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r. ^fV'-.- ^
KSTUDIOS
SüBRí-: lA IIISTClUA ^.)E AMÍIRICA
sus HUINAS Y ANTIGÜEDADES.
^ /i&S'^
ESTUDIOS
SOBaí LA
HISTORIA DE AMERICA,
SUS RUINAS
TANT1&ÜÉDADE3,
comparodu con lo mAa notah1«
que M conoce del otro ConLineate «n lofl iempos m&g remotos,
y «obre el orfgea da aua h^bitantast
POR
MANUEL LARRMHZAfl. :Tn
TOMO IV,
SEXIOO.
IMP. DE M. VlLLANUEVA FRANCESCONT É HiJOS.
Ctllfl del Ginco de Ha/o, DÜtn. 4,
187G.
/
J :::■: .
El uilor d« Ib obn le rv«rT& todo durecho lobre bq poblicKíon,
rdmpreiioa y trAdncdon. dentro y faera de !& República Mexlcuia.
'/-'-..
íi
K. TitLANüEVA Fbangkbcoki e Hijos-— Editobbb,
INTRODUCCIÓN.
*-¿há quid loqueri^ ontn'' iot
scHpMnmt et niuadxim Iklus^n-
yeríDl? ^dhuc njuUtum rc'lat
oporlbuB» multumque rtfltabltj
quia LoTenisndia fu\eiitft noD
obsiam."
BaiaiCb, in Proem Deoretal.
D
ESPUES de haber tratado en la primera par-
te de esta obra de lo más notable, que en ponió
á ruinas y antigüedades se registra en la historia
de este Continente, y de compararlas con las del
mundo amiguo en sus más remotos tiempos; resta
solo ocuparme, para cumplir con el plan que me
propuse en su redacción, de ta célebre question de
origeny en que se ha ejercitado el ingenio de los
sabios, desde que Colon anunció que eristia en es-
ta parte de la tierra un Nuevo MuihdOj rico, exten-
so, y lleno do encantos y bellezas.
TI
Ea efecto, dunmlo los siglos XVI y XVI[, los
aator^ días notables, fUósoros, Tiajeroa, historia*
dores, y teólogtvs, IratAron de e«e grande aiconl^
dmteDlo, con todas las cuestione? a qu« daba lu<-
gar. muy ospecialmeDie Ja del oriffea de svs
bHanUs, _
Por atgun tiempo rjiidilA ah^ndoFiadn, teniendo*
la [H-ir íia ent^Tnn; prc i^ lia reproducido de Urda
on tarde, siempre que algunos descubrítoientos
excitaban de nuevo la atención, sin perder nunca
sa importEu;cia y col^bridad.
jíótase en lois aiiLore$. rjuA ^ñ bau ocupado de
«Ua, gran variedad de opíuiones, y puede decin&e
que casi SO ban agotado las conjeturas qu^ sobre
esto pudieran íormar&e: el buen criterio, £Ín em-
bargo, encuentra en ellas un material inmenso
para hacer jtifllas y fundnd^is apreciadones, para
sacar, comparándolas entre si, y examinando su^
fundain*^ntos, destellos de luz, que nos aproximen
¿la verdad.
Xe as de extrañarse e^ Tariffdad y aun contra-
riedad do opiniones, propia de la condición liuiua^
na. l^n maieria lan oscura como esta, todo es va-
guedad ó incciüdumbrc; denras tinieblas cubren
de ordinario el origen de laa naciones, y se con-
densan más, á medida que se interna ene en la
antigüedad, especia! luen lo cuando se loca en los
tiempos pre-kistáncoñ: en su (^tado primitivo
falta por lo regular toda luz, presenlándose sobre
su origen relaciones diversas, y k reces contradic-
torias y absurdas; se camina á tientas, se tropieza
con el caos. EbIo 86 nota aúa &n las nacioDOB más
oúlebrdíi. Croian loa ¿tómanos quo clespaes ddl
diluvio de J)euc(iÍiOH, las piedras hablan sido con-
vertidas ña hombres, (1)
I.os KgfHeÍ<is penaban quo Jove había creado
boiobreá de las hormígad que vagaban en una
aSoea cnoína< (2) Loi^ Ai^núnses ^i^ban imh\ú*
dos en la creencia de que habían sido procreados
y nutridos de la tierra. (3)
Eíto mi^oio creían lo$ Areades y loa TTleiíi-
ncs\ ii) loa ParnesGS (S), y los Egipcios, los
Sliop€S y los do la /«í/m Oriental. (6)
Incierto era, según Tcftfiít?, et origen de lo3
Sritanos^ (7) ¿y podra tenerse por ba&tatite conoci-
do ol de los Franc$$fs^ lo» Sspañoles^ y lo» ^í^
Al tralar«e do loe primerea habitantes do £u-
rofia, también %é presentan densas sombras u pesar
ile ios machos datos y medioej Íd ves Ligatorios ^e
han estado al alcance de loa eecritoreeque han
Íl) Ovidio, libro 1, Melamorphofl,
2) Ovidio, libro 7, Mol9iiioi^hi>§.
3) Herodot'\ libro 7.
:$(raboD, libro S.
Apulejo. Ubre M.
Lucr^io. do viU Phllovopb-, libro a, rap. 1.
y T«ll, tL oral, pro Lucio Placo.
t't\ ApclloD, libre 4, Ar^'OEAUt*
H¡ SlmboD, libro 9 de GermaDÍa.
Cum. Tdc. ¿r. mor ^rm,
¡6) Dlod. SkulL iib. K c»p, 1., Hb. "i. cap. 10 y lib.
3. cap. 1.
{?) Tácito, de viU AgrícoL
vra
trataite Mta TUAterlA. ¡Qué podra ddtír^, en
de eeb, de América, en donde «1 iscecdio y la des-^
tracción fomentáJas por la ignorancia, el fanatis-
mo, et desprecio á^ la raza quo ocupaba ol pais
Gontinislado, y las preocapacíoaes que en aquella
¿poca dominaban, acabaron con todo, y cegaron
las faentes qne podían habernos minútrado tantos
datofil Mil (Úñcultades han embarazado los traba-
jos que con lanío fruto podían haberse emprendi-
do, y por eso caían en desalíenlo muchos sabios,
que querían llevar á eee terreno su exámm y s
biTestif^ciones.
Ya en oira parte (I) he expuesto como cali&ca
ban eíla empresa. la-Pere'jrt tenia por vana
ÍQ6UI toda tentatira para dar soluninn ¿ ejite pro-
blema (2í- El P. Duran, que con lanto esfuerzo
y diltpencia se empeñaba en descubrir y conocer
todo lo relativo á los indias en sos máe remotos
tiempos, creia que era necesaria tarevdacion, pa^
ra estabkeer la vrrdad sf^brt su origen yprincipiúf
6 et espirilu de Dios que to enunciara, y diera
entender, {i)
£1 P. Aoosca la rO|>utaba por temeraria (i). S'
fórííHto de dificü, y que nada cierto puede afir
I
[1) M. Lsrmtnx^n DictAm^D pri>K»nlA(lQ á laSocJe^
dml de G«.vrífí;* y E*Uiií-ljCitír M-^xícní, »obíe Ia obr»
del S- Atí*lc Cirb* Braft^-ur de Üi>iirbouríí fxu cl l¡-
tiilii lir o^i p.xiilr H nif^n di- U hi%lun;i primitiva ile
Mi*Jücu en lo« noouujeijlus C!^LpcÍoB,>> 1S65 pjg. t\.
2} Belaelon de Ulaadia» art, 30. fot. i'¿.
3) Historia de la^ ludia», Ír>mo 1. cap. 1. j*k^, 1.
4) BisU nat. j mor. delii lucL lib. 1 , cap. Ida! n.
mar9o sobro ol orígou do loft indios (t); Roehef^t,
dagniadd(2}; Pineda, mas fácil refutar lo que
oíros dici^n, qod establecer algo cierb {3); M ^a-
íwi de ÍTxtmhotít , la tenia por imposible (1);
Washington Irving^ como un }>unto bonchúio ik
¡ooNÚblo» ombarazos y díñculLides (íí); el autor
de un artículo del A'orth aniertcan remeit, la creía
ttn problema í¡uú jamas podría resolverse (6); Mu-
ho£ dice c|iifí í/4>i^utia de ks muchas ideas y co&-
tumbred, que k Hiena de iDgouio y erudición, so
bin acumulado para enoontrar el origen de la po-
blación amoñcana , saiisface ni a^uieia la m-
fiM (7); i/j*. Sehooleraft, conociendo la falta de
dalos «cguri)5, díc» üimbica, <i^t on vanase in-
quiere «Q la Listoría el orl^ea de la raxa america*
w; JltrodotoQd!í\^, nada na encuentra en Sancho-
maíon, dí en los (rof^iOGatos antiguos quo pudie-
nn instruimos sobre esto; las ínscripcioneB cune!-*
ronnes y egipcias, U^ mus nnlij^afi del mundo,
penD&necan mada«^ y parece que el Irouoo de don-
de proceden los indios, es todavía máa antiguo que
ellos (8), Pcijá la llama arduísima; (9) & Zaet
[>eJuro |n<l. totn. I, llb. l. cap. \ n. 15 y 3 9:
HidU D^t. et mor, di^ he AntilUe, cap. ?.
Libro 4, <lc rcb. Salom. cap> 1^, § I.
Vues des oirdill^'i'iis tom. 1, iulrod.» pi¿. 2o-
Hlrtory orN*'*' YorU, Bonk. I, <í!iap. 4,
UcTie^ briuni<fuc, Ha, ls:r; loaio ;í, p^, 3í.
llIfltorUdcI Nurvo Mundo. Iíb> 1. il 7, paif. 12.
Hlntoflcial ^lul ^UImIjiuI Íiirm'iiJ4ti']ti it^-iitctiLinK
ttie lilitor>' coLidlUon muí prospecte* of the lodUo Iri-
bee, tem. 1, $ t, ü. n. I, paff. 1«,
(9) Teatro crítico, tom. 5. discurfio 15, pa^. 331.
E!STU:>10fl— TOUO IV— 2
le aterraba, para tratarla, la diticultad quo pn
taba (1}| y Orccio, que la acometió^ solo se pnj-
pueoojaciilwUir lo m&s proI^Lbk en la materia (3);
Maretety en 6n, qne es do loa que Plumamente ee
lian ocupado de ella, cr«e que se mantendrá iifm-
pre insohüe (3),
V no hitan fundamentoe para opinar de es)
maaera; pu«^al recorrer los anales del mundo,
noft eneontraiuo»; con tal oscnndad. no mío ya res-
pecto de los tiempos próximos á la oreaoiOQi &ino
desdé Xoe hasta poco ¿n(e£ de la venida de Jtíu-
cristv; pocos hechos pueden^establecer^ocon ente*
m seguridad, y aun después de fóle periodo lu-
dían los hÍ8torÍadoree censarías diflcullades.
Censorino, que tanto se aproTecbá de los cscri -
toa de Vatron, dividr el tiejupo traitcurrido deed«j
la creación en tres diferentes periodos: ¿ llamado
fuífto» por la ignorancia é incerUdumbrequeen
él rwna, y comprende desde el principio deí hom-
bre hasia el primer diluvio: ei se^undu llamado
j»íífV(?«, desde el diluvio hasta la primeTs. olm-
jiiíuía, lleno de muchas íábulas: el tercero AisM*
rico haala nuestros diaa (4), Varron da k este úl-
timo periodo ocho siglos únio» de U etu cristiana,
(1) Nol» ad H. Grolh DUert. de orl^, geot Americ.
Ct ortaerr» allouat ele. PrefxUo, pbp. *.
(í) Ibid. U. GroUi. DlMfU de oríif. «CQt Americ. pa*-
glD3 8.
(3) Voyage daas L'Amcríquc ceaLr^l,n«l6deCub3^et
le iucaUo, lom. 1, chap. ». pag- 177.
[4/ Ceoaoríoo. De die uataS, c«p. ti.
XI
por comprender )zprim$ra olimpiada el affo 776,
La ÍDcerliduuibrD y Dscuritkul, que ^ratscolaa
sobro lodo I03 tiempos pír-Áistáricos, hacen difí-
cil [loiifitrar en elIo$^ y descubrir algo que" nos áú
luz ¿obro -a cuc^tíon dí5 origco» y bay por tanto
qufi aUsnftrsfiáiiidícncioneí conjfituralaft M>mpPO
t[M^ he pvvf^nbMi diilos eu que apoyarla», deduci-
das de lo que exponen los escrilores, de^de que
exi&te la historia, rce^pecle de la más remóla anli-
güedad.
Estas caliücacíones de los autores antes expra-
gadoe, CQü liabrian becho desistir de mí intento, ú
en el curso de mis lecturas no bubiera enoonlrudo
que'ln malería no estaba agolada, y que con el
auxilio de la crítica^ un estudio comparado^ y un
examen más prolijo y Jeienide, podrüi adcUniapse
iiftí^Ui aproximarle a la verdad, etnplcaníio al efec-
to los medios índagabrios mas adecuados do que
aun no se iiibia hecho ii.so, i\ por liahers^ tratado
ü la ligera, ó ún la ^uGcifnte instrucción para Ue-
llfar á un buen rebultado.
Sabido es, como manifesté en &1 dictamen ánted
citado (1), y acabo ahora de indicar, que el origen
de lo3 pueblos es casi eiompro oscuro, aun el do
aquellos más célebres y conocidos C¿); el de mu-
rtl Pagina 31,
(2) <fl u'eKl hiNtoirt' tW nAÜottK fvinFtídrtrnbtfTH, donl
•wseomineDGenaeQUu.^soil cb»<:ure, r^Duleux. el toí-
«l¿>pAr lostcüebrcsqucrorgaa&loatioQaietlasupersli
XII
chús do época no muy reumJa lia ocupado lanm-
veslígacioneg d« lo« sabios por falta de e^riUHí
antí|fUH>s diguos da todo cr^ito, dd moniiindtitOfi,
indcripcíoncs, medallas, y otros datos on quo po-j
der descansar: la¿ tradiciones, euando no esl
mificieüteinente a^yadas, no ^on siempra medio
seffUTQ do juzgar, por la facilidad con que pueden
alterano al paaar do boca en boca, ha^la llegar á
Bustitaireo ü íábula> en voz de la bietoria primi-
lira do las naciones, y dbrso por cicrtaa las oonji
tatas que se ban formado sobro su origen y aatlj
guedad.
En prueba de eslo bastará recordar, que l03 Cal-
deos prelendian hab-'r tenida ^l«s de) diluvio
una existencia, que i>a^ba do cuatrocientos (reinUí
y dos mil an^s: 1oe> S¡fipcíos ¿e creían el pueblo
m£i8 antiguo del mundo; leiaso en gus cn^nicad.
que por espacio de treinta mil aCoa fueron gober-
nados por los dwsfS. antes d» serlo por sus 7'eges^
lo9 ^^/iíaWdel tívuipo ú'i Akjaftdro s^ej^u]
ballar&e establecidos en su país trúinlamílaQos:
los Griegos pre¡sünUit>an a los diosest ó a sus bijos^
como au3 primeros reycaj los fíornanos creían^
según THú Livio (1), quo un liijo do Marte había
-lion OQt repandoei sur son origine, oi sur s«s premio-
«r«8 sieoJca.1»
La Ould« d« rbUtorío tora. I, pop. 276. D« Totude de
rhÍBtonc. oxtrait du clin(t. t, de KcUcsüJiia aommaircs
sur l'ctprit p«r M> De Fresa».
|lj UisLlir. 1, l'refit.
xm
sido su fonclador: los E»paflolo8 b« taaiaa por de»*
cendienleadp /^lí^ií; los Pf*rtugue%t$ á$ Clises,
IvB /nyíeses do los gtgantm do la mza de (Jkam:
\w IrlamUf es de Cesara, nieta do A^oé: Ion Cha-
nos düban á su ÍBiperío más de cien mil afíoB do
exibU-Qcia; los del Industaa contaban cuulro edA-
dcs de machos coctonares de miles do años oada
una. Loa adetaflto:^ que se bacian, los escritoe qufl
66 aooontraban y conauluban con buena ciílica y
diaocfaíiDÍenuí, los doscubrímientos y viajes, y el
oonociiiueaU} máv proiUado de la aiUígúedad por
el estadio de la ar^ueohgíat ban ido do^\'anocion-
do mocboe errores, ; fijando la verdad de los
hechos,
¡Üuinto han servido, cómo se ha insinuado en
otra parte> los mármoleí^ de Paras, Uaidoa de
Grecia á Inglati^rra en Í^V2H por el conde Arwtíiel,
y estodiadod aUi con mucho empeflo y con&lancia,
para rectificar ta historia, separándola de la fábu-
la y errores qao habia meiicladofl on eíla!
También han sido de mucha uüUdad, en las
coMÜones históricae, laa a^^mieas grabadas en
mármol, encontradas en las excavaciones hechos
euJtomAfín tifimpr» d** Paulo III, ri-ioconlenlnn
la serie de cónsules, dictadores, tribunos milita-
res y censores, los triunros do los generales ro-
manos.
Ya se ha visto la importancia inmensa para la
kistoria de FL,'ipto, dol hallazgo do Charupolian
rispaclo de las ¿nscripeioms da ese gran pueblo,
~1
XIV
que por UdIo tiempo habiao peromnacido cubtarUs
COR un velo, y re&ÍFtidosd i. teda iuterpretacion; ba^
Uo^áqaeconiribuycroQ no pooo, oomo w ha
vútOi lod estudioa, esfuerzoa, y tdntativas de £i¡
cher, de i>e-/<K?y, y del J>r. Joung.
Largos nfios ho pasaron también para aclar&c
algunos puntos düd(>aos de la geografía anügua,
do la híAloría, y cronología; y los desvelos 7 tra-^
b^oa de Áhüüie, de iJe Thou, de Bossueí, de ^^'^^^
tavio y Scatifferú, de Usserius y ifaritU, libraron
rectificar muchos hechos, y T«stitnirá la Tordad el
lugar que la igncrancía y el error lo hablan usur^
pado. ¿Quien puede poner en duda lo que debe la
ciencia á astas tareas bonroeafl de la inteligencia,
aun cuando aparezcan rodeadas Uo inmeo^s difl*
cuitadez, y se conciba al principio una muy débil
afiperaa^a de fiu éxito! jSe tendrían boy dolos
pueblos antiguos tas nodoQC^ que poseemos, si nofl
se hubiera hecho un esfuerzo para superar esas di*^
ftculUuleá y \-enocrla?3 con la perseverancia? ^1
Davison y BeU&ni^ con $us astudljs y observa^f
ctones sobre las pirámides de M$Kphi$, loe sepul-^
CFOS de Tébas, y lo^ templois de N^^ia, han con-
Iribui'io í :iüelanlar los rAinocimientos que ya se^j
tea:aii ^bro las anligüedadei! de Egipto, k ilustrac^|
su historia, á couocep su grandeza y esplendor^ y^
á (ocUitar las úitimas investigaaoncs, comiini-
caodo aliento y esperanza á los que después de
ellos SR han aplicado á esta clase de trabajosi^f
Dionisio de Satimrnaso registraado Iüíj mouuinuu-"
túE Italianos da a conocer los primeros habitantea
XV
<lñ luUa, £íaÍusíio los do ArrJca» y Tácito, 1m d«
Kn esta cuestión do origen hay U yon Laja de
ciue, ademas de Inberae ocupado do elkcuiínioí^.
¿an oscríui sobre América, después de haberla da-
do á conocer C0¡on al mundo entero, la han tra-
tado de intento cscríuirea muy aotables, y ae tiene
»obre ella un acopio de lucee da que puedo nacar-
»e gran |f>rovecbo. Figuran enlrc BfltuSj ol uruditü
J^r. Oréfforíó García ou su obra notable «Origen
<le Ío« indios del Nuero Mundo, é Indias Oodden-
Iale5»: el ilusir-ido hisLnríador Jorge Fíornio, en
la <]ae e^ríbiú con el título uDü Originibua Ame-
ricanUí, el diívtinguído publicista Sugo Gratío,
«u aus disertacionotí <»De origine genliun amorica-
narum:^ el sabio j^ff, tan v^rs^do on las cosas
<la América como !o aí^rfdilA au ohm «Norus or-
bis, » quo la ilustró también auotando y res-
poutiiendo & ürocio en sus cNotae ad díeert. H,
lirotU do orig, gont. amcric. ct observationee ali-
quot ad meliorem indaginem dilücillimm illíus
queaÜonis».
- El ¡DstruiJo y Bagaz escritor E. B, d'E„ en
la obra de bastante extensión que tituló offssai
umv celie questíon. ¿Qiiand 6i cronifiment TAme-
urique a Cello eté peupleé d'bomuies et dani-
UQas?i> el laborioso e infaligable investigador
M(^urini Scrutduci^ en ol $ 1 it de su «Idea ile una
(1) Üqg;, Grocll DJserl, d9 oríff. Ameríc.
XVI
nui^va bíatoría genoial do U América Septaalrlo-
nal;» el conocido historiador WilUam Itoberüon,
en el libro i d< su «Historia de AinÁrica;» el es*
-tudioso americano Jjpt^es ff. 3f^, CnHoh^ en su»"
« K^clierche» ou America; a el sabio mexicano
Francisco Xavitr Clapíjero, co el tomo 2 Dí-
súrlocion Gdesa ullisloria antigua de Múxico;"
Wifííam Prescotí, ilustre bísLoriador de México,
en el que como Afténdiet fiparece en el Lomo 2 de
su «Historia de la conquista de México con una
ojeada preliminar flobre la antigua cmlizacion de
los Moucanos;» entre nosotros el entendido ó in-
genioso P. Frí*ncÍí«;o Xavier Alojo de Orrio, en ©1
opáficnlo titulado irSoIucion del gran problema
acercado la población de la América, etc.,» y lo [
que ha compilado O, Francisco Canajdl en los
caps. 4 y £^, lomo t, de su «rHiatoría do Mériaj.» I
Un nuevo trabajo sobre esta materia, después |
de tanto como ^ ha e=%ri{o, podrá quizá leiiei^o
por jactauun, ; caüAcarsfj por los que no han
lijado mucho su consideración en ella, de pu-
ra rturioaidad, inútil, v p:>co fructuosa en sus ^
recmllado^; pero no habrá razoa en juzgarlo nsf, I
atandiuodo á la inaunra vxsmo ¡^ trata la cueütiou,
•y al empano con que todos ios bistoriiidores han
procurado investigar el origen de la£ naciones;
por la relación intima que Uene con todo lo dema^.
qoe cae bajo el dominio do la historia el sáhi^H
Feiió se ha hecho carteo de la observación de pn-^^
Feijó se üa becüo cai^o
ra curiosidad é ínutiUdad,
pn-
y ba manifestado que
XVII
«esta qu4slion es do [tiuclia mayor imporUncía
«que Ift qnfi á primera xUti ocarrí!. Parent», áia^.
viiiia iDtfra curí>:>*^i(]ad LUtórícu; y e$ punlu «n i]ue
«fe interesa iBQailo la rdlígion \w quo
losque QÍcgan que loe prímoros pobtulorod de
.#Vm6rica proceden del otro CunHaeaU!, niot^n ta
«]ue R5ta reiúbí>lo oonif) dogTiiH iie (é, a sab^r, qita
todos los hombrea son desivi^dieule^ de Ádam (1).
£d cuanto á la prelension jactando^. y al frib
to que pueda sacaran trntándoia de nuevo, milita
la consideración de ta luz bajo que pueden pre-
sentarle muchos fafcbos qco ¿ntee no se hubieren
tocado, ó veriíifAdoee de una manera iniperfecla,
de toa descabrimifiatofi que se hacen en Isa explo^
racif^nesdo regiones y paires poco corooídos; «n
el hallazgo de nuevos loaiiuscritoH y objetos en
loa sepulcros y excavaciones quo «o practican, en
ia Ti5itQ y examen de los antiguos monumentos
y ruinas nolahles que aun m presentan á la Ttsla^
«lia lectura de ciirj*cl¿rCft ó in^rÍpoigue!iqueáa-
\ss bo hallaban ocultas á la iutelt^^encia de los sa-
bios, en la copia do datos y noticias recogidas por
Tiajeros inairuidos^ en la riqueza de conocimien-
tos con que cuenta la ai^i^f^lo^/d, merced á Ioa
iace^ntifs esfuerzos que han coutiuua^ohacién-*
doso desde quo so hrt conocido mejor toda m im-
portancia, y en el a^^tudio comparado do las len-
(1) ^t\iC, Teatro crítico, tomo I, Diso. U, S ^ P&lf>-
cariioios— TOMO rv— a
XVIII
gnaSj y de los restos fie tradiciones, que aun se
encuentran en muchas parles.
Mae aun cuando no esi^tiera ninguna de e^Us
ventajad, no paede pon«r^ en duila ijue del examen
de laíi diverges opiniones ei3:íUdas sohre unmÍ«mo
asunto, pesando tas razones, aualiz^tado sus fun-
damonto», y penelrándose de su espíritu y do su
faena, para formar dcdpuos un conceptí) sílido y
txhctú, resulta la v^í'iiad; pues como dicn un es-
critor, á tas tinieblas sucede la clfiridad, la verdad
viene á ocupar el lugar del error, y la demostra-
ción el de las conjeturas.
Pivcifioes, adenms, tener presente, que al liacer
UBo de los mndk>9 indagalonos, lienen que locaree
en ese examen comparado, los puutoiá más promi-
nentes de la historia anUgoa de Amúrica, y de las
naciones más célebres en la antigüedad; lo cual da
¿4ftta clase de investigaciones un alio grado de
importancia, por no Laber sido eüle el terreno en
que por lo oomun se ba colocado la cuestión, si-
no que 30 han contenlado los escntoros con toques
ligeros, con indicaciones üuperfidaies y aprecia-
ciones poce Tundadaít, ún detenerse en algunos
puntos que bien merecían más prolijo examen.
Gen este nuevo trabajo se loj^rara olra ronUga,
y es la de que, al rccor-rcrese can^po \m\c de ¡n^
vestigationcs que son necesarias para dilucidar la
cueetíon^ se Uenaran muchos vacíos, y se rectiüca*
rán varice puntos históricos, geográficos y cronoló-
gicos, disipando los errores quo so hubiesen come-
tido, valiéndose para ^to de lo que sobre unos
mismos liecbcd exponen raríoa auCoros, y de los
cambios, aUeracioneü y revoluciones qü« soban
operado en varidn partes det mundo, eflpeciftlm^n-
teeann^lro contincnle; da las IradicJontis que
acerca de estos cambios y rovolucíoncs oo^mo^om-
€«896 bayan recogido; do b ^r\6}nitóióffica que so
precia á tañían; consídfíramoneft, ñ^ examen de loa
monuiiiiíntos y coii!^truccir>no!( tjuo ^ han idodes-
cubriendo, de las práclica?, uso? y coslambres en
loetíomposen quo 08tas poblaciones tenían ya
ana vida sociai bastante adelantada, 6 en eu esta-
do de nómadas y salvajes, comparadas con )a^ de
olms paebloé, y en los idiomas, en Qo^ que^ ha*
biaban, y han ido doírap^reciemlOr Ó modiücándo-
ae y oorrompicndoeo bct^ta perder quizá eu índole
primitiva.
Si| como ba dicho un escritor notable, (1) cuan-
do unaoadon encuerpo, ^ solamente por eolmtias
ha cambiado <I>3 habilacion, todo lo trasporta con-
sigo, susinBtituciOQOS, sus conocimientos, el ro<
cnerdo de los grandes hechos papados, y la memo*
ría de sus antepasados, ponjiif) el hombre lleva
siempre en ú ?usidi?as, lasfábolas do su infancia,
y lo que conoce de bus padres, y los puntos de
contacto que tengan entre si; Ja inveetígacíon
que se baga para descubrir todo esto, será muy
fructuosa y de la mk% alta importancia ; ven-
n) Hf. Biilly.
Xiímc, p3)f, JL
Lettrei»iirl'\UftijtJiIc. Leltt-e deu-
drád&spuoi la critica, y olbucQ juicio, y califican-
do €808 datos, posaado las opiaiones equilibradas,
y Jas pr^biÜdaddfi apoyadas, en las fabuian que
más se aproximen, y se ilustren Ias ua.%s poL< la»
otras, fie llegará á resultados fuudadud sobre la
natoraloia de las oosas 7 áé los hombres, babr¿
razones de crear y no di dudar; porque lodo esto
TOQuido arrojarA una (uerU> iu£ quo puodo condu-
cir a ta evidencia; y la verdad, como Im dicho ese
im«mr> oscrítor, se hace conocer por el concurso
de las pruebas (1).
MucLo iSQ hubiera simplificado eete Iraoc^o, ai
desde loa primeros tiempos de la creación, óal
menos desde los que se siguieron al cataclismo
que sufrió el mundo con el diluvio universal, nos
lüem posible observar los trazos, huellas» y vee-
tígios quo fu6 dejando el hombre sóbrela tierra,
SLgoiéndole ya en loe actos más simples de la vida,
en su esüido de Tamilia, y ya más tarde en loe
cuerpos y a-wciaciones que iban formándose^ en sus
viajes, y en las varías emigradonis del género
humano: (ácil n^s serta entonces conocer y califi-
car las mutaciones y cambios que ba ido experí-
mentando^ loa diversos países que iban poblando*
EO, su desarrollo sucesivo, los avances de todos
generes quo han ido efectuándose: y acompañán-
dole en e$a m^rcliA, eaoontrarlos vestigios ciertos
de su primera aparición en este ooalinenle. ¡Cua*
(I) Un Biilly. LeUrta sur l'AUatitídc, onzicme Icllro
a ÍL Volliire, pag. 23.
XXI
r
dro magDlfico y esplúadído g^ria 6l <pxé ^ preson-
'iina á nuestra ví8(a! Disiparíaoso las sombras y
dndaa quaá cada paso nos asaltan^ y ae derrama-
ría muclia lux sobre la marcha do la humatú<bd,
y délas divarsDS circunstancias porque ha pasa-
do, en vez do lag doñeas lioioWae, y de h incorlí'
dambroy elaios, on que seeneuenUa la inteli-
gencia humana, cuando quiere juícj^ar M)br9 lodo
la.
Con eso cumulo de datüs^ 6 no habría existido
la dada de^ cómo, cuándo, y porquiénee fuo habi-
tado esto oonlínente en I03 ticmpod primitíros, Ó
tendríamos tanta Iuk sobre itUít cuestiones^ que
¡xkirii resolverse ídn miinlio trabajo í^n un K^nti-
do que tuviera tal grado de probabilidad, que de-
jara el ánimo tranquilo, y casi del lodoaverlgna-
da la verdad; pero por desgracia no ea así, y cea
par'e de la historia la mis precicsa, y la má» ViLii
é interesante, está cnbterta con una densa oscurí-
ilad, ni través de U cunl na es posible penetrar,
no tenemod más que lo^ dsslcUog que arrojan los
libros sa{frados, fuera de I05 cuales todo es incicr
lo y dudoso; y en ellos no so oncuentran loa de-
Iaüpís que eran de desearse para poder jtutjfar so-
bre lo ocurrido en loft tiempos prehistóricos^ te-
niendo por lanCOj que conteiitar&e ou machos ca-
^%, con datos y noticias ^'agaiü» y juicios pura-
manto conjcttiralcs. Un denso velo cubro la iufan-
cía del mundo, cpie no han podido descorrerlos
ingenios más sublimes, que se han sucedido en b
serie de generaciones que nos haa precedido.
XXI]
Grasda es, en la cueelion de origen de los baliL-
tant^ de America, ol dspacto quo tíone quo reoof-
wr¿e, y con&idcrable el número de materias quo
deben tocarse: tsiñ Imbajo e.slá ya en parld^ade-
kalado, €oq lo que eu el curso do esta obra se ba
upueeílo: en !o qtie aun r^ta que bacer, se pro^
curará la mayor concisioa posible, encerrando to
más esencial y necesario on rodocklod términos;
pues aunque como dicd ¡Sféne^a, las grande luale*
rías raquiereu grandes ImULdos. uLaxum ffpaünia
«rea magna decidera^» (I] el mismo cambien ma-
nifiesta que uMagna arUficia sunt, (otius compre-
hendero sub exiguo,* proco<ier que es igualmen-
te conforme a lo qtie QuinlUianü ponía en prác-
tica cuando decia «Xosbrebtlatemiaeo ponimos,
«Doa ut minus, Bod no plus dicatur quam opor^
leí* {2).
Hay, es verdad, que luchar con milJifículla-
des, y entrar en ¡iiveslígaclones proTuiidas, y en
un examen prolijo do todos los medios indágalo
rios que coaduzcan á ese resultado, examinando
la bistoria de todos los pueblos en su vida íntima,
en sus manifestaciones públicas, y en cus rasgos
caracleristicos, paru hacer^ como se ha dicho, por
medio de un juicio comparaUvo, las deducionea
oorrespondienlee^ y conocer sus puntos do oonlac-
to, sus analogías, y semejaiuas; porque esto ea el
medio mas segnro de llegar á un buen resultado.
I
11 8éo»:a, EpU!. 88
t) QninllL \\h. 4. InitiLut. c, 2
XXIII
tiNuUaefil morlalibus, ba dicho I'olibío, ad pro-
«ScieodEim via fixpedítior, quaio nosa tía ante-
foclu> (1).
Tftroaeü e«U inmenea, queabruiua al ODtawli-
miento y Ia memoria, agota las {iíevr^f*^ y deja la
ooaTlccion profunda de f&u laaguilud, ; do la p6-
qaoüe^ dd los csruoraos ai^^ladoe para darlo cima,
y llevarla a buen término, para lo cual se necesi-
U el trabajo continuado, y et concurso de inl«U-
gencisü ^up«riore&; el uveienieiis applícalio animi
4fcum magna volúntalo ad aüquid agondum,* de
qao Do^ babln Cicerón (i) Hecorroró, fiin embar-
ga, eate cuadro basta donde me sea posible, basta
donde me alcancen las fuerzai^; la vU quetia abier-
ta ¿ lodos lew dem»«.
En el Ptyiioffo de esta obra lie dicho lo baitanlfi,
wbre la manera con que uie prup^jngo tratar lo
que va ¡i ser objeto do esta segunda parte (3); no
cera, &in embaído, fuem do proposito advertir, que
cnla3Ínvc3tígaaoiied que deben presentarae, H-
gafarán lo^ mMio5 má-^ adecuados para jtoner en
claro evta ctiostLun: di ya al^na ¡deni de lo que
aun hay que considerar {!); más como en todoeeo
aparecerán rangos que con L'omuDee ú tedas* 6
A muchas de lúa ludones oonoddaa en la anli-
gOedad, diíícil *ierá danificarlos y disLingiiirloB
(l) Tollbio-
h) ülc«rOD.
{]) l^^luiliod &obtt la Hisloría de An>Ónca. ele, lo-
ülc«rOD. 1, nbvtor.
mo 1, PnMu^:D. pág. 23. £4. 25, 2C,
11] IbU. pflgs> 36. 37, 3«. M y Á(t.
por solo la afinidad, ú diversidad que &e advierta
en olios, por que e«lo puede provenir dovarias<
causas; sera, sin cmlKirgo, necesario & faltado
otros datos, ; cuando U bi-iLoría enmudezca, re-
currir áesle arbitrio, tf uiáoiiose al hacer usodeél^j
por un criterio ilustrado, preíirí^^ado en esesraa-fll
gos de analogía 6 divergencia, los que proGeotan
un carácter más decidvo. ^1
De ese juído comparativo se de^prenderén, noH}
hay duda, de vez en cuando rasgos de luz qu<^
servirán de mucho al hombre iuvestl^ador en saj
oiarcba, li^ata Ilefrar á descubrir h verdad: verd'
la suoei^ion no interrumpida de cierta» geuera-
cLones abrirle pa^ al través de los siglos, j dar
origen á varias (amiliaa, q^ie después sñ convierten
ou naciones, formando grupos que llevaban en si
algunos signos di^tiniivo^, quo los impidiera per-
derse on ese océano inmenso de la humanidad,
quedan á conocer su origen.
Ardua y dilrñl t>^ un:i mvestif^^ftcion dt^ e^te g¿-'
ñero, aun UmiUida a uuu nación il^leriulnada; in-
terésame, por loís detalles on que es preciso en-
trar; vasta por la multitud do pur.los que es forzo-
so tocar, y aitamentís útil y provechoso por las no*
ticias y descubrimientos que fLirá á conocer, reu- ^^
uíeudo, como eu un foco, lo más intezv^saute; los^f
esfuisrzosdo lainleliRencia, del Iralojo, y de la"
ctviliocion.
Pues para esto, ea preciso valerse de loa medioa
qne la literatura ha puesto en práctica, al escribir
sobr^ \h fftnf^Iofff a de ios pwbios^ recurriendo A
■
L
r
j
1
XXV
>J'-1'^««Í«««, "^^'^ proco.
XXVI
Lst jwoiunidad, no ha; duda, qu« produce ana
grande probatidad en cuanto á procodeacU. y en
esto mentido hao surgido muchas opinionea; ya
respecto del estrecho de Anian, ya dol número do
islas en elOcóuio, ydÍ3tancia¿qao seencuentniD
colocadas aofte da otras.
Los trastornos que ha sufrido d globo terrá-
queo son bien conocidos, y se hallan confirmados
I>or ios adelanto» y dpscubrímieiilo* d(^ I?i ciencia
moderna-^ Las gTierra» y ííonquislas, no hay du-
da, tamhioDf que íiaii influido cu la formación de
las naciones y au establecimiento en países distan-
im. Los isrraelilas, por ejemplo, con sus guerras
echaron de la Palestina á lo9 cananeos ó fenidos,
que &e establecieron en Aflica, el comercio los Ile-
t6 basta las Canarias; y las conquistas impelieron
á los Caldeos, á los Egípi^iofi, A los Griegos y á loe
Romanos, á paires muy dictantes da Asia,
y Euro] «a-
Eslasyotnia muchas oonsideracione^ son
que me han guiado en el examen do la presente
cueslion, lija siempre mí aLeiicíon en los rasgos
de semejanza que pudierua tfiicoulrarse en todo lo
que Torma el carácter y fisonomía particular, lan*
to en lo físico, como en lo morol, de ¡as mociones
m¿s nolabios (]ue tian existido, y que nos descu*
bren £üs tradiciones 6 historia respectiva, aiguién-
dolas en su dcearroUo sucesivo hasta locar coa los
tiempos máe próximos al conocimiento notorio
que se luvo del Nuew Mundo.
y a ioe
Aii^^^
son las^
xxvii
Loe pittblos haa dejado ' rastros y sditalos de m
«UdhmoUt sobre la tierra; g3 ]>recÍ£N> reoonoccrlo^.
T^s in-s(nimanlos de caza, los úti\ti% de quo se tser-
vían jKira firi'{iarar ^uB Alimealo^, las uiediof^de
que usaran para cubrir hu desnudei^i y i>on^rse a
cubierto (lo la ÍDletaperío, lo<d vestigios do la iu-
duMna, y utonsilii^d domésticos, que la arqueólo*
gla uoft t\^ á conotxr, ^n objútTjí« precioso» de que
se ha liíicado y se puedo todavim sacar ^'ran prove-
cho paia la genealogía y origen do las nuciou&s, y
el pro^redo sucesivo de la humanidad.
Orea dü sei& mil año5 es eJ espacio de tiempo
yue üü aeígoa a Ia aparíctou del hombre :^bre la
tierra; mil seisciotitos de^pue^ de la creación acae-
ció el diluvio; dentro do ese tiempo debemos bus-
car la solución del prohlcma que nos ocupa, y que
oompreorlo dos puntos cardinabs, á »ibér, ?qui&-
ees fueron los primeros i^obludores de América, y
en qué tiempo vinieron a ella? Para lo cual m
preciso romper el socrclo do los sígloa que nos han
precedido. Loá esludios do MonseOor J/e»'>;»d^,
obispo do Ctialons sur-Mame, han derramado
mucha luz sobre el hombre pre-híatónco (I }, y lof^
del Abate ¿<im^/-M2)-
Deplorable es, anio he inidicado ya. la falla de
muchos dalos importantes para dessmpeDar esLa
empresa. Lo^ pueblos del antiguo mundo oxtín-
(1) "Bl bombre ^ el muudo primilívo ai^uu U Iti-
bftia. P&rU, lS6?>i
W nEI k^^rabre priinüivo y It BiblU.»
XXVIÜ
guido legaron a sus sucesores oika herwcía de
coDodtnicntos útiles, y datos por los cuales podía
conocerse esa historia, y descubrirse 6 «ospechar-
w su orígeD; pero ladelosatitigucsliabitaiJles de
América» m perdió ea el ioceodío y arrekilod del
fanatismo; tesoro que podía habei^c utilísodo, y
del cual solo nos queda lo que el celo de losteisio-
nen>spu']o recojer^ do b poco que salvA de ewi^|
de^truccioit, acerca del exten&o y atuiralle pai^ ^^
enquevivieroa.ccn sus sabanas ÍDcuItas, sus boa-
qaes virgeces y seculares, sus altas y ásperas
montañas, sus ríos caudalosos, sus bcrmosoe la-
gos, sus escarpedafí cordilleras, y algunas rmnas
e&parcidas en lo» tx^ues con que tropieza el via-
jero por casualidad, y otraa poco conocidas, á que
todavía pcmmacccQ ocoltas.
El coQccimiealo de la procedencia de los héroes
de la antigüedad, y Ae sus bombreca c«Iebr«s por
&u ciencia, sus íovencloncs y sus hechos, ba sido
objeto de muchas inveetigaeíon^, y del mis eoIí-
cito interés, cuanto más debe serlo el de un pue-
blo numeroso que habitó vastas regioces, ; tÍví6
lai^^ siglos ignorado, que ha dejado noUble?«
vesüglos de su existencia, y que al deacobrirse de
nuevo, pasmó al mando entero, de asombro y ad-
miración.
En este trabajo he procuradlo reunir lo más no-
table que se halla esparcido en uiuchuí; volúmenes,
utilizando la exteusa lectura que he hecho de j
nuestra historia y de la antigüedad. No me ^l^r*fl|
raMn ni la oscuridad é incertidumbro que nolaba ~
I
xnx
«n varios puntos, ni las laganasquocncoatmbA
«D varios c^rítof queoonaitleraba, ni lacrmlrarie-
¿ííá y varied;ul dt5 opiu¡OQO¿, especialuieute eji I-i
cueftüoD principal, porqun mo empofiaba en no
fiopararmo do las regina del l>acn crílorio, tornea-
do solo por fundado y averiguado lo que encontra-
ba apoyado en ol aaerlo dñ p^crítoreeü 6 t«At¡go»
respelablos. «Quod omoe» aul oomplures seutinut
<»&ul dicunt, dice átU'MsI^, id falsuoi non cst
vputaodum (1): concopto qu& Liono en &u apoyo
Ciro paaajo de PUmo el jóvan, quo reputaba pur
absoluto en la diversidad de opiniones^ aquello en
que convienen los yiciWoí discrtios de lo* hom-
bres (2).
Seguia, ademas, oirás reglas de buen crileriu,
; tenia, sobre Lodo, muy présenle lo que dice PH-
ntú en £u panegírico de Trajano: «Lucem verita-
«ÜsaoqniriCun et cum poeteria admínistrat, dis-
ulinguit mellara, puriora rocípii, et aliapnBtdr-
miliU (3).
Cuando muehod o&crítoro8 antiguos y modernos
Irazaron con mano diestra lo que sabemos sobro
la anügüodad, entre otros Sarifufemy, ya noB^
veía el humo sobre los altares do los dioses de la
Grecia y d© Roma, ai se oia el quejido de las vic-
timas inmoladas en lad araa del sacriliciOr y no
por eoo dejaron de decir la verdad, y trasmitirla a
(1) kñuH^jifilc^, lib. A ú^ difin. person.
Ú PUqJo Juq.. lib. O, Epist. 12.
3) Pilólo Paces. Traj.
XXX
]a p<>¿terijiad; olro Umlo pudde dedrse de Amen*-'
ca^ á pefiar da los muchos aCos quo baa trascurii-
do dc^do quo hubo habitantes en ella.
Los último? escritores ikn&n la vcnUija sobre
lo6 que lf^£ bnn precedido, de la mayor luz que ,
resulta de un examen repelido, y estimulada síem* ^M
pro por el deseo do encoülrar algo nuevo, 6 da dar ™
adelantó un paso míis-
i Qaíén había de decir doBpuea de lanío co-
mo se fia oscrilo, que A'írf&uAr esparciera nueva
lur sobre la hisloríd de Roma, y sobre los prime-
ros días de Grecia! Tan cierto e& que el examen
extenso y bioo dirigido, y las cbíapas que so es-
rapan del genio, Abren 6 iluminan nuevos bori-
lontos, y lo que estaba oculto 6 envuelto entre ü-
niablas, al fin llega á descubrirle.
, Un pueblo, sobre todo, que como el de America,
deja wbre la tierra, por lo poco que se vó, lan no-
tables trazas de su existencia, de las artes qne
cultivó, y de la lengua que hablaba y escríbia,
que tenía una historia propia, y una s^iie de
grandes acontecimientos enlazados con la vida de
otroa pueblos, digno es de qao no se deje la pluma
de la mano, hasta darlo a conocer en todos sus de-
lalb%, como »e ba legrado respecte de los mái cé-
Ubres quo registra la historia.
El pueblo adrio, que vivi6 cerca de 2,000 aOoa
antes de Jesucristo, sobre laá margenes del Tigris^
del EuTrates, y sobre las llanuras inmediatas, cu-
ya existencia atestiguan lacj ruinas de Babilonia y
de Ninive, y lo que la historia ha consor^'ado, lo-
I
do lo ctial jwnft de tnaniGeslo lo que fné su cutlu-
tTA, SU grandeza, su pujanza y bu i^er, ha sido
objeto do grandes InvtídUgacíoüdS, y todavía lo es
do hs meditacioaos do loa rábios, y aun &o ponen
e i prácüca iiueroa arbitrios para dí«cubríf , íi ea
posible, más de lo que se %ibd.
¡ Cuánta luz ha derramado sobr^ gu existen-
cia y la historia del género humano » obo tra*
bajo de los dábio»! tPor quó no ha de hacerse
lo mismo respecto del pueblo americano? \Q\ñéü
sabe cuantos míUaren de años habró vivido aban-
donado, ignorado, 6 de9Coaccido sobre gu:i alias
montaflas, a las orillas do sus hermosos lagoa y
caudalosos ríos, esparcido en sus extensas Uanu-
rag, y cuáles Jiabrán sido en esos remotos tiempos
hs transformaciones y peripecias porque ha paga-
do, y la e^^TÍe de acontedmicntos do au vida, hm-
la dejar eaas ruinas pasmosas que contemplamos,
¡ la» demás poco etpleraña» y ocultas en la espf^
sura de les bosques, que, como se ha dicho, «o
hallan diseminadas en la extensión de su terrílo*
rio! ToaoeaLo, tan enlazado oon la cu^lion de orí-
gen, es toda%-ia desconocido^ y el esfnerzo que se
baga pam ilu^lrarla es de la m^ alta Impoi^
tanda.
Los puntos luminosos, que al recorrer los escri-
tores del nuevo y antiguo mundo, se proaonlabon
ft mi vífttAt me han alentado á dar á conocer mis
propias observaciones sobre los rasgos de analogía
qne aparecen, y que si no constituyen una per*
XXSIl
fecla identidad, so aproximan á ella; considerable
es el acopio de materiales que he reunido, y en
medio de tanta eradícion, del cúmulo inmea&o
que presenta la combinación de tantos hechos^ de
tantas idoas, y de noticias Can interesantes para
el desarrollo de lo que sobre esta cuestión puede
exponerse, he tenido que encerrarme dentro de
los más estrechos limites, para no dar á esta obra
demasiada extensión; sin embargo^ las deduccio-
nes que contiene, son de tal naturaleza, que en si
mismas y en su conjunto, casi nos dan la certeza
del hecho: ex furm lux,
México, Marzo de 1877*
Manuel Lakrainzar.
SEGUNDA PARTE.
O&PITULO L
1. LKCuetlfcOQ ftcbrti el origen ilt lo« tiAbíUul^fi do
Amanea, — 2. Su irnpcrtao^ia, — 3, G^ui^ri^oft que *c
tiAn bccho pArA reato! v«rl;i,-^L ^i Iüa uiUtfuoa Ui«
rieroa tjoliri^ Je I* r^xUlPiícíí» ilel Nuevo UuDdo,
OMelodel 7ijije«k* Colon. Dicho noUbl^ deCbaieiu-
brJAod.— 5. [a AUaijLíiU iJe Platón. Ld que »obre
elU pi«cuu Vá'*, MacCulIoc.Tktr, FarcT. Bcuii&ea v
otros flu Cores .—£, I«)a di^ que habla Dlotíoro «le SI*
cília, 7 deducctonoe qu« <lo lo expuesto porotroi» ilu-
tQK9 poeden hncf^fi«^-— 7, L^ que dc«úni* Ari#t6te*
Icft.—e. 0piin*]ti clr FIíAiio wbrc Uexitlriitriíilrcjlixí
CoqUoi^qU m-is ;i3ia úvl Otétxno, apoyada por Piular-
co, 5, Ckmcnlis y Ori6^oe&.— p> I'wije^de PluUrco,
I'criionio jí Poroponio McU.— '10. Aprcdacio&eH del
», ilft Ilumbülilt— 11. Parecer de Budtieck- T«orK
d« Mr. Bftilly. Juicto de Mr Bory de Su VJr«iiL« y
opíaiondc BufTóa sobre la AtlaiiUia»— 1t. Peso de
e*taB opiniotins y las denlas qjc se rcfíorenáUctiec-
IIOD (rae s& debnl'?, y luz ciue vino í drrramAr «c-
bre ella el descubrimieoto del Nuevo Muodo. diu-
Sindomucho» errores, y pobtcndo la ff^i^dc mani-
eslo, y U iGjlf^UdA con que xf? h^blA condenadc
ft B. ^^llo, y A G;i1i1co por cii« opíDiuuv» aobre U
Miiteooia de los aatipoda» y uu Nucvg Muodo.
8 I.
El orig^a (te !o$ ba^jiUntas del Nuevo Mundo,
comenzó i sor objeto do la modilacion de lodos,
desde' la época de su descabnmíonlo. Cercado
cuftlro s^los van Irascurndos, y todavía no se lia
resuelto egta cueiílion celebro, d« la cual se han ocu-
pado Bábios ilustres df^ lodas lis oacíoD66 cultas.
Impesíblo ha sido rasgar ot velo que oculta h
cima do su población. Üen&a^ tinieblas cjrcuQdaa
los primaros Uompoíi do su ciíslnidci, qu« ni I&
investigación, ni el exájnen han podido dí&ípar.
Vanos han sido liasla ahora los esfuerzos de la,
mit^osquigita crudioion coa tal intento. Soban
iaveD^o innumerables aislema?, se ba agotado
el campo do latj conjeluras, ¡^b ha apurado el dia-^
curso, llovA^ndo la diecusíoa sobre cuanto pudiera
dar alguna lu2 para dascubrír la verdad; el juicio
analítico y obí^rvador. íia recorrido la inmensa
escala de analogías y comparaciones entre los di-
versos pueblos couccido;^; pero i pesar do tanto es-
fuerzo, y dotan multiplicados arañes, no seba
logrado tijar una opinión que qujle toda incerli-
dumbre, que aquiete la razón, y que no deje nin-
gún genero de duda. Un» sombra densa, proba-
bilidades que se desvainen ante el juicio severo de
ia critica^ os loquea cada puso se presenta, dejan-
do burladas las más serian invesUgaciones. Ko
hay sistema de lodos los que se han ensayado, que
no ofrezca diüculuides denpues de profundas me-
ditaciones. Solo ha quedado la convicción de la
debilidad é insuficiencia de las propias fuerzas, pa- f
ra depurar un hecho envuelto sn la oscuridad de
l06 tiempos, que parece sujlroido del conocimiento
humano, como otras ucuchas cosas ocultas á la
rtzon.
DÍTorfios au Lores repuUn como írrosolnble tal
cuesUon, yaun lemerario el intenLarlo. De esta
cpiníou e¿, como Hd ha indicado, vA A Aeosfa {i),
qud Uato hubo do moditap sobro loa corsas de Amó-
ríca, y ol Saron de Humholdt^ ([ue con sa vasto
saber ha derraauulo Unía luz mhv^ nuo«lro conü*
neate, creyt^^ndola fuora ilel dominio y alcance de
la historia, ^EL problema, dice, (2) de la primllí-
\-a población do Amohca o&lá tan faora dol reecir-
le de la historia, oomo las cuestionas sobre el ori-
gen de las plantas y A^ lotí aoiinfdüs, lo mismo
que la dislribucion do \o% i^érmenos org-^ícos ^
hallan fuera del resorte de las ciencias natura-
Ios. . , . , 4 . ICn medio de una muchedumbre de
piteblois que s« Lan f^ucedido y mezclado tjiioí^ con
otros, impo^ble e* reconocer exactamonte la pri-
mera bago de la población, esta capa primíioa,
donde príndpía el dominio de las tradiodones oos-
mog¿DÍcas.»
S 2.
La importancia do la cuoslion ea grande sin
«mbargo, porque cl esclarecimiento de ese punto
jmporla la de oiro^ muchos quo, como dependien-
{1} Hisl. Dat. el mor. de Us lad. tib. 1^ capv. del 19
(S) Vuee dcacordiUcToe, lom. 1. lotrodatios, pag 30.
iññ de él, edtáü todarfa b^o el uoperio de la duda,
lie la a^cnrídad é iQCftrlídDmbTe. No cmo después
de lo quo cod Unía critica y oiudicion se ha e^m^
lo €Obre semejaoto materia, que puede fíjare^ el
juicio sin nuevos dalos, ni quitar todomoüvodo
controversia. Pero como al ocuparse de las coeaA
de América^ nadie pueda dejar de tocarla, también
yo me he dedicado & «^tudiarla, ¿ cuyo efecto pra-
oentaróaqui, con laconismo y claridad, l-ts opi-
monesqueee han emíUdo, procuraado con mispro-
pías ohsor\-ac¡oneá ai-rojar algunos átomos de luz,
para que comparando^ los grados de probabilidad
que cada una tenga,, so califique cual de ellas so
acerca más ü la verdad, buscando al propio tiem*
ponuevüd hechos que la conCrmeo, á fíndequo
tan imporlanto problema histórico deje de ser pu-
ramente conjetural. «ApOnas se hallará en la
historia, dice C!<i^hcro^ un problema de mas di-
fícil resolución, que el del origen de la población
del Nuevo Mundo, ni sobre el cual reine mayor
variedad de opíoíonean (1).
El origen do las naciones esta por lo común en-
vuelto en la^ tinieblas de la& primeras edades, en
que la fábula y las fiocionee ocupan el lugar de la
verdad, y en quo la carencia do dalos haoo difícil
sc^re maneca toda invealigaciou. Cuando qiuiere
buscarse su origen en Li más remola antigüedad^
/I) Cltríjcro,
S&eH t.
Uislorla aali^a de México» tomo 1 ,
Tiene quoa]>6]arse, á íalU da moaumenios, fii la
liístorú calla, ó ea oseara 6 incompleta, & conje-
tura» más ó menos fundadas, á analogia=t y alucio-
nes, á etimología de nombres y palabras, y á otrw«
rasgos do G«mejanza. Kara voz se oncuonlran en
to9 anales do los pueblos noticias claros y Gegiiras,
que alejen todo error. L#a8 trailiciones y leyen-
das, cuando uo sou derUSp vienen íl aumentar la
confagion, por las fábulas con que se bailan mez-
cladas, por 1^ alteraciones a que estén sajelas, 7
por su baso viciosa.
La lüsloría antigua, luego que fíitla la guia de
la relación mosaica, e% un caoA donde apenas pe-
netran dóbilos rayos de luz, no bastantes para es-
clarecer todos los becbos, especialmente el relati<
vo al origen de las naciones. «Imposible es, din»
un ewritor ilustrado, oonocer exactamente el ori-
gen de los pueblos profanos, aun de aquellos que
ban gozíKío dfí mayor celebridad.» Los libros sa-
errados son los únicos en que sobre este punto pue-
de (enerae gran ccnQanza, por tiu origen, por el
tiempo en que fueron escritos, y por las demás cir-
cunstancias que tan elevada e irrerragable hacen
BQ autoridad.
8 3.
Mo es, por tanto, de extrañarse, quo en el tras-
cuno de tantos años no baya podido averiguarse
U verdad en esla cuestión. Sí muchos de I09 pai
S6S del antiguo oonünenle, que lian sido coDstin*
te objeto del estudio de sabios y viajeros ilustres,
soQ todam poco coaocido&; si se igooran muchas
co3d6 de 103 pñBieros tiempos de loa griegos y la-
tinos, á pesar de lo que sobre ellos &e ha escrito
desdóla más remota antigOedad hasta nuestros
días, ro chítame los monumeotos qae&eteuiau
ála\i3ta, la mulütud de datos que se habi&n
conservado, y las prolijafl investigaciones que fio
han hecho; ú el origen de loi primeros habitantes
de Espaíla es un problema, acerca del cual «o han
formado tantas eonjoiuiras; 8i Soetntmd, Worin,
Zbrc y otros ^critore^, han dedicado lai^d años
ea buscar el origen de los pueblos germanos, &¡li
acertar áenconUarlo de una manera enteamenta
satisfactoria; ¡qué deberá decirse respecto del nue-
vo contiaoQte» sobre el que so carece de datos abun-
daotes» ó de ellos solo quedan restos mutilados, tan
poco explorados auní Desgracia fué para la ciencia,
que so viera eotre$:ado desdd su de^uLriaúenlo 4
manoe de hombros en gran parte rudos, supors-
tii^OMs, ¿ ignorantes, quienes, con raras excepcio-
nes, no supieron aprovecha^ ni con^rvarlos mo-
QumeatObi y ricos toí^oros de saber, que eaoontra-
ronenlas naciones por sus armas subyugadas,
procurando, al contrarío, borrar los vestigios de
SQ existencia, con destruir b que pudiera recor-
darles su autonomiaf su reli^iou, $us prácticas^
sus costumbres^ y su vida antigua; c inceodtando
mapas, manuscritos y todo cuanto no fuese plata
il OTOf úxLÍca cosa que satisfacía su codicia. ¡Esc^
niui deplúrnblcA ciuo no pucilen di$calpíiTsc con ti ce-
lo religioso llevado í- est ftxcc5o, iiie es el quA se
dosigOA como CAUM matriz Oo CBtiifi r^ocioitcffl
Bl Egipto, cía csia oarocoiik ilo datos, ha eido es*
tttdiftdo con flhinoo, j todaviü do se cabe cod certeía
el orfgOQ de nun habiUnte^, y el NUo, que ha etdo
objeto itf vftriiLs ínveAli^cioneA, y en co^o TtoonocÍ>
mie&to oomiMisó & trnbajarM de tiempo mny fttr&s,
aun DO ha poJiJo do^scubrirs^ todo fu cur^, lu se h&
ftwrigumdo bíuu el lugir de ku nticíaiictito ¿ pcsiir de
loft roeientos descubrimiento^ que fio han hecho. Sin
enbargo, no pacdc tiegarsc, qoc si respecto ile Aiii¿-
riea cxUtioran toiJos los datos dcstruW*"'^ sabría
mnohiflifflo, y no tendríami» qno ntenomi'*^ h machai
«DSftA & «olo punu^ oOBJctuniA. PénJtla 4^^*^^» irropo-
nblo parm la ÍDteiigoiicin, y deplormdji> ^^^ ella de
oontínuo, como resultado de ¡nostouscli^^^^jj ^j^dad.
Imí
i 4.
por
El cxáiDCn del origen de los pabkdorcs de Am^
rica ha debido Daturalmento suocitor la cuestioü, de
si ftnt» del descubrimiento de <Mon se tenüb ya no-
Útít del Nuevo 'MuihIo. 5i no fucm conocido cl ob-
jeto que oabe 90 propufo en ñu rjajf>, tiú como ks m*
zoDvft qne lo movieron á emprenderlo, pedia creerse
ESrnnos.— TfHío IT.—6
que DO se babrm ñvtnturada k empresn tan aníe^t^
díi. En lus cuiiíjciiatunt^)»^ gvíjgdlfico» 'jíie iioscla^y Ia
LQgtpTuccion quo lo mínistnLban liix obra<í do los anU-
guo6, encontró sin duda fuertísima prc^ticion de qii4íf
ozlsüan hücm c) Occidente tierras lejnniiü desconocí-
d&£; poro se sabo quo el encentrar un paso h&cb las
Indias, cayo comercio prometía tantas riqucsos, tixi
la idea que preponderó en su ánimo casi cxcltiFim-
mente, y sobre la cual tunto bzíbiít meditado. £1d-
gLuido C%iic<rtthri(tnd C5ita empresa de ungónio sope-
mfj dice que Onstóbal C<jl<jnj deficubTi^nJo ]a Amé-
rica icriaia un mundo.jt (1) RsU sola ftíifie «ncíom
lum grnqdc idea y el encomio mayor que pudicn ha*
Cerwo, pSnl(^ dtícido In cueslíon, KlbL no excluyelas
sovpochaile eii^i^diis en eonocíniloutofi ci9ntÍfico4| bk-
tdiicoe yicBcMícionnlcs, que pudieran tcBcnstt sóbrela
exi^tcni^ra (B un gran conünentc al otro Udo del
Atlinti^ botf^^^ta qoo el mismo ChateauhrümdhMtk
de Tari<j,igirages de laa obras do bs anlorcs aiitiguo9|
de lüs V4pieiqiie antes de Co/úti se Iiabijut emprendí*
do ¿ vanruí^^tcfl. y do la luz que derraomban sobre
la oxtenfion del globo, su ligura, situación do diver*
%m pn.ti'es y c'tüh iiuicbuH eonocímíenlus grogrAficoSi
y Gorogrúricoff,
(1) CliateaubtÍAud, Vujiig« en Aiucriquo, pÁ^
S5.
Piaten ttas h&bU ik la Aitáníithf isk muy graitile
[ituadft mas allí de Ins columnas de JIércuÍ€9, (I) ha-
bitadft por UD pncblo numero^, rc^dapot- rcyca, cu-
yti lioiniíiacion f*e cxtendui iL olrfL^ ¡Mjts j porciones
del coQtínonto, tan podero^oi^, que habiendo reunido
^XiiCT2as boAtAUtcs, llc7jircii la gucnii ¿ pui^ca remo-
lí aU^vGsando <¡1 Atl&nLico ¿ ínvudiendo la Europa
el Am. Pero £u audacia y su poder Ee estreUnron
k rcskbcccifl csforítcida, que les opusieron los pue-
AoB invadidas» nü pndiejido someterlos, ni redjciiloe
la Dsckrilijj y yugo ominoso quo querían inipo-
Borics. TarioroEi on coDSGeu6nci& qoo concentrar Ó
iilbir fiu autoridad al paÍ£ de donde, baljiítp t^itlido^
quo bien prtoto qued(J sepultado bajo I14 nguiis del
üuir, ptt«4 sobTCTÍnícroQ grandes temblores de tierra
é inundAcioneSj que en un solo díti y en oua noclie
fatal hideron dceaparcccr aquella fíLtnoi<^ isla. Dcc*
de entonces bizóso ianccosíblc el mar per fiqucl puB-
tj, cubriéndose todo el espacio que ucu¡mba la vl/Afi»-
/úb de limo oculto bajo las aguas. Sueedió todo esto,
(1) Esto e«i cstrccJio de Cádiz 6 estrecho de QibralUr^
6D ose ve LeoDardo Caccintoro *'H verdadenv posidon
bAméríca-'* NoeTO-AUante bifitóríco, tomo 3, ar-
\Üexio se, págs. 377 y ngaicctc^R,
^12 —
según PlaJití, baoU rntore oúl afiod conforme
tnulidoneK íU lo% t^ipoio^-^lftcolás Guriltr, ham
flUDcioii Je U rokoion do Platón úst oo&tridecirla.
Bl texto do Plai^ «9 ooino 6'^ue: «Tndítur
c tn cívíbs K!9ÜÜ53o olím innumcrís hi>9tíuai eopo^
■ i]u;P« AUsuUuo iiuuí pTofocUe propi jaui cuncüun
€ Europam, Asiamqno «bwdorcmt. Tone onlm crot
€ fMntn Ulud colomoarum Ilercalts lubígabik, b&*
c bens m ore, et quasí vestíbulo ojus iusulam Lybia
c simal et Asia nuvjorcto, per qnam ad alias proüntf
t ioaulAfl patebat adítos, atque ab itiis ad omneni
< caQÜneQtMDO oooBpectu jacenlem vero uxuitícÚuuil
c PolagiLS illud vortiai marc, torm quoquo ÜU vch!
€ «rat coiitiiien,*, YoTUm posi boco ingcnti tcíTtrmotu,
< jugiquú uniüs dwi Doctiiquo ftUuvione factum e&t
■ ut torra dobisoens, omnos ülos rostros beUicosoa
« bonaims absorv^ret el AilaniU ínHiik üiib vasto
< gurgibe i&et:g«retur. Quaproptor navigabilo pela-
« gns illud propter absorptc ÍDSnliB limua reliotUBi
€ fuit. > (2)
Describiendo esa isla, dice el idsiao Ptaton, oomo
30 ha TÍito, que cm mayor qoc el k.%]A y el Aftí-
<1) Níw>lfaGBrtlcr,-Oriflíü06iiiaDdi,fiÍTc,HÍ6LaiÚY.
313.
¡¿ixiac^— Do ln^, jor.lib. 1, cap- 4,
lib. 1, cap. 21, pilg. 3ia
(2> Citado por So
n^U,
tf
— IS —
tf
,(1) qmxtfí elUjMMltapait&rse^nmf'iiteJí otrñ^ w-
Ua,y éfí cataft & oq conUoonto quo tonm por Umitc
el tnor. (3) Producía todo lo aeoc^río para Iv. vídii.
HabU eii muclios lugiires th viMh iiiíiik^í de incUIcs
ftÍlldo«, y fadblw, entro otros el oñchidqutj riuc de«-
puos del oro era d mus precioso. Abundaban mec$j
jertas, pUntíL.^ ammiticas, j^ifí^s líclicioRos, bellas flo-
ros, y excele&tcs fhitas, tales como U vid, {V¡ el oo*
ce y otras. Existían también cd abundancia el tri-
go, (4) y varÍA« do la» legiiuibrf,f* fiur* hirven de ali-
meitte sabroAO, snno y nutritivo. Eocontrál>a^ü gran
DÚEoero de animales ilomfsiicos y ^vA.jee. Era hermo-
so au fluelo : ve1an?w ba4q(ii^ei&<ipefio^jiii(jnlAríafi eleva-
das, oolin.-vf, Iagt>*i y riiw fiao corrían en varúis direod^
nes, Qian«ntí»lo«, pradunifl^ y cetensas IknunL?^ que lo
emlwIlccüiD, dándola risuftüoni^pecto. En fin f^eno^c I^
v&ntabim ciudad^ populosas. Pcseedoros bus hjibÍtíL&-
tes de tintad riquezas conatruyeron tentploe, pala<;¡03
espaciosos, jardíneíi, baHos, caiialeíi, fitentí's^ iliqueSj
muiallas, puertop, camícoB y ealzadn^. Tenían esta*
toas, con que decoraban sos edificio" y oiroA Ingares
(1) En el príoicr dialogo dice la Libia.
(2) Según PUnio (HUt. nal, üb. fi, cap, 30) la Etiopía
tavo antigaftmcnte trl nombro do AUat^o. jQuion aa1>e
bí core* de ella «Btaba La Atkínttdti d» que bubla Plal'mt
COJO iM)jubra ou CA«i el mivino, 6 qno formnau parte de
Qqvelie, y aua reato» aeau eaa;^ íalaa qno aan ee ven 7 m
haUan entre la A(ríc*a y Ia Amaneo!
(3) Hotos 8ur loB orítsaa par Mr. Comía, tom. 19,
p¿e,376.
[4} ídem, tduin, idera.
pfiblicoH. HusieteioamiliUrestabAbiea 0^
y suft leyes arreglaban con nderlo lofi raitins AdminjR-
trativo?. Habían stu reyo« «OQntoDado tesoros taa
grandes, quo no^xisüan ot^os que loft tguüluraii.
UndiasQAuaaUírüad abeoluia iIIah oUiia UtiL^^nl
Uiwüte, y aun á este Iftdo de las eotumnoé de líértul
sobre una porción del Afri^ haeta el Kgipio, y par-'
te de Europa hasta TSr^ua. El pnm«rrey ilvesbe
ímpcrb eo Uacuó Atlaij y do <!1 tootó ea nombre toda
U isla. (1)
L tan
ndofl
lia sido ooosignado c£te rolato por PJaian en
di&logos, titulado el uno T^sn^ & ia natwaUsa, y el
otro Crüias 6 la AUántid^, dieiendo haberlo oído &*-^
ÍM á uno de Iob fioocrdoted do mas edad do la ciadad
d^ Súía ^ í^pío, & qnteD o^salt'S «obre Ia historia
de los tiempos pasados, lia &Ído reputado como fa-
buloso por iVuiiMfiw, Jamiiico^ SirianOf Ori^enes y
Porfirio^ k peear de asegurar el uit^itiu Pialen en el
TVnKv.quo no era cuento inventado al antojo, lí para
«ntrotoncr, sino historia muy verdadera, y ápcwr de
ser bimbipu lo» IrvK fiUimos autores disciputos de
(1) Onfres da Platón trad. par T£ct<»r OouaÍD, tora. Id,
li&Mo, p^ 91S 7 aíg. Crttiaa, pág. S60 y ng.
Nota. £1 mar en cua parto toma ol nombre de AllÁn^
iia>, M^un SoI¿rzauo* (De lud. ¡lit. tom. 1, lib. 7. c. 8,
n. 2JÍ}, por Qacaareo Atla^f un autigui> roj de África, y
Sor el monto ó ifla del mismo uombre, tk^siuj diatanto
e Ciuln^ eu Iüs Li-nnmu-i do tit úhima MawrUi^m*
—15 —
fw. PintiU [\) lo anuncU eofflD da^so, lo mis-
ma bftoe Av^ia (2), Gr^jmo Lapes (S), í^ovuce (4)
y Frtit (5), y SoKr^n'} ooihq fabuloso (0),
Ko ha trillo eñie el juicio» sin embargo, quo h^n
roñando oíroH ixv!ritof^» rofjwLablQf , Fr. Dy^'*^™^
de LftJt Civfiaií U tlcno por cícrU, y dcfpuei de refe-
rir lo que el laísmo PJaton expone looica de ella, ei-
bft im flu aipovo y confirmación A Mkrcilia Pícitio
(comp. Gobro el TLm&j>, cAf C,) & PliniOy (lib. 2,
cap. ^2 á Séneca (líb, 6 de sus Moróle?) y & S^n An*
whño. ( Dl3 jm:igine maDiU, llb. 1, cap. 20)- sigad
ecDLcnundo el relato que hace, y para eomprobar
908 asertos, reRríéodo^^e A Plinio en su Hi^t. Nfit.
lib, 2, mp, 87 h«U M 97, y lib. 4, vi\\\. 12 y 22,
hace mención t]e ]&s mndanKnfl habida^ cm el mar y
en la Ueira (TI.
Antes lie Plaion ya habla hablado de bi Atídniida
Marcebf historudcr etiope, citado por Precio, S^un
Mte bistonaior, hubia en el mar Atlántico sioto islas
consagradas í Pnfstrplnn, y ndcmu otras tn&s de iu-
meixsa magnitud, oonsa^adas k Piuton, é, Ammon^
(Júpiter) y & N^íujm, situada é|ta en medio de mil
501-
1) Do robu» 8alom, lib, 4, cap. 14, pi
2\ Lib. 1. Do noñtio Nob. Orb. cap. *¿'¿.
i) 1 Part, Varna disp. i&, oxpat. cap. 1, po^, 167.
5) Do justo imperio AlI^Uco » 5j n. 20.
6j Do jur. Fruí . toro. 1, lib, I. cap. d, n, 5G, pag. CS,
7) Las Casaa» Historia de las IdcIíqíi, líb, 1, cap. B.
esbuücft Je cxteusioD. Los ltaL¡Unt«s de ella couser*
vaban meoKiria Jti k isla AGániiáíi^ rofiriÓndom á
sus fintcp&fAJofij a£j como del gobierno que ejerció
el poder en el curso de uiuchios periodos ^bie todAa
las islas del miu- ^Uiutíoo. De &llt podía pasatAe &
otras B¿Ls dí3tantc9r •'^Uuadas do l¿joe Je Üem firnte^
oerca de la cual esUL la r€r\ladtru mar (1).
Sirúim (2), Plitív> (3), Eluim (4) 7 Tcrtu&h
no (5), lejos do reputar U rekcion Je Pkion como
he<iho fabaloí^o, ban repetido on eus oacñU^ lo quo
dice M hv AiláttUtU, mAiiifestAnJo asi ea asocn^Oj y
oonftiíaiuido la extstcnci^i de íaii fAUtofa isla» AJgu-
00?, CMDo Mr. P<m (6) y Mue-ÜkU/jc, hfiu visto ea
ellA descrita la jVm^ca, y creido que después de au-
mcrgida por Ui> egoas volvió ¿ aparecer^ obo3 ffolo
um p-orcioQ del resto que auD pcrmAUcco sumerjo,
reputando puutoü promíuentoH 1xi \%\n^ de quo eat&
sembrado el Atl&nUoo; y ottoc, en fin, eomo J&.
Par^, (7) suponen que la AilÁUiia fu¿ lo quo se
oonooü con el nombre de las Indiai OcadtaUUt^ A
I
(1) Asiatíora«0o«clKWo.TOl 11,8S>
^) fitraboQ tib. %, cnp. 3.
ra) Piinio lib. 2, eap, 3.
<é) ElUnolib. 3,cap. 18.
(5) Tertuliano en m tratado do PoUio bajo e3 n
do Actu.
(0) Pan- Roülioroltm pliiloüOiiLíiiueBi nur tes aOMri
cainti.
(7) Parcj,
— 17 —
continente opucstx)^ al cual su pasaba Jo ella y bis
d«iuaH ¡j^Ua í la Améric^i,
J?ítí»*crt coffiñJcm tftmbiín h relación Jo Ph^
ccnio un hecho ente nmcn te histérico. (1) BaV^h
cnciwntia eoD todos 1<« camclércs do U verdad, (2)
Homero, seis sigloii antes do Píaion, había hablado
de los Atlantes en pu Oititeaj (3) ffumioiJi recuerda
con tal irtotiro la profecía do Séne<4, el gran conti-
nente SAtitmiro ; (I) Ia bla encantada en que finar-
od re\/L cerca do Baturno ilürmído, y la }fm-\^jis tít
7%e^hmp9; (5) el mito de la lyctorUa^ que indica el
peUgTo f^ue amcnatiiba al continente y & laa blas de
Orecía, qne lo» nllíinbíA í[in'riun 4:oní|«Í5lnr. Hace
notar que la Ly^mia y la Áttántida son los únkos
paixes que íuin desaparecido por grandes catástrofes,
lo cual íe hace fiospechfir que el miVu í/íí Ííí M/tín/iWa^
á posar de eu or^cn egipcio, sea un ro&ejo del do 1&
A>oci hace if lainUücncta de It guerra do los flÜ&ii'-
tcí, diciondo que en ks grandes PtmsUkm» m Ue-
vjUmi en proccmn un /^un rf* á/i>nTr¿i, reprcEcn-
teüdo el combate de los gíganteG j ta victoria de las
1 1) Sgrpl'H placa nnív. histoiy wl A, pag. 4SL
2> LdUro Bur I Allantido pa^. 43.
(3), Trad de Mr, Dacís. fcm. 1, pag. 5. tom. 9, pog. T
Bcsifixcines tom. 1. pag, 05. tom. 2. pag. 41 y 47.
(4) Pltttarco— Do fecio otbi lantií püR. £ftl.
(5> ApoUod — Bibl. nr, 10. 1. pag, 33.
WlTrT»T05L— roKO IV.— 7
[ivinijlailefi íel OÜrapo. En las pcqucüns PmaíHeaB'
se UevjdMi í^ttúpepfun que ma^lr&ba nomo lo% i;tvnrcn-
EM bAbmn t£iiidt> U vcnUjft en h gnerm de los
atlantes. (1) '
M-
En corroborftclou tle lo cxpa&sto puede citarse tam*
bien el p&saje de Di^hro di Sicilia sobro l& guarm
di: bs atUntes coi ¡os h;ilitniiUí8 de C<rrJ^y U^ .ino-
^íMOj, veiiiicadn en Wdo el it^nfefj/^ i/c A/rifíi^ mas
allá del rio y bgo TriV(»t, sítiucíoa que de & €Gt«,
QO sobre las cortas del Mtditfrrdato, mo »cir» /n
dd OeSmo; U dt>sapancíoa de dícbo lago por efecto ^
de QQ temblor do tierra^ y el rompimiento del Euelo ^
<JU6 lo separaba del Octano, oujo litoral esUba ooa*
pado por los Atlantes. (2) f
E$tas giiomu% jante oon las dcmu indicaeionos
q^oe sobit loB atlante» m oncuentriMí díacmiaadas ea
los cscritAjres antiguos, rereUn U exítiuücia de uu
pueblo eon oetc nombre, cuyoa rcstoF, sin embargo, en
Taño háse procnr^o después <lescübrlr. Ksto entra-
Qa la doble idea de existencia y deBapincion, com-
(1) Commeut in t'lai, tom. 2, p¿g. 3&:;.— Scliol ixt
BeiDiv I, % L
(2» Diódoro-Bíbliot. Iml. lib, 3. ^ 62y €6,
■
praadidaa en <fl rcUto d« Phhn, circunslnnina que á
rftlU de otroa dHton y razonen ]o djiD un gimla res*
gjetíible de vvmímílilud .
Los egipciM y los hcbrooE teiUaa á los atlantes
oODio una ríiUDíou Je pucbloa del África boreal y oc-
ddciitMl: fln-MÍoío \oA coloua Í\ vétate jornadas de
!o« i/úrm/*Uit*i$y y m nombre ligado oon id del iiionto
Lo8 pasflgos de Algunos do los autúr<A ñutías oiU'
dúe son tancULTOS, ^ue, adiciitíoiido su autoridad, no
puede poiticrso en dudií Iñ exUienda de It Aflá^iÜtla.
Tnc de ellos «r el dQ ProdQ^ que Off un fraguiento do
Jl/«jrcf¿fr y dice así; uLos hUtoríadorcfl que hiiblaD
iJe W ¡nUs did mur rxtorior, dicen r^it? itti su tiempo
babl» aV/<? ia£^ t^magrvdat á Proicrpitm, útnt« /r<*j
de inmensa extensión^ de las cua¡«5 k primera csto-
bü cojuragradn ¡x Plutoa, Id )ft*guni.1ii i. Ámm&n, y la
tercera de rail i^^tadíos Je cxIohkiod á ycpltuu>. Los
lubiuntef^ de esta fUtitna i^^la han conservado de sus
Qntecewfisi la merMoría tle la Atláníidaf Uta eztremO'
daminU ^rtwwíí, yw eferciS durrmU hr^o espado de
tUmjt^ ia iÍominad'>n toirt todút la$ ití^ dd Otiitm
AtldnitcOf g €Ati$&(t iffwJiuetííe ccmagradtt d A'ffíuné.
Todo esto lia eido esento por Manflf>.» (1)
Se ha creído ver en ka kla.^ Azores reíalos do la
(I) Bocel.— Coumot). üi Plat, tom. 7, p^g- 427<
Atl&ntiOfi. (1) Jfr. ÜHach^t Itn ilmlo A conooer en
1737 nnx cadena de Uernu eubinnniUL», bastante
clewulas desdo d Cabo <te Buena Esperanza h^eta oí
Brasil; el Dr. Mac-CuUoc cncuenttn ítlciitMnd en*
tre bi Atl&ntiJa y l^s AotillaE, y Us UespérMe*, cre-
yendo probable que Ua primera», sitoada^ entre la
Am^cA y el antiguo Cúntinenic, ^ean restofl de las
que antes exisUao. (2) Por fUtimo, congetúnse
tambicji, para E^alvnr algaiwe do las objeeiones bochas
coiitia IjL relactori itr Píaivnj qac Ul vest iberia un pro-
montorio del Goutiiiente de América la grande hla
de que ^l htihhj avanzado b^cLi el caUxcho do Qí*
bniltar, puc» ^olo h«Í puede coniUinaiee con la dtslati-
cEa íl que aquella i«In £euoIoeaba. vVunquo, respecto
al tamaño quo ce le dji, 6o oponen fuertes rasonofl^
precMo ea considerar que, en el tiempo ¿ que esto go
refiere, aun ní> se conocía U>á^ el Aula y el África,
sino parte Je elliti*, y bien puedü »<cv q^uc, couiparin-
do^ la AtlAntld;! i^ijm 4^stri piuü^, rfr^iilbi^e mayor.
£n le deniiis babrá qui2& algo de TAbulai, pues sabi-
da ce 1a íncUnacion & h grande y maravilloso que
distuigau & mucbus de lus e^critore.^ antiguos, esf^
cialiuente al ocupflife de los tiempos primitivos do
los puebles.
EffUh epínioD «5 tanto mas fundada» cuanto que los
(1) Eireb6n3B.']IIuQdns subtenroncus, Hb, 3, cap. 12.
(2) Uac-Cnnoc.— ItctPikrebt» phiIoj«)phíeal and nnti-
quanam.— Baltimore, 1838.
wMpiéiagM 8DQ OT>n«jderaJo£ 1:01110 h purto uiat dd-
IjVdft Je UQ conttitoiitc inmergido cti ol agua, at^ndi-
doe los trAStOTBOs y cnt^trofes que bA sufrido el
globo dwde U cxcicioti. El do las FUipiíut^, las
islofi Je Sandwich, todas ksdtjl mar del Sur, laa de
Gre<r]a, Us Oc OanArias, Us AnLíllaa y las A^oreM,
pr«35enUu pracbas io^uSv^sob de su forinaoion t^ea
y de fuegos subterráneos. Rl aspecto genoml do C9-
1^ últiiuas c*i pedal [Rfint^, indicA un origen voIciUii-
Wj rocas calcinadas, Ixvas, escoñae, piedras pAtnos,
caritWiB do volcanes apagados, oavemas lionas de
axufrc y deeítAlaclícasvítiificadas. Iiaycnflusu&<
lo gnndeá ab^rturis; las oosUs son gvfii«ralmento es-
carpadas; y por todas partos ^ von oreadas do moa-
taüas.
Es, sin embArgn, de rotar f^uo Piohmt-Oj céteiro
^¿grafo antiguo, rto haya hecho mftnoion expresa do
la AtláÑtida. Su flUeocio solo podía miuistrfir im fuer-
te argomonto en contra dt- «u cxlsteucí», si ul ntismo
no indicara wui Uerrá desconocida contigua & la ox-
tremidad del Asia, y que venia de Occidente & uoir-
ec con el África {l)jy si eti otros autores respetables
de la aiitigUedad no se encontrafen especies en qa6
apoyarla,^- A^í, por ejemplo, JHSdorQ de Sieiíia no«
habla de una ;«la muy distaiitc y f^rÜI, d^^scubiorta
por loe fenicios, situada i, muchas jomadas de la
(1) CaeedaktTd^'Ailauta Itlut^rlco, toju. 3, arL 80,
pig. 277 y «g.— Wod, do Sicilia, lib. 6, cap, 7,
— 22-
Libia h&ch ct Oocidento, cubierta denuintAlUs yve<
gada por ríos navegables: en la región montaBoea
reiáuGe espesos bosquec y árboles firutales de todas
claaes; lacada proporcionaba & sus luibüantes^diTCT* I
Mil especias áo animalos para su auFilenfco, y el va/a
multiiud de pescados, t £t aire, dice, es atli tan tem-
plado, que los fnitos do l« arbole* y oboe prodactM
crecen en abandanda U mayor part£ del aBo. En
UDa pnUbra, e» tnn bella e«ta isla qu« parcoe mas
bien BLauBÍon ídM^ de loa dioaoa que de los hombrea ^
Bsteba muy lejana del continente, y loa fcnidos la
doBCubricrcn al explorar el litoral Gtttiado nms aUá
de las cdnmmt de JUrcuIet, arrojsdoB & larga distan- 1
cia del Océano, dcMc las coEtas do I& Libia, por vien-
tos impetuosos que duraron muchos dias. Fué tanto
ol elogio que los fenicios bicioron & su Toelu de la
riqueza y bermoeura de b isla, que los Urrmo» ín* ■
tODtAron npoder&Tse de ella y enviar uda colonia;
pcr^ los cariaginíse$ lo estorbaron, temerosos de quo
U mayor puxte do sust ffúbditos, atroidos por Li bon-
dad del pais, abaudonarau Cartagopara ir & avecin-
darse en ¿1; conflervándola,sindar]a¿co&occr ti rea*
to dol mundo, como lugar de refugio en caso de ana
desgracia imprevístAi ú de que su república se arroi'
nara on África, u (1)
(1) Diodoro Bibliotb. hist. tiad. de M. Hoefer
_¡3_
§7.
^bla Umbícn AritíÁtáts Je un^ t«Li (k^lerU, que
loe cnrtAfrlncíEei encontraron ihas ftlU de U^ coluuuiis
te Hercúlea, Je uTuí cxUnsiou considerable, cubierta
b espesos Ijosi^ucs, rcg^ÍupDrrioi<CAu<l;iI(y^a(!jabtiii-
iat« co firutoi tk IoJa» olai^n, y disUnto caucbos
lias de n:iYc^íoQ do ÜÁJis, Hftiña ido gma númc-
de elbs y aun cstallcckldse machos en ella. Asd-
quG, tomentos los principales magistrados de
Cattftgo, de (loe pi^oTalecícm en a/iuolloft lugares la
riqtie£a 4 que divulgándose el hfclio, lo «upíütan
HptnLS nodt^Des^ y so ruDdara allí una potcnda que
irjtidtcasc k Cartago, m publicó un edicto prohi-
biendo b^o pena capital la Baregacion & ellos. (1)
ISüsiio^ que ewribiú el iiÜu 13Q de lu era crUthna,
^ifirma la existencia de un ffran ci>ntincnU del f>trt> h-
\ida dci Oc¿ím^, ]í«firi¿m]o.se &. Tlteopompo, habla del
^coloquio eiitfu JfiVdJ y Silt^no en que ^ie manifiesta,
(1) la mari eitra Hcrculia columiuifl iaaolam dessor-
a fuii»«i, ftílvau itetuorotiaui, JluTÜanavigatñlaiUtfruo-
tibcta mbarem, miiltomm dUerom naTig^tiono distantem,
ia (^am enebro cartha^aoaaea oommoaxiut et miübü fie^
dea uiiftni &terÍTit; eea rerítAs prtiDorea co cimía locrl
üluie opea convalossorent ot earthagiais laberoatur
ódiicto oarisAd cí puna c&pítis s^iiiíse, no qaÍo uarigna*
~ ^ ' rellet (Aiüt. m lib, P@ mirab. audit.)
qao la Boropa, el Am y b lÁbix, eran isbis círoinda-'
daA |>ir el Océano; que m&s &U& de c^be «XÍfttúi o^
tniifx/a Je inoMiifa DxtonáoD, halñUdo \wt bombns ■
do$ veoea majorcs y nuis viejos <iuc los demíis» po-J
SAcdore^ [Iñ Untxi ora y pUUv, que so esümaba raénos
que oí fierro en otras naciones; que quisieron pisar
al onliguo luuudo, pcfo urojadoe nüllAres de ellos
por «1 Octano» llegaron h»U los montea Hiperboroot
6 úapuo^tos de que Im gentes que allí habitaban pft- J
aab&n mala vidaí huDÚlde, / na^ gloriosA, determi*
TíMTotí no seguir adelante. Soldrzano reputa cotno r(>
dicula y febulota eMu namcíon, si bien no se extien-
do en dcmoBtrarlo. (1)
Piutarcú coloca dicho contiaente dbUinte do
Solórsano. — Do ludioinm curo mve do justitia,
l.lib, l.eap. 12, ¡úg. 89.
El posftje de EUano ee eoiDO si^e ; ^'Kinüram «oeim-
dum Thoo¡xiiut)iiua gr&udcia fiiinilínntiitoD qni ^
fnbn inlor Midun Pryga et Sileniiiii. Hic SUeiiui etiit
fiüoe enjoadom Njnipbic^. Postqcvnm multa ínter Bo^dLs-
nemiMOiit ndjdcit 8Í1«nu3, KuropAm, Aáam, et Ljbiam
ríam erfra /u?u; or¿r-jii itwiüiír inof/niinHinUt qni Dubíai
grondia otúmalla ot hommos duplo m&jorea et toogorio-
roa^aem D09tneáiit:lbidemc8aoauigüucirii&t«idÍT6r-
fmviüpU»UioUL,otlegEi3Dosln9 contrarias- AJjecitbaufl
teitam poasidcnt ^ondeoí vim rmñ et orgontí ; ita ut
ínter illos popuUos minoría pietií sit quam apud nos
-Btlan.t(1xffl, hliU>r.
— 25 —
islas Atl&ntidfid. (L) San ClcmcnU, qa<) Ym¿ d át-]
ikuo aSo ilfl primer «iglo de la Tglenl'^ uiubien a<i^-
gOTñf on su celebro carta & los cotídUi^s, eiuo zuafl allí
4eL Octano habU otro? inutiJoí'. (2) Qrígmtt cn
la DiisiiutopiíiioiK i^")
19.
EnouéntTtae en PMatro una alusioD ni nuero
aausilo, al hablar do alonas ígIos dol Oc^^Ano, dea-
j»ii^ de Us cuales p ^u^Wa'n tm^aa coniínenA rep^
Txaivr.p ('t) S^an dice, k hla (^i^ia distaba de
Jirikmia h&cia ol Ocatc cinoo joraadfta <Io navegación^
^ do cala isla dístnlia el ymn continente^ qne pare^
«ncenaba oí mar por todru portea, cinco mil estadi6$m
Sabia do otras tros íñlaB, en una do las oualoa ostab%
j>rosa Satwno. Oridio, q^uo li:i i;xamIn3do y medita*
«io sobro este pasoge, vé co él no lis tfilas ActUlas,
mino todo el coc lineóte amcrícano, (5) lo cual pareco
«:»ii6rmado con aUo pasa^ igualmente runaicablfi en
<ltt© Piuiareú habla de loa riwque bajan do esQgrcn
(l'i Plntaioo, lib. do foctc En orto lunm.
(2) La>. 2, can. 3.
ii) Ormwww, líb. 2, Pnriarcb, c«>. S.
{■t) ]jilib-doSocrntotfaciosÍiiotDoliuuoot8| Syuop-
baaia 9. in lib do dorfiotn oíacvd.
[fi) OrtoHoa— Orbe toirtir 1,570, art. Nov, orb.
— 23 —
tmtinmUj qoo hacían lento el curso del OcAam
nimoy 1a mar terraja. (1)
No €s m&nm noUblú la nlii^ion q\i« se tnoi do li
Mm>pii de Tl^ofwmj^o, en U cual SÍl«iio revela
les frigios ^uc loa MeropcA hitbitAU u» gron cohÍí^
nenfc írfano, mientras que nu4í?tras tierrat, dice,
neo sino aoa ¡sin mtty pequera. Eso eonünento, iD-
gun Pintaron fué riaitado por Hércules en nnn ex-
pedición i^ue hizo al Oesto y al Norte. (2) La tierra
de los JjfdrvjM»» sogun el mismo Z^^/KMtfW, eetabe
mas alli del Océimo^ y orci&n ellos misaios «ine ni
píiÍ4 em un vaito coutinento, y U Europa una
poco coasUerablo.
En tedas esas Tevetacioncs Je Sílcno, referidas
Plutarco, encuentra Perisoaio Lhikas da bi ^Viníric
K& aquí suñ propias p&labrnR: «Xou dubito q
veteres alíriuid scivennt quasí per nebulam et
^oein d« Atuericii prirteui at> juitiiLiui InLdiUuno a
Eg¡fpii$ vel Carihaginmtibm aeepta, partim ox m-'
tiocinatioQO de forma et útw erbis terrarum. i (3)
I
PoM/Kutw iVWiff no» dA Umbien luz sobre esta m
tena. Hablando do la e«LnotoD de los llurias en loa
irópicofl se expresa aei : Quod n est alter orbis sunU
(1) Platarco De deJectu oracnlorum. cah. 16-
<S) EltftnoVar, bist, 3, 1«.
ííí> Eíian,, Hist, Ed>, Lngd. 1,701, pág. 117.
\
i)üO oppo&iti nol>¡£ d merídio Anüchthoties, ne il>
liid quídeiii & vero niniitun obscesaerínt, in Htí9 itrrU
ortum amnCDi (Niltiin) ubi íubt«T marui c<j^ca idrgo
pcnoU^vcrít, íu uostris rursuecoiorgcrOGtbacro solü-
tid acreficere qiiod tnuc bíeciis sit uode orílur.» (1)
Aniickthonüa ríe guo habla Mea estaban en el
isferíú Au^tríal, deparado? por el Océano. « An-
iones tlícc» altcnuu (t^rra^ (tnítein) nos ul(«ram
!Olimu«. (2)
§ 10.
Esto €s lo mae noUble que so eDCuentra en la an-
ttiguodfld sobro esta materia. M Bar<m do Unmhddt
[«úR Ififós noticiñfl k la víhU^ presienta con admirable
kooni9ni3 y precUion los puntos mas culminantes de
6lla, « L« gran Üerra^ dioc, situada b¿eia el Normes-
te^ indicada como Afirúpü en los fragiucntoíi de 77ieo*
p^mpOj y como eaniinmte fToni<m&^vk <loa pasages de
PMúrú&, que oxamin&rCQiOG mas tarde, so relacionan
^4 un circulo de míos, que & posar de loa SArcaintoe
poco espirituales de los padres de la Iglesia» (3) re-
(l) Aída I, 9, 4.— TscbncUe Ad Me), toI 2 Part. 1,
<2) Mdfl 1, pdg. 1, 2. Boeckh Dimp. de Plat. Sjst
ecMgloT, l$10pd|. 19.
(3) Tertuliano de Pallio^ cap. 2.
— Í8—
imta & tum iJta antigüedad on U csferA de Us opi*-
niones hcl&iicas, como todo lo quo tknc rcLtcíoR^ya
sea i Süenii, (1) iuIívItío y [jtrsoTiagí; cosioogáiuooy
yt eea á ofto imperio do los Titanos y do &tvrDo,
rechazado progresivamente h^icta ct Oeste y al Ñor*
deete. (2) El mito d« lii AiMniñh^ 6 dii un gran con-
tinente occídonUl, nun cufinJo no ee le creyera tm*
portado dol Egipto, y dclnlo {íniciiucnte al gcmo
práctico do Soíoñj data por lo mtDos d<íl sigb Vían*
tes de nueetra era, b
a Cuando la hipor^sis do Ia o&ftTÍcidad de h tierra
Fatida de la escuela de loa PUcgóric^, llegó ¿espar-
cirle, y & penetrar en loa Qspiritü£, las discusiones so-
bre las íonas habitñUsiy y la probabilidad de taesiíi-
tencia de otras tierras, cayo clírtia era í^ual al noee-
tro bajo paralelos lieterosíaDos y en Ua estaciones,
opuesta?, llegaron ¿ ser k materia de un oapitulo,
que DO podía faltar en ningún tratado de la esfera Ó
de cosmograna. Luh r^uc na Imbiaii tnirüTiut/i como
P&JiUo 6 EraicithcmeSt <V^'0 1a elov&ciou do las tiet-
raí, el aQojaiaiento de Ui marcha aparente del sol al
acercara; & \i}% tnípicos, y A altrjauklonto de los pa-
sos del sel por el :rmit delln^r, liadan en la 9omi
ejuaíoriúl al mi^oio ecuador menos caliente, (3) f^
<1) Cfttwr Sj-mbol, tom, 2, píga, 213, 215, 225.
• (8) Vosa. Kiií BlalcT, tom. íí. p%8. 3G4, ÍÍ86.
domad 1. 6<Gemi&.Eleia. dUtr(>ij,oap. 13.-— PetftuUra-
ri pSg. üi.
I
-»-
hi itgiones mas ccrcaaojt á los trópicos^ mmerglUL
por efecto de uiui corriente oqiwtoríAl Cflto. paito d«
la wjXírficie del globo, que <iii«[nadft por «1 m\, no l«s
pirocift en Binnem ftlguna propia pua ser babitada.
Esta em la opinión ospiircídu ocpoctalmonU) por de-
antio t\ critíco y por (h'ate4 el gr&matico. (1) Fué
refutada por Ganinü; pero reapareció ce toda su
fuerxa ¿ principio^) iél siglo V. od la toorb do 1$^
impuLsionen oceánicas^ tioc Jf<im>j<¿9 emiÜ¿ como
ana teoría dol Oujo y reflujo del mar. (2] Mas alli
de oato brazo eqa'itcrial qao atraviesa la sena t'3r-
rída, Dia3 alUL do nuostr-i masa de tiems continén-
taksj i^ue ^Utt extendidas on forma de CMam^'
(íí (3), y aislodas en unn parto dol hcmisroiio boraUf
so supoDÍa:) oUcis masas do tierrav, en tas ouales se
repiten los mismos fenánietios clüuat^riooa qao ob*
sorvamos entro nosotroE, No patocía probable^ quo la
gran poroion de la üupcrricic del globo, no ocupada
por nuestra mx^vuevjf eetuvioia cubierta «olo di; agua ;
j)uocían oponerse ¿ Ofitc ideas de equilibrio y de si-
metria, cuy^ filaa aplicación ka conducido hasta en
los tíompos modernos á numerosos sueños geogr&-
f]CO«. »
«Bajo el imperio do estáis ideas nacieron los gra-
jos aidadofi dol oontinente en cl hemisforío opuesto^
(1) Suab. Oeo£f. pag. 56.— Moorob, Srtur. oap, 23,
') Mmcrob In ftomn, ficip, n, 9.
;3) $lrabon Oeogr H pog. 173 y 179.
I
¡iidicados por Aritíótda y ea cscuoIa (2), los <]db1eR
Etíopes de Crattr^ de \m cunles unos habitaban al
Sor del br&zo do mar ecuatorial, (3) €) otro mundo
de Slrahon; (4) el altir or6i$ de UféíOt (5) uoa
verdadfHa tierra ^ustrialj la! doi sonai (cingulí)
ha^tablcB de Oc^rm, de las cuales la una es do-
nuestros anUpodas insulares, en fin^ la i^rrtt qwndri-
Jlda, ó I(K ^natuírr habitoríles intuBaf (cuatro maoosi
do ticmift íepaiftdas los unos de las otras) de SfO']
croíw.i (6)
Continúa haciendo el Barón de IIumbDldt Algtuiaa|
otras cbscnracioues; y dcflpaes de mamfcsUrj cjae no]
96 necesitaba un gi&nde esfuerzo de espíritu para €ii<
troverr la poEÍlüidad do una narogacion de la Euro-
pa y del África A ha partes oocidentAks del
dice lo üigidente, al hablar de lo que ÁrUt&Ults
Stn^oTí exponen: « Ambos eutoros hablan de un eo-
[o mar q,ue baFU lodos opuestos. AritiSiáa no con''
sldom ]a distancia como muy grande^ y saca ÍDgoni<
sámente de la geografía de los animales argumontoi
en fiíror do su opitiion. Reconoce como muy proba^^
ble que además de las grandes islas que forman \x
ÍMÉtereolMia IT, 6. Ds Ikfanda, cap. 3.
StMben, ucogr> I, pág. 56. "la
4) Trachucít. Ai MeL, rol. 2. Tart. 3, págs. 22í5
(tí 8omD. ^^ cap- &
Comment jd SoiniL Sd]\ U, 9,
— SI —
Kuropa, el Ajsh y el Afrícn, cxULoa otras maaaB me*
IKH ^»nJ^<^ en L'} litítnUferío opuesto. (1) StraScn
no encuentra otro obstáculo, pnta pa^r íq la fhm^
& las Ináiatj quo h anchura clcauío^lí^lA dol Oc^o
Att&aüc«j p^ro lo «lue hace %\i lext» tiian remarcable
OE fiRta aserción : « ^h^ €n h tnisna i^na Um¡Afifía jud
< hübihmvs, ¡f #ú¿r« tod^ m los miHcJiatioHa dd pmh
« 2e& yu<> ji«tM por- Tftinn* y atrüviíM d tmr ÁfUníico
< jmedcn txisiir dos tÍ4Tfaí haütada^f y pittím Sfr m<^
c de das^a {*¿\ K^U» es mii profeVui de b AiuíricA y
do tas i^luft del Diar dül Siir^ ma^ raon:u¡a, M me-
aos, quo la Taga profecía do la *\feU<i do S^tiwii. Eu
cl libro segundo hace alusión Siiy^boH á esta posibili-
dad d& la exist^ncU de tierras desouuocidas^oolooa-
das cntie la Europ>a occidental y ol jVsU centrali y lo
tcaxa por Ixifttanto probable, d (3)
§ u.
Dirorsoa autores modcrnoa tienen por cierta ta
exbluncia de la Aélániidaj ii]>eH]U' del ^^inpeHo con
quo otros han querido pro&cntEír como fubuloflo cl ro^
tlj Anstot I>o Muado.p ct^\i. 3, vt MaUor., Ub. ZI,
Otó, 5. '
r2) 9t»boB, GeO(5,. líb, IT, w^. 113, IW.
(aj Barón de Hamboldt. jíasai &nr ILi^tciro do la
goo^aphio du Noqvüuu CautinoDt, tom. l^psig. 112y
aigiuentea
— 3S —
lato de Píaicn y sus comentadorce. Utulbeck es de
ütiucl número, \a^u rjue la coloca ec Sueda sa p»-^
Ircí, (1) El célebre f. BíiW^f, adlieríi,Io & la opinión
do que los pobladores do Euroi^a y Asia vioicrondel,
NortC; creo que la O^t^im dt Plutarco es la AUÍnti*'
lia de Platoü ó la ¡*lt Tliyfri'trf/}* situnda en o! nor-
te dfT Europa. (2)Í/>'. i^ú-zy de SMní~ViíenÍ ito duda
que Ib hta de que habla riutarco sea U tatama qoe
la do PUtoa; pero en ¿poca i>ofit«r¡ar, leatos do la'
TQcdadera AtUntida, cuyoe últimos Tragaientcs son
Ha Conanaa. {<&) Por último, Mr. i^/»jv, cuyas apro-
dsciones son de tanto peso en estas matmas, tiene
por dorta la historia do la AUfintlda referida por,
Platón y por Diodoro; y cree quo por medio do ce-^
ti» Uen;V^ Ail&nLidait^ üituaLL-i<i entre Iok dos contUJ
nontcs exi^stia ana comunicación entre la Europa y U
América, baUándose {sta muy cerca de aquellas. (4)
§12.
Bastarian estos autoridadea para dar peco y vigetr
(1) JLtlontkaa Uulam Loquo Plcitotio oocjcctom, no-
que AmoTiCAm. neqao Afncaiu, nonno insolas CtttiftriAA,
•0 ipsam otae Sooouiam.-'Budboeic, tom. 2 , cap, X.
(2) RmIIj. L(>ttTcn ii«r l'Atlatitide, lettro XSIIl.
^) l^o^J do Siint-Viccot. Esasi a[ir \v& ¡los íortaués.
— P»rji, llii03.
(4) Uliíou. — Epoquos de inii&liire.
Mñrto tío Platón sobre In casteiKiade U AtlSnt!-
Ja, que el fl€Acubi¡Miivn6j ¿vi Nuisvo Munilo riiio &
fliLcar del oMilo» ilí^iparOo machi>i orrorce con qoo
babiera podido combatir» y huoerU improbable, ta-
l&l como c! crníirMí <iv>c la üi^rm »oÍc eo componía do
Ii Enropu, ^Vftia y Afrícft (1), quo lo álümo habita-
M? cm b isla tic CVni^ (2)» que lo demos estaba cu-
btüTto pur laAAguofi del Ocónuo (3), qussoIodcM £<>■'
naeenmhabiUblcti (-1^^ yqucno habta antípodas (S)¿
Aristiítolts cr^a quo la zi>na t^rrídib cm una tier-
ra fleoa^ d«5¡«rU, i ¡uhAbít^ida, & causa d<rl calor ex-
m LttoaDO Pbaraal, ). 9^ v. 4Sl.-;^lido ItiUIoo, L 9,
í, ilo- — l3(ScrnÍ<^* Pouipímio Mola, y otroSn
(9) Boch, Phalog , c, 37, Hoto Tícst
(¡i) 'üUcito* Do moi. goznuinor. § '13: '*TrauA enionat
aliud maro nígmia ac prope ínrnotum, qcti ciogí eluiliqao
termnim oro^ bine lld«a .... iUuo mqnd (ot fuña T^ra]
toataia naton."
(4) Yirg^. Qdorg., Ub.l,v, 423. "QainqueteDetow*
lun zocoo, dcoia, quorum uno oonuuc.— Sompcr aolo m-
bcm^ot tórrida eompor ab ¡t^iic" — Claudínno, lib. 2, ¡ii
Rtiff."— Instar anltelantos Libia qua tórrida Bemp«r.—
Bolibns bamaao Dc«dt iaoiMtoorocitlbo.**^Ojcor, lib,
T\iacnl.— 'Pliii-, lib. 9, o. fí— Macrobia», líb. 1. Sattimnl,
c 19 j lib. 2, M Somno Scipion, oap. 5.— ^omp. Mola,
(&} Ang^inos. De oÍ7> Del, libi 16^ cap. 9, " Qaod
Tero «i uttípodcs fabalüntar. . , , nallÁ nUonaipreattl*
domeat ¡nftni^Qe abEiirdunt 6^, nt dicntnr aliqnos
lionunoa os boc m iflam partom ooot>ani íunusítata ira-
jecUDaTÍ^ire ac perveDuo potaú^^o ib/— Lactiacio, Dio
Inat.; IUk 3^ wp.My liU'7, cap. 23,— XjucreúÍo,Ub. 1.--
8. ladro, bb. 14. — Etonnel, oap. ó.— Prooopio Gazíe-oo,
la C^jiamvbt,, e, 1, — S. Gregorio NaüÍADc.j epíít, 17.
F.»nnití».— TQMO rr.— 9
— 54--
oosívo del rol (1). Punió deciA, qtu las zon&a tem<
plaiIaH nu U'riiati^ntre b1 cünmtucacíon algunA, & can*
sa del calor i)ue las díridia; y auaqui: orou como ¿^
fifrV'a y .Vorroiiiff, que JUAfl a]l& del Océano habüi oUo
coDÜneittc, Ig teniao de tal modo separada por d,
mar, quo era unpoáblo lle^r it él (2). Cicerón no
tCDÚ por inhabitfiblc la zonn mcñdioual; pdro croi&<
quo lo» lumbres crati de uua especie, que nada tenía
de oomoii con lo eoDooido. Do las ciooo zonas qao ro-J
deán la tierra, dice, «Oao: sutit babitabíks qaonjxni
australes isto ce quoque ¡nfristuiit. Ailversus vol
uigent veEtigia nihil &d voctium gcnns» (3)
Pi^ Je Mirándola defendió pQblícameDte en Ro<i
uia, delante de Alejandro VI, qti<í la xohü tórrida enu
inlübitable. So croii también quo el mar en esta pAr*]
te del mundo era tnnavegublo (4), y qac las colum-
nas de H£-rüuIc« cnm vil Urnniíio dd muado (5)^ sin
(í) Arütótelcs* Do m&iooRd, I 2, ^ C.
(2) nisl, 3- 68.
(S) In Som, Sdp-
(i) IHt. Aofc. (le eÍT. Doi, ▼ Lact.. loco oHato.— Ka-
danceno. lipkt 17 iid Porlnniiit,— Plínío. Hist 2, 68^-*
Ciocrou, lib. G, de Bop.— Píodaro^ in Olymp., o<Jc 9^ in
ñu,
{5} ]^daro ¡o Namíaa.— Strabou, liU 3.— Pomp. Mo-
la. UK % cap, 6.— 1>. laídor, lib. 13. Etimolog., cti^ 1^
*-Fest Avión., vum. 10, dico:
■rtUTna pTCtffrrw «iiThluctl ad (taini oolucuiaa,
Hk modud Mt crbid G^lir lócua; bic tuulcC AÜM
Ardun«; hlo diior Ii^r^rjctiir cnnnln<i o<vI(jui
I
— w-
que futra posible ftsikt mas alli, porquo se coofido-
raba pcligroeo lanurne en un mar ¡rtmcn^o / [Nroce-
loao, Sonño solo tubU ík encontrarse uiki muerte se*
Poi' ftltimo, Sun (Irt/fvvit} Nmímttti^ du solii cr«ift
quf^ rmdio tubia explorada lo^ liinitcf del Oc^^nnOi ti*
DO que h) cTtia inti&Q5ttAblc. «Occeanom inlratiBito-
i bíln^ dtüv, ulU^riortiTt flni-s itaii eglun non dvflcribere
' r^uUsgr^oe est, vcrum ctíam doc cuiqu&m limibe
c tmtíme&rc ciali rc£Íj>tuiit dXsn vcntorum epí-
< Rtmide uu[!«rmeabUe e^o sentieiiLiir.» (1).
La empr^^üh atreviüj; do Colon puso de manifiesto
cii¿n í[ti£>errect<pH vrua lo^ c^i^cclmivnto^ i[uc ituoix^a
do esto «o tfiDun. Lo que Antes ee creyó un orror,
qned¿ convertido en verdiul evidente. Sus njivcs sur*
caroD la^ agua« de «se Océano tua temido. Aquellos
quo ibin on su compañía vi«Ton una tiorra dcUdoea,
6Q que la tíaturaleEa se presentaba con toii.i su her-
mosura, donde apareciiLo grandes ciudaJeSj cuyo sue-
lo esUba cubierto de habitantes, y en la cual la zo-
na tórrida que 6". Ayuntin «uponiA inhnbitabie, difi-
rrut¿ibajpu muchjuí pfirtc--^ dti dulcbímo cIíoia; y las
tciapladftflf quo creía incomunicables» no lo eran, muí-
tiplicJbdo^ por doquieru prodi^osamontc el género
buinaoo. Cayó la vuiida (k loe ojo*, y no fué ya 11-
(1) £pi<ítw 17 ad PartAoiiftanum,
— 8fi —
cito considerar como Bueñoa los discursos de los sa-
bios antígaoa sobre la existencia de estas lejanas tier-
ras. Ent^Snoes se conoció la injufitícia con que ff,
Virgilio, obispo do Strasburgo, que vivió h&cia el
afio de 745, fué condenado como hereje, por haber
anunciado que había antípoda» y un nuevo mando,
ael como lo íué GiáilBO por haber fijado el sistema áú
umverso. Los hechos vinieron á evidenciar la atrod-
dad de tan icícuas sent^Dcias.
CAPITULO n.
Sákooa ]r <1» Virgilio. 2. — Iju>ngioDOBhí^erb¿r«aa, —
8. IiQ0 &DtfpodA& — 1 (^íiüonds do ranoe filósofi»
Hobra [ft ousÍoucÍa do mnclios itinnílos^ y las tln OH*
geiud. Eio Otmotío j TortiiUanix-'6. Apo jo quo i¿'
Cotmioty IcM (teHcaufimieiiUiM nosLerion?» presentAn
esforordelmUtod^ Plftton, — 1>. ObsorvftcidnGe ho-
tÍÉS oomtra U euafcdcota de la Aililutidu, y &ti res-
pOMU COD bochoK y m^ontocímíentos, Ljne 1a clencin ;
Gfta ezploraáotí ftiónta bMi r^osíído,— 7. iDdlcttcio-
M» lia dftTÍjtiro, HuinlhitiU y VlnrJis. — 9. TnixüMv
vestigioB qiw fio «ncneutrim |>or todae partes de las al-
tecaoonett 7 troatomas qad lia stifridti Ift U«rra.--Í>.
1>«dncc¡OD«s fandudan on fjbvor de- ta eiútoucin lU In
AtUaÜda, cotifirmados por loe doBcuVñmi&otos y lo
qnu C3Lpoii<tii BAfLoD, Vlora y Olii^iju, TounieFoR y
Honio.
§ 1.
Do lo expuesto en «1 capitulo nntoríor dodficeEe,
que si los jtntiguos no tcninn un oooocimicnto cácrto
Bobre U exiatencía del Nu«vo Mutuloj jioique en 3U
— 38--
ticiupd estaban del todo interrumpidas hñ oomamoo'
ciones, y la falta de miedlos pam conservar U mono-
m da los sucesos notables hubo de exlinguir cuuito
pudo haborso Eabido coa relación 6, ¿I, indudablo ce
^ufi 80 flospechaba «a exisLencia, y esto bieii puede
haber provotiido délos conocimietitosgeográQcoB.qiie
ya d^dc entíneos bo («oían, 6 do \ns idenfl oonfluaa
qiM sobre €l particular 5C huyeron salvado dcoD
completo olvido. Asi vciuoRf loatt do 1,500 afÍ09 an-
tes do ColQjtf prcdioho por Sétwa el dcECubrimirato
do nuevas tierras 7JUíS nHá dd Ocíirtw, y qiK^ T^iAr
no seria ya entáncc'i con^idcruda como la «xtremtdaí
del mundo, en el siguicnto pasaje:
" Vtmíeiit Minífi
SdcuIa sorís quibtLs Oc«>aniis
Vincula renuü Uietn ct ¡iigeLA
Patoiit tclhia Tliotysquo dovcs
Dotcgat orbos noc sit terrís
riüma TbuJo/' aK
0) Sanees, ¡n Mefíf\A, nct, 3 in finet
i traduocion quo BO lia liceho do esto pOAftjo, oe oo-
moaígac:
Un píuIu u nevo y dkbwu
Quü bl Oc^ofio anrjiíimiio
■DHfCubrlrftj] tcrütii1cl1<*rm,
«Iji ThuJiT ühEi .ifjtJiiAtla,
— 39 —
m podía referirse al Nuevo Mundo, Riao ¿ la
isla de Thule, <iuo no luJU en el S^ptontrion, y do
ca el Ocoidcntej rtpután^ioee, eegun ViryiHo (l)|Co*
mo la dlLíma de las Uenas de aquel clinia on el v/f*
H servkii tt/Zimn T^Wtr^v €on qaa purocG cUnuuotit«
qoe te Tcfcm & la mtama ialA.
La 2%iif antigua, soguD varios autoros, C5 lo quo
so llama ta Itlandia. donde después se descubrió la
^rrocbít^ítf.^Próspero da este nombro & la Scmdi*
nma.
