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Full text of "Estudios sobre la historia de America, sus ruinas y antigüedades, comparadas con lo más notable que se conoce del otro continente en los tiempos mas remotos y sobre el orígen de sus habitantes"

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r. ^fV'-.- ^ 






KSTUDIOS 
SüBRí-: lA IIISTClUA ^.)E AMÍIRICA 

sus HUINAS Y ANTIGÜEDADES. 



^ /i&S'^ 



ESTUDIOS 



SOBaí LA 



HISTORIA DE AMERICA, 



SUS RUINAS 



TANT1&ÜÉDADE3, 



comparodu con lo mAa notah1« 

que M conoce del otro ConLineate «n lofl iempos m&g remotos, 

y «obre el orfgea da aua h^bitantast 



POR 



MANUEL LARRMHZAfl. :Tn 



TOMO IV, 



SEXIOO. 

IMP. DE M. VlLLANUEVA FRANCESCONT É HiJOS. 
Ctllfl del Ginco de Ha/o, DÜtn. 4, 

187G. 



/ 



J :::■: . 




El uilor d« Ib obn le rv«rT& todo durecho lobre bq poblicKíon, 
rdmpreiioa y trAdncdon. dentro y faera de !& República Mexlcuia. 



'/-'-.. 



íi 



K. TitLANüEVA Fbangkbcoki e Hijos-— Editobbb, 



INTRODUCCIÓN. 



*-¿há quid loqueri^ ontn'' iot 
scHpMnmt et niuadxim Iklus^n- 
yeríDl? ^dhuc njuUtum rc'lat 
oporlbuB» multumque rtfltabltj 
quia LoTenisndia fu\eiitft noD 
obsiam." 

BaiaiCb, in Proem Deoretal. 



D 



ESPUES de haber tratado en la primera par- 
te de esta obra de lo más notable, que en ponió 
á ruinas y antigüedades se registra en la historia 
de este Continente, y de compararlas con las del 
mundo amiguo en sus más remotos tiempos; resta 
solo ocuparme, para cumplir con el plan que me 
propuse en su redacción, de ta célebre question de 
origeny en que se ha ejercitado el ingenio de los 
sabios, desde que Colon anunció que eristia en es- 
ta parte de la tierra un Nuevo MuihdOj rico, exten- 
so, y lleno do encantos y bellezas. 



TI 

Ea efecto, dunmlo los siglos XVI y XVI[, los 
aator^ días notables, fUósoros, Tiajeroa, historia* 
dores, y teólogtvs, IratAron de e«e grande aiconl^ 
dmteDlo, con todas las cuestione? a qu« daba lu<- 
gar. muy ospecialmeDie Ja del oriffea de svs 
bHanUs, _ 

Por atgun tiempo rjiidilA ah^ndoFiadn, teniendo* 
la [H-ir íia ent^Tnn; prc i^ lia reproducido de Urda 
on tarde, siempre que algunos descubrítoientos 
excitaban de nuevo la atención, sin perder nunca 
sa importEu;cia y col^bridad. 

jíótase en lois aiiLore$. rjuA ^ñ bau ocupado de 
«Ua, gran variedad de opíuiones, y puede decin&e 
que casi SO ban agotado las conjeturas qu^ sobre 
esto pudieran íormar&e: el buen criterio, £Ín em- 
bargo, encuentra en ellas un material inmenso 
para hacer jtifllas y fundnd^is apreciadones, para 
sacar, comparándolas entre si, y examinando su^ 
fundain*^ntos, destellos de luz, que nos aproximen 
¿la verdad. 

Xe as de extrañarse e^ Tariffdad y aun contra- 
riedad do opiniones, propia de la condición liuiua^ 
na. l^n maieria lan oscura como esta, todo es va- 
guedad ó incciüdumbrc; denras tinieblas cubren 
de ordinario el origen de laa naciones, y se con- 
densan más, á medida que se interna ene en la 
antigüedad, especia! luen lo cuando se loca en los 
tiempos pre-kistáncoñ: en su (^tado primitivo 
falta por lo regular toda luz, presenlándose sobre 
su origen relaciones diversas, y k reces contradic- 
torias y absurdas; se camina á tientas, se tropieza 



con el caos. EbIo 86 nota aúa &n las nacioDOB más 
oúlebrdíi. Croian loa ¿tómanos quo clespaes ddl 
diluvio de J)euc(iÍiOH, las piedras hablan sido con- 
vertidas ña hombres, (1) 

I.os KgfHeÍ<is penaban quo Jove había creado 
boiobreá de las hormígad que vagaban en una 
aSoea cnoína< (2) Loi^ Ai^núnses ^i^ban imh\ú* 
dos en la creencia de que habían sido procreados 
y nutridos de la tierra. (3) 

Eíto mi^oio creían lo$ Areades y loa TTleiíi- 
ncs\ ii) loa ParnesGS (S), y los Egipcios, los 
Sliop€S y los do la /«í/m Oriental. (6) 

Incierto era, según Tcftfiít?, et origen de lo3 
Sritanos^ (7) ¿y podra tenerse por ba&tatite conoci- 
do ol de los Franc$$fs^ lo» Sspañoles^ y lo» ^í^ 

Al tralar«e do loe primerea habitantes do £u- 
rofia, también %é presentan densas sombras u pesar 
ile ios machos datos y medioej Íd ves Ligatorios ^e 
han estado al alcance de loa eecritoreeque han 



Íl) Ovidio, libro 1, Melamorphofl, 
2) Ovidio, libro 7, Mol9iiioi^hi>§. 
3) Herodot'\ libro 7. 
:$(raboD, libro S. 
Apulejo. Ubre M. 

Lucr^io. do viU Phllovopb-, libro a, rap. 1. 
y T«ll, tL oral, pro Lucio Placo. 
t't\ ApclloD, libre 4, Ar^'OEAUt* 
H¡ SlmboD, libro 9 de GermaDÍa. 
Cum. Tdc. ¿r. mor ^rm, 

¡6) Dlod. SkulL iib. K c»p, 1., Hb. "i. cap. 10 y lib. 
3. cap. 1. 
{?) Tácito, de viU AgrícoL 



vra 

trataite Mta TUAterlA. ¡Qué podra ddtír^, en 
de eeb, de América, en donde «1 iscecdio y la des-^ 
tracción fomentáJas por la ignorancia, el fanatis- 
mo, et desprecio á^ la raza quo ocupaba ol pais 
Gontinislado, y las preocapacíoaes que en aquella 
¿poca dominaban, acabaron con todo, y cegaron 
las faentes qne podían habernos minútrado tantos 
datofil Mil (Úñcultades han embarazado los traba- 
jos que con lanío fruto podían haberse emprendi- 
do, y por eso caían en desalíenlo muchos sabios, 
que querían llevar á eee terreno su exámm y s 
biTestif^ciones. 

Ya en oira parte (I) he expuesto como cali&ca 
ban eíla empresa. la-Pere'jrt tenia por vana 
ÍQ6UI toda tentatira para dar soluninn ¿ ejite pro- 
blema (2í- El P. Duran, que con lanto esfuerzo 
y diltpencia se empeñaba en descubrir y conocer 
todo lo relativo á los indias en sos máe remotos 
tiempos, creia que era necesaria tarevdacion, pa^ 
ra estabkeer la vrrdad sf^brt su origen yprincipiúf 
6 et espirilu de Dios que to enunciara, y diera 
entender, {i) 

£1 P. Aoosca la rO|>utaba por temeraria (i). S' 
fórííHto de dificü, y que nada cierto puede afir 






I 



[1) M. Lsrmtnx^n DictAm^D pri>K»nlA(lQ á laSocJe^ 
dml de G«.vrífí;* y E*Uiií-ljCitír M-^xícní, »obíe Ia obr» 
del S- Atí*lc Cirb* Braft^-ur de Üi>iirbouríí fxu cl l¡- 
tiilii lir o^i p.xiilr H nif^n di- U hi%lun;i primitiva ile 
Mi*Jücu en lo« noouujeijlus C!^LpcÍoB,>> 1S65 pjg. t\. 

2} Belaelon de Ulaadia» art, 30. fot. i'¿. 

3) Historia de la^ ludia», Ír>mo 1. cap. 1. j*k^, 1. 

4) BisU nat. j mor. delii lucL lib. 1 , cap. Ida! n. 



mar9o sobro ol orígou do loft indios (t); Roehef^t, 
dagniadd(2}; Pineda, mas fácil refutar lo que 
oíros dici^n, qod establecer algo cierb {3); M ^a- 
íwi de ÍTxtmhotít , la tenia por imposible (1); 
Washington Irving^ como un }>unto bonchúio ik 
¡ooNÚblo» ombarazos y díñculLides (íí); el autor 
de un artículo del A'orth aniertcan remeit, la creía 
ttn problema í¡uú jamas podría resolverse (6); Mu- 
ho£ dice c|iifí í/4>i^utia de ks muchas ideas y co&- 
tumbred, que k Hiena de iDgouio y erudición, so 
bin acumulado para enoontrar el origen de la po- 
blación amoñcana , saiisface ni a^uieia la m- 
fiM (7); i/j*. Sehooleraft, conociendo la falta de 
dalos «cguri)5, díc» üimbica, <i^t on vanase in- 
quiere «Q la Listoría el orl^ea de la raxa america* 
w; JltrodotoQd!í\^, nada na encuentra en Sancho- 
maíon, dí en los (rof^iOGatos antiguos quo pudie- 
nn instruimos sobre esto; las ínscripcioneB cune!-* 
ronnes y egipcias, U^ mus nnlij^afi del mundo, 
penD&necan mada«^ y parece que el Irouoo de don- 
de proceden los indios, es todavía máa antiguo que 
ellos (8), Pcijá la llama arduísima; (9) & Zaet 



[>eJuro |n<l. totn. I, llb. l. cap. \ n. 15 y 3 9: 
HidU D^t. et mor, di^ he AntilUe, cap. ?. 
Libro 4, <lc rcb. Salom. cap> 1^, § I. 
Vues des oirdill^'i'iis tom. 1, iulrod.» pi¿. 2o- 
Hlrtory orN*'*' YorU, Bonk. I, <í!iap. 4, 
UcTie^ briuni<fuc, Ha, ls:r; loaio ;í, p^, 3í. 
llIfltorUdcI Nurvo Mundo. Iíb> 1. il 7, paif. 12. 
Hlntoflcial ^lul ^UImIjiuI Íiirm'iiJ4ti']ti it^-iitctiLinK 

ttie lilitor>' coLidlUon muí prospecte* of the lodUo Iri- 

bee, tem. 1, $ t, ü. n. I, paff. 1«, 
(9) Teatro crítico, tom. 5. discurfio 15, pa^. 331. 

E!STU:>10fl— TOUO IV— 2 



le aterraba, para tratarla, la diticultad quo pn 
taba (1}| y Orccio, que la acometió^ solo se pnj- 
pueoojaciilwUir lo m&s proI^Lbk en la materia (3); 
Maretety en 6n, qne es do loa que Plumamente ee 
lian ocupado de ella, cr«e que se mantendrá iifm- 
pre insohüe (3), 

V no hitan fundamentoe para opinar de es) 
maaera; pu«^al recorrer los anales del mundo, 
noft eneontraiuo»; con tal oscnndad. no mío ya res- 
pecto de los tiempos próximos á la oreaoiOQi &ino 
desdé Xoe hasta poco ¿n(e£ de la venida de Jtíu- 
cristv; pocos hechos pueden^establecer^ocon ente* 
m seguridad, y aun después de fóle periodo lu- 
dían los hÍ8torÍadoree censarías diflcullades. 

Censorino, que tanto se aproTecbá de los cscri - 
toa de Vatron, dividr el tiejupo traitcurrido deed«j 
la creación en tres diferentes periodos: ¿ llamado 
fuífto» por la ignorancia é incerUdumbrequeen 
él rwna, y comprende desde el principio deí hom- 
bre hasia el primer diluvio: ei se^undu llamado 
j»íífV(?«, desde el diluvio hasta la primeTs. olm- 
jiiíuía, lleno de muchas íábulas: el tercero AisM* 
rico haala nuestros diaa (4), Varron da k este úl- 
timo periodo ocho siglos únio» de U etu cristiana, 



(1) Nol» ad H. Grolh DUert. de orl^, geot Americ. 
Ct ortaerr» allouat ele. PrefxUo, pbp. *. 

(í) Ibid. U. GroUi. DlMfU de oríif. «CQt Americ. pa*- 
glD3 8. 

(3) Voyage daas L'Amcríquc ceaLr^l,n«l6deCub3^et 
le iucaUo, lom. 1, chap. ». pag- 177. 

[4/ Ceoaoríoo. De die uataS, c«p. ti. 



XI 

por comprender )zprim$ra olimpiada el affo 776, 

La ÍDcerliduuibrD y Dscuritkul, que ^ratscolaa 
sobro lodo I03 tiempos pír-Áistáricos, hacen difí- 
cil [loiifitrar en elIo$^ y descubrir algo que" nos áú 
luz ¿obro -a cuc^tíon dí5 origco» y bay por tanto 
qufi aUsnftrsfiáiiidícncioneí conjfituralaft M>mpPO 
t[M^ he pvvf^nbMi diilos eu que apoyarla», deduci- 
das de lo que exponen los escrilores, de^de que 
exi&te la historia, rce^pecle de la más remóla anli- 
güedad. 

Estas caliücacíones de los autores antes expra- 
gadoe, CQü liabrian becho desistir de mí intento, ú 
en el curso de mis lecturas no bubiera enoonlrudo 
que'ln malería no estaba agolada, y que con el 
auxilio de la crítica^ un estudio comparado^ y un 
examen más prolijo y Jeienide, podrüi adcUniapse 
iiftí^Ui aproximarle a la verdad, etnplcaníio al efec- 
to los medios índagabrios mas adecuados do que 
aun no se iiibia hecho ii.so, i\ por liahers^ tratado 
ü la ligera, ó ún la ^uGcifnte instrucción para Ue- 
llfar á un buen rebultado. 

Sabido es, como manifesté en &1 dictamen ánted 
citado (1), y acabo ahora de indicar, que el origen 
de lo3 pueblos es casi eiompro oscuro, aun el do 
aquellos más célebres y conocidos C¿); el de mu- 



rtl Pagina 31, 

(2) <fl u'eKl hiNtoirt' tW nAÜottK fvinFtídrtrnbtfTH, donl 
•wseomineDGenaeQUu.^soil cb»<:ure, r^Duleux. el toí- 
«l¿>pAr lostcüebrcsqucrorgaa&loatioQaietlasupersli 



XII 

chús do época no muy reumJa lia ocupado lanm- 
veslígacioneg d« lo« sabios por falta de e^riUHí 
antí|fUH>s diguos da todo cr^ito, dd moniiindtitOfi, 
indcripcíoncs, medallas, y otros datos on quo po-j 
der descansar: la¿ tradiciones, euando no esl 
mificieüteinente a^yadas, no ^on siempra medio 
seffUTQ do juzgar, por la facilidad con que pueden 
alterano al paaar do boca en boca, ha^la llegar á 
Bustitaireo ü íábula> en voz de la bietoria primi- 
lira do las naciones, y dbrso por cicrtaa las oonji 
tatas que se ban formado sobro su origen y aatlj 
guedad. 

En prueba de eslo bastará recordar, que l03 Cal- 
deos prelendian hab-'r tenida ^l«s de) diluvio 
una existencia, que i>a^ba do cuatrocientos (reinUí 
y dos mil an^s: 1oe> S¡fipcíos ¿e creían el pueblo 
m£i8 antiguo del mundo; leiaso en gus cn^nicad. 
que por espacio de treinta mil aCoa fueron gober- 
nados por los dwsfS. antes d» serlo por sus 7'eges^ 
lo9 ^^/iíaWdel tívuipo ú'i Akjaftdro s^ej^u] 
ballar&e establecidos en su país trúinlamílaQos: 
los Griegos pre¡sünUit>an a los diosest ó a sus bijos^ 
como au3 primeros reycaj los fíornanos creían^ 
según THú Livio (1), quo un liijo do Marte había 



-lion OQt repandoei sur son origine, oi sur s«s premio- 
«r«8 sieoJca.1» 

La Ould« d« rbUtorío tora. I, pop. 276. D« Totude de 
rhÍBtonc. oxtrait du clin(t. t, de KcUcsüJiia aommaircs 
sur l'ctprit p«r M> De Fresa». 

|lj UisLlir. 1, l'refit. 



xm 



sido su fonclador: los E»paflolo8 b« taaiaa por de»* 
cendienleadp /^lí^ií; los Pf*rtugue%t$ á$ Clises, 
IvB /nyíeses do los gtgantm do la mza de (Jkam: 
\w IrlamUf es de Cesara, nieta do A^oé: Ion Cha- 
nos düban á su ÍBiperío más de cien mil afíoB do 
exibU-Qcia; los del Industaa contaban cuulro edA- 
dcs de machos coctonares de miles do años oada 
una. Loa adetaflto:^ que se bacian, los escritoe qufl 
66 aooontraban y conauluban con buena ciílica y 
diaocfaíiDÍenuí, los doscubrímientos y viajes, y el 
oonociiiueaU} máv proiUado de la aiUígúedad por 
el estadio de la ar^ueohgíat ban ido do^\'anocion- 
do mocboe errores, ; fijando la verdad de los 
hechos, 

¡Üuinto han servido, cómo se ha insinuado en 
otra parte> los mármoleí^ de Paras, Uaidoa de 
Grecia á Inglati^rra en Í^V2H por el conde Arwtíiel, 
y estodiadod aUi con mucho empeflo y con&lancia, 
para rectificar ta historia, separándola de la fábu- 
la y errores qao habia meiicladofl on eíla! 

También han sido de mucha uüUdad, en las 
coMÜones históricae, laa a^^mieas grabadas en 
mármol, encontradas en las excavaciones hechos 
euJtomAfín tifimpr» d** Paulo III, ri-ioconlenlnn 
la serie de cónsules, dictadores, tribunos milita- 
res y censores, los triunros do los generales ro- 
manos. 

Ya se ha visto la importancia inmensa para la 
kistoria de FL,'ipto, dol hallazgo do Charupolian 
rispaclo de las ¿nscripeioms da ese gran pueblo, 



~1 



XIV 

que por UdIo tiempo habiao peromnacido cubtarUs 
COR un velo, y re&ÍFtidosd i. teda iuterpretacion; ba^ 
Uo^áqaeconiribuycroQ no pooo, oomo w ha 
vútOi lod estudioa, esfuerzoa, y tdntativas de £i¡ 
cher, de i>e-/<K?y, y del J>r. Joung. 

Largos nfios ho pasaron también para aclar&c 
algunos puntos düd(>aos de la geografía anügua, 
do la híAloría, y cronología; y los desvelos 7 tra-^ 
b^oa de Áhüüie, de iJe Thou, de Bossueí, de ^^'^^^ 
tavio y Scatifferú, de Usserius y ifaritU, libraron 
rectificar muchos hechos, y T«stitnirá la Tordad el 
lugar que la igncrancía y el error lo hablan usur^ 
pado. ¿Quien puede poner en duda lo que debe la 
ciencia á astas tareas bonroeafl de la inteligencia, 
aun cuando aparezcan rodeadas Uo inmeo^s difl* 
cuitadez, y se conciba al principio una muy débil 
afiperaa^a de fiu éxito! jSe tendrían boy dolos 
pueblos antiguos tas nodoQC^ que poseemos, si nofl 
se hubiera hecho un esfuerzo para superar esas di*^ 
ftculUuleá y \-enocrla?3 con la perseverancia? ^1 

Davison y BeU&ni^ con $us astudljs y observa^f 
ctones sobre las pirámides de M$Kphi$, loe sepul-^ 
CFOS de Tébas, y lo^ templois de N^^ia, han con- 
Iribui'io í :iüelanlar los rAinocimientos que ya se^j 
tea:aii ^bro las anligüedadei! de Egipto, k ilustrac^| 
su historia, á couocep su grandeza y esplendor^ y^ 
á (ocUitar las úitimas investigaaoncs, comiini- 
caodo aliento y esperanza á los que después de 
ellos SR han aplicado á esta clase de trabajosi^f 
Dionisio de Satimrnaso registraado Iüíj mouuinuu-" 
túE Italianos da a conocer los primeros habitantea 




XV 

<lñ luUa, £íaÍusíio los do ArrJca» y Tácito, 1m d« 

Kn esta cuestión do origen hay U yon Laja de 
ciue, ademas de Inberae ocupado do elkcuiínioí^. 
¿an oscríui sobre América, después de haberla da- 
do á conocer C0¡on al mundo entero, la han tra- 
tado de intento cscríuirea muy aotables, y ae tiene 
»obre ella un acopio de lucee da que puedo nacar- 
»e gran |f>rovecbo. Figuran enlrc BfltuSj ol uruditü 
J^r. Oréfforíó García ou su obra notable «Origen 
<le Ío« indios del Nuero Mundo, é Indias Oodden- 
Iale5»: el ilusir-ido hisLnríador Jorge Fíornio, en 
la <]ae e^ríbiú con el título uDü Originibua Ame- 
ricanUí, el diívtinguído publicista Sugo Gratío, 
«u aus disertacionotí <»De origine genliun amorica- 
narum:^ el sabio j^ff, tan v^rs^do on las cosas 
<la América como !o aí^rfdilA au ohm «Norus or- 
bis, » quo la ilustró también auotando y res- 
poutiiendo & ürocio en sus cNotae ad díeert. H, 
lirotU do orig, gont. amcric. ct observationee ali- 
quot ad meliorem indaginem dilücillimm illíus 
queaÜonis». 

- El ¡DstruiJo y Bagaz escritor E. B, d'E„ en 
la obra de bastante extensión que tituló offssai 
umv celie questíon. ¿Qiiand 6i cronifiment TAme- 
urique a Cello eté peupleé d'bomuies et dani- 
UQas?i> el laborioso e infaligable investigador 
M(^urini Scrutduci^ en ol $ 1 it de su «Idea ile una 



(1) Üqg;, Grocll DJserl, d9 oríff. Ameríc. 



XVI 



nui^va bíatoría genoial do U América Septaalrlo- 
nal;» el conocido historiador WilUam Itoberüon, 
en el libro i d< su «Historia de AinÁrica;» el es* 
-tudioso americano Jjpt^es ff. 3f^, CnHoh^ en su»" 
« K^clierche» ou America; a el sabio mexicano 
Francisco Xavitr Clapíjero, co el tomo 2 Dí- 
súrlocion Gdesa ullisloria antigua de Múxico;" 
Wifííam Prescotí, ilustre bísLoriador de México, 
en el que como Afténdiet fiparece en el Lomo 2 de 
su «Historia de la conquista de México con una 
ojeada preliminar flobre la antigua cmlizacion de 
los Moucanos;» entre nosotros el entendido ó in- 
genioso P. Frí*ncÍí«;o Xavier Alojo de Orrio, en ©1 
opáficnlo titulado irSoIucion del gran problema 
acercado la población de la América, etc.,» y lo [ 
que ha compilado O, Francisco Canajdl en los 
caps. 4 y £^, lomo t, de su «rHiatoría do Mériaj.» I 

Un nuevo trabajo sobre esta materia, después | 
de tanto como ^ ha e=%ri{o, podrá quizá leiiei^o 
por jactauun, ; caüAcarsfj por los que no han 
lijado mucho su consideración en ella, de pu- 
ra rturioaidad, inútil, v p:>co fructuosa en sus ^ 
recmllado^; pero no habrá razoa en juzgarlo nsf, I 
atandiuodo á la inaunra vxsmo ¡^ trata la cueütiou, 
•y al empano con que todos ios bistoriiidores han 
procurado investigar el origen de la£ naciones; 
por la relación intima que Uene con todo lo dema^. 
qoe cae bajo el dominio do la historia el sáhi^H 
Feiió se ha hecho carteo de la observación de pn-^^ 



Feijó se üa becüo cai^o 
ra curiosidad é ínutiUdad, 



pn- 
y ba manifestado que 



XVII 

«esta qu4slion es do [tiuclia mayor imporUncía 
«que Ift qnfi á primera xUti ocarrí!. Parent», áia^. 
viiiia iDtfra curí>:>*^i(]ad LUtórícu; y e$ punlu «n i]ue 

«fe interesa iBQailo la rdlígion \w quo 

losque QÍcgan que loe prímoros pobtulorod de 
.#Vm6rica proceden del otro CunHaeaU!, niot^n ta 
«]ue R5ta reiúbí>lo oonif) dogTiiH iie (é, a sab^r, qita 
todos los hombrea son desivi^dieule^ de Ádam (1). 
£d cuanto á la prelension jactando^. y al frib 
to que pueda sacaran trntándoia de nuevo, milita 
la consideración de ta luz bajo que pueden pre- 
sentarle muchos fafcbos qco ¿ntee no se hubieren 
tocado, ó veriíifAdoee de una manera iniperfecla, 
de toa descabrimifiatofi que se hacen en Isa explo^ 
racif^nesdo regiones y paires poco corooídos; «n 
el hallazgo de nuevos loaiiuscritoH y objetos en 
loa sepulcros y excavaciones quo «o practican, en 
ia Ti5itQ y examen de los antiguos monumentos 
y ruinas nolahles que aun m presentan á la Ttsla^ 
«lia lectura de ciirj*cl¿rCft ó in^rÍpoigue!iqueáa- 
\ss bo hallaban ocultas á la iutelt^^encia de los sa- 
bios, en la copia do datos y noticias recogidas por 
Tiajeros inairuidos^ en la riqueza de conocimien- 
tos con que cuenta la ai^i^f^lo^/d, merced á Ioa 
iace^ntifs esfuerzos que han coutiuua^ohacién-* 
doso desde quo so hrt conocido mejor toda m im- 
portancia, y en el a^^tudio comparado do las len- 



(1) ^t\iC, Teatro crítico, tomo I, Diso. U, S ^ P&lf>- 

cariioios— TOMO rv— a 



XVIII 

gnaSj y de los restos fie tradiciones, que aun se 
encuentran en muchas parles. 

Mae aun cuando no esi^tiera ninguna de e^Us 
ventajad, no paede pon«r^ en duila ijue del examen 
de laíi diverges opiniones ei3:íUdas sohre unmÍ«mo 
asunto, pesando tas razones, aualiz^tado sus fun- 
damonto», y penelrándose de su espíritu y do su 
faena, para formar dcdpuos un conceptí) sílido y 
txhctú, resulta la v^í'iiad; pues como dicn un es- 
critor, á tas tinieblas sucede la clfiridad, la verdad 
viene á ocupar el lugar del error, y la demostra- 
ción el de las conjeturas. 

Pivcifioes, adenms, tener presente, que al liacer 
UBo de los mndk>9 indagalonos, lienen que locaree 
en ese examen comparado, los puutoiá más promi- 
nentes de la historia anUgoa de Amúrica, y de las 
naciones más célebres en la antigüedad; lo cual da 
¿4ftta clase de investigaciones un alio grado de 
importancia, por no Laber sido eüle el terreno en 
que por lo oomun se ba colocado la cuestión, si- 
no que 30 han contenlado los escntoros con toques 
ligeros, con indicaciones üuperfidaies y aprecia- 
ciones poce Tundadaít, ún detenerse en algunos 
puntos que bien merecían más prolijo examen. 

Gen este nuevo trabajo se loj^rara olra ronUga, 
y es la de que, al rccor-rcrese can^po \m\c de ¡n^ 
vestigationcs que son necesarias para dilucidar la 
cueetíon^ se Uenaran muchos vacíos, y se rectiüca* 
rán varice puntos históricos, geográficos y cronoló- 
gicos, disipando los errores quo so hubiesen come- 
tido, valiéndose para ^to de lo que sobre unos 



mismos liecbcd exponen raríoa auCoros, y de los 
cambios, aUeracioneü y revoluciones qü« soban 
operado en varidn partes det mundo, eflpeciftlm^n- 
teeann^lro contincnle; da las IradicJontis que 
acerca de estos cambios y rovolucíoncs oo^mo^om- 
€«896 bayan recogido; do b ^r\6}nitóióffica que so 
precia á tañían; consídfíramoneft, ñ^ examen de loa 
monuiiiiíntos y coii!^truccir>no!( tjuo ^ han idodes- 
cubriendo, de las práclica?, uso? y coslambres en 
loetíomposen quo 08tas poblaciones tenían ya 
ana vida sociai bastante adelantada, 6 en eu esta- 
do de nómadas y salvajes, comparadas con )a^ de 
olms paebloé, y en los idiomas, en Qo^ que^ ha* 
biaban, y han ido doírap^reciemlOr Ó modiücándo- 
ae y oorrompicndoeo bct^ta perder quizá eu índole 
primitiva. 

Si| como ba dicho un escritor notable, (1) cuan- 
do unaoadon encuerpo, ^ solamente por eolmtias 
ha cambiado <I>3 habilacion, todo lo trasporta con- 
sigo, susinBtituciOQOS, sus conocimientos, el ro< 
cnerdo de los grandes hechos papados, y la memo* 
ría de sus antepasados, ponjiif) el hombre lleva 
siempre en ú ?usidi?as, lasfábolas do su infancia, 
y lo que conoce de bus padres, y los puntos de 
contacto que tengan entre si; Ja inveetígacíon 
que se baga para descubrir todo esto, será muy 
fructuosa y de la mk% alta importancia ; ven- 



n) Hf. Biilly. 
Xiímc, p3)f, JL 



Lettrei»iirl'\UftijtJiIc. Leltt-e deu- 



drád&spuoi la critica, y olbucQ juicio, y califican- 
do €808 datos, posaado las opiaiones equilibradas, 
y Jas pr^biÜdaddfi apoyadas, en las fabuian que 
más se aproximen, y se ilustren Ias ua.%s poL< la» 
otras, fie llegará á resultados fuudadud sobre la 
natoraloia de las oosas 7 áé los hombres, babr¿ 
razones de crear y no di dudar; porque lodo esto 
TOQuido arrojarA una (uerU> iu£ quo puodo condu- 
cir a ta evidencia; y la verdad, como Im dicho ese 
im«mr> oscrítor, se hace conocer por el concurso 
de las pruebas (1). 

MucLo iSQ hubiera simplificado eete Iraoc^o, ai 
desde loa primeros tiempos de la creación, óal 
menos desde los que se siguieron al cataclismo 
que sufrió el mundo con el diluvio universal, nos 
lüem posible observar los trazos, huellas» y vee- 
tígios quo fu6 dejando el hombre sóbrela tierra, 
SLgoiéndole ya en loe actos más simples de la vida, 
en su esüido de Tamilia, y ya más tarde en loe 
cuerpos y a-wciaciones que iban formándose^ en sus 
viajes, y en las varías emigradonis del género 
humano: (ácil n^s serta entonces conocer y califi- 
car las mutaciones y cambios que ba ido experí- 
mentando^ loa diversos países que iban poblando* 
EO, su desarrollo sucesivo, los avances de todos 
generes quo han ido efectuándose: y acompañán- 
dole en e$a m^rcliA, eaoontrarlos vestigios ciertos 
de su primera aparición en este ooalinenle. ¡Cua* 



(I) Un Biilly. LeUrta sur l'AUatitídc, onzicme Icllro 
a ÍL Volliire, pag. 23. 



XXI 



r 



dro magDlfico y esplúadído g^ria 6l <pxé ^ preson- 
'iina á nuestra ví8(a! Disiparíaoso las sombras y 
dndaa quaá cada paso nos asaltan^ y ae derrama- 
ría muclia lux sobre la marcha do la humatú<bd, 
y délas divarsDS circunstancias porque ha pasa- 
do, en vez do lag doñeas lioioWae, y de h incorlí' 
dambroy elaios, on que seeneuenUa la inteli- 
gencia humana, cuando quiere juícj^ar M)br9 lodo 

la. 

Con eso cumulo de datüs^ 6 no habría existido 
la dada de^ cómo, cuándo, y porquiénee fuo habi- 
tado esto oonlínente en I03 ticmpod primitíros, Ó 
tendríamos tanta Iuk sobre itUít cuestiones^ que 
¡xkirii resolverse ídn miinlio trabajo í^n un K^nti- 
do que tuviera tal grado de probabilidad, que de- 
jara el ánimo tranquilo, y casi del lodoaverlgna- 
da la verdad; pero por desgracia no ea así, y cea 
par'e de la historia la mis precicsa, y la má» ViLii 
é interesante, está cnbterta con una densa oscurí- 
ilad, ni través de U cunl na es posible penetrar, 
no tenemod más que lo^ dsslcUog que arrojan los 
libros sa{frados, fuera de I05 cuales todo es incicr 
lo y dudoso; y en ellos no so oncuentran loa de- 
Iaüpís que eran de desearse para poder jtutjfar so- 
bre lo ocurrido en loft tiempos prehistóricos^ te- 
niendo por lanCOj que conteiitar&e ou machos ca- 
^%, con datos y noticias ^'agaiü» y juicios pura- 
manto conjcttiralcs. Un denso velo cubro la iufan- 
cía del mundo, cpie no han podido descorrerlos 
ingenios más sublimes, que se han sucedido en b 
serie de generaciones que nos haa precedido. 




XXI] 

Grasda es, en la cueelion de origen de los baliL- 
tant^ de America, ol dspacto quo tíone quo reoof- 
wr¿e, y con&idcrable el número de materias quo 
deben tocarse: tsiñ Imbajo e.slá ya en parld^ade- 
kalado, €oq lo que eu el curso do esta obra se ba 
upueeílo: en !o qtie aun r^ta que bacer, se pro^ 
curará la mayor concisioa posible, encerrando to 
más esencial y necesario on rodocklod términos; 
pues aunque como dicd ¡Sféne^a, las grande luale* 
rías raquiereu grandes ImULdos. uLaxum ffpaünia 
«rea magna decidera^» (I] el mismo cambien ma- 
nifiesta que uMagna arUficia sunt, (otius compre- 
hendero sub exiguo,* proco<ier que es igualmen- 
te conforme a lo qtie QuinlUianü ponía en prác- 
tica cuando decia «Xosbrebtlatemiaeo ponimos, 
«Doa ut minus, Bod no plus dicatur quam opor^ 
leí* {2). 

Hay, es verdad, que luchar con milJifículla- 
des, y entrar en ¡iiveslígaclones proTuiidas, y en 
un examen prolijo do todos los medios indágalo 
rios que coaduzcan á ese resultado, examinando 
la bistoria de todos los pueblos en su vida íntima, 
en sus manifestaciones públicas, y en cus rasgos 
caracleristicos, paru hacer^ como se ha dicho, por 
medio de un juicio comparaUvo, las deducionea 
oorrespondienlee^ y conocer sus puntos do oonlac- 
to, sus analogías, y semejaiuas; porque esto ea el 
medio mas segnro de llegar á un buen resultado. 



I 



11 8éo»:a, EpU!. 88 

t) QninllL \\h. 4. InitiLut. c, 2 



XXIII 

tiNuUaefil morlalibus, ba dicho I'olibío, ad pro- 
«ScieodEim via fixpedítior, quaio nosa tía ante- 
foclu> (1). 

Tftroaeü e«U inmenea, queabruiua al ODtawli- 
miento y Ia memoria, agota las {iíevr^f*^ y deja la 
ooaTlccion profunda de f&u laaguilud, ; do la p6- 
qaoüe^ dd los csruoraos ai^^ladoe para darlo cima, 
y llevarla a buen término, para lo cual se necesi- 
U el trabajo continuado, y et concurso de inl«U- 
gencisü ^up«riore&; el uveienieiis applícalio animi 
4fcum magna volúntalo ad aüquid agondum,* de 
qao Do^ babln Cicerón (i) Hecorroró, fiin embar- 
ga, eate cuadro basta donde me sea posible, basta 
donde me alcancen las fuerzai^; la vU quetia abier- 
ta ¿ lodos lew dem»«. 

En el Ptyiioffo de esta obra lie dicho lo baitanlfi, 
wbre la manera con que uie prup^jngo tratar lo 
que va ¡i ser objeto do esta segunda parte (3); no 
cera, &in embaído, fuem do proposito advertir, que 
cnla3Ínvc3tígaaoiied que deben presentarae, H- 
gafarán lo^ mMio5 má-^ adecuados para jtoner en 
claro evta ctiostLun: di ya al^na ¡deni de lo que 
aun hay que considerar {!); más como en todoeeo 
aparecerán rangos que con L'omuDee ú tedas* 6 
A muchas de lúa ludones oonoddaa en la anli- 
gOedad, diíícil *ierá danificarlos y disLingiiirloB 



(l) Tollbio- 
h) ülc«rOD. 
{]) l^^luiliod &obtt la Hisloría de An>Ónca. ele, lo- 



ülc«rOD. 1, nbvtor. 



mo 1, PnMu^:D. pág. 23. £4. 25, 2C, 
11] IbU. pflgs> 36. 37, 3«. M y Á(t. 



por solo la afinidad, ú diversidad que &e advierta 
en olios, por que e«lo puede provenir dovarias< 
causas; sera, sin cmlKirgo, necesario & faltado 
otros datos, ; cuando U bi-iLoría enmudezca, re- 
currir áesle arbitrio, tf uiáoiiose al hacer usodeél^j 
por un criterio ilustrado, preíirí^^ado en esesraa-fll 
gos de analogía 6 divergencia, los que proGeotan 
un carácter más decidvo. ^1 

De ese juído comparativo se de^prenderén, noH} 
hay duda, de vez en cuando rasgos de luz qu<^ 
servirán de mucho al hombre iuvestl^ador en saj 
oiarcba, li^ata Ilefrar á descubrir h verdad: verd' 
la suoei^ion no interrumpida de cierta» geuera- 
cLones abrirle pa^ al través de los siglos, j dar 
origen á varias (amiliaa, q^ie después sñ convierten 
ou naciones, formando grupos que llevaban en si 
algunos signos di^tiniivo^, quo los impidiera per- 
derse on ese océano inmenso de la humanidad, 
quedan á conocer su origen. 

Ardua y dilrñl t>^ un:i mvestif^^ftcion dt^ e^te g¿-' 
ñero, aun UmiUida a uuu nación il^leriulnada; in- 
terésame, por loís detalles on que es preciso en- 
trar; vasta por la multitud do pur.los que es forzo- 
so tocar, y aitamentís útil y provechoso por las no* 
ticias y descubrimientos que fLirá á conocer, reu- ^^ 
uíeudo, como eu un foco, lo más intezv^saute; los^f 
esfuisrzosdo lainleliRencia, del Iralojo, y de la" 
ctviliocion. 

Pues para esto, ea preciso valerse de loa medioa 
qne la literatura ha puesto en práctica, al escribir 
sobr^ \h fftnf^Iofff a de ios pwbios^ recurriendo A 



■ 

L 

r 

j 

1 






XXV 



>J'-1'^««Í«««, "^^'^ proco. 



XXVI 

Lst jwoiunidad, no ha; duda, qu« produce ana 
grande probatidad en cuanto á procodeacU. y en 
esto mentido hao surgido muchas opinionea; ya 
respecto del estrecho de Anian, ya dol número do 
islas en elOcóuio, ydÍ3tancia¿qao seencuentniD 
colocadas aofte da otras. 

Los trastornos que ha sufrido d globo terrá- 
queo son bien conocidos, y se hallan confirmados 
I>or ios adelanto» y dpscubrímieiilo* d(^ I?i ciencia 
moderna-^ Las gTierra» y ííonquislas, no hay du- 
da, tamhioDf que íiaii influido cu la formación de 
las naciones y au establecimiento en países distan- 
im. Los isrraelilas, por ejemplo, con sus guerras 
echaron de la Palestina á lo9 cananeos ó fenidos, 
que &e establecieron en Aflica, el comercio los Ile- 
t6 basta las Canarias; y las conquistas impelieron 
á los Caldeos, á los Egípi^iofi, A los Griegos y á loe 
Romanos, á paires muy dictantes da Asia, 
y Euro] «a- 

Eslasyotnia muchas oonsideracione^ son 
que me han guiado en el examen do la presente 
cueslion, lija siempre mí aLeiicíon en los rasgos 
de semejanza que pudierua tfiicoulrarse en todo lo 
que Torma el carácter y fisonomía particular, lan* 
to en lo físico, como en lo morol, de ¡as mociones 
m¿s nolabios (]ue tian existido, y que nos descu* 
bren £üs tradiciones 6 historia respectiva, aiguién- 
dolas en su dcearroUo sucesivo hasta locar coa los 
tiempos máe próximos al conocimiento notorio 
que se luvo del Nuew Mundo. 



y a ioe 
Aii^^^ 

son las^ 



xxvii 

Loe pittblos haa dejado ' rastros y sditalos de m 
«UdhmoUt sobre la tierra; g3 ]>recÍ£N> reoonoccrlo^. 
T^s in-s(nimanlos de caza, los úti\ti% de quo se tser- 
vían jKira firi'{iarar ^uB Alimealo^, las uiediof^de 
que usaran para cubrir hu desnudei^i y i>on^rse a 
cubierto (lo la ÍDletaperío, lo<d vestigios do la iu- 
duMna, y utonsilii^d domésticos, que la arqueólo* 
gla uoft t\^ á conotxr, ^n objútTjí« precioso» de que 
se ha liíicado y se puedo todavim sacar ^'ran prove- 
cho paia la genealogía y origen do las nuciou&s, y 
el pro^redo sucesivo de la humanidad. 

Orea dü sei& mil año5 es eJ espacio de tiempo 
yue üü aeígoa a Ia aparíctou del hombre :^bre la 
tierra; mil seisciotitos de^pue^ de la creación acae- 
ció el diluvio; dentro do ese tiempo debemos bus- 
car la solución del prohlcma que nos ocupa, y que 
oompreorlo dos puntos cardinabs, á »ibér, ?qui&- 
ees fueron los primeros i^obludores de América, y 
en qué tiempo vinieron a ella? Para lo cual m 
preciso romper el socrclo do los sígloa que nos han 
precedido. Loá esludios do MonseOor J/e»'>;»d^, 
obispo do Ctialons sur-Mame, han derramado 
mucha luz sobre el hombre pre-híatónco (I }, y lof^ 
del Abate ¿<im^/-M2)- 

Deplorable es, anio he inidicado ya. la falla de 
muchos dalos importantes para dessmpeDar esLa 
empresa. Lo^ pueblos del antiguo mundo oxtín- 



(1) "Bl bombre ^ el muudo primilívo ai^uu U Iti- 
bftia. P&rU, lS6?>i 
W nEI k^^rabre priinüivo y It BiblU.» 



XXVIÜ 

guido legaron a sus sucesores oika herwcía de 
coDodtnicntos útiles, y datos por los cuales podía 
conocerse esa historia, y descubrirse 6 «ospechar- 
w su orígeD; pero ladelosatitigucsliabitaiJles de 
América» m perdió ea el ioceodío y arrekilod del 
fanatismo; tesoro que podía habei^c utilísodo, y 
del cual solo nos queda lo que el celo de losteisio- 
nen>spu']o recojer^ do b poco que salvA de ewi^| 
de^truccioit, acerca del exten&o y atuiralle pai^ ^^ 
enquevivieroa.ccn sus sabanas ÍDcuItas, sus boa- 
qaes virgeces y seculares, sus altas y ásperas 
montañas, sus ríos caudalosos, sus bcrmosoe la- 
gos, sus escarpedafí cordilleras, y algunas rmnas 
e&parcidas en lo» tx^ues con que tropieza el via- 
jero por casualidad, y otraa poco conocidas, á que 
todavía pcmmacccQ ocoltas. 

El coQccimiealo de la procedencia de los héroes 
de la antigüedad, y Ae sus bombreca c«Iebr«s por 
&u ciencia, sus íovencloncs y sus hechos, ba sido 
objeto de muchas inveetigaeíon^, y del mis eoIí- 
cito interés, cuanto más debe serlo el de un pue- 
blo numeroso que habitó vastas regioces, ; tÍví6 
lai^^ siglos ignorado, que ha dejado noUble?« 
vesüglos de su existencia, y que al deacobrirse de 
nuevo, pasmó al mando entero, de asombro y ad- 
miración. 

En este trabajo he procuradlo reunir lo más no- 
table que se halla esparcido en uiuchuí; volúmenes, 
utilizando la exteusa lectura que he hecho de j 
nuestra historia y de la antigüedad. No me ^l^r*fl| 
raMn ni la oscuridad é incertidumbro que nolaba ~ 



I 



xnx 

«n varios puntos, ni las laganasquocncoatmbA 
«D varios c^rítof queoonaitleraba, ni lacrmlrarie- 
¿ííá y varied;ul dt5 opiu¡OQO¿, especialuieute eji I-i 
cueftüoD principal, porqun mo empofiaba en no 
fiopararmo do las regina del l>acn crílorio, tornea- 
do solo por fundado y averiguado lo que encontra- 
ba apoyado en ol aaerlo dñ p^crítoreeü 6 t«At¡go» 
respelablos. «Quod omoe» aul oomplures seutinut 
<»&ul dicunt, dice átU'MsI^, id falsuoi non cst 
vputaodum (1): concopto qu& Liono en &u apoyo 
Ciro paaajo de PUmo el jóvan, quo reputaba pur 
absoluto en la diversidad de opiniones^ aquello en 
que convienen los yiciWoí discrtios de lo* hom- 
bres (2). 

Seguia, ademas, oirás reglas de buen crileriu, 
; tenia, sobre Lodo, muy présenle lo que dice PH- 
ntú en £u panegírico de Trajano: «Lucem verita- 
«ÜsaoqniriCun et cum poeteria admínistrat, dis- 
ulinguit mellara, puriora rocípii, et aliapnBtdr- 
miliU (3). 

Cuando muehod o&crítoro8 antiguos y modernos 
Irazaron con mano diestra lo que sabemos sobro 
la anügüodad, entre otros Sarifufemy, ya noB^ 
veía el humo sobre los altares do los dioses de la 
Grecia y d© Roma, ai se oia el quejido de las vic- 
timas inmoladas en lad araa del sacriliciOr y no 
por eoo dejaron de decir la verdad, y trasmitirla a 



(1) kñuH^jifilc^, lib. A ú^ difin. person. 
Ú PUqJo Juq.. lib. O, Epist. 12. 
3) Pilólo Paces. Traj. 



XXX 

]a p<>¿terijiad; olro Umlo pudde dedrse de Amen*-' 
ca^ á pefiar da los muchos aCos quo baa trascurii- 
do dc^do quo hubo habitantes en ella. 

Los último? escritores ikn&n la vcnUija sobre 
lo6 que lf^£ bnn precedido, de la mayor luz que , 
resulta de un examen repelido, y estimulada síem* ^M 
pro por el deseo do encoülrar algo nuevo, 6 da dar ™ 
adelantó un paso míis- 

i Qaíén había de decir doBpuea de lanío co- 
mo se fia oscrilo, que A'írf&uAr esparciera nueva 
lur sobre la hisloríd de Roma, y sobre los prime- 
ros días de Grecia! Tan cierto e& que el examen 
extenso y bioo dirigido, y las cbíapas que so es- 
rapan del genio, Abren 6 iluminan nuevos bori- 
lontos, y lo que estaba oculto 6 envuelto entre ü- 
niablas, al fin llega á descubrirle. 
, Un pueblo, sobre todo, que como el de America, 
deja wbre la tierra, por lo poco que se vó, lan no- 
tables trazas de su existencia, de las artes qne 
cultivó, y de la lengua que hablaba y escríbia, 
que tenía una historia propia, y una s^iie de 
grandes acontecimientos enlazados con la vida de 
otroa pueblos, digno es de qao no se deje la pluma 
de la mano, hasta darlo a conocer en todos sus de- 
lalb%, como »e ba legrado respecte de los mái cé- 
Ubres quo registra la historia. 

El pueblo adrio, que vivi6 cerca de 2,000 aOoa 
antes de Jesucristo, sobre laá margenes del Tigris^ 
del EuTrates, y sobre las llanuras inmediatas, cu- 
ya existencia atestiguan lacj ruinas de Babilonia y 
de Ninive, y lo que la historia ha consor^'ado, lo- 



I 



do lo ctial jwnft de tnaniGeslo lo que fné su cutlu- 
tTA, SU grandeza, su pujanza y bu i^er, ha sido 
objeto do grandes InvtídUgacíoüdS, y todavía lo es 
do hs meditacioaos do loa rábios, y aun &o ponen 
e i prácüca iiueroa arbitrios para dí«cubríf , íi ea 
posible, más de lo que se %ibd. 

¡ Cuánta luz ha derramado sobr^ gu existen- 
cia y la historia del género humano » obo tra* 
bajo de los dábio»! tPor quó no ha de hacerse 
lo mismo respecto del pueblo americano? \Q\ñéü 
sabe cuantos míUaren de años habró vivido aban- 
donado, ignorado, 6 de9Coaccido sobre gu:i alias 
montaflas, a las orillas do sus hermosos lagoa y 
caudalosos ríos, esparcido en sus extensas Uanu- 
rag, y cuáles Jiabrán sido en esos remotos tiempos 
hs transformaciones y peripecias porque ha paga- 
do, y la e^^TÍe de acontedmicntos do au vida, hm- 
la dejar eaas ruinas pasmosas que contemplamos, 
¡ la» demás poco etpleraña» y ocultas en la espf^ 
sura de les bosques, que, como se ha dicho, «o 
hallan diseminadas en la extensión de su terrílo* 
rio! ToaoeaLo, tan enlazado oon la cu^lion de orí- 
gen, es toda%-ia desconocido^ y el esfnerzo que se 
baga pam ilu^lrarla es de la m^ alta Impoi^ 
tanda. 

Los puntos luminosos, que al recorrer los escri- 
tores del nuevo y antiguo mundo, se proaonlabon 
ft mi vífttAt me han alentado á dar á conocer mis 
propias observaciones sobre los rasgos de analogía 
qne aparecen, y que si no constituyen una per* 



XXSIl 

fecla identidad, so aproximan á ella; considerable 
es el acopio de materiales que he reunido, y en 
medio de tanta eradícion, del cúmulo inmea&o 
que presenta la combinación de tantos hechos^ de 
tantas idoas, y de noticias Can interesantes para 
el desarrollo de lo que sobre esta cuestión puede 
exponerse, he tenido que encerrarme dentro de 
los más estrechos limites, para no dar á esta obra 
demasiada extensión; sin embargo^ las deduccio- 
nes que contiene, son de tal naturaleza, que en si 
mismas y en su conjunto, casi nos dan la certeza 
del hecho: ex furm lux, 
México, Marzo de 1877* 

Manuel Lakrainzar. 



SEGUNDA PARTE. 



O&PITULO L 



1. LKCuetlfcOQ ftcbrti el origen ilt lo« tiAbíUul^fi do 
Amanea, — 2. Su irnpcrtao^ia, — 3, G^ui^ri^oft que *c 
tiAn bccho pArA reato! v«rl;i,-^L ^i Iüa uiUtfuoa Ui« 
rieroa tjoliri^ Je I* r^xUlPiícíí» ilel Nuevo UuDdo, 
OMelodel 7ijije«k* Colon. Dicho noUbl^ deCbaieiu- 
brJAod.— 5. [a AUaijLíiU iJe Platón. Ld que »obre 
elU pi«cuu Vá'*, MacCulIoc.Tktr, FarcT. Bcuii&ea v 
otros flu Cores .—£, I«)a di^ que habla Dlotíoro «le SI* 
cília, 7 deducctonoe qu« <lo lo expuesto porotroi» ilu- 
tQK9 poeden hncf^fi«^-— 7, L^ que dc«úni* Ari#t6te* 
Icft.—e. 0piin*]ti clr FIíAiio wbrc Uexitlriitriíilrcjlixí 
CoqUoi^qU m-is ;i3ia úvl Otétxno, apoyada por Piular- 
co, 5, Ckmcnlis y Ori6^oe&.— p> I'wije^de PluUrco, 
I'criionio jí Poroponio McU.— '10. Aprcdacio&eH del 
», ilft Ilumbülilt— 11. Parecer de Budtieck- T«orK 
d« Mr. Bftilly. Juicto de Mr Bory de Su VJr«iiL« y 
opíaiondc BufTóa sobre la AtlaiiUia»— 1t. Peso de 
e*taB opiniotins y las denlas qjc se rcfíorenáUctiec- 
IIOD (rae s& debnl'?, y luz ciue vino í drrramAr «c- 
bre ella el descubrimieoto del Nuevo Muodo. diu- 

Sindomucho» errores, y pobtcndo la ff^i^dc mani- 
eslo, y U iGjlf^UdA con que xf? h^blA condenadc 
ft B. ^^llo, y A G;i1i1co por cii« opíDiuuv» aobre U 
Miiteooia de los aatipoda» y uu Nucvg Muodo. 



8 I. 

El orig^a (te !o$ ba^jiUntas del Nuevo Mundo, 
comenzó i sor objeto do la modilacion de lodos, 
desde' la época de su descabnmíonlo. Cercado 
cuftlro s^los van Irascurndos, y todavía no se lia 



resuelto egta cueiílion celebro, d« la cual se han ocu- 
pado Bábios ilustres df^ lodas lis oacíoD66 cultas. 

Impesíblo ha sido rasgar ot velo que oculta h 
cima do su población. Üen&a^ tinieblas cjrcuQdaa 
los primaros Uompoíi do su ciíslnidci, qu« ni I& 
investigación, ni el exájnen han podido dí&ípar. 
Vanos han sido liasla ahora los esfuerzos de la, 
mit^osquigita crudioion coa tal intento. Soban 
iaveD^o innumerables aislema?, se ba agotado 
el campo do latj conjeluras, ¡^b ha apurado el dia-^ 
curso, llovA^ndo la diecusíoa sobre cuanto pudiera 
dar alguna lu2 para dascubrír la verdad; el juicio 
analítico y obí^rvador. íia recorrido la inmensa 
escala de analogías y comparaciones entre los di- 
versos pueblos couccido;^; pero i pesar do tanto es- 
fuerzo, y dotan multiplicados arañes, no seba 
logrado tijar una opinión que qujle toda incerli- 
dumbre, que aquiete la razón, y que no deje nin- 
gún genero de duda. Un» sombra densa, proba- 
bilidades que se desvainen ante el juicio severo de 
ia critica^ os loquea cada puso se presenta, dejan- 
do burladas las más serian invesUgaciones. Ko 
hay sistema de lodos los que se han ensayado, que 
no ofrezca diüculuides denpues de profundas me- 
ditaciones. Solo ha quedado la convicción de la 
debilidad é insuficiencia de las propias fuerzas, pa- f 
ra depurar un hecho envuelto sn la oscuridad de 
l06 tiempos, que parece sujlroido del conocimiento 
humano, como otras ucuchas cosas ocultas á la 
rtzon. 



DÍTorfios au Lores repuUn como írrosolnble tal 
cuesUon, yaun lemerario el intenLarlo. De esta 
cpiníou e¿, como Hd ha indicado, vA A Aeosfa {i), 
qud Uato hubo do moditap sobro loa corsas de Amó- 
ríca, y ol Saron de Humholdt^ ([ue con sa vasto 
saber ha derraauulo Unía luz mhv^ nuo«lro conü* 
neate, creyt^^ndola fuora ilel dominio y alcance de 
la historia, ^EL problema, dice, (2) de la primllí- 
\-a población do Amohca o&lá tan faora dol reecir- 
le de la historia, oomo las cuestionas sobre el ori- 
gen de las plantas y A^ lotí aoiinfdüs, lo mismo 
que la dislribucion do \o% i^érmenos org-^ícos ^ 
hallan fuera del resorte de las ciencias natura- 
Ios. . , . , 4 . ICn medio de una muchedumbre de 
piteblois que s« Lan f^ucedido y mezclado tjiioí^ con 
otros, impo^ble e* reconocer exactamonte la pri- 
mera bago de la población, esta capa primíioa, 
donde príndpía el dominio de las tradiodones oos- 
mog¿DÍcas.» 



S 2. 



La importancia do la cuoslion ea grande sin 
«mbargo, porque cl esclarecimiento de ese punto 
jmporla la de oiro^ muchos quo, como dependien- 



{1} Hisl. Dat. el mor. de Us lad. tib. 1^ capv. del 19 
(S) Vuee dcacordiUcToe, lom. 1. lotrodatios, pag 30. 



iññ de él, edtáü todarfa b^o el uoperio de la duda, 
lie la a^cnrídad é iQCftrlídDmbTe. No cmo después 
de lo quo cod Unía critica y oiudicion se ha e^m^ 
lo €Obre semejaoto materia, que puede fíjare^ el 
juicio sin nuevos dalos, ni quitar todomoüvodo 
controversia. Pero como al ocuparse de las coeaA 
de América^ nadie pueda dejar de tocarla, también 
yo me he dedicado & «^tudiarla, ¿ cuyo efecto pra- 
oentaróaqui, con laconismo y claridad, l-ts opi- 
monesqueee han emíUdo, procuraado con mispro- 
pías ohsor\-ac¡oneá ai-rojar algunos átomos de luz, 
para que comparando^ los grados de probabilidad 
que cada una tenga,, so califique cual de ellas so 
acerca más ü la verdad, buscando al propio tiem* 
ponuevüd hechos que la conCrmeo, á fíndequo 
tan imporlanto problema histórico deje de ser pu- 
ramente conjetural. «ApOnas se hallará en la 
historia, dice C!<i^hcro^ un problema de mas di- 
fícil resolución, que el del origen de la población 
del Nuevo Mundo, ni sobre el cual reine mayor 
variedad de opíoíonean (1). 

El origen do las naciones esta por lo común en- 
vuelto en la^ tinieblas de la& primeras edades, en 
que la fábula y las fiocionee ocupan el lugar de la 
verdad, y en quo la carencia do dalos haoo difícil 
sc^re maneca toda invealigaciou. Cuando qiuiere 
buscarse su origen en Li más remola antigüedad^ 



/I) Cltríjcro, 
S&eH t. 



Uislorla aali^a de México» tomo 1 , 



Tiene quoa]>6]arse, á íalU da moaumenios, fii la 
liístorú calla, ó ea oseara 6 incompleta, & conje- 
tura» más ó menos fundadas, á analogia=t y alucio- 
nes, á etimología de nombres y palabras, y á otrw« 
rasgos do G«mejanza. Kara voz se oncuonlran en 
to9 anales do los pueblos noticias claros y Gegiiras, 
que alejen todo error. L#a8 trailiciones y leyen- 
das, cuando uo sou derUSp vienen íl aumentar la 
confagion, por las fábulas con que se bailan mez- 
cladas, por 1^ alteraciones a que estén sajelas, 7 
por su baso viciosa. 

La lüsloría antigua, luego que fíitla la guia de 
la relación mosaica, e% un caoA donde apenas pe- 
netran dóbilos rayos de luz, no bastantes para es- 
clarecer todos los becbos, especialmente el relati< 
vo al origen de las naciones. «Imposible es, din» 
un ewritor ilustrado, oonocer exactamente el ori- 
gen de los pueblos profanos, aun de aquellos que 
ban gozíKío dfí mayor celebridad.» Los libros sa- 
errados son los únicos en que sobre este punto pue- 
de (enerae gran ccnQanza, por tiu origen, por el 
tiempo en que fueron escritos, y por las demás cir- 
cunstancias que tan elevada e irrerragable hacen 
BQ autoridad. 



8 3. 



Mo es, por tanto, de extrañarse, quo en el tras- 
cuno de tantos años no baya podido averiguarse 
U verdad en esla cuestión. Sí muchos de I09 pai 



S6S del antiguo oonünenle, que lian sido coDstin* 
te objeto del estudio de sabios y viajeros ilustres, 
soQ todam poco coaocido&; si se igooran muchas 
co3d6 de 103 pñBieros tiempos de loa griegos y la- 
tinos, á pesar de lo que sobre ellos &e ha escrito 
desdóla más remota antigOedad hasta nuestros 
días, ro chítame los monumeotos qae&eteuiau 
ála\i3ta, la mulütud de datos que se habi&n 
conservado, y las prolijafl investigaciones que fio 
han hecho; ú el origen de loi primeros habitantes 
de Espaíla es un problema, acerca del cual «o han 
formado tantas eonjoiuiras; 8i Soetntmd, Worin, 
Zbrc y otros ^critore^, han dedicado lai^d años 
ea buscar el origen de los pueblos germanos, &¡li 
acertar áenconUarlo de una manera enteamenta 
satisfactoria; ¡qué deberá decirse respecto del nue- 
vo contiaoQte» sobre el que so carece de datos abun- 
daotes» ó de ellos solo quedan restos mutilados, tan 
poco explorados auní Desgracia fué para la ciencia, 
que so viera eotre$:ado desdd su de^uLriaúenlo 4 
manoe de hombros en gran parte rudos, supors- 
tii^OMs, ¿ ignorantes, quienes, con raras excepcio- 
nes, no supieron aprovecha^ ni con^rvarlos mo- 
QumeatObi y ricos toí^oros de saber, que eaoontra- 
ronenlas naciones por sus armas subyugadas, 
procurando, al contrarío, borrar los vestigios de 
SQ existencia, con destruir b que pudiera recor- 
darles su autonomiaf su reli^iou, $us prácticas^ 
sus costumbres^ y su vida antigua; c inceodtando 
mapas, manuscritos y todo cuanto no fuese plata 
il OTOf úxLÍca cosa que satisfacía su codicia. ¡Esc^ 



niui deplúrnblcA ciuo no pucilen di$calpíiTsc con ti ce- 
lo religioso llevado í- est ftxcc5o, iiie es el quA se 
dosigOA como CAUM matriz Oo CBtiifi r^ocioitcffl 

Bl Egipto, cía csia oarocoiik ilo datos, ha eido es* 
tttdiftdo con flhinoo, j todaviü do se cabe cod certeía 
el orfgOQ de nun habiUnte^, y el NUo, que ha etdo 
objeto itf vftriiLs ínveAli^cioneA, y en co^o TtoonocÍ> 
mie&to oomiMisó & trnbajarM de tiempo mny fttr&s, 
aun DO ha poJiJo do^scubrirs^ todo fu cur^, lu se h& 
ftwrigumdo bíuu el lugir de ku nticíaiictito ¿ pcsiir de 
loft roeientos descubrimiento^ que fio han hecho. Sin 
enbargo, no pacdc tiegarsc, qoc si respecto ile Aiii¿- 
riea cxUtioran toiJos los datos dcstruW*"'^ sabría 
mnohiflifflo, y no tendríami» qno ntenomi'*^ h machai 
«DSftA & «olo punu^ oOBJctuniA. PénJtla 4^^*^^» irropo- 
nblo parm la ÍDteiigoiicin, y deplormdji> ^^^ ella de 
oontínuo, como resultado de ¡nostouscli^^^^jj ^j^dad. 



Imí 



i 4. 






por 



El cxáiDCn del origen de los pabkdorcs de Am^ 
rica ha debido Daturalmento suocitor la cuestioü, de 
si ftnt» del descubrimiento de <Mon se tenüb ya no- 
Útít del Nuevo 'MuihIo. 5i no fucm conocido cl ob- 
jeto que oabe 90 propufo en ñu rjajf>, tiú como ks m* 
zoDvft qne lo movieron á emprenderlo, pedia creerse 

ESrnnos.— TfHío IT.—6 



que DO se babrm ñvtnturada k empresn tan aníe^t^ 
díi. En lus cuiiíjciiatunt^)»^ gvíjgdlfico» 'jíie iioscla^y Ia 
LQgtpTuccion quo lo mínistnLban liix obra<í do los anU- 
guo6, encontró sin duda fuertísima prc^ticion de qii4íf 
ozlsüan hücm c) Occidente tierras lejnniiü desconocí- 
d&£; poro se sabo quo el encentrar un paso h&cb las 
Indias, cayo comercio prometía tantas riqucsos, tixi 
la idea que preponderó en su ánimo casi cxcltiFim- 
mente, y sobre la cual tunto bzíbiít meditado. £1d- 
gLuido C%iic<rtthri(tnd C5ita empresa de ungónio sope- 
mfj dice que Onstóbal C<jl<jnj deficubTi^nJo ]a Amé- 
rica icriaia un mundo.jt (1) RsU sola ftíifie «ncíom 
lum grnqdc idea y el encomio mayor que pudicn ha* 
Cerwo, pSnl(^ dtícido In cueslíon, KlbL no excluyelas 
sovpochaile eii^i^diis en eonocíniloutofi ci9ntÍfico4| bk- 
tdiicoe yicBcMícionnlcs, que pudieran tcBcnstt sóbrela 
exi^tcni^ra (B un gran conünentc al otro Udo del 
Atlinti^ botf^^^ta qoo el mismo ChateauhrümdhMtk 
de Tari<j,igirages de laa obras do bs anlorcs aiitiguo9| 
de lüs V4pieiqiie antes de Co/úti se Iiabijut emprendí* 
do ¿ vanruí^^tcfl. y do la luz que derraomban sobre 
la oxtenfion del globo, su ligura, situación do diver* 
%m pn.ti'es y c'tüh iiuicbuH eonocímíenlus grogrAficoSi 
y Gorogrúricoff, 



(1) CliateaubtÍAud, Vujiig« en Aiucriquo, pÁ^ 



S5. 



Piaten ttas h&bU ik la Aitáníithf isk muy graitile 
[ituadft mas allí de Ins columnas de JIércuÍ€9, (I) ha- 
bitadft por UD pncblo numero^, rc^dapot- rcyca, cu- 
yti lioiniíiacion f*e cxtendui iL olrfL^ ¡Mjts j porciones 
del coQtínonto, tan podero^oi^, que habiendo reunido 
^XiiCT2as boAtAUtcs, llc7jircii la gucnii ¿ pui^ca remo- 
lí aU^vGsando <¡1 Atl&nLico ¿ ínvudiendo la Europa 
el Am. Pero £u audacia y su poder Ee estreUnron 
k rcskbcccifl csforítcida, que les opusieron los pue- 
AoB invadidas» nü pndiejido someterlos, ni redjciiloe 
la Dsckrilijj y yugo ominoso quo querían inipo- 
Borics. TarioroEi on coDSGeu6nci& qoo concentrar Ó 
iilbir fiu autoridad al paÍ£ de donde, baljiítp t^itlido^ 
quo bien prtoto qued(J sepultado bajo I14 nguiis del 
üuir, ptt«4 sobTCTÍnícroQ grandes temblores de tierra 
é inundAcioneSj que en un solo díti y en oua noclie 
fatal hideron dceaparcccr aquella fíLtnoi<^ isla. Dcc* 
de entonces bizóso ianccosíblc el mar per fiqucl puB- 
tj, cubriéndose todo el espacio que ucu¡mba la vl/Afi»- 
/úb de limo oculto bajo las aguas. Sueedió todo esto, 



(1) Esto e«i cstrccJio de Cádiz 6 estrecho de QibralUr^ 
6D ose ve LeoDardo Caccintoro *'H verdadenv posidon 

bAméríca-'* NoeTO-AUante bifitóríco, tomo 3, ar- 
\Üexio se, págs. 377 y ngaicctc^R, 





^12 — 



según PlaJití, baoU rntore oúl afiod conforme 
tnulidoneK íU lo% t^ipoio^-^lftcolás Guriltr, ham 
flUDcioii Je U rokoion do Platón úst oo&tridecirla. 






Bl texto do Plai^ «9 ooino 6'^ue: «Tndítur 
c tn cívíbs K!9ÜÜ53o olím innumcrís hi>9tíuai eopo^ 

■ i]u;P« AUsuUuo iiuuí pTofocUe propi jaui cuncüun 
€ Europam, Asiamqno «bwdorcmt. Tone onlm crot 
€ fMntn Ulud colomoarum Ilercalts lubígabik, b&* 
c bens m ore, et quasí vestíbulo ojus iusulam Lybia 
c simal et Asia nuvjorcto, per qnam ad alias proüntf 
t ioaulAfl patebat adítos, atque ab itiis ad omneni 

< caQÜneQtMDO oooBpectu jacenlem vero uxuitícÚuuil 
c PolagiLS illud vortiai marc, torm quoquo ÜU vch! 
€ «rat coiitiiien,*, YoTUm posi boco ingcnti tcíTtrmotu, 

< jugiquú uniüs dwi Doctiiquo ftUuvione factum e&t 

■ ut torra dobisoens, omnos ülos rostros beUicosoa 
« bonaims absorv^ret el AilaniU ínHiik üiib vasto 

< gurgibe i&et:g«retur. Quaproptor navigabilo pela- 
« gns illud propter absorptc ÍDSnliB limua reliotUBi 
€ fuit. > (2) 

Describiendo esa isla, dice el idsiao Ptaton, oomo 
30 ha TÍito, que cm mayor qoc el k.%]A y el Aftí- 



<1) Níw>lfaGBrtlcr,-Oriflíü06iiiaDdi,fiÍTc,HÍ6LaiÚY. 
313. 

¡¿ixiac^— Do ln^, jor.lib. 1, cap- 4, 



lib. 1, cap. 21, pilg. 3ia 
(2> Citado por So 



n^U, 



tf 



— IS — 



tf 



,(1) qmxtfí elUjMMltapait&rse^nmf'iiteJí otrñ^ w- 
Ua,y éfí cataft & oq conUoonto quo tonm por Umitc 
el tnor. (3) Producía todo lo aeoc^río para Iv. vídii. 
HabU eii muclios lugiires th viMh iiiíiik^í de incUIcs 
ftÍlldo«, y fadblw, entro otros el oñchidqutj riuc de«- 
puos del oro era d mus precioso. Abundaban mec$j 
jertas, pUntíL.^ ammiticas, j^ifí^s líclicioRos, bellas flo- 
ros, y excele&tcs fhitas, tales como U vid, {V¡ el oo* 
ce y otras. Existían también cd abundancia el tri- 
go, (4) y varÍA« do la» legiiuibrf,f* fiur* hirven de ali- 
meitte sabroAO, snno y nutritivo. Eocontrál>a^ü gran 
DÚEoero de animales ilomfsiicos y ^vA.jee. Era hermo- 
so au fluelo : ve1an?w ba4q(ii^ei&<ipefio^jiii(jnlAríafi eleva- 
das, oolin.-vf, Iagt>*i y riiw fiao corrían en varúis direod^ 
nes, Qian«ntí»lo«, pradunifl^ y cetensas IknunL?^ que lo 
emlwIlccüiD, dándola risuftüoni^pecto. En fin f^eno^c I^ 
v&ntabim ciudad^ populosas. Pcseedoros bus hjibÍtíL&- 
tes de tintad riquezas conatruyeron tentploe, pala<;¡03 
espaciosos, jardíneíi, baHos, caiialeíi, fitentí's^ iliqueSj 
muiallas, puertop, camícoB y ealzadn^. Tenían esta* 
toas, con que decoraban sos edificio" y oiroA Ingares 



(1) En el príoicr dialogo dice la Libia. 

(2) Según PUnio (HUt. nal, üb. fi, cap, 30) la Etiopía 
tavo antigaftmcnte trl nombro do AUat^o. jQuion aa1>e 
bí core* de ella «Btaba La Atkínttdti d» que bubla Plal'mt 
COJO iM)jubra ou CA«i el mivino, 6 qno formnau parte de 
Qqvelie, y aua reato» aeau eaa;^ íalaa qno aan ee ven 7 m 
haUan entre la A(ríc*a y Ia Amaneo! 

(3) Hotos 8ur loB orítsaa par Mr. Comía, tom. 19, 
p¿e,376. 

[4} ídem, tduin, idera. 



pfiblicoH. HusieteioamiliUrestabAbiea 0^ 
y suft leyes arreglaban con nderlo lofi raitins AdminjR- 
trativo?. Habían stu reyo« «OQntoDado tesoros taa 
grandes, quo no^xisüan ot^os que loft tguüluraii. 
UndiasQAuaaUírüad abeoluia iIIah oUiia UtiL^^nl 
Uiwüte, y aun á este Iftdo de las eotumnoé de líértul 
sobre una porción del Afri^ haeta el Kgipio, y par-' 
te de Europa hasta TSr^ua. El pnm«rrey ilvesbe 
ímpcrb eo Uacuó Atlaij y do <!1 tootó ea nombre toda 
U isla. (1) 



L tan 



ndofl 



lia sido ooosignado c£te rolato por PJaian en 
di&logos, titulado el uno T^sn^ & ia natwaUsa, y el 
otro Crüias 6 la AUántid^, dieiendo haberlo oído &*-^ 
ÍM á uno de Iob fioocrdoted do mas edad do la ciadad 
d^ Súía ^ í^pío, & qnteD o^salt'S «obre Ia historia 
de los tiempos pasados, lia &Ído reputado como fa- 
buloso por iVuiiMfiw, Jamiiico^ SirianOf Ori^enes y 
Porfirio^ k peear de asegurar el uit^itiu Pialen en el 
TVnKv.quo no era cuento inventado al antojo, lí para 
«ntrotoncr, sino historia muy verdadera, y ápcwr de 
ser bimbipu lo» IrvK fiUimos autores disciputos de 



(1) Onfres da Platón trad. par T£ct<»r OouaÍD, tora. Id, 
li&Mo, p^ 91S 7 aíg. Crttiaa, pág. S60 y ng. 

Nota. £1 mar en cua parto toma ol nombre de AllÁn^ 
iia>, M^un SoI¿rzauo* (De lud. ¡lit. tom. 1, lib. 7. c. 8, 
n. 2JÍ}, por Qacaareo Atla^f un autigui> roj de África, y 

Sor el monto ó ifla del mismo uombre, tk^siuj diatanto 
e Ciuln^ eu Iüs Li-nnmu-i do tit úhima MawrUi^m* 




—15 — 

fw. PintiU [\) lo anuncU eofflD da^so, lo mis- 
ma bftoe Av^ia (2), Gr^jmo Lapes (S), í^ovuce (4) 
y Frtit (5), y SoKr^n'} ooihq fabuloso (0), 

Ko ha trillo eñie el juicio» sin embargo, quo h^n 
roñando oíroH ixv!ritof^» rofjwLablQf , Fr. Dy^'*^™^ 
de LftJt Civfiaií U tlcno por cícrU, y dcfpuei de refe- 
rir lo que el laísmo PJaton expone looica de ella, ei- 
bft im flu aipovo y confirmación A Mkrcilia Pícitio 
(comp. Gobro el TLm&j>, cAf C,) & PliniOy (lib. 2, 
cap. ^2 á Séneca (líb, 6 de sus Moróle?) y & S^n An* 
whño. ( Dl3 jm:igine maDiU, llb. 1, cap. 20)- sigad 
ecDLcnundo el relato que hace, y para eomprobar 
908 asertos, reRríéodo^^e A Plinio en su Hi^t. Nfit. 
lib, 2, mp, 87 h«U M 97, y lib. 4, vi\\\. 12 y 22, 
hace mención t]e ]&s mndanKnfl habida^ cm el mar y 
en la Ueira (TI. 

Antes lie Plaion ya habla hablado de bi Atídniida 
Marcebf historudcr etiope, citado por Precio, S^un 
Mte bistonaior, hubia en el mar Atlántico sioto islas 
consagradas í Pnfstrplnn, y ndcmu otras tn&s de iu- 
meixsa magnitud, oonsa^adas k Piuton, é, Ammon^ 
(Júpiter) y & N^íujm, situada é|ta en medio de mil 



501- 



1) Do robu» 8alom, lib, 4, cap. 14, pi 
2\ Lib. 1. Do noñtio Nob. Orb. cap. *¿'¿. 

i) 1 Part, Varna disp. i&, oxpat. cap. 1, po^, 167. 
5) Do justo imperio AlI^Uco » 5j n. 20. 
6j Do jur. Fruí . toro. 1, lib, I. cap. d, n, 5G, pag. CS, 
7) Las Casaa» Historia de las IdcIíqíi, líb, 1, cap. B. 



esbuücft Je cxteusioD. Los ltaL¡Unt«s de ella couser* 
vaban meoKiria Jti k isla AGániiáíi^ rofiriÓndom á 
sus fintcp&fAJofij a£j como del gobierno que ejerció 
el poder en el curso de uiuchios periodos ^bie todAa 
las islas del miu- ^Uiutíoo. De &llt podía pasatAe & 
otras B¿Ls dí3tantc9r •'^Uuadas do l¿joe Je Üem firnte^ 
oerca de la cual esUL la r€r\ladtru mar (1). 



Sirúim (2), Plitív> (3), Eluim (4) 7 Tcrtu&h 
no (5), lejos do reputar U rekcion Je Pkion como 
he<iho fabaloí^o, ban repetido on eus oacñU^ lo quo 
dice M hv AiláttUtU, mAiiifestAnJo asi ea asocn^Oj y 
oonftiíaiuido la extstcnci^i de íaii fAUtofa isla» AJgu- 
00?, CMDo Mr. P<m (6) y Mue-ÜkU/jc, hfiu visto ea 
ellA descrita la jVm^ca, y creido que después de au- 
mcrgida por Ui> egoas volvió ¿ aparecer^ obo3 ffolo 
um p-orcioQ del resto que auD pcrmAUcco sumerjo, 
reputando puutoü promíuentoH 1xi \%\n^ de quo eat& 
sembrado el Atl&nUoo; y ottoc, en fin, eomo J&. 
Par^, (7) suponen que la AilÁUiia fu¿ lo quo se 
oonooü con el nombre de las Indiai OcadtaUUt^ A 



I 



(1) Asiatíora«0o«clKWo.TOl 11,8S> 

^) fitraboQ tib. %, cnp. 3. 

ra) Piinio lib. 2, eap, 3. 

<é) ElUnolib. 3,cap. 18. 

(5) Tertuliano en m tratado do PoUio bajo e3 n 
do Actu. 

(0) Pan- Roülioroltm pliiloüOiiLíiiueBi nur tes aOMri 
cainti. 

(7) Parcj, 





— 17 — 

continente opucstx)^ al cual su pasaba Jo ella y bis 
d«iuaH ¡j^Ua í la Améric^i, 

J?ítí»*crt coffiñJcm tftmbiín h relación Jo Ph^ 
ccnio un hecho ente nmcn te histérico. (1) BaV^h 
cnciwntia eoD todos 1<« camclércs do U verdad, (2) 
Homero, seis sigloii antes do Píaion, había hablado 
de los Atlantes en pu Oititeaj (3) ffumioiJi recuerda 
con tal irtotiro la profecía do Séne<4, el gran conti- 
nente SAtitmiro ; (I) Ia bla encantada en que finar- 
od re\/L cerca do Baturno ilürmído, y la }fm-\^jis tít 
7%e^hmp9; (5) el mito de la lyctorUa^ que indica el 
peUgTo f^ue amcnatiiba al continente y & laa blas de 
Orecía, qne lo» nllíinbíA í[in'riun 4:oní|«Í5lnr. Hace 
notar que la Ly^mia y la Áttántida son los únkos 
paixes que íuin desaparecido por grandes catástrofes, 
lo cual íe hace fiospechfir que el miVu í/íí Ííí M/tín/iWa^ 
á posar de eu or^cn egipcio, sea un ro&ejo del do 1& 

A>oci hace if lainUücncta de It guerra do los flÜ&ii'- 
tcí, diciondo que en ks grandes PtmsUkm» m Ue- 
vjUmi en proccmn un /^un rf* á/i>nTr¿i, reprcEcn- 
teüdo el combate de los gíganteG j ta victoria de las 

1 1) Sgrpl'H placa nnív. histoiy wl A, pag. 4SL 
2> LdUro Bur I Allantido pa^. 43. 
(3), Trad de Mr, Dacís. fcm. 1, pag. 5. tom. 9, pog. T 
Bcsifixcines tom. 1. pag, 05. tom. 2. pag. 41 y 47. 
(4) Pltttarco— Do fecio otbi lantií püR. £ftl. 
(5> ApoUod — Bibl. nr, 10. 1. pag, 33. 

WlTrT»T05L— roKO IV.— 7 



[ivinijlailefi íel OÜrapo. En las pcqucüns PmaíHeaB' 
se UevjdMi í^ttúpepfun que ma^lr&ba nomo lo% i;tvnrcn- 
EM bAbmn t£iiidt> U vcnUjft en h gnerm de los 
atlantes. (1) ' 



M- 



En corroborftclou tle lo cxpa&sto puede citarse tam* 
bien el p&saje de Di^hro di Sicilia sobro l& guarm 
di: bs atUntes coi ¡os h;ilitniiUí8 de C<rrJ^y U^ .ino- 
^íMOj, veiiiicadn en Wdo el it^nfefj/^ i/c A/rifíi^ mas 
allá del rio y bgo TriV(»t, sítiucíoa que de & €Gt«, 
QO sobre las cortas del Mtditfrrdato, mo »cir» /n 
dd OeSmo; U dt>sapancíoa de dícbo lago por efecto ^ 
de QQ temblor do tierra^ y el rompimiento del Euelo ^ 
<JU6 lo separaba del Octano, oujo litoral esUba ooa* 
pado por los Atlantes. (2) f 

E$tas giiomu% jante oon las dcmu indicaeionos 
q^oe sobit loB atlante» m oncuentriMí díacmiaadas ea 
los cscritAjres antiguos, rereUn U exítiuücia de uu 
pueblo eon oetc nombre, cuyoa rcstoF, sin embargo, en 
Taño háse procnr^o después <lescübrlr. Ksto entra- 
Qa la doble idea de existencia y deBapincion, com- 



(1) Commeut in t'lai, tom. 2, p¿g. 3&:;.— Scliol ixt 
BeiDiv I, % L 
(2» Diódoro-Bíbliot. Iml. lib, 3. ^ 62y €6, 




■ 



praadidaa en <fl rcUto d« Phhn, circunslnnina que á 
rftlU de otroa dHton y razonen ]o djiD un gimla res* 
gjetíible de vvmímílilud . 

Los egipciM y los hcbrooE teiUaa á los atlantes 
oODio una ríiUDíou Je pucbloa del África boreal y oc- 
ddciitMl: fln-MÍoío \oA coloua Í\ vétate jornadas de 
!o« i/úrm/*Uit*i$y y m nombre ligado oon id del iiionto 

Lo8 pasflgos de Algunos do los autúr<A ñutías oiU' 
dúe son tancULTOS, ^ue, adiciitíoiido su autoridad, no 
puede poiticrso en dudií Iñ exUienda de It Aflá^iÜtla. 
Tnc de ellos «r el dQ ProdQ^ que Off un fraguiento do 
Jl/«jrcf¿fr y dice así; uLos hUtoríadorcfl que hiiblaD 
iJe W ¡nUs did mur rxtorior, dicen r^it? itti su tiempo 
babl» aV/<? ia£^ t^magrvdat á Proicrpitm, útnt« /r<*j 
de inmensa extensión^ de las cua¡«5 k primera csto- 
bü cojuragradn ¡x Plutoa, Id )ft*guni.1ii i. Ámm&n, y la 
tercera de rail i^^tadíos Je cxIohkiod á ycpltuu>. Los 
lubiuntef^ de esta fUtitna i^^la han conservado de sus 
Qntecewfisi la merMoría tle la Atláníidaf Uta eztremO' 
daminU ^rtwwíí, yw eferciS durrmU hr^o espado de 
tUmjt^ ia iÍominad'>n toirt todút la$ ití^ dd Otiitm 
AtldnitcOf g €Ati$&(t iffwJiuetííe ccmagradtt d A'ffíuné. 
Todo esto lia eido esento por Manflf>.» (1) 



Se ha creído ver en ka kla.^ Azores reíalos do la 



(I) Bocel.— Coumot). üi Plat, tom. 7, p^g- 427< 



Atl&ntiOfi. (1) Jfr. ÜHach^t Itn ilmlo A conooer en 
1737 nnx cadena de Uernu eubinnniUL», bastante 
clewulas desdo d Cabo <te Buena Esperanza h^eta oí 
Brasil; el Dr. Mac-CuUoc cncuenttn ítlciitMnd en* 
tre bi Atl&ntiJa y l^s AotillaE, y Us UespérMe*, cre- 
yendo probable que Ua primera», sitoada^ entre la 
Am^cA y el antiguo Cúntinenic, ^ean restofl de las 
que antes exisUao. (2) Por fUtimo, congetúnse 
tambicji, para E^alvnr algaiwe do las objeeiones bochas 
coiitia IjL relactori itr Píaivnj qac Ul vest iberia un pro- 
montorio del Goutiiiente de América la grande hla 
de que ^l htihhj avanzado b^cLi el caUxcho do Qí* 
bniltar, puc» ^olo h«Í puede coniUinaiee con la dtslati- 
cEa íl que aquella i«In £euoIoeaba. vVunquo, respecto 
al tamaño quo ce le dji, 6o oponen fuertes rasonofl^ 
precMo ea considerar que, en el tiempo ¿ que esto go 
refiere, aun ní> se conocía U>á^ el Aula y el África, 
sino parte Je elliti*, y bien puedü »<cv q^uc, couiparin- 
do^ la AtlAntld;! i^ijm 4^stri piuü^, rfr^iilbi^e mayor. 
£n le deniiis babrá qui2& algo de TAbulai, pues sabi- 
da ce 1a íncUnacion & h grande y maravilloso que 
distuigau & mucbus de lus e^critore.^ antiguos, esf^ 
cialiuente al ocupflife de los tiempos primitivos do 
los puebles. 

EffUh epínioD «5 tanto mas fundada» cuanto que los 

(1) Eireb6n3B.']IIuQdns subtenroncus, Hb, 3, cap. 12. 

(2) Uac-Cnnoc.— ItctPikrebt» phiIoj«)phíeal and nnti- 
quanam.— Baltimore, 1838. 




wMpiéiagM 8DQ OT>n«jderaJo£ 1:01110 h purto uiat dd- 
IjVdft Je UQ conttitoiitc inmergido cti ol agua, at^ndi- 
doe los trAStOTBOs y cnt^trofes que bA sufrido el 
globo dwde U cxcicioti. El do las FUipiíut^, las 
islofi Je Sandwich, todas ksdtjl mar del Sur, laa de 
Gre<r]a, Us Oc OanArias, Us AnLíllaa y las A^oreM, 
pr«35enUu pracbas io^uSv^sob de su forinaoion t^ea 
y de fuegos subterráneos. Rl aspecto genoml do C9- 
1^ últiiuas c*i pedal [Rfint^, indicA un origen voIciUii- 
Wj rocas calcinadas, Ixvas, escoñae, piedras pAtnos, 
caritWiB do volcanes apagados, oavemas lionas de 
axufrc y deeítAlaclícasvítiificadas. Iiaycnflusu&< 
lo gnndeá ab^rturis; las oosUs son gvfii«ralmento es- 
carpadas; y por todas partos ^ von oreadas do moa- 
taüas. 

Es, sin embArgn, de rotar f^uo Piohmt-Oj céteiro 
^¿grafo antiguo, rto haya hecho mftnoion expresa do 
la AtláÑtida. Su flUeocio solo podía miuistrfir im fuer- 
te argomonto en contra dt- «u cxlsteucí», si ul ntismo 
no indicara wui Uerrá desconocida contigua & la ox- 
tremidad del Asia, y que venia de Occidente & uoir- 
ec con el África {l)jy si eti otros autores respetables 
de la aiitigUedad no se encontrafen especies en qa6 
apoyarla,^- A^í, por ejemplo, JHSdorQ de Sieiíia no« 
habla de una ;«la muy distaiitc y f^rÜI, d^^scubiorta 
por loe fenicios, situada i, muchas jomadas de la 

(1) CaeedaktTd^'Ailauta Itlut^rlco, toju. 3, arL 80, 
pig. 277 y «g.— Wod, do Sicilia, lib. 6, cap, 7, 



— 22- 

Libia h&ch ct Oocidento, cubierta denuintAlUs yve< 
gada por ríos navegables: en la región montaBoea 
reiáuGe espesos bosquec y árboles firutales de todas 
claaes; lacada proporcionaba & sus luibüantes^diTCT* I 
Mil especias áo animalos para su auFilenfco, y el va/a 
multiiud de pescados, t £t aire, dice, es atli tan tem- 
plado, que los fnitos do l« arbole* y oboe prodactM 
crecen en abandanda U mayor part£ del aBo. En 
UDa pnUbra, e» tnn bella e«ta isla qu« parcoe mas 
bien BLauBÍon ídM^ de loa dioaoa que de los hombrea ^ 
Bsteba muy lejana del continente, y loa fcnidos la 
doBCubricrcn al explorar el litoral Gtttiado nms aUá 
de las cdnmmt de JUrcuIet, arrojsdoB & larga distan- 1 
cia del Océano, dcMc las coEtas do I& Libia, por vien- 
tos impetuosos que duraron muchos dias. Fué tanto 
ol elogio que los fenicios bicioron & su Toelu de la 
riqueza y bermoeura de b isla, que los Urrmo» ín* ■ 
tODtAron npoder&Tse de ella y enviar uda colonia; 
pcr^ los cariaginíse$ lo estorbaron, temerosos de quo 
U mayor puxte do sust ffúbditos, atroidos por Li bon- 
dad del pais, abaudonarau Cartagopara ir & avecin- 
darse en ¿1; conflervándola,sindar]a¿co&occr ti rea* 
to dol mundo, como lugar de refugio en caso de ana 
desgracia imprevístAi ú de que su república se arroi' 
nara on África, u (1) 



(1) Diodoro Bibliotb. hist. tiad. de M. Hoefer 



_¡3_ 



§7. 



^bla Umbícn AritíÁtáts Je un^ t«Li (k^lerU, que 
loe cnrtAfrlncíEei encontraron ihas ftlU de U^ coluuuiis 
te Hercúlea, Je uTuí cxUnsiou considerable, cubierta 
b espesos Ijosi^ucs, rcg^ÍupDrrioi<CAu<l;iI(y^a(!jabtiii- 
iat« co firutoi tk IoJa» olai^n, y disUnto caucbos 
lias de n:iYc^íoQ do ÜÁJis, Hftiña ido gma númc- 
de elbs y aun cstallcckldse machos en ella. Asd- 
quG, tomentos los principales magistrados de 
Cattftgo, de (loe pi^oTalecícm en a/iuolloft lugares la 
riqtie£a 4 que divulgándose el hfclio, lo «upíütan 
HptnLS nodt^Des^ y so ruDdara allí una potcnda que 
irjtidtcasc k Cartago, m publicó un edicto prohi- 
biendo b^o pena capital la Baregacion & ellos. (1) 
ISüsiio^ que ewribiú el iiÜu 13Q de lu era crUthna, 
^ifirma la existencia de un ffran ci>ntincnU del f>trt> h- 
\ida dci Oc¿ím^, ]í«firi¿m]o.se &. Tlteopompo, habla del 
^coloquio eiitfu JfiVdJ y Silt^no en que ^ie manifiesta, 

(1) la mari eitra Hcrculia columiuifl iaaolam dessor- 
a fuii»«i, ftílvau itetuorotiaui, JluTÜanavigatñlaiUtfruo- 
tibcta mbarem, miiltomm dUerom naTig^tiono distantem, 
ia (^am enebro cartha^aoaaea oommoaxiut et miübü fie^ 
dea uiiftni &terÍTit; eea rerítAs prtiDorea co cimía locrl 
üluie opea convalossorent ot earthagiais laberoatur 
ódiicto oarisAd cí puna c&pítis s^iiiíse, no qaÍo uarigna* 
~ ^ ' rellet (Aiüt. m lib, P@ mirab. audit.) 



qao la Boropa, el Am y b lÁbix, eran isbis círoinda-' 
daA |>ir el Océano; que m&s &U& de c^be «XÍfttúi o^ 
tniifx/a Je inoMiifa DxtonáoD, halñUdo \wt bombns ■ 
do$ veoea majorcs y nuis viejos <iuc los demíis» po-J 
SAcdore^ [Iñ Untxi ora y pUUv, que so esümaba raénos 
que oí fierro en otras naciones; que quisieron pisar 
al onliguo luuudo, pcfo urojadoe nüllAres de ellos 
por «1 Octano» llegaron h»U los montea Hiperboroot 
6 úapuo^tos de que Im gentes que allí habitaban pft- J 
aab&n mala vidaí huDÚlde, / na^ gloriosA, determi* 
TíMTotí no seguir adelante. Soldrzano reputa cotno r(> 
dicula y febulota eMu namcíon, si bien no se extien- 
do en dcmoBtrarlo. (1) 

Piutarcú coloca dicho contiaente dbUinte do 



Solórsano. — Do ludioinm curo mve do justitia, 
l.lib, l.eap. 12, ¡úg. 89. 

El posftje de EUano ee eoiDO si^e ; ^'Kinüram «oeim- 

dum Thoo¡xiiut)iiua gr&udcia fiiinilínntiitoD qni ^ 

fnbn inlor Midun Pryga et Sileniiiii. Hic SUeiiui etiit 
fiüoe enjoadom Njnipbic^. Postqcvnm multa ínter Bo^dLs- 
nemiMOiit ndjdcit 8Í1«nu3, KuropAm, Aáam, et Ljbiam 

ríam erfra /u?u; or¿r-jii itwiüiír inof/niinHinUt qni Dubíai 
grondia otúmalla ot hommos duplo m&jorea et toogorio- 
roa^aem D09tneáiit:lbidemc8aoauigüucirii&t«idÍT6r- 
fmviüpU»UioUL,otlegEi3Dosln9 contrarias- AJjecitbaufl 
teitam poasidcnt ^ondeoí vim rmñ et orgontí ; ita ut 
ínter illos popuUos minoría pietií sit quam apud nos 

-Btlan.t(1xffl, hliU>r. 



— 25 — 



islas Atl&ntidfid. (L) San ClcmcnU, qa<) Ym¿ d át-] 
ikuo aSo ilfl primer «iglo de la Tglenl'^ uiubien a<i^- 
gOTñf on su celebro carta & los cotídUi^s, eiuo zuafl allí 
4eL Octano habU otro? inutiJoí'. (2) Qrígmtt cn 
la DiisiiutopiíiioiK i^") 



19. 



EnouéntTtae en PMatro una alusioD ni nuero 
aausilo, al hablar do alonas ígIos dol Oc^^Ano, dea- 
j»ii^ de Us cuales p ^u^Wa'n tm^aa coniínenA rep^ 
Txaivr.p ('t) S^an dice, k hla (^i^ia distaba de 
Jirikmia h&cia ol Ocatc cinoo joraadfta <Io navegación^ 
^ do cala isla dístnlia el ymn continente^ qne pare^ 
«ncenaba oí mar por todru portea, cinco mil estadi6$m 
Sabia do otras tros íñlaB, en una do las oualoa ostab% 
j>rosa Satwno. Oridio, q^uo li:i i;xamIn3do y medita* 
«io sobro este pasoge, vé co él no lis tfilas ActUlas, 
mino todo el coc lineóte amcrícano, (5) lo cual pareco 
«:»ii6rmado con aUo pasa^ igualmente runaicablfi en 
<ltt© Piuiareú habla de loa riwque bajan do esQgrcn 

(l'i Plntaioo, lib. do foctc En orto lunm. 
(2) La>. 2, can. 3. 

ii) Ormwww, líb. 2, Pnriarcb, c«>. S. 
{■t) ]jilib-doSocrntotfaciosÍiiotDoliuuoot8| Syuop- 
baaia 9. in lib do dorfiotn oíacvd. 

[fi) OrtoHoa— Orbe toirtir 1,570, art. Nov, orb. 



— 23 — 

tmtinmUj qoo hacían lento el curso del OcAam 
nimoy 1a mar terraja. (1) 

No €s m&nm noUblú la nlii^ion q\i« se tnoi do li 
Mm>pii de Tl^ofwmj^o, en U cual SÍl«iio revela 
les frigios ^uc loa MeropcA hitbitAU u» gron cohÍí^ 
nenfc írfano, mientras que nu4í?tras tierrat, dice, 
neo sino aoa ¡sin mtty pequera. Eso eonünento, iD- 
gun Pintaron fué riaitado por Hércules en nnn ex- 
pedición i^ue hizo al Oesto y al Norte. (2) La tierra 
de los JjfdrvjM»» sogun el mismo Z^^/KMtfW, eetabe 
mas alli del Océimo^ y orci&n ellos misaios «ine ni 
píiÍ4 em un vaito coutinento, y U Europa una 
poco coasUerablo. 

En tedas esas Tevetacioncs Je Sílcno, referidas 
Plutarco, encuentra Perisoaio Lhikas da bi ^Viníric 
K& aquí suñ propias p&labrnR: «Xou dubito q 
veteres alíriuid scivennt quasí per nebulam et 
^oein d« Atuericii prirteui at> juitiiLiui InLdiUuno a 
Eg¡fpii$ vel Carihaginmtibm aeepta, partim ox m-' 
tiocinatioQO de forma et útw erbis terrarum. i (3) 



I 



PoM/Kutw iVWiff no» dA Umbien luz sobre esta m 
tena. Hablando do la e«LnotoD de los llurias en loa 
irópicofl se expresa aei : Quod n est alter orbis sunU 



(1) Platarco De deJectu oracnlorum. cah. 16- 

<S) EltftnoVar, bist, 3, 1«. 

ííí> Eíian,, Hist, Ed>, Lngd. 1,701, pág. 117. 



\ 



i)üO oppo&iti nol>¡£ d merídio Anüchthoties, ne il> 
liid quídeiii & vero niniitun obscesaerínt, in Htí9 itrrU 
ortum amnCDi (Niltiin) ubi íubt«T marui c<j^ca idrgo 
pcnoU^vcrít, íu uostris rursuecoiorgcrOGtbacro solü- 
tid acreficere qiiod tnuc bíeciis sit uode orílur.» (1) 
Aniickthonüa ríe guo habla Mea estaban en el 
isferíú Au^tríal, deparado? por el Océano. « An- 
iones tlícc» altcnuu (t^rra^ (tnítein) nos ul(«ram 
!Olimu«. (2) 



§ 10. 



Esto €s lo mae noUble que so eDCuentra en la an- 

ttiguodfld sobro esta materia. M Bar<m do Unmhddt 

[«úR Ififós noticiñfl k la víhU^ presienta con admirable 

kooni9ni3 y precUion los puntos mas culminantes de 

6lla, « L« gran Üerra^ dioc, situada b¿eia el Normes- 

te^ indicada como Afirúpü en los fragiucntoíi de 77ieo* 

p^mpOj y como eaniinmte fToni<m&^vk <loa pasages de 

PMúrú&, que oxamin&rCQiOG mas tarde, so relacionan 

^4 un circulo de míos, que & posar de loa SArcaintoe 

poco espirituales de los padres de la Iglesia» (3) re- 

(l) Aída I, 9, 4.— TscbncUe Ad Me), toI 2 Part. 1, 

<2) Mdfl 1, pdg. 1, 2. Boeckh Dimp. de Plat. Sjst 
ecMgloT, l$10pd|. 19. 
(3) Tertuliano de Pallio^ cap. 2. 



— Í8— 

imta & tum iJta antigüedad on U csferA de Us opi*- 
niones hcl&iicas, como todo lo quo tknc rcLtcíoR^ya 
sea i Süenii, (1) iuIívItío y [jtrsoTiagí; cosioogáiuooy 
yt eea á ofto imperio do los Titanos y do &tvrDo, 
rechazado progresivamente h^icta ct Oeste y al Ñor* 
deete. (2) El mito d« lii AiMniñh^ 6 dii un gran con- 
tinente occídonUl, nun cufinJo no ee le creyera tm* 
portado dol Egipto, y dclnlo {íniciiucnte al gcmo 
práctico do Soíoñj data por lo mtDos d<íl sigb Vían* 
tes de nueetra era, b 

a Cuando la hipor^sis do Ia o&ftTÍcidad de h tierra 
Fatida de la escuela de loa PUcgóric^, llegó ¿espar- 
cirle, y & penetrar en loa Qspiritü£, las discusiones so- 
bre las íonas habitñUsiy y la probabilidad de taesiíi- 
tencia de otras tierras, cayo clírtia era í^ual al noee- 
tro bajo paralelos lieterosíaDos y en Ua estaciones, 
opuesta?, llegaron ¿ ser k materia de un oapitulo, 
que DO podía faltar en ningún tratado de la esfera Ó 
de cosmograna. Luh r^uc na Imbiaii tnirüTiut/i como 
P&JiUo 6 EraicithcmeSt <V^'0 1a elov&ciou do las tiet- 
raí, el aQojaiaiento de Ui marcha aparente del sol al 
acercara; & \i}% tnípicos, y A altrjauklonto de los pa- 
sos del sel por el :rmit delln^r, liadan en la 9omi 
ejuaíoriúl al mi^oio ecuador menos caliente, (3) f^ 

<1) Cfttwr Sj-mbol, tom, 2, píga, 213, 215, 225. 
• (8) Vosa. Kiií BlalcT, tom. íí. p%8. 3G4, ÍÍ86. 

domad 1. 6<Gemi&.Eleia. dUtr(>ij,oap. 13.-— PetftuUra- 
ri pSg. üi. 



I 




-»- 



hi itgiones mas ccrcaaojt á los trópicos^ mmerglUL 
por efecto de uiui corriente oqiwtoríAl Cflto. paito d« 
la wjXírficie del globo, que <iii«[nadft por «1 m\, no l«s 
pirocift en Binnem ftlguna propia pua ser babitada. 
Esta em la opinión ospiircídu ocpoctalmonU) por de- 
antio t\ critíco y por (h'ate4 el gr&matico. (1) Fué 
refutada por Ganinü; pero reapareció ce toda su 
fuerxa ¿ principio^) iél siglo V. od la toorb do 1$^ 
impuLsionen oceánicas^ tioc Jf<im>j<¿9 emiÜ¿ como 
ana teoría dol Oujo y reflujo del mar. (2] Mas alli 
de oato brazo eqa'itcrial qao atraviesa la sena t'3r- 
rída, Dia3 alUL do nuostr-i masa de tiems continén- 
taksj i^ue ^Utt extendidas on forma de CMam^' 
(íí (3), y aislodas en unn parto dol hcmisroiio boraUf 
so supoDÍa:) oUcis masas do tierrav, en tas ouales se 
repiten los mismos fenánietios clüuat^riooa qao ob* 
sorvamos entro nosotroE, No patocía probable^ quo la 
gran poroion de la üupcrricic del globo, no ocupada 
por nuestra mx^vuevjf eetuvioia cubierta «olo di; agua ; 
j)uocían oponerse ¿ Ofitc ideas de equilibrio y de si- 
metria, cuy^ filaa aplicación ka conducido hasta en 
los tíompos modernos á numerosos sueños geogr&- 

f]CO«. » 

«Bajo el imperio do estáis ideas nacieron los gra- 
jos aidadofi dol oontinente en cl hemisforío opuesto^ 



(1) Suab. Oeo£f. pag. 56.— Moorob, Srtur. oap, 23, 
') Mmcrob In ftomn, ficip, n, 9. 
;3) $lrabon Oeogr H pog. 173 y 179. 



I 



¡iidicados por Aritíótda y ea cscuoIa (2), los <]db1eR 
Etíopes de Crattr^ de \m cunles unos habitaban al 
Sor del br&zo do mar ecuatorial, (3) €) otro mundo 
de Slrahon; (4) el altir or6i$ de UféíOt (5) uoa 
verdadfHa tierra ^ustrialj la! doi sonai (cingulí) 
ha^tablcB de Oc^rm, de las cuales la una es do- 
nuestros anUpodas insulares, en fin^ la i^rrtt qwndri- 
Jlda, ó I(K ^natuírr habitoríles intuBaf (cuatro maoosi 
do ticmift íepaiftdas los unos de las otras) de SfO'] 
croíw.i (6) 

Continúa haciendo el Barón de IIumbDldt Algtuiaa| 
otras cbscnracioues; y dcflpaes de mamfcsUrj cjae no] 
96 necesitaba un gi&nde esfuerzo de espíritu para €ii< 
troverr la poEÍlüidad do una narogacion de la Euro- 
pa y del África A ha partes oocidentAks del 
dice lo üigidente, al hablar de lo que ÁrUt&Ults 
Stn^oTí exponen: « Ambos eutoros hablan de un eo- 
[o mar q,ue baFU lodos opuestos. AritiSiáa no con'' 
sldom ]a distancia como muy grande^ y saca ÍDgoni< 
sámente de la geografía de los animales argumontoi 
en fiíror do su opitiion. Reconoce como muy proba^^ 
ble que además de las grandes islas que forman \x 



ÍMÉtereolMia IT, 6. Ds Ikfanda, cap. 3. 
StMben, ucogr> I, pág. 56. "la 

4) Trachucít. Ai MeL, rol. 2. Tart. 3, págs. 22í5 

(tí 8omD. ^^ cap- & 



Comment jd SoiniL Sd]\ U, 9, 



— SI — 

Kuropa, el Ajsh y el Afrícn, cxULoa otras maaaB me* 
IKH ^»nJ^<^ en L'} litítnUferío opuesto. (1) StraScn 
no encuentra otro obstáculo, pnta pa^r íq la fhm^ 
& las Ináiatj quo h anchura clcauío^lí^lA dol Oc^o 
Att&aüc«j p^ro lo «lue hace %\i lext» tiian remarcable 
OE fiRta aserción : « ^h^ €n h tnisna i^na Um¡Afifía jud 

< hübihmvs, ¡f #ú¿r« tod^ m los miHcJiatioHa dd pmh 
« 2e& yu<> ji«tM por- Tftinn* y atrüviíM d tmr ÁfUníico 

< jmedcn txisiir dos tÍ4Tfaí haütada^f y pittím Sfr m<^ 
c de das^a {*¿\ K^U» es mii profeVui de b AiuíricA y 
do tas i^luft del Diar dül Siir^ ma^ raon:u¡a, M me- 
aos, quo la Taga profecía do la *\feU<i do S^tiwii. Eu 
cl libro segundo hace alusión Siiy^boH á esta posibili- 
dad d& la exist^ncU de tierras desouuocidas^oolooa- 
das cntie la Europ>a occidental y ol jVsU centrali y lo 
tcaxa por Ixifttanto probable, d (3) 



§ u. 



Dirorsoa autores modcrnoa tienen por cierta ta 
exbluncia de la Aélániidaj ii]>eH]U' del ^^inpeHo con 
quo otros han querido pro&cntEír como fubuloflo cl ro^ 

tlj Anstot I>o Muado.p ct^\i. 3, vt MaUor., Ub. ZI, 
Otó, 5. ' 

r2) 9t»boB, GeO(5,. líb, IT, w^. 113, IW. 

(aj Barón de Hamboldt. jíasai &nr ILi^tciro do la 
goo^aphio du Noqvüuu CautinoDt, tom. l^psig. 112y 
aigiuentea 



— 3S — 

lato de Píaicn y sus comentadorce. Utulbeck es de 
ütiucl número, \a^u rjue la coloca ec Sueda sa p»-^ 
Ircí, (1) El célebre f. BíiW^f, adlieríi,Io & la opinión 
do que los pobladores do Euroi^a y Asia vioicrondel, 
NortC; creo que la O^t^im dt Plutarco es la AUÍnti*' 
lia de Platoü ó la ¡*lt Tliyfri'trf/}* situnda en o! nor- 
te dfT Europa. (2)Í/>'. i^ú-zy de SMní~ViíenÍ ito duda 
que Ib hta de que habla riutarco sea U tatama qoe 
la do PUtoa; pero en ¿poca i>ofit«r¡ar, leatos do la' 
TQcdadera AtUntida, cuyoe últimos Tragaientcs son 
Ha Conanaa. {<&) Por último, Mr. i^/»jv, cuyas apro- 
dsciones son de tanto peso en estas matmas, tiene 
por dorta la historia do la AUfintlda referida por, 
Platón y por Diodoro; y cree quo por medio do ce-^ 
ti» Uen;V^ Ail&nLidait^ üituaLL-i<i entre Iok dos contUJ 
nontcs exi^stia ana comunicación entre la Europa y U 
América, baUándose {sta muy cerca de aquellas. (4) 



§12. 



Bastarian estos autoridadea para dar peco y vigetr 



(1) JLtlontkaa Uulam Loquo Plcitotio oocjcctom, no- 
que AmoTiCAm. neqao Afncaiu, nonno insolas CtttiftriAA, 
•0 ipsam otae Sooouiam.-'Budboeic, tom. 2 , cap, X. 

(2) RmIIj. L(>ttTcn ii«r l'Atlatitide, lettro XSIIl. 
^) l^o^J do Siint-Viccot. Esasi a[ir \v& ¡los íortaués. 

— P»rji, llii03. 

(4) Uliíou. — Epoquos de inii&liire. 



Mñrto tío Platón sobre In casteiKiade U AtlSnt!- 
Ja, que el fl€Acubi¡Miivn6j ¿vi Nuisvo Munilo riiio & 
fliLcar del oMilo» ilí^iparOo machi>i orrorce con qoo 
babiera podido combatir» y huoerU improbable, ta- 
l&l como c! crníirMí <iv>c la üi^rm »oÍc eo componía do 
Ii Enropu, ^Vftia y Afrícft (1), quo lo álümo habita- 
M? cm b isla tic CVni^ (2)» que lo demos estaba cu- 
btüTto pur laAAguofi del Ocónuo (3), qussoIodcM £<>■' 
naeenmhabiUblcti (-1^^ yqucno habta antípodas (S)¿ 

Aristiítolts cr^a quo la zi>na t^rrídib cm una tier- 
ra fleoa^ d«5¡«rU, i ¡uhAbít^ida, & causa d<rl calor ex- 

m LttoaDO Pbaraal, ). 9^ v. 4Sl.-;^lido ItiUIoo, L 9, 
í, ilo- — l3(ScrnÍ<^* Pouipímio Mola, y otroSn 

(9) Boch, Phalog , c, 37, Hoto Tícst 

(¡i) 'üUcito* Do moi. goznuinor. § '13: '*TrauA enionat 
aliud maro nígmia ac prope ínrnotum, qcti ciogí eluiliqao 
termnim oro^ bine lld«a .... iUuo mqnd (ot fuña T^ra] 
toataia naton." 

(4) Yirg^. Qdorg., Ub.l,v, 423. "QainqueteDetow* 
lun zocoo, dcoia, quorum uno oonuuc.— Sompcr aolo m- 
bcm^ot tórrida eompor ab ¡t^iic" — Claudínno, lib. 2, ¡ii 
Rtiff."— Instar anltelantos Libia qua tórrida Bemp«r.— 
Bolibns bamaao Dc«dt iaoiMtoorocitlbo.**^Ojcor, lib, 
T\iacnl.— 'Pliii-, lib. 9, o. fí— Macrobia», líb. 1. Sattimnl, 
c 19 j lib. 2, M Somno Scipion, oap. 5.— ^omp. Mola, 

(&} Ang^inos. De oÍ7> Del, libi 16^ cap. 9, " Qaod 
Tero «i uttípodcs fabalüntar. . , , nallÁ nUonaipreattl* 

domeat ¡nftni^Qe abEiirdunt 6^, nt dicntnr aliqnos 

lionunoa os boc m iflam partom ooot>ani íunusítata ira- 
jecUDaTÍ^ire ac perveDuo potaú^^o ib/— Lactiacio, Dio 
Inat.; IUk 3^ wp.My liU'7, cap. 23,— XjucreúÍo,Ub. 1.-- 
8. ladro, bb. 14. — Etonnel, oap. ó.— Prooopio Gazíe-oo, 
la C^jiamvbt,, e, 1, — S. Gregorio NaüÍADc.j epíít, 17. 

F.»nnití».— TQMO rr.— 9 



— 54-- 

oosívo del rol (1). Punió deciA, qtu las zon&a tem< 
plaiIaH nu U'riiati^ntre b1 cünmtucacíon algunA, & can* 
sa del calor i)ue las díridia; y auaqui: orou como ¿^ 
fifrV'a y .Vorroiiiff, que JUAfl a]l& del Océano habüi oUo 
coDÜneittc, Ig teniao de tal modo separada por d, 
mar, quo era unpoáblo lle^r it él (2). Cicerón no 
tCDÚ por inhabitfiblc la zonn mcñdioual; pdro croi&< 
quo lo» lumbres crati de uua especie, que nada tenía 
de oomoii con lo eoDooido. Do las ciooo zonas qao ro-J 
deán la tierra, dice, «Oao: sutit babitabíks qaonjxni 
australes isto ce quoque ¡nfristuiit. Ailversus vol 
uigent veEtigia nihil &d voctium gcnns» (3) 

Pi^ Je Mirándola defendió pQblícameDte en Ro<i 
uia, delante de Alejandro VI, qti<í la xohü tórrida enu 
inlübitable. So croii también quo el mar en esta pAr*] 
te del mundo era tnnavegublo (4), y qac las colum- 
nas de H£-rüuIc« cnm vil Urnniíio dd muado (5)^ sin 



(í) Arütótelcs* Do m&iooRd, I 2, ^ C. 

(2) nisl, 3- 68. 

(S) In Som, Sdp- 

(i) IHt. Aofc. (le eÍT. Doi, ▼ Lact.. loco oHato.— Ka- 
danceno. lipkt 17 iid Porlnniiit,— Plínío. Hist 2, 68^-* 
Ciocrou, lib. G, de Bop.— Píodaro^ in Olymp., o<Jc 9^ in 
ñu, 

{5} ]^daro ¡o Namíaa.— Strabou, liU 3.— Pomp. Mo- 
la. UK % cap, 6.— 1>. laídor, lib. 13. Etimolog., cti^ 1^ 
*-Fest Avión., vum. 10, dico: 

■rtUTna pTCtffrrw «iiThluctl ad (taini oolucuiaa, 
Hk modud Mt crbid G^lir lócua; bic tuulcC AÜM 
Ardun«; hlo diior Ii^r^rjctiir cnnnln<i o<vI(jui 



I 



— w- 

que futra posible ftsikt mas alli, porquo se coofido- 
raba pcligroeo lanurne en un mar ¡rtmcn^o / [Nroce- 
loao, Sonño solo tubU ík encontrarse uiki muerte se* 

Poi' ftltimo, Sun (Irt/fvvit} Nmímttti^ du solii cr«ift 
quf^ rmdio tubia explorada lo^ liinitcf del Oc^^nnOi ti* 
DO que h) cTtia inti&Q5ttAblc. «Occeanom inlratiBito- 
i bíln^ dtüv, ulU^riortiTt flni-s itaii eglun non dvflcribere 
' r^uUsgr^oe est, vcrum ctíam doc cuiqu&m limibe 

c tmtíme&rc ciali rc£Íj>tuiit dXsn vcntorum epí- 

< Rtmide uu[!«rmeabUe e^o sentieiiLiir.» (1). 




La empr^^üh atreviüj; do Colon puso de manifiesto 
cii¿n í[ti£>errect<pH vrua lo^ c^i^cclmivnto^ i[uc ituoix^a 
do esto «o tfiDun. Lo que Antes ee creyó un orror, 
qned¿ convertido en verdiul evidente. Sus njivcs sur* 
caroD la^ agua« de «se Océano tua temido. Aquellos 
quo ibin on su compañía vi«Ton una tiorra dcUdoea, 
6Q que la tíaturaleEa se presentaba con toii.i su her- 
mosura, donde apareciiLo grandes ciudaJeSj cuyo sue- 
lo esUba cubierto de habitantes, y en la cual la zo- 
na tórrida que 6". Ayuntin «uponiA inhnbitabie, difi- 
rrut¿ibajpu muchjuí pfirtc--^ dti dulcbímo cIíoia; y las 
tciapladftflf quo creía incomunicables» no lo eran, muí- 
tiplicJbdo^ por doquieru prodi^osamontc el género 
buinaoo. Cayó la vuiida (k loe ojo*, y no fué ya 11- 

(1) £pi<ítw 17 ad PartAoiiftanum, 



— 8fi — 

cito considerar como Bueñoa los discursos de los sa- 
bios antígaoa sobre la existencia de estas lejanas tier- 
ras. Ent^Snoes se conoció la injufitícia con que ff, 
Virgilio, obispo do Strasburgo, que vivió h&cia el 
afio de 745, fué condenado como hereje, por haber 
anunciado que había antípoda» y un nuevo mando, 
ael como lo íué GiáilBO por haber fijado el sistema áú 
umverso. Los hechos vinieron á evidenciar la atrod- 
dad de tan icícuas sent^Dcias. 



CAPITULO n. 



Sákooa ]r <1» Virgilio. 2. — Iju>ngioDOBhí^erb¿r«aa, — 
8. IiQ0 &DtfpodA& — 1 (^íiüonds do ranoe filósofi» 
Hobra [ft ousÍoucÍa do mnclios itinnílos^ y las tln OH* 
geiud. Eio Otmotío j TortiiUanix-'6. Apo jo quo i¿' 
Cotmioty IcM (teHcaufimieiiUiM nosLerion?» presentAn 
esforordelmUtod^ Plftton, — 1>. ObsorvftcidnGe ho- 
tÍÉS oomtra U euafcdcota de la Aililutidu, y &ti res- 
pOMU COD bochoK y m^ontocímíentos, Ljne 1a clencin ; 
Gfta ezploraáotí ftiónta bMi r^osíído,— 7. iDdlcttcio- 
M» lia dftTÍjtiro, HuinlhitiU y VlnrJis. — 9. TnixüMv 
vestigioB qiw fio «ncneutrim |>or todae partes de las al- 
tecaoonett 7 troatomas qad lia stifridti Ift U«rra.--Í>. 
1>«dncc¡OD«s fandudan on fjbvor de- ta eiútoucin lU In 
AtUaÜda, cotifirmados por loe doBcuVñmi&otos y lo 
qnu C3Lpoii<tii BAfLoD, Vlora y Olii^iju, TounieFoR y 
Honio. 



§ 1. 



Do lo expuesto en «1 capitulo nntoríor dodficeEe, 
que si los jtntiguos no tcninn un oooocimicnto cácrto 
Bobre U exiatencía del Nu«vo Mutuloj jioique en 3U 



— 38-- 

ticiupd estaban del todo interrumpidas hñ oomamoo' 
ciones, y la falta de miedlos pam conservar U mono- 
m da los sucesos notables hubo de exlinguir cuuito 
pudo haborso Eabido coa relación 6, ¿I, indudablo ce 
^ufi 80 flospechaba «a exisLencia, y esto bieii puede 
haber provotiido délos conocimietitosgeográQcoB.qiie 
ya d^dc entíneos bo («oían, 6 do \ns idenfl oonfluaa 
qiM sobre €l particular 5C huyeron salvado dcoD 
completo olvido. Asi vciuoRf loatt do 1,500 afÍ09 an- 
tes do ColQjtf prcdioho por Sétwa el dcECubrimirato 
do nuevas tierras 7JUíS nHá dd Ocíirtw, y qiK^ T^iAr 
no seria ya entáncc'i con^idcruda como la «xtremtdaí 
del mundo, en el siguicnto pasaje: 

" Vtmíeiit Minífi 

SdcuIa sorís quibtLs Oc«>aniis 
Vincula renuü Uietn ct ¡iigeLA 
Patoiit tclhia Tliotysquo dovcs 
Dotcgat orbos noc sit terrís 
riüma TbuJo/' aK 



0) Sanees, ¡n Mefíf\A, nct, 3 in finet 



i traduocion quo BO lia liceho do esto pOAftjo, oe oo- 
moaígac: 

Un píuIu u nevo y dkbwu 
Quü bl Oc^ofio anrjiíimiio 

■DHfCubrlrftj] tcrütii1cl1<*rm, 
«Iji ThuJiT ühEi .ifjtJiiAtla, 



— 39 — 

m podía referirse al Nuevo Mundo, Riao ¿ la 
isla de Thule, <iuo no luJU en el S^ptontrion, y do 
ca el Ocoidcntej rtpután^ioee, eegun ViryiHo (l)|Co* 
mo la dlLíma de las Uenas de aquel clinia on el v/f* 
H servkii tt/Zimn T^Wtr^v €on qaa purocG cUnuuotit« 
qoe te Tcfcm & la mtama ialA. 

La 2%iif antigua, soguD varios autoros, C5 lo quo 
so llama ta Itlandia. donde después se descubrió la 
^rrocbít^ítf.^Próspero da este nombro & la Scmdi* 
nma. 

