
bárbaro^ Jobloty y Baker no 90D tan buenos Dh 
8ertores9 como Artesanos? Jalian le Roi , y Fe» 
dro Goudron escribteion una memoria acerca 
de la R^logeda con la oaisma e¡legaiicia9 y exac- 
ta pfopofcjooy que admiramos en ni pénddoSi 
$ully9 y. aunque de^fisesa delReyno de Francia 
adqulfi^derechodedi^rsbifier en;«steidiDnui 
e8traflgqro9 habbndole con perfección, fiscbss 
muy oomun enoootiiEür ^ Cn& las Pro« 

^/ r .. . vin* 

, X*) En CASA 4e loi H^nii«9ot. Ott^iapi. 
•(«»«) HabU de Í9ÍFhmc)fi»;'"*- ^ ^ 



Jk las /ufes ínitrii&it'aSé '■", 19J 
vincins Francesas Ingenieros , y Maquinistas , 6 
Mecánicos , que juntan una buena edticacion i 
su industria natural. Yá no es cosa rara en nues« 
tro Ile^nb,ni en !(» imme4iatos ver ^hombres 
particulares , de buen gusto , y entendimiento 
colocar ub Elabounatorio (*^) para las Mecáni- 
cas ^ junto á una Bibliotheca hermosa. Todavia 
esínm f requeme ver , que nuestros Artesanos 
a&a¿bp á ^u Lübüratorio un estante de Uhro^és;^ 
cogidos , 4odde haliáréoEtos los discursos acer* . 
cade la historia universal al lado de los idstnir- 
taentos de Bion ; y ün RotUn junto á la Mec^< 
alca de Trabaud. (a) 'z 

. MejcMíséría, (iiiea>qttedquelfe9,quesepj>*^ 
nfed ^rarma contra dliavor^ que log^ la Pby$ir- 
(» Experimental^se exortísen motuanaente, y se; 
anstn^kieaásí mismos i bdír la soñaleiK!ia ^ ó la 
ioQtUidád ile uQa.EMCgbira indolente; y c^ en : 
vez de dedamar contra líos ^arogresos de^la cien* 
cía usual, concurriesen á adelantarlos con sns ta- 
lentosipuesmafüfiastandoesiaPhysíca, como lo 

haGe»¿¿b día ^en todas pa»^^ . 

tnQ aftivídad^y mdoc; toa «star provocando á la 
emulación , y to cnstfia á vó s^rar la solidez : 
de sus luces de laa delicias d4 entendimiento. . r 

f»*)Esre termino nhboratonn convicnr lo primero \ aquella Ofi- 
clfia» en que íc hacen las operaciones de la Química j lo segundo, 
al«hiflaf>fen qarse efefcrcirad én>KJ>ert'intfat d< Pfcotiicii >- ^lo Mt^ 
ceciTá U pt«»» en 4|«o los B^dcarw hacen lai desei^iMica „y • 
preparan las drogas medicinales j aquí se toma con paftiíuUiídaa ■ 
ca<U feMiidttttrpeími. ' •• • 

(A) TracaduiiBl nvivinienro. y.c^wUbno. So^a« de Dcsasot» . 
y SaiUaoc , Calle de San Juan de Beaubais, 



»t -■ ♦ 



iT 



,r ,•< ,« .. «. •• 



194 Espe&aciéhik U NattíFaksta. 




EL COMERCIO. 

» . é f ' » 

CONVERSAaON QUINTA. 

lot «atería* ' 

ics4ei Comer. XJlL Comercio DOS cxKnuDicd^ y hace (lartí^ 
X^ cipes 5 yá sea por medio de cáoibiosi 6 yi - 
de coaipeosaciónes y y precios árreglado6|de n>* 
do aquello , que nos disponen las Artes, y prepa- 
lad las Mecánicas. Casi todas .nuestras conver* 
saciones precedentes han sido ei^ et discurso de> 
esta Obra una exposición comlpua de ios. niate- 
rxales con que se trafica en lasqoatro partes del 
vaercos de Mundo : con que será inútil repetirlo aquL En 

Mocho coa- ak;unas de nuestras platicas bráios tocado los 

corso. o » 4 1--1 ' 

lugares en que iuiy mayor concurso de Gooier- 
ciantes ; y en particular la distribución, qnetey 
en el Comercio el dia de oy y tanto á cerca de 
nuestras {*'^) Compañías, como de nuatf^ Co* 
lonias en los dii^fsos contiaemes ,. que habítaos 
ÍSdcrJo£; Sé muy bíeo , amado Amigp. mío , que 
^i^^ ha sido demaáado buena la educacíoQ , que 

y. m. ha tenido, para que yo me atreva i ne- 
^e , en punto de Comercio , el cooodmieQ- 

(**> No obstante» ^ue M. Vluclic habla tn el difcono de f fta 
Obra de «uehas «osas perteneciente t á la Neeioo jFraaccsa »eoao 
la hace- al presente > omitimos la dtstiiicion» que era necesario ba* 
cer, para decir absolutamente lo qoe él dice» siempre qoc aqucUot 

Arque habla* «a MOAodablc del fliliflivmodvá AUcsCr a /tacioi 
k la say«« 



. Délas Artfl insttt^ih'as. 19 f 
to de las operaciones masf comunes , al mismo 
4iempo ^ que son las mejores. Y. rti. iiabe el me* 
ffico de esta ocupadoQ » y el modo con que 
ae procede en ella ; porque al mismo tiempo^ 
4|ae tenia Maestros y que le instrofaq en las 
: bbenas letras 9 y : en las^ ptoducctones de 1« 
Katuralesa ^ k de^ban tdgun tiempo libre 
,para el esti»lib de las neossidades de la socíe^ 
dad, y délos medios deLOCuártr amellas* Tam^ 
bien le hicieron á V. m. la ^eiiictítei de loa 
{«¿sos I monedas y ym^dídasranfígttasjá lal mo« 
-demás » dándole á fodo el ralor , que tiene 
ad presente 9 y haciendo la suBciente compa^^ 
4»cion ebtre nuestras manedds j mfedidas ^ y 
'pesca p ton los que^eatán en uso en todos Um 
JSisynos Tetín¿5« Quántas veces It «acontré 
yo á y. m. al bolver de la casa de ün Negor 
ciadte de los muchos ^ que tiene Amigps , y 
«aeds^ poir agradahne la: vcnenta mas- fiel 
jde l6 qu^ viene á aer^oa: leerá i y. billete de 
cambiov demodó ^ ^iie< entregada en un Lu- 
pit y se pagase en ocro , sin los riesgos» que 
Ueha consigo; el transporte del ¿Uñero > expli« 
•candóme con la mayor limpieza el cambín 
9ntsmol:YoLÍe tí.hacériV.^ daxament^l^ 
distinción entre el beneficio , y just»f>a^ del 
cambio » y elüntferés , que se exige .contra las 
leyes , además del capital , que se presta ón 
enagitnacion alguna t en iiin palabra , la grao* 
de diiaceDciá qm tny .entre á Gaibbista yjiá 

Bba Ustt- 



196 Espeñacuhdé la Naturales. 
Usurero; Táinibien le oí exponer Ijastázóne^, 
t]ue itrahen ios que d^eitiéii una usura ar- 
bitraria , pira rechazarlas como frivolas , y caf- 
lifícarlas de palabras y que solo logran el méri- 
to de herir d ayre , 6 azotar el yientio : pues 
nosotros nó hall^affio». seguridad 9 ^ino es las 
reglas prescritas p6r la Ig^ia'V y mantenidas 
invariablemente por los Tribunales seculareS) 
tamo para Üjar ia razón ^ domo para cerrarle 
d la 'avaricia la «puerta;; /' T '^ 

• : Lé vi i V* ftH zanjafs^ Qon la mayor firr 
ttes^ en aquel sálño principio y que mamie- 
tie á la sociedad sin perpicio ^ prefiriendo la 
do¿)rÍna de. la Iglesia á otro qualquier rado^ 
tíhio \ pues la regla de la ^gleiia impide la 
^uina de Ibs panícularés <:bn la' justa mode^ 
ración de las ganancias y ai tiempo que la ava:- 
riela 9 autí la noas odiosa , no deja de cubrir* 
¿e con la^ proteccioa de: ama fidsu fhiloso^ 
phía. Ella se engañará sí ínisn» , di^aza^ 
-y émmascara 9u: fealdad , iéuqe^inándosé r^ 
íbgio de los que están afligidos. Kunca de* 
já de aiitorizárse la avaricia cbn algún i^zo** 
Dámiento ^ y i- |as veoes espedoso ; pero aiem* 
}ire sin aofidéz^. pues rno' hay aégutidad ^ que 
le abone.' ' t - * - A ' • 'AWb : ' . ' ' 

twrtsdccam. No dejaron tampoco de hacerle patente 
d V. m. la suma veptaja , que logra , con so* 
\o ponerle él Cambista su • dinero ' en Leon^ 
4loma; 6 LoxKfces ; por piedia/ de iioa letra 

• . di- 



' I>0 las" Afits initru^ívafl 't^y 
tdírtgi^' i^ su €i»rre¿po^al v ñlñ^ii^ 14 tatí* 

im Mercader ^ que vive en aíg^nW de éitíw 
Xugares. Le hkieron' conocer él' risíDi^teFióry 
que se poedé hacer (te «« iétía <fe cámb», 
'ip2|5aiido&i:¿t'qua|qüíer otto> ildgár , ¿dtí^i¿éf- 
<3tócb^^ bdéoa leyrTáifi ^«íttlIííepdA, 

qúeigúoiráfie ías prec^ocioneft ^ qúeí sé* totíián 
-dé pfotescar iaj^ra ^ qi^ndo él .que tte^^&cetv 
tó reusa la paga« En fin ^ Y^ttiirétJktí^tlfó'ée 
-t¿dos'^lc0'rriagorV!y(' g^^ Co4i 

*iliefdi>, ^qfae/se-^liaceí con: 8DÍo(l0erÍ5 pnj^ ^ 
-puede ayudar 'entre persona» de^con&io^á á ' iBs 
({viméras operadones ; pero qué degenera^ vi- 
niendo á ser nonedy corn^Afett (i^i^ poi^^ 
da moneda iBtttá%a qs'tin.btenrr^h, ¡5^ tMtt 
-compensbcióqp : sólida ^ qiké piiede «eém^uiMh 
lo todo y y substituirse por* qüatqúiera coss: 
guando Ifi monecfa dé mIoís papeles.es uh p€^ 
4azb detcueiro , qo^ (aiissoe t%i láya'iwk» f ^f 
nnilSItd: ea:i5f 'friisinp^r3pd2Cfé(Scav^qis»'1e^ 
.la fianza de* algahoa p»tiei!láire9'9' que püi^ 
fon alH sus nombres yse destruye , y &lta del 
*todo 9 d^ con la banca..- rodif éi coá^ kiqu^lMSi 
ide los mismos piriiiiidBies; 



^ . 'w 



c: ;. Fuenií^de éstcs^ copfo^iriionsiefnpvriJcídA 
Y. m. tener i níano á su /amable; Negodatítel 
fii m^nos aprender estáá operaciones en laprác-^ 






»> 



.tíict ^i (jQ¿««ff?i9 j Ift vi suplir , OPUSO Mié 
rJvnc^ V9«Q».» (MR Mt» omM .lecctoiQ dd 

tntacH) de Cnnordac^/Samoél Richard , un 

é]9tfá T8Z:C0OiIad^^er<éélo N^octantede 
,i>R9l^ ^vwFX» ¡r«iM,ordio{friaiBeate«oaÍi 
-Mi ^iseíppaijo «ü Comeroio , cpiíipiielMr por 
^m^ {ios-J^^d qm> Itispiedor de lasllmlÁo- 

tuias 4ft FranqU ,iy el otro Canónigo de Seo 
.MitHro, OBuy: buen Meritor ; peto. oMgor Qfr 
t4a4M9itodavú^/ . . •.. /- -j ; 

*^«^- dWjí ^ jás^ei, <MBra¡ oonieatiir»¿ los .cÉtsadi- 
; mkOBE» » qm e6táa acostnoafandos á las abstiac- 
•tíones de la Metapby^ i-.ú mismo úaia¡o 
cqoe 1^ tey Q(3mv^'ia%B luttifalmfente iiíai 
ijMradi^^di{)ar3:a^ell0s^^ í.vfúaius» iAi.Siassti6 
4>MÍt]?(>' ts^'jelf cuéMq .dd ;iaspc£ailes£l-gn»* 
:t9)de las ciendas oso^e» ^ y un iiarap ambr á li 
JP^tría y .y bieo.ijkJaaectftladi) AÉ.mq3^ de da** 
^1 «fuda^Aniig^ ^iBOy fuf» ^. pañdtf; V. n. 
ilP W^but vecaü' ka ttocfa^ .« yiks idiaa , jflá d»* 
-tftBJdp .en los- Pbertoa - de Archan^ , LeoOi 
.9anderrAb»í j 6 Pbfiobelo , y yá embelnd» 
1^ púfktá deJiiétqrift: ntturrf : -umt «fcz Ocu- 
pado en e( modo cottaipib los. ■Tratantasanei^ 
A^libfe^.dei.íCttentasrj d faiei tíempo i que 
vemiieo las pdgas ; y. otfii en los teglamenlos, i 
coQcBdones con '^np ¿snaan sn Cbmpafib^ 
sin olvidar el méthodo expedito , y ciato 
coa 9M^ deciden las difefencias , áne saetea 



' lie hs Mtéí há'ntS^áL'^ 
jhtervenir entfe los Traficantes , st^áodolas Í 
la determinación del Cónsul : y menos pasa- Asecnrtdoa. 
ba en claro en éste milisiiiio )S6tú lá' coáttañi- ^ ^'"** 
bre de afianzar lo^ué áé esxAíáré» pdr wíéifid de- 
\k oHigátíoD ^ iMa Orácípañiá ' > . que se obliga! 
idarcíoeóy^e», ó^iete por ciento, ádemáS' 
del Capital , luego que beelva la Kave lát mo* 
do i qiié:siéndo cierto ; ^ hi ^ábdáíí,' y^á«^ 
Végáeióhes^ ielices^ son teúikj' tííi&^HSIi&Hi'. 
4ue los natilragio» , 6- pér(Sdas ^ eft "^áKdé él' 
<írit de los' que afianzan , y etrtera la - tránquili»^ 
dad dél-que entrega Sü caudal/ ' -- * •^ ^ 
* tNó puedo íArtJkx'Ai xatsSbñ i ^üé W- -Dcfcaof.y re. 
swi Vi ük. tm día á cértíá dél&«áf|a€ilfei»'^art¡^ 
dad de este libifo^ }r de la néd^idad grande 
de conocer lamaycnr igátte de las^ cosas, que 
contiene. Algunos iafirman , decía- Vw iií. que 
se; pueden pérftccioúar ñf^iiéhas' dé ^ta^ ihemo^' 
rlás ,-que^rviér6n de régimeti á Ibá (jránípo^^ 
tdres de esta Obra. Yo lo'deseo , y lo espero asi;^ 
l^o entretanto es preciso confesar , que es ' 
láv nóejor i^hflosophíá , * i^ tenemos at pic^ - 

- -Todos loiibuencls entendimientos puifieran ei efpiHto de 
ÚB duda ser Phifosopfaos del modo que lo 
é y. m. y ^prebderen este libro^ ó de otioino- 

dDi servfr r la k)aédyd'/4n¿ 'éi'^-'^ W' 
tnral jara 'qóe Ibí ^piisb(lKas"éh ^ -^litidá.' ' 
Yá sel en los primeros empleos dd golñeiiio» 
ó yá en los Subalteroos , d iiacer ftUoc» i.< 

los 



• V. 



|ds hombres , con la facilidad de comunicarse 

mutuamente sus jbienes ^ y de comunicar los 

^^H^W^^fi <te <9^ bay;j}peya^' Qe(:^id94^:Cada 

vBfifffCfí^f ^, s^ fiúija. la mas. fipableiPhiloso*' 

phia $ fMü í^ pi^ciMiBfiite Iq, qise toce á oq 

faon^bre Ciudadacy) verdadero; y al mismo, 

tiempo qs la tpas; e«a¿la dífípicion del espirita 

d?,íCo9iff5ápr M,,esp?fapíw, de UMi-gaijwncia, 

j)íj9i9^e|e íflfiTfíri íQ(Í9Síl« Estadas de estima-/ 

lp;i;)fro^.es :^te el carader proprío,, quis, 

dctíugue á un N^^iante hibil de un Ora-*, 

dor 9 6 Artesano. El aqipr dellnterés aepaede, 

^e)HaS'f^e^t}U9QKei^e^sol>re(]^ de JUs, d 

«níiaícaiw rpíuía. (Cprqfpagdélr elespiri.tudela; 

justicia ^7 de4a paz^es ^1 , que: constituye i ua 

Magistrado verdadero i y la pasión de procu^, 

Mí ^.ffl ?9tr«e>,goc^ 4ft^qsllpvque..r^ 

tt(> iacf ^ pn N^gPffWftte yeí^r^pnte.es-: 

timabl^ tfa Comerciante hábil es cbdavia al^ 

^ m'ai^que un buen Ciudadano. La esteosioa, 

1^ los servicios, que hace al. público , compo- 

^rJB^^M^y^m » i W^ .hoíPbre de Estado.,- y ; 
de todas las ciencias , después de la Religión, es . 
esta. Ift^.qpp desea; mas adisl^tit^da ^ y que se vean 
efí-ella ^os mas seqsíbles , progresos. . 
-w %^S^I9?^: OR i?e tratjá^ stnp de ,un ph- 

i^dtce M. 4^°e>-(f)d5íír ^.cowwpcion de. 

(■) A penerat trader pf ¿ood $cn$c ís 'píetfMitct cvnpaiiy thiá 



^luo: ComerciHDtc uúivtcsa^y i]uc lieáe an jul^ 
yy cío re^to» que no eo la coníeiBacitíín á&jm 
yf)9Íb^o:^ qi^ (odo b bailó em fes iibflói. No 
$& dudable^ que somos fbliCes^ sútnatn^acé por 
hjffUtilw JQfXixtQs de los Hbro^ : pueá son 
eí ' Qfifver ^(Jenieoto de la «xperjeiKia ,.qt]é 
f)0$ ^t«, Perp los antígm^:^ y ouicbos de jC» 
^odemi)s pusieron en su^^Ubros- ^' no. tanto 
jiqoelto ; que experimentaron ^d. vieron, qíianf- 
1^ aquello > ^ue pensaron^ ó que hablan oído 
^ciriBojIáHíí^nte. Estamos mxfy tejo^pdr ciertp^ 
4efd^t0QÍ4rlf>s4 iante^bidn» nOlhQy. cuuladoi^ 
que^oo {H)pg9K0QSrparaeotenderloS* Apenan per'* 
dpoanips fatiga* Pero es claro y que los que vie* 
fCfn^ypi^^ícajroftUs. cosáis^ soto miestrasiBiUio 
th(9cas:primtras.<!>)nfiedKH qiie«pued^ 
fQiígÍ!)PW ^eg^rtpk) el ítePllnio , ayudarno^s 5 a¡ 
dcsecl^ndo kr &lso^ , ponemos cuidado ^ ada* 
farlo;,tQjlov ilnsírarl0> y réajficarlooon.elso- 
iSHria d« t^t^^ ,<=fiaddresi9 y experiencias; pa- 
1^ i^tiebantia^JiW NégocHabtb éxpsritneiicado^ 
}ífyfí^ é Isl ftií3ci&t*«Qb fi3^. mtfdo no lUfgan ft 
npsoiroa inversas^ oi ^esfiguftaúas con li muí* 
lipUcaoi&n 4e rfiteoÍMles ^ty > tlieBfda de pensa-» 
i8ÍeiMp6iíj»gtí«is-í:áa^éW^ que recihimos* El 
Comerciante es en este casd /el CooitotadK 
rateaeigqi» fwr :?í m«lm<> , y sirf Interprete al- 
guno ^y .41 es el Gsmnte fiel de todo quanto 
4J0S co&n«l; Itelía t«to por si mismo ; el tem* 
Retirarle baLterfdflL atento á todas las ci9« 
.1 Tiwi. Jr/^ Ce cuns- 



%o% &péSac9th dé la Naturakka. 
caostancias; y aá^ aun el mismo lemof le hi 
ensefiado machas cosas* 

Dispomion de los Mares ^ Oostas^ Pio- 
Tincias^ medidas de los dbtiitosj peligros de 
las derrotas 9 necesidades , é ioiereses nacioQa^ 
les 9 leyes , y costumbres de tos Lugates, íq« 
cÜoicioties domloante» , modos ^ de ^reisíficat 
SQ conduda ) aegixi el caraAer , y los lisctt^ 
producciones de los terrenos ^ curiosidades na- 
turales , invenciones modernas , yá sean para 
aprovecharse de tos socorros conocidos an* 
les, ó yá pira p^rftcciooarlos , todo |o sa- 
lle, y de todo Instruye^ Añadid á: todo» estos 
agradables conocimientos , otras luces , no me- 
nos estimables 2 et origen ,' las prevenciones, los 
camHdSvy comm«|facionesdé todos los gene^ 
sofi^«isiia1¿, y. GÓtidiattíos.' , tbdos s(M .dfcgetos 
sobre <}ue se dilata la conversación de un Co^ 
merciante hábil. So buen entenctimiento le 
ha Í3echo sacar provecho de (todo 5 de ny^ne» 
fi^ que ia vgriedáKt^etibjetoss'y la. obesidad 
de una resolución aceita^T, -según la variedad 
de cada una de* tas circunstancias ^ que ocur« 
ría en sus negocios^. no faa¿ 'amenfedído métiot 
su conversación^ y i^idas^que^4ilatado'^ ^^ 
'oétradon n'atbraL'-*^ ^r-- íi'í cj 'jjn. iv • •'• 

Bien vé V. m. (Amigo., qu«^4e un^hombit 
semejante hay mncfao 'mra&que esperafi^ tinn 
ioMtiA convetsacion ,7 qoe cHpliicé^ de MTtí» 
'Charle«!£l es b bnijula de-^ aodedad Todos 

'-' ;.'; .'J . ;k /. ... j' pi- 



piden su ooosejoi defiereo i su parecer>y lé'btts-) 
cap í;ama á Jirbikro enl^tícUfi^rctOCiasquétier: 
nen. Es el alma de su familia ^ y Ciudad » carr c 
gando con quantas empresas, y negocios se les 
ofrecen* Qaán6>s se han visto pasar de Nego- 
ciantes 9 y Mercaderes á Consejaros , y QovSi* 
dentes de bs Ministros mas iluétrádbs y* y j^xce- 
lentes, y aun han llegado á agrad^vá Jos mis- 
mos Reyes , que les han confiado después las 
mas arduas negociaciones , y concedidoles h 
nobleza? 

Pudiera añadir aqm una infinidad de obser* 
raciones á cerca de la alta jdéa ^ que debriamos 
for09ar todos del Comercio ; pudiera propocrer ^ 
las medios de formar perfectos Comerciantes; 
la utilidad de viajar ^ y el modo de ejecutarlo : 
con las mayores ventsgas ; y pudiera deter* 
minar las personas , que sería con mas espe<- 
cialidad conducente inclinar acia el Comer- 
cío, y sus tiegocíacioQes. Pero en lugar de 
ategarle á V; m. á oefca de esjEp mis - pensar * 
miéutos i. que son de muy poca «utorid^d , h : 
diré la conversación de que yo fui testigo po- 
cos dias há. Tratóse de algunas questiones, que . 
en esta materia me consta, que V. m. desea ver 
aclaradas 5 no mefios que ya Y acaso le hará á* 
V.m. mayor impresión, pues las personas,que in« ^ 
tervinieron, son doshoml^res , adornados de la . 
mayor reétitud de corazón, igualdad de animo, 
y perspicacia de entendimiento^ El uno era uOi 

Cea Ca- 



d04- Espe&act^ (k b Nduratóut.^ 
Cabillerd nduy distinguido^ y d otro un O 
merciaime consumado-, y tectioá las ma;o- 
ro empresas./ . ' 



espíritu DE VIAJAR, 

Y DE COMERCIO. 

ADITAMENTO 

• ■ X LÁ COkvÉRSAaÓN QUINTA. 

RUegole á V; m. dijo el Galonero al Ne- 
gocíante , que me aytíde á tomar un 
partido júíto , y el mas proporcionado, que en- 
cuentre fiara perre<íQíbóar la educación , y ade- 
lantamientos de mi hijo tercero. Los dos mayo- 
res se hallan eri el Real Servicio* Por lo que 
mira al mendr^ «os estudios han sido- bastante 
feliees. Por medio déru»'«mtÍMjad6,cftqiM le 
ptise , de' traducir Ibí Autores Latinos ' trí^s pu- 
ros ,;y dé dar cuenta de ellos , yá fuese en Latin, 
ó yá en el tdioma próprio', ha adquirido á mí pa- 
Té€er> no» solamente la dÉiridad, sino el gusto, 
«Iníel qual yo hfagb poto Caso délo que se sabe. 
Se«xplica én fctin con bastante pureza , y aun 
con algtín<< faeÜídad. El cultivo de este talento, 
esta pequeña instrucción , que le he procurado 
^n amia , le servirá sin duda en fos viages, que 
• -"J - jJ de 



Delof Artes instrtiSlivas. * 205 
deseo que baga ; cosa en que^mpre be pues- 
to la mira , al enseñarle : y de becbo la reso- 
lución de hacerle viajar está tbtnada. Pero co-' 
mo los modos de egecutarlo pttedén ser mu-* 
chos , tecurro i3t Vueátta experiénti* , para con- 
seguir y por medio de su consejo ^ que estos ^ 
viages le sean útiles. ' ' 

Señor , le t^poiadíó él Comerciante, yo' 
no podré.dedrle á V. m. tosa j que no sepa' 
tan bien, 6 mejor que yo: y asi , si hablare' 
de esto , y dijere aquellas cosas , que baya 
advertido , es porque* V. m. lo desea ; y por- 
que es difícil , que podamos tratar materia'- 
mas agradable. • ' ' ' * • • ' * ^ • ' 

Dos modos bay de viajar los C^Ile- Kacstros aos 
TOS jóvenes. El primero es en el RealSérvi- ^•^***«^**' 
cío : de este méíhodo de viajar será inútil cíiar* 
tameme, que le bablémosá un Militar. Con^* 
ten«aféme con decir, que sería fácil hacerle' 
líus provechoso , usando de lo que he obr^ 
servddo,'^ue te fklta también al segundo mé^' 
thodory asi, hablaré solamente de éáte. Con- ^ 
st9le'^piids,'cómo-todo9Hsaben ,' en conducir 
á- un 'Cabaltero joven , acompañado de un 
Ayo^á las mas hermosas Ciudades dé íiues-' 
t tt)s ' Rey nos veiéittos , cOn ^speí^ialidaá . de la . 
Ita!fa< •" '^ '• '- -"' ^-^' •••' ' ' « ' ''" '■ ^" ' * 
• "^BWoá viageis sbtt podd óréBrtairi^y eh Praft-- 
ciá'jftiejra del Sterví¿iOK,'ar mismo fietapó que 
sotí mtoy combáes en tés ^tetaái^ Reyiiosi €a^ 

r:. i'i si 



9o4 . EspeSaCiA> de h Nokámkxo: 
si nunca se vé un Francés fu^a <te Frandv 
si y ano es tiempo de guerra ;.y apenas se 
hace la paz ^ quando buelvea á sus casas^quan- 
tos las habían dejada Quién hace nKjor , k» 
que vi^tjan 9 ó losque no viajap sioo en la guer- 
ra , como decimos de los Franceses:? Y quando 
estos viajan, lo ejecutan tambieii cocno bs 
diemás Naciones :?; Parece que miran como 
igualmente desjpt opqrciQnaida . viaj9r poco > y 
viajar maL 

K Viajan, poco: esta es nna condufta de la 
Nación Francesa bien conocida de las demás, 
y aun reprochada de todos^ Y cómo se dí^ 
culpan los Franceses ? Dicen , que les debeo 
bastar para esco las ventajas naturales , que lo- 
gran en fu terreno: que hallan en ^u casa la 
dul2ura.de una sociedad culta; qiie . aUi mi$^ 
mo se vé amado el Comercio , adelantadas 
las Artes , y cultivadas las Ciencias. Qué ne- 
cesidad tendrán, pues , de ir á buscar muy 
hjps , y con excesivos gastos lo que tienen ea 
la mano? 

Tal es la fespuesca , que dáa por piM 
preocupacioo , mucha pereza , y ud ¿»d fon- 
da de annor pn^rlo. No hay cosa mas á pro- 
posito para manteuee el epteqdimieatD , y aoo 
los taleotot en un estado de delxlidaci , por 
n» decir deijnbpcilidííd^, y per?9a , cpmo 
eucerrarae en un círculo de f^tijecas detami^ 

nad|^ ,%.(aK|9jiey>4t estos hallo ^ «a. 

traen 






Z^' ktt Artes instru&has.^ Mf 
befen Kdig^oso ^ encerrado desde la itifaocia eú 
el retiro ^{ó ón honabre anciano , que siempre 
ha vivido en el rincón de su Provincia ^ dea* 
cuidado de todo el resto del mundo. Uno ^ y 
otro-no- saldrán^ ni jsabrán salir en sus (t>n^ 
versadones del nimiero pequeño de ideas, que 
tienen yi que «é eMietíde m imíaginacibn , y 
que les son familiares V y aunque á V. m« no 
le importa la menor Cosa, ni tome partído eof 
nada de quanto dice , le propondi^ la • ^n-s 
duela , y carader del P. Prior , del Bodegonero, 
del Alcalde , y ^lel AdfAinistrador , sin oirselé 
otra cosa : con esto le batirá los oídos , ni ha^^ 
liará , por mas que k» trate , otros nombre» 
en.su boca. Esta setí su dulce converisacion, 
ú yá no es , que V. m. guste de preguntarle i 
es^ hombre algunas partiailaridades de su Or« 
den , d de sú Ciudad , que en este caso que- 
dará V« m. bien servido; pero es natural , que 
Vi m. se . etifede presta de una conversación, 
que jámáí ^sa jadetante.» Es cosa cierta , qué 
no podernos húi^^ á otfos , sino á cerca de 
aqudlas iáéas , que tenemos ; por lo quál es 
Con veniente , qué nos prevenimos con tíem-^ 
po dé ellsTS, had^tliio^Br prnisióti racional) 
sibirtdflhté,'y'esc<í^ ; -; -' /• ' 
" ^- Los qué cdmpdiltimós una misma Nación^ 
^^mos, con corta diferencia , como los que 
habitan los barrios diversos de una misma Vi* 
taa. La gente 4& dtftincioa ,. que vké en la Plair 

za 



«^8 Espe&itfídiík'hXk^^ 

los <2jue viven eo los bavríds 49; 3» ^^m^ (f^) 
La sustancia ^ y fondo de la; l^gya es .tf^o oiisf 
inc> 9 y^solo^ bay algnna difereocM en La af ticolar 
cioB. A^i im ParisieoM^t^netle /wblajr. ni^f9C^«f 
fnentec^gue wvrde ;las Provincial ^ Picardi^rd 
^haq&paoa ; «^^podrá ctiasgo^ar m^r^y biKT 
lárse cqq mayor fapilidad 1 qilSiuoo del Franco^ / 
Candado, d la Bret9ña. Peco la^ di&fencia es bien 
ppca: y en; todo h deniáa-s», parecen abspluu- 
paeote lo$t cítKo^y.^. pifid^Q. «iret^r^.Las aús^ 
mas idéasv>las mismas afo4alMj les. mtsmps io*? 
teies&s , los mismos pri&cipios , y por coose-> 
^u^(pú los misinos límíted. |^ preciso para di-^ 
yersificarnos , que busquillos otras genteS|.qtte 
trivamosen otros Pueblos, que piensan ^ y/SS 
manejan-de otro modo , y que vayamos á ba<^ 
bitar debajo de otro Cielo muy disanto. 

