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Full text of "Estrada Palma : contribución histórica"

CARLOS DE VELASCO 



Estrada ifoalma 



CONTRIBUCIÓN HISTÓRICA 



SEGUNDA EDICIÓN 



HABANA 



imprenta v Papelería "la universal* 

PI Y MARGALL 34 
1911 





Library of íhe 
Univérsity of North Carolina 

Endowed b}- the Di alee tic an¿ l-Miií 
thropíc Societies 



THE LIBRARY OF THE 

UNIVERSITY OF 

NORTH CAROLINA 



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ENDOWED BY THE 

DIALECTIC AND PHILANTHROPIG 

SOCIETIES 



F 1787 
.P 18 



UNIVERSITY OF N.C. AT CHAPEL HILL 



10002672047 



This book is due at the WALTER R. DAVIS LIBRARY on 
the last date stamped under "Date Due." If not on hold it 
may be renewed by bringing it to the library. 



DATE 
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SEGUNDA EDICIÓN 



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HABANA 

IMPRENTA Y PAPELERÍA "lA UNIVERSAL" 

Pl Y MARGALL 34 
1911 



UNIVliRSITY i.lBRARY 

UN1VERSITY OF ÑOR TU CAROLINA 

ATCHAPELHILL 



Digitized by the Internet Archive 

in 2012 with funding from 

University of North Carolina at Chapel Hill 



http://archive.org/details/estradapalmacontOOvela 



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Prefiero morir con dignidad 



á vivir con ignominia. 



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TERCER ANIVERSARIO 



El 4 de noviembre, día en que murió don 
Tomás Estrada Palma, también lo conmemora- 
rán este año los estudiantes celebrando una vela- 
da en que, además de tributar homenaje al cons- 
picuo bayamés, darán cuenta del estado de la 
colecta por ellos iniciada con el noble objeto de 
erigir al primer Presidente de la República una 
estatua en la Habana ; y yo, por mi parte, contri- 
buyo á esa conmemoración recogiendo en estas 
páginas algunos trabajos míos, publicados en 
distintos periódicos de esta capital, referentes 
al cubano insigne que aun me parece ver lleno de 
vigor, y la contemplación de cuyo cadáver dejó 
en mi ánimo impresión imborrable: tan dema- 
crado le habían puesto las privaciones y torturas 
á que se vio sometido, física y moralmente, en 
los últimos tiempos de su ejemplar y honrosa 
vida. 

No son, pues, páginas de ella estas páginas 
que hoy lanzo al público. Acaso la magnitud del 
empeño de relatarla prolijamente sea superior 
á mis fuerzas; y aun no es tiempo, además, de 



vin Estrada Palma 

exponer en toda sn desnudez la verdad completa 
respecto de muchos hombres y muchas cosas. Pe- 
ro estimo que sí lo es de ir ya desvaneciendo 
ciertas leyendas, de señalar algunos puntos, ac- 
titudes y sucesos, de verificar determinadas afir- 
maciones y destruir muchas de las que sin prue- 
bas hicieron los enemigos de aquella situación 
próspera y calumniada, combatida con toda cla- 
se de armas por los mismos que hoy como ayer, 
y mañana como siempre, se confabulan para 
entorpecerlo todo, derribar las instituciones con- 
quistadas á tanto precio, injuriarse después en- 
tre sí, darse el abrazo de Judas, insultar luego á 
los adversarios, y concluir, en medio de luchas 
desatentadas, por separarse fraccionados cada 
vez más, acaso para volver á entenderse movidos 
por mezquinos intereses de bandería. De ellos 
pudiera decirse lo que de nuestros conquistado- 
res dijo el malogrado literato Nicolás Heredia 
en las páginas 14-15 de su notable obra titulada 
La sensibilidad en la poesía castellana (Filadel- 
fia, 1898) : 

"Enamorados de un pensamiento ó escla- 
vos de un apetito, pierden ele un modo radical la 
noción de lo bueno y de lo malo y siguen inflexi- 
blemente en pos de su objeto aunque para ello 
tengan que exterminar razas ilustres, llevar el 
prójimo á la hoguera, violar las promesas más 
solemnes, poner en conflagración el universo, 



Contribución histórica ix 

abrir cauces á la sangre y levantar montañas de 
cenizas. Cuando sus preocupaciones les domi- 
nan—y nunca dejan de dominarlos— se af erran 
á ellas como abstracción exclusiva y con olvido 
absoluto de la naturaleza, sin importarles nada 
ni el principio racional violado, ni la severa lec- 
ción de los sucesos. Su labor histórica se distin- 
gue por la intensidad de la acción y la estrechez 
del propósito." 

Aunque reciente, esa labor parece necesario 
recordarla "para evitar que la opinión se extra- 
víe", según dijo Cuba en un artículo publicado 
en la mañana del 30 de junio de este año bajo el 
título de Los verdaderos responsables. Creo, co- 
mo el citado periódico, que va siendo precisa la 
rememoración de ciertos "hechos que, aunque 
de ayer, parecen ya olvidados, porque la memo- 
ria suele ser frágil cuando son duros los recuer- 
dos : durante la época de Estrada Palma % quién 
dominó en la Cámara?, ¿quién hizo las leyes? 
% quién tuvo, por lo tanto, en sus manos el porve- 
nir de la patria % \ Precisamente los mismos hom- 
bres que gobiernan hoy! ¡Precisamente los mis- 
mos hombres que entonces no tenían para la 
realización de todos sus planes más obstáculo 
que el que don Tomás les representaba, y preci- 
samente por eso quisieron quitárselo de en medio 
con la revolución de Agosto!" 

Y porque así pienso ; porque creo que cuan- 



x Estrada Palma 

tos estuvieron al laclo de aquel hombre tienen el 
deber de defenderlo siempre, de probar á los 
maldicientes la falsedad ele sus dichos y ele pre- 
sentar, á la vez, documentos demostrativos ele 
no ser ciertas— á menos que se apliquen á los 
contrarios— las imputaciones que éstos hicieron; 
porque entiendo que no se prueba indudable- 
mente acusación ninguna con el mero dicho ni 
repitiendo burdas consejas ó relatando desfigu- 
rados hechos, sino con citas verdaderas, concre- 
tas, precisas, es por lo que cada uno de mis tra- 
bajos aquí recopilados llevan, como algunos 
apéndices, notas donde me ha parecido conve- 
niente ponerlas. Y no fabricadas caprichosa- 
mente ni desnaturalizando los acontecimientos 
á que se refieren, sino exponiéndolos con toda 
exactitud, y aun dejando, las más de las veces, 
que los relaten los propios documentos exami- 
nados. 

Cuando estos trabajos fueron publicados, 
no creí procedente llenarlos ele notas que hubie- 
ran sido fatigosas para la generalidad de los lec- 
tores ele diarios; mas ahora que van colecciona- 
dos en este volumen de ofrenda, he querido que 
las principales aseveraciones y referencias en 
ellos contenidas vayan confirmadas, que todo lo 
esencial lleve su justificación correspondiente, 
sin entrar en muchos detalles que no es oportuno 
divulgar aún. 



Contribución histórica xi 

Para completar algunas de esas notas he 
considerado propio añadir varios documentos 
que aparecen en los apéndices respectivos, y en 
especial llamo la atención de cuantos este libro 
tengan en sus manos hacia los párrafos de men- 
sajes presidenciales (apéndice C) relativos á la 
ley electoral hecha por quienes después protes- 
taron contra ella, y criticada acerbamente— en 
tonos tales que no admite duda la rectitud de las 
intenciones de quien esos párrafos trazó— por el 
que una y otra vez hubo de pedir á las Cámaras 
la modificación de sus preceptos, sin que el Con- 
greso, por lo común sordo entonces á las excita- 
ciones patrióticas y previsoras del Ejecutivo, hi- 
ciera caso de la reiterada indicación. Esa ley fué 
la causa, al decir de los protestantes, de cuanto 
después sucedió; y si esa fué— aun cuando los 
móviles de la rebelión fueron otros, y no los ale- 
gados—, reparen que hicieron la ley ellos mis- 
mos y la quebrantaron primero, manteniéndola 
después con la esperanza de burlar en su prove- 
cho el sufragio en todas las elecciones, como lo 
realizaron en las de 1904. Si hubo fraudes en las 
de 1905, víctimas fueron de sus propias añaga- 
zas, cayeron en sus propias redes los hombres 
que prepararon la ley electoral de 1903 y no qui- 
sieron enmendarla nanea. 

También, para dar á otras notas la debida 
confirmación, he copiado textualmente las par- 



xii Estrada Palma 

tes precisas de algunos documentos, y aun en 
dos de ellas lie transcripto, sin quitar ni poner 
coma, otros inéditos que obran en mi poder ; in- 
sertando asimismo, en aquellas donde ha sido 
necesario, la narración hecha por los periódicos 
que se ocuparon del asunto respectivo. 

Avaloran esta recopilación, donde incluyo 
en los apéndices artículos sorprendentes por ha- 
berlos publicado el periódico que uno y otro día 
predicó la rebelión contra el hombre que ahora 
ensalza, los trabajos y discursos leídos y pro- 
nunciados por quienes tomaron parte en la her- 
mosa velada que los estudiantes celebraron en el 
Ateneo y Círculo de la Habana, el 4 de noviem- 
bre de 1910, para conmemorar el segundo ani- 
versario de la muerte del ínclito patriota á 
quien ahora dedican tantas alabanzas muchos 
que tal vez antes no se cansaron de injuriarle. 

Tan notable es la diferencia entre los vitu- 
perios de antaño y los elogios que en la actuali- 
dad tienen para el primer Presidente cubano las 
plumas de no escaso número de los que le com- 
batieron sin consideración alguna y las bocas de 
tantos como le denostaron, que no puede y no de- 
be pasar inadvertida y es conveniente señalarla. 
Hasta en los últimos tiempos de la vida de Es- 
trada Palma llegaron al apartado rincón de su 
finca La Punta groseros anónimos, cobardes 
siempre, j)ero aun más cobardes entonces por las 



Contribución histórica xiii 

angustiosas condiciones en que se hallaba el 
hombre á quien iban dirigidos; y hoy, no sólo en 
desagravio de su memoria y en reconocimiento 
de sus méritos, sino por las mudanzas de los tiem- 
pos y los desaciertos de otros hombres, millares 
de ojos se vuelven hacia donde reposa, hacia 
Oriente, como evocando su imagen, ávidos de luz 
en el caos que nos envuelve ; millares de corazo- 
nes lamentan más que nunca las injusticias que 
con él se cometieron, y acaso muchos otros, con- 
tritos, se arrepienten de haber contribuido á la 
obra inicua. Y millares de labios musitan dolo- 
rosamente: ¿y para esto calumniaron, difama- 
ron é hicieron abandonar la presidencia á Es- 
trada Palma, insultándolo después y persiguién- 
dolo sañudamente hasta en su hogar lejano, has- 
ta después de muerto?... 

Muchos de los que esto hicieron espántanse 
ahora de su propia obra ; y así resulta que en ca- 
da aniversario es mayor el número de los que 
rendimos culto perenne á la memoria del varón 
sencillo que presidió la República desaparecida 
en el torbellino de ambiciones desatadas y de exi- 
gencias inconciliables. Innúmeros son los que ha- 
blan con postumo entusiasmo de "la República 
de don Tomás" y establecen comparaciones en- 
tre aquélla y ésta, llegando algunos periódicos, 
según he consignado antes, á dedicar á la admi- 
nistración republicana primera editoriales que 



xiv Estrada Palma 

ponen asombro en el ánimo de cuantos leyeron 
y recuerdan los de otra época en que decían todo 
lo contrario. 

¿Fueron sinceros antes, ó lo son ahora? Aun 
cuando las plumas que trazaron aquéllos son qui- 
zá las mismas que escribieron éstos con el objeto 
primordial de combatir á quienes ayudaron á 
encumbrar, pertenecientes á las distintas frac- 
ciones políticas donde figuran los propios que 
les atacan, el hecho cierto es que en breve lapso 
las rectificaciones se han sucedido rápidamente ; 
que el cambio de opinión en los engañados ha si- 
do tal, que doquier se trate de honrar la memoria 
de Estrada Palma el pueblo acude respetuoso. 
Su concurso da rotundo mentís á los pocos que 
todavía persisten, obligados por la soldada ó 
reanimando sus odios, en el empeño triste de re- 
bajar—sin conseguir otra cosa que hacerla res- 
plandecer aún más— la figura noble y bondadosa 
del cubano ilustre que opuso en todo tiempo el 
valladar infranqueable de su rectitud á la vorá- 
gine concupiscente. 

El recuerdo de aquel íntegro patricio es in- 
destructible. Lo demuestran no sólo estas mani- 
festaciones del espíritu público, sino el hecho de 
ostentar su imagen, con orgullo y con placer no 
exento de tristeza, numerosísimos hogares cuba- 
nos, y el aun más significativo de haberse dispu- 
tado blancos y negros, liberales y conservadores, 



Contribución histórica xv 

más de cuatro mil retratos suyos en julio ele 
1910, sin que al hombre que de pueblo en pueblo 
los vendía le fuera posible satisfacer la deman- 
da constante. Pueril es, por consiguiente, que 
desde 1906 estén sin distribuir entre las escuelas 
públicas los retratos de Estrada Palma que con 
ese objeto fueron adquiridos, y de uno de los cua- 
les es reproducción el grabado que exorna este 
volumen. 

Y no sólo es imborrable la memoria vene- 
randa del fundador de la nacionalidad cubana, 
sino que son cada día más numerosos los tributos 
que se le rinden. Camagüey honrándola con una 
espléndida velada en el segundo aniversario, co- 
mo todo el pueblo de Alquízar, y poniendo el 20 
de mayo de este año el preclaro nombre de Estra- 
da Palma á la antigua y principal calle de Sole- 
dad; Santiago de Cuba rindiéndole homenaje 
idéntico ; la Asociación de la Prensa de la capital 
de Oriente acordando, el 30 de julio del año pre- 
sente, colocar en este aniversario tercero una lápi- 
da de mármol en la casa donde transcurrieron los 
últimos instantes de la vicia del primer Presi- 
dente; el Ayuntamiento de Guana jay, formado 
por personas que en su mayoría pertenecen á 
distintas fracciones del Partido Liberal, tam- 
bién acordando, en septiembre de este año, con- 
tribuir á los gastos que origine la erección de una 
estatua de don Tomás en Bayamo; el acto so- 



xvi Estrada Palma 

lemne del descubrimiento de su estatua en Cár- 
denas ; la noble actitud del Gobernador de Orien- 
te, Coronel Manduley del Río, disponiendo re- 
cientemente que sea repuesto en el salón de re- 
cepciones del edificio del Gobierno de aquella 
provincia (á semejanza de lo hecho en abril del 
año actual en nuestra Secretaría de Estado) el 
retrato de Estrada Palma que de allí quitaron en 
1908, como para señalar su triunfo en las elec- 
ciones, los sedicentes liberales coligados; el 
entusiasmo con que al gallardo gesto de nues- 
tra juventud universitaria ha sabido corres- 
ponder el pueblo en general, elevando en menos 
de un año á más de $10,000 la subscripción que 
comenzó pocos días después de la velada del 4 de 
noviembre de 1910, con el hermoso propósito de 
levantar en la capital de Cuba un monumento al 
ciudadano inolvidable ; la que también celebrarán 
este año esos mismos estudiantes, y las aclama- 
ciones con que inmenso número de cubanos reci- 
be siempre el nombre de Tomás Estrada Palma 
en toda reunión pública donde lo pronuncian la- 
bios que no tuvieron para él palabras denigrato- 
rias, % qué son sino señales evidentes é incontras- 
tables ele que su recuerdo perdura y perdurará 
en la mente y en el corazón de todos nuestros 
compatriotas honrados % 

Carlos de Velasco. 

Habana, noviembre 1911. 



ESTRADA PALMA Y £L NAGIONAL 



Con motivo de las fiestas que se han celebrado en esta 
capital para solemnizar la colocación de la primera piedra 
del edificio que el Centro Gallego habrá de construir en los 
terrenos que ocupa el Teatro Nacional y sus anexos, La 
Discusión, en el número correspondiente al día 7 del actual, 
ó sea la víspera de dichas fiestas, y en uno de sus bien es- 
critos artículos, asevera, desconociendo sin duda los hechos 
relacionados con este asunto, que la culpa de que no se adqui- 
riese el Teatro Nacional por el Estado fué, por entero, del se- 
ñor Tomás Estrada Palma, ex Presidente de la República. 

Nada menos cierto que eso. El señor Estrada Palma 
sancionó y promulgó la ley que le autorizaba para hacer 
la compra del teatro, mas no hizo uso de esa autorización, 
dejando al Congreso que resolviese el particular, en aten- 
ción á los hechos y razones que expuso en su mensaje de 
fecha 31 de mayo de 1905 y á los informes técnicos que 
hacían considerar como no ventajosa para el Estado la 
referida compra. 

El mensaje en cuestión se encontrará en la Memoria 
de los trabajos realizados por la Cámara de Representantes, 
tomo II, página 455, (1) y el último párrafo de él dice así: 



(1) En dichc mensaje está la historia de todo lo relativo á la 
proyectada compra del Teatro Nacional, y en él dio el Presidente las 
razones por las cuales no hizo uso de la autorización que le concedía 
la ley. 



2 Estrada Palma 

"Con estas explicaciones y lo referido anteriormente 
cumple el Ejecutivo el deber de informar á los Cuerpos 
Colegisladores sobre el asunto relativo á la compra del 
Teatro Nacional, á fin de que el Congreso resuelva lo que 
estime procedente. ' ' 

El Congreso nada resolvió; y en la sesión que la Cá- 
mara de Representantes celebró el día 14 de junio de 1905 
se acordó imprimir y repartir copias de dicho mensaje... y 
nada más. (2) 

De donde se deduce que si no se adquirió para el Esta- 
do el Teatro Nacional fué porque el Congreso no resolvió 
en su oportunidad lo que hubiese estimado procedente, y 
que la culpa no fué del señor Estrada Palma sino del 
Congreso. 



Ahora un poco de historia. El Teatro Tacón ó Nacio- 
nal y los terrenos á él anexos eran, en la fecha en que se 
imciaron las negociaciones de compra por el Estado, pro- 
piedad — sin protestas ni asombro de nadie — de una com- 
pañía extranjera llamada Tacón Bealty Company, la cual 
pretendía enajenar dicha propiedad. Mas, habiéndose es- 
parcido el rumor de que sería adquirida para instalar en 
ella un hotel montado á la moderna, surgió entre los con- 
gresistas la idea, patriótica por cierto, de que el Estado la 
adquiriese antes de que fuese destinada al objeto que se 
decía. 

El Centro Gallego ideó desde ese momento adquirir 
tan valiosa propiedad para establecer allí su casa social, 
pero siempre con el propósito de conservar el teatro. El 
precio ofrecido fué de unos 425,000 pesos pagaderos en 



(2) Memoria... de la Cámara de Representantes, t. II, p. 377. 



Contribución histórica 3 

veinticinco años, ganando el dinero, desde luego, el interés 
que se conviniera. 

Así las cosas, el Sr. Juan Manuel Ceballos, socio del 
señor Manuel Silveira y Borges, solicitó y obtuvo de la 
compañía extranjera dueña del teatro una opción por dos 
ó tres meses, para comprarlo por la suma de 450,000 pesos 
moneda americana. 

Cuando esto se hacía, ya tenía partidarios en la Cáma- 
ra de Representantes el proyecto de adquirirlo para el 
Estado por 500,000 pesos en la misma clase de moneda; y 
después de algunos discursos en los cuales se recordó que 
en el recinto de dicho teatro habían resonado las voces de 
cubanos ilustres (detractados pocos días antes), fué apro- 
bado un proyecto de ley por el cual el Ejecutivo habría 
de comprar el teatro precisamente en 500,000 pesos. 

Enterado el Presidente Estrada Palma de los términos 
del referido proyecto de ley, y conociendo también la op- 
ción de Ceballos, representado por Silveira, hizo, particu- 
larmente, objeciones á algunos Senadores y Representantes 
acerca de la improcedencia de adquirir una propiedad que 
aun cuando valiosa, no era el presunto comprador — el Es- 
tado — , el llamado á fijar el precio de ella ; y además, que 
habiendo hecho el Centro Gallego oferta de compra por 
425,000 pesos, en distintos plazos, no era lógico que el Es- 
tado, pagando al contado, tratase de comprar por 500,000 
pesos. 

Aprobado el proyecto de ley de la Cámara por el Se- 
nado, con una enmienda, (3) pasó á la Comisión Mixta que 
en estos casos se nombra, y la ley fué aprobada definitiva- 
mente en los términos siguientes: 

"Artículo 1.° — Se autoriza al Ejecutivo para que ad- 



(3) Suprimiendo la fijación del precio de compra. 



4 Estrada Palma 

quiera el Teatro Nacional y todos los edificios que le son 
anexos, los cuales, después de adquiridos, serán conside- 
rados como bienes del Estado. 

"Art. 2.° — El Ejecutivo reglamentará la administra- 
ción y el régimen de esos bienes, de manera que resulten 
de pública utilidad." 

Ese proyecto de ley le fué entregado al Presidente de 
la República, quien, como se ha dicho antes, lo sancionó, 
promulgándose la ley en la Gaceta del día 28 de febrero 
de 1905. ^ 4 > 

Y como el Congreso nada resolvió, según ya también 
se ha dicho anteriormente, el Centro Gallego trató directa- 
mente la compra del Teatro Nacional con el señor J. M. 
Ceballos, que tenía la opción que se ha mencionado. 

De esta manera el Teatro Nacional, que era de una so- 
ciedad extranjera (Tacón Eealty Company), fué adquiri- 
do por el Centro Gallego, que, dígase lo que se dijere, es 
una sociedad casi cubana. 

Esta es, sin comentarios, la verdad de lo ocurrido ; y 
por lo tanto no es exacta la afirmación que por desconocer 
los hechos se hace en los Ecos y Notas del día 7 del actual, 
diciendo que la culpa de que el Estado no adquiriese dicho 
teatro fué por entero del señor Estrada Palma, ex Presi- 
dente de la República 

(La Discusión, 11 diciembre 1907.) 



(4) Aparece también en la Colección Legislativa, vol. I, p. 561. 



NOTAS A UNOS "EGOS" DEL SR. SAAVEDRA 



En el número correspondiente al 29 de noviembre pró- 
ximo pasado (5) de la revista El Fígaro, que dirige mi que- 
rido amigo y paisano Manuel S. Pichardo, aparece un tra- 
bajo firmado por el señor Héctor de Saavedra y que lleva 
el mismo título de Ecos y Notas que usa en los que escribe 
para La Discusión, reproducido por El Triunfo en su nú- 
mero del día 30 de dicho mes y comentado por El Liberal 
y el Diario de la Marina (edición de la mañana) en los co- 
rrespondientes al 3 del actual. 

Lo que ha servido de base al señor de Saavedra para 
escribirlo es un autógrafo del General José Miguel Gómez, 
especial para El Fígaro, en el cual dice que un propósito 
de su Gobierno será "facilitar é impulsar el desenvolvi- 
miento de las ciencias, las letras y las artes ; puesto que al 
mayor auge y esplendor de un pueblo deben contribuir 
los adelantos de sus hombres científicos, el brillo de sus 
poetas y escritores y la gloria de sus artistas ' ' ; recono- 
ciendo así, con justicia que le honra, que á ellos se debe 
gran parte del progreso que alcance un país ; pero, de esas 
declaraciones (que no fueron originalmente redactadas del 
modo que se han publicado, porque el General Gómez, con 
muy buen sentido, modificó parte de ellas antes de escribir 



(5) Veinticinco días después de muerto el Sr. Estrada Palma. 



6 Estrada Palma 

el autógrafo) el señor de Saavedra hace un como á guisa 
de escudo tras del cual se resguarda y establece una com- 
paración entre las frases del General reconociendo lo que 
á los escritores se debe, y la conducta que con ellos, según 
afirma en el curso del mencionado artículo, siguió el señor 
Estrada Palma cuando fué Presidente de la República. 

De esa comparación el redactor de los Ecos obtiene y 
expresa este resultado: que el señor Estrada Palma no 
trató bien á los hombres de ciencia, á los de letras ni á los 
artistas, puesto que no se ocupó de ellos para invitarlos á 
su mesa (ó para hacerlos brillar aún más desde distintos 
puestos en los diversos órdenes de la administración del 
país). 

El señor de Saavedra no es justo, porque aun cuando 
es cierto que una invitación particular á comer con el que 
fué Presidente de la República constituyó siempre rarísima 
excepción, aun para sus amigos personales, no es menos 
cierto que de otro modo más expresivo, para el general sen- 
tir de las gentes en nuestro país, supo recompensar los mé- 
ritos ó satisfacer en cuanto era dable las aspiraciones de 
nuestros hombres de letras. Y comience por el propio señor 
de Saavedra el examen : su actual cargo de Secretario de la 
Sala de lo Civil del Tribunal Supremo lo debe al Gobierno 
del señor Estrada Palma, y él es hombre de letras; el que 
en vida se llamó don Rafael María Merchán también lo era, 
y muy notable, y fué nombrado Ministro Plenipotenciario 
y Enviado Extraordinario de Cuba en España; con él fue- 
ron á Madrid, en calidad de Secretarios de Legación, los 
señores Mario García Kohly y Napoleón Gal vez, pertene- 
cientes asimismo á la en verdad numerosa y no siempre 
satisfecha clase de escritores. Montoro, ¿á quién le debe su. 
nombramiento de Ministro en Inglaterra? El difunto señor 
Francisco Sellen, poeta, ocupó igualmente un cargo, si no 



Contribución histórica 7 

brillante, de importancia en la administración pública; el 
señor José Joaquín Palma, otro poeta distinguidísimo, era 
y es Cónsul General de Cuba en Guatemala ; Diego Vicente 
Tejera, poeta fallecido, también fué empleado en el Go- 
bierno; Eduardo Yero y Buduén, otro desaparecido del 
mundo de los vivos y que era batallador periodista, fué Se- 
cretario de Instrucción Pública; en este departamento ocu- 
pa, desde la época á que me refiero, un cargo importante el 
señor Alfredo Martín Morales, castizo escritor; el doctor 
Lincoln de Zayas, hoy jefe interino de esa Secretaría y que 
pertenece al escogido grupo de los que entre nosotros saben 
escribir, también ejerció cargos de importancia que debió 
al Gobierno caído ; el señor Antonio Martín Rivero, duran- 
te la presidencia del ilustre anciano fallecido y después de 
ocupar el puesto de Secretario de la Legación Cubana en 
Washington, fué nombrado Ministro en Méjico, á cuya na- 
ción hubiera ido también con un cargo diplomático el bri- 
llante escritor Manuel Márquez Sterling, si no hubiera sido 
porque el Gobierno del pueblo azteca informó al de Cuba 
que no le era el señor Márquez persona grata, fundándose 
para ello en ciertas frases de nuestro actual Cónsul Gene- 
ral en la Argentina acerca de uno de los ayudantes del Pre- 
sidente Díaz. (6) El señor Gonzalo de Quesada, nuestro Mi- 



ce) El Comandante don Pablo Escandón. Éste y el General Por- 
firio Díaz, entonces Presidente de los Estados Unidos Mejicanos, con- 
sideraron mortificantes para ellos ciertos pasajes de un artículo publi- 
cado por el Sr. Márquez Sterling en El Mundo (Habana, 6 octubre 
1904), bajo el título de Una visita á Porfirio Díaz, en el cual relata- 
ba la entrevista que celebró con dicho General. Su autor lo reprodujo, 
titulándolo Porfirio Díaz, en su libro Psicología profana (Habana, 
1905), p. 75, donde aparece un trabajo relacionado con aquél (Expli- 
caciones oportunas, p. 127), en que dice el Sr. Márquez Sterling (pá- 
gina 150) : "Cuando yo fui indicado por el señor Estrada Palma pa- 
ra un cargo diplomático"... 

Ese cargo era el de Secretario de la Legación de Cuba en Méjico ; 
y el General Carlos García Vélez, á la sazón nuestro Ministro allí, fué 
quien transmitió á la Secretaría de Estado la noticia de que no era el 
señor Márquez Sterling persona grata al Gobierno mejicano. 



8 Estrada Palma 

nistro en Washington, es igualmente un publicista distin- 
guido, y no necesito decir á quien debe su nombramiento. 

Pudiera agregar algunos nombres (7) á fin de probar 
aún más lo poco justo del cargo que el señor de Saavedra ha- 
ce al señor Estrada Palma, pero paréceme que basta con los 
ya citados para justificar que sí tuvo él en cuenta á los 
hombres de letras para recompensarlos de la manera que 
consideró más conveniente. Por desgracia eran tantos en 
aquella época, y la procreación de esta especie es tan rápi- 
da entre nosotros, que no hubo puestos para todos; como 
tampoco habrá, á pesar de los buenos y levantados propó- 
sitos del que pronto será Presidente de nuestra República, 
muchos nombramientos que conferir á personas verdadera- 
mente notables de la clase á que pertenece el donoso re- 
dactor de La Discusión. (S) 

Mala memoria tiene el señor de Saavedra, ó estuvo des- 
graciado el señor Estrada Palma al escoger las ocasiones en 
que fué al teatro cuando la temporada de la Réjane, puesto 
que el autor de los Ecos no lo vio ; pero me parece recordar 
que asistió varias veces á las representaciones de la ac- 
triz francesa, y aun que alguna de ellas llevó á sus familia- 
res á "ver qué cosa era aquello" que precedido de tanta 



(7) Los agregó El Comercio el día siguiente al de la publicación 
de este artículo, dedicando sus amenas Ráfagas á comentarlo con fra- 
ses que nunca agradeceré bastante ; y por él me dirigió el Dr. Manuel 
Secades una noble carta, que con mi respuesta apareció en dicho pe- 
riódico y en Cuba el 23 de diciembre de 1908. 

(8) Verdad es que la actual administración ha sido pródiga en 
nombramientos de todo género, y que ha dado los más á gentes de 
pocas, muy pocas letras ; pero no es menos cierto que muchos de los 
que manejan la pluma tienen ho5 r su credencial ó cobran del presu- 
puesto, habiendo entre ellos algunos que no debieron ser nombrados — 
según El Triunfo — , que contestándome en un suelto titulado Estrada 
Palma y los literatos, dijo el 5 de diciembre de 1908 : ..."precisamente 
con ese sistema [el de dar credenciales] se prostituyen que no se dignifi- 
can las letras", pues "retirar de la vida del arte y de la consagración 
que ¡as letras demandan á un artista para "encasillarlo" en el presu- 
puesto, resulta precisamente contraproducente", porque eso es "trans- 
formar al literato ó al artista en un burócrata ó en un oficinista". 



Contribución histórica 9 

celebridad venía "á costa de gran precio, y á través del 
océano, á mostrarse á nosotros." 