8m ombciTgo, aun cu^do así Fuera, y no tuviera
otro carador que el do tiioplc ^'at¡ciQio, hecho, como
EO protoldo, al acaeo^ es prorá<L confcear quo silo
fuó, tavo EU inag csftobo y ont^ro oiiniplicaicnto al ca-
bo de Eias de mil qa¡D¡ettu:( iiiü«, coQ el descubri-
miento de la Amifríca,
Noce del lodo infiUI advertir, que *iegun Solárra^
no (S), iSAnMCf en otra paru menciona ¿ ^?iYu«, que
QlKxIftrft un ceta ClU^CMb
i'orinDy «ttcuna isontndA-*
Se cxMi que &¿neca no díjo esto, porque tuTieracoü-
m del Ntie\-o Uimdo, sino al acaso, y en tono de Tatiei-
lúo, lo cual Bo confirmacoQ otro pimjo anm ca quo ex-
presa gne no era naTogaUo e\ Océano, m nabía mas sM
Bena QjgDna.— Solórsano* Do Iad.jnt<kj tonu i, iib. 1,
cap. 12, n. 7a
?1> Lib. l,Onorg,
(2) De ÍLÓ. jar., lib. I, cap. 13, n. Gi
— 4« —
decU lo eigni^ntc : o FcrUki ¡n Ococsno JAccie ítmu
ultroqnc Occcanum nirsuJS alia Vtora nftitin icowf tf^
2«u» Aqni pftreí70 indicado el cooHncntc amcrics'
no, aunque por otm psrte, según el mi^mo autor,
AxíitD, ni <TxkorUr á Alojandro pora que no buscara^
nuevas üeiTAS nm^ alU del 0c£nn3, concia!» c1¡c¡cn<
do: dU eatj Alexander, rerum natura postomoi&j
Oceasus post Ocoewuiq nibíl j> (1).
Timbicn on Virgilio so oncuontm lo siguíontft:
" . . . . Supor Garamontos ti Iodos
Ffofaret ifflpeiiam jaoeb extra, siderft tflUuA
Extn mni solij»quo tím. nbí coclifer AÜas
Axomhumorotorqact,£tcbliaardoEitibuaaptaai*'(2)
con lo oiuil, iiretliuu^iiilo U grAiide:^» «lo Ion Cémcea^'
doaigna un paso nir\s jUA del /ajíj, quo Jufito Lítbío
aplica elI Nuevo Mundo (3), sonfiac 9u opinión se
h^llu conlradiülia por vnitu^ autores.
§2,
(1) Ibk), D. 73.
(8) "Jfixtrft anni aolisqno via*. ¡;1 eet ulíta íarridií^^
oaiDf e¿ qucxl ti» AtlmUí Hulijucitizr nxffií-.Tt, nnu <Iq illa
AMo», aod d« alio qoi rf^enaTÍi in iusulla AUaDiUU i
Jílatond deacñpta/' cai>. 19.
0) Plinio, lib. 4, cap. 13.
41 —
no (1), hablan de las regiones hiperbóreas, y no ha
Altado quien aplique lo que exponen, al Nuoto Mun-
dOj ¿ pesar de las explicaciones que BO han hecho de
BOB conceptos.
I 3,
Piiágorás (2), el mismo Pompomo Meia (3), OrU
ffmet{í), Servio, (5) y (7«:íroa(6), hablan de la ezia-
teDcia de los antípodas, y tal opinión habría sido del
todo inadmisible, si no se hubiera siquiera sospecha*
do, que había regiones apartadas mas allá del Océa-
no, que diesen por resultado la existencia de mora-
dores situados en puntos del globo terrestre, diame-
tralmento opuestos á los entonces conocidos.
§ *.
AtumTnandro, LeuBÍpo, Deinécriio, Anaxarm y otros
^1) Amiano Marcelino, lib, 16, hist.
(2) Pit¿gor^. Apud Laert. in ejus vita.— Plínio, lib. 2,
cap, 65, y üb. 6, cap. 22.
(3) Pomponio Mela, Hb. 1, cap. 5.
(4i Orígenes, lib. 2. — Periarea, cap. 3,
(5) Servio in 6. Eneidie.
(6) Cicerón, Hb. 4, — Academiis qnesit
ESTUDIOS,— TOHO IV,— 10
— IS
Bl^fbs^ opÍDalan poor ta existencia demodioa
dos* Aacqoc esto juicio faa aíilo oomlMtido por aa
ros respetable», pnictMi, cín embargo, que por lo mé-
noft se i!o«pcch»tHi, que no coló cxisüitn Uis partes M
mundo «DtAnccs^íonooídAf, Do no liaUrso vkto otnc,
por no poder penetrar en la uimcti^iJad del Oc¿anOp
no »c ilcJüeiit dü un modo sijguro á incuestiotiah
quo 00 esjstícraTi otros morudoros en h tierra.
El pftBaje de Or(^mc^ en qae m Jefcubre al
DOÜcÍa dúl \uuvu MuihIo, ea co:iic» ^igu^; (1): <
ameute^-dLEoipulo do bs ApástoloSf haco uieocioa
< tambicn de aquello?, & quknes los griegos Ihipabatt
■ on/í/Wnjj y dt* aqtiellai^ partes dol ofheáJúmnÍM^
i jruno Jtf ii(f^/70f puede r>, ni </« &« ^tie allí C9/tb> /vm*
« ckn poéar acÁ, A Íú$ oáoleá UamS muWt» cuando di-
« JG : El (Mam nadie lo puede pasar, ui navegar, ni
ff los mMdo9 que c$Uin úi la otra parfé de tí^ loa oua*
ft les se gobiernan con 1&9 mismoa disposiciones do-,
■ Dio», que es el Settor de lodo. ■
No es menos expHcíb San OfrAnimóf que se ex-
presa on e^s términos (2) : a. Pr^guaUmos Umbíeo,
c qué quiero decir el Apóstol en aquell&fi palabras?
c En lafl cuales cosa? anduvistes nc tiempo fcgiu el
i si^o áv e^tü MuHil<t. Si quiere dnr át'nU'uOcr qae
c al otro «iglo qao no porteneiea & €ste Mundo,
I
(1) LÍ1>. % P^ríde. CA\x 3.
(2) Lib. fupüt', cap. 2, ad Epliea.
-43^
c lí ^tró^ Mund^t^ d« los cuakc «acribe Clemente cu
A m EpUbola, <i Océano g Ui Jlund^ jw^ ttfáti alUit-^
También GQ 7VW»/úi»ciicaÓDtr&D« estas pabbras,
quo cr¿C30 pueJtn reforinsc ni Nuevo Mundo (1);
« Si no es qiH ec lu do dar crédito á Silono. que Cn
i preseDcia del rey Midas afirnuiba con poríiA, Aaicr
€ pín orhej según que «» autor Tlieop&Bjpj. u
§5.
Toáo esto quita aI retato de Pia/m, ol aire fabu-
loso con quo se b& combatido. No repugna & 1a nzon
la exifltencia de e«a grande isla que do9crÍbe| do 1a&
demai quo ite liaUabao & poca distancia de oUji, y
dft coDtincnto al caal »o ¡logaba pasando de unos pun-
tos & otros. Los descubriiniontoi posteriores han ye-
nido & corroborar la posibilidiul, y í suministrar fder*
t«s presunciones do quo icalmonto existió. Xo ce du-
da ja de la existencia de montaSaa y bancof; subuta-
TÍB03: se ba demoetrado la teoría du hu fonnacioD; 80
ka rooonocido la diroccíOD de la-? corriente do las
ngnas del niAr; ^e ha examinado la posición que ^mx"
6m la9 varis» islas de que está, sembrado el Atl&n-
Uco, &ntcs do Llegar & cato oontioonte.
(IJ Tlieopanip. apod ^Uan, lib. 8, cap. 1&
—44-
HiUc íiJAdo «spedalmooto la oousid^
multitutl Í9 yerbas nuriiuis uAm U scpcrG^
aguas, qoc tcgtiu Gomara (1), ÜPiVcfo (2), i/JSlw (3)
y Il^nrra (4)^ cfttuvo mudiofi dus observando CH
Aul, aUntAsdose á eontínu&r fa vmjc> con laesp^nm-
xa<to descubrir pronto tien^; y ac ba observado dos*
puo« i^uo eíjti^ el 11** y 25* liitíUid Norte, y
<tI 30^ al SI'' longitud, ee b& encontrado una cop*^!
estaa yerbas marínaa, do bastante espesor, qoc se e:
üetid« ¿ mucha dUtaocta^ Us cu&I«s no pueden \j^{
otro origen «luo el do las rocas subraarín^, ó
tierra cubierta por las aguas, que alguna v«z esto|i|>
descubierta y elevada sobre su superllde; pues aiuJ
qoo 0C ba oreado que provimesen do las rocas del gol*
ib de México, éstas no se liallan tan próximas, y las
yertas «o encontraban ÍVwcas y sin deterioro al|
Néto&e, adeua&e, que oítas yoritas comienzan
do el 30° & 32^ Icng., y calculando la distancia
ta el estrecbo de Gtbraltar, que se liallii on el 8^^
resultan cuatrocientas leguas, lo oual convicno con la
ntmaoion en gu(í PIat<m y los que lo hxa «cgoído ac-
locaban d la Alldntvlü. — R»r \Át\\ ¡«irUí, ú las modl-
ficaoionco quo su&cn las i>DrrícDU:« dependen do la
prciccncia de bancos submarinos^ al observar <iue las
fHísL Ind., tott. 1.
HUt.Ind.plib.St cap. 6.
Apod Banodan in narafu tom. 3.
(tf Hisk gen. de las Indias. Dife. I|lib,l»cap.97l0.
Aiptfts del Atlántico, comprendidas entre el cegador
y el trapico, tocnan k rlireceíon general del Ksle al
O&iGj b«5ta 1b5 costas do Guíánji, de nqu! al golfo
de Miíxico, do donde ?alcn por el c^iuil do Bahmna
¿ lafi cosUfi de líw P-$Uidí»-l;uidofl d^jl NoTte,A Ina
Alores, y luego ftl Sur, para >K^air el nkmo moTJ-
míeDtCf no podr¿ monos do pro^uiairM una ocpeeío
de revolución h1 rededor de una iierra rumayiJa que
Its fuco tomar OBto curso. Así opina Xr. iWwtj&rf,
f otros qae hAn cxamUiado detenidamente eaio fe-
■¿meno. (1)
§ 6.
Be ha atacado, BÍn embargo^ Iñ oxUtencia de la
AfíáníiJítj creyendo impiobiblo hu deeapsridoa tal
cono Phtm ¿L ieGoi<e, siq tener preeonto los eam-
bio6 que hx fiuTríJú y dunanierte sufro el globo por
el conooiK de vaiiue cuuhcu^ naturulet^, de U-i ciulea
ú bien conocemos algunas, no pueden alcdniarse to*
daa, DÍ calcularse la exteneíou de sn« efectos» qne &
TOÓOS son paciDosos y sorprendentes por las ti'asfor*
naciones qno producen, no menos que por el modo
cerno se efeclfmiK
(D^Ur. Eoge&e Monglore. Discou» sur lee deux
^imtíones propoaéo» im Cotigr^e L!«tuaiquü enropeao.
ün terrcoioto pueJc fiólmentc destmir noft pOr^
t« (kl globo, y ^pulUr «a sjx eeno las igaas del Oc£^
00 lo quo autos lo soma do iD«^a, piceentA&doso ele-
vado Eobro su BUperficic. Los quo niegan t& flu-
merswn de la Afídntida olvidan que, scgují Sm^
mot (1) ol aSo 35S (leí Sefior hab-) en el Oriento qd
tctreraoto tan fuerte, qno aaoló muchas cttulades : que^
01 aSo 358 huba otro, según roliere -Imiint^ ,Varr#^
tino, (2) qoo causó grandisimoe ostragoe; ilontruyendo
muchas poblaciones, y ilcrríbando algunas en Mm
JoqU, Aaiii y el P:inU>, y que ul venficitdo f n
po del emperador Vaientrnano ol aGo $65, acnbd con
miiehoa pueblos do SíeiUa y l»Hf^a# ti/or. Se olrii
<1elgran Urremot» iliimTiUf k^pCkCiidi» TVírrú», qu(
arruinó doce eiuiljides en el Am; que la oijuUdI
jMdicea fué destruida por el que hubo el aSo de 61
eeguii Tácito; (3) que Nieta cxperunenUS la
eaerto en S68; j por álttaw, los eonsiJerablos
g09 que hizo el (Je -14C en Alomaría, Jíitinia^
giüj vi Ildetpanto^ Aníioquia y otros pantos. (4)
5^^01110 refiero (5) uno muy ^ande que hubo, ci
yo8 estrentecinncnUK^ »e mintieron Ut^dútstín Romi
y doco ciudad^:ft de dinipania «ufrieron mucho.
s
) Barúoio, tom, 3. .\ni&. ^10, pdig. :tSl.
£) Anüano MareoliDo, bkL, Ub. 17, u. 7, fol. 116.
(3) AiinaJ„ UK 2, cap. 47, y üíx K cap. 27.
{4) Baroíütj Aun., 334 j 416, dií. 22 t 23, fol. 510 y
n. 60.
(5) Lib. 6, lup. Occid.
—«—
el quG fie vcríficií en tiempo de Oalbno, ^Tio del Se-
Sor 20!^ te bundi^on nmcboii ediílcioví, y fio^iljrM'iIn
tierrt, adiendo Agu» saUdri. Pau/o Düícún^ (1) Si-
gi&ótio (2) y Zw^ít (3) hnWwi de) de Sim, en que
FC iiTTiiinaro!) y Tuñrou lATurada-4 vnñii»^ ciudades A
nIgDnc? inilIftB do di^tanm, abri¿ndt>*a la tícrtfi y
ocn^íonnnda gmftrloí* triijttorno?,
hx histcim luoJcina nüí refiere Euceeos de esta
nalorak^a cji ¿|>ocas menos rcmotnfl, acacoidoe en
varias partes del muncJo; Udavla se OAlreiuece el co-
ra20ik al leer la deetmoaon de ¿u¿m pintada por la
ploma de V^Üairs; é igualmente eiftiestraa fueroii laa
OitAAlrofeíi venñcndx^ ^n <rl P^H por l»íi afio^ de
1582^ 158G y IGÜO, en Quito en 1S87, on Arí^uipa
m 1683, en Pan<t7ná en W¿1, y en ChiU en 1&6'J,
Ilenandü^e horror A toik^ aquellos habitantes.
Hablando un autor moderno del de Lútea, díco lo
eigniente: (4) tLos cfectoe del Wiubloi do Lis6oa cu
17&&t te manifVfUrod, según las noticias f:iCÍIUad»5
por Ktmí, el célebre filósofo, en toda la Europa, cu
€l nurte de A Ti ica y lirLfiia en el ^ro lado del Octa-
no AtlA^ntieo. El terreno experimentó una sacudida,
&e solo en I'ortuga] y en EspaSa, «no tAOibien en
(1) Ker. Bom., Ub, 22.
3» Ad Aiiu:>l T-'^^tAin. 5.
Sj Flnfctx-, Tit^' huta-, lib. % íoK 6.
ü M. Figulcr y W, F< A. ZünrocmioD. HL mando an-
tea do la cteacion M Wulnv tooi. !, cu.[i. 14, p% 285.
—a»
Flnitíi, ItaÜAy SuÍKi, todu h AIcihahía, jr aobrt to-
áo en BftTÍ«r&, Bohemia y Torúj^* Jm ciudod dt
SeMal, dbudA ¿ veinte IcguAs al Sor do'LtaUu^
Ampareció m un ^ismo; vd la corte de E^p&iUi en
Cádb, <Í mar te devó d ininía meírúsj vn IrUsn^^ e&
c) puerto de KinwUj Tarios bac^ucs fueron Uiucadofi
¿U plaza del mercado; en Inglütemí v en EkocÍü^ toe
lagos, los nos j las comentes se agit&roQ de ttn mo-
do oitraordinarío; en Suoda^ en N^rucga^ IfykñJa y
otros piinfoA íe sblíerOD ligeras oeicUacioiWR, y £u
corriinttM Urmaki de Ttüej^Ua u rtíir^tr&n^ y volrU-
ro& dospnce coloreadas por sales femigmosts, y tan
0<Qeídu que ¡üua<laron I3 ciudad* Ls sacudida fu^
woü BMi violenta CD «1 Norte do África; ai Argel g
4n Fii 96 emUiron ha^ 4Íeg mil itktímcu hummm;
«n Tdrtffo' se agiiá e! mar iau txlráorrlinanúmmít, j¥4
frúx^queódüst pte€$ im títmtet ordinario^; en^ isla do
3íi$ácra se eleTÓ á diex y ocho meiros sobre su acos*
tiunbrado nivel; F^x y ^/f^uúisí, ciudades de Mar-
meco?, quedaroD dectruídas ooapletamento; y por
últiiiKv ^^ ks poque&aa Antüíat, don^c la marca 00
pa$% de setenta y cinco contiiiietro», ios olas^ dé^spu^
dé tofAíir d tfíior d* la Hataf 99 dtMtron mde fnttr^dg
oHttFdi. Asl| pu&s, el tcmUifr d4 iUrrn de lÁtboa m
rit^S desde Poringal hasia £1 Zaponla por ntta portt^
g Anto ÍQM AntíUá» p^' ¡a t&a^ g á trwpf» dt esta U-
iwa d99Í9 Gnmdmdia ho9U^ d África. ■
Los temblores de {%ii^ddel7&3y 178t aepro-
1
I
—tí—
ptgmn en todas «lircañoncfl Sk U dUUncúi do setcn*
te leguas i Li redonda. Loe Laibitantos de Méaina
aiifcea q[ud Ias úscUaciones alcanzasen A las ca^aA de
U daOad, Us cuales no cayeron ñito algnnoa scgou-
dos denpaes.
■ Parante el temblor At tierra de Lxmñ, ocurrido
en S8 de Octubre Je 1746, </w¿*í d mar d la alhira
de <>chmta piéi, y jrrmjTitánd^n ^ agua$ »h9 la dn-
^aciada cÍM'Jad del Caílaóf íá u¡>ult<íro9í ímnpieíafnm'
ftj hoMtndo dtsaparicido todo ti ifrrmo $úbrú que st
taBa construida ápiciía, al hacer una ««gdnda el fu-
tiofio clemente. » (1)
En el terremoU» Oe CJúle do 1S22^ U co«tA *e ele*
vaba^ durante é]^ en una extoiiEíOD de tieccientas le-
£1148.
iDe aquí resulta que il veces puedau surgir nue-
vas montaBas, ó bien hundirse iJyunm de tas <¡u^ aaí-
ietij Ueaaado compietauuentc los Talles^ y en ciertas
reacciones se da el caso do abrirse el terreno, dejan-
do dospae? ^ la catástrofe yrúioA 6 hmdühraé de
nmi leffuát deicnyUnd. (2)
(1) Mr. Flgüicr y Zimmertuoo, obra eitada, tom. 1,
mvAi. p¿. ÍÍ88-
(3) Mr, Fígoiery SíinuüÉyrmím,ol>rayIugareflCitAdo8,
IfiTOJlOti,— TOMO ir.— It
^so-
La? sacudidas del terremoto de la Martinicc
1839, «e líinttenjn en toda? la? AnlilUs, íh Ia FIotH
dsk, en las cortas del mni do México» y en unn parta:!
d«] mar del Sur; es decir, es una cxtenstoD de 373
leguas cuadradas. (1)
Muehoe hachos podían citatso lambioa de graiulee
imindacioiics, do paiaca sumergidos cntenuacnte b^
jo Ifts Aguas: lü del Asia, mil ftflos antea de li fun-
dadoQ de A^jvur, Gegan r^ere Bfrt>íúf el diluvio de
ücuc^liou eo T'hc^tíay de que nos b^bh Aoio/tnij?,
la de U provincia de ■Sfjjvrí m Ckina el ailo de 1050]
que acaba con siete grandes dadides y di^'ersag vi
lias, perc^cícndo caá toda b población; la de 2Vt>
en 1573 ; y otras rarías de que hacen mención S^i
tffl, PiiniOj dcrr^M, S€lSri<iñi>j P</iÍctrj etc.
Es, puCE, innegable, que dircre&ted parU^ del gli
bo han nao de^traidas poi teoibloree de tierra; <Am9^
por enipcbncA volcánkas^ sepultándoUa bajo sos
lavas, eomo sucedió con Pcmp^^ y Ileraiüm; jfl
otms por la irrupción de las aguaft, conririiendo la
tierra en gelfos, 6 estreches, septirando unos países
dootaw, y descubriendo roriAs voces tcrrcnoa ocul-
tos por las ngwi5, coafomiu lo refteicn Plinioj (2)
Strslm, (S) SArtco, (4) Tito lirío, (3) PompmU
Q) Ibid. cap. 14, pág. 285.
(2) Pliaií», lib, % €,tt>. 85 á ÍIO y 01 .
(3) StraboD, líb. 1, ad mod.
(4) B^eea, Hb. C, nntur. quc»t> cap^ 31.
^)ritoIiino,Ub,39.
— «1 —
I
Ff^an ité OeampOt (2) Jusfo Upsi^y (3)
Mcrcch (1) y I>Íód<fro Sííwfo- (5) Lu eictc Üoa
del inAT £^M eo ilcjnron ver í un ti«mpo sobre Us
aguas: /tf <fí^t«r/i« fué Ild^ikIii (M fon Jo del mar
por uoft erupcioQ vdo&QJct; la do Smicrüio £0 pr&-
afaS «úbítAmonte ¿ la Ttata de los navegant^a» El
fo Je Dt^eni formaba partij de la provincia de
«Am, sumergida en 25 di? Diciembro de 122T.
El /A^-'o £yipiOf hasta MenfiSy estuvo cubierto por Us
s, lo mismo qutí lü«c&mpt>s de /Zwwt, TVií/rawo,
'feto y los Uano8 que riega el Meandro. (R) L^ísla
D PÍMr& quedó deccubierta por el man (7) La Syr-
tt de l-i ¿(im era tuxleñ un pi^lagn, y abont eüüL
nvcrtida en üerm, (S)
P/nim luibU de U sumerfiotí de Ua i^Ijik da /ÍW
y Deio. [9] Los golfos dov!raÍf«r, Cufin^a^ír y J?í7|-
jW¿ti, cl M&iihTrdmo y los estrechos entro SicUia 6
ííúlÍ4íythiie fírcday Ku6€ü, asi como el Je }ínga¡h-
fio, fberon fonoadoe, en opinton da Farrjii'^», por el
boque tcpenüno do las ngons . Vna irrupiúon do mar
\) JosUi Lipsio, Üb> i, do Coa«liui»ift, cxp. 16.
O Potut'ojiio Hela, lib. 1, capn 6, y lib- 3, cap, 7.
' FlonsQ 02aiU|K>, UU 1, uial liiafiaa, <*ap3. 4, 35
(4) Luercdi}, líb. C. do natar l«r.
KMoro Sículo, lib. 16. Bibliotk
[6) Herodoto lib. 2, 6, 13-
JjnnDa Plumuity UK 10.
IdeAi, ídoTD, Üb, 9,
Id lib qood ¡Uimdcjn ttsX mcoimpttbílc.
— 58—
fli^arti á Espafta Je Afrka^ sesgan Justo Lipno, [1]
yotrA& ^rfímideUflCMtAS de {hi'oinanJcl, Iaí í»Ia3
itfaUtrrá FormabaD antiguanurnte parle M contbioa^
to de ilíitf .
£i]I62S apareció cerca di» la i«h do San Xiyud
una tíen-a F^lids^ eaUda del Oc&ino, do tegua y mo-
dü de largo y ciento cuarttibi rame do ancho^ des-
pués del terreiüoto que hubo en ella. En 1T26 obro
bsrroinoto IiuihIhí una montóla elevadisíina, que que-
dó convertida en un la^, Dacicndo á legua y media
un monlecillo. [2] Ello Je Octubre de 1773 so abrí6
una dtjtíi en la aldea de Indano en Mtuttnjj cuya aa-
vidad tiene deecientafl Ta:^ de ¿incho y cuatrocien-
tas d& prarundidad. Rn Julio de \h^A reventa un
volcan en el mar de Sidliaj & cíccaenta y cuatro le-
guas de XoTMÍOy CUTO cráter tiortc dies millAB de oir-
Cunferencin. Re sabe que una endona de uiorilaltafl
de piedra tirenínca en c] Voneda^ de nui^ de troeden*
taa millos de Ioi:Lgítud, quedó comvcrtida en lian
por un tffniblor de (tcrra. [3]
Eq el cx&iacn que ba hecho iWazti (4) de lacoD*
ftgurseion de los grujmíi de moiita11ía>i, que foniinn la
{1] Jiwto Tiipslo, lib- 1, dn CoJwt, CHp, 10.
[2] Mr. Cboufiin, XUdeiioned sobre ta nittmildza,
L^. 1, pá¿ 99.
[3] Wardon. Kvcborahei mr les populatioas prU
mitivee de rAmcTíauo. eta
(!) Ibxiúiui;!! dií ijh OiK^iufía do VcDtMeu^'bi.
1
no- ■
I
Wb Margarita, U th> (h^l 1a «le CbÍA^Uiü y otras Ta-
nas OQ Fr^ui^vW^, doeeübro que en tiempo;} Ant%uo9
^^ormihan parte de Ia tierra finao, siimdo re«toa ^ ter-
renos tumcrgid^it; algunos aparecún como In cima de
ttDft mtsm» cadena do cnoDUñas^ qnc rerDla la po«h
don qae ocapaban Antes <k ser eabíertúsporol mar.
Loa golfus (le PaWtf y C^ioco faeron formadoa por
QQa imipcion do Us ago-^^ rompiendo Ias tierra^ oa-
tástmfe qne se encuentra apoyada en la tradición de
los luw!tantG3 de aquelb parte de AmétíCB, oomo un
aoontodmicnbD muy antiguo. La natoraleza del ter-
reno do Us islas prt^xiiOAS á la costa^ b& aguna Lenna-
leSj Iii prcsencu dü petróleo, taá agoia sulfurosas del
golf» do ^{^iraciiibOi indican i^umer^ioncR y tTOStoníoe,
apoyados también en la tradición.
Im Uanoe dc^l Perú eran ¿ntes mar^ GCgan BtU-
Soa (1). h^ ísLia eaei ionamemblesr situadas deade
3a embocadura dol (h'woeü basta el Ccmüí de Súhama,
doblan sor consideradas, dioe Mt^'etm J$ SéiiU Mt'
T¡f (£1), acoino la cima de vastaa montaSas, cii>*o [ñé
y raíz est^n cnbiertoe por el elemento liquido, pero
que lo han cído, bnsta suponer quo mUx» Uím eran
laa etmas mas otüvadafi de una cadena de tnontaiia?,
que eoronabuD umi tierra cuya ííumerfíon ba produ-
cido el golfo de M&cico,» lo cnal supone la dcsapari-
(1) Miacelánea, 2/ parte, eap. 15.
(2f Poecriptioc topoflTopbitjno ot palitiiqiio do la poi^
tie «épognolo de Soini Domimque, t^. I, pig. 6,
— w —
eíon de otma pArtos. Esto m tocoeritra apoyado por
]% tmdicion.
En I45 ifllae del goiro» se creía ({ac las AnlillaSf grao-
des y pe^ucSai, tmbiun foruLiklo on tuiíT remotos
tioinpo« part« dd conÜDcnto amerícatio, dd cacil fue-
ron ícparadac por tempestados y temblores dctícira,
Lfkeman liabU tk uan triulicion do los tiiiribeí^ irobre
tni6ton»s oiusados por mondadoDe^ eu ki Antíp
Uas (1). Vn libro antiguo de Yocatan» liunadqfErttii-
rccilf habla de tierras que draaparccicoYin b^o laa
aguas entre Yncnt'in y la islade Cuba (2), Stepi
CTde quo aquella í'emnsuln^ en un tiempo no cixiy-
remoto, Cítuvo cubierta por e\ mar, poi tialUrse sa
socio lleno de cai'ernas, y compuesto de petrificneio-
ne8 y do acumulacionea de conchas (3), La hidrogra-
fía» b gtologia y la hüstoibi se conciertan, dice Mr,
Charlet Mdriins, pora enseflamoíi que hks Asoroc,
Madera y bis Canarias, eon r^bos do un gran oooti-
nente qne en etro^ tiempos unía la Europa & la Amé-
rica dd Norte (4). ,
En el fiudo mismo dt este continente, examinando
(1) LeheBUUL ¿avrea jdiüiquca, tom. 3, Prel.— Ddk,
Borde. Yoyagee, p^ G «4 7.
(2) Brosaeur de Bourbourg. RelaÜon des ciiooM do
XuoDtiui, § ó, pig. S6.
(3) Stepbens» luddenU cJ travo! in Yucatán^ toL 1,
eap. 0.
(4) Ut. CboiJM Slartíüa. Lea ^aiveis paldiee. Arti-
de OALS la Reum de» de^tx J^nd^n, du I." Man, 1867,
con dctemiiiiento t\ ^fmtaác sitit tnonUltA^, oc>n aih
obr&s, ittur¡L£ y proruniUtlailefi ínmcíisas, la furiui do
muchos do sus valles, el apl&namíocto de sos antl--
gUAfl alturus, la devucíoD do üítoa uuoviu^, y Iri iipi^
ricton tle volcanes ilonde ni indicioH habia de ellos,
ttsi oouio el depósito lid arenas ¿ otras sustancias en
logares vn quo tu> podía babetse TeríGcndo todo esto,
revela los giaudi^E trastornoe acaecidos en la natura-
leza en el tmseorso do los figlos.
En exploraoiooies recientetuenté ejecutadas so hau
heclio algunos dcecubrimientoe de otra espode. So*
bro e) declive occídcntO de U Sjcrm Nerüla en Ca-^
Hfimití, en loff valles da la^ Calaveras, se han deaeu-
bierto eráníí>9 ff a^uelfioi /iummicé dgrmuki profim-
Julatlfs en loft uluvíofies auñfertif, con objetos do lu
indoitria [Tiiniliva. En un vuUo aiitiguf> ccroa do
Oohmtiü se han cuoontnulo sobre tablas basálticas,
en medio de antiguos nlurlone^, osnmentaB do espe-
cies ettinguidas y obras trabajadas por U mano del
hombre. En S^nora^ on el terreno grcdoso do -SuAiMh
ri]pa, sobro ol flanco dfi li Sierra Madrt, hajr gnttaS
numerosas quo sirvierori de sepulturas á los antros
bdtoSr y en los alvodedcHros oaanientOA fúailcs pert^
twdentes ¿ ani&^aleff^ en Inñ cuales ee adrierte la e^is-
uncia de una riza de gigantes. En ks aluviones de
los alrededores do ChUitMhua so ban recordó dientes
do elefante^ y nlgunos íudicioR de la x>rvsoiicui del
hombre. Al sudoeste do dicha ciudüd, antes de lio
— 66—
gtr'ftl fWvn 4/0 3r-T/}>inf, m si^ en un aluvi^tn
mentas gigantescos» lo conl ba ho^ho Uatoür í
tenritono el llano do los gígnnUt. Pero eobrc lo lai^
go de 1a grsn cadciia ¿^ montautas es dondo se en.'
cuQQtnm agrapadüc los i«ttos mas noUblc* de fiMl
y las cavemaa dt osamentas, net como varios objeto
buroano!. El autor do Ua anterí^nts notictas lUma
por filtimo U atención sobre las c^vemiis de Scttin^
hA do Zapa, ylo8 aluviones del oro con los restos do
Concluiremos etUndo k Ovidio solHrc estos ombios
y malHcioobes, el cnai hace hablar ¿ PUAgwQi en 6S-^
tos USnalnos : i To h<2 visto lo que antes era ti wj i M
muy Hnno conrerUdn en mar; he vUto por el eon-
tiario tierras silida^ del fondi) del Océano, con fin
perficio cubierta de conchas nacidos del seno do
ii^iiaf , etc. » (2) ^/»jiír^ (3) hiblnnilo <to estas mi
ÍOH-
{1* ^[ision tídeutiliquo an Mcxj<}iie, Barport a S. E.
Mr. lo Ministro d^Im^tmction -PubLqno, pur MM. Adol-
fos et E. Mont-Ferrat,— IG38, S 9. pdlg, 409.
(2i "Vido oga quod fncrat cjnoQdam MtüdSnmn
E^ fretnm : vida faetas dx requere terraa
£t pvocttl o polago conchic jicucro marico
Et TetiOB inventa est ¡u mootibnü AncLon s;in]tii¡s:
Q]aodi,'|u& fuit eampns vallexa dooursus aqnaranL
Fecit ¡ ot eltrrío mona coit dcJacbís in loqnoVí
Hi qnccrai H«Uson et Burím Aabeidoa orbes,
Invcbks snb oquis ot adhuo oot'mdoro oiiutce.
Inctinata solciu cum mixnibus oppida mercia*"
Ovidio Metas, lib. 15,
(3) Apulofo. Do Mnado.
— ftT —
U€»DCB, dice isaitlmtníSf que los que er&n c^DÜnen-
Cc« Itao quedado conrertidcs en bloF^ y las que «ntes
eran í&Ub, uDÍdas d los continentce, por h6l4^ re-
tirado Us aguas del tnar que Jfts rodeftb&a,
J'fiitío ontia en a]guTKi« detaUe^^ y- dice que pot
cfecW d<¡ terremotos y súbita ÍQvni^iotí iú mar, la
Sicilia f^uíiIA íwijjinida do la lUdín, Chijirv de Siria,
U Eu1»«a de la Bcocla^la Atlanta y Mociln d« Euboft,
ÍMboé de BittDÍn, y Lcucadcs del promontorio tí-
reno.
i ••
Clavijero, después de hablar do las gnDd!f>iiQa&
Scisitudee quo ba eufrida tiueatiYt planeta cod poete-
ñarídád &1 diluvio, dice: a 8i se handien el U4v» de
Stug por efocto de algún grau irastonto ñ*iici»| y
oeorrioao «to en una ¿poca, en que hubiera lantA (6*
oaaez de bbtortadores. como «á Un primeros íigics
después del diluvio, il cabe» de trescientos siglos bc
dadaria^si elJi¿i€«tttro unida por aquella parto con
el A/rícOj j no faltamn- pírsona? ^uc lo ucgasen re-
dijndsun^'nti;. V (1) El nmmo autor crt-^e que el ter^
reno do Tucaiau ba sido kcho de mar en otro tiem-
po, y que la isla <¡t C\Aa estuvo unida á la FUri'
{!) Historia antigua do H^toOt tom. 2idÍMfi I, pág,
Bnmioe,-— TOMO iv.— 12
— 58 —
■. (1) Dupüis coatiJora el sonó mexicano como im
ÍDEDonso crátor, (2) y I/umMUt opina que el arcbi-
pi^L^ de ¡as Ctxth^'úts y las islas ad/aceates 9on tot
restos de una cadena Je monLaCas desp4^<IftZJula4 j
siimergulELS'en utm de Ine grind^ft catástrofes que lu
cspcrimt^nUdo nuestro globo. (3)
¿as CimoA ri€ Ptifriú SanU titee UtmbÍ«n el inísmo
QamhÁiUy J« JiLuieru y de las iilaí FortunaUtA^ pue-
den liubcr iormado en otros tiempos ua eistcma pu^
UcuUi- do- monUilnis primiüvas ó en la cxiremidAd
ooctilenUl do la caleim. • (4)
El autor Jel EtpecidculQ <U ¡a Naturaleza^ dÍ£Gur-
ríenilo eobra Io3 cambios ó grantlcs altcrncíoníFs sufri-
das por la ücrra con niotívo tlcl Diluvio üniverul,
dice; « fjas Antillas y las \<\i\s de ¡os Cnribes son
restos do las tierra:^ quo antigitamente unían liis dos
Amíricas» así como se nota al momento que Ua iAu
ílel Arcfíipiílago son visíbkmeiiU» rc*toH del terreno
que juntnba la tínda con la Turquía Asiátítst.
§ 8.
Keconiemio y examinando el mundo físico eon la
[X) ídem, Í4]em, ídem.
„31 Ii.Exp,n. 77,
(3) Viujo % \m ragion«s oqninocciales, iom. 1, lilx 1,
CfrP,^, p% 142.
{H IxUiiu, idea), Ídem. . _ ^ ^
—5a—
lu de la cliDcu, cucuéatrafo por todiis pihrlcfi, adc-
(ai3 do lo expuesto, trazns y vestigios de esfu altc-
cioD«», cambio* y trislorcos que lin Eufrldo la Uerrii
en dÍTerros épocas: Tense un gran número da ma8a$
trrdtiar^ algunas de un Tdl&mon considerable, coma
la quQ síiye de pi^kstal ¿ la efttátttá de Podro oí
Grande en San PeUftbnrgo, qao ht> tenido el giuto
do contempbr, y oxanícar muy detenidAmontc, du-
rante ni¡ periii.Micmownnt; pi^^lizosde roc:t ctiyn Iod-
^tud llcgn, fiCgun íír, jf/cjWfu, & voiiitc caetroSf y
no C9 i'Xtrnordínano cnt^ontnir muchos quo mttlcn
dicx: núti^ al k^TtiiUiuiíMita e]c los Alpes, y U ai'C-
na nrcillo^a do quo efit&n ^o^kadoB, y Us tiorrae mo-
Vibke de los vaIIcg de Francia, AlCaianía £ ItnlU, en
tma oírcunrerenda quo tieno por centro esos mismos
AnlpoB (1) : pTestJntinEO á h vista los magníficoE £^*
U$qíia^ de ^uica y de Habo\'íi; et del /^Air, que
oxistia eii la vertiente do Iür Alpes, y ocupaba toda
b eurva del lago do Couslíniíía, extendiéndose hoítft
las partas límUrofcs (le ALcitiauia; el de Lintít que
tennií^tba oi> vi <r\tr^iiii» did lii^o d« ^Liricli- ol do
Ilmtít V^^ ha eubicrto el Ingo do los Cimtro Canto-
lies coa los peSascofi desprendidos do la «ima del San
Gotittdo; el de Aar^ c"yuw idlímo» CíincÍiaI«s corw
nan Us celinafi de los alrededores de Berna; el del
Arve y el de ymv, que dcíeuibocn por los lagos de
(1) U- ^ FiguieT \ \V. P. A. Zimmucmui. El mntiLlo
antes do la croneioa del bcmb», tonu 1, cop, U, p. ITo,
w
AoBcy y de Boaxgoct, y úlüoijimentc el átl Ród^
M, 1^^ ^ ^ >^<^ tmpoilaiito de todos, y quo tns-
portó liarta los fliircoK <IdI Jiira^ & U ftltuin de 1,040
motrofl Bobre el nivel Ud m^, moaoj ¿p^rUneús frrá-
tiéoz: (t) doftofjbroiiíc, en fin, cu moclud partcí, ¿9^
p&Sfot diltti'nanGg de concba^ UrretreSjIacaslms ó fla-
viales, cavomas ¿e osamentas )ie animales, que hoüm
del ímpetu de las agUJis, y grietáis A rractaraa det
globo.
Si 8C pasa U vista por la histom, &c yttSax y
aOQncbüI'M y d^crilorí, oouiii se h& heuhu, lus 4ífeelo9
tembtd? do oeoEitrastomoE: aun eo tiempos recientes
96 tiene coticta d^yridat qoo ce han abierto, ilo
Ibas que se han ctevado, de cadenas de montaSI
levantadas, y de la roncacton do abismos en los c
les han dempareeido prorincías enteras; y cii el oen
tro del mar mifro») ban surgido, como lae h^ dkbo
utoB, islfts 6 bancos de arena. El terreno on qtto w-
U B^itf en los alrededores de N&poles se krantó en
15S8 como nnn imnoní^a aii]|Hilla; m^{ a¡mrcin¿ 3fcmÍ€
Xwvc clevindoBO 300 pj^s sobro S^OOO do circanfe-
roncia.
tas cenizos y lavas aiTDJadns por el Vétvii^
sepultado, & principios de niieAtra era, toda nna p
Tincia, bajo una cnpa'dc 70 pies Jo espesor, «y
(1) M« M, Figntor vjW. F. A. ZimmercnaiL El mnii<
do antee, ota, too. l,'c«p. U p^. Ib2.
h
€ erujKion Taé aoomps&acta do un temblor tle tiem
< que txaBtoTTK} (le üQ exiri^mo & utiu toda una supcr-
« ficie d« -10,000 lugoas cuaJnidas.» (1) VUnthio y
Diidoro de SkiiÍ4 dkon quo oL Somma fué 6n otro
tieinjio un vokan; &ii b&sU cavidad formAba una es-
pem de valle, lleno de pequeEloa lagos, de espesura
y bosquodllos, en cuyo centro do había BcEUJes del
Bq fil examen do laa divj^rsaK capas de que t^-t\¿K
formada la U«rra ignudcs profundidiLdc^, ^ acuí iitraa-
so también muchoQ datos, paní juzgar do los oambios
j tiastoriK» que ha sufrido desde él tiompo do la crea-
ción, y «sio aun sin nece^dud de entrar en el an&li*
sb do loe BÜtomas neptuniano y plutoniaQO, y so ha'
oc maa palpable, caindoexaminando la teoría de la
formación de Ua oiontafias^ comprobada por la expo*
rioncia, vcmoa con asombro e^os gigantes de bt crea-
oioa, y contemplamos con PindarOf que habiendo vi-
vido 419 aSoa antes do Jesucriisto, nos habla del Et-
na, y cen TucUitlet al cftcnbir uit informe detallado
de lagrando erupción dol aBo 470, de cao monto de
fuego, caya oima se halla hoy & mas de 10,000 pi<!9
de altura; se presenta el ffecla eo Islandíu con una
altara de 5,010 pi¿s, cuya erupción dú 1S31 destru-
yó una gran parte de la coeta occidental; el WoBtfr Jo-
kuB eco 5,fí80 pj^^ también de albora; el Oraego Ji^
(1) M. Fi^ier 7 Vf. F, A. ZimmcrmaD, obra oiUda»
tom. 1, cap, 13, p^. 234.
— Í2—
fciill Jü 1a propM Islnndift convtniíteinciito en activi-
dad ; el Kek/unga 6 Stítolc^ia J^^kuii, qttc cu 1S23 hi-^
zc tics erupcioDes ; el Krabta y el Scupfa Jékuilj qi
lanx^ndd bíu mtenupclcn rm il^a mu^jinúj desde 178S|
produjeron ana coloración anorm^ dd laatmÚGtéra
el oscurocíiuicnto momcDUmco del eoÍ.
V qué diromas si nos doUncmos en el pico de Z^y-
d^ en la bu de Tenerife, que parece apagado desde]
1798| cayn conL> de erupción bg divtBA en el inur ¿
tnuk distan<ñ4 de 50 leguas, rodeado de un circo de
7,000 pies de altura, y en cayo cráber» en au centro
de lerant^uuioDlo^ ticEK; varrLS Ifígua-i de dtcunetro.
Si se [«sea Id ví^i en el contmnte anierioano, so!
encuetilia «I Ptc/iincha «<xplorudo por £f^^(hnJw
y por Ilumhldi^ cuya rtltara es 14,000 p\i$, y su
cr&tcr en cl fondo tkne 3,1^ pi¿3 d» di&mctro ; el
Cbtopaxi do 17,712 pifa de altura, cuya cima ea la
mia hermosa de la cordillera do tos Andes, y lanza-
bo uns columna de fuego do o^UUO pies do altura; y
el ChiMhfra^ de 20^100 pijü de a]tur;i, cuya cima «te
hundió la noche d>!l 19 de Julb de 169S & conse*
caeucia de un temblor do tierra^ que asoló el país de
Muy prolijo ícri* hacer mención circumUneiada
de todos los ToIcanad« América. En k del Siir,ade*
m&8 de los ya expresadoSi existen como tiotablee el de
t\ Ruejijjicin tn Qi^h, cjuc cefavo en actirtilad en
IflflO; el do Árfju^ en el Per6; y el de Ccpiecoj
Ü&guim^ en Chile.
Eo la ÁmérUá emtral existen entre otros el da
Aiitlm coa un hermoso; pintoresco lago do ccrcA de
O legtULS líe krjfi, hiÍa de tit-s de ai:ulio v un» prt>*
fondidAd do 300 bmxadaK ¡ el lUiAado <Ie Fuego» cerca
de bi Ant3gun GuatemaU^ cMc TaeanA; el de T^o-
mnko; el de San Vicente en el Siilrador, el de Qr»*
oadaeu tncw^[U;otde CMgutMú, on cuya erupción
do 20 Enero de ISÍIG so yx6 IcYaoUr, d las i!cis y
media de la mafUna, del erat^r una columna notable
por ?a fi^um y xariedad de colores, cuya densidad
dejaba disÜngtúr sus utovímiento?, auft^erGks y ro*
mates espínde^, ]Iumi[lado^ con Trecueiiie» i^ieteoro^,
que culniÓ á pocoA iiom^ la utm¿Efcra Jo GoiQl>niS)
iatotcpUndo los myos del sol, basta el gr^do de te-
ner ¿ 1ji« nite^'e do la m&ílana rjue a»dar^o por la^i ea^
Uc* con farolee; todo acompañado do trueno^ y re-
lámpagos^ seguido do ana lluvU de arena pnr;)) y de
poh'os blanqnecino y grasoso^ acompriflado de tem-
klor^s do tiorrn: estos eToctoa duraron hasta el ÍU^
alternaban en ínten-aloa los trjcnos^la lu2, el polvo,
d ruido subtenAneo, y las tinieblas, la naturaleza pa*
recia toda contiarbAda; los cniupos quedaron oubt«rto«
de polvo en una cstcn^on de RCíenta legua» de cir-
cuñfereitcia del Codfftiiua.
«64'
En eaU )mrt6 <le la Aibérícáseptentrionfity en Mé-
xico tenemos ol de CV^int^a, quo ha tenido vatios erop-
•' CÍ0DC3 y ocostODAdo foertcfl teiublorcs; el do 2& do
Marzu 4le 1S06 m oxtendW A gr^uides ilisUocm^ y
desplomé «1 templo parro^ninl de ZapotUn, s^pultAa^f
do bajo sus escombros muhilud de pei^oims; el de "^
31 de Mayo de 1818 dcn-ílvá la cúpula y Iae U>nt«
de U catedral de Guad&l&janL, y nrruLiKÍ U TÍUa do
CoUma; el P^pocaicptílf 17,716 píos inglopca do al*
tora, 6 sean 6,487 vnras mexicanaR, ^06 en 1530
ro una violenta erupción; el JeruSo^ eltuado & 36
las dd Océaoo, do 1,57S pies do elcvaciím sobro
los planea qiio lo rodean, apareció, ropTtHlnci«'^ndv!(d
OQ 29 de Setietabre do 17ó9 el fcbdmono del Moni^
Ifmvo do N&p:ilcs, IctadIítkÍosc el ftudo en fonaa d^l
vtyiya en un i^<pacío il» icuatn> legua» cuadrada^
Goando esto volcan büo su prlmom enipclon, viénm-
so salir l&oias en mas de media Icgaa cuadrada, j
pedios de peSas Ganiletitcs lanxadas & una alt
prodigiosa, y rodar en las grietaa mítauíadAE los
do Cuitímba y ÍJan Pedro; la lara eecoríoaa y b
Uca que arroja conUeue fragoientos do rocas príoiiU'
vaB: zm ccnizai) llegaron & Qucrétaro» que e£t& &4
leguas OD tinca recta del lugar de lii explosión, cu^
1>r¡¿ndo^ de ella los lochos de las c&kus: g1 de Tpup-
//0, del Estado de Vomcroz^ & cuati-o kgoas de U
costa, hizo en &lümaerapdoii el 2 de ^lamo de 1793^
Ld« ceuutaa qao arrojii cabrieron los techos de las ca-
fias do Oftxaoa, Vcroorus y Ortsava; Itay mooMHia
— 65^ w,
olr« erupción ftCACcida en 1664. Adecoás At cüIoe,
hay otros volcanes, t-^lcí como el Kco de Orizuva, el
No solo los toinlilonTs^y vMcaocSf conHu« KACLiilí-
(I&s jeepantoAas^napcíonos hftn canudo ^«og tnstomofi
}' CEunbioe en la tkrra, de que habU ia h¡3t>pr¡m, y lo
coafinDanlasBeSAles quo por todas p:irb» se [jr^^üeii-
tan; Bino los dc/^ie?, los atfaeüim^s^ Ins írt>j;^bci tnni*
bien y otns oaosis lue obmu insoneixtAmente en la
natandeu en el cuno <lel tícinpo.
De los primeroa «el mas terrible tic Ion tiempos
modernos e* sia duda el del lO de Obtubrc iic 1780,
11:iiiLftdo por Mitoiioma^in rieran AnriKurj, por b^her
rcJAutoido todofi los honores do estos tremoDdofi tras-
tomos de la naturaleza. Saltó do tas Bárbaáútf dun-
ile DO qoedarotí en p¡6 ni ¿rbolca ni oiftas; cohó &pi-
«)Ue Diia ftficuadra inglexa AncIaJn en 4*1 piwrio ile
Santa LoeU, y atólo Jtvfmn ccwpidmnaiie nia itla^
dondo pereeieron 6,000 pcnronas apUsUidas bajo las
nüaaa y escombros. El iorirBitio pasó después ¿ La
Mhrtmicttj arroUd un convoy de trafjpcito» rrunccacs,
y sepultó inaQ de 40 buques que conduoian 4,000
Bebdados. V
Ea tierra perecieren 9,000 pericas en k Sfartí'
nicUf y 1,000 en San Pedro: el mAr se flc^ó á la al-
tura de 7"5, y desaparecieron iasUnUueAiiLentelJjiO
WTUWOB.—TÜHO IY-— 13
QBAB & lo largo de In playa. En Puerto Seal dcníbó
la catedraílj i igIe«¡aA y l^OUO cas.if ,
De GOO ca&fts iii<r hAbia oo JíTu^f/^/f, c& la isU
de SiM Vkenit, ftolo (iitcdArotí en pí6 14. (1) EsiM
oMiib^tcs atoKM^féncos, quo i%'C€C9 tomas proporcKH
nce gígnoteseu, irott^^mm, como dioo ud u«cñtor, b
Tíaturahza de arriba üh^f^.
Ac^tb&n lie anuncUi los periódicos (1) un nV/sn
en 1a India^ quo inundó he islas do Bongak: Ú tor-
rente, de 15 t 2íT pt¿s de altura^ pa£¿ del mar 4 la
vaiboczidui;i del m Mignaeo elgijltj: 43,000 perso'
nafi quedaron ahogadas en el espacio do do3 hora% en
que U aumersion fu6 o^tupleta.
Esos palsc» curren do ttcmpo on tiompo catd#tro<
fes de ے<lc gCncro,
El efecto do los €úíaflwma, sín Dcccftidad doentn
en largos doUUcs, se ven ananciado?, & grandes
gos eo algonos escri^res. «El mar ifedit^rdí»€Oj di*
< ce uno do ellos, em antes del diluvio un extento
< valle, iQuy poblado y muy ffirtU, según todo indu*
« ce & suponer, y Lallábase ostensiblemento repara*
«t do del Oo^no Atlántico por tin ¿iganto&co diqui
€ de rucaS; cuyos restos riónos todavln ,en Gihratíi
(1) C. FlammaríoD. La atmdafera, l>e»ctipcioudeloo
paMea fcnómonos da la naturak-^, )ib. 4, cap. 5,
(1) ritn'ÍJrJiíwn.Ftbrcm do 11*77.
— «7 —
i
fa. R^lúS dos iicüolscos imuenf^oí no
U. (1)
t En 5l cxtreuto oriental, & lis puertas M Mm-
Ntgr<^^ eiLconlnuuo8 la luifiíiiíi cc^sa, una cailena <Ic
DKmteKiiB rooorrd dcedo b Europa en dímccioo del
Asia, y Be interrumpe preclfULOiCiile ftUl donde co*
t mieaSAGl BitJtJfO i>
I El ¿fiír Ntsri> ha debida tíoorjunn cxteusíou mu-
16 auyor qoc hoy.... « E) oepa^io que so extiendo
Jcf^iltíloftiJjfním^atrLU-csAtido pür^lmar Adriá-
tico y U otni mitad dal M^diUrránto^ mayor que la
primera^ estaba mas bd^ que la sábana del agua
aclual^ el P& j loft pequeSon nos que n.icen en Ion
Áípaí aai camo los que cott^ti do la /7irúi y ta
Grt^y se iQuultn piira formar ua aolo lecho tn
inedto dül JÍíü- AdríUlco; y en el lado r>pitCftto d<»»
< libase el ÍTíJ^j do 0iodo quo p<)dia liaber entre el
Íjtcúi Mfftor, ¿faifa y Sicilia un gran lago do agua
dulce > (2) '
EapaRa, Portugal, Italia y el Afia Mocor cxpe-
taciiEaron los crvcton ¿\e lerriMe^ fentítiieiias volcá-
(I) Camilo Fiamanoii* La atmó«f«ra ote, cap. 11,
g- 49t
[2] Tá. F^iory W. T. A. Zimmerroan- £1 mímelo
antea de la ctcuíod del Lombco, etc., tom. 2, iü>. 3, cai^ 14^
191.
— «3 —
üooe y Urreiootos, qo^ firodqjcton cspactosás dte*
truociones y trasbanios ; uno de t:\h% fué, carao se
vlitOf rt>mpftr los dos diques de rocas do GibraUoT
y los D:iJ'dat%c¿oi. El .VcJiterrán^ esti 6,000 pies
nus bajo f^ue U Kuporficic del Oc^^no Afíántico.
produjo un diütvío que todo lo cubrid.
< Por una revoIucioD del todo análoga, conÜn
el mismo aaior antes 'dudo, ha debido formarso el
G^fo d4 Mé^icOf que pro(^nt.-i una extensión mueho
DH&yor que la del ^fefiU^ndñf^. Fin au juu-te occiden-
tal está ivideftdo de elevadas eadenfls do montaftas,
que forman la prolongación de las cordilleras; eaaa
son b9 Uem» alta? de México, cuy:i.^ cosUs eirtin
tMitídas por Us egims bajos del Qolfo; [.'or la part*
oriental m extiendo desde la península do la Florida
L las montnñsLS dú Iii Guymiu uim cadena di; islas
moDtalios&s, Us gritndcs y pei^acüas Aniillat, y estas
islas formaban on otro tiempo» en el lado criental,
uaa tiara ^rmetmiúlucitm dé c^inui Jad ^Cjouio Miti-^
e& al Oeste; pera mns pequeRas que jj^to pab. »
t EüU 8¿ríe de i-^la.4 08 volc&iitca^ como el t«rñto-
tío do que acabunos do hablar; la América CaUrül
cuenta también con una linca ca$¡ continuada de vol
ooneSj cutre los cuales se eucuenti^n tos maa notables
de la tierra. »
1
Ese grfta valle, dice, debe haberse formado pCH»^
mcLH ó luenoB como el Mcditerr&neo* Kl Misnisipl y
ii\i9 Afltientefipor unapftrto y el Oríitoco por otra. (1)
A estos mdíc&cioneii faabi&n precedúlootms, que
ftuabiin de poner dü niiiúGesto 1i materia de quü viene
tTftl&ndDse ; pues dice que < cuando lut^ícrca las
< mcnlaHaí, abrióronsc Ioa rallcA como inmmcnaoe
fl abistuo^, y así so foruiTinjn mdLidsbltmiíiite el lecho
« dfil SMÍtírnítu& y el del Golfo da México; diqa^
< iüin£ri*«B, aujfúi ruitiM eccoTitmniofl todavía & un
t lado de \m Dixrdaneli^ y dol Bátforo, y mas »1Ui
c del (Máitó on liá /tn^íf^, separaban los valles d€
t los Dures qao bs rodeAban ; lu» í^mUar Jtf /¿«mi
I rompió eso9 áiqtui^ y ios úffuoM elevadas de las est«*
> pas dol Don y dol Voíga, & la vez que las olas del
c Oecofio Aíl&tiico m precipitaron por U abertura.
■ Acaso t'mti^ra eti aqiKltog valles uniLpoblacíoa rica
« y iKül^jtyssi; p4r^ la inmidúwn ío ditiruyó todo^ y
a toé rttíoM qííidar<ín teptíltados tajo un nutre nuxr, 6
■ fueron press de lc6 monstruos que viviao en las pro-
I fundidadesdel OoCano.M (2)
tiQu6 espectáculo ofieccna el Mod%tfrr4ít&> pred-
piUndofio por los Panlen^lot y c! Bosforo en t« ía-
mensa cuonoa que sirve do lecbo al mar N'tgrú y al
[1] TjOS CDÍ«iuaobtaant«odtadA,Wio. 2,llb. 4, cAp.G,
pfe.«2.
{2j Al. Fignioi y W. F. A. ZjmmermaD obra eitada
tom. St,eÉp.$, pág, 89.
Octano, HoitanJo el espacio que &c extiende deede la
Qtí^cna & la flcriia^ ein dejnr tn\s A man que U5
AíUillaSf como un frágil resio dd anticuo íímVorw!» (1 )
§9.
8í pues el efectiv ile caos tniAtomoü^ que hx küTi-íJo
la tierm por 1n acdon i'olcáiiicíi, los tcmbbrop, los ca-
lífDios^ uiu.nd{icicna^ y dcmiis onu&as que se han
fiTinciado, ha siJo ¡cvantarfio y hundirse bcrrenoíi,
ftacturaTEe la tierra y las montutíafi, abrirse grietas
y abismos^ Bcpultaree cdilicios y peblacion^ eotcras^
[:amh¡Hr?e cl curso ile las nguñs, broUr ile la tierm
viipor<;^, Ilaui^tHf y diversas materjA^; stí cu unas ptr-
tos fic Imn mto lcvai)tar?o ooühü^ en luediode ILaut-
ras, en otras hundirse moülañas, formarte marea y
en lenreaoB montuosos, y no pocas de^iaparecer
los rios ea Cí>nductos Ribtorráneoe, 6 fccarse entcia-
mentCj rompCTse montítK-aí á impulso do hfl >igm.%
brotiLr manantiales y corríentefi íibutidiiútcs en los ter-
renos mnflíCOOBi e¡, como d¡ooiVyi5(2),ybcniesi"ift-
to comprcbadO| «mucho de lo que boy e5 ticna (116
mar, y lo que hoy es mar ñi6 líerraj ya que b vio-
ItJ TWd, p¿g. 03.
[2] Teatro crítico, lora. 5, DUc. 15, S 19- n. 60, wíg,
340.
t teaqÍA dii Im Icrremotns y fuegos subtcnÚDCOS Ic-
< vstnbi grandes masas ilo isla?, de montea en uius
« park?, y los demolió en otras; ^-a porfiuo el linpe-
I tu lio Ibli dUü <kl ttinr, roiiipfemlo jJgkinxs UcrrHV,
< f|u¡tó la comunicación quo per nfiiielh paeto tenían
< 6 pt¿ junli> 1a3 naciones; >'a porrjuc tnt.ichí>:i monto-
a ncs d^^ arenn ncuiniilatlof por «1 niAr enuuors sUica,
€ hld^ron extender las nguis por otroc;} ya por<iue el
f cepiñtu Inpídtltoo, C|uc c^Uí extendido por todft la
c Ueuii, pero con mns pre^lomüiío reina on algunas
< porcicnea de ellv, levantó extendidos espacios de
< suelo, hasta superar con muehas ventajas d nivel
a del mai^ ytXy en firij porque oU^as muebas caiiiíafl le-
c vantanel suelo enanas p^irtes y lo rebajan en etra^¡ii
ipor qu6 no tw <1c tenerse por derbí bi relación de
PiaíoH, y cnuccptuan^ coino plef^anvente arenguada
h txiitmcia tUla Mldntida! ^Choca^ por ventura, A
la raze&T ¿La rcetiaza la historia? ¿No ts\¡x por cier-
to, comprobada por la ciencia, por los reeonocJiníen*
tes y- descubrimientos quo m: han hecho, y por ta no-
^^Sk de lo3 traatof-noQ que en diferentes partes del
jlobo han ocomdo? SI las irím Cmcnas^ Fcgun tas
jíexploracioues minuciosas de. 1/. L. dt Bi$cA_^^n el
»ro(liicto de una acción veteánico en ^n ' cácala, si
lofi JemrL^ grupos de ¡>:Ia<; ^¡UtftdaH al (Vfitcdo Afíica,
como lai Azore?, las de Cabo Verde, y otras son vol-
ciníc&s, y se hallan situ^dna dondo Piaím colocaba
la AtíániiJa^ ¿[wr fjuí^ no li:t de presunúrse con fun-
daxnento, que haya vuelto A aparecer, ¿ lo que^ es
— «— .
A
mas creíble^ que los tCTr«iDOtos í inundacios que sa*
fñ6j 00 la buli¡P9Gii dcstroido enteramcnU;, amo ijoe
salrara ana paite de esta catístrofo, dej&ndota d«€do
ent6nc«3 aislada del mundo, eín que podamos fiaber
hs trasroniuKiioncs suco&ivas que hubo de experi-
mentar eo I<t3 siglos traBimrridos desde aqoel ext7aor<
diiUiTio aconUciniieTito? Tal opinión encuintrase ci
fíruuula con ta pi^seiicLi de r^taíles uiarUroft en varia.^
partes de Am^i«a.
&D hsiDOtitalUs BUus de los Estados ITniJos del
Norte, ¿ 900 millas del Océano, ¿e han recogido con-
cluís de ostras yotros mariacod, algunas de ellas pe*
triGcadai |1).
En £íwiy-/á¿iv»jrM ba YÍsto, & 30 ¿40 piés de pro-
fundidaí], lum capa 'lo «rena marri» y ie cascajo^ y
en Diuchofl lufíarts raitos do ostras y otns conohas
del mar (2). ¿No [^ueba c3(o que hab^ tiempo, en
que los lugares, donde se faillAron semejaAtes obje*
tos, estuvieron cnbiertoe por las aguas?
S ZV.j?ifrtotdico: vCoosidero laspctriScadonee
¿ impresiones de fSsiIes que se encuantran en medio
de algunas de nuestras montabas, eomo intereaantisi'
niii medallas, que atest^;uan las revoludonea qac
nuestro país ha experimentado (S).
WflidfiD. Kochorclios, ota, cap^ B.
'2! Dr, MiUMIL Lectura tu aom« jkmrtH oí natnraT
lúalo^ of NoTC Jersoj and New York. 1628-
[31 WardeiL Bechttches, etc.> cap. El
D. Jote de Viera y Clñ^f^ ewisidcm las ulis ¿b-
cúmo cáiiiBs do Us mODtaSns mas allaa de U
[tíántidü, y cree qa^ Anttj^aaiccDtc fueron um {!«-
ninfiuU iIq A/ri<Vj que et dilavío de iVo^ convirtú} en
1» AtiánUda, tomando bq nombre del monto Atlas de
AfiititriÍ4ínMf Asl couio el <le jl/A^n/tca* Jas islas
rortuuadni (1). Tonrnefort partidpa igiulmente de
«96 p&neer, y apoyándose en el te«túa(mÍo de Diédty
T*u de Sicilúí y o1t09 autores, dice: iKI I'fmí^^£ujp-
^xo 6 t\l MhT Negm fru prímítívjimi^ute un Ingu sin
Gomunicadon con cl mar do <7r0cw, pero habiendo re-
cibido ci) el curso de largos Míos las aguas de lo5 ríoa
tntxn ginndt*^ de Rtiii:p|)% y Afiüi, «a Jiumentii tio tal
xnodo, que so abrió pa$o por el Bór/firtr, y u procipi-
t^ con impcUiocidad en cl Mediterráneo^ que no era
«m ti guarnen le mns qu« un 1-igi-\ cunvírtiéndoso en un
^rati inar< Eete conjunto inmenso de agua, rompió
cop violencia el estrecho de JJ¿rcu¡fíf y sumerjo á la
nada UU Atlditiida, que e^ttKi iu.'^f buj&^ de«
Ludo como monumento do este rompimiento algunas
cic IjIS partes mas elevadas de sus monbiQaBv [2),
Ij0mií> cree que elgrandiJavío^ cuya tmdiciou iian
Gonserrado los americanos, es el mismo quo Humvrglú
U AtídHtid'X (Z).
ClaTÍia Noticia cenoral d^* Ins islas Ca-
I- 1772.
r^l TocTDefon, Vojugo itn Lovjml, liítln^ XTV.
|3¡ Hornio. I>e oiig. amoric., lib. % c&p. C!
MTC&loe.— TCKO JT,— 14
— Té-
Este conjunto de d&tos, &un cuando por sí solos no
fuesen b^istantes para establecer como verdad demos*
trada la existencia de la Atlántiday son por lo menos
de tal naturaleza, y es eu fuerza tan grande, que in-
clinan el juicio á adoptarla, teniendo como se ha tíb-
to, en su apoyo, tantas razones y autoridades tan res-
petables.
CAPITULO m.
1. Continaacion de ta misma materia. Datos sacados de
laa empresas marítimas, v del estado qae tenia la na^
negación antee del descuDrimiento de la brtíMn, — 2.
Viajes de loa fenioíos y de los cartaginesefl. f^xpedi-
doneH á OpMr ^ á Tareifi.— 3. Ilota despachada por
Nechos.--^ Yiaie de los cartagmeaes de <]U6 habla Aris-
tóteles, y el de los fenicios segtm Homio, con la des-
oripcion de la isla qne descubrieron. — 5< Opinión de
BoagaiuTÜle. — 6, Dedoociones que se han heobo de
Tarioa pasajes de Plutarco, Heaiodo, Strabon, Fíada-
zo 7 olxofl autores sobíe estas ialas, y de Horacio m-
terpretado por Campos* — 1\ Obserraciones sobre la
opinión de que los antigaos turieron noticia del conti-
nente de Amanea.
M-
Lo contenido en el capítulo anterior no constituye
el fundamento único, en que se apoya la presunción
sobre el conocimiento que pudo tenerse de nuestro
— w—
"'álitínento on tiempoB remotos. En Ijis cmpr€s« nut'
ñtímas y progrosofl do la iiiircgA<íi<«i 80 encucntraa
otros mucluifi datos^ que rcunklon tienen gruí (uerzai
y r«flp3tíibilid&d. Es ud orror creor (|ue solo después
de la ÍQVQtcíon de la-brújoU fuó canudo se liicierCD
nAvegacíones largan y en alta mar, piws conocidos
eran otras medios que elrvicroQ da guia, supliendo ea
alguna mancm la falU de la agojn y del ostrolftbb*
«Laa naves do Carta¡fo y de Fmkutf dice ií<Hi-
fmtiníUf rODorrifui todos lo^ mares, E& tiempo en quo
los griegtift riu vaiiüciaii xvaíIx niis Mí i\e las Oolítm-
Mot 49 HiraUu y del Ponfi>*EtiTÍn^f los caraginetw
y l(A fenidos, introducidos por el comerlo en E^p*
fo, im U cnrte du PersUj cu todos los pulses del Asm
y Atsf/ú en las índia$, podian tener sobre estas vasttí
regioocft y eos habíUntefi, noticias cariosos y cJcrtM,
preferibles por consiguiente á la^ ideas vagas y cod-
fusa£, qad «sto^ griegos deiideliosaa se formabia de
cll&a por relaciones informes, de^^figuradas por las fic-
lúonefl de i^us pocUi^ y los rouiafic^^ de ft:ts filoso
fosí (1).
5 2^
Sin entrar ea uu cx&men detallado ile 1a« prím^
fí) Memoiie oni les deeonrertee ct Ice
le mg dos odtee d'Aíríqoo.
— Ti-
na einprefta-1 mariUniiis, y d« los progresos sucesivos
qne fueron hncíi^njose en 1& anvegMíon» baslA decir
(|ttO es coflft trcriguJiJa, que toiS rcaicios surcaron vn-
ríss veces el AUi^aUco hjiGtn lite ¡$Ijls CunarUs, repu-
tadM por mucho tiempo como liS últimas tierras ba-
bÍbU)lt'S & que podun llegar todos los buques, concep*
tu&ndocM Eumum^tite nrríesgruio ¿ bderbo tmspasnr
osta linea (1), pues creiasd que el Oc^^o era elfór-
aíiH) del mundo (2), qae m-^a allá no existía habí-
Unte algano ^3), y que U parle que caía al Septen'
tríon era región ile tinieblas (j).
Loe fenicios eran loa mas afamados comorctantea
del mundo, y penetraron en el vaAtu Oc^^no qac i^-
d«a toda la tierra (5). Son oonfiidcradoa como loa in-
ventores del comercio dol mar, y «obro todo^ de loe
viaje!^ largos (6). ^endo seBor«s del mar y del co-
□larcio, no »e limitaron & navegaf & loa puerloR del
HeditetT¿nco, sino qtic entraron al Octano por el ea-
£) Strabon, H.— Ptolomeo, I- 1, cap, 13.-Plíuío, L
I narcc. loarM et Snmionm.— Boohart, de FLoniíhiBL
oidoois, L 1. cap. Zfi.
(2) Ab dian bí^biJanio, 1. 8, eap. 2.— Paulo Osorio, L
L— Birabotti. lib, 15.— Potaponio M<;ta. üb- 1. cap, S.
(3) Strabon, lib. 1 y 10>— MarCn l'ítid, ín mia relatio*
nibos, lib, '¿. cjkp< A^.
<4) MartrneUL Coll^zioDeclasnico, túiu. 2, i 1&, p¿g.
«¡ja?.
(5) Fenelon. Telemaoop
(6) BoIHd. Hét. ant,, lib. % chap. % arU ^
— 78 —
tiecbo de CáJix 6 de Gñraifar, y ^ extendieron &
derecha 6 izquierda.
La EkoKiia coloaís de OariAtsgo cm f«níoiji, y con-
serrá r«sp«eU> dd oaotoroio sa mi^mo ««piriiu, exce-
diendo á Tiro en 1a extensión (le su domiiiio y en 1%^
gleri» lU sus ex|»odidotiei guemnif. Ln oxif^tciicín
de ciúoriias fcmcias se remonta & la inii« ilta autigüa-^
dad: mil quinientos nQo^ -inben de la era cfifitíana, svta<
colouas hubufcii ya pairada el mar (1), Las Uh% Ba-
líújrs fueron pritQitívamcDte ocu[Mkda^ per Icm feoioios,
aegUD un i^x^t de Diódoro. ciento sesenta aSos des-
pnee de la fuQd:&c¡on do Cait»go (2),
Algunos avanzan hasta designar tiea TÚijeii hec]io:!t
por los fenicies á h América: el priméis? conducidos
por AUaSj hijo de Kepfnno; el segundo, alejados poi
una temjTestad do las co^tají de Afrka, arríWún ¿|
una grande isla sít^uda al Oe^tc de la ¿i'¿ia. de la
cual haec relación Di&hro de Swlia (3)« y <lc que SO'
ha hecho ya mérito; y el tercero en tiempo de 5a&-
inon {\), Se Eabe que íste é fféran, rey de los Ti-
rios, mil afíosantc3 de la cm onetínna, los empleó ob
las flotas que dcífpachaba h Ophir y i Tharsis, coif-
duoíenilo i su vuelta oru, plata, píedniH preciosas,
(1) Hurren, l>e la jtoüliqu^, l¡b. % ebflp, 2, «ee. 1.
m Rafly> Lootnresbiatoriqne^— Hist. ano», cbap, T«
Í3! Plddoro de Slenia, lib. C.
(ij Horaio. De orig. Anioric, 3il?, 2, cap. fi, 7 y 8,
— 7» —
marfil, c«dTO, monos y {MVOS realce* Eu «BU navegn-
cion einplc-^l^n tros aSos, lo cual indica que cni muy
lai^ piKS aunque la flota qoc íba k Tkartis ealU
inl .V<3diterv(Sn&>^ navegaba & h largo du lia costas de
Asiü y Attn>/»j, y tocaba en el ostrocbo do C¿^^ C8
preciso ^uo penetrase inuck'> mas alti para ga&tar to-
do eso tiempo en el rUj«,
Xo b.-i [>odi<!o averiguarse hasta ahora & punto fi-
jo díínde ae bailaban Ophér y TAúnüt. Aria$ Afcmío
jíOj Púttíy otroa, dicen quo Ophir era el p€rú (1);
BócAafí^^ Ceilan (2); du$nd la coloca on Armo*
ni* (3)r ol P, Aüo^ en la India oriental ^4)^7 d P,
Cb/üi truíibien (5); Joti^fa eu la India (C), Kupit!&i en
el Mar Uojo (71, Oi«/w dice que es Zephala, y aU
gu&05 que cntn las Filipinas. Itospccto do ZWm,
quieren udos qoc i«a Tario. cítklad de SíctliA^ otros
el puerto de Cádíi; otnts, Carteo; otros^ Tarifa, cer-
ca dol fisU^cho do Gibraltor; y otros, ooino GrMQ y
el P^ Ac9íiaj creen dcsigivado en h Hscntura«l Ooéa-
TK bajo ese nombre (S), y el /^. Colin, que son las
ialúa de U India oncnul (9),
(1) Aria» Montano, tom. O, líb. Pbaidg., cap. 9. — Bo-
zíOl Do ais. oocloe, liú ti, cap, 3.
{2) BodiaHo. Geogr. ba«r., lib. 1, cap. ió.
"" CahDoi In DÍHiirt, htst, verb Oi)hir, Id. IIÍS,
AjQoeta. ÍÜ£t Ind., Ub. I, cap. 14.
India Sacra. Ulx % c^^. 5, pág. 20L
Josofo, Antig., bb. S, c. 30.
Apud Euseb. Freo,. I 0. c. 80.
D« í)T%. Aincffiíí^, lib, 2, cap, fl, fol. 177.
(9) India Sacra, bb. 2, eAp^ 7, p^^ 215—222.
-98-
Hud dice qu<ítO/íAircra el nombre general de toda
la costft oriental de Afrita, y on purticulAr del país
de S^fú!úf fts{ oomc IMarní el de toda ta cosU occi-
dental de J/SiM y Eifafkíf y en particular de Be-
tica (1),
Martinciti dico quo 7!Kúr£iÍs paede entenderse pi>r
*el toar, Ó por ka regiones ultramaiinapS situadas »1
Occidente, Ir i T'Aarjw era partir del Mediterráneo,
entjrnr en el mar Gaditano y navegar en el Océano^ ó
Goalment^, la Amérkay coa especialidad el remo del
Prrú, iibundrkTite en ort> y ¡ílaUi, como rtíHulU de Jp-
riT^tím^ C. 10, V* 9, creyón Joflo fidomas que David'hí^
blabft en el Salmo 17, v- S, de nítvon y vientos de
Ám^rícii. Ophir^ en opinión do este autcr, cni la In-
dia: los setenta la IlaiWLU Sophirj S. Aamiin Ophir,
que es lo nxieino que Opltac^ nombrada así por Jctú-
mias JLinto con Taris. Mr. úi'AnviUc creía que estaba
en l;i exti'emidad dd pnís de ZnJge ó Zung^ebar.'-^
(Mem&iros Bur lo payB d'Ophir-)
Por filtimo, C<\hitiOj uüo de los mejores bíblicos,
dice en su Conccrd. ^ncr. Bibl., toin. 1, ¡n intorp oo-
minum pust iinem pág. 7, lo sigoicntc; aOphac aa-
rum abro^um vel auruiu i4i;lid¡ssimuta, aut Bolidítafi
nomen lod, ubi aurum optimum ac solidissimum noe-
citurj) (Jcrcm. 10, 9). rtOpKir cinio vel ¡ncineratto
aut friictificati » (Gen., 10^1!)), k Ab hocdenoniína-
(1) Hlai d« la narcgadoii, cap* ^ § i y eap, 11
— w —
U ni regio Opliir índice qooi vi nure» Urmc ivuñ pre-
tioti diÜRüimif qu^m ob id obríxuin, quTtm opbisicum
voo&Dt (1 Rñg., '•), 28), QuiJam arbitraiitur e^Mi re*
gioimín illnm fpuL' vtilgi> Perú Jicíuir €iJUfteritÍAfito
ttominc. Lejlmur onlm U PAnilíp., 3, 6. SuloiuotKria
ftltotísflc aumuí ex Juabua rcgionibua hujusc^ notní-
QÜ fortcUm ex /ütví/KVj i^t Jm^-¿?Tin(t. > E«to es el
PígñyelPwíi,
5 3.
La hUtoríft dos refiere qu«, ReWieiito? silos intes
d« la ora crUtiaTia, fuú iJosi>a€luuIíi por aWAc«, rey
de Egíplo, una floUpíLm reconocer IascosUs do Afri*
o, h cual tocó ea las (?Íi/u0iaw (;^« Hércules. A*iegu-
n ChaiiKpolii>n que osle TÍaje 9C hizo al r«dcd<»r del
mundo, Ralieiiilo loe navloa dfil MAr Rojo liaftU erguir
la« oostac que qu^ilaban á la dereclu, y dcflpaet do
T&dcada la Libin funperon on el Moditcrrinco, tar-
dando trcft ai^os (TU i.\<^t& nitvcgadoD (1).
En U3a nota que ^c halta en la página 110 de laft
«Lcotums de Ilístorin Antigua de Mr, G. RjíITv,» se
«lico que Utrodcto habla do esa expedición do los ío-
xicioa qa€ -VíiffJl*»^ rey de Egipto, hü» partir del mar
(t) Chftmpolioi]. HÍALdeserip. rnint do Egipto, tcm.
3,p^316.
E8nrDioi,^n)Ho ir-— 15
— 65 —
Ergihe^ per el miur Austrtl, con ordos do ontrní' & su
TOfilta por las CMij'muu tíe IfírcuUs nX uíav aept«u-
trioDAly y rociar d« eüU ninnerA iv B^pto, Kti ^^1%
CxpodictondOfioubrícr^n In I^bid, y <]eti:tu WcarOQ on
ella. yÍB^jwon dos aRo9. El teroero doblaron Ia^ Co-
lunuu» de Hércük*, volvíen^n & Kgipto, y coDlaron
quo ftl haoorso & la vokul rededor do l?i LíbiA, toiüan
el eol & Iti detccba.
Vúlfi¿rf hüco Uiubien mcnci[>n de fistd pasaje do y7<?>
r»l7hf <iuc tn\Acnbe jlVi: «I^e^ phenienA raconUretii
Á son retour^ qu'oo faisant voile autoar de la Libyo
its AY&ioQt cu lo eoktl (,lcv&nt) A lour droit< C« fait
me pamít fiultemenl croyable, luñU peitt Eire lo pa>
niitni-t'-U croyablc A qu«lqu« Hutrc.»^-*(KeroduLOr
lib, IV, § 420
iQqí&i anba si dcMe entonces iie ndijuifió notída,
y fueron descubiertas nigunun de lofl islas ¡nTuodinlAs
al contJRtnto do Auiírícat Tal roK ulpxttSL expedicioi]
egipcia, guUda después por «?piritu de contiui^Ui, de
COIIJI.TUÍO, ó d« Cí»luni/Jic¡i>», buy-t vuelto /ti^5«s pun-
to^ con U eegarídad do que el risijo no era tandiricU
m peli¿rro^o, eom^ entonces ?e creta gciietalinentti.
M-
Árutíídcif que nació el año 3,670 úú mundo,
— as-
cientos ochcnU y cuftbro aRoe antes ile Je?U€rÍ3to»
1108 hMü áv, im^L exikcilíciün de Iwi carbtgíiMrsea malí
allá de las Columnatí do Uárculcs. Combatida la nft-.
ve qoe loa conduoA por ol Tiento del Ente, fueron ar-
roJAfto^ A ana hcnnooa Ub, en Ia cual se qt^daron
a]j¡uüi>i£ de ello«L, oorri«tido ríe«gu los c)t>o volvicrotí &
CartagOt do Mr conJcuaJus ¿ muerte, puee como ín-
te3 iusíuué, tcnicudo aotioía el Qobíemo de itqucl des*
cubrimiento, WimJ que Lurlmín K pro«piM'¡d»d di? b
patria (1), Suponen nlgonos que cfta ifU fué In
Eijfí$/Ma^ y otios b dc San/';» DitmingOj Oi¿«i,ó el
Al ocuparme Horma (2) dc U oue^tioii sobre el ori-
gen do loe hAbltantfid de Atn^rícn, babL-s igiuitiuento
do tres diferentes viujes hcubos por los fenicios í ea-
to oontÍQGnte. El primero tu Ui^mpo de las aílántuteSf
de donde nene el nombre 'le niv Áilántíco. Nato-
gando por ¿1 diorou ni Un oon Lii» »las que llLtaaron
AtldjtlidiíSf but Olíale.^ Hun Lia inlünuc^^i^ qtto Plai'jn
h&c* mérito. El KgunJo es el que refioron ÁríttóteUs
y DMav de Skí/ñj, ¿ntcd citados, sobre el cual dice
lo ñguient«: '■ Habiendo emprendido tos fenicios aa-
(1^ Gomara in fio l,pArl,->-Ov¡odo, 1 paTt.^tíKQ^cap.
8- — Hiirz&Q4, lib. 9. l>o leb- Hisp., cíip. ^. — í'IorM ao
Ocainpu. Oinni, bia^r.. <:iip- 20. — Gbijtiliraiid. ]ÍL,2, Cbro*
iiomph-, pfe. 258- — Gftrcfo* ong.de los Indbb. l,cap.
(2) Honti^ Dii oTig. gfot- amorte^ UIj. 2, cnp. tí^
— 84 —
1 vrg&r en Utmpc» muy rcrmifs, ihas &M de los Co- ,
« InnuiftS do H^rculcs^ roercn «rrebal^idos porU vio*^
•t Icncia de lo* TiflOtoB y llevado* i «yííMWi muy r#- ^
t füú/of dtl OcíiiDO; j d€«piics át li&b«r sido el jt^uo^ .
t ta de 1a tempestad durmh tomío* dioSf JtrríWixml
€ per último & una v/a eí<¿ OtSan^ AUántico^ gu4 di*^
€ faia íU Ja Lüia hada H útddmte, much^ Jíúé d4M
n ntmyacuntf donde eneontraTon twrraí fértiles y rdi-^
t fioio« magníficos. Con esto motivo tupieron (wwcí- ,
K mUnh ¿e ai^ países ¿» oui<Áyina^ y ítrrtmi, y C(h^
I mo lo^i pruneros &0 vetan ¿ cada paso ftUcados por
« lo<s eogundos, y también por loa pueblos do Maiuí*
< tati}Aj habieron do equipar una flot^^, en la cual dea*
c pues Je pasado el airuh» di GotíUy condujeron uua
€ oolonia á ütrú4 tUrras ná&tíemmíé détmüertas, yV
t oonservaron muy ocuIUi el fiecrí*lii de este auccsa, ~
ff con U mira de retirarse alH, si algún día se reian
f obligados & dejar la ciudad en que estaban estable" '
a cidos. Refieren otroít que kabíendo descubierto loaS
« oartegioMCS ItqucllA isla (1], se radicaron en oUál
tf muchos de ¿stos, ein esperar laa ¿rdencc de sus j»<*
a ívf^, lo cdhI se piohibi^ en lo «aee^ivo con pena do
« muerte, para qn%et pueblo no abandonara poco ¿
« poco la ciuiJad en bu£<^ de nuevos estableeimíen-
t fat. ■ El tercer viaje do los feniciofi e6 conocido con
el nombre d« Jt»ia 4$ S^tíomcn,
(1) Creen alguu» gao aon laa Canarias.
^6ft^
S^.
EnciM-'nLni Jt/r. '/« Bo^ttfainciüe muy iuiUii^hI y pro*
pió <Ict »UtCUU do lOTi CftTtfigÍlHA«S >' reOÍOÍOI, «U CU
modo fie conducirse nspecto & los pueblos tít&Ics de
^a oomorclü, Linto oí <K'crvto del 3vtuido praltibWndo
ir ¿ In ¡fia desouUvrUi, como ol cuidada de parte de
eltoe ea cunscrrav cl secreto, creyéndolos ca¡>AC«8 de
ec^mr mas biei ¿ p¡T["o »tJ» l)ur|ui!s, ántm Jü dejar
adivinar I^ rata quo lloraban; ó arrojai' al mar, cuati^
da se eQ^DuUascn mas fuertes, ¿ todo navegante ex*
U&njeix) que vieran en los parajes de la CerdeRa^ <í
hicia el estrecho de GibraLtar, que padieften descu-
brir la pooesioii de e^ Í3l& (1). ^
Ko es extrfitlo, por tnnto, que siendo Ior fenicie^
Iéb primeras, y darante brge tiempo les fuiict^s na<
nganies de la antigüedad^ y teniendo ¡nkr¿4 en ocul-
tar sus deacubrimiontos, no hay» notíoiaa fíj^s, niM
duna y deUUad^, cíe todos los que hubieren hecho.
§6-
Do algumm pasajes de Plutarco se deduce que te-
(1) Bon^iuTLile. Menioire Wax £es <boociverte)i, ota,
nía noticia, 6 pE>r lo ménon soffpeoh\ sobre la
toociA «lel Nuevo Mimólo, «specialmviitG do las i
Uft quo describo, bs ciinles ac croe omn (Ma y La
EipaHoía^ otro4, calcoUiHlo, »'m embargo^ la tlUian*^
cU & quu Iitít cokicn, jii7.gan poderse nivjar aplicar
Sot Migutí y .9i3ft/f3 .Varia A /Iva A^'ííí (1); y otn>9,
en fin, 4 Zíi í1« MatUra Puerta Sa^</^ También Apu^
hy} hubia Jii (lo« gn«n<1>7*i ÍxW j2), y «« supone, pOTí
Último, que Ia« uicnctouadii^ por Heeíodo en su Pot-
m& de 2» dia»^ y que iUma ^J de hs ói^ncrefUarvi*^]
tlíit. ilunde U tierrx fecunJn da tres v&$c^ al alto fro-
toa briliantce y deliciosos [3), son lae dmarU» y
islas Afvriunadat. Jtcaiodo toni¿ la idea de eetA iala^
d« uíi p:isaje de la OJwa de líemaro (4). D<í Aquf
deducen algunos, que en tiompo de ITómrn^ w tenia
jTi noticia de h exisUmcia del Nuera Mundo. Sim-
btm colocji 6hU*í ¡flla^ li&cía el OocidtínU, «n i.^1 pxtre<
mo occiilental de Ia /¿^rüf (5), diciendo quo t€i
fil nombre do bieÑOV^iuro'ias por la ctroanía en qi
ae iuUabn» do Um Cumjkki /V£««di deMcritos en la
OiSJor^deShitiat^m^k^ tn visto, habla do un con-'
tínerte AÍtondo naas alli do cstaa islas, (fi) Pímtún>^
fX) Úania. Oñ^ do loe ind^ HU 1, cap. 3 ; 1
(S) ApnUrc, lib. 1.
I8l HeaiodoL PoAma de los días, Terat» ld9 i 172.
(4) BooaOTO. Odieoa, cant. 1, tqt, 561>
¡6] Straboii. lib, l,o.J.
I>l¿doro de Sicilia, l£b. 5, c, 92.
Si
— 87 —
Horacio y SiHo Itálico^ hablan t&mbicn do esta man*
sionde loe bunaventuradoa. Ln descripción que hace
Horacio en taoda XYI del Kpodon de las isUs del
OcéauOj exhortando & loa romalnon k que ae retirasen
aUí, para gozar de la felicidad que en su patria no en-
costraban, hizo creer A algunos que era aplicable á
las ialafi Afortunadas^ ó ¿ laa Canarias^ según opina
Ccnn/KU^anotador de Horacio, Aldereie y otros suponen
que Be refería & las Etpérídes, quienes creían forma-
ban parte del Nuevo Mundo.
I 7.
Uno de los mas fuertes argumentos^ que se oponen
ú que los antiguos tuviesen noticia de este continen-
te, 88 la^ distancia i que so halla situado respecto de
las domas partes del mundo entonces conocido» Re-
fuérzase, recordando lo imperfecta que la navegación
era eu aquellos tiempos, sin brújula, sili astrolabio,
SJD conocimientos bastantes de los rumbos y vientos,
y en fin, sin los otros medios que después hubieron
de facilitar tanto loa largos viajes marítimoa. Afiá-
dese que por tal causa las empresas de ese generóse
Hmitaban por lo común- & cortas distancias de la cos-
ta, sin desviarse mucho de ella, pues se creía seguro
el peligro & indefectible casi el naufragio, si una nave
— 88 —
ae engolf&ba en plena mar; temor que se vigorizaba
con la idea que generalmente ae tenia de que una
gran parte de este era inavegable. Preciso ee, sin
embargo, convenir en que Be han exagerado mucho
eemejantes difícaltades^ y que bien analiziida^ no
destruyen la probabilidad de que por medio de algu-
T^as expediciones marítímas hayan podido adquirirse
noticias sobre la existencia de algunas islas cercanas
& la América, y quizá de este mismo continente, co-
mo so expondrá en el capitulo siguiente»
CAPITULO 17.
L CoAtinúa el niijrao asuDto. Ccmoarc&o ano tiftelim lot
€^pcio« j loe ft&icíofl, MÍ como los ooro&i&fi T ciuda-
des foDcLulafi por ellüs. — 2. Poder nuuftimo 41a Ia Iq-
dU T d« la ChiDft Oíi nqucllo* Ucinpon- Jt^aaJraa do
Dan<x Xenes, Alcgaudro j Demotno Poliocaates. Fio-
todeSoaoBtrisL RoabtonffE&marftímaopQeatoporKn-
trídat» i RoQuv Ktp^iUcioD de lo4 gñcgoa contr*
IVoyo, ¡r da loa Argomiittas coutra Cclcfioa. — 3, Podor
ccarítiGÚo do Cartii^ j Itono. EmprvfliUi do Ammon
y de Uimílcon, Viajea de loe njArsciUesefi. NoTc^e-
gLoo de Eutbim^Qúiiy Phiteas.--^, Didcnltad de Toa
riajea lxurgo<9. Modíoe qno do poDwn en pnictícA para
cgecutaHotL TTaodeULalxoUblú. — II tuflucibL^Ju del dee-
GQbdmleiito do la agaja do maroar en k» pt^ocfroaai
do la baTcgaciciQ, j o^e cojudo fué conocida. — CL
E^>oca da w bvúucloa y opiíiíoxioi diveraati aolMre ra
orifpan.— 7, C<]iiola»oQoe quo ec dodocea do todo lo
«xpme^lo.
n-
Si hoMofl de dar crédito & los cftcritores a&tigaon,
dukeiiii>s conveuír en (i^tte bi fiavtgTtcljTi ng e^Liba en
ua grado tal do atraaCí quo tío fuoru poeibU llevar á
cffnrDioe,— TOJfo ir,— 16
— flO-
cabo riMfcñ iliUlndos dUtant^jt ié Ias costn?. Los
^pcios DO coló huGun el comercio de Oriente por el
mar Itojo, j Ioq fenicios el do Oocídcotc por g1 Mc-
dibcrráneo, !<ínQ que en aofi empresas se atieran re-
petidas Tdces de U niU ordinaria, prorinieiKlo de
Rqui los deecabrímionton qac á unoffl y á otros &Q
atríbajren, ast como las coloniza cjue funfíaron en [nd--
SG3 lejano?. TVÍaj, en Beocm, fué fünd^uln por Io3 fe*
nicio» circiientA aRo? finlcfi de l\ mina de Ttoya, Lo
fu£ fomliien Cííi¡a^}f &[[iom rival >1o Rünu» £ la
cual i>or miicho tiempo di«put<t el imperio del man*
do, bflsta quD al fin nueuinbiá Wp ct podor Je Sei-
pM{\) 7^>a)'<Woit alcnnz.ironporbinavcgadotiex-
tekordimiria prosperidad y riqaesGa. La primera hlso-
{!) Cttiiú^ Ía6 la maa o«kbrü colonia da Tín>. fas*
. dada pni&cro cl d^mo tercio aicto» y deepaee por Dtdo.
Daeua del miLr por uuaa dfi GOo aññ*, «ubni^lD ood sos
Uto!, á la Toa qtio eoaqa»tó la Sepaña» r dominó «n
mas de tres oúl ¿íllaa, deade la i^ran iS^tV^ iiaata laa co-
himnat é€ íkrcu!^. El Cf^merdo fatf, como u ha dicho,
d omtíI princápal do dn política, el objeto prelore&to do
aa oeiipaciou, j' «1 Gu ile tudiid icu^ «otprtMitia lu&rítü&aSj
aloauxando alusíiúognulo do grandexar opulencia Ko
faa miMbo tiempo que ao velan á doa feguíha de 7'¿iia,
mdaaoa da eolanuiiu^ de muraltaa, j algunas cisteroaa
oestnridast tríetaa roatos do aqnoJla ÍMrto^ qn o con «oa
alevadaa torree, aiia suiítaOBoa odüIcioH, aoa t^mploacti-
\ UeiTtoa de kÍJutiuLs dü oro, j ana graodas plasis, donde
ao tetiaiAn lufaitaulefl do aifereotoA paiaos, ostoolabo
el Willtj <lt> tuia axlateiieía afortunada. El día qoe pre-
cedió ti aa dcetnioeioii «ootaba todavía «ekcÜTVtw mtt of-
futtí, apesoí- de eam loc^ aeoular, y eaugríentas guerraa
que liobo de Bosleoer oon tanto etíocrzo j valor
— 91 —
ronuidnlle per su peder, czcitanáo U cnridÍA de
&airÍ06 j caldeos : fiad-i en aua propios rtcur^^of^
ihazó coc glom a! ejército il« Saífnanazaí^f y aiiD-
[ue por espacio ite ircco ftSoA roaifitíó con d«iiuc<Ioal
lev de ^V|y¿uco^o(u»i»r, hubo ni Sd do sucumbir y
leeapareccr^ como ^ ba vif^to, bnjo Ur faaelUs Ean-
íootfls do «II vencedor, quedando reducida & ana
Úmple iüdea con el nombro de /'oÍ!? Tlürví; lamisiuA
Eucrto corrió d*f!pu«s U nu«%'a 7*iro^ reducida & ca
por Alfjündro, La «egund^^ c^lcbíe Lambien
$ra m:ta antigun f^uo r^rv.- Ilemfrú habla So «lia mi
varilla do sus ubras; fué fundaida por í^iidm^ primo
géniUi de tanat^n. UÍBtÍRcuí¿80 igualioeiita Cmnh
CMiTerUdíb )Kir aoff puortos en tt maciáo general do
toda la Grmuty Etw»pa, y Aiiis, que tanto brUlií & cau
■a do fio situación bonniidblo, llegando á ^r tan fio
rccientej qua cato te rttiajo U indign/tcion de Iloiua
basta i<r saqueada y deütmMn por sus legiones bajo
íl DUhndo de JTuflt-ittd^
52.
Si la narcgaoioQ no hubiera llegado & tomar oon-
lidorablc incremento en aquellos üempoe, Sesí^rU do
babiera hecho construir xtnn flota de cuatrocientas
velas, con las ouaks llevó bus conquistas hasta las
FW| ni cfccUndo los egipcios en ella?, asi corao en
— PS
U costa morídional do África^ r^canocimiCEitos
poitaDCÍa. (1) Tampoco loa íniJloA kiü)Íeran podh
oponer contra StmitamU cuatrn nnl bajeles eobre
rio /ff</o, (2) bi los Chiiu» ext4Qdído su ímporio
ta el caU> d« /^uiiKi E^a-ciua^ y puesto OQ el Oi
fo Pérsico GoatrocientAS mdea deí^ünaA» al ct
do. (3), Imposible fucri bimbica^ EÍn tales pi
maritioo^, riuc üon''?, ^Yerrí?, Al^'mJiVf (-1) i7(
^m Pt>líos6iies, hgo de Antigono, y otros UH>Qari
(1) ChrapólioD, HtHlonatli^MríptJTajpiDtorfisoa
Sgipte. toca. 1, poig, 315.
Itíl' Dnoiül HuaL Historia de la luiY^actOQ*
i'3) Ídem, idom, idcca.
)4] Fj^te jóveiL bérod iko respetó otn» límtti _
lus violoriOH» qno luí Eoaiia j dettkrtOK,^ Atr&rod¿'__
el A^iít, j pcnotrú ea la Indla^ Dostniyú eJ Ía}|)^rio
las peff^aa j to h^red^S. El Efjipio fad pota «I codqq]
EÁcal, porquo sometido hí>jf> va ootro 4o hierro al doe^
ti&aau intolerable del Asia, recibió como liboiindor
Ate¡ft»tlr<?, f¡a{ea e»Íab1ocl¿ «n ^ m autoridad
tos treintÁ 3; doa años da U cía cii&tiaaa. Cobo
deepnes murió ou S^ií/üoititt ea me^lii} tle «im cocqoisl
Los I>Í08c», como dioe m htatVíndor, |^¡ <|uc Iciiiftt
coloaado coa todioe loa bíe&ee y glonaa bumsiuui. no
dloroc prirarlo dol reaeoo do les hombros, ó de la
tompGranoia. Íj^ batalla do Iwa, £aUl^ para Darú
^ Alejandra al imperio de Persía, designándolo 1
Prov*d<^a como Tosgador do loa pnofilos subjr
pOTCrro.PaAÓdeBpaesá>n«ü:íar tODiAíTiruy i Aw
»7. Son>r*ndiiílo la mnorte, onanoo ol Agia «ometida
admiraba como hombro, j lo adoraba co&ko nn Dii
Na«Íó Alt^jaiidro «1 mívmo (1¡& que Krüatek»^ poso
go al ctikbro tompio da Dian^L en J^ooi
(■) Cbatnpolloa, HiMoria iltaeriptíra y plntor«>oa de Hjd]
— ía —
hnbicmn formado €3as«9cua<lr:\s respetables ooq qu«
h^iiiD c^U^nUdui) (le su poder, n\ el Yali-rufto Miírí*-
da(n hubiera contenido K sunbtcion d« R^ma^ con
ciuLn;»ctC[itos cavíos que lo hftb'^ cn^c&orciulo d«l
nmr; ni los ¡/rit^ox babrÍAii conilucijo sus Eiucsbes ¿
TVeyd, Uevi^nJuIe h desolscion y h muerta; m los
argonaudu hubicmn pasa<lo & Colches, ¿ U conquista
del V€i/9cim rfí Oro; m los bajeles oartag¡ii«ses y ro-
tiuui09 tiahrian disputüdoae en el nm el dominio del
mundo; ni Cé$ar hüíbí^ra dirigida ffntra Inglaiena
80 fufmidable expedición, para vengar la )>Arte que
contra ^ b^ibbm touixido rub habitante, auxiliando
¿ SHA enemigos ^ ni, por áUiíuo, lo3 godos^ loa vánda-
los, y demos b&rbaros del Norte^ bubtenn embeetído
con sti8 toiponente^ ann^idos & U tielU luHs, que
Umbtó i flu proi;ei>cb, y ^bre U cual deíoargaron «n
fiereza y rapacidad.
\
U extensión que tenia el comeroío beeho
por tos cartaginesas f n aquel tiempo, lo u»smo que
algunas empresas atrevidas 6 iiuporlant^*^ realizadas
entonoog, bües como U de Hamw, de He^tenta baje-
lee & lo lai^ de la costa occi<kntal de AfrUúf fu&*
danflo vitrias colonia* y fíngie^do luitcibaii chidade»,
ft»i como la de 7IÍmUt&n en la eo4ta occidcnUl de ^u-
TQpOy ejecutada por ititn del Socada, [laru diir ui&-
jor paJAQza j exteQ5Í[>n L ea imperio, llegando & flCVj
tan importantA, que solo en África tenia bAJo fa
pecdencU trcsdo&tas táudades. Los numllt«es
TOghron también el Océano^ é hioraron largos Tiajed^
h&CB el Sur y el Norte. (1) /'utkii/tans fle AdeUntS'
mas ftlUí de U tierra, / TN/Aam IkgA haata ja /f/<m>^
«fin, al grado 76 de la htitud 6cptentrÍ0Dfll. Ascgui
Pliitiú qoG en au tjempo los romaDos navegaban hA
alta mar, aparL^lose de las coilas^ (2) y q\ie f tf*|
<&X9» al huir de la perceeucdon de Ptolomie Lathuro,]
rey de B^pto^ se embarcó en el golfo arábiip, y Tt<
no & parar & CídúCj desde cuyo panto hho dt-^pnes.
\'3TÍ06 viajcB.
M-
Pareccrií dodoso para muchos cuanto se refiere bo-]
bfO estas grandes empresas ni?triiinias en aquellos
tíesipoe. ó por la menos las limitarÜn í viajes hechos
por las costas, A mny cenrade ellas. Concib^seí, en
efecto, difícilmente, come pudieran acometer Tiajea
dilatados y distantes, sin el oonooimie&to y u-ío de li
MihJay únicv» medio aeguro de giiiame en- alta utar^ i
S!
Uuet- Hiatoda de la ntvtcftclo^i, i^aii. 89.
Plliíío, lib. 9, cap. 23.
ijue onb^l, embcaUdo p<)r las oIas. las riontoBjy
tempestades, pudiera tomar decaes niinbo oext»-
011 €69 vasto Océano, que no conserva vwtigio dí
Alguna de loa que roz^n sa Rupcrfictc. Poro pt»-
grando qae tal JiBculUd bq prefienta, no pa^en ne-
los hecM qoe los fatstorbdorcs nos TefierüD, ein
tcBcoQOCOr cflt« tíi6dk> de arcrigiutr la verdad^ dudftn-
lo del («xlíiüoiiiit ih los hi^inbrea. //«flí, pur ejeiiipto,ates. (3) Odoric Ramatd€^ continuador
de los analco de Itffronio, dice que U América fué
(1) OaccUtora Alíanto storioo p% 279.
(ti) BmtOTÍoal andiitiitiflcalinfornutioc] rcBpeetuigtli^
hitftorj, conditíoQ, nud {iixwpeets of Üie indian tríb«H oí
tha United States. Ioid. 1, $ r, piíf^. l'l.
(3) ^^a/det3. ItcchcTvhcs etc., cap. 7. — Tiic hiatotr ot
, Vales, Writen (MÍginallj m tñiiiM hy Carodooof Llan-
eamn cneluibcd bjr l/r. rowol— iiaicoarfc Via)o á )a
Quyana. Prelado.
-108 —
descubierta por fraiiToses de h Baja Brotafia. Píb-
Í£Í iLSTgura que una piirtc <lo ki» (X>fttaA tué freouco-
tada por Ice antígoos galos. El P. IbwyUir fttribujre
& loa normandos y bretones, el dcecabrünieoto del
Brajtil. (\) QonziUo FemoHdfx rts Oviedo arimia qoo
Jfypo'ui, daod^lmo rey de Empatia, descubrió las Iq*
di&A Qccíde&UiIos, & I&a cuales Uami ÍIitpéri4a (2),
<i! aíí^1 ICr>9 unlíis íJi5 Ji^sucrL^bo^mto (ís 171 años an-
t^ d<rbifnn(Ia.c¡0D áa Troya (3), y 603 actos do U
do Roma, eu cuyo Ucmpo exploró unibicD ol Cubo
Ycrdfi 6 isla d« Sanio Tom&s, de que fu£ soberao
no. (1) iVú^y Gregorio Gnnia (5), y ÁMtreiü (C)
k atribuyen el principio de su c«Ionízacioti. Alega
Süiárztjiw (7) eiAu apoyo, que L-ts islas de IlarloTen*
tOfConocidau c«i ol nombre de Español^ O^ y otras,
ton tas que los antiguos lUnum Uespéridcd, distantoa
cuan>iiU diría de las G<rr^ks 6 GvrffíMm, (8)
(1) Foonitor. Hidrogapliio Ub* G. cap* 13.
(Sií Garofa dico qn>» I^lh Hui^p^ríditt enn bu Ldut ilv
Bdilcv^nto.
{Sj Barofíio 1¡1>. 5.
ki Otí^o. Hist de las lud. líb. 3. cap. 3.
(5) Orig. (le Io3 isd-, líb. i, cap. 17 y la
t6j X>^ 'intíg. tii^iK !Ík 4 cup, 17.
(71 I>tí lü^l. jur^ «te., Jib, 1. ca]>, 9, n. n, 59 j 62,
(8) riiitio líb. t\ caf>. !tl.^riutArco T^ tÍUí S«rtorÍ*-
Bolín lo PoIyotoT cap^ ült — Pompoüio Mel» lib 3, cap.
U.—lHoloiiM.-o bbu 4, CAp.7.— OrtdiolaTkosaur Goog,
Ijo v^fbÍH AtkiiUiw inHnin FoHiiaiilíii OorggDutt HcHpi»-
riib^.
5 6.
Mr> Guig'M^ en una mocnarí.'v qno presentó & U
Acsufemia icnl de m«crIpc¡oiie3 ^ bellas letrns {1) so-
los vinjes do los clñnos ú J¿Vi>, AiimrWía, y la
de la ^ifii>» situaiU fren^^ & froDte do la oqí-
mas oñciitJil dt> Jnti, J¡ve qiii; buques chinos b&-
ol v'Ujo do ki América mavlios siglos antea que
(hhn, nuñ de mil doscientos a3qs bA, ¿poca anterior
al c^tabiocüaiiMiLo ¿el juipürio do loa mexicanos. Kn
Lpoyo Je esta ae^oíoq dice que Li-gm^ hÍBioríador
ÚQO quo y'íYíA al principio dol siglo VII, habla 4e
ua pala Uanvido Fousangj dbtanto de la Cbiaa luas
do cuarenta mil lí hndu el Oriento; quo pam llegar
alUL eso parüa de Ias coaUs do la provincia de Líú^
/o«iy, ^iltiada al nan^ ¿q Ptting ; que después Je ba-
bor hoebo mil doBc¡onto« ií^ so ll■^gaba al Jaj»^', que
do allí dctputs (¡e noi rubí h&jcíx cl Norte de ¡licte
DDi) ii^ iK «utí*}Qtnilm A ¡mis de Vf-A^^an; quu iV cinco
hQ /(, do csBte álüíao liácu el oriouUrj se baUaba el
pus de j'o-Aon, do dondo so lleg^&l deiW-tVorvj;,
ilistanU de Fa-íma vciniü mil /í. Pe lodos ^^■4kl5 paí-
sea 8ülo son conociJ^js Lcac-tong^ provincia septentrio-
nal de la Ckina, dondo so embarcaban, y el Japón,
^) Bl tttalo de la líenoria «s al sknionto : " Rocher-
obaa flor U navigatioD dea cbÍDOÍB da cotó do TAmed-
fjTif>, 1-1 Kur qUÉ<lqn« pooplni ijtnfÍHKrctxtnimitiá orienta*-
\g d« r.Vata,parllr. Otugaeo." Estí insorta on el tono
49 dfi las KeniiXÚH da U Ro^d Acodcrmía do luaciiiicío-
aea y belE&a letras do I^aris.
— lio—
zstm
wtftciotí principal da los Iniqu^s chinoit: los otrxn tros
téniuDce dondo Abordaban sucoGÍT;imcnte »« Kut-
cAinj For-hanj y Fausasiy. ¥i autor Bt propone ^i^
segaidaí demostrar que el ptiuLero es JciOj el Bagan-
do Káf»chaiAaf y «1 terooro tm lugnr siUmdo hacía U
Califarüm. Dedúcelo de li m^ineni con que loa olú-
nos y narrantes han hecbo posteriormente e^ls tiu*
ToeJa, pnenodo por varios puobloe del Asia y do U
TartorÍA, qi» dosigiu con ms propios nombrai.
Gl putft Je tos ín-ichíy (jue fomia parte de ta
¿drú, cet¿ sitando haoví el rio Ouda^ el caal dei
boca en el mor de Kam-cftütkUf y el de /V-Aiutr quo
so halla &1 norte de ín-tche^ es la parte mas omntal
de la mUm& Sihria, La porción de elU llamadA Kitm-
ciaíiaj es U coourca que I03 japoncse-s n^mbr^^n Ctt»^
/en 6 Jt^j superior, y la merldíoiiJil de Kümchaiia
es coincida do los chinos biijo la denomÍDncieii de
Un boD£0, lústmador chino, qiu? c^tnTo en el ee*
testo imperio el aOo 409 de Jesucristo, durante d
reinado de I03 F^, dice que el reino de /*fju*nsai<<f AO
halls fiíluado & veinte mil H al Orienta do Fa^iasL
Efit¿ también &I Esto de la CbinA, y prodnoo graft
cantidad del ¿rbol llamado Fa^h-WJ^j, de que tmesa
erigen el nombre con que sa le designa.
Tal relación, eegun Mr. Gui^neSj nos instruyo do
que Fau-4ai9^ CTicaéntraso ¿ reinte mil H de /VAon
ó JTamchaÜca^ di^-tncia cnsi Un conf ideniblv como U
I
— 111 —
«c hxy entre Ina eoiUft di? ¿ni[>'6niy y ifcmcAn/ía.
M es que pEtrtíendo do uno d« lt>4 pucTto^ de <i%\&
^^llicao, do Avak/ui por ejemplo, y nAvog^kU Jo ni Orion-
en tin espacio Ju vcinU- tuíl ¡í, lo cnal dot* picKun-
lA^x grande cxt«n»ion il^ uuir^ U ruti UinoinAría
FTCoísomcnto «n luí costa? inii$ ocáidcntulcs do la
j1/a¿-k^ bácU el lu$%T en (]uo abordAToa las ruirofl
en 17JI.
El ftSn do 115S antas de la €fu oratiiiu, ya hji-
üíBU los ciúnoti, en opinión del mi^mo nuLor, un oa*
acrcio muy extcuso con li Américtíf rcmoaUndoso
ha^U lu oosla dí> Komchtílku ^1), y aiinqno Carecr
Jg conlTíidiec (2), Kitm¡>lur y C/wtteúij lo apo-
can (Ü). J¡\ arribo al paU ile la? 09pccterb& do mer-
!itdi*ri!s ftín iKLrbiL ca gmnd&i lugaje^i dé r[uü lüihUí
'Jfíjmia (4 ) , AJii como los i'Cflto; de GuibarcacídiiLí; chi>
nos encoatmda^^ en 1» cosíais do <¿mp<r üidlcun, &c-
IQ algtiüQSj las rvlicivncs qiw hxbh onlru la« chinos
«I Norte do tüHfomia biUia i¿uiccr,
B^forui atribuyo et d(>^abrimionto do América
a] polonés Jítan K$o>ÍA\m^ el aHo de U7ri, y 3f. (^^
iotenin ¡^W qu>i lo fui €n ll&l pot Afaríin Ihha'
(1) Joaronl dw sAn»», {é^. 01^
tí3) Círer'a trAveh, Part, 2:
[8) Kampliw. Hiat japoiiíaa, pág. 1 y 07,— ObatU-
(4) Uotbio. lib. 4p cap, 5.— Loct., Hb. <>.
— lis-
tín, (1), tocando en el Brasil, Foiter apoya esta es^
pecie (2),
§ 7.
Por ultimo, refieren varios autores que en 1481
fué embestida por fuerte viento del Este una carave-
la espaSola, que navogaba ¿ CanaríaSj arribaado &
tierras de América^ la cual quedó desde entonces des-
Gubierta^ Se cree por algunos, que el piloto Alonjo
Sunches fué quien di¿ á Colon noticia de su existen-
cia, flbr/iw dice que el nombre del piloto era Sancíio
de trSoa 6 de Hudvaj (3) 7 AlderHe^ Ahnm Sánchez
de Suelva. (4) Agrega Gomara que dicho piloto so-
brevivió alguir tiempo despuea del enunciado viaje,
concordando todos en que falleció encebade Orütóhal
Colfm^ en cuyo poder quedaron las escrituras de la ca-
ravela, y la relación de aquel luengo viaje con la mar-
ca y altura de las tierras nuevamente vistas y halla-
(1) Memoria do M. Otto. inaerta en las Transacciones
Filosóficas. •
(2) Historry of the voyagea and diacoTeríes ia Iho
Nora from the geroiaii of Jobn Beonliold Foster,
(3) ¿berilio. De or^. Améric, lib. 1, cap, % paga. 12
y 13.
(4) Alderete. Ant. de Eap. y A£ri„ lib. 4, cap. 17,
fol. 617.
—na-
das*! (1) Encuéntranse en este hecho referido por
Qcmara muchas inverosimilitudes ; Omedo y Bdzoni lo
tienen por falso. (2)
§8.
Hay, sin embargo^ nn historiador cspaSol, respeta-
Ue^ que opÍDa haber sido descubierta la América an-
tea de Colonj BÍendo de presumliise bailarse tal creen-
ña muj arraigada en su ánimo, hasta arrancarle una
confesión q^ue arrebataba & su patria uno de los he-
chos que mayor gloria y lustxe le han dado, borrando
de su historia esa brillantisima página entre todos los
grandes acontecimientos que en ella se han consigna^
do. Este autor es Mañana^ que eBcribió con tanta
madures, y que tiene un lugar tan distinguido entre
los sabios. (3)
I 9-
Tal variedad de parecei'ca da á conocer el desacuer-
do que en los autores existe en lo relativo á la pobla-
Íl) Cromara. Historia de las Indias, fol. 10,
2) Oviedo. Hist. Ini, Ub, 2, cap. 2.— Belzoni, lib, 1,
eap. 5.
(3) Mariana. Da rebnsbispan, lib. 16jCap. 3, lib. 27.
ESTUDIOS.— TOKO 17.-19
— 114 —
oícn <lfi AmJríOA. Wbi^ empero, confirum hasta cierto
punto umi cncsUon importAoto, £ saber, que Antes de
Oahtt ya fe tenia notícm dol contineQto aioeríciiiD.
Bsb indujo ni A Qúrcía, que con Unta erudicmu \\x
exaimii8d<i t'l origen do los ümiiícanos, á sentar co-
mo ckrfo, tjud & muchas de la^ naciones antiguiui les
era conocido iisto pat.4, inantenícnfli> i^Jaciofí«a con
sus hibitintes. Esa opinión que desenvuelvo en su
Obn, ^l) y quo sirv^ do fundamenta & ouuito ella
comprende, ha údo Umbien el de otros e^riUircs ilis-
ttoguidoi, i ello indticidoH ;iiu dada por gnrcs raxo-
Dos. Cu£ntCDSd en c^to nóoicro kAriaéMmt^fiO, (2)
VmfSia, (3) /'ontdíü», (4) ¿Vrinra Sidaiítr, {^) Pi-
la. (6) GmthramtOf (7) £«Wo J/iv7n«iy (S) Luu
Víiw, (9) O^ropio Btc^no, (10) y otros.
§ 10.
Xo es 0^ una opinión exclusiva do !os autonís añ-
ila loa ídA lib. 4, cap. Ít5.
pftratu ad Putln^g, «ix 9,
>gas lib. *ii, nat. qnost c, 22.
(4) pAnjíJiü til noUa ad Turtul. in Apolog.
(5í Simbol Apontol, tlLíc 1»;, c. 3.
(6) riinkla lib. 4, Do rcb. Halom, c 16.
(7) Ouücibraiidu lib. 2, of (.■nmogr. pig. ÍSS.
(8) Ludo MaiiDoo. De rcb. liim>. Iib. 19, c. 16.
{9} Ltua ViTen Bu^M-a D. Ar£;uift lib. 16. Do cirit I>eo
cap. 9.
(10) Qovop. Bocaoo lib. 1, ong. tiisp. el in orig aut«rp,
lib. 3 y tí.
-116-
tJguos. Bntrc los modoTDOa^ qa« $c han dedicado con
«tnpcHo 4 ex»Euhutr cícntíftcamctilB Ida co^as del Nue-
vo Mundo, oncuenbmso tAtabien establecida por<IjtE
semejanzas, iioU€Í&^ Imdictonales^ d otr^ razónos en
que ^e upoyati'. DaaUrá ciUr en coLjj{)robactoR U del
celebro viitímde H* Chétiipotü^riand^ que dice : « E?tA
casi demostrado, que nnicho anted del nie«CTibTimieti-
ta da Colüi), la Indm^ bi Oljína, 1n Coreí, / U Tarta-
rtA, teniani'eUcionoB con ía Améñei.n (1) Parécete
fuiTri do totli duift, que l« Aiu6n&% Rcpt^&tnon«Í bct*
bÍA sido roi'Twontnuli por nu.b>* líxplorailonu ile lii
Noruega y do) Báltico el primer aEio del siglo XI.
