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Full text of "Geografía de las lenguas y carta etnográfica de México"

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453Q 



k- 




I63Q 




J 



GEOGRAFÍA DE LAS LENGUAS 



CARTA ETNOGRÁFICA 



DE MÉXICO 



/ 
/ 



GEOGRAFÍA DE LAS LENGUAS 

Y 

CARTA ETNOGRÁFICA 

DE MÉXICO 



PBECZDn>A8 DE U» ENSAYO DE CLASIFICICIOM DE LAS MISMAS LENOUAK 
Y DE AriTOTES FABA LAS nonORACIONES DE LAB TBIBÜS 



POR a. Lie. 



MANUEL OROZCO Y BERRA 



■Ub [»«T^J«iÉi.»jLiii[—i jiipmHf 




MÉXICO 

IMPRENTA DG J. M. ANDKADE Y F. EHGAIíANTE 



3¿?/. i. 2€-. 



A LA TIERNA MEMORIA 



DE LOS SEN0RE8 



DON JUAN NEPOMUCENO OROZCO 



D» María del Carmen Berra 



UGERA MUESTRA 



DEL INESÜNGÜIBLE AMOB QX7E LES PROFESA 



■o HIJO AOIAUICIDU 



Manuel Orozco t Berra. 



INTRODUCCIÓN. 



Para servir de introducción á esta obra tengo necesidad de poner 
algunas palabras. Versarán las unas acerca de la historia de mi tra* 
bajo; tendrán relación las otras con la forma final recibida por el libro. 

En la Memoria del Ministerio de Fomento, publicada en 1857, es- 
cribí, por indicaciones del Sr. D. Manuel Silíceo, unos ligeros apuntes 
relativos á las lenguas habladas en algunas de las fíracciones políticas 
de México. El poco tiempo de que pude disponer, y, sobre todo, la 
falta de noticias, fueron parte para que aquellos apuntes • quedaran 
huncos, no debiendo calificárseles mas de como una especie de re- 
gistro, en que consigné en extracto cuanto hasta 1857 sabia en seme- 
jante materia. ' 

Pasó el tiempo; quedé separado del Ministerio; y en los dias acia- 
gos que sobrevinieron, tomé por remedio contra las tediosas horas 
que tenia que atravesar, hice un recurso para ahogar los penosos sen- 
timientos de que era presa, el rehacer mi trabajo y estudiar asidua- 
m^ite para completarlo. De continuo estaba reducido á una triste 
alternativa; si tenia pan no tenia tiempo, si sobraba el tie^Lpo careda 
de pan. Luchando contra esta terrible contradicción ; bregando-eon- 
tra mis sentimientos íntimos por la muerte dé mis hijas, proseguí, 
sin embargo, la tarea que me habia impuesto, con la tenacidad febril 
de la desesperación. 

Los materiales que al principio acopié consistían, en las relaciones 
que los nimos. Sres. arzobispo y obispos me enviaron de suarespec- 
tivas diócesis, y en pocas noticias reunidas por los agentes de Fo- 



Vin TNTBODÜCaON. 

mentó. De esos docmnentos, muchos habia diminutos y trancos y 
todos remiidos no eran bastantes para hablar con mediana exactitud, 
ni de la tercera parte del territorio de México. Me puse, pues, en bus- 
ca de nuevos materiales. 

El Sr. D. José Femando Ramírez dejó liberalmente á mi dispo- 
sición su selecta biblioteca. Allí encontré porción considerable de li- 
bros que me fueron útiles, y de entre los manuscritos tomé copia 
íntegra de las noticias relativas á los apaches, y extracté la relación 
de la visita que el Sr. Tamaron hizo por su obispado de Durango. De 
lo demás formé abundante cosecha en notas y apuntamientos. 

Por la bondad del Sr. D. Joaquín García Icazbalceta puse también 
á'saco su preciosa colección de manuscritos. Di la mayor importan- 
cia, para mi objeto, á las relaciones de corregimientos y de alcaldías 
mayores de la Nueva Espafia, que de 1579 á 1582 ñieron enviadas 
por las autoridades de la colonia, al rey de España, Felipe EL En- 
tre otras buenas noticias contienen, la del idiojna que en cada pueblo 
se hablaba, y la de la monarquía á que cada lugar estuvo sujeto en 
los tíempi>s anteriores á la conquista española. De la misma impOr^ 
tanda son, las descripciones del arzobispado dé México y del obis- 
pado de Tlaxcala (hoy de Puebla), muy minuciosas, con los datos 
apuntados arriba, y coetáneos de los otros manuscritos. 

Los treinta volúmenes que en el Archivo general llevan por título: 
-^^Docwmentos para la Historia'' — me sirvieron casi en totalidad: 
poco se puede exceptuar, contándose entre las piezas de grande pro- 
Técho las crónicas de Beaumont y de Mota Padilla. En la misma ofi- 
cina se encuentra la importante carta, que el virey conde de Revilla 
-Gigedo, escribió á la corte española acerca de las misiones. Este es- 
crito se imprimió en el — "Diccionario universal de Historia y de Geo- 
grafía;" — ^y parte de los tomos manuscritos forman las cuatro series 
de — '^Documentos para la Historia de México^' — publicados en diver- 
sas épocas por folletín del Diario oficial. 

Dé libros impresos, ya propios, ya ajenos, consulté la6 e^dísticas 
que llegaron á mis manos de las diferentes fracciones políticas de 
Méidoo; gramáticas de las lenguas indígenas, cuantas me pude pro* 




iNi;BOiWPqiaN. ^ 

porcionar; la historia d^ laa misiones del P. AQd]:es Pérez de; BÍTas, 
la de la CompaíLía de Jesús del P. Alegre, y otra porción de ciójwfaB. 
y de Ubros mas que no recuerdo, leidos muchas veces en totalidad, 
para sacar á vueltas de relaciones cansadas é Jncongruentes & mi pro^ 
pósito» una noticia diminuta ó un nombre que me arrojaba en, du^as 
y vacilaciones. 

Por supuesto que no dejé en olvido el — Catálogo de las lenguas de 
Hervás, — ni el Atlas et7U)graphique du globe, ou clasification des j)eu-^ 
pies anciens et nwdernes d'aprés. leur langtie^ — ^por Balbi. Igualmente 
tuve 4 la vista los — Six ethnographical maps with a sheet of letter- 
press. By J. C. PricJiardy M.JD. F. R. 8. In ülustration ofhis Works 
— " The natural histary of num^ " a/nd " Researches in to the phtfsical 
histary ofmankindJ' — De la misma clase leí alguna obra mas; todo 
para convencerme de que en Europa tratan los escritores con mas 
acierto cuanto pertenece á la China ó á la África central, que lo que 
á México corresponde. 

Con todos estos materiales mi trabajo llegó casi 4 término, toman- 
do si proporciones en volumen que no dejaban de inquietarme. A po- 
co se me presentó una combinación feliz, con mi retorno al Ministerio 
tenia reunidos tiempo y pan. Entonces pensé en añadir 4 la geogra- 
fía de las ienguas, una clasificación de estas, y algunos apuntes acerca 
de las iiynigraciones de las tribus. Lo puse en pr4ctica ; mas si una 
vez lo adopté, me arrepentí diez mil Metido en un zarzal del que 
podia salir 4 duras penas, perdí el tiempo y la paciencia, me quebré 
la cabeza para obtener mezquinos y pocos resultados, que no me pue- 
den satisfacer. 

La obra creció, pues, todavía mas, y definitivamente me disgustó. 
No me di prisa en concluirla, porque lo tenia como inútil. Soy pobre 
para gastar dinero en la impresión de un libro que, fuera de los de- 
fectos que le haya comunicado yo, por su propia naturaleza es de in- 
sípida lectura: est4 condenado 4 ser visto por pocas personas, y para 
las demás, me figuro que 8er4 indispensable para darle salida, el to- 
marle bajo el brazo y hacer un reparto vecinal, no sin encarecidos 
ruegos á fin de que se tenga 4 bien el aceptarlo. 



z rmaoDücciovt. 

A nueva müdailza sobrevenida en mi fortuna, el manuscrito quedó 
relegado al olvido. De ese estado lo sacó la benevolencia del Sr. Mi- 
nistro D. Juan Antonio de la Fuente, quien expidió sus órdenes, así 
para que se me suministrara ana mesada, durante el tiempo que cal- 
culé indispensable para dar la última mano á la obra, como para que 
el libro fuera impreso. Los sucesos políticos se precipitaron á mas 
andar, y por consecuencia, apenas comenzado el proyecto quedó in- 
terrumpido, y el libro volvió aún al reposo de la gaveta. 

El manuscrito se me hacia importuno ; lo veia casi con saña, y cuan- 
do por acaso tropezaba con él en un rebusco de papeles, lo apartaba 
4 un lado con desden. En esta sazón, el Sr. D. Urbano Fonseca, uno 
de mis buenos amigos, sin consulta previa mia, indicó al Sr. Subse- 
cretario de Fomento D. José Salazar Uarregui, la existencia de la 
obra y la situación precaria en que me encontraba. Pocos dias des- 
pués se me entregó la primera mesada, de las cinco que me fueron 
señaladas, para p^ner lo escrito en estado de pasar á la imprenta. 

Los cinco meses terminados, el Sr. Salazar obtuvo el acuerdo de 
S. M. el Emperador Maximiliano, para que la tesorería entregara la 
suma bastante para la impresión. Es preciso consignar aquí, que el 
acuerdo se pidió con tan noble franqueza y fué otorgado con tan al- 
to desprendimiento, cuanto que no se ocultaron mis ideas políticas, 
ni hubo ignorancia en lo que atañe á mi carrera pública. Ese buen 
proceder, que vuelvo todavía á calificar de noble y grande, es digno 
de mi gratitud : de ella dejo en esté lugar público y auténtico testi- 
nidnio. 

Varia interpretación recibirán estas palabras ; no importa, las creo 
de mi deber. Las abandono al juicio de la multitud, y solo le pido á 
cada uno, que falle con la mano sobre su corazón. 

El libro está impreso : hé aquí la forma final que ha recibido. Va 
dividido en tres partes. Se llama la primera — Ensayo de clasificacwn 
de las lenguas de México. — La segunda, — Apuntes para las inmigra- 
ciones de las tribus de México. — La tercera, — Geografía de las lenguas 
de México. 

Debe saber el lector, que el primer elemento con que cuenta pa- 



INTBODÜOOION. ZI 

ra creer en ini ensayo de clasificación es, qne soy del todo ignorante 
en las lenguas del país. Asf, pues, nada entiendo de sns sistemas 
gramaticales, ni de sus diccionarios, ni menos las he analizado y conip 
parado. Las clasifiqué, siguiendo única y exclusivamente la autori- 
dad; es decir, adopté como verdades demostradas las opiniones que 
los autores de las gramáticas asientan acerca del parentesco ó afini- 
dad de las lenguas; tomé por buenos, en la misma línea, los dichos 
de los misioneros, Como versados que estuvieron y peritos que fue- 
ron en los idiomas de los indíirenas; creí en las respuestas que á mis 
conrft» dieron Us per»... que go«u. reput«non de eer ,.bidor« 
en la materia. El conjunto de deducciones obtenido por este camino, 
lo apliqué á las lenguas, y el resultado fué la clasificación formada.^'— 
El método de autoridad es uno de los buenos que pueden emplearse, 
y en la práctica nada tiene de nuevo. En el presente caso, los lecto- 
res quedarán mas satisfechos conociendo las fuentes^ de donde ema- 
nan mis inducciones, que si tuvieran que atenerse á mi sola palabra. 
En esta parte lo que creo que me corresponde es, el catálogo gene- 
ral de las lenguas de México, que he formado tan completo como me 
ha sido posible, y del que dan idea apenas aproximada las obras de 
Hervás, Balbi, ete., cuyas noticias reunidas no llegan ni con mucho á 
lo que yo presento. 

En materia de las inmigraciones confieso, que si la mayor parte 
de las premisas que establezco se fundan en la autoridad histórica, 
las consecuencias no tienen otro peso que el que pueda comunicarles 
yo, en virtud del juicio particular mió. Esta segunda fracción de mi 
libro merece de las tres el menor crédito, y sin falsa modestia es la 
menos meditada. El lector procederá con cordura, no admitiendo 
mis asertos sino después de un profundo examen y con todas las re- 
servas convenientes. 

Lo que reputo por capital en mi libro, es la fracción relativa á la 
geografía de las lenguas. No presumo haber atinado en ella tan cum- 
plidamente que no haya sacado defectos; defectos que por precisión 
debe tener como todo trabajo de hombre, y que mi incapacidad ó mi 
ignorancia no acertaron á evitar, no obstante el haber puesto todo mi 



diidadeu TfabajcB de esta clase soa de sayo difioiles: en nuestro 
pqis, ademak no son todavía comnnes; es natural que cuando por pri- 
meca yez se emprenden, se prohijen n^ayor número de errorc»» que 
asi que son ya iamiliares. ] 

;)JPQr mj\y despreciable que esta labor sea, tiene sin embargo el mé*- 
rito da ser lo primero que se escribe de su lina}e, respecto de^ Méxi- 
Ca Si no se le encuentra útil, será al menos de ensefianra á quienes 
d^Cfpues tntena la n^sma materia, supuesto que servirá de guia para 
e^tar las fidtas en que yo incurrí. 

Mi manera de proceder en el trabajo fué la siguiente. Con el pía- 
^Q particular de un Depai^tamento á la vista, estudiaba y comparaba 
los materiales que tenia acopiados acerca de aquella fracción política. 
Ujoa vez que me figuraba haberlos entendido, y daba por resueltas 
las cuestione^, que se me presentaban, procedia á sefialar uno por uno 
tqdos los puebloí^ de una^ misma lengua, y distinguía con diverso co- 
lor el uno del otro idioma: tiraba en seguida líneas de separación. 
Del particular pasaba el último resultado al plano general, y por la 
adición de los datos parci^es llegué á obtener todo el conjunta 

Los. párrafos en que acomodé el texto, me fueron impuestos por 
IfL diviápn territorial existente en la fecha de la conclusión de mi 
trabajo, y que al presente no cambia Por eso uso promiscuamente 
da las denominaciones de Estado ó Departamento al referirme á las 
jQr^cciones políticas. En la carta conservó las líneas de demarcación 
que les corresponden, aunque, á mi corto entender, no las necesite, 
Atendido su objeto etnográfico. 

Llamé etnográfica á la carta, y alguna vez le digo etnográfica á mi 
tercera parte, por haber visto aplicada la voz en casos análogos. Du- 
dé sin embargo por mucho tiempo acerca de la palabra propia de que 
convendría usar, y me decidí por aquella siguiendo la autoridad de 
Balbi, que paso á copiar. 

*' Ethnogrqfia y etnógrafo. Rigorosamente hablando (dice) estas 
*^ dos palabras no deberían significar otra cosa, que la ciencia que 
" tiene por objeto la clasificación de los pueblos, y la persona que pro- 
'* fesa esos eonocimieiitos; ethnos^ en la lengua á que pertenece, signi- 



iNtiioBWcbídN. Mi 

'* ^ea pueblo. Más como el estadio gtítieM de Uíé lengtaaá, «ó1^ fiói^ 
" en 'la parte que trata de bu clasificación, nó tiéóSé aún ttaa dtenotíii- 
'' nadon gé^neifidmente recibida; como la palabra KngütsUca, toAmda 
'' ál alécdán por algunos sabios^uy distinguidos, parece desé^radftt 
" á otros no menos célebres; como las voces gUmograJia y glossógrafo, 
" que serian mas convenientes, tampoco pueden ser empleadas en el 
'' sentido que tíécesitaiíios, porque el uso general les da otl*Ék áóep- 
^ cien; pensbmós que podíamos extender d en^leo de lad dicciones 
"^ etThografia y etnólo^o^ á la clasificación de las lenguas y k 'quien) -é^ 
"ello se ocupa. EJn efecto, si los pueblos lo son porque hablan ienr 
'' guas düerenten, la clasificación de los pueblos corresponderá á k 
'' de las lenguad, y ^\ término etnografía, en nuestro concepto, podrá 
" reemplazar sin grave inconveniente, el de lingüística y el de glossa- 
" grafía, y aun el de idiomografia, que acaba de proponer M. Malte- 
'' Brun. Nos hemos creido autorizados, pues, á falta de cosa mejor 
" y para evitar circunlocuciones, á servirnos de las palabras etno- 
" grc^ y etnógrafo^ 

Hasta aqi^í Balbi. De buena fe digo, que ignoro cuál sea la palabra 
propia de que deba usar. La doctrina asentada tal vez no cuadre del 
todo á mi propósito, y por lo mismo no me autorice para usar de la 
palabra etnográfica; mas por extensión y no teniendo otra cosa de 
que echar mano, la adopto sin mas réplica. Me creo con tal cual de- 
recho, observando que señalar sobre una carta las regiones ocupadas 
por las lenguas, es especificar los diversos pueblos que en los mismos 
lugares habitan. 

La carta etnográfica está dedicada á mi buen amigo el Sr. D. José 
Femando Ramírez. Y no es de ahora cuando me ocurrió el hacerlo ; 
tuvo origen en el plano inserto en la Memoria de 1857, y como este 
no es otra cosa que el complemento de aquel, es lógico que reconoz- 
ca la filiación. La dedicatoria es una ligera muestra de la amistad y 
de la. gratitud que al Sr. Eamirez profeso. 

El libro lleva al frente los nombres venerados .y queridos de mis 
buenos padres. Ellos, á quienes debo un cúmulo inmenso de cuida- 
dos carifiosos; ellos, que en medio de las vicisitudes de la fortuna 



ZIV INTRODUCCIÓN. 

^tendieron y cuidaron de mi educación; ellos, 4 quienes soy exclusi- 
vo deudor de lo poco que pueda valer, son quienes tienen el incon- 
testable derecho de recibir este pequeño tributo de mi amor y de mi 
reconocimiento. Amor y solo amofl^iene mi corazón, y amor pro- 
fundo consagro 4 su memori^. 

Voy 4 concluir estas líneas. 

ÁI salir mi libro 4 la luz pública he vuelto 4 cobrarle carifio, si- 
quiera por los contratiempos 4 que va 4 quedar expuesto. El afecto 
de padre no me quita el conocimiento de los defectos en que abunda. 
Le doy al mundo tal cual es, mas bien por emanciparlo, ya que tan- 
tos años tiene de existencia, que no porque le considere con prendas 
cumplidas para hacer carrera. Déjele Dios encontrar ventura y no le 
dé ningún malqueriente. 



PRIMERA PARTE. 



ENSAYO DE CLASIFICACIÓN DE LAS LENfiüAS DE MÉXICO. 



I. 



Ojeada sobre la carta etnográfica. — Intento de formar una clasificación de las lenguas, 
fundada en la autoridad. — Los cbichimecas y sus subdivisiones. — ^Nuestra opinión 
acerca de si la lengua cbicbimeca era la misma mexicana. —Para nosotros fué len- 
gua particular. — Se ba perdido. 



La carta de México tiene próximamente la figura de un triángulo esférico ; 
el vértice queda al S., y la base, que es la frontera con los Estados-Unidos, 
se apoya en el N. ; los otros dos lados están limitados, al E. por el golfo de 
México, al O. por el océano Pacífico. Ese triángulo lleva añadidos dos apén- 
dices; al N. O. la península de California, al S. E. la de Yucatán. 