Cuanto á lo de que "no hay un solo escritor" que 
pueda "decir á qué sabía la comida de Palacio", si eso 
lo escribe el señor de Saavedra por exceptuar de la clase á 
la persona que hoy dirige en Cuba el más importante dia- 
rio redactado en su mayor parte por españoles, (9) y á 
quien el señor Estrada Palma sentó á su mesa — haciendo 
de ese modo buenas, por su parte, sus constantes predica- 
ciones de concordia y olvido de lo pasado — ; cuanto á eso, 
repito, y si es así, estamos de perfecto acuerdo el señor de 
Saavedra y yo. 

Ahora bien: si el que fué primer Presidente de Cuba 
no dedicó ninguno de sus ratos de ocio á escribir "ni un 
mísero opúsculo" sobre la participación que tuvo en las 
titánicas luchas de los cubanos por conseguir su indepen- 
dencia, (10) de seguro fué porque todos los de su laboriosa 
vida los empleó en trabajar por obtener libertades para su 
país, y, conseguidas que fueron por el esfuerzo de cuantos 
á ello contribuyeron, en asegurarlas por los medios que 
lealmente consideró mejores siguiendo los dictados de su 
conciencia. En cambio, aquellos cubanos que se precien de 
saber escribir la hermosa lengua de Castilla, que tengan ra- 
tos de ocio y que piensen que todos sus compatriotas los 
tienen, prestarían un gran servicio á la historia patria si 
los dedicaran á escribir, no en opúsculo, porque no basta- 
ría, sino en obra que necesitaría volúmenes, la vida sin 
ocios de quien la dedicó toda á servir á su país, de ese gran 



(9) Nicolás Rivero, Director del Diario de la Marina. 

(10) Son numerosos los discursos y trabajos suyos publicados en 
periódicos revolucionarios como El Yara, El Porvenir, La Doctrina ele 
Martí, Patria y otros, el primero de Key West y de Nueva York los 
últimos ; pero no quiso nunca dar publicidad á lo demás que escribió 
respecto á su participación en esas luchas por la libertad de Cuba, con 
lo cual tal vez se pueda formar no un opúsculo, sino un libro. 



10 Estrada Palma 

cubano que falleció el 4 del pasado en la legendaria tierra 
de tantos que tampoco tuvieron tregua en su afanosa exis- 
tencia. 

(Cuta, 4 diciembre 1908.) 



TOMAS ESTRADA PALMA 



PARA LA HISTORIA 



El diario Cuba, que desde su fundación ha defendido 
briosamente los actos realizados como gobernante por Es- 
trada Palma, aquel patriota que al dejar la presidencia 
volvió á su calidad de simple ciudadano retirándose, pobre 
y abandonado por casi todos, á las agrestes soledades de su 
finca La Punta, y cuya memoria, después de fallecido el 
venerable procer, viene también defendiendo con singular 
constancia y entereza este periódico, me ha pedido (y sin 
que la hubiera solicitado estaba yo dispuesto á no dejar pa- 
sar la triste fecha sin darle mi contribución), que en este 
día, aniversario primero de la muerte del probo primer Pre- 
sidente de la República de Cuba, tomara parte en el home- 
naje que á su recuerdo le consagra. 

He aceptado la invitación, profundamente reconocido 
á deferencia tan señalada, y trataré de cumplir el honroso 
encargo de la mejor manera posible para mí, aun cuando 
todo lo que se diga en glorificación del ilustre anciano es 
poco ante los hechos — más elocuentes y demostrativos que 
las palabras — , que permiten establecer un paralelo entre 
aquella República ordenada, modesta, rica y próspera que 
él administró, y ésta en que imperan desordenados apeti- 
tos, tan lujosa como empobrecida y mal encaminada por 



12 Estrada Palma 

senderos que la llevarán, si no se sobrepone al fin el pa- 
triotismo de unos pocos al desenfreno de las pasiones de los 
más, á un desquiciamiento completo, á la pérdida, eterna 
quizá, de cuanto debe sernos más querido y respetable. 

Tomás Estrada Palma nació, según el dato más digno 
de crédito, el 9 de julio de 1835 en Bayanio, (11) cuna de 
tantos eminentes compatriotas. Fueron sus padres el se- 
ñor Andrés María Estrada y la señora Candelaria Palma, 
que pereció en el campo, abandonada por tropas españo- 
las que la hicieron prisionera en la guerra de los diez años, 
y de quien conservó este hijo, hasta el momento de morir 
en la casa número 17 de la calle de Sagarra en Santiago de 
Cuba (12) (residencia del señor Francisco Antúnez), un 
pañuelo que, por tenerlo ella atado á la cabeza cuando ex- 
piró, guardaba él, llevándolo siempre consigo, como sagra- 
da reliquia. 

No voy á relatar su vida, porque es obra que necesita 
voluminoso libro. Desde que se unió al movimiento liberta- 
dor de su patria en 1868, hasta muy pocos días antes de 
fallecer, fué su existencia una lucha constante, una casi no 
interrumpida serie de trabajos, privaciones y sacrificios por 
la prosperidad y libertad de Cuba primero; y después, 
cuando gobernó la República á tanto precio conquistada en 
dos Revoluciones, por sostener esa misma libertad decoro- 
samente y dar á su país, al paso que generalizaba la ins- 
trucción pública — base del progreso y madre de verdade- 



(11) Dije que ese es el dato más digno de crédito, porque la des- 
trucción de los archivos de Bayamo por el incendio que arrasó la ciu- 
dad el 11 de enero de 1869, cuando la abandonaron las tropas cuba- 
nas después de haberla tomado el 18 de octubre de 1868, es causa de 
que no haya documento alguno que compruebe la exactitud de la fecha 
del nacimiento de don Tomás, si bien parece ya indudable que nació 
en dicho día 9 de julio de 1835. Esta es la fecha aceptada como cierta 
por su propia familia y por cuantos acerca de él han escrito. 

(12) Véase la partida de defunción de don Tomás, no publicada 
hasta el presente, en el apéndice A. 



Contribución histórica 13 

ros ciudadanos — , la mayor suma de bienestar fomentando 
la producción agrícola y el desarrollo industrial; abriendo 
nuevas y buenas vías de comunicación ; brindando facili- 
dades á la empresa que había acometido la tantas veces 
proyectada magna obra de unir entre sí todas las provin- 
cias cubanas por medio del Ferrocarril Central, y acumu- 
lando en el Tesoro Público millones de pesos con el objeto, 
no de distraerlos á la circulación, (13) sino con el de com- 
pletar veinticinco y emplear después doce y medio en obras 
públicas de general utilidad y necesidad, como el sanea- 
miento de los terrenos de El Roque, (14) entre otras, y el 



(13) La acumulación de sobrantes en el Tesoro, según algunos, 
fué gran error de aquel Gobierno. Tanto y tan irreflexivamente, en la 
mayoría de los casos, se ha escrito y hablado acerca de este asunto, 
censurando á Estrada Palma por ello y diciendo que había que dar em- 
pleo — como era su propósito — á las grandes sumas cuyo recuerdo son 
el mayor mentís á cuantos calumniosamente tildaron á aquella admi- 
nistración de falta de honradez en el manejo de los fondos públicos, 
que para probar la certeza de aquel propósito y lo injusto de las cen- 
suras, nada mejor que transcribir el siguiente párrafo del mensaje que 
don Tomás dirigió al Congreso el 3 de abril de 1905, en el cual expre- 
saba que el saldo disponible en 31 de marzo del citado año era de 
$10.764,743-72 : 

"Es, pues, en extremo satisfactorio el estado de nuestra Hacienda, 
que cuenta, después de cubiertos los gastos generales de la Nación, con 
ese crecido sobrante. Mas no se entienda que ha sido, ni es el deseo del 
Ejecutivo, mantener indefinidamente en depósito tan gran suma de 
dinero. Quisiera, al contrario, que separándose dos millones de pesos 
para emergencias, se diese al resto una aplicación razonable de pública 
utilidad obedeciéndose á un plan ordenado ó á un pensamiento unifor- 
me, no de ningún modo á la impresión del momento ó á intereses par- 
ciales que no redundarían en bien general de la comunidad. Racioci- 
nando así y teniendo pleno conocimiento de las necesidades apremian- 
tes del Estado, pidió al Congreso en el mes de Octubre del año ante- 
rior, en dos Mensajes de distinta índole, créditos por valor de más de 
un millón quinientos mil pesos para cubrir atenciones urgentes rela- 
tivas á obras de carácter ineludible y á servicios incompletos ó á obli- 
gaciones contraidas, que el Ejecutivo no puede satisfacer á pesar de 
estar repletas las Arcas del Tesoro. Y no son éstas las únicas necesi- 
dades que demandan atención inmediata ; otras han surgido con pos- 
terioridad, por lo cual cree el Ejecutivo que debe darse atención pre- 
ferente á las necesidades conocidas, invirtiendo en ellas la suma que 
haga falta, pudiéndose invertir después una parte de la existencia res- 
tante bajo un plan bien estudiado de interés general". (Memoria... de 
la Cámara de Representantes, t. II, p. 452). 

(14) Los estudios para las obras de El Roque fueron hechos por 
el notable ingeniero cubano Aniceto G. Menocal — á quien hizo venir de 
los Estados Unidos el Sr. Estrada Palma con ese objeto — , en cumplí- 



14 Estrada Palma 

resto, en virtud de una obligación internacional que él hu- 
biera cumplido sin echar sobre Cuba la carga de un nuevo 
empréstito de diez y seis y medio millones, en las del al- 
cantarillado y pavimentación de la Habana. (35) 

¡ Cuántos patrióticos anhelos y cuántos beneficiosos 
proyectos echados á rodar, con nuestro buen nombre, por 
esa convulsión de agosto — apoplética de ambiciones, ansias 
desapoderadas y rencillas — , cuyos promotores, sin excep- 
tuar casi á ninguno, han hecho el suyo repartiéndose, como 
botín de ella, prebendas y sinecuras ! Eso era lo que oculta- 
ba aquella destructora algarada, que no se justifica con pre- 
textos de falseamiento del voto popular ó violaciones de la 



miento de la ley de 26 de febrero de 1906 (Gaceta de igual fecha) que 
concedió $50,000 para llevarlos á cabo. 

"En Agosto de 1906, tan pronto como lo permitió el estado del 
suelo, el Sr. Menocal comenzó los estudios y con tres cuadrillas topo- 
gráficas los terminó en 30 de Marzo de 1907. En 5 de Julio de 1907 el 
Sr. Menocal dio fin al trabajo de Oficina y presentó un proyecto com- 
pleto"... (Informe de la Administración Provisional... por Charles E. 
Magoon. Habana, 1908. P. 404-405). 

Con arreglo á ese proyecto se dio comienzo a las obras el 13 de 
agosto del actual año 1911, en cumplimiento de otra ley que dispuso la 
ejecución de las mismas ; impidiendo la muerte del autor de dicho pro- 
yecto y de quien le llamó para que lo hiciera, que ambos sintiesen el 
placer de la inauguración de los trabajos. 

(15) Como complemento de la nota 13, véase en el apéndice B 
el artículo que La Discusión publicó en 11 de febrero de este año bajo 
el título de ¡La "avaricia" de Don Tomás! — Allí se confirma, por al- 
guien que tuvo "oportunidad de recibir sus confidencias en aquella 
época de normal y próspero desenvolvimiento" (y que es el Director 
de dicho periódico), cuanto en este trabajo consigné respecto á los 
propósitos del Sr. Estrada Palma, con los cuales dio al traste la re- 
vuelta de 1906. Y precisamente en ese año, el 28 de junio, dirigió el 
Presidente al Congreso un mensaje especial del que copio este frag- 
mento : 

"El Ejecutivo, por tanto, considera que ha llegado el momento de 
que se realicen, bajo su inspección inmediata, las obras del alcantari- 
llado y pavimentación de la Habana ; ya sea por medio de los Sres. Me. 
Givney y Rokeby, ó, si el contrato con ellos llega á rescindirse, por 
nueva subasta total ó subastas parciales. Al efecto, se permite reco- 
mendar al Congreso que acuerde proveer de los fondos necesarios para 
las citadas obras, votando desde luego la suma de $2.500,000 para que 
se dé principio á ellas, y disponiendo que en Presupuestos sucesivos, 
desde el de 1907 á 1908, se consigne, respectivamente, la cantidad in- 
dispensable para su continuación hasta que terminen por completo". 
(Memoria... de la Cámara de Representantes, t. III, p. 273). 



Contribución histórica 15 

Constitución, porque de esta dama de los pensamientos de 
aquellos hombres insaciables se abusa hoy, á cada instante, 
sin que ninguno de sus desinteresados defensores se escan- 
dalice. (16) 



(16) Varias veces, en esta segunda época republicana, ha sido 
violada nuestra Carta fundamental por resoluciones, leyes y decretos 
declarados inconstitucionales por el Tribunal Supremo de Justicia, que 
sólo hizo dos declaratorias de inconstitucionalldad durante el Gobier- 
no de Estrada Palma: la primera el 20 de agosto de 1903 (Gaceta del 
27), en recurso interpuesto por Luis Someillán contra un acuerdo del 
Consejo de Secretarios y una resolución del de Hacienda respecto á 
embargo de sueldos de empleados ; y la segunda el 14 de junio de 
1905 (Gaceta del 22), en recurso establecido por el Ayuntamiento de 
Cienfuegos contra resolución del Gobernador de la provincia de Santa 
Clara en el asunto del empréstito para las obras del Hanabanilla. Es 
decir, que de las dos únicas declaratorias de inconstitucionalidad he- 
chas en aquella época, una lo fué — caso singular — con motivo de la 
improcedente aplicación que hizo el entonces Gobernador de las Vi- 
llas, y hoy Presidente de la República, de la Real Orden de 3 de junio 
de 1880. 

Entre las resoluciones que sobre la materia ha dictado el Tribu- 
nal Supremo en la época presente, recuerdo estas cinco: la de 14 de 
septiembre de 1909 (Gaceta del 22), declarando inconstitucional el 
art. 104 de la Ley Municipal y nulo el acuerdo del Ayuntamiento de 
la Habana, fecha 29 de marzo de 1909, dejando cesante á Ricardo 
Ponce de León; la de 16 de septiembre de 1910 (Gaceta del 23), ha- 
ciendo igual declaración respecto á los artículos 2.° y 4.° del decreto 
presidencial núm. 87, de 1910, en recurso interpuesto por Abundio 
García Rodríguez contra sentencia del Juzgado Correccional de la 
Tercera Sección, que le condenó por rifa no autorizada; la de 21 de 
septiembre de 1910 (Gaceta del 1.° de octubre), declarando inconsti- 
tucional el art. 3.° de la Ley de Reuniones y el inciso 2.° del art. 177 
del Código Penal, en recurso establecido por Joaquín Ravena contra 
la circular fecha 29 de abril de 1910 de la Secretaría de Gobernación, 
y contra la ley dicha, el inciso de referencia y el decreto de 8 de julio 
de 1910 de la Alcaldía de la Habana; la de 30 de septiembre de 1910 
(Gaceta del 8 de octubre), haciendo la misma declaración respecto á 
los mencionados artículos 2.° y 4.° del decreto presidencial núm. 87, 
citado anteriormente, en recurso interpuesto por el Dr. Enrique Her- 
nández Cartaya como representante de Julián Viadero, y la de 22 de 
marzo de 1911 (Gaceta del 29), declarando también inconstitucionales 
el decreto núm. 946, de 12 de octubre de 1910, de la presidencia de la 
República, recurrido por Gerardo Fernández Abreu, y las disposiciones 
de 22 de igual mes y 26 de noviembre de dicho año, dictadas por la 
Secretaría de Hacienda para la ejecución de ese decreto, en cuanto 
conciernen al cobro del impuesto sobre alcohol natural que por el mis- 
mo se establecía. 

Otros actos en franca pugna con preceptos del Código fundamen- 
tal se han realizado por este Gobierno, si bien no han sido declarados 
inconstitucionales todavía porque, ó no se ha establecido el recurso 
correspondiente, porque al promoverlo no se han llenado ciertos requi- 
sitos de forma, ó porque — como sucede con la incalificable "Ley del 
Dragado" — cada vez que contra ella se ha interpuesto un recurso, á 



16 Estrada Palma 

Se falseó el voto popular, ciertamente, por los libera- 
les en la Habana, cuando en 1904 se celebraron elecciones 
para la renovación parcial de la Cámara de Representan- 
tes, (17) teniendo mayoría en todos los organismos esos 



los pocos días han desistido los recurrentes. Según parece, á éstos se 
les antoja mayor y más cierta la participación en las ganancias futu- 
ras, que los perjuicios que ha de causar esa ley cuyos beneficiarios tan 
medrosos parecen de que se la lleve al Tribunal Supremo. — El perió- 
dico El Día recientemente ha establecido recurso contra ella, bajo 
la dirección del Dr. Ricardo Dolz, y otro interpuso el Ldo. Carlos Blcid 
á nombre del Sr. Juan A. Tamarit. 

Precisamente con motivo de esa ley fué dictado el decreto presi- 
dencial núm. 400, de 18 de mayo de 1911, introduciendo modificaciones 
en la misma ; y el Dr. Antonio Gonzalo Pérez, Presidente del Senado 
y ponente que nombró su Comisión de Códigos para que emitiera dic- 
tamen sobre el proyecto de ley en que la Cámara de Representantes 
aceptaba rendidamente lo hecho por el Ejecutivo, dijo en su dictamen • 

..."esa aprobación no puede hacerse, á mi juicio, en la forma soli- 
citada por el Ejecutivo en su Mensaje de veinte y dos de Febrero, ni 
en los términos que expresa el proyecto de Ley de la Cámara de Re- 
presentantes. Ha de traducirse en una Ley que modifique expresamen- 
te la Ley de la concesión en los extremos pertinentes, y de ningún modo 
aprobando lo hecho por el Ejecutivo, por carecer de facultades para 
modificar las leyes. 

"Por consiguiente, el Decreto número 400, de 18 de Mayo, refren- 
dado por el Secretario de Hacienda, es inconstitucional, porque modi- 
fica una Ley del Congreso, pues si bien es verdad que el Presidente 
puede, según el artículo 68 de la Constitución, expedir los Decretos 
que estime convenientes para la ejecución de las leyes, ha de hacerlo 
"sin contravenir en ningún caso lo establecido en dichas leyes"; y ese 
Decreto contraviene abiertamente la mencionada Ley de 20 de Febre- 
ro"... (La Disensión, 13 junio 1911). 

(17) En el informe oficial que al Presidente Roosevelt presenta- 
ron los Sres. Taft y Bacon, referente á sus gestiones como comisiona- 
dos de paz (parte titulada Reciente historia política de Cuba), se dice 
lo que copio de la traducción hecha por La Discusión: 

"El General Wood había establecido una ley electoral, por medio 
de una orden militar, pero el Congreso había aprobado una enmien- 
da á esta ley, enmienda presentada, por cierto, por el señor Zayas, Jefe 
del Partido Liberal. En virtud de sus preceptos, el control de las elec- 
ciones resultaba colocado, mayormente, en manos de los jefes de los 
Ayuntamientos, los cuales son llamados Alcaldes". 

"A principios de 1904, celebróse una elección para miembros de la 
Cámara baja, y parece que ocurrieron inmoralidades y fraudes en di- 
cha elección, cometidas en la Habana, por lo menos, en interés del 
Partido Liberal y por medio de los delegados que había nombrado el 
Alcalde liberal". 

Tratando después de las responsabilidades del Partido Liberal en 
las elecciones de 1905, dicen los comisionados: 



Contribución histórica 17 

constitucionales que hicieron, con algunos del partido con- 
trario interesados en asegurar su elección — muchos de los 
cuales figuran ahora entre quienes medran — , una ley elec- 
toral para ellos; (18) y antes de que se convocase á los co- 
micios de 1906 y se dijera después que hubo violencias ; an- 
tes de que produjera su bochornoso ruido el cohete agosta- 



... "porque resulta que en Santa Clara, y probablemente en Pinar 
del Río, hubo organizaciones de dicho partido que no se atuvieron pre- 
cisamente á medios pacíficos para influenciar á los votantes antes de 
que se celebraran las elecciones, y no faltaron por parte de ellas las 
amenazas del empleo de la fuerza, para justificar el que los modera- 
dos, en posesión del gobierno, se prepararan para hacerles frente. El 
general Gómez, gobernador de Santa Clara y candidato liberal á la 
presidencia, protestó contra las atribuciones visitatoriales del gobierno 
central en lo que se refería á las municipalidades, asegurando que 
tales atribuciones correspondían á los gobiernos provinciales. Esto 
condujo al incendio de una de las casas consistoriales y de los docu- 
mentos custodiados en la misma, con la probable connivencia de los 
principales liberales". (*) (El texto inglés puede verse en las p. 448, 
450 del Annual Report of the Secretary of War for the year 1906). 

Y en el diario Cuba (trabajo titulado Un poco de historia contem- 
poránea. — La ley electoral de Diciembre de 1903), edición de la tarde 
del 24 de agosto de 1910, se recuerda que en esas elecciones de 1904 
fueron públicamente acusados de falsarios por el Sr. Orestes Ferrara 
— entonces afiliado al Partido Republicano Conservador — los miem- 
bros de una mesa electoral del barrio de Paula. El Presidente de la 
misma se querelló contra él por calumnia; procesal on al Sr. Ferrara; 
se defendió personalmente en el acto del juicio ; fué absuelto, y los 
miembros de la mesa — pertenecientes al Partido Liberal — condenados 
á 14 años de prisión. Agrega dicho trabajo: 'En esas elecciones fue- 
ron copados los Republicanos, gracias á los fraudes cometidos hasta 
alterando las actas. Los Liberales de las mesas de inscripción habían 
llevado su cinismo al extremo de inscribir electores supuestos en que 
unidas las últimas sílabas de los nombres con las primeras de los ape- 
llidos, constituían verdaderas insolencias. Al fraude unían la burla y 
la chacota". 

(18) Respecto á esa ley dijo el Presidente Estrada Palma, en su 
mensaje de 4 de abril de 1904, lo que puede verse en el apéndice C, 
donde copio textualmente varios párrafos de dicho mensaje y uno 
del que también dirigió al Congreso en 3 de abril de 1905. 



(*) En El Mundo del 6 de agosto de 1905 aparecen las declara- 
ciones hechas en aquellos días por el General José Miguel Gómez al 
Sr. Eduardo Várela Zequeira, redactor de dicho periódico, de donde 
copio estas conocidas y comentadísimas palabras: ..."si el Tribunal 
Supremo, que ya conoce de la conducta del gobernador interino de es- 
ta provincia, en el asunto de Vueltas, resolviese en contra del criterio 
legal por nosotros sustentado, no obedeceríamos al Tribunal Supre- 
mo"... V aunque el día 1 1 de dichos mes y año apareció en El Mundo, 
tomándola de La Lucha, una carta del General J. M. Gómez rectifican- 
do al Sr. Várela Zequeira, éste sostuvo que las palabras fueron pro- 
nunciadas. Todo esto puede verse también en el opúsculo titulado La 
política en 190.~> ó Episodios de una lucha electoral, por Eduardo Vare- 
la Zequeira (Habana, 1905), p. 23, 27, 28, 29, 30 y 31. 



18 Estrada Palma 

dor, ya, en Buey cito, (19) en Alquízar, y en Guanabacoa la 
noche del asesinato de individuos de la Guardia Rural (20) 
(sin olvidar el robo de cierto expediente en el Ayuntamien- 
to de la Habana (21) y el incendio de la Casa Consistorial 
de Vueltas), (22) los violentos liberales habían dado mues- 
tras inequívocas de su empeño en crear conflictos al Go- 
bierno, de perturbar el orden, de protestar airadamente 
(pocas ó ninguna vez de modo pacífico y legal) contra el 
derecho y la autoridad, contra quien gobernaba como ja- 
más se gobernó pueblo alguno en los primeros tiempos de 
nacido á la vida de las naciones libres. Hay que recordar 
también, cuando aquel viaje de Estrada Palma á Oriente, 
que manos tan criminales como las que cometieron tamaña 



(19) Aun cuando en la primera decena de julio de 1903 hubo un 
conato de sublevación en Guanabacoa, el primer alzamiento fué en 
Vicana, jurisdicción de Manzanillo, el 14 de julio de 1903, y en Buey- 
cito lo que hicieron los alzados fué apoderarse de armas y efectos en 
una tienda. Otro alzamiento hubo el 13 de septiembre del mismo año 
en Sevilla, barrio del Caney (Oriente), y del 21 al 27 de noviembre de 
1905 varias partidas de revoltosos apelaron también á la violencia en 
Alquízar y La Salud (Habana), y en la provincia de Pinar del Río. 
En estos levantamientos figuraron muchas de las personas que después 
tomaron parte en la preparación y ejecución del de 19C6. 

(20) ..."En la noche del 24 al 25 de febrero [1906] unos cuantos 
malvados, hombres de muy baja estofa, analfabetos en su mayor par- 
te, penetraron de improviso en el Cuartel de la Guardia Rural de Gua- 
nabacoa, sorprendieron á los guardias, entregados al descanso, mata- 
ron é hirieron á diestro y siniestro, se apoderaron de armas y caballos 
y salieron de la población, tratando de alejarse á toda prisa del lugar 
en que acababan de perpetrar aquel acto feroz de salvajismo africano". 
(Memoria... de la Cámara de Representantes, t. III (Habana, 1911), p. 
233-234. Mensaje presidencial de 2 abril 1906). 

(21) El 14 de abril de 1905. "Deliberadamente y como efecto de 
nuestra profunda convicción de que el Gabinete actual está resuelto á 
violar todos los derechos, pisotear todas las leyes y mistificar la Cons- 
titución, decidimos realizar el hecho"..., dijeron en carta publicada en 
La Discusión del 16 de abril de ese año los Representantes Carlos 
Mendieta, Octavio Zubizarreta, Faustino Guerra, Agustín García Osu- 
na, Francisco Leyte Vidal y José Manuel Núñez. Ese expediente había 
sido instruido desde 1902 por el Gobernador de la provincia al Ayun- 
tamiento de la Habana, con motivo de ciertos actos realizados por 
éste y de los cuales resultaba responsabilidad para varios Concejales. 

(22) El 22 de julio de 1905. Véanse los periódicos de aquellos 
días y el opúsculo titulado La política en 1905 ó Episodios de una lucha 
electoral, por Eduardo Várela Zequeira (Habana, 1905). 



Contribución histórica 19 

depredación en Guanabacoa, pusieron en la vía del ferro- 
carril una pieza de hierro (23) con el propósito de hacer 
descarrilar el convoy, y por lo tanto, con el de inferir daño 
á quienes en él iban. Fué entonces, en aquella época, cuando 
Eduardo Yero y Buduén, Secretario de Gobernación, hizo 
la célebre profecía contenida en estas palabras : £ ' Esta Re- 
pública se la llevará don Tomás : si vivo, en los bolsillos ; si 
muerto, á la tumba ' \ Y así ha sucedido. La que pasará á la 
Historia con el nombre, ya popular y casi unánime, de "la 
República de don Tomás", no tendrá igual, porque no ha- 
brá otro que administre más honradamente el dinero del 
pueblo, ese dinero que á raudales pasó por las inmaculadas 
manos de aquel hombre puro, sin que se llevara de él un so- 
lo centavo donde se llevó en vida "su" República. Al mo- 
rir llévesela al sepulcro, y con ella el reconocimiento públi- 
co y privado de su honradez, una sedeña bandera cuba- 
na, (24) el ramo de flores que echó en su fosa una negra de 
alma más blanca que muchos blancos, (25) y grandes de- 
sengaños, profundos y acerbos dolores morales, recru- 



(23) El Presidente salió de esta capital, por la estación de Vi- 
llanueva, á las ocho y media de la mañana del domingo 13 de sep- 
tiembre de 1903. El 19 publicaba El Mundo un telegrama de fecha 17, 
remitido por su enviado especial Sr. Víctor Muñoz, que decía : "Sigo la 
relación del viaje hasta Santiago. Después de Palmarito comenzóse 
una vigilancia exquisita sobre la línea. Con sorpresa fueron hallados 
en ella dos enormes clavos"..., que de seguro no fueron puestos allí pa- 
ra darla grata á quienes viajaban en el tren presidencial ; y mucho 
menos teniendo en cuenta que los sempiternos levantiscos empuñaban 
las armas en Sevilla el mismo día en que salió de la Habana el Presi- 
dente. (Véase la nota 19). 

(24) Sobre el féretro que encerraba los restos de don Tomás ha- 
bían colocado una hermosa bandera cubana, de seda. Al depositarlo en 
la huesa intentó alguien quitar la bandera para conservarla, y todo el 
pueblo protestó pidiendo que lo enterrasen con ella. Así se hizo. 

(25) Esta negra, cuyo nombre deploro no poder consignar, llo- 
raba al pie de la fosa y arrojaba en ella flores gritando frenéticamen- 
te : "Ya no te insultarán más ; ya no te insultarán más !..." Creía, en su 
ingenuidad, que los odios de los hombres desaparecían al desaparecer 
del mundo el objeto de ellos. ¡ Cuánto se engañaba ! 



20 Estrada Palma 

deeidos en los últimos días que alentó en Santiago de 
Cuba. <*«> 

Recuerdo, y recordaré siempre, las palabras grande- 
mente sentidas y verídicas de un liberal honrado, del Co- 
ronel Rafael Manduley del Río, Gobernador de Oriente, 
pronunciadas el 6 de noviembre en el momento de cubrir 
con la madre común el ataúd que encerraba los restos, la 
sombra del que fué Tomás Estrada Palma : ' ' El hombre 
que dejamos aquí, tuvo, como todo humano, defectos y 
virtudes ; cometió, como todo humano, errores ; pero nada 
eran los unos y los otros comparados con aquéllas que de- 
mostró como hijo amante, esposo fiel, padre cariñoso y 
ciudadano ejemplar. Si modelo fué en su vida privada, 
modelo fué también en su honrada vida pública: es es- 
pejo en que deben mirarse todos los cubanos que me 



(26) En aquellos clías realizaban excursiones de propaganda po- 
lítica los partidos que contendieron en las elecciones poco después ; y 
estando en Santiago de Cuba dos personas que ocupan hoy elevadísi- 
mos cargos en el país, su huésped— que había ido á ver al Sr. Estrada 
Palma, llegado a la ciudad el 25 de octubre á bordo del Antinógenes 
Menénáez, procedente de Manzanillo y gravemente enfermo ya — les 
manifestó que don Tomás recibiría con agrado la visita de ellos, pues 
así se lo había dicho. En atención a esto, y creyendo las manifestacio- 
nes de la persona en cuya casa se alojaban, convinieron en hacer una 
visita al ex Presidente. Así lo efectuaron, y ¡cuál no sería la sorpre- 
sa de éste al oir que le decían que se apresuraban á visitarle no ¡ló'.o 
por su enfermedad, sino porque conocían su deseo de verles ! 

Y su sorpresa se explica perfectamente : aquel hombre había dicho 
á Estrada Palma, cuando fué á saludarle, que estaban en Santiago de 
Cuba esas dos personas y que ambas celebrarían estrechar su mano y 
poder enterarse personalmente del estado de su salud. Don Tomás cre- 
yó esto como ellos creyeron lo otro, y el estupor de todos es fácil de 
imaginar. 