8m ombciTgo, aun cu^do así Fuera, y no tuviera 
otro carador que el do tiioplc ^'at¡ciQio, hecho, como 
EO protoldo, al acaeo^ es prorá<L confcear quo silo 
fuó, tavo EU inag csftobo y ont^ro oiiniplicaicnto al ca- 
bo de Eias de mil qa¡D¡ettu:( iiiü«, coQ el descubri- 
miento de la Amifríca, 

Noce del lodo infiUI advertir, que *iegun Solárra^ 
no (S), iSAnMCf en otra paru menciona ¿ ^?iYu«, que 



QlKxIftrft un ceta ClU^CMb 
i'orinDy «ttcuna isontndA-* 

Se cxMi que &¿neca no díjo esto, porque tuTieracoü- 
m del Ntie\-o Uimdo, sino al acaso, y en tono de Tatiei- 
lúo, lo cual Bo confirmacoQ otro pimjo anm ca quo ex- 
presa gne no era naTogaUo e\ Océano, m nabía mas sM 
Bena QjgDna.— Solórsano* Do Iad.jnt<kj tonu i, iib. 1, 
cap. 12, n. 7a 

?1> Lib. l,Onorg, 

(2) De ÍLÓ. jar., lib. I, cap. 13, n. Gi 



— 4« — 

decU lo eigni^ntc : o FcrUki ¡n Ococsno JAccie ítmu 
ultroqnc Occcanum nirsuJS alia Vtora nftitin icowf tf^ 
2«u» Aqni pftreí70 indicado el cooHncntc amcrics' 
no, aunque por otm psrte, según el mi^mo autor, 
AxíitD, ni <TxkorUr á Alojandro pora que no buscara^ 
nuevas üeiTAS nm^ alU del 0c£nn3, concia!» c1¡c¡cn< 
do: dU eatj Alexander, rerum natura postomoi&j 
Oceasus post Ocoewuiq nibíl j> (1). 

Timbicn on Virgilio so oncuontm lo siguíontft: 

" . . . . Supor Garamontos ti Iodos 
Ffofaret ifflpeiiam jaoeb extra, siderft tflUuA 
Extn mni solij»quo tím. nbí coclifer AÜas 
Axomhumorotorqact,£tcbliaardoEitibuaaptaai*'(2) 

con lo oiuil, iiretliuu^iiilo U grAiide:^» «lo Ion Cémcea^' 
doaigna un paso nir\s jUA del /ajíj, quo Jufito Lítbío 
aplica elI Nuevo Mundo (3), sonfiac 9u opinión se 
h^llu conlradiülia por vnitu^ autores. 



§2, 



(1) Ibk), D. 73. 

(8) "Jfixtrft anni aolisqno via*. ¡;1 eet ulíta íarridií^^ 
oaiDf e¿ qucxl ti» AtlmUí Hulijucitizr nxffií-.Tt, nnu <Iq illa 
AMo», aod d« alio qoi rf^enaTÍi in iusulla AUaDiUU i 
Jílatond deacñpta/' cai>. 19. 

0) Plinio, lib. 4, cap. 13. 




41 — 



no (1), hablan de las regiones hiperbóreas, y no ha 
Altado quien aplique lo que exponen, al Nuoto Mun- 
dOj ¿ pesar de las explicaciones que BO han hecho de 
BOB conceptos. 



I 3, 



Piiágorás (2), el mismo Pompomo Meia (3), OrU 
ffmet{í), Servio, (5) y (7«:íroa(6), hablan de la ezia- 
teDcia de los antípodas, y tal opinión habría sido del 
todo inadmisible, si no se hubiera siquiera sospecha* 
do, que había regiones apartadas mas allá del Océa- 
no, que diesen por resultado la existencia de mora- 
dores situados en puntos del globo terrestre, diame- 
tralmento opuestos á los entonces conocidos. 



§ *. 



AtumTnandro, LeuBÍpo, Deinécriio, Anaxarm y otros 

^1) Amiano Marcelino, lib, 16, hist. 

(2) Pit¿gor^. Apud Laert. in ejus vita.— Plínio, lib. 2, 
cap, 65, y üb. 6, cap. 22. 

(3) Pomponio Mela, Hb. 1, cap. 5. 

(4i Orígenes, lib. 2. — Periarea, cap. 3, 

(5) Servio in 6. Eneidie. 

(6) Cicerón, Hb. 4, — Academiis qnesit 

ESTUDIOS,— TOHO IV,— 10 



— IS 



Bl^fbs^ opÍDalan poor ta existencia demodioa 
dos* Aacqoc esto juicio faa aíilo oomlMtido por aa 
ros respetable», pnictMi, cín embargo, que por lo mé- 
noft se i!o«pcch»tHi, que no coló cxisüitn Uis partes M 
mundo «DtAnccs^íonooídAf, Do no liaUrso vkto otnc, 
por no poder penetrar en la uimcti^iJad del Oc¿anOp 
no »c ilcJüeiit dü un modo sijguro á incuestiotiah 
quo 00 esjstícraTi otros morudoros en h tierra. 




El pftBaje de Or(^mc^ en qae m Jefcubre al 

DOÜcÍa dúl \uuvu MuihIo, ea co:iic» ^igu^; (1): < 
ameute^-dLEoipulo do bs ApástoloSf haco uieocioa 
< tambicn de aquello?, & quknes los griegos Ihipabatt 

■ on/í/Wnjj y dt* aqtiellai^ partes dol ofheáJúmnÍM^ 
i jruno Jtf ii(f^/70f puede r>, ni </« &« ^tie allí C9/tb> /vm* 
« ckn poéar acÁ, A Íú$ oáoleá UamS muWt» cuando di- 
« JG : El (Mam nadie lo puede pasar, ui navegar, ni 
ff los mMdo9 que c$Uin úi la otra parfé de tí^ loa oua* 
ft les se gobiernan con 1&9 mismoa disposiciones do-, 

■ Dio», que es el Settor de lodo. ■ 



No es menos expHcíb San OfrAnimóf que se ex- 
presa on e^s términos (2) : a. Pr^guaUmos Umbíeo, 
c qué quiero decir el Apóstol en aquell&fi palabras? 
c En lafl cuales cosa? anduvistes nc tiempo fcgiu el 
i si^o áv e^tü MuHil<t. Si quiere dnr át'nU'uOcr qae 
c al otro «iglo qao no porteneiea & €ste Mundo, 



I 



(1) LÍ1>. % P^ríde. CA\x 3. 

(2) Lib. fupüt', cap. 2, ad Epliea. 



-43^ 

c lí ^tró^ Mund^t^ d« los cuakc «acribe Clemente cu 
A m EpUbola, <i Océano g Ui Jlund^ jw^ ttfáti alUit-^ 

También GQ 7VW»/úi»ciicaÓDtr&D« estas pabbras, 
quo cr¿C30 pueJtn reforinsc ni Nuevo Mundo (1); 
« Si no es qiH ec lu do dar crédito á Silono. que Cn 
i preseDcia del rey Midas afirnuiba con poríiA, Aaicr 
€ pín orhej según que «» autor Tlieop&Bjpj. u 



§5. 



Toáo esto quita aI retato de Pia/m, ol aire fabu- 
loso con quo se b& combatido. No repugna & 1a nzon 
la exifltencia de e«a grande isla que do9crÍbe| do 1a& 
demai quo ite liaUabao & poca distancia de oUji, y 
dft coDtincnto al caal »o ¡logaba pasando de unos pun- 
tos & otros. Los descubriiniontoi posteriores han ye- 
nido & corroborar la posibilidiul, y í suministrar fder* 
t«s presunciones do quo icalmonto existió. Xo ce du- 
da ja de la existencia de montaSaa y bancof; subuta- 
TÍB03: se ba demoetrado la teoría du hu fonnacioD; 80 
ka rooonocido la diroccíOD de la-? corriente do las 
ngnas del niAr; ^e ha examinado la posición que ^mx" 
6m la9 varis» islas de que está, sembrado el Atl&n- 
Uco, &ntcs do Llegar & cato oontioonte. 

(IJ Tlieopanip. apod ^Uan, lib. 8, cap. 1& 






—44- 

HiUc íiJAdo «spedalmooto la oousid^ 
multitutl Í9 yerbas nuriiuis uAm U scpcrG^ 
aguas, qoc tcgtiu Gomara (1), ÜPiVcfo (2), i/JSlw (3) 
y Il^nrra (4)^ cfttuvo mudiofi dus observando CH 
Aul, aUntAsdose á eontínu&r fa vmjc> con laesp^nm- 
xa<to descubrir pronto tien^; y ac ba observado dos* 
puo« i^uo eíjti^ el 11** y 25* liitíUid Norte, y 
<tI 30^ al SI'' longitud, ee b& encontrado una cop*^! 
estaa yerbas marínaa, do bastante espesor, qoc se e: 
üetid« ¿ mucha dUtaocta^ Us cu&I«s no pueden \j^{ 
otro origen «luo el do las rocas subraarín^, ó 
tierra cubierta por las aguas, que alguna v«z esto|i|> 
descubierta y elevada sobre su superllde; pues aiuJ 
qoo 0C ba oreado que provimesen do las rocas del gol* 
ib de México, éstas no se liallan tan próximas, y las 
yertas «o encontraban ÍVwcas y sin deterioro al| 

Néto&e, adeua&e, que oítas yoritas comienzan 
do el 30° & 32^ Icng., y calculando la distancia 
ta el estrecbo de Gtbraltar, que se liallii on el 8^^ 
resultan cuatrocientas leguas, lo oual convicno con la 
ntmaoion en gu(í PIat<m y los que lo hxa «cgoído ac- 
locaban d la Alldntvlü. — R»r \Át\\ ¡«irUí, ú las modl- 
ficaoionco quo su&cn las i>DrrícDU:« dependen do la 
prciccncia de bancos submarinos^ al observar <iue las 

fHísL Ind., tott. 1. 
HUt.Ind.plib.St cap. 6. 
Apod Banodan in narafu tom. 3. 
(tf Hisk gen. de las Indias. Dife. I|lib,l»cap.97l0. 




Aiptfts del Atlántico, comprendidas entre el cegador 
y el trapico, tocnan k rlireceíon general del Ksle al 
O&iGj b«5ta 1b5 costas do Guíánji, de nqu! al golfo 
de Miíxico, do donde ?alcn por el c^iuil do Bahmna 
¿ lafi cosUfi de líw P-$Uidí»-l;uidofl d^jl NoTte,A Ina 
Alores, y luego ftl Sur, para >K^air el nkmo moTJ- 
míeDtCf no podr¿ monos do pro^uiairM una ocpeeío 
de revolución h1 rededor de una iierra rumayiJa que 
Its fuco tomar OBto curso. Así opina Xr. iWwtj&rf, 
f otros qae hAn cxamUiado detenidamente eaio fe- 
■¿meno. (1) 



§ 6. 

Be ha atacado, BÍn embargo^ Iñ oxUtencia de la 
AfíáníiJítj creyendo impiobiblo hu deeapsridoa tal 
cono Phtm ¿L ieGoi<e, siq tener preeonto los eam- 
bio6 que hx fiuTríJú y dunanierte sufro el globo por 
el conooiK de vaiiue cuuhcu^ naturulet^, de U-i ciulea 
ú bien conocemos algunas, no pueden alcdniarse to* 
daa, DÍ calcularse la exteneíou de sn« efectos» qne & 
TOÓOS son paciDosos y sorprendentes por las ti'asfor* 
naciones qno producen, no menos que por el modo 
cerno se efeclfmiK 



(D^Ur. Eoge&e Monglore. Discou» sur lee deux 
^imtíones propoaéo» im Cotigr^e L!«tuaiquü enropeao. 



ün terrcoioto pueJc fiólmentc destmir noft pOr^ 
t« (kl globo, y ^pulUr «a sjx eeno las igaas del Oc£^ 

00 lo quo autos lo soma do iD«^a, piceentA&doso ele- 
vado Eobro su BUperficic. Los quo niegan t& flu- 
merswn de la Afídntida olvidan que, scgují Sm^ 
mot (1) ol aSo 35S (leí Sefior hab-) en el Oriento qd 
tctreraoto tan fuerte, qno aaoló muchas cttulades : que^ 

01 aSo 358 huba otro, según roliere -Imiint^ ,Varr#^ 
tino, (2) qoo causó grandisimoe ostragoe; ilontruyendo 
muchas poblaciones, y ilcrríbando algunas en Mm 
JoqU, Aaiii y el P:inU>, y que ul venficitdo f n 
po del emperador Vaientrnano ol aGo $65, acnbd con 
miiehoa pueblos do SíeiUa y l»Hf^a# ti/or. Se olrii 
<1elgran Urremot» iliimTiUf k^pCkCiidi» TVírrú», qu( 
arruinó doce eiuiljides en el Am; que la oijuUdI 
jMdicea fué destruida por el que hubo el aSo de 61 
eeguii Tácito; (3) que Nieta cxperunenUS la 
eaerto en S68; j por álttaw, los eonsiJerablos 
g09 que hizo el (Je -14C en Alomaría, Jíitinia^ 
giüj vi Ildetpanto^ Aníioquia y otros pantos. (4) 




5^^01110 refiero (5) uno muy ^ande que hubo, ci 
yo8 estrentecinncnUK^ »e mintieron Ut^dútstín Romi 
y doco ciudad^:ft de dinipania «ufrieron mucho. 



s 



) Barúoio, tom, 3. .\ni&. ^10, pdig. :tSl. 

£) Anüano MareoliDo, bkL, Ub. 17, u. 7, fol. 116. 
(3) AiinaJ„ UK 2, cap. 47, y üíx K cap. 27. 
{4) Baroíütj Aun., 334 j 416, dií. 22 t 23, fol. 510 y 
n. 60. 
(5) Lib. 6, lup. Occid. 




—«— 



el quG fie vcríficií en tiempo de Oalbno, ^Tio del Se- 
Sor 20!^ te bundi^on nmcboii ediílcioví, y fio^iljrM'iIn 
tierrt, adiendo Agu» saUdri. Pau/o Düícún^ (1) Si- 
gi&ótio (2) y Zw^ít (3) hnWwi de) de Sim, en que 
FC iiTTiiinaro!) y Tuñrou lATurada-4 vnñii»^ ciudades A 
nIgDnc? inilIftB do di^tanm, abri¿ndt>*a la tícrtfi y 
ocn^íonnnda gmftrloí* triijttorno?, 

hx histcim luoJcina nüí refiere Euceeos de esta 
nalorak^a cji ¿|>ocas menos rcmotnfl, acacoidoe en 
varias partes del muncJo; Udavla se OAlreiuece el co- 
ra20ik al leer la deetmoaon de ¿u¿m pintada por la 
ploma de V^Üairs; é igualmente eiftiestraa fueroii laa 
OitAAlrofeíi venñcndx^ ^n <rl P^H por l»íi afio^ de 
1582^ 158G y IGÜO, en Quito en 1S87, on Arí^uipa 
m 1683, en Pan<t7ná en W¿1, y en ChiU en 1&6'J, 
Ilenandü^e horror A toik^ aquellos habitantes. 

Hablando un autor moderno del de Lútea, díco lo 
eigniente: (4) tLos cfectoe del Wiubloi do Lis6oa cu 
17&&t te manifVfUrod, según las noticias f:iCÍIUad»5 
por Ktmí, el célebre filósofo, en toda la Europa, cu 
€l nurte de A Ti ica y lirLfiia en el ^ro lado del Octa- 
no AtlA^ntieo. El terreno experimentó una sacudida, 
&e solo en I'ortuga] y en EspaSa, «no tAOibien en 

(1) Ker. Bom., Ub, 22. 
3» Ad Aiiu:>l T-'^^tAin. 5. 
Sj Flnfctx-, Tit^' huta-, lib. % íoK 6. 
ü M. Figulcr y W, F< A. ZünrocmioD. HL mando an- 
tea do la cteacion M Wulnv tooi. !, cu.[i. 14, p% 285. 



—a» 



Flnitíi, ItaÜAy SuÍKi, todu h AIcihahía, jr aobrt to- 
áo en BftTÍ«r&, Bohemia y Torúj^* Jm ciudod dt 
SeMal, dbudA ¿ veinte IcguAs al Sor do'LtaUu^ 
Ampareció m un ^ismo; vd la corte de E^p&iUi en 
Cádb, <Í mar te devó d ininía meírúsj vn IrUsn^^ e& 
c) puerto de KinwUj Tarios bac^ucs fueron Uiucadofi 
¿U plaza del mercado; en Inglütemí v en EkocÍü^ toe 
lagos, los nos j las comentes se agit&roQ de ttn mo- 
do oitraordinarío; en Suoda^ en N^rucga^ IfykñJa y 
otros piinfoA íe sblíerOD ligeras oeicUacioiWR, y £u 
corriinttM Urmaki de Ttüej^Ua u rtíir^tr&n^ y volrU- 
ro& dospnce coloreadas por sales femigmosts, y tan 
0<Qeídu que ¡üua<laron I3 ciudad* Ls sacudida fu^ 
woü BMi violenta CD «1 Norte do África; ai Argel g 
4n Fii 96 emUiron ha^ 4Íeg mil itktímcu hummm; 
«n Tdrtffo' se agiiá e! mar iau txlráorrlinanúmmít, j¥4 
frúx^queódüst pte€$ im títmtet ordinario^; en^ isla do 
3íi$ácra se eleTÓ á diex y ocho meiros sobre su acos* 
tiunbrado nivel; F^x y ^/f^uúisí, ciudades de Mar- 
meco?, quedaroD dectruídas ooapletamento; y por 
últiiiKv ^^ ks poque&aa Antüíat, don^c la marca 00 
pa$% de setenta y cinco contiiiietro», ios olas^ dé^spu^ 
dé tofAíir d tfíior d* la Hataf 99 dtMtron mde fnttr^dg 
oHttFdi. Asl| pu&s, el tcmUifr d4 iUrrn de lÁtboa m 
rit^S desde Poringal hasia £1 Zaponla por ntta portt^ 
g Anto ÍQM AntíUá» p^' ¡a t&a^ g á trwpf» dt esta U- 
iwa d99Í9 Gnmdmdia ho9U^ d África. ■ 

Los temblores de {%ii^ddel7&3y 178t aepro- 



1 



I 




—tí— 

ptgmn en todas «lircañoncfl Sk U dUUncúi do setcn* 
te leguas i Li redonda. Loe Laibitantos de Méaina 

aiifcea q[ud Ias úscUaciones alcanzasen A las ca^aA de 
U daOad, Us cuales no cayeron ñito algnnoa scgou- 
dos denpaes. 

■ Parante el temblor At tierra de Lxmñ, ocurrido 
en S8 de Octubre Je 1746, </w¿*í d mar d la alhira 
de <>chmta piéi, y jrrmjTitánd^n ^ agua$ »h9 la dn- 
^aciada cÍM'Jad del Caílaóf íá u¡>ult<íro9í ímnpieíafnm' 
ftj hoMtndo dtsaparicido todo ti ifrrmo $úbrú que st 
taBa construida ápiciía, al hacer una ««gdnda el fu- 
tiofio clemente. » (1) 

En el terremoU» Oe CJúle do 1S22^ U co«tA *e ele* 
vaba^ durante é]^ en una extoiiEíOD de tieccientas le- 

£1148. 

iDe aquí resulta que il veces puedau surgir nue- 
vas montaBas, ó bien hundirse iJyunm de tas <¡u^ aaí- 
ietij Ueaaado compietauuentc los Talles^ y en ciertas 
reacciones se da el caso do abrirse el terreno, dejan- 
do dospae? ^ la catástrofe yrúioA 6 hmdühraé de 
nmi leffuát deicnyUnd. (2) 

(1) Mr. Flgüicr y Zimmertuoo, obra eitada, tom. 1, 
mvAi. p¿. ÍÍ88- 
(3) Mr, Fígoiery SíinuüÉyrmím,ol>rayIugareflCitAdo8, 

IfiTOJlOti,— TOMO ir.— It 



^so- 
La? sacudidas del terremoto de la Martinicc 
1839, «e líinttenjn en toda? la? AnlilUs, íh Ia FIotH 
dsk, en las cortas del mni do México» y en unn parta:! 
d«] mar del Sur; es decir, es una cxtenstoD de 373 
leguas cuadradas. (1) 

Muehoe hachos podían citatso lambioa de graiulee 
imindacioiics, do paiaca sumergidos cntenuacnte b^ 
jo Ifts Aguas: lü del Asia, mil ftflos antea de li fun- 
dadoQ de A^jvur, Gegan r^ere Bfrt>íúf el diluvio de 
ücuc^liou eo T'hc^tíay de que nos b^bh Aoio/tnij?, 
la de U provincia de ■Sfjjvrí m Ckina el ailo de 1050] 
que acaba con siete grandes dadides y di^'ersag vi 
lias, perc^cícndo caá toda b población; la de 2Vt> 
en 1573 ; y otras rarías de que hacen mención S^i 
tffl, PiiniOj dcrr^M, S€lSri<iñi>j P</iÍctrj etc. 

Es, puCE, innegable, que dircre&ted parU^ del gli 
bo han nao de^traidas poi teoibloree de tierra; <Am9^ 
por enipcbncA volcánkas^ sepultándoUa bajo sos 
lavas, eomo sucedió con Pcmp^^ y Ileraiüm; jfl 
otms por la irrupción de las aguaft, conririiendo la 
tierra en gelfos, 6 estreches, septirando unos países 
dootaw, y descubriendo roriAs voces tcrrcnoa ocul- 
tos por las ngwi5, coafomiu lo refteicn Plinioj (2) 
Strslm, (S) SArtco, (4) Tito lirío, (3) PompmU 

Q) Ibid. cap. 14, pág. 285. 

(2) Pliaií», lib, % €,tt>. 85 á ÍIO y 01 . 

(3) StraboD, líb. 1, ad mod. 

(4) B^eea, Hb. C, nntur. quc»t> cap^ 31. 
^)ritoIiino,Ub,39. 



— «1 — 






I 



Ff^an ité OeampOt (2) Jusfo Upsi^y (3) 

Mcrcch (1) y I>Íód<fro Sííwfo- (5) Lu eictc Üoa 

del inAT £^M eo ilcjnron ver í un ti«mpo sobre Us 

aguas: /tf <fí^t«r/i« fué Ild^ikIii (M fon Jo del mar 

por uoft erupcioQ vdo&QJct; la do Smicrüio £0 pr&- 

afaS «úbítAmonte ¿ la Ttata de los navegant^a» El 

fo Je Dt^eni formaba partij de la provincia de 

«Am, sumergida en 25 di? Diciembro de 122T. 

El /A^-'o £yipiOf hasta MenfiSy estuvo cubierto por Us 

s, lo mismo qutí lü«c&mpt>s de /Zwwt, TVií/rawo, 

'feto y los Uano8 que riega el Meandro. (R) L^ísla 

D PÍMr& quedó deccubierta por el man (7) La Syr- 

tt de l-i ¿(im era tuxleñ un pi^lagn, y abont eüüL 

nvcrtida en üerm, (S) 

P/nim luibU de U sumerfiotí de Ua i^Ijik da /ÍW 
y Deio. [9] Los golfos dov!raÍf«r, Cufin^a^ír y J?í7|- 
jW¿ti, cl M&iihTrdmo y los estrechos entro SicUia 6 
ííúlÍ4íythiie fírcday Ku6€ü, asi como el Je }ínga¡h- 
fio, fberon fonoadoe, en opinton da Farrjii'^», por el 
boque tcpenüno do las ngons . Vna irrupiúon do mar 



\) JosUi Lipsio, Üb> i, do Coa«liui»ift, cxp. 16. 
O Potut'ojiio Hela, lib. 1, capn 6, y lib- 3, cap, 7. 
' FlonsQ 02aiU|K>, UU 1, uial liiafiaa, <*ap3. 4, 35 

(4) Luercdi}, líb. C. do natar l«r. 

KMoro Sículo, lib. 16. Bibliotk 
[6) Herodoto lib. 2, 6, 13- 

JjnnDa Plumuity UK 10. 

IdeAi, ídoTD, Üb, 9, 

Id lib qood ¡Uimdcjn ttsX mcoimpttbílc. 



— 58— 

fli^arti á Espafta Je Afrka^ sesgan Justo Lipno, [1] 
yotrA& ^rfímideUflCMtAS de {hi'oinanJcl, Iaí í»Ia3 
itfaUtrrá FormabaD antiguanurnte parle M contbioa^ 
to de ilíitf . 



£i]I62S apareció cerca di» la i«h do San Xiyud 
una tíen-a F^lids^ eaUda del Oc&ino, do tegua y mo- 
dü de largo y ciento cuarttibi rame do ancho^ des- 
pués del terreiüoto que hubo en ella. En 1T26 obro 
bsrroinoto IiuihIhí una montóla elevadisíina, que que- 
dó convertida en un la^, Dacicndo á legua y media 
un monlecillo. [2] Ello Je Octubre de 1773 so abrí6 
una dtjtíi en la aldea de Indano en Mtuttnjj cuya aa- 
vidad tiene deecientafl Ta:^ de ¿incho y cuatrocien- 
tas d& prarundidad. Rn Julio de \h^A reventa un 
volcan en el mar de Sidliaj & cíccaenta y cuatro le- 
guas de XoTMÍOy CUTO cráter tiortc dies millAB de oir- 
Cunferencin. Re sabe que una endona de uiorilaltafl 
de piedra tirenínca en c] Voneda^ de nui^ de troeden* 
taa millos de Ioi:Lgítud, quedó comvcrtida en lian 
por un tffniblor de (tcrra. [3] 

Eq el cx&iacn que ba hecho iWazti (4) de lacoD* 
ftgurseion de los grujmíi de moiita11ía>i, que foniinn la 

{1] Jiwto Tiipslo, lib- 1, dn CoJwt, CHp, 10. 

[2] Mr. Cboufiin, XUdeiioned sobre ta nittmildza, 
L^. 1, pá¿ 99. 

[3] Wardon. Kvcborahei mr les populatioas prU 
mitivee de rAmcTíauo. eta 

(!) Ibxiúiui;!! dií ijh OiK^iufía do VcDtMeu^'bi. 



1 

no- ■ 



I 




Wb Margarita, U th> (h^l 1a «le CbÍA^Uiü y otras Ta- 
nas OQ Fr^ui^vW^, doeeübro que en tiempo;} Ant%uo9 
^^ormihan parte de Ia tierra finao, siimdo re«toa ^ ter- 
renos tumcrgid^it; algunos aparecún como In cima de 
ttDft mtsm» cadena do cnoDUñas^ qnc rerDla la po«h 
don qae ocapaban Antes <k ser eabíertúsporol mar. 
Loa golfus (le PaWtf y C^ioco faeron formadoa por 
QQa imipcion do Us ago-^^ rompiendo Ias tierra^ oa- 
tástmfe qne se encuentra apoyada en la tradición de 
los luw!tantG3 de aquelb parte de AmétíCB, oomo un 
aoontodmicnbD muy antiguo. La natoraleza del ter- 
reno do Us islas prt^xiiOAS á la costa^ b& aguna Lenna- 
leSj Iii prcsencu dü petróleo, taá agoia sulfurosas del 
golf» do ^{^iraciiibOi indican i^umer^ioncR y tTOStoníoe, 
apoyados también en la tradición. 

Im Uanoe dc^l Perú eran ¿ntes mar^ GCgan BtU- 
Soa (1). h^ ísLia eaei ionamemblesr situadas deade 
3a embocadura dol (h'woeü basta el Ccmüí de Súhama, 
doblan sor consideradas, dioe Mt^'etm J$ SéiiU Mt' 
T¡f (£1), acoino la cima de vastaa montaSas, cii>*o [ñé 
y raíz est^n cnbiertoe por el elemento liquido, pero 
que lo han cído, bnsta suponer quo mUx» Uím eran 
laa etmas mas otüvadafi de una cadena de tnontaiia?, 
que eoronabuD umi tierra cuya ííumerfíon ba produ- 
cido el golfo de M&cico,» lo cnal supone la dcsapari- 

(1) Miacelánea, 2/ parte, eap. 15. 
(2f Poecriptioc topoflTopbitjno ot palitiiqiio do la poi^ 
tie «épognolo de Soini Domimque, t^. I, pig. 6, 




— w — 




eíon de otma pArtos. Esto m tocoeritra apoyado por 
]% tmdicion. 

En I45 ifllae del goiro» se creía ({ac las AnlillaSf grao- 
des y pe^ucSai, tmbiun foruLiklo on tuiíT remotos 
tioinpo« part« dd conÜDcnto amerícatio, dd cacil fue- 
ron ícparadac por tempestados y temblores dctícira, 
Lfkeman liabU tk uan triulicion do los tiiiribeí^ irobre 
tni6ton»s oiusados por mondadoDe^ eu ki Antíp 
Uas (1). Vn libro antiguo de Yocatan» liunadqfErttii- 
rccilf habla de tierras que draaparccicoYin b^o laa 
aguas entre Yncnt'in y la islade Cuba (2), Stepi 
CTde quo aquella í'emnsuln^ en un tiempo no cixiy- 
remoto, Cítuvo cubierta por e\ mar, poi tialUrse sa 
socio lleno de cai'ernas, y compuesto de petrificneio- 
ne8 y do acumulacionea de conchas (3), La hidrogra- 
fía» b gtologia y la hüstoibi se conciertan, dice Mr, 
Charlet Mdriins, pora enseflamoíi que hks Asoroc, 
Madera y bis Canarias, eon r^bos do un gran oooti- 
nente qne en etro^ tiempos unía la Europa & la Amé- 
rica dd Norte (4). , 

En el fiudo mismo dt este continente, examinando 

(1) LeheBUUL ¿avrea jdiüiquca, tom. 3, Prel.— Ddk, 
Borde. Yoyagee, p^ G «4 7. 

(2) Brosaeur de Bourbourg. RelaÜon des ciiooM do 
XuoDtiui, § ó, pig. S6. 

(3) Stepbens» luddenU cJ travo! in Yucatán^ toL 1, 
eap. 0. 

(4) Ut. CboiJM Slartíüa. Lea ^aiveis paldiee. Arti- 
de OALS la Reum de» de^tx J^nd^n, du I." Man, 1867, 



con dctemiiiiento t\ ^fmtaác sitit tnonUltA^, oc>n aih 
obr&s, ittur¡L£ y proruniUtlailefi ínmcíisas, la furiui do 
muchos do sus valles, el apl&namíocto de sos antl-- 
gUAfl alturus, la devucíoD do üítoa uuoviu^, y Iri iipi^ 
ricton tle volcanes ilonde ni indicioH habia de ellos, 
ttsi oouio el depósito lid arenas ¿ otras sustancias en 
logares vn quo tu> podía babetse TeríGcndo todo esto, 
revela los giaudi^E trastornoe acaecidos en la natura- 
leza en el tmseorso do los figlos. 



En exploraoiooies recientetuenté ejecutadas so hau 
heclio algunos dcecubrimientoe de otra espode. So* 
bro e) declive occídcntO de U Sjcrm Nerüla en Ca-^ 
Hfimití, en loff valles da la^ Calaveras, se han deaeu- 
bierto eráníí>9 ff a^uelfioi /iummicé dgrmuki profim- 
Julatlfs en loft uluvíofies auñfertif, con objetos do lu 
indoitria [Tiiniliva. En un vuUo aiitiguf> ccroa do 
Oohmtiü se han cuoontnulo sobre tablas basálticas, 
en medio de antiguos nlurlone^, osnmentaB do espe- 
cies ettinguidas y obras trabajadas por U mano del 
hombre. En S^nora^ on el terreno grcdoso do -SuAiMh 
ri]pa, sobro ol flanco dfi li Sierra Madrt, hajr gnttaS 
numerosas quo sirvierori de sepulturas á los antros 
bdtoSr y en los alvodedcHros oaanientOA fúailcs pert^ 
twdentes ¿ ani&^aleff^ en Inñ cuales ee adrierte la e^is- 
uncia de una riza de gigantes. En ks aluviones de 
los alrededores do ChUitMhua so ban recordó dientes 
do elefante^ y nlgunos íudicioR de la x>rvsoiicui del 
hombre. Al sudoeste do dicha ciudüd, antes de lio 



— 66— 






gtr'ftl fWvn 4/0 3r-T/}>inf, m si^ en un aluvi^tn 
mentas gigantescos» lo conl ba ho^ho Uatoür í 
tenritono el llano do los gígnnUt. Pero eobrc lo lai^ 
go de 1a grsn cadciia ¿^ montautas es dondo se en.' 
cuQQtnm agrapadüc los i«ttos mas noUblc* de fiMl 
y las cavemaa dt osamentas, net como varios objeto 
buroano!. El autor do Ua anterí^nts notictas lUma 
por filtimo U atención sobre las c^vemiis de Scttin^ 
hA do Zapa, ylo8 aluviones del oro con los restos do 

Concluiremos etUndo k Ovidio solHrc estos ombios 
y malHcioobes, el cnai hace hablar ¿ PUAgwQi en 6S-^ 
tos USnalnos : i To h<2 visto lo que antes era ti wj i M 
muy Hnno conrerUdn en mar; he vUto por el eon- 
tiario tierras silida^ del fondi) del Océano, con fin 
perficio cubierta de conchas nacidos del seno do 
ii^iiaf , etc. » (2) ^/»jiír^ (3) hiblnnilo <to estas mi 



ÍOH- 



{1* ^[ision tídeutiliquo an Mcxj<}iie, Barport a S. E. 
Mr. lo Ministro d^Im^tmction -PubLqno, pur MM. Adol- 
fos et E. Mont-Ferrat,— IG38, S 9. pdlg, 409. 

(2i "Vido oga quod fncrat cjnoQdam MtüdSnmn 
E^ fretnm : vida faetas dx requere terraa 
£t pvocttl o polago conchic jicucro marico 
Et TetiOB inventa est ¡u mootibnü AncLon s;in]tii¡s: 
Q]aodi,'|u& fuit eampns vallexa dooursus aqnaranL 
Fecit ¡ ot eltrrío mona coit dcJacbís in loqnoVí 
Hi qnccrai H«Uson et Burím Aabeidoa orbes, 
Invcbks snb oquis ot adhuo oot'mdoro oiiutce. 
Inctinata solciu cum mixnibus oppida mercia*" 

Ovidio Metas, lib. 15, 

(3) Apulofo. Do Mnado. 



— ftT — 

U€»DCB, dice isaitlmtníSf que los que er&n c^DÜnen- 
Cc« Itao quedado conrertidcs en bloF^ y las que «ntes 
eran í&Ub, uDÍdas d los continentce, por h6l4^ re- 
tirado Us aguas del tnar que Jfts rodeftb&a, 

J'fiitío ontia en a]guTKi« detaUe^^ y- dice que pot 
cfecW d<¡ terremotos y súbita ÍQvni^iotí iú mar, la 
Sicilia f^uíiIA íwijjinida do la lUdín, Chijirv de Siria, 
U Eu1»«a de la Bcocla^la Atlanta y Mociln d« Euboft, 
ÍMboé de BittDÍn, y Lcucadcs del promontorio tí- 
reno. 



i •• 



Clavijero, después de hablar do las gnDd!f>iiQa& 
Scisitudee quo ba eufrida tiueatiYt planeta cod poete- 
ñarídád &1 diluvio, dice: a 8i se handien el U4v» de 
Stug por efocto de algún grau irastonto ñ*iici»| y 
oeorrioao «to en una ¿poca, en que hubiera lantA (6* 
oaaez de bbtortadores. como «á Un primeros íigics 
después del diluvio, il cabe» de trescientos siglos bc 
dadaria^si elJi¿i€«tttro unida por aquella parto con 
el A/rícOj j no faltamn- pírsona? ^uc lo ucgasen re- 
dijndsun^'nti;. V (1) El nmmo autor crt-^e que el ter^ 
reno do Tucaiau ba sido kcho de mar en otro tiem- 
po, y que la isla <¡t C\Aa estuvo unida á la FUri' 

{!) Historia antigua do H^toOt tom. 2idÍMfi I, pág, 

Bnmioe,-— TOMO iv.— 12 



— 58 — 

■. (1) Dupüis coatiJora el sonó mexicano como im 
ÍDEDonso crátor, (2) y I/umMUt opina que el arcbi- 
pi^L^ de ¡as Ctxth^'úts y las islas ad/aceates 9on tot 
restos de una cadena Je monLaCas desp4^<IftZJula4 j 
siimergulELS'en utm de Ine grind^ft catástrofes que lu 
cspcrimt^nUdo nuestro globo. (3) 

¿as CimoA ri€ Ptifriú SanU titee UtmbÍ«n el inísmo 
QamhÁiUy J« JiLuieru y de las iilaí FortunaUtA^ pue- 
den liubcr iormado en otros tiempos ua eistcma pu^ 
UcuUi- do- monUilnis primiüvas ó en la cxiremidAd 
ooctilenUl do la caleim. • (4) 

El autor Jel EtpecidculQ <U ¡a Naturaleza^ dÍ£Gur- 
ríenilo eobra Io3 cambios ó grantlcs altcrncíoníFs sufri- 
das por la ücrra con niotívo tlcl Diluvio üniverul, 
dice; « fjas Antillas y las \<\i\s de ¡os Cnribes son 
restos do las tierra:^ quo antigitamente unían liis dos 
Amíricas» así como se nota al momento que Ua iAu 
ílel Arcfíipiílago son visíbkmeiiU» rc*toH del terreno 
que juntnba la tínda con la Turquía Asiátítst. 



§ 8. 



Keconiemio y examinando el mundo físico eon la 

[X) ídem, Í4]em, ídem. 
„31 Ii.Exp,n. 77, 

(3) Viujo % \m ragion«s oqninocciales, iom. 1, lilx 1, 
CfrP,^, p% 142. 
{H IxUiiu, idea), Ídem. . _ ^ ^ 



—5a— 

lu de la cliDcu, cucuéatrafo por todiis pihrlcfi, adc- 
(ai3 do lo expuesto, trazns y vestigios de esfu altc- 
cioD«», cambio* y trislorcos que lin Eufrldo la Uerrii 
en dÍTerros épocas: Tense un gran número da ma8a$ 
trrdtiar^ algunas de un Tdl&mon considerable, coma 
la quQ síiye de pi^kstal ¿ la efttátttá de Podro oí 
Grande en San PeUftbnrgo, qao ht> tenido el giuto 
do contempbr, y oxanícar muy detenidAmontc, du- 
rante ni¡ periii.Micmownnt; pi^^lizosde roc:t ctiyn Iod- 
^tud llcgn, fiCgun íír, jf/cjWfu, & voiiitc caetroSf y 
no C9 i'Xtrnordínano cnt^ontnir muchos quo mttlcn 
dicx: núti^ al k^TtiiUiuiíMita e]c los Alpes, y U ai'C- 
na nrcillo^a do quo efit&n ^o^kadoB, y Us tiorrae mo- 
Vibke de los vaIIcg de Francia, AlCaianía £ ItnlU, en 
tma oírcunrerenda quo tieno por centro esos mismos 
AnlpoB (1) : pTestJntinEO á h vista los magníficoE £^* 
U$qíia^ de ^uica y de Habo\'íi; et del /^Air, que 
oxistia eii la vertiente do Iür Alpes, y ocupaba toda 
b eurva del lago do Couslíniíía, extendiéndose hoítft 
las partas límUrofcs (le ALcitiauia; el de Lintít que 
tennií^tba oi> vi <r\tr^iiii» did lii^o d« ^Liricli- ol do 
Ilmtít V^^ ha eubicrto el Ingo do los Cimtro Canto- 
lies coa los peSascofi desprendidos do la «ima del San 
Gotittdo; el de Aar^ c"yuw idlímo» CíincÍiaI«s corw 
nan Us celinafi de los alrededores de Berna; el del 
Arve y el de ymv, que dcíeuibocn por los lagos de 



(1) U- ^ FiguieT \ \V. P. A. Zimmucmui. El mntiLlo 
antes do la croneioa del bcmb», tonu 1, cop, U, p. ITo, 



w 



AoBcy y de Boaxgoct, y úlüoijimentc el átl Ród^ 
M, 1^^ ^ ^ >^<^ tmpoilaiito de todos, y quo tns- 
portó liarta los fliircoK <IdI Jiira^ & U ftltuin de 1,040 
motrofl Bobre el nivel Ud m^, moaoj ¿p^rUneús frrá- 
tiéoz: (t) doftofjbroiiíc, en fin, cu moclud partcí, ¿9^ 
p&Sfot diltti'nanGg de concba^ UrretreSjIacaslms ó fla- 
viales, cavomas ¿e osamentas )ie animales, que hoüm 
del ímpetu de las agUJis, y grietáis A rractaraa det 
globo. 




Si 8C pasa U vista por la histom, &c yttSax y 
aOQncbüI'M y d^crilorí, oouiii se h& heuhu, lus 4ífeelo9 
tembtd? do oeoEitrastomoE: aun eo tiempos recientes 
96 tiene coticta d^yridat qoo ce han abierto, ilo 
Ibas que se han ctevado, de cadenas de montaSI 
levantadas, y de la roncacton do abismos en los c 
les han dempareeido prorincías enteras; y cii el oen 
tro del mar mifro») ban surgido, como lae h^ dkbo 
utoB, islfts 6 bancos de arena. El terreno on qtto w- 
U B^itf en los alrededores de N&poles se krantó en 
15S8 como nnn imnoní^a aii]|Hilla; m^{ a¡mrcin¿ 3fcmÍ€ 
Xwvc clevindoBO 300 pj^s sobro S^OOO do circanfe- 
roncia. 

tas cenizos y lavas aiTDJadns por el Vétvii^ 
sepultado, & principios de niieAtra era, toda nna p 
Tincia, bajo una cnpa'dc 70 pies Jo espesor, «y 

(1) M« M, Figntor vjW. F. A. ZimmercnaiL El mnii< 
do antee, ota, too. l,'c«p. U p^. Ib2. 



h 




€ erujKion Taé aoomps&acta do un temblor tle tiem 
< que txaBtoTTK} (le üQ exiri^mo & utiu toda una supcr- 
« ficie d« -10,000 lugoas cuaJnidas.» (1) VUnthio y 
Diidoro de SkiiÍ4 dkon quo oL Somma fué 6n otro 
tieinjio un vokan; &ii b&sU cavidad formAba una es- 
pem de valle, lleno de pequeEloa lagos, de espesura 
y bosquodllos, en cuyo centro do había BcEUJes del 



Bq fil examen do laa divj^rsaK capas de que t^-t\¿K 
formada la U«rra ignudcs profundidiLdc^, ^ acuí iitraa- 
so también muchoQ datos, paní juzgar do los oambios 
j tiastoriK» que ha sufrido desde él tiompo do la crea- 
ción, y «sio aun sin nece^dud de entrar en el an&li* 
sb do loe BÜtomas neptuniano y plutoniaQO, y so ha' 
oc maa palpable, caindoexaminando la teoría de la 
formación de Ua oiontafias^ comprobada por la expo* 
rioncia, vcmoa con asombro e^os gigantes de bt crea- 

oioa, y contemplamos con PindarOf que habiendo vi- 
vido 419 aSoa antes do Jesucriisto, nos habla del Et- 
na, y cen TucUitlet al cftcnbir uit informe detallado 
de lagrando erupción dol aBo 470, de cao monto de 
fuego, caya oima se halla hoy & mas de 10,000 pi<!9 
de altura; se presenta el ffecla eo Islandíu con una 
altara de 5,010 pi¿s, cuya erupción dú 1S31 destru- 
yó una gran parte de la coeta occidental; el WoBtfr Jo- 
kuB eco 5,fí80 pj^^ también de albora; el Oraego Ji^ 

(1) M. Fi^ier 7 Vf. F, A. ZimmcrmaD, obra oiUda» 
tom. 1, cap, 13, p^. 234. 



— Í2— 

fciill Jü 1a propM Islnndift convtniíteinciito en activi- 
dad ; el Kek/unga 6 Stítolc^ia J^^kuii, qttc cu 1S23 hi-^ 
zc tics erupcioDes ; el Krabta y el Scupfa Jékuilj qi 
lanx^ndd bíu mtenupclcn rm il^a mu^jinúj desde 178S| 
produjeron ana coloración anorm^ dd laatmÚGtéra 
el oscurocíiuicnto momcDUmco del eoÍ. 

V qué diromas si nos doUncmos en el pico de Z^y- 
d^ en la bu de Tenerife, que parece apagado desde] 
1798| cayn conL> de erupción bg divtBA en el inur ¿ 
tnuk distan<ñ4 de 50 leguas, rodeado de un circo de 
7,000 pies de altura, y en cayo cráber» en au centro 
de lerant^uuioDlo^ ticEK; varrLS Ifígua-i de dtcunetro. 

Si se [«sea Id ví^i en el contmnte anierioano, so! 
encuetilia «I Ptc/iincha «<xplorudo por £f^^(hnJw 
y por Ilumhldi^ cuya rtltara es 14,000 p\i$, y su 
cr&tcr en cl fondo tkne 3,1^ pi¿3 d» di&mctro ; el 
Cbtopaxi do 17,712 pifa de altura, cuya cima ea la 
mia hermosa de la cordillera do tos Andes, y lanza- 
bo uns columna de fuego do o^UUO pies do altura; y 
el ChiMhfra^ de 20^100 pijü de a]tur;i, cuya cima «te 
hundió la noche d>!l 19 de Julb de 169S & conse* 
caeucia de un temblor do tierra^ que asoló el país de 



Muy prolijo ícri* hacer mención circumUneiada 
de todos los ToIcanad« América. En k del Siir,ade* 
m&8 de los ya expresadoSi existen como tiotablee el de 



t\ Ruejijjicin tn Qi^h, cjuc cefavo en actirtilad en 
IflflO; el do Árfju^ en el Per6; y el de Ccpiecoj 
Ü&guim^ en Chile. 



Eo la ÁmérUá emtral existen entre otros el da 
Aiitlm coa un hermoso; pintoresco lago do ccrcA de 
O legtULS líe krjfi, hiÍa de tit-s de ai:ulio v un» prt>* 
fondidAd do 300 bmxadaK ¡ el lUiAado <Ie Fuego» cerca 
de bi Ant3gun GuatemaU^ cMc TaeanA; el de T^o- 
mnko; el de San Vicente en el Siilrador, el de Qr»* 
oadaeu tncw^[U;otde CMgutMú, on cuya erupción 
do 20 Enero de ISÍIG so yx6 IcYaoUr, d las i!cis y 
media de la mafUna, del erat^r una columna notable 
por ?a fi^um y xariedad de colores, cuya densidad 
dejaba disÜngtúr sus utovímiento?, auft^erGks y ro* 
mates espínde^, ]Iumi[lado^ con Trecueiiie» i^ieteoro^, 
que culniÓ á pocoA iiom^ la utm¿Efcra Jo GoiQl>niS) 
iatotcpUndo los myos del sol, basta el gr^do de te- 
ner ¿ 1ji« nite^'e do la m&ílana rjue a»dar^o por la^i ea^ 
Uc* con farolee; todo acompañado do trueno^ y re- 
lámpagos^ seguido do ana lluvU de arena pnr;)) y de 
poh'os blanqnecino y grasoso^ acompriflado de tem- 
klor^s do tiorrn: estos eToctoa duraron hasta el ÍU^ 
alternaban en ínten-aloa los trjcnos^la lu2, el polvo, 
d ruido subtenAneo, y las tinieblas, la naturaleza pa* 
recia toda contiarbAda; los cniupos quedaron oubt«rto« 
de polvo en una cstcn^on de RCíenta legua» de cir- 
cuñfereitcia del Codfftiiua. 



«64' 



En eaU )mrt6 <le la Aibérícáseptentrionfity en Mé- 
xico tenemos ol de CV^int^a, quo ha tenido vatios erop- 
•' CÍ0DC3 y ocostODAdo foertcfl teiublorcs; el do 2& do 
Marzu 4le 1S06 m oxtendW A gr^uides ilisUocm^ y 
desplomé «1 templo parro^ninl de ZapotUn, s^pultAa^f 
do bajo sus escombros muhilud de pei^oims; el de "^ 
31 de Mayo de 1818 dcn-ílvá la cúpula y Iae U>nt« 
de U catedral de Guad&l&janL, y nrruLiKÍ U TÍUa do 
CoUma; el P^pocaicptílf 17,716 píos inglopca do al* 
tora, 6 sean 6,487 vnras mexicanaR, ^06 en 1530 
ro una violenta erupción; el JeruSo^ eltuado & 36 
las dd Océaoo, do 1,57S pies do elcvaciím sobro 
los planea qiio lo rodean, apareció, ropTtHlnci«'^ndv!(d 
OQ 29 de Setietabre do 17ó9 el fcbdmono del Moni^ 
Ifmvo do N&p:ilcs, IctadIítkÍosc el ftudo en fonaa d^l 
vtyiya en un i^<pacío il» icuatn> legua» cuadrada^ 
Goando esto volcan büo su prlmom enipclon, viénm- 
so salir l&oias en mas de media Icgaa cuadrada, j 
pedios de peSas Ganiletitcs lanxadas & una alt 
prodigiosa, y rodar en las grietaa mítauíadAE los 
do Cuitímba y ÍJan Pedro; la lara eecoríoaa y b 
Uca que arroja conUeue fragoientos do rocas príoiiU' 
vaB: zm ccnizai) llegaron & Qucrétaro» que e£t& &4 
leguas OD tinca recta del lugar de lii explosión, cu^ 
1>r¡¿ndo^ de ella los lochos de las c&kus: g1 de Tpup- 
//0, del Estado de Vomcroz^ & cuati-o kgoas de U 
costa, hizo en &lümaerapdoii el 2 de ^lamo de 1793^ 
Ld« ceuutaa qao arrojii cabrieron los techos de las ca- 
fias do Oftxaoa, Vcroorus y Ortsava; Itay mooMHia 




— 65^ w, 

olr« erupción ftCACcida en 1664. Adecoás At cüIoe, 
hay otros volcanes, t-^lcí como el Kco de Orizuva, el 

No solo los toinlilonTs^y vMcaocSf conHu« KACLiilí- 
(I&s jeepantoAas^napcíonos hftn canudo ^«og tnstomofi 
}' CEunbioe en la tkrra, de que habU ia h¡3t>pr¡m, y lo 
coafinDanlasBeSAles quo por todas p:irb» se [jr^^üeii- 
tan; Bino los dc/^ie?, los atfaeüim^s^ Ins írt>j;^bci tnni* 
bien y otns oaosis lue obmu insoneixtAmente en la 
natandeu en el cuno <lel tícinpo. 

De los primeroa «el mas terrible tic Ion tiempos 
modernos e* sia duda el del lO de Obtubrc iic 1780, 
11:iiiLftdo por Mitoiioma^in rieran AnriKurj, por b^her 
rcJAutoido todofi los honores do estos tremoDdofi tras- 
tomos de la naturaleza. Saltó do tas Bárbaáútf dun- 
ile DO qoedarotí en p¡6 ni ¿rbolca ni oiftas; cohó &pi- 
«)Ue Diia ftficuadra inglexa AncIaJn en 4*1 piwrio ile 
Santa LoeU, y atólo Jtvfmn ccwpidmnaiie nia itla^ 
dondo pereeieron 6,000 pcnronas apUsUidas bajo las 
nüaaa y escombros. El iorirBitio pasó después ¿ La 
Mhrtmicttj arroUd un convoy de trafjpcito» rrunccacs, 
y sepultó inaQ de 40 buques que conduoian 4,000 
Bebdados. V 



Ea tierra perecieren 9,000 pericas en k Sfartí' 
nicUf y 1,000 en San Pedro: el mAr se flc^ó á la al- 
tura de 7"5, y desaparecieron iasUnUueAiiLentelJjiO 

WTUWOB.—TÜHO IY-— 13 



QBAB & lo largo de In playa. En Puerto Seal dcníbó 
la catedraílj i igIe«¡aA y l^OUO cas.if , 

De GOO ca&fts iii<r hAbia oo JíTu^f/^/f, c& la isU 
de SiM Vkenit, ftolo (iitcdArotí en pí6 14. (1) EsiM 
oMiib^tcs atoKM^féncos, quo i%'C€C9 tomas proporcKH 
nce gígnoteseu, irott^^mm, como dioo ud u«cñtor, b 
Tíaturahza de arriba üh^f^. 

Ac^tb&n lie anuncUi los periódicos (1) un nV/sn 
en 1a India^ quo inundó he islas do Bongak: Ú tor- 
rente, de 15 t 2íT pt¿s de altura^ pa£¿ del mar 4 la 
vaiboczidui;i del m Mignaeo elgijltj: 43,000 perso' 
nafi quedaron ahogadas en el espacio do do3 hora% en 
que U aumersion fu6 o^tupleta. 

Esos palsc» curren do ttcmpo on tiompo catd#tro< 
fes de ے<lc gCncro, 

El efecto do los €úíaflwma, sín Dcccftidad doentn 
en largos doUUcs, se ven ananciado?, & grandes 
gos eo algonos escri^res. «El mar ifedit^rdí»€Oj di* 

< ce uno do ellos, em antes del diluvio un extento 

< valle, iQuy poblado y muy ffirtU, según todo indu* 
« ce & suponer, y Lallábase ostensiblemento repara* 
«t do del Oo^no Atlántico por tin ¿iganto&co diqui 
€ de rucaS; cuyos restos riónos todavln ,en Gihratíi 

(1) C. FlammaríoD. La atmdafera, l>e»ctipcioudeloo 
paMea fcnómonos da la naturak-^, )ib. 4, cap. 5, 

(1) ritn'ÍJrJiíwn.Ftbrcm do 11*77. 



— «7 — 



i 



fa. R^lúS dos iicüolscos imuenf^oí no 

U. (1) 

t En 5l cxtreuto oriental, & lis puertas M Mm- 

Ntgr<^^ eiLconlnuuo8 la luifiíiiíi cc^sa, una cailena <Ic 

DKmteKiiB rooorrd dcedo b Europa en dímccioo del 

Asia, y Be interrumpe preclfULOiCiile ftUl donde co* 

t mieaSAGl BitJtJfO i> 

I El ¿fiír Ntsri> ha debida tíoorjunn cxteusíou mu- 
16 auyor qoc hoy.... « E) oepa^io que so extiendo 
Jcf^iltíloftiJjfním^atrLU-csAtido pür^lmar Adriá- 
tico y U otni mitad dal M^diUrránto^ mayor que la 
primera^ estaba mas bd^ que la sábana del agua 
aclual^ el P& j loft pequeSon nos que n.icen en Ion 
Áípaí aai camo los que cott^ti do la /7irúi y ta 
Grt^y se iQuultn piira formar ua aolo lecho tn 
inedto dül JÍíü- AdríUlco; y en el lado r>pitCftto d<»» 
< libase el ÍTíJ^j do 0iodo quo p<)dia liaber entre el 

Íjtcúi Mfftor, ¿faifa y Sicilia un gran lago do agua 
dulce > (2) ' 

EapaRa, Portugal, Italia y el Afia Mocor cxpe- 

taciiEaron los crvcton ¿\e lerriMe^ fentítiieiias volcá- 
(I) Camilo Fiamanoii* La atmó«f«ra ote, cap. 11, 
g- 49t 

[2] Tá. F^iory W. T. A. Zimmerroan- £1 mímelo 
antea de la ctcuíod del Lombco, etc., tom. 2, iü>. 3, cai^ 14^ 
191. 



— «3 — 

üooe y Urreiootos, qo^ firodqjcton cspactosás dte* 
truociones y trasbanios ; uno de t:\h% fué, carao se 
vlitOf rt>mpftr los dos diques de rocas do GibraUoT 
y los D:iJ'dat%c¿oi. El .VcJiterrán^ esti 6,000 pies 
nus bajo f^ue U Kuporficic del Oc^^no Afíántico. 
produjo un diütvío que todo lo cubrid. 



< Por una revoIucioD del todo análoga, conÜn 
el mismo aaior antes 'dudo, ha debido formarso el 
G^fo d4 Mé^icOf que pro(^nt.-i una extensión mueho 
DH&yor que la del ^fefiU^ndñf^. Fin au juu-te occiden- 
tal está ivideftdo de elevadas eadenfls do montaftas, 
que forman la prolongación de las cordilleras; eaaa 
son b9 Uem» alta? de México, cuy:i.^ cosUs eirtin 
tMitídas por Us egims bajos del Qolfo; [.'or la part* 
oriental m extiendo desde la península do la Florida 
L las montnñsLS dú Iii Guymiu uim cadena di; islas 
moDtalios&s, Us gritndcs y pei^acüas Aniillat, y estas 
islas formaban on otro tiempo» en el lado criental, 
uaa tiara ^rmetmiúlucitm dé c^inui Jad ^Cjouio Miti-^ 
e& al Oeste; pera mns pequeRas que jj^to pab. » 

t EüU 8¿ríe de i-^la.4 08 volc&iitca^ como el t«rñto- 
tío do que acabunos do hablar; la América CaUrül 
cuenta también con una linca ca$¡ continuada de vol 
ooneSj cutre los cuales se eucuenti^n tos maa notables 
de la tierra. » 



1 



Ese grfta valle, dice, debe haberse formado pCH»^ 



mcLH ó luenoB como el Mcditerr&neo* Kl Misnisipl y 
ii\i9 Afltientefipor unapftrto y el Oríitoco por otra. (1) 

A estos mdíc&cioneii faabi&n precedúlootms, que 
ftuabiin de poner dü niiiúGesto 1i materia de quü viene 
tTftl&ndDse ; pues dice que < cuando lut^ícrca las 

< mcnlaHaí, abrióronsc Ioa rallcA como inmmcnaoe 
fl abistuo^, y así so foruiTinjn mdLidsbltmiíiite el lecho 
« dfil SMÍtírnítu& y el del Golfo da México; diqa^ 

< iüin£ri*«B, aujfúi ruitiM eccoTitmniofl todavía & un 
t lado de \m Dixrdaneli^ y dol Bátforo, y mas »1Ui 
c del (Máitó on liá /tn^íf^, separaban los valles d€ 
t los Dures qao bs rodeAban ; lu» í^mUar Jtf /¿«mi 
I rompió eso9 áiqtui^ y ios úffuoM elevadas de las est«* 
> pas dol Don y dol Voíga, & la vez que las olas del 
c Oecofio Aíl&tiico m precipitaron por U abertura. 

■ Acaso t'mti^ra eti aqiKltog valles uniLpoblacíoa rica 
« y iKül^jtyssi; p4r^ la inmidúwn ío ditiruyó todo^ y 
a toé rttíoM qííidar<ín teptíltados tajo un nutre nuxr, 6 

■ fueron press de lc6 monstruos que viviao en las pro- 
I fundidadesdel OoCano.M (2) 

tiQu6 espectáculo ofieccna el Mod%tfrr4ít&> pred- 
piUndofio por los Panlen^lot y c! Bosforo en t« ía- 
mensa cuonoa que sirve do lecbo al mar N'tgrú y al 



[1] TjOS CDÍ«iuaobtaant«odtadA,Wio. 2,llb. 4, cAp.G, 
pfe.«2. 

{2j Al. Fignioi y W. F. A. ZjmmermaD obra eitada 
tom. St,eÉp.$, pág, 89. 



Octano, HoitanJo el espacio que &c extiende deede la 
Qtí^cna & la flcriia^ ein dejnr tn\s A man que U5 
AíUillaSf como un frágil resio dd anticuo íímVorw!» (1 ) 



§9. 



8í pues el efectiv ile caos tniAtomoü^ que hx küTi-íJo 
la tierm por 1n acdon i'olcáiiicíi, los tcmbbrop, los ca- 
lífDios^ uiu.nd{icicna^ y dcmiis onu&as que se han 
fiTinciado, ha siJo ¡cvantarfio y hundirse bcrrenoíi, 
ftacturaTEe la tierra y las montutíafi, abrirse grietas 
y abismos^ Bcpultaree cdilicios y peblacion^ eotcras^ 
[:amh¡Hr?e cl curso ile las nguñs, broUr ile la tierm 
viipor<;^, Ilaui^tHf y diversas materjA^; stí cu unas ptr- 
tos fic Imn mto lcvai)tar?o ooühü^ en luediode ILaut- 
ras, en otras hundirse moülañas, formarte marea y 
en lenreaoB montuosos, y no pocas de^iaparecer 
los rios ea Cí>nductos Ribtorráneoe, 6 fccarse entcia- 
mentCj rompCTse montítK-aí á impulso do hfl >igm.% 
brotiLr manantiales y corríentefi íibutidiiútcs en los ter- 
renos mnflíCOOBi e¡, como d¡ooiVyi5(2),ybcniesi"ift- 
to comprcbadO| «mucho de lo que boy e5 ticna (116 
mar, y lo que hoy es mar ñi6 líerraj ya que b vio- 



ItJ TWd, p¿g. 03. 

[2] Teatro crítico, lora. 5, DUc. 15, S 19- n. 60, wíg, 

340. 



t teaqÍA dii Im Icrremotns y fuegos subtcnÚDCOS Ic- 

< vstnbi grandes masas ilo isla?, de montea en uius 
« park?, y los demolió en otras; ^-a porfiuo el linpe- 
I tu lio Ibli dUü <kl ttinr, roiiipfemlo jJgkinxs UcrrHV, 

< f|u¡tó la comunicación quo per nfiiielh paeto tenían 

< 6 pt¿ junli> 1a3 naciones; >'a porrjuc tnt.ichí>:i monto- 
a ncs d^^ arenn ncuiniilatlof por «1 niAr enuuors sUica, 
€ hld^ron extender las nguis por otroc;} ya por<iue el 
f cepiñtu Inpídtltoo, C|uc c^Uí extendido por todft la 
c Ueuii, pero con mns pre^lomüiío reina on algunas 

< porcicnea de ellv, levantó extendidos espacios de 

< suelo, hasta superar con muehas ventajas d nivel 
a del mai^ ytXy en firij porque oU^as muebas caiiiíafl le- 
c vantanel suelo enanas p^irtes y lo rebajan en etra^¡ii 
ipor qu6 no tw <1c tenerse por derbí bi relación de 
PiaíoH, y cnuccptuan^ coino plef^anvente arenguada 
h txiitmcia tUla Mldntida! ^Choca^ por ventura, A 
la raze&T ¿La rcetiaza la historia? ¿No ts\¡x por cier- 
to, comprobada por la ciencia, por los reeonocJiníen* 
tes y- descubrimientos quo m: han hecho, y por ta no- 

^^Sk de lo3 traatof-noQ que en diferentes partes del 

jlobo han ocomdo? SI las irím Cmcnas^ Fcgun tas 

jíexploracioues minuciosas de. 1/. L. dt Bi$cA_^^n el 

»ro(liicto de una acción veteánico en ^n ' cácala, si 

lofi JemrL^ grupos de ¡>:Ia<; ^¡UtftdaH al (Vfitcdo Afíica, 

como lai Azore?, las de Cabo Verde, y otras son vol- 

ciníc&s, y se hallan situ^dna dondo Piaím colocaba 

la AtíániiJa^ ¿[wr fjuí^ no li:t de presunúrse con fun- 

daxnento, que haya vuelto A aparecer, ¿ lo que^ es 



— «— . 



A 



mas creíble^ que los tCTr«iDOtos í inundacios que sa* 
fñ6j 00 la buli¡P9Gii dcstroido enteramcnU;, amo ijoe 
salrara ana paite de esta catístrofo, dej&ndota d«€do 
ent6nc«3 aislada del mundo, eín que podamos fiaber 
hs trasroniuKiioncs suco&ivas que hubo de experi- 
mentar eo I<t3 siglos traBimrridos desde aqoel ext7aor< 
diiUiTio aconUciniieTito? Tal opinión encuintrase ci 
fíruuula con ta pi^seiicLi de r^taíles uiarUroft en varia.^ 
partes de Am^i«a. 

&D hsiDOtitalUs BUus de los Estados ITniJos del 
Norte, ¿ 900 millas del Océano, ¿e han recogido con- 
cluís de ostras yotros mariacod, algunas de ellas pe* 
triGcadai |1). 

En £íwiy-/á¿iv»jrM ba YÍsto, & 30 ¿40 piés de pro- 
fundidaí], lum capa 'lo «rena marri» y ie cascajo^ y 
en Diuchofl lufíarts raitos do ostras y otns conohas 
del mar (2). ¿No [^ueba c3(o que hab^ tiempo, en 
que los lugares, donde se faillAron semejaAtes obje* 
tos, estuvieron cnbiertoe por las aguas? 

S ZV.j?ifrtotdico: vCoosidero laspctriScadonee 
¿ impresiones de fSsiIes que se encuantran en medio 
de algunas de nuestras montabas, eomo intereaantisi' 
niii medallas, que atest^;uan las revoludonea qac 
nuestro país ha experimentado (S). 



WflidfiD. Kochorclios, ota, cap^ B. 
'2! Dr, MiUMIL Lectura tu aom« jkmrtH oí natnraT 
lúalo^ of NoTC Jersoj and New York. 1628- 
[31 WardeiL Bechttches, etc.> cap. El 



D. Jote de Viera y Clñ^f^ ewisidcm las ulis ¿b- 
cúmo cáiiiBs do Us mODtaSns mas allaa de U 

[tíántidü, y cree qa^ Anttj^aaiccDtc fueron um {!«- 
ninfiuU iIq A/ri<Vj que et dilavío de iVo^ convirtú} en 
1» AtiánUda, tomando bq nombre del monto Atlas de 
AfiititriÍ4ínMf Asl couio el <le jl/A^n/tca* Jas islas 

rortuuadni (1). Tonrnefort partidpa igiulmente de 
«96 p&neer, y apoyándose en el te«túa(mÍo de Diédty 
T*u de Sicilúí y o1t09 autores, dice: iKI I'fmí^^£ujp- 
^xo 6 t\l MhT Negm fru prímítívjimi^ute un Ingu sin 
Gomunicadon con cl mar do <7r0cw, pero habiendo re- 
cibido ci) el curso de largos Míos las aguas de lo5 ríoa 
tntxn ginndt*^ de Rtiii:p|)% y Afiüi, «a Jiumentii tio tal 
xnodo, que so abrió pa$o por el Bór/firtr, y u procipi- 
t^ con impcUiocidad en cl Mediterráneo^ que no era 
«m ti guarnen le mns qu« un 1-igi-\ cunvírtiéndoso en un 
^rati inar< Eete conjunto inmenso de agua, rompió 
cop violencia el estrecho de JJ¿rcu¡fíf y sumerjo á la 
nada UU Atlditiida, que e^ttKi iu.'^f buj&^ de« 

Ludo como monumento do este rompimiento algunas 
cic IjIS partes mas elevadas de sus monbiQaBv [2), 

Ij0mií> cree que elgrandiJavío^ cuya tmdiciou iian 
Gonserrado los americanos, es el mismo quo Humvrglú 
U AtídHtid'X (Z). 



ClaTÍia Noticia cenoral d^* Ins islas Ca- 

I- 1772. 

r^l TocTDefon, Vojugo itn Lovjml, liítln^ XTV. 
|3¡ Hornio. I>e oiig. amoric., lib. % c&p. C! 

MTC&loe.— TCKO JT,— 14 



— Té- 
Este conjunto de d&tos, &un cuando por sí solos no 
fuesen b^istantes para establecer como verdad demos* 
trada la existencia de la Atlántiday son por lo menos 
de tal naturaleza, y es eu fuerza tan grande, que in- 
clinan el juicio á adoptarla, teniendo como se ha tíb- 
to, en su apoyo, tantas razones y autoridades tan res- 
petables. 



CAPITULO m. 



1. Continaacion de ta misma materia. Datos sacados de 
laa empresas marítimas, v del estado qae tenia la na^ 
negación antee del descuDrimiento de la brtíMn, — 2. 
Viajes de loa fenioíos y de los cartaginesefl. f^xpedi- 
doneH á OpMr ^ á Tareifi.— 3. Ilota despachada por 
Nechos.--^ Yiaie de los cartagmeaes de <]U6 habla Aris- 
tóteles, y el de los fenicios segtm Homio, con la des- 
oripcion de la isla qne descubrieron. — 5< Opinión de 
BoagaiuTÜle. — 6, Dedoociones que se han heobo de 
Tarioa pasajes de Plutarco, Heaiodo, Strabon, Fíada- 
zo 7 olxofl autores sobíe estas ialas, y de Horacio m- 
terpretado por Campos* — 1\ Obserraciones sobre la 
opinión de que los antigaos turieron noticia del conti- 
nente de Amanea. 



M- 



Lo contenido en el capítulo anterior no constituye 
el fundamento único, en que se apoya la presunción 
sobre el conocimiento que pudo tenerse de nuestro 



— w— 

"'álitínento on tiempoB remotos. En Ijis cmpr€s« nut' 
ñtímas y progrosofl do la iiiircgA<íi<«i 80 encucntraa 
otros mucluifi datos^ que rcunklon tienen gruí (uerzai 
y r«flp3tíibilid&d. Es ud orror creor (|ue solo después 
de la ÍQVQtcíon de la-brújoU fuó canudo se liicierCD 
nAvegacíones largan y en alta mar, piws conocidos 
eran otras medios que elrvicroQ da guia, supliendo ea 
alguna mancm la falU de la agojn y del ostrolftbb* 

«Laa naves do Carta¡fo y de Fmkutf dice ií<Hi- 
fmtiníUf rODorrifui todos lo^ mares, E& tiempo en quo 
los griegtift riu vaiiüciaii xvaíIx niis Mí i\e las Oolítm- 
Mot 49 HiraUu y del Ponfi>*EtiTÍn^f los caraginetw 
y l(A fenidos, introducidos por el comerlo en E^p* 
fo, im U cnrte du PersUj cu todos los pulses del Asm 
y Atsf/ú en las índia$, podian tener sobre estas vasttí 
regioocft y eos habíUntefi, noticias cariosos y cJcrtM, 
preferibles por consiguiente á la^ ideas vagas y cod- 
fusa£, qad «sto^ griegos deiideliosaa se formabia de 
cll&a por relaciones informes, de^^figuradas por las fic- 
lúonefl de i^us pocUi^ y los rouiafic^^ de ft:ts filoso 
fosí (1). 




5 2^ 

Sin entrar ea uu cx&men detallado ile 1a« prím^ 

fí) Memoiie oni les deeonrertee ct Ice 
le mg dos odtee d'Aíríqoo. 



— Ti- 
na einprefta-1 mariUniiis, y d« los progresos sucesivos 
qne fueron hncíi^njose en 1& anvegMíon» baslA decir 
(|ttO es coflft trcriguJiJa, que toiS rcaicios surcaron vn- 
ríss veces el AUi^aUco hjiGtn lite ¡$Ijls CunarUs, repu- 
tadM por mucho tiempo como liS últimas tierras ba- 
bÍbU)lt'S & que podun llegar todos los buques, concep* 
tu&ndocM Eumum^tite nrríesgruio ¿ bderbo tmspasnr 
osta linea (1), pues creiasd que el Oc^^o era elfór- 
aíiH) del mundo (2), qae m-^a allá no existía habí- 
Unte algano ^3), y que U parle que caía al Septen' 
tríon era región ile tinieblas (j). 

Loe fenicios eran loa mas afamados comorctantea 
del mundo, y penetraron en el vaAtu Oc^^no qac i^- 
d«a toda la tierra (5). Son oonfiidcradoa como loa in- 
ventores del comercio dol mar, y «obro todo^ de loe 
viaje!^ largos (6). ^endo seBor«s del mar y del co- 
□larcio, no »e limitaron & navegaf & loa puerloR del 
HeditetT¿nco, sino qtic entraron al Octano por el ea- 



£) Strabon, H.— Ptolomeo, I- 1, cap, 13.-Plíuío, L 
I narcc. loarM et Snmionm.— Boohart, de FLoniíhiBL 
oidoois, L 1. cap. Zfi. 

(2) Ab dian bí^biJanio, 1. 8, eap. 2.— Paulo Osorio, L 
L— Birabotti. lib, 15.— Potaponio M<;ta. üb- 1. cap, S. 

(3) Strabon, lib. 1 y 10>— MarCn l'ítid, ín mia relatio* 
nibos, lib, '¿. cjkp< A^. 

<4) MartrneUL Coll^zioDeclasnico, túiu. 2, i 1&, p¿g. 

«¡ja?. 

(5) Fenelon. Telemaoop 

(6) BoIHd. Hét. ant,, lib. % chap. % arU ^ 



— 78 — 

tiecbo de CáJix 6 de Gñraifar, y ^ extendieron & 
derecha 6 izquierda. 

La EkoKiia coloaís de OariAtsgo cm f«níoiji, y con- 
serrá r«sp«eU> dd oaotoroio sa mi^mo ««piriiu, exce- 
diendo á Tiro en 1a extensión (le su domiiiio y en 1%^ 
gleri» lU sus ex|»odidotiei guemnif. Ln oxif^tciicín 
de ciúoriias fcmcias se remonta & la inii« ilta autigüa-^ 
dad: mil quinientos nQo^ -inben de la era cfifitíana, svta< 
colouas hubufcii ya pairada el mar (1), Las Uh% Ba- 
líújrs fueron pritQitívamcDte ocu[Mkda^ per Icm feoioios, 
aegUD un i^x^t de Diódoro. ciento sesenta aSos des- 
pnee de la fuQd:&c¡on do Cait»go (2), 

Algunos avanzan hasta designar tiea TÚijeii hec]io:!t 
por los fenicies á h América: el priméis? conducidos 
por AUaSj hijo de Kepfnno; el segundo, alejados poi 
una temjTestad do las co^tají de Afrka, arríWún ¿| 
una grande isla sít^uda al Oe^tc de la ¿i'¿ia. de la 
cual haec relación Di&hro de Swlia (3)« y <lc que SO' 
ha hecho ya mérito; y el tercero en tiempo de 5a&- 
inon {\), Se Eabe que íste é fféran, rey de los Ti- 
rios, mil afíosantc3 de la cm onetínna, los empleó ob 
las flotas que dcífpachaba h Ophir y i Tharsis, coif- 
duoíenilo i su vuelta oru, plata, píedniH preciosas, 

(1) Hurren, l>e la jtoüliqu^, l¡b. % ebflp, 2, «ee. 1. 
m Rafly> Lootnresbiatoriqne^— Hist. ano», cbap, T« 

Í3! Plddoro de Slenia, lib. C. 

(ij Horaio. De orig. Anioric, 3il?, 2, cap. fi, 7 y 8, 



— 7» — 

marfil, c«dTO, monos y {MVOS realce* Eu «BU navegn- 
cion einplc-^l^n tros aSos, lo cual indica que cni muy 
lai^ piKS aunque la flota qoc íba k Tkartis ealU 
inl .V<3diterv(Sn&>^ navegaba & h largo du lia costas de 
Asiü y Attn>/»j, y tocaba en el ostrocbo do C¿^^ C8 
preciso ^uo penetrase inuck'> mas alti para ga&tar to- 
do eso tiempo en el rUj«, 

Xo b.-i [>odi<!o averiguarse hasta ahora & punto fi- 
jo díínde ae bailaban Ophér y TAúnüt. Aria$ Afcmío 
jíOj Púttíy otroa, dicen quo Ophir era el p€rú (1); 
BócAafí^^ Ceilan (2); du$nd la coloca on Armo* 
ni* (3)r ol P, Aüo^ en la India oriental ^4)^7 d P, 
Cb/üi truíibien (5); Joti^fa eu la India (C), Kupit!&i en 
el Mar Uojo (71, Oi«/w dice que es Zephala, y aU 
gu&05 que cntn las Filipinas. Itospccto do ZWm, 
quieren udos qoc i«a Tario. cítklad de SíctliA^ otros 
el puerto de Cádíi; otnts, Carteo; otros^ Tarifa, cer- 
ca dol fisU^cho do Gibraltor; y otros, ooino GrMQ y 
el P^ Ac9íiaj creen dcsigivado en h Hscntura«l Ooéa- 
TK bajo ese nombre (S), y el /^. Colin, que son las 
ialúa de U India oncnul (9), 

(1) Aria» Montano, tom. O, líb. Pbaidg., cap. 9. — Bo- 
zíOl Do ais. oocloe, liú ti, cap, 3. 
{2) BodiaHo. Geogr. ba«r., lib. 1, cap. ió. 
"" CahDoi In DÍHiirt, htst, verb Oi)hir, Id. IIÍS, 

AjQoeta. ÍÜ£t Ind., Ub. I, cap. 14. 

India Sacra. Ulx % c^^. 5, pág. 20L 

Josofo, Antig., bb. S, c. 30. 

Apud Euseb. Freo,. I 0. c. 80. 

D« í)T%. Aincffiíí^, lib, 2, cap, fl, fol. 177. 
(9) India Sacra, bb. 2, eAp^ 7, p^^ 215—222. 



-98- 

Hud dice qu<ítO/íAircra el nombre general de toda 
la costft oriental de Afrita, y on purticulAr del país 
de S^fú!úf fts{ oomc IMarní el de toda ta cosU occi- 
dental de J/SiM y Eifafkíf y en particular de Be- 
tica (1), 

Martinciti dico quo 7!Kúr£iÍs paede entenderse pi>r 
*el toar, Ó por ka regiones ultramaiinapS situadas »1 
Occidente, Ir i T'Aarjw era partir del Mediterráneo, 
entjrnr en el mar Gaditano y navegar en el Océano^ ó 
Goalment^, la Amérkay coa especialidad el remo del 
Prrú, iibundrkTite en ort> y ¡ílaUi, como rtíHulU de Jp- 
riT^tím^ C. 10, V* 9, creyón Joflo fidomas que David'hí^ 
blabft en el Salmo 17, v- S, de nítvon y vientos de 
Ám^rícii. Ophir^ en opinión do este autcr, cni la In- 
dia: los setenta la IlaiWLU Sophirj S. Aamiin Ophir, 
que es lo nxieino que Opltac^ nombrada así por Jctú- 
mias JLinto con Taris. Mr. úi'AnviUc creía que estaba 
en l;i exti'emidad dd pnís de ZnJge ó Zung^ebar.'-^ 
(Mem&iros Bur lo payB d'Ophir-) 

Por filtimo, C<\hitiOj uüo de los mejores bíblicos, 
dice en su Conccrd. ^ncr. Bibl., toin. 1, ¡n intorp oo- 
minum pust iinem pág. 7, lo sigoicntc; aOphac aa- 
rum abro^um vel auruiu i4i;lid¡ssimuta, aut Bolidítafi 
nomen lod, ubi aurum optimum ac solidissimum noe- 
citurj) (Jcrcm. 10, 9). rtOpKir cinio vel ¡ncineratto 
aut friictificati » (Gen., 10^1!)), k Ab hocdenoniína- 

(1) Hlai d« la narcgadoii, cap* ^ § i y eap, 11 



— w — 

U ni regio Opliir índice qooi vi nure» Urmc ivuñ pre- 
tioti diÜRüimif qu^m ob id obríxuin, quTtm opbisicum 
voo&Dt (1 Rñg., '•), 28), QuiJam arbitraiitur e^Mi re* 
gioimín illnm fpuL' vtilgi> Perú Jicíuir €iJUfteritÍAfito 
ttominc. Lejlmur onlm U PAnilíp., 3, 6. SuloiuotKria 
ftltotísflc aumuí ex Juabua rcgionibua hujusc^ notní- 
QÜ fortcUm ex /ütví/KVj i^t Jm^-¿?Tin(t. > E«to es el 
PígñyelPwíi, 



5 3. 



La hUtoríft dos refiere qu«, ReWieiito? silos intes 
d« la ora crUtiaTia, fuú iJosi>a€luuIíi por aWAc«, rey 
de Egíplo, una floUpíLm reconocer IascosUs do Afri* 
o, h cual tocó ea las (?Íi/u0iaw (;^« Hércules. A*iegu- 
n ChaiiKpolii>n que osle TÍaje 9C hizo al r«dcd<»r del 
mundo, Ralieiiilo loe navloa dfil MAr Rojo liaftU erguir 
la« oostac que qu^ilaban á la dereclu, y dcflpaet do 
T&dcada la Libin funperon on el Moditcrrinco, tar- 
dando trcft ai^os (TU i.\<^t& nitvcgadoD (1). 

En U3a nota que ^c halta en la página 110 de laft 
«Lcotums de Ilístorin Antigua de Mr, G. RjíITv,» se 
«lico que Utrodcto habla do esa expedición do los ío- 
xicioa qa€ -VíiffJl*»^ rey de Egipto, hü» partir del mar 

(t) Chftmpolioi]. HÍALdeserip. rnint do Egipto, tcm. 
3,p^316. 

E8nrDioi,^n)Ho ir-— 15 



— 65 — 

Ergihe^ per el miur Austrtl, con ordos do ontrní' & su 
TOfilta por las CMij'muu tíe IfírcuUs nX uíav aept«u- 
trioDAly y rociar d« eüU ninnerA iv B^pto, Kti ^^1% 
CxpodictondOfioubrícr^n In I^bid, y <]eti:tu WcarOQ on 
ella. yÍB^jwon dos aRo9. El teroero doblaron Ia^ Co- 
lunuu» de Hércük*, volvíen^n & Kgipto, y coDlaron 
quo ftl haoorso & la vokul rededor do l?i LíbiA, toiüan 
el eol & Iti detccba. 

Vúlfi¿rf hüco Uiubien mcnci[>n de fistd pasaje do y7<?> 
r»l7hf <iuc tn\Acnbe jlVi: «I^e^ phenienA raconUretii 
Á son retour^ qu'oo faisant voile autoar de la Libyo 
its AY&ioQt cu lo eoktl (,lcv&nt) A lour droit< C« fait 
me pamít fiultemenl croyable, luñU peitt Eire lo pa> 
niitni-t'-U croyablc A qu«lqu« Hutrc.»^-*(KeroduLOr 
lib, IV, § 420 

iQqí&i anba si dcMe entonces iie ndijuifió notída, 
y fueron descubiertas nigunun de lofl islas ¡nTuodinlAs 
al contJRtnto do Auiírícat Tal roK ulpxttSL expedicioi] 
egipcia, guUda después por «?piritu de contiui^Ui, de 
COIIJI.TUÍO, ó d« Cí»luni/Jic¡i>», buy-t vuelto /ti^5«s pun- 
to^ con U eegarídad do que el risijo no era tandiricU 
m peli¿rro^o, eom^ entonces ?e creta gciietalinentti. 



M- 



Árutíídcif que nació el año 3,670 úú mundo, 



— as- 
cientos ochcnU y cuftbro aRoe antes ile Je?U€rÍ3to» 
1108 hMü áv, im^L exikcilíciün de Iwi carbtgíiMrsea malí 
allá de las Columnatí do Uárculcs. Combatida la nft-. 
ve qoe loa conduoA por ol Tiento del Ente, fueron ar- 
roJAfto^ A ana hcnnooa Ub, en Ia cual se qt^daron 
a]j¡uüi>i£ de ello«L, oorri«tido ríe«gu los c)t>o volvicrotí & 
CartagOt do Mr conJcuaJus ¿ muerte, puee como ín- 
te3 iusíuué, tcnicudo aotioía el Qobíemo de itqucl des* 
cubrimiento, WimJ que Lurlmín K pro«piM'¡d»d di? b 
patria (1), Suponen nlgonos que cfta ifU fué In 
Eijfí$/Ma^ y otios b dc San/';» DitmingOj Oi¿«i,ó el 

Al ocuparme Horma (2) dc U oue^tioii sobre el ori- 
gen do loe hAbltantfid de Atn^rícn, babL-s igiuitiuento 
do tres diferentes viujes hcubos por los fenicios í ea- 
to oontÍQGnte. El primero tu Ui^mpo de las aílántuteSf 
de donde nene el nombre 'le niv Áilántíco. Nato- 
gando por ¿1 diorou ni Un oon Lii» »las que llLtaaron 
AtldjtlidiíSf but Olíale.^ Hun Lia inlünuc^^i^ qtto Plai'jn 
h&c* mérito. El KgunJo es el que refioron ÁríttóteUs 
y DMav de Skí/ñj, ¿ntcd citados, sobre el cual dice 
lo ñguient«: '■ Habiendo emprendido tos fenicios aa- 



(1^ Gomara in fio l,pArl,->-Ov¡odo, 1 paTt.^tíKQ^cap. 
8- — Hiirz&Q4, lib. 9. l>o leb- Hisp., cíip. ^. — í'IorM ao 
Ocainpu. Oinni, bia^r.. <:iip- 20. — Gbijtiliraiid. ]ÍL,2, Cbro* 
iiomph-, pfe. 258- — Gftrcfo* ong.de los Indbb. l,cap. 

(2) Honti^ Dii oTig. gfot- amorte^ UIj. 2, cnp. tí^ 



— 84 — 

1 vrg&r en Utmpc» muy rcrmifs, ihas &M de los Co- , 
« InnuiftS do H^rculcs^ roercn «rrebal^idos porU vio*^ 
•t Icncia de lo* TiflOtoB y llevado* i «yííMWi muy r#- ^ 
t füú/of dtl OcíiiDO; j d€«piics át li&b«r sido el jt^uo^ . 
t ta de 1a tempestad durmh tomío* dioSf JtrríWixml 
€ per último & una v/a eí<¿ OtSan^ AUántico^ gu4 di*^ 
€ faia íU Ja Lüia hada H útddmte, much^ Jíúé d4M 
n ntmyacuntf donde eneontraTon twrraí fértiles y rdi-^ 
t fioio« magníficos. Con esto motivo tupieron (wwcí- , 
K mUnh ¿e ai^ países ¿» oui<Áyina^ y ítrrtmi, y C(h^ 
I mo lo^i pruneros &0 vetan ¿ cada paso ftUcados por 
« lo<s eogundos, y también por loa pueblos do Maiuí* 
< tati}Aj habieron do equipar una flot^^, en la cual dea* 
c pues Je pasado el airuh» di GotíUy condujeron uua 
€ oolonia á ütrú4 tUrras ná&tíemmíé détmüertas, yV 
t oonservaron muy ocuIUi el fiecrí*lii de este auccsa, ~ 
ff con U mira de retirarse alH, si algún día se reian 
f obligados & dejar la ciudad en que estaban estable" ' 
a cidos. Refieren otroít que kabíendo descubierto loaS 
« oartegioMCS ItqucllA isla (1], se radicaron en oUál 
tf muchos de ¿stos, ein esperar laa ¿rdencc de sus j»<* 
a ívf^, lo cdhI se piohibi^ en lo «aee^ivo con pena do 
« muerte, para qn%et pueblo no abandonara poco ¿ 
« poco la ciuiJad en bu£<^ de nuevos estableeimíen- 
t fat. ■ El tercer viaje do los feniciofi e6 conocido con 
el nombre d« Jt»ia 4$ S^tíomcn, 



(1) Creen alguu» gao aon laa Canarias. 



^6ft^ 



S^. 



EnciM-'nLni Jt/r. '/« Bo^ttfainciüe muy iuiUii^hI y pro* 
pió <Ict »UtCUU do lOTi CftTtfigÍlHA«S >' reOÍOÍOI, «U CU 

modo fie conducirse nspecto & los pueblos tít&Ics de 
^a oomorclü, Linto oí <K'crvto del 3vtuido praltibWndo 
ir ¿ In ¡fia desouUvrUi, como ol cuidada de parte de 
eltoe ea cunscrrav cl secreto, creyéndolos ca¡>AC«8 de 
ec^mr mas biei ¿ p¡T["o »tJ» l)ur|ui!s, ántm Jü dejar 
adivinar I^ rata quo lloraban; ó arrojai' al mar, cuati^ 
da se eQ^DuUascn mas fuertes, ¿ todo navegante ex* 
U&njeix) que vieran en los parajes de la CerdeRa^ <í 
hicia el estrecho de GibraLtar, que padieften descu- 
brir la pooesioii de e^ Í3l& (1). ^ 

Ko es extrfitlo, por tnnto, que siendo Ior fenicie^ 
Iéb primeras, y darante brge tiempo les fuiict^s na< 
nganies de la antigüedad^ y teniendo ¡nkr¿4 en ocul- 
tar sus deacubrimiontos, no hay» notíoiaa fíj^s, niM 
duna y deUUad^, cíe todos los que hubieren hecho. 



§6- 



Do algumm pasajes de Plutarco se deduce que te- 
(1) Bon^iuTLile. Menioire Wax £es <boociverte)i, ota, 



nía noticia, 6 pE>r lo ménon soffpeoh\ sobre la 
toociA «lel Nuevo Mimólo, «specialmviitG do las i 
Uft quo describo, bs ciinles ac croe omn (Ma y La 
EipaHoía^ otro4, calcoUiHlo, »'m embargo^ la tlUian*^ 
cU & quu Iitít cokicn, jii7.gan poderse nivjar aplicar 
Sot Migutí y .9i3ft/f3 .Varia A /Iva A^'ííí (1); y otn>9, 
en fin, 4 Zíi í1« MatUra Puerta Sa^</^ También Apu^ 
hy} hubia Jii (lo« gn«n<1>7*i ÍxW j2), y «« supone, pOTí 
Último, que Ia« uicnctouadii^ por Heeíodo en su Pot- 
m& de 2» dia»^ y que iUma ^J de hs ói^ncrefUarvi*^] 
tlíit. ilunde U tierrx fecunJn da tres v&$c^ al alto fro- 
toa briliantce y deliciosos [3), son lae dmarU» y 
islas Afvriunadat. Jtcaiodo toni¿ la idea de eetA iala^ 
d« uíi p:isaje de la OJwa de líemaro (4). D<í Aquf 
deducen algunos, que en tiompo de ITómrn^ w tenia 
jTi noticia de h exisUmcia del Nuera Mundo. Sim- 
btm colocji 6hU*í ¡flla^ li&cía el OocidtínU, «n i.^1 pxtre< 
mo occiilental de Ia /¿^rüf (5), diciendo quo t€i 
fil nombre do bieÑOV^iuro'ias por la ctroanía en qi 
ae iuUabn» do Um Cumjkki /V£««di deMcritos en la 

OiSJor^deShitiat^m^k^ tn visto, habla do un con-' 
tínerte AÍtondo naas alli do cstaa islas, (fi) Pímtún>^ 



fX) Úania. Oñ^ do loe ind^ HU 1, cap. 3 ; 1 

(S) ApnUrc, lib. 1. 

I8l HeaiodoL PoAma de los días, Terat» ld9 i 172. 

(4) BooaOTO. Odieoa, cant. 1, tqt, 561> 

¡6] Straboii. lib, l,o.J. 

I>l¿doro de Sicilia, l£b. 5, c, 92. 



Si 



— 87 — 

Horacio y SiHo Itálico^ hablan t&mbicn do esta man* 
sionde loe bunaventuradoa. Ln descripción que hace 
Horacio en taoda XYI del Kpodon de las isUs del 
OcéauOj exhortando & loa romalnon k que ae retirasen 
aUí, para gozar de la felicidad que en su patria no en- 
costraban, hizo creer A algunos que era aplicable á 
las ialafi Afortunadas^ ó ¿ laa Canarias^ según opina 
Ccnn/KU^anotador de Horacio, Aldereie y otros suponen 
que Be refería & las Etpérídes, quienes creían forma- 
ban parte del Nuevo Mundo. 



I 7. 



Uno de los mas fuertes argumentos^ que se oponen 
ú que los antiguos tuviesen noticia de este continen- 
te, 88 la^ distancia i que so halla situado respecto de 
las domas partes del mundo entonces conocido» Re- 
fuérzase, recordando lo imperfecta que la navegación 
era eu aquellos tiempos, sin brújula, sili astrolabio, 
SJD conocimientos bastantes de los rumbos y vientos, 
y en fin, sin los otros medios que después hubieron 
de facilitar tanto loa largos viajes marítimoa. Afiá- 
dese que por tal causa las empresas de ese generóse 
Hmitaban por lo común- & cortas distancias de la cos- 
ta, sin desviarse mucho de ella, pues se creía seguro 
el peligro & indefectible casi el naufragio, si una nave 



— 88 — 

ae engolf&ba en plena mar; temor que se vigorizaba 
con la idea que generalmente ae tenia de que una 
gran parte de este era inavegable. Preciso ee, sin 
embargo, convenir en que Be han exagerado mucho 
eemejantes difícaltades^ y que bien analiziida^ no 
destruyen la probabilidad de que por medio de algu- 
T^as expediciones marítímas hayan podido adquirirse 
noticias sobre la existencia de algunas islas cercanas 
& la América, y quizá de este mismo continente, co- 
mo so expondrá en el capitulo siguiente» 



CAPITULO 17. 



L CoAtinúa el niijrao asuDto. Ccmoarc&o ano tiftelim lot 
€^pcio« j loe ft&icíofl, MÍ como los ooro&i&fi T ciuda- 
des foDcLulafi por ellüs. — 2. Poder nuuftimo 41a Ia Iq- 
dU T d« la ChiDft Oíi nqucllo* Ucinpon- Jt^aaJraa do 
Dan<x Xenes, Alcgaudro j Demotno Poliocaates. Fio- 
todeSoaoBtrisL RoabtonffE&marftímaopQeatoporKn- 
trídat» i RoQuv Ktp^iUcioD de lo4 gñcgoa contr* 
IVoyo, ¡r da loa Argomiittas coutra Cclcfioa. — 3, Podor 
ccarítiGÚo do Cartii^ j Itono. EmprvfliUi do Ammon 
y de Uimílcon, Viajea de loe njArsciUesefi. NoTc^e- 
gLoo de Eutbim^Qúiiy Phiteas.--^, Didcnltad de Toa 
riajea lxurgo<9. Modíoe qno do poDwn en pnictícA para 
cgecutaHotL TTaodeULalxoUblú. — II tuflucibL^Ju del dee- 
GQbdmleiito do la agaja do maroar en k» pt^ocfroaai 
do la baTcgaciciQ, j o^e cojudo fué conocida. — CL 
E^>oca da w bvúucloa y opiíiíoxioi diveraati aolMre ra 
orifpan.— 7, C<]iiola»oQoe quo ec dodocea do todo lo 
«xpme^lo. 



n- 



Si hoMofl de dar crédito & los cftcritores a&tigaon, 
dukeiiii>s conveuír en (i^tte bi fiavtgTtcljTi ng e^Liba en 
ua grado tal do atraaCí quo tío fuoru poeibU llevar á 

cffnrDioe,— TOJfo ir,— 16 



— flO- 

cabo riMfcñ iliUlndos dUtant^jt ié Ias costn?. Los 
^pcios DO coló huGun el comercio de Oriente por el 
mar Itojo, j Ioq fenicios el do Oocídcotc por g1 Mc- 
dibcrráneo, !<ínQ que en aofi empresas se atieran re- 
petidas Tdces de U niU ordinaria, prorinieiKlo de 
Rqui los deecabrímionton qac á unoffl y á otros &Q 
atríbajren, ast como las coloniza cjue funfíaron en [nd-- 
SG3 lejano?. TVÍaj, en Beocm, fué fünd^uln por Io3 fe* 
nicio» circiientA aRo? finlcfi de l\ mina de Ttoya, Lo 
fu£ fomliien Cííi¡a^}f &[[iom rival >1o Rünu» £ la 
cual i>or miicho tiempo di«put<t el imperio del man* 
do, bflsta quD al fin nueuinbiá Wp ct podor Je Sei- 
pM{\) 7^>a)'<Woit alcnnz.ironporbinavcgadotiex- 
tekordimiria prosperidad y riqaesGa. La primera hlso- 



{!) Cttiiú^ Ía6 la maa o«kbrü colonia da Tín>. fas* 
. dada pni&cro cl d^mo tercio aicto» y deepaee por Dtdo. 
Daeua del miLr por uuaa dfi GOo aññ*, «ubni^lD ood sos 
Uto!, á la Toa qtio eoaqa»tó la Sepaña» r dominó «n 
mas de tres oúl ¿íllaa, deade la i^ran iS^tV^ iiaata laa co- 
himnat é€ íkrcu!^. El Cf^merdo fatf, como u ha dicho, 
d omtíI princápal do dn política, el objeto prelore&to do 
aa oeiipaciou, j' «1 Gu ile tudiid icu^ «otprtMitia lu&rítü&aSj 
aloauxando alusíiúognulo do grandexar opulencia Ko 
faa miMbo tiempo que ao velan á doa feguíha de 7'¿iia, 
mdaaoa da eolanuiiu^ de muraltaa, j algunas cisteroaa 
oestnridast tríetaa roatos do aqnoJla ÍMrto^ qn o con «oa 
alevadaa torree, aiia suiítaOBoa odüIcioH, aoa t^mploacti- 
\ UeiTtoa de kÍJutiuLs dü oro, j ana graodas plasis, donde 
ao tetiaiAn lufaitaulefl do aifereotoA paiaos, ostoolabo 
el Willtj <lt> tuia axlateiieía afortunada. El día qoe pre- 
cedió ti aa dcetnioeioii «ootaba todavía «ekcÜTVtw mtt of- 
futtí, apesoí- de eam loc^ aeoular, y eaugríentas guerraa 
que liobo de Bosleoer oon tanto etíocrzo j valor 




— 91 — 



ronuidnlle per su peder, czcitanáo U cnridÍA de 
&airÍ06 j caldeos : fiad-i en aua propios rtcur^^of^ 
ihazó coc glom a! ejército il« Saífnanazaí^f y aiiD- 
[ue por espacio ite ircco ftSoA roaifitíó con d«iiuc<Ioal 
lev de ^V|y¿uco^o(u»i»r, hubo ni Sd do sucumbir y 
leeapareccr^ como ^ ba vif^to, bnjo Ur faaelUs Ean- 
íootfls do «II vencedor, quedando reducida & ana 
Úmple iüdea con el nombro de /'oÍ!? Tlürví; lamisiuA 
Eucrto corrió d*f!pu«s U nu«%'a 7*iro^ reducida & ca 
por Alfjündro, La «egund^^ c^lcbíe Lambien 
$ra m:ta antigun f^uo r^rv.- Ilemfrú habla So «lia mi 
varilla do sus ubras; fué fundaida por í^iidm^ primo 
géniUi de tanat^n. UÍBtÍRcuí¿80 igualioeiita Cmnh 
CMiTerUdíb )Kir aoff puortos en tt maciáo general do 
toda la Grmuty Etw»pa, y Aiiis, que tanto brUlií & cau 
■a do fio situación bonniidblo, llegando á ^r tan fio 
rccientej qua cato te rttiajo U indign/tcion de Iloiua 
basta i<r saqueada y deütmMn por sus legiones bajo 
íl DUhndo de JTuflt-ittd^ 



52. 



Si la narcgaoioQ no hubiera llegado & tomar oon- 

lidorablc incremento en aquellos üempoe, Sesí^rU do 

babiera hecho construir xtnn flota de cuatrocientas 

velas, con las ouaks llevó bus conquistas hasta las 

FW| ni cfccUndo los egipcios en ella?, asi corao en 



— PS 



U costa morídional do África^ r^canocimiCEitos 
poitaDCÍa. (1) Tampoco loa íniJloA kiü)Íeran podh 
oponer contra StmitamU cuatrn nnl bajeles eobre 
rio /ff</o, (2) bi los Chiiu» ext4Qdído su ímporio 
ta el caU> d« /^uiiKi E^a-ciua^ y puesto OQ el Oi 
fo Pérsico GoatrocientAS mdea deí^ünaA» al ct 
do. (3), Imposible fucri bimbica^ EÍn tales pi 
maritioo^, riuc üon''?, ^Yerrí?, Al^'mJiVf (-1) i7( 
^m Pt>líos6iies, hgo de Antigono, y otros UH>Qari 

(1) ChrapólioD, HtHlonatli^MríptJTajpiDtorfisoa 
Sgipte. toca. 1, poig, 315. 

Itíl' Dnoiül HuaL Historia de la luiY^actOQ* 

i'3) Ídem, idom, idcca. 

)4] Fj^te jóveiL bérod iko respetó otn» límtti _ 
lus violoriOH» qno luí Eoaiia j dettkrtOK,^ Atr&rod¿'__ 
el A^iít, j pcnotrú ea la Indla^ Dostniyú eJ Ía}|)^rio 
las peff^aa j to h^red^S. El Efjipio fad pota «I codqq] 
EÁcal, porquo sometido hí>jf> va ootro 4o hierro al doe^ 
ti&aau intolerable del Asia, recibió como liboiindor 
Ate¡ft»tlr<?, f¡a{ea e»Íab1ocl¿ «n ^ m autoridad 
tos treintÁ 3; doa años da U cía cii&tiaaa. Cobo 
deepnes murió ou S^ií/üoititt ea me^lii} tle «im cocqoisl 
Los I>Í08c», como dioe m htatVíndor, |^¡ <|uc Iciiiftt 
coloaado coa todioe loa bíe&ee y glonaa bumsiuui. no 
dloroc prirarlo dol reaeoo do les hombros, ó de la 
tompGranoia. Íj^ batalla do Iwa, £aUl^ para Darú 
^ Alejandra al imperio de Persía, designándolo 1 
Prov*d<^a como Tosgador do loa pnofilos subjr 
pOTCrro.PaAÓdeBpaesá>n«ü:íar tODiAíTiruy i Aw 
»7. Son>r*ndiiílo la mnorte, onanoo ol Agia «ometida 
admiraba como hombro, j lo adoraba co&ko nn Dii 
Na«Íó Alt^jaiidro «1 mívmo (1¡& que Krüatek»^ poso 
go al ctikbro tompio da Dian^L en J^ooi 

(■) Cbatnpolloa, HiMoria iltaeriptíra y plntor«>oa de Hjd] 



— ía — 

hnbicmn formado €3as«9cua<lr:\s respetables ooq qu« 
h^iiiD c^U^nUdui) (le su poder, n\ el Yali-rufto Miírí*- 
da(n hubiera contenido K sunbtcion d« R^ma^ con 
ciuLn;»ctC[itos cavíos que lo hftb'^ cn^c&orciulo d«l 
nmr; ni los ¡/rit^ox babrÍAii conilucijo sus Eiucsbes ¿ 
TVeyd, Uevi^nJuIe h desolscion y h muerta; m los 
argonaudu hubicmn pasa<lo & Colches, ¿ U conquista 
del V€i/9cim rfí Oro; m los bajeles oartag¡ii«ses y ro- 
tiuui09 tiahrian disputüdoae en el nm el dominio del 
mundo; ni Cé$ar hüíbí^ra dirigida ffntra Inglaiena 
80 fufmidable expedición, para vengar la )>Arte que 
contra ^ b^ibbm touixido rub habitante, auxiliando 
¿ SHA enemigos ^ ni, por áUiíuo, lo3 godos^ loa vánda- 
los, y demos b&rbaros del Norte^ bubtenn embeetído 
con sti8 toiponente^ ann^idos & U tielU luHs, que 
Umbtó i flu proi;ei>cb, y ^bre U cual deíoargaron «n 
fiereza y rapacidad. 



\ 



U extensión que tenia el comeroío beeho 
por tos cartaginesas f n aquel tiempo, lo u»smo que 
algunas empresas atrevidas 6 iiuporlant^*^ realizadas 
entonoog, bües como U de Hamw, de He^tenta baje- 
lee & lo lai^ de la costa occi<kntal de AfrUúf fu&* 
danflo vitrias colonia* y fíngie^do luitcibaii chidade», 
ft»i como la de 7IÍmUt&n en la eo4ta occidcnUl de ^u- 



TQpOy ejecutada por ititn del Socada, [laru diir ui&- 
jor paJAQza j exteQ5Í[>n L ea imperio, llegando & flCVj 
tan importantA, que solo en África tenia bAJo fa 
pecdencU trcsdo&tas táudades. Los numllt«es 
TOghron también el Océano^ é hioraron largos Tiajed^ 
h&CB el Sur y el Norte. (1) /'utkii/tans fle AdeUntS' 
mas ftlUí de U tierra, / TN/Aam IkgA haata ja /f/<m>^ 
«fin, al grado 76 de la htitud 6cptentrÍ0Dfll. Ascgui 
Pliitiú qoG en au tjempo los romaDos navegaban hA 
alta mar, aparL^lose de las coilas^ (2) y q\ie f tf*| 
<&X9» al huir de la perceeucdon de Ptolomie Lathuro,] 
rey de B^pto^ se embarcó en el golfo arábiip, y Tt< 
no & parar & CídúCj desde cuyo panto hho dt-^pnes. 
\'3TÍ06 viajcB. 



M- 



Pareccrií dodoso para muchos cuanto se refiere bo-] 
bfO estas grandes empresas ni?triiinias en aquellos 
tíesipoe. ó por la menos las limitarÜn í viajes hechos 
por las costas, A mny cenrade ellas. Concib^seí, en 
efecto, difícilmente, come pudieran acometer Tiajea 
dilatados y distantes, sin el oonooimie&to y u-ío de li 
MihJay únicv» medio aeguro de giiiame en- alta utar^ i 



S! 



Uuet- Hiatoda de la ntvtcftclo^i, i^aii. 89. 
Plliíío, lib. 9, cap. 23. 



ijue onb^l, embcaUdo p<)r las oIas. las riontoBjy 
tempestades, pudiera tomar decaes niinbo oext»- 
011 €69 vasto Océano, que no conserva vwtigio dí 
Alguna de loa que roz^n sa Rupcrfictc. Poro pt»- 
grando qae tal JiBculUd bq prefienta, no pa^en ne- 
los hecM qoe los fatstorbdorcs nos TefierüD, ein 
tcBcoQOCOr cflt« tíi6dk> de arcrigiutr la verdad^ dudftn- 
lo del («xlíiüoiiiit ih los hi^inbrea. //«flí, pur ejeiiipto,ates. (3) Odoric Ramatd€^ continuador 
de los analco de Itffronio, dice que U América fué 

(1) OaccUtora Alíanto storioo p% 279. 

(ti) BmtOTÍoal andiitiitiflcalinfornutioc] rcBpeetuigtli^ 
hitftorj, conditíoQ, nud {iixwpeets of Üie indian tríb«H oí 
tha United States. Ioid. 1, $ r, piíf^. l'l. 

(3) ^^a/det3. ItcchcTvhcs etc., cap. 7. — Tiic hiatotr ot 
, Vales, Writen (MÍginallj m tñiiiM hy Carodooof Llan- 
eamn cneluibcd bjr l/r. rowol— iiaicoarfc Via)o á )a 
Quyana. Prelado. 



-108 — 

descubierta por fraiiToses de h Baja Brotafia. Píb- 
Í£Í iLSTgura que una piirtc <lo ki» (X>fttaA tué freouco- 
tada por Ice antígoos galos. El P. IbwyUir fttribujre 
& loa normandos y bretones, el dcecabrünieoto del 
Brajtil. (\) QonziUo FemoHdfx rts Oviedo arimia qoo 
Jfypo'ui, daod^lmo rey de Empatia, descubrió las Iq* 
di&A Qccíde&UiIos, & I&a cuales Uami ÍIitpéri4a (2), 
<i! aíí^1 ICr>9 unlíis íJi5 Ji^sucrL^bo^mto (ís 171 años an- 
t^ d<rbifnn(Ia.c¡0D áa Troya (3), y 603 actos do U 
do Roma, eu cuyo Ucmpo exploró unibicD ol Cubo 
Ycrdfi 6 isla d« Sanio Tom&s, de que fu£ soberao 
no. (1) iVú^y Gregorio Gnnia (5), y ÁMtreiü (C) 
k atribuyen el principio de su c«Ionízacioti. Alega 
Süiárztjiw (7) eiAu apoyo, que L-ts islas de IlarloTen* 
tOfConocidau c«i ol nombre de Español^ O^ y otras, 
ton tas que los antiguos lUnum Uespéridcd, distantoa 
cuan>iiU diría de las G<rr^ks 6 GvrffíMm, (8) 



(1) Foonitor. Hidrogapliio Ub* G. cap* 13. 

(Sií Garofa dico qn>» I^lh Hui^p^ríditt enn bu Ldut ilv 
Bdilcv^nto. 

{Sj Barofíio 1¡1>. 5. 

ki Otí^o. Hist de las lud. líb. 3. cap. 3. 

(5) Orig. (le Io3 isd-, líb. i, cap. 17 y la 

t6j X>^ 'intíg. tii^iK !Ík 4 cup, 17. 

(71 I>tí lü^l. jur^ «te., Jib, 1. ca]>, 9, n. n, 59 j 62, 

(8) riiitio líb. t\ caf>. !tl.^riutArco T^ tÍUí S«rtorÍ*- 
Bolín lo PoIyotoT cap^ ült — Pompoüio Mel» lib 3, cap. 
U.—lHoloiiM.-o bbu 4, CAp.7.— OrtdiolaTkosaur Goog, 
Ijo v^fbÍH AtkiiUiw inHnin FoHiiaiilíii OorggDutt HcHpi»- 
riib^. 



5 6. 

Mr> Guig'M^ en una mocnarí.'v qno presentó & U 
Acsufemia icnl de m«crIpc¡oiie3 ^ bellas letrns {1) so- 
los vinjes do los clñnos ú J¿Vi>, AiimrWía, y la 
de la ^ifii>» situaiU fren^^ & froDte do la oqí- 
mas oñciitJil dt> Jnti, J¡ve qiii; buques chinos b&- 
ol v'Ujo do ki América mavlios siglos antea que 
(hhn, nuñ de mil doscientos a3qs bA, ¿poca anterior 
al c^tabiocüaiiMiLo ¿el juipürio do loa mexicanos. Kn 
Lpoyo Je esta ae^oíoq dice que Li-gm^ hÍBioríador 
ÚQO quo y'íYíA al principio dol siglo VII, habla 4e 
ua pala Uanvido Fousangj dbtanto de la Cbiaa luas 
do cuarenta mil lí hndu el Oriento; quo pam llegar 
alUL eso parüa de Ias coaUs do la provincia de Líú^ 
/o«iy, ^iltiada al nan^ ¿q Ptting ; que después Je ba- 
bor hoebo mil doBc¡onto« ií^ so ll■^gaba al Jaj»^', que 
do allí dctputs (¡e noi rubí h&jcíx cl Norte de ¡licte 
DDi) ii^ iK «utí*}Qtnilm A ¡mis de Vf-A^^an; quu iV cinco 
hQ /(, do csBte álüíao liácu el oriouUrj se baUaba el 
pus de j'o-Aon, do dondo so lleg^&l deiW-tVorvj;, 
ilistanU de Fa-íma vciniü mil /í. Pe lodos ^^■4kl5 paí- 
sea 8ülo son conociJ^js Lcac-tong^ provincia septentrio- 
nal de la Ckina, dondo so embarcaban, y el Japón, 

^) Bl tttalo de la líenoria «s al sknionto : " Rocher- 
obaa flor U navigatioD dea cbÍDOÍB da cotó do TAmed- 
fjTif>, 1-1 Kur qUÉ<lqn« pooplni ijtnfÍHKrctxtnimitiá orienta*- 
\g d« r.Vata,parllr. Otugaeo." Estí insorta on el tono 
49 dfi las KeniiXÚH da U Ro^d Acodcrmía do luaciiiicío- 
aea y belE&a letras do I^aris. 



— lio— 



zstm 



wtftciotí principal da los Iniqu^s chinoit: los otrxn tros 
téniuDce dondo Abordaban sucoGÍT;imcnte »« Kut- 
cAinj For-hanj y Fausasiy. ¥i autor Bt propone ^i^ 
segaidaí demostrar que el ptiuLero es JciOj el Bagan- 
do Káf»chaiAaf y «1 terooro tm lugnr siUmdo hacía U 
Califarüm. Dedúcelo de li m^ineni con que loa olú- 
nos y narrantes han hecbo posteriormente e^ls tiu* 
ToeJa, pnenodo por varios puobloe del Asia y do U 
TartorÍA, qi» dosigiu con ms propios nombrai. 

Gl putft Je tos ín-ichíy (jue fomia parte de ta 
¿drú, cet¿ sitando haoví el rio Ouda^ el caal dei 
boca en el mor de Kam-cftütkUf y el de /V-Aiutr quo 
so halla &1 norte de ín-tche^ es la parte mas omntal 
de la mUm& Sihria, La porción de elU llamadA Kitm- 
ciaíiaj es U coourca que I03 japoncse-s n^mbr^^n Ctt»^ 
/en 6 Jt^j superior, y la merldíoiiJil de Kümchaiia 
es coincida do los chinos biijo la denomÍDncieii de 

Un boD£0, lústmador chino, qiu? c^tnTo en el ee* 
testo imperio el aOo 409 de Jesucristo, durante d 
reinado de I03 F^, dice que el reino de /*fju*nsai<<f AO 
halls fiíluado & veinte mil H al Orienta do Fa^iasL 
Efit¿ también &I Esto de la CbinA, y prodnoo graft 
cantidad del ¿rbol llamado Fa^h-WJ^j, de que tmesa 
erigen el nombre con que sa le designa. 

Tal relación, eegun Mr. Gui^neSj nos instruyo do 
que Fau-4ai9^ CTicaéntraso ¿ reinte mil H de /VAon 
ó JTamchaÜca^ di^-tncia cnsi Un conf ideniblv como U 



I 



— 111 — 

«c hxy entre Ina eoiUft di? ¿ni[>'6niy y ifcmcAn/ía. 

M es que pEtrtíendo do uno d« lt>4 pucTto^ de <i%\& 

^^llicao, do Avak/ui por ejemplo, y nAvog^kU Jo ni Orion- 

en tin espacio Ju vcinU- tuíl ¡í, lo cnal dot* picKun- 

lA^x grande cxt«n»ion il^ uuir^ U ruti UinoinAría 

FTCoísomcnto «n luí costa? inii$ ocáidcntulcs do la 

j1/a¿-k^ bácU el lu$%T en (]uo abordAToa las ruirofl 

en 17JI. 



El ftSn do 115S antas de la €fu oratiiiu, ya hji- 
üíBU los ciúnoti, en opinión del mi^mo nuLor, un oa* 

acrcio muy extcuso con li Américtíf rcmoaUndoso 
ha^U lu oosla dí> Komchtílku ^1), y aiinqno Carecr 
Jg conlTíidiec (2), Kitm¡>lur y C/wtteúij lo apo- 
can (Ü). J¡\ arribo al paU ile la? 09pccterb& do mer- 
!itdi*ri!s ftín iKLrbiL ca gmnd&i lugaje^i dé r[uü lüihUí 
'Jfíjmia (4 ) , AJii como los i'Cflto; de GuibarcacídiiLí; chi> 
nos encoatmda^^ en 1» cosíais do <¿mp<r üidlcun, &c- 
IQ algtiüQSj las rvlicivncs qiw hxbh onlru la« chinos 
«I Norte do tüHfomia biUia i¿uiccr, 

B^forui atribuyo et d(>^abrimionto do América 
a] polonés Jítan K$o>ÍA\m^ el aHo de U7ri, y 3f. (^^ 
iotenin ¡^W qu>i lo fui €n ll&l pot Afaríin Ihha' 



(1) Joaronl dw sAn»», {é^. 01^ 



tí3) Círer'a trAveh, Part, 2: 
[8) Kampliw. Hiat japoiiíaa, pág. 1 y 07,— ObatU- 
(4) Uotbio. lib. 4p cap, 5.— Loct., Hb. <>. 



— lis- 



tín, (1), tocando en el Brasil, Foiter apoya esta es^ 
pecie (2), 



§ 7. 



Por ultimo, refieren varios autores que en 1481 
fué embestida por fuerte viento del Este una carave- 
la espaSola, que navogaba ¿ CanaríaSj arribaado & 
tierras de América^ la cual quedó desde entonces des- 
Gubierta^ Se cree por algunos, que el piloto Alonjo 
Sunches fué quien di¿ á Colon noticia de su existen- 
cia, flbr/iw dice que el nombre del piloto era Sancíio 
de trSoa 6 de Hudvaj (3) 7 AlderHe^ Ahnm Sánchez 
de Suelva. (4) Agrega Gomara que dicho piloto so- 
brevivió alguir tiempo despuea del enunciado viaje, 
concordando todos en que falleció encebade Orütóhal 
Colfm^ en cuyo poder quedaron las escrituras de la ca- 
ravela, y la relación de aquel luengo viaje con la mar- 
ca y altura de las tierras nuevamente vistas y halla- 



(1) Memoria do M. Otto. inaerta en las Transacciones 
Filosóficas. • 

(2) Historry of the voyagea and diacoTeríes ia Iho 
Nora from the geroiaii of Jobn Beonliold Foster, 

(3) ¿berilio. De or^. Améric, lib. 1, cap, % paga. 12 
y 13. 

(4) Alderete. Ant. de Eap. y A£ri„ lib. 4, cap. 17, 
fol. 617. 



—na- 



das*! (1) Encuéntranse en este hecho referido por 
Qcmara muchas inverosimilitudes ; Omedo y Bdzoni lo 
tienen por falso. (2) 



§8. 



Hay, sin embargo^ nn historiador cspaSol, respeta- 
Ue^ que opÍDa haber sido descubierta la América an- 
tea de Colonj BÍendo de presumliise bailarse tal creen- 
ña muj arraigada en su ánimo, hasta arrancarle una 
confesión q^ue arrebataba & su patria uno de los he- 
chos que mayor gloria y lustxe le han dado, borrando 
de su historia esa brillantisima página entre todos los 
grandes acontecimientos que en ella se han consigna^ 
do. Este autor es Mañana^ que eBcribió con tanta 
madures, y que tiene un lugar tan distinguido entre 
los sabios. (3) 



I 9- 



Tal variedad de parecei'ca da á conocer el desacuer- 
do que en los autores existe en lo relativo á la pobla- 



Íl) Cromara. Historia de las Indias, fol. 10, 
2) Oviedo. Hist. Ini, Ub, 2, cap. 2.— Belzoni, lib, 1, 
eap. 5. 
(3) Mariana. Da rebnsbispan, lib. 16jCap. 3, lib. 27. 

ESTUDIOS.— TOKO 17.-19 



— 114 — 



oícn <lfi AmJríOA. Wbi^ empero, confirum hasta cierto 
punto umi cncsUon importAoto, £ saber, que Antes de 
Oahtt ya fe tenia notícm dol contineQto aioeríciiiD. 
Bsb indujo ni A Qúrcía, que con Unta erudicmu \\x 
exaimii8d<i t'l origen do los ümiiícanos, á sentar co- 
mo ckrfo, tjud & muchas de la^ naciones antiguiui les 
era conocido iisto pat.4, inantenícnfli> i^Jaciofí«a con 
sus hibitintes. Esa opinión que desenvuelvo en su 
Obn, ^l) y quo sirv^ do fundamenta & ouuito ella 
comprende, ha údo Umbien el de otros e^riUircs ilis- 
ttoguidoi, i ello indticidoH ;iiu dada por gnrcs raxo- 
Dos. Cu£ntCDSd en c^to nóoicro kAriaéMmt^fiO, (2) 
VmfSia, (3) /'ontdíü», (4) ¿Vrinra Sidaiítr, {^) Pi- 
la. (6) GmthramtOf (7) £«Wo J/iv7n«iy (S) Luu 
Víiw, (9) O^ropio Btc^no, (10) y otros. 



§ 10. 



Xo es 0^ una opinión exclusiva do !os autonís añ- 





ila loa ídA lib. 4, cap. Ít5. 
pftratu ad Putln^g, «ix 9, 



>gas lib. *ii, nat. qnost c, 22. 
(4) pAnjíJiü til noUa ad Turtul. in Apolog. 
(5í Simbol Apontol, tlLíc 1»;, c. 3. 

(6) riinkla lib. 4, Do rcb. Halom, c 16. 

(7) Ouücibraiidu lib. 2, of (.■nmogr. pig. ÍSS. 

(8) Ludo MaiiDoo. De rcb. liim>. Iib. 19, c. 16. 
{9} Ltua ViTen Bu^M-a D. Ar£;uift lib. 16. Do cirit I>eo 

cap. 9. 

(10) Qovop. Bocaoo lib. 1, ong. tiisp. el in orig aut«rp, 
lib. 3 y tí. 