JUa primera cosa , <iqe barémoa en pa^n« 
do á otro Pais , será ^ment^rnos de que aquel 
no a e) ayre en qti^ pacJqK»; ^ue :Se comei 
y sirve de muy diverso niicK|or'q«e-eB^ntt«r 
tea tigrra. PeiO; nos hará no(;ar ,a^;«n eKtan-* 
gíoo juiciffiQj .que nuesiro teae^ tiace eq 
lin? C5N7ti(jla f^mg» í4e la derechff á la ifn 
qnierda , bolviendo otm\m^>'^^c^:.4gl}^Í(f^ 
guierdaá la derecbaf ^pie poc. Ib ^que (Vira i 

' . '"•» o . : *'^.:/! ' ;' r 1 '• . r^ 

-¡(*^) »orrgfni]íU:, bs ((«t vitw en-laiVIwneU de U CÍI»«>i 
h ciclos. Conseios > se «tistioguen mucho en el modo dc.lubltf 



los de aqu^ País , aqu^ cxHaJda es para eIIo9 
0335 simple 9 y cómodo dejar la conjída á la iz« 
quierda , y acostumbrar á esta manoá que hagsi 
todo el servicio: pues doscientos vi2^;es menos 
no es ahorro tan pequeño ^ que se deba despre»* 
ciar* Nos hace oteei var también , que sus gui- 
sados son mas sanos que los nuestros : y que 
quando en Francia asistimos á una gran mesa, y 
oímos alabar un plato , metemos en él . la cu- 
chara , y Uebamos á la boca un fárrago de car« 
ne , y huesos calcinados con aguardiente , eni- 
mascarado con el nombre, y figura de bolatil; 
ó si no, será un compuesto de jamón , y Corzo, 
{*^) inundado de hinojo , y aromas , ds nyxlo^ 
que se introduce en el cuerpo , y á que no una 
inina de pólvora , á lo menos una granada 
pronta á prender fuego, y abrasar la plaza. 

£stas vag^telas bastan para darnos á en* 
tender 9 que, se usaq muchas cosas entre no- 
sotros , que podrían ser mas racionales : y que 
scAo con la noticia , y prueba de los métho« 
dos diversos , que hay en el mundo , de los 
diferentes caraÁéres de las Naciones , y de las^ 
varias producciones de la Naturaleza , y del 
ingenio , se adquiere la estension , discernimien- 
to , y experiencia , que ños falta , juntamen- 
te con los medios de adelantar las Ventajas, 

• 

que logramos. Mas^oo k> hacemos asi; an* 
Tom.XIl^, Dd tes 



tes bien por el contrario \ empezamos supo- 
niendo, que quanto se prañíca en Francisi 
debe ser la regla de todo. Es acaso justa esta 
máxima 1 Es esta persuasión racional ? Tienen 
adquirido el derecho en eíte Reyno de hacer- 
se modelo de todo el genero humano? 

Pero no perdamos el tiempo en probar la 
utilidad evidente, que hay en formar ideas de 
comparación , valiéndonos de los viages para es- 
te asunto. En la substancia todos convenimos: 
y se puede colegir muy bien por el agradable 
acogimiento, que usamos con los estrangeroS| 
por las continuadas preguntas, que les hacemos, 
y por huestra ansia de ver , aprovecharnos , y 
usar todo quanto viene dé fuera* Bien se en«' 
tiende lo que esto quiere decir : y y á comen- 
zamos , aunque con pereza , á quererles pagar 
á los estrangeros las visitas , que nos hacen. Yá 
se han visto muchos jóvenes Franceses aven- 
turarse á vencer los Alpes , y4 p^aír el&tre- 
cho de Calés. (*♦) Es preciso esperar , que ven- 
drá la moda. La vanidad háce etnprender algu- 
nas veces feúchas cosas , que puede itiejbrar 
des|)iiés'lá razón , y hacerlas provechosas. 
Motivos in. Si' yo viera á mií Abiijgas' 'determinados 
fM^\i\]Ax. á hacer salir á sus hijos' de la Patria, no de- 
jara de ponerles á la vista qtiátito yerrah , em- 
prendieí^o estos ^ia¿esCo6í miras tan frivo- 
-^ '■ " las, 

(t*) Mancha » h Canal de IngUcerri. 



J«, íí cod tnotívds raa Hmhadp^ , El Come«- 
ciante solo tiene en su imagJnacioala fptímck. 
Al Anttquarlo no recomienda á sus hyos sino la 
adquisición de medallas raras, y monumentos 
« pococomunest El que gusta de las buenas Art«p> 
,einbía al lado de su joven viagero un Diseñador, 
que no le hablará en todo el camino sino solo 
del Ticiano, de Giurgion, C**) ni dejará de com- 
-parar la escuela Romana con la Loiibarda ^ y 
la Flamenca con la Frapcésa. Otro Padre , que 
no sajpe tanto , se propone otro fin distinto: yo 
embio , dice, á viajar á mi hijo , para que pue- 
da haWar en una conversación: es menester, que 
haya visto las Campanas de mnsica de Ambers, 
.(**) el Relox de Strasburg^ la Torre de Pisa, la 
. Cascada de Tivoli, la Gruta del Perro, el Boque- 
rón del Vesubio, y el Carnaval de Venecia; 

Acompañemos de miras mas nobles el des- 
tino de un Caballero joveii , ó de un hijo de 
familia , que podrá venir con el tiempo á to- 
mar á su cargo una empresa importante en su 

Dda con- 

f»»\ Toree , h Giorgion , fot un Pintor célebre , qur aacitS el 
añodc ,47¿ en Castel Franco en el Trepano ,6 Marca]Treiri- 
sana, de la República de Venecia Aprendió a pinur debajo del 
Maisútcrio de Íumh Btii». Halló el lecreto de distingntr perfefta- 
menee las luces , y las sombras . y tubo otras excelente» quali. 
dadcf » que le hicieron célebre entre los Tcoideros , y lo hubie. 
ra sido mas sin duda k no harer muerto de solos ji anos. Véase 
el Oic. añadido de Moreri , y el Geograph. L. O y L. T. 

(♦*% ftsta música de Campanas se compone de vanos cymbali. 
líos ,6 esquilones , y de muchas Campanas , unas mayores qne 
otras . yá de mas to» , y yá de menos : graduando los tonos de 
toda la iomposicion . h conjunto , á fin de que salga concierto. 
6 música perica*, al modo que «c tc en el Hscoritl. 



V 



' ai a Espe&aculó 

Conduña I á ser Magistrado, á tener h fiítdiH 
deocia de uDa Provincia ; y en uoa palabra po- 
drá llegar á un empleo superior. Es necesario, 
que viage como hombre hecho, y no como Eí- 
' tudiante , 6 Escolar : con un Amigo , Iteoo de 
luces, y de especies dignas, y tío con un Ayo, 
que carece de ellas. Su viage le será útil á pro» 
porción de su curiosidad, y experiencia. Paes 
yá que ha de ser , juntemosle el equipage^ vea- 
mos , qué preparativos necesita para viajar coa 
provecho, 

PrcptcaoTM. Verá V. m, Viageros, atentos unicameoie 
á buscar cartas de recomendación , para, ha- 
llar entrada , y benigna acogida en todas partes. 
Esta es una precaución prudente^ Verá V. m. 
Otros, que se instruyen exadamente de los ca- 
minos, que pueden gobernar su viage, de las po- 
sadas mas cómodas, de los Lugares , y modo 
con que ha de hacerlas prevenciones para tener 
•muy bien que comer, de los medios de libla^ 
se del calor , y de guardarse del frío , huyeú- 
do también la frescura demasiada de las no- 
ches. No se les escapa cosa, Pero sin perj«i- 
ció de todos estos cuidados , que no "^dañan, 
recomendemos á nuestro Viageio un prepara- 
tivo infinitamente mas importante que to- 
dos estos. Asegurémosle de un principio , qiie 
pone su religión á cubierto , y en total segu- 
ridad de todos los peligros del viage. La má- 
xima , que le debe servir de guia , y de de- 

fcn- 



De las Jfktes instrul^Mk ^ 13 
ieiisa , €s sumamente simple , y fácil de tener ^™"»' ^^ 

* ' •' asegura la 

en la metnorta: es ^ pues , que la Religión HeUgion del 
Cbristiana no se fija , ni aprenck con dispu^ '*^*'^' 
tas 9 ó razonamientos metapbysicos , sino por 
medio, de una revelación becba antiguamen* 
te ai genero bumano ,y por una misión de tes^ 
tigos , que no ban dejado de aparecer 9 y pre^ 
sentársenos de siglo en siglo ^y de edad en edad^ 
asegurándonos lo que4^ sabian de cierto , por sus 
tnqyores, (**) 

Este principio verificado con una inumera? 
Ue multitud de monumentos , y que solo él es 
proporcionado para mantener en los limites es^ 
tredbos , que nos señala la Fé á los mayores en* 
tendimientos , pone á un pven viag^ro á cubier* . 
' to de los discursos de und Philosophía oi^ullo- 
sa, que no obstante la debilidad 9 y cortos alcan- 
ces de la razón en las cosas naturales , preten- 
de estaUecer á esta sú razón por Juez de lo que 
res preciso esperar, y creer. Este mismo prind- 
pió asegura también de otro peligro al viagero; 
pues regulando su condu¿ta% y su creencia por 
la unanimidad.de los testitxionios 9 se guarda de 
los malos ^mploá 9 y. se n)aQtiene ep^*segurí- 
* dad contra los d^Súsi de los testigos mismqs. 

Con este prind^ no necesita yá sii|o 

un 

f**) Esta máxima es rapto mas necesaria á los ViageróSi qitan- 
tobemos oído muchas veces la licencia de opinar » con que Duel- 
ven muchcs á sus casas » habiéndose (lejndo llevar facilmenre ; 6 
de los raciocinios sophiscicoSs.y faUos de los enemigos d» la Té 
verdadera , b del acradiyo de pareceres ,'y opiniones » que li- 
songatniu libertad , y sb gusto. 



3 14 EspeSfactíJo de la Natufiíezá. 
un nuevo tescamemo , y eí Libro de ta Imitih 
cion de Chrísto , (**a) para mantenerse con 
aquellos sentimientos , que trahen consigo una 
alegría perpetúa junto con la feliz serenidad 
del alma , que acompaña siempre á la pureza 
de las costumbres. Nos hallatnos en unos 
tiempos , en que no es cosa rara ver , que el 
Telemaco , (**b) que viaja , es mejor, y mas 
valeroso, no pocas vites ^ que el Mentor, 
(**c) que le acompaña» (**d) 

tt toieriBcít ^^^ constituyendo al joven viageró en un 
exterior «5 estado incoutrastable á los ataques de una ra- 

siempre «c- ^ r 3 • 

cesaru. zoH tenebrosa , que no puede ser sino muy 
flaca , y cobarde , quando le oponen un eger* 
cito de testigos , acompañados de la luz , sieoí- 
pre suficiente , de lo que Dios nos ha ma* 
nifestado , es necesario repetirle muchas veces, 
é inculcar en que observe una prudente cau • 
tela , y una inalterable dulzura ^ aun con aque- 
llos , que piensan de otro modo qtie éL Mo 
ha habido jamás sino sola una miaon : con 
que debe detestar en su corazón todas las se- 
paraciones, b cismas , pues aun entre sí se des- 
truyen , y no trahen consigo , en cosa algnoa, 
el carader de la autoridad divina , que ha es- 
tablecido un único ministerio: (^) pero esta 

de- 

(*#a) Kempis > h ConteniDcaf MnB<li« 

(»»b) Hijo de üUses. 

(♦♦c) La Diosa Minerva. 

(««a) Véanse las Aveucuras de Telemaco. 

(**c) o Gobierno pastoral sapremo. 



\ 



De Jas Jorfes instruSiivas^ a i j 
detestatíon no le concede facultad de abor- 
recer á los que están separados. No hay la 
menor tolerancia en orden á la pluralidad de 
misiones , pues notoriamente la misión es una 
sola ; y solo abrir los ojos basta para ver en 
donde se perpetua después de diez y siete siglos^ 
que há yá que nació la luz. Pero esta misma 
certidumbre trabe consigo una tderancia jus- 
ta, y aun necesaria : esta es la tolerancia ex- 
terior , qué rio permite al común de los hom- 
bres aborrecer , ni quitar la vida anadie 5 por- 
que ama á todo el genero humano. Ko es 
posible^ pues, que esté el viageío enterado con 
demasía de esta verdad ^ conviene á saber: que 
la charicbd es el alma del Cbristianismo; y 
que como este espíritu suprime toda agrura 
en los verdaderos Fieles, vienen á ser con dul- 
zúra tan amable, y que jamás los desampara, 
la mejor pprción de la sodedadi 

No es necesario., que para ser Chrístia- 
no salga de su casa el joven : con que pro-» 
priamedte no e^ el fio de su viagei, por lo 
común , íllegan X serl^ir. bast»? , ique nq que^ 
dé insultada su piedad ,.y qqe te conserv^.li-t 
bre de todo aCoaaetioiifnta* Yeainos ^ pues, 
íóra, quál ts U,cai»sa4Je etiiprender el via^ 
ge. La cíausa esfeaCerk:ma&!SOCipble,y:Pi^ 
experimentado eü fo. 4^^ yá sabwi^níeSf $» no 
cráslguecaeas dos cos^ i ttas-i?: valiera habcr^ 

se estado ensuftasa* . 

Yá 



tí 6 Eipe&actíló de la Naturdfexa. 
Yá sea que se halle el viagero llamado 
al manejo de los mayores negocios, ó que el 
negocio á que ri sea cumplimiento de su vo* 
cacion , y encomienda, el primer fruto de estos 
caminos, es hacerse per&élamente sociable. 
Aquella charidad sincera, que hemos presa* 
puesto , como fundamento de su piedad , es 
timbien la verdadera semilla de esta amable 
qualidad , que querríamos perfeccionar con los 
riages. S^i desea hacer á la sociedad un real, y 
sólido bien , es preciso , que sea comunmente 
aníado. Sí ama á los hombres con eficacia , y 
ardor , vendrá á ser objeto , yi que no de sos 
adwdciones, á b menosde su respeto , y con* 
fianza. Con todo eso suele suceder , que con tu 
lc»ido grande de amor al genero humano con- 
serve todavía un hombre ciertos residuos no- 
civos, que perjudican no poco: t^ks son al-' 
gunas asperezas, modales rusticas , desprecia^ 
tivas , impetuosas, y Uenas de distracción , y 
desdén. 

El primer mérito de los viages es destruir 
radicalmente toda aspereza, y suprimir, aun 
la menor apariencia db altanería. No hay li- 
ma mas suave , que el traw de toda suerte 
de personas, y el larjgo oso de toda espede 
de caradéres. Los mas liermosos diamante» 
se vieron antes eñ bratio, y Ío estobieron ¿as- 
ta que las bueltas del tscmío , y manos del 
Abrillantador le sacaroá los foiUos á luz* El 

vía* 



vUge i y deteiKioD , que los Cabatteros jotre* 
oes de Ciudad nielen hacer en la Corte, so- 
lo es desbastar como de prítnera byelta á la 
piedra: y la variedad de n^;ocios , y viages 
es quien le saca los brillos., y dá el verdade- 
ro lustre. Un joven , que pasa de una Cia« 
dad á otra , y de uno i otro Reyno , se ha> 
Ua necesitado á ajustar sus resoluciones , sus 
respuestas » y toda su conduda á la necesidad^ 
que piden las drcuostandas. Observa en todas 
partes , qué es lo que puede dar gusto , y 
oomplaceocia á los otros ; de modo, que poe»* 
de pasar por el menor de sus conocimientos 
el saber evitar k» discursos , y modales , que 
pueden herir. , 6 desagradar i quidquiera. Be* 
iodetenemQ$ en esto, es cosa inútil, pueala 
experiencia , y «wa confesioo áincera atestiguan, 
que los. ricos , y prindpalmeote los grandes de- 
bed salir de entre aquellas persraas , que se 
postean eR su presencia^ ^ no quieiten cbrrer 
^1 rie^ de ser ,6 idolatf mitdos> ó divinidades 

&reces. 

Dos inoooveiüentés potde no obstante thi« 

l«r<»4digo el trato de muchas gentes, y. di-, 
versidad deNadonea; el uno es gustar de- 
raasiacb. de mtKlaneas V7 el. otro llegar i ser> 
Farsante. Confieso, que quanto mas se han 
estudiado, y tf^Kado los hi»íl»es , tanfó ma- 
yor es la «dudad » qoeiie adquiere , peraacr- 
Ics perjudioial ^ y d pcl%i* de mirarloj oob 
- TjmXir, Be aveí- 



\ 



II 8 Espe&aculo déla Naturdküá. 
aversión. Estos dos naales oo tienen otro re* 
{nedio qué un gran fondo de Religión , y és« 
ta es la base de las qualidades, que he su<« 
puesto en d que viaja. Solamente la Reli- 
gión^ hace feliz 2JL hombre , detemiinandole 
los deseos: y elia 90b le comunica aquel tra« 
to civil 9 y política , que le hace utiL Tan* 
to mas lemo yo á un pérfido , quanto los 
negocios 9 y viages le afinaron mas. Pero dad« 
me un hombre de juicio , que haya visto mu« 
cfao , que si junta con esto el ser Christiano» 
no solo le encontraremos ordenado , y aque* 
Uo , que llaman hombre de texta , . sino que 
además. de esto; mantiene- tal porte » que M 
imposible no amarle. Todos desean tratar 
con él ; y tiene otros tantos Amigos, quao^ 
tos son los hombres , que le OMiócen ; f 
si no es por gusto , és á lo m<pú8 por inte* 

fGs. 

r AsimianQ hallaremos en QuestK» viageio; 
m «?i' k' cdq mucha paitícularidad óiira4e las ^^latidade^ 
I r to< ^yZ que ^ceo ^ iin hombre verdaderameoie flo- 
s«*> ctaUe. Es , pfMS j descabritse necesariamente 

en él \9» \tKxa, mas seguras ^ ^ne nos. fahan i ' 
nosotros por cai«oer de ^éUca , y c^iérifP- 
da. Seme^ntesi finitos jip loa áúAeí eb vía- 
gero niño, i quien- te faal{la«á V. ro.^e las ope- 
raciones , -^ rbenefickKipiHiliob 4e' una grande 
vMAkldc^tLY peit^iX<sSo^fuM ledloeo pasa 
^r jirnio Ü'sus oidagi> isb Cndar eo dios. 
'-.'■n. "I ;'.'.. Ka- 



De hs Aries instfu&i%\ifé ' 119 
Nada ha vism, ñi oído,, sino el rddo dé los 
Batanes, con ws idas, y venidas., quelepa^ 
recieron cosa de daoaca* V. m. le: explicará las 
particularidades de un Principe d^Üsiglo deci# 
nio tercio , mosttaQdolé: so sepidcro ; pero 19 
los rasgos históricos , ni los .«sos de ios tiem» 
pos 9 ni el gusto de la Etettltúra ^ cosas to^ 
das, que traraderizan los cS^Ios , soo ipropo» 
sito para ioteresar i este nsfio. Sos o)os están 
clavados en el symbokderla fidelidad ,1 que se 
descubre al pie de las fígunik que ver con' que 
de todo el mooaaiemo, que le muesjtran ^ solo 
Qn perro de casta t -que Idbffi eo él, se lie que^ 
46 eó la memoria.' i- .1. * r 

Sdo ua: hombre hecbo se liálk en eéta*^ La hiscort« 
^deaproyecbalrse de loque vé , prihdpalr hhííLrla^ ni* 
«neute si para ayudar á losojos se proveyó d^ *"'J|;/,''" "*; 
dos alhajas .sumamente x^ecesarias. {¡s pred^ on Tt«g«ro. 
so , qiie tenga .' uña mediana Qotidá de la hisu 
toñx civil \ÓÁ Pus á qoe. dirige su viag^ , y Uü 
conocimiento todavía mas exteoso de la his^ 
tpria *xatur^«^ ,. í /'.:.. : . 

- . Cómo podrá^escnsarse -de ; poseer . v dntss 
cae eñtrar/eü üú Saís^elfiiadamqntodeaqo&» 
4Ia historia y o^os monumeotos vá á regis- 
trar 9. s^un toda la variedad, qpieen sí tie* 
•nen?iYp:queffria,qtie parala mas prpótaju- 
, teligencia ^ y para, i^derio* mas efic$mei|- 
c te en su momorial^ .aoomodañdcdo á» bs i'pef- 
tsonas, tiempos, y ácootactmientos se hnbie- 

Eei ae 



TMt Espe&acuh de ía JNattíralessa. 
te formado á sí mismo el TÍagqro un alphaH 
beto algp justo » no soUmente de la forma 
de letra de cada siglo sino también del mo» 
do de vestir , qae usaban , y de los egerdciosi 
jr ornamentos que tenían , en las partes y y 
lugares i que vL Por este medio le serían en 
«febnte accesibles los manuscritos , moneda% 
esculturas antiguas , y los demás monumen- 
tos! que encontrase. Esté como estubtese una 
£gura y mnpre la halla en su memoria > ó 
co su cartera ; y las ideas de que ba becbD 
provisión y h hacen una compañía fíeL En sos 
«ages, y ^n sus paseos todo le detiene , y 
todo le sirve á su soledad . de deUcia^* Jamls 
ae haUaabsoltttamenteabloy pues le haceacom* 
pafíia los hombres de todos los s%los y qde 
precedieron* Encuentra con sus guerras y inveor 
Clones 9 juegos, y pasatiempos. A la prime- 
xa vista , que fije , le dirá á V.m.z ésu es 
«na tapicería del Reynado de Luís XI : éste 
«sel adorno, que traían en h cabeza las Se- 
ñoras del á¿o XV i y estos los zai»to8 de que 
ruaabau» Ved fqui la Arquitednra^qoe era mo- 
da en el Reynado de Carias .¥III,y LuisXIl, 
4o qual cúmenssó k caer .en tiempo de Francis- 
co I, y desiqpareció Casi del todo , rqrnaodo 
Hentique II. Yá no ef estrangjen en parte al- 
guna; y auQ en loft. Lugares, por docide pasí» 
-4ájá?ck>fliooto:á los tntiirakl. mochos de to 
-laODuiíoentos , ipaé ignoraban; ea un CSceriio, 



De las Artes ffistruSÜvof. aii 
que viene á avisar á los Ciudadanos de Sirar 
cusa 9 en dónde está el sepulcbro de su Com- 
patriota Arcismedes. 

La historia 9 y buenas letras pueden ador- 
nar el entendiqíiento de un viagero, y con<» 
tribuir con sus averiguaciones á ilustrar la atir 
tíguedad Pero la historia natural , de que núes* 
tros Antiquarios han descuidado con demasía^ 
puede llebarle noas adelante 9 y hacer de 61 un 
sujeto de mayor utiliidad}. i (piieo se recurra, 
tanto en las ciencias^ para ayudadas 9 como.. en 
el gobierno , para la consulta , y acierto. 

Nosotros sabemos., que hay ciertas' cieoH 
cías, y conoceoM^: cierto) secretea ioiagiiUH 
4os,.quese oseenifu» mucho, y de. qa^ se ha« 
^gran mysterio; pero- en laredidad, mes* 
tos secretos , ni aquellas dencias tienen certi* 
lumbre alguna;, úi traben aplicación prove- 
cbosawlo contrafjole sucede á la historia na- 
tural : tomemos , pues , las mejores partes de 
ella , pongo por egemplo , la experimental de 
•quanto se vé en la Naturaleza , y en las Mecá- 
nicas, y jomémosle á' este cosíocimiento la 
rmatéria del conlerdo- universal. Un joven, 
que ha ordenado bien en sd tnemoHa,y pe- 
netrado perfectamente quanto la industria hu- 
mana cultiva , y dispone con las mas agr?- 
^dablesi,y mqores teDtfitivas ^ que ha hechp 
para fecilitar la multitud de usos ^ á que se 
puede aplicar lodo, para recurso del hombre, 

me 



• i / 



111 EspeSaculo áé la ÑMufalexa. 
me atrevo á sostener , que no podrá via^r do 
que mire con Ojos atentos , y con gran pro- 
vecho 9 aun aquello , que no se dignan otros 
de mirar síqulern. Todo lo ocupa , todo pa- 
rece que se hizo para él, y de todo se uti- 
liza , mientras á los demás los suspenden so- 
lo vagatelas. Aqui admira la simplicidad de 
una máquina , que sin torcer un punto de sa 
bamíno, fri dudarle^ el trába^- al Caballo, 
<)ue la mueve, i^acccs^bí^ áleefQadameme los 
dd» cubos ' de agixi ¿n . ttti p02x> coa motri'^ 
miento contrario. Alli obisetva el pnxlcida 
f<iUz dé una fU^rza ,. que en <%rá parte , y dis* 
{ñieista dé otro ^lllodo dMía^^éos ,^ó tte^: veces 
tneiiosy^n ixvi, Seí to i$y««Qtct»mar coq admi- 
ración ^^aplaudiendo k'COnMhcta de tosMa^ 
gbtrados , á; quienes el gattto 4e muchos nu^ 
llones. nó bastó i im^ir Un «mprésa dé dis«- 
trabef las aguos dé un terreno vUanofqoe por 
Bita de pendiente laá lecc^^ co lagunas, qoe 
infestando el ayré , causabam on daño , que 
parecía no dejar recurso al remedio. Se mue^» 
'tra reconocida á un bien , qu« ap ,se- fataco 
para él 1 3l un bien , que'los-faabítadóres de los 
Xugares interesados se muestran insetisiUe5),y 
sin reconocimiento alguna Todas sus luces se 
' ibrfifican 9 y ayudan mmtuímiieiue aglomeran- 
^dose, pordecirlO' asi ^^jt^ proporción que ade- 
'lanta.ensu camino. 'i'^ ' 

Yo h6 pedidoá no^stra viagero una pro- 
vi- 



sa$« 



De las Artes instruSUvas. %t'f 
Vision de experiencias, y mecánicas, á fia de 
hacer sus jornadas divertidas , y provechosas 
igualmente ; pero no por eso pienso de modo 
alguno haceile Physico: he puesto la condi^ 
don de que tenga un mediano conocimiento de 
las materias, que se usan en el comercio; pe^ 
ro no quiero por esto hacerle Comerciante. Bue« 
DO es ser Comerciante., y bueno ser Physico; 
pero yo cuento con Uebar áda alguna cosa 
mejor á mi viagnro. . 

Es preciso, que nuestro caminante llegue , 

V * . « t . , • ™ r Sab«r noble- 

a hacer en sus viages los objetos de la Pbysica, menee ia$ co< 
y del comerdo tan ^miliares, como las ope* 
raciones de los Oficiales mismos , que alhajatt 
su quarto , y guarnecten su Caballo. No hace 
vanidad de ser Tapioero , ni menos Herrero , ni 
Guarnicionero tampoco: sabe las cosas sin ze- 
los, y sin pasión. No se le oye exclamación al* 
guna despreciativa ,.ñi hace del Reformador ac« 
tivo, y encapazado, quando le parece á alguna 
comparar el paño de lampazo , (''^'*'a) 6 tapice- 
ria (**b) de Aubusbn (**c) con la de Beaubais:; 
(^) b quando Ipi^ una corambre curtida con 
toda reguWidad , bastando un costó de Ungiisi. 
Un viagera ilnstirado manifiesta una , espede 
• ' . •• -^ • ■ . . dr 

(*»a) Vcase Odín.Wc. p«l. Verdare. 