Lo relatado me fué dicho por distintas veraces personas en la ca- 
pital de Oriente, añadiendo que el suceso parecía haber precipitado el 
fin de Estrada Palma. Y el hecho de que después el intermediario se 
lamentara de que no le fué posible, desde el día de la famosa visita, vol- 
ver á ver á don Tomás sino ya cadáver, parece confirmar la certeza de 
ia anécdota. 

¡ Ni la enfermedad del noble anciano fué poderosa á evitar que 
quien se titulaba su amigo hiciera de ella escabel para subir junto con 
los que un tiempo lo fueron también 5' luego se convirtieron en adver- 
sarios y enemigos ! 



Contribución histórica 21 

escuchan y todas las generaciones de ellos por ve- 
nir." < 27 > 

Plenamente quedó reconocida su probidad en esas her- 
mosas frases ; también en el decreto disponiendo que se tri- 
butaran á su cadáver honores oficiales, (28) de los que en 
vida se eximió cada vez que le fué posible ; la confirman 
asimismo las palabras de la corona de Magoon: "A la me- 
moria de un hombre honrado " ; las del telegrama de Taft, 
del 6 de noviembre, que decía: ..."Él fué un hombre honra- 
do, un verdadero patriota que comprendió el valor y las 
responsabilidades de la libertad y que amó á Cuba con to- 



(27) Los señores Rafael Manduley y Jorge Alfredo Belt, Secre- 
tario que fué de la Presidencia de la República, fueron comisionados 
oficialmente por el Gobernador Provisional para entender en todo lo re- 
lacionado con los funerales de don Tomás, y el primero de ellos pro- 
nunció en el cementerio un conmovedor discurso, del cual retuve esas 
palabras que acaban de leerse. 

(28) Por cierto que las fuerzas cubanas que se los tributaron (unos 
300 hombres de infantería y caballería) estaban al mando del Capitán 
José de Cárdenas y Armenteros, á la sazón destacado en Santiago de Cuba, 
que fué Ayudante del Presidente. Éste había indicado que su entierro 
fuera lo más sencillo posible, y sólo atendiendo á reiteradas indicacio- 
nes aceptó su familia los honores dispuestos por el Gobernador Provi- 
sional en su decreto número 1065, que quedó redactado en la Habana 
el 4 de noviembre, así como el 1067, por el cual fueron concedidas pen- 
siones á la viuda é hijos menores del Sr. Estrada Palma. Esto último 
se comprueba con la transcripción de la siguiente carta, copia de la 
cual conservo, y que escribí momentos antes de partir para Santiago 
de Cuba el día de su fecha : 

"Habana, 4 de Noviembre de 190S. 
Sr. Otto Schoenrich, Jefe del Despacho de las 

Oficinas del Gobierno Provisional. 
Señor : 

El señor Belt me encargó que le dejara á Ud. esos decretos que 
él redactó de acuerdo con las instrucciones que recibió personalmente 
del señor Steinhart, y los cuales decretos están relacionados con el 
señor Estrada Palma y su familia. 

Cumplido el encargo, me repito de Ud. muy respetuosamente, 

Carlos de Velasco." 

Por lo tanto no puede atribuirse á solicitudes posteriores la conce- 
sión de las pensiones, porque horas antes de morir el Sr. Estrada Pal- 
ma ya estaba decidido concederlas y estaban hechos los decretos rela- 
tivos á ellas y á los funerales, por orden del propio Gobernador Ma- 
goon. En el apéndice D aparecen los decretos, que son, con ligeras mo- 
dificaciones, los mismos dictados á mí por el Sr. J. A. Belt y cuyos bo- 
rradores conservo. 



22 Estrada Palma 

do su corazón"; (29 > y hoy apenas si se encuentra una sola 
persona que no proclame cuan probo era el respetable an- 
ciano cuya muerte se conmemora este día. Hasta el Diario 
de la Marina (cuyo Director pagó con ingratitud las aten- 
ciones y deferencias de que inmerecidamente le hizo obje- 
to quien sólo ambas cosas tuvo para todos los españoles que 
en Cuba residen), periódico que dijo el 5 de noviembre de 
1908 (30) — como poniéndolo en tela de juicio — que "Era 
honrado, era recto, era justo. O, por lo menos, aspiraba ú 
serlo", confesó sin ambages la verdad que pretendía recor- 
tar, diciendo el 20 de mayo de este año en su sección de La 
'Prensa: ..."y ese puñado de lodo arrojado sobre el cadáver, 
casi caliente aún, del noble viejo, puede darnos una idea 
de lo que es ese periódico [alude á La Defensa, de Man- 
zanillo, pues ya no existía El Liberal, de la Habana] : 
porque el ladrón no merecía ese nombre : porque si hubo 
un alma buena, integérrima y leal, fué la de ese ladrón 
que se denigra: la de ese ladrón austero, que le legó á la 
República una serie de millones, y fué á arrastrar su ago- 
nía en medio de la miseria. 

"La Defensa arroja lodo: pero cuando se arroja con- 
tra el cielo, el lodo cae sobre quien lo arroja... Y cuando 
se profana y se calumnia un nombre venerable é inmacu- 
lado, córrese el gran peligro de probar la verdad de aque- 
lla frase: — Muchos ciegos no creen en la luz." 



(29) Poseo el despacho telegráfico en inglés, que traducido al cas- 
tellano dice : 

"Habana 6 Nov. las 6 p. ni. 
A Jorge Belt. Cuba (Transferido á [?] ). 
Repetido lo siguiente : Cincinnati, Ohio, Nov. 6. — Magoon. Habana. — 
Sírvase transmitir á la familia del Presidente Palma mi sincera con- 
dolencia. Él fué un hombre honrado, un verdadero patriota que com- 
prendió el valor y las responsabilidades de la libertad y que amó á 
Cuba con todo su corazón. — Wm. H. Taft. 

Ryan, Ayudante." 

(30) En las Actualidades (edición de la tarde) que escribe el 
Director de dicho periódico. 



Contribución histórica 23 

Es en vano, pues, que á esa gran figura histórica, desa- 
parecida á las 11 y 15 minutos de la noche del 4 de noviem- 
bre de 1908, (31) pretendan sus detractores negarle lo que 
nadie niega ya; y es en vano, porque no solamente su me- 
moria está más alta cada día, sino porque á medida que va- 
yan haciéndose públicos muchos ignorados rasgos de su 
vida como revolucionario, como educador, como Delegado 
de Cuba en el extranjero, como gobernante y como simple 
ciudadano, se conocerán y se juzgarán mejor las honradas 
convicciones y el carácter firme de quien supo ' ' caer con to- 
da su culpa ó con toda su razón", (32) manteniéndose, no 
obstante el medio en que tuvo que luchar y las innumera- 
bles dificultades y tentaciones que le rodeaban, puro, sen- 
cillo é inquebrantable hasta el postrer momento. (33) 

(Cuba, edición matinal, 4 noviembre 1909.) 



(31) Véase la partida de defunción en el apéndice A. 

(32) Diario de la Marina, edición de la mañana del 6 de no- 
viembre. Artículo titulado Estrada Palma. 

(33) Con motivo de este artículo y de otro que en La Discusión 
de igual fecha publicó el Dr. Gastón A. Cuadrado, titulándolo Primer 
aniversario de la muerte de Estrada Palma, el órgano oficioso del Go- 
bierno nos dedicó su descompuesto editorial del 5 de noviembre, titu- 
lado Salidas de tono, al que contesté en Cuba de la mañana del 7 en 
la forma siguiente : 

"A El Triunfo 

"Siento mucho, muchísimo, que haya disgustado tanto al periódico 
de la calle de la Habana mi artículo Tomás Estrada Palma, publicado 
en Cuba de la mañana del 4. Y lo siento no por mí, pues debo ale- 
grarme de que ese diario se ocupe de mis escritos para darme una be- 
ligerancia que no necesito sea reconocida por él, sino por esa publica- 
ción que, á impulso de necesidades que ella experimenta y que yo nun- 
ca he sentido, porque de nada he menester ni nada debo á la situación 
actual, se ve en la muy triste de tener que defender lo indefendible — 
; y de qué modo ! 

"No descenderé al terreno a que pretende llevarme ese diario, 
usando frases de dudosa cultura periodística, ni calificándolo de esta ó 
de la otra manera, porque con "salidas de tono", como las de El Triun- 
fo de anteayer, no se destruye ninguna de las aseveraciones que hice en 
mi citado artículo. No se destruyen, porque los hechos son innegables ; 
y yo cité hechos conocidos por cuantos vivimos en esta patria á la que 






24 Estrada PalMa 



sólo anhelo ver próspera, feliz, poderosa y con sus instituciones repu- 
blicanas consolidadas. 

"No voy á hacer el caldo gordo á El Triunfo entrando en polémi- 
ca con él, porque le daría pie para seguir denostando á quien fué y 
seguirá siendo — dígase cuanto se diga y por quien se dijere — para mí 
y para inmenso número de cubanos, un gran patriota merecedor de 
respeto ; pero sí me cumple agradecer á ese periódico el honor que ha 
dispensado á mi persona ocupándose de ella no solamente en artículo 
de fondo, que se dedica siempre á trabajos importantes (como parece 
lo era el mío) y no á los de poca entidad, sino también en la sección 
Fruslerías, donde, á pesar de su título, se tratan las cuestiones que 
más escuecen á ese diario, escaldado por las verdades sin ropaje di- 
chas en mi referido escrito. Y, sobre todo, estimo en gran manera la 
honra que me dispensa aparentando desconocerme, pues así proclama 
á los cuatro vientos lo que ya era bien sabido : que únicamente se me 
conoce donde pueden apreciarse con rectitud mis sentimientos, exterio- 
rizados siempre por medio de una pluma que no se ha movido jamás á 
impulso de móviles mezquinos." 



ESPIGANDO ( *> 



Entramos desde hoy en materia aplaudiendo la digna 
actitud, el civismo de los estudiantes habaneros al pedir, en 
comisión que subió á Palacio, que se pusiera la bandera 
nacional á media asta el día 4 de este mes, aniversario de 
la muerte de aquel gran cubano que se llamó Tomás Estra- 
da Palma, en justo y merecido tributo á quien si no tuvie- 
ra suficientes títulos para ser digno de ese homenaje, le 
bastaba sólo con el de haber ostentado, antes que nadie, el 
de primer Presidente de una República que fué reconocida 
y respetada por todas las naciones. 

Aplaudimos, pues, el acto realizado por los estudian- 
tes; pero censuramos que dieran cuenta del motivo que á 
Palacio les llevaba á quien no estaba allí para recibir co- 
misiones ni peticiones, ni para contestar como contestó. (34) 
En primer lugar, porque los solicitantes iban á dirigirse al 
Jefe del Estado, y sólo á él debieron exponer sus preten- 



( * ) Título de una sección que fundé en el diario La Prensa, de 
esta capital, y que redacté desde el 6 de noviembre de 1909 hasta el 
12 de marzo de 1910. 

(34) El Sr. Ferrara estaba en la puerta del despacho de los ayu- 
dantes del Presidente, con quien no pudieron entrevistarse los estu- 
diantes el día 4, y al salir la comisión de éstos fueron preguntados por 
dicho señor, á quien informaron del motivo que allí les llevaba. Enton- 
ces Ferrara se expresó de don Tomás en términos que me abstengo de 
transcribir, no sólo por haberlos retirado cuatro días después quien 
los profirió, sino porque ya es bastante que aparezcan en los periódicos 
de aquellos días. 



26 Estrada Palma 

siones, ó á persona debidamente autorizada ; y en segundo 
lugar, porque el Presidente de la Cámara de Represen- 
tantes, ciudadano naturalizado, tiene, como tal, menos mo- 
tivo para conocer lo que ignoran muchos hijos del país : la 
vida, llena de abnegación, desinterés y patriotismo, de Es- 
trada Palma ; y además, por ser el señor Ferrara parte in- 
teresada y no poder constituirse juez en una causa que to- 
davía está pendiente de fallo, máxime cuando éste puede 
asegurarse que será condenatorio para los causantes de los 
desastres que trajeron la intervención, provocada por los* 
desmanes á que contribuyó el señor Ferrara con palabra y 
obra demoledoras. 

Era éste, por tanto, el menos llamado, en ese día sobre 
todo, á criticar actitudes que si no tuvieran su justificación 
en poderosísimas razones cuyo fundamento han hecho pa- 
tente los actuales tiempos, la tendrían siempre en la apli- 
cación, pedida por el primer gobierno cubano y exigida á 
gritos por quienes le combatían fuera de la ley, de uno de 
los preceptos contenidos en el apéndice de nuestra Carta 
Fundamental; (35) aplicación que también fué solicitada, 



(35) No debe olvidarse — y los periódicos de esa época lo recuer- 
dan — que los daños causados á las propiedades tuvieron por objeto 
provocar la intervención, pedida en un documento que publicó el 24 de 
agosto de 1906 The New York Tribune, reproducido en castellano por 
La Discusión del 30 de dicho mes, y cuyo portador (el Coronel Charles 
Aguirre) afirmó que se limitaba "el objeto de su misión á ver al Pre- 
sidente Roosevelt y entregarle la petición", según dice un cablegrama 
publicado en La Lucha del 27. 

Además, en La Discusión del 29 del citado mes aparece un cable- 
grama de Nueva York, también publicado por La Lucha el mismo día 
y en términos semejantes, diciendo que el "señor José Agustín Caste- 
llanos ha llegado á esta ciudad, trayendo varios mensajes de Pino 
Guerra, Jefe de la sublevación en la provincia de Pinar del Río. 

"Está dirigido uno de esos mensajes al pueblo americano. En él 
se declara que el propósito de los sublevados es invitar á los Estados 
Unidos á que intervengan en el actual estado de cosas, para realizar 
nuevas elecciones en Cuba. 

"Añádese que, á menos que los Estados Unidos intervengan en la 
situación política de la isla, la lucha continuará hasta que los insur- 
gentes sean exterminados ó alcancen el triunfo"... 

Y en una visita que el 26 de agosto hicieron los señores Pedro 



Contribución histórica 27 

embozadamente, cuando prominentes hombres de la situa- 
ción imperante hoy fueron á Washington á quejarse al go- 
bierno norteamericano, para que éste les hiciera justicia, 
de la ilegalidad de unas elecciones. (36) 

(La Prensa, 7 noviembre 1909.) 



Pablo Echarte, Ldo. José García y Comandante Ignacio Herrera Pa- 
gas al campamento del Coronel Ernesto Asbert, éste, "en una de sus 
manifestaciones, dijo que tenia órdenes superiores de comenzar el día 
15 una campaña revolucionaria activísima, destruyendo trenes y que- 
mando propiedades, sin respetar las extranjeras, si el Gobierno no 
accedía antes á las pretensiones de los sublevados. 

"Preferimos — dijo Asbert — una nueva intervención americana que 
nos garantice unas próximas elecciones." (La Discusión, 29 agosto 
1906). Este periódico, en un suelto publicado el 5 de septiembre, rati- 
ficó todas sus informaciones relacionadas con los sucesos. 

Y el Ldo. Alfredo Zayas indicó que no se debía poner obstácu- 
los ni hacer resistencia á la intervención. Así lo dijo en carta de 26 de 
septiembre de 1906, dirigida a los señores Taft y Bacon é inserta en 
el informe que éstos rindieron al Presidente Roosevelt, traducido en 
parte por La Discusión, de donde copio este fragmento de dicha carta : 
..."habiendo concedido el gobierno de Cuba a los Estados Unidos el 
derecho de intervención, de acuerdo con el artículo III del Apéndice 
constitucional, parecía natural que no se pusieran obstáculos ni se hi- 
ciera resistencia, por el gobierno de Cuba y sus partidarios, al ejercicio 
de ese derecho". (El texto inglés puede verse en la p. 511 del Annual 
Report of the Secretary of War for the year 1906). 

(36) Véanse en el apéndice E las primeras declaraciones del Ge- 
neral J. M. Gómez en Nueva York, publicadas en el Diario de la Mari- 
na el 4 de octubre de 1905 (edición de la tarde) y reproducidas par- 
cialmente en Cuba la mañana del 17 de julio de 1910. Después hizo 
otras, el 6 de octubre, publicadas en el primero de los citados periódi- 
cos bajo el título de Más declaraciones de José Miguel Gomes (edición 
de la mañana del 7), de donde copio éstas: 

"A mi juicio ha llegado el momento de que los Estados Unidos y 
Cuba den una interpretación auténtica á la Enmienda Platt. 

"Dicha interpretación debe ser ó restrictiva ó amplia (literal or 
broad). En el último caso, los Estados Unidos deben asumir una acti- 
tud completamente pasiva, mientras sean respetados los derechos que 
disfrutan los extranjeros en Cuba. 

"Como hombre de paz, si la decisión se dejara á mi cargo, yo op- 
taría por la primera solución, la restrictiva, aunque siempre he pedido 
para mi país la más absoluta soberanía al ejercer las funciones nor- 
males de la vida nacional." 

Y el mismo día 7 de octubre de 1905 aparecieron otras en El 
Mundo, bajo el título de Los americanos deben intervenir. Entre ellas 
la siguiente, que ya no es embozada : "Los fraudes y la fuerza — dijo el 



28 Estrada Palma 



general — se emplearon en las elecciones hasta tal punto, que es el de- 
ber de los Estados Unidos intervenir." 

El Diario de la Marina, comentándolas en su edición de la tarde 
del 7, dijo en su sección de Actualidades: 

"Las nuevas declaraciones hechas en Nueva York por el general 
José Miguel Gómez han de causar mayor sorpresa aun que las ante- 
riores. 

"El candidato dimisionario de los liberales á la Presidencia de la 
República es partidario de que el Gobierno de los Estados Unidos se 
mezcle á titulo de arbitro en las contiendas de los partidos cubanos. 

"Es decir, que cree conveniente y hasta necesaria una nueva inter- 
vención extranjera. 

"Podíamos repetir ahora el comentario que hicimos al conocer las 
primeras declaraciones del general Gómez, con tanta mayor razón cuan- 
to que las segundas son aun más estupendas que aquellas. 

"Y son además muchísimo más peligrosas, porque abrir á los Esta- 
dos Unidos la perspectiva de una nueva intervención en Cuba equivale 
á ofrecer un caramelo á un niño goloso." (Esta nota es complementa- 
ria de la núm. 35). 



ESPIGANDO 



II 

El conocidísimo y democrático General Enrique Colla- 
zo, veterano de nuestras guerras de independencia, Repre- 
sentante ahora, y hombre espiritual siempre, se ha creído 
en el deber, dice, "para librarme de la responsabilidad que 
pudiera caberme", de publicar una carta en la que, tra- 
tando de manchar también la memoria inmanchable del 
primer Presidente de Cuba, hace, al mismo tiempo, un 
anuncio de cierto folleto lleno de erratas, de bastantes ine- 
xactitudes y de mucho apasionamiento, escrito por dicho 
General hace dos años. (37) 

De él — con seguridad ayudada su memoria por alguno 
que le vio rendir en el Centro de Veteranos, (38) sin que 
protestara ni permaneciera sentado, un tributo de mereci- 



(37) Debo ahora mencionar aquí su título: La Revolución de 
Agosto de 1906 (Habana, 1907). 

(38) Con motivo de la visita que á dicho Centro hizo el Mayor 
General Mario G. Menocal, los veteranos se reunieron allí en la noche 
del 6 de noviembre. Y la "nota severa, la más culminante de la sesión, 
fué dada por todos reunidos, cuando el Comandante señor José Gon- 
zález propuso que, como un tributo de respeto á la memoria del ilus- 
tre Tomás Estrada Palma, primer Presidente de la República, se pusie- 
se de pie la concurrencia. 

"Como movidos por un resorte lo hicieron todos, consagrando así un 
homenaje á la venerable figura de Don Tomás, la representación más 
alta y legítima de los que lucharon en los campos de batalla por fun- 
dar la patria libre." (La Discusión, 7 noviembre 1909). 

A la izquierda de la presidencia, ocupada por Menocal, estaba 
Collazo. 



30 Estrada Palma 

do respeto al hombre vilipendiado hasta después de muer- 
to por algunos — toma palabras que reproduce en la carta 
á que nos referimos (inserta en el órgano oficioso del Go- 
bierno), (39) y las cuales borrará la Historia, con su justo 
fallo y la mesura de sus juicios, de las páginas referentes á 
la vida de Tomás Estrada Palma. 



"El doctor Ferrara declara que si sus palabras han 
herido los sentimientos de los estudiantes del Instituto y 
de la Universidad, ó si ellas han herido el sentimiento cu- 
bano, él las retira. — O. Ferrara." 

Así dice el pliego entregado ayer por el Presidente de 
la Cámara de Representantes á esos jóvenes que han sabi- 
do mantener su gallarda y cívica actitud. 

Celebramos que el incidente haya terminado. (40) 

(La Prensa, 9 noviembre 1909.) 



(39) El Triunfo, S noviembre 1909. La carta aparece fechada el 7 
y está, dirigida al Corone! Manuel Aranda. 

(40) Desde el 4 de noviembre acordaron los estudiantes no con- 
currir a. clases, en señal de protesta contra las palabras del Sr. Ferra- 
ra sobre don Tomás ; y en esa actitud permanecieron hasta el día 8, 
que fué cuando les entregó dicho señor, escrito de su puño y letra, el 
documento que acaba de leerse. El 9 fueron á clases, no sin haber ce- 
lebrado el día 6 una entrevista con el Presidente de la República, quien 
"les interrogó si servían de instrumento con su actitud á determinadas 
tendencias políticas, á lo qua contestaron los estudiantes que en manera 
alguna servían de instrumento, que obraban por cuenta propia impul- 
sados por un sentimiento de respeto á la memoria del primer Presi- 
dente de la República y que no se trataba de un asunto de partido, 
pues entre los protestantes figuraban liberales y conservadores". (La 
Lucha, 7 noviembre 1909, sección titulada Casa Presidencial). 



SESIÓN DE ESPIRITISMO 



— ¿ Quién eres ? 

— "Soy el que soy", no el que has llamado. 

— ¿Quién eres? 

— No soy el que has llamado ; pero acudo porque hasta 
el mundo desconocido desde el cual te hablo ha llegado, con- 
moviéndome y recordándome muchas cosas que la paz eter- 
na iba haciéndome olvidar, el eco de lo que pasa en este per- 
dido rincón de la tierra, donde en nombre de la Ley se casti- 
ga ahora, como se castigó antes por espacio de muchos años, 
el derecho de pensar y de decir lo que se piensa de los actos 
de los humanos. Sí ; hasta este mundo que no conoces ha lle- 
gado la noticia de cierto proyecto de ley para matar el pen- 
samiento, < 41) así como la de que el Director de un periódi- 



(41) Ese proyecto fué el conocido con el nombre de "Ley de De- 
fensa Nacional", leído en la sesión celebrada por la Cámara de Repre- 
sentantes el 31 de enero de 1910. El 1.° de febrero La Discusión publi- 
có el preámbulo y parte del articulado, y El Comercio dijo en sus Co- 
itientarios del día 2 (edición de la tarde) : 

"Ferrara pudo escribir en el preámbulo : Estrada Palma, los que te 
combatieron, los que conspiraron contra tí, los que quisieron suble- 
varse sin afrontar más peligro que comer del "Telégrafo" en el Cas- 
tillo del Príncipe, los que recomendaron desde su prensa la Revolu- 
ción, reconocen hoy que fuiste débil y que la rebelión es un crimen. 

"¡ Cuántos se lamentarán de que esa ley no tenga efectos retroac- 
tivos !" 

Firmaban el proyecto los Representantes Orestes Ferrara, Enri- 
que Roig", Felipe G. Sarraín, Carlos Mendieta y Ramiro Cuesta ; y 
después de una vigorosísima y unánime protesta de la prensa (á ex- 
cepción de El Triunfo, órgano oficioso del Gobierno) y de todo el país, 
fué retirado de la orden del día de la Cámara. La Comisión de Justi- 
cia y Códigos de ésta había nombrado ponente al Dr. José A. González 
Lanuza, quien tuvo conocimiento de que algunos de los que firmaban la 



32 Estrada Palma 

co de la capital de Cuba había sido denunciado como autor 
del delito de injurias á un gobernante, no al hombre, y que 
un Juez Correccional, á pesar de mostrar el acusado las 
pruebas de no ser el autor de un artículo titulado ¡Oh, la 
restauración!, le condenó á sesenta días de arresto. (42) 



proposición de ley decían que ni siquiera la habían leído ( !) ; y estas 
manifestaciones confirmaron en el ánimo público la sospecha — conver- 
tida ya en certidumbre — de que el proyecto fué preparado por el Dr. 
Luis Octavio Divinó, entonces Secretario de Justicia. 

El propio Dr. González Lanuza, en un discurso que pronunció en 
el teatro Politeama la noche del 16 de septiembre de 1910, demostró 
que la ley propuesta era una mala adaptación, equivocada y contra- 
dictoria, de varios preceptos del proyecto incompleto de Código Penal 
redactado por la Comisión que nombró el Gobernador Magoon para re- 
visar las leyes penales vigentes (decreto núm. 13, Gaceta del 7 de ene- 
ro de 1908), de la cual formaba él parte. 

(42) El 28 de enero de 1910 publicó el diario La Prensa dicho 
artículo, que fué denunciado como injurioso. En representación del 
Presidente de la República concurrió al juicio, celebrado el 5 de fe- 
brero ante el Juez Enrique Almagro en el Juzgado Correccional de la 
Sección Primera, el Fiscal de la Audiencia de la Habana, Sr. Federico 
Laredo Brú. El Dr. Carlos Enrique Garrido, Director del periódico ci- 
tado, leyó en el acto del juicio una carta en que el General Juan B. 
Spotorno, Representante por las Villas, le manifestaba ser el autor del 
artículo ; y en vista de ello el Juez opinó que debía suspender el acto 
hasta que compareciese el General Spotorno. Pero el Fiscal se opuso á 
esto ; y alegando que las acusaciones publicadas eran de tal magnitud 
que su autor no podría probarlas (así lo dijeron los periódicos), pidió 
que el Sr. Garrido fuese inmediatamente condenado. Lo condenaron, á 
pesar de estar derogada por la ley de 3 de julio de 1906 (Gaceta de 
igual fecha) la Orden Militar número 67, de 1.° de junio de 1899, que 
establecía la responsabilidad de los directores, editores é impresores 
de los periódicos, sin perjuicio de la en que incurriesen los autores rea- 
les de lo publicado, cuando se estimase constitutivo de falta ó delito. 

El mismo día 5 de febrero fueron condenados á 60 días de arresto 
Alberto C. Vila y Antonio Muñoz Escámez, Director y caricaturista del 
semanario El Gordo, respectivamente ; y ante el Juez Almagro fué ci- 
tado también el entonces Director del diario Cuba, Sr. Miguel Espino- 
sa, á quien asimismo se le imputaban delitos de imprenta ; pero no con- 
currió porque en su carácter de Representante debió ser citado por 
conducto del Presidente de la Cámara. El día 10 fué condenado á 180 
días de arresto el Director del periódico Previsión, Sr. Evaristo Este- 
noz, no obstante haber alegado que cuando se publicó el artículo de- 
nunciado él no estaba hecho cargo de la dirección del periódico, sino 
el Representante Lino Don. 

Y antes de la celebración de todos esos juicios habían sido ya mul- 
tados con fuertes sumas los directores de El Comercio y La Política 
Cómica, señores Wifredo Fernández y Ricardo de la Torriente, y tam- 
bién fue penado el Director del periódico Verdad y Justicia, de Regla. 

Con posterioridad han sido tantas y de tan diversa índole las me- 
didas contra la prensa, algunas de ellas sumamente recientes y co- 
mentadas, que de su enumeración hago gracia al lector. 



Contribución histórica 33 

— Vuelvo á preguntarte que quién eres. 

— Xo me interrumpas : te hablo porque una fuerza su- 
perior me obliga á hacerlo ; y si entre los hombres se puede 
aun imponer silencio á quienes hablan cosas que otros hom- 
bres estiman que no deben divulgarse, (43) no pueden im- 
ponerlo á los espíritus, y menos al mío, cuya envoltura te- 
rrena también sufrió privación de libertad por contribuir 
á dar á su patria todas las que se le negaron durante tanto 
tiempo, y de las cuales, á pesar del mucho transcurrido y 
de haberlas practicado por espacio de cinco años, todavía 
no hace buen uso. 

— Habla : te escucho. 

— Me has preguntado que quién soy. Te lo diré sin 
nombrarme. Por lo que te diga me conocerás. 

Soy el espíritu de aquel que dijo: ..."la virtualidad del 
régimen democrático se halla precisamente en eso, en ex- 
teriorizarlo todo, en fiscalizarlo y discutirlo todo. Pero de 
ahí á las campañas personalísimas y sañudas del ambiente 
político actual, hay un gran abismo. 

"Toda labor de difamación merece censura, pero yo 
otorgo á los mayores extravíos que conmigo se intentan, 
una benevolencia y hasta una lenidad inagotables. 

"Muchos confunden, por desgracia, la libertad con la 
licencia. Yo, en cambio, nunca usé de uno solo de los mil 
recursos que me brinda el poder, para acallar á los mal- 



(43) Como lo demuestran no sólo aquellas condenas de periodis- 
tas y algunas violentas medidas tomadas contra la prensa después. 
sino la publicación el 27 de agosto de 1910, en La Lucha y en casi 
todos los periódicos de la Habana, de una comunicación que el Dr. Emi- 
lio del Junco, Secretario de Justicia entonces, dirigió al Fiscal del Tri- 
bunal Supremo recomendándole, entre otras cosas, que se castigara 
ejemplarmente toda manifestación tendiente á "menoscabar el presti- 
gio de las Autoridades de la República en el ejercicio de sus funcio- 
nes ó con ocasión de ellas, en cualquiera de las formas que determina 
el artículo 265 del Código Penal, aun cuando esos hechos fuesen rea- 
lizados á propósito de conversaciones de carácter íntimo"... ( !) 



34 Estrada Palma 

dicientes de oficio. Así se da el caso de que á las puertas 
de la Habana, y aun dentro de la misma capital, disfru- 
ten de verdadera impunidad, en este punto concreto, los 
más exaltados y rabiosos adversarios. 

"De tal suerte, demuestro religioso respeto á la liber- 
tad: consintiendo, tolerando que se exagere, y á veces co- 
rrompa, el sentido y alcance del concepto de la misma li- 
bertad, cuando de mi persona se trata. 

"Hay males inevitables, y éste es uno de ellos. Al gran 
Washington le combatieron acremente, con injusticia no- 
toria, y era Washington. 

"En Cuba tenemos República, pero no hay ciudada- 
nos. (44) Éstos se irán formando á medida que vaya infil- 
trándose la verdadera democracia, sana y disciplinada, 
en las costumbres del pueblo. Hasta ahora, la condición 
de colonos no nos ha permitido educarnos políticamente. 
Nos hallamos en pleno ensayo." 