-116- 

tJguos. Bntrc los modoTDOa^ qa« $c han dedicado con 
«tnpcHo 4 ex»Euhutr cícntíftcamctilB Ida co^as del Nue- 
vo Mundo, oncuenbmso tAtabien establecida por<IjtE 
semejanzas, iioU€Í&^ Imdictonales^ d otr^ razónos en 
que ^e upoyati'. DaaUrá ciUr en coLjj{)robactoR U del 
celebro viitímde H* Chétiipotü^riand^ que dice : « E?tA 
casi demostrado, que nnicho anted del nie«CTibTimieti- 
ta da Colüi), la Indm^ bi Oljína, 1n Coreí, / U Tarta- 
rtA, teniani'eUcionoB con ía Améñei.n (1) Parécete 
fuiTri do totli duift, que l« Aiu6n&% Rcpt^&tnon«Í bct* 
bÍA sido roi'Twontnuli por nu.b>* líxplorailonu ile lii 
Noruega y do) Báltico el primer aEio del siglo XI. 
Roficie a1 efecto el descubrimiento, de que antes ee 
ha teclio mención, respecto ni viajt; que biao Biom^ 
¿ la tieira, & quO le puso el nombre de Vitímdy su* 
ponicnilo aer ia partt do !a AmSricúf que toca en el 
grado 49 de UtíiuJ, e<itd i^ c>.>rai do l/i JcTicmbocAdu* 
T^ del rio do S, Lorenzo en et lado iepteutrioiial de 
ÍAÍfl[&doZVn'«-^\Wn, (2) IIaoo igualmente infríto de 
queenanmaj^a IniKado en 14flO porel veneciano í4h- 
¿iÉ» BiancOy de que «e ha hablado, seürda al Occiden- 
te de Ua islas Canaria^» una tierra de lafl Antillas, y 
al KortediíeKta otni I<U llntnadn Stdft tUi^i J\ían Sa- 
twuyk, (3) Finalmente Mr.Chririeii Farcy opina que 
autos del eiglo XV, babian venalo siiccsivamcto & 



(1) Cbateaubriantl Leltro atix ant^urtí de ronvra^ 
dea íiíiliipiitrs lufíxit^Tiinnf, 10 S^^iu dn ISSflv 

^'^) Ch^teitubriami. Viñg<:«en Am»-ríoa,Fr«£Rse, pag. 7. 
(5) Ídem, ítlein> idoct. ulem, pag. & 



— Itft— 



Amérícíif divcreoA pueblo^ con el ¿bjcto de colonízaf 
6 líe ¡nraáir estaíi regiones. (1) 



m- 



Lo cxpuestx) ai.1ii\i¡firo luajor gr^Lilo ilc proL&bili» 
dad, ciuindo kc examina h goografiji ff^icii del globo, 
y se fija la consideración en la distando & que por 
Tirios panto<i so encuentran ambos contánenks. So* 
bre esto se bün hecho estudios muy importantes, rjoe 
faati ido rccUGcíndoso y perftxicion&ndQSQ con los via* 
jes moderaos. 

Por trofi puntos se acerca Iil Américíi ni amigue 
continente, & menos de sobcícntns teguas mrLiJtimas i 
entre ln Escocía ó h Noruega y la Groclandia orien- 
tal; entre ol cabo nordosLe de Ishndia y Isa costas 
del JUabrador; y entre ti Africri y el líraaíl. 

De las vnrins autoridades que solrc oEta mabíría 
podrían cilorae, haré solo mención del Dcron Je Ilumr 
liddtj ijuü dice lo siguiente : 

K La primera da bata.<4 distancias no C9 casi sino la 
nutad de las olni-s dos. El csinatl del AUáíitico entre 
el Cabo Woot do E^coch y Kinghson-Bay (Jat. 69^ 

<3) Charles Farcy. Dídoors ote. 



— 117 — 

15'), al Sur de Scoruby-Sound de la Oroelandia 
oriental, no tiene sino doscientas setenta leguas de an- 
cho, y la Islaudia se encuentra en la dirección de es- 
ta travesía. El espacio longitudinal del Atlántico que 
separa las dos grandes masas continentales, presen- 
tando áugulos aalientas y entrantes que ae correspon- 
den, (al menos del Tó'^ N, al 30° S-),ae alarga hacia 
el paralelo de España, del Cabo Finisterre & Terra 
'Nova, hay seiscientas diez y siete leguas marinas. 
Ella Be estrecha segunda vez cerca del ecuador, entre 
el África (costa del Cabo Hojo, cerca del Banco de 
los Binagos y Sierra Leona) y el Cabo San Roque. 
La distancia de continente & continente en una direc- 
ción ÍJ. E. S. O-, sobre la cual se encuentran los islo- 
tes y escollos de Bocas de Noronbu de Pinedo, de S- 
Pedro y de French-Shool, ea de quinientas diez le- 
gaas, suponiendo el cabo de Sierra Leona, según las 
observaciones del capitán Sabine^ Ig. 15'? 39' 24', y 
el cabo de S. Roque, según los observaciones del al< 
mirante Rousin de Givry, long. 37** 57' 26". El pun- 
to mas cercarno de África es probablemente la punta 
Toiio, cerca de Buen Jesús, (lat. 5° 7' austral), al 
paso que la salida mas oriental de la América es de 
2° ó 4** mas al Sur, »(1) 

Do varios cálculos y reconocimientos, resulta que 



(1) Humboldt. Essai sur rhiatoire do la Geographíe, 
tom, 2, p% 52, 



-118 — 

U ukenor disUnch de la Ldaiidni aI LalmOor, es de 
qa¡DÍ«nU8 cuaronUí y tloa leguas mArína^, casi troin* 
U Icguaa nías que Ia díaUac¡>t d« África a! Brasil, 

Do la oxtrcmüiai] ecptcnlnomU ác U I^FOOcb A la 
l^Undia hay ciento K5«nU y Aú^ IcgUA-s inarinAS; 
\Ut T^knJia k la ixtiotiiükd Smlocstü i!i^ OruebiDdift^ 
doPoicnULs cacvr<¿DUlcgiiuA; do ¿«U & Iaa «oRtas del 
Lribrndor, ciento ciiui-ciiU logims; 6 K embocadam 
[1« Snti LciRMuo, dn*i'Íi:tiUs ^cM^nüi Icguii*; ill* )n Is- 
landút directamente al Laljindor, t«ífcientifi ochentn 
IcgiUL?. Iltiy dül Portugal, (eoibocaJura del Xajo) & 
las Azores (San Miguel) doscknUia curirenU y riele 
leguas; de Lis Ázoves (Corro) & la Nueva E^cectA, 
üUdUeíiientaB doce Icgujis; de Iili Canj^rhB (Tenerife) 
al coiiUiieitte de b Aai^rio;; Mcridiunal (euilx)c;;dunh 
del Oyapok on la Guyana fmnceRa), snp^niendci con 
Mi. Givry el fuerte de Cayena & 3" 38* 35" ocho- 
ctcriUs Teintc leguns luarinas. (1) 

Hay uti punto en i^tie la ancbura del conUnente 
americano es do lol^i 6 11S°^0\ en éaya altura 
entAn lo» do4 continentes h&ohv el E^le düL A^tn, tan 
cérea uno dfl otrtí ijin? ííijIo h< separa un cstrceiie de 
diez y sietey lutdia k;;aafiioai-ínas de anche. IiOS 
Tcc!iou/cchcs del Asia, apc*iar de su oíJifl invetftrade 

ni lírasícur do Bom-dourg. Disertatiea sur lea rait<0 
ele l'liiHttLÍre aiioíenua g, 2, p% 37» cota citando al B, de 
HumboUU. 



<roDtni toe esqmtnales dol ^Ifo do AoÍmÍk', pasan nl- 
^unas veces ¿ las costón Dmerícanafl. 

La cftdciu do iánM que casi fúa intorrupcton ec pro- 
^oDg&B ilc5de Kafaic/'4»ika por las KchutUcg, Jcfo, el 
Japón, buí Lii;on-kÍcou» (Loo-Cüoo) liis FcirmosUj Ub 
^lochi», y U» Babugatias i lus Pilipíriaa del 20^ al 
€2^ de latltod; como rc Ua tUco, hacen probableei 
4UiUgUdA relacionen <lo comercio, do dvUisFicÍDn, y da 
propaganda religi<i«& con los h^biUnUs de Ins Uín^ 
opuwtas. * 

El carácter pccuTÍAr del liWml contínenUl, y «tía 
«ndciiA de L-ilad, hacen crcxr f^xc las naciones comcr'- 
^iak'A i>udt<;ron llcgir & Am^rríca por el odrcclio d^ 
3olir¡t)gj 6 por las wliifi Alcviitími*, que casi ueod U 
jtCDÍnsula de A&nia y do KamíchatAa por el grado Cü 
^e taüUid. 

Es ncoe»T¡o, ademán, tener en conaüenioton las 

jslas (jiie se extienden bácLa el Aüta dis ¥¡Mja & Oostü 

yor Juan Fernandez, Salas y QiSnie?, h de PaequaB, 

\a metrópoli de Taiti, lofi ^"^tliliy U»Il¿bi'ÍdaA]iácJa 

lit Nueva Oftkdonia, 

En apoyo tic esto puedo citur^o la opinión do Ifuf" 

^/i/ rf« Mofra^ flcguD el cual, el d«Gc ubi ¡intento do 

Jimfríca por los daneses, y el vi&je de Ji^urm basta 

ia costa orienUl, se haÜFi conSimado con los tnonu- 

vBentoe escaudinavos «ncoiitrudo!» en fí&odelrümd y 



— 120 — 

y en Massachuseís oerca de Boston, « La aimple vÍBt& 
sobre el mapaj dice este autor, basta para demostarai 
la facilldiid de que las poblaciones asiáticas vinieBeii 
á poblar la costa Nord-Oeate. Ea efecto, la proxi- 
midad de las islas Kouriles y de las AJeoniina$, la 
corta anchura del estrecho de Behring ^ y la dirección 
casi constante de loa vientos del Este al Oeste, penni- 
tia en poco tiempo, aun con débiles embarcaciones, 
pasar de las cosías de Asia á la América. Muy recien- 
temente, en Enero de 1833 un faugue de Jedo, Heno 
de japoneses, vino á pasar cerca de ffonolouion en las 
islas do Sandwich. Al ano siguiente otro butiue anth 
jado por los vientos sobre la costa de América, ha 
nanfri^^do & la entrada del esireclio de Ihicea, cerca 
del puente Martin. Hechos prisioneros los Japoneses 
por los indios, fueron recogidos por los ajentes do la 
compañía de Hudson, y luego enviados & Londres, t 
vueltos después á la India, i> (1) 



i 12, 

Quién podrá en vista de todas estas observaciones, 
y de autoridades tan respetables tener por enteramen-^ 
te seguro, como se ha creído, que Colon fué el primero 



[1] Duffot de Mofras. Exploración del Oregon j do 
la California, 



— 121— 

qac dci?€ubtiÓ el Kuatx'o ContiiwQtv? ¿ Qu¡¿d podrá 
colocar sobro su frente an IaotoI quo <\uiz& antos do 
61 otros hablan merecido con justicia ? Su ilustre 
nombro asocín<li> ^t¿, sin embargo, & este (¡ma <!es* 
oabrímícnUp. Aun cvumdo&él non le debiera cxola- 
siv&mfinto, nadio íe Atreverá i negarlo la gloria do 
lubOi&e arrcijado £ una empresa como la 9uy9, atro- 
TÍda 6 1a i>ar qoo peligros, uiostrando de un modo 
práctico quo no eran ¡nAcec$ÍI>Ies los mnrcn reoiotoa, 
spetns conocidos por 1m naircgnnti» do tu tiempo; 
dtndo á conocer, y facilitando & tcdne Us nncionca el 
camino que 4 estas regiones condacc, el cual hí alga- 
ba VC2 fué conocido, biiUáU&Jic yA ^nonida la noticia 
de flu exifitencia; y por último, convirtiendo en reá- 
Uilfid lo que aet croyA un aueíEo^ A fi\ d^liiío do nu 
hombro íhtso. Iloscaba un paw á la^ Indias poro en- 
contró on mundo nativo. Una HospücbA tinviKlto en 
la duda i ¡nccrlíduuibrc prodt^o una YCi\li;d brillante 
y laoiubrofML. Entónelas $e vid patente la obra prodi- 
giosa del genio. Na lie arnübatará á C^ii In gloria 
que lo ba mcKjrtalízado. li!\ /Wci de S. SahítJúr fuá 
la que primero eo preflontó nnlo si» ojos. El hombro 
■luo poooB dias antes viera eu rida on inmiDcnie rlefi* 
go, anienaxado fin pecho por el puilal de descnntenla 
y amotinada tripulación, promimpit^ndo en medio del 
Océano en&rgica^ inorcpacioncs, viAla después á eos 
ptifft prosternada, tnbat&ndolc mildomostracmuesde 
ciriSo y do respoto, al doseubñr«e con la lu:e del dia 
la tiomt quo so levantaba de) seno de U< aguas. Ya 

E9TU]>lO8.-^0M0 n\— 20 



122 



, la noche del 11 de Octubre da ^92 
frcvisto & la vaoibnU) luz de tmii 
desde el bu<iuc en wat &ú halUb». 



cabañA indiana 



Cuando Colon vo1t¡¿ ú España úconfandir, coQ«I 
resultado de samagnidca expedición, & los que, ausol* 
tindole todo gínero dt? dificultada^, calincabiiii su etn* 
pi^ea parto do onfcmiUa y delimnte imaginación, en* 
píoron atónitos la noticÚL de su llegada^ j el triunfo 
de 8U peii»aiuíenlo ftiililini«. Afiiu>UüS que le vieron 
partir del puerto de Palos el dia 3 do Agosto de 1492 
«n tres mozíiuina!^ embarcaciones, tripuladas por oionto 
veinte pei^QH^i^f vuticinundü ccín biirNs y snrcasinos 
el nml éxito da eu v¡&J«, obligndpfi &e vi&ron & sa ns* 
greso & rendirte el tributo do ndmiracion profunda i 
rjue tan acreedor se habia hechu. Cointriz/i fintAncrs & 
SJiboreur tos goces que siente una alnm noble, grundo 
y elevada^ al conlomphr militado su ídeul, pero fuo 
ron ;ay! poco duraderos^ que tms de dloa vinieron la 
ingratitud, los de<^i]g-:tTIos y los Eufriniientos, Hoy 
U posteridad ¡o vcng:;, proclumándolo uno de loa hom* 
bres mas grandes que biilhn en W páginas de la his- 
toria. 



A«'i quedaron disipadas ki!4 duda?, descubiertos mu* 
dio* crrore*, y cenrirruiLda líi vcrdnd de loe que, |raia- 
do$ poruña t&zou Uuelradu, creiun en Itv existencia 
de tiim'as lejanas ma« allá del Oc¿;nno. Encontrá- 
ron^A cu Mrü altas montalt».^ coronadas de nieve e& 




raban &o podía vivir Ix raza hamaca por el exoceivo 
Crio ¿ calor; && admiró un ótelo puñúmo, sobro una 
mtaaA^rem de embalsamados olores; 9g fijd la tísIa en 
kf b^las produccioneA de rioa y exhuborauto nitta< 
raloza^ y nuevos ctuidros y per^poctivaa vinieron ¿ 
producir el embeleco y arrobamiento de uda TaotAAb 
oríofltol. 



£«o f neeso ocapó «I mundo cutero. Los lábioB le 
ooosagrarom toda su consldciucion, y doBdo entonces 
comenzaron & agitarte mulütod do coeatíoncs & qno 
daba lagar un portento setacjanU;. Una de <1I.i» fué 
el origen do los habitantes de c^to mundo nueva- 
mente dcaeobierto^ fonnindosc multitud do congctn* 
ras y apnictacíotics. Lu cuestión, «¡n embargo, eBÍ& 
todavía en pi^. En medio de la variedad de opiniones 
que se advierte entro lo9 cecrítoros cine la han tratado, 
lo Pias que puedo itcdiuún^o c^ que la América fué 
oonodda allá en rviuotofi tiempos, y poblada por al< 
gunoa naoiOQCs rmtignas. Esto no resuelve, empero, 
la cuestión de quiénes fueron los que primero arriba- 
ron i ella, y cuites sus primitivo^ moTnrlorcs. Tamos 
& nuicatro tumo & ocuparnos do elU con enantes da- 
tos nos ha ñdo posible reunir, ilustrados conllaestraa 
[iropias ubo^rvncioDts. 



CAPITULO VI. 



I 



doDde prooedo la poblaoion ie Amiénca. £000902 
de dalo* p&m du á Ift oaenlion uam solucicm fija y tse* 
rana. — S. Eepcmis» ftmdftda d» nnoroa ad«lanU», y 
u ^6 pftra* lograrlo debe pfaoUcorK.— 3. DudAa^ío- 
cortUltimljrra i|tin roznan üimhvi& rtt «wto ^nmta ntH<- 
pootodoUiSdúmftaBAcioticfi.— 4, Pigcult&ddolaoaca- 
tiob, j como 1a c&Uficaii at^ao» aatorc^h.— ^. 8« exa- 
miDib rolaÜTanuiDto á los primeros d«sceDdioiit«9 de 
Ifofih Dilcttio oniTersal. — 6. Hijea d« Ñoe que raoBOi 
XDii» pmluilnlúljultT^ (1n iLuU'r tUctn nrfom n In pobla- 
ción do Amanea, üpiíuoa del Dr. Si^úDxa, de Clavi- 
oero, Hnei, j Botnrutí aceren ilo eHto.— 7. Ixi^ qne la 
2ao9ii dMcocder de Opbir. — & Portes de la Üerra que 
3>ara poblar se dcdgcon ¿ loa liijoa do Ñoe. Uonar- 
<|tifnjt qttn pnitiAit» wi formaron.— ^. Opiiikm do Tar« 
alíelo V las (jae hacon deeoender á loe omciícoiiOB de 
los hijoft do SoQi y Jafei— 10. Bugos ano pit6fiDtan 
Ion omigrocíoiMs de loa roiaa princ^nlw en que so 
sonadera dividiilo el género liutniuio, y nutrclia que 
«dgnió en su JmattoHü j oiicctsion» 



s J- 



Examinando culdsdoéa y otentamentc los d:itos, 
« hubieron 3c cscepnr de la Jcatiucdon y del in- 




— 1« — 

cendío en los pnmcran tiempos <)e 1i coriquísUi }r< 
con tanta dítigenda rccojieron los hUt{>nfidonR de 
Araérica» en ninguno eo cncucntr» lus saficiento pítm. 
fijar ftin vacilación el oiigen de sus lubítaotcs. Tra- 
diciones nbaurdns (i oBuunis^ mfttmncritos dumiiutos, 
pinturas imperfectas, y opiniones uontrAdictorias, ti- 
les Aon los escasos medios qu6 bo noa presentan ; pues 
aunijue tte ctientiL con los monumenb:i» iintigiioa íjuo 
aun riued^ifi en pió, y con ctro^ quo hiin ido deftcu-* 
bríéndose, llecos de Bguras £ insci'ípcion^s, y machos 
que nü son conocidos toiUv'íü y »a hallan en la** ni!- 
lias dls4miiiadji« y oeulti? en las ontrallas do bosque* 
seculares; adviértcsü en todo la falta do trabajos d« 
una coimsiunciiíntlficii, prorlstii dtí clüincntüS nec^ 
surioft, quo explorando nuestra rica arqucologin, ha- 
ciendo cscavacionca y nuevo?! descubrimiento?, nos 
propfircionara ahundíinles tnalf^iUle^íi para dilucidar 
esa impoiljintisima cuestión historien. \ Cuíln inmen* 
sos rosültudo^ roúojioron h cionm y la liieKiria con 
g1 proyiAoU) ruidizndo ¡íor la Francia en 1T9S, nom- 
brando una comisión exploradora M Egipto, U cu$l 
revoló al mundo un tofiorú de saber, ni publicar ol 
fruto do stifl inveAtigaiTioneí^ ^r\hvv> loa grandioitoR mo- 
numentos de qiic €Stíi cubierto aquel pr.ís^ tcsUgos 
de eu antigua grundczíL y civilización ! Lo quO isobro 
la Amíricíi Be snbL*, dÉbcsc casi i? x elusivamente & es* 
filenos pai'tícul^ires, los cuales tienen que ser sicmpro 
diminutos 6 incompletos, sin quo Imitan alcanzado la 
magnitud que fíiera dii desearí^e. I^íccÍhai lia sido, p<if 



liT 



tftnto, toU Ab{>rA, <)uc U« coti^chinu dcttp«ti 0I lu- 
gar Je hechor cKTloa y i>0AÍtÍTO% y iint lasT«gtA4dc 
lu ciíLiuL vcng^in en ¡ipoyo d« ln opinión <iiie mar^ so 
acerque á U v«rdiul> Xo e^ poco, ein cmb&rgo, lo quo 
Be ha Jiccho, cxamiimiHlo toiloü los sistemas que pne* 
dcD formaisc acercí iJe un puf»tUj i|U6 lia ocupado 
hncc siglos h atención de loü $ábÍ03. 



^2. 



í Pero muülio tpwdn tiMliitÍA quu hjioor, abri^ndosQ 
un campo e$tcnfio donde el entendimiento pue<Ioojer* 
citane. Se ndclaotará coB9Íderablemeote en esU ta- 
rva, con ot i-xámen detenido du )o« rceion de edificios 
7" detnae obra? de hs antiguos moradores de este coo- 
tinenlo qae aun oxíateD, precedido de loa indispen- 
SKbks cowMrunienlun ar^iiaol^tcoa ]>aTa Beicct ftüles 
compunciones; eoi el estudie de i\Mñ lenguas y dia- 
lectos comparado? eon cl de los idíooias antiguos^ es- 
pecáalmenta cío nadoucR que ban desapaitícidoj A se 
han trafifundido en otras ; oon el aniliaísde loa varios 
objetos que ee cnouentr&n en los muscos, y de los que 
re extraigan cin \nn «Hcaracione^i que se ejecuten; con 
el estudio de c¿dioes y mapAs, y ^nodmtonto mad 
detallado de las obras de artes y efliños, adquirido en 
loH tJcMnpos pr¿x¡nK><! & la conquista, asi como de la 
Eottología ycrucudas religiosas^ respecto de les pun- 



tos que aun pcnoanecon osoaros, 6 on los cuaIo» bc 
nota T4ríe<lad ea lo» autores que de ellos hjhbUti ; ooa 
¡avettiguciones fl«ol¿gicH^ y datoft ijing prcoíosoa y 
niojor cscojiUos Úe lu naos prínijUTit5, observando 
coa dctenídii utcncion lo que pTi:^ntati mas notable 
ks tribus, y »» Te «Q las poblacionee donde han po* 
dido oonáorv4rce mas pur&e 6 sinmozolaalgaDa; eon 
el coDOCimicnto minucioso de [a^ iastitacíoiieíi, pr¿c- 
Ucas, usos y costumbres autiguas, y de tas tradídones 
qnepucd&Q rocejeno, y nmnueeritoe ín^ditofi que unafl 
prolija exploración haga dcfcubrír, y con U aclara-^ 
cion, en fin, d<3 muchos pasajes de loa historiadores, 
ampliaeion y oowplomento de los puntos que tocAO, 
y recliHcacion de los errorea en qui^ b^yan mcurndo, 
valiéndose a] eTecto ilel juicio oompsratiro de ba 
obra? do unoa y otros. Xo olvidemos lo que Sén^es 
decüv con el peso do autoridad do un bombre estudióse 
y de privilegiAiIa ttitcligon<:¡a, splieable & todo lo qni 
está al alcance del saber humano: «MuUun multuj 
adhuc restat operibos, multum que rcstabit^ neo 
nato pest nullU scecuU precluditur occ^sio aliquii 
adhuc adjiciendi-i (1) 



No (», pues, oKtmfio que con solo los datos qoe 
han tenido^ con las únperfecoioncs que ee notan, 
con lo que falla aun que hacer, la cuestión baya per- 
manecido tanto tiempo en el e«Udo congctural, y U 



(1) Sjboea. EpíftI. ^. 




— 129-^ 



razón no se dé l^daTÍa por satisfecha, y se vea nsal- 
tada por la duda é incertitumbre que nacen de la 
naturaleza de la misma cuestión. 



§ 3. 



Grandes Bon las dificultades q^ue se presentan' pa- 
ra esclarecer los tiempos prímitiros do todos loa puo- 
bloa^ j absurdas muchas de las tradiciones con que 
se ha intentado explicar su origen. Los naturales de 
la Tndia se creían, como se ha dicho, después del di- 
luvio nacidos de las piedras; (1) los eginetes 6 mir- 
midones de las hormigas; (2) loa coribanie» y cureiet 
del monto Ida; (3) y los aitnienieSy areadiot y ieba- 
nos, de la tierra. (4) Se ignora todavía el origen do 
Egipto, apesar de haber sido tanto tiempo ha objeto 
del estudio & inrestjgaciou de machos hombres ilus- 
tres: su antigüedad se pierde en épocas & que no ha 
podido llegar la historia; en el tiempo eu que estaba 
mas floreciente se veían ya ruinas que indicaban una 
existencia muy remota. 

(1) Ovidio. Aletam^rfosis, lib. 1. 

(2) Idun, Ídem, lib. 7. 

(B) Bhodig. lib. 17, bei antiq. cafi. 12. 

(4) Alcáat, Embiem- 36. Herod, lib- 7. Strab. lib. 8, 
Tac, De morob. germ. XHod. Secol., lib. 1, cap. 1. Ub. 2, 
cap. 10, j lib. 3, cap. 1. 

ISTÜDIOH.— TOMO IT.— 21 



—I»— 



I 



ria es un [>roblfmn bÍ5t¿rífi>, «po««r d« lu 
muchas inre^ttgacJoncit que se h&n hecho, cii&Ica fue^ 
ron en ifalidail, y dr? dAtitle proceillnn W «nuguos 
habitantes d^ £^p:ifI:L, porque il1 tocar la i^ouhc ck 
los tiempos » cxtravU uno cit congotant!i d hipóte 
stt. .SoMMtHii, )IVm, ^4rí y oUwi fil^soros y escri 
ton;» ulem^ines, han Uf^cbo pn^funilas indugacíones 
sobro ol origon do los pueblos ^riannM, iniíiirícndo 
de qu^^ lugar vinieron Iaa príiucm^ cmigratñone^, que 
partieron dv Us i^egíoot» centmlcs del Aüia, IWw/í* 
cici conficsn (lofi ni los mas cultos do su Tiacion yM 
tiempo^ }iííbU\ 1% edad de eim pAdre5, supieron omm 
alguna de süb anligüedadee. MísUrioa san en realt 
dad loo primen» tiempoa do algnnaa luicionei^ que 
liac* IrcinU sigloB son yx conoi^dAü. 



Si ha/ puntos orearas en que la ciencia fe ha es 
Lrelludo, rectificando» olro« & nieditla que ban ido 
adelantando los estadios bístiíricos sobro eada pueblo, 
natural es que h América, que pcriuaiicciiS sustraída 
dtíl [jonot3Íiií¡enii> del msto dííl inwmlo, cxtyn tixíston* 
cía apenas bn «ido conocida, y de la cual con tanta 
postcnorídad oomen^nron & ocuparse los síibios, 
presento tm muchus cosaJ4 cubí«Tta con densísimo ve 
lo, que ol CEfaOTzo de la erudición y del ingenio no 
han logrado levantar todavía» 






— m*' 



§ i- 



El origen de «is liAbJuatcs e^ «ío liuJn el puolo 
quQ Diaa «lidi^ultiul lu presentado^ hustn «"I grvlo, co* 

<U teitUtira pjm resolver ««¡Us pTableía-t, y por ITum- 
MJS cali£i;adü de itDpo5Ít>le solución, (1) itccrcft ittl 
xun] Claiytro dice üiinbíen ciuo os u cniti ¡mpo^íblv el 
■desciibrímienU) da U vtriaJ,» (^2) iis;i%umndo i U 
voz iVr. (/« i'circjr^ que ■ In lüstonA prinúlírii do la 
AmÉñca {vonuaneoeria üktnpro ignonulaf a (3) cal¡- 
AdíndoU La-Pegrert -vltftuis de « v;iitJi ¿ inútil ca* 
T¡oeíJjid-ji (i) 

Aperar de csU*f opinioti&E^ na creo qoc puedrí bf* 
inorfio oomo ¡nútit ¿ infntctiioso cuanto se baj^ ptu-ji 
LF ¿ an resultado SAÜ^factono. El pasado del cod* 
tbtmte luneríciino entraítii, coioo coifiesA Saint Jfar- 
fút, (5) probloDutá de etnología, arqucologu 6 histo- 
ria, j objetos do iinporUntcft }* «orioflaa inresüsacto* 



(1) Voce dcfi oordillerús lom. 1, InlrocL pfe. S9< 
(3) Hbi anL do M^^x&co tUx 2, p^ 77. 

(3) Dícooure 8ork« dotu c|uostioii« pn^poMit &a Coa- 
gros bistoríqae «nropeui reuDí «u «om del Imtit. bíaL 
A THotel do VíUo fio PaHí enXovMDlwr ét Deeambor 
1886. 

(4) B«jUiiou tie Ldtu>lia lut. 39< fol^ 43. 

(5) Anoo f^oognpbiquo pi(g, 37. 



— X3S — 



ees: QaQOpiPWna lo boflUnbc p^m ndürar lo qa« 
tan FomMa y Oficitro m5 prcsenU. CuaI^iuílt hAllas- 
go 6 rer^lacicn en estA materia 06 do Rrando od 
por ]o miacao ^m en olln bo han cfltrellndo los ccft 
105 (le toJos lo^ A¿bio3. NI ^ lache de vf;ece», pfiím 
disminuir el interés que putlie» excitar lo que sobre 
ceta materia so expdngn^ pud!» como dioo Gutiavo 
trEsditrhúIf ctiHüilii las tfjeux üon hufina^í jr iJesca- 
bren !Ü^n[i Teníate, contjibaycn & dar nueva rída y 
prcfieotar punios lumino^^ qiio dtfiipan la.^ tinieblas 
y Ji.'íiUiiycn el cno<. 

Trapioza uno & cuda pcuo con mil iliCiculUtdcs en 
C9to asunto, pero mucho £0 ^nuri cou eMinin^lo. 

« En medio do pueblo», díoc el Itiron de Ilom- 
boldt, (1) que se han sucedido y mt'zchdo loa unos 
CDQ los otros, es impmllo i^econoocr \n primera base 
de La i>>bUicion, 05ta CApa primitiTa, ina? nllA do U 
cual coQiieDZa el doinimo de las trailicionos comnog^ 
nicas. Zas nadonts déla AmíricUy oon oxoopoioi 
laa que w acercan ni circulo polar, /(>rvAait tijnt 
roíCj caracterizada por la conforcnacíon de la cabexs^ 
por el eolor de la piel, y por los cíibcllofi llanos y U- 
8ca. La nua úmcricanaf tiene relaciones muy patentes 
cou 1.1 de les putíllü!^ TWjngúlcH^ que comprende loa des* 
co&diootcR de Uúnt^-nUj conodJos »ntigaaiiiGnto con 






TlIQQ flee cordiUcTce ot moa nmenfai 
r$ Aiobrique^ Introductíon, 



■ 



-*138 — 

el nonibie <]« üunút^ Kü¿¿a$, Kuírmieoé y llurth 
th. ObscrvacioDe» rccienUs Una pttbAtJo también, 
qoc no solo Im luibiUntox do t/naia^Oy fúno ttun- 
bicD mucba^ pobUcíoDCS de ln Amínea mendümúlj 
indcoan por CAracbjrGB osccolúgícos de U cabexSf tm 
paso do la ia» unorío&na i Ll raza mODgoki. Cu&q* 
do Bú bftllan estudiado mejor Iqa hombrea oscuros 
de! A&ica, y ese enjambre de poblaoíoDOS qns ha* 
bitan el inUríor y el noi^iMtfi del Asia, y <iw lo6 
riajeros fiidtemáliooA de^igiian v^aiiicnlecancl nom- 
bre de t&rififos y Uclicudes, las rx£as oJiucasa, mecí' 
gola, ameiioana y Dcgro, poroccrán m¿nofl aisladas, 
y 3« reconoreri en cntik familia del g¿neTi> immano un 
íolú tipo orydnWf modificado por oírcusUDCÍat que 
peniuiiw«erd& pam nototro^ desconocidas quizá para 
BicmpTt. » 

Ko cabo duda alguna, quo bs priiiioros ttompoedo 
todos 1q« pijcliloa están cidiicrtoe con dc&sa oscuridad» 
qa? v\ i^tueT2M iiníde Je grandes ¡ngi^iioft ne li^t po* 
dido penetrar. En proeba do ello vemos cuánto bao 
dicho los escritores sobro el origen do las nacioncf!» 
sobre iaft edadt.^ del muado, sobre £u histurla y cro- 
nologb, tropesicd^ d cada paso con di&caltades í 
veces infiuperables par& c^Ubloccr Algunos hechos 6 
fijarse en una de tanbjs ^atemris cqulo ce tuui ¡aven- 
tado para explicarlos. Nada cstüaBoeSr pues, qae res- 
pecto de la América haya Uota confusión é inccrU* 
duiubre^ cuando Teiiioü lo poco que en U anUgücdad 



— m— 

n encuentra, que nos big\ cntrevecr su cxistoncia, 
y cuando los canquistnilores hicieron {wrecer, conio se 
ba dicho, loE monamentuE que pudieran oeparcir luz j 
cUridAdsobrc su origen, eos trsdicioiKBé bistorm. Lo 
que hubo de escariar de esta ol>ra de defitruccion y do 
la ¡njoría de lo3 tiempos, no ha servido basta ahora ma8 
que para ñjar Tí^as c^^ngclni^as f^obre maobw de bs 
cueAUones que aun (i^irnmncovu iiiüevifui^j hasta quo 
muUíplíc&iidose los esfuerzos vocga algún monomciito 
ignorado, ú luülacgo arqueológico á (Icscubrñ: lo qoe 
no ha estado todaTÍa al alcance de Wqae se han oca* 
p«do do esa elai^o do invocUgacíonos. 



I 5. 



Una do ostiLf cuaiti^nes, como se ha insinufido, es 
la relattTa ¿ la precedencia de los habitantes de Am^i- 
rica, acerca de la cual ní^'t^fo una oRt^tnbroHa variedad 
de opiuiones. Casi no hay nación úe las coDOGÍdasdo 
que no fo haya protondido dark origen, ospocialmeato 
do entro aquellaa que maa celebridail tuvieron en la 
antigüedad. En medio do osla direr^dad de opinionef, 
los qoo tionen fondamontos mas eúUdofl, con : lae qoe 
«e lo dan do loa primerog deseendientos de X^, poco 
tiiHnpo dofipneB de U confusión de las lenguas; de loa 
judíoa; do lo'i feniciofl, cartogincpca y cananoos; de 
los scítaí, y de W ogipoian. 



— 13S — 

Todo el genero humanc>, según el Géntít*, procodu 
do uo mismo origen. Dcsttiuí<l(> ¡>or el diluvio univer- 
sal, ¿ oiUAi de sus obombacioncfi ¿ íniquidAdc?, quo 
Intuyeron sotHnc ¿I Isx ¡ndignAúíon divina, no CACApá 
ma» qm la familia iíe Á'ot. E»Uj e» el Uodc<i común 
de loe qac so encuentran disominAdos on la tieír». £1 
origen da los balNtantca de América Jebe por canfá- 
guienU buscarse envíos tiempos posteriores ¿esa gi-oD 
cat&etiofe. Apóyase la certeza do Ul Aoontecimic&to 
eo los libros santos, (1) viéndose, adeuíjf oonlirmada 
¡lor Ift tradieíoQ confiante de los pueblos, for hi IiÍk* 
toña (2), y por Us soSfttes que dejó ímprcsiui cu vft- 
HoK pantos, Us ooales-liAu ?Ído rereladas por el oní- 
dadu^o c-xAiuvn é in^eKligaclon dolos nutonlistas. 

Según lo que exponen los autores profanos anti- 
guos, el mundo después del diluvio fué dividido en tres 
partes. T«ífi la EüropRá7(j/ií,el Asi* ¿ S€írt,ycl AlVi- 
ca L CÁürn, hijos todos de A'oe, í quienes se hncen figu* 
rar bajo los nombres de Jciv, Ktptum y Pluiosi, corao lo 
demuestra ^iWM'ffí (3) apoyándose en la autoridad 
de los cscrituK^ de la rtntigiiúdad, en DicdallAs 6 tns- 



{11 0«ceiS. 7. '* üj)crtl 5u&t omnes uioiilea oxoold anb 
" iinivf tx>(yp]f> Qiiiiulitr-im nabátw alUor talí aqna m» 
** per montc£ quo^ opcruerat. 

(9) BiaBchim. 8 torÍATiiii veníalo probala coDmODiunesti 
¿flgnrata con simboli degli >ntidii» tuta. % dic. 2, c»p* Ift» 
secólo 18. 



— 1«— 

ai[K:ionGS coaiútiliB al erudito r cacrupoloso exámeiii 
do hombres insUuído?, que lograron de&entraSIiu- la 
T«rdad de eotra las fábulas, en que eftt¿ envuelta 
la historia do loe primoros ikmpoa del mundo, do osas 
fdades remotn^, en qiie el ingenio tícno rjue haeer^ 
gmnde esfuerzo para decoabrirla. 



§6. 



Diflcil e3 dctvnuirtar do cúíi de las mmas luo 
(bnuaron de loe tres hijos do AW desctendon los 
bitontos de Amériea, 



Designan unos como progcnilores suyos A los 
condícntcs do CAam^ que poblaron el £ffip!ú y olí 
Afrkú. (2) El Dr. Spjdcnsa tranza ha^U fcibilar & 
Xephium, lujo ia Mt^erGim, y nieto de Cfmn, cono 
el progenitor de los quo poblaron od m origen ol pata 
de Án^huac^ saliendo do Fffiph peco Lienipo despnea. 
do la confusión do las lengaas. Esta opinión que &' 
Ctari^sro le p&icco la msB iSlida y rmon^f (n& adop* 
tada por el ?áb¡o JIutt, y es seguiia por yuriwi anti^ 

(3) liüAestdoUT^^ Cont{tdioeo*.FrMmbDlo$87,' 
u, 81 7 § 26 c. 32,"lk»turim. idea do una nnora iiistoria 
de la An¿ricA sept. § 18 a. S.-Torqaomado. MonarqnÍA 
indiana, lib. 1, 6^. LO^jlib. H, caps, lüyl^Alonun. 
Hist. gen, do Us lad. Dec. 1, Ub. 9, uap, 4. pÁ^. 296. 



-13T — 



Una do los r«z»i»3 üjx cjue fil J?t, Sigáttua f^ 
>yi^j ofl la conformidad qii<t 9o advierto entro los 
[ipcios y AinericTiiion en l>1 uso dií [»¡rl!uD¡(1^ y g€ro* 
I, modo do computar ol tiempo, tmgos y algunas 
l%MfaimlMr«B. No CB Eoguro, ain embargo, fü eni& bas- 
tante averiguado, » poco tkinpo de«pue« de la coii- 
ta^bm do la» leogoast que acaecía ciento catoioc 
nSos dcflpoea del diluviOf el K^pi^ teoia ya e.^ tipo 
particuUr oonnervado ea suh tiuTu» y eoHuiub»B,do 
_la apoca de su grr^ndciiL y copleador. Tntiipooo poed^ 
que lo que en Antérica ae ha encontrado 
¡ido & lo« c^ipclis Tío Imyn sido nilqiiínilo en tiom- 
poetoiortí. Boiurini creo que jos domsonJloutes 
Oham tomaron aa dorroU por F^icia^ £^ipttt y 
Africiá y algunos de ellos por la Amh'ica^ Hsíeiido loa 
liabitador^i del roiuo do U Xuc'pQ'£$pofíia, 
trquo debieron venir todo derecho sin haoer larf^ 
irad:t en lii^ algiino de nt peregrinación v (1) 
.Al mencionar la opinión de Sigiiima ^bre K^phiuim^ 
«o indíim & creer qno dcAoendÍAn de los dcuiá« hernia- 
^^os ÍmíuIíh, Afnanimf P&einrisHf y fíajdArrrmfHpQy&u* 
^ofl6 en que según Sicofds Já Lyra m se eabo el pa- 
^-adc-ro de ellofl. 





Otros preknJcit f[iie los amedcanofi traen su ori- 



O) BoturíuL ldcadoTinalÚBt,geD.dolaAn:¿rÍcasiitx 
18, n. 8, ^ 

loí.— TOMO n.— 22 



—m— 



(le Ofbirj cuiirtu lúeto do Sfm ¿ hijo de i/arfimif 
cay:i pr¿lo pobló las Indias orí^ntalee^ y do allí pMÁ 
laa Occidentales, ^'cu J/ofi¿aiv (^) ha hecho var-, 
1er e«t& opinión, que i^^leaente han eiKODtrmdo pn>* 
b«blo rario6 MOiitores, (3) Se funJaa oa que, scgnn 
itus niApAfi, cftmeiizaron bu marcha poooA &2os dos- 
pues do la coiifufiíofi de las lengius, puando por Jto^ 
»a, la Siéíria^ y la Tarima, como lo daban fc godo- 
cer £Uft usos y inod^leA; on la úorntiQÍcacion qtn su* 
ponen Uaian ambos conünentc« hick la parte wp- 
tentrional; on el oslado en que m encootraria entoii'- 
kvs (t\ mar PocSfico, qu€ debo habr!r sufrido algnoM 
alteractoite« & cKu«a d« U-rre^notos y erapeíoites toN 
cáníoaa, y en oÍ mayor numero do islas do qae ostA- 
rta ROinbrado, lo cual propoTCÍonaría hacer «^«calas, 
íaóUtando «1 trinaito ¿ Cali/orHÍa, cuyo golfo phh 
taion oomo un uirtehQ wrt^ entro la cosU, do fierra 
jhrme y una i^a ^únde^ que si ya no cristo, Ua de 
provenir do Ioa trastomoíB] f^iie ba sufrlde el globo; y 
en que Ophir c« lo míeme que Ptr& por una traamn- 
tadon de letras que lo convierto en Pkiro. (1) 

Algunos aranzan hasta d&cir quo oí hijo do Tit- 



(2) Arias Uontana Phaleg. tou. 7, pá^. 7, 
híí Gonebranda ChroDOj^r, lilx % pog. 45. 
(1) Kntrc lea hebreos In /'^t soeua conis i', y la o 
Oonvi«rte en <*, En <t1 í*'tr<iíí))r^jTie7aon fte díco im« Su 
moA bÚD en1>TÍr el templo con aminas do oro do la tier- 
ra lliunada l'trit ^uo oe lo que quiera decir iuirvn» pa- 
ywatM,a(^an la micrpcDUaoD <la lo« nutorea. (García,*^ 
orfg. de laa IqX, lib. 4, eap. 6, % S.) 




4 —139- 

im arribó & América procedente de la India Oriental^ 

ys¡u& comenzó ¿poblarse 1745 años después del 

diluvio, ó 2088 antes de la erj. cristiana. (1) A 

Xbmielo, (2) sin embar<^, no le parece verosimil que 

el mismo Yectan 6 alguno de sus hijos, Opkir 6 Ja- 

Aalf viniesen & regiones remotas, tendiendo otras moA 

cercanas y cómodas. Estos habitaban las parteB orien- 

t^es del Ajsia. 

Finalmente, hay quienes hi^an deBcendei & los 
^unericanoH de Japheí, cuya raza se extendió por la 
^rreciOj la lialia y las Galias. 

Tuialy hijo suyo, vino & España, y después de 
-poblada, mandó varias colonias & los países situados 
l'&cia el Occidente, mas allá del Océano, cuya noÜ- 
^a adquirió de sus antecesoroa. Son de esta opinión 
^Jlfaluenda y algunos otros autores. (3) 



I 8- 



Tale^Juícios ó apreciaciones son meras conjeturas. 

(1) Torquemada. Mon. Ind.» lib. 1, cap. 13 y 14. — 
<3«mla60, ooment, real^ líb. O, cap. 2, — Heireraj Dic. 4, 
Tah. % cap, 6. 

(2) Bolórzano. De Ind. jur. tom. 1, líb. 1, cap, 13, 
31. 66. 

(3) Malnenda, lib. 3. De Antichristj cap. 18, in fin. 



tu bi^rín calb. Lo único qnc npnreoe «Terigoado, 
M qm A'cé^ coDio » lut diobo, turo trc^ lñjt>9, Smi, 
Cbn y tfy/ei. eatro quienea díridiiS iotia U tíemí, 
dando d Oriente & Sem^ «I Africit i Ctan^ y La Euro- 
pa con las i«la< y l^s p^irtes septGntrioB&let del Asú 
á JaM. (i) HL no hacer» mención do h Amárioa 
indica qua eiitonuea no formabn, como ahoTn, tnm 
patte scpATadi de las tros en qu« w dÍTÍdiá /o;¿f £i 
Jiírra, debiendo estar anida ó comuDÍoad», & hacer 
un icido con nlgiins de eUa<i. I)e lo Dontrarío rrí^fnltn- 
ría mexñcto lo quo oxponea lo$ ant^ms conrormo & 
Ja relación Mosaica; & tncnos quo aquella paito estu- 
viera enloiici?^ cubierta ¡lor el mar, lo ctial no m sos- 
teníble; áquc de ella no »e tuvício noticia en lo» 
tiempos uLAS rctuütos de 1a antigüedad. 

Trescientos veÍQtUtet« %Zo^ después del diluvio, 6 
doa mil ciento ochenta y ano antes de la em crbtú- 
na^ veriñc¿se U confusión de laA lenguas en iieiupo 
de Kakg, binnieto do Coúupi, JividíénJose los hom- 
brea y diípertóndoso Bobrc la tierra. (2) 

Con la descendencia do Stm, í quien toca el orieo- 

Ú) Buaobao, In ihe4«nro tempomm, p«Cc. 10,' 
{%) DibUa átí Veuci¿, tom. 1% — Compoidio do la faí^ 
tona profana desdo el dilnvío beata la rniaa del tnapinrio 
rouano eo Occidente, wrt. 1% ^ 1, pifg. 313 j arl. €, $ I* 
P^ 350. En el too. tí^ ^^. '233. Eu la cronolo^ aa- 
l^nda do la misma Blbba so ^j& esto a^i^tccimieiito ea 
el w\o 21Ó7 ant«b da la era criatiana, citando el G«jt^ 
sis XI, & f aifr 



I 

I 



— I-il — 

t^ desde c) Eufrates bisU el Oc^ino C^ bt India, (1) 
nmuárcnfto los prínuMioe imporíos, apnrodcndo nlll 
IfLS c4^1«lires moftArrjnUa d<s Ion babilonios y ]o^ nní- 
ríos, (2) Faé liabaoma capítil de U primera, ftm* 
dada jior Ktmr^ hijo do Á#^ y Ninm de U segun- 
da, tauíbjeii taDílnda \.<¡r el uiúnw), [%) mimtcuicndu 
i Htnl>'-i5 twjít Sil poilcr, nívMiíronn© dií*ií»krs il« «u 
muerte, fonuAiido Us cupiulci do dos dífercotce luo- 
jMt^alAS, Uft ciu1«3 "ToUieron á eaUr rcusidju bajo 
el oelro ds Bdo^ y de iiuere separadlas co ticin^io do 
Sardandiich, (4) 

Clflm> gcfü de una de l^is íiiiniliA» que so fúrurnton 
j esiuncHKi viviundo en Sfstaar imtcK do U di»per- 
flion, dirigióse á £gipio (5) con U c<»1oaÍa & cu^'a ca- 
bera 1^ hallaba^ oonsütuyéndosc con ella la c¿Iebre 
ibOQArqub, que tan notoblo papel Uace en loe anales 
del mundo, en tiempo de AVetrain, hijo sayo, quien pa* 
lece haber sido eu fundador. Con egté motivo !oa 1¡- 
broft HantJ>*í, «n o! Utxixi bi^bi^D, llacuan »I Kgijtío 
Sfétraim, y «Iguniut vece^ tlem de C<m. (C) Calcft- ^ 

fl) FUTIÓ Jo«ifo. Antut. Ub. ], cap. 7. 

(2) Biandtini- Ta SUvia UmvLf^afd probata con tao* 
notncDti. «te. tcm. a Uoo. Si, cap. L9, ( 1, p% 100, } L, 

(3) a«'u6!*isX. n, 
(4í UiUm d« Vw<M?, t»m. 12. Oomptftulta do la hitto- 

riA profana deedo* el dlluv-o h;isU la ruina del imperio 
l&utajiíy vM 0<«kLent4>, piarte l\ pltg, 312. 

;5l Uroton dico quo á ÁbioíL Mon. piu rojgignarl 

[Oj Bibha (lo Vonc^j tugar citado, art.^ 6, $. 1. 



^142 — 

lañe su fundación el ftño 21S9 antes de la era cria- 
tiana, 319 después del diluvio, (1) ,r 

Cham y sus descendientes fueron ocupnndo suce- 
eiramoüte el Asia, la Arabin, el Egipto y el Africn, 
8^UQ Bianchini. Muerto Cham, recibió honores di- 
Tinos bajo el nombre de Júpiter Ájnmon. Metrain es 
lo mismo que Menes^ k quien los historiadores nom- 
bran primer rey de Egipto. 



§ 9. 

La variedad de opiniones sobre la cuestión del orí- 
gen de los americanos, comienza, como ee ha visto, 
desde los primeros -descendientes de Noé. Tomidoy 
sin decidirse por ninguna de preferencia, creo que el 
Nuevo Mundo ftié poblado por los hijos de Seniy por 
las partes de la India Oriental^ la China y provia^ 
cías del Japón mas cercanas á la América septentrio- 
nal, habitadas ahora por los tártaros, y hdcia los 
términos orientales de la misma Asía, llegaron al es- 
trecho de Anian, que en un corto intervalo separa ei 
Asia de América. También frupone, que los descen- 
dientes de GItam pudieron haber penetrado en las 
provincias australes que están frente al Cabo de Bue- . 

{1) Bretón la fija el afio 2189 nntes de Jesucristo 
Loco oitato. 



— 143 — 



na Esperanza, el cual Be dico fué por ellos poblado, 
lo mÍBmo que las demaa partes de Afñca,por cuyaR 
regiones australes pudieron haber pasado. 



§ 10- 



Hay un hecho que en el csJ^men de la marcha del 
género humano llama mucho la atención, y ha fiido 
objeto de varias observacLones. Este hecho es la ten- 
dencia de los dos rozas principales do extenderse en 
sentido opuesto, á saber, la raza blanca al Oriente, 7 
la amarillQ, que comprende la oscura, hacia el Oc- 
cidente, La raza amarilla j oscura la remos en Asia, 
y todavía no se conocen sus relaciones con la de la 
Husma clase que cubre el continente americano. 

Por lo que en el curso de esta obra irá exponién- 
dose, podrá calíEcarse el grado de mayor ó menor 
probabilidad qne tenga cada una de las opiniones, que 
sobre tan célebre cuestión se han vertido, asi como 
\bb demás que se han formado deducidas de varios 
pasages históricos, de las tradiciones que se han re- 
cordó, de los monumentos que se han encontrado, 
de los viajes hechos ¿ regiones antes deficonocidae, de 
las comparaciones, analogías y semejanzas con las 
naciones de la antigüedad, y por último, de la auto- 
ridad do sabios escritores, q^e es de tjinto peso, es- 



\ 



— 144 — 

peoUlmento la do aquellos qu& han estudiado ex- 
profc&o eetii maUria, 6 inGlruidos on la historia de 
América y en rarios ramo^ del 4aber humano, ga la ley 
«Borita en nnaa UbUs M pi«dnv. De In explkacioQ 
qac bace iSoAf^im (1) tic Mexití^ director d& U cmi- 
gracitin iulc««i, ij> d«duc«n tiuubicn Klguium ftemi^jxn- 
ai con jtfoít^^, wt cxHDO U «ncuootm con U (mtiibra 
amaítíp que significa /vnfoi, con MoiUt «atviido del 

En tÍsU do todo «to ocurre 1.x iilca do qne bilca 
semftjttioaij ix otra» quo se íLdvicrtcD con Ea^ nack>- 
nea antígoae, pueden proronir de la íiitor|)Telaoion 
^uo los bistoriftdcTes ^nhan á los sigiHW^ cfimoteres y 
pUtrnis de los indioif^ qoízA Bin h fiuflcíente ínntruc- 
«ion para asegurarse de la verdad ó oxactitud. Aho- 
rm bica, ootuo Ion bistorUdoicn se copiabiiii unon ^ 
otros, no es ^stntffo que subiiUUem el error una ve2 
ooucüJo, y que la Taita do otras rucntcs y ciatos ba- 
ja hecho pcr^TVi^rnron el. Sin embargo tendría nigua 
poso en bi presente eueatioDf si no obraso en oonira 
k oonsiderocíon do quo e«as Bomejaosos ae bon encon- 
trado en los mexioanoe, quo como ko Aab€ fueron los 
^tifno9 pobladores qoe vinieron i fijarse en ul vallo 
de Méxioo, babiéndoloa precedido otraa razas, ya que 
el país ae enoouLmbA muy pnblado ^lundo rcrificaron 
sa maroba. 



Sí. 

Agrégase, empero, que la proc^enda de los j^idiea 
(1) SabagUD Hiat. do U Nti^irn F«<iuu1a, llb. 10 cjiíi. 29. 



se apo}ii no «olo en c«iis nn&loglnfi^ eído trinen en 
k coDfonuiJud que b^}' ontro las hayes de lo^ imlioa 
y las de lo? jadius. Asi, puc^, ^>i ambos se preacribe 
In oírcan^idon, (1) bi de conserrai' sieiapre fuego en 
el ftltnr, (2) In OQlebracion de vnia tiesta cada cíncucn- 
U aSoSf (3 } el cJL^iUuknLo do lo6 ciuo no Unbiemn te- 
nido Ikíjoíiy (-1) In rjue [irohibÍA A U luuger andar con 
trajo do varón y Tíco^vcrR», (5) la ciitr&da al toinplo 
& [a3 paridas ImsU [lAaado cierto Üoiupo, (G} k de 
aparUno do ftii« Liuviidti» ciiando Lü^bibati con el mes, 
(7) b prohibición de dormir cou bj m:\dre, hija 6 hor- 
Diana, (S) In quo prescribía ci líbelo del repudio, (Ü) 
y en ñn Ua loycs «^itc designaban las i>ena5 en que 
incunian los qao comotiati pecüdo nefíindo, adulterío, 



il) Torquom&do» Mo:iarquía IcJiauD, Ub. G, cap. ^ 

págí 207- Gflrcm,—Orí(í, dolos indioejib, 3, cap. 8, X&c X. 
•(S) Lcvílico 6h— Torqnoniftda SIoDiiq. lDd.toiB.2JÍb. 
6, cap- IL 

ÍIJ) Ijovítiúo 2&, V. tf.— Ti^r<]UDmak Monarq, lad^tom* 
1, iíb. 



-Torquúinada, Monorq. Ind. 



2, c(ip, 17. 

(4) Dcuterottomío 25, 
lom.2.1ib.l2,cflp,4. 

(5) Deutcronoimo 22, ^Tar quemada, 9CiHi&ra 
tora, 3. bb. lü, cap. 4. 

(fi) LevlticoS.— TorcLLiemada. Monarq, Ind. tom. 9, 
lib. 6, cap. 11. 

(7) Xjcvitico IS, V, IC, cap. lo. t. lU.— l'orqncmoda, 
Honartj^ Ind. toiu. 2. lib, ñ, eup. 4. 

(8) jJovlticoHíyÜO.— Torqncmada^Monani. Imllom, 
2, lib. 16, caps. 4 j^l3. 

Í9) D(.'TitcTi>nütnío ÍM- — T»rqiií?innílttj MíJuarq. Ind.j 
tcm. 3, lib. la, cap. 13, 



— IW- 



[fi otro« delitos. (1) N<tUTi^ igailmoutc fcmoJATizftS 
;n las leyes TcLativas íí In propiedad, hcrcncLiB, cécIji- 
ñUxi, c^romoDÍas y rilo?. 



^ 



l>c la compaTJicion ác Xtn usos, pr&ctícfis, y coetam- 

it^, lo míimo í|uc dnl €sUdo morsú do (oa hebrf?o*t y 

fl Ice indioft, dedficonsfi también annlogias mas 6 m6- 

n^ mirddftfl. Uaoa y otros eran inclinados & la ida- 

latrU; Ttf) & nnat idolatría romo la ¿¡fij^em^ r]uo tan 

coUUo so h3cu, por sur miaUrio^; ni & la do Ia /ii<^, 

que inclía-v i uiui vida CíMilcmplati™; ni A h de 6'i"e- 

ctfi, jtnMímo ['(;r la.^ ¡rt<i|>!rací»nefl del g^niú; ni A la de 

bs roman^f, noble ¿ ilustrada; fvino A la ¡dclatria en 

va cstido rudo y salvagc, rtcompaElAda do f^cnfioios 

hti]nHni)!<, dtialijin-,%diu:dt^liuni4^alaftangn>, y liu^'ío 

timas EC aglUin«Ti UagonU con movimientos conrul* 

«livos, do toreacntoa 6 crueles dolorOA que cxitan el 

horror, fi otras prácticas que degradan A la «epcciO 

umanA, poniéndola al nivel do las fieras ciuo liablUn 

n los bosquos. Vcemos, pues, que también adoraban 

A 8ol, la luna y los planeUs; (3) que tenían muchos 

dolo?; {%) que ejecutaban sacrifíeios humanos inmo- 



Q) Lovltico 16 V 20.— Torqncmada, Modat. Ind. tom 
S, fib. 12 r tom. 1. fib. 2, cft&. ^— Honrem, Deo. 4, lib. 9, 

kp.6.— Cofíollodo. Uifltonn do YnoabiD, lib. I* Cdp«. 6 y 
12. cap. 7. 

(á) La tribu do Jjtrfa o&oot<^ incienso £ la ttrpltnHt út 
tironee^ Lib. 2 de lo« Hoyes, cap. 18, v. 1- 

(3j Lib. 2 do loa Boyes, oap. 25, rera. 4, 5 y 11 y eap. 
38 T. -1.— Oarcto. Origen do los indio», lib, 3, cap. '2, § 6. 



— 160 — 

lando los piisioncroa Je goerra y itun loa oiBos co- 
mo los perunnoe; (1) pr&ctioa qae arranca hondo 
sontimionto de iDd^OAoion. Lob saccrd^tea dcfollalmt^ 
laa victimas y les quitaban laft jiietes; íttíí uiexíi 
so tcsUaq ademas con ellas, co^&ndoie las cabezo 
crincos do sm enemigos, (2) y con la sangro dd 
vWtimas UDtaban &ñu% ídolos, y MÜpicftlMn las pai 
dw do tus templos. Ea la consagcncíon do los inii 
troe y do los royes ueaban do wdan, (S) qno Mil 
lof moxicuiofl CT&. nUi, 

Si se exauiia» U condición moral de los judíos 
U do los indios, eo hallará quo cmn modro£06j 
do»! incrédulo?^ de poca caridad con loa pobres y ei 
Tenaos, Agoreros y sapersticiosos, dados ¿ U mentii 
ligeros 6 incotüuitcs, vengativos y croóles con los ven- 
cidos, kolgazancs, pere2o«j9, sucios^ leroltoso? é to* 
corregibloa, (4) 

Habia entre ellos ademas, usos y pr&ctkní pareci- 
das, tales como tcm-r cmJadi's ticEUladits ijue servían 
de asilo; la esclavitud; b frecnoncia do las abloctonee 
ó batRoít, especialmente entre los saocrdotea, dej&ndo- 



(1) Oajdtt. Origoa de loa indioe, Bbu 3.— Boaaleg. Hiat, 
do Chile» liU 2, cap. 3.— Líbnj do lo« B«jos, oap. 17 y 
eap, 6. ver: C3, 

{2) Oomaio. — Txird Kiosboiougli. 

(3; ILespocto de los del Orinoco lo as6f;ixra tambioD. 
Onmilla. 

{■i) Oarcfa. Orfg^n do los indios, lib. d. cap. 3, ) i. 



— Ifit — 



me CTGOcr el eftl>cno f^ín cortarlo JAma5; U do colocar 
vuA altores en nlturn», coUndcf, y monte?; (1) la do 
Taffgnr st» TostídoBs lan seBat du dtJor* la tío enlrar 
descalzos al templo, y «olo los ^cerdoM al lagir to- 
«reto del «antuarto; U de enterrar en los montea; U 
de llamar bermanoft & los parientes; la d« cetebmr laa 
-neomcDÍiLs y la pasmia; el u^r dq los voeüdo», qno 
«onsisttaa €n un» tCinicn ñ camii^ctñ, fnitijaB y borda- 
dos al rededor^ llevando f^r^nihilíjt^i y pelo Urgr^^y pa- 
9^ la fpicrra píelos do nnitnAk?; (2) y por último los 
iodioa poQjan íoiIah de pan delante do soa Ídolos» lo 
^uaI recuenta luft panes da propiciación do lo^ Judios, 
^' aobre la urna do Toeatíip^^a un velo, como los ju* 
<1Í0A con el taberaioolo. (3) Sus ofrcnda-i con^ifitian 
^n incienfw, floreii, loa primero» frutos del CAmpo^ y 
^^ictimaf. El /«cuffí mesicano 6 eorona, era paredda 
^«ü ndomo do oabosa que usaba Aarwn, j laa E&nda- 
3iafl de los indioa de Xuera España eran de entilo 
cbreo. Kl P, García (4) bace la obflorvacion de quo 
«711 mtuiIíAiS profinciafl gu.\rdabati los iadiod lo4 prcocp* 
~ftos del T)ceálogo, e^tpeeífiauído por ntonor t^i¿\ ubser- 



(1) Historia domm. cap. 90.— Eaeqiud, oa|i. 16, vera. 
"Si-— libro do los IUitcs, Ufo, % e^. S3. 

(Ü) BnelpaebJodo'TamaEuUpadolaHiat^a.encon- 

ftnbaiisa usab v«atídaras aagrua^ aegud roñara Fray 

«Agortüi IMrila, do tino 4o «oa «moa aaoovdotoa oomo- 

3 aatos á la do loa pontifioea ooáxiiDoa da la ley da Moiai'iH. 

<3) Cap. 26 ven. 25 dea ExoAo. 

{i} Origen do loa mdios, tib. 3, c^p. & % 5/pA£. 113, 

BBniDlOe.-^TOMO IT.— 25 



fntk, y Us penas con quo ]« ttnn^rc^ioii so castt' 



§. í>. 



AJgunuf', compiirATido la arquít^lort tle \(^ indit 
con U <Iq loA hebreo?, han cncontfado »GtDe}niiea.f , es- 
pccb^incnlo en los feoc^Sh, ^nde ooma en el templo 
cl« JfmiaUfrít h-ibia muchos vaeofl de oro y plaU, no 
obatente que el mnyor de ellcifi en México, según apa*^ 
rccv dü la dt-scríprnii de T^r^u^ntúfia (1) e?* muy pa- 
roddOf como £c ha íii^muado, il do Bnbüonuí eoaformo 
& lo quo íobrc Él refieren OerSd^ü. (2) y Di6d&r9 
Siculo. (3) 

fin loa proiligíoa que preoedíeron k Ia dealniccioii 
de Mixko, iumdo<t por Gta/íiira y otros autores, aat 
como los quo fu^un Jwfa Acontocicron^ct) untes en 
1& datruccion do Jtnaalem, fo hu SjAtlo Umbien la 
atoiie»DdoX^n¿£iAi(iwiiNi¿rA, encontiAudo entre ellos 
derta similitud. 

OtfA do líLs co«ts que ío ka heeho noHir ec U 
mcjanxa de los nombres de bs personaje!! dol caleí 

(t) Torqnemndü Monirq- lad. lib. 8, cap. 11- 

(9) H«id9to lil>, 1. 

(3) IMádort) 8¡Gi]!f>, 1¡b. 2. 



1^163 — 

darío chtEpaneco con ol hebreo. Asi por ejempo, Jlíbx 
ea igual á MoÍ8er¡ Igh^ acaso pronunciado por los clüa- 
panecoa I¿h bo asemeja ¿ haac; Ghanan^ es lo mismo 
que Canaan\ Ábagh^ nos recuerda & AheL Hay otros 
sombres, mencionados en la Escritura, también bas- 
tante parecidos, como Chinax^ escrito igualmente Ckin 
parece referirse ¿ Shtm, Ohavin y Enob á Japket y 
Eñoeh. Adviértese ademas, que al principio del ca- 
lendario tenian escrito en-latin Ninus^ el cual es sa- 
bido que fué hijo de Bdo^ nieto de N^m^d^ viznieto 
de Chuif y cuarto nieto de CAarA. Vélasele simboliza* 
do en la Oei6a^ árbol que tenian en mucha veneración 
los chiapaneses: sembrábanlo en todas las plazas de 
sos pueblos, lo sahumaban, y bajo su sombra hacían 
laa elecciones de algunas do sus autoridades. (1) 



i 6. 

Todas estas semejanzas, asi como algunas de las 
rasones expuestas, hicieron, concebir al virtuoso obis- 
po JVk^ Bartolomé de Zas Catas^ como se dijo según 
se ha visto, la idea de que los indica descendían de los 
J$d(os, Esta opinión onenÍA con el apoyo de varios 
historiadores, que dieron & conocer los rasgos de se- 
mejanza que B6 advertían entre unos y otro% tales 

(i) Núñez de la Yega, Consi dioso. Proámb, n, S, ¡ 29.. 



coQia GoTñora^ (1) Gumilía^ (2) l'or^tumaJat (3) &- 
¿j SahiJUM^ (4) el P. froivía, (5) GítiUaviú Ptnn, (8) 

algQDOfi de lüs cuales hicioron obitervar ignaljnmtc^ 
que <Ieb¡endo los hebn^os ir á ura tiem dtscowMiídft 
6 iaoulla» no podía ser ni d ^Isía, al el África^ ni la 
Burúpa, y el que ks dio la orden, bien pudo indicar- 
les un paso de hpftrLe oríctiUl dclAwiJa oc«idai- 
tal doAiQtJrica. También h&dopUD tXP.fíttméqmny 
(7) tfin cBtioaxdo por ca criterio, lifudihttj (8) y ú 
oitado £onr¿ Kingtiavugh que aoopid en aa obr» ms* 
ebu y bucnss rasónos para inculcarla ilospuM de un 
maduro cx^cn. 



§•7. 

lÍ9tc autor, al hablar de lofl Tulitcoí^ dice que pr<H 
bftbl<^r»ent^ ftiDron judíoa los qiio col4>ni»iTOD la Am^ 
rica en lof tiempos primitivos, trftyondo eon^rigo el 
oonoctuiíento de varias .irtcs mcc&nicas, ¿ iojstniyca* 
do ¿ loa indiofl en ella«i; pero efipecuLlincntd propagando 



[1) Gora&rii. ÍTUí. «Ip Ion TmU. íoL 11. 

I) GumüloL Orinoco UuetrQdo, pag. ¿9. 

) ioroneioada. Uonarq. Ind. lib 3. 

) Rabí Sidomon. In cantu Salomón 2. 
&) Gftroía. Oríg. do loe itidiofl, lib, 3. 

6) tíDilIdrmoPeDD, DeBcripcion do la Penalrania. 

7) Hoouoqum. Descripción de la Luiaiaca. 
S) llf udiaot. Hi«tory of Amorican Indias. 



— 16Q — 

«11 SU toQo SUS (locUÍDos ralígioBtUy na ritotE, ecro* 
moníos, y EupcreüdoDee, Ins €ti&l6B parteo buiatm- 
Toaado de un cnbo al otro esto vasto continente» {1) 
Avcntára^o A decir, qae el perlado en qac loe jadios 
colonkarijn la América fuó m\xy posterior ni del cau- 
Uferio ya aairío, ya babilónico, despucA de la dcetmo 
tíom de Jemeakín por los ronianoB, y que algún 
de^ttee otraa ooloníaa foroiadaB do jadtos y 
CMÜatioa riajtaron ttát continente. Rcflpc«to de icñ 
Hieiicanoa ro eapreai en eatos t^rnúnoü: aPero ai loa 
mexiMnoi m au Teatido^ en la ecenomio domfotka 
do su caaaff, (tenian loe ast^cas terrados pUnoa oomo 
loa judtoa) vn su inüdo dv rtcibir Iuh huéapeüfrc y ta- 
lador & lo) oxtrAnjcro?, en bu lespedo á los ancianos 
(loVMititidose cuando aqacUos so acercaban), y «i 
laa pinnas que ae tomaban por la «ducKcion de kus hi> 
Joa, oandindotoB 4 loa teoiploR para que fuesen tna- 
bnidoa, nos leonerdan fuertemente & los judíoA^ á 
los citatea bq les jLaemejnn mucho mas en sos ritos y 
ceremonias Telij¡io«a9, en eus tuportticíon^, en m pro- 
pensión & U iJolatrU, en su crueldad y en sus l#ye8*s 
(2) AIqs Mi^a, tribu que habitaba las mootaftas de 
los Zi^>oUca$y quo eran barbfidoSr y tenían odio & las 
dccoas tribu?, les d& por esta ctrciuistancia un origen 
Jadfo, lo mlííiiEu que A 8us untecesnres, & quií?nea atri- 
buye la ooti«trticcíon del p«%Udo de Miílu. Creo tam- 



O) Lord KiugHboTOUgh. Anii^ Hei. 
(&) Lord KícgaboTOugb. Anbg^ Moi. 



bien <iiü Im ¡f^ipci^ioaé, coíi rjuicnes oonñnaban los M^ 
f/eSy tambícii fueron uiia coloim judia, 

FinalmcTitc, contray^ÍTMJosc k Ia poblsicÚKi del Hui- 
vo Ifundo dice: <La opmion, qu« dd» tMajunos U U* 
bertsd de anunciar R^iut^ <w que 1o« intiÍM cutunízaiun 
en los primeros tiotupos do América;- MtabUcíoron en 
dicho continente un imperio, que duró ñus do núl 
aRofl; rev¡7Í«roa sm nntigunf^ leyes eo todo sa vigor; 
y para manifestar eu odio y tocnoflprecio por fe cris- 
.tendnd, introdujeron en sur ritosyi^'OreDkoniftsreligio- 
M, pr&cltosA eftleulndaü pai-n ridifínli^ar los mistettos 
sagrado!, V (1) 



;. 8- 



Paitt fonoar sobre cdU opiiii'>n el ¡mm debid< 
pnxíso es teD(^r prcatnU que, de \iu 'pasage del lil 
41 de Jleretníca^ p:Lrcco «iodiic^ir^c quo cl Egipto {xA 
el país dondo tuvieren a^^ilo los judíos que €£caparoj 
del Cituüveria de Ttabílonia; que las Hez fríhi^ deh 
TüH fueron trasladadas d la AÍoIÍü; y que constft pO| 
la historia de Tolíai, [2) que había ismelítas en laT 



(4) Obra anlc« citada, 
(íl) 1. 16 j ni T. fl. 



— 167 — 

Asiría, en la Fersia, y ta Satiana, en Níniv;, ^ Ko- 
ges do Media, en Lusan y en Ecbatana. (1) 

En lo9 días de JeGUcnsto (2) había ¡Rraelitan es- 
parcidoa en Oriente, en la Persia, en la Media: en el 
pafs de Elim, en la Mesu|>otamía, en la Capadocia, el 
PontOj el Aeia, la' Frigia, la Panfilia, el Egipto, Ci- 
lene, la ¡ala de Greta, y la Arabia. (3) 

De la Media pasaron d k Tartaria^ y de alli ao es- 
parcieron por ^um, la Polonia y la Lituania. (i) 
Ko subsistieron enteras y juntas en ningún lagar co- 
nocido del mundo, sino que so derramaron por todas 
partes, (5) Los judíos pretenden (jue el pala á don- 
de B6 retiraron es hasta el dia desconocido, é inacce- 
sible, 6 que se han perdido y dispersado enteramente. 
(6) Otroa aseguran que volvieron á su país. (7) 

Hay quien do eotre las ties tribus designo la de 
Itachar como el tronco de que proceden los habitan- 
teB de América, fundándose en que después de c^har 

£) Biblia de Yenc¿, tom. 6, PiBertaoion sobre el p^s 
nde fueron trasladadas las doce tribus de israel § 2 

^% Aoi IL 9, 10, 11. 

(3) Biblia de Veno^, Li^^ citado %S. 

(4) Biblia de Yenoé. Lugar citado § 4. 

(5) ídem, Jdem, idem, 5§ ^ 7 ^■ 

(6) ídem, ídem, ídem, § 3. 

(7) ídem, idem, ídem, §§879, 



— 108 — 

Jac^%k bendición £ sus hijos, «I llej^ & Itachar lo 
dijo: ^ítitc-har asmai fortU accubans intcr tenumas^ 
TÍdit roqui^Q quodisssotbono, ot Umtia, ^ttod optíma: 
et ftapp^titt; huiDtirum ¡^uoin 34 porUxulam factus-* 
qod t$t tríbutU t«rvú>Q!<.v (1) 

El /*. /V(i/ Píiin? Simm, al traducir y oomcUr es- 
te panugo, tmmífiufiU (^tie v¿ en los indi^ cumplida 
U profecía, (2) y xanqne Carjwet diflienie do esta 
opinión, (3) ol i*. García In apojra, (4) «Parece ctor* 
dsiiiio, dtoe otro escritor, <tue los indios proceden de 
loa knelitas, j en particular dé la tribu tk I$ñckar,B 
HM Sahmon atribayo la población do AmfirJca á la 
tribu de yepiali que janto €on oUna desapareció del 
Oriento. (&) Por áltíiao ol anüoiur» Wolieeltt (6) 
al bacer cncncion de Ins aprocúicíonee de Jmrros que 
Imce deaoeiirli^r A Ion iiaUtca» de Lu tribva ds /Ároeí 
que, oon la mira do euelracrso £ la e^era do J/óm^, 
por haber caído en ta ídoUtríJi después dol poEo del 
mur Rejv. lo :ibaiidaituron j fueron & esUblocefSe al 
país de hfi .^fV/t? CWi*ai, C%ÍPMiitfif<v, donde fundaron 
la faiQOsa ciudad do Tola, dice lo siguiente: «No en- 
cuentro trazas de heborees sino en el PcUmque, AlU 



1) Orneéis, cap. 49, Tora, 14. 
(2Í ÑoU do tierra fiñne, not. 1, cap. \% n. 2. 
m Ad, La Reoop , c^p. 6. S 3. n, 4, íol 65, 
y¿\ Of^e:i d<^ lr>;» iadij0, Üb. 1, cap. '¿4. g 3' 
15) In cant. ealm, % 

¡6) Torai^ póntonsquo et aroboologiqno dacn In pto- 
vitice de Ync&tim. pag. 4C. 



Snos son nmnifl(!?;iis. Ebc^ntra^e U raza blan- 
con n&riz aguileiln; ol oinata^nto de \% ti-átxz, y el 
izon njust-xdos ábfijo do la piorna. Elnj allí datos 
inumeDUJe^, ¡nsuSdeute^, es verdad; pero man pro- 
pios para serrir de funJametito & un nífitema, qttQ lis 
igas tmdicioQCs de quo nc^bo de hablar.» 

El P. Yaiq^^f luu ascriljl/j 6ol>ní Iw. híft(,i>ría anÜ- 
LA do Guttemah, hace proceder tnmbicn 1a pcblA- 
lon íJe América de los ííriw/iíüí, que librados por 
n^iór de I;i Ltrant-i ilft Furtion de-*pu(» de cruzar el 
rol- A-^'o, cajcroD €11 k ídoktria» y t^mcro^os de tos 
iproches do Xoi$':9, flc ffcpararoc de él y sus hcnna- 
bnjo la dirección de TanuA, p^iíAiídí* del uno at 
conünflüte basta IIl^^ht al lug&r U&mado Ub .Si^fí 
t*Af, pnrto del reino do M^xtoo, donde fundaron la 
ikbre ciadad de Ttda. De 7*a;izii hace d«^c«nder k 
teje% de Titlay del Quiche. Supone que d€ Mé- 
ÍOO pasaron aquellos á Guateníala^ y cstableci&ndo- 
después de algún ticmpu cerca dol lago de AHUan 
íeTxm ul paS^ ol noiobie d»í Quíclié. 



Refiriéndose FutnieSj o\x:> hif^tcrUdor gaat^niallc- 

fj & un mana*Krnto de lo* nobles inJEg^nas T>. Juan 

írres, D. Juan Macario y D, Franoisoo Gómez, los 

escribieron poco tiempo despuefdolaconquó* 

1mturí;i do fuft aiitepa-síidftí, pret^ndiaiif aunque 

€tprc«ar ol fundaiuentOf que eran Jtlacstm dóFs' 

Coincide flu relación con U del P, Vqi^mcs^ ex- 

BSTTJDioa.— rovo rr.— 26 



presando que Tanui^ué bu primer xey, bajo cuyas 
órdenes pasaron de! uno al otro continente: el se- 
gundo fué Capiehoch; el tercero Cafel-Aku»; el cuar- 
to Áhpop; y el quinto el gran Síchá, que fué quien 
los sacó de Tula por orden de su or&oulo, para con- 
ducirlos al país donde se eatablecieron. 

Grúdoy que ee ocupó de la cuestión sobre el ori- 
gen de los americanos, no está conforme con la opi- 
nión de haber sido poblada la América por los 
hebreos. Refuta algunas de las razones con que la 
apoyan ranos escritores. Cree que los peruanos 
procedían de los chinos, y que Moneo Capac era de 
dieha nación. Lad h contradice. (1) 

Finalmente, el P. Acoda refuta también la opi- 
niou de los que dan ¿ la población de América un 
origen judio. 



(1) Jo&nnis de Laet, Antuerpiane nota ad díssert. 
Hug. Grotü de orig. gent americanie, pitge. ^ y 46, 



¿Sít--;. 



CAPITULO VUI- 



'3., OiÜJiion de Ipt qoo lisoon vooir dd liw fcniciofl 7 our- 
tagimutealapobUdoncli? AiD¿nc«-— 2. Itufgos <lo muA- 
lomm que W dcAOitbren entre I09 feíudoe y aumouiOB. 
-^. Jnicío de BaoL, Hondo y otroo autores,-^ Fí^ 
úrn tDonnneQUl r^dontJMti^tnto eciooDtraítn, crie so 
atñbujo áloe ffiDÍcioan— 5> Lo$ quocM^cn proceden do 
loA cAHuDJMwas. — G. Aanioefns quo bo hftn fDOontr»- 
do. — 7. OpiíúOD d& los que ioi haooQ venir do loa cu- 
nuieoo* Lo qoo occtca de c«to 6Xpro9& CAlmct. — 8. 
Pasaje de '^TOcopío.—O. Loi|iieo4708 luo eeertto so- 
bi« ttto. OpinioaOB do OroaOj do Homio y do Liot. 



§ 1. 



Uno iIb Io9 pueblos que,cotao antes st li& diclio, se 
^edtcd mns ú comercio^ que hizo mayores pn^r^aos 
^D la oav^gacton, y qu« mas celebridad Adquirió por 
^8 emprewiít tnartlímus, fué et de Ion fenicios, (1) 



(1) Los fimídoe Bon \w <:cn&n€09 del Antiguo Tetta- 




tmosa Tir^>¡ de la no iiieiio« cal 
hre Sir/on, de CartügOy rjuQ üinto engrandeció DidQ^ y 
de Cádiz y otras mucbaa colonias; (1) & ellos fi« al 
bu^ro el doscubrimiento de Li3 Aiúr€». De aquí &c 
deducido la Rkt^Itdad con que puditrou cru^txr ol Oí 
DO, y pAsar & las iVíis dt S^hvmto y á ^ürra 
lo cual no C3 dincü, atendítrtdo á las aú-CTidas expe* 
dtcioim'i uiiiHLtiiui^ que pracÜcaron, y A su propea- 
sioD do bascan liúrraa dcsetnooídas doDdo extender 
coDMtcio. Tnutlad&ronae ¿ ilgtmafl bastaoté lejana 
fundKndo csUbWimientos útiles^ emaiwhaado aslta 
doKÚL&cioik, y aOrmando U imporUuvia qao por 
modioa iban adquiriendo. tWifVd trasportó A la Oro-j 
cía una coIqujli Ígdícíu, que extendió cn nquellii ct 
marca loa conocíaiientOH qu6 poseían. Antes de ¿1 
bia ya Uércultí Tiru> pCDetrado hasta la paito ituij 
oúcidenfjü del j4/n<u, So sabe que doscíutitos Htei 
aSos antes de que Co^ago comenzara &. existir, lof 
femcíes bnbian ya pobl%do en África la l/tica, que en 



meatOL bu orígou lo debo& ¿ Ganaan, kijo do Xcé, 
noció el aüo i^iiíonfc dol diluvio & mnj poco damÜM 
Fo-f é) qno con bue Lijos pobld la PoMluo, oxt«nai^' 
do0e de Mi «u dciscondcDciA por las islas del 3f«lHcrrd*\ 
wo 7 costas da Afñoa y Espn^a. £1 primero entre lott 
fenicios, scoun ¿¿ncAenfafon, qoo ae atrerló á mct<:ne eul 
el mar faá f/Vo^t, Tnli^odosd al efecto do nD árbol fiaoma* 
do en laa selvas do Tirú, al qna qoit^ las ramas. 

(1) Según Strabon, lib, % deode anles do i/oAiin^ erau¡ 

Ía doefioa de los m^'orea logares d« África y f^vpo%a. 
Uta que fiteron ecliados por loa romanos. 



115 — 



lEopos posteriores K-eogiJ^ los reetoA de Cb/tut, j que 
lU ea sos fastos alganoa imcesofl momomblcí. 



i 



ky que conniílñr.ij', entre Ion rAsgofl que indican 
el or^en fenicii> de los amerioaiií>s, lo» q«o A conti- 
Boacioa so expresan: • 



1? EL ufio do gerogliñcosy figuras, para fijar los 
^Qccptos de ua modo ponnancnte* Eb genero do cs- 
cñtoraj cuya ¡m-oncion &o atribuye & los fenicios. 
Aunque Iw caracteres que estos usaban díBeren en la 
tatfiinnadeloflque sa hm encontrado on el Nuevo Man- 
^■o, poedcn haber tomado Ie« nmortoanoA bu it<o ilo4^^ 
BriiÍc>05, y con ct tiempo haber alterado^ corrompido 
BU figura, No obstante que estos conocieron el alfa- 
beto y lo introdujeron cu Gracia, lo m:i? quo de ello 
ptwde deducirse « que, cuando vinieron & AmMat, 
no eran por ello» conocídaB U» letras oon que 
irde 9a*itítuyeroTi & la escntura Fimb&iícA, 




2^ Ia flomojansa que ee advierto entre la lengón 
licía, hija de la hebrea y las que hallaban los ín- 
í, oon las alteraciones que el tiempo hulio Je pro- 
dttdr; pero cayo tipo bo deecubro en el Bonido y sig- 
nificacíoii de las palabraB^ como lo prueban entre 
etraa el nombre Ual^nOy fenicio, derivado de los h^ 
¡Mf 6 do 1a ciudad de Uaia^ poco distante del rio 




— 174 — 



Aituut «n Danusoo, y fürüi, comipcLon de atrípie^ 
en fenicio carti que iñgniGca tauIJo. (1) * 

S? 131 Iiaberse eucoiLintdoeuUeellois up g¿ii«ro de 
saorlllcb pireddo ni que Im cannDocs luictan al Ídolo 
MóIiKr encCTTAndo Ia rictiinacaaQ ¡Datramcnto de 
bronce ó do niutulj il« qiK anbes se bahabladOrOl 
ctul cale&tabAn despuM con fuego, basbi que n coa- 
•BOiín ol desgraciado que cm deeUnade & esbe bárba- 
To Eiipliuio. Bntre los siDeriutnos^ Ion ¡Uai^sof, y lo4 
fiseandonoi son los qt:c ma^ lo usabun. (2) 

4^ Era Qu€ttalcMÍl ventiAilo pur Ion mexjejuii 
oomo dios del ñire, ¿^líotí entre los finidos deilie<} 
ílo5 vientos Us ftra^r por cUodmuryrcacrada!. (31 Los 
^tiabUnntirü drl Pfri¡ roveitrncÍAliULTi al ídolo Rnm&at 
ÍJoK fenkio« en Damasco A Rwm^on, Los fenicios del- 
Ificoibtn A SU5 h¿roc.^,c9to vásw/a hicieron los mexica- 
nos con QúcixakoaÜj y Id^ pcruMio^ omi VirtKocha. 

0^ Los foDJcioe se licrían j aacaban sangre pam 
Tociar los ídolos, (4) los indiof) «e extraluí sangre dfl 
orejas^ espiniltas ú otras parte» oon el mismo ob- 

(1) GareÍA. Origen do los indios lib. 4, cop. 22,pi(r* 7* 
— Horiiio, Dtí orfg. anieric. lib, 2. cap. 10. — re»lro Mar- 
tto. Po cabe DOa\o.— AltÜereteu— Boelioido, 

<3} Oogotndo. Hiatom do Yueaian* lib- 9» c«p. 14, 

(3) SaneaontatoD, eiUdo por EusaUo, 1ÍK 1, c^p. 10. 

(ii Homia Do orfg. amcríc. lib. % cap. 13. 

(5) TorqnemAcla. Honarq. iutl.líti, 6, cap. 16, B. 3. 



I 



— K6 — 

G^ Los indios formiibiiQ uonton^A Je pkdüftflD' 
canúaos p&ra (lue su vinje fuera folbi. Otro t&jita ba-' 
dui los femcío?. Esta costumbre Ia conf«tvaii haaU 
d din lo» intlios de Ciiapt/t^ coa otraa mochas práo-' 
ticas do igoal género, como la do poner j'erbas deba-' 
JO de piedras, para su!Cgnranc, durante la auA^ncia^' 
de 1a fideltfiad de ffu* mujertf. M 

7^ Unos y otrofi acostaiiibrivbuu certarM Ioa cabe- 
llos de h fi-ente y de Ioa ladofidcjiiidiHelosdeatria, 
Sstaban entregado* ¿ ngorei-o% laperticioflos y li> 
cltícero3. UtúdAban de los cadárercf, y emn obcdñen^ 
tas & sus ¡«iipenurcft. Mancjjdjan con destreza c) arco 
y la Sec{^. y oran ¡nctíoados & la crueldad. 

8^ Los fenicios se adornaban coa plumas, luoE^tran-! 
do grande habilidad en el trabajo del incaico deph^ 
niat| de que luicmu varias Jjgurae¿¡ui¿gi:ii«s. (1) Loi 
ÚKlioe tenían la mifma costumbre, que dc£€mpfíriaba& 
con guato eK^uiüilo. So <iabe cuantosencomiosbacen 
C^títj (hmara, Torjiicmíulaj Aíosfa j demás bisto*. 
nadoTCs, de las obras de moeaíoo de los mexicanos» 
en tas enale?, oomr* dice Cltw^tro^ ao se sabe qii¿ ad* 
tniíar mas, ei la TÍvi-jcfi Je! colorido, la destreza di 
artífice, á la ¡ngemoea disposición de) arte con que 
imiliLban tfida cla^e de objetos. (2) 

(1) Boehardo, In C!jaiiaaii,Ub.l,cap. 38.— Fulcro Mi- 
COjlílx 4, tM\y. 19.— <3aiel3^ Oríg. de Io« indios, lib. 4, cap, 
29, pír, 7,— Hornio. Oríg. americ.. lib, 2, cap, 3, 

(ÍQ Clavijero. Hisi aiit. do M¿u<^tiU 7, p^. 371 



9*^ riachos de lo9 iudioa iLdonthan el ecI y U lu^ 
na, como los antiguüfl ffetiícW. 

10? LcTADtabaD DDOS y otroft Eoontonesdc piedi 
eii Wnor de eus dtodie»- 



11^ Algunos encuentran scMiejanzA entre el 

Íis mexicanos, el J 
e W amnaoniUR. 



de^s mexicanos, el StsinmQ de Io3 fenicios y d Jf9< 



13? Teotim la vostumljre conocidat c» Us Escrita- 
ras con Ue pslabrat nlustraro pcrigͣcm.> 

IS^ Se marcaban el cuerpo «oq sefialva. 

IÍ9 So risgsb&n Io3 rostidos al oír algip^uml 
noticia. 

16^ So ptriaitian & Us reden paridas entrar en el] 
templo. 

Ifi^ 8« casaban con an caÜAda, enando morú el 
hermano sin dejar btjos. 

B^tos y otroa puntos do comparación^ obe^crvodos- 
por lo« autores, pei'suadieroD & Hernia (1) que loa 

fcDÍcíos eran lo4 mas 4nÜguMO' l^ró 1^ primeros, 
poblrtdcrrcs <ic Im Tu^Uca^ expresando también U idi 
de que fueron varios los viajes que emprendieron dw*i 
4le África y E^aña haeta la América. 

(1) I^jniio. Orfg. aEonríc^ üIj. 2, c^aj». 3, j líK S, cnp. S. 



— IT7 — 



§5- 



Creo ilu<t, antiguo vblapo de AlfrmU% r^ao )ia* 
bWado ios fuñidos pn^d^ e] estrecho Jt CdtJijy hoy 
d« GihraliQr^ para entmr en el Oceuno sobro las cos- 
tat de África ó Je Kiiropa, fc «dclntitaroii lia.'^ta po- 
nemo bajo la línt^, y arrebaUdr» por lüs víouU^a qtie 
consUl elemento sojibín de Oriente ¿ Poniente, fuerce 
Ucv&doB ha«ta la Amórica. [l) 

VtiricA «uUrcH arininn i\\\^ \^% Un\\*¿i^% rccormroD 
con tu flota todos h% marcí;, y quo la vuilta que dio 
üann^n al África^ es cms cmbaraatosa ó árdui que el 
kje de África & Ataf^TÍc». AeoUn aHegura t\m bien 
entoncefi tucci^o U travesía do hs Tá^ Afir- 
& Apiérica, en quince díia con vÉento favora- 
ble. Bs O06a Mblda que los fentoIuA frecueiitiron mu- 
cboiis /i¿cu j4/^/Ti»<j{/af, i>ud¡eii(Io on oonsocuoncÍA 
T p4iaado de nlll ¿ la América de intento ó por 
Im4cío (2) li:tce C011 cortí dífcrmcia laTi mis- 
as reflexione», suponiendo qae los fcnicioG fueron 
4e África & las Csivitías, de estas A Irs Azores, y 
luego L América. 





(1) Douoitt E\aDgol„ propo&ll, 4« ait 7, p^. 83 

(2) Obeerv. i, p£g. 106, ia aojatentiatn. 

UT17D104— 'TOHO IT.— 37. 



% * 



Se hii publicftilQ rccíentoinenbc (1) la curiosa mili- *^t 
Ola qae sigue: « A<;egdnin varios dtari^^s <[!»€ e! Sr, D^ 
Juan do Acotítn, caballoi'o ilc Bogotá en In Nuera-** 
Granada, ha encontrado en una do fos ñnc^a uiuipic 
dra nii>iiuin«ntjil labrada [K^r umt colonia de feBÍaoft^ 
de Sidonia, oq d año IX ó X d<íl u-inodo dfi/íí/WBi, .m. 
conUmporáneo de Safommf cona de dícit y ocbo sjgloi ^ 
ante» de h cm crísüana.' Tkno la lápida v«cnU ubh -^ 
ínscripoion do ^osí renglouoB cod cnract^res bellos, ^ 
sin separación de palabras, ni puntuación. d Sí m w- — 
tícta RQ conítmiara de una uuLiicm indudable, ó ae 1 
graran datoB positivos Robre d oontení jo do dich&UL* 
pid&i se coQieguiría tol vez la compUla solución d 
k cuestan do urSgcii, ó por lo &iei;os un gr.m golpe 
de ím'j^ fobvo k historia y relaciones do esLd oontinen 
U con d antifruD mundo." 






§. &. 



A pCMr de lo expuesto, muchos creen que los in* 
diuA Iniun «u origen, no dircutainento de Itfi^ Tenicíoí, 
Bino di^lofi carts^Qcscs, descendientet de 4!slo8, loa 
cuales omprendieron largos viajefl por mar. CÍU»^&1 

(1) Fox lií üfíríw (portódico), lom. 5, n." S, año 1874- 




opina el/);, r... 

^'""'í» dci " fSr """^ ''»^»* rs; ?''''^'' ^» 



5.«. 







& kfl ¡nilíOA oi-igcn cnrijigiDC^, npoy&nilaM en f«tos da- 
tát 

1? En el uso que UnU» los Indios como loa 

gbctoa huitiií de pinturas cd lug:u de Ictns, pi 
conn^VAr U memoria Je ios sucesor. 

2^ En los Gdi&dioa antiguos cnooDtmdos en Y 
tnrt^ lo:! axültñ GarHa oree crav olía do cailAgi 
lo luiíui» '[uo ks de Guanmuga en vi P^r¿ ^ los 
Tioswitmúo^ (1) donde, como (O ha visto, bay pi 
ilraA de 30 piós Uc Iiirgo, mas de 1-3 de aiHiho, y 6 
fVeate. (2) Hity jjaiiiInH-nt» <)ac notar la tindicío 
qiio entre los indios f o conscrrnba, de que eran hla 
eos y barbudos los que f¡ibrÍcaroti aquellos cdíñ 
y lo ¡Ekclinados que enm los c&rtagbeses k eías gra 
dos obras, s^gun lu da á conocer la otodaJ do Car- 
tago, 

3^ los oartaginese5,loniii)moquolosmdÍD«,eaori 

(1) Garda Oríg. de loe bdioa, lib. 2, cap. 1, |>ir. 4. 

(2) Ciefa. CnSñíeadel Perú,!/ Parte, eaptinloa 87 
106, — Aco^Ua dico que v¿á¡Á ma do «stas pifiatas j lial 
qtto leuñui 38 pi^ de largo, 18 da ondio v G d*^ gmosOL 
— ^üomluao de ¡a Vey^i ascf^ra qno eo lo fortale» do 
Cüüco haj pícdrjis qnc tMura (mertaa «ran nmirrarVii 
4,000 iadiod, j imA que em fuera del cdifido 10,000,— 
Jo^o indica q»o laa pícdriu de qao «stabon lioelíaa laa 
íormt tkt t^tüAif^Ti ttíuinu 30 <<o(lo6 de latgo, 10 de anoito 
y & de alto: ú loi codos soD de Ioü usnatcft, resolta eada 
piedra do 45 pi¿s do broo, 15 <U anclo r T^ de alln; 
id gootii¿tríoO6.d0 SdOpíés de Inigo, 00 de aucfao y ' 
aUo. 




rcaDATi despiadados muchas víctimíis bumnna?, 
^Con loa veDcidoc emn aquellos inhumanos ^ pnofi los 
lefcuarlizaban, dcGclhbaTi, y qucuiabaD poco & poco^ 
lorodudose con los roetes de los cadávcr&í, y lle- 
udo fu« cálelas en Us puntas de las l&n2as. Loft 
idics luml>H3n loR despedazaban» tes qoíUbftU lu ptol, 
rutiéad<iao con ella, asaban y comían su came, y coi- 
iban la« c«1>ejta>« como tixifcofi ¿ Mguos de valor. 

Unoft y otro^ Teqnerísn con la ps2 antea do 
[or laG lioBtilidadt;?, usaban de c^ias en ia gucr- 
y para ir 4 ella fi« adornaban con sus mejoren al- 
ijas, (2) envenenaban las puabis de la^ fleclias (3) 
durante el c(>m1>atd hacían ruido con tímpanoví, y 
gritos y ahuUído.^ espantosos (4)< 

B^ Los CApítanoB cartagineses vestíanse con pioles 
de Icoiif hienas, lobos á otras fieras; los indios, ade- 
más de haoeclo a«l, tomaban sa^ nombres. 



6^ UoradAbanse ánibtH laa orejas. 

^(l) Bario Itálico, como Be ba vifiia, (líb. S, Tflr& 793) 
Bo eo boca do Uimilce, mnjor do Aníbal, lo eijcaíento: 
"Que pono bi-L-e pietM Miibia aspergeré Talco? 

Httc prboai seelomiü eau^ai mortuntiis Ogris etc. 

¿(¿ut: piododea manchar con nangrc humiujn oL toni<- 
a? ;0 CUI13U jurit-l ilu luA iuald«de«! 
('Jj Plutarco. lu pnralell.— ¿piano. Id bollo pun. 
(3) Bilio Ilalico, íib. L 
|4> Potirio, Ub. 15, cap. 12. 



— 1S2 — 



7^ Los carUgWses tran dados á 1& LebÍd«, auu-j 
qnfl estaba pnliibida ÍL los soldados (1), Bol»r 
emboiracharso cm coman entro los indH», menos eiHJ 
tro \o% suldaduSy & ijuienoD esl&ha ¡irolúbido ^2),: 
Usaban los cartaginosca una btbída llacmda puh^ y\ 
los indios de I4acva KspikSs eljmlym (S). 

8^ Unos y otros tenían en gran veneración cl foe-j 
go. Adorábanlo los libios como IMos. Para dar ¿visos' 
& punboB disUDtca onconJiAD bagaoras. También v<e< 
neraban ol ngna, I-is fuactes j los rioA* 

Los autores notan alguna» oims analogtfte menos 
importuitca que efttaa, que son contones & uucb/ia na- 
ciones, y no cotisttliiyen por tAnto un tipo paritcuUr 
qoc puoda dar ocrtcza & alguna UcnUJad de o 



5- 



Teríos es«rltci«s baoen d««eoDdcr £ los anuricanofi 
de tos «man^a, alegando ontro otr&s semcjsjuuis la de 
la cirGun«4¡cion, qiK eo encontró establocida en los 
pueblos de Tucatán, asi eomo los ínceetoij 1& sod^ 

■ 

(1) Platón. Do legíb.— Ensebio, I>e prop. erai]|^ 

(2) Solóruna Dd jar. ¡nd lib. 2, cap. 12. &. 23. — Gar-^ 
cUaso, lib, 1» cap. d¿, tom, L— TotYjOoniadA. Monárq.] 
Tml,, Inm. T líb- 3, aip. 41. 

(d) GftteCa. Orlf;- de loa indios^ lib. % cap. 1, g 7. 




min, m p^^mñ» el divorcio ¿ ímpuilicia» fjoe ft uñof? 
y t>ii-Oi^ fie imputan, FijiMí principnlinente In waftíáe* 
nioioii en el grnndo Aoontei^ímíonto que 4x6 por ttctil- 
todo U mina y dispersión Je uun. pnrto de los habí- 
tABti^sdo í7íiiif/flM,cotJlrrv<iiiíeitüsJñ*K¿ movió un ejír. 
dto d« noKciento^ mil honibn>^. Un bii^torliidor nos 
dioo acerca de cfilc cucosd, quu mientras an/i porción 
Bdel piKJ>lo «o ponm »)1>r6 hi^ aniiAA p.tnv dofaitdor an 
Htterm, pereciendo mucbos á los G!qs do U espada del 
pueblo do Isrcfi,' otvfi parle, Bobrccogitiíi do CBpaT^to, 
^-Se puío en Tug^T comleT\Ando5ie expon Uincnnie ate ¿ to- 
Wioa lo3 peligro*^ dol mar, ó do la cauÜTid^. ¿Vm^/ 
dice que loa r|iie bjín corito eobre ceU> no txndm mir- 
les entre üí: alganos croen que los fugitivos 80 retí- 
»n A Egipto, ülrc* á hs ooslíi» do -l/ziau nmc mi- 
raí iil Ocflidcnto 6 a! ííortc; unos lo« eoloean en £«- 
y no pocM en .4/u^rúa. (1) 



§.8. 

Al tmblar Procr>pic (2) de esto ncontccimiento, ee 
rfispresft ¿tí: «Tem«irccos A Us «ibor do Josué eq ro- 



l'l) II tMOTo dflllo auticbíU sacto é profiuio Iratto d« 
AffUBtia Calraet ot?,, tom, 1. DiiteH iutonto ft3 paieoa ovti 
Hiuvarcno í CftBiuieL 

<2) De bello randalic I L c. X. 



tÍTATon a1 principio Id cúmulos & £f^pto, JonJe v¡- 
TiCTOQ algún tíciapo; pero ni &tx, habiéodoae mulüpU- 
caili», y iw oabícndo en el disUiu» <iii« ¡m Í«j oodkS, 
Ti4!roii9c pnctíados & mudar de monda é trso al een. 
tro del Afrioa, dcndc ediftcuon machas oiodAdeSt «e- 
parc¡£tidosQ en 1h$ vasUa n^nrn qn« hajT dtsde 
Egipto h&atu laft colamnrM de llirouloa. ConMrvaroa 
su antiguo lenguaje, aunque oon algunaa altcraiñoncs, 
que indicaban nn embargo su origunf«nÍL-io. En b an- 
tigua cludud Je Thign, por ellos eJUicada en la pro- 
TÍnota de Tcngitane, se ven dos gmndcs columnas dt 
piedra blanca, erigidas cerca do la fofinte grande, oon 
una ioBcTÍpcion ^n caract¿refí fcoicioe que dtcc: t3!W- 
oífVi AíiTOWS ápramría iW iadr^n J&tuf, hijo <íq AV 
v€.9 Kb Afnca se cree que los tubitiintAs de 
nacieron en el mi^mo país y no vinieron de afiKra, pe- 
te no 80 conoocu «Iros oiafl anliguo?. Su primor rey 
Antrn^ Ao asegura fué hyo de la tierra y comlmtiú 
contra Uérvfiíft.t (1) 

Cree J/r. Ga¡U que fíércjdes Mogn^am era el oau- 
dillo de los caoaneos cuando huyeron de la Paiatmá 



(1) Ceear Cuitú al referir el pasAJo do Procopio qü U 
HÍHloñjt de loK TándjdM, lib. 2, dice: '^^xiatía entre gUos 
cíorta inacnpcion del tenor eiigaicote: Hmino9 de Ufiu de 
ioet^ hijo de Xat?^ Se dotuvioron 011 Aarx^em v ^ puerto 
de Mnot y deedo ML eoeteuido el Uedltemneo Uera^ 
ron ^ GAraUar, paJs ieitüÍ»Ímo qne donommaron Ja^x- 
naiJtt/i fffxfmrkt, donde edificaron ¿ Tí^, que 
vuvo«tov en emaeo. 



— 18S — 



^1 P^MKt'^^ Jontf. Es «1 mismo que tji&v& las oo* 
lamoas do CUb^^elante dol estrecho de QibralUr^y 
de quita tt cuodU que rcooTTÍ¿ por auir toda In tíom. 

ÍOtrua auU>r94 d&n dUímUi crígt'n A lii procedoncm 
o los can&nooe< Creen algunos que, habi>5ndosc oto- 
arcado en buques ^Íd£moft fufaron lanzados del M&* 
iberrinico for una tvmpL--iUd al Ocí&no y Ju allí á la 
jnérica. (1) Otros, como Grocio, KoniíOt y Lut, su* 
ponen qot desembarearan primero cu África, después 
en laa CAnnms, y úttiioflmcnU- cu Aiu^ricK. (2) Las 
Oanariad on opinión ddl eogunJo ik e^toi Autores eran 
tam]jicnUajmda3/j^4/!>r/sifi4i/^, ydcriban sunom* 

É*"-Q de los caa-incofi. (S) 
EIP. Qumilla (4) fle oxprcaa on esboa términos 
ko OiiifAaii TiAcw^ Sydon, det estj) lo^ NÍdonloit; después 
ció Hotoo y Jg este los hetooíí¡en seguida naoió el 
dro Oc los übutxofl y otros hijos quD pobUroo la 
Palcsiina^ cxteTKÜíniKíw ma* (jirdo Iiilcin el África, 
y do las cosías de ¿stA ¿ Is América, toda en fuersa 
de tKmpo y do mucha-i gcneraclonos.i 



Finalmsnte, varaos rabinos dicen, (5) que aigunos 



Ir 

^P (1) L'Eftcarbot. HisL nov. Franc. 1. L c. 3. 
■f (2) Giooio- In Deutet X\Tin 10.— J. Laol. Dtoett in 
*^£ Grot.— HoTTiio, Do orig. ^nL aincric, I 2. c. 5, 
(3) flomío. Do orlg. geni, amcvic I 2 c. 9. 
\±) Gnmilla, Hie4> iiAt cÍT.jf>oof;r. Jolas nncio&osá- 
loadíui on Us ríboias del lío Orioooo. tom. 1. p¿g. 7d. 
(6) Torg ín o. 3- v. 5. oantic. eanticomm. 

BMTUDIOS.— TOMO H.— Sd 



— 186— . 

oananeos, aabedores de qne los israelitas habían de 
apoderarse de su tierra, tomaron la resolución de huir, 
después de haber cortado de aDtemano los árboles de 
Bift campos, cegado Iob manantiales de las aguas, j 
d^truido SUR ciudades, siendo estos los pueblos de los 
cuales una parte se salvó en EgiptOj (1) y en Afri" 
cüj y otra en Alemania j Esdavonia, 



(1) "^6 ín sedor» Olam et Gfónebr. Chronio ad aniij 
mnndi 2709. 



CAPITULO IX. 



La Bcitía, j los que hacenprocecler do ella la pobla- 
cion americana» Pasaje deHlma Opinión del F. La- 
ñteau, Analoeía que encuentra Buxton entre el diolec 
to de los mokowE3 j el tártaro. Juicio del Barón de 
Hnmboldt. — 2. Belacionefi qne exiñtian entre los amo- 
rioanoB j loa pueblos del Japón. Anolc^aa entre loa 
chinos j los pemanoa. A£nidad entre la lengua ohina 

51a otomf.— ^. Expedición de mogoles al contiuenfe 
e América de que habla BIr< E^oking, — í BaabxiB 
de la raza tjírtora encontrados en Am&ica en tiempo 
de la conquista. Opinión de Bobertson y de Dupratz. 
— G< Analogías y semejanzas entre los tártaros y los 
indios. — G, Oalincaoion del F. García, — 7. Analogías 
entre los chinos y los indios. 



§ 1- 



La Scitía comprendía una parte considerable del 
-.Asia^ habitada por pueblos numerosos, terribles por 
«tt audacia é indomable valor. Salieron de ella los 
lunos, quienes desparramándose Eobre los pueblos ve- 



\ 



— lee- 

fino*, cQinetkrou Untiu¡ diívashicÍDiM*, UevAida la 
guerra á largas dteUncíoa conducidos por Tam^rfm, 
Itiftjii<lÍA su prrfcncU espanto r pavor; humilló Ea 
Talor ¿ muchas luicionus cargúmlt>Us de c^d^&A?; dea- 
troyó 8(1 fiarooidíid ciudades tnagnI6c«s, abatiendo 
¡mperiús poderosos y flcrtcíeotes. No os, pnee^ ex- 
tnSo, QQ opinión de algunos, que pueblos tftn Arroja» 
dos. avezfidoe ú continoas ccHTortas, y lar^s ex^ 
pedicionefl, que han aido considerados sienipro p» 
muy antiguos, basta suponerlos aoteríoros 6 ooet&noos 
de los cgipoios, quo so osparoion^n por todas partos, 
peaetnudo on Kuropa, doudo dejaron imprecas san- 
'j;niHitaa liuuUa:^, liubit^eD pasado á Aaiérkaf v po- 
blidolA dosdo los tiompoc mas rocnotos. Hay autoiw 
Quo Ten indicada c?ta cmignicioa en' un pasaje do 
PliniOf quien uGnua que^ Uiniendo c&or Jos scíUs oa 
manos do los antropdfogos, cob quienes oonfinsban, 
Abandonaron «u patrin, dej&odola dcBÍcitA, y so fite* 
Itüu & hnbitar á tlemis lejanas. (1) 

El P.Xa/Zfüud^ A Tos ludios uo origen tártaro. (2) 
Aun^iuo Grodo ha combatido cj^ta opinión, (3) sostíiS- 
nolu el P. Giircíúj contcatandú \x^ obserracioncA que 
en contra había opuesto. (4) La voiqos roproducida 
per iínnmood^ apoyándose on FCr mas poblada la 



(1) Pliuio, líb. e, cap. i:i.— SoljDO.cap. 5d. 

Vá) LiA¿Í tüau, Dkc, do orÍK. indor. liU d, cap* 22, f oL 2(0. 

(3) Orocio. Díftort. i dooii^. amoric fol. 101, 

(4) Gatx7ta, Oiíg. dü los ind: líb, 4, cap. 34, % 14- 



-IBT- 



^^Bft oocideotAl il« Aniiiricn quo mirft a1 A&Íji, que 
quQlU que mirft & Europn, adticicDdo odemis en ra 
•poyo quo bi parto lua^^ prAximn & 1a Aiufrícft e« 1& 
bmbLuda piH- M tirteroj!, que entro estos y tos Amo- 
ricAnoA Gc nota nt% mbjua conrormneioa ftííca, asi co- 
mo otraa notable» scnwjnnzim, y quo en ambos p&taoa 
w eocoentran imof mUiaos anicmdos feroces. (1) ^r-. 
w es igualtDCQte do wta opinión, jtoogarando que los 
ndÍM fiKAaic^i iiieneD un diiloclo ont£mmt>nte tárta- 
ro. (2) Seié i¡s XamhiQH ú orlg^sn quu ffomUúí á 
M jMin^iei ó irvoM ó irogwies. El iTur»! ií« ¿Teu»- 
PÍd/¡ por (iltÚDO, que tftti extensos conocimientos po- 
mU de ta bístoru de AmMca, y tanU lux li:i eepar- 
pidocDSusoscritDs sobro clL-síncI!naeo& creer que en 
K>hlacJoti desciende de alguna rAZa tártirA^ quo pjiAÓ 
k habitar esté coDtbente, advírtiende marcadae «m- 
ogUs onti^ 1& roza amerioaoA y losloongolee dcscOD- 
dieutofi de Ifícjhna^ oonocidos con el nombre de ¿u- 

Todos los indios forman una soU raza, en opinión 
eete distíngQido escritor, según so ha visto ya en 

de los pv^ajea 'cítmlo de su^ obruü, k excepción de 
que habitan cerca del circnlo polnr; todos se pn* 

n en lu conforuLncbu del cr&neo, el oolor, bt eft- 
es tb) b^rlin, y «I pelo biMo. (S) Rn ot^n parto di- 



) Brerewod. Incjuiriod Ihooctiin^ Ifae dirersilioa oí 
lucn iumI rvfligjon (limttgli Lbn cliti^ parU ut wurlcL 
[] Bnrton. The Eni^hh «•tt^píre m Ameríen. c«p. 4. 
) Homboldl. Yuedcs cordOliera. toan. 1., 311 



-1»- 



c«, que fi 08 cierto qtU! Jilguntt tribus bárbftmB pa- 
suroaülncoslji Nordeste <lc Améñon, y «IcuníalSu^ 
y al E«tc, hílcu Im ontUs del m Giü y dfl Mímíúu- 
ri, como IitG ÍaTc«M|i^anes eUinol<ÍRÍcas parezco io- 
dio&rlo, nc debe «orpn^ndcr taoto encontinr i^itee doff 
h&liiUütcT^ idoIoR, monamcnt'^s do jirquítecUim^ooiio* 
ctmkTito exAcii} de U dumcíon del nüo, de las tradi- 
doncs sobro g1 estado primitivo del mando, r sobro 
las aii€« y opÍDÍone^ religLORa.4 de lofi pucblt^ a^ti- 
oOB* (1) En oonfirmAcm do eeto lUiua U nt^ocioi 
sobro la épom en qae loo Mitcaz fueron artoJadoQ di 
Ihíehtutíaf>ü¿/iitij fix )>itirÍH, •^Uuniln a1 Kimlncntc del 
río £7i¿], allá por el ntto de &i-¿,qtic e» qI mUaio €i 
qu^ U ruinn de la díiiáHU de T»m habo do ocnaiosj 
gandes iii\>YÍjn¡oQtoíi ciiti^ Iok puoblo<^ del Mm onoo* 
tal. (2) 



§2. 



Apoya Mr, ¿t rarav^ Ii opinión de Iba » 
' ncs cnlre los atacrícanos y lofi pue1iti>^ del Japón, d«< 
ducldu do filf^Tui&c £«[DejaiuEfls en punto ¿ cronolo* 
gU, idíonu, y otms co^ftd, (3) Garcila^ de ta Vt^ 
ha hecho fijar la at^noi^a eit las qito tfxUtPtu entro 1 

Íl) HmnboMt. Voo do« oordilliorsv Wm. 1. — 174^ 
a id-,id.,iA.toTO.u.— ao 

(3) Pasravoy. L'orígino njur^no do» ehiflVuo ot dot lot- 
treo do itatoe loo pcupleo. 




obiiio5 y los pcroAtios en el uso do al^ooofs 
ca la a«loracti>ii tributada al sol en los ccUp^c^ dcco- 
rtci[>iie& eo los {mlIiluios d« los laca-s y^ul gnu Khan, 
aso do tambores, trompcUa y ntabalw, ^spMí&Ioiea- 
t« dorante lo3 cclipsi's, en la:^ anuas, ta alguais do 
B08 ooíituiiLbres, y mi leuiT pocJi ó iiíngiiim bnrba, (!) 
De estas á otras somojanzad m has ocupado vjiriofl 
autores, entro otros íkatu (2) y CWvdr. (3) 

Citaremos también á F. ifanuii jífaxtra que en 6u 
notable dísoTtncion í<obro U lengua do los otomios, 
ha probado con cuarcmtA y treí cjctüplo? de los ele- 
mentos do I& gmmitica china do Mr, Rantitai, que 
la ooo^tmccion grauuiUcal do lax dos lenguas e$ ab- 
solutamcnto la miEma bajo mucIíaB relaciones que 
puntualiza. (4) Mr, Torticit ha Adoptado C4ta opinión, 



S) Oarcilaao do la Vega,HÍat del Pero, voK I., cap. 
— lib. S-, cap. 23,— voL 2-, pág- 39.— lib. 5.. caps. 2 j 
7.^^ a, cap. 3. 6 y 7, 

(3) Bosao. ^oTiVÉ^iDí vaja^G aux Xndea Oocid, voL 1. 
lottro 16. 

(3) Oerror*— Obmh citada. 

(4) Como mneslra solamoDte del estadio contpotmtiro 
entro aciboe Idiomas, harwiioe oteorrax? 

1* Qiifi en uno y otro las palabras tomadas separada* 
meóte son laTaiJaDloH, sin acbútir ooiabio algsiio on la 
proDvmdacíoü» ni en la escritura^ 

8* Ea amUwMotilaHBÜantaalsAralacioiiHíidülDftnom- 
bree, lasmodi¿oacionaedet<»tiempo8yporsoiinsde loe 
terbos, 7 la relación de los tiempos y Int^ues* La natu- 
taleíA de las propoBÍcÍon«B condioionalis, optativas 7 
poaítitas, se deducen do la poBÍcton do las pelabias, 6 
Se mUTcaa con alguaas separadas. 



-Wffi — 



reputAnJo rcmftrcAblc U nSnidad qw hay entre ana 
j obra lengua. (1) 



M- 



AI hMtct Mr. Rankinj de una eipedicion de loo- 
goleiulconliiMMitc ¿^ Aiui'-nca en elaij^So XlII^ooo* 

S* TdBto tiu la Jest^na cJittuí contó eii U olooti bb 
dup toiaarffaof>sÍTam«)tomQcbaí?ixttfibrftscóaii> tfofil 
iÍTOS^ adjoÜi^a, Ttírbofr, y aua eomoparlícolM; p&ro 
otvos qQé sumpra eou giMtftutivotf, o adj^liro», bombrM 
ó verbofl. 

4' El Ba«£ai]t¡vo mijito del verbo, 6 ctHnpknwnto de 
cao ibctivo, Qo lleva s«¿&l ateaua: m prímtto «o coloca 
ai3t«^r d eet^uudo deapuos &i T«rbo, 

5' £l UrminO des una oradon MS marca cae prúpoct- 
cioQca diforoQtoe, o^^m laa idoas quo €Xj>rioea á» obla- 
ción, adicíou, aeparaoiou ij liüIou. 

6- Har j>%Ubriis qud por sí míamai tíonoo dgtU£oa- 
ciou objoUva, y otroa qo^ sioDdo susEatirofl, junua oon 
oivii HiiHtiintifc) vxpnMan un atríbata 

7" liúB odioUroa ea^ atecaprd 60 ponon autos qoo oi 
subtiLDttvo. Fju ú otnmi sicmpro^ 

8* AlgUEOs adjotiTOB pTieden tomarsa como rorboa. 

8" Toaos loa verbos en la lengua chifia toman adjeti- 
vos por Im adí[7Íoi) krléj oiomitL 

10" Pueden los adjetivos ser empleados como nombres 
abstracta^ 

Las leaguas china y otoml galo dídercu en ocbo to^ 
maa diatiataa do constmcclou. No soparooo cata ultiisa 
á DÍngmui de loa otras qo^ fie liALIalian en ei^Ia parte 
del eoutíuoüto* Con la OMxbana no tiooe la menor añ- 
ni Lind- 
el) RecLercbea mút les antloll¡t4^s do TAmeriíaDe dn 
Nord. 



ima que T190 ana colonU chin», y d¡cs> lo $\^í* 

^AJgUDOS cleACubrioiienWs jievniiteii felizmente iljar 

8¡11 ningnrift tluiU ol origen de los mi^teriú^ins hltecoM 

^ guaitmitec^. (1) La dínaaüa Urtara oocidcnUl co- 

3iiOQZ¿ veinte y tres siglos antes que Jesucristo, y 

mciibÓ4dii3ij<IulS*^^ítm'ó-ri7. DurüiilalusfitlíiTiijii v^m- 

-to y tres altofi huoo cuatr» cmp^raijorcs, de los cuali» 

ano Taó cmponzoTSaJo, y doe asocinculofi. (2) La di- 

\Úx táriai-a onuiitil no cvionU mas /i«c un solo mo. 

kret, qa€ retoo <Ioít<.U «1 aSo d«) gracia 531 á 550, 

lU) ea di€z y eícLo añ^M bajo cuatro tituloe difcrcntea, 

loa cítales Vmiim Ó.V&xdU Ai^ el líltimo, empOQ- 

por Kaoysm. Kstaí^ dÍTer&ts revoluct-íonea^a^ 

LD bien ttd emigraciones quo so verífiGan on eetA 

Época, fliendo el gofo de los tiiltcca» U!i bijo A pArien- 

t« de Cuto Votan oríenUK d (3) 




§4. 

D^soubiiéroosd, entre toa pueblwi rjuo exbLian en 

rmpo do la conquista, algunos rastio? de k venida 

la üAza tiU'tuu á Ajuéñca^ no solo on la índole do los 

liottia,^ que hxltlaliau, y en nfts tiHoa y constunibres^ 



(1) Qc^rrd di^cir iwkru^tic^. 
(2j irUrivclol, \ol-4— 71. 

^3) RiinkÍEig lDVc«lígT»c£onCR ]iíiil<?rícaA íto1>r« laeoD- 
Axl Pura. 

MTTDlOft— TOIIO IT.— 29. 



— m— 



sino también en los nombres do rarRLft pobUctoim.. 
Entro ellos puoJe cnumei^arse loe ^aeúi«c4$y quo pai- 
rxe derirado do loa mmu vcctaoa do \o%9»gdian^i\) 
asi como los jw^ser isdios de Ohiapas, les t^^üticm 
qao formaban una do I^ ii&cÍotmb do U Naova Espo- 
lia, parccidoa k los numagtííUt nombro que comnn- 
UBDle oe dab» k loi alanos y A los baños, A los hu- 
«StffoirM lo« colooa Ptolomoo cr oí tiunto Imauz, (2) ^) 
Los kt^Tún^ eran una nación i^'f^i y loa hnr^í^ fot * 
ntab&n una do las oinco naeÍono« deliinaa do PertépolU una relación muy marcadi 
entre ambo» pueblos. (1) Aunque lii cu&a de Ib5 cieit- 
ci&i ]ü ponen uclos en E^ipic, oLros en Asiría, y^ Ti- 
rios en la India, cree J/ur/iue en el pnmero debe 
bu£C^rfto el origen de la orudiciotí india r chinesca, (2) 
Es por lo menos indudable, quo fui utiíi de las tu- 
cienes que mayores proj^rofiOA hizo prjimtiratuettU' 
SU pobl&uíen, en las nrtos, y en las cí-^rcím. (3) 
antigua ¡lupot-Unm que todos le reeoncceiif asi 
la multitud de colonias que de nlll selíeroD |»nm 
rany puntos dhlautcF, ha bccho nupo&er qiie k ctl 
debo su origen la población do Antéríca. 

Se ha considenido al'crecto, no solo las eniprtí 
y largas navegaciones ejecutadas por los egipcios, 
posar de no eov gente do ntxc, & cauf^a do la ^upfii 
cios.'^ untipatia inspirada por ffu religión bacía est^' 
yínerode vida; ?iiiio In vasta extonsion do ¥v, comer-* 
010, Rosoonr^uisli', su poderío^ la expedición do Si 



(1) Do rarcbitechaio nncicnnc, par lo eoiuto de Oaj- 
lus. ySemmen de literature, tora. 38, pág. 4é7. 
{H) Htiot, Hüt. de la naroff&cioD» cap, 63, ¡lág. S60, 
(3) "FuoTDD lofi egipcios loa qae primero pusiei 
nombres á los dioses, kabUudolos touiado do elloa 
griego«^j ifnií^^D^^^nW fueron los primeros en «vkiriaa 
wofl, nmuTacrus ^ U'mjOüH»QRgrAl)ar«obre|üaatafi( 
ras de aalmaloA, y cu ojooutar Tmias obras admirab 
de que existea t&ntos testícoionioa/' H«ródotov LiU 2 



ce 



»&iíri8 cu Ia índic do luo faflUU ¿iKwto, (1) 3' la que 
cjccütó <¡n tiempo del rey A'fcAw, d« que nnl^ »o 
hodioiDenddu. 