/«*c) Ciudad de Francia en la Marcha 9 ,en los confines 'de tU 
mósin. Véase él Dic Georg t. ^. ' , ^ r i' ' 

.(**d> Ciudad de Francia Capital del Btaitvfisis > en el Cobicr-^ 
ao dtia Isla de FiF«ttáa^ibi4 



914 EspeSlacÉfh de la Naturakxa, 
de dignidad sumamente estimable y hablando 
con la misma tranquilidad j y aun indíferen- 
cía de lo que se aprueba constantemente en la 
Naturaleza, respeéto de lo que se Té comunmen- 
te en la sociedad. Siempre es , bien oído , 7 
se desea en todas las cosas su parecer |- pues 
sob se escucha en su boca el tono de la ex« 
períencia. Se propone en una conversadoo d 
estilo, ó la materia, qu3 se usa en ésta, ó 
en la otra cosa , en que no^ es razón errar, 
ni aun descuidarse ? C^ uno se empeña eü 
decir su pensamiento; y el vi^^ro juicioso los 
deja ir siempre delante ; pero acaba con k 
disputa solamente con decir \sin ardor alguno 
lo que ha visto: todos defieren á él , y son 
yí de su parecen Quando buelva á su Pa- 
tria , será Juez , y Juez^ muy competente de 
todo qüánto dice relación con la experieociaj 
con las mecánicas, y cpn la fábrica de quaD< 
^s materias hay de transporte. Si se trat^i ^ 
componer una calzada , de conducir sin pér- 
dida alguna las aguas ^ de hacer una bomba 
para extinguir los incendios, de formar unas 
sainas ^ &cilítando la evaporación de las aguas^ 
7 caída de la sal ; en una palabra , si se dis- 
pone formar un escaUedmientoen que se in- 
teresan muchas fiíntulias , y aun todo el fA' 
blico, el medio es recurrir i u>mar el pare- 
cer de este hombre , que después de haber* 

«i adornado, y prevenida coa los principios 

de 



niepdos^ ei^ tp4^. Jas^P^ft^s ep, <]ue habla que- 
finsguntar»-^ iqsí.ruqpippe^.que íionseguií. |¿. 
^Überacíuí\e?, 5^a?n^ v. ? ««. /l«ft: «P JT^Jj 
dp t?l«:qbíJft K <BJ^ %if?i'i>|r4 «\i«ftf a#; »% 
visto^ ó por mejor dxir ., el que ha]>iei)d(^ 
corrido mucho mundo ,. sola {reparó , y s^ hi-.; 
ao caf;gp de, la yenqí ,de ^edicis ^ ¡^ de tp-, 

tfi $acar ,«|i:^ f)oinl2p.|o§ul^).^ UceQcjoso ,<n9) 
Ct menester yiajar mucho , ni vencerse coa, 
^masiados esfivsrzos. Eq todas part^.tjayniar: 
tgna fwí . corromperle ^\ cpra;?on , ,y, BJttak) 
^arle ¡05'pín5aa^e»iíf>8, Peio pgfaj^qívií í^q^ 
9a|be2^ exce^leot», : p^ adquirir, h ireppt^^cíqQt 
db tid^sjrteb^nt^.unacoluoa ala Pacrip, ^; 
necesario viajar , y vjujar coo enteocUn^por; 
tft:. habex vittp- mpchí»,, y ,híbe4P::i{i§t9kJ¿eiu 
Solameqte. la ei|>e|FÍ^nj^fF qi» 4^ d<?ii<cfei gaei 
o moderar á pinpó^to la su^cieficja'f.; qpp le», 
parece tener. > y las altas promesas , q}ie nos^ 
batoea ,cierix»j entepdími^n^os , que pieasan jba<f ¡ 
ljarl9 todQ ep-, |a ?o|edad f¿, :So;,«3|?ipeíi?V) 
4. en ^^fiAisisicioq 4e,.::§lgwwp . ver^ade^ 
Mathematicas ,'Jiguríuadose , que sus pro*; 
yeAos 00 encontrarán loas imp^din^antOt 
^. la sociedad ,.ó «n ^ ./i^mf^lítffl j% <3/í^i 
U^ lineas 'de Geometría encontraron en il pa- 



>i6 BpeSacuh ie la^'Níatíra^^ 
-" Sés coaa» loable briscar fdittmá , («*) y 
1d5 medibs de tónsegáfrlá V ti camino , que 
be propuesto , es el mas derecho , y Ilano^ 
para introducirse ea las verdaderas- neceskbH 
des de la siDCfedad / y tá 16s iiisiyores mtereaear 
d^ los PAi£i]^& F¿i» >d íbé aiéhgp al W^ 
tío ñn ^ qué propuse áésát Ibégó» y ^ et hacer 
á fpi viagero aifaable , y 6tU : y aease'su fifc- 
ifiilia y su Patria , d Ft¡cidpe''qüiea le consulte; 
ra máyór satis&cctoii debe'estát én -procurar 
d bien Coonuñ %íbí que sii propio engrande- 
tírriiento* Siembre hay un no ¿qué de baje- 
99 , y de mecánica en atraherlo todo á sí , 6 
en no tomar parte en tal empresa^ siÉx>quaii- 
do tnteiívkne a%uñ interéft personal» Miras 
Ibas nbbleá pedia yb á' mi Yiagero \ porqué es: 
iin Caballero » 6 un verdadero Ciudadano el que 
había puesto^ii camino» * . * 

-' -Asi adabd su* plática' el Kegcküánte ; pe-^ 
toa Ids que' 4e estbban b^éndó les pareció^ 
que habia écabi¿d6 khti^ prestó: Agravio es no» 
tablé ) le dijo y en esta suposidoa ^ el Caba» 
llerí al Nej^)dante> ^ué V. th. ríos teyá he^ 
ébó tari cíucítita utia^^dOD ^ qtíé^ es^Wabámos^ 
más larga. Péío ello es «r ^ ijüé ha- 'totado' 
todas las Cuerdas j que necesitaba tocan A mí 
ifeida me ha gustado tnas , después de la propor<« 
cSon de los 'medios ^ que tíos -propone para 



" 1 






••'« 



^2)e las Artes instftíffivat^^ 917 
^3fm2iT nn Caballero joven y q^e la nobleza de 
los sentimientos ^ que V^ m. le inspira. Pone 
Iz, xnira en la instrucción de m bpmbre ,de É$^ 
^b ; y «finqqe no me maravillo de esto 9 jtam« 
poco se marayillará V* m^de^v^rme^á ngí jParti-' 
dario del Comercio , y tanto^.^ ideo 1 que 
np tercer hijo le siga. 

1 Cofte^ jukd prjodpaí^eqite intento í^[ 
(Q^le yiajar : ftpda la pfC|v;isioa ;de deoci^ ^ ^qóe^ 
4 e$te efeélo le fae bechg hacer ^ se reduce á. 
^Aber aprendido l^s Mecánicas , la Physica 
^joal ^ y la v^t^í^ ^ 6 principales objetos del 

n» mtesfsagn.pAC^^ qíie de 

1^ lengua^ Latin^ , y natuval. {**) Si tiene. 
dfssignio: de ^apadír agestas dos lenguas la Ingle* ^ 
^^yhlf^Jif^ si k p^ace , en^ 

empleo. (**) 

Gomo V.riBt. 110 ae ha escqsadk> de intro- 
ducir eadpaq;^qei¡9 que nos ha dado^el perso-^ 
Qj^ ^ jliQfhombre noble^y^de sjjlta condíciot^ 
yp.íam'Rpc3p;|eodjÍ6,q^ de haber 

pensado como un biieo Nfgpciaúte. * 

.No hay cosa mas sabiamente establecida^' 

^,I«4iQ^9 yi V'^U^ 9 4H^ ^^'4R ^ nobleza 

^ if^ á^^n^f <m^9^ -Ésta P^í?P*W% 
y. «#la ipaoiienen , w, uw Cabaljgfp, (jí^wfe 



iii , EipeStacuíú áe ta l^aturcSe^. 
fíentimientos , que íe impiden bajar del estado 
en qne nació , y en un Ciudadano rico ex-, 
citan el deseo de eievarse á las mas altas em- 
presas/Éscósajurta V qiie el ¡paso 'de ¿A es^ 
tado I otro se hayí Hecho arduo» Aquel , qué 
quiere salir de sti esfera , "y subir á otra maj 
dita , debe dar pruebas del mas heroico valor,' 
d'idé tn tálentb , que- interese -á ^f* Repíibli- 
qí."l\ir *1 cónfíttrtb , W Oalwlleh) j ique se vé 
tentado á reiíuhciaí ^s ventajas ', para coiw 
aludirse entre el Tulgo , 6 á ap^rse al tra- 
bajo de las manos , y ^fnecariJcó . como los 
libmbres comunes^ áe mWá ^tenido^Sel tmoé 
de uu¿ vilfeia',' jr'áé'iai jtíítas r 
im vil^o prockhr. Estas '<Sfi(^tádei , taoto 
de una parte , corno de otra > mántiéneD i' 
óidaf qual en su «itadó' , y* ¿0^ pnepfirán 00*; 
iÁtmtf)et)te tn^tód^ «fiírá^ idibb'iesrdffles^ir' 

sociedad.. ^ * ' * / 

" Uní cosa hay ^ eóñ tód6 •é*T /en- tjúé fa 
Ciudadano^/ y gemte dé Vñelfá^, iescedétr^it' 
la flobítzáf r eí^ ,' pub^ que ^1 ' tf» ^ItHeyo 'ft*' 
¿a , pOT'qááfqtiiércafatno^qt¡¿-s^^ 
y estimación de la uótíkzst , puede- ábsteóer^ 
ss legítimamente de eíls , y qti^hirsi en so-pro- 
pria esiíera r nadie te balfbná ,- ü creprocfta^^ 
^üe' se mahtéñn éñ h cbí^dlefótr' hí^^^ó^ 
derads'á^qne'fe'deAfniSfjm ttát!t*«iflb*;^^^^^ 
yt)r elogio le hará %¿2to la aplicacioo | mul- 
tiplicar el provecí» dísKk»^,^ k.fjfaoqui^ 

01 



• ■ De las Arfes instru8Hvas. i i $ 
icí trabajo mismo. No le sucede asi á un Ca- 
ballero , á quien no le basta dejar de abatir- 
te al trabajo de sus manos , y á 4os egercicioi 
hiecanioos : necesita , además de esto , cor^ 
responder á lo que es , distinguirse , y sostener-t 
te con la adividad , y valor \ que fueron los 
principios de su nobleza. Pero por desgracia 
huésfra es demasiado común na conocer loi 
noUes áquc^s principios , que- fos sacaran dé 
b inutilidad 9 y libraran del' olvidó 9' castigo/ 
ordinario dé la inutilidad. Figurase muchas ve^ 
bes el noble ^ Uebado de unoá decursos féble^^ 
y^ íHvóIas fema^ , en que se imbuyó des-í 
fle^lá ftifittieia', qxié »1ólás anAar, y servicia 
hrilkáf pusdéií servirle xie rumíx) , y que nd 
le queda otro camino que tomar. í)e aquí se sí-^ 
rué mü^ fineqbentemente , que la intérrup- 
icte ífe^ \i guerra ; y los disgustosr de! servició^ 
SrrcgáÁ i este noble , 7 á los suyos en lá masf 
deplorable obscuridad. I/)s egempiós de estor 
¿ón sin nuiTiero en las familias antiguamente cé-; 
lebtó;^ áctoretoío en las Provincias , en donde 
\i Tgüátáád ^ a¿ fas^ herencia» dividan los fon- 
3os , y haciendas mas gruesas en tantas partes,;' 
que después de algunas generaciones , y stib-' 
3ivisione« bechíis.de riuévó ;^ se disipa todo , de 
iiiahéra, 'qué W p^fccet^ á' tes infírtít^enfe 
|íeqü6fibsJ NááW teme más éntdríces el ¿oblé,' 
^e el servicio , que mira cómo el único mér 
dio de perfeccbDBfSir torna; yantas £kx¿iilias^ 



liQ EspeSaculodeJaNafuraktUL 
^ veD perdidas para el estado de este modo» 
Ellas se imaginan allá confusamente, que el €S« 
tado puede , y debe asegurarles fondos , A 
adelantarles sumas á todos los nobles , que se 
hallan con estrechez , y lo pasan con penuria* 
Se desahogan 9 y aun desenfrenan en quejas 
contra d siglo en que vi^en , contra la Corte i 
que están sujetos^ contra los Ministros., que 
gobiernan , y aun contra el misino Rey , que 
empuf^a el cetro , y sostiene la corona* N9 
saben lo que se dicen. £1 Rey no puede gas- 
tar de nuis de lo que gasta cien millones , qu^ 
todayia no bastarían para contentar á estos que:^ 
josos, Pero el Comeinda , y los takn^ lea 
abren cien modos de adelantar á sus bijos^ y d: 
poner sus familias en honor* 

No hablo de tnodo alguno de la ádmí- 
nistracion de sus biones raíces , de la yenta , d4 
produéto de sus rebaños , ganados. ^. bosque% 
y tierras ^ pues cuidados semejantes jamás des- 
honraron á nadie. Antes bien por el contrario 
los que se desdeñan de ellos paran en una 
decadencia vergonzosa : y en ninguna parte ss 
descubre mas claramente un ayre de opulen- 
cia I y un gasto honroso, magnificamente soste* 
nido y que en casa de los señores i que go* 
biernan sus haciendas ppr sí mismos. Ha^ oar 
cido Caballero , no es haber badda para matir 
dar , y para conducir* hombres á conquisoif 
J^uera de qu? » cómo sele podrá eocaig^r úo 






"¡be las Artes hstru&ivM. í j it 
Crobiema.d el comando de un Bgercito á 
^liieb descuida de lo que es h primera subsisten* 
cía de su (amiKa ? Un hombre y qtíe no tiene 
¿rden , tampoco tiene cabeza* (**) 

' El Rey ^ las leyes , y una costumbre uni* 
Versahxiente recibida, le abren , adetoás de. esto 
otros cárnicos para ordenar honoríficamente 
sus negocios» Si tiene dinero , le será mucho 
mejor ^ que disipar su hacienda , y dejarle in-^ 
Qtil , interesarse en ía talla , poda , 6 plan* 
líb de un monte , en el empleo de ésta , ó la 
otra Navegación y en una Compañía de Co- 
mercio 9 que admite acciones de particulares, 
imponiendo su dinero , sin tener que comerciar 
por si mismo > ó en utia sociedad anonyma('*^*) 
abierta á éstas 4 ó las otras mercancías estrange- 
fas , 6 qualesquíera que sean» De este modo 
entra á la parte de la dirección y gastos , y pro»^ 
vécbos de todo* Nada de ^tú se hace en pii« 
Hícó ; y aunque sé hiciera ,' no^tíerié por qú^ 
enrojarse , como no se sonrojaría por vendier 
las plantas de su mimbrera , ó el produélo de 
lina albérca* (**) 

JLp único y que es vergons^oso , es caer ^n 
ifna miseria llena de'oprobríó, por no saber-: 
6& aprovechar de los socorros , que lé ofrece el 
tiempo. 

Pe- 

(IH) It cf adoccioii rttlkné omite este p«ACO >' dcspucs dt U ¡é% 

P<^ O tiir ñomb^rpat tíc<laí«- - - ' '-' ^ < ' " 



9i9 Es^Qaci^ é la ]^Ííh^ 
/ \ Pero {^recp t S^e decíalos deifiasiado^asQ^ 
gqrando , <]ue d Comercio ^ tomado üsí en^ 
fX)mun p no compreheode cosf ^guna y que se^ 
oponga á la oobleza » y la- desdore. Mas jo^ 
niQ,^(r|ivo á'dejtir , que no solamente, op es in- 
d^roso el Comercia k un Caballero. 9- $109 
que le franqueará los medios mas oportunos,, y, 
seguros para ilustrar á los hijos menores que. 
tenga , 6 para recobrar el buen nombre ^ obs«. 
curecldo'por Vazoa de. lapobr^. ^ 

Quáí ¿s ei origen .del pspleqdor 9 y r»-. 
petos j que acompañan la condición de los 
nobles ? No es otro ciertamente sino la persua- 
&on en que vivimos ^ de que nacieron para 
él. bien público. Por esta causa , y con esta aü«. 
ra se conceden nuevos bonorea y y recompeo». 
sas / al que libertó una Ciudad , un cuerpo, 
de tropas , una Compañía , ó la vida de un scHo^ 
Ciudadano , amado á la Patria. la prudencia^, 
y la adívidad son las virtudes f que sacan á^ 
un hombre del orden común , quando se en>. 
pléan en servicio del Estado ^ siendo asi, que 
áb desprecia , y avilta un hombre valiente , si, 
es solo Pifiador , ó Cojrsario. De quánta cpnsi- 
déradon es un hombre. 1 que emprende 00a. 
ipteligencia el establecimiento de una Colo« 
iSia ventajosa \ 6 el redtSbro , aliento y y salud de 
la que estaba caída ? En la necesidad en que ém- 
K?2? i««ar I? Fíandji de maderas geandes de 
GOQitniccíoá| qqáoto j«cqoociaueato sele de-^' 

brft 



' há^ íil qite tomase por m cuerna^ y se tt» 

.í)eña^ en conducir á la Lny síana, (^ ó á la ¡Cav 

^ .oada bagabundOs auiícientea , ó . personas ^ de 

buenos deaeos^ á fin de cortar las msAttzB ex** 

'- celentes,de que están cubiertos idli los duhpos] 

I yá fuese paria detener ¿fuerza' dé estacadas , d( 

dé diqdés las ttaundteiones del Misisipí , (**) yá 

para la con3triKCioa de Na^iríos en los Luga- 

t fes envque^se cortasen las maderas^ é yá para 

lasoar (*^) todos los áñet.coa buen nuoseio 

( de J|2etmo$o$JRcbles los. lilavttis, que se embia^ 

sen á aquellas partes de los AstHteros de Brest, 

i y Rochefbr^ ! Qiaáoto le agradece el Estado su 

I províileQcia á uo hombre ^ :que . al . amenazar 

! ta carestía de ^aoos/^ : corte los v^M^u» con 

ino^d'fnAiofios Nftyíos>,. CQOducieqd¿ délos 

l^uertQs de Paotaac ^ 6 Xjoodres , & de las Gos« 

tá» de- Berbería la príniera provisión de tri^ 

gO y faiidendola después seguir priklentemeñ-^ 

te.s^c^tro^.mas abuadantes! Para que ¿a 

hopabne ate aibsdo del Pá^tico 5 noí es nece^ 

9flri»> 4Úe* b9ya béCho pedassos ]%ercitos ente^ 

roa )!;n¡ que haya alimentado todo el Reyno. No 

sería bastante mantener muchas familias, y pre* 

servar Provincias enteras de una continua ca« 

j^mldád y establecer ^ y conservar en eUa$, .yá 

.' ToñuJ^lK Gg ade» 



(**) Grande coatinente ¿t la' AatríM Scptcnvioaal. 
- (*\) iUo-» oqvc divide la Xttjtiana ea 4oa parres cali igoalct* 
Corriendo del Septentrión al Mediodía. 
(**) tffbrJii«;Qic*AtMtiar. . 



^jif EípéSaaA^ He Já ^Natiifákta. 
iideilaocado caucbks^ y yá por medio áe mil 
aábiacfireccioD , yeguadas 9 que abasteciesen ^ 
la labranza y y con que se hiciese la remonta 
de la Caballería^ Fraguas^ y Herrerías de una 
fitílidad conocida I plantíos en terrenos absolu^ 
tamente perdidos^ y heriales^siembras^y (Jan- 
tíos dé la llubia;(*^a) Pasteli ('W*)'Fov¡c,(**c) 
Esparto , Retama y Gualdas , Moreras , y otfos 
aemejantei trabajos , cuyo efedo sería ocupaf 
muchas per6onas ^ qae la simfJe .Agricultura 
no sdcanza á mantener , ni i d¿r abasto aV tía« 
bajo de que aaoinsa alioienCo? ' 

Pónganse los ojos en el Castillo de San Go« 
bín , (a) en otro tiempo escombro , y ruinaí 
horribles ^.Qoidta cfofaie^y despeeciáUe por casi 
arruitaada, y veremos , que se ocupan el dia da 
oy en su ietíoto ibas de $00 tnSajadores , y 
que dá con qué subsistir en las vecindades ^ po- 
niendo en egercicio el caudal ^ fuerzas, indi»* 
tria , y labor á quiniehüas , y mas famfliass sio 
meter en cuetua la plata^ que de los Rey &óses« 
ttangeros conduce estia manifiíduia á la Francia» 

Bieo 

(^Hia) o Atíncar i rease 0¿¡ii. Dic. 1. O. 

4*^b) O Clasto.^ Veaté Ucraáttccíeii'Ical. y Dic. Casf. 
j (**c) £1 íorjc c^ uoa plai^^ qye aece sis cultivo tñ l%M^ 
lia.: ftts flojas sirven para ¿éRif de«fle¿rk VeaDsé los Dic. ^de 
Treiu y Savar/. El p¡c^.d<) lat Cíctic. y Arces le |lapa#m#. Qdiiu 
Sobr.'Anconín. el Dic. de 'Comercio % 8rc. la oaiiten •como cam* 
bien la trad. Ital. y todas las demás , que aqai se aombraa > ex- 
cepto la Riibs« > y el Gkso. Vca^elib» m. p. 317. 

(a) Maliifiaaras de vidrios colados , y becbos al Sóplete * CA» 
tre Laon j Fere > y Chauni. (*«> . . 

(**; £su aoia del original omite Ja tradaceia» Tff^'lTJa > 



I 



^' ' BlaA podrá suceder, qiie ao CdbáÜéto At» 
B daotevea coq iodignacion ei Palacio de aqufri 
I Uq$ antiguos valieotes, de aquéllos Héroes de 
I h fantasía , ocupado en estos trabí^. nMouaí- 
B les. Podrá suceder tamb¡ea>queel iofimp Pdé» 
¡i jblo de los Lugares vecinos , que ae vé obligado 
;* á Comprar un poco mas cat^ la leña , maldiga 
I un establecimiento, que causa la prosperidad 
B verdadera en toda ac^la Provincia. Pero.mi^ 
É fado ¿ buena, luz , qué peso t&i¿lríú amiepaún 
I juicios? £1 bien pública debe i»r la jrtgla: de 

nuestro apreéío, (tees ead fundameáto de la 
li verdadera notbleza* . : 

-. De este, modo pkmába Luis XV, qqaodo 



{ acudiendo al centro de los Países Bajos,: para 



i defeodei la Alsjicia y qife iseí baHaba íovadlcfe , se 
I 9partó por muchas leguas del camino regular^ 
para honrar con su visita el trabajo , y Fabril 
cas d^jSaii Gobin, doode hiso, que Je diesen 
cuenta de t^ QOnkiMs^ e^ía^ meoot 
dencia^ . ' \ \. .'-.:. -^ .:, >' *' 

De este qiodQ: pensaba ttmbieii Luis XIV9 
qnando concedió los mas apetecibles prívUe-» 
gios, y las dístindónes maa ventajosas á los Au- 
tores de las DMmfi^iqadeSedán» y de Abbe* 
ville:.y.pást> eai^enida ptrasniudias. No 
IMisieroQ los desceodie^t^s d$ los señores Caír 
(leauy y Van-Robais (*^ sus esperanzas para 

. Gga aef 

(**) I«s.Váii«aob€tt dice eipkcioaarip OeteraphUa t A. ^ac. 
. étublcdcron U Fábiicá cH AbbcTflle. ^ ' 



\ 



«)6 JEspeBaciAi de h NaturaksuL 
ser nobles eo emplear su hacienda y adqmrien^ 
^ un cargo honroso , 6 alguna ocopacioo 
indolente , y sin fatiga j coa que vivirían no- 
quémente en adekince sin hacer nada ; antes 
•bien por el oontrario , pusieron estas familias 
su cuidado en continuar , manteniéndose en su 
espbera , por medio de una actividad laborio- 
sa , y Verdaderanaente saludable al ESstado, mut- 
tiplicando correspondencias con los Estrange- 
fOST) y dando que trabajas y y. con qué vivirá 
i3MÍlare5'de Ciudadanos. Sota h mani&dura de 
JLbbevftte ocupa nías de dos^niM y quinien- 
tas personas en el circuito de mil pies quadia« 
dos , participando todos los drciHivecioos de 
so abundancia. ... 

' ' r De esta manera^léjbs de aficionarse oy(& 
los Franceses á vestirse de pafx>s'de In^laterrai 
ni telas de* Holanda ^ «ó de embiar é lÉOodres 
su dinero para comprar un Relox de péndo- 
la^ los proVée'^de todo^su'Relogeríá ^ ínesas, 
quartos , y faldriqueras ; estiman<jk> los Bstian- 
genos iguáiMfe^te lá cfniftM^y segura estrujara 
de sus teloges. Sifs paiíob) y trias- ^ tanto fi- 
nas) como ordinarias ^ ^ usm fiñequentemen- 
te)er¿l4ilátt ^lisbbáy Cadié^ eti «édb el OrietH 
fe,-y«^pá4rticrutáridád eri'lás^ Gblonjas&^ 
pahblas y y 'Francesas. 'Aórá préguctto- yo» ¿ 

on Caballero liará tainos bien* ,7' l^i*^ ^ 
su Reyno^ haciendo xiaoiinar en buen orden 
nn excito de trabajadoibs^ y perífíccioóando 

COfl 



De Jas Artes instfa&has. ' 137 
con sos observaciones una máquina deseada^ 
b una tela eqmvalente al produélo de las tierras 
mas fecundas , que baHendo defendido en la 
guerra un puesto^6buekoá juntarlos Sóida*» 
dos de una CoaipáSáaí desordenada». Mas üa 
cil es exponer dos^ ó tre& veces la vida enat» 
gun ataque peligroso , que sostener por me^ 
dio de una vigilancia adiva sobre toda prueba, 
y perfeccionar con nuevas experiencias una 
Colonia y una Yeguada, y qoalquiera otra em^. 
pre^ , que hace vivir la mucbedumbre, y dssh 
tierra la miseria. 

Ruegole á V. m. que ponga de una psErte te 
bajesa de pensamientos de un hijo segundo , po- 
bre y y encargado dd gobierno de un 0>r- 
tijo , 6 la perversidad de un Caballero astu« 
to j que toma dinera prestado de todos mo« 
dos y y hurta con sutileza , y ratería quanto pue^ 
de , para poder vivir de algún modo^ 4 y de 
otra pártela penetracíoo,: prudencia, y: comoi 
didad de un Caballero , qtie. se toma e;^ su 
gabinete cuenta á sí mismo del produjo, qiie 
ha sacado de un empleo feliz, que hizo: que 
fbera áe su casa , 6 de su quarto no aparece 
aino^eoft aquel decoró ^ que es debidb^ásüpér^ 
toas f y lámHia : todos te hacen Cortet y él 
exime dé toda miseria á quantos' fieni :3élK(^ 
jo de su protección , y amparo. Dígame V. m. 
le suplico , quál de estos dos degeneró de quien 
era? Lo que á mi m€ parece cterto.^ e».^ *que 

d 



V 



tí 9 EspeSacuh d$ Ta Nkurdkzk 
Caballero 9 qae se arrulaacooel juego ^ 6 
con los vicbs^ es el que falta á lo que se debe á 
sf mismo; y que la noblessa del señor Roauseau^ 
(a) 6 del señor Juliene » (b) e^* verdaderamente 
¿gnadé los respetos del pi&ticxi : luego sirvieo* 
dole^ podemos llegar iconsegnír ,* que nos ame# 
De esta suerte ^ lejos de ser nuestros hijos me« 
ñores la cruz de los Primógeoitos , los podrán 
ayudar á mantenerse en él servicíelo , serán el 
arrimo , y amparo de sus hermanas ^ é introdu- 
drán en su casa, amanada tal vez con deudas^ 
los socorros, y el esplendor dé las riquezas* 
mas legítimamente adquiridas. 

hñ% familias se interesan \ mucho en tenef 
partí, y poner sus accionei&én^el Comercio grue^ 
so por ímedio ñt sus hijo j menores ? d Estado 
mismo formará así un Seminarlo de excelentes 
augetos , que le alivien , y á quien recurra. Uo 
mancebo, que vé au nobleza, y' siente el estímib 
lo de su nacimiento ,; deseará » á qüalquier pret 
cío 4)uesea, no quedarse cohfoodidp. en el có? 
mun , y se sabrá señalar* gra^gi^odo, por mecfio 
de sus riquezas, el honor , 6 de ayddaf á sii ve« 
piQQ en los empeños de la Milicia con nbance^ 
obligantes V y corteaea>d de mmt por «iP¿k 
tf ia pjái hacerla Mz con establecimientos d^ 
Dad. grande utilidad^ Por lo demás es eviden^r 

(i) DíreAor de ntfi ^mi «liaiíSldara de paftoi en SeHIo. 
^ ^b) Diredor de It manifaditra de paños en Gobelins. («f^) 
'^%**; Pásá 4c 'Paríi^ ea «1 Arrf bal de Saa Marcdo. 