Examinando la parte etnográfica, veremos á primera vista, que las lenguas, 
hacia el E. se ensanchan, ocupan grandes superficies, y son muchas menos 
en proporción que al O. A este rumbo, y siguiendo principalmente la direc- 
ción de las montañas y el curso de los rios, los idiomas se estrechan, se agru- 
pan y se multiplican. Si tomamos en cuenta toda la figura, al N. son mayores 
los espacios que al S. ; allá las tribus, aunque multiplicadas, tienen inmen- 
sos terrenos en que removerse, mientras al lado opuesto, y sobre todo en el 
istmo que es lo mas estrecho, están como apiñadas y confundidas en mas 
pequeñas fracciones. La mayor de todas las superficies trazadas es la ocu- 
pada por el mexicano ; comienza en Sinaloa, llena los paises mas feraces de 
la mesa central, y se prolonga después á lo largo de la costa del golfo hasta 
perderse en Tehuantepec. 

No todas estas lenguas son ni pueden ser diversas ; algunas, como el ma- 
tlaltzinca y el tarasco, el otomí y el mexicano, el mixe y el yucateco, for- 
man tipos completamente diferentes, sin que presenten casi ni semejanzas ; 
pero otras hay, que por su estructura gramatical, y por la comparación de 
sus palabras primitivas, no dejan duda acerca de su parentesco, de que se 
derivan de un tronco común. Para hacer una clasificación perfecta seria me- 
nester estudiarlas todas, confrontarlas, agruparlas en familias; trabajo que 
no es posible sea desempeñado por un solo hombre, y para el cual no somos 
idóneos, supuesto que ya hemos confesado nuestra ignorancia en los idiomas 
de nuestro país. La primera labor de este género, de que tengamos noticia. 



4 ENSAYO DE CLASIFICACIÓN 

es la que emprende el Sr. D. Francisco Pimentel ; pero mientras su obra ve 
* la luz pública, y pueden ser aprovechados los muchos enseñamientos que de- 
be de contener, vamos á emprender, hasta donde sea posible, el clasificar las 
lenguas de México, valiéndonos para ello délas autoridades que á* nuestro 
conocimiento han venido, tomadas, ya de lo que aseguran las gramáticas 
que hemos logrado consultar, ya de lo que contienen las relaciones y noti- 
cias de los misioneros que hablaron con los indios y les doctrinaron, ya de los 
dichos de las personas peritas con quienes consultamos, ya finalmente de los 
libros de nuestra historia ó que tratan las cuestiones etnográficas. 

La clasificación hecha de este modo absolutamente no es de nuestra res- 
ponsabilidad, sino en aquellos casos en que aventuremos nuestro propio jui- 
cio dejándonos guiar por nuestras propias inducciones. Pata lograr nuestro 
intento, supuesto que entre las lenguas no hay mejor razón para comenzar 
por esta y no por aquella, hablaremos de cada una á medida que se nos va- 
yan presentando. Encontrada alguna, buscaremos si con ella se puede for- 
mar una familia; esta se compondrá de lenguas hermanas, es' decir, de idio- 
mas que por su estructura gramatical y por la semejanza de su diccionario 
acusen la comunidad del mismo origen : cada lengua llevará en seguida los 
dialectos que le correspondan. No entraremos en la cuestión de cuál es el 
idioma primitivo en cada familia; nosotros no atinaríamos en la resolución 
de estos problemas ; asi que, el orden que asignemos á las lenguas es casual, 
y nada tiene que ver con su antigüedad relativa. 

Probemos á ver lo que resulta, entrando en materia. 

Por lo que hemos oido á personas inteligentes y por nuestro propio jui- 
cio, la obra del P. Sahagun ^ es una de las fuentes primitivas de nuestra 
historia, y su autoridad, en la mayoría de los casos, debe tenerse como irre- 
cusable : de él tomaremos nuestra primera cita. — *' Los que se nombran chi- 

chimecas, dice,^ eran tres géneros, los unos eran los OtamieSf los s^undos 

los que llamaban Tamimcj y los terceros son los que se dicen Tediidiim^ 
" cas. . . . Este vocablo que se dice Tamime quiere decir tirador de arco y fio- 
^^ c/¿as, y los de este género de Tamimes son deudos, y de la generación de 
'' los que llamaban Techichimecas. ... y venian después á tratar y vivir con 

algunos mexicanos ó nahóasy y con algunos otomíesy y con intento de oir el 

lenguaje de ios unos, y de los otros, y así hablaban en alguna manera la 

lengua mexicana, y la de los otomtesJ^ 

Mas adelante añade:' — ''De estos chichimecas unos habia que se decian 
'' NakHochichinuxaSi llamándose de Nahóas y de Chidíimeca$^ porque habla- 

1 ICfltoría general de las cosas de Nueva Es- 2 Tom. iii, pag. 115. 
paña, etc., por el R. P. Fr. Bemardino de Sahm- 3 Pág. 120. 
gon. México: 1830. 



Ci 










DB LAS LENGUAS DE MÉXICO. 5 






Ci 



ban algo la lengua de los Nahóa^ 6 Mexicanos, y la suya propia Chichi- 
meca. Otros habia que se decían Otonchichiinecasy los cuales tenian este 
" nombre de Otomís y Chichimecas, porque hablaban la lengua suya y la 
" Otomf. Otros habia que se llamaban Cuextecachichimecas^ porque hablaban 
•• la lengua Chichimeca y G-uaxteca." 

Ademas de lo que omito asienta por fin :^ — " Todas las dichas familias se 
" llaman Chichimecas, y aun de tal nombre se jactan y glorian, y es porque 
" todos anduvieron peregrinando como Chichimecas por las tierras antes di- 
" chas y de allí volvieron para estas partes, aunque á la verdad no se Ua- 
" maban tierras de Chichimecas por donde ellos anduvieron, sino Tlaotlalr 
pan, Tlacohcalco, Mictlampam, que quiere decir, campos llanos y espaciosos, 
que están hacia el Norte, Llamáronse tierras de Chichimecas, porque por 
** allí suelen habitar ahora estos, que son unas gentes bárbaras que se sus- 
•• tentan de la caza que toman, y no pueblan ; y aunque los Mexicanos se 
" dicen Chichimecas, empero propiamente se dicen Atlaca/:hichimecas, que 
" quiere decir pescadores que vinieron de lejas tierras. Las gentes Nahóas 
*' que son las que entienden la legua mexicana, también se llaman Chichi- 
" mecas, porque vinieron de las tierras ya dichas, donde están las siete cue- 
" vas que ya están referidas, y son las que se nombran aquí : Tepanecas, 
" Acolhoacas, Chalcas, y los hombres de tierra caliente, y los TTateputzcas 
*' que son los que viven tras de las sierras hacia el Oriente, como son los 
" Tlaxcaltecas, Vexotzincas, y Chololtecas y otros muchos, y todos traian ar- 
" eos y flechas. Los Tultecas también se llaman Chichimecas, y los Otomíes 
*' y Michóacas, ni mas ni menos; pero los que están hacia el nacimiento del 
" sol, se nombran Olmecas, Vixtoti, Nonooalca, y no se dicen Chichimecas." 
Sin sobrecargar inútilmente de citas, de lo asentado arriba podremos ya 
inferir, que existió una tribu llamada chichimeca, con su lengua propia cAt- 
chimeca; la tribu presentaba dos fracciones, los tamime, y los techichifnecas, 
aquellos mas bárbaros y de menor condición social que estos. La tribu en- 
tró en relaciones con sus vecinos los nahóas, los otomíes y los cuextecas, de 
donde se derivaron otras tres subdivisiones etnográficas ; los nahuachichime- 
cas, los otonchichimecas y los cuextecachichimecas. — Inferiremos también, 
que la palabra chichimeca es un nombre colectivo que comprende á diferen- 
tes tribus, muy distintas entre sí por el lenguaje, por las costumbres y por 
la civilización. Ellas adoptaron el dictado como un recuerdo histórico, como 
un título honroso, y en este sentido la voz chichimeca no significa la comu- 
nidad de origen de las tribus que tomaron este nombre, sino los tratos y re- 

1 Pág. 147. 



6 ENSAYO DB CLA9IPICACI0N 

laciones que tuvieron en sus peregrinaciones, desde el Norte, que fué su 
cuna, hasta las tierras en que definitivamente se fueron asentando. Si no 
desde los últimos tiempos del imperio mexicano, sí desde los años inmedia- 
tos á la conquista, se dijo chichimecas á todos los bárbaros que vagueaban 
hacia el Norte haciendo la guerra á los invasores, y entonces tampoco se te- 
nia en cuenta distinguir si los guerreros eran de estirpe mexicana ú otomf, 
confundiendo todas las razas bajo una denominación genérica. 

Los chichimecas, los mexicanos, los otomíes y los cuextecas estuvieron 
en relaciones de vecindad en los paises del Norte, su asiento primitivo, y 
estas relaciones debieron de durar por largo tiempo, supuesto que los pri- 
meros se mezclaron con los otros tres, hasta el punto de aprender sus lenguas. 
La menor civilización de los chichimecas, y quién sabe cuáles otras causas, 
influirían en semejante hecho, mas lo cierto es que se verificó ; y cuando las 
tribus mencionadas arriba abandonaron las altas latitudes para venir á esta- 
blecerse á la mesa central, llegaron chichimecas de origen hablando con el 
propio otros idiomas que no eran el suyo, y aquí también se mezclaron y se 
confundieron, hasta perderse entre las naciones de las ramas mexicana y 
otomí. 

Reina gran confusión entre los autores, defendiendo los unos que los chi- 
chimecas hablaban lengua propia, asentando los otros que era la misma 
mexicana. Por desgracia ya no tenemos los elementos precisos para resolver 
la cuestión; mas como en asuntos dudosos es lícito arrimarse á la sentencia 
que parezca mas probable, la mas cierta para nosotros es la que asigna á los 
chichimecas habla peculiar, fundándonos en el testimonio de personas me- 
jor informadas, en nuestro concepto, por el tiempo en que escribieron y por 
las fuentes de donde tomaron sus noticias. El Sr. Pimentel en su obra acer- 
ca de las lenguas entra en esta cuestión, y la resuelve, en el sentir nuestro, 
apoyado en las razones siguientes : 

^' 1? Los escritores cuyas obras son la fuente mas pura de nuestra histo- 
^* ria antigua, tales como Torquemada, Ixtlilxochitl y Pomar, atestiguan 
'* que los toltecas y chichimecas tenian lengua diferente. El primero, en su 
'' Monarquía indiana (lib. 1?, cap. xix), dice que los toltecas que quedaban 
** en el valle de México no entendían á los chichimecas que llegaban. Ixtlil- 
^^ Xóchitl sostiene en todas sus relaciones que chichimecas y toltecas tenian 
** diversa lengua, y en su Historia de los chichimecas, cap. xiii (apud Ter- 
^^ naux, volúm. 12), agrega que el emperador Techotlala hizo se extendiera 
*^ el idioma mexicano entre sus subditos. D. Juan Bautista Pomar, descen- 
^' diente como Ixtlilxochitl de los reyes de Tezcoco, en su Relación manus- 
'^ crita (de que posee un ejemplar mi hermano político D. Joaquiíi García 

Icazbalceta), refiere un hecho que no deja la menor duda, y es que el año 



« 



DB LAS LENGUAS DE MÉXICO. 



u 
u 



*^ de 1582 aun quedaban restos del idioma chichimeco en varios nombres 
** que nadie podía traducir.^'* 

*^ 2^ Los toltecas y nahuatlacas eran pueblos civilizados, mientras los 
** chichimecas estaban casi en estado salvaje. La religión, gobierno, leyes 
*« y costumbres de estos demuestran un pueblo nuevo, mientras que las ins- 
'* tituciones de los otros uno muy antiguo y muy diferente." . 

** 3? Que una nación no pueda cambiar su idioma por otro, como arguye 
*^ Clavigero, es cosa desmentida por la historia. En efecto, la regla general 
*^ es que cadft^eblo conserve tenazmente su idioma; pero acontecimien- 
tos extraordinarios pueden hacer excepción á esta regla. Los griegos y ro- 
manos, por ejemplo, hicieron desaparecer los idiomas de la Europa meri- 
dional y de parte de la central, imponiendo el suyo : lo mismo sucedió 
con los árabes en una gran parte de la Asia occidental y del África sep- 
*' tentrional." 

*^ 4? Que siendo los chichimecas los conquistadores su lengua era la que 
'* debia haber dominado, es razón que nada vale, porque, como ha observa- 
'^ do Balbi, '^ no es la lengua del pueblo conquistador la que precisamente 
" domina, sino la mas regular y culta." Natural es, en el caso que nos ocu- 
" pa, que la lengua tolteca fuera la mas perfecta como la del pueblo mas 
" adelantado en civilización." 

** 5? Que los nombres propios de lugares y personas pertenecientes á los 
** chichimecas, estén ó hayan estado en mexicano, es argumento que tiene 
^' varias soluciones: en primer lugar no es eso exacto en lo general, pues 
** hemos visto que Pomar tuvo conocimiento de nombres chichimecos qiie 
^' nadie podiá traducir: en segundo lugar, muchos nombres dé pueblos ó ciu- 
*^ dades, como Tula, Colhuacan, etc., fueron puestos por los toltecas, es de- 
" cir» desde antes de la venida de los chichimecas, y no es, pues, extraño 
** que estuvieran en mexicano, explicando Ixtlilxochitl que '* todos los nom- 
" brea de lugares quedaron en letigua mexicana :^^ en fin, como la historia de 
'^ estos pueblos nos ha sido referida principalmente por mexicanos, no es in- 
'^ verosímil que estos expresaran en su lengua hasta los nombres propios, 
*« cosa fácil si atendemos á que esos nombres son significativos en las len- 
** guas antiguas : esta sospecha llega al grháo de certidumbre, cuando vemos 
*' que así se ha hecho hablando de gentes y naciones que hasta hoy conser- 
*' van un idioma diferente. Bastará citar, en prueba, el nombre del último 
** emperador de Michoacan, el cual, aunque hablaba tarasco, és conocido 
" con el nombre mexicano de Caltzontzin, y el de todos los reyes totonacos, 
'* como vemos en el lugar respectivo de esta obra : en cuanto á nombres 
^' mexicanos de lugares donde se hablan otras lenguas, se encuentran donde 
*' quiera, como Michoacan, Huaxteca, Mixteca, etc., etc. ¿No es, pues, mas 



8 £NSATO DE CLASIFICACIÓN 

^^ natural que esto sucediera respecto á una nación mezclada con los que 
'* hablaban mexicano, educada y civilizada por ellos?'' ^ 

Hasta aquí el Sr. Pimentel. Las razones que expone aun pudieran refor- 
zarse ; mas nosotros, que huimos de hacer muy largas disertaciones, nos 
contentaremos solamente con insi&tir y recordar la autoridad de muy gran 
peso del P. Sahagun, y añadir dos cosas: 1?^ En la relación manuscrita del 
arzobispo D. Alonso de Montufar, se dice que en el pueblo de Pachuca en- 
comendado en 1579 en Antonio de la Cadena, se hablaba el otomí, el mexi- 
cano, y el chichimeca, lengna que no entienden los otros; y^ es de advertir que 
en la relación se distinguen bien el mexicano del nahual, y todos los idiomas 
entre sí, supuesto que los datos fueron suministrados por los indios. 2? Cions- 
ta en la Biblioteca de Berístaiu, que el P. Diego Diaz Pangua escribió: — 
Arte y diccionario de la lengua chichimeca, y un catecismo en el mismo 
idioma. No conocemos estas obras, ignorando por tanto cuál sea la lengua 
que el padre denominó chichimeca. 

Después de cuanto acabamos de asentar, debemos ya concluir con que el 
chichimeca ha desaparecido, y su nombre debe colocarse en el catálogo de 
las lenguas perdidas. 



II. 



Los nahóas. — Diferencia establecida entre el nahóa y el mexicano. — El nahóa. — ^El 
niquira 6 niquiran. — ^El mexicano y sus dialectos. — ^El pipil. — ^El zacateco. — ^El chi- 
narra. — ^El concho. — El ahualulco. — Dialecto de Jalisco. — ^Lenguas hermanas. — 
El acaxee. — ^El sabaibo. — El xixime. — El tebaca. — Reflexiones. 



^^ Los nahóas, dice el Padre Sahagun, eran los que hablaban la lengua 
*^ mexicana, aunque no la pronunciaban tan clara como los perfectos mexi- 
'^ canos; y estos Nahóas, también se llamaban Chichimecas, y decian pro- 
^' ceder de la generación de los tultecas, que quedaron cuando los demás 
" salieron de su pueblo y lo abandonaron etc." ^ 

Los tultecas ó tulanos se decian chichimecas,^ y— ^^ Estos dichos tultecas 
'^ eran ladinos en la lengua mexicana, aunque no la hablaban tan perfecta- 

1 Cuadro descriptivo y comparativo de lai 2 Tom. in, pág. 121. 
lenguas indígenas de México, por D. FraacÍBCO 3 Ibid., pág. 107. 
Pimentel, eto. México: 1862.— Tom. i, pág. 155. 



OB LAS LENGUAS DE MÉXICO. 9 

** mente como ahora se usa. . . . Resta por decir otro poco de los dichos Tul- 
*^ tecas, y es que todos los que hablan claro la lengua mexicana que les 11a- 
*^ man nahóas, son descendientes de los Tultecas, etc." ^ 

Entre los olmeca vixtoti y mixtecas, se encontraban nahóas. ^ 

Los nahóas ^' son los Tepaneques, los Acolhoaques, los Chalcas, los Vexot- 
zincas y los Tlaxcaltecas." ^ — ^Estas tribus, juntas con otras mas, llevaron 
el nombre de nahuatlacas. 

Los *' Tlalhuicas son los que están poblados en las tierras calientes, y son 
Nahóas de la lengua mexicana." ^ 

Sacamos de lo que va escrito, que el nahóa es un mexicano menos per- 
fecto y puro, que el mexicano propiamente dicho ; es decir, el nahóa es el 
mexicano antiguo, tosco, sin pulimento, que después, y á medida que las 
naciones que le usaban fueron adelantando en el camino de la civilización, 
se fué perfeccionando hasta alcanzar la hermosura y la pulidez que en la 
actualidad presenta. Eran uno y otro, v. g., lo que el castellano del roman- 
ce del Cid, comparado con el lenguaje de los buenos hablistas modernos. Y 
de la misma manera que, si en algún lugar de España se hubiera conservado 
el antiguo modo de hablar y ahora se le comparara con el actual, ambos mo- 
dos serian considerados como lengua castellana, aunque el uno y el otro no 
se tuvieran como una misma cosa, sino como dos cosas muy distintas ; asf 
nosotros podremos asegurar, que el nahóa y el mexicano, siendo el propio 
idioma, forman hoy dos lenguas en realidad muy diferentes. El mexicano y 
el nahóa no se confundieron nunca por las personas entendidas; prueba de 
ello, que se les distingue con precisión en la noticia manuscrita del arzobis- 
pado de México, ^ en la cual se asignan los pueblos que en 1579 conserva- 
ban el nahual; debiendo notarse, que esa distinción la hicieron los mismos 
indios, quienes fueron consultados en lo tocante á la lengua hablada en los 
diferentes curatos de la diócesis. 