Roficie a1 efecto el descubrimiento, de que antes ee
ha teclio mención, respecto ni viajt; que biao Biom^
¿ la tieira, & quO le puso el nombre de Vitímdy su*
ponicnilo aer ia partt do !a AmSricúf que toca en el
grado 49 de UtíiuJ, e<itd i^ c>.>rai do l/i JcTicmbocAdu*
T^ del rio do S, Lorenzo en et lado iepteutrioiial de
ÍAÍfl[&doZVn'«-^\Wn, (2) IIaoo igualmente infríto de
queenanmaj^a IniKado en 14flO porel veneciano í4h-
¿iÉ» BiancOy de que «e ha hablado, seürda al Occiden-
te de Ua islas Canaria^» una tierra de lafl Antillas, y
al KortediíeKta otni I<U llntnadn Stdft tUi^i J\ían Sa-
twuyk, (3) Finalmente Mr.Chririeii Farcy opina que
autos del eiglo XV, babian venalo siiccsivamcto &
(1) Cbateaubriantl Leltro atix ant^urtí de ronvra^
dea íiíiliipiitrs lufíxit^Tiinnf, 10 S^^iu dn ISSflv
^'^) Ch^teitubriami. Viñg<:«en Am»-ríoa,Fr«£Rse, pag. 7.
(5) Ídem, ítlein> idoct. ulem, pag. &
— Itft—
Amérícíif divcreoA pueblo^ con el ¿bjcto de colonízaf
6 líe ¡nraáir estaíi regiones. (1)
m-
Lo cxpuestx) ai.1ii\i¡firo luajor gr^Lilo ilc proL&bili»
dad, ciuindo kc examina h goografiji ff^icii del globo,
y se fija la consideración en la distando & que por
Tirios panto<i so encuentran ambos contánenks. So*
bre esto se bün hecho estudios muy importantes, rjoe
faati ido rccUGcíndoso y perftxicion&ndQSQ con los via*
jes moderaos.
Por trofi puntos se acerca Iil Américíi ni amigue
continente, & menos de sobcícntns teguas mrLiJtimas i
entre ln Escocía ó h Noruega y la Groclandia orien-
tal; entre ol cabo nordosLe de Ishndia y Isa costas
del JUabrador; y entre ti Africri y el líraaíl.
De las vnrins autoridades que solrc oEta mabíría
podrían cilorae, haré solo mención del Dcron Je Ilumr
liddtj ijuü dice lo siguiente :
K La primera da bata.<4 distancias no C9 casi sino la
nutad de las olni-s dos. El csinatl del AUáíitico entre
el Cabo Woot do E^coch y Kinghson-Bay (Jat. 69^
<3) Charles Farcy. Dídoors ote.
— 117 —
15'), al Sur de Scoruby-Sound de la Oroelandia
oriental, no tiene sino doscientas setenta leguas de an-
cho, y la Islaudia se encuentra en la dirección de es-
ta travesía. El espacio longitudinal del Atlántico que
separa las dos grandes masas continentales, presen-
tando áugulos aalientas y entrantes que ae correspon-
den, (al menos del Tó'^ N, al 30° S-),ae alarga hacia
el paralelo de España, del Cabo Finisterre & Terra
'Nova, hay seiscientas diez y siete leguas marinas.
Ella Be estrecha segunda vez cerca del ecuador, entre
el África (costa del Cabo Hojo, cerca del Banco de
los Binagos y Sierra Leona) y el Cabo San Roque.
La distancia de continente & continente en una direc-
ción ÍJ. E. S. O-, sobre la cual se encuentran los islo-
tes y escollos de Bocas de Noronbu de Pinedo, de S-
Pedro y de French-Shool, ea de quinientas diez le-
gaas, suponiendo el cabo de Sierra Leona, según las
observaciones del capitán Sabine^ Ig. 15'? 39' 24', y
el cabo de S. Roque, según los observaciones del al<
mirante Rousin de Givry, long. 37** 57' 26". El pun-
to mas cercarno de África es probablemente la punta
Toiio, cerca de Buen Jesús, (lat. 5° 7' austral), al
paso que la salida mas oriental de la América es de
2° ó 4** mas al Sur, »(1)
Do varios cálculos y reconocimientos, resulta que
(1) Humboldt. Essai sur rhiatoire do la Geographíe,
tom, 2, p% 52,
-118 —
U ukenor disUnch de la Ldaiidni aI LalmOor, es de
qa¡DÍ«nU8 cuaronUí y tloa leguas mArína^, casi troin*
U Icguaa nías que Ia díaUac¡>t d« África a! Brasil,
Do la oxtrcmüiai] ecptcnlnomU ác U I^FOOcb A la
l^Undia hay ciento K5«nU y Aú^ IcgUA-s inarinAS;
\Ut T^knJia k la ixtiotiiükd Smlocstü i!i^ OruebiDdift^
doPoicnULs cacvr<¿DUlcgiiuA; do ¿«U & Iaa «oRtas del
Lribrndor, ciento ciiui-ciiU logims; 6 K embocadam
[1« Snti LciRMuo, dn*i'Íi:tiUs ^cM^nüi Icguii*; ill* )n Is-
landút directamente al Laljindor, t«ífcientifi ochentn
IcgiUL?. Iltiy dül Portugal, (eoibocaJura del Xajo) &
las Azores (San Miguel) doscknUia curirenU y riele
leguas; de Lis Ázoves (Corro) & la Nueva E^cectA,
üUdUeíiientaB doce Icgujis; de Iili Canj^rhB (Tenerife)
al coiiUiieitte de b Aai^rio;; Mcridiunal (euilx)c;;dunh
del Oyapok on la Guyana fmnceRa), snp^niendci con
Mi. Givry el fuerte de Cayena & 3" 38* 35" ocho-
ctcriUs Teintc leguns luarinas. (1)
Hay uti punto en i^tie la ancbura del conUnente
americano es do lol^i 6 11S°^0\ en éaya altura
entAn lo» do4 continentes h&ohv el E^le düL A^tn, tan
cérea uno dfl otrtí ijin? ííijIo h< separa un cstrceiie de
diez y sietey lutdia k;;aafiioai-ínas de anche. IiOS
Tcc!iou/cchcs del Asia, apc*iar de su oíJifl invetftrade
ni lírasícur do Bom-dourg. Disertatiea sur lea rait<0
ele l'liiHttLÍre aiioíenua g, 2, p% 37» cota citando al B, de
HumboUU.
<roDtni toe esqmtnales dol ^Ifo do AoÍmÍk', pasan nl-
^unas veces ¿ las costón Dmerícanafl.
La cftdciu do iánM que casi fúa intorrupcton ec pro-
^oDg&B ilc5de Kafaic/'4»ika por las KchutUcg, Jcfo, el
Japón, buí Lii;on-kÍcou» (Loo-Cüoo) liis FcirmosUj Ub
^lochi», y U» Babugatias i lus Pilipíriaa del 20^ al
€2^ de latltod; como rc Ua tUco, hacen probableei
4UiUgUdA relacionen <lo comercio, do dvUisFicÍDn, y da
propaganda religi<i«& con los h^biUnUs de Ins Uín^
opuwtas. *
El carácter pccuTÍAr del liWml contínenUl, y «tía
«ndciiA de L-ilad, hacen crcxr f^xc las naciones comcr'-
^iak'A i>udt<;ron llcgir & Am^rríca por el odrcclio d^
3olir¡t)gj 6 por las wliifi Alcviitími*, que casi ueod U
jtCDÍnsula de A&nia y do KamíchatAa por el grado Cü
^e taüUid.
Es ncoe»T¡o, ademán, tener en conaüenioton las
jslas (jiie se extienden bácLa el Aüta dis ¥¡Mja & Oostü
yor Juan Fernandez, Salas y QiSnie?, h de PaequaB,
\a metrópoli de Taiti, lofi ^"^tliliy U»Il¿bi'ÍdaA]iácJa
lit Nueva Oftkdonia,
En apoyo tic esto puedo citur^o la opinión do Ifuf"
^/i/ rf« Mofra^ flcguD el cual, el d«Gc ubi ¡intento do
Jimfríca por los daneses, y el vi&je de Ji^urm basta
ia costa orienUl, se haÜFi conSimado con los tnonu-
vBentoe escaudinavos «ncoiitrudo!» en fí&odelrümd y
— 120 —
y en Massachuseís oerca de Boston, « La aimple vÍBt&
sobre el mapaj dice este autor, basta para demostarai
la facilldiid de que las poblaciones asiáticas vinieBeii
á poblar la costa Nord-Oeate. Ea efecto, la proxi-
midad de las islas Kouriles y de las AJeoniina$, la
corta anchura del estrecho de Behring ^ y la dirección
casi constante de loa vientos del Este al Oeste, penni-
tia en poco tiempo, aun con débiles embarcaciones,
pasar de las cosías de Asia á la América. Muy recien-
temente, en Enero de 1833 un faugue de Jedo, Heno
de japoneses, vino á pasar cerca de ffonolouion en las
islas do Sandwich. Al ano siguiente otro butiue anth
jado por los vientos sobre la costa de América, ha
nanfri^^do & la entrada del esireclio de Ihicea, cerca
del puente Martin. Hechos prisioneros los Japoneses
por los indios, fueron recogidos por los ajentes do la
compañía de Hudson, y luego enviados & Londres, t
vueltos después á la India, i> (1)
i 12,
Quién podrá en vista de todas estas observaciones,
y de autoridades tan respetables tener por enteramen-^
te seguro, como se ha creído, que Colon fué el primero
[1] Duffot de Mofras. Exploración del Oregon j do
la California,
— 121—
qac dci?€ubtiÓ el Kuatx'o ContiiwQtv? ¿ Qu¡¿d podrá
colocar sobro su frente an IaotoI quo <\uiz& antos do
61 otros hablan merecido con justicia ? Su ilustre
nombro asocín<li> ^t¿, sin embargo, & este (¡ma <!es*
oabrímícnUp. Aun cvumdo&él non le debiera cxola-
siv&mfinto, nadio íe Atreverá i negarlo la gloria do
lubOi&e arrcijado £ una empresa como la 9uy9, atro-
TÍda 6 1a i>ar qoo peligros, uiostrando de un modo
práctico quo no eran ¡nAcec$ÍI>Ies los mnrcn reoiotoa,
spetns conocidos por 1m naircgnnti» do tu tiempo;
dtndo á conocer, y facilitando & tcdne Us nncionca el
camino que 4 estas regiones condacc, el cual hí alga-
ba VC2 fué conocido, biiUáU&Jic yA ^nonida la noticia
de flu exifitencia; y por último, convirtiendo en reá-
Uilfid lo que aet croyA un aueíEo^ A fi\ d^liiío do nu
hombro íhtso. Iloscaba un paw á la^ Indias poro en-
contró on mundo nativo. Una HospücbA tinviKlto en
la duda i ¡nccrlíduuibrc prodt^o una YCi\li;d brillante
y laoiubrofML. Entónelas $e vid patente la obra prodi-
giosa del genio. Na lie arnübatará á C^ii In gloria
que lo ba mcKjrtalízado. li!\ /Wci de S. SahítJúr fuá
la que primero eo preflontó nnlo si» ojos. El hombro
■luo poooB dias antes viera eu rida on inmiDcnie rlefi*
go, anienaxado fin pecho por el puilal de descnntenla
y amotinada tripulación, promimpit^ndo en medio del
Océano en&rgica^ inorcpacioncs, viAla después á eos
ptifft prosternada, tnbat&ndolc mildomostracmuesde
ciriSo y do respoto, al doseubñr«e con la lu:e del dia
la tiomt quo so levantaba de) seno de U< aguas. Ya
E9TU]>lO8.-^0M0 n\— 20
122
, la noche del 11 de Octubre da ^92
frcvisto & la vaoibnU) luz de tmii
desde el bu<iuc en wat &ú halUb».
cabañA indiana
Cuando Colon vo1t¡¿ ú España úconfandir, coQ«I
resultado de samagnidca expedición, & los que, ausol*
tindole todo gínero dt? dificultada^, calincabiiii su etn*
pi^ea parto do onfcmiUa y delimnte imaginación, en*
píoron atónitos la noticÚL de su llegada^ j el triunfo
de 8U peii»aiuíenlo ftiililini«. Afiiu>UüS que le vieron
partir del puerto de Palos el dia 3 do Agosto de 1492
«n tres mozíiuina!^ embarcaciones, tripuladas por oionto
veinte pei^QH^i^f vuticinundü ccín biirNs y snrcasinos
el nml éxito da eu v¡&J«, obligndpfi &e vi&ron & sa ns*
greso & rendirte el tributo do ndmiracion profunda i
rjue tan acreedor se habia hechu. Cointriz/i fintAncrs &
SJiboreur tos goces que siente una alnm noble, grundo
y elevada^ al conlomphr militado su ídeul, pero fuo
ron ;ay! poco duraderos^ que tms de dloa vinieron la
ingratitud, los de<^i]g-:tTIos y los Eufriniientos, Hoy
U posteridad ¡o vcng:;, proclumándolo uno de loa hom*
bres mas grandes que biilhn en W páginas de la his-
toria.
A«'i quedaron disipadas ki!4 duda?, descubiertos mu*
dio* crrore*, y cenrirruiLda líi vcrdnd de loe que, |raia-
do$ poruña t&zou Uuelradu, creiun en Itv existencia
de tiim'as lejanas ma« allá del Oc¿;nno. Encontrá-
ron^A cu Mrü altas montalt».^ coronadas de nieve e&
raban &o podía vivir Ix raza hamaca por el exoceivo
Crio ¿ calor; && admiró un ótelo puñúmo, sobro una
mtaaA^rem de embalsamados olores; 9g fijd la tísIa en
kf b^las produccioneA de rioa y exhuborauto nitta<
raloza^ y nuevos ctuidros y per^poctivaa vinieron ¿
producir el embeleco y arrobamiento de uda TaotAAb
oríofltol.
£«o f neeso ocapó «I mundo cutero. Los lábioB le
ooosagrarom toda su consldciucion, y doBdo entonces
comenzaron & agitarte mulütod do coeatíoncs & qno
daba lagar un portento setacjanU;. Una de <1I.i» fué
el origen do los habitantes de c^to mundo nueva-
mente dcaeobierto^ fonnindosc multitud do congctn*
ras y apnictacíotics. Lu cuestión, «¡n embargo, eBÍ&
todavía en pi^. En medio de la variedad de opiniones
que se advierte entro lo9 cecrítoros cine la han tratado,
lo Pias que puedo itcdiuún^o c^ que la América fué
oonodda allá en rviuotofi tiempos, y poblada por al<
gunoa naoiOQCs rmtignas. Esto no resuelve, empero,
la cuestión de quiénes fueron los que primero arriba-
ron i ella, y cuites sus primitivo^ moTnrlorcs. Tamos
& nuicatro tumo & ocuparnos do elU con enantes da-
tos nos ha ñdo posible reunir, ilustrados conllaestraa
[iropias ubo^rvncioDts.
CAPITULO VI.
I
doDde prooedo la poblaoion ie Amiénca. £000902
de dalo* p&m du á Ift oaenlion uam solucicm fija y tse*
rana. — S. Eepcmis» ftmdftda d» nnoroa ad«lanU», y
u ^6 pftra* lograrlo debe pfaoUcorK.— 3. DudAa^ío-
cortUltimljrra i|tin roznan üimhvi& rtt «wto ^nmta ntH<-
pootodoUiSdúmftaBAcioticfi.— 4, Pigcult&ddolaoaca-
tiob, j como 1a c&Uficaii at^ao» aatorc^h.— ^. 8« exa-
miDib rolaÜTanuiDto á los primeros d«sceDdioiit«9 de
Ifofih Dilcttio oniTersal. — 6. Hijea d« Ñoe que raoBOi
XDii» pmluilnlúljultT^ (1n iLuU'r tUctn nrfom n In pobla-
ción do Amanea, üpiíuoa del Dr. Si^úDxa, de Clavi-
oero, Hnei, j Botnrutí aceren ilo eHto.— 7. Ixi^ qne la
2ao9ii dMcocder de Opbir. — & Portes de la Üerra que
3>ara poblar se dcdgcon ¿ loa liijoa do Ñoe. Uonar-
<|tifnjt qttn pnitiAit» wi formaron.— ^. Opiiikm do Tar«
alíelo V las (jae hacon deeoender á loe omciícoiiOB de
los hijoft do SoQi y Jafei— 10. Bugos ano pit6fiDtan
Ion omigrocíoiMs de loa roiaa princ^nlw en que so
sonadera dividiilo el género liutniuio, y nutrclia que
«dgnió en su JmattoHü j oiicctsion»
s J-
Examinando culdsdoéa y otentamentc los d:itos,
« hubieron 3c cscepnr de la Jcatiucdon y del in-
— 1« —
cendío en los pnmcran tiempos <)e 1i coriquísUi }r<
con tanta dítigenda rccojieron los hUt{>nfidonR de
Araérica» en ninguno eo cncucntr» lus saficiento pítm.
fijar ftin vacilación el oiigen de sus lubítaotcs. Tra-
diciones nbaurdns (i oBuunis^ mfttmncritos dumiiutos,
pinturas imperfectas, y opiniones uontrAdictorias, ti-
les Aon los escasos medios qu6 bo noa presentan ; pues
aunijue tte ctientiL con los monumenb:i» iintigiioa íjuo
aun riued^ifi en pió, y con ctro^ quo hiin ido deftcu-*
bríéndose, llecos de Bguras £ insci'ípcion^s, y machos
que nü son conocidos toiUv'íü y »a hallan en la** ni!-
lias dls4miiiadji« y oeulti? en las ontrallas do bosque*
seculares; adviértcsü en todo la falta do trabajos d«
una coimsiunciiíntlficii, prorlstii dtí clüincntüS nec^
surioft, quo explorando nuestra rica arqucologin, ha-
ciendo cscavacionca y nuevo?! descubrimiento?, nos
propfircionara ahundíinles tnalf^iUle^íi para dilucidar
esa impoiljintisima cuestión historien. \ Cuíln inmen*
sos rosültudo^ roúojioron h cionm y la liieKiria con
g1 proyiAoU) ruidizndo ¡íor la Francia en 1T9S, nom-
brando una comisión exploradora M Egipto, U cu$l
revoló al mundo un tofiorú de saber, ni publicar ol
fruto do stifl inveAtigaiTioneí^ ^r\hvv> loa grandioitoR mo-
numentos de qiic €Stíi cubierto aquel pr.ís^ tcsUgos
de eu antigua grundczíL y civilización ! Lo quO isobro
la Amíricíi Be snbL*, dÉbcsc casi i? x elusivamente & es*
filenos pai'tícul^ires, los cuales tienen que ser sicmpro
diminutos 6 incompletos, sin quo Imitan alcanzado la
magnitud que fíiera dii desearí^e. I^íccÍhai lia sido, p<if
liT
tftnto, toU Ab{>rA, <)uc U« coti^chinu dcttp«ti 0I lu-
gar Je hechor cKTloa y i>0AÍtÍTO% y iint lasT«gtA4dc
lu ciíLiuL vcng^in en ¡ipoyo d« ln opinión <iiie mar^ so
acerque á U v«rdiul> Xo e^ poco, ein cmb&rgo, lo quo
Be ha Jiccho, cxamiimiHlo toiloü los sistemas que pne*
dcD formaisc acercí iJe un puf»tUj i|U6 lia ocupado
hncc siglos h atención de loü $ábÍ03.
^2.
í Pero muülio tpwdn tiMliitÍA quu hjioor, abri^ndosQ
un campo e$tcnfio donde el entendimiento pue<Ioojer*
citane. Se ndclaotará coB9Íderablemeote en esU ta-
rva, con ot i-xámen detenido du )o« rceion de edificios
7" detnae obra? de hs antiguos moradores de este coo-
tinenlo qae aun oxíateD, precedido de loa indispen-
SKbks cowMrunienlun ar^iiaol^tcoa ]>aTa Beicct ftüles
compunciones; eoi el estudie de i\Mñ lenguas y dia-
lectos comparado? eon cl de los idíooias antiguos^ es-
pecáalmenta cío nadoucR que ban desapaitícidoj A se
han trafifundido en otras ; oon el aniliaísde loa varios
objetos que ee cnouentr&n en los muscos, y de los que
re extraigan cin \nn «Hcaracione^i que se ejecuten; con
el estudio de c¿dioes y mapAs, y ^nodmtonto mad
detallado de las obras de artes y efliños, adquirido en
loH tJcMnpos pr¿x¡nK><! & la conquista, asi como de la
Eottología ycrucudas religiosas^ respecto de les pun-
tos que aun pcnoanecon osoaros, 6 on los cuaIo» bc
nota T4ríe<lad ea lo» autores que de ellos hjhbUti ; ooa
¡avettiguciones fl«ol¿gicH^ y datoft ijing prcoíosoa y
niojor cscojiUos Úe lu naos prínijUTit5, observando
coa dctenídii utcncion lo que pTi:^ntati mas notable
ks tribus, y »» Te «Q las poblacionee donde han po*
dido oonáorv4rce mas pur&e 6 sinmozolaalgaDa; eon
el coDOCimicnto minucioso de [a^ iastitacíoiieíi, pr¿c-
Ucas, usos y costumbres autiguas, y de tas tradídones
qnepucd&Q rocejeno, y nmnueeritoe ín^ditofi que unafl
prolija exploración haga dcfcubrír, y con U aclara-^
cion, en fin, d<3 muchos pasajes de loa historiadores,
ampliaeion y oowplomento de los puntos que tocAO,
y recliHcacion de los errorea en qui^ b^yan mcurndo,
valiéndose a] eTecto ilel juicio oompsratiro de ba
obra? do unoa y otros. Xo olvidemos lo que Sén^es
decüv con el peso do autoridad do un bombre estudióse
y de privilegiAiIa ttitcligon<:¡a, splieable & todo lo qni
está al alcance del saber humano: «MuUun multuj
adhuc restat operibos, multum que rcstabit^ neo
nato pest nullU scecuU precluditur occ^sio aliquii
adhuc adjiciendi-i (1)
No (», pues, oKtmfio que con solo los datos qoe
han tenido^ con las únperfecoioncs que ee notan,
con lo que falla aun que hacer, la cuestión baya per-
manecido tanto tiempo en el e«Udo congctural, y U
(1) Sjboea. EpíftI. ^.
— 129-^
razón no se dé l^daTÍa por satisfecha, y se vea nsal-
tada por la duda é incertitumbre que nacen de la
naturaleza de la misma cuestión.
§ 3.
Grandes Bon las dificultades q^ue se presentan' pa-
ra esclarecer los tiempos prímitiros do todos loa puo-
bloa^ j absurdas muchas de las tradiciones con que
se ha intentado explicar su origen. Los naturales de
la Tndia se creían, como se ha dicho, después del di-
luvio nacidos de las piedras; (1) los eginetes 6 mir-
midones de las hormigas; (2) loa coribanie» y cureiet
del monto Ida; (3) y los aitnienieSy areadiot y ieba-
nos, de la tierra. (4) Se ignora todavía el origen do
Egipto, apesar de haber sido tanto tiempo ha objeto
del estudio & inrestjgaciou de machos hombres ilus-
tres: su antigüedad se pierde en épocas & que no ha
podido llegar la historia; en el tiempo eu que estaba
mas floreciente se veían ya ruinas que indicaban una
existencia muy remota.
(1) Ovidio. Aletam^rfosis, lib. 1.
(2) Idun, Ídem, lib. 7.
(B) Bhodig. lib. 17, bei antiq. cafi. 12.
(4) Alcáat, Embiem- 36. Herod, lib- 7. Strab. lib. 8,
Tac, De morob. germ. XHod. Secol., lib. 1, cap. 1. Ub. 2,
cap. 10, j lib. 3, cap. 1.
ISTÜDIOH.— TOMO IT.— 21
—I»—
I
ria es un [>roblfmn bÍ5t¿rífi>, «po««r d« lu
muchas inre^ttgacJoncit que se h&n hecho, cii&Ica fue^
ron en ifalidail, y dr? dAtitle proceillnn W «nuguos
habitantes d^ £^p:ifI:L, porque il1 tocar la i^ouhc ck
los tiempos » cxtravU uno cit congotant!i d hipóte
stt. .SoMMtHii, )IVm, ^4rí y oUwi fil^soros y escri
ton;» ulem^ines, han Uf^cbo pn^funilas indugacíones
sobro ol origon do los pueblos ^riannM, iniíiirícndo
de qu^^ lugar vinieron Iaa príiucm^ cmigratñone^, que
partieron dv Us i^egíoot» centmlcs del Aüia, IWw/í*
cici conficsn (lofi ni los mas cultos do su Tiacion yM
tiempo^ }iííbU\ 1% edad de eim pAdre5, supieron omm
alguna de süb anligüedadee. MísUrioa san en realt
dad loo primen» tiempoa do algnnaa luicionei^ que
liac* IrcinU sigloB son yx conoi^dAü.
Si ha/ puntos orearas en que la ciencia fe ha es
Lrelludo, rectificando» olro« & nieditla que ban ido
adelantando los estadios bístiíricos sobro eada pueblo,
natural es que h América, que pcriuaiicciiS sustraída
dtíl [jonot3Íiií¡enii> del msto dííl inwmlo, cxtyn tixíston*
cía apenas bn «ido conocida, y de la cual con tanta
postcnorídad oomen^nron & ocuparse los síibios,
presento tm muchus cosaJ4 cubí«Tta con densísimo ve
lo, que ol CEfaOTzo de la erudición y del ingenio no
han logrado levantar todavía»
— m*'
§ i-
El origen de «is liAbJuatcs e^ «ío liuJn el puolo
quQ Diaa «lidi^ultiul lu presentado^ hustn «"I grvlo, co*
<U teitUtira pjm resolver ««¡Us pTableía-t, y por ITum-
MJS cali£i;adü de itDpo5Ít>le solución, (1) itccrcft ittl
xun] Claiytro dice üiinbíen ciuo os u cniti ¡mpo^íblv el
■desciibrímienU) da U vtriaJ,» (^2) iis;i%umndo i U
voz iVr. (/« i'circjr^ que ■ In lüstonA prinúlírii do la
AmÉñca {vonuaneoeria üktnpro ignonulaf a (3) cal¡-
AdíndoU La-Pegrert -vltftuis de « v;iitJi ¿ inútil ca*
T¡oeíJjid-ji (i)
Aperar de csU*f opinioti&E^ na creo qoc puedrí bf*
inorfio oomo ¡nútit ¿ infntctiioso cuanto se baj^ ptu-ji
LF ¿ an resultado SAÜ^factono. El pasado del cod*
tbtmte luneríciino entraítii, coioo coifiesA Saint Jfar-
fút, (5) probloDutá de etnología, arqucologu 6 histo-
ria, j objetos do iinporUntcft }* «orioflaa inresüsacto*
(1) Voce dcfi oordillerús lom. 1, InlrocL pfe. S9<
(3) Hbi anL do M^^x&co tUx 2, p^ 77.
(3) Dícooure 8ork« dotu c|uostioii« pn^poMit &a Coa-
gros bistoríqae «nropeui reuDí «u «om del Imtit. bíaL
A THotel do VíUo fio PaHí enXovMDlwr ét Deeambor
1886.
(4) B«jUiiou tie Ldtu>lia lut. 39< fol^ 43.
(5) Anoo f^oognpbiquo pi(g, 37.
— X3S —
ees: QaQOpiPWna lo boflUnbc p^m ndürar lo qa«
tan FomMa y Oficitro m5 prcsenU. CuaI^iuílt hAllas-
go 6 rer^lacicn en estA materia 06 do Rrando od
por ]o miacao ^m en olln bo han cfltrellndo los ccft
105 (le toJos lo^ A¿bio3. NI ^ lache de vf;ece», pfiím
disminuir el interés que putlie» excitar lo que sobre
ceta materia so expdngn^ pud!» como dioo Gutiavo
trEsditrhúIf ctiHüilii las tfjeux üon hufina^í jr iJesca-
bren !Ü^n[i Teníate, contjibaycn & dar nueva rída y
prcfieotar punios lumino^^ qiio dtfiipan la.^ tinieblas
y Ji.'íiUiiycn el cno<.
Trapioza uno & cuda pcuo con mil iliCiculUtdcs en
C9to asunto, pero mucho £0 ^nuri cou eMinin^lo.
« En medio do pueblo», díoc el Itiron de Ilom-
boldt, (1) que se han sucedido y mt'zchdo loa unos
CDQ los otros, es impmllo i^econoocr \n primera base
de La i>>bUicion, 05ta CApa primitiTa, ina? nllA do U
cual coQiieDZa el doinimo de las trailicionos comnog^
nicas. Zas nadonts déla AmíricUy oon oxoopoioi
laa que w acercan ni circulo polar, /(>rvAait tijnt
roíCj caracterizada por la conforcnacíon de la cabexs^
por el eolor de la piel, y por los cíibcllofi llanos y U-
8ca. La nua úmcricanaf tiene relaciones muy patentes
cou 1.1 de les putíllü!^ TWjngúlcH^ que comprende loa des*
co&diootcR de Uúnt^-nUj conodJos »ntigaaiiiGnto con
TlIQQ flee cordiUcTce ot moa nmenfai
r$ Aiobrique^ Introductíon,
■
-*138 —
el nonibie <]« üunút^ Kü¿¿a$, Kuírmieoé y llurth
th. ObscrvacioDe» rccienUs Una pttbAtJo también,
qoc no solo Im luibiUntox do t/naia^Oy fúno ttun-
bicD mucba^ pobUcíoDCS de ln Amínea mendümúlj
indcoan por CAracbjrGB osccolúgícos de U cabexSf tm
paso do la ia» unorío&na i Ll raza mODgoki. Cu&q*
do Bú bftllan estudiado mejor Iqa hombrea oscuros
de! A&ica, y ese enjambre de poblaoíoDOS qns ha*
bitan el inUríor y el noi^iMtfi del Asia, y <iw lo6
riajeros fiidtemáliooA de^igiian v^aiiicnlecancl nom-
bre de t&rififos y Uclicudes, las rx£as oJiucasa, mecí'
gola, ameiioana y Dcgro, poroccrán m¿nofl aisladas,
y 3« reconoreri en cntik familia del g¿neTi> immano un
íolú tipo orydnWf modificado por oírcusUDCÍat que
peniuiiw«erd& pam nototro^ desconocidas quizá para
BicmpTt. »
Ko cabo duda alguna, quo bs priiiioros ttompoedo
todos 1q« pijcliloa están cidiicrtoe con dc&sa oscuridad»
qa? v\ i^tueT2M iiníde Je grandes ¡ngi^iioft ne li^t po*
dido penetrar. En proeba do ello vemos cuánto bao
dicho los escritores sobro el origen do las nacioncf!»
sobre iaft edadt.^ del muado, sobre £u histurla y cro-
nologb, tropesicd^ d cada paso con di&caltades í
veces infiuperables par& c^Ubloccr Algunos hechos 6
fijarse en una de tanbjs ^atemris cqulo ce tuui ¡aven-
tado para explicarlos. Nada cstüaBoeSr pues, qae res-
pecto de la América haya Uota confusión é inccrU*
duiubre^ cuando Teiiioü lo poco que en U anUgücdad
— m—
n encuentra, que nos big\ cntrevecr su cxistoncia,
y cuando los canquistnilores hicieron {wrecer, conio se
ba dicho, loE monamentuE que pudieran oeparcir luz j
cUridAdsobrc su origen, eos trsdicioiKBé bistorm. Lo
que hubo de escariar de esta ol>ra de defitruccion y do
la ¡njoría de lo3 tiempos, no ha servido basta ahora ma8
que para ñjar Tí^as c^^ngclni^as f^obre maobw de bs
cueAUones que aun (i^irnmncovu iiiüevifui^j hasta quo
muUíplíc&iidose los esfuerzos vocga algún monomciito
ignorado, ú luülacgo arqueológico á (Icscubrñ: lo qoe
no ha estado todaTÍa al alcance de Wqae se han oca*
p«do do esa elai^o do invocUgacíonos.
I 5.
Una do ostiLf cuaiti^nes, como se ha insinufido, es
la relattTa ¿ la precedencia de los habitantes de Am^i-
rica, acerca de la cual ní^'t^fo una oRt^tnbroHa variedad
de opiuiones. Casi no hay nación úe las coDOGÍdasdo
que no fo haya protondido dark origen, ospocialmeato
do entro aquellaa que maa celebridail tuvieron en la
antigüedad. En medio do osla direr^dad de opinionef,
los qoo tionen fondamontos mas eúUdofl, con : lae qoe
«e lo dan do loa primerog deseendientos de X^, poco
tiiHnpo dofipneB de U confusión de las lenguas; de loa
judíoa; do lo'i feniciofl, cartogincpca y cananoos; de
los scítaí, y de W ogipoian.
— 13S —
Todo el genero humanc>, según el Géntít*, procodu
do uo mismo origen. Dcsttiuí<l(> ¡>or el diluvio univer-
sal, ¿ oiUAi de sus obombacioncfi ¿ íniquidAdc?, quo
Intuyeron sotHnc ¿I Isx ¡ndignAúíon divina, no CACApá
ma» qm la familia iíe Á'ot. E»Uj e» el Uodc<i común
de loe qac so encuentran disominAdos on la tieír». £1
origen da los balNtantca de América Jebe por canfá-
guienU buscarse envíos tiempos posteriores ¿esa gi-oD
cat&etiofe. Apóyase la certeza do Ul Aoontecimic&to
eo los libros santos, (1) viéndose, adeuíjf oonlirmada
¡lor Ift tradieíoQ confiante de los pueblos, for hi IiÍk*
toña (2), y por Us soSfttes que dejó ímprcsiui cu vft-
HoK pantos, Us ooales-liAu ?Ído rereladas por el oní-
dadu^o c-xAiuvn é in^eKligaclon dolos nutonlistas.
Según lo que exponen los autores profanos anti-
guos, el mundo después del diluvio fué dividido en tres
partes. T«ífi la EüropRá7(j/ií,el Asi* ¿ S€írt,ycl AlVi-
ca L CÁürn, hijos todos de A'oe, í quienes se hncen figu*
rar bajo los nombres de Jciv, Ktptum y Pluiosi, corao lo
demuestra ^iWM'ffí (3) apoyándose en la autoridad
de los cscrituK^ de la rtntigiiúdad, en DicdallAs 6 tns-
{11 0«ceiS. 7. '* üj)crtl 5u&t omnes uioiilea oxoold anb
" iinivf tx>(yp]f> Qiiiiulitr-im nabátw alUor talí aqna m»
** per montc£ quo^ opcruerat.
(9) BiaBchim. 8 torÍATiiii veníalo probala coDmODiunesti
¿flgnrata con simboli degli >ntidii» tuta. % dic. 2, c»p* Ift»
secólo 18.
— 1«—
ai[K:ionGS coaiútiliB al erudito r cacrupoloso exámeiii
do hombres insUuído?, que lograron de&entraSIiu- la
T«rdad de eotra las fábulas, en que eftt¿ envuelta
la historia do loe primoros ikmpoa del mundo, do osas
fdades remotn^, en qiie el ingenio tícno rjue haeer^
gmnde esfuerzo para decoabrirla.
§6.
Diflcil e3 dctvnuirtar do cúíi de las mmas luo
(bnuaron de loe tres hijos do AW desctendon los
bitontos de Amériea,
Designan unos como progcnilores suyos A los
condícntcs do CAam^ que poblaron el £ffip!ú y olí
Afrkú. (2) El Dr. Spjdcnsa tranza ha^U fcibilar &
Xephium, lujo ia Mt^erGim, y nieto de Cfmn, cono
el progenitor de los quo poblaron od m origen ol pata
de Án^huac^ saliendo do Fffiph peco Lienipo despnea.
do la confusión do las lengaas. Esta opinión que &'
Ctari^sro le p&icco la msB iSlida y rmon^f (n& adop*
tada por el ?áb¡o JIutt, y es seguiia por yuriwi anti^
(3) liüAestdoUT^^ Cont{tdioeo*.FrMmbDlo$87,'
u, 81 7 § 26 c. 32,"lk»turim. idea do una nnora iiistoria
de la An¿ricA sept. § 18 a. S.-Torqaomado. MonarqnÍA
indiana, lib. 1, 6^. LO^jlib. H, caps, lüyl^Alonun.
Hist. gen, do Us lad. Dec. 1, Ub. 9, uap, 4. pÁ^. 296.
-13T —
Una do los r«z»i»3 üjx cjue fil J?t, Sigáttua f^
>yi^j ofl la conformidad qii<t 9o advierto entro los
[ipcios y AinericTiiion en l>1 uso dií [»¡rl!uD¡(1^ y g€ro*
I, modo do computar ol tiempo, tmgos y algunas
l%MfaimlMr«B. No CB Eoguro, ain embargo, fü eni& bas-
tante averiguado, » poco tkinpo de«pue« de la coii-
ta^bm do la» leogoast que acaecía ciento catoioc
nSos dcflpoea del diluviOf el K^pi^ teoia ya e.^ tipo
particuUr oonnervado ea suh tiuTu» y eoHuiub»B,do
_la apoca de su grr^ndciiL y copleador. Tntiipooo poed^
que lo que en Antérica ae ha encontrado
¡ido & lo« c^ipclis Tío Imyn sido nilqiiínilo en tiom-
poetoiortí. Boiurini creo que jos domsonJloutes
Oham tomaron aa dorroU por F^icia^ £^ipttt y
Africiá y algunos de ellos por la Amh'ica^ Hsíeiido loa
liabitador^i del roiuo do U Xuc'pQ'£$pofíia,
trquo debieron venir todo derecho sin haoer larf^
irad:t en lii^ algiino de nt peregrinación v (1)
.Al mencionar la opinión de Sigiiima ^bre K^phiuim^
«o indíim & creer qno dcAoendÍAn de los dcuiá« hernia-
^^os ÍmíuIíh, Afnanimf P&einrisHf y fíajdArrrmfHpQy&u*
^ofl6 en que según Sicofds Já Lyra m se eabo el pa-
^-adc-ro de ellofl.
Otros preknJcit f[iie los amedcanofi traen su ori-
O) BoturíuL ldcadoTinalÚBt,geD.dolaAn:¿rÍcasiitx
18, n. 8, ^
loí.— TOMO n.— 22
—m—
(le Ofbirj cuiirtu lúeto do Sfm ¿ hijo de i/arfimif
cay:i pr¿lo pobló las Indias orí^ntalee^ y do allí pMÁ
laa Occidentales, ^'cu J/ofi¿aiv (^) ha hecho var-,
1er e«t& opinión, que i^^leaente han eiKODtrmdo pn>*
b«blo rario6 MOiitores, (3) Se funJaa oa que, scgnn
itus niApAfi, cftmeiizaron bu marcha poooA &2os dos-
pues do la coiifufiíofi de las lengius, puando por Jto^
»a, la Siéíria^ y la Tarima, como lo daban fc godo-
cer £Uft usos y inod^leA; on la úorntiQÍcacion qtn su*
ponen Uaian ambos conünentc« hick la parte wp-
tentrional; on el oslado en que m encootraria entoii'-
kvs (t\ mar PocSfico, qu€ debo habr!r sufrido algnoM
alteractoite« & cKu«a d« U-rre^notos y erapeíoites toN
cáníoaa, y en oÍ mayor numero do islas do qae ostA-
rta ROinbrado, lo cual propoTCÍonaría hacer «^«calas,
íaóUtando «1 trinaito ¿ Cali/orHÍa, cuyo golfo phh
taion oomo un uirtehQ wrt^ entro la cosU, do fierra
jhrme y una i^a ^únde^ que si ya no cristo, Ua de
provenir do Ioa trastomoíB] f^iie ba sufrlde el globo; y
en que Ophir c« lo míeme que Ptr& por una traamn-
tadon de letras que lo convierto en Pkiro. (1)
Algunos aranzan hasta d&cir quo oí hijo do Tit-
(2) Arias Uontana Phaleg. tou. 7, pá^. 7,
híí Gonebranda ChroDOj^r, lilx % pog. 45.
(1) Kntrc lea hebreos In /'^t soeua conis i', y la o
Oonvi«rte en <*, En <t1 í*'tr<iíí))r^jTie7aon fte díco im« Su
moA bÚD en1>TÍr el templo con aminas do oro do la tier-
ra lliunada l'trit ^uo oe lo que quiera decir iuirvn» pa-
ywatM,a(^an la micrpcDUaoD <la lo« nutorea. (García,*^
orfg. de laa IqX, lib. 4, eap. 6, % S.)
4 —139-
im arribó & América procedente de la India Oriental^
ys¡u& comenzó ¿poblarse 1745 años después del
diluvio, ó 2088 antes de la erj. cristiana. (1) A
Xbmielo, (2) sin embar<^, no le parece verosimil que
el mismo Yectan 6 alguno de sus hijos, Opkir 6 Ja-
Aalf viniesen & regiones remotas, tendiendo otras moA
cercanas y cómodas. Estos habitaban las parteB orien-
t^es del Ajsia.
Finalmente, hay quienes hi^an deBcendei & los
^unericanoH de Japheí, cuya raza se extendió por la
^rreciOj la lialia y las Galias.
Tuialy hijo suyo, vino & España, y después de
-poblada, mandó varias colonias & los países situados
l'&cia el Occidente, mas allá del Océano, cuya noÜ-
^a adquirió de sus antecesoroa. Son de esta opinión
^Jlfaluenda y algunos otros autores. (3)
I 8-
Tale^Juícios ó apreciaciones son meras conjeturas.
(1) Torquemada. Mon. Ind.» lib. 1, cap. 13 y 14. —
<3«mla60, ooment, real^ líb. O, cap. 2, — Heireraj Dic. 4,
Tah. % cap, 6.
(2) Bolórzano. De Ind. jur. tom. 1, líb. 1, cap, 13,
31. 66.
(3) Malnenda, lib. 3. De Antichristj cap. 18, in fin.
tu bi^rín calb. Lo único qnc npnreoe «Terigoado,
M qm A'cé^ coDio » lut diobo, turo trc^ lñjt>9, Smi,
Cbn y tfy/ei. eatro quienea díridiiS iotia U tíemí,
dando d Oriente & Sem^ «I Africit i Ctan^ y La Euro-
pa con las i«la< y l^s p^irtes septGntrioB&let del Asú
á JaM. (i) HL no hacer» mención do h Amárioa
indica qua eiitonuea no formabn, como ahoTn, tnm
patte scpATadi de las tros en qu« w dÍTÍdiá /o;¿f £i
Jiírra, debiendo estar anida ó comuDÍoad», & hacer
un icido con nlgiins de eUa<i. I)e lo Dontrarío rrí^fnltn-
ría mexñcto lo quo oxponea lo$ ant^ms conrormo &
Ja relación Mosaica; & tncnos quo aquella paito estu-
viera enloiici?^ cubierta ¡lor el mar, lo ctial no m sos-
teníble; áquc de ella no »e tuvício noticia en lo»
tiempos uLAS rctuütos de 1a antigüedad.
Trescientos veÍQtUtet« %Zo^ después del diluvio, 6
doa mil ciento ochenta y ano antes de la em crbtú-
na^ veriñc¿se U confusión de laA lenguas en iieiupo
de Kakg, binnieto do Coúupi, JividíénJose los hom-
brea y diípertóndoso Bobrc la tierra. (2)
Con la descendencia do Stm, í quien toca el orieo-
Ú) Buaobao, In ihe4«nro tempomm, p«Cc. 10,'
{%) DibUa átí Veuci¿, tom. 1% — Compoidio do la faí^
tona profana desdo el dilnvío beata la rniaa del tnapinrio
rouano eo Occidente, wrt. 1% ^ 1, pifg. 313 j arl. €, $ I*
P^ 350. En el too. tí^ ^^. '233. Eu la cronolo^ aa-
l^nda do la misma Blbba so ^j& esto a^i^tccimieiito ea
el w\o 21Ó7 ant«b da la era criatiana, citando el G«jt^
sis XI, & f aifr
I
I
— I-il —
t^ desde c) Eufrates bisU el Oc^ino C^ bt India, (1)
nmuárcnfto los prínuMioe imporíos, apnrodcndo nlll
IfLS c4^1«lires moftArrjnUa d<s Ion babilonios y ]o^ nní-
ríos, (2) Faé liabaoma capítil de U primera, ftm*
dada jior Ktmr^ hijo do Á#^ y Ninm de U segun-
da, tauíbjeii taDílnda \.<¡r el uiúnw), [%) mimtcuicndu
i Htnl>'-i5 twjít Sil poilcr, nívMiíronn© dií*ií»krs il« «u
muerte, fonuAiido Us cupiulci do dos dífercotce luo-
jMt^alAS, Uft ciu1«3 "ToUieron á eaUr rcusidju bajo
el oelro ds Bdo^ y de iiuere separadlas co ticin^io do
Sardandiich, (4)
Clflm> gcfü de una de l^is íiiiniliA» que so fúrurnton
j esiuncHKi viviundo en Sfstaar imtcK do U di»per-
flion, dirigióse á £gipio (5) con U c<»1oaÍa & cu^'a ca-
bera 1^ hallaba^ oonsütuyéndosc con ella la c¿Iebre
ibOQArqub, que tan notoblo papel Uace en loe anales
del mundo, en tiempo de AVetrain, hijo sayo, quien pa*
lece haber sido eu fundador. Con egté motivo !oa 1¡-
broft HantJ>*í, «n o! Utxixi bi^bi^D, llacuan »I Kgijtío
Sfétraim, y «Iguniut vece^ tlem de C<m. (C) Calcft- ^
fl) FUTIÓ Jo«ifo. Antut. Ub. ], cap. 7.
(2) Biandtini- Ta SUvia UmvLf^afd probata con tao*
notncDti. «te. tcm. a Uoo. Si, cap. L9, ( 1, p% 100, } L,
(3) a«'u6!*isX. n,
(4í UiUm d« Vw<M?, t»m. 12. Oomptftulta do la hitto-
riA profana deedo* el dlluv-o h;isU la ruina del imperio
l&utajiíy vM 0<«kLent4>, piarte l\ pltg, 312.
;5l Uroton dico quo á ÁbioíL Mon. piu rojgignarl
[Oj Bibha (lo Vonc^j tugar citado, art.^ 6, $. 1.
^142 —
lañe su fundación el ftño 21S9 antes de la era cria-
tiana, 319 después del diluvio, (1) ,r
Cham y sus descendientes fueron ocupnndo suce-
eiramoüte el Asia, la Arabin, el Egipto y el Africn,
8^UQ Bianchini. Muerto Cham, recibió honores di-
Tinos bajo el nombre de Júpiter Ájnmon. Metrain es
lo mismo que Menes^ k quien los historiadores nom-
bran primer rey de Egipto.
§ 9.
La variedad de opiniones sobre la cuestión del orí-
gen de los americanos, comienza, como ee ha visto,
desde los primeros -descendientes de Noé. Tomidoy
sin decidirse por ninguna de preferencia, creo que el
Nuevo Mundo ftié poblado por los hijos de Seniy por
las partes de la India Oriental^ la China y provia^
cías del Japón mas cercanas á la América septentrio-
nal, habitadas ahora por los tártaros, y hdcia los
términos orientales de la misma Asía, llegaron al es-
trecho de Anian, que en un corto intervalo separa ei
Asia de América. También frupone, que los descen-
dientes de GItam pudieron haber penetrado en las
provincias australes que están frente al Cabo de Bue- .
{1) Bretón la fija el afio 2189 nntes de Jesucristo
Loco oitato.
— 143 —
na Esperanza, el cual Be dico fué por ellos poblado,
lo mÍBmo que las demaa partes de Afñca,por cuyaR
regiones australes pudieron haber pasado.
§ 10-
Hay un hecho que en el csJ^men de la marcha del
género humano llama mucho la atención, y ha fiido
objeto de varias observacLones. Este hecho es la ten-
dencia de los dos rozas principales do extenderse en
sentido opuesto, á saber, la raza blanca al Oriente, 7
la amarillQ, que comprende la oscura, hacia el Oc-
cidente, La raza amarilla j oscura la remos en Asia,
y todavía no se conocen sus relaciones con la de la
Husma clase que cubre el continente americano.
Por lo que en el curso de esta obra irá exponién-
dose, podrá calíEcarse el grado de mayor ó menor
probabilidad qne tenga cada una de las opiniones, que
sobre tan célebre cuestión se han vertido, asi como
\bb demás que se han formado deducidas de varios
pasages históricos, de las tradiciones que se han re-
cordó, de los monumentos que se han encontrado,
de los viajes hechos ¿ regiones antes deficonocidae, de
las comparaciones, analogías y semejanzas con las
naciones de la antigüedad, y por último, de la auto-
ridad do sabios escritores, q^e es de tjinto peso, es-
\
— 144 —
peoUlmento la do aquellos qu& han estudiado ex-
profc&o eetii maUria, 6 inGlruidos on la historia de
América y en rarios ramo^ del 4aber humano, ga la ley
«Borita en nnaa UbUs M pi«dnv. De In explkacioQ
qac bace iSoAf^im (1) tic Mexití^ director d& U cmi-
gracitin iulc««i, ij> d«duc«n tiuubicn Klguium ftemi^jxn-
ai con jtfoít^^, wt cxHDO U «ncuootm con U (mtiibra
amaítíp que significa /vnfoi, con MoiUt «atviido del
En tÍsU do todo «to ocurre 1.x iilca do qne bilca
semftjttioaij ix otra» quo se íLdvicrtcD con Ea^ nack>-
nea antígoae, pueden proronir de la íiitor|)Telaoion
^uo los bistoriftdcTes ^nhan á los sigiHW^ cfimoteres y
pUtrnis de los indioif^ qoízA Bin h fiuflcíente ínntruc-
«ion para asegurarse de la verdad ó oxactitud. Aho-
rm bica, ootuo Ion bistorUdoicn se copiabiiii unon ^
otros, no es ^stntffo que subiiUUem el error una ve2
ooucüJo, y que la Taita do otras rucntcs y ciatos ba-
ja hecho pcr^TVi^rnron el. Sin embargo tendría nigua
poso en bi presente eueatioDf si no obraso en oonira
k oonsiderocíon do quo e«as Bomejaosos ae bon encon-
trado en los mexioanoe, quo como ko Aab€ fueron los
^tifno9 pobladores qoe vinieron i fijarse en ul vallo
de Méxioo, babiéndoloa precedido otraa razas, ya que
el país ae enoouLmbA muy pnblado ^lundo rcrificaron
sa maroba.
Sí.
Agrégase, empero, que la proc^enda de los j^idiea
(1) SabagUD Hiat. do U Nti^irn F«<iuu1a, llb. 10 cjiíi. 29.
se apo}ii no «olo en c«iis nn&loglnfi^ eído trinen en
k coDfonuiJud que b^}' ontro las hayes de lo^ imlioa
y las de lo? jadius. Asi, puc^, ^>i ambos se preacribe
In oírcan^idon, (1) bi de conserrai' sieiapre fuego en
el ftltnr, (2) In OQlebracion de vnia tiesta cada cíncucn-
U aSoSf (3 } el cJL^iUuknLo do lo6 ciuo no Unbiemn te-
nido Ikíjoíiy (-1) In rjue [irohibÍA A U luuger andar con
trajo do varón y Tíco^vcrR», (5) la ciitr&da al toinplo
& [a3 paridas ImsU [lAaado cierto Üoiupo, (G} k de
aparUno do ftii« Liuviidti» ciiando Lü^bibati con el mes,
(7) b prohibición de dormir cou bj m:\dre, hija 6 hor-
Diana, (S) In quo prescribía ci líbelo del repudio, (Ü)
y en ñn Ua loycs «^itc designaban las i>ena5 en que
incunian los qao comotiati pecüdo nefíindo, adulterío,
il) Torquom&do» Mo:iarquía IcJiauD, Ub. G, cap. ^
págí 207- Gflrcm,—Orí(í, dolos indioejib, 3, cap. 8, X&c X.
•(S) Lcvílico 6h— Torqnoniftda SIoDiiq. lDd.toiB.2JÍb.
6, cap- IL
ÍIJ) Ijovítiúo 2&, V. tf.— Ti^r<]UDmak Monarq, lad^tom*
1, iíb.
-Torquúinada, Monorq. Ind.
2, c(ip, 17.
(4) Dcuterottomío 25,
lom.2.1ib.l2,cflp,4.
(5) Deutcronoimo 22, ^Tar quemada, 9CiHi&ra
tora, 3. bb. lü, cap. 4.
(fi) LevlticoS.— TorcLLiemada. Monarq, Ind. tom. 9,
lib. 6, cap. 11.
(7) Xjcvitico IS, V, IC, cap. lo. t. lU.— l'orqncmoda,
Honartj^ Ind. toiu. 2. lib, ñ, eup. 4.
(8) jJovlticoHíyÜO.— Torqncmada^Monani. Imllom,
2, lib. 16, caps. 4 j^l3.
Í9) D(.'TitcTi>nütnío ÍM- — T»rqiií?innílttj MíJuarq. Ind.j
tcm. 3, lib. la, cap. 13,
— IW-
[fi otro« delitos. (1) N<tUTi^ igailmoutc fcmoJATizftS
;n las leyes TcLativas íí In propiedad, hcrcncLiB, cécIji-
ñUxi, c^romoDÍas y rilo?.
^
l>c la compaTJicion ác Xtn usos, pr&ctícfis, y coetam-
it^, lo míimo í|uc dnl €sUdo morsú do (oa hebrf?o*t y
fl Ice indioft, dedficonsfi también annlogias mas 6 m6-
n^ mirddftfl. Uaoa y otros eran inclinados & la ida-
latrU; Ttf) & nnat idolatría romo la ¿¡fij^em^ r]uo tan
coUUo so h3cu, por sur miaUrio^; ni & la do Ia /ii<^,
que inclía-v i uiui vida CíMilcmplati™; ni A h de 6'i"e-
ctfi, jtnMímo ['(;r la.^ ¡rt<i|>!rací»nefl del g^niú; ni A la de
bs roman^f, noble ¿ ilustrada; fvino A la ¡dclatria en
va cstido rudo y salvagc, rtcompaElAda do f^cnfioios
hti]nHni)!<, dtialijin-,%diu:dt^liuni4^alaftangn>, y liu^'ío
timas EC aglUin«Ti UagonU con movimientos conrul*
«livos, do toreacntoa 6 crueles dolorOA que cxitan el
horror, fi otras prácticas que degradan A la «epcciO
umanA, poniéndola al nivel do las fieras ciuo liablUn
n los bosquos. Vcemos, pues, que también adoraban
A 8ol, la luna y los planeUs; (3) que tenían muchos
dolo?; {%) que ejecutaban sacrifíeios humanos inmo-
Q) Lovltico 16 V 20.— Torqncmada, Modat. Ind. tom
S, fib. 12 r tom. 1. fib. 2, cft&. ^— Honrem, Deo. 4, lib. 9,
kp.6.— Cofíollodo. Uifltonn do YnoabiD, lib. I* Cdp«. 6 y
12. cap. 7.
(á) La tribu do Jjtrfa o&oot<^ incienso £ la ttrpltnHt út
tironee^ Lib. 2 de lo« Hoyes, cap. 18, v. 1-
(3j Lib. 2 do loa Boyes, oap. 25, rera. 4, 5 y 11 y eap.
38 T. -1.— Oarcto. Origen do los indio», lib, 3, cap. '2, § 6.
— 160 —
lando los piisioncroa Je goerra y itun loa oiBos co-
mo los perunnoe; (1) pr&ctioa qae arranca hondo
sontimionto de iDd^OAoion. Lob saccrd^tea dcfollalmt^
laa victimas y les quitaban laft jiietes; íttíí uiexíi
so tcsUaq ademas con ellas, co^&ndoie las cabezo
crincos do sm enemigos, (2) y con la sangro dd
vWtimas UDtaban &ñu% ídolos, y MÜpicftlMn las pai
dw do tus templos. Ea la consagcncíon do los inii
troe y do los royes ueaban do wdan, (S) qno Mil
lof moxicuiofl CT&. nUi,
Si se exauiia» U condición moral de los judíos
U do los indios, eo hallará quo cmn modro£06j
do»! incrédulo?^ de poca caridad con loa pobres y ei
Tenaos, Agoreros y sapersticiosos, dados ¿ U mentii
ligeros 6 incotüuitcs, vengativos y croóles con los ven-
cidos, kolgazancs, pere2o«j9, sucios^ leroltoso? é to*
corregibloa, (4)
Habia entre ellos ademas, usos y pr&ctkní pareci-
das, tales como tcm-r cmJadi's ticEUladits ijue servían
de asilo; la esclavitud; b frecnoncia do las abloctonee
ó batRoít, especialmente entre los saocrdotea, dej&ndo-
(1) Oajdtt. Origoa de loa indioe, Bbu 3.— Boaaleg. Hiat,
do Chile» liU 2, cap. 3.— Líbnj do lo« B«jos, oap. 17 y
eap, 6. ver: C3,
{2) Oomaio. — Txird Kiosboiougli.
(3; ILespocto de los del Orinoco lo as6f;ixra tambioD.
Onmilla.
{■i) Oarcfa. Orfg^n do los indios, lib. d. cap. 3, ) i.
— Ifit —
me CTGOcr el eftl>cno f^ín cortarlo JAma5; U do colocar
vuA altores en nlturn», coUndcf, y monte?; (1) la do
Taffgnr st» TostídoBs lan seBat du dtJor* la tío enlrar
descalzos al templo, y «olo los ^cerdoM al lagir to-
«reto del «antuarto; U de enterrar en los montea; U
de llamar bermanoft & los parientes; la d« cetebmr laa
-neomcDÍiLs y la pasmia; el u^r dq los voeüdo», qno
«onsisttaa €n un» tCinicn ñ camii^ctñ, fnitijaB y borda-
dos al rededor^ llevando f^r^nihilíjt^i y pelo Urgr^^y pa-
9^ la fpicrra píelos do nnitnAk?; (2) y por último los
iodioa poQjan íoiIah de pan delante do soa Ídolos» lo
^uaI recuenta luft panes da propiciación do lo^ Judios,
^' aobre la urna do Toeatíip^^a un velo, como los ju*
<1Í0A con el taberaioolo. (3) Sus ofrcnda-i con^ifitian
^n incienfw, floreii, loa primero» frutos del CAmpo^ y
^^ictimaf. El /«cuffí mesicano 6 eorona, era paredda
^«ü ndomo do oabosa que usaba Aarwn, j laa E&nda-
3iafl de los indioa de Xuera España eran de entilo
cbreo. Kl P, García (4) bace la obflorvacion de quo
«711 mtuiIíAiS profinciafl gu.\rdabati los iadiod lo4 prcocp*
~ftos del T)ceálogo, e^tpeeífiauído por ntonor t^i¿\ ubser-
(1) Historia domm. cap. 90.— Eaeqiud, oa|i. 16, vera.
"Si-— libro do los IUitcs, Ufo, % e^. S3.
(Ü) BnelpaebJodo'TamaEuUpadolaHiat^a.encon-
ftnbaiisa usab v«atídaras aagrua^ aegud roñara Fray
«Agortüi IMrila, do tino 4o «oa «moa aaoovdotoa oomo-
3 aatos á la do loa pontifioea ooáxiiDoa da la ley da Moiai'iH.
<3) Cap. 26 ven. 25 dea ExoAo.
{i} Origen do loa mdios, tib. 3, c^p. & % 5/pA£. 113,
BBniDlOe.-^TOMO IT.— 25
fntk, y Us penas con quo ]« ttnn^rc^ioii so castt'
§. í>.
AJgunuf', compiirATido la arquít^lort tle \(^ indit
con U <Iq loA hebreo?, han cncontfado »GtDe}niiea.f , es-
pccb^incnlo en los feoc^Sh, ^nde ooma en el templo
cl« JfmiaUfrít h-ibia muchos vaeofl de oro y plaU, no
obatente que el mnyor de ellcifi en México, según apa*^
rccv dü la dt-scríprnii de T^r^u^ntúfia (1) e?* muy pa-
roddOf como £c ha íii^muado, il do Bnbüonuí eoaformo
& lo quo íobrc Él refieren OerSd^ü. (2) y Di6d&r9
Siculo. (3)
fin loa proiligíoa que preoedíeron k Ia dealniccioii
de Mixko, iumdo<t por Gta/íiira y otros autores, aat
como los quo fu^un Jwfa Acontocicron^ct) untes en
1& datruccion do Jtnaalem, fo hu SjAtlo Umbien la
atoiie»DdoX^n¿£iAi(iwiiNi¿rA, encontiAudo entre ellos
derta similitud.
OtfA do líLs co«ts que ío ka heeho noHir ec U
mcjanxa de los nombres de bs personaje!! dol caleí
(t) Torqnemndü Monirq- lad. lib. 8, cap. 11-
(9) H«id9to lil>, 1.
(3) IMádort) 8¡Gi]!f>, 1¡b. 2.
1^163 —
darío chtEpaneco con ol hebreo. Asi por ejempo, Jlíbx
ea igual á MoÍ8er¡ Igh^ acaso pronunciado por los clüa-
panecoa I¿h bo asemeja ¿ haac; Ghanan^ es lo mismo
que Canaan\ Ábagh^ nos recuerda & AheL Hay otros
sombres, mencionados en la Escritura, también bas-
tante parecidos, como Chinax^ escrito igualmente Ckin
parece referirse ¿ Shtm, Ohavin y Enob á Japket y
Eñoeh. Adviértese ademas, que al principio del ca-
lendario tenian escrito en-latin Ninus^ el cual es sa-
bido que fué hijo de Bdo^ nieto de N^m^d^ viznieto
de Chuif y cuarto nieto de CAarA. Vélasele simboliza*
do en la Oei6a^ árbol que tenian en mucha veneración
los chiapaneses: sembrábanlo en todas las plazas de
sos pueblos, lo sahumaban, y bajo su sombra hacían
laa elecciones de algunas do sus autoridades. (1)
i 6.
Todas estas semejanzas, asi como algunas de las
rasones expuestas, hicieron, concebir al virtuoso obis-
po JVk^ Bartolomé de Zas Catas^ como se dijo según
se ha visto, la idea de que los indica descendían de los
J$d(os, Esta opinión onenÍA con el apoyo de varios
historiadores, que dieron & conocer los rasgos de se-
mejanza que B6 advertían entre unos y otro% tales
(i) Núñez de la Yega, Consi dioso. Proámb, n, S, ¡ 29..
coQia GoTñora^ (1) Gumilía^ (2) l'or^tumaJat (3) &-
¿j SahiJUM^ (4) el P. froivía, (5) GítiUaviú Ptnn, (8)
algQDOfi de lüs cuales hicioron obitervar ignaljnmtc^
que <Ieb¡endo los hebn^os ir á ura tiem dtscowMiídft
6 iaoulla» no podía ser ni d ^Isía, al el África^ ni la
Burúpa, y el que ks dio la orden, bien pudo indicar-
les un paso de hpftrLe oríctiUl dclAwiJa oc«idai-
tal doAiQtJrica. También h&dopUD tXP.fíttméqmny
(7) tfin cBtioaxdo por ca criterio, lifudihttj (8) y ú
oitado £onr¿ Kingtiavugh que aoopid en aa obr» ms*
ebu y bucnss rasónos para inculcarla ilospuM de un
maduro cx^cn.
§•7.
lÍ9tc autor, al hablar de lofl Tulitcoí^ dice que pr<H
bftbl<^r»ent^ ftiDron judíoa los qiio col4>ni»iTOD la Am^
rica en lof tiempos primitivos, trftyondo eon^rigo el
oonoctuiíento de varias .irtcs mcc&nicas, ¿ iojstniyca*
do ¿ loa indiofl en ella«i; pero efipecuLlincntd propagando
[1) Gora&rii. ÍTUí. «Ip Ion TmU. íoL 11.
I) GumüloL Orinoco UuetrQdo, pag. ¿9.
) ioroneioada. Uonarq. Ind. lib 3.
) Rabí Sidomon. In cantu Salomón 2.
&) Gftroía. Oríg. do loe itidiofl, lib, 3.
6) tíDilIdrmoPeDD, DeBcripcion do la Penalrania.
7) Hoouoqum. Descripción de la Luiaiaca.
S) llf udiaot. Hi«tory of Amorican Indias.
— 16Q —
«11 SU toQo SUS (locUÍDos ralígioBtUy na ritotE, ecro*
moníos, y EupcreüdoDee, Ins €ti&l6B parteo buiatm-
Toaado de un cnbo al otro esto vasto continente» {1)
Avcntára^o A decir, qae el perlado en qac loe jadios
colonkarijn la América fuó m\xy posterior ni del cau-
Uferio ya aairío, ya babilónico, despucA de la dcetmo
tíom de Jemeakín por los ronianoB, y que algún
de^ttee otraa ooloníaa foroiadaB do jadtos y
CMÜatioa riajtaron ttát continente. Rcflpc«to de icñ
Hieiicanoa ro eapreai en eatos t^rnúnoü: aPero ai loa
mexiMnoi m au Teatido^ en la ecenomio domfotka
do su caaaff, (tenian loe ast^cas terrados pUnoa oomo
loa judtoa) vn su inüdo dv rtcibir Iuh huéapeüfrc y ta-
lador & lo) oxtrAnjcro?, en bu lespedo á los ancianos
(loVMititidose cuando aqacUos so acercaban), y «i
laa pinnas que ae tomaban por la «ducKcion de kus hi>
Joa, oandindotoB 4 loa teoiploR para que fuesen tna-
bnidoa, nos leonerdan fuertemente & los judíoA^ á
los citatea bq les jLaemejnn mucho mas en sos ritos y
ceremonias Telij¡io«a9, en eus tuportticíon^, en m pro-
pensión & U iJolatrU, en su crueldad y en sus l#ye8*s
(2) AIqs Mi^a, tribu que habitaba las mootaftas de
los Zi^>oUca$y quo eran barbfidoSr y tenían odio & las
dccoas tribu?, les d& por esta ctrciuistancia un origen
Jadfo, lo mlííiiEu que A 8us untecesnres, & quií?nea atri-
buye la ooti«trticcíon del p«%Udo de Miílu. Creo tam-
O) Lord KiugHboTOUgh. Anii^ Hei.
(&) Lord KícgaboTOugb. Anbg^ Moi.
bien <iiü Im ¡f^ipci^ioaé, coíi rjuicnes oonñnaban los M^
f/eSy tambícii fueron uiia coloim judia,
FinalmcTitc, contray^ÍTMJosc k Ia poblsicÚKi del Hui-
vo Ifundo dice: <La opmion, qu« dd» tMajunos U U*
bertsd de anunciar R^iut^ <w que 1o« intiÍM cutunízaiun
en los primeros tiotupos do América;- MtabUcíoron en
dicho continente un imperio, que duró ñus do núl
aRofl; rev¡7Í«roa sm nntigunf^ leyes eo todo sa vigor;
y para manifestar eu odio y tocnoflprecio por fe cris-
.tendnd, introdujeron en sur ritosyi^'OreDkoniftsreligio-
M, pr&cltosA eftleulndaü pai-n ridifínli^ar los mistettos
sagrado!, V (1)
;. 8-
Paitt fonoar sobre cdU opiiii'>n el ¡mm debid<
pnxíso es teD(^r prcatnU que, de \iu 'pasage del lil
41 de Jleretníca^ p:Lrcco «iodiic^ir^c quo cl Egipto {xA
el país dondo tuvieren a^^ilo los judíos que €£caparoj
del Cituüveria de Ttabílonia; que las Hez fríhi^ deh
TüH fueron trasladadas d la AÍoIÍü; y que constft pO|
la historia de Tolíai, [2) que había ismelítas en laT
(4) Obra anlc« citada,
(íl) 1. 16 j ni T. fl.
— 167 —
Asiría, en la Fersia, y ta Satiana, en Níniv;, ^ Ko-
ges do Media, en Lusan y en Ecbatana. (1)
En lo9 días de JeGUcnsto (2) había ¡Rraelitan es-
parcidoa en Oriente, en la Persia, en la Media: en el
pafs de Elim, en la Mesu|>otamía, en la Capadocia, el
PontOj el Aeia, la' Frigia, la Panfilia, el Egipto, Ci-
lene, la ¡ala de Greta, y la Arabia. (3)
De la Media pasaron d k Tartaria^ y de alli ao es-
parcieron por ^um, la Polonia y la Lituania. (i)
Ko subsistieron enteras y juntas en ningún lagar co-
nocido del mundo, sino que so derramaron por todas
partes, (5) Los judíos pretenden (jue el pala á don-
de B6 retiraron es hasta el dia desconocido, é inacce-
sible, 6 que se han perdido y dispersado enteramente.
(6) Otroa aseguran que volvieron á su país. (7)
Hay quien do eotre las ties tribus designo la de
Itachar como el tronco de que proceden los habitan-
teB de América, fundándose en que después de c^har
£) Biblia de Yenc¿, tom. 6, PiBertaoion sobre el p^s
nde fueron trasladadas las doce tribus de israel § 2
^% Aoi IL 9, 10, 11.
(3) Biblia de Veno^, Li^^ citado %S.
(4) Biblia de Yenoé. Lugar citado § 4.
(5) ídem, Jdem, idem, 5§ ^ 7 ^■
(6) ídem, ídem, ídem, § 3.
(7) ídem, idem, ídem, §§879,
— 108 —
Jac^%k bendición £ sus hijos, «I llej^ & Itachar lo
dijo: ^ítitc-har asmai fortU accubans intcr tenumas^
TÍdit roqui^Q quodisssotbono, ot Umtia, ^ttod optíma:
et ftapp^titt; huiDtirum ¡^uoin 34 porUxulam factus-*
qod t$t tríbutU t«rvú>Q!<.v (1)
El /*. /V(i/ Píiin? Simm, al traducir y oomcUr es-
te panugo, tmmífiufiU (^tie v¿ en los indi^ cumplida
U profecía, (2) y xanqne Carjwet diflienie do esta
opinión, (3) ol i*. García In apojra, (4) «Parece ctor*
dsiiiio, dtoe otro escritor, <tue los indios proceden de
loa knelitas, j en particular dé la tribu tk I$ñckar,B
HM Sahmon atribayo la población do AmfirJca á la
tribu de yepiali que janto €on oUna desapareció del
Oriento. (&) Por áltíiao ol anüoiur» Wolieeltt (6)
al bacer cncncion de Ins aprocúicíonee de Jmrros que
Imce deaoeiirli^r A Ion iiaUtca» de Lu tribva ds /Ároeí
que, oon la mira do euelracrso £ la e^era do J/óm^,
por haber caído en ta ídoUtríJi después dol poEo del
mur Rejv. lo :ibaiidaituron j fueron & esUblocefSe al
país de hfi .^fV/t? CWi*ai, C%ÍPMiitfif<v, donde fundaron
la faiQOsa ciudad do Tola, dice lo siguiente: «No en-
cuentro trazas de heborees sino en el PcUmque, AlU
1) Orneéis, cap. 49, Tora, 14.
(2Í ÑoU do tierra fiñne, not. 1, cap. \% n. 2.
m Ad, La Reoop , c^p. 6. S 3. n, 4, íol 65,
y¿\ Of^e:i d<^ lr>;» iadij0, Üb. 1, cap. '¿4. g 3'
15) In cant. ealm, %
¡6) Torai^ póntonsquo et aroboologiqno dacn In pto-
vitice de Ync&tim. pag. 4C.
Snos son nmnifl(!?;iis. Ebc^ntra^e U raza blan-
con n&riz aguileiln; ol oinata^nto de \% ti-átxz, y el
izon njust-xdos ábfijo do la piorna. Elnj allí datos
inumeDUJe^, ¡nsuSdeute^, es verdad; pero man pro-
pios para serrir de funJametito & un nífitema, qttQ lis
igas tmdicioQCs de quo nc^bo de hablar.»
El P. Yaiq^^f luu ascriljl/j 6ol>ní Iw. híft(,i>ría anÜ-
LA do Guttemah, hace proceder tnmbicn 1a pcblA-
lon íJe América de los ííriw/iíüí, que librados por
n^iór de I;i Ltrant-i ilft Furtion de-*pu(» de cruzar el
rol- A-^'o, cajcroD €11 k ídoktria» y t^mcro^os de tos
iproches do Xoi$':9, flc ffcpararoc de él y sus hcnna-
bnjo la dirección de TanuA, p^iíAiídí* del uno at
conünflüte basta IIl^^ht al lug&r U&mado Ub .Si^fí
t*Af, pnrto del reino do M^xtoo, donde fundaron la
ikbre ciadad de Ttda. De 7*a;izii hace d«^c«nder k
teje% de Titlay del Quiche. Supone que d€ Mé-
ÍOO pasaron aquellos á Guateníala^ y cstableci&ndo-
después de algún ticmpu cerca dol lago de AHUan
íeTxm ul paS^ ol noiobie d»í Quíclié.
Refiriéndose FutnieSj o\x:> hif^tcrUdor gaat^niallc-
fj & un mana*Krnto de lo* nobles inJEg^nas T>. Juan
írres, D. Juan Macario y D, Franoisoo Gómez, los
escribieron poco tiempo despuefdolaconquó*
1mturí;i do fuft aiitepa-síidftí, pret^ndiaiif aunque
€tprc«ar ol fundaiuentOf que eran Jtlacstm dóFs'
Coincide flu relación con U del P, Vqi^mcs^ ex-
BSTTJDioa.— rovo rr.— 26
presando que Tanui^ué bu primer xey, bajo cuyas
órdenes pasaron de! uno al otro continente: el se-
gundo fué Capiehoch; el tercero Cafel-Aku»; el cuar-
to Áhpop; y el quinto el gran Síchá, que fué quien
los sacó de Tula por orden de su or&oulo, para con-
ducirlos al país donde se eatablecieron.
Grúdoy que ee ocupó de la cuestión sobre el ori-
gen de los americanos, no está conforme con la opi-
nión de haber sido poblada la América por los
hebreos. Refuta algunas de las razones con que la
apoyan ranos escritores. Cree que los peruanos
procedían de los chinos, y que Moneo Capac era de
dieha nación. Lad h contradice. (1)
Finalmente, el P. Acoda refuta también la opi-
niou de los que dan ¿ la población de América un
origen judio.
(1) Jo&nnis de Laet, Antuerpiane nota ad díssert.
Hug. Grotü de orig. gent americanie, pitge. ^ y 46,
¿Sít--;.
CAPITULO VUI-
'3., OiÜJiion de Ipt qoo lisoon vooir dd liw fcniciofl 7 our-
tagimutealapobUdoncli? AiD¿nc«-— 2. Itufgos <lo muA-
lomm que W dcAOitbren entre I09 feíudoe y aumouiOB.
-^. Jnicío de BaoL, Hondo y otroo autores,-^ Fí^
úrn tDonnneQUl r^dontJMti^tnto eciooDtraítn, crie so
atñbujo áloe ffiDÍcioan— 5> Lo$ quocM^cn proceden do
loA cAHuDJMwas. — G. Aanioefns quo bo hftn fDOontr»-
do. — 7. OpiíúOD d& los que ioi haooQ venir do loa cu-
nuieoo* Lo qoo occtca de c«to 6Xpro9& CAlmct. — 8.
Pasaje de '^TOcopío.—O. Loi|iieo4708 luo eeertto so-
bi« ttto. OpinioaOB do OroaOj do Homio y do Liot.
§ 1.
Uno iIb Io9 pueblos que,cotao antes st li& diclio, se
^edtcd mns ú comercio^ que hizo mayores pn^r^aos
^D la oav^gacton, y qu« mas celebridad Adquirió por
^8 emprewiít tnartlímus, fué et de Ion fenicios, (1)
(1) Los fimídoe Bon \w <:cn&n€09 del Antiguo Tetta-
tmosa Tir^>¡ de la no iiieiio« cal
hre Sir/on, de CartügOy rjuQ üinto engrandeció DidQ^ y
de Cádiz y otras mucbaa colonias; (1) & ellos fi« al
bu^ro el doscubrimiento de Li3 Aiúr€». De aquí &c
deducido la Rkt^Itdad con que puditrou cru^txr ol Oí
DO, y pAsar & las iVíis dt S^hvmto y á ^ürra
lo cual no C3 dincü, atendítrtdo á las aú-CTidas expe*
dtcioim'i uiiiHLtiiui^ que pracÜcaron, y A su propea-
sioD do bascan liúrraa dcsetnooídas doDdo extender
coDMtcio. Tnutlad&ronae ¿ ilgtmafl bastaoté lejana
fundKndo csUbWimientos útiles^ emaiwhaado aslta
doKÚL&cioik, y aOrmando U imporUuvia qao por
modioa iban adquiriendo. tWifVd trasportó A la Oro-j
cía una coIqujli Ígdícíu, que extendió cn nquellii ct
marca loa conocíaiientOH qu6 poseían. Antes de ¿1
bia ya Uércultí Tiru> pCDetrado hasta la paito ituij
oúcidenfjü del j4/n<u, So sabe que doscíutitos Htei
aSos antes de que Co^ago comenzara &. existir, lof
femcíes bnbian ya pobl%do en África la l/tica, que en
meatOL bu orígou lo debo& ¿ Ganaan, kijo do Xcé,
noció el aüo i^iiíonfc dol diluvio & mnj poco damÜM
Fo-f é) qno con bue Lijos pobld la PoMluo, oxt«nai^'
do0e de Mi «u dciscondcDciA por las islas del 3f«lHcrrd*\
wo 7 costas da Afñoa y Espn^a. £1 primero entre lott
fenicios, scoun ¿¿ncAenfafon, qoo ae atrerló á mct<:ne eul
el mar faá f/Vo^t, Tnli^odosd al efecto do nD árbol fiaoma*
do en laa selvas do Tirú, al qna qoit^ las ramas.
(1) Según Strabon, lib, % deode anles do i/oAiin^ erau¡
Ía doefioa de los m^'orea logares d« África y f^vpo%a.
Uta que fiteron ecliados por loa romanos.
115 —
lEopos posteriores K-eogiJ^ los reetoA de Cb/tut, j que
lU ea sos fastos alganoa imcesofl momomblcí.
i
ky que conniílñr.ij', entre Ion rAsgofl que indican
el or^en fenicii> de los amerioaiií>s, lo» q«o A conti-
Boacioa so expresan: •
1? EL ufio do gerogliñcosy figuras, para fijar los
^Qccptos de ua modo ponnancnte* Eb genero do cs-
cñtoraj cuya ¡m-oncion &o atribuye & los fenicios.
Aunque Iw caracteres que estos usaban díBeren en la
tatfiinnadeloflque sa hm encontrado on el Nuevo Man-
^■o, poedcn haber tomado Ie« nmortoanoA bu it<o ilo4^^
BriiÍc>05, y con ct tiempo haber alterado^ corrompido
BU figura, No obstante que estos conocieron el alfa-
beto y lo introdujeron cu Gracia, lo m:i? quo de ello
ptwde deducirse « que, cuando vinieron & AmMat,
no eran por ello» conocídaB U» letras oon que
irde 9a*itítuyeroTi & la escntura Fimb&iícA,
2^ Ia flomojansa que ee advierto entre la lengón
licía, hija de la hebrea y las que hallaban los ín-
í, oon las alteraciones que el tiempo hulio Je pro-
dttdr; pero cayo tipo bo deecubro en el Bonido y sig-
nificacíoii de las palabraB^ como lo prueban entre
etraa el nombre Ual^nOy fenicio, derivado de los h^
¡Mf 6 do 1a ciudad de Uaia^ poco distante del rio
— 174 —
Aituut «n Danusoo, y fürüi, comipcLon de atrípie^
en fenicio carti que iñgniGca tauIJo. (1) *
S? 131 Iiaberse eucoiLintdoeuUeellois up g¿ii«ro de
saorlllcb pireddo ni que Im cannDocs luictan al Ídolo
MóIiKr encCTTAndo Ia rictiinacaaQ ¡Datramcnto de
bronce ó do niutulj il« qiK anbes se bahabladOrOl
ctul cale&tabAn despuM con fuego, basbi que n coa-
•BOiín ol desgraciado que cm deeUnade & esbe bárba-
To Eiipliuio. Bntre los siDeriutnos^ Ion ¡Uai^sof, y lo4
fiseandonoi son los qt:c ma^ lo usabun. (2)
4^ Era Qu€ttalcMÍl ventiAilo pur Ion mexjejuii
oomo dios del ñire, ¿^líotí entre los finidos deilie<}
ílo5 vientos Us ftra^r por cUodmuryrcacrada!. (31 Los
^tiabUnntirü drl Pfri¡ roveitrncÍAliULTi al ídolo Rnm&at
ÍJoK fenkio« en Damasco A Rwm^on, Los fenicios del-
Ificoibtn A SU5 h¿roc.^,c9to vásw/a hicieron los mexica-
nos con QúcixakoaÜj y Id^ pcruMio^ omi VirtKocha.
0^ Los foDJcioe se licrían j aacaban sangre pam
Tociar los ídolos, (4) los indiof) «e extraluí sangre dfl
orejas^ espiniltas ú otras parte» oon el mismo ob-
(1) GareÍA. Origen do los indios lib. 4, cop. 22,pi(r* 7*
— Horiiio, Dtí orfg. anieric. lib, 2. cap. 10. — re»lro Mar-
tto. Po cabe DOa\o.— AltÜereteu— Boelioido,
<3} Oogotndo. Hiatom do Yueaian* lib- 9» c«p. 14,
(3) SaneaontatoD, eiUdo por EusaUo, 1ÍK 1, c^p. 10.
(ii Homia Do orfg. amcríc. lib. % cap. 13.
(5) TorqnemAcla. Honarq. iutl.líti, 6, cap. 16, B. 3.
I
— K6 —
G^ Los indios formiibiiQ uonton^A Je pkdüftflD'
canúaos p&ra (lue su vinje fuera folbi. Otro t&jita ba-'
dui los femcío?. Esta costumbre Ia conf«tvaii haaU
d din lo» intlios de Ciiapt/t^ coa otraa mochas práo-'
ticas do igoal género, como la do poner j'erbas deba-'
JO de piedras, para su!Cgnranc, durante la auA^ncia^'
de 1a fideltfiad de ffu* mujertf. M
7^ Unos y otrofi acostaiiibrivbuu certarM Ioa cabe-
llos de h fi-ente y de Ioa ladofidcjiiidiHelosdeatria,
Sstaban entregado* ¿ ngorei-o% laperticioflos y li>
cltícero3. UtúdAban de los cadárercf, y emn obcdñen^
tas & sus ¡«iipenurcft. Mancjjdjan con destreza c) arco
y la Sec{^. y oran ¡nctíoados & la crueldad.
8^ Los fenicios se adornaban coa plumas, luoE^tran-!
do grande habilidad en el trabajo del incaico deph^
niat| de que luicmu varias Jjgurae¿¡ui¿gi:ii«s. (1) Loi
ÚKlioe tenían la mifma costumbre, que dc£€mpfíriaba&
con guato eK^uiüilo. So <iabe cuantosencomiosbacen
C^títj (hmara, Torjiicmíulaj Aíosfa j demás bisto*.
nadoTCs, de las obras de moeaíoo de los mexicanos»
en tas enale?, oomr* dice Cltw^tro^ ao se sabe qii¿ ad*
tniíar mas, ei la TÍvi-jcfi Je! colorido, la destreza di
artífice, á la ¡ngemoea disposición de) arte con que
imiliLban tfida cla^e de objetos. (2)
(1) Boehardo, In C!jaiiaaii,Ub.l,cap. 38.— Fulcro Mi-
COjlílx 4, tM\y. 19.— <3aiel3^ Oríg. de Io« indios, lib. 4, cap,
29, pír, 7,— Hornio. Oríg. americ.. lib, 2, cap, 3,
(ÍQ Clavijero. Hisi aiit. do M¿u<^tiU 7, p^. 371
9*^ riachos de lo9 iudioa iLdonthan el ecI y U lu^
na, como los antiguüfl ffetiícW.
10? LcTADtabaD DDOS y otroft Eoontonesdc piedi
eii Wnor de eus dtodie»-
11^ Algunos encuentran scMiejanzA entre el
Íis mexicanos, el J
e W amnaoniUR.
de^s mexicanos, el StsinmQ de Io3 fenicios y d Jf9<
13? Teotim la vostumljre conocidat c» Us Escrita-
ras con Ue pslabrat nlustraro pcrigͣcm.>
IS^ Se marcaban el cuerpo «oq sefialva.
IÍ9 So risgsb&n Io3 rostidos al oír algip^uml
noticia.
16^ So ptriaitian & Us reden paridas entrar en el]
templo.
Ifi^ 8« casaban con an caÜAda, enando morú el
hermano sin dejar btjos.
B^tos y otroa puntos do comparación^ obe^crvodos-
por lo« autores, pei'suadieroD & Hernia (1) que loa
fcDÍcíos eran lo4 mas 4nÜguMO' l^ró 1^ primeros,
poblrtdcrrcs <ic Im Tu^Uca^ expresando también U idi
de que fueron varios los viajes que emprendieron dw*i
4le África y E^aña haeta la América.
(1) I^jniio. Orfg. aEonríc^ üIj. 2, c^aj». 3, j líK S, cnp. S.
— IT7 —
§5-
Creo ilu<t, antiguo vblapo de AlfrmU% r^ao )ia*
bWado ios fuñidos pn^d^ e] estrecho Jt CdtJijy hoy
d« GihraliQr^ para entmr en el Oceuno sobro las cos-
tat de África ó Je Kiiropa, fc «dclntitaroii lia.'^ta po-
nemo bajo la línt^, y arrebaUdr» por lüs víouU^a qtie
consUl elemento sojibín de Oriente ¿ Poniente, fuerce
Ucv&doB ha«ta la Amórica. [l)
VtiricA «uUrcH arininn i\\\^ \^% Un\\*¿i^% rccormroD
con tu flota todos h% marcí;, y quo la vuilta que dio
üann^n al África^ es cms cmbaraatosa ó árdui que el
kje de África & Ataf^TÍc». AeoUn aHegura t\m bien
entoncefi tucci^o U travesía do hs Tá^ Afir-
& Apiérica, en quince díia con vÉento favora-
ble. Bs O06a Mblda que los fentoIuA frecueiitiron mu-
cboiis /i¿cu j4/^/Ti»<j{/af, i>ud¡eii(Io on oonsocuoncÍA
T p4iaado de nlll ¿ la América de intento ó por
Im4cío (2) li:tce C011 cortí dífcrmcia laTi mis-
as reflexione», suponiendo qae los fcnicioG fueron
4e África & las Csivitías, de estas A Irs Azores, y
luego L América.
(1) Douoitt E\aDgol„ propo&ll, 4« ait 7, p^. 83
(2) Obeerv. i, p£g. 106, ia aojatentiatn.
UT17D104— 'TOHO IT.— 37.
% *
Se hii publicftilQ rccíentoinenbc (1) la curiosa mili- *^t
Ola qae sigue: « A<;egdnin varios dtari^^s <[!»€ e! Sr, D^
Juan do Acotítn, caballoi'o ilc Bogotá en In Nuera-**
Granada, ha encontrado en una do fos ñnc^a uiuipic
dra nii>iiuin«ntjil labrada [K^r umt colonia de feBÍaoft^
de Sidonia, oq d año IX ó X d<íl u-inodo dfi/íí/WBi, .m.
conUmporáneo de Safommf cona de dícit y ocbo sjgloi ^
ante» de h cm crísüana.' Tkno la lápida v«cnU ubh -^
ínscripoion do ^osí renglouoB cod cnract^res bellos, ^
sin separación de palabras, ni puntuación. d Sí m w- —
tícta RQ conítmiara de una uuLiicm indudable, ó ae 1
graran datoB positivos Robre d oontení jo do dich&UL*
pid&i se coQieguiría tol vez la compUla solución d
k cuestan do urSgcii, ó por lo &iei;os un gr.m golpe
de ím'j^ fobvo k historia y relaciones do esLd oontinen
U con d antifruD mundo."
§. &.
A pCMr de lo expuesto, muchos creen que los in*
diuA Iniun «u origen, no dircutainento de Itfi^ Tenicíoí,
Bino di^lofi carts^Qcscs, descendientet de 4!slo8, loa
cuales omprendieron largos viajefl por mar. CÍU»^&1
(1) Fox lií üfíríw (portódico), lom. 5, n." S, año 1874-
opina el/);, r...
^'""'í» dci " fSr """^ ''»^»* rs; ?''''^'' ^»
5.«.
& kfl ¡nilíOA oi-igcn cnrijigiDC^, npoy&nilaM en f«tos da-
tát
1? En el uso que UnU» los Indios como loa
gbctoa huitiií de pinturas cd lug:u de Ictns, pi
conn^VAr U memoria Je ios sucesor.
2^ En los Gdi&dioa antiguos cnooDtmdos en Y
tnrt^ lo:! axültñ GarHa oree crav olía do cailAgi
lo luiíui» '[uo ks de Guanmuga en vi P^r¿ ^ los
Tioswitmúo^ (1) donde, como (O ha visto, bay pi
ilraA de 30 piós Uc Iiirgo, mas de 1-3 de aiHiho, y 6
fVeate. (2) Hity jjaiiiInH-nt» <)ac notar la tindicío
qiio entre los indios f o conscrrnba, de que eran hla
eos y barbudos los que f¡ibrÍcaroti aquellos cdíñ
y lo ¡Ekclinados que enm los c&rtagbeses k eías gra
dos obras, s^gun lu da á conocer la otodaJ do Car-
tago,
3^ los oartaginese5,loniii)moquolosmdÍD«,eaori
(1) Garda Oríg. de loe bdioa, lib. 2, cap. 1, |>ir. 4.
(2) Ciefa. CnSñíeadel Perú,!/ Parte, eaptinloa 87
106, — Aco^Ua dico que v¿á¡Á ma do «stas pifiatas j lial
qtto leuñui 38 pi^ de largo, 18 da ondio v G d*^ gmosOL
— ^üomluao de ¡a Vey^i ascf^ra qno eo lo fortale» do
Cüüco haj pícdrjis qnc tMura (mertaa «ran nmirrarVii
4,000 iadiod, j imA que em fuera del cdifido 10,000,—
Jo^o indica q»o laa pícdriu de qao «stabon lioelíaa laa
íormt tkt t^tüAif^Ti ttíuinu 30 <<o(lo6 de latgo, 10 de anoito
y & de alto: ú loi codos soD de Ioü usnatcft, resolta eada
piedra do 45 pi¿s do broo, 15 <U anclo r T^ de alln;
id gootii¿tríoO6.d0 SdOpíés de Inigo, 00 de aucfao y '
aUo.
rcaDATi despiadados muchas víctimíis bumnna?,
^Con loa veDcidoc emn aquellos inhumanos ^ pnofi los
lefcuarlizaban, dcGclhbaTi, y qucuiabaD poco & poco^
lorodudose con los roetes de los cadávcr&í, y lle-
udo fu« cálelas en Us puntas de las l&n2as. Loft
idics luml>H3n loR despedazaban» tes qoíUbftU lu ptol,
rutiéad<iao con ella, asaban y comían su came, y coi-
iban la« c«1>ejta>« como tixifcofi ¿ Mguos de valor.
Unoft y otro^ Teqnerísn con la ps2 antea do
[or laG lioBtilidadt;?, usaban de c^ias en ia gucr-
y para ir 4 ella fi« adornaban con sus mejoren al-
ijas, (2) envenenaban las puabis de la^ fleclias (3)
durante el c(>m1>atd hacían ruido con tímpanoví, y
gritos y ahuUído.^ espantosos (4)<
B^ Los CApítanoB cartagineses vestíanse con pioles
de Icoiif hienas, lobos á otras fieras; los indios, ade-
más de haoeclo a«l, tomaban sa^ nombres.
6^ UoradAbanse ánibtH laa orejas.
^(l) Bario Itálico, como Be ba vifiia, (líb. S, Tflr& 793)
Bo eo boca do Uimilce, mnjor do Aníbal, lo eijcaíento:
"Que pono bi-L-e pietM Miibia aspergeré Talco?
Httc prboai seelomiü eau^ai mortuntiis Ogris etc.
¿(¿ut: piododea manchar con nangrc humiujn oL toni<-
a? ;0 CUI13U jurit-l ilu luA iuald«de«!
('Jj Plutarco. lu pnralell.— ¿piano. Id bollo pun.
(3) Bilio Ilalico, íib. L
|4> Potirio, Ub. 15, cap. 12.
— 1S2 —
7^ Los carUgWses tran dados á 1& LebÍd«, auu-j
qnfl estaba pnliibida ÍL los soldados (1), Bol»r
emboiracharso cm coman entro los indH», menos eiHJ
tro \o% suldaduSy & ijuienoD esl&ha ¡irolúbido ^2),:
Usaban los cartaginosca una btbída llacmda puh^ y\
los indios de I4acva KspikSs eljmlym (S).
8^ Unos y otros tenían en gran veneración cl foe-j
go. Adorábanlo los libios como IMos. Para dar ¿visos'
& punboB disUDtca onconJiAD bagaoras. También v<e<
neraban ol ngna, I-is fuactes j los rioA*
Los autores notan alguna» oims analogtfte menos
importuitca que efttaa, que son contones & uucb/ia na-
ciones, y no cotisttliiyen por tAnto un tipo paritcuUr
qoc puoda dar ocrtcza & alguna UcnUJad de o
5-
Teríos es«rltci«s baoen d««eoDdcr £ los anuricanofi
de tos «man^a, alegando ontro otr&s semcjsjuuis la de
la cirGun«4¡cion, qiK eo encontró establocida en los
pueblos de Tucatán, asi eomo los ínceetoij 1& sod^
■
(1) Platón. Do legíb.— Ensebio, I>e prop. erai]|^
(2) Solóruna Dd jar. ¡nd lib. 2, cap. 12. &. 23. — Gar-^
cUaso, lib, 1» cap. d¿, tom, L— TotYjOoniadA. Monárq.]
Tml,, Inm. T líb- 3, aip. 41.
(d) GftteCa. Orlf;- de loa indios^ lib. % cap. 1, g 7.
min, m p^^mñ» el divorcio ¿ ímpuilicia» fjoe ft uñof?
y t>ii-Oi^ fie imputan, FijiMí principnlinente In waftíáe*
nioioii en el grnndo Aoontei^ímíonto que 4x6 por ttctil-
todo U mina y dispersión Je uun. pnrto de los habí-
tABti^sdo í7íiiif/flM,cotJlrrv<iiiíeitüsJñ*K¿ movió un ejír.
dto d« noKciento^ mil honibn>^. Un bii^torliidor nos
dioo acerca de cfilc cucosd, quu mientras an/i porción
Bdel piKJ>lo «o ponm »)1>r6 hi^ aniiAA p.tnv dofaitdor an
Htterm, pereciendo mucbos á los G!qs do U espada del
pueblo do Isrcfi,' otvfi parle, Bobrccogitiíi do CBpaT^to,
^-Se puío en Tug^T comleT\Ando5ie expon Uincnnie ate ¿ to-
Wioa lo3 peligro*^ dol mar, ó do la cauÜTid^. ¿Vm^/
dice que loa r|iie bjín corito eobre ceU> no txndm mir-
les entre üí: alganos croen que los fugitivos 80 retí-
»n A Egipto, ülrc* á hs ooslíi» do -l/ziau nmc mi-
raí iil Ocflidcnto 6 a! ííortc; unos lo« eoloean en £«-
y no pocM en .4/u^rúa. (1)
§.8.
Al tmblar Procr>pic (2) de esto ncontccimiento, ee
rfispresft ¿tí: «Tem«irccos A Us «ibor do Josué eq ro-
l'l) II tMOTo dflllo auticbíU sacto é profiuio Iratto d«
AffUBtia Calraet ot?,, tom, 1. DiiteH iutonto ft3 paieoa ovti
Hiuvarcno í CftBiuieL
<2) De bello randalic I L c. X.
tÍTATon a1 principio Id cúmulos & £f^pto, JonJe v¡-
TiCTOQ algún tíciapo; pero ni &tx, habiéodoae mulüpU-
caili», y iw oabícndo en el disUiu» <iii« ¡m Í«j oodkS,
Ti4!roii9c pnctíados & mudar de monda é trso al een.
tro del Afrioa, dcndc ediftcuon machas oiodAdeSt «e-
parc¡£tidosQ en 1h$ vasUa n^nrn qn« hajT dtsde
Egipto h&atu laft colamnrM de llirouloa. ConMrvaroa
su antiguo lenguaje, aunque oon algunaa altcraiñoncs,
que indicaban nn embargo su origunf«nÍL-io. En b an-
tigua cludud Je Thign, por ellos eJUicada en la pro-
TÍnota de Tcngitane, se ven dos gmndcs columnas dt
piedra blanca, erigidas cerca do la fofinte grande, oon
una ioBcTÍpcion ^n caract¿refí fcoicioe que dtcc: t3!W-
oífVi AíiTOWS ápramría iW iadr^n J&tuf, hijo <íq AV
v€.9 Kb Afnca se cree que los tubitiintAs de
nacieron en el mi^mo país y no vinieron de afiKra, pe-
te no 80 conoocu «Iros oiafl anliguo?. Su primor rey
Antrn^ Ao asegura fué hyo de la tierra y comlmtiú
contra Uérvfiíft.t (1)
Cree J/r. Ga¡U que fíércjdes Mogn^am era el oau-
dillo de los caoaneos cuando huyeron de la Paiatmá
(1) Ceear Cuitú al referir el pasAJo do Procopio qü U
HÍHloñjt de loK TándjdM, lib. 2, dice: '^^xiatía entre gUos
cíorta inacnpcion del tenor eiigaicote: Hmino9 de Ufiu de
ioet^ hijo de Xat?^ Se dotuvioron 011 Aarx^em v ^ puerto
de Mnot y deedo ML eoeteuido el Uedltemneo Uera^
ron ^ GAraUar, paJs ieitüÍ»Ímo qne donommaron Ja^x-
naiJtt/i fffxfmrkt, donde edificaron ¿ Tí^, que
vuvo«tov en emaeo.
— 18S —
^1 P^MKt'^^ Jontf. Es «1 mismo que tji&v& las oo*
lamoas do CUb^^elante dol estrecho de QibralUr^y
de quita tt cuodU que rcooTTÍ¿ por auir toda In tíom.
ÍOtrua auU>r94 d&n dUímUi crígt'n A lii procedoncm
o los can&nooe< Creen algunos que, habi>5ndosc oto-
arcado en buques ^Íd£moft fufaron lanzados del M&*
iberrinico for una tvmpL--iUd al Ocí&no y Ju allí á la
jnérica. (1) Otros, como Grocio, KoniíOt y Lut, su*
ponen qot desembarearan primero cu África, después
en laa CAnnms, y úttiioflmcnU- cu Aiu^ricK. (2) Las
Oanariad on opinión ddl eogunJo ik e^toi Autores eran
tam]jicnUajmda3/j^4/!>r/sifi4i/^, ydcriban sunom*
É*"-Q de los caa-incofi. (S)
EIP. Qumilla (4) fle oxprcaa on esboa términos
ko OiiifAaii TiAcw^ Sydon, det estj) lo^ NÍdonloit; después
ció Hotoo y Jg este los hetooíí¡en seguida naoió el
dro Oc los übutxofl y otros hijos quD pobUroo la
Palcsiina^ cxteTKÜíniKíw ma* (jirdo Iiilcin el África,
y do las cosías de ¿stA ¿ Is América, toda en fuersa
de tKmpo y do mucha-i gcneraclonos.i
Finalmsnte, varaos rabinos dicen, (5) que aigunos
Ir
^P (1) L'Eftcarbot. HisL nov. Franc. 1. L c. 3.
■f (2) Giooio- In Deutet X\Tin 10.— J. Laol. Dtoett in
*^£ Grot.— HoTTiio, Do orig. ^nL aincric, I 2. c. 5,
(3) flomío. Do orlg. geni, amcvic I 2 c. 9.
\±) Gnmilla, Hie4> iiAt cÍT.jf>oof;r. Jolas nncio&osá-
loadíui on Us ríboias del lío Orioooo. tom. 1. p¿g. 7d.
(6) Torg ín o. 3- v. 5. oantic. eanticomm.
BMTUDIOS.— TOMO H.— Sd
— 186— .
oananeos, aabedores de qne los israelitas habían de
apoderarse de su tierra, tomaron la resolución de huir,
después de haber cortado de aDtemano los árboles de
Bift campos, cegado Iob manantiales de las aguas, j
d^truido SUR ciudades, siendo estos los pueblos de los
cuales una parte se salvó en EgiptOj (1) y en Afri"
cüj y otra en Alemania j Esdavonia,
(1) "^6 ín sedor» Olam et Gfónebr. Chronio ad aniij
mnndi 2709.
CAPITULO IX.
La Bcitía, j los que hacenprocecler do ella la pobla-
cion americana» Pasaje deHlma Opinión del F. La-
ñteau, Analoeía que encuentra Buxton entre el diolec
to de los mokowE3 j el tártaro. Juicio del Barón de
Hnmboldt. — 2. Belacionefi qne exiñtian entre los amo-
rioanoB j loa pueblos del Japón. Anolc^aa entre loa
chinos j los pemanoa. A£nidad entre la lengua ohina
51a otomf.— ^. Expedición de mogoles al contiuenfe
e América de que habla BIr< E^oking, — í BaabxiB
de la raza tjírtora encontrados en Am&ica en tiempo
de la conquista. Opinión de Bobertson y de Dupratz.
— G< Analogías y semejanzas entre los tártaros y los
indios. — G, Oalincaoion del F. García, — 7. Analogías
entre los chinos y los indios.
§ 1-
La Scitía comprendía una parte considerable del
-.Asia^ habitada por pueblos numerosos, terribles por
«tt audacia é indomable valor. Salieron de ella los
lunos, quienes desparramándose Eobre los pueblos ve-
\
— lee-
fino*, cQinetkrou Untiu¡ diívashicÍDiM*, UevAida la
guerra á largas dteUncíoa conducidos por Tam^rfm,
Itiftjii<lÍA su prrfcncU espanto r pavor; humilló Ea
Talor ¿ muchas luicionus cargúmlt>Us de c^d^&A?; dea-
troyó 8(1 fiarooidíid ciudades tnagnI6c«s, abatiendo
¡mperiús poderosos y flcrtcíeotes. No os, pnee^ ex-
tnSo, QQ opinión de algunos, que pueblos tftn Arroja»
dos. avezfidoe ú continoas ccHTortas, y lar^s ex^
pedicionefl, que han aido considerados sienipro p»
muy antiguos, basta suponerlos aoteríoros 6 ooet&noos
de los cgipoios, quo so osparoion^n por todas partos,
peaetnudo on Kuropa, doudo dejaron imprecas san-
'j;niHitaa liuuUa:^, liubit^eD pasado á Aaiérkaf v po-
blidolA dosdo los tiompoc mas rocnotos. Hay autoiw
Quo Ten indicada c?ta cmignicioa en' un pasaje do
PliniOf quien uGnua que^ Uiniendo c&or Jos scíUs oa
manos do los antropdfogos, cob quienes oonfinsban,
Abandonaron «u patrin, dej&odola dcBÍcitA, y so fite*
Itüu & hnbitar á tlemis lejanas. (1)
El P.Xa/Zfüud^ A Tos ludios uo origen tártaro. (2)
Aun^iuo Grodo ha combatido cj^ta opinión, (3) sostíiS-
nolu el P. Giircíúj contcatandú \x^ obserracioncA que
en contra había opuesto. (4) La voiqos roproducida
per iínnmood^ apoyándose on FCr mas poblada la
(1) Pliuio, líb. e, cap. i:i.— SoljDO.cap. 5d.
Vá) LiA¿Í tüau, Dkc, do orÍK. indor. liU d, cap* 22, f oL 2(0.
(3) Orocio. Díftort. i dooii^. amoric fol. 101,
(4) Gatx7ta, Oiíg. dü los ind: líb, 4, cap. 34, % 14-
-IBT-
^^Bft oocideotAl il« Aniiiricn quo mirft a1 A&Íji, que
quQlU que mirft & Europn, adticicDdo odemis en ra
•poyo quo bi parto lua^^ prAximn & 1a Aiufrícft e« 1&
bmbLuda piH- M tirteroj!, que entro estos y tos Amo-
ricAnoA Gc nota nt% mbjua conrormneioa ftííca, asi co-
mo otraa notable» scnwjnnzim, y quo en ambos p&taoa
w eocoentran imof mUiaos anicmdos feroces. (1) ^r-.
w es igualtDCQte do wta opinión, jtoogarando que los
ndÍM fiKAaic^i iiieneD un diiloclo ont£mmt>nte tárta-
ro. (2) Seié i¡s XamhiQH ú orlg^sn quu ffomUúí á
M jMin^iei ó irvoM ó irogwies. El iTur»! ií« ¿Teu»-
PÍd/¡ por (iltÚDO, que tftti extensos conocimientos po-
mU de ta bístoru de AmMca, y tanU lux li:i eepar-
pidocDSusoscritDs sobro clL-síncI!naeo& creer que en
K>hlacJoti desciende de alguna rAZa tártirA^ quo pjiAÓ
k habitar esté coDtbente, advírtiende marcadae «m-
ogUs onti^ 1& roza amerioaoA y losloongolee dcscOD-
dieutofi de Ifícjhna^ oonocidos con el nombre de ¿u-
Todos los indios forman una soU raza, en opinión
eete distíngQido escritor, según so ha visto ya en
de los pv^ajea 'cítmlo de su^ obruü, k excepción de
que habitan cerca del circnlo polnr; todos se pn*
n en lu conforuLncbu del cr&neo, el oolor, bt eft-
es tb) b^rlin, y «I pelo biMo. (S) Rn ot^n parto di-
) Brerewod. Incjuiriod Ihooctiin^ Ifae dirersilioa oí
lucn iumI rvfligjon (limttgli Lbn cliti^ parU ut wurlcL
[] Bnrton. The Eni^hh «•tt^píre m Ameríen. c«p. 4.
) Homboldl. Yuedcs cordOliera. toan. 1., 311
-1»-
c«, que fi 08 cierto qtU! Jilguntt tribus bárbftmB pa-
suroaülncoslji Nordeste <lc Améñon, y «IcuníalSu^
y al E«tc, hílcu Im ontUs del m Giü y dfl Mímíúu-
ri, como IitG ÍaTc«M|i^anes eUinol<ÍRÍcas parezco io-
dio&rlo, nc debe «orpn^ndcr taoto encontinr i^itee doff
h&liiUütcT^ idoIoR, monamcnt'^s do jirquítecUim^ooiio*
ctmkTito exAcii} de U dumcíon del nüo, de las tradi-
doncs sobro g1 estado primitivo del mando, r sobro
las aii€« y opÍDÍone^ religLORa.4 de lofi pucblt^ a^ti-
oOB* (1) En oonfirmAcm do eeto lUiua U nt^ocioi
sobro la épom en qae loo Mitcaz fueron artoJadoQ di
Ihíehtutíaf>ü¿/iitij fix )>itirÍH, •^Uuniln a1 Kimlncntc del
río £7i¿], allá por el ntto de &i-¿,qtic e» qI mUaio €i
qu^ U ruinn de la díiiáHU de T»m habo do ocnaiosj
gandes iii\>YÍjn¡oQtoíi ciiti^ Iok puoblo<^ del Mm onoo*
tal. (2)
§2.
Apoya Mr, ¿t rarav^ Ii opinión de Iba »
' ncs cnlre los atacrícanos y lofi pue1iti>^ del Japón, d«<
ducldu do filf^Tui&c £«[DejaiuEfls en punto ¿ cronolo*
gU, idíonu, y otms co^ftd, (3) Garcila^ de ta Vt^
ha hecho fijar la at^noi^a eit las qito tfxUtPtu entro 1
Íl) HmnboMt. Voo do« oordilliorsv Wm. 1. — 174^
a id-,id.,iA.toTO.u.— ao
(3) Pasravoy. L'orígino njur^no do» ehiflVuo ot dot lot-
treo do itatoe loo pcupleo.
obiiio5 y los pcroAtios en el uso do al^ooofs
ca la a«loracti>ii tributada al sol en los ccUp^c^ dcco-
rtci[>iie& eo los {mlIiluios d« los laca-s y^ul gnu Khan,
aso do tambores, trompcUa y ntabalw, ^spMí&Ioiea-
t« dorante lo3 cclipsi's, en la:^ anuas, ta alguais do
B08 ooíituiiLbres, y mi leuiT pocJi ó iiíngiiim bnrba, (!)
De estas á otras somojanzad m has ocupado vjiriofl
autores, entro otros íkatu (2) y CWvdr. (3)
Citaremos también á F. ifanuii jífaxtra que en 6u
notable dísoTtncion í<obro U lengua do los otomios,
ha probado con cuarcmtA y treí cjctüplo? de los ele-
mentos do I& gmmitica china do Mr, Rantitai, que
la ooo^tmccion grauuiUcal do lax dos lenguas e$ ab-
solutamcnto la miEma bajo mucIíaB relaciones que
puntualiza. (4) Mr, Torticit ha Adoptado C4ta opinión,
S) Oarcilaao do la Vega,HÍat del Pero, voK I., cap.
— lib. S-, cap. 23,— voL 2-, pág- 39.— lib. 5.. caps. 2 j
7.^^ a, cap. 3. 6 y 7,
(3) Bosao. ^oTiVÉ^iDí vaja^G aux Xndea Oocid, voL 1.
lottro 16.
(3) Oerror*— Obmh citada.
(4) Como mneslra solamoDte del estadio contpotmtiro
entro aciboe Idiomas, harwiioe oteorrax?
1* Qiifi en uno y otro las palabras tomadas separada*
meóte son laTaiJaDloH, sin acbútir ooiabio algsiio on la
proDvmdacíoü» ni en la escritura^
8* Ea amUwMotilaHBÜantaalsAralacioiiHíidülDftnom-
bree, lasmodi¿oacionaedet<»tiempo8yporsoiinsde loe
terbos, 7 la relación de los tiempos y Int^ues* La natu-
taleíA de las propoBÍcÍon«B condioionalis, optativas 7
poaítitas, se deducen do la poBÍcton do las pelabias, 6
Se mUTcaa con alguaas separadas.
-Wffi —
reputAnJo rcmftrcAblc U nSnidad qw hay entre ana
j obra lengua. (1)
M-
AI hMtct Mr. Rankinj de una eipedicion de loo-
goleiulconliiMMitc ¿^ Aiui'-nca en elaij^So XlII^ooo*
S* TdBto tiu la Jest^na cJittuí contó eii U olooti bb
dup toiaarffaof>sÍTam«)tomQcbaí?ixttfibrftscóaii> tfofil
iÍTOS^ adjoÜi^a, Ttírbofr, y aua eomoparlícolM; p&ro
otvos qQé sumpra eou giMtftutivotf, o adj^liro», bombrM
ó verbofl.
4' El Ba«£ai]t¡vo mijito del verbo, 6 ctHnpknwnto de
cao ibctivo, Qo lleva s«¿&l ateaua: m prímtto «o coloca
ai3t«^r d eet^uudo deapuos &i T«rbo,
5' £l UrminO des una oradon MS marca cae prúpoct-
cioQca diforoQtoe, o^^m laa idoas quo €Xj>rioea á» obla-
ción, adicíou, aeparaoiou ij liüIou.
6- Har j>%Ubriis qud por sí míamai tíonoo dgtU£oa-
ciou objoUva, y otroa qo^ sioDdo susEatirofl, junua oon
oivii HiiHtiintifc) vxpnMan un atríbata
7" liúB odioUroa ea^ atecaprd 60 ponon autos qoo oi
subtiLDttvo. Fju ú otnmi sicmpro^
8* AlgUEOs adjotiTOB pTieden tomarsa como rorboa.
8" Toaos loa verbos en la lengua chifia toman adjeti-
vos por Im adí[7Íoi) krléj oiomitL
10" Pueden los adjetivos ser empleados como nombres
abstracta^
Las leaguas china y otoml galo dídercu en ocbo to^
maa diatiataa do constmcclou. No soparooo cata ultiisa
á DÍngmui de loa otras qo^ fie liALIalian en ei^Ia parte
del eoutíuoüto* Con la OMxbana no tiooe la menor añ-
ni Lind-
el) RecLercbea mút les antloll¡t4^s do TAmeriíaDe dn
Nord.
ima que T190 ana colonU chin», y d¡cs> lo $\^í*
^AJgUDOS cleACubrioiienWs jievniiteii felizmente iljar
8¡11 ningnrift tluiU ol origen de los mi^teriú^ins hltecoM
^ guaitmitec^. (1) La dínaaüa Urtara oocidcnUl co-
3iiOQZ¿ veinte y tres siglos antes que Jesucristo, y
mciibÓ4dii3ij<IulS*^^ítm'ó-ri7. DurüiilalusfitlíiTiijii v^m-
-to y tres altofi huoo cuatr» cmp^raijorcs, de los cuali»
ano Taó cmponzoTSaJo, y doe asocinculofi. (2) La di-
\Úx táriai-a onuiitil no cvionU mas /i«c un solo mo.
kret, qa€ retoo <Ioít<.U «1 aSo d«) gracia 531 á 550,
lU) ea di€z y eícLo añ^M bajo cuatro tituloe difcrcntea,
loa cítales Vmiim Ó.V&xdU Ai^ el líltimo, empOQ-
por Kaoysm. Kstaí^ dÍTer&ts revoluct-íonea^a^
LD bien ttd emigraciones quo so verífiGan on eetA
Época, fliendo el gofo de los tiiltcca» U!i bijo A pArien-
t« de Cuto Votan oríenUK d (3)
§4.
D^soubiiéroosd, entre toa pueblwi rjuo exbLian en
rmpo do la conquista, algunos rastio? de k venida
la üAza tiU'tuu á Ajuéñca^ no solo on la índole do los
liottia,^ que hxltlaliau, y en nfts tiHoa y constunibres^
(1) Qc^rrd di^cir iwkru^tic^.
(2j irUrivclol, \ol-4— 71.
^3) RiinkÍEig lDVc«lígT»c£onCR ]iíiil<?rícaA íto1>r« laeoD-
Axl Pura.
MTTDlOft— TOIIO IT.— 29.
— m—
sino también en los nombres do rarRLft pobUctoim..
Entro ellos puoJe cnumei^arse loe ^aeúi«c4$y quo pai-
rxe derirado do loa mmu vcctaoa do \o%9»gdian^i\)
asi como los jw^ser isdios de Ohiapas, les t^^üticm
qao formaban una do I^ ii&cÍotmb do U Naova Espo-
lia, parccidoa k los numagtííUt nombro que comnn-
UBDle oe dab» k loi alanos y A los baños, A los hu-
«StffoirM lo« colooa Ptolomoo cr oí tiunto Imauz, (2) ^)
Los kt^Tún^ eran una nación i^'f^i y loa hnr^í^ fot *
ntab&n una do las oinco naeÍono« deliinaa do PertépolU una relación muy marcadi
entre ambo» pueblos. (1) Aunque lii cu&a de Ib5 cieit-
ci&i ]ü ponen uclos en E^ipic, oLros en Asiría, y^ Ti-
rios en la India, cree J/ur/iue en el pnmero debe
bu£C^rfto el origen de la orudiciotí india r chinesca, (2)
Es por lo menos indudable, quo fui utiíi de las tu-
cienes que mayores proj^rofiOA hizo prjimtiratuettU'
SU pobl&uíen, en las nrtos, y en las cí-^rcím. (3)
antigua ¡lupot-Unm que todos le reeoncceiif asi
la multitud de colonias que de nlll selíeroD |»nm
rany puntos dhlautcF, ha bccho nupo&er qiie k ctl
debo su origen la población do Antéríca.