1) 



i 



De *la$' Artes iñstruStívits. '"' q i^ 9 
te> qué las exceleqtes empresas 9 i qoienejs pre^ 
i cedieron , y sirvieron de basa los estudios , y 
g buenas letras ^ perfeccionadas con viage^ Juí- 

{ dosos 9 y á pro|X)6Íto, son la escuela , y la prue^ 
ha de todos los talento^ del hombre* c ' ^ - 
Todavia tengp otra observación j que ' fat^ 
eer en ordena las ^veiíitajas , y wcutsos , qué 
^ nos franquea.el Comercio.^ Es , pues, que des-p 
deñandose las fiíaijlias nobles de aquella espé* 
cié .de Cbmercio , á ^que ei Rey , y el : £sta^ 
do las Combic^ao , reusan las ' ocasiones d? sef 
verdaderamente amados de la sociedad ^^al mis^ 
mo tiempo que dejan á .solos los Mercade* 
fes lá ventaja de las mejores ocasiones , tanto 
para inejorar sus bienes , coma • p^ra hacerse 
gratos. Los pensamientos de>los nobles se aba*» 
ten 9 y estrechan como su fortunan quando^ por 
^1 contrario, es cosa muy coriiunvér á los Msr» 
caderes anhelar á los intentas , y acciones mas 
grandes> Hebandqlo' lod>. al cabo con. t^to 
mayor honor , y fitcilidad, quañta. adquieren 
mayores luces, y quanto llegan á ser mas po# 
derosos. Todo esto se puede demonstrar con ra« 
aones/ycon egemplos. ' 
y De la primera especie e8:.tx)sa ioittil tra<* 
herjos , pues se cuentan! por' millares. £n quao¿ 
toa los Ciudadanos, á quiedesiuna loable in-» 
dustria ha puesto en estado djS servir á la Pa-* 
tría , y sentarse en fin en la misma filia en 
que se -sientan los Nobles,. en lugar de citaf 

egeno- 



tgttnplares réciecttes , que sabe todo el mun# 
do ^ botvaoios los ojos áda los siglos pasa# 
dos^ y tóoieinos en grande , los egeroplos: 
pues podemos citar , no solo familias y sino 
Ciudades , .y aun RepiMicas eueras» £1 es* 
pirit» de el.Oomefdo » viene i ser como 
h' semiUa 9 qiie dá vida , saca á* luz. los ta^ 
lentos 9 y comunica una opulencia durable* 
Aquí pudríamos tráber, y poner á la vista 
aquel gtado.de esplendor á que hicieron subir 
i TyrOiy Gartb^ unos sioaples Afercade-* 
res. Y. en tanto , que no fueron otra cota^- 
se vierooi aétivos, dicbous ^ y agradables á to^ 
do el inundo. Peco, se equivocaron mucfab^ á 
la verdad^ y: aún errarooí^qdaado el espíritu» y 
deseo de.dohquistHs sucediiü d mepir '^ñtu tie 
todos quaotos ;ae: conocen á propósito para la 
felicidad temporal ; al eapíritu de conservación^ 
y comercios trabajaron para arruinarse. Unos 
fiín»!^ Mercaderes sdnlos que han ilustrado á 
Veoécia^ y Genova; y el descaecimieoto de Iz 
antigua prospeiídad de estas dos Ciudades , mr 
proviene de otra cosa, qoe de haber caído sa 
Comercio , lebantandcne él de los Portugueses 
en Indias', jautamente con haberse ¡introdudifo 
los Ingleses en él Mediterráneo; ^ aim « pof 
dría añadir^.i^iehai concurrido el .ftusto de 
algunas familias , que pensaron ver mucha 
tancía entre la noblessa ^ y la industria, 
tras loa Condes ide. Flancos acariciaron á los 
> tra- 



tmbi^cbrey de lanas » y fabriqueros de pa¿ 
UMi y chamelotes 9 i$áda igÑáfabaooi» la 
Hqueí(a de Gante i y Brujas» Pera la indií^ 
renda , que se reconoció después á cerca dé 
estos tral^jQS y hizo caer , y arrojó á estas Cííh 
dades y caü reducidas ai prodiK^o de sus tier- 
t$Sy aunque excelentes 9 en una noediaaía^dé 
que no han podido salir. Los Oficiales y car^ 
gados de impuestos y y aun de desprecios^ pa- 
saron las &hríCBSr de paños á Inglatenra y y 
Ambers y introduciendo la opoltuicía y que no 
ae eonocia hasta entonces én aquéllas partes» 
Tal es la primera época dd engrandeciaijen<* 
to de Londres ; y sus progresos át deben al 
mismo espíritu. La cara de esta Isla se ha mu« 
dado absolutamente 9 al principio por .naedió 
idelas fabricas de sus lanas, y después por 
íel de los movimientos de su Marina. La en- 
cera decadencia^ de Ambers ha provenido de 
haberse retirado sus Oficiales á Amsterdam^ 
y suprimido la Marina y que se perdió con su 
Puerto. Amburgo, amenazada con todas las 
Ciudades Ansiáticas de la pronta ruina de su for- 
tuna y á causa de la riecesidadde diviifir su Co« 
itiercio delMar Baldeo con muchos Pueblos, que 
DO se havian viito aítlí Jamás , supo estenídér eo 
T>tros Mares las ^Hversas r^mas de su Conlercio^ 
•é industria y rekróbrando asi su primer vigOn La 
Holanda recibe BAbdjadores de Testas Coro- 
nadas^ y se los embía también y hadeúde fí- 
Tom.Xiy. Hh gu- 



14^ EspeSactdo A Ja Nakttaklta. 
gura coD los Estados mas dístioguidos , y* no 
cede á los demás , oí en la abundancia 4e 
lo necesario, y dídeitable ^ ni en la audacia 
de las empresas , que acomete , ni tampoo 
en el orden de su gobierno. Y á I9 verdad» 
qué son los Hofamdeses? Nada mas que ona 
tropa de Mercaderes , que se glorían de serla 
Bolvamoslos 9 según el deseo de algunos Sya* 
temáticos y á la simplicidad de su prinier es- 
tado I y los hallaremos metidos en sus' lago- 
ñas , habitadores del cieno , un puñadq de Pes- 
cadores , Queseros, y Soldados , en un Pé 
casi inhabitable. Pero este tiempo, y á pasó. Des- 
de que reyoa entre esta gent^ ^ . espirito de 
Comercio, este pequeño rincón del mundo 
trocó yá la cara : las aguas empantanadas cor- 
ren por conduélos regulaces;.y se lebanta el 
terreno de las haUcadones , aíirmaiidose mas 
cada día ; de modo , que las Ciudades rieoeo 
yá á ser modelos de comodidad , y hermo- 
sura: enjutas yá las tierras, dan por frato la 
mas bella jardinería , y la siembra iñas oportt- 
iia. Añadid á esto un gentío ínonmerable) uoa 
población sin termino , una viva emulación 
en todas las Artes , la Marina mas perfefla; 
y puestas -en honor la ci^acia militar, y Ja po- 
lítica: todo este bieij les ha trahido el apíri- 
tu de Comercio, j^te mismo espiritu , pues, 
ensalza las Emilias , y pone en el Jionor m¡s 
alto , y respetoso los Estados. Aora pregun- 
to 



De-las Artes instn^has^ a4V 
(O yó I SÍ h noUesa puede hacer cosa mayor, 
¿Tsise podrá deshonrar con uñas operaciones^ 
que trahea semejantes bienesí 

Solo añadiré dos egemplaresá cerca de la 
grandeza , y altas ideas , que inspiran la expe^ 
riencia, y el comercia El príméto es Jacobo* 
Coeur , Comerciante de Bourgeí, (**) que él. 
aolo manejaba tantos negocios , como todos ^ 
los Mercaderes ) que habia entonces en Fran«> 
cía ; y que atí por la prudente sagacidad de sus 
consejos, conao por la seguridad de su caja, hu« 
ftiÜIÓ no mencfi qütf á la Casa de Borgoña , ase- 
guró la Corona de Francia á su legitimó here^ 
defOcOarlos Vn , y «n él á tas ramas de Valois, 
y :;Borbón , que le sacediérod. 
,0 SI otro egémplares^de los Mercaderes át 
Sanr Máló, que resentidos con todos sus Cotn-^ 
patriotas de la propuesta , que el Congreso de 
Gettrúíiteriiberg'h'aeia á Luis-XIV , de que em* 
ptease sus tropas en obligar á Phelipe V'sii nie- 
toí i i6andttn^-4a- España ; á que k llamaba el 
testatnento dé Carlos II, juntaron las ganaatías, 
que acababan de" tener en el Comercio de las 
Colonias £spafk>las en America , poniendo trein* 
mydc» millones^ en i>rO á' tós píes del tbrono, 
quañdo estaba agbtsidos sus'tesorbs , á cáüsa de 
irná serie dilatada de desgraciad. E&tos treinta y 

• Hhi' I dos 

(*») Capital ¿e Bcrri , en* Francia. 






m44^ EspeSacuh Je ía. líattír(Jetít 
dos nndilpnes , rtpartídos ea las TbeiorerfaS f¿ft>2 
I>eAivas de Francia , ammaioo de nuevo Is 
guerra j j restablederoo las pagas* Jam& ol- 
vidará la Casa ^ que rey na en Francia , Espafiaj 
y Ñapóles la agkacion en que se vio en ea^ 
tas circunstancias, ni el feUz medio, que lo^ 
gró para sosceaer sus derechos por medio del 
socorro , con que en el momento mas crítico 
de su necesidad le asistieron estos amables Ne^ 
gociantes* Qué alivios , debería , pues , espe-» 
tar el Estado con las riquezas de los Noble^ 
aumentadas con el Comercio ^ quaiKlo solo 
{x>r medio de unos simples Mercaderes vemo^ 
que logra socorros tan abundantes % Pero , pof 
d contrario , no. podrán esperar , ni él Rey, 
ni el Estado servicio? alguno de un hombre^ 
que pone iodo el menio de su fid>leza en la 
inacción^ y el medio de mantenerla ^en la péx^ 
dida del tiempo ^ como k Iglesia tampoco 
espera cosa alguoa de uo Ptrebendedo , <p3e 
decide del mérito , y bondad de un . Oome-i 
diante ^6 que estaUece por principios pro- 
porcionados d asunto di mejpr modo de po« 
nerse los lunares^ 

Los juegos 9 los fhfxjees ^ y la inutilí- 
dad pueden tomar , para cierta especie de 
gentes ^ el ayre de nobleza. Pero se piensa muy 
de otro modo , quaticb uno es tan buen Ciu« 
dadano ^ como verdadero noble. La hoi^za- 

ne- 



De lai jírtet ímtruSHvas. . 94$ 
iSBtia tcio es i proposito para hacer que bas* 
ttrdeen los seoómieotos pit^rios de un buen 
jukio ; y no estima menos al Estado los ser* 
vicios, que le franquea la industria, y le aprot^ 
ta la prudencia , que los que le hace la íntre- 
fudéz ^ y el valor. Sa una palabra , et Iñeo 
del Esúidü es nuestra alabanza , y ensalza- 
mienta 

Yo me conozco , y sé poner termino il 
mis deseos. Pero me teódria por Padre dicho- 
so , ú mi tuja maye» libase á ser un Turena^ 
d mi hijo segundo un Jacobo Coeitf por me^ 
dio de^ mis coosejos. 



tk 



\ 



a4)S Etpettactíh éf la ífiÚuriikfUh 



LA política, 



t • 



O EL GOBIERNO 

jyE^ LOS PIÍEBLQS. 



t. • 



r&EXTA, 



Todas las Artes , y Pm&siones, tanto las 
que hemos recorrido aquí ^ como las 
que hemos dejado , por no tsenerlas á maoO| 
de manera , que las pudiésemos tratar digna* 
mente , son otros tantos :f amos del gobíernoi 
que egercita el hombre t)6l m» cabo al otro 
delmundo, £1' hombre dá f por.medk) de 
la facilidad , que le comunican las di^%sas ex« 
periencias, y entayos en qiie se^xerdta , la 
figura ^ que le parece á las fuedras , metales, 
maderas ^ y arcillas. £1 liombre hace , que el 
algodón , la lana ^ la seda, y el cáñamo apa* 
rezcao , y nos sirvan con den formas díferen*' 
tes. Las materias mas inflexibles , y los ele- 
mentos mas fugitivos le obedecen , hasta ba-* 
cer , que el fuego mismo camine según sus 
mandatos , y con la prisión de sus leyes. Na- 
da vé al rededor de sí , sin que egercice en. 
A T ello 



La'PoUt.^Gohiemo de los Pueblos. 147 
ello su industria , haga pruebas 9 y lo sujete,, 
tarde ^ ó temprano , á su conduéta. El codo- 
do^lento , que tiene de sa dominio , es tan 
vivo, que se maravilla al iKlvertir que hay 
ésta , 6 la otra producción de la Naturaleza, 
de que no ha aprendido todavía á aprove- 
charse. Si se consuela en. esta ignorancia , es 
pensando , que los animales , que le sirven, se 
aprovechan de aquello., que. él no. conoce; 
y mira la inutilidad como una reprehensión de 
la ignorancia , y un valdón de la pereza , que 
le desibonra. Cómo dejará de aprovecharse 
de lo que se le pone á la vista , y. de lo que 
toca con sus mismas manos, ^uel que sabe 
hacerse dueño , aun de lo que es invisible? 
^ hombte hace presa , aun en el viento mis* 
mo! y. junta una gran masa de este elemen- 
}o fugitivo' en. cierto depéaíto. común, (^) y 
dinribuyiendolet ifi^ia»jent« eo: los cañones de 
un órgano , saca de una caja muda los sones 
jBa$ claros , los mas delicados conciertos , re- 
inedandQ con ja eaipresíon de sus caradéres 
Ifi vos faqmaoaj La fuerza del ayre viene 4 
aer la suya ; 41 la detiene • cod la oposición, 
y frente , que le hacen las superficies , que le 
presenta , y le reduce á su servicio , para que 
muela su trigo, eleve sus aguas, d para que 
transporte su persona adonde quiera en todas 

las 

(**> Los Fuciles del Órgano» 



148 Eipe&acuh áé h I¡]kwMuu 
bs nueve mil feguoi , (•♦) ^we 4e todos mo« 
das , y acia todas partes cereao su casa. Da esta 
manera viene á ser el hombre ea todo quan- 
to saca á luz 9 y en todo quanto dirige , la ima« 
g6D del Gobernador, y Criador del Univeno, 
pues no cesa de inventar , conservar , sacar de 
nuevo á la lux I y gobernar según el domioio 
que egerce. 

Pero siendo asi , ^ que el hombre lo go- 
bierna todo y tiene necesidad de ser tadxeo 
gobernado ; y como no hay cosa , después dd 
delito, mas baja que la indolencia , oi ms 
reprehensible que lá inutilidad , asi no hay 
cosa , después de la virtud, que le aceran» 
i su modéb , que el gíandcT Arte de conda* 
eír los Pueblos , gc^riñr k» entendíinieatosi 
conservarlos cuerpos, y poner en egeKido^ 
y movimiento comintto , tanto los taleotoS} 
como ios bienes de fórtana paira el proved» 
común. 

Los hombfts, qué bemo» tíotisíderaáo ba)^ 
ta aora , son unos meros particulares ^ qoe tie- 
nen solamente los unos con* lós Mrot ciertos 
respetos de utilidad , yá mayores 5 y yá me- 
nores , conforme lo que egercican ; perd út\ po« 
der alguno isobre sus semejantes. Los ayiftfan; 
pero no los gobiernan: y ved aquí otras dis- 

(**) O 9f 40 de a6 J en grado. 



la Votítíh Oóíiermdá JotP&IOús. i4f 
jiosídiónes , y noevos estados ea «^ue todo M 
muda. Los q^ie Ueqan Qscé fmplá> (cuyo ti« 
Halo DO examihamos aova , oi noi détdíieiiios 
en qi^I aea^ d d^^dónde caov^n^a ) son hom^ 
bres pábücQs y y encairgadas depuestos taooo-^ 
sificos , que los elevan sobre la multítud , co« 
locando 'en la .dependencia á^^to^o el Puebio 
^ rpTopoicioade:l« aiti{;!ilitud: dsl poder, é dé 
lfi:e¿cñskia'^y si^)exbndad>de.s^ tuces. ' 

Los Abogados , y toda especié de Ófa^ 
dofeb, o Arbiiros , que hablan para sacar ea j^, ^^**^*" 
Ism^^ y dejar indémoes loa - kitíereáes^^^ge^ 
0OS) egercicaí d Menor, pode^' de todcfe; solo 
tkneü derecho á que los escuchen, y 6QCié&^ 
úixu i^) Ko se siyetan á sus pensamientos los 
^tttaa ;iMkúbceb 9 ^no solaoiente en qoaiud 
oMefi^, que (Ib ¿ebed ^ecutar > é én quaíntd 

im fizante la ¡&kHd«l i <:^ queVotuhbH 
riamente ke cofu^ométlefda én áeferiir i^su pá« 
recer , quedan obligados i seguirle. Para que es* 
tos egefciten sa oClipadon , no se necesitan Al-^ 
^uacües:^ o Ministros de justicia^ egebiujoni ni 
violencia alguna: puei el arte con que se insi«* 
néan en el encendieniáito de quien los oye , es 
tan eficaz , que poco á {iocose hacen señores de 
*los Oyentes-, adquií^iecidáleel mas suave de u>- 
doslosi imperios, que es eí de la persuasiva. 

Lás^eiñdfe la Eloqüenda, la sabidí»- 
Iím.XI¡/: li fia» 

fft*) tos Arbtceof . d^^n <1 df rceho 4eMnUfttclv0 » y cc«r* 
ccft an poUcl propbrcMnado á cttc dcrcchi». 



f k ) y el discernimiento le dan al Orador él 
mayor nombre , y le preparan muchas con- 
qnittast. Pero si es boadire de bien ^ é inca-* 
paz de abrir la boca para defender malas cao* 
sas^y si porrazo» de la viva penetración^ 
que posee , se baila en pan^ de descubrir 
la falsedad ^ y sacar b verdad á la ítsz .mas 
clar%9 gajoajT^ icón estos tientas, mil vidoria% 
de modo» que le; vei%a de antemano ^á bus^^ 
caria viétoria misma» 

Después de faaver seryi(}o á la verdad , y 
^ la justicia,, de. este alto ingenio^, entir^rádon* 
de haya ippltitud de gBtnteai mas J3Q se con* 
fondirl :. no :es él ,. lo .qu^.^on .atios.. No se 
hicieron , paca, él lis«cigeras > y.prcfóndas, in? 
clin^cion^ ^ los {vepaxatívc^iieJtQdoicemiQr 
nial le 59^ agepQs;ipejro. coD.«>dp iao es 4aQ 
l>Mp.yi§to., q^e ;io ipmtApot pttrte lalgonai 
sii^ que 1& sefial^ el apUugpconlos i]edos:.pOr 
allí vá , dicen , quantos le descubren ; de mo- 
^, que los. que no le l^n podido ;0Ír ,.sc 
ppn^entan con haberle vis^tp.^ El, ^ quien^nar 
dase le pa^,,C9oc¡p^ el.^ligrp en.^qviei le 
jpone este excelso de estimai^ion, y t jerj;io afec- 
to. Pero la virtud ,, que . cpfMiagw lps..ta¡ei^op 
4 Kyer^aíi^e .p9n§¡,eaií«pt^a, ;tq. 

do ;povimiepfo de. altanería, 3, ^. pie^MiH^kj^^ 
íf^. W4íl 5^^?^ fiues ,. e? ¡sij,j^5da, .y «mos- 
trándole los terfpinos limitados ¿e , la^, l^ces^ 
y conocimientos ^ que alcanza, le puede ase- 

gtt- 



£a PalitJ GotíéMó de las Pueíflos. s^i 
giirar blogtos puroí, y éÁ mezch alguna de 
altivez. Sabe 9 que 1¿^ ptesiincion no és .contri^ 
$eña de un hombre sabio ^ conio ni la modes* 
tia lo es de un presuntuoso. < 

fiste alto grado de faonbr, i t^ue elára^ 

mosá un Orador eloquente^ ae íhndir abso-» i-w^edicof. 

lutamente en dos títulos : eI:primeroj^es el me-^ 

rito verdadero de su ciencia ^ y el segundo , la 

poca experíencki ^ qué tenemos los demás pa« 

fa. tacar á kt^nuestfios defechos. Pues esto aá^ 

moísucede i proporoioQ en el poder ^ qm coih 

cedemos sobre nuestros cuerpos íl . un BAsdi^ 

co inteligente ^ cosa, que! le dá aquel ásieo^ 

t» distinguido ^ que logvaen la sociedad. No 

IpiJebe menosásu capadijad » que al deseo^ 

qiie';tenemo8 de livir. Si yo . tratase aqui del 

ondea de las Ciencias , no pasaría en sUencio 

la Medicina^ al modo que no quedaría la Blo^ 

queocia siaJt^gar rambasuten^r^an sasientb* jsa 

e9ta :.nobIe . Asamblea^. Pdro.; iiO' iiáblandoIe[ 

á V.in. Caballero mió, al preasnte > sino de 

los diversos grados de poder , que se han con- 

oedido al hombfe sobre su semejante » no es 

r^zon exdoif el domiaiQ^>que le hemiMucon^ 

«e4ido al Medico ^ ^iieoegfioíta uo p^er^ üati 

^nerdadero^como import^eie sobre jiuestta vida^ 

Sé muy bien, que la satyra Jia buscado muCbaH 

veces en los participes» 6 estos, d^^. los otros 

defi^dos , 6 acaso ridiculeces, desque sac^ tdefey 

pues coQsequeacias generales^ coak intención, 

lia y 



•i 



«53 Espe^acula déla Naturaleza. 
y jdesígnio claro de déncr^ditsir la Medicina en 
ú misma. Pero si se dá tqgar á este modo de 
pHkreder , ho hay Ciencia , ni Profesión , que 
no quede expuesta á semejantes insultos : y 
eV buen Medico hace tan poco caso, que él 
es el prjhiero en censurarlas . pretensiones exc' 
eesivás 9 qne imaginan otros ; y en reprehen^ 
dér las prédica; frivolas de que se valen* Ja- 
más se le vé en disposición de salir i la de« 
íeéaa de.lo queno «s'^raisoo defiáider* An-^ 
tes.bffin, por el contrario. , se bnria,am«H 
doccñ la seguridad^ que le inspira la expe* 
rieiicia : y con la misma burla desarma á los 
burladores. Gon todo^^so, conoce, la > condí- 
ciondd: hombre ^^ y po :ignora los límites 
de su cieiieiá* N0>^ poobridecirjiv^e^ 
dlco (X)noce al cuerpo honiaaoiV^ODmd coqo«' 
ee el Plloto.d Man . La experiencia , y afii- 
vidad:ide: una^ y .otio^trafaen i'ila' sociedad 
grahdes'ihíénes, yrüBraBÜlos piarticid^vies di 
DO pe(^ejíoSí!t»bqjds9,y:acddtíHtek P^it> m> 
pueden libramos dd'isscoiios^oculft)^ ^' ni^ ahu- 
yentar (as tempestades ; y con todo eso Oo 
tendrém9s^^>mas »9Qii^dé ()ybja;rnte dé)o6 tei^ 
mihos.lity^iadGS^ittfrlS^ciéttcia 'det-M¿dteo ^ ^ 
áiJíVÜtíto'^^^^t&iéfvSti^% efe ijoéproo^ dé 
la Ikyv i]Ue'íi<^ ticíexáú itjcie^to éi lógñ^dé 
btóí-ti^üí»^, y qiíe nos Umita tanto la dura- 
i&m de^^la jvpiaí' f - -.: r.-.f ii ;•. , .. . .i^. .'. , 

tr.?¡;ia.í»¿dttfi'd4l íftedico^se >aréce al'de la 
\ ¿ ^^ Dic- 



I 

5 
I 



La Púlit. i Gobierno ie los Vúebloi. 9 f j 
Í! Biif^Adora Romana: (^ se le hace doéfk) dé 
i¡ todo én tanto quedurá el ^petign>;.peyo en re^ 
IjI sándo , cesa tattibieo su oci:qiacioo ^ y su enenr» 
1: go« Lejos de querer mandar eo la salud ^ no se 
|i eisee gran Medico, $ino qiiaodo acostuipbra al 

cuerpo i ps^r sin medicina , á seguir una dts^ 
É fribückrnf regular ^ obrar como todos , y estai 
i> pronro á quanto se pueda ofrecer , huyendo 
(i precauciones ?anas , y reglas medicinales , que 
^1 , lujetaii ) y esclavizan, üadie s^he mejor que 

el ftfediCQ, cquáo peligroso ^es'^ querer gobernar 
pbl -mfedio^ extraordínaáos ^ y jCOu rasumamie^ 
tos I lo que la Naturaleza puso tan sabiameoct 
debíijo de la dirección industrio» de nuestros 

1 sentidos ^ y de la experiencia QpmoOé > 
*i^:Ía^6btigadoú>.quei cenemos á los Medi^ 
Gb^i 'iK>^ tí súlapiente pOf d júbilo » que ócfl'' 
^0ii¿¿ú ep'las finmlias , notívando en ellas 
otf' perpetuó' reCopQoiiQiénto. Todavía pasan 
AMCfad inas adiSlante^sus' beneficios : ellos haQ 
iter^idó ^ rfbcldmeri ce á • ia sociedad , y á U 
-ft^ligióii^y po^ má^db de los progresos de que 
^Sc jOá parücu)armi;0C6 deudoras \9& Ciencias. 
-Mu/ pocos S60 entre' los Sabios los que co^- 
9idcea^ mejor ^que- l¿s Médicos 'el ^ domínid» 
x\e^ 'ff^ el itabtnbírt 9*^^^ muy - po¿os los ^ que 
iháU'Uí¿%k> apiro<re<¡baise. de>¿l ; tomólos Mb- 

" V»»)ÍBI^^cr'fti''AM Dfétifloircs 'RomniiM '«Idni(«v4 ^(o tn«Í» 

AA*J» 



tf4i^ Esp^amk áe h Nafuriíkxa. 
dicos de estDfi lilfímes %b& EUo$ hall ttit* 
fadoy y CDo: razóD^ la histbria nattifal ^cadoa 
BvestfD verdadero ^trimonio ^ y como «u iia-^ 
bitactoa especial. Hay acaso rtnoon algooo en 
codo el globo terrestre) en ique oüt hayan puestt» 
los ojos con la tiuyor aieadton . para; aaegii- 
lar en él al hombro-^^algori nueto tritniKi ^ y 
provecho?. Aunque especialmente ocupados en 
el cuidado de recoger \o^ que podía ; ayudar 
al alinéenlo ^yá la salud , han! tenido el ifibi 
de-avistrnoa lay desxia .utilidad»^ 9 <que xttatr^ 
l>an en sus oaoiuios 1^ . dé mod^ j <)QQ ape^ 
fias habrá Arte > d . Prtrfesioor ^ qu^ 00 les 
aea deudora de algún hermoso presente» ^ Con 
esta curi(xádad'5.tani«itiaí^l«9 07qiq.<xd^ 
fib etttre élÍos> m han esp^ido. txm ^ct« 
dad suya^ y iíu6stra^p9r (odaniptttes, con pro? 
porción para ver 9 y examioatl todas las co- 
sas. Los frequontes viages» qu&jJbacee á rqér? 
gos de algunos particulam , que Jos Uanuo^ 
traben muchas veces no (»ca. utilidad » dJI 
los Países en que se hallan ».y..<^rvan. al*- 
gUQ bien , desconocido hafsi(a entonces > 6 
4 las Ciencias ): que enriquecen p3n el d^cu- 
brimiento de lo que se^Jialiiat>esctfpadQÍJoa 
'^jps áa tddo 4 vmunclo., £¿uMntQ:i ftagsiente 
<:on coda espede;^e. genuia^yJ^la «vj$ta4e laa 
miserias humanas los hacen por lo oomun cul- 
tos, y de.i» cqjwop ,x»ngipaaivp.,,3i(js puejp- 

taa, y »tt mauórse'ftbieb fteümeme nra el 

am« 



LaVoUt. h Gohtenioiehs PueMos. %$$ 
anparodelos queestáheo trabajos. Se com- 
placen sumamente en que ett todas, partes se> 
póngá un fcksjastíoo.^ una Hospitalera ^ un 
Admimstíador^ó domestico inteligente par^i 
Acuitar por este medio el conocimiento dq 
ks^ remedios comnncp ^ y la «comiinicacioo d^ 
ks socorros precisos > & cooifaioentes^ . No hay 
ki2x>idé voion en*.lasoqedadafias<efic<Í3, qu^ 
«afa0envMM|c&2.^ like/liecliopara bien de 
todo el mundo , y después de bsiber servidp 
ávtodos.CQPiitant&.{lcn«Udad.9 \uííÍA\e\ plivio 
devale. iinJ^jUtar^ «O titeita^Qjee comp^a^ 
cep<de tqyedlJMÍeffico^ ^v^DS^i»^ recrear qi 
Eú comptfiía» .Qu^ Ci^t^ad hay en que Í09 

jóvenes «no se^aficioiKa ^ W\^ly^ \t^ Ciencias 
ixnr éíi.iamoL^ que Iei^.infqt)4e. ^.aviso^^'d la 
reputación de un Medico ? l^a(|íe, %nora , que 
«4e*.i*l«Íiio5.^ecy^ inestima. 

bki^.h^her.ílor^'í^^entte nosotros .eji esr 
todío de. 14 lengua Q^qga, elu^.de. U bue^* 
f^l9tm^d » y 4e ia, Pbys^ca «Experioientat 
^i^qu^Qmop ;PQper. |<>;s.ojo$ en los índices si- 
^luerft4?ja$.p«?P9anas^.de nuestras pías ilustres 
JVcadpQiÍ9^ deltaljia^ ^yécia» AJi^mania^ Ho- 
;landA ,,Ipgí»teK^, yi^Fíancria y l^üax^tx^ co- 

•9V|i}^Qnte>al jnaígw»í*>4<» a?Wto?>.qW« 9^ 
-ti»ííP,i dplq^^ivifp?,, flqe;se,dáa jj4^ los dejspi}- 
'.bfjcc^tQS. de Physica ^ que se encuentran , y 
.ep fift, de J^s ipxa&,¡b¿rmosas , y ^ apreciabl^s 



u 



Mafíttrtdei. 



if$ &j^eSaculi & Ja Naturaksúk' 
obrás en toda gsntto i los nombres! de Me£«^ 
6ÓS i^ Cirujanos , iaveatores de esioB bienes. . 
f ' Yio no sepáto lá ic^ Girajanos^ y : Medí* 
tMj poes uii06í',.y otros sob^ miembros ót 
tiii cuerpo mismo,' y faabíiaa.eñ una aúsaa 
Vivienda. Han 9epara4Q qnavto , es verdad; pe« 
roés-sólo^ pata ' procuraóroos ' utihdad»^ y s»*' 
vicios mas^8egittrOf;.pero is /gbriav é ime- 
>gés de los* unos I y de iüs biros:yperMv0car'iai« 
violablemente unidos. . * . . 
< £f poder ^ que iegefCii^ sobre nesótmi 
los A\>6gSaMy^^^ 

lüntario de nué^ra páttet \0Jisén^ v. f ^^^ ^ 
otras personas, y empleos^ qbe- nw dan b 
iey, y dominan en moGba» cosas por una es- 
pecie dé pi^isíón^ óri^iMi «i& mgáiá^ w^ 
kresidádés'/iiifeinas.' • -'•-^-•' ^'-^ -- - ' 