Lliuna^u cspccialmcnto la aUndoc k^ «ciiiejanzas 
ie isnLrc loa egipcios 7 amoricaDoa Acd^ciibrtm doe* 
»8 do un utcDto cxíimcn. I)c nlgunn^ hubo y% de 
¡CTW particular it^i^iianii. Adinini miKÍi^i ¡wr cr'i^ 
U conri>nüii1a<l *\m cntro^unos y otros existo rcs- 
M do BM pÍbícsm cronológico, non en loa días cp«- 
íDO^; (2) ou »i] mitolo^a, culbo^ y ctramonias re* 
i%; en íii escritura cacnpiiMta de gcroglíficos, y 
fonóticos y dcmótioo^; en la Sgara piíTunídal 
fin natt ooncimccíoneSj en la di^iUibncion, ador- 
U y pintm-ns de los ediñcio!^ y pafcoF, coono oí L^ 
rji¿> J< Tcxcxc dcMtito por í^^uerMaJn, tan paro- 
ido al do luH egijtcío^ «n la ciuflad de ÍToatríópolU 
quo ROE habla ^fmíon. Advi^rtcitFC también mai^ 



(1) Tirana, lili. 10. 

(2) H^rvíu dinsÍL5deeddSieDa ana carta á ClaTÍJuro 
en 31 da Jobo do 1730» con motiTO d« La pabücacéoD do 
la HintorU activa do Dkf^iboo, on la cual 1i^ dioa: "El 
aarrq^delano jdoiaípÍL>, como lo Uocian los moxioa* 
nos, danota nna ¡TibJWnnnKU|>cr¡nr]ílAqueoorreai>on- 
<tia aI astado de uuscieDciasjdt «08 art^s. Facroudc 
duda en esto puatoÍDfonor«9ri£ loo griegos y ¿loa roma- 
tuWf perp el iogeoiic quo se dMcnbn aa an o^carlfino no 
«odealdolaaoocioiiieaiuadílastnidaB* J>eb<ruo8. pooa, 
conjetamr quo no toé obra do lo« mcxicauce, aino de 

"on inaa adolautada en civilización, y pnwto qtia 
ao halla en America, o^Hk pri»Íao bu!:cnila 00 

[taKJiyjaa— TOHO ir.— 31. 



cadihA unuIogÍAf! en \u muUitud tío mujens quo tenían 
aiis tty^^; i'ii el gínero ^h penítcncm í «lue volüa* 
Ui'KtuiuiLlij Sü etititgiLban SEi^ saci^rdL>U!s;eu h portd 
que estos tomabfitL on los negocios públioofl, dnndo su 
dict&mcn y cor&cjos; en el cuidaJo de escribir la bis- 
toria^ pam uonscrvur la tiiumorm dv los suceso» nota- 
hl(s3, con otras fancionce importfvntos que ojerctan; en 
deiñcaí- ¿ sún héroes; en el iiso fixcaenUs tío baSoa^ y 
en vnms prácticas peculiares^ conii> el Arbitrio que 
empleabnn para oojer los eocodriloA^ y era el mismo 
do que fe v;it¡an los cgipcíoüf según C/arvmr, contra 
loa c¿'l«;bFe« eouijdrílkjs d4.-l Xilü> (1) Crvinn^ Hdfüuiii 
en l4b trasmigración do las atoins; deposíubao rique- 
2as en lo» 9c;pu!cT0S; Uiiiaabau los egipeioe Tíf^M ii la 
divinidad, así coiuo los uiexicam)** T&i/hj y eran, por 
último, superücioHo» é idJlatra-i, tuiíiitirosc^ycncftia- 
tadorcs, é interpreUban los sucuüs< 

Sorprendido q1 P, Garck de tan singulares rangos 
do ecmüjan^a, do v.tGÍla qu a«fíguTar!¡G, qü<f ninguna 
eulcÍqu &e parecía UnU> á \v.i ¡ndioíi eou;o la de los 
egipcios, no solo on hi% costumbres ritos, idohUioe y 
co»a5, »íno aun en la constitucdon de los cucr- 



(1) Cni3K;siiii *-%itt nrhlUift iiii i^n liculrm cnn rW [mu-' 
tae ogudú»iin«ifi, que metüui cu la bocu aI oooodii^ cuan* 
do la ftbrítt parA devorar ni iiv^ador: ni <-i?iTnrln qia-do- 
[tiadQTiuloeu ^;entoDc<eH 1^0 «aporraba <j;i4> el aninial 
io dobüitat-ft cou ln prnlitUt de nnii|jic pnr^ acabar do 
darte mucztd. 



— 211 — 



p06, y SUR acdd^nUis, como el color, la forma dd p« 
lo, U i]«bÍUdA-] ílsica. etc. ^L) 



5 2- 



Huyo Grú&to los ttputa dcscenf3Íeut€a do los t!ü>pct^ 

por el coiucrcio quo tenían con la? Uloa y titrnis del 

Atiáfiiieo. [2) KóVkmtf en Dfdcto, entre anos / otitis 

algunas HualogíaHf eomo d tutbcr u^do ñgunts autCB 

que latrai;, od el n^icto do días do que bñcína constar 

«I al^o, 4>ii el lavatüiio*-^ bsutisuio quo i^jccutnbaD 

con los uiítosj y en ungirlo h (tonle y el cuerpo. Es 

jre^iso ademas, t«ncr praacntc i^uc la Etwpiti oom- 

prendida Uula la cona t^idi« desde el África ha»ta 

OeAwcAtM. (3) Diod6ro eroia quo las egipcios flieroD 

^colonos de los etiopes^ entre quienes so eneontraban 

^a mtsnn religión, el honrar y revcrcnciAr & lo9 dÍo- 

«36, lo6 dcriGcíos, las pompas, y Us fiestas; y que 

de elloe tomaren el respecto & Iob sepulcro?, el krao- 

tar gtuuka estatuas, Las letras^ y el uso do las figu- 

-TOS, Otros opinan oon fffróii/ihy que todo ostc turo su 

<irfge& en ügipto, y que el esculpir en piedra para 



ni García. Origen do los indioe, líb. 4, cap. Si } DS, 
[2] Hngtí OTouÍi>,.DJai-. 1 do Ong do'americ. íoL 1. 

[!l] Bíaucliiiií. La liúdoríii uhÍt. prorata coi moatu&eii* 
"*, tom, 4, cap, 30, S lU pag. Ifi. 



o^nscrTAT 1a memoria de I&3 cosaa ce inTCDcion SQj&^j 
(1) SumcIiíhí ere qac pueden conconbrse facilmcnlft 
Mtas optDkOPOS, nlribuy^ndolo á padros i híjoa. 

En el sattH) y cfiCTupuIoso exámon^ que hizo Jfr. 
iinoir de Iar obr^á de los antignos hnbitantee <k M¿< 
xicoi hubo d^ encontrar muchA seme]ansc¿ con los de 
liM et;¡pciu5, n:ibl3»i3o do í.\ rvlIgÍEni, dtc^: a Tnipoei* 
ble es dejii de notaren ela nUgw> culto de México, lo 
mífiuo que el de Perú» hoy lleno con lus ceretnoiúas 
lid crístinüifloio, grundifS ftnnlogt»^ con Ion cultos do 
loB antiguos pueblos de Oriente. L^ rel¡í;ioD ej^paa 
y bi de Ift India habieron c^ echar prúfiíndas ra!ce0j 
cuyos reLotlos parecen haber penetnido hondamente 
CU el finlígno cuelo Americano (2) 



§3. 



No me detendrá en examinar la opinión de lea 
dan ¿ la América un origen griego, por ererla po< 
fondada. El apoyo, que hnn encontrado paracmitú 
deFcama en decir qtm sehaiihidUdoeMjulpidosnlgí^ 
DOS caracteres parecidos & los caraeterefi griegoe 
bre una roca ocrea de la ciudad de Zamora en el 



Q) Eevódoto. lib. 2, n, i, 

(9) Hr. Lencir. lotrodution aa paraleQe, 



_5I3_ 



I (1) sobic uti;t loza do hñ rumns do Guamanj/a 
del rí^ rmo^iuT, (2)| y ca tos eiíricioa arroion- 
Dados de ln proviacta de T^ind^tía de Cbiapae. No 
paedo «Eto afUnnane, porgue Ules cftntcteres son des- 
oonocidof, £ ¡ndc5c]fmblt5 basta ahor^ Tjnupooo pud- 
servir de faudameto í ^sa oprnioo, la guerra q^uo 
an Pintón sostuvuiroD los atenienses centra loi 
ttlíntídoff, paes solo prueba fine en aqnel tiempo In 
la sería iiii;i naciotí anUgaa y pujante; ni el estado 
ndoknto de la nAveg^ion entre [os griegos, como 
teFtiíica Ifi eKpDd]C¡'>ii de ^fa^n con k arntada de 
rg&Sf pues que antes de ellos ütros pueblos liAbían 
prendido con bitcu ¿sito emproeas marítimas do ím- 
cU¿ Eli el tener los mucliachos U coatuiabi'e do 
cantar bis hutorías do los Antiguo*, traer las orejas 
horadadas, y las mujeres colgando pendientes de olks, 
porgue esto no era cxclusiramentc costumbre do los 
griegos, sino también de otros pueblos; ni la existen* 
do olgaoos paLibras parecidas & las grtcgas con» 
mamcusm, para designar U madre y las ma- 
, mamwwhaf la Eoadro de las aguas, 6 el mar 
IMAM jr/d/d en oúehoaeano para Uamar la madre y 
padre, lo Dii-^FQO fjtio la ro^ T^<^¡ Dios que eotra 
U oocapo^kion de varios vocablos en \n ler^ua 
ieftDB, porque eso no ba'!ta para constituir identi- 
dad; no, cu fiíij cl hiILirsc descritas por Pintureo las 



(1) ümrcta. Oríg, dú \m [imI. Iib. 4. cap. 31. 
{%) Cíe«ft Chrocn. Fon!, cap. 87, pB& 160- 






— ei4 — 



otaron hablado de ellas. (1) 



5 -I- 



Fiinduo la opítúon de los quolmccn dvsceiiiler 
los ronuDos los pobladaroade América «nU medal 
quo con la ¡m¿gcn y nombro de Cétar Aítffutt^ sd on- 
contrú, según Maritwo^ al cavarse una mina de oro 
en Tierra firSM; (2) eobre ca)'^ certezn hxy muchas 
razones pam dudar; en algunas costombrcs do loa i 
dios parocíJas ¿ laA de los rDiuance; tales como la d 
consultar las cntraüafi de los aniíaalef para adíví 
loa 8ucoeo«, cantar en site couvites ks bazañaa do 
mayoTcSj coitorsc el pelo, y echarlo cq la hoguera, 
eii el BCpulcro dti los difuulcf^samllcar hombres, (3) 
colocar en los portaloe do sus casas eatUuas ó tm&p^ 
genca de sub antepasados» cuidar y conservar cL fue 
go 00 Vy^ templos, ocu paree lo» sacerdote* de oscribirj 
guardar, 7 ensoñar la lii^tom al pueblo, {i) j toner 




i 



[1] Rn 1I i1c4Ktt]bniiiÍuntu fjiiii Mtguu PtitiKiuiíiut lii 
Eupbemo de filgnnas igtog oc el Octano, no las eiMO&l 
doEncitns; »ínQ al contrario con habitantes color de «&-! 
bro y con colas, según dioe, como csibeUoa, £1 P. Lafi-^ 
teciu creo cftto a^icablc ^ I04 oi^ribed de las ^Vutillaa 

<3) Mariueo. Uv. hiep. lib. 1í), cnp. Id. 

(3) B^noca. Do bcD«Í. líb> L cap. 23.— Pdibio hist 
lüx6. 

(4) Toxqafanada- Monarij. má., tom. 2, Iib-2, cap. 10,¡ 




_ 215 — 

coDTentoa á manera de laa vestales^ (1) en lo3 cami- 
Tios y calzadas del Perú, j otras partes, tan parecí- 
<3os & loB construidos por los romanos en España y 
finalmente en las palabras latinas encontradas en las 
lenguas de loa indios, comn el advervio Í7uJe que se 
usa en la de Chiapas. (2) Tales costumbres no son 
exclusivas de los romanos y es, por tanto, fundamen- 
-tpO muy débil para resolver la cuestión. 



§5. 



Hucho menos me detendré en examinarla opinión 
tie los tiue aseguran, que la América se pobló con los 
^txojanos que acompañaron á Eneas después de la des- 
^4racc¡on de Troya^ apoyándose en aquel pasaje de la 
^JElnéida que dice: cet dtversafi qucerere térras.» (3) 
I3gaalmente es infundada la idea de loa que hacen 
descender los americanos de los franceses;, é ingleses, 
3iaciendo valer los viajes 6 colonias en que, según los 

(1) Alaxauder ab. Alexandro lib. 5, cap. 12. — Betan- 
^OB. Híbí Ind, Part< 1, caps. 11 7 22. 

(2) Llámase en el Brasil anga el alma, ara el aire, po- 
^io sí -pecho, piot al pié. En Yirgínia llaman ^nrze al pan. 
ZXjOS indioB de Camana nombran pitera ¿ lo interior del 
cogollo, j loB caribes nunum á la luna» arca al cofre, m- 
■siiquó á la oaña de azácar y arha á la floresta. 

(3) Virgilio. Eneida, lib. 2. — Vasconcelos. Noticias del 
brasil, lib. 1, D. 90. — García. Oríg. de los indios, lib. í. 



— 215 — 

libtorí&dore?^ nporUrDn ni conUn^^nte de América rh* 

tes de Caloa (1) y en algtiDos megos que indican ha- 
b^ estiido aial; pues€slo lo mas quo probarÚL es que 

ks fué conooíJa ente paÍ!t¡ pero do que rocran ellos 

sus pñoicios Itabítantes. 

Tampacj c« de croerM U fucmn Ioí G?píifioIeft, aps- 
Bar de b que se hfi dicho respecto de Héspero XÍI^ 
re/ d« Eííp:iíln, el m:al poWá bis ¡■1\'^ fícfpéñlei^ (2) 
de 01 tomaron el nombre, y que ne sob ni las 
Af^'tunadaz, ni las Catcrú^f, ni ke j1jr<>JYJ, ni las de 
ISarhvtnh (:l)j porque no cfití averiguada inficiente- 
mantc 1a exactitud de tnl a^rclon, no obstante que 
ee han buKudo sciuejunsaA en elidiomar (4) y enl&s 
costumbres de los inJíon con Ina rurla» de teft eflptiHi 
lea de iiquel llcmpo. 



I 6- 

Otro tnnto podrifl decirle de \<A noruegos, Ul^ndiH 
BeSj y' diimmjtrqiieüeii. Hay, ?Ín €iubai;go, itcercí dé; 

• {1} Warden, — Eéchercbes etc., rap, 7. — StewarL-^ 

■Thou FíUoD T otro^ 

(2fc González Oriedo.— Dist. lol lib. 2, cap. 3-— Plt, 
nio, iíb. O, cflip. 31. 
(3j CUrcia. OHg. de los Ind. lib. A, cap. 18, H 2 y 8.^ 
{4} Bs notublo 1h míiiiigtiujti^ quu au» bü «ucortirulo on 
fkiguníu; palübraa o^puñ^oa ooa otxn« do la« Icri^^av do 
loa IulIios. tjitca ccjm^j lEiem», madio, manca, mocho, mar- 
ú0piuu(.'t3, umln, mnln, huant^^ mantel, prtnx, jmtA, ptipa, 
pMO, piñ^, pinta, píuto, tauto, tbta, tiutui| Uo. Ku Ve* 



fdlos U círcutifitancta do gq proximlilad al continoDto 
americano b¿cia las regiones potares, qoQ ha sido acó 
de los puntos, en qu« isas sehftn fijado loseacríloroí^, 
para descubrir la anión do auiboa continentes. Jhlorc- 
ce por tanto coa<^ídcnirse c«to punto ton nlgnn dtU- 
niiniento. C/mrUi'^iz do h^la obstáculo cu suponer^ 
qoo Us naciónos vecinas & la boKU de líuíUort iraca 
sa origon do loa noruegos y groolandoecs. (1) McUtí 
ct^ un Iiccho bien confiroLado el descubrímicnto y 
oxisteada de una colonb de norucgoí! en Vinfand. Si 
bien se han eusciUdo dadas sobre cual sea cGto país, 
sapónese que podría esUr, situado en las coetas del 
Lat^rador^ ó en la isla de ZVrra-iWü, por h, poca an- 
chura quo tiene OH muchos lugares el estrecho de Da- 
£>¿f, que separa la Qroelandia Occidental del conti- 
nente de AtD^rka^ y por lo mucho qno avai^ia ou el 
Ooóaoo Atlántico el cabo Feraif^i, ¿ punta mcridio- 
nal de la Oroclandía. Es, por otra p&rfce, indudable que 
lo« Doruogoe omprendicron vítija^s uuirltjmoü de tres* 
cícntoe á cuatrociontas logoas, que doscubrioron la 
ídanáia (2), las ¡ftl«fl de FerS^ de ScÁtiimd, y la Groe 



raguas llaman homc al hombro: en otrait poiioa d la ni- 
gna 6 pnlga fa>/uf de pacur» pidi^t al pelo, Uavin cerroii 
ctff ¿ una eepocio do oonejo y mis> al gato, [Oanofa. Otf- 
gen de los indios liK 4, oap,'20J 

(1) CharlOToix. Diaour&o Bobre el origen ¿g tos Eune- 
noanoe, pdg. 90, 

(¡Sí La Ittiaodi» íaú descubierta en 8(>1 por el pirata 
Koíínddj y la llamó /aiHfíafifJ, tíemt dt ntíit, nombre qne 
ei pÍTAia UoIm cambia on el qno ann conscrra, el cual 

MTimioa— Touo ir.~32. 



— zts— 



íartJiaj y «^ue bubo Ueinpo eo t^ue asolaron lai3 ooftUa 
de Ingbittim, l<>anoía, EeptUa i lUlm, (1) 



I 



Kit las uoftU» i]«] ^¿ritinr ha ilff^ctibicrLo rtdeaU- 
fowat^ c] cftpiua Gra^iA vestigios do cckaias Ubads- 
eaa y Domc^, Us cuftks st ^ee focron poco & poco 
desapareolcado por lu guerr.iM cnlro Suc^ia ^ Dio»- 
marcft, otr^s f^or loa esquimales y loe de U parte ooci- 
dtntoi ¡>or los IiicJo?, cuyos eoormes bancos úapid^n 
la luvegacion, ^É 

£1 barón de Ilutaboldt &o iaclin» á cnU opimen. 
Unode ff^infuniJAiuenloAlEí tom& de] Jefe qu« tuvie- 
ron los ohlnpanccoa llnnudo Vcion á l'odaí», que, M- 
gQQ la hiltorÍA da lo3 scandinavo^ c^e miamo, ú ti de 
Odin, tn. el nombro del moiurca que rí¡n¿ entre los 
into«, cuya nza, ««gun afirma Stda, dlÓ reyoc & tun- 
etioe pueblos. Se sacan también argüD:cnto.'; de la 



comparación entre 



la lengua 



do los groe bioJ eses j 



Norte de Europa con la de los esquiínalos y Norte de 
América, así como do las costumbres que leoian lo^f 
islandeflCH de luibUar en cuev»», conivirvar «¡ernpro 
fuego on los altares, presentar sus hijo« & Iw foras- 
teroe, contar gd 9U9 banquetes tnft ImzaflaA de sus hó* 
roes, tener oaliuHk'K, y u;? lieeUbcros, i ígualmeal 
en J^ manera como so gobernaban. 



6- 

1 



quiere de«ir ittrra i& lídQ^ 8n5 pcimcroít ^mbiUntee fuc- 
roD nonwm»- 

(1) Mafiet. Introducción á U HtsioríA doKuamarca, 
oap. 11. 



rio át los aJciiuiiKfi onca¿ntjaD»6 ulguntut ee- 
Bugansas con los Americanos, no solo eo la titrmÍM* 
oion en tüñi y pe^ue de muoKad palabrod, sitio t^imbien 
ca casarse con una s(»U m^ji:r^ caaugjir cl.adultciio 
como $e bacía, cu Nuera EvpftHsj lavar en el rio á los 
TMÍen nacidos, ttnor por orinan iltcos y flechas, quo- 
br&rsebis 6 los eoldulcs cobardes^ cntrf^gano al juego 
y ¿ in bebida (*on cxcvso, y ciaedar en calidad de es- 
m el qu« tcnl» comercio carnal con cEcIavaagona. [1) 



§ 8. 



Adúcese cu apoyo do csu opinión, qua /íhndía eft 
la uitigua l'hiiie de que habla J^éncai. Otros» sin eca- 
bürgo, «la loLifln por Scicílandia, y algunos para de- 
ligDar lo úlümo de b tierra húcia el Xorte, como se 
bftoia al Oriento con el Oangct, y al OocidentocoD Us 
cotmonafl de Hércules, Dicc^ que de fdandia pasa» 
ton los noruegos á Groebtndia, y de allí k América. 
Grmo d¿ esto origen ¿ los indios, (2) 

Por último, se añadCj como conCnnando todo esto, 
b bucTÍpcion en caracteres rfin¡co« encontrada enci* 
ma de ana piedra cu 1 824 en la isla de JCmjiktofBtak^ 

(1) Garvfa. Orígiiji de Ion ind. Hb, 4. cap, 24, ) 9. 

(2) tiroeio. Do oríg. amerje. 1 y 2 Disort, 



— 220 — 

Bobre la costa occidental de Groáandiay on la latitud 
de 73 grados, 7 el babeiee reconocido líltimanieTitej 
que la travesía entre la porte occidental de la Groe* 
landia ¿ la costa del Labrador, 6 isla de Terra-No- 
ve, Be. ha Hecho en cuatro días, (1) 

(1) Mtp Warden. Becherches, cap. 7, 



CAPITULO XL 



1. Trt^cion^s soWo d ovtgcn áñ U poblftcioa ¿e An¿< 
iloft qno B« rdCOffUron en loe primer<A tiompoB do la 
cooqittU.-^^ TtmlidoD mcxicuiEX. — íj. TvAdíciou vu* 
caU^— 4, Tradición clií&pan^n, — 5. Tradiciou p&- 

• nitoft. G. Tnulician do Nucía Granada y oírx\ — 7. 
^badioiau eobio el diluvio urnTorsol; sa compix>bacjou 
hi&t<ítica; g^andaa dUnvíos 6 íniiDdaoiofies que L& b** 
Indo; Gonfosioo do lu lougnaa j-dispordOD doJ&«geji- 
ttíBj-^ Noticia quo ee k£ift «o Am¿ri«a de estoi mt- 

10^ Carreii, y reproducido por ol ji de HimiljoldL y 

Ooadni 9. Lo que »obrü oato ozpoDCL C¿ftar Cantó v 

Boturmj.'lO. Opinión do riawB autores, ospocigl- 
niento dd Curier j SerraiLO. 



5 1. 



En el CLirflo de esta obra se han dado á conocer at- 
guBAS cíe las irAdtcioDOS^ ijuG Gcfare el origen de la 
población de América pudieron recogerse en loe pri- 
meron Uempoü del dc^ubrüntento de eate eentinenbe. 
Yoy ahora & h^ccr mcncioa de algunas de las mas 
notables. 



— K2— 



i 2. 



Empezaré por la coQÜgiuida en la primera carU 
qoc Cortés oseribiá í Córlw V, de la cual hocen cs- 
pt^cml mención flírrcríi, (1) ülíU'\;«rr-a, (2)yotrosh¡5- 
toriaJüreN, quitrnos Um]o« ec muestran sccixles en ase- 
guiaff que toa progomtorce de loe moxicanos habiui 
venido de otros paiscs. En efecto, Moct^^umaj en la 
primera cntrciisU que tuvo cou llernan Corih^ lo di- 
jo; "Nosotr^ra eabemos por nuciros libros, que loe 
*^ habitaates de este paU y yo no aomos indig^u^ 
' ' tino que v^nijatjs Je muy lejoa. S^bemoi, ki1«iii¿9, 
'^quo el gofo quo trajo & nuosticB abuelo?, volvió & 
'^ 8u p&ts natal por itlgun tiempo y viuo en seguida & 
'* Uevitrse & los que hMrt ilcjaJo. Pero ¡os cucoutró 
"casados con mujeres da aquí, padres de i^umoroeos 
"iiijofi, y moradores de ciudades que habían edídca- 
'^ do, y también qiit^ no queríau obedecer & EU a&tÁ* 
*'guo caudillo, el cual se Tu^í solo. Siempre hemos 
"CToido que sus doBccndientoB veadrian á tomar po- 
"fWSioD de ostc! paÍB ulgun dia; ahora puesto quG vo- 
** nls del Lado de donde ^ule el sol, y que decís noi 
"conocéis haec tiempo, no tengo duda de que sea 
" nuestro fleriíjr niitural el roy por fiuien sois envia- 
ndo. " (3) Si la tradición ec referia ^olo íi los mexi- 

(1) Herrera. Dec. 2, lib. 7. cap. G. 

(2) Claiijoro. HUt. aiit. de México— Disert- 1. 
(9) Phmora corta do Heraau Cortos ¿ Carlos V^ 



H 



• 



^ano9p cooiO parece indicarlo el texto ini^mo, poco in- 
fluye en I& 5i»hirion iJ^s Ixcut-^üori tle nrtgi^ii; piiuQ se- 
gún hubo ya do mdioaTee, & los m^^iLiünnoa habmn 
precedido otras rasa^, siendo clloa Ion ftltiuios que ar- 
ñljaron al paí»; de Anáhunr, dciníle ee hallntfi c«to- 
blccida la corto ¿ imperio tío MoctC2Quia, 



j§3. 



Conserv'Sbaso en y'ncafufí líi tradición de que los 
poblndorcí! vítúcron por taar de hacía Oriente, 6 ee- 
nütl, comu ll.'iEnritj:tii los indius, y crubii <\mí^ de la ÍH. 
la^o Cuba- «Dospocs llegí -ZwwirHi por el Occiden- 
te, 6 ychnialj y puso nombre á, todos loí puerto?, ca- 
bo5j rio*, y costfis de Tucntnn, loí túnica no ^mn del 
idk>ma do Ciibíi, ni del moxicnno, tino toUhnente dís- 
tbtos de U antigua ¡engaa de los do Yucatán, quo:^ 
bablalui cnnndo llegaron los cnpafloles. Babicndo al- 
gunos Ukflgoa de Cnba no ]o<i ontendlitL^ ni lo^ in- 
dios la Eooxicana, argumento quo prueba vinieron los 
pobladores de mas rttnoUR tierra». llabianH© aumen- 
tado mucho, porque cuando loe« teoohíchiniecas, des- 
pués do la gran batalla quo refiero TorqtíariaJu^ (Mo- 
naiq. Tnd.^ tom. 1, IÍb, 3, cap. 15) fueron buscando 
iif^rra^ donde poblar, lo5 que í« quorlaron en Yuca, 
tnn dejaron la propia lengua, y rccibierun la de ta 



proviocb quo haliiUron. K«to aereditii Í!\ pt^auncioa 
de Eer toas los qiK csUiban en Ttictítan {lobliiúos que 
los que entraron d« rtucvo.i (1) ■ 

EfU rcUcion de Cogaütiáa destruye Ia opinión do 
toE quo ORCD, quo Ion pobla<]or€3 primitivos de Yucfc- 
ton, y loA que fWbríoaron Uu obras admirables qaa 
hoy 9e cnciientraa en ruín^f en esa pcninaula, fueron 
los toIíecAx, üorrobonndo U opínton'de ^fr, IFWr/fdb 
on contrario eúntulo, huta^rccr qno cfttos y loi az- 
tecas recibieron do loa tuayikir Antiguos habitantes de 
Yucatán, «u cirílbacton y su<( aii^^, & las i-unli 
Autor daba un origen asiAtico. (2) 



§. 4. 



Cuentan loa chiopant^a que rinicron fius progem* 
tore» do hAcía Kucv^ México^ tm^'ondo consigo dos 
ó tvof dioses que aioraVín» Dividiéronflo en In pro- 
TÍnoia de Socotiusco en do^ pact^: fu¿ una ¿ poblar 
la provincia de iTiconif^^ poblando U otra la do 
Ck'qwí. oPara poblar esta tierra conquistaron & los 
que en elln eetak^n, llamados zoquct, y los obligoro 



(1) Cogolludo. Historia de Yucatán, lib. 4,c6p. 3^ fi 
lio 178. 

(3) AVíOdeck- Voyage piltoresquo et orcheologíquo 
dau5 la piOT¡u<?c de YucAtiLn. Int. yÁ^. 44 y 101. 



I 



£ ir £ donde ahora vive gente de esa noción. ÍEabíen- 
do^ paca, poblado ar[aolI& tionu turíeron siempro 
^^oerra loB chbpan«cQ9 con Im imim £ochUds, Ucn- 
dales y CAbilcH^ qao emn ñus vedóos y comarcanos 
por la parto do la nicna. Fúo3roii amigcfl dol nydo 
Tehuant«[)«qtuer & f|ui«n ayudaban con gente do guer- 
ra y armas contra «1 rey d« México. Nunca tuvieron 
i^y ?ÍDo «olo okgi&D los sacerdotes oacU aSo, dos 
capitanea, qud eran como gobeniAdorc!, 4 quicnea to- 
<1(^ c1>ed»viai], aunquo era iniiyor ol respeto y ren^ 
xacicn qno tcninn & íoq sacerdotoa.! ^1) 

Esto tiadicion, tt fonda por eli\ Oércía,nti rcBuel- 

^'e la oues tí un ^ deduciéndose de olla por el cootnirío^ 

^uc los quo llagaron do A'cftfrv J^éxica uo fueron loa 

^ruuitiroA poblndorc!, puesto quo ya encontraron en 

^^hiop(U cc>iit¡4lerAlih! nfnncro do kubitiiuti^. 



5.6. 



No so caci>enLra mejor luz en las tradícionds i\t\ 
-^ard, pUgadsado fábulas invoiosímílcs, roreHdas por 
JSdmz^ y otros histoiindoru. Hacen olios proceder 
^^ los babitantes do un Ciitice Vir^t^ha^ salido de una 
1 ogana, 6 do un hombro Ihmndo Con. f ¡r huc^s, ncr- 



(1) Qaroia. (Mgon do los íodioSi lib. Z, c^p. 6. 

isTCrios,— Toxo ]T.<— 33 



^^^embro?, Tenido del SepteTilnon^ j qoepor 
• «] medio dia apareció otro mejor llamado Paehúca- 
ma€: dcsapirecíó 0?n, y lob bombren que babia cria- 
do fueron C4>nveL'tÍdo^ en nninialea, ongendnnidootrot 
Pncfiammd^ le donde procedo U pobliicíon del P^ 
ni. (1) 

Dic^a'all^noSftutoroGque J/cr'icüO'o/Mic, su primer 
rey, era hij> del boI. Fué quien los civiliza, ÍQclináiL- 
dolosal culta J© este aslro, ensefl&tid<j i los boiubres 
¿ culüvar h tierra, y nutrirse con sus frutos, y d los 
mujerts ¿ hilar lann, acostumbran dolofl d rivir en so- 
ci^dud. Fundó f^ci tEiipf^no cuatrocíe.ntos a.m\% Antes 
del Arribo do los esp^tSloles, y construyó muchAG ciu- 
di33 de otraA^ como lot ctruf- 

is, cgl[jcÍOH, lUílwtftuo^, y a«toca« 611 sib edificios, 

ititaaoi>ca religioí^os, división M üempo» el^. «El 

de las series periúdícaSj dice, y de lofl gerogM> 

do los dbu>, ofreceD HnalogU» florpreiKleuten entie 

pueblos del Aefti y loa do Am^rka.j» ASade que 

Thibct y México prc6cntiui notablce rclacíoxios efi 

girninjola ocleñ¿fit¡c%, en el niiimi^ro de Un congre* 

keionefi leligioeaB, en la cxtrctna austeridad de p^ 

átfncíaa^ y en el orden d& )aB proee^ionefl. PDn otra 

Íbx% del mUino autor (4) »e hace nurncíon de varías 

(1^ Tbo BAtlquitíod cf (ho Umtod tiUtcs oie tbo o&tí- 
utiea and 1H>4 andeut milUaLion by Houry R. Bdiool* 
raft, tom. 2, part. 3. p^Sg* 6. 

(% Udxic»» ilIustTati<«ia. cap. 12. 

(S) W&rdBit. IUitIl torchos tur las actiqniü^s de VAiDe- 
qüo da Nord el do lAnuiríqao da Svid. cap. Ih 

(4) Wardeit. ll^li^iúrt sur la ooUeoaiou de de&eúifl d'au* 
tlquit^ mcxlcoineH, oíocut^t poc Tír. FiandL 

■aiTOloa.— TOMO IT,— 35 




figoiAS, que tL^Dcn riegos do ícnitJAnzas cod Ufl de 
losegtpcúffi, fcnldos, chmw, lárUros^ y taogole^j no- 
tando en los vasoe formas griegas, y etruacas, y db- 
bngaiendo b¡€n dos oscuclas divcrsoa, k do Mixm y 
la del Polewjtu, que di&cicn en bu opinión sensible- 
ipimto fin U época, las proporcioDos, los car&cterea, j 
loe ftceesoríee. 

Dufüix jaxgft qne este heminferio se poblá coq va- 
riáis oAotonoB, porT&ríoa rumbos y en diferentes tiem- 
pos. rúiidft.^0 en la rariedad que se adriert^en las 
csatiLS do tndiotí, su ei^tjiíiira, las facciones del rotiko^ 
y el oolor, &e! como en los lenj^oj, tr^e^ y mas ¿ 
menos GÍTiItzacion. Ilcspccto <le lo5 palenc^mM, dioe: 
que no repugoEL ¿ U razón que vínienin de la parto 
occíd«ntü del gbto y que procedict^n de la grande 
isla Atiántida. Las Canarias á islas adyacentes, sa- 
pcne que pueden ser realmente eminencias do esa 
gran porción do tierra «iiiiieTgida por al|;nin aconteci- 
miento, de los quü suelen proscntürse en el írdon na* 
tanil, vcrífLc4ndose 1a trasmigración antes ó en el 
mismo acto de eomejante trastorno, impelidos loe emi* 
grantes por la fuerza do loa Tientos, y trayendo cooaí- 
go W HeEiiilks de laA ciencias; pues el estado en que 
Be encontraban indican su antigüedad, atendida la 
lentitud con que van progresando. 



E^ta opinión de Dupaix liabia sido ya expresada 
por el P. Gorila. Keprodújola también Clavijero^ al 



lic&r que I(h americanos pTocetUaa de dlfOTODteff' 
naciones, ^ familias díspCTMs iIospuMdo UccnfofioQ 
de las knguos. Apúyu» tiuLbien es U %'anQdad qu% 
d« ellas f4x oitcoiitró en Am/*r¡c», y 6n qu« si deseen* 

Étiantolo de un pueblo, habrían oonscrrado dgiiaa 
tícia ó rftstro de ^1, Ignoraban algunos descubrí* 
Buenlos CtilcH, como ú do la cwra y el »c«¡te pan 
alumbrar, oonservi&dd, empOro, en sus tradicáones y 
pmUra.%í>!ca8 sobro lacrcacioa delmundo^ el dilurio, 
courusioü de las lenguas, yiUsperaioo de Ii>5 pueblos; 
ato Sgurar en ellas nin^no de los acúnlecimien- 
del Asú&r del A&ka, 6 do la Europa. (1) 

ic« noUr Jnarrat la falta do acuerdo qtu! hay 
lojt hutoríadori^ sobro el origen de la poblactoir 
[Ift proTtnoia de CMapúi. SogUQ Bem&t/sdj (2) eia 
Lriado Aic^my^d; flcgiin un manuwnto quiche^ 
los loltecas; wgun el Sr. A'úrles dé la To/ü, (3) 
decondia do Toíntc scElorefl, y sogun curtos onlonda- 
Bb descubiertos en JTuchucícn, pueblo do Soconitso» 
«pufiüidoí allí por V*jfuHj cf^ití caudillo fué eavindo 

& poblaí estas ticnas, cnaiKto od la toiro do Baiet as 
di¿ & cada pueblo su lengua, (4) «Mas lo que no 



fl) OUtíj^to. H¿ftoiia antigua do Ucxtoo, tccL 9, 
p^ÜOO, 
tltj Bemual. Historia de la proríncaa do &. Viocntd 



do CLbpM; GunU>m:iW lib. f\, t-jip, l.t. 
Í3) Soñez de la V«(*fu C€n8tibacion«« di 



dioe^sanAg. 
4) Jnarroa. Cotm><»ntlir)do la hivtcriade la cíudaddo 
aIpriaU, tom. 3, imt 4, c«p» 1« p% ¿4. 




— «tí— 



Tincift fué hubíULdft por gonUs muy poderosa y coltUp 
j que lavo ccmercío can los e^pcíos, como lo com* 
prueban Inn suntuosas cíudai]e«i de CaUmatan y Tuñdj 
cayoR TOStigloB eo v&n cerca dd Palenque y O^mrij^- 
En la primera se Admiran espcctaimente algunos edi- 
flcloa, ^ue nos perHiindcn que dic!ha ci\idtul Je Cml' 
Áuí$Garí competía en magniñuoDaU con ln& primoms 
cortO!i de Enrúpú, Llaum la ateucioa 1& suntoosidad 
dfí *ii* templos, en loí cuales «o oWrvíui muchon twh 
tigios do la. fábula; so vtn en ellos gcrogliricoe ttm* 
bólleos, y cmprc^^ de la mitología: dO oncacDtrftO 
también rastros do soborblo?^ palacios: m halla <wá 
cutero un famoEO acutíducto d<? tanta capacidad i^iN 
pueda un hombro pasearlo por ól Pero cuando Uft- 
garon los eapaüolcsr y^ habia decaído cata proviucía 
^ ^(- Ku antiguo «i^pleudor, pu^B no encontraroQ ciudad 
,llguiia, ni edificio que Uamaí-e la atención, m cítUí- 
dad y policía en sus habitadores.» (1) 

Ihemoni (f UrIfiUs croo, que los paienetm^s procedoD 
del Occidente, y aun de la Asia, pero no de^s kU- 
d(m¿j uoTijc tu raudo qiie Iüs h[ib¡tantes de Ia& IbIba f1- 
lipiaas son el tipo de los micronoctanos, y Lozon y 
Miodonao su patria primiiira. aKu la UceanU, díee. 
Do fie vucuauiraii luii-s qtiC! tru8 i-a/an venlad«f rameóte 
distintas. La primera, ee la blanca, mas d meuos en- 

(1) JoaiTOs. Obra üÍU<la., tom. 3, trat. 4, cap, 1 pági- 
na 65. 




carnada, que se supone oTÍgmaría do las cercanías del 
Gáacaso, y que se derramó muy luego por Europa y 
por otras partes del mundo. La segunda es la ama- 
jrilla, suoeptibtc de tomar varios untes cobrizos, pro- 
cedente al parecer del centro del Asia, desde donde 
fué extendiéndose gradualmente por el continente 
asiático, las islas Tecinas de la Oceania, y aun el 
«ontinente de América, salvando el estrecho de Beh- 
:rii^. La tercera es la n^a, originariaj seguu se cree, 
del África, de donde pasó & las coatas meridionales 
del Asia, á las islfu del mar de las Indias, ¿ laa de 
^falesia y aun mas allá.» (1) 

Asienta Mr, Dufiot de SfaiifraB, que las cariosas 
dnrestigaciones de los anticuarios del Norte prueban, 
<[ne hubieron Je arribar al Nuevo Continente pobU'- 
<iones europeas, pasando por la Groelandia. (2) 



§*■ 



Pueden formarse, poc ultimo, varias conjeturas. 
Se sabe que los árabes emprendieron descubrir tier- 
3M, que conquistaron una parte del África, que pa- 
garon á Espeja bajo el mando de Tharic; algunos de 

(IS El Orbe pintoresco, tom, 2, p^. 103, 
?2) Dnñot de Mofras. Exploraron du territoír de 
TOregOD, de la Oalifoinia, etc., tom, 4, cap. 11, 



24« — 

«OS in&Tmeros partieron de Lisboa, navegaron en mar 
tempeataosa, descabricron laa Canaria^ y conocieron 
lanibútn las ískifl (I« Cabo Vonle, to cual em itoercar* 
se batUnte i tl«nn» de Aju^rka: arrojados por al- 
fana tcmpesUd i la> Azoro^qaizA tocaron entonces 
con algún punto del conÜnentú aiucrtcano. No es 
tumpouo cxlr&So qu« habitaiitüit Je SírU y AmbUy 
ó de los reinos do Babilonia y de Níniro, ó bien del 
Á^ix McDor, cíe U Persifh y de U InJia^ ftobr»:o(jÍdoa 
d« terror por los irianfos do los «rmai do Soeostri^ 
cuyo poder ¿ nadie lo era dado resistir, y temerosos 
de la esolavítnd y k miKrto rcfcrvadafi en aquelloi 
& loa pueblos conquistados, huy^roa & paU«s rcuioLos^ 
para escapar do tan iafaost^suOTte, y que algunos de 
cllofi, ¡(DpelíJofl por \o% viento?, apartaren ¿ algún 
punto del'ooniin^Dte atocrioano. 



§5. 



SapoDe Afr. lAnck 4|ue la América fu¿ pobladit por 
nacion^a del norte del Aaia, pasando al Nuevo eonü- 
nente por el estrecbo do BebcrÍDg. 



JUoAtffrun ha formado EobKi c«to las bipótcetf bÍ* 
"fduw- Tiitiua asiáticas, unidas por conauguinídad 
¿ liia naciones fttw^K, oHta<:as, pvrnt^ciií^va, y c&uca- 
6a«t emigraroD & Ami^rica á lo hx^o de los bortlefi del 



— M7 — 



^ 



mar glACial, atravca&ndo el MtrocliD de BehoriDg. Eb- 
1a otmgradDn » cstcBdió & la QroclanJia y 4 Chile. 
Otnvft tribal 4iAÍ¿Lic:«if, aliadas í^oalmcnte cod loe chi- 
nos, japontsoe, aiaus, y kouT&Ikiv, pasaron & Amári- 
ca Giguiücdi) 1^ bordes del grande Océano, y acabfr- 
Ton por peoetrar faoflU México. Pueblos originarios 
tenibien M jVsb, y que por alianzas 6 idioDia perte- 
lecidn ¿ los tougosicsos, mont-oroiuc, mongoles y 
irtarof^ atiaTe^ando Ias partes laas eleradas do loA 
tos continentes, llegaron hasta México y los Apala- 
ihofi. Nin^na do estas cmigraeionoa eit el sentir do 
^iittehttH íi\'\ basUnl» nninei'osA para borrar ^1 ca^ 
rter original de Ins naciones ^ÍDdlgenas: el leikguijo 
«onacrvÓ all! au oo&5tniccáon gramatical, y sa do^ar' 
Tollo, ¡ndepcndienbc de toda ¡nQuencLaextratüera. 



§ e- 



RciSia thon examinar el juicio que sobre la pobla- 
ción ^ Am¿ríc& }x-\.Tí emiüdü algunos otxos emínen- 
les inrcetigadorcs. Uüblarcmoe en prioior lugar del 
J)r. J). Pullo FílízCüinni en su «Solución del gran 
problema bataneo sobre el origen de k pobUcwn de 
-Ajnénca.» Nos ocupuremos en seguida do un manus- 
crito que no es conocido del P. D. Itanim Ord&íieí 
e Chbpae^ilsl enal Cabrera tomó mucha parte de lo 
uc hubo do dar como suyo; alli se veri dcsanoUado 




— Mi- 
el juTcio qa«t un Iftrgo c^I;m)ío dt UeinU a!t<A k h&* 
l>Ía hecho fomuir sobre Iaq iioportaiit^ apunto. D&rt- 
m<» d€^tieQ & conocer la opinión do Jír. Lang, cctt- 
Bigiiad& en su díserbcion sobre el Origen y emign- 
cion do U Potinesb, (1) la de Mr. Rnfinüqut^ ú 
ocupane de los anales de Kcntiiclcy, (2) U de Mr. 
WiBiam Jones, presidente da U Sociedad de Bengala, 
eaiablecidzL pEim ocuparse de interesantes investiga- 
ciones arqueolAgicae^ histórica?, y cíentificos» (3) ta 
del erudito abate Bríutatr de Bcurioftrff¡ quien habo 
de furiMgTJi ttt estudio de Ijih cosas de Am^^ríca una 
gnifl^^mm ffu Tida, y cjuc & fuerza do infaUgableí 
afumes^ do un celo oonAantc, y do saoñ&cios de todo 
genero, logrA derramaren cus obras mucha los sobre 
Itt historia de c^to continento, llamando la fitencion del 
muitdo oicntifico acerotí do varío? puntos que apenas 
habían sido indicados^ con U circunstanciii de haber 
tf^uida JL la vista no solo los trabajos conocidos de loa ■ 
MOrítores de América, sino do babor registrado en 
8ns numerosos TÍajes otros varios ¡n^'dttoSj que se h^ 
Ilaa en las bibliotecas y archivo» pfibllcos, algunos 
de tos coftles son de tnaprccÍAblc valer y extraordi* 
nario mérito^ y por último, la de E. B. d*G. que pa- 
ra exponerlo con ledos sus ruDdHiJi(.'nto!, hubo do es- 






(1} Víew oí tho on^R and emigratíon oí tho Poljiuh 
uanaUon- m 

(9) Ancient hiatorj or annals ol EentacW> ^ 

Í9f Asía^k rcAüarcboQ or trancaatíoDS oí the socáetr 
institiated m Bongi^.-^Lcnilcn 179% 



— 249 — 

una obra en 4?, mayor d^ 610 páginaa, y la de 
ornea H, MoCalloc. 

ao loa diversos sistemas expuestos por estos es- 
iB merecen exatninarse separadamente^ por bus 
ues circuoGtancias, y el mas ó menos grado de 
tud que ofrezcan, atenáiendo & los diferentes 
qae para formarlos tuvieron ¿ la vista, será sa 
is el objeto eBpecial de los capítulos siguientes. 









3i -;, V ,=. .- — - 



..'-.ir 7 







CAPITULO xm* 



L.'ppii3JCQde1 Pr. Obrero.— 2. FandooioniIoIrciAOd^f 
[Demecan j i^jes qu& gobemaron en ¿\. DiJititK^ 

tr otfod OMINAS qno oca£ic&&ron ea düstniccioiL-^ 
bdftila dú cobre ^Q ino €l Dr, ÜJibrcra apoja m T 




A^nOA 



. — I. Dilerecciik cntieloqae él.^Kpane y lo qail 
L iil Sr. ^ñoúz do 1* V«gA. 




M. 






^- IWdft, «oDtoniJa 011 ua nrniusorito qq lengua iudia 
encoliirAJo en Chifipos; cu lo quo ao^a do él c^cfir. 

úioco«aEA\ 011 una modullcí de cobro quo poseta y 
considm^ba codw el coupcndio histórico dt oe& partQ^' 
de U Aiáíñca Süptvatríomil; un el coaUriúdo díl inh_ 
fomío del ^afilan dil Rio sobro Us rubas d^l Pi^^r^f 
^uc, j tu algunas do laa obscrr&oionea hechas poi^ 
Varios eflciltorea respecto dol antiguo y nuevo goe&. 



— 253 — 

Ia población ü« América, scgtm ¿1, trao su orlgeo 
ie los híiÜai 6 hcíittttf dcftC6nil¡cnt«s do ITdJAf bijo 
do Canaan. EflUbkddos sobro hti mirg«n«^ Jet Me- 
diterrinco, faoron do all! cxpulflos ftlgunos iSos «utcs 
que Ii^ bebroon aiüíer/iTi de Egipto. ICcaolmron Gj^x* 
10 Oü U 1-Vmc¡a, dondo fundaron Us ciudsdes dt Af- 
Gülon^ Gac^i, y otnta lotablos ontro los antiguos. Du- 
ds ellas hjictuí frecuenta?; íalidAí, sostonUndo rmas 
gacrmfi con su^ vecino?i. Los quo Kabilaban desde 
Asxot j Gaza fueron BrToj^idog do aqaellofl lugares 
por l<^s capthorcnñ £ Jüistoot. Algunos do ellos, ú otra 
de los que 56 dÍAperHari^n por varias partes, TÍníeron 
A América, conducidos por^^V^f^rj T^iVi^^que sap» 
DO Cabera fué uno do lo3 antcpa^os do Vetan. 
Fundftron ta ciudad de Aiecítt, capital do U f^S^ 
parhlííf BÍtuando la Septaaianlk en que se halaba «U 
tuad&. 

El uiieiJio autor dice qtio el abuelo de Votan era 
originario de Trípoti m Siric^ hiendo el primero que 
pobló el ííacTO Mundo, Vetan su nieto, partiendo de 
Voínm-Vvhutj donde ?is h:\IUki eflUblecídoj eoibsreá 
la primera colonia compuesta de fiicte Cfuníltae, con 
la cual lino & poblar el continente, distribuyéndole 
tIerra-1» Rn uno de los vi^^jes que b¡zo ni Ant%uo 
Mundo, díó noticia 6. los romanos y cartaglocBcs de 
estas regiones^ ¿ laa cuales enviaron Io3 últiaios una 
colorín, ante^ que empezaran li^ gacrrns pfinicas. 
Cuando regrosé de uno de eeos viaje?, encontró ya en 



—asa- 



América fiteU füimlbui ise/pdUá^ tiue so habuiQ unMo 

con las 9¡et« í^ue ¿1 mismo hubo de tnujt do FWunv^ 

Voton. En lo3 cuatro vÍAJ<}3 que emprendió & üMm, 

BQ pfttrí»^ {[üG era Tripditft Sirias pawS por BspftSa 

KomUí don^ t¡& Ia gran casa fabricadA y htbíta- 

por í)m. KoUciosoa lo» cartagiacaos de la cxta- 

i^noúi 'lo estos pahc^ por la rolacTon du Voian^ U) res 

lOoGnuada por los uL-uioeros del bitjel do quo habla 

iód^ro^ omignron muchos á ello?^ ntraid^ por sa 

lielleaa y abund^acÁa^ ¿ hnvendo de \¡\» gaerraa ^ 

[engracias tío 8x1 patria. 



§2. 



al principio gobcniaAluA por doa jer», noin- 
ofl por los aacordot^5f escogido el uno de entro 
note fanülias U4Íd&s por Votan^ y el otro do en* 
't.n \^ {tt(piil€t. Sin embargo, lu^ quo el núniero 
do cartaftúiosealkgó íi fiumontiireoy hubieron de Ad- 
alrir prepondcrancm, oB&oSoroáronso del país, fun- 
dando entonces c\ reino da Amaqnoi^feoa, situado en 
3a proríncia de Chiapía^ doqueera capital la celebro 
^adad del Palai^uc^ cuyas ruinas excitan tanto la ad* 
ubmcion de todos. Hubo allí, s^un TorqttemadQ^ 
*»• nyoe. El último Je olios lbmiiba«c n*m<KaÍñn^ 
o lugar su muerte 4 uiu terrible disputa de su- 




p^. 




— 2CS4 — 

ctsioaentjro sos do5 bíjoe^quo produjo gr&adoB di- 
seDclonei y cakmid&d^s. Bftto, anido & U oonstenuí* 
mu que produjo el decreto del Sonado de Cartú^:»^ qoo 
probíbift «ougrtciotKA, según refiero DiátUsv; el te* 
mor «a quo & cnuBt de ¿1 «ntraitm Ic-» lijiL¡tanL«ív; el 
castigo nvorblino & qoo su cotulaeta loi Imbía ex- 
puesto, j los disturbios quo sorgicton cútrt loA prí* 
meros pobladores, subjugados por los que suceñva^ 
monte fuorOQ ll^aado, did por rcsulUdo la calda f 
ruina do Amaquemcpcmf Ycii&cada ciento ochenta y 
un aSos antea do Jesucnate. SupÚDe&cle una dura- 
ción do 190 &fioí. 



S3. 



Cita ot Dr, Colrtra^ en comprobacioD de lo. a< 
puesto, la medalla do oobto quo poMÍa^ la cual óon 
dos ejemplares de flu obra libo presoater al iey.de 
Espal&:ij en 2 do Junio do 1791, reputándola coao-_. 
prueba aut^uUca do la narración do To^. Díco qoo: 
que los Át\ñ árboles roprosentados en- uno do sua la- 
dos, lea el símbolo do las siete primons iamUtaa^ qoe: 
FotoA condujo ¿ osto couüiKiite. £1 mos grande co* 
locado en el centro, es una ceiba, ¿ aigcduterb flíU~ 
veitre, cu^'ts rumas Iiaccn sotobn & tos domis. En 
su trono está cnrosoada uaa culobra, para doeigoar 
la procedencia do tedas las Ounilías del Ilibiit^ N^ 



— »»— 



c 



tuc que UDO de loa Arboles yaco marchito, ealiendo 
d4 BU miz un toHo do dircroDtc especie, lo co&l iodi- 

Ia extinción de una fazulUa, y la apaticioc de olía 
ue ccup« su lugar. Eu d reverso de la tnedalta st 
encuentran cuatro Arboles y un indio arrodillado en 
actitud Eaplicantoj cKtn las manon jantsfl, j los njoa 
Ittjoí; A sus doi ladoa w ven dos cocodrilos oon la bo » 
ea abiorU, q^ue parece quieren derorarlo. Es un&ala* 

n de los fitjniíet que encontró Voím i m regre» 
e TripoK. 




JBsta expUcacioHj y la que baoe de las dos iiguraa 
pidas ea piedia encontrada* por el capUatK dd 
Sio en lifl ninas del Palfn^, que representan ¿ Ko- 
ianr eíniboltK&ndost en ellas los viajes nac emprendió, 
BU regreso, su estaüleaimieoto en Améiica, y sos as- 
cendientes y detoendtontes; y lo que asegura CUtí- 
jero sobre el arribo do los chichunecas á AnáAmCf y 
Torqneioada sebee Amajiuméccn^ eu^I como los dis- 
ensos de SUcitíntma iohit ]^ venida <ie Ic« mexíoa- 
ftos del Oriente; y las opiniones de¿íu^^ Al^o Kitiw- 
y otros sobre el origen de la población de Amé* 
, peisnadicron al mismo Caírera, quo bftbia ave- 
riguado con seguridad, ti no el origen do todos ios 
smeiioanos, por b menos de todos los que se bailaban 
ev los países que tienen por límite el golfo do Mési- 

é ttbis adyacentes. 



BUS 
BLtíim 



s J. 



CompaTaudoj sin eoLurgOj la rdiictort Je Cahrera 
con las noticias^ quo aeoroa de V^tan nos ha dejado ol 
Sr. Ná/iex de la IVya en sus «Constituciones díocc- 
Lu se advierte qce aque! da. & Votan una existen- 
cia muy pofltoñor a la que «Sste I« supone* Dtoo Ct* 
brcr& que i'^otan \i6 la gran enea fabricada y babiU- 
da por T)io.% qu« sei^un él fué cl magnifico templo 
^'^QC los romanos consagraron á It¿mulo y Uemo^ foD- 
dadoics do aqaolU nación, pnra perpetuar la nkenu- 
X^^ de ki puj^. y alianza cekbrada con 1o9 s&mnitu, 
de^pucfl dú una guerra Rangríentit que duró odio altfxi, 
y i>l tmUdo quo ío ftjustií 461 aGos deftpuee do k 
l'fundflcion do Roma, 29 1 antes de JcsucTisto, como él 
mútno :\segura. El Sr. Níittez d© lu Vt^gs, refiriéndo- 
se ¿ un cuaderno histórico eEoríto on idioma indio, 
dice que < Vct^m rió 1& pared grande (torre de Dabel) 
«que por mandato de Noé nu abuelo, ao liíso desdo \k 
-cliorra hasta ol cielo, y qoe es cl primer hombre qoe 
'■enn& Dios & dividir y repartir la tierra de laa Id- 
«dlas, y que allí deudo vio U pared gnind« e^^ lo díó 
«á cada pueblo su diferente idioma.» Eite suceso, te- 
gua todos saben, toca con los pTimittTOS tiempos del 
mundo: ver¡ftG¿*iB 2224 años antes d« Jesucristo, e^ 
to ei, 1471 antes de la fundación de Roma, 753 aBoe 




— tS7 — 

antei de 1a renidA de Jesucrbu», y de consiguienU 
aatos de la ¿pooa en que supone existente & Votan, 
Dh jL entecder C'of rem que Uérculet Tirio fu¿ Abue- 
lo do Vvtan, i por lo mefiO> uno de sus antopriajulos; 
el Sr. Jíúrie^t dú la V¿ga afiroia que fué nieto d« 
N^é. (1) DifcTCnoias Un marcadas ¡xacensobmdo in- 
cierta üt opíabn del i>r, dihrera^ quíen para fonoxr- 
Is bubo de apoyan^ principalmente en los datos que 
Ig mici£tró cfitc mismo autor, ¿ quien otros ban so* 
guido y de quien iinto discrepa en puntos tan cardí* 
nales. Aunque ha'proourado fundarse igualmento en 
pastee de eserítorcs traídos & su intento, preciso es 
eonvanír quA no [>od¡a hacerlo con iicíerto, cuando re- 
nltan conlrfidicciones palpable?, que dckUitaD el jui- 
ttjo, é introducen la duda y la tnoertidumbre. 






(1) Ni^ojt do la Vega.— ConstitucionoacUooosaaaa— 
re¿mbulo n. ^, § 80. 



BtTTOIOB— rOMO IT.— 3T. 



CAPITULO XI7. 



Opinión da D. BAOon OfíloÜftz: M <U Ido* de U obm 
^iw iMtibitS; lo que eompie&do, t cómo oeU díTÍdida. 
— S LWadu ili* lim primeros pobUdon^^ úa leis AtiU- 
Um, VoiaUh I^nndacioD do U EuooflA ciudad d« Na- 
diiuL— 3. Arribod&didsy DQdVdOúIúnksmia. Y«iii* 
Ak de mQclM» eartagiBMifl^ Y fa&docbs di tatIoí pae- 
Uofl j dodediea. lidgfid* arPAlonquft de nete ttiboa 
carwlnewur <lo4 «ínpaíloUi. OHgaa del reino tolld* 
eo. EttobLoctmíonto deloBrcinofldeyucutan, Calhoa- 
'iecm, TolliA. 7 Cliiqumiala. — i. En^jyacion h&AEi4 Üft- 
lifortiiiL Sita^icn do JokI ó cJ pnmec México^— ff. 
Ticinpo cu quü viuteron los prímitirú» MblAdoroB ilfla 
A>i>-iir>Mf j «a wUblecimit'jito i*n vi FAi9nTpo,>*6v Cft* 
[áoter T oJrcnnitmfliía dd £isteiiu d3 urdoñoz.— 7. 
de loidatoi renakloepor notiirioicon 
OD de Ordeñes, Ajitflisie de la opinión do tino 
o&a Loa rondadores doTula, CuILu^can» Ococingo, 
hl Piiliiiíjtir, — fi, BespaeHUL Á nn^ chjt^c'inn dot^tid- 
3a do loe map^a antigaos, qao fijan por Caüfornia la 
eniíada do I04 culliisas 7 tu1haiU},<-9. Meuuacrit^ Ú- 
ixdado " Prc-taiivi de Fotan." 



'Mcnoa ítg^ta & ¡nconronientes ed U epinion del 
.L i^. Rainofi OrJo^j xerdadero autor del sistenu 
luo^ alterado y con alpmos difcrtnolaí, presentó 



— teo— 



»mo propio el Dr. Cahrrra; pero cuya idea pr¡DCÍ- 
kol so es eayii sino del mumo Onkfi^. (1) Comn- 
Dlc¿«ii3U á fines áf¡\ aRo de ITSS^ cuAn(]o » rió pre- 
ñtftdo i ir á Guatemala A dcfotidcr^ír nntc el Metro- 
poliUQO D* C'ayeicmó Francos Monroy Oe k caom que 
en C!iíapA3 se lo había fontmdo por ea oonAUnda» 
energUi y dccífilon como promotor liscal cu aI^udos 
negocios «n quo iQterviDo, logrando ¿ su favor uní 
resolución honrosa. 

Ettínccs fué cuando hablA al Dr, Cair^fü del plan 

[e una obra ^in que 4<>oCLi[kHli7i, iIivMíJa eu dnslIbroB. 

^I>ob¡a comprender el primero la trasm¡grW3n do loa 

^iíos del Asia ¿ América, ajuncando la hUtorla des* 

ie la atención del mundo; los perioJon de su pcrcgri- 

tcion; el origen de ^u iijolatria, y «acrifícíos de víc- 

huioanas; y el establecimiento de £U primer iju- 

tOj ei>n lo demJL3 digno dií ^^^iberHc, 

En el eogundo se proponía hacer uTia exaeta d^- 

[crípdonde h ciadad arruinada del pAlenquOf quiíocs 

fundaron, y en quí tiempo^ cu&ndo^ y por qué 



I 



(1) El Podio D- Bamon Ordoües era muy Tdraado «n 
laa antigüedades j lengans índU», ConocU perfectamen* 
te loa uooft j oo^tambn»i do Ion do Cbiapos. Das^ímpeñú 
ftUf nñoB cargos Lonroaofl eo Ift CArrcra ocleaiÁatica, Xa* 
.Jet oomo aooretario y proenradordol deán y cabildo «ole- 
teo, promotor &oal del obispado, unestro do Oiré* 
montfte, t^iftiiiíiiiLilur íiIiiodiLl, duft^iiaor de m^trímouiofl, 
revisor 7 oipurcador do la Inijuíflioion, y proviaor y cft- 
nónigo dfl U IglcieJa Catedral 




<aim fa¿ ab^acloiiiida por eun moradores, con qué 
sombro &s oonooíia eaU rc^íoa oq la Sagrada Escrí- 
tuní, y los rftiiilUdois & que poilLa conducir el ileflcu- 
brímwnto do las Tuina« do €4U populosa dudad. 

Para cGctibir Un importanto obra («nía ya hechos 
muchcis aptintamicntúff, y aun extendida nna parte da 
. idU. Todo lo oonfi^i al Dr. Caireraj [iw«tr¿Qdole sus 
nüauaoritos^ y dándole de palabra amplias expUoa* 
cioneí, para hacerle conocer «a prop^eito. Sopo aquel 
aprovecliuse perfectamente de tal confianza, lauíea- 
tindoM después Ordí>ñer de la oonducta que con él 
liabta ebaerrado, hasta sacar cuanto proTcchc ó uti- 
lidad qi]¡4o de) fruto de tanto trabajo, y del e«tudÍo 
DO interrumpido do muchos qBm. 

VÁ P. />. Ramm OrúúíUs nuucn lli^gvl, fún emlnar* 
^y á concluir su obra» De cUa he víalo algunos fVag* 
mentes^ qiw tnlan do la teología de loa antiguos ha- 
liitADtcs de América^ Aoica parte quo tenm termina- 
da. PropoTcícn<5ino su lectura mi bondadoeo ^ ilustra- 
dlo amigo el Sr, D. fsiJro Ra/ad Ooridra, conserva- 
dor que fuá del Museo Nacional, ¿ quien tanto d^ 
\íen Ia6 letras» y especialmente la historia, por el celo 
^::^on que promoYtA cLianto & ella ee refería* La con- 
servación de este mnna<icriLo se (3eba al general /). 
WtMt PaMo Ana^, el cual lo euoontró entre los pa- 
^^kadel Sr. Ord&ÍHJ cuando estuvo en Chupas et 
«JIo de 182&, recogiéndolo, y enviündoto al Supremo 



'flibtim), que naniJó deponíUrto en el Museo M&- 

Por algunas e^peraes qae cu esc nunuscribo se en* 
eoeDtnti e^arcida^, TÍéaese en conocimiento del jiii* 
oie fomuido por OrdoSeí respecto de los prímitiTo! 
habitantes de Aiaéríca. En el campo de Soniuiar fuer 
neguB él^ doade deapuea del diluvio hubo de fijarse I& 
familia de Ncé, multípticjíndoae tnnto el g¿*acro hu- 
mano, que llegó & ser nccesiina su eeparodor. Bdifi. 
ci^sü h\ torre du U-ibelf v^rrificílitda90 la conriü^ton de 
las lenguas, y dlvídtindoae l^ fAmUiac que nlli esta* 
bar reunidas. Este cb precisfuncnte el punto de donde 
partierün los prínteros pobUdores de Aménca, condn* 
eidos por cuatro capitanes, los caatoSf después do uiu 
larga peregrinación, llegaron & las iñlns AfoiiuDodaí 
6 Canaríajt, y de allí pasaron á las Antillaa, donde 
comenzó la población, que después hubo de cubrir de 
gente & la Aca¿nca, Traían consigo cuatro Idoloe, 
Ilnuiados Totl, AMHx, Acabih, y yiciafucac, á los 
cuales ofrecieron sacnScios luego que llegaren, cele- 
brando su arribo con bailes y liceUfi. 



6 2. 



Entre loa que nnícron á poblar 09ta parle del Nue- 
TO Mundo, se nombra un tal Voimtj natural de 7VÍ- 



— 243 — 



¿?oU^ k qoicQ se utríbuye la fundación de U Jlciana. 
Iq lbe« rocU dcscivndü de i\ otro lUmado tambUa 
Wú». do dklia ciudad oríginuio, qao era el terocr^ 
[o ks (ie lia linaje^ aiendo iwp¿ao JciVte t/eí TVipúHíanOj 
il cu&l era ja el wjítf de la familia ds este nombra, 
'Ese iltimo fcrmó el proyecto d6 traflladano con uaa 
I>€queua colonia í otras regíODU, consLituyéiidoso el 
jefe principal do ella. Aú lo vciÍGc¿ pariienJo do la 
Jüraioflú. £1 príoMx punto donde Kobo do tocar fa£ la 
«oflta oriental de U babia de Camp^he; de esU pas¿ 
la Xc^^iui^i </« Términos; y de aqui, nguiondo sa 
»te por el río £/wiwmía, ponetní haeta ol i'o- 
r. En ese lugar fiinilAñe La ciudad dd iVacAon, 
de una gran nílcion- * 



I 3. 



I>e8pQM de Mtos primeros moradores nnieren dic£ 
~^' nacvc colonias mas, guiadas por sua respectivos ca- 
2>í|juieS} ¿ i^hcr jtíifx, (filias Nlno)^ /yA, CAonaan, 
<^íc>jrA^ /bjf Jir«nV» ¿om^/, JUWt?, £íaí, iA)/x, JT^o^, 

^^AgbuJ. En seguida fuieTon aportando auceúvamettta 
Lucbos cartaj^neses atrúdos por la facm, enlazando- 
\o con las fauíilias de los que originariamente habían 
reñido de la Baluma. 




Fundadaít ya la antigua CSjUimfíícUj qao fué la ciu- 



aía áo Jfacñanj la primfrA IV/Aa, y rario* d«I« 
putblos de eus conSncí, i^rribaroD a1 Paimquc n«te 
tríbna e&rt&gmcscn, acoTnpan:iJ&5 Je doH espaSoU^, 
guiadas las áltitnas por sus capitanee JUina/^ro^ j 
(7crr7Ut/(7r todas lan cueIcs coDtrageron también eQÍa> 
ees con Ib£ hija^ de los anligaos mor&dores. Andu- 
do el tiempo llegaron ¿ anir sos ínteroses^ «e hicieron h 
poderosos^ y se cnseñerearoii del país, sometiendo ba^ I 
jo 6U poder ¿ los priinítivon habitantes. Aumentase 
la pobUcioa prodigioaamenLef y de alZt proeedcD laa 
inimuierabled faiuiliae, qae dilatadas porDueslro ood- 
tíoentc, fundarofi. ot reino tulteco, cuya corte fu¿ 
Tuüía ant^QH etudad di;l Palm^pie. Extendieron tu 
dominación por toda la i^^mérícn^ y establecieron lo9 
cuatro reinos principales de Vu<:Gfanj CulAuacan, TV 
!ha, y CkiqíUmtíHa. K^conocmnst; sicutpre como vasa- 
líos de CürUíff^, lu patria primitiva, de doode habían 
TcnidOj sin haber obtenido permiso de los maglstm- I 
dds quG allí gobernaban entíneos. Viviiui por tal mo- 
tivo temerosos do su indignación, y de rjuo prop«ra- 
sen algún severo castigo, mandando una armada con* 
tn elloflj eApecialmonte dcApues del llainamiento quA 
se lef h'jklía heebo, al cual n}flueltameiite so nega- 
ron. 



Con t/t^áo de evitar el peligro de ser floq>reTid¡i 
y arrancados quizá del paÍ2 donde so hallaban tu 




ni 

r 



contentos, rwolvícrffn rcrcbrso contra Ovií^j 6 in» 
temarse; & incógjúistB cotaatxms, donde en poder no 
pudiera alcanzarlos. Dirtgi^ron&o^ en ol%oto, haata la 
pcninsnl'v de California. En su ha^ peregrinación 
80 facron qaedando en Jo^d, y toda. U part« dol S^ 
ecHu$^, alganos pueblos de eu mcÍOD| los cernios me- 
són tímidos que los c^lro^j no lueiian alejnrse do su 
anttguA rettdcDcm pnm ellos llena de tantos «ncantos 

vontajaff, habiendo muy i su pcsflr docidídoso & 
RbandanaHa. Rsto Jovd^ en lengua mexicana Zaca^ 
Van, €B el nombre dd primer Mírica, y estaba sitan- 
do donde hoy osist* ol barril rftfi/ Verriilú do la capí* 

\ lio CMapaa. 



W. 



Al llegar ¿ OiiSfomio^ fundfiron la raovA Ouíhit^h 
ctm^ en tnemom do la ciudad del mí^mo nomlrc, que 
abinn dejado en el Pdmqw*, y do donde emi oriun- 
dos los cuíhtí^f quienes fueron cus fandadorcs. Lo 
mismo hicieren l(^s foHftúK^ otra do lis caitro naeío- 
n^s ó cortas en quf> entíneos estaba d¡?¡d¡dfi la po- 
blación, la cual emigró tambion, fundando al regresar 
de (Mifornia por el tni^nno oamino que liabirm pana* 
^0, !a cindad do Tulhüf nombre que tenia la de OeO' 
<«n^43 en Cbiapa^, bu pütria primitiva. Doeparromi* 
^onsc unos y otro* p(»r las tícn'/w de ?T\terft Etrpmtá, 
^ondo fundaron varías ciuilade?» en memoria do ka 
el J'í*lmquc, díéronlca ol mismo nombre que aquo- 
laB en que «us pro mogo ni te res obtuvieron radicados. 
JEs memorable entre dios k Tecpamca^ k cual no 

MTüi»ioe— TOIÍO IT,— 3& 



— K6 — 

otetanto hator üio corlo il^rl reíoo do A/íítf/mÍJoíco, 
conservó «1 nombre de T^cpaian^ que tkne nhora uno 
de los piwLlo^ ¿ü OoopiH. 



i 5. 



Ko se oonteota el P, úlFiíJWter con indícftr asi ; 
opinión írobro el oi'lgcii do Iok L^bitantoi^ de jM^rtm^ 
EÜio quQ calcuk ct tiempo en qao fiportiinri & las 
AníillitJtj cx'vav ilel alio :í,r)00 de U Creación, dondo 
fundnron la ctudnd de ialTabanaf de U cual sacó Vih 
ion Isi cotonía con que vino í establecerá en el P«- 
l^qMf'. Esb, atciuliendü ft lií* dklxíR ¡xntomrefl, debd 
baburíu reuli^iidu ulgtinuK aHos m:LS Urd;;, y de cOD* 
ciguíoifto quliñcntofi oílfjs dcs|JUC4 de la dísporsion át 
1&5 gente?, In cukI, negun \^ crotioiogU de los anuguos 
IiübiUintes del Paie/i'/Uff, se efectué el aüo 2.497 de 
la CVacion, (1) 



I 



citando á 9. lAiUora, Ub. T.^timolo^ cap. 2),1iju:q not^^ 
qn« las nnciaiics, lo<3 rcinoí*, y pio^iucia», tom.ibna naü- 
gufliii*rit6 i}l Dombre d^ sti9 íandudorGs, reyes, ó cRpíta- 
nos: ios <lo Asirin lo tomarou íIq a'Í'híi': Joi» do Iridia do 
I/ulv: los Hebr^oH du ¡hhr.r: Vt^ Triíat^litAs de Uta*^; los 
Uoafaitas do ^o<i^; los Amoftitns do Amow: ba ratian4)08 
de (/uanoH/ loa Bídúaioa d«> Siihti; loa Subcos do ¡íabaá; 
loa OebnsooN do íre^jj*:losPersiisdey'críííí,'lo*Cídd6o» 
de CW^rA, hijo do NacoSi hermiuio do Abrahcita; Ion >V 
tücíoa de /Vnijr, borntauo ÍU\ (V'ulmo; Iom Kgípciofl A% 





I 



— Ífi7 — 



5 e- 



Sensible cp que, en los fragmentos f\w qucdíitidd 
x:iiariQtiCTÍto del A Úrdcñcz^ no ec encuentren fino li- 
^^eru indicaciones sobre lo que fie ba oxpoosto acor- 
as» do h poblftcion do América. No puodon por ollas 
avlcnncnr^e Lodan I/is tazdhc^ rn que las npoyftlin, ní 
«egtiir paso i p««o 8U desarrollo, para jatgnr (le nu 
«íítenui CD todos fiOfi doullc^f 7 poder oalculür ol gni* 
^o do probabílidiid quo tonga» Sin ombargo, lo quo 
me lia expuesto ba«t.*i p^ra convoQCCTf que no e^ uiui 
«xtmTaganeU^ ni un delirio, ni una do oeae opinio* 
3C» quo ío forman al antojo^ CTcnndo los snccsofl y 
las circunstancias nia^ & propósito para hacer creíble 
imflutomft. Eítc o^ por el contrarío^ tan completo, 
q«€ lodo *o explica y íoitiífnce, üdiforoncíadc la va- 
guedad conjoturalj que « advierte en aqnolloí puia* 
mente ideales. 

El P. Onhíln habia me<litádo mocho sobro la ma- 
ttria^ conociendo cuanto i<obre ella se babia escrito. 

ío, finrej, compaiSoro d* Jaaon; los Trüjimoado 
I, ntz reji loí* ílíicioDCd do Sicíon^ losArcadioe do Ar- 
oscÍM>HiTe7;lofiArjÍT04ide^rro.-U»HaoedoskosdoÍ^ct- 
OJOA, m rof ; loa do £piro ¿o Pim>^ so my; loo Lacedo- 
monioa áeJUícodanon, Lijo de Júpiter; loa Bomaaoa de 
£¿mWo, qoe edEfioó ¿ Rema. 



— 268*- 

Despues de Urgos arlos de estudio^ de atenta obser* 
vacioT), de exijuisitas conipantctones^ j dtl^utes in- 
vc^Ugncíoaei, podo onkndcr un manuscrito anttqni- 
simo que encontró entro los indios, títolado: ^Lapnu 
iiíTua tle Vifian.B Do 6i tuvo Gouoctmúfnto ti Sr. iVií- 
ñGs ds la Vtgú^ y afanóse en vano Boíurini por aJ- 
quiririo, cuando catuvo ea Chmp&a. Couticco los da* 
los prmci^aks que siubni h pobl&cioa de América se 
lian indicado lígeramüDte. Ssí& manuscrito indio se 
bn tJ^rdido. Yo lo be solicitado con ciupcK>, poro raía 
pcAquinaH y 1j)h*i d-s mis Amigos han «Ido hriatA ahora 
ÍAÍhictuosas. 



5 7. 



E) sabido que Boiurím hubo de concebir la idea 
do una grande obm jscbro Aiuérioa. Era vasto su pro- 
yecto» AtondÍL>!ndo & Io3 numerosos dittos quD hc pro- 
porcionó^ & Ijls pinturits y niapaa que poseiu, al cono- 
cimiento de laa lenguas del pitia» donde pasó ocho 
aBofi acopiando los taateriaks, que habían de serrirlc 
para llevar & cnbo tu proyecto, y d bs noticias que 
eos dejó en el ensayo do labitoria que meditaba, quo 
fué lo ánioo que pudo escñbir, debo calificarse por 
uno lio los Autores mas respetables. Aunque sobre el 
erigen do la población do América difiero en puntos 
muy cardinales del P. Ordorke, au obra ministra Í9r 



1 




que, üten analisadoSf cofifirman yAp^a^Ttt^ 
lema por ésU forDuJí». 

OcupinJoftC JBoiuríni Je ¡[iquirir <í1 orígon tlelaa 
que poblojx»!! o&to oontincnto^ el punte por 
donde paaojon, y la parte en que fijarcm eos prüjie- 
XD6 esUblucüaieatos, se ilecide, apo/jinJos^ ca un lua* 
pa tultccO| en que eictc f^umiias <lo las c|uo asiatteron 
ií liL fdbrícdi áé la A)»r¿ tlf üühtl^ Ycrífieada la confu* 
siondeliLS lenguas, se uparUron con sus mujeres^ 
liijos en los campos de 5ma»-, y dcepuca do haber 
peregrinada en Atia^ lUgarun & Lierras de íVmemi ^* 
jKpla iDleriiAndoew ha«Ui T'itfci, que Líciercu ci>vte y_ 
cabeza de ttt úupeiio. (1) Estn eoloníu fué aeaudillft< 
^fv en íu peregTÍnai^on por ITttíízitonf & quien l^dos 
rospetabfln, ejerciendo gnQdcautoniljidp JA&gó por el 
XELAT del Sur á CnU/ornía, y de aqui fué extendién- 
dose por el cii&tmente. Hubo do fandar h ciudad de 
^tliuar^ que, fiegitn los map!ts de los indios, esta- 
la situada enfrente do Calíf(fmia^ caai ¿ los últimoa 
■«xtremos de la penííisuU, y dividida de ella eolo por 
miu brazo de mar^ el cmH hubieren de aüraTesar en 
'^Aua c^poeie do embaroaciones llamadas acoB^, 

De todo este so infiere, que Bcinrini eonvíeno con 

^}rrhrlrz en el primitivo origen do lai gentes que vi* 

fueron & peblnr el N'usvo M'un\io, Arabos los hac^n 

(1) BotuTini. Ideado una uuoFaListoriagetieral.etCv, 
% 16, n. U. 




partir lio los campos do S^ndor^ después de ]ti coafu- 
5J0I1 de kn lenguas, TeríRcnda con motive de la oons- 
truccion ile la ¿orre de Bahet^ «n que se halluron pre<> 
&€iib>3. Lfi príinem oiudaJ que fundaron en el conti- 
nente de Atuérica, seguii su sentir» fué U de CWfaia- 
eanj qtLo i|uLera decir f^u^^f/o tit cnM'ras. Se le Uamft 
mí, porque bub funduilorcG perUuoccn & la estirpe de 
Iftv^t hijo de Candan, nieto de ¿'Aant, y bíztúeto de 
AWj hiendo harto sabido, que en la lengua fenicia Ae- 
¿roj quiere decir cnldra, lo mismo que ehivin eu la 
hebrea. (1) Con CEtc nombre conocíase á los tripoti- 
tanoa, pOT h&ber habitado largo tiempo en laa cATer- 
nas, & manera de las culebras. (2) Se ha visto qne 
Trípoli m Siria era la patria de Votan^ reputado eo- 
mo el fundador de U pobWíon de América. ^ 

Constaba antiguamcnto Trípoli de tres ciudadeé, 
una de loa acü>dmy otra do loa lidóam y la otra do 
los iirxQt. (3) Los primeroB consideraban d 4rMÍio 
por padre coman, loei segundos ¿ Sidúr», arabos lujes 
do C&ítríoanj (4) y lo» tercetos proccdian de eabo di* 
lect&mentü. Hubo tiempo en que le llamó Fmaoi 
la tierra habitada por los canancos^tfiíiiindo^Q per ft* 
n¡cio5 la.-) once familias de.qcendientüH de Ohanaan 
Erau estos los sidonioa, beteoR, tibuoeo?, amortaos 

(1) Oalmet In. Ge&ea., cap. 10, t. 17, iu disserL teth' 
Hobei. 

f2) Id,. ¡*, ii, id., cap. 10,. -v. 17. 

f3Í Culmet. In Oeues et di^erU Ycrb. Trípoli- 

(4) G¿ncfiÍ3, cap. 10, v. 15. 




— 5« — 

^^rgewoB, ht^i, ATAOcof, «Imfios, Aradlos, Eamnríos, 
3r atnathcoft. (1) Cohh llegaron á Aaaiontfirse t&nto, 
TKi CAbienJo en Is ticrm quo bübitabao, so dílaUroQ 
X>or casi tklaA las isUs y rQgiouoA del MeSíterrAnoo. 

^1 Encuéutnt-ie, ajemos, en JfaímmiiUs (2) un» «¡t- 
f ecia ciuo «3 Jo kucrso preaontc, y os quo en Lu por 
flccacioDes saffidii*! por oj<os pueblos, bs gergeacoo eo 

flvTiron til] -l/nVo, y los hdios GOgátonae d todAS 
% conJicionos de paz qito Jomé hubo do pi^pooor* 
a antCA de ir(u[;rviid«r Irigutirm. 
Uiin vi-x u^tnblucridos los hfbf-os vii pÍ contiüunto 
fundaron la ciudid do Taldt quo en lengua Izondal 
30 prciuincm tul-ha, con qiic designaban un río qne 
dirijúi ¿ CtdAihicíin y Ttiltí, cortea «ituadnn cu La pro- 
vidcIa do Tzendalce en Chia^^AR, oonocid^ ambas po- 
bbotonca con el nombre del Vu/c/iyití y Ocmií^o, La 
de 7Wa «uta p¡iil;td:i cu 1"» innpaii man acA do la de 
C^hiUKonj poHÍdon que aun conservan o«tM pobla* 
ncfl. Vi¿ne90 on couoámiento por lo expuesto que 
o Uriiiii la prñiikTm 2^^^ ú TífÜuí poL el rio dt) vxe 
mbro que b^ma la reglón donde oatá GÍtuadn. 

I'or lo que refiero ¡íoiwim. Apoyándose en lo^ \úa- 

ui que tuvu A la vUU, deiKicese que la prítiLera 

Sorra^ quo en cítte continente pUaron los mexicanos, 



(1) Oéne«s, oap. 10. r. 15 



— 272 — 



fu¿ la dudat] de Citfímaean, y quede allí paaaron & 
fuQilíir & Tiiia. Ko dobe entondono «mperop qoo eou 
l&s dudadqp qui3 con tol ntMnbro ee conocieron deS'^ 
jju^, sino Iiw Jííl PíilfUf/w^ y Ococinffo^ iionine como 
» ha vieto, tomó b uivi sa Bombro de ea« Tandiido * 
r^, y Ift otTA del rio qae UeTft osta denominación. Los 
tuexicinos, sBgan OrJoTSex, llegaron mucho dcspue 
de haborao establecido las coloní&s que poblaron e 
continonte. Hstas fueron a:]aollAa siete tribus carta- 
ginesa^p enlfUcadaH iiinft tarJe con \siS fimíIÍAS ele k« 
hobftoíi, dando lugar con íii xrribo ñ que so tmrtp^ 
naso el reino, y los Iwlitintos todo?, y que pastdo 
ilgun UempOj Lom^iKcn la duti^rmmxcion dn fugsne 
bosta los confióos do ÜaiifcfrñUt, no sin dejar o& su 
br^ito buclbs indelebles de su cmi^cioD. 



§.8. 

Verdad es, l^e on los mapas antiguos se y6 diba*- 
ada la entrada de los cíiíliUía y itJhas k la tierra do 
México por la ponlnsuln de C^Jiforráay y que aotef 
de fundar i T\dhá j¡i hablan fundado en ella & Qút* 
htíotMTt-^ pero eíit'), fwgun el ¡nfuntif^ Je OrJtftífjf lo que 
prnoba es que i m regreso Eigaleron el mismo itiao- 
rario de su fuga. Corrobórase con lo que el mismo Bú* 
inrmi wmui^ de irno haberse comunicad:) las siete 
prbcipaleB naciones de [a Califomiik con Ifts de Ade* 




— «3 — 



inte, eato ts^ con los japoneftct y moeoovítas.k Bra 
\\xy nattirol, qao si bubieacn entrado por U pcninsa- 
Ift lie CAlírornÍA, liubíemn con^urrado rccaerdosy r^ 
bcbn^s de las gentes qao dojabita &It&3, ospccial- 
omtB do Ion habitaste^ át U larga jietitnfiíilA do Kmnl* 
chatia y demilft regiones ¡nmediaUs. Sia embargo^ 
ni cutre eetofi ni entro loa indicRS &o tm conservado me- 
moria, ni huella, ni indicio alguno, que dé k c£ftiocor 
IKte tr¿n»ilo. An&diiso & lo uxpvii*Htc cutLotv Sfcct^ 
nmé »Srí5 varias voces sobro sus aotepasados, en lo 
Diul no se encuentra una sola indicación^ en qué apo< 
Jar h x'pniJft de ellos por la p^&insnlB de CiiUfomia*^ 
BOto mai bien poiría conflrmfkTflc linbcr tmido los mé- 
rcanos su odgen de los cArtAg¡ne.<ie5, per la predic>< 
do& de r^ae, loa i^ue de Oriente tuLbían do venir & 39- 
¡Qsg&rlos, eran desoondiontos del 5^r<[iio hubo do 
traerlos d e5tr continente, 

^k Convietitn por últimOj Itoturini y Ordoíks^ en i^uO 
~ iluUrii&n fti6 el Cíindíllo de una colonia quo poMá 

Ierte país; pero con la notable difcronoia, de que d 
iprunero lo hace jcfü do los que supone partieron do 
ios campos de Smaar^ llegando por Caüfcrnia, miei^ 
tr&fel segUAdo lo deaigna como caudillo de los tul- 
ivioff antiguofl babitantfiR del PtdmrjiU^ quienc^s sa- 
eadiendo ei 5^go de lo? eartaginesefr, y temerona de 
ios resultados, quo la conducta de ¿alo? podia atraer 
BobicvUo*, emigraron haftla Oulíforuln» Fué /íuifil^ 
ton décimo en número de los desocudientefi de Voícm 

■eiüDlOB.— TOHO IT,— 39 



— 274-- 

por Ifl Hnen niíitcrnaj y por lii patoran de lot cnrt*- 
gÍDeM< que Aportaron oi I'aiengU4, y se aus&ron con 
Ui hijas di: los b«be«A nlli oitablecidas. EvU genea- 
logía TO compruebfk con una medalla «n quo »e h&* 
Han áitíz comzoDOs, ropulAndosc como slmbob biat6- 
rico lie cfto pcraon»jc> 




§9. 



£1 que ¡nvAsttdo con el carácter do jcfo condujo ¿ 
las fam¡lÍA«, que Re npiivUron do la!i dcinAs du 5«- 
n^nr para Tcnir íi poblar la Aiii6nca, no fuiS Jluit^i' 
ion, Pino rt^íon. Opina Onioñex, como m hft indicado, 
que, segnu el den-olero qTir trnian, Ikgaron ¿ las /j- 
las Af'>ríun<Sí!a9j la? cuales poblaron y do ollas salíú 
TWtjn, Ecxto de este nombro, con una colonia que lie- 
gi^ & la Jfüharta^ siendo el primer punto ilel NuOvo— 
Mundo qvio comenzó ¿ pobkrHo» E^to importa una 
diroroncirt suslanoial do lo quo oxpDno Boíttrím, Las 
pniclm^ Ins tomií Ordonex ^t\ manuscríLo de que se 
ha hcchom*ínto, tituUdo f^Pn^hania dé T%/<'Jt.»AÍIa- 
do quo Hüvana ca nombrú compuesto do liorú f jut, 
la primara Jiircion RignifitíX en h lengua do lofl ftiilf- 
gaoa patencanos ¡a pHoridoil di ias cosai, y la fogun- 
da on flu riguroso ftcntido <úí0, qjo on estilo fAmiltar 
se toma por el pueblo ó lugar en que so vivo. Asi ea 
que bien Anaüíada esta palabra, qul»o con ella ex- 



— 275 — 



V VI 



prasarse ■& prímem tiorra qud 9o pobló con las gen- 
tes que allí llegaron. Uuanilo nlgunn^ de estas emí* 
graron rti P<¿fítf¡tu, conducidas por V'f¡(tj%^ coineitza* 
ron fl dar & la líavana el nombro do lalumroim^ pa^ 
labra coinpuci^ta de ta, adverbio do lugar que ecRiUa 
ao pavHJe deUrmiundo, correspondiendo íii ilkc ¿t 
antiguos; ¡um, que significa tierra, y 8c toma & 
TOOCü por In palria ¿ lugar donde uno nace; y Votitn, 
que quiero dedr türoion^ nombre propio del primero 
y principal do lo4 caudillo?; dcla^ voiiile tribus, quo 
emigrando de la Havana, ho cstablecioron en el Po- 
imquc. El símbolo, con que en la cscrítiini-80 repre- 
aentíibn cl nombro de Va^umvotan, era pintando «i/^- 
IV corc^rmeSj que en Gentido gramatleal ¿ ideal quiere 
decir el m^eno de los ccraxonet. Valum, síncope do 
Vai^ítdfi también ítgntGoa nuove en su idioma, T)e 
modo que juzgando por todos eatofl datos, Vaíumi'o* 
/on, leído como está escrito^ so interpreta; Votan, no- 
reno de ente nombre. Pronunciado así: TÍ^Zmhí— Tó- 
íanj quiere d^ciij aíiá en ía iiirra patria Ji Vt^taftf 
nwery} Je «íí nomire. 



Ebí&j puefl, reconocido Vottm, según el referido 
manuscrito, y la iradieion oonstante, que aun socon- 
serra cu algunos pueMü!* de Cbinpafl, y otros datos 
recogidos por el .S"r. OrJotUs^ couio el tronco da qua 
procede k rusa americana. 



^ ^ 4 



CAPITULO IV. 



OalíltciuTton <ln1 Sr. Nt^ñej: di) lii Vega nolirn lo «x> 
ppesto acerca da Vetan en ^1 o^itnlo Anterior, — 2, 
I)«p^to «lú uQoa tin^&a do bftrro hecho por VoUn, 
«■ooBlndfteon 1301 c«rcA do HqoLitotlAB. — S. Olriw 
MtUJÉE ocbro VotAn, — L Ke^ortoríos i3 oAlcndarios, 
' qnanrrotí Ho upojm «1 8r. Nlj:ii*/ da Iji Vrgn, milirtti^ 
origen de la población de Au^ríca.-^. ^ a^igualÍB- 
me, taxis cTt<iiiciftS j pricÜcA*. — 6. bopoitATcm guo 
d¿ CUTíkro ¿lAtrádicton do loe chUpan^cos «obre 
Votftu.— Monum^ntofl del Foknquo, j lo que eobro 
•Dos dioo Waldttck. — 7. OhifiuTTjiCLOocín ood quo w» 
combata el süsteran de Ordofi«e,— d> BeApoeeta ¿ os- 



iJ. 



El Sr. XúScK cIq k Vega calificó juaUoiente dig- 
no do fijar k aUncion lo qtio » hn expuesto sobre 
Votan en el cnpitulo anterior, por descanur en datos. 





.— »w— 

que 81 n^ le ilun un grado de ínteres ÍDdíspuUble,; 
por lo nieiioa meroco an pATolcb con las opiniones 
niaíi probnblfis^ <iiie rn ftus fscrilo* han expcesto los 
sabios. — Roñriendo lo fjue consta en oncuaJQTncihis- 
i6ríQo, escrito en idiomn indio» UA vos el míniao f^üe 
Luvo en Aus manos el Sr. Ordonu^ dice «que Votsii 
os el primci hombre qne cnví¿ DÍo« ¿ dividir y re- 
partir cítfl licrní de las Indúit,y (1) Todos loe in-; 
dios ^-eneraban por Ul motiro en mccnmA, ftlgoDi 
le teniuD por el coraran Je bs p\uilo$. En tcHal d< 
esto rospeto !o daban el terocr lúg&r en sus calendi 
ños, que, como se hfi vif^te, (vwtienen los nombres dó] 
los célebres caudillos por dios repuUdos su; prono-' 
genitores. ¿Vinoj que ocupa el primer lugtu-p fué hijo 
de Udo^ nieio de jVrfjjiroJ, bítnieto de CjÍ^m, y cuju-- 
to nieto de C^oín. De las CQ:irenU fpíoenicLODeft quV 
& este 60 desígnnn, re er£e que descienden los indios.j 
Tal parece fler Umbícn U opiíiían del Sr^ ÍTú^ di 
la Ve¡/ií, (2) No ob«Unle, bien puede eer que JfinOf 
fgh, VoUtn y G/iamn, liij-aa «Jo los cuíitro capstn- 
cei! Que, según Onioíu^^j condujeron i, algunas fjunt- 
IItlc á I;tí /Wa;f ^l/or!i«ni3¿faí,que fué el punto mas in-j 
modiato de donde partieron deapacs para Amérioí^ 
De cslfl manera so concitian ems opÍuiuue<«, á priii 
ra vjHta contradictorias. 



(1) Xúñer d€ la Vega, Const díoa Preato. n- 54. % 
(S)Id.,id.,id.,n,3rSa7. 



— SIS — 



5,2. 



No e?pecíllcQ el Sr. ¿íuües tJe U Vega luid^i sobre 
¡a euLÍgracion do los prímcroft pobladores, ni sobrólos 
puntúa por donde pa*uiron, ní In^ mansiones quo hi' 
cieroD, ni U partt* dv esto continente p^r donde en- 
traron» poro 3Í dico quo V&imí vió la forrí ds Dabclf 
V5 hÍ3w r¡KV\(y^ viajon. Tnmpocú cxprii^jt toilon loi pa- 
mjos y puobloit donde estuvo, luas bnce mcDcion dol 
Oo Jíu^udan en Soconusco, domlo refiero quo To/an 
pU50 dantoj, y fabricó unn cnsfi Í¿brcgñ, en la cual 
cjcpoaitd un gran tesoro, que lo formaban unas tina- 
jas do barro bien titpadae^ Jo una Bola pieza, donde 
Gstiiban grabadA!} laa figuras do lo5 volate indios gen» 
ules nntlguofi, cuyo» nombro» toman ínscriplofi en 
SQB CAlendaríos, con ChakhihuUa^ y otras Bguras bh- 
^jcrsticíosas. Añade que la custodia do este tesoro k 
c^obQó & una serloraj y á varios tapiaueSj i guarda?. 
33ii la viHita, quo el njieuio Sr. ^'rOU:^ th !<$ T'íya Ili- 
aco de su obispado el auo de ICO], eiicontrú un l*so- 
K"o en una euevzi juEito al pueblo do Thcmhia cerca 
cío JíutAueían. (2) Lo inand^ extraer, y «o quemó 
pútjlicairiento en la nüsína pluza Je Iluchucían, ]Iti- 

cícuum! 



Alien Kíi 



!pU] 



^i 



pnr. 



naehueUri tiTjfníí^cft pueblo d" Ti(ijf>N. 

Xúüo:£ do la Vega, óoust. dioo. praam. 3^, i 30. 



5 3. 



El 8r. OrdoScz di mas noUcba eobre Votan. Di- 
co qae ea su piímer TÍHJe ul auÜguD continente saliú 
do Valumvotan y «íguíd RU ciunino por el paraje llama- 
do Caaa de trcc^ cuidrct, <[\vb parece ser Dam^cc. De 
allí fué A rViiwcAiVíri, <íí*Lo n» Tríj>t^i m Nú-Ííj, de 
donde posó ¿ Jmualtn, y vid fabrle&r el templo de 
Sdoumí, Dir¡gióe« en segaida & /foMímía, y ent^a* 
c«a fué ciLundu viii la p»rtd grande^ ó sen la torr^ de 
i/a^f^/^quo Icas^i^raroD ac cooitrayó por mandato de 
No6^ con !& mira de hacer un canünc por donde pudiera 
subirse de la tierra a) owIo. Rcgresií 4 «/rnuoí*»^ recoi- 
rí¿ los paiajeahíibitndDS por los iule^, hiLciéodole en 
esta ocasión capitán. !£□ A.n^Va fabrícú un camino 
Hiibtcrránco dasde ta bairanca Zu/ini Imtla n«jiiíf, 
nombro con que se conocía la tiemí habitada por los 
inciií^no% la cual basta afaorn ec llama ChiyuSt^ en 
Itíitgua L/cudal. 

Ueflfie el nit-^iiio OrúotUí qu* cslo* fueron Iü« pti* 
moros qoo iDlrodujoron el wxq de las cnnguaí, d baa- 
quíBAS, esparciendo adcmAs, algunos coDocimíCDtoa, 
coiDO lacreenciii en Dio^, y la obediencia al rey. Nar* 
ra ignakaonte los «nlacos do los cH^uües con los Jl«- 
A«t7<. £1 primero que se casó fué el capitán YúttJMT' 
i^rodo y el segunde Yancox>jniU. Fija b ¿poca déla 



Oü' 



tra^^migradon do I09 eAiquila 6 mt^rmn^, aseguran- 
do que el prinwT Méxiú^j fundado por csb» c&rtagi- 
iwns en su emigTRcicn, csUbft situado en el p^r&jo 
Uomiido GHfg-Z^:uicaHüny que corrompido es Quey- 
ZacaUao^ y después por el do Jefd, sigruBcando am* 
boe^/w/i/oj 'Je iú3 ^«¿füjy el cual es el miauo donde 
loa ospíiSolc^ fundaron do^pues á VtUo-lUat hoj S 
Crisi¿6al, cupHül dt Chiopa». 



\.i. 



Uno de los fundamentos, en que descanf,^ U opU 
uioD del Sr^ Náft^z ik la Tr^a sobro el origen de los 
balttaates át Am^ricfL, lo doduoo do lo$ r^ptrim^ 6 
€okud<triotj que encontró en los piKblos de su obis- 
pado. Con«erv]ü)ftn en ellos los indios Jn meuiorm do 
un negro, quo fu¿ do i^us prímitÍTOS oscondientos, 
crúeliaimo de carActcr y gran gacTrcacIor. Tal ¥e» 
seriíi alguno de los duffc^ndicntos de C/ivs, que como 
e« tabo era do e^o color, y & (luien so Atribuye h&< 
ber sido el poblador do k Eticpía. En el pueblo do 
mrAttc^ y en otro del misino obispado, i^oner&baso 
mucho & UD ídolo llamado Yalahant quo quiere docír 
tegro principal, ó senor do negros. En algunos pue* 
blo9 do Soconusco so a<<nbAn mucho los apellides do 
Chota y Calían^ dcjigoando tiuabícn con el primero 
aI indio que tenían porpríncípal y guarda de di, quo 

wmvDiom^ TOMO it,-*ííX 



— ÍS3 — 



llnmabfin el Lemí del fueil&. En irus ailcndurios p¡n* 
Uban siete negritos, entre los'ctiaUs fif^raba uno lU- 
maJo Cotí^^untaXf ecutodo en cin¿ silla y c^n asUs 
6Q U c»t>eiJi, üotuocaineru. 



5 6. 



Kl uso que ilc osioA calendarios hscían qumínUlra 
una pnioI>» máa tíobre tu origen. Servlaneo <)o eUos 
país hacer proc^Uco?, 6 adivüiBcioncs en loe úete 
días de h setoana, prceuraicndo leer «n el ponrenir 
!a suerte qud tendrían cada uno de los qu¿ nacUn, 
& quien eclialaban también el anjioal, afutro, 6 eUmen- 
to bajo cuya influenciH debía titit, air\'¡¿nJa1a át 
costodio. Esto ea el nahu^üWÑ&t seeU que turo so 
origen en Chiap^u, y que después flo cxt^odíú por 
todíL la Nucva-E^piiHa, (1} Xo vícdc & «r en reali* 
dad sino el arí€ m^ic^^ cuyo origen Eo atribuyo & 
Cain, do cuyos desccitdicntcs lo íiprendió Cham^ r&- 
ducicndülo á arbe, y de este pasó & *iu posteridad. (2) 

£1 luihnaHsmo conehtia en nn conjunto de piwU- 
CBA BoperetíoioeaSi prodaoídaapor U creencia en qM 



g 



) Naifes ¿e la Tega. Coual. jíoo. Proam. n, 96 S 83. 

;] Ijoa ontif^oe aatriSlogoe oriéntelos sujutuban to- 
das toe piiodnoctoncs do U uatoraleoa i la fninepcia de 
lo8fflanoBoe1est«3. (Dupm4.^CompendIodelorfg«o d« 
los oiutoe, toxQ. 3, cap. 1^, p¿g. ^66.) 



— tfi3 — 

estaban bos ftdoptoe, do qtK Uá<0 cuAtiUts mcian 
¡Mirüdpi\ban ik la oomlícíon ó ¡nflit«nci% do loe iini* 
malo^i ulxofij plfuiUs V clemcnUtHf 6 Utújui con olios 
oíerU efecto Úe rcUcion 6 dcpcodcocia. Tributa- 
bonica aaIotrciodo^ AcuyoorectateoiaTi sas nombres, 
lo múmo quQ ks gentiles primíüvoi, cgctííos en cus 
calecdaríoi?, y dietnbuidofi por meses 7 dias, ¿ fin de 
designai' & cnd.i uno de Ltfi í[ue nacÍA!i au ndírui', ba- 
jo coya gaard& y protección bftliftn de vivir. Para 
bac^r i)ron¿5ttoo3> los niiicstros do ««U eccU lemán 
en um rucd^ pininda oon números, caraclcrcs, y rom- 
bra cDÍgmAtlcotf?, los días do I& Gemftnft^ anunciando 
por ella los 5uccso% y k suorto do los quo lc9 oon* 
eultabao. 

Cualquiera que Gompi^re la creencia y prácticas 
de \qs nalnaUíÁiat con lo que ^fomcn¿fU^ no» refiere 
de la atirclo^íaju^maría do loa nntígiicí, (1) DO de- 
jara do 5 orprcndcnc do las remarcable» acalogbs que 
Imy entre elle». Lo^ Antiguos astrólogos bebían con- 
Bagr&do á cada planeta qji color, un animal, un me- 
tal, una planta, un frute, un «iibol, formando de to- 
dos una f gura 6 represe&tacEon do la estrella, & U 
ooal creinn podían eomunicAT, por medio de cierUa 
oecemonias mágicas, la inQuencia del eer superior que 
repRSontabari. Estoft son los iJctoB que ndomron loa 
eabeoe y caldeos. Loa a5tr61<%oa ee tenían por dis- 



(1) UoiíaaonidCG, 3íot), Nobucbic. Par^ 3> cap, 9, 



-484- 

pCDSadoTtB de los favores y gracias que emunmban de 
tales inOueocias^ ¿cuyo efecto habRui ¡ntrodocialo 
varías prictícae. 

Eq el nahtalism^f desdo que tmo meo so halla ba- 
jo k guarda 6 ¡nCnencüi del imAme/ rospocUro, por 
tin pacto implícito quo « supone od(tc 61 y ol dIHo. 
£¡3 preciso, sía ombrvrgo, que al Ucgar & la odod do 
fl¡ct« i3ofl, renueve 6 raÜfiqae el paoto^ pT^vio con- 
Bcntimieato de sus p&dies. I^ta os propUawnto H 
consagración en forma, para lo caal concurro & la mÜ- 
fa 6 lugir neFíaljulo donJe debe Teriflcanie. AJU le 
Iiaoen proferir la fórmula correspondiente^ ens8B4a> 
dolo quo dcfldc aquel momento debo ínrooftr al na- 
hual ctiAndo DCCCftito de su nimlio. Desde cnt^íaoes 
queda bflju la cuidado. 



I 



Esta secta que, según el P, Ofáoüa^f fu6 trulda y 
establecida en Chkpns por ]o3 carUgineies/ de doa* 
do hubo después de extenderte, os una prueba que 
pacdo citarse en apoyo dffio que ha dicho oobrt el 
oHgen de la pabl^on. 



§ 6- 



Tjo expuesto d¿ & conocerlos fundamentos de la 
opinión dé OríoíUx sobre Vúim, i pesar de no en- 



coQtrtTM denrronndn «n la obra del Sr. Núña de 
ia Veg^f ^QO Tué el prÍEociQ que h insiQuó en pnxk; 
«sto l0Ufi¿ siti ftiiliTirgo puní fijar s^riaoteote Iil aten* 
cioD de Bótnñni. ]>ocidÍ^ tambíeo por ella el res- 
petablo (^TarvVr^r despaes de ud exiüueii detenida y 
prolijo de iw celebre cueatioo, 

Hiblando de día en %m hístorm antij^ua do Músi- 
co, Ü6 expresa asi: «Si los amorícano? provienen, c^ 
mo ffú cTtxy^ Aíi diversas famitia'f t>?parc¡dafi después 
do la confusión de las lecgciajB, y loparadaa detdo «d- 
t¿ncc£ <Ic las otras qncp:>bIaron ol antiguo continen- 
te, en rano se fatigarán loa e^cTÍI/>res gd bojtcar na 

origen en lalengoayasogdelos pueblos afliáUeos 

Es TcrosimJl que Noé, anoiano respetable y rOYeten- 
ciftdo por todoH como padn?, Iialñendo f^obrevirido 
tretciontot cineocnta afioi al diluvio, leüalato i ca- 
da famUia sa distrito, ficgtin las instrucciones que ha- 
bla recibidlo de Dios,,,, lÜvta opmton mía se apoya 
OQ la tradición do los chtapanoBefi aoorca do l^on, 
pnn%ct poblador de América^ de quien ya he hablado. 
No ae debe ciMti sin embargo, que la pcimera pobla- 
ción do Amfrioa so debo & las primeras femUias que 
80 scpararoD en BaM, sino & sus descendientea, paoB 
ellas irían «iKamtnjíndosti poco & poco liieta aquella 
paTto,yinalüpL¡c&ndosconsu larga pcr«grÍnftoton,»(l) 



9) Clavijero Hútt ant do M¿xjco, tom. S, dUert. 1, 



Si pues kM i]aU)9 SuLre VvidH DkeTefü«rn>n ¿ C2i' 
if}r<r(» lauta acopUoionf Drcciso ea conolutr, 4]U« tu^ 
m relAtú, si no como cieno, al tóenos comi> prol»bI 
AboTft blfin, aceptado en una parUr, im bjiy vaxou 
n dceocbaTlo en las demiis. De conugaieuto el übh 
mft quo 80 Ka expuesto 6obro U pottlACion do Jüni 
rici, «1 cual difiere tanto d«I do I09 hintoriidores, 
brc los punios donde primero oonaenx^, hA£t« cxtoi 
dcr^o por todo el oontiacoU, debe tener» por fundí 
do» siendo quLiA «1 que mus sc «ctrca & k verd&i 
D«scans&, además, on los monumento» quo hun qat 
dado de aquellos primeros pobladoix:it en cl Í^<a/oijj 
Of9«*fi^(T y yii<üUi§j monumoatos Borprendentos qai 
ñ fuomn obi^ do o;ras naciónos, 6 razafl cflUbltci^ 
cu puntos dirúT^s del conliuvnto, quedaría algún 
cnerdo, so advertirían rangos do somojansa^ quo ii 
dicoscn un mismo origen. Nada de esto bay. La hi 
toría TM) nos minUtra un Te^Ugío siquiera que pudií 
ragtüarnos, la tradición ni un solo dato, ni un oanl 
guerrero, ó un hÍEutio do muerte, oomodíoc Fm*JÍÍJ 
iifU^en quñ pudíem njioynnw asbi jiiício. Cuant 
W^ildick examinó e^o% antiguos munum^ntos, foi 
la opinión de que los habitantes de Vucaian eran 
tenores con mncbo & los do Jféxicoj así como los 
PoUnqvte primoros que aquellos. (1) Kofiri^dose 
las ttadícionsB de los fmj(^p<^U€o» dioe, que creLi 
que del Oriente había Tonido un bombre llamado 



(1) Wildock. YojAgo pittorosqao, ele, pág. 83. 



yia & )a ctibcsi do una tropa numorosa, quienoa diri- 
dieron t&s Üorraa y paüíeroo oombreA i los calxiSj 
co»LÜis y principales pucioi d«l¡Dl«rjor; y fkiatliucuU 
usicnU (^uo otros los hoeoa vtmir dol Oosto, proocdoa- 
-tes do los pueblos c^uo abandoB&TOQ & TiyuíSanj cmí- 
graiklo para «scapsr do U t¡mit;i do otra cacton m&6 
poderosa quo ollofl» Cree o€to autor que la pobUoíoD 
de Fichan tiae sa origen de U do Oíoiutm^ 6 el Pú- 
JmqrUj y cuando peDOtmron allí llevaron el estilo do 
su arquitectura. (]) 



§7. 



Podrá alegarse que los iiiiip¡Ls, ]hk {ñntttniji, lus 
i^erarioBj y los rclacionca tr&dicionalcs, que !c cxa- 
miit&roa desdo los primores tiempos do U ooDqaista, 
hacen venir la pobl&cion de los paWs nitnados a) 
Norte 7 al Nordoo^to, doode ^ han encontrado rec- 
tos do grandes ediSciQS, y babitantoa quo hablaban 
la It^ngua lacxicann. Lo» tMlíectts, quo se supouoii loa 
mas antiguos y civilizsdoE do todas loa naciónos quo 
ha)>ttAban os to conÜnent^, salieron de IluthídlapaUm^ 
pueblo del reino de Tollan^ situado al Nortw do Nuo- 
vo-MéxicOy allii por el a&o 5U do la era vulgar. 
Tardaron en su peregcinacion ciouto cuatro aSos, di- 



(1) li, Id-, id-, id-, id- 



^286' 



rígifindoso GÍcniprc a1 Mediodín, haeta llegar í 
donde se üsUbk-eicron, fundando la ciudad de este 
ncmbre^ que ks rooordid>a el do bu auUgua patm, 
aiulUplicironso mucho^ durando au moaatquU ciu- 
trongloG. 

I^pUsin ÍV.& el úlLímo de $u5 monarcaa. Mañú ú 
aCo 1052 de k era vulgar. Sot)rcT¡nf> grande e«c&- 
302 de frutos^ asi como una terrible peste que amú* 
naron & este pueblo. Los restos do éi^ para mistrav* 
ee de esU cdatiiidMil, iw aUjarün de loa lugares qoé 
habítabriD, dirígiJndoie bicU Qj^^huako 6 Xucaton j 
otros & Gtí.aUm'iiaj riuodando on ol reiao de Tula fo 
lo algunos fimiluiA c^prvrciJas cd cI valle en quo des* 
puos Bc fundó M¿xj<;o. (1) • 



Imo-I 



Después do cUoa vÍdíotoq los cbichimecas de Ámnh 
qucmtcan^ quo Torquomada aupone ¿aíscieatoa leguas 
m;i>i nll'i ik Qiiat1alajri.ra. Anuqiie no eslÍL rOítlmeTild 
nToriguada h ftituncbn de a<|aol romOj os indudable 
que so hullabah&cia él Norte. 

Los ac^MtitUf üFÍgínfiríos do TV^ar^o/^uar/nt, siguie- 
ron despuea. (2) Este país estaba ccroa d«) reino do 

(1) Clavijero- lEst, aot. d& iTJrioo. tom. X, lib. 2, pd- 
gioa^S. 

^2) El Dombre de TVoooóf/tTJoain Odpareoido al de C^i{- 
Auuoan, quo tenía el antiguo roíno del Ptü^nq-Jie. Aoot^ 
kuaeaii so llamó el reino d»:» Íoh nMi's-is^ Trfífíjyea y Sfi»' 
pnea Texuco taGron I a capital de eati? reino. Yticunctia 
w llamó nao de loa oaudíilos que vitúeroa con loe 




,AM9^tme€imj so ltcü qiio rra Arflan^ píitnii tío los 
mexicanos. Los acolhtií lltg&ron al pftU Jo ^In^iAti^c 
jii entrado fl ffiglo XVIIL Loft itaAfMJ//£i^rj^ ^^ue 
^ompoflierotí sieto Ulbun «¡no activamente fti«rofi 
Ik^odo, Umbien parlíoron de Astfatt, y otm provin- 
CÍA conÜgiia A ella IhmAtU Ti^ocoliiUKún; en ed vta- 
'J« á J/friratardíiTon oclienta íiHOf, (1) Por árllimo 
]03 aeteciis ¿ mexicanos ríntoron haflU ocrcn del nSo 
llñfl ik la era vulgar. Ralíeron ¿^ AHlan, paU st* 
toado sl Norte de Cniifomia^ conducidos 6 impulsa- 
dos por //iiíftiVnjfí, períonajo notable que pnm catóse 
^uso de acuerdo con Tf^íJi^'n. Encnminároneo há- 
«iael Sud-ERtc fa^LSta el m OHo, donde se detuvie- 
ron iilgun tiempOj jr en cny^smárgenca so ven toda- 
Tría rcj^tcc de Iw odificíoí que ftbricaron. De oUí p». 
carón á un sitio dbtanto mm de do«:íentas cincuenta 
iaíllft5 de Ohiiuahtíaj híichi ol Nurdeíto, donde se en- 
<iicntraD Im ruinas del ractUiíao edíGoio, oinocíJo 
«on el nombre de Cate^ grandes. Siguiendo eu cami- 
jio hida el mudiodtK, Llegaren í BufiíMuuaw^ lioy 
CWíaeirit, situtdc &obre el golfo de la Cálifwnia á los 



£Orea de Lo« cAi'cAtmrccu; ¿ÜKvtttf fa «e llanuí una pobh* 
«loD de Scc&9i\tsco^ j olr& do ^uaf^ina^. J'^tdapa se lia* 
acabo u&a do Laa eiu<lndi» quo bo roroUron contra Q^i- 
'ymtíxin IV rey de loa rAúvkimeorit j ToidajYi se Huma ', 
igoalmonto un paoblo da Chioms. 

(1) Acoata. Hlst. ant., Ub, 7, cap. 2,— Herrera liU 2, 
dea % Cúp. 10.— Toarquemada. Monar. Ind. lib. % capí* 
taloBlja, 

HTDi>ioa,— Tomo tT.»41 ^H 



24i^, donde penñaDecieíoii tres aSofl^ / Eü>r¡c&rOQ 
la esUitaa do ffuisilop^chlH. So dírígí^roii ca eúgni* 
da & C/iiemMtQC, qm se cr^ debía de esUr & veiDtttj 
mUI&s de ZaceUeea$, por ks minas que allí se hui 
descubierto, lugar eo que permaaederoD nueve &Qo9. 
As! fueron pcnetrauda basta llegar í la célebre ciu- 
dad de TVd el aüa 1106, donde estuvieron otros, 
nocvc a3os. Pe allí pasaren & otraa partos, hastft Ue-I 
gar al aíUo en que se Tundo Jí£xia>t llegando 4 ser 
la capital de nn gntn Imperte. De mode que, todos los 
que habitaron los palsos de At^úkuác, vinieron del 
Norte, según la relación que de oas emigracionei nos 
ban hecho Iqs ImUirtsdorüB de Améñea, En este 
ponto dice Ciavijer^, que están de acnerdo las tra- 
£ooioQea respectiva^ A» dichas naciones, cuyos abue- 
los muchos siglos hacia se hallaban estableados en 
loe pAUes septentrionales de Américú. (1) 



§ 8^ 



En vist^ de esto ¿etStno poflri sosteT>ciíe la opi- 
nión de Ordeña^ que afinna haber Tenido de Orien- 
te las gentes eon que dcírpucs so cubrió c$ta parte 
del contiuente de América? La autoridad de toe h¡^ 
toriadores cA de mucho pe^, y la uniformidad con 



(1> Clarijero. Ilist. sai de Mádco, tom. 1, Ub S. p, 7T. 



— »1— 

^ue deponen sobre eso punto, pmcba que es ud hecho 
■«iveriguailo que ffescanni en dafoa ciertos y vgaros. 
^aedOj además^ aducirfie que aun no «e bao bgrrado 
^enteramente las kaeUas de aquellas eoitgractoDeE; 
^1 camino iU lo9 pXtMfl hasU tocar coa el eentro de 
la RepfiMÍGa se Ii&IIa regada de ruinoa, las enaics 
aunque por si fiólas no prueban mas que la exis- 
tencia de habitanlís, allídondo so cncuenfaan, apo- 
yadas por Lis tmilíeioiu^s y vn \n» pintoras anU^oas^ 
espuoc-n gran lu» cobre la Li^tcrk, Punto es oeto, 
par tink\ que no piicid poQ^i'SO en dada, como quo 
descansa en hiu'tg bólidos fundimienUiíf. 



Sin etnbaup, bien examinada U opinión de Ordo* 
Ses, nila de^ve ni U contradice, eino mas bien U 
confirma; pudü Aunque & pitinera TÍatano va Jo acuer* 
do con los htMoriadores, no extebe en realidad tal opo*- 
ncion. A^cgnm Ori¿>^ que la población do esta par- 
ta de América ccmenail por el Púíftijue, Bn el corso 
de los tiempos, rarios sucosos que cconioron, y un 
gma temor que se apodord do los ánimos do los habi- 
tantes, oblígiJIos & huir & tierras lejanas. Fuó tan lar- 
gft au perigrbacion, quo tocaron harta (Wi/^ntn, don- 
de termina la vfL<U exfenfiíon del territorio baSado 
pw las agüAs del grande Océano, En el curso de so 
«mlgrioien, fueron dejando en varios puntos familias 
fngiLivan. Llegados & CaUfimia, y vueltos del temor 
que de ellos hubo do apoderarse, resolrieron regresar 
por el núsmo camino, y eetablecerse en los honuoeod 



lugan» que tn%u UánMUí Uabíaii vbto; asi \o lucieron. 
EntóiKM fu6 cjrtn^lo so dÍJieiiii&aioi#«D varias diree- 
cioDcs, fbna&iido» aucMÍnuDCDtfi las pobUoíoncs, qa« 
& Itt llegada de Iw MpaSokw QiJm j-i tan nututirosas é 
imponenUB. 

Es daro, por tacto, quo ceta nlaciOQ no uclayo 
la tlti lo<( IliAtüríaJiiroA. La emigrAcion de loé varios 
paciólo?, qme unos en poa do otros fueron Uogaado al 
p4Ís dt Atuliuac, puede haber siiccdíilo á 3u r^pt- 
íOj <!cnpuca i}UG can t] UiLf^cur^ dol ücoipo hubieron 
de pereoadirse, que nbgun riesgo los amoQAsaba til^ 
bitando los lugares de que ante» 90 habign alejado. Lo 
pemuadc aat la «tmejania de nombres ilo ijuo sa ha 
hecho mérito. Esto adquiere aun uias fucna, iJM 
atiende ¿ que en &u pcr^rmacioQ do oncoDlrarOD esoi 
[mcl>lu>i ^I país enUritmeaU ddaierUi, h'mo luibilulo 
en v&rins parU», teniendo que aostoncr coabates eoQ 
sus moradores quti loa honUlizabín, dínpui4ndoles ot 
paso. Tal hecho pnwha la pie^^xjítoncia de otroa ha* 
bitantcej qucbiea pueden haber eíJc Ina famiUas^ qoe 
«& la prímeT^ peregrinación aapooe el P. OrMItM 
iban quedándose en algunos puntos del Lr&nsÍ(o. (1) 



4 



En apoyo do estaopioion do OrJoncsobt^ también 
la oonsidcrucicD de que, «i <lo la parte aeptentríoiuiJ 

(1) Jüarro9t ca sa Compendio dolahistoñs de QucUo- 
maJa, dice que cuAndo los tuUecfts llagaron á aquella r^ 
gioo, ja la oncoatrATOD poblada por dtrersia caeloDi*, 



I 



liubícr^in reniílo U9 UulíUiiUi prioutivot, »1U habríA 
cido (lo&d« mosoglomenulofi, ó estondidus debían Iia- 
lietse CDContrftdo. Ei-a precísamfiDlela contiarío. Co- 
3U0 observa muy bJ6& i>uyia£r, las eostaa orienttlcs 
Tucvon la [>art« mas pobüda ele osta región, propa- 
^Ddose después &1 Sudoate y al Notdeate^ según lo 
ubaolas ruinas i^uese bailan sembradas entra es* 
puiil>? tacdioF, ó oolatentles, lo quo hace conje- 
II fué lo primero quo ne pobló. (1) 



la 



[lia 



JguDoa historiadorca hacen moneíon (k los clme* 

como anteriores & los icHejua. {'¿) El ¿Jr. iSi- 

V, y los uutorea quo ímblaa do c\\K>t^^ dicen quo 

a de la Aitániiday y llegaron & Anahuao pat oí 

tte, lo cual coincide ec parte con el origen que 

d& & la población de este continente. Por 

tUy al comparar eu opiziioD con to quo se ha 

ftobrc lafl ^'ariae razaft que siiceMvamenta fue- 

blando el püi)^ ko advierte ó&ritx semejanza con 

£c/i^fT^^, & qoicDcs so atribuyo h^ibcr dejado 

ía por dÍTJ£Íones ocunidas on ella, & causa de 

ion do los dos hijos del rey que tuvieron. 

itno de loo motivos quo designa Ord^ñez t la 

del reino <1« (Mlhíutcan en «I PoUnqiu. Hay 

uto alguna analogía entre lo que te dice de loa 

mtím^^t^q^s' do haber sido dcte irüut rc- 



ix.»-J>oui]oino ezpodítioD.n. 77. 