Se ha considenido al'crecto, no solo las eniprtí
y largas navegaciones ejecutadas por los egipcios,
posar de no eov gente do ntxc, & cauf^a do la ^upfii
cios.'^ untipatia inspirada por ffu religión bacía est^'
yínerode vida; ?iiiio In vasta extonsion do ¥v, comer-*
010, Rosoonr^uisli', su poderío^ la expedición do Si
(1) Do rarcbitechaio nncicnnc, par lo eoiuto de Oaj-
lus. ySemmen de literature, tora. 38, pág. 4é7.
{H) Htiot, Hüt. de la naroff&cioD» cap, 63, ¡lág. S60,
(3) "FuoTDD lofi egipcios loa qae primero pusiei
nombres á los dioses, kabUudolos touiado do elloa
griego«^j ifnií^^D^^^nW fueron los primeros en «vkiriaa
wofl, nmuTacrus ^ U'mjOüH»QRgrAl)ar«obre|üaatafi(
ras de aalmaloA, y cu ojooutar Tmias obras admirab
de que existea t&ntos testícoionioa/' H«ródotov LiU 2
ce
»&iíri8 cu Ia índic do luo faflUU ¿iKwto, (1) 3' la que
cjccütó <¡n tiempo del rey A'fcAw, d« que nnl^ »o
hodioiDenddu.
Lliuna^u cspccialmcnto la aUndoc k^ «ciiiejanzas
ie isnLrc loa egipcios 7 amoricaDoa Acd^ciibrtm doe*
»8 do un utcDto cxíimcn. I)c nlgunn^ hubo y% de
¡CTW particular it^i^iianii. Adinini miKÍi^i ¡wr cr'i^
U conri>nüii1a<l *\m cntro^unos y otros existo rcs-
M do BM pÍbícsm cronológico, non en loa días cp«-
íDO^; (2) ou »i] mitolo^a, culbo^ y ctramonias re*
i%; en íii escritura cacnpiiMta de gcroglíficos, y
fonóticos y dcmótioo^; en la Sgara piíTunídal
fin natt ooncimccíoneSj en la di^iUibncion, ador-
U y pintm-ns de los ediñcio!^ y pafcoF, coono oí L^
rji¿> J< Tcxcxc dcMtito por í^^uerMaJn, tan paro-
ido al do luH egijtcío^ «n la ciuflad de ÍToatríópolU
quo ROE habla ^fmíon. Advi^rtcitFC también mai^
(1) Tirana, lili. 10.
(2) H^rvíu dinsÍL5deeddSieDa ana carta á ClaTÍJuro
en 31 da Jobo do 1730» con motiTO d« La pabücacéoD do
la HintorU activa do Dkf^iboo, on la cual 1i^ dioa: "El
aarrq^delano jdoiaípÍL>, como lo Uocian los moxioa*
nos, danota nna ¡TibJWnnnKU|>cr¡nr]ílAqueoorreai>on-
<tia aI astado de uuscieDciasjdt «08 art^s. Facroudc
duda en esto puatoÍDfonor«9ri£ loo griegos y ¿loa roma-
tuWf perp el iogeoiic quo se dMcnbn aa an o^carlfino no
«odealdolaaoocioiiieaiuadílastnidaB* J>eb<ruo8. pooa,
conjetamr quo no toé obra do lo« mcxicauce, aino de
"on inaa adolautada en civilización, y pnwto qtia
ao halla en America, o^Hk pri»Íao bu!:cnila 00
[taKJiyjaa— TOHO ir.— 31.
cadihA unuIogÍAf! en \u muUitud tío mujens quo tenían
aiis tty^^; i'ii el gínero ^h penítcncm í «lue volüa*
Ui'KtuiuiLlij Sü etititgiLban SEi^ saci^rdL>U!s;eu h portd
que estos tomabfitL on los negocios públioofl, dnndo su
dict&mcn y cor&cjos; en el cuidaJo de escribir la bis-
toria^ pam uonscrvur la tiiumorm dv los suceso» nota-
hl(s3, con otras fancionce importfvntos que ojerctan; en
deiñcaí- ¿ sún héroes; en el iiso fixcaenUs tío baSoa^ y
en vnms prácticas peculiares^ conii> el Arbitrio que
empleabnn para oojer los eocodriloA^ y era el mismo
do que fe v;it¡an los cgipcíoüf según C/arvmr, contra
loa c¿'l«;bFe« eouijdrílkjs d4.-l Xilü> (1) Crvinn^ Hdfüuiii
en l4b trasmigración do las atoins; deposíubao rique-
2as en lo» 9c;pu!cT0S; Uiiiaabau los egipeioe Tíf^M ii la
divinidad, así coiuo los uiexicam)** T&i/hj y eran, por
último, superücioHo» é idJlatra-i, tuiíiitirosc^ycncftia-
tadorcs, é interpreUban los sucuüs<
Sorprendido q1 P, Garck de tan singulares rangos
do ecmüjan^a, do v.tGÍla qu a«fíguTar!¡G, qü<f ninguna
eulcÍqu &e parecía UnU> á \v.i ¡ndioíi eou;o la de los
egipcios, no solo on hi% costumbres ritos, idohUioe y
co»a5, »íno aun en la constitucdon de los cucr-
(1) Cni3K;siiii *-%itt nrhlUift iiii i^n liculrm cnn rW [mu-'
tae ogudú»iin«ifi, que metüui cu la bocu aI oooodii^ cuan*
do la ftbrítt parA devorar ni iiv^ador: ni <-i?iTnrln qia-do-
[tiadQTiuloeu ^;entoDc<eH 1^0 «aporraba <j;i4> el aninial
io dobüitat-ft cou ln prnlitUt de nnii|jic pnr^ acabar do
darte mucztd.
— 211 —
p06, y SUR acdd^nUis, como el color, la forma dd p«
lo, U i]«bÍUdA-] ílsica. etc. ^L)
5 2-
Huyo Grú&to los ttputa dcscenf3Íeut€a do los t!ü>pct^
por el coiucrcio quo tenían con la? Uloa y titrnis del
Atiáfiiieo. [2) KóVkmtf en Dfdcto, entre anos / otitis
algunas HualogíaHf eomo d tutbcr u^do ñgunts autCB
que latrai;, od el n^icto do días do que bñcína constar
«I al^o, 4>ii el lavatüiio*-^ bsutisuio quo i^jccutnbaD
con los uiítosj y en ungirlo h (tonle y el cuerpo. Es
jre^iso ademas, t«ncr praacntc i^uc la Etwpiti oom-
prendida Uula la cona t^idi« desde el África ha»ta
OeAwcAtM. (3) Diod6ro eroia quo las egipcios flieroD
^colonos de los etiopes^ entre quienes so eneontraban
^a mtsnn religión, el honrar y revcrcnciAr & lo9 dÍo-
«36, lo6 dcriGcíos, las pompas, y Us fiestas; y que
de elloe tomaren el respecto & Iob sepulcro?, el krao-
tar gtuuka estatuas, Las letras^ y el uso do las figu-
-TOS, Otros opinan oon fffróii/ihy que todo ostc turo su
<irfge& en ügipto, y que el esculpir en piedra para
ni García. Origen do los indioe, líb. 4, cap. Si } DS,
[2] Hngtí OTouÍi>,.DJai-. 1 do Ong do'americ. íoL 1.
[!l] Bíaucliiiií. La liúdoríii uhÍt. prorata coi moatu&eii*
"*, tom, 4, cap, 30, S lU pag. Ifi.
o^nscrTAT 1a memoria de I&3 cosaa ce inTCDcion SQj&^j
(1) SumcIiíhí ere qac pueden conconbrse facilmcnlft
Mtas optDkOPOS, nlribuy^ndolo á padros i híjoa.
En el sattH) y cfiCTupuIoso exámon^ que hizo Jfr.
iinoir de Iar obr^á de los antignos hnbitantee <k M¿<
xicoi hubo d^ encontrar muchA seme]ansc¿ con los de
liM et;¡pciu5, n:ibl3»i3o do í.\ rvlIgÍEni, dtc^: a Tnipoei*
ble es dejii de notaren ela nUgw> culto de México, lo
mífiuo que el de Perú» hoy lleno con lus ceretnoiúas
lid crístinüifloio, grundifS ftnnlogt»^ con Ion cultos do
loB antiguos pueblos de Oriente. L^ rel¡í;ioD ej^paa
y bi de Ift India habieron c^ echar prúfiíndas ra!ce0j
cuyos reLotlos parecen haber penetnido hondamente
CU el finlígno cuelo Americano (2)
§3.
No me detendrá en examinar la opinión de lea
dan ¿ la América un origen griego, por ererla po<
fondada. El apoyo, que hnn encontrado paracmitú
deFcama en decir qtm sehaiihidUdoeMjulpidosnlgí^
DOS caracteres parecidos & los caraeterefi griegoe
bre una roca ocrea de la ciudad de Zamora en el
Q) Eevódoto. lib. 2, n, i,
(9) Hr. Lencir. lotrodution aa paraleQe,
_5I3_
I (1) sobic uti;t loza do hñ rumns do Guamanj/a
del rí^ rmo^iuT, (2)| y ca tos eiíricioa arroion-
Dados de ln proviacta de T^ind^tía de Cbiapae. No
paedo «Eto afUnnane, porgue Ules cftntcteres son des-
oonocidof, £ ¡ndc5c]fmblt5 basta ahor^ Tjnupooo pud-
servir de faudameto í ^sa oprnioo, la guerra q^uo
an Pintón sostuvuiroD los atenienses centra loi
ttlíntídoff, paes solo prueba fine en aqnel tiempo In
la sería iiii;i naciotí anUgaa y pujante; ni el estado
ndoknto de la nAveg^ion entre [os griegos, como
teFtiíica Ifi eKpDd]C¡'>ii de ^fa^n con k arntada de
rg&Sf pues que antes de ellos ütros pueblos liAbían
prendido con bitcu ¿sito emproeas marítimas do ím-
cU¿ Eli el tener los mucliachos U coatuiabi'e do
cantar bis hutorías do los Antiguo*, traer las orejas
horadadas, y las mujeres colgando pendientes de olks,
porgue esto no era cxclusiramentc costumbre do los
griegos, sino también de otros pueblos; ni la existen*
do olgaoos paLibras parecidas & las grtcgas con»
mamcusm, para designar U madre y las ma-
, mamwwhaf la Eoadro de las aguas, 6 el mar
IMAM jr/d/d en oúehoaeano para Uamar la madre y
padre, lo Dii-^FQO fjtio la ro^ T^<^¡ Dios que eotra
U oocapo^kion de varios vocablos en \n ler^ua
ieftDB, porque eso no ba'!ta para constituir identi-
dad; no, cu fiíij cl hiILirsc descritas por Pintureo las
(1) ümrcta. Oríg, dú \m [imI. Iib. 4. cap. 31.
{%) Cíe«ft Chrocn. Fon!, cap. 87, pB& 160-
— ei4 —
otaron hablado de ellas. (1)
5 -I-
Fiinduo la opítúon de los quolmccn dvsceiiiler
los ronuDos los pobladaroade América «nU medal
quo con la ¡m¿gcn y nombro de Cétar Aítffutt^ sd on-
contrú, según Maritwo^ al cavarse una mina de oro
en Tierra firSM; (2) eobre ca)'^ certezn hxy muchas
razones pam dudar; en algunas costombrcs do loa i
dios parocíJas ¿ laA de los rDiuance; tales como la d
consultar las cntraüafi de los aniíaalef para adíví
loa 8ucoeo«, cantar en site couvites ks bazañaa do
mayoTcSj coitorsc el pelo, y echarlo cq la hoguera,
eii el BCpulcro dti los difuulcf^samllcar hombres, (3)
colocar en los portaloe do sus casas eatUuas ó tm&p^
genca de sub antepasados» cuidar y conservar cL fue
go 00 Vy^ templos, ocu paree lo» sacerdote* de oscribirj
guardar, 7 ensoñar la lii^tom al pueblo, {i) j toner
i
[1] Rn 1I i1c4Ktt]bniiiÍuntu fjiiii Mtguu PtitiKiuiíiut lii
Eupbemo de filgnnas igtog oc el Octano, no las eiMO&l
doEncitns; »ínQ al contrario con habitantes color de «&-!
bro y con colas, según dioe, como csibeUoa, £1 P. Lafi-^
teciu creo cftto a^icablc ^ I04 oi^ribed de las ^Vutillaa
<3) Mariueo. Uv. hiep. lib. 1í), cnp. Id.
(3) B^noca. Do bcD«Í. líb> L cap. 23.— Pdibio hist
lüx6.
(4) Toxqafanada- Monarij. má., tom. 2, Iib-2, cap. 10,¡
_ 215 —
coDTentoa á manera de laa vestales^ (1) en lo3 cami-
Tios y calzadas del Perú, j otras partes, tan parecí-
<3os & loB construidos por los romanos en España y
finalmente en las palabras latinas encontradas en las
lenguas de loa indios, comn el advervio Í7uJe que se
usa en la de Chiapas. (2) Tales costumbres no son
exclusivas de los romanos y es, por tanto, fundamen-
-tpO muy débil para resolver la cuestión.
§5.
Hucho menos me detendré en examinarla opinión
tie los tiue aseguran, que la América se pobló con los
^txojanos que acompañaron á Eneas después de la des-
^4racc¡on de Troya^ apoyándose en aquel pasaje de la
^JElnéida que dice: cet dtversafi qucerere térras.» (3)
I3gaalmente es infundada la idea de loa que hacen
descender los americanos de los franceses;, é ingleses,
3iaciendo valer los viajes 6 colonias en que, según los
(1) Alaxauder ab. Alexandro lib. 5, cap. 12. — Betan-
^OB. Híbí Ind, Part< 1, caps. 11 7 22.
(2) Llámase en el Brasil anga el alma, ara el aire, po-
^io sí -pecho, piot al pié. En Yirgínia llaman ^nrze al pan.
ZXjOS indioB de Camana nombran pitera ¿ lo interior del
cogollo, j loB caribes nunum á la luna» arca al cofre, m-
■siiquó á la oaña de azácar y arha á la floresta.
(3) Virgilio. Eneida, lib. 2. — Vasconcelos. Noticias del
brasil, lib. 1, D. 90. — García. Oríg. de los indios, lib. í.
— 215 —
libtorí&dore?^ nporUrDn ni conUn^^nte de América rh*
tes de Caloa (1) y en algtiDos megos que indican ha-
b^ estiido aial; pues€slo lo mas quo probarÚL es que
ks fué conooíJa ente paÍ!t¡ pero do que rocran ellos
sus pñoicios Itabítantes.
Tampacj c« de croerM U fucmn Ioí G?píifioIeft, aps-
Bar de b que se hfi dicho respecto de Héspero XÍI^
re/ d« Eííp:iíln, el m:al poWá bis ¡■1\'^ fícfpéñlei^ (2)
de 01 tomaron el nombre, y que ne sob ni las
Af^'tunadaz, ni las Catcrú^f, ni ke j1jr<>JYJ, ni las de
ISarhvtnh (:l)j porque no cfití averiguada inficiente-
mantc 1a exactitud de tnl a^rclon, no obstante que
ee han buKudo sciuejunsaA en elidiomar (4) y enl&s
costumbres de los inJíon con Ina rurla» de teft eflptiHi
lea de iiquel llcmpo.
I 6-
Otro tnnto podrifl decirle de \<A noruegos, Ul^ndiH
BeSj y' diimmjtrqiieüeii. Hay, ?Ín €iubai;go, itcercí dé;
• {1} Warden, — Eéchercbes etc., rap, 7. — StewarL-^
■Thou FíUoD T otro^
(2fc González Oriedo.— Dist. lol lib. 2, cap. 3-— Plt,
nio, iíb. O, cflip. 31.
(3j CUrcia. OHg. de los Ind. lib. A, cap. 18, H 2 y 8.^
{4} Bs notublo 1h míiiiigtiujti^ quu au» bü «ucortirulo on
fkiguníu; palübraa o^puñ^oa ooa otxn« do la« Icri^^av do
loa IulIios. tjitca ccjm^j lEiem», madio, manca, mocho, mar-
ú0piuu(.'t3, umln, mnln, huant^^ mantel, prtnx, jmtA, ptipa,
pMO, piñ^, pinta, píuto, tauto, tbta, tiutui| Uo. Ku Ve*
fdlos U círcutifitancta do gq proximlilad al continoDto
americano b¿cia las regiones potares, qoQ ha sido acó
de los puntos, en qu« isas sehftn fijado loseacríloroí^,
para descubrir la anión do auiboa continentes. Jhlorc-
ce por tanto coa<^ídcnirse c«to punto ton nlgnn dtU-
niiniento. C/mrUi'^iz do h^la obstáculo cu suponer^
qoo Us naciónos vecinas & la boKU de líuíUort iraca
sa origon do loa noruegos y groolandoecs. (1) McUtí
ct^ un Iiccho bien confiroLado el descubrímicnto y
oxisteada de una colonb de norucgoí! en Vinfand. Si
bien se han eusciUdo dadas sobre cual sea cGto país,
sapónese que podría esUr, situado en las coetas del
Lat^rador^ ó en la isla de ZVrra-iWü, por h, poca an-
chura quo tiene OH muchos lugares el estrecho de Da-
£>¿f, que separa la Qroelandia Occidental del conti-
nente de AtD^rka^ y por lo mucho qno avai^ia ou el
Ooóaoo Atlántico el cabo Feraif^i, ¿ punta mcridio-
nal de la Oroclandía. Es, por otra p&rfce, indudable que
lo« Doruogoe omprendicron vítija^s uuirltjmoü de tres*
cícntoe á cuatrociontas logoas, que doscubrioron la
ídanáia (2), las ¡ftl«fl de FerS^ de ScÁtiimd, y la Groe
raguas llaman homc al hombro: en otrait poiioa d la ni-
gna 6 pnlga fa>/uf de pacur» pidi^t al pelo, Uavin cerroii
ctff ¿ una eepocio do oonejo y mis> al gato, [Oanofa. Otf-
gen de los indios liK 4, oap,'20J
(1) CharlOToix. Diaour&o Bobre el origen ¿g tos Eune-
noanoe, pdg. 90,
(¡Sí La Ittiaodi» íaú descubierta en 8(>1 por el pirata
Koíínddj y la llamó /aiHfíafifJ, tíemt dt ntíit, nombre qne
ei pÍTAia UoIm cambia on el qno ann conscrra, el cual
MTimioa— Touo ir.~32.
— zts—
íartJiaj y «^ue bubo Ueinpo eo t^ue asolaron lai3 ooftUa
de Ingbittim, l<>anoía, EeptUa i lUlm, (1)
I
Kit las uoftU» i]«] ^¿ritinr ha ilff^ctibicrLo rtdeaU-
fowat^ c] cftpiua Gra^iA vestigios do cckaias Ubads-
eaa y Domc^, Us cuftks st ^ee focron poco & poco
desapareolcado por lu guerr.iM cnlro Suc^ia ^ Dio»-
marcft, otr^s f^or loa esquimales y loe de U parte ooci-
dtntoi ¡>or los IiicJo?, cuyos eoormes bancos úapid^n
la luvegacion, ^É
£1 barón de Ilutaboldt &o iaclin» á cnU opimen.
Unode ff^infuniJAiuenloAlEí tom& de] Jefe qu« tuvie-
ron los ohlnpanccoa llnnudo Vcion á l'odaí», que, M-
gQQ la hiltorÍA da lo3 scandinavo^ c^e miamo, ú ti de
Odin, tn. el nombro del moiurca que rí¡n¿ entre los
into«, cuya nza, ««gun afirma Stda, dlÓ reyoc & tun-
etioe pueblos. Se sacan también argüD:cnto.'; de la
comparación entre
la lengua
do los groe bioJ eses j
Norte de Europa con la de los esquiínalos y Norte de
América, así como do las costumbres que leoian lo^f
islandeflCH de luibUar en cuev»», conivirvar «¡ernpro
fuego on los altares, presentar sus hijo« & Iw foras-
teroe, contar gd 9U9 banquetes tnft ImzaflaA de sus hó*
roes, tener oaliuHk'K, y u;? lieeUbcros, i ígualmeal
en J^ manera como so gobernaban.
6-
1
quiere de«ir ittrra i& lídQ^ 8n5 pcimcroít ^mbiUntee fuc-
roD nonwm»-
(1) Mafiet. Introducción á U HtsioríA doKuamarca,
oap. 11.
rio át los aJciiuiiKfi onca¿ntjaD»6 ulguntut ee-
Bugansas con los Americanos, no solo eo la titrmÍM*
oion en tüñi y pe^ue de muoKad palabrod, sitio t^imbien
ca casarse con una s(»U m^ji:r^ caaugjir cl.adultciio
como $e bacía, cu Nuera EvpftHsj lavar en el rio á los
TMÍen nacidos, ttnor por orinan iltcos y flechas, quo-
br&rsebis 6 los eoldulcs cobardes^ cntrf^gano al juego
y ¿ in bebida (*on cxcvso, y ciaedar en calidad de es-
m el qu« tcnl» comercio carnal con cEcIavaagona. [1)
§ 8.
Adúcese cu apoyo do csu opinión, qua /íhndía eft
la uitigua l'hiiie de que habla J^éncai. Otros» sin eca-
bürgo, «la loLifln por Scicílandia, y algunos para de-
ligDar lo úlümo de b tierra húcia el Xorte, como se
bftoia al Oriento con el Oangct, y al OocidentocoD Us
cotmonafl de Hércules, Dicc^ que de fdandia pasa»
ton los noruegos á Groebtndia, y de allí k América.
Grmo d¿ esto origen ¿ los indios, (2)
Por último, se añadCj como conCnnando todo esto,
b bucTÍpcion en caracteres rfin¡co« encontrada enci*
ma de ana piedra cu 1 824 en la isla de JCmjiktofBtak^
(1) Garvfa. Orígiiji de Ion ind. Hb, 4. cap, 24, ) 9.
(2) tiroeio. Do oríg. amerje. 1 y 2 Disort,
— 220 —
Bobre la costa occidental de Groáandiay on la latitud
de 73 grados, 7 el babeiee reconocido líltimanieTitej
que la travesía entre la porte occidental de la Groe*
landia ¿ la costa del Labrador, 6 isla de Terra-No-
ve, Be. ha Hecho en cuatro días, (1)
(1) Mtp Warden. Becherches, cap. 7,
CAPITULO XL
1. Trt^cion^s soWo d ovtgcn áñ U poblftcioa ¿e An¿<
iloft qno B« rdCOffUron en loe primer<A tiompoB do la
cooqittU.-^^ TtmlidoD mcxicuiEX. — íj. TvAdíciou vu*
caU^— 4, Tradición clií&pan^n, — 5. Tradiciou p&-
• nitoft. G. Tnulician do Nucía Granada y oírx\ — 7.
^badioiau eobio el diluvio urnTorsol; sa compix>bacjou
hi&t<ítica; g^andaa dUnvíos 6 íniiDdaoiofies que L& b**
Indo; Gonfosioo do lu lougnaa j-dispordOD doJ&«geji-
ttíBj-^ Noticia quo ee k£ift «o Am¿ri«a de estoi mt-
10^ Carreii, y reproducido por ol ji de HimiljoldL y
Ooadni 9. Lo que »obrü oato ozpoDCL C¿ftar Cantó v
Boturmj.'lO. Opinión do riawB autores, ospocigl-
niento dd Curier j SerraiLO.
5 1.
En el CLirflo de esta obra se han dado á conocer at-
guBAS cíe las irAdtcioDOS^ ijuG Gcfare el origen de la
población de América pudieron recogerse en loe pri-
meron Uempoü del dc^ubrüntento de eate eentinenbe.
Yoy ahora & h^ccr mcncioa de algunas de las mas
notables.
— K2—
i 2.
Empezaré por la coQÜgiuida en la primera carU
qoc Cortés oseribiá í Córlw V, de la cual hocen cs-
pt^cml mención flírrcríi, (1) ülíU'\;«rr-a, (2)yotrosh¡5-
toriaJüreN, quitrnos Um]o« ec muestran sccixles en ase-
guiaff que toa progomtorce de loe moxicanos habiui
venido de otros paiscs. En efecto, Moct^^umaj en la
primera cntrciisU que tuvo cou llernan Corih^ lo di-
jo; "Nosotr^ra eabemos por nuciros libros, que loe
*^ habitaates de este paU y yo no aomos indig^u^
' ' tino que v^nijatjs Je muy lejoa. S^bemoi, ki1«iii¿9,
'^quo el gofo quo trajo & nuosticB abuelo?, volvió &
'^ 8u p&ts natal por itlgun tiempo y viuo en seguida &
'* Uevitrse & los que hMrt ilcjaJo. Pero ¡os cucoutró
"casados con mujeres da aquí, padres de i^umoroeos
"iiijofi, y moradores de ciudades que habían edídca-
'^ do, y también qiit^ no queríau obedecer & EU a&tÁ*
*'guo caudillo, el cual se Tu^í solo. Siempre hemos
"CToido que sus doBccndientoB veadrian á tomar po-
"fWSioD de ostc! paÍB ulgun dia; ahora puesto quG vo-
** nls del Lado de donde ^ule el sol, y que decís noi
"conocéis haec tiempo, no tengo duda de que sea
" nuestro fleriíjr niitural el roy por fiuien sois envia-
ndo. " (3) Si la tradición ec referia ^olo íi los mexi-
(1) Herrera. Dec. 2, lib. 7. cap. G.
(2) Claiijoro. HUt. aiit. de México— Disert- 1.
(9) Phmora corta do Heraau Cortos ¿ Carlos V^
H
•
^ano9p cooiO parece indicarlo el texto ini^mo, poco in-
fluye en I& 5i»hirion iJ^s Ixcut-^üori tle nrtgi^ii; piiuQ se-
gún hubo ya do mdioaTee, & los m^^iLiünnoa habmn
precedido otras rasa^, siendo clloa Ion ftltiuios que ar-
ñljaron al paí»; de Anáhunr, dciníle ee hallntfi c«to-
blccida la corto ¿ imperio tío MoctC2Quia,
j§3.
Conserv'Sbaso en y'ncafufí líi tradición de que los
poblndorcí! vítúcron por taar de hacía Oriente, 6 ee-
nütl, comu ll.'iEnritj:tii los indius, y crubii <\mí^ de la ÍH.
la^o Cuba- «Dospocs llegí -ZwwirHi por el Occiden-
te, 6 ychnialj y puso nombre á, todos loí puerto?, ca-
bo5j rio*, y costfis de Tucntnn, loí túnica no ^mn del
idk>ma do Ciibíi, ni del moxicnno, tino toUhnente dís-
tbtos de U antigua ¡engaa de los do Yucatán, quo:^
bablalui cnnndo llegaron los cnpafloles. Babicndo al-
gunos Ukflgoa de Cnba no ]o<i ontendlitL^ ni lo^ in-
dios la Eooxicana, argumento quo prueba vinieron los
pobladores de mas rttnoUR tierra». llabianH© aumen-
tado mucho, porque cuando loe« teoohíchiniecas, des-
pués do la gran batalla quo refiero TorqtíariaJu^ (Mo-
naiq. Tnd.^ tom. 1, IÍb, 3, cap. 15) fueron buscando
iif^rra^ donde poblar, lo5 que í« quorlaron en Yuca,
tnn dejaron la propia lengua, y rccibierun la de ta
proviocb quo haliiUron. K«to aereditii Í!\ pt^auncioa
de Eer toas los qiK csUiban en Ttictítan {lobliiúos que
los que entraron d« rtucvo.i (1) ■
EfU rcUcion de Cogaütiáa destruye Ia opinión do
toE quo ORCD, quo Ion pobla<]or€3 primitivos de Yucfc-
ton, y loA que fWbríoaron Uu obras admirables qaa
hoy 9e cnciientraa en ruín^f en esa pcninaula, fueron
los toIíecAx, üorrobonndo U opínton'de ^fr, IFWr/fdb
on contrario eúntulo, huta^rccr qno cfttos y loi az-
tecas recibieron do loa tuayikir Antiguos habitantes de
Yucatán, «u cirílbacton y su<( aii^^, & las i-unli
Autor daba un origen asiAtico. (2)
§. 4.
Cuentan loa chiopant^a que rinicron fius progem*
tore» do hAcía Kucv^ México^ tm^'ondo consigo dos
ó tvof dioses que aioraVín» Dividiéronflo en In pro-
TÍnoia de Socotiusco en do^ pact^: fu¿ una ¿ poblar
la provincia de iTiconif^^ poblando U otra la do
Ck'qwí. oPara poblar esta tierra conquistaron & los
que en elln eetak^n, llamados zoquct, y los obligoro
(1) Cogolludo. Historia de Yucatán, lib. 4,c6p. 3^ fi
lio 178.
(3) AVíOdeck- Voyage piltoresquo et orcheologíquo
dau5 la piOT¡u<?c de YucAtiLn. Int. yÁ^. 44 y 101.
I
£ ir £ donde ahora vive gente de esa noción. ÍEabíen-
do^ paca, poblado ar[aolI& tionu turíeron siempro
^^oerra loB chbpan«cQ9 con Im imim £ochUds, Ucn-
dales y CAbilcH^ qao emn ñus vedóos y comarcanos
por la parto do la nicna. Fúo3roii amigcfl dol nydo
Tehuant«[)«qtuer & f|ui«n ayudaban con gente do guer-
ra y armas contra «1 rey d« México. Nunca tuvieron
i^y ?ÍDo «olo okgi&D los sacerdotes oacU aSo, dos
capitanea, qud eran como gobeniAdorc!, 4 quicnea to-
<1(^ c1>ed»viai], aunquo era iniiyor ol respeto y ren^
xacicn qno tcninn & íoq sacerdotoa.! ^1)
Esto tiadicion, tt fonda por eli\ Oércía,nti rcBuel-
^'e la oues tí un ^ deduciéndose de olla por el cootnirío^
^uc los quo llagaron do A'cftfrv J^éxica uo fueron loa
^ruuitiroA poblndorc!, puesto quo ya encontraron en
^^hiop(U cc>iit¡4lerAlih! nfnncro do kubitiiuti^.
5.6.
No so caci>enLra mejor luz en las tradícionds i\t\
-^ard, pUgadsado fábulas invoiosímílcs, roreHdas por
JSdmz^ y otros histoiindoru. Hacen olios proceder
^^ los babitantes do un Ciitice Vir^t^ha^ salido de una
1 ogana, 6 do un hombro Ihmndo Con. f ¡r huc^s, ncr-
(1) Qaroia. (Mgon do los íodioSi lib. Z, c^p. 6.
isTCrios,— Toxo ]T.<— 33
^^^embro?, Tenido del SepteTilnon^ j qoepor
• «] medio dia apareció otro mejor llamado Paehúca-
ma€: dcsapirecíó 0?n, y lob bombren que babia cria-
do fueron C4>nveL'tÍdo^ en nninialea, ongendnnidootrot
Pncfiammd^ le donde procedo U pobliicíon del P^
ni. (1)
Dic^a'all^noSftutoroGque J/cr'icüO'o/Mic, su primer
rey, era hij> del boI. Fué quien los civiliza, ÍQclináiL-
dolosal culta J© este aslro, ensefl&tid<j i los boiubres
¿ culüvar h tierra, y nutrirse con sus frutos, y d los
mujerts ¿ hilar lann, acostumbran dolofl d rivir en so-
ci^dud. Fundó f^ci tEiipf^no cuatrocíe.ntos a.m\% Antes
del Arribo do los esp^tSloles, y construyó muchAG ciu-
di33 de otraA^ como lot ctruf-
is, cgl[jcÍOH, lUílwtftuo^, y a«toca« 611 sib edificios,
ititaaoi>ca religioí^os, división M üempo» el^. «El
de las series periúdícaSj dice, y de lofl gerogM>
do los dbu>, ofreceD HnalogU» florpreiKleuten entie
pueblos del Aefti y loa do Am^rka.j» ASade que
Thibct y México prc6cntiui notablce rclacíoxios efi
girninjola ocleñ¿fit¡c%, en el niiimi^ro de Un congre*
keionefi leligioeaB, en la cxtrctna austeridad de p^
átfncíaa^ y en el orden d& )aB proee^ionefl. PDn otra
Íbx% del mUino autor (4) »e hace nurncíon de varías
(1^ Tbo BAtlquitíod cf (ho Umtod tiUtcs oie tbo o&tí-
utiea and 1H>4 andeut milUaLion by Houry R. Bdiool*
raft, tom. 2, part. 3. p^Sg* 6.
(% Udxic»» ilIustTati<«ia. cap. 12.
(S) W&rdBit. IUitIl torchos tur las actiqniü^s de VAiDe-
qüo da Nord el do lAnuiríqao da Svid. cap. Ih
(4) Wardeit. ll^li^iúrt sur la ooUeoaiou de de&eúifl d'au*
tlquit^ mcxlcoineH, oíocut^t poc Tír. FiandL
■aiTOloa.— TOMO IT,— 35
figoiAS, que tL^Dcn riegos do ícnitJAnzas cod Ufl de
losegtpcúffi, fcnldos, chmw, lárUros^ y taogole^j no-
tando en los vasoe formas griegas, y etruacas, y db-
bngaiendo b¡€n dos oscuclas divcrsoa, k do Mixm y
la del Polewjtu, que di&cicn en bu opinión sensible-
ipimto fin U época, las proporcioDos, los car&cterea, j
loe ftceesoríee.
Dufüix jaxgft qne este heminferio se poblá coq va-
riáis oAotonoB, porT&ríoa rumbos y en diferentes tiem-
pos. rúiidft.^0 en la rariedad que se adriert^en las
csatiLS do tndiotí, su ei^tjiíiira, las facciones del rotiko^
y el oolor, &e! como en los lenj^oj, tr^e^ y mas ¿
menos GÍTiItzacion. Ilcspccto <le lo5 palenc^mM, dioe:
que no repugoEL ¿ U razón que vínienin de la parto
occíd«ntü del gbto y que procedict^n de la grande
isla Atiántida. Las Canarias á islas adyacentes, sa-
pcne que pueden ser realmente eminencias do esa
gran porción do tierra «iiiiieTgida por al|;nin aconteci-
miento, de los quü suelen proscntürse en el írdon na*
tanil, vcrífLc4ndose 1a trasmigración antes ó en el
mismo acto de eomejante trastorno, impelidos loe emi*
grantes por la fuerza do loa Tientos, y trayendo cooaí-
go W HeEiiilks de laA ciencias; pues el estado en que
Be encontraban indican su antigüedad, atendida la
lentitud con que van progresando.
E^ta opinión de Dupaix liabia sido ya expresada
por el P. Gorila. Keprodújola también Clavijero^ al
lic&r que I(h americanos pTocetUaa de dlfOTODteff'
naciones, ^ familias díspCTMs iIospuMdo UccnfofioQ
de las knguos. Apúyu» tiuLbien es U %'anQdad qu%
d« ellas f4x oitcoiitró en Am/*r¡c», y 6n qu« si deseen*
Étiantolo de un pueblo, habrían oonscrrado dgiiaa
tícia ó rftstro de ^1, Ignoraban algunos descubrí*
Buenlos CtilcH, como ú do la cwra y el »c«¡te pan
alumbrar, oonservi&dd, empOro, en sus tradicáones y
pmUra.%í>!ca8 sobro lacrcacioa delmundo^ el dilurio,
courusioü de las lenguas, yiUsperaioo de Ii>5 pueblos;
ato Sgurar en ellas nin^no de los acúnlecimien-
del Asú&r del A&ka, 6 do la Europa. (1)
ic« noUr Jnarrat la falta do acuerdo qtu! hay
lojt hutoríadori^ sobro el origen de la poblactoir
[Ift proTtnoia de CMapúi. SogUQ Bem&t/sdj (2) eia
Lriado Aic^my^d; flcgiin un manuwnto quiche^
los loltecas; wgun el Sr. A'úrles dé la To/ü, (3)
decondia do Toíntc scElorefl, y sogun curtos onlonda-
Bb descubiertos en JTuchucícn, pueblo do Soconitso»
«pufiüidoí allí por V*jfuHj cf^ití caudillo fué eavindo
& poblaí estas ticnas, cnaiKto od la toiro do Baiet as
di¿ & cada pueblo su lengua, (4) «Mas lo que no
fl) OUtíj^to. H¿ftoiia antigua do Ucxtoo, tccL 9,
p^ÜOO,
tltj Bemual. Historia de la proríncaa do &. Viocntd
do CLbpM; GunU>m:iW lib. f\, t-jip, l.t.
Í3) Soñez de la V«(*fu C€n8tibacion«« di
dioe^sanAg.
4) Jnarroa. Cotm><»ntlir)do la hivtcriade la cíudaddo
aIpriaU, tom. 3, imt 4, c«p» 1« p% ¿4.
— «tí—
Tincift fué hubíULdft por gonUs muy poderosa y coltUp
j que lavo ccmercío can los e^pcíos, como lo com*
prueban Inn suntuosas cíudai]e«i de CaUmatan y Tuñdj
cayoR TOStigloB eo v&n cerca dd Palenque y O^mrij^-
En la primera se Admiran espcctaimente algunos edi-
flcloa, ^ue nos perHiindcn que dic!ha ci\idtul Je Cml'
Áuí$Garí competía en magniñuoDaU con ln& primoms
cortO!i de Enrúpú, Llaum la ateucioa 1& suntoosidad
dfí *ii* templos, en loí cuales «o oWrvíui muchon twh
tigios do la. fábula; so vtn en ellos gcrogliricoe ttm*
bólleos, y cmprc^^ de la mitología: dO oncacDtrftO
también rastros do soborblo?^ palacios: m halla <wá
cutero un famoEO acutíducto d<? tanta capacidad i^iN
pueda un hombro pasearlo por ól Pero cuando Uft-
garon los eapaüolcsr y^ habia decaído cata proviucía
^ ^(- Ku antiguo «i^pleudor, pu^B no encontraroQ ciudad
,llguiia, ni edificio que Uamaí-e la atención, m cítUí-
dad y policía en sus habitadores.» (1)
Ihemoni (f UrIfiUs croo, que los paienetm^s procedoD
del Occidente, y aun de la Asia, pero no de^s kU-
d(m¿j uoTijc tu raudo qiie Iüs h[ib¡tantes de Ia& IbIba f1-
lipiaas son el tipo de los micronoctanos, y Lozon y
Miodonao su patria primiiira. aKu la UceanU, díee.
Do fie vucuauiraii luii-s qtiC! tru8 i-a/an venlad«f rameóte
distintas. La primera, ee la blanca, mas d meuos en-
(1) JoaiTOs. Obra üÍU<la., tom. 3, trat. 4, cap, 1 pági-
na 65.
carnada, que se supone oTÍgmaría do las cercanías del
Gáacaso, y que se derramó muy luego por Europa y
por otras partes del mundo. La segunda es la ama-
jrilla, suoeptibtc de tomar varios untes cobrizos, pro-
cedente al parecer del centro del Asia, desde donde
fué extendiéndose gradualmente por el continente
asiático, las islas Tecinas de la Oceania, y aun el
«ontinente de América, salvando el estrecho de Beh-
:rii^. La tercera es la n^a, originariaj seguu se cree,
del África, de donde pasó & las coatas meridionales
del Asia, á las islfu del mar de las Indias, ¿ laa de
^falesia y aun mas allá.» (1)
Asienta Mr, Dufiot de SfaiifraB, que las cariosas
dnrestigaciones de los anticuarios del Norte prueban,
<[ne hubieron Je arribar al Nuevo Continente pobU'-
<iones europeas, pasando por la Groelandia. (2)
§*■
Pueden formarse, poc ultimo, varias conjeturas.
Se sabe que los árabes emprendieron descubrir tier-
3M, que conquistaron una parte del África, que pa-
garon á Espeja bajo el mando de Tharic; algunos de
(IS El Orbe pintoresco, tom, 2, p^. 103,
?2) Dnñot de Mofras. Exploraron du territoír de
TOregOD, de la Oalifoinia, etc., tom, 4, cap. 11,
24« —
«OS in&Tmeros partieron de Lisboa, navegaron en mar
tempeataosa, descabricron laa Canaria^ y conocieron
lanibútn las ískifl (I« Cabo Vonle, to cual em itoercar*
se batUnte i tl«nn» de Aju^rka: arrojados por al-
fana tcmpesUd i la> Azoro^qaizA tocaron entonces
con algún punto del conÜnentú aiucrtcano. No es
tumpouo cxlr&So qu« habitaiitüit Je SírU y AmbUy
ó de los reinos do Babilonia y de Níniro, ó bien del
Á^ix McDor, cíe U Persifh y de U InJia^ ftobr»:o(jÍdoa
d« terror por los irianfos do los «rmai do Soeostri^
cuyo poder ¿ nadie lo era dado resistir, y temerosos
de la esolavítnd y k miKrto rcfcrvadafi en aquelloi
& loa pueblos conquistados, huy^roa & paU«s rcuioLos^
para escapar do tan iafaost^suOTte, y que algunos de
cllofi, ¡(DpelíJofl por \o% viento?, apartaren ¿ algún
punto del'ooniin^Dte atocrioano.
§5.
SapoDe Afr. lAnck 4|ue la América fu¿ pobladit por
nacion^a del norte del Aaia, pasando al Nuevo eonü-
nente por el estrecbo do BebcrÍDg.
JUoAtffrun ha formado EobKi c«to las bipótcetf bÍ*
"fduw- Tiitiua asiáticas, unidas por conauguinídad
¿ liia naciones fttw^K, oHta<:as, pvrnt^ciií^va, y c&uca-
6a«t emigraroD & Ami^rica á lo hx^o de los bortlefi del
— M7 —
^
mar glACial, atravca&ndo el MtrocliD de BehoriDg. Eb-
1a otmgradDn » cstcBdió & la QroclanJia y 4 Chile.
Otnvft tribal 4iAÍ¿Lic:«if, aliadas í^oalmcnte cod loe chi-
nos, japontsoe, aiaus, y kouT&Ikiv, pasaron & Amári-
ca Giguiücdi) 1^ bordes del grande Océano, y acabfr-
Ton por peoetrar faoflU México. Pueblos originarios
tenibien M jVsb, y que por alianzas 6 idioDia perte-
lecidn ¿ los tougosicsos, mont-oroiuc, mongoles y
irtarof^ atiaTe^ando Ias partes laas eleradas do loA
tos continentes, llegaron hasta México y los Apala-
ihofi. Nin^na do estas cmigraeionoa eit el sentir do
^iittehttH íi\'\ basUnl» nninei'osA para borrar ^1 ca^
rter original de Ins naciones ^ÍDdlgenas: el leikguijo
«onacrvÓ all! au oo&5tniccáon gramatical, y sa do^ar'
Tollo, ¡ndepcndienbc de toda ¡nQuencLaextratüera.
§ e-
RciSia thon examinar el juicio que sobre la pobla-
ción ^ Am¿ríc& }x-\.Tí emiüdü algunos otxos emínen-
les inrcetigadorcs. Uüblarcmoe en prioior lugar del
J)r. J). Pullo FílízCüinni en su «Solución del gran
problema bataneo sobre el origen de k pobUcwn de
-Ajnénca.» Nos ocupuremos en seguida do un manus-
crito que no es conocido del P. D. Itanim Ord&íieí
e Chbpae^ilsl enal Cabrera tomó mucha parte de lo
uc hubo do dar como suyo; alli se veri dcsanoUado
— Mi-
el juTcio qa«t un Iftrgo c^I;m)ío dt UeinU a!t<A k h&*
l>Ía hecho fomuir sobre Iaq iioportaiit^ apunto. D&rt-
m<» d€^tieQ & conocer la opinión do Jír. Lang, cctt-
Bigiiad& en su díserbcion sobre el Origen y emign-
cion do U Potinesb, (1) la de Mr. Rnfinüqut^ ú
ocupane de los anales de Kcntiiclcy, (2) U de Mr.
WiBiam Jones, presidente da U Sociedad de Bengala,
eaiablecidzL pEim ocuparse de interesantes investiga-
ciones arqueolAgicae^ histórica?, y cíentificos» (3) ta
del erudito abate Bríutatr de Bcurioftrff¡ quien habo
de furiMgTJi ttt estudio de Ijih cosas de Am^^ríca una
gnifl^^mm ffu Tida, y cjuc & fuerza do infaUgableí
afumes^ do un celo oonAantc, y do saoñ&cios de todo
genero, logrA derramaren cus obras mucha los sobre
Itt historia de c^to continento, llamando la fitencion del
muitdo oicntifico acerotí do varío? puntos que apenas
habían sido indicados^ con U circunstanciii de haber
tf^uida JL la vista no solo los trabajos conocidos de loa ■
MOrítores de América, sino do babor registrado en
8ns numerosos TÍajes otros varios ¡n^'dttoSj que se h^
Ilaa en las bibliotecas y archivo» pfibllcos, algunos
de tos coftles son de tnaprccÍAblc valer y extraordi*
nario mérito^ y por último, la de E. B. d*G. que pa-
ra exponerlo con ledos sus ruDdHiJi(.'nto!, hubo do es-
(1} Víew oí tho on^R and emigratíon oí tho Poljiuh
uanaUon- m
(9) Ancient hiatorj or annals ol EentacW> ^
Í9f Asía^k rcAüarcboQ or trancaatíoDS oí the socáetr
institiated m Bongi^.-^Lcnilcn 179%
— 249 —
una obra en 4?, mayor d^ 610 páginaa, y la de
ornea H, MoCalloc.
ao loa diversos sistemas expuestos por estos es-
iB merecen exatninarse separadamente^ por bus
ues circuoGtancias, y el mas ó menos grado de
tud que ofrezcan, atenáiendo & los diferentes
qae para formarlos tuvieron ¿ la vista, será sa
is el objeto eBpecial de los capítulos siguientes.
3i -;, V ,=. .- — -
..'-.ir 7
CAPITULO xm*
L.'ppii3JCQde1 Pr. Obrero.— 2. FandooioniIoIrciAOd^f
[Demecan j i^jes qu& gobemaron en ¿\. DiJititK^
tr otfod OMINAS qno oca£ic&&ron ea düstniccioiL-^
bdftila dú cobre ^Q ino €l Dr, ÜJibrcra apoja m T
A^nOA
. — I. Dilerecciik cntieloqae él.^Kpane y lo qail
L iil Sr. ^ñoúz do 1* V«gA.
M.
^- IWdft, «oDtoniJa 011 ua nrniusorito qq lengua iudia
encoliirAJo en Chifipos; cu lo quo ao^a do él c^cfir.
úioco«aEA\ 011 una modullcí de cobro quo poseta y
considm^ba codw el coupcndio histórico dt oe& partQ^'
de U Aiáíñca Süptvatríomil; un el coaUriúdo díl inh_
fomío del ^afilan dil Rio sobro Us rubas d^l Pi^^r^f
^uc, j tu algunas do laa obscrr&oionea hechas poi^
Varios eflciltorea respecto dol antiguo y nuevo goe&.
— 253 —
Ia población ü« América, scgtm ¿1, trao su orlgeo
ie los híiÜai 6 hcíittttf dcftC6nil¡cnt«s do ITdJAf bijo
do Canaan. EflUbkddos sobro hti mirg«n«^ Jet Me-
diterrinco, faoron do all! cxpulflos ftlgunos iSos «utcs
que Ii^ bebroon aiüíer/iTi de Egipto. ICcaolmron Gj^x*
10 Oü U 1-Vmc¡a, dondo fundaron Us ciudsdes dt Af-
Gülon^ Gac^i, y otnta lotablos ontro los antiguos. Du-
ds ellas hjictuí frecuenta?; íalidAí, sostonUndo rmas
gacrmfi con su^ vecino?i. Los quo Kabilaban desde
Asxot j Gaza fueron BrToj^idog do aqaellofl lugares
por l<^s capthorcnñ £ Jüistoot. Algunos do ellos, ú otra
de los que 56 dÍAperHari^n por varias partes, TÍníeron
A América, conducidos por^^V^f^rj T^iVi^^que sap»
DO Cabera fué uno do lo3 antcpa^os do Vetan.
Fundftron ta ciudad de Aiecítt, capital do U f^S^
parhlííf BÍtuando la Septaaianlk en que se halaba «U
tuad&.
El uiieiJio autor dice qtio el abuelo de Votan era
originario de Trípoti m Siric^ hiendo el primero que
pobló el ííacTO Mundo, Vetan su nieto, partiendo de
Voínm-Vvhutj donde ?is h:\IUki eflUblecídoj eoibsreá
la primera colonia compuesta de fiicte Cfuníltae, con
la cual lino & poblar el continente, distribuyéndole
tIerra-1» Rn uno de los vi^^jes que b¡zo ni Ant%uo
Mundo, díó noticia 6. los romanos y cartaglocBcs de
estas regiones^ ¿ laa cuales enviaron Io3 últiaios una
colorín, ante^ que empezaran li^ gacrrns pfinicas.
Cuando regrosé de uno de eeos viaje?, encontró ya en
—asa-
América fiteU füimlbui ise/pdUá^ tiue so habuiQ unMo
con las 9¡et« í^ue ¿1 mismo hubo de tnujt do FWunv^
Voton. En lo3 cuatro vÍAJ<}3 que emprendió & üMm,
BQ pfttrí»^ {[üG era Tripditft Sirias pawS por BspftSa
KomUí don^ t¡& Ia gran casa fabricadA y htbíta-
por í)m. KoUciosoa lo» cartagiacaos de la cxta-
i^noúi 'lo estos pahc^ por la rolacTon du Voian^ U) res
lOoGnuada por los uL-uioeros del bitjel do quo habla
iód^ro^ omignron muchos á ello?^ ntraid^ por sa
lielleaa y abund^acÁa^ ¿ hnvendo de \¡\» gaerraa ^
[engracias tío 8x1 patria.
§2.
al principio gobcniaAluA por doa jer», noin-
ofl por los aacordot^5f escogido el uno de entro
note fanülias U4Íd&s por Votan^ y el otro do en*
't.n \^ {tt(piil€t. Sin embargo, lu^ quo el núniero
do cartaftúiosealkgó íi fiumontiireoy hubieron de Ad-
alrir prepondcrancm, oB&oSoroáronso del país, fun-
dando entonces c\ reino da Amaqnoi^feoa, situado en
3a proríncia de Chiapía^ doqueera capital la celebro
^adad del Palai^uc^ cuyas ruinas excitan tanto la ad*
ubmcion de todos. Hubo allí, s^un TorqttemadQ^
*»• nyoe. El último Je olios lbmiiba«c n*m<KaÍñn^
o lugar su muerte 4 uiu terrible disputa de su-
p^.
— 2CS4 —
ctsioaentjro sos do5 bíjoe^quo produjo gr&adoB di-
seDclonei y cakmid&d^s. Bftto, anido & U oonstenuí*
mu que produjo el decreto del Sonado de Cartú^:»^ qoo
probíbift «ougrtciotKA, según refiero DiátUsv; el te*
mor «a quo & cnuBt de ¿1 «ntraitm Ic-» lijiL¡tanL«ív; el
castigo nvorblino & qoo su cotulaeta loi Imbía ex-
puesto, j los disturbios quo sorgicton cútrt loA prí*
meros pobladores, subjugados por los que suceñva^
monte fuorOQ ll^aado, did por rcsulUdo la calda f
ruina do Amaquemcpcmf Ycii&cada ciento ochenta y
un aSos antea do Jesucnate. SupÚDe&cle una dura-
ción do 190 &fioí.
S3.
Cita ot Dr, Colrtra^ en comprobacioD de lo. a<
puesto, la medalla do oobto quo poMÍa^ la cual óon
dos ejemplares de flu obra libo presoater al iey.de
Espal&:ij en 2 do Junio do 1791, reputándola coao-_.
prueba aut^uUca do la narración do To^. Díco qoo:
que los Át\ñ árboles roprosentados en- uno do sua la-
dos, lea el símbolo do las siete primons iamUtaa^ qoe:
FotoA condujo ¿ osto couüiKiite. £1 mos grande co*
locado en el centro, es una ceiba, ¿ aigcduterb flíU~
veitre, cu^'ts rumas Iiaccn sotobn & tos domis. En
su trono está cnrosoada uaa culobra, para doeigoar
la procedencia do tedas las Ounilías del Ilibiit^ N^
— »»—
c
tuc que UDO de loa Arboles yaco marchito, ealiendo
d4 BU miz un toHo do dircroDtc especie, lo co&l iodi-
Ia extinción de una fazulUa, y la apaticioc de olía
ue ccup« su lugar. Eu d reverso de la tnedalta st
encuentran cuatro Arboles y un indio arrodillado en
actitud Eaplicantoj cKtn las manon jantsfl, j los njoa
Ittjoí; A sus doi ladoa w ven dos cocodrilos oon la bo »
ea abiorU, q^ue parece quieren derorarlo. Es un&ala*
n de los fitjniíet que encontró Voím i m regre»
e TripoK.
JBsta expUcacioHj y la que baoe de las dos iiguraa
pidas ea piedia encontrada* por el capUatK dd
Sio en lifl ninas del Palfn^, que representan ¿ Ko-
ianr eíniboltK&ndost en ellas los viajes nac emprendió,
BU regreso, su estaüleaimieoto en Améiica, y sos as-
cendientes y detoendtontes; y lo que asegura CUtí-
jero sobre el arribo do los chichunecas á AnáAmCf y
Torqneioada sebee Amajiuméccn^ eu^I como los dis-
ensos de SUcitíntma iohit ]^ venida <ie Ic« mexíoa-
ftos del Oriente; y las opiniones de¿íu^^ Al^o Kitiw-
y otros sobre el origen de la población de Amé*
, peisnadicron al mismo Caírera, quo bftbia ave-
riguado con seguridad, ti no el origen do todos ios
smeiioanos, por b menos de todos los que se bailaban
ev los países que tienen por límite el golfo do Mési-
é ttbis adyacentes.
BUS
BLtíim
s J.
CompaTaudoj sin eoLurgOj la rdiictort Je Cahrera
con las noticias^ quo aeoroa de V^tan nos ha dejado ol
Sr. Ná/iex de la IVya en sus «Constituciones díocc-
Lu se advierte qce aque! da. & Votan una existen-
cia muy pofltoñor a la que «Sste I« supone* Dtoo Ct*
brcr& que i'^otan \i6 la gran enea fabricada y babiU-
da por T)io.% qu« sei^un él fué cl magnifico templo
^'^QC los romanos consagraron á It¿mulo y Uemo^ foD-
dadoics do aqaolU nación, pnra perpetuar la nkenu-
X^^ de ki puj^. y alianza cekbrada con 1o9 s&mnitu,
de^pucfl dú una guerra Rangríentit que duró odio altfxi,
y i>l tmUdo quo ío ftjustií 461 aGos deftpuee do k
l'fundflcion do Roma, 29 1 antes de JcsucTisto, como él
mútno :\segura. El Sr. Níittez d© lu Vt^gs, refiriéndo-
se ¿ un cuaderno histórico eEoríto on idioma indio,
dice que < Vct^m rió 1& pared grande (torre de Dabel)
«que por mandato de Noé nu abuelo, ao liíso desdo \k
-cliorra hasta ol cielo, y qoe es cl primer hombre qoe
'■enn& Dios & dividir y repartir la tierra de laa Id-
«dlas, y que allí deudo vio U pared gnind« e^^ lo díó
«á cada pueblo su diferente idioma.» Eite suceso, te-
gua todos saben, toca con los pTimittTOS tiempos del
mundo: ver¡ftG¿*iB 2224 años antes d« Jesucristo, e^
to ei, 1471 antes de la fundación de Roma, 753 aBoe
— tS7 —
antei de 1a renidA de Jesucrbu», y de consiguienU
aatos de la ¿pooa en que supone existente & Votan,
Dh jL entecder C'of rem que Uérculet Tirio fu¿ Abue-
lo do Vvtan, i por lo mefiO> uno de sus antopriajulos;
el Sr. Jíúrie^t dú la V¿ga afiroia que fué nieto d«
N^é. (1) DifcTCnoias Un marcadas ¡xacensobmdo in-
cierta üt opíabn del i>r, dihrera^ quíen para fonoxr-
Is bubo de apoyan^ principalmente en los datos que
Ig mici£tró cfitc mismo autor, ¿ quien otros ban so*
guido y de quien iinto discrepa en puntos tan cardí*
nales. Aunque ha'proourado fundarse igualmento en
pastee de eserítorcs traídos & su intento, preciso es
eonvanír quA no [>od¡a hacerlo con iicíerto, cuando re-
nltan conlrfidicciones palpable?, que dckUitaD el jui-
ttjo, é introducen la duda y la tnoertidumbre.
(1) Ni^ojt do la Vega.— ConstitucionoacUooosaaaa—
re¿mbulo n. ^, § 80.
BtTTOIOB— rOMO IT.— 3T.
CAPITULO XI7.
Opinión da D. BAOon OfíloÜftz: M <U Ido* de U obm
^iw iMtibitS; lo que eompie&do, t cómo oeU díTÍdida.
— S LWadu ili* lim primeros pobUdon^^ úa leis AtiU-
Um, VoiaUh I^nndacioD do U EuooflA ciudad d« Na-
diiuL— 3. Arribod&didsy DQdVdOúIúnksmia. Y«iii*
Ak de mQclM» eartagiBMifl^ Y fa&docbs di tatIoí pae-
Uofl j dodediea. lidgfid* arPAlonquft de nete ttiboa
carwlnewur <lo4 «ínpaíloUi. OHgaa del reino tolld*
eo. EttobLoctmíonto deloBrcinofldeyucutan, Calhoa-
'iecm, TolliA. 7 Cliiqumiala. — i. En^jyacion h&AEi4 Üft-
lifortiiiL Sita^icn do JokI ó cJ pnmec México^— ff.
Ticinpo cu quü viuteron los prímitirú» MblAdoroB ilfla
A>i>-iir>Mf j «a wUblecimit'jito i*n vi FAi9nTpo,>*6v Cft*
[áoter T oJrcnnitmfliía dd £isteiiu d3 urdoñoz.— 7.
de loidatoi renakloepor notiirioicon
OD de Ordeñes, Ajitflisie de la opinión do tino
o&a Loa rondadores doTula, CuILu^can» Ococingo,
hl Piiliiiíjtir, — fi, BespaeHUL Á nn^ chjt^c'inn dot^tid-
3a do loe map^a antigaos, qao fijan por Caüfornia la
eniíada do I04 culliisas 7 tu1haiU},<-9. Meuuacrit^ Ú-
ixdado " Prc-taiivi de Fotan."
'Mcnoa ítg^ta & ¡nconronientes ed U epinion del
.L i^. Rainofi OrJo^j xerdadero autor del sistenu
luo^ alterado y con alpmos difcrtnolaí, presentó
— teo—
»mo propio el Dr. Cahrrra; pero cuya idea pr¡DCÍ-
kol so es eayii sino del mumo Onkfi^. (1) Comn-
Dlc¿«ii3U á fines áf¡\ aRo de ITSS^ cuAn(]o » rió pre-
ñtftdo i ir á Guatemala A dcfotidcr^ír nntc el Metro-
poliUQO D* C'ayeicmó Francos Monroy Oe k caom que
en C!iíapA3 se lo había fontmdo por ea oonAUnda»
energUi y dccífilon como promotor liscal cu aI^udos
negocios «n quo iQterviDo, logrando ¿ su favor uní
resolución honrosa.
Ettínccs fué cuando hablA al Dr, Cair^fü del plan
[e una obra ^in que 4<>oCLi[kHli7i, iIivMíJa eu dnslIbroB.
^I>ob¡a comprender el primero la trasm¡grW3n do loa
^iíos del Asia ¿ América, ajuncando la hUtorla des*
ie la atención del mundo; los perioJon de su pcrcgri-
tcion; el origen de ^u iijolatria, y «acrifícíos de víc-
huioanas; y el establecimiento de £U primer iju-
tOj ei>n lo demJL3 digno dií ^^^iberHc,
En el eogundo se proponía hacer uTia exaeta d^-
[crípdonde h ciadad arruinada del pAlenquOf quiíocs
fundaron, y en quí tiempo^ cu&ndo^ y por qué
I
(1) El Podio D- Bamon Ordoües era muy Tdraado «n
laa antigüedades j lengans índU», ConocU perfectamen*
te loa uooft j oo^tambn»i do Ion do Cbiapos. Das^ímpeñú
ftUf nñoB cargos Lonroaofl eo Ift CArrcra ocleaiÁatica, Xa*
.Jet oomo aooretario y proenradordol deán y cabildo «ole-
teo, promotor &oal del obispado, unestro do Oiré*
montfte, t^iftiiiíiiiLilur íiIiiodiLl, duft^iiaor de m^trímouiofl,
revisor 7 oipurcador do la Inijuíflioion, y proviaor y cft-
nónigo dfl U IglcieJa Catedral
<aim fa¿ ab^acloiiiida por eun moradores, con qué
sombro &s oonooíia eaU rc^íoa oq la Sagrada Escrí-
tuní, y los rftiiilUdois & que poilLa conducir el ileflcu-
brímwnto do las Tuina« do €4U populosa dudad.
Para cGctibir Un importanto obra («nía ya hechos
muchcis aptintamicntúff, y aun extendida nna parte da
. idU. Todo lo oonfi^i al Dr. Caireraj [iw«tr¿Qdole sus
nüauaoritos^ y dándole de palabra amplias expUoa*
cioneí, para hacerle conocer «a prop^eito. Sopo aquel
aprovecliuse perfectamente de tal confianza, lauíea-
tindoM después Ordí>ñer de la oonducta que con él
liabta ebaerrado, hasta sacar cuanto proTcchc ó uti-
lidad qi]¡4o de) fruto de tanto trabajo, y del e«tudÍo
DO interrumpido do muchos qBm.
VÁ P. />. Ramm OrúúíUs nuucn lli^gvl, fún emlnar*
^y á concluir su obra» De cUa he víalo algunos fVag*
mentes^ qiw tnlan do la teología de loa antiguos ha-
liitADtcs de América^ Aoica parte quo tenm termina-
da. PropoTcícn<5ino su lectura mi bondadoeo ^ ilustra-
dlo amigo el Sr, D. fsiJro Ra/ad Ooridra, conserva-
dor que fuá del Museo Nacional, ¿ quien tanto d^
\íen Ia6 letras» y especialmente la historia, por el celo
^::^on que promoYtA cLianto & ella ee refería* La con-
servación de este mnna<icriLo se (3eba al general /).
WtMt PaMo Ana^, el cual lo euoontró entre los pa-
^^kadel Sr. Ord&ÍHJ cuando estuvo en Chupas et
«JIo de 182&, recogiéndolo, y enviündoto al Supremo
'flibtim), que naniJó deponíUrto en el Museo M&-
Por algunas e^peraes qae cu esc nunuscribo se en*
eoeDtnti e^arcida^, TÍéaese en conocimiento del jiii*
oie fomuido por OrdoSeí respecto de los prímitiTo!
habitantes de Aiaéríca. En el campo de Soniuiar fuer
neguB él^ doade deapuea del diluvio hubo de fijarse I&
familia de Ncé, multípticjíndoae tnnto el g¿*acro hu-
mano, que llegó & ser nccesiina su eeparodor. Bdifi.
ci^sü h\ torre du U-ibelf v^rrificílitda90 la conriü^ton de
las lenguas, y dlvídtindoae l^ fAmUiac que nlli esta*
bar reunidas. Este cb precisfuncnte el punto de donde
partierün los prínteros pobUdores de Aménca, condn*
eidos por cuatro capitanes, los caatoSf después do uiu
larga peregrinación, llegaron & las iñlns AfoiiuDodaí
6 Canaríajt, y de allí pasaron á las Antillaa, donde
comenzó la población, que después hubo de cubrir de
gente & la Aca¿nca, Traían consigo cuatro Idoloe,
Ilnuiados Totl, AMHx, Acabih, y yiciafucac, á los
cuales ofrecieron sacnScios luego que llegaren, cele-
brando su arribo con bailes y liceUfi.
6 2.
Entre loa que nnícron á poblar 09ta parle del Nue-
TO Mundo, se nombra un tal Voimtj natural de 7VÍ-
— 243 —
¿?oU^ k qoicQ se utríbuye la fundación de U Jlciana.
Iq lbe« rocU dcscivndü de i\ otro lUmado tambUa
Wú». do dklia ciudad oríginuio, qao era el terocr^
[o ks (ie lia linaje^ aiendo iwp¿ao JciVte t/eí TVipúHíanOj
il cu&l era ja el wjítf de la familia ds este nombra,
'Ese iltimo fcrmó el proyecto d6 traflladano con uaa
I>€queua colonia í otras regíODU, consLituyéiidoso el
jefe principal do ella. Aú lo vciÍGc¿ pariienJo do la
Jüraioflú. £1 príoMx punto donde Kobo do tocar fa£ la
«oflta oriental de U babia de Camp^he; de esU pas¿
la Xc^^iui^i </« Términos; y de aqui, nguiondo sa
»te por el río £/wiwmía, ponetní haeta ol i'o-
r. En ese lugar fiinilAñe La ciudad dd iVacAon,
de una gran nílcion- *
I 3.
I>e8pQM de Mtos primeros moradores nnieren dic£
~^' nacvc colonias mas, guiadas por sua respectivos ca-
2>í|juieS} ¿ i^hcr jtíifx, (filias Nlno)^ /yA, CAonaan,
<^íc>jrA^ /bjf Jir«nV» ¿om^/, JUWt?, £íaí, iA)/x, JT^o^,
^^AgbuJ. En seguida fuieTon aportando auceúvamettta
Lucbos cartaj^neses atrúdos por la facm, enlazando-
\o con las fauíilias de los que originariamente habían
reñido de la Baluma.
Fundadaít ya la antigua CSjUimfíícUj qao fué la ciu-
aía áo Jfacñanj la primfrA IV/Aa, y rario* d«I«
putblos de eus conSncí, i^rribaroD a1 Paimquc n«te
tríbna e&rt&gmcscn, acoTnpan:iJ&5 Je doH espaSoU^,
guiadas las áltitnas por sus capitanee JUina/^ro^ j
(7crr7Ut/(7r todas lan cueIcs coDtrageron también eQÍa>
ees con Ib£ hija^ de los anligaos mor&dores. Andu-
do el tiempo llegaron ¿ anir sos ínteroses^ «e hicieron h
poderosos^ y se cnseñerearoii del país, sometiendo ba^ I
jo 6U poder ¿ los priinítivon habitantes. Aumentase
la pobUcioa prodigioaamenLef y de alZt proeedcD laa
inimuierabled faiuiliae, qae dilatadas porDueslro ood-
tíoentc, fundarofi. ot reino tulteco, cuya corte fu¿
Tuüía ant^QH etudad di;l Palm^pie. Extendieron tu
dominación por toda la i^^mérícn^ y establecieron lo9
cuatro reinos principales de Vu<:Gfanj CulAuacan, TV
!ha, y CkiqíUmtíHa. K^conocmnst; sicutpre como vasa-
líos de CürUíff^, lu patria primitiva, de doode habían
TcnidOj sin haber obtenido permiso de los maglstm- I
dds quG allí gobernaban entíneos. Viviiui por tal mo-
tivo temerosos do su indignación, y de rjuo prop«ra-
sen algún severo castigo, mandando una armada con*
tn elloflj eApecialmonte dcApues del llainamiento quA
se lef h'jklía heebo, al cual n}flueltameiite so nega-
ron.
Con t/t^áo de evitar el peligro de ser floq>reTid¡i
y arrancados quizá del paÍ2 donde so hallaban tu
ni
r
contentos, rwolvícrffn rcrcbrso contra Ovií^j 6 in»
temarse; & incógjúistB cotaatxms, donde en poder no
pudiera alcanzarlos. Dirtgi^ron&o^ en ol%oto, haata la
pcninsnl'v de California. En su ha^ peregrinación
80 facron qaedando en Jo^d, y toda. U part« dol S^
ecHu$^, alganos pueblos de eu mcÍOD| los cernios me-
són tímidos que los c^lro^j no lueiian alejnrse do su
anttguA rettdcDcm pnm ellos llena de tantos «ncantos
vontajaff, habiendo muy i su pcsflr docidídoso &
RbandanaHa. Rsto Jovd^ en lengua mexicana Zaca^
Van, €B el nombre dd primer Mírica, y estaba sitan-
do donde hoy osist* ol barril rftfi/ Verriilú do la capí*
\ lio CMapaa.
W.
Al llegar ¿ OiiSfomio^ fundfiron la raovA Ouíhit^h
ctm^ en tnemom do la ciudad del mí^mo nomlrc, que
abinn dejado en el Pdmqw*, y do donde emi oriun-
dos los cuíhtí^f quienes fueron cus fandadorcs. Lo
mismo hicieren l(^s foHftúK^ otra do lis caitro naeío-
n^s ó cortas en quf> entíneos estaba d¡?¡d¡dfi la po-
blación, la cual emigró tambion, fundando al regresar
de (Mifornia por el tni^nno oamino que liabirm pana*
^0, !a cindad do Tulhüf nombre que tenia la de OeO'
<«n^43 en Cbiapa^, bu pütria primitiva. Doeparromi*
^onsc unos y otro* p(»r las tícn'/w de ?T\terft Etrpmtá,
^ondo fundaron varías ciuilade?» en memoria do ka
el J'í*lmquc, díéronlca ol mismo nombre que aquo-
laB en que «us pro mogo ni te res obtuvieron radicados.
JEs memorable entre dios k Tecpamca^ k cual no
MTüi»ioe— TOIÍO IT,— 3&
— K6 —
otetanto hator üio corlo il^rl reíoo do A/íítf/mÍJoíco,
conservó «1 nombre de T^cpaian^ que tkne nhora uno
de los piwLlo^ ¿ü OoopiH.
i 5.
Ko se oonteota el P, úlFiíJWter con indícftr asi ;
opinión írobro el oi'lgcii do Iok L^bitantoi^ de jM^rtm^
EÜio quQ calcuk ct tiempo en qao fiportiinri & las
AníillitJtj cx'vav ilel alio :í,r)00 de U Creación, dondo
fundnron la ctudnd de ialTabanaf de U cual sacó Vih
ion Isi cotonía con que vino í establecerá en el P«-
l^qMf'. Esb, atciuliendü ft lií* dklxíR ¡xntomrefl, debd
baburíu reuli^iidu ulgtinuK aHos m:LS Urd;;, y de cOD*
ciguíoifto quliñcntofi oílfjs dcs|JUC4 de la dísporsion át
1&5 gente?, In cukI, negun \^ crotioiogU de los anuguos
IiübiUintes del Paie/i'/Uff, se efectué el aüo 2.497 de
la CVacion, (1)
I
citando á 9. lAiUora, Ub. T.^timolo^ cap. 2),1iju:q not^^
qn« las nnciaiics, lo<3 rcinoí*, y pio^iucia», tom.ibna naü-
gufliii*rit6 i}l Dombre d^ sti9 íandudorGs, reyes, ó cRpíta-
nos: ios <lo Asirin lo tomarou íIq a'Í'híi': Joi» do Iridia do
I/ulv: los Hebr^oH du ¡hhr.r: Vt^ Triíat^litAs de Uta*^; los
Uoafaitas do ^o<i^; los Amoftitns do Amow: ba ratian4)08
de (/uanoH/ loa Bídúaioa d«> Siihti; loa Subcos do ¡íabaá;
loa OebnsooN do íre^jj*:losPersiisdey'críííí,'lo*Cídd6o»
de CW^rA, hijo do NacoSi hermiuio do Abrahcita; Ion >V
tücíoa de /Vnijr, borntauo ÍU\ (V'ulmo; Iom Kgípciofl A%
I
— Ífi7 —
5 e-
Sensible cp que, en los fragmentos f\w qucdíitidd
x:iiariQtiCTÍto del A Úrdcñcz^ no ec encuentren fino li-
^^eru indicaciones sobre lo que fie ba oxpoosto acor-
as» do h poblftcion do América. No puodon por ollas
avlcnncnr^e Lodan I/is tazdhc^ rn que las npoyftlin, ní
«egtiir paso i p««o 8U desarrollo, para jatgnr (le nu
«íítenui CD todos fiOfi doullc^f 7 poder oalculür ol gni*
^o do probabílidiid quo tonga» Sin ombargo, lo quo
me lia expuesto ba«t.*i p^ra convoQCCTf que no e^ uiui
«xtmTaganeU^ ni un delirio, ni una do oeae opinio*
3C» quo ío forman al antojo^ CTcnndo los snccsofl y
las circunstancias nia^ & propósito para hacer creíble
imflutomft. Eítc o^ por el contrarío^ tan completo,
q«€ lodo *o explica y íoitiífnce, üdiforoncíadc la va-
guedad conjoturalj que « advierte en aqnolloí puia*
mente ideales.
El P. Onhíln habia me<litádo mocho sobro la ma-
ttria^ conociendo cuanto i<obre ella se babia escrito.
ío, finrej, compaiSoro d* Jaaon; los Trüjimoado
I, ntz reji loí* ílíicioDCd do Sicíon^ losArcadioe do Ar-
oscÍM>HiTe7;lofiArjÍT04ide^rro.-U»HaoedoskosdoÍ^ct-
OJOA, m rof ; loa do £piro ¿o Pim>^ so my; loo Lacedo-
monioa áeJUícodanon, Lijo de Júpiter; loa Bomaaoa de
£¿mWo, qoe edEfioó ¿ Rema.
— 268*-
Despues de Urgos arlos de estudio^ de atenta obser*
vacioT), de exijuisitas conipantctones^ j dtl^utes in-
vc^Ugncíoaei, podo onkndcr un manuscrito anttqni-
simo que encontró entro los indios, títolado: ^Lapnu
iiíTua tle Vifian.B Do 6i tuvo Gouoctmúfnto ti Sr. iVií-
ñGs ds la Vtgú^ y afanóse en vano Boíurini por aJ-
quiririo, cuando catuvo ea Chmp&a. Couticco los da*
los prmci^aks que siubni h pobl&cioa de América se
lian indicado lígeramüDte. Ssí& manuscrito indio se
bn tJ^rdido. Yo lo be solicitado con ciupcK>, poro raía
pcAquinaH y 1j)h*i d-s mis Amigos han «Ido hriatA ahora
ÍAÍhictuosas.
5 7.
E) sabido que Boiurím hubo de concebir la idea
do una grande obm jscbro Aiuérioa. Era vasto su pro-
yecto» AtondÍL>!ndo & Io3 numerosos dittos quD hc pro-
porcionó^ & Ijls pinturits y niapaa que poseiu, al cono-
cimiento de laa lenguas del pitia» donde pasó ocho
aBofi acopiando los taateriaks, que habían de serrirlc
para llevar & cnbo tu proyecto, y d bs noticias que
eos dejó en el ensayo do labitoria que meditaba, quo
fué lo ánioo que pudo escñbir, debo calificarse por
uno lio los Autores mas respetables. Aunque sobre el
erigen do la población do América difiero en puntos
muy cardinales del P. Ordorke, au obra ministra Í9r
1
que, üten analisadoSf cofifirman yAp^a^Ttt^
lema por ésU forDuJí».
OcupinJoftC JBoiuríni Je ¡[iquirir <í1 orígon tlelaa
que poblojx»!! o&to oontincnto^ el punte por
donde paaojon, y la parte en que fijarcm eos prüjie-
XD6 esUblucüaieatos, se ilecide, apo/jinJos^ ca un lua*
pa tultccO| en que eictc f^umiias <lo las c|uo asiatteron
ií liL fdbrícdi áé la A)»r¿ tlf üühtl^ Ycrífieada la confu*
siondeliLS lenguas, se uparUron con sus mujeres^
liijos en los campos de 5ma»-, y dcepuca do haber
peregrinada en Atia^ lUgarun & Lierras de íVmemi ^*
jKpla iDleriiAndoew ha«Ui T'itfci, que Líciercu ci>vte y_
cabeza de ttt úupeiio. (1) Estn eoloníu fué aeaudillft<
^fv en íu peregTÍnai^on por ITttíízitonf & quien l^dos
rospetabfln, ejerciendo gnQdcautoniljidp JA&gó por el
XELAT del Sur á CnU/ornía, y de aqui fué extendién-
dose por el cii&tmente. Hubo do fandar h ciudad de
^tliuar^ que, fiegitn los map!ts de los indios, esta-
la situada enfrente do Calíf(fmia^ caai ¿ los últimoa
■«xtremos de la penííisuU, y dividida de ella eolo por
miu brazo de mar^ el cmH hubieren de aüraTesar en
'^Aua c^poeie do embaroaciones llamadas acoB^,
De todo este so infiere, que Bcinrini eonvíeno con
^}rrhrlrz en el primitivo origen do lai gentes que vi*
fueron & peblnr el N'usvo M'un\io, Arabos los hac^n
(1) BotuTini. Ideado una uuoFaListoriagetieral.etCv,
% 16, n. U.
partir lio los campos do S^ndor^ después de ]ti coafu-
5J0I1 de kn lenguas, TeríRcnda con motive de la oons-
truccion ile la ¿orre de Bahet^ «n que se halluron pre<>
&€iib>3. Lfi príinem oiudaJ que fundaron en el conti-
nente de Atuérica, seguii su sentir» fué U de CWfaia-
eanj qtLo i|uLera decir f^u^^f/o tit cnM'ras. Se le Uamft
mí, porque bub funduilorcG perUuoccn & la estirpe de
Iftv^t hijo de Candan, nieto de ¿'Aant, y bíztúeto de
AWj hiendo harto sabido, que en la lengua fenicia Ae-
¿roj quiere decir cnldra, lo mismo que ehivin eu la
hebrea. (1) Con CEtc nombre conocíase á los tripoti-
tanoa, pOT h&ber habitado largo tiempo en laa cATer-
nas, & manera de las culebras. (2) Se ha visto qne
Trípoli m Siria era la patria de Votan^ reputado eo-
mo el fundador de U pobWíon de América. ^
Constaba antiguamcnto Trípoli de tres ciudadeé,
una de loa acü>dmy otra do loa lidóam y la otra do
los iirxQt. (3) Los primeroB consideraban d 4rMÍio
por padre coman, loei segundos ¿ Sidúr», arabos lujes
do C&ítríoanj (4) y lo» tercetos proccdian de eabo di*
lect&mentü. Hubo tiempo en que le llamó Fmaoi
la tierra habitada por los canancos^tfiíiiindo^Q per ft*
n¡cio5 la.-) once familias de.qcendientüH de Ohanaan
Erau estos los sidonioa, beteoR, tibuoeo?, amortaos
(1) Oalmet In. Ge&ea., cap. 10, t. 17, iu disserL teth'
Hobei.
f2) Id,. ¡*, ii, id., cap. 10,. -v. 17.
f3Í Culmet. In Oeues et di^erU Ycrb. Trípoli-
(4) G¿ncfiÍ3, cap. 10, v. 15.
— 5« —
^^rgewoB, ht^i, ATAOcof, «Imfios, Aradlos, Eamnríos,
3r atnathcoft. (1) Cohh llegaron á Aaaiontfirse t&nto,
TKi CAbienJo en Is ticrm quo bübitabao, so dílaUroQ
X>or casi tklaA las isUs y rQgiouoA del MeSíterrAnoo.
^1 Encuéutnt-ie, ajemos, en JfaímmiiUs (2) un» «¡t-
f ecia ciuo «3 Jo kucrso preaontc, y os quo en Lu por
flccacioDes saffidii*! por oj<os pueblos, bs gergeacoo eo
flvTiron til] -l/nVo, y los hdios GOgátonae d todAS
% conJicionos de paz qito Jomé hubo do pi^pooor*
a antCA de ir(u[;rviid«r Irigutirm.
Uiin vi-x u^tnblucridos los hfbf-os vii pÍ contiüunto
fundaron la ciudid do Taldt quo en lengua Izondal
30 prciuincm tul-ha, con qiic designaban un río qne
dirijúi ¿ CtdAihicíin y Ttiltí, cortea «ituadnn cu La pro-
vidcIa do Tzendalce en Chia^^AR, oonocid^ ambas po-
bbotonca con el nombre del Vu/c/iyití y Ocmií^o, La
de 7Wa «uta p¡iil;td:i cu 1"» innpaii man acA do la de
C^hiUKonj poHÍdon que aun conservan o«tM pobla*
ncfl. Vi¿ne90 on couoámiento por lo expuesto que
o Uriiiii la prñiikTm 2^^^ ú TífÜuí poL el rio dt) vxe
mbro que b^ma la reglón donde oatá GÍtuadn.
I'or lo que refiero ¡íoiwim. Apoyándose en lo^ \úa-
ui que tuvu A la vUU, deiKicese que la prítiLera
Sorra^ quo en cítte continente pUaron los mexicanos,
(1) Oéne«s, oap. 10. r. 15
— 272 —
fu¿ la dudat] de Citfímaean, y quede allí paaaron &
fuQilíir & Tiiia. Ko dobe entondono «mperop qoo eou
l&s dudadqp qui3 con tol ntMnbro ee conocieron deS'^
jju^, sino Iiw Jííl PíilfUf/w^ y Ococinffo^ iionine como
» ha vieto, tomó b uivi sa Bombro de ea« Tandiido *
r^, y Ift otTA del rio qae UeTft osta denominación. Los
tuexicinos, sBgan OrJoTSex, llegaron mucho dcspue
de haborao establecido las coloní&s que poblaron e
continonte. Hstas fueron a:]aollAa siete tribus carta-
ginesa^p enlfUcadaH iiinft tarJe con \siS fimíIÍAS ele k«
hobftoíi, dando lugar con íii xrribo ñ que so tmrtp^
naso el reino, y los Iwlitintos todo?, y que pastdo
ilgun UempOj Lom^iKcn la duti^rmmxcion dn fugsne
bosta los confióos do ÜaiifcfrñUt, no sin dejar o& su
br^ito buclbs indelebles de su cmi^cioD.
§.8.
Verdad es, l^e on los mapas antiguos se y6 diba*-
ada la entrada de los cíiíliUía y itJhas k la tierra do
México por la ponlnsuln de C^Jiforráay y que aotef
de fundar i T\dhá j¡i hablan fundado en ella & Qút*
htíotMTt-^ pero eíit'), fwgun el ¡nfuntif^ Je OrJtftífjf lo que
prnoba es que i m regreso Eigaleron el mismo itiao-
rario de su fuga. Corrobórase con lo que el mismo Bú*
inrmi wmui^ de irno haberse comunicad:) las siete
prbcipaleB naciones de [a Califomiik con Ifts de Ade*
— «3 —
inte, eato ts^ con los japoneftct y moeoovítas.k Bra
\\xy nattirol, qao si bubieacn entrado por U pcninsa-
Ift lie CAlírornÍA, liubíemn con^urrado rccaerdosy r^
bcbn^s de las gentes qao dojabita &It&3, ospccial-
omtB do Ion habitaste^ át U larga jietitnfiíilA do Kmnl*
chatia y demilft regiones ¡nmediaUs. Sia embargo^
ni cutre eetofi ni entro loa indicRS &o tm conservado me-
moria, ni huella, ni indicio alguno, que dé k c£ftiocor
IKte tr¿n»ilo. An&diiso & lo uxpvii*Htc cutLotv Sfcct^
nmé »Srí5 varias voces sobro sus aotepasados, en lo
Diul no se encuentra una sola indicación^ en qué apo<
Jar h x'pniJft de ellos por la p^&insnlB de CiiUfomia*^
BOto mai bien poiría conflrmfkTflc linbcr tmido los mé-
rcanos su odgen de los cArtAg¡ne.<ie5, per la predic><
do& de r^ae, loa i^ue de Oriente tuLbían do venir & 39-
¡Qsg&rlos, eran desoondiontos del 5^r<[iio hubo do
traerlos d e5tr continente,
^k Convietitn por últimOj Itoturini y Ordoíks^ en i^uO
~ iluUrii&n fti6 el Cíindíllo de una colonia quo poMá
Ierte país; pero con la notable difcronoia, de que d
iprunero lo hace jcfü do los que supone partieron do
ios campos de Smaar^ llegando por Caüfcrnia, miei^
tr&fel segUAdo lo deaigna como caudillo de los tul-
ivioff antiguofl babitantfiR del PtdmrjiU^ quienc^s sa-
eadiendo ei 5^go de lo? eartaginesefr, y temerona de
ios resultados, quo la conducta de ¿alo? podia atraer
BobicvUo*, emigraron haftla Oulíforuln» Fué /íuifil^
ton décimo en número de los desocudientefi de Voícm
■eiüDlOB.— TOHO IT,— 39
— 274--
por Ifl Hnen niíitcrnaj y por lii patoran de lot cnrt*-
gÍDeM< que Aportaron oi I'aiengU4, y se aus&ron con
Ui hijas di: los b«be«A nlli oitablecidas. EvU genea-
logía TO compruebfk con una medalla «n quo »e h&*
Han áitíz comzoDOs, ropulAndosc como slmbob biat6-
rico lie cfto pcraon»jc>
§9.
£1 que ¡nvAsttdo con el carácter do jcfo condujo ¿
las fam¡lÍA«, que Re npiivUron do la!i dcinAs du 5«-
n^nr para Tcnir íi poblar la Aiii6nca, no fuiS Jluit^i'
ion, Pino rt^íon. Opina Onioñex, como m hft indicado,
que, segnu el den-olero qTir trnian, Ikgaron ¿ las /j-
las Af'>ríun<Sí!a9j la? cuales poblaron y do ollas salíú
TWtjn, Ecxto de este nombro, con una colonia que lie-
gi^ & la Jfüharta^ siendo el primer punto ilel NuOvo—
Mundo qvio comenzó ¿ pobkrHo» E^to importa una
diroroncirt suslanoial do lo quo oxpDno Boíttrím, Las
pniclm^ Ins tomií Ordonex ^t\ manuscríLo de que se
ha hcchom*ínto, tituUdo f^Pn^hania dé T%/<'Jt.»AÍIa-
do quo Hüvana ca nombrú compuesto do liorú f jut,
la primara Jiircion RignifitíX en h lengua do lofl ftiilf-
gaoa patencanos ¡a pHoridoil di ias cosai, y la fogun-
da on flu riguroso ftcntido <úí0, qjo on estilo fAmiltar
se toma por el pueblo ó lugar en que so vivo. Asi ea
que bien Anaüíada esta palabra, qul»o con ella ex-
— 275 —
V VI
prasarse ■& prímem tiorra qud 9o pobló con las gen-
tes que allí llegaron. Uuanilo nlgunn^ de estas emí*
graron rti P<¿fítf¡tu, conducidas por V'f¡(tj%^ coineitza*
ron fl dar & la líavana el nombro do lalumroim^ pa^
labra coinpuci^ta de ta, adverbio do lugar que ecRiUa
ao pavHJe deUrmiundo, correspondiendo íii ilkc ¿t
antiguos; ¡um, que significa tierra, y 8c toma &
TOOCü por In palria ¿ lugar donde uno nace; y Votitn,
que quiero dedr türoion^ nombre propio del primero
y principal do lo4 caudillo?; dcla^ voiiile tribus, quo
emigrando de la Havana, ho cstablecioron en el Po-
imquc. El símbolo, con que en la cscrítiini-80 repre-
aentíibn cl nombro de Va^umvotan, era pintando «i/^-
IV corc^rmeSj que en Gentido gramatleal ¿ ideal quiere
decir el m^eno de los ccraxonet. Valum, síncope do
Vai^ítdfi también ítgntGoa nuove en su idioma, T)e
modo que juzgando por todos eatofl datos, Vaíumi'o*
/on, leído como está escrito^ so interpreta; Votan, no-
reno de ente nombre. Pronunciado así: TÍ^Zmhí— Tó-
íanj quiere d^ciij aíiá en ía iiirra patria Ji Vt^taftf
nwery} Je «íí nomire.
Ebí&j puefl, reconocido Vottm, según el referido
manuscrito, y la iradieion oonstante, que aun socon-
serra cu algunos pueMü!* de Cbinpafl, y otros datos
recogidos por el .S"r. OrJotUs^ couio el tronco da qua
procede k rusa americana.
^ ^ 4
CAPITULO IV.
OalíltciuTton <ln1 Sr. Nt^ñej: di) lii Vega nolirn lo «x>
ppesto acerca da Vetan en ^1 o^itnlo Anterior, — 2,
I)«p^to «lú uQoa tin^&a do bftrro hecho por VoUn,
«■ooBlndfteon 1301 c«rcA do HqoLitotlAB. — S. Olriw
MtUJÉE ocbro VotAn, — L Ke^ortoríos i3 oAlcndarios,
' qnanrrotí Ho upojm «1 8r. Nlj:ii*/ da Iji Vrgn, milirtti^
origen de la población de Au^ríca.-^. ^ a^igualÍB-
me, taxis cTt<iiiciftS j pricÜcA*. — 6. bopoitATcm guo
d¿ CUTíkro ¿lAtrádicton do loe chUpan^cos «obre
Votftu.— Monum^ntofl del Foknquo, j lo que eobro
•Dos dioo Waldttck. — 7. OhifiuTTjiCLOocín ood quo w»
combata el süsteran de Ordofi«e,— d> BeApoeeta ¿ os-
iJ.
El Sr. XúScK cIq k Vega calificó juaUoiente dig-
no do fijar k aUncion lo qtio » hn expuesto sobre
Votan en el cnpitulo anterior, por descanur en datos.
.— »w—
que 81 n^ le ilun un grado de ínteres ÍDdíspuUble,;
por lo nieiioa meroco an pATolcb con las opiniones
niaíi probnblfis^ <iiie rn ftus fscrilo* han expcesto los
sabios. — Roñriendo lo fjue consta en oncuaJQTncihis-
i6ríQo, escrito en idiomn indio» UA vos el míniao f^üe
Luvo en Aus manos el Sr. Ordonu^ dice «que Votsii
os el primci hombre qne cnví¿ DÍo« ¿ dividir y re-
partir cítfl licrní de las Indúit,y (1) Todos loe in-;
dios ^-eneraban por Ul motiro en mccnmA, ftlgoDi
le teniuD por el coraran Je bs p\uilo$. En tcHal d<
esto rospeto !o daban el terocr lúg&r en sus calendi
ños, que, como se hfi vif^te, (vwtienen los nombres dó]
los célebres caudillos por dios repuUdos su; prono-'
genitores. ¿Vinoj que ocupa el primer lugtu-p fué hijo
de Udo^ nieio de jVrfjjiroJ, bítnieto de CjÍ^m, y cuju--
to nieto de C^oín. De las CQ:irenU fpíoenicLODeft quV
& este 60 desígnnn, re er£e que descienden los indios.j
Tal parece fler Umbícn U opiíiían del Sr^ ÍTú^ di
la Ve¡/ií, (2) No ob«Unle, bien puede eer que JfinOf
fgh, VoUtn y G/iamn, liij-aa «Jo los cuíitro capstn-
cei! Que, según Onioíu^^j condujeron i, algunas fjunt-
IItlc á I;tí /Wa;f ^l/or!i«ni3¿faí,que fué el punto mas in-j
modiato de donde partieron deapacs para Amérioí^
De cslfl manera so concitian ems opÍuiuue<«, á priii
ra vjHta contradictorias.
(1) Xúñer d€ la Vega, Const díoa Preato. n- 54. %
(S)Id.,id.,id.,n,3rSa7.
— SIS —
5,2.
No e?pecíllcQ el Sr. ¿íuües tJe U Vega luid^i sobre
¡a euLÍgracion do los prímcroft pobladores, ni sobrólos
puntúa por donde pa*uiron, ní In^ mansiones quo hi'
cieroD, ni U partt* dv esto continente p^r donde en-
traron» poro 3Í dico quo V&imí vió la forrí ds Dabclf
V5 hÍ3w r¡KV\(y^ viajon. Tnmpocú cxprii^jt toilon loi pa-
mjos y puobloit donde estuvo, luas bnce mcDcion dol
Oo Jíu^udan en Soconusco, domlo refiero quo To/an
pU50 dantoj, y fabricó unn cnsfi Í¿brcgñ, en la cual
cjcpoaitd un gran tesoro, que lo formaban unas tina-
jas do barro bien titpadae^ Jo una Bola pieza, donde
Gstiiban grabadA!} laa figuras do lo5 volate indios gen»
ules nntlguofi, cuyo» nombro» toman ínscriplofi en
SQB CAlendaríos, con ChakhihuUa^ y otras Bguras bh-
^jcrsticíosas. Añade que la custodia do este tesoro k
c^obQó & una serloraj y á varios tapiaueSj i guarda?.
33ii la viHita, quo el njieuio Sr. ^'rOU:^ th !<$ T'íya Ili-
aco de su obispado el auo de ICO], eiicontrú un l*so-
K"o en una euevzi juEito al pueblo do Thcmhia cerca
cío JíutAueían. (2) Lo inand^ extraer, y «o quemó
pútjlicairiento en la nüsína pluza Je Iluchucían, ]Iti-
cícuum!
Alien Kíi
!pU]
^i
pnr.
naehueUri tiTjfníí^cft pueblo d" Ti(ijf>N.
Xúüo:£ do la Vega, óoust. dioo. praam. 3^, i 30.
5 3.
El 8r. OrdoScz di mas noUcba eobre Votan. Di-
co qae ea su piímer TÍHJe ul auÜguD continente saliú
do Valumvotan y «íguíd RU ciunino por el paraje llama-
do Caaa de trcc^ cuidrct, <[\vb parece ser Dam^cc. De
allí fué A rViiwcAiVíri, <íí*Lo n» Tríj>t^i m Nú-Ííj, de
donde posó ¿ Jmualtn, y vid fabrle&r el templo de
Sdoumí, Dir¡gióe« en segaida & /foMímía, y ent^a*
c«a fué ciLundu viii la p»rtd grande^ ó sen la torr^ de
i/a^f^/^quo Icas^i^raroD ac cooitrayó por mandato de
No6^ con !& mira de hacer un canünc por donde pudiera
subirse de la tierra a) owIo. Rcgresií 4 «/rnuoí*»^ recoi-
rí¿ los paiajeahíibitndDS por los iule^, hiLciéodole en
esta ocasión capitán. !£□ A.n^Va fabrícú un camino
Hiibtcrránco dasde ta bairanca Zu/ini Imtla n«jiiíf,
nombro con que se conocía la tiemí habitada por los
inciií^no% la cual basta afaorn ec llama ChiyuSt^ en
Itíitgua L/cudal.
Ueflfie el nit-^iiio OrúotUí qu* cslo* fueron Iü« pti*
moros qoo iDlrodujoron el wxq de las cnnguaí, d baa-
quíBAS, esparciendo adcmAs, algunos coDocimíCDtoa,
coiDO lacreenciii en Dio^, y la obediencia al rey. Nar*
ra ignakaonte los «nlacos do los cH^uües con los Jl«-
A«t7<. £1 primero que se casó fué el capitán YúttJMT'
i^rodo y el segunde Yancox>jniU. Fija b ¿poca déla
Oü'
tra^^migradon do I09 eAiquila 6 mt^rmn^, aseguran-
do que el prinwT Méxiú^j fundado por csb» c&rtagi-
iwns en su emigTRcicn, csUbft situado en el p^r&jo
Uomiido GHfg-Z^:uicaHüny que corrompido es Quey-
ZacaUao^ y después por el do Jefd, sigruBcando am*
boe^/w/i/oj 'Je iú3 ^«¿füjy el cual es el miauo donde
loa ospíiSolc^ fundaron do^pues á VtUo-lUat hoj S
Crisi¿6al, cupHül dt Chiopa».
\.i.
Uno de los fundamentos, en que descanf,^ U opU
uioD del Sr^ Náft^z ik la Tr^a sobro el origen de los
balttaates át Am^ricfL, lo doduoo do lo$ r^ptrim^ 6
€okud<triotj que encontró en los piKblos de su obis-
pado. Con«erv]ü)ftn en ellos los indios Jn meuiorm do
un negro, quo fu¿ do i^us prímitÍTOS oscondientos,
crúeliaimo de carActcr y gran gacTrcacIor. Tal ¥e»
seriíi alguno de los duffc^ndicntos de C/ivs, que como
e« tabo era do e^o color, y & (luien so Atribuye h&<
ber sido el poblador do k Eticpía. En el pueblo do
mrAttc^ y en otro del misino obispado, i^oner&baso
mucho & UD ídolo llamado Yalahant quo quiere docír
tegro principal, ó senor do negros. En algunos pue*
blo9 do Soconusco so a<<nbAn mucho los apellides do
Chota y Calían^ dcjigoando tiuabícn con el primero
aI indio que tenían porpríncípal y guarda de di, quo
wmvDiom^ TOMO it,-*ííX
— ÍS3 —
llnmabfin el Lemí del fueil&. En irus ailcndurios p¡n*
Uban siete negritos, entre los'ctiaUs fif^raba uno lU-
maJo Cotí^^untaXf ecutodo en cin¿ silla y c^n asUs
6Q U c»t>eiJi, üotuocaineru.
5 6.
Kl uso que ilc osioA calendarios hscían qumínUlra
una pnioI>» máa tíobre tu origen. Servlaneo <)o eUos
país hacer proc^Uco?, 6 adivüiBcioncs en loe úete
días de h setoana, prceuraicndo leer «n el ponrenir
!a suerte qud tendrían cada uno de los qu¿ nacUn,
& quien eclialaban también el anjioal, afutro, 6 eUmen-
to bajo cuya influenciH debía titit, air\'¡¿nJa1a át
costodio. Esto ea el nahu^üWÑ&t seeU que turo so
origen en Chiap^u, y que después flo cxt^odíú por
todíL la Nucva-E^piiHa, (1} Xo vícdc & «r en reali*
dad sino el arí€ m^ic^^ cuyo origen Eo atribuyo &
Cain, do cuyos desccitdicntcs lo íiprendió Cham^ r&-
ducicndülo á arbe, y de este pasó & *iu posteridad. (2)
£1 luihnaHsmo conehtia en nn conjunto de piwU-
CBA BoperetíoioeaSi prodaoídaapor U creencia en qM
g
) Naifes ¿e la Tega. Coual. jíoo. Proam. n, 96 S 83.
;] Ijoa ontif^oe aatriSlogoe oriéntelos sujutuban to-
das toe piiodnoctoncs do U uatoraleoa i la fninepcia de
lo8fflanoBoe1est«3. (Dupm4.^CompendIodelorfg«o d«
los oiutoe, toxQ. 3, cap. 1^, p¿g. ^66.)
— tfi3 —
estaban bos ftdoptoe, do qtK Uá<0 cuAtiUts mcian
¡Mirüdpi\ban ik la oomlícíon ó ¡nflit«nci% do loe iini*
malo^i ulxofij plfuiUs V clemcnUtHf 6 Utújui con olios
oíerU efecto Úe rcUcion 6 dcpcodcocia. Tributa-
bonica aaIotrciodo^ AcuyoorectateoiaTi sas nombres,
lo múmo quQ ks gentiles primíüvoi, cgctííos en cus
calecdaríoi?, y dietnbuidofi por meses 7 dias, ¿ fin de
designai' & cnd.i uno de Ltfi í[ue nacÍA!i au ndírui', ba-
jo coya gaard& y protección bftliftn de vivir. Para
bac^r i)ron¿5ttoo3> los niiicstros do ««U eccU lemán
en um rucd^ pininda oon números, caraclcrcs, y rom-
bra cDÍgmAtlcotf?, los días do I& Gemftnft^ anunciando
por ella los 5uccso% y k suorto do los quo lc9 oon*
eultabao.
Cualquiera que Gompi^re la creencia y prácticas
de \qs nalnaUíÁiat con lo que ^fomcn¿fU^ no» refiere
de la atirclo^íaju^maría do loa nntígiicí, (1) DO de-
jara do 5 orprcndcnc do las remarcable» acalogbs que
Imy entre elle». Lo^ Antiguos astrólogos bebían con-
Bagr&do á cada planeta qji color, un animal, un me-
tal, una planta, un frute, un «iibol, formando de to-
dos una f gura 6 represe&tacEon do la estrella, & U
ooal creinn podían eomunicAT, por medio de cierUa
oecemonias mágicas, la inQuencia del eer superior que
repRSontabari. Estoft son los iJctoB que ndomron loa
eabeoe y caldeos. Loa a5tr61<%oa ee tenían por dis-
(1) UoiíaaonidCG, 3íot), Nobucbic. Par^ 3> cap, 9,
-484-
pCDSadoTtB de los favores y gracias que emunmban de
tales inOueocias^ ¿cuyo efecto habRui ¡ntrodocialo
varías prictícae.
Eq el nahtalism^f desdo que tmo meo so halla ba-
jo k guarda 6 ¡nCnencüi del imAme/ rospocUro, por
tin pacto implícito quo « supone od(tc 61 y ol dIHo.
£¡3 preciso, sía ombrvrgo, que al Ucgar & la odod do
fl¡ct« i3ofl, renueve 6 raÜfiqae el paoto^ pT^vio con-
Bcntimieato de sus p&dies. I^ta os propUawnto H
consagración en forma, para lo caal concurro & la mÜ-
fa 6 lugir neFíaljulo donJe debe Teriflcanie. AJU le
Iiaoen proferir la fórmula correspondiente^ ens8B4a>
dolo quo dcfldc aquel momento debo ínrooftr al na-
hual ctiAndo DCCCftito de su nimlio. Desde cnt^íaoes
queda bflju la cuidado.
I
Esta secta que, según el P, Ofáoüa^f fu6 trulda y
establecida en Chkpns por ]o3 carUgineies/ de doa*
do hubo después de extenderte, os una prueba que
pacdo citarse en apoyo dffio que ha dicho oobrt el
oHgen de la pabl^on.
§ 6-
Tjo expuesto d¿ & conocerlos fundamentos de la
opinión dé OríoíUx sobre Vúim, i pesar de no en-
coQtrtTM denrronndn «n la obra del Sr. Núña de
ia Veg^f ^QO Tué el prÍEociQ que h insiQuó en pnxk;
«sto l0Ufi¿ siti ftiiliTirgo puní fijar s^riaoteote Iil aten*
cioD de Bótnñni. ]>ocidÍ^ tambíeo por ella el res-
petablo (^TarvVr^r despaes de ud exiüueii detenida y
prolijo de iw celebre cueatioo,
Hiblando de día en %m hístorm antij^ua do Músi-
co, Ü6 expresa asi: «Si los amorícano? provienen, c^
mo ffú cTtxy^ Aíi diversas famitia'f t>?parc¡dafi después
do la confusión de las lecgciajB, y loparadaa detdo «d-
t¿ncc£ <Ic las otras qncp:>bIaron ol antiguo continen-
te, en rano se fatigarán loa e^cTÍI/>res gd bojtcar na
origen en lalengoayasogdelos pueblos afliáUeos
Es TcrosimJl que Noé, anoiano respetable y rOYeten-
ciftdo por todoH como padn?, Iialñendo f^obrevirido
tretciontot cineocnta afioi al diluvio, leüalato i ca-
da famUia sa distrito, ficgtin las instrucciones que ha-
bla recibidlo de Dios,,,, lÜvta opmton mía se apoya
OQ la tradición do los chtapanoBefi aoorca do l^on,
pnn%ct poblador de América^ de quien ya he hablado.
No ae debe ciMti sin embargo, que la pcimera pobla-
ción do Amfrioa so debo & las primeras femUias que
80 scpararoD en BaM, sino & sus descendientea, paoB
ellas irían «iKamtnjíndosti poco & poco liieta aquella
paTto,yinalüpL¡c&ndosconsu larga pcr«grÍnftoton,»(l)
9) Clavijero Hútt ant do M¿xjco, tom. S, dUert. 1,
Si pues kM i]aU)9 SuLre VvidH DkeTefü«rn>n ¿ C2i'
if}r<r(» lauta acopUoionf Drcciso ea conolutr, 4]U« tu^
m relAtú, si no como cieno, al tóenos comi> prol»bI
AboTft blfin, aceptado en una parUr, im bjiy vaxou
n dceocbaTlo en las demiis. De conugaieuto el übh
mft quo 80 Ka expuesto 6obro U pottlACion do Jüni
rici, «1 cual difiere tanto d«I do I09 hintoriidores,
brc los punios donde primero oonaenx^, hA£t« cxtoi
dcr^o por todo el oontiacoU, debe tener» por fundí
do» siendo quLiA «1 que mus sc «ctrca & k verd&i
D«scans&, además, on los monumento» quo hun qat
dado de aquellos primeros pobladoix:it en cl Í^<a/oijj
Of9«*fi^(T y yii<üUi§j monumoatos Borprendentos qai
ñ fuomn obi^ do o;ras naciónos, 6 razafl cflUbltci^
cu puntos dirúT^s del conliuvnto, quedaría algún
cnerdo, so advertirían rangos do somojansa^ quo ii
dicoscn un mismo origen. Nada de esto bay. La hi
toría TM) nos minUtra un Te^Ugío siquiera que pudií
ragtüarnos, la tradición ni un solo dato, ni un oanl
guerrero, ó un hÍEutio do muerte, oomodíoc Fm*JÍÍJ
iifU^en quñ pudíem njioynnw asbi jiiício. Cuant
W^ildick examinó e^o% antiguos munum^ntos, foi
la opinión de que los habitantes de Vucaian eran
tenores con mncbo & los do Jféxicoj así como los
PoUnqvte primoros que aquellos. (1) Kofiri^dose
las ttadícionsB de los fmj(^p<^U€o» dioe, que creLi
que del Oriente había Tonido un bombre llamado
(1) Wildock. YojAgo pittorosqao, ele, pág. 83.
yia & )a ctibcsi do una tropa numorosa, quienoa diri-
dieron t&s Üorraa y paüíeroo oombreA i los calxiSj
co»LÜis y principales pucioi d«l¡Dl«rjor; y fkiatliucuU
usicnU (^uo otros los hoeoa vtmir dol Oosto, proocdoa-
-tes do los pueblos c^uo abandoB&TOQ & TiyuíSanj cmí-
graiklo para «scapsr do U t¡mit;i do otra cacton m&6
poderosa quo ollofl» Cree o€to autor que la pobUoíoD
de Fichan tiae sa origen de U do Oíoiutm^ 6 el Pú-
JmqrUj y cuando peDOtmron allí llevaron el estilo do
su arquitectura. (])
§7.
Podrá alegarse que los iiiiip¡Ls, ]hk {ñntttniji, lus
i^erarioBj y los rclacionca tr&dicionalcs, que !c cxa-
miit&roa desdo los primores tiempos do U ooDqaista,
hacen venir la pobl&cion de los paWs nitnados a)
Norte 7 al Nordoo^to, doode ^ han encontrado rec-
tos do grandes ediSciQS, y babitantoa quo hablaban
la It^ngua lacxicann. Lo» tMlíectts, quo se supouoii loa
mas antiguos y civilizsdoE do todas loa naciónos quo
ha)>ttAban os to conÜnent^, salieron de IluthídlapaUm^
pueblo del reino de Tollan^ situado al Nortw do Nuo-
vo-MéxicOy allii por el a&o 5U do la era vulgar.
Tardaron en su peregcinacion ciouto cuatro aSos, di-
(1) li, Id-, id-, id-, id-
^286'
rígifindoso GÍcniprc a1 Mediodín, haeta llegar í
donde se üsUbk-eicron, fundando la ciudad de este
ncmbre^ que ks rooordid>a el do bu auUgua patm,
aiulUplicironso mucho^ durando au moaatquU ciu-
trongloG.
I^pUsin ÍV.& el úlLímo de $u5 monarcaa. Mañú ú
aCo 1052 de k era vulgar. Sot)rcT¡nf> grande e«c&-
302 de frutos^ asi como una terrible peste que amú*
naron & este pueblo. Los restos do éi^ para mistrav*
ee de esU cdatiiidMil, iw aUjarün de loa lugares qoé
habítabriD, dirígiJndoie bicU Qj^^huako 6 Xucaton j
otros & Gtí.aUm'iiaj riuodando on ol reiao de Tula fo
lo algunos fimiluiA c^prvrciJas cd cI valle en quo des*
puos Bc fundó M¿xj<;o. (1) •
Imo-I
Después do cUoa vÍdíotoq los cbichimecas de Ámnh
qucmtcan^ quo Torquomada aupone ¿aíscieatoa leguas
m;i>i nll'i ik Qiiat1alajri.ra. Anuqiie no eslÍL rOítlmeTild
nToriguada h ftituncbn de a<|aol romOj os indudable
que so hullabah&cia él Norte.
Los ac^MtitUf üFÍgínfiríos do TV^ar^o/^uar/nt, siguie-
ron despuea. (2) Este país estaba ccroa d«) reino do
(1) Clavijero- lEst, aot. d& iTJrioo. tom. X, lib. 2, pd-
gioa^S.
^2) El Dombre de TVoooóf/tTJoain Odpareoido al de C^i{-
Auuoan, quo tenía el antiguo roíno del Ptü^nq-Jie. Aoot^
kuaeaii so llamó el reino d»:» Íoh nMi's-is^ Trfífíjyea y Sfi»'
pnea Texuco taGron I a capital de eati? reino. Yticunctia
w llamó nao de loa oaudíilos que vitúeroa con loe
,AM9^tme€imj so ltcü qiio rra Arflan^ píitnii tío los
mexicanos. Los acolhtií lltg&ron al pftU Jo ^In^iAti^c
jii entrado fl ffiglo XVIIL Loft itaAfMJ//£i^rj^ ^^ue
^ompoflierotí sieto Ulbun «¡no activamente fti«rofi
Ik^odo, Umbien parlíoron de Astfatt, y otm provin-
CÍA conÜgiia A ella IhmAtU Ti^ocoliiUKún; en ed vta-
'J« á J/friratardíiTon oclienta íiHOf, (1) Por árllimo
]03 aeteciis ¿ mexicanos ríntoron haflU ocrcn del nSo
llñfl ik la era vulgar. Ralíeron ¿^ AHlan, paU st*
toado sl Norte de Cniifomia^ conducidos 6 impulsa-
dos por //iiíftiVnjfí, períonajo notable que pnm catóse
^uso de acuerdo con Tf^íJi^'n. Encnminároneo há-
«iael Sud-ERtc fa^LSta el m OHo, donde se detuvie-
ron iilgun tiempOj jr en cny^smárgenca so ven toda-
Tría rcj^tcc de Iw odificíoí que ftbricaron. De oUí p».
carón á un sitio dbtanto mm de do«:íentas cincuenta
iaíllft5 de Ohiiuahtíaj híichi ol Nurdeíto, donde se en-
<iicntraD Im ruinas del ractUiíao edíGoio, oinocíJo
«on el nombre de Cate^ grandes. Siguiendo eu cami-
jio hida el mudiodtK, Llegaren í BufiíMuuaw^ lioy
CWíaeirit, situtdc &obre el golfo de la Cálifwnia á los
£Orea de Lo« cAi'cAtmrccu; ¿ÜKvtttf fa «e llanuí una pobh*
«loD de Scc&9i\tsco^ j olr& do ^uaf^ina^. J'^tdapa se lia*
acabo u&a do Laa eiu<lndi» quo bo roroUron contra Q^i-
'ymtíxin IV rey de loa rAúvkimeorit j ToidajYi se Huma ',
igoalmonto un paoblo da Chioms.
(1) Acoata. Hlst. ant., Ub, 7, cap. 2,— Herrera liU 2,
dea % Cúp. 10.— Toarquemada. Monar. Ind. lib. % capí*
taloBlja,
HTDi>ioa,— Tomo tT.»41 ^H
24i^, donde penñaDecieíoii tres aSofl^ / Eü>r¡c&rOQ
la esUitaa do ffuisilop^chlH. So dírígí^roii ca eúgni*
da & C/iiemMtQC, qm se cr^ debía de esUr & veiDtttj
mUI&s de ZaceUeea$, por ks minas que allí se hui
descubierto, lugar eo que permaaederoD nueve &Qo9.
As! fueron pcnetrauda basta llegar í la célebre ciu-
dad de TVd el aüa 1106, donde estuvieron otros,
nocvc a3os. Pe allí pasaren & otraa partos, hastft Ue-I
gar al aíUo en que se Tundo Jí£xia>t llegando 4 ser
la capital de nn gntn Imperte. De mode que, todos los
que habitaron los palsos de At^úkuác, vinieron del
Norte, según la relación que de oas emigracionei nos
ban hecho Iqs ImUirtsdorüB de Améñea, En este
ponto dice Ciavijer^, que están de acnerdo las tra-
£ooioQea respectiva^ A» dichas naciones, cuyos abue-
los muchos siglos hacia se hallaban estableados en
loe pAUes septentrionales de Américú. (1)
§ 8^
En vist^ de esto ¿etStno poflri sosteT>ciíe la opi-
nión de Ordeña^ que afinna haber Tenido de Orien-
te las gentes eon que dcírpucs so cubrió c$ta parte
del contiuente de América? La autoridad de toe h¡^
toriadores cA de mucho pe^, y la uniformidad con
(1> Clarijero. Ilist. sai de Mádco, tom. 1, Ub S. p, 7T.
— »1—
^ue deponen sobre eso punto, pmcba que es ud hecho
■«iveriguailo que ffescanni en dafoa ciertos y vgaros.
^aedOj además^ aducirfie que aun no «e bao bgrrado
^enteramente las kaeUas de aquellas eoitgractoDeE;
^1 camino iU lo9 pXtMfl hasU tocar coa el eentro de
la RepfiMÍGa se Ii&IIa regada de ruinoa, las enaics
aunque por si fiólas no prueban mas que la exis-
tencia de habitanlís, allídondo so cncuenfaan, apo-
yadas por Lis tmilíeioiu^s y vn \n» pintoras anU^oas^
espuoc-n gran lu» cobre la Li^tcrk, Punto es oeto,
par tink\ que no piicid poQ^i'SO en dada, como quo
descansa en hiu'tg bólidos fundimienUiíf.
Sin etnbaup, bien examinada U opinión de Ordo*
Ses, nila de^ve ni U contradice, eino mas bien U
confirma; pudü Aunque & pitinera TÍatano va Jo acuer*
do con los htMoriadores, no extebe en realidad tal opo*-
ncion. A^cgnm Ori¿>^ que la población do esta par-
ta de América ccmenail por el Púíftijue, Bn el corso
de los tiempos, rarios sucosos que cconioron, y un
gma temor que se apodord do los ánimos do los habi-
tantes, oblígiJIos & huir & tierras lejanas. Fuó tan lar-
gft au perigrbacion, quo tocaron harta (Wi/^ntn, don-
de termina la vfL<U exfenfiíon del territorio baSado
pw las agüAs del grande Océano, En el curso de so
«mlgrioien, fueron dejando en varios puntos familias
fngiLivan. Llegados & CaUfimia, y vueltos del temor
que de ellos hubo do apoderarse, resolrieron regresar
por el núsmo camino, y eetablecerse en los honuoeod
lugan» que tn%u UánMUí Uabíaii vbto; asi \o lucieron.
EntóiKM fu6 cjrtn^lo so dÍJieiiii&aioi#«D varias diree-
cioDcs, fbna&iido» aucMÍnuDCDtfi las pobUoíoncs, qa«
& Itt llegada de Iw MpaSokw QiJm j-i tan nututirosas é
imponenUB.