"Por lo demás, yo que presumo de ser flojo, excesiva- 
mente blando para toda propaganda hablada ó escrita, 
aunque rebase límites que social y moralmente marcados 
están, no consiento, en cambio, ni he de pasar por alto 
nunca, las alteraciones del orden público." 

— No te conozco aún. Y sin embargo recuerdo que todo 
eso, y algo más, lo dijo textualmente alguien, el 4 de sep- 
tiembre de 1905, al periodista español Gabriel Ricardo Es- 
paña en una entrevista que La Discusión de aquí publicó 
al día siguiente. (45) Por eso te repito mi pregunta: ¿quién 
eres? 



(44) Estas son las amargas palabras comentadas tan diversa- 
mente. 

(45) Bajo estos títulos: Con el Jefe del Estado. Oyendo á Es- 
trada Palma. 



Contribución histórica 35 

— Soy el espíritu de aquel que en esa misma entrevista 
dijo: "¡Plataforma! ¿Qué mejor ni más elocuente plata- 
forma que los mismos hechos? El pasado es garantía, es 
prenda segura del porvenir. Cuando me encargué del Go- 
bierno me entregaron los norteamericanos medio millón 
de pesos; (46) hoy existen en las arcas del Tesoro más de 
veinte millones sobrantes. Ahora mismo vamos á repartir 
catorce millones nuestros entre el Ejército Libertador. 
Emitimos un empréstito de 35 millones, y sus intereses 
se pagan anticipadamente, sin esperar las fechas de los 
vencimientos, y disponemos de recursos firmísimos para 
la puntual amortización. Existe plétora de riqueza en el 
país. La administración es honrada, ejemplar. No hay ab- 
solutamente ningún empleado ó funcionario venal en todo 
el territorio de la República. Nadie roba un solo centavo. 
En la conciencia pública está la intachable honorabilidad 
y conducta acrisolada de los Secretarios." 

— ¡ Ah ! Entonces eres... 

— Soy el espíritu de aquel á quien le dirigieron una 
Carta abierta, publicada en una hoja suelta fechada en la 
''Habana, Marzo 30 de 1905", (47) que firmó alguien que 



(46) La cantidad exacta fué de $539,984-99, según dijo el Presi- 
dente Estrada Palma en su mensaje de 3 de noviembre de 1902. "Re- 
cibimos el Tesoro de la República con una existencia efectiva de 
$539,9S4.99, pues la diferencia entre esta suma y la de $689,191-02 que 
aparece en la carta del General Wood al hacer entrega de! Gobierno, 
fué explicada en el Mensaje que tuve la honra de dirigir a la Cámara 
de Representantes en 27 de Junio último". (Memoria... de la Cámara de 
Representantes, t. I, p. 464). 

Y á propósito de dicha entrega. Debe divulgarse este hecho, ab- 
solutamente cierto, que sólo conocen algunas personas. El General 
Wood dio á don Tomás un cheque por $3,000 moneda oficial para sus 
primeros gastos, que debía hacer efectivo de los fondos públicos ; y el 
Presidente devolvió el cheque á la Tesorería General de la República, 
con una carta. 

(47) Sin pie de imprenta y con estos títulos: Por Piñan de Ville- 
gas. Carta abierta al Sr. Presidente de la República. 



36 Estrada Palma 

hoy está de Cónsul en una ciudad famosa por cierta "carne 
liquida", (48) y en la cual carta le decían entre otras co- 
sas: ..."hoy que he visto el triunfo político de don Nicolás 
Rivero y Muñiz; el hombre que en tiempos de la Colonia 
insultaba diariamente á los cubanos, como en esta época 
de mayor ó menor independencia lanza también un día y 
otro envenenados tiros contra nuestros héroes, nuestros 
representantes á las Cámaras, en los Consejos provincia- 
les, en los ayuntamientos ; el hombre que con toda la re- 
finada malicia de un jesuíta de sotana corta, ha venido 
abogando por el Catolicismo con el depravado objeto de 
esclavizar la conciencia cubana al favor del fraile y del 
cura español para hacer, de ese modo, irrisorio el triunfo 
de la Revolución, porque es preciso decirlo", ..."se ha 
obedecido al deseo de atraerse la cooperación del Diario 
de la Marina, hoy no suplico", ..."hoy exijo : exijo en nom- 
bre del decoro patrio, en nombre de la dignidad nacional 
que acaba usted de ultrajar", ..."que salve de la muerte á 
un heroico soldado de la patria, á un glorioso defensor de 
la independencia de nuestro país", ..."se lo exije [sic] á 
usted" ..."un cubano que no ha sancionado jamás el ase- 
sinato como lo ha hecho usted"; ..."salve á un cubano, á 
un cubano que ha contribuido á hacer surgir esta Repú- 
blica que usted preside y con cuyo erario se beneficia en 
tantos millares de pesos, merced á la cual ha obtenido consi- 
deraciones y un rango que jamás pudo soñar en su obscuro 
colegio de Central Valley!"... 

— Luego, eres... 

— "Hágalo, so pena de que aquellos que hoy lo despre- 
cian á usted por gobernante inepto, lo desprecien también 
mañana por hombre indigno!" — agregaba la carta. 



(48) Arturo R. de Carnearte, ex Cónsul de Cuba en Montevideo. 



Contribución histórica 37 

— ¿ Todo eso te dijo una sola persona, en letras de im- 
prenta, y no la denunciaste para que la juzgaran y la con- 
denaran á prisión? Creí saber quién eras, pero no recuerdo 
á nadie que haya soportado tales injurias sin querellarse 
contra el injuriador. 

— Todo eso me dijo un individuo, difamándome como 
hombre y como gobernante, y no le acusé : lo hizo el Minis- 
terio Público, sin excitaciones ni indicaciones de nadie. Me 
negué á que se le persiguiera, mas ya la Justicia había em- 
prendido su camino y yo no podía detenerla. Fué condena- 
do mi difamador... y le indulté pocos días después. 

— ¡ Recuerdo, recuerdo ahora ! Eres... 

— Sí; soy el espíritu de aquel que ayer nombra La 
Lucha en un artículo titulado Retroceder, (49) para hacerle 
un poco de justicia (¡no vuelvo de mi asombro!) ; de esa 
justicia postuma que se va abriendo paso entre tantos y 
tantos que, con sus injusticias, aceleraron el vuelo de mi 
espíritu hacia estas regiones tan apartadas de las luchas 
humanas. 

(La Prensa, sección Espigando, S febrero 1910.) 



(49) Véase en el apéndice F, donde aparece textualmente co- 
piado. Ese artículo fué reproducido por La Discusión en su editorial 
titulado Para verdades el tiempo (8 febrero 1910), anteponiéndole 
estas palabras : 

"No podemos resistirnos á la tentación de reproducir en este lu- 
gar preferente el interesantísimo artículo que apareció en La Lucha de 
ayer bajo el significativo título "Retroceder", que, aunque parezca bro- 
ma, encierra una tendencia del momento en el gobierno liberal... 

"Llamamos la atención de nuestros lectores hacia las declaracio- 
nes contenidas en el colega de la tarde, que encierran rectificaciones 
históricas sobre la situación gobernante de Estrada Palma, preciosas 
por lo terminantes y porque las hace sinceramente un factor decisivo 
en la preparación de la revuelta de Agosto." 



MAS ALLÁ DE LA TUMBA 



Acerca de algunas mejoras que piensa introducir el 
Director General de Comunicaciones en el departamento á 
su cargo, nuestro colega La Discusión publicó el día 9 una 
información en la cual, entre otras cosas, se dice que en las 
oficinas de Correos y Telégrafos existen algunos ejemplares 
de periódicos norteamericanos que hacen grandes celebra- 
ciones de la emisión de nuevos sellos de correo cubanos, 
calificándola de la "más linda colección de sellos del 
mundo ' '. 

Algo exagerado nos parece el elogio. Son, realmente, 
bonitos y es buena la idea de hacer figurar en ellos los re 
tratos de patriotas meritísimos ; pero no vamos á tratar de 
lo primero ahora, sino de algo relacionado con esos retratos ; 
de algo que demuestra el odio de ciertos hombres de esta 
situación hacia un cubano que, aunque sólo fuera por el 
hecho de haber ocupado antes que nadie muy alto puesto en 
el país, merecía, tanto como el que más, por su constante 
empeño en conseguir la libertad de Cuba, el honor de que 
también su retrato apareciera en alguna de las nuevas es- 
tampillas postales. 

El hecho de no aparecer en ninguna de ellas su efigie, 
demuestra claramente que ese odio, que le persiguió en vi- 
da, le acompaña hasta después de muerto. Por eso ponemos 
á esta sección, como subtítulo, las palabras "más allá de 
la tumba". 



40 Estrada Palma 

Y están bien puestas. Porque más allá de la tumba per- 
siguen con saña esos hombres la memoria del cada vez más 
grande cubano Tomás Estrada Palma, respecto de cuyo re- 
trato, pidiendo que figurara en los nuevos sellos, escribió 
una hermosa carta, publicada en el estimado colega Cuba, 
nuestro querido amigo y compañero el doctor Julio Vi- 
lloldo, quien la hizo pública á raíz de haberse dado á cono- 
cer los nombres de los patriotas cubanos cuyos retratos ha- 
brían de figurar en esa colección de sellos, entonces en pre- 
paración. 

En esa carta, comentada por el valiente diario que le 
dio publicidad, (50) decía el doctor Villoldo que el Gobier- 
no actual, dando alta prueba de respeto al caído, de consi- 
deración al que fué primer Presidente de Cuba, de recono- 
cimiento de sus innegables méritos como cubano revolucio- 
nario y como Delegado de Cuba en el exterior, debía hacer 
que el retrato de Estrada Palma apareciese en alguno de 
dichos sellos, porque honrando al ilustre desaparecido que 
tan relevantes servicios prestó á la patria, se honraría tam- 
bién el propio Gobierno. 

Se hizo la emisión de ellos, se ha puesto en circulación, 
y en ninguno se ve la efigie del primer Presidente de Cuba, 
quien sólo por haberlo sido (dejando á un lado sus sacrifi- 
cios y méritos, sus virtudes públicas y privadas) merece 
tanto como el que más, según ya hemos dicho, el honor con- 
ferido á otros cubanos. 

Pero algunos de esos hombres han querido ser fieles á 
su divisa, fructífera en trastornos, enemistades y malque- 
rencias de toda índole ; sembraron el odio, lo cultivan, y 
persiguen con él, hasta más allá de la tumba, á quien, des- 
pués de todo, no es preciso recordar poniendo su imagen en 



(50) Véanse en el apéndice G la carta y los comentarlos. 



Contribución histórica 41 

sellos de correo, porque está en el corazón de los cubanos 
que todavía rinden tributo á la verdad, á la honradez y al 
patriotismo. 

(La Prensa, sección Espigando, 12 marzo 1910.) 



HONRANDO AL GAIDO 



PALABRAS DE ESTRADA PALMA 



Era lógico. No podía esperarse que el 4 de noviembre 
de 1909, al cumplirse el primer año de la muerte de don 
Tomás Estrada Palma, los hombres que hoy están en el 
poder y que trataron de deshonrarlo calumniándolo en vida 
y aun después de muerto, rindieran á su memoria el tribu- 
to de respeto que merece, entre otros muchos títulos, por 
su existencia toda dedicada á la consecución de la indepen- 
decia de Cuba, por su admirable y honrada gestión como 
Delegado Revolucionario en los Estados Unidos, y porque 
fué el primer Presidente de la Eepública, de aquella Repú- 
blica en la cual simbolizó él la probidad, norma siempre de 
su contrastada existencia. 

Si esos hombres, con demostraciones de un sentimiento 
que no han experimentado, hubieran hecho alguna manifes- 
tación de hipócrita duelo, habrían sido inconsecuentes con 
sus no justificadas acusaciones, habrían desmentido éstas 
con aquélla. Y prefirieron ser tristemente consecuentes con 
sus injuriosas palabras y sus deplorables hechos, á parecer 
ante el pueblo, ni por un instante siquiera, noblemente arre- 
pentidos de haber intentado manchar un nombre limpio y 
una larga historia de absoluta honradez, de inquebrantable 
entereza y desinteresado patriotismo. 



44 Estrada Palma 

Hicieron bien. No sólo porque así adquiere mayor re- 
lieve la figura del venerable caído, sino porque esa actitud 
sirvió para confirmar la certeza de que somos más, muchos 
más los que no compartimos con ellos la nada envidiable 
satisfacción de haber sido consecuentes de ese modo. 

Hoy, segundo aniversario de la muerte del procer, y 
por motivos idénticos, tampoco los actuales gobernantes 
rendirán á la memoria del primer Presidente cubano un 
tributo de respeto. No importa. Cuantos no necesitamos del 
duelo oficial para sentir el ánimo apenado al llegar esta fe- 
cha, recordamos siempre con tristeza y con cariño al noble 
anciano cuya efigie, aunque no aparezca en ninguno de los 
nuevos sellos de correo ni en nuestra Secretaría de Estado 
(donde figura el de Roosevelt), (51) está grabada en el. 
corazón de todos los cubanos que saben honrar justamente 
á quien, excepto su dignidad, todo lo sacrificó por la patria, 
sin que jamás lucrara con sus sagrados intereses, y en la 
cual ocupó, primero que otro alguno, el más elevado pues 
to entre sus conciudadanos. 

Ese solo hecho basta para justificar la digna actitud 
de la inmensa mayoría de los estudiantes de nuestra Uni- 
versidad y del Instituto de Segunda Enseñanza. Ante la 
indiferencia oficial, negáronse á concurrir á clases el 4 de 
noviembre del pasado año. Y en este segundo aniversario 
no sólo decidieron no asistir, sino que celebrarán en el Ate- 
neo y Círculo de la Habana una velada conmemorativa. 



(51) Ya figura también allí el del primer Presidente de Cuba. El 
25 de abril del actual año 1911 apareció en los periódicos de esta ciu- 
dad, en la sección que casi todos publican con el título De Estado, un 
suelto que decía (copio de La Discusión): "El Secretario de Estado ha 
dispuesto que un retrato al óleo del inolvidable patricio don Tomás Es- 
tiada Palma, que existe en aquella Secretaría, y que estaba relegado 
á un rincón, sea colocado en el salón de espera, donde están coloca- 
dos los retratos de otros cubanos ilustres." 

Hizo bien el Sr. Manuel Sanguily en reponer el retrato de don 
Tomás en el salón de donde había sido quitado cuando fué jefe de ese 
departamento el Sr. Justo García Vélez. 



Contribución histórica 45 

También el Liceo de Regla se propone celebrar otra 
velada en homenaje á los merecimientos y virtudes del aus- 
tero patricio, (52) y yo quiero dar á conocer hoy algunos 
fragmentos de cartas que don Tomás Estrada Palma diri- 
gió á un su amigo de la Habana, cuyo nombre me reservo, 
con quien llegó á estar íntimamente compenetrado. (#) 

Esos fragmentos son un pálido reflejo de la vida que 
hizo el ilustre cubano en aquellas apartadas comarcas orien- 
tales donde fué consumándose lentamente el asesinato moral 
— así puede llamarse — comenzado desde fines de 1905 en 
su persona. En algunos de ellos hay enérgicas condenacio- 
nes ya hechas, pero que hechas por él adquieren más impor- 
tancia, y en dos parece como si se viera que al trazarlos 
vagó por sus labios una amarga sonrisa de reproche para 
los falsos amigos. En unos describe sus pocas alegrías, al 
paso que en otros dejó estampados, juntamente con las do- 
lorosas reflexiones que torturaban su cerebro, los hondos 
pesares que atenaceaban su corazón. Hay en varios frases 



(52) Se efectuó la noche del 17 de noviembre, y pronunciaron 
hermosos discursos los señores Miguel Coyula y Fernando Freyre de 
Andrade. Asistió la ilustre viuda de Estrada Palma, en compañía de 
su hija Candita. 

El Partido Conservador Nacional celebró la noche del 20, en su 
casa de Galiano 78, una velada, en honor del ex Presidente, a la cual 
concurrieron también lo, viuda é hija del noble cubano. El Dr. Enrique 
José Varona presidía, y abrió la velada con algunas palabras expre- 
sivas en recordación de los méritos y virtudes de don Tomás. El Dr. Jo- 
sé Antonio González Lanuza pronunció una bella oración, en el curso 
de la cual recordó un sucedido que le fué relatado por el Sr. Jorge Al- 
fredo Belt, ex Secretario de la Presidencia de la República, y que es 
el siguiente: Ultimado el empréstito de los $35.000,000 con los banque- 
ros Speyer y Compañía, de Nueva York, dichos señores enviaron al Pre- 
sidente un sencillo reloj de oro como regalo. El primer impulso de don 
Tomás fué devolverlo inmediatamente, lo que no hizo atendiendo á las 
observaciones de algunas personas ; mas, apenas hubo dejado la pre- 
sidencia, desde Matanzas devolvió á los señores Speyer y Compañía, 
con afectuosa carta, el regalo que jamás usó, rogándoles que acepta- 
ran la devolución y que no la tomaran á desaire. 

( * ) Ahora lo hago público : es el Ldo. Jorge Alfredo Belt, que 
fué Secretario de la Presidencia durante toda la administración de 
Estrada Palma. (Nota de la edición que de este trabajo hice, con el 
mismo título, en un folleto de 26 páginas impreso en 1910 en la casa 
editorial de los señores Rambla y Bouza). 



46 Estrada Palma 

conmovedoras por la espontaneidad y pureza del sentimien- 
to que las dicta ; en no pocos parece velar su pensamiento 
una sombra de indefinible melancolía, y todos dejan en la 
mente, al par que una sensación admirativa por la hermosa 
sencillez de ciertos períodos, la imprecisa, pero indudable 
imagen de grande é inmerecido infortunio. 

Antes de transcribirlos conviene advertir que las pa- 
labras copiadas aparecen todas en los originales que he te- 
nido á la vista, y que señalo con puntos suspensivos la su- 
presión de aquellas frases que no es conveniente publicar 
ahora. 

Siguiendo el orden cronológico, el primero de dichos 
fragmentos es de una carta fechada en Manzanillo á 22 de 
noviembre de 1906. Después de referirse en ella á las tras- 
laciones ó cesantías injustificadas de algunos empleados, 
dice: 

"Esto, aparte de lo inconcebible i humillante que resul- 
ta el hecho de que se premie con destinos públicos á hombres 
que han demostrado su carencia absoluta de moralidad i 
patriotismo, atentando contra los más sagrados intereses de 
la patria sin otro objeto que el de conseguir por la fuerza 
esos destinos." 

En otra, fechada en La Punta el 28 de marzo de 1907, 
se expresa del siguiente modo : 

"No se advierte aquí el menor reflejo del candente bu- 
llir de la política, i en este sentido me parece que me hallo 
en la más alta región de nuestro globo, adonde no llega ja- 
más el bramido de las pasiones humanas. ¡Hacía tan largos 
años que no poseía hogar, sino á hurtadillas! Por eso me 
siento como quien ha dejado una inmensa carga á la entra- 
da del sa7ituario de la familia i, libre de peso abrumador, se 



Contribución histórica 47 

endereza i se icrgiie, palpando incrédulo la hermosa reali- 
dad de la independencia en la vida privada." 

Otra carta, la más extensa de todas, empezada el 29 de 
agosto de 1907 en la finca La Punta y continuada en me- 
ses sucesivos con distintas fechas, principia así: 

"El día primero del corriente mes, comencé á escribir- 
le en estos términos: "Temo que esta carta que principio 
ahora corra la misma suerte que otras dos anteriores, nun- 
ca terminadas. No es pereza, no es indolencia, es algo así 
como una especie de mental desgano. En verdad son tan du- 
ras las condiciones á que veo sometida mi familia i es tan 
serio mi problema económico, que necesito emplear todo el 
esfuerzo de una voluntad firme para no rendirme en la lu- 
cha que estoi obligado á sostener con las dificultades de la 
desfavorable situación que, sin poderlo prever, me aguarda- 
ba en los últimos años de mi vida". — Hasta aquí llegué en- 
tonces i ahí quedé. Entre tanto, ha pasado lo que pudiera 
ser calificado de flaqueza moral, he recobrado mi habitual se- 
renidad de espíritu i me encuentro en aptitud de cumplir 
con el grato deber de escribir á los pocos, mui pocos amigos 
que, al contacto con la maravillosa piedra de toque del cam- 
bio de fortuna, han probado poseer, á semejanza del oro 
fino de superior calidad, la mayor pureza en el sentimiento 
de amistad, sincera i leal. 

"No entraré en detalles sobre las circunstancias combi- 
nadas que, en estos últimos tres meses, conspiraron contra 
la tranquilidad de mi espíritu. Bastará decirle que... he vis- 
to con angustia disminuir rápidamente los únicos fondos 
con que he contado, los procedentes de la venta de mi casa 
de Central Valley, pues por no haber demanda para el ga- 
nado he tenido que ir echando mano de ese dinero para veri- 
ficar las obras i trabajos de carácter ineludible en esta fin- 



48 Estrada Palma 

ca, tan largo tiempo descuidada; por ejemplo, la construc- 
ción de una pequeña casa de teja, que con la vieja de paja 
que encontré sirviera de alojamiento á todos nosotros". 

Agosto 31. 
"Mi familia, no obstante lo brusco del cambio sufrido, 
las privaciones que experimenta i las incomodidades i mo- 
lestias que tiene que soportar, de las cuales no es la mayor 
la que ocasiona la plaga de mosquitos i jejenes que, por lo 
general de noche, á veces de día, nos asedia casi diariamen- 
te, á pesar, digo, de tales contrariedades se muestra inalte- 
rable en la condición de carácter de cada cual, habiendo to- 
dos aceptado la nueva situación de buena voluntad, hasta 
el punto de parecer que ninguno echa menos absolutamente 
aquellas comodidades del pasado bienestar que siempre dis- 
frutaron" . 

Septiembre 1. 

"Por mi parte, si no fueran los temores que me ocasio- 
na el problema pecuniario i el ver privados á mi esposa é 
liijos hasta de aquellas simples comodidades de una modes- 
ta posición, aseguro á Vd. que consideraría realizadas las 
aspiraciones de toda mi vida. Aun así, ningún placer es su- 
perior al que experimento al servir, en el almuerzo ó la 
comida, los hermosos melones de agua ó de Castilla que he- 
mos cogido por la mañana Carlos, Rafael i yo, del melonar 
que plantamos nosotros mismos, ni hai tampoco anones más 
sabrosos para mi, que los que empiezan á dar las matas que 
desde La Habana envié hace cuatro años. 

"Mi correspondencia ha disminuido considerablemen- 
te, no sólo porque yo no me cuido de cultivarla, sino tam- 
bién porque ya de nada puedo servir á los que en otro tiem- 
po tenían interés en demostrarme su amistad. 



Contribución histórica 49 

"Ignoro por completo el estado del país, á no ser en 
aquello que me toca mui de cerca, como es la paralización en 
negocios de ganado. Mis hijos, i aun Veva, leen los periódi- 
cos que llegan hasta aquí, i suelen darme á conocer algunas 
noticias sensacionales, que no me sorprenden por conside- 
rar los hechos á que se refieren las consecuencias forzosas 
de las premisas sentadas, siendo preciso admitir que la 
Lógica es en el orden moral tan exacta é inmutable en sus 
leyes, como las Matemáticas lo son en el orden físico." 

Septiembre 12. 

..."he tenido que vender á plazo i por menos precio el 
{mico ganado macho del potrero en condición de ser vendi- 
do este año, esperando así hacer el dinero que necesito, has- 
ta que pueda sacar á mediados del año entrante otro lote 
de ganado; que necesito, digo, para atender al sostenimien- 
to de mi familia i á los gastos precisos de reparación i me- 
jora de esta finca, pues una previsora prudencia me aconse- 
ja poner todo empeño en conservar los $2,300 que escasa- 
mente me restan del producto en venta de la propiedad de 
Central Valley, para el caso posible de que vuelva Cuba á 
caer en la anarquía i me vea obligado á buscar en tierra ex- 
tranjera tranquilidad de espíritu para mi familia i para, 
mí. Para el caso posible, repito, porque si el Gobierno de 
Washington insiste en llevar á cabo el plan político inicia- 
do con esta segunda intervención, tan diferente de la pri- 
mera — plan político que, si bien aparece honrado en la su- 
perficie, no es moral en el fondo — lógicamente ha de su- 
ponerse que está decidido á dejar en breve plazo el país en 
poder de un gobierno cubano, restablecida la República 
con todos sus organismos constitucionales i los fueros de 
una nación independiente i soberana. Corto aquí el pe- 
ríodo, porque he ido tal vez más allá de lo que debía, se- 

5 



50 Estrada Palma 

gún mi propósito de no desplegar mis labios para emitir 
juicio alguno en que se advierta el menor asomo de pen- 
samiento político. " 

Octubre 3. 
"Cuando veo á mi esposa obligada á levantarse mui 
temprano para preparar el café de la familia..., cuando 
veo á mis hijas haciendo todo el servicio interior de la ca- 
sa, incluso el de barrer y baldear los suelos, cuando con- 
sidero que cubanos de mui mediana posición sostienen sus 
hijos en colegios dentro ó fuera de la isla i que á mí no me 
es posible hacerlo, teniendo que conservar á mi lado á mis 
dos muchachos menores por falta de medios con que man- 
darlos á recibir una educación profesional por modesta 
que sea, cuando contemplo todo esto, me pregunto: ¿Qué 
delito he cometido, ó cuál es el pecado, en castigo del cual, 
á pesar de haber trabajado toda mi vida, me encuentro al 
cabo de ella, al encorvar el peso de los años mi cuerpo sobre 
el sepulcro, me encuentro, digo, en tan precaria i difícil 
situación?" 



Y en otra carta, escrita el 5 de julio de 1908 también 
en La Punta, al referirse á cierta cuestión de límites de sus 
posesiones en el distrito ó barrio de Yara, dice : 

"La visita que hice en Enero á estas propiedades me 
sirvió para darme cuenta, de los abusos que, respecto de 
ellas, se habían cometido durante los treinta años que per- 
manecieron embargadas por el Gobierno español i aun des- 
pués, mientras continué residiendo en los E.E. Ü.U., ó es- 
tuve al frente del Gobierno de la República, cuyas atencio- 
nes i responsabilidades me hicieron descuidar mis propios 



Contribución histórica 51 

intereses. Me sirvió también para conocer la índole i las 
pretensiones ele la mayor parte de los que, desde la última 
guerra de independencia, están viviendo en mis terrenos... 
sin ningún lazo que los haya ligado conmigo, no conocién- 
dome personalmente i procediendo bajo la influencia de sus 
jefes políticos, quienes los han alentado en la idea de que... 
los sitios que ocupan los... podrían poseer gratis por los 
servicios que hubieran prestado á la guerra." 

" ¿O será que llega á tal grado la influencia de una po- 
lítica aviesa i el odio de los políticos que, á un ciudadano 
que ha sacrificado sus intereses una i otra vez en aras de la 
patria, se pretenda despojarlo de lo que legítimamente le 
corresponde, con el fin de ganar adeptos ó de asegurar el 
concurso de los que lo son?" 

"Vino luego la Revolución de Yara i fueron embarga- 
dos todos mis bienes, siendo yo el cubano único á quien no 
se los devolvieron los españoles, porque me exigían como 
condición previa que me adhiriese al pacto del Zanjón ó 
que regresara á la isla, i yo no estuve nunca dispuesto á. 
aceptar semejantes términos, pues me parecía indecoroso 
que, habiendo caído prisionero siendo Presidente de nues- 
tro Gobierno Revolucionario, volviera, por razón de intere- 
ses materiales, á someterme al Gobierno de España. Prefe- 
rí, por tanto, sufrir todas las vicisitudes y trabajos de la 
emigración, conservando enarbolada la bandera de la inde- 
pendencia." 

Igual entereza demostró en 1906, cuando la incalifica- 
ble revuelta de agosto, terminada con la segunda interven- 
ción norteamericana. El Presidente Estrada Palma, insta- 
do á consentir en un pacto que estimaba no sólo funesto pa- 



52 Estrada Palma 

ra el país porque abría la puerta á nuevos movimientos ar- 
mados, sino lesivo á su dignidad de hombre y de gobernante, 
prefirió, antes que admitir los términos de ese pacto, dejar 
su elevado cargo. (53) 

Le parecía indecoroso quedar en la presidencia de la 



(53) De su resolución es buena prueba la extensa carta que es- 
cribió á un amigo suyo de esta ciudad, fecbada en Matanzas el 10 de 
octubre de 1906, de la cual envió copia al Sr. Judas Martínezmoles en 
12 de noviembre del mismo año. Este señor la publicó en El Combate 
de Sancti Spiritus ; de allí la tomó y la reprodujo el Diario de la Ma- 
rina en su edición de la mañana del 6 de noviembre de 1907, y en las 
páginas 12-15 del Informe de la Administración Provisional,... por 
Charles E. Magoon (Habana, 1908), aparece transcripta como la pu- 
blicaron los periódicos. He obtenido que me mostrase el original la per- 
sona que lo posee (cuyo nombre no estoy autorizado para estampar 
aquí), y de él copio este párrafo: 

"La solución de pacto con los alzados en armas era la peor en que 
pudiera pensarse. Aun suponiendo que los distintos jefes rebeldes i los 
directores é instigadores del movimiento llegaran á un acuerdo entre 
sí, i que se convinieran con el Gobierno las bases fundamentales para, 
poner término á la contienda, los problemas secundarios que se origi- 
narían después, serían tantos i tan difíciles de resolver, debilitada, si 
no perdida, la fuerza moral del Poder legítimo i sin otra autoridad que 
dirimiese las diferencias, serían tantos i tan difíciles, repito, esos pro- 
blemas, que darian lugar a que el país se mantuviera por muchos me- 
ses en medio de una constante agitación, de efectos tan perniciosos co- 
mo los de la guerra misma. Desde el instante de tratar el Gobierno con 
los rebeldes, se colocaba en una pendiente de concesiones intermina- 
bles, iniciaba la era de sucesivas insurrecciones i hacía que viniese a 
descansar sobre base deleznable la estabilidad de los gobiernos futuros. 
Jamas podia yo consentir en ser cómplice en tan grandes males, a 
cambio de seguir ocupando la Presidencia de la República, despresti- 
giada, humillada por las imposiciones de la insurrección, i en condi- 
ciones imposibles de prestar á mi patria desde ese puesto los servicios 
que mis nobles, desinteresadas aspiraciones hubieran deseado." 

Y si aun eso no bastare para probar su decisión de no aceptar 
pacto alguno mientras los rebeldes estuvieran con las armas en la 
mano, léase esta carta inédita — que copio textualmente del borrador 
que conservo, escrito con lápiz por el propio don Tomás — dirigida en 
aquel memorable mes de septiembre de 1906 á Juan Manuel Galdós, 
de Cienfuegos : 

"Mi estim. amigo : — 

"Pensé telegrafiar lo que digo a cont., mas confirmo que Gral. Ma- 
rio Menocal, aunque identificado con mi resolución de no hacer conce- 
siones ni entrar en pacto de ninguna clase con los rebeldes, quiere en- 
sayar la persuasión por medio de los veteranos, con el fin de que aque- 
llos depongan las armas.- — Al efecto, ha enviado comisiones a las pro- 
vincias perturbadas, para que, como primer paso, se abstengan los re- 
beldes de realizar ningún acto de hostilidad, suspendiendo también las 
fuerzas del Gobierno las operaciones en la respectiva zona. 