Hüt uit. do Mmiícxx lom. 1, lib. 3, p. 90. 



— IP4 — 



gid:i9 por otros tantos caudillos, 6 peieonajea 
nícroii A ^Ftalilec^tfie !i Artahaof^, con lo que se refler 
de lafl úlüiüAs siete ir(iii$ oarU^tnciíes, quo llcgato 
al iW<fti>;ttí, é inflayeroü tanto en La dcetmcf^on <1 
fwinel reino, Hiendo i!a notar quo vlní^íron dcjipues J 
los «htehim^eas, y no so sab<f que ;>a«ar&Q do 
pan. (1) 




-t 





Eq vista *Io Ules !<oiDeJHii£as pottria ei'eerso, que h 
opimon de OrJcíi^ fuoso ¡nrcnotoTí propia, y qae pi- 
ra formarlii fio vjvli6 de alganiiB especies que hubo ú\ 
encontrar ea ka relaciones de los antores, sí do de > ^ -^ 
cansara en datos irrcfrugablcA que ¿1 mismo dei 
y alejan c^Ui superoherlok ¿Otiiín podril afirmar ser 
ulcrto lo que acerca de lo» toltccas, chichtmocAs^ acol- 
hülfi, niihuatiaquos y demi^fl naciones nos roScron los 
historiadürcíj cuando ellos mismos confiesan U, o?;cii- 
ridai 6 inc^rüdumbre que reina sobre el partieular, 
las oBoaalaiiuAs nolioíaa ocn quo piidicrcn contar, 
la coiitrjidiccion de niuchxs de ellíií? ¿No hnbr&n eí-— 
do resullítd^ de traüfnonos imd oonservadafl, slt^r^'^ 
dae en su origen, ó msl iaterprotadnsT Cíavifér» ase- 
gura que respecto de Ion ÍqU^uu m conserraban may 
esoasRs noticíss; (2) que se ignoraba la situación del • 
pnk nntivode los cbíohimecae, ¿ incierto crA el moU' 

(1) ClaTÍJero. Híst. ant de M4ríoo, tom, 1, lib. % pá- 
gLoa 101- 

(2) Cl&Tijera HUt. ant. de Thfóiico.ioxno 1, üb. 2, pá- 
aina 78- 



To quo tuvieran pAra dcjaír su patrio^ 7 sobre los 
.tícolkuü y deuis HACÍoneft Jicc, que rxhiuD rarías 
,dudu, lus ouaUs i pQ6«r del mas dtí^ente oxtliuen, 
(M bftbuQ podido AckrftT». 



§9. 



Kl P, Ordoñfí, resuaic, por fdUmo, «u cpiolon 
i&níroütandD, quo los eucSos tcoló^ooB de tos amcri- 
Ln06 fon «l^^rivadoi de los egipcioi; que los naturales 
s ambas Américxts ix^n lu origen de los iitt^ y de* 
iÍB familias cotí quienes se enlazaron los caríoyine- 
f{tie dichjftfl IVimitía-s penfiíaron íi nuestm conÜ* 
lenU trsvcndo su derrota p:>r la Itla Eipatlcia^ Ifa* 
íi^a, CümpicIiC^ Praidio ¿el Cdnntn, hasta situarse 
m W nntígox Pttlemptf; que do los€n'Cr«S(lcloM^g¡p- 
liofi Tienen loa de los indÍo«, dlvinizíindo ¿ eos hé- 
*t%f y como de In efigie do cada.ono de ellos, en quie- 
estaban repres^nUi^los loe veinte días de (]ue se 
componíAn í;ua mc£Cf}, pccdln d Euütoal 6 elemento, 
^fiu« €s el naliutíi 6 «ingel tutelar, del cual nncc» cayo 
^Eombrü so lu pone, lo toiuab&n como vfíid atiero animal, 
^uontuttando & loe p&jaroi", escucbando sus respues^tair, 
^Kt Atendiendo Ik mujer & &u canto^ caal.anuncio del 
buen ó mal encelo de su marido aumente, de su demo- 
roelu, do imjud 6 muertti; y en ñxi, qoe los car- 



— »c^ 



%^4iff^, qu« TÍtfieron & Amírica^ von los fetiicüo 
qnt "la TOÍna ÜíJo Uerá configo & África canudo fon 
d6 & Cartúgo, <lel linajo d^ lo9 coHnívf, quo desc^ft 
dUn ád Cham, t-in Ileini df% fla[iert¡ cioTien, qoe efkflelh 
&I08 sayos, y de Ins cuales procede el n^Atio/timo, J 
Gb do tiot&TSe U coiiKSidcncu einguinr que eo en 
Guentm entre U opinión do OrJmks y U de Ihájnñ 
tm haber tenido roUoja de sua TespecUvov escritos e 
QAO del otro. Llevndo este fiUimo de en espirita J 
obaeTracíOQ, del íibíUírÍs comparativo de lo que exíe 
tía respecto á li liislorÍH antígu» de este contmenis 
y medítiindo sobro el origen de sus habitantes opíiL 
que «U peotnRula de Yucatán, dc^ünüda fox natura 
loza^y convidando por su situación ciJuioda al reúbi 
miento ü hoapodftjo do oEtos ilustrce viajcron [Ía$fG 
nietos]^ nn podía menon de ser mu mc^niWo p^m fijac 
los en tan deliciosas costait. Con esU coosideracioi 
puedo decirlo que la ¿poca de ks obras arquitcct¿iü! 
cas y de e.*)cultiira, q^ie lo la vía exifileu eu parto 6 et 
todo, fué muy anterior & la llegada do los moxicanof 
á^ las orillas de las lagunas dulces y f aUdAJí, cuya^ na- 
ciones antiguas y primitivas un»rÍande1os instromcD* 
tos ferruginosos para entallar L\ piedra etc. Por cier- 
tas crisis periódicas de la naturaleza, erupcioiie*^ toL. 
c&nícaSj sumerciones repentinas ú otros scctdent^», se- 
pultaron en el centro de la tierra al hombre, y Ioa ins- 
trumentos que usabuenlasartesdesumansior.* (1' 

(i) Dupaix. DuT¡em« sipediUoD n- 77. 




La opinión del P, Ordoñez que ha fonnado la Jhñr 
tena de eete capítaloj lia sido antes muj poco, 6 en 
manera aJguna oonocida en todos sus deUIleB. Quizá 
su expesicion dará materia ¿ prolijos exámenea de 
los sab¡(». No será tampoco remoto que^ con el tiem- 
po 7 los trabajos, ó escaTaciones que se h^an en 
ks ruinas del Palenque^ asi como con la exploración 
de los lugares cerca de los cuales están situadaB, fi 
otros del Estado de ChiapaSj llegue á fijarse la ver- 
dad sobre este punto tan importante en nuestra bis- 
aría antigua. 



■vruDiot^TOVO iT,*-42. 



a 



CAPITULO XVL 



1. Loa pollnestos sou en concepto do l!Ir. Lftng Ioa [)ro- 
f^iiítores dQ Iii rjLza AmenctiiiD- Semejanz&s entre los 
lüBTilaroa del m^r dol Kur y I03 moiicanoa y pernaLoa. 
—2. AníilogíitH ea el íclíoma, ec I-1 eftí^rítuta gen-i^Kü- 
c&, y en &]gaDae práoticaa»— 3. Indicación de Coocii- 
toro. — 1. Efi^ueletoa enooulraJod en I&3 locos calc^ 
reiL3<Id KcotiickL — 5. Opinión tía Mr, Otiígnes ftobre 
Ja fooüidad con qno pndicron ll<:^ar á Amanea pobliw 
dor«a ¿u Ia3 Ulaa do Sumatra, Bornoo, Molucos y Fi- 
lipüus. 



5 1. 



Loa polinesios son en conc&pto <Ig Jl/r. lAtti^ loii 
progODitorea de la razft americana, 

FoTQtft p&rto la PoUnosU de U Oco&nia. Compó-^ 
nes6 de muchoA ígUs deacubíerUs en Tarioft tiempos, 
poblttdiLQ por aa¡¿t¡co«, que pa&Aion luego al coniu 



x»nte de AmiSrlai, co lejos d«l Ecu&dor. Mr. tang 
lia oxiutúmido la orlgon y eus oaügmoiofieB, Funda- 
do cu Ua Mm«ijati2afl que doU eatie los iasoUrts del 
mar Sur, loa muíais del AreUpLélugo I&díOi los moxi- 
canos y peruano?, b& oonclaido qao es cmo mÚDO sa 
orígeti. Ha; puntea de contacto muy marcado.^ entie 
el caníbal de la Nuera Zelandia j el indio nómade 
do América, 



52. 



HioMkSO w$A DoUbloa la« analogía, ooasid^racdo 
el caricier do su AuU^a eivílizAcíoii, los luos j co»- 
tuLabrea de sos (ilbuA b^b\ra-s,h conatraccioageiie- 
iml do au idioma, (1) y el reunirse en gtm 00115030 do 
MCton pan discutir loa negocios de inter^ general. 
Bs igual ta arabos la idea que tenían de la necesidad 
do vengar una afronta, el &brícar armas, flechas^ ha- 
macan, instrunic&tos y otras cosas, Parecidaes Ues* 
entura eímbólíca que asaban los mexicanos con la de 
los polinesios, malayos, y chinos, asi coino el cetáto 
en lofl uonumentos de arquitectura. Hay, por lilti* 
lao, entre ellos cierta semejanza con la civilizacáoil 
que existia en las regiones de América doade loe tiem- 
po ma.1 ruoútosi cuando aun esUba& eamergidaa en 
la oscuridad é ignoranuía. 

(l) Mr, DtTHñlle aeegora que 00 euite esto analogCa, 



■I* < 




— SOI — 

IIa«U qué grado constituyan probable Ift opinioD 
^Q Mr. Lcmg estos r^goü dd sem^janna qud ha nobi- 
^^ es asooto co/a rcaoliicioD necesita an examen 
^pArficiilar muy detomJo^ y rc^ultarí do lo que sobre 
Ja ciwMion de or!gi-n se expondrá. 



i s. 



Dice CbMo/OT-tfj qae indicando todOj que el Asía 
faé la ouim dol linaje humaoo^ asi como que ee pe- 
bló por d poniente de Europa y el África, es proba* 
Uo que debe haber núcüstrade al propio Uetnpo por 
ol Oriente babitontos & la Occania y & la América, (L) 



M 



1m roeae calcároaa de Eontuckl m han encon* 
irado esqueletos de cuerpos humanos, parecidos k la 
liza smáem que puebla la I^la del Ocíaoo Pncífice, 
diiecades como uoa momia, no se halló en ellos las- 
laneiíA aromáticas ó bituminosas. Tenían cuatro en* 
Tolturas^ dos de pielea, y las otraa dos de tela. (1) 

(1) Caeci&toro. Nuevo Atlante lustonoo,tom. 3, art 
3fc p. 30C. 
(S) ídem, Ídem, idem, Ídem, Ídem, píg. 358. 



Al cxAUílaar Mr. Gúi¡/nti \\ n&vcgACiOD de los 
olüooi hácúi kí caitas il« América y pueblos ti- 
toados en la extrdniídfid oriental del A^a, asegura 
quo otros paoblos manos cÍFÍtiíados que los chinos 
haD tenido titmb!en 1a fAcíliJjid de pasar ¿ la Amé- 
rica par el Sur. Los que poblaron Ina islas de SoiBi^ 
ira, do Uomco, Ua Molucaa y laa Filipinas, puUenc 
do U India y de la China^ pasando de ana inla Aol 
por medio do saf oanoas^y penetrando suooftiTftDHl 
OQ la Nuera Guinea, cu la Nueva lloUnda y en 
Noova ZelandU, p;iuoA mmenaoK, caya ext«TLa»Hi tA 
apdoa^ioonocida. De nlH^ocotlcula quo pudieron act^ 
carao al coutineato aniericaDO, tlcg ando ¿ las islas qo^ 
80 encuentran ontro los grados 10^ y 20 de latil 
inerídiufial; pues tan próximas están unas de oí 
qae forman como una cade na prolcngada^ 1a cual do ^ 
les era diScil haber seguido, hasta tocar con las oul ^ 
prEÍxima<i & América, y de ellas pxsar algunas oo1 
nian á poblarla. (1) 






r^ 






1 



Qoij^ee. Beohorclies suj* la naregatioa to 





CAPITOLO XVU. 



Trftbojofl do SiririUUmJatiásj otros on«ita]Í3t&& 
Bobro A India.— 2 Sa jaíoio sobre el otíghmi Ío U po- 
bUdoiL Exposioioa d» fiu toorfn.— 3. FuAdamentoa 
onMclales reapocto do In de Am^ncA.— 4. P&aaj« do 
Mr. WQfonl. Pnliiliríu* l^^^] nííiMJi-r'iU> eiicont radas ea 
loa dínJeetos dol Brasil y do Uúuoo.^5. SetXLejaazaa 
antro la ludia 7 al Egipto, do que paodcQ baooiBcal- 
gnnaa doduccioDea respocto de Aia^rítjA. Forma píra^ 
midfkl CD lan constnicotoncfl. Pílurou oi^u c&raotúrea.— 
6u £1 Dombra de Batz cod qua se desíena acó do los 
oandiüos da la poblooioa do ¿marica. Nombro áitl pri- 
mar hijo do Soliv^'-hnm. Maja, nombro dol flo^ndo 
do «09 nijoA, &SÍ como da la longoa^ naolon ane po* 
bl¿ ¿ Yuoatao.— 7. Aualoaía i cast idontidoj <^ntro 
laa palabnw Votan y BohIuid, y «gciñcocíoii noo tie- 
BOD OD nriíbígo y oaíd^io. Vn porsonajo Botablo ún la 
India. Üignifioado do los pnlabriu VAJamrotan v Da- 
n-Botam.— ^. Opinión de Soltjrz&no, AtÍm Moote- 
not Fray Groarlo García y otroftt sobro ol criben do 
lofl amen^itofL — 9. Semejanzas Saiol^glcas. — lU. Los 
aaorifldüa bumanoa.^U. La oat¿tiia da BoodlioOtT 
la doMobicrta en las roinas dd Palonone- Algunas ¿* 
garas allj esoontradaar y otras do las Pagodas. 




11. 



CotMCÍdos son !o9 trabajos de Mr. TíVffioirt J&ms 
Otros orientalistas sobro \u íniia^ asi como las cucs> 



--34k4^ 



iones notftljle^ fiwt f^e b^n sucítado^ cod motivo tV 
8US ínvestlgAcíones sol>re muchos ponLofi de hUioríi 
altamonto ¡ntorcKi&tcs. Sus o^ludíoa los han llev&di 
K&sta dcEcabrír, no aolo las aímididcs que pudiera 
b^ber entre lo^ hmdu» j los uutíguos griegos é iU- 
liftaos, sino también con bs ef^ípcics, tos ütiopes^lo 
peraiLS, los frigios, los ícnicio% los siriacos, los godo 
los celtas, los ecitan, y lo fjuo es ma^ sorpreaden 
non, con algunos reinos del Sur,¿¡A]as do JjBü^fira, ( 
MSzico, y el Perú. De las Afintdndos quo Ii:»n ob 
vado, dcdnocfi í^no toJo^ proceden Je un país ce 
tral, considorunJo i Iraní 6 Pítíiüj en su mna 
pliA Acepción, cotno un Tcrdadcro centro de pob 
cbn, de conocimientode lafi lengua^ y de laü arlos. ( 





I 2. 



Li^ faRñli& ham&na, enUblociiIa en las partes 9Cp* 
tentríonrUúS de fntm, se dividía en tres ramaa prin- 
cipaics, que coíi^rvaronalpríncipiü bu idioma prícnt- 
tivo, part irlo después perdiendo por gmdos. Ia piv; 



(1) Añatíck r^^rches or trftnsactiona of Iho Soavlf 
ínstittitdd in Beiígitl toL 1. § 9. p%>^. *iiL y i31. 

(^) Ii]em, Ídem, ídem, pttg, 268, toI. 3, p% 4S4, voL 
4, piigs, 4 y 5. 

(3) Asiütlck researcbee or bransactions o! the Socieij 
ixistitoted in Beiígal voL 2, ^ág. 65. 



-*3ltt 



i 3. 



era d* Jafet, qud t^nuS ]>or el norte de Europa y 
JLsi^ DO cultiva J&a b«lJ&s art(«, ni ds¿ dd letrais, for* 
-inando ranos diakct^n. h\ negunda, compiu^U de los 
liijo^ de 77r7^, qu9 fundó eu /rcm la monarquia de 
los primeros CEildeos^ inTentú letras, observó y dio 
nombra á 1jl9 a<ttxoA del Brioamento^ calculó el perfo* 
do iiultoctiiüpiiefíto de ctiatrccientos treinta j dos mil 
oBoA, é íüTeató el anttgoo tieUma mitológico, porto 
alegórico, y patt4! fundado en la idoUtrla, 

p 

H Eflto4 últimos fueron di&persándooe & intervalo?, j 
, fornaudo ci>1ouí?t^ «ibre la tierra y ¡«obre el mar. I-^as 
ttlbiu de MiUfUch y fíamá m ostabUcUron od Áfri- 
ca y en Ib, India. Algunas do elUs, habiendo adotan- 
tado en la navegación, pn^aron de E^plo^ FenicU, j 
JWg^a 4 Or$c¡a, 6 lidia, quo encontraxon pobladas 
por atit^riored emigrantoa. 8ap)anUron ¿ varias tri- 
bas, y ne unieron con otras. Uientras tanto un enjtm- 
B^bra do la mínma colmena, movióndoffo por el Norto^ 
pooetró en la Stmdmsvi^f y otro en C<3ihgar, Egff»- 
haid y Khaim^ ba^ loa tamtorios de Cftiií, y Ftf 
nmit d^nde so habían cultivado las lotras y las artea 
leode tiempo inmemorial, entrando pc^r la cima do 
Oju* y los pozos de ImuMS. e No es infundado cre^r 
[00 amonedo ellos pasaron de las ¡filos OTícntalos & 

aRüi»Eot.^TQiio n.— 43) 



Mineo y al Feríj| ilondo S9 tlescubrícroo rastrot d« 
roda titeratum y mitologut, an&logas ¿ las do E$ifU 
j k Indiaa (1) 

Hay uit pa8»je en bi obni que acabot de ctUrM, M 
il cual se dwarrolla MU ponaamieoto de la manen 



«Tros familias cmigraa oq diferentes vmjes d« un& 
región, y ca «rea do cuatro díglos establecen gobier- 
noa muy dUtanW, y rarüís dasea de sociedades. Aéí 
loe egipcios, i&diod, godoB, feniaoSi ooltas» griegos, bt- 
t\no^ ctíms, palmes, / mexicana, proceden todce 
de la mifiDLa inEnediata estirpe. Parece que parfan á tm 
miimó üempOj y ocupan al fin aquellos paUes, i lo9 
cáeles han dado, 6 dé los que lian derítado, sn Dom- 
bre. Después de mil doiicietiLoü ó uul trescientos aflos, 
los griegos recorren la tiena de sos progenitores, ht' 
TadCQ la India, cotiquataQ el EgipU^ y aspiran al 
dOBÚnlo uTiiTCTftal. 8in cmbnr^, Iüq roioJLno* te apro- 
HSn todo el Impeiiú do Grecia^ y Uovan SUS ami$ & 
BrtMa, de la que hablan con alto desprecio. Los 
godos en la plcnítad del Uempo hacen pedasos gI pe- 
sado coloso del poder romano, y eo apodenu de tocU 
\ASr€(ana, con e^tcepcion de Us uontaEas desiertas» 
pero aun estas fueron sometidas á otros inraHores de! 

(1) Attatiek reaearohea ¿e- Disooinsoo tUe origearj 
and funills of natioos 1^ Sir Willisin Joimi», toI 3, 
ginas 433 T i^ ^ 



— 30B — 

díect« do Surya 6 el eot, tenicTido los poníanos ¿ loi 
[JDOftfl como procedCQtcs del misoto origen. Dd varías 
»/eiidu d« los híndus so dadaco, qiw etik /m^w «« 
tilia dude loa tíempos cnaa remotos idea del Nuét9 
(I) Hay, adem^ tu loa dialectoa del Braiil, 
^jxicoJuftOAríbes^jotnu tr11jiif« do lü-soa^b^ oiiott* 
ttlot de Amérih^a, laadias p:;1nbrtiis dorÍTados de una 
manera clan del Banscribo, scguu en otro lugar y^ se 
ha demostrado. 



i 6. 



A. estas obtorvuciones pueden agreg!Lr£e otras^ de- 
docidos do k sctDGjnnza que se encuentra entro toe 
netos de arquitectura y CACultnra de la India^ y sia» 
gerogU&cos^ con loa de los eglpcioü, y U de t»tú% et 
muchos punloa oon los descubiertos on Amiírícn. Ee 
igualmente notable la a&nídad que se advierto entre 
la lengua, 6 instituciones civiles y poltücac de los 
nativos de La Indiii y los egipcios, y la que £o cota 
entre e^tos y loa americaDOS. 

Dos do las pir&mides do Sakkara, desorit&s por 
JV¡?r-Íím, «o parecen & muchas confltruídixa en varios 
lugar^ do Beryain. Uua de Dashour e^ senjejnnte & 

(1) 8oTQd eoafuced idou^ mbont snch laud aa Am^ríea, 
diee Wilíord^Aaialiok lesearohca toL U, g 9, p^. 10&, 




de Xim Sain Dcicr^, y la jmyot paite de los pa. 

lag ie ¿To-rtiriyic: kijii j)tT¿uLÍcIij«« completan 6 trunca- 

Ta «e ha visto la profcTeDcis quo 60 daba ¿ es- 

fbrma en las constxuocíoncs do los primitivos ha< 

ítaDlefl de América. 

Las coluQiD<i3 de Bddah, Dihli y AUaho^d tealuí 

miwripciofifc^ d« e&nict«:reft dcfiGODocidon, encontrAn- 

dowalguüas otms i^iiaíos en^mdro^ fVro/, ollera, 

& seraejaDia también de Ins qae Be Ten en lan niiEíaB 

del F^Ienque. T<a Hegund.!. de e^tafi columnfiN en ma> 

fcien un pilar llamado Lat con una inscripción en Batif • 

crito. lia aido descriU por ^fr. ílenry Coli&roocke en 

1797. Rst.Asobrfiuíiediriclcultí píedm coTiocídu con el 

jiombrc de Shikarrjüh. Es de piedra colorada, de una 

^bla piesUf y ticuc S 1 zirraa de longitud y 6 de ciroun- 

^^rencáfl, €sio es 37 piés^ y 10 piéa 4 pulgadas. El 

Aspecto de la tercera cobmna 6 pilar ee honnoeo y 

^^u altum oonniderablc< (1) 

^f Segnn OrdoEcSj BaU es uno de lo6 diez y nuerc 
capitanea, 6 caudillos de las colonias, que succsiTa- 



(1) Se halla en H planoha XITI, vol. 1, píg- ISCI d« la 




— aio 



mente fueron UegnndoiUriiIcnquc después de la«pn- 
mems. Por eso tionc el uidííimo logar en el calen- 
dario chiapaneco. Bhati e« iguaLlmente el norabre de 
los qae habitaban ebtre DiiU y el Pmjái. Ptolomeo 
haoe mención d(» do?i dudadas coosiderablefi de eIlo«| 
que ya exUÜan á principien del s^o HI, Lo« hhaU 
6 hatiU crrin pastores, creycnde que descendían de no 
cierto rey llaiOAda Súlivü^ham, el cual ture tres bíjos: 
Bhaip Maga y Taimado 7%¿rMag, 8^ entablecM ufo* 
pa en PcHyG>hh, (1) y ya se hn hecho natar vtím 
que así 96 llama también U lenguu qü« se hablabftea 
Tuoiitan, y el de la nación que liubo de poblarlo. 



§7, 



«sel ^ 



Hay %aalinente otro nombre notable en les fí 
de la historia di! e^ti! conLinenie. Eate nombre 
de YúUm^ jofo principal do bs primeros quo vinieron 
4 poblarle, segiin OrdoíUs y ífátUz tü la Vega, J á 
quien lea chiapanecos dieron el tercer lugar en su et- 
londarío. B^uían es un pats conGnanto oon el TMiet^ 
donde domina el badtú-^mo, 6 la religión de ¡fb, atea- 
do BU capital Totisudon. [2] Llaniibuo S^&tam «I 
rwio'de Imíü. [3] El autor do la filosofía de loa ín- . 



(1) Dú^gnor, Hiatoryofthe Hnaf< YoL 5 
Í2) litelon. Moaomonti Ac, tom. I* plfi» lü 
(3] Afiiatia reaearohea toL 9, S 3, pd^. 230. 



S'^ 



— 311 — 



I 



dm M apcUídAba Bcviía 6 Bufa, según S. fílrmeníe 
Ai^'asulrino, [1] y Sudda sogun S. Gerónimo [2]: 
oonsttgritKUite el cuarto dia de la GomAna. Bítiam tn 
arábigo, y Dut<m en c&l<leOf signUica un terebinto tu 
general. 

En U ísidú$ eKÍstló un TtTúiirUhiUf en arábigo Z'd* 
ru^Br^i/xm difii;í[iii!i (i^ un cti^rlo Se^tMonun ilc Egip- 
to, que había estudiado en Alejandrin, y vUiUdo 1m 
anoooTctaa it la Teb&Ídn;«Ta autor do una nueva doo 
trinji qut so introdujo en U India, VaJnjn-Votan e« 
coiao se ba visLo ol nombra, scgiin Ordoüex, que die- 
ron í la Ilaüma los primoros pobladores que de ella 
fle trAi>lidaron al Palenque, y Dartt-BoiarHj «e llama 
también en caldeo el mejor y moa grande íereimiho, 
.£s posible que tenga alguna añnidad oon el Bitddharn- 
ferudebs ceílaiiefl»,^ y b^iudillinAen gííronil, que íig- 
lufica ^lol de BwiJíta, iionibre (pie Trrebmthus, to- 
mó cuando oomo&KÓ su misión, [3] 



Lsb Borpr^ndcEite ^mm^jiinzu, qui^ %e nutn en esUs 
palabrai, combínsJa con loa dem¿s ra^f^oa que han 
ido scüalándose, sirren parn juzgar do la opinión emí* 
tida pof 5»" Wiiiiam Jóe«, cuya creeocia es, que no 
solo Za conyor ¡uirte del Asia, sino casi toda la tierra 



[11 Stnsí 1, p. 1. 
[3j Adv. Joron 1. p. l- 

ft| Aiiatio rauearohce, vo], O.y-Easaf, á p¿g. S16j Ba- 
de un ma&nwiíto do U Indta. 



—312 — 



babo de E<*r poblada por ana vttnedad do v&sUgoi 
it b5 TaniA3 htndus, árabes, y tArUras. 



i 8- 



La opinión qttO dík i los haliitntttes de América 
origen en la ladra oriental, gucdU entro sus sosUn. 
dores otros varios escritores respetables. Asegat^^'^^ 
lónam ciue la población pudo reñir do varias part& ^v 
pero eNpeciatuioTite de U India oriental^ la China^ ^^ 
la Túrtariú. [1] Ari^ Monten^ cree quo procedo ^^ 
loa do3 hijos do Ttctan^ OjíAir y ffeifiUe, Iqb cualc^^ 
vioieroD ¿ la India OricuUl, courormc apiireoe ils^^ 
Oénesb (2] y de alU Ophir p&«ó i la India OccMen* 
tal. Frú0 Gregorio Oarcía (3) enouentra que los m> 
dios orientales y occidentalen de par^^cen «¡n Rua bí^ 
btto«, ritos, oostnmbroB, y principalDieate en el color. 



^ 



5 9. 



Ijas BemejanzHA n^ioliíglca', que luill^í Colon entre 
losb^^bitantoe del Indoetan ylo« caríboe, cu&ndo dee- 

(1) SoliSr^ana De joro ImL Lik. 1, cap. 10, ii. 30, p. 74. 

(8) Oreeoiio García, üb. 6, eap. 1 j 23.— OrcfEorio XiÓ- 
pe& Madorm. t>e excdlleiit büp. c, 6, p. 70. 




— 313 — 



cubrió el Xaero Mumb, creen «Igiinas qu6 h índa- 
^ jeroD & dar & frste el comb» de IndUfl Occid^&tidtf, 



§10, 



No debe paiar desapercibido, quo «n «1 Biulftirtui^ 
Ya-yiSj 6 cApitub eaugmiiario dol Cüíícít-IWdii, so 
bncf* inenctDn do los cacrÍfi(:Íos humanos que so ofre- 
cían & lae deidades en h lailia. llnrU) conocido es lo 
que sobre ^to so oncoutri ct^tublcoido cutre )o9 ba* 
bttanUs do chU conUnente. 





Q las ruinas de un templo hindú, & una milla do 
J^aíarHj ni Occidente iIo CVyíon^ Be v£ una estatua de 
^ooíiica, qm por el collar, el vestido, algunoe de su3 
«idornofl, y espocíalmonte el que le haj:i por entre laa 
piernas, aai como el de la cabeza^ y sobre todo por la 
nctitnd, tiene un airo notable de fícmojfinza con la eet&* 
taa eaoontiada en las ruinas del l'nlenqtte. Tamben 
^Ba aculad y la manera como enií sentada la fígq. 
ira de osaf ruina*, que tiene pendiente al CQollo 1% 
efigie del soi, so asemeja bastante i algunas de las 
ae TOQ en las Püggdns ó templos orientales. 

MITOIOB— TOMO IT.-44. 




--314 — 

Todas estas obserraciones do tienen tal fuerza qm 
por ellaa^aolas pueda creerse resaelta la caestion que 
nos ocupa. Sirven, bíii embargo, para eBclarefierla^ j 
para ulteriores iuTestigacioues, partiendo de los dÚ4- 
fflOB flatos, 6 adoptando otros nuevos. Es de esperar- 
se que de su combuiacion con los demáfl ll^ue á dar- 
se á este punto nueva luz, & través de la cual se 
la verdad. 



CAPITULO xnu. 



1. Teoría (U Hr. Rafinisqae,— 2. lito BUicost! y inj 
ckpeendioDtoo,^. Üatoclisiao qac cortó Ja ccmnmca- 
dOD eon América. Qeot«H que orribiucii á «Ha áo^ 

EDM do aiguaoa b^os.— 4* CjmaoftO um loi fb&idoe, 
a Damidaá, y c^IIas. Coloiüaa «truBoae que ¡uIcntA- 
rOD muir. CoioimioadoflWB qao peor Interraloi tuvio* 
roa cctú la América totías nocíoaco oolMdttiürft 
emitan*. — S. Dostmoeaon del itaporlo de Ogfln en 
AjKÍ«, ¿ ifiTwdoQ poibordutAÜclMd^ IftTartanAjdo 
la Sibecia. Poebloa mte pagaron ao diferentea 4wxlb 

Eor d «atMcho d« BoJiantig. — 6. Lo qua Hr. Oi^gccii 
a p«&saclo aobro oeta matocia.— 7. Aprodaciocc^ dal 
Buiou d» HnnaltoML— d. finpasímu:t d» LmoL— 9, 
Ch»uLÍon da DvuuoBt d*UrbU]a.— 10> EadUdad qna ta- 
ntán ]aa poblaciOBM aaUtieaa para ytuár á poUar la 
Am^íTÜía. jVnaiogfa» entro loa oaqatoulaa ; loa tachen- 
tibia. Viajoe frecitootoa do aetoe a Aménca.— U. Tor* 
OmbumIa, AigúniLxa T Cluvijnro ajKij^iin el ojí^n aaJi* 
fleo.— 13. Jiucio Qa Mr. Scaoolcrat Batuca do aam^ 
jafisa. 



5 1 



[Entra loa quo eo han ocupado de tratar sobre el 
?n íh Ift población dé América, aparece Mr. Bt^ 



— 31« — 

jbiM^Wf, que adoptando la mayor p«rto de las opl- 
tkicjDed •tniüdafl, ha procar&do conciliarias, formando 
d« todas 1a suya propüu 

lUdúccsd á manififstar que la-pobUcion do Ama- 
proTÍO0«delA3La. 

DÍC4 qao poco tiempo d^flpa» de La fonaacion do 
los grandi^a tmperloTt dv Irán (P«rs¡«) Ayodhía, Chi*. 
,pBf oU\, tt fiiadó oÍto cerca d«l our Caí^íd, «obro 
lu moaUEiia de U Bactríana, llamado Aghila, qao 
quiere decir wrra ^W/«, Ento nombre eo cambia, 
deepues en A^^, PtUa, T<^Iún-Turm, 



%Z. 



Su primer moi^aroa fu^ rtt<íc^SfÍ3xxxtff [tierra 
ia do eulobn.] Tuvo soía hijee, padres de muehita 
naeiOTKs, i eabcr XdMut 6 OrfAsM, padre de los eo^ 
jfaia*; J\ínoch 6 Tmuch, de W ¿:ni«M; Om^c^h 6 0U\ 
mecaíA de los O'micas; XicolameÜó Xicoíhan de lofi 
fJC0¿ifio; Mixfec^iit 6 Mieiecati de los ntriecoe/ 

ObmiÜ, de loa o/únsíei. De entoA traen sn orfgon 
Udonea trtoeowt» que «e demunaron sobn la topf 
ficío do la América del Norte y parte de la del Sor, 
A dondo Ttnwroii boitUizadoi por mit! veetntn loe 

gc3ee, educeos, ete. 



— ÍW — 



S 3. 



Segnn ese nutor, pobUda la Améfiea por lea asi&* 
tioos qoovbkrúQdolAirícaí ocumó, dcspucs do ma* 
ches siglos de estar alU establecídoA y harto auujen- 
tado« ya en nfuacro, un cataclÍBiDO 6 trastorno, can- 
todo p<ir la violenta erapcúon d^ loe rolcatce^ acoia- 
paBodo de Tuertea temblores de tierm. Et caL,iGlí?iiiio 
cnjQ qoQ fué el díluvÑ do Of^ig€9 ú Qjtigt quo hubo 
de ffopttltat bajo flus aguas todas laa costas AUántí- 
das. Creyendo que igual suerte había corrida la Auié- 
iJotf qmió desde entonces coriada toda especia de 
comonicadoa entro ella.y el antiguo oontme&tep 



S4. 



Pasados nlgunoa siglo«, comienzo & ser de uuoto 
TÍstfaidft por pueblos del Ocete do Europa y de África, 
La poblacioa fué escteudi^ndofte de las co»(b« ooei- 
fitiUalee & le interior. Per el Oeete dat Asía eufíid 
ma grande iaraaton. Su existencia noera^ pues, dosr. 
conocida. Los fenieios eo;aorciabancoD clU, lo mismo 
qito las naciones maritimaft del Ocete de América 7 
NordeAl^ de África. Loa numid^ y celtas la frceucn* 



taroB» arribando per h prímCTii vez hace mafi do 
mil 4B09. Ua titúscot lu co&ooicr&n también mil 
doscientos u&oft «iLm de Iu era eríalian^, íiucríenJoi 
enviar alguaas €olontd«; pero 9e toi impídLcron loi 
cartagineses. Estas comunícucíODGS no fueron froi 
tes, aino por ¡ntervato^. La^ practicaran ríniendo 
v&riAs partas de U ^Vm^ncA, do solo los at&l&nce, ca- 
tana, iatecftocs ; oghodon.^^; eino también los ma;»! 
ó m&l»Í9, lo» scaiiflii^aví^, Ioh iJimciü, \m aínuA, pus- 
blos del Asb Oriental, lo« negror de Africn, ote,, 
de«puc« loe mod<nrno9 iMrop«e«. 



§s. 



De los Oghu^sifns so eueDta> que c<unbtada In fj 
del Asta por grandes revotueíoncc qne ocurrieron 
elU baiA como do4 mil aSof, y defltruido rl joi' 
perio do Oghu^ ua enj-tmbre de b&rbnre^, s&ltdfts de 
la TarUría y de la Siberia UAgeron k JesolACion á 
la Europa y i )dt América, destruyendo on Ia prim^ 
i& casi entCTamcnte et imperio rouuLno, y en U e^ 
f anda luadiiH K'lL'uIoh nviti/jtdo^. Al^^mutH doj 
naciones, rofugiadas en la cxUonú^lad Kurdos 
Asta, pasaron & Am^^ríca en diferentes épecaa por el 
eetrecho Ja Behcring sobre lea hielos. Con d traacur- 
&o del tiempo las comunicaciones fueron Eiendo mas 
y mal laras^ p(»r .loa nanfragíoe que Un frecueotei 



— ais— 

Beriin en miuclloB tiempos, y por el «ar&cter guerre- 
70, y costUDtbrcfl poco bospÍtalarU« do las luicioiicSj 
luúsU biibcrsc oIvíijRdo casi «¡ntenuaontó 1j\ cxiston- 
«m de «ate cunUnontc, qucdAndo rekgads rq mcmo- 
7Ía á kyendas y tiadicioues* 

Coma e^ flisteaia dfi lioJlnU^ut comprende, «cgun 
«o tiA dicbo^ lauclifLSlie las oprnionea enütidifl sobro 
^ata maUrb, debo Tonoareo do «Ua el mbma juicio 
«^uc dtt U del P. Gurcía, y oíros de loA r|ii« cr««ii que 
la América fu¿ cui^ocídm, pobliida, y (Ve«uctitad« por 
"vams nadoDcs do la antigüedad, aiiUiG dol dc^ubri- 
xnienkf y arribo de loa o^paSoIca eii el siglo SJV; y 
<IUQ & i'Ua vinieron por vxri-ii part««, dadivt^rjaHioa. 
atoras, cd distintas tiempos, y pf>r diftíroutos iiiotíro5> 
«sUi 65, por mar, y por tiena, atraídos por noticias qae 
debían Berrirles de estimulo pam empivcder el viaje- 
^ bien oompolidoB, ora por la necesidad, la focrza, y 
«I temr»T, ora por el interés del comereíoi del lacro, y 
3a fortuna; ó Ul vez arrojados por una tempestad^ 
«orno £acedi<í ¿ Bc&fftio MaJtin c|ae, impulsado por el 
ciento, mporLá an 1344 á 1a úIu do Mudan y & Co. 
irai; peio f^^cUmcnta ¿c udvkito qno quvdiiQ on 
jrió loa dudas ¿ ÍDocrtidainbrc?, etendo prc>cifiO hacer 
xiacTos esfucrzofi para aclarar tan OBCuro BiÍEterlo, 



§6- 



t^ otros Autocea antes de Itajlímgm balHan atri* 



—ato-' 

iaiAo la pollocioa do América al Asía, llamA^ 
pais del aol, U cana del g^ncn) humano y do U ctvj 
imeícti. ifr. Oui¡pm, de <iuic« Tarús tccca b* 
cfao Loérito, iiubo de concebir lü idea tras de prol 
dos obaenraeíoneE, que ana parte d« la Aaérica ftti 
poblada por loe <iae habitabaa el Norte del Asü 
Una de la^ rasones rjup tenia ynra foimAt tal ji 
era qoo, aunquo en el tiempo que c«Gribt¿| do se 
bian explorado RuBcieatemente las cenUa 
les de América, creUse qno 9s acoreab&Q tBBU» & 
de AJtta. quo sapOQÍaa din'lMon lot dos contincnl 
solo por un cetredio, al qac so dio t\ coubre de Ame 
En virtud de esto, pensaba que pt>r esc estrecho debíi 
ron pasar mucbas colornaa, aprovcchúadoie Úe 
bielos, que en esos mares duran atgoiías reces doa 
tres alio»!, 6 de \hs embarcacioae^ UEadas por lo4l 
.•landeacf, á otros bárbaros del Xorte, próxfanee & 
' O05ta mas oriental de la Siboña. Era eso para él tai 
to mas er«ible, cuanto que le parecia demostrado, qi 
loi cbinos habían reeorrido ol mar del Sur^ y Uegadi 
basta California el aSo 468 de [a era oii?tíana. 



§ 7. 



El Scr&n <fe ffitmioldí ÍDBiete en las analogfaa qvM 
tietien Ida am^ricanoft con los mogoles y otro!t p 
btos del Asia centraK Según él, mkntraa mas 



^211 



^ 



entudian las mzaA, Iaa lengUAi^ y Uft Cft^tumtircs^ iha* 
yorofi motivoi hsiy para erotr, qui) loa habitúDUs dol 
MuCTo MuBiJo proocdcn del Mi£i Oncntal. JaGg& qao 
Quehatcoatlj Bochíca, y Maar^-'Kaptie^ pGrsoD&jesqua 
ciTÜizaioB estas regiones, partieron <iel Oriento, jes- 
tavioron on comunicncÍDn coa los tbibotanoH, loo tár* 
taro9, 1o5 samaneon, y los ¿inos-barboa de laa j&laa 
de Jeso y Saobailm. (1) <EL Z^tífí y México^ dioo 
presetit&Ti rcbcioncs bastante sotables en aq gcraf 
fjulaecleníástícA, en el nfimoro de !a« congregaciones 
XvligíosHS, «n la exlram» nusLcridad de pemtcncíae^ y 
n ol ¿rioa do las procosioncs.ft (?) Encuentra tam- 
'fcicn T&ñfts analogías en el nao de sérica periódicas 
en los g9rogUIlcQ9. 



§8. 



[ jf en 

il 

^^^|Btfr. ZirkT^ aupono ígualmctito, como ya se ha in- 
picado, que la América fué poblada por naciones de^ 
^Síorte de! Asia, y qus .4 elta (usarun [K*r el estrecho 
^e Btherinff, lo mUmo d¡oe i(fa/íí¿n*«» 



§9- 



La rasa amarilla de la OceanU proviono, en opi" 

(1) HtimljoliH. Vmtade laseordiUei&a j monnmenloe 
<Ui loe pnebloa antí^ios de Amt^rioa. IntioduccíoD, 

i^¿j XdeiOtidcmi ídom»T9l< l,p% 17, vol. ¡¿, p% 9S. 

«TTOJOB.— Tono IT. — 15 




DÍOQ lid Dummt d" UrhüU^ del oentro dol Afiia, do don- 
de 68 extendía huU el coTitanenU de Amírtca, sal- 
vando nX GStredio de B&hiring. 



S 10. 

Jtfr. Dufiot Je 3fofi-í¡t mne^ÍTA 1a f:LCtIidnd> oon qtie 
kri pcblacionoii nsi&tícas pudieron venir A pobhr la 
coBta Nordeste americnufi, por U proximidad il« las 
íílas Kourilc? y AliíiUifíits, l:i ptica longitud M catre* 
cho do Behmny, y la dirección casi constante de loi 
vientos del Este al Oosto. Uacg al efecto mención del 
peíLUGHt) bítrco de Jcdo con juponcftCA & bordo q^ue en- 
calló el 1*^ de Enero do 1833 cerca de II<mol<^o^ en, 
Icis ialaa de Sacdmoh, y otro el aíÍo siguiciHe qnot' 
arix>jndo por un gülpu dü víiriilo mhrv, la exulta de Amé* 
Tica, naufragó ¿ la entrada del estrecho de Juan d» 
Fuca por la punU Martines. (L) sLos eE;quimat&s de 
América, díijc, y los telioutihin de la extreaiiJnd Nor- 
te del Asia Oriental presentan entre ú puntcfl tan 
marcadoa de aemcjansa en eu5 lenguas, fijs usea, la 
construcción d^ utis cabatlH!«j y la forin^i de su^\ instni* 
mentes* que es fAcil reconocer que pírtanecon & ana 
misnm famüia. Estoa &U¡mo?i atraricsan con frccoen- 



(1) I>iidot de Mofrofl. EApIoration dit tonitoiro da 
VOfegon et dea calífomiea. toíu, 4, ohap. 11. 



xiu el csireotio de Behering y TieiMQ k Ámiriea en 
buflCA de pulMp qiM'^Ta«lr«n á rendar á Ioa ru«od «d 
ia fcrin dc 0#ínwi«i¡?i\* [1] 



1 11. 

■ 
Torfjticmada d¿ & los cmlUbrD»^ orlgOD Asiático» (2) 
lo laiamo que Sig(l«n»« (S) y Clavijero. (4) 



5 12. 

rn Iaa tribus d<) Im ínOIoa dc las R^itAdos^TTn^do^ 

Se Amiiríca «ocu«ntni it/r. ScMolera/i (6) r&sgos do 

UD carácter orieDtat mnroftdo. Creo que la roza ame- 

rioann efl-muy antigua, y prí>v¡eno de ano do los troa. 

coB ó familias primitivas dol linAJo humano anterior 

^4 lik hÍ5tona, puesta quo cfita uidn dícc, ni so oncuoih 

Vfam tampoco cosh nlgutis on la» inscrípctaDc» cuneífor^ 

HMf y níliticu, qae bou las roas anüguas del mundo. 



(1) I>aflot do 'MonfraA* Obra cHad*. lom. 4. cup* II 
' S) HoAArgoia Xi>diULB. Ub. L ciLpfi. li j 15. 
8) Hiatcna del Importo Ckíclü&eoa' 
1 4) Hotoríft aatigaA de U^xieo tonu L 
K {6) ffifltomlattf gtaiiwaiinionarttrtn rocpeetioglbo 
^kiaton-, ccnditioii and pro^Mcts of Ui« iikliaD tnboi oí 
tlie UDlt«d 3tat«t. vol 1, n. 3, pág. 14. 




Afogurft que coslquicra quo sea el punto ecbre que 
'fe Uere U mTcstigaoíoD, ne iidreTtir& en el betnísre- 
tío orÍMital el prototipo fUko 7 moni de la rata, Ion* 
gOAJo, Eaitologffl, dogmog retigiosos^ ostüo ^utuetó- 
mO(^, y stiscftlendas, Unto como fc babíui dcurrollado- 

Iliitn loo ra^os dn Kmejunsa qoe Uaman la atw-^ 
cíoD,,«DUKuénirHe Algii[io«nüljiM«8. Rguraen príiner 
térmiiio la adoracLoa del &0I, que txao su origon de 
Fenía, Mcsopotanüa, j la Caldca; eocaíntrasc entre 
m«x¡c»iiwi y ^riULQ^ti, aunque acoropeilUda de aa- 
kfrifioioa honunoB; al par que Lns triboa do los Esta- 
do9-UnLdo9 no tenían templofl, como los discipoloi de^ 
Zort>astro, según Üerodoto, ni ofrecían Baorificíoa hu^— 
■laoofl, y cantaban himnos al tol. Admilian los ín— 
'dioi el d^i$mo 6 tos do3 prínoiptos del bien y deL 
Oial^ profetaluiu la dootriiia dtt I.^ fiu¿€mpsÍcorU, 6 txa»- 
>nÍgraoÍon do laa almas; atendían al vuelo da loa p&- ■ 
' iXO% 7 & Io9 fenómeoofl ueteorolúgicos; y practica- 
rían la doctrina do los mamíoita 6 nahuale^. Veíoise, 
por último, aígnoa de eu orí^oo, ora del continente 
^«si&btoo, ora de tas íalas de la Occanía, en su sistema 
ide cielos solaies, manera de medir el üempo, j am- fl 
^ar los aüoa, en sos crecnoias, y ooetumbr^^ y en la 
práctica de eacartfioarsc los braaos y Las pÍcnLa% co- 
mo signo de duelo por la muerte de alguno, práetica 
caliñcada en Ix^ sagradas letras» y por loe escñtores 
griegos y romanos, como canctcrifttica del b&rbarÍ6iD0. 



CAPITULO XIX- 



VenwtílidAd ^^1 ftbnt« Br&ssdnr d& Bourboum eobro 
)ft euDAtloEi dul oKcoQ lio loa habitantes do Am&ca. — 
2. Jgíc«o qii0 díiS í coQOcer en Ift prúoeía obr* que pii* 
btí«¿. Caúfloaoiocí que b&o« d« Iob manitaentoQ aa« 
toTO á U tíMo. — 3. Lo qno oxpouo respecto do Vofoc 
y loa lioohos pñnoip&les tomantlo por ¿aÍM i Ordoñee. 
— ^ NftTcga&tcM que ambaron áPivntico» Clüdúme- 
ets, olnKc&fl» xic&JftucoB. Tradicionca do qno hablau 
Yxttiliochitt 7 Sfthagiía j lo <pé ood motiVo de ctto 
oxprouk^5. Obra qiii»pabUoo «& 18^7, j lo qaecD 
a]¿ eipoce.— 6. OúDtrftdjcdoDMC|iiftso noUooorapA- 
rimlolib con la anterior. CalifieooionoA qtta Haco oh «1 
oapflulo III, cofid&diehAa por loqueeipoco dfiftadO' 
IftnU. VariÁcic^oi qno hace al referir di> hdovo lo ro* 
latÍTO Á VotoD, i t&0 tiadicioDM izeudake, 7 ib lo mo- 
DfCestado por Ordo&ftr,— 7. C^mo caJidca la o[^od de 
Movton, Nott^ y ülidoa 80br« bta raxM amoetMBaf, 
—4, Ba<aej&ti2^ qiiu eocufiotra entre el trouco mas 
aotigco da Iaa prcíTÜJcifta do Quiche y Tticatan, y Las 
rana do la Paleatiua y úqI E^ptc. y ícnúñG ingorte' 
dB0 en apocan puHtür¡or6»quoiücui*ráanUsdelosUf* 
tarca y mogoke. 



§ 1- 



Apelar de babor dado & covoctr el abate Bros* 
do Boutboot^' desdo los ptimcnh& lineas ((uo ca* 



cribt¿ 9obrc las cos&b de América, quo Urda muy pre- 
sente U cuestión dfrorigeD, y quebigo sa ploiiuqtie- 
darlft bastante a<leUntada, hadeodo cast palpable la 
realidad & falta do algunos de esos defleabrímientos 
íorprendonte% quo U dieran & conocer en toda su pl 
nitud^ %\i imtíL «In «¡iiLWrgo mucba verntüruljitl en 
juicio. 



1 



InoUnafe, en ofúctOj ú creer unas vecca, casi con 
pTofundEi eonviccion, que la población do oslo cootU 
Mato hubo de comcnSiir en el Palenque^ Mgun lo com? 
prueba cuanto expone al hablar del ni&nu&críto de Or- 
^ñe$ y de loft dem¿4 que tuvo & la TÍ^ta, ant codoo 
4e loa tradícionos» que aobro esto traen Io3 hirtorttdoá 
res, con tan UuntrAelonen & qoe In com^KirAcíon d«laa 
IiQcboB, la fi¡giii5(iac¡9n de !a« piilulnu y otron loodtci^ 
invesbigatorios daba lugar, como Apareoo en la prímcrM 
cbTA que publicó en 1851 con el título de « Carta, paql 
aervjr de iniroducuíou íi h Itistoria de ha n&donén ci- 
TQJxadu do la AmMcA Septentrional, dirigida cil Sr, 
duque de T&lmj.» 

Bn ella califlea de precíofios loe manu»rtlo5 qae pi 
flO ¿ su disposición D. Isidro II. Oóndra, «yaque 
m i'^X [uodo ím\,n ftatinfactono una cuestión, <[tie pi 
muohbimo tiempo ha poimanecído en la oflcurídad, y] 
que OD el día es tod&TÍa un enigma para loe sabios, 
Im esqoeólo^s^ que irn mus abras se tan ocupado de 
las ati%fiedadea do Amtiríca; pues oes revolan el oci- 



— 327-^ 

EjcpoDa en Beguid^i c|ae r¿te« fué «I frimor legis- 
lador del GOQÜocnte americano, a&fiuienenvid Uioe & 
dividir eaU tierra üe las Inilus^a y el [jrliaer setlar d« 
los quicliéa: que lo^ &ntcpA3%floa de Ft^/ari erau den- 
o^ndieotes de Cam por h línea h^vco-fmieia, quíettea 
Aiuigraron del ooii-íncíntb orietiuil A Uk lejiimtH regio* 
zioft dfi Oc(ádOQ:o: [2] quu luí chdna^ cayo pHtrlirc& 
ora KoííW, pCDcUaf^n liíisU el Pakñ'jué per el rio 
tTxUmáctnia^ y fondú U Ukutiarquia ¿t¡ Ioi« quUh^a^ 
Blondo Xúchan [3] gu cj^pitil, en lengua mexicana 
CaihuacüH^ y adein¿s otra^ ti^s gruiden ciudades rea* 
les llamadas jIfajfíjjKjrij T^Uháy Chijuímuia. [4] 



§3. 

Lo4 hvctii)4 rvifrírídoít p^>r OrJ/frlcJCj & ^nien confiesa 

(1) Caita primara.— Oetubr» 1.* A& ISSO, p(g. 4 
m Oaiia primdra pj|*üia4 12 j 17. 

(3) JVÍK&«m iigiiifica oindad da las cuk&ror. 

(4) £1 nombre de J/byapan, formado de 3ía*Ay~n'd, 
[^ero decir nú Aay o^na, Kra U antiipa capital do ¥u- 

laD, y Menombíe ne lo puso ^mnd-T^iJ/^l, qoioro de* 
a^fita t/« coKtJo$, Eiitaba simada en Uneuoe bn¿ado4 
' el río TulijA, cnyoB rainaa oaUn cerca de Ooortaoo. 
nombre de í7ií^mtntíJtT<^aeeamMbíen Cjbt/.utQ-iUu- 



— 32(t— 




ha tomftáo por guia, sobre U t^mi^raeion He lew chanetj 
y fundación de 1a monarquía ijuicltécn la Iknara del 
Pclm^tíe, los f ncTicntri corroborados con la» tradícj' 
LC< íjue ofVecon los anales m^xíCAnos, los ác lo^ 
ecos y místcooSy así como con las creencms de Tu 
tan y GuaiMnala. 

Uno do esos hoclion os, quu los abuelos dt VhiaiP 
hübiiin i>a«idi> do laa coEtfts do Arrie:! & las islas Ca- 
narirLS, y do csUs ¿ tas de Haití y Cuba, dondo habioj^ 
establecido su gobierno. Koiü» el riajero y Ú legisla- 
dor era el sexto settor ije este nombre^ nacido en Cu. 
ba. Fué ol mismo «lue entrando pw la Z^yusa rfí Tér- 
Tninos, con iinA flotilla al rio llfiumadnta, vino 4 futí, 
dar la üiudnd dül Palni^ue^ coa ol nombre de XacAtm. 
Hizo OUA tro viajos&Fa/i(;n-C^mfiquCtGCguu£>r£Í?toi 
era la /'f/ficío, eapecíalmentó TríjnJi «i Wrta- Fran 
BUS abuelos los canancos, que vencidos por las armas 
de lo5 bobrccs, 55 fueron & burear & lo lejos regiones 
mas fúlicas. Encentraron Ciabas regiones en la ticm 
de Tlalocm. Llamiiron así los mcxícaros y toltecai! 
la que haBituron sus anteeceorcs. [1] Jidlábaso 
tuada entro Oaxaca^ Chiapai^ y TüIobcOj signiñcando! 
íicrrix de h fundaeion, porque Ins sierraa de Cbiaj 
eran rerdadonuncnto la cana do los fündadoros do la 
raza nabuatL De alü se orígínn tambícEi el nombre^ 



(1) Sabflgna- toni. 3, Ub. 11> cap. 12. 




— 329 — 



d^ iíahqu$$ [IJ mirados como loa dioees de los t¡«d- 

tos y de lA«aga&5entr8 los iQexicAnL>s^p(>r haber fon- 
dudo en 6«o9 c«rra9j rcdtfpiAculDfl rlñ itgiiA<i. Fué el 
principio M podor nr^bimtlnco, do dond^ dimanaroii 
taitoa rtinos. [2j 

te, ZWj^ti^Aan, coQsidciad:^ por loft D»huAtIficoa como 
su palrüb, ^i dctnd^ lo;; pa(Jr«£ ilo e\i 1Íik;ju Iiilian ve- 
llido do ¡AS rcgicQ^a lejanas da Ononto^ era CAi'a/jatf, 
AU' 5fl cncontraliA también Tidhá 6 TWapan^ oajai 
lUtoas, fügUQ «6 liu dii'ho, ae veL cerca de Ococingo. 
, Sfto Aparece comprobado por un manuscrito maya, 
quo Sicphcfis taro 4 U TÍata, fi igualmente pc>r un pa- 
í^o de líerrera bu la descripción quo hace de la tier- 
ra cu quo habitaron Job mexicanos y tuitivas, 

^H R«fl«rc, por ftltímo^cUbato Braueur do Boorboui^, 
^V como parA'Jur um^ür fuerza !\ lo oxpucf^tOf y quo nO 
i« por el Norte donde debe bu^ciu^^ el ortgen do la 
población^ que loa antepagados de Voten aportaron á 

tD SabjLguD. HísL gen. kiiD. 1, llb. 1, cap. 21. — ^Tor- 
qQOiiad&. MoD, Ind., tomp 2, tib. 1. — Botonui Idea de oda 
CUt. lürc, cap» I. 

(ÍJJ 1>roas«ur do Bourboug,— Carta lotoíra, pág, 41, 

■sTuno»— Tono n. — 46, 




§í. 




ÍT^áú^j '6 PánvUh, & doTtdt Io4 olmecas y ztca^ÉN* 
ca9 habijkA d«»embnrcftdo, según laj^ inulíoiofiet reoo*. 
^(Ul por Fr&y Asdi^ do Olmcis, [1] y qd^ to4ofl 
l«ft habitantAA de Ic^ Urritoríos cooquistadoa por ilcr* 
Dan Cortés hahian venido de las AVmv d^ Orimtie, 4e 
ta otra porté dámar, en doco ó trfco escuadr», ó 
GómpafiiAS. La<) pTÍ[nero3 fueron loa chkhiméeat^ que 
llevaban vid» salraje, raanteniénJofle ánicAmente áe 
la CítKft. Dcaptios llogaron los rwffiíwy m^, quo «iwe- 
Saron k lot dikhiitiocas á netabmr la« ticm^, iV ce* 
wr la» carne?, y i it'íar du otmí ctwa« dfi !a vida ci- 
TÍIizadn, y pagado mucho tíoinpo los atcxlcacov, quie- 
nes catDbhron la religicn dol país á introdujeron loa 
idolot. 

E«Ui tradición fte hulla coururice con la de TxÍ¡Sx¡> 
chiti y Ja dol P, S^thaffím^ quienes díoon viiiieroa en 
iiaTios ó barcos por h parte de Oriente, El primero 
liacQ salir & lot olmecas y xícalancos de las AntiUai. 
y el QQguTido A»cgum que llegaron por mar, partiendo 
de mtt aicmt, que eran Ion siete nariofi en que iLpor- 
taron los primeros pobkdores de cata U^rr:), [2] 

^ En seguida el ahaís Brassmrds Bouhovrj exprett^ 
que tr^ce jefe?, cada uno í la cabeza de una tribu mas 
6 menua numerosa, dcfti?aLb.'(rcaroneiid¡T^r.saA¿pO0a5 



f1) Traolatnfl ^e antTqnztafibna Norro HiapaiiícQ aúeto- 
re It. P- Fr. Andrí^ de Olmoa. 
{^ BabagOQ, Hiat- gen. tom- 3, lib. 10, cap- 89, |k 2% 



— «ai^ 



Ja €:ttrcmLá&4 ^ ^^^^ mcxiotiio, eU )o8 logaiei 
sádgodG los ecitgianLdH eri^Qoles u(}orUroD 
%n «I Ir&^uno ds lod siglos. I«a tradición gJAtciuAl- 
jteca KÍoñda por Jmrrcí, [1] U J« ¡63 clücitimccofl 
ele P»nuuiif ^ lii del K¡cb¿| [2j coauuerJciD «obre el 
^ámorc ir^ctf, quo 80 haUocho cogrodo catre «atoa poe* 
Jblos dosdc Iii JD&5 rcmoU antigüedad. ¿Do d^tnJc ee- 
íim e»Us lrt(w tribus? ¿qué rvgiou Us había vielo 
>eer? cTal es ol probleniaciiyaBoIttciotí es ímpúsible 
BU oQQpCLOQ absoLiti^ uiAs pua explicarlo las ii$r 
tue^ amoricaiws QfrecQQ Iuce9 quo «I UtBlorjado^ 
tittnoa dobc despreciar. Si ^o les pr^anU de ddndc 
rrop^ CUA trcúc tribus^ todas jc-^pondeu C|UO fué át 
teato.;» [3] Las UudicioQca de TucuUa conserva* 
s^por Xvoiid *Qadon (jao ceta üorra fii¿ poblada 
^r bcmbr«'i nuc vÍdÍctoi] de la isla de f^íif, j esta 
fi^;{tLri^ 1^:^^ pasavoiidd líáiít [1] 

,-fc' í . I . . . . . 

, Bste cuadro yj^düí ocfiar^o con la indicacLon ^iic 

^acc, do cstir avorigondo, según 1a« tradíclorvoi £ bis* 

torias Uondalot, que por ol A£Ía había sido directa- 



^L Q) Historia ds Guatomata, tom. 1, trat. 1, oap, 1. 
H^'lS) 1^^' <^o antíq. nmono. F. Aad do OlmoH.^Tor- 
^'SiBBmadA. Moa Ind, tom. 1, Ub, 1, eapu IL— Ordoi&ts. 
Maonacrito, 

». (3r JuftrTCs. Hiat de GuaUanalo. — TrftcLftt do ao1<|. 
americ. OlmoH.— Torqticmada. Uo&p lud— KancBcrtto 
de OrdoBcz.— Hahnctiii. Hisl, de la Nueva Kspa£a. — Oo* 
goUcdo- Hiflt. da yúcalan, 
(4) LÍ2ñiia. Uist. de K. B. do iaacaal. Part. 1, oap. 8. 




— 332 — 

mente, y por r\ ra:iibo dn Orif nte-, t! hgtr de don* 
flaltoron los ti^oo gcfofl qa« fnndAron ln ctrilis 
iniiericftiiAy7'&uiii]ue enlaúltíma cdrtft [IJ expresa' 
que BO prcterdU investigar ri origen de las pobhcio^l 
DC5 qne Iiiti cubierto^ y cubren atm hoy dia el smctoi 
d« amb\s Am^CíL^j ffíno dar & eonocor algmití Dot^ 
CÍAS hisWricaa, poco «stadi&das, 6 dwCOTHwdas, y 
zi hasta de aqueUoe que padieron haberle nlído 
el1a5 en ülis trabajos nobre 1» bútorta ¡rrímiüra ¿i 
eetiLS TCgie^ies, ne ocdte dti «a opinión on los térmi^j 
nos iriguicnbu: tile procttrado, con tonta condencfa^i 
onüOiDo ha ñdo posible, probar con la? antignas trm-; 
dtdones amerícsiiAí, que hs nacioiicff dTtltzadas de la 
Heza de las aztecas, no pudieran reñir de las regl^^ 
nes septenlrionales, B Fácilmente no percibo por tod^ 
lo expuesto antes, y por los últüaofl conceptos qué 
acaban de trasUdaree, ¿ qui lado so inclina bu ju¡d0> 
y Li fucrzn Jt? eonvicclgn qu« encontraba en el siste- 
ma que fanbo do wrvirlc do tema principal en sus 
carian al Jupie de VaZmjf- 



§6. 



.2^ 



.i:jb4 mAJ 



Sin embargo, en la f^bm ffiie publica tn 18&7 co: 
el titulo de « lÜGterla de 1m naciones civUizadAS í 



(IJ Carta cturta, p^ 40. 



Htféxlco y íe I» América Centra!, dorante ios síglcvs 
cinterjores & OrUt¿bftI Colon, » di^ <^c(e, r^moHo & 
'^o hacer prevHlecír níngnti fle^temii «obre el origeti 
«Ir Ifl^ Iíuliil«nt<í* y flft Íh fíriliTJicíotí «tnrriotnit, wr 
liAbk al^fitenMo cli todo el eursd de Rtt obra <)e toja 
«ütaparadon entro los pu^bloA del antiguo y del n«c- 
TTo mando, rcflerríndoeo el dereAo ^ Mcar partMo 
Tuaa tardo de sos iRTdBti^tioibM, y CTUblcccr en di- 
sertaciones e'Tpecmk"' el íísteniA que le jmrcciúramas 
rftxouibk. "^'^ 



AnuncLi, cutarctanto, qu« ñ^hubd no ba macho de 
«ntrcTeer U^ tmzat i^ los gcaudínAbo^ en alganas 
Jmvoíoiios soptontrionukí, cr«k rerh^ todavía; üd* 
oontrando ¡gtrnlinonte recuordos ijmn é monon borr^ 
4oi do lo« ¿rob^Bf y do Iib9 aDttgiUM pobUciono* do k 
Jtdy<» dol Moditorr&neo en VucutáH y el A'^iíA^, como 
lo percibe dol boudiamo^ d«l hindú 6 del chmo, cu U 
maj^^r parto d^ lofi religiones de México y de la 
Aubéríca CentraL (1) ^^^J^ -¿ui^ 



M- 



-i Se ha visto tío riu6 modo se expresaba en su pn- 
m&m obr% rci«peoto del ejjiteina de OrdoEIez/enoon- 

<1] Uistotrodea natioas otvílüs^ da Ifoiiqofi <A.cl 
l'Aiitoriiiao Oeutrale, etc., tom. 1, Inlroíl., p'S-^ 



mouto, y por el nimbo de Oriente, el logar de donde 
sttlicroü los trt ce gefofl (luo fandnron la cíTÜirMium 
ampricana^ y auníjiM! tn h &ltt[n.n cnrtA [Ij exprrss^ 
qce no pretendía hiT^etigar oí origen de Iss pobUcti>- 
nes qae h&n cubierto, y cubren aun hojr dlft el meló 
de anidas AmérSca.^, «¡no dar & conocer algmiAS nolL 
das hislíínciví, p^co eFtudinAis, 6 deircoTiocidM, y quí- 
z& hasta de aquellos quo pcdiínm babcno TaUdo de 
ellas en sus tmbojüs «obre la Iiistoría prímithra de 
ofUs rogionee, no omite dar 8a opinión en los t¿rmi* 
noB siguientes: « He procnmdo^ con tanta codcíboo&i, 
ComD me hx rido pofiíble, probar con las nnÜpias tn- 
didoncis nmcricanas, que 1» nnciones cÍTilbadks do la 
MczR de loa Aztecas, no pcdiCTxjn reair do las regi^ 
nes E^ptonlrionake.i Ficümonte se percibe por lodo 
lo Dxptiofito antes, y por los úlümos 03ticept03 que 
acaban de tiaflUdaTTO, & í¡né lado Be inclina n jatdoj 
y la fuetea de convíaoion que encontraba on el cista- 
ma que bubo de servirlo de tema principal en 5iu 
«artas al thtyue d€ Válm¡/. 



s 

^ 
^ 



§5. 



^ffflbi embaf^fOj en la obra quA publloó en 185? n^^ 
el titulo de « Histeria de las naolonoe .cUli 



(1) Carta cnarta, p^ 40. 



385 — 



Méxíci» y do Ift Atuérída Ootitml, daml»lli 

tberiotYíS & CTÍf>t¿b4d Co1<m, t Skt ^n^ 
ibo liaccr prevalecer nli^n ibtemt fofa* tf 
6o bg hftb¡tjiRt<9 / do Ifl eWilisacin 
ÍiaUa ab?^t«nldo i-ti todo «1 curto de wm 
cbrapamcion entre tos pMblo*dd 
vo mttndo, rescrrándoFo el dere>^ 4v 
mas Uinle de aup ínrealjgm^iooef, y 
lertaebnos e*j>e<íiíil<>p el fiíitciii» 
razonable. 




Anoncía, entretanto, <|tie ií 
itrcTcer lx% tr.iza^ de loi 

ktratidd igtJAlniQvto re« 
d« loA árabes, y do W 
det Uediterráoeo ca 
ibe dol boudims^ 4rf 
[nayor parte do W 
'.AaMca Central. (1) 




Se ha visiod» 
lumobm 



O 



r»-'- - 



i'i4 

•1- 

-fa- 
do 



mente, y por ol rumbo de Oriente^ ol logar de áoxxit 
ftaltcmn loi trfc« gefes! que fbTid&roQ U ctvt!¡:í%ct<m 
amcncanR,y nuTifíUJí eriIttdUiEua csrta [1^ expresa^ 
que no prctendia toToaligar el origen de los pobkcio- 
DCíí qne hati cubierto, y cobron aun hoy día el suelo 
do ambas Amérícas, flino dar & conocer a^itoas 
cias híslóncaif poco •studindnfl, ódcscoTSCwidní, y q:ii— 
z& hiivU de nr^uellof* f|uo pvdierDu haberse valido d 
«lias «n eu6 trabajos (¡obro h historia prlaütíTa ¿^ 
Gfftas regiOTi-ca, no omite d^r ira opiaton en los t^mü— 
DOS luientes: i He procorado, con tanta opncreocíap^^ 
como me ha ñÍo posiblo, probar con laa ftnt^^iM tra — 
dídones amerícnmi?, que las nación» ciriltzadas do 
Meza do los aitecaff^ no pudieron reolr do Iss regí 
nos eoptcntrionalcs.* Fúcilmetite ee percibe por tod 
lo czpuosto &nt«8j y por ios líltilnoü conceptas qn 
acaban de trasladara, & qné lado ie ínclba su jaíot: 
y la fuerza do convicción que cncoDÍraba en ol aüt^. 
ma (jno hubo de servirle do temx prindpal en s 
cartas al du^ dt Valm^. 







§5. 



-'] Sin embargo, en k obra qufi pubD^^A en 1867 coa 
fil titule do 4 QLstdríA de Jm naciónos civilisadas 4i 



(1) Carfd cnarU, pfg. 4(3. 



9»^ 



iféxioft y'tle 1a Amérwa CenlrftJ, ilarank Ion siglos 
interiores á CristóUal Colon, »- iJice f^w, rtuitclto S 
10 hícer provnlecer ningun ehteina ftobTO el ortgcn 

de l09 hut>ttant«^ 7 de la tÍTUÍ£ncían Americana^ ^ 
ibúi ftlj:^tenIdo vu todo el ijurso do flti obra do toda 

^(oíspnracioD entre loí pueblo» dol aittí^o y del noc* 
mundo, rcflcrrándofio el den^Ao de pacar partido 

¡inaa Urde de sns inTestigacioüen, y establecer en di- 
írtacioOBS e*pecíalcí> el flístema i\ue!o parod-jm mits 
tsoniblo. 



ir ' 



Annuoia, entk^tanto, que BÍ^bubo no ba mucho de 
«ntretver lan traban do luH 8cniidirinb(H en algimas 
iQToebna^ «cptentrlontilef» CNÍA rorlUH todavía; on- 
MDtrJKtdo íganlmoRtc rccicrdoa mas 6 cncnr^s borra- 
dos dtí lüft Anibe», y de Iwt antiguan ¡lobliKiionus d« la 
itd^ya del Mediterr&Deo en Yueatán j el Kiché, como 
lo percibe del boudísmo, del bindá 6 del cbino, en la 

kyor parto de b» religiones de México y de la 
iríeaCezitraL (1) 




■m 



I 6. 



Se ha vitlo do qu¿ modo ao expresaba en su pri* 
mera obra respecto doL et^teina de Ordofiez, eneoi^ 

(1) Hifttoire 409 natioDA civULC¿aa da Moiiw et^d 
l'Amf'ríqao Céntrale, cic.^ lom. 1, Iittrud., plfg. itS. 




^m^ 



poeutc, y por ol rumbo de Oriente-, d tasnr do donde 
flftlwron los titee gefes qiie fandaron la cÍTiltzaurtún 
amencins, y nunqnd cnlafíUiEaa carta [1] expresa, 
que no prctendis inrostignr el ori^n do Iúa pcbUdo- 
aeifl que h&n cnlíerto, jr cabnni aun boy dift ^1 suelo 
do aniba? Amérícas, tino dur A coiwcer atginiaa nott 
rias hislííncM, poío •studiadris, ó dcscctixídfw, y qm — 
zi hasti de 3r|ueilIoA que ¡Mdieron hftlier^ú vulíJo d 
«Use en SUR trabajos Rcbro h hbtoria primitiva d 
estas rcglcmc», no omite dar su opinión en Iw thm — 
DOB siguientes: •Hcprocnrado, con tanta coocí^ccía 
como mo ha sido posible, probar con l&s ant^oas tra 
didones tiaenaiiMs, qae las naciotiei ciTilizadis de 
Meza de leí astecasr, no pudieron reñir do ha 
BCS septentrionakí,» FádlmeTite Be percibe por tod 
lo éxpue-fto antefl^ y por los áltítnos ci^ncíptos q 
aoaliau d« tmladaree, & qué lado ee inclina su ja 
y h fueisa de oonviocion que encontraba en el siat^ 
ma que Ikubo de ¡lerrirlo de tenia pnadpa] qd s 
carUs al Ai^ dt Vdmg. 





-1 





15. 



-P'Sin etabargo, en k olnu que publicó en 1857 coa 
u titulo de tt EQstorU de laa tiacíos^ cUiliaadas it 



(1) Carta cuarta, p-íg. -18, 



■•'. ■ 



léxlcó y d« !a América Oenlml, tloranle los siglos 

tnteriotes á CristíhiU Colon, • Jice qtw. remello A 

w hftcer prevtileccr ningnn siflteina fobní el oti^tí 

^de [os bab¡tADt€fl y du U civilización aotf ñcana, ao 

.^LAbiH ftliíft^fiido en iodo e) uuno do su «br?t d« todft 

lapamobn entre los pwblo» dol anliguo y del nuo- 

'O mundo, lYACTTánáceír cl dcredio de wtcar pftrtido 

tarde de su^ inrestigaciooo*, y establecer en di- 

srtaeiones e^pech!*^ cl flisteuii qnelo jiíireeiorn ¡mt 

TftzotiWe. ^ 

J^uncia, cntretantOj qoe ot^bnbo no ím loacfao de 
ívecr la» IruM.*^ d^^ W scHi^ilÍTuboft en al^n^is 
lnmBlÍoiw»,«4ptiintT¡onal«g, cr«ia vorlM todikvtn; «o- 
controndo igu/tItnont<f rcoicrdos mas 6 monos borm* 
do4 de lüfí Anibt^p y de bw antígurt^ pi>bUc¡cne« de la 
i^ya dol Meditorráneo en Yucútán y el KicM, como 
lo perciiw de] boadíemo, del kindft 6 áé\ chino, en la 
aaiyur p^rU d« laít religiones de >féxico y de la 
Ainérioa C«BtnU. (1> ^ 



rfl 



$6. 



i > Sí bu vtfto de qné modo se expresaba en 9U pri» 
merm obm rcspttto del sUtwoA do Or^lofioz, encotK 

-(í) HÍBtoirodoa notioita cítíUzóm du rAoaicmo ok d 
TAmiírfquQ Oatrhls, oto., loto- 1, Tnlrod-, [i%. &2. " 




ineut^, y por el mmbo de Oriente, e! lognr J« dcTif]i| 
flalicron los treco gefoB qoa focdaron 1& cítUíz&cíi 
americann^y miTi'iufi enUáltífna car^ £1] expresa!^ 
qne co prcUcdU invtstígiir cl origen de Un pobUcÍo*>j 
cea que han colñcrto, y cubren aun hoy día cl stido 
de am>MUi Am^TÍca?, aÍno dar & coDOCor algtmaa not£j 
das hístóricrtH, poco eettidiadaB, 6 desconocidas, y quÉí 
s& hasta de fiquelJoo que pudíeros habene raUdodá; 
ellas en su« imbnjf»; «obre In bUloria yrliuittva dé 
ect3£ Tc^giones, no ODÜte dai tu opinión en los bérmU 
coa, iñgaíenleE: iHeproctirado^coD tanta conciencút^ 
cx)Tno me ha f^j Jo po<;ib1e, prob&r eon las a&t%Qas tra- 
diciones amorioanaff, qno las naciones círiltsadaa de lii 
Hesa de loa aztecas, do pudieron renir de laa r«^í^' 
nei KptontiJcnalca. 9 Fáeilnente se percibe por todii> 
lo espuoirto ante?, y por los Ijltituos conceptos qni 
ac&bciD de trasladarse, á qné lado so inclina sa jaiclojjj 
y la fuerza de convicción quo encontraba en el «UtA- 
nu qno hubo de servirlo de tema principal en sos 
carUs al At^ de Vaimff. 



5 6. 



^-'Sin embargo, en la obra qu« pnlille^ en 1857 eos 
d titulo de «HUtúrU da laa nádenos chlliisa^U, dt 



(1) Caita <maHa, p<g. 46. 



3I^xic>4 y d^ U AmMc& Conlml^ durante 1os siglos 
ttntcTÍoTfs á Crifit^bAt C<'1on, t dic« rjtie, reruelto k 
ao hacer prerntecer nmgan shtema «obre el ortgtD 
de !o9 habitantes y tío la cívilfincion Mncricarm, ee 
bAbia abH«nÍdr> eti to^ el our^ ríe fu olía át toda 
«Mffpanclan entre loi pn«1)lM MI antiguo y éú nue* 
Tó mund'), rcflcrrindoíc íl derecho de Pacar partido 
tum larde ¿t stis ¡nrcatígaciftríCí, y eJ'biblecer en di- 
sertaciones especíale? et siatema qae 1« prtreciora mat 
razonable* - 

Anuncia, «ntntatito, qu^ ai habo no ha mucho 
CTtror«ar laa traiEA!) de los scandinabo^ en algunos 
mmeionef septentrionales, cnU varían todavía; en- 
contrando Jgu/iImont« rMJCrdos naa i monoa bom* 
do9 do los &rabc0, y d« Ins antigua pobla€Íoii9:s Ó^ la 
^ya dot ^reditL>TT¿Deo 4}n Vurútdn y e\ Kiríd, ooBio 
k pürdb« dol boudíamo, dol hindfí 6 dol chíBO, en la 
mayor parte de lan religiones de México y de la 
Atnéríca Central. (1) 



'I 9, 



* 'Sí hA visto de qué tbodo se expresaba ^n nu pri* 
mera obra reapeoto del auteíoa de OrdoSfez, encon* 

{!) Sfltixre d^ natioun civtllz^oa da Moxii^ 9i,d 
I*Aiaijr1qa« Centrül^ etc., tom. 1, Introd., piCg.í?S. 



in4>utG, y pOT ol rumlio ile Oriente, el \n^ áe » 
salieron los tr«oe gf fes qat fandaron 1a círQh 
amtncaDa^jTflUTiqTic cnlflCllima carta [1] €X| 
qne no pretendía ¡nrt^stigar ol origen d« Us pob 
ncs ^ae h:tTi otibicrto, y cubroc nan hoy dm el 
de aiDbM AmérícftK, amo dar & conocer tilgviuij 
rias hlst¿ncíi«, potro etrtudiadn^, 6 dofrconoddas, ; 
z5 harta do nqacllw quo pudieron habcrso rali 
ellas en eus trabfljos «obro la histúría prímlUt 
estas regiones, no omite dar sti opinión en lot t 
no6ng:okntc$: vUeprocurado, con tanta conctc 
como me ha «Mo posible, pruljar con \m anUgna^ 
dlcioncs americano?, qao lis nnoioncfl civilizadAB 
Mesa do los sztccaB, no pudieron venir de las \ 
v.tB septentrionales.» Fácilmente se percibe poT 
lo expuesto antes, y por los 6ltitii05 ootceptoi 
acaban de tTAsladar?e, á qn£ fado 9C inclina su j 
y la fuerza de convicción que encontraba en el i 
ma qno liubo do servirlo do temn principal ei 
¡cartas al tftíjtic de Falm^. 



i /r»^ ii 



§5- 



' ' Kn edbto^, eirlarelfrii ^u^'pdtlf^ en 18&; 
el tUulo de « ffibtoria Je Iw nacioaes civilbadí 



(1) Carla cnarU, p<g- 40. 




íis-a» — 



ÍJ^xk-o y Je la América CeiiLnü, iltTrimte los «iglM 

^torior^ á Cristóbal Colon, » dt^ qoo, rcsuolW A 

■no hacer pKívale<>ír nírgun síntoma flobr* el origen 

da lirt hubibint^ jr tlfi lii r¡vil¡'/.KCfi>ii ATm^naimi, Oo 

hikUa «bit«frl(Io ch todo el curso do nu obrA do toda 

oümp«iiAc]oii entre los pueblos át\ &nlÍ^o y del nu&> 

vo nttniílOj ro«erTÍDdoflo o! dereAo áe sacar purtído 

luM tard« de bos ínvestigRcIoT»», y establecer en di- 

scrtacicne? c*íp«c;ales el píMíuiji qoolo pnredcM mus 

niKoüabie. 

• -. • 1 

Anuncia, entretanto, que ai hubo no Ít% mucho de 

«Dtrereer las trnzai tJe lo4i gonndinaboí^ en algunos 

ioTMíonm wpttntrioDQloi, crefa TOrlfiA todavU; cn- 

cxintrundo ígiinlm«iito rMuCrdoa Túññ ¿ monon borru- 

dod do Im iir&bee, y de \oa antígu^í poblacíonoit do la 

Jbjw dol Mcditorr&neo en y\tca£fSH y cl f^ic^^, como 

lo percibe del boudisaio^ de) hindú 6 dol diíno, en U 

mayor parto do laE rsligionM d« México y de la 

Ainérica CentraL (1) 



I 



i0. 



^-ii Se lia vieto do quó modo se expresaba en su pri- 
mera obra roRpeoit» del fús^tein/v de OrdoíSes, encon- 

(1) üistoiro dea natioas cmlis^ea da Uoxicjuo el.3 
TAntórique Céntrale, ele., tom. 1, Introd-, pÍR. v2. 



f! 



j y por ül rumba áít Oriente, el to^r de donde 
BdUeron lo» treco gefes qad fundaron h círilízacion 
-•iiieTÍcs]ta,}'iLTin^uc eniaáltímft onria £L] expresa, 
t¡w no pretendió mvcstigftr el origen do ix^ pobUcio* 
nes qao h&n cubierto, y cabree aun hoy dia el suelo 
'do Axnbus América?, sino dar h conocer ailgmus notí. 
cks blstdricas, poco tittadindiL^, 6 defEconocidUD, y qui- 
zá basta de aquelloc que pudíorotí haben^c valido do 
cdUs en ana trab^oi íobrc la fautoría primiüra de 
estas regiones, no omite dar su opinión en los t^noi* 
nos riguietiteG: cHoprooumdo, con tanta ooecícnoíA, 
como me ba jriilo poi^tblo, probar con la.) antenas tra- 
didofics amerfeana?, que hs naciones clvOlzadu de la 
Veza do l09 astéeos, no pudtcrron reñir do las regto- 
TJM íeptentríonales.v Fácilmente so percibe por todo 
lo expuesto antes, y por los óltímoe concepto? que 
acaban de trasladarse, ú. qu¿ lado aa inclina eu juicio^ 
j la Tuerza de convicción que encontritlm en el siste- 
ma qao bubo de servirlo do tema principal en sus 
^ «artas al <fu^e ác Valm^. 
; 



) 



§5. 



Sin embargo^ en la obm que pablloú en 1857 oon 
^el tUulo (le <t Histúrla de las natlonei clvUIíadaa de 

(1) Corta canTta, ptfg, 46. '''"-" '^ 



Sléxlc^ y do k AaMi^ Ccnlr&l, dunint^ h% eiglos 
«otcrmwí i Crifltóbal Coloa, • dice qoc, resucito 
no bftwr prev»k4*r DÍn^an snUnna Sí>tr« e! otÍ| 
de lo? habítAct«s ydo U cÍYÍlizacÍon americana, ee 
ItAbia at7íl«ntdo en todo el cnrao de ftk obra do toda 
«ÜQipamoion eatre lo« pvitbbA it«1 Ant%iio y del nue- 
vo mundo, rwervíiidoío el den:^í> do mear pArtido 
TUM tarde de soa ¡nVcstígiciOTíes, j «ítihicccr en di* 

rnaonablc, 

AQUQcia, ontt'eUnto, qu« ti hubo no ba macho d#' 
ODtrcveor la^ trasai do los acatdínabo^ ca algunas; 
iaTBMona^ sdpt«ntr¡ocialeA^ crála variar todavU; on« 
coDtraDdo igttrilmoiibo reojerdot mas á monofl bornu 
do9 de Ion ámbee, y de lae anlñgoaf poblncionen de b; 
iÍ0^ (I0I ^fediti^nAneo en Vumtdn y el Kic&é, oam^' 
lo pereibe del boudUmo, d&l Mnd¿ ¿ doí chino, en lá 
Dulzor p4rto do b6 roUgiones de Méxioo y de Ut] 
AmáríciL CentfftK (1) 



l«. 



'! < Se ha visto de qn6 nrodo M ezpretába en su prU 
mera obra reepéoto del «btecuA de OfdoSet, encoo^ 

(1) Hlatoiro daa satíons oiTÍlI^éea da Mexiq^bB ei d 
l'¿jnJi1qao OentralOj etc, tom- 1, latrod-, pítg»V2, 



SftUeroülos trece gcfe^qod ftmdsroQ h cmlizacron 
ftmcrie&vft^fftunquo rn la última car^ p.] expresa, 
qtxe no prctendiA ínrcstignr el origen de Ins pobUño- 
li€3 qae han cubiertOr y cnbnm aim hoy día el enelo 
de amh^3 Amírícfta, sino d&r A conocer dgcmas notL 
clíts liIíWnc;!*, picfi «BlUíJhdofl, ^ descónociíJas^ y ijui- 
zA hasta de aquoHoe fiae pudieren babero ralido de 
lAlas en bus trabajos «obre la historia priauthra de 
eetaH regiones, no ocaiie dw aa opioíon en los térmi- 
Doe E^ientes: c He procnrad?, con tanta cocdencraj 
romú me ha sido posible^ probar con laA JLntigaait tra- 
diciones ameriflinBí, que las iiitcÍone« cÍTilEitJia deU 
Ucza de bs aztcco?, no pudieron renir do laa regio- 
nes septentrionales, b Fácilmente se percibe por (ddo 
lo íxpuüíto ante:?} y pot los líltimos ccncepto? que 
icahan do trasladarse, ¿ qué lado bo ¡ncHoa eo juicio, 
y la fuerza de convicción que encontraba en el sist^ 
ma que hubo do servirle de toma principal on 8iu 
otrtas al AtjW <ítf KoAr^. 



' Sin embai^Oi cu la obra c(ae publicó en 1857 fxm 
el Ululo do fl Historia de 1m nactotos dvllljtad&a ^ 



(1) Carta onarta; p^- ^B: 




3l4Íxki> y do Ift Am^fica Central, düíanto hK tiglos 

«mtCTÍoTts & Cristóbal Colon, • dícv qw, rcmielto ¿ 

190 linwr prevalecer oingun siít«m3i s>bre el origen 

^e lo9 hubítflnt^e y do la civilización ftmtricftnn, ee 

lutbia abstenido en todo ef curso do au obra de ioda 

«omparacion tntre los pttetloft del sntiguo y ífe] niic* 

vo mando, níflorvándoeo el dCTc^o de «iciir p«rtido 

"jiuia tardo de sus inVeítigncioTies, y cítibloccr cu di- 

ttrüicioni?^ e^pecinlv^ el «li^tun qn«lo ^ociüfA mats 

raaonible. 



AjiuncLi, entl«tAnto, que (í hubo no h% mticho de 
cmtrorocr U? trnuJí? do [l;3 Ec^mdinabos on niganas 
¡BUBJQneH BeptentriQOBlBif, creta verln^ ta<!avtn;en- 
oontrsmdo igualmonto recaerdos nwfi ¿ menos borra- 
dos <Io lo3 árabes, y de lan Fintígn^ poblaciones de la 
Roya tbíl MedítorrAiífeo en }'uait4n y el KicM, ecimo 
)o percibe dol boadtemo, d&l hindú 6 del chí&o, ca U 
mayor parto de las rclí^ones de Méxieo y de la 
Aioéríeu CentriL- (1) 



i - 



» «• 

-I ■ . ' 

' Se hft vrato de qn& modo s« expre«tba en au pri* 
Enera ^br:» respeto del cUtema de OrdoÜes, encona 



(1) Hlutolro ÜM natioüi oivillx<jea da MexJqoo d 
rAmt-ri^uo Oectrálo, etc., tova. 1, lutrod-, p%.l?^ 



«id 
j 



icofc, y por d ftnttbodfe<Wénta;'el légitfaéaoiafc 
ilteron loi tr«MS gefes qa* fooferoit U cÍTÍli»clon 
icricansjj'íuinque cnlaúitimA «irta [I] expresa, 
]tie no pret^ftdii ínrcatigar el origen de l&s pobUcio- 
nes qcft han cabierto, y cnbron fttin hoj día el enelo 
do &aiba3 AnéríoLs, ñiño dar & conocer algouaa tiotL 
ciiW hi«tórlcji*, |iocí> «nttiílmJTL^, A í!ia*n:onocííI:v<, y qui- 
basta do &c¡u«no« que pudkroa babcrso v&lido de 
en SQs trabajos eobTc k bistoiríft prícmtiTa do 
«Us Tfgione», no omito dar cu opmioa en be t&noi* 
1103 Bfguiet3tfiG; « Ho procurado» con tonta ooBCJcnda, 
tomó me h^ ndo ponible^ proUr con Lia antígnaiv tn- 
Odones «incric^tnav, qno In» nadonef civilizad» de la 
Ucsn do los aztecas^ no pudieron remr do las rogi(h 
BCí BeptcntrioiíAlcí.» FÁcilment* ro percibe por todo 
lo éxpoosto antes, y por lof^ últítaos ccnceptoa qa« 
Aflabon do troebidarso, & qu¿ Inda so incttn4 sú juíciOj 
y la fofiTza de conTÍccion qae encontraba en el sUto^ 
ma qno hubo do servirlo de toma principal oa sus 
oarUs at iu^ ¿j KoÍtt^. 



§6. 



■\ Sin OLabargo» en la obra c(uo pubIío¿ en 1867 ccn 
^ tftiilo do a Historia do las naciónos drUi^adas, de 



a) Oarta cnarta, tifo. 46. 




3líxlc» y do 1a América Ctulral, iluninlo los siglos 
«Atníonn i OrÍfit¿baI Colcm, » dtce qno, rcattelto & 
»o htoer provftlecer DÍngun Btfitem& süfcre el orEgots 
^ lo« habitantes y do la civilizacicn ftmcricñnii, ec 
3iftbía abstenido eh todú e\ cmsú át nu obtA ñt tod& 
<^oi|wruclon entr« los pnebloft dd ftnti^o y del nw* 
TO mundo, reflerTAndoB© el dírcAo de fcínp partídc 
mas UrJe d* sai invcatigacionís, y cstiblcccr en di- 
<£TlJKtt>nir< cflprcwk'^ i:l »¡^íbnaít q^jcle pTUX'CÍuríinifts 
razcn&ble. 

Anuncia, eittretanlo, qta« si hubo na bu mocho de 
entríTCcr laa trazas de loa acíinünabaa en algunas 
4iiTBfi¡oiio% septentrional^, oreift vorbiK to<IavU; en- 
contrando igualinonto re^JcHos mns é monos bomu 
do3 de lo3 &rabe«^ y do 1a«i ftntígiu» pobUciono^ de la 
hojfti del MediU+rrAriflo en KíwaírÍH j d A'írW, como 
te percibe d^^l tK>ud¡snio^ dül tíntlix 6 del obíno, en la 
oaajror parte de b* roligíones de México y de la 
Ain^ríisa CentraK (1) í- 



• 6. 



-I < Se hm vitto da q;ii¿ mojo se cxpre^ba en m pn> 
mera obra respecto del cíatenvi de OrdoSez, atLC[>b> 

(1) HíitoÍTO dea natloiii civilizaos da Mexique et ^1 ' 
l*Amírique Céntralo, etc., lona. 1, Introd., pág. 92. 



^»K-T- 



[010 ds^cüordo con \ma tradidocos 6 lit«tor[ado- 
r€4 üXdA rdouroablcs do AmSríoa, y baoí^adoto vsler 
coagmii fuerzA do coaviccíuu. Vaes bicD, ahora di- 
C9 que no odoftta ninguno de Eos sÍsUidss ínugioa* 
doe íH)bro 6M otí^h y civilusacíon: Kcliaza <iualqiü^ 
la de ellüS quo bonga por üLjcto hüCtr do U a&tÍgQ& 
oulluru iLmericuu.i Rlributu 6 p&t.rÍiuoQÍo especiiil il# 
UDH Dación, cea üfxícana, ouropea 6 oeUtioa; y ase- 
gura que QO cntrcvec ea el eietoiuA de OrdoUes j 
%íuarr\tSj t^ue asignan ser los egipcios y feniotos ante* 
cosores de lo» pi\lcncanofí, toltecaa y mexicanos, for 
no ttfH^fúrse «¡i ddo (Jffuyxo p&siivco. (1 1 

HttlúlicsU OH H^TiIda que la parLe scptoEiLrioiiAl 
de Heodurus, Lis regíonet céntrale? del Peten y del 
Laoandon ul norUr de Guatemala, y lad provincias do 
CliiapAa y Tabneco, que eran las ivgtoDbe tiiM férli* 
leay ricas de la Auiétíca Beptentiicnal» luerou pro* 
bablomeuW laa prüuoras cu que apareció la civUisa* 
don. Qui^ eegun ks tradiciones Uendales, las ortll¿« 
del Tabaeco y del Uzumacínta habían Údo testigos 
mucbon aEoa atttea de la era crUtiana dtlas tjuirútfu 
lias operada* por Votan, el mas antiguo de los hyitfO' 
dores ammcanod. Finalmente, dice qiia víac ¿Ate 
acompasado de los que la riúvtdcncía habm desti* 
nado & ser bajo su dirección los fundadores do la ci- 
viLizacion americana, y quo críi oí pñoier hombre en* 

(1) ídem, Mem, idcm. Una. 1, ehup. 1^ pdffL i^j l7. 





-336 — 



vUdo por Dios pinv clividtr y repartir las tierras ie 
Amíricn. (1) 



Después de consignar Ules Mp«cic.% eic mostnoí 
F&KOD ñ¡ fundamento bAsUnte, Aupüníondo pobUJa 
]ft^&AliricA fintCB dü Votan^ <ixpro«a en el mismo %o* 
no mfirmfttÍTO que k no puede decirse ¿ quó gmdo de 
barbirío b.ibm doacandido eAU población antes da aq 
llega-da, y lo f[ue parece mas oierto es que on uas 
parte eonsidemble de lo4 paíace riuo ¿e erticndea en- 
tre el it^TEio de Punr\ni& 7 los terri^ríon de Golifor* 
nlsL, los bombrcf vivían en una coDdicion anÍLli>gft & 
la de los ealvfijoe del Norte, habitando en cavornas, 
ó choz:^ fonuAd&s de rimas, xxntidos con pieles que 
se procuraban en la caza, y aliinentándose de oaroe 
OTuda, de frutoR prodacidas expoAt&BCanicnte por la 
flAtunLlexa, ó de raices urraiicudas del auclo^ « ba* 
nndok, sin cmEjurgo, dudar, ^uo Wdos hubieran cal- 
do en semejanto degradación, al ver en varias partes 
les restos de conatrucdoncs eelosalon parecida» Ci loa 
edlñcios cíclopes. 

^ Tn^vo otra vez en cl capítulo III de la tuíficoa 
obra ¿ caliiicaf dofnciosat las tradiciones de ^ue 
aritos hs-bli hablado^ y ¿ flfjnniír que 4 eUas prfseH' 
ion ¡fuíos 7nú^ ztQUrüs é indhaHmts mat positiíat, qué 

M^s les sistcniGS con cu¡/a ar/uJa se ha tratado dtada* 

(1) Hlstofre des natlons eivílIfiSea du Hetíqne ct Se 
i'AtQÓriquo Céntrale, tom. 1. ehap. % p¿g8. 42 y 43. 



W4xr tan áiftcU ^\tedÍ9ñ.i» AlUdo que, «do &ouerdo 
OOR Ua ¡Dveaiigacbnes mod^niAíj y los «atiidkM it 
qae esU eu^tion ha EÍdo objeto haoo muchos kHos, 
las Indidonca mas antigaas dttigiiAii U úuncdiiidoD 
de Iaa bocal» flnl T'fíiajod y del Üiumaeiníaf aai como 
luwiliB aoptentrionaiies de la América Omirút^ to^ 
nolftprtcaoia cvinade la oivilL^tcion.i (1) Mo obe- 
tanlA vflto, miLR iidclHiitü dú% que cuando los pnaifr- 
ros tnibajadcrcs do la clvtlizicíou r^onWtoD Iss w^ 
tas de Yocatátt «la Pcshisula, lo míemo qae la ma- 
yor parte de las regíanos intarioro», estaba ja habi- 
tada, y aanquQ no puedo decine de qae nacii>ii pro- 
Túnen Ioü pobladores, es do creerso que foeacn de 
origen diverso, disünguléndose Instante loi uimm de 
kt otroi por toa bibitos y coetcmbres, y itobro todo 
per su eatñdo wcúd.N (2) 

En la reUcíon que rrpilc awrcadír Yofati sobre 
las IradicionoB y los laenLlaW, so Mpara en parte do 
lo quú anteriormente había expresado. Al reprodn^ 
ch" lo qne Ordmie^ t^^cnbW respecto de dicho pcríoiia- 
ge y de sus viajes^ extractando las tradídones tién- 
dales, dice que no comentará esa remarcable tradición. 
En otruB especies que vierto sobre esas mismas \x^ 
díwones, se nota variodad de juieioR y caíificacionM 
diveraae, c?ipccmimenlc cuando frata de do* manns- 
critos quieliés y cakchiquel que tuvo & bi Tistn. 

(1) HJstoiro dos nations dvilix^ea do Mesiqu^ et de 

ti) Itten, idom, idcm, tom. 1, chap. 3» pág, G5w 



Al hablar da U trftdlcIoD oonslgDftda gd ud miuiiu- 
«rito zutebit en 1& aóaíca de Snn FnincíBco de Gu&- 
temalft> sobre el origen do Ua dirarffas Daciones i|ue 
poblaron aquellft parte del coDtÍD«Dt#, aunque es^ 
tradición onlirma en mucha parto el relato de Ord^ 
ñtíty bacii^*ndr>Us Tcnír por mar del Oriente do un paía 
lUmado Teían, so separa do lo qoo antes bul>¡a re- 
ferido sobro la pcblacioQ del P^mque, y sin indicar 
fiuflcien te mente loft fuiídiimontús en que se apoja, 
dice que el expresado pais estaba hAeía el Norte do 
México, encotitronio entro los apaches y comoncbea 
y las tribu."! quichés y cakchiqueles ulgunos rangos 
do semejanza. Kcfiere quo de allí se desprendioron 
en los siglos X y XI aquellas bordas do guerreros 
nócoades, que invadieron una pcrcíon cotis;deiTj>lt: de 
México, extondiéodoae después por la América Cen- 
tral, y que eran Jo una rasa distinta, por las cüfe- 
renteá lenguas quQ hublabaD, y pcir et marcado c«q- 
traste quo se advertía on las facciones de U cara. (}) 



Ho cree que la opinión do Morton, Nott y Olíddan, 
quioDCS al tot el carácter unifonDO quo fe nota cu 



. {1) Kfllolte detf aalloBs c^^lü^es do Itfeociqoo at de 
TAu^que Céntrale, tc^oi. 2, Ub. 5, cbap. 3. 



'CTDIOB,— 70110 IT,- 



nttj y prwlaciáo tn el Pticlb de Aicfric» el trottco 
priimttTo de ]& pobUcíon de críe o:>ntine&te» deba 
dc^í^cliarfc ub^oInUnKTTito, nf pcn*idcram opi^tr^lAou 
todo al GÍ?tomn moA&ico, qno pmclnma U unidad del 
linaje Immtitio, Ningún incoiiTcníentc «ocaGntra^ si 
por e5b solo quiere d:ir^ á «Qlcnder U inflaonda 
que el clima htiyfi tcnidOr y cii«iito encerraba o?te 
suelo virgen, en loff primeros moradores, aief como el 
aialnmieiito en que virieron iantof $^lba, htíta ooa- 
BÍocar DOtnbles modtficiveioiies en nt constitución ff- 
moA ^ monl^ y conititnir una rAt» díi^tínU de la« 
demx;, Pero si deetrujenáo U nnldíiT] del géntrohn* 
IQABO^ so les supone tiacídoa 6 formados aqufi ito ca- 
be dudai]Uo ta! opinínn reínIfpMÍa cvpuñfila & la rela- 
ción moaaiea, h cual se bn Tíst<t t-onArninda, ora por 
la d<mcii, ora p.or admirable^ de?ojbrinitentoB potf* 
terioreí. Rn tnl caw» wenín, dcüpuoc de tanto empo- 
lío por ilustrar 1% cuestión do OTÍgcd, y por reunir y 
combinar cuantos datos eo bacian oportunos, que era 
BUperOuo querer*buitoar el txonco primitivo ie U po* 
bladon amorícann, ,T ^ 



is, 



li-HJii flpgtaida, que ©n wlA mmna opi 

3ád déscfibre^o' gr:lQ v&dedad, y qaó en esU do^ 



-"*i 




— 339^ 

ben buscarla las emígrAdores c^ao h^n venida ¿ ín- 
gertarsd en el tronco prímitivo. Eti elcaráctor geuQ« 
ral de] tronco mas antiguo do las prorinoÍAS do Qai« 
che y Tüc&tiln, y las rjizas de U Palestina / del 
Egipto aiitíijuí), (íuüucntru niüíieíosos rnsgos de Sí>- 
mejanza. «El por&l judaico, dicG, úmbe ó argelino, eon 
exactamente parecidos á loa tipos que se ven graba* 
dos en los monumentos de JÍSnive y de Tebns. Las 
oostumbreB, uuñ multitud do práctic^fi, y los voEtidoa 
parecen idénlicc^. Estamos ictiouvmente pt^rsuadi- 
dcSj que cmindo los orientalistas erudito» hayan eo- 
amittdo í cütudíar las Icnguftft amoTicnnas, irán mas 
Kjoa que nosotrofj ¿ cate respecto, > ASudo que cu 
este tronco orieuUl so h^iu ttigurtadn r(»rrna'f que r^* 
coerdan laa de bs tártaros y moi^olee» caracteres 
ao¿1ogr»3 & los que bo encuentran con frecuencia en 
1& Suecia y la Giirliindia, íl^! como en Iob diverfios 
cántenos do Alemania y Hungría. > Tonian del Nor- 
te, y en sus tr.'Ldie¡on&3 dan í los paÍ£CS de dende na* 
líeron oríginariamento» los mismos nombres que bo 
encuentran en las historias mexicanas. Tnmbicn nos 
inclinamos i creer, qao estas tribus y Us chichime- 
cas que bajaron aobre México, tuvieron un punto Je 
partida cemun en el uno 6 el otro continontCt eio que 
por esto sea neceiuirio atribuirles un origen del todo 
común. 



% 





I 



CAPITTTLO XX- 



8tfnio 6xpotuéD<!os& \ií cpiaioQ ¿el abato Brftscar : lo 
qa« «inmacm la obn títalftdft "Popo! Vuh/' Ue- 



n:¿;na ti Afib ocmo ^uiitc tn «I ou&l doben cttludiftr«o 
Tn n^límuti tj íriflt]1iioÍrknr<4 ^nci;i1*^K iTo loa iaD«ríc«noa; 
repromied Ifia IrftdicioDoa y pas&jeB do los ft«t04K8 so- 
bro ol otígtn de U pobUcitfn do Am¿ríc* : TftriocioncMi 
qod HQ deKcabreo» (?0Q«ider&Ddo lo qtta ant^s hft ox* 
pTteato.-'S. Ngatos idcnft en Ift cbra qae publico en 
Idfil. AniJoglfM con el E^pUx B«1ac»oD?iB entre «1 
ftoJigao 5 Ltiovo oonlino&tc on loa tiempos Miti LUtó* 
rícos. Lea Borbcrcrfl. Los Caros. Oonclaaion Bftcad^ 
de la comTmidad de íJoaíi. de oulto, y de «osmocoaU 
eoto !a Antinca, ol i^pto > la l'ftoiota.— 3. Obser- 
vacioued d*?] xm^iiio jiutur éu otra obra publicada pos* 
tcrionccato. Dt£octew quo n daacabmi o& )o i^oo allí 
expoutí, y coDtrad£ci:>oi]ea en que ijiourre. ^mejanza 
<juc ciicuoultíi taín loa tuítoa da EgíptoT lo«dü Ain^ 
nca.— 4. Kucvn obra quo dió á loa on 1866. Originft- 
lldad (kl pTan que aa pTOpono en ella/ fina ideas so- - 
bre l«a toJtocas y la mcMiarqnía da loa diíobimocoap 
actecaa, jr tHbuH.L^iliu&il^vqcitfL I^ AtUuÜda y aaa 
babitaiím. iüftlc^aa j aainejaDcaa nitolégtcsa.— 'V 
i& OalifioocioB da lo cont«i3Í3o en «sia última obra. 
'I ^W^\* ' "1 



Mí 

A-' 



.t.*T 



:\ 



la obra qtw el abifc Baíseur de Bourbourg 



— S4Í — 



publicó en ISél títaladA c P^pd Vuh, libro sagrado 
y mitos do la &nügüedriJ ctmcrícaiui, ■ aiD abordar ^^ ^ 
cuestión de origen, cree poder aSniur qno la e 
toDcia de habitantes en Amir^a cebe remontar^f 
ootno en Europa y ¿sb, 4 lofl primeros Iñempoi d« 
la dispCTfioD. (1) Al reasumir en peoas lineas, eos 
referetcia ¿ les creimtaa ntoikanofl, toda la birtma 
de liis »n'.iguiLM raxu ameríetnas, asienta qoa la de 
loa chichimecaa babJa TáDJdo de mas allá de los maree, 
directamente de Oriente. «Nueve Odies «iglos, dice, ^ 
antes dala era cri^tianA intredujeroi la GÍvUÍ2acfoD, ^ 
cuyas trüfiae Un rdauurcables preBontan todarfa eU 
PalmqtK y MQ^pm, > (2) Supone, de seuerdb con m 
la unyoc parle de los sutoros que tum tratado la ma^ 
toiía, qno ol Asía fa£ la eun^ do las iniÜtu 
toitccas y mcsicaias, ya que oftecen sorprendente 
aaalügW. Ai fijar de nuevo la ateaoiou sobre 
idea? de' lo? ameríoenoQ respecto de eu origen^ dtee -r 
B De cual^mera manera «lue se ínlerpreten las tradl- 
dones indlgeaiut^ en la América Central as donde 
deben buscar» los nyrtns del imperio prínútíro; q^oe 
dtú ertgei^ ü no ¿ Ma« las oacienie anUguaa, al 
menofl & la eivilÍBftcion de un gran número de ha 
que fiorecaorcn en el contüíente occidenUl.» (3) 

Encuentra que el libro SAgrado d& algún peso i la 

ri)Popc4Vnh,ll,p^lé. I 
&) Popol Vnh, f S, pfa, 81. 
131 Pp_pol7uh,$4,p¿g. 6t 



á 






opiitton de Oii^tts. Iiuego aKade <l(iQ| npfs-tr do 1& 
ábtaBCÍa y fiel intervalo de lo^'jtiareK^ ¡iiroIimUría- 
m^níe vaelveii^ie huum el A^u Ici't m!r:i]]i*, it1 ver ol 
oriente tao clanmcntfi ínilica[li> en los.rc cuerdas prínu- 
tÍTofl de \oñ americi^nM. <Eu el .4u(J^ d\cc^ C5 donde 
debe 1)UKcarse la, capa de ?u i'eUgtt>D S ¡uHtU(tc¡oite< s<»- 
^le?; do alli os también de d^nJe U miyor j»^rtc do 
loe ef^erítoreflj que han tratadlo cfita timUm,. Iucüd 
remíj por rut^i inas A menos dírcctíis, S loi príuieroB 
legisladores do ta atitígtíed^d ataericnca. v 

Al Ua::ar In liittom de Ta^ eir^gr^CEon^^, y t-l es- 
tablecimiento de lo» ptJcbloR indígenas en el hemtvfi»- 
rio ooctdcnta], en la« eatorcis JÍ>ertAcionc3 ilic pree«- 
den al Po^ol Vdh 6 liiro sajrwfo^ reproduce Ins tffr 
dídonee, y los pañajos do lo* auioroa ^bro el origen 
do la poblacieUf de <\\xo habin beeho mérito en f 115 
obras antecioreft. t>e ellai r^ulta, que las razafi, qoB 
Ib» TÍnicndo & este centínenter «íncontnLban ya po- 
blación en ilj y iie fueron per ianLo Uts priiiienu que 
k pulieron. Re<pfct<i íi la n^lacIoTí ile VrKan, y lo 
q^ue eobce cUa cgcixbi<} Ordo^, que tanta improdon 
bi20 en ol ¿nimo del nbate, dice ahora que la acoge 
con exlraordiiiarifL di^^coEifiniTza, y que ^iiri|iíi' en el 
fondo le parece vfríJicaj loe deUiUcs los cree cviJen- 
temenie Alter.';do!i, (-I) 

■Corrobora la omígracign & Amanea de las rasan del 
<1) Fopol Ynh i 5, pág. 89. . 




Hort^ci>n1t> f^ü6 expone /rtim¿c)?JísobrekM«ro[ko ñé 
Tcopcrapo, el continente croEíano de Plutarco, la re- 
lación ¿o Sileno sobre cI imperio de los titanes y de 
SatumOj y lo mnn noUblc que prc^enU la antígücd&d 
en Cíifi Kn«R. ManificiU que, compnnimlo ctue tra- 
dictoDcrs con las ind(g«nAJ^ do América, tx encuentra 
grande anjilogía, y qub& el modío de explicar aqu^ 
lias emigración OH dvl Norte (|ue dc«c«nd¡jiii & Am^rt* 
ca, osigniindc por cana de estos pueMos laí vastas re- 
giones Ecpt^ntiionales IiabiUd^ por los bÍpeTt>OTCOSi« 
6 laK naciones cjmeríana^^ que en Io<t tiempos antign 
oran was habitAblcn que en loi nuestros. Advk 
mas de uq r&sgo do scmej[Ln£a entre d persoDi^ mib* 
teñoBo qiio npar«íc¡¿ en Carioso y el FoAin de lo^ 
ta^dalet, (1) 



En una notA do In disertación 7^ Uamn li ntcncioi 
sobre las annlogÍM quo presentad imperio do Xiiúi'^ 
hcí^ según el Papol Vah con el de los Allantes de 
80 habla en el di&bgo do Criiiaa de Platón. 

Conforme ne babrí notndo^ nada decisivo »e ertcneih 
tra hasta aquí en las obraft del nbato Brag^eur de Boa^ 
bourg, que tenga el carácter dcun juicio Peguro y fi* 
jo sobre U cuestión de origen. 



:/. 'n. 



(1) Popel V»h % 6, píg. 107. 



— «»— 



5 a 



ke^fpucA liül Popo! Viti d libro RAgradOi con Us 
disotrUcionos qu4 ]e prccud^n, pulliciSfi&lSdl elgaé 
llera por Ululo: aRelncíon de Las ccttA de Yueataii 
por D¡egt> íq Landa, precedid-i dd on encajo sobra 
las Tucntes de la biftloría príiDÍtÍTn <¡e Egipto, y se* 
gun los manum^rito?< i^oicrícTino^. * Kn ent-i obm en* 
cu¿a(mn^c fttguuoe concepto!, ^iiic, dan í^ conocer li 
oucTfl corriontc do ÍJcas, ciuc piwnban por la mcnt^í 
de nuestro escritor. ' 

Mac>e notar desdo laogo la aTialogS& <juo Advierte 
enUe .VW?, fuií^Udor en Kgipto y ^Ait^ (^ne en el 
calendario maya i^ c] nombro del duadéciaio slgrio^ 
uno Je lo» v«iiilo jofeü primitivod según N^áñex 4c H 
Vfja, y luc tanto vn U Icngun may/t como tTi \k «gíp, 
cu eLgbiTica /tin^ocfof . Fijase igualmente en 1a paW 
bit; Nihf quo no tio&c ctuuobgía en ninguQA IcngoA 
del anUgLio couUiK^nte, y haya venido & cncontraraft 
qae tíxiste an rio 37/, que doliendo do I:l$ üordillo'' 
rfts do Soconusco al Ocoáno PaciBco. 



Kii U* iiÍTitiir;i*i líiur-ileí íie Ion egipcios, llama lA 
iiUncion sobro las figunts con la cabcxn d3 perfil y oí 
ojo do fronte, diatinguióndoec los hombrea por un oo* 
lor qae tira luaA ó uienos á rojo oscuro, y la falta do 

wTCDiofi.— TOKO rr.— 48 



barbt, ast como laa mujere» & €auM üe >u color ama^ 
rulo, con ana onigus «RtTcchAmento ndberidii al rede- 
dor del cuerpo. N&(1a anilogo eo encuentra^ ^gun ^1, 
en el Antiguo MhüiIo^ tuívntruque aquí en Amf-rica 
80 ven mrocdiaUíaeoteTeutúdastod^csUB particulA- 
rldiijcfi, quo no fo eueueBlran ya cd el Kgipii» actual^ 
excepto en hñ puitura^i de ru« necrópolis. Lo tnismo 
q^QC en Egipto ^o ven en América nadoncs rojas 6 co- 
brizas, pír&miJcs CD gran DÚmtro, e^caltoraF, libros, 
sepulciofi, y moaumento? do todas oEasos quo recuer- 
dan aquel ^xU, y en mucbog logarc-S al ver una jo- 
digeiiH vesUJa con bu Irage ile flesla, s« iij¡ara uno 
Ttr & la diota Ifis. (1] 

^Aabnta en KOguhla que, entra el antiguo y nuevo 
O^monmite, ciíflUun tn lo&tiempoe anli-liist^rícof, 
relaciones que ?o TDmpicron Ttolentamente por graa- 
deH erupciones voU'ánicaa, que parece Ho veñficaroQ 
tímult¿iteameiite en América, en África, y en toda la 
oulena de montaCas del Am Central, para cuja com* 
prob^icíuu no fnlUn pruelflK geoUgicns. Esto en sa 
opinión i& cierto grado do probabilidad á la existoa- 
da de la Mt^mtida^ y con ella la facilidad do la 
vegacion por la proximidad en que estiban aua tilai^ 
de otras, suponiéndola un gran poJer marítimo que 
la ponía en actitud de dominar «u todAa ellas, y en 
aiguutts partea del continente. Llega basta &&niiar 

'^ U! Belatlon dea cbos&íi do Tucatan. rreombulo % % 



— 347—^ 
que HiK reyes extenilinn f^u civmtnlo iobr« Ia J^í^ia 

Do ;&<|ui EfLca^ eatre las pobl^iones de África, á 
los bpis'Céf on quieLcF, como en ]& mayor parto da 
la0uacioiieHUbi«5,nocxtncurra nin^ua venUgiodeorb 
gtaarbiQo, ni <lo rnütiv i^uiUicHe, y «ii U) cuaks s^ 
cnouaaUaa TÍQOuloe d« pftr^Qtvsoo ooc l&s egipcios, 
qud lo« dcACubrídoicA iuodexnc»s pare4:«n iincer moa 

lUcuDrda qu« J7^, quo cdtidajo colonos & BalUo- 
flij, £ inatítuyó un f^cerdocio lacdulado sobro gI do 
los eg¡pto% era^ según Dt&}(*rQ^ (1) hijo de Lihjfa y 
d0 Nepiuruí, ««to ce, gAlída de 1& xaza libia, y do lo^ 
pQcMoí Jitláclicos d«l Ocato, -^ 

SiguEendoi Arfo tn Ork^t^^yosaminAndo laspo^ 
bUHonc? vwjnR dol Afía M«ncT, 1a« c>o«ta« ¿ ¡«Ins de 
Orecia é Italia, fo encuentran costumbres, caitos, é 
io&titucioneA an¿Iog;ifl á 1» antigua América. Loa ma9 
notables son los íar^t, que en In «^poca del de^cabri- 
mientodel continente occidental^ pasaban per bf mas 
belfcoío^y cÍtÍIÍzuiTos df^ la América Cortrftl. Rept' 
teso *ii nombre on centonaras de nombres do pneblot 
y lugares do un extremo ni otro do Is, América tropi- 
cal, con el nil-iuio sautido ^ue lo ddn en Aib. 1o!i filó- 
logos antiguos y modomos, ^2) ' 

[1] DMoro BibL liwt- lib, 1. 28. '■ 

(2) Rolatrcn de» cbofca do Vnontnn. } 10, p^. 53. 



— 848^ 

«Los porw, dÍM Mr, iTEcittem^ (1) oran Ui _^^ 
p6r fia &nt¡jpift doiuinacíon de loa miiKs. Exi^lmnl^? 
les que los griegos. Ilibmit sido Jueños de una p&rto 
de !aa íelas do Ia Qrecía, de una parta d« Ioa «osUs 
del Pelopdncflo, y de la IlirU ante? que hubiera pe* 
b^^ vnw*lo** |)ftlftOT. R^iiittljA en el A?»i.i menor al 
lado do l4s phrigm y los meonion. lIubí«ron do eon- 
tracr Intima j\HAQza con los mconiof y los tocios, re- ' 
Ciros iet los miMos, quo fonnuvín oríg¡nHTÍam€nt€ paN 
te de la nación de Ioa Cares, v Son por un lado loi 
pueblos de la Nuhia, y por el otro de las regiones do 
la Xi^éu- 

Despacs do exponer c! abate Brassour de Bour*- 
bour¿ lu f\uo fueron, ü.-^ pe dril monta en a! viejo eduq< 
do, furyliJLQdoic pitra esto üq Iqs datos encontrados ca 
la obra cíUda do Eckéicin sobro loe fuentes de U ooi»- 
megonia de Sant:/u7;iiW'7;f, demuestra hu pre^ncia en 
América con cuantos datos pudo ^br« oito rounír. (2) 

Encuontra cu Am^^rioa todo ol conjunto de tas beo* 
gonUs y cosmogonias crphicai d&l Aúa menor, y Ua 
tradiciones {juo reproduce ITmodo^ ^ como ea Aaíft 
y en Egipto un fondo de ideas cosmogónicas fteaiej&a- 
tes ¿ las del libro sagrado de los qmcliéA. (3) 

K 

S] Les cflT€« oa canons de Tftntiqíiil^,— 3' partió VI, 
SYUO nroboologiquo. V 

['¿I BeUtton das cboaoB de Tuoataii. Freamb. {$ 10 

' (3) U., id., id.. Í\2,fÍB». 67. 68, 7Ít y«g. 



Lírt CffTW oa Amírica non objeto pfcTcroníe ds sos 

Il^V^Ugucioncs. Doecubro tmz:is de uUos en la Ámé- 
dca moriji^nal en los iioinbro^, txadkiono^, y on las 
artes, eApe^sialmente en U tnotalurgía. V¿ en l&s cos- 
tas de Darien la manaion de los verdaderos etiopes dfl 
Occiiento, y en laü raln^^Fi de^^oubiortas en tíso» palf os, 
los camiüos ubi^rios eu La roca., ¿ conaíiuid^s con pie* 
drfts enormes, los LrabHjijs dt; pUUi, 6 orO, ujotjuiJidos 
^P con pritB^ro^o esmero, el cobro :idm¡rabletuCDto tem- 
plado, laa piedras finaB, y darás, el jaape^ el porEdo, 
*€ÍncdadüS oin ti-nta habilídiid, roconlñojo la civiliza* 
don do los «ror^ff, qu3 habían extendido eus colonias 
por todo el mundo. Advierte, adeoaái, otras varias 
referencítiH y fienieJAitísafl. 