Los' ^radw'tiif érsos > qué "érábe-la Ma^ 

tMtnra consigo, empiezan i sacar á mas da* 

>á Urzal hombre , y i Colocarle éa un afleo* 

to mars álp. £f'Jüéz^á'st^a^a lüb inforifaeSf 

que tóce'ilsils'coTnf^fierosró^'yá énlaan- 

sos' con que amonesta át^i^lqüíei-a', pútát íoih 

' nifestar todosr los talentos dd Orador. Sí nraes* 

"ttíi' menos ei^cacia en st¿ -éfecútadft ,'do ei 

'^soió pttracbnsefvdr m^ di^dád'en supdH 

'sima , sind para decidir con mayor tran^ 

lidad: se espera dé él , que iea inoorrúp(iHÍe 

"^como las leyes , y qué no muestre mas in* 



^térés , lu ()ásion , que mueran ellas en sf. 
Feliz y y necesaria disposición para moderar 
h demasiada lisonja , que trabe consigo la par- 
^ipocíoh de im poder sc^ierano f Este Juez» 
tqúe se sienta en sa Trilmnal , vi con ein fó- 
(Üamos 3 6 sentencia de cinco , ó seis lineas, 
y aun con solo añadir á otros su roto , á de* 
Cidir la suerte de much» familia^ ^ á cortar 
tx>a tma palabra el negocia ^ que ha ocujpa^ 
do por largo tiempo los mayores entendí^ 
mientos , á derribar en un instante la mejor , jr 
mas brillante fortuna , y aun acaso á dispo- 
ner 'de la vida de sus Concvodadános mtsmóá. 
ta importancia , y peso de su ocupación le ha^ 
eé temblar 1» y el habito de mirar sin error 
alguno por los intereses ageúos , y de desen^ 
«edar los negocios, oomplicados , que Iraheüi 
consigo U tpayor ddioadeza , lé cbniunicaíi 
tm ayte de seriedad > y reoogimientD , que pa^ 
tece también en él » como en un Militar i el 
trato desembarazado natural á su profesión. 
No dada , después de tomada bu^ resolución; 
más no se apresura-á tomarla; Muchas v«icés no 
tendrá sino una palabra que decir ; pero tampo^ 
co la dirá sino después de largas discusiones en 
0ivor , y en contra ,'y despuesd^ vigilias, y ro- 
íteiáoiies profijndas^ 1 . . . > : \ ; 
Bkrhémos .siquiera una ojeada áda noes* 
tros Jueces eycelentes^, pues tenemos mu« 
Chos , y sabemos su maravillosa conduela» Esh 
i^^úffuXIF^ Kk tos 



. tos hombres Ubpripsos ^ yéa • loucii^s vecw 
obligados á descargar spbre otras parsonas «1 
.cuidado de sus pfopriQst negDCKíi^ i fin de miiwr 
. por; los DuísÉrosii. A aadiecse ler.^«da la ejatrada 
á su Estudio^ y Gallote; porque las spUckiKk% 
que permiteo^y qtje: oecesitán tms de-paciencia^ 
que tit:n€n en sí de atradivo ^ les comunican^ 
por lo crpmití), lucescojuy miles, hivfyxtrt&^yiy 
copduceqtes ; de. modo > que niticha* v«5es vie^ 
neh ¿ determinar el pley to, ntóa coma Artítro^ 
ó Amigos j que como Jueces^ 

Y quále&:íoa las dulzuras ^ que^. compensa» 
.eijesti)^ boiní*e&ittn<!»l)^io ta4coníürwado?-yq» 
jao lo s^{x>r,<riertaíltmaImefitel^sjgnQTa.iZ^ 
•estudios, mas agradaWesr'leis est^n^^pór decirlo 
asi j entredichoík JUnrfoodo dei curiosidad natiH 

j>f§!;>j«n[gustoLccíeyaitto ^9)Í%m^^(S^f&é^ 

iCMlt waíj los ¡hcJioabfcflbttó& pior^pe«ílíi3.íii¥«f» 
.siones rnaalícita^^ct-íifuij», ¿m Itoiwdp ás 
jrecreaqfoír, yen ünar5pa^flbrfe^, qjianto'los.rodi» 
.aliviar i todcxselefr quita- sin. piedad, y sift recur* 
fOivyá por UmnHtvídyá^ive^wsiy quein$t«o¿ 

íy yá porjBUcbAl»tebre:d6Qe«eiW3nia«^y.vi«ta* 
«ecesarias: y.qíiaiída creíab! podes res[árar ua 
poco y ó hacer una agracie díversioa al traba* 
■joíceutijouado^sobrevién^í, iáimmso§ é^iéstel 
6 el otro recurso y de barengasí^ dñ,í^rmtí»ál 
4e paquete tibinensos de cartas yyxunjplitoiea- 
tos , aun mas penosos paca los Jueces^ que lo» 
negocios mas serios* .0 



éé. 'i 



La Véüh Á Gobierno iklos Pí4$Bos. 1^9 
. -: ^/S&i verdad -y queVitenuna toga^ qiíie traben 
-xaoL ropa distiogüida , qiie se siehtaY) eoIasprK 
'Hieras sillas , y que el publico los honra. Pe* 
roque proporción tiene esta recompensa con 
rsna fatigar de alma^ y ana contención de en* 
itendímientd'tan molesta ? HenK>s ide ñci^itar 
'JL los Má^strados, porque. tfcabajan para el pú«* 
buco y ó al publico , porqué posee Magistrados 
infatigabies ? , Yo no dudo de manera alguna 
«dar aquí una respuesta contraria ái la que es 
natürat testan. La ventaja mayor estádijpar-^ 
te de \os Magistrados. Convengo en que ase- 
guran nuestra tranquilidad á costa de la suya. 
Pero un gozo mas vivo que el nuestro les sír« 
WJt de recompensa , pues es. proprio detcóra* 
«ones grandes 9 y de aknas verdaderatdente su^ 
periores experimentar toda la delicadeza del 
placer 9 y toda la extensión del gozo , que se 
halla eá humillar la injusticia ^ en restituir la paz 
á. las familias oprimidas ^ y en mantener el re-i 
poso en toda la sociedad : esta es su paga : este 
su sueldo. 

;. 4 Este.placéí , que es el fbndo del verda^ )^ ^'^^^ 
dero honor 9 y elestímu/i» de ?la liobdcza ^ pan 
réccí,* que >es todavía tnM.mva 'én ¿qtiellosi 1 ; 
que mantienen por fuera kteguridad delEsta^ 
do. No se conoce pasión mas dominante en 
los Nobles ; y si no destruye á las; otras , por 
k) menos las avasalla 9 y las tiene en orden. 
Ua Solda(jb deja por serlo todo lo que' am^ 

Kk 2 des^ 



«66 EspéSacuh de ía Naurakíuu 
descuida del repeso , abandona los plaicereS} 
y olvida sus intereses proprios > solo por cor- 
rer acia el honor* Tiene lástima de los qiK 
buyen del peligro ^ y mira como felicidad A 
que le pongan por preferencia en la fiieraa 
mayor del combíaté ^ ó te empleen en uta 
comisión arriesgada* Suponiendo el Vizconde 
de Turenna esta inclinación , y piincipio en 
todo corazón belicoso ^ salvó , por mecfio de 
tina mentira oficiosa , la fortuna del Conde 
de Grandpré, (a) qne después fise. Mariscal de 
Joyosa (**a) , y le inspiró sentimientos dif 
sos de su nacimiento. Habíale fiado el Viz- 
conde la Escolta de un Comboy , que partia pf 
M.Lens.(**b) ; pero al joven Joyosa le deto* 
bo en Arras ('^'♦c) el placer , dejando el Com* 
boy á las ordenes del Maycur de su Regimiento^ 
que fue atacado ^ y rechazando al enemigo, U^ 
gó Éin pérdida i JUns/ Murmuraban los Oficia^; 
les de la ausencia de Joyosa ,y emendiendob di 
de Turenna , dijo : Que liáyayó detenido cotí 
mis ordenes en Arras á Grandpré , y.qúiudole 
d su valor tan bella ocasicsi de lucir ! Jñtüís me 
perdonará éllcsta culpa. ' v ^ • ' ' 

El hoaor. c- Todos, los pensamientos de un JMKlitar le 
llaman á nn solo objeta El punto de vista^ qoe 

nun- 

• (•) Vídft «le Tnrenéa por lUntsal. Ya se sa)>c • ^oe la'ne«tit< t» 

es licita en casoiilguuo. . 
.(»*k) Civtáiá dé Ffinciá. 
C**b ycoucñü Villa ¿e Fraácia en el Arcolf. 
-(**-c) CMÍ9á íftertc^^f lo» Váhts Bajes ^ Capital ^1 Cundid* ^ 
AfCoíf. 



La Ih>lit. b Gohierno de los Vuéblos. a 6 1 
¿ünca pierde es éste : EV honor. Pero se po*^ 
drá definir este objeto % Se podrá saber y qué es 
el honor? 

£1 hoDor es aquel aplauso y que recibimos 
de nuestra conckncia , y del público en todo 
.quanto emprendemos por el bidí común , con 
peligro de nuestro reposo, y de nuestra vida. 

£1 valor , que es el objeto mas ordinario 
de estos aplausos y no siempre los merece , ni los 
cdn^fgl1e : pues puede no ser otra cosa , que un 
Ímpetu proprio del temperamento y ó un trans* 
portamicnto y ó Ímpetu bestial y mas digno de 
execración, y horror ,que de alabanza, £1 honor^ 
pues y no sirve de recompensa á este cor¿)ge, si- 
no al de un valor arreado por la obligación y y 
€gerckado por el asior á la sociedad. 

El hombre viene ^n armas al mundO| pocw 
^ue está destinado á vivir en innocencia ^y en 
paz. Pera habiendo sobrevepido* las peones, 
tacado la injusticia de sn naturalesÉa al hombre^ 
-y mudadole en Tigre contra otro hombre^ 
es consiguiente y que haga necesarias las armas 
él miedo de la opresión. Si toda la sociedades* 
cá armada , apenas se diferencia de una tropa de 
animalesr, berisada de pu*, dientes y y garraae 
todo lo turban el interéS' y y la fuerza. No p$ 
esta la condición del hombre ; y asi , la misma 
necesidadr>, :qne oUíga ano numero de &miliaf 
^ elegir un Rey y de <|uien dimane la ordea 
eomun y la coiifedéradoo.^ y fraternidad cons^ 

tan- 



i6i EspeSlacuh^de la NatarateiuC 
*taDte 9 le obliga por consequenda á no tomarla 
espada , sino después de. liaberla recibido de ma- 
no del mismo Rey , que eligió^ á no usarla^ sino 
conforme á sus ieyes y y alampano del bien co- 
mun« Todo otro empleo nosxoloca en la orden 
de Lobos , y Osos , que no están sino, por sí en 
el mundo. 

Luego hay un honor falso 9 a! mismo tiem- 
po que hay un honor verdadero. £1 honor 
falso es la ilusión de la brutalidad 9 que hap- 
bíendo de mantenerse debajo de un gobier- 
no justo , se atreve á disponer por si mismo 
de sus dias ^ ó dé los de su hermano » á quien 
debia amparar. £1 honor falso aplaude accio- 
jies desregladas ; acciones ^ que se vé necesi^ 
fado quien las hace á fiaríais 30b i la solé* 
dad I y á las tinieUas^ 9 porque Ia& leyes 9 la 
conciencia 9 y aún la - soledad Us desaprueban. 
Por él contrsrió:^ el honor Verdadera nopadece 
.estás cohtradíccíones^9 lOi és digno dé la menor 
jreprehehsion. Es puro 9 y daro 9 como la mis- 
ma luz 9 de quien nunca huye 9 y de que ha* 
ce alarde. No necesita precauciones 9 ni ai:* 
tificips 9 pues^^ioló apruébalas acciones 9 que no 
Tezelan ^r páblica»; y asi 9 es digno dt que 
se busque 9 y de que qualquier corazón grao* 
de aspire 9 y anhele á él. Ei fálsó honor es 
un humo 9 y* una pura seducción : es un ha* 
mjcída f como lo es el phapatismoi^ oósa tan 
rierta 9 qiie sería l¡i^n &cil el formar un pa* 

ra* 



La '^<ífit.h,€obietitQ^^tas Pueblos. a6s 
idelp : iofelíces loa que se dejan coger en es* 
K>$ lazos ^ quedando esclavos tan mi^ramen** 
te en ellos* Pero el verdadera Iionor se di- 
fcrencM pOr v^ntina de la voa de Dios , que 
410S recompensa en lo mas secreta de noso* 
tros mismos ^ con la satis&cdon interior de 
haber cumplido con nuestra obligación vale-^ 
fosamente ? £n lo exterior es tampoco otra 
cosa y que el testimonio ^ y pública confesión 
de lo mejor que un hombre puede- hacer , que 
es amar la sociedad , hasta sacrificarse poir ella? 
Esta g<^nerosa disposición es lo .que mas se acer*-^ 
Cá!á la caridad y y pluguiese' á Díos^ ^ que 
se confundiese siempre con. ella , de tnodo^ 
que lle^sén á ser una virtud sola y una virtud 
misma* 

S^gUD festo 9 el honor y buscado de esta ma- 
nera por aquellos ). que hacen profesión^ parr 
titttiarcfe servicios aéivoj , y de egercitar eí 
valor 9. na es un bien frivolo ^ ni 'Una idea 
vana t este es el juicio y muy sensato í la ver« 
dad > que ha hecho* siempre d público^ y dis» 
p;nguieiido h% miras del alnuí , de las del tem^ 
peramento ^ d de? los ínstcumectos 9 y armas^ 
que se pueden aplicar ^ yá á servir al amot 
tjToprio» ó ylayudar al egprcicio de k.virr 
tifd. Ved un León , un Duelista y un Saltea*- 
dor f **1 r y íoda hombre libre y que no de- 
pen-. 

(**) Asesino traduce el luliancn Veail&cOim» y^^lDic» «c Tre^ 



21 6^4 ISsp^uotih Jk U^atUraleíaL 
pende de nadie , y qoe todo ló refunde eo éU 
Qué sentimientos del corawa son los que ap- 
iñan á todos estos ^ y los lleban al enemigo^ 
£1 anior proprio ^ Id rabia > y la sed de sangré 
humana. Por el contrario , qué ideas conduge« 
ton á las llanuras de Yvry ^ y de Arques (**), y 
á los campos de Frtburg , y Fontenoy (**) los 
doís corazones nofassuaytes de los hombres , que 
se hallaban en la Francia , los dos mas amables 
Reyes ? Enrique IV recobraba su herencia y y 
daba la libertad á su Estado , esclavo entonces 
de pretensiones meraniente fabulosas. Luis XV 
ha cedido, aunque tarde, y contra su voluntad, á 
los gritos unánimes de toda sú Marina maltra- 
tada , y de la Nación entera insultada por todas 
partes : él se ha rendido á las instancias de sua 
Aliados por la mamitencioo Uf^BúmiBL de sus 
derechos* ; » , j ■ • 

La gloria j que busca con ardor h que fe 
es debido , al mismo tiempo que respeta los 
bienes de otros , es siu duda la mas hermcH 
sa, y utS de todas las pasiones* No es po* 
aible dejar de regocijarse - al ver los esfuerzos» 
que Jiacenlas femilias nobles , insistiendo ea 
Instruir con tiempo á sus hijos. Las Ieccío« 
nes, quese les dan, serán siempre Justas, j; 

• ■ 

(«*) Villi de 'Rancia en Norman^ía , ^aír de eáux • uMrt c| 

S*e4ueÜo Rio de Arques » celebre por U vi^rjía » que aleante «Ul 
•clqoelV dcL Duque deMayenne. 
(**) fio \o9 Países Bajoi , eo Fiaodei • cerca de) Ba^tlda^ 



Plicas , qaaodo se les baga ^niender fM^cf.^^^ 
mente 9 que jamás se cc^ocarán mas altos qm 
los otros y ni les serte superiores sino á medi» 
ida 9 que bs IñyaD sarvido^ y johUgado. 

Todo quantttlQS cerca ^ veo í y agr^niCoi^ 
correa darles lamas aka idea de la hofara^ y sat^ 
vicios, que se espera de ellos. Esta idea se man^ 
tiene eon distinciones^ iionorificas»oon.benefi9 
clos y privÜegíos^ y eaiin^ 'ccn naviiEo sb&ot 
'de todo^ei ^pública át la verdadeni.nd>leaá y que 
aé consaginavéspeciaimeote á la defensa del Cst»- 
.daLoshijós de los Nobles se miran sin zdos, ni 
eobidia; y donde quaeía que. están» los cfttend^ 
'<mQS ^ y iidlaa cñ nosotros uoa .^e^pecie de res^ 
peto» y^feoonótílaiiéntú.^Ndtúralniente.no6re^ 
gocijamos al ver losbijos, y descendientes de 
^ hombres gcandesde Estado^ y piincipalmea" 
46 >d0 noe^tfos ao^igim Libefiyi(w«.tNos per- 
«kadímos-desde Ineg^^, (qjbef éstos jovéhei< hacáti 
do/mismoí» y^'que seefo isd tiempo nuesan dé- 
ftnsa, y rnnpákaSabémoa sus dtulos^y blasó» 
4ies9 y^-nós lo» hacemos familiama y nada 
4dbSamasipgiadabk«éiuemuestrós(»(d^ que 
Jos Qpáihi»:der Mcmtémorebci , de CtiatiUoh 
asobee él Mme ,: de Biix>n ^ 6 Harcoun. (^) 
- Tcm.XIfi: U Los 

(t«) Como si dijéramos en Bspaña t después de los FeroaBdof» 

nuestros Libertadores > con »ns insignes CapitaucSf que nada nos 

•<»*.'nwi'.af r:^|le'i y^.ít-jgiip 'Cf|][ica}i:e4^ítcatift > Cortés, f 

Pizarro ^n la Atficrica , el Duque de Alva en Flandes > el Dn- 

««|tit de Montemar en Oran > Ñapóles » Sicilia , / tua en todas 

.partas : lil<>ngc4U9bdcMiQt 4a fi«ipiqrja estos» y otrot scmeíantet 

Héroes , que han producido > casi sin nuipero ^ cs^os Reynos> hap* 

ta llegar a cstcnacrlos por todiks las quac^o parces del Mundo* 



a66 EítpeChcMh de Ja NlsOurJéta. 
Losdefedosy que pudieron ofuscar algún tais- 
to la gloria de estos grandes hombres » foe- 
fon personales, y la fama^de estos l^echos , y 
servidos es un bien beredicpprb, que pasa i 
«OS' despendientes. La Francia «iBherá*¿ h me- 
fnoria, al ver en un* paseo los* UJos jóvenes» 
que graban ct sus pechos » y sangieestos iK>m- 
bres tan am^ádes , la prosperidad y que logró 
ea las annas con la conduAa dé Gosé-Brí- 
sacarla decadencia de la lig^ 9 qoebr tetada por 
la hábil destreza del Mariscal db Mat^non ; la 
Austria.bumiUada por el Vizoonde de Tnrenna» 
y otros stti^ejaates raq^de la hístorisL Qué 
éesta na isacbí^fsúUaco pocos aE«b h4 > <it 
4qnd Aimnno del Coteg^ Bdoraoense 9 (^ 
^ue ocho^ik diez* «leses después de la iottr- 
l»etacíon de. los tres Poanás de Hotnáto^ y 
•Vi^gifío.9.ttadigD:cod taota poda v joomd u»- 
'pertüibiUe sereaidid^ todas U vidas pMnd^ 
l¡b délos graidés homfaies de Pltttpiíoo! Aoii 
i nuestros Sabios les aería difícil denmeo de 
las elucidadoñes 9 que este: Autor jttícioao'dá 
.al texto^ y de la poliúca exafibi^:qi]e observa» 
Su habili(!bd hubiera ^Uo una^ícosa Isic^guln^ 
aun en^un niño del Pueblo:. peaoiOi la boca 
de Berirando Gueclin era una maravilla pas« 
snosa. 

£n efeáto^ él nadnutttio ^ y los {tfog^ 

f »♦> o de BetQTais * Cittd«4 4t' JíULÜp^ 
TrcTOVx , 7 de Otorg. ** \ 



Vnaic ti Dic. 4t 



La Polit. b Gotíemodelos Ptdebhs. 267 
sos de estos niños distinguidos son causa de 
nuestra fortuna , y con sus adelantamientos la 
conseguímos ; y iad ^ nos avisan cada xom^ 
na de los ascensos» y grados por donde pasan^ 
y suben. Ellos nos pagan tamtifett estos de-* 
seos, y no ignoran , que son los ojos poí 
donve vemos. Ei numero de Espeftadorcs, 
afeAuosos ha ayudado siempre á ipantener una 
agradable postura , una aé^ivídad ¿Bcáz , aleo- 
taodo para las mas lustrosas acciones. No mi- 
ran sin pavor el proceso , que le hacemos 
á la dura , y mezquina política de Duprat} 
como no vén , sin experimentar en ú todo el 
atraaivo de la utilidad común , el aplauso, 
y alabanzas , que se den á la redítud de Am« 
boise, y Súlly , 6 de las miras benéficas, y fe- 
cundas del Gran Cólbert. Este nos dio las ideas 
mas justas de la verdadera honra , yá comuni- 
cando avisos llenos de humanidad 9 y dulzura^ 
y yá hadmdó universales los beneficios con es^* 
tablecimientos durables. Esta noble pasión de 
la gloria tiene su medida , y regla , coito to« 
das las demás virtudes. 'Es per&da , quando 
^ mira animada con un espíritu de conserva-- 
6ioa:y dañera siempre que pasa adelante. 
En este caso es solo isalir de sf , y transportarse) 
es una loca ferocidad , y un odio al genero 
humano. Los aplausos del PoeUo, y de to« 
do el común intentan formar hombres vale« 
losos) no hombifes sanguinarios, 6 corazones 

Ha cor- 



o%S Espe&¿^^ de Ja NatutsSe^uu 
corsarios, y destruidores. La recomendaciocí 
principal , que tiene nuestra nobleza, es amar 
su Patria , ^dn aborrecer la agena. Este abor« 
«eemiieiRo, y estas preocupaciones , verdade- 
ramente ciegas ^ las dq^ para el Ínfimo Pue- 
bla , que toma sin consideración á su cargo 
aborrecer unas Naciones verdaderamente esti- 
mables* Los juicios, que generalmente se for« 
man del caraéler de estas Nack>nes , son casi 
siempre sin prisdenda, ni razon« El peor de 
todos los errcMTes , en este genera, es coníun* 
dír la idea de enemigos con la idea de Ye- 
cinos. Nuestra nobleza, y aun me atrevo i 
decir, que todos aquellos, á quienes les be- 
ÍBOS dado una. buena educación , tienen un 
grande faórror á esta iigustlcia« Puede ser^ que 
nuestra Nación (^ se estime un poco ras» 
de lo que es razón ; poro no aborrece á las 
QtraSi Al punto , que deja de dañamos el ene* 
niigo^ yá Bo4e conocemos por cal , yl no liay 
enemigo. Pedimos , que se respete su sangre, 
su caudal , y aun sus menores intereses. 

Un sqIo rasgo dd Vizconde de Tuienaa 
podrá fijar , mejor que todos los discurso^ 
el blanco ver^iadero , y la re^ de la oon- 
duela militar , en quanto busca una gbria ver- 
dadera» 

•. lostruídos los babitadares de una Ciodaá 

graiH 

C^*) MMa de U VadoQ Francesa • y poco mas > h meaos d 
iDismo jaiua se f^tát' formar ie la fis^tncFU. 



La V(Mt. o Gobierno de ks Vuehhf. ^169 
grande de Alemania de la cercanía del Egerci^ 
to Francés , embiaron una bolsa de cien mil es- 
cudos al Mariscal para empeñarle á que út^ 
Jase de su territorio las tropas por algún espa- 
cio : Sefíores : les dijo á los Diputados , temo^ 
que rezelais sin causa , y que os habéis inco- 
modado sin necesidad; yo traygo por escrito 
mi derrota , y el orden de mi marcha : es pre- 
ciso verle: vuestra Ciudad no estar aqui; y asi^ 
fio tenéis que datme dinero alguna 

Esta respuesta, que encierra en sí la mayor 
delicadeza del mundo, y una prontitud, y deseo 
maravilloso de hacer bien en todas las partes, en 
que las hostilidades no ton necesarias , saca á la 
luz mas clara esta verdad^: que un Héroe ver^ 
éadero es amiga del genero humano. No se go- 
bierna por la re^a de aumentar sus riqucj^cas, 
ni su dominio: y por el contrarío , ordenar có- 
modamente sus negocios á costa de la amistad» 
^ de^laihumanidad, es s^uir á Machiaveto, (^) 
y es foolver la espalda al heroísmo* 

Los empleos, y funciones , que fa^y en leí ^^^ diTcrt» 
toga, y en la espada , son sin numero: In- ^«pcc¡cs,que 
tendencias» Negociaciones secretas, Bmbaja- bícmo. 
das^ Direcciones generales de Rentas., Gcn 
bíernosde Plazas, y de Cobitías* ,v€oman-¿ 
do de Tropas por Mar , y Tiíerca. Todos 
estos empleos , y otros muchos ^ suponen en 

los 

C^»} VérfiSo ^oU(lc«» qnt lo sacrificaba to¿o allotcrés prOprlo. 



170 EspeStaciélo de la NatttraUza. 
los que los tiene en propriedad , 6 ios «h 
cargan á OBciales Subalternos un fondo mis« 
mo de amor á la Patria ; pero cada ocupa^ 
cion de estas pide diversos conocimientos , y 
luces 9 y diversos grados de elevación de en-» 
tendimiento , y grandeza de espíritu , ó efe va^ 
lor» conforme la natutaleasa de los servicios 
del empleo* Cada qual saca á luz un talen-» 
to diferente. Las primeras lineas se le debea 
á una buena educadon^i á la afición^ al tn^ 
bajo, ó á un estudio mas , ó menos exten- 
so de los derechos respetivos ^ y de los di* 
versos intereses de los Pueblos* Pero las lec«^ 
clones mas á proposito para fortificar en ade- 
lante los talentos ^ se hallan en la priética^ 
y uso de ellos mismos. El Gobierno adual 
es quien sob enseña á los hombres el Arte 
de gobernar á otros hombres , manejando los 
resortesi que los mueven^ Se quiere añadir 
nn medio todavía mas seguro , para hacecse 
amar? Pues añádase i la peisevenmcia en e| 
trabajoi i la igualdad en las miras , que se 
tienen, á la dureza en las precauciones, que 
se toman, i la facilidad en las audiencias, que 
se dan , y á todos los talentos , que se faer^ 
mosean con el egercicio mismo , una iamhd 

peffe&a^Y ^ reputadoñ de una reSitud im^ 
flexibte. 

Pero esta bondad es muy superior á aque* 

lla> de que comunmente se precian. Esta se 

re- 



La P^t. d Gobierno de hs Pueblos, d 71 
fedüce casi únicamente al temor de envflecer^ 
se con acciones bajas, y degradarse en la es- 
timación de los hombres. Una bondad (fe es« 
ta especie es un grado de virtud muy endeble^ 
y no menos estérfl de efedos grandes. La bon- 
dad , que pedimos , es continua , obradora, 
eficaz , y siempre la misma. Un Héroe obra 
del mismo modo en presencia de su Ayuda 
de Cámara ^ que en presencia de todo el Mun* 
do : no dá paso , que no sea ^cía un verda« 
dero bien : todos sus caminos se vén díri*^ 
gidos por un amor tierno, y vivo al gene* 
ro humano. Lo <]ue hemos visto hasta aor?, 
nos ha podido convocar muy bien , de que 
«do este amor saca hombres grandes , pues 
además de suprimir toda bajeza , y desterrar 
toda injusticia 9 es como la fuente, y origen 
de las mas altas empresas, y de las mas sat- 
biasáieifidaft Atendiendo á los motivos , 7 
sócqrios de la Rdigíoh, se puede ^edr, que 
toáá h politica Vcomo toda la moral, se pue^ 
de fodiictr á. estas palabras, ó proponer en este 
cómpefadtttt 

Amaáhsbombresyyhazcon éBos Jo que quisieren 

% 

Esta toaxima t^ -ftcooda sáklrá totalrntoie t 
la luz clara á medida que nos iueitmosaca^ 
cando al prindpk) , que puso á los faomtnres 
debajo del gobiemo de otio bon^ } que ae 



\ 



^7-^ Espe&aculo de U Natufákm» 
sacó de entre ellos. Dejemos á parte todos los 
grados , que comprehende la autoridad pé« 
hlica, y todos los gobiernos subordinados; 
Veamos al homblre en el mas hermoso tugar: 
{>ongamosle en el mas alto: cdoquemosle ea 
el tbrono. 

El Arte de Réynar es el que menos se en* 
seña* Bien podemos contar entre nuestras fe- 
licidades , el qué 01 nuesttra.YQcaciosi , ni tam- 
{X3C0 la necesidad , nos llamaa á instruirnos 
en Arte tan ardua: el tener un Rey ^ que 
nos mande y es ciertamente por descargamos 
^ los cuidados del gobierno. Bero oosotroS) 
los que no reynamo» , no podemos quedarnos 
indiferentes á cerca de lá nasuralexade los hie^ 
nes , que la dignidad Real tx» procura, ni i 
cerca de la naturaleza de los emp^os á que 
nosobUga* ; 

. Es cosa rkiiciáa , el que te ponga á ti» 
tar de la guerra un hombre , quando ni ha 
^mandado , ni servido en dhu Pues todavia 
fuera ,co^ tsm ridicub^ y auno ^Murdá, que* 
rer reducir á máximas el govierno de los hi- 
tados 9 sin haber adquirido derecho para elio 
£on la menor ejiperíenda. Dfos soló forma 
los grandes Reyes inspirándoles un amor su- 
.1^0 p«ra con sus Vasallos : y la toí^t paN 
19, que pueden tomar los YasaHoseh el go¿ 
ibierno, es iqstruírse de-lp ^ puede formar 

m buen.eoeblD. 