En opinión de Ixtlilxochitl, los españoles fueron quienes inventaron lla- 
mar mexicano al idioma hablado en el imperio : el nombre propio era culhua^ 
tomado á nuestro entender de los culhuas ó toltecas que fundaron el reino 
de Coloacan, en donde residieron por dos veces los tenochcas. De estos afir- 
ma, que — '' no es su natural lengua la que hablan ahora; porque según pa- 
" rece en la historia, su lengua era muy diferente la que ellos trujeron de 
'* su naturaleza, y esta que hablan agora es la que aprendieron en Texcuco; 

1 Tom. 111, pág. 113. contiene una extensa notdcia, desde las balas pa> 

2 Pág. 137. ra la erección del arzobispado, hasta acerca del 

3 Pág. 145. número y de la conducta de los clérigos doniici- 

4 Pág. 134. liados. Voluminoso MS. original, en la colección 

5 £• un informe remitido al rey Felipe II por del Sr. D. Joaquín García Icazbalceta. 
el Sr. anobiipo D. Fr. Alonso de Montá£Eur, y 



^ 



10 ENSAYO DE CLASIFICACIÓN 

** aunque con todo eso no es muy buena, porque hablan con soberbia y po- 
^' ca cortesía, y así mismo todos los que hablan en la lengua Náhuatl cada 
" uno muy diferente ; unos como llorando, otros como cantando, otros como 
<< ríñendo, al fín cada nación como la pudo aprender la habla, como noso- 
'* tros hablamos cada nación diferente la lengua castellana, como son galle- 
" gos, vizcainos, portugueses, etc." — Esta opinión comprueba lo que en 
buena lógica debiera haberse supuesto ; es decir, que aunque las diversas 
fracciones de la familia mexicana usaron todas del mismo idioma, este no 
debia ser exactamente el mismo en todas ellas, sino que habia de cambiar 
en muchas, mas ó menos, en pai-tes esenciales ó no, según que cada una lle- 
vara mayor ó menor tiempo de separada del tronco primitivo, conforme á 
las relaciones tenidas con los pueblos extraños, los climas que hubiera ha- 
bitado, los objetos que viera, las necesidades que adquiriera, y el grado de 
civilización que alcanzara. 

Las lenguas no permanecen estacionarias ; se observa que se trasforman 
constantemente ; y estas trasformaciones son mas rápidas y capitales, á pro- 
porción que las naciones son menos civilizadas. En nuestro concepto, es un 
error creer que, el mexicano, tal como se conoce hoy adelantado en la cor- 
te de México, ó mas bien, pulido en las escuelas de Tetzcoco, es el mismo 
de los tiempos primitivos de la familia. Nosotros juzgamos, que en las pa- 
labras, mexicano para los españoles, culhua para los mexicanos, naJiuatl para 
las tribus nahuatlacas, naJióa para los toltecas, no deben mirarse voces ar- 
bitrarias y vacias de sentido, sino que explican en diversas épocas el estado 
del lenguaje, sus diversas trasmutaciones en cada una de las tribus, y los 
cambios sufridos á través de los tiempos. Pareciéndonos exactas estas razo- 
nes inferimos, que aunque los nombres Tiahóa y mexicano se refieran á la 
misma é idéntica lengua, expresan, sin embargo, dos muy diversos estados 
de ella: que por lo mismo nahóa y mexicano deben aparecer como dos indi- 
viduos diferentes en su familia, y que á cada uno de ellos es preciso apli- 
carles los dialectos á que inmediatamente dieron origen. 

Es frecuente entre los extranjeros que escriben de nuestras cosas anti- 
guas, llamar náhuatl al mexicano : Balbi pone nahuat, ^ y le adopta como 
un idioma sin relación con el mismo mexicano, no obstante que tomó la no- 
ción de Juarros, ^ quien usa de la voz nahuate. Encontramos también es- 
crita la palabra nahua, nahual. El nahóa se hablaba aún el año 1579 en al- 
gunas poblaciones del Estado de México (véase en la tercera parte) ; igno- 

1 AtliiB ethnografíque du globe, oa classifica- 2 Compendio de la historia de la ciudad de 

tion des peuples anciens et modernes d'aprés Guatemala, escrito por el Br. D. Domingo Juar- 

leurs langaes, etc., par Adríen Balbi. París ros. Guatemala; el tomo primero en 1609, y e) 

M.DcccxxYi.— Tablean xxx. segando en 1818. 



DB LAS LENGUAS DB MBXICO. ^11 

ramos si en la actualidad subsiste todavía ó ha desaparecido : restos suyos 
se encuentran en Guatemala en los curatos de Cojutepeque, S. Pedro Ma- . 
zagua y Texistepeque. ^ 

El náhuatl se llama en Nicaragua niquira ó niquiran. ^ Los autores con- 
temporáneos de la conquista dieron el nombre de niquiras 6 nicaraguas, á 
los indios de filiación mexicana establecidos en el terreno que se estiende 
entre los dos grandes lagos de Nicari^ua y de Managua y el Océano Pací- 
fico, en los pueblos de Nahuatia, Quetzalutia, Managua, Masagua, Mazate- 
pec, Teola, Xinotepec, Tezoatega y Xalteva ó Nequecheri (hoy Granada), 
cuyos nombres, son evidentemente de procedencia mexicana. 

Hemos puesto ya lo que nos ha parecido conveniente acerca del nahóa, 
vamos á proseguir ahora con lo tocante al mexicano, comenzando por sus 
dialectos. 

El pipil se habla en Guatemala en los curatos de Texacuangos, Dolores 
Izalco, Asunción Izalco, Apaneca y Ateos.^ — "Estos indios, dice Juarros, 
^^ eran de la plebe de los mexicanos, y así hablaban la lengua corrompida, 
" como la hablan los niños, motivo porque se les llamó pipiles, que en di- 
" cho idioma quiere decir muchachos." * 

Conforme al sentir de los misioneros que administraron á los indios del 
Estado de Zacatecas, usaban estos un dialecto del mexicano ; á los indios 
1^ decían zacatecas, y zacateco á su lenguaje. Beristain asegura que Fr. 
Pedro Espinareda escribió—" Arte y vocabulario del idioma zacateco." 

El Sr. Hervás ^ asegura, que al N. E. de la zacateca está la nación mazar 
pili, que según él conjetura hablaba también un dialecto mexicano. En efec- 
to, encontramos en aquella comarca el mineral de Mazapil, y á los habitan- 
tes de la sierra se les conocía por mazapiles, pero no hemos hallado que 
fueran tribu diversa de la zacateca, con la cual se les confunde en las cos- 
tumbres y en el idioma: no creemos que hay lengua mazapil. 

Por el testimonio que al Sr. Hervás ® dio el misionero jesuíta D. Rafael 
Palacios, la lengua que los chinarras hablaban entre sí era la mexicana ; y 
los chinarras eran de la misma familia que los conchas y del propio idioma: 
en tal concepto, referimos ambos al grupo mexicano, colocándolos en la ca- 
tegoría de dialectos. 

1 JuarroB, tom. i, pág. 96 y sig. 3 Ubi supra. 

2 Voc^bularíes of the Nagradan, Chorotegan 4 Tom. ii, pág. 81. 

or Dirían, Niquiran or Náhuatl, and Woolwa or 5 Catálogo de las lenguas de las naciones cono- 

Ulua languages or dialects of Nicaragua, with cidas y numeración, división, y clases de estas, 

Grammatical Notes of the Nagradan. E. G. según la diversidad de sus idiomas y dialectos. 

Squier. vol. ii. pp. 312-327 of Nicaragtia: lis Su autor el Abate D. Lorenzo Hervás, etc. Ma- 

Peapk, Sceneri/t Motiuments, etc. Keprinted with drid, año 1800. — Tom. iii. pág. 311. 

corrections and additions, in vol. in. pp. 99-114, 6 Tom. ni, pág. 312. 
of Tranaactions ofA menean Etknologieal Society. 



ii 



12 EI^SAYO DE CLASIFICACIÓN 

El Sr. D. Fernando Ramírez hablando de ios acaxees ^ asegura que son 
de la filiación mexicana. Se confirma plenamente esta opinión con lo que 
asienta el P. Andrés Pérez de Ribas, ^ misionero que muchos años se ocupó 
en doctrinar á los indios, y en su obra recopiló con mucho acierto cuanto 
hasta su tiempo se sabia acerca de los pueblos de Sinaloa, de Durango y de 
Sonora. — " Lo que yo averigüé, dice, ' tratando y doctrinando algunas Na- 
^* cienes, que pueblan la Provincia de Cinaloa, que de las descubiertas y po- 
** bladas de Españoles viene á ser la mas remota, ó de las mas remotas en 
^* la Nueva España. Con particular cuidado, y no pocas veces, hice inqui- 
** sicion entre los mas viejos, y mas entendidos de estos Indios; preguntán- 
** doles, de dónde habian salido, y cuándo hablan poblado ellos, ó sus ante- 
*' pasados los puestos que al presente poseian? Todos á una me respondían 
'^ siempre, que habian salido de la paite del Norte, desamparando algunos 
" puestos, que á esta parte habian tenido, y poblado; por haberlos despo- 
^* jado de ellos, y ocupádolos en guerra otras naciones, que después sobre- 
" venian. En todo lo cual hallé fundamento de verdad, en ocasiones de en- 
^^ tradas que Españoles soldados hicieron á la tierra adentro, á pacificacio- 
nes de gentes y otras facciones necesarias. A los cuales acompañé, para 
^' casos ocurrentes de ministerios Cristianos. Y finalmente, en los informes 
" que sobre esta materia hice, siempre hallé rastros de que todas estas Na^ 
** cienes, que se van asentando de paz en nuevas reducciones, salieron déla 
^' parte del Norte : como también es fama constante, que salió de esa misma 
^* Región y playa, la grande Nación Mexicana; como consta de sus historias 
^' muy repetidas. . . . Confírmase también la sentencia de que estas gentes, 
*' con la Mexicana, salen de la parte del Norte, con lo que noté y observé, 
** aprendiendo algunas de sus lenguas : esto es, que en casi todas ellas (que 
^^ son muchas y varias) se hablan bocablos, principalmente los que llaman 
'^ radicales, que ó son de la lengua Mexicana, ó se deriban de ella, y retie- 
*' nen muchas de sus sílabas, de que pudiera hacerse aquí un muy largo ca- 
'^ tálogo. De todo lo cual se infieren dos cosas. La primera, que casi todas 
^' estas naciones comunicaron en puestos, y lengua con la Mexicana, y aun- 
que los Artes y Gramáticas, de ellas son diferentes, pero en muchos de 
sus preceptos concuerdan. La segunda es, que todas estas Naciones, salie- 
" ron á poblar este nuevo mundo de la vanda del Norte. . . ." Hasta aquí el 
P. Ribas ; nosotros añadimos, que con respecto á los acaxees hay algo mas 

1 Diccionario univereal de historia y do geo- nes delaProainciade Nneaa España. Refierense 
grafía. — Art. Acaxees. etc. . . . Escritas por el Padre Andrés Pérez do 

2 Historia de los trivmphos de naestra Santa Ribas, Prouincial de la Nuena España, natural 
Fee entre gentes las mas bárbaras y fieras del de Cordoua. Madrid: 1645. 

nueao Orbe : conseguidos por los soldados de la 3 Pág. 19. 
Milicia de la Compañía de Jesús en las Bíisio- 



(( 
(( 




DR LAS JUBNGVA8 DE MBXICO. 13 

de trato y comanieaeton con los mexícanoB; el nombré de la taribu es mexi- 
cano, aunque corrompido; del mismo género es el nombre Tópia de la sier- 
ra en que habitan; mexicanos son muchos de los nombres de la comarca en 
que te les encuentra ; mexicanas sus costumbres ; mexicanas sus tradiciones: 
todo lo cual parece bastante para declarar, que los acaxees descienden del 
tronco mexicano. Decisivo será confrontar ambas lenguas; mientras esto se 
yerifica, adoptaremos como dudoso, que los acaxees son de la familia mexi- 
cana, y que su idioma, el acaxee, es una lengua hermana del mexicano. 

Balbi ^ apoyándose en Hervás, ^ asegura que la lengua tópta, hablada por 
los tópias, es un dialecto muy diferente del de los acaxees. Tal vez por tor- 
peza, ni en las relaciones MSS. ni en los libros consultados, hemos halla- 
do lengua 6 tribu llamada tópia, que sea diferente de la acaxee : la sierra en 
que vive la tribu acaxee es Tópia, y nada mas. 

El P. Alegre ^ hablando de los sabaibos asienta que eran nación distinta 
de la acaxee, aunque hablan ambos pueblos la misma lengua; pero en otro 
documento digno de crédito encontramos, * que los misioneros . de aquellos 
pueblos distinguen la lengua sabaiba de la acaxee, por lo cual pensamos que 
no son iguales, sino que esta primera es dialecto de la segunda. El xixime 
y el tebaca corresponden igualmente á este grupo, por lo cual les agrega- 
mos á los individuos de la familia. 

De los informes recibidos de Tabasco resulta, que el mexicano que allí se 
habla ha perdido su primitiva pureza, y es, mas bien que una lengua, un 
dialecto bárbaro, mezclado con palabras castellanas y de los idiomas de los 
pueblos comarcanos : los indios se llaman ahualulcos ó agualulcos, dé cuyas 
voces se forma también el nombre del dialecto que usan. 

Por último, creemos que el mexicano que se usa en Jalisco es un dialec- 
to del idioma principal, fundados en el libro que tenemos á la vista, cuya 
portada dice-— ^' Arte, vocabulario y confessionarío en el idioma mexicano, 
como se usa en el Obispado de Guadalaxara^ compuestos por el Br. D. Ge- 
rónimo Thomas .do Aquino, Cortés, y Zedeño, etc. — ^Puebla de los Ange- 
les : 1765." — ^Nada se expresa en el libro acerca de los lugares ó de las tri- 
bus en los cuales está derramado, ó enixe quienes se habla, conformándose 
con llenar la tarea que se impuso al emprender la obra. Nosotros habremos 
de contentarnos, pues, con la noticia vaga que de aquí resulta, y en el catá- 
^^8^ general haremos únicamente la referencia, sin dar pormenores que no 
conocemos, ya que no hemos podido haber á las manos el — " Arte de la 
lengua Mexicana, según el dialecto de la Nueva Galicia,"-— que conforme 

1 Tableau xxxn. ña, por el P. Francisco J. Alegre.— T. i, p. 422. 

2 Tom. I, pág. :)27-328. 4 Documentos para la historia de México. — 

3 Hist de la Comp. de JesoB en Nueva Espa- Cuarta sene, tom. in, pág. 306. 



14 BN6AYO DB CLASIFICACIÓN 

• 

Berístain, escribió Fr. Juan Guerra, y fué impreso en México, por Luper- 
cio, en 1669, 4? 

Del mexicano, propiamente dicho, afirman los inteligentes, que *< es idio- 
^^ ma rico, culto, y sumamente espresivo : por lo que lo han elogiado extraor- 
*^ dinaríamente todos los europeos que lo han aprendido, y muchos la han 
^^ creido superior á la griega y á la latina : pero aunque yo conozco sus sin- 
^' guiares ventajas, nunca osaré compararla á la primera de aquellas dos 
^^ lenguas clásicas." ^ Balbi ^ asegura que — ''Un número extremadamente 
'' pequeño de palabras análogas, parece referir el mexicano al chino y al 
'' japones, pero el carácter general de la lengua la aparta de esta analogía. 
'' Tiene también muchas desinencias comunes con el tarahumara, el rum- 
'' sen y el escelen, y, según el P. Ribas con el cinaloa, el huite y el zoe, 
'' idiomas hablados en la América española, así como con el nutka, el kolu- 
'* che y el ugajakhmutze sobre la costa occidental de la América del Norte." 

Sin responder de los asertos del autor francés en lo que respecta á las len- 
guas que nos son totalmente extrañas, en lo que toca á las correspondientes 
á México creemos que no tienen analogía con la mexicana, sino en cuanto 
se encuentran en aquellas algunas raices y palabras pertenecientes á esta, 
que es el sentido que debe darse al párrafo antes copiado del P. Ribas; co- 
sa que no indica ni puede indicar comunidad de origen entre las lenguas, 
sino únicamente las relaciones y el trato que las tribus que las usan tuyie- 
ron entre sí en tiempos remotos. 

La lengua mexicana, pura ó en sus varios dialectos, se derramó en tiem- 
pos remotos en un espacio inmenso. Omitiendo lo que hay mas allá del 
Gila, por no ser de nuestro propósito, desde su orilla hacia el Sur, y en el 
terreno que se extiende hasta tocar con el rio Bravo, en los Estados de So- 
nora y de Chihuahua, de Durango y aun de Coahuila, se encuentran espar- 
cidos nombres mexicanos distinguiendo los rios, las montañas, los lugares 
mas importantes : las tribus pobladoras de toda esa comarca conservan casi 
de una manera unánime la tradición del paso de la familia azteca; su lengua 
está impregnada con palabras tomadas de la lengua extranjera ; algunas de 
las mismas tribus llevan nombres también mexicanos, y sus costumbres, su 
culto y aun sus teogonias, recuerdan el roce largo y frecuente con las ra- 
mas salidas del tronco de los nahóas. Más al Sur dejó su huella en el Na- 
yarit; y no obstante que los otomíes han conservado tenazmente el país en 
donde se establecieron, y que ellos dan nombres en su idioma á sus pueblos 
y á su territorio, en una gran parte el terreno y las poblaciones presentan 



1 HUt. aotigoft de México.... eeorítapor D. Francisco J. Clavigero.... Londres: 18%.— T. i. p. 353. 

2 Tablean zzzj. 



DB LAS LENGUAS DB MBZIGO. 15 

las apelaciones mexicanas, haciendo olvidar completamente las denomina- 
ciones primitivas. En el terreno en donde domina, ha borrado del todo los 
pueblos que en sus conquistas avasalló, dejando apenas rastros impercep- 
tibles del habla de los habitantes. Exceptuando los mixes, y algunas írac- 
ciones de los paises ocupados por otras tribus, el mexicano volvió á estam- 
parse sobre todos los objetos físicos de los Estados de Oaxaca, de Tabasco 
y de Chiapas, aparece como dominador en Soconusco, é internándose en 
Guatemala se derrama muy á lo lejos, ya brotando en medio de los nombres 
que á la tierra pusieron las naciones extrañas, ya apareciendo solo en las 
comarcas en que no reconoce algún rival. . 

La fuerza de ese idioma es muy espansiva; las tribus indígenas la adop- 
tan como un signo de que entran en^ el camino de la civilización, y abando- 
nan el propio hablar en muchos casos para prepararse á adoptar el castellano. 
El otomf, por ejemplo, se encontraba antiguamente hasta Tulantzinco, 
hasta las puertas de la capital, en el valle de Toluca, y en la actualidad ha 
desaparecido en una gran extensión, que ocupa el mexicano. Muchos idio- 
mas antiguos se han borrado por su influjo en el Estado de Guerrero; los 
matlaltzincas se han reducido á nulidad ; los popolocos, en el Estado de 
Puebla, se estrechan mas y mas hacia el Sur, perdiendo el terreno que ocu- 
paban antes y se prolongaba hasta Tecamachalco, y así de otros muchos 
casos. T esto se ha verificado casi á nuestra vista, supuesto que, como ve- 
remos en sus lugares respectivos, los cambios arriba apuntados han tenido 
lagar de fines del siglo XVT á la presente. 

De todo esto podremos inferir, que el mexicano es el habla de un pueblo 
adelantado en la civilización, guerrero, conquistador, inquieto. Se ha pues- 
to en contacto con casi todas las tribus del pais ; ha ganado terreno que ha 
perdido en seguida, y por lo mismo ha batallado con éxito vario, ora que- 
dando vencedor, ora vencido. Su paso lo ha traido de Norte á Sur ; y como 
en la ancha faja recorrida en sus emigraciones ha dejado algunas huellas de 
los derroteros seguidos, era una nación poderosa, pero que no se presentó 
de una sola vez, de un solo golpe; las inmigraciones, pues, no han sido una 
sino varias; la familia mexicana se compone de diferentes tribus, que han 
hecho su aparecimiento en México en muy diversos tiempos, y por caminos 
totalmente distintos. 