Do muchofl annlogUs entre los origencn, y loa cul- 
tos del ATiUgiao y nutivo mando deduce, ijuo es impo- 
nible dudur que ciatos dos continentes liayan dejado 
^o tenor eomuniciiciones muy freouontcs, y quo el 
Xinohaya procedido del oiro, av^nzándosd & deoír^ en 
*^¡9ta de tal comunidad do culto, de conniogonta, é 
Sdoas entre h, América, ol Elgipto y la Fcuicia, que 
^O 6Gte continente es do ilonJe Xm caréS LabicroD de 
-«sparcir^e por lodoa los puntos dül glibo. (1) 



^ 



I 



En tefltinionio de su íi<ierto a^egiim qncs los cara 
«ran lo3 principales navegíintea, y que do ellos pasó la 
«íenoia do la navegación & lo8 fenioion y ctrusoos. 

[1] Belatiou dea obosea de Yuoatan, píg. 103. 




Eq tojas Ofas cOQslkracíooefl, 6 puntos áo ri<u 
qm ofrece, y gq las yatUs congoturaA fjao ínsinú&f 
<d^ oittroveer In fii^m <|a« h:kCÍATi en m Aaino locí 
datoi que prosent&ti, U^ obí«rvac¡oit09 qqo.d^ac«) y 
ks ruonjuaientoít «on qu^ I43 apoya. 



i 3. 



i^AMoieroa, despoes de c^tnsobnu^doitimoTaspii 

1»Kcac!ímcs dol mtiEiim alnto Bntfwur (Itt Boarbourg, . j^-^tJ 
Tituli'^^ lauDAf «Itire«UgieJoiits cobro las rulna« doLF^ '4 
Palenque y 5*>bro el origen do la cmliaacíon de Mé— ^T^ 
Xioo.» La otra qtm apareció en 1S68 lleva por titu* m^^^ 
lo: «Cuatro cíitUí íobr^ México, ExposioíoTí ab«ola— «:y ífi* 
ta del aistcota gcrogUS^ mexicano^ el fío de la odadE^^W 
de fierro. Principio de U cJad de bronoe. Origen d&f> íí 
la ctvUbacioD, y religíoaes de b antigüedad, segoit eT^ tí 
Tco~Amazt¿Í y otros dacnmentos mexicanos.» 

Hace coUr en la primera, qoe las cluduuiet mas Ü* 
recientes y pobladas, que encontraron los conquista- 
dores, esUbtin «fiftercidas en los cabos, lugares, 6 
las bmedinUs ¿ la l0^M de TérmiftM, ¿ poca dis- 
tancia, do los ños. Álli {üé, dice, donde abordaron 
trtbua aveiurer&s enoargadafi por la ProTÍdencta de 
una nueva midton. En Xicelnnco^ Champoton, Isa- 
mal^y Uosumel, enoontraron santaaríos, y & ellos ee 



lo» pttóblos «n p«regrinj\jt í tribuur lulor^ • 
cíon J iMODociuúcnto í fiéres dcitUjadofl, & quíenei 
crcUn tlcbcr ol boccficío de sti existenm. A lo largo 
del m:LgDÍfico rio de XabiL»co 6 QriJAlvA, del Maoofipa. 
&o^ jr del Uzuiaaciiita, asi coino á orillan dc lo9 lagM 
do PochnUa, Yaxlá, y de Chaltufiap düt^cubrieroQ I0& 
fitpftSole^ rentúi iuiponeoi^ji de Ix vida cíviluadA d« 
ciUa Dftciones. Sobre ÍMñ dinas de promootoriof! ntre- 
TÍdoa que doininaa los valles, foraaaikdo k couQucncia 
de lu aguas^ ^KuAolranse todAvia reatos Je fortalezas 
j caetilloF, ruiíuLs do uuusolco», y de nlgunof otros 
hermoso; monamcntos. 



Al ciUr toxtualmente al P. Sahagun, Eobre la ve- 
nida de loa nakms por m^r, y por la parto del Norto| 
i qijtenea mividera como lo* primerofl 'que poblaron 
B8t&9 tíerrx', cnmtnando en pea ciel paraíso íerristre 
Myo nombre era T^moanchcifif esto e« tbuscamos nue* 
'a fíutnsion,* vniíWo A moitirame inclinado A cftln opf-' 
líoh* dándole muctin ftierxa con nlgnuaK ob^ervaclo- 
;^s. Procura dcmostrAr que In provincia de ChiapM 
uy& extremidad septíMitrioníil encremí el territorio 
oupado por laa ruinafl del Palengíse^ era geogr&fica- 
lente el únko por donde los na^vm pudieron entrar, 
esciibríendo coíncMencias entre la emigración de loa 
pachos y cofacbíta?. Por lo regular taezcta, fin em- 
argo, en todo Cíto timton conceptos oscuros y poco 
vertgttftJü'j wícadüH de ]jí« InuHcione*^ de U f^igiiifi- 
acion do palabrap^ y de Bentidos alvg^rlcos^ d4Ddcl0f- 



— 3M- 



f 



t&n aibitraria intcrprct&cíon, y apUca^oncs tivn cx^ 
ticaSj qua proiuce d(.i<iiis & inirertiduinljro en Aquello 
miíiino qae intenta aclarar. Buscando eeatUo y ex- 
plicacíoa probable & lo que está rodeado de una nube 
dflitfa é ÍTipeiieUable, £e le agolpan mil cangeturaa^ j 
cree ver la luz donde no hay mas que tinieblns. SÍ 
hubiera sido mas parco en ceta clasif de juego, podríatt 
sw invcTftigacíonan mermas fiucUioffiA. Porc!<o xe no- 
ta OD lo qut» diuD cierta vcrsutiliilad y ÍHlta de fínno- 
za, que aleja del doimo toda asentimiento y convicoon. 

Aii vemos que, dcflpues de lo expuesto, alienta an 
t\ capítulo IV, que los nafoioi ouuoutraron ni licuar & 
T(tinoiincfta7i un pate yn pobUdo y cullivfLdD, lo cual 
destruye en mucha parte lo qua antes se propmo ío* 
oulcar^ apoyado on lo rcrcrído por Sahaguit^ Ltts Cb- 
fiu & IziliitíchUtj lie Iiaber sido aquello» \u% príineroft 
pobladores de este continente, Entra en el examen 
de donde co bAllabu situnda U ciudad do 7W^ muy 
pedcrofia y opulcoUi, funduJu por Iqs nahnai^ si^gun 
el P. Suhagan, y cree que no puede ser otra aino el 
Paknguc. (1) Mas volviendo á tocar lo relativo á 1» 
poblarion, dice, de^puen de cuanto anteriorjaonic hit- 
bo de exponer, que ese sabe de una manera ineqni- 
vooa, que antea que los nahua$ hubiesen aparecido so- 
bre los cosUs de México, exiitian ya en e^ton paWs 
poblaciones poierosas y civilizadas, con ciudades do- 

(1} Bccbercbe4 aur les ruluea du Palenque ebi^, ^ 
pítg. 53, .11'-^ 





— 3M — 



íi RUS «Jídcto*, la? coalc^ no llegaron ¿ ar- 

toJo csí)i invii?«TC* cxtninjcroí>» Creo 

[tu* nipulU^ poblnu¡9tms nuD restan J<? Ijt5 Jesig^tHitad 

«OB el nombrd do qumamÍB ó gigant&a sobre Us altad 

iDMCbkSj 6 bien Je c/k:Ajfrif<;i»r íi ohmiíi, y aun do 

'Oottwis. Por último, en una ní>U <iue bo encuentra en 

Bal capítulo V, p¿g¡nn 57^ 90 expresa a^i: «Los mitos 

Hde Egipi^Y los de la jim^nVj tienen dcmrisíada se- 

^BDOJansn, para ¡loder Jeclree que tal «cmejauza B«a 

'poramentíí accidental. SerA prooiflo que » acabo por 

compckrar Iifl dos historian, sí ne quiero llegar á una 

foIuGÍoTí s:bt¡Arttntonn J« Lif« euigmaA que presenta so< 

b» t«do Ift do Egifi^. > 



S. 4. 



IleaU fín¡c:iment«) examinar lo quc^ puede encoit- 
f sobro el ortgeh de la población en k segun- 
de las dofi obrtks antes citada?. Pr€vi^n>^';e dcedo 
el &n¡nio en contra de lo que puodii contener, 
cuando desdr? el pnncipio aüenta y pretende probaí 
oe^ «la eirUizacton toda entera, k la cual se ha da" 
do nempre por cuna el Oriente, vicno de Occidente, 
otto es de Amínca. * (1) Mncho habría que obserrarr 
SÍ so faíeiera d an&li^ta de csdk obra TcrJ;idüramcnto 
origina). 

(1) Qaatro lottiw eur k Hc^qno ¿c. pifg-S. 

■sTxrnioB— Tciío IT» — 49. 




Kd ella Ap&receii \o^ toltecan conrctiíJos cu 
Uuciíu (durícéi, en agcut*?» del futgt» siibUrrineí 
m caÜra quo mas tonlo so toroan en QÍcUp«A, y en 
hermos del Orco jr del Lineo, dujto aítnbob csei ZV 
iZím. (1) Lw chictiiuiwcafi y 1o« izteiMS J^oivbuibiea^» 
nombres íímboloB tomaioH ilc líis fuorzaa rio In nato- 
ralcia^ do f^no so roñiUcron allá ni prinoipra, y so 
decorarori k-* trlbjs del valle Av¡ México, 43).Las «je- 
te tribus nahutbques fdoroa do- lis ca?ULS difcrODteSy 
eri^dr^a- según el námcro de lo<t síato gefes tottc<M, 
y UftlussieU Vüluasifts, ['^) I-w reyes tülteiiiis uo eran 
en sui opIuioD sIeio locslíd^Jcfl, y U mayor purle de 
los nombres ropruncntAn dinfL^tíui^. (1) 

Eu oh'o lugar dict quo no ha cxlsiido m^targuía 
tolltca propmiCíiW dicíui, ni n&uion ftlguna cotí csie 
I]0m1>ro^ sino una civilización toltoca quo ha cubier- 
to la AmÍTJca entera con bu? moDumento^. < Kl ¡tape* 
no tolteca es el símbolo de U edad de oro, y de aaa 
prosporídad fabulom otríluida ¿ Iíl^ regionc?, do los 
cuales QnefialcGotl p:ii^:;b:i por hiibcr í<ido v] priacipe 
y el püiiUt!ce: quü el minino Qufhalcoaí! no cni sino 
la porsoniScacion de la tierra tragnda por el Oc¿anOj 
mi^nba» Tullan ru capital era el golfo de Wíxii-o, 
el mar do lo« caribiífl, (Ó) 

[I] BríLfiSenr d»Botirbourg> QuaUs lottreewirfó Jh[4 
uqua. Ltttre 1, §, C, pag. 39. 

[2] Id id. id. Lettr© 1, í, 7 png 39, 

[31 Id, id id. Lottte 1, S. 7 puíí. 10. 

[41 Id. id. id, LetUe3.^ 5, p^. 77, ■ 

(5) Obra cStftda- Lettr^ 2, J 7^ pog 97, 4 



?; 



N 



^ 



» 



TratA de la Afídntida €iay« cxistoDcm ticno por 
cíerlA. En h carta 45 liabU <Ío i^u destrucción. An- 
tes hubo de GXpremr, qiio no exÍBticnilo ya natía, cm 
ittttiral suponer, que lo que qiicdó de flun habiUntcs 
orienüil^ kú refugiara en AfHcfij y \o$ acc^üiiUil^s 
<rn Amíricn. I)e ülH províei» caá Hemojnnza tan íor- 
pre<!Ént^ d<? C!¡ertA« poblaciones üfríoina^, ^úhra todo 
de 1c? dé Fernanda Pú con tos sborlg^oes ame^ica* 

no<t. {ly- ■' ' ^ 

El inito do QiuJsítí^Oi^iiy iÍt}Q ti^f! prt^cnU rck- 

Gian«s &0Tprüad«ntcs con la de Jíac9 y llércuiíit, y 

AiulogW ocit^ el de Otirü. {2} Después lo h&co «1 

tipo dd la tierra, t ^n épocas p^fitoríor^ de k poten- 

- <iñ ró«:iitcii^ do la vida y de la fecundación unirer* 

«al. (fl) Crc^ quA hay ¡i3f(»iiMru1 ^nlre lo!^ mitmda 

1m relifñóncc antigua* y los qiio pr^ontat la ¿o lo> 

"aaexícaDOí, lo cuAlIts d& icomunidad do origen. Eo 

«Oontoá-lofl ütrifatLGÍotiflf dntinttvw^ do Iaa divinida' 

^es d«! antif7ar> nimido, M Esípto, Gp»o¡i, ol Asía 

ineni>r, San descubre toda^, unas deapueg da otrafl^ on 

las diviniditde^ m&xÍL^na^. ABégura que kts expre* 

BÍoiiM do ialórguA laa grada dolk Indií, existían Jdén* 

ftcne en Mixteo y en In. Ain<írica Control con saaig- 

BÍfica«ioii natural (4) 

(1) Id. id. Lettre 3, S9,pí¿, ITO, ' ' 

(9) QuMra IcUrea etc., Lettro L § fi, pag, 20, , 
(3) Id. H Lettro 3, S 5, pa¿- m , , ; 
(-1) Id. id. Loftre 1. S 5. pag. 28 r 3A- ""^^ '^^ 



— IM — 



i 6- 



'ot poco que so rcflcxioiK sobre una gran parte 
de lo que contienen esU^ crtrtai^ se advierto que hay 
mucho ac fantástico, do orbitmiio, d« inoobereuto, 7 
Se abüardOj granJe úsctirUiid y oonítxwn, eiicotitr4a- 
doft« alawnei solamente en vexdeexpIkaoioQOiprft- 
etua y eoDiptetA8< Podrían citrno oa oomprot)4oioQ 
TftriftA eiEpecies, nun algunas poco rolacionadaa con <1 
asunto principal, como la do áwii quo los héro«d del 
flitío deTroj'anofontiombriSOoaLO nosotros, sino per- 
BoDÍTLcacíon de fonácnonos naborales. (1) Cuando ta- 
les ooflas s« afiriuai], preciso es desconfiar de todo. Ci- 
Uté¡ por últimOj para que acabe do formarse oonoep- 
to de U opinión del abato Rra^Aeiu de Bourbourg ao* 
btc la gestión de origen^ el pirrafo siguiente : ■ SÍ 
los Mpi?rhrm tomaron la vLa del Xorto, los tyipcm 
toObarun uiuy prübabltm(nte el camino del Sur, pa- 
sando de hs AníiUá9 í laf bocas del Oniíoco^ después 
de allí i» las costes de la Xaurilania, No ^ puede 
dudar fine esU^ fitittgracionca hayan eontimiado da* 
rante kr^gos ailoG, y los doscondientes do los hcmbrw 
TO>oe del sur, blon pudieran encontrarse on Afrüü 6 
en la pentnstila de ibérica con las de los bombreft eo> 
bfizos del Norte, hocbon padres é institutores de los 
celtas y de los druidas.» (2) 

ti) Qoittre feltres etc. Letíro 4, S II. pag* 319. 
<fl) Id. id. LeUre 4, J IG, pag. S&. 



— 351 — 

Todo lo man noUble it U mílologia antígau y de 
Us leyenclAS de otr&s pulpen ctüb encontmrlo el abala 
BraiHur de Barubourg on Ia« co«iti de América. He*- 
faénUD en apUcarlo al caUcltamo que cubrió do agua 
unA pArte d« Ia tieTTa enbínces hnbítfLdrí, dejando des- 
cubkrüiftlns AntíUis. Consideri & catas como olori* 
gen do U población 7 do In cinlizacíon, por los qne 
escaparon en ellas de esn grtn catástrofe^ operada 
Begun ¿1 cQ cuatro diaf , Ilacc uso, sin embargo, pa- 
ra fundar bu sistema, de interprcUcicnos tan ^olen- 
taBj torturandci U.<i paUbran, cuya nigniñcacion análo- 
ga cree sacar de lus lenguas nmericanas, de tal toa- 
cera, que kjcs de producir la convtcoion, oauaa^tl 
efecto contrario. Sistema suyo eA cate ijuc solo deja 
en el ánimo U impresión de los errores en que b» 
apoya, y de l¡\ invcroGÍmilitud que U sirve do bae^. 



CAPITULO xn. 



1. i^iakaí de R B. iltí VI y obm qiie paLiUc¿ eei 1707 
«oDTo'IftctuMtion dd origen.— 3. Cjoio jaagftlosráto- 
mas do Gtoc¡i>, Lnot y Honüo, j lo qne indíenn 
l'Esc^bot, BerünooJ y otro». — 3. &i20iiosqiiOjAn>o* 
&o OH aa fhpoyc. — 4. ^011103 por dondoaparcco h&oei 
eolttdc) auuíoa loa doi oijtilíiit^ulcx— ¿. Ln tfiíatoucift 
do U Atlitntíd» Ift tiono por arongoAda: ^ilidudos 
qnepreaenUba p^ra traaladarad á Ain^ka. — 6. IjCs 
antiguos habitantes do iMta c-;)tit¡ncnF<i y r^lcxit iicta- 
bto0 do TiflgwuiacQ.— 7. Kmi^ocm^; rt>3toaqQo flo 
liau eacoutrnido áa autigiia civiliy^Acion^ rnLr« IfKt <|ii6 
£f{iiTAii laa pÍiiimido« do M¿xíoo, ^ coTLsidorftcioDos i ' 
qod esta da IcigLir. — 3. Procedciicía <to loia ameríca* 
nos: la cneitioiicoD rala^ion íi loschitioiT jnpooesfi^^^^' 
¿loe dol Oriento do Kuropa, de África a do Phfltti- 
OI&T á loe Pera^is: coaseciieuclas que da esLe eK:ífi»fii 
M ¿«Aprendía.— 9. Ootitígnídad do 1a CIúha, oí JApon 
y ol AuoTO Mundo; oonfoimitlftd entro los mcx3 y los 
45h!aos; pnís de donde vino Hanco Ctipic 



1, 



Ya Eü ta rlsío cüíkñ «>n ol juicio y opimoncs mas 
notables, que sobre el origen de U población de Amé-i 



— 36fl — 

rica Kd hap foriuado, r^f^bimc hacer racDCion 
obra cu i^ raayor, dé 616 p&gmas, quo «n 1767 se 
pub]ic¿ c& Amsterdaiu con este titulo: iBssjti eor 
I cetto quesLiün. — Qiiftüd et comment VAmérique 
* ^t-cUe eié peuplé^ dhommefl et d^animaux p&r 
€K.B, de E.» 

El autor G6 propone demostnkr » tUft : 

I. Qitc oran ¡n^o^bembleq Iha opiníoof^s d<; Orocto, 
* Laet» Bornio y otron ^utoree, nobre el origen de loa 
amcric^ncn. 

2.'Qac U Am^tica Ka debido ser p<iblftda ants^ 
del diluvio. 

3. Qi^e ¿ h narmoion de Moláis st>bte este noon- 
tecinuento puede dJirscle menos ext<;Di¡OD, y do ha- 
cer pcrt^cur ¿ Itiilü el g^iiuro biimano i:n enUi cnlAt-- 
trefe. 

4. Qiie la tierra^ a«í/j dal dilumo, debe laber te- 
nido uTi numero do habitante» superior al de nuestros, 
días, « 



5. Qiie l^ fídrifit:aciün€i no vienen toáañ del di- 

6. Qua eni ¡nsufítríente la cnntidnd de agu^ pura 
producir el diluvio tal como ee fígura; y que la arca 
BO tenia bastante capacidad par» contener todae las 




S6I — 



especks de animales con Wh {A^vhlo&u neceRarks 
pata eu HO-Htoikto, rtí cl número de ocho personas cr& 

7. a Qiii: k tiiíi^-or paria «lo los aaiuinlos do lia- 
briao poitdo tmvhdii'aQ ú Amérim por loa paUc3 
TC0ÍQ03 que DOS floD conocii^os. V - 

4. Que al eximen do h crí>iioIogfü de Ioí p^Ipcíos^ 
ttiopofi, mirio3, phonmoí^T ¡cdíos, ¿ribeK^ chinofl^foi- 
tn«, trn;;b?, griegos, ítaliaDOP, celUa, ote., J9u bis^ 
túiia tío permite cre^ quo h^/a pereciJo todo el gé- 
nero Juimarto á excepdan de I^oé y eus tres hijo?. 

efrí-íittc tiiiigüTi pueblo dft lo» ^lue han tfnído nilga- 
lK)t!Íov dol diluvio, ba creíalo jamíi^ tixHt por él 
^yjt nufrido In tierrn cl girkii comlío que so siipouo^ 
qu« todo g] gJncTD hamAnj h&ya periTCÍ^- 




i lu. Ooiicttiyo manífcsbudó, itáe su sistema, quo 
jipojriidti fn c! lestimimio ilñ todas ha lutolonen^ 

y'de ea^í todos los aaUras «tntigaos, as prorGCÍble ^ 
que híwtv nhorn se hii ecgíiilo, y permite explícnr cl 
pauj« fí? li Ktcrítitj-íi fjUTí Iv^Wt del düijvlo, i:i>niü esi 
foraOfo oxpHcar otros mil, «obre todo cd puotoA liis- 

^ria j í cronologíft. (1) 



(1) E. B. de E-, olia ciíad^, líb 9, cAf^ 10 

■rrciws.— T'?iio rr.— 60 



tice una descripción^ 
cl testimonio do G(trcüü^ de la P^tf, y Ua calibea de 
unA 6poai muy r«moÍA; cüiiKtdefvt ea «eguida Ut Cfta- 
nt que ínflujon w U lArMrie de los puetlois, y aplí- 
CADdo ans obTcn-Acíoocs ¿ lo; AmcricADOs, respecto 
do Ion cimles dicf; q^\ic U Tuenift de K Tcrdad ha v- 
nincndí) A [ttuclios Iri confiAsian d^} htlMno ««paradQ 
autcs que cl uflo del Serró futra couocídd, eaca la con- 
sccucnuia de qae s¡ d^Gceiiduit do ffoé, no debían de 
Iiaber ciúJo eu Iabarb¿m^ pu««to que ni No¿ ni biu 
dofloeBJÍQiiUs ^c»n b&rban» ni salvajes. 




£& ciAAem como se kicen Ub ijni^/ari:?!^^, le 8ug¡t< 
rQ algunas ob^«rvncion^^ icibro el tiempo fine habría 
ñdo preciso empIoAr par& trasladarse y penetrar en 
el Perú, y fundar «itli reinos; pues considcm )ue an- 
tas d6 poder pobbir lat treüt parte:* del antiguo latm- 
do denpu&i dot diluviOf. desde el «abe de T^nintcirtt 
basta T9chuckUcÁoinof$. y dc«do la nueve Zembla 
ha^ta cl cMbo de líucnít E^perunzii, bívn debido pji^r- 
■e quizá diea 9Íj;1da, y muehoft «^9 hibrian irido 
también necenmo?, para hnoer poblar h tierra ha&t* 
riiBtnto de Darien/ viil» la inmensa extensión del 
ooritin^ote 9ept«Tit7Í«wl de Amanes, 
V ir. íO^"* II* -' 



cd \ 



} 



La necesidad^ & h dcaasúula poUaciotí es lo úaico 



— 367-" 

^ne Kft podido empefífir ¿ los primeros bombien í se* 
pararse, j í enviar coIonlV? gradoalmonto, «leiondó 
«del todo contmríDol buen Aentido^ hacer vinjcf dt 
«mticliQ*^ niMitoK 6 mtl^m dfi Ingniv al tmv^H de bi>$- 
«qU0fly (}c»Í«rt«?, pura bafu:ar un pnlfl, cuya exls* 
HBtcticI& s« igDoni, 6 al menos bastai^tc desconocido^ 
^■pftTtiq^ie se igDornse, fi] firn mv^jor quo ««I qae so cn- 
^Mcontrabíi on la vecindad,» D^ manera que «ilofiíuo 
alKhubíeTon llegado, auponiíndoto'^ bijo^do No¿, eran 
bjírbaroi y salvajes, ¿cuánto ttompo babnan necesí- 
HÉftdo pata llegar í eer utia il-l^Íod ciTÍliz&da^y co&s- 
Hkuír edificios extraordinario^ y llevar el arte de U 
^^BCuUuTA bristi piJjilucir figuras aeiuej:(niü^ A Ia.H que 
Tirlan^y deapuo^ de destruirlo <^1 ¡mpeno que pradu* 
jo €sa3 maravilla?, y caido el pueblo en la bíirb;^e, 
cti£nUi9 «iglíí*» }iHbmu nido ba-sUnU^s, llugjflu!*, como 
SO supone, los Incas el siglo S & XI de la era crie- 
^tiana, para operar cl cambio de barbaros en licmbrdS 
JDvtlizádoa, é impulsar mucbas artes i un grado bu- 
premol Todae tfetas díGcultadeg dceapar^oen, y todo 
60 explica fácilmente, en opinión del autor, etuponíen- 
,do que lo^ pucblon mas antiguos de Am^riea sq en* 
mtraban en ella desSe mícj d^l áUuviü; y que, con 
kt conoctmientos que ya teman, fueron poco & poc» 
ifÜííindotíí^hanUllegnrlo* del PcrCí i la lierreccíon 
indican los odificíos y ostdtuas do que so ba- 
ilado. 



Lo mismo dioo de las Pirámdct que so oneontrtí- 



ron en Mixteo, que cooffidem también xaay lintignu, 
y las describo vnliéndosc^ de los dalos c«a que las d¿ 
& conocer GemeSi Carrtri; y deduce de todos eetos 
hechos, que México y si^ alrededores deben habtr 
8Íclo poblados también antes del dilui'io: que los mo- 
numentos quo aun nubsi^ten, y ruinas tan considera* 
bles, no pueden tener [tor autores & loft mexicnnos, 
ni & sus últimoi predeoesoreS} sii» qae su exUtcnda 
deben & puííl^e micy mí^üocTof,, entre los ciulos 
LiLbian llegado Iv^ arU^ A eu (illliika iicrfeccíon: qao 
LO siendo la adoración del fol y do la luna conocida 
[Miro In habitantes do la Amériea ScptonUionali no 
puede ponerse en dada, que otro pueblo cWQUado 
)'^btR octip<ada el país ^tM^ de los mexicanos: conjtt* 
ira que loa Xatch^ b,iyan sido u*ta colonia de loa 
LQÜgooa mexicanos, lo mlnhio que \oa Incas y atu an- 
I, paumlo el ít%mti de Darien, y despoe^ el 
rAnóasonaf, y penHrando, en ñtt^.Mimcc-Capae en él 
Perú: que hiS siete naciones renida^v á México de fnñ- 
ra^delafieimleala.&ltiiiLt tué h. ú^ Ic^ni'jiicaaDs ^ue 
»1]^aiKfn ol aSSo 1321 procedente*! todas,<le Knero- 
hiyi¿xtcOr 6 de los paiie-t contiguo», bo^oa de un mismo 
orfg^n, ó del mI<tmo p»tc, Ui vieron necesidad di.- QOO 
fifios para trasládame cq 3ieLc Oirercntes ocnsíoncí; 
^uo es por tanto de aaponcr, que ka antiguos perua- 
nos, qu€ eoriíflruyüroli y adornaran c^^i iaíira7tUo«e« 
monumentos do qno so ha bablndoi no pudieron traer 
cu origen, sino do una nación establecida antes de! 
diluvio en eitu p^ta del mund^; sin que obste U oí 



júcíon Jo ^oc et 1^ paiU) iaeñ<3¡onal tic Atik¿iic& ha- 



~b¡A ai Ja pobUJ» A&bestleUlilavio; lo uisiuodeliUliA- 
l>er nuccdIJo res[)«(rto Je M¿xloo, qiie aq halU utas 
wt(SA Jül Nüitc; pucitt> C|uc cu v&into ¿ tremU siglos 

JkAü padLdi) 5CT dt^slruiiids ios pueblos, como ha euc«* 
dido en el Cüuadi y I.i Luísmua di^ile au Icíicubi-í* 

^-AoatOy p->r eJ3 guonvi*, í Jíos y vcngauxaí, bitsti &o 
existir ya las Ilerrics, rcducíUofí i muy pcqutlío k6- 
niero y los IluroiHiS; y llt^gur 4 8*jr loa IrotiuüMí, aa* 
tes dóbiioB, la nacioa oíaa faerto y toníblo por Ub 
guena» que tu^o que Hostx:nor con las naciooca r^á* 
HAS. c Lj mismo es probable que tayii sueedido á 
< Máxíoo y ni Perfi; • y fiuponifindo que los primflros 
li&btUniC8 AQte.^ del diluvio buscasea les cUroafl dnl* 
€0«,y lo^tcrriíiios fértUes, espL^ecUo greeiíiue Uma- 
.^w parlo do las oolomi twLyau venido & Améri», 6 
por las fiVríW australes, 6 por la AUáíitida^ y la Amé- 
tica por consiguiente ha podido ser poblada luat bkn 
on su parte tuorídionat, que en la septentrional, y que 
uo, y nadie posam ní hnbitam en ella. (4) 



» 



También hace mei^cion de rarion pa^ages ríe la 

hisíona profana, y de todo esi^ deduce, que los t^Sr- 

juinos toia h tierra y toih el mun<h son tomadoe en 

I la Sseritura nms frecacnt^mentc por ana parte qno 

por el todo, y que en este sentido dcbs, por tanto, 

rm&rse lo que se Ico en el Génesis, en el cap. VI, 
m Dent XXXrV. 1. M, 
(9) Jaramíaa oh IV 23. 
m Ezeqtiiol ch. XXIX- S. 9: 12. XXX. 12. j oh. 

xixn. " 

(4) Ct. XXXV, 7, 9. 




T. í, 7, 12, 13, 17, y Vn, y- 19, 20, 21, 22 y 23 
en quQ se dice: lY las aguaa st AomenUron prodigo- 
€ Bamente sobro la tÍ€rrA, y fueron cubiertas /«di» £a 

< oto OKTiiíaAu quo C5Ubvi bnjo los ciólos. Im 

< sgitas se %um«iiUron i)uÍDCd codea nías alto. A^ 

< la£ monUüfu focrca cubiertas. 

a Y iodü citm€ quff m movU sobro U t¡«Tni,«Bptr6, 
c tanto pájaros como ganado, batías, y /^t^í los rep- 
a tiles que se &TTulr&it Aobre la tierra, y todos los 
■ hombres, 

c TWot laa co^as qne estaban »obro eeco, y qna 
ff t€iuan respiración y rida on sus saiioes, mamroQ. 

€ Todo effó, /w«f, guemitüté^ fué «^mnuiofo ^íeaA 
« Jítt ¿Mt(r«f haxh las iestiai, hatU lo$ rúpíilcs ]f i«K 

Mdn4$ 9o6r0 la iia^ra. yoi permanmí futra de eéUv 
€¡fb JM con £í íAtaba tn il arca, » 



S4. 



Alogn, además, qao es imposiblo iiDOgiBar mu 
cantid&d suficicnto do agua para un dtít^i^ miitwtal} 
jmes para qno Ins a^iin^ htibieran subirlo 1 & oodos so* 
bre las mn$ altiis moatafia»^, era prtciso e^un loe cal* 



r 



^883 — 



L 



ice 9r>n qne se h^iTi heclin, que cíiex tí Teicte océanos ha* 
rnn sumirÚHtrado una cantidad de agua, para quo 
pudioia clevursG acbro laa mas alUs montwas de 
^x«rm (1): que la arca no habm absoluLaiiw&te p(k> 
to conteiier la famUIa de Noé, los anímalas, y todo 
Kx^^ceBario para su aUmontocion j conscrracioQ {'¿): 
^ era Imposible cuidar tantoa miltarea de anliua- 
^3): quo ¿stas & tu «alida dol arcft no babrtfiti po- 
^^o voiiir i Amírica (4); quo no bubo paísea dca- 
^^^í clfts mas que la» qnc s« mostraron irí^cnftibles & la 
^^(Jicacion de Noé (5): qae la liistoria antigua do 
^^"^^OTeoír puoblos, y bu cronología contradicen y refa- 
^^^^ 1a univentalidad del dilaTÍo, y de la desLrucctan 
^^tnpleta de todo sor TÍviente. (6) 

En el desaTTOÜo do oftlon conceptos baco monoion 
de los Rístcmas de Woodward «obre la condensación 
del *Íro; j de JT/diton seguido p^ machos sobro b 
tierra, su temperatura, y canubiofl que ba sufrido, y 
sobre la creación: habla de Io« cometas, ¿ uno de l03 
cualea lo mipone oauaia del diluvio; de la ¿rbita de loe 
ptanetaü; de loi mares antes del diluvio y au profui^ 
cUdad; de la población ptimitiva del tnnndo, y de 

(1) Obra citada del antor lib. S ohap, 1 peg, S7 j tib. 
4, chap. 1 iiutf, 2^5, 

{"2) Ibid, lib. 4- cap. 2. pílg. 267. 

[4) Tbid, cap, i/pig- 271 




(3) Ibid. cap. 3 ¡iftfi. 2' 

(4) Ibid, cap, 4. pag. 2 
(d) Ibid. cap. 5. pa^H 273, 
(6) Ibid. lib. 



4, cap- 5, pag, 279, 




otras Tariu materias, entro Ias cuales figuran l&s n- 
kUrat al dilurío y á la arca do Noé. 



§5. 



De aquí pasa al ex&men del sístcoia do Mr, Ber* 
traadj eeoribr que soetietie la umvtirsalidad del dÜQ-^H 
vio cocforoie al testimonio de M^íf y al do todos ^^ 
los pueblos; sobre Iq cual repite, p4ra coatrarí&rlo^ ^^ 
algunas do hs obserrooionos que ya haba bocho, }^^^ 
entra á exponer sn vistcma sobro el diluvio^ produ* 
iddo legan él por 1& deoUiiacion del centro de grave* ^ 
dad do nuestro globo; en lo coil emplea mal do la ^ 
mitad do su ol>i^ deade ti libro 3 baata el 9, tratan* 
cto las diversas m^lerm de -quo untes se ha hecho 
mcnmn, para venir ¿ parar en las Gonclutionos in- 
dicadas al principio de este capitulo. 



So intento formular un juicio eriUco sobre lodú Lo 
expuesto por el autor, por<iue esto excedena loa U- 
mites del plan que rae be ¡>ropuesto deaarmllar en 
esta obra; pero sí dobe tonorso presento, quo no son 
nuevas las observaciones que conti'a la oiuTeraalidail 
del diluvio prasi^nta; ant«B do él habían ja apartoi* 
do en varias obras, j dado ¿mplía luilúria í la día- 
CUfiíon^lAa palabras iotta hi /iVrm,/'?£¿>Wfna«rA>,dola 
roUcIon mosaica, en quebaoe consistir gran parto do 





ellas, por cradrUs hípcrbélicus qao debfiit entenderse 

I €ti un sentido restrictivo, no son las únicas decisir&B 
BU esta mat^TÍa: concoptOH hay en esa relación tan cla- 
ros, repetidos, y tfinniiiMnt«a que no dejan lügjir & dii- 
,da, ni ¿Gsa interprctuoion que quitara dárseles. En al 
lOap. 6, r. 6 y 7 del Génesis, dcüpuoa do arnipentir- 
•e el EUrm de babor hecho al hombre^ dice : cxtcr-^ 
.fiñmiré de soBrt la tierra Iqí fmmbres que fie criado^ 
LOmbroe y guifidd, todo lo qm ss mtíevéj hasta loa 
kT6S d« los cielo?, porque me arrepiento de haderloa 



Be Gflto cxtenninio no qujAO librar mai qne L Ko¿ 
& su familia, y á loB que nundiJ quo OOQ él 8e m- 
¡trasoQ en el arca; y por oso dispuso su construc- 
fcion, y ordeuú lo que dobia de hacerse. 

Si las aguas no hubieran cubierto toda la tierra y 
dentraldolo todo, habiia stilo iniícc^aano ese medio 
de salvación, porquo siendo parcial la inundación, y 

tlÍDÚtado et número do los que debínn perecer, ^i;^^ 
BU familia, y los animales que entraron en el an^ ha* 
lirían podido salv^r^c do otra manera, con solo hacor* 
los trafiladnr do un lugur'd otro; y no so tiQnc noti- 
cia, atendidos otros paaages de la Esoritnra, que ej 
tntittdo hsya vuelto ¿ poblarse después de ci^ acón* 
ieoiinicnto, con otrofí que do fuesen lo@ hijos do Meé, 
_ entre quienes éste dividió la tierra. (1) 

(1) Enicb. in Thc^sanio tcmporum, pfg, 10, 



1 



-KM- 

• 

El cap. 6 del mitino Gfceíis afimuí ñun mas esto 
ooDGepto; pues ^n éi íc ilíce, i]u« /mIei cam^ que st 
mma 9o6ri la Ü&tq e^ñró^ ar<«, yanadot héttiat, rep- 
üki^ g iodo» ké hornea; que foJo U qu4 e$faÍ0 9o6rñ 
tttíijy itm4 vida y rtspiradan murió; y que toda h 
que «uífúfúf, fué cxKrmtnAClo de flob»]» tíotrn, dM- 
át los ham&rf3 kista las béstiaí^ basta los reptüot, 
baaU los píjiros ie los ciclos. Solo Ifoi qttedó, y lo 
qao con ¿1 estaba on el &rc&. ¿Puede dtf» ana ida- 
ñera ma» dii^if/a mas cxpreñra, clam, y tenoinsiite 
de manífestftr un coDcepU)^ que el que eo usa en oee 
paeago do la Esorítura Sauta? Xada qaed& de loi 
a£res que ^e expresan fuera del arta; no saUA u&o 
eolo de los do lu clase, todo pcreciój todo dejó de 
existir. 

Todavía en el cap. 8, 7- 21, volriendo Moís^ & 

babUr do ese grande aoontectmíent^, pone en boca 

det JQftfniM estas palabras: * ífc dejiruirS h qué vig^ 

\^Gmo h h hecho.» 



' Bfto es el senUdo en que lian babladr> <lfl eite aceii- 

tecimiento toa Santos Padres, y nn numero inmen* 

''tt) de autores s/^ados y prof&nos, en euyo ?ipoyo 

tYieneo las tradiciones de toe pueblos, que sería lai^ 

' enomcrar, con eircanstancias algunas de ellas may 

itmaroablee. 



vwvra 




CAPITULO XXIII. 



1. ContiuuaciüU del miamo asuuto. La verdad áe la re- 
lación Mosaica conñrmadn por los desoabiimientos 
gooJógicoB y los proeresoa de las oíenoiaa ^eicaa. ]j> 
que opina Buckland, Ouvier y Kíee. — 3, Pruebas sa- 

oatlas del descubrimiento de fusiles, de la clasiñcaclort 
de \o*i teñónos, j edad que se les asignan, pednuscoa 
erriSticos, fonoacionee Deptauíauas, petrificacionefl, ca- 
Temas diluviales, conchas marinas^ baliías y brazos de 
mar, hundimientos del suelo v direeoiou de las mon- 
tañas. — 3. Refutación de las demás obserraciones de 
£. B. do E., sobre el diluTio.-— 4. Paso de los animales 
encontrados en América.— 5. ObseiTncioues del Aba- 
to Du-Clot sobre los argumentos sacados contra la re- 
lación Mosaica de la pretendida antigüedad de los 
. pbenicios, caldeos, persas, egipcios, cbinos y judíos. 



1 1- 



Aun en loa ticnjpos modernos, en t\\\t el espíritu 
de impítdnd y de ditdiiFe ha extendido tanto, soban 
levantadlo csfúrzados ¡ipologistas, y los desciibvímien- 



tos geolúgiooi^ y Ids pi-ogrcf^os do ]as ci^nuiaf fÍEiCni, 
hjuí rcniJo A corfirmftr ii verdad dts\tiut^'WfirúA^ 
dot autor f^gr^do, «c lian cuconíradü cu Ift^ dmErsv 
capoi do h ticim d<|>¿ii¡t<ig aiUiJilaviano?, y «n l«t 
*11aj montxSn» reMíW y ^•estígiofl, ^ufl acradíLiti U 
ínTtsion do Ias ngucs y nlliim i quo Ufaron. Mu- 
chos íwtorcs ¡>odUn vitirec c» coiii[Tri.<bacÍ'}n de la 
oxpU'^nia; entre Jos fjiic últitu^aciltc Iitic in^Udo it 
esta mj-terÍA figuran ^'tiliam }IucM(,mL Jtrg^ fWw 
y Federica Kltt: el prímcr4> tuLbU do los tcrnmosd!- 
laTÍiLitos en loR p«W« de Earo¡»A ycn of 'n 

del muQiIo, y comWcm lo n\v¡ en ellos bc h- 

■tiorto uomo prucbn de !h evidcocÍA innegrii'.' . i u- 
/w£o, de esn gTnndDconruIpion¿íuunilndo» qoctAn-^^ 
to iiff^tiJ nacftro pNtittfi, (1) £1 H^gnndo dioo Um*- 
bieH, lubUndo do Iaa v^^riiV» eapt:* de ia fifjriM^ ao« 
las mns ^upcriícbkf, quo tCfíis capas cí»n=í'í<!vt'i 
« hoy, £ los úloa do todüs Iw geólogos, la ^ . :» 

« mdmU de qut ata inmmi^ inundación hú tirU Ia 
« última Je (<a c^UUirofcA JefgMo ; ■ (2) y d tercero, 
entrando ow rxlunwüf inrcíligicT¡oiH'\ ca tjuo biM de 
ODa res !^ ccpara on tahog puQtof do lof geólogo 
qae le lubíftD precedido, y en otroQ amplia, íIusüta y 
conRnu^i tuitcliiis <Iot eus obscrv-uoloDc^^ maestmctt 
todn su oUm, quo Abarcó In materia ec todn sa «3t> 



(1) IloIÍQDÚt; diluviAtiíts or obami-.itioas ou Uao orgft~ 
nica Tenjalut, «to. Loadon, 182i. 

del globo. lUga. 2S3 y 280, ó/ «didcm. 




\ 



— 38Í — 

LHton, h convicción profunda í^uc tenia de quo < la 
^elacicn dd Génesis ¿oÓre el diluvio encitrrú en todo 
''^i rsoiciiíl una grún verdad^ que dticansa vobre wi 
'bndo hi9i¿rico.* (1) y aunqno a! enunciar h tír- 
*a de \ñ3 cuestiones que en d § 7 se propone trs> 
dice que la tUrm estaba poblada de uos raza hti- 
■tiB.f que EO perocid cntor&mento en ceas rcYolodo* 
1^ aííaJc * que lo que la sagrada Escritura nos en- 
* ^*ctía aceres del dihivio, ae encuentra conñnuado en. 
^ ^^3 tífntíal* y oa conforme & la verdad, [2} y no re- 
®^-* i t aria ciertn tal aserción, si & mas de Noé y su fu» 
?^*-Hji sg Lubicscn salvado otros individuos de la r&21 
lana^ quo OB 1«> cecncial en ena ntiraciort; pemj 
el dilurio se %'erífic5 p^ra castigar al genero bu' 







-'wio ertermindndolo, como aparece en los pasagei 
"^^^l CSnem, do que antes se ha hecho meticiOD. 



4.2. 

Los fMlss de^cubiertOB por eminentes naturalistas 
en Francia, Alemania, Suecia y América, con ana 
precisión evidente de la magnitud de esa catántrofe 
y la destrucción de todos los sérvs viTicntes. 



[1} El dilorio. Conrider aciones G¡eól¿gíoaa é hiabíñ- 
ssobre los últimoec&taclünioGdol globo. Tmd. alcap. 

^f. Klee. obra dtada, § 7, pííg. 80 y g 11, píg. 232. 



Kntre csot fóñU» figuifta los dtnitoftlefi mo 
d»»ff vfrídrüdoi, h^ %<joflLo?^ los moluscoe, loft cni»> 
tilocoi, Icfl mfcin[r<ro8; llaiu&&do cutre los 
mucbo la atcDcion ks ptícaáo» fátila, y losrepl 
por sus «specie^^ y por loa lugares en quo so bAQ 
ooDtrado, aiesdo el moiit^ Boloa^ ccrc& ác Vei 
uno <1« elloa. 



]ja GluificacUiu de los terrenos, y U edad que 
Cftda uno de eltas eo ha Amg&&d0| quo es uno <ic 
adelantos de bí^eoio^ía^ constituyen otraA de las prat 
baa del dllavio : los peJm$ccs erráiicpi eocoatradi 
Bobrcs las montaEas, ó esparcidos ca tos planos & 
de9 dista&ciTkS do Us rocns (¡ju% do las cuales 
haberte despieadido; i&t formccic'nu ntftuñutnüz^ 
que se bAQ enooQlrado restos de plantas, y 
de fíAj>ecíeji extinguidas como el ^nántnumih^ el 
Í0£Í<AÍe el Din<4hmum y el ^ími/t^Wuiii; loe pttfifi* 
caáúnu hallados en d fteno de la tierra, sobre los cua- 
les se han LcubocnUidiosmuy iniportjkntes, hasta pro* 
nosticar^e quo por medio Je ellas llegará á cateatar* 
se aproximadamente la idad de la tierra ; las cúvtmaa 
dihtfüínct como la de Zund^-vícU en Francia, 
Kirkdnle cerca do York en Inglaterra 
de laUtairidegc al sud-oeate de Portfimoutb, eo qiU_ 
se ban encontrado restos de animales extíogutdos, jjfl 
IfiS de otros en olimaa en que no podían vítít, lüi 
coiuAoff ttt^inof liulladas en la dma de las manta&attH 
i dolido lo mafl probable es que no han podido s^' 



raneta^ la d^fl 
, y iajnííí" 




I 



I 



llevackft, AÍin> por uTia fu«rl8 «jrupdon de Lis ngunj 
del oiar, la9 bahl&s en opinión de algunos giíülc- 
gos quo en su forma indican la d¡rocct4>n quo v¡n 
en Hu corriente tomaroTí las ngnns del mar, al pcnG*- 
trar en lofl continentes; el hundimiento rhi sucio on al- 
guna partes de la tíorra, como ks partes septcnirio- 
naks de Amanea y de Aeír en opmion de loa nm 
eren que el diluvio fué causado por un cambio del 
oje del globo; lo mi^mo que 1& dirección de la mon£i> 
ña$ de Norte & Sur, ¿ do Este ¿ Oosto. M. Elig dft 
Beautuont, considera qaoel kvantamiciito do k colo- 
sal cadena do los Andes ocft''=ionó el diluvio: í'cdcrico 

Eloc coincide con cbU epiniun, y creo que puede ha* 
btfT tenido aIj^uujl purtr^^ aunque iiidírecU, cu esta 
Oat^trofe, causando la mudiinzn del eje del globo y el 
diluTÍtj (1) otros varios fenóuienoa geológico», que h/in 
Údo e! objeto del estudio atento do los naturalUtftS 
medernoN, se presentan com i pruebü, y de ollas do* 
duce Mr. Kicet^an diluvio universal tptg deíñá irmn* 
á dar iodai ia¡ íierr&Sy y ejercer grande injiueacia iobrt 

< h ff/rma Utord dé loí coutinmten cur/o rcmd- 

fl iado fué un completo frastonif> del orden de cotas exis- 
diente. ^ (2) CU:in»o en apoyo y ccniírmacion de 
«lo lae opiniones omitidas por Mr Forchammer ea oí 
infoiiue qje dirigiiS á la Acad€mia dn Cícnci&s dd 
Copenhague, taaerto en el diario Damh Ugeskniji d« 



(1) Obra cilftda § 12 píír. 105. 

(2) Ibid, pag, ISÜ y 190. 




—393— 

9 d« Dicícoilbr^ dis 1S12, la de S^tfsroa^ *{M naaa* 
laa en ocho proposiciones, (1) y la d^l Dr, Hit- 
obook. (2) 



53. 



tifts ob^orvftclones nTje Mr. E. B. de E. h*ce sobre 
no poder ÍQing¡Dn.T una c»ntidacl do tgna baRt&nto, pa- 
ra elevarse quince codos Robro las m^ alUs monta* 
Run <li^ la Uoith; la tln no haber podiilo oonUoer d 
orea taotos millares de onímalea da todAs especies, 
y las proTisioncs Dcc&!a]iae pam ea ftUmeDUoioa y 
conservación, y U Je no poder eot ciiÍ<lados por so- 
lo ocho personas, ni pasar & Atnérisa detpuo? de su 
salida del arca. 

TúdíM enUn ebserraclonefl i)ue ante^ de esta au- 
tor babian hecho ya otros varío?, han fiido objeto do 
tm prolijo y detenido examen. I$aac Vosh c5 uno de 
losdcritoi^s, quo rsumcron ca^i todut la< obaervacío* 
ncs indicadas contra el dilavio uuírcTcal* que querift 
reducir en sua efectos á un diluvio ó inundación par- 
rial como oí O^i^es y Diucalit?n. Muchos escriWres ao 
han ocupado en contcaUr y refutar & Yodo, entre 



(1) Ibid.g 15p%233. 

(2) Fír^t auivorsan addrea befors the Aeoot*tioa oí 
American Gelogiost etc^ 1341. 



i 



— SOS — 

otroG Cahnctf ciiyfi^ principales observaciones se en* 
cuentran en las Discrtucioaes sobre c! arcaí de Noé 7 
)a univer^iJí^Kd ^1 diluváo^ que formtLü parto de la 
Bmia de Vence, ouya odicion od latín y en ospaaol 
se hizo el ano de 1831 (1), y 1a primera de isas ob- 
jecionoe Ijm. íjiieJüdo desceba, al an.ilizarse los sistemas 
de 5f*rrf (2) y WJmton^ n Cluvfftj (3) sobro el diluvio 
contríbaycnijo á dílucídur muobo cata materia lo ex* 
pivíffto pur kI autor del »Bspcctíiculo de la riutura* 
raleza, j 

lia Polución de ka demás objecioner; »e encuentra 
en el « tratado del arca de Noé, de íw forma y de su 
f( capaciíiud* del P. JiutcOf y muy especialmente en 
lí> fpn*, con vinta de esto, efitrí^íó A/l Aí PtUditr^fiTí* 
trando en muchos detalles y calculoü muy prolijas, 
entre los cuales figuran respecto de la capacidad del 
nrcii los del vice-almiranLo Tltcvetiard cacados de aus 
BiMemorias rolativas & hmarinUj» tomo4^ pág, 253, 



i. 4. 



De la cuestión de las anímalas encontrados en 



H a) Tomo L. p¿?. S^7 7 SIO. 

^P (2) Archíiílo¿ riiilosopb. loadim 1092 y Telloria 

f Theoria Bacrft.Xoudini léSL 

I (3) Theoria Tollur. Claver, Geólogo cap, 13 apod. 

I Sctirenzer PL^cíoe» Sací- l¡b. L 

^_ SSTÜDtOi— TOMO. IT*-64. 



—354 — 

Amanen, »c liftn ocapa^do vario» autores, tele^ como 
Acosl», (1), Horiiio, ^2), el P. Oiiruín (3) y otros, 
y aunquo 66 do las mas gravea y «iifíuilc3 que eo pre* 
aenUn em la cuestioa de origcUj iiaAta el grado do oon* 
ftiar el último de estos autores, v^u^ /^ holüm ajtiyí' 
ft (id^ cmihada d mtendÍ7iiÍQtiít} muobcs tüios piira haber 
« de resiíOiiilLi á ellaj» (4) admitida Ia unión d* lo» 
dos continentes, y (jue U aeparaoíon en que d&Hpucs 
quedaroD ha;a sido producida por TAriañ catiUtrofcs 
posteriores, como hay tantas rnzoncs parfi crtrlo, 6 
f«ni¿nclone prir fuadnda ulgimua de las otruH liipiíU;- 
SÍ3 quo $c han fonnado, la díñcultad pierdo tnucha 
parte de ?u gravedad, como se ver4 cd elcurno do es- 
ta obnL, y niucho mn^ cuando después de constderax 
todas eatiis cuestiones en el áudon natural, se OotCE 
en conoide moto no 3 Je na orden mas olovado. 



§6. 



Lo3 observacionc?), con que La intentado atac7irse 
la relación moiíaicaj tanto por esto escritor, como por 
otTA8,i&oadas de lasanüguodades do loi; fooidoflrde los 



Al 



Hisi nat. y mor. do las lad., tom. 1, Ub. 1, cap. 90 

De Oríg, d© Amanen, líb, 1 cap. 3. 
Otís. do lea Indios, üb. 12 cup, 4. 
,4j Ibid. pog, 61 



-de loR iHír?as, de los fg!j>C"!o5, da Iot obínos^ 
de \o% indios, hfin i^ido examlDaduc detenidamento 
muchoft autores ¡lufitradcs y Ua bnn enccntrndo 
tdndas. 

Si no tcmícrA dar í este eflcrito gmntle c^lecsiciij 
liam mención deUllMln decllrtí^; c¡tnr<^ %\n cmliirgo 
solo al Abate Du-clot, que en ffu o"l>ra títulaJa «cViq- 
4ícia9 de la GagTada IJiblia, coiitqL loa tiros de k in* 
crediilidadv etc., ve )m Ui.'clij cargo deoxpoiaT oí)!! jiro* 
^ion y claridad lo convcuicnte acerca do oslo. 



I 



RcApcclo de les/iniwf liabU de Sai*coni<íÍon¡ qac 
compuso su historia, y tocíi un pasaje (Cap. Eus, 
Tr<vp- fvíijig, üb. 1, cup. 10^} dül cual deduce que 
<D ol meneionó ol diluvio (1). 

' De los cahle&s, juzgando por loa firagmontoa é íü* 
foroLCs que han podido conservitrser y valiéndose de 

I JttrwÉOj uno de sun tmti)r¡&dore« notables, afirma , apo- 
yándoGe en Joeefe, que en lo que refiere del diluno 
del arca^ y do la caida del bonibro, est& coníonue COQ 
oifléü, y que el Xuutro, salvado del diluvio, mb 
Ko¿. (2) Para fundar lo que expone eíta á Alex. Pe* 
Ucyfltor. ex Ber ap, Sinccll, et ap. Cyrill cotttn, Jol. 

Q) Da-clot Yindícian do la Biblia tomol, §22, pag* 
[3> Du-ílol oWa ei toda tomo 1, J 23, pífi. 164 y «(g 



■11 



Ub. 1, y & Abydcn ex coJ. «p. SiDcell t% &p- Eitf^ 
¿e Proep. eraDJ^^Ub. 9, cap. 12. 

P&Tft oaliScar Us anU^editdcn de los Pmas^ «ntit 
en el exáiuen da lo que súbrc Z&roasif^ y el ¿T^niJ- 
^r*f«/-ii lian expuesto varioA efictitor^noUbles, y po- 
DC demanlSest) to iofundadxs que conesu pr«ten4Í- 
diis iiDtÍgüedadc3. (1) 

Lt CTonoIoj^ dt^ los E^pci<» h» sido, como díeo 

Kto ftutor, i/i3 nsaiudiía dg Ut ^ücorJia entra loi «0ñ»,i 

dando lugar i divergís y cncontradfLS opiniones. Kn- 

tnndo ea un an¿Uns d«t«Q¡do, y sin perder de m\x 

& Utódoro^ Sieolo, Heródoto, Platnreo, T&cito, Pora- 

potüo, McU. MaoeUiQ, Suidos^ SÍDcelo, Erat^tenee^ 

y lo que en la sagrada Escritum ^g oocuentrik coneig- 

QAdo, descubre los errorea en qae so ha incidido, laa 

computaciones falsas que se han hecho, y cstableca 

la rerdad, apoyándose, en mucha pattci paní esto, «n 

loe estadios y ch^ervacioDes del Abate Gumn du A>- 

chtTy que on su ^HUtoria verdadera de loe tiempos 

labuloHoa" lerantó el vsb god ijue estahau cubiertas 

bi antigüedades empelas, y dedocft coa él la ooifor- 

BÜdad^ hechos la^ r^tifioaeioiu» cortcspond ¿entes, de 

esas hUtorías con U Sagrada, de<:de Kué ttasta el fio 

del eautiTerío do Iaí judíos en BabiloDta. (2) 



ft) El autor y obra antes citada, § 26. p:íg. 177, y ai 



X& aoUgíieilnd áe Ioh dinot lia sido tAruLíeii obje- 
to de serias ydetenid^ia mvofltÍg&ck)n«s. Daban loa 
hÍBtonadi>rc3 al njtn&do de /V-Ai^ ftu primer tmpcra- 
AoTf uíun de ft.OOO ;itftfR nnU^ de J. C; perokioaui&- 
lizadofl t\x% cecritoVf mucatm el Abato Du-clatquo la 
&iiUgucdíid dü cae impeno no sul>e músnlIA de liidi»< 
[>er7Íun drl línníi-Luiuano, ncimuíJii en tii'nipo do Fü- 
ley 2,181 ftno^ antes do J, C.:quo Ucronologíné his- 
toria de 1& China ee muy incierta en los tieiupon prU 
miüvoA^ i h m^fiQn en lo íjiio precejiíí al afSo 800 
antefl do J. O. y qna reducida & eu verdadero vnlor 
M coDcilia muy bien con loa litros BFigrados; y para > 
fundar su« oliservAcíoneaciUi íí Menzel Jip, Ilítyor coro* 
ment. oríg. SÍccdb: Hi^t. Síuena ap. Mar. Mtirtin. 
Hiflt. Sínica lib. 4, las TiotablcfidiíerUcioneRd*^ Mr. da 
QuígoeH (1), Mr, Freret, y Mr. Fourmont (2), y lo 
que ecbrc cfito exponen Mr. Ooguct (3], el y P. 
Ko (41; ¡uipugTkando denpnefl í Vollaíro por lo que 
teerca do esto expresa en lo^ cftp. 18, 24 y &2> ie su 
KIoaoíU do la Hialoria. 

El Abate Du-clot nranza ann maff; se mueAtra irtr 
cIlTiado & fiduiitir oí ei^tcnLH do Sbuckford quicnj>re- 
tenck que el Fo-M do lo? chinos, el fandadot de su «« 



{1) Kem. de la Aoademia de las iDaoTÍH. tom. G5, j 550. 
f2) Id. UiBert.sobrelaantigitedad y oortcza de la ero* 
nologja cliiua 1. de dic. ITíJff, 

Í3| Oríg. lIu Iüü leyas tom. 3, diaort. 3. 
\íj Memoria tom, 1^ pog. 2d0. 



— 398 — 

mouftrquíft, no gs otro mnn que Noé (1); da las razo- 
im que p.^ra esto tiene, cntie las cu&l&s fc eDOucntran 
var¡u« muy atendibles, eirviénilofte ni eRícto de algnni» 
paBajes de Martini (2), Le CornX» (3), y del G¿ne- 
na (1) y deduce de todo oómo puede concUiarse h 
cronología de Moisés con la antigua de loe chinos. (5) 

Eí) cuanto & h Hntígüed&d de loa Uindoos 6 In* 
dio^ apuyndAcn bi|uv <7/ma»díee aoerc» dcclJu«, y 
e&lo qucüontícreneuQ l¡bro«ragTiido«,el Vtáamy el 
Shaatcr, capecialtucrte se vale de lis aprcdactonca 
•^ fundadas de Mr. de Sanit-Croix^ (6), de Mr. de 
Guigncs (7); para demcH?tnir cuan mruiidad& es la 
qac fio Icft atribuye^ dt^ntruyendo de esta tnanatm 
las coBsecueuoia^ que se deducen de ella contra la 
relación niosaiüiu 

(1) Híst. i^figraE:lA j prof. tom, 1, pígn 103 y BÍg> 
m Hiet Siuic, pi(g. 15 y 29. 
(8l Al<;m. <Io Chica. 
(4) GtmcBi. c«p. 7- y 8, 

(6) Du-olot obro catada, 8 »*f P- SH8 y aig, — 
{6> Obserr. prelim. pug. IM, y síg. tom. 3, pag. SI 

sota eto. 

(7) Mem. do la Acad. do los loftcríc. tomo 3, pae. 



#• 



CAPITULO XXIV. 



I. laveatigociones de Mr. Me. Oalloli, sobre ]a cuca- 
tton de origen. Necesidad de bascar gq boIuciob en 
olgnno de los grandes tmstoTnos qne htt sufrido ]a tier- 
ra. La Atlántida; &n existencia comprobada con lo qae 
exponen varios antoros, — 2, Traetomoa qne ha antri- 
do la tierra, — 3. Sn opinión sobre la existencia de un 
terreno de grande extenaion en los océanos Faoífíoo, 
Indico y Atlántico, qne facilitaba el tránaito de Lom^ 
bres j animales, y efecto qne produjo su snmeraion. — 
4. EstátnaB eneontradaa por el capitaii Cook y La Fe- 
mee en Easter laland. — 5, Cnándo y cómo se Terifí^ 
cola desapancioQ de la tierra qne nnia mío y otro 
continente, y tiempo en ^ne comenzó la población en el 
Nnevo Mundo. — & Vanoa pnotos concernientes ¿ loa 
habitantes de Amórica. Cita un paBaja notable del £. 
do Hnmboldt. Eeligioh de loa Mexicanos, eua tem- 
ploB y raegos de semejanza que en todo estí^ so des- 
cubren. — 7. Loa q^ue se deducen de su cronología 
clases de la población, piatrimonios, entierros, y otras 
materias,— 8. Deducciones que hace de todo lo ex< 
puesto. 



§ 1. 

Digno 09 también de dar á conocer lo que Mr, Ja- 



oliA pef|f»cna fiiioT)nbnc¿ el silo ile 1S17. (1) 

naiit, (H)r y oUon HuUpriM Imn pca^'vjo vobta h pobU- 

guc por laf opiniomst cotuuDmente rccibulas no pao- 
de es[)ti^ir«c el i>4Ul>kc]m¡ctttj> de hombrea y nüfltm- 
Icfi en Amíficíi; * po* v«&io4 foraadow en ckrbí iiu\" 
« ncn & vonrc^ar, quo niuttrü fUrru ha lufVldo ntgn- 
t on gTiífi oonvuL^lon ^uc dc-^Uiiyú Its comunienc^o- 
í no?, qiií r¿r\iv% rxwlinn of tf* r! miTv '' 

■ conUwaUíi (1); prosenta ti «:Ia<:!vri 1;, ,, ; - 
'ftacerdaUs ogípcio» A $^f«« sobt^ U cxtstcacu do In 
AilAntíAi, dcfrndiJn, y nUc^vfa por vatio* lutptNr. 
l'j qvic dice .1/t¡/r«/o, <!■ ' Iii W 

IjtA CO[l]{lLMt)íldi; ptl&S dito <liIO. los r^ac ÍUQCiinipQCK- 

ttí h!?<UiñiL^ de comv r«lfitivjis ni mnr üxteríftr, refleron 

iber exhtido en ol Aiidntie^ um ffráfvJf i^a y rfetc 

ifts ci>nMngr;wl:ts i /Vtjsr/y'iíií, votris trc?; deiomen* 

-BA Thii^n^xi'l; &• Pintón iitui, otra^ í* Ajímian, y In d* 

í» tucdio <le mil cftíidíoi &X*'j>tUHo^ dónde t¡o poiwer- 



(Ii "Rceh&rdios on AmcricA, bémg ka au«mpt to pet- 
tío socio' pfMata rebtívc lo iho nbwgcco« of AmericA 
etc. by Jauíiri H- Mr, Onllcth" R^iUtnoto *t4", 1817, 

\2) HUt do América, I^hh. 2, ¡ib, 4, pitf;. 2-i ; R^guiea- 

[3í Arlie Zoolop[>- Introd, rol, 1. p¿g. 164. 
1) SAchorchca OD AiD^oa el&, cha|>. 2, ptíg. ¡2q> 



g 



CAPITULO XXIV. 



1. In^etUglnHn rli» Mr Me Oulloh» «olire Ja onca- 
tioD Ao OTÍ;;^D. N^MJd^d cid busc:Lr so solución ca 
ftlga&o (1<) lijH grjicdcd tnatonioj quo biiftiifrido Ift Uvr* 

Ijx KMnXwMi su oiiiteDríLt coniprobA^ln coo lo nno 
íxponon TflMOfl ^ntoreB,— 2, Ti&etomaa que ha atilri- 

U tícrtA.— 3. Su opiciOB sobre I& exútcncÍA d« un 
Í6rT*»nr) il<* grainlo nxt«n«ot) nn Inw oc^ntu; Pftclñco, 
Idílico y Atlántico, oao íi^üítaba cJ tiúcuilo do liom- 

SÁÜaas on<M>ntrAdfi« por «1 oapHau Cook j L» Pe- 
ICO On Eiwlcr íaland- — 5. Ca&nao y cómo !» voriS- 
¡C¿ ta ile^ñparlcicD Je Ja Iwrra qaa iulIk uno y otro 
' lonto, y tÍ6naiM>«a<iaecoDi<t&zó]Ap<}b1adon«&«l 
'«OTO Uundo. — G: Varios pnutoA conocnuontc» ¿ lo« 
liabitoiitoH do AiDi^nea. CiLi ue pn^'o notable tkl B, 
do Uiimboldt. Beligion do Iota Hosko&do, dub t«m- 
¡Joa y ra^os de Moiejaai:^ oue en iodo eeto m des- 
aten,—?. Loa ^ao ae deaftceo de bq cronologín 
ftos do la poblnoioDj malrtonútiioSt enUerrotf, j otraa 
btonaa. — 8. Dednccbonda que Imoo do todo lo fiz- 
i«to. 



§ 1- 



Digno 08 Umbiet! 4e Mr & conocer lo quo 9&-, /<]- 



dtcion, de que a una gnm parto do la Irlanda fu6 tru- 
< gaüft por el uiar.u Eu ol NcirJcG!»tc do la Irlanda 
luLbia uii:i vitJiIíid Ikiiuada. /*iV ITuJ. Kl uombre da 
Cita isla era O Breacil íi C? iíraJiV- [1] 

Mr, ^y dice que las tslfift do la Qraa BroU&a Mr 
hivieron unídu &nl¡giiaincntd oon la Francia, y qoe 
Bü separación provino de uu Usiutlor 6 una ¡mipcioD 
del mar. 

Pmnanl cree que la liighiterra foriuaba parto do 
la ísk ÁihmtU, £2] 



§2- 



Mentiiona varios traRtomos qud ha Bkifrídci la tier- 
ra, eiUnde Ior nat^i^s que hi^blüTi do «lloi;. Xjlr Mas 
de SciXyf acgui algtinos gcelo^ÍAtas y antícitanofl^ 
fueron neparatla» vioIeTitíiuicnLo de OonixoatL [SJ 
S^gUTi Dlídoro Sículo y Strnbon, citado'^ por Büfon^ 
no existía antCB el MediterrínoD; y afirma que en 
&u opIatDD no era golfo ;iiitiguo, aino ronii^do por al* 
gao terremoto ó eafucrao vielent-o do! 0c¿an3, impe- 
lidc por el vieuto, abñéndoBe oamino y rompiendo los 

[1] Kote« to Soutbey's Madoe, vol 1, 238. 

1 2] Introd. to Artío. íoology 1. 11 

[aj Hiat. ol tícillj citoa bjKobt,,HcBth.. %^. 



diqtic3 cntrv los promontoriDS do Qtbraltar y Ccu- 
ta. [1] • 

Exíato una tradición entre los habitAntes d« Cd* 
Idn «lü una Irrupcüín del mar que separó su islu de Is 
penlomU de U India; lo im«mo lo refiero entro los 
de Maiai/or Tcspccto dd Svmatr'a. [2j 

tos do Otahñti tknoD la Iradíobn de que loe gran- 
des I)jú6e3 en un rapLo de calera hioíeroa pedazos ol 
mundo, y que aquellas ísks son pcqiieKas partea de 
CMS grnjidoa tierras. [S] ^ 

En la hisborta HinSoo hay un periodo caracteriza- 
do por ^rmdes temhlcret tJc iierra verificados en aquel 
tiempo, que formaron nn gug 6 edad de los temblo- 
res. [4] 

OuvifT na niu«str& eenvenctdo de las conirulaioncs 
de U Q'ituraloza, y trastornos que ha su&ido la tíeoN 
M. (6) 



au 



• ¥ti -j-tjf't'^' 



§3, 



Inducid» por estas y otras considcmdonea Mr< 

fl) Bufón, HíbI. nat, ¿c, lom. 1, Discurso 2, píz, 98- 
2) fíí^ehercliea oa América ¿c, chaiv % iníg, 32, 

I! ~" 



N atare Md Ait- Yol K. 66. 
Ki&L Hiud., Tol. 1, p% £03. 
^ CaTier's geology, 1^ 



_ -4M- , 

Me Cullük \legfi & íener k conricdoa á^ qiie do tT% 
m juicio precipitado, y temerario cre«r qA aton^lido 
el aspecto que pn^cnU aotunlmcnto 1& tierra, sus Í5* 
las y otm-H círcuiifUncU^ relacioDadftfl con ellos, ftv 
h itrrmo dt grmtdi «xientitm co los Ocíanos Pacifi- 
coy Indico y Atl&Dtioo, en el oul tmníttabac Amen 
h'cs y offinM^i^, y que cuando esbo terreno ae sumí 
gi¿ y perecí{í h mfiyor parte do olloe^ ntucAM te tai' 
varúH fn íat islas nutvamMte formaáat, y pcrvamícic- 
nm teparadosile la famiUit Jiumana hoiia qntd^M- 
fu de navi^gacion y /oi émpraas modernas um¿rm ¿W 
tihvonti ailrt dloa ^ tw hermanos. (I) D&spnes de 
alguun^ ¡[lüiciLcioueiv en iipoyu itt <^«tA ¡dea, a&ntft 
qao donde ahorn onU cl gran mar PacÍGco^ existía en 
otro tiempo incontinente. <4 contineiíi ihen sit>od 
« tffhfrc ú iht grtat Padjíc Ocean. » (2) 

*" Jlfr, rtíctcontidera 4 los 7VAw/¡jAí ([sIéls del Pací- 
fico) como colonia amarieúna^ j que uoa gnu revolQ* 
cíon <]«! globti y viólenla irrupción del mar dividió el 
co&tineate en dos partee, formilndose ud grupo de i^ 
las entre ellas y la de las AVi'ocís separadas de sus? 
hennAnftfi americanas, (1] 



i 



) Bechwcbes cu Amanea, chap, %'p%i 3¿. 
3) Took'sEuBiallL tG8. 



— WEi 



|1- 



Eit una de cíwi Waí {Eastor Tsíands) ^^ucontnS á. 
capitán CW¿ eetdiuas sobro tORcnn p!atafcrrmaf>; pero 
no maiftft ni con l:t^ faccianea á& k chtíl mal foniiAdai^, 
especial ntcnío K narijE j" la barba, con Itin orejas y 
Ikooaü grandc-s. Las plahfirmca eran de mAuaposteria 
algnnna de 30 ¿ 10 píen tío hrgo, 12 ¿ 14 do ancho^ 
j 3 & 12 do ftUOf formnda* con grundcv piedras ax* 
ticchamcnto unidas eín comento. Admira como sin 
irv^trnint^nlon mi^cd'inLCofi haya-ii podido, kvAntar t^n 
<fltupend%H figaraf^ y colocar sobic sue cabezas pi^ 
dras cÜínclrioafl. (i) 

L<$ Ptru9t 'miáii tina de esf^fl «itátaaf ¿ buit09^ y 
encontró que tenían 14 pifa 6 pulgadas do alto, y 7 
p¡¿fi G pulgadas de diAinctro en lat espaldas, y ilico 
que habla otras mucho mayores. 



■'Wi 



h 6< 



Pasa después & tratar de ciwndo comou:fió la su- 
mersión y de«apAricioii <k la tierra que unta luo y 

(1) Cook" voyago 1^772, 3, 4, 5, vol 1, piíg- 2&4 otwg- 



— ÜS- 




otro ooDtiDcnte, y amnifieaU quo cb en opilíon 
dei^truccioQ do ^ rerificó i)c ud golpe, «oo nucosivk- 
lUCuU, y «ntru ctk 3' vi diluvio unlreml cwkUó un 
cspíLcio de t4«mpo considerable, tn d coal eo multi-^ 
plíc&roo y vinieron k América homlrts j animaUs. (1' 

La divíftion í\e la ü&n'n I& supone hecha en li 
de PAair/ muchos atio?, después de la ooiifu5Í« 
Balrcl; e) cual nadú 2.63S il3o3 antes de CMdo, 
YÍvici S99 aEÍu«; loa prbneroft publftdorai vinieroa 
América del antiguo mundo 250 é 300 afioa despuott' 
de la ccnfuHioii de laH lenguai en Ba¿€Í. (2) j 

Se nupoiie: que el número de peraooíd que ^rede- 
ron cu el diluvio, fu6 de 1SJ43»80 5,00 0,000 (3) y 
que los aDtidiluyJanos eran no solo tan finios é ins- 
truidos como nosotroi, tino que noa excedum. (4) 



§«.' 



Para íluBtrar la cuestión de oHgen y dar coas 
so & sus ofaseTTacíoDeSj tocft varios punLosdelos quft 
mas U&inaban bu atención 7 eooeernientee & loe htU* 




V (1) Beclierülie« on Ámérioa, cÍap. 4^, pi& ?& 
(2) Ibid.pígH. 82, 83, 81 
fS) Art. AutiLÜluviaii ojclopcdia. 
\4) K^chercheE en América, ehap. 9, pdtg- dO^ 



— 407 — 

taoUft lie América, cita con íal moÜvaun pa<iagedfil 
Barón do Uamboldt, en que expreaii su adniiracioiL 
do encontrar, al ñn del ftjglo XV, en un mundo que 
llAuínmos nuevOj « ant¡gUf\9 ¡nstítucñme**, ííK'jir ralí- 
" gio^Mj y fürtuíis de eíliflcios Ecmvjantes A los del 
1 Asia, que píirece rctroccedon ni albor do la civilí- 
t zacíon,» (1) 

Ilabln de 1n religión de Iúh tnexícanofi: dice que 
creíati en la meiempsCcosísj que en de la mas alta an- 
tigüedad^ pues 8c encuentni en los cflcritos do los 

UinJoct- 

Los druidas do In Oran BreUCa la enneTtaban. 
Los pct^R y loA egipcios también. VA pai-ai«(a de los 
do Olaííi era parecido al TlnloCAn de to?< mexicanos* 

ÜL 

■"'JSa la deeerípcioQ do los dioics OmdefmcUi y Omeci- 

huaii encuentra aeiucjanza con lo que ^t rcücre de 
DeucalwHy nalvado con su mujer dc-1 diluvio. Creo 
que hfl)^ tambíon algunos rn^go» de semejanza entro 
(¿UiUaicoaU. Noé y Xitíuma dc: DeroEo, lo minmo 
qwA etiiri^ Tloiüc 6 Thhcoifuili y el Thiphon ü^ Xon 
ogipcioB, entre Ja dioAA Ccntcoil y la hormana Ohri 6 
jAtk¿hiirn de los Hindoos, ^un IIuiiilti»ldt; y entre 
ffuiízi/ojtochtii y algunas purtos de la lústoria del 
O'Bulitui hindoo. í2) 



(1) lutrod. ¿ la descrip, dü las muQum. de América, 
KecLercbos on Aiut^ríca. cbap- 8, pjig, lU á 128. 



%'i 




Bq cuftüto & !o9 Umptos, to Gc^inGJanzaderplaiiftl 
templo niftvor do México conel de los ma^ Ai1t^aiM,am 
la torre de Babel, y el templo de Belo fiígim la descrif 
don de Brocharte aeS como tAmbien con los bftbiljflí- 
oofl, según Claviftrú. (1) 

Cito en comprobación lo q^JC díc« el BarOD df 
lloinboldt, do ser imposible leer U dcECrípcJcn ^uc 
üer^doto y DltíJoro Slculo iioa h&n dcjudo di^l to- 
plo do Júpiter Belo, cin eorprendene do h Kmej^n- 
za de ese nioimoteDto babilt'inico con los ícoc<¡ÜtsÍA 
los Ule X "limo os. 

Es notable, dice t&uib¡cn esto Daínmo autor, ea^ 
ciolmentc &l ec trnoa á b mcmoTÍa las aflcrcbnHd» 
Pocolcc sobre la posición aim^trica de tas pirámides 
menores do Egipto, que al rededor de los teopl'* 
dol Sol y do la Luna do Teotibuaoíin ac ctcutntfo ^ 
grupo ó ?¡!<tciiia de pirámides, dispuestas en caIIo 
muy .incbafl, que siguün ^^xaclitmento U dirección Je 
late paralelas, y las mendianaa en las cuatro cantíde 
laa dos grandes piráinidea, y que según las ttaáiáo- 
nes fueron dedicadas á laa estrellas ; t aparece derto, 

< Bin embargo, que Birvieren como lu^ftroi de cTltíc^ 
« ro de los gefes de las tribus; boda la llanura Utva- 

< ba un te normen te el nombre de Mtcoaffj Ó camino 
c do los muertos, \Qji6 annlogia? oon los monuEnen- 



[1) Ibid, ebap. 9, pig. 131 j tíg. 





— 403^ 



I 

I 



I 



tos del antiguo continente! .y cato pacblo^ que Ú 
IWgar ni sucio roexIc:iTio el ftiglo VII confitra- 
jj con un plan unlfonnd varios do estos oloclii* 
tncntos colosaloa y pirAaiídcA trancadas, divididos 
por capas como c\ templa do Belft en Hahilorda. 
I Dánde tomaron el modelo de estos edificios? Erna 
de la raza mongoUü! Dcsccnóian do un tronco co- 
mún con los cMi03, loa liiong^nu j los japone* 
fteslÜA (1) 

En lu gran pir¿iQÍdv de Chofula i^e reconoce, aegiiii 
el propio autor, el miBmo modelo que en lae pir¿raí- 
d« de Tíotihuacan, y au analogía con el templo do 
Selo en BaHionxa^ y Ja^ pirámides de Mentchich Das* 
hous cérea de Sak»ra en Egipto. (2) 

Do ftqut deduce Mc-Cullob qtio los uicxioanoB^isi 
. como ottüR tiAcíoDc?!, se dí&pL'r<^iron en B.-ibcL inm^ 
diatamente después de la Ci^nfution de las lengiiu» 
pura establecerse en otros países, obrando según loa 
principios y conocí mit'nto.^ -con rjue habían sido edtt* 
cudoF, y bacíendo lo que «staban ac:oatumbrados á ha- 
cer, d£ manera ijuc el oaa era la forma do templos 
que construían, ea probable quo se encontraran des- 
pués t^mflos construidos bajo el mismo plan y oí 
propio modelo. 



(11 EnAavo político «*o., tom. 11, 44. 

(2) Uumuoldt, obra j lugar cÍtAilc>, p¿g, 120. 



ESTCDIOS»— TOMU lY.— 69 



n#-^ 



w- 



IBn cuanto ¿ h CVur, croQologU, oUj^e «n ^ae 
b& (liviJiJa lü |>oblacioD, lo^ muirímomos, cnUerros 
y otra? to&t«r¡ac, oficu^ntm Y&r»w rangos do suao* 
jaeza. La crux dico que fa¿ venerada entro los o^^ 
des desde la mas remoU anUgiiudad ; que los templos 
d9 B^noroB y do Mattra en el Hindostán teiúaa I4 
forma de cniz. (1) Que la poblacíoo del imperio me- 
ucano estaba díTídida en cuatro clases, nobles, sa- 
oerdotes, soldados y Tulgo 6 pueblo común, loe pa- 
dre? ¡n^truKtn í sus hgos en U profesión 6 nxí6 que 
elloi liabian seguido 6 pTofesajc. L08 egipcios ba^ 
dan lo tnístno, y estaban dÍTtdidos en cinco cla»s^ y 
los hindoos en cuatro, como loa mexicanos. Ed laa 
ceremonias de] mMrimouiD se pareoen á los de Cey* 
lan (2), hn casamientos entre los hindoos y lo) taou* 
cano-^, dice mus adelante; son noUblcniente semojan* 
tes, (3) también lo eran loa ontÍerro5, pues entre unos 
y otros 80 ponía con el cadáver ana joya ¿piedra, 
paraqne les sirviera de corazón en el otro mando, (4) 
£n la cronología, la división del tkmpo cq coatio 



1) Aid. Hij^t. Hind. voL 1, 249. 

3) Bechercbes on América, chap. Xl^pdg. tS7, 
8| Awatic. rocbcictfls, voL 7, pig. 427, 

4) Ibid., pág. 309^ 



— «1^_ 



edadoE 6 solen do loa moxicanoa» ora semejante 6> las 
cuatro jfu^ (í ed&Jen d» \o% líindocts. (1) Del juego 
de lo9 ri>Udores de a(]uello« ve algo parecido en ti* 
guQOü geroglíGocs egipcia?, y en loK m^saícoe d€ ^- 
tía oon ba dibujos de loa v&fo^ etruseoa. (2) ^ 

Mdina habU de an pilar de pteduL de 150 pt^a 
de ülto y doce de diámetro, oon aeñi&a 4 ÍrucrtpcÍonc4 
p&reoidftB & laschíiiafl. (3) 



18. 



expuenlo deduee: 

1. Que loa mcxicanoa no eran un pueblo rudo j 
i&rbftramente Ígnorant«j puea poseían conocimiento!! 
€n lae artes y en algonas ciencíafl; y aunque hace 
tiempo que cay¿ en olvido Iíí faente de donde los to* 
iDftroQ, cree <iae es la misma qutt la litemlura y civ 
ttooiiniintoa de) antígue Egipto, del Indostan, de la 
Caldea, etc.; encuentra, sin embargo, el lenguaje y 
carácter de los americanoa totalmente desemejante de 
todo otro pueblo 6 oacion^ de que \ix biñtoríft hay& 
conservado recuerdos, y que debe baber adquirido 

k f ? 

O) BeeLercIios on Am^rícA, cliap. X, p¿g. 141 v ng. 
(2) Ibü, ehiip 15, p¿ca. 170 T wc, 
. (3) Uiat. de Cliile. 





- 41Í ^ 

sos conocmúentoE cuuido ta esperte huma&a b&blftbft 
ttn ^lO idioma, 

2. Que fio pueden proceder do iLtgunft nacioD 6 
pu«]>lo del nntiguo conocido^ P^^ ^^ ^ra suerte m 
enconlrari^iR eo ^ÍWt loa mt^imom ciclos, afio», mtiis, 
emblcou^, deidades» trodluioacs, íd]i>inA, cofltombrtfff 
TcatidoBj etc., y na exUte uno eolo que Unga tal £«- 
m^anzz individual que pueda índueír & cr&er que Eon 
colonias ¿ coiigr&ntcs sayos. 

3. Que se encuentran entre loe americ^uod Uadio- 
ciones correctas del diluvio y confusión cte laa lea- 
guai; pero que, después de ente ¿Itimo acontccinuen* 
to, se rompió la cadena que los udía cod el aatiguo 
mundo» 

4. Que en las mitología» do e«te se Ten les nom- 
brea de Cuntí» Bclo, Nombrcd, ; en U de loa iñJüi 
HMÜa hay que ^vi rtfiera A eioA per^naje», lo cual 
prueba que se «epuaron del antiguo meando antea 
que U grandeza do oEoa hombree hubiera esparcido' 

se ea diferenteB parte^ de la tierra^ h 

5. Que sua instituciones, sus ritos/ todolod«aua m 
revelaa una grande antigüedad, ^ 

Cita en apoyo de estoi conceptos U autoridad del -M 
Barón de Uuuiboldty do SírWillwiíi Jone^. RI pr i B 
mero dice: < Ha si Jo imposible, por tanto, marcnr I^ 



-413- 

« ¿poca GQ cuyo tiempo bubo una c<)inuiitcacioa entre 
t Ion liahitAiit«tfi i]«I uTitiguo y nuevo mundo, y serift 
c inCiUt iatCRtar do^igntir, qué pucMo pATticular del 
■ mitiguo mundo ofrece el luajor número de an&Io* 
i gtft« con lofi talbecas^ loa aatecas^ loR muyflcaitá los 
ff pema&os; puesto que catis semejanzafl <^ oonfonQt- 
c düdc9 Be han unjinlfe^tado eo tradieionefl, monuDaeQ- 
f tos, / usoij f|u« quaií koli uuLerioruH ¿ U uctuHl di- 
< Tiflion do Ion a»i£it¡ccs en muugoles, túndoo^ toua- 
• gaes ó chÍDos.t (1) 

El segundo díce que los híndoos Antiguos, penM^ 
egipcios, fenicios, griegos, toicanos, scÍUs 6 godosi 
celtas, e&mes, jAponoRes y ptruano^^ tieDen los unos 
con lú<^ otroA una conexioQ iuvÉrosluñl, y no bay por 
consiguiente razón pitra creer, que fueron una colonia 
de alguna de en&s nacionee, ó alguno ¿Jo ellos de 
ellas } Aico que proceden de lan mismo pa(s centra) 
comuL. (2) 

Lo expuesto preaontA mMería pnni muohae obser- 
vaciones, que irán apareciendo en el curso do esta 
obn- 

(1) Hnmboidt. Introd. i les Mou, de Am¿rioa, apud. 
Mo Ciíllok, pÍR. 117. 

£í) Asiatic. ¿echorcboe» toI< 1, pág. 5iO. Apud Mo-Ca- 






CAPITULO XXV^ 



or flóufle viui ' 



nca, como _v cu j 



' i-jincfi tío c?ln cuc«tk>ii 
con Ia cu^AÍkiu <\v t>i . 1»}1¡(1^tli <lo 1!>'gr\r |ior 

\egaciou. — 3- Ccmtrcio tic Irw fc;jidos, rgípciou y lie- 
l>roo>. Tiro y Stilonin, Tlolss do Snlomcm» ETU[ire8«<( 
da joaafnt y 0«faoHÍii!«. Extonaíon tlol comowio do lo3 
lanicios, hy^ acítAs y loa ícr:^, &MaeTC¡o do !ob ctd- 
nos, los árabes j 1^ KodM.--3, Ücoaíd^nibld númcio 
do gajcrfti» de <iue potua dÍBponor la P«nufr. Vodcr m^' 
tíUmodeCertago. Muídh rMpcdoblr v ImbilicLid «o 
la sUacb ua\al ilo lo» corintio?, lodjouíoa, loa pboceu- 
CMJ otro» puobloA.— i. Batalla do ]>so j (^nndoa 
proyectos qa» eoiK-íbid Ali^nndrn, — S. K.tti>iMinn que 
tcmi> il1 coi3MrcÍo cío Egipto deede g\ Uompo dú ^tolo- 
meo PbíU^1c1fo—I1U[>o^taucla quo los lomruiofi die- 
ron ^ la m^TinílH ^' '''^ .^-.i.^i. if... ^trnlGe. Iüaflierio<s 
do Mttr¡4A(cti. !-> iTütító por i'onpo- 

yo^ Tuipulfio ^00 di j Lct:ir [k ii m uiim. Anunda á us 
¿rcleiw» do Jlgrípa. BiUlla do Actiuu).— 7. Circuna- 
tOAciftfl qoo bftcon fnndadA la piomMiom do que bara 
üclo dúMuljíeita en ¿pocas leujolAfl nlcnoít d& Jas is- 
las j^rOxímivs JÍ Amúnoa ójpoxto do eltiV. Opiuion do 
ics au(orc9 aobro OphJr y Torsú.— 8. EtabcócAciobM 
arro^a^tfl porU tompe&todfjuobRiiHAlv&do distancias 
«Oofitilcrablofl*— I), Opiaiou do Mr. Maurr aobiu U 
proximlJaJ entre c] adIíkiio y ncwro continente en 
époQaanetaotait.— 10. lViididOEi<« atnoríca&aB. Map« 
bidrogniñco do Itotnñoi. Iklneioa trodicdoiial do qao 
babln Solí», — 11, Yemd» ilo Ion ludixns do Ion iHua 
Alc'utiuiid. OrígoD do loi cbichímccofi y do loa éhM* 
waooos. 

' ITd;i doW cursttoncí, que t^iín lütimsm^Wi^ cnla- 



vidnx tan U dii origen de la pobUcion de AjA¿ríc«, 
os Ift <l€ [Hjr Jijnio jM^iroii f a^ primeros batiíUntes, 
cSiuc». y^n quí* tiempo. EsIa ime^lioii ha ocupadlo 
iaucli<^^ *''?criío^**. ■^^'■i-^í' ni^ii» i,,,,ii'- im-,»-^':, ^ 

éb 1a p6«íbtUi1iid de fiiiber^ veiiÜcHuIo el puv por ta^ 
ríos parUfr. 



Atcnflíendo ni estado riue gmrdabn In lui' 
il^dde loa t]0iu[>03 usasi^tuQto^L^Cfcim^rú^qiKisi] 
carón \iis ngtm^ M inftr, jr con 1^9 c^\h 
OÍ Je ín[iielIüJ» tíem[ii" ^ ' ■ -I í>stcat:ui 
der, iu^-viajos quo ae< >, ivitn, Los • 
w ftindan^n oo i«ií^ei dwUiiUfl, y el ceineTcí'i qi 
cutilriiUiEi oiUtr fl ItM ptuiblo» oonoclclos, i>o R« 1ia< 

punió del antiguo oontíuento* Tudo traerlo* nn objc-j 
to de coincrdor ó c;l dcfíisnio de estabEceer^c c& twr 
'ifts JUlAiiLes, ^ bíoit Ciuniuartjvi ¿ ~ > do h%n\ 

olnt y (lo loi ríentoA, ó sur suraju . 



^fi progresos d« Ia mvegioíoii fueroa (eotot il 
principio, Comonx^-fc por popitniir b^iUiut d« junOM 
lí do miidcrn, pnro nir&TCsnr lo£ rtoa y I03 la^o?, ¿ trfl 
ravtfgAwIo ea los peqiieRos goltwy riberas do! mar 




-417 — 

St3 rn,br¡c%ron, en n^uitU, cnno^*;, pcrfeccú>n:^iii]ase 
euoes¡rAm«nte las «mbarcacionCB hrvsU llegar A ler 
D medio de fSícil común icncion. 



§ 2, 



r>« egipcios hicieran desde los íleiiipus pnmiüvnfl 
el ooiacrcio de Orionl^ por el mar Rojo, y Icfl foTiiciofl 
el de Occidente por el Mcdíterr&nco, llevando ffua 
empresas íi pantos lejunos. Con^ngriroriKe ¿ íl tnm- 
bi^Q los hebreos: la tribu dd Zfiliiilou hablUlíL í lo 
largo de ti&rras córennos al mar, llcgi;tm hitDla loa 
a paertíLS de Sidon, y ea de creerse «jue ae aproTCcham 
^Vde laa ventajas que tal situación le prencnUba. Se 
^fsabe lo que llegaron jü ser lus ciudades de Tiro y Si* 
^VdoQ por el comercio. Con^oL^n^c igiialmerte Iris em* 
^Vprefaa lücratiras de Salomón, cuya? flotas partian 
^P do Ailath y A^iongaber, pjira ir á babear riqucsae y 
f frutofl preciosos 4 Ophiry Tharsia^ euipre^a.^ que so 
I reuovarou después por Josophnt^ rey de Judi, y 
I Ochosiu?, rey de Israel Antes de Salomen, de ili- 
l rom y de Homero^ \oñ fenicios hubieron de recorrer 
I una gran parte de las costas del antiguo mundo. (1) 
Cuando Alejandro movió guerra & l>ario, ellon nave- 
gaban aíd i;«LLirto lodim Ior inaref<, desde bis Iridian 

(1} Huflt. Hi6t. de la naTog&eion cap* ft, 

lirwjioi— TOKO. rr— 67, 



-418- 
orienUlaH y la Etiopía )iaf;tii el Océano Occídenla]-^ 

La Indín era poco conocíida do los antiguos ftnt«B i 
do 1m conquhUa fie Alejandro, ijue frantiued la en-^| 
traJA í olfó. Apenas íie Unia ¡^e^ do los acítaa orien- , 
talos & tártaro!, do lo^ aoros y de Ion chínoa^ nacio- 
nes todas eitn'hdas en la cxtrctuídnd del Oriente. 
¿Quién sabe hasta d^JitOe ie cxtondian aus empresas 
maritiaian! Lo que prirooo averigoado ea que oras 
grandes miTi^gnntr*^ cnrrictuiíj por cl OríenUi Imi- 
ta el Cfibo de Boona Eiporan^a. So astegarft qce 
.opusíeroQ á Somu-amis cufitro nul bajólos sobre el ríi 
Indo. 

Al conquistar Josu¿ el país do Chatiaan'jrk ezii* 
tía SidODj y Ion femcíú!) bubíací iiLiudptdo al Afl 
ganas coloníaH, 




I'OS crtTianoos corrían todo oí caundo con 41 objeto 
de comerciar. (1) 



4 



So dioo tambion que los chinos eran dados ¿ la na- 
Tegacion y al comcTCÍo: en todas tas costas del taar 
de la lodia se encontraban vestigios de esto; tonita , 
basta cuatrocientos bajeles en ol Qolfo Pérsico. ^M 

Los íirabes lo hacían muy extenso por mar con el 
EgiptOj la Etiopía, la India oriental y otros pttbw, 

(1) Hnot. Híst. de la naregaeion, cap. 46, pág. S35. 




— 419 — 



M- 



Ln PoTüia, tan felizmente Mtaniiii para empresas 
murltliunw, <lÍ?(poDÍ!i Je un nfimcríí coníiilcrnWo da * 
galeras, y ee habla de tas grandes oiciuidms lo mis-' 
mo que do las do loa godos- Dario, Xcrxes y Alejan»'^ 
dro tentaron na fortuna ma? Je acta veK en emprenaft 
adreTídap, 



Cartago, hija de Tiro^ la excedió «n ol domÍQÍo de 
lo8 mf^es ; líifl empresas d« bus habitantes fucroa atrí^ 
ridas* la ÍDmen»Ídad del Océano no los detuvo; visi- 
taron paUos remotos, y fundaron oolomas donde ape- 
nas ae creía pudiere haber tierra habitable. 

La Empatia Fué colonísada por tirioa, y después 
pOT los cartfiginoflee. 



Los cürtatio^j los jonios, y lun^húcenees, tuvieron 
anfl marina respctibU^ li>s tyrhenos eran hábiles en 
la ciencia naval, lo mismo que los pelasgos y rhodios. 



H 



La batalla de l6so> qve pu£o en poder da Alejan- 



dro la Femcta y ti E^pto, le hizo concebir ii 
grandioaae. I>OEd«fntoD4»a comenzó ádcBorrotUrsoí 
proyectos pan hacerse entoramQnbd da«Bo del mar. 
Si U muerte no \q hubiera sorpreniUio ea la caire* 
ni brÜUnto, habría Horado & cabo las ou^tGctta cm* 
presan riLirítiuiaa f^ue había conoebido. Ellas nos re- 
Telan, sia omb&rgo^ ol estado M U navegación ea 
aquel Uempo» d oonoctmiento quo so tenia de los nui- 
1^^ y Ll posibilidad de ejecutar lo qae por alguoos, 
como Bocharía crei^n ¡noonceblblo, esto es, engolfiív 
Bc CD el Oo6ano bíq brújula, y ún los oCros medios 
que Utilo han facilitado después la nav«ga(.¡uii. 



§ B. 



Uaj'oír vida y enganche dio Flolomeo Phíladeiro 
al comercio de Egipto. M&ntenta en él canlUtad de 
natíos y encuadras. Sálate conoció la necesidad de 
hacerle re*pcUr eu el mar, y e» las guerrit* que sos- 
tuvo con AntigOQO cubrieron aoabos con sus armadas 
el Meditcrríineo. 



5 6- 



Los rocíanos no eonccieron al príQci{«¡o todas las 



le proporcioanba ot doratmo del mnr. Aun* 

do Ift primera guorra púiñcn ya hncinn eV 

cotuercK) con vartcs paÍBcs, como lo prueban los tra* 

ttíHlon cckbrndíw con Ion íwrliigmtíWí'; M año 49i 
en adelanto fuó cuamlo ooiucnziiron A dar m^ü rt^pe- 
Ubilida^I ¿ importnDcia á la marina, al ver Ua nqne- 
■ s&ftB que proporvionaba ¿ las UetnnA unciones qu^nor- 
caban laa afíuíw ccm sos bajeles. Loa combñton imvA- 
les que aofltüvicron con los cartagínesei, oomo ol que 
y W gan¿ el ciínAul Alílb R%itU deabar ftlindolea tre* 
cicntof) navios nnoadoB, y el Lríunfo que \i>^6 Roma 

•«1 aSo 611, el cual dio por resultado la pajs deapuea 
do veinÜcuatm nttün dtí guerra, «n que toit carUgine- 
fM perdieron qnlmentaR galoran y B«t«oí6nU« loe ro- 
jnano?^ indican suIlcicntcmQnte el incrctnonto quo la 

Envi^gacioD hHbín ju toinndci. 
Beepuéfl dfi la segunda guerra pfinicn, quú tcrmia¿ 
jik la victoria Adquirida por Sclpíon sobro Anibtil en 
AfriCAj quedaron Ion romanos BÍn contradicción algu- 
tiA dueCoe del mar. Sa comercio Ilcg6 entonces a! c^-* 

Ptado mafi floreciente. SubíiiHtia sin eicjbargo la temible 
tíval de Roma, y aunqoo aquellos reveies^ asi como 
la no IntemimpidA ftiSrie de adversidades la habían 
debilitado, no entiba dut todo ilostnmiu, diwpuUindo 
aún en el mar lai venb^oe quo biibíeron do toa^r <i|l 

Otra^peCR. ■■'*'■ "' f^'^n:'-' ,,T ,1.^1 -í uj^-^im-.. 



En la tercera gnerra púnica hteieron los líltimot 



cefiierzos piun rceiatír con éxíu el yti Íüimbbo podci 
3t \m TomAfiop. t'ué n€«e«ar¡o el tiiite deaenUce que 
turo con ol niceudio do Ia arnuul» csrU^oeu, y la 
toma 7 d€9lru0üioQ de 1» nusmft CnrUgO, quo cootA* 
ba 5¡eie eÍglo« de exMtenciaj para f|iie fin t«Ei}or ni 
zo£ol>ra gdKara Roin& de la pr«pOTideniiicta quo Uhía 
encimar. Todas Ia6 mcioii«9 onmudecienm: nwiic 
os/i dÍ&[mtarlo un poile-r tul jo el cüial Caitago habia 
sucumbido, hitcííndolo £«iitír Um^^u aobre Cormto, 
qoc era Ju ciudikd tuarUJmu mus floracicnte que eo- 
toti«oj< pOKcU U GrecU. Inútilmeoto Mitrídatea 96 
opuso á loft romftDos» fu«S do«1iochi su escundrA «q 
v&rioB «nouentros; y Pompoyo, liiupiardo loo mares 
de piratas, ht£o ceeor d oprobio üe ver indultado au 
podúTÍo p^r los que Ad Atrevían ¿ acercarse hasta la 
embocadura del Tlber. < . 

Pero dftdof Ion rouiano» & la guerra, no sacaban de 
ceta Influencia muritima todas lea vetttajaa que pie- 
daü9 un coiuereio ttxlenfij> & esclut^ivo. Cuando Céiai 
clavó BUfl miradñfl en la Inglaterra, llegó'i reunir núl 
bajeles. VoluAono recibió órdenes suyan para vífiítAr 
las ooataa del LevAiíte y del Mtdiodtu. Bien sabido 
ca el &6int^ro de quo ee componía la aroiadA cuyo 
mondo obtuvo A^ipa, (k fm de combatir & la de Pom- 
peyó oa Ua costas d& Sictiía, donde recibid la de ¿a- 
to un golpe mortal. La batalla de Actínm lo hlio 
dueBo del Aeia. Finalmente, Dionisio de Ualicama- 
so, reflrténdoee Á au tiempo, dice <[u« lUma hubo de 



^«8- 




tTi9CfiojCAr»c iJe todo el mar, mo solo bastí la parte 
ceBi<)ii por hs colutnnas do Ili^rciílef;, iino tiios Allá 
del Océano, «n doiKÍt qaW» i^uc cfh nav<^|;ablc. 



h 



Sí c^e era €l efttndo de la navegación en i^arioR (p^*- 
cas, revclindOTiDS la importnncíii f¡ua tenin, A la ciiftl 
no pitc<ídn fialjfr tlogado tan imi;í»ti(!ii^ ainn c3c5ptic« 
del tra-^curso de uiuuho* artoí^ y un ejercicio no ín* 
torrumpido en qa« f>« ronlíxaron gmndos cmprcfl^s 
marítiinat; sí como Leinos vi^to, hubo lieiapo en que 
los pirntiL^ cjtJCuUbuu RUf; corrc^rUs nun eti lo<! mnriís 
mciio? frccucrt&doF; lio c« ínfutidailn l¡\ prcfinncion 
Je que huble*^ nido Je^icubierUi algnii^t de íi*< i^ks 
próximas & América, 6 parte do ella misma. No fal- 
tan, Rogun ac hft visto, nati^rcA quo apoyan cntn pr«* 
ftunciun, y quii <7eiiÍ^inin c<^iti<>^ y [lor C[u¡eiiftH |»udo 
^^abcr«e vcrific.'Ldo tftl dcRcubrimlorto. Loe viajes <]ue 
^■1109 refieren c«n dirección ni punto donde ^c halli flí- 
^Ktu'tda, K existencia de U AUAntida, olvidada por Ias 
^»9vo1uinonee acftcetdn? én &1 ^lobo, o&i cmuo lof Í9- 
^mas cnnibion que en fl pneden habcise voriScado en 
tiempos cubiertos de dersas ÜQÍeblas, dan ftieraa y 
vigor í la posibilidad de hater venido por mar los 
primeros h&biUntcs del Nuevo Muodo. Vari<ȟ escri- 
tores, Gonfürmc! se bft indicado, pretenden que el 




— 424 — 

Ophír y ThoTsU de que li^ibU la EsmUm, 
den al Perú, México, y ci Brasil, \\) y estca emln 
puntos ¿ donde rcnia la úota it Salomón p&ra con- 
ducir el oro^ la pUlA y Uh jiiedruA precionaK, qufi Uo- 
to «nriquecícron »u romo, simándose do ellos «uno 
ohjctoíi do gnin valor. En apoyo Jo catxi, cítnse el 
pítsage iú PavaUpottjciion, eii el cual ío dice que 
Snlomon cubrid el templo oou lámms de oro de U 
ticna, por dos voces tlfimada Perú, quo Mgoa b* 
tcrprctacíon do Ion autorcn quiero decir aurum pti- 
ríum. (2) 

EsU opimon ha íido, sin embargo, contradicha por 
auton^A roRpctabloft, (3) funj&ndosc, entro otras ta- 
zoncSj en quft o^IkiuIo la Arabia y li India occidetj- 

tal mas cercu, ora probable quo allí so dlrígioran en 
vez do ir & regiones tan remotas, y que en el Pcrfi 
no Labia cIofantcBj ni otros do los objetos que *e fle* 
vaban do la expedición do Ophir 

El P. Colin 00 xtno de los autores que se lia ocu*' 
pado del examen de la* opiniones einitídpis sobro e»í 



(1)' Fuoron doicubiertod estes pafAeado« mil norMÍ«a- 
ton tritinta y irtia auos dt^pu&M de lu t^re&doii, v mil 
veintioeho onlofl de la era oxÍBtiana, eogua Píloía (lib. 4, 
cap, IS de reb. Sulomonia.) ] 

2) Garolft, Orjg. de los ícdios, lib. 4. eap. <t, £ 3. ' 
3] Aooflta, lib. 1 <U ant, non orbis, c. 13.~Barrer in 
lib- do rea Opb ir. --Herrera. Hist. goo, de la» lüdiu^ 
dea 1, 0.1, pi%. 2.--Alderetii. Be ong. ling. hisp., e. 13. 
— Antig, bisp,, lib, 3, c. 9, pág. 360. 





— «5 — 
t& matoriAf y despucs Od compiravl.^s ontra i^i, y de 

ópiniL que do los lextoa aagmilos se infiere, que C>pMr 
•Biaba situado en h Indííi oriental, (1) y quo 7'íiar» 
tiñ CTñn las ifla^i de enn iQÍsma pnrtc del mundo, y 
y lo pruobn cou gran copU de rnzones y autorído- 
des. (2) 

' Mas seafual fuere el tts^Uad^j ¿*í cíUsopiaionee 
ancontrada» fi opud^tns, síerupro resulta, que no \oV 
viendo la expedición A Thar^is sino cadn Lrcs íiSob (3) 
ya ou uíiucllos tiempos se lincinn tmjes Ijirgoa, qa« 
loG barcos eran grandes y fuortcs, onpaccB de tesistir 
la acción de bs olas, y que no so limitaban S airare^ 
B¡\T por un,i línen poco iltsí.fintft dn las cosU^, bÍHO 

!,qno ?o lanzaban en alta luar. 



M. 



)fi|>deaquolI«>s qa« epinan, que lo^ primeros 
pobWIorc-^ ¡nnlirrnn iirribnr /t Am^'i'icii, uirOJadoH ¡ku 
taipc^L'id ^^ *>tro Accidente, poilíao citaría mU' 
hofiboB en üomprobaoíoo. Se rutnUí do dos pi* 



1¡ lüdÍA nitcra. Hoo efit suptijc aaorco ete-, lib> 3r 
cap. a, «¿e, 201- 

!¿] IliiX cAp. 7, piíc. 215 buata h 2^. 

t.Xaa.— rflroUp,.ix.2K 

IBTÜDIOI— TOMO, lT-^-68. 



[3] iiíU Begum, 



de Anoorí^ que cootcDiaB Irointa salvajes, 
Bomlirefi y uiujere«, qti» acoiñeüilos en 1696 por un 
ionipoml, dopuee áe haber vogaiio «Íq rtimbo, ll<ga- 
roQ & Sau&I, una d€ las FtlipÍDas, disUnto tresoten- 
tas l^giiA^ iM punto de partíds. (I) Üicesc también 
que ccalro lutturales de Ubes, embarcados en Qnn c%- 
coa^ nTiduvk-i'ün errantes ocho mc^cff, al cabo do loa 
cuaIcs llrgaroií ¿k Un inlas Ridack en la cstienktdiid 
oríenUl del Arcbip¡¿1ngo de las Carelina^r^ haciendo 
inToluntrvmtiH^Tit« una travesía de (luímenta-^ oin- 
cuenta leguas. (2) 




S9 



Tenemos, adomiífl, la respetable autoridad de Al 
Maury, dlreclor por niiichon atín^ del Obítcrvatcríe 
de Washington, cuyo* conocimicnto<T níinticoa enit 
muy Qiftablos, ul gradu de haber publkado una obra 
sobre las currli^ntes del mar, que llami5 extraordÍDX* 
ñámente la atención de los sábioc, mereciendo grande 
aprecio. En una carta escrita á Mr, Schoolcruft el 
14 de Enero de 1850, consignó detallen í ¡itipoitan» 
tce observaciones, que dan ¿ eonocer la posibilidad de 
una comunicación cubre cl antiguo y el nucro mundo 

Q) Goblnean. KsHalsnrrioegaytddeaiacediliuaiuiei^ 
lom, 1, obap, 13, piíg. 241. 
(S) Gobiueau. 01^ citada» toa. l,ehap.'13w|k¿^2iL 



percas Tcmotiií, sopoDÍeii<lo los iikiIloa impetrectofl 
que pud¡«rüit biiLcr^ puc^Lo en prActícn pnnt ejceo» 
(arla. Deípuca d« «ntrnr on vartoe ¡MiTinCDoieff, quo 
ponen de maníDtsto loa ccnouíiuienioA que pOEci^ dt 
Io9 |)Ui]t04 por donde pviJo hjiboruc hocbc oast ccoiu- 
DÍcActon, cxpTCFA qdt loe vtnjcG largos cni^uftics antcB 
do la jarcDcion del coii)pA4 de biat, no soto scm posi- 
bles, Bino mnfl i^ue probables. 

ft Cuando 56 Uiina en connidtrAcioD, dice, la poai- 
doc de Noiie*Aiu£ñca rodéelo Jcl Aria y de líiie- 
Tfk IIoUiuIa con roUeion til APríc*, scm mas repan- 
l>k que lít Anii'ricn ro tiiil^Ieni sido pobUdn \>hT el 
Aüti, tí U Nueva HoUml^i por el Afíicn, que el que 
lo hub¡e<?cn sido, > 



Habla de \xH caii<;nn Ti^iicafl qtjc deben teñera en 

'cuenta, de lu» vt^nUw y corrientes de nquellofi rax- 

rcfl, y de »ii acción combinnda, y f^roKÍ^e diciendo: 

VCofi el oonocimiento actual que fe tiene de ¡mi coi^. 

Vriente^, difícilmente puede jislífief»rso la supofficion, 

de qi»í h AmíHca ifcl Sur f«é pfjb!:ida por el Asi», 

f viniendo buqueii del Ecuador A 1jl£ costaf} ftmeríca» 
M*. La diítancU por eftft vl«, viento oeste, región 
del Sur, cüijicrciu S.' E,, no t% luenof) de diex mil roí* 
IUf, íin ninguna isla en el tr¿iiPÍlo, exeople b Nue- 
va ZcUndU. La ruta por Lia hIea AleutlatUiS al 
, AVJ-i^cryíff £7ii(f Sir€am, es nua ruta uw» proba- , 
1.^—- Al nolarce en el Pacíficc pus IíIos, los vien- 




tos y corriontc?, 6 ni consiilcrnnro 1a5 tacilídudos con 
que Irx raturulem Inv proTisto nlli para ¡mp«lcr ni 
snlTAJCf rodüHclo (lo sus rudos utcnsilioi d« ti»v^;a- 
cíotí, rcmoB quo linn de ser podcroGfisLiíB tcnkcioncft 
qae ban de apodcniríG d* él, í fin do hacer experí- 
mentos en el mar. Con 8U irbol da pan y de coco, 
tarricaíi naturales do carno y pnn con que oacnt^ ftlll 
el tiombre; aaÍ coitio ron U CTihliis^i, ^u tonel natu- 
ral de iigUA, tiene A Iil nutrió tc^Ks hi« provisiones ne- 
OdftfiHB & utUi larga caminata^ eoncibtciidcfle ast las 
raras fncüídadvs de quo goz&n Ki bñbitantcs do esas 
covtiis para (.'OiprendiT virijcf^. > (1) 



§10. 

f 

KacontT¿banne, por otm p»Ttc^ entre los-miititios 
amerícüno^^ tradicicnes de haber venido por mar lofi 
primeros poblWoreíi «egun no ha h«c!io j'a constar- 
Sí se ibtj piui^, entero cTt'^dito ¡I Io<; A^itorcs qtu¡ de 
ella» lian Ijnblado düspui*^ de In llegada d« toe oepa^ 
Soles, y no so eoí^pccha su invención, figurando como 
sucedido lo que acaba do suceder, puede contarse coa 
GEte precioso dato pan^ juzgar. Loff de Yucatán to- 

(1) CorU do Mr, lÜAtirjr. Bo halla inserta on el toiu. I 
t!el " HÍí*lrirK*Fil aud &tAtt4L*jd ínforicntiriii respecLiog Ihe 
hÍAtory, rotiditiouff nOfl proupoctii of thc tndiioi tríbci^ oí 
the Uüite.1 States, n* 10, pág, 24. 



&bti per áerto que sus auUpEistWo» llegaron per agua 
de ka regiones del Este ¿ ftrsiW, como ellos Lia !la* 
niaban «n su idioma, de la hla de Culii; y que des- 
"puca nrribó Zuninn por el Occidcnto 6 no hcciai, y 
pmo nombro i lodo* lói pucrtofl, riofl y cofitíis de k 
Periiiaiik. (1) De ítlgmms tradiciones del Bmaíl 
puode dcflucirE* Iü iiii^mc» (2) 

Consignó Bálurini on su Miipa MrogrAPico k lrn- 
dicicm goncrtil del paÍFj do quo lof hribitmitcs trakn 
SQ or!geo de otra tierra, de donde Libían venido por 
agOB, seguTi ks junturas j" gerogUfieos antiguos, Sa 

venida eo voriGci5 de k i^k de Aztlán. So rotan loi 

■ 

sitios donde iban pasnndci, se deeigríLii las jomadas/ 
número de anos riuplfiidíjs í*íi el vínje, S<! reCíií-rdaii 
algunos sticc^s, y n fljn k ¿poca (Jd deetmbarco 
cu cl nSo de 1038 ó 1064, considerando Colfimcan* 
como punto de su primera rcFÍdencLi. Aiiníi«o hc[u' 
se tratii ¿e los aztecas, que no fueron los primíroB en 
venir, cato no desvirtfia de! todo k tradición. En otra 
parte de k obra de Bohirint :i[mrece j;fcUL»niIÍ/íida ío 
opinión ¿ todos los habitantes Jo Amí^ncu, apoyán- 
dose en cl itincTario de k nación tultoca, en loa ma- 
pas de bi mexicjina, en ser CuUíuucoj} cl primer pue- 
blo situado frente A California, del cual solo lo divi- 
día un br¿izo del mar del Suf, por cl cual [ia.<<aron ka 
BiexicaQoH con odio nacl>iK.-n mas; eu no Kabcr ruK- 

(1) OtkTCÍA. Uríí^An de Ion índiofi. lib. i, cap. 20. % 1 

(2) HotCH ou itío Janeiro, bj J, Leuoak, cap. 10. 



— 430 — 

^ro io (jue huliicrnii venido pi^r otra parte; y en for- 
mar la California utji penfnsuU Án ootnunicacion con 
las de adelante. (1) 

Igualmcato f^c han trascrito ya las palabru quo 
pone Soiís (2) en boca de MocUsuma^ confinaaadci 
la tiadicion que exisUa caire los aztecas de que 
Qa«t2cikoatI, eef&or de las s¡«td Caerás de loe naiu- 
ihqun^ j fundador del ímpeno mexicano, al jMurÜr 
de es^tc? paiftes í conquistar ntteva$ r€git>Qes al Orjoi- 
te, Icft prometió quo oo ti cttrso de los tieo^ef toI- 
Teríají ^115 descendientes A arreglar sus lej*e9 y me- 
jorar pu gobUrno. 

Fíjande la ateDcioa en loa códicea XcUuttaDOj 
Vaticano publicailos por Txtrd Kl[i¿«iLoroiigj nótase 
desde luego, que en ellos no tiparece Quetzalcoatl co- 
mo gefo do los astccae^ y que el diíicurM de Mocte* 
£ama ee reSero ¿ loa toltecas que les tiH-ibian precedi- 
do, ¿ quien^H encontraron ducEoa del país coo ona 
fuerte ujonarquia csULblcada, ducceoica á eu vez do 
los olmeca» que aotes hablan exlsUdo. Estos y aque- 
llos^ en reUcíonce con el antiguo mundo, eran coiñ<- 
dcrndos, según 1a tradición, couto Io3 priiuitivos bap 
biUntes de Am^iíc). 



(1) BoUiríni. Idea de ima Listona general de AtD¿rí- 
ea, S 17, núm». del 1 rI Q. 

(2) Sol!* iriftt. lIc 1a CVuq. <Io Mélico, lib. 9, p. 61. 



S 11. 



Creon ftlgun^s que k UvgftJu de los aztvcns du Us 
EÍi^Lo cuovne £0 rcrificó oq 1Ú19. Suponen que estas 
se halkban EÍtuadAs en Ia« hUs Aloutmin-Chaní, en- 
tre h% Asia y la América, enfrente ile las e^tas asi£- 
ticcLS id Xord-eMe de Ir^ CLiin/i, mTiba dti grupo ja- 
ponés. Los dínIccUis de Isft tribus ¿c ía península de 
OuaUco, se paie^í&n & ín lengua do los toltec». (1) 
C^Us BamiHon íiimith cree que los chtchimecAe eran 
orígiúanoR aleutianoi, (2) Lo^ ihatvauoft^ tríbas de 
las Algonquines, coQBerr&n viva k tradkion de su 
origen extranjero, hnlyíendo saltado en tierra después 
de un largo viajo de w^r. (3) 



[3 



Hii^orical tmdfttatiecaletc., tom, 1, }l,ii. 8^ p,S&. 

Id. id. id. Id .id.,pág. 22. 

Jobuitoii. Ksq. ArchoologiA AnencanSp p^. 373. 



I 



OiPITULO XXVI, 



1> ITaso pov liem del autiguo al nucTo oontioeule. CoD- 
J6tura*ím<ii*c íiftn f irruutlo,— 2. La AlMutMa, fnflj- 
ciod ái> 1a luiion^do Iob dos couticcnto?. Trnatoruos 

Daauícacíon— ^. rd&ago noUbl(> d»J Btivon do Eíuia- 
boilt.-^. DatoA j cuiiHuleroclojiea i^ue liae^n poflíbld 
ol uiWd (lo Ambos contiiiOEit^ii. La miilÜtiul ü« M«g 
do que e&lfi s'jiiibrjido ul ÜCf.'aii0.^5^ Kitonaion «lo la 
Oí'í'íinía- Ijh Mtdesíx ¿a Muljáii^^U, Líi Miortitiasia 
<^ ígI^ qno Ififarm/ift. Lrt ToIiiK^ain. 8a proximidad al 
ooLtiiucuU de AtnúrJca á ¡alai qtie coiuprtMLdc. Cúsje- 
tnroH i}i3« r<«»;u!tnn do Ia tUancio» du outait íkJji^, haIu- 
raleEft dol lerreno v tninsilo fácü c^tio por ellM lia po- 
dida hiusvran. — ñ. t\wítiil¡d»d dii trikHU»rniM ocuniílodL 
— 7- Conjetoroa formadas por vnríoa autcr^A. — 8, Coo- 
iJderAciaue.Mlü Onbi]]f*(ui ttobrc Irt ÍDiuüdiaoiaii de la 
costa de A^i'a y la. do Am^noa,^ hecliog al qitd ^lo dft 
lugar Hjgcoa qii« ha dT>jnLlo do &u eiÍAtfiuc¡4 la ra£A 
iimurillji pn viirias niirtí'fl, — í. C<in«t rumor i<rM anjní- 
(«otiSuicaa que bau tUmado la f^touciou damaobosod* 
crilores. — 10. Tribus do ]o« K^ÍJidoí^-TTiiidoK. RíOa- 
rjouea de la SoandíonTÍA oon Ia Florida, y de ü Oroe* 
líkiiclia con el CahíuÍíí. 



H- 



to ün comlKititJo p^^r Algunoft e»cnb>rc^ h optoioa 

W i^UQ los [)r]n]i;roR poblndori^^ de ^Vm^nua vinieron 

K9rri:Di05.->Tcvo ir. — M 



m 



— 45* — 

por mar, 9e iw nclucido, ni «feeto, U i^Jcn de <iae la 
empresa crA iDfinitnm&nU superiw ni catado do U 
navegacíotí en aquel tiempo^ j^a por K oiliiljict y he- 
diQfa de loa bu<|tiei>, y 1^9 p^ligroa dd qne so crcU 
0Ciabr«do oL Océano, como pov la díflcultnd de seguü 
UD ruiobo arrto y seguro %'»% U brííjuU, ¿ vi uno «!• 
quiera dol attrobbío, tenicoda entóneos los pavegaD- 
tfls líL costumbre de no alejarle mucbo de Lis coetnj, 
y 1» opinión do qof.* p?L^:idos ciertos Hmiti^s eat el mar 
inaregftbks ñ hkn hay sobro esco.excepeioDes. Quo- 
riendo, ain erubnrgo, evAdir loa aatorcs Ules dificul- 
tades, buscaron por tierra el paso del itnUguo al tiue- 
TO oonUnfnU\ FíyindoM unos en la AUántida, do 
¿iiya cxiftercüv no f-ié ya Ucib dailür pira «oetener 
tu sil^tema; otros en ht% islna nuaioro«a« que ocupan 
M Ocf&nii, paFAQdo do una í otra p&ra llegar & la 
Aniíriea; y otroA cUvando sii« luirailaK en los Fotos, 
cono puntos do noioa entré nmbof conbinontes. 