Es daro, por tacto, quo ceta nlaciOQ no uclayo
la tlti lo<( IliAtüríaJiiroA. La emigrAcion de loé varios
paciólo?, qme unos en poa do otros fueron Uogaado al
p4Ís dt Atuliuac, puede haber siiccdíilo á 3u r^pt-
íOj <!cnpuca i}UG can t] UiLf^cur^ dol ücoipo hubieron
de pereoadirse, que nbgun riesgo los amoQAsaba til^
bitando los lugares de que ante» 90 habign alejado. Lo
pemuadc aat la «tmejania de nombres ilo ijuo sa ha
hecho mérito. Esto adquiere aun uias fucna, iJM
atiende ¿ que en &u pcr^rmacioQ do oncoDlrarOD esoi
[mcl>lu>i ^I país enUritmeaU ddaierUi, h'mo luibilulo
en v&rins parU», teniendo que aostoncr coabates eoQ
sus moradores quti loa honUlizabín, dínpui4ndoles ot
paso. Tal hecho pnwha la pie^^xjítoncia de otroa ha*
bitantcej qucbiea pueden haber eíJc Ina famiUas^ qoe
«& la prímeT^ peregrinación aapooe el P. OrMItM
iban quedándose en algunos puntos del Lr&nsÍ(o. (1)
4
En apoyo do estaopioion do OrJoncsobt^ también
la oonsidcrucicD de que, «i <lo la parte aeptentríoiuiJ
(1) Jüarro9t ca sa Compendio dolahistoñs de QucUo-
maJa, dice que cuAndo los tuUecfts llagaron á aquella r^
gioo, ja la oncoatrATOD poblada por dtrersia caeloDi*,
I
liubícr^in reniílo U9 UulíUiiUi prioutivot, »1U habríA
cido (lo&d« mosoglomenulofi, ó estondidus debían Iia-
lietse CDContrftdo. Ei-a precísamfiDlela contiarío. Co-
3U0 observa muy bJ6& i>uyia£r, las eostaa orienttlcs
Tucvon la [>art« mas pobüda ele osta región, propa-
^Ddose después &1 Sudoate y al Notdeate^ según lo
ubaolas ruinas i^uese bailan sembradas entra es*
puiil>? tacdioF, ó oolatentles, lo quo hace conje-
II fué lo primero quo ne pobló. (1)
la
[lia
JguDoa historiadorca hacen moneíon (k los clme*
como anteriores & los icHejua. {'¿) El ¿Jr. iSi-
V, y los uutorea quo ímblaa do c\\K>t^^ dicen quo
a de la Aitániiday y llegaron & Anahuao pat oí
tte, lo cual coincide ec parte con el origen que
d& & la población de este continente. Por
tUy al comparar eu opiziioD con to quo se ha
ftobrc lafl ^'ariae razaft que siiceMvamenta fue-
blando el püi)^ ko advierte ó&ritx semejanza con
£c/i^fT^^, & qoicDcs so atribuyo h^ibcr dejado
ía por dÍTJ£Íones ocunidas on ella, & causa de
ion do los dos hijos del rey que tuvieron.
itno de loo motivos quo designa Ord^ñez t la
del reino <1« (Mlhíutcan en «I PoUnqiu. Hay
uto alguna analogía entre lo que te dice de loa
mtím^^t^q^s' do haber sido dcte irüut rc-
ix.»-J>oui]oino ezpodítioD.n. 77.
Hüt uit. do Mmiícxx lom. 1, lib. 3, p. 90.
— IP4 —
gid:i9 por otros tantos caudillos, 6 peieonajea
nícroii A ^Ftalilec^tfie !i Artahaof^, con lo que se refler
de lafl úlüiüAs siete ir(iii$ oarU^tnciíes, quo llcgato
al iW<fti>;ttí, é inflayeroü tanto en La dcetmcf^on <1
fwinel reino, Hiendo i!a notar quo vlní^íron dcjipues J
los «htehim^eas, y no so sab<f que ;>a«ar&Q do
pan. (1)
-t
Eq vista *Io Ules !<oiDeJHii£as pottria ei'eerso, que h
opimon de OrJcíi^ fuoso ¡nrcnotoTí propia, y qae pi-
ra formarlii fio vjvli6 de alganiiB especies que hubo ú\
encontrar ea ka relaciones de los antores, sí do de > ^ -^
cansara en datos irrcfrugablcA que ¿1 mismo dei
y alejan c^Ui superoherlok ¿Otiiín podril afirmar ser
ulcrto lo que acerca de lo» toltccas, chichtmocAs^ acol-
hülfi, niihuatiaquos y demi^fl naciones nos roScron los
historiadürcíj cuando ellos mismos confiesan U, o?;cii-
ridai 6 inc^rüdumbre que reina sobre el partieular,
las oBoaalaiiuAs nolioíaa ocn quo piidicrcn contar,
la coiitrjidiccion de niuchxs de ellíií? ¿No hnbr&n eí-—
do resullítd^ de traüfnonos imd oonservadafl, slt^r^'^
dae en su origen, ó msl iaterprotadnsT Cíavifér» ase-
gura que respecto de Ion ÍqU^uu m conserraban may
esoasRs noticíss; (2) que se ignoraba la situación del •
pnk nntivode los cbíohimecae, ¿ incierto crA el moU'
(1) ClaTÍJero. Híst. ant de M4ríoo, tom, 1, lib. % pá-
gLoa 101-
(2) Cl&Tijera HUt. ant. de Thfóiico.ioxno 1, üb. 2, pá-
aina 78-
To quo tuvieran pAra dcjaír su patrio^ 7 sobre los
.tícolkuü y deuis HACÍoneft Jicc, que rxhiuD rarías
,dudu, lus ouaUs i pQ6«r del mas dtí^ente oxtliuen,
(M bftbuQ podido AckrftT».
§9.
Kl P, Ordoñfí, resuaic, por fdUmo, «u cpiolon
i&níroütandD, quo los eucSos tcoló^ooB de tos amcri-
Ln06 fon «l^^rivadoi de los egipcioi; que los naturales
s ambas Américxts ix^n lu origen de los iitt^ y de*
iÍB familias cotí quienes se enlazaron los caríoyine-
f{tie dichjftfl IVimitía-s penfiíaron íi nuestm conÜ*
lenU trsvcndo su derrota p:>r la Itla Eipatlcia^ Ifa*
íi^a, CümpicIiC^ Praidio ¿el Cdnntn, hasta situarse
m W nntígox Pttlemptf; que do los€n'Cr«S(lcloM^g¡p-
liofi Tienen loa de los indÍo«, dlvinizíindo ¿ eos hé-
*t%f y como de In efigie do cada.ono de ellos, en quie-
estaban repres^nUi^los loe veinte días de (]ue se
componíAn í;ua mc£Cf}, pccdln d Euütoal 6 elemento,
^fiu« €s el naliutíi 6 «ingel tutelar, del cual nncc» cayo
^Eombrü so lu pone, lo toiuab&n como vfíid atiero animal,
^uontuttando & loe p&jaroi", escucbando sus respues^tair,
^Kt Atendiendo Ik mujer & &u canto^ caal.anuncio del
buen ó mal encelo de su marido aumente, de su demo-
roelu, do imjud 6 muertti; y en ñxi, qoe los car-
— »c^
%^4iff^, qu« TÍtfieron & Amírica^ von los fetiicüo
qnt "la TOÍna ÜíJo Uerá configo & África canudo fon
d6 & Cartúgo, <lel linajo d^ lo9 coHnívf, quo desc^ft
dUn ád Cham, t-in Ileini df% fla[iert¡ cioTien, qoe efkflelh
&I08 sayos, y de Ins cuales procede el n^Atio/timo, J
Gb do tiot&TSe U coiiKSidcncu einguinr que eo en
Guentm entre U opinión do OrJmks y U de Ihájnñ
tm haber tenido roUoja de sua TespecUvov escritos e
QAO del otro. Llevndo este fiUimo de en espirita J
obaeTracíOQ, del íibíUírÍs comparativo de lo que exíe
tía respecto á li liislorÍH antígu» de este contmenis
y medítiindo sobro el origen de sus habitantes opíiL
que «U peotnRula de Yucatán, dc^ünüda fox natura
loza^y convidando por su situación ciJuioda al reúbi
miento ü hoapodftjo do oEtos ilustrce viajcron [Ía$fG
nietos]^ nn podía menon de ser mu mc^niWo p^m fijac
los en tan deliciosas costait. Con esU coosideracioi
puedo decirlo que la ¿poca de ks obras arquitcct¿iü!
cas y de e.*)cultiira, q^ie lo la vía exifileu eu parto 6 et
todo, fué muy anterior & la llegada do los moxicanof
á^ las orillas de las lagunas dulces y f aUdAJí, cuya^ na-
ciones antiguas y primitivas un»rÍande1os instromcD*
tos ferruginosos para entallar L\ piedra etc. Por cier-
tas crisis periódicas de la naturaleza, erupcioiie*^ toL.
c&nícaSj sumerciones repentinas ú otros scctdent^», se-
pultaron en el centro de la tierra al hombre, y Ioa ins-
trumentos que usabuenlasartesdesumansior.* (1'
(i) Dupaix. DuT¡em« sipediUoD n- 77.
La opinión del P, Ordoñez que ha fonnado la Jhñr
tena de eete capítaloj lia sido antes muj poco, 6 en
manera aJguna oonocida en todos sus deUIleB. Quizá
su expesicion dará materia ¿ prolijos exámenea de
los sab¡(». No será tampoco remoto que^ con el tiem-
po 7 los trabajos, ó escaTaciones que se h^an en
ks ruinas del Palenque^ asi como con la exploración
de los lugares cerca de los cuales están situadaB, fi
otros del Estado de ChiapaSj llegue á fijarse la ver-
dad sobre este punto tan importante en nuestra bis-
aría antigua.
■vruDiot^TOVO iT,*-42.
a
CAPITULO XVL
1. Loa pollnestos sou en concepto do l!Ir. Lftng Ioa [)ro-
f^iiítores dQ Iii rjLza AmenctiiiD- Semejanz&s entre los
lüBTilaroa del m^r dol Kur y I03 moiicanoa y pernaLoa.
—2. AníilogíitH ea el íclíoma, ec I-1 eftí^rítuta gen-i^Kü-
c&, y en &]gaDae práoticaa»— 3. Indicación de Coocii-
toro. — 1. Efi^ueletoa enooulraJod en I&3 locos calc^
reiL3<Id KcotiickL — 5. Opinión tía Mr, Otiígnes ftobre
Ja fooüidad con qno pndicron ll<:^ar á Amanea pobliw
dor«a ¿u Ia3 Ulaa do Sumatra, Bornoo, Molucos y Fi-
lipüus.
5 1.
Loa polinesios son en conc&pto <Ig Jl/r. lAtti^ loii
progODitorea de la razft americana,
FoTQtft p&rto la PoUnosU de U Oco&nia. Compó-^
nes6 de muchoA ígUs deacubíerUs en Tarioft tiempos,
poblttdiLQ por aa¡¿t¡co«, que pa&Aion luego al coniu
x»nte de AmiSrlai, co lejos d«l Ecu&dor. Mr. tang
lia oxiutúmido la orlgon y eus oaügmoiofieB, Funda-
do cu Ua Mm«ijati2afl que doU eatie los iasoUrts del
mar Sur, loa muíais del AreUpLélugo I&díOi los moxi-
canos y peruano?, b& oonclaido qao es cmo mÚDO sa
orígeti. Ha; puntea de contacto muy marcado.^ entie
el caníbal de la Nuera Zelandia j el indio nómade
do América,
52.
HioMkSO w$A DoUbloa la« analogía, ooasid^racdo
el caricier do su AuU^a eivílizAcíoii, los luos j co»-
tuLabrea de sos (ilbuA b^b\ra-s,h conatraccioageiie-
iml do au idioma, (1) y el reunirse en gtm 00115030 do
MCton pan discutir loa negocios de inter^ general.
Bs igual ta arabos la idea que tenían de la necesidad
do vengar una afronta, el &brícar armas, flechas^ ha-
macan, instrunic&tos y otras cosas, Parecidaes Ues*
entura eímbólíca que asaban los mexicanos con la de
los polinesios, malayos, y chinos, asi coino el cetáto
en lofl uonumentos de arquitectura. Hay, por lilti*
lao, entre ellos cierta semejanza con la civilizacáoil
que existia en las regiones de América doade loe tiem-
po ma.1 ruoútosi cuando aun esUba& eamergidaa en
la oscuridad é ignoranuía.
(l) Mr, DtTHñlle aeegora que 00 euite esto analogCa,
■I* <
— SOI —
IIa«U qué grado constituyan probable Ift opinioD
^Q Mr. Lcmg estos r^goü dd sem^janna qud ha nobi-
^^ es asooto co/a rcaoliicioD necesita an examen
^pArficiilar muy detomJo^ y rc^ultarí do lo que sobre
Ja ciwMion de or!gi-n se expondrá.
i s.
Dice CbMo/OT-tfj qae indicando todOj que el Asía
faé la ouim dol linaje humaoo^ asi como que ee pe-
bló por d poniente de Europa y el África, es proba*
Uo que debe haber núcüstrade al propio Uetnpo por
ol Oriente babitontos & la Occania y & la América, (L)
M
1m roeae calcároaa de Eontuckl m han encon*
irado esqueletos de cuerpos humanos, parecidos k la
liza smáem que puebla la I^la del Ocíaoo Pncífice,
diiecades como uoa momia, no se halló en ellos las-
laneiíA aromáticas ó bituminosas. Tenían cuatro en*
Tolturas^ dos de pielea, y las otraa dos de tela. (1)
(1) Caeci&toro. Nuevo Atlante lustonoo,tom. 3, art
3fc p. 30C.
(S) ídem, Ídem, idem, Ídem, Ídem, píg. 358.
Al cxAUílaar Mr. Gúi¡/nti \\ n&vcgACiOD de los
olüooi hácúi kí caitas il« América y pueblos ti-
toados en la extrdniídfid oriental del A^a, asegura
quo otros paoblos manos cÍFÍtiíados que los chinos
haD tenido titmb!en 1a fAcíliJjid de pasar ¿ la Amé-
rica par el Sur. Los que poblaron Ina islas de SoiBi^
ira, do Uomco, Ua Molucaa y laa Filipinas, puUenc
do U India y de la China^ pasando de ana inla Aol
por medio do saf oanoas^y penetrando suooftiTftDHl
OQ la Nuera Guinea, cu la Nueva lloUnda y en
Noova ZelandU, p;iuoA mmenaoK, caya ext«TLa»Hi tA
apdoa^ioonocida. De nlH^ocotlcula quo pudieron act^
carao al coutineato aniericaDO, tlcg ando ¿ las islas qo^
80 encuentran ontro los grados 10^ y 20 de latil
inerídiufial; pues tan próximas están unas de oí
qae forman como una cade na prolcngada^ 1a cual do ^
les era diScil haber seguido, hasta tocar con las oul ^
prEÍxima<i & América, y de ellas pxsar algunas oo1
nian á poblarla. (1)
r^
1
Qoij^ee. Beohorclies suj* la naregatioa to
CAPITOLO XVU.
Trftbojofl do SiririUUmJatiásj otros on«ita]Í3t&&
Bobro A India.— 2 Sa jaíoio sobre el otíghmi Ío U po-
bUdoiL Exposioioa d» fiu toorfn.— 3. FuAdamentoa
onMclales reapocto do In de Am^ncA.— 4. P&aaj« do
Mr. WQfonl. Pnliiliríu* l^^^] nííiMJi-r'iU> eiicont radas ea
loa dínJeetos dol Brasil y do Uúuoo.^5. SetXLejaazaa
antro la ludia 7 al Egipto, do que paodcQ baooiBcal-
gnnaa doduccioDea respocto de Aia^rítjA. Forma píra^
midfkl CD lan constnicotoncfl. Pílurou oi^u c&raotúrea.—
6u £1 Dombra de Batz cod qua se desíena acó do los
oandiüos da la poblooioa do ¿marica. Nombro áitl pri-
mar hijo do Soliv^'-hnm. Maja, nombro dol flo^ndo
do «09 nijoA, &SÍ como da la longoa^ naolon ane po*
bl¿ ¿ Yuoatao.— 7. Aualoaía i cast idontidoj <^ntro
laa palabnw Votan y BohIuid, y «gciñcocíoii noo tie-
BOD OD nriíbígo y oaíd^io. Vn porsonajo Botablo ún la
India. Üignifioado do los pnlabriu VAJamrotan v Da-
n-Botam.— ^. Opinión de Soltjrz&no, AtÍm Moote-
not Fray Groarlo García y otroftt sobro ol criben do
lofl amen^itofL — 9. Semejanzas Saiol^glcas. — lU. Los
aaorifldüa bumanoa.^U. La oat¿tiia da BoodlioOtT
la doMobicrta en las roinas dd Palonone- Algunas ¿*
garas allj esoontradaar y otras do las Pagodas.
11.
CotMCÍdos son !o9 trabajos de Mr. TíVffioirt J&ms
Otros orientalistas sobro \u íniia^ asi como las cucs>
--34k4^
iones notftljle^ fiwt f^e b^n sucítado^ cod motivo tV
8US ínvestlgAcíones sol>re muchos ponLofi de hUioríi
altamonto ¡ntorcKi&tcs. Sus o^ludíoa los han llev&di
K&sta dcEcabrír, no aolo las aímididcs que pudiera
b^ber entre lo^ hmdu» j los uutíguos griegos é iU-
liftaos, sino también con bs ef^ípcics, tos ütiopes^lo
peraiLS, los frigios, los ícnicio% los siriacos, los godo
los celtas, los ecitan, y lo fjuo es ma^ sorpreaden
non, con algunos reinos del Sur,¿¡A]as do JjBü^fira, (
MSzico, y el Perú. De las Afintdndos quo Ii:»n ob
vado, dcdnocfi í^no toJo^ proceden Je un país ce
tral, considorunJo i Iraní 6 Pítíiüj en su mna
pliA Acepción, cotno un Tcrdadcro centro de pob
cbn, de conocimientode lafi lengua^ y de laü arlos. (
I 2.
Li^ faRñli& ham&na, enUblociiIa en las partes 9Cp*
tentríonrUúS de fntm, se dividía en tres ramaa prin-
cipaics, que coíi^rvaronalpríncipiü bu idioma prícnt-
tivo, part irlo después perdiendo por gmdos. Ia piv;
(1) Añatíck r^^rches or trftnsactiona of Iho Soavlf
ínstittitdd in Beiígitl toL 1. § 9. p%>^. *iiL y i31.
(^) Ii]em, Ídem, ídem, pttg, 268, toI. 3, p% 4S4, voL
4, piigs, 4 y 5.
(3) Asiütlck researcbee or bransactions o! the Socieij
ixistitoted in Beiígal voL 2, ^ág. 65.
-*3ltt
i 3.
era d* Jafet, qud t^nuS ]>or el norte de Europa y
JLsi^ DO cultiva J&a b«lJ&s art(«, ni ds¿ dd letrais, for*
-inando ranos diakct^n. h\ negunda, compiu^U de los
liijo^ de 77r7^, qu9 fundó eu /rcm la monarquia de
los primeros CEildeos^ inTentú letras, observó y dio
nombra á 1jl9 a<ttxoA del Brioamento^ calculó el perfo*
do iiultoctiiüpiiefíto de ctiatrccientos treinta j dos mil
oBoA, é íüTeató el anttgoo tieUma mitológico, porto
alegórico, y patt4! fundado en la idoUtrla,
p
H Eflto4 últimos fueron di&persándooe & intervalo?, j
, fornaudo ci>1ouí?t^ «ibre la tierra y ¡«obre el mar. I-^as
ttlbiu de MiUfUch y fíamá m ostabUcUron od Áfri-
ca y en Ib, India. Algunas do elUs, habiendo adotan-
tado en la navegación, pn^aron de E^plo^ FenicU, j
JWg^a 4 Or$c¡a, 6 lidia, quo encontraxon pobladas
por atit^riored emigrantoa. 8ap)anUron ¿ varias tri-
bas, y ne unieron con otras. Uientras tanto un enjtm-
B^bra do la mínma colmena, movióndoffo por el Norto^
pooetró en la Stmdmsvi^f y otro en C<3ihgar, Egff»-
haid y Khaim^ ba^ loa tamtorios de Cftiií, y Ftf
nmit d^nde so habían cultivado las lotras y las artea
leode tiempo inmemorial, entrando pc^r la cima do
Oju* y los pozos de ImuMS. e No es infundado cre^r
[00 amonedo ellos pasaron de las ¡filos OTícntalos &
aRüi»Eot.^TQiio n.— 43)
Mineo y al Feríj| ilondo S9 tlescubrícroo rastrot d«
roda titeratum y mitologut, an&logas ¿ las do E$ifU
j k Indiaa (1)
Hay uit pa8»je en bi obni que acabot de ctUrM, M
il cual se dwarrolla MU ponaamieoto de la manen
«Tros familias cmigraa oq diferentes vmjes d« un&
región, y ca «rea do cuatro díglos establecen gobier-
noa muy dUtanW, y rarüís dasea de sociedades. Aéí
loe egipcios, i&diod, godoB, feniaoSi ooltas» griegos, bt-
t\no^ ctíms, palmes, / mexicana, proceden todce
de la mifiDLa inEnediata estirpe. Parece que parfan á tm
miimó üempOj y ocupan al fin aquellos paUes, i lo9
cáeles han dado, 6 dé los que lian derítado, sn Dom-
bre. Después de mil doiicietiLoü ó uul trescientos aflos,
los griegos recorren la tiena de sos progenitores, ht'
TadCQ la India, cotiquataQ el EgipU^ y aspiran al
dOBÚnlo uTiiTCTftal. 8in cmbnr^, Iüq roioJLno* te apro-
HSn todo el Impeiiú do Grecia^ y Uovan SUS ami$ &
BrtMa, de la que hablan con alto desprecio. Los
godos en la plcnítad del Uempo hacen pedasos gI pe-
sado coloso del poder romano, y eo apodenu de tocU
\ASr€(ana, con e^tcepcion de Us uontaEas desiertas»
pero aun estas fueron sometidas á otros inraHores de!
(1) Attatiek reaearohea ¿e- Disooinsoo tUe origearj
and funills of natioos 1^ Sir Willisin Joimi», toI 3,
ginas 433 T i^ ^
— 30B —
díect« do Surya 6 el eot, tenicTido los poníanos ¿ loi
[JDOftfl como procedCQtcs del misoto origen. Dd varías
»/eiidu d« los híndus so dadaco, qiw etik /m^w ««
tilia dude loa tíempos cnaa remotos idea del Nuét9
(I) Hay, adem^ tu loa dialectoa del Braiil,
^jxicoJuftOAríbes^jotnu tr11jiif« do lü-soa^b^ oiiott*
ttlot de Amérih^a, laadias p:;1nbrtiis dorÍTados de una
manera clan del Banscribo, scguu en otro lugar y^ se
ha demostrado.
i 6.
A. estas obtorvuciones pueden agreg!Lr£e otras^ de-
docidos do k sctDGjnnza que se encuentra entro toe
netos de arquitectura y CACultnra de la India^ y sia»
gerogU&cos^ con loa de los eglpcioü, y U de t»tú% et
muchos punloa oon los descubiertos on Amiírícn. Ee
igualmente notable la a&nídad que se advierto entre
la lengua, 6 instituciones civiles y poltücac de los
nativos de La Indiii y los egipcios, y la que £o cota
entre e^tos y loa americaDOS.
Dos do las pir&mides do Sakkara, desorit&s por
JV¡?r-Íím, «o parecen & muchas confltruídixa en varios
lugar^ do Beryain. Uua de Dashour e^ senjejnnte &
(1) 8oTQd eoafuced idou^ mbont snch laud aa Am^ríea,
diee Wilíord^Aaialiok lesearohca toL U, g 9, p^. 10&,
de Xim Sain Dcicr^, y la jmyot paite de los pa.
lag ie ¿To-rtiriyic: kijii j)tT¿uLÍcIij«« completan 6 trunca-
Ta «e ha visto la profcTeDcis quo 60 daba ¿ es-
fbrma en las constxuocíoncs do los primitivos ha<
ítaDlefl de América.
Las coluQiD<i3 de Bddah, Dihli y AUaho^d tealuí
miwripciofifc^ d« e&nict«:reft dcfiGODocidon, encontrAn-
dowalguüas otms i^iiaíos en^mdro^ fVro/, ollera,
& seraejaDia también de Ins qae Be Ten en lan niiEíaB
del F^Ienque. T<a Hegund.!. de e^tafi columnfiN en ma>
fcien un pilar llamado Lat con una inscripción en Batif •
crito. lia aido descriU por ^fr. ílenry Coli&roocke en
1797. Rst.Asobrfiuíiediriclcultí píedm coTiocídu con el
jiombrc de Shikarrjüh. Es de piedra colorada, de una
^bla piesUf y ticuc S 1 zirraa de longitud y 6 de ciroun-
^^rencáfl, €sio es 37 piés^ y 10 piéa 4 pulgadas. El
Aspecto de la tercera cobmna 6 pilar ee honnoeo y
^^u altum oonniderablc< (1)
^f Segnn OrdoEcSj BaU es uno de lo6 diez y nuerc
capitanea, 6 caudillos de las colonias, que succsiTa-
(1) Se halla en H planoha XITI, vol. 1, píg- ISCI d« la
— aio
mente fueron UegnndoiUriiIcnquc después de la«pn-
mems. Por eso tionc el uidííimo logar en el calen-
dario chiapaneco. Bhati e« iguaLlmente el norabre de
los qae habitaban ebtre DiiU y el Pmjái. Ptolomeo
haoe mención d(» do?i dudadas coosiderablefi de eIlo«|
que ya exUÜan á principien del s^o HI, Lo« hhaU
6 hatiU crrin pastores, creycnde que descendían de no
cierto rey llaiOAda Súlivü^ham, el cual ture tres bíjos:
Bhaip Maga y Taimado 7%¿rMag, 8^ entablecM ufo*
pa en PcHyG>hh, (1) y ya se hn hecho natar vtím
que así 96 llama también U lenguu qü« se hablabftea
Tuoiitan, y el de la nación que liubo de poblarlo.
§7,
«sel ^
Hay %aalinente otro nombre notable en les fí
de la historia di! e^ti! conLinenie. Eate nombre
de YúUm^ jofo principal do bs primeros quo vinieron
4 poblarle, segiin OrdoíUs y ífátUz tü la Vega, J á
quien lea chiapanecos dieron el tercer lugar en su et-
londarío. B^uían es un pats conGnanto oon el TMiet^
donde domina el badtú-^mo, 6 la religión de ¡fb, atea-
do BU capital Totisudon. [2] Llaniibuo S^&tam «I
rwio'de Imíü. [3] El autor do la filosofía de loa ín- .
(1) Dú^gnor, Hiatoryofthe Hnaf< YoL 5
Í2) litelon. Moaomonti Ac, tom. I* plfi» lü
(3] Afiiatia reaearohea toL 9, S 3, pd^. 230.
S'^
— 311 —
I
dm M apcUídAba Bcviía 6 Bufa, según S. fílrmeníe
Ai^'asulrino, [1] y Sudda sogun S. Gerónimo [2]:
oonsttgritKUite el cuarto dia de la GomAna. Bítiam tn
arábigo, y Dut<m en c&l<leOf signUica un terebinto tu
general.
En U ísidú$ eKÍstló un TtTúiirUhiUf en arábigo Z'd*
ru^Br^i/xm difii;í[iii!i (i^ un cti^rlo Se^tMonun ilc Egip-
to, que había estudiado en Alejandrin, y vUiUdo 1m
anoooTctaa it la Teb&Ídn;«Ta autor do una nueva doo
trinji qut so introdujo en U India, VaJnjn-Votan e«
coiao se ba visLo ol nombra, scgiin Ordoüex, que die-
ron í la Ilaüma los primoros pobladores que de ella
fle trAi>lidaron al Palenque, y Dartt-BoiarHj «e llama
también en caldeo el mejor y moa grande íereimiho,
.£s posible que tenga alguna añnidad oon el Bitddharn-
ferudebs ceílaiiefl»,^ y b^iudillinAen gííronil, que íig-
lufica ^lol de BwiJíta, iionibre (pie Trrebmthus, to-
mó cuando oomo&KÓ su misión, [3]
Lsb Borpr^ndcEite ^mm^jiinzu, qui^ %e nutn en esUs
palabrai, combínsJa con loa dem¿s ra^f^oa que han
ido scüalándose, sirren parn juzgar do la opinión emí*
tida pof 5»" Wiiiiam Jóe«, cuya creeocia es, que no
solo Za conyor ¡uirte del Asia, sino casi toda la tierra
[11 Stnsí 1, p. 1.
[3j Adv. Joron 1. p. l-
ft| Aiiatio rauearohce, vo], O.y-Easaf, á p¿g. S16j Ba-
de un ma&nwiíto do U Indta.
—312 —
babo de E<*r poblada por ana vttnedad do v&sUgoi
it b5 TaniA3 htndus, árabes, y tArUras.
i 8-
La opinión qttO dík i los haliitntttes de América
origen en la ladra oriental, gucdU entro sus sosUn.
dores otros varios escritores respetables. Asegat^^'^^
lónam ciue la población pudo reñir do varias part& ^v
pero eNpeciatuioTite de U India oriental^ la China^ ^^
la Túrtariú. [1] Ari^ Monten^ cree quo procedo ^^
loa do3 hijos do Ttctan^ OjíAir y ffeifiUe, Iqb cualc^^
vioieroD ¿ la India OricuUl, courormc apiireoe ils^^
Oénesb (2] y de alU Ophir p&«ó i la India OccMen*
tal. Frú0 Gregorio Oarcía (3) enouentra que los m>
dios orientales y occidentalen de par^^cen «¡n Rua bí^
btto«, ritos, oostnmbroB, y principalDieate en el color.
^
5 9.
Ijas BemejanzHA n^ioliíglca', que luill^í Colon entre
losb^^bitantoe del Indoetan ylo« caríboe, cu&ndo dee-
(1) SoliSr^ana De joro ImL Lik. 1, cap. 10, ii. 30, p. 74.
(8) Oreeoiio García, üb. 6, eap. 1 j 23.— OrcfEorio XiÓ-
pe& Madorm. t>e excdlleiit büp. c, 6, p. 70.
— 313 —
cubrió el Xaero Mumb, creen «Igiinas qu6 h índa-
^ jeroD & dar & frste el comb» de IndUfl Occid^&tidtf,
§10,
No debe paiar desapercibido, quo «n «1 Biulftirtui^
Ya-yiSj 6 cApitub eaugmiiario dol Cüíícít-IWdii, so
bncf* inenctDn do los cacrÍfi(:Íos humanos que so ofre-
cían & lae deidades en h lailia. llnrU) conocido es lo
que sobre ^to so oncoutri ct^tublcoido cutre )o9 ba*
bttanUs do chU conUnente.
Q las ruinas de un templo hindú, & una milla do
J^aíarHj ni Occidente iIo CVyíon^ Be v£ una estatua de
^ooíiica, qm por el collar, el vestido, algunoe de su3
«idornofl, y espocíalmonte el que le haj:i por entre laa
piernas, aai como el de la cabeza^ y sobre todo por la
nctitnd, tiene un airo notable de fícmojfinza con la eet&*
taa eaoontiada en las ruinas del l'nlenqtte. Tamben
^Ba aculad y la manera como enií sentada la fígq.
ira de osaf ruina*, que tiene pendiente al CQollo 1%
efigie del soi, so asemeja bastante i algunas de las
ae TOQ en las Püggdns ó templos orientales.
MITOIOB— TOMO IT.-44.
--314 —
Todas estas obserraciones do tienen tal fuerza qm
por ellaa^aolas pueda creerse resaelta la caestion que
nos ocupa. Sirven, bíii embargo, para eBclarefierla^ j
para ulteriores iuTestigacioues, partiendo de los dÚ4-
fflOB flatos, 6 adoptando otros nuevos. Es de esperar-
se que de su combuiacion con los demáfl ll^ue á dar-
se á este punto nueva luz, & través de la cual se
la verdad.
CAPITULO xnu.
1. Teoría (U Hr. Rafinisqae,— 2. lito BUicost! y inj
ckpeendioDtoo,^. Üatoclisiao qac cortó Ja ccmnmca-
dOD eon América. Qeot«H que orribiucii á «Ha áo^
EDM do aiguaoa b^os.— 4* CjmaoftO um loi fb&idoe,
a Damidaá, y c^IIas. Coloiüaa «truBoae que ¡uIcntA-
rOD muir. CoioimioadoflWB qao peor Interraloi tuvio*
roa cctú la América totías nocíoaco oolMdttiürft
emitan*. — S. Dostmoeaon del itaporlo de Ogfln en
AjKÍ«, ¿ ifiTwdoQ poibordutAÜclMd^ IftTartanAjdo
la Sibecia. Poebloa mte pagaron ao diferentea 4wxlb
Eor d «atMcho d« BoJiantig. — 6. Lo qua Hr. Oi^gccii
a p«&saclo aobro oeta matocia.— 7. Aprodaciocc^ dal
Buiou d» HnnaltoML— d. finpasímu:t d» LmoL— 9,
Ch»uLÍon da DvuuoBt d*UrbU]a.— 10> EadUdad qna ta-
ntán ]aa poblaciOBM aaUtieaa para ytuár á poUar la
Am^íTÜía. jVnaiogfa» entro loa oaqatoulaa ; loa tachen-
tibia. Viajoe frecitootoa do aetoe a Aménca.— U. Tor*
OmbumIa, AigúniLxa T Cluvijnro ajKij^iin el ojí^n aaJi*
fleo.— 13. Jiucio Qa Mr. Scaoolcrat Batuca do aam^
jafisa.
5 1
[Entra loa quo eo han ocupado de tratar sobre el
?n íh Ift población dé América, aparece Mr. Bt^
— 31« —
jbiM^Wf, que adoptando la mayor p«rto de las opl-
tkicjDed •tniüdafl, ha procar&do conciliarias, formando
d« todas 1a suya propüu
lUdúccsd á manififstar que la-pobUcion do Ama-
proTÍO0«delA3La.
DÍC4 qao poco tiempo d^flpa» de La fonaacion do
los grandi^a tmperloTt dv Irán (P«rs¡«) Ayodhía, Chi*.
,pBf oU\, tt fiiadó oÍto cerca d«l our Caí^íd, «obro
lu moaUEiia de U Bactríana, llamado Aghila, qao
quiere decir wrra ^W/«, Ento nombre eo cambia,
deepues en A^^, PtUa, T<^Iún-Turm,
%Z.
Su primer moi^aroa fu^ rtt<íc^SfÍ3xxxtff [tierra
ia do eulobn.] Tuvo soía hijee, padres de muehita
naeiOTKs, i eabcr XdMut 6 OrfAsM, padre de los eo^
jfaia*; J\ínoch 6 Tmuch, de W ¿:ni«M; Om^c^h 6 0U\
mecaíA de los O'micas; XicolameÜó Xicoíhan de lofi
fJC0¿ifio; Mixfec^iit 6 Mieiecati de los ntriecoe/
ObmiÜ, de loa o/únsíei. De entoA traen sn orfgon
Udonea trtoeowt» que «e demunaron sobn la topf
ficío do la América del Norte y parte de la del Sor,
A dondo Ttnwroii boitUizadoi por mit! veetntn loe
gc3ee, educeos, ete.
— ÍW —
S 3.
Segnn ese nutor, pobUda la Améfiea por lea asi&*
tioos qoovbkrúQdolAirícaí ocumó, dcspucs do ma*
ches siglos de estar alU establecídoA y harto auujen-
tado« ya en nfuacro, un cataclÍBiDO 6 trastorno, can-
todo p<ir la violenta erapcúon d^ loe rolcatce^ acoia-
paBodo de Tuertea temblores de tierm. Et caL,iGlí?iiiio
cnjQ qoQ fué el díluvÑ do Of^ig€9 ú Qjtigt quo hubo
de ffopttltat bajo flus aguas todas laa costas AUántí-
das. Creyendo que igual suerte había corrida la Auié-
iJotf qmió desde entonces coriada toda especia de
comonicadoa entro ella.y el antiguo oontme&tep
S4.
Pasados nlgunoa siglo«, comienzo & ser de uuoto
TÍstfaidft por pueblos del Ocete do Europa y de África,
La poblacioa fué escteudi^ndofte de las co»(b« ooei-
fitiUalee & le interior. Per el Oeete dat Asía eufíid
ma grande iaraaton. Su existencia noera^ pues, dosr.
conocida. Los fenieios eo;aorciabancoD clU, lo mismo
qito las naciones maritimaft del Ocete de América 7
NordeAl^ de África. Loa numid^ y celtas la frceucn*
taroB» arribando per h prímCTii vez hace mafi do
mil 4B09. Ua titúscot lu co&ooicr&n también mil
doscientos u&oft «iLm de Iu era eríalian^, íiucríenJoi
enviar alguaas €olontd«; pero 9e toi impídLcron loi
cartagineses. Estas comunícucíODGS no fueron froi
tes, aino por ¡ntervato^. La^ practicaran ríniendo
v&riAs partas de U ^Vm^ncA, do solo los at&l&nce, ca-
tana, iatecftocs ; oghodon.^^; eino también los ma;»!
ó m&l»Í9, lo» scaiiflii^aví^, Ioh iJimciü, \m aínuA, pus-
blos del Asb Oriental, lo« negror de Africn, ote,,
de«puc« loe mod<nrno9 iMrop«e«.
§s.
De los Oghu^sifns so eueDta> que c<unbtada In fj
del Asta por grandes revotueíoncc qne ocurrieron
elU baiA como do4 mil aSof, y defltruido rl joi'
perio do Oghu^ ua enj-tmbre de b&rbnre^, s<dfts de
la TarUría y de la Siberia UAgeron k JesolACion á
la Europa y i )dt América, destruyendo on Ia prim^
i& casi entCTamcnte et imperio rouuLno, y en U e^
f anda luadiiH K'lL'uIoh nviti/jtdo^. Al^^mutH doj
naciones, rofugiadas en la cxUonú^lad Kurdos
Asta, pasaron & Am^^ríca en diferentes épecaa por el
eetrecho Ja Behcring sobre lea hielos. Con d traacur-
&o del tiempo las comunicaciones fueron Eiendo mas
y mal laras^ p(»r .loa nanfragíoe que Un frecueotei
— ais—
Beriin en miuclloB tiempos, y por el «ar&cter guerre-
70, y costUDtbrcfl poco bospÍtalarU« do las luicioiicSj
luúsU biibcrsc oIvíijRdo casi «¡ntenuaontó 1j\ cxiston-
«m de «ate cunUnontc, qucdAndo rekgads rq mcmo-
7Ía á kyendas y tiadicioues*
Coma e^ flisteaia dfi lioJlnU^ut comprende, «cgun
«o tiA dicbo^ lauclifLSlie las oprnionea enütidifl sobro
^ata maUrb, debo Tonoareo do «Ua el mbma juicio
«^uc dtt U del P. Gurcía, y oíros de loA r|ii« cr««ii que
la América fu¿ cui^ocídm, pobliida, y (Ve«uctitad« por
"vams nadoDcs do la antigüedad, aiiUiG dol dc^ubri-
xnienkf y arribo de loa o^paSoIca eii el siglo SJV; y
<IUQ & i'Ua vinieron por vxri-ii part««, dadivt^rjaHioa.
atoras, cd distintas tiempos, y pf>r diftíroutos iiiotíro5>
«sUi 65, por mar, y por tiena, atraídos por noticias qae
debían Berrirles de estimulo pam empivcder el viaje-
^ bien oompolidoB, ora por la necesidad, la focrza, y
«I temr»T, ora por el interés del comereíoi del lacro, y
3a fortuna; ó Ul vez arrojados por una tempestad^
«orno £acedi<í ¿ Bc&fftio MaJtin c|ae, impulsado por el
ciento, mporLá an 1344 á 1a úIu do Mudan y & Co.
irai; peio f^^cUmcnta ¿c udvkito qno quvdiiQ on
jrió loa dudas ¿ ÍDocrtidainbrc?, etendo prc>cifiO hacer
xiacTos esfucrzofi para aclarar tan OBCuro BiÍEterlo,
§6-
t^ otros Autocea antes de Itajlímgm balHan atri*
—ato-'
iaiAo la pollocioa do América al Asía, llamA^
pais del aol, U cana del g^ncn) humano y do U ctvj
imeícti. ifr. Oui¡pm, de <iuic« Tarús tccca b*
cfao Loérito, iiubo de concebir lü idea tras de prol
dos obaenraeíoneE, que ana parte d« la Aaérica ftti
poblada por loe <iae habitabaa el Norte del Asü
Una de la^ rasones rjup tenia ynra foimAt tal ji
era qoo, aunquo en el tiempo que c«Gribt¿| do se
bian explorado RuBcieatemente las cenUa
les de América, creUse qno 9s acoreab&Q tBBU» &
de AJtta. quo sapOQÍaa din'lMon lot dos contincnl
solo por un cetredio, al qac so dio t\ coubre de Ame
En virtud de esto, pensaba que pt>r esc estrecho debíi
ron pasar mucbas colornaa, aprovcchúadoie Úe
bielos, que en esos mares duran atgoiías reces doa
tres alio»!, 6 de \hs embarcacioae^ UEadas por lo4l
.•landeacf, á otros bárbaros del Xorte, próxfanee &
' O05ta mas oriental de la Siboña. Era eso para él tai
to mas er«ible, cuanto que le parecia demostrado, qi
loi cbinos habían reeorrido ol mar del Sur^ y Uegadi
basta California el aSo 468 de [a era oii?tíana.
§ 7.
El Scr&n <fe ffitmioldí ÍDBiete en las analogfaa qvM
tietien Ida am^ricanoft con los mogoles y otro!t p
btos del Asia centraK Según él, mkntraa mas
^211
^
entudian las mzaA, Iaa lengUAi^ y Uft Cft^tumtircs^ iha*
yorofi motivoi hsiy para erotr, qui) loa habitúDUs dol
MuCTo MuBiJo proocdcn del Mi£i Oncntal. JaGg& qao
Quehatcoatlj Bochíca, y Maar^-'Kaptie^ pGrsoD&jesqua
ciTÜizaioB estas regiones, partieron <iel Oriento, jes-
tavioron on comunicncÍDn coa los tbibotanoH, loo tár*
taro9, 1o5 samaneon, y los ¿inos-barboa de laa j&laa
de Jeso y Saobailm. (1) <EL Z^tífí y México^ dioo
presetit&Ti rcbcioncs bastante sotables en aq gcraf
fjulaecleníástícA, en el nfimoro de !a« congregaciones
XvligíosHS, «n la exlram» nusLcridad de pemtcncíae^ y
n ol ¿rioa do las procosioncs.ft (?) Encuentra tam-
'fcicn T&ñfts analogías en el nao de sérica periódicas
en los g9rogUIlcQ9.
§8.
[ jf en
il
^^^|Btfr. ZirkT^ aupono ígualmctito, como ya se ha in-
picado, que la América fué poblada por naciones de^
^Síorte de! Asia, y qus .4 elta (usarun [K*r el estrecho
^e Btherinff, lo mUmo d¡oe i(fa/íí¿n*«»
§9-
La rasa amarilla de la OceanU proviono, en opi"
(1) HtimljoliH. Vmtade laseordiUei&a j monnmenloe
<Ui loe pnebloa antí^ios de Amt^rioa. IntioduccíoD,
i^¿j XdeiOtidcmi ídom»T9l< l,p% 17, vol. ¡¿, p% 9S.
«TTOJOB.— Tono IT. — 15
DÍOQ lid Dummt d" UrhüU^ del oentro dol Afiia, do don-
de 68 extendía huU el coTitanenU de Amírtca, sal-
vando nX GStredio de B&hiring.
S 10.
Jtfr. Dufiot Je 3fofi-í¡t mne^ÍTA 1a f:LCtIidnd> oon qtie
kri pcblacionoii nsi&tícas pudieron venir A pobhr la
coBta Nordeste americnufi, por U proximidad il« las
íílas Kourilc? y AliíiUifíits, l:i ptica longitud M catre*
cho do Behmny, y la dirección casi constante de loi
vientos del Este al Oosto. Uacg al efecto mención del
peíLUGHt) bítrco de Jcdo con juponcftCA & bordo q^ue en-
calló el 1*^ de Enero do 1833 cerca de II<mol<^o^ en,
Icis ialaa de Sacdmoh, y otro el aíÍo siguiciHe qnot'
arix>jndo por un gülpu dü víiriilo mhrv, la exulta de Amé*
Tica, naufragó ¿ la entrada del estrecho de Juan d»
Fuca por la punU Martines. (L) sLos eE;quimat&s de
América, díijc, y los telioutihin de la extreaiiJnd Nor-
te del Asia Oriental presentan entre ú puntcfl tan
marcadoa de aemcjansa en eu5 lenguas, fijs usea, la
construcción d^ utis cabatlH!«j y la forin^i de su^\ instni*
mentes* que es fAcil reconocer que pírtanecon & ana
misnm famüia. Estoa &U¡mo?i atraricsan con frccoen-
(1) I>iidot de Mofrofl. EApIoration dit tonitoiro da
VOfegon et dea calífomiea. toíu, 4, ohap. 11.
xiu el csireotio de Behering y TieiMQ k Ámiriea en
buflCA de pulMp qiM'^Ta«lr«n á rendar á Ioa ru«od «d
ia fcrin dc 0#ínwi«i¡?i\* [1]
1 11.
■
Torfjticmada d¿ & los cmlUbrD»^ orlgOD Asiático» (2)
lo laiamo que Sig(l«n»« (S) y Clavijero. (4)
5 12.
rn Iaa tribus d<) Im ínOIoa dc las R^itAdos^TTn^do^
Se Amiiríca «ocu«ntni it/r. ScMolera/i (6) r&sgos do
UD carácter orieDtat mnroftdo. Creo que la roza ame-
rioann efl-muy antigua, y prí>v¡eno de ano do los troa.
coB ó familias primitivas dol linAJo humano anterior
^4 lik hÍ5tona, puesta quo cfita uidn dícc, ni so oncuoih
Vfam tampoco cosh nlgutis on la» inscrípctaDc» cuneífor^
HMf y níliticu, qae bou las roas anüguas del mundo.
(1) I>aflot do 'MonfraA* Obra cHad*. lom. 4. cup* II
' S) HoAArgoia Xi>diULB. Ub. L ciLpfi. li j 15.
8) Hiatcna del Importo Ckíclü&eoa'
1 4) Hotoríft aatigaA de U^xieo tonu L
K {6) ffifltomlattf gtaiiwaiinionarttrtn rocpeetioglbo
^kiaton-, ccnditioii and pro^Mcts of Ui« iikliaD tnboi oí
tlie UDlt«d 3tat«t. vol 1, n. 3, pág. 14.
Afogurft que coslquicra quo sea el punto ecbre que
'fe Uere U mTcstigaoíoD, ne iidreTtir& en el betnísre-
tío orÍMital el prototipo fUko 7 moni de la rata, Ion*
gOAJo, Eaitologffl, dogmog retigiosos^ ostüo ^utuetó-
mO(^, y stiscftlendas, Unto como fc babíui dcurrollado-
Iliitn loo ra^os dn Kmejunsa qoe Uaman la atw-^
cíoD,,«DUKuénirHe Algii[io«nüljiM«8. Rguraen príiner
térmiiio la adoracLoa del &0I, que txao su origon de
Fenía, Mcsopotanüa, j la Caldca; eocaíntrasc entre
m«x¡c»iiwi y ^riULQ^ti, aunque acoropeilUda de aa-
kfrifioioa honunoB; al par que Lns triboa do los Esta-
do9-UnLdo9 no tenían templofl, como los discipoloi de^
Zort>astro, según Üerodoto, ni ofrecían Baorificíoa hu^—
■laoofl, y cantaban himnos al tol. Admilian los ín—
'dioi el d^i$mo 6 tos do3 prínoiptos del bien y deL
Oial^ profetaluiu la dootriiia dtt I.^ fiu¿€mpsÍcorU, 6 txa»-
>nÍgraoÍon do laa almas; atendían al vuelo da loa p&- ■
' iXO% 7 & Io9 fenómeoofl ueteorolúgicos; y practica-
rían la doctrina do los mamíoita 6 nahuale^. Veíoise,
por último, aígnoa de eu orí^oo, ora del continente
^«si&btoo, ora de tas íalas de la Occanía, en su sistema
ide cielos solaies, manera de medir el üempo, j am- fl
^ar los aüoa, en sos crecnoias, y ooetumbr^^ y en la
práctica de eacartfioarsc los braaos y Las pÍcnLa% co-
mo signo de duelo por la muerte de alguno, práetica
caliñcada en Ix^ sagradas letras» y por loe escñtores
griegos y romanos, como canctcrifttica del b&rbarÍ6iD0.
CAPITULO XIX-
VenwtílidAd ^^1 ftbnt« Br&ssdnr d& Bourboum eobro
)ft euDAtloEi dul oKcoQ lio loa habitantes do Am&ca. —
2. Jgíc«o qii0 díiS í coQOcer en Ift prúoeía obr* que pii*
btí«¿. Caúfloaoiocí que b&o« d« Iob manitaentoQ aa«
toTO á U tíMo. — 3. Lo qno oxpouo respecto do Vofoc
y loa lioohos pñnoip&les tomantlo por ¿aÍM i Ordoñee.
— ^ NftTcga&tcM que ambaron áPivntico» Clüdúme-
ets, olnKc&fl» xic&JftucoB. Tradicionca do qno hablau
Yxttiliochitt 7 Sfthagiía j lo <pé ood motiVo de ctto
oxprouk^5. Obra qiii»pabUoo «& 18^7, j lo qaecD
a]¿ eipoce.— 6. OúDtrftdjcdoDMC|iiftso noUooorapA-
rimlolib con la anterior. CalifieooionoA qtta Haco oh «1
oapflulo III, cofid&diehAa por loqueeipoco dfiftadO'
IftnU. VariÁcic^oi qno hace al referir di> hdovo lo ro*
latÍTO Á VotoD, i t&0 tiadicioDM izeudake, 7 ib lo mo-
DfCestado por Ordo&ftr,— 7. C^mo caJidca la o[^od de
Movton, Nott^ y ülidoa 80br« bta raxM amoetMBaf,
—4, Ba<aej&ti2^ qiiu eocufiotra entre el trouco mas
aotigco da Iaa prcíTÜJcifta do Quiche y Tticatan, y Las
rana do la Paleatiua y úqI E^ptc. y ícnúñG ingorte'
dB0 en apocan puHtür¡or6»quoiücui*ráanUsdelosUf*
tarca y mogoke.
§ 1-
Apelar de babor dado & covoctr el abate Bros*
do Boutboot^' desdo los ptimcnh& lineas ((uo ca*
cribt¿ 9obrc las cos&b de América, quo Urda muy pre-
sente U cuestión dfrorigeD, y quebigo sa ploiiuqtie-
darlft bastante a<leUntada, hadeodo cast palpable la
realidad & falta do algunos de esos defleabrímientos
íorprendonte% quo U dieran & conocer en toda su pl
nitud^ %\i imtíL «In «¡iiLWrgo mucba verntüruljitl en
juicio.
1
InoUnafe, en ofúctOj ú creer unas vecca, casi con
pTofundEi eonviccion, que la población do oslo cootU
Mato hubo de comcnSiir en el Palenque^ Mgun lo com?
prueba cuanto expone al hablar del ni&nu&críto de Or-
^ñe$ y de loft dem¿4 que tuvo & la TÍ^ta, ant codoo
4e loa tradícionos» que aobro esto traen Io3 hirtorttdoá
res, con tan UuntrAelonen & qoe In com^KirAcíon d«laa
IiQcboB, la fi¡giii5(iac¡9n de !a« piilulnu y otron loodtci^
invesbigatorios daba lugar, como Apareoo en la prímcrM
cbTA que publicó en 1851 con el título de « Carta, paql
aervjr de iniroducuíou íi h Itistoria de ha n&donén ci-
TQJxadu do la AmMcA Septentrional, dirigida cil Sr,
duque de T&lmj.»
Bn ella califlea de precíofios loe manu»rtlo5 qae pi
flO ¿ su disposición D. Isidro II. Oóndra, «yaque
m i'^X [uodo ím\,n ftatinfactono una cuestión, <[tie pi
muohbimo tiempo ha poimanecído en la oflcurídad, y]
que OD el día es tod&TÍa un enigma para loe sabios,
Im esqoeólo^s^ que irn mus abras se tan ocupado de
las ati%fiedadea do Amtiríca; pues oes revolan el oci-
— 327-^
EjcpoDa en Beguid^i c|ae r¿te« fué «I frimor legis-
lador del GOQÜocnte americano, a&fiuienenvid Uioe &
dividir eaU tierra üe las Inilus^a y el [jrliaer setlar d«
los quicliéa: que lo^ &ntcpA3%floa de Ft^/ari erau den-
o^ndieotes de Cam por h línea h^vco-fmieia, quíettea
Aiuigraron del ooii-íncíntb orietiuil A Uk lejiimtH regio*
zioft dfi Oc(ádOQ:o: [2] quu luí chdna^ cayo pHtrlirc&
ora KoííW, pCDcUaf^n liíisU el Pakñ'jué per el rio
tTxUmáctnia^ y fondú U Ukutiarquia ¿t¡ Ioi« quUh^a^
Blondo Xúchan [3] gu cj^pitil, en lengua mexicana
CaihuacüH^ y adein¿s otra^ ti^s gruiden ciudades rea*
les llamadas jIfajfíjjKjrij T^Uháy Chijuímuia. [4]
§3.
Lo4 hvctii)4 rvifrírídoít p^>r OrJ/frlcJCj & ^nien confiesa
(1) Caita primara.— Oetubr» 1.* A& ISSO, p(g. 4
m Oaiia primdra pj|*üia4 12 j 17.
(3) JVÍK&«m iigiiifica oindad da las cuk&ror.
(4) £1 nombre de J/byapan, formado de 3ía*Ay~n'd,
[^ero decir nú Aay o^na, Kra U antiipa capital do ¥u-
laD, y Menombíe ne lo puso ^mnd-T^iJ/^l, qoioro de*
a^fita t/« coKtJo$, Eiitaba simada en Uneuoe bn¿ado4
' el río TulijA, cnyoB rainaa oaUn cerca de Ooortaoo.
nombre de í7ií^mtntíJtT<^aeeamMbíen Cjbt/.utQ-iUu-
— 32(t—
ha tomftáo por guia, sobre U t^mi^raeion He lew chanetj
y fundación de 1a monarquía ijuicltécn la Iknara del
Pclm^tíe, los f ncTicntri corroborados con la» tradícj'
LC< íjue ofVecon los anales m^xíCAnos, los ác lo^
ecos y místcooSy así como con las creencms de Tu
tan y GuaiMnala.
Uno do esos hoclion os, quu los abuelos dt VhiaiP
hübiiin i>a«idi> do laa coEtfts do Arrie:! & las islas Ca-
narirLS, y do csUs ¿ tas de Haití y Cuba, dondo habioj^
establecido su gobierno. Koiü» el riajero y Ú legisla-
dor era el sexto settor ije este nombre^ nacido en Cu.
ba. Fué ol mismo «lue entrando pw la Z^yusa rfí Tér-
Tninos, con iinA flotilla al rio llfiumadnta, vino 4 futí,
dar la üiudnd dül Palni^ue^ coa ol nombre de XacAtm.
Hizo OUA tro viajos&Fa/i(;n-C^mfiquCtGCguu£>r£Í?toi
era la /'f/ficío, eapecíalmentó TríjnJi «i Wrta- Fran
BUS abuelos los canancos, que vencidos por las armas
de lo5 bobrccs, 55 fueron & burear & lo lejos regiones
mas fúlicas. Encentraron Ciabas regiones en la ticm
de Tlalocm. Llamiiron así los mcxícaros y toltecai!
la que haBituron sus anteeceorcs. [1] Jidlábaso
tuada entro Oaxaca^ Chiapai^ y TüIobcOj signiñcando!
íicrrix de h fundaeion, porque Ins sierraa de Cbiaj
eran rerdadonuncnto la cana do los fündadoros do la
raza nabuatL De alü se orígínn tambícEi el nombre^
(1) Sabflgna- toni. 3, Ub. 11> cap. 12.
— 329 —
d^ iíahqu$$ [IJ mirados como loa dioees de los t¡«d-
tos y de lA«aga&5entr8 los iQexicAnL>s^p(>r haber fon-
dudo en 6«o9 c«rra9j rcdtfpiAculDfl rlñ itgiiA<i. Fué el
principio M podor nr^bimtlnco, do dond^ dimanaroii
taitoa rtinos. [2j
te, ZWj^ti^Aan, coQsidciad:^ por loft D»huAtIficoa como
su palrüb, ^i dctnd^ lo;; pa(Jr«£ ilo e\i 1Íik;ju Iiilian ve-
llido do ¡AS rcgicQ^a lejanas da Ononto^ era CAi'a/jatf,
AU' 5fl cncontraliA también Tidhá 6 TWapan^ oajai
lUtoas, fügUQ «6 liu dii'ho, ae veL cerca de Ococingo.
, Sfto Aparece comprobado por un manuscrito maya,
quo Sicphcfis taro 4 U TÍata, fi igualmente pc>r un pa-
í^o de líerrera bu la descripción quo hace de la tier-
ra cu quo habitaron Job mexicanos y tuitivas,
^H R«fl«rc, por ftltímo^cUbato Braueur do Boorboui^,
^V como parA'Jur um^ür fuerza !\ lo oxpucf^tOf y quo nO
i« por el Norte donde debe bu^ciu^^ el ortgen do la
población^ que loa antepagados de Voten aportaron á
tD SabjLguD. HísL gen. kiiD. 1, llb. 1, cap. 21. — ^Tor-
qQOiiad&. MoD, Ind., tomp 2, tib. 1. — Botonui Idea de oda
CUt. lürc, cap» I.
(ÍJJ 1>roas«ur do Bourboug,— Carta lotoíra, pág, 41,
■sTuno»— Tono n. — 46,
§í.
ÍT^áú^j '6 PánvUh, & doTtdt Io4 olmecas y ztca^ÉN*
ca9 habijkA d«»embnrcftdo, según laj^ inulíoiofiet reoo*.
^(Ul por Fr&y Asdi^ do Olmcis, [1] y qd^ to4ofl
l«ft habitantAA de Ic^ Urritoríos cooquistadoa por ilcr*
Dan Cortés hahian venido de las AVmv d^ Orimtie, 4e
ta otra porté dámar, en doco ó trfco escuadr», ó
GómpafiiAS. La<) pTÍ[nero3 fueron loa chkhiméeat^ que
llevaban vid» salraje, raanteniénJofle ánicAmente áe
la CítKft. Dcaptios llogaron los rwffiíwy m^, quo «iwe-
Saron k lot dikhiitiocas á netabmr la« ticm^, iV ce*
wr la» carne?, y i it'íar du otmí ctwa« dfi !a vida ci-
TÍIizadn, y pagado mucho tíoinpo los atcxlcacov, quie-
nes catDbhron la religicn dol país á introdujeron loa
idolot.
E«Ui tradición fte hulla coururice con la de TxÍ¡Sx¡>
chiti y Ja dol P, S^thaffím^ quienes díoon viiiieroa en
iiaTios ó barcos por h parte de Oriente, El primero
liacQ salir & lot olmecas y xícalancos de las AntiUai.
y el QQguTido A»cgum que llegaron por mar, partiendo
de mtt aicmt, que eran Ion siete nariofi en que iLpor-
taron los primeros pobkdores de cata U^rr:), [2]
^ En seguida el ahaís Brassmrds Bouhovrj exprett^
que tr^ce jefe?, cada uno í la cabeza de una tribu mas
6 menua numerosa, dcfti?aLb.'(rcaroneiid¡T^r.saA¿pO0a5
f1) Traolatnfl ^e antTqnztafibna Norro HiapaiiícQ aúeto-
re It. P- Fr. Andrí^ de Olmoa.
{^ BabagOQ, Hiat- gen. tom- 3, lib. 10, cap- 89, |k 2%
— «ai^
Ja €:ttrcmLá&4 ^ ^^^^ mcxiotiio, eU )o8 logaiei
sádgodG los ecitgianLdH eri^Qoles u(}orUroD
%n «I Ir&^uno ds lod siglos. I«a tradición gJAtciuAl-
jteca KÍoñda por Jmrrcí, [1] U J« ¡63 clücitimccofl
ele P»nuuiif ^ lii del K¡cb¿| [2j coauuerJciD «obre el
^ámorc ir^ctf, quo 80 haUocho cogrodo catre «atoa poe*
Jblos dosdc Iii JD&5 rcmoU antigüedad. ¿Do d^tnJc ee-
íim e»Us lrt(w tribus? ¿qué rvgiou Us había vielo
>eer? cTal es ol probleniaciiyaBoIttciotí es ímpúsible
BU oQQpCLOQ absoLiti^ uiAs pua explicarlo las ii$r
tue^ amoricaiws QfrecQQ Iuce9 quo «I UtBlorjado^
tittnoa dobc despreciar. Si ^o les pr^anU de ddndc
rrop^ CUA trcúc tribus^ todas jc-^pondeu C|UO fué át
teato.;» [3] Las UudicioQca de TucuUa conserva*
s^por Xvoiid *Qadon (jao ceta üorra fii¿ poblada
^r bcmbr«'i nuc vÍdÍctoi] de la isla de f^íif, j esta
fi^;{tLri^ 1^:^^ pasavoiidd líáiít [1]
,-fc' í . I . . . . .
, Bste cuadro yj^düí ocfiar^o con la indicacLon ^iic
^acc, do cstir avorigondo, según 1a« tradíclorvoi £ bis*
torias Uondalot, que por ol A£Ía había sido directa-
^L Q) Historia ds Guatomata, tom. 1, trat. 1, oap, 1.
H^'lS) 1^^' <^o antíq. nmono. F. Aad do OlmoH.^Tor-
^'SiBBmadA. Moa Ind, tom. 1, Ub, 1, eapu IL— Ordoi&ts.
Maonacrito,
». (3r JuftrTCs. Hiat de GuaUanalo. — TrftcLftt do ao1<|.
americ. OlmoH.— Torqticmada. Uo&p lud— KancBcrtto
de OrdoBcz.— Hahnctiii. Hisl, de la Nueva Kspa£a. — Oo*
goUcdo- Hiflt. da yúcalan,
(4) LÍ2ñiia. Uist. de K. B. do iaacaal. Part. 1, oap. 8.
— 332 —
mente, y por r\ ra:iibo dn Orif nte-, t! hgtr de don*
flaltoron los ti^oo gcfofl qa« fnndAron ln ctrilis
iniiericftiiAy7'&uiii]ue enlaúltíma cdrtft [IJ expresa'
que BO prcterdU investigar ri origen de las pobhcio^l
DC5 qne Iiiti cubierto^ y cubren atm hoy dia el smctoi
d« amb\s Am^CíL^j ffíno dar & eonocor algmití Dot^
CÍAS hisWricaa, poco «stadi&das, 6 dwCOTHwdas, y
zi hasta de aqueUoe que padieron haberle nlído
el1a5 en ülis trabajos nobre 1» bútorta ¡rrímiüra ¿i
eetiLS TCgie^ies, ne ocdte dti «a opinión on los térmi^j
nos iriguicnbu: tile procttrado, con tonta condencfa^i
onüOiDo ha ñdo posible, probar con la? antignas trm-;
dtdones amerícsiiAí, que hs nacioiicff dTtltzadas de la
Heza de las aztecas, no pudieran reñir de las regl^^
nes septenlrionales, B Fácilmente no percibo por tod^
lo expuesto antes, y por los últüaofl conceptos qué
acaban de trasUdaree, ¿ qui lado so inclina bu ju¡d0>
y Li fucrzn Jt? eonvicclgn qu« encontraba en el siste-
ma que fanbo do wrvirlc do tema principal en sus
carian al Jupie de VaZmjf-
§6.
.2^
.i:jb4 mAJ
Sin embargo, en la f^bm ffiie publica tn 18&7 co:
el titulo de « lÜGterla de 1m naciones civUizadAS í
(IJ Carta cturta, p^ 40.
Htféxlco y íe I» América Centra!, dorante ios síglcvs
cinterjores & OrUt¿bftI Colon, » di^ <^c(e, r^moHo &
'^o hacer prevHlecír níngnti fle^temii «obre el origeti
«Ir Ifl^ Iíuliil«nt<í* y flft Íh fíriliTJicíotí «tnrriotnit, wr
liAbk al^fitenMo cli todo el eursd de Rtt obra <)e toja
«ütaparadon entro los pu^bloA del antiguo y del n«c-
TTo mando, rcflerríndoeo el dereAo ^ Mcar partMo
Tuaa tardo de sos iRTdBti^tioibM, y CTUblcccr en di-
sertaciones e'Tpecmk"' el íísteniA que le jmrcciúramas
rftxouibk. "^'^
AnuncLi, cutarctanto, qu« ñ^hubd no ba macho de
«ntrcTeer U^ tmzat i^ los gcaudínAbo^ en alganas
Jmvoíoiios soptontrionukí, cr«k rerh^ todavía; üd*
oontrando ¡gtrnlinonte recuordos ijmn é monon borr^
4oi do lo« ¿rob^Bf y do Iib9 aDttgiUM pobUciono* do k
Jtdy<» dol Moditorr&neo en VucutáH y el A'^iíA^, como
lo percibe dol boudiamo^ d«l hindú 6 del chmo, cu U
maj^^r parto d^ lofi religiones de México y de la
Aubéríca CentraL (1) ^^^J^ -¿ui^
M-
-i Se ha visto tío riu6 modo se expresaba en su pn-
m&m obr% rci«peoto del ejjiteina de OrdoEIez/enoon-
<1] Uistotrodea natioas otvílüs^ da Ifoiiqofi <A.cl
l'Aiitoriiiao Oeutrale, etc., tom. 1, Inlroíl., p'S-^
mouto, y por el nimbo de Oriente, el logar de donde
sttlicroü los trt ce gefofl (luo fandnron la cíTÜirMium
ampricana^ y auníjiM! tn h <t[n.n cnrtA [Ij exprrss^
qce no pretendía hiT^etigar oí origen de Iss pobUcti>-
nes qae h&n cubierto, y cubren aun hojr dlft el meló
de anidas AmérSca.^, «¡no dar & conocer algmiAS nolL
das hislíínciví, p^co eFtudinAis, 6 deircoTiocidM, y quí-
z& hasta de aquellos quo pcdiínm babcno TaUdo de
ellas en sus tmbojüs «obre la Iiistoría prímithra de
ofUs rogionee, no omite dar 8a opinión en los t¿rmi*
noB siguientes: « He procnmdo^ con tanta codcíboo&i,
ComD me hx rido pofiíble, probar con las nnÜpias tn-
didoncis nmcricanas, que 1» nnciones cÍTilbadks do la
MczR de loa Aztecas, no pcdiCTxjn reair do las regi^
nes E^ptonlrionake.i Ficümonte se percibe por lodo
lo Dxptiofito antes, y por los úlümos 03ticept03 que
acaban de tiaflUdaTTO, & í¡né lado Be inclina n jatdoj
y la fuetea de convíaoion que encontraba on el cista-
ma que bubo de servirlo de tema principal en 5iu
«artas al thtyue d€ Válm¡/.
s
^
^
§5.
^ffflbi embaf^fOj en la obra quA publloó en 185? n^^
el titulo de « Histeria de las naolonoe .cUli
(1) Carta cnarta, p^ 40.
385 —
Méxíci» y do Ift Atuérída Ootitml, daml»lli
tberiotYíS & CTÍf>t¿b4d Co1<m, t Skt ^n^
ibo liaccr prevalecer nli^n ibtemt fofa* tf
6o bg hftb¡tjiRt<9 / do Ifl eWilisacin
ÍiaUa ab?^t«nldo i-ti todo «1 curto de wm
cbrapamcion entre tos pMblo*dd
vo mttndo, rescrrándoFo el dere>^ 4v
mas Uinle de aup ínrealjgm^iooef, y
lertaebnos e*j>e<íiíil<>p el fiíitciii»
razonable.
Anoncía, entretanto, <|tie ií
itrcTcer lx% tr.iza^ de loi
ktratidd igtJAlniQvto re«
d« loA árabes, y do W
det Uediterráoeo ca
ibe dol boudims^ 4rf
[nayor parte do W
'.AaMca Central. (1)
Se ha visiod»
lumobm
O
r»-'- -
i'i4
•1-
-fa-
do
mente, y por ol rumbo de Oriente^ ol logar de áoxxit
ftaltcmn loi trfc« gefes! que fbTid&roQ U ctvt!¡:í%ct<m
amcncanR,y nuTifíUJí eriIttdUiEua csrta [1^ expresa^
que no prctendia toToaligar el origen de los pobkcio-
DCíí qne hati cubierto, y cobron aun hoy día el suelo
do ambas Amérícas, flino dar & conocer a^itoas
cias híslóncaif poco •studindnfl, ódcscoTSCwidní, y q:ii—
z& hiivU de nr^uellof* f|uo pvdierDu haberse valido d
«lias «n eu6 trabajos (¡obro h historia prlaütíTa ¿^
Gfftas regiOTi-ca, no omite d^r ira opiaton en los t^mü—
DOS luientes: i He procorado, con tanta opncreocíap^^
como me ha ñÍo posiblo, probar con laa ftnt^^iM tra —
dídones amerícnmi?, que las nación» ciriltzadas do
Meza do los aitecaff^ no pudieron reolr do Iss regí
nos eoptcntrionalcs.* Fúcilmetite ee percibe por tod
lo czpuosto &nt«8j y por ios líltilnoü conceptas qn
acaban de trasladara, & qné lado ie ínclba su jaíot:
y la fuerza do convicción que cncoDÍraba en ol aüt^.
ma (jno hubo de servirle do temx prindpal en s
cartas al du^ dt Valm^.
§5.
-'] Sin embargo, en k obra qufi pubD^^A en 1867 coa
fil titule do 4 QLstdríA de Jm naciónos civilisadas 4i
(1) Carfd cnarU, pfg. 4(3.
9»^
iféxioft y'tle 1a Amérwa CenlrftJ, ilarank Ion siglos
interiores á CristóUal Colon, »- iJice f^w, rtuitclto S
10 hícer provnlecer ningun ehteina ftobTO el ortgcn
de l09 hut>ttant«^ 7 de la tÍTUÍ£ncían Americana^ ^
ibúi ftlj:^tenIdo vu todo el ijurso do flti obra do toda
^(oíspnracioD entre loí pueblo» dol aittí^o y del noc*
mundo, rcflcrrándofio el den^Ao de pacar partido
¡inaa Urde de sns inTestigacioüen, y establecer en di-
írtacioOBS e*pecíalcí> el flístema i\ue!o parod-jm mits
tsoniblo.
ir '
Annuoia, entk^tanto, que BÍ^bubo no ba mucho de
«ntretver lan traban do luH 8cniidirinb(H en algimas
iQToebna^ «cptentrlontilef» CNÍA rorlUH todavía; on-
MDtrJKtdo íganlmoRtc rccicrdoa mas 6 cncnr^s borra-
dos dtí lüft Anibe», y de Iwt antiguan ¡lobliKiionus d« la
itd^ya del Mediterr&Deo en Yueatán j el Kiché, como
lo percibe del boudísmo, del bindá 6 del cbino, en la
kyor parto de b» religiones de México y de la
iríeaCezitraL (1)
■m
I 6.
Se ha vitlo do qu¿ modo ao expresaba en su pri*
mera obra respecto doL et^teina de Ordofiez, eneoi^
(1) Hifttoire 409 natioDA civULC¿aa da Moiiw et^d
l'Amf'ríqao Céntrale, cic.^ lom. 1, Iittrud., plfg. itS.
^m^
poeutc, y por ol rumbo de Oriente-, d tasnr do donde
flftlwron los titee gefes qiie fandaron la cÍTiltzaurtún
amencins, y nunqnd cnlafíUiEaa carta [1] expresa,
que no prctendis inrostignr el ori^n do Iúa pcbUdo-
aeifl que h&n cnlíerto, jr cabnni aun boy dift ^1 suelo
do aniba? Amérícas, tino dur A coiwcer atginiaa nott
rias hislííncM, poío •studiadris, ó dcscctixídfw, y qm —
zi hasti de 3r|ueilIoA que ¡Mdieron hftlier^ú vulíJo d
«Use en SUR trabajos Rcbro h hbtoria primitiva d
estas rcglcmc», no omite dar su opinión en Iw thm —
DOB siguientes: •Hcprocnrado, con tanta coocí^ccía
como mo ha sido posible, probar con l&s ant^oas tra
didones tiaenaiiMs, qae las naciotiei ciTilizadis de
Meza de leí astecasr, no pudieron reñir do ha
BCS septentrionakí,» FádlmeTite Be percibe por tod
lo éxpue-fto antefl^ y por los áltítnos ci^ncíptos q
aoaliau d« tmladaree, & qué lado ee inclina su ja
y h fueisa de oonviocion que encontraba en el siat^
ma que Ikubo de ¡lerrirlo de tenia pnadpa] qd s
carUs al Ai^ dt Vdmg.
-1
15.
-P'Sin etabargo, en k olnu que publicó en 1857 coa
u titulo de tt EQstorU de laa tiacíos^ cUiliaadas it
(1) Carta cuarta, p-íg. -18,
■•'. ■
léxlcó y d« !a América Oenlml, tloranle los siglos
tnteriotes á CristíhiU Colon, • Jice qtw. remello A
w hftcer prevtileccr ningnn siflteina fobní el oti^tí
^de [os bab¡tADt€fl y du U civilización aotf ñcana, ao
.^LAbiH ftliíft^fiido en iodo e) uuno do su «br?t d« todft
lapamobn entre los pwblo» dol anliguo y del nuo-
'O mundo, lYACTTánáceír cl dcredio de wtcar pftrtido
tarde de su^ inrestigaciooo*, y establecer en di-
srtaeiones e^pech!*^ cl flisteuii qnelo jiíireeiorn ¡mt
TftzotiWe. ^
J^uncia, cntretantOj qoe ot^bnbo no ím loacfao de
ívecr la» IruM.*^ d^^ W scHi^ilÍTuboft en al^n^is
lnmBlÍoiw»,«4ptiintT¡onal«g, cr«ia vorlM todikvtn; «o-
controndo igu/tItnont<f rcoicrdos mas 6 monos borm*
do4 de lüfí Anibt^p y de bw antígurt^ pi>bUc¡cne« de la
i^ya dol Meditorráneo en Yucútán y el KicM, como
lo perciiw de] boadíemo, del kindft 6 áé\ chino, en la
aaiyur p^rU d« laít religiones de >féxico y de la
Ainérioa C«BtnU. (1> ^
rfl
$6.
i > Sí bu vtfto de qné modo se expresaba en 9U pri»
merm obm rcspttto del sUtwoA do Or^lofioz, encotK
-(í) HÍBtoirodoa notioita cítíUzóm du rAoaicmo ok d
TAmiírfquQ Oatrhls, oto., loto- 1, Tnlrod-, [i%. &2. "
ineut^, y por el mmbo de Oriente, e! lognr J« dcTif]i|
flalicron los treco gefoB qoa focdaron 1& cítUíz&cíi
americann^y miTi'iufi enUáltífna car^ £1] expresa!^
qne co prcUcdU invtstígiir cl origen de Un pobUcÍo*>j
cea que han colñcrto, y cubren aun hoy día cl stido
de am>MUi Am^TÍca?, aÍno dar & coDOCor algtmaa not£j
das hístóricrtH, poco eettidiadaB, 6 desconocidas, y quÉí
s& hasta de fiquelJoo que pudíeros habene raUdodá;
ellas en su« imbnjf»; «obre In bUloria yrliuittva dé
ect3£ Tc^giones, no ODÜte dai tu opinión en los bérmU
coa, iñgaíenleE: iHeproctirado^coD tanta conciencút^
cx)Tno me ha f^j Jo po<;ib1e, prob&r eon las a&t%Qas tra-
diciones amorioanaff, qno las naciones círiltsadaa de lii
Hesa de loa aztecas, do pudieron renir de laa r«^í^'
nei KptontiJcnalca. 9 Fáeilnente se percibe por todii>
lo espuoirto ante?, y por los Ijltituos conceptos qni
ac&bciD de trasladarse, á qné lado so inclina sa jaiclojjj
y la fuerza de convicción quo encontraba en el «UtA-
nu qno hubo de servirlo de tema principal en sos
carUs al At^ de Vaimff.
5 6.
^-'Sin embargo, en la obra qu« pnlille^ en 1857 eos
d titulo de «HUtúrU da laa nádenos chlliisa^U, dt
(1) Caita <maHa, p<g. 46.
3I^xic>4 y d^ U AmMc& Conlml^ durante 1os siglos
ttntcTÍoTfs á Crifit^bAt C<'1on, t dic« rjtie, reruelto k
ao hacer prerntecer nmgan shtema «obre el ortgtD
de !o9 habitantes y tío la cívilfincion Mncricarm, ee
bAbia abH«nÍdr> eti to^ el our^ ríe fu olía át toda
«Mffpanclan entre loi pn«1)lM MI antiguo y éú nue*
Tó mund'), rcflcrrindoíc íl derecho de Pacar partido
tum larde ¿t stis ¡nrcatígaciftríCí, y eJ'biblecer en di-
sertaciones especíale? et siatema qae 1« prtreciora mat
razonable* -
Anuncia, «ntntatito, qu^ ai habo no ha mucho
CTtror«ar laa traiEA!) de los scandinabo^ en algunos
mmeionef septentrionales, cnU varían todavía; en-
contrando Jgu/iImont« rMJCrdos naa i monoa bom*
do9 do los &rabc0, y d« Ins antigua pobla€Íoii9:s Ó^ la
^ya dot ^reditL>TT¿Deo 4}n Vurútdn y e\ Kiríd, ooBio
k pürdb« dol boudíamo, dol hindfí 6 dol chíBO, en la
mayor parte de lan religiones de México y de la
Atnéríca Central. (1)
'I 9,
* 'Sí hA visto de qué tbodo se expresaba ^n nu pri*
mera obra reapeoto del auteíoa de OrdoSfez, encon*
{!) Sfltixre d^ natioun civtllz^oa da Moxii^ 9i,d
I*Aiaijr1qa« Centrül^ etc., tom. 1, Introd., piCg.í?S.
in4>utG, y pOT ol rumlio ile Oriente, el \n^ áe »
salieron los tr«oe gf fes qat fandaron 1a círQh
amtncaDa^jTflUTiqTic cnlflCllima carta [1] €X|
qne no pretendía ¡nrt^stigar ol origen d« Us pob
ncs ^ae h:tTi otibicrto, y cubroc nan hoy dm el
de aiDbM AmérícftK, amo dar & conocer tilgviuij
rias hlst¿ncíi«, potro etrtudiadn^, 6 dofrconoddas, ;
z5 harta do nqacllw quo pudieron habcrso rali
ellas en eus trabfljos «obro la histúría prímlUt
estas regiones, no omite dar sti opinión en lot t
no6ng:okntc$: vUeprocurado, con tanta conctc
como me ha «Mo posible, pruljar con \m anUgna^
dlcioncs americano?, qao lis nnoioncfl civilizadAB
Mesa do los sztccaB, no pudieron venir de las \
v.tB septentrionales.» Fácilmente se percibe poT
lo expuesto antes, y por los 6ltitii05 ootceptoi
acaban de tTAsladar?e, á qn£ fado 9C inclina su j
y la fuerza de convicción que encontraba en el i
ma qno liubo do servirlo do temn principal ei
¡cartas al tftíjtic de Falm^.
i /r»^ ii
§5-
' ' Kn edbto^, eirlarelfrii ^u^'pdtlf^ en 18&;
el tUulo de « ffibtoria Je Iw nacioaes civilbadí
(1) Carla cnarU, p<g- 40.
íis-a» —
ÍJ^xk-o y Je la América CeiiLnü, iltTrimte los «iglM
^torior^ á Cristóbal Colon, » dt^ qoo, rcsuolW A
■no hacer pKívale<>ír nírgun síntoma flobr* el origen
da lirt hubibint^ jr tlfi lii r¡vil¡'/.KCfi>ii ATm^naimi, Oo
hikUa «bit«frl(Io ch todo el curso do nu obrA do toda
oümp«iiAc]oii entre los pueblos át\ &nlÍ^o y del nu&>
vo nttniílOj ro«erTÍDdoflo o! dereAo áe sacar purtído
luM tard« de bos ínvestigRcIoT»», y establecer en di-
scrtacicne? c*íp«c;ales el píMíuiji qoolo pnredcM mus
niKoüabie.
• -. • 1
Anuncia, entretanto, que ai hubo no Ít% mucho de
«Dtrereer las trnzai tJe lo4i gonndinaboí^ en algunos
ioTMíonm wpttntrioDQloi, crefa TOrlfiA todavU; cn-
cxintrundo ígiinlm«iito rMuCrdoa Túññ ¿ monon borru-
dod do Im iir&bee, y de \oa antígu^í poblacíonoit do la
Jbjw dol Mcditorr&neo en y\tca£fSH y cl f^ic^^, como
lo percibe del boudisaio^ de) hindú 6 dol diíno, en U
mayor parto do laE rsligionM d« México y de la
Ainérica CentraL (1)
I
i0.
^-ii Se lia vieto do quó modo se expresaba en su pri-
mera obra roRpeoit» del fús^tein/v de OrdoíSes, encon-
(1) üistoiro dea natioas cmlis^ea da Uoxicjuo el.3
TAntórique Céntrale, ele., tom. 1, Introd-, pÍR. v2.
f!
j y por ül rumba áít Oriente, el to^r de donde
BdUeron lo» treco gefes qad fundaron h círilízacion
-•iiieTÍcs]ta,}'iLTin^uc eniaáltímft onria £L] expresa,
t¡w no pretendió mvcstigftr el origen do ix^ pobUcio*
nes qao h&n cubierto, y cabree aun hoy dia el suelo
'do Axnbus América?, sino dar h conocer ailgmus notí.
cks blstdricas, poco tittadindiL^, 6 defEconocidUD, y qui-
zá basta de aquelloc que pudíorotí haben^c valido do
cdUs en ana trab^oi íobrc la fautoría primiüra de
estas regiones, no omite dar su opinión en los t^noi*
nos riguietiteG: cHoprooumdo, con tanta ooecícnoíA,
como me ba jriilo poi^tblo, probar con la.) antenas tra-
didofics amerfeana?, que hs naciones clvOlzadu de la
Veza do l09 astéeos, no pudtcrron reñir do las regto-
TJM íeptentríonales.v Fácilmente so percibe por todo
lo expuesto antes, y por los óltímoe concepto? que
acaban de trasladarse, ú. qu¿ lado aa inclina eu juicio^
j la Tuerza de convicción que encontritlm en el siste-
ma qao bubo de servirlo do tema principal en sus
^ «artas al <fu^e ác Valm^.
;
)
§5.
Sin embargo^ en la obm que pablloú en 1857 oon
^el tUulo (le <t Histúrla de las natlonei clvUIíadaa de
(1) Corta canTta, ptfg, 46. '''"-" '^
Sléxlc^ y do k AaMi^ Ccnlr&l, dunint^ h% eiglos
«otcrmwí i Crifltóbal Coloa, • dice qoc, resucito
no bftwr prev»k4*r DÍn^an snUnna Sí>tr« e! otÍ|
de lo? habítAct«s ydo U cÍYÍlizacÍon americana, ee
ItAbia at7íl«ntdo en todo el cnrao de ftk obra do toda
«ÜQipamoion eatre lo« pvitbbA it«1 Ant%iio y del nue-
vo mundo, rwervíiidoío el den:^í> do mear pArtido
TUM tarde de soa ¡nVcstígiciOTíes, j «ítihicccr en di*
rnaonablc,
AQUQcia, ontt'eUnto, qu« ti hubo no ba macho d#'
ODtrcveor la^ trasai do los acatdínabo^ ca algunas;
iaTBMona^ sdpt«ntr¡ocialeA^ crála variar todavU; on«
coDtraDdo igttrilmoiibo reojerdot mas á monofl bornu
do9 de Ion ámbee, y de lae anlñgoaf poblncionen de b;
iÍ0^ (I0I ^fediti^nAneo en Vumtdn y el Kic&é, oam^'
lo pereibe del boudUmo, d&l Mnd¿ ¿ doí chino, en lá
Dulzor p4rto do b6 roUgiones de Méxioo y de Ut]
AmáríciL CentfftK (1)
l«.
'! < Se ha visto de qn6 nrodo M ezpretába en su prU
mera obra reepéoto del «btecuA de OfdoSet, encoo^
(1) Hlatoiro daa satíons oiTÍlI^éea da Mexiq^bB ei d
l'¿jnJi1qao OentralOj etc, tom- 1, latrod-, pítg»V2,
SftUeroülos trece gcfe^qod ftmdsroQ h cmlizacron
ftmcrie&vft^fftunquo rn la última car^ p.] expresa,
qtxe no prctendiA ínrcstignr el origen de Ins pobUño-
li€3 qae han cubiertOr y cnbnm aim hoy día el enelo
de amh^3 Amírícfta, sino d&r A conocer dgcmas notL
clíts liIíWnc;!*, picfi «BlUíJhdofl, ^ descónociíJas^ y ijui-
zA hasta de aquoHoe fiae pudieren babero ralido de
lAlas en bus trabajos «obre la historia priauthra de
eetaH regiones, no ocaiie dw aa opioíon en los térmi-
Doe E^ientes: c He procnrad?, con tanta cocdencraj
romú me ha sido posible^ probar con laA JLntigaait tra-
diciones ameriflinBí, que las iiitcÍone« cÍTilEitJia deU
Ucza de bs aztcco?, no pudieron renir do laa regio-
nes septentrionales, b Fácilmente se percibe por (ddo
lo íxpuüíto ante:?} y pot los líltimos ccncepto? que
icahan do trasladarse, ¿ qué lado bo ¡ncHoa eo juicio,
y la fuerza de convicción que encontraba en el sist^
ma que hubo do servirle de toma principal on 8iu
otrtas al AtjW <ítf KoAr^.
' Sin embai^Oi cu la obra c(ae publicó en 1857 fxm
el Ululo do fl Historia de 1m nactotos dvllljtad&a ^
(1) Carta onarta; p^- ^B:
3l4Íxki> y do Ift Am^fica Central, düíanto hK tiglos
«mtCTÍoTts & Cristóbal Colon, • dícv qw, rcmielto ¿
190 linwr prevalecer oingun siít«m3i s>bre el origen
^e lo9 hubítflnt^e y do la civilización ftmtricftnn, ee
lutbia abstenido en todo ef curso do au obra de ioda
«omparacion tntre los pttetloft del sntiguo y ífe] niic*
vo mando, níflorvándoeo el dCTc^o de «iciir p«rtido
"jiuia tardo de sus inVeítigncioTies, y cítibloccr cu di-
ttrüicioni?^ e^pecinlv^ el «li^tun qn«lo ^ociüfA mats
raaonible.
AjiuncLi, entl«tAnto, que (í hubo no h% mticho de
cmtrorocr U? trnuJí? do [l;3 Ec^mdinabos on niganas
¡BUBJQneH BeptentriQOBlBif, creta verln^ ta<!avtn;en-
oontrsmdo igualmonto recaerdos nwfi ¿ menos borra-
dos <Io lo3 árabes, y de lan Fintígn^ poblaciones de la
Roya tbíl MedítorrAiífeo en }'uait4n y el KicM, ecimo
)o percibe dol boadtemo, d&l hindú 6 del chí&o, ca U
mayor parto de las rclí^ones de Méxieo y de la
Aioéríeu CentriL- (1)
i -
» «•
-I ■ . '
' Se hft vrato de qn& modo s« expre«tba en au pri*
Enera ^br:» respeto del cUtema de OrdoÜes, encona
(1) Hlutolro ÜM natioüi oivillx<jea da MexJqoo d
rAmt-ri^uo Oectrálo, etc., tova. 1, lutrod-, p%.l?^
«id
j
icofc, y por d ftnttbodfe<Wénta;'el légitfaéaoiafc
ilteron loi tr«MS gefes qa* fooferoit U cÍTÍli»clon
icricansjj'íuinque cnlaúitimA «irta [I] expresa,
]tie no pret^ftdii ínrcatigar el origen de l&s pobUcio-
nes qcft han cabierto, y cnbron fttin hoj día el enelo
do &aiba3 AnéríoLs, ñiño dar & conocer algouaa tiotL
ciiW hi«tórlcji*, |iocí> «nttiílmJTL^, A í!ia*n:onocííI:v<, y qui-
basta do &c¡u«no« que pudkroa babcrso v&lido de
en SQs trabajos eobTc k bistoiríft prícmtiTa do
«Us Tfgione», no omito dar cu opmioa en be t&noi*
1103 Bfguiet3tfiG; « Ho procurado» con tonta ooBCJcnda,
tomó me h^ ndo ponible^ proUr con Lia antígnaiv tn-
Odones «incric^tnav, qno In» nadonef civilizad» de la
Ucsn do los aztecas^ no pudieron remr do las rogi(h
BCí BeptcntrioiíAlcí.» FÁcilment* ro percibe por todo
lo éxpoosto antes, y por lof^ últítaos ccnceptoa qa«
Aflabon do troebidarso, & qu¿ Inda so incttn4 sú juíciOj
y la fofiTza de conTÍccion qae encontraba en el sUto^
ma qno hubo do servirlo de toma principal oa sus
oarUs at iu^ ¿j KoÍtt^.
§6.
■\ Sin OLabargo» en la obra c(uo pubIío¿ en 1867 ccn
^ tftiilo do a Historia do las naciónos drUi^adas, de
a) Oarta cnarta, tifo. 46.
3líxlc» y do 1a América Ctulral, iluninlo los siglos
«Atníonn i OrÍfit¿baI Colcm, » dtce qno, rcattelto &
»o htoer provftlecer DÍngun Btfitem& süfcre el orEgots
^ lo« habitantes y do la civilizacicn ftmcricñnii, ec
3iftbía abstenido eh todú e\ cmsú át nu obtA ñt tod&
<^oi|wruclon entr« los pnebloft dd ftnti^o y del nw*
TO mundo, reflerTAndoB© el dírcAo de fcínp partídc
mas UrJe d* sai invcatigacionís, y cstiblcccr en di-
<£TlJKtt>nir< cflprcwk'^ i:l »¡^íbnaít q^jcle pTUX'CÍuríinifts
razcn&ble.
Anuncia, eittretanlo, qta« si hubo na bu mocho de
entríTCcr laa trazas de loa acíinünabaa en algunas
4iiTBfi¡oiio% septentrional^, oreift vorbiK to<IavU; en-
contrando igualinonto re^JcHos mns é monos bomu
do3 de lo3 &rabe«^ y do 1a«i ftntígiu» pobUciono^ de la
hojfti del MediU+rrAriflo en KíwaírÍH j d A'írW, como
te percibe d^^l tK>ud¡snio^ dül tíntlix 6 del obíno, en la
oaajror parte de b* roligíones de México y de la
Ain^ríisa CentraK (1) í-
• 6.
-I < Se hm vitto da q;ii¿ mojo se cxpre^ba en m pn>
mera obra respecto del cíatenvi de OrdoSez, atLC[>b>
(1) HíitoÍTO dea natloiii civilizaos da Mexique et ^1 '
l*Amírique Céntralo, etc., lona. 1, Introd., pág. 92.
^»K-T-
[010 ds^cüordo con \ma tradidocos 6 lit«tor[ado-
r€4 üXdA rdouroablcs do AmSríoa, y baoí^adoto vsler
coagmii fuerzA do coaviccíuu. Vaes bicD, ahora di-
C9 que no odoftta ninguno de Eos sÍsUidss ínugioa*
doe íH)bro 6M otí^h y civilusacíon: Kcliaza <iualqiü^
la de ellüS quo bonga por üLjcto hüCtr do U a&tÍgQ&
oulluru iLmericuu.i Rlributu 6 p&t.rÍiuoQÍo especiiil il#
UDH Dación, cea üfxícana, ouropea 6 oeUtioa; y ase-
gura que QO cntrcvec ea el eietoiuA de OrdoUes j
%íuarr\tSj t^ue asignan ser los egipcios y feniotos ante*
cosores de lo» pi\lcncanofí, toltecaa y mexicanos, for
no ttfH^fúrse «¡i ddo (Jffuyxo p&siivco. (1 1
HttlúlicsU OH H^TiIda que la parLe scptoEiLrioiiAl
de Heodurus, Lis regíonet céntrale? del Peten y del
Laoandon ul norUr de Guatemala, y lad provincias do
CliiapAa y Tabneco, que eran las ivgtoDbe tiiM férli*
leay ricas de la Auiétíca Beptentiicnal» luerou pro*
bablomeuW laa prüuoras cu que apareció la civUisa*
don. Qui^ eegun ks tradiciones Uendales, las ortll¿«
del Tabaeco y del Uzumacínta habían Údo testigos
mucbon aEoa atttea de la era crUtiana dtlas tjuirútfu
lias operada* por Votan, el mas antiguo de los hyitfO'
dores ammcanod. Finalmente, dice qiia víac ¿Ate
acompasado de los que la riúvtdcncía habm desti*
nado & ser bajo su dirección los fundadores do la ci-
viLizacion americana, y quo críi oí pñoier hombre en*
(1) ídem, Mem, idcm. Una. 1, ehup. 1^ pdffL i^j l7.
-336 —
vUdo por Dios pinv clividtr y repartir las tierras ie
Amíricn. (1)
Después de consignar Ules Mp«cic.% eic mostnoí
F&KOD ñ¡ fundamento bAsUnte, Aupüníondo pobUJa
]ft^&AliricA fintCB dü Votan^ <ixpro«a en el mismo %o*
no mfirmfttÍTO que k no puede decirse ¿ quó gmdo de
barbirío b.ibm doacandido eAU población antes da aq
llega-da, y lo f[ue parece mas oierto es que on uas
parte eonsidemble de lo4 paíace riuo ¿e erticndea en-
tre el it^TEio de Punr\ni& 7 los terri^ríon de Golifor*
nlsL, los bombrcf vivían en una coDdicion anÍLli>gft &
la de los ealvfijoe del Norte, habitando en cavornas,
ó choz:^ fonuAd&s de rimas, xxntidos con pieles que
se procuraban en la caza, y aliinentándose de oaroe
OTuda, de frutoR prodacidas expoAt&BCanicnte por la
flAtunLlexa, ó de raices urraiicudas del auclo^ « ba*
nndok, sin cmEjurgo, dudar, ^uo Wdos hubieran cal-
do en semejanto degradación, al ver en varias partes
les restos de conatrucdoncs eelosalon parecida» Ci loa
edlñcios cíclopes.
^ Tn^vo otra vez en cl capítulo III de la tuíficoa
obra ¿ caliiicaf dofnciosat las tradiciones de ^ue
aritos hs-bli hablado^ y ¿ flfjnniír que 4 eUas prfseH'
ion ¡fuíos 7nú^ ztQUrüs é indhaHmts mat positiíat, qué
M^s les sistcniGS con cu¡/a ar/uJa se ha tratado dtada*
(1) Hlstofre des natlons eivílIfiSea du Hetíqne ct Se
i'AtQÓriquo Céntrale, tom. 1. ehap. % p¿g8. 42 y 43.
W4xr tan áiftcU ^\tedÍ9ñ.i» AlUdo que, «do &ouerdo
OOR Ua ¡Dveaiigacbnes mod^niAíj y los «atiidkM it
qae esU eu^tion ha EÍdo objeto haoo muchos kHos,
las Indidonca mas antigaas dttigiiAii U úuncdiiidoD
de Iaa bocal» flnl T'fíiajod y del Üiumaeiníaf aai como
luwiliB aoptentrionaiies de la América Omirút^ to^
nolftprtcaoia cvinade la oivilL^tcion.i (1) Mo obe-
tanlA vflto, miLR iidclHiitü dú% que cuando los pnaifr-
ros tnibajadcrcs do la clvtlizicíou r^onWtoD Iss w^
tas de Yocatátt «la Pcshisula, lo míemo qae la ma-
yor parte de las regíanos intarioro», estaba ja habi-
tada, y aanquQ no puedo decine de qae nacii>ii pro-
Túnen Ioü pobladores, es do creerso que foeacn de
origen diverso, disünguléndose Instante loi uimm de
kt otroi por toa bibitos y coetcmbres, y itobro todo
per su eatñdo wcúd.N (2)
En la reUcíon que rrpilc awrcadír Yofati sobre
las IradicionoB y los laenLlaW, so Mpara en parte do
lo quú anteriormente había expresado. Al reprodn^
ch" lo qne Ordmie^ t^^cnbW respecto de dicho pcríoiia-
ge y de sus viajes^ extractando las tradídones tién-
dales, dice que no comentará esa remarcable tradición.
En otruB especies que vierto sobre esas mismas \x^
díwones, se nota variodad de juieioR y caíificacionM
diveraae, c?ipccmimenlc cuando frata de do* manns-
critos quieliés y cakchiquel que tuvo & bi Tistn.
(1) HJstoiro dos nations dvilix^ea do Mesiqu^ et de
ti) Itten, idom, idcm, tom. 1, chap. 3» pág, G5w
Al hablar da U trftdlcIoD oonslgDftda gd ud miuiiu-
«rito zutebit en 1& aóaíca de Snn FnincíBco de Gu&-
temalft> sobre el origen do Ua dirarffas Daciones i|ue
poblaron aquellft parte del coDtÍD«Dt#, aunque es^
tradición onlirma en mucha parto el relato de Ord^
ñtíty bacii^*ndr>Us Tcnír por mar del Oriente do un paía
lUmado Teían, so separa do lo qoo antes bul>¡a re-
ferido sobro la pcblacioQ del P^mque, y sin indicar
fiuflcien te mente loft fuiídiimontús en que se apoja,
dice que el expresado pais estaba hAeía el Norte do
México, encotitronio entro los apaches y comoncbea
y las tribu."! quichés y cakchiqueles ulgunos rangos
do semejanza. Kcfiere quo de allí se desprendioron
en los siglos X y XI aquellas bordas do guerreros
nócoades, que invadieron una pcrcíon cotis;deiTj>lt: de
México, extondiéodoae después por la América Cen-
tral, y que eran Jo una rasa distinta, por las cüfe-
renteá lenguas quQ hublabaD, y pcir et marcado c«q-
traste quo se advertía on las facciones de U cara. (})
Ho cree que la opinión do Morton, Nott y Olíddan,
quioDCS al tot el carácter unifonDO quo fe nota cu
. {1) Kfllolte detf aalloBs c^^lü^es do Itfeociqoo at de
TAu^que Céntrale, tc^oi. 2, Ub. 5, cbap. 3.
'CTDIOB,— 70110 IT,-
nttj y prwlaciáo tn el Pticlb de Aicfric» el trottco
priimttTo de ]& pobUcíon de críe o:>ntine&te» deba
dc^í^cliarfc ub^oInUnKTTito, nf pcn*idcram opi^tr^lAou
todo al GÍ?tomn moA&ico, qno pmclnma U unidad del
linaje Immtitio, Ningún incoiiTcníentc «ocaGntra^ si
por e5b solo quiere d:ir^ á «Qlcnder U inflaonda
que el clima htiyfi tcnidOr y cii«iito encerraba o?te
suelo virgen, en loff primeros moradores, aief como el
aialnmieiito en que virieron iantof $^lba, htíta ooa-
BÍocar DOtnbles modtficiveioiies en nt constitución ff-
moA ^ monl^ y conititnir una rAt» díi^tínU de la«
demx;, Pero si deetrujenáo U nnldíiT] del géntrohn*
IQABO^ so les supone tiacídoa 6 formados aqufi ito ca-
be dudai]Uo ta! opinínn reínIfpMÍa cvpuñfila & la rela-
ción moaaiea, h cual se bn Tíst<t t-onArninda, ora por
la d<mcii, ora p.or admirable^ de?ojbrinitentoB potf*
terioreí. Rn tnl caw» wenín, dcüpuoc de tanto empo-
lío por ilustrar 1% cuestión do OTÍgcd, y por reunir y
combinar cuantos datos eo bacian oportunos, que era
BUperOuo querer*buitoar el txonco primitivo ie U po*
bladon amorícann, ,T ^
is,
li-HJii flpgtaida, que ©n wlA mmna opi
3ád déscfibre^o' gr:lQ v&dedad, y qaó en esU do^
-"*i
— 339^
ben buscarla las emígrAdores c^ao h^n venida ¿ ín-
gertarsd en el tronco prímitivo. Eti elcaráctor geuQ«
ral de] tronco mas antiguo do las prorinoÍAS do Qai«
che y Tüc&tiln, y las rjizas de U Palestina / del
Egipto aiitíijuí), (íuüucntru niüíieíosos rnsgos de Sí>-
mejanza. «El por&l judaico, dicG, úmbe ó argelino, eon
exactamente parecidos á loa tipos que se ven graba*
dos en los monumentos de JÍSnive y de Tebns. Las
oostumbreB, uuñ multitud do práctic^fi, y los voEtidoa
parecen idénlicc^. Estamos ictiouvmente pt^rsuadi-
dcSj que cmindo los orientalistas erudito» hayan eo-
amittdo í cütudíar las Icnguftft amoTicnnas, irán mas
Kjoa que nosotrofj ¿ cate respecto, > ASudo que cu
este tronco orieuUl so h^iu ttigurtadn r(»rrna'f que r^*
coerdan laa de bs tártaros y moi^olee» caracteres
ao¿1ogr»3 & los que bo encuentran con frecuencia en
1& Suecia y la Giirliindia, íl^! como en Iob diverfios
cántenos do Alemania y Hungría. > Tonian del Nor-
te, y en sus tr.'Ldie¡on&3 dan í los paÍ£CS de dende na*
líeron oríginariamento» los mismos nombres que bo
encuentran en las historias mexicanas. Tnmbicn nos
inclinamos i creer, qao estas tribus y Us chichime-
cas que bajaron aobre México, tuvieron un punto Je
partida cemun en el uno 6 el otro continontCt eio que
por esto sea neceiuirio atribuirles un origen del todo
común.
%
I
CAPITTTLO XX-
8tfnio 6xpotuéD<!os& \ií cpiaioQ ¿el abato Brftscar : lo
qa« «inmacm la obn títalftdft "Popo! Vuh/' Ue-
n:¿;na ti Afib ocmo ^uiitc tn «I ou&l doben cttludiftr«o
Tn n^límuti tj íriflt]1iioÍrknr<4 ^nci;i1*^K iTo loa iaD«ríc«noa;
repromied Ifia IrftdicioDoa y pas&jeB do los ft«t04K8 so-
bro ol otígtn de U pobUcitfn do Am¿ríc* : TftriocioncMi
qod HQ deKcabreo» (?0Q«ider&Ddo lo qtta ant^s hft ox*
pTteato.-'S. Ngatos idcnft en Ift cbra qae publico en
Idfil. AniJoglfM con el E^pUx B«1ac»oD?iB entre «1
ftoJigao 5 Ltiovo oonlino&tc on loa tiempos Miti LUtó*
rícos. Lea Borbcrcrfl. Los Caros. Oonclaaion Bftcad^
de la comTmidad de íJoaíi. de oulto, y de «osmocoaU
eoto !a Antinca, ol i^pto > la l'ftoiota.— 3. Obser-
vacioued d*?] xm^iiio jiutur éu otra obra publicada pos*
tcrionccato. Dt£octew quo n daacabmi o& )o i^oo allí
expoutí, y coDtrad£ci:>oi]ea en que ijiourre. ^mejanza
<juc ciicuoultíi taín loa tuítoa da EgíptoT lo«dü Ain^
nca.— 4. Kucvn obra quo dió á loa on 1866. Originft-
lldad (kl pTan que aa pTOpono en ella/ fina ideas so- -
bre l«a toJtocas y la mcMiarqnía da loa diíobimocoap
actecaa, jr tHbuH.L^iliu&il^vqcitfL I^ AtUuÜda y aaa
babitaiím. iüftlc^aa j aainejaDcaa nitolégtcsa.— 'V
i& OalifioocioB da lo cont«i3Í3o en «sia última obra.
'I ^W^\* ' "1
Mí
A-'
.t.*T
:\
la obra qtw el abifc Baíseur de Bourbourg
— S4Í —
publicó en ISél títaladA c P^pd Vuh, libro sagrado
y mitos do la &nügüedriJ ctmcrícaiui, ■ aiD abordar ^^ ^
cuestión de origen, cree poder aSniur qno la e
toDcia de habitantes en Amir^a cebe remontar^f
ootno en Europa y ¿sb, 4 lofl primeros Iñempoi d«
la dispCTfioD. (1) Al reasumir en peoas lineas, eos
referetcia ¿ les creimtaa ntoikanofl, toda la birtma
de liis »n'.iguiLM raxu ameríetnas, asienta qoa la de
loa chichimecaa babJa TáDJdo de mas allá de los maree,
directamente de Oriente. «Nueve Odies «iglos, dice, ^
antes dala era cri^tianA intredujeroi la GÍvUÍ2acfoD, ^
cuyas trüfiae Un rdauurcables preBontan todarfa eU
PalmqtK y MQ^pm, > (2) Supone, de seuerdb con m
la unyoc parle de los sutoros que tum tratado la ma^
toiía, qno ol Asía fa£ la eun^ do las iniÜtu
toitccas y mcsicaias, ya que oftecen sorprendente
aaalügW. Ai fijar de nuevo la ateaoiou sobre
idea? de' lo? ameríoenoQ respecto de eu origen^ dtee -r
B De cual^mera manera «lue se ínlerpreten las tradl-
dones indlgeaiut^ en la América Central as donde
deben buscar» los nyrtns del imperio prínútíro; q^oe
dtú ertgei^ ü no ¿ Ma« las oacienie anUguaa, al
menofl & la eivilÍBftcion de un gran número de ha
que fiorecaorcn en el contüíente occidenUl.» (3)
Encuentra que el libro SAgrado d& algún peso i la
ri)Popc4Vnh,ll,p^lé. I
&) Popol Vnh, f S, pfa, 81.
131 Pp_pol7uh,$4,p¿g. 6t
á
opiitton de Oii^tts. Iiuego aKade <l(iQ| npfs-tr do 1&
ábtaBCÍa y fiel intervalo de lo^'jtiareK^ ¡iiroIimUría-
m^níe vaelveii^ie huum el A^u Ici't m!r:i]]i*, it1 ver ol
oriente tao clanmcntfi ínilica[li> en los.rc cuerdas prínu-
tÍTofl de \oñ americi^nM. <Eu el .4u(J^ d\cc^ C5 donde
debe 1)UKcarse la, capa de ?u i'eUgtt>D S ¡uHtU(tc¡oite< s<»-
^le?; do alli os también de d^nJe U miyor j»^rtc do
loe ef^erítoreflj que han tratadlo cfita timUm,. Iucüd
remíj por rut^i inas A menos dírcctíis, S loi príuieroB
legisladores do ta atitígtíed^d ataericnca. v
Al Ua::ar In liittom de Ta^ eir^gr^CEon^^, y t-l es-
tablecimiento de lo» ptJcbloR indígenas en el hemtvfi»-
rio ooctdcnta], en la« eatorcis JÍ>ertAcionc3 ilic pree«-
den al Po^ol Vdh 6 liiro sajrwfo^ reproduce Ins tffr
dídonee, y los pañajos do lo* auioroa ^bro el origen
do la poblacieUf de <\\xo habin beeho mérito en f 115
obras antecioreft. t>e ellai r^ulta, que las razafi, qoB
Ib» TÍnicndo & este centínenter «íncontnLban ya po-
blación en ilj y iie fueron per ianLo Uts priiiienu que
k pulieron. Re<pfct<i íi la n^lacIoTí ile VrKan, y lo
q^ue eobce cUa cgcixbi<} Ordo^, que tanta improdon
bi20 en ol ¿nimo del nbate, dice ahora que la acoge
con exlraordiiiarifL di^^coEifiniTza, y que ^iiri|iíi' en el
fondo le parece vfríJicaj loe deUiUcs los cree cviJen-
temenie Alter.';do!i, (-I)
■Corrobora la omígracign & Amanea de las rasan del
<1) Fopol Ynh i 5, pág. 89. .
Hort^ci>n1t> f^ü6 expone /rtim¿c)?JísobrekM«ro[ko ñé
Tcopcrapo, el continente croEíano de Plutarco, la re-
lación ¿o Sileno sobre cI imperio de los titanes y de
SatumOj y lo mnn noUblc que prc^enU la antígücd&d
en Cíifi Kn«R. ManificiU que, compnnimlo ctue tra-
dictoDcrs con las ind(g«nAJ^ do América, tx encuentra
grande anjilogía, y qub& el modío de explicar aqu^
lias emigración OH dvl Norte (|ue dc«c«nd¡jiii & Am^rt*
ca, osigniindc por cana de estos pueMos laí vastas re-
giones Ecpt^ntiionales IiabiUd^ por los bÍpeTt>OTCOSi«
6 laK naciones cjmeríana^^ que en Io<t tiempos antign
oran was habitAblcn que en loi nuestros. Advk
mas de uq r&sgo do scmej[Ln£a entre d persoDi^ mib*
teñoBo qiio npar«íc¡¿ en Carioso y el FoAin de lo^
ta^dalet, (1)
En una notA do In disertación 7^ Uamn li ntcncioi
sobre las annlogÍM quo presentad imperio do Xiiúi'^
hcí^ según el Papol Vah con el de los Allantes de
80 habla en el di&bgo do Criiiaa de Platón.
Conforme ne babrí notndo^ nada decisivo »e ertcneih
tra hasta aquí en las obraft del nbato Brag^eur de Boa^
bourg, que tenga el carácter dcun juicio Peguro y fi*
jo sobre U cuestión de origen.
:/. 'n.
(1) Popel V»h % 6, píg. 107.
— «»—
5 a
ke^fpucA liül Popo! Viti d libro RAgradOi con Us
disotrUcionos qu4 ]e prccud^n, pulliciSfi&lSdl elgaé
llera por Ululo: aRelncíon de Las ccttA de Yueataii
por D¡egt> íq Landa, precedid-i dd on encajo sobra
las Tucntes de la biftloría príiDÍtÍTn <¡e Egipto, y se*
gun los manum^rito?< i^oicrícTino^. * Kn ent-i obm en*
cu¿a(mn^c fttguuoe concepto!, ^iiic, dan í^ conocer li
oucTfl corriontc do ÍJcas, ciuc piwnban por la mcnt^í
de nuestro escritor. '
Mac>e notar desdo laogo la aTialogS& <juo Advierte
enUe .VW?, fuií^Udor en Kgipto y ^Ait^ (^ne en el
calendario maya i^ c] nombro del duadéciaio slgrio^
uno Je lo» v«iiilo jofeü primitivod según N^áñex 4c H
Vfja, y luc tanto vn U Icngun may/t como tTi \k «gíp,
cu eLgbiTica /tin^ocfof . Fijase igualmente en 1a paW
bit; Nihf quo no tio&c ctuuobgía en ninguQA IcngoA
del anUgLio couUiK^nte, y haya venido & cncontraraft
qae tíxiste an rio 37/, que doliendo do I:l$ üordillo''
rfts do Soconusco al Ocoáno PaciBco.
Kii U* iiÍTitiir;i*i líiur-ileí íie Ion egipcios, llama lA
iiUncion sobro las figunts con la cabcxn d3 perfil y oí
ojo do fronte, diatinguióndoec los hombrea por un oo*
lor qae tira luaA ó uienos á rojo oscuro, y la falta do
wTCDiofi.— TOKO rr.— 48
barbt, ast como laa mujere» & €auM üe >u color ama^
rulo, con ana onigus «RtTcchAmento ndberidii al rede-
dor del cuerpo. N&(1a anilogo eo encuentra^ ^gun ^1,
en el Antiguo MhüiIo^ tuívntruque aquí en Amf-rica
80 ven mrocdiaUíaeoteTeutúdastod^csUB particulA-
rldiijcfi, quo no fo eueueBlran ya cd el Kgipii» actual^
excepto en hñ puitura^i de ru« necrópolis. Lo tnismo
q^QC en Egipto ^o ven en América nadoncs rojas 6 co-
brizas, pír&miJcs CD gran DÚmtro, e^caltoraF, libros,
sepulciofi, y moaumento? do todas oEasos quo recuer-
dan aquel ^xU, y en mucbog logarc-S al ver una jo-
digeiiH vesUJa con bu Irage ile flesla, s« iij¡ara uno
Ttr & la diota Ifis. (1]
^Aabnta en KOguhla que, entra el antiguo y nuevo
O^monmite, ciíflUun tn lo&tiempoe anli-liist^rícof,
relaciones que ?o TDmpicron Ttolentamente por graa-
deH erupciones voU'ánicaa, que parece Ho veñficaroQ
tímult¿iteameiite en América, en África, y en toda la
oulena de montaCas del Am Central, para cuja com*
prob^icíuu no fnlUn pruelflK geoUgicns. Esto en sa
opinión i& cierto grado do probabilidad á la existoa-
da de la Mt^mtida^ y con ella la facilidad do la
vegacion por la proximidad en que estiban aua tilai^
de otras, suponiéndola un gran poJer marítimo que
la ponía en actitud de dominar «u todAa ellas, y en
aiguutts partea del continente. Llega basta &&niiar
'^ U! Belatlon dea cbos&íi do Tucatan. rreombulo % %
— 347—^
que HiK reyes extenilinn f^u civmtnlo iobr« Ia J^í^ia
Do ;&<|ui EfLca^ eatre las pobl^iones de África, á
los bpis'Céf on quieLcF, como en ]& mayor parto da
la0uacioiieHUbi«5,nocxtncurra nin^ua venUgiodeorb
gtaarbiQo, ni <lo rnütiv i^uiUicHe, y «ii U) cuaks s^
cnouaaUaa TÍQOuloe d« pftr^Qtvsoo ooc l&s egipcios,
qud lo« dcACubrídoicA iuodexnc»s pare4:«n iincer moa
lUcuDrda qu« J7^, quo cdtidajo colonos & BalUo-
flij, £ inatítuyó un f^cerdocio lacdulado sobro gI do
los eg¡pto% era^ según Dt&}(*rQ^ (1) hijo de Lihjfa y
d0 Nepiuruí, ««to ce, gAlída de 1& xaza libia, y do lo^
pQcMoí Jitláclicos d«l Ocato, -^
SiguEendoi Arfo tn Ork^t^^yosaminAndo laspo^
bUHonc? vwjnR dol Afía M«ncT, 1a« c>o«ta« ¿ ¡«Ins de
Orecia é Italia, fo encuentran costumbres, caitos, é
io&titucioneA an¿Iog;ifl á 1» antigua América. Loa ma9
notables son los íar^t, que en In «^poca del de^cabri-
mientodel continente occidental^ pasaban per bf mas
belfcoío^y cÍtÍIÍzuiTos df^ la América Cortrftl. Rept'
teso *ii nombre on centonaras de nombres do pneblot
y lugares do un extremo ni otro do Is, América tropi-
cal, con el nil-iuio sautido ^ue lo ddn en Aib. 1o!i filó-
logos antiguos y modomos, ^2) '
[1] DMoro BibL liwt- lib, 1. 28. '■
(2) Rolatrcn de» cbofca do Vnontnn. } 10, p^. 53.