16 BI8ATO Wm CLAmWKAOOn 



III. 



íAegvmd^ familia, el othomí ó hia hra. — ^Etímologfa. — Sas dialectoe^ — ^El maaakiiL- 

Beñexiones. 



SigamoB con el othomL Encuentro ortografiada la palabra de divenoa 
modos; othomí, otomf, otomite, refiriéndose al idioma y al nombre de loa 
individuos de la tribu : en plural se dice otomfs, otomíes, otomites, y en 
mexicano el singular hace otomitl y el plural otonca. Hablando de esta len- 
gua, escribe el P« Náxera : ^ — '^ No, no es dulce como la tarasca, ni rica co- 
** mo la mexicana, ni suave como la huasteca; pues mas bien es dura, seca, 
'* ingrata á la lengua y mas al oido : todo lo de ella es rústico, vasto, sin po- 
*' lidez. £1 pueblo que la hablaba era inculto, pasaba una vida pobre, casi 
^* silvestre, y aun hoy dividido aquí y allí, desterrado de sus hogares por los 
'^ españoles, no ha mejorado de suerte. Ellos llamaban á su lengua Hia Hiü, 
'^ cuyo nombre tal vez escribirían los alemanes Hiang-hiung. Hia para ellos 
'* es lo que para nosotros lengua, y hiü significa sentarse, permanecer y de»- 
'^ cansar, asi es que hiá-hiü, debe traducirse, la lengua que permaneció. 
'' Como hiü, sentarse, es no solo homónimo sino eufónico, de hiü, tres, al- 
** gunos han traducido á hia~hiü por '^ la tríple lengua," y han esplicado es- 
'' ta definición, por los tonos de ella, ó los modos de su formación, pues 
'^ para pronunciarla, se necesita de la nariz, la garganta y el paladar; mas 
'^ en tal caso deberá llamarse Qüta, ó quíntupla, pues cinco son los tonos, 
«< y de cinco distintos modos obran las partes de la boca, garganta y pecho, 
** como agentes de los sonidos." — ^Mas adelante añade: — '*Si ellos iumor- 
'^ talizarou ese triunfo que dio la quietud y la paz á su lengua, llamándola 
** Hi^hiü ; en el nombre que se impusieron á sí mismos, conservaron la 
^* memoria de sus larguísimas peregrinaciones, y de las muchas veces que 
^* tuvieron que mudar de residencia, para llegar adonde se denominaban 
** los Othomí, pues otho quiere decir, nada, y mí, sentados ó quietos." ^ 

El othomí es monosilábico, sus palabras se componen cuando más de dos 

1 Diiertacion lobre la lengua othomí, leída en latín, etc., por Fr. Manuel Crísóttomo Náxera, etc. 
México: 1845.» Pág. 23. 

2 Pág. 25. 




DE LAS LBNGUA8 DB MBXICO. >^ 17 

silabas, y en muy raros casos de tres, aunque es probable que estas últimas 
se han introducido en la lengua por el contacto que ha. tenido con las otras 
hablas del país. ^ Adoptó un sistema de conjugación de otra lengua de na- 
turaleza distinta de la suya, que tal vez sería de la mexicana, de la huaxte- 
ea, de la española, 6 de todas juntas.^ — ^^ Inútil seria el enumerar sus diver- 
'* sos dialectos, que son otros tantos, cuantos los pueblos donde se habla»" ' 
Sin embargo, debe distinguirse otra lengua también monosilábica llamada 
Mazahui; ^^mas es tan parecida al othomí, que si no son madre é hija, son 
«* hermanas*" * Encontramos escrito el nombre de este idioma de muy di- 
versas maneras, mazahui, mazahua, matzahua, matlazahua, mozahui; todas 
las noticias adquirídas convienen en que es un dialecto del othomí/ 

Los otomíes eran, en una fracción del todo bárbaros, y en otra tenían 
cierto grado de cultura;^ con todo, los mexicanos apodaban con el nombre 
de otomíes, á quienes querían reprender como torpes ó rudos. ^ 

Si atendemos á lo delineado en el plano, encontraremos, que después del 
mexicano, el othomí es el idioma que ocupa mayor espacio ; se le encuentra 
derramado por el Estado de México, entra en San Luis Potosí, abraza todo 
Querétaro y la mayor parte de Guanajuato, limitándose al O. por los pue- 
blos de los tarascos; reaparece confundido con el tepehua cerca del totona- 
co, y salpicado aquí y allá se tropieza con él en Puebla y en Veracruz : los 
mazafauis quedan al S. O. de la principal división. Visto con cuidado el ter- 
reno que ocupan, es el mas áspero y montañoso al N. O. del valle de Méxi- 
co ; y los nombres de los pueblos, de los ríos y de las montañas presentan 
un tipo particular; al O. todas las apelaciones son del idioma othomí, al E. 
casi todas corresponden al mexicano, no obstante que están los pueblos ha- 
bitados por los othomfes, y que cada uno de aquellos tiene su nombre pro- 
pio en la lengua othomí. 

Los othomíes, pues, conforme á estos datos, son un pueblo muy antiguo 
que conserva su primitiva rustiquez. Si atendemos á que en su terrítorío se 
estableció el imperío tolteca, cuya capital Tollan (Tula) era ya conodda 
con el nombre de Mamenhi, que no prevaleció, habremos de inferir que los 
othomíes son anteríores en el valle de México á los toltecas ; que estos in- 
vadieron los terrenos de aquellos, arrojándoles á lo mas fragoso de las mon- 
tañas cuyo dominio conservaron tenazmente, y que cuando quedó arruinado 
el imperío floreciente de Tollan, volvieron á salir de sus madrigueras para 
ocupar de nuevo el terrítorío de que hablan sido despojados. No son estos 

1 Disertación sobre la lengua othomí, pág- 33. 5 Clavigero : tom. i, pág. 98. 

2 Pág. 41. 6 Sahagun : tom. iii, pág. 1^. 

3 Pág. XII. 7 Tom. iii, pág. 125. 

4 Pág. 73. 



It ^ RNS4T0 DB CLASIFICACIÓN 

los tfnicot liechot que el mapa rerela; los otfaomieB seesteBdáerenoB dada 
hasta confinar al E. con los cuextecas y con loa totonacos; turierou eoo es- 
toe tratos y rdaciones fntínias que influyeron en su lengua; y mas taide» 
una nueva invasioa de una rama de la fiunilia mexicanai» que se hizo per- 
manente, rompió la unidad del país othomf , se estableció en él, y dejó al & 
una fracción de los invadidos en e] pafs montañoso cercano á la Huaxteca. 
Los mexicanos, propiamente dichos, también los avasallaron ; si por la histo*- 
ría no lo supiéramos, lo trasluciríamos de que el vocablo othomf servia «o 
el imperio de México como apodo despreciativo, pues el desdeñar á ios pue- 
blos por su nacionalidad solo les ocurre á los enemigos, si señor pan el 
siervo, al conquistador para el vencido. 



IV 



Familia huaxtecar-mayar-quiohé. — Los cuextecas. — ^El huaxteco y sus ^alectos.— El 
«totonaco y sus dialectos pertenecen dudosamente á la rama huaxteca. — ^El mayá')^ 
sus dialectos, el lacandon, el peten, el caribe, el diaüabal y el paDetanc^-^liSngaa 
hermana, el choatal. — Afinidad del maya con los idiomas hablados ant^goamaiiis ea 
las islasw — Los quichées. — ^El quiche y sus lenguas afines en Guatemala. — ÍE}1 mam. 
— ^El tzendal. — El tzotzil. — El chol. — ^El zotzlem. 



La fhmitta de la cual vamos ahora á tratar, tiene una * descendenda nu- 
merosa, representada, para nosotros, en tres ramas principales ; la ouexteoa, 
la maya, y la quiche, que evidentemente vienen todas de un mismo ^nco. 
De los cuextecas, toveiome, y pantecas ó panotecas dice el P. Sahagun^ 
que : — ^* El nombre de todos estos tómase de la provincia que llaman Onm- 
** tlan, donde los que están poblados se llaman cuextecas, si son muchos, y 
** si uno cuextecatl, y por otro nombre toveiowie cuando son muchos, y cu«i- 
*^ do uno toveio, el cual nombre quiere deciT nuestro prássimo. A los mismos 
** llamaban patueca 6 panoteca^ que quiere decir hombres del lugar pasadero, 
"^ los cuales fueron así llamados, y son los que viven en la provincia de Pa- 
nuco, que propiamente se llama Pantlan, ó Panotlan, cuasi panoeAa^^ que 



M 



1 Tom. 111, pág. 132. - — ** Debe leerse Cuauípanoaya, cuya palabra tie- 

2 Cuati panoaia. Así se encuentra esoríto en ** ne la significación que aquí se le da ; bien que 
la edición de las obras del P. Sahagun que con- ** propiamente podía d&rsele la de — Pwntte de 
salto ; pero es una de las infinitas erratas que de- *' madera; y literalmente la de — Madero par dom- 
Jó escapar en la imprenta D. C&rlos Bfarfa Bus- **de8e vadiea," 

timante. £1 Sr. D. Femando Ramírez dice que: 




P9 héi^ UMUA8 ra Mmeo. 19 



^ quiere deokv logar per doiide pasan, que e0 á orillas 6 ñberaa de lamar^ 
^* y dicen que la cansa porque les pusieron sombre de Paaoaya esi que diz* 
^* que los primeros pobladores que yinieron 6 poblar esta tierra de México, 
*^ que se llama ahora India occidental, llegaran á aquel puerto con navios, 
^ ooo que pasaron aquella mar, y por llegar y pasar de allí, les pusierou 
^ nombre de Pantlan, qye antes le llamaban Panotlan, cuasi Panoayan^^ qiia 
«^ quiere decir como está dicho, lugar de donde pasan por la mar. • • /' — ^A 1^ 
misma j^Kivineia llamaron también Tunacatlalpan (lugar de bastimentos), 
Xuchitlalpan (lugar de rosas), Huaxtecapan (tierras de los huastecas). 

Tenemos, pues, como sinónimos cuexteca, toveio, panteca, pwQoteca; y 
también huasteco, g^iasteco, como decían los mexicanos, y se les llama vul*- 
garmente. La palabra Uweyo es mexicana, y quiere decir, advenedizo 6 extraur 
jero;^ pano, es pasar el río á pié, 6 nadando, ó en barca :^ pojiaayan, vado 
por donde se vadea y pasa el río: ^ los cuextecas, nombre antiguo de latrí- 
bu4 vinieron, pues, por la costa del goUb, y atravesando el rio Panuco se 
presentaron en mas bajas latitudes siguiendo la costa del golfo de México. 

La lengua cuexteca, buaxteca, guazteca, es suave y aun armoniosa; si 
hemos de creer á Malte-Brun, tiene algunas palabras comunes con la fin- 
nesa y con la ostiaca; pero en lo que no cabe duda es en que tiene la mis- 
ma filiación de la maya y de la quiohé. ^ D. Garlos Tapia Zenteno, en stt 
gramática, se ocupa de la lengua principal y de un dialecto que se bdila en 
Tamtoyoc; el Sr. Hmentel, estudíiuido esta lengua, encuentra otro dialeeto 
díjfiureiite at compadrar la oración dominical, de manera que se puede asi^ur 
rar que hay tres variedades conocidas de este idioma. 

Bablaado de los totonacos escribe el P. S^hagun:-^'^ Estos Totonaques 
'* están pobladoa á la psvte del Norte, y se dice ser guastemas*" ^ Y mas 
adósate aoade, refiriéndose á las mujeres: — *^Son pulidas, y curiosas en 
*' todo, y porque deeianr ser ellas de Guastelss, etc.'* Evidentemente las 
palabras guastemas y guastelas son corrupción de la palabra guastecas, y de 
la correceioa se saca rectamente que los totonacos son de la familia de los 
bxumtmoB. Vieoie en apoyo de erto la siguiente cita: — ** Los Totonaques y 
** Toveiome están poblados hacia el lilorte : estos vocablos ya dichos, tlal- 
'^ huicatl, totenac, y toveio, denotan en sí poca capacidad ó habilidad, y así 
" el que «es inhábil ó tosco, le llaman de tlalhuicatl, totonac, cuextecatl, ó 



1 fiepeUoioQ del descuido de arriba, y como who have written on the laoguages of Central 

allí debe corregirte. Aineríca, and ooUected vooabulanes or compo* 

d. Diocionano de Holioa. sed works in tbe native dialecto of that coontry. 

3 ídem. By £. G, Sqoier, M. A., T. S. A.— New Toril» 



^ Ibíd. lf.I>.GCO.LXI«— Pág. VI. 

5 Balbi: tableaazxxi.— Monographof atttiKWi 6 Ton. ui, pág. laír 



so BXSAVO DB CLASIFICACH)!* 

" tOTOO ; de maners qae por ínjoriarle le dicen estos nombres dichos, y uu 
" notándole de otomite, diciéndole, ere» etomite." ' 

De los totonacofl habisbtm alimnoH et otomí, ó el nahóa 6 el haaxteoo,' 
pmebs de qne tuvieron retaciones con las tribus de estas lenguas. En enan 
to á cÍTÍlizacioD, no hay duda que estaban mas adelantados qne los otomfes 
pero para los mexicanos eran pueblos bárbaros, y por eso, (X)n)0 notamo 
antes, apodaban estos á los inbábiles con los nombres de los pueblos áqnie 
nes tenian en menos. Es de notar que los tlalhnicatl eran de la familia me 
xicana ; de manera que, debe ser de las primeras que vinieron del Norte 
la que estuvo en relaciones con los cnextecas y con tos totonques ; y debi 
estar atrasada, supuesto que Inn tríbtifl de la misma filiación, usaban su non 
bre como de término despreciativo. 

El totonaco, totonaca ó totonaque, «egun Zambrano, presenta cuatro día 
lectOB, con diferencias completas en la forma de muchas palabras : 1?, el U 
tikilbati, hablado por los tatikilhatis, »n la Sierra alta: 3?, el cbakiybnazt 
por lot chakahuaxtis, en los pueblos de Xalpan y de Pantepec: 3?, el tati 
Riólo, por los tatimolos del pueblo de Noolingo: 4?, el ipapana, portosipi 
panas, en to que fueron misiones de los agustinos. 

Et parentesco de tas lenguas maya y quiche lo establece Baibi* apoyad 
en buenas autoridades. Nosotros trataremos primero de la maya, de so 
dialectos y de tas lenguas hermanas qne mas directamente le correspondei 

La lengua maya, yucatana, 6 yucateca, ha perdido mucho de su pona 
primitiva, y hoy solo se habla con regularidad en los distritos de Valladc 
lid y de Tízimin. Son sus dialectos : 

El tacandon, hablado por los lacandooes y los xoquinoes, tñbns de filii 
cion yucateca, en el Estado de Chiapas j en sus inmediaciones. 

El peten, que bajo la autoridad de Ximenez * lo h^o dialecto del mf^ 
supuesto qne I os tribus de itzaex 6 petenes son sin contradicción mayos d 
origen. 

Et carílw tomado del nombre de caribes que se les da á los indios que lu 
hitan en las fronteras de TalMUco, y que también son de estirpe yncateo 
Ktitos que aquf apuntamos forman parte de los de la América Central, d 



I Hkbkgutt : tnm. ni, pig. 134. 
V IhM : páif- VX¡. 

:t T».h]tMi ixx. 

4 "K>KtiRi>*ndí^df>brdfl«LMlno|[uud<!eite 
" rnfnn A' Ousti-mitU, ttr.fi» la lenifaB Tzoteil, 
" KmHlal, Chiflabil, Coxnb, Mame, Laeandon. 
" Pnbia, Iilt, KMknhiqnni, Cakehi, Poecmchi, 
■' bMt« otnM muübaa InnKvaa, qai< on diTenua 



" en díferentoi provincias j paeblM la earroi 
" pioron de diferente raerte, et«. XimoiMt: pr 
" lugo es tu arte de las treí lenguaa Cakchiqut 
'* Quiche j Zutahil, US. eo la poMeuion < 

" rnnttnr."— TamatQOíeabt cita déla obnüt 
lada: — Hiitoire dei natíoni oiTilitJM du Meiiqt 
«t de i'Aiafi.ñi¡n0 Céntrale etc., par U. TAÜ 
Itnuteurde Bonrgourg. Pam: 1857. — Tom. 
píg. 10. 



DB LAS LBNOUAS DB MBZIOO. 21 

lot euales eaeribifi una memoria el coronel D. Juan Qalindot publicada en 
inglés.^ , ' 

£1 chañabal, por la opinión de Ximenez, correeponde á este grupo de 
lenguas ; conforme á otras noticias, es un dialecto, ó mas bien una gerigon- 
za compuesta del zotzil, del maya, del cazdal j del trokek. Las dos prime- 
ras lengnas.nos son conocidas ; en cuanto á las dos segundas han desaparecido, 
j quedan sus nombres para recordar los de tribus mas antiguas, poseedoras 
del país, antes que los pueblos del origen que vamos enumerando se echa- 
ran sobre las tierras de Chiapas, j llevaran sus escursiones hasta Guatemala. ' 

El punctunc, mencionado también por el coronel D. Juan Galindo, quien 
as^^a que se usa en las cercanías del Palenque. ^ 

^'Lengua hermana de la maya es el chontal ; chontaUi en mexicano quiere 
decir, extranjero ó forastero ; ^ hasta fines del siglo XVI se encontraban 
chontales en los Estados de México y de Guerrero, que hoy han desapare- 
cido ; existen en Oaxaca, en Tabasco y en Guatemala. Balbi ^ no refiere á 
erte grupo de lenguas el chontal, no obstante que Hervás ^ es de opinión 
contraria; nos decide á colocarlo en este lugar la noticia que de Tabasco 
recibimos ^ afirmando que el chontal tiene semejanza con la maya. El P. 
Burgoa hace una triste pintura de los chontales de Oaxaca, representándo- 
les como totalmente bárbaros, broncos, feroces, sumergidos en la mas es- 
pantosa ignorancia, desnudos y antropófagos : el retrato no conviene del todo 
á los de Tabasco, avecindados en el distrito de la Chontalpan, ni mucho 
menos á los establecidos en Guatemala, sin duda por haberse pulido con el 
trato de las naciones vecinas. £^ idioma es digno de la tribu, pues es áspe- 
ro, incompleto y desaliñado. Todo esto nos inclinaria á creer que este pue- 
blo es uno de los primitivos en el país; que las invasiones de la familia me- 
xicana le privó de los terrenos que ocupaba en Guerrero, quedando aquí 
una parte de la tribu mezclada con los invasores, mientras el resto huyó 
para el Sur. A este rumbo, es decir, en Oaxaca, la irrupción de los mixte- 
caá dejó todavía confinada en las montanas una fracción de los bárbaros, y 
la otra fracción se estableció en Tabasco, de donde á su tumo fueron des- 
alojados y empujados hasta Guatemala por los guerreros de la familia maya- 
quiché que vinieron á asentarse en su comarca. 

4 

1 Notioeofthe Caríbs in Central America, Geog. Soc. of London, toI. ni, pág. 63. — Git.por 
with k bríef vocabulary of their langoage ; Jour- Sqoier, pág. 3S. 

nal Boy. Geog. Soc. of London, vol. ui, pág. 290. 4 Diocionario de Molina. 
— Cit por Sqoier, pág. 32. 5 Tablean xxx. 