^2. 



Si sobre la oxhloiicia íla In Áihintífh no se hubie- 
ran «oscitado tantas dudn-^ hrL«ta rtputarfe como 
sueño de Platj:>rr, no obstante Ua rundad't** conjcta- 
las que, como se hri domostiado vfi, h:veen muy pro- 
bable el rclíito qjG de ella nos hí£0, con&niiado por, 
Djiídovo, ¡!u<4lra(!o por CrantoDi y no contradlclio [>or 





— 486 — 

autores ró^pet&l'les, que lo han ncogído como cxnoto, 
SO tciidm resucito el grAi» problema de In pcblftcioo 
de Amírica. 

Proclo iilegft, rcfln^ndoso ¿Marcelo, ciertas histo- 
rian de Etiopía, en que se dice lo mismo que Platón 
relativamente & la Atlínlida, haciendo mención tam- 
bién do ella Plínio y Arnobio. El;nÍBmo Proclo haco 
notar Im niialogírts, que re^uILan cutre \m co?lumbrea 
y leyes de nlgimos países de América, coa las refe- 
ridas por Platón respecto de los habitantes do la 
AtlAnlida. FljaBO especialmantfí en ]a?í eiguíenLert: 
en ser el primogénito sucesor del trono, como en el 
Pctúl; en el uso del cobro y \\nm piedras muy duras 
con qne so hacían instrumentos; en tener depósitos 
con lo necesario para los mcradores de la ciudad, cu- 
yo dcpásito en ol Perú consistía on ropa^malz, y otras 
varias cosas de comer; el Uallaisñ cl templo princl(fal 
cerca de la casa real; ol hacer estatua» do oro í sus 
dioses, y aun & partioularos; cl estar la población di- 
vijija en cenioriaf?, y por dltimo, cl uso do loa fca- 
IIo£ en los sacriSmos. 



Sin embargo, apcsar de loa esfuerzos que se han' 
hecho por desvanecer las ntzonoK, con que se ha com- 
batido la existencia de la AtUntida, preciso es con- 
fesar, que cl relato de Platón no puede elevarse L la 
Catvgorla do umi verdad hislónca ¡ncon tro vertible* 
Mientras pormanezca, pues, siendo un problema, con* 




me oxamiiuir tos otros sistenta?, parn preferir d mu 
probabif, TodoB elloa conspimn & íaculcar este peo* 
eomicata, caya exietítud no es permitido poner en 
dad&, & sftbcT, la población del Nuevo Mundo Tino 
del anltgito continente, el cual dc^pucs del dUuTto 
fuó la cuna d<:l genera humano. 

La cadena de tictraa elevadla baja Us aguas, des- 
di» el Cabo de Bueña Efipei'swiza basta el Brasíl^des^, 
cubiertas por Mr. Buacbd; los bancos submarinos ro-. 
conocidos en varios puntos del üc¿Ano; la direccioa 
que Uvnen las oorriiünU^a del mnr, espccíaliaent« al 
acercarse al golfo do México, producida, conio so 6a- 
be, por la mfls 6 menos elevación del terreno que cu- 
bica Irw liguas; las jtrbfls niitrinas flolantt^^s sobre su 
fiupcrfide, encontradas ¿ gr&ndes diEtancías da las 
eoatas, qu^ traen su origen de altis montaEUa encei* 
radxn en ^n seno- todo esto d:i Hobrada nuttertn pnn~ 
pensar, que cl ooutinentc americano puedo haber es- 
tado unido al antiguo por vaiíoa puntos, qne en Io« 
tiempos remotos proporcionHintn un poso fácil y ex- 
pedito. Loe tTa£tornoE y altoracioncs que ha sufrido 
el glol)o prueban, como ec ha indicado, haber bacilo 
.desaparecer esta vía de común ¡c:tc¡oD, cuya memoiía 
se ha perdido, como la de otras muchas cosas y luoor 
eos que de la antigüedad so ignoran. Mu/ poco se 
sabo en efecto de ellos antea de U laveocion de lae 
letras, que es c¡ medio mas seguro para perpetuar los 
randés acontecim¡onta*i, y damos á conocer la bie* 



-J« — 



tin incierta como la 'to Io« pclft^go^ y de lo« Ameri- 
canos. Vn síibio profánelo, Mr. SíAfoírír, ha proba- 
do ha^L-i la eví<!pnnn, rjuu U hiAtom dol Kotie de 
Eoropa nc eo remonta mae aU¿ del siglo X; ¿pooa 
en que el/i£jii9 mcjnVcmo ofrecÍB ya ana cirÜtsacicit 
mucho mmfl nranzada qae la de OinniEinrca, la Su^ 
Ota y la Kufia.v (1) 



i 



S. 4. 



La unión posible Je niiibos conttrcntOE la hacen 
ma.^ prüh,^ble el con-^iderabI« nfimero Ae Tolotne-s que 
se bailan en In península do Kamftchitkaj y In cantE* 
dad 6 mucbotlnmbro do islas do que cata sembrado 
el Océaiio en vatÍhs partas, talvf^ como las Canarias, 
quo en opinión Je D. Joií do Vwfa y Clavijo^ foj> 
ntaban una ponínfiuln del África, las do Madera, las 
Asore^ y laa del Cabo Verde, todan Gn el Atlántico; 
así como alguroa Yolcanes que tal ret oc?t6¡onaroa 
varificiones 6 miceso^ tiotablcfl en cswi lugarc?, cspc- 
cinhneiit/^ p1 pico de Teyd*»^ cm iiicve^i eU'nm», y de 
cuyas cnccndlJae ontruStis brotan de continuo homo 
y cenizas. 



I 



Sn 



et iDftr de & BáU C^Hf^TniA h«r vnriáii iilw 

! j ;[■.' ...■.:- I, , , 



I 



(1) Hvimboldt Va^s dec cordüliores, 1, 98. 



alguD&s baetante grandes^ como k do Sa^nU Miirgn- 
ñÍAj U de loa Cerros 6 Cedros, tJcjcoljicrtjt por UUoa 
cu 15S9, la ciml imm diez K^gu^ ¿q ütrcattlcrciicia, 
y k' do Guadalupe & üchcnU leguas d« lu costa, cu- 
ya tHAyor altura est¿ í míl cuaírocicDtos metros sch- 
bro 1^1 nivel del mar. Machas de las bks que f« en* 
Cü«ntran en nqaelln cOf^U tionon un nspcsrlo volcáni- 
ca, oonu> li di; Cedro*, vn rjac ísr vni rocéis de esta 
especio. (L) 

Forman Iaa AnUlInfi un grundo nrchipíÉl/igo. ICa* 
ll¿f]flc no muy díft|jinL«n iit)«h df? otras, pudíendo con* 
HiderarsG como una cadena de puntos elevados que^ 
lo raÍ!i)iio que la? Canarias' respecto dol Africií, bien 
pudicrííii Citar uníilnn A América y cons^titiñr uii& 
pentn^uh. Eso en t;mto mas proknbU', cuanto <iu« la 
extocj^ion de fllganufi c^ harto con»Ídemblc. Lado 
Cuba por cjcniploj ciiauJo rn 1492 fuá descubierta 
por Cristóbal Colon, no atinaba ¿ fijAr sí sería una 
ÍBla6 un continente, hfiü taque I>. Sebastian dcOcam* 
po hubo (lo recoEiucerla y le duí vuelta en 150fi. Ee 
igualtnontc do bfistanto cxlenílon la de Tlait!, aira* 
vcmdn por encumbradas montañns. Debo alegante 
& c^to la cortil tiaveHÍii qii'? medía entro «ll Tnlm San 
Antonb, dondo termina hildji d Oeílc la isla deCu- 
b^, y el Cabo' Catoche, quo ca la extremidad N. E. 
penlnftula de Yucatán. 

(1) Ihitíot de Moufrne. Exploration dn torriloin do 




— u^ — 



Se hice ma/or aiín la fuerza de esta olíserracií 

las isUs tic líarlovtnto y Sotavento, qa€ ac hnlljtn 
sltuadfts en una proloTigacion con*¡demT)l<»j en fono^ 
ícmicircuUr, volcfinica* en su mayor parte; y fintP 
mente, l« numerosas islas Liicayafl, reparadas it 
FlorldiL por el cunnl de Balisina. 



I 



Todas GBta? islas pueden considerarBe como o 
ttmtús puntas avanzados hacia ú continente umcxica- 
no. \ Qtii^tt *^hfí rjuá extensión teiulrUii en otro tiem* 
po! [Quií^D sabe cuánias ma» cxi<;tJríftTi, y sítelo 
hnn quoJndo las puntnfi 6 partes pToiiiíncntcs de un 
terreno hundido, cumo c^ probuble, cubierto ahora 
por la^ agoa^ del mar! 



5. 




Volvamos ahora ]a vi^ta ¿ la Ooc&nlA, ci'a quinti 
parte del mando, mayor que todít U Europa^ coa uní 
ozteTis¡4>n t^rrUorifLl cuya superficie ffo calcula tfl 
429,1300 kguañ cii^diadne. Uoaitíi de una multítod 
3b ¡n]a<t situadas en el grande Oo^auo al Sur del Am 
Notaremos desde luego que ToruiaD un cordonrqni 
parecú e^tar indiciando t] prifo del uno al otro centí' 
Tiente por e^ta parte dt-l g1obo> La Moltsia e» uia Jc 
lafc cuatro grnnt]i3B divisiones que fle han hecho ¿aU 



L 




I 



^:^ %l ««trecho U MaJsca y iA mar <la China. 
Itajrcn UQ vaí<to aichipiÓbigo, compuesto do Ufl 
IfebtA de !ii Sond-^, (lo 1h dd Borneo, U do Cetcbe», laa 
Molucaa y Filipwt.9^ pobre bia cuntes fie knn h^ho 
tanUs coTijc(ura.% capecial mente al ocaparsc los cecrí- 
toret de la pxLensitm del coinertío entre los antiguos 
y de sus viajes por m/ir. Vófte cubierto el saelo de 
siuchA9 do tilas con montaS^tA volcÁníci^, qoc ed pro* 
bable liayun Quiit^du en «I tiiL^t:ur*^J Jvl iíccu^io gran* 
dea EQudanztiA y dooitstro?. 



ITa Malatístia coiuprcndo la Australia 6 ?JueYa üo- 
^ndn, qae &s por «i soíx igiml en extensión & lan tres 
¿uart/iA parte?) do Europa; ¿un c^ poco conocida; eoQ 
notables ttu*t gi^lfoi* y monUruL.^ azulea, Ía Fantumia 
6 lícrra de Diímen, rv»! como la Nueva Guíncfi^ aban- 
Ídfintc en pájaros del pnram, tan DotublcQ por Rit bo- 
nEsimo plumaje. El nfcliiptóbigo do laLti¡9iiadJii>fre- 
€e la pa^rtículnridad i]q sil« co»t-^^ peligrosa*, donde 
encuentran la muerto lo^ na%'cgantca que í ellas 90 

IACrrtTin íln prrcaucioTí, ft caa*n do los esuoUofl y nf 
ivcires que In« rodeaQ. En el de la NnevA Brctfltta 
Ilaionu la atcTtcíon loa indígenas por 8U parecido ea 
el üdür l>rüiiiTe^i]a &. los Je América. NotinííG allí 
igóalmcnte la« H^^s d« Salomón eon ^u^ bancos ds 
cpral, las do la ruina CarloU donde nnufríigí el infe- 
1*12 La Perouíic, las líu©vn» íl^^Ürida^, la Nueva Ca- 

> ■ Ph- n j.'. ni . 

ESTUDIOS.— TOKO tT.— 30 




ledonw descubierta por Cook en 1774 , y Us íle Yltt 

I«n Mtcrt^etUf llamada asi por 1a moltítad de pe- 
qpeEba islas dífemiruLdas en el gmndo Ocíana, com- 
prfiido !iA do Bonin, las dd loA Iitidrane?, IjlR d« Pe* 
IfiWy los CarolitiaPt el archipiélago do M:irfbnll y el 
de Gilbcrt. 

Bentíi hablar de la Pi^Unmé, quo nbirea las dem&s 
ís1a« («parcidad en c^U parto dtl Océano, las cuales 
eoTí hí% que nin» s« acercan al continente amcrícsno, 
pues tocftn con Ins quo f« bnlhn eítUAdAs en el Poci* 
fico. Comprende U /^«/tWm Usislns do Sandwidí, 
descubierUs por Cuok en 17TS; Isa de Tongn ó de 
loii Am^«, deecubíerUa por Tannan en 1613; IsB 
do Uauíoa 6 leí NaTegAtitcs, dcscubíerUs por BoQ- 
gninville en 176S; el arcb!¡>i¿lj*go de TaitJ ó isba 
do bL Sociedad; las do Pomeetu, Ñoukii-híva, 6 1a3 
Mftrqoeeai^i descubierta» por MendaníLetL 1695; la 
de P¿3CUft, Ntuadft d ¡gu.ll dlsUnola de ¿f tat y de ks 
costos de Chile; y por últlmeT U Nuera Zelanda» 
ducubterU por Tasmaa en 1G42, de bnílAote oxtca- 

Tod^a estas ¡«los firman, según se ha isdieadOp 
una cadena cuya? extremidades tocan U costa Orion* 
tai de A^íx y la Occidental de Aiin^^rtcn, Kít¿u coló* 
cadas & distancias proporcionAdAí unas de otru. Tal 
eiieansteincia, su gmn número, la extensíea de algu* 



— «3 — 

nai, la tiaUíralcía volv/mic* de otnWj y lo* ftrrccIfcR ó 
cscclloft do que niuchns de ella; cEtiiti rodcndiL^^ in- 
dican qiie el glotjo sufrió allí cj^mbios jmportdnteff| 
qu« liubn l/ii vea wn humlitukntf», y {[ue la [mrt*^ mu.* 
filU üc 1^4 monlASiifl cr h quft híi qiiodíido dcffcu- 
bicrtJij form-^rdí) hoy U»? isla» que ¿ U vista M pie* 
«cutan. 



5 6. 



mencionaiin. Hiim roUr Ci^«r Cuntíij (1) que ni pa- 
so quo los Montes Urales ío akfibnn quizá como ana 
gTAiicle ¡üla, lofl i!e la Oreank isn enlacamn ton el 
Am Meridional y con la Amíricíi por la pnrtc del 
Norlc. ScguQ el mismo ntitor, conítmibasc entro los 
griegos memorin de un (TontinenLe IlRm^do T.ett<rni.t, 
quo ocupaba gmn psirtc dd mar Egto. (2) 

Lo quo cntenocfl w vciiGcfi allí, pudo JinborFo tfoc- 
(uado igiulmcnte n^^ptcto de Íh AUánlída, quedAB- 
do funiurgida «ntro las agti^t. 

Xa geologffi, como^é hfi indicado, h& hecho có»- 

(4) Cénai Cihutú. n»loita UnÍT^r«uI, pftVt. 1, lib. 1, 
I (2) Idom, idom. 

L 



*-M4 — 



I 



Ur coD «tis (le^cubrímitntos 6 obf erTtcione!^ \o% tras- 
tomos f\\íG hft oxperiufeDUido el globo terráqueo, 
f Las Cfiuía.^ oófinioa?, «ItíM! Mr, Gobíne&D, & las cua- 
les dtíbcn atribairss ¡os Antiguos tiaítonío^ obraban 
BÍempre, :iatiqiio dübíliUdan. CaUclUinos parciales 
desordenaban lae poEieioces r^lrLÜras de las tíerrae y 
de los marea. Tan luego eteváb^ifc el nirel dd las 
sgufti tmgindose va-^tas ¡ilayup, como una t€rribl« 
erupción voIo¿nica levantfiba del fcno de las olas al* 
gun país montaSoso, que venia & unirse coa algún 
CDntitii-iik. El mundo efrtab» todavía en trabajo^ y 
Jebová no 1l> babia calmado diciendo: Tod^ etíí 
'aen.9 (1) 



Se- 



xisto sin duda hubo do innutr en las diversos con- 
jeturan quo Be ban formado. Supone Fcijoo unida la 
Aniírica al antiguo contioüntc por ul Koitt, opinión 
quo SDtes habia emitido Acosta. Baffon creia tan^ ^¿ 
bien unidos ambos continentes por la Tartaria. M>- ^| 
guet Balb. CabE^II, (2) dice que antiguamente e^ta- 
tan enlazadas las dos Indias^ faasU quo fueroD diri- 




41} Oobinoac Esaai snr TiaogaUtiS dod rfioea bumú- 
nes, lom. Ir chap^ 12. 

(2) Miao. Altai, M. S. V Parto, cap, 12, 8' Parto, e.15 
j2ü,yoap. 6, píg. 153. 



1 





— 445-^ 

il¡<U*t |ior la.<4 olftA ¿ni loAr; Pera, hiiti cuando nad» 
«xtraordinsrio hubiera acftcciili^» «1 pMo pwlo rorifi* 
carsc nav€giTid'> de umv en otriv Í5la, eiq que do estd 
mod^ tuvieran quo síilvarso l»rg&s (ií*tJ3ncia\ y ^a 
correr lea peligros de engolfarse en un mar ilimiudo^ 
6 absolutamente doHonocido. 



§8- 



Para acalíftí* d* Co^ifírmar <■*» poMbUiOaiI. conviene 
exponer aciul In* coniíiderjiuionoí At uno de lo« auto- 
res que áltiinnmeDto hn toaido c^U materia» con oca- 
sión de SUR investigacíonea sobre la deaígualdad de 
Lrt rnzas huauínaa. Dice asi- ff Entre Madaga^car y 
la primera isla MaIcaa^ que e» Ccylan, hay 13* to 
menoi. mieniras ^ue dt'l Japón A KjLUit?;i-!iatkaj y de 
la coítta de A*;Ía Sl la de América, la disUncia Qn m- 

^gnifioacto Por otrfl parte, paceto qno ha sido 

posible 4 los pueblo» male^? [a^ardel Arcliipi^ln^jo 
hasta U hla do Pascua, no hay nínjuna dlAculUd 
OH que, llegados 6, ente punto, hubieson oontínuado 
haflta la costa do Ghile^ situa^ln Qpfrentfl át ello!, 
desptica de una travesÍA ijne h\s ísbis sembrada» en 
la ruta^ Sal:i, San Ambroíiíc)^ y Juan Fernandez» ba- 
cía fácil sobremanera; circunstnneia t{\xe reduce k 
dosmenta^ li?gua^ l-I tray<:cto mas corto de uno de los 
puntos intermedios al otro. Sa íta vínto^ que aociden- 



— «5 — 



tM do miir han amutnAlo rrctucntcmcntc embarca- 
ciontA ímligena.^ & mM det dolile de eiU dUtancia, 
L» Aui¿r>ca €M, p'-ifi", A«c««¡bie por el l^o fiel 
to por BUfc do^ extremidades KorM y Sur. Ufty^aác-] 
m&»f otros motm» pam no dct^W^ qa« lo qtie ihilIj 
ríalmentc «m posible, «e vortAcó tn ctecin, E^Undo 
lx<f trlbufi do aborigonos ma< nioro&M tíUtsulM sobtt 
U co«U iKSctdfintftl, so debe concluir qua aIIí ^ faf-H 
cíeron lat priiidpAl«< alíanua d«l principio negro, ^1 
mas bien malSt, con el oJcnicntc unaríLlo fundamcn* 
M.n (1) 



J 



E^tas 7 otiDA obncrracioTieft índajoron á Jtff-, 

GMntíiU & fonuiír el juicio, de que el «onjunto 

grupos aborl^no^ dol. continente americano «ra uoa 

-Tedtcilki do D:u;ionc5 nialcxai, qtio bftjo tildas l¡is la- 

■ Ulad^« ii-Tii.ui iin fríitilt cO'iiun nftltiiMinU mongol, y 

qae la o^Ltroma vr.rícdad da los ttpofl iimeric;iBO« cor^ 

rcapv>ndt de uoa manera f orprcmlento & la dircrfidad 

LO mriioK grande, qu«s es fácil observür, entro 1b<; 

''dones polincsíag y lof pueblos inalaj*o<i de; Surc 

astífkb. Al rer en el ant^giu> mundo Untús pignoü 

raago^ d« I» mza anjarilU, proeeilentc'A en tu opliuoft 

del conUnoDto nii>cT¡CAnt>, igualmonlo di^tutnada en 

la China, la 8iberin, y ]a Fumpa, ^wAnz.^ ha^ti ere 

i]ui\ ngrup-hk on h^ úamp^ primiUvov h&cia las c 






1 



0) Qolñncuit], l^ái sur Huegiilitt^ d«i racca litiinai- 
is«püK6,cbap»7» 



teimiiladtia do U Sibom y del NoTte del AsLi, hubo 
de de^boniarsc sobre toda U Kur^pn., prolongando auA 
cam[i amen Los y 9u» h<irdHS ain^ all^ i}t1 miiLidu ooct« 
dental. A oslo Atribuj^o loa monumcnUin grofteros do 
tiemí ¿ do piudrd bmU^ que so uucucnlran en V!iria£ 
parle». 

Los art^ue^logos designan como resi&a propion de la 
rjiza aimiritla, quo ¡udicnu ¿u oxbtduoiu en varioa 
punto», loB PÍguicnlt^; 



1"^ El itcumulamicnto do conchan comestible?» do 
liu€*i03 d43 cuadril pciIoR, y B¿rc3 humanos mezclndOA 
con cuchillo^i de piedra, de buoso y de cuerno. 

2^ llnobíia y martillos de i»í« (pedernal). 

$^ Canoas foroiadas do uq solo tronco do árbol, y 
ve^tigion do habitaciones fobre estacan, r|iie so lian 
descubierto ¿ La orilla de umohos lagos de Suiza, 

' ,4^ Laü cdbezRs do h^ llecbasi do guíjurro 6 cj;pK 
ntt d4 posctido. 

5^ Pimtas d€ lanza y anjsucloB de la mbma ma* 
teria. 

C^ Botones destinado? & sajetar vestidos de píeles. 
7^ Pedazos de Ámbar agujerados 6 brutos. 



^<4l- 



S^ UAltA-Je ímilln to&idas <!• rojo para ensartar^ 
Iitü y íiiie sirriesen Je collares, 

'9^ Vatijw muy granilB-', Unto, qoe alonas ter-! 
ñm de atuadcs ú cidaver» cnUroa, & ciiyos liulos 
p&recui hiibcr^o dvpoffilriflo ft]¡itiento«, 

10? Obr&í arquhocláaicirt, en Ijw ctuile* rwwilU Ia 
ausencia completa de Albañilerís, (1) En esta clase 
do construocLoncfi no 5o hAcia oao aino de blocúa con 
a¡Jci>.bi<Ts. Tale^ son loH rn^nhirt 6 pe/Jüfíu^ Ilaina* 
dos hunestúí9f quo quiere decir piedra de los anti^itoe, 
de los qti6 dacnoc&r ó de los muertos: los obclíscoa 
de una altara uws 6 rntnm grando, «atcnadoa en «1 
iiitlo orJtnammeQto haíta un cuarto de su oIcN'acioii 
total; los cromUcks-lt^rna^fíüy circuios ó coadift^ 
dos Toraudos por s^-ricg de bloco^, coli^cados al lado 
uitos do otroí, y abrazando un cf p-icío í reces con- 
sjcloTAblc. 



11^ Loe ¿^¡Mcnt^ cajas po?Jidas construidas de trea 
6 cuatro fra^ontoe de rocas recortadas en ¿ngulo 
recto, cubiertas de una quinta ma^a ciupedrada de 
guijarros liiics, y algun^f? veecf: precedidas de un cor- 
redor del mismo estilo, abierta'* por un Udo^ y otras 
sin Kfklidii, las cujites no pueden sor otm cosa que ae* 



i 



(1) Sül>ro las constrooci^rcm ckbp^ifl bay ou trábaj 
marcablo prasaatadó al luslitato da f raúci» mc Jtí 



H remarcable prasaatadó 
Fétit Radvfl. 



f^ 



pulcros, como li> indkau le» esijueletos ullt tucou- 
trados. 

12" Los caiVuf, quc'cmn un montón de pietlm de 
diforentcs dimcnskDes, encerrando uq cadárer do 
quemado y objetos de hueso y pedernal. Algunas re- 
ces se ha encontrado el caerpo depositada en un n^f 
queSo ef<]/;nún coDstiuiíIo «Q el centro dol cairu. (1) 



§ 9- 



Es precíifo advertir, como dato para juigitr ucerca 
de lo expuesto, que esos monumentos de piedras bru- 
tas en forma de obelisco, erigidos en medio de un nre* 
qhI 6 aobre la costa; e^s.s cujas de giuiilix» compues* 
tta de cuatro ó cinco bloccs, con una picdm, dos 6 
mAS de techo, proporciou&s g¡gint«;^cfts y axsi en bru- 
to; íísas mijntonei i]e guijarros á vecos muy graiidüfl, 
6 de rocas en ocjuilílrio que vibran al xa&s ligero un- 
pulao, son monumentos que se han encontrado en ma- 
chas partes^ en Italia^ la Oalia, EtipaÜa é Islas Bri- 
t&nicafl, siendo objete do deteníd/i5 ¡nvestígacionef. 
Udob Io9 b&D «atribuido ¿losfcuicios, y otro9¿Io4n>- 



(1) Gobíceiiu. Efisni sur l'üiegAlité des raow huiiai' 
Dee, Ub. 5, cLap. 1, 



— 450 — 

auna loft üUvo*. (1) Sm embargo, las crcncíooea 
aniuiUctÓDtcafl do o«tj» pueblos tíaía tknen d« co* 
uuin con cms moQOJtiCDto: ac cree que son d« unft 
razft qoe €xieti¿ tresoienUM hIím anU« de Jesucristo. 



S 10. 



ÍM tribu* <ie Ws EflUdw ÜnWoi son, fogun part- 
tf/lft-^ rjiie rtia5 on €únflíüeric¡oa Ila Unido Mr Go- 
bintAU para el juicio qQ<^ bi\ cfiiitido robre h fftciU- 
dad do las comumcaáoncs con esto cootinentCi y d 
origen de U T^sn ftnier¡cui)i. Por cko reputa á los 
cUnMÍ-f, tumi-ífn0pés y mcux^cemo ct prototipo del 
Itoabre ameríeftno. A una carnación cobrtiaj con tm 
fondo amarillo, roune !& falta abaolota do barba; el 



I f 



(i) AUorílIftdel puoblo Uaoiadc Xeilaaen U >*ue- 
Ya fíalÍL-iji (mi tmeviíxi WHtorlu) cu I& ¡lUrte onoubil 
•sUHii, como M lia mencíoniulo ja> no gniDd« t f^m^i^o 
pednidoo, de eerca de trea T&ras do eloTaciou y tíos y 
media do dͿnaetro> 9obre otro ila laenoa malt% ximymdo 
sobre puntos diarníkctíDOA, y c*d tan fiel lur^ldio^'y on 
Üd nropordnn y rM¡uilÍbm>p qno t^TAiln 1:í |*Ít?ili« ctiu na 
dado 80 movin, y aplienda la pot^nci» de troa cubftUoa 
permaoecía iumoble. El croiúaU dd Nnefa Galidsb ja£- 
ga ser cíitA tiun piedrii c^Ubre en Amanea, y ann pen- 
grina en todo el mundo, pnea aolo en el Asia Labia oaa 
«poiKJEintn según refiero TUma Va^ daitmivlft on 1833. 
( Aetn de 1a Sociedad de Oeografia y EaUdfstiea de K^ 
¿00. de Agosto de 1662, ) 



I 



-«1— 

Mlor del pelo es negro, U conftítucíon línfática^yloii 
ojos pcf^nctLOTí, con tendcDcm á In ^blíquijacl, KÍg- 
noí ^uc »a van itUeranJ» ft muOidu que se ar&uza y 
riccrciv Á Méxíoo, Cree quo en ¿pocas muy rcmcUs 
d*íbi<'> existir an fl paí?, que se extiende de?Je el U- 
g<> Ene y golfo Je Míxíco, y desde el Mi-i^ouri Im*- 
ta Ins montañas Kocayofnfij una nnclon que tía dojei* 
do trazfia rcmarcívblca de su prestncia. « Los iCGtos 
de ÍU3 construcciones, dice, (1) las ¡nacripcioncs gra- 
badiifl sobro las roca?, los túmulo?, las miímiap, indi- 
can vina cúlluTA intelectual ^tranzada. » Muestra, por 
úUJmo^ quii en el siglo X habían ya penetrado loí 
ecandinavos en la Floridui y que cu 1317 exUtian 
frecuentes y fáciles comuiucaciünes entre la üroo!an- 
di&y aCaDad&. (2) 

(1) Oobineau» I^siaftisnr riiiega1Ít¿ des races baEnaJcM, 
toDi. 1, cbap. G, piíg, ^0. 

(2) QobiDoau.^ Obra citada, toin. 4, lib. 6, cliap, 7. 




OAPiTULO zxru< 



I, Los Polos como pnntü i3g tinion j do triCnsito do lim- 
bos continentoa. ííav^fuileeilnstroequftlian pcLeim* 
do en Ittü regionefl polares,— 2. Eipedicionea do Djí- 
neff, Beheriug, BoSB, Pairr J Franilio, — 3-D*ftcubri' 
miento del capitán Othi. Pivric qtae tnTo Bocchfíj cu 
!ft eipedicioQ dp FmnktíiiH ViíijVs de Cont, Spelbírp, 
ikJUgftinvilJG, y Dumoul d'TJrLillí',— 4. Confi^iraoíon 
exteiiür do AiD^rica L¿cÍft el Palo. — 6. O^Jiniaii tl« 
AccBta y Oareín. ObaorvAcionos de Pooncuit sobre 
«800 Tegionee. — G. DinUscÍA entre U GroclAndUj ol 
Ij&bradur, y In que media LasIji el extreclio de Dftvia, 
Hinchura corita dtA extreohc de MngJiElsu@« en ^Iffanog 

Santos. DistanctAk desde tierra firme linsta el GaLo do 
iuena Espeíaozft por una part«, j buetn Jutaj por 
otra. Pntos prednoübe por los úUimoa deecnbrimien- 
tos de loFi niSos. Corta dÍBtiiitf^iri encüEitr^djL por Atn- 
Iñv ontre los dos contiaGntes^ y juicio nne forme como 
resultiido do bus obfiíi-vacioooa. — 7. Opicion d© M. 
y&ter, del Dr. Mítchill y Mr, Ellls, Tradición de los 
ialandeses. Paso do Us diez tríbne de Israel por U 
Tnrturin, iFuinnode ScLoülorvift^ Coccifttore, Opinión 
de MoDplftve. Pruebas ©ocontradas por Mr. Warden, 
— 8- Opinión de liuífoü. Sistema de Clavijero. — 0. Opi> 
níon dí> Mr. Pan^v. (-<iioc¡denc¡» deJjniciíi de Dupaix 
eon o\ de Ordoüoa y Mr. F-ircy, — 10- Tiempo en qn6 
TÍDieron los primeros pobíadorea de América. Opi- 
nion^a de Betanccnrl y de SigiieE?;íi. Nuevo oómpnto 
tomado do la invención de Ine Jotras- Prueba sacada 
del coDAÍdet'iLble D^jmc^ro de Labi tantos bailada por loa 
«tpAñolee en este oontinentiB. Cilcnloa de Wallace j 
moe autores sobre pobUciou, 

La mayor parle d» los hiatoi!ínIí>re« de América 




— 4M-^ 



han fijado ^ti coruí Jt^cion en lofl PoW, como puntos 
donde podÍAQ csUr unidos Riubos conü&entcí, y de 
con^igitlontc por doixl? pudo ve rílican« oí Irinjñto 6 
comanicAcion de uno y otro. lUtraidos airo los maa 
anLrao30S narcgnutcfl por lo-i peligios de que laa re- 
>^ gíones poUrca est^u oircuiílaff, las tempestades de un 
mar brm'lo y horriblemente Agitado, los banccs da 
,luoloy di^icuttadea ia^ti|>emb]e«, cjueal apioxüanne 
& elloA 'M ex¡>pftnt€iiUlMti, himi^ii que en mucho 
tiempo DO te atremran ¿llevar fus emprcsaa mu 
all& do loe Umites que tran ootiocídoa cel k narcga- 
ciort. Kapíliíroii^, *m rmínrgo, Iils UnUtivu^j y ^n 
foenuí de roiterArlas fu¿ dt^ujmuyecdo el temor, qao 
ÍQfutdía la aproxímacioD ú osos mares cnhíortos de 
iala^i flobuxles de hielo, y donde et frió ea Un ¡oten* 
fo, que se cr«o cafi impoEÍble qae no lleguen ¿ para- 
íizarGO tas funciones vitaln. No es ya, empero, taa 
reducido el catalogo de toa ocmhrea da navegantea 
Uustrefi^ que han llevado aiiv esfaerzoft haatA un gra* 
do ion apena» putdo creerse, quicrcí, Airoítrando 
peligros y ¡jeiinlidiidr-^ ilc todoH gi^nvioA^ b^tn surca- 
do con «05 buques pot entre montftSfu; 6 banccfl do 
^tnicvc, y penetrado en c^as reboca que los antiguoa 
' sopontan envueltas en denitoa reporei', privadas 
luidoí vegútacion y do vida, 



5 2. 



ipil 




■T4 dwdé'e! rigió XVI co^nzftren & hácérlte ex 



r 



pbracicneR, pura descubrir U^ corfínvP do 1a ücnn en « 
ftcjucUiut heUda-*^ icgioi>c?, ilund^ uiia oj^cunJAii cMi.. 

doT del imvTgaTito. No ^0 Riibiu^i el Cüiit¡TienLt> «ino' 
ricano, extenüíi^rulo^io Ii^lía el Pulo, llegaba ¿ lou- 
nir^e cou 1¡i Groelniulm, ¿ iiLguim tlenn iirLka^ (^ el 
teiüa |íor límite» un iiwr conligm) á la bnUU do Kud- 
Aon á el c^^trecho de Ikiiuring, ho9 vúlj(^H y de^cu- 
briLukatos ^¡»]-rori ilespuuK & cctjuCi.t^ C[iui ttínuinitbft 
U Ainérica cu «1 Cubo do H^rno^, y ol África cu 
el de Buena K^pciflüSii bácia uqucUa parte tn í^üo íc 
íiallu el m»r AUAtrnl «cuibr.'idí» de grande » i^bL». Dt-.^ 
r¡g¡¿rL>nNU4 pULi«, alli t^dos lg5 v^raúrico^. Et ]>ria¿er4> 
que ptnctró del uiai" glncinl al O(;ía[io Pticííico por 
ot cxtrtclio de Deheiíng, muchi^anU^^quc esLelove- 
riñc^ra y le pusiera sa nombre, fué Djwff on l&íS. 
La expedición do IJcherlng pe cfectuii en 1T28 baja 
los au?pic¡oe^ de C^Uliiiu de Ku^ia^ viuda de Pedro 
cí Gmníle, (1) 

f 
En 1772 yxólltarn el uiar polAr,y descubrió ha»- 
tA la embocadurrt del rio do bis mJnns de cobre. Mu' 
ckmzie lo pcrnbiA tariN ni OctíU? en 1789, en la des- 
embocadara del río qut; IIota ?li nombre. £i cr\])ltan 
Rota^ y dcEpacñ el capitán i'tjrr^, expLorarotí en 1818 
y !8I0 aiiiiella.4 regiones hclada.i. liitc íiUiíiio |>ctw- 



(1) Maiifrav, Eiplciration du ti^toír^ Jo^'Pn^Ofi, 
de la Cttlífonjie, eto., totn. i, clia¿>. 10. < , 




— 4W¡ — 

Iró en el extreoho de Ijí^nífliíter^ pniflundo por el polo 
nmgn^tii^, y reconocía en 1S21 In haliíii Je Ilutlfion, 
volvií A onoontmr RtpnfH-h&tf^ y ío pr&eenttf en \n 
gar^intii <l(r un extrecho lleno de hielo?, al toal dio' 
«I iioiti1>i>f lie « LitH finias ■ /> 4et « Iteclat > Pero & 
Bchotítig ««» & filien debe ntríbuiTsc h gloria de ha* 
bcr fijado bátift ol Noiowto lo» límites de h Améri- 
ca Stptcntnon:^^ así i^tmin fi LpinMirr loí ríe la Meñ-' 
díonal háoia ei'Sudeate» El cripiUn FrankÜo llevan- 
do sua iuYestigaoiones por tíerra, ettrsttdo en el mAr 
polar, avnnEHtidci hili-ÍK el Oriente ha^Lt el galfo < T. 
cororacíon do Jorge TV» fi. lalatUad de Rfpuíse-iay^ 
y Tcpítiondo su exploración ea 1825, dcfipuoa de cm-^ 
plear Algún t!empo,-y de Uicliar Con grande? díficuV 
tadc?, btelofi que & c^ida pft«o detenma «u uiarclia, d 
fiioi'tca y contrarios vícnUj:^, llegó al Gn el 18 de 
Agosto fie 1F52(Í al meridiano 180, y al 70' 
laLitud soplan triou'd. 



I 



5 3. 



w 



El cíipitan Ofto ih KoUtfhue coDtribuyó A explorar 
esas regionee; en 1816 descubrió al Nordosto del ex-', 
trocho de Beberiog un paso que lleva hoy su Dom- 
bi"e. El capitíin ínglís 5fíttiAf¿/ *íe dirigi¿ al Oriente 
de América para esperar nlli al capitán Franklin. 
La fVagata en qtte íbji his^ viaje feliz, Io!« hielos nc 




la dotuvieroii HÍno lia^Li e) gTndi> 72 v 30 uiiiiuLoa de 
btttud Norto. Con esto *?o «DooTiLrá el pase NordooB* 
te (Ic U América, y quedi re«uclU el probicun gco- 
grificíí. 

Tu con los víhjca de fjíí se Inbinn logrado rcaiil- 
ÍMdon imporUntcs. Gn ol primero hwo mucbos roco- 
nodmioDtos; Tucrotí sü^ nolicm ü observaciones un 
teíoro pnm la ciencia. En el fcgunJo emprendió ex* 
ploríir tvi mas altm laUtudeft^ pero drtftvose de re* 
pcnte eTi el 71 gntdo 10 minuto» de htíLud Sur, í 
caufia de los bielas que se prolongiiban (.inlo como la 
v¡*U jiOíHíi alcrtnxnr, Sff coiivcnciá í'ntottcps de que 
si hay tiermft en el Polo Aufftml, ost&n cubiertAs de 
hictos perpetuo?, j i^c hnlUn del todo fiilt^s de vcgc- 
tnrion y ilü %ífi-% ylvictítt*. Su expedición dtinS tres 
aflofl diez y ocbo dbe, y en ella desciibi¡¿ la TfaUe 
Aasfra!, Ei tercero tuvo por objeto bascJir un paso 
al Kordoste de América^ renolviendc penetmr en las 
regiones polares por el Ocíano Pnclfico; deffcubiifi 
£&3 isbia de Sandwich, y murii^ en ellan & manos de 
leí palvajea. 

KI Yiaje de SjnÜcr^ duró tres aSon: el de /tojtf- 
fPiírt das flRfi^; el do fíífUffaiitriiie díift afJos cüatre me- 
ses, y en ^1 deRCubii¿ las islafl de Tnítl, eneentr^ lai 
cíudadee perdidas, y reoonoeió otroA vnrioA ptantoe; 
pero el ilw Dumimt íTflríilif fui parii Lw cU^nt-iai y 
la geografía ol mn« notable de conntos Ge hablan 

■nmtoi.-^TOKo Tf.^^Ü 



pracUeaio dcfrle principias do eato siglo, «posar de 
que Bolo lleg(j hasta el grado 70. j 

Qacd¿ con estos víajcR no nolo reRucIto el proble- 
ma geográfico dct paso h Aniíma por el Noroe«le, 
sino que de^piics di? e-lW puede delinoane con boe- 
no» datos 8U «onfigurocion oxtcríoT por 0£& parto. 



Í4. 



El continente fimoncano remata al Noroeste 
babia de Uudson con ana península llamada Melri- 
llc, cuyo último ¡mnto ¿ cabo €:^t¿ situado ¿ los 96* 
48' latítud Norte, y & Iog 82'' 50' de latitud Oefte 
de Grccnwicti. ALLÍ, entre este cabo y la ticrrAdefl 
Corburn^ se abre el ejttiecho de U Fury y del Hccla^ 
el cual no pft^sentó ni capitán Parry mai quo usa 
masa súiida do hielo. ^1) Desde el postrer cabo Nfr- 
roeete de U Am^ntüi SejkUntrional basta el extrv^ 
del Heela, y de la Fury hasta el cabo glacial del ox- M 
treobo do Bobering, el mar forma un golfj ancho J 
no muy pnifunilo, qtie termmii en In cunU XuroesU 
de la AioéricA. Esttí sd prolonga del Este al Oeete» 
ofreciendo en cl golfo general tres 6 cuatro bahUs 
principales^ cuyas puntan ó promontGrios so aproii' 



(1) Historia de los Tiajes por CLateaabrioud. — ^EI or- 
be pintoreteo. 





-48fl — 



man ¿ la Intihid en qiic CfU Mtaado el ultimo cftbo 
Noroeste hflíU pI rxtrcchci de Fury y del Üecla^ 
mftii arriUi del txtrwho d« Behering, 

Según Ti^ot^ Ua co^Ufi ih AiuéricH poIo son oo* 
nocidaFf hasta ol grndd SO do Iftütud il1 &tc, y hxsta 
ol 70 latitud Ocítc. De manera que exploranEie lo» 
honlt^n tU vw in:ir rodeado de Uebs^ que hasta abgra 
había rechazado todas las cmbarcncioncR, puedo de- 
cirse qao se hjL compleüido el descubrÍDiíento del 
Kuevo MundOf Terifli'Adj> por Colon Ik noche del 11 
&n2 do Octubre de 11^2. 



S5_ 



Los descubrimlt^Dto! indíeados han confinnndo las 
sospechas de muchos esaitorcs Fobro la unión de Am- 
loí cj^ntintnUs. Aeosía dice: * El nuevo orbe iitsft 
llamamos IndiaFf» no et^tá iú todo dividido v up^rU- 
do del otro orbe. Tengo paní lut que la una tierra y 
la otra i^n alguna parte «o eentinÍLan ¿ Junbín^ 6 lo 
menos ac Avecinan y allcgrtnmucho.» (1) El P^ GüT/- 
cía, refiriéndose k varios aaUíies> creía en la proxí* 
midad de uno y otro contúiento hacia el Norte, (2) 
Ha venido ceto ¿ eTÍdenciariN) eon las empresua do 




(1) Aí^ostn. Hiftt. cat- y mor. de laa Ind., lib. 1 , o. M. 

(2) Uarcia< Orig. de lo8 Itid., lib, 1. cap. 4. S 4. 



-465 — 



qu« bcmofi hocho m^riUi, y las denas qoo han de«- 
cubiertü lugirea en ^loe casi se tocan hmhús conti- 
Dent«j|. Unus creen que esta diaUkQcu no efl mitfl c[D9 
de trcinU y uuere millas, no de ocheoicntaí com» 
pTclcüíJo Pnw, OlíMira Fmnani^ para quien «ta 
matem conócele i^ii^ fué objpto ile «lu meditAcloDei^ 
que el inc^]¡eLlÍA dol extrecho do Bcherírg^ hasta el 
nacimíCTito tic las islas entre el Asía y la Amírica, 
es tm poco profundo, y tan notable su disposición 
volcilnicít, qiio no puodo monos do creerse, que en el 
estrecho so hiso la separación do ios contiacDtet. 
Juzga que el espacio entre Ins ifilas y cl cxtrccho ftiá 
tierra en otro ti<^po, la cual sufrió trastornofi, y ha 
sido sumergida por la accíon de las aguas y cl fu^o 
de los Tolcanes, quDdnudo Ins islas come monumento 
do tan gran eatústrcfc, lo cual se hace mas probable 
con la existencia de das ¡alas que hay enoiedio del 
extrecho, y que por sí solas han de faciliUr mucho 
el paso, Tnl opinión quo expone taiubicn Mr. W<sr* 
Jen^ la encaeaUú iimy TtiD^nfla. Es de gran pt^^ por 
BU3 conocioiíente» especiales, y la vnsta i[i^tT>iccÍMi 
que da X conocer en varia? niftlerías, pAitículannen* 
te en le relativo í América. 



■ 

I 

i 



Antes do esos reconocimientos encontrábanse ya 
en vnrios autores dnt^s \niTu juxgiu sobre e?ita malo* 
ria. Se dccta que la OroeUndia velo dÍ!ttaba del La* 



— «1 — 

brador cuaronU IcguaR; quo entro unn y otra bo ha- 
llaba el estrecho át Da vis, cl cual Uudo poco mas do 
cuanrhlA leguHH, nrinn^nilu algunos quo ilu la tierra 
del Labrador k la I^Undia «Mo hftbta cuatro Icguas; 
quG por cl estrecho de Ma^alUncs tieno menos de 
una legua de ancho; que del promontorio de tierm 
aostrnl al Cabo de Buena Eiperanza, eolo hay cua* 
trocicntas cincuenta legoae; y que de otra punta d« 
tierrii ¿ Juvil, itürentn. Sin necusidad Je recurrir ¿ 
daton atiLígiioe, baj los rccíonUí que aclxiian la cucE' 
tioD. 

Entre CRtos llnman la atención los últimos descn- 
brioiícnUn de los nisos, los cuales hfvn hecbo ver 
cuan fÍLcil es el paso entro el Asia y la América, 
Observa Sltí^ que In traroaía entro los d09 oonlmcii' 
ten en el cabo TacIuiIaIcí, no es «lito de »lele í ocho 
legua^i y que según tudiix ks nparíenctas loa doi 
oonlincnt^s estaban antiguametito unidos. Los teiu- 
bloiea de tierra y la Tuerza do la marca rompen Jiia 
rocas esdU'pad&H quo ca<íu en el maír, Lhs ¡«l&ft del 
archipiélago disminuyen visiblemonto, y el cxtrecho 
lie alarga poco & poco. La corta trareisía baco Fácil 
la comunicación. Sogun W^rdertf 05 probitble qae la 
Aniórica haya sido poblada por ol Norto del Asiai 
noÜindose gr^n nrmejanisa entro Ion eaquimales y hu- 
rones, y los kamtsuhulcs y groelandeses. (1) 



{1) Warden. fUoboTchea, etc-, e»p- IL 



_4« — 



* 7. 



E?tñ <kp¡n¡on tiene inachoa aecUríos, Los hcoho« 
y Ocscubrliiiíentofl «^n (|ue se njioyjt, le dan maelio 
peso. Según M. Vcífr^ los ticlmtiki son de 1a raiti 
de los cpqiiiiiiíik'*, itidicíírdalo fisí el idioinri que ha- 
blan. J?l Dn Mitchül yvz'¿\i ípie I:t AmMcadel Ñor 
to fué poblíiJu por hiLbítaiites de la parte «eptentiio* 
sal de Aeíti. Mr, Eilú tiene por unos inHmoB ¿ I oi 
eiquiuiíile» y gToclandcscs. ConsírvArsc entre los ir- 
landeses k tradición de que el Norto de Amírica ftií 
poblfido por loB ecauJin^^■c^B. Aun los que pretenden, 
apoyándose en pnsivges del nrtiguo tcxtnmcnto, es- 
pecUlmetiie en el lib. 4 do Esdra^ que los amencS' 
nos proceden de las diez tribus de Israel, cautivaey 
trasladadas h. \\ Media^ dicen que pasaron &I Nuero 
Mundo pur el NorUi dol Asía, i*sti> us por vi extrecbo 
do Aninn, que c^ el qau rliride li Cliinrt 6 Tartán» 
de Amírica. 



E^taft opintono*) hnn nido reforzadkis por Mr. Sch^ol- 
€rafí y por Cacciütüte. £1 primero dioe que loo ea- 
qmmnlfw consUtuy* n v^\ grupo extrema Kordente y 
Nordocete do Ia AnL^^riea Brítuniua, ofrceicndo el GÍQ* 
guiar problema do la emigración & IraTés de la m£i^ 
gen ártica del continente, del Kí^UaI Oevle. < Se en 
euentran traxas do ellos desde la bahía d^Bíifín» La- 




brador y aun 1* OrooUnJtn, HeaU el V£ü-&cho át 
Bobcring y el continente de Am, donde loe tchukt- 
oht iwdoiitAms hnblm el dúUocto de su largun, pero 
Lengiin d« que do h^y tmsns ruAa nlíÁ th U^ tríbas 

a«á&t¡ca« ilo aqaella-t i:oF;t»e Son^ vún dudu, los 

fikroillings 6 enanos obí-crvados en U isla contigua de 
New— Foudland, U antigua IleliveUnd p^^r loa acan- 
dinavo^. i (1) £1 segundo mani&eata, que Io9 ({ue 
entraron por el oxlreoho do Beberíng, siguieron la 
gnin cmlcnu Koroüstc de Io« Iftgos y niift mirgcncs 
LaiL-i vi uisr, (tHparciciido á lo largo do üv^h extensa 
linca vastas coménteme, mantonefl do oonchfti de 09* 
tras, cuchillos de; [lícilra, utensilio? con quo frnclor^ 
ban el grnuo, y dentro do loi sepulcros loi^ re^to? do 
loa BatTajes con los objetoíi propios do onda difunto, 
como el arco del casiador, la masa del gaenero, y al * 
gun !9babolQ do los animcile% como los dientes do un 
050j de un oo-'^torj espinas Je pooeo ú otros. ^2) 

El paao por la GrocUndía bíUlisc ÍAmbicn apoya* 
do en la^ ínvvKligHüLonüf! d« los antícuurío» d«l Nor-< 
to, fundados no solo en los escritos de Sa/n sobre la 
Islandia, sino en datos por ellas récordes, (li) 

(1] Hidtorícal and stAtiecal informaüon etc., toa. S^ 
Part. 2, A-, g 1. p% 2a 

^} Cacciatore. Atlanta iatoríco, toiu. % art. 36, p% 

(S) Atilíquilíilca íimeríiíftiiie sivtr Rcñtaríís RrptetitHo- 
naW rvruuj anti-ooluoibiftu&nuu in Amerka 1, vúU 4i 
Boffiie 1637. 




Tambiúti Mr. Monylave oreo que lo9 dM hcmisfe* 
non oniuvIeroTí unídon pe»r el Norte, 6 for lo meDOB 
que hubo ontro ul Ncrto de Asta y ta Amanea reís- 
dotes mas 6 mcDcn cxtoDCfts ca tiempos remotos. (1) 
Mr. Wardtn ¡ndica que lujr índícioA j bechoA <iue 
parecen probar U comumcacion qae erUUiJ enti« el 
nordeEítc dei anticuo coQtiiMMit«, y nordoestc del Que* 
TO. (2) Fijnn &inbo;? U conf^ideracm en %l extrecho 
do Uavw, ijue sepaj-a lii Gi^oelandÍH del coatÍDente de 
Am¿r¡cA, y entro lu dístanoift que lioy entre el Cabo 
Farcwcll y Li cc^Uk dd Labrador, 6 íi^U de Terreno* 
va^ iruvoHiiL tiufr OUimamL-utu su h/i lu-x^bu en cintro 
días. 



4 



í?rffcío opinn que de U Norucg* fueron sus kabi- 
tantes á pijblar la Ank^LÉca del Norte. 



§ s. 



Es reipetnble 1& opioign do Sitfon, no obstante 
filgunaE contradi ce ¡o nos en que ha mcurrido. S^on 

él, lo3 Jos continentes eslavieron uEiLdos por la Tar* 
taiía orienta!, y pov allí pasanm Ida pituierotí pol 
dores de América. 



(1) IhloDgUre. IMac^onrs, etc. 
^ ¡2) Wardc'B. Beolieroii» sur lea ix&tíq;iitcs de lAue- 



— 485 — 

Se ha occtpftfío Je <ííiU opinión Ctni/crú, jmS como 
de 1ki dcma^ que xe hnn «miUJo Kobre tan c¿)«br9 
tnostion hifiUinen. Dctpticfi i)« un cxámon ilustrado 
q\«; de clin hicf), fijíít en que los primeros polUd> 
ttA p;«*]ir<)n Jf^ hfi piil^f* flfpUintrionftki de Europa 
¿ los leptcntríonftlcfl do América, 6 mas bien do los 
mía oríonUles dol Aeia ¿ loa roas ocadent^W do 
América, Apóytise en !a tradiccion confftiiQto do lot 
pnebloa de Anáhuao, do haber retido Run nntOpasa< 
úm "do lo? pafíO) ^ituudos M Nor^ y on lan niioaa 
do edificios en «Iloa enconlradoa, do mcdo quo, 8l- 
gojontJo lan huollan 6 tracoft quo fm^ron dejando en 
ffu percgrinacior ^ no llcgn basta el extrecho do Anitm. 

ll<*?p»cto de la» otras raulones de Aniírica, conje- 
tura que pasarían por otro» puntos. Para talrarmu- 
chas de La^ objeciocts que ee han hecho nnbre el 
tt¿nfl¡to de loa auiícale^, atendiendo ^m e»pen09 di- 
Yorsafl, eu naturalcea^ híbitofl, genero do Tida, etc., 
lo parcciA que Itw paiaca cquíncrccinlca de Amírica so 
común icabiD corí d África, y los septectríoiutes con 
loa de Emxipa y Asia. Esta comunicación pudo ba* 
ber exintido en ¿poca* remotas por medie» de una 
grande oxtenaign do tierra, que soria la parto mas 
oriental del Brasil con la mas occidental de África^ la 
cual pudo haber dcsap/Lrocido de remillAx de algún 
gran terremoto, quedando solo restos en las i^las de 
Cabo Verde, de Fernando de Norufia, la Aecenaion^ 
San ^futeo / oLras, Ahí parecen persiiadíila loa uiu- 

asTvriotH— Tono ir.— 63 




—4tt^ 



I 



cboB bnncos rcconocíilon p»r D^iTegnnf^^, paiUcuLu'* 
luentc por Mr. Bíiachf, qvic íoTtdcó oon H innyor d¡- 
iigencia aqvidlos parajos, prcKnUndo íe Ules maros 
á la Acrulemlji real do cieiic¡:\a de París, en 1737, un 
mapa hídrográítco. c Estnfi úlas y ban^s h^ria ai* 
do TcroftimilmenU la parto m:tfi alta de &quoÍ c^nti- fl 
iMQte Iiundido. » Por úlLliiio^ supone el autor qua Te* ^ 
nímon citando, qje el lado mas ocoidi>iilal de Amíri- ^j 
ca estuvo unido con d mas orlcnUl do TartariA» na H 
aiendo imposible que exiatiora otra unioa por U Qroe* 
lundtJi uoiru Am¿r¡(;a y el Norlu do Burjpa, (1) ^^ 

EsU «¡stcina de Clavijero salva muchas dg las di- 
fioultadea^ oon quo eo han combatido laF diversas opi* 
Clones imaginadas sobro b1 tiánaJlo de ]oB habitante 
del anügua al imevu cüntlneiit», c^ipecialmento r*l- ^y 
peoto do los amnulefv» Asi Undrcmos qae los cuadra* ^M 
pedo?, aves y roptiles de loa paiaos fríos» pudieron 
plisar por bi v!a de cumunicaaon queexNli:! háciacl 
Korte, y loe do climas calioDtes por la d<l £>ur^ ¿ lo- 
gares e^uinocciale», ct>]no so ha dicho. 

£s pAra mi tanto mas probablo esta opinión, cuaih 
to que la existencia da dívorsas especies de auluialeí 
en América, es una prueba de que si no todoft sias 
babitantee, per lo menos muohoB de eUoa vioieroa 
por tieiTa, Solo de ese moflo podían haber pasado 

fl) Clavijero. Histona autig ua de México. DU«rL 1 
tom.2. 





gr«n pftrte de ion nnimnlcf qiw hoy pucbUi hfl boí- 
qncfl, 1d9 esUnquos, los campos y Iob nircA. jScri 
pr«stitriiblfi quft el tigre, «ieinpre sediento dtí wingrr, 
ol kon fcro2, y el Atrevido oto, vinieran en ftqaitllos 
tiempos por mur en compaHia de Iob hombres? ¿A 
qué fin tmtr consigo anúnnlM tan perniciosos y t&- 
núbloe, para aomcnUr los peligros ¿ inseguridades T 
¡ Con qti5 objeto decidireo ú traer la culebra rcncuo- 
fi»j «I horrible ciñeran, la mortífera casampulga, y 
los reptiles datioRoft, y lo^ insectos imperceptibles? 
No es ostD probable, no hay mottro en qué poder 
Apoyar Un «xtni11& deUnutnacion, no quedando otra 
arbitrio, ffino concluir quo pasaron por türri d^l nao 
otro bemisfcrit). " " ' ' '' 

- Las opinionos, qno sobreestá cuestión so han «mi- 
lo» prueban la posibilidad de que el paso de loaba- 
litantee del uno al otro conÜnento sé baya r^ríñcn* 
por cualquiera de los medios indicados. Aunque 
cabe duda que el tránsito por tierra ofrece menoa 
liíicultades que gíxg% que se iinagLiirn, t*Ui no ex- 
luye eí hecho do que también «o haya efectuado por 
los demás modos que quedan referidos; puca pareco 
bastAotr fundada ¡a opínton iv: que In Aut^rica tuvo 
t'OOmun¡oa()Íones con el antl^^o cootínente antss del 
;lo XV, en que faé descubierta por Colon. 



&9- 
El ilustrado Mr. Farc¡fj que con teinta lüi y ncwÑ^ 



— lu- 



to h« discutido sobre las ^ntígiicdAdcs ilc Aia^ríca, 
cree que lo» babiUates del Palenque y YuoAtin fud- 
rcoloR primeros pobladoTtfl. A[>éya£o para esto ea Iaa 
huellas que allí 6 cji otroa lagares han ilejaJo, en 
qoe fuexon entro todos los mas cítíUxsuIos y diestros 
ca las artes, y por consiguiente dignos dt odniíraoioa, 
ora provenga e^^ta colLura de sos propios MÍuerso*, 
orft do nocioneii aiquiridas por relacJonej dincUs con 
el Asía 6 el Egipto. Supono que México en Améri- 
ca ntñsi tres mil a&os lia un foco do lux, coiuo lo fué 
hABiria en Asia, el Egipto vn África y k GrecU 
eo Earopa. Imagina que anlcs del ciglo XT h&biaa 
venido varios pueblos sucesivamente con el objeto de 
colonisar 6 invadir estos paíso?, unos por el mar del 
Este y otros por el Norte, especmlcicn;e por eete 
1]hiin<) rumbo, por donde loa t¿rUiro^ y nkogo1<^!t etn* 
pujaron las poblacioneft del Norte hacia México. POr 
&] timo, abriga U certtdumbro de quo antes del si- 
glo XV ya había sido descubierta y viaiti^da muchas 
veoos ta América por los europeos. 

Eitü opiíiiotí de Mr. f^ofc^^ resulUdo de mis esta- 
dios y meditacioneff OTicuentm apoyo suñcíento «n 
ctianto Fe ha expuesto, i'ucde decirle que lofi puntofl 
qne abra^^t ^^ikv\ dt^iuostmilos hiuvtn donde e» posÍ<* 
ble» en una materia sobre la cual ha sido precíeo reo- 
FLir toJn« las conjeturas probables, comparar todas 
las opinionos opuestas, y deducir consecQcnciaa Je loe 
pocos datos que existen parn juagar oon Acierto y ae- 



I 
I 



1 



— 4» — 



I 



gurUitJ. C¿Iclc« Hkbremauora en csU oaesUoitp por 
bnhtT ocupado h pluma d« iantos escTttctes Uuatrc9j 
cin haberla iimgano rosuelto 9¡\iúiractür¡;LitieDU, Im»* 
U doflvftnecer en el eepíritit todo género do dudikíi 
d€econfi«ii2n, ¿ incei-iidumbrd. ' 

El capitán Diipaix, cay^ voto c» lAi re«petaWcon 
eata DUiterí^ poT haber e:uaiinado deten i^liunento loa 
KTfttoü iJi- \q% KutlguaK kibiUnteff du Airiifríca, ffo indi- 
na & creer qao vinieron por el rumbo oriental do esto 
continente. Opioíon saya eii esta en mucha parto con- 
fonuo con la de OrdoSux, 1» dü Mr. Fnrcy y otros 
autords. Allí £o íigora que fué el sÍUo donde se fija^ 
ion los primitivos moradorca y el que mas so pobló, 
extendiéndose después h¿c¡a el Sudeste y Nordeste. 
< La parto mas poblada, úke, de esta antigua rc^ioD, 
que seria la primera, parece ío fueron las costas oritc- 
tales,y desptiOR-Be propagfLTon a! Sudefite y ul Nordes- 
te, lo cual puede venfiaarse por las ninnerovas ruinas 
que m; hallan sembradn^ entro eHos punti>s medíodó 
coUt^raka. » (1) 



§ 10, 



k 

■ Respecto del titmpo en que pudieron haber venido 
(1) DijpKii. DnKteme eipeditioii» o. 77. 



los príroerofl IuibttanU«, se ban bccho ya uiliat 1%B- 
nas iodicacrDUGS. 

Opina Btíanccuri que U AmúrícA b% p(yh\6 astea 
del i1¡LuT)i>^ iliiT&uU d tiempo que rntáiO entre la 
creación del luuDdo j e8t« aoontccimicnto, cft iaáx, 
en la pricoeía élad» 1C56 aSos^ B^;un el texto he- 
breo. (1) Como i-1 genero hiunano $qIo 80 snlvó en la 
ptnona de Xo4 y cu familia^ conforme & be asf^ra- 
dos IctrAf , aun ciiando la opinioa de Jitlúncmri Tue- 
ra fundada^ ea preciso buncar eu loa deBCftadÍMitea de 
Noé, y en los tiempos potterioree, lea que tíustod á 
e«tfi coDtUiente. 

El Dr. fii^iUfizaf í (|u;cn sigue ITíuÉ, eree encott- 
trar cates primeros pcbUdorcf en U dosceodeDcia de 
Nepbtuij], la cual oliendo de Egipto después de la 
CQtirusion d<^ las lenguas^ pasó ¿ este coutÍDenie, 
Apoyan para €sto en las pirámides, en los gero|^ifi- 
cos, en c] modo de computar el üempoi en loa tr^ea 
y otroA uAos, Cítm/era hace fLif-rlea observaojones con- 
tra esta opÍDÍon, pero saponíóodola oon alguna fuer- 
EA. La confusión de Iaa lenguas se verificó, ecgun loi 
ctf'rtnpiitos que ve bjín hccbo, el «fio 2131 de U era 
cristiana. (2) 



(1) Biblia do Vence, tom. 12. DíaerL aobie la qahiU 
edftd del muEído, § 14, p¿g. 3T&, 876. 

(2) DiblJA do Vflaeé, tom. 19, eooap. do la hiat. prol 
Dd düuvio, etc., PiirL 1, | ], pifg. 3IS, 



I 



— 4n— 

Prcjciodiendo por im m^meto d* «ílos ú oíros da* 
toA y eáihputofi que pudieran liíiurrMf, y IdidaimIo €0- 
taü punto de partida ¡^ invotiolon do las Wra», ten- 
dKiuo^, ijuc conocidíie en d Adía 3S17 iiüon fmto» 
quo (;1 dcicubrtntionto de Auif*ricfif y no bJibíéiidoMt 
tncontrudo en ella, en mdjdsblft que su* primeros 
h&l>ÍUDtC3 vinieron nntcs de íu iovcncion, de lo cqaI 
rcnulta quo hace man de 4S09 aSos que aquí exu- 
Iflu.. £1] 

KI con&idvralili^ níiEiifiro de habitantes de que ev 
taba cubierto este continODte, cuando llegaron los e»- 
paííolos, c6 una prueba irrecusable del largo tiempo 
que llevaba de íuiber comenzado h poblnrfle, con la 
circunftUrtcia de quejan rüzns que ibrin sucediéndose 
unas en poa de otrns en la ocapacton y dominio do su 
innienaQ territoiíit, encantralmn ujoujmentoa y ruinan 
de los que les hablan precedido. 

Sobre pollactün puedan presentArs« rivríos o^mpu-i 
to5, Wallac^ [2] calcula que una «c^lri par«jn predi- 
ce «o cuatrocientos treinta y tres añ 09, veinticuatro 
mil quinientos setenta y cois JndividuoVp Contrayeo' 
do el G&Iculo ¿ las A6<^enta y siete personAS que lle- 
garon & Egipto con Jacob, y suponiendo que habie- 



[11 Sclioolcraft. HiAtoricAl luid at^tíscal iuformalion, 
etc.. tom. l,§9,p%343. 

[2) DisorUcion 3üb» la» poblacionea de los prímcroa 
tiempos, Ain^erdam, 1TA9. 



— -472 — 



r&Q pCTQi&nocído alli cuiiirocicTitos treinta aBo% da-* 
mn por prodiiolo ttn luillon 9«Ísclent<i8 cunrenU y 
»«is mil, quinientofi novonU y dos ¡ndirUilOR. Noé 
tnunó 310 aüos deipucs del diluvio. DÍ«s aSoí aq- 
te8 deau nioertf, lasgefet de Ua familiar, entre qme* 
ttet se habia dividido el mundo, contaron el númtro 
do r\\xt ae oomponian, y CDContraron ner el dt sete- 
cientos treinta y dos mil, setcdtíntcn dos. liSto do et 
de admirarse, dice SolórzíirtOf [1] porque scgon vi jnv* 
tín Tomielo, [2J do un hombre y una mujer, al cabo 
de doscientos aSos, puede resultar una procreación 
de im millón, s<*¡scÍ4*ntOi^ cuiircnta y siete mil, ochon- 
ÍA y sois iadividuos. 

[1] Delad^jurfl/eto., lib. 1| Cf^. 10, uúms. 10 y 11, 
Aaiial. sacr. 1, tom. ao. 1339, niím. 19, |>. 3M. 



pllg.72. 
mil). 




CAPITULO XXVUL 



W 



1, Mtíflín.'i íln íjTin Hp han *aIív1o \os íiutorfla píifr ínraa- 
tig4r el 0TÍj*eia d^ 1a potJaciou Jo AEa<irioa.'-2. Lo 
quti con-^litijjo lii GwDt>mfri píxiuliAr do nn pueblo, [a 
varíddnd de ciuirormid^ destrujf^ )a ¡^rnebft. — 3- For- 
maoion <\<i l&s Icnf^oa j mi prcoed^ncja. Ktúotoe do U 
tnfí/A^W do iin;vK jr otriLfi. SoROMdft<l do c/>nipAr;tr, no 
palabras aisladas» aiaa la oonetmcdon f^amatica) del 
idiom^v l^^^A n<i^ pueda r^c^jcrsú algana hz sobro Mi- 
ta mntorüi. l'rooedimieQto do Níxers rOBDOCtO do la 
]oü(!;ua otomi, y roMÜIoiJo quo obtayo.— ^ VaoixA ciiio 
da G«to tmbiMa fC la opinión fjne asigna un orfgeii cm* 
QO ¿ tirtaro & la población do Acq^jcm. Dialecto do 
l<MiooIkoirk«obftcrvndoporl3uitoD. Obacrroeioaeo do 
Vatvr iHibi-e la cm\ idL>utidad d» la kiTiRtiii uroiOuudo* 
aHjlAdo lo6 osqriimalc^. TfTibrijos do Mr. Faroy. 
AualoctftflQoonfa-fvljiporWilliiim DiiiaLar, Iiuporlau- 
cia dolproo ludimiento da Náx^ra rc^pocto do los otroi 
idiomas ftm^^jcnuaífl. y tf^jcloe quo proilucírí. 



s 1 



üntio loH tnedíoa do ¡nvo<íttg»cioiij i^uo tn la cuo«< 
tion de origen pücdcn condnnr & Ion inojorv^ rtflutU- 

vrmioi*— Tono IT.— M 



— 474 — 

dos, enumerAüse 1a coniparaGion Je luíi símbolos rtli- 
giwos de kfí diR-rcnte't pueblos de h nntigüedjid» d 
estudio do los g^rogllfioos do todas cl^ise?^ el ex&meit 
de las cifmfi misierioa&s qa« han ^«rvido de b«se & 
tatitoi sUtüiuris p[>lltícDS, aitronóiuic03 y rcUgioeo?^ 
la geografta, 1a cotTOspnndencia de cifrtos paUbna, 
la deacifracioii de cierto» m¡Í04, K ¡nvestigadon ato- 
U de lft% trailicíones ¿ mfttildcloni?-? d« Uvidarolí- 
giosa, politioa y dotnéstica, los rasgos do sciDejauía 
y analogiik5} bs usos y costumbres, y oí anAlí^ de 
las lengaar; en ^u composición é Intimas reUeione^ 
todo osto iLos conduoiria & La verdad, detTftmADdo 
paorhA luz sobre ostos pueblos y t.i bístoriA «n gene- 
ml| etipccmlincnto a¡ rei^pecto del último punto k 
comparaoiori ffo baoo entre las longmít d«l Asia oma- 
til y U América occidental. 



bo muchos de CRtos medios Ínv?Uigatorto6 comeik 
cé L hacer uso al hí^hk-t do ha ruinas del Pftlenijín, 
y GomparnrlaH con lo mas notnbU que pre^e&ta la aft- 
tigüodad OTi el otro continente; (1) mas pan. sa- 
car do ellos todüs los datos posibles sobre ia cuealíon 
de o^!gl^nJ no debe ][m¡(»r5o & solo c£o la invwti* 
gacion y comparaobn, eino j^CEOralízarso & oouit» 
sobro esto so ha encontrado en Amórica, y so ha- 
co preóso por tant.) valver X toc^r varios do esos 
puntos, lo quo so advierte, para quo conocido el 



■ 



(1) TouD, S dú «¿tta obra, cap. 31 y siguíontca. 



— 416 — 



jeto no Gc tiche de repetición lo rjuc i?< «xpoDga co 
las capitulen «nbflecuertca* • 



T» qiie s«i lia 1i^4j1io UhhU nlioni «ükv«i ti^lo no lia 
aido túditvta briRtnntD. Varios do lo^ imtorce que do 
tal medio se han vttlido, es iecir, de h omparacíon 
del loDgaaje, hubieron de limitare ¿ la eomparactOQ 
du palAbras ñislndas de Ion idiomafl ^uo bablabiLn loa 
poebloB do AméñcA en tiempo de la conquista. Igual 
eoin suco(l¡¿ rej^pecU» de su reli^oiij nut Uyen, stu 
HEOS, GuB húbitofl y coctumbrci>> pudicndo ascgunno 
qu4) aimple^ analogías nutca pucdcc conftitnír iden- 
tidad, pero si contribuyen í vigomai Us pruebas 6 
ooDJcturas que do otras fueot^e eo tomen. Mcnostor 
tn tambieTi tener siempre en cuenta las vaTincionea 
quo pueden babeno iniroduddo. < No bay í:q$% dui 
comuu en la bistctia quo ver ¿ puoblos enteros m^- 
dai ti» tal sucrt* iit costumbre», de idioma, de rtli- 
gúm y de patria» que muchas veces no 19 lee recono* 
cCy y es menester buscarlos tn medio de ellos mísmoff, 
sin püdcr dt^cuWirlos, ■ (I) 

El argumento que renulta de mera analogía es dé*- 
liU en esto oaio, según dke Boturini, (2) y por eso 
lo rcaiste como modio seguro do jtugar en la prown- 
te cuestión. 



(1) Biblm <fn Víini^i'. ttmi- rt- Diftett. sobre H 
donde fnunm Irúelüdudns las doce trituH do I-4rae 

(2) Idea <Ie una biat. gen., etc. S I6> ^< 10. 



tai 
1. 




Ami^ 



Bp ídIo Us cqaliAwJM 7 cncuM-toiií >j fiactt deona- 
lo Ic pertenece, oso tambfeii lis propíe^Jmdci BOtir 
ki- CtBtado modioQ pueUoe tíon «as» eüsma C9- 
lídflSeí fUmi 6 moñiea, se "^■^j*» «tre el. Sb 
citttqgo, etU fenejuza comu In^e qu pae& 
jos^íina pM clk de n origen, ooorirtí^^jow ifl ib 
nüdü ioefieu, i^tit de otia «aerte habm serñdo ele 
Doebo, QQimo todo lo qae comüta^^e el tipo 6 propie- 
dad pfrrÜcuUr de olgniia coea, 

Et haber encontrado atulogU 6 seniejonzA en te 
tenduacíoD devAnA^ paUl/ra^ de los idmn», fiieW 
IMpio loi habttAaUa M noevo monde, en la tíf^nifi* 
CAcJcn de otras, jr en la composioton 6 foraaeicn de 
alganas, comparíLiidolaK con los direrenles idtoiVBS de 
tos pueblos del antiguo eontinente, ha hecho creer i 
ciertos auti^rcs, que por allí podía eacarse el ortscn 
de los habiUmU^fl. EsU cotuparacton ulnladit es un 
medio füliblo para juzgar. Puede In analogift 6 tetut' 
janza provenir, 6 de relaciones quo bajan cxífttde 
alguna vez entre unos y olroij 6 de uiiU tmduccion 
i intelJgüDcia do los que fiin un estudio profundo han 
BUfltiLiiido hs palabra?, U-s ban dado uha apUcAci^n 
gratuita por seiuejanzns que han creido encontiaTi ó 



A 



-iff- 



I 



I 



las bftn corrompido y alterado» como vemos ñutltn 
baótrloloe cxtranjerDs con nuealro propb idioma, por 
jto potjt^rso el debido cuiíladQ y exactitud, 6 wr ti 
modio mas fácil p&ra ealirdel pa^o, cuando ito puedo 
comprende Tfle bt«ii la de&ominncíoii ¿nplichcian do 
slgQRa íjíma» 6 cu fin, (Kirrjue tolo ft pixíciira íuitUr 
de la mejor m^Ticra po»ibk los sonidos articulados 
guo EO oyen, valiéndole iIc los que ea otrai lengaaB 
lüS son conociJop, 

Sio r^gUs fijas de comparación, aia un análisis 
ox8«lo dt las prtUbrns, su origen, composición, y BÍg^ 
nificacion, praciso es <iac so cüniotan muchos errores. 
Alpunófl tiatt creído (i^q por tenuinar miiclLt** pala* 
h^\n de Io> indios on iant 6 tten y enp§ijufj eíi ítu ort- 
gen aleamn, porgue la ptirücula lant cotruba en la 
composición Uc iuuch;kS palabras alemAnos^ y pejue 
tnmbíOD, qTK iigniflca entre olloa lofTcute. Otros por 
la tcnuÍTiacioD y tignificacion do ttfe^ que entro los 
tarcofi c« monte, Ifts asignaban !in oiígfn tnrco; y 
t&rtuxi por la terminación en an, pues Lay innmem- 
blflSToccü tArUrna qao así terminan. Olrofl, en fin, 
los reputan du<:eiid¡entea de loa fonictos, porqtie di* 
vertoft nofflbret d« sus poblacaoncf comieDiaii coa las 
diccioccs ¡car^ kir, karja y kaiia^ <|tte f^nificm ciudad, 
tan usaüjis entre lo^ fciiíciof^. 

Algunos man cscrupulosoa qtiigitron deducir k 
idenUdiul de ortgon ele la RÍgnífLcacíon y ODoaposcÍDn 




lio Algunik^ pftUbroj;, cnoontr&Ddolis en roces chii 
grleg&B, y Iaühu, & eo e<j1o 1a compoñcÚM^ de maní 
ra qm fí la. Artioolacion de anos y otto% «3 muy pa* 
rcc¡d>, f^ir vxcilar If"^^ tian dailo un luismo ottg«n. 
sacedocntnuctmfi plnbra^ hebreas, gncga«, diinaif 
eapaEoUf, en las cuales, 6 no hay difcrenda olgui 
6 es ca^L ¡inperoeptible, Tales eemcjaitxia quedan ya 
punttialiíadas on il lugar vori^pondiente, 

J)t eflle ex&ncti resalta, qtK en Am/^ncA se 
OQCúntrado piilabrae parecidas & la mayor parte de los 
idíomaft do Ina naciones principales del autigiio mando, 
B»U lui^iii^ variiedad de cnnronnídü^l |]rui<1ka^ qneeea 
medio de cooiparacioD, aun cuando no fae»e falible i 
incierto, nunca podría conducirnos k encontrar segura 
y absolaUíiii^nU; el origen prímitlro de In población 
de América, pues re deduciría ^luo fu¿ poblada por 
fenicio», cartogiDCSCs, hebrcoñ^ ^ics<>s, romano^, cbí- 
noí, líriaros, alemanes, gal<w, espaüolefl, fi otroa pue- 
blos. Aun cuando a(d hubiere i.uccdÍdo,fegun opínioa 
del P. (jaTcÍB, y demás áutor^í de quienes be hecbo 
eipecial mención, dejan siempre U cuestión en pí¿. 



S. 



^Ettmbc cuanto w ha escrito sobre el idioma pri- 
mitivo d^l ^nerc liumaik», y cAíno ne rneron furnia] 



do los lengua» qae u^nrrn h% naciones de la andgik-* 
dad, lo m^mo quo Us r^ue actualmente «o hablan. 
Mr^ S^chart^ cotrc otros fáI>¡0Fi, cmprcndiií probar 
L f^ne Iñ Icngari fenicia, U hebiea, y \\\ piíníca, eran ana 
" mipmn. Sfi conridera, ííti emb»^, A In hebrea como 
\tk nutriz (]c todas la» di^tiaif. Gflta era la úmc:\ r^ue 
se hablaba unto» Je l;i ucuiruston iIg bus Icnguafr. Aun- 
que deepues do tnl «accflo se hablaron muchus, cncoD- 
tramos por to menos haber eido la bcbttati] tipo que 
dúí icr & atgUDiia de líls nms natablüs de lii nntigUc- 
dad. La lengua fenicia y bi aimea inanificstan sü 
■ pToccdvncia de la hebrea; !a lutm p:i]-t¡o¡pa de ¿bU 
y de la griega ; y la e«[jK£toIa, rraDCt^Ka, Englefia, é ita- 
líaníi de lüs ttcí, Aeí m quo en todas « hallan mez- 
(;ladas voctu'y itRíJismos de otros Idlumn», que bau 
ido produciendo «uce^ívamcnto diverjas alteraciones. 
Esta mezcla impido también deducir de h compam- 
rioD de palabras un oiígin cicrlo, pues conrundída* 

I entre fll las lenguas, hubo por confiíguíento de alterar- 
se su naturaleza. 
Para que pueda ¿flto guiar y servir de alguna luz, 
bvpeciso adoptar olro eaiiiino. E«te camino es com* 
parar no palabras aisladas, sino la construcción gra- 
matical de lüE idÍoiiiia?T entro t\ en kqa partea consií- 
tulivfts, annlíxar la etimología de ks palabras, su 
formación, y combinación, laa moJi&cacionce quo ic* 
j^ultan de la cumbinarion de la» píiHeíi de la orneion^ 
EUB Taríacioncs, eu Eintdxi^, cu una paUbm. el exA- 



— *ífc^ 



CAPITULO XXIX. 



1. Opiftiou do JOB uaturaliáifLú Bohvo la vd^a amcricíuin. 

fc Cüiiiíí Ift i?í»ai*iJurn Klfiprotíi. Ojúuíoíi Oy Snlíicrooi, 

r Juicio de Virej. CArAi^t^ree físicos, Citu^ns de que Dft- 

cca Iaíi i>thrtictilftniljulen quo ce tiaarAxjft a^ uoteus, — 

m S. IcfliieneÍA del t&tnperftiDonto. Fnsiiga do I^liUon. 

L/JUÍfaTüiioíaa quo se advíciten entre loB puebloa outí- 

■jemos y mnd<inio», y bn^tAcn una tiilKiii/i tiikIi^ei. Con- 

PlMtt&^oncB mi« debdG tenerse preaoutes. Alteniclo- 

ii«s qTto ^iifno ul pucbJo ii« Lnrac] on «n oocatitucton 

prinutívft ílrirnntí* ^ti peraiwieiidii pu lígrpto» bu pere- 

firmaoion ou cl tlumurto y au c&utivJiad ou líabüouui 

— 3, Altorocícoics 0otabl?i& eo Los aniíaalcs, plnnlAs, j 

batos trasladados dfrl atitt|;uo uí nuevo ccutbento, 

■ DireTBidad qite 8« ndvictto cDtro Ion babita&toa do 

■ AlDt^ica. — 4. Aspecto y enUdo de la raía antei'tL'aQa 
cuando fué desoiibkrto «I conLincatc per lo!j cupoulo* 
les- tíus rasgos diaLÍutkoa y caractei-ÍAiicos- AccioD 
GubUm^deCucttimctuii. Kiit(>rd2ade Qual^opocü. B«* 
fiicnacLoii lieivica do Atabualpa, — ¿. Catiñcaciou do 
tíerTÉra rt^pecto du lo» tlÍ^i^m y du loa jiicatocoa Oua- 
lidadcii do loa indloa do Cluapaa. Tribuu do tihijaiido- 
&6a, vai^uia, lua^oH, apacli^sy comaucbos. Piaturado 



§ í 



*'^ 



Aüoquo muchos <Ic Ioa njituriüistas fommn do Io9 



— 4W— 



doUicuacteros que 1a dietingaen de la c¿acasa, moD> 
gola, 7 etiápicft» otrwt aon de diferente p&ncerrno 
considera udolu com^razn priajíUvA^ «ÍDOluAsliJeii ov* 
mo nna mezcla, 6 el roGuluid» d« lasdemftí, qtio par- 
ücipa do sus propiedads^j especialmente de U ciu- 
W$Af oon las modiflcAcicues que resulUn de Toiins 
fiviaas. 

Klaproih nolnrcpuU por razapríinitira* (1) So/- 
trcuz no la onamcra entre las diverjas razaE, qae 
GomponeD la aspecto hiunanaj (2) y Yirtf cree tras- 
ladAdns al nuero continente las tres ntcas ^nin^nte' 
tueoto dÍ5ttDt&?, CD que se dütiogno ol linagc hutDa- 
no' (3) Sea de esto lo qoe fuero, no puede Degiu^t 
^ne los americanos tienen algunas circunEtaocias qn* 
los distinguen, tales como el color de canela» Mgua 
di<íe Bhimtjn^úch, la figurs. de lii cara ?iiicha, pero no 
apkétada, ni tampoco Idf cirrlllos ealidc^ como le» 
moTígoleí, ni loa Ubios gruesos oonio los «ogroSj niU 
iuutz apkubda. (-1) £1 cotijunto Je sus facctooeE, im 
-í ■ • - j ■ ■ , 

Hi) Rlaproth. Memorias relaUrea á TAsio. tota. 3. 
' .(¿> Balncronc, HUtoira nuttirnlli^ p(t|{. 85, 

'S) Ttre^. Ht9t, y fifiolo^ía dd lo j^eraeíon, o. 5, $ 2 

(4) Lon raagot tU la^ ciuoo raca» prtat^pala» del gm- 
lo hamano, 99gua el sUtoma de ^ru;r;fn6a«b, moü loa ñ' 
goieotoa: 

La laxA oíncMsa d<i un color ma^ 6 meaofi blanco, ooa 
loa oarnUos oolúradoo. loa o>ib«Uoa UTf;o£, Usos y mo»- 
noa, la biii1>a y la frente dl^a salida qao U baca. 

T^ t%K« mongola de color dft evp^ d^ trigo, eoa lo9 



« 




— í»— 

nr entoramentc igual ni da c^trns ni2&«,no es Xtmp(^ 
€0 dífltínto. &sU> tin duda hft hecho coIoc^^tIüs cd una 
de las dÍTÍebnei del géoem huiumno. E^as purtículA- 
riilades puedoo, sin embanco, mcer áa vams oauB&fl, 
Ules como Jjfc mezoJA do las raziis entre si, la iiiBu6D' 
cia del cliuia, los alimentofi, v todas his que nnceo de 
onusas fisío^fL conocidas. 



I 2. 



Ef> indadkblo :|uo el teiupcnimcnto ínlluyc en bu 
cuaHdadt^^ ilsic&s y mcralcfl del hombre. EsLcí tcoria 
esuLiniíia^la y reconocida por Uip^crate?, Phtton, {1) 
Artetáteles (2) y Q^Ieno, (3) ha sido reproducida y 
fortilicada por Montenquieu tn hu obra inniortal ñú* 
brc el e-Hpüitu de Ua lej'C!», ftjrui^tndci una parte nvay 

eaUlli>£ poco cfipeaofl, dg^os, jáaporos, loa pirp&doa 
huudidcie y coino hinohadoe, U cara chata, j Iob hnoecB 
do lüH f^jizrilKrA realzAtloa. 

L% rúen otiópion ó Liogrft> d« odor más ¿ m^nos D«gro; 
cabello negro, y lanudo. loa carriUoa proniuicDtcd, los U* 
bio» grueeos y la liarla apkatiLda. 

La raaet amohoau^ do coloi do canela, con loa eabaUcv 
ni^prox, líson y espE^nüíi, lu cma »(jcb^L, pero no iplastoda. 

Lih rnRji mnicsjih Oe un morcmo muA ¿ mODOi oaourü, 
con i^ibclb abuudíinte, negro, j diado, la tatiz y la boc* 
gracdei». 

(L) Pjatúa. Dialog, do natura. 

(2) Arislülclü», Srcc, SO^ ptobleiiia 1. ' 

(3) Galeno. liib. % áo temp. 




01 



foAlDljMlt-dt nrdrtAina, y donostranda cuánto iitOu* 
ye el clima en lo« üifi^rcntos oarmottna do Us oaoto* 
twFj üsto 1^ en su cogistíUidoii fí^ícn y tnoral^ y k 
necoRiU&d de que h* leyes se modifiquen^ ucoiiodAii' 
dofle k ostns rartÉOÍonos ndk&daa por 1& toisiia Dft> 
toroleEa. Hp/o/Mtdieeexiirewneiile: « Unos betábtes 
diSeren de otios. ¿ por rcQÜI&rn eon uros -contra- 
rios, ó por tcber difcrcnUs agUA?» ^ po^ ^o o*Ar 
dofl de uDoi luÍHUion Hlmieiilos. EiUdirerencta ííú 
lo se halla en el roiftio y eompoiUm dvl cacrpo, 
tftmbicn en el ingenio del áaimo. i 

BAtt&rá fkTii conveneor«ü do etu verdad^ urojar 
mu uíradLi tobre lo<> pueblo? antiguos y modenu». 
Los grl^ofi no ae pajecían & los sciUs; los rouuuiai 
difiUhitn macho de las que babitalnn b&je el oicb 
abrac&dor de África y lan ansias del deewrto^ los ii^ 
glesen diiUui uiuclko de los cb¡iioit> It» aleinmnes de 
los etjopour, y los o^pailoles de loe luponcs y Baiiuy&- 
do9. En UDA mi^ma imcioit se notan diferencias de 
protini^ia ii proTindUj <](? vigío que una linea deltte- 
ifdjfino oi eufioíe&te para producir muy m&roadaí di- 
ferencias. 




So esto proviene la variedad que advíitieron les 
espaHúles entre los habiULntea de las dlrersas rc^e* 
n«s M Nuevo Mund4>, afirmando á mucho* aulotci 
e& la epimcn de que descienden de dirersaa nadenea- 
La hcrmoía y bien formada raía de ClitapaA no era 



i9m que la de los sapotec^ip, f oinuí qoo cubrUn 
[••te contimjnk. Rl (nmiftiio dÍAtAlii mutíiu cU>I migt', 
^y «1 filtivo iroque¿ i^e direrenciíkba ba^tinto dul que 
lubíUba el nMíente clii&iv <ic Iaí cosUl* cIoL Pii«1fieo- 
Hvy tnniiio vf^Tiiim qtiti nan luljwuU-it l^Uk ilíferftn* 
01», no íolo Je unas provincia* r«ípoct<> d© otrafi, si- 
no do BUS hibitAutcs entre ai. En CbiAp&i, por ejcm* 
plo^ son Un umrc&iln.^, que las índioft de AttíücAS mus- 
BpolacsioncB y giillnrclan formn.^ del Xorte^ tío fe pare- 
cen i los Jet Sur, m A losqueocapanUpArtoccnUrftl 
del EfilAdi>; Ijs Jo Occhuc y Oancuc ro ron lo mUmo 
que 1;>6 de Chainula; Iob del PaUnqnc y Tumbóla, 
buQpocofion íguali^sálofiíleCNÍApay Sao líadúloraé. 
¿En quf ccmnite, pues, cgia difi^^rencia? No puedo 
Hprov«nir «ino de la inlluoncíi de rarÍJis cauMkd, muj 
Vparticalariüente la del Uitiperatuciilo. Hu coiiíCcuod*' 
Bvia, ai tiaUne del origen de los habítuntc^, precUd 
Bes tener prcsentc^'^ la? uiodiBcncíoiKft que puede Imbcr 
^mafrido la mjia, y no dc^cchir cualquirrA conj*tiirsi, 
fundátido^e arduamente en diferencns que bc notaDj 
con Ul i^ue no POan EU^tnnoialos, db aqucrllas que tie- 
ittt otVAciAr^ (jjii*< A pcrniAnenÍJOi*. t»]r«( finno U etió- 
pica y inongíllía, que nunai podrán conlVindirse con 
«iLuc^sa. 



Loe que del c^ntr^ del A^ia 6 de lo^ paíies del 
[ortc pueden babor emigrado k América, es proba- 
re que hnyaii Eufrido cu el trinsU^í par diversas och 

Tcaír, y fu mansicm en elbii, notablua iillej^ackinos 



as\ como (jue, después dd trascuiEO de Untos siglos 
de babiUr en esta conUiieDte, &e bnyazi borrad» su 
tipo príniitivo, Ion tusgofi movible, qu« taato contrí- 
bufca coQ-lo» pcritiaD«ntc5 ¿ dircrüDcÍAr bu meas y 

El pueblo de Israel Círtuvo en Egipto cuAtrocifotos 
cincjcnU aSa% cu el desierto cimrctita, y en d cav- 
tÍYerio lie n&bUonU «ewnh. ¿Podrí asegurarse que 
en todo v»U tiempo, apeear de no si^r uiu/ largo, ha- 
yo conservado su constituckn primitiva sin alt^nwíon 
alguna? ¿Qué deberá decirse de bs primeros babi- 
tantes^de América, quienes deid« tiempos rvuiotos lle- 
garon ¿ ella, tal vez después de larga y penosa pere- 
grinadou! 



5 3. 



Los anímiilcs del antiguo unundo bim sufrido, c 
opinión je varios uDiurAÜstiLíi, al t« racionen no labln^j 
y to'mumo muchas plantas y fruttJS. Así ce, en efec- 



to; pero no en el concepto ce qtic lo afirman líufony 
PaWj tan victoiloFiamerte refutados por el sabio C!a- 
vigero, [1] porque es natural que la diversidad da 



Íl) BalTon escribió en Francia, y Paw en Prufüa, ain 
>er TÍHto jnnias los pitíses do Americft. ClaTÍj^ro los 
había estudiado, y los coaocia bien, como que México era 




p«mm«ntos proJuzcA c^Ukh altüncionos icnsiblcti 
rano Bo Torific* en «I luclo (io Biuop» 6 do qqh xuifl- 
mía nu;k>R^ cuAiuia fie U3i5]*orUn & climaa diversos, 6 
p0C4) i propiStiitOy fí opueiu>n A au niluraleza jr & la 
kmpCT&tara qoo oeoeiitaD puit eu crecinaionto y des- 
arrollo. BlU Cfl U c*LUAa UiubitQ de 1a varle^Ud qoe 
■« noU en \o% hnbi^xaícB do Am^ricR, á Li mial ha 

tribuido igiiAlRwntc Li mezcla do diveT^as riuae ó 

la.«. 



F 



Tales moiliíIcAcioTWS no han protlucMo uha alicra* 
Hdw compl^tta^ oocno ¡suponen nc^ticllos que con tanta 
^Bgeraaa 6 escaso discctniícicnto hnn creído qao tos 
^pcieTidtQLM forman una rajta degrailaja de U especio 
B^amana, do estatura mnqutnA, Ú9 fonona impcrfoo- 

tos, débiles y cnfcrmU^:!. Loo qnc Ules dosprop^l- 
^^9 han csciítOr luanifiesLin una ¡gnoranoiA dcsmcn- 
^Bida por todos los <iuc conocen la At»¿rtcn dú«de el 
^kempo do cu descubrimiento, y p^r bs d^tos que mi- 

D^tmn los e^orítiores do aquella ¿poca. 

Et contUcule aiLicik«nA e^Ub^ pobUdo por inij* 



pjUtU. Lo& quo Uab Tͫitado osto coatlnoat') lo han 

Lt^oiu&licfii^tíu'.ro otros Volof^veo» sil 5rílbinte plu- 

la, 3; Chntcftnbriand" i^ott sm bofiísiinfls j poótiooo dc«- 

rfpeftODüB, La América ofrooo t^xUf ía un caiapo TAflto 

loatiabjkíosduIíuklufftli^U. OsttiüUseenolEaesafuor- 

% do Tígúííwion, o-ii frc*c":ini Oloma do la tíJa, 7 caca 

ítimtñ lar jados por el d^livo do Iils cordifl^ias, qrte so 

'..preotoa á trncvAs € iiaportantcji icveatigauioucs. ^ 

wrcDio»,— TOSiOiT.— 66 



"4«" 



l1)Ic^ genl*3 cuantío por Io9 wpa2i>t«« M d«Mm 
t>í«rti>, que si bien prescntAtmn ñ ^ Tistn uba nz 
ilÍAtíatA (!e In fnrnpta por nn color, pavptcto iatvm* 
}o, la dcí>ntiil^ r^n quo kI^ik» vívíto, ffw trbjM, 
usos y cD^tumbre», no bi&bU entre ellos eosa quelU- 
mase noUblemoute la ntendtm, ni d¡f»»ncims Ua 
tcnrculsL*, i^ue ^notaJicn dt^gnidivcíon & JebtUdnd ea 
la especie hutnAita» Eme hombret de eetAtun reb- 
lar» niguno» cf>rpuleiito^, do formas regularla y per- 
fecta«, igiloVj vigorosos y robustos, vt rorxadvs en e 
Combate, iojpABiblcg en líi ndreríMad, iilüwo» 
par que SDfrídoít en 1:l^ ponalidAdcs y ionnentos. 
ütilr^ ellus y Xon v^f^J^tAvf nu htkÍA m»a sapeñorí- 
dad qoe la qao da K ciriüzacíont el arto do Ia guer- 
ra, y la direrench Je arnia?. ObUirioron ^toR ftl trian 
fo y ostentnron dominio por Uks causas j tin con 
junl> de círcuTiflUncí&s, en que re poco figuralMn la 
credult'Jnd y la nupereticíOD. 



Laa dotes que i los íodíos dLatingutaD las tDostrft*- 
ron en todas lai ocasiones en quo de ella^ fué neoe- 
Sino hacer prueba. Sostavieron con taIot mil ocm* 
batef, en les cuales veian correr aa un^re^ caer tJon> 
chiuloe mis laiombro? por ]vl espada del rvjnqabtad 
y prirsdos do la Tida por las balsa qu atr* 
8a cuerpo, arrojadas por íostromealos que 
dl&Ja con el rayo, y qoe ribraban en la mano de boa 
bres que creían hijos del sol, deeoendidos de laa re 
(iones eupcrioree. No obstante cetas rentAJas, 



i 



lu^bn á mucitCtC^le (lentigaHotAOgrícnto, >Mi)¿6re' 
liusaroD la lucha, oponiendo ¿ elh suj dcnodiiJo!! po- 
clioi. DÍMjiuüibiUL U victom y ilt^fctiJÍAn aun lio< 
gArfd con cjAnto licroUiito ce dable en im cúms^n, 
que Ute con fuer»», y estA nntriíJo íe nobla^ .^enií- 
mienlos. 



MoiLrx! Cuauíh/u,t^ÍH un c^ifucrao digno do unbí^ 
roe, cuando Koníó k» rastoft de eu gverrom nnctonj 
)>am iic&l>iLr á lodo tiauce con lúa qii« croelos y it^ 
apiadndos bal«»n venido & imponerlo Uránico >US9- 
H^cbo prisionero, manifcató dclnnte do m soberbio 
y alUva v<tncedur, vi ¡nmorlul Ourt^v, lii enlervtA de 
UQ B^f lupctior, flícndo sii conducta compAisblo en 
mcigos Bublíiues con aqucllof, qnc noi presenta la hiís- 
lOTia de [oi pueblos de Ih anlígüedad. Tuedii^ku Quai* 
popocií «e cvtrotDooió í la vt«ta del horrorofo suplicio 
qne m lo aguardaba, ni dio el mw ptqiKílo indicio 
do ilegrjLdacíon, eíno atiUs 1>íea 3.e el^rnda magnnt^ 
toldad. At^ftualpa u sometió cod r^ign^cion, pero 
oon fiereza, £ lo*) hcnibles tonncntoi con que ?o pro- 
coraba arrapcaile una confesión, que no podin librar- 
lo do onn muerte, que U sed de oro y la infínmaha- 
bian reauelto 6 deo^tudo. En fin, ni lo» trnbajos ¿ 
que deaft¡itadad«Kiento ^v ^uj«-i^biL í \m índiori, ii\ lai 
íatigíLS ÍDcosantce que sufrían, ni loi caatigofl atrooes 
que M le9 impnñeroD, ni loa' dolores ngndos ¿ inau* 
ditcs toncento^ que ^ les hacían p^sar, difron &Cí>* 
nooer e»! envilecimiento que «e les supone. Sufrian 



sin quejarse, padeciau muchos dd olios ol Diattirío 
BiD tzbiiliir uii suipiío, ni el horror do la nai8u& 
imt«rto lagy6 cu algunos doklcgnir U cnUrota do sa 

De todo C3Lo deponen Iúa hi^lorodorca de aqocUa 
éfocñ, Soiiibniljií tslin rils t^U^as do esa cbse de 
pniobafl, pudícndo ntcguntreo qve & cadA paso » «o- 
cucntr&n ex\ elliis líneas qire ost la cgmprucbait. ^Po- 
dr& dúdame de U exnctilud O» la r?rdatl ile tales 
relato*? 



5 6. 



Innecesario juzgo Wcr incncion cspcc^lica de tlloi— 
Ba^lta solo ¡adicar, quo hablando [[erTVrra de la pro- 
vincb de los Mi^n, dice qao era gonto de buena ct- 
Utura, «100 tenían barba:} (a^asi y eran tea mas va- 
lientes do Nueva Eíp:LBa, pu^n nunca paJo Mocte- 
zuma, nt loft zap(jteoa^ sojuzgarlos. (1) Respecto do 
los de y aosbtio» dko también que tragcstit ác hu' 
nn cua^fna^ bta hechf^ y r¿ei'>9. (3) Se sabt^, por Gl- 



(i) HnrrenL Hist dd 1m Iriiía» OwidvutaUw. Dce, 4« 
lib. 9, cap. 7. 

r2^ HiArreora. HÍ3t de ba lud. Ooctd. Dee- 4, Ub. 10, 
capLd. 



— cas- 
que los indios do Chispas (rna notables p^ lo 
m formados, robuAtod, yxorpitlentuA, Iknas d« ro- 
y de macliio ingenio, ciuilidadea de cjae deponen 
[eiTCra, (1) Totqüíiiiiidii, (2) GoToí* (3) y oliW 
li^toTiadoTCB. iilfilo m; ve eonfirtaido en los r«5t09 
[ue (juodftii do esa raza, puOíendo nscgunrue que 
m algunos ten bien fonnAdo«<, qiu servirían bÍ«ndo 
Lodelo por hs proporcione» de 9U cuerpo, su« uauB- 
leulacioncfl aÜ¿ücas, y Ia le^jularid'td d« au« f^vclu- 
[ves. Igual coifi pu«do d«otrao de los índba de Vucci- 
y de Oauo4, fiuo son los BcUdoe donde aua 
kbtindan, Y h¡ s« quieren pruebosinAa concluyenteíij 
se ballardn entn lai^ tribna de Loctmáwa en Chia- 
pas^ entre loe indios que eo hallan esparcidor en los 
■JImitea de tos GnUdos de Oliente y Occidente^ cúoiú 
lo« gaquÍ3 y majWj lew «ofiiciii^Arí, opachi^ y otras M- 
b'js que se conocen bajo distintos nombres, y que 
tantos estragos causan en nuestras poblaciones, don- 
de cuando apmreceíi esparcen la conirtcmncíon y 1» 
JHtiaerte. Eetos indios no se parecen á los lapones y 
Htanaoyedos. 

linee Mr. f^arr^, ciudo poi- CbampoUon, (4) un» 
pintora de los abUinbf, qie on muoba piric padie- 
ra aplicAne d los lunericanoR : « El ablsioio, dice, tie- 



1) Ideu, Ídem, Ídem. 

2) Torquemada. Ufon. Ind., oi^». 24 y S^, üb. 4. 

3) García Origen do los iadioa, lux 2, cap. 6, 1 3. 
|4> HUt. deBcrq:». y pínt. de Egipto, tom. 1, { 6. p.4S. 




— «4 — 

W los ojos griindL'i3, el ángulo interno ínolinado, los 
jUAnetea snlientesj los carrillos forman con los ¿ngu^ 
los botnntüs Jo !;\3 íiuijadaa un tríángalo regular, lo* 
labios son gorJos sin vuolta, coaio los negros, l<w 
dientos hermosos y poco ííilicntefl, y al colcr coh'iso.t 



t--»rt 



«■•-•Ií: 



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'■iV' "- — I ' 1 ' 



CAPITULO XXX. 



t. B oolov coMldanklo como no cftrdoter dÁtiulÍTo d» 
U ruft «Mrioftna» Eximoo cto las cánsasete «loa pue- 
den ^TODÍr tji0 díTocc&cütd que bó ooUid.— 3. Idtc4. 
tígaciofics sobro el oalor D«igro. T>flwinbTmiínnUiH l»o _ 
aEo0 por modio de las disdodoDoe iuiat¿BUC«B. M60&< 
^flíilod do rooTtnir í lo» tíompoa immtlEvo^ do las nzAfi 
par* explicar 1a« altoradoaos j mo^itcacioDM nne so 
iidmrt«ti.--3. £1 color de cobre de loa iodioe, Modi- 
6cao¡oQCdt f rarindad qui> «itr* olloa axistaii. — 4. la* 
ibükladdftloDlor entro los Docro0. Ba<CBJa grada»' 
del oolor en loo indioii. Ind&idon do Haciboldt 
i Lu trfboi del aneTo contiaento j el color de lofl 
EÜanoa. Fráetiaos á quo altanos atrilHíTeii d eo- 
negro 7 broocudo do toft itidioa.— *9. GauMA de 
m dopende el oolor de la píol, t en cnil de laa nst- 
cioam antígoAs te deooubro el o(Hor oobrao. 



h 1- 



Uno de los caract^res^ con que los naturalistas 
han querido oonatítolr de loa americanos una raza 
distiotft de Las deoois, ha fiído el color. Aonquo «be 



TÍO osuno uiiflino en todas ptiUs entre ello*, lioo 
()uo Tnrfai con Ias fMcioQC? do Ia ura, biVBU el gra- 
do tie DO poderfft flJAr rx^<ií( jienoonenUs ({uc íirríc* 
ran pam cIulAcnr ru «ipecie, p&reco indudable qae 
la mayor pATto de los ^nt habitaban oí TítiCTo Mon- 
do, cnaiido fui dewubífirb por los espaitoIeA, Unían 
an cotor de eobrc. Esto ha Ibmitdo macho la atoi^ 
clon de R^t^t Paw y Jtoimison, al punto ck ilod' 
dirse por U opinión de que tos aoiGricanos fumian 
una raza por ncpando^ como la c&ucasa, moDgola, y 
OOgra; ao obstante í|uo, ffognn Viri^ ha ubíervado, 
m pueden establecerse caracbyr^B íau tlbüiitoá les- 
peeto de ella, como los qne exiaUín re^pcciu da la 
blanca y la mongoh. El c&lor por ú solo ases bas- 
tante, en opinión de albino:*, par^i cúnsUliúr afta 
Tía:\ diatiut^ por Mcerh depender dul clima, SI 
hombre, blanco en Etircpa, dice Bufȟ^ negro ea 
AMca, amarillo en Asía, y rojo en América, ea el 
mitmo anfm^il fiae rtcibi^ el linfr del i " ' fiue so 

encuentra. Lord Kamí4 coatradtoc, ú: - ^-t;o, es- 
ta opinión, aleando qne har rasas dltorenLcs apro- 
piadas por la n;iturdejca & climas distintos, j qae loa 
indios «en cobríio^ & pemu de la variedad do climas 
en el v^i^to continente de América, (1) 



En México el eolor de cobro ba desapamcido on 
üalaÜavUií. 

•'^flirtkofchaa oí tba history ofmm, !'rclÍTi:.d¡sc- v.l, 



los rcflto^ de la ras;i indEgenn, r^oeauít p«muinecc[li- 
Kn^iiftda «n algunos EsUdoUi y vívoii en poblado* 
DC» ArTi>gla<laB dcede ti tiempo <lc la conquítU. Tft 
casi 9oLo se eucucnUa en las tribus de indios b&vba- 
roSj qtie conllimii con los EsUdoi de Orienlo^ Xtiero 
México, y CrJif^mU. ;I>e qa¿ provendrá esta dífo- 
rcnciA? Tal yai sea porque ya oxbtia dt«de ariue* 
líos tíetapfx^r ^' l^o^r]lln los alinieiiloi, el genero de vi- 
da, el climn, la m&zcla do la fauíllia ít otras causas 
natumlc3| h^k/an pro4acúlo taks rumiaciones. Atri- 
buyendo unos á la íbOuencia del diiua y ardores del 
sol, entre otros Tbadíct06, (1) y etros&la DJiUialeza 
de los padres ^ue se propaga eu los hijos. 

Por cw so cree rjue los oüopes provieceii de la ei- 
tírpp y rniiigre de Cbam, cjyos hijos ftieron negros. 
Chus fué el primogénito, y de £1 se eroe que aque- 
llos traen su origen; de ML^raíiD, el segundo^ provie- 
nen los egipcios; Plut fué el tercero, y do él des* 
denden los moros; y Cbaatu el cuarto, maldecido por 
su padrcr y sujeto ¿ la sctTidumbre, es el tronco de 
loa camíneos y once gentes mas. (2) 

Todo esto digno ca de cxacuiuarscj como lie procu* 
rado hacerlo cu <.tra pirte, puos oontnbuírA mucho 
¿ ilufllrar la cuestión del origen do tos nmcricanos. 



s 



ApfiJ- Btrabou, lib. ir., pJg. 7^- 
SolJTsaoo, De Ind. jur^, oto., líb* 4, eap. 10, n. 48 
y aigmenlc*. 

«tfrTOioa.— ToKO tr.— 07 



49i— 



4 2- 



El color negro Je Ion rlíopeü, el <]e lo4 habiUtiLe^ 
de bs eo^ttan (te Süiicgal y de Bernm, el lin loi m< 
frce lie Melíndo, MooomoUpa, y cotta* A\j Z&nxtbari 
7 Moz/Ltübí'ju^^ y en geoerel el át Ut^ qiM hnbitAn 
las rttgi^ntA Anlíiíntcs del Africs, ha HÍtlo ubj^-U tloJ 
^'turiosas invcnlígrioidnofl. Muchos UaoUnlo coniiiitír' 
en U tnOuencU del clima, hnsU nfinuar, iju^ i medí' 
da qne U ^ipecic liiiniftna vk nproitiniindose i U %* 
na Üirrida, tram gnuIíulueDto om color niOHOo por 
U fuersa da los rayo* tlol eol, DúnmtiíodMO «a d»* 
groj *«giiQ ee^TuIvierU en Í(»i ricw bubitati d«Mle U 
extremidad de la Suecm lL%6ta el QXtrftcbo de Gi< 
bnütar. 



Stmboxk, HerMote, Plinío y Tibulo, atríbnlin 
'calor intenso de li laonü lArridí el color negro, y cst-' 
bellos rixúfl líe alguirus nairioneA nfriiTiiiA*» Stii «mx 
bargo, una obRcrvaoion alentn Mbro ia dErrr«idn' 
de color que se advierte en 1» que riv^n bi^o la 
mfluonn» de un tiiNlno clirn.'t, h» iVítruiiVo In fui 
xa de esta UiOtS^. Si fiier^ eterU, reiultnrm qae 
eamoyedo serta tuas blanco qac el franoc:^, el camita*^ 
chadal que el alemán, el oiUaco y tungoío ^ne el tn- 
gUf. Xo veríamoi oerca de los tapones de tex ateza- 
da, pcqueBa cabalara, cabello n^ro, y aneha boca, & 



lofl TiDCtfloe ú if?lan(Ic?C6 do oüIct claro, alt^ y ruWs; 
ni iil Udo de bs bellas geoi^na^ los c&lmuoos bitt 
feos, quo bucen recitar mas la bermosm'a <lc uqci«« 
Has, Juzgando por esto principio, d^^^bciriAn uv ikis- 
groí^^ jr (le pelo mo todos lo!^ habiUintcs del Brasil, 
qalffies so kilUn lujo los muimos paralelos quo los 
africdnoe; ni, cd ñn, rxisürta cas vnri«dud que m 
not& eo provÍAcifis de uiui idíeidi^ dacÍod, bajo unmU* 
B» ciclo, ctin h¿V¡tos y contmubrrs ^cuujanUs, ftli- 
mCDUdos de un uisino moda, y sujetas & unn4 uiís- 
tnas modíficacionca. 

Lofl dÍEeccioncB anatómicas han dado & conocir Ta- 
rtas díferenciaj entre la raza negia y la btancn, <]ue 
Soirntris^ y 3ffiner» han ^xpliondocon atención. 89 
ha deícid>tertü, entro airifi^ que el color ncgio reside 
no solo en el flaid» que colora el tegido mucoso, co- 
locado debajo de In cpulemiif, sino lambten en ia 
sangre, encontrándose, adcuA^, muchas partes ínttr- 
ñas del cuerpo, imprcgitedas do una tinta negra. (1) 
Aunque ro 4-xc1uy» r«to de1 t^iJo la impruniotí que 
deja Gobro la piel la itccion do xm col ardiente, prue- 
ba qas el color no depende escIosÍTameiitc de ¿1, y 
quQ caalquiera que sea k íntluc&cía 6 modíAcacionca 
qud pro^ucd el clima, preciso es recurrir al tipo prt- 
nútivo de las diversas ratas que habitan el ¿lobo. 
Proviene sin duda tal dÍTersidad de los ^ñneipíos 



(1) Vlrey. Tratailc» <U) U gwier^aeioii. cap. ^ Ji 6. 



contUtiiUvoB de su orgRnísacíoB, que se atoran ó mo- 
díQcitn por 1» «ccion ile los e1«ait>ntos & otras caiai 
ñíJCAí, pero quo no ec bonwi y destnijreii ent«ra> 
mcnU. 

Muy oportuco en toner prtaonto lo qoc lobre »i 
iDAteríA expone Pt^Ukard. (1) Entn U $j>í<iermi9 
oí épUMiutu^ ('i U (^«trnut y ípitlfrmis, h^y oLm cap: 
detcubicrU por el celebre antt^mipo ^ol¡nghi^ y 
tiGoft^a por Aírinut, qti« es el i4¡ento del color, 
cual rué ÜAiriailA ffii; iHoacomm^ Oaulfitr (S) encon* 
ir6 dcsEpucs cuatro capo?, y >fr. /%vr/jqi (3) un nfi- 
mero nuijorj llamando & k que conUeno la saAUoci&' 
colóranla piffmtníum, 6 membrana pigmenUl. ITfnU' 
j Sckwaan han puesto do manifiesto U organicficioi 
celular de la pieL 



§ 3- 



El color de cobro de loe bdloa no ba sido toda^ 
objeto de tan extensas Db^erracionci como el do 
negro?, de mnnem qse eI la eiu^a de este nos es de*-] 



jñ) Híttoiro nataroUo de rbomme, tom. 1, aecc 1(L 

^^ BAÍlierehea eor rorganlutíon do la pean. Paris, 

(?) Becberebes anatomiqnet, tom. 7. pilg. l^4L 



conaciJni Aun mAa lo es oí cíe los indios. KL color co- 
brizo e% unn (legeneninoii «le la r»xa c^iucafta- no linj 
tma «ontrApCMJcion ton mnrc«ulA y absoluta entro d 
inlb y ti bUnoo, como entro cj^te y €l ntgro. He ht- 
ctio TCmos (livfPiOs gnidoA <Iu color enlie Un vxnas 
Mtlrpoe, de qa« m coiupono la lAxa blnncA. Loe &ni< 
bcfl no son tlcl todo scmcjnnl» & los hitiüu»; hay en- 
Uo loí 1»?i1iiÍiuja y lu« lutiiUnten Aa e^iU jrArl^ :lel 
Qángos difor^nciaft porcoptiblts : loR b&nÍanoG do pue- 
de dociree que scah lo mismo que Jos dni'or; ftsl co- 
mo los fciUfl y lofl ciiubixis no ^rAn lo mi«mo qno los 
gri«goi y rofUftnoft, spef^r do pertóiKCor todos & la 
raza blanca. 



Se ha obsorrado lunbícD, que «1 i'olor do cobro no 
tcntn entre \ot indios el mismo ^mdo do intensidad. 
En algunos se modificaba tanto, que ae aproxíniaba 
mucbo al de la mza de ks malayo?, Ant^s que JTiír- 
t^n dcflcubrícra Los sTialoglAS, que exíetinu entro ror 
riaa de lia tribus saWajen de la Am¿nca del Norte y 
los i&rtaroír, ya fie halHa natado que el color de la 
piel de aquellos era aina^-illeoto como la de ostoa. 
Son mayoTAS e^aa uodífIcaeioncB en los rcüto<9, que 
dc^piies de la conquiíta» han quedado de la raza ame- 
rícacA, en la coal uo se encuentra yn un tipo orígi* 
uftlj ni-*go:^ c4nictori«tiú09, ni eiiiutera apariencias en 
ol color do liabcr pertenecido & elln. Se nota una Ta^ 
nednd prodigiosa, que proviene do la mesóla do las 
mzu diAtinta^, y de la tefluoticJa de enusiis rificas 



quG Tariat tanto como ol iuclo íiiw habitan, EtU 
Tarícdfid Uban observado lo^ viajeros quo bun vísi- 
tadQ muchafi de Ua re^giatics de Am^^nca. Auiiriiio el 
jfftffM <f« SamiMi recoiWM un mimo tipo en iai 
dos Américae, y dcacubrc aire de íamilu en osta r>- 
za» Gi>nfie<ca que hsy pueblos esencialmeBto clUtJtitoi 
tn foccionoft, eoino «o diCi>ni?&GÍaQ entro bÍ las aum^ 
roflas vaikdadcft dt la taui del Cauca5o, por ejemplo 
los círcn*uiiK)9, los ntciroA j' Ioa pems. (t) 

Tal variedad fe perdbe mas fácilmonte «n cl color. 
Aunquo p\i<de en parto atribuirle, como en la i'asta 
blanca, al inflajo del ültma, ptvelfo es buuar oIm orí- 
gen^ pooito qao ioí quo habitan Ifis nttas Ilaauras Jo 
la cordillera de los Aodc?^ tienen el color tan bon- 
oeado, como loa qao viven bajo el cielo abrasador de 
loA raltca mas prorundo* do la región ectutorml; los 
que respiran el aire suave / faenignu do bu regioDaa 
dcHciofíts do Am«^rictf, presentan muchas ftcftS mu 
piel mas ateziida, quo aquellos en quictui U acciem 
de los elctaentoa e« mas Mtnaiblr. 



H- 



Kntro ks negrea no ae advierte graduación m r^ 
ricdad con si durable en nu tez oscura. Lo mismo ea el 

(1) Homboldt. Kasayo sobre el reino de ia Noev» 
Evpafin^ iom. 1, líb, % cap. 41 



negro 4e la ulta (liiini^fi, quo el de ins co^tis ivl Sp- 
negftl, Xo fuced« igoal ooc» dntro lt>3 indios, Hny 
nm cecuU ^dund^t donde el <«Ior cobrüto, que se b& 
tommla como ana de «u^ cuictercn dlntioÜTofi, hA»- 
t* un volor clftix), qoe no turerea mucbo si do la nsa 
bUne*. Loo güAÍvaroa y guAhiríbce do h Amérka 
merídioiud no son lo oiíaino r|ii« Jim piman y op^laa, 
qiM babitafi las itig»one« del í^Udo de Sonom. Et 
Rtronde HumMJiiwiitie hay tHbiit oq el Nuevo 
(fttttíneiito de color tan cinro, qu<* <te aAem^ja ni de 
Ui &rabcft «S moroA. (I) Rn medio di una tríbn d« 
indios do \fiz bronceada, ojos pcquoCo^, y muy pro- 
longados^ se prtflcatan cUoo do ojofi grandon^ faccio- 
DOR curopoaa, y pif I lueno^ morena <jue la gentil de 
oampo do U tainma Europa, que acaso doBCtondoD do 
Ío3 pueblos indo'gcrm&niooft^ quo Mr^ Kiúfroih híi 
dado ¿ conocer en el centro jr iiottc del Ama^ ca«¡ 
doseientoe aEoa anteíi de h era cristiana. (2) Seba 
olj«orvAdo por último, que el oolor do los americanos 
ilepointo ittiiy píici» dn la po^iiñon ik* loi lugano que 
habitan. 

Algi>no« han creído qiii^ el Golor^nogro sabido de 
cicrtofi nfricatioc, j «t bronceado do lo« indioa provio- 
nen en paile, en nqocllosde la «ovtumbre do tinlar- 



(t) Humboldt. Ensaro sobra el reUio d^ KnetA Es* 
paüa, toc3- 1 . lib. ¡í. oapT 6/ 

|2i Klaprotb. Tableaax bistoriqnoa do lAfiie^ pal 
Itó 171 -i r-v 



— 6M — 

9z la pí«l fion Aocito de coco ó graan, ospotii^iidoso de 
OOQltnuo al ROl nbniMdQr do U 20iu un qü9 hnbiUn 
y el de eAloft eo fralanw buubien oon grjLSa?, achiote 
jr el jugodealgunxayorbu. Citase emtpoyolnpdic* 
úcm de loe papus d« la ífticTa Qiutiea, la da los sal- 
vagea de algunas otru Has del arobipíélago (ndioo, 
y to de vame LriUu* del Canuda; pejo é^i^ p(>r fli ao- 
lo no ea bastante, puca no todea tienen oeta prictica. 
Ademas ana y otro ooler to remoa anoncsaríc en los 
bijoA do loa negros y dt lot Indios deadc q» úAcéñ^ 
lo OttM prueba quo ca Ind^^iidieato de coalqiiteni 
caujta exlcrrui. 



5 5. 



Por úlLimOf ni el color <iepunilíera cadasínuueiiiB 
de lo9 efectos del olíioa, do laa localidadea ca qne m 
habita, do los atÍrucQto5 y g¿ncn> do vi^Ia y hátittos 
qae Wi han ailquiríjo; torloi 1o« qno n;£¡dcn en lua 
contaSf y los que en h zoaa tórrida doacastaD bajo 
laa paltnfims, y cuíUran el pl&taoo y la caüa de asCi- 
Oar en los ralles ostreobos deberian tenor U pial atcr- 
aada como el negro de África. No o^ a^f, porque Te-* 
mo3 propagarse la maa aroerio&oa bajo ot dolieioso 
clima del Pcríi, y no variar de forma 6 de cflior los 
que en di<*1ifLs r^gioiKS deicienden de alganaa de laa 



fumiliax de U ntaoftiMIUi. Aun cuaeiJo por macho 
tWBpo ponuaac^tan en los nrJieotc* d03KrU>9 de Sa- 
bara j ixfiUfl de MaUb«rj bajo W luifuuon graJoft «1« 
longUur] y htitad, tcioqs hoiubreft do diferenU*! co- 
lores. YA Upónos 4^^ ^vc' ^^ '^^3 regtone» [lolare^ 
guareció del hielo ea Ua cavomas, l<tjo5 de 9ct maa 
blanco^ apareeo eon la tese wa» morona que lofl qu» 
maa fclioon quo £1 hnbiUn 1a3 rcgíonoa eituadA« 4 
medudb, lía el oontro dül Afrie^ se ^ncuontran 
lioiDbr«6 de nv:£a blaocn, y en la Uena Je D¡«m«iiy 
eotí UD clima como el do FvanciA, hAy por el oontn* 
rio hombres de raza negra. ¿Qu¿ debcri co^cluim 
de Wdo oslu? Quo «¡ bien el Laayor 6 menor grado 
de CfdüT, laB aguat, los aliaieato^, la» eo^tumbies y 
la influencia de eU'aa.cnuus fleicnt ¿ laorAJcs modi- 
fican la e<:ünaitita ainia^il, lo cuid ^ ob^eiva aun on 
tas plantas vegetales y lulitLitoff, W< vniliickiics do 
dependen do ollas cxvla9iv»mcutc, ni au inOuctciAc^ 
tal que altere vi principio ton&Utntívo de la organi* 
xacJOD, el Upo permanente de cada cnpc^cie. 