"Poco o nada espero de las gestiones de Menocal, pero he creido 
prudente dejarlo que haga el ensayo. — Entretanto, sigo preparándome 



Contribución histórica 53 

República — como se le propuso repetidas veces — ,porque ha- 
biendo sido proclamado con aquellos Senadores y Represen- 
tantes cuya elección fué declarada fraudulenta por los comi- 
sionados norteamericanos llamados de la paz, su rectitud de 
principios no le permitía aceptar que para él fuese legal lo 
que para sus amigos se declaraba ilegal. No creyó compatible 
con su honra la admisión, en su Consejo de Secretarios, de 
algunas de las personas que le habían injuriado cruel é 
injustamente ; y habría tenido que nombrarlas si se hubiera 
sometido, en razón de los intereses materiales representados 
por la dotación presidencial, á las exigencias de los hombres 
á que se refiere en el primer fragmento transcripto de su 
carta fechada en Manzanillo el 22 de noviembre de 1906. 
Éstos tuvieron entonces como ministros plenipotenciarios 
á los señores William II. Taft y Robert Bacon, quienes oye- 
ron á Estrada Palma, puesto en pie al conocer tales propo- 
siciones, contestarles en los términos siguientes : "Yo he 
sacrificado por Cuba mis mejores años, toda mi vida; mi 
fortuna y el bienestar de mi familia, pero mi dignidad no 
la sacrifico por nadie ni por nada. Presentaré al Congreso 
la renuncir de mi cargo". Parecida respuesta dio al Presi- 
dente Roosevelt cuando éste, por conducto de los comisio- 
nados, insistió en que continuara al frente del Gobier- 
no. < 54 > 



para la guerra a fin de hacerla con la mayor actividad posible. — Ten- 
go plena confianza en U. i Valle, (*) patriotas de igual temple de al- 
ma, a quienes reitero mi cariño i gratitud. — Palma." 

En dicho borrador aparecen también estas palabras de un párrafo 
no terminado : "Contesto por carta su telegrama. Gobierno firme en su 
resolución de no" ... 



(*) El Teniente Coronel de la Guardia Rural Sr. José Miguel 
Valle, declarado cesante dos días después de restaurada la República, 
según decreto número 30, de 30 de enero de 1909, publicado en la Ga- 
ceta del 2 de febrero. 

(54) Véase en el apéndice H la respuesta que al Presidente 
Roosevelt dio el Sr. Estrada Palma, por conducto de los comisionados 
norteamericanos, cuando aquél volvió á instarle para que continuase 
al frente del Gobierno de Cuba. 



54 Estrada Palma 

Y así como después de la paz de 1878 prefirió sufrir 
todas las vicisitudes y los trabajos de la emigración, á some- 
terse á lo que le parecía indecoroso, en 1906 optó asimismo 
por soportar, con estoica resignación, todas las privaciones, 
dificultades, zozobras y sinsabores de su voluntario confina- 
miento en las soledades de La Punta, antes que acceder á 
lo que consideraba indigno. 

Y puro — él, que había palpado tantas impurezas — . 
íntegro — él, que vio flaquear y arrastrarse á tantos movidos 
por la ambición — , y pobre — él, que había manejado tantos 
millones de su pueblo — , fué á morir en casa amiga, pero 
en lecho ajeno, el 4 de noviembre de 1908. 

(La Discusión, 4 noviembre 1910.) 



LA VELADA DE LOS ESTUDIANTES 



Hermoso homenaje á Estrada Palma en el Ateneo 



Los estudiantes de nuestra Universidad Nacional han 
dado una buena lección á nuestros grandes hombres de hoy, 
y han dado, además, un saludable y levantado ejemplo de 
patriotismo honrando la memoria de aquel varón íntegro 
que se llamó Tomás Estrada Palma, organizando y efec- 
tuando brillantemente en la noche de anteayer — al cumplir- 
se dos años de la muerte del ilustre bayamés — una hermo- 
sa velada conmemorativa en los salones del Ateneo y Círcu- 
lo de la Habana, solicitados por ellos y cedidos gustosa- 
mente por la Directiva. 

El gran salón de actos del Ateneo estaba colmado por 
una concurrencia en la que había representaciones de to- 
das las clases sociales, figurando numerosas señoras y seño- 
ritas y, sobre todo, estudiantes. Entre otras personas re- 
cordamos al señor Alcalde Municipal, doctor Julio de Cár- 
denas, su señora é hijas, una de las cuales patrocinó el ho- 
menaje ; licenciado Jorge Alfredo Belt y señora, licencia- 
do Carlos Párraga y una de sus hijas, doctor Celio Kodrí- 
guez Lendián y señora, señor Fernando Pigueredo Soca- 
rras, licenciado Manuel M. Coronado, doctor Kicardo Sara- 
basa, doctor Guillermo Domínguez Roldan, doctor Adolfo 
Ñuño, doctor Gastón A. Cuadrado, doctor Julio Villoldo, 
licenciado Antonio Ecay, señor Mario Guiral Moreno, doc- 



56 Estrada Palma 

tor Adolfo Aragón, licenciado Ignacio de Cardona, señor 
Max Enríquez Ureña, redactor de La Ludia, señor José 
Conangla, redactor de Cuba. 

Un gran óleo de D. Tomás Estrada Palma, ornado con 
una bandera cubana, de seda, sujeta con negro crespón, 
pendía del lienzo de pared junto al que se había colocado 
la mesa presidencial, y frente á ésta se hallaba la tribuna. 

A las nueve en punto resonaron en aquella casa cuba- 
na los acordes del Himno de Bayamo — primer número del 
programa. — ejecutado por la Banda Municipal enviada por 
nuestro Alcalde, y dio comienzo la velada, abriéndola con 
algunas palabras, inspiradas y vehementes, el joven señor 
Julio Ortiz Casanova, que presidía. 

Enalteció las virtudes del desaparecido primer Presi- 
dente de Cuba; enumeró los títulos que le hacían y le lia- 
rán siempre merecedor del respeto y la consideración de 
sus compatriotas, y terminó, en período brillante que fué 
calurosamente aplaudido, esbozando el plan de la juventud 
universitaria, que se propone iniciar la subscripción popu- 
lar para erigir un monumento que perpetúe la memoria de 
don Tomás Estrada Palma. 

Comenzarán la colecta entre los propios estudiantes, 
después acudirán á sus profesores, y por último pedirán 
su óbolo á todos los cubanos, obligados, dijo, á contribuirf 
por decoro nacional, á esa obra noble de gratitud, de res- 
peto y de veneración. (55) 

Cuando terminó, la Banda Municipal cumplió el ter- 
cer número del programa. Después fué concedida la pala- 
bra al joven estudiante Carlos Manuel de la Cruz, hijo del 
inolvidable escritor que tan querido fué en esta casa y de 
todos sus compañeros de letras. 



(55) En el apéndice I está el discurso del Sr. Ortiz Casanova, 
publicado ahora por vez primera. 



Contribución histórica 57 

Este joven, en quien por su abolengo ciframos buenas 
esperanzas, y cuyo padre — Secretario que fué de la Delega- 
ción confiada á Estrada Palma en los Estados Unidos — le 
enseñó á apreciar las virtudes y los méritos de éste, leyó, 
emocionado, el interesante trabajo histórico que damos á 
continuación de estas notas. (56) 

El joven Cruz, al descender de la tribuna, vio premia- 
da su meritoria labor con una entusiástica salva de aplau- 
sos. 

La Banda Municipal nos hizo escuchar las notas del 
magnífico Offcrtoire, de Batiste, y cuando hubo termina- 
do, el señor Ortiz Casanova concedió la palabra á un joven 
cuyo nombre no figuraba en el programa de la velada. Hi- 
zo bien; porque cuantos asistimos anteanoche al Ateneo 
salimos convencidos de que contamos, de hoy más, con un 
joven de grandes dotes oratorias, que promete y dará de 
seguro, si continúa metódicamente ejercitando sus facul- 
tades, días de gloria á la tribuna cubana. 

Se nombra Lucilo de la Peña, parece tener de 20 á 2-4 
años, (57) y es hijo de acomodada familia del pueblo de 
Artemisa en la provincia de Pinar del Río. Es un vueltaba- 
jero más que honrará á la azotada región occidental. 

Sabedor de que sus compañeros de estudios organiza- 
ban esa velada, vino desde Artemisa á la Habana sin el 
objeto — así dijo — de tomar parte en la misma, por no es- 
tar convenientemente preparado para ello. Pero aun así, 
su discurso, por lo conceptuoso de la forma, por la perfec- 
ta dicción, por la brillantez y galanura de sus inspirados 
párrafos — acaso un tanto recargados de símiles — y por la 
elegancia y oportunidad del gesto con que marcó sus pe- 



(56) Lo reprodujo el diario Cuba en su edición de la tarde del 7 
de noviembre, y aparece aquí en el apéndice J. 

(57) No tenía más que diez y ocho años y cursa estudios en las 
escuelas de Filosofía y Letras y Derecho. 



58 Estrada Palma 

ríodos más salientes, fué un buen discurso, un bello dis- 
curso con el cual ha echado — así lo reconocían todos — el 
primero y firme asiento de su reputación oratoria. 

Comenzó diciendo que sólo su acendrado amor á la 
memoria de Estrada Palma y su respeto y veneración por 
todas nuestras grandes figuras, le habían impulsado "á 
abandonar su terruño de Artemisa" para trasladarse á es- 
ta capital y concurrir al homenaje organizado por sus com- 
pañeros, y que al igual que éstos se sentía orgulloso del 
éxito del mismo, demostrativo de que poco á poco se iba 
haciendo justicia á los manes del patricio muerto casi en 
la miseria porque fué honrado. Que la juventud está lla- 
mada á recoger y á condensar todos los latidos del alma na- 
cional, y que él, cumpliendo con su deber, estaba siempre 
dispuesto, como lo hacía en aquel momento, á cooperar con 
todas sus energías, si no grandes, desarrolladas al calor de 
un sentimiento que parecía aletargado ó perdido en muchos 
pechos: el patriotismo. Pero no el patriotismo de los que 
usurpan ese nombre para alzarse y después olvidar á los 
que fueron candidos creyéndoles, ni el patriotismo exalta- 
do é irreflexivo que pone la tea en las manos de los que lo 
invocan tal vez sin conocerlo bien, sino el patriotismo de 
los que quieren para la patria días de paz, de bienestar, de 
riqueza, de dignificación nacional á la luz de la enseñanza, 
de la cultura popular y del imperio de la ley ; días próspe- 
ros como aquellos del período presidencial desempeñado 
por el hombre virtuoso que supo dar al mundo el espec- 
táculo de un pueblo, recién nacido á la vida de la libertad, 
llegado á la más alta cima del progreso porque lo llevó por 
las sendas de la probidad, de la justicia, del derecho... 

En inspirados versos cantó á la bandera cubana, que 
dijo estaba necesitada de 

"menos egoísmo, más amor y más idea..." 



Contribución histórica 59 

El joven Peña, al descender de la tribuna, fué objeto 
de una ovación que duró varios minutos. (5S) 

Seguidamente, después de otra pieza musical, el señor 
Ortiz Casanova dijo que á petición de varias personas iba 
á recitar el joven Gustavo Sánchez Galarraga una poesía 
alusiva al acto. 

A continuación de esta reseña damos esa sentida poe- 
sía, que su autor recitó correctísimamente, valiéndole nu- 
merosas felicitaciones y grandes aplausos. (59) 

El señor Sánchez Galarraga promete mucho, y si per- 
severa y estudia también honrará al Parnaso cubano. 

Subió á la tribuna el inteligente joven José Enri- 
que Montoro, que pronunció uno de sus mejores discursos. 
Ensalzó las cualidades que adornaron á Estrada Palma, 
é hizo hincapié en la característica de su administración: 
la honradez, así como también se contrajo al portentoso 
desarrollo que adquirió la riqueza de Cuba durante su pe- 
riodo presidencial. 

Se extendió en consideraciones sobre los hechos prin- 
cipales de la vida de D. Tomás, refiriéndose, á ocasiones, al 
sustancioso trabajo de su compañero el señor Cruz, y dijo 
que todos los cubanos debían honrar la memoria de las 
grandes figuras patrias, sin distinción de matiz político. 

Que la juventud universitaria, con el homenaje de esa 
noche, cumplía con el deber, que otros parecían olvidar, de 
rendir tributo merecido de consideración á la memoria de 
Estrada Palma, y que los estudiantes agradecían á todos 
los concurrentes al acto su presencia en el mismo, alentado- 
ra y reveladora de que cada día son más numerosos los que 



(58) Su discurso, no publicado hasta hoy, véase en el apéndice K. 

(59) Los versos del Sr. Sánchez Galarraga no sólo fueron publi- 
cados ese día en La Discusión, aunque defectuosamente, sino que ya 
lo habían sido en Cuba, edición de la mañana del 4, donde no están los 
que agTegó al recitarlos pocas horas después. Léanse aquí en el apén- 
dice L. 



60 Estrada Palma 

honran la memoria del patriota, del íntegro, del probo pri- 
mer Presidente fundador de la nacionalidad cubana. 

Fué aplaudidísimo. (60) 

Terminó la velada á los sones de la Marcha Aniversa- 
rio, de Saenger. 

En suma: el homenaje fué digno del insigne cubano 
que murió en Santiago de Cuba el 4 de noviembre de 1908, 
y fué un éxito por la concurrencia, por la seriedad que su- 
pieron imprimir al acto los jóvenes organizadores, á quie- 
nes La Discusión, diario cubano, felicita calurosamente por 
el éxito de la velada y por la actitud levantada que asumie- 
ron ante la apatía de los elementos oficiales. 

(La Discusión, 6 noviembre 1910.) 



(60) Véase el discurso del Sr. José E. Montoro, aun no publi- 
cado, en el apéndice LL. 



HONRANDO A DON TOMAS ESTRADA PALMA 



Inauguración de la primera estatua 
del primer Presidente de Guba 

El hermoso ado cívico de antier en Gárdenas 

La culta ciudad de Cárdenas ha solemnizado antier la 
memorable fecha del 20 de mayo con la inauguración de la 
estatua del gran patriota y ejemplar ciudadano que se lla- 
mó don Tomás Estrada Palma, estatua en bronce debida al 
escultor italiano Nicoli. 

Al noble pueblo cardenense le cabe la gloria de ser el 
primero que erige un monumento al primer Presidente de 
Cuba, inaugurándolo en fecha tan señalada como el 20 de 
mayo, y honrando así, al mismo tiempo que la inolvidable 
efemérides, la memoria — cada vez más alta — del patricio 
desaparecido. 

A las doce del día, es decir, á la misma hora en que se 
cumplían nueve años de haber tomado posesión don Tomás 
de la presidencia de la República ; á la misma hora en que 
en el Palacio Presidencial recibía Estrada Palma, de manos 
del General Wood, el Gobierno de Cuba y ascendía en el 
mástil de la vieja residencia de los Gobernadores españoles 
la bandera de la estrella solitaria, el señor Alberto de Ro- 
jas, Alcalde Municipal de Cárdenas, descorría el velo de 



62 Estrada Palma 

la primera estatua que eu Cuba se levanta, por el patrio- 
tismo de los cardenenses, al que fué primer Jefe del Esta- 
do cubano. 

Cárdenas, al honrarlo, se honra á sí misma ; y al pro- 
pio tiempo que sus nobles hijos dan á todos los cubanos, 
con ese acto, un levantado ejemplo de cultura cívica, de 
"como se honra la memoria de los grandes hombres", se 
sienten legítimamente orgullosos de que su bella ciudad 
sea la primera que ha erigido estatuas á Colón y á Estrada 
Palma. 

Antes de ser ésta descubierta subió á la tribuna el niño 
Osear Ugarriza y Carrera, de 13 años de edad y alumno de 
nuestro amigo y compañero señor Miguel Martínez Méndez 
en el aula número 1 de la escuela pública número 8. Ese 
niño pronunció una corta oración, hermosa en el fondo y 
en la forma. Profundamente emocionado, dijo que la hon- 
ra era demasiado grande para sus años y sus conocimientos, 
pero que teniendo en cuenta "la atención que don Tomás 
dedicaba á la enseñanza en general — y especialmente á las 
escuelas" — , como tributo de los niños de esas escuelas pú- 
blicas hablaba él en nombre de ellos para ensalzar al hombre 
que, á más de haber sido prototipo de honradez, espejo de 
virtudes públicas y privadas y primer Presidente de Cuba, 
por cuya independencia luchó toda su vida, había sido men- 
tor de la niñez y había muerto casi pobre después de haber 
manejado sus manos montañas de oro. 

Hizo una corta y exacta pintura de la vida del cubano 
insigne que siendo "antiesclavista decidido" — éstas fueron 
exactamente sus palabras — "trató á los negros como igua- 
les suyos". 

El niño Ugarriza, al bajar de la tribuna, fué calurosa- 
mente aplaudido por la incontable concurrencia; y este pe- 
riódico felicita con toda cordialidad al profesor señor Mar- 



Contribución histórica 63 

tínez, hijo de nuestro corresponsal en Cárdenas, por el éxi- 
to de su discípulo que tan bien le recomienda. 

Inmediatamente, y conforme al programa acordado, el 
Alcalde señor Rojas descorrió el velo que cubría la esta- 
tua, cuyo pedestal exornaba una gran corona de laurel. 

Sonaron los acordes del Himno de Bayamo, escuchado 
por los concurrentes con respeto ; y, vibrando aún sus últi- 
mas notas, un ¡ viva Estrada Palma ¡—contestado por miles 
de voces — sacudió cual descarga eléctrica á la muchedum- 
bre congregada en los antiguos terrenos del parque Spríu, 
hoy Estrada Palma, subiendo entonces á la tribuna, entre 
aclamaciones asordacloras, el doctor Alfredo González Be- 
nard, Representante conservador por la provincia matan- 
cera. 

Habló poco, pero con fuego, con verdadero sentimiento. 
Sus vehementes palabras conmovieron á los circunstantes, 
cuyos aplausos interrumpían con frecuencia su brillante 
discurso. Dijo que la fiesta que se celebraba no era fiesta de 
partido alguno, sino manifestación general del pueblo car- 
denense, que sin distinción de matices políticos cooperaba 
al esplendor de la misma con su presencia, como había ya 
contribuido y seguiría contribuyendo á cubrir espontánea- 
mente el costo de la obra, debida á la iniciativa y á los em- 
peños constantes del popular y querido concejal Enrique 
Vilá Roig. Que ésa era no ya una fiesta del pueblo de Cár- 
denas, aun cuando sólo cardenenses hayan contribuido á 
levantar la estatua, sino testimonio público, en una solem- 
nidad patriótica, del general sentir de los cubanos conscien- 
tes, pues ninguno de éstos podía olvidar á aquel patricio 
que supo imprimir á su administración el sello de su carác- 
ter: la probidad, y que supo conducir á la patria por los 
senderos del deber, de la virtud, del honor... 

Que todos los cubanos de hoy debieran inspirar sus ac- 



64 Estrada Palma 

tos en los de aquél cuya efigie acababa de descubrirse; y 
dirigiéndose á los niños les exhortó á amar, á venerar la 
memoria del que fué primer Presidente de Cuba, no sólo 
por haberlo sido, sino porque su vida de sacrificios y de vir- 
tud le hacían modelo de ciudadanos, y porque gran parte 
de ella la dedicó al magisterio, á la noble y difícil empresa 
de inculcar á los niños el sentimiento patrio, el que forma 
ciudadanos... 

Frenéticamente aplaudido al terminar su vibrante dis- 
curso, no descendió el doctor González Benard de la tribuna 
sin antes dar lectura á numerosos telegramas recibidos de 
varias partes, entre ellos uno que la ilustre viuda de Es- 
trada Palma dirigió desde Nueva York al señor Vilá Roig, 
el cual dice así: "Saludo hoy fecha gloriosa al noble, digno 
y fiel pueblo cardenense y estoy con él en espíritu en acto 
solemne descubrirse estatua de mi esposo", al que contestó 
el señor Vilá Roig en estos términos: "Descubierta gran so- 
lemnidad entusiasmo presencia su hijo José, estatua don- 
Tomás. Cárdenas enorgullécese ser primera población in- 
mortaliza memoria Presidente fundador. Felicítale á usted 
é hijos y envióle respetuoso saludo". 

Otro telegrama, del doctor Domingo Méndez Capote, 
ex Vicepresidente de la República, uniéndose al "acto no- 
ble reivindicación merecida hombre inmaculado á quien la 
Historia hará pronto justicia cumplida" ; otro, del señor 
Hernández Fales, Presidente honorario del Partido Conser- 
vador en Caibarién, diciendo: "Conservadores esta villa 
se descubren ante recuerdo glorioso inolvidable Tomás Es- 
trada Palma y felicitan ése, nombre pueblo por hermoso y 
■patriótico acto, cuya trascendencia recogerá la Historia. 
¡Loor al pueblo que sabe honrar sus grandes hombres!"; y 
otro, del señor Hernández Portal, Presidente del Partido 
Independiente de Color en Caibarién, rogando al Alcalde 



Contribución histórica 65 

de Cárdenas que felicite á la Comisión del monumento eu 
nombre de aquél, por la feliz terminación de tan bello pro- 
pósito, añadiendo esto: "Cubanos, sin distinción partido, 
debemos estar satisfechos iniciativas ese noble pueblo glo- 
rificando nuestros mártires. Así liaremos patria". 

Bajó el doctor González Benard de la tribuna, y el 
pueblo pidió que á ella subiese Manuel José Estrada Pal- 
ma, primogénito de don Tomás. Complació al pueblo; y si 
la emoción que embargaba al joven hijo del eminente cuba- 
no le permitió sólo pronunciar pocas y sentidísimas pala- 
bras, en nombre de todos los suyos, para dar las gracias á 
cuantos así glorificaban el nombre de su padre, esas pala- 
bras fueron la expresión indescriptible de vivísimo agra- 
decimiento, de las intensas emociones de un hijo que apre- 
cia en todo su valor el homenaje rendido á la memoria de 
su padre calumniado. 

Asistieron al sencillo y hermoso acto la señora Mabel 
Jacobs, esposa de Manuel José Estrada Palma, el Ldo. Jor- 
ge Alfredo Belt, Secretario que fué de la Presidencia de la 
República, y su sobrino el señor Gustavo Valls ; el señor 
Francisco J. Larrieu, Presidente del Ayuntamiento de 
Cárdenas, y casi todos los concejales, entre ellos los miem- 
bros de la Comisión de la estatua, señores Enrique 
Vilá Roig, José Altuna y Juan Gregorio Viñas ; gran nú- 
mero de señoras y señoritas, representación escogidísima de 
la mejor sociedad cardenense: María Arguelles de Rojas, 
María Luisa Ordoqui de Vilá, Ernestina Gou viuda de 
Cárdenas, Virgilia y Edilia Neyra, Terina Reynaldos, Ana 
Luisa Castro, Georgina Cazimajou, Nena Castro... y los se- 
ñores doctor José María Verdeja, Ldo. Ernesto de Castro 
Lajonchére, doctor Santiago Verdeja, Juan Male Méndez, 
los hermanos Miguel y Rafael Martínez Méndez, Francisco 
Ramírez, Carlos Busquet; Sres. Yera, Vila, Moreno Sola- 



66 Estrada Palma 

no. Posada, Pinera, Díaz Dulzaides y otros, en representa- 
ción de las Logias Cárdenas y Perseverancia; José Albis- 
tur, representando á los conservadores de Bolondrón, Ra- 
món Fernández á los de Rodas y Prudencio Morales á los 
del barrio del Pilar de la Habana ; niños de las escuelas pú- 
blicas y privadas, así como de los asilos San José é Indus- 
trial, quienes esparcieron flores al pie del monumento ; re- 
presentaciones de los periódicos locales, El Popular y La 
Aurora entre otros ; de Cuba y La Prensa, de la Habana, 
que enviaron, al igual que este diario, comisionados especia- 
les, y de La Lucha, que lo estaba por su corresponsal, é in- 
menso público. Todo Cárdenas estaba allí ; llenaba el exten- 
so espacio del parque, cubría las calles adyacentes y colma- 
ba los balcones y azoteas de las casas colindantes. 

La ciudad aparecía engalanada vistosamente ; y es muy 
grande la gratitud de quien esto escribe por todas las aten- 
ciones que le fueron dispensadas. 

El pueblo de Cárdenas, donde hay valiosas y no pocas 
muestras de su indiscutible patriotismo, ha añadido, con la 
inauguración de esa estatua á Estrada Palma, un timbre 
más de gloria á los muchos que ya ostenta, y da con ello 
alto ejemplo de confraternidad, una saludable enseñanza 
cívica que deben aprovechar, para rendir esos homenajes 
del bronce y ele los mármoles á nuestras grandes figuras, 
todos los ciudadanos de la República, porque los pueblos 
que no saben honrar á sus hombres ilustres son pueblos per- 
didos para la vida de la libertad. 



La estatua, que representa á don Tomás en pie y con 
una pluma en la mano derecha, se asienta sobre un pedes- 
tal de mármol blanco, que afecta la forma de un tronco de 
pirámide de base cuadrada, y ésta descansa sobre un zócalo, 



Contribución histórica 67 

formado por dos peldaños de mármol gris, en el centro de 
un macizo de césped. 

En cada una de las caras del pedestal se ve, superpues- 
ta y sujeta por cuatro tornillos de cobre, una gran lápida 
de mármol negro. La de la cara del frente dice así : 

Tomás Estrada Palma. 

1er. Presidente 

de la República de Cuba. 

Vivirá en el bronce que los hijos de Cárdenas 

le dedican para perpetuar la imagen 

del que tan digno fué de veneración. 

Vivirá en nuestros corazones, 

en el bien que hizo, en las bendiciones 

y en la paz de cltba á cuya libertad 

consagró toda su vida. 

La de la cara posterior, que da su frente al de la Casa 
Ayuntamiento, dice así : 

Mayo 20 de 1911. 

cárdenas agradecida 

erige este monumento al gran patriota. 

Debajo de ésta hay, en otra lápida más pequeña y tam- 
bién de mármol negro, la siguiente inscripción: 

fué adquirido este monumento 

por suscripción popular 

entre los vecinos de cárdenas, 

siendo Alcalde Municipal 

el Sr. Dn. Alberto Rojas y Cruzat. 

Fué encargado de la dirección 

y emplazamiento el concejal 

Sr. Dn. Enrique Vilá y Roig, 

merced á cuyos esfuerzos 

se vio terminada la obra. 

Las otras dos laterales no tienen inscripción alguna. 



68 Estrada Palma 

El monumento, que tiene una altura total de unos seis 
metros aproximadamente, ha costado $3,788.12, cuyo impor- 
te lo cubren los hijos de Cárdenas, vecinos y ausentes de la 
ciudad, por subscripción popular iniciada el 15 del actual 
con una recaudación de $897.38 y continuada en los días lo 
($492.36), 17 ($411.18), 18 ($299.05) y 19 ($264.50), dan- 
do una suma de $2,364.47. 

Para cubrir el total, garantizado al escultor por don 
Enrique Vilá y Roig (rasgo que le enaltece y demostrativo 
de su fe en los cardenenses), faltan $1,423.65, de los cuales 
se habían recogido antier, en las dos mesas habilitadas en 
los portales del Ayuntamiento para que el pueblo fuese á 
ellas á depositar libremente su óbolo, unos ciento cincuenta 
pesos desde las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde. 

¡ Qué alto habla eso en honor de los nobles hijos de Cár- 
denas ! ¡ Qué justa y bella correspondencia de todos á la 
confianza que en todos hizo uno de ellos ! 

Uno á uno, rivalizando en entusiasmo, en emulación 
hermosísima, queriendo dar todos primero, los cardenenses 
han sabido hacer honor á su buen nombre dando cada cual, 
de todo corazón, lo que ha podido ; y muchos pobres, al de- 
jar su modesta ofrenda, expresaban elocuentemente con la 
pena retratada en el semblante, más que con sus entrecor- 
tadas palabras, cuánto hubieran dado si sus recursos lle- 
gasen á lo que alcanzaba su voluntad. 

El niño Osear Ugarriza — el mismo que pocos momen- 
tos antes hablaba del integérrimo primer Presidente desde 
la tribuna—, al rendir su tributo monetario y recoger el 
documento correspondiente, entregó éste, con expresiva de- 
dicatoria, al hijo de Estrada Palma... 

Y la señora María Ignacia Mirabal de Benítez, que di- 
jo haber sido discípula de don Tomás, de cincuenta y cua- 
tro años de edad, enferma y envuelta en mantas, llegó en 



Contribución histórica 69 

coche para depositar, como lo hizo, un ramo de flores al pie 
del monumento del que había sido su maestro. 



Cárdenas puede sentirse satisfecha y los cardenenses 
pueden estar orgullosos de haber conmemorado tan digna- 
mente la inmortal fecha del 20 de mayo, descubriendo en 
ese día la efigie del varón probo é íntegro que fundó la na- 
cionalidad cubana. (61) 

(La Discusión, 22 mayo 1911.) 



(61) En el apéndice M véase el artículo que al día siguiente de 
inaugurada la estatua publicó La Lucha, factor principalísimo en la 
revuelta de 1906. 



APÉNDICES 



APÉNDICE A. 