— 848^
«Los porw, dÍM Mr, iTEcittem^ (1) oran Ui _^^
p6r fia &nt¡jpift doiuinacíon de loa miiKs. Exi^lmnl^?
les que los griegos. Ilibmit sido Jueños de una p&rto
de !aa íelas do Ia Qrecía, de una parta d« Ioa «osUs
del Pelopdncflo, y de la IlirU ante? que hubiera pe*
b^^ vnw*lo** |)ftlftOT. R^iiittljA en el A?»i.i menor al
lado do l4s phrigm y los meonion. lIubí«ron do eon-
tracr Intima j\HAQza con los mconiof y los tocios, re- '
Ciros iet los miMos, quo fonnuvín oríg¡nHTÍam€nt€ paN
te de la nación de Ioa Cares, v Son por un lado loi
pueblos de la Nuhia, y por el otro de las regiones do
la Xi^éu-
Despacs do exponer c! abate Brassour de Bour*-
bour¿ lu f\uo fueron, ü.-^ pe dril monta en a! viejo eduq<
do, furyliJLQdoic pitra esto üq Iqs datos encontrados ca
la obra cíUda do Eckéicin sobro loe fuentes de U ooi»-
megonia de Sant:/u7;iiW'7;f, demuestra hu pre^ncia en
América con cuantos datos pudo ^br« oito rounír. (2)
Encuontra cu Am^^rioa todo ol conjunto de tas beo*
gonUs y cosmogonias crphicai d&l Aúa menor, y Ua
tradiciones {juo reproduce ITmodo^ ^ como ea Aaíft
y en Egipto un fondo de ideas cosmogónicas fteaiej&a-
tes ¿ las del libro sagrado de los qmcliéA. (3)
K
S] Les cflT€« oa canons de Tftntiqíiil^,— 3' partió VI,
SYUO nroboologiquo. V
['¿I BeUtton das cboaoB de Tuoataii. Freamb. {$ 10
' (3) U., id., id.. Í\2,fÍB». 67. 68, 7Ít y«g.
Lírt CffTW oa Amírica non objeto pfcTcroníe ds sos
Il^V^Ugucioncs. Doecubro tmz:is de uUos en la Ámé-
dca moriji^nal en los iioinbro^, txadkiono^, y on las
artes, eApe^sialmente en U tnotalurgía. V¿ en l&s cos-
tas de Darien la manaion de los verdaderos etiopes dfl
Occiiento, y en laü raln^^Fi de^^oubiortas en tíso» palf os,
los camiüos ubi^rios eu La roca., ¿ conaíiuid^s con pie*
drfts enormes, los LrabHjijs dt; pUUi, 6 orO, ujotjuiJidos
^P con pritB^ro^o esmero, el cobro :idm¡rabletuCDto tem-
plado, laa piedras finaB, y darás, el jaape^ el porEdo,
*€ÍncdadüS oin ti-nta habilídiid, roconlñojo la civiliza*
don do los «ror^ff, qu3 habían extendido eus colonias
por todo el mundo. Advierte, adeoaái, otras varias
referencítiH y fienieJAitísafl.
Do muchofl annlogUs entre los origencn, y loa cul-
tos del ATiUgiao y nutivo mando deduce, ijuo es impo-
nible dudur que ciatos dos continentes liayan dejado
^o tenor eomuniciiciones muy freouontcs, y quo el
Xinohaya procedido del oiro, av^nzándosd & deoír^ en
*^¡9ta de tal comunidad do culto, de conniogonta, é
Sdoas entre h, América, ol Elgipto y la Fcuicia, que
^O 6Gte continente es do ilonJe Xm caréS LabicroD de
-«sparcir^e por lodoa los puntos dül glibo. (1)
^
I
En tefltinionio de su íi<ierto a^egiim qncs los cara
«ran lo3 principales navegíintea, y que do ellos pasó la
«íenoia do la navegación & lo8 fenioion y ctrusoos.
[1] Belatiou dea obosea de Yuoatan, píg. 103.
Eq tojas Ofas cOQslkracíooefl, 6 puntos áo ri<u
qm ofrece, y gq las yatUs congoturaA fjao ínsinú&f
<d^ oittroveer In fii^m <|a« h:kCÍATi en m Aaino locí
datoi que prosent&ti, U^ obí«rvac¡oit09 qqo.d^ac«) y
ks ruonjuaientoít «on qu^ I43 apoya.
i 3.
i^AMoieroa, despoes de c^tnsobnu^doitimoTaspii
1»Kcac!ímcs dol mtiEiim alnto Bntfwur (Itt Boarbourg, . j^-^tJ
Tituli'^^ lauDAf «Itire«UgieJoiits cobro las rulna« doLF^ '4
Palenque y 5*>bro el origen do la cmliaacíon de Mé— ^T^
Xioo.» La otra qtm apareció en 1S68 lleva por titu* m^^^
lo: «Cuatro cíitUí íobr^ México, ExposioíoTí ab«ola— «:y ífi*
ta del aistcota gcrogUS^ mexicano^ el fío de la odadE^^W
de fierro. Principio de U cJad de bronoe. Origen d&f> íí
la ctvUbacioD, y religíoaes de b antigüedad, segoit eT^ tí
Tco~Amazt¿Í y otros dacnmentos mexicanos.»
Hace coUr en la primera, qoe las cluduuiet mas Ü*
recientes y pobladas, que encontraron los conquista-
dores, esUbtin «fiftercidas en los cabos, lugares, 6
las bmedinUs ¿ la l0^M de TérmiftM, ¿ poca dis-
tancia, do los ños. Álli {üé, dice, donde abordaron
trtbua aveiurer&s enoargadafi por la ProTÍdencta de
una nueva midton. En Xicelnnco^ Champoton, Isa-
mal^y Uosumel, enoontraron santaaríos, y & ellos ee
lo» pttóblos «n p«regrinj\jt í tribuur lulor^ •
cíon J iMODociuúcnto í fiéres dcitUjadofl, & quíenei
crcUn tlcbcr ol boccficío de sti existenm. A lo largo
del m:LgDÍfico rio de XabiL»co 6 QriJAlvA, del Maoofipa.
&o^ jr del Uzuiaaciiita, asi coino á orillan dc lo9 lagM
do PochnUa, Yaxlá, y de Chaltufiap düt^cubrieroQ I0&
fitpftSole^ rentúi iuiponeoi^ji de Ix vida cíviluadA d«
ciUa Dftciones. Sobre ÍMñ dinas de promootoriof! ntre-
TÍdoa que doininaa los valles, foraaaikdo k couQucncia
de lu aguas^ ^KuAolranse todAvia reatos Je fortalezas
j caetilloF, ruiíuLs do uuusolco», y de nlgunof otros
hermoso; monamcntos.
Al ciUr toxtualmente al P. Sahagun, Eobre la ve-
nida de loa nakms por m^r, y por la parto del Norto|
i qijtenea mividera como lo* primerofl 'que poblaron
B8t&9 tíerrx', cnmtnando en pea ciel paraíso íerristre
Myo nombre era T^moanchcifif esto e« tbuscamos nue*
'a fíutnsion,* vniíWo A moitirame inclinado A cftln opf-'
líoh* dándole muctin ftierxa con nlgnuaK ob^ervaclo-
;^s. Procura dcmostrAr que In provincia de ChiapM
uy& extremidad septíMitrioníil encremí el territorio
oupado por laa ruinafl del Palengíse^ era geogr&fica-
lente el únko por donde los na^vm pudieron entrar,
esciibríendo coíncMencias entre la emigración de loa
pachos y cofacbíta?. Por lo regular taezcta, fin em-
argo, en todo Cíto timton conceptos oscuros y poco
vertgttftJü'j wícadüH de ]jí« InuHcione*^ de U f^igiiifi-
acion do palabrap^ y de Bentidos alvg^rlcos^ d4Ddcl0f-
— 3M-
f
t&n aibitraria intcrprct&cíon, y apUca^oncs tivn cx^
ticaSj qua proiuce d(.i<iiis & inirertiduinljro en Aquello
miíiino qae intenta aclarar. Buscando eeatUo y ex-
plicacíoa probable & lo que está rodeado de una nube
dflitfa é ÍTipeiieUable, £e le agolpan mil cangeturaa^ j
cree ver la luz donde no hay mas que tinieblns. SÍ
hubiera sido mas parco en ceta clasif de juego, podríatt
sw invcTftigacíonan mermas fiucUioffiA. Porc!<o xe no-
ta OD lo qut» diuD cierta vcrsutiliilad y ÍHlta de fínno-
za, que aleja del doimo toda asentimiento y convicoon.
Aii vemos que, dcflpues de lo expuesto, alienta an
t\ capítulo IV, que los nafoioi ouuoutraron ni licuar &
T(tinoiincfta7i un pate yn pobUdo y cullivfLdD, lo cual
destruye en mucha parte lo qua antes se propmo ío*
oulcar^ apoyado on lo rcrcrído por Sahaguit^ Ltts Cb-
fiu & IziliitíchUtj lie Iiaber sido aquello» \u% príineroft
pobladores de este continente, Entra en el examen
de donde co bAllabu situnda U ciudad do 7W^ muy
pedcrofia y opulcoUi, funduJu por Iqs nahnai^ si^gun
el P. Suhagan, y cree que no puede ser otra aino el
Paknguc. (1) Mas volviendo á tocar lo relativo á 1»
poblarion, dice, de^puen de cuanto anteriorjaonic hit-
bo de exponer, que ese sabe de una manera ineqni-
vooa, que antea que los nahua$ hubiesen aparecido so-
bre los cosUs de México, exiitian ya en e^ton paWs
poblaciones poierosas y civilizadas, con ciudades do-
(1} Bccbercbe4 aur les ruluea du Palenque ebi^, ^
pítg. 53, .11'-^
— 3M —
íi RUS «Jídcto*, la? coalc^ no llegaron ¿ ar-
toJo csí)i invii?«TC* cxtninjcroí>» Creo
[tu* nipulU^ poblnu¡9tms nuD restan J<? Ijt5 Jesig^tHitad
«OB el nombrd do qumamÍB ó gigant&a sobre Us altad
iDMCbkSj 6 bien Je c/k:Ajfrif<;i»r íi ohmiíi, y aun do
'Oottwis. Por último, en una ní>U <iue bo encuentra en
Bal capítulo V, p¿g¡nn 57^ 90 expresa a^i: «Los mitos
Hde Egipi^Y los de la jim^nVj tienen dcmrisíada se-
^BDOJansn, para ¡loder Jeclree que tal «cmejauza B«a
'poramentíí accidental. SerA prooiflo que » acabo por
compckrar Iifl dos historian, sí ne quiero llegar á una
foIuGÍoTí s:bt¡Arttntonn J« Lif« euigmaA que presenta so<
b» t«do Ift do Egifi^. >
S. 4.
IleaU fín¡c:iment«) examinar lo quc^ puede encoit-
f sobro el ortgeh de la población en k segun-
de las dofi obrtks antes citada?. Pr€vi^n>^';e dcedo
el &n¡nio en contra de lo que puodii contener,
cuando desdr? el pnncipio aüenta y pretende probaí
oe^ «la eirUizacton toda entera, k la cual se ha da"
do nempre por cuna el Oriente, vicno de Occidente,
otto es de Amínca. * (1) Mncho habría que obserrarr
SÍ so faíeiera d an&li^ta de csdk obra TcrJ;idüramcnto
origina).
(1) Qaatro lottiw eur k Hc^qno ¿c. pifg-S.
■sTxrnioB— Tciío IT» — 49.
Kd ella Ap&receii \o^ toltecan conrctiíJos cu
Uuciíu (durícéi, en agcut*?» del futgt» siibUrrineí
m caÜra quo mas tonlo so toroan en QÍcUp«A, y en
hermos del Orco jr del Lineo, dujto aítnbob csei ZV
iZím. (1) Lw chictiiuiwcafi y 1o« izteiMS J^oivbuibiea^»
nombres íímboloB tomaioH ilc líis fuorzaa rio In nato-
ralcia^ do f^no so roñiUcron allá ni prinoipra, y so
decorarori k-* trlbjs del valle Av¡ México, 43).Las «je-
te tribus nahutbques fdoroa do- lis ca?ULS difcrODteSy
eri^dr^a- según el námcro de lo<t síato gefes tottc<M,
y UftlussieU Vüluasifts, ['^) I-w reyes tülteiiiis uo eran
en sui opIuioD sIeio locslíd^Jcfl, y U mayor purle de
los nombres ropruncntAn dinfL^tíui^. (1)
Eu oh'o lugar dict quo no ha cxlsiido m^targuía
tolltca propmiCíiW dicíui, ni n&uion ftlguna cotí csie
I]0m1>ro^ sino una civilización toltoca quo ha cubier-
to la AmÍTJca entera con bu? moDumento^. < Kl ¡tape*
no tolteca es el símbolo de U edad de oro, y de aaa
prosporídad fabulom otríluida ¿ Iíl^ regionc?, do los
cuales QnefialcGotl p:ii^:;b:i por hiibcr í<ido v] priacipe
y el püiiUt!ce: quü el minino Qufhalcoaí! no cni sino
la porsoniScacion de la tierra tragnda por el Oc¿anOj
mi^nba» Tullan ru capital era el golfo de Wíxii-o,
el mar do lo« caribiífl, (Ó)
[I] BríLfiSenr d»Botirbourg> QuaUs lottreewirfó Jh[4
uqua. Ltttre 1, §, C, pag. 39.
[2] Id id. id. Lettr© 1, í, 7 png 39,
[31 Id, id id. Lottte 1, S. 7 puíí. 10.
[41 Id. id. id, LetUe3.^ 5, p^. 77, ■
(5) Obra cStftda- Lettr^ 2, J 7^ pog 97, 4
?;
N
^
»
TratA de la Afídntida €iay« cxistoDcm ticno por
cíerlA. En h carta 45 liabU <Ío i^u destrucción. An-
tes hubo de GXpremr, qiio no exÍBticnilo ya natía, cm
ittttiral suponer, que lo que qiicdó de flun habiUntcs
orienüil^ kú refugiara en AfHcfij y \o$ acc^üiiUil^s
<rn Amíricn. I)e ülH províei» caá Hemojnnza tan íor-
pre<!Ént^ d<? C!¡ertA« poblaciones üfríoina^, ^úhra todo
de 1c? dé Fernanda Pú con tos sborlg^oes ame^ica*
no<t. {ly- ■' ' ^
El inito do QiuJsítí^Oi^iiy iÍt}Q ti^f! prt^cnU rck-
Gian«s &0Tprüad«ntcs con la de Jíac9 y llércuiíit, y
AiulogW ocit^ el de Otirü. {2} Después lo h&co «1
tipo dd la tierra, t ^n épocas p^fitoríor^ de k poten-
- <iñ ró«:iitcii^ do la vida y de la fecundación unirer*
«al. (fl) Crc^ quA hay ¡i3f(»iiMru1 ^nlre lo!^ mitmda
1m relifñóncc antigua* y los qiio pr^ontat la ¿o lo>
"aaexícaDOí, lo cuAlIts d& icomunidad do origen. Eo
«Oontoá-lofl ütrifatLGÍotiflf dntinttvw^ do Iaa divinida'
^es d«! antif7ar> nimido, M Esípto, Gp»o¡i, ol Asía
ineni>r, San descubre toda^, unas deapueg da otrafl^ on
las diviniditde^ m&xÍL^na^. ABégura que kts expre*
BÍoiiM do ialórguA laa grada dolk Indií, existían Jdén*
ftcne en Mixteo y en In. Ain<írica Control con saaig-
BÍfica«ioii natural (4)
(1) Id. id. Lettre 3, S9,pí¿, ITO, ' '
(9) QuMra IcUrea etc., Lettro L § fi, pag, 20, ,
(3) Id. H Lettro 3, S 5, pa¿- m , , ;
(-1) Id. id. Loftre 1. S 5. pag. 28 r 3A- ""^^ '^^
— IM —
i 6-
'ot poco que so rcflcxioiK sobre una gran parte
de lo que contienen esU^ crtrtai^ se advierto que hay
mucho ac fantástico, do orbitmiio, d« inoobereuto, 7
Se abüardOj granJe úsctirUiid y oonítxwn, eiicotitr4a-
doft« alawnei solamente en vexdeexpIkaoioQOiprft-
etua y eoDiptetA8< Podrían citrno oa oomprot)4oioQ
TftriftA eiEpecies, nun algunas poco rolacionadaa con <1
asunto principal, como la do áwii quo los héro«d del
flitío deTroj'anofontiombriSOoaLO nosotros, sino per-
BoDÍTLcacíon de fonácnonos naborales. (1) Cuando ta-
les ooflas s« afiriuai], preciso es desconfiar de todo. Ci-
Uté¡ por últimOj para que acabe do formarse oonoep-
to de U opinión del abato Rra^Aeiu de Bourbourg ao*
btc la gestión de origen^ el pirrafo siguiente : ■ SÍ
los Mpi?rhrm tomaron la vLa del Xorto, los tyipcm
toObarun uiuy prübabltm(nte el camino del Sur, pa-
sando de hs AníiUá9 í laf bocas del Oniíoco^ después
de allí i» las costes de la Xaurilania, No ^ puede
dudar fine esU^ fitittgracionca hayan eontimiado da*
rante kr^gos ailoG, y los doscondientes do los hcmbrw
TO>oe del sur, blon pudieran encontrarse on Afrüü 6
en la pentnstila de ibérica con las de los bombreft eo>
bfizos del Norte, hocbon padres é institutores de los
celtas y de los druidas.» (2)
ti) Qoittre feltres etc. Letíro 4, S II. pag* 319.
<fl) Id. id. LeUre 4, J IG, pag. S&.
— 351 —
Todo lo man noUble it U mílologia antígau y de
Us leyenclAS de otr&s pulpen ctüb encontmrlo el abala
BraiHur de Barubourg on Ia« co«iti de América. He*-
faénUD en apUcarlo al caUcltamo que cubrió do agua
unA pArte d« Ia tieTTa enbínces hnbítfLdrí, dejando des-
cubkrüiftlns AntíUis. Consideri & catas como olori*
gen do U población 7 do In cinlizacíon, por los qne
escaparon en ellas de esn grtn catástrofe^ operada
Begun ¿1 cQ cuatro diaf , Ilacc uso, sin embargo, pa-
ra fundar bu sistema, de interprcUcicnos tan ^olen-
taBj torturandci U.<i paUbran, cuya nigniñcacion análo-
ga cree sacar de lus lenguas nmericanas, de tal toa-
cera, que kjcs de producir la convtcoion, oauaa^tl
efecto contrario. Sistema suyo eA cate ijuc solo deja
en el ánimo U impresión de los errores en que b»
apoya, y de l¡\ invcroGÍmilitud que U sirve do bae^.
CAPITULO xn.
1. i^iakaí de R B. iltí VI y obm qiie paLiUc¿ eei 1707
«oDTo'IftctuMtion dd origen.— 3. Cjoio jaagftlosráto-
mas do Gtoc¡i>, Lnot y Honüo, j lo qne indíenn
l'Esc^bot, BerünooJ y otro». — 3. &i20iiosqiiOjAn>o*
&o OH aa fhpoyc. — 4. ^011103 por dondoaparcco h&oei
eolttdc) auuíoa loa doi oijtilíiit^ulcx— ¿. Ln tfiíatoucift
do U Atlitntíd» Ift tiono por arongoAda: ^ilidudos
qnepreaenUba p^ra traaladarad á Ain^ka. — 6. IjCs
antiguos habitantes do iMta c-;)tit¡ncnF<i y r^lcxit iicta-
bto0 do TiflgwuiacQ.— 7. Kmi^ocm^; rt>3toaqQo flo
liau eacoutrnido áa autigiia civiliy^Acion^ rnLr« IfKt <|ii6
£f{iiTAii laa pÍiiimido« do M¿xíoo, ^ coTLsidorftcioDos i '
qod esta da IcigLir. — 3. Procedciicía <to loia ameríca*
nos: la cneitioiicoD rala^ion íi loschitioiT jnpooesfi^^^^'
¿loe dol Oriento do Kuropa, de África a do Phfltti-
OI&T á loe Pera^is: coaseciieuclas que da esLe eK:ífi»fii
M ¿«Aprendía.— 9. Ootitígnídad do 1a CIúha, oí JApon
y ol AuoTO Mundo; oonfoimitlftd entro los mcx3 y los
45h!aos; pnís de donde vino Hanco Ctipic
1,
Ya Eü ta rlsío cüíkñ «>n ol juicio y opimoncs mas
notables, que sobre el origen de U población de Amé-i
— 36fl —
rica Kd hap foriuado, r^f^bimc hacer racDCion
obra cu i^ raayor, dé 616 p&gmas, quo «n 1767 se
pub]ic¿ c& Amsterdaiu con este titulo: iBssjti eor
I cetto quesLiün. — Qiiftüd et comment VAmérique
* ^t-cUe eié peuplé^ dhommefl et d^animaux p&r
€K.B, de E.»
El autor G6 propone demostnkr » tUft :
I. Qitc oran ¡n^o^bembleq Iha opiníoof^s d<; Orocto,
* Laet» Bornio y otron ^utoree, nobre el origen de loa
amcric^ncn.
2.'Qac U Am^tica Ka debido ser p<iblftda ants^
del diluvio.
3. Qi^e ¿ h narmoion de Moláis st>bte este noon-
tecinuento puede dJirscle menos ext<;Di¡OD, y do ha-
cer pcrt^cur ¿ Itiilü el g^iiuro biimano i:n enUi cnlAt--
trefe.
4. Qiie la tierra^ a«í/j dal dilumo, debe laber te-
nido uTi numero do habitante» superior al de nuestros,
días, «
5. Qiie l^ fídrifit:aciün€i no vienen toáañ del di-
6. Qua eni ¡nsufítríente la cnntidnd de agu^ pura
producir el diluvio tal como ee fígura; y que la arca
BO tenia bastante capacidad par» contener todae las
S6I —
especks de animales con Wh {A^vhlo&u neceRarks
pata eu HO-Htoikto, rtí cl número de ocho personas cr&
7. a Qiii: k tiiíi^-or paria «lo los aaiuinlos do lia-
briao poitdo tmvhdii'aQ ú Amérim por loa paUc3
TC0ÍQ03 que DOS floD conocii^os. V -
4. Que al eximen do h crí>iioIogfü de Ioí p^Ipcíos^
ttiopofi, mirio3, phonmoí^T ¡cdíos, ¿ribeK^ chinofl^foi-
tn«, trn;;b?, griegos, ítaliaDOP, celUa, ote., J9u bis^
túiia tío permite cre^ quo h^/a pereciJo todo el gé-
nero Juimarto á excepdan de I^oé y eus tres hijo?.
efrí-íittc tiiiigüTi pueblo dft lo» ^lue han tfnído nilga-
lK)t!Íov dol diluvio, ba creíalo jamíi^ tixHt por él
^yjt nufrido In tierrn cl girkii comlío que so siipouo^
qu« todo g] gJncTD hamAnj h&ya periTCÍ^-
i lu. Ooiicttiyo manífcsbudó, itáe su sistema, quo
jipojriidti fn c! lestimimio ilñ todas ha lutolonen^
y'de ea^í todos los aaUras «tntigaos, as prorGCÍble ^
que híwtv nhorn se hii ecgíiilo, y permite explícnr cl
pauj« fí? li Ktcrítitj-íi fjUTí Iv^Wt del düijvlo, i:i>niü esi
foraOfo oxpHcar otros mil, «obre todo cd puotoA liis-
^ria j í cronologíft. (1)
(1) E. B. de E-, olia ciíad^, líb 9, cAf^ 10
■rrciws.— T'?iio rr.— 60
tice una descripción^
cl testimonio do G(trcüü^ de la P^tf, y Ua calibea de
unA 6poai muy r«moÍA; cüiiKtdefvt ea «eguida Ut Cfta-
nt que ínflujon w U lArMrie de los puetlois, y aplí-
CADdo ans obTcn-Acíoocs ¿ lo; AmcricADOs, respecto
do Ion cimles dicf; q^\ic U Tuenift de K Tcrdad ha v-
nincndí) A [ttuclios Iri confiAsian d^} htlMno ««paradQ
autcs que cl uflo del Serró futra couocídd, eaca la con-
sccucnuia de qae s¡ d^Gceiiduit do ffoé, no debían de
Iiaber ciúJo eu Iabarb¿m^ pu««to que ni No¿ ni biu
dofloeBJÍQiiUs ^c»n b&rban» ni salvajes.
£& ciAAem como se kicen Ub ijni^/ari:?!^^, le 8ug¡t<
rQ algunas ob^«rvncion^^ icibro el tiempo fine habría
ñdo preciso empIoAr par& trasladarse y penetrar en
el Perú, y fundar «itli reinos; pues considcm )ue an-
tas d6 poder pobbir lat treüt parte:* del antiguo latm-
do denpu&i dot diluviOf. desde el «abe de T^nintcirtt
basta T9chuckUcÁoinof$. y dc«do la nueve Zembla
ha^ta cl cMbo de líucnít E^perunzii, bívn debido pji^r-
■e quizá diea 9Íj;1da, y muehoft «^9 hibrian irido
también necenmo?, para hnoer poblar h tierra ha&t*
riiBtnto de Darien/ viil» la inmensa extensión del
ooritin^ote 9ept«Tit7Í«wl de Amanes,
V ir. íO^"* II* -'
cd \
}
La necesidad^ & h dcaasúula poUaciotí es lo úaico
— 367-"
^ne Kft podido empefífir ¿ los primeros bombien í se*
pararse, j í enviar coIonlV? gradoalmonto, «leiondó
«del todo contmríDol buen Aentido^ hacer vinjcf dt
«mticliQ*^ niMitoK 6 mtl^m dfi Ingniv al tmv^H de bi>$-
«qU0fly (}c»Í«rt«?, pura bafu:ar un pnlfl, cuya exls*
HBtcticI& s« igDoni, 6 al menos bastai^tc desconocido^
^■pftTtiq^ie se igDornse, fi] firn mv^jor quo ««I qae so cn-
^Mcontrabíi on la vecindad,» D^ manera que «ilofiíuo
alKhubíeTon llegado, auponiíndoto'^ bijo^do No¿, eran
bjírbaroi y salvajes, ¿cuánto ttompo babnan necesí-
HÉftdo pata llegar í eer utia il-l^Íod ciTÍliz&da^y co&s-
Hkuír edificios extraordinario^ y llevar el arte de U
^^BCuUuTA bristi piJjilucir figuras aeiuej:(niü^ A Ia.H que
Tirlan^y deapuo^ de destruirlo <^1 ¡mpeno que pradu*
jo €sa3 maravilla?, y caido el pueblo en la bíirb;^e,
cti£nUi9 «iglíí*» }iHbmu nido ba-sUnU^s, llugjflu!*, como
SO supone, los Incas el siglo S & XI de la era crie-
^tiana, para operar cl cambio de barbaros en licmbrdS
JDvtlizádoa, é impulsar mucbas artes i un grado bu-
premol Todae tfetas díGcultadeg dceapar^oen, y todo
60 explica fácilmente, en opinión del autor, etuponíen-
,do que lo^ pucblon mas antiguos de Am^riea sq en*
mtraban en ella desSe mícj d^l áUuviü; y que, con
kt conoctmientos que ya teman, fueron poco & poc»
ifÜííindotíí^hanUllegnrlo* del PcrCí i la lierreccíon
indican los odificíos y ostdtuas do que so ba-
ilado.
Lo mismo dioo de las Pirámdct que so oneontrtí-
ron en Mixteo, que cooffidem también xaay lintignu,
y las describo vnliéndosc^ de los dalos c«a que las d¿
& conocer GemeSi Carrtri; y deduce de todos eetos
hechos, que México y si^ alrededores deben habtr
8Íclo poblados también antes del dilui'io: que los mo-
numentos quo aun nubsi^ten, y ruinas tan considera*
bles, no pueden tener [tor autores & loft mexicnnos,
ni & sus últimoi predeoesoreS} sii» qae su exUtcnda
deben & puííl^e micy mí^üocTof,, entre los ciulos
LiLbian llegado Iv^ arU^ A eu (illliika iicrfeccíon: qao
LO siendo la adoración del fol y do la luna conocida
[Miro In habitantes do la Amériea ScptonUionali no
puede ponerse en dada, que otro pueblo cWQUado
)'^btR octip<ada el país ^tM^ de los mexicanos: conjtt*
ira que loa Xatch^ b,iyan sido u*ta colonia de loa
LQÜgooa mexicanos, lo mlnhio que \oa Incas y atu an-
I, paumlo el ít%mti de Darien, y despoe^ el
rAnóasonaf, y penHrando, en ñtt^.Mimcc-Capae en él
Perú: que hiS siete naciones renida^v á México de fnñ-
ra^delafieimleala.<iiiLt tué h. ú^ Ic^ni'jiicaaDs ^ue
»1]^aiKfn ol aSSo 1321 procedente*! todas,<le Knero-
hiyi¿xtcOr 6 de los paiie-t contiguo», bo^oa de un mismo
orfg^n, ó del mI<tmo p»tc, Ui vieron necesidad di.- QOO
fifios para trasládame cq 3ieLc Oirercntes ocnsíoncí;
^uo es por tanto de aaponcr, que ka antiguos perua-
nos, qu€ eoriíflruyüroli y adornaran c^^i iaíira7tUo«e«
monumentos do qno so ha bablndoi no pudieron traer
cu origen, sino do una nación establecida antes de!
diluvio en eitu p^ta del mund^; sin que obste U oí
júcíon Jo ^oc et 1^ paiU) iaeñ<3¡onal tic Atik¿iic& ha-
~b¡A ai Ja pobUJ» A&bestleUlilavio; lo uisiuodeliUliA-
l>er nuccdIJo res[)«(rto Je M¿xloo, qiie aq halU utas
wt(SA Jül Nüitc; pucitt> C|uc cu v&into ¿ tremU siglos
JkAü padLdi) 5CT dt^slruiiids ios pueblos, como ha euc«*
dido en el Cüuadi y I.i Luísmua di^ile au Icíicubi-í*
^-AoatOy p->r eJ3 guonvi*, í Jíos y vcngauxaí, bitsti &o
existir ya las Ilerrics, rcducíUofí i muy pcqutlío k6-
niero y los IluroiHiS; y llt^gur 4 8*jr loa IrotiuüMí, aa*
tes dóbiioB, la nacioa oíaa faerto y toníblo por Ub
guena» que tu^o que Hostx:nor con las naciooca r^á*
HAS. c Lj mismo es probable que tayii sueedido á
< Máxíoo y ni Perfi; • y fiuponifindo que los primflros
li&btUniC8 AQte.^ del diluvio buscasea les cUroafl dnl*
€0«,y lo^tcrriíiios fértUes, espL^ecUo greeiíiue Uma-
.^w parlo do las oolomi twLyau venido & Améri», 6
por las fiVríW australes, 6 por la AUáíitida^ y la Amé-
tica por consiguiente ha podido ser poblada luat bkn
on su parte tuorídionat, que en la septentrional, y que
uo, y nadie posam ní hnbitam en ella. (4)
»
También hace mei^cion de rarion pa^ages ríe la
hisíona profana, y de todo esi^ deduce, que los t^Sr-
juinos toia h tierra y toih el mun<h son tomadoe en
I la Sseritura nms frecacnt^mentc por ana parte qno
por el todo, y que en este sentido dcbs, por tanto,
rm&rse lo que se Ico en el Génesis, en el cap. VI,
m Dent XXXrV. 1. M,
(9) Jaramíaa oh IV 23.
m Ezeqtiiol ch. XXIX- S. 9: 12. XXX. 12. j oh.
xixn. "
(4) Ct. XXXV, 7, 9.
T. í, 7, 12, 13, 17, y Vn, y- 19, 20, 21, 22 y 23
en quQ se dice: lY las aguaa st AomenUron prodigo-
€ Bamente sobro la tÍ€rrA, y fueron cubiertas /«di» £a
< oto OKTiiíaAu quo C5Ubvi bnjo los ciólos. Im
< sgitas se %um«iiUron i)uÍDCd codea nías alto. A^
< la£ monUüfu focrca cubiertas.
a Y iodü citm€ quff m movU sobro U t¡«Tni,«Bptr6,
c tanto pájaros como ganado, batías, y /^t^í los rep-
a tiles que se &TTulr&it Aobre la tierra, y todos los
■ hombres,
c TWot laa co^as qne estaban »obro eeco, y qna
ff t€iuan respiración y rida on sus saiioes, mamroQ.
€ Todo effó, /w«f, guemitüté^ fué «^mnuiofo ^íeaA
« Jítt ¿Mt(r«f haxh las iestiai, hatU lo$ rúpíilcs ]f i«K
Mdn4$ 9o6r0 la iia^ra. yoi permanmí futra de eéUv
€¡fb JM con £í íAtaba tn il arca, »
S4.
Alogn, además, qao es imposiblo iiDOgiBar mu
cantid&d suficicnto do agua para un dtít^i^ miitwtal}
jmes para qno Ins a^iin^ htibieran subirlo 1 & oodos so*
bre las mn$ altiis moatafia»^, era prtciso e^un loe cal*
r
^883 —
L
ice 9r>n qne se h^iTi heclin, que cíiex tí Teicte océanos ha*
rnn sumirÚHtrado una cantidad de agua, para quo
pudioia clevursG acbro laa mas alUs montwas de
^x«rm (1): que la arca no habm absoluLaiiw&te p(k>
to conteiier la famUIa de Noé, los anímalas, y todo
Kx^^ceBario para su aUmontocion j conscrracioQ {'¿):
^ era Imposible cuidar tantoa miltarea de anliua-
^3): quo ¿stas & tu «alida dol arcft no babrtfiti po-
^^o voiiir i Amírica (4); quo no bubo paísea dca-
^^^í clfts mas que la» qnc s« mostraron irí^cnftibles & la
^^(Jicacion de Noé (5): qae la liistoria antigua do
^^"^^OTeoír puoblos, y bu cronología contradicen y refa-
^^^^ 1a univentalidad del dilaTÍo, y de la desLrucctan
^^tnpleta de todo sor TÍviente. (6)
En el desaTTOÜo do oftlon conceptos baco monoion
de los Rístcmas de Woodward «obre la condensación
del *Íro; j de JT/diton seguido p^ machos sobro b
tierra, su temperatura, y canubiofl que ba sufrido, y
sobre la creación: habla de Io« cometas, ¿ uno de l03
cualea lo mipone oauaia del diluvio; de la ¿rbita de loe
ptanetaü; de loi mares antes del diluvio y au profui^
cUdad; de la población ptimitiva del tnnndo, y de
(1) Obra citada del antor lib. S ohap, 1 peg, S7 j tib.
4, chap. 1 iiutf, 2^5,
{"2) Ibid, lib. 4- cap. 2. pílg. 267.
[4) Tbid, cap, i/pig- 271
(3) Ibid. cap. 3 ¡iftfi. 2'
(4) Ibid, cap, 4. pag. 2
(d) Ibid. cap. 5. pa^H 273,
(6) Ibid. lib.
4, cap- 5, pag, 279,
otras Tariu materias, entro Ias cuales figuran l&s n-
kUrat al dilurío y á la arca do Noé.
§5.
De aquí pasa al ex&men del sístcoia do Mr, Ber*
traadj eeoribr que soetietie la umvtirsalidad del dÜQ-^H
vio cocforoie al testimonio de M^íf y al do todos ^^
los pueblos; sobre Iq cual repite, p4ra coatrarí&rlo^ ^^
algunas do hs obserrooionos que ya haba bocho, }^^^
entra á exponer sn vistcma sobro el diluvio^ produ*
iddo legan él por 1& deoUiiacion del centro de grave* ^
dad do nuestro globo; en lo coil emplea mal do la ^
mitad do su ol>i^ deade ti libro 3 baata el 9, tratan*
cto las diversas m^lerm de -quo untes se ha hecho
mcnmn, para venir ¿ parar en las Gonclutionos in-
dicadas al principio de este capitulo.
So intento formular un juicio eriUco sobre lodú Lo
expuesto por el autor, por<iue esto excedena loa U-
mites del plan que rae be ¡>ropuesto deaarmllar en
esta obra; pero sí dobe tonorso presento, quo no son
nuevas las observaciones que conti'a la oiuTeraalidail
del diluvio prasi^nta; ant«B do él habían ja apartoi*
do en varias obras, j dado ¿mplía luilúria í la día-
CUfiíon^lAa palabras iotta hi /iVrm,/'?£¿>Wfna«rA>,dola
roUcIon mosaica, en quebaoe consistir gran parto do
ellas, por cradrUs hípcrbélicus qao debfiit entenderse
I €ti un sentido restrictivo, no son las únicas decisir&B
BU esta mat^TÍa: concoptOH hay en esa relación tan cla-
ros, repetidos, y tfinniiiMnt«a que no dejan lügjir & dii-
,da, ni ¿Gsa interprctuoion que quitara dárseles. En al
lOap. 6, r. 6 y 7 del Génesis, dcüpuoa do arnipentir-
•e el EUrm de babor hecho al hombre^ dice : cxtcr-^
.fiñmiré de soBrt la tierra Iqí fmmbres que fie criado^
LOmbroe y guifidd, todo lo qm ss mtíevéj hasta loa
kT6S d« los cielo?, porque me arrepiento de haderloa
Be Gflto cxtenninio no qujAO librar mai qne L Ko¿
& su familia, y á loB que nundiJ quo OOQ él 8e m-
¡trasoQ en el arca; y por oso dispuso su construc-
fcion, y ordeuú lo que dobia de hacerse.
Si las aguas no hubieran cubierto toda la tierra y
dentraldolo todo, habiia stilo iniícc^aano ese medio
de salvación, porquo siendo parcial la inundación, y
tlÍDÚtado et número do los que debínn perecer, ^i;^^
BU familia, y los animales que entraron en el an^ ha*
lirían podido salv^r^c do otra manera, con solo hacor*
los trafiladnr do un lugur'd otro; y no so tiQnc noti-
cia, atendidos otros paaages de la Esoritnra, que ej
tntittdo hsya vuelto ¿ poblarse después de ci^ acón*
ieoiinicnto, con otrofí que do fuesen lo@ hijos do Meé,
_ entre quienes éste dividió la tierra. (1)
(1) Enicb. in Thc^sanio tcmporum, pfg, 10,
1
-KM-
•
El cap. 6 del mitino Gfceíis afimuí ñun mas esto
ooDGepto; pues ^n éi íc ilíce, i]u« /mIei cam^ que st
mma 9o6ri la Ü&tq e^ñró^ ar<«, yanadot héttiat, rep-
üki^ g iodo» ké hornea; que foJo U qu4 e$faÍ0 9o6rñ
tttíijy itm4 vida y rtspiradan murió; y que toda h
que «uífúfúf, fué cxKrmtnAClo de flob»]» tíotrn, dM-
át los ham&rf3 kista las béstiaí^ basta los reptüot,
baaU los píjiros ie los ciclos. Solo Ifoi qttedó, y lo
qao con ¿1 estaba on el &rc&. ¿Puede dtf» ana ida-
ñera ma» dii^if/a mas cxpreñra, clam, y tenoinsiite
de manífestftr un coDcepU)^ que el que eo usa en oee
paeago do la Esorítura Sauta? Xada qaed& de loi
a£res que ^e expresan fuera del arta; no saUA u&o
eolo de los do lu clase, todo pcreciój todo dejó de
existir.
Todavía en el cap. 8, 7- 21, volriendo Moís^ &
babUr do ese grande aoontectmíent^, pone en boca
det JQftfniM estas palabras: * ífc dejiruirS h qué vig^
\^Gmo h h hecho.»
' Bfto es el senUdo en que lian babladr> <lfl eite aceii-
tecimiento toa Santos Padres, y nn numero inmen*
''tt) de autores s/^ados y prof&nos, en euyo ?ipoyo
tYieneo las tradiciones de toe pueblos, que sería lai^
' enomcrar, con eircanstancias algunas de ellas may
itmaroablee.
vwvra
CAPITULO XXIII.
1. ContiuuaciüU del miamo asuuto. La verdad áe la re-
lación Mosaica conñrmadn por los desoabiimientos
gooJógicoB y los proeresoa de las oíenoiaa ^eicaa. ]j>
que opina Buckland, Ouvier y Kíee. — 3, Pruebas sa-
oatlas del descubrimiento de fusiles, de la clasiñcaclort
de \o*i teñónos, j edad que se les asignan, pednuscoa
erriSticos, fonoacionee Deptauíauas, petrificacionefl, ca-
Temas diluviales, conchas marinas^ baliías y brazos de
mar, hundimientos del suelo v direeoiou de las mon-
tañas. — 3. Refutación de las demás obserraciones de
£. B. do E., sobre el diluTio.-— 4. Paso de los animales
encontrados en América.— 5. ObseiTncioues del Aba-
to Du-Clot sobre los argumentos sacados contra la re-
lación Mosaica de la pretendida antigüedad de los
. pbenicios, caldeos, persas, egipcios, cbinos y judíos.
1 1-
Aun en loa ticnjpos modernos, en t\\\t el espíritu
de impítdnd y de ditdiiFe ha extendido tanto, soban
levantadlo csfúrzados ¡ipologistas, y los desciibvímien-
tos geolúgiooi^ y Ids pi-ogrcf^os do ]as ci^nuiaf fÍEiCni,
hjuí rcniJo A corfirmftr ii verdad dts\tiut^'WfirúA^
dot autor f^gr^do, «c lian cuconíradü cu Ift^ dmErsv
capoi do h ticim d<|>¿ii¡t<ig aiUiJilaviano?, y «n l«t
*11aj montxSn» reMíW y ^•estígiofl, ^ufl acradíLiti U
ínTtsion do Ias ngucs y nlliim i quo Ufaron. Mu-
chos íwtorcs ¡>odUn vitirec c» coiii[Tri.<bacÍ'}n de la
oxpU'^nia; entre Jos fjiic últitu^aciltc Iitic in^Udo it
esta mj-terÍA figuran ^'tiliam }IucM(,mL Jtrg^ fWw
y Federica Kltt: el prímcr4> tuLbU do los tcrnmosd!-
laTÍiLitos en loR p«W« de Earo¡»A ycn of 'n
del muQiIo, y comWcm lo n\v¡ en ellos bc h-
■tiorto uomo prucbn de !h evidcocÍA innegrii'.' . i u-
/w£o, de esn gTnndDconruIpion¿íuunilndo» qoctAn-^^
to iiff^tiJ nacftro pNtittfi, (1) £1 H^gnndo dioo Um*-
bieH, lubUndo do Iaa v^^riiV» eapt:* de ia fifjriM^ ao«
las mns ^upcriícbkf, quo tCfíis capas cí»n=í'í<!vt'i
« hoy, £ los úloa do todüs Iw geólogos, la ^ . :»
« mdmU de qut ata inmmi^ inundación hú tirU Ia
« última Je (<a c^UUirofcA JefgMo ; ■ (2) y d tercero,
entrando ow rxlunwüf inrcíligicT¡oiH'\ ca tjuo biM de
ODa res !^ ccpara on tahog puQtof do lof geólogo
qae le lubíftD precedido, y en otroQ amplia, íIusüta y
conRnu^i tuitcliiis <Iot eus obscrv-uoloDc^^ maestmctt
todn su oUm, quo Abarcó In materia ec todn sa «3t>
(1) IloIÍQDÚt; diluviAtiíts or obami-.itioas ou Uao orgft~
nica Tenjalut, «to. Loadon, 182i.
del globo. lUga. 2S3 y 280, ó/ «didcm.
\
— 38Í —
LHton, h convicción profunda í^uc tenia de quo < la
^elacicn dd Génesis ¿oÓre el diluvio encitrrú en todo
''^i rsoiciiíl una grún verdad^ que dticansa vobre wi
'bndo hi9i¿rico.* (1) y aunqno a! enunciar h tír-
*a de \ñ3 cuestiones que en d § 7 se propone trs>
dice que la tUrm estaba poblada de uos raza hti-
■tiB.f que EO perocid cntor&mento en ceas rcYolodo*
1^ aííaJc * que lo que la sagrada Escritura nos en-
* ^*ctía aceres del dihivio, ae encuentra conñnuado en.
^ ^^3 tífntíal* y oa conforme & la verdad, [2} y no re-
®^-* i t aria ciertn tal aserción, si & mas de Noé y su fu»
?^*-Hji sg Lubicscn salvado otros individuos de la r&21
lana^ quo OB 1«> cecncial en ena ntiraciort; pemj
el dilurio se %'erífic5 p^ra castigar al genero bu'
-'wio ertermindndolo, como aparece en los pasagei
"^^^l CSnem, do que antes se ha hecho meticiOD.
4.2.
Los fMlss de^cubiertOB por eminentes naturalistas
en Francia, Alemania, Suecia y América, con ana
precisión evidente de la magnitud de esa catántrofe
y la destrucción de todos los sérvs viTicntes.
[1} El dilorio. Conrider aciones G¡eól¿gíoaa é hiabíñ-
ssobre los últimoec&taclünioGdol globo. Tmd. alcap.
^f. Klee. obra dtada, § 7, pííg. 80 y g 11, píg. 232.
Kntre csot fóñU» figuifta los dtnitoftlefi mo
d»»ff vfrídrüdoi, h^ %<joflLo?^ los moluscoe, loft cni»>
tilocoi, Icfl mfcin[r<ro8; llaiu&&do cutre los
mucbo la atcDcion ks ptícaáo» fátila, y losrepl
por sus «specie^^ y por loa lugares en quo so bAQ
ooDtrado, aiesdo el moiit^ Boloa^ ccrc& ác Vei
uno <1« elloa.
]ja GluificacUiu de los terrenos, y U edad que
Cftda uno de eltas eo ha Amg&&d0| quo es uno <ic
adelantos de bí^eoio^ía^ constituyen otraA de las prat
baa del dllavio : los peJm$ccs erráiicpi eocoatradi
Bobrcs las montaEas, ó esparcidos ca tos planos &
de9 dista&ciTkS do Us rocns (¡ju% do las cuales
haberte despieadido; i&t formccic'nu ntftuñutnüz^
que se bAQ enooQlrado restos de plantas, y
de fíAj>ecíeji extinguidas como el ^nántnumih^ el
Í0£Í<AÍe el Din<4hmum y el ^ími/t^Wuiii; loe pttfifi*
caáúnu hallados en d fteno de la tierra, sobre los cua-
les se han LcubocnUidiosmuy iniportjkntes, hasta pro*
nosticar^e quo por medio Je ellas llegará á cateatar*
se aproximadamente la idad de la tierra ; las cúvtmaa
dihtfüínct como la de Zund^-vícU en Francia,
Kirkdnle cerca do York en Inglaterra
de laUtairidegc al sud-oeate de Portfimoutb, eo qiU_
se ban encontrado restos de animales extíogutdos, jjfl
IfiS de otros en olimaa en que no podían vítít, lüi
coiuAoff ttt^inof liulladas en la dma de las manta&attH
i dolido lo mafl probable es que no han podido s^'
raneta^ la d^fl
, y iajnííí"
I
I
llevackft, AÍin> por uTia fu«rl8 «jrupdon de Lis ngunj
del oiar, la9 bahl&s en opinión de algunos giíülc-
gos quo en su forma indican la d¡rocct4>n quo v¡n
en Hu corriente tomaroTí las ngnns del mar, al pcnG*-
trar en lofl continentes; el hundimiento rhi sucio on al-
guna partes de la tíorra, como ks partes septcnirio-
naks de Amanea y de Aeír en opmion de loa nm
eren que el diluvio fué causado por un cambio del
oje del globo; lo mi^mo que 1& dirección de la mon£i>
ña$ de Norte & Sur, ¿ do Este ¿ Oosto. M. Elig dft
Beautuont, considera qaoel kvantamiciito do k colo-
sal cadena do los Andes ocft''=ionó el diluvio: í'cdcrico
Eloc coincide con cbU epiniun, y creo que puede ha*
btfT tenido aIj^uujl purtr^^ aunque iiidírecU, cu esta
Oat^trofe, causando la mudiinzn del eje del globo y el
diluTÍtj (1) otros varios fenóuienoa geológico», que h/in
Údo e! objeto del estudio atento do los naturalUtftS
medernoN, se presentan com i pruebü, y de ollas do*
duce Mr. Kicet^an diluvio universal tptg deíñá irmn*
á dar iodai ia¡ íierr&Sy y ejercer grande injiueacia iobrt
< h ff/rma Utord dé loí coutinmten cur/o rcmd-
fl iado fué un completo frastonif> del orden de cotas exis-
diente. ^ (2) CU:in»o en apoyo y ccniírmacion de
«lo lae opiniones omitidas por Mr Forchammer ea oí
infoiiue qje dirigiiS á la Acad€mia dn Cícnci&s dd
Copenhague, taaerto en el diario Damh Ugeskniji d«
(1) Obra cilftda § 12 píír. 105.
(2) Ibid, pag, ISÜ y 190.
—393—
9 d« Dicícoilbr^ dis 1S12, la de S^tfsroa^ *{M naaa*
laa en ocho proposiciones, (1) y la d^l Dr, Hit-
obook. (2)
53.
tifts ob^orvftclones nTje Mr. E. B. de E. h*ce sobre
no poder ÍQing¡Dn.T una c»ntidacl do tgna baRt&nto, pa-
ra elevarse quince codos Robro las m^ alUs monta*
Run <li^ la Uoith; la tln no haber podiilo oonUoer d
orea taotos millares de onímalea da todAs especies,
y las proTisioncs Dcc&!a]iae pam ea ftUmeDUoioa y
conservación, y U Je no poder eot ciiÍ<lados por so-
lo ocho personas, ni pasar & Atnérisa detpuo? de su
salida del arca.
TúdíM enUn ebserraclonefl i)ue ante^ de esta au-
tor babian hecho ya otros varío?, han fiido objeto do
tm prolijo y detenido examen. I$aac Vosh c5 uno de
losdcritoi^s, quo rsumcron ca^i todut la< obaervacío*
ncs indicadas contra el dilavio uuírcTcal* que querift
reducir en sua efectos á un diluvio ó inundación par-
rial como oí O^i^es y Diucalit?n. Muchos escriWres ao
han ocupado en contcaUr y refutar & Yodo, entre
(1) Ibid.g 15p%233.
(2) Fír^t auivorsan addrea befors the Aeoot*tioa oí
American Gelogiost etc^ 1341.
i
— SOS —
otroG Cahnctf ciiyfi^ principales observaciones se en*
cuentran en las Discrtucioaes sobre c! arcaí de Noé 7
)a univer^iJí^Kd ^1 diluváo^ que formtLü parto de la
Bmia de Vence, ouya odicion od latín y en ospaaol
se hizo el ano de 1831 (1), y 1a primera de isas ob-
jecionoe Ijm. íjiieJüdo desceba, al an.ilizarse los sistemas
de 5f*rrf (2) y WJmton^ n Cluvfftj (3) sobro el diluvio
contríbaycnijo á dílucídur muobo cata materia lo ex*
pivíffto pur kI autor del »Bspcctíiculo de la riutura*
raleza, j
lia Polución de ka demás objecioner; »e encuentra
en el « tratado del arca de Noé, de íw forma y de su
f( capaciíiud* del P. JiutcOf y muy especialmente en
lí> fpn*, con vinta de esto, efitrí^íó A/l Aí PtUditr^fiTí*
trando en muchos detalles y calculoü muy prolijas,
entre los cuales figuran respecto de la capacidad del
nrcii los del vice-almiranLo Tltcvetiard cacados de aus
BiMemorias rolativas & hmarinUj» tomo4^ pág, 253,
i. 4.
De la cuestión de las anímalas encontrados en
H a) Tomo L. p¿?. S^7 7 SIO.
^P (2) Archíiílo¿ riiilosopb. loadim 1092 y Telloria
f Theoria Bacrft.Xoudini léSL
I (3) Theoria Tollur. Claver, Geólogo cap, 13 apod.
I Sctirenzer PL^cíoe» Sací- l¡b. L
^_ SSTÜDtOi— TOMO. IT*-64.
—354 —
Amanen, »c liftn ocapa^do vario» autores, tele^ como
Acosl», (1), Horiiio, ^2), el P. Oiiruín (3) y otros,
y aunquo 66 do las mas gravea y «iifíuilc3 que eo pre*
aenUn em la cuestioa de origcUj iiaAta el grado do oon*
ftiar el último de estos autores, v^u^ /^ holüm ajtiyí'
ft (id^ cmihada d mtendÍ7iiÍQtiít} muobcs tüios piira haber
« de resiíOiiilLi á ellaj» (4) admitida Ia unión d* lo»
dos continentes, y (jue U aeparaoíon en que d&Hpucs
quedaroD ha;a sido producida por TAriañ catiUtrofcs
posteriores, como hay tantas rnzoncs parfi crtrlo, 6
f«ni¿nclone prir fuadnda ulgimua de las otruH liipiíU;-
SÍ3 quo $c han fonnado, la díñcultad pierdo tnucha
parte de ?u gravedad, como se ver4 cd elcurno do es-
ta obnL, y niucho mn^ cuando después de constderax
todas eatiis cuestiones en el áudon natural, se OotCE
en conoide moto no 3 Je na orden mas olovado.
§6.
Lo3 observacionc?), con que La intentado atac7irse
la relación moiíaicaj tanto por esto escritor, como por
otTA8,i&oadas de lasanüguodades do loi; fooidoflrde los
Al
Hisi nat. y mor. do las lad., tom. 1, Ub. 1, cap. 90
De Oríg, d© Amanen, líb, 1 cap. 3.
Otís. do lea Indios, üb. 12 cup, 4.
,4j Ibid. pog, 61
-de loR iHír?as, de los fg!j>C"!o5, da Iot obínos^
de \o% indios, hfin i^ido examlDaduc detenidamento
muchoft autores ¡lufitradcs y Ua bnn enccntrndo
tdndas.
Si no tcmícrA dar í este eflcrito gmntle c^lecsiciij
liam mención deUllMln decllrtí^; c¡tnr<^ %\n cmliirgo
solo al Abate Du-clot, que en ffu o"l>ra títulaJa «cViq-
4ícia9 de la GagTada IJiblia, coiitqL loa tiros de k in*
crediilidadv etc., ve )m Ui.'clij cargo deoxpoiaT oí)!! jiro*
^ion y claridad lo convcuicnte acerca do oslo.
I
RcApcclo de les/iniwf liabU de Sai*coni<íÍon¡ qac
compuso su historia, y tocíi un pasaje (Cap. Eus,
Tr<vp- fvíijig, üb. 1, cup. 10^} dül cual deduce que
<D ol meneionó ol diluvio (1).
' De los cahle&s, juzgando por loa firagmontoa é íü*
foroLCs que han podido conservitrser y valiéndose de
I JttrwÉOj uno de sun tmti)r¡&dore« notables, afirma , apo-
yándoGe en Joeefe, que en lo que refiere del diluno
del arca^ y do la caida del bonibro, est& coníonue COQ
oifléü, y que el Xuutro, salvado del diluvio, mb
Ko¿. (2) Para fundar lo que expone eíta á Alex. Pe*
Ucyfltor. ex Ber ap, Sinccll, et ap. Cyrill cotttn, Jol.
Q) Da-clot Yindícian do la Biblia tomol, §22, pag*
[3> Du-ílol oWa ei toda tomo 1, J 23, pífi. 164 y «(g
■11
Ub. 1, y & Abydcn ex coJ. «p. SiDcell t% &p- Eitf^
¿e Proep. eraDJ^^Ub. 9, cap. 12.
P&Tft oaliScar Us anU^editdcn de los Pmas^ «ntit
en el exáiuen da lo que súbrc Z&roasif^ y el ¿T^niJ-
^r*f«/-ii lian expuesto varioA efictitor^noUbles, y po-
DC demanlSest) to iofundadxs que conesu pr«ten4Í-
diis iiDtÍgüedadc3. (1)
Lt CTonoIoj^ dt^ los E^pci<» h» sido, como díeo
Kto ftutor, i/i3 nsaiudiía dg Ut ^ücorJia entra loi «0ñ»,i
dando lugar i divergís y cncontradfLS opiniones. Kn-
tnndo ea un an¿Uns d«t«Q¡do, y sin perder de m\x
& Utódoro^ Sieolo, Heródoto, Platnreo, T&cito, Pora-
potüo, McU. MaoeUiQ, Suidos^ SÍDcelo, Erat^tenee^
y lo que en la sagrada Escritum ^g oocuentrik coneig-
QAdo, descubre los errorea en qae so ha incidido, laa
computaciones falsas que se han hecho, y cstableca
la rerdad, apoyándose, en mucha pattci paní esto, «n
loe estadios y ch^ervacioDes del Abate Gumn du A>-
chtTy que on su ^HUtoria verdadera de loe tiempos
labuloHoa" lerantó el vsb god ijue estahau cubiertas
bi antigüedades empelas, y dedocft coa él la ooifor-
BÜdad^ hechos la^ r^tifioaeioiu» cortcspond ¿entes, de
esas hUtorías con U Sagrada, de<:de Kué ttasta el fio
del eautiTerío do Iaí judíos en BabiloDta. (2)
ft) El autor y obra antes citada, § 26. p:íg. 177, y ai
X& aoUgíieilnd áe Ioh dinot lia sido tAruLíeii obje-
to de serias ydetenid^ia mvofltÍg&ck)n«s. Daban loa
hÍBtonadi>rc3 al njtn&do de /V-Ai^ ftu primer tmpcra-
AoTf uíun de ft.OOO ;itftfR nnU^ de J. C; perokioaui&-
lizadofl t\x% cecritoVf mucatm el Abato Du-clatquo la
&iiUgucdíid dü cae impeno no sul>e músnlIA de liidi»<
[>er7Íun drl línníi-Luiuano, ncimuíJii en tii'nipo do Fü-
ley 2,181 ftno^ antes do J, C.:quo Ucronologíné his-
toria de 1& China ee muy incierta en los tieiupon prU
miüvoA^ i h m^fiQn en lo íjiio precejiíí al afSo 800
antefl do J. O. y qna reducida & eu verdadero vnlor
M coDcilia muy bien con loa litros BFigrados; y para >
fundar su« oliservAcíoneaciUi íí Menzel Jip, Ilítyor coro*
ment. oríg. SÍccdb: Hi^t. Síuena ap. Mar. Mtirtin.
Hiflt. Sínica lib. 4, las TiotablcfidiíerUcioneRd*^ Mr. da
QuígoeH (1), Mr, Freret, y Mr. Fourmont (2), y lo
que ecbrc cfito exponen Mr. Ooguct (3], el y P.
Ko (41; ¡uipugTkando denpnefl í Vollaíro por lo que
teerca do esto expresa en lo^ cftp. 18, 24 y &2> ie su
KIoaoíU do la Hialoria.
El Abate Du-clot nranza ann maff; se mueAtra irtr
cIlTiado & fiduiitir oí ei^tcnLH do Sbuckford quicnj>re-
tenck que el Fo-M do lo? chinos, el fandadot de su ««
{1) Kem. de la Aoademia de las iDaoTÍH. tom. G5, j 550.
f2) Id. UiBert.sobrelaantigitedad y oortcza de la ero*
nologja cliiua 1. de dic. ITíJff,
Í3| Oríg. lIu Iüü leyas tom. 3, diaort. 3.
\íj Memoria tom, 1^ pog. 2d0.
— 398 —
mouftrquíft, no gs otro mnn que Noé (1); da las razo-
im que p.^ra esto tiene, cntie las cu&l&s fc eDOucntran
var¡u« muy atendibles, eirviénilofte ni eRícto de algnni»
paBajes de Martini (2), Le CornX» (3), y del G¿ne-
na (1) y deduce de todo oómo puede concUiarse h
cronología de Moisés con la antigua de loe chinos. (5)
Eí) cuanto & h Hntígüed&d de loa Uindoos 6 In*
dio^ apuyndAcn bi|uv <7/ma»díee aoerc» dcclJu«, y
e&lo qucüontícreneuQ l¡bro«ragTiido«,el Vtáamy el
Shaatcr, capecialtucrte se vale de lis aprcdactonca
•^ fundadas de Mr. de Sanit-Croix^ (6), de Mr. de
Guigncs (7); para demcH?tnir cuan mruiidad& es la
qac fio Icft atribuye^ dt^ntruyendo de esta tnanatm
las coBsecueuoia^ que se deducen de ella contra la
relación niosaiüiu
(1) Híst. i^figraE:lA j prof. tom, 1, pígn 103 y BÍg>
m Hiet Siuic, pi(g. 15 y 29.
(8l Al<;m. <Io Chica.
(4) GtmcBi. c«p. 7- y 8,
(6) Du-olot obro catada, 8 »*f P- SH8 y aig, —
{6> Obserr. prelim. pug. IM, y síg. tom. 3, pag. SI
sota eto.
(7) Mem. do la Acad. do los loftcríc. tomo 3, pae.
#•
CAPITULO XXIV.
I. laveatigociones de Mr. Me. Oalloli, sobre ]a cuca-
tton de origen. Necesidad de bascar gq boIuciob en
olgnno de los grandes tmstoTnos qne htt sufrido ]a tier-
ra. La Atlántida; &n existencia comprobada con lo qae
exponen varios antoros, — 2, Traetomoa qne ha antri-
do la tierra, — 3. Sn opinión sobre la existencia de un
terreno de grande extenaion en los océanos Faoífíoo,
Indico y Atlántico, qne facilitaba el tránaito de Lom^
bres j animales, y efecto qne produjo su snmeraion. —
4. EstátnaB eneontradaa por el capitaii Cook y La Fe-
mee en Easter laland. — 5, Cnándo y cómo se Terifí^
cola desapancioQ de la tierra qne nnia mío y otro
continente, y tiempo en ^ne comenzó la población en el
Nnevo Mundo. — & Vanoa pnotos concernientes ¿ loa
habitantes de Amórica. Cita un paBaja notable del £.
do Hnmboldt. Eeligioh de loa Mexicanos, eua tem-
ploB y raegos de semejanza que en todo estí^ so des-
cubren. — 7. Loa q^ue se deducen de su cronología
clases de la población, piatrimonios, entierros, y otras
materias,— 8. Deducciones que hace de todo lo ex<
puesto.
§ 1.
Digno 09 también de dar á conocer lo que Mr, Ja-
oliA pef|f»cna fiiioT)nbnc¿ el silo ile 1S17. (1)
naiit, (H)r y oUon HuUpriM Imn pca^'vjo vobta h pobU-
guc por laf opiniomst cotuuDmente rccibulas no pao-
de es[)ti^ir«c el i>4Ul>kc]m¡ctttj> de hombrea y nüfltm-
Icfi en Amíficíi; * po* v«&io4 foraadow en ckrbí iiu\"
« ncn & vonrc^ar, quo niuttrü fUrru ha lufVldo ntgn-
t on gTiífi oonvuL^lon ^uc dc-^Uiiyú Its comunienc^o-
í no?, qiií r¿r\iv% rxwlinn of tf* r! miTv ''
■ conUwaUíi (1); prosenta ti «:Ia<:!vri 1;, ,, ; -
'ftacerdaUs ogípcio» A $^f«« sobt^ U cxtstcacu do In
AilAntíAi, dcfrndiJn, y nUc^vfa por vatio* lutptNr.
l'j qvic dice .1/t¡/r«/o, <!■ ' Iii W
IjtA CO[l]{lLMt)íldi; ptl&S dito <liIO. los r^ac ÍUQCiinipQCK-
ttí h!?<UiñiL^ de comv r«lfitivjis ni mnr üxteríftr, refleron
iber exhtido en ol Aiidntie^ um ffráfvJf i^a y rfetc
ifts ci>nMngr;wl:ts i /Vtjsr/y'iíií, votris trc?; deiomen*
-BA Thii^n^xi'l; &• Pintón iitui, otra^ í* Ajímian, y In d*
í» tucdio <le mil cftíidíoi &X*'j>tUHo^ dónde t¡o poiwer-
(Ii "Rceh&rdios on AmcricA, bémg ka au«mpt to pet-
tío socio' pfMata rebtívc lo iho nbwgcco« of AmericA
etc. by Jauíiri H- Mr, Onllcth" R^iUtnoto *t4", 1817,
\2) HUt do América, I^hh. 2, ¡ib, 4, pitf;. 2-i ; R^guiea-
[3í Arlie Zoolop[>- Introd, rol, 1. p¿g. 164.
1) SAchorchca OD AiD^oa el&, cha|>. 2, ptíg. ¡2q>
g
CAPITULO XXIV.
1. In^etUglnHn rli» Mr Me Oulloh» «olire Ja onca-
tioD Ao OTÍ;;^D. N^MJd^d cid busc:Lr so solución ca
ftlga&o (1<) lijH grjicdcd tnatonioj quo biiftiifrido Ift Uvr*
Ijx KMnXwMi su oiiiteDríLt coniprobA^ln coo lo nno
íxponon TflMOfl ^ntoreB,— 2, Ti&etomaa que ha atilri-
U tícrtA.— 3. Su opiciOB sobre I& exútcncÍA d« un
Í6rT*»nr) il<* grainlo nxt«n«ot) nn Inw oc^ntu; Pftclñco,
Idílico y Atlántico, oao íi^üítaba cJ tiúcuilo do liom-
SÁÜaas on<M>ntrAdfi« por «1 oapHau Cook j L» Pe-
ICO On Eiwlcr íaland- — 5. Ca&nao y cómo !» voriS-
¡C¿ ta ile^ñparlcicD Je Ja Iwrra qaa iulIk uno y otro
' lonto, y tÍ6naiM>«a<iaecoDi<t&zó]Ap<}b1adon«&«l
'«OTO Uundo. — G: Varios pnutoA conocnuontc» ¿ lo«
liabitoiitoH do AiDi^nea. CiLi ue pn^'o notable tkl B,
do Uiimboldt. Beligion do Iota Hosko&do, dub t«m-
¡Joa y ra^os de Moiejaai:^ oue en iodo eeto m des-
aten,—?. Loa ^ao ae deaftceo de bq cronologín
ftos do la poblnoioDj malrtonútiioSt enUerrotf, j otraa
btonaa. — 8. Dednccbonda que Imoo do todo lo fiz-
i«to.
§ 1-
Digno 08 Umbiet! 4e Mr & conocer lo quo 9&-, /<]-
dtcion, de que a una gnm parto do la Irlanda fu6 tru-
< gaüft por el uiar.u Eu ol NcirJcG!»tc do la Irlanda
luLbia uii:i vitJiIíid Ikiiuada. /*iV ITuJ. Kl uombre da
Cita isla era O Breacil íi C? iíraJiV- [1]
Mr, ^y dice que las tslfift do la Qraa BroU&a Mr
hivieron unídu &nl¡giiaincntd oon la Francia, y qoe
Bü separación provino de uu Usiutlor 6 una ¡mipcioD
del mar.
Pmnanl cree que la liighiterra foriuaba parto do
la ísk ÁihmtU, £2]
§2-
Mentiiona varios traRtomos qud ha Bkifrídci la tier-
ra, eiUnde Ior nat^i^s que hi^blüTi do «lloi;. Xjlr Mas
de SciXyf acgui algtinos gcelo^ÍAtas y antícitanofl^
fueron neparatla» vioIeTitíiuicnLo de OonixoatL [SJ
S^gUTi Dlídoro Sículo y Strnbon, citado'^ por Büfon^
no existía antCB el MediterrínoD; y afirma que en
&u opIatDD no era golfo ;iiitiguo, aino ronii^do por al*
gao terremoto ó eafucrao vielent-o do! 0c¿an3, impe-
lidc por el vieuto, abñéndoBe oamino y rompiendo los
[1] Kote« to Soutbey's Madoe, vol 1, 238.
1 2] Introd. to Artío. íoology 1. 11
[aj Hiat. ol tícillj citoa bjKobt,,HcBth.. %^.
diqtic3 cntrv los promontoriDS do Qtbraltar y Ccu-
ta. [1] •
Exíato una tradición entre los habitAntes d« Cd*
Idn «lü una Irrupcüín del mar que separó su islu de Is
penlomU de U India; lo im«mo lo refiero entro los
de Maiai/or Tcspccto dd Svmatr'a. [2j
tos do Otahñti tknoD la Iradíobn de que loe gran-
des I)jú6e3 en un rapLo de calera hioíeroa pedazos ol
mundo, y que aquellas ísks son pcqiieKas partea de
CMS grnjidoa tierras. [S] ^
En la hisborta HinSoo hay un periodo caracteriza-
do por ^rmdes temhlcret tJc iierra verificados en aquel
tiempo, que formaron nn gug 6 edad de los temblo-
res. [4]
OuvifT na niu«str& eenvenctdo de las conirulaioncs
de U Q'ituraloza, y trastornos que ha su&ido la tíeoN
M. (6)
au
• ¥ti -j-tjf't'^'
§3,
Inducid» por estas y otras considcmdonea Mr<
fl) Bufón, HíbI. nat, ¿c, lom. 1, Discurso 2, píz, 98-
2) fíí^ehercliea oa América ¿c, chaiv % iníg, 32,
I! ~"
N atare Md Ait- Yol K. 66.
Ki&L Hiud., Tol. 1, p% £03.
^ CaTier's geology, 1^
_ -4M- ,
Me Cullük \legfi & íener k conricdoa á^ qiie do tT%
m juicio precipitado, y temerario cre«r qA aton^lido
el aspecto que pn^cnU aotunlmcnto 1& tierra, sus Í5*
las y otm-H círcuiifUncU^ relacioDadftfl con ellos, ftv
h itrrmo dt grmtdi «xientitm co los Ocíanos Pacifi-
coy Indico y Atl&Dtioo, en el oul tmníttabac Amen
h'cs y offinM^i^, y que cuando esbo terreno ae sumí
gi¿ y perecí{í h mfiyor parte do olloe^ ntucAM te tai'
varúH fn íat islas nutvamMte formaáat, y pcrvamícic-
nm teparadosile la famiUit Jiumana hoiia qntd^M-
fu de navi^gacion y /oi émpraas modernas um¿rm ¿W
tihvonti ailrt dloa ^ tw hermanos. (I) D&spnes de
alguun^ ¡[lüiciLcioueiv en iipoyu itt <^«tA ¡dea, a&ntft
qao donde ahorn onU cl gran mar PacÍGco^ existía en
otro tiempo incontinente. <4 contineiíi ihen sit>od
« tffhfrc ú iht grtat Padjíc Ocean. » (2)
*" Jlfr, rtíctcontidera 4 los 7VAw/¡jAí ([sIéls del Pací-
fico) como colonia amarieúna^ j que uoa gnu revolQ*
cíon <]«! globti y viólenla irrupción del mar dividió el
co&tineate en dos partee, formilndose ud grupo de i^
las entre ellas y la de las AVi'ocís separadas de sus?
hennAnftfi americanas, (1]
i
) Bechwcbes cu Amanea, chap, %'p%i 3¿.
3) Took'sEuBiallL tG8.
— WEi
|1-
Eit una de cíwi Waí {Eastor Tsíands) ^^ucontnS á.
capitán CW¿ eetdiuas sobro tORcnn p!atafcrrmaf>; pero
no maiftft ni con l:t^ faccianea á& k chtíl mal foniiAdai^,
especial ntcnío K narijE j" la barba, con Itin orejas y
Ikooaü grandc-s. Las plahfirmca eran de mAuaposteria
algnnna de 30 ¿ 10 píen tío hrgo, 12 ¿ 14 do ancho^
j 3 & 12 do ftUOf formnda* con grundcv piedras ax*
ticchamcnto unidas eín comento. Admira como sin
irv^trnint^nlon mi^cd'inLCofi haya-ii podido, kvAntar t^n
<fltupend%H figaraf^ y colocar sobic sue cabezas pi^
dras cÜínclrioafl. (i)
L<$ Ptru9t 'miáii tina de esf^fl «itátaaf ¿ buit09^ y
encontró que tenían 14 pifa 6 pulgadas do alto, y 7
p¡¿fi G pulgadas de diAinctro en lat espaldas, y ilico
que habla otras mucho mayores.
■'Wi
h 6<
Pasa después & tratar de ciwndo comou:fió la su-
mersión y de«apAricioii <k la tierra que unta luo y
(1) Cook" voyago 1^772, 3, 4, 5, vol 1, piíg- 2&4 otwg-
— ÜS-
otro ooDtiDcnte, y amnifieaU quo cb en opilíon
dei^truccioQ do ^ rerificó i)c ud golpe, «oo nucosivk-
lUCuU, y «ntru ctk 3' vi diluvio unlreml cwkUó un
cspíLcio de t4«mpo considerable, tn d coal eo multi-^
plíc&roo y vinieron k América homlrts j animaUs. (1'
La divíftion í\e la ü&n'n I& supone hecha en li
de PAair/ muchos atio?, después de la ooiifu5Í«
Balrcl; e) cual nadú 2.63S il3o3 antes de CMdo,
YÍvici S99 aEÍu«; loa prbneroft publftdorai vinieroa
América del antiguo mundo 250 é 300 afioa despuott'
de la ccnfuHioii de laH lenguai en Ba¿€Í. (2) j
Se nupoiie: que el número de peraooíd que ^rede-
ron cu el diluvio, fu6 de 1SJ43»80 5,00 0,000 (3) y
que los aDtidiluyJanos eran no solo tan finios é ins-
truidos como nosotroi, tino que noa excedum. (4)
§«.'
Para íluBtrar la cuestión de oHgen y dar coas
so & sus ofaseTTacíoDeSj tocft varios punLosdelos quft
mas U&inaban bu atención 7 eooeernientee & loe htU*
V (1) Beclierülie« on Ámérioa, cÍap. 4^, pi& ?&
(2) Ibid.pígH. 82, 83, 81
fS) Art. AutiLÜluviaii ojclopcdia.
\4) K^chercheE en América, ehap. 9, pdtg- dO^
— 407 —
taoUft lie América, cita con íal moÜvaun pa<iagedfil
Barón do Uamboldt, en que expreaii su adniiracioiL
do encontrar, al ñn del ftjglo XV, en un mundo que
llAuínmos nuevOj « ant¡gUf\9 ¡nstítucñme**, ííK'jir ralí-
" gio^Mj y fürtuíis de eíliflcios Ecmvjantes A los del
1 Asia, que píirece rctroccedon ni albor do la civilí-
t zacíon,» (1)
Ilabln de 1n religión de Iúh tnexícanofi: dice que
creíati en la meiempsCcosísj que en de la mas alta an-
tigüedad^ pues 8c encuentni en los cflcritos do los
UinJoct-
Los druidas do In Oran BreUCa la enneTtaban.
Los pct^R y loA egipcios también. VA pai-ai«(a de los
do Olaííi era parecido al TlnloCAn de to?< mexicanos*
ÜL
■"'JSa la deeerípcioQ do los dioics OmdefmcUi y Omeci-
huaii encuentra aeiucjanza con lo que ^t rcücre de
DeucalwHy nalvado con su mujer dc-1 diluvio. Creo
que hfl)^ tambíon algunos rn^go» de semejanza entro
(¿UiUaicoaU. Noé y Xitíuma dc: DeroEo, lo minmo
qwA etiiri^ Tloiüc 6 Thhcoifuili y el Thiphon ü^ Xon
ogipcioB, entre Ja dioAA Ccntcoil y la hormana Ohri 6
jAtk¿hiirn de los Hindoos, ^un IIuiiilti»ldt; y entre
ffuiízi/ojtochtii y algunas purtos de la lústoria del
O'Bulitui hindoo. í2)
(1) lutrod. ¿ la descrip, dü las muQum. de América,
KecLercbos on Aiut^ríca. cbap- 8, pjig, lU á 128.
%'i
Bq cuftüto & !o9 Umptos, to Gc^inGJanzaderplaiiftl
templo niftvor do México conel de los ma^ Ai1t^aiM,am
la torre de Babel, y el templo de Belo fiígim la descrif
don de Brocharte aeS como tAmbien con los bftbiljflí-
oofl, según Claviftrú. (1)
Cito en comprobación lo q^JC díc« el BarOD df
lloinboldt, do ser imposible leer U dcECrípcJcn ^uc
üer^doto y DltíJoro Slculo iioa h&n dcjudo di^l to-
plo do Júpiter Belo, cin eorprendene do h Kmej^n-
za de ese nioimoteDto babilt'inico con los ícoc<¡ÜtsÍA
los Ule X "limo os.
Es notable, dice t&uib¡cn esto Daínmo autor, ea^
ciolmentc &l ec trnoa á b mcmoTÍa las aflcrcbnHd»
Pocolcc sobre la posición aim^trica de tas pirámides
menores do Egipto, que al rededor de los teopl'*
dol Sol y do la Luna do Teotibuaoíin ac ctcutntfo ^
grupo ó ?¡!<tciiia de pirámides, dispuestas en caIIo
muy .incbafl, que siguün ^^xaclitmento U dirección Je
late paralelas, y las mendianaa en las cuatro cantíde
laa dos grandes piráinidea, y que según las ttaáiáo-
nes fueron dedicadas á laa estrellas ; t aparece derto,
< Bin embargo, que Birvieren como lu^ftroi de cTltíc^
« ro de los gefes de las tribus; boda la llanura Utva-
< ba un te normen te el nombre de Mtcoaffj Ó camino
c do los muertos, \Qji6 annlogia? oon los monuEnen-
[1) Ibid, ebap. 9, pig. 131 j tíg.
— 403^
I
I
I
tos del antiguo continente! .y cato pacblo^ que Ú
IWgar ni sucio roexIc:iTio el ftiglo VII confitra-
jj con un plan unlfonnd varios do estos oloclii*
tncntos colosaloa y pirAaiídcA trancadas, divididos
por capas como c\ templa do Belft en Hahilorda.
I Dánde tomaron el modelo de estos edificios? Erna
de la raza mongoUü! Dcsccnóian do un tronco co-
mún con los cMi03, loa liiong^nu j los japone*
fteslÜA (1)
En lu gran pir¿iQÍdv de Chofula i^e reconoce, aegiiii
el propio autor, el miBmo modelo que en lae pir¿raí-
d« de Tíotihuacan, y au analogía con el templo do
Selo en BaHionxa^ y Ja^ pirámides de Mentchich Das*
hous cérea de Sak»ra en Egipto. (2)
Do ftqut deduce Mc-Cullob qtio los uicxioanoB^isi
. como ottüR tiAcíoDc?!, se dí&pL'r<^iron en B.-ibcL inm^
diatamente después de la Ci^nfution de las lengiiu»
pura establecerse en otros países, obrando según loa
principios y conocí mit'nto.^ -con rjue habían sido edtt*
cudoF, y bacíendo lo que «staban ac:oatumbrados á ha-
cer, d£ manera ijuc el oaa era la forma do templos
que construían, ea probable quo se encontraran des-
pués t^mflos construidos bajo el mismo plan y oí
propio modelo.
(11 EnAavo político «*o., tom. 11, 44.
(2) Uumuoldt, obra j lugar cÍtAilc>, p¿g, 120.
ESTCDIOS»— TOMU lY.— 69
n#-^
w-
IBn cuanto ¿ h CVur, croQologU, oUj^e «n ^ae
b& (liviJiJa lü |>oblacioD, lo^ muirímomos, cnUerros
y otra? to&t«r¡ac, oficu^ntm Y&r»w rangos do suao*
jaeza. La crux dico que fa¿ venerada entro los o^^
des desde la mas remoU anUgiiudad ; que los templos
d9 B^noroB y do Mattra en el Hindostán teiúaa I4
forma de cniz. (1) Que la poblacíoo del imperio me-
ucano estaba díTídida en cuatro clases, nobles, sa-
oerdotes, soldados y Tulgo 6 pueblo común, loe pa-
dre? ¡n^truKtn í sus hgos en U profesión 6 nxí6 que
elloi liabian seguido 6 pTofesajc. L08 egipcios ba^
dan lo tnístno, y estaban dÍTtdidos en cinco cla»s^ y
los hindoos en cuatro, como loa mexicanos. Ed laa
ceremonias de] mMrimouiD se pareoen á los de Cey*
lan (2), hn casamientos entre los hindoos y lo) taou*
cano-^, dice mus adelante; son noUblcniente semojan*
tes, (3) también lo eran loa ontÍerro5, pues entre unos
y otros 80 ponía con el cadáver ana joya ¿piedra,
paraqne les sirviera de corazón en el otro mando, (4)
£n la cronología, la división del tkmpo cq coatio
1) Aid. Hij^t. Hind. voL 1, 249.
3) Bechercbes on América, chap. Xl^pdg. tS7,
8| Awatic. rocbcictfls, voL 7, pig. 427,
4) Ibid., pág. 309^
— «1^_
edadoE 6 solen do loa moxicanoa» ora semejante 6> las
cuatro jfu^ (í ed&Jen d» \o% líindocts. (1) Del juego
de lo9 ri>Udores de a(]uello« ve algo parecido en ti*
guQOü geroglíGocs egipcia?, y en loK m^saícoe d€ ^-
tía oon ba dibujos de loa v&fo^ etruseoa. (2) ^
Mdina habU de an pilar de pteduL de 150 pt^a
de ülto y doce de diámetro, oon aeñi&a 4 ÍrucrtpcÍonc4
p&reoidftB & laschíiiafl. (3)
18.
expuenlo deduee:
1. Que loa mcxicanoa no eran un pueblo rudo j
i&rbftramente Ígnorant«j puea poseían conocimiento!!
€n lae artes y en algonas ciencíafl; y aunque hace
tiempo que cay¿ en olvido Iíí faente de donde los to*
iDftroQ, cree <iae es la misma qutt la litemlura y civ
ttooiiniintoa de) antígue Egipto, del Indostan, de la
Caldea, etc.; encuentra, sin embargo, el lenguaje y
carácter de los americanoa totalmente desemejante de
todo otro pueblo 6 oacion^ de que \ix biñtoríft hay&
conservado recuerdos, y que debe baber adquirido
k f ?
O) BeeLercIios on Am^rícA, cliap. X, p¿g. 141 v ng.
(2) Ibü, ehiip 15, p¿ca. 170 T wc,
. (3) Uiat. de Cliile.
- 41Í ^
sos conocmúentoE cuuido ta esperte huma&a b&blftbft
ttn ^lO idioma,
2. Que fio pueden proceder do iLtgunft nacioD 6
pu«]>lo del nntiguo conocido^ P^^ ^^ ^ra suerte m
enconlrari^iR eo ^ÍWt loa mt^imom ciclos, afio», mtiis,
emblcou^, deidades» trodluioacs, íd]i>inA, cofltombrtfff
TcatidoBj etc., y na exUte uno eolo que Unga tal £«-
m^anzz individual que pueda índueír & cr&er que Eon
colonias ¿ coiigr&ntcs sayos.
3. Que se encuentran entre loe americ^uod Uadio-
ciones correctas del diluvio y confusión cte laa lea-
guai; pero que, después de ente ¿Itimo acontccinuen*
to, se rompió la cadena que los udía cod el aatiguo
mundo»
4. Que en las mitología» do e«te se Ten les nom-
brea de Cuntí» Bclo, Nombrcd, ; en U de loa iñJüi
HMÜa hay que ^vi rtfiera A eioA per^naje», lo cual
prueba que se «epuaron del antiguo meando antea
que U grandeza do oEoa hombree hubiera esparcido'
se ea diferenteB parte^ de la tierra^ h
5. Que sua instituciones, sus ritos/ todolod«aua m
revelaa una grande antigüedad, ^
Cita en apoyo de estoi conceptos U autoridad del -M
Barón de Uuuiboldty do SírWillwiíi Jone^. RI pr i B
mero dice: < Ha si Jo imposible, por tanto, marcnr I^
-413-
« ¿poca GQ cuyo tiempo bubo una c<)inuiitcacioa entre
t Ion liahitAiit«tfi i]«I uTitiguo y nuevo mundo, y serift
c inCiUt iatCRtar do^igntir, qué pucMo pATticular del
■ mitiguo mundo ofrece el luajor número de an&Io*
i gtft« con lofi talbecas^ loa aatecas^ loR muyflcaitá los
ff pema&os; puesto que catis semejanzafl <^ oonfonQt-
c düdc9 Be han unjinlfe^tado eo tradieionefl, monuDaeQ-
f tos, / usoij f|u« quaií koli uuLerioruH ¿ U uctuHl di-
< Tiflion do Ion a»i£it¡ccs en muugoles, túndoo^ toua-
• gaes ó chÍDos.t (1)
El segundo díce que los híndoos Antiguos, penM^
egipcios, fenicios, griegos, toicanos, scÍUs 6 godosi
celtas, e&mes, jAponoRes y ptruano^^ tieDen los unos
con lú<^ otroA una conexioQ iuvÉrosluñl, y no bay por
consiguiente razón pitra creer, que fueron una colonia
de alguna de en&s nacionee, ó alguno ¿Jo ellos de
ellas } Aico que proceden de lan mismo pa(s centra)
comuL. (2)
Lo expuesto preaontA mMería pnni muohae obser-
vaciones, que irán apareciendo en el curso do esta
obn-
(1) Hnmboidt. Introd. i les Mou, de Am¿rioa, apud.
Mo Ciíllok, pÍR. 117.
£í) Asiatic. ¿echorcboe» toI< 1, pág. 5iO. Apud Mo-Ca-
CAPITULO XXV^
or flóufle viui '
nca, como _v cu j
' i-jincfi tío c?ln cuc«tk>ii
con Ia cu^AÍkiu <\v t>i . 1»}1¡(1^tli <lo 1!>'gr\r |ior
\egaciou. — 3- Ccmtrcio tic Irw fc;jidos, rgípciou y lie-
l>roo>. Tiro y Stilonin, Tlolss do Snlomcm» ETU[ire8«<(
da joaafnt y 0«faoHÍii!«. Extonaíon tlol comowio do lo3
lanicios, hy^ acítAs y loa ícr:^, &MaeTC¡o do !ob ctd-
nos, los árabes j 1^ KodM.--3, Ücoaíd^nibld númcio
do gajcrfti» de <iue potua dÍBponor la P«nufr. Vodcr m^'
tíUmodeCertago. Muídh rMpcdoblr v ImbilicLid «o
la sUacb ua\al ilo lo» corintio?, lodjouíoa, loa pboceu-
CMJ otro» puobloA.— i. Batalla do ]>so j (^nndoa
proyectos qa» eoiK-íbid Ali^nndrn, — S. K.tti>iMinn que
tcmi> il1 coi3MrcÍo cío Egipto deede g\ Uompo dú ^tolo-
meo PbíU^1c1fo—I1U[>o^taucla quo los lomruiofi die-
ron ^ la m^TinílH ^' '''^ .^-.i.^i. if... ^trnlGe. Iüaflierio<s
do Mttr¡4A(cti. !-> iTütító por i'onpo-
yo^ Tuipulfio ^00 di j Lct:ir [k ii m uiim. Anunda á us
¿rcleiw» do Jlgrípa. BiUlla do Actiuu).— 7. Circuna-
tOAciftfl qoo bftcon fnndadA la piomMiom do que bara
üclo dúMuljíeita en ¿pocas leujolAfl nlcnoít d& Jas is-
las j^rOxímivs JÍ Amúnoa ójpoxto do eltiV. Opiuion do
ics au(orc9 aobro OphJr y Torsú.— 8. EtabcócAciobM
arro^a^tfl porU tompe&todfjuobRiiHAlv&do distancias
«Oofitilcrablofl*— I), Opiaiou do Mr. Maurr aobiu U
proximlJaJ entre c] adIíkiio y ncwro continente en
époQaanetaotait.— 10. lViididOEi<« atnoríca&aB. Map«
bidrogniñco do Itotnñoi. Iklneioa trodicdoiial do qao
babln Solí», — 11, Yemd» ilo Ion ludixns do Ion iHua
Alc'utiuiid. OrígoD do loi cbichímccofi y do loa éhM*
waooos.
' ITd;i doW cursttoncí, que t^iín lütimsm^Wi^ cnla-
vidnx tan U dii origen de la pobUcion de AjA¿ríc«,
os Ift <l€ [Hjr Jijnio jM^iroii f a^ primeros batiíUntes,
cSiuc». y^n quí* tiempo. EsIa ime^lioii ha ocupadlo
iaucli<^^ *''?criío^**. ■^^'■i-^í' ni^ii» i,,,,ii'- im-,»-^':, ^
éb 1a p6«íbtUi1iid de fiiiber^ veiiÜcHuIo el puv por ta^
ríos parUfr.
Atcnflíendo ni estado riue gmrdabn In lui'
il^dde loa t]0iu[>03 usasi^tuQto^L^Cfcim^rú^qiKisi]
carón \iis ngtm^ M inftr, jr con 1^9 c^\h
OÍ Je ín[iielIüJ» tíem[ii" ^ ' ■ -I í>stcat:ui
der, iu^-viajos quo ae< >, ivitn, Los •
w ftindan^n oo i«ií^ei dwUiiUfl, y el ceineTcí'i qi
cutilriiUiEi oiUtr fl ItM ptuiblo» oonoclclos, i>o R« 1ia<
punió del antiguo oontíuento* Tudo traerlo* nn objc-j
to de coincrdor ó c;l dcfíisnio de estabEceer^c c& twr
'ifts JUlAiiLes, ^ bíoit Ciuniuartjvi ¿ ~ > do h%n\
olnt y (lo loi ríentoA, ó sur suraju .
^fi progresos d« Ia mvegioíoii fueroa (eotot il
principio, Comonx^-fc por popitniir b^iUiut d« junOM
lí do miidcrn, pnro nir&TCsnr lo£ rtoa y I03 la^o?, ¿ trfl
ravtfgAwIo ea los peqiieRos goltwy riberas do! mar
-417 —
St3 rn,br¡c%ron, en n^uitU, cnno^*;, pcrfeccú>n:^iii]ase
euoes¡rAm«nte las «mbarcacionCB hrvsU llegar A ler
D medio de fSícil común icncion.
§ 2,
r>« egipcios hicieran desde los íleiiipus pnmiüvnfl
el ooiacrcio de Orionl^ por el mar Rojo, y Icfl foTiiciofl
el de Occidente por el Mcdíterr&nco, llevando ffua
empresas íi pantos lejunos. Con^ngriroriKe ¿ íl tnm-
bi^Q los hebreos: la tribu dd Zfiliiilou hablUlíL í lo
largo de ti&rras córennos al mar, llcgi;tm hitDla loa
a paertíLS de Sidon, y ea de creerse «jue ae aproTCcham
^Vde laa ventajas que tal situación le prencnUba. Se
^fsabe lo que llegaron jü ser lus ciudades de Tiro y Si*
^VdoQ por el comercio. Con^oL^n^c igiialmerte Iris em*
^Vprefaa lücratiras de Salomón, cuya? flotas partian
^P do Ailath y A^iongaber, pjira ir á babear riqucsae y
f frutofl preciosos 4 Ophiry Tharsia^ euipre^a.^ que so
I reuovarou después por Josophnt^ rey de Judi, y
I Ochosiu?, rey de Israel Antes de Salomen, de ili-
l rom y de Homero^ \oñ fenicios hubieron de recorrer
I una gran parte de las costas del antiguo mundo. (1)
Cuando Alejandro movió guerra & l>ario, ellon nave-
gaban aíd i;«LLirto lodim Ior inaref<, desde bis Iridian
(1} Huflt. Hi6t. de la naTog&eion cap* ft,
lirwjioi— TOKO. rr— 67,
-418-
orienUlaH y la Etiopía )iaf;tii el Océano Occídenla]-^
La Indín era poco conocíida do los antiguos ftnt«B i
do 1m conquhUa fie Alejandro, ijue frantiued la en-^|
traJA í olfó. Apenas íie Unia ¡^e^ do los acítaa orien- ,
talos & tártaro!, do lo^ aoros y de Ion chínoa^ nacio-
nes todas eitn'hdas en la cxtrctuídnd del Oriente.
¿Quién sabe hasta d^JitOe ie cxtondian aus empresas
maritiaian! Lo que prirooo averigoado ea que oras
grandes miTi^gnntr*^ cnrrictuiíj por cl OríenUi Imi-
ta el Cfibo de Boona Eiporan^a. So astegarft qce
.opusíeroQ á Somu-amis cufitro nul bajólos sobre el ríi
Indo.
Al conquistar Josu¿ el país do Chatiaan'jrk ezii*
tía SidODj y Ion femcíú!) bubíací iiLiudptdo al Afl
ganas coloníaH,
I'OS crtTianoos corrían todo oí caundo con 41 objeto
de comerciar. (1)
4
So dioo tambion que los chinos eran dados ¿ la na-
Tegacion y al comcTCÍo: en todas tas costas del taar
de la lodia se encontraban vestigios de esto; tonita ,
basta cuatrocientos bajeles en ol Qolfo Pérsico. ^M
Los íirabes lo hacían muy extenso por mar con el
EgiptOj la Etiopía, la India oriental y otros pttbw,
(1) Hnot. Híst. de la naregaeion, cap. 46, pág. S35.
— 419 —
M-
Ln PoTüia, tan felizmente Mtaniiii para empresas
murltliunw, <lÍ?(poDÍ!i Je un nfimcríí coníiilcrnWo da *
galeras, y ee habla de tas grandes oiciuidms lo mis-'
mo que do las do loa godos- Dario, Xcrxes y Alejan»'^
dro tentaron na fortuna ma? Je acta veK en emprenaft
adreTídap,
Cartago, hija de Tiro^ la excedió «n ol domÍQÍo de
lo8 mf^es ; líifl empresas d« bus habitantes fucroa atrí^
ridas* la ÍDmen»Ídad del Océano no los detuvo; visi-
taron paUos remotos, y fundaron oolomas donde ape-
nas ae creía pudiere haber tierra habitable.
La Empatia Fué colonísada por tirioa, y después
pOT los cartfiginoflee.
Los cürtatio^j los jonios, y lun^húcenees, tuvieron
anfl marina respctibU^ li>s tyrhenos eran hábiles en
la ciencia naval, lo mismo que los pelasgos y rhodios.
H
La batalla de l6so> qve pu£o en poder da Alejan-
dro la Femcta y ti E^pto, le hizo concebir ii
grandioaae. I>OEd«fntoD4»a comenzó ádcBorrotUrsoí
proyectos pan hacerse entoramQnbd da«Bo del mar.
Si U muerte no \q hubiera sorpreniUio ea la caire*
ni brÜUnto, habría Horado & cabo las ou^tGctta cm*
presan riLirítiuiaa f^ue había conoebido. Ellas nos re-
Telan, sia omb&rgo^ ol estado M U navegación ea
aquel Uempo» d oonoctmiento quo so tenia de los nui-
1^^ y Ll posibilidad de ejecutar lo qae por alguoos,
como Bocharía crei^n ¡noonceblblo, esto es, engolfiív
Bc CD el Oo6ano bíq brújula, y ún los oCros medios
que Utilo han facilitado después la nav«ga(.¡uii.
§ B.
Uaj'oír vida y enganche dio Flolomeo Phíladeiro
al comercio de Egipto. M&ntenta en él canlUtad de
natíos y encuadras. Sálate conoció la necesidad de
hacerle re*pcUr eu el mar, y e» las guerrit* que sos-
tuvo con AntigOQO cubrieron aoabos con sus armadas
el Meditcrríineo.
5 6-
Los rocíanos no eonccieron al príQci{«¡o todas las
le proporcioanba ot doratmo del mnr. Aun*
do Ift primera guorra púiñcn ya hncinn eV
cotuercK) con vartcs paÍBcs, como lo prueban los tra*
ttíHlon cckbrndíw con Ion íwrliigmtíWí'; M año 49i
en adelanto fuó cuamlo ooiucnziiron A dar m^ü rt^pe-
Ubilida^I ¿ importnDcia á la marina, al ver Ua nqne-
■ s&ftB que proporvionaba ¿ las UetnnA unciones qu^nor-
caban laa afíuíw ccm sos bajeles. Loa combñton imvA-
les que aofltüvicron con los cartagínesei, oomo ol que
y W gan¿ el ciínAul Alílb R%itU deabar ftlindolea tre*
cicntof) navios nnoadoB, y el Lríunfo que \i>^6 Roma
•«1 aSo 611, el cual dio por resultado la pajs deapuea
do veinÜcuatm nttün dtí guerra, «n que toit carUgine-
fM perdieron qnlmentaR galoran y B«t«oí6nU« loe ro-
jnano?^ indican suIlcicntcmQnte el incrctnonto quo la
Envi^gacioD hHbín ju toinndci.
Beepuéfl dfi la segunda guerra pfinicn, quú tcrmia¿
jik la victoria Adquirida por Sclpíon sobro Anibtil en
AfriCAj quedaron Ion romanos BÍn contradicción algu-
tiA dueCoe del mar. Sa comercio Ilcg6 entonces a! c^-*
Ptado mafi floreciente. SubíiiHtia sin eicjbargo la temible
tíval de Roma, y aunqoo aquellos reveies^ asi como
la no IntemimpidA ftiSrie de adversidades la habían
debilitado, no entiba dut todo ilostnmiu, diwpuUindo
aún en el mar lai venb^oe quo biibíeron do toa^r <i|l
Otra^peCR. ■■'*'■ "' f^'^n:'-' ,,T ,1.^1 -í uj^-^im-..
En la tercera gnerra púnica hteieron los líltimot
cefiierzos piun rceiatír con éxíu el yti Íüimbbo podci
3t \m TomAfiop. t'ué n€«e«ar¡o el tiiite deaenUce que
turo con ol niceudio do Ia arnuul» csrU^oeu, y la
toma 7 d€9lru0üioQ de 1» nusmft CnrUgO, quo cootA*
ba 5¡eie eÍglo« de exMtenciaj para f|iie fin t«Ei}or ni
zo£ol>ra gdKara Roin& de la pr«pOTideniiicta quo Uhía
encimar. Todas Ia6 mcioii«9 onmudecienm: nwiic
os/i dÍ&[mtarlo un poile-r tul jo el cüial Caitago habia
sucumbido, hitcííndolo £«iitír Um^^u aobre Cormto,
qoc era Ju ciudikd tuarUJmu mus floracicnte que eo-
toti«oj< pOKcU U GrecU. Inútilmeoto Mitrídatea 96
opuso á loft romftDos» fu«S do«1iochi su escundrA «q
v&rioB «nouentros; y Pompoyo, liiupiardo loo mares
de piratas, ht£o ceeor d oprobio üe ver indultado au
podúTÍo p^r los que Ad Atrevían ¿ acercarse hasta la
embocadura del Tlber. < .
Pero dftdof Ion rouiano» & la guerra, no sacaban de
ceta Influencia muritima todas lea vetttajaa que pie-
daü9 un coiuereio ttxlenfij> & esclut^ivo. Cuando Céiai
clavó BUfl miradñfl en la Inglaterra, llegó'i reunir núl
bajeles. VoluAono recibió órdenes suyan para vífiítAr
las ooataa del LevAiíte y del Mtdiodtu. Bien sabido
ca el &6int^ro de quo ee componía la aroiadA cuyo
mondo obtuvo A^ipa, (k fm de combatir & la de Pom-
peyó oa Ua costas d& Sictiía, donde recibid la de ¿a-
to un golpe mortal. La batalla de Actínm lo hlio
dueBo del Aeia. Finalmente, Dionisio de Ualicama-
so, reflrténdoee Á au tiempo, dice <[u« lUma hubo de
^«8-
tTi9CfiojCAr»c iJe todo el mar, mo solo bastí la parte
ceBi<)ii por hs colutnnas do Ili^rciílef;, iino tiios Allá
del Océano, «n doiKÍt qaW» i^uc cfh nav<^|;ablc.
h
Sí c^e era €l efttndo de la navegación en i^arioR (p^*-
cas, revclindOTiDS la importnncíii f¡ua tenin, A la ciiftl
no pitc<ídn fialjfr tlogado tan imi;í»ti(!ii^ ainn c3c5ptic«
del tra-^curso de uiuuho* artoí^ y un ejercicio no ín*
torrumpido en qa« f>« ronlíxaron gmndos cmprcfl^s
marítiinat; sí como Leinos vi^to, hubo lieiapo en que
los pirntiL^ cjtJCuUbuu RUf; corrc^rUs nun eti lo<! mnriís
mciio? frccucrt&doF; lio c« ínfutidailn l¡\ prcfinncion
Je que huble*^ nido Je^icubierUi algnii^t de íi*< i^ks
próximas & América, 6 parte do ella misma. No fal-
tan, Rogun ac hft visto, nati^rcA quo apoyan cntn pr«*
ftunciun, y quii <7eiiÍ^inin c<^iti<>^ y [lor C[u¡eiiftH |»udo
^^abcr«e vcrific.'Ldo tftl dcRcubrimlorto. Loe viajes <]ue
^■1109 refieren c«n dirección ni punto donde ^c halli flí-
^Ktu'tda, K existencia de U AUAntida, olvidada por Ias
^»9vo1uinonee acftcetdn? én &1 ^lobo, o&i cmuo lof Í9-
^mas cnnibion que en fl pneden habcise voriScado en
tiempos cubiertos de dersas ÜQÍeblas, dan ftieraa y
vigor í la posibilidad de hater venido por mar los
primeros h&biUntcs del Nuevo Muodo. Vari<ȟ escri-
tores, Gonfürmc! se bft indicado, pretenden que el
— 424 —
Ophír y ThoTsU de que li^ibU la EsmUm,
den al Perú, México, y ci Brasil, \\) y estca emln
puntos ¿ donde rcnia la úota it Salomón p&ra con-
ducir el oro^ la pUlA y Uh jiiedruA precionaK, qufi Uo-
to «nriquecícron »u romo, simándose do ellos «uno
ohjctoíi do gnin valor. En apoyo Jo catxi, cítnse el
pítsage iú PavaUpottjciion, eii el cual ío dice que
Snlomon cubrid el templo oou lámms de oro de U
ticna, por dos voces tlfimada Perú, quo Mgoa b*
tcrprctacíon do Ion autorcn quiero decir aurum pti-
ríum. (2)
EsU opimon ha íido, sin embargo, contradicha por
auton^A roRpctabloft, (3) funj&ndosc, entro otras ta-
zoncSj en quft o^IkiuIo la Arabia y li India occidetj-
tal mas cercu, ora probable quo allí so dlrígioran en
vez do ir & regiones tan remotas, y que en el Pcrfi
no Labia cIofantcBj ni otros do los objetos que *e fle*
vaban do la expedición do Ophir
El P. Colin 00 xtno de los autores que se lia ocu*'
pado del examen de la* opiniones einitídpis sobro e»í
(1)' Fuoron doicubiertod estes pafAeado« mil norMÍ«a-
ton tritinta y irtia auos dt^pu&M de lu t^re&doii, v mil
veintioeho onlofl de la era oxÍBtiana, eogua Píloía (lib. 4,
cap, IS de reb. Sulomonia.) ]
2) Garolft, Orjg. de los ícdios, lib. 4. eap. <t, £ 3. '
3] Aooflta, lib. 1 <U ant, non orbis, c. 13.~Barrer in
lib- do rea Opb ir. --Herrera. Hist. goo, de la» lüdiu^
dea 1, 0.1, pi%. 2.--Alderetii. Be ong. ling. hisp., e. 13.
— Antig, bisp,, lib, 3, c. 9, pág. 360.
— «5 —
t& matoriAf y despucs Od compiravl.^s ontra i^i, y de
ópiniL que do los lextoa aagmilos se infiere, que C>pMr
•Biaba situado en h Indííi oriental, (1) y quo 7'íiar»
tiñ CTñn las ifla^i de enn iQÍsma pnrtc del mundo, y
y lo pruobn cou gran copU de rnzones y autorído-
des. (2)
' Mas seafual fuere el tts^Uad^j ¿*í cíUsopiaionee
ancontrada» fi opud^tns, síerupro resulta, que no \oV
viendo la expedición A Thar^is sino cadn Lrcs íiSob (3)
ya ou uíiucllos tiempos se lincinn tmjes Ijirgoa, qa«
loG barcos eran grandes y fuortcs, onpaccB de tesistir
la acción de bs olas, y que no so limitaban S airare^
B¡\T por un,i línen poco iltsí.fintft dn las cosU^, bÍHO
!,qno ?o lanzaban en alta luar.
M.
)fi|>deaquolI«>s qa« epinan, que lo^ primeros
pobWIorc-^ ¡nnlirrnn iirribnr /t Am^'i'icii, uirOJadoH ¡ku
taipc^L'id ^^ *>tro Accidente, poilíao citaría mU'
hofiboB en üomprobaoíoo. Se rutnUí do dos pi*
1¡ lüdÍA nitcra. Hoo efit suptijc aaorco ete-, lib> 3r
cap. a, «¿e, 201-
!¿] IliiX cAp. 7, piíc. 215 buata h 2^.
t.Xaa.— rflroUp,.ix.2K
IBTÜDIOI— TOMO, lT-^-68.
[3] iiíU Begum,
de Anoorí^ que cootcDiaB Irointa salvajes,
Bomlirefi y uiujere«, qti» acoiñeüilos en 1696 por un
ionipoml, dopuee áe haber vogaiio «Íq rtimbo, ll<ga-
roQ & Sau&I, una d€ las FtlipÍDas, disUnto tresoten-
tas l^giiA^ iM punto de partíds. (I) Üicesc también
que ccalro lutturales de Ubes, embarcados en Qnn c%-
coa^ nTiduvk-i'ün errantes ocho mc^cff, al cabo do loa
cuaIcs llrgaroií ¿k Un inlas Ridack en la cstienktdiid
oríenUl del Arcbip¡¿1ngo de las Carelina^r^ haciendo
inToluntrvmtiH^Tit« una travesía de (luímenta-^ oin-
cuenta leguas. (2)
S9
Tenemos, adomiífl, la respetable autoridad de Al
Maury, dlreclor por niiichon atín^ del Obítcrvatcríe
de Washington, cuyo* conocimicnto<T níinticoa enit
muy Qiftablos, ul gradu de haber publkado una obra
sobre las currli^ntes del mar, que llami5 extraordÍDX*
ñámente la atención de los sábioc, mereciendo grande
aprecio. En una carta escrita á Mr, Schoolcruft el
14 de Enero de 1850, consignó detallen í ¡itipoitan»
tce observaciones, que dan ¿ eonocer la posibilidad de
una comunicación cubre cl antiguo y el nucro mundo
Q) Goblnean. KsHalsnrrioegaytddeaiacediliuaiuiei^
lom, 1, obap, 13, piíg. 241.
(S) Gobiueau. 01^ citada» toa. l,ehap.'13w|k¿^2iL
percas Tcmotiií, sopoDÍeii<lo los iikiIloa impetrectofl
que pud¡«rüit biiLcr^ puc^Lo en prActícn pnnt ejceo»
(arla. Deípuca d« «ntrnr on vartoe ¡MiTinCDoieff, quo
ponen de maníDtsto loa ccnouíiuienioA que pOEci^ dt
Io9 |)Ui]t04 por donde pviJo hjiboruc hocbc oast ccoiu-
DÍcActon, cxpTCFA qdt loe vtnjcG largos cni^uftics antcB
do la jarcDcion del coii)pA4 de biat, no soto scm posi-
bles, Bino mnfl i^ue probables.
ft Cuando 56 Uiina en connidtrAcioD, dice, la poai-
doc de Noiie*Aiu£ñca rodéelo Jcl Aria y de líiie-
Tfk IIoUiuIa con roUeion til APríc*, scm mas repan-
l>k que lít Anii'ricn ro tiiil^Ieni sido pobUdn \>hT el
Aüti, tí U Nueva HoUml^i por el Afíicn, que el que
lo hub¡e<?cn sido, >
Habla de \xH caii<;nn Ti^iicafl qtjc deben teñera en
'cuenta, de lu» vt^nUw y corrientes de nquellofi rax-
rcfl, y de »ii acción combinnda, y f^roKÍ^e diciendo:
VCofi el oonocimiento actual que fe tiene de ¡mi coi^.
Vriente^, difícilmente puede jislífief»rso la supofficion,
de qi»í h AmíHca ifcl Sur f«é pfjb!:ida por el Asi»,
f viniendo buqueii del Ecuador A 1jl£ costaf} ftmeríca»
M*. La diítancU por eftft vl«, viento oeste, región
del Sur, cüijicrciu S.' E,, no t% luenof) de diex mil roí*
IUf, íin ninguna isla en el tr¿iiPÍlo, exeople b Nue-
va ZcUndU. La ruta por Lia hIea AleutlatUiS al
, AVJ-i^cryíff £7ii(f Sir€am, es nua ruta uw» proba- ,
1.^—- Al nolarce en el Pacíficc pus IíIos, los vien-
tos y corriontc?, 6 ni consiilcrnnro 1a5 tacilídudos con
que Irx raturulem Inv proTisto nlli para ¡mp«lcr ni
snlTAJCf rodüHclo (lo sus rudos utcnsilioi d« ti»v^;a-
cíotí, rcmoB quo linn de ser podcroGfisLiíB tcnkcioncft
qae ban de apodcniríG d* él, í fin do hacer experí-
mentos en el mar. Con 8U irbol da pan y de coco,
tarricaíi naturales do carno y pnn con que oacnt^ ftlll
el tiombre; aaÍ coitio ron U CTihliis^i, ^u tonel natu-
ral de iigUA, tiene A Iil nutrió tc^Ks hi« provisiones ne-
OdftfiHB & utUi larga caminata^ eoncibtciidcfle ast las
raras fncüídadvs de quo goz&n Ki bñbitantcs do esas
covtiis para (.'OiprendiT virijcf^. > (1)
§10.
f
KacontT¿banne, por otm p»Ttc^ entre los-miititios
amerícüno^^ tradicicnes de haber venido por mar lofi
primeros poblWoreíi «egun no ha h«c!io j'a constar-
Sí se ibtj piui^, entero cTt'^dito ¡I Io<; A^itorcs qtu¡ de
ella» lian Ijnblado düspui*^ de In llegada d« toe oepa^
Soles, y no so eoí^pccha su invención, figurando como
sucedido lo que acaba do suceder, puede contarse coa
GEte precioso dato pan^ juzgar. Loff de Yucatán to-
(1) CorU do Mr, lÜAtirjr. Bo halla inserta on el toiu. I
t!el " HÍí*lrirK*Fil aud &tAtt4L*jd ínforicntiriii respecLiog Ihe
hÍAtory, rotiditiouff nOfl proupoctii of thc tndiioi tríbci^ oí
the Uüite.1 States, n* 10, pág, 24.
&bti per áerto que sus auUpEistWo» llegaron per agua
de ka regiones del Este ¿ ftrsiW, como ellos Lia !la*
niaban «n su idioma, de la hla de Culii; y que des-
"puca nrribó Zuninn por el Occidcnto 6 no hcciai, y
pmo nombro i lodo* lói pucrtofl, riofl y cofitíis de k
Periiiaiik. (1) De ítlgmms tradiciones del Bmaíl
puode dcflucirE* Iü iiii^mc» (2)
Consignó Bálurini on su Miipa MrogrAPico k lrn-
dicicm goncrtil del paÍFj do quo lof hribitmitcs trakn
SQ or!geo de otra tierra, de donde Libían venido por
agOB, seguTi ks junturas j" gerogUfieos antiguos, Sa
venida eo voriGci5 de k i^k de Aztlán. So rotan loi
■
sitios donde iban pasnndci, se deeigríLii las jomadas/
número de anos riuplfiidíjs í*íi el vínje, S<! reCíií-rdaii
algunos sticc^s, y n fljn k ¿poca (Jd deetmbarco
cu cl nSo de 1038 ó 1064, considerando Colfimcan*
como punto de su primera rcFÍdencLi. Aiiníi«o hc[u'
se tratii ¿e los aztecas, que no fueron los primíroB en
venir, cato no desvirtfia de! todo k tradición. En otra
parte de k obra de Bohirint :i[mrece j;fcUL»niIÍ/íida ío
opinión ¿ todos los habitantes Jo Amí^ncu, apoyán-
dose en cl itincTario de k nación tultoca, en loa ma-
pas de bi mexicjina, en ser CuUíuucoj} cl primer pue-
blo situado frente A California, del cual solo lo divi-
día un br¿izo del mar del Suf, por cl cual [ia.<<aron ka
BiexicaQoH con odio nacl>iK.-n mas; eu no Kabcr ruK-
(1) OtkTCÍA. Uríí^An de Ion índiofi. lib. i, cap. 20. % 1
(2) HotCH ou itío Janeiro, bj J, Leuoak, cap. 10.
— 430 —
^ro io (jue huliicrnii venido pi^r otra parte; y en for-
mar la California utji penfnsuU Án ootnunicacion con
las de adelante. (1)
Igualmcato f^c han trascrito ya las palabru quo
pone Soiís (2) en boca de MocUsuma^ confinaaadci
la tiadicion que exisUa caire los aztecas de que
Qa«t2cikoatI, eef&or de las s¡«td Caerás de loe naiu-
ihqun^ j fundador del ímpeno mexicano, al jMurÜr
de es^tc? paiftes í conquistar ntteva$ r€git>Qes al Orjoi-
te, Icft prometió quo oo ti cttrso de los tieo^ef toI-
Teríají ^115 descendientes A arreglar sus lej*e9 y me-
jorar pu gobUrno.
Fíjande la ateDcioa en loa códicea XcUuttaDOj
Vaticano publicailos por Txtrd Kl[i¿«iLoroiigj nótase
desde luego, que en ellos no tiparece Quetzalcoatl co-
mo gefo do los astccae^ y que el diíicurM de Mocte*
£ama ee reSero ¿ loa toltecas que les tiH-ibian precedi-
do, ¿ quien^H encontraron ducEoa del país coo ona
fuerte ujonarquia csULblcada, ducceoica á eu vez do
los olmeca» que aotes hablan exlsUdo. Estos y aque-
llos^ en reUcíonce con el antiguo mundo, eran coiñ<-
dcrndos, según 1a tradición, couto Io3 priiuitivos bap
biUntes de Am^iíc).
(1) BoUiríni. Idea de ima Listona general de AtD¿rí-
ea, S 17, núm». del 1 rI Q.
(2) Sol!* iriftt. lIc 1a CVuq. <Io Mélico, lib. 9, p. 61.
S 11.
Creon ftlgun^s que k UvgftJu de los aztvcns du Us
EÍi^Lo cuovne £0 rcrificó oq 1Ú19. Suponen que estas
se halkban EÍtuadAs en Ia« hUs Aloutmin-Chaní, en-
tre h% Asia y la América, enfrente ile las e^tas asi£-
ticcLS id Xord-eMe de Ir^ CLiin/i, mTiba dti grupo ja-
ponés. Los dínIccUis de Isft tribus ¿c ía península de
OuaUco, se paie^í&n & ín lengua do los toltec». (1)
C^Us BamiHon íiimith cree que los chtchimecAe eran
orígiúanoR aleutianoi, (2) Lo^ ihatvauoft^ tríbas de
las Algonquines, coQBerr&n viva k tradkion de su
origen extranjero, hnlyíendo saltado en tierra después
de un largo viajo de w^r. (3)
[3
Hii^orical tmdfttatiecaletc., tom, 1, }l,ii. 8^ p,S&.
Id. id. id. Id .id.,pág. 22.
Jobuitoii. Ksq. ArchoologiA AnencanSp p^. 373.
I
OiPITULO XXVI,
1> ITaso pov liem del autiguo al nucTo oontioeule. CoD-
J6tura*ím<ii*c íiftn f irruutlo,— 2. La AlMutMa, fnflj-
ciod ái> 1a luiion^do Iob dos couticcnto?. Trnatoruos
Daauícacíon— ^. rd&ago noUbl(> d»J Btivon do Eíuia-
boilt.-^. DatoA j cuiiHuleroclojiea i^ue liae^n poflíbld
ol uiWd (lo Ambos contiiiOEit^ii. La miilÜtiul ü« M«g
do que e&lfi s'jiiibrjido ul ÜCf.'aii0.^5^ Kitonaion «lo la
Oí'í'íinía- Ijh Mtdesíx ¿a Muljáii^^U, Líi Miortitiasia
<^ ígI^ qno Ififarm/ift. Lrt ToIiiK^ain. 8a proximidad al
ooLtiiucuU de AtnúrJca á ¡alai qtie coiuprtMLdc. Cúsje-
tnroH i}i3« r<«»;u!tnn do Ia tUancio» du outait íkJji^, haIu-
raleEft dol lerreno v tninsilo fácü c^tio por ellM lia po-
dida hiusvran. — ñ. t\wítiil¡d»d dii trikHU»rniM ocuniílodL
— 7- Conjetoroa formadas por vnríoa autcr^A. — 8, Coo-
iJderAciaue.Mlü Onbi]]f*(ui ttobrc Irt ÍDiuüdiaoiaii de la
costa de A^i'a y la. do Am^noa,^ hecliog al qitd ^lo dft
lugar Hjgcoa qii« ha dT>jnLlo do &u eiÍAtfiuc¡4 la ra£A
iimurillji pn viirias niirtí'fl, — í. C<in«t rumor i<rM anjní-
(«otiSuicaa que bau tUmado la f^touciou damaobosod*
crilores. — 10. Tribus do ]o« K^ÍJidoí^-TTiiidoK. RíOa-
rjouea de la SoandíonTÍA oon Ia Florida, y de ü Oroe*
líkiiclia con el CahíuÍíí.