Examinando ahoiii en cuál de las uaeioneR Anti* 
güaa se dl^»:ub^e el color cobrizo con aire de mas ee« 
mejanza al qu*^ tenían la<; habitanten de Anérkt, 
enoontniuosooQ Pntebaid, (1) que « /oa Atwfr^t 

^ itniít eji/nna ¿om i/í inrr^ noUMe. Por latí nume* 

(1) Hiatoire natiudle dtt Tboiniae^ tom. 1» sec. 'I?, 
liágn, 409 y 210, ,!, ' ^' j 

Eanmioc.— TOMO !▼.— 68 



espléndidos sepulcro?, Alganaa ilc toJ cvaIc9 ctUn 
perfecUmieote c^on^ervacUs, n¿lA«e i^iic lo« rgipdoft 
temari el color cobrizo, ro)ÍM, 6 d« chocokto «tero, y 
qu« debinn parec^rso & iú% in<Iívidoos mas rojos do 
lu trlbi» fjiuUlea y caTfM que exMten actoalmente 
ea África, » te oolor íe advierte en Ias nameraMS 
lixninas do i» « Dencnpcíon tic Egipto t )>ot Champa 
l^on, y en In» G^ur-ut ¡lummadas que uoo kti Jado 
jffíIr^jB), So lo encuontra Umbion en tes ctbecaí pin* 
tadaa sobrü cofres de mndtra de «icomoro, qoA oerviui 
de «mro/iHigoA, y en cmm 1i>d%% Un figiiriüt egipciftJi. 
Bridón l«mont« lo« nriifttAS <inLfIeron dar el tinte 
4gipcM, y no lo emplearon en defecto de un matiz 
miu olaro, \a\ oomo el color do carne, como lo praelm, 
qce otmndo hubieron de proponerlo reproeentar oí 
cuerpo Viíto & trarÉí! de un rolo ñno y Ira^pi^renle, 
se nlrvien^n do Tin color casi «eiaejante nt que «o em- 
plea para dar el tinié de lo« ouropcov. G«te babriaii 
empleado en todo caso, si no hubieran pTTfiDrtdo qd 
colorido^ qtie íruita^w! i*l de la i&za qu» Iok «^omiaiitra* 
bon sun modelos. 

Ei color do loíi brahamai em el do cobro anmriUo, 
M|^n Mr. Dtihm^ ó mas bíoa de ana infoma olorm 
do cafó, qa<' «ra el mas e«Umado. (1) 



' (1) DuboÍA, Uota», javtítotíona rt cerflBkoiiíea dea 
pOQploa do rindo. 



CAPITULO XXXI. 



1. OontÍQUftcion de) examen de las Bemejauzfts fidoas. 
Las faccíoDea de la cara. Rasgos oaraaterfsticos de 
oEida raza, Descñpcion do las facGÍoDea de la rasain* 
digena. — 2. Obeeiracíones del BarpQ de Humboldi 
Bobre la eonatitncioD fíeica y facultades morales de' 
loa indios. Lo que sobre esto dice el Abate Brassenr 
de BoarboQgh. — 3. El pelo t barba, Baieza de la cal* 
vicie y de las canas entre ellos. Oostnmbre antigua 
qne tenían de dejarse crecer el cabello, Oomo se lo 
cortaban. Saa ocMtnmbres actoalea acerca de esto.^^ 
^ Como naabao el pelo loa romanos, griegos y jndtos. 
— 6. Causaa á que se atribuye la falta de oarba jr ▼«• 
lio entre los in^08< Los migee y sapotéeos. Habitan* 
tes de la zona tórrida en la América merídionaJ. Li» 

Itatagones. — 6. Obaerracionea de Mr. Gobinean aobro 
a deaigaaldad de laa razaa humanas. 



Fa 



En las faceiones de la cara de Ion indica no se en* 



— soa- 

cueuliftii vaAgoa peGul¡xr«% quo loa JI^tingAti Je Us 
doinaft nuíAt, ni que \w confundan enLcmotcnte con 
cllnj!. No tienen ni el hocKO prolongado do los pnpua 
j IiokDtokAr n¡ \»ñ t¿b¡i>n (jnieHoüi y \>eU> rizado ile 
los otbpt^*, ni la bocn Un ancha y las renüiOAS do la 
mñz Un mpanid*) de )of> malayos, ní lo"^ ojos obU* 
euoK, megilbiA eleradAft^y n-tríz aplAsUidn<lcloaiuott* 
goks y dünof, ni In buena proporción, regalaridnd y 
bcllcoa do !oa blancos ó laia oáucosa, con ñm peqoc- 
Doi libioi y sufl hermosos ojo?» y su rostro ovAUdo. 
Los facctoDüf do lo« indios parÜcip^n do Jivonos 
nuqgos. Son uQA mcstcla dolo fiu€f% encuentra CD loa 
demás raKa;;, que produce una gran i'arí^ad, f Íe» qae 
de ella resulto fealdad ni defcruiklnd alguna, antea 
por el contrarío, U G-onomia de uiuclioK cu agradm^ 
ble, flua fncciones co carecen de tegubuídrid, y no es 
ostriLÜo encontrar enUe etloi perm>na« Uin boUas y 
bien formadas p^ra en especie, gúdio en la auyn poa- 
de eerlo el europeo céltico. Anl puedo juzgarse por 
los rosto« quo de esta r»ia quedan- y aun T^mootÁo- 
denos & los liempo^s pa«ados fo notará eslo muimo 
por nlguiuM de sus pinturas, apcsar do que el dibujo 
no babta llegado ni grado de perfección que Ita ad- 
quirido en el trascuivo do los tiempo*, ni la uDÍtncion 
de los objetos prodociñ copian Un exacUn, baslA lle- 
gar á confundiiBO con el orígúmh 



No todos toa Ainvricanofi tenmn el napeeto agreafa 
y salvaje que les atribuyen algunos oecritons* Bn-' 



tro los rnulloi do MocIczqiua y de AUhuMpA so 
cnoontmbftQ muchos, que Ilev:tb&n el 5«11o é influiíii* 
m <Io unn culUirn ndcIuaUtdrt en %m me4liiU<s^ nta- 
riofl, costumbres y todo lo que conf^tUafO Ia vida 
£OC¡al| especialmente en aquello?, que dejnndo Ia vi- 
da ermnto de les bc^quej», hicm l¡eñí|io qi*c IiJit>!Ca- 
bnn en grandes pobUciencí, Cometidos á leyes, y bs- 
jo im r^'iuiCD nnilogo ¿ sus circuustaDciafl, 



Difícil ef , en medio de tanU Tavie<bidj desjgiuir lofl 
m^gos que ma3 prcmleoen entre lof? íunericnno?. No 
hay doa prurinciit*!, quepuodíidecino con i=eguiid»íl, 
4^ue sean idéntícHA, pne^ nun tn unii oiinnn tneuén* 
tmnae pueblos donde «e dírerencian notablemente sus 
habitantes^ como sucede notablemente en el Eitndo 
de Chiapas^ e^ el cual la rasa imllg^nn b*s ha ooniter- 
vado mejor, y meno^ cajeta á moiiífioacioneB, FCgun 
so conoce por el género de vida, uso», y eostUnibroi 
que Líenen en la actunlidJid, oonip^Tadoa con ¡o que 
Doe han tmfimitido h9 faii^toríadoreG do OPtn parto de 
Amorío». Era precia p-ira e^ at>rtzar en mi conjun* 
lo h% pueblüfi de indios, hnbor hecho enti-e elEon de- 
tenidas obwrvacionca, atravesaudo en varias direceio- 
nee el continente. El fijar únicnmente h atención en 
algunas poblaciones, 6 exittamur unoH c\untivt de los 
que viven üi^minftdoe en una ínmenea &roa, y fiiguoQ 
la rida errante á orillas de los ríofi, 6 en el cciazon 
de 1q4 busques, puede ser ortgen de varÍ09 errores. 



— «•— 



S 3. 



El Btron d« flnmbcUt, que recoTTÍ¿ um gmv par- 
te de la Amiricíi Meiulionril y Scptcn trio nal, que viiS 
A muelles de Iqa indíoa da Quilo y Kaova Oninada, 
de México y del Peiá, nos ba dado excelentes obeer^ 
vaotones^ no eolo acero» de la coastiicicbu (bioa^ mno 
tombicn de ^nn fliciJlt'^dfí^ luornlen. Llcvauld de «bm 
obserracioncf, lii v¡«lo confiniiaila la aserción de ra» 
riosvngtro'*, »)1ire Ib nnnkgia que han ettcoQtmdo eo* 
iré los aiDcntiiinofi y U laui mongoln, lü qoe le ínclí- 
rm & creer fu ft¡>roxiiiuctoii & ell& mas que & ninf^- 
na de las elra*. Ailríerte, sin embargo^ nlganM díFc- 
rCQCus tn los críneos, «n loi hncmifl de tos juntirttee^ 
menos sbortam «a hs quijada?, el hne«o occipital 
meoofi ooDvada, y Algunas otma qoe mencioiuu 6t faa* 
btera tenido ocaflíon de ver los numerosos pueblos de 
iudios de Cbi[ip^s, TucaUn, y Oaxaca, que no rWui, 
£0 bnbria conñnnndo en la idea de la gnm variedAd, 
que entre ellos se nokir en las Cnocionende la cam, y 
de eonsigniente !a díBcoltad de «tcnr perelU foIh sa 
origen^ d de cuál do las fiiza^ cobocidri3 proccdeft. 



nabhndo el abate Bntfiacur de Bourbaurg de Ul 
facoijHies délos ameilcaoos^ díco: « Son uaB varonilea 
que graoíúsas, y ncuerdan alganaa vecea lúe de lu 



luMon«K uon^übLn, cspc^iftlmehto oh I& redondel de 
U Cftn, Milido da loñ juanetoa, bi ik<ani de los cabe- 
llos, y ftlg^inii TCK I* escasez do Ijnrba, Peroeti Ucua- 
yOT [MLTto de las naciónos ¡ndlgoDftfl el corto de eom 
es &w europeo, y ob gmn númoro la nnris c^ nguilo- 
l£a.i (1) 



§ 3. 



Súbre «I pelo y la barba Sülo puerca hacerle dos 
obwrvioidncA de alguna importancia. 1^ prünera es, 
que entro Iq^ indioa era muy rara la e^ilrioío, y toser 
ol pob cano; y 1a ec^nda, la pocn berbA, y la falta 
de vellQ €0 lo restante del cuerpo. Su peto no es tan 
fino y sueltOj ni d« color ca^tAfto y rabio cotno el de 
U raza árabe -europea; pero tampoco es lanudo y tí* 
10 oouio e\ de la etiópica, ni ün Aspc^ro y crespa co- 
mo el dcloAtxmliiyoil.'Su eol>r os nc^o, Uro siempre, 
y bastante grueso. No es fái^l dctennioar, por f|u£ en* 
tre ellos nci h&y calvo» ni eiiiins. Podr¿ ;itriiiuírse tAl 
reí í b frugalidad eon que Tiren, & la 9cncitk'z con 
que Bo alimentan, & los ejeroioioA saludablo^ en que 
M 0CQp«ij y ¿ U GxtnLenctameL¿dlai ¿uniformo que 
obflcrvan, exenta por lo refpilar da excesos y dCH¿r* 



'(1) PoixJ-Viib. Diseri sur les mites.do VanHqu¡t¿, 
|l,pííg,20. 



dcDes perjudUialo?. Por teto es muy rrecncntc verlos 
llegM- 6 Qfka edaí] i^v^nixubir 7 cowerriir Lirgo Uem* 
po iu vígOFf íu Túcnift y robustcs. V«á«olot con U 
cabeza dcscubícrtvi conducir «1 nrii4o bnjo un sol 
ardiente, cuIÜvat la tierra, [ímpt^Lr sos siembras, y 
dedicarso & otras rudiis Inboree del campo; 6 bien, con 
el hacha en h mAno, derríbaiooTpatent&seikoiiiaA, al- 
tos pino^, y roblen envejecido!; ó correr tna de Iu 
caza por bosques y bretblcs, trepando lo4 rilcot, y^ 
salnndo alluras y preapicio? \ 6 ca fm, atravesar l&r- 
g^a flii^tancia^, ¡>ot ouninofl ásperos y apenas pracU* 
ctUeSjCOn itlgnn ps^$o ononue lobre la espalda, ou- 
bierbo el cuerpo do sudor, y oxpnoeto á U inbempé- 
rie, ni bclado frío del Norte, & al íot «br:t5ador Jcl 
Hcdiodta. Ei^te es irl babitante de 1«a eelnis. 

En los tiempos anteriores, j prAxiutos Á U cox- 
«[utataj dej¿banvo los Indios crecer mucho el cabollo^ 
partácularmento lo^t sacerdotes» que í vcocí ]c« lega- 
ba hasta los p\i% y lo trerzaban con gnseaoa cordones 
lie algodoa. (1) Sin embargo, en lo geoenl te lo oor- 
taban; unos, el de la Ireate j Im ladop, dajiacioti 
gdIo el quo cae í la efpalda, ¿ manera de los anügiiM 
fenicios; otro^p ^n»rvando úntcmacnto un mechón, 
como lofl UrtaroB. ElepatalMu una afrentA, lo mismo 
qne lo9 Judio:*, el raparse In otbcsa. Hoy Ü^ no se de- 



(1) daTÚMTO. Uistoria antigaa de H^itco. kno. l,Gb. 
C, píg. 2fí2. 



— «3 — 

jftii orcoer Unto el pnh, «xoepto ant» lia tribtia do 
lo« tndioe bári>firo«. Se lo cortan de dívercoQ modo#, y 
en l4)« pnrblos de Oclmc y Cancu« de Chmpsu, acos- 
turabriin doJArse & lofl lados dc^ moohones de p«lo, y 
en el Tttito do Ict cabftxn bailante corto, 6 GnterBintQ- 
te rfipndo. Los otouifL-s tenian kv coatumbr» d« rflSU- 
rtiTfle 1h criboM, df^jánrloMí echoM^nte un tnedion Jo 
pelo en In paru del <Kc{jmif como lo^ chinof*. (1) 



§4. 



LoH romanos \i«aban por lo reguliir ol polo corto, j 
«í no lo d&j^lnn crooer «rm en lionor de alguna divini- 
dad. (2) Lo uiífino Imoian las griegos (3) f bi nasa* 
r«no4 entre to« judian. ^4) Respecto de la barba 90 la 
dejaban creeori como Ioa pueblos bdLrb:iro«. (fi) En lí- 
ganos do Ion béroos antiguos couo AvenUius y Bu- 
iípclÉ« f<¡ tioUin laf^gaa cabelteraA, semejantes k laa 
que UfRbrm lo^ indios. (6) Puode dvdrse ^ue el uitar 
los cabello» largoB era de la mas remoU antigüedad. 



^ (1) BmnAoiir 4l<» Doiubouin. Hi^ioíredHa uatiotu uiri- 
Ui»!^ da M^iiqao. Toin. 1. liU 2, oJ:Ap. 1, p¿g. 148. 

(3) 6ketcbe« of tlw bietorj of mau. Adama ani rom. 
tciD. 3. 

m Virplio. EacidaVU391. 

(4) Kum. fiij. 

(6} l^to Livío, 5 41. 

(6) OroiwTio, Teaaurug groocaruo) antiqmtatuaL 

MTÜDIOO.*-TOMO IT.— flO 



iberos S6 dcjabincrecer siempre el pob; los judíos DO 
se lo cortubfta abo «a bs IuUm púbUcorfi ó píulicaU- 
res. Lú6 aAtigaos gri^g^ iit»)Aii larga*; j ruadas ca- 
bftller», / CA loa tíccapos heroicos 6 secuibor^íooa» 
¿cxocjxnon Je los l&oedemouio*, Ua lIov'ibmQ cortM. 
Lm gddes laír&bmi los ct^Doa l&rg^ como ^^iñnl de 
hotMkr y de liberUul. lócibi no» dice que luí jefw de 
loa ftntigima genuanon lleYubanlacngMCftbclknui. El 
cabello lai^go se te&m entre lo^ godo^ como tctlal úm 
distinción. Los profutAa de Ismcl jnnms se ¿orUbui 
loA LvtbiiltuK ui In Imrbu. 



I 6. 



La falta de barba y U de toUo en el cuerpo f]aG 
ca general ftc advierte cu lo9 índíoff, no proviejw de 
debilidad fUica, ni otr^ ctuRu que indí'iii^ dng«üirt- 
cíon do la especie bomanA, como tunebos baa prcun- 
dido, BÍi>o de una coatuiubre aolif]uiflmia en elloa de 
■rronc&iseia luego qoo ccmKnzjx á salirlos, eostombre 
qve eonscrvn^ bantAabom. El P^ Oarcta cree que 
•aU ThIu de burba proviene en prtedc la tnSuenda 
del aire, cielo, temporalura^ eto.^ aH cooio loda oitc 
influyó en f|ue loa di^weudlentea do Nu¿ i^ voIvícihd 
negrcm en África, (1) Tul ereenría no «■« ?uhntHÍ| 

(1) Oaicia. Urígcb ú^ Íoa íudios. LiU t¿, cap. C. 



-Sis— 

flni cmbaí^, porque los europeos y sua (]e^eCT>dieR- 
tei hn^Uí Iflit míts rtmc^ÍAS ^neradoncffj^Qo luin TÍ- 
vtío 7 nacido en Améncfi» tienen bftrbí^, y Algunixi 
tan bien poblada?, 6 ma? que la? de los íuropeo«<. Eira 
&1U de 1>Arbn,iit]u cuftmlo no «t oritncnrA de Ircaq- 
SA indioLdíl, no puedo tenerle come fwGul de dcbilí' 
d&d y deg«ii«-radon, & no ser que igualincnie m ira- 
pongn en los t&rtarüs, Ion chinos, JAponcí<e«f y habl- 
tantCR de las niíprntut, donde ?c neta t^rí fnltn. Es 
Men 9i\h\io to escnná que es entre los oaIíacov, tnngu- 
«00, tehutcbiv, y otro<s pneblot del cfrcnlo polar. 

Pata quo de oítn circun^tAticia pudicm dodnoirse 
al^na obRerracion neUble rcppecto de tos ind¡f>^ era 
iwoeflario que fu9m cid hecho probado, qoe la escases 
do barbrt provenia de tal caosa. Pero no es aat, y 
leyendo con alguna atención cuanto se no» ha referido 
nobre el estado que guardaba el niiOTo mnmlo al tiem- 
po do tu descubrí miento, enconiramoft que muchos de 
sus habíLintes tenían barbas» y pueblos enteros, como 
los migeft, los ^>otecxs y otros. Veé*o esto oondr- 
mado con ayunos pinturas en que aparecen honabres 
barbidofl. En las ruinad del Palenque no ooufiervarOD 
esculpidas i^n pivdni (igiiriut^en laa cuales se advierte 
lo mismo. En los restos de cHta raza, diseminados por 
todo el continente, flc rotA igual cosa, aunque por lo 
Gomnn e*3ca9&. Gsto lo han ob^errado muchos viage* 
res, entre ot^oa Buml^U^ quien asegura tíenen liar- 
baa los indica que habitan la zona tórrida de la Am£- 



— 814 — 

rica MtndionaK (1) Galiano dice f\w eo Ja l^itngunia 
cxÍGtcD miichixt ví«jo«, f)ue U uuD, ftunquo ooita y 
poca pobUditfLos indm que do bc la arruscAD, «ino 
que *e ^ifciUQ, llcgsD & tcnorla o^dtj y ama abun- 
dftntc que lo^ demás, lo cail «acede en CkhpM, que 
como so ha dícbo, es uq9 de los paUce donde 1a ras4 
¡DdtgonA so fi(»werrH idii luexcln de otm Alcana. Pro- 
obio C9, no obstantOi eenfr^nr, qvte en lo gtntral ó no 
la tioncn. 6 C9 muy c«cai^a, K^ ati aspecto el do una 
cara lunpíBAí ndvírtt^tiduso ca^ndo mas algunua pc- 
lo9 Bobre los I4bío«, y oa U l>&r1iílLt> que todo forna 
ttn pequeño bigote muy ralo y poco vi&tble. Kn lu 
p¡erna<«, mufloi), y braza% carecen taiubíeii de vello, 
uunqae no (klun muolioi^ que en ento f>e Uifcrüncúta 
poco de loü europeo?* Piiíehard eo tu beoho oargo do 
hi knrlL^ fom ¡lobliidn, comunaiunte atribuida & las na- 
eiooo« amcriceniL», haciendo notar que loe mon^loi^ 
y otrofl puebles que 8c lea perecea cu el Norte dd 
Am, la tcntaD, lo diísdoo que el «er Iíkh y tjviw, (2) 



§ 6. 



TeniiÍQar¿ este capítulo uon algiman oboerva^^nn, 



(i} Eaiajo político Hobco el rwao do Ia Noota Aip^ 
ib,Tüm, l.lib, 2, crtp. C- 

{2) Hivtoiro natarnl» de rhomtae, etc. Ton. 10, seo. 
íl.pág.133. 



— 5lt — 

toniAdas it la ol>rft <Jc G^ine^ f^brc In 4lcfi)gi>iildacl 

cidiis en el cunünmtc: Uilul lítonil M Oc^ko Pací- 
fico compic&dimdu el Qolfo tb México biuU el rio 
de U Platn. Al Iinblnr de elUndíoe: ■LntiArizeflUr* 
gn, fiAÜente, muy aguíleSn ¡ U frento abultada, compri* 
laídA ¿ los Indo^f con tcnduncía & la fonuii piramidal, 
y sin embargo^ se vuelven ¿ encontrar las scBalefl iitcrn* 
gclafionlft ili^pcakionycortcobltcuodoloaojoff, en lo 
EHlirintc do ios huecos do los cnrrilloF, y en la cabellera 
n*gra, gra^oM, y lisa. Í.-0» giiaranis, A cariiio» 6 oral- 
bcs, son goncralixiftilo noiAjilloft, A Ul punto, quo los 
obfcrvmloros mas coaipctüntcs no kan vacilado cu 
compararlos A lis pueblos de la coste orientAl ilcl Asta. 
Este es d parecer de áfr. Maríin$ íTOrlif/n^f y de 
Prf^coft. Mas variados quisüí en su eooformacion fí- 
sica, que los dornas grupoA amcriennos, tienen en co- 
mún ol color amarillo mezclado con uu poco de rojo 
muy bajo, prenda, sea dicho de paso» do su emigración 
del NordenLe, y dt su parentesco con los indios caza- 
áoTGn de los Estados Unidos. Una frente no salida, 
cara liona, circular» narÍ2 corU y estrcobu, ojos por 
lo regular ob líenos, t^iempre realxados en el ¿ngulo ex< 
terior, fACciones afomínndafr, hfi aquí el tipo que prt- 
scntan.o (1) Aloe mextcanos los considera como «lU- 
dos de k nusa nmArills por medio de tos cliinooks, COE 



(1) OobÁn€*au. Essai sur Vinogolit^ dee laets Iiumsi- 
Bce- Tom. i, lib, G, clmp, 7, 



— Hfi — 




un cletnento extranjero, qufs en opinión de 
fncrin^ ^on los m^l&yos. Lon cherok««a cre« 
GOi Kw, que 9on los que mas se ftocrcaa, por 
ccioDes de la cara, a] tipo europeo. 



OAFITULO XJUUl. 



L PuüotÜAridadca qu« se bui tificoctrado en ol orin«<» 
da lo» negra. ObMmckmMi Nobnt 1cm<TÍnfto8 moeii- 
c^AHoe. CulÍ£eAoiOD del BaroD do HoiaboJdt £1 hnMd 
occipiUl* OWrTJLoioa respecto de los uteoftK. Práo- 
tica do ftpIftKur IftcalwiAilosrKKDikaddoe, — 2, An- 
coJo faotid do ka flgorAfl dol PaloiMtta Ofafi^itvu^ioa do 
JLoíd Ejnasborotigfa* llBcroc^Edod oe Hjp¿cr«4«a CW- 
tumbrea cfa ftigüaoe pueblos iomedíaloe al Ponto Ea* 
li&o. Tettlimonio de PaUu on so viaje i I» T^iurida j 
á U Crímcft. 



5T. 



El Dr. Vírcy y otroA nuturilistAs han ciicootiado 
€€€4LS dignas de aoUtad cu el cráneo de Iob negros» no 
Aolo «n caaalo & U oapAiád&d, cine lamljítn en h for- 
m» biieBi>$a, color, eto. De extAS observaciones e€ b»n 
de lucida dírercitcici", que tos oontlítuyen una reza 
pTjmitivji. La co&figumciou de algunos cr&ncoa nmt- 
rícanos ha llamado fuertemente la atención de varíoft 



_520 — 



TÚt¿er05, AimrjUdDo se Batí nonirtUo & isn exámeo 
prolijo, excepto el esLmÜo Tomml hecho por Mr. Mor- 
ton na tícncD» m embargo, iIaUh l>a-*tAntc^ para juz- 
gar, que muclioa cmn ertg«:t^T?,l iti^tirto^tu su Tor* 
mx de ]ofi [1enia^>. £V Arron tig HutnMfifj quo c^ ano 
do Io<« qoo bnnexnmiiiAjoostistl^icnmcnU] estc^ cr&- 
neos y que pudo ver b rau á que pertenecían, ase- 
Ipirnt < que no haj on t<Mli> el globo raza alguna^ cu 
yo huief)Q IVonUl tf a maft deprimi Jo hAcia atra^^ A q 
t«ngn Iñ frvntc incnos aajienlc.* (1) No fct cao Jobo 
ilecirfle^ qti«! Uv^ piicbUiH UhIqa do Aum^c» (instiiUi- 
ban e»ti pflTtictiturÍda<i en sos individuo*. Es lo go- 
ncml cmn a4 Ijls laziis que »e frucoJicron ca cstA pM- 
te del €ont¡Ticn(o, ivi romo ^un (k^ceiuH«ntr«j qur 
exktU» en tiempo <Ie la eonquí^t-i, emn bk-n Toraia- 
dc*^ »in dcfoi'Uiidad 6 ilerccLo al^no que lo^ hidcnuí 
notíiblts. Hi^torkulorCJ^ de aquella ¿poca hablan tam* 
bí«n ele c«ta pnriktilanrlntl, que de«puea «e ba descu- 
bierto mejor, en fuerza do c^tudUr btcn la raxa que 
pobL¿ e^to continente» K^tc apla^timiento exlmonl 
narto lo ;itribuye el Bt-ron de IíumM<H al u*o bdrbo* 
ro de apU-Ptar entre do^ tnblaa Ia cabee^ de (os recién 
nacidos, pracUcido por tHb:is A ndimrcn do vnKajet 
para ninrear de tirl modo m rAZa, %f^i como los negros 
prefieren los lAbm grocwíí ^ promíncntfr?» y loa ai 
mucon bia naricea rcituingnd.i^. Por owo w, qi» 



bol 



pa 



.) Uumboldt. Eosftjpo «obre elreiuodoliNnm'a 
. Tom, 1, Ilb. 2, e»p, 6, 



hucíw «ccipiul crA meikúfl oombado^y b£ protubcnüL- 
ciítl oorreRpondiGjibes ni cerebelo poco pcrcepUblei. 
Sin omb&rgOf los asbeois quo no toDift» la oo^lambre 
lie ileaflgurar de iil modo & I05 níHofl, rcprcftcDtaban 
ffus diof^cs con la cabeía muj' aphstnda. 

Si €Gla columbre cxisü'í cu U mayor parto do los 
pueblos (lo^Vm^ncA, como parece ÍTKltc&r1oIo3CTÍDeo0 
do mDXÍQmo^»p^raftnofi,y otroH que bo hancxamiDa- 
do, c! tcaümonio de Oviedo, (1) Torqncmad», (2) 
ÜUtKi, (3} V lo quo refífjre Litcoiidjuaino Aq Ioa oma- 
goae, (i) CbabeilloD do los ncgiofi dotas Antillas, (5) 
y por último, is prohibición expresa que do ella !« 
hi/o en toiia U Améiica e^paífola en «ko de loü ccn- 
ctlioB qno so oelebraron, (6) preciso m convenir on 
qac con el tiempo fué dos torrándose, eEpccialincnte 
después dc< la c-^nquláb). En el din no exUte en parto 
ftlgiinft de los pueblos do indios cÍvQl2ado?, nuii en 
Aquellos quo poco ^ hnn i^epnrado de sus coEtrnubres 
prímitira?. Su? crineja non lo umtuo que i'1 rento do 
lofi quoeoinponon el genero hamano, ^nmaB díferon* 
m^ quQ !a^ naturales, y sin que en ellos ao obfen'O 
vkícj ni JIftírcnto conforicaciou. 

(I) OvilhIo, Histona geoernt do laa Indias. 
JSÍ Tcrquomoda, MouaniciiA iudiouA, Ub. 3* 
{S) GIloA. Rolodon do víjav, «fto. tomo 2, ptfg. 427. 
(4) lAcondamioro. H&m. do rAoad. do sdencM^ 
Í&) Qiabnilon- Yojágco mariümes, páe^ 39. 
(6) ColTocta niitiíma conoillor. oto,, iosé Saeud do 
Agoinr, omnínm bÍ!<p. ct ñor. crb.. tom. G, p^g. 2(11. 

nnTi>foa~TOXQ IT.— 70 



— 522 — 



§5^ 

6s de advMirse^ cwjio b he hfícha ya, (1) que uii^ 
de las cosns que nua llamtn U AtóncioD en lü figtt- 
ras do lu i-;i¡D&s del Palenque, ^ el ¿i^j^v^ /«mV 
Un cxUaf>nlínarÍo que ÜeikO», igual cafij á un cuarto 
do drculg porfcoto, de manem que gÍ wb oipiae o&ac* 
taa de los hoübn^s quo cutáneos riTian, mencotor es 
Suponer que fonunban uai msA peculiar. Xo sii pa- 
reoeo, como se lia indicadí), n¡ í la ámbc-curvpea^ ni 
&lft atricAuar ni á la motig^lsp No recuerdan, según 
observa I«onl King^boruub, la^ fiLCcluae» Je níoguna 
naoloa de la antigüedad, cuyos bustos do m&rmol, 
bronce, ó púrfiJo, Iiaa oouecrvulo U QsonomU de sos 
habitantes, IncUiiA^e & cteiT que hayan sido nsiátt* 
eos, pero no Uiitar^ 6 ku/Ac.ha^k^í^J ni de oUtlí legio- 
nes del Norte, por la ostttanv vigorosa y grandes na- 
rieea que Üenen, !o ctinl lus ídeja Liiubien de tos $an- 
g^(<H$, de los do U« IsUs del Japón, do loa oMoos 
y de lo3 indous. loiftgfnasc (jao mas bieu proceden 
de los tutbítAnbes del Golfo de P^inia, 6 quiíil de U 
PalMtlna^ que fué "k colmena de donde vino Cdtc 
eqanibre & inundar & la América con inauditA? ^q* 
peT«imoDef| y i ciibiznr con \m i'cncillns tn^dicioDes 
reUgioCfu; do los indioe, la historia oscura de eus pro* 
pioB r^r^lcs fabuIoeos.D (2) 



(1) Tom, 2, eap, 20 ¿. 1, de e«ta obra- 




Si la opimoQ de Itípticrntcs ^cbro loa maciocérA- 
ios no hiil>i«ni ifÍiIo oouitiatida con Iju ahdas tic In. m- 
zon y (1« Ift cípcri«iw!a por^gunosfAbit^sobitrvado- 
ve^ podia creerá:? qac lofl paleneuioe pcrtOBCcicron á 
uaa nu»; qnt; por igiialea cjttuwi Ikgtf í fomuirffu co- 
IQD tft át ft'i^aellofl, á coB^ecueDcia dd In costumbre 
Itto ciertoJV pueblos inmedmtoe ni Ponto-Enxino te* 
ii»D de couprimír lAcabex^ d^ ntiü hijoüi rjn« con ol 
tiempo p*)4 £ 8cr nfttunücitfi, n^^n el mismo Hfpó- 
entee, pues p >r medio de la oouipre^ion poüi&a lu- 
ber dad^ & íu rasi rstf Ángulo facinl tiin grande, y 
cea expresión purlicular del roí^tro, qu« tnn notable 
es en Ifts figuras ptiloncanas que nos hsn qucdndo- 
Efito ijQ ^LTiAentcnuuectc CRlrailo. RcflGTernlI:te en 
«u Ttagc & la Táurida y ¿ U Grimoiif twber enconlm* 
do QlguD&í t&Tt&roB montañeses do Kikensb, LJiucna» 
y Simoens de una fi^onomtai ox traer d ¡nana; y de una 
cubexTi «ingularmentc prolongada. (1) 



No hay, «ín etnbnrgj, nCccftídad di» recurrir A e^tii 
spínion contradicha y poco segura. BÍUtenos atri* 
buirlo & la causa mas nMural, que es h p^ca cxac- 
titnd y corresponde acia que en logecornl hcil^U entre 
Us pinturas d« los indios y la rasa existente, sobre 
todo, en losidolofl. I^iecle ser también copia Bel de 
la costumbre do comprimir la eaber^i de Ick» recícn 

(1) Fa]Ua>tom. 9. p¿g. 15ó, trad- fianc, «stajupa37, 
fig. 2, eWado por Virey. 



— 6Ü4 — 

nacidos^ como &« Im in^^íuiuulo, íad usada eatre los 
babitutes <le «ste oontÍDCute y Jcl AuiJguo. En Cods- 
tArtinopLa, por «jeii(iIo, luego dcapucs del ^arto, 
}>re^iiiiubaii U fonna que m ileíonbn dar L U calrt^ 
EU. H4 aq^lf ^i> tal caf^o, otra do las pm^bos de orí- 
gen tsiitJco que pQ«don pTcaentarae, on oooflnaaóon 
ó tipoyo «lo las variaft coojtrturas qva fto ban foraiA- 
do, GMneau dedaoo de eeta eostambro do nplajitar 
la frente & los niKofli una prueba tn favor do los que 
dati or^eo Ma¿í« & laa priacJpnh» tribus «oeríca* 
Das. (1) 

(1> Gobíiioaa, £mú mr liaogalitó dw mcoa^uiui* 
nes, tom, 4, lib OL clinp. 7. 



CAPITULO XSXIII 



1, I>o los QS09 y costumbres como medio indagatorio* 
Alteraciones que deben haber tenido entre los indios» 
entre otroa sue trajes y adomoa— 2. Estado de bus 
costumbres j de bu cultura. Desoripoiou del traje de 
la dase común» El magtlatl y el timatli» Traje de loa 
nobles y sacerdotes. £T copifif ^ el jiuhtitinatli y el ne- 
qum del rey» — 3. Comparación con to que á este res* 
peoto nos es conocido de los hebreos T de los egipcios 
Albornoz usado por las altas clases de Cbolula, Tra- 
jes de las mujeres. El cueitl y el hnepille. Calzado y 
adornos qne aoostumbraban fievar»— i. Traje y calza- 
do de los indios de Gnatemala.^S» Comparaciones* 
Uso de loa aretes en hombres y mujeres entre rarias 
naciones. Anillos en las nances. Trajes militares. 



§1- 



Si los usos y costumbres de una nación permaneció* 
ran inalterables, que no se mezclaran con los de otros 
pueblos, con quienes entablan relaciones; si ésto nO 
hiciera quffse fuesen trasmitiendo de unos á otros, y 



el Ueuipo 6 tWvttsx*^ nrcuiistuia^is no \u% nXUsnxñn 6 
moJUiuarun; podiuD daruos U verdadcr» Rsonocnía 
naoml do nx^ luibiUntcs, úctíúo un nedb segare pa- 
ra Ilc^ á conocer su origen y proooltncta, No es 
oBO» «u eut>:trgL>, &5cequÍt>Io, y tenemos qne conteo- 
tarnofi con meras conjctara^, por la inc«rtiüiuubre c^ue 
Ukles. nn.tlr^(ftn ijroduovn, mmiU de UnU« cia«u 
OOD ouyo origen os ilificil atinar. Son todAvt» maa^i 
ntniftrcablc«| cnanto que las vemos esUblccid&s €ii^^ 
ruriosi pnUention caladero tan iJ^^iküeoK, que hacen 
OBCura toda invcHtigncion» 6 infVuctüOfiOfi loe mayom 
tafucrzo**. No obsUuto lo^ datof qu« proporctoDaHí 
lUiidt» ¿ loH d«tiiai« qiio no« rainlflmn la tradición y 
la historia, asi coma lo» f^uo fio toman do otras facn- 
te», pueden eaparcir miKha los, y aclarar bcdioa im- 
portantes. Por cuyo motivo nanea debe desechaisi^ 
asU iq^lHo ¡mlagutoTÍo on cuo«tioni>9 como hi qm nas 
ocupa. Un destello de luz saele condaorrnM & 
dofiCu^níruieTito 6UI y proreclioio. 



I 



Aunqoe lo^ uíos y cofltmnbroa actuales de los 
dios podríau todarta BcrWr do medio eupiolorío en 
tal íiiTaatigacíon, por loA reato? que se conservan de 
loü tíeinpot antigiiofi, el tmAConto do nias««1e trca 



-tó: — 



gloSy el coQtAolo con otrus nizaf« / Us iilt^rmiaiM 
qiu vAfi op«r&ndo9c, :iun sin el ccDCurso át caUa cau* 
flai> bft h&cliQ no Gjjtr umclio en ellos la confiulcn* 
don. LoB mcxmDofl modcmQK^ dcoia CUv\jei'0, (1) 
se dífcrcncUii bajo miichos i\3pecto3 do los antignos» 
como loa niodemos griegos tk los «luo ílurccun en 
Ücmpo düi PlaUín y de Pcricle». 



• 



• 



Es creilile qno los trajos y adoróos iiH&doa por los 
iadios hayan sufrido nlUrraoíones on ol cureo do los 
tiempof, sctfuti ha flue«d¡(lo en todas Ina nadonet. 
No es r¿cil seguir esas mutaciones. Xo£ contentaro- 
mo8 con dcscTÍbir lo quo eo cnouentni on las pmtu* 
ras que ^tlvarou fiel fanatisiiio do losoonquistadoraa, 
ó lo q^Qf fiogua el tosUmonío do los liUtoriadorea, os* 
taba CD uso entre In ninyor pnrte do los luibitantofl 
del Nuevo Mundo. 

Obsérvase desdo luego, que aunque la cultura le 
hallaba bástanle adelanUda, y Iilr co»Uiuibres care- 
cían de esa rudczA^ ó ferocidad que se advicrteo en* 
tro los salvajes» les hotubres y mujcKS do so pruen- 
taban con lod^s las partes del cuerpo cubierUs, eluo 
Boh fiquellaa que la decencia y el pudor extgian que 
30 lELAiitGiigan ocultas. H^to sucedió no solo en la 
clfiso ixtmun, sino también en los nobles y los fun- 
cionarios páblieoEv, aun de la raas nltA cati>goría. 



^L asi de ^6iico, tem. 1, lib. 1, pig. 76. 




Algo «« hn indicado y^ fiobre et Tentido qi 
ban. (1) El tmjc ¿t la clane eomun era entro loe 
hombres un& Taja coleteada en la cintura^ ^uo pisa- 
linii par cntríí Iii5 pÍrmrL*j y iki^ülxs lan punta? oolga- 
b.'ic hdcU adcUntc, pnm coni^crvir Jo ostfi modo ocal* 
tasl&a pnrlc^paiIftBdflf. Ksta fíijft, qa« en nigunos 
era basUnte anchn, fomiando umt especie i*f d«Iftn> 
Ul corto, Eo Ihmaba m^jtlaU, Las piornas y rc«to del 
eaerpo pcnnAnccian doAabiortas, excepto las partes 
quoalcnniabiiíi cubrir eWiViJd/.'i,€apA ó o^p^cTodetnaTi* 
to nus i monos Ut^, cuadrado por lo roj^ular, riae 
llerabaTi atido s^bro el hombro izquierdo, 6 sobre el 
pocho, valiíndo^c al t^fücto de do^ de las pnfttaü. Eí- 
to trajo quo uvaban igualrsc^nto los nobles y nacerdC' 
Uf^f mn mi\5 diferencia que la de la tcb» la onal era 
cnello^nin* finí, t«flii]aj adom»di cotí burflmlo^, y 
mesclfula do plumn». TenUn adetn&s una gorra ne- 
gra. El rey uñaba uün especie de mitra llamada eo^'- 
Ili, (2) formidadoboJAS mny sutiles de oro, y embe-{ 
Heoida con hermo^A? pluma?: mnteniíHe dentro ile 
palacio tapado coa el jiuchfilmaUi, qce era ua manto 
tejido do bhnco y azul; variaba de traje según las 
ftncioneí que ejereia; al templo üw «einpre vcelído 
de blanco. (3^ 

a) Xom. ^, cap. 21, i 2 de eata obra. 

(2) Bn iiEugana do la» f!gnnu( d<<l Pal^mquc kq 
tttpiítí de los rov«a mexieaiioe. 

(3) Cl ntt/Mu era la ca^va de eatota grOHdm O» hilo de 
mftgoer, con la cnal m cubrían loe que sa prosouf '^ 
auto cf roT eu seiial de respeta 



- S29-" 



§3. 



Todo esto^ como se vé, no se parece & k tljnioa ie 
lino, ó de nlgoilon de loa hebreos, que son & quie- 
neí han qnerido muchos osomejar las costumbres de 
loe indioflj ni & los de otras naciones, excepto Algun 
tanto & loa antignos egipoioB, quienes, según J7>r^ 
d&h, llevaban un vestido que dejaba ver el seno, laa 
espalda?, y lo3 brazos descubiertos, atado á la cínta-- 
ra con un delantal. Plutarco nsegunl que andaban 
con los pi6s descalzos. 

Dice Preacott que lo que mas sorprendió & los efl- 
pafioles al entrar en Gholula. fué la capa 6 albornos 
que llevaban las elases altas, muy parecido en la t^ 
la y hermosura & los albornoces de los moros. (1). 

Tampoco el de los sacerdotes era ni el baJ^ ni la 
íímicam tirictam^ y c^fh con grande abertura en el 
ruello de los hebreos; pero sí es de notarse, que lo6 
indios de ahora llevan el dinero en el ceñidor, como 
acostumbraban hacerlo los hebreos. 

EL traje de las mujeres consietia en una manta, con 



(1) Prescott Hiat.de la Conquista do México, tonLlf 
lib, S, cap. 6, p% 360. 

ESTUDIOS,— TOMO IV,— 71 



— MI — 



que 96 enrolmn dcsJii In ciitum IiasU m«dia pier- 
DA, Uftm&Ja íKíí//, Lo dQtuiw riticdnba deücubierlo, 
excepto cuAtitlo ¡ilgutus bc ponm el huepüHy (irp^io 
dfl camifift que lea prúpoTcionaba ikbr^, y \t^ cubríit 
los p^os. Lo? que upabno U^ scltorAfl «ntn l&bra- 
doa y teüiüoe do mud»!^ c^ore?. (1) Kotiv Im dn* 
naft nobl«<t AcoHtiifubrubftn ponoiM lobra todo ttstú ua 
ropón con uangut, qno Dtinet erA inii^ Iit^ qoe la 
toaota iaterior qiko lea perría de ciuiffiufl, y uiuiban 
cubierU de bordado^» £ Adorttads cotí viirios ouloi 
nuzelados, qoe Ias hacían may TÍ?tOfta«. 

Nndn de ««fQojinto limj« piiMie uoats«, par» hi^cer 
eúioparaciouee oou el d« lis naúíoucii do ü jinUgUe* 
dad. Los floQoellas cnlrc lo3 bcbrcoa Udíud, fün om* 
burgo, Tajas ó ceñidores que les cubrían el seno y el 
pecho, /«ACM ;m(/4^». Laonpa de btf! uMJwe« en 
propiamente un Telo^ con c|iic^«cnluínnciuuidoea 
bftn fufira de euuui. 

El cokado quo aubaa bombros y mujerM cni una 
luela de cuci'o pai'a defender Ia planta do los ptiv» 
atada con oordont'S^ de modo que quedaba bren ú^ 
gnradn. A lo$ aJornos con quo hacían luaa viatoaoi 
903 Irajc?^ unían lo» pendiente», collares, y palstfna 
d« «oudia, cmtal, oro, pcrlaa y vnrias píednn pre- 

nOBUf. 




(I) SaLaoun. UísL geu. de la Kaei-a E«pa¡uir Ub. 8, 
cape, 22 y S», 



-531 — 



M- 



Este era el traje y adornos de los mexicanoB. El 
de los demds pueblos era del todo parecido, ó con tj- 
gunas variacIoneB, que los hacían diatínguirae unos de 
otros, aun cuando en ol fondo fuese uno mismo. Sn 
Guatemala por ejemplo, loa indios nobles vesti&it de 
Algodón blanco, matizado de colores, y usaban una 
camisa, cuyas mangas arregazaban basta el codo con 
una acintíi azul ó encaniada, enrollándola abajo en 
las piernas í manera de calzones, pues la falda de 
adelante la entraban hacia atrás, y la de la espalda 
hacía adelante. Los mujeres usaban enaguas haflta 
el tobillo, y un hucpU encima hasta la rodilla: se ce* 
Bian la cintura con una toalla do colores, que ataban 
por delante, dejando colgar las puntos; llevaban so- 
bre los hombros una tilma blanca, bordada de colores 
y adornada con fiecos; el calzado era 'una sandalia de 
cabulla, asegurada con unas correas sobre el tobillo, 
y otras en el talón. 



55. 

En cuanto al calzado hay que notar, que se pare- 



— 532 — 



00 algo »1 qví^ Oíab^n Ioh priinUtvoH toOMtDoi do cue* 
ro crudo, tal como aparcoc cu la lámina qae se t£ 
en €l tomo ó*? Je laa antigüedadeB romanaH de tite- 
vio^ p^, Ijll S, oan la diferencia de quQ l^ ronflJMi 
tenían laa corrcAS cnlasiulaa en ol '«obillo, y lus itAitm 
fblo las quñ neccsibikín j»ani dtlcncr el oibadn. Bfr- 
te Mtncjaoca apai%c« uvt^ do bulto en b llgum qua 
rtprcffonU oí mea Jo \bril, ( 1 ) calsínlo con cad^ en* 
tenuuenie iguales á los cjue u«:m losínJIos. £1 cbX* 
gado do Us mnjei-es fenioiag doja1>a descubierto el pi¿, 
oomo lo3 caclc$f atándolo con una fimple coma. 

Raspéelo do Ioa Adurnoa ^a m han 1i(^bo auU» 
al|^nKB indíoacionos* Loa oreta eran usados pot Us 
mujeres de todos lo5 pueUoá de laanügiícdod. Po- 
Cük lia [lublícjuidvl iIí«uílo de uikl fi^jura egipcia que 
Ua lIcTaba, la única quo Winifímmh^\% visto oon ^^ 
tal adorno* En oriente tos usaban también los homlirctf, ^B 
según PUhÍOj bIu qno fuese lual recibido. Los da C¡* ^^ 
ro omn do oro y piedras preciofa^, según AirUoo. 
PtiiutQ babla do un cartaginés que los llevaba, EiH 
ÍT€ Uta griegos y ^louianoQ «Tan raros. 

El UBO do 1o9 anillos no se liinitabA & lleirarlM «n 
h» dedo^, flino en las narices tambicn. El fléne^ii, (S) 

los ProrcrbÍDS (S) Isauts^j) y EzequHÜ, (5) hablav 

■ 

Ol AntígtfodKd«B rooMM do Orovio, Ion. 6, foL 9t. 

M G^DCBÜ. XXIY, S9, 47. 

<S) ProTOfWoí, XI. 22. 

m Ut SI. 

[6] Eaaiaicl, XIV, 12. 



4 



— 533-- 

de los anillos que se ponían en las naricea, sea tala-* 
drándolas entre las dos ventana!^, 6 sea una sola, 6 á 
lo alto de ellas, donde se colocan los anteojos. Sa- 
biendo TcHabel que Jchu iba á entrar en Tesrahel se 
puao sus collares, y los otros adornos de narices, de 
orejají, y de la frente. (1) Los indios usaban anillos 
en las naricep. 



§6. 



Los trajes militares entre los indios se hacían nota- 
bles por algunas particularidades. Los soldados no 
usaban vestido alguno. Solo llevaban una coirca ata- 
da & la cintuT», y el cuerpo pintado con los colores del 
capitán, & cuya compaSía pertenecían. El vestido 
de los caciques y guerreros principales era una tí- 
nica de algodón do dos pulgadas de grueso, que les 
cubria no solo la caja del cuerpo, sino los hombros y 
parte de los muslos. Sobre esa túnica usaban algu- 
nas láminas delgadas de oro y plata; tenían botas 6 
sandalias de, cuero bordada.^ de oro, algo parecida al 
surtout según Prcscoft, que sobre la armadura usaban 
los caballeros europeos de la edad media. Un casco 
de madera 6 de cuero, que representaba la cabeza de 
algún animal, con una ñla de dientes, cubría su ca- 

(1) 4, fíej, IX, 30. 



bej:Aídfi i;^ cíidc» pcndi.% un ^«naclio i<¡ plam^ie, que 
imlicabn i>u su forma y ^olor el r«ngi> y famUit del 
qtte lo lleVAlw(l), Ed eWjército UAscftlUealf» jo- 
fts Uevabnn cf^tvAÜca yelmos, cubiertos de oro, y pie* 
dra* jii«c¡o«ji», rticiido l».4 aiin^idumn dd rtco y VArU-' 
do pluin&go* Eni otn In fornu dol My& y chíatuU do 
lo!t ronmao'ii do que nos hakU H^uto (2) / distinto 
del tntje de lo» guerreros di- 1il» deia.T( iiicioncfi. 

Bflto supntsto, fácil c-i f^dvcrtíi: U poca ó singuiu 
scmejADBa qu€ existe entre lo^ tinje^ qne vd )« gene- 
ral usalHUí U mayor pai-lo de lo« habitnnlds d» este 
contiiwiito, y ol de las naciones antigiuv!, aon oa las 
¿p<KMLS man i^motaG do cu historia. Me he dttenldo 
bastante al h-iblnreobrecsto von roUcÍoQ¿ las ruíius 
del l'alenquc. Asi es que do puede Eacdurso por oUo9 
ol oríg«:i l;t población Jimerícann. Rl uso de peudién- 
t€3, collares, braceletes, ú otros adornos de varioi me- 
tales, át ciütal, ó de piedras precioMA, 1c vcuit^ adop- 
tado por los e^pcios, Im asírios, los hi^brto?, los cal-i 
dME» los griegos, les romanos, y casi todos los pue- 
blos de la antigüedad, que estaban cu contacto, y so-, 
eoiiLunicabnn enti-fi fA, panudo de uiws ¿ otros eS' 
tos u30«, los cuales con el tiempo iban recibiendo di- 
renai modifíc^cioocf. 



(1) Prosoott Kiat. do ta eooq. de México, t^omo 
liu. 3, eap, B. 
<2) Plauto. Rud. 2, 29. Siu-L Aug^ &6< 



CAPITULO XXXIV^ 



1, CoDtmuacion del mismo asuuto; del tntíe ordinario do 
loa indios. — 2. Trajes de ceremonia. Et jiubtilmatly 
6l cozehuatj. Traje de los eacerdotes y ene iosi^niaa* 
Traje de loa embajadores 7 de loa nooUs. Traie del 
cibaocoti y demaa jneoea. Traje de loa tencauis, de 
los caciques, del haacaJpi^qui, de loa recaudadorea da 
tributos T del tíachqnaulijo. Orden de. Qaaohictin, — 
3- Variedad de la lela y adoraos eu loa vestidoe. — í. 
Sencillez de loa trajra en loa tiempos pritnitiTos, Vea- 
tidos dd los habitantes del Asia, de loa egipoioB, de 
loa griegos, de los babilonios, de los medoa, 7 en ge- 
neral de loa habitantes de laademasnacionea, Enqn¿ 
ae asemejan loa vestidoa de loa indios á los de loa an- 
tímios.— ^. Semejanza del cacle Á la sandalia de loa 
liabitantea de Ia Palestina 7 pueblos del Asía, Ador- 
nos de qne hacían uso. 



5 1- 



El traje ordinario de los indios era muy seucillo, 
Al adoptarlo parece que no ae propu^sieron otra mira, 
que cubrir aquellas partes del cuerpo que el pudor 



yVi (leccnda eiigcn louct aiompro «ulta?. El nw/- 
tíafí (1) entre )o4 Uombrc^, y el ciícifl (2) entro las 
inujere^^ no podtitn toocr oti'O objeto, Coiuplctiiban 
esto YcetiJo onlinano, en nqu^lloa el tUm^Uiif y en 
estaa u1 kucjtiSi, tic lo cual se h.i hecho mención en 
etra pnrtc. (3) 



§ 2. 



Eq 1l>9 tt^jcs do ü^rom^nU Jo que vamos á hftm 
en cate eapUtilo, notáb&iiso Algunas díferc&ciafi, «• 
gitn el perRonajo y la caLeg^da fjue tenia en la socie- 
dad. Dl«UTiguúii3ic el rey, loa eaeerdotea, loa omba^ 
jidore^i Icfl nobleí^ Ioa qn« tenlin «I inanJo ds nlga- 
na pn^vÍRcIa, ejercían algiin ainpW ó t^nÍAn en el 
ejército grados miUt;ir€«, por el trajo, k materia de 
r^uo estiba be^o^ y \o^ boriado% adorne», 6 colores 
con que le embellecian. Aú veutos al rey en piilacio 
con ^XjHJiiilmaUij (1) cambiar de trtijc cuando iba al 
templo, ó tenia que amlir al consejo, ¿ ejercer nlgno 
ucto jnríTtdtccionoI, ¿ marchar & lagiterm cubierto de 



(1) 7^^a alada á la eintaTa^ C0u las exlreiuidadoa pan* 
diaolas haela adoluito 6 atnía. 

(2) Especie de enogoa desde la cmtura basta ia«dia 
l^ema oon qno na vuvolHaD loa mnjeras, 

(3) Vifiaeo el capitulo K da cota obra. 
(1) Siento t«£¡ao tle Uanco j asul. 



rica nmuulaní y adonwdo con el o^tchuotí^ (I) brsb- 
¿ületcn, pulAeroSf poncllente% una cadau de on>/ 
piedras al ou«lb, y uu hermoM poriAcho de pIuiMi. 
Lo8 socordotcfl, eunnilo en ol tomplo «jercian sug ftiii- 
cioDC!, cDlocxbnn sobro su cabeíAnna^specíe degor^ 
ra nftgm; sí eni ol tumo sAcerdoto, col^ba«fi sobrt 
ol pecbo una botla, y iwtoraaba tu ti-njc oon viiñodu 
insignias, y poAi^s ni¡tolf%ioo«; vestían todos d€ ne- 
gro. Loa orabi^dores, cuiodo 'k-Rtmponnban ^n no^ 
ble misión» lleralMa un tmjo rcr^lo, & guisa do esca- 
pularios con flocofi; Sombreras ^Jomados <k pluoMS| 
y también con fleooa d* vnríot colores. Hacina Ivi 
nobted oatenUcíoa on sos trajos de gran ríiu^a, lo 
mifliDO lue el cilutacoúii, (2) ciiuulo reveetído do su 
dignidad y poder, sentenciabct sin apoUcíon en lai 
causas dñlos y CTtminalos; los demás juccea senta- 
dos ^ro-^n^i&ihi/í, loa ia$ciüi (;I) y empleados %iMt 
bajo BU vigílnncÜL Oc^empeHibAU r^inaí funciones. 
Los eaeijuaj que fuetituiau con su autoridad al roy 
ea las provincias, cuyo mando b« les confiaba, indica- 
ban en nu exterior toda so elevación y digmJad. El 
huiicaipifqni (4> y roeaudadore» ine bajo su iñgUaa-' 
caá redbían los tributos ó impuestos, dejúbanne Tor 

(]> Uediae botas CQblerUL^ ¿& pUncIi&í de oro. 

^9} Supremo loa^strado que en la corto 7 ciudodea 
pnDci|)aios dooídia los plertoa y caucas rriminnlv*, ain 
apolaeioD, ni aun al miamo t«j. 

(3) Liigftrteniouto do dÍTtrsoa jueces: ojciciau la pñ- 
mera iaeiAncía. 

^ TeB0»n> g«&ecaL 

Eirrcnios,— Tojio n.— 73 



-5»-- 

OOD sa vsra y su abanico, bsígnÍAS de lu ituUrídad. 
Por último, 1(11 oSotales del ejercito diaUnguiatuM por 
tquel vestido llAmado iheh^umhj\ qno tcdU k «ir 
BU la cArlfi el unifoniif con qac » dabajt & conocer, 
y que coaodo ealian & la gutria to utaban con las 
anüadiiroa, dietiQÜros, ¿ iosígüias d« qoo tuctan ton* 
toapredt), prÜcuUrni^ate loa ijue perlenedao 4 1& 
¿rden de ftuu'AiWú}, quienes Uovnban atado e! p«lo 
eon tnia ooerda roja, do la cual pendían tantaa borlas 
d« algodoa, cuántas babian sido L'^j! acciones glorioaae^ 
qoa joaUmente les dtora celebridad, ftv% f honor. 
T<id^ «to prueba, ou¿d distantes bo bAUabrá loa in- 
dios del atraso y graseria de los falvajea, iS babiteolee 
pTimiLtvoiS, que se cubrían con lioja.% yerbaa^f pMaa 
Bin i^dobdr. 



5 5. 



La tota qtw usaban para «ato« trajoa Tarmba Um- 
ftian aegtin las círcun^tanolis. La fabricaban de píta^ 
dji Ub. de palma, 6 de algodón, entretagíaii plamaa 
j fdi> do conejOi que la hacían mas ristoaa, propor- 
donando mayor abrigo. Los vendos eran adornados 
con rariafl figuras, pieaae de oto trtibnjadas cou 
ro, y piedras preciosas. 

Los vestidos d« hs mujeres de Méxioa consistían, 



KguD Preicoltj (1) en tés^uii^s de <UfcrfBtcs toiM- 
fio9» con flecos, y iDuy ricamente Adorcftdftff, trAyen* 
do & reoei eneiiim un» larga tfitilc*, r^iie \en llcgftbn 
lutta loa tobillof . En lat clase* ftltni eran de i^go- 
(tOD finftQiento tejidus y bord&das. 

IiO« gefee aaucas lue ealt^ron al emmentro d4> Cor- 
té0,al entrar úsie á Méxtco^taUban restido^ con m&x- 
tlatl, 6 calson d» algodón en torno do I» cÍTLiura^ ca- 
pa de la misma teU^ ó de pluman, collares y brace- 
letes de torqacsas, mesdadas ¿ reces con f lumos, en 
d Cuello, y loA brai^AOt; de las orejas, lubkj ínrerior, 
7 aun de las narict^e 5>ondian piedisa preckfas, 6 ca- 
denas de oro &do (2) En cata ocasión MocUzoma 
vetiia el tiímatii, gnllarda y anclia cnpa de algodón 
Bníilmo, CfDU panUs b{>nlada« y stadaa al cuello; anta 
gandaliaa con eaolas de oro, atadaa & loa tobillos con 
OonloDe« hechcs del mifuiuj uic(al. I*a capa y lafl aan* 
daliaa estaban ealpicadaa de perUis y piedras pierio* 
s&s. entre ba oualos bacianse notablas lafl esmeraldas 
y el cbalchúitL (3) 

El ve«túle de loa Indios de Yucatán era, aegun Xtomt 
da, (i) on listoQ de una mano de anehc^ que les ȣ^ 

(1) rremroiU Hifitoría de la conqnirtatlo IfóticOr 
tom. 1, iib. 4 c»i>, 2. p^. U7, 

(2) Prceoott IlifiEoru do la conquij-ta do M¿xico 
tom, 1. Iib- 4. cap. 0. Ug^. 402 j 4<fó. 

tí) Id., id., i¿ id-, i.£ 

W LaiuU Belacioude las coaaa de Tncatan, ( SO 
p^. UG, 



- 64G ^ 

m de bfagas, y calzar; traisu autus \í\xg9A y ca&* 
dradoQ sUdas en ios luMobros^ y sandalLis 4t €¿&uuo 
6 ctLcm (Ic vvjiaJv. 'TenÍHU itlgunot scStoici j cApitA- 
DOC como monioDff d« pela, y «sios «ren [mcos y ooq 
estos anafts iban & la guerra, y c«a pUim&gcs j pe- 
llejos do Ugrcs y koiifis pu^sloí, los que los taomn» 
(1) Suf nwnuimintof aaUguos pftrOcon denotar, sis 
embargo, mayor lujo de adornofl y reatiJof. 



i 



54. 



En Im tiempos príimUvo^ U feooiUos ctn ta bwe 
lie todo. Lo« trajes de los qae eti aquellos tiempos 
TiTieran, eaUl)»» heclioís para itlrTtj^r W muy nvcess'- 
río, dejando el cuerpo libre en todos lOBmoTimíonUtf, 
e&pccialmcDto para la agríctUtura, quo era el gtfjuio 
de trabajo L qtte uus »c dcdicabaQ. Áú vemos 4 los 
habitantes dol Asla^ cubrino el cuerpo con un ropoB, 
6 tánica larg^L y angcsia, con mangas, y una capa 
cnclica, contenida por media de un broche; vesÜilo 
qoe usaban igualmente los patriarcas. £1 lujo 00&- 
dstia en lo mas 6 menoA fino de la tela, 6 en Im viro- 
za y variciIiMl <!«> los culoiX'S. Vemos í los e^poios 
osar una tCíníca corta, que apenni lea libaba L las 
rodilla!, oin una franja bordaklíi, y ana esclavina blan- 

<1) Laoda RalaoioD de lai ooaas de VaDatan S 39. 
PAR 172- 



■-(ni- 
ca de lanft enoima* Vemoe ¿ los griegos en Aquellas 
lemotas edades, Teatirse como los asiáticosi sin mas 
áifeienoia que ataise á la cintuní el saco ó tánica con 
una cinta^ para ezpeditar todos sus moTÍmientot, ú 
obrar sin eml>arazo alguno. Vemos á los babilomos 
con su tánica talar, y su manto blanco; pero cuaiido 
querían ostentar lujo y magnifícenica, cubrirse de li* 
cas estofas, bordadas de plata ú oro, y calcadas de 
perlas y piedras precioBae. Yernos á loe medos con 
sus Testidos anchos, largos y flotantes, de diferentes 
colores, bordados de oro y plata, que les daban un as- 
pecto brillante. Vemos por último, á los habitantes 
de los demás países, vesürae ordinariamente del modo 
mas sencillo, b¡q los cortes, ni las diferentes formasi 
que fueron después introduciéndose, á medida que el 
lujo, la molicie, y la corrupción hacian progresos. De 
manera que los indios se parecen á los Antiguos en 
la simplicidad de los vestidos, y en cuanto á la forma 
se asemejan mas d los egipcios. 



§5. 



Kespecto del calzado y adornos puede decirse lo 
mismo. El cacle de los indios es muy parecido á las 
8andaíiü3 de loa habitantes de la Palestina, y demás 
pueblos del Asia, los cuales en nada se asemejan ¿ 
los zapatos, ¿ especie de botines de los griegos. Po- 



«HiMoklMpiieUM dekéatigBtdftd. Loi^bO»- 

áéUoi. I&mwt^gliyil Él iiwiiiíMi^ 
4 ii lii giiifc mmitipMln fa^poriiÉti^ «i^pft A 



HKDELTOUOIT. 



FE DE ERBATAS Y OMISIONES. 



rá^BA 



LIOM. 



¡Xee. 



Ltwar. 



i 


20 


desracen 


d«STaneoen 


17 


9 


Briarca 


Briarea 


23 


U 


i> 


§8. 


40 


16 


Lirsio 


Opcio 


46 


20 


Helespanto 


Helesponto 


99 


22 


I) 


S7. 


101 


U 


Bellefonit 


BiUeíoreat 


138 


3 


(2) 


<1) 


Zbid, 


S 


(3) 


(8) 


Ibii 


21 


(1) 


m 


Ibid. 


23 


(2) 


w 


IbU. 


24 


(3) 


(2) 


Ibid. 


26 


(1) 


(8) 


163 


14 


HnitEÍloton 


Enitzitoa 


156 


8 


HnegaelliiiMan 


Haegeolliiuoui 


Ibid. 


15 


HaegnelhaMan 


HnegenlhTiaoan 


184 


20 


it 


S9. 


201 


16 


K 


8 6. 


214 


21 


cabellos 


oaballoa 



J«W«k. 



Uuu 







219 


1 


fy 


■ 


228 


3 


ja 


1 


230 


3 


59., 


ss. m 


231 


8 


510.' 


sy. m 


238 


10 


■1 


S2. ^ 


241 


23 


tí 


of barbsnfiíQ 


252 


16 


Fundaron 


Fundó 


Ibid. 


17 


BÍtüaJo 


y cita 


291 


22 


tolzqnes 


toUeques 


307 


8 


globlo 


globo 


315 


1 
33 


Izta ^^S 


Iztac ^^^ 


SM 




.^í*» . 


328 


4 


teMooa 


Ibid. 


7 


' t^m^rt^h 


' ■•«. ^/: 


S35 


20 


ofdopaii^Vl 


tfdopeo«'t 


342 


13 


■.«^^-- - 


IbjFi^u^ 


S55 


11 


U oti-viJ 


tf 4 


362 


6 


"sdtá 


fli^tlll 


363 


. 8 


son 


ea 


376 


U 


cielos 


tdclos 


379 


19 


fi 


5 3, 


383 


8 


eatos 


estoa 


Ibid. 


10 


las 


loa 


389 


18 


con 


son 


Ibid. 


19 


precÍBÍon 


prueba 


390 


9 


eltas 


Mtoa 


395 


U 


Sanmuiaton 


Sanehoní&toii 


j^ü 


4 


riloá . r 


ellaa 


IbkL 


22 


ay ' 


(3) 


410 


6 


Benecas 


Benares 


420 


16 


Sale&co 


Salonoo 


422 


16 


Johniton 


Johaton 







m 




MclnH. 


Uii«k 


n»- 


Jjétm. 


tíl 


12 


MalaDOSÍa 


Melanesia 


Ibid. 


15 


Fannania 


Tamania 


458 


14 


Javaí 


Java 


Ibid, 


20 


islandesea 


irlandeses 


456 


32 


Boocliey 


Bechej 


457 


22 


8pilbe]% 


Spelbei^ 


Ibid. 


23 


BoiigaiiuTÜle 


BoügaínTÍlld 


469 


1 


en 


es 


480 


3 


en 


de 


489 


20 


ir 


54. 


496 


U 


calor 


color 


497 


11 


atribuyendo 


atribnj^Dlv 


614 


1 


samaritaa 


samniias 


616 


22 


Gonaerraron 


conserran 


531 


8 


acinta 


cinta 


Ibid. 


10 


adelante 


delante 



srnTLios.— Tovo it.— 73 



s ! 



I' 

. r 



índice, 



InirodMoion. Y 



segdvdjl vimyís. 



ouTruiiOL 



Tt^^MK 



S 1- Lft cufletáon sobre el origen de los habitantes 

deAmárioa 3 

g2. Saimportanda 5 

¿S. EftCoeraoB qnose ha^bealioipaia jrescdTerla,. 7 
{ 4. Si los antigaos tavieiKpL noti<^ do Ia exiaten- 
cia det Niwto Mtmdo. Objeto clel TÚjd de Coloo. 
, Díobo notftble d» .Cbatet^ briand..,,. ...,,..,. ^ .; 9 
S6>lAAyintídade£1aton,iioqiH^breélIapúiif : 
saa Faw/lboOiiIkKh[Ur.Fazc7,]^tffiUUW f otnw 
i cantores --,- .^ v-*- U 



n 



S9,Lilacloqa« habla l>íiíd4fo d« Sicdlía,7d«diie- 
oi(mo6 quo do lo oxpaesto por oto» ftatorofl pa^ 
doaliflcene 18 

S7. lAqiiod«8Ígiift Anst^le». 33 

I S. OplnioD de Eli&oo sobro 1a ozÍfit<itAÍft do otio 
C-oatinonto mu alU dd Oc4*oo, Apoj&da por Pla- 
UnM),S.C1«moQtef OrfgenM 3S 

1 9. Fftsojes do Flatan>o, Periflonio j Po&pobio 
Uela 25 

S 10. Aprodncioiioa dot B, do Uanib-Dlilt S7 

i IL Fárooor de Bodb&ok. Toorift do Mr. BaOlj. 
Juicio de Ur. Bor? do St, VteonL, y opimon do 
BnfEcHi sobro U AtUntida* 31 

S12, Poao doflfltaaoiüiüonsflylftsáMMaBqoíBBOfo- 
Ocron í la cuoatioii qoo se dobsto, y Ins qoo vino 
í deiTUDar sobro sIU ol dsacabriiiuo&todol Ku^ 
TO Hondo, dífltp&udo machios errores, y poidoftdo 
b Twdsd do mftQiB«sto« y U ÍDjusUota con qno 86 
hobiA condonado á B. Virgilio, j á QsIíIdo por sw 
opiníonoe sobro Is oxktonoio do loe antípodas y 
mi KuoTO Mondo 33 



CAPITULO n. 



} I. OonimnAcion do UmUma mstcría. Predicdo* 

aofi do Sflaocft y do Virgilio — 37 

i 2. Los regioooe biporbér^oa , . . 10 

$3. LosanÜpodos i.. 41 

$4. Opiniones de Taños ñltkoaofoo sobre la exMou^ 
cia do tnnebo8 uniudos, y Jas de orCgonss, San Gr«» 
eorio y Tortaliano ..^<.<.« 41 




ni 

{ fi. Apoyo qa« todo «bto, y lo* (1«i;cnbrí£iu«nto9 poe- 

- tcriore^ pTe&cntan e& bror del telato d^ l^fttcn. d$ 

AtZitntidA, j no rcspuctlA OOQ Iiocliot j noootcci* 
mMDtoe, qao U mocift y aü% explorackni han n>- 

copdo 45 

{ 7. ítidícacioDC6 <lo Clavijero, Homboldt y Plucbc. 67 
§ 8. Trftxn« j T«stíglio« qiM lo o&oao&tran por toda« 
p^UiB do las alUraciOBM j tfaatonws qoa ba su* 

friíio U tkrrA 5$ 

$ 9. DnlucdoDcs fuDdadaa vn (ávor do U oxUtobcla 
do la Ailáitüda, coDfinnadfta por lo» d^scobii- J 
nioiUoe y lo quo exposMi Bartou, Vio» y Clavi- * 
jo. Tooniofort 7 Homio ^ »•■*•-' 70 



OAprrrLom 

$ 1, Contínuacioa He la miamn materíii. DatoAsac^ 
Jos do laa enpresos inaritbias, y dol catado gao 
tcob la nnTOgadon áotoft dol doscnbrimknto do 
ta brújala., >¿ra.¿ >..*..... '«^. .....*••«..«-«. 75 

SSL Yiageadotosfozdeloa^doloaoartád^oBU.Es*' 

podídouos £ Opldr y á TanÍB 76 

S $. Floia dfiflpaclmda por Nechoi 81 

S 4. Vu^ de Ion cartagrniMfis do qno hnbln Ariftt<S* 
lolcB, y el do lofl fenieioe E«giiD Hcffitio, oon Ta dos- 

cripcíon do la tala qtie doacobñeroc 89 

S £. OpUuon do BongainTÍllo 66 

S 41. Dodnccionca qno eo han hocbo do Torío* paaa- 
j«fldoPlutaroo,He6Íodo,&traboD,P[tidaroj otros 



^ autoras sobro fistss Uas, 7 io Iloracáo iiiterpr»- 

^^^^^ % 7. ObMrrftcioocs sobre la opinioa de qoe los anU-* 
^^^^H gaos taricroD Doticía del coDÜii«ato do Anérioft. 

^^H CAPITDX/) IV. 

^^B § 1. CoDtiD^^lnüjnnoMimtaOociitrcioqiwliaciiii 
^^^ los e^pcios 7 loa bmcioVf bsÍ oomo !■« iwIoiiIbv 


85 " 
87 

97 


^H S2. Foder nmrilámo düU lodiAj d^U OIú&ft«D 
^^L^ ftqnellos tñt&poe, Eamodru do Dufo» Xenev* 
^HH Alojudro, j Demetrio PolíooMlM. FMft d§ 8ú- 
^^^^K soetria. BotUU&cia m&rflíaia ofmMtA por lOtii-* 
^^^^P datos ¿Bo&Lft. BxpodicioD dato* griogos contra 

^^^^ ^Drpja, y do loe aigonaiUa o(»itfs Cot^Hse 

^^V § 3. Poder mariümo de Cartago j Boma. Baipr»aas 
^^K do Ammon y do Hioilcoo. T£«jo« do Iwi huebs- 
^H UOOO0* KaT<gadoQ do Üutfaiaie&oa y PUloaa .. , . 
^H i 4. Dificaltad de los vioiea largor. Uodioe qw ao 
^H POAÚQ CD práctica [lara qocobuloo. Vao ckl ae- 


^^^ { 5. lafloonoía dol ddactibnsüonlo do k ag^ja 4a 
^^B *. 7 moKar ea lo« progresos d« la oansga^lon, jr deaJe 


^^^^ ( 6. I^oca dasaiiLTQDCÍon^/ QpInJonflBdirecaaa ao- 
^^^^ i 7. Ccaclisioi>c9 quo ac dodoMn do todo lo oz*- 





CAPITCLO V. 

§ I. Los primeros d«0icat>ríJoqrea át> Aiu<?ncA. l>ocu* 
moDtckS publieadoff por la sociedad de auticntinoB 
de Copeoh&gao, j lo que (k elles rosntU 101 

S 3, LoqiiD«ebToc«tepíCD9aijüliateiiabHazid,Ku[iii, 
Wictioftii, j^Schcoder IOS 

elode Caehfot^.. /.',.•. ¿..; 104 

§4. Opinión de Mnllot 105 

S 6. Iio que flporoce en im pcrhilano cepanel. Jni- 
do de Sokoolcmrt< Opinión do Itcm&Jde, Postd j 
Feamío. E-^conoeímieAte del Cabo Vonk, Jai- 

do do Oviodo, O^Teii; otroe MtoreH 107 

% 6> Memoria notable do Ur. QaCgnei. Jaido de Be- 

lleforeni. Opinión do Otlo y Po«ti*r. .... 109- 

§ 7. Arribo de oca carabela e^paiíota & Canarios eo 

li&l El piloto Aloofio Sa»chcr 112 

$ e. OpiniOD de KwiaDii. 113 

Í9, Pontoqiioro«alUcoiiflmudo .. 113 

S 10. Opmiofi de Joa medcraoe - Ili 

§ 11. CcoeoenoDctns que ao dedocea do todo lo ex- 
puesto, Opinión do Uoffiraa U6 

} 12. T^ ei|CtdI«ÍoQ de Colon « 190 



CAPITULO VI 



i 1« r>o donde proce<1eU poblftdoado América. Ee- 
oasez de dato^ paxiL d^u á la enefiUon una eolu- 
cien fi jft j sdguTft ._., lÍD 



n 



§ 2. EflperaazA FunJacU de uuovofl e<1eVjiQtoe, j lo 
r|Qd porA lograrlo dthe |>rftúti«arw 137 

{ 3. Dudii» 6 meertidosibreft qtxñ nuuui también ttx 
«t« panto rcspocto do lu domos sAdoaciA 139 

{ i. PiftoalUd d& tft «fleetion, y cómo b calüLdac lU 
goncfi a^toTM 131 

S 9. S« oxAtnma r^UtivAmcote Á los priiueíos d«coa- 
di^nt^doNoe. I>Í]aTÍo TimvorsaJ 1^ 

i G. Híjori Ji3 Koi> qud ntai^ifD m]M|>TobabíUiLule4idií 
li&ber djulo origca á i» ¡vobKcion do América. Opi* 
lúondol JDf. 8igu«D£&,do€UTJero, HaütvjBoía- 
tiDiaúeffcado Qfiio 136 

I 7.I^B qaoUliMca docc&dcTdoOpbii.t 137 

S d. Partee do Ja |tícrrft qno para poblar so datig^mn 
álo6h>jo8doNoe.Mon&r<pi£as qaaprimerosQ lor 
manm ., 189 

S 9. OpÍDkmdoTi7múflo j 1ai qno hncon dccouler á 
loa a i n cr i c ftnQftdolo^¿JQgüQSomjJ»foi.. 142 

S 10. Bangos qao proeeotaa las oj&igncioDM de loa 
t^Ukfl pnoeapftlco cp qoo ao coaüdorft dividido ol 
gfoorobctmaiko, j ic¿rchAquesÍguiÓ€oinidG««Tro- 
Uo 7 oxtenaioii «... 



CAPITULO ^Tt 



1 1. So oicpODO U opJníoD do los qno cn^D qiio Io« io- 
dioA procodcL do loo jodios. Juido do Lord Kiogtt- 
borongby sna fimclamontoa Ii7 

i 2^ SdmoioLza do la porc^^nnAcíon do Joi UráoUtu 
jU doloA m4xioaao9.«,. •*. 149 

} 3. Jaício del P. Gatvrla Acerca de ealo, í idea gno 
sui^geen vUtAtlc Lodo locipncato. 150 



S i. ObsarvacioueA tomadas de la conformidad de sus 
leyea, usos, prácticas j costambres, y ds su con- 
dición moral 157 

§ 5. Otras semejanzas, especialmente las de loa nom- 
bres de los personajes del calendario cMapaneco 
con el hebreo 162 

S 6. Opinión de Las Casas y otros antores 163 

( 7- Términos en que Lord Kingeborough reasume 
Hu juicio respecto de la población del Nuevo Mun- 
do IM 

g 8. Observaciones que deben tenerse presentes. . . 166 



CAPITULO VIIL 

§ 1. Opinión de los que hacen venir de los fenicios 

j cartagineses la población de America. 171 

§ % Baagos de analogía quo se descubren entre los 

fenicios j americanos 173 

i 3, Juicio de Huet, Hornio y otros autores 177 

$ 4. Piedra monumental recientemente encontrada, 

que se atribuye á los fenicios ; 178 

% 5. Los que creen proceden de los cartagineses, . . 178 

I 6, Ahalogías que se han encontrado 179 

% 7. Opinión de loa que los hacen venir de los cana- 
neos. Lo que acerca de esto expresa Oalmet 1811 

% 8, Pasaje de Procopio 183 

S 9, Lo que otros han escrito sobre esto. Opiniones 
de Grocio, de Hornio y de Laot 101 



ESTUDIOS,— TOMO IV.— 7i 



Tm 



CA1*ITUL0 IX, 



S L Ln Jifeitio, 7 los qi» boeu pioceder de dU Jft 
pobUeiób UMiÚMM. Pui^fl de Plioío. OpiníoB 
d«l K LnGtoan. A&Alog£a qad eDCtwntim Boxtofi 
entr^ (>1 dinl^ro d« los mol^wks y «I Urtnro. Jd- 
cío dul Blii\>u (Iia HomboMl 187 

i 2' IlelflcMm«0 qrtB eustíao Qolre Los americaiK» j 
lüLH puelilon i1i-l Jn|Jo:i. Anuli>¡^ik:i auUu loH ckíuoft 
j loA {101I1AU0&, AfiuiLtodejiU-etaleDgaachiiiAjr 
UoLotuE 190 

S 3. Expoiltcíou de mogol^ ftl contiiu-ste do Am£* ^Éj 

i-ica <Jg qao bnMii Ur. Ktmkbg 193 ^| 

S i. Rastros (lo h i-tu» Urtoj^a eucoulrAxlos eu Aof- ^| 

ricA oo ttonpo U# )• do&i|aUta. Opinlou do Eo- ^^ 

borlaonydo Duprat/ 193 ^^ 

S 5. AmilogUít ; iwm«j»uitiu »ntrú tos Urtftroa jr lo« ^| 

tti^bOíc 195 ^1 

I C. Caüfi<afcciün del P. Gfttoía .., 201 " 

S 7, A^alugú^n caire Ion cIüdd» j ]tís miio^ 202 



CAPrrcio X. 

S 1, 0¡im{üii qu«daorígeu egípmoilri poblAüioa üo 
At:i/nr*ii. Rii:(Jini*xf|iin pan tinto ft«bi¡K>jieatjr s«- 
ZQcjaazcifi qua so dcccabrcn catro loa aiutncAiiaii 
y loa oaÜgaoa egipcios . . 207 

$ 2. Juicio d^ Grocio* Opiaion do Mr. Lmoít. .... 211 

S 3. Hasorc^ ilo loe qao dan á la Avu^ñea oKgim 
griego. 2ia 

S i. FoDdAmesitoB aldgndot por !o« qu lo ereea ro* 
niftQo 214 







5 6. Algunoa lo atribüyeo lí loa tíoyanos^ y otros i 
losfranceaeB, ¿iuglefies, jespaííoles 215 

§ 6, Eiámen detenido de la opinión de los que sn- 
ponen que la población Americana proTiene de los 
noraegos, ialaudesea y diuamarqneses. Opinión de 
Charlevoii, Juicio de Mallet sobre la colonia de 
noruegos de Yitland. Vestigios de las colonias is- 
landesas encontradas por el capitán Graab. Opi< 
nion de Hamboldt 216 

§ 7. Semejanzas con los alemanes 219 

§ 8. Pasaje de Séneca sobre la antigua Thnle, y lo 
que piensa Grocio. Inscripciones rúnicas encoU' 
tradaa en 1824 en la isla de Kíngíktorsoak, y otros 
descubrimientos beobos iSltimamente 219 



CAPITULO XI. 

S 1. Tradiciones sobre el orfgen de la población de 
América que se rect^eron en loa primeros tt^m^ 

pos de la conquista 221 

§ 2. Tradición mexicana 222 

§ 3. Tradición yncatoca 223 

{ 4. Tradición obiapaneca 224 

§ 5. Tradición pemana \ 225 

§ 6, Tradición de ííueva Granada y otras 227 

§ 7. Tradición sobre el diluivio universal; su compro- 
bación histdrca; grandes diluvios ó Inundaciones 
qne ba habido; confusión de las lenguas y disper- 
sión de las gentes 227 

§ 8. Noticia que se tenia en América de eatoa suce- 



X 

roh; icADiiHcnto ^2kcJl sobra nto^ poblicodo por 
QemelU Carie li, 7 ceproJucklo por «1 D, ild Hum- 
boldtjGoDart - 228 

i U. Lo quo Bobro octo cipoDoa Cesar Ca&tú y Bo- 
tonni.... 3S1 

{ 10. Opiaioa do vairio« «itont, e«i>Mt!ila«iie iW Ov* 
Tí»r T ¿jorrft&o , 333 



CAPITULO XIL 

I It Orou virioJad 7 uúeucio do opuiioiioft sobro el 
oríg«3 do los primeros bstbitjuitce do AmMofl; ox- 

pooicioa de U9 do áJ^ancH uitcros 387 

g 2. Opmioutiit do Mftlaiíudti, Boju-ildo, OnedO) Qur- 
CÍa> Alderotn, Knrnio, Got]iolÍ¡Ciurrn,Bobort«on 

y(á«le*iibriaiid 238 

S 3< S« Luce 1116UUOU de loa Xireher, LafilMo, Sobo- 
oleran, Bcaufoí, Wardea, Dapú, Ja^rroa, Dn- 

m-^niO'VrbÚQ,yVañot doUav&AS ■ . 310 

S^. CoQJoturadqnopnodenfonzumo >.».. Si6 

S 5. Saposldoa do Mr Líuk. Hip5tooi« do HattobniQ 346 
1 6. Eximooi dol jaicio omitido poi oCroi íoroot^ft- 
úortB 247 



CAPITULO xm. 



8 L Opioioa dolDr. Cabrero 251 

i 2. FandAcion dol icino do AuaquomooaQ 7 roye* 



X£ 



qao ocniioiurou hh dostraccioii 2t^ 

g S. Hedftllft de cobreño que el Dr, Cabrera apOTm 

un leUio 294 

S 4- Difi;n;iitií& <:tiira lo q» 41 eip0ti9 y lo qr» aflr- 

iii«ol8r.Núue3i<!lekVega 250 



CAPrrcLoxiv, 



obra qtio ovorítiMÍ; lo qot ounpmidt, y oAno está 
dmdidA 259 

1 2 Llegada de loa prícaeros pobladores de la» Aul^- 
ILia. Yoioit. FuQtUcion de la lomoaa ciudad do Ka- 
citan 362 

S 3. Arribo do diex j AiiovQ oolcaios moe. Venida de 
nracboe oaitagmeBee, y fondoeioa de rtHoe poe- 
faloe y cfaJadoa. liegftda al Pftlaoque do oieU tri- 
bu» cart^in^iui y doñ espaikdiia. Orfgfm dot rei- 
no toltooo. EetoUedmieQto de loe reíuoa d« Yu* 
eaton, CaUíuacan, Talha,yChL(iiumti]a 263 

i 4. Emifcrociov: b^sU Cdlífornin. Situación de Jo- 
Tc), ó el ptiiDcr Uexíoo 26i 

, % 5, Tiempo en que Tinieroii loe priinHiroe poblado- 
MM de Un AatÜlaa, y sia eatabledmleDio ea el Pa< 
leoque 266 

{ 6. Carácter y círAuostandoa del niatoma i]e Ordo*- 
ñes 3CT 

§ 7. Gabddeacta de los datos »iuiidoe por Boht- 
ritü con la optuíoa do Ocdo&es. Aaálisia de la Ofü- 





■ 


^^^^^^^^ QioA do uuo y otro. Loa fniKli4loro« Aú Ttita» Cnl- 


] 




OB J 


^^V S 8. 1lm[)noata i ana fkVijocSon iloilnddji ñn loa nut* 


^H 


^^^^K pos antiguos, qne ^ab por OAlífomiA la onhaclft 


^H 




ara V 


^^T^ S 9.Mwia5cnlo UtuUdo "Profjurm de Votan".. . . ., 


374 ] 


^^H CATITULO KV. 


H 


^^^T S 1. üaltficAcion del Br. Núñex do la Vega iK>bre lo 


^( 


^H oxpticflto aceren do Vo4an en el cfipUolo aaterior 277 J 


^^H % 2, Dúf>ó«ito do ntinv tmitjaii ito barra heoUo poír 


■ 


^^^^B ToUd, cbc^uitmdaa «n IGOl cerca do Baobne- 


^ 


^^^P Uan ... 


379 
380 




^^1 $ i, It^ppitcrics 6 calendurioA, qne shron ^9 ffpojo 


M 


^^M ni Be. Niift^z (Ifíla Vega, dobr« el orCge» ile U |>o- 


■ 




381 V 

MU ■ 


^H § 6. El tkagtialumo. irca cmncias y pr/^UcfM 


^H g 6. ICQportaiioía qno doi ClAvij«n) á U tradidoa de 






281 


^H % 1, OlMorvucioDee «w que so oombalo ol «í«tova 






287 


^H % 8. R«0pn<«ia if i^kUi oUwrtAHonM - . 


3M) 


^H §O.It^»«o 


39S^ 


^^H CAPITULO XTL 


J 


^^V g 1. IfOM |i(il¡ni^o»i son on eoaifl<«pio do^Fr. T.AngIo4 


^^B 


^^^^K progo&itorev dd U raz^ ¡imericnnn. Semojanxaii 


1 



entre l08 inBularés del mar de) Sur y los meiica- 

noe peruanos 299 

2- Analogías en el idioma, eu la escritura geroglí- 
ÚCA, y en algunas prácticas 300 

3. Indicación de Gaciatore 301 

4. Esqueletos encontrados en los rocas calcilreae 

de Eentncki 301 

5. Opinión de Mr. Guignes sobre la facilidad con 
que pudieran llegar á Amárica pobladores de las 
isías de Sumatra, Borneo, Molucas j Filipinaa . . 302 



CAPITULO xvn. 

§ 1, Trabajos de Sir Wiliam Jones y otros orienta- 
listas sobre la India 303 

§ 2, Sa juicio sobre el origen de la población. Expo^ 
sicion de su teoría 301 

§ 3. Fundamentos especiales respecto de la Amé- 
rica '. 306 

§ 4- Pasaje de Mr. WiUord, Palabras del sánscrito 
encontradas en los dialectos del Brasil y de Mó- 
dico 807 

§ 5^ Semejanzas entre la India y el Egipto, de que 
pueden hacerse algunas deducciones respecto de 
América, Forma piramidal en las constmccioneSj 
Pilares con caracteres 308 

§ 6. El nombre de Batz con que se designa uno de 
los caudillos de la población de América. Nombre 
del primer bijo de Soliv£í'-bam. Maya, nombre del 
segundo de sus bijoa, así como de la lengua y na- 
ción que pobló Á Yucatán 309 



XIT 



$ 7. AncilogÍA 6 coüi Menüdod entre \im palAb/ts 
VotAO y UouUütt 7 siguScAciOD qoo tÍM]«ii en 
uriEbJgo y oftlddo, Vn -pmwm^^ notoU^ en la. la- 
dift. Sigiñficadc do Us pDJsbru Vilani*oUn y 

Dara-BoUm 310 

{ 8, Oi^miof] dd Sotijreauo, Arla» MonUuio, ^a^ 
Chv^ríoOAixfn j otrov, noli») *! nn'gra iI*»1oh 

ftmencB£0« 312 

} 9. Scmtjitnsaa fiaiológjcfta , . , , SIS 

{10. Loencrifícioü faoniAnos 813 

i Ih hh «eUtiJA do Boodboo, j U tioeeabtata en 
W nÜAftS dfil P«lo&que. Algonas flgur&s álU 6d- 
oofiti^dM, 7 otriM de lu Pagodas, •„.,.., 318' 



CAPITULO XVIIL 



J !• TéorU dfl Mr, Rafiubque 315 

I S. IzUk Muoo&t) 7 «os dc«?oc]<lient«ft , 310 

1 3* CjLtAclúmo qno cortó U flomtmicwoc» «oo Ani¿- 
rlea* Gentaa qno uríbaron rií «lia dospnte d« nt- 

gu&ofl^gloc,..- . 317 

§ 4* Comerao con los fenicion, Im nnraMAii, j oel* 
Ua. Cotoniaa otniAcui qno ¡ntcntamii venir. Oa< 
monica^kones que E>or iatcmlos iQTiercaí coa Ia 
Am¿ric* TAfíás nadoD«fl taírsa de laera criatiiitia 317 
S $. JDcfttroccíon d«t ÍEapeño do Oghnr en Ai^ ¿ 
ÍATifiioii por hordftfi stlidoa do la TartatiaT do 
la SiborÚL Fuebíc» qoe paaaroo oi diferontcs ¿po- 
cas por el osrtrediode Beboring 313 

$6, Lo qn« Mr. Guígne« Ii aprosado sobr^o^Uma* 
teiia 819 



zv 



g 7. A¡irceíttdonc« ilul liaron cl< Haatboldt 320 

§ ft. SnpcMcion do Linck , . 321 

S 9. Opíníüu iJ« I>ituoiil d^HúUs 321 

S 10. F^lJtU'l quo tiíDiaa las poUncioiiM «AÍritkcnS 
po» venir ¿ poblar Ja Amanea, A&alog^ €&ii« 
losesquimAtoBy loa tochouÜhJd. Ví^JM trcciKa-" 

t48dooBtoa¿AmJrí«a ^^ 

g^nfForqnwaa^, Sgü^DZA, yClarijero AixijaD ol 

m^¡^ asiáUco 323 

§ 12. Juido «la Mr. fvltoolcmft. Huaros de aein^ 
|anxA 3S3 



OAPimjO XIX. 



5 ]. Tcraotilidail del abate Braaaeur do Donrbourg 
sobru Ik cuv«t>oji dol urígHn do lüti bubiiftuleA 
de Am«!ríoa ^ 325 

1 2. Juicio qne diú £ conocer cu U primom obra qoo 
publica- Cali£cadon qtio baca do ]oa niaDüscñtOB 
qno tuvo di la viuto, 327 

g 3^ Lo que ospODQ roap»>oto do Yotau y loe hechos 
principales toooando por guía Á OrdoñoE. , ZiS 

S 4. lfaTegaDk6 qao anríbaros á Pinuco. Clucbimo* 
caá, olmecna, xiealamros, Tradídon^a de qna ha- 
blan TillilxoeltiÜ y Subaru y lo <ju« cou moUvo 
ds rato expresa S29 

S G. Obra que pubüeó en ]${>7, j lo qno ou cUa ax- 

pODt 832 

1^ Cobtradicioncs quo «o notiixi, o^iupArándola ooq 
Ja a&t«ñor. Califioaoloocia qao 1iilc« fio «1 capftu- 

ESTUIII0S.--T01CO IT,— 75 



xn 



lo m, Gcntr&dwb&B por lo qub expone mBB &de- 
lAaUt. YftriiioloiuM qtuí luoa al r^forir il« nnovolo 
rolfttivo á VoUo, i Um iiniicloacsii tuadjtJoft, y m 
]omaiiifojiüuloi>or Ordoü«x 

¡ 7> Ct^o cdilificsi U QpinioR do Mortofi, Vn\t. v OIl- 
iloQ »bre las nu&a ain«rÍcAlui8. . . 

S 8. fi63iioJ4i]£ft3 qut» oacnADtra eutro el Uuuc^i luaa 
iwtigno dfi IdiS protincion do Quiche y TncaUíu» y 
liui naofl do Paloettoa 7 del £|jp4o, y fofuu» ÍQ- 
gortodas en ¿poc«a podtcrior^a qno rocc^rd^n lite 
do k« t¿rtaro9 j Mogolutt 338 



333 



337 



CAPITULO XX. 



§ 1. Sigoe oxpoiú^ndofic la oiinuon M nbato Dr&a- 
beur: lo quo expresa 00 la ofer» tíUt1ad« "Popol 
VuIl" i>oatgiifc el Ana oock> pooto oc el cual d»- 
boQ odudiardo la rdigíoa é lofitiUioíoiiúa «ocíoIm 
do lo« ftmoncaDoe;roprodQoolAfl trodícioiMe y |Mt- 
ft»joe do loa iknUiroB sobre ol orfgeo do la jx>blft* 
«loa do Amériüa: mrt«doiioit «pío m duicubf^Op 
ooDBidQraik^o lo qoe ant«e ha oipooslo , 341 

{ 2i Nuowt Ideas tui Iji obra ijue jMtliUoú fin 1dA4, 
Auatof^nM uoD r-t Gf(¡jidii, K4<l]u>¡o»4tH tmiiv «1 rih 
tíguo ^ DtioTo coDlioentd eu los Uompo6 aoti-UÚN 
tónco& Loa Borberos. Loa OareA. Oooduaiou «o- 
codft do U continidAd do ideas, do cnlto 7 do ccft- 
mogo&la eulro la AmJríoa, ul Egipto y la !-\c]Í<-Í4 3^ 

!t 3- Ol^drrsoio&oa dol miamo Autor od olr^ abn 
publicada po&toñonnuito. l>eroetoi qno no <kKou- 
broD on lo quo idlS oxpono, y coiitra<licio[>o9i 911 



im 



mitofi do £^pl(» j- 1o« do AbuMoa 350 

§ 4. NooTft obra t]»o dio ét Inz en lÜ&í. OrigÍDiiUdad 
del plan que ro propono 6d eJla. Sus idetia eobve 
los toltocQS j laoiiarqaÍA do loft eUobí&oe&i, 112- 
Ucaa^ y triUis D&liaaUoquce. Ln Atl^btíd* y sos 
bflbHttnt«f. Aiialogf ftK jr >Ai&eJaimuiiQltol¿Q^cai.. S53 
g 0, Celiflcaaon ^ lo oonhmido en fwla lUtíjon 
obra 8S8 



CAPITULO XXL 



g 1. OpinioD d« E- B. d« K. 7 obra que pabHcd on 
1767 soLi-e la coesüoii do orfgfm 3OT 

S 2, CúmojajegalosíískmnsdeQrocío.LfteljHop- 
&to;7lD<|i«>iiul]ciinVEHcarbot,Berofiro(kl jotroA 3ij2 

% '¿, UB^zotts qac expone en va apojo 3^ 

$ 4. PatiUia por doad<j apetece lud»T «otado aatdoA 
Io«do« coQtUwstvs, 863 

S 5> L» «xisloxLcía de 1a AUitiÜda U tieoo por uva- 
rigoads: ra<fU¡dadea qnd [^««oaiaba para traela- 
düíeá Am^ricji .' Z(A 

g C Los anUguoa LablUjitm do oslo oontiDcnto y 
ruiaasBOtablosdo^nagiuasco. 365 

S 7. Buigr^doBee; restos qae m han «tic<ixitrado do 
aatigtia civilúraoioa, ortrc lofl <tuo figurao las píri- 
mfdos do ^l^ñoo, j oo&sidoraGH»k06 í que e€Ío da 
logar 366 

g Sl Prooodenck dd lot amaiicanoa: la ohorHoii eoa 
rolactna i( W diiann y japonrAw, Álooidnl Oráfl* 
lo do Europa, de África, 6 do PteuSoia, jr & ke Per- 



xnn 



ttK ooBMCtwttcias quo ¿o «ete eximuí M dupnn- 

a» 36» 

S 9. Conííg'ii'liul úñ U Cliiiift, «1 Japón x ol Nnefo 
Mnutlo; cuiifiirmiílul culto los íucoa j ka dütu»; 
pab do doado vico Uanco CApoc. 37S 



CAPITULO XXU. 

) 1. 7roft[^«»o «[WDwndo UopÍQÍoD cío R 1}.«1« E.: 
ongooa do loa HQxícftiu»; sos iM^tofl carAoterMi* 
floa, fionpiiractoiii cod Io9 Ineasí oongdUm fonoftd» 
por el autorcqiTJstado todolooxpooatOrjdedac- 
cíoac^ quD hruc ST¿ 

{2. ProodJejicÍftdQlo«ftiiÍnaAtQ8«ji Am^ricA 878 

S 3. Bftae eii quü <tl Antor apojn so opJoioQ soWtt Ift 
|X»btM*í OH do Am^rícA: pantoe que cotDpTetid«« stts 
obMETAcioUBs; TMÍoa Í«xCoft da U E^critimi 379 

S 4, Obj'9CcáoiiM oODtrm «I dil uno tul como m das- 
cribo S83 

S 5- X^ que pídbbii cL <intOT ftoercA do ^; obwTf&ckyDtti 
qu4 dcboa UaierflN) pro*ii«ic0 > 334 



CAPrn^iO xxni, 

§ ], C>T:(¡uaaiúijn dvl inbmo ■Lfiuult;. La ivrdod dtt 
la toIacíoii tiiosuco continpndib poi lof» doMoWi^ 
nu^DÍoe gool<Jgiocfi y loa progroeo« do l&a cÍQti« 
ddfl £díc^. Lo qno opinan BacUand, Carier, ; 
K)m 

S 3. PraebM ucAdttft del doscubrümonto do fóeÜM, 



887 



^^^^^^^^^^^^r ^^^F 


^1 


^^^^^^^^^^^B ^^H 


^^V do 1a dofii&cacioii do lod t^rrenoe, j ^dod quo so 


^^H 


^^1 lea itdigDaii, podrusooa dtnítieofl, foñnociotioe nop- 


^^^1 


^^P tufiiabfts, pe^rífieudon^A, «Jívcraa» diloráloe^ eoQ- 


^^^H 


^^P cliaid HiAriDn-s l>3^i(aj»>y1>rjaos úe mar, hondiiulaa** 


^^^H 


to i1«l audlo, f dlrwcioD do \ma nKuiUña* 


3S9 ^^1 


S 3.B<víiiUiG¡audol««dc4oiUobMrFiiioíoiia«do£.D. 


^H 




8d9 H 
393 ■ 


§ i. Foso do [od ftn^pn*!— oocoutrAdoe en Am¿rto, . 


1 5l ObaoTTAcíoaM d^l Abato Du olot ñobn loa nr- 


^^^1 


gqiaoiitoJiim^fuloccoDtrjk lA.rt-liictüU BkTonaicn d« 


^^^1 


}» preteDilíd^ nntigüotUd (1^ loaf pli«nicíos, caJ- 


^^^1 




zu ^^M 


CAPITULOXXIV, 


H 


J 1. £avMtigA«ia«0 (lo Mr. 3Cd. CotUio sobre U caes- 


^^^ 


^^^ tion de orfsdQ. Ndoeddad do Lusoor bu boIiwEúu 


^^^^ñ 


^^m cu olgnao d& loa gr««u1«tí Ua&lornoiH ^ue lia sufH- 


^^^H 


^r t|[] U tikn^ Lu AtlitiiUiIíh; sti oibloncU ooiBpro* 


^^^1 




:^ ^^H 




102 ^1 


^^^ S 8* ^ opuüoa 9obro la eiiatcQoúb do un c^reoo d« 


^H 


^^H gr«odo oxt^udoii «a lott oc¿aiKM Pací£oo, Indloo, 


^^^M 


^^M y AtUnlico, <iua fncíliUba oí tritucito lU Lombroii 


^^^M 


^^m V amox&kA, y «f^to qn9 prodnjo «a Hunii^rwoa. . 


406 ^1 


^^B $ j. KttUliLM unúuulrjitliut |>ifr«lcaii¡Uti Cook j Lft 


^H 




lOí^ ^^H 


r g C. Cfláu^o j e¿mo Be roñSoó U dcaiparioi^u do l« 


^^^M 


I iicnvt qao TUUft udoj otro contiiio:ittf, y tiorapo 


^^^^M 


W OD qu« coni^s^ l« pobU^oa cu el Nuoto Usado 106 ^^^| 


1 £ 6. Varios piuitoa oonúcirbkiklcoi&loia habiUnUado 


J 



r«HBv 



AuieL'ict. OiU un punja uotable del B. 1I9 Hom- 
hM^ IfieUl^oii d« loa Bltfxícanoo, aiih L«tnido«, y 
rilaos jo tctt c jijifl a ^9 «D todo orto se dosco* 

bKUl i...>...; .....>t 

1 7. Loa qiu m deditc«ti ññ na craBoló^ «Ums da 
U pGbl&cioB, laatrímonioH, 0Adcnf}6, y otnut cba- 

{ S. Ded'-ioclo&eedd lodoloexpucito , 



106 



110 
411 



CAPITULO XXV. 



¡ L ¿Por cl¿ado nní^rocí losprímuca pobladorea da 
Am^riea, <:ómo 7 en <ioá táampo? Bolaco d9 Mtfi 
caration «jaq !>i ctmrtíon daorígon. PosibOidAd de 
1t«(;¿ir pov Eoai á oeto ooutiuoute- Príocipio 7 jirO' 
gi:C80S do la QAT«gacíiOii tíS 

I 3. Comercio do los fenicio», egipcios, y hebreos. Ti* 
ro y bidODÚu J-lol4i8doSalomoD,£napr«sftado Jo< 
soCat y Ooboafas^ lilxtfiíiAion del oocD&relo tle loa 
fonicíoa. lofiScitosT loenrw, Oonaeroto do loe 
Antbea, los obinog y los godos II7 

i 3. CoiuiderablQ número de gal^rva áv f¡ai; po<Ua 
dtfponar 1a Pi*xKtn. Podnr iDAtftimo do Cartago. 
M&ríaa Te«petablo y babilídtd eo U cieutia naval 
do ka cotintíoa» I0& ionioe, loa pbocoiKva y oln» 
pnobloa. .,,, 419 

S 4. Batalla do Ibco y gratkdea proyooloa quo codoí- 
hi6 Alejandro 41Q 

S 0' Esteatlo» qn« toa»> al eomotcío do Egipto dos- 
do oí i¡en3[K) Ptolomoo Plñladelfo . 430 



XXI 

§ C. Importancia que loa romanos dieron á la mari- 
na, 7 sos combates navalea Esfuerzos de Mitrída- 
tes. Destrucción de los piratas por Pompeyo. Im- 
pnlso qne dio Cesar á la marina. Armada rí las or- 
denes de Agripa. Batalla de Actium 420 

S 7. Circunstanoias que hacen fandada la prosnn- 
cíoHj de qae haya sido descubierta en ¿pocoa re- 
motas alguna de las islas próximas á América ó 
parte de ella. Opiuion de loa autores sobre OpLir 
y Tharsis 423 

§ 8. Embarcaciones arrojadas por la tempestad que 
kan aahado distancias considerables 425 

§ 9> Opinión do Mr, Maury sobre la proximidad en- 
tre el antiguo j nuevo continente en épocas remo- 
tas 226 

§ 10. Tradiciones americanas. Mapa hidrográ&co de 
Boturini, Belacion tradicional deque habla Solís 428 

S 11. Venida de los aztecas de las islas Aleutianas. 
Origen de los cliicbimccos y de los shawanoes, . . 432 



CAPITULO XXVI. 

§ 1. Paso por tierra del antiguo al nuevo continente. 
Conjeturas que se han formado 433 

§ 2- La AtUntida. Indicios de la unión de los dos 
continentes. Trastornos que pueden haber hecho 
d^apareeer esta vía de comunicación 434 

I 3. Pflsage notable del Barón Humboldt 437 

§ 4. Datos y consideraciones que hacen posible el 
enlace de ambos continentes. La multitud de islas 
de que astjí sembrado el Ociiano 438 



fl 

V 



^^^^^^^^^^^^^^^^m ^^^^^^M 

^^^^^^^^^^^^B 


i 


^^^^V £ S. CxUnvio» Aii In Ooeanta. La Blaleda, Xa Kalane* 


d 


^^^^^H SB. XiU Mícro>iiiMÍA¿SjiIiuiqiio la tnmuin La Pal ¡<- 




^^^^P ncda. Su provuoidftd mi coclícfruW de Am^rítf'A 6 


1 


^^^^H UIas gne comprando. Üoujctnnid quo resulUm de 




^^^^1 1» BitiiftdoQ <ló efttaa íaIr^t cmtitrftlcaí del terreno 


^1 


^^^^V y tr&QÓioEiEcil qtwpor olliwhapodidabiiocTM . 


tíú B 


^ i 6. Pocdbttlidad do traatonio« o^nrridoe ^ 


443 


^^1 § 7. CooJebiTafi fonnadaB per varios autores. 


444 


^^^L 1 8u Orinndondoiii^ tlt^ CfíAAnttAtt Noljro lu tiuitfsdia- 




^^^k^ cdondelacciiUcle AHÍAj^lade Atn^nca, y liedios 


^ri 


^^^^ft á que oalo da lugar. Siguoi qno lia dejado <l<i na 


^1 


^^^^V «xifttcnda la rúa amarilla ta todas pule* 


4M ■ 


^ S 9. Conatraccjocas aninitootciucna qva luin llamado 


j 




440^ 


^^^^ § LO. TfíloB dú los Efiladoa-ÜLidoa. Bülack>aes do 


^1 


^^^^^H la BcandínaTta con la Ftovída, v dd la OnMlaadln 


^1 


^^^^1 coa q\ Canadá 


450^ 


^^B au'iTULO xxvn. 


H 


^^V 1 i. LoH Pclotf como punto do u&ioa j ¿9 irixmia i^ 


^W 


^^^^^ amina c^nliiienlés. XjitT^antos ilustres qn^ lian 


^1 




453 V 


^^B § 2. ExjradicioQca do I>jbcff, Bebcmg, Boas. Vñxrj 






4&t 


^^^^^ i 3. Dc3cnl>rimictito del capilaa Otlo, Parte qite tit- 




^^^^ft ToB^cohojen la oipcdiciondoFríuikltii. Tlajfiía 


■ 


^^^^B dú Cook, 9p«lb«r(;, BovgainTÜle, j Dumou d*Ur- 






156 
458 


^^f §4. Coaílgnradon 9xt«^orda Aiti^ríraliiCoíarlPolo 



xzm 

S 5. Opmiou de Acoatn 7 García. Obaeiraciones de 
Feniian sobre esas regiones. 4^9 

{ 6. Difltancia entre la Groelandia 7 el Labrador, j 
la qae media hasta el estrecho do Dafis. Anchara 
corta del estroobo do Magallanes en algunos pun- 
ios. Bútaucia deEde tLeiTa^£rme hasta el Cabo de 
BaenaE&peronzapor nnaparte^ j hasta Jara por 
otra. Dhtoa producidos por los últimos deacubñ- 
mientos de los msos. Corta distancia encontrada 
por Steler entre los dos ooutinentes, y juicio que 
formó como resultado de sus observaciones 460 

{ 7. Opinión de M. Tater, del Dr, Mitchill y Mr. 
EUis. Tradición de los islandeses. Paso ds las diez 
tríbos de Israel por la Tartaiia. Juicio de ScLool- 
craft j Cacciatore. Opinión de Monglave, Pruebas 
encontradas por Mr, Warden 462 

I 8. Opinión de Buffon. Sistema de ClaTÍjeio 464 

I 9. Opinión de Mr, Farcy, Coincidencia del jiiieio 
deDnpaix con el de Ordoñez y Mr- Farcy, 467 

{ 10. Tiempo en que vinieron los primeros poblado- 
res de América. Opiniones de Betancourt y de Si- 
gnenza, Kuevo cómputo tomado de la invención 
de las letras. Prueba sacada del considerable nú- 
mero de habitantes bailado por los españoles en 
en este continente. Cálculos de Wallace y otros 
autores sobre población 469 



CAPITULO xxvni. • 

{ 1. Medios de que se han valido los autores para 
investigar el orfgeu.de la población de América. 473 

ESTCDIOS. — TOUO IV, — 76 



HIT 



n , 




'^SlfO^iM corntÜtiijA Ili ñnonomCa pMTulUr ría un 
|meblo. tiA TAiíetlfu] d« coofonDÍtUd dtffltruja \m 
proeljtt ■ - . - 4Tff 

% 3. Forauídoa d» IhS IcDgTuia j «u procMlemü», 
Efocto« do In mozcln do uniu ^ otTChi, NoooiÁdMl 
de eompamr, &o pAlAbxM «íabulM^ «mo 1* «mi»- 
traedoQ grftmaii^l dd idfcnaA, par» qi» poed^ 
rMoJorte Alguna tus «o1jt« avU coatidHA. Proeodl- 
nümnU} dn K¿x4TTa rtM[kecUi do U Ifingoa oLuioI, jr 
rofioltado qao obtaTo 

l| 4. 9b«rzn que d^ este trub&jo ¿ U ct>iiiiuii, qne 
osigDA tin orí^D ohlDO á (¿itaro iL U poblocíoit do 
Aai£ñc«. Ui&lGCto do t09 uoboirk» obeervAdo por 
Bortón. ObewrwoDOB d« T^te^ fiobro U oaaj 
identidad dA U lengua groeltmdesA j ln do lew ob- 
qnlmatoii, Ti«b«J04 di; Jnír. F%rvy. Anatogfm ni- 
contriulik por WüliniD Do&tbttr- lmpoTÍjiii«m doÍ 
procedí iniouto de hilera rtspecto de loa ofcrc» 
idiomas aiuertc.'iuós, j efectos qxic prodQcihfr, . . 460 



CAPITULO XSJX. 



S 1. opinión do loa üalundUtoa áolire Ili rojCA juno* 
aoaaa. Cómo U oonsídorA KIJ4>ioUi. Opíuioo do 
SalncioBX. Jai«io do Vitúj. Caraci¿roa Gaicoa, 
Causas do qoo Dflccu Laa pqtrÜonJaridadoa gno en 
eaa n£i se noUn ..,.#■* 

% 2. InfluoDok d«ltoinpexa«i«iito^PaBOf$e de Platón. 
DilereitoUa que m* a^lvi^tun eatns loa i>«ii:l>!u9i 
antiifvioH y modeniim, j liiu»tn mtt ttitn mimtiii bil^ 
eíoa. Consideraciones qua dcbeu tooane pr«a«o • 



Ufl. AHcTAMOBoe qiw etdná el poeblo do Ifira«l e& 
flu ooDstitneioD pvimitiTa donuilo bq pomuMscffjob 
«a E(^pto, tu peragriniteion tax ol dt«i«rtOr j n 
cmatívidnd«t Babilonia 4SS 

% 9. A]torac:oDes DoUblM «Q los anlmalei, plKBfaül, 
T &ittciH iraalododon del antjgao a1 niHiro conlU 
lumle. DÍT«TndAd qv^ B9 ftdiíerto entre )oh ka1>Í- 
laiUes de Aménea 488 

§ 1 Aaiiccio y oslado da la raift m«riOftna coiuida 
faó dMffDbíorta «t eootbMutv por los o«p«ñolat. 
Sus rasgos dutintWoa j eAjact^rísticos. Aootoo 
BttUÍBiede CaatímoUm. Ectcreza do Qaalpopoea. 
TWÍgiiarinn l:«!n>Íca <ld AULiialpa 4S9 

S 5. Cftiificflojon do Htimmi n»|>ocio do loa xDigoa y 
do lod yacatocos. Cudidadsodo los indios de Chía* 
paa. Tríbcta de laoandonMj j^aqnía, _i»floros, apa- 
chcG y oofooitcliofl. litara d« loa abioaioa boobA 
por Mr. Lanoy. 492 



CAPITULO XXX 



g 1. B1 color consídfirndo como qti cnrjlct«rr JIsUel- 
tÍTo do la raza ameríca^s. £i¿moo da taa cauaaa 
do qco poc^tcu proTonir bis dífereadad ^no 90 no* 
tan :. 496 

g 2, laToetígaoioiios sobro ot color nogro. Doectabrí- 
mioDtoa beobos por modio do las dis^MkmsB a&a- 
iómkií%. NficoaÉdad do rocturir i toa Uetopos pri<- 
mltÍTofl do laa rfuuis, pira explicar bis aIt€ra«Ío- 
&03 T^modificaeioues que 80 adrlerioú 498 



jxn 



g 3. £í color do cobro á^ los i&dioA, ModifictCMipo» 
j Tuiedftd quo i»tfc olios osúUa 600 

i 1 ItiTanabiUdAddd dolor entre loe b«gn)«. Eacola 
gradum^ dtl color tn loi iiuUoA, Icdicftcíou do 
Homboldt sobro Iaa tribus d«l maaro coBtiioato 
]^ fll color de Io0 ftmdriauuu. Prácticas 4 qii« BlgQ- 
D(M otrílnijiiu vi color -ucgni j bnwc^íulo da lúa 
indiofl 609 

% 5. CttuaAd do c|U4> (Upeudo ol ^íor do U pi^J, j €« 
cuÜ de Ua u&ciones aDtiga&ssodescQbr^ el calor 
eobnio. 60i 



CAPITULO XXXI. 



% 1. GootíaoMoa del oiámn do Us eoDa»J4&xfta 6< 
noM. Lm faodoiMt do U C4nk lioflgoii oenMU- 
iÍBtÍoo8 do cada ras». I>oeofipcioD do loa facdo- 
BOBdoUrtuludCgefift^ 607 

% 2. Oburraelonoi d«l Barón do HomboMt sobre 
U cotmtitocion fliácfi 7 fecnlledoa noraloa de 
toe ¡ndk». Lo qne sobre esto dice el Abüiti Bnu- 
aeordeBoorbottjgh 510 

E 3. £1 pdo y barbe. Rareza do la calride 7 de laa 
canaA cnUo olloe* Ctmtombro antigoa qae teiúan 
de dejarse ct^ei el cabello. Cómoaalo oortAban. 
Sat oostcusbres acluulee aoeica do «eto 611 

% A, CÓBio usaban el |wlo loa romiinoK, griegos y ja- 
dío»-. 513 

S 5. Causas ¿q^c oe atribuyela falta de barba 7 t»- 
Uo ootre los iadíos. Los migea y sapoiccoe. Ha- 



^^^^^^^^^^^^V xxm ^^^^P 


^1 


^^^^^^^^P ■WVHt ^^^^^^^1 


1 kJU&toB (lo U tobfr tórrida «n la AndrícA m^Ei- 


f ^^^^^1 




^^H 


1 S fl. Obserradoites de Mr, Ooliln^QU BObr« 1a dctt- 


^^^H 




su ^^M 


H CATITULO XSXU. 


' ■ 


§ 1. PatiÍctiUrid.vlea que m bon eQContr&üo tiii el 


^H 


cráneo do lo» negros. ObscrrjicjoceasoLrelovcr^ 


^^^1 


Deo« «mencAiice. Cpüficacioü dol Uaron de Kam- 


^^^H 


fcoldt £1 huoso o^oipíUL ObMrTftcioit reepocto d« 


^^^1 


tos axtooafi. Práctica de ftptactar U cabria d Io« 


^^^^1 




519 ^^H 


$ ^. Aogutfi fjKÍiU lio lut fignrKN ilrl PnlfíD^nff. Ob* 


^^^1 


Borf&cion de Loíd Eiagaborongli, Mocroc^folofl 


^^^1 


do Hipócoratea, CoetuiuLrea de algtmoa pueblos 


^^^1 


íamodiotoe al Pociio Eusma Taatímciiio de Pa- 


^^^H 


• 

capítulo sxxni. 


^^H 


■ 


1 1. De los 0000 V coetumbree oomp medio inda- 
gatorio* AltOTOcioooe que dcbecL haSer t^^cido entre 


^H 


^^H 


lo« iadioo, entre otroa» tnxn trftj^ y odomoa 


^^M 


i 2. Estado de sofi ccstitcobreB 7 do BQ cultura. Dee- 


^^^H 


orípctou del trajo de la cloae corneo- £1 raa^Iati 


^^^1 


jr el tícontli. Tmjo ilo Ion itntítM j «nctfffdotve. Kl 


^^^H 


r 


^^1 



zxrm 



i 3' Comparación oon b que £ «st« respecto s<w «a 
oottocido ele loa bobrec<« j do los «<$ipeÍo« Alboittos 
nsoclo por lu oJtaa eUsoa d* Cfaoltilft. Tra jctdo 
tus muíoroe. El oaotU v «1 boopíU Calxaclo j tdor- 
fioa qno Aoosttimbrabrm llorar. 

S 4. Traje y cal^ftilo do loa bidioa d« Oikaleimlft. 

( $, ComparAcionr^ tT»o ^o los ar^ks an boiiliroa 
7 iDttjOTra ODtre ranas acionoa Anillos e& Ion 
aarícoa. Trajoa raüiUraa. 631 



6S1 



CAPITCU) SXilV 



} 1. Coatí aGacio&dol mUmo aaiuito¡dol trajo ordini^ 
ñodoloaindioa. ,.. .i G3S 

{ % Trajea de c^romonlft. El jinJiUImatl y oí coto- 
hviaü. Trnji] <]o kw sncordotM j stis insigmaa. 
Trajo do loa einbsjfldorea j do loa uoUea. Ttaja 
dol cíhuocútl j demaa juecea. Trnjo do loa tooo- 
ÜJ», de lois cociqnoA, del haaca]p3¿<|QÍr do Ion ro- 
caodadoroedo tribntoa y del tlacbqQaaLjo, Orden 
de Qaachiotin. SX 

$ S' Vanodiid do la tola y adoroos oa loa T««tído«.. 538 

S i. BeiidUea do loa trajoa oa loe tiompoa príisiti- 
Toa. Yoatidos de loa faabita&toa dal A^ do lo» 
ag^wSoH, dn loK grít^oa, da 1n« bRlnlonioa, do h» 
modos, y od go&oral do los liatiHaEtM de laadAinaA 
n&oíonee, En qoJ so aaemejaa los roatidoo do loe 
indioaii toado loa attttgaoa, 5tO 

% 6. SemejonsA del oaolo d la saadaliA do loa balñ- 
tant<e do la Palofrtioa j paebloa del Aaía. Ador- 
noa do qoo baoiaii t»o* Sil 






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STANFORD. CAUFORNIA 
9450S 




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