2 Descripción geográfica del Departamento 6 Tom. i, pág. 303. 

de Cldapaa j de Sooonnaoo, por Emeterio Fine- 7 Noticia de las costumbres, tnjes, idioma é 

da etc. México : 1845. industria de los indígenas de la municipalidad de 

3 A Vocabulary of the Punctonc dialect spo- Nacijuca etc., por D. Manuel A. de León. MS. 
ken in tibe ^ieinity of Palenque ; Journal Soy. 



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2Bt nsAyo; os. cL^mcMsioit 

SigUBiídsi la.0fiiiMB do BalbU4|iie 
autores de cuenta y con las tradiciones conservadas por los mayas, debemos 
referir á este grupo, aanque* oon el carácter de dudosos, algunos de los idio- 
mas de las. islas del golfo. Traduciré íntegramente lo que esciihe el autor 
francés ea la tabla xxx de su obva.:-^^^ Cuba y Haití, quizquc^a ó itis; lenr 
<' guas bsbladss anti^guamente en las dos grandes islas de Cuba y de Haití^ 
^ cuyos babitantes primitiyos perederoo baoe mucho tiempo. Parece que 
'^ estas dos lenguas, acerca de las cuales casi nada se sabe, sobre todo res- 
pecto á la primera, no se díf(nrenciaban mucho entre sí* y tenían gran afi- 
nidad con. la maya: algún sabio afirma que eran sus dialectos» Muchas 
'' palabras haitianas, dice el célebre barón de Humboldt^ han pasado desde 
fines del siglo XV al castellano, y de este á otras muchas lenguas de Eu- 
ropa y de América. Entie esas palabras señalaremos las siguientes : batata 
(coB¥olvnlii8 bai;atas), yuca y caíobe (jatropha manihot) ; la palabra casabi> 
6 casave se emplea para significar el pan hecho de las raices del jatropha; 
el nombre de la planta, yuca^ fué oido por Améríco Vespucio en la costa 
de Paria : guayacan (guajacam officinalé) ; maguey (agave americana) ; mahiz 
'* ó maiz (zea) ; hicotea (tortuga) ; iguarui (lacerta iguana) ; hamaca^ balnh car 
^* neió ¡rnhio (cabana), canooj chicha^ tabaco (no por la planta, sino por el 
^^ cañuto que Servia para aspirar el humo del tabaoo)y cacique^ La compara- 
^ oion de algunas palabras haitianas con las correspondientes de los idiomas 
^- atlánticos, nos han dado analogías bastante notables." 

^ Boisqoa y Jamaica, babladas por los indígenas de las islas Boriqua ó 
^ Puerto Bieo y de Jamaica,, extinguidos hfice. mucho tiempo. Nada aimor 
^ Intamente se sabe aeercade la lengua que, usaban estos dos pueblos; pero 
^ sin embargo, parece probable que pertenecían k esta familia." 

Pasemos ya á la tercera rama, 1& del quiche. Como es iácil de entender» 
los acontecimientos que á nuestra historia pertenecen no se detuvieron en 
la Unea divisoria con las repúblicas vecinas, y los que se verificaron en los 
terrenos inmediatos tienen coneáon tan íntima con los nuestros, que no pa- 
recerá extraño al propósit» que nos hemos formado, ni el decir algo de esos 
acontecimientos como recuerdo, ni el mencionar las lenguas y los dialectos 
que tienen conexión con los nuestros, que pertenecen á las mismas ¿BünUiss, 
por mas que no se usen y sean desconocidos en México. Hecha esta salva 
añadiremos, que consta en las relaciones antiguas que los tolteqas, los mis- 
mos que fundaron á Tollan y su floreciente monarquía, abandonaron su pa» 
tria en tiempos remotos, viniendo á establecer en Guatemala el reino de los 
quichéesé Al atravesar Chiapas, uno de los gefea emigrantes fundó un seño- 
rio con los quelenes y los chiapanecos; otro se asentó en la provincia de 
Tezulutan, llamada después Tierra de guerra y hoy Yerapaz ; y el resto de 



im LMB JtONOCAS BS MBXRX). 95 

los colonos tíío pié >ett Utaiten, poniendo ios ounifistotí de en moosi^ia. 
Oaanda este se liafoo extendido, el rey Acsopil la 8!ÜMKvtdi6 en onsiaro s»- 
Hoilos^ ol Qoiciii propiamente dicho, el Eaohiqnel, elZntn^pi, yel Mame.^ 
Comprendía el primero el territorio de los actuales partidos en GhialeuMlb 
"de Qaicbé y de Totomeapan, parte -del de Quetzaltenango berta el pueblo 
del Ravinal, j era tal vez colonia suya la prOrincia de Sttpotítian 6 de Sur 
ehütepeqnes : sn capital era ütatlan. Ocupaban los fcac^iqueles las protin- 
rás de CUmaUenaogo y de Sacatepeques, el partido de Solóla, y sus oole»> 
nías de Patelul, Gotenmalguacao, y otros pueblos sobre la costa: capital 
Ouatomala. Se extendia el señorío de los zutugiles por el partido de Atítlan, 
el pueblo de San Antonio Sucbiltepeques : capital Atitlan ó Atzinixai. Por 
^itimo, los mames habitaban el partido de Gt^egüetenango, parte del de 
Quetzaltenango, y la provincia del Soconusco, siendo de notar que la lengua 
mmm se hablaba en lugares distantes, como en Amatitan, Mixoo y Féttipa 
en la provincia de Sucbiltepeques, en Chalchuapa de la de Snxk Salvador, y 
«D Mita, Jalapa y Xüetepeo de la de Ohiquimulá: eapitai Soconusco (Xo- 
conochco de los mexicanos). ^ 

Daado por wrdaderas estas noticias, nos fijaremos de preferencia en lo 
que aconteció en Chiapas ; se asegura que el señorío que los »nuevo8 con* 
quistados fundaron allí, fué con los quele»es y con los cfajapaooieeos. Los 
quelenes han desaparecido ; pero consta que los tzendales y los tzotziles son 
sos descendíeirtes^ de manera que, podemos asegurar, que el suelo invadido 
estaba ocupado por la tiibu quelen que no dejó otra cosa para la historia que 
su nombre, y que de la mezcla de vencedores y de vencidos resultaron dos 
tritrás nuevas con iJBomas nuevos, compuestos también de las hablas á^ los 
conquistadores y de los conquistados. En cuanto á los chiapaaeques, cons- 
ta por sus tradiciones que era un pueblo muy antiguo. . 

Resultó también, que por ser de una familia las lenguas de los pueblos 
invasores, de la mezcla con el habla de las diversas tribus que poblaban el 
país, nacieron distintos idiomas de origen común, lo cual aconteció no solo 
éon el quiche, el kachiquel, el man y el sutuhil, sino también con otros 
f)íiuohoe dialectos que vamos á enumerar. 

£1 quiche, kiché, utlateca,' encabeza esta familia, no por considerarse la 
lengua madre, sino porque la tribu se tuvo como la principal/ 

1 Jnarros : tom. ii, cap. i y it : tom. i/ pág. 67. " lects, Gakdüqnel et Tzatuhil, thfée des ma- 

2 Id. tom. II, pág. 9. " Duscrits des meillearg auteors gaatémaliens. 

3 Sqiáer, pág. 86. *^ Oavrage accompagné de notes philolo^qiies, 

4 Hemos tenido á la vista «n tomo en 4? pa- " avec un vocabulaire de reeaeiUi par TAbbé 
blieado en París d año 1862, y que llera esta " Brassenr de Bourbourg.''— En la p&g. 156 y 
portada:— "Oramátiea de la lengua qukhé. — siguientes se encuentra la comparación entre el 
'* Grammaire de la langue Quclhée eqtagnoie- quiche» y sos dos dialeotoa el cakebiqual y el 
" fran^aise, mise en pándele avee íes deox dia- tsviiiluL 



"St BN8AYO DB CLASIFICACIOlf 

Tsntiihily oatngQ, safatugU, subtohil, zatnfail, yatahil, tasntacliil, tñctupa^ 
U,^ atíteca,^ pues tanta es la variedad con que hemos visto ortografiado: ibI 
nombre, pertenece á esta fiunilia aegun las opiniones de Ximeness, Jiunos, 
Bftlbi 7 otros autores. ^ 

Eachiqael» cachiqnel, kák-chi-qiielr-chf ; redaddo á este gmpo por las 
mismas autoridades que el anterior. 

En virtud de las mismas, el mam, mame, zaklohpakap. Si hemos de creer 
oteas noticias, el verdadero nombre de la lengua y de la tribu es mem, que 
quiere decir tartamudos,' porque los pueblos que primero les oyeron hablar, 
encontraron semejanza entre los tardos para pronunciar y la manera con-qúe 
aquellos decian su lengua. En nuestro país solo queda recuerdo del mam 
en un pueblo de Soconusco ; en lo demás del distrito ha desaparecido, dan- 
do lugar al mexicano. 

Pókoman, pocoman ; los pocomanes era pueblo muy antiguo establecido 
en la Verapaz. 

Parte de la tribu anterior era la pokonchi, poconchi, con lei^a del nd»- 
mo nombre. 

El caichi, kachi, kakchi, perteneciente á Guatemala. Balbi toma por 
lenguas diversas el caichi, y el kachL 

El coxoh, igualmente de Guatemala. 

El ixU, ihil ó izU. 

El tzendal, zendal, cendal, tzeltal, celdala, celtala, corresponde á esta 
larga descendencia.^ Se compone de una mezcla del zoc, del maya y del 
jololabal,^ lo cual lo refiere á los idiomas que tiene por vecinos. El zoc 
es el zoque ; y en cuanto, al jololabal, en las noticias que del Estado de Chiar 
pas hemos recibido, lo encontramos también ortografiado jojolabal, jocola- 
bal : se asegura que se habla en Comitan, por lo cual le hacen sinónimo de 
comiteco, y como nosotros hemos asignado á Comitan, á Zapaluta y á Chi- 
comucelo, el chañabal, inferimos' que todos estos nombres no significan mas 
que un solo y mismo idioma. 

En la relación que debo á la bondad del Illmo. Sr. obispo de Chiapas, se 
asegura que el tzotzil, zotzil, zozil, viene con el tzendal de un tronco ccnnun, y 
que son tan semejantes, que no se diferencian en otra cosa sino en que lo ha- 
blado en el primero con o, en el segundo se pronuncia con a : salvo el rea- 
peto debido á esta opinión, comparando los Pater noster escritos en uno y 

1 Sqaier, pág. 19 y 26. los ministrofl del S. Evangelio, pw el B. P. Fr. 

2 n>id, pág. 43. FraiidMO Ximenex etc. Viena: 18fí7^— Pág. 167, 

3 En lengua quiche, tmn significa modo. y en el prólogo de m gramátíca. 

4 Las hiatorias del origen de los indios en es- 5 Notadas de los indígenas del paebW de P¡ 
ta provincia de Guatemala, traduddas de la leu- ñola, IL8. 

gua quiche al castellano pora mas c<Hnodidad de 



DB LAS LBNOUAS UE MÉXICO. 1^ 

ea otro idioma» las variantes son mucho mayores. La ciudad de Tzinac^- 
tian (tierra ó lugar de murciélagos, ea mexicano) fué la capital de los que- 
l«neB y después la de los zotzUes, quienes la apellidaban Zotsilhá, siendo 
traducción exacta la palabra mexicana : zotzil es murciélago, sobrenombre 
de toda la nación. 

£¡1 chol es una mezcla del zotzil y del maya ; ^ lenguas que tiene comar- 
ornas. Balbi enumera en su tabla xxx el mopan como idioma diferente del 
chol; pero consta que ambas tribus son una misma, y no hemos encontrado 
hecha mención de él en los autores de nota, lo aupriníimos dejándole solo 
como sinónimo de chol. 

Finahnente, en la monografía de Squier, ^ hablando del religioso frands- 
Gano Fr. Francisco Salcedo, se asegura que aprendió éste el zotzil y el zotz- 
lem, por haber acompañado en la visita de la diócesis al obispo D. Tomas 
Casillas: no conocemos en Chiapas lengua que se llame zotzlem, ni atinamos 
en dar con ella por aquellos lugares, por lo que nos presumimos que ha des- 
aparecido, y así la pondremos en nuestro catálogo. 



V. 



Familia mixtecar-zapoieca. — ^£1 mixteco y sus dialectos. — El chocho, yope, popoloco, 
teca, 6 pupuluca. — La tribu se encuentra desparramada sobre un grande espacio. — 
El amuchco^ — El zapoteco y sus dialectos. — Es su lengua hermana el cuicatecp. 



Nuestro buen guia el P. Sahagun encabeza el párrafo décimo del capí- 
tulo XXIX de su obra con estas palabras, "de los olmecas, vixtoti, y mixte- 
cas," y continúa diciendo: — "Estos tales así llamados, están hacia el naci- 
" miento del sol, y llamantes también tenime porque hablan lengua bárbara, 
" y dicen que son tultecas, que quiere decir oficiales de todos oficios pri- 
'' mos, y sutiles en todo, y que son descendientes de los tultecas de que 
" arriba se ha hecho mención. ...'*' 

El país habitado por los mixtéeos era muy fértil, razón por la cual las an- 
tiguas tribus le llamaron Tlalocan, que en sentir del P. Sahagun significa, 

1 Noticias del departamento de Simojovel, por 2Pág. 43. ^ 

D. Diomaio FranciBco Palaeio«. MS. 3 Tom. iii, pág. 136. 



«i 



M BFI6ATO DE CLASIFICACIÓN 

tierra de riquezas, y penraiso terrenal. No todo aqoel, síq eaibaí^, mewák la 
misma calificaeioD) pues eo partos es áspero y desnuda y esrca de lai coi- 
tos arenoso y poco feraz. La tríba daba en su idioma diversos nómbrese las 
distintas fracciones de sn tierra ; y á la parto montañosa que corre hasta 
Puctla, por las muchas nieblas que allí se experimentan, le lUmaba ñafia- 
ma, palabra que está formada, según el P. Reyes, de numa, humo, por. la 
semejanza que ésto presenta con la niebla. En la lengua zi^oteca los mis- 
tecas se dicen miztoguijxi, gatos salvajes ó monteses, haciéndose alusión á 
sus costumbres feroces y á la aspereza de sus montoñas. 

Por lo que toca á la lengua: — '' decian los naturales no haber innorado 
*^ cosa alguna, ni la mudaron de como se hablaba antes, sino que se aeomo- 
^ daron al firasis y modos que tonian de hablar los naturales, aunque después 
por discurso de tiempo con casamientos y victorias en guerras, hubo graa^ 
des mezclas en la lengua, y esto solo tiene mas apariencia de verdad, y 
que las grandes diferencias y modos distintos de hablar esta lengoa, haya 
*' venido de mezclarse los ptieblos por guerras 6 casami^rtos, porque hoy 
**' dia se ve, que no solamente entre pueblos diversos se usan diferentes mo- 
*^ dos de hablar, pero en un mismo pueblo se habla en un barrio de una 
^^ manera y en otro de otra, siendo la lengua mixteca toda una." ^ El dia- 
lecto principal, entendido en todas las Mixtecas, es el tepuzculano, le sigue 
en importancia el de Yanhuitlan, y después el mixteco de la Mixteca baja, 
el montañés, el de Cuixtiahuac, el de Tlaxiaco, el de Cuilapa, el de Mictlan- 
tongo, el de Tamazulapa, el de Xaltepec y el de Nochiztlan. 

El idioma chocho es hermano del mixteco, conforme á tres diversas opi- 
niones que hemos recibido de personas inteligentes de óaxaca. S3 parentes- 
co del mixteco con el zapoteco lo establecemos en virtud de la comparación 
dersistema gramatical de ambas lenguas,^ y de la opinión particular del 
Sr. Pimentel y de las personas arriba indicadas, quienes ademas afirman que 
el cuicateco es lengua hermana del zapoteco. 

Comenzaremos por el chocho. — ''Estos yopimes y tlapanecas, dice el P, 
Sahagun,' son de los de la comarca de Yopitzinco, llámanles yopes por- 
que su tierra se llama Yopitzinco, y llámanlos también tlapanecas, que 
quiere decir hombres almagrados, porque se embijaban con colon • . • Estos 
tales son ricos, hablan lengua diferento de la de México, y son los que 
'' llaman propiamento tenimes^ pinome^ chinquimey chachantij y á uno solo Ua- 
'' man pinoü^hochon.^^ — ^Inferimos de esta autoridad, primero, que yope, 

• • • 

1 " Arte en lengua mixteca, compuesta por el 2 Cuadro descríptivo y comparativo de las len- 

P. Fr. Antonio de los Reyes, de la orden de pre- guas indígenas de México, por D. Franoitco Pi- 

dieadores, Vicario de Tepuzcuiula. Héiioo,por mental. 

Pedro BalH. Año de 1593."-PW»k)go. 3 Tom. ra, |pig. 18S. 



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DS IM LBHeUAS DB MBXKIO. 37 

yopi* jope» Mgmi se encttentra escrita la palabra en varios lugares, es sinó- 
BÓino de tlapaneea ; en segando lugar, que yope y tlapaneea son lo mismo 
que ^todianti. Los yopes estnyieron establecidos en el terreno que hoy 
fimna el Estado de\Gttarrero, hacia el £« y confinando con los mixtéeos : el 
Bombre ha desaparecido, prevaleciendo el de tlapaneco, y gran parte de los 
piieUós de esta tribu perdigón su idioma nativo cambiándolo por el mexi-* 
oano, quedando actualniente unos restos en el distrito de Tlapa. Las pala* 
Inras tenime, pínome, etc., sirven todas para explicar que los yopes eran 
gante bárbara por excelencia, y la última, la de pinotl-chocbon, es un re- 
duplicativo de la calificación, pues cada uno de los términos pinotl y cbo- 
ebol significa boaaal, aafid, rudo, y es como si dijéramos rudo-rudo. 

La firaccion de esta tribu avecindada en Oaxaca, toma allí el nombre de 
dioohoe; el P. Reyes en el prólogo de su gramática les dice chuchones, y 
da á entender que los mixtéeos invadieron sobre ellos el país que actual- 
mente estos ocupan. 

Colochos habitan también en el Estado de Puebla, en donde tienen el nom- 
bre de popolocas, popolocos ó popoloques. Popoloea^ nombre, significa bár- 
baro, hombre de otra nación y lenguaje, y popolocas verbo, hablar lenguaje 
bárbaro ; de manera que, la tribu no desmiente su carácter en ninguno de 
los apellidos que le hemos dado. 

Al O. de la frontera del antiguo reino de Michoacan existió una tribu cpr 
nocida higo la denominación de teca ; invadió las tierras de los tarascos, y 
estos se vieron obligados á pedir socorro á los matlaltzincas. De los tecos se 
asegura que hablaban- l^ogua popoloca,^ de manera que, aquellos guer- 
reros eran los miraaos chochos y yopes que acabamos c|e enumerar. La 
«verte que á ios tecos y á su lengua cupo nos la dice el P. la Rea asentan- 
do: — **Y aunque es uerdad que en lo principal del Reyno no auia ot^^ lei^*- 
** goa que la Tarasca, con la Matlaltzinga y Teca, quH se introdujeron en la 
^ oaptiuidad destas. La una se acabó que fué la Teca : porque como no es^ ' 
^ teuieron de por sí, sino mezclados con los tarascos, acabó la succesion de 
^* kw hijos y descendientes." ^ 

Posee el Sr. D. Joaquin García Icazbalceta, entre otros muchos, un cu- 
rioso MS. del siglo XVI, y es la relación que Antonio de Leyva dio á Fe- 
lipe n el año de 1579, de la alcaldía mayor de Ameca (Xalisco). Allí se 
lee, que según la tradición, el primer señor de Ameca, llamado Jqjouh fuir 
teemmi (león cruel ó bravo) ^ vino de hacia el mar con cantidad de gente, 

1 Crónioa de la Provincia de S. Pedro y S. cisco, Prouincia de S. Pedro y S. Pablo de MI- 
Pablo de Michoacan, por el B. P. Fr. Pablo de choacan etc., por Fr. Alonso de la Rea. — Lib.2, 
la PoTÍaima Concepción Beaumont. MS. en el cap. 4. 