PARTIDA DE DEFUNCIÓN 
DE DON TOMÁS ESTRADA PALMA 



"Doctor Pedro Celestino Salcedo y de Mena, Juez Munici- 
pal suplente en ejercicio de esta ciudad. 
CERTIFICO : que en la página veinte y nueve del 
libro veinte y cuatro de defunciones de este Registro civil, 
está el acta que dice : — Honorable señor don Tomás Estra- 
da Palma. — 15 — En la ciudad de Santiago de Cuba á las 
nueve y cuarenta y cinco minutos de la mañana del día seis 
de Noviembre de mil novecientos ocho, ante los señores 
Eduardo González Manet, Juez Municipal y Francisco Ortiz 
y Salazar Secretario, compareció el señor Eligió Bravo y Co- 
rreoso, natural de esta ciudad, mayor de edad, casado, pro- 
pietario y de esta vecindad ; manifestando que el Honorable 
señor don Tomás Estrada Palma, natural de Bayamo, en 
esta provincia de Oriente, de la raza blanca, de setenta y tres 
años de edad, hacendado, ex-p residen te de la República de 
Cuba, vecino de dicha ciudad de Bayamo y domiciliado acci- 
dentalmente en esta ciudad, calle alta de Sagarra, número 
diez y siete, falleció á las once y quince minutos de la noche 
del día cuatro del corriente mes en su referido domicilio, á 



74 Estrada Palma 

consecuencia de pulmonía, de lo cual daba parte como perso- 
na comisionada por la familia del finado para practicar estas 
diligencias. — En vista de esta manifestación y de la certifica- 
ción facultativa presentada, el Señor Juez Municipal dis- 
puso que se extendiese la presente acta de inscripción con- 
signándose en ella además de lo expuesto por el declarante 
y en virtud de las noticias adquiridas, las circunstancias 
siguientes. — Que el referido finado era casado con la seño- 
ra doña Genoveva Gu ardióla ; existiendo de este matrimo- 
nio seis hijos nombrados : don Manuel José, don Tomás, 
doña Candelaria, doña Luz, don Carlos y don Rafael. — 
Que era hijo legítimo de Don Andrés María Estrada y 
Oduardo y de Doña Candelaria Palma Tamayo, naturales de 
Bayanio, ya difuntos. — Que se ignora si otorgó ó no testa- 
mento. — (í::) Y que su cadáver, el cual ha sido embalsamado, 
será sepultado en el Cementerio general de esta ciudad. — 
Fueron testigos presenciales los Señores Coronel Don Fede- 
rico Pérez Carbó, natural de esta ciudad, mayor de edad, ca- 
sado, propietario, ex-gobernador Civil de esta provincia y de 
esta vecindad ; y Don Emilio Bacardí y Moreau, natural 
de esta ciudad, mayor de edad, casado, comerciante, ex-al- 
calde Municipal de esta ciudad y de esta vecindad. — Leída 
íntegramente esta acta á las personas que deben suscribirla y 
conformes se estampó en ella el sello del Juzgado y la firman 
el Señor Juez, el declarante, y los testigos y de todo ello 
como Secretario certifico. — Está el sello. — Edo. Gz. Manet. 
— Eligió Bravo. — Federico Pérez. — Emilio Bacardí. — 
Fran co - Ortiz. 

' ' Es copia conforme con su original á que me remito. Y 
para que conste donde convenga extiendo la presente certi- 
ficación en dos pliegos de papel común, á instancias de par- 



(*) Murió sin testar. 



Contribución histórica 75 

te interesada en Santiago de Cuba á veinte y tres de No- 
viembre de mil novecientos ocho. 

Dr. P. C. Salcedo Mena. Fran co - Ortiz." 

Hay un sello que dice : Juzgado Municipal 
y Registro Civil — Stgo. de Cuba. 

"Legalizado el documento que precede, por el Juzga- 
do de Primera Instancia. — Santiago de Cuba, noviembre 
veinte y tres de 1908. 

Vto. Bno. 

Gz. Manet El Secretario, 

Juez 1. a Inst. a José Rosell." 

Hay un sello que dice : Juzgado de Pri- 
mera Instancia — Stgo. de Cuba. 



APÉNDICE B. 



i LA "AVARICIA" DE DON TOMAS! 



(Publicado por La Discusión el u de febrero de 1911) 



' ' A propósito de la marcha financiera de Cuba, estable- 
ciendo comparaciones con vistas á lo que fué nuestra prime- 
ra época republicana, libre y soberana, se habla y discuten 
estas cosas en los papeles diarios, manteniéndose opiniones 
en abierta controversia y pretendiéndose por alguien tratar 
el asunto desde el justo medio. 

"No intentamos ''consumir un turno" en este debate, 
que ya viene encauzado, pues seguramente con la interven- 
ción de nuevos elementos no habría de ganar en claridad ni 
se facilitaría el camino de las conclusiones prácticas, por 
lo menos en cuanto á fijar la verdad histórica. Queremos pu- 
ra y sencillamente recoger un cargo concreto, desvanecer de 
una vez para siempre una afirmación injusta, aclarar una 
especie totalmente errónea que á diario se repite como algo 
cierto y fuera de duda: la "avaricia" del íntegro, del aus- 
tero Don Tomás Estrada Palma. Sobre este punto, exclusi- 
vamente, hemos de discurrir ahora, aportando datos serios, 
si no completamente nuevos, ciertamente desconocidos de 
la generalidad del público, que suele dejarse impresionar 



78 Estrada Palma 

con lugares comunes caprichosos, que á fuerza de circular 
como válidos acaban por cristalizar formando ya prejui- 
cios consagrados, tradicionales. Así se oye decir que Don 
Tomás atesoraba los millones, con fruición de avaro ! Sin 
embargo, aquel gobernante honorable, desde que ocupó 
nuestra primera magistratura, procedió en las materias re- 
lativas á la hacienda nacional, no con un criterio estricto 
de amontonar millones en las cajas de la República ; su 
conducta respondía al desarrollo de un plan económico per- 
fectamente preconcebido y que conocían varios de sus con- 
sejeros de Gobierno y otras personalidades con él relacio- 
nadas íntimamente y que tuvimos oportunidad de recibir 
sus confidencias en aquella época de normal y próspero de- 
senvolvimiento para la nacionalidad cubana, recién surgi- 
da en el concierto universal. Al testimonio de esos elemen- 
tos sometemos la ratificación de los informes auténticos en 
que nos basamos para rechazar la imputación de "avaro'' 
lanzada contra la figura histórica del honorable Estra- 
da Palma ! 

"El programa de vida económica, escrupulosamen- 
te arreglada, que empezó á desenvolverse en el Poder y 
que malogró la caída republicana de Agosto, iba encami- 
nado á asegurar en el Tesoro cubano un remanente que 
fuese bastante á cubrir con recursos propios, sin ape- 
lar á más empréstitos, los siguientes compromisos de la 
Nación : 

"Recoger, primero, los bonos de la revolución del 95 — 
deuda contraída por el gobierno revolucionario — , la que 
ascendía á más de dos millones. Ir comprando también los 
bonos de la deuda interior — unos once millones — de los que 
ya se hizo en tiempo de Estrada Palma la primera adquisi- 
ción por valor de un millón de pesos, por el Estado cubano, 
y luego hubo que lanzarlos al Mercado durante una admi- 



Contribución histórica 79 

nistración posterior. (:f) Realizar la magna obra del alcan- 
tarillado y pavimentación de la llábana, "con dinero de 
Cuba y de contado"- — sin forzar el crédito, de la Nación ni 
contraer nuevas deudas. Entonces se hubieran hecho las 
obras por subasta y en condiciones ventajosas para nuestro 
Tesoro, teniendo ocasión de escoger las proposiciones más 
favorables ; las de menos precio y mejores garantías. Des- 
pués se acometería la prolongación del Malecón hasta la 
Chorrera y en caso de alcanzar los recursos sobrantes, tam- 
bién las obras de defensa contra las inundaciones del 
Roque... 

" ¡ Y todo ese hermosísimo y fecundo programa se pro- 
ponía realizarlo nuestro primer Presidente, al terminar el 
segundo período de su administración, disponiendo de los 
26 millones que tenía "ahorrados" en el erario público y 
de los demás que economizara en los ejercicios fiscales ve- 
nideros ! Empleados de ese modo los referidos millones de 
dollars de la reserva del Tesoro de Cuba, en amortizar deu- 
das nacionales y realizar grandes obras de utilidad pública, 
hubiese quedado la República en próspera y envidiable 
situación financiera, sin otro empréstito pendiente que el 
concertado por la paga del Ejército, con seis ú ocho millo- 
nes en caja y siempre con la perspectiva de nuevas "reser- 
vas disponibles". 

' ' En presencia de estos datos auténticos, exactos, ¿ habrá 
todavía quien pueda tachar de avaro, con fundamento, á 
Don Tomás Estrada Palma? Vaya una "avaricia" ben- 
dita!" 



(*) La del Presidente Gómez. (Decreto núm. 474, Gaceta de 27 
mayo 1909). 



APÉNDICE C. 



PÁRRAFOS SOBRE LA LEY ELECTORAL DE 1903 



(Tomados de mensajes del Presidente Estrada Palma) 



' ' Tales pruebas de educación cívica que va adquiriendo 
el pueblo cubano, son mucho más dignas de ser altamente 
apreciadas si se tiene en cuenta lo defectuoso de la última 
Ley Electoral, que ha podido prestarse á serios abusos de 
injusticias y de fraude, por el sistema adoptado para el cen- 
so, por el reducido número de Distritos creados y por la 
exclusiva intervención y autoridad que se atribuyó á las 
Juntas en todas las operaciones del sufragio. 

"El objeto primordial de las asociaciones políticas es 
desarrollar las energías individuales con el concurso de to- 
dos, mejorar la condición de todas las clases y hacer que la 
comunidad alcance el mayor bien posible. Entre los derechos 
que está llamado á ejercer el hombre libre, el más importan- 
te es el sufragio, por ser el medio directo de encomendar á 
delegados del pueblo la realización de aquellos altos fines 
del Cuerpo Social. A este efecto es de todo punto indispen- 
sable regularizar el ejercicio del sufragio, de manera que 
sea de hecho una verdad, en vez de una farsa peligrosa por 
las funestas consecuencias que puede acarrear la adultera- 

7 



82 Estrada Palma 

ción de este derecho fundamental, personalísimo é inalie- 
nable. 

"Cuando se convoca al pueblo á los comicios debe ser 
para que cada ciudadano emita su voto libre y espontánea- 
mente, figurando este voto sin alteración en el escrutinio, y 
concurriendo con los demás emitidos y conservados de igual 
manera, á la elección de genuinos representantes de aque- 
llos que acuden á las urnas para nombrarlos. 

"Si en lugar de que sólo se cuenten los votos personal- 
mente depositados por verdaderos y legítimos electores, sir- 
ven para hacer el escrutinio y extender las actas electorales 
los votos preparados falsamente, atribuidos á votantes ima- 
ginarios, se comete así un horrendo crimen de lesa patria, 
por la usurpación que hacen unos pocos de la prerrogativa 
más esencial inherente á la Soberanía del pueblo, y por las 
graves consecuencias que en la forma de alteración del or- 
den puede ocasionar el atentado. 

"En los países cuyas instituciones descansan directa- 
mente en el voto popular, no será nunca excesivo el empeño 
que se ponga para hacer que se exprese con entera libertad 
en los comicios la voluntad de los ciudadanos, y para que se 
dé al veredicto pronunciado fiel y debido cumplimiento. Co- 
mo quiera que se falsee aquella augusta función, que ha de 
ejercerse como un derecho y desempeñarse como un deber, 
los males que la transgresión origina son muy serios y tras- 
cendentales. Por lo pronto, se pierde la fe en la eficacia del 
sufragio, alejándose los más y los mejores de las urnas, y 
quedando éstas en poder de los menos ; desacredítanse las 
instituciones, se aflojan los resortes de la estructura nacio- 
nal y se corre el riesgo de que se entronicen, alternativa- 
mente, la anarquía y la dictadura. 

"Todas estas consideraciones me las sugieren los de- 
fectos de que adolece la Ley Electoral de 25 de Diciembre, 



Contribución histórica 83 

y ellas justifican la recomendación que me permito hacer 
al Congreso en el sentido de que, con la experiencia adqui- 
rida en las últimas elecciones, se estudie cuidadosamente 
una nueva Ley sobre la materia, presidiendo en su redac- 
ción el decidido propósito de lograr que sea un hecho prác- 
tico la representación de las minorías, reconocidas por 1? 
Constitución ; de poner las votaciones á cubierto de mane- 
jos fraudulentos, de alentar y estimular á todos los ciudada- 
nos á que ejerzan la noble función del sufragio, seguros de 
estar plenamente garantido el derecho de cada cual, y de 
que ciertamente ha de salir de las urnas la expresión de la 
voluntad del pueblo". 



(Memoria... de la Cámara de Representantes, t. II, p. 71-72. Men- 
saje de 4 abril 1904.) 



"En mi Mensaje de 4 de Abril del pasado, llamé la 
atención del Congreso sobre lo defectuoso de la Ley Elec- 
toral de 25 de Diciembre de 1903, que dio lugar por sus 
notorias deficiencias, á muchos abusos, injusticias y fraudes, 
y lo que es peor aún, á que resultase incumplida, en parte, 
en la Provincia de Pinar del Kío. Me permito reiterar la 
recomendación hecha entonces de que se enmiende cuidado- 
samente la Ley, sirviendo la experiencia de práctica ilus- 
tración para hacer en ella las reformas necesarias". 



(Memoria... de la Cámara de Representantes, t. II, p. 437. Mensa- 
je de 3 abril 1905.) 



APÉNDICE D. 

DECRETOS SOBRE FUNERALES DEL PRESIDENTE 

Y CONCESIÓN DE PENSIONES 

i SU VIUDA É HIJOS MENORES 



"Decreto N.° 1065. 

Habana, 5 de Noviembre de 1908. 

"Por cuanto, ha fallecido el señor Tomás Estrada Pal- 
ma, primer Presidente que fué de la República de Cuba, y 

"Por cuanto, los meritorios y patrióticos servicios que 
prestó á su patria durante la mayor parte de su existencia, 
la cual consagró desinteresadamente en pro de las liberta- 
des y de la independencia de su país con inmaculada hon- 
radez, le hacen merecedor de la mayor consideración por 
parte del pueblo de Cuba; y 

' ' Por cuanto, la pérdida de tan excelso cubano y escla- 
recido patricio constituye una gran desgracia para la Re- 
pública de Cuba; 

"Por tanto, Yo, Charles E. Magoon, en uso de las fa- 
cultades que me están conferidas como Gobernador Provi- 
sional de Cuba, por el presente 

Resuelvo : 

"I. Se declaran días de luto nacional aquellos du- 
rante los cuales esté expuesto el cadáver hasta que sea se- 



86 Estrada Palma 

pultado, debiendo vacar las oficinas administrativas del Es- 
tado, de las Provincias y de los Municipios. 

"II. Se tributarán al cadáver del señor Estrada Pal- 
ma los honores correspondientes á un Presidente de la Re- 
pública, conforme á las disposiciones vigentes. 

"III. Los funerales y el sepelio del cadáver del ex- 
Presidente de la República de Cuba don Tomás Estrada 
Palma tendrán carácter nacional, y serán sufragados por 
el Estado. A dicho efecto queda concedido un crédito por 
la suma que sea necesaria con cargo á los sobrantes del Te- 
soro no afectos á otras obligaciones. 

"IV. Los Cuerpos Armados de la República llevarán 
luto oficial por treinta días, durante los cuales el pabellón 
nacional se izará á media asta en todos los edificios públicos 
y fortalezas de la nación. 

"V. El cadáver del ex-Presidente de la República de 
Cuba don Tomás Estrada Palma, será expuesto en el salón 
de sesiones del Consejo Provincial de Oriente. <*) 

"VI. Se confiere la representación del Gobernador 
Provisional de la República de Cuba en todo lo concernien- 
te á los funerales y sepelio del ex-Presidente don Tomás Es- 
trada Palma, al Gobernador de la Provincia de Oriente y 
al señor Jorge Alfredo Belt y Muñoz, á cuyo cargo quedará 
la dirección de los mismos. 

"VII. Los Secretarios de Gobernación y de Hacienda 

quedan encargados del cumplimiento de este Decreto en la 

parte que les concierne. 

Charles E. Magoon, 

Gobernador Provisional. 
Manuel Sobrado, 
Secretario interino de Gobernación.'* 

(Gaceta núm. IOS, de 5 noviembre 190S.) 



(*) Fué expuesto en el del Ayuntamiento, porcnie en el salón de 
sesiones del Consejo Provincial no era posible. 



Contribución histórica 87 

"Decreto N.° 1067. 

Habana, 7 de Noviembre de 1908. 

"Por cuanto, los inapreciables méritos contraídos por 
el señor Tomás Estrada Palma, Presidente que fué de la 
República de Cuba, en beneficio de la cual consagró desin- 
teresadamente los mejores años de su existencia, constitu- 
yen para Cuba una deuda de gratitud imperecedera que 
no podrá pagar de ningún modo mejor que atendiendo á las 
necesidades de la desvalida viuda é hijos menores de tan 
excelso patriota. 

"Por tanto, Yo, Charles E. Magoon, en uso de las fa- 
cultades que me están conferidas como Gobernador Provi- 
sional de la República de Cuba, 

Resuelvo : 

"Conceder, como por el presente concedo, una pensión 
vitalicia de cinco mil pesos anuales en moneda oficial, á la 
señora doña Genoveva Guardiola viuda de Estrada Palma, 
y una pensión de cincuenta pesos mensuales en igual clase 
de moneda, á cada uno de sus menores hijos doña Candela- 
ria, doña Lucía, don Carlos y don Rafael Estrada Palma y 
Guardiola hasta que lleguen á sus respectivas mayorías de 
edad. Quedan por el presente concedidos los créditos nece- 
sarios para efectuar dichos pagos con cargo á los sobrantes 
del Tesoro no afectos á otras obligaciones. 

"El Secretario de Hacienda queda encargado del cum- 
plimiento de este Decreto, que comenzará á regir desde su 
publicación en la Gaceta Oficial. 

Charles E. Magoon, 

Gobernador Provisional." 

(Gaceta núm. 109. de 7 noviembre 19 OS.) 



APÉNDICE E. 



DECLARACIONES DEL GENERAL J. M. GÓMEZ 



(Publicadas por el Diario de la Marina el 4 octubre 1905, 
edicióu de la tarde) 



"Nueva Y orí:, Octubre 4. — Don José Miguel Gómez, ex- 
candidato del Partido Liberal á la Presidencia de la Repú- 
blica de Cuba, ha declarado que la libertad ha muerto en 
Cuba, y que el estado actual de aquella isla es peor de lo 
que fué durante la dominación española y aun que durante 
el período más terrible del mando del general Weyler: que 
el país está amagado de la ruina del Tesoro, y que si la si- 
tuación no cambia se va rectamente al régimen del gobierno 
hereditario. 

"He venido á este país — agregó el general Gómez — pa- 
ra descansar y respirar el aire puro de la libertad de que 
carece mi patria. Haciéndoles imputaciones falsas, el Go- 
bierno ha consentido asesinatos de liberales y las cárceles 
están llenas de prisioneros políticos. No se puede esperar 
justicia de Jueces y Magistrados que no reconocen otra ley 
más que la voluntad del Gobierno. Se nos ha impedido vo- 
tar. Esta conducta nos ha obligado á retirarnos de las elec- 
ciones. Los fondos públicos han sido utilizados en la campa- 
ña electoral. El estado sanitario de la isla es una vergüenza. 



90 Estrada Palma 

"El Gobierno tiene empleados millares de personas en 
la Sanidad para que voten á su favor, no para que trabajen. 
Se lia hecho imposible el oponerse al Gobierno sin arriesgar 
la vida ó la libertad. El Alcalde de la Habana ha sido des- 
tituido en contra de la ley, y el Ayuntamiento en masa ha 
sido expulsado porque era liberal. Nadie se atreve á confe- 
sar sus opiniones políticas por temor de ser asesinado, y á 
dicho fin el Gobierno ha dado la libertad á criminales em- 
pedernidos recluidos en nuestras prisiones. 

' ' Los Estados Unidos tienen una responsabilidad direc- 
ta en lo que está pasando en Cuba. Estrada Palma sólo pue- 
de continuar al frente del Gobierno diciendo al pueblo que 
en caso de desórdenes ó de revolución los Estados Unidos 
enviarían inmediatamente tropas para que castigasen á los 
alborotadores y sostuvieran su poder. 

' ' Los Estados Lhiidos están en e] deber de poner térmi- 
no á esta situación, la cual si continúa por más tiempo nos 
obligará á acudir al Gobierno de Roosevelt formulando 
aquella petición. Si los Estados Unidos interviniesen é in- 
sistiesen en que las elecciones presidenciales se llevasen á 
cabo con honradez, se vería que un 80 por ciento del pueblo 
cubano era liberal. Esta inmensa mayoría del pueblo odia u 
Estrada Palma y su opresión mucho más de lo que odiaba 
á Weyler. 

' ' Agregó el general José Miguel Gómez que necesitaba 
saber lo que ha decidido la Convención Liberal celebrada en 
la Habana el día 1.° del corriente y después de enterado 
pensar detenidamente antes de adoptar un plan general de 
acción. ' ' 



APÉNDICE F. 



RETROCEDER 



(Publicado por La Lucha el 7 de febrero de igioj 



' ' El país se dispone á defender su libertad. Se dispone 
á impedir la implantación de leyes que nos hagan retroce- 
der á principios del pasado siglo. Se dispone á exigir de los 
actuales gobernantes la mayor dosis de discreción y pruden- 
cia en las prácticas y procedimientos de gobierno. Se dis- 
pone á reclamar y exigir que se administre honradamente. 
Está resuelto á no permitir que se comprometa el futuro de 
nuestra independencia. Está decidido, el país, á sostener al 
actual gobierno ; pero á no permitirle que pasen proyectos, 
en las Cámaras, que escandalicen la opinión, y que son moti- 
vo de censuras — justas ó injustas, pero al fin censuras — que 
está en el deber de apreciar y atender el gobierno, y no de 
desdeñarlas. 

"El poder público tiene que gobernar con la opinión, 
no contra la opinión; porque si gobierna contra ella, será su 
vida muy difícil, y poco duradera. 

"Derrocamos una situación porque decíamos que em- 
pleaba, para dirigir al país, procedimientos tiránicos, y ad- 
ministraba la cosa pública inmoralmente. Y nosotros, en el 



92 Estrada Palma 

corto tiempo que hace que gobernamos y dirigimos el país, 
hemos dado pretexto á la opinión para que diga y piense 
de nosotros cosas peores que las que nosotros decíamos de 
la situación caída. 

"Administrativamente, no lo hemos hecho mejor que 
aquella situación ; es honrado confesar que lo hemos hecho 
peor, pero mucho peor. Tal vez los hombres de aquella si- 
tuación tenían más habilidad, para realizar ciertas cosas y 
hechos, que la que hemos demostrado nosotros. 

"Si es así, por lo menos queda comprobado que noso- 
tros somos, quizás, más torpes que ellos ; y ¿ por qué no de- 
cirlo? — hasta menos afortunados. 

"Pero en lo que sí no cabe duda es en que durante 
aquel período la libertad de la prensa y del pensamiento no 
tuvo limitaciones de ninguna clase. 

"Al Jefe del Estado señor Palma, le atribuyeron los 
oradores liberales, y que hoy son los que nos gobiernan, toda 
clase de extralimitaciones. Y aquel hombre, después de ha- 
ber sido Presidente de la .República cerca de cinco años, lo 
hemos visto morir en la miseria más absoluta. 

"Sin embargo, desde Ja tribuna liberal y desde la pren- 
sa, por los mismos hombres que hoy intentan pasar leyes res- 
trictivas, reaccionarias, no ya limitando el pensamiento, si- 
no matándolo en todas sus manifestaciones, se le calumnia- 
ba y difamaba, á diario, atribuyéndole irregularidades é 
inmoralidades de toda clase, sin que aquel hombre, á pesar 
de ser puro y de no haberse enriquecido en el poder, jamás 
pensara, ni lo hubiera consentido tampoco, si tal cosa hu- 
biesen pretendido sus amigos, dictar decretos ó encargar le- 
yes encaminadas á hacer desaparecer de Cuba las conquistas 
de la revolución y de la libertad. 

"Los gobiernos no deben resguardarse con leyes espe- 
ciales, hechas acl hoc, contra las opiniones y juicios que for- 



Contribución histórica 93 

men los ciudadanos, de los actos y hechos por ellos reali- 
zados. 

' ' Lo grave es dar lugar á que se digan y comenten cier- 
tas cosas del gobierno. Lo grave es escandalizar á la opi- 
nión con proyectos y planes cuyo solo anuncio causa la 
alarma dentro y fuera del país. 

"Las actuales leyes penales que nos dejó España, bas- 
tan y sobran para garantizar y resguardar á los gobernan- 
tes, de las injurias y calumnias que contra ellos se dirijan 
desde la tribuna ó desde la prensa. Y es natural que basten. 
Los legisladores españoles jamás dejan los resortes de go- 
bierno indefensos. 

"Pero aquí se trata de otra cosa. Se trata por algunos 
hombres de la actual situación, de poner al gobierno á cu- 
bierto de todas las majaderías que haga y se le ocurra ha- 
cer; buscarle una impunidad, que ni siquiera tienen hoy las 
monarquías absolutas. 

' ' Se aspira á una sola cosa : á que tenga Cuba un go- 
bierno personal, único. Y que este pueda realizar, libremen- 
te, lo mismo en el orden administrativo que en el guberna- 
tivo, todo cuanto se le antoje, sea bueno, malo ó mediano. 

"¿Y por qué lo que hicimos nosotros, amparados por 
las leyes vigentes y por una legalidad, nos empeñamos ahora 
en impedir que lo realicen los demás ? ¿ No es ese un absur- 
do ? No da eso derecho para sospechar que lo que se intenta 
no es hacer una ley para la defensa nacional, que nadie 
ataca, sino una ley de defensa contra los abusos, las extra- 
limitaciones é irregularidades que se les antoje cometer á 
los actuales gobernantes? 

' ' Deteneos en vuestro camino ; disciplinad vuestras am- 
biciones ; disciplinad, también, vuestra sed de mando ; por- 
que sobre vuestras ambiciones y vuestra sed de mando está 
el país y con él los liberales, que estamos dispuestos, re- 



94 Estrada Palma 

sueltos y decididos, á que se cumplan, con todo rigor, la 
Constitución y la ley y el programa de la revolución de 
Agosto, que os ha entregado el poder ; y que os lo entregó 
para cosas muy distintas de las que habéis hecho hasta aho- 
ra, y que con sorpresa y alarma del país intentáis aún lle- 
var á cabo. ' ' 



APÉNDICE G. 



LA CARTA DEL DOCTOR VILLOLDO 



"Habana, Septiembre 25 de 1909. 
Sr. Miguel Espinosa, 

Director de Cuba. 

Mi distinguido amigo y correligionario : 

"En la edición del periódico La Lucha correspondien- 
te al día de hoy, he visto con agrado que el Director Gene- 
ral de Comunicaciones, con plausible iniciativa digna de to- 
do encomio, ultima los detalles para emitir una nueva serie 
de sellos, sustituyendo así la que en la actualidad se usa 
desde los tiempos de la primera Intervención, por otra en 
la que aparecerán los retratos de algunos cubanos. 

' ' Ahora bien, señor Espinosa, me parece que al hacerse 
la lista de los ilustres desaparecidos que han de figurar en 
la nueva serie, se ba incurrido en una lamentable, ó lo que 
es más, en una imperdonable omisión. ¿ Acaso el patriota ve- 
nerable, el anciano ilustre que sacrificó los mejores años de 
su vida en aras de la libertad de su país, llegando á ser su 
primer Presidente, no merece, aunque fuera sólo por este 
becho, figurar junto á los demás patricios, que bien mirado 
no ostentan mejores títulos que él para merecer el recuerdo 
y la gratitud de la patria? 



96 Estrada Palma 

"No queremos atribuir á pasión política el olvido en 
que se ha incurrido respecto á la figura egregia y siempre 
respetada de Tomás Estrada Palma, y por eso confiamos en 
que antes ele emitirse la nueva serie de sellos postales, el 
Presidente Gómez, honrándose él al honrar á su antecesor, 
sabrá subsanar la omisión. 

"¿No está todo cubano obligado á venerar la memoria 
del primer magistrado de nuestra república, al igual que se 
hace en los Estados Unidos y Venezuela con las gloriosas 
figuras de Washington y Bolívar? 

"Dándole las gracias por la inserción de esta carta, se 
repite de usted affmo. amigo y S. S., 

Dr. Julio Vittoldo." 

(Cuba, 27 septiembre 1909.) 



COMENTARIOS 

"Nos es muy grato expresar nuestro completo acuerdo 
con la digna y oportuna carta del doctor Villoldo, que ayer 
tuvimos el gusto de publicar. 

"Este distinguido amigo se duele, según habrá visto el 
lector, de que al anunciarse los nombres de patriotas cuba- 
nos, cuyos retratos se grabarán en los nuevos sellos de co- 
rreos, se omita el venerado y glorioso de don Tomás Estrc» 
da Palma. 

"La omisión es realmente inexplicable; y más inexpli- 
cable aún si, como debemos suponer, ha sido el señor Nodar- 
se, tan tolerante y culto, el responsable de tal preterición." 



"En los actos de carácter nacional no deben reflejarse 
las intransigencias de partido. 



Contribución histórica 97 

"La emisión de sellos se hace con el dinero de todos los 
cubanos, liberales y conservadores, moderados antiguos y 
miguelistas modernos. 

"Y esos mismos sellos son para el uso, no solamente de 
los enemigos postumos de aquel santo laico que se llamó don 
Tomás Estrada Palma, sino también de los que le veneraron 
en vida, como le veneran después de muerto. 

"No está bien, por tanto, que con motivo de los sellos 
se haga alarde de intransigencia radical. 

"El país no quiere intransigencias de ningún linaje. 

"A esta gran verdad, póngale el sello el señor No- 
darse". 

(Cuba, 28 septiembre 1909.) 



APÉNDICE H. 

DE ESTRABA PALMA Á ROOSEVKLT ( *> 

Persistiendo en su resolución de no continuar al frente 
del Gobierno de Cuba 



(Traducción de La Discusión) 



' ' Presidente Roosevelt : 

"Le estoy profundamente agradecido por la expresión 
de consideración personal consignada en su cable de hoy y 
deploro por consiguiente encontrarme colocado en posición 
tan difícil como ésta, de que deseando cumplir con sus de- 
seos, me es imposible hacerlo ; pero es que si se aceptaran las 
bases propuestas por mister Taft y Mr. Bacon á fin de que 
los rebeldes depusieran las armas, sería sencillamente darles 
á ellos la victoria, alentándolos á que una vez dejadas á un 



(*) Aunque no se determina la fecha de este documento, y no la 
tiene tampoco en el Annual Report of the Secretary of War for the 
year 1906, donde aparece el texto inglés en la página 476, es del 26 de 
septiembre de dicho año. Fué enviado a los señores Bacon y Taft con 
una carta, fechada ese día (véase la página 509 del Report), en la que 
el Sr. Estrada Palma les rogaba que lo transmitiesen al Presidente 
Roosevelt, manifestándoles, al propio tiempo, que el 28 presentaría al 
Congreso la renuncia de su cargo. 



100 Estrada Palma 

lado las armas, continuaran en el mismo espíritu de rebe- 
lión, y echando los cimientos para nuevas revueltas en lo 
futuro. 

"Todo lo que no vaya encaminado á demostrar á los 
insurrectos y al pueblo cubano en general, que en lo sucesi- 
vo no será posible perturbar el orden público, no representa 
otra cosa que una suspensión del actual conflicto hasta las 
nuevas elecciones. Bajo tales circunstancias hácese absoluta- 
mente imposible para mí el continuar en el poder, encon- 
trándose mi autoridad grandemente quebrantada y viéndo- 
me yo sin medios de robustecerla. 