H-
to ün comlKititJo p^^r Algunoft e»cnb>rc^ h optoioa
W i^UQ los [)r]n]i;roR poblndori^^ de ^Vm^nua vinieron
K9rri:Di05.->Tcvo ir. — M
m
— 45* —
por mar, 9e iw nclucido, ni «feeto, U i^Jcn de <iae la
empresa crA iDfinitnm&nU superiw ni catado do U
navegacíotí en aquel tiempo^ j^a por K oiliiljict y he-
diQfa de loa bu<|tiei>, y 1^9 p^ligroa dd qne so crcU
0Ciabr«do oL Océano, como pov la díflcultnd de seguü
UD ruiobo arrto y seguro %'»% U brííjuU, ¿ vi uno «!•
quiera dol attrobbío, tenicoda entóneos los pavegaD-
tfls líL costumbre de no alejarle mucbo de Lis coetnj,
y 1» opinión do qof.* p?L^:idos ciertos Hmiti^s eat el mar
inaregftbks ñ hkn hay sobro esco.excepeioDes. Quo-
riendo, ain erubnrgo, evAdir loa aatorcs Ules dificul-
tades, buscaron por tierra el paso del itnUguo al tiue-
TO oonUnfnU\ FíyindoM unos en la AUántida, do
¿iiya cxiftercüv no f-ié ya Ucib dailür pira «oetener
tu sil^tema; otros en ht% islna nuaioro«a« que ocupan
M Ocf&nii, paFAQdo do una í otra p&ra llegar & la
Aniíriea; y otroA cUvando sii« luirailaK en los Fotos,
cono puntos do noioa entré nmbof conbinontes.
^2.
Si sobre la oxhloiicia íla In Áihintífh no se hubie-
ran «oscitado tantas dudn-^ hrL«ta rtputarfe como
sueño de Platj:>rr, no obstante Ua rundad't** conjcta-
las que, como se hri domostiado vfi, h:veen muy pro-
bable el rclíito qjG de ella nos hí£0, con&niiado por,
Djiídovo, ¡!u<4lra(!o por CrantoDi y no contradlclio [>or
— 486 —
autores ró^pet&l'les, que lo han ncogído como cxnoto,
SO tciidm resucito el grAi» problema de In pcblftcioo
de Amírica.
Proclo iilegft, rcfln^ndoso ¿Marcelo, ciertas histo-
rian de Etiopía, en que se dice lo mismo que Platón
relativamente & la Atlínlida, haciendo mención tam-
bién do ella Plínio y Arnobio. El;nÍBmo Proclo haco
notar Im niialogírts, que re^uILan cutre \m co?lumbrea
y leyes de nlgimos países de América, coa las refe-
ridas por Platón respecto de los habitantes do la
AtlAnlida. FljaBO especialmantfí en ]a?í eiguíenLert:
en ser el primogénito sucesor del trono, como en el
Pctúl; en el uso del cobro y \\nm piedras muy duras
con qne so hacían instrumentos; en tener depósitos
con lo necesario para los mcradores de la ciudad, cu-
yo dcpásito en ol Perú consistía on ropa^malz, y otras
varias cosas de comer; el Uallaisñ cl templo princl(fal
cerca de la casa real; ol hacer estatua» do oro í sus
dioses, y aun & partioularos; cl estar la población di-
vijija en cenioriaf?, y por dltimo, cl uso do loa fca-
IIo£ en los sacriSmos.
Sin embargo, apcsar de loa esfuerzos que se han'
hecho por desvanecer las ntzonoK, con que se ha com-
batido la existencia de la AtUntida, preciso es con-
fesar, que cl relato de Platón no puede elevarse L la
Catvgorla do umi verdad hislónca ¡ncon tro vertible*
Mientras pormanezca, pues, siendo un problema, con*
me oxamiiuir tos otros sistenta?, parn preferir d mu
probabif, TodoB elloa conspimn & íaculcar este peo*
eomicata, caya exietítud no es permitido poner en
dad&, & sftbcT, la población del Nuevo Mundo Tino
del anltgito continente, el cual dc^pucs del dUuTto
fuó la cuna d<:l genera humano.
La cadena de tictraa elevadla baja Us aguas, des-
di» el Cabo de Bueña Efipei'swiza basta el Brasíl^des^,
cubiertas por Mr. Buacbd; los bancos submarinos ro-.
conocidos en varios puntos del üc¿Ano; la direccioa
que Uvnen las oorriiünU^a del mnr, espccíaliaent« al
acercarse al golfo do México, producida, conio so 6a-
be, por la mfls 6 menos elevación del terreno que cu-
bica Irw liguas; las jtrbfls niitrinas flolantt^^s sobre su
fiupcrfide, encontradas ¿ gr&ndes diEtancías da las
eoatas, qu^ traen su origen de altis montaEUa encei*
radxn en ^n seno- todo esto d:i Hobrada nuttertn pnn~
pensar, que cl ooutinentc americano puedo haber es-
tado unido al antiguo por vaiíoa puntos, qne en Io«
tiempos remotos proporcionHintn un poso fácil y ex-
pedito. Loe tTa£tornoE y altoracioncs que ha sufrido
el glol)o prueban, como ec ha indicado, haber bacilo
.desaparecer esta vía de común ¡c:tc¡oD, cuya memoiía
se ha perdido, como la de otras muchas cosas y luoor
eos que de la antigüedad so ignoran. Mu/ poco se
sabo en efecto de ellos antea de U laveocion de lae
letras, que es c¡ medio mas seguro para perpetuar los
randés acontecim¡onta*i, y damos á conocer la bie*
-J« —
tin incierta como la 'to Io« pclft^go^ y de lo« Ameri-
canos. Vn síibio profánelo, Mr. SíAfoírír, ha proba-
do ha^L-i la eví<!pnnn, rjuu U hiAtom dol Kotie de
Eoropa nc eo remonta mae aU¿ del siglo X; ¿pooa
en que el/i£jii9 mcjnVcmo ofrecÍB ya ana cirÜtsacicit
mucho mmfl nranzada qae la de OinniEinrca, la Su^
Ota y la Kufia.v (1)
i
S. 4.
La unión posible Je niiibos conttrcntOE la hacen
ma.^ prüh,^ble el con-^iderabI« nfimero Ae Tolotne-s que
se bailan en In península do Kamftchitkaj y In cantE*
dad 6 mucbotlnmbro do islas do que cata sembrado
el Océaiio en vatÍhs partas, talvf^ como las Canarias,
quo en opinión Je D. Joií do Vwfa y Clavijo^ foj>
ntaban una ponínfiuln del África, las do Madera, las
Asore^ y laa del Cabo Verde, todan Gn el Atlántico;
así como alguroa Yolcanes que tal ret oc?t6¡onaroa
varificiones 6 miceso^ tiotablcfl en cswi lugarc?, cspc-
cinhneiit/^ p1 pico de Teyd*»^ cm iiicve^i eU'nm», y de
cuyas cnccndlJae ontruStis brotan de continuo homo
y cenizas.
I
Sn
et iDftr de & BáU C^Hf^TniA h«r vnriáii iilw
! j ;[■.' ...■.:- I, , ,
I
(1) Hvimboldt Va^s dec cordüliores, 1, 98.
alguD&s baetante grandes^ como k do Sa^nU Miirgn-
ñÍAj U de loa Cerros 6 Cedros, tJcjcoljicrtjt por UUoa
cu 15S9, la ciml imm diez K^gu^ ¿q ütrcattlcrciicia,
y k' do Guadalupe & üchcnU leguas d« lu costa, cu-
ya tHAyor altura est¿ í míl cuaírocicDtos metros sch-
bro 1^1 nivel del mar. Machas de las bks que f« en*
Cü«ntran en nqaelln cOf^U tionon un nspcsrlo volcáni-
ca, oonu> li di; Cedro*, vn rjac ísr vni rocéis de esta
especio. (L)
Forman Iaa AnUlInfi un grundo nrchipíÉl/igo. ICa*
ll¿f]flc no muy díft|jinL«n iit)«h df? otras, pudíendo con*
HiderarsG como una cadena de puntos elevados que^
lo raÍ!i)iio que la? Canarias' respecto dol Africií, bien
pudicrííii Citar uníilnn A América y cons^titiñr uii&
pentn^uh. Eso en t;mto mas proknbU', cuanto <iu« la
extocj^ion de fllganufi c^ harto con»Ídemblc. Lado
Cuba por cjcniploj ciiauJo rn 1492 fuá descubierta
por Cristóbal Colon, no atinaba ¿ fijAr sí sería una
ÍBla6 un continente, hfiü taque I>. Sebastian dcOcam*
po hubo (lo recoEiucerla y le duí vuelta en 150fi. Ee
igualtnontc do bfistanto cxlenílon la de Tlait!, aira*
vcmdn por encumbradas montañns. Debo alegante
& c^to la cortil tiaveHÍii qii'? medía entro «ll Tnlm San
Antonb, dondo termina hildji d Oeílc la isla deCu-
b^, y el Cabo' Catoche, quo ca la extremidad N. E.
penlnftula de Yucatán.
(1) Ihitíot de Moufrne. Exploration dn torriloin do
— u^ —
Se hice ma/or aiín la fuerza de esta olíserracií
las isUs tic líarlovtnto y Sotavento, qa€ ac hnlljtn
sltuadfts en una proloTigacion con*¡demT)l<»j en fono^
ícmicircuUr, volcfinica* en su mayor parte; y fintP
mente, l« numerosas islas Liicayafl, reparadas it
FlorldiL por el cunnl de Balisina.
I
Todas GBta? islas pueden considerarBe como o
ttmtús puntas avanzados hacia ú continente umcxica-
no. \ Qtii^tt *^hfí rjuá extensión teiulrUii en otro tiem*
po! [Quií^D sabe cuánias ma» cxi<;tJríftTi, y sítelo
hnn quoJndo las puntnfi 6 partes pToiiiíncntcs de un
terreno hundido, cumo c^ probuble, cubierto ahora
por la^ agoa^ del mar!
5.
Volvamos ahora ]a vi^ta ¿ la Ooc&nlA, ci'a quinti
parte del mando, mayor que todít U Europa^ coa uní
ozteTis¡4>n t^rrUorifLl cuya superficie ffo calcula tfl
429,1300 kguañ cii^diadne. Uoaitíi de una multítod
3b ¡n]a<t situadas en el grande Oo^auo al Sur del Am
Notaremos desde luego que ToruiaD un cordonrqni
parecú e^tar indiciando t] prifo del uno al otro centí'
Tiente por e^ta parte dt-l g1obo> La Moltsia e» uia Jc
lafc cuatro grnnt]i3B divisiones que fle han hecho ¿aU
L
I
^:^ %l ««trecho U MaJsca y iA mar <la China.
Itajrcn UQ vaí<to aichipiÓbigo, compuesto do Ufl
IfebtA de !ii Sond-^, (lo 1h dd Borneo, U do Cetcbe», laa
Molucaa y Filipwt.9^ pobre bia cuntes fie knn h^ho
tanUs coTijc(ura.% capecial mente al ocaparsc los cecrí-
toret de la pxLensitm del coinertío entre los antiguos
y de sus viajes por m/ir. Vófte cubierto el saelo de
siuchA9 do tilas con montaS^tA volcÁníci^, qoc ed pro*
bable liayun Quiit^du en «I tiiL^t:ur*^J Jvl iíccu^io gran*
dea EQudanztiA y dooitstro?.
ITa Malatístia coiuprcndo la Australia 6 ?JueYa üo-
^ndn, qae &s por «i soíx igiml en extensión & lan tres
¿uart/iA parte?) do Europa; ¿un c^ poco conocida; eoQ
notables ttu*t gi^lfoi* y monUruL.^ azulea, Ía Fantumia
6 lícrra de Diímen, rv»! como la Nueva Guíncfi^ aban-
Ídfintc en pájaros del pnram, tan DotublcQ por Rit bo-
nEsimo plumaje. El nfcliiptóbigo do laLti¡9iiadJii>fre-
€e la pa^rtículnridad i]q sil« co»t-^^ peligrosa*, donde
encuentran la muerto lo^ na%'cgantca que í ellas 90
IACrrtTin íln prrcaucioTí, ft caa*n do los esuoUofl y nf
ivcires que In« rodeaQ. En el de la NnevA Brctfltta
Ilaionu la atcTtcíon loa indígenas por 8U parecido ea
el üdür l>rüiiiTe^i]a &. los Je América. NotinííG allí
igóalmcnte la« H^^s d« Salomón eon ^u^ bancos ds
cpral, las do la ruina CarloU donde nnufríigí el infe-
1*12 La Perouíic, las líu©vn» íl^^Ürida^, la Nueva Ca-
> ■ Ph- n j.'. ni .
ESTUDIOS.— TOKO tT.— 30
ledonw descubierta por Cook en 1774 , y Us íle Yltt
I«n Mtcrt^etUf llamada asi por 1a moltítad de pe-
qpeEba islas dífemiruLdas en el gmndo Ocíana, com-
prfiido !iA do Bonin, las dd loA Iitidrane?, IjlR d« Pe*
IfiWy los CarolitiaPt el archipiélago do M:irfbnll y el
de Gilbcrt.
Bentíi hablar de la Pi^Unmé, quo nbirea las dem&s
ís1a« («parcidad en c^U parto dtl Océano, las cuales
eoTí hí% que nin» s« acercan al continente amcrícsno,
pues tocftn con Ins quo f« bnlhn eítUAdAs en el Poci*
fico. Comprende U /^«/tWm Usislns do Sandwidí,
descubierUs por Cuok en 17TS; Isa de Tongn ó de
loii Am^«, deecubíerUa por Tannan en 1613; IsB
do Uauíoa 6 leí NaTegAtitcs, dcscubíerUs por BoQ-
gninville en 176S; el arcb!¡>i¿lj*go de TaitJ ó isba
do bL Sociedad; las do Pomeetu, Ñoukii-híva, 6 1a3
Mftrqoeeai^i descubierta» por MendaníLetL 1695; la
de P¿3CUft, Ntuadft d ¡gu.ll dlsUnola de ¿f tat y de ks
costos de Chile; y por últlmeT U Nuera Zelanda»
ducubterU por Tasmaa en 1G42, de bnílAote oxtca-
Tod^a estas ¡«los firman, según se ha isdieadOp
una cadena cuya? extremidades tocan U costa Orion*
tai de A^íx y la Occidental de Aiin^^rtcn, Kít¿u coló*
cadas & distancias proporcionAdAí unas de otru. Tal
eiieansteincia, su gmn número, la extensíea de algu*
— «3 —
nai, la tiaUíralcía volv/mic* de otnWj y lo* ftrrccIfcR ó
cscclloft do que niuchns de ella; cEtiiti rodcndiL^^ in-
dican qiie el glotjo sufrió allí cj^mbios jmportdnteff|
qu« liubn l/ii vea wn humlitukntf», y {[ue la [mrt*^ mu.*
filU üc 1^4 monlASiifl cr h quft híi qiiodíido dcffcu-
bicrtJij form-^rdí) hoy U»? isla» que ¿ U vista M pie*
«cutan.
5 6.
mencionaiin. Hiim roUr Ci^«r Cuntíij (1) que ni pa-
so quo los Montes Urales ío akfibnn quizá como ana
gTAiicle ¡üla, lofl i!e la Oreank isn enlacamn ton el
Am Meridional y con la Amíricíi por la pnrtc del
Norlc. ScguQ el mismo ntitor, conítmibasc entro los
griegos memorin de un (TontinenLe IlRm^do T.ett<rni.t,
quo ocupaba gmn psirtc dd mar Egto. (2)
Lo quo cntenocfl w vciiGcfi allí, pudo JinborFo tfoc-
(uado igiulmcnte n^^ptcto de Íh AUánlída, quedAB-
do funiurgida «ntro las agti^t.
Xa geologffi, como^é hfi indicado, h& hecho có»-
(4) Cénai Cihutú. n»loita UnÍT^r«uI, pftVt. 1, lib. 1,
I (2) Idom, idom.
L
*-M4 —
I
Ur coD «tis (le^cubrímitntos 6 obf erTtcione!^ \o% tras-
tomos f\\íG hft oxperiufeDUido el globo terráqueo,
f Las Cfiuía.^ oófinioa?, «ItíM! Mr, Gobíne&D, & las cua-
les dtíbcn atribairss ¡os Antiguos tiaítonío^ obraban
BÍempre, :iatiqiio dübíliUdan. CaUclUinos parciales
desordenaban lae poEieioces r^lrLÜras de las tíerrae y
de los marea. Tan luego eteváb^ifc el nirel dd las
sgufti tmgindose va-^tas ¡ilayup, como una t€rribl«
erupción voIo¿nica levantfiba del fcno de las olas al*
gun país montaSoso, que venia & unirse coa algún
CDntitii-iik. El mundo efrtab» todavía en trabajo^ y
Jebová no 1l> babia calmado diciendo: Tod^ etíí
'aen.9 (1)
Se-
xisto sin duda hubo do innutr en las diversos con-
jeturan quo Be ban formado. Supone Fcijoo unida la
Aniírica al antiguo contioüntc por ul Koitt, opinión
quo SDtes habia emitido Acosta. Baffon creia tan^ ^¿
bien unidos ambos continentes por la Tartaria. M>- ^|
guet Balb. CabE^II, (2) dice que antiguamente e^ta-
tan enlazadas las dos Indias^ faasU quo fueroD diri-
41} Oobinoac Esaai snr TiaogaUtiS dod rfioea bumú-
nes, lom. Ir chap^ 12.
(2) Miao. Altai, M. S. V Parto, cap, 12, 8' Parto, e.15
j2ü,yoap. 6, píg. 153.
1
— 445-^
il¡<U*t |ior la.<4 olftA ¿ni loAr; Pera, hiiti cuando nad»
«xtraordinsrio hubiera acftcciili^» «1 pMo pwlo rorifi*
carsc nav€giTid'> de umv en otriv Í5la, eiq que do estd
mod^ tuvieran quo síilvarso l»rg&s (ií*tJ3ncia\ y ^a
correr lea peligros de engolfarse en un mar ilimiudo^
6 absolutamente doHonocido.
§8-
Para acalíftí* d* Co^ifírmar <■*» poMbUiOaiI. conviene
exponer aciul In* coniíiderjiuionoí At uno de lo« auto-
res que áltiinnmeDto hn toaido c^U materia» con oca-
sión de SUR investigacíonea sobre la deaígualdad de
Lrt rnzas huauínaa. Dice asi- ff Entre Madaga^car y
la primera isla MaIcaa^ que e» Ccylan, hay 13* to
menoi. mieniras ^ue dt'l Japón A KjLUit?;i-!iatkaj y de
la coítta de A*;Ía Sl la de América, la disUncia Qn m-
^gnifioacto Por otrfl parte, paceto qno ha sido
posible 4 los pueblo» male^? [a^ardel Arcliipi^ln^jo
hasta U hla do Pascua, no hay nínjuna dlAculUd
OH que, llegados 6, ente punto, hubieson oontínuado
haflta la costa do Ghile^ situa^ln Qpfrentfl át ello!,
desptica de una travesÍA ijne h\s ísbis sembrada» en
la ruta^ Sal:i, San Ambroíiíc)^ y Juan Fernandez» ba-
cía fácil sobremanera; circunstnneia t{\xe reduce k
dosmenta^ li?gua^ l-I tray<:cto mas corto de uno de los
puntos intermedios al otro. Sa íta vínto^ que aociden-
— «5 —
tM do miir han amutnAlo rrctucntcmcntc embarca-
ciontA ímligena.^ & mM det dolile de eiU dUtancia,
L» Aui¿r>ca €M, p'-ifi", A«c««¡bie por el l^o fiel
to por BUfc do^ extremidades KorM y Sur. Ufty^aác-]
m&»f otros motm» pam no dct^W^ qa« lo qtie ihilIj
ríalmentc «m posible, «e vortAcó tn ctecin, E^Undo
lx<f trlbufi do aborigonos ma< nioro&M tíUtsulM sobtt
U co«U iKSctdfintftl, so debe concluir qua aIIí ^ faf-H
cíeron lat priiidpAl«< alíanua d«l principio negro, ^1
mas bien malSt, con el oJcnicntc unaríLlo fundamcn*
M.n (1)
J
E^tas 7 otiDA obncrracioTieft índajoron á Jtff-,
GMntíiU & fonuiír el juicio, de que el «onjunto
grupos aborl^no^ dol. continente americano «ra uoa
-Tedtcilki do D:u;ionc5 nialcxai, qtio bftjo tildas l¡is la-
■ Ulad^« ii-Tii.ui iin fríitilt cO'iiun nftltiiMinU mongol, y
qae la o^Ltroma vr.rícdad da los ttpofl iimeric;iBO« cor^
rcapv>ndt de uoa manera f orprcmlento & la dircrfidad
LO mriioK grande, qu«s es fácil observür, entro 1b<;
''dones polincsíag y lof pueblos inalaj*o<i de; Surc
astífkb. Al rer en el ant^giu> mundo Untús pignoü
raago^ d« I» mza anjarilU, proeeilentc'A en tu opliuoft
del conUnoDto nii>cT¡CAnt>, igualmonlo di^tutnada en
la China, la 8iberin, y ]a Fumpa, ^wAnz.^ ha^ti ere
i]ui\ ngrup-hk on h^ úamp^ primiUvov h&cia las c
1
0) Qolñncuit], l^ái sur Huegiilitt^ d«i racca litiinai-
is«püK6,cbap»7»
teimiiladtia do U Sibom y del NoTte del AsLi, hubo
de de^boniarsc sobre toda U Kur^pn., prolongando auA
cam[i amen Los y 9u» h<irdHS ain^ all^ i}t1 miiLidu ooct«
dental. A oslo Atribuj^o loa monumcnUin grofteros do
tiemí ¿ do piudrd bmU^ que so uucucnlran en V!iria£
parle».
Los art^ue^logos designan como resi&a propion de la
rjiza aimiritla, quo ¡udicnu ¿u oxbtduoiu en varioa
punto», loB PÍguicnlt^;
1"^ El itcumulamicnto do conchan comestible?» do
liu€*i03 d43 cuadril pciIoR, y B¿rc3 humanos mezclndOA
con cuchillo^i de piedra, de buoso y de cuerno.
2^ llnobíia y martillos de i»í« (pedernal).
$^ Canoas foroiadas do uq solo tronco do árbol, y
ve^tigion do habitaciones fobre estacan, r|iie so lian
descubierto ¿ La orilla de umohos lagos de Suiza,
' ,4^ Laü cdbezRs do h^ llecbasi do guíjurro 6 cj;pK
ntt d4 posctido.
5^ Pimtas d€ lanza y anjsucloB de la mbma ma*
teria.
C^ Botones destinado? & sajetar vestidos de píeles.
7^ Pedazos de Ámbar agujerados 6 brutos.
^<4l-
S^ UAltA-Je ímilln to&idas <!• rojo para ensartar^
Iitü y íiiie sirriesen Je collares,
'9^ Vatijw muy granilB-', Unto, qoe alonas ter-!
ñm de atuadcs ú cidaver» cnUroa, & ciiyos liulos
p&recui hiibcr^o dvpoffilriflo ft]¡itiento«,
10? Obr&í arquhocláaicirt, en Ijw ctuile* rwwilU Ia
ausencia completa de Albañilerís, (1) En esta clase
do construocLoncfi no 5o hAcia oao aino de blocúa con
a¡Jci>.bi<Ts. Tale^ son loH rn^nhirt 6 pe/Jüfíu^ Ilaina*
dos hunestúí9f quo quiere decir piedra de los anti^itoe,
de los qti6 dacnoc&r ó de los muertos: los obclíscoa
de una altara uws 6 rntnm grando, «atcnadoa en «1
iiitlo orJtnammeQto haíta un cuarto de su oIcN'acioii
total; los cromUcks-lt^rna^fíüy circuios ó coadift^
dos Toraudos por s^-ricg de bloco^, coli^cados al lado
uitos do otroí, y abrazando un cf p-icío í reces con-
sjcloTAblc.
11^ Loe ¿^¡Mcnt^ cajas po?Jidas construidas de trea
6 cuatro fra^ontoe de rocas recortadas en ¿ngulo
recto, cubiertas de una quinta ma^a ciupedrada de
guijarros liiics, y algun^f? veecf: precedidas de un cor-
redor del mismo estilo, abierta'* por un Udo^ y otras
sin Kfklidii, las cujites no pueden sor otm cosa que ae*
i
(1) Sül>ro las constrooci^rcm ckbp^ifl bay ou trábaj
marcablo prasaatadó al luslitato da f raúci» mc Jtí
H remarcable prasaatadó
Fétit Radvfl.
f^
pulcros, como li> indkau le» esijueletos ullt tucou-
trados.
12" Los caiVuf, quc'cmn un montón de pietlm de
diforentcs dimcnskDes, encerrando uq cadárer do
quemado y objetos de hueso y pedernal. Algunas re-
ces se ha encontrado el caerpo depositada en un n^f
queSo ef<]/;nún coDstiuiíIo «Q el centro dol cairu. (1)
§ 9-
Es precíifo advertir, como dato para juigitr ucerca
de lo expuesto, que esos monumentos de piedras bru-
tas en forma de obelisco, erigidos en medio de un nre*
qhI 6 aobre la costa; e^s.s cujas de giuiilix» compues*
tta de cuatro ó cinco bloccs, con una picdm, dos 6
mAS de techo, proporciou&s g¡gint«;^cfts y axsi en bru-
to; íísas mijntonei i]e guijarros á vecos muy graiidüfl,
6 de rocas en ocjuilílrio que vibran al xa&s ligero un-
pulao, son monumentos que se han encontrado en ma-
chas partes^ en Italia^ la Oalia, EtipaÜa é Islas Bri-
t&nicafl, siendo objete do deteníd/i5 ¡nvestígacionef.
Udob Io9 b&D «atribuido ¿losfcuicios, y otro9¿Io4n>-
(1) Gobíceiiu. Efisni sur l'üiegAlité des raow huiiai'
Dee, Ub. 5, cLap. 1,
— 450 —
auna loft üUvo*. (1) Sm embargo, las crcncíooea
aniuiUctÓDtcafl do o«tj» pueblos tíaía tknen d« co*
uuin con cms moQOJtiCDto: ac cree que son d« unft
razft qoe €xieti¿ tresoienUM hIím anU« de Jesucristo.
S 10.
ÍM tribu* <ie Ws EflUdw ÜnWoi son, fogun part-
tf/lft-^ rjiie rtia5 on €únflíüeric¡oa Ila Unido Mr Go-
bintAU para el juicio qQ<^ bi\ cfiiitido robre h fftciU-
dad do las comumcaáoncs con esto cootinentCi y d
origen de U T^sn ftnier¡cui)i. Por cko reputa á los
cUnMÍ-f, tumi-ífn0pés y mcux^cemo ct prototipo del
Itoabre ameríeftno. A una carnación cobrtiaj con tm
fondo amarillo, roune !& falta abaolota do barba; el
I f
(i) AUorílIftdel puoblo Uaoiadc Xeilaaen U >*ue-
Ya fíalÍL-iji (mi tmeviíxi WHtorlu) cu I& ¡lUrte onoubil
•sUHii, como M lia mencíoniulo ja> no gniDd« t f^m^i^o
pednidoo, de eerca de trea T&ras do eloTaciou y tíos y
media do dͿnaetro> 9obre otro ila laenoa malt% ximymdo
sobre puntos diarníkctíDOA, y c*d tan fiel lur^ldio^'y on
Üd nropordnn y rM¡uilÍbm>p qno t^TAiln 1:í |*Ít?ili« ctiu na
dado 80 movin, y aplienda la pot^nci» de troa cubftUoa
permaoecía iumoble. El croiúaU dd Nnefa Galidsb ja£-
ga ser cíitA tiun piedrii c^Ubre en Amanea, y ann pen-
grina en todo el mundo, pnea aolo en el Asia Labia oaa
«poiKJEintn según refiero TUma Va^ daitmivlft on 1833.
( Aetn de 1a Sociedad de Oeografia y EaUdfstiea de K^
¿00. de Agosto de 1662, )
I
-«1—
Mlor del pelo es negro, U conftítucíon línfática^yloii
ojos pcf^nctLOTí, con tendcDcm á In ^blíquijacl, KÍg-
noí ^uc »a van itUeranJ» ft muOidu que se ar&uza y
riccrciv Á Méxíoo, Cree quo en ¿pocas muy rcmcUs
d*íbi<'> existir an fl paí?, que se extiende de?Je el U-
g<> Ene y golfo Je Míxíco, y desde el Mi-i^ouri Im*-
ta Ins montañas Kocayofnfij una nnclon que tía dojei*
do trazfia rcmarcívblca de su prestncia. « Los iCGtos
de ÍU3 construcciones, dice, (1) las ¡nacripcioncs gra-
badiifl sobro las roca?, los túmulo?, las miímiap, indi-
can vina cúlluTA intelectual ^tranzada. » Muestra, por
úUJmo^ quii en el siglo X habían ya penetrado loí
ecandinavos en la Floridui y que cu 1317 exUtian
frecuentes y fáciles comuiucaciünes entre la üroo!an-
di&y aCaDad&. (2)
(1) Oobineau» I^siaftisnr riiiega1Ít¿ des races baEnaJcM,
toDi. 1, cbap. G, piíg, ^0.
(2) QobiDoau.^ Obra citada, toin. 4, lib. 6, cliap, 7.
OAPiTULO zxru<
I, Los Polos como pnntü i3g tinion j do triCnsito do lim-
bos continentoa. ííav^fuileeilnstroequftlian pcLeim*
do en Ittü regionefl polares,— 2. Eipedicionea do Djí-
neff, Beheriug, BoSB, Pairr J Franilio, — 3-D*ftcubri'
miento del capitán Othi. Pivric qtae tnTo Bocchfíj cu
!ft eipedicioQ dp FmnktíiiH ViíijVs de Cont, Spelbírp,
ikJUgftinvilJG, y Dumoul d'TJrLillí',— 4. Confi^iraoíon
exteiiür do AiD^rica L¿cÍft el Palo. — 6. O^Jiniaii tl«
AccBta y Oareín. ObaorvAcionos de Pooncuit sobre
«800 Tegionee. — G. DinUscÍA entre U GroclAndUj ol
Ij&bradur, y In que media LasIji el extreclio de Dftvia,
Hinchura corita dtA extreohc de MngJiElsu@« en ^Iffanog
Santos. DistanctAk desde tierra firme linsta el GaLo do
iuena Espeíaozft por una part«, j buetn Jutaj por
otra. Pntos prednoübe por los úUimoa deecnbrimien-
tos de loFi niSos. Corta dÍBtiiitf^iri encüEitr^djL por Atn-
Iñv ontre los dos contiaGntes^ y juicio nne forme como
resultiido do bus obfiíi-vacioooa. — 7. Opicion d© M.
y&ter, del Dr. Mítchill y Mr, Ellls, Tradición de los
ialandeses. Paso do Us diez tríbne de Israel por U
Tnrturin, iFuinnode ScLoülorvift^ Coccifttore, Opinión
de MoDplftve. Pruebas ©ocontradas por Mr. Warden,
— 8- Opinión de liuífoü. Sistema de Clavijero. — 0. Opi>
níon dí> Mr. Pan^v. (-<iioc¡denc¡» deJjniciíi de Dupaix
eon o\ de Ordoüoa y Mr. F-ircy, — 10- Tiempo en qn6
TÍDieron los primeros pobíadorea de América. Opi-
nion^a de Betanccnrl y de SigiieE?;íi. Nuevo oómpnto
tomado do la invención de Ine Jotras- Prueba sacada
del coDAÍdet'iLble D^jmc^ro de Labi tantos bailada por loa
«tpAñolee en este oontinentiB. Cilcnloa de Wallace j
moe autores sobre pobUciou,
La mayor parle d» los hiatoi!ínIí>re« de América
— 4M-^
han fijado ^ti coruí Jt^cion en lofl PoW, como puntos
donde podÍAQ csUr unidos Riubos conü&entcí, y de
con^igitlontc por doixl? pudo ve rílican« oí Irinjñto 6
comanicAcion de uno y otro. lUtraidos airo los maa
anLrao30S narcgnutcfl por lo-i peligios de que laa re-
>^ gíones poUrca est^u oircuiílaff, las tempestades de un
mar brm'lo y horriblemente Agitado, los banccs da
,luoloy di^icuttadea ia^ti|>emb]e«, cjueal apioxüanne
& elloA 'M ex¡>pftnt€iiUlMti, himi^ii que en mucho
tiempo DO te atremran ¿llevar fus emprcsaa mu
all& do loe Umites que tran ootiocídoa cel k narcga-
ciort. Kapíliíroii^, *m rmínrgo, Iils UnUtivu^j y ^n
foenuí de roiterArlas fu¿ dt^ujmuyecdo el temor, qao
ÍQfutdía la aproxímacioD ú osos mares cnhíortos de
iala^i flobuxles de hielo, y donde et frió ea Un ¡oten*
fo, que se cr«o cafi impoEÍble qae no lleguen ¿ para-
íizarGO tas funciones vitaln. No es ya, empero, taa
reducido el catalogo de toa ocmhrea da navegantea
Uustrefi^ que han llevado aiiv esfaerzoft haatA un gra*
do ion apena» putdo creerse, quicrcí, Airoítrando
peligros y ¡jeiinlidiidr-^ ilc todoH gi^nvioA^ b^tn surca-
do con «05 buques pot entre montftSfu; 6 banccfl do
^tnicvc, y penetrado en c^as reboca que los antiguoa
' sopontan envueltas en denitoa reporei', privadas
luidoí vegútacion y do vida,
5 2.
ipil
■T4 dwdé'e! rigió XVI co^nzftren & hácérlte ex
r
pbracicneR, pura descubrir U^ corfínvP do 1a ücnn en «
ftcjucUiut heUda-*^ icgioi>c?, ilund^ uiia oj^cunJAii cMi..
doT del imvTgaTito. No ^0 Riibiu^i el Cüiit¡TienLt> «ino'
ricano, extenüíi^rulo^io Ii^lía el Pulo, llegaba ¿ lou-
nir^e cou 1¡i Groelniulm, ¿ iiLguim tlenn iirLka^ (^ el
teiüa |íor límite» un iiwr conligm) á la bnUU do Kud-
Aon á el c^^trecho de Ikiiuring, ho9 vúlj(^H y de^cu-
briLukatos ^¡»]-rori ilespuuK & cctjuCi.t^ C[iui ttínuinitbft
U Ainérica cu «1 Cubo do H^rno^, y ol África cu
el de Buena K^pciflüSii bácia uqucUa parte tn í^üo íc
íiallu el m»r AUAtrnl «cuibr.'idí» de grande » i^bL». Dt-.^
r¡g¡¿rL>nNU4 pULi«, alli t^dos lg5 v^raúrico^. Et ]>ria¿er4>
que ptnctró del uiai" glncinl al O(;ía[io Pticííico por
ot cxtrtclio de Deheiíng, muchi^anU^^quc esLelove-
riñc^ra y le pusiera sa nombre, fué Djwff on l&íS.
La expedición do IJcherlng pe cfectuii en 1T28 baja
los au?pic¡oe^ de C^Uliiiu de Ku^ia^ viuda de Pedro
cí Gmníle, (1)
f
En 1772 yxólltarn el uiar polAr,y descubrió ha»-
tA la embocadurrt del rio do bis mJnns de cobre. Mu'
ckmzie lo pcrnbiA tariN ni OctíU? en 1789, en la des-
embocadara del río qut; IIota ?li nombre. £i cr\])ltan
Rota^ y dcEpacñ el capitán i'tjrr^, expLorarotí en 1818
y !8I0 aiiiiella.4 regiones hclada.i. liitc íiUiíiio |>ctw-
(1) Maiifrav, Eiplciration du ti^toír^ Jo^'Pn^Ofi,
de la Cttlífonjie, eto., totn. i, clia¿>. 10. < ,
— 4W¡ —
Iró en el extreoho de Ijí^nífliíter^ pniflundo por el polo
nmgn^tii^, y reconocía en 1S21 In haliíii Je Ilutlfion,
volvií A onoontmr RtpnfH-h&tf^ y ío pr&eenttf en \n
gar^intii <l(r un extrecho lleno de hielo?, al toal dio'
«I iioiti1>i>f lie « LitH finias ■ /> 4et « Iteclat > Pero &
Bchotítig ««» & filien debe ntríbuiTsc h gloria de ha*
bcr fijado bátift ol Noiowto lo» límites de h Améri-
ca Stptcntnon:^^ así i^tmin fi LpinMirr loí ríe la Meñ-'
díonal háoia ei'Sudeate» El cripiUn FrankÜo llevan-
do sua iuYestigaoiones por tíerra, ettrsttdo en el mAr
polar, avnnEHtidci hili-ÍK el Oriente ha^Lt el galfo < T.
cororacíon do Jorge TV» fi. lalatUad de Rfpuíse-iay^
y Tcpítiondo su exploración ea 1825, dcfipuoa de cm-^
plear Algún t!empo,-y de Uicliar Con grande? díficuV
tadc?, btelofi que & c^ida pft«o detenma «u uiarclia, d
fiioi'tca y contrarios vícnUj:^, llegó al Gn el 18 de
Agosto fie 1F52(Í al meridiano 180, y al 70'
laLitud soplan triou'd.
I
5 3.
w
El cíipitan Ofto ih KoUtfhue coDtribuyó A explorar
esas regionee; en 1816 descubrió al Nordosto del ex-',
trocho de Beberiog un paso que lleva hoy su Dom-
bi"e. El capitíin ínglís 5fíttiAf¿/ *íe dirigi¿ al Oriente
de América para esperar nlli al capitán Franklin.
La fVagata en qtte íbji his^ viaje feliz, Io!« hielos nc
la dotuvieroii HÍno lia^Li e) gTndi> 72 v 30 uiiiiuLoa de
btttud Norto. Con esto *?o «DooTiLrá el pase NordooB*
te (Ic U América, y quedi re«uclU el probicun gco-
grificíí.
Tu con los víhjca de fjíí se Inbinn logrado rcaiil-
ÍMdon imporUntcs. Gn ol primero hwo mucbos roco-
nodmioDtos; Tucrotí sü^ nolicm ü observaciones un
teíoro pnm la ciencia. En el fcgunJo emprendió ex*
ploríir tvi mas altm laUtudeft^ pero drtftvose de re*
pcnte eTi el 71 gntdo 10 minuto» de htíLud Sur, í
caufia de los bielas que se prolongiiban (.inlo como la
v¡*U jiOíHíi alcrtnxnr, Sff coiivcnciá í'ntottcps de que
si hay tiermft en el Polo Aufftml, ost&n cubiertAs de
hictos perpetuo?, j i^c hnlUn del todo fiilt^s de vcgc-
tnrion y ilü %ífi-% ylvictítt*. Su expedición dtinS tres
aflofl diez y ocbo dbe, y en ella desciibi¡¿ la TfaUe
Aasfra!, Ei tercero tuvo por objeto bascJir un paso
al Kordoste de América^ renolviendc penetmr en las
regiones polares por el Ocíano Pnclfico; deffcubiifi
£&3 isbia de Sandwich, y murii^ en ellan & manos de
leí palvajea.
KI Yiaje de SjnÜcr^ duró tres aSon: el de /tojtf-
fPiírt das flRfi^; el do fíífUffaiitriiie díift afJos cüatre me-
ses, y en ^1 deRCubii¿ las islafl de Tnítl, eneentr^ lai
cíudadee perdidas, y reoonoeió otroA vnrioA ptantoe;
pero el ilw Dumimt íTflríilif fui parii Lw cU^nt-iai y
la geografía ol mn« notable de conntos Ge hablan
■nmtoi.-^TOKo Tf.^^Ü
pracUeaio dcfrle principias do eato siglo, «posar de
que Bolo lleg(j hasta el grado 70. j
Qacd¿ con estos víajcR no nolo reRucIto el proble-
ma geográfico dct paso h Aniíma por el Noroe«le,
sino que de^piics di? e-lW puede delinoane con boe-
no» datos 8U «onfigurocion oxtcríoT por 0£& parto.
Í4.
El continente fimoncano remata al Noroeste
babia de Uudson con ana península llamada Melri-
llc, cuyo último ¡mnto ¿ cabo €:^t¿ situado ¿ los 96*
48' latítud Norte, y & Iog 82'' 50' de latitud Oefte
de Grccnwicti. ALLÍ, entre este cabo y la ticrrAdefl
Corburn^ se abre el ejttiecho de U Fury y del Hccla^
el cual no pft^sentó ni capitán Parry mai quo usa
masa súiida do hielo. ^1) Desde el postrer cabo Nfr-
roeete de U Am^ntüi SejkUntrional basta el extrv^
del Heela, y de la Fury hasta el cabo glacial del ox- M
treobo do Bobering, el mar forma un golfj ancho J
no muy pnifunilo, qtie termmii en In cunU XuroesU
de la AioéricA. Esttí sd prolonga del Este al Oeete»
ofreciendo en cl golfo general tres 6 cuatro bahUs
principales^ cuyas puntan ó promontGrios so aproii'
(1) Historia de los Tiajes por CLateaabrioud. — ^EI or-
be pintoreteo.
-48fl —
man ¿ la Intihid en qiic CfU Mtaado el ultimo cftbo
Noroeste hflíU pI rxtrcchci de Fury y del Üecla^
mftii arriUi del txtrwho d« Behering,
Según Ti^ot^ Ua co^Ufi ih AiuéricH poIo son oo*
nocidaFf hasta ol grndd SO do Iftütud il1 &tc, y hxsta
ol 70 latitud Ocítc. De manera que exploranEie lo»
honlt^n tU vw in:ir rodeado de Uebs^ que hasta abgra
había rechazado todas las cmbarcncioncR, puedo de-
cirse qao se hjL compleüido el descubrÍDiíento del
Kuevo MundOf Terifli'Adj> por Colon Ik noche del 11
&n2 do Octubre de 11^2.
S5_
Los descubrimlt^Dto! indíeados han confinnndo las
sospechas de muchos esaitorcs Fobro la unión de Am-
loí cj^ntintnUs. Aeosía dice: * El nuevo orbe iitsft
llamamos IndiaFf» no et^tá iú todo dividido v up^rU-
do del otro orbe. Tengo paní lut que la una tierra y
la otra i^n alguna parte «o eentinÍLan ¿ Junbín^ 6 lo
menos ac Avecinan y allcgrtnmucho.» (1) El P^ GüT/-
cía, refiriéndose k varios aaUíies> creía en la proxí*
midad de uno y otro contúiento hacia el Norte, (2)
Ha venido ceto ¿ eTÍdenciariN) eon las empresua do
(1) Aí^ostn. Hiftt. cat- y mor. de laa Ind., lib. 1 , o. M.
(2) Uarcia< Orig. de lo8 Itid., lib, 1. cap. 4. S 4.
-465 —
qu« bcmofi hocho m^riUi, y las denas qoo han de«-
cubiertü lugirea en ^loe casi se tocan hmhús conti-
Dent«j|. Unus creen que esta diaUkQcu no efl mitfl c[D9
de trcinU y uuere millas, no de ocheoicntaí com»
pTclcüíJo Pnw, OlíMira Fmnani^ para quien «ta
matem conócele i^ii^ fué objpto ile «lu meditAcloDei^
que el inc^]¡eLlÍA dol extrecho do Bcherírg^ hasta el
nacimíCTito tic las islas entre el Asía y la Amírica,
es tm poco profundo, y tan notable su disposición
volcilnicít, qiio no puodo monos do creerse, que en el
estrecho so hiso la separación do ios contiacDtet.
Juzga que el espacio entre Ins ifilas y cl cxtrccho ftiá
tierra en otro ti<^po, la cual sufrió trastornofi, y ha
sido sumergida por la accíon de las aguas y cl fu^o
de los Tolcanes, quDdnudo Ins islas come monumento
do tan gran eatústrcfc, lo cual se hace mas probable
con la existencia de das ¡alas que hay enoiedio del
extrecho, y que por sí solas han de faciliUr mucho
el paso, Tnl opinión quo expone taiubicn Mr. W<sr*
Jen^ la encaeaUú iimy TtiD^nfla. Es de gran pt^^ por
BU3 conocioiíente» especiales, y la vnsta i[i^tT>iccÍMi
que da X conocer en varia? niftlerías, pAitículannen*
te en le relativo í América.
■
I
i
Antes do esos reconocimientos encontrábanse ya
en vnrios autores dnt^s \niTu juxgiu sobre e?ita malo*
ria. Se dccta que la OroeUndia velo dÍ!ttaba del La*
— «1 —
brador cuaronU IcguaR; quo entro unn y otra bo ha-
llaba el estrecho át Da vis, cl cual Uudo poco mas do
cuanrhlA leguHH, nrinn^nilu algunos quo ilu la tierra
del Labrador k la I^Undia «Mo hftbta cuatro Icguas;
quG por cl estrecho de Ma^alUncs tieno menos de
una legua de ancho; que del promontorio de tierm
aostrnl al Cabo de Buena Eiperanza, eolo hay cua*
trocicntas cincuenta legoae; y que de otra punta d«
tierrii ¿ Juvil, itürentn. Sin necusidad Je recurrir ¿
daton atiLígiioe, baj los rccíonUí que aclxiian la cucE'
tioD.
Entre CRtos llnman la atención los últimos descn-
brioiícnUn de los nisos, los cuales hfvn hecbo ver
cuan fÍLcil es el paso entro el Asia y la América,
Observa Sltí^ que In traroaía entro los d09 oonlmcii'
ten en el cabo TacIuiIaIcí, no es «lito de »lele í ocho
legua^i y que según tudiix ks nparíenctas loa doi
oonlincnt^s estaban antiguametito unidos. Los teiu-
bloiea de tierra y la Tuerza do la marca rompen Jiia
rocas esdU'pad&H quo ca<íu en el maír, Lhs ¡«l&ft del
archipiélago disminuyen visiblemonto, y el cxtrecho
lie alarga poco & poco. La corta trareisía baco Fácil
la comunicación. Sogun W^rdertf 05 probitble qae la
Aniórica haya sido poblada por ol Norto del Asiai
noÜindose gr^n nrmejanisa entro Ion eaquimales y hu-
rones, y los kamtsuhulcs y groelandeses. (1)
{1) Warden. fUoboTchea, etc-, e»p- IL
_4« —
* 7.
E?tñ <kp¡n¡on tiene inachoa aecUríos, Los hcoho«
y Ocscubrliiiíentofl «^n (|ue se njioyjt, le dan maelio
peso. Según M. Vcífr^ los ticlmtiki son de 1a raiti
de los cpqiiiiiiíik'*, itidicíírdalo fisí el idioinri que ha-
blan. J?l Dn Mitchül yvz'¿\i ípie I:t AmMcadel Ñor
to fué poblíiJu por hiLbítaiites de la parte «eptentiio*
sal de Aeíti. Mr, Eilú tiene por unos inHmoB ¿ I oi
eiquiuiíile» y gToclandcscs. ConsírvArsc entre los ir-
landeses k tradición de que el Norto de Amírica ftií
poblfido por loB ecauJin^^■c^B. Aun los que pretenden,
apoyándose en pnsivges del nrtiguo tcxtnmcnto, es-
pecUlmetiie en el lib. 4 do Esdra^ que los amencS'
nos proceden de las diez tribus de Israel, cautivaey
trasladadas h. \\ Media^ dicen que pasaron &I Nuero
Mundo pur el NorUi dol Asía, i*sti> us por vi extrecbo
do Aninn, que c^ el qau rliride li Cliinrt 6 Tartán»
de Amírica.
E^taft opintono*) hnn nido reforzadkis por Mr. Sch^ol-
€rafí y por Cacciütüte. £1 primero dioe que loo ea-
qmmnlfw consUtuy* n v^\ grupo extrema Kordente y
Nordocete do Ia AnL^^riea Brítuniua, ofrceicndo el GÍQ*
guiar problema do la emigración & IraTés de la m£i^
gen ártica del continente, del Kí^UaI Oevle. < Se en
euentran traxas do ellos desde la bahía d^Bíifín» La-
brador y aun 1* OrooUnJtn, HeaU el V£ü-&cho át
Bobcring y el continente de Am, donde loe tchukt-
oht iwdoiitAms hnblm el dúUocto de su largun, pero
Lengiin d« que do h^y tmsns ruAa nlíÁ th U^ tríbas
a«á&t¡ca« ilo aqaella-t i:oF;t»e Son^ vún dudu, los
fikroillings 6 enanos obí-crvados en U isla contigua de
New— Foudland, U antigua IleliveUnd p^^r loa acan-
dinavo^. i (1) £1 segundo mani&eata, que Io9 ({ue
entraron por el oxlreoho do Beberíng, siguieron la
gnin cmlcnu Koroüstc de Io« Iftgos y niift mirgcncs
LaiL-i vi uisr, (tHparciciido á lo largo do üv^h extensa
linca vastas coménteme, mantonefl do oonchfti de 09*
tras, cuchillos de; [lícilra, utensilio? con quo frnclor^
ban el grnuo, y dentro do loi sepulcros loi^ re^to? do
loa BatTajes con los objetoíi propios do onda difunto,
como el arco del casiador, la masa del gaenero, y al *
gun !9babolQ do los animcile% como los dientes do un
050j de un oo-'^torj espinas Je pooeo ú otros. ^2)
El paao por la GrocUndía bíUlisc ÍAmbicn apoya*
do en la^ ínvvKligHüLonüf! d« los antícuurío» d«l Nor-<
to, fundados no solo en los escritos de Sa/n sobre la
Islandia, sino en datos por ellas récordes, (li)
(1] Hidtorícal and stAtiecal informaüon etc., toa. S^
Part. 2, A-, g 1. p% 2a
^} Cacciatore. Atlanta iatoríco, toiu. % art. 36, p%
(S) Atilíquilíilca íimeríiíftiiie sivtr Rcñtaríís RrptetitHo-
naW rvruuj anti-ooluoibiftu&nuu in Amerka 1, vúU 4i
Boffiie 1637.
Tambiúti Mr. Monylave oreo que lo9 dM hcmisfe*
non oniuvIeroTí unídon pe»r el Norte, 6 for lo meDOB
que hubo ontro ul Ncrto de Asta y ta Amanea reís-
dotes mas 6 mcDcn cxtoDCfts ca tiempos remotos. (1)
Mr. Wardtn ¡ndica que lujr índícioA j bechoA <iue
parecen probar U comumcacion qae erUUiJ enti« el
nordeEítc dei anticuo coQtiiMMit«, y nordoestc del Que*
TO. (2) Fijnn &inbo;? U conf^ideracm en %l extrecho
do Uavw, ijue sepaj-a lii Gi^oelandÍH del coatÍDente de
Am¿r¡cA, y entro lu dístanoift que lioy entre el Cabo
Farcwcll y Li cc^Uk dd Labrador, 6 íi^U de Terreno*
va^ iruvoHiiL tiufr OUimamL-utu su h/i lu-x^bu en cintro
días.
4
í?rffcío opinn que de U Norucg* fueron sus kabi-
tantes á pijblar la Ank^LÉca del Norte.
§ s.
Es reipetnble 1& opioign do Sitfon, no obstante
filgunaE contradi ce ¡o nos en que ha mcurrido. S^on
él, lo3 Jos continentes eslavieron uEiLdos por la Tar*
taiía orienta!, y pov allí pasanm Ida pituierotí pol
dores de América.
(1) IhloDgUre. IMac^onrs, etc.
^ ¡2) Wardc'B. Beolieroii» sur lea ix&tíq;iitcs de lAue-
— 485 —
Se ha occtpftfío Je <ííiU opinión Ctni/crú, jmS como
de 1ki dcma^ que xe hnn «miUJo Kobre tan c¿)«br9
tnostion hifiUinen. Dctpticfi i)« un cxámon ilustrado
q\«; de clin hicf), fijíít en que los primeros polUd>
ttA p;«*]ir<)n Jf^ hfi piil^f* flfpUintrionftki de Europa
¿ los leptcntríonftlcfl do América, 6 mas bien do los
mía oríonUles dol Aeia ¿ loa roas ocadent^W do
América, Apóytise en !a tradiccion confftiiQto do lot
pnebloa de Anáhuao, do haber retido Run nntOpasa<
úm "do lo? pafíO) ^ituudos M Nor^ y on lan niioaa
do edificios en «Iloa enconlradoa, do mcdo quo, 8l-
gojontJo lan huollan 6 tracoft quo fm^ron dejando en
ffu percgrinacior ^ no llcgn basta el extrecho do Anitm.
ll<*?p»cto de la» otras raulones de Aniírica, conje-
tura que pasarían por otro» puntos. Para talrarmu-
chas de La^ objeciocts que ee han hecho nnbre el
tt¿nfl¡to de loa auiícale^, atendiendo ^m e»pen09 di-
Yorsafl, eu naturalcea^ híbitofl, genero do Tida, etc.,
lo parcciA que Itw paiaca cquíncrccinlca de Amírica so
común icabiD corí d África, y los septectríoiutes con
loa de Emxipa y Asia. Esta comunicación pudo ba*
ber exintido en ¿poca* remotas por medie» de una
grande oxtenaign do tierra, que soria la parto mas
oriental del Brasil con la mas occidental de África^ la
cual pudo haber dcsap/Lrocido de remillAx de algún
gran terremoto, quedando solo restos en las i^las de
Cabo Verde, de Fernando de Norufia, la Aecenaion^
San ^futeo / oLras, Ahí parecen persiiadíila loa uiu-
asTvriotH— Tono ir.— 63
—4tt^
I
cboB bnncos rcconocíilon p»r D^iTegnnf^^, paiUcuLu'*
luentc por Mr. Bíiachf, qvic íoTtdcó oon H innyor d¡-
iigencia aqvidlos parajos, prcKnUndo íe Ules maros
á la Acrulemlji real do cieiic¡:\a de París, en 1737, un
mapa hídrográítco. c Estnfi úlas y ban^s h^ria ai*
do TcroftimilmenU la parto m:tfi alta de &quoÍ c^nti- fl
iMQte Iiundido. » Por úlLliiio^ supone el autor qua Te* ^
nímon citando, qje el lado mas ocoidi>iilal de Amíri- ^j
ca estuvo unido con d mas orlcnUl do TartariA» na H
aiendo imposible que exiatiora otra unioa por U Qroe*
lundtJi uoiru Am¿r¡(;a y el Norlu do Burjpa, (1) ^^
EsU «¡stcina de Clavijero salva muchas dg las di-
fioultadea^ oon quo eo han combatido laF diversas opi*
Clones imaginadas sobro b1 tiánaJlo de ]oB habitante
del anügua al imevu cüntlneiit», c^ipecialmento r*l- ^y
peoto do los amnulefv» Asi Undrcmos qae los cuadra* ^M
pedo?, aves y roptiles de loa paiaos fríos» pudieron
plisar por bi v!a de cumunicaaon queexNli:! háciacl
Korte, y loe do climas calioDtes por la d<l £>ur^ ¿ lo-
gares e^uinocciale», ct>]no so ha dicho.
£s pAra mi tanto mas probablo esta opinión, cuaih
to que la existencia da dívorsas especies de auluialeí
en América, es una prueba de que si no todoft sias
babitantee, per lo menos muohoB de eUoa vioieroa
por tieiTa, Solo de ese moflo podían haber pasado
fl) Clavijero. Histona autig ua de México. DU«rL 1
tom.2.
gr«n pftrte de ion nnimnlcf qiw hoy pucbUi hfl boí-
qncfl, 1d9 esUnquos, los campos y Iob nircA. jScri
pr«stitriiblfi quft el tigre, «ieinpre sediento dtí wingrr,
ol kon fcro2, y el Atrevido oto, vinieran en ftqaitllos
tiempos por mur en compaHia de Iob hombres? ¿A
qué fin tmtr consigo anúnnlM tan perniciosos y t&-
núbloe, para aomcnUr los peligros ¿ inseguridades T
¡ Con qti5 objeto decidireo ú traer la culebra rcncuo-
fi»j «I horrible ciñeran, la mortífera casampulga, y
los reptiles datioRoft, y lo^ insectos imperceptibles?
No es ostD probable, no hay mottro en qué poder
Apoyar Un «xtni11& deUnutnacion, no quedando otra
arbitrio, ffino concluir quo pasaron por türri d^l nao
otro bemisfcrit). " " ' ' ''
- Las opinionos, qno sobreestá cuestión so han «mi-
lo» prueban la posibilidad de que el paso de loaba-
litantee del uno al otro conÜnento sé baya r^ríñcn*
por cualquiera de los medios indicados. Aunque
cabe duda que el tránsito por tierra ofrece menoa
liíicultades que gíxg% que se iinagLiirn, t*Ui no ex-
luye eí hecho do que también «o haya efectuado por
los demás modos que quedan referidos; puca pareco
bastAotr fundada ¡a opínton iv: que In Aut^rica tuvo
t'OOmun¡oa()Íones con el antl^^o cootínente antss del
;lo XV, en que faé descubierta por Colon.
&9-
El ilustrado Mr. Farc¡fj que con teinta lüi y ncwÑ^
— lu-
to h« discutido sobre las ^ntígiicdAdcs ilc Aia^ríca,
cree que lo» babiUates del Palenque y YuoAtin fud-
rcoloR primeros pobladoTtfl. A[>éya£o para esto ea Iaa
huellas que allí 6 cji otroa lagares han ilejaJo, en
qoe fuexon entro todos los mas cítíUxsuIos y diestros
ca las artes, y por consiguiente dignos dt odniíraoioa,
ora provenga e^^ta colLura de sos propios MÍuerso*,
orft do nocioneii aiquiridas por relacJonej dincUs con
el Asía 6 el Egipto. Supono que México en Améri-
ca ntñsi tres mil a&os lia un foco do lux, coiuo lo fué
hABiria en Asia, el Egipto vn África y k GrecU
eo Earopa. Imagina que anlcs del ciglo XT h&biaa
venido varios pueblos sucesivamente con el objeto de
colonisar 6 invadir estos paíso?, unos por el mar del
Este y otros por el Norte, especmlcicn;e por eete
1]hiin<) rumbo, por donde loa t¿rUiro^ y nkogo1<^!t etn*
pujaron las poblacioneft del Norte hacia México. POr
&] timo, abriga U certtdumbro de quo antes del si-
glo XV ya había sido descubierta y viaiti^da muchas
veoos ta América por los europeos.
Eitü opiíiiotí de Mr. f^ofc^^ resulUdo de mis esta-
dios y meditacioneff OTicuentm apoyo suñcíento «n
ctianto Fe ha expuesto, i'ucde decirle que lofi puntofl
qne abra^^t ^^ikv\ dt^iuostmilos hiuvtn donde e» posÍ<*
ble» en una materia sobre la cual ha sido precíeo reo-
FLir toJn« las conjeturas probables, comparar todas
las opinionos opuestas, y deducir consecQcnciaa Je loe
pocos datos que existen parn juagar oon Acierto y ae-
I
I
1
— 4» —
I
gurUitJ. C¿Iclc« Hkbremauora en csU oaesUoitp por
bnhtT ocupado h pluma d« iantos escTttctes Uuatrc9j
cin haberla iimgano rosuelto 9¡\iúiractür¡;LitieDU, Im»*
U doflvftnecer en el eepíritit todo género do dudikíi
d€econfi«ii2n, ¿ incei-iidumbrd. '
El capitán Diipaix, cay^ voto c» lAi re«petaWcon
eata DUiterí^ poT haber e:uaiinado deten i^liunento loa
KTfttoü iJi- \q% KutlguaK kibiUnteff du Airiifríca, ffo indi-
na & creer qao vinieron por el rumbo oriental do esto
continente. Opioíon saya eii esta en mucha parto con-
fonuo con la de OrdoSux, 1» dü Mr. Fnrcy y otros
autords. Allí £o íigora que fué el sÍUo donde se fija^
ion los primitivos moradorca y el que mas so pobló,
extendiéndose después h¿c¡a el Sudeste y Nordeste.
< La parto mas poblada, úke, de esta antigua rc^ioD,
que seria la primera, parece ío fueron las costas oritc-
tales,y desptiOR-Be propagfLTon a! Sudefite y ul Nordes-
te, lo cual puede venfiaarse por las ninnerovas ruinas
que m; hallan sembradn^ entro eHos punti>s medíodó
coUt^raka. » (1)
§ 10,
k
■ Respecto del titmpo en que pudieron haber venido
(1) DijpKii. DnKteme eipeditioii» o. 77.
los príroerofl IuibttanU«, se ban bccho ya uiliat 1%B-
nas iodicacrDUGS.
Opina Btíanccuri que U AmúrícA b% p(yh\6 astea
del i1¡LuT)i>^ iliiT&uU d tiempo que rntáiO entre la
creación del luuDdo j e8t« aoontccimicnto, cft iaáx,
en la pricoeía élad» 1C56 aSos^ B^;un el texto he-
breo. (1) Como i-1 genero hiunano $qIo 80 snlvó en la
ptnona de Xo4 y cu familia^ conforme & be asf^ra-
dos IctrAf , aun ciiando la opinioa de Jitlúncmri Tue-
ra fundada^ ea preciso buncar eu loa deBCftadÍMitea de
Noé, y en los tiempos potterioree, lea que tíustod á
e«tfi coDtUiente.
El Dr. fii^iUfizaf í (|u;cn sigue ITíuÉ, eree encott-
trar cates primeros pcbUdorcf en U dosceodeDcia de
Nepbtuij], la cual oliendo de Egipto después de la
CQtirusion d<^ las lenguas^ pasó ¿ este coutÍDenie,
Apoyan para €sto en las pirámides, en los gero|^ifi-
cos, en c] modo de computar el üempoi en loa tr^ea
y otroA uAos, Cítm/era hace fLif-rlea observaojones con-
tra esta opÍDÍon, pero saponíóodola oon alguna fuer-
EA. La confusión de Iaa lenguas se verificó, ecgun loi
ctf'rtnpiitos que ve bjín hccbo, el «fio 2131 de U era
cristiana. (2)
(1) Biblia do Vence, tom. 12. DíaerL aobie la qahiU
edftd del muEído, § 14, p¿g. 3T&, 876.
(2) DiblJA do Vflaeé, tom. 19, eooap. do la hiat. prol
Dd düuvio, etc., PiirL 1, | ], pifg. 3IS,
I
— 4n—
Prcjciodiendo por im m^meto d* «ílos ú oíros da*
toA y eáihputofi que pudieran liíiurrMf, y IdidaimIo €0-
taü punto de partida ¡^ invotiolon do las Wra», ten-
dKiuo^, ijuc conocidíie en d Adía 3S17 iiüon fmto»
quo (;1 dcicubrtntionto de Auif*ricfif y no bJibíéiidoMt
tncontrudo en ella, en mdjdsblft que su* primeros
h&l>ÍUDtC3 vinieron nntcs de íu iovcncion, de lo cqaI
rcnulta quo hace man de 4S09 aSos que aquí exu-
Iflu.. £1]
KI con&idvralili^ níiEiifiro de habitantes de que ev
taba cubierto este continODte, cuando llegaron los e»-
paííolos, c6 una prueba irrecusable del largo tiempo
que llevaba de íuiber comenzado h poblnrfle, con la
circunftUrtcia de quejan rüzns que ibrin sucediéndose
unas en poa de otrns en la ocapacton y dominio do su
innienaQ territoiíit, encantralmn ujoujmentoa y ruinan
de los que les hablan precedido.
Sobre pollactün puedan presentArs« rivríos o^mpu-i
to5, Wallac^ [2] calcula que una «c^lri par«jn predi-
ce «o cuatrocientos treinta y tres añ 09, veinticuatro
mil quinientos setenta y cois JndividuoVp Contrayeo'
do el G&Iculo ¿ las A6<^enta y siete personAS que lle-
garon & Egipto con Jacob, y suponiendo que habie-
[11 Sclioolcraft. HiAtoricAl luid at^tíscal iuformalion,
etc.. tom. l,§9,p%343.
[2) DisorUcion 3üb» la» poblacionea de los prímcroa
tiempos, Ain^erdam, 1TA9.
— -472 —
r&Q pCTQi&nocído alli cuiiirocicTitos treinta aBo% da-*
mn por prodiiolo ttn luillon 9«Ísclent<i8 cunrenU y
»«is mil, quinientofi novonU y dos ¡ndirUilOR. Noé
tnunó 310 aüos deipucs del diluvio. DÍ«s aSoí aq-
te8 deau nioertf, lasgefet de Ua familiar, entre qme*
ttet se habia dividido el mundo, contaron el númtro
do r\\xt ae oomponian, y CDContraron ner el dt sete-
cientos treinta y dos mil, setcdtíntcn dos. liSto do et
de admirarse, dice SolórzíirtOf [1] porque scgon vi jnv*
tín Tomielo, [2J do un hombre y una mujer, al cabo
de doscientos aSos, puede resultar una procreación
de im millón, s<*¡scÍ4*ntOi^ cuiircnta y siete mil, ochon-
ÍA y sois iadividuos.
[1] Delad^jurfl/eto., lib. 1| Cf^. 10, uúms. 10 y 11,
Aaiial. sacr. 1, tom. ao. 1339, niím. 19, |>. 3M.
pllg.72.
mil).
CAPITULO XXVUL
W
1, Mtíflín.'i íln íjTin Hp han *aIív1o \os íiutorfla píifr ínraa-
tig4r el 0TÍj*eia d^ 1a potJaciou Jo AEa<irioa.'-2. Lo
quti con-^litijjo lii GwDt>mfri píxiuliAr do nn pueblo, [a
varíddnd de ciuirormid^ destrujf^ )a ¡^rnebft. — 3- For-
maoion <\<i l&s Icnf^oa j mi prcoed^ncja. Ktúotoe do U
tnfí/A^W do iin;vK jr otriLfi. SoROMdft<l do c/>nipAr;tr, no
palabras aisladas» aiaa la oonetmcdon f^amatica) del
idiom^v l^^^A n<i^ pueda r^c^jcrsú algana hz sobro Mi-
ta mntorüi. l'rooedimieQto do Níxers rOBDOCtO do la
]oü(!;ua otomi, y roMÜIoiJo quo obtayo.— ^ VaoixA ciiio
da G«to tmbiMa fC la opinión fjne asigna un orfgeii cm*
QO ¿ tirtaro & la población do Acq^jcm. Dialecto do
l<MiooIkoirk«obftcrvndoporl3uitoD. Obacrroeioaeo do
Vatvr iHibi-e la cm\ idL>utidad d» la kiTiRtiii uroiOuudo*
aHjlAdo lo6 osqriimalc^. TfTibrijos do Mr. Faroy.
AualoctftflQoonfa-fvljiporWilliiim DiiiaLar, Iiuporlau-
cia dolproo ludimiento da Náx^ra rc^pocto do los otroi
idiomas ftm^^jcnuaífl. y tf^jcloe quo proilucírí.
s 1
üntio loH tnedíoa do ¡nvo<íttg»cioiij i^uo tn la cuo«<
tion de origen pücdcn condnnr & Ion inojorv^ rtflutU-
vrmioi*— Tono IT.— M
— 474 —
dos, enumerAüse 1a coniparaGion Je luíi símbolos rtli-
giwos de kfí diR-rcnte't pueblos de h nntigüedjid» d
estudio do los g^rogllfioos do todas cl^ise?^ el ex&meit
de las cifmfi misierioa&s qa« han ^«rvido de b«se &
tatitoi sUtüiuris p[>lltícDS, aitronóiuic03 y rcUgioeo?^
la geografta, 1a cotTOspnndencia de cifrtos paUbna,
la deacifracioii de cierto» m¡Í04, K ¡nvestigadon ato-
U de lft% trailicíones ¿ mfttildcloni?-? d« Uvidarolí-
giosa, politioa y dotnéstica, los rasgos do sciDejauía
y analogiik5} bs usos y costumbres, y oí anAlí^ de
las lengaar; en ^u composición é Intimas reUeione^
todo osto iLos conduoiria & La verdad, detTftmADdo
paorhA luz sobre ostos pueblos y t.i bístoriA «n gene-
ml| etipccmlincnto a¡ rei^pecto del último punto k
comparaoiori ffo baoo entre las longmít d«l Asia oma-
til y U América occidental.
bo muchos de CRtos medios Ínv?Uigatorto6 comeik
cé L hacer uso al hí^hk-t do ha ruinas del Pftlenijín,
y GomparnrlaH con lo mas notnbU que pre^e&ta la aft-
tigüodad OTi el otro continente; (1) mas pan. sa-
car do ellos todüs los datos posibles sobre ia cuealíon
de o^!gl^nJ no debe ][m¡(»r5o & solo c£o la invwti*
gacion y comparaobn, eino j^CEOralízarso & oouit»
sobro esto so ha encontrado en Amórica, y so ha-
co preóso por tant.) valver X toc^r varios do esos
puntos, lo quo so advierte, para quo conocido el
■
(1) TouD, S dú «¿tta obra, cap. 31 y siguíontca.
— 416 —
jeto no Gc tiche de repetición lo rjuc i?< «xpoDga co
las capitulen «nbflecuertca* •
T» qiie s«i lia 1i^4j1io UhhU nlioni «ükv«i ti^lo no lia
aido túditvta briRtnntD. Varios do lo^ imtorce que do
tal medio se han vttlido, es iecir, de h omparacíon
del loDgaaje, hubieron de limitare ¿ la eomparactOQ
du palAbras ñislndas de Ion idiomafl ^uo bablabiLn loa
poebloB do AméñcA en tiempo de la conquista. Igual
eoin suco(l¡¿ rej^pecU» de su reli^oiij nut Uyen, stu
HEOS, GuB húbitofl y coctumbrci>> pudicndo ascgunno
qu4) aimple^ analogías nutca pucdcc conftitnír iden-
tidad, pero si contribuyen í vigomai Us pruebas 6
ooDJcturas que do otras fueot^e eo tomen. Mcnostor
tn tambieTi tener siempre en cuenta las vaTincionea
quo pueden babeno iniroduddo. < No bay í:q$% dui
comuu en la bistctia quo ver ¿ puoblos enteros m^-
dai ti» tal sucrt* iit costumbre», de idioma, de rtli-
gúm y de patria» que muchas veces no 19 lee recono*
cCy y es menester buscarlos tn medio de ellos mísmoff,
sin püdcr dt^cuWirlos, ■ (I)
El argumento que renulta de mera analogía es dé*-
liU en esto oaio, según dke Boturini, (2) y por eso
lo rcaiste como modio seguro do jtugar en la prown-
te cuestión.
(1) Biblm <fn Víini^i'. ttmi- rt- Diftett. sobre H
donde fnunm Irúelüdudns las doce trituH do I-4rae
(2) Idea <Ie una biat. gen., etc. S I6> ^< 10.
tai
1.
Ami^
Bp ídIo Us cqaliAwJM 7 cncuM-toiií >j fiactt deona-
lo Ic pertenece, oso tambfeii lis propíe^Jmdci BOtir
ki- CtBtado modioQ pueUoe tíon «as» eüsma C9-
lídflSeí fUmi 6 moñiea, se "^■^j*» «tre el. Sb
citttqgo, etU fenejuza comu In^e qu pae&
jos^íina pM clk de n origen, ooorirtí^^jow ifl ib
nüdü ioefieu, i^tit de otia «aerte habm serñdo ele
Doebo, QQimo todo lo qae comüta^^e el tipo 6 propie-
dad pfrrÜcuUr de olgniia coea,
Et haber encontrado atulogU 6 seniejonzA en te
tenduacíoD devAnA^ paUl/ra^ de los idmn», fiieW
IMpio loi habttAaUa M noevo monde, en la tíf^nifi*
CAcJcn de otras, jr en la composioton 6 foraaeicn de
alganas, comparíLiidolaK con los direrenles idtoiVBS de
tos pueblos del antiguo eontinente, ha hecho creer i
ciertos auti^rcs, que por allí podía eacarse el ortscn
de los habiUmU^fl. EsU cotuparacton ulnladit es un
medio füliblo para juzgar. Puede In analogift 6 tetut'
janza provenir, 6 de relaciones quo bajan cxífttde
alguna vez entre unos y olroij 6 de uiiU tmduccion
i intelJgüDcia do los que fiin un estudio profundo han
BUfltiLiiido hs palabra?, U-s ban dado uha apUcAci^n
gratuita por seiuejanzns que han creido encontiaTi ó
A
-iff-
I
I
las bftn corrompido y alterado» como vemos ñutltn
baótrloloe cxtranjerDs con nuealro propb idioma, por
jto potjt^rso el debido cuiíladQ y exactitud, 6 wr ti
modio mas fácil p&ra ealirdel pa^o, cuando ito puedo
comprende Tfle bt«ii la de&ominncíoii ¿nplichcian do
slgQRa íjíma» 6 cu fin, (Kirrjue tolo ft pixíciira íuitUr
de la mejor m^Ticra po»ibk los sonidos articulados
guo EO oyen, valiéndole iIc los que ea otrai lengaaB
lüS son conociJop,
Sio r^gUs fijas de comparación, aia un análisis
ox8«lo dt las prtUbrns, su origen, composición, y BÍg^
nificacion, praciso es <iac so cüniotan muchos errores.
Alpunófl tiatt creído (i^q por tenuinar miiclLt** pala*
h^\n de Io> indios on iant 6 tten y enp§ijufj eíi ítu ort-
gen aleamn, porgue la ptirücula lant cotruba en la
composición Uc iuuch;kS palabras alemAnos^ y pejue
tnmbíOD, qTK iigniflca entre olloa lofTcute. Otros por
la tcnuÍTiacioD y tignificacion do ttfe^ que entro los
tarcofi c« monte, Ifts asignaban !in oiígfn tnrco; y
t&rtuxi por la terminación en an, pues Lay innmem-
blflSToccü tArUrna qao así terminan. Olrofl, en fin,
los reputan du<:eiid¡entea de loa fonictos, porqtie di*
vertoft nofflbret d« sus poblacaoncf comieDiaii coa las
diccioccs ¡car^ kir, karja y kaiia^ <|tte f^nificm ciudad,
tan usaüjis entre lo^ fciiíciof^.
Algunos man cscrupulosoa qtiigitron deducir k
idenUdiul de ortgon ele la RÍgnífLcacíon y ODoaposcÍDn
lio Algunik^ pftUbroj;, cnoontr&Ddolis en roces chii
grleg&B, y Iaühu, & eo e<j1o 1a compoñcÚM^ de maní
ra qm fí la. Artioolacion de anos y otto% «3 muy pa*
rcc¡d>, f^ir vxcilar If"^^ tian dailo un luismo ottg«n.
sacedocntnuctmfi plnbra^ hebreas, gncga«, diinaif
eapaEoUf, en las cuales, 6 no hay difcrenda olgui
6 es ca^L ¡inperoeptible, Tales eemcjaitxia quedan ya
punttialiíadas on il lugar vori^pondiente,
J)t eflle ex&ncti resalta, qtK en Am/^ncA se
OQCúntrado piilabrae parecidas & la mayor parte de los
idíomaft do Ina naciones principales del autigiio mando,
B»U lui^iii^ variiedad de cnnronnídü^l |]rui<1ka^ qneeea
medio de cooiparacioD, aun cuando no fae»e falible i
incierto, nunca podría conducirnos k encontrar segura
y absolaUíiii^nU; el origen prímitlro de In población
de América, pues re deduciría ^luo fu¿ poblada por
fenicio», cartogiDCSCs, hebrcoñ^ ^ics<>s, romano^, cbí-
noí, líriaros, alemanes, gal<w, espaüolefl, fi otroa pue-
blos. Aun cuando a(d hubiere i.uccdÍdo,fegun opínioa
del P. (jaTcÍB, y demás áutor^í de quienes be hecbo
eipecial mención, dejan siempre U cuestión en pí¿.
S.
^Ettmbc cuanto w ha escrito sobre el idioma pri-
mitivo d^l ^nerc liumaik», y cAíno ne rneron furnia]
do los lengua» qae u^nrrn h% naciones de la andgik-*
dad, lo m^mo quo Us r^ue actualmente «o hablan.
Mr^ S^chart^ cotrc otros fáI>¡0Fi, cmprcndiií probar
L f^ne Iñ Icngari fenicia, U hebiea, y \\\ piíníca, eran ana
" mipmn. Sfi conridera, ííti emb»^, A In hebrea como
\tk nutriz (]c todas la» di^tiaif. Gflta era la úmc:\ r^ue
se hablaba unto» Je l;i ucuiruston iIg bus Icnguafr. Aun-
que deepues do tnl «accflo se hablaron muchus, cncoD-
tramos por to menos haber eido la bcbttati] tipo que
dúí icr & atgUDiia de líls nms natablüs de lii nntigUc-
dad. La lengua fenicia y bi aimea inanificstan sü
■ pToccdvncia de la hebrea; !a lutm p:i]-t¡o¡pa de ¿bU
y de la griega ; y la e«[jK£toIa, rraDCt^Ka, Englefia, é ita-
líaníi de lüs ttcí, Aeí m quo en todas « hallan mez-
(;ladas voctu'y itRíJismos de otros Idlumn», que bau
ido produciendo «uce^ívamcnto diverjas alteraciones.
Esta mezcla impido también deducir de h compam-
rioD de palabras un oiígin cicrlo, pues conrundída*
I entre fll las lenguas, hubo por confiíguíento de alterar-
se su naturaleza.
Para que pueda ¿flto guiar y servir de alguna luz,
bvpeciso adoptar olro eaiiiino. E«te camino es com*
parar no palabras aisladas, sino la construcción gra-
matical de lüE idÍoiiiia?T entro t\ en kqa partea consií-
tulivfts, annlíxar la etimología de ks palabras, su
formación, y combinación, laa moJi&cacionce quo ic*
j^ultan de la cumbinarion de la» píiHeíi de la orneion^
EUB Taríacioncs, eu Eintdxi^, cu una paUbm. el exA-
— *ífc^
CAPITULO XXIX.
1. Opiftiou do JOB uaturaliáifLú Bohvo la vd^a amcricíuin.
fc Cüiiiíí Ift i?í»ai*iJurn Klfiprotíi. Ojúuíoíi Oy Snlíicrooi,
r Juicio de Virej. CArAi^t^ree físicos, Citu^ns de que Dft-
cca Iaíi i>thrtictilftniljulen quo ce tiaarAxjft a^ uoteus, —
m S. IcfliieneÍA del t&tnperftiDonto. Fnsiiga do I^liUon.
L/JUÍfaTüiioíaa quo se advíciten entre loB puebloa outí-
■jemos y mnd<inio», y bn^tAcn una tiilKiii/i tiikIi^ei. Con-
PlMtt&^oncB mi« debdG tenerse preaoutes. Alteniclo-
ii«s qTto ^iifno ul pucbJo ii« Lnrac] on «n oocatitucton
prinutívft ílrirnntí* ^ti peraiwieiidii pu lígrpto» bu pere-
firmaoion ou cl tlumurto y au c&utivJiad ou líabüouui
— 3, Altorocícoics 0otabl?i& eo Los aniíaalcs, plnnlAs, j
batos trasladados dfrl atitt|;uo uí nuevo ccutbento,
■ DireTBidad qite 8« ndvictto cDtro Ion babita&toa do
■ AlDt^ica. — 4. Aspecto y enUdo de la raía antei'tL'aQa
cuando fué desoiibkrto «I conLincatc per lo!j cupoulo*
les- tíus rasgos diaLÍutkoa y caractei-ÍAiicos- AccioD
GubUm^deCucttimctuii. Kiit(>rd2ade Qual^opocü. B«*
fiicnacLoii lieivica do Atabualpa, — ¿. Catiñcaciou do
tíerTÉra rt^pecto du lo» tlÍ^i^m y du loa jiicatocoa Oua-
lidadcii do loa indloa do Cluapaa. Tribuu do tihijaiido-
&6a, vai^uia, lua^oH, apacli^sy comaucbos. Piaturado
§ í
*'^
Aüoquo muchos <Ic Ioa njituriüistas fommn do Io9
— 4W—
doUicuacteros que 1a dietingaen de la c¿acasa, moD>
gola, 7 etiápicft» otrwt aon de diferente p&ncerrno
considera udolu com^razn priajíUvA^ «ÍDOluAsliJeii ov*
mo nna mezcla, 6 el roGuluid» d« lasdemftí, qtio par-
ücipa do sus propiedads^j especialmente de U ciu-
W$Af oon las modiflcAcicues que resulUn de Toiins
fiviaas.
Klaproih nolnrcpuU por razapríinitira* (1) So/-
trcuz no la onamcra entre las diverjas razaE, qae
GomponeD la aspecto hiunanaj (2) y Yirtf cree tras-
ladAdns al nuero continente las tres ntcas ^nin^nte'
tueoto dÍ5ttDt&?, CD que se dütiogno ol linagc hutDa-
no' (3) Sea de esto lo qoe fuero, no puede Degiu^t
^ne los americanos tienen algunas circunEtaocias qn*
los distinguen, tales como el color de canela» Mgua
di<íe Bhimtjn^úch, la figurs. de lii cara ?iiicha, pero no
apkétada, ni tampoco Idf cirrlllos ealidc^ como le»
moTígoleí, ni loa Ubios gruesos oonio los «ogroSj niU
iuutz apkubda. (-1) £1 cotijunto Je sus facctooeE, im
-í ■ • - j ■ ■ ,
Hi) Rlaproth. Memorias relaUrea á TAsio. tota. 3.
' .(¿> Balncronc, HUtoira nuttirnlli^ p(t|{. 85,
'S) Ttre^. Ht9t, y fifiolo^ía dd lo j^eraeíon, o. 5, $ 2
(4) Lon raagot tU la^ ciuoo raca» prtat^pala» del gm-
lo hamano, 99gua el sUtoma de ^ru;r;fn6a«b, moü loa ñ'
goieotoa:
La laxA oíncMsa d<i un color ma^ 6 meaofi blanco, ooa
loa oarnUos oolúradoo. loa o>ib«Uoa UTf;o£, Usos y mo»-
noa, la biii1>a y la frente dl^a salida qao U baca.
T^ t%K« mongola de color dft evp^ d^ trigo, eoa lo9
«
— í»—
nr entoramentc igual ni da c^trns ni2&«,no es Xtmp(^
€0 dífltínto. &sU> tin duda hft hecho coIoc^^tIüs cd una
de las dÍTÍebnei del géoem huiumno. E^as purtículA-
riilades puedoo, sin embanco, mcer áa vams oauB&fl,
Ules como Jjfc mezoJA do las raziis entre si, la iiiBu6D'
cia del cliuia, los alimentofi, v todas his que nnceo de
onusas fisío^fL conocidas.
I 2.
Ef> indadkblo :|uo el teiupcnimcnto ínlluyc en bu
cuaHdadt^^ ilsic&s y mcralcfl del hombre. EsLcí tcoria
esuLiniíia^la y reconocida por Uip^crate?, Phtton, {1)
Artetáteles (2) y Q^Ieno, (3) ha sido reproducida y
fortilicada por Montenquieu tn hu obra inniortal ñú*
brc el e-Hpüitu de Ua lej'C!», ftjrui^tndci una parte nvay
eaUlli>£ poco cfipeaofl, dg^os, jáaporos, loa pirp&doa
huudidcie y coino hinohadoe, U cara chata, j Iob hnoecB
do lüH f^jizrilKrA realzAtloa.
L% rúen otiópion ó Liogrft> d« odor más ¿ m^nos D«gro;
cabello negro, y lanudo. loa carriUoa proniuicDtcd, los U*
bio» grueeos y la liarla apkatiLda.
La raaet amohoau^ do coloi do canela, con loa eabaUcv
ni^prox, líson y espE^nüíi, lu cma »(jcb^L, pero no iplastoda.
Lih rnRji mnicsjih Oe un morcmo muA ¿ mODOi oaourü,
con i^ibclb abuudíinte, negro, j diado, la tatiz y la boc*
gracdei».
(L) Pjatúa. Dialog, do natura.
(2) Arislülclü», Srcc, SO^ ptobleiiia 1. '
(3) Galeno. liib. % áo temp.
01
foAlDljMlt-dt nrdrtAina, y donostranda cuánto iitOu*
ye el clima en lo« üifi^rcntos oarmottna do Us oaoto*
twFj üsto 1^ en su cogistíUidoii fí^ícn y tnoral^ y k
necoRiU&d de que h* leyes se modifiquen^ ucoiiodAii'
dofle k ostns rartÉOÍonos ndk&daa por 1& toisiia Dft>
toroleEa. Hp/o/Mtdieeexiirewneiile: « Unos betábtes
diSeren de otios. ¿ por rcQÜI&rn eon uros -contra-
rios, ó por tcber difcrcnUs agUA?» ^ po^ ^o o*Ar
dofl de uDoi luÍHUion Hlmieiilos. EiUdirerencta ííú
lo se halla en el roiftio y eompoiUm dvl cacrpo,
tftmbicn en el ingenio del áaimo. i
BAtt&rá fkTii conveneor«ü do etu verdad^ urojar
mu uíradLi tobre lo<> pueblo? antiguos y modenu».
Los grl^ofi no ae pajecían & los sciUs; los rouuuiai
difiUhitn macho de las que babitalnn b&je el oicb
abrac&dor de África y lan ansias del deewrto^ los ii^
glesen diiUui uiuclko de los cb¡iioit> It» aleinmnes de
los etjopour, y los o^pailoles de loe luponcs y Baiiuy&-
do9. En UDA mi^ma imcioit se notan diferencias de
protini^ia ii proTindUj <](? vigío que una linea deltte-
ifdjfino oi eufioíe&te para producir muy m&roadaí di-
ferencias.
So esto proviene la variedad que advíitieron les
espaHúles entre los habiULntea de las dlrersas rc^e*
n«s M Nuevo Mund4>, afirmando á mucho* aulotci
e& la epimcn de que descienden de dirersaa nadenea-
La hcrmoía y bien formada raía de ClitapaA no era
i9m que la de los sapotec^ip, f oinuí qoo cubrUn
[••te contimjnk. Rl (nmiftiio dÍAtAlii mutíiu cU>I migt',
^y «1 filtivo iroque¿ i^e direrenciíkba ba^tinto dul que
lubíUba el nMíente clii&iv <ic Iaí cosUl* cIoL Pii«1fieo-
Hvy tnniiio vf^Tiiim qtiti nan luljwuU-it l^Uk ilíferftn*
01», no íolo Je unas provincia* r«ípoct<> d© otrafi, si-
no do BUS hibitAutcs entre ai. En CbiAp&i, por ejcm*
plo^ son Un umrc&iln.^, que las índioft de AttíücAS mus-
BpolacsioncB y giillnrclan formn.^ del Xorte^ tío fe pare-
cen i los Jet Sur, m A losqueocapanUpArtoccnUrftl
del EfilAdi>; Ijs Jo Occhuc y Oancuc ro ron lo mUmo
que 1;>6 de Chainula; Iob del PaUnqnc y Tumbóla,
buQpocofion íguali^sálofiíleCNÍApay Sao líadúloraé.
¿En quf ccmnite, pues, cgia difi^^rencia? No puedo
Hprov«nir «ino de la inlluoncíi de rarÍJis cauMkd, muj
Vparticalariüente la del Uitiperatuciilo. Hu coiiíCcuod*'
Bvia, ai tiaUne del origen de los habítuntc^, precUd
Bes tener prcsentc^'^ la? uiodiBcncíoiKft que puede Imbcr
^mafrido la mjia, y no dc^cchir cualquirrA conj*tiirsi,
fundátido^e arduamente en diferencns que bc notaDj
con Ul i^ue no POan EU^tnnoialos, db aqucrllas que tie-
ittt otVAciAr^ (jjii*< A pcrniAnenÍJOi*. t»]r«( finno U etió-
pica y inongíllía, que nunai podrán conlVindirse con
«iLuc^sa.
Loe que del c^ntr^ del A^ia 6 de lo^ paíies del
[ortc pueden babor emigrado k América, es proba-
re que hnyaii Eufrido cu el trinsU^í par diversas och
Tcaír, y fu mansicm en elbii, notablua iillej^ackinos
as\ como (jue, después dd trascuiEO de Untos siglos
de babiUr en esta conUiieDte, &e bnyazi borrad» su
tipo príniitivo, Ion tusgofi movible, qu« taato contrí-
bufca coQ-lo» pcritiaD«ntc5 ¿ dircrüDcÍAr bu meas y
El pueblo de Israel Círtuvo en Egipto cuAtrocifotos
cincjcnU aSa% cu el desierto cimrctita, y en d cav-
tÍYerio lie n&bUonU «ewnh. ¿Podrí asegurarse que
en todo v»U tiempo, apeear de no si^r uiu/ largo, ha-
yo conservado su constituckn primitiva sin alt^nwíon
alguna? ¿Qué deberá decirse de bs primeros babi-
tantes^de América, quienes deid« tiempos rvuiotos lle-
garon ¿ ella, tal vez después de larga y penosa pere-
grinadou!
5 3.
Los anímiilcs del antiguo unundo bim sufrido, c
opinión je varios uDiurAÜstiLíi, al t« racionen no labln^j
y to'mumo muchas plantas y fruttJS. Así ce, en efec-
to; pero no en el concepto ce qtic lo afirman líufony
PaWj tan victoiloFiamerte refutados por el sabio C!a-
vigero, [1] porque es natural que la diversidad da
Íl) BalTon escribió en Francia, y Paw en Prufüa, ain
>er TÍHto jnnias los pitíses do Americft. ClaTÍj^ro los
había estudiado, y los coaocia bien, como que México era
p«mm«ntos proJuzcA c^Ukh altüncionos icnsiblcti
rano Bo Torific* en «I luclo (io Biuop» 6 do qqh xuifl-
mía nu;k>R^ cuAiuia fie U3i5]*orUn & climaa diversos, 6
p0C4) i propiStiitOy fí opueiu>n A au niluraleza jr & la
kmpCT&tara qoo oeoeiitaD puit eu crecinaionto y des-
arrollo. BlU Cfl U c*LUAa UiubitQ de 1a varle^Ud qoe
■« noU en \o% hnbi^xaícB do Am^ricR, á Li mial ha
tribuido igiiAlRwntc Li mezcla do diveT^as riuae ó
la.«.
F
Tales moiliíIcAcioTWS no han protlucMo uha alicra*
Hdw compl^tta^ oocno ¡suponen nc^ticllos que con tanta
^Bgeraaa 6 escaso discctniícicnto hnn creído qao tos
^pcieTidtQLM forman una rajta degrailaja de U especio
B^amana, do estatura mnqutnA, Ú9 fonona impcrfoo-
tos, débiles y cnfcrmU^:!. Loo qnc Ules dosprop^l-
^^9 han csciítOr luanifiesLin una ¡gnoranoiA dcsmcn-
^Bida por todos los <iuc conocen la At»¿rtcn dú«de el
^kempo do cu descubrimiento, y p^r bs d^tos que mi-
D^tmn los e^orítiores do aquella ¿poca.
Et contUcule aiLicik«nA e^Ub^ pobUdo por inij*
pjUtU. Lo& quo Uab Tͫitado osto coatlnoat') lo han
Lt^oiu&licfii^tíu'.ro otros Volof^veo» sil 5rílbinte plu-
la, 3; Chntcftnbriand" i^ott sm bofiísiinfls j poótiooo dc«-
rfpeftODüB, La América ofrooo t^xUf ía un caiapo TAflto
loatiabjkíosduIíuklufftli^U. OsttiüUseenolEaesafuor-
% do Tígúííwion, o-ii frc*c":ini Oloma do la tíJa, 7 caca
ítimtñ lar jados por el d^livo do Iils cordifl^ias, qrte so
'..preotoa á trncvAs € iiaportantcji icveatigauioucs. ^
wrcDio»,— TOSiOiT.— 66
"4«"
l1)Ic^ genl*3 cuantío por Io9 wpa2i>t«« M d«Mm
t>í«rti>, que si bien prescntAtmn ñ ^ Tistn uba nz
ilÍAtíatA (!e In fnrnpta por nn color, pavptcto iatvm*
}o, la dcí>ntiil^ r^n quo kI^ik» vívíto, ffw trbjM,
usos y cD^tumbre», no bi&bU entre ellos eosa quelU-
mase noUblemoute la ntendtm, ni d¡f»»ncims Ua
tcnrculsL*, i^ue ^notaJicn dt^gnidivcíon & JebtUdnd ea
la especie hutnAita» Eme hombret de eetAtun reb-
lar» niguno» cf>rpuleiito^, do formas regularla y per-
fecta«, igiloVj vigorosos y robustos, vt rorxadvs en e
Combate, iojpABiblcg en líi ndreríMad, iilüwo»
par que SDfrídoít en 1:l^ ponalidAdcs y ionnentos.
ütilr^ ellus y Xon v^f^J^tAvf nu htkÍA m»a sapeñorí-
dad qoe la qao da K ciriüzacíont el arto do Ia guer-
ra, y la direrench Je arnia?. ObUirioron ^toR ftl trian
fo y ostentnron dominio por Uks causas j tin con
junl> de círcuTiflUncí&s, en que re poco figuralMn la
credult'Jnd y la nupereticíOD.
Laa dotes que i los íodíos dLatingutaD las tDostrft*-
ron en todas lai ocasiones en quo de ella^ fué neoe-
Sino hacer prueba. Sostavieron con taIot mil ocm*
batef, en les cuales veian correr aa un^re^ caer tJon>
chiuloe mis laiombro? por ]vl espada del rvjnqabtad
y prirsdos do la Tida por las balsa qu atr*
8a cuerpo, arrojadas por íostromealos que
dl&Ja con el rayo, y qoe ribraban en la mano de boa
bres que creían hijos del sol, deeoendidos de laa re
(iones eupcrioree. No obstante cetas rentAJas,
i
lu^bn á mucitCtC^le (lentigaHotAOgrícnto, >Mi)¿6re'
liusaroD la lucha, oponiendo ¿ elh suj dcnodiiJo!! po-
clioi. DÍMjiuüibiUL U victom y ilt^fctiJÍAn aun lio<
gArfd con cjAnto licroUiito ce dable en im cúms^n,
que Ute con fuer»», y estA nntriíJo íe nobla^ .^enií-
mienlos.
MoiLrx! Cuauíh/u,t^ÍH un c^ifucrao digno do unbí^
roe, cuando Koníó k» rastoft de eu gverrom nnctonj
)>am iic&l>iLr á lodo tiauce con lúa qii« croelos y it^
apiadndos bal«»n venido & imponerlo Uránico >US9-
H^cbo prisionero, manifcató dclnnte do m soberbio
y alUva v<tncedur, vi ¡nmorlul Ourt^v, lii enlervtA de
UQ B^f lupctior, flícndo sii conducta compAisblo en
mcigos Bublíiues con aqucllof, qnc noi presenta la hiís-
lOTia de [oi pueblos de Ih anlígüedad. Tuedii^ku Quai*
popocií «e cvtrotDooió í la vt«ta del horrorofo suplicio
qne m lo aguardaba, ni dio el mw ptqiKílo indicio
do ilegrjLdacíon, eíno atiUs 1>íea 3.e el^rnda magnnt^
toldad. At^ftualpa u sometió cod r^ign^cion, pero
oon fiereza, £ lo*) hcnibles tonncntoi con que ?o pro-
coraba arrapcaile una confesión, que no podin librar-
lo do onn muerte, que U sed de oro y la infínmaha-
bian reauelto 6 deo^tudo. En fin, ni lo» trnbajos ¿
que deaft¡itadad«Kiento ^v ^uj«-i^biL í \m índiori, ii\ lai
íatigíLS ÍDcosantce que sufrían, ni loi caatigofl atrooes
que M le9 impnñeroD, ni loa' dolores ngndos ¿ inau*
ditcs toncento^ que ^ les hacían p^sar, difron &Cí>*
nooer e»! envilecimiento que «e les supone. Sufrian
sin quejarse, padeciau muchos dd olios ol Diattirío
BiD tzbiiliir uii suipiío, ni el horror do la nai8u&
imt«rto lagy6 cu algunos doklcgnir U cnUrota do sa
De todo C3Lo deponen Iúa hi^lorodorca de aqocUa
éfocñ, Soiiibniljií tslin rils t^U^as do esa cbse de
pniobafl, pudícndo ntcguntreo qve & cadA paso » «o-
cucntr&n ex\ elliis líneas qire ost la cgmprucbait. ^Po-
dr& dúdame de U exnctilud O» la r?rdatl ile tales
relato*?
5 6.
Innecesario juzgo Wcr incncion cspcc^lica de tlloi—
Ba^lta solo ¡adicar, quo hablando [[erTVrra de la pro-
vincb de los Mi^n, dice qao era gonto de buena ct-
Utura, «100 tenían barba:} (a^asi y eran tea mas va-
lientes do Nueva Eíp:LBa, pu^n nunca paJo Mocte-
zuma, nt loft zap(jteoa^ sojuzgarlos. (1) Respecto do
los de y aosbtio» dko también que tragcstit ác hu'
nn cua^fna^ bta hechf^ y r¿ei'>9. (3) Se sabt^, por Gl-
(i) HnrrenL Hist dd 1m Iriiía» OwidvutaUw. Dce, 4«
lib. 9, cap. 7.
r2^ HiArreora. HÍ3t de ba lud. Ooctd. Dee- 4, Ub. 10,
capLd.
— cas-
que los indios do Chispas (rna notables p^ lo
m formados, robuAtod, yxorpitlentuA, Iknas d« ro-
y de macliio ingenio, ciuilidadea de cjae deponen
[eiTCra, (1) Totqüíiiiiidii, (2) GoToí* (3) y oliW
li^toTiadoTCB. iilfilo m; ve eonfirtaido en los r«5t09
[ue (juodftii do esa raza, puOíendo nscgunrue que
m algunos ten bien fonnAdo«<, qiu servirían bÍ«ndo
Lodelo por hs proporcione» de 9U cuerpo, su« uauB-
leulacioncfl aÜ¿ücas, y Ia le^jularid'td d« au« f^vclu-
[ves. Igual coifi pu«do d«otrao de los índba de Vucci-
y de Oauo4, fiuo son los BcUdoe donde aua
kbtindan, Y h¡ s« quieren pruebosinAa concluyenteíij
se ballardn entn lai^ tribna de Loctmáwa en Chia-
pas^ entre loe indios que eo hallan esparcidor en los
■JImitea de tos GnUdos de Oliente y Occidente^ cúoiú
lo« gaquÍ3 y majWj lew «ofiiciii^Arí, opachi^ y otras M-
b'js que se conocen bajo distintos nombres, y que
tantos estragos causan en nuestras poblaciones, don-
de cuando apmreceíi esparcen la conirtcmncíon y 1»
JHtiaerte. Eetos indios no se parecen á los lapones y
Htanaoyedos.
linee Mr. f^arr^, ciudo poi- CbampoUon, (4) un»
pintora de los abUinbf, qie on muoba piric padie-
ra aplicAne d los lunericanoR : « El ablsioio, dice, tie-
1) Ideu, Ídem, Ídem.
2) Torquemada. Ufon. Ind., oi^». 24 y S^, üb. 4.
3) García Origen do los iadioa, lux 2, cap. 6, 1 3.
|4> HUt. deBcrq:». y pínt. de Egipto, tom. 1, { 6. p.4S.
— «4 —
W los ojos griindL'i3, el ángulo interno ínolinado, los
jUAnetea snlientesj los carrillos forman con los ¿ngu^
los botnntüs Jo !;\3 íiuijadaa un tríángalo regular, lo*
labios son gorJos sin vuolta, coaio los negros, l<w
dientos hermosos y poco ííilicntefl, y al colcr coh'iso.t
t--»rt
«■•-•Ií:
w *.
'■iV' "- — I ' 1 '
CAPITULO XXX.
t. B oolov coMldanklo como no cftrdoter dÁtiulÍTo d»
U ruft «Mrioftna» Eximoo cto las cánsasete «loa pue-
den ^TODÍr tji0 díTocc&cütd que bó ooUid.— 3. Idtc4.
tígaciofics sobro el oalor D«igro. T>flwinbTmiínnUiH l»o _
aEo0 por modio de las disdodoDoe iuiat¿BUC«B. M60&<
^flíilod do rooTtnir í lo» tíompoa immtlEvo^ do las nzAfi
par* explicar 1a« altoradoaos j mo^itcacioDM nne so
iidmrt«ti.--3. £1 color de cobre de loa iodioe, Modi-
6cao¡oQCdt f rarindad qui> «itr* olloa axistaii. — 4. la*
ibükladdftloDlor entro los Docro0. Ba<CBJa grada»'
del oolor en loo indioii. Ind&idon do Haciboldt
i Lu trfboi del aneTo contiaento j el color de lofl
EÜanoa. Fráetiaos á quo altanos atrilHíTeii d eo-
negro 7 broocudo do toft itidioa.— *9. GauMA de
m dopende el oolor de la píol, t en cnil de laa nst-
cioam antígoAs te deooubro el o(Hor oobrao.
h 1-
Uno de los caract^res^ con que los naturalistas
han querido oonatítolr de loa americanos una raza
distiotft de Las deoois, ha fiído el color. Aonquo «be
TÍO osuno uiiflino en todas ptiUs entre ello*, lioo
()uo Tnrfai con Ias fMcioQC? do Ia ura, biVBU el gra-
do tie DO poderfft flJAr rx^<ií( jienoonenUs ({uc íirríc*
ran pam cIulAcnr ru «ipecie, p&reco indudable qae
la mayor pATto de los ^nt habitaban oí TítiCTo Mon-
do, cnaiido fui dewubífirb por los espaitoIeA, Unían
an cotor de eobrc. Esto ha Ibmitdo macho la atoi^
clon de R^t^t Paw y Jtoimison, al punto ck ilod'
dirse por U opinión de que tos aoiGricanos fumian
una raza por ncpando^ como la c&ucasa, moDgola, y
OOgra; ao obstante í|uo, ffognn Viri^ ha ubíervado,
m pueden establecerse caracbyr^B íau tlbüiitoá les-
peeto de ella, como los qne exiaUín re^pcciu da la
blanca y la mongoh. El c&lor por ú solo ases bas-
tante, en opinión de albino:*, par^i cúnsUliúr afta
Tía:\ diatiut^ por Mcerh depender dul clima, SI
hombre, blanco en Etircpa, dice Bufȟ^ negro ea
AMca, amarillo en Asía, y rojo en América, ea el
mitmo anfm^il fiae rtcibi^ el linfr del i " ' fiue so
encuentra. Lord Kamí4 coatradtoc, ú: - ^-t;o, es-
ta opinión, aleando qne har rasas dltorenLcs apro-
piadas por la n;iturdejca & climas distintos, j qae loa
indios «en cobríio^ & pemu de la variedad do climas
en el v^i^to continente de América, (1)
En México el eolor de cobro ba desapamcido on
üalaÜavUií.
•'^flirtkofchaa oí tba history ofmm, !'rclÍTi:.d¡sc- v.l,
los rcflto^ de la ras;i indEgenn, r^oeauít p«muinecc[li-
Kn^iiftda «n algunos EsUdoUi y vívoii en poblado*
DC» ArTi>gla<laB dcede ti tiempo <lc la conquítU. Tft
casi 9oLo se eucucnUa en las tribus de indios b&vba-
roSj qtie conllimii con los EsUdoi de Orienlo^ Xtiero
México, y CrJif^mU. ;I>e qa¿ provendrá esta dífo-
rcnciA? Tal yai sea porque ya oxbtia dt«de ariue*
líos tíetapfx^r ^' l^o^r]lln los alinieiiloi, el genero de vi-
da, el climn, la m&zcla do la fauíllia ít otras causas
natumlc3| h^k/an pro4acúlo taks rumiaciones. Atri-
buyendo unos á la íbOuencia del diiua y ardores del
sol, entre otros Tbadíct06, (1) y etros&la DJiUialeza
de los padres ^ue se propaga eu los hijos.
Por cw so cree rjue los oüopes provieceii de la ei-
tírpp y rniiigre de Cbam, cjyos hijos ftieron negros.
Chus fué el primogénito, y de £1 se eroe que aque-
llos traen su origen; de ML^raíiD, el segundo^ provie-
nen los egipcios; Plut fué el tercero, y do él des*
denden los moros; y Cbaatu el cuarto, maldecido por
su padrcr y sujeto ¿ la sctTidumbre, es el tronco de
loa camíneos y once gentes mas. (2)
Todo esto digno ca de cxacuiuarscj como lie procu*
rado hacerlo cu <.tra pirte, puos oontnbuírA mucho
¿ ilufllrar la cuestión del origen do tos nmcricanos.
s
ApfiJ- Btrabou, lib. ir., pJg. 7^-
SolJTsaoo, De Ind. jur^, oto., líb* 4, eap. 10, n. 48
y aigmenlc*.
«tfrTOioa.— ToKO tr.— 07
49i—
4 2-
El color negro Je Ion rlíopeü, el <]e lo4 habiUtiLe^
de bs eo^ttan (te Süiicgal y de Bernm, el lin loi m<
frce lie Melíndo, MooomoUpa, y cotta* A\j Z&nxtbari
7 Moz/Ltübí'ju^^ y en geoerel el át Ut^ qiM hnbitAn
las rttgi^ntA Anlíiíntcs del Africs, ha HÍtlo ubj^-U tloJ
^'turiosas invcnlígrioidnofl. Muchos UaoUnlo coniiiitír'
en U tnOuencU del clima, hnsU nfinuar, iju^ i medí'
da qne U ^ipecic liiiniftna vk nproitiniindose i U %*
na Üirrida, tram gnuIíulueDto om color niOHOo por
U fuersa da los rayo* tlol eol, DúnmtiíodMO «a d»*
groj *«giiQ ee^TuIvierU en Í(»i ricw bubitati d«Mle U
extremidad de la Suecm lL%6ta el QXtrftcbo de Gi<
bnütar.
Stmboxk, HerMote, Plinío y Tibulo, atríbnlin
'calor intenso de li laonü lArridí el color negro, y cst-'
bellos rixúfl líe alguirus nairioneA nfriiTiiiA*» Stii «mx
bargo, una obRcrvaoion alentn Mbro ia dErrr«idn'
de color que se advierte en 1» que riv^n bi^o la
mfluonn» de un tiiNlno clirn.'t, h» iVítruiiVo In fui
xa de esta UiOtS^. Si fiier^ eterU, reiultnrm qae
eamoyedo serta tuas blanco qac el franoc:^, el camita*^
chadal que el alemán, el oiUaco y tungoío ^ne el tn-
gUf. Xo veríamoi oerca de los tapones de tex ateza-
da, pcqueBa cabalara, cabello n^ro, y aneha boca, &
lofl TiDCtfloe ú if?lan(Ic?C6 do oüIct claro, alt^ y ruWs;
ni iil Udo de bs bellas geoi^na^ los c&lmuoos bitt
feos, quo bucen recitar mas la bermosm'a <lc uqci««
Has, Juzgando por esto principio, d^^^bciriAn uv ikis-
groí^^ jr (le pelo mo todos lo!^ habiUintcs del Brasil,
qalffies so kilUn lujo los muimos paralelos quo los
africdnoe; ni, cd ñn, rxisürta cas vnri«dud que m
not& eo provÍAcifis de uiui idíeidi^ dacÍod, bajo unmU*
B» ciclo, ctin h¿V¡tos y contmubrrs ^cuujanUs, ftli-
mCDUdos de un uisino moda, y sujetas & unn4 uiís-
tnas modíficacionca.
Lofl dÍEeccioncB anatómicas han dado & conocir Ta-
rtas díferenciaj entre la raza negia y la btancn, <]ue
Soirntris^ y 3ffiner» han ^xpliondocon atención. 89
ha deícid>tertü, entro airifi^ que el color ncgio reside
no solo en el flaid» que colora el tegido mucoso, co-
locado debajo de In cpulemiif, sino lambten en ia
sangre, encontrándose, adcuA^, muchas partes ínttr-
ñas del cuerpo, imprcgitedas do una tinta negra. (1)
Aunque ro 4-xc1uy» r«to de1 t^iJo la impruniotí que
deja Gobro la piel la itccion do xm col ardiente, prue-
ba qas el color no depende escIosÍTameiitc de ¿1, y
quQ caalquiera que sea k íntluc&cía 6 modíAcacionca
qud pro^ucd el clima, preciso es recurrir al tipo prt-
nútivo de las diversas ratas que habitan el ¿lobo.
Proviene sin duda tal dÍTersidad de los ^ñneipíos
(1) Vlrey. Tratailc» <U) U gwier^aeioii. cap. ^ Ji 6.
contUtiiUvoB de su orgRnísacíoB, que se atoran ó mo-
díQcitn por 1» «ccion ile los e1«ait>ntos & otras caiai
ñíJCAí, pero quo no ec bonwi y destnijreii ent«ra>
mcnU.
Muy oportuco en toner prtaonto lo qoc lobre »i
iDAteríA expone Pt^Ukard. (1) Entn U $j>í<iermi9
oí épUMiutu^ ('i U (^«trnut y ípitlfrmis, h^y oLm cap:
detcubicrU por el celebre antt^mipo ^ol¡nghi^ y
tiGoft^a por Aírinut, qti« es el i4¡ento del color,
cual rué ÜAiriailA ffii; iHoacomm^ Oaulfitr (S) encon*
ir6 dcsEpucs cuatro capo?, y >fr. /%vr/jqi (3) un nfi-
mero nuijorj llamando & k que conUeno la saAUoci&'
colóranla piffmtníum, 6 membrana pigmenUl. ITfnU'
j Sckwaan han puesto do manifiesto U organicficioi
celular de la pieL
§ 3-
El color de cobro de loe bdloa no ba sido toda^
objeto de tan extensas Db^erracionci como el do
negro?, de mnnem qse eI la eiu^a de este nos es de*-]
jñ) Híttoiro nataroUo de rbomme, tom. 1, aecc 1(L
^^ BAÍlierehea eor rorganlutíon do la pean. Paris,
(?) Becberebes anatomiqnet, tom. 7. pilg. l^4L
conaciJni Aun mAa lo es oí cíe los indios. KL color co-
brizo e% unn (legeneninoii «le la r»xa c^iucafta- no linj
tma «ontrApCMJcion ton mnrc«ulA y absoluta entro d
inlb y ti bUnoo, como entro cj^te y €l ntgro. He ht-
ctio TCmos (livfPiOs gnidoA <Iu color enlie Un vxnas
Mtlrpoe, de qa« m coiupono la lAxa blnncA. Loe &ni<
bcfl no son tlcl todo scmcjnnl» & los hitiüu»; hay en-
Uo loí 1»?i1iiÍiuja y lu« lutiiUnten Aa e^iU jrArl^ :lel
Qángos difor^nciaft porcoptiblts : loR b&nÍanoG do pue-
de dociree que scah lo mismo que Jos dni'or; ftsl co-
mo los fciUfl y lofl ciiubixis no ^rAn lo mi«mo qno los
gri«goi y rofUftnoft, spef^r do pertóiKCor todos & la
raza blanca.
Se ha obsorrado lunbícD, que «1 i'olor do cobro no
tcntn entre \ot indios el mismo ^mdo do intensidad.
En algunos se modificaba tanto, que ae aproxíniaba
mucbo al de la mza de ks malayo?, Ant^s que JTiír-
t^n dcflcubrícra Los sTialoglAS, que exíetinu entro ror
riaa de lia tribus saWajen de la Am¿nca del Norte y
los i&rtaroír, ya fie halHa natado que el color de la
piel de aquellos era aina^-illeoto como la de ostoa.
Son mayoTAS e^aa uodífIcaeioncB en los rcüto<9, que
dc^piies de la conquiíta» han quedado de la raza ame-
rícacA, en la coal uo se encuentra yn un tipo orígi*
uftlj ni-*go:^ c4nictori«tiú09, ni eiiiutera apariencias en
ol color do liabcr pertenecido & elln. Se nota una Ta^
nednd prodigiosa, que proviene do la mesóla do las
mzu diAtinta^, y de la tefluoticJa de enusiis rificas
quG Tariat tanto como ol iuclo íiiw habitan, EtU
Tarícdfid Uban observado lo^ viajeros quo bun vísi-
tadQ muchafi de Ua re^giatics de Am^^nca. Auiiriiio el
jfftffM <f« SamiMi recoiWM un mimo tipo en iai
dos Américae, y dcacubrc aire de íamilu en osta r>-
za» Gi>nfie<ca que hsy pueblos esencialmeBto clUtJtitoi
tn foccionoft, eoino «o diCi>ni?&GÍaQ entro bÍ las aum^
roflas vaikdadcft dt la taui del Cauca5o, por ejemplo
los círcn*uiiK)9, los ntciroA j' Ioa pems. (t)
Tal variedad fe perdbe mas fácilmonte «n cl color.
Aunquo p\i<de en parto atribuirle, como en la i'asta
blanca, al inflajo del ültma, ptvelfo es buuar oIm orí-
gen^ pooito qao ioí quo habitan Ifis nttas Ilaauras Jo
la cordillera de los Aodc?^ tienen el color tan bon-
oeado, como loa qao viven bajo el cielo abrasador de
loA raltca mas prorundo* do la región ectutorml; los
que respiran el aire suave / faenignu do bu regioDaa
dcHciofíts do Am«^rictf, presentan muchas ftcftS mu
piel mas ateziida, quo aquellos en quictui U acciem
de los elctaentoa e« mas Mtnaiblr.
H-
Kntro ks negrea no ae advierte graduación m r^
ricdad con si durable en nu tez oscura. Lo mismo ea el
(1) Homboldt. Kasayo sobre el reino de ia Noev»
Evpafin^ iom. 1, líb, % cap. 41
negro 4e la ulta (liiini^fi, quo el de ins co^tis ivl Sp-
negftl, Xo fuced« igoal ooc» dntro lt>3 indios, Hny
nm cecuU ^dund^t donde el <«Ior cobrüto, que se b&
tommla como ana de «u^ cuictercn dlntioÜTofi, hA»-
t* un volor clftix), qoe no turerea mucbo si do la nsa
bUne*. Loo güAÍvaroa y guAhiríbce do h Amérka
merídioiud no son lo oiíaino r|ii« Jim piman y op^laa,
qiM babitafi las itig»one« del í^Udo de Sonom. Et
Rtronde HumMJiiwiitie hay tHbiit oq el Nuevo
(fttttíneiito de color tan cinro, qu<* <te aAem^ja ni de
Ui &rabcft «S moroA. (I) Rn medio di una tríbn d«
indios do \fiz bronceada, ojos pcquoCo^, y muy pro-
longados^ se prtflcatan cUoo do ojofi grandon^ faccio-
DOR curopoaa, y pif I lueno^ morena <jue la gentil de
oampo do U tainma Europa, que acaso doBCtondoD do
Ío3 pueblos indo'gcrm&niooft^ quo Mr^ Kiúfroih híi
dado ¿ conocer en el centro jr iiottc del Ama^ ca«¡
doseientoe aEoa anteíi de h era cristiana. (2) Seba
olj«orvAdo por último, que el oolor do los americanos
ilepointo ittiiy píici» dn la po^iiñon ik* loi lugano que
habitan.