Aiobifo general: tem. i, pp. 97 y 98. 3 Sata tradoooion ea de I^yr». 

2 Chfooiea da b Otám d« N. 0. P. S. Fran- 



r 






28 ENSAYO DE CLASIFICACIÓN 

conquistó alganos pueblos, y se fijó en aquella cabecera por parecerle fér- 
til y agradable: tuvo grandes guerras con el rey de Micfaoaoan cuyo terri- 
torio era vecino, y sé mantuvo siempre independiente. Los habitantes de 
Ámeca hablaban entre sí el cazcan y el totonaco, aunque genemlmeote usa* 
ban la lengua mexicana. En la actualidad no se encuentran por aquel rom- 
bo señales de aquellos dos idiomas que se perdieron como. otros muchoü en 
la lengua mexicana ; mas sf aprendemos de la noticia de Leyva que existie- 
ron y aun duraban el siglo XVI en Ameca de Xalisco, guerreros de la^es^ 
tirpe popoloca y yope, marcando el camino que la tribu trajo de las regio- 
nes septentrionales. 

Cerca del Pacífico y en territorio de Xalisco se hallaban los tecoxines, te- 
cojines ó tecoquines, que idénticamente eran los tecos. En la crónica de 
Mota Padilla se asegura que Cristóbal de Oñate— '^ tuvo noticia que los in- 
'^ dios de la provincia de Tecojines (que son los de Ostoticpac) andaban 
'* malos, y asaltaban á los indios de servicio, que ocurrian á Compostela, y 
'^ que no habia otro remedio, que mudar la ciudad de Tepic, (en donde es- 
taba) al valle de Cactlan (donde ahora está) que era el riñon ó centro de 
los Tecojines, para sugetarlos.'' ^ — Hé aquí bien precisado otro nuevo 
punto ocupado por los individuos de esta familia. 

Finalmente, pupuluca es el habla de los indios de los curatos de Yayan- 
tique y de Conguaco en Guatemala,^ de manera que encontramos como 
despedazada en un espacio inmenso á esta pobre tribu, como si las 
irrupciones de los pueblos que del Norte vinieron después de ella, lii hubie- 
ran desgarrado para dejar esparcidos sus fragmentos. Y no olvidemos que 
tan diversas apelaciones en las lenguas y en las tribus son sinónimas, ár fin 
dé no confundirse tomándolas como cosa sin relación, como ya sucedió á 
alguno. 

El amuchco ó amusgo es lengua hermana del mixteco, y se separa, según 
dicen, menos de la principal que el idioma anterior. Poco ó nada sabemos 
acerca de esta habla, de la cual se hace mención en los sigui^ites términos 
en un curioso MS., obra de un religioso y en poder del Sr. D. José Feman- 
do Ramírez : — ....'* tantas lenguas (dice) mas dificiles, unas narigales, otras 
^' guturales, etc. . . . otras con carencia de vocablos, como la lengua Musga, 
ó Amusca, en una doctrina y aun en otras en los obispados de Oaxaca y 
Guatemala, que con solos vocablos, que no U^an á ciento, se ha de pro- 
nunciar según llk variación de acentos y prolaciones, quanto sé necesite 
para la comunicación con los Indios, etc." 



4C 



1 Historia de la con<iaiflta de la Provincia de Matías de la Mota Padilla en 1742. — Ca^ zxui. 
la Naeva Galicia, escrita por el Ldoenoiado Don 2 Joarroa; tMu. i, pp. 97 y 96. 



DB hhS UamüáB DBMBXIOO. 

Lo» ñpoteeot, aunque de la minna ftmilia de Iob mizteooBf enm livttles 
de estos, y con eUoe tupieron constantes guerras ; llamaban á su tierra La- 
chea, j loe meiicanos le decían Tzápotecapan. Su lengua» el zapoteeo ó 
tiapoteco, presenta un tronco principal con los disüLectos de Zaachilla, Oco^ 
ibw yrfitla» á los cuales se deben agriar los siguientes, que se separan to- 
davia /raás'de su xnrigeo: el neiñtza ó netácho, hablado por los nebáchos} el 
eerrsüo de Lctepgi ; él senrano de Cajcmes, hablado por los cajones 6 como 
se llaman en su lenguai bemzono;^ el serrano de Miahuatlan^ el tehuanr 
•tepecane*: 

El ouk»teGO se usa en una pequeña fracdon del Estada de Oaxaca. . 



. i: .»' 



I « 



VI 



• ' •'. 



£1 matlaltzinoa.— Nombres que la tribu tmia en sn lengua, en la mexioaiia y en la 
l¡sn|K3iL^"-Son una misma cosa el maüalzinca y el .pirindeu — ^Parece ^ su Imgaa 
hermana el ocQÜteca. — ^£1 tarasco ó michoaoanes. 



*^ El nombre MaüaUzmcaÜ^ dice el P. Sahagun,^ tomóse da Maüaüj que 
'* es la red con la cual desgranaban el maíz y hacían otras cosas.. Los que se 
" llamaban MatlcUzincas para desgranar el maiz, echan en una red las ma- 
<< zarcas» y allí las aporrean para desgranarlo ; también lo que cargaban no lo 
^ llevaban en costal sino en red que tenia dentro paja, porque no se saliese 
^* por ella lo que llevaban, ú otra cosa. También se llaman MaiUuzinau de 
'* hondas que se dicen tlematlatej y así Mailakzincas por otra interpretación 
*^ quiere decir, honderos ó fondibularios ; porque los dichos MaÜatzincas 
^ cuando muchachos, usaban mucho traer las hondas, y de ordinario las 
'^ traian consigo, como los Chichimecas sus arcos, y siempre andaban tiran- 
** do con ellas. También les llamaban del nombre de red por otra razón que 
*' es la mas principal, porque cuando á su ídolo sacrificaban alguna perso- 
** na, le echaban dentro en una red, y allí le retorcían y estrujaban con la 



1 GMigxáfies dewrípdon ¿e la parte Sd{»teii- Anteqneía, Valle de Oazaoa etc., por rt P. M. 

tiíoiial, del polo &rtioo de la Amériea, y nueva Fr. FranciBco de Borgoa. México, año de 1G74. 

Igleéa de lea Lidias Oeeideatáles, y sitio airtn>- — FoL 312. 

Dómioo de esta Pwvineia de Fjredioadoiea de 3 Tom. m, pég. 196. 



so mmukvo db mnwmoámom 

^^'díeha red, baste que le faseian ediar los tntestínoii L» ofloaa de ttamane 
** eotal ^ cuando es nao y qfiaqdataa onaado son moelioe ee, porqae siempre 
*' traían la cabesa ceñida con la konda; por lo eual el vocablo se decía ^ia 
** por ahreriatura, que quiere decir qmtid que es la oabe2N^ j liad que quiere 
^* decir úamcul^ que es la honda, jr así quine decir ftkii&itf homhíe que tame 
^ la honda ea la cabeaa por guirnalda: también se i nte r p reta de cÉra ma* 
^ ñera, que quioe decir hembre de cabeza de piednu'*-^fi!tenbíen ee llaman 
ban tohicas, sioido muchos^ j tolucatl, siendo uno.* 

Añadiendo que matlatzincas significa también los que hacen rodsSj te»- 
drenuie cmni^eta la interpretadoBi mexioana j loa soaabres can qaa da los 
mexicanos eran conocidos.^ Ellos en su idioma se decían nmtambati^ los del 
medio del valle, y nepinUUukuij los de la tierra del maíz, por estar avecin- 
dados en el valle de Toluca, tierra muy abundante en la producción de 
aquel cereal. Con motivo de la guerra que el rey de Michoacan Characu, 
el Niño, tuvo contra los tecos, según unos autores, contra los tochos y los 
tecuexes, según otros, pidió auxilio á los de Toluca, quienes le mandaron 
de socorro seis capitanes con mucha gente : alcanzada la victoria, los ma- 
tlatzincas quisieron quedarse en Michoacan, y Characu les dio para que se 
establecieran desde Indaperapeo hasta Tiiipitío en el centro del reino. 
Aquella comarca se llamaba charae^e, tierra de Ctiarttéu, pot^qne era patri- 
monio del rey, de donde á los nuevos habitadores Tes dijeron (Aáraeóg^ y 
corrompida esta palabra en Charo, les apellidaron entonces chévrences. Igual- 
mente les decían en Michoacan pirindas^ porque habitaban en la mitad del 
teino, dejTiriaM, la mitad, voeeMo que cotrompidó qtiedé en jttWiMla, como 
m se dijMA, los de en medio.^ ^ 

Tenemos, pues, reunidos los nombres que la tribu se da^, y aquellos 
por los cuales era conocida de los mexicanos y de los michoacaneses; todos 
eflos son sinónimos, y tal vez por ignorar esta cirounstanda, BalW, Hermas 
y otros autores ban hecho dos idiomas distintos del matlatzinca y del piriñ- 
da, y han formado dos tribus diversas de les indígenas á quienes atffl^án 
que les usaban. 

En cuanto al idioma tnatlaltzinea, matlatzinca, matlaltzinga, asegura la 

1 C0mü. — ^" £«t» at tm enm- patento 4e úa- rntorpcétuflicii^.-^" HatUtsúmi, diea. no ibíene 
presión, dice el Sr. Ramirez en las observacio- " la significación que se le atribuye; ea simple- 
nes que me comanlc($ ; debe leerse euaia (cabe- *' mente uti nombre gentilicio, derivado de Afa- 
»). Q9hü ngBÍfloa eolebni." '* Oatl, (wd)." 

2 Aquí encuentro también un error. £n el 5 Arte de la lengua Matlaltzinga muy copioso 
Diccionario mexicano del P. Molina hallo que: y assi mismo una suma y arte abreviado, com- 
«-^*'HioDéa para tirar (ea) ít matl a tí j «tetona- prnalo todoporelPadFoifaMtiolft'.DIagoBa- 
iaAettqne dé la 6i4eB dé K. P. 8. é4gmáñ da la 



3 Sabagun, loco cit. pág. 129. PrvríMia da MüiiíaaOTn Amsí 1S40.«^4I8. sd 

4 £1 Sr. Bamirez no m ooAlbaiia «o» Mtas podar iaier. B. José Forando Banires. 



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DB ÍéM LnMIUAB BB ttimo. 91 

gramática de Guevara que tiene varios dialectos, aunque no expresa cifSles 
son. En el Estado de México casi ha desaparecido. 

Sospechamos que el ocuilteca es dialecto del matlaltzinca, por lo que 
asienta el P. Sahagun.^ — " Estos que se llaman ocuiltecas, dice, viven en el 
distrito de Toluca, en tierras y términos suyos, son de la misma vida y 
costumbre de los de Toluca, aunque su lenguaje es diferente." — ^El estar 
avecindados en los mismos terrenos y llevar las mismas costumbres, nos in- 
ducen 6 pensar que habia parentesco entre ambos pueblos y entre sus len- 
gíuaB ; «i la opinión parece aventurada, no hay mas que desecharla, supuesto 
que ya no podemos salir de la duda, estando casi extinguido el ocuilteca. 
Este idioma tomaba su nombre del pueblo de Ocuila en el distrito de To- 
luca. Estado de México, que fué en un tiempo vicaria del curato de Mali- 
nalco y estuvo á cargo, en los principios, de los religiosos agustinos. Grijal- 
va hace mención en estos términos : ^ — ^* Ocuilteca, que es lengua singular 
** de aquel pueblo, y de solo ocho visitas, que tenia sujetas á «f, y así somos 
** loloB, los que la sabemos.'^ 

Tipo del todo diverso de los aoteriofes, y que por lo mismo fiarma £imi- 
hm 8qMnid% es el idioma tarasco ó michoacanes. Michóacaque en singular, 
michoa en plural, quiere decir ^hombre, ú hombres abundantes de peces, 
^ porque fat provincia de estos es la nuidre de los pescados, que es Bfichoa- 
oan: Hámanse tandMen Quaochpanme, que quiere decir hombres de cabeza 
rapada ó raída. ... Su dios que tenían se llamalM Taras, del cual tomaron 
BU DOBibre los Michoques, y también se dicen tanMscos.'' ' Ignoramos si 
b lengua tíoie dialectos, y no hemos encontrado otra ninguna con la cual 
teqga pamrtesco. 



u 
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u 



I Ton. lU, p&g. 130. alSr. Bamkez eitas interpretaciones, y yo me 

^ HlfltoriadelaÓrdendeN.P.S. Agustín, en conformo con sn opinión. El dice que: — "El 

Is PkovftMU de Nneva BBpa&R.«^ol. 75. ' <* nombre lignüea propiamente DmOíot de pu- 

3 Sshagm: tom. ra, pp 137«6. No agradan " querims,'* 



UTO OB CLASmCAOOn 



Fl 



VII. 



FsDÚlü •tpMta^^Mnhvniar-paañ — El óp&t&. — Sus leagnxs hemuaas el eudere y t 

jiyn — Segunda Twns. et tanfannutr. — Siu dialectos. Tienen afinidad oon fl c 

tsrofw, d gnazipare, el pacbera y el tabú. — Son lenguas hen 

*i P!bs y el jnliiDe. — £1 cahüa coa etu dialectoe. — El \fioangae 6 g 

in^ perdidas en Sínaloa y en Sooont — £1 pima y sos dialectos el jiipAga, al a 

laipori, el ynma y el cajaenche. — El oon pert^ece í este gmpo de leo 

¿laiteUM. — £1 coJotlan. 



T/iesle ahora ni lagar & una familia dilatada, qae reone en iiu divet 
naoM ]a mayor parte de los tdiomaa que las tribus hablan al N. O. de mi 
tro paía; leognaa hermanas de un tronco coman que no podemos decir o 
ea, 7 que íremoa nombrando mceñvamente conforme se vayau f 
laa aoloridadea en qne w fundan ana parentescos. 

Cbmeozaremoa por el úpata. Se habla en Sonora, y ademas de ópata se ' 
le conoce por aré ú ore, y tegüima; de algunas relajones se puede inferir 
qoe también le dicen aooora, y de aquí sin duda tomó Balbi ^ ocason para 
fiona' en su catálogo la lengua sonora, aunque cometiendo el error de ha- 
cerla diferente de aa sinónimo. Ignoramos si el ópata tiene dialectos; mas 
aabenrioi que tiene una lengua hermana el eudebe ó eudeve, hegue, beqni, 
dohema, here, eudeva : ' de ella se afirma que se diferencia del ópata, como 
el portugoes del castellano ó el provenzal del francés.^ Balbi menciona la 
lengua batuca.* que no existe: Batuco es un pueblo de Sonora habitado 
por eudeves, y los batucas hablan el eudeve. El escritor francés tomó este 
error, así como otros muchos de su clase, del P. Ribas y de los dichos de 
im antiguos misioneros. 

Frecuentemente acontecía que en los principios de una reducción de las 
tribus salvajes, los dignos padres daban un nombre particular á los indios 

1 Tktkwi XXXII. 

2 Lm príüKru ■pctacionei lu hemoi enoon- 3 Deterípeion geográSoa, aotonl y ooimmb 
tniíi M) l'M «rríb» de lo» miiionerui, j lu tret de 1» proviucift de Sonora, por un amigo del ler- 
'tltiioM iro Ik obra titulada: — A grammatical Tioiode Dioaydel rey auettm aeñor. .Anode 
tkKtth (ff tíui H«TH laagiugn, traailated from an 1764. — HSS. del ATchivogenenL — Docnmentoa 
■winililuluid «paniab inaouKrípt By Buckin- para la Hiatoría da México. Teroera aerie. To- 

a Mmitii. Nkw Yiiríi: Cramoiny Vk»*. IS61. mo. i, pig. 534. 
■ el Búmuu libro kiinM qiw tiw eudevea co- 4 Tablean luii. 



UB LAB LENGUAS DB MBXIOO. 33 

o(Higregado8 en un pueblo 6 en una misión, sin tener en cuenta d pertene- 
cían ó no, á una misma raza, de donde resultaban apelaciones diferentes, 
aplicadas á una sola y misma tribu. En semejante conducta podrían influir 
diversas razones; que los religiosos desearan que parecieran muchos y mul- 
tiplicados los pueblos que doblaban el cuello bajo el suave yugo del cristia- 
nismo ; que la nación reducida estaba diseminada en un extendido terreno, 
y fraccionada en reuniones pequeñas, sin lazo aparente de unión, y aun tal 
vez con muestras evidentes de apartamiento y de encono entre sí ; que po- 
nían á las fracciones un nombre arbitrario nacido de circunstancias acciden- 
tales, 6 del pueblo ó lugar en donde les congregaban ; pero sea de esto lo 
que fuere, lo cierto es, que en esas primitivas relaciones se encuentra gran 
confusión acerca de la filiación y de las apelaciones de las tribus, y que 
aquella no desaparece sino en los documentos posteriores de los misioneros, 
cuando mejor informados, sin las impresiones del momento, corñgieron los 
errores y nos dejaron, como siempre, verídicos é interesantes documentos 
que consultar. Al leer tales escritos, debe haber el tino bastante para sa- 
berlos aprovechar. 

Prueba de lo que acabamos de asentar es el nombre de ntAomes 6 nevomes 
con que algunos pueblos eran conocidos en Sonora. En 1658 las misiones 
de los nebomes estaban divididas en siete partidos ; cuatro de nebomes ba- 
jos» que eran Cumuripa, Tecoripa, Matape y Batuco, y se llamaban así por 
estar situados fuera de la sierra ; tres en la sierra, de nebomes altos, que eran 
Sahuaripa, Onabas y Movas. Pues bien ; en esos siete partidos se hablaban las 
lenguas cahita, eudeve, pima y ópata, y se confundían estas cuatro nacio- 
nalidades bajo una denominación que nada tiene de común para esos pue- 
blos, y que al cabo no prevaleció. ^ Sin embargo, esto dio motivo para que 
algunos autores incluyeran en sus cat&logos la lengua nebome, que es la 
pima, que aseguraran que los nebomes la hablaban, y que estos eran una 
nación distinta de los pimas y de las que pueblan á Sonora. 

El jova, jobal, ova, lo hacemos igualmente lengua hermana del ópata, 
fundados en la misma autoridad que alegamos para el eudeve, y en opinio- 
nes recogidas en otros lugares. 

El tarahumar ó tarahumara es de la familia del ópata. — ^' Es cierto que 
'' entre algunos de estos idiomas (los americanos) se descubre tanta afinidad, 
^* dice Clavigero,^ que muy en breve se echa de ver el origen común de 

que emanan : tales son la eudeve, la ópata y la tarahumara en la América 

Septentrional, etc.*' — Se confirma este aserto con los trabajos del Sr. D. 
fVancisco Pimentel, quien encuentra estas lenguas de la misma filiación. 