^ El -hambre nació para gaii«rhair-íEl ésae^ ^^ p°^^^^- 
ñor :de sasacdooes^ y •srire^ segm su par» 
cacer , lo qoe po^ee» y te que lEabríca , y sat* 
ca. á. Íü2; con ao irab^« TqdqloqM áiuxásm^ 
jé 8ij¡doaii|iÍD^ ó flCiolfiata^. aimqneL sfa pQQ6j¡ 
W libertad , paiecelique se^opode^.^is prS^ 
meros derechos. De aquí viene aquella aecre* 
ta repugnancia ,: que tqnfimo8..á ;s¿r ..toaoda^ 
dos. Añád gabiemp tbaajoataeéosf j)toce apo- 
nerse aaa sqml fiúüttícAenít p^pirtaneoiog 
de nnescooidestíqa En^ebAa^ aúnqiie nacH 
dos paca. Yivi¿ en.sodkdad, no nadmoa po^ 
n ser.aTOsdÍ^dQs.JLa. tntgodnccion del malea 
laaododad^ sy 'kxcaraipdbtíi; d^caramo Iikp 
iriaDa.i]m>:néoe8arift la rautof^^ e»^ 

páds r : ^e tal * modo , que aqudlaa mtituas wenn 
t^9 que procuratnoa cxxnseguir » uriieodonoa 
Hméiíaménte y á deaipareceríanj al fpunto por 
miestaft ámprqdeiiQia;^. 6 ip taidacíaii en aet 
anuinadaa.ppr.la oo^km del(i8rn]!alo8^.aí esti» 
aocíedad'tío se mantíbrbiera con la fuerza 9 yí 
aSoQ.un gnrieno arr^^kdo^fior esta .causa ea^ 
paeoisíi lOflBfísany qps iru^sti^ quietud tienei 
pée^aimiba» 0iyj6lieawMeriwjeBt0)dgi la ao«I 
tégi3Báf^r)pao¿Íonífáñ'matúem^i^ eficaz*; 
meme esta quietud V maoipiiahdo la autoridad 
m&aÉa^ ;es /jeli qoe Jnsí Pueblos i estép cómnenh^ 
tíáúan'paá mQfivi»£pódero90^,?-i. inVariafaleai 
d¿i ht)nricaflaá)UBiaooolfecEetnáa4; ; vi 
iiar» ^tccsidads éá taGdtibaiaa^ pararán 
^ Jm.XIK Mm pr¡- 



174 Éfpefíaciioérh^KaSiurakiü^ ^ 
priwir la snjmtkrBiv^ pctcibe con on icono-» 
eimiento ' amftoo» Pero no siempre nos indi* 
namos á esta 4ieoesidad oon adhesión^ y lazos 
bastante foertes 9 ^ muchas veces los Philoso* 
pfaR» í -que 9^'- intraduoen en fijar ^' por medio 
de 9U raKofa y^losar^lialMpde nuestra aomisiony 
Tienen á ser pertorbadoRs de.la.sociedad con la 
incertidundiñre de sna >ptincípiot» . 
-> Ntocad'dnde ia^ Jo qoe-sQ^^ 
jfon jpan&i;dc^ dosjVéattm'^) iqne oomponen 
na estado; Bttop consenran yje s peéto deiSo^ 
berano ^ y de sns Oficiales, y Bfilnistros, una 
indiferedcia muy jpaieddai^ laque tienen^ y 
eopoí qae nailab iicios qoe^ andaii 4 sa lados 
eosa ^n92VÍieDie|»en]idc)SB..Naüde9acdé Stt 
mirabie i la: verdad-^ y 'una caDdudaiahsolih. 
tamente incomprehensible^ que unos hombres^ 
que se aman: tantaá^ sá imsinés ^ aei intcodosBK 
can á condenar á aquefloS'á» qtnontt temoat 
de risriu Conrtódb eso ^ y sin pfmnos: eo: 
nada y tomamos sus defedos. oontnubmeíiie 
para entretenimiento! de nuestras. bnierias^ ó* 
de nuestra! que^aa^; y wn predálma de;n8a. 
libertad^ que poóe. sá cnidadot; en sacar á k 
pública lux, y ala evidspciá senMgaptbsIfil* 
tas y al mismo tieimpo^qu^ no8!qnedamosin« 
difeftntes ^ y no tomamos jcaí boca l^s fane*. 
nak quaüdades , ^or ¡tiepemvfiblB impnidú^ 
cia rompe poco 2^ pocoí¿toíldhc9ciSi'ÍBZQSi dé* 
«nion ^.secala^fiíentejde Uasbri^ieios^ qué nos 



\ . po» 



podrian baótty eófxmdo, ábsolttaiiiesito h ^tdm 
tad.: de modo^ que rara- vez Vechircitaiftcoi» 
t^a&anza á aquellos 9 que. bán éx|)eritbenti«« 
4f> iBuestnb ceusura* Aú. se pisapr xiutttti)stdia« 
«ftjnr especia de. glienpacivü; que: obs ^prim 
^lerurta ? infinidad" der gustos^ y de bieocs -yei» 
iJbderoíL^ que.: podríamos redprooiméote ase^ 
guraruos xxm ua poco de iudiügeocia ^ y taci*;' 
mciudad^' ^.^ : :^» ; •,. y r; 

í ; Yi quecon ilosrqueWiveQ^. con nosotros^ 
^* noronúy kyps V Moeinos uoa conduela tan 
^al. entendida ; la tenemos acaso mejor con 
Jbiique^ nás ^n Superiores , y nos mandan? 
i)Qsdnid anas bajo :£dnustQoado , hasta el 
promr Mípistroi yien una lálabra:, qnautda 
4ite anuAcian algamá ondefr, decreto h'té^ 
glamenio , todos soii* objetos ci» dúestras. mutp 
inuiaciDnes. Ko ser buaiacabp flbbfet08mifii# 

gr hacemois iojmtieiás.:/át)tn0rf.dRiaav m^ 
fxir diiBrata» y |K»Pfde^entMdail^ , .^ 
aon nuestras sAperiora^I^ cate oíodo ndafagiPHi* 
anos solo por la costuqtbre 9 que teoetios dfe 
qiiejatnQs ;. y annqiie f^ e|erto,^ qu^o filtab 
4B05 á la fidelidad \ pero se altera mucho 

nuestra satlsftctíonv't^V^^ "^ ^^'^1$'^ 
mos de reconocer} ó brujulear siquiera núes* 

tras ventajas, 

• . Vá á París; tíh CiOdadífló de Nanci » f 

Jlegado á la Cortejen el carcuage pátdioDi 

se ofende al decirle , qne desate} y abra lá 

Mmi ^ ha- 



^76 Esp^BacuhdiUNSiíiralezí 
baiya «que m menester regbti»b. ^HaUame 
eit medio'de.Li ropa^ que Ueha , algunos 
chocallos (**!a) de Nuremberga ^ (^b) que i» 
ae^le boefareD ^ sin que paseo por d Ouidrñ* 
ley y Jí^unos übios ¡de 14?^/ qoe tampo» 
eo^ 9e4e:enm^an^ aiat'que vhpníla Cáma^ 
ra SindtcáL (^'^'c) El CiodadanD átade nue- 
vo aubalija 9 y se subeal oicbe coitttm muy 
enfadado. Qué embrollos estos ! Qué gofafer» 
ñor! Qaó: tyraoíá!' To^ él caomip son ua 
nkoía^pcñadM^ ^jin^ode piesaiá los^Víea* 
teros; y en lliq¡ando d la Corte ^ metéo asal^ 
tado en la puerts de una legión de. Gbard^tt. 
Aqoi ttha o#din ^ sdlá i)ti3u Porrqn&oo nos 
«l^atán andará i9>mneote ^iqiiÍESáitx^ nuestro 
fleyúo?*BQr '(^ íia> harán estas diligendas 
al salir de él satamente? Pür qué nos han de 
CMrt»<4 cada pilo k^ libertad? No tiene el 
hbnilyeaimckodejvestífsety.alh^rae comQ 
tjBkni QnUaor regabrá :un : Atnigo una oer* 
faja; Alemanír^ tma^píesade Hélacida^óQU 
bata iodiana..£s mi: gusto tener las Obra 
de los C^fOiieos ('^^) Alemanes, ó de los 

c>V. •■'• f- . . ' : ^' i M '• *• •• -uto- 

Pie ' east y de Cesar Cdih. 

{**q) £sca es una Cámara cstablecí(hi en París > para tcoer en 
día las Janeas de los ntpMCÍé%t que pcreeseeen al Cremio idc 
J^s Libr<ro9i cambien s^ Ikma Qanijira ^esl Veaac el Dic «k Trer* 
^- |**dj Los Chímicos hacen ' la' separación de los metales» 
llÉDidiefidófosVf'a^artaiKlo^^tinaS'pi^cs 4e otr¿ : viene del 

Significa íu]¿]ir« Ycíuc cl Pie* 4e Tievoipc L. G. 



¿aJ>oSt. yCohierM deJofPmUos. \^ 
fMioof AigteMSH l^Mde haber cosáinte ^eAd« 
lia ) tii menos ^bspéchosa qvfeútífiftM ix> 99^ 
fiott COD todo eso nos hattamos asaltadd», y 
ItoooffdecootmdiccioQesyy re^strafrd cada pá- 
M :' es Aieoesctr r^r qoé es ; ^sto está i»ohüií« 
^ e éáa ecKdon está contrahebha? sdb hay d 
Prívifegio én Piarfo : es menester agtiardar a<)tife 
se necesita ir á mil partes para jnntar las (ñe- 
^Las de una peifaeña i»aKja , y aun no sé sebe^ 
cal se bolwfániá jniftar despnesde ona mditíh 
nd de Wag^ Todb'«stó es un rigor cruel, 
y me irrita sumamente! 

YoIk dado aqui patabüa por palabra^ áex- 
xxfoift^dB ajgmiaf demasiadot^nef^gieas,>láse<|aek 
§»s def^miViageio, oonijuini CMfiinií^^ 
manas'há^ y qiie pueáñi que seté dñiburntíf p6^ 
code desnacuralis&fse de Franciae y aun diáiett 
«óstioá nn Ooífaéreiantede Vitii, (A^)qiie está- 
hai ap lado » con sndemariada tránqtíiiidad * 
. « Perd él Oómaeiant^ dé Champafla, á qükki 
4a Ihibia fasiiia obligado á meteise en el-icor 
che 9 que traillan de camino, nHentras, vegis* 
tmbas los iGnaidas lo que Uefaabati (^ le 
d$o onK gran sosiego' al Ciudadano : Se^ 
flor 9 rpe^mkáme V; nú que le dlgavtfue com 
«na.reditud'nafttid en '^u'raéon /junta una 
ifiKálidad grande «n aieembe. Jamás podrá V. nu 

T 

\f^) Vitri-ii Fr4mt;sh > Cís^iii prtMÍpil ¿t Clumpaftft en el 
Persois * 

f •. <«»> lAiwiidBcctgn'ltalMt onke -cioi cifcmstMcta* ' 



■m^Mlhí^íH^pa»^ «tuel^ vwtwa , «o qift 
fin xojnisipQ {Jgii{]B,pof dos huevJQsüreiCQs^caai 

4il 1K¥i; «««pide. <9i>y:bt)Qíto,:ao k he vista 
4 Vm i«4«I^ 1091» skgñ« oí «oii aele faá fwh 
podo la i jrisa. ,Pero esto trahe consigoi el stf»- 
«$trse de los CoBipañeros. Los lé^nwDtostt 
,htfn> ti9cbo pivavhpn)faés« ,<|i» yiran en so- 
■^íínM$ yoQ 9Qa ttis ^a d6:iedft jástici^ 
ftom^ le |Mi«09é;Vvm.]initílaeofi»-haiía« 
disposicioDes , y dis|)ondRÍiraQabtiéD»iaeaad 
li«{»pedde WMirpM?; «tíos que l^gani 
^» lK>.<Iuiemaii9al^.iie.aqiKUp» qoepreí»- 
«^ Io«|titmaMa fsci. «QC9q^ «n Comisaiit 
4ci ci}riip«0a 0011 «lott qqm teoieocb «m^ 
ipve el bagage , y tnasportt ftegmá» fn 
ir. de HQ Lp^t i rOtco^ íLcifUy-ooflcnib 
ra -á .hacerle -iiifilibl^yti t|ymntpqo|^, y cni' 
dudo , eoD m p«b('iÍeglQ<aclastvd;{f»)V.iD> 
y>:yo €9n!»lQQ»cofipiirtii^ó»Üte«Qeíca^ 
cuage pól)Ucúi de León. Ptisde , ?er,. ^ 1« 
di^dobldate, qw, nos pidaní ixHr tf aúporte^ 
y.;aI«iW0t(i.; rltrpafeezowaiá: V.imw danañiiti» 

V. ni. contiario álnkl lUaertaidel faomlne. F^ 
JO $i y. m* trata idiKttobm., cooBOsk tnti 
■«I la Metaphysica , éste será un hom* 

(*♦) Ciudad de Bordona. 
Re/tto, y los pasagcros. 



La PMtn b GobleMo 'tk tos Pusiíos. i j^ 
bré dtfl otro ' mundo* Vuestro* hóiTibre', go«> 
zatKbrígtprosamentd de todos sus! derechos ^^ 
jamás llagará á León ^ d será preciso , que 
se £ibrí<)iie un cairiiage' pa#a-«í soló. A Dios 
camuqge común 9'^ i* JDió»^ eseábleeioiféntos 
udles» Por t\ cootrtfrky, f^^ndó sin di^piH 
ta nuestros <fiez doUoaes» en que no hay 
nada de más , hacemos d vlage, y auñ«^ 
que^ rayamos dos^ solos isda: Ué vari' áel«>is- 
mo medo> iq^ slfúcseA ^ho;^ Ffies estd ttifth 
nm sucede: en el taso /que ha niocivaido ^^1 
desaaóh» y quejas de V.m¿ en la puertd de-^ 
larQudad; cornos también en '^trais ^cosáa^ 
que e&dian los : tslámores y k|dei sr oyek ¿odM- 

< .: Es verdad V que 'lorlSmites^'dbl «bteticH'*' 
miento humano, y: los lartifidos del interés 
•A i^ovieikio 9 ^ auntel hias biio itittn-' 
4 ^á iloff reglbmenK^ , y ov^^s <iiia8> 
sabias y á^einharázw', ^errores > y én^ctt. Ite^ 
ib cMós^inconvememes., en queínos patáftos 
decnakiádo y . cohi «peciáUdad quando nos fiíti- > 
gan añiia)m«u«j^ no tíerám compamcibn ¿oiv; 
las innumerables ventajas^ que áctodaia ^Ká^^ 
Gíto'^' 3^'- acidan 009 de^hsí Amítíais, qcíe la 
componen , lesiprocum el ml^o gphierno por- 
esos ni€!dio5 ^ . qiie:^itaii«b' nos desaaonaui" ÍM 
la protección dél'SobáraÁo'^y {vm el iteotfi^ 
c» de las le;^ ¿raaniesiaseiniiliMsus dcn^xhoB,' 
y sos psbbnes^ci^psdivas i »^rair el cas^ 

-i / ti- 



r ^íji i:.h 



.»!«.';ii :t 



i 



%8o E^>e&9C9/b de la Namrakgaí \ 
tigo dQ los maíbecbore» , la libeitad dé. los 
ttapsportes 9 la certidonorhíe de los carrosgesy 
ei servicio coosnote de las Actes, y Ofic^ 
l^^^el sdbsstp! c«t|M|aoQ denlos Pósitos. > Al- 
qa^ic^iQSV y MMcadO^:^ la Iki^pieBa^ y faecmo- 
so adorno de mes^raftcaMs; y poretteisis- 
nio : medio lograoiqs. OCIOS den eistaUecimiea*' 
tos comimes^jque t» nostsuúetao^ sino pava Jia« 
GeriK>$j0^iC«t¿ Dejada ^1leitfaslfilCDiljas.emadQh 
nuíM>(9ÍgaKistt pixtpía€oadiiAaj(|ifestosed»: 
triiicá» iwiniaaieQ». oo&ioteAtoft síetnpceeo- 
cootiados ) y coa intereses incooipatibles» El. 
(JefeQo de. cmusDtoackmv de sororips^ de Jim- 
píesea t de aogmridí^ ,^ y. toooüatmiaéiés^ coca- 
zoDes y no solamente dada \wfp una afnñeo-i 
cía de faarbirie ^ioAestcis habitiickMes > sino 
^iie popdría todo el £stado es coo&síoo^ aip- 
ramodok iabwiUtamttD^Xas. ccuteqnanc^ 
4e.;l94Q4«;pen4ef)eúiJoo.ii^TaotíiP^ gab-eoá. 

zi K(y,;7i.kis. ÚMtr^UBmiiDsyqiw tnhen el 

cmS^ dOUNflOft V^wtíéiiij^ a'>'rlf:-on miti'i - í 

i:( -SfKei C4(ki»ftttMtte', ^ne ei<»ln: ac^rH^ 

de «qiieUM ^QCiígiw^qiiéC!Mnticayea.iiiiiref" 

icWm»: Gti]dadta«^< UaD.xla|)Be$ an {Mialeb 

neacücctemu^bos adwt: otnr^obennidtipodrJaf; 

opi- 



la Vtíükéh Gahierhade bs^ Ptídihs. 
epkúooe$ de los PBibsophbs.; y: la. tercera 
dejada del todo al capricho de los particular 
res. Nos hizo demoDSttable con mucha graf 
da 9^qae escp .üldma especie derUbefcad, cuyoa 
iDConveoieátes . palpabtmos^^ y ¿ la quaü Íla<« 
maba &l libertad bárbara 9' no era con todo 
eso mas noctva'qae la libertad Phiiosophíca; 
pues caprichos 9 y opiniones en poco*% difer 
rendan : con . que bien considerado él ordea 
en que éstámoa y esi d maa vootajsso., y el que 
trahe consigo menores inconvenientes. Muy 
al caso nos sena referir aquí para d asunto^ 
qpne tratamos 9 lo qiie este Comerciante nos 
dijo 4 pero, d camino mas corto es andarlo 
de una' vez :^ :y : pasarnos desde luego al prin- 
cipio , que autoriza incontestablemente á un 
iiombí^ sdo^ 6 á un pequeño numero de ellos, 
para :que manden á la; multitud del Pueblo. 9 y 
quetíbüga ^1* Pueblo mismo á obedecer. ; 
EJte principio está realmente incluido eti 
nuestro prbprio interés ^ y en una sana Plñr- 
losbphía. Pero si no se hallara en otra parte 
que aquí no dejaría yo de compadecer á los 
Reyes 9 y á los Puebios al mirarlos como »r^ 
rojados ' eii una incertidunxbreisuma. En efec«- 
to y quái es la vocación de los Reyes? 

: Un hombre y que gobierna con ^utoridaa 
deSoberano multitud de Pueb!os, conteniéndo- 
los en su deber , y reduciéndoles á orden , ha- 
ce la cbsamayor^ que puede hacer un ánimo 

TffnhXir. ^Nn ge- 



dSi EspeSaculódeía, Nátíkralétá. ^ 
generosa Dáiji la Iglesia. Prdadós 5 qué go- 
biernen, las conciencias, y las. almas , y pro 
veei: al £stada de Jueces sabios , que manteo- 
gan en su. vigjor. la leyes y y la policía uni- 
versal ;. asegurar nuestra uayegadoñ, y cor- 
respondenciasL^ hasta, los. dos. cabos del Mun» 
do^ amar la prosperidad de. Lima ,. (*^) 6 de. 
Manila ;(**). como, lá de un. vecino, de Ma- 
drid, 6 de Aranjuéz; mbdenr coniíccioDes 
de. valor , ó. con. rasgos^ de. uaa juiciosa poU? 
tica las. empresas, de las-potencias , que ex- 
ceden, en sus pretensiones , y la. codicia de k». 
Comerciantes estrangeros^,. qiie querrían ioun- 
darnos^con. sus.generos, sin sacas: de nuestros 
Rey nos.sinoplata ; cuidar d^ laiecjucacion de la 
juventud; favorecer, las. Ciencias^, ayudar ala 
Agricultura 9^ amparat las. Artes , y.OiicialeS|, 
que trabajan en ellas 9 y las adelantan 9. y pu- 
len; ^arrojar en todas, partea. Iks semillas de 
ia emulación 9 y del buen gusto:, tal es la 
obra de un. Rey* EL abraza, con la universa- 
lidad de susreglaiQentps, é inclinaciones be- 
néficas ipdos los caús 9^ y todas las personas, 
sin. la ma«ú^ éxcépcioo.. El egerceuiqa e^ 
cié de ümm^nsidadw Aunque, sentado sohre.<e( 
trono 9 . parece 9 que está en. todas partes: 
desde el un cabo, ai otro.de sus dominios rey- 

i . • .'tía 

(**)Poiicichery,,Cía4a4Íjc« lu I«iitat'..Oricoul€» i ci^ UCpt* 
la de Coromandch * '. ^ 



La.Polit.kOobiirfit^ikhsPaeUos. «8$ 
na un mismo apiris ^ y uoa misma áétivi^ 
dad. Su nombre ^olo hace ^<)iie todo £sté tn 
movimiento; disipa en todas partes la in- 
j.u$ticia , b Ja obliga i que se esconda. Toa- 
dos los particularesgozande:sa estado debaja 
de Jas ala5 de suproceccíon y 6 reclaman eficaz-f 
mente ^u socorro contra quien ios inquieta, y 
perturba. Este^ de quien hablo, no es Dios; pera 
^ la snasTlva imagen de Diosí sobre .la tierra. 

Si alguna xx)sa puede licabar de imprimir 
el carader de la divinidad en un poder s6be« 
rano , ^ «1 hacerle absolutamente incontras- 
table, y constiante, y quién podra hacer sa- 
lido , y £rme el gobierno de un Soberano? 
Es bien cierto , que nd lo tronsegalráo , xA 
él mas justo interés , ni la menor PhilosopMa: 
solo le es dado esto al Evangelio* Luego si la 
seguridad de los particulares se halla tan es« 
trecbamcote unida con la seguridad , ¿ im^ 
moUUdad del trono, desde adonde el Sobe« 
rano lo mantiene todo en orden; se sigue ne« 
cesariamente ^ que ^1 Evangelio , ^ueasegu« 
ra á los Reyes la obediencia , «s también el 
Días sólido ipndamento de Ja quietud de 1<» 
Pueblos. 

Sstos pueden estar sujetos al Rey , 6 por 
temor de sus armas , h porque la conciencia, 
y oonotímiento de su obligadan los avasa* 
lia , y somete. Bien conoce V. m. desde lue<* 
go la diferencia, que se halla «ntre una , y 

Nn a otra 



etra obediendai de estas* También conce V. nié. 
del mismo modo, y qüánta iacerddambre 
hay ed la una , quánta estabilidad en la otra* 
Es la. rasca 9 é ea la Religioo la ' que debe 
fijar en este punto la con d ebcfa , y det^« 
minar h persuasioo? Tocreo^ que razoQ,]p 
rdi^oQ se ayudan aqd mutuamente , y se dáq 
la mano* 

La ReHgoa Cbrütiána tíM dá la ma¡^l^ 
y nías alta idea de Ios-Reyes' , á quienes nos 
sujetamos con et Vinculo del juramento. Dis* 
tingue su persona , y sus qualidades persona- 
les del poder de que su dignidad le revistef 
pero J30 distingue este podar det ordeaesta- 

•Rom.n I. ^^^^i*^ P®^ ®*^* * Be suerte, que resistir i 

las potencias humanas , es resistúr á Dios mis- 
«iwd. T. ». mo, * Quiere , que todos , sin excepción^ 
«^pctr. c. 2. obedezcan al Rey , y áf sus Ministros, * boa« 
randolos , y. pagando^ el tributo , y los im- 
puestos , no solo por el' miedo dd castigo, 
sino convecidos también de la obligacioD^ 
*iiom,M.5. que tenemos^ * Na admite el menor pvetes- 
^^^' to para Ja revolncion, ni aun la causa de ir-» 

religión, é^idoUtría. Ordena,, que se dé al 
Príncipe , al Cesar mismo aquello , que le es 
debido : T dejaríamos de ser disciptdos de Je* 
M-Qíristo ^ fakando á la fidelidad alR^^ d 
moda^ que si faltáramos á la fiddidad á Diot^ 
nsismo^ De . esta suerte dá • por el pié el Evan* 
fslío k toda rebelión., y á toda desobediea^ 

da*. 



La B¡oUk )fQé^m>)íé1o^ PüebJhs. t9f 
ci2f, y asegura Ibs^fóndos^, y la salud del Es^ 
tado, atribuyéndonos á delito , no menos eí 
fio pagar los. tributos- ,,' que «1 no satisfaceí 
las deridas», '^'- ''•••:' :.:.i ^ r-c- -: í-, ^f.ri 

La condüda de Ibs GhristiíkK)S ) qu^ e^ 
)os> tres ptimeros siglos* llenaban los campos, 
las Ciudades*, y los Bxercitos de los Empch 
radore» infieles, es^ el comentario del 'Evdn^ 
^elio. No les costaba para libratse^dci^ti cruel^ 
dad , sino deseitar solameilte*: ellfnperid ca^ 
vecería con la buida , dé muchos de los bief- 
aes , que lograba r ni hubiera tenido Labrado^ 
res, Artesanos, ni Soldados ; peiro tod^lo 
tetíia permaneciendo k» Cbristianc^siem{>r9 
Srmes en su obligación; Porque entendiao múf tertui. a^i 
bien la dodrina del Salvador , le fueron inh ^^''^' 
v^iriablemente constantes á Tiberio , aunque 
Idolatra ; á Nerón', auhqúe Perseguidor^ yá 
-Juliano , aunque Apostatad Nó es dudable, 
que persuadiendo la f^redickcion del E/wfih 
gelio á los Puebles mas numerosos aquelta 
obligación , que los une á su Principe, usa de 
tin medio feci]> natural ^ y eficaz para ma^ 
tener elorden público, manteniendo la esta- 
bilidad de los Reyes ; y que hacer arbitr»- 
tia- la elección , 6 el' mando incierto , es^deih- 
conocer el espíritu del Evangelio , que< hace 
á sus personada y á' sus «derechos igualiiiehte 
grados r é>igüahnente iiiviolabliés. . 
X la razón «stá acaso tao clara como el. 

Evaa<p- 



EyaogiíUo? Nos - comlioica Jüces jgualtnenCe 
coDvinoeotes/y prúprtas jiara conteoer ios Pue- 
blos? EsneoesaríQ:,^q^lQs Reyes^iiiodea 
mas ea la razoa , que «o el Evangelio, y en 

di^geni{docoo$teíi)ie^'ios&at)c»? 

Ved aquí eta sutna lo qiK fNirec^ ijue nos 
dice la TazoD en :esteifflpoitante.punto.Sioo 
Iwy. en toda la skm % -^ ^i no se halla en 
4ipa: Isla» -sifio ^lacQeotí jtm P^re 4x>a los 
])^,.que .tubp «n. iina , d ep inucbas tn»- 
geres, este Padre «» de hecho, y -derecho 
«1 Juez Soberano de toda esta sociedad. JDios, 
.que. es ;d Aijtor «del matrimonio , y de U 
^neraclon , 'loies;>tamhten de esta^^bera- 
iJÍa , y Principado. .Para hacerle infalible , y 
iacil une á los Padres, jy á los hijos con dec- 
ios lazos secretos ^ -que suavizan «1 .exerdcio 
de este domuiio ¡paterno. Xu^ el hijo, ^ue 
.desnaturalizado , y rebelde jnaltratáse.á su Pa- 
.dre, resistida «n duda i Dios. Si «ste hijo 
altivo pretendiese abatir^ y avasallar 4a li- 
Jbertad de .sos hermanos , d iotenilse ^algua 
josulto coatfa su vjda , podja , y deh¡a<l ?9' 
4lre,en este<:aso^ como Juez , y Conservador 
4Je la quietud «omuoy -quitar la libertad, y 
aun la vida misma á este hijo ^sedicipso', jk 
homicida. Si es ^rmitido á Jos hijos , sean 
de unasol^. mxtfg^j ^6 sfiaq >de tnwtos , ma- 
quinar, y uoU^ contrata Padre, ju2mrle^ 
estiafiarle de.l^ Patria, d entrc^ á muer- 



LaTj^lhChJbíerñodelbiVüebloS. i«7: 
te, la puerta, queda* abierta. 31: descpotedto» < 
y al amor, de la. novedad. £11 hijo 9 que fue.; 
puesto, ea. lugar del. Padre, desposeído , será 
tjra^do. por «alguo: malcopteoto. también , aun, . 
nías. desipiadí^bK&eote. que* el: Bad|[e« No.har : 
brá: coQsisleticia; alguna en ^l estado de esta, 
Emilia., til babrl orden. 9 que: éspe!rar > sí lac 
Magestad. del Padre común, no, permanece in^ 
▼iolabie;. Mudemos, la. thed& y troquemos la<c 

CJOncJusíod., . :! ;/ 

Se hallan^ muchas. fantiU»;. en* una >Is|a?i 
Sus. necesidades, de. que Dios es .el Autor, y í 
las disposiciones, que Dios. puso. eU: la Na-, 
turaléza: para acudir .á: las« necesidades, mis-} 
Rjas, están, cohvúdandoá eatas.famili^^d: qiie> 
se unao>5 >( ayuden* mutuameote"), como5Í fue*r 
tan sola. una*. Yá en este caso debe cesar la. 
multiplicidad; de. Soberaoos.ept el uso de la 
espada , y efii todo, lo que miraí al orden oo^ 
mun-:. puea.vendria á ser. «ta.niuUitud de Jue-- 
ees origen de alborotos^ y turbaciones. Si un. 
Padre quiere, castigar con. pena, capital á un. 
detinquente» que no. es su. hijo , se abroga el: 
derechd)ageno.:.yá eS; uwrpador.S^ quiere re7¡ 
HJÍíir este hijo malhechor ; si que Je castigfiie^ 
sú^ Padre mismo? Este es un Juez muy en-», 
deble. Por otra parte hanámos> otros, tantos* 
intereses particulares > comp Jtieces j otros p^^,- 
4ps.systé¿bas, ft)ftteotQS',:ré/ idéay.que. miUtua^ 

TOcme.se: ojKweq^ XíWi(iestríjyeOt.^\}9g9/aí 

mo* 



niddo; (}úe se* necesita uá Qtfb natura 4ñ 
u&a'fiMSilky se necesita tambiéa predsamen* 
* Pdtir fé- te un Gefe de ioscitucion * para esta grao- 
^\ de fiímilia , compuétta de muchas pequeñas. 
jBáe, pues i eíecisaeio uo Padre y ó* iiaa com« 
pbñia de Padres' ^ qtte (^teitén juntatsente 
lina paternidad de S(iberat)ía« Luego siendo Dios 
el Autor de las tiecesidadea , y disposidones 
mcurales ^ qile 'r obligan á ios Hxmíbiesá vi- 
vir hermanablemente^ es tambiea Antor de 
lá soberaúíái^qfie debe naatuscrer ia orden de 
las familias: y procurar destronar á un Rejí 
ó quitarle la vida , es arrumar la familia, y 
boíverse contra E)ias' mismo , y preitender d 
deirécho , es; abrir H puerta <í b ' ráx)ii]CÍ0D| 
poniéndoles 4a9 a»mas eti'la oaboo i los ouif 
contentos* 

No consideramos ft loslionobiíes comoeD' 
cerrados en- uñ'fftioon del mundor tpm6»q^ 
los como^son en' réáfid^. De'Mte ^moÉ) coo^ 
pfónen una soéiedaü^ que cubre -la tierra. Mt^ 
ndos asi los hombres ^ son -{atrecisas tatnbiea 
las soberanías ? Si nuestra -gicnria , yfeÜddad 
tnamana és ser una part^de i^ta sodedadonH 
reteát;^ ^i es ésta ^^cotiib no- to' podemos dw 
dar , br ' que rittt dáf el goce del dominio ds 
h tierra; no es verdad, qye todas estas aso* 
Ciáciones^ de {leyóos diferentes vienen ^ á ser 
dshiatkaá? .Unirnos en ub eiaérpo de. CÍQd4 

|leyn&> ^ RepíúbUcá ^410 es cocpper' c»^ 

ge. 