Algi>no« han creído qiii^ el Golor^nogro sabido de
cicrtofi nfricatioc, j «t bronceado do lo« indioa provio-
nen en paile, en nqocllosde la «ovtumbre do tinlar-
(t) Humboldt. Ensaro sobra el reUio d^ KnetA Es*
paüa, toc3- 1 . lib. ¡í. oapT 6/
|2i Klaprotb. Tableaax bistoriqnoa do lAfiie^ pal
Itó 171 -i r-v
— 6M —
9z la pí«l fion Aocito de coco ó graan, ospotii^iidoso de
OOQltnuo al ROl nbniMdQr do U 20iu un qü9 hnbiUn
y el de eAloft eo fralanw buubien oon grjLSa?, achiote
jr el jugodealgunxayorbu. Citase emtpoyolnpdic*
úcm de loe papus d« la ífticTa Qiutiea, la da los sal-
vagea de algunas otru Has del arobipíélago (ndioo,
y to de vame LriUu* del Canuda; pejo é^i^ p(>r fli ao-
lo no ea bastante, puca no todea tienen oeta prictica.
Ademas ana y otro ooler to remoa anoncsaríc en los
bijoA do loa negros y dt lot Indios deadc q» úAcéñ^
lo OttM prueba quo ca Ind^^iidieato de coalqiiteni
caujta exlcrrui.
5 5.
Por úlLimOf ni el color <iepunilíera cadasínuueiiiB
de lo9 efectos del olíioa, do laa localidadea ca qne m
habita, do los atÍrucQto5 y g¿ncn> do vi^Ia y hátittos
qae Wi han ailquiríjo; torloi 1o« qno n;£¡dcn en lua
contaSf y los que en h zoaa tórrida doacastaD bajo
laa paltnfims, y cuíUran el pl&taoo y la caüa de asCi-
Oar en los ralles ostreobos deberian tenor U pial atcr-
aada como el negro de África. No o^ a^f, porque Te-*
mo3 propagarse la maa aroerio&oa bajo ot dolieioso
clima del Pcríi, y no variar de forma 6 de cflior los
que en di<*1ifLs r^gioiKS deicienden de alganaa de laa
fumiliax de U ntaoftiMIUi. Aun cuaeiJo por macho
tWBpo ponuaac^tan en los nrJieotc* d03KrU>9 de Sa-
bara j ixfiUfl de MaUb«rj bajo W luifuuon graJoft «1«
longUur] y htitad, tcioqs hoiubreft do diferenU*! co-
lores. YA Upónos 4^^ ^vc' ^^ '^^3 regtone» [lolare^
guareció del hielo ea Ua cavomas, l<tjo5 de 9ct maa
blanco^ apareeo eon la tese wa» morona que lofl qu»
maa fclioon quo £1 hnbiUn 1a3 rcgíonoa eituadA« 4
medudb, lía el oontro dül Afrie^ se ^ncuontran
lioiDbr«6 de nv:£a blaocn, y en la Uena Je D¡«m«iiy
eotí UD clima como el do FvanciA, hAy por el oontn*
rio hombres de raza negra. ¿Qu¿ debcri co^cluim
de Wdo oslu? Quo «¡ bien el Laayor 6 menor grado
de CfdüT, laB aguat, los aliaieato^, la» eo^tumbies y
la influencia de eU'aa.cnuus fleicnt ¿ laorAJcs modi-
fican la e<:ünaitita ainia^il, lo cuid ^ ob^eiva aun on
tas plantas vegetales y lulitLitoff, W< vniliickiics do
dependen do ollas cxvla9iv»mcutc, ni au inOuctciAc^
tal que altere vi principio ton&Utntívo de la organi*
xacJOD, el Upo permanente de cada cnpc^cie.
Examinando ahoiii en cuál de las uaeioneR Anti*
güaa se dl^»:ub^e el color cobrizo con aire de mas ee«
mejanza al qu*^ tenían la<; habitanten de Anérkt,
enoontniuosooQ Pntebaid, (1) que « /oa Atwfr^t
^ itniít eji/nna ¿om i/í inrr^ noUMe. Por latí nume*
(1) Hiatoire natiudle dtt Tboiniae^ tom. 1» sec. 'I?,
liágn, 409 y 210, ,!, ' ^' j
Eanmioc.— TOMO !▼.— 68
espléndidos sepulcro?, Alganaa ilc toJ cvaIc9 ctUn
perfecUmieote c^on^ervacUs, n¿lA«e i^iic lo« rgipdoft
temari el color cobrizo, ro)ÍM, 6 d« chocokto «tero, y
qu« debinn parec^rso & iú% in<Iívidoos mas rojos do
lu trlbi» fjiuUlea y caTfM que exMten actoalmente
ea África, » te oolor íe advierte en Ias nameraMS
lixninas do i» « Dencnpcíon tic Egipto t )>ot Champa
l^on, y en In» G^ur-ut ¡lummadas que uoo kti Jado
jffíIr^jB), So lo encuontra Umbion en tes ctbecaí pin*
tadaa sobrü cofres de mndtra de «icomoro, qoA oerviui
de «mro/iHigoA, y en cmm 1i>d%% Un figiiriüt egipciftJi.
Bridón l«mont« lo« nriifttAS <inLfIeron dar el tinte
4gipcM, y no lo emplearon en defecto de un matiz
miu olaro, \a\ oomo el color do carne, como lo praelm,
qce otmndo hubieron de proponerlo reproeentar oí
cuerpo Viíto & trarÉí! de un rolo ñno y Ira^pi^renle,
se nlrvien^n do Tin color casi «eiaejante nt que «o em-
plea para dar el tinié de lo« ouropcov. G«te babriaii
empleado en todo caso, si no hubieran pTTfiDrtdo qd
colorido^ qtie íruita^w! i*l de la i&za qu» Iok «^omiaiitra*
bon sun modelos.
Ei color do loíi brahamai em el do cobro anmriUo,
M|^n Mr. Dtihm^ ó mas bíoa de ana infoma olorm
do cafó, qa<' «ra el mas e«Umado. (1)
' (1) DuboÍA, Uota», javtítotíona rt cerflBkoiiíea dea
pOQploa do rindo.
CAPITULO XXXI.
1. OontÍQUftcion de) examen de las Bemejauzfts fidoas.
Las faccíoDea de la cara. Rasgos oaraaterfsticos de
oEida raza, Descñpcion do las facGÍoDea de la rasain*
digena. — 2. Obeeiracíones del BarpQ de Humboldi
Bobre la eonatitncioD fíeica y facultades morales de'
loa indios. Lo que sobre esto dice el Abate Brassenr
de BoarboQgh. — 3. El pelo t barba, Baieza de la cal*
vicie y de las canas entre ellos. Oostnmbre antigua
qne tenían de dejarse crecer el cabello, Oomo se lo
cortaban. Saa ocMtnmbres actoalea acerca de esto.^^
^ Como naabao el pelo loa romanos, griegos y jndtos.
— 6. Causaa á que se atribuye la falta de oarba jr ▼«•
lio entre los in^08< Los migee y sapotéeos. Habitan*
tes de la zona tórrida en la América merídionaJ. Li»
Itatagones. — 6. Obaerracionea de Mr. Gobinean aobro
a deaigaaldad de laa razaa humanas.
Fa
En las faceiones de la cara de Ion indica no se en*
— soa-
cueuliftii vaAgoa peGul¡xr«% quo loa JI^tingAti Je Us
doinaft nuíAt, ni que \w confundan enLcmotcnte con
cllnj!. No tienen ni el hocKO prolongado do los pnpua
j IiokDtokAr n¡ \»ñ t¿b¡i>n (jnieHoüi y \>eU> rizado ile
los otbpt^*, ni la bocn Un ancha y las renüiOAS do la
mñz Un mpanid*) de )of> malayos, ní lo"^ ojos obU*
euoK, megilbiA eleradAft^y n-tríz aplAsUidn<lcloaiuott*
goks y dünof, ni In buena proporción, regalaridnd y
bcllcoa do !oa blancos ó laia oáucosa, con ñm peqoc-
Doi libioi y sufl hermosos ojo?» y su rostro ovAUdo.
Los facctoDüf do lo« indios parÜcip^n do Jivonos
nuqgos. Son uQA mcstcla dolo fiu€f% encuentra CD loa
demás raKa;;, que produce una gran i'arí^ad, f Íe» qae
de ella resulto fealdad ni defcruiklnd alguna, antea
por el contrarío, U G-onomia de uiuclioK cu agradm^
ble, flua fncciones co carecen de tegubuídrid, y no es
ostriLÜo encontrar enUe etloi perm>na« Uin boUas y
bien formadas p^ra en especie, gúdio en la auyn poa-
de eerlo el europeo céltico. Anl puedo juzgarse por
los rosto« quo de esta r»ia quedan- y aun T^mootÁo-
denos & los liempo^s pa«ados fo notará eslo muimo
por nlguiuM de sus pinturas, apcsar do que el dibujo
no babta llegado ni grado de perfección que Ita ad-
quirido en el trascuivo do los tiempo*, ni la uDÍtncion
de los objetos prodociñ copian Un exacUn, baslA lle-
gar á confundiiBO con el orígúmh
No todos toa Ainvricanofi tenmn el napeeto agreafa
y salvaje que les atribuyen algunos oecritons* Bn-'
tro los rnulloi do MocIczqiua y de AUhuMpA so
cnoontmbftQ muchos, que Ilev:tb&n el 5«11o é influiíii*
m <Io unn culUirn ndcIuaUtdrt en %m me4liiU<s^ nta-
riofl, costumbres y todo lo que conf^tUafO Ia vida
£OC¡al| especialmente en aquello?, que dejnndo Ia vi-
da ermnto de les bc^quej», hicm l¡eñí|io qi*c IiJit>!Ca-
bnn en grandes pobUciencí, Cometidos á leyes, y bs-
jo im r^'iuiCD nnilogo ¿ sus circuustaDciafl,
Difícil ef , en medio de tanU Tavie<bidj desjgiuir lofl
m^gos que ma3 prcmleoen entre lof? íunericnno?. No
hay doa prurinciit*!, quepuodíidecino con i=eguiid»íl,
4^ue sean idéntícHA, pne^ nun tn unii oiinnn tneuén*
tmnae pueblos donde «e dírerencian notablemente sus
habitantes^ como sucede notablemente en el Eitndo
de Chiapas^ e^ el cual la rasa imllg^nn b*s ha ooniter-
vado mejor, y meno^ cajeta á moiiífioacioneB, FCgun
so conoce por el género de vida, uso», y eostUnibroi
que Líenen en la actunlidJid, oonip^Tadoa con ¡o que
Doe han tmfimitido h9 faii^toríadoreG do OPtn parto de
Amorío». Era precia p-ira e^ at>rtzar en mi conjun*
lo h% pueblüfi de indios, hnbor hecho enti-e elEon de-
tenidas obwrvacionca, atravesaudo en varias direceio-
nee el continente. El fijar únicnmente h atención en
algunas poblaciones, 6 exittamur unoH c\untivt de los
que viven üi^minftdoe en una ínmenea &roa, y fiiguoQ
la rida errante á orillas de los ríofi, 6 en el cciazon
de 1q4 busques, puede ser ortgen de varÍ09 errores.
— «•—
S 3.
El Btron d« flnmbcUt, que recoTTÍ¿ um gmv par-
te de la Amiricíi Meiulionril y Scptcn trio nal, que viiS
A muelles de Iqa indíoa da Quilo y Kaova Oninada,
de México y del Peiá, nos ba dado excelentes obeer^
vaotones^ no eolo acero» de la coastiicicbu (bioa^ mno
tombicn de ^nn fliciJlt'^dfí^ luornlen. Llcvauld de «bm
obserracioncf, lii v¡«lo confiniiaila la aserción de ra»
riosvngtro'*, »)1ire Ib nnnkgia que han ettcoQtmdo eo*
iré los aiDcntiiinofi y U laui mongoln, lü qoe le ínclí-
rm & creer fu ft¡>roxiiiuctoii & ell& mas que & ninf^-
na de las elra*. Ailríerte, sin embargo^ nlganM díFc-
rCQCus tn los críneos, «n loi hncmifl de tos juntirttee^
menos sbortam «a hs quijada?, el hne«o occipital
meoofi ooDvada, y Algunas otma qoe mencioiuu 6t faa*
btera tenido ocaflíon de ver los numerosos pueblos de
iudios de Cbi[ip^s, TucaUn, y Oaxaca, que no rWui,
£0 bnbria conñnnndo en la idea de la gnm variedAd,
que entre ellos se nokir en las Cnocionende la cam, y
de eonsigniente !a díBcoltad de «tcnr perelU foIh sa
origen^ d de cuál do las fiiza^ cobocidri3 proccdeft.
nabhndo el abate Bntfiacur de Bourbaurg de Ul
facoijHies délos ameilcaoos^ díco: « Son uaB varonilea
que graoíúsas, y ncuerdan alganaa vecea lúe de lu
luMon«K uon^übLn, cspc^iftlmehto oh I& redondel de
U Cftn, Milido da loñ juanetoa, bi ik<ani de los cabe-
llos, y ftlg^inii TCK I* escasez do Ijnrba, Peroeti Ucua-
yOT [MLTto de las naciónos ¡ndlgoDftfl el corto de eom
es &w europeo, y ob gmn númoro la nnris c^ nguilo-
l£a.i (1)
§ 3.
Súbre «I pelo y la barba Sülo puerca hacerle dos
obwrvioidncA de alguna importancia. 1^ prünera es,
que entro Iq^ indioa era muy rara la e^ilrioío, y toser
ol pob cano; y 1a ec^nda, la pocn berbA, y la falta
de vellQ €0 lo restante del cuerpo. Su peto no es tan
fino y sueltOj ni d« color ca^tAfto y rabio cotno el de
U raza árabe -europea; pero tampoco es lanudo y tí*
10 oouio e\ de la etiópica, ni ün Aspc^ro y crespa co-
mo el dcloAtxmliiyoil.'Su eol>r os nc^o, Uro siempre,
y bastante grueso. No es fái^l dctennioar, por f|u£ en*
tre ellos nci h&y calvo» ni eiiiins. Podr¿ ;itriiiuírse tAl
reí í b frugalidad eon que Tiren, & la 9cncitk'z con
que Bo alimentan, & los ejeroioioA saludablo^ en que
M 0CQp«ij y ¿ U GxtnLenctameL¿dlai ¿uniformo que
obflcrvan, exenta por lo refpilar da excesos y dCH¿r*
'(1) PoixJ-Viib. Diseri sur les mites.do VanHqu¡t¿,
|l,pííg,20.
dcDes perjudUialo?. Por teto es muy rrecncntc verlos
llegM- 6 Qfka edaí] i^v^nixubir 7 cowerriir Lirgo Uem*
po iu vígOFf íu Túcnift y robustcs. V«á«olot con U
cabeza dcscubícrtvi conducir «1 nrii4o bnjo un sol
ardiente, cuIÜvat la tierra, [ímpt^Lr sos siembras, y
dedicarso & otras rudiis Inboree del campo; 6 bien, con
el hacha en h mAno, derríbaiooTpatent&seikoiiiaA, al-
tos pino^, y roblen envejecido!; ó correr tna de Iu
caza por bosques y bretblcs, trepando lo4 rilcot, y^
salnndo alluras y preapicio? \ 6 ca fm, atravesar l&r-
g^a flii^tancia^, ¡>ot ouninofl ásperos y apenas pracU*
ctUeSjCOn itlgnn ps^$o ononue lobre la espalda, ou-
bierbo el cuerpo do sudor, y oxpnoeto á U inbempé-
rie, ni bclado frío del Norte, & al íot «br:t5ador Jcl
Hcdiodta. Ei^te es irl babitante de 1«a eelnis.
En los tiempos anteriores, j prAxiutos Á U cox-
«[utataj dej¿banvo los Indios crecer mucho el cabollo^
partácularmento lo^t sacerdotes» que í vcocí ]c« lega-
ba hasta los p\i% y lo trerzaban con gnseaoa cordones
lie algodoa. (1) Sin embargo, en lo geoenl te lo oor-
taban; unos, el de la Ireate j Im ladop, dajiacioti
gdIo el quo cae í la efpalda, ¿ manera de los anügiiM
fenicios; otro^p ^n»rvando úntcmacnto un mechón,
como lofl UrtaroB. ElepatalMu una afrentA, lo mismo
qne lo9 Judio:*, el raparse In otbcsa. Hoy Ü^ no se de-
(1) daTÚMTO. Uistoria antigaa de H^itco. kno. l,Gb.
C, píg. 2fí2.
— «3 —
jftii orcoer Unto el pnh, «xoepto ant» lia tribtia do
lo« tndioe bári>firo«. Se lo cortan de dívercoQ modo#, y
en l4)« pnrblos de Oclmc y Cancu« de Chmpsu, acos-
turabriin doJArse & lofl lados dc^ moohones de p«lo, y
en el Tttito do Ict cabftxn bailante corto, 6 GnterBintQ-
te rfipndo. Los otouifL-s tenian kv coatumbr» d« rflSU-
rtiTfle 1h criboM, df^jánrloMí echoM^nte un tnedion Jo
pelo en In paru del <Kc{jmif como lo^ chinof*. (1)
§4.
LoH romanos \i«aban por lo reguliir ol polo corto, j
«í no lo d&j^lnn crooer «rm en lionor de alguna divini-
dad. (2) Lo uiífino Imoian las griegos (3) f bi nasa*
r«no4 entre to« judian. ^4) Respecto de la barba 90 la
dejaban creeori como Ioa pueblos bdLrb:iro«. (fi) En lí-
ganos do Ion béroos antiguos couo AvenUius y Bu-
iípclÉ« f<¡ tioUin laf^gaa cabelteraA, semejantes k laa
que UfRbrm lo^ indios. (6) Puode dvdrse ^ue el uitar
los cabello» largoB era de la mas remoU antigüedad.
^ (1) BmnAoiir 4l<» Doiubouin. Hi^ioíredHa uatiotu uiri-
Ui»!^ da M^iiqao. Toin. 1. liU 2, oJ:Ap. 1, p¿g. 148.
(3) 6ketcbe« of tlw bietorj of mau. Adama ani rom.
tciD. 3.
m Virplio. EacidaVU391.
(4) Kum. fiij.
(6} l^to Livío, 5 41.
(6) OroiwTio, Teaaurug groocaruo) antiqmtatuaL
MTÜDIOO.*-TOMO IT.— flO
iberos S6 dcjabincrecer siempre el pob; los judíos DO
se lo cortubfta abo «a bs IuUm púbUcorfi ó píulicaU-
res. Lú6 aAtigaos gri^g^ iit»)Aii larga*; j ruadas ca-
bftller», / CA loa tíccapos heroicos 6 secuibor^íooa»
¿cxocjxnon Je los l&oedemouio*, Ua lIov'ibmQ cortM.
Lm gddes laír&bmi los ct^Doa l&rg^ como ^^iñnl de
hotMkr y de liberUul. lócibi no» dice que luí jefw de
loa ftntigima genuanon lleYubanlacngMCftbclknui. El
cabello lai^go se te&m entre lo^ godo^ como tctlal úm
distinción. Los profutAa de Ismcl jnnms se ¿orUbui
loA LvtbiiltuK ui In Imrbu.
I 6.
La falta de barba y U de toUo en el cuerpo f]aG
ca general ftc advierte cu lo9 índíoff, no proviejw de
debilidad fUica, ni otr^ ctuRu que indí'iii^ dng«üirt-
cíon do la especie bomanA, como tunebos baa prcun-
dido, BÍi>o de una coatuiubre aolif]uiflmia en elloa de
■rronc&iseia luego qoo ccmKnzjx á salirlos, eostombre
qve eonscrvn^ bantAabom. El P^ Oarcta cree que
•aU ThIu de burba proviene en prtedc la tnSuenda
del aire, cielo, temporalura^ eto.^ aH cooio loda oitc
influyó en f|ue loa di^weudlentea do Nu¿ i^ voIvícihd
negrcm en África, (1) Tul ereenría no «■« ?uhntHÍ|
(1) Oaicia. Urígcb ú^ Íoa íudios. LiU t¿, cap. C.
-Sis—
flni cmbaí^, porque los europeos y sua (]e^eCT>dieR-
tei hn^Uí Iflit míts rtmc^ÍAS ^neradoncffj^Qo luin TÍ-
vtío 7 nacido en Améncfi» tienen bftrbí^, y Algunixi
tan bien poblada?, 6 ma? que la? de los íuropeo«<. Eira
&1U de 1>Arbn,iit]u cuftmlo no «t oritncnrA de Ircaq-
SA indioLdíl, no puedo tenerle come fwGul de dcbilí'
d&d y deg«ii«-radon, & no ser que igualincnie m ira-
pongn en los t&rtarüs, Ion chinos, JAponcí<e«f y habl-
tantCR de las niíprntut, donde ?c neta t^rí fnltn. Es
Men 9i\h\io to escnná que es entre los oaIíacov, tnngu-
«00, tehutcbiv, y otro<s pneblot del cfrcnlo polar.
Pata quo de oítn circun^tAticia pudicm dodnoirse
al^na obRerracion neUble rcppecto de tos ind¡f>^ era
iwoeflario que fu9m cid hecho probado, qoe la escases
do barbrt provenia de tal caosa. Pero no es aat, y
leyendo con alguna atención cuanto se no» ha referido
nobre el estado que guardaba el niiOTo mnmlo al tiem-
po do tu descubrí miento, enconiramoft que muchos de
sus habíLintes tenían barbas» y pueblos enteros, como
los migeft, los ^>otecxs y otros. Veé*o esto oondr-
mado con ayunos pinturas en que aparecen honabres
barbidofl. En las ruinad del Palenque no ooufiervarOD
esculpidas i^n pivdni (igiiriut^en laa cuales se advierte
lo mismo. En los restos de cHta raza, diseminados por
todo el continente, flc rotA igual cosa, aunque por lo
Gomnn e*3ca9&. Gsto lo han ob^errado muchos viage*
res, entre ot^oa Buml^U^ quien asegura tíenen liar-
baa los indica que habitan la zona tórrida de la Am£-
— 814 —
rica MtndionaK (1) Galiano dice f\w eo Ja l^itngunia
cxÍGtcD miichixt ví«jo«, f)ue U uuD, ftunquo ooita y
poca pobUditfLos indm que do bc la arruscAD, «ino
que *e ^ifciUQ, llcgsD & tcnorla o^dtj y ama abun-
dftntc que lo^ demás, lo cail «acede en CkhpM, que
como so ha dícbo, es uq9 de los paUce donde 1a ras4
¡DdtgonA so fi(»werrH idii luexcln de otm Alcana. Pro-
obio C9, no obstantOi eenfr^nr, qvte en lo gtntral ó no
la tioncn. 6 C9 muy c«cai^a, K^ ati aspecto el do una
cara lunpíBAí ndvírtt^tiduso ca^ndo mas algunua pc-
lo9 Bobre los I4bío«, y oa U l>&r1iílLt> que todo forna
ttn pequeño bigote muy ralo y poco vi&tble. Kn lu
p¡erna<«, mufloi), y braza% carecen taiubíeii de vello,
uunqae no (klun muolioi^ que en ento f>e Uifcrüncúta
poco de loü europeo?* Piiíehard eo tu beoho oargo do
hi knrlL^ fom ¡lobliidn, comunaiunte atribuida & las na-
eiooo« amcriceniL», haciendo notar que loe mon^loi^
y otrofl puebles que 8c lea perecea cu el Norte dd
Am, la tcntaD, lo diísdoo que el «er Iíkh y tjviw, (2)
§ 6.
TeniiÍQar¿ este capítulo uon algiman oboerva^^nn,
(i} Eaiajo político Hobco el rwao do Ia Noota Aip^
ib,Tüm, l.lib, 2, crtp. C-
{2) Hivtoiro natarnl» de rhomtae, etc. Ton. 10, seo.
íl.pág.133.
— 5lt —
toniAdas it la ol>rft <Jc G^ine^ f^brc In 4lcfi)gi>iildacl
cidiis en el cunünmtc: Uilul lítonil M Oc^ko Pací-
fico compic&dimdu el Qolfo tb México biuU el rio
de U Platn. Al Iinblnr de elUndíoe: ■LntiArizeflUr*
gn, fiAÜente, muy aguíleSn ¡ U frento abultada, compri*
laídA ¿ los Indo^f con tcnduncía & la fonuii piramidal,
y sin embargo^ se vuelven ¿ encontrar las scBalefl iitcrn*
gclafionlft ili^pcakionycortcobltcuodoloaojoff, en lo
EHlirintc do ios huecos do los cnrrilloF, y en la cabellera
n*gra, gra^oM, y lisa. Í.-0» giiaranis, A cariiio» 6 oral-
bcs, son goncralixiftilo noiAjilloft, A Ul punto, quo los
obfcrvmloros mas coaipctüntcs no kan vacilado cu
compararlos A lis pueblos de la coste orientAl ilcl Asta.
Este es d parecer de áfr. Maríin$ íTOrlif/n^f y de
Prf^coft. Mas variados quisüí en su eooformacion fí-
sica, que los dornas grupoA amcriennos, tienen en co-
mún ol color amarillo mezclado con uu poco de rojo
muy bajo, prenda, sea dicho de paso» do su emigración
del NordenLe, y dt su parentesco con los indios caza-
áoTGn de los Estados Unidos. Una frente no salida,
cara liona, circular» narÍ2 corU y estrcobu, ojos por
lo regular ob líenos, t^iempre realxados en el ¿ngulo ex<
terior, fACciones afomínndafr, hfi aquí el tipo que prt-
scntan.o (1) Aloe mextcanos los considera como «lU-
dos de k nusa nmArills por medio de tos cliinooks, COE
(1) OobÁn€*au. Essai sur Vinogolit^ dee laets Iiumsi-
Bce- Tom. i, lib, G, clmp, 7,
— Hfi —
un cletnento extranjero, qufs en opinión de
fncrin^ ^on los m^l&yos. Lon cherok««a cre«
GOi Kw, que 9on los que mas se ftocrcaa, por
ccioDes de la cara, a] tipo europeo.
OAFITULO XJUUl.
L PuüotÜAridadca qu« se bui tificoctrado en ol orin«<»
da lo» negra. ObMmckmMi Nobnt 1cm<TÍnfto8 moeii-
c^AHoe. CulÍ£eAoiOD del BaroD do HoiaboJdt £1 hnMd
occipiUl* OWrTJLoioa respecto de los uteoftK. Práo-
tica do ftpIftKur IftcalwiAilosrKKDikaddoe, — 2, An-
coJo faotid do ka flgorAfl dol PaloiMtta Ofafi^itvu^ioa do
JLoíd Ejnasborotigfa* llBcroc^Edod oe Hjp¿cr«4«a CW-
tumbrea cfa ftigüaoe pueblos iomedíaloe al Ponto Ea*
li&o. Tettlimonio de PaUu on so viaje i I» T^iurida j
á U Crímcft.
5T.
El Dr. Vírcy y otroA nuturilistAs han ciicootiado
€€€4LS dignas de aoUtad cu el cráneo de Iob negros» no
Aolo «n caaalo & U oapAiád&d, cine lamljítn en h for-
m» biieBi>$a, color, eto. De extAS observaciones e€ b»n
de lucida dírercitcici", que tos oontlítuyen una reza
pTjmitivji. La co&figumciou de algunos cr&ncoa nmt-
rícanos ha llamado fuertemente la atención de varíoft
_520 —
TÚt¿er05, AimrjUdDo se Batí nonirtUo & isn exámeo
prolijo, excepto el esLmÜo Tomml hecho por Mr. Mor-
ton na tícncD» m embargo, iIaUh l>a-*tAntc^ para juz-
gar, que muclioa cmn ertg«:t^T?,l iti^tirto^tu su Tor*
mx de ]ofi [1enia^>. £V Arron tig HutnMfifj quo c^ ano
do Io<« qoo bnnexnmiiiAjoostistl^icnmcnU] estc^ cr&-
neos y que pudo ver b rau á que pertenecían, ase-
Ipirnt < que no haj on t<Mli> el globo raza alguna^ cu
yo huief)Q IVonUl tf a maft deprimi Jo hAcia atra^^ A q
t«ngn Iñ frvntc incnos aajienlc.* (1) No fct cao Jobo
ilecirfle^ qti«! Uv^ piicbUiH UhIqa do Aum^c» (instiiUi-
ban e»ti pflTtictiturÍda<i en sos individuo*. Es lo go-
ncml cmn a4 Ijls laziis que »e frucoJicron ca cstA pM-
te del €ont¡Ticn(o, ivi romo ^un (k^ceiuH«ntr«j qur
exktU» en tiempo <Ie la eonquí^t-i, emn bk-n Toraia-
dc*^ »in dcfoi'Uiidad 6 ilerccLo al^no que lo^ hidcnuí
notíiblts. Hi^torkulorCJ^ de aquella ¿poca hablan tam*
bí«n ele c«ta pnriktilanrlntl, que de«puea «e ba descu-
bierto mejor, en fuerza do c^tudUr btcn la raxa que
pobL¿ e^to continente» K^tc apla^timiento exlmonl
narto lo ;itribuye el Bt-ron de IíumM<H al u*o bdrbo*
ro de apU-Ptar entre do^ tnblaa Ia cabee^ de (os recién
nacidos, pracUcido por tHb:is A ndimrcn do vnKajet
para ninrear de tirl modo m rAZa, %f^i como los negros
prefieren los lAbm grocwíí ^ promíncntfr?» y loa ai
mucon bia naricea rcituingnd.i^. Por owo w, qi»
bol
pa
.) Uumboldt. Eosftjpo «obre elreiuodoliNnm'a
. Tom, 1, Ilb. 2, e»p, 6,
hucíw «ccipiul crA meikúfl oombado^y b£ protubcnüL-
ciítl oorreRpondiGjibes ni cerebelo poco pcrcepUblei.
Sin omb&rgOf los asbeois quo no toDift» la oo^lambre
lie ileaflgurar de iil modo & I05 níHofl, rcprcftcDtaban
ffus diof^cs con la cabeía muj' aphstnda.
Si €Gla columbre cxisü'í cu U mayor parto do los
pueblos (lo^Vm^ncA, como parece ÍTKltc&r1oIo3CTÍDeo0
do mDXÍQmo^»p^raftnofi,y otroH que bo hancxamiDa-
do, c! tcaümonio de Oviedo, (1) Torqncmad», (2)
ÜUtKi, (3} V lo quo refífjre Litcoiidjuaino Aq Ioa oma-
goae, (i) CbabeilloD do los ncgiofi dotas Antillas, (5)
y por último, is prohibición expresa que do ella !«
hi/o en toiia U Améiica e^paífola en «ko de loü ccn-
ctlioB qno so oelebraron, (6) preciso m convenir on
qac con el tiempo fué dos torrándose, eEpccialincnte
después dc< la c-^nquláb). En el din no exUte en parto
ftlgiinft de los pueblos do indios cÍvQl2ado?, nuii en
Aquellos quo poco ^ hnn i^epnrado de sus coEtrnubres
prímitira?. Su? crineja non lo umtuo que i'1 rento do
lofi quoeoinponon el genero hamano, ^nmaB díferon*
m^ quQ !a^ naturales, y sin que en ellos ao obfen'O
vkícj ni JIftírcnto conforicaciou.
(I) OvilhIo, Histona geoernt do laa Indias.
JSÍ Tcrquomoda, MouaniciiA iudiouA, Ub. 3*
{S) GIloA. Rolodon do víjav, «fto. tomo 2, ptfg. 427.
(4) lAcondamioro. H&m. do rAoad. do sdencM^
Í&) Qiabnilon- Yojágco mariümes, páe^ 39.
(6) ColTocta niitiíma conoillor. oto,, iosé Saeud do
Agoinr, omnínm bÍ!<p. ct ñor. crb.. tom. G, p^g. 2(11.
nnTi>foa~TOXQ IT.— 70
— 522 —
§5^
6s de advMirse^ cwjio b he hfícha ya, (1) que uii^
de las cosns que nua llamtn U AtóncioD en lü figtt-
ras do lu i-;i¡D&s del Palenque, ^ el ¿i^j^v^ /«mV
Un cxUaf>nlínarÍo que ÜeikO», igual cafij á un cuarto
do drculg porfcoto, de manem que gÍ wb oipiae o&ac*
taa de los hoübn^s quo cutáneos riTian, mencotor es
Suponer que fonunban uai msA peculiar. Xo sii pa-
reoeo, como se lia indicadí), n¡ í la ámbc-curvpea^ ni
&lft atricAuar ni á la motig^lsp No recuerdan, según
observa I«onl King^boruub, la^ fiLCcluae» Je níoguna
naoloa de la antigüedad, cuyos bustos do m&rmol,
bronce, ó púrfiJo, Iiaa oouecrvulo U QsonomU de sos
habitantes, IncUiiA^e & cteiT que hayan sido nsiátt*
eos, pero no Uiitar^ 6 ku/Ac.ha^k^í^J ni de oUtlí legio-
nes del Norte, por la ostttanv vigorosa y grandes na-
rieea que Üenen, !o ctinl lus ídeja Liiubien de tos $an-
g^(<H$, de los do U« IsUs del Japón, do loa oMoos
y de lo3 indous. loiftgfnasc (jao mas bieu proceden
de los tutbítAnbes del Golfo de P^inia, 6 quiíil de U
PalMtlna^ que fué "k colmena de donde vino Cdtc
eqanibre & inundar & la América con inauditA? ^q*
peT«imoDef| y i ciibiznr con \m i'cncillns tn^dicioDes
reUgioCfu; do los indioe, la historia oscura de eus pro*
pioB r^r^lcs fabuIoeos.D (2)
(1) Tom, 2, eap, 20 ¿. 1, de e«ta obra-
Si la opimoQ de Itípticrntcs ^cbro loa maciocérA-
ios no hiil>i«ni ifÍiIo oouitiatida con Iju ahdas tic In. m-
zon y (1« Ift cípcri«iw!a por^gunosfAbit^sobitrvado-
ve^ podia creerá:? qac lofl paleneuioe pcrtOBCcicron á
uaa nu»; qnt; por igiialea cjttuwi Ikgtf í fomuirffu co-
IQD tft át ft'i^aellofl, á coB^ecueDcia dd In costumbre
Itto ciertoJV pueblos inmedmtoe ni Ponto-Enxino te*
ii»D de couprimír lAcabex^ d^ ntiü hijoüi rjn« con ol
tiempo p*)4 £ 8cr nfttunücitfi, n^^n el mismo Hfpó-
entee, pues p >r medio de la oouipre^ion poüi&a lu-
ber dad^ & íu rasi rstf Ángulo facinl tiin grande, y
cea expresión purlicular del roí^tro, qu« tnn notable
es en Ifts figuras ptiloncanas que nos hsn qucdndo-
Efito ijQ ^LTiAentcnuuectc CRlrailo. RcflGTernlI:te en
«u Ttagc & la Táurida y ¿ U Grimoiif twber enconlm*
do QlguD&í t&Tt&roB montañeses do Kikensb, LJiucna»
y Simoens de una fi^onomtai ox traer d ¡nana; y de una
cubexTi «ingularmentc prolongada. (1)
No hay, «ín etnbnrgj, nCccftídad di» recurrir A e^tii
spínion contradicha y poco segura. BÍUtenos atri*
buirlo & la causa mas nMural, que es h p^ca cxac-
titnd y corresponde acia que en logecornl hcil^U entre
Us pinturas d« los indios y la rasa existente, sobre
todo, en losidolofl. I^iecle ser también copia Bel de
la costumbre do comprimir la eaber^i de Ick» recícn
(1) Fa]Ua>tom. 9. p¿g. 15ó, trad- fianc, «stajupa37,
fig. 2, eWado por Virey.
— 6Ü4 —
nacidos^ como &« Im in^^íuiuulo, íad usada eatre los
babitutes <le «ste oontÍDCute y Jcl AuiJguo. En Cods-
tArtinopLa, por «jeii(iIo, luego dcapucs del ^arto,
}>re^iiiiubaii U fonna que m ileíonbn dar L U calrt^
EU. H4 aq^lf ^i> tal caf^o, otra do las pm^bos de orí-
gen tsiitJco que pQ«don pTcaentarae, on oooflnaaóon
ó tipoyo «lo las variaft coojtrturas qva fto ban foraiA-
do, GMneau dedaoo de eeta eostambro do nplajitar
la frente & los niKofli una prueba tn favor do los que
dati or^eo Ma¿í« & laa priacJpnh» tribus «oeríca*
Das. (1)
(1> Gobíiioaa, £mú mr liaogalitó dw mcoa^uiui*
nes, tom, 4, lib OL clinp. 7.
CAPITULO XSXIII
1, I>o los QS09 y costumbres como medio indagatorio*
Alteraciones que deben haber tenido entre los indios»
entre otroa sue trajes y adomoa— 2. Estado de bus
costumbres j de bu cultura. Desoripoiou del traje de
la dase común» El magtlatl y el timatli» Traje de loa
nobles y sacerdotes. £T copifif ^ el jiuhtitinatli y el ne-
qum del rey» — 3. Comparación con to que á este res*
peoto nos es conocido de los hebreos T de los egipcios
Albornoz usado por las altas clases de Cbolula, Tra-
jes de las mujeres. El cueitl y el hnepille. Calzado y
adornos qne aoostumbraban fievar»— i. Traje y calza-
do de los indios de Gnatemala.^S» Comparaciones*
Uso de loa aretes en hombres y mujeres entre rarias
naciones. Anillos en las nances. Trajes militares.
§1-
Si los usos y costumbres de una nación permaneció*
ran inalterables, que no se mezclaran con los de otros
pueblos, con quienes entablan relaciones; si ésto nO
hiciera quffse fuesen trasmitiendo de unos á otros, y
el Ueuipo 6 tWvttsx*^ nrcuiistuia^is no \u% nXUsnxñn 6
moJUiuarun; podiuD daruos U verdadcr» Rsonocnía
naoml do nx^ luibiUntcs, úctíúo un nedb segare pa-
ra Ilc^ á conocer su origen y proooltncta, No es
oBO» «u eut>:trgL>, &5cequÍt>Io, y tenemos qne conteo-
tarnofi con meras conjctara^, por la inc«rtiüiuubre c^ue
Ukles. nn.tlr^(ftn ijroduovn, mmiU de UnU« cia«u
OOD ouyo origen os ilificil atinar. Son todAvt» maa^i
ntniftrcablc«| cnanto que las vemos esUblccid&s €ii^^
ruriosi pnUention caladero tan iJ^^iküeoK, que hacen
OBCura toda invcHtigncion» 6 infVuctüOfiOfi loe mayom
tafucrzo**. No obsUuto lo^ datof qu« proporctoDaHí
lUiidt» ¿ loH d«tiiai« qiio no« rainlflmn la tradición y
la historia, asi coma lo» f^uo fio toman do otras facn-
te», pueden eaparcir miKha los, y aclarar bcdioa im-
portantes. Por cuyo motivo nanea debe desechaisi^
asU iq^lHo ¡mlagutoTÍo on cuo«tioni>9 como hi qm nas
ocupa. Un destello de luz saele condaorrnM &
dofiCu^níruieTito 6UI y proreclioio.
I
Aunqoe lo^ uíos y cofltmnbroa actuales de los
dios podríau todarta BcrWr do medio eupiolorío en
tal íiiTaatigacíon, por loA reato? que se conservan de
loü tíeinpot antigiiofi, el tmAConto do nias««1e trca
-tó: —
gloSy el coQtAolo con otrus nizaf« / Us iilt^rmiaiM
qiu vAfi op«r&ndo9c, :iun sin el ccDCurso át caUa cau*
flai> bft h&cliQ no Gjjtr umclio en ellos la confiulcn*
don. LoB mcxmDofl modcmQK^ dcoia CUv\jei'0, (1)
se dífcrcncUii bajo miichos i\3pecto3 do los antignos»
como loa niodemos griegos tk los «luo ílurccun en
Ücmpo düi PlaUín y de Pcricle».
•
•
Es creilile qno los trajos y adoróos iiH&doa por los
iadios hayan sufrido nlUrraoíones on ol cureo do los
tiempof, sctfuti ha flue«d¡(lo en todas Ina nadonet.
No es r¿cil seguir esas mutaciones. Xo£ contentaro-
mo8 con dcscTÍbir lo quo eo cnouentni on las pmtu*
ras que ^tlvarou fiel fanatisiiio do losoonquistadoraa,
ó lo q^Qf fiogua el tosUmonío do los liUtoriadorea, os*
taba CD uso entre In ninyor pnrte do los luibitantofl
del Nuevo Mundo.
Obsérvase desdo luego, que aunque la cultura le
hallaba bástanle adelanUda, y Iilr co»Uiuibres care-
cían de esa rudczA^ ó ferocidad que se advicrteo en*
tro los salvajes» les hotubres y mujcKS do so pruen-
taban con lod^s las partes del cuerpo cubierUs, eluo
Boh fiquellaa que la decencia y el pudor extgian que
30 lELAiitGiigan ocultas. H^to sucedió no solo en la
clfiso ixtmun, sino también en los nobles y los fun-
cionarios páblieoEv, aun de la raas nltA cati>goría.
^L asi de ^6iico, tem. 1, lib. 1, pig. 76.
Algo «« hn indicado y^ fiobre et Tentido qi
ban. (1) El tmjc ¿t la clane eomun era entro loe
hombres un& Taja coleteada en la cintura^ ^uo pisa-
linii par cntríí Iii5 pÍrmrL*j y iki^ülxs lan punta? oolga-
b.'ic hdcU adcUntc, pnm coni^crvir Jo ostfi modo ocal*
tasl&a pnrlc^paiIftBdflf. Ksta fíijft, qa« en nigunos
era basUnte anchn, fomiando umt especie i*f d«Iftn>
Ul corto, Eo Ihmaba m^jtlaU, Las piornas y rc«to del
eaerpo pcnnAnccian doAabiortas, excepto las partes
quoalcnniabiiíi cubrir eWiViJd/.'i,€apA ó o^p^cTodetnaTi*
to nus i monos Ut^, cuadrado por lo roj^ular, riae
llerabaTi atido s^bro el hombro izquierdo, 6 sobre el
pocho, valiíndo^c al t^fücto de do^ de las pnfttaü. Eí-
to trajo quo uvaban igualrsc^nto los nobles y nacerdC'
Uf^f mn mi\5 diferencia que la de la tcb» la onal era
cnello^nin* finí, t«flii]aj adom»di cotí burflmlo^, y
mesclfula do plumn». TenUn adetn&s una gorra ne-
gra. El rey uñaba uün especie de mitra llamada eo^'-
Ili, (2) formidadoboJAS mny sutiles de oro, y embe-{
Heoida con hermo^A? pluma?: mnteniíHe dentro ile
palacio tapado coa el jiuchfilmaUi, qce era ua manto
tejido do bhnco y azul; variaba de traje según las
ftncioneí que ejereia; al templo üw «einpre vcelído
de blanco. (3^
a) Xom. ^, cap. 21, i 2 de eata obra.
(2) Bn iiEugana do la» f!gnnu( d<<l Pal^mquc kq
tttpiítí de los rov«a mexieaiioe.
(3) Cl ntt/Mu era la ca^va de eatota grOHdm O» hilo de
mftgoer, con la cnal m cubrían loe que sa prosouf '^
auto cf roT eu seiial de respeta
- S29-"
§3.
Todo esto^ como se vé, no se parece & k tljnioa ie
lino, ó de nlgoilon de loa hebreos, que son & quie-
neí han qnerido muchos osomejar las costumbres de
loe indioflj ni & los de otras naciones, excepto Algun
tanto & loa antignos egipoioB, quienes, según J7>r^
d&h, llevaban un vestido que dejaba ver el seno, laa
espalda?, y lo3 brazos descubiertos, atado á la cínta--
ra con un delantal. Plutarco nsegunl que andaban
con los pi6s descalzos.
Dice Preacott que lo que mas sorprendió & los efl-
pafioles al entrar en Gholula. fué la capa 6 albornos
que llevaban las elases altas, muy parecido en la t^
la y hermosura & los albornoces de los moros. (1).
Tampoco el de los sacerdotes era ni el baJ^ ni la
íímicam tirictam^ y c^fh con grande abertura en el
ruello de los hebreos; pero sí es de notarse, que lo6
indios de ahora llevan el dinero en el ceñidor, como
acostumbraban hacerlo los hebreos.
EL traje de las mujeres consietia en una manta, con
(1) Prescott Hiat.de la Conquista do México, tonLlf
lib, S, cap. 6, p% 360.
ESTUDIOS,— TOMO IV,— 71
— MI —
que 96 enrolmn dcsJii In ciitum IiasU m«dia pier-
DA, Uftm&Ja íKíí//, Lo dQtuiw riticdnba deücubierlo,
excepto cuAtitlo ¡ilgutus bc ponm el huepüHy (irp^io
dfl camifift que lea prúpoTcionaba ikbr^, y \t^ cubríit
los p^os. Lo? que upabno U^ scltorAfl «ntn l&bra-
doa y teüiüoe do mud»!^ c^ore?. (1) Kotiv Im dn*
naft nobl«<t AcoHtiifubrubftn ponoiM lobra todo ttstú ua
ropón con uangut, qno Dtinet erA inii^ Iit^ qoe la
toaota iaterior qiko lea perría de ciuiffiufl, y uiuiban
cubierU de bordado^» £ Adorttads cotí viirios ouloi
nuzelados, qoe Ias hacían may TÍ?tOfta«.
Nndn de ««fQojinto limj« piiMie uoats«, par» hi^cer
eúioparaciouee oou el d« lis naúíoucii do ü jinUgUe*
dad. Los floQoellas cnlrc lo3 bcbrcoa Udíud, fün om*
burgo, Tajas ó ceñidores que les cubrían el seno y el
pecho, /«ACM ;m(/4^». Laonpa de btf! uMJwe« en
propiamente un Telo^ con c|iic^«cnluínnciuuidoea
bftn fufira de euuui.
El cokado quo aubaa bombros y mujerM cni una
luela de cuci'o pai'a defender Ia planta do los ptiv»
atada con oordont'S^ de modo que quedaba bren ú^
gnradn. A lo$ aJornos con quo hacían luaa viatoaoi
903 Irajc?^ unían lo» pendiente», collares, y palstfna
d« «oudia, cmtal, oro, pcrlaa y vnrias píednn pre-
nOBUf.
(I) SaLaoun. UísL geu. de la Kaei-a E«pa¡uir Ub. 8,
cape, 22 y S»,
-531 —
M-
Este era el traje y adornos de los mexicanoB. El
de los demds pueblos era del todo parecido, ó con tj-
gunas variacIoneB, que los hacían diatínguirae unos de
otros, aun cuando en ol fondo fuese uno mismo. Sn
Guatemala por ejemplo, loa indios nobles vesti&it de
Algodón blanco, matizado de colores, y usaban una
camisa, cuyas mangas arregazaban basta el codo con
una acintíi azul ó encaniada, enrollándola abajo en
las piernas í manera de calzones, pues la falda de
adelante la entraban hacia atrás, y la de la espalda
hacía adelante. Los mujeres usaban enaguas haflta
el tobillo, y un hucpU encima hasta la rodilla: se ce*
Bian la cintura con una toalla do colores, que ataban
por delante, dejando colgar las puntos; llevaban so-
bre los hombros una tilma blanca, bordada de colores
y adornada con fiecos; el calzado era 'una sandalia de
cabulla, asegurada con unas correas sobre el tobillo,
y otras en el talón.
55.
En cuanto al calzado hay que notar, que se pare-
— 532 —
00 algo »1 qví^ Oíab^n Ioh priinUtvoH toOMtDoi do cue*
ro crudo, tal como aparcoc cu la lámina qae se t£
en €l tomo ó*? Je laa antigüedadeB romanaH de tite-
vio^ p^, Ijll S, oan la diferencia de quQ l^ ronflJMi
tenían laa corrcAS cnlasiulaa en ol '«obillo, y lus itAitm
fblo las quñ neccsibikín j»ani dtlcncr el oibadn. Bfr-
te Mtncjaoca apai%c« uvt^ do bulto en b llgum qua
rtprcffonU oí mea Jo \bril, ( 1 ) calsínlo con cad^ en*
tenuuenie iguales á los cjue u«:m losínJIos. £1 cbX*
gado do Us mnjei-es fenioiag doja1>a descubierto el pi¿,
oomo lo3 caclc$f atándolo con una fimple coma.
Raspéelo do Ioa Adurnoa ^a m han 1i(^bo auU»
al|^nKB indíoacionos* Loa oreta eran usados pot Us
mujeres de todos lo5 pueUoá de laanügiícdod. Po-
Cük lia [lublícjuidvl iIí«uílo de uikl fi^jura egipcia que
Ua lIcTaba, la única quo Winifímmh^\% visto oon ^^
tal adorno* En oriente tos usaban también los homlirctf, ^B
según PUhÍOj bIu qno fuese lual recibido. Los da C¡* ^^
ro omn do oro y piedras preciofa^, según AirUoo.
PtiiutQ babla do un cartaginés que los llevaba, EiH
ÍT€ Uta griegos y ^louianoQ «Tan raros.
El UBO do 1o9 anillos no se liinitabA & lleirarlM «n
h» dedo^, flino en las narices tambicn. El fléne^ii, (S)
los ProrcrbÍDS (S) Isauts^j) y EzequHÜ, (5) hablav
■
Ol AntígtfodKd«B rooMM do Orovio, Ion. 6, foL 9t.
M G^DCBÜ. XXIY, S9, 47.
<S) ProTOfWoí, XI. 22.
m Ut SI.
[6] Eaaiaicl, XIV, 12.
4
— 533--
de los anillos que se ponían en las naricea, sea tala-*
drándolas entre las dos ventana!^, 6 sea una sola, 6 á
lo alto de ellas, donde se colocan los anteojos. Sa-
biendo TcHabel que Jchu iba á entrar en Tesrahel se
puao sus collares, y los otros adornos de narices, de
orejají, y de la frente. (1) Los indios usaban anillos
en las naricep.
§6.
Los trajes militares entre los indios se hacían nota-
bles por algunas particularidades. Los soldados no
usaban vestido alguno. Solo llevaban una coirca ata-
da & la cintuT», y el cuerpo pintado con los colores del
capitán, & cuya compaSía pertenecían. El vestido
de los caciques y guerreros principales era una tí-
nica de algodón do dos pulgadas de grueso, que les
cubria no solo la caja del cuerpo, sino los hombros y
parte de los muslos. Sobre esa túnica usaban algu-
nas láminas delgadas de oro y plata; tenían botas 6
sandalias de, cuero bordada.^ de oro, algo parecida al
surtout según Prcscoft, que sobre la armadura usaban
los caballeros europeos de la edad media. Un casco
de madera 6 de cuero, que representaba la cabeza de
algún animal, con una ñla de dientes, cubría su ca-
(1) 4, fíej, IX, 30.
bej:Aídfi i;^ cíidc» pcndi.% un ^«naclio i<¡ plam^ie, que
imlicabn i>u su forma y ^olor el r«ngi> y famUit del
qtte lo lleVAlw(l), Ed eWjército UAscftlUealf» jo-
fts Uevabnn cf^tvAÜca yelmos, cubiertos de oro, y pie*
dra* jii«c¡o«ji», rticiido l».4 aiin^idumn dd rtco y VArU-'
do pluin&go* Eni otn In fornu dol My& y chíatuU do
lo!t ronmao'ii do que nos hakU H^uto (2) / distinto
del tntje de lo» guerreros di- 1il» deia.T( iiicioncfi.
Bflto supntsto, fácil c-i f^dvcrtíi: U poca ó singuiu
scmejADBa qu€ existe entre lo^ tinje^ qne vd )« gene-
ral usalHUí U mayor pai-lo de lo« habitnnlds d» este
contiiwiito, y ol de las naciones antigiuv!, aon oa las
¿p<KMLS man i^motaG do cu historia. Me he dttenldo
bastante al h-iblnreobrecsto von roUcÍoQ¿ las ruíius
del l'alenquc. Asi es que do puede Eacdurso por oUo9
ol oríg«:i l;t población Jimerícann. Rl uso de peudién-
t€3, collares, braceletes, ú otros adornos de varioi me-
tales, át ciütal, ó de piedras precioMA, 1c vcuit^ adop-
tado por los e^pcios, Im asírios, los hi^brto?, los cal-i
dME» los griegos, les romanos, y casi todos los pue-
blos de la antigüedad, que estaban cu contacto, y so-,
eoiiLunicabnn enti-fi fA, panudo de uiws ¿ otros eS'
tos u30«, los cuales con el tiempo iban recibiendo di-
renai modifíc^cioocf.
(1) Prosoott Kiat. do ta eooq. de México, t^omo
liu. 3, eap, B.
<2) Plauto. Rud. 2, 29. Siu-L Aug^ &6<
CAPITULO XXXIV^
1, CoDtmuacion del mismo asuuto; del tntíe ordinario do
loa indios. — 2. Trajes de ceremonia. Et jiubtilmatly
6l cozehuatj. Traje de los eacerdotes y ene iosi^niaa*
Traje de loa embajadores 7 de loa nooUs. Traie del
cibaocoti y demaa jneoea. Traje de loa tencauis, de
los caciques, del haacaJpi^qui, de loa recaudadorea da
tributos T del tíachqnaulijo. Orden de. Qaaohictin, —
3- Variedad de la lela y adoraos eu loa vestidoe. — í.
Sencillez de loa trajra en loa tiempos pritnitiTos, Vea-
tidos dd los habitantes del Asia, de loa egipoioB, de
loa griegos, de los babilonios, de los medoa, 7 en ge-
neral de loa habitantes de laademasnacionea, Enqn¿
ae asemejan loa vestidoa de loa indios á los de loa an-
tímios.— ^. Semejanza del cacle Á la sandalia de loa
liabitantea de Ia Palestina 7 pueblos del Asía, Ador-
nos de qne hacían uso.
5 1-
El traje ordinario de los indios era muy seucillo,
Al adoptarlo parece que no ae propu^sieron otra mira,
que cubrir aquellas partes del cuerpo que el pudor
yVi (leccnda eiigcn louct aiompro «ulta?. El nw/-
tíafí (1) entre )o4 Uombrc^, y el ciícifl (2) entro las
inujere^^ no podtitn toocr oti'O objeto, Coiuplctiiban
esto YcetiJo onlinano, en nqu^lloa el tUm^Uiif y en
estaa u1 kucjtiSi, tic lo cual se h.i hecho mención en
etra pnrtc. (3)
§ 2.
Eq 1l>9 tt^jcs do ü^rom^nU Jo que vamos á hftm
en cate eapUtilo, notáb&iiso Algunas díferc&ciafi, «•
gitn el perRonajo y la caLeg^da fjue tenia en la socie-
dad. Dl«UTiguúii3ic el rey, loa eaeerdotea, loa omba^
jidore^i Icfl nobleí^ Ioa qn« tenlin «I inanJo ds nlga-
na pn^vÍRcIa, ejercían algiin ainpW ó t^nÍAn en el
ejército grados miUt;ir€«, por el trajo, k materia de
r^uo estiba be^o^ y \o^ boriado% adorne», 6 colores
con que le embellecian. Aú veutos al rey en piilacio
con ^XjHJiiilmaUij (1) cambiar de trtijc cuando iba al
templo, ó tenia que amlir al consejo, ¿ ejercer nlgno
ucto jnríTtdtccionoI, ¿ marchar & lagiterm cubierto de
(1) 7^^a alada á la eintaTa^ C0u las exlreiuidadoa pan*
diaolas haela adoluito 6 atnía.
(2) Especie de enogoa desde la cmtura basta ia«dia
l^ema oon qno na vuvolHaD loa mnjeras,
(3) Vifiaeo el capitulo K da cota obra.
(1) Siento t«£¡ao tle Uanco j asul.
rica nmuulaní y adonwdo con el o^tchuotí^ (I) brsb-
¿ületcn, pulAeroSf poncllente% una cadau de on>/
piedras al ou«lb, y uu hermoM poriAcho de pIuiMi.
Lo8 socordotcfl, eunnilo en ol tomplo «jercian sug ftiii-
cioDC!, cDlocxbnn sobro su cabeíAnna^specíe degor^
ra nftgm; sí eni ol tumo sAcerdoto, col^ba«fi sobrt
ol pecbo una botla, y iwtoraaba tu ti-njc oon viiñodu
insignias, y poAi^s ni¡tolf%ioo«; vestían todos d€ ne-
gro. Loa orabi^dores, cuiodo 'k-Rtmponnban ^n no^
ble misión» lleralMa un tmjo rcr^lo, & guisa do esca-
pularios con flocofi; Sombreras ^Jomados <k pluoMS|
y también con fleooa d* vnríot colores. Hacina Ivi
nobted oatenUcíoa on sos trajos de gran ríiu^a, lo
mifliDO lue el cilutacoúii, (2) ciiuulo reveetído do su
dignidad y poder, sentenciabct sin apoUcíon en lai
causas dñlos y CTtminalos; los demás juccea senta-
dos ^ro-^n^i&ihi/í, loa ia$ciüi (;I) y empleados %iMt
bajo BU vigílnncÜL Oc^empeHibAU r^inaí funciones.
Los eaeijuaj que fuetituiau con su autoridad al roy
ea las provincias, cuyo mando b« les confiaba, indica-
ban en nu exterior toda so elevación y digmJad. El
huiicaipifqni (4> y roeaudadore» ine bajo su iñgUaa-'
caá redbían los tributos ó impuestos, dejúbanne Tor
(]> Uediae botas CQblerUL^ ¿& pUncIi&í de oro.
^9} Supremo loa^strado que en la corto 7 ciudodea
pnDci|)aios dooídia los plertoa y caucas rriminnlv*, ain
apolaeioD, ni aun al miamo t«j.
(3) Liigftrteniouto do dÍTtrsoa jueces: ojciciau la pñ-
mera iaeiAncía.
^ TeB0»n> g«&ecaL
Eirrcnios,— Tojio n.— 73
-5»--
OOD sa vsra y su abanico, bsígnÍAS de lu ituUrídad.
Por último, 1(11 oSotales del ejercito diaUnguiatuM por
tquel vestido llAmado iheh^umhj\ qno tcdU k «ir
BU la cArlfi el unifoniif con qac » dabajt & conocer,
y que coaodo ealian & la gutria to utaban con las
anüadiiroa, dietiQÜros, ¿ iosígüias d« qoo tuctan ton*
toapredt), prÜcuUrni^ate loa ijue perlenedao 4 1&
¿rden de ftuu'AiWú}, quienes Uovnban atado e! p«lo
eon tnia ooerda roja, do la cual pendían tantaa borlas
d« algodoa, cuántas babian sido L'^j! acciones glorioaae^
qoa joaUmente les dtora celebridad, ftv% f honor.
T<id^ «to prueba, ou¿d distantes bo bAUabrá loa in-
dios del atraso y graseria de los falvajea, iS babiteolee
pTimiLtvoiS, que se cubrían con lioja.% yerbaa^f pMaa
Bin i^dobdr.
5 5.
La tota qtw usaban para «ato« trajoa Tarmba Um-
ftian aegtin las círcun^tanolis. La fabricaban de píta^
dji Ub. de palma, 6 de algodón, entretagíaii plamaa
j fdi> do conejOi que la hacían mas ristoaa, propor-
donando mayor abrigo. Los vendos eran adornados
con rariafl figuras, pieaae de oto trtibnjadas cou
ro, y piedras preciosas.
Los vestidos d« hs mujeres de Méxioa consistían,
KguD Preicoltj (1) en tés^uii^s de <UfcrfBtcs toiM-
fio9» con flecos, y iDuy ricamente Adorcftdftff, trAyen*
do & reoei eneiiim un» larga tfitilc*, r^iie \en llcgftbn
lutta loa tobillof . En lat clase* ftltni eran de i^go-
(tOD finftQiento tejidus y bord&das.
IiO« gefee aaucas lue ealt^ron al emmentro d4> Cor-
té0,al entrar úsie á Méxtco^taUban restido^ con m&x-
tlatl, 6 calson d» algodón en torno do I» cÍTLiura^ ca-
pa de la misma teU^ ó de pluman, collares y brace-
letes de torqacsas, mesdadas ¿ reces con f lumos, en
d Cuello, y loA brai^AOt; de las orejas, lubkj ínrerior,
7 aun de las narict^e 5>ondian piedisa preckfas, 6 ca-
denas de oro &do (2) En cata ocasión MocUzoma
vetiia el tiímatii, gnllarda y anclia cnpa de algodón
Bníilmo, CfDU panUs b{>nlada« y stadaa al cuello; anta
gandaliaa con eaolas de oro, atadaa & loa tobillos con
OonloDe« hechcs del mifuiuj uic(al. I*a capa y lafl aan*
daliaa estaban ealpicadaa de perUis y piedras pierio*
s&s. entre ba oualos bacianse notablas lafl esmeraldas
y el cbalchúitL (3)
El ve«túle de loa Indios de Yucatán era, aegun Xtomt
da, (i) on listoQ de una mano de anehc^ que les ȣ^
(1) rremroiU Hifitoría de la conqnirtatlo IfóticOr
tom. 1, iib. 4 c»i>, 2. p^. U7,
(2) Prceoott IlifiEoru do la conquij-ta do M¿xico
tom, 1. Iib- 4. cap. 0. Ug^. 402 j 4<fó.
tí) Id., id., i¿ id-, i.£
W LaiuU Belacioude las coaaa de Tncatan, ( SO
p^. UG,
- 64G ^
m de bfagas, y calzar; traisu autus \í\xg9A y ca&*
dradoQ sUdas en ios luMobros^ y sandalLis 4t €¿&uuo
6 ctLcm (Ic vvjiaJv. 'TenÍHU itlgunot scStoici j cApitA-
DOC como monioDff d« pela, y «sios «ren [mcos y ooq
estos anafts iban & la guerra, y c«a pUim&gcs j pe-
llejos do Ugrcs y koiifis pu^sloí, los que los taomn»
(1) Suf nwnuimintof aaUguos pftrOcon denotar, sis
embargo, mayor lujo de adornofl y reatiJof.
i
54.
En Im tiempos príimUvo^ U feooiUos ctn ta bwe
lie todo. Lo« trajes de los qae eti aquellos tiempos
TiTieran, eaUl)»» heclioís para itlrTtj^r W muy nvcess'-
río, dejando el cuerpo libre en todos lOBmoTimíonUtf,
e&pccialmcDto para la agríctUtura, quo era el gtfjuio
de trabajo L qtte uus »c dcdicabaQ. Áú vemos 4 los
habitantes dol Asla^ cubrino el cuerpo con un ropoB,
6 tánica larg^L y angcsia, con mangas, y una capa
cnclica, contenida por media de un broche; vesÜilo
qoe usaban igualmente los patriarcas. £1 lujo 00&-
dstia en lo mas 6 menoA fino de la tela, 6 en Im viro-
za y variciIiMl <!«> los culoiX'S. Vemos í los e^poios
osar una tCíníca corta, que apenni lea libaba L las
rodilla!, oin una franja bordaklíi, y ana esclavina blan-
<1) Laoda RalaoioD de lai ooaas de VaDatan S 39.
PAR 172-
■-(ni-
ca de lanft enoima* Vemoe ¿ los griegos en Aquellas
lemotas edades, Teatirse como los asiáticosi sin mas
áifeienoia que ataise á la cintuní el saco ó tánica con
una cinta^ para ezpeditar todos sus moTÍmientot, ú
obrar sin eml>arazo alguno. Vemos á los babilomos
con su tánica talar, y su manto blanco; pero cuaiido
querían ostentar lujo y magnifícenica, cubrirse de li*
cas estofas, bordadas de plata ú oro, y calcadas de
perlas y piedras precioBae. Yernos á loe medos con
sus Testidos anchos, largos y flotantes, de diferentes
colores, bordados de oro y plata, que les daban un as-
pecto brillante. Vemos por último, á los habitantes
de los demás países, vesürae ordinariamente del modo
mas sencillo, b¡q los cortes, ni las diferentes formasi
que fueron después introduciéndose, á medida que el
lujo, la molicie, y la corrupción hacian progresos. De
manera que los indios se parecen á los Antiguos en
la simplicidad de los vestidos, y en cuanto á la forma
se asemejan mas d los egipcios.
§5.
Kespecto del calzado y adornos puede decirse lo
mismo. El cacle de los indios es muy parecido á las
8andaíiü3 de loa habitantes de la Palestina, y demás
pueblos del Asia, los cuales en nada se asemejan ¿
los zapatos, ¿ especie de botines de los griegos. Po-
«HiMoklMpiieUM dekéatigBtdftd. Loi^bO»-
áéUoi. I&mwt^gliyil Él iiwiiiíMi^
4 ii lii giiifc mmitipMln fa^poriiÉti^ «i^pft A
HKDELTOUOIT.
FE DE ERBATAS Y OMISIONES.
rá^BA
LIOM.
¡Xee.
Ltwar.
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20
desracen
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17
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23
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Ibid.
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Ibid.
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con
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Ibid.
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Ibid.
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14
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Ibid,
20
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irlandeses
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32
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22
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Ibid.
23
BoiigaiiuTÜle
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calor
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497
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atribuyendo
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614
1
samaritaa
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616
22
Gonaerraron
conserran
531
8
acinta
cinta
Ibid.
10
adelante
delante
srnTLios.— Tovo it.— 73
s !
I'
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índice,
InirodMoion. Y
segdvdjl vimyís.
ouTruiiOL
Tt^^MK
S 1- Lft cufletáon sobre el origen de los habitantes
deAmárioa 3
g2. Saimportanda 5
¿S. EftCoeraoB qnose ha^bealioipaia jrescdTerla,. 7
{ 4. Si los antigaos tavieiKpL noti<^ do Ia exiaten-
cia det Niwto Mtmdo. Objeto clel TÚjd de Coloo.
, Díobo notftble d» .Cbatet^ briand..,,. ...,,..,. ^ .; 9
S6>lAAyintídade£1aton,iioqiH^breélIapúiif :
saa Faw/lboOiiIkKh[Ur.Fazc7,]^tffiUUW f otnw
i cantores --,- .^ v-*- U
n
S9,Lilacloqa« habla l>íiíd4fo d« Sicdlía,7d«diie-
oi(mo6 quo do lo oxpaesto por oto» ftatorofl pa^
doaliflcene 18
S7. lAqiiod«8Ígiift Anst^le». 33
I S. OplnioD de Eli&oo sobro 1a ozÍfit<itAÍft do otio
C-oatinonto mu alU dd Oc4*oo, Apoj&da por Pla-
UnM),S.C1«moQtef OrfgenM 3S
1 9. Fftsojes do Flatan>o, Periflonio j Po&pobio
Uela 25
S 10. Aprodncioiioa dot B, do Uanib-Dlilt S7
i IL Fárooor de Bodb&ok. Toorift do Mr. BaOlj.
Juicio de Ur. Bor? do St, VteonL, y opimon do
BnfEcHi sobro U AtUntida* 31
S12, Poao doflfltaaoiüiüonsflylftsáMMaBqoíBBOfo-
Ocron í la cuoatioii qoo se dobsto, y Ins qoo vino
í deiTUDar sobro sIU ol dsacabriiiuo&todol Ku^
TO Hondo, dífltp&udo machios errores, y poidoftdo
b Twdsd do mftQiB«sto« y U ÍDjusUota con qno 86
hobiA condonado á B. Virgilio, j á QsIíIdo por sw
opiníonoe sobro Is oxktonoio do loe antípodas y
mi KuoTO Mondo 33
CAPITULO n.
} I. OonimnAcion do UmUma mstcría. Predicdo*
aofi do Sflaocft y do Virgilio — 37
i 2. Los regioooe biporbér^oa , . . 10
$3. LosanÜpodos i.. 41
$4. Opiniones de Taños ñltkoaofoo sobre la exMou^
cia do tnnebo8 uniudos, y Jas de orCgonss, San Gr«»
eorio y Tortaliano ..^<.<.« 41
ni
{ fi. Apoyo qa« todo «bto, y lo* (1«i;cnbrí£iu«nto9 poe-
- tcriore^ pTe&cntan e& bror del telato d^ l^fttcn. d$
AtZitntidA, j no rcspuctlA OOQ Iiocliot j noootcci*
mMDtoe, qao U mocift y aü% explorackni han n>-
copdo 45
{ 7. ítidícacioDC6 <lo Clavijero, Homboldt y Plucbc. 67
§ 8. Trftxn« j T«stíglio« qiM lo o&oao&tran por toda«
p^UiB do las alUraciOBM j tfaatonws qoa ba su*
friíio U tkrrA 5$
$ 9. DnlucdoDcs fuDdadaa vn (ávor do U oxUtobcla
do la Ailáitüda, coDfinnadfta por lo» d^scobii- J
nioiUoe y lo quo exposMi Bartou, Vio» y Clavi- *
jo. Tooniofort 7 Homio ^ »•■*•-' 70
OAprrrLom
$ 1, Contínuacioa He la miamn materíii. DatoAsac^
Jos do laa enpresos inaritbias, y dol catado gao
tcob la nnTOgadon áotoft dol doscnbrimknto do
ta brújala., >¿ra.¿ >..*..... '«^. .....*••«..«-«. 75
SSL Yiageadotosfozdeloa^doloaoartád^oBU.Es*'
podídouos £ Opldr y á TanÍB 76
S $. Floia dfiflpaclmda por Nechoi 81
S 4. Vu^ de Ion cartagrniMfis do qno hnbln Ariftt<S*
lolcB, y el do lofl fenieioe E«giiD Hcffitio, oon Ta dos-
cripcíon do la tala qtie doacobñeroc 89
S £. OpUuon do BongainTÍllo 66
S 41. Dodnccionca qno eo han hocbo do Torío* paaa-
j«fldoPlutaroo,He6Íodo,&traboD,P[tidaroj otros
^ autoras sobro fistss Uas, 7 io Iloracáo iiiterpr»-
^^^^^ % 7. ObMrrftcioocs sobre la opinioa de qoe los anU-*
^^^^H gaos taricroD Doticía del coDÜii«ato do Anérioft.
^^H CAPITDX/) IV.
^^B § 1. CoDtiD^^lnüjnnoMimtaOociitrcioqiwliaciiii
^^^ los e^pcios 7 loa bmcioVf bsÍ oomo !■« iwIoiiIbv
85 "
87
97
^H S2. Foder nmrilámo düU lodiAj d^U OIú&ft«D
^^L^ ftqnellos tñt&poe, Eamodru do Dufo» Xenev*
^HH Alojudro, j Demetrio PolíooMlM. FMft d§ 8ú-
^^^^K soetria. BotUU&cia m&rflíaia ofmMtA por lOtii-*
^^^^P datos ¿Bo&Lft. BxpodicioD dato* griogos contra
^^^^ ^Drpja, y do loe aigonaiUa o(»itfs Cot^Hse
^^V § 3. Poder mariümo de Cartago j Boma. Baipr»aas
^^K do Ammon y do Hioilcoo. T£«jo« do Iwi huebs-
^H UOOO0* KaT<gadoQ do Üutfaiaie&oa y PUloaa .. , .
^H i 4. Dificaltad de los vioiea largor. Uodioe qw ao
^H POAÚQ CD práctica [lara qocobuloo. Vao ckl ae-
^^^ { 5. lafloonoía dol ddactibnsüonlo do k ag^ja 4a
^^B *. 7 moKar ea lo« progresos d« la oansga^lon, jr deaJe
^^^^ ( 6. I^oca dasaiiLTQDCÍon^/ QpInJonflBdirecaaa ao-
^^^^ i 7. Ccaclisioi>c9 quo ac dodoMn do todo lo oz*-
CAPITCLO V.
§ I. Los primeros d«0icat>ríJoqrea át> Aiu<?ncA. l>ocu*
moDtckS publieadoff por la sociedad de auticntinoB
de Copeoh&gao, j lo que (k elles rosntU 101
S 3, LoqiiD«ebToc«tepíCD9aijüliateiiabHazid,Ku[iii,
Wictioftii, j^Schcoder IOS
elode Caehfot^.. /.',.•. ¿..; 104
§4. Opinión de Mnllot 105
S 6. Iio que flporoce en im pcrhilano cepanel. Jni-
do de Sokoolcmrt< Opinión do Itcm&Jde, Postd j
Feamío. E-^conoeímieAte del Cabo Vonk, Jai-
do do Oviodo, O^Teii; otroe MtoreH 107
% 6> Memoria notable do Ur. QaCgnei. Jaido de Be-
lleforeni. Opinión do Otlo y Po«ti*r. .... 109-
§ 7. Arribo de oca carabela e^paiíota & Canarios eo
li&l El piloto Aloofio Sa»chcr 112
$ e. OpiniOD de KwiaDii. 113
Í9, Pontoqiioro«alUcoiiflmudo .. 113
S 10. Opmiofi de Joa medcraoe - Ili
§ 11. CcoeoenoDctns que ao dedocea do todo lo ex-
puesto, Opinión do Uoffiraa U6
} 12. T^ ei|CtdI«ÍoQ de Colon « 190
CAPITULO VI
i 1« r>o donde proce<1eU poblftdoado América. Ee-
oasez de dato^ paxiL d^u á la enefiUon una eolu-
cien fi jft j sdguTft ._., lÍD
n
§ 2. EflperaazA FunJacU de uuovofl e<1eVjiQtoe, j lo
r|Qd porA lograrlo dthe |>rftúti«arw 137
{ 3. Dudii» 6 meertidosibreft qtxñ nuuui también ttx
«t« panto rcspocto do lu domos sAdoaciA 139
{ i. PiftoalUd d& tft «fleetion, y cómo b calüLdac lU
goncfi a^toTM 131
S 9. S« oxAtnma r^UtivAmcote Á los priiueíos d«coa-
di^nt^doNoe. I>Í]aTÍo TimvorsaJ 1^
i G. Híjori Ji3 Koi> qud ntai^ifD m]M|>TobabíUiLule4idií
li&ber djulo origca á i» ¡vobKcion do América. Opi*
lúondol JDf. 8igu«D£&,do€UTJero, HaütvjBoía-
tiDiaúeffcado Qfiio 136
I 7.I^B qaoUliMca docc&dcTdoOpbii.t 137
S d. Partee do Ja |tícrrft qno para poblar so datig^mn
álo6h>jo8doNoe.Mon&r<pi£as qaaprimerosQ lor
manm ., 189
S 9. OpÍDkmdoTi7múflo j 1ai qno hncon dccouler á
loa a i n cr i c ftnQftdolo^¿JQgüQSomjJ»foi.. 142
S 10. Bangos qao proeeotaa las oj&igncioDM de loa
t^Ukfl pnoeapftlco cp qoo ao coaüdorft dividido ol
gfoorobctmaiko, j ic¿rchAquesÍguiÓ€oinidG««Tro-
Uo 7 oxtenaioii «...
CAPITULO ^Tt
1 1. So oicpODO U opJníoD do los qno cn^D qiio Io« io-
dioA procodcL do loo jodios. Juido do Lord Kiogtt-
borongby sna fimclamontoa Ii7
i 2^ SdmoioLza do la porc^^nnAcíon do Joi UráoUtu
jU doloA m4xioaao9.«,. •*. 149
} 3. Jaício del P. Gatvrla Acerca de ealo, í idea gno
sui^geen vUtAtlc Lodo locipncato. 150
S i. ObsarvacioueA tomadas de la conformidad de sus
leyea, usos, prácticas j costambres, y ds su con-
dición moral 157
§ 5. Otras semejanzas, especialmente las de loa nom-
bres de los personajes del calendario cMapaneco
con el hebreo 162
S 6. Opinión de Las Casas y otros antores 163
( 7- Términos en que Lord Kingeborough reasume
Hu juicio respecto de la población del Nuevo Mun-
do IM
g 8. Observaciones que deben tenerse presentes. . . 166
CAPITULO VIIL
§ 1. Opinión de los que hacen venir de los fenicios
j cartagineses la población de America. 171
§ % Baagos de analogía quo se descubren entre los
fenicios j americanos 173
i 3, Juicio de Huet, Hornio y otros autores 177
$ 4. Piedra monumental recientemente encontrada,
que se atribuye á los fenicios ; 178
% 5. Los que creen proceden de los cartagineses, . . 178
I 6, Ahalogías que se han encontrado 179
% 7. Opinión de loa que los hacen venir de los cana-
neos. Lo que acerca de esto expresa Oalmet 1811
% 8, Pasaje de Procopio 183
S 9, Lo que otros han escrito sobre esto. Opiniones
de Grocio, de Hornio y de Laot 101
ESTUDIOS,— TOMO IV.— 7i
Tm
CA1*ITUL0 IX,
S L Ln Jifeitio, 7 los qi» boeu pioceder de dU Jft
pobUeiób UMiÚMM. Pui^fl de Plioío. OpiníoB
d«l K LnGtoan. A&Alog£a qad eDCtwntim Boxtofi
entr^ (>1 dinl^ro d« los mol^wks y «I Urtnro. Jd-
cío dul Blii\>u (Iia HomboMl 187
i 2' IlelflcMm«0 qrtB eustíao Qolre Los americaiK» j
lüLH puelilon i1i-l Jn|Jo:i. Anuli>¡^ik:i auUu loH ckíuoft
j loA {101I1AU0&, AfiuiLtodejiU-etaleDgaachiiiAjr
UoLotuE 190
S 3. Expoiltcíou de mogol^ ftl contiiu-ste do Am£* ^Éj
i-ica <Jg qao bnMii Ur. Ktmkbg 193 ^|
S i. Rastros (lo h i-tu» Urtoj^a eucoulrAxlos eu Aof- ^|
ricA oo ttonpo U# )• do&i|aUta. Opinlou do Eo- ^^
borlaonydo Duprat/ 193 ^^
S 5. AmilogUít ; iwm«j»uitiu »ntrú tos Urtftroa jr lo« ^|
tti^bOíc 195 ^1
I C. Caüfi<afcciün del P. Gfttoía .., 201 "
S 7, A^alugú^n caire Ion cIüdd» j ]tís miio^ 202
CAPrrcio X.
S 1, 0¡im{üii qu«daorígeu egípmoilri poblAüioa üo
At:i/nr*ii. Rii:(Jini*xf|iin pan tinto ft«bi¡K>jieatjr s«-
ZQcjaazcifi qua so dcccabrcn catro loa aiutncAiiaii
y loa oaÜgaoa egipcios . . 207
$ 2. Juicio d^ Grocio* Opiaion do Mr. Lmoít. .... 211
S 3. Hasorc^ ilo loe qao dan á la Avu^ñea oKgim
griego. 2ia
S i. FoDdAmesitoB aldgndot por !o« qu lo ereea ro*
niftQo 214
5 6. Algunoa lo atribüyeo lí loa tíoyanos^ y otros i
losfranceaeB, ¿iuglefies, jespaííoles 215
§ 6, Eiámen detenido de la opinión de los que sn-
ponen que la población Americana proTiene de los
noraegos, ialaudesea y diuamarqneses. Opinión de
Charlevoii, Juicio de Mallet sobre la colonia de
noruegos de Yitland. Vestigios de las colonias is-
landesas encontradas por el capitán Graab. Opi<
nion de Hamboldt 216
§ 7. Semejanzas con los alemanes 219
§ 8. Pasaje de Séneca sobre la antigua Thnle, y lo
que piensa Grocio. Inscripciones rúnicas encoU'
tradaa en 1824 en la isla de Kíngíktorsoak, y otros
descubrimientos beobos iSltimamente 219
CAPITULO XI.
S 1. Tradiciones sobre el orfgen de la población de
América que se rect^eron en loa primeros tt^m^
pos de la conquista 221
§ 2. Tradición mexicana 222
§ 3. Tradición yncatoca 223
{ 4. Tradición obiapaneca 224
§ 5. Tradición pemana \ 225
§ 6, Tradición de ííueva Granada y otras 227
§ 7. Tradición sobre el diluivio universal; su compro-
bación histdrca; grandes diluvios ó Inundaciones
qne ba habido; confusión de las lenguas y disper-
sión de las gentes 227
§ 8. Noticia que se tenia en América de eatoa suce-
X
roh; icADiiHcnto ^2kcJl sobra nto^ poblicodo por
QemelU Carie li, 7 ceproJucklo por «1 D, ild Hum-
boldtjGoDart - 228
i U. Lo quo Bobro octo cipoDoa Cesar Ca&tú y Bo-
tonni.... 3S1
{ 10. Opiaioa do vairio« «itont, e«i>Mt!ila«iie iW Ov*
Tí»r T ¿jorrft&o , 333
CAPITULO XIL
I It Orou virioJad 7 uúeucio do opuiioiioft sobro el
oríg«3 do los primeros bstbitjuitce do AmMofl; ox-
pooicioa de U9 do áJ^ancH uitcros 387
g 2. Opmioutiit do Mftlaiíudti, Boju-ildo, OnedO) Qur-
CÍa> Alderotn, Knrnio, Got]iolÍ¡Ciurrn,Bobort«on
y(á«le*iibriaiid 238
S 3< S« Luce 1116UUOU de loa Xireher, LafilMo, Sobo-
oleran, Bcaufoí, Wardea, Dapú, Ja^rroa, Dn-
m-^niO'VrbÚQ,yVañot doUav&AS ■ . 310
S^. CoQJoturadqnopnodenfonzumo >.».. Si6
S 5. Saposldoa do Mr Líuk. Hip5tooi« do HattobniQ 346
1 6. Eximooi dol jaicio omitido poi oCroi íoroot^ft-
úortB 247
CAPITULO xm.
8 L Opioioa dolDr. Cabrero 251
i 2. FandAcion dol icino do AuaquomooaQ 7 roye*
X£
qao ocniioiurou hh dostraccioii 2t^
g S. Hedftllft de cobreño que el Dr, Cabrera apOTm
un leUio 294
S 4- Difi;n;iitií& <:tiira lo q» 41 eip0ti9 y lo qr» aflr-
iii«ol8r.Núue3i<!lekVega 250
CAPrrcLoxiv,
obra qtio ovorítiMÍ; lo qot ounpmidt, y oAno está
dmdidA 259
1 2 Llegada de loa prícaeros pobladores de la» Aul^-
ILia. Yoioit. FuQtUcion de la lomoaa ciudad do Ka-
citan 362
S 3. Arribo do diex j AiiovQ oolcaios moe. Venida de
nracboe oaitagmeBee, y fondoeioa de rtHoe poe-
faloe y cfaJadoa. liegftda al Pftlaoque do oieU tri-
bu» cart^in^iui y doñ espaikdiia. Orfgfm dot rei-
no toltooo. EetoUedmieQto de loe reíuoa d« Yu*
eaton, CaUíuacan, Talha,yChL(iiumti]a 263
i 4. Emifcrociov: b^sU Cdlífornin. Situación de Jo-
Tc), ó el ptiiDcr Uexíoo 26i
, % 5, Tiempo en que Tinieroii loe priinHiroe poblado-
MM de Un AatÜlaa, y sia eatabledmleDio ea el Pa<
leoque 266
{ 6. Carácter y círAuostandoa del niatoma i]e Ordo*-
ñes 3CT
§ 7. Gabddeacta de los datos »iuiidoe por Boht-
ritü con la optuíoa do Ocdo&es. Aaálisia de la Ofü-
■
^^^^^^^^ QioA do uuo y otro. Loa fniKli4loro« Aú Ttita» Cnl-
]
OB J
^^V S 8. 1lm[)noata i ana fkVijocSon iloilnddji ñn loa nut*
^H
^^^^K pos antiguos, qne ^ab por OAlífomiA la onhaclft
^H
ara V
^^T^ S 9.Mwia5cnlo UtuUdo "Profjurm de Votan".. . . .,
374 ]
^^H CATITULO KV.
H
^^^T S 1. üaltficAcion del Br. Núñex do la Vega iK>bre lo
^(
^H oxpticflto aceren do Vo4an en el cfipUolo aaterior 277 J
^^H % 2, Dúf>ó«ito do ntinv tmitjaii ito barra heoUo poír
■
^^^^B ToUd, cbc^uitmdaa «n IGOl cerca do Baobne-
^
^^^P Uan ...
379
380
^^1 $ i, It^ppitcrics 6 calendurioA, qne shron ^9 ffpojo
M
^^M ni Be. Niift^z (Ifíla Vega, dobr« el orCge» ile U |>o-
■
381 V
MU ■
^H § 6. El tkagtialumo. irca cmncias y pr/^UcfM
^H g 6. ICQportaiioía qno doi ClAvij«n) á U tradidoa de
281
^H % 1, OlMorvucioDee «w que so oombalo ol «í«tova
287
^H % 8. R«0pn<«ia if i^kUi oUwrtAHonM - .
3M)
^H §O.It^»«o
39S^
^^H CAPITULO XTL
J
^^V g 1. IfOM |i(il¡ni^o»i son on eoaifl<«pio do^Fr. T.AngIo4
^^B
^^^^K progo&itorev dd U raz^ ¡imericnnn. Semojanxaii
1
entre l08 inBularés del mar de) Sur y los meiica-
noe peruanos 299
2- Analogías en el idioma, eu la escritura geroglí-
ÚCA, y en algunas prácticas 300
3. Indicación de Gaciatore 301
4. Esqueletos encontrados en los rocas calcilreae
de Eentncki 301
5. Opinión de Mr. Guignes sobre la facilidad con
que pudieran llegar á Amárica pobladores de las
isías de Sumatra, Borneo, Molucas j Filipinaa . . 302
CAPITULO xvn.
§ 1, Trabajos de Sir Wiliam Jones y otros orienta-
listas sobre la India 303
§ 2, Sa juicio sobre el origen de la población. Expo^
sicion de su teoría 301
§ 3. Fundamentos especiales respecto de la Amé-
rica '. 306
§ 4- Pasaje de Mr. WiUord, Palabras del sánscrito
encontradas en los dialectos del Brasil y de Mó-
dico 807
§ 5^ Semejanzas entre la India y el Egipto, de que
pueden hacerse algunas deducciones respecto de
América, Forma piramidal en las constmccioneSj
Pilares con caracteres 308
§ 6. El nombre de Batz con que se designa uno de
los caudillos de la población de América. Nombre
del primer bijo de Soliv£í'-bam. Maya, nombre del
segundo de sus bijoa, así como de la lengua y na-
ción que pobló Á Yucatán 309
XIT
$ 7. AncilogÍA 6 coüi Menüdod entre \im palAb/ts
VotAO y UouUütt 7 siguScAciOD qoo tÍM]«ii en
uriEbJgo y oftlddo, Vn -pmwm^^ notoU^ en la. la-
dift. Sigiñficadc do Us pDJsbru Vilani*oUn y
Dara-BoUm 310
{ 8, Oi^miof] dd Sotijreauo, Arla» MonUuio, ^a^
Chv^ríoOAixfn j otrov, noli») *! nn'gra iI*»1oh
ftmencB£0« 312
} 9. Scmtjitnsaa fiaiológjcfta , . , , SIS
{10. Loencrifícioü faoniAnos 813
i Ih hh «eUtiJA do Boodboo, j U tioeeabtata en
W nÜAftS dfil P«lo&que. Algonas flgur&s álU 6d-
oofiti^dM, 7 otriM de lu Pagodas, •„.,.., 318'
CAPITULO XVIIL
J !• TéorU dfl Mr, Rafiubque 315
I S. IzUk Muoo&t) 7 «os dc«?oc]<lient«ft , 310
1 3* CjLtAclúmo qno cortó U flomtmicwoc» «oo Ani¿-
rlea* Gentaa qno uríbaron rií «lia dospnte d« nt-
gu&ofl^gloc,..- . 317
§ 4* Comerao con los fenicion, Im nnraMAii, j oel*
Ua. Cotoniaa otniAcui qno ¡ntcntamii venir. Oa<
monica^kones que E>or iatcmlos iQTiercaí coa Ia
Am¿ric* TAfíás nadoD«fl taírsa de laera criatiiitia 317
S $. JDcfttroccíon d«t ÍEapeño do Oghnr en Ai^ ¿
ÍATifiioii por hordftfi stlidoa do la TartatiaT do
la SiborÚL Fuebíc» qoe paaaroo oi diferontcs ¿po-
cas por el osrtrediode Beboring 313
$6, Lo qn« Mr. Guígne« Ii aprosado sobr^o^Uma*
teiia 819
zv
g 7. A¡irceíttdonc« ilul liaron cl< Haatboldt 320
§ ft. SnpcMcion do Linck , . 321
S 9. Opíníüu iJ« I>ituoiil d^HúUs 321
S 10. F^lJtU'l quo tiíDiaa las poUncioiiM «AÍritkcnS
po» venir ¿ poblar Ja Amanea, A&alog^ €&ii«
losesquimAtoBy loa tochouÜhJd. Ví^JM trcciKa-"
t48dooBtoa¿AmJrí«a ^^
g^nfForqnwaa^, Sgü^DZA, yClarijero AixijaD ol
m^¡^ asiáUco 323
§ 12. Juido «la Mr. fvltoolcmft. Huaros de aein^
|anxA 3S3
OAPimjO XIX.
5 ]. Tcraotilidail del abate Braaaeur do Donrbourg
sobru Ik cuv«t>oji dol urígHn do lüti bubiiftuleA
de Am«!ríoa ^ 325
1 2. Juicio qne diú £ conocer cu U primom obra qoo
publica- Cali£cadon qtio baca do ]oa niaDüscñtOB
qno tuvo di la viuto, 327
g 3^ Lo que ospODQ roap»>oto do Yotau y loe hechos
principales toooando por guía Á OrdoñoE. , ZiS
S 4. lfaTegaDk6 qao anríbaros á Pinuco. Clucbimo*
caá, olmecna, xiealamros, Tradídon^a de qna ha-
blan TillilxoeltiÜ y Subaru y lo <ju« cou moUvo
ds rato expresa S29
S G. Obra que pubüeó en ]${>7, j lo qno ou cUa ax-
pODt 832
1^ Cobtradicioncs quo «o notiixi, o^iupArándola ooq
Ja a&t«ñor. Califioaoloocia qao 1iilc« fio «1 capftu-
ESTUIII0S.--T01CO IT,— 75
xn
lo m, Gcntr&dwb&B por lo qub expone mBB &de-
lAaUt. YftriiioloiuM qtuí luoa al r^forir il« nnovolo
rolfttivo á VoUo, i Um iiniicloacsii tuadjtJoft, y m
]omaiiifojiüuloi>or Ordoü«x
¡ 7> Ct^o cdilificsi U QpinioR do Mortofi, Vn\t. v OIl-
iloQ »bre las nu&a ain«rÍcAlui8. . .
S 8. fi63iioJ4i]£ft3 qut» oacnADtra eutro el Uuuc^i luaa
iwtigno dfi IdiS protincion do Quiche y TncaUíu» y
liui naofl do Paloettoa 7 del £|jp4o, y fofuu» ÍQ-
gortodas en ¿poc«a podtcrior^a qno rocc^rd^n lite
do k« t¿rtaro9 j Mogolutt 338
333
337
CAPITULO XX.
§ 1. Sigoe oxpoiú^ndofic la oiinuon M nbato Dr&a-
beur: lo quo expresa 00 la ofer» tíUt1ad« "Popol
VuIl" i>oatgiifc el Ana oock> pooto oc el cual d»-
boQ odudiardo la rdigíoa é lofitiUioíoiiúa «ocíoIm
do lo« ftmoncaDoe;roprodQoolAfl trodícioiMe y |Mt-
ft»joe do loa iknUiroB sobre ol orfgeo do la jx>blft*
«loa do Amériüa: mrt«doiioit «pío m duicubf^Op
ooDBidQraik^o lo qoe ant«e ha oipooslo , 341
{ 2i Nuowt Ideas tui Iji obra ijue jMtliUoú fin 1dA4,
Auatof^nM uoD r-t Gf(¡jidii, K4<l]u>¡o»4tH tmiiv «1 rih
tíguo ^ DtioTo coDlioentd eu los Uompo6 aoti-UÚN
tónco& Loa Borberos. Loa OareA. Oooduaiou «o-
codft do U continidAd do ideas, do cnlto 7 do ccft-
mogo&la eulro la AmJríoa, ul Egipto y la !-\c]Í<-Í4 3^
!t 3- Ol^drrsoio&oa dol miamo Autor od olr^ abn
publicada po&toñonnuito. l>eroetoi qno no <kKou-
broD on lo quo idlS oxpono, y coiitra<licio[>o9i 911
im
mitofi do £^pl(» j- 1o« do AbuMoa 350
§ 4. NooTft obra t]»o dio ét Inz en lÜ&í. OrigÍDiiUdad
del plan que ro propono 6d eJla. Sus idetia eobve
los toltocQS j laoiiarqaÍA do loft eUobí&oe&i, 112-
Ucaa^ y triUis D&liaaUoquce. Ln Atl^btíd* y sos
bflbHttnt«f. Aiialogf ftK jr >Ai&eJaimuiiQltol¿Q^cai.. S53
g 0, Celiflcaaon ^ lo oonhmido en fwla lUtíjon
obra 8S8
CAPITULO XXL
g 1. OpinioD d« E- B. d« K. 7 obra que pabHcd on
1767 soLi-e la coesüoii do orfgfm 3OT
S 2, CúmojajegalosíískmnsdeQrocío.LfteljHop-
&to;7lD<|i«>iiul]ciinVEHcarbot,Berofiro(kl jotroA 3ij2
% '¿, UB^zotts qac expone en va apojo 3^
$ 4. PatiUia por doad<j apetece lud»T «otado aatdoA
Io«do« coQtUwstvs, 863
S 5> L» «xisloxLcía de 1a AUitiÜda U tieoo por uva-
rigoads: ra<fU¡dadea qnd [^««oaiaba para traela-
düíeá Am^ricji .' Z(A
g C Los anUguoa LablUjitm do oslo oontiDcnto y
ruiaasBOtablosdo^nagiuasco. 365
S 7. Buigr^doBee; restos qae m han «tic<ixitrado do
aatigtia civilúraoioa, ortrc lofl <tuo figurao las píri-
mfdos do ^l^ñoo, j oo&sidoraGH»k06 í que e€Ío da
logar 366
g Sl Prooodenck dd lot amaiicanoa: la ohorHoii eoa
rolactna i( W diiann y japonrAw, Álooidnl Oráfl*
lo do Europa, de África, 6 do PteuSoia, jr & ke Per-
xnn
ttK ooBMCtwttcias quo ¿o «ete eximuí M dupnn-
a» 36»
S 9. Conííg'ii'liul úñ U Cliiiift, «1 Japón x ol Nnefo
Mnutlo; cuiifiirmiílul culto los íucoa j ka dütu»;
pab do doado vico Uanco CApoc. 37S
CAPITULO XXU.
) 1. 7roft[^«»o «[WDwndo UopÍQÍoD cío R 1}.«1« E.:
ongooa do loa HQxícftiu»; sos iM^tofl carAoterMi*
floa, fionpiiractoiii cod Io9 Ineasí oongdUm fonoftd»
por el autorcqiTJstado todolooxpooatOrjdedac-
cíoac^ quD hruc ST¿
{2. ProodJejicÍftdQlo«ftiiÍnaAtQ8«ji Am^ricA 878
S 3. Bftae eii quü <tl Antor apojn so opJoioQ soWtt Ift
|X»btM*í OH do Am^rícA: pantoe que cotDpTetid«« stts
obMETAcioUBs; TMÍoa Í«xCoft da U E^critimi 379
S 4, Obj'9CcáoiiM oODtrm «I dil uno tul como m das-
cribo S83
S 5- X^ que pídbbii cL <intOT ftoercA do ^; obwTf&ckyDtti
qu4 dcboa UaierflN) pro*ii«ic0 > 334
CAPrn^iO xxni,
§ ], C>T:(¡uaaiúijn dvl inbmo ■Lfiuult;. La ivrdod dtt
la toIacíoii tiiosuco continpndib poi lof» doMoWi^
nu^DÍoe gool<Jgiocfi y loa progroeo« do l&a cÍQti«
ddfl £díc^. Lo qno opinan BacUand, Carier, ;
K)m
S 3. PraebM ucAdttft del doscubrümonto do fóeÜM,
887
^^^^^^^^^^^^r ^^^F
^1
^^^^^^^^^^^B ^^H
^^V do 1a dofii&cacioii do lod t^rrenoe, j ^dod quo so
^^H
^^1 lea itdigDaii, podrusooa dtnítieofl, foñnociotioe nop-
^^^1
^^P tufiiabfts, pe^rífieudon^A, «Jívcraa» diloráloe^ eoQ-
^^^H
^^P cliaid HiAriDn-s l>3^i(aj»>y1>rjaos úe mar, hondiiulaa**
^^^H
to i1«l audlo, f dlrwcioD do \ma nKuiUña*
3S9 ^^1
S 3.B<víiiUiG¡audol««dc4oiUobMrFiiioíoiia«do£.D.
^H
8d9 H
393 ■
§ i. Foso do [od ftn^pn*!— oocoutrAdoe en Am¿rto, .
1 5l ObaoTTAcíoaM d^l Abato Du olot ñobn loa nr-
^^^1
gqiaoiitoJiim^fuloccoDtrjk lA.rt-liictüU BkTonaicn d«
^^^1
}» preteDilíd^ nntigüotUd (1^ loaf pli«nicíos, caJ-
^^^1
zu ^^M
CAPITULOXXIV,
H
J 1. £avMtigA«ia«0 (lo Mr. 3Cd. CotUio sobre U caes-
^^^
^^^ tion de orfsdQ. Ndoeddad do Lusoor bu boIiwEúu
^^^^ñ
^^m cu olgnao d& loa gr««u1«tí Ua&lornoiH ^ue lia sufH-
^^^H
^r t|[] U tikn^ Lu AtlitiiUiIíh; sti oibloncU ooiBpro*
^^^1
:^ ^^H
102 ^1
^^^ S 8* ^ opuüoa 9obro la eiiatcQoúb do un c^reoo d«
^H
^^H gr«odo oxt^udoii «a lott oc¿aiKM Pací£oo, Indloo,
^^^M
^^M y AtUnlico, <iua fncíliUba oí tritucito lU Lombroii
^^^M
^^m V amox&kA, y «f^to qn9 prodnjo «a Hunii^rwoa. .
406 ^1
^^B $ j. KttUliLM unúuulrjitliut |>ifr«lcaii¡Uti Cook j Lft
^H
lOí^ ^^H
r g C. Cfláu^o j e¿mo Be roñSoó U dcaiparioi^u do l«
^^^M
I iicnvt qao TUUft udoj otro contiiio:ittf, y tiorapo
^^^^M
W OD qu« coni^s^ l« pobU^oa cu el Nuoto Usado 106 ^^^|
1 £ 6. Varios piuitoa oonúcirbkiklcoi&loia habiUnUado
J
r«HBv
AuieL'ict. OiU un punja uotable del B. 1I9 Hom-
hM^ IfieUl^oii d« loa Bltfxícanoo, aiih L«tnido«, y
rilaos jo tctt c jijifl a ^9 «D todo orto se dosco*
bKUl i...>...; .....>t
1 7. Loa qiu m deditc«ti ññ na craBoló^ «Ums da
U pGbl&cioB, laatrímonioH, 0Adcnf}6, y otnut cba-
{ S. Ded'-ioclo&eedd lodoloexpucito ,
106
110
411
CAPITULO XXV.
¡ L ¿Por cl¿ado nní^rocí losprímuca pobladorea da
Am^riea, <:ómo 7 en <ioá táampo? Bolaco d9 Mtfi
caration «jaq !>i ctmrtíon daorígon. PosibOidAd de
1t«(;¿ir pov Eoai á oeto ooutiuoute- Príocipio 7 jirO'
gi:C80S do la QAT«gacíiOii tíS
I 3. Comercio do los fenicio», egipcios, y hebreos. Ti*
ro y bidODÚu J-lol4i8doSalomoD,£napr«sftado Jo<
soCat y Ooboafas^ lilxtfiíiAion del oocD&relo tle loa
fonicíoa. lofiScitosT loenrw, Oonaeroto do loe
Antbea, los obinog y los godos II7
i 3. CoiuiderablQ número de gal^rva áv f¡ai; po<Ua
dtfponar 1a Pi*xKtn. Podnr iDAtftimo do Cartago.
M&ríaa Te«petablo y babilídtd eo U cieutia naval
do ka cotintíoa» I0& ionioe, loa pbocoiKva y oln»
pnobloa. .,,, 419
S 4. Batalla do Ibco y gratkdea proyooloa quo codoí-
hi6 Alejandro 41Q
S 0' Esteatlo» qn« toa»> al eomotcío do Egipto dos-
do oí i¡en3[K) Ptolomoo Plñladelfo . 430
XXI
§ C. Importancia que loa romanos dieron á la mari-
na, 7 sos combates navalea Esfuerzos de Mitrída-
tes. Destrucción de los piratas por Pompeyo. Im-
pnlso qne dio Cesar á la marina. Armada rí las or-
denes de Agripa. Batalla de Actium 420
S 7. Circunstanoias que hacen fandada la prosnn-
cíoHj de qae haya sido descubierta en ¿pocoa re-
motas alguna de las islas próximas á América ó
parte de ella. Opiuion de loa autores sobre OpLir
y Tharsis 423
§ 8. Embarcaciones arrojadas por la tempestad que
kan aahado distancias considerables 425
§ 9> Opinión do Mr, Maury sobre la proximidad en-
tre el antiguo j nuevo continente en épocas remo-
tas 226
§ 10. Tradiciones americanas. Mapa hidrográ&co de
Boturini, Belacion tradicional deque habla Solís 428
S 11. Venida de los aztecas de las islas Aleutianas.
Origen de los cliicbimccos y de los shawanoes, . . 432
CAPITULO XXVI.
§ 1. Paso por tierra del antiguo al nuevo continente.
Conjeturas que se han formado 433
§ 2- La AtUntida. Indicios de la unión de los dos
continentes. Trastornos que pueden haber hecho
d^apareeer esta vía de comunicación 434
I 3. Pflsage notable del Barón Humboldt 437
§ 4. Datos y consideraciones que hacen posible el
enlace de ambos continentes. La multitud de islas
de que astjí sembrado el Ociiano 438
fl
V
^^^^^^^^^^^^^^^^m ^^^^^^M
^^^^^^^^^^^^B
i
^^^^V £ S. CxUnvio» Aii In Ooeanta. La Blaleda, Xa Kalane*
d
^^^^^H SB. XiU Mícro>iiiMÍA¿SjiIiuiqiio la tnmuin La Pal ¡<-
^^^^P ncda. Su provuoidftd mi coclícfruW de Am^rítf'A 6
1
^^^^H UIas gne comprando. Üoujctnnid quo resulUm de
^^^^1 1» BitiiftdoQ <ló efttaa íaIr^t cmtitrftlcaí del terreno
^1
^^^^V y tr&QÓioEiEcil qtwpor olliwhapodidabiiocTM .
tíú B
^ i 6. Pocdbttlidad do traatonio« o^nrridoe ^
443
^^1 § 7. CooJebiTafi fonnadaB per varios autores.
444
^^^L 1 8u Orinndondoiii^ tlt^ CfíAAnttAtt Noljro lu tiuitfsdia-
^^^k^ cdondelacciiUcle AHÍAj^lade Atn^nca, y liedios
^ri
^^^^ft á que oalo da lugar. Siguoi qno lia dejado <l<i na
^1
^^^^V «xifttcnda la rúa amarilla ta todas pule*
4M ■
^ S 9. Conatraccjocas aninitootciucna qva luin llamado
j
440^
^^^^ § LO. TfíloB dú los Efiladoa-ÜLidoa. Bülack>aes do
^1
^^^^^H la BcandínaTta con la Ftovída, v dd la OnMlaadln
^1
^^^^1 coa q\ Canadá
450^
^^B au'iTULO xxvn.
H
^^V 1 i. LoH Pclotf como punto do u&ioa j ¿9 irixmia i^
^W
^^^^^ amina c^nliiienlés. XjitT^antos ilustres qn^ lian
^1
453 V
^^B § 2. ExjradicioQca do I>jbcff, Bebcmg, Boas. Vñxrj
4&t
^^^^^ i 3. Dc3cnl>rimictito del capilaa Otlo, Parte qite tit-
^^^^ft ToB^cohojen la oipcdiciondoFríuikltii. Tlajfiía
■
^^^^B dú Cook, 9p«lb«r(;, BovgainTÜle, j Dumou d*Ur-
156
458
^^f §4. Coaílgnradon 9xt«^orda Aiti^ríraliiCoíarlPolo
xzm
S 5. Opmiou de Acoatn 7 García. Obaeiraciones de
Feniian sobre esas regiones. 4^9
{ 6. Difltancia entre la Groelandia 7 el Labrador, j
la qae media hasta el estrecho do Dafis. Anchara
corta del estroobo do Magallanes en algunos pun-
ios. Bútaucia deEde tLeiTa^£rme hasta el Cabo de
BaenaE&peronzapor nnaparte^ j hasta Jara por
otra. Dhtoa producidos por los últimos deacubñ-
mientos de los msos. Corta distancia encontrada
por Steler entre los dos ooutinentes, y juicio que
formó como resultado de sus observaciones 460
{ 7. Opinión de M. Tater, del Dr, Mitchill y Mr.
EUis. Tradición de los islandeses. Paso ds las diez
tríbos de Israel por la Tartaiia. Juicio de ScLool-
craft j Cacciatore. Opinión de Monglave, Pruebas
encontradas por Mr, Warden 462
I 8. Opinión de Buffon. Sistema de ClaTÍjeio 464
I 9. Opinión de Mr, Farcy, Coincidencia del jiiieio
deDnpaix con el de Ordoñez y Mr- Farcy, 467
{ 10. Tiempo en que vinieron los primeros poblado-
res de América. Opiniones de Betancourt y de Si-
gnenza, Kuevo cómputo tomado de la invención
de las letras. Prueba sacada del considerable nú-
mero de habitantes bailado por los españoles en
en este continente. Cálculos de Wallace y otros
autores sobre población 469
CAPITULO xxvni. •
{ 1. Medios de que se han valido los autores para
investigar el orfgeu.de la población de América. 473
ESTCDIOS. — TOUO IV, — 76
HIT
n ,
'^SlfO^iM corntÜtiijA Ili ñnonomCa pMTulUr ría un
|meblo. tiA TAiíetlfu] d« coofonDÍtUd dtffltruja \m
proeljtt ■ - . - 4Tff
% 3. Forauídoa d» IhS IcDgTuia j «u procMlemü»,
Efocto« do In mozcln do uniu ^ otTChi, NoooiÁdMl
de eompamr, &o pAlAbxM «íabulM^ «mo 1* «mi»-
traedoQ grftmaii^l dd idfcnaA, par» qi» poed^
rMoJorte Alguna tus «o1jt« avU coatidHA. Proeodl-
nümnU} dn K¿x4TTa rtM[kecUi do U Ifingoa oLuioI, jr
rofioltado qao obtaTo
l| 4. 9b«rzn que d^ este trub&jo ¿ U ct>iiiiuii, qne
osigDA tin orí^D ohlDO á (¿itaro iL U poblocíoit do
Aai£ñc«. Ui&lGCto do t09 uoboirk» obeervAdo por
Bortón. ObewrwoDOB d« T^te^ fiobro U oaaj
identidad dA U lengua groeltmdesA j ln do lew ob-
qnlmatoii, Ti«b«J04 di; Jnír. F%rvy. Anatogfm ni-
contriulik por WüliniD Do&tbttr- lmpoTÍjiii«m doÍ
procedí iniouto de hilera rtspecto de loa ofcrc»
idiomas aiuertc.'iuós, j efectos qxic prodQcihfr, . . 460
CAPITULO XSJX.
S 1. opinión do loa üalundUtoa áolire Ili rojCA juno*
aoaaa. Cómo U oonsídorA KIJ4>ioUi. Opíuioo do
SalncioBX. Jai«io do Vitúj. Caraci¿roa Gaicoa,
Causas do qoo Dflccu Laa pqtrÜonJaridadoa gno en
eaa n£i se noUn ..,.#■*
% 2. InfluoDok d«ltoinpexa«i«iito^PaBOf$e de Platón.
DilereitoUa que m* a^lvi^tun eatns loa i>«ii:l>!u9i
antiifvioH y modeniim, j liiu»tn mtt ttitn mimtiii bil^
eíoa. Consideraciones qua dcbeu tooane pr«a«o •
Ufl. AHcTAMOBoe qiw etdná el poeblo do Ifira«l e&
flu ooDstitneioD pvimitiTa donuilo bq pomuMscffjob
«a E(^pto, tu peragriniteion tax ol dt«i«rtOr j n
cmatívidnd«t Babilonia 4SS
% 9. A]torac:oDes DoUblM «Q los anlmalei, plKBfaül,
T &ittciH iraalododon del antjgao a1 niHiro conlU
lumle. DÍT«TndAd qv^ B9 ftdiíerto entre )oh ka1>Í-
laiUes de Aménea 488
§ 1 Aaiiccio y oslado da la raift m«riOftna coiuida
faó dMffDbíorta «t eootbMutv por los o«p«ñolat.
Sus rasgos dutintWoa j eAjact^rísticos. Aootoo
BttUÍBiede CaatímoUm. Ectcreza do Qaalpopoea.
TWÍgiiarinn l:«!n>Íca <ld AULiialpa 4S9
S 5. Cftiificflojon do Htimmi n»|>ocio do loa xDigoa y
do lod yacatocos. Cudidadsodo los indios de Chía*
paa. Tríbcta de laoandonMj j^aqnía, _i»floros, apa-
chcG y oofooitcliofl. litara d« loa abioaioa boobA
por Mr. Lanoy. 492
CAPITULO XXX
g 1. B1 color consídfirndo como qti cnrjlct«rr JIsUel-
tÍTo do la raza ameríca^s. £i¿moo da taa cauaaa
do qco poc^tcu proTonir bis dífereadad ^no 90 no*
tan :. 496
g 2, laToetígaoioiios sobro ot color nogro. Doectabrí-
mioDtoa beobos por modio do las dis^MkmsB a&a-
iómkií%. NficoaÉdad do rocturir i toa Uetopos pri<-
mltÍTofl do laa rfuuis, pira explicar bis aIt€ra«Ío-
&03 T^modificaeioues que 80 adrlerioú 498
jxn
g 3. £í color do cobro á^ los i&dioA, ModifictCMipo»
j Tuiedftd quo i»tfc olios osúUa 600
i 1 ItiTanabiUdAddd dolor entre loe b«gn)«. Eacola
gradum^ dtl color tn loi iiuUoA, Icdicftcíou do
Homboldt sobro Iaa tribus d«l maaro coBtiioato
]^ fll color de Io0 ftmdriauuu. Prácticas 4 qii« BlgQ-
D(M otrílnijiiu vi color -ucgni j bnwc^íulo da lúa
indiofl 609
% 5. CttuaAd do c|U4> (Upeudo ol ^íor do U pi^J, j €«
cuÜ de Ua u&ciones aDtiga&ssodescQbr^ el calor
eobnio. 60i
CAPITULO XXXI.
% 1. GootíaoMoa del oiámn do Us eoDa»J4&xfta 6<
noM. Lm faodoiMt do U C4nk lioflgoii oenMU-
iÍBtÍoo8 do cada ras». I>oeofipcioD do loa facdo-
BOBdoUrtuludCgefift^ 607
% 2. Oburraelonoi d«l Barón do HomboMt sobre
U cotmtitocion fliácfi 7 fecnlledoa noraloa de
toe ¡ndk». Lo qne sobre esto dice el Abüiti Bnu-
aeordeBoorbottjgh 510
E 3. £1 pdo y barbe. Rareza do la calride 7 de laa
canaA cnUo olloe* Ctmtombro antigoa qae teiúan
de dejarse ct^ei el cabello. Cómoaalo oortAban.
Sat oostcusbres acluulee aoeica do «eto 611
% A, CÓBio usaban el |wlo loa romiinoK, griegos y ja-
dío»-. 513
S 5. Causas ¿q^c oe atribuyela falta de barba 7 t»-
Uo ootre los iadíos. Los migea y sapoiccoe. Ha-
^^^^^^^^^^^^V xxm ^^^^P
^1
^^^^^^^^P ■WVHt ^^^^^^^1
1 kJU&toB (lo U tobfr tórrida «n la AndrícA m^Ei-
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1 S fl. Obserradoites de Mr, Ooliln^QU BObr« 1a dctt-
^^^H
su ^^M
H CATITULO XSXU.
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§ 1. PatiÍctiUrid.vlea que m bon eQContr&üo tiii el
^H
cráneo do lo» negros. ObscrrjicjoceasoLrelovcr^
^^^1
Deo« «mencAiice. Cpüficacioü dol Uaron de Kam-
^^^H
fcoldt £1 huoso o^oipíUL ObMrTftcioit reepocto d«
^^^1
tos axtooafi. Práctica de ftptactar U cabria d Io«
^^^^1
519 ^^H
$ ^. Aogutfi fjKÍiU lio lut fignrKN ilrl PnlfíD^nff. Ob*
^^^1
Borf&cion de Loíd Eiagaborongli, Mocroc^folofl
^^^1
do Hipócoratea, CoetuiuLrea de algtmoa pueblos
^^^1
íamodiotoe al Pociio Eusma Taatímciiio de Pa-
^^^H
•
capítulo sxxni.
^^H
■
1 1. De los 0000 V coetumbree oomp medio inda-
gatorio* AltOTOcioooe que dcbecL haSer t^^cido entre
^H
^^H
lo« iadioo, entre otroa» tnxn trftj^ y odomoa
^^M
i 2. Estado de sofi ccstitcobreB 7 do BQ cultura. Dee-
^^^H
orípctou del trajo de la cloae corneo- £1 raa^Iati
^^^1
jr el tícontli. Tmjo ilo Ion itntítM j «nctfffdotve. Kl
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^^1
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i 3' Comparación oon b que £ «st« respecto s<w «a
oottocido ele loa bobrec<« j do los «<$ipeÍo« Alboittos
nsoclo por lu oJtaa eUsoa d* Cfaoltilft. Tra jctdo
tus muíoroe. El oaotU v «1 boopíU Calxaclo j tdor-
fioa qno Aoosttimbrabrm llorar.
S 4. Traje y cal^ftilo do loa bidioa d« Oikaleimlft.
( $, ComparAcionr^ tT»o ^o los ar^ks an boiiliroa
7 iDttjOTra ODtre ranas acionoa Anillos e& Ion
aarícoa. Trajoa raüiUraa. 631
6S1
CAPITCU) SXilV
} 1. Coatí aGacio&dol mUmo aaiuito¡dol trajo ordini^
ñodoloaindioa. ,.. .i G3S
{ % Trajea de c^romonlft. El jinJiUImatl y oí coto-
hviaü. Trnji] <]o kw sncordotM j stis insigmaa.
Trajo do loa einbsjfldorea j do loa uoUea. Ttaja
dol cíhuocútl j demaa juecea. Trnjo do loa tooo-
ÜJ», de lois cociqnoA, del haaca]p3¿<|QÍr do Ion ro-
caodadoroedo tribntoa y del tlacbqQaaLjo, Orden
de Qaachiotin. SX
$ S' Vanodiid do la tola y adoroos oa loa T««tído«.. 538
S i. BeiidUea do loa trajoa oa loe tiompoa príisiti-
Toa. Yoatidos de loa faabita&toa dal A^ do lo»
ag^wSoH, dn loK grít^oa, da 1n« bRlnlonioa, do h»
modos, y od go&oral do los liatiHaEtM de laadAinaA
n&oíonee, En qoJ so aaemejaa los roatidoo do loe
indioaii toado loa attttgaoa, 5tO
% 6. SemejonsA del oaolo d la saadaliA do loa balñ-
tant<e do la Palofrtioa j paebloa del Aaía. Ador-
noa do qoo baoiaii t»o* Sil
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