"Desde el primer momento expliqué á Mr. Taft y á 
Mr. Bacon que la única solución posible, en armonía con la 
autoridad que represento y adecuada á la preparación de 
unas elecciones imparciales, era decretar inmediatamente 
una nueva ley electoral y otra municipal, á fin de que las 
elecciones municipales pudieran tener lugar en toda la isla 
en Enero ó Febrero, siendo electas las nuevas municipalida- 
des por la libre elección del pueblo de cada distrito, lo que 
constituirá una base sólida para las elecciones que tendrán 
lugar en Diciembre del año próximo para miembros de la 
Cámara de Representantes y del Consejo Provincial. 

"No ha llegado á mi noticia que esta proposición haya 
recibido la más ligera consideración de parte de los comisio- 
nados. Respecto á los cablegramas en que yo anunciaba mi 
intención de renunciar, debe tenerse entendido que mi úni- 
co deseo era llevar al ánimo del noble caballero que preside 
los destinos de la gran República Americana, la convicción 
de que el único objeto que .yo tenía al hablarle de la situa- 
ción de Cuba, era salvar mi país de la anarquía en que los 
rebeldes estaban á punto de sumirlo con sus amenazas de 
destrucción de la propiedad ; pero nunca el solicitar apoyo 
para mí personalmente, á fin de continuar en el poder, que 



Contribución histórica 101 

yo estaba dispuesto á abandonar (::) tan pronto como que- 
daran restablecidos el orden y la tranquilidad pública. 

"Mis sacrificios en pro de Cuba lian sido siempre pro- 
vechosos. El sacrificio que hoy yo hiciera continuando al 
frente de un gobierno impuesto por la fuerza de las armas, 
sería más que inútil, vergonzoso para mí personalmente y 
para mi país. 

' ' Deseo repetirle el testimonio de mi consideración más 
alta y apreciación sincera. 

T. Estrada Palma." 



(*) El texto inglés, en cuyo idioma fué originalmente redactado 
este documento, dice: "that I was resolved to leave" (que yo había re- 
suelto abandonar). 



APÉNDICE I. 



ESTRADA PALMA Y LOS ESTUDIANTES 

Velada del 4 de noviembre de 1910 en el Ateneo 



Discurso de apertura por el Sr. Julio Ortiz Casanova 



Señoras y señores : 

Los actos de la vida de los hombres, que tienen por ob- 
jeto algo tan noble y levantado cual es honrar la memoria 
de aquellos nuestros muertos que por su vida pasada y su 
condición de ejemplares ciudadanos merecen el aprecio y 
respeto de todos, suelen ser coronados por los honrosos lau- 
reles del triunfo ; pero si á la honorable condición de ejem- 
plar ciudadano se añade la de noble patricio, que con sus 
actos y su inteligencia supo encaminar á generaciones ente- 
ras inspirándolas en los sagrados ideales de la libertad y de 
la independencia, ¡ ah ! entonces, señoras y señores, bien se 
explica que toda una sociedad se haya congregado aquí para 
expresar, de manera ten elocuente y al llamamiento de los 
estudiantes de la Universidad, el profundo dolor que embar- 
ga al pueblo entero de Cuba en el segundo aniversario de la 
luctuosa fecha en que cayera para siempre el nunca bastan- 
te bien llorado don Tomás Estrada Palma. 

Esta velada, que hemos querido despojar de toda sig- 



104 Estrada Palma 

nificación política, como lo demuestran el hecho de que sólo 
estudiantes la organizamos y estudiantes la presidimos, y la 
circunstancia de que los discursos que en ella se pronuncien 
no comprenderán la vida del gobernante sino sólo la del 
ciudadano indiscutible, tiene el doble objeto de honrar, pri- 
mero, la memoria de quien sólo amor tuvo para su pueblo 
y cuya vida impecable fué una serie no interrumpida de ac- 
tos de dignidad y de sacrificio, y de confortar, luego, el de- 
caído espíritu de la noble juventud diciéndole que cuando 
nos sintamos vencidos por la fuerza de los acontecimientos 
que pongan en peligro nuestra existencia nacional, debemos 
dirigir nuestras miradas, para que á modo de brillante faro 
nos trace nuevos derroteros de ecuanimidad y patriótico ci- 
vismo, á la vida pasada de quien, seguramente, si los hom- 
bres y la Historia hubieran de hacerle justicia, habría que 
llamarle "el glorioso mártir de la hacienda La Punta". 

Para perpetuar su memoria como lo merece, y para dar 
á nuestro pueblo un punto luminoso donde á modo de estre- 
lla de primera magnitud pueda acudir en busca de la luz de 
la razón y de la sinceridad del alma, y para que sea constan- 
te exhortación á que imite sus grandes virtudes, hemos de- 
terminado que sea esta velada la primera piedra que coloque- 
mos en la honrosa obra de erigir, en sitio el más visible de 
la capital de la República y por subscripción popular, una 
estatua á la memoria del egregio cubano. 

La subscripción comenzará por los estudiantes, luego 
continuará por los señores catedráticos, y después nos diri- 
giremos al pueblo entero de Cuba para que todos contribu- 
yamos con nuestro óbolo á lo que es para los cubanos un 
deber de gratitud, de dignidad é ineludible. 

A vosotros todos, por vuestro brillante concurso al ma- 
yor auge y esplendor de esta patriótica velada fúnebre, os 
quedamos sinceramente reconocidos los estudiantes de la 



Contribución histórica 105 

Universidad, y muy especialmente, enviándole un respetuoso 
saludo, á la señorita Margarita de Cárdenas, nuestra gentil 
y bella coadyuvadora, así como á los señores de la Directiva 
del Ateneo y Círculo de la Habana, á su digno Director el 
Dr. Adolfo de Aragón, y á los señores Erbiti, Sarabasa y 
Yilloldo, por su efectiva cooperación á nuestra obra. 

Los estudiantes que van á usar de la palabra son de 
vosotros bien conocidos. Por eso mucho me guardo de hacer 
elogio alguno de ellos, pues que resultaría pálido ante su 
propio valer. 

— Queda abierta la velada. — 



APÉNDICE J. 



ESTRADA PALMA Y LOS ESTUDIANTES 

Velada del 4 de noviembre de 1910 en el Ateneo. 



Hechos históricos de la vida de don Tomás Estrada Palma 



Trabajo leído por su autor, Sr. Carlos M. de la Cruz 



Nos encontramos aquí reunidos para conmemorar el se- 
gundo aniversario de la muerte del ilustre anciano don To- 
más Estrada Palma. Aniversario luctuoso y memorable que 
perdura y perdurará en la conciencia honrada del pueblo 
cubano, como negra orla de indeleble tinta, sin necesidad de 
que, como en otras ocasiones, más por hábito que por 
convicción, más por convencionalismo que por sentimien- 
to, se requieran crespones en las banderas y cortinas en 
balcones y fachadas, para hacer hipócrita alarde de pe- 
nas que no traspasan y de efemérides que no impresio- 
nan. Si el crespón fuese el único símbolo del pesar hondo 
y sincero, encresponada debiera aparecer hoy toda la Repú- 
blica y una inmensa corona fúnebre enlazar las rocas extre - 
mas de Maisí y San Antonio. Pero no es necesaria esa mani- 
festación externa, porque en todo corazón cubano que lata 



108 Estrada Palma 

á impulsos de las desgracias patrias existirá hoy, en esta fe- 
cha triste, la marca profunda del dolor causado por la desa- 
parición del insigne patricio, dos veces fundador de nuestra 
vida republicana. 

La vida de este patriota, su probada honradez, su fide- 
lidad y su carácter bondadoso, así como la modestia que re- 
vestía todos sus actos, se presta para describirla porque lle- 
va algo de ese sublime respeto que adorna y acompaña cons- 
tantemente á los hombres de elevadas condiciones y de gran- 
des dotes. 

Tomás Estrada Palma nació en Bayamo el día 9 de Ju- 
lio de 1835 : aprendió en su hogar á amar á Cuba y á guar- 
dar siempre cariño inefable á la autora de sus días, que fué 
quien le inculcara los sentimientos nobles y generosos de 
que estuvo siempre animado. 

En la Habana comenzó sus estudios, y pasó á la ciudad 
de Sevilla para continuar la carrera de leyes. Cuando se 
disponía á investirse con la toga de Abogado, fué llamado 
á su ciudad natal para un asunto de familia. 

La honradez, la sinceridad y la bondad le dieron á don 
Tomás Estrada Palma gran ascendiente entre sus conveci- 
nos, hasta el punto de que todos los asuntos le eran con- 
sultados. 

A la magna empresa comenzada el memorable 10 de 
Octubre de 1868 por Carlos Manuel de Céspedes, contribu- 
ye Tomás Estrada Palma á pesar de disentir de la fecha del 
movimiento revolucionario, y se lanza á la lucha con el atre- 
vido propósito de derribar los poderes seculares que regían 
en su país. 

Otro cubano, hijo de una de las más ilustres familias 
del Camagüey, hombre sin miedo y sin tacha, aquél á quien 
al interrogársele acerca de las fuerzas con que contaba para 
combatir el enemigo, respondiera: "con la vergüenza de los 



Contribución histórica 109 

cubanos" ; el protagonista del episodio que prueba pericia 
militar, que al frente de 35 jinetes rescatara del enemigo, 
formado por 200 hombres, al brigadier Julio Sanguily — el 
Mayor General Ignacio Agramonte Loinaz — , participaba de 
la opinión que sustentara en Bayamo Tomás Estrada Pal- 
ma. Agramonte creía que el pueblo de Cuba no estaba con- 
venientemente preparado para lanzarse al campo de bata- 
lla, y que los elementos de guerra con que contaban los di- 
rectores del movimiento revolucionario no eran suficientes 
para llegar á alcanzar la ansiada victoria. 

La virtuosa madre de Estrada Palma, que profesaba 
á su hijo un cariño sin límites, insistió, á pesar de su edad 
avanzada, en acompañarle al campamento, mostrándose 
sorda á los ruegos, súplicas y consejos que su amante hijo 
le hiciera por el inminente peligro á que exponía su vida. 
Levantóse expresamente una pobre y pequeña habitación 
en lugar retirado, para su residencia, y allí fué sorprendi- 
da y capturada por una columna enemiga. La anciana se- 
ñora se resistió tenazmente á seguir á sus capturadores ; 
pero el soldado español, que dio pruebas de su carácter dés- 
pota y sanguinario, fiel á su manera de ser y consecuente 
con sus principios, toma mezquina venganza en la madre 
del patriota, que es arrastrada á viva fuerza, haciéndola 
atravesar varias millas por espesos bosques. Cansados de su 
presa los capturadores, la dejaron, sin sentido, en medio de 
las selvas ; y á la mañana siguiente, guiados por el rastro, 
hallaron los cubanos el lugar en que había sido abandona- 
da la anciana, sin lograr fácilmente encontrarla. En vano 
fué registrado el bosque durante catorce días, hasta que 
por último fué hallada al pie de un árbol, extenuada de 
hambre y de fatiga, con el vestido y el calzado rotos, ha- 
biéndose mantenido, durante todo ese tiempo, de las pocas 
frutas silvestres que pudo recoger. Y á pesar de los cuida- 



110 Estrada Palma 

dos que se la prodigaron, falleció á los pocos días á conse- 
cuencia del bárbaro tratamiento á que fué sometida. 

¡ Este triste desenlace dejó marcadas para siempre en 
el alma del amante hijo las huellas del dolor!... 

Días después de tan triste episodio, el General Díaz, 
jefe de las fuerzas en que militaba don Tomás, aprisionó 
un grupo de voluntarios del fuerte español El Congo, con 
su jefe, quien solicitó la influencia de Palma para tratar de 
salvar su vida; y como este último usara de ella para obte- 
ner el perdón del prisionero, uno de los oficiales le recordó 
el bárbaro suplicio de su madre, como para incitarlo á la 
venganza. Estrada Palma dio esta contestación : "La me- 
moria de mi madre es demasiado sagrada para que yo la 
manche con un sentimiento de venganza". Estas palabras 
prueban la nobleza de su alma, nobleza que le caracterizó 
en todos los actos de su vida. 

Ocupó distintos cargos en la Asamblea ó Gobierno de 
la República en los campos de Cuba libre, hasta que fué 
nombrado Presidente de la misma en 29 de Marzo de 1875. 

Al hacerse cargo Tomás Estrada Palma de la presi- 
dencia de la República había variado mucho el criterio de 
los componentes del Gobierno, y el ilustre Presidente im- 
primió nueva marcha á la Revolución que se encontraba 
en estado próspero. Con este propósito nombró Secretario 
de la Guerra al Comandante Francisco de la Rúa, y de Re- 
laciones Exteriores al Teniente Coronel Ramón Roa. 

Comprendió la necesidad de dar mayor poder y man- 
do al elemento militar, que era con el que indiscutiblemen- 
te llegaría á tenerse la verdadera República, ya que hasta 
entonces, como decía el Mayor General Máximo Gómez, no 
existía más que en teoría y no existiría mientras hubiese un 
solo soldado español en las playas cubanas. 

La situación en esta época era brillante. La Cámara 



Contribución histórica 111 

llenaba sus funciones y el poder militar alcanzaba mayor 
preponderancia con las victorias que iba obteniendo. La es- 
peranza en el triunfo era la impresión general. 

En breve comenzaron á llegar las malas nuevas : en el 
territorio de las Villas se transparentaba nuevamente la 
guerra encarnizada y la mala voluntad á los jefes del Ca- 
magüey ; la insubordinación surgió en las tropas, y pronto 
se vio acusado y depuesto el Mayor General Máximo Gó- 
mez. La prosperidad de que gozaba nuestro ejército había 
desaparecido, sucediéndole la ruina y el desorden: ya no 
se recibían recursos de los emigrados, á pesar de sus esfuer- 
zos, por las divisiones que entre ellos existían: los jefes de 
las Villas y otros militares recibían emisarios del Gobierno 
español con proposiciones de paz: los presentados aumen- 
taban: las columnas españolas sometían territorios á la le- 
galidad : las familias que habitaban en los montes las re- 
concentraban en los pueblos, y todo elemento de vida le era 
restado á la Revolución. 

El Gobierno y la Cámara, para conjurar el conflicto 
surgido en la tropa, acordó que asumiera el Presidente de 
la República el cargo de General en Jefe, nombrándose Se- 
cretario de la Guerra al Mayor General Máximo Gómez. 
Tomás Estrada Palma envió á los hermanos Sanguily para 
que reviviesen el perdido entusiasmo de las emigraciones, á 
fin de que remitieran el parque y las armas que se necesita- 
ban para continuar la lucha, y realizó todos los esfuerzos 
posibles por dar vida y aliento á la decaída revolución. 

En la época en que esos hechos se desarrollaban se en- 
contraba el Presidente en Camagüey, y se hacía necesario 
partir hacia Oriente, á las cercanías de Bayamo, á fin de 
que con su autoridad y el prestigio de que disfrutaba re- 
cluíase hombres y adquiriese armamentos con que empren- 
der la regeneración del ejército. Comienza la marcha lie- 



112 Estrada Palma 

vando por todo equipo su arma debajo del brazo y las ro- 
pas y zapatos rotos : le acompañaban José Nicolás Hernán- 
dez, Secretario del Consejo, y un corto número de hombres 
con los prácticos que habrían de conducirle á Bayamo. En- 
contrándose acampados entre los ríos Cauto y Salado el 
Presidente y su comitiva, fueron sorprendidos por una co- 
lumna, cayendo prisioneros él y su compañero Hernández. 

El Coronel Agustín Mozo Viejo, jefe de aquella co- 
lumna, interrogó al Presidente acerca de su nombre y el 
destino que desempeñaba en la insurrección. ''Tomás Es- 
trada Palma, Presidente de la República de Cuba" — fué 
la respuesta de quien, con valor probado, mantuvo en alto 
la dignidad y el honor del cargo que le confirieran sus con- 
ciudadanos. 

Atados los prisioneros y conducidos á Holguín, fueron 
más tarde trasladados á la Habana y encerrados en el cas- 
tillo del Morro. El General Jovellar envió á esta fortaleza 
á Santiago Cuesta, quien les dijo que podían expresarle 
con franqueza lo que les hiciera falta y, al mismo tiempo, 
les indicó que en breve plazo partirían para España, adon- 
de se les llamaba por el Gobierno del Rey don Alfonso. To- 
más Estrada Palma respondió que nada les faltaba : y co- 
mo Cuesta les llamara la atención acerca de la ausencia de 
asientos, camas y otros objetos indispensables de que abso- 
lutamente carecían, le repuso "que la costumbre de pasar 
durante nueve años sin tales objetos, les hacía no echarlos 
de menos". 

El citado Cuesta, al ver el estado miserable de la ropa 
de los prisioneros, les ofreció dos mudas, tanto más cuanto 
que les eran más necesarias á causa de la temperatura fría 
que podrían encontrar al emprender su viaje. Se negó en- 
tonces Estrada Palma á aceptar el ofrecimiento, y lo con- 
sultó á un amigo. Días después, cuando ya se había decidí- 



Contribución histórica 113 

do á utilizar las mudas de ropa, por no presentarse en ex- 
traña tierra á las autoridades en estado tan deplorable y 
ridículo como el que ofrecían sus vestidos, escribió á un 
compañero de Santiago de Cuba las siguientes frases : 

" ¡Cuan doloroso desengaño!..." Nueve años de sacrifi- 
cios, de abnegación i de constantes peligros, no lian sido 
Gastantes para que algunos de mis compatriotas se hayan 
ofrecido espontáneamente á librarme de la vergüenza de 
admitir la limosna que me presenta el Capitán General de 
Cuba española!..." 

Fué trasladado á España y encerrado en un castillo en 
Cataluña. Por esos días se efectuaba el censo de aquella po- 
blación, y á Estrada y á Hernández les fueron entregados, 
por el jefe de la fortaleza, dos impresos para que llenaran 
sus espacios en blanco. En el encasillado correspondiente al 
lugar del nacimiento hubieron de escribir "Cuba", y dichos 
impresos les fueron devueltos notificándoles que por un 
error, seguramente, habían llenado en esa forma las plani- 
llas, y que les entregaban otras á fin de que las rehicieran. 
Don Tomás contestó "que no era posible que hicieran otra 
declaración, porque la dignidad no se lo permitía". Es és- 
ta una prueba de que para Estrada Palma la dignidad era 
la primera palabra del vocabulario humano. 

El pacto del Zanjón, que no aceptó, le devolvió la li- 
bertad, pero no sus bienes embargados como represalia por 
no haber querido sancionar aquel pacto. En un párrafo de 
una carta escrita por Estrada Palma el 5 de Julio de 1908, 
inserto en el artículo Honrando al caído, publicado en La 
Discusión de hoy, el mismo don Tomás lo dice del modo si- 
guiente : 

"Vino luego la Revolución de Yara i fueron embarga- 
dos todos mis bienes, siendo yo el cubano único á quien no 
se los devolvieron los españoles, porque me exigían como 

9 



114 Estrada Palma 

condición previa que me adhiriese al pacto del Zanjón ó 
que regresara á la isla, i yo no estuve nunca dispuesto á 
aceptar semejantes términos, pues me parecía indecoroso 
que, habiendo caído prisionero siendo Presidente de nues- 
tro Gobierno Revolucionario, volviera, por razón de intere- 
ses materiales, á someterme al Gobierno de España. Preferí, 
por tanto, sufrir todas las vicisitudes i trabajos de la emi- 
gración, conservando enarbolada la bandera de la inde- 
pendencia." 

Solicitó del Gobierno que le expidiera pasaporte para 
trasladarse á Francia. En París fundó una sociedad polí- 
tica ; de esa ciudad pasó á New York, trasladándose de aquí 
á Honduras, donde contrajo nupcias con una meritísima 
dama, hija del Presidente de aquella República, y por últi- 
mo se dirigió á Central Valley, donde fijó su residencia. 

Dedicado á la instrucción, en un colegio fundado por 
él, pasó largos años de su vida apartado de su patria, á la 
sazón que en ella comenzaban á reunirse los cubanos con el 
objeto de levantar la bandera en los campos de batalla con 
el dilema de libertad ó muerte. Tomás Estrada Palma, que 
era de todos conocido, fué llamado por José Martí, varias 
ocasiones, para consultarle y pedirle opinión acerca de los 
planes que entonces se fraguaban ; y fueron tantas las con- 
sultas y tantos los consejos que el Mártir de Dos Ríos reci- 
biera del venerable anciano, que le llamó su "almohada". 

En aquel plantel de educación se erigió también un al- 
tar á la causa de Cuba, en la cual comulgaban el maestro y 
sus discípulos. A éstos les inculcó el deber que tiene todo 
hombre de acudir al llamamiento de su patria, y formó del 
adolescente un verdadero ciudadano. 

El discípulo, imitando las santas virtudes del maestro 
bondadoso, amigo fiel, hombre honrado, padre amante y 
cariñoso y ciudadano de probado patriotismo, á la vez que 



Contribución histórica 1J5 

aprovechando las lecciones que le diera para el cultivo y 
perfeccionamiento de su inteligencia, tenía forzosa y nece- 
sariamente que ser hombre en quien concurrieran las más 
elevadas condiciones de carácter para venir á formar un 
pueblo con derecho á la libertad. 

Constituido el Partido Revolucionario Cubano en el 
año de 1892, con José Martí á la cabeza, se estableció en la 
ciudad de New York el Cuerpo de Consejo, asesor legal de 
la Delegación, que era la que imprimía la marcha ó direc- 
ción á los subcomités ó subdelegaciones de ese Partido. El 
Gran Apóstol buscó la unidad de todos los que en los dis- 
tintos países luchaban por conseguir elementos con que 
traer la revolución á nuestros campos, porque de esta ma- 
nera mayor fuerza habría de tener y mayor realce alcanza- 
ría la lucha que se empeñara para obtener la ansiada li- 
bertad. La guerra de 1868, que después de diez años de 
cruentos sacrificios terminó á causa del poco apoyo que re- 
cibiera de las emigraciones por consecuencia de la división 
y de las rencillas que existieron entre los cubanos encarga- 
dos de enviar los elementos necesarios para sostenerla, sir- 
vió de triste experiencia á José Martí, que logró, con su 
constancia, que todos los emigrados acatasen el mandato de 
la Junta y le prestasen su concurso, para llegar de esta ma- 
nera á lograr el feliz término de la obra comenzada. 

Preparado convenientemente el Partido Revolucionario 
Cubano, nombrado José Martí Delegado, Gonzalo de Quesa- 
da Secretario General y Benjamín Guerra Tesorero Gene- 
ral, comienza la lucha el 21 de Febrero de 1895. En los cam- 
pos se encontraban los jefes que habrían de acaudillar en 
las distintas provincias el movimiento ; y, todos de acuerdo, 
en la citada fecha se da el grito de Independencia ó muerte. 
El pueblo de Cuba todo, con las saludables enseñanzas de 
las proezas y valentías realizadas por Gómez, Agramonte, 



116 Estrada Palma 

Aguilera y otros más ; con las provechosas lecciones que des- 
de la tribuna y la prensa recibiera ; con el recuerdo de la 
desgraciada historia de vejaciones é iniquidades ; con el co- 
razón lacerado por los grandes dolores de la patria, y hen- 
chido de soberanos alientos, acude á la llamada, que los 
ecos repitieran, del toque de corneta. 

José Martí, respondiendo, quizás, á un reto lanzado por 
un periódico, cruza el océano y arriba á nuestras playas 
junto con expedicionarios que venían á sostener el movi- 
miento armado. Y digo que Martí arribó á las playas cu 
bañas respondiendo, quizás, á un reto, porque sus condicio- 
nes de hombre civil no le permitían hacer vida militar, que 
requiere condiciones físicas de las que el Apóstol carecía. 
Al partir para Cuba, Martí, que siempre había buscado 
como punto de apoyo á don Tomás, que en las fiestas que 
celebraba el Partido Revolucionario Cubano lo indicaba co- 
mo la figura de mayor relieve haciéndolo ocupar el puesto 
de honor, le encargó — de hecho — de los asuntos de la Dele- 
gación mientras durara su ausencia, é inculcó á los demás 
miembros del Partido la necesidad de nombrar á Estrada 
Palma Delegado, caso de que él no retornase. José Martí 
pensaba abandonar los campos de batalla y regresar á New 
York para continuar su propaganda. Y esto se comprueba 
al ver que, desde los primeros instantes, el Apóstol pensó en 
el venerable Marqués de Santa Lucía como candidato que 
habría de presentar, á la Asamblea constituida en los cam- 
pos de Cuba Libre, para la presidencia de la República. — 
La fatalidad no le permitió desarrollar su plan, y de todos 
es conocida la triste historia de la muerte del Mesías del 
pueblo cubano en los campos de Dos Ríos. 

Entonces fué nombrado Tomás Estrada Palma Dele- 
gado por el Partido Revolucionario y Ministro Plenipoten- 
ciario por el Gobierno de Cuba, que se había constituido, 



Contribución histórica 117 

con Salvador Cisneros Betancourt de Presidente, en los 
campos de Jimaguayú. 

El nuevo Delegado continuó la labor iniciada por su 
antecesor, rodeado del mismo personal con que Martí había 
creado el Partido Revolucionario. A la dirección del perió- 
dico Patria, que fundó el Apóstol y que era el órgano del 
Partido, llevó al ilustre cubano Enrique José Varona; fun- 
dó subdelegaciones en distintas ciudades americanas y eu- 
ropeas, y mantuvo estrechas relaciones con todos aquellos 
que eran útiles á la causa de Cuba, aunque se encontraran 
en países distantes, por medio de un emisario que continua- 
mente realizaba viajes á ese objeto. 

Comenzó por hipotecar su casa de Central Valley, ad- 
quirida á costa de trabajos y sacrificios, para reunir algún 
dinero con que sufragar los primeros gastos de la Revolu- 
ción. Supo aprovechar las simpatías que mostrara el pueblo 
norteamericano por la emancipación del nuestro ; y para 
no comprometer al gobierno de la Unión hacía cumplir es- 
trictamente sus leyes. Disponían éstas que todo barco que 
condujera hombres, armas y municiones á cualquier país, 
se estimaba como expedición militar, quedando, por lo 
tanto, prohibida su salida. 

Estrada Palma, con habilidad de exquisito diplomáti- 
co, supo llegar á la finalidad ansiada, sin comprometer la 
neutralidad norteamericana, conciliando la observancia de 
las leyes escritas de aquella Gran República con el envío 
de los elementos necesarios para la lucha armada. Y expor- 
tando separadamente, por diversos buques, el contingente 
de hombres y los pertrechos militares, lograba que á través 
del océano se introdujesen en las costas cubanas las expedi- 
ciones parqueadas, sin infringir las leyes vigentes de los 
Estados Unidos ni provocar á su gobierno conflictos inter- 
nacionales. 



118 Estrada Palma 

Su pericia y sagacidad corrían parejas con su honra- 
dez y sus altas dotes de administración y economía. Y aun- 
que guardaba, conservaba y manejaba los fondos recolecta- 
dos por los distintos organismos, jamás distrajo un solo 
centavo inútilmente — y mucho menos en beneficio propio — . 
no obstante haberse efectuado durante el período de su 
Delegación mayor número de expediciones que en todo el 
resto del tiempo de la Era Revolucionaria. Su frugalidad 
extrema llegaba á la exageración, y en su vida privada él 
y su familia arrastraban una existencia llena de privaciones. 

Cuando en el reloj del tiempo sonó la hora señalada 
por el Destino para la redención de Cuba, Estrada Palma, 
en su recinto solitario, sintió vibrar su corazón de goce inex- 
plicable. Todas las miradas convergieron en el ilustre an- 
ciano, y por la voluntad unánime de todo su pueblo, sin dis- 
tinción de partidos, fué elegido para recibir las llaves del 
nuevo Estado libre y soberano. A la fecha inolvidable del 
20 de Mayo aparecerá unido eternamente el recuerdo de 
Estrada Palma, quien logró colocar la última piedra del 
edificio en que había colocado la primera. 

Su gestión como primer Presidente de nuestra Repú- 
blica es bastante reciente y conocida para que pueda olvi- 
darse. Sus cuatro años de gobierno forman otros tantos de 
riqueza, de prosperidad, de honradez, de paz y de crédito 
universal. 

Terminó su período presidencial, y no es oportuno en 
esta fiesta hablar de esa etapa de la vida política cubana. 
Aquí nos reunimos con propósito unificador y de alta con- 
cordia. Descartemos hechos que, aunque la historia cono- 
ce — para enseñanza de las futuras generaciones — , no de- 
ben ser objeto de tristes remembranzas. 

El monumento que el pueblo cubano está obligado á 
levantar á don Tomás Estrada Palma, debe ser erigido por 



Contribución histórica 119 

el esfuerzo de todos, sin un rasgo, sin un detalle que provo- 
que otro sentimiento que el de la admiración. 

Y cuando nosotros y nuestros hijos contemplemos ese 
monumento, aprenderemos de memoria aquellas palabras 
de Estrada Palma que condensan el carácter de los verda- 
deros patriotas, de los hombres íntegros : 

"Prefiero morir con dignidad á vivir con ignominia". 



APÉNDICE K. 
ESTRADA PALMA Y LOS ESTUDIANTES 

Velada del 4 de noviembre de 1910 en el Ateneo 



Discurso del Sr. I/Ucilo de la Peña Cruz 



Señoras y señores : 

Sabedor de que mis compañeros de estudios organiza- 
ban esta velada, y deseando asistir á ella, vine como mero 
espectador. He llegado esta noche de mi pueblo natal, don- 
de pasaba una temporada descansando de mis estudios uni- 
versitarios, y he llegado enfermo. Por esta causa y por la 
falta de preparación — que no han tenido en cuenta, en su 
deseo de que yo dijese algo esta noche, mis amigos y com- 
pañeros — , no debía ocupar esta tribuna ; pero sólo mi acen- 
drado amor á la memoria de Estrada Palma y mi respeto y 
veneración por todas nuestras grandes figuras, me han im- 
pulsado, primero, á abandonar mi terruño de Artemisa, y 
después, ya aquí, me han impedido negar mi humilde con- 
curso á este brillante homenaje organizado por mis com- 
pañeros. 

No obstante, aun sin el ruego cariñoso de ellos, y á pe- 
sar del estado de mi cuerpo, habría tenido yo necesidad de 
exteriorizar, siquiera sea de manera premiosa é inconexa — 
"saltando, cual pájaro sin alas, de rama en rama" — , el 



122 Estrada Palma 

estado de mi alma, obedeciendo al imperativo categórico de 
la conciencia, á un impulso irreprimible de mis sentimien- 
tos exaltados al calor que me prestan el intenso vivir del 
alma y el corazón en el ambiente propicio de estos momen- 
tos ; cediendo á las imperiosas solicitaciones de un excep- 
cional transporte de santo entusiasmo ; influenciado por la 
proyección luminosa que en mi ánimo produce esta fiesta 
hermosísima, cuyas especulaciones se ciernen en la región 
serena de los principios, organizada por la juventud briosa 
— simiente bendita de un porvenir venturoso — ; influencia 
que se convierte en inevitable explosión irradiadora que 
despierta los supremos ideales que guardo en mi espíritu, 
á manera de patriótico lirismo... Movido por el efecto gal- 
vánico que todo ello hace en mí, animándome por manera 
ardorosa y vibrante, es por lo que he subido á esta tribuna 
procediendo de un modo casi automático, impulsado por la 
acción fisiológica refleja que pone en mi red nerviosa tal 
tensión de febricitante estado emocional. 