1 Misión de nebomei de N. P. 8. IVudcíbco de co. Tercera serie. Tom. i, pág. 767 y sigmentet. 
Boijft.— Docomentoe para la Historia de Méxi- 2 Tom. ti, pág. 206. 

5 






34 



BNSAYO DE CLASIFICACIÓN 



u 



Se habla el tarahumar en los Estados de Chihuahua, de Durango < j de 
Sonora; cuenta hasta cinco dialectos poco distantes de la lengua madre, y 
los siguientes, que se separan mas ó menos de su fuente. 

El varogio, voragio, varohia, varogia, hablado en el partido de Santa Inés 
de Chinipa. La lengua varogia, — '^ según se ha reconocido es lo mismo que 
'' la tarahumara, aunque varia algo principalmente en la gramática." ^ — Ea 
la misma que en algunas obras está apuntada como lengua chinipa. 

El guazápare, usado en el partido de Santa Teresa de G-uazápares : — " la 
'* lengua es la misma (se refiere á la anterior) aunque ya mas parecida á la 
*^ de los tarahumares, por confinar mas cerca con esta nación, y aun coman- 
" mente los naturales se reputan por tarahumares." ^ 

El pachera, de los tarahumares pacheras.' 

El tubar, distinto del varogio y del guazápare, que corresponde á los tu- 
bares y á otras tribus.^ 

De las atinadas indagaciones del repetido Sr. Pimentel, resulta, que el 
sistema gramatical de las lenguas ópata, tarahumar, cahita y tepehuan es 
el mismo, de manera que no cabe duda en que presentan analogías que de- 
muestran su descendencia de un tronco común. 

La tribu tepehuan mora principalmente en el Estado de Durango, esten- 
diéndose también por Jalisco, Chihuahua, Coahuila y Sinaloa. De la lengua 
tepehuan ó tepeguana escribió gramática y vocabulario el P. Benito Rinal- 
dini,^ quien en la primera plana del proemio asienta: — '* Por esso los su- 
*' periores informados, no solo ser la lengua tepeguana una de las quatro 
'* mas difíciles de estas missiones, por lo fecundo, mataphórico, y guttural 
'' de su pronunciación, sino también firisar en mucho con las lenguas Pima 
*' y Julime, me ordenaron hiziesse arte, etc." — Cuyas palabras establecen 
el parentesco del pima y del julime con la familia de lenguas que vamos 
enumerando. Tepehuan, según le he oido decir al Sr. D. Femando Ramírez, 
significa señor de las montañas ; tal vez podria sacarse también la etimolo- 
gía de tepekuanij conquistador ó vencedor de batalla. 

La lengua que el P. Ribas y algunos otros misioneros ó escritores llaman 
cinaloa, y que Hervás nombra yaqui, es el idioma que propiamente se co- 
noce por cahita.^ Se habla en los Estados de Sonora y de Sinaloa. Balbi 



1 Relación de las misiones que la Compañía 
de Jesús tiene en el reino y provincia de la Nue- 
va Vizcaya en la Nueva Espima, hecha en el año 
de 1678, etc. — Doc. para la Historia de México. 
Cuarta serie. Tom. iii, pág. 388. 

2 Loco cit., pág. 390. 

3 Ibid, pág. 333. 

4 MSS. del Archivo general. 

5 Arte de la lengua tepeguana, coo vocabula- 



rio, confessionario, y catechismo por el P. 

Benito Rinaldini de la Compañía de JesuB etc.— 
impresso en México. . . . Año de 1743. 

6 Arte de la lengua cahita conforme á las re- 
glas de muchos peritos en ella. Compuesto por 
un padre de la Compañía de Jesús, mitionerode 
mas de treinta años en la Provincia de Cynaloa, 
etc. Año de 1737. México. 



DB LA8 LBNGUA8 DB MBXICO. 



35 



asegura^ que el cinaloa comprende tres dialectos principales, el zuaque, la 
maya y el yaqni ó hiaqui; pero según la gramática de la lengua^ los dialec* 
tos son el hiaqui, el mayo y el thehueco, confundiendo el escritor francés 
naciones que no son la misma, aunque haya afinidad entre ellas. 

Los indios avecindados en las orillas del rio Yaqui, Hiaqui, Yaquimi, en 
Sonora, usan del primer dialecto del cahita, llamado yaqui ó hiaqui. 

Los habitadores de las orillas del río Mayo, en Sonora, hablan el idioma 
del mismo nombre, y ellos llevan la apelación de mayos. Como ya hemos 
indicado, ni el idioma ni los naturales tienen nada de común con los de Yu- 
catán ; á fin de distinguirlos hemos llamado maya & la lengua de los yuca- 
tecos. 

El thehueco, tehueco, tegueco, se habla en las márgenes del rio del Fuer- 
te, en Sinaloa. Los misioneros casi constantemente llaman Zuaque al rio del 
Fuerte, y colocaban en las misiones de la lengua cahita á los sinaloas, hi- 
chucios, zuaques, biaras, matapanes y tehuecos ; de aquí sin duda tomó orí- 
gen llamar zuaque al tehueco, como lo hace Balbi, de manera que, si se 
quiere, ambas palabras son sinónimas, aunque la propia sea tehueco. 

Cerca de la embocadura del río del Fuerte vivian los ahornes, y hacia el 
Sur á lo largo de la costa los vacoregues, los batucaris, los comoporís y los 
guazaves ; de la misma familia de los cahitas, su idioma, dialecto del prin- 
cipal, se nombraba guazave 6 vacoregue. Balbi conjetura,' que el ahorne y 
el comoporí son dialectos muy diversos ó lenguas hermanas del guazave; no 
es exacto, todos esos pueblos hablan el mismo idioma y no hay uno particu- 
lar ahome ni comoporí. 

En el documento antes citado encontramos, que en 6an Andrés Coniciu*i 
— '* la lengua es particular, si bien una parcialidad de este pueblo es de 
«« mayo en la nación y en la lengua." ^ Y hablando de la Asunción Tepahue 
se asegura que — ^* la lengua es particular y distinta de la de los demás pue- 
** blos, si bien todos los mas de ellos entienden la lengua tepahue y aun la 
** cahita aunque no la hablan." ^ — Ambas poblaciones contenían á los indí- 
genas conocidos bajo la denominación de tepahues, que usaban la lengua 
tepahue, en Sonora. 

Cercano del río Mayo está el pueblo de la Asunción de Nuestra Señora 
de Macoyahuy — " la lengua es particular macoyahuy." ^ 

Los zoes, según el P. Ribas, vinieron (^1 Norte junto con los ahomes, 
aunque hablaban lenguas diversas ; los misioneros les establecieron en el 



1 Tableau xxxu. 

2 Plana primera. — Al lector. 

3 Tablean xxxii. 



4 Relación de laa misiones etc. — Coarta aerie. 
Tom. III, pág. 384. 

5 Loco oit. pág. 385. 

6 Ibid, pág. 386. 



96 BlfSAYO DB CLA8IPICACI019 

pueblo de San Ignacio de Soez (Choiz)/y dicen que — ** la lengua es parti- 
<* cular, que llaman troes, si bien comunmente los mas hablan-lengua caita 
** y muchos la mexicana." ^ Encuentro llamado este idioma zoe, tzoe, trae, 
troes. — ^Estos formaban partido con el pueblo de Santa Catalina de Baime- 
na, cuya lengua — *^ algo se diferencia á la de los troes." ' A la lengua que 
estos hablaban se llamaba baimena, que como se ve, tenia afinidad con la 
zoe, pues soló tenia con ella alguna diferencia. 

De los habitantes del pueblo de Santiago Ocoroni se asienta que»-— *^ la 
*< lengua es propia y distinta de las demás, que llaman ocoroni, si bien to- 
** dos por lo general son muy ladinos y hablan comunmente la lengua 
'* mexicana." ' 

En San Ignacio de Nio— '' la lengua es distinta y particular, que llaman 
*' nio, aunque todos generalmente hablan la lengua mexicana, y muchos la 
*^ castellana por estar sobremanera ladinos." ^ 

En el pueblo de San Lorenzo de Oguera — ^^ conservan todavía los nom- 
** bres de sus parcialidades, que unos son y se llaman cahuimetos, que aun- 
^' que serranos son muy resabidos, y otros ohueras mas bosales."-^^*' Oon- 
*' servan entre sí distintas las lenguas de cahuimetos y ohueras, aunque por 
** lo general y ordinariamente todos hablan la lengua mexicana como corre 
" en la tierra." * 

Los habitantes del pueblo de la Concepción de Chicorato estaban — **di- 
" vididos en dos parcialidades con distintas lenguas que hablan entre sí, y 
** son chicurata y basopa, aunque de ordinario todos hablan la lengua mezi- 
^* cana corriente en la tierra." * — ^En San Ignacio de Chicuris— ^Ma lengua 
*' en parte es tepehtiana y en parte basopa, que es la que comunmente 
" hablan." ^ 
La gente de Mocorito y de Bacuburito era ladina, — ^* y aunque de cuatro 
parcialidades y distintas lenguas, que ya pocos conservan, c<mgr^[ado6 
todos hablan en lengua mexicana corriente entre sí, y muchos hablan la 
lengua española." ® — ^No se puede inferir de estas palabras si esos cuatro 
idiomas eran semejantes á alguno de los conocidos, 6 completamente di- 
versos. 

Resumiendo tendremos el tepahue y el macoyahuy, en Sonora, y el zoe, 
el baimena, el ocoroni, el nio, el cahuimeto, el ohuera ú oguera, el chicu- 
rata ó chicorato, y el basopa, ei^ Sinaloa. De ninguno de estos idiomas he- 
mos encontrado noticias recientes ; ni en las estadísticas publicadas, ni en 

1 Loco oit pág. 995. 5 Pág. 407. 

2 Pág. 996. 6 Pág. 408. 

3 Pág. 401. 7 Ibid. 

4 Pág. 404. 8 Pág. 409. 



<4 



DB LAS UNCMUa DB MBIICX). 87 

\m infomies que nos han mandado de aquellos Estados, ni en las oonvena- 
cáones tenidas con {>eraona8 entendidas de aquellos rumbos, hemos visto 
mencionados uno 6 algunos de ellos. Por las últímas clasificaciones que de 
loa pueblos se hace por lenguas, inferimos, que todas las nombradas al prin- 
cipio han desaparecido, perdiéndose las unas en el cahita, las otras en el 
mexicano ó en el eqpañol. Por conjetura, presintiéndolo mas bien que sar 
oándolo de las lecturas que hemos hecho, nos parece, que si esos idiomas 
muertos no pertenecían á los restos de las tribus que ocupaban el país, cuan- 
do lo invadieron los individuos de la nación cahita, eran dialectos 6 lenguas 
hermanas el tepahue, el macoyahuy y el nio, del mismo cahita ; el zoe y el 
baimena del guazave; y el chicurata y el basopa del tepehuan. 

Continuemos con la enumeración de los individuos de la fiunilia, ocupán- 
donos del pima 6 nebome.^ Al hablar del tepehuan vimos el parentesco que 
une este idioma con el pima. Anadiiemos para hacerlos lenguas afines otra 
autoridad ; al mencionarse, en el documento tantas veces citado, el pueblo 
de Yécora, se asegura que usaban — '^ la lengua pima que en poco varia de 
la tepehuana." ^ — ^Los pimas se dicen en su idioma otama en sigular, y en 
plural ohotoma; desde muy antiguo les dividieron los misioneros en pimas 
altos y bajos, apelaciones que conservan todavía. — ^* Los pimas bajos usan 
'* del mismo idioma que los altos, y estos con todas las demás parcialidades 
*' de indios que habitan los arenales y páramos de los pápagos, los amenos 
'* valles de Sobahipuris, las vegas de los ríos Xila (á escepcion de los apa- 
" ches) y Colorado, y aun al lado opuesto del último, gran número de gen- 
'* tes, que á dicho del padre Eino y Sedelmayr, no diferencian sino en el 
" dialecto; al modo que insinué hallarse entre los ópatas y eudebes; pues 
'* quien es dueño de una, entiende las dos sin mucha dificultad." 7 — <^ Son 
*' cuatro parcialidades las de los puros pimas altos, una hacen los reducidos 
'* á pueblos, otra los dichos pápagos, la4ercera de los sobaipuris, y la cuar- 
** ta los que viven en el rio Xüa. Los opas, cocomaricopas, hudcoadan, yu- 
** mas, cuhuanas, quiquimas y otros mas allá idel rio Colorado, se pueden 
** también llamar pimas y contar por otras tantas tribus de esta nación, 
^* pues la lengua de que usan es una misma, con solo la diferencia del disr 
** lecto." ^ — '* La lengua de todas estas naciones (habla de las del rio Güa), 
es una, cocomaricopa, yuma, nijora, quicamopa, suave al parecer, y mas 
£icil que no la pima, pues tiene la suave vocal e, la que falta á los pimas, 



(i 



1 Onmmar of the Pima or Nevóme, a lan- Dootrina ohristiana y oonfononarío aSadidot. 8. 
guage of Sonora, from a maniueript of the zvui Agiutin de la Florida. Año de 1862. 
eeiibi]7,editedbyBuekiiigamSimtfa.KewYork: 2 Pág. 345. -> 

CramoiBy Pxess. 1862.— Arte de la lengua Nevo- 3 Documentos para la Historia de Mézioo.— 
me que le dice Pima, propia de Sonon; con la Tercera lerie. Tom. i, pág. 634. 

4Id.pág554. 



38 mSAYO DB CLASIFICACIÓN 



^^ repitiendo ellas la u ; hablan su idioma cantando; la razón porque 

^ estas naciones, aunque del mismo idioma y costumbres se han dado por 
^^ diferentes, son las guerrillas que tienen unas con las otras. • . ." ^ En otro 
lugar, hablando de la Pimeria se dice: '^ Las lenguas son varias, y tan mez- 
^^ ciadas en algunos pueblos, que en algunos partidos tienen que aprender 
'^ dos los ministros. Lo mas singular que aquí se ha notado es, que juntan- 
^* dose cuatro ó seis indios de varias lenguas, conversan largo tiempo cada 
" uno en su lengua y todos se entienden." ^ 

Las autoridades que acabamos de copiar, y otras muchas que aun pudié- 
ramos añadir, prueban que hablan el mismo idioma pima ó dialectos suyos, 
todos los pueblos que moran entre los indios reducidos al E., el rio Gila al 
N. y el Colorado y el Mar de Cortés al O., perteneciendo á la misma fami- 
lia alguna de las tribus al otro lado de los ríos, con excepción únicamente 
de los apaches y sus afines, que forman rama separada. Para fijar cuáles son 
los dialectos del pima, debemos tener presente que se contaban por los mi- 
sioneros cuatro parcialidades; los pimas propiamente dichos, los sobaipuris, 
los pápagos y las tribus de las orillas del Gila : la lengua de los pápagos se 
llama el pápago : le diremos sobaipurí á la de los sobaipuris, y probemos á 
encontrar la de los pueblos del río G^ila. En la relación del viaje que el 
M. R. P. Pr. Francisco Garcés emprendió al río Colorado an 1775-6, ' ha- 
ce la siguiente clasificación de las tribus y de las lenguas que hablan : 

EN EL RIO OILA. 

Pápago L^ 

Pima. i 

Cocomarícopa. B. 

RIO COLORADO. 

Cucapá i / 

Jallícuamay. .je. 
Cajuenche . . .j 

Yuma 

Jalchedum. . .\B. 
Jamajabs .... 

Se ve por esto que el P. Garcés confunde el pima con el pápago, pues 
tan poca era para él la desemejanza. La lengua que señala con la letra 
B es la que se encuentiik nombrada en los autores y por los misioneros con 

1 Documentos para la Historia de México.— 2 Ibid. ]>ág. 628. 
Tercera serie. Tom. i, pág. 852. 3 MSS. del Archivo general. 




DB LAS LBN6UAS DB MBXICO. 39 

Ift palabra yuma, tomada del nombre de la tribu. Hay otro dialecto marca* 
do por la letra C, cuyo título no asigna, y que nosotros para poderlo distin- 
goir, á falta de cosa mejor le diremos cajuenche, de la apelación de una de 
las principales tribus que lo usaq. 

Ya con esto podremos establecer, que los dialectos del pima son el pápa- 
go, el sobaipuri, el yuma y el cajuenche. 

. Los misioneros jesuítas dan el nombre de cora al idioma pima, y uno de 
ellos escribe: — '' No carezco totalmente de datos para creer que los indios 
*' nayares son pimas, ó al menos descendientes de ellos." ^ — ^Estas palabras 
y la semejanza que presentan las gramáticas de ambos idiomas, me hacen 
colocar aquf el cora, agregándolo á esta familia. Esta lengua se llama cora, 
chora, chota, nayarita, nayaeríta. Los indios eran conocidos por los misio- 
neros bajo los nombres de choras 6 coras, nayaeritas, nayaritas 6 nayares, y 
tecualmes 6 gecualmes, formando tres tribus diferentes. El P. José de Or- 
tega nos suministra las siguientes noticias: — *' Tres son los ramos oy endia 
" en que se vee esparcido el difícil idioma Cora ; sin que ayamos podido 
^' averiguar cual sea el primitivo. Los que viven en el centro de la Sierra, 
^' á quienes llaman Muutzizti en plural, y en^singular Muutzicat, hablan 
'* como todos con solo la diferencia, que á los mas vocablos de la lengua 
** les añaden una S al principio, ó en el medio, ó en el fin : Ruihma dicen 
'* en lugar de Huihma. Erarit, en vez de Earit. Teatar en lugar de Teata. 
*^ Teacuacitzisti llaman en plural, y en singular Teacuacitzica, á los que vi- 
'* ven en los bajos de la Sierra por la parte que mira al Poniente contiguos 
" quási á la vista de tierra Caliente. Estos aunque en lo mas de la lengua 
" van uniformes con los otros, pero tienen muchos vocablos en que varian. 
^* Yahhue cari, Nauca, tixuvi, dicen en lugar de Yahhue chapoari, Moauia, 
'' tamoamata, que dicen los otros. Y á este modo tienen otros vocablos, que 
'* los hazen tan cerrados, que muchos no los entienden. El tercer ramo es 
" de los que viven á orillas del rio propio del Nayaerit, que llaman oy de 
^* Jesús Maria, y en su idioma le dicen los indios Até,' por cuya causa lla- 
man á los tales indios Ateacari, en plural, y en singular Ateanaca. Estos 
hablan la lengua, á mi corto juicio, mas propia, y por esta causa, y por 
la ventaja de ser de todos entendidos aun de los mas cerrados, he dispues- 
** to este vocabulario en el idioma propio de dichos Ateacari." ' 

Los misioneros que formaron en Jalisco las misiones llamadas de Colo- 
tlan, dieron á los indios el nombre de colotlanes, y de colotlan al idioma 

1 li8S. del Archivo general. 3 Vocabalario en lengua castellana, y Cora, 

2 " Ate, dice el Sr. Kamirez, es una corrap- dispuesto por el P. Joseph de Ortega, de la Cotn 

cioQ de la palabra aü (agua), muy oomon en Um pañía de Jesús, misionero etc. En México 

indÍM de aqueUot distritos." Año de 1733. 



ti 

44 



40 BN8AY0 DB CLA8IPICACI0FI 

que hablaban, que en sentir de aquellos era un dialecto también de la len- 
gua cora.^ 

Por lo que toca al julime, mencionado en la gramática tepehuana como 
afin de este y del pima, solo podemos decir, que en los Estados de Chihua- 
hua y de Coahuila se encontraban indios conocidos con el nombre de juli- 
mes, y aun en Chihuahua se conserva una población del mismo nombre; 
pero no hemos hallado una tribu existente que así se llame, infiriendo de 
nuestras lecturas que se confundió con otras tribus, entre las cuales des- 
apareció.^ 



VIII. 