P^BV'^IVVWP^"*^^^'^' 



La P^h d GoÑérnóik l&s Ptíebfos. Ti*» 
«'g^ro .humano? No es hacer bando á paif- 
te , y amotinarnos cbntra él? No es París^ Ma- 
drid , 6 Costantinopla , sino el Mundo , quien 
debría ser nuestra Patria : y en hig^r de mani- 
festar et ardor de un Ciudadano zeloso por sii 
Patria , debría el hombre conservar la impar*^ 
dalidad de un Cosmopolita. (♦*) 

Esto sería mucha verdad , si el hombre 
fuese justo , y capaz de muchas relaciones por 
ú mismo. Pero la necesidad en que está de am- 
paro contra la injusticia , y de socorro , que 
le provea de aquellas cosas precisas , que no 
puede ir él por sí mismo á buscar , le llaman 
necesariamente á que viva debajo de las leyes 
de una Comunidad poderosa. Solo esta Comti- 
^liidad le asegura la cosecha de Ibs frutos de su 
-Patria 9 por medio de^ las profesiones , y cla- 
ses diferentes ^ que mantienen el orden del Pue* 
l>lo; esta Comunidad reprime la injusticia dentro 
de sus dominios , y mantiene en todo la buena 
orden , y policía , por medio de la Magistra- 
tura ; esta Comunidad miáma rechaza , y 
contiene la violencia en lo exterior con la 
orden ^ y gobierno militar ; y ella en fin acá* 
l>a de poner en las manos de cada particular 
las producciones de los quatro Continentes 
• Tm.XlV. Oo coa 

(**) Ciudadano del Mundo: viene del Griego «Sff-t®- , que 
ngnificael Mundo i y de iriu^^ que es la Ciudad* LacCoft» 
inof olica. Co5tnopoliuinus, 



.con d socorro del Comercio de Mtf » 7 Tierra» 
JLJn hombre » á quien ^ ni el nadmiemo , ni la 
-adopción le comunicaron los socorros de una 
Patria bien gobernada ^ y culta , se halla á cada 
paso expuesto á todos los insultos de sus seme- 
jantes , y privado de las ventajas de la sociedad 
universal. £ste es \\ú aborto abandonado de to- 
dos 9 sin que halle quien le conozca ^ ni confie- 
se como proprio ; es un bagabundo sin hogar, 
ni domicilio. Quando alguna República no le 
ocupa , ni reclama , arrastra sobre la tierra , b 
camina por ella temblando , semejante á b Lie- 
bre , que pasa sin defensa por medio de los Ca- 
:^ores ; ó al Lobo , cuya vista pone en armas^ 
y ojeo la vecindad. 

Quando se estieñde la vista por esos tt»- 
jmos immensos de Mar , que separan las ha* 
bitaciones de los hombres unas de otras , la pri- 
mera idea , que se desembuelve en nosotros^ 
es de que el Mar se hizo con la intención de 
tener desunidos á los hombres siempre entre 
sí. Pero la reflexión , conducida por la expe^ 
rienda , es , que solo el Mar facilita los trans- 
portes , y correspondencias universales. Esto 
-mismo se debe decir de las poblaciones parti- 
culares 9 que no obstante ^ que aparecen á pri- 
mera vista opuestas á la unión general del ge- 
nero humano , se reconoce después de bien 
reflexionado , que son los verdaderos elemen- 
tos de la Comunidad 9 que pone á' todos los 

hom- 



La Pdtt. d Oobiemo de los Pueblos. » 9 1 
hombres eo disposición de servirse unos A 
otros» Aquel Señor , que quiso ^ que lo fue- 
se el hombre de toda la tierra , 00 le puso 
en posesión de este dominio , sino con el 
Concurso de su semejante : y para que toda 
la tierra fuese habitada , y se cultivase , usó 
él por sí dos medios in&libles : el primero fue 
dividir los hombres en tropas , 6 poblaciones» 
cada una con lengua particular : y el segunda 
mantener á estos hombres mismos en el an« 
guio del Mundo , en que cada uno nació , con 
el vinculo de un amor tierno , y sensible á 
su Patria. Todos sentimos ciertos nudos , que 
nos aprisionan á la Patria en que nacimos^ 6 
nos llaman , y conducen á ella ; y todos co- 
nocemos el beneficio inestimable de la divi« 
sion de las lenguas , que impide la inquietudj 
y la deserción. Precauciones tan sabías , y 
tan eficaces , serán acaso obra de la Pfailoso* 
phía?. 

Artificio es de una providencia adorable; 
y artificio suyo es también haber dispuesto 
al hombre á entrar en pequeñas sociedades 
particulares , y proporcionadas á la endeble 
estension de sus fuerzas , y facultades , para 
ponerle en estado de servir á toda la socie- 
dad 9 y lograr también él mismo las ven- 
tajas , que Id sociedad le firanquéa » y le pre-. 
para. La experiencia nos enseña , que se une y^^^^^.^ ¿ j 
el hombre á ciertas personas con un a&c- amistad. 

Oo 2 to 



9 9 * Eífe&aculc áe la Naturaleiuu 
to de esticnactoD ^ por el aprecio que bi26 
de sus talentos , ó de su excelente corazón* 
Adquiere Atnigos : y la amistad , que coa 
sus sabios consejos hace de este hombre par* 
ticular un Medico , ó un Abogado , un buen 
Ventajas ac u Relogero , ó un excelente Tallador , (**) es 
lo que le dá a conocer , lo que le saca al 
público y y le hace fruéluoso á la sociedad. 
Luego esta unión particular no es dañosa de 
manera alguna á la sociedad en general. En* 
tra en uua Orden de Religiosos , ó en un 
gremio de Artesanos , y alli halla pruebas , y* 
reglamentos j que fijan sus incertidumbres ^ y 
le aplican utilmente á una obra , que de otro 
modo no hubiera podido aprender , ni aun 
acaso sabido el nombre. Esta es , pues ,. una 
qualidad digna de un excelente Religioso , 6 
de un excelente Cerragero , que sirviendo i 
naturales , y. estrangeros , le hace útil , y esti- 
mable á todo el Mundo. Pero si excede en 
el afe¿to de sus Amigos , de su Patria , ó 
cuerpo de Comunidad , y Gremio en que vi* 
ve , será conducente , y tenemos el derecho 
de llamarle al amor de la hunmnidad. Todos 
los vínculos 9 que nos enlazan con las perso- 
nas particulares , deben estar subordinados al 
amor del genero humano , á quien no pode* 
mos o&nder ^ sin faltar á nuestra primera oblip 

^«•) OCrabador. 



La PoJit.b Gohiemú de hs VuthJos. 99*$ 
gadon , y sin trabajar contra nuestros mas ama*. 
desintereses. Nuestros Amigos tendrán muy 
particulares talentos ; pero es acaso interés núes* 
tro , que otros no los tengan tan buenos , 6 
mayores ? Nosotros defenderemos con gran* 
de af-'éto el bien , que puede hacer nuestro 
Gremio , ó Comunidad ; pero no será razon^ 
que aviltémos ^ (**) y tratemos como inútil 
el bien , que se hace por otras manos , como 
si fuera nocivo. Nosotros nos guardaremos muy 
bien de calumniar las obras buenas , y de tra- 
tar mal á los Oficiales , ó Maestros y que las 
hayan hecho ; pues nuestra obligación , y nues« 
tra felicidad nos estimulan , y necesitan á no 
adquirir mas riquezas , ni mas honras , que 
aquellas que son posibles , sin despojar á los 
otros , y á ver crecer con alegría las luces , ser- 
vicios , y paz en la sociedad. 

Lo que acabamos de decir de los bienes^ 
que consigue el genero humano con la insti- 
tución de estas pequeñas sociedades , y pobla- 
ciones paniculares , se encuentra del mismo 
modo , y aun sensible , y claramente , qnan- 
do % trata de un Estado muy grande : pon- 
go por egempk) j la Francia. Este Rey no pue- 
de mantener acia fuera una conduéta , que 
le ba^ florecer sólidamente , no empleando 
sus armas , sino para conservar aquello , que 

le 



(•*) Vcasc FrXnis ¿t Crtnada>yltdit.Sobr .OdÍD»y Dic*Casc. t.A. 



994 Espe^actdo áe la Naturakzik 
le. pertenece , y abriendo con todas las Ks* 
dones un Comercio legitimo , y regular, 
en c|iie logre sus ganancias juntamente coa 
los Estrangeros y sin privarlos de aquella uti- 
lidad , que pueden esperar de su compañia, 
y trato: 6 puede hacerse aborrecible coa 
una conduela llena de monopolios , y su- 
percherías. Aprovechándose de las maderas 
d¿ construcción , que halla en sus termiooSi 
y aun todavía mas abundantes en sus Colo- 
nias , puede aumentar su Marina 9 de mo- 
do , que Uebe acia sí todos los provechos^ 
y utilidades de sus vecinos. Puede formar re- 
glamentos copiosos , y publicar Ediles frau- 
dulentos 9 que sean como otros tantos lazos 
capaces de disgustar á todos los conurcaoosi 
de manera y que aborrezcan el trato coa los 
Franceses , rezelando debates , quiebras , é 
injustas imposiciones. Puede favorecer las ope- 
raciones de sus Vasallos solos , de tal mo' 
do 9 que hagan generalmente por sí mis- 
mos todas las compras de primera mano» 
y todos los transportes de los géneros , que 
no necesitan , de suerte , que se hallen los 
Estrangeros excluidos con destreza de sus 
Puertos ) á causa de la inutilidad , ó des- 
agrado de los conciertos ^ que les propo- 
nen. 

Todavía puede hacer alguna cosa mas la 
Francia. Puede , por egemplo , apoderarse del 



La Pafil« dGotíerhoiehí Puehtos. ^95 
rlliagmfico Comercio de todo un Mar : el Bal- 

• tico , v« g. despojando de él á aquellos , á quie- 
nes la Naturaleza les dio en este Mar el primer 
derecho. Es verdad , que para esto será me- 

' céster un poco de valor 9 y habilidad* Se da- 
rá principio , introduciendo sospechas , y po- 
niendo en cuidado á todo el Norte , acerca 

-de los progresos de la Moscovia. Las Artes^ 
la Marina , y la Guerra , que comienzan alli 
á ñorecer ; las Provincias conquistadas de Li« 

• fconia y y Astracán*; los tributos ^ que saca de 
-2a Tartana; una extensión de mas de 800 le- 
guas de largo y y 400 , 6 500 de ancho en 

.811S dominios ; todo esto unido y no anuncia 
xxúSL Monarquía universal ) ó á lo menos lá 
:ruina y y opresión de todo el Norte ? Es pre- 
ciso I que haya utia Potencia y que manten^ 
«1 equilibrio entre los Estados vecinos al Mar 
Saltico. La Francia ofrecerá e^te importante 
^Krvicio á las Naciones interesadas ; y para pre- 
servarlas eficazmente , mantendrá en el Mar 
Báltico una poderosa Esquadra ^ que asegu- 
rará la llave de este Mar ^ tomándole á Di- 
namarca la Forteleza de Croneburgo» No baa- 
ta que se haga Sefiora del Sund , (**) es ne- 
cesario y además de esto y que se establea* 
ca en la Isla de Rugen ^ d en otra parte , para 

po« 

• 

(**) Estrecho de Earnpa cutre las Isks de Schoncn » 7 Zc:pl9a« 
da » y llave Ucl Mar Saltico. . • ' . r . ' . 



^9< JSipB^aaílóikla VTciiikaltíiá. \ 
-jKKler retirarse* Todas estas empresas soo 
dignas de perdón , quando se trata del equi-- 
librio general j y de una seguridad común. 
"Después de unas precauciones tan obligante^ 
7 db un pretexto tan bueno y podrá la Fran» 
*cía 3acar infinitas ganancias de todos estos 
parag^« Llebará á ellos , en los tiempos pro- 
porcionados , sus granos , vinos , aguardíeo» 
tes j hierro , cáñamo , lienzos , y toda es* 
pécie de telas, Traherá de aqudlas partes a>- 
' bre 9 mástiles , maderas de construcción y re- 
sinas y pieles y las mejores sedas f y las dro* 
gas mas estimables del Asía. En virtud del de- 
recho de protección , se ing^rá la Francia en 
todas las quejas , y pretensiones de las Na* 
-xriones Septentrionales \ bloqueará sus. Puertos: 
'detendrá sus Navios. Quiénes sois vosotros? 
"Cmbiad la Chalupa. Qué Uebais ? Abrid los nuH 
0OS de Cartas. Tá os dejaremos Ubres á so 
tiempo z seguid aora nuestra derrota. Valle» 
tbse de este modo de las noticias ^ que lo- 
gren , sabrán los Franceses todo lo que pa- 
sa ; y suspen<%endo las operaciones agena&coa 
motivos y y mysterios afedados , 6 inducien- 
ido temores igualmente útiles , se aprovecha- 
rán de todos modtís de la ventaja de las pri- 
meras operaciones ; harán su siega , y todos 
los demás tendrán que ir en pos de ellos espi« 
jj¡andQ. 

Bien daro es , que este modo de proc^ 

der 



La Polit. b Gobierno 4e hs Pnehíos. ^97 
der no es muy á proposito para hacer ^ qae 
una Nación sea agradable al Genero Humanoi 
ai para que evítela nota, y reprdiension, que 
merecen los Conquistadores: además de esto 
es menester evitar^ la que se debe i los Mono^ 
polistas, pues hacen tanto mas daño, quanto 
es cierto , que un Pueblo Conquistador sacará 
de los Conquistados menos piezas de i a suel- 
idos , (^) que ios Monopolistas Guinte , h 
Luises de oro* 

Para proceder , pues, con espíritu de bu* 
«lanidad , en lo poco, y en lo nuicbo , en et 
«m de la amistad 9 y sociedades , que tratan dé 
^ü interés, no se debe hacer jamás injusticia ^ ni 
parar el menor peijuicio al Genero Humano^ 
ni i la sociedad , aun con el titulo del amor 
«lismo que le es deÜido á U Paítria. SI verda- 
dero hrañr ^ d mérito veíEdádsro , y todas las 
dUigadoocs se Tienen , segon esta , á resumir^ 
y á reunirse como en un punto en aquel prin« 

€tpb,cuya oeceñdad % y fecandJKMÍ 

•fisto yíí.t i... v/. ...:í ■ -» : -^ 



♦ iiiir* 






' émÁhs hom^\s Iknáu h fue ftdsiéftf, 

Hcsimuiims aom lo ^-'tí» étuisSa U rA^ 

%oo acerca ^ origen , y necesidad del or- 

denpáblico. Cada faniUa conoce sa Gefe: 

Zbm.Jt3Z^ . Pp I4 



t' * . > I 



(•*) SabcA I fOc« mud% M re|l 4t 



^ 9 S Espe&aculo de la Ncauraleza. 
La Naturaleza se le muestra en so Padre ; y 
éste egerce sus derechos ^ como no se lo im« 
pida la demencia , puede, s^ qué se tiynde de los 
consejos 9 y valor de un hijo primogénito > .y 
juicioso ; pera todo reglamento ^ y todo po- 
der dimana de las ordenes del Padre. Del mis- 
mo modo cada Estado oonoce su cabeza: esto 
es, ó aun hijo, que sucede en el trono i sb 
Padre , ó á una compañía perpetua ^ , y cuyos 
miembros se suceden unos i otros» £1 orden 
está establecido : y solo se ha arreglado , y auQ 
Cpufirmado con los juramentos de los pánico* 
I^res^á fin dejqu6 oo.le fuesu^ yá lihie á peiso- 
tía alguna turbar la. sociedad con* el desea de 
jK>vedades,á que tanto se inclinan los hombres;» 
pe está manera viene á ser toda espede de gp- 
bierno tan estable, y tian dígAa deiespetocomo 
la misma paternidádvqiie es el pñgar^y él 
modelo» Luego qui^r ,ea una Aepablioa hii^ 
oer sentar á una &milia sobre -el thioiio ^ es re» 
belion, y una.^ruina verdadera de k' buena or-^ 
den : (^) del mismo modo será reb^on;:' y 
un trastorno del bien común en un Reyno 
hereditario, querer substituirá la Hdiea legí- 
tima otra familia , 6 mudar el gobierno^ y 
isicerle repubUoauo» Eo todo tiempor, yr^en tor 

C**) sí yi nó et qoe la Kepublíca ínjustaínfate te hajrft-áeck» 
lal • y desposeído antes ^ la familia » que cu csce caM' deaipre 
conserrará la fanilit su derecho, y U mina de U bvCM tfaoi 
tetará cacoaccf -ca U KepabUca* . 



ZaPoIit.ó Gobierno de los Vueblos. 199 
das partes se han conformado Jos hombres coa 
la orden de Dios ^ cediendo á la necesidad, 
que los junta en un cuerpo de estado , y que 
pone al Estado mismo debajo de un gobierno» 
y orden común» 

De esta suerte la razón , y la experfen^ 
cia conspiran con el Evangelio , y nos ense- 
ña uno 9 y otro, que debemos amar al testo 
de los hombres^ como á nosotros mismos , y 
que resistir á las Potencias, y Señores tem*- 
parales , establecidos para conservar á los hon>- 
lires, es resistirá la orden de Dios. Pero quán- 
ta diferencia se halla entre la impresión , que 
puede hacer un raciocinio, y la que hace el 
Evangelio! Hagamcs cuenta , qué lo que yo 
9cabp de pensar pbibsopiúcamente , lo voy 
á proponer á uña tropa de Pfailosóphos , 6 á 
un PikUo grande. Vamos desde luego á los 

Há! dirá uno , és preciso , que yo jos 
suspenda d paso acerca del origen d& vüe^ 
tras soberand^ Nada tiene de común ' el do- 
minio de un Soberano con la Magestad de 
410 Fsdre# Ki aíloidad siquiera se encuentra en- 
tre el im poder ^ y d v¡txoi Tot&CoeJo,distant. 
Noes: Dios de manara alguna f^npah iviá- 
leoda sola, (^ien puso sobre nuestras cabe- 
zas á los Reyes. Ambos pádeoeis engaño, nof 
-^Srá otro: Dios tampoco se ha metido en eso: 

Ppa un 



300 EspeStaculó de la Naturaleaa^ 
iQO consejo s2hio y y el conodmientojde nues- 
tra, oecesidád , es quieQ dio á los primeros 
Reyes el Cetro. Por qué 9 pues, queréis que 
yo recurra tan alto , quando mi necesidad me 
basta? Verdaderamente» reclama el tercer Ptu* 
losi>pbo» es; preciso confesar^ que Diosse ha« 
•ya^mezclado en esta obra y pues él es quien 
ha reglado todas las cosas acá en la tierra, 
obligándonos á unimos entre nosotros , y á que 
nos sométanlos á un gobierno. Peso no juz* 
gneis pót eso , que Dios: haya qiütadaá h so« 
piedad el derecho de la deposición 9 6 el po<- 
^r de juzgar á su Rey misnlo; st es que el 
Rey góbieroa itaal. Ah! qué queréis-^ segun-eso, 
hacer de estos Reyes» qoe se desthiyen enríe 
dy replica un. Adouradov del Placonisma? To* 
davia s^uis el camino de las Monarquías, y to- 
davía os atenéis al proceder trifial délitt Re- 
publicas ? Jamás habrá paz en el mondo » si no 
rfle reducen los vhomlsfesá Juna perfedla %ual«« 
^d¿' Todos esos ptoyeñósde iguaUad pueden 
^aer metaphysicamente buenos, repone un Ma* 
chiavelista* . . 

Bnün, ai yo escucho veinte y cinco PWÍ» 
iophos ^^ilcbo ireinte^^ cinco «pinloúes,>muI- 
dplicadas poc veinte y cinco pruebas r y k> 
•que todavía es mas admirable , cada o{Mnk>n 
w por sí misma, eíndente ; (*^) y las prudias 

X^) Ataque tuá cMuadiáoruf ^ 



La VúlU* 6 Gobiern» de los^ Puebhs. 30 1 
cada una mas coiivinoetite > cada pnamas pe-' 
réntoria. (**) Querrá V.xn. Cabalíelro mió,» 
que yo me confunda > y me meta en las intrin- : 
cadas calles , y confusas encrucijadas de un la*: 
berinto como^ésie ? Ho bago justicia á los ^a«^ 
tores de todo^^toi sy^bémas. Pero ccftncí< 
ellos lio sócí cschvk» de mis pensamientos^' 
yo tampoco lo soy de los suyos. Mas si di 
Íx)der Real 00 tiene mejores Predicadores que 
los Philosophosi^ entre tama variedad d« pa-^ 
leteres qnedari su origen siempre cixtenrdi, y 
los principios de náestra •bedieocia ' en una 
confusión estraña. 

£0 qoe'be dicho, me pardeé ñátuAd/seiW' 
«áftojy'pfovécboso par* quietf "lo qdiei^ eiw' 
teúdéf . VanhOs , pues,a nablarleal Pueblo. Pé^* 

ffo^ y qiñén soy yo, para hablarle ? Con qué 
derecho 'me podré lisongear , de que mis pen- 
samientos^ seiráii me^ recibidos ^úe lo!s d6 
oíros t AMteS 6íen ^llo principios én ^hif i^rá 
créérVqtKÍ no' i¿e okári , Comd ój^eb á-l¿s '^e-| 
nási tíaré , pues, bien' en juntarme <á^otrosPh¡« 
iosophos, que tengan , si esto es<láblé y las mis» 
fiaas idéas^ que yo« Pero en qué forlAd^^éh-qné 
Tribubaleshairár la Phtlosophía que la-ésdiche él 
Puebb aqAeUo,(^ debeá sus Reyes? Kbsiolt ros 
pondremos nuestra dodrina en k>s libiros ; mas 
fel Pueblo tió I06 lee. Le juntarétíads, hallándonos 






'(*^) Auáqttc itaa merof ipplüsnsk 



3 OÍ EspeSíacuh déla Natwrákza. 
sin misioQ , y da f arader ? O oo dos escuchará^ 
ó nos tendrá por alumbrados. En todos los si* 
glosha dado á luz la Philosophía sus libros^ 
y ha tenido sus disertaciones verbales ; pero 
fiíeía de las: Escuelas jamáa han hediio ttrot 
qi acertado el golpe. Apenas ae: atreTen á sa^ 
lir de l^s Aulas , y á la rerdad aaldrian inutíU 
mente á presentarse en el Pueblo : pues lle-^ 
han consigo nn ay ce , que le amva <fe sí al 
punto; tío llegandoá los oí^as. de lá gea^ 
te ^pqpi^ sino los ecos« Yi; há; icoaa de dot 
mÜ afios , qu? ti^oe oombce ta .Rie^ublica ds 
Platón , y en todo este tíetnpo oo han dado 
iin páao ida ella kw Pueblos x iA l«s ha 
Tenic^ el deseo d? ^eifa es^)edda« m.4p!9u« 
fie«i.CDmiÍD<$:las ^t^eies. i'it^oea ap^o I09 
Pueblos mejor conadmiento , ^ue Machiavc;. 
loj Hobbes, Bayle,y Puffbefdorf^^ <)ue al- 
guno 4e todos I08 deínáa \ qii9> hs^n ^liitosor 
p^o bien .,. d. maí acefca, #1, .nr^nladeio 
bien del hombrea i ^ deioa CMidwiftiioi.Go^ 
mo quiera, lo .cierto es.» que el Pueblo no 
los escucha. Por el ódatrgiio « conque prood^ 
tud jcon 4iwé ansia» y r§ípeío Je jvegvw ve- 
nir á escuchar á un MÍ«kia9o , yaStUMrdar.ea 
la memoria quantodio&ub Prnücsdor» quesub^ 
alPulpitojyqueideapiws de haber demons- 
trado comp el poder , que ^ii-iQíristo vino 
á egercitar , lo primero por sí mismo , y 
después por sus Embú|do8,no es poder dees- 

te 



La Polit. b Gobierno de los Pueblos. 303 
te mundo , y que nada lia mudado de la • or- 
den de los Estados , llega á desetóbolver , y 
explicar todas las consequencias de- esta sea- 
tencia^ y mandato; Dddul Cesar ^ ^ ef ¿fe/ 

Cesara 

Yo no examino acra si la Doñrina Evao'» 
gelica tiene un derecho legitimo sqbre la docili- 
dad dd éoteúdimierito, Pero es cos^ de hecho, 
que esta dodrina mantiene sociedades nume- 
rosas en su deber por via de persuasión , y que 
ha establecido principios entendidos ^ y puesto^ 
en práctica por los Pueblos , de moda , que ar» 
ruina ctm dios toda tebolucioDjy deslealtaA 
Quandorlos PueUofi se haa hecho PhilGí$opbc)»# 
faémos'visto',queüsande una entera libertad 
con el Eíirángelio , y con sa Rey* Quaddo lo» 
Pastores 4 aunque I^gitiúntoa j^pesicn^Qs, % baé 
t^tldoiíacer Valer siia pr¿i¡eD6i4)iAfski00$mrla8 
Tesi»íCoironadQa, BpvovsshiaáQ^^ febp^ 
áe los Pueblos, solamente lo hm egqcutadacda 
&terprstacÍQiles.idu|QSOphiws \fití^ \» contra» 
4eciaét B^aogdi(^jifiÜm^ ^ querfKK ^jstooide 
predjcaflrXkeM elnfiíiiángjlic^^ 
dfeBciondelqs£aAQi»d& t36da^lo9 ^U»^ que 
tmnandola jupefioridad V ha jprOlUMdo* t coo 
uáa dscisioa'dt'dospahbrí», la ^«rftmcioaá 
hs.EajHa^^ nara deiarla. t^ ertteiará: Ip» 
fefuies^delasHadénes. (^) '^ 
- ' Has* 

c ^>y^ <*^ ^ endeade qaadb lot Freiadof , Talieodosc dk 
Isu I ^' de la otra iátcrprcucioa » pidicica cosas ÍDjastas. 



}04 Espe^acuh áe la Naturaleza. 

Hasta aquiy oí los Soberanos , ni los Pueblos 
le deben mucho á la ^btlosophía ; al mismo 
tiempo que le ^ deben infinito á. la Religioa 
Christiana ^ que puede mas eficazmente que la 
Philosophía^ 7 que los mismos Egercitos man- 
tener el orden publico , sometfendb á los Reyes 
los corazones de su$ Vasallos» . . 

Pero 9 charisímo jAmigo mió » ú. la Rel¿« 
gioo és uoa fuente , y origen tan grande de 
bienes en esta vida ^ yá empíesSa á hacemo»* 
la amada d interés mismo , que cons^uimos 
con ella : y si con los verdaderos ftindameo-: 
tos del ordeo püMiCp «os promete una félK 
cidád futura, e^ tan pioprid éá verdadero 
Ciudadano , como del f erdadero Christiano oo» 
■ocer la certidumbre del Cbristianismo , y sa« 
ber por qué no deberemos confiar en noestiot 
•yistíieraft (MIosopUoos , quando la darúduaH 
brt del Cbristianismo nos procura la mas ffa« 
Cional seguridad* 

V#ml Cabalieco oiio, Bie ba' empefiad6 
c»» sos. preguotas^ ^r diflcultfadps éñ íhaUar^ 
le4e Unta variedad 4e<xíiat^ ajgmd^es ycc^ 
mo nOBÜaaquéa la Naturdezá ^^ ^yOaun om 
más tparticaladdadde la verdadera excelencia 
4el bon43fe < yá ^'teí ¡Tonsidéreí segiái las 
yéntáijas 'dt stfc-^onbctfAíemos «^jb/láoáí ; A 
yá se le estudie i^"* s^gi^trifás^rsdbosfotf^, ¿qwlié 
fráhquéa , y de que le hace duefk> la socie- 
dad. Yo he mirado $Uí$ deseos deV.mt como 

le- 



• » w » 



misión. Fero no he camplidó hasta aora ^ si* 
DO muy imperfetamente con ella. Todo lo 
que he dicho, queda profano , é inútil , no 
pasando de una curiosidad meramente diver* 
tida , si no se ennoblece con la certidumbre de 
la Religión. Sin ésta todo es pasagero , y frn 
Tolo ;y con día todo^ lo transitorio es perma* 
oente» En una pahfira, nuestra herencia está en 
otra partei 6 no la tenemos. 

Pero para saber si esperamos alguna heren* 
tía , que se nos haya legado , d qué nos per- 
tenezca de hecho % no necesitamos Philoso* 
ipbía) ni raciocinios , que nos vengan de ella. No 
tiene aquí) que hacer otra cosa la razón , sino 
aaber si poseemos el titulo ; si hay Notarios 
con autoridad suficiente para manifestarnos, y 
testificar el deposito de los ados , que aseguran 
nuestros derechos. Esta question es bien sen- 
tílla: ella corta de un golpe las innumerables 
dificultades , que pudieran intervenir , y nos 
conduce á la certidumbre por medio del infinr- 
me de nuestros mismos sentidos. Todo lo diri- 
ge á un camino , que determina igualmente 
á los grandes ^ y á los pequefíos^ y asegura á 
los sabios , y á los ignorantes. Aqui amado 
Am^ mió y nos bolvemos á hallar los dosy 
V* m. y yo en una misma fkmitia* Nuestros 

títulos son los mismos; los mismos aftos^ los 
TfmXJy: Qq mis- 



So< EtftBaaibUit IJahmila».' \ 
noBnos depósitos , y la misma MtoiieJad. I 
M mateiia meieoe otra Coareisadoo, 



VS- 



1 

I 



túT 



< .'. » 



MEMORIA 

Á CERCA DE LAS FABRICAS 



.^ /. ;■ . 