Al igual que mis compañeros, me siento orgulloso del 
éxito de este hermoso tributo, demostrativo de que poco á 
poco se va haciendo justicia á los manes del patricio muer- 
to casi en la miseria porque fué honrado, y que 

Allá, junto á la costa solitaria 
donde mansas las olas se adormecen 
con rumores extraños que parecen 

rumores de plegaria, 
duerme á la sombra de la cruz... 

La Historia 
deposita en su tumba 
una corona de laurel... 

La Gloria, 
aureola inmortal... 

La Esperanza, 
en el destino incierto de la patria, 
una oración... 



Contribución histórica 123 

Y la Fe, que habla al alma, 
del cementerio en la profunda calma 
parece repetir junto á su huesa: 

"Por la tierra pasó mirando al cielo, 
vertiendo sin cesar, con santa mano, 
el bálsamo divino de su anhelo 
por el glorioso resurgir cubano". 

La juventud es la llamada á recoger y á conden- 
sar todos los latidos del alma nacional; y yo, cumplien- 
do con mi deber, estaré siempre dispuesto, como lo hago en 
este momento, á cooperar á estos homenajes con todas mis 
energías, si no grandes, desarrolladas al calor de un senti- 
miento que parece aletargado ó perdido en muchos pechos : 
el patriotismo. Pero no el patriotismo de los que usurpan 
ese nombre para alzarse y después olvidar á los que fueron 
candidos creyéndoles, ni el patriotismo exaltado é irrefle- 
xivo que pone la tea en las manos de los que lo invocan tal 
vez sin conocerlo bien, sino el patriotismo de los que quie- 
ren para la patria días de paz, de bienestar, de riqueza, de 
dignificación nacional á la luz de la enseñanza, de la cul- 
tura popular y del imperio de la ley; días prósperos como 
aquellos del período presidencial desempeñado por el hom- 
bre virtuoso que supo dar al mundo el espectáculo de un 
pueblo, recién nacido á la vida de la libertad, llegado á la 
más alta cima del progreso porque lo llevó por las sendas 
de la probidad, de la justicia, del derecho... 

Con todas las fuerzas del espíritu y la mayor sinceri- 
dad del alma aplaudo la generosa iniciativa de la estatua : 
que cristalice en obra viable y positiva, y, gracias al con- 
curso harmónico de todos, pase cuanto antes de la región 
donde brilla la luz de las ideas, á aquella otra en que arde, 
al calor del sentimiento, la realidad efectiva de la vida. 
Bien hace la gente joven abriendo el corazón á la fran- 



124 Estrada Palma 

ca ejecución de tan generosa iniciativa, como playas hospi- 
talarias á las que siempre arrullase el oleaje acariciante de 
los nobles empeños y de las altas idealidades... Porque la 
honra de aquellos que nos precedieron en el rodar sigiloso 
de los tiempos y prepararon el camino que recorremos hoy 
en la vida de la libertad, es germen de fecunda y vigorosa 
iniciativa para la orientación y actividad de los presentes. 
El olvido de lo pasado engendra la inacción por temor 
egoísta, pero humano, de las indiferencias futuras en la 
perspectiva del mañana impenetrable. 

Mi deseo es el de interpretar las aspiraciones de todos 
los aquí congregados en estos instantes, en alarde de uni- 
dad de pensamiento, para ofrecer á la memoria del intacha- 
ble y austero patriota la expresión más exacta del sentir 
general. Pero tengo que decir como don José Echegaray, el 
hombre enciclopédico que se destaca con carácter original 
y propio en el marco de la intelectualidad contemporánea 
y de esta sociedad rutinaria y positivista — que diría López 
de Ayala — , cuando desde lo alto de la escalinata de la Bi- 
blioteca Nacional, é irguiéndose con todos los esplendores 
y deslumbramientos del genio, se dirigía al pueblo madri- 
leño que le aclamaba por haber obtenido el premio Nobel: 
"yo no quisiera estar aquí, en este sitial que tan holgado 
viene á mis merecimientos, sino mezclado entre vosotros pa- 
ra que intercambiásemos, sin el rebelde y mezquino trans- 
misor de la palabra é íntimamente estrechados, con los la- 
tidos del corazón nuestras esperanzas y nuestros anhelos, 
que en un ambiente de libertad florecen hoy en las almas 
ávidas de un porvenir más halagüeño"... Y á la verdad, 
señores, que en todas las circunstancias de la vida lo que 
vive, lo que dura, lo que trasciende, es lo que proviene no 
del falso exponente de una impresión aislada, de tal ó cual 
interés, necesidad ó motivo, sino de la resultante completa, 



Contribución histórica 125 

de la harmonía y conciliación de los puntos de vista distin- 
tos, de los diversos deseos y aspiraciones varias, que con 
igual derecho, con idéntica espontaneidad, porque son 
obras de la naturaleza, se mueven en la sociedad humana 
como alientan en las vibrantes palpitaciones del corazón del 
hombre. 

Para concluir, quiero expresar la honda satisfacción y 
efusiva complacencia que me ha producido el acuerdo de 
los organizadores de este sencillo homenaje al plegar la 
bandera cubana rodeando la efigie de Estrada Palma. Esa 
bandera, que á veces ríe cuando el pueblo goza con júbilos 
legítimos, que se recoge entristecida y mustia cuando el 
pueblo sufre — porque la bandera es la imagen de la Patria, 
de esa Patria por cuya consecución se sacrificaron tantas 
generaciones de cubanos anónimos y de cubanos eminentes 
en el saber y en la virtud — , y que al desdoblarse batida por 
la brisa acariciante parece alardear del amor, que oculta 
entre sus pliegues, de todos los hijos de un gran pueblo... 

Precisamente el austero patriota cuyo recuerdo vene- 
rando aquí nos congrega en demostración sincera y devota 
de unidad de pensamiento, fué de los que en todos los ac- 
tos de su vida ejemplar supo consagrar á ese símbolo sa- 
grado, en el santuario augusto de su alma, un culto santi- 
ficante y sencillo como ese honor que es poesía sublime del 
deber: puro como la serena luminosidad de nuestro cielo, 
inextinguible como ese sol del trópico que esplende en los 
espacios infinitos y es foco de luz, de calor y de vida, inven- 
cible siempre, tierno, conmovedor y suavísimo á las veces, 
como el murmurio de nuestros arroyuelos y como las bal- 
sámicas brisas tropicales que van á mecerse en las copas gi- 
gantescas de las seibas centenarias, que se ierguen majes- 
tuosas en los campos siempre feraces de esta tierra bendita 
de nuestros amores é ilusiones... 



126 Estrada Palma 

Permitidme que cierre la expresión de estos impulsos 
irreprimibles de mi corazón, motivados por la artística dis- 
posición de esa enseña gloriosa que simboliza los martirios, 
el cruento drama nacional en el calvario de las grandes 
desventuras patrias, pero que también representa, en lumi- 
nosa síntesis, las esperanzas y los anhelos de nuestras al- 
mas ansiosas de un porvenir más risueño ; permitidme que 
termine ya, pues temo cansar la benévola atención con que 
me habéis alentado hasta ahora, recordando unos versos 
que, aunque fueron consagrados á muy distinta ocasión y 
finalidad, en esta franca efusión de santo amor pueden apli- 
carse á la bandera de la patria : 

"Es el hada seductora 
fundiendo en amante beso 
la Libertad y el Progreso 
que la juventud adora; 
es la sonrosada aurora 
soñada por la esperanza... 
el santo ideal que avanza, 
cual rayo de sol fecundo, 
dando claridad al mundo 
y á los hombres bienandanza. 

Es presagio de victoria, 
de los derechos baluarte; 
la consagración del Arte 
y el orgullo de la Historia. 
Nuncio de días de gloria, 
fuego que transforma y crea... 
Es la venturosa tea 
que iluminando el abismo, 
pide menos egoísmo, 
más amor y más idea... 

¡Salve, augusto pabellón 
de la Patria independiente, 
que nos levantas la frente 
y que logras redención! 
Lazo de cordial unión, 
esplendorosa deidad: 



Contribución histórica 127 

difundiendo claridad 
y derramando progreso, 
eres el santo embeleso 
de la ansiada Libertad. 

¡Salve, lábaro de vida, 
del justo tierna plegaria! 
¡Salve, ardiente luminaria 
que á congregarnos convida! 
Radiante, triunfal, querida, 
de ambos lados de los mares 
verás que ante tus altares 
la iniquidad se derrumba, 
siendo cirios en su tumba 
tus ardientes luminares." 



APÉNDICE I,. 

ESTRADA PALMA Y LOS ESTUDIANTES 

Velada del 4 de noviembre de 1910 en el Ateneo 



A ESTRADA PALMA 

EN EL SEGUNDO ANIVERSARIO DE SU MUERTE 



Poesía leída por su autor, Sr. Gustavo Sánchez Galarraga 



Evoco de rodillas en tu fosa 
hoy con tu sombra tu recuerdo triste. 
En nuestra redención, alma gloriosa, 
faltaba un Cristo más, y tú lo fuiste !... 

Como á Cristo también te calumniaron : 
tu nombre puro flagelado has visto. 
De espinas al morir te coronaron 
y expiraste en silencio... ¡ Como Cristo !. 

En tu frente de justo recibiste 
el golpe bajo el cual te anonadaste. 
Ante la acusación, enmudeciste. 
Muriendo en la pobreza, contestaste. 



130 Estrada Palma 

¿ Mas qué te importa, di, que el suelo inmundo 
desconozca tu nombre, si eres bueno, 
y llevaste, al volar hacia otro mundo, 
limpia la frente, el corazón sereno ! 

Víctima de injusta suerte, 

tanto debiste llorar 

que tal vez al expirar 

te era un consuelo la muerte. 

Entre zozobras y dudas, 
el pueblo que amaste tanto 
sobre tu frente de santo 
imprimió el beso de Judas. 

Mudo, solitario y triste, 
de un pueblo bajo el delirio, 
fué la palma del martirio 
el premio que recibiste. 

Mas ¡ ay !, tras tanta traición 
y tan profundos agravios, 
nunca se apagó en tus labios 
la sonrisa del perdón. 

Tu voz, con bondad innata, 
habló á tus hijos amados : 
' ' Quiero escuelas, no soldados. 
Al que enseña, no al que mata. 

Basta ya de destrucción. 

Yo quiero un pueblo de hermanos. 

Quiero ver juntas las manos 

que separó la facción. 



Contribución histórica 131 

¡ Quiero que el sol en Oriente 
así nos alumbre un día!..." 

Y al decirlo sonreía 
con sonrisa de vidente... 

¿Y pudo haber quien, traidor, 
manchara con saña impía 
un corazón que se abría 
para desbordar amor?... 

Si sólo quiso enseñar, 

si sólo aceptó sufrir; 

si no supo hasta morir 

más que amar, y sólo amar!... 

Si fué su ley el perdón 
levantando al que caía, 
y fué en el mundo su guía 
el bien, la paz y la unión. 

Si nunca la liviandad 
turbó su rostro sereno... 
¡ Si era bueno, si era bueno 
como un Cristo de piedad !... 

Pero triunfará mañana. 

Y alzará su nombre puro 

como una hostia, ante el futuro 
la juventud soberana. 

La que proclama su historia, 
— epopeya de dolor — . 
La que coloca una ñor 
en el altar de su gloria. 



132 Estrada Palma 

La que arranca á la maldad 
su máscara ignominiosa. 
¡ La juventud generosa 
que no teme á la verdad!... 

La que no consiente ilotas 
y ante el pueblo envilecido 
pregona quiénes han sido 
los Judas y los patriotas. 

Esa es la que te levanta, 
esa es la que te pregona, 
esa es la que te corona 
con nimbo de lumbre santa. 

La que de tu huesa en pos 
hoy te grita desde aquí 
que si hay quien te niegue á tí 
también hay quien niegue á Dios ! 

Por eso de rodillas en tu fosa 
besan los buenos tu recuerdo triste. 
En nuestra redención, alma gloriosa, 
faltaba un Cristo más, y tú lo fuiste !.. 



APÉNDICE 1,1,. 

ESTRADA PALMA Y LOS ESTUDIANTES 

Velada del 4 de noviembre de 1910 en el Ateneo 



Discurso del Sr. José Enrique Montoro 



Señoras y señores: 

Los estudiantes no podemos menos que sentirnos enor- 
gullecidos por el éxito de esta magnífica velada, en la que 
al lado de la juventud, alentándola con su presencia y coo- 
peración, se encuentran tan distinguidas y prestigiosas re- 
presentaciones de todos nuestros círculos sociales, sin fal- 
tar esa bella mitad del género humano que pone en el atrac- 
tivo de sus divinos encantos una nota de poesía y supremo 
idealismo en los eternos prosaísmos de la vida ; velada en 
que, reunidos todos para conmemorar solemnemente la 
muerte de una de las más insignes y nobles figuras de la 
historia patria, se ha sentido palpitar el corazón de la Ee- 
pública, vibrar íntegro el espíritu nacional. Porque si, co- 
mo se ha dicho, lo que constituye la personalidad humana 
es la unidad de conciencia, lo que constituye el alma na- 
cional es la unidad de un gran sentimiento, la íntima y su- 
prema solidaridad de unos mismos recuerdos, entusiasmos 
é idealidades, de un mismo espíritu y sentimientos. 



134 Estrada Palma 

Tienen gran trascendencia y significación moral el 
"culto" de las grandes figuras representativas de la histo- 
ria nacional, las conmemoraciones de los grandes patriotas 
y héroes nacionales, que, dotando á su patria de esos gran- 
des altares de la idea que no conocen el polvo del abando- 
no ni necesitan de mercenario incienso, porque los reveren- 
cia y consagra el fervoroso culto de todo un pueblo, legaron 
á su historia ejemplos inmortales de abnegación, cívico de- 
sinterés y acrisolado patriotismo. 

Con respecto á nuestra historia, Cuba necesitó, para 
realizar sus grandes destinos,' hombres puros y abnegados 
espíritus que rindieran fervoroso culto á la patria, cora- 
zones que amasen el deber hasta el sacrificio y el martirio. 
Y Cuba los tuvo. Nuestras grandes figuras revolucionarias : 
Céspedes, Agramonte, Gómez, Martí, son émulos y herma- 
nos de Bolívar, Washington, Hidalgo y San Martín, y como 
éstos verdaderas glorias americanas, pues con sus sacrificios, 
á la vez que la redención de su patria, sirvieron la causa, el 
ideal, el destino de América, cuya gloria llena con inmor- 
tales resplandores los cielos de nuestra historia y cuyo re- 
cuerdo vivifica é inmortaliza la adoración de un pueblo. 

Estrada Palma fué uno de esos hombres, de esos espí- 
ritus, de esos corazones. Por eso le honramos los estudian- 
tes. Con patriótica decisión abrazó la causa revolucionaria 
al estallar la insurrección de Yara el 10 de Octubre de 1868, 
fecha culminante y decisiva de nuestra historia, que trá- 
gicamente planteó en el inexorable terreno de la fuerza el 
irreducible desenlace y determinó el curso y la definitiva 
orientación de nuestros futuros y azarosos destinos. Estra- 
da Palma desplegó poderosa actividad en el campo revolu- 
cionario, ora como Ayudante del General Donato del Már- 
mol, ya, después, como miembro de la ilustre Asamblea de 
Guáimaro, de la que fué muy luego activísimo y prestigio- 



Contribución histórica 135 

so Presidente. Muy pronto se reveló don Tomás á la admira- 
ción de sus compañeros como uno de esos grandes hombres 
que ponen el genio ó la fe al servicio del deber; y sus so- 
bresalientes cualidades, su austeridad y su inquebrantable 
firmeza de carácter, unidas á una extraordinaria bondad y 
un profundo amor á la patria, le ganaron en seguida gran 
popularidad y prestigio. No es, pues, de extrañar la rápida 
y brillante carrera revolucionaria de Estrada Palma, que 
culminó en su elección para Presidente de la República en 
dificilísimas condiciones. 

Los momentos eran de suma gravedad. El Presidente 
Cisneros acababa de preparar un nuevo contingente para 
auxiliar en las Villas al General Máximo Gómez. El Gene- 
ral Vicente García, jefe del pequeño territorio de Las Tu- 
nas, se negaba á que ningún soldado suyo pasase á las tro- 
pas expedicionarias, y señalaba así el comienzo de una fu- 
nesta insubordinación. No tardó el virus disgregador en 
minar la disciplina del Ejército y en romper, con torpes di- 
sentimientos y criminales ambiciones que precipitaron tris- 
temente el fracaso de la guerra de los diez años — como pre- 
cipitaron el de tantas gloriosas revoluciones en toda Amé- 
rica — , aquella hermosa y confraternal harmonía y compe- 
netración que presidió al heroico esfuerzo del 10 de Octu- 
bre y en la cual estribaba la suprema fuerza y garantía y el 
supremo prestigio de la Revolución. El General Vicente 
García acampó sus tropas en las Lagunas de Varona y con- 
vocó al pueblo á una reunión en la cual se acordó derrocar 
al gobierno del General Cisneros, aceptando Vicente García 
la jefatura de la sedición. Consciente Cisneros del gravísi- 
mo riesgo que entrañaba aquella insubordinación, y anhe- 
lando evitar fatales complicaciones y desenlaces, renunció 
voluntariamente la presidencia de la República para ser in- 
terinamente substituido por el ilustre Juan Bautista Spo- 



136 Estrada Palma 

torno, quien dispuso en célebre proclama que "serían teni- 
dos y juzgados como espías los individuos procedentes del 
campo enemigo" que presentasen proposiciones de paz fun- 
dadas sobre base que no fuese la independencia de Cuba. 
Esta enérgica disposición restableció por breve tiempo la 
disciplina y la general confianza. Quedaba, sin embargo, el 
funesto precedente de la sedición, y quedaban los peligrosos 
síntomas de desmoralización y desorden. 

En tales condiciones ocupó Estrada Palma la presiden- 
cia. A pesar de la aparente brillantez de la campaña revo- 
lucionaria, se necesitaba emprender una profunda reorga- 
nización y hacer salvadoras rectificaciones ; y se necesitaba, 
sobre todo, desplegar desde la presidencia fecundas é in- 
dispensables iniciativas. Y, más que nada, se necesitaba 
proclamar un alto y sincero espíritu de cordialidad y har- 
monía, y proclamar y practicar la capitalísima urgencia de 
posponer, en aras del glorioso ideal, las mezquinas solici- 
taciones de la pasión ó el interés, haciendo que triunfasen 
la razón y las más altas y luminosas inspiraciones del pa- 
triotismo y de la fe. Estas fueron las nobles tendencias que 
inspiraron la política de don Tomás, y tales los fecundos 
resultados que su política de sagacidad, rectitud y acriso- 
lada honradez prometía dar é iba logrando, cuando fué 
capturado por las tropas españolas, hecho descrito brillan- 
temente por mi compañero señor Cruz en el sustancioso tra- 
bajo que hace poco nos ha leído. 

En ese trágico instante reveló don Tomás la grandeza 
de su carácter. En aquella célebre carta que dirigió el ilus- 
tre patriota, desde el Castillo del Morro, al comisionado re- 
volucionario en Nueva York, señor Echevarría, puso de re- 
lieve Estrada Palma toda la nobleza y verdad de su in- 
maculado patriotismo. El contenido de aquella hermosa car- 
ta tenía "sabor griego", según frase de un notable escri- 



Contribución histórica 137 

tor, y no habrá pecho cubano en que no produzca, como en 
mí, la profunda impresión que me dejó su lectura por la 
intensa emoción que en ella puso el venerable patriota y 
por la altísima nobleza de sentimientos y juicios que la es- 
malta, que hacen recordar, por su elevación y austeridad, 
el inmortal Farewell de Washington. 

La captura de Estrada Palma fué, en fin, otra página 
gloriosa de su vida y que agiganta la figura de don Tomás, 
á quien puede compararse con otro gran procer de nues- 
tras luchas por la independencia, con Agramonte, por su 
austera dignidad y sublime abnegación y por aquel su su- 
premo estoicismo y virilidad. Como en el gran caudillo co- 
magüeyano, se unían en la privilegiada naturaleza de don 
Tomás, á la admirable dulzura, una indomable y suprema 
energía y entereza. 

La conmovedora cuanto decisiva descripción que hizo 
don Tomás de su captura, originada por una fatal sorpresa 
y sobrellevada con la abnegación y el heroico valor que os 
ha descrito el señor Cruz, y aquella noble declaración de 
que nada significaban en el campo revolucionario las indi- 
vidualidades, cualesquiera que fuesen, sino la suprema de- 
cisión y la abnegación de todos, salvaron, en la inmaculada 
honradez, en el integérrimo y acrisolado patriotismo y en 
la austera virtud de don Tomás, la gloria de la Eevolución 
de 1868, cuya noble bandera se llevó consigo el gran patrio- 
ta al destierro y á la emigración. Su nombre quedará eter- 
namente unido, como el de su primer hombre civil y uno de 
sus más austeros apóstoles, á la historia de la heroica Eevo- 
lución del 68. 

Voy á referirme ahora, también someramente, á la 
última parte de la vida de don Tomás. La poderosa é im- 
portantísima participación que tuvo en la segunda guerra 
de independencia es cosa de ayer, y perdura y perdurará 



138 Estrada Palma 

siempre en el agradecido recuerdo de todo patriota cubano, 
recuerdo consagrado por la alta admiración y por el res- 
petuoso homenaje que rinde la juventud á su esclarecida 
memoria. 

Con patriótico ardor se sumó desde la emigración á los 
esfuerzos separatistas de Martí y sus compañeros. Desde 
las primeras propagandas para la formación de las nuevas 
fuerzas revolucionarias, fué factor activísimo Estrada Pal- 
ma. La conmemoración del 10 de Octubre, el año de 1887, 
celebróse con una solemne velada que presidió el venerable 
patriota, expresamente invitado por el Partido Revolucio- 
nario que lo había sacado de su retiro de Central Valley, 
donde se dedicaba, con la generosidad y el sublime despren- 
dimiento de un Cincinato ó de un Washington, y con el 
prestigio y la autoridad de su inmaculada historia, á la en- 
señanza de la niñez en el santo amor de la patria, el honor 
y la dignidad. Y su entusiasta adhesión al nuevo movimien- 
to emancipador fué ratificada en la solemne proclamación 
del Partido Revolucionario, la noche del 17 de Abril de 
1892, cuya velada cerró don Tomás pronunciando esa no- 
che noble y elocuentísima oración, haciendo evocar á todos 
los presentes, con sus tonos austeros y elevados, todo su 
glorioso pasado de puro é integérrimo patriota y abnegado 
apóstol de la causa y de la dignidad cubanas. Y al estallar 
el movimiento de Baire convirtió su escuela de Central 
Valley en poderoso foco insurreccional, y de nuevo consa- 
gró á su patria todo el calor de su vida, todas las energías y 
actividades de su fecundo espíritu. 

La conducta de don Tomás en la emigración, dedicado 
á la dificilísima obra de recoger fondos de espontáneas pres- 
taciones y á enviar hombres y elementos de guerra á la Re- 
volución, sorteando bizarramente los innumerables obstácu- 
los de una Revolución cuyo sostenimiento y triunfo depen- 



Contribución histórica 139 

dían de su esfuerzo y actividad, es honrosa conducta. En 
esos decisivos momentos demostró Estrada Palma su gran 
habilidad, tacto y notables aciertos, y, sobre todo, la fir- 
meza de su carácter recto que nada ni nadie doblegó, y las 
virtudes de un patriotismo supremamente honrado y puro. 
Alto y edificante ejemplo daba don Tomás luchando por su 
patria con los ardimientos de la juventud, y encerrándose 
después de la derrota de España, sin ambiciones ni aspira- 
ciones personales, para pasar modestamente su gloriosa ve- 
jez en su noble retiro de Central Valley. Y por eso, á la 
hora del triunfo, no hubo ninguno con más merecimientos 
ni cualidades que él para ocupar el primer puesto de la 
Eepública. 

Él era un símbolo de gloriosos recuerdos, de abnega- 
ción y patriotismo, de perseverancia y amor por la causa 
revolucionaria, de la que fué siempre fervoroso paladín, 
hasta asistir, con el vigor y el entusiasmo de la juventud, 
al triunfo de su ideal, recogiendo en la hora solemne y me- 
morable de nuestra consagración como pueblo libre é inde- 
pendiente, como actor y glorioso superviviente de una epo- 
peya de treinta años, el amor y la veneración de un pueblo 
á su excelso ideal y heroico pasado. 

Su elección fué prenda de confianza y júbilo de toda 
Cuba, demostrando en su inmortal administración las es- 
clarecidas aptitudes y el acrisolado y austero patriotismo 
que resplandece en toda la gloriosa vida de Estrada Palma, 
más grande, quizás, que en ningún otro momento de su 
noble existencia, en el doloroso instante en que al ser dis- 
cutido por sus compatriotas y al faltarle el apoyo de los 
que le combatían, dejó voluntariamente, con abnegación 
ejemplar, la presidencia ; y sin odios ni rencor, porque en 
su corazón no cabían otros sentimientos que los de noble 
concordia y magnánima generosidad, se retiró, alto el pen- 



140 Estrada Palma 

Sarniento y limpia y pura la conciencia, á una pobrísima 
finca donde murió entre el respeto y la profunda veneración 
de los más de su pueblo. 

Jóvenes que me escucháis: aprendamos á imitar con 
verdadero amor las excelsas virtudes del gran patriota cu- 
ya llorada muerte conmemoramos esta noche, y rindamos 
todos el culto de nuestros jóvenes años á ese modelo de pa- 
triotismo intenso y profundo, á ese dechado inmortal de dig- 
nidad y desinterés que se llamó Tomás Estrada Palma. La 
juventud universitaria contaba con vosotros para rendir 
tributo de amor y gratitud al eximio patriota cuya vida de 
abnegación y noble desinterés patriótico se puede sintetizar 
como ha sintetizado un gran escritor la de Martí : con ' ' la 
palabra gloriosa, que pone un nimbo resplandeciente en 
torno de unos cuantos grandes nombres" y que "inmorta- 
liza á los Prometeos clavados en su roca y á los Cristos cla- 
vados en su cruz: la palabra sacrificio". 



APÉNDICE M. 



LA ESTATUA W DON TOMAS 



(Publicado por La Lucha el 21 de mayo de 1911) 



''Con la solemnidad debida, expresión terminante del 
cariño y el respeto que aquel varón ilustre supo despertar 
entre los buenos, descubrióse ayer en Cárdenas la estatua 
dedicada á don Tomás Estrada Palma. 

"Inmortalizar en bronce ó mármol á los grandes hom- 
bres ; patentizar gráficamente las virtudes de los ciudada- 
nos que hayan honrado y servido fielmente á su patria, nos 
parecerá siempre empresa digna de aplauso. 

"Por eso aplaudimos la obra realizada en Cárdenas, 
estimándola buena, apreciándola en su justo valor, pero 
sin pretender sacarla de quicio bajo ningún concepto. 

"¿Por qué no había de tener una estatua en Cuba, en 
la patria á cuyo nacimiento coadyuvó, en el país á cuyo ser- 
vicio dedicó su vida entera, don Tomás Estrada Palma? 

"En Cárdenas mismo existe otra de Colón, el vidente 
navegante : en la Habana tenemos, aparte la del Apóstol de 
nuestras libertades, á Carlos III que fué un buen rey para 
la América, y á Fernando VII, el hombre que si como sobe- 
rano traicionó sus promesas y sus compromisos, fué bueno 



142 Estrada Palma 

para Cuba, concediéndole cuanto para ella le pidieron el 
Intendente Ramírez, don Juan Pablo Valiente, don Fran- 
cisco de Arango y Parreño y el Conde de Villanueva. 

"Hechos cuenta la historia y la vida de patriota de 
don Tomás Estrada Palma, para que no pueda negársele el 
derecho á que su pueblo ó parte de él quiera exteriorizar el 
afecto que le inspiraba, labrando en piedra un recuerdo á 
su memoria. Y por eso no nos acabamos de explicar el por- 
qué de esos clamores que se dicen levantados por algunos, 
contra la erección del monumento que ayer inauguróse en 
Cárdenas. 

"Don Tomás poseía una virtud que en todo momento 
de la vida de los hombres constituye un mérito indiscutible. 
Era moral, en el más absoluto significado de la palabra : 
moral en todos los actos de su existencia pública y privada, 
y con ello tuvo siempre dado un gran paso hacia la relativa 
inmortalidad de que pueden gozar los humanos. 

"¿Por qué empeñarnos en cegar ante la realidad? 

"No sabemos qué inscripciones adornarán el modesto 
monumento levantado en honor de uno de los buenos que 
han sido, pero nosotros no habríamos escrito en el pedestal 
sobre el que se alza la noble figura del patriota desapare- 
cido más que esta frase, contenida en la corona que le dedi- 
có Magoon : "A la memoria de un hombre honrado. ' ' 

"Con lo cual, seguramente, habría bastante para que 
leyesen todos los que sepan hacerlo". 



ÍNDICE 



Dedicatoria V 

Tercer aniversario VII 

Estrada Palma y el Nacional 1 

Notas á unos Ecos del Sr. Saaveclra 5 

Tomás Estrada Palma. Para la Historia 11 

Espigando. 1 25 

II 29 

Sesión de espiritismo 31 

Más allá de la tumba 39 

Honrando al caído. Palabras de Estrada Palma 43 

La velada de los estudiantes 55 

Honrando á don Tomás Estrada Palma. Inauguración de 

la estatua en Cárdenas 61 

APÉNDICES 

A.— Partida de defunción de don Tomás Estrada Palma 73 

B.— ¡La "avaricia" de don Tomás! (Artículo de La Dis- 
cusión) 77 

C— Párrafos sobre la Ley Electoral de 1903, tomados de 

mensajes del Presidente Estrada Palma 81 

D.— Decretos sobre funerales del Presidente y concesión de 

pensiones á su viuda é bij os menores 85 

F,.— Declaraciones del General J. M. Gómez 89 

F.— Retroceder. (Artículo de La Lucha) 91 

G.— La carta del doctor Villoldo 95 

H.— De Estrada Palma á Roosevelt 99 

'I. — Discurso del Sr. Julio Ortíz Casanova 103 

[ J.— Hecbos bistóricos de la vida de don Tomás 
Estrada Palma. (Trabajo del Sr. Carlos 

Estrada Palma ) m. deíaCruz) 107 

7 lOS /K.— Discurso del Sr. Lucilo de la Peña Cruz 121 

estudiantes JI,.— A Estrada Palma. En el segundo aniver- 
sario de su muerte. ( Poesía del Sr. Gus- 
tavo Sáncbez Galarraga) 129 

\LIf. -Discurso del Sr. Josó Enrique Montoro... 133 

M.— La estatua de don Tomás. (Artículo de La Lucha).... 141 



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Form No 513 






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