DE LOS CRYSTALES 



* » • • • 



V. 



DE SAN GOBIN, 



v>-.'. Ji# A ."¡OAJCH \jr\éMaí£^»^ ' • >•> 



77 N: ésta Mimaría u is^ tvitaéh ia determinación 
fié de mttcktts meéidní^y alganas esenciales precitt^ 
eitífics ^ yáfar loftse mira é la esim&ura del iamoj f 
yá em orden d jus openieionee ■: fues es mt^ justo re* 
servar para los ésrs^es ájnel eonocináento particular^ • 
fue tes toca, ¿orno 4 tales. En todo hemos reipe^^ 
tado sus intenciones ^ y miranda como justos sus de-^ 
seos. 

El Edificio en fue se fimdeñlos Onistales se Ihn 
ma Lotga ; ésta padrátemr w todo cince toesat de lar^^ 
ga^y diez y meiBa de dnckx. Biiomo se fabrica de 
ladrillo escogido ^y se coloca en rnedio de toda la obra; * 
este homo tendrá como tres toesas de largo , y dos y 
media de ancho. • 

^ Poíf la jpse mra ai 'grue9o\ y édsurade las ^-' 
redes.^ se d^f d la prudencia de . quien fahrka. Éste* 
tamo tiene dos hoeasde fresfdesde alto^y por cada ladcf: 
dastoesasy median y asimismo tiene otra hoca de tres 
pies y medio de alta^ sobre un lado de tres toesas. Las 
das primarashocM sirven para echar conti nuament e k" 
Ha en el hamo ^ y la átra para enerar^ y sacarlas' 
vcuos^ ¿M&ir'i dt fue hahlarémos 4lespue}f, SHor^\ 



SoS: Memoria acerca de las Fábricas 

no está sobre muy buenos cimientos , y terraplenado em 
ttefrabieñ €oci¿» yydi lamsma especie fite hs fmsos* 
tn que se funde : lo interior está bobedado basta la alttt* 
ra de dos píes ^ y la chimenea , para que salga el b»» 
mo^ se pone eñ medio d^todo» "^hré etun lado ''que 
ey dejíft^cfflgitu^ykl komo^ yj txfs piOy media d^ 
dM^ h¿/ 'Un¿gNÜde ^ dbeHara-Jle-die%^piéc de 'otibij^ 
y tres de alta j de la misma becbura que la boca de un 
horno ; yipor, ésta echan la sosd^^y la arena, ^ para 
fundir en los vasos la materia^ y para tomarla después 
de derretida ^ yikbof la en ÍaskiAas^\4áando yá está 
pronía ^ para que se pueda colar. 

' M rededor del bomo'está ¡á hf^Á'conxM} JS/^ 
des de piedra de-sillería ; en lo interior de estas paredes 
hay algunas bocas ^ de la misma becbetra.que penen las 
de. hs bomas ordinarios .^ y d das pies yrmsdiodd $ue^ 
Iq^^ssé ^l apeono de fistax mismas bocas ^.qtie tendrám 
quatro taesofy media' de. ¡¿rqfundidad¿ R^as paqae^ 
Koi bomas se llaman carquejas^ y sirven, para tent^ 
piar los crystales después de baverhs colado. 

Rstasi carquesas \formaf^ -^nospequeBos e£ficios ai 
rededor, ^e la ks^a^ muebaMadah^o' qt» J^ ^inferior 
del tecjso y que la mhre r m/kenied¡t las bocas de la 
hnfa hay Oirás por la prnieM-afimnasemef antes d las 
primeras ; esto hace muketpecie de bobeda igual^ de tres 
pies de alto. A los lados de estas bocas boy unos pe^- 
^uaSos^ bttecosdtbokedajSMsui rbiñsenéas^ énqdeen^ 
cienden. el fitégo píura-rcateutar^ k^ carquesas: ^ñas 
féqoeifas\ divisiones ^ .>A edificios: se Jérminan . en nn' 
grande corredor ^ fue sirve en la: parte exterior 4. 
ios carquesas. ' ' • ? 

l»nmmfaSmxt90tompetíe dtnincker^ dr emthtH^ 
ja¿^ de mukpud.d¡e^:saias.grw0ies.^ti^ simmpd^ ^tl^ . 
jard l^ ídficiaUs y aígíim'imenime itm^M^ifTíJai: 

'- 'J Ge. 



Jkhs Cbysiaksdé SanGafán. 309 

Oefirdela obra , um CafiUa bastante iuenaj y- der^. 
tos corredor es medioaos-^ am sus bancos de varías espe» 
eies de madera., EL eireufto del bomo es muy graade^ 
y cefrado de paredes muy lucidas^ y bien fúbrioadau 
Esta Fábrica está puestn sobre tm pequeño monte ceraor 
m al: Lagar de San Ccirin^m ¡ejús doFenre ^y Quuasfi 
Giuitdes delaProvhma de Pieardiat el bosque de San 
Gobin^ que es considentik'^diá lagar al esttAlecimien^. 
to de esta Fábríca^ pues del declive de^la montaña sor 
Unen el bosque^ mismo manantialer^ fue stdmunistran 
toda el agua^ fte se. necesita^ para el servicio de leí 
FábrícaJRmiuen el bollarse en este paragepiedra abutts 
dánte^ ydemuy buena caUdad para las obras ^ qua 
después se ofrecen^ sacándola toda* del recinto ^ que 
ocupa el cercado de^ la. mamfaSiara^ ayuda mueboé 
^ El vidrio y.da.^que se forman, los crystalos^ se corn^ 
pone d&y sosa\, y de^ una\ arena mt^ blanca ^ que se. 
trabe dalas cercanías de Oreil , á once leguas de Pa^ 
tís..Mas de doscientas personas se ocupan, en las^ mecas 
de las salas ^ en limpiar , y escoger lasosa^y la are* 
n4j para quitarla, qualquiera materia estr anadio que 
que da j^ lolaiun^ y^Moan mudas veces ^ para reducir^, 
h dpokúy.\en una tahona ^ movida de CavaUoe^ven^ 
dados los tqosk Hccbo esto^^. ciernen la arena •con unos> 
tamicer de seda y la ponen d secar- en unos» tablados 
kecios en^JasiOsqtdnas del bomo , y levantados quatra 
pies y medio. > dei^ suelo ^ para echarla luego en. loa 
MOfos del*. modo qué :aont JÜrémor. 

Los cryttales grandes sefisnden^ y hs medianos^ 
y pequeños se soplan.. Empecemos por la descripción * de 
los vidrios^ que se funden». El horno na se calienta 
íasfa que se han consumido einquenta h^ces de teña^ 
consumidos estos , se puede y& fandir la ^osa ^yla are** 
na. El calor del horno se vá conservando ^. echándole 



|X0 ¡Uhmhria SceAkPik hsRíMcái 

de qumdo eh ffiumdo MgmH haces d$\l^¡^.en'qué 
se ocupan dos hombres Mgeramente vcaídos ^y de seis 
en seis boros se remiédan ^n su trobigo^ Scfh se apaga 
el homo de seis en seis meses ^ para reedificarle de mae* 
w; En aste tiempo han hecha já alquero apagó mn^ 
fes de servirse del f «é se apaga sora^ j repíú^M tú 
fue- es necesario en tas lorias »¡y carquesas z ^tú se ha^ 
ce ahemativamente cada jcis meses ^ y asi donen das 
hn^as ^ usando , yS de Jauna^y yá de ía aira. 

El homo tiene muchos vasos m forma de citóles da 
tres piésdealsoyy osro^sresdediamesrozesios vasos soio 
detierrahiencocida^fue tiraHUancd^ondlguncolorpa^ 
recidaolde la piedraRs^mrUten estos -vasos cahn ^^o 
(**) pi^^j ^ ^ muid de viño^y son de macho coste. La 
mayor parte de astas vasos naresiste lea sais meses elar^ 
dordeiiarnoyy speodetdlvez^qaesefaiahrwtatastár Ua» 

nosy hfualasdeconsiderahtepér^daparalaaumija&uram 
Al estar asSos vasos en el bomo~^ ochan sosa^ 
y arena tos Oficiales , destinados 4 colar los chrystales^ 
lo fual execuSM con un cucharán dé la figura de el 
que usan Jas Marineros para sacar al agua de Us 
Nsüios: á este afeSo van. pasando vaos después de 
otros por delante -dé el maestro^ elqmal echa s Ara 
cada uno de los cucharones un p^o de cierta mez* 
cla^ para facilitar la fundición^ y asi se van^ tle^ 
nastda los vasos ; y y a Henos ^ se llevan al horsuf^Sm 
trunca y seis horas ^ que se ^anjtqut estos vasas^ sor ^ 
derrite todo el material y 4k moda^ ^ se. puede yé 
fitndir^ Entorices^ se disponen los Oficiales para catar los 
crystales ; y empiezan vaciando conuna cuchara de ha^ 
ro6 de hronce la snateria contenida en tos vasos em 
ornas cuhetas , que se ponen en et hamo para este efis&o^ 



ié ¡os Cbfystdesáe SÜnGchifU itt 

Estas cuberas están hechas la misma tierra que lat 
vasos , y pueden tener treinta y seis pulgadas de largo^ 
y diez y ocho de ancha , con otras tantas^ de altura» 
Tambieñi las hy de treinta^ pulgadas cubicas^ esto esj 
fñ ancho y largo ^ y alto*. Uñar asas dé tres' pulgadas 
de ancho ^. colocadas según, la longitud de las^ cubetas;^ 
sirven para que se puedan atar á- lox lados del corre» 
ton. y que es toda de hierro , y bastante bajo ^y su £X^ 
itemidad está: en forma de pinzas. {*^) quadradas^ de 
suerte^ que: al tiempo d¿i cerrarse^agarren la cubeta por 
¡as dos asas. Los. dos. lados: jdtenas pinzas- j, prolonr 
gados en firmal de,, t^^ componen el! pértigo íkl corre" 
iánéEl moimnnéntade estas pinzas se executa sobre elege 
del carretxm ^ donde está atravesada: -una, gruesa: cla^ 
vtjúi^;. éfiam^da con. utk clam* U^tayáJa cfAierta^ se 
ataalpértígoi con una tádenot deMeUrro^despues^ algunos 
■Cficiáksítevan el carretón engente de tas carquesas enh 
eencHdas'^ en que se ha de colocar elcrystal st^e la m^- 
sa de fundir y^ que está puesta al: nivel de la superfi^ 
-fi> de la carquesa^ La mesa tiene dlestpiés de largo^ 
-y cinco de ancho 9 y sus pift son: de madera., 

Hecjfo esto^ se ponen paralelas entre stsobre esta mesa 
dos reglas (^*^dehierroJiso^quesirvenpara.dár elgruc^ 
so al cristal^ y también para la, longitud^que debe tener* 
M' ladoi derethoír de: la mesa ser pone una. máquina en 
prma, de grúa ^ que: está colgadai por, la parte supe-- 
rior en, la pared\ y pon^ la inferior se termina con 
uñ espigtn. sobre: que: pueda dar bueltas.. 

Esta máquina tiene de alta tres toesasi largas^ y tam 

' toesa.de un- ¡ada d. otto^ y la piem de madera , que su^ 

'be de taparte infmor á la superior^ tendrá ocbopul^ 

gados: de grueso^. Ex movible ^yse llebad todas ¡^ts 

•\ '* , ' . ■ ■ . . car^ 

..; (»*) fin miestrat Fbrícas dé San lUcfoaio les llam» tCT»ja«* 
C**; £st«s sc^ llaman hierro del graeso. • 't ' 



:ffa Mmifid acerca ¿kl^^ 

carquesas. Asimsma sirve de ilevar , y íraber laí C0r 
betas , colocándolas encima de las. mesas por medio de 
dos barras y 6 pedazos de bierro de nueve pies de lar» 
go^ bechos con tal^arU , ^ agarran Us^uibetas pA^ 
ra poderlas inclinar facilmcnse ^ y echar loque traben 
dentro^ en lamesa. Además de esto boy qnatro cadenas 
de bierro para sostener las ^nsuss ^y se reúnen en una 
cuerda gruesa , que pasapor dos poleas ^ que están en 
el páfo de toda la máqui$us^ la qual juega , subienda^ 
y begando ^ con la faerxa^ ¿* Jmputso de Ja mapdr 
fia^á que llaman Gato. 

A los pies de las mesas , sobre des cdballetns de 
madera^ bay unrodillo de bronce de cinco^etde lar^ 
go ^y uno de diámetro^ este rodillo se pene sobre loe 
dos bierros del grueso ^y dos bombres cogen la cubeta^ 
teniendo los doscabos de las barras , que la asen con 
sus pinzas ^ obligándola d bacer equilibrio. Tasi^ vok^ 
dan el material por la parte anterior del cilindro^ man^ 
tenido por otros dos bombres distintos. Estos le bacen 
correr con prontitud ^y guardando siempre elparaleti^ 
mopor encima del material^ y por la parte déla car^ 
quesa^ypor el mismo camino le bacen boher ^ para 
'ponerle otra vez en su lugar^ Estos bombres se cubren 
' la cara , y basta la mitad del cuerpo , de una gruesa 
arpillera^ para defenderse del fidOgo. A lasquatro ex- 
quinas de la mesa^ que estdn desocupadas y bay unas 
pequeñas artesas de madera , llenas de agua , para re- 
cibir lo que sobrade el material ^ que se fimdió^ Los 
que trabajan en fiauHr^ que son veinte por lo menos^ 
se matiejan tan bien , que se egecuta con mucbapron^ 
titud^y sin la menor cw^sion^ porque tada uno tiene 
su oficio particular; 

La fandicion se bace en presencia del Ge fe de la 
Fábrica^ que tomaelnombre de DtrcStor^^ está acom- 

pOr^ 



peKaio ie un Qmtador^y un Secretario. Jñmdidó yá 
el cfystat ^ le examnan estos CabiUleros^y vén si ac^ 
"SO tiene bollones : estos son mas pei^uéiés pattét ^quit 
'Brillan como estrelHtas \ mientras el crystal está ca^ 
ÜefÉe. Spot^ Henturaiay algnn haüoú ^ te corta bio^ 
"go el tfysiolporofuella parte ^y si sutede , que los im» 
ilooes^ están en la tercera , 6 quarta parte del crys^ 
tal , los pedazos , en que se chinden , sirven para erys^^ 
tales ^ y espejos pepéenos ; pero quando. son summenr 
te^ckicos^ se de fechan del todo. Templado yd el crys-- 
tal^ypeffe&ó^djuitío de los Gejes^ le quitan 4e 
enama de la mesa ^ colocándole en la carquesa , qoe 
está d nivel ^ lo qual se ejecuta con una plancha 4e 
láerra^ tatt ancha como la mesa ^ y de dos toctos jk 
larga. 

De hotra parte ie la curquesa ^i d hs todos 
hi^ tJficiales con garfios dé hierro^ de jue se sirven pa^ 
Ira atraher el crystal^ y ponerle en la carquesa yen que 
^aben seis crystales grandes, j^ando está llena^ se ta^ 
pan Jos agugeros con unas puertectllas^ hechas de tierra 
cocida^ y dan betán^y erij anegan todas las rendqat^ 
fara que los crystales se apagucñ-^y templen m^or^ De 
este modo se mantienen quince dias , después de ios qua^ 
les los sacan tos Oficiales de la tarquesa con grandes 
"precauriones para encajonarlos , cargar hs , y conducir^ 
los por agua d París ^'donde los pulen. 

Olvidabaseme nbtat , que cada hornada y -ó tánti^ 
dad ordinaria del material ^ que scprepdra^ hasta pa^ 
rafimsHr diez y ochotrystales^ lo que sé hace en otras 
ímstlss horas ^ qoe^eiJo mismo qué ahora por crystah 
B/ traifigo dé tifs Cficialét dtira iólat seh horas\y pa- 
sadas éstas'^'térsúiedenoírótlqtie'ie'ocupan en el «wV- 
yno egercicio , trasladando la grúa ^y la mesa d la cot" 
quesa mas cercana. 
Tom.XlV. Rr ^ Ma^ 



-muthas ve^i salinlnm afglmos 0^akst(Í€i e^UK 



-h^ivásps, mn 4€ meten e^\eL6om:^ tniífptU^ par 
M Otra j^ndíctQfíy que. $€ h4<de:címe*Metmn$fyjei$ 
hor ai después de acabadíkla Jundieiónpiteceiíeme^y asi: 
éf einqúentay fuaíroi en cififtieniay qúaMbñras st- 
poneia^ htn^da^ y ^ mpiiz^Á^ fmdir*.Laí. O£cÍ0Í€$t 
de mu. fundición m tieñefk que bacet: mientras se pre^ 
para, en elbo^noLel maternal y exeep$oáqíéeU9S»^^^.J$:^ 
quedan euidanda. del fuego^, 

Todon lo ^cho pertenece á la Jundfcñn de. los. crys^ 
.tales y , que, se: hacepot medío^ de muchos Chafes taa^ 
jrOk ^fím(^:algpde:l(k que: pertet¡ece:also^ljete ,. (**) 4 
4ie los vidrios^ que se, sacanr^y.formam soplando^ 

; l^ loiya det estoS(Crystaleyes.menctíque:la..de loe- 
fundidos^ sí biem, está becborderla misma^ manera^ySon^ 
•sálala diferencia de na.iaben carquesas^ al rededor^Pe^ 
jro en fiefxte 4eL tíwio bay^ un^ ffan. corredof\.foni. sju^- 
tecbo^ Este corredor;, tienes nplés de ancho ^y está co^ 
^kcada^,en,medio^de:una pieza déraas^ de: lo. tóelas. de- 
larga tA sus; dos^ lados, hay, algunai^ carquesas: ^ cuya . 
fmimenta oftÁ elevada quatropufgadds, del suelñ,C0mm^ 
yx tiene, i jr pies:de^pr:qfimiidaf^ y; tres; de, ho^4a^p¡^ 
la parte infirioTi fefm ^n^los ery 
gai encemSdopor, esp00a4¡eseis.mesesye^mo.el, hornaem 



qt0- 



^ tefimBe^ foncuya^aasshaf <^irá Jo9fa igual d 
la preceéknte , para ^gercer j€Í Mflete^ fmwhst hof^ 
fe el repatxiniientonecesariam 

Zas vasos son de la misma tierra^ fue hs de hf 
trystaksj^ se forman ^on el soplete ^y se reemun^ 
J ponen tn ti homoJel msmo modo : W -wkHeeial tat^ 
Ha tMtiienel inismo liten^o en fimXfuse , para dejar^ 
2f em ^sposiáon de soplar 4Stos cfysfales^ fue ñopa* 
^an de ^quatro á tinco pulgadas^ 

. El Oficial de "eafla^'que 'sopla los cristales ^fuan^ 
éo^eia derretido yá ti material y toma Mn '<¿tiuto é^ 
hierro Jde seis pies de largo ^y dos pulgadas de ^lamt^ 
4lrd, agugereado pát dentro ^y puntiagudo por aque^ 
Jta ejCtremidad^ ^ue se mete en la Ifoca ^y ancho por 
Ja pane ^contraria ^ para que W Material se unamíejút^ 
y tenga mas en el cañón. 
' Métese y ¡pues ^ ^ste canon en vno de los "vasos po^ 
ía tortura por donde te introducen tn el homo , y asi^^ 
timan del material derretida una bolita de fuatro puh 
gadas de diámetro .^ que se une á la extremidad del cw 
tíon , dándole cofitinuadamente hutltas. después retirM 
ti cafíjn , ^ ^oplete^ y dándole inits ayre , para que coi$ 
él se acreciéntela Mita ^ mete *el soplete mismo tn uH 
tuhd lleno de agua ^ puefto sébre <un pie trianular 'de 
^uatro pies de alto , después toma tm poco de agua tn 
Ja mano^ y rátía la txtremidad del "soplete ^ en que 
€Stá puesta ia Ma^ ddndo ^empre iutltas^ para que- 
ton tstt 'refresca vaya fomañda )ttítfpo labola^reünidí^' 
siempre d la txtrtmidad del toplete-^ de modo-^ fu^. 
fütda sin dificubad marttentr 'un peso mayor. 

Acabada ésta operación ^ buelve d meter el .^sople^ * 

te tñ el vaso de donde le habia sacado ^ para tomar' 

nuevo material ^ dándole búeUas tomé, imtes:^ y retiran^» 

éh ti toptetecon el mdtmtíi^^ lo rocía devutvé tim éguá^ ' 

'*»> Rra 'Bof 



V ' .P(?ir lé uHim^ ve^, umn fn el v/ua un poca JeJidm 
material 9 fi^n/€\^'^^^ parafarmr el eristalj ^ue 
intenta ; retira el soplete ^^ lleno del fnaterialy enfor^ 
ma dt uM ffruesf^ pera de diez pulgadas de diámetro^ 
jl un pie de hfigitud^y pasmda elpexon de estape^ 
W.M V^ff^wt^ lare^jcesca ui^ pocei^j^ eon tnayorproi^ 
tiiud^ielo hizo ontfiA ; fiftr^ üpKOvecb^se del calor ée 
Im (eror^ dá d^ repente ayKe4l ft^let^e^ y ajfudando^ 
de upa cigüeña , bace qufn se rntseva fl - soplete como um 
contrapesa , k> quai, e^ causa, de queipa. matma se vayck 
edargando ^y qued fierza, de alargarse , y, de sepkm 
ecmtintáadamente^ySa formewa^cilinéroy que, acaba at 
bola por la parte infriar ^y en punta^ porla^superiot^ 
ée modo ^ que par razan de la frescura can que hsra^ 
das ban mantenido el material y perjevesta umdei al soi^. 
filete^ 

Quanda el Cficiatde caXaba soplado^ y mii'da fas^ 
prntemenÉo el material ^ de modo^ que le deja can iguaí 
espesura por todas pantos , pane su cigueHa sobre uth 
banquillo de trer pies y media de alta^^ebre este ibm^ 
f tallo boy dos^ montantes , i pies dbreebas de madera^ 
yua travesaba igual Á ellas ^ de mpdoj que sostengan^ 
el pesa del cristal ^y del soplete^ el qualse maniie^ 
fie un poca iuclin^da por medio de la cigüeña.^ para, 
^ue el Maestra baga can un punzón , con su masuge de 
madera ^y un martilla y un agtfgera en la masa- deí 
cristal^ Este agugero sebeceenel centra deja bela^, 
quetemfnaeL cUindea^y qmoda ínas.teiiiári,ima pd^ 
goda de diámetro^ 

Quand^ el cristal esiáyáboíiiadadó^ se sacamos 
t^a^y se reconocen las falcas que tiene ; si san 
múdasele fuiebran^y desceban cama inútil ¡pet^ si 
n0 las tiene^ 6,muy pocas ^y en las extremidades y el 
OJidal decañafofiibaFizwtiUmmit fli^Mfcair^tfe, 



L :;. C4- 



cdkaUeiei pe^gueño^ ^€ iUrra^ pue^tik sobre W /^^ ^ /i^, 
hgf0 del homfi^I¡)eiSpuei áfibaber-püesto-ik fistol, ^f^. 
fmga pgr fjp^ÍA d$ medio ^uar-íot dú J^nUy^ U 'retfiea^^ 
y fmiendo la cigüeña^ s^bre el b^^quilla como estui^ 
antes , usa el Maestro d^ ums iarg^ , y anchas tij^^ , 
rof^yaf mismo tiempo muy puntiagudas* En inff[odu^^ . 
ciendola punta ^ ,eL i^gé^gtro ^ hecho 4on el punzm^la}^ 
vé entrando mas y y- mas , d pt^porcior^ que el agugen, 
ret.se ensancbtk MientMs la.6igueña dá bueltas d la^ma^. 
M de vidrio y prosigua el Maestro abriendo ^^ hasta tan^ 
tjoque*la. abertura^ j^ proparcioney y firmtipor: la par'^,^ 
le inferior un perfe£io cilindro^ 
.. El 4^ialde caña pone su- eristaf soíre eLcpbla^-. 
tttíe á la entrada del horno pasM calentarle de ,nuevoi¿ 
después* le^ ratira ^ y pona la cigüeña sóbre^elbanquillo^ 
y con unas- grandes tijeras^ corta la masa por la mir 
tad de, su altura..Qfn este- corte , qfie csmstitttye, los, 
iordes del vasotiySt le quita íü fistol el. defí^^quc: 
fueda tener en - afueUafparpti\ 

A la boca-del homo hay un^emony que:se calienta^ 
para que se pueda unir al cristal cortado ^ jf hacer la, 
que haría el soplete^ antes de separarle^ de la masa del 
cristal. , Este, emon • es,' un pedazo de hierro de seit 
p^esde largo , y* de^ la- figura del soplete can eprta din 
firenría^.Ensu eotfremidad tiene uMva^lla de hier^ 
ro deun pie de lango ^ ajustada sobre el caihn , de ma^ 
d$'^ que formef^loidos la figura de una-T ^ cuya /í- 
efeade* ako.d b^ fiíese algo. larga^Esta varilla man^ 
tiene la materia cHít aliña , que es de ceta de. quatm 
puígíidas de gruesa^ Este.caStfn candente $e coloca eff 
el diámetro del cristal ^y^al punto se une con él tan 
fitertemenu y que, el canon síoIo basta para mantener ef 
cristal j mientras ^uf^anlat operaciones,^ qu^ se vfin si-r 
guiendg.Us6beegt».^se^ ^ (ristal^ 

- . danr 



3i9 Mmoria aeercadeJas PiíMcás 

dando algunos :galfes can jma maza enia pmña áel 
flete ^yS que fStMjínfiriado]^ .em'h quát^et vidria se 
4f arfaron faalidad;yjfsi queda' ¡éUilía^ elméh 

teridl^'fue jíntes jnantema el* soplete. Atabadaesté 
operación ^ Jntrodtéeen ti t alien £n el homo ., feokcen* 
Jóle sobre el ^ahaVete^ pata eákrttar ^ y enetn&er 
la extremidad Jei tcrisiai ^d fin Je 'fue \el Ofwtál 'de 
^¿SA;puedd teon sus Jiferas hácefle sm ^tfHexdrrespon^ 
Jiente di que je babia becbo antes ^ Je '-modo ^ que 
quede jibierto por Jas Jos extremidades^ y peffectioné^ 
Jo el cilindro i manteniéndole jiempre Ja ^¿ueña '\so^ 
Jnre el banquillo ^ <como Mtes. 

Después se pane polr '^ultimo ^elealíon ^obre -el r*- 
ialtete^ hasta que^e ponga jcandente M ^cristal ^ parm 
4que él Oficial Je dé con 'las dijeras ^un corte iparakJa 
^dl precedente : lo qual -ejecuta Je Ja nusma tsnaneta^ 
teniendo' jiempre. cuidado deque Jas Jos tortadurastiá 
Jbrmen -sino 'una 'Ufiea^ 

.En £ste mssn 9 ^tiempo ^ W qué tiene yd su- cargo 3at 
etarquesas , 'iofna ti xrístal ton una pala Je -hierro Je 
idos pies ^ y medio Je ¡Jorga ^ sin incluir el mango yjf 
^etrosdos Je <artcha ^^con^rn pequéfto ibordéJe pulga^ 
da y media^ ^ue ^rodéa Ja pala J la Jerécha^ é iz-* 
quierdayy ésism'imo^áda^l mango. ^Bonete ^l cristA 
<encJma^ '.atlanandole ^con un pequeSo baitán Je pie y 
medio de largo ^ de tsuefte^ que Ja cortaba caiga 
.iría arriba^ Dejpuet :jeparmfán el ^iitaJ' Jel ca- 
ifioñ y Jandoalgunoc go^es Mgerás centre 4mo , y otr^ 
íí'ón unama^ta. Mecho ^estd^^ HlébAn el cristal sébre 
.U pala d la püertú de Ja ^cánstíesá^enee^ida "pata re« 
eocer los .tristaler^y MirMdo'Jespuesiapala^ *se ví 
encendiendo poeo d poco por el gran cahr que bayen 
ia Carquesa yyelOfitiál^ (¡uefCuiia 'de la 'Carqueksj 
Manta (con un pcaes¡»Jebi&r^^:séir^^ 



ié hs Qriitalés de Sim Gobin^ $19 

máf$ por el cabo^ enformOr de tridente^ cm quatro 
pulgadas de. epcTensiófiyy otras des a cada- lada-y con 
cerca demedia de grueso J poca, dpocarla.cortadura del 
erhtal y para, quitarle la J^ürakdecilindrú^ chato-^que- 
Uene^y darle la regular^ y seguida ; j toda- hquaL 
ejecuta sobre- et! plano de la. carquesa^ Introduciendo^ 
Uyí^es^ el tridente-y hace esta, operación^ ai impe^- 
lerje. con fuerza ^ de moda que. obre, sobre. toda&. lar. 
pOKtes del; crista/^ 

Esto^hecho^y bien liso ^yi seguido el cristal' ^ le: 
eeba el 0¿ciái en el plana de la^ carquesa con umras^- 
trillo y colocandolcr con un^ gairfia pequeña de: hierra*. 
Luego, que. lit carquesa, está: llena y. se: tapa j y enée^ 
tuna^ como, se. hace con. lasi carquesas de los crista^ 
ks fundidos:yy los i dejan asi otrosi quince: diasj paea. 
que se recuezntklas^ piezas^ j^pasadot este tiempo. y^ las; 
sacan para' pulir las i^ 

Na puede un. Oficiala hacera cadahora-Mna^ unor it^ 
mtos cristales^ y- sola son seis:, horas- las: que trabaja^ 
sienda, preciso j, que descanse y para^ hólver á comen^ 
zar su labor isL hien sola reposa y. mientras^ elmate^ 
fioL es tí en, ks. vasosj paro: ^mdirse^ 



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