FamOia apache ó yavipai. — ^El chemegue.^ — ^El yuta. — ^£1 maca oraive.— £1 fiBuraon.- 

£1 llanero. — ^£1 lipan. 



Balbi ' enumera como dos idiomas diveisos el apache y el yavipai, no 
siendo esas palabras sino diversos nombres de una misma cosa: coloca los 
yutas, que son dé filiación apache, en el grupo de los panis-arbi^[>aoes, jun- 
tamente con los ietanes, hietanes, totanes, tetanes, dichos también paducas, 
y conocidos en nuestra frontera por comanches ó cumanches, los cuales son 
pueblo muy diferente de los apaches, así por la lengua como por las cos- 
tumbres. 

Los apaches se extienden por nuestra línea divisoria con los Estados-Uni- 
dos, desde Sonora hasta Tamaulipas; no estando fijamente establecidos, va- 
guean cometiendo depredaciones en todos los lugares indefensos de aquellas 
comarcas, llevando algunas veces el exterminio hasta Estados mas centrales. 
Se dividen en nueve parcialidades principales, subdivididas en fracciones 
pequeñas con nombre particular, lo cual hace fácil engañarse en la aprecia- 
ción de la familia á que corresponde cada una de las tribus. 

En cuanto á la parte etoográfica — *^ Hablan un mismo idioma; y aunque 
'^ varia el acento y tal cual voz provincial, no influye esta diferencia para 
'* que dejen de entenderse recíprocamente." * — ^Esta autoridad, que es muy 

1 MSS. del ArdÜTo general. 4 Noticias relatívaa k la nación apache, por el 

2 Ibid. coronel D. Automo Cordero.— Véaee Apaches 

3 Tableaa xzzii. en esta obra. 



DB LAS LBN6UAS DB MÉXICO. 41 

competente, establece como principio, que existe un solo idioma, el apache, 

con algunos dialectos. Para encontrar cuáles sean estos ocurriremos al dicho 

del P. Fr. Francisco Garcés, quien asegura que las naciones que habitan al 

Norte del río Colorado, con las lenguas que hablan, están distribuidas del ^ 

modo siguiente : 

Chemegue cajuala. . . . 

Chemegue sebita \^ 

Chemeguaba. ....... 

Chemegue 

-, Payuchas * • '(e 

Yutas 

• NORUESTE. 

Jagullapai. 

Yavipai cajuala f ^ 

Yavipai cuercomache. . . 
Yavipai javesua. ...... 

Yavipai muca oraive. . . F. G. 

Es decir, las tribus arriba nombradas hablan dialectos distintos, marcados 
por las letras D, E, F, G : como no exprese los nombres con los cuales se 
les distingue, llamaremos al primero chemegue, del nombre dominante de la 
tribu ; al segundo yuta, apelación ya conocida por los etnólogos , y al tercero 
muca oraive. Deberemos añadir, por los informes que hemos recibido, que 
existe alguna diferencia en el habla de los apaches de Chihuahua, conocidos 
por yutajen-ne y sejen-ne, faraones y mezcaleros, dialecto al cual no le sa- 
bemos el verdadero apellido, pero que para distinguirlo le llamaremos fa- 
raón. Presentan también diferencias los cuelcajen~ne ó llaneros de Coahuila, 
con los anteriores y con los lipajen-ne ó lipanes del mismo Coahuila y de 
Nuevo León, los cuales dialectos estando en el mismo caso del primero, por 
la falta de bautismo, les diremos el llanero y el lipan. 

Resultará entonces, si no nos hemos engañado, el idioma principal apa- 
che; con los dialectos chemegue, yuta, muca oraive, faraón, llanero y lipan. 



42 BN8AYO DR CLABinCAGION 



IX. 



El sérí. — ^El upanguaima. — El guaima. 

Los séris, tribu habitadora de Sonora, forma con sus subtribus familia se- 
parada. Por su idioma, por sus costumbres y por su fisonomía, se aparta 
completamente de la filiación de las naciones que la rodean, y parece que 
vive en la comarca que ocupa desde tiempos anteriores al establecimiento 
de la raza pima y de sus afines; por el uso de las flechas emponzoñadas, re- 
cuerda á los caribes así de las islas como del continente, y no seria remoto, 
aunque sí muy curiosp, que con ellos tuviera parentesco. Los séris, cono- 
cidos también por tiburones, nombre derivado de la isla del Tiburón en el 
mar de Cortés, que les sirve de abrigadero, cuentan como fracciones á los 
tepocas y á los salineros. — *' El upanguaima es nación bien corta, y de es- 
'* te como mas confinante y contiguo al Séri, se debe presumir, y no hay 
'^ duda en mi concepto, que le está coligado y unido. Poca es la distinción 
^' que hay entre séri y upanguaima, pues es una la inclinación y vida, y 
^' unos y otros casi hablan un mismo idioma." ^ — De aquí y de otros luga- 
res inferimos, que el upanguaima es dialecto del séri. De los guaimas se dice 
en otro lugar, ^ que: — ''hablan con muy poca diferencia una misma lengua 
'' con los séris ;" — i:azon por la cual colocamos también el guaima como 
dialecto del séri. £1 mayor Pike, según Balbi, llama gayamas á estos indios, 
siendo subtribu suya la de los cocomagues. 



X. 



El gnaicara y sus dialectos. — El coohimí y los suyos. 

Resta que hablar de dos familias solamente, ambas pertenecientes á la 
California, y son la guaicura y la cochimí. Siguiendo al pié de la letra los 
asertos de Clavigero en su Historia de la Antigua ó Baja California, señala- 
mos para la primera una lengua principal, llamada guaicura, con cuatro 

1 Documentos para la Historia de Méxieo. — ^Tercera serie. Tom. i, pág. 889. 

2 Ibid., pág. 535. 




I>R LAS LKNQtAK MWOOa 46 

dialectos, el cora, el uchita, el concho ^ Ifingn» mize es tan pobre, 

bra guaicura poniendo waicnra, y rept "we por medio de señas pan- 

nombra, sea un dialecto del guaicura, ^; de manera es esto, re- 

el padre misionero jesuita Mich. del ! ^ sientan en oorro alre- 

opinion, que hemos encontrado con! oso ouidadoi y si por 

rentes personas, peritas en la materia. < nda sin proseguir la 

con el idioma del mismo nombre que se hi Tuientes palabras, 

tes entre sí, ni en la estructura gramatical, i, ndSá, pág. 886: 

primitivas que pueden dar idea del parentesco u< ^ que hay en el 

El repetido Balbi asegura, hablando del cochimi día, porqfie 

prende cinco lenguas^ consideradas malamente comu <„, percibirse 

del mismo idioma; afirma que se usan al N. de las lenguuv referen- 

las dos principales son el cochimf propiamente dicho y la i^^. '^Ad de 

dos nosotros en la autoridad antes citada de Clavigero, aaict • ^ ^^ 

grupo una lengua principal llamada cochimf, y tres dialcctoa ( ^^ 

lenguas hermanas, el edú, el didú y el cochimí del Norte. En cuaiitr '^" 

mon 6 laymona, nos figuramos, con todo el respeto ^ebido al escrito 
ees, que no es idioma que pertenece al cochimí sino al guaicura, eii 
familia no tiene lugar separado, pues está comprendido entre las subdivu* 
nes de las tribus que hablan el concho. Como una sospecha y no de otr* 
manera apuntaremos, que el cochimí puede tener afinidad con las lengmu^ 
del otro lado del golfo y del rio Colorado, y qne tal vez no sea extraño ul 
pima, al ópata y á todos los individuos de esa tan larga descendencia. 



XI. 



Ijenguas «in clasificación. — El zoque. — El chiapaneco. — El huave. — El mixe. — El tri- 
qui. — El chinanteco. — El mazateco. — El ehatino. — El papabnco. — El solteco. — El 
tepehiia. — El cuitlateco. — El paine. — El huichola. — ^El piro. — El meoow — Las len- 
guas perdidas. — El castellano en México. 



Por desdicha, los datos que á fuerza de paciencia hemos recogido, no nos 
alcanzan para continuar agrupando las demás lenguas en familias: preciso 
será, pues, de aquí adelante, enumerar los idiomas que de México nos fal- 
tan, como si cada uno fuera im tipo particular sin afinidad ni corresponden- 

1 Tableau xxxv. 2 Ibid. 



44 ENSAYO DB CLASIFICACIÓN 

cia con habla ninguna. Bien entendemos nosotros que no debe ser asf ; las 
lenguas madres ó matrices no son tantas en solo México, y si tal aconte- 
ciera sería un fenómeno curíoso en demasía. Nosotros estamos persuadidos 
que estos idiomas que ahora quedan como sueltos tienen parentesco, ya al- 
gunos entre sí, ya'otnos con los grupos arriba enumerados, y alguno, tal ves, 
presente caracteres propios que le constituyan en cabeza de una familia. 
Hecha esta aclaración, comenzamos el rebusco por los Estados mas austrar 
les, para concluir, como antes, en el Norte. 

El zoque, zoc, soque, se habla en Tabasco, Chiapas y Oaxaca; entra, se- 
gún antes vimos, en la composición del tzendal, y conjeturamos que perte- 
nece á la familia maya-quiché. 

El chiapaneco, en el Estado de Chiapas. Los chiapanecos, chiapaneoas, 
chiapaneques, según Remesal ^ son originarios de Guatemala; Juarroa' les 
hace descendientes de los toltecas, y por lo mismo afines de la familia de 
los quichées: una tercera opinión, la de Clayigero,^ afirma que llegaron del 
Norte, y estando en Soconusco, una fracción se estableció en Chiapas y la 
otra marchó para Guatemala. Sus tradiciones aseguran que fueron los pri- 
meros pobladores del Nuevo Mundo. Computaban el tiempo á la manera 
de los mexicanos, si bien con diversas figuras para representar los años, los 
meses y los dias ; usaban de la escritura geroglífica de los nahóas, á los cua- 
les se asemejaban por alguna de sus costumbres. Así que, los chiapanecea y 
los mexicanos, si no son de una misma familia, bebieron su civilización en 
una fuente común, y aquellos deben ser en la República antecesores ó al 
menos contemporáneos de las primeras tribus ó fracciones de la familia me- 
xicana, que de Norte á Sur, se precipitaron en nuestro país, y que el tor- 
rente de las inmigraciones sucesivas llevaron hasta mas allá de la América 
Central. Si es verdad, como asegura algún autor, que la lengua chiapaneca 
es la usada por los habitantes del pueblo de Nicoya en Nicaragua, no es en- 
tonces otra que la orotina^ hablada en Nicoya, Orotina, Cantren, Chorote y 
otros pocos lugares confinantes con los dírias. 

El huave, huavi, guave, llamado también en un antiguo MS. guazonteca 
ó huazonteca, se habla en el Estado de Oaxaca. Los huaves son originarios 
de Guatemala; unos les hacen de la filiación de los peruanos, fundándose 
en la semejanza de algunas costumbres, mientras otros les suponen herma- 
nos de los pueblos de Nicaragua. La segunda opinión nos parece la mas acer- 
tada, y aun nos atreveriamos á creer que el huave pertenece á la familia 
maya-quiché. 

Corresponde á Oaxaca la tribu mixe ó mije, que usa el idioma del mismo 

1 Hiitoris de la Provinois de San Vicente de 2 Tom. u, pág. 54. 
Clúapas y Gaatemala, etc. Lib. v, cap. 13. 3 Tom. i, pág. 99. 




DB LAS LENGUAS DB MJSXICO. 46 

nombre» Persona ha habido que nos diga, que la lengua mixe es tan pobre, 
que los indios necesitan dar complemento á la frase por medio de señas pan- 
tomímicas, y que solo así dan claridad á su discurso ; de manera es esto, re- 
latan, que por la noche, quienes quieren platicar, se. sientan en corro alre- 
dedor de una candela á fin de observarse con minucioso cuidado, y si por 
acaso acontece que se mate la luz, todos entran en muda sin proseguir la 
comenzada plática* A esto sin duda hacen alusión las siguientes palabras, 
copiadas del tomo viii del Boletín de la Sociedad de Geografía, pág. 385 : 
— <' El Illmo. Sr. Lorenzana en una de sus pastorales asegura que hay en el 
^^ obispado de Oaxaca un idioma que solamente se entiende de dia, porqfie 
*^ cada palabra va acompañada de algunos gestos que no pueden percibirse 
^' cuando falta la luz." — ^La pastoral del Sr. Lorenzana á que hace referen- 
cia la noticia acabada de copiar, es la que versa acerca de la necesidad de 
mstruir á los indios en el idioma castellano, y fué publicada en México por 
Antonio Hogal, año 1770. Nosotros por nuestra parte no hemos logrado 
mayores informaciones que las asentadas; la pastoral calla el nombre de len- 
gua tan singular y el de la tribu que la habla ; y aunque se atribuye á los 
mixes, lo dudamos, porque encontramos que Fr. Femando Bejarano escri- 
bió sermones en lengua mixe, y Agustín Quintana publicó gramática y dic- 
cionario del mismo idioma,^ obras que no habiendo llegado á nuestras ma- 
nos, no nos dejan comprender cómo puedan haber sido escritas, supuesto 
que no llevan los signos mímicos complemento de las palabras. Dejaremos 
en este punto semejante curiosidad. 

Lo que loe mixes eran aun en el siglo XVII, nos lo dice el P. Burgoa ^ 
en el siguiente trozo, que da también idea de su lenguaje : — '^ de su natura- 
" leza son arrogantes (dice), altivos de condición, y cuerpo, y todo lo dice 
*^ el tono de la voz, con que hablan siempre á gritos, y aunque los mas atri- 
** buyen esta ruidosa articulación á su natural desmedido, y enojoso, he ad- 
** vertido que lo intratable de las sierras, les ha hecho de costumbre natural 
** la voceria, porque siendo los montes seguidos unos tras otros tenian en 
** barrancas profundas sus habitaciones, entre selvas que sacude el viento, 
'* y entre arroyos que se precipitan en raudales, y de todos resulta tan con- 
^* íuso murmullo, que era menester para entenderse hablar en sobre agudas 
'^ con desentonado estruendo: esto egercitan desde pequeños, y crecidos, ya 
^< lo son las voces que se atribuyen á su condición, y como no es propia pa- 
** sion de su especie, es forzoso concedamos ser accidente separable, y es 
*^ tanta verdad que los caseros, y domésticos, y que viven ya en poblado, 
^' no suenan tan ruidosos, y también su idioma tiene fuerza y energía en su 

1 ClsTigeio : tom. ii, pág. 399. 2 Fol. 271. 



46 BI9SAYO DB CLASIPIOACIOH 

'* pronunciación, como la lengua chontal, y chocha, y sobre todo la sozü de 
'^ los cendales que oyendo en Ohiapa, hablar á algunos con la faerza de las 
^* muchas consonantes pide aun en los ministros el metro alto : etc." 

Únicamente en cuatro poblaciones de Oaxaca se tiene el idioma triqui; se 
les confunde casi siempre entre los pueblos de los ohontales de aquel Estado, 
causa p<»r la cual nos parece que el chontal y el triqui han de tener parentesco. 
Corresponde también á Oaxaca el chinimteco, lengua que parece no tener 
afinidad con las que la rodean. De ella dice el P. Burgoa^ que — '* la loou* 
'^ cion es entredientes, violenta, y con los acentos de consonantes ásperas, 
" confusas las vocales, sin distinción unas dé otras que parecian bruñidos, 
*' mas que términos de locución." — ^Sabemos que D. Nicolás Barreda escri- 
bió un arte de la lengua chinanteca, que no nos ha sido posible consultar. 
A los indios cbinantecos les llama tenez Hernando de Barrientes en la carta 
que escribió de Chinantla en Abril de 1521, y que D. Hernando Cortés in^ 
serta en sus relaciones.^ 

Mazateco, se habla aún en el Estado de Oaxaca. 

Chatino, igualmente de Oaxaca. Este idioma nos parece ser de la &milia 
mixteco-zapoteca, mas carecemos de datos para comprobar nuestro aserto. 
Entre los pueblos chatinos se encuentra el de Elotepec, cuyos habitantes 
usan una lengua nombrada papabuco, y el de Sola en que se habla el sol- 
teco: no sabemos si el solteco y el papabuco son dialectos de alguno délos 
lenguajes comarcanos, ó mas bien resto de las antiguas tribus contempovár 
neas de los chuchones, y anteriores á la invasión de los mixteóos* 

En el Diccionario de historia y de geografía, artículo ^ Oaxaca (Departa- 
mento de)," en la nota á la pág. 111 se lee :-^^* Es de notar que hay en es- 
te departamento varias lenguas, de las que las principales son el sapoteco 
y el mige ; se habla el chanudenOf admirable por su armonía y dulzura, etc." 
— ^En otra parte no hemos encontrado hecha mención de tal idioma chanta- 
leño. Nos ocurre que pudiera ser el chatino^ lengua que con este nombre 
apuntamos corresponder á Oaxaca; pero no sabiéndolo asertívamente, pre- 
ferimos poner el repetido chantaleno entre las lenguas perdidas. 

En el tomo vii del Boletín de geografía se publicó un extracto de la — 
*' Estadística del Departamento de Oaxaca," escrita en 1826-7 por D. José 
María Murguía y Oalardi, y á la pág. 222 se encuentran estas paU>ras que se 
refieren al idioma ixcateca: — ^^Mas del Ixcateco infiero que fué alguna nación 
^^ particular cuyo mayor número de Pueblos corresponde hoy á la Provincia 
^*' de Puebla, en cuyos términos al Poniente nos haUaraos coninelinacion al 

1 Fol. 286 vuelta. 

2 Historia de Nueva España, escrita por su por D. Francisco Antonio Lorenzana. — México, 
esclarecido conquistador Hernán Coit^ etc., 177Q.— Pág. 238. 



(i 



DB LA8 LKN€IUAS DB MBZIOO. 47 

^' Norueste.'' Tcurnamos á nuestra oandcm : ni en Oaxaca, ni enPu^a he- 
mos visto mas noticia del iaxatecOf y en nuestra ignorancia de no saber o6mo 
colocarlo, le ponemos también entre las lenguas perdidas. 

Oaxaca presenta por último el huatiquimane, guatíquimane, huatiniqui- 
mane» lengim que se ha perdido en el departamento de la Villa Alta. 

£1 t^>ehua, en el Estado de Veracruz, se habla solo en un pueblo y en 
btros cuatro lugares junto con el otomí. Falta averiguar si tiene alguna co- 
nexión con el tepehuan 6 es el mismo idioma, 6 bien si -es afín del otomi: 
nosotros nos figuramos, que siendo el otomí tan antiguo en nuestro país, 
debe tener esparcidos, mas ó menos lejos de él, hijos 6 hermanos que por 
fiílta de estudio no conocemos. 

£1 Estado de Guerrero nos presenta el adtlateco^ que no hay que confun- 
dir con el cuiccUeco: esta palabra tiene tal vez por radical cuica (cantar), 
mientras aquella se derive de cuidad excremento, y genéricamente cosa su- 
da. Junto con esta tribu vivian los tepuztecos, hablando idioma particular, 
perdido en la actualidad : tepuzteco se deriva, en nuestro concepto, de te- 
puztli, oobre ; por lo cual tepuzteco querrá decir, de color cobrizo, de color 
amarillo, cosa que cuadraría ccm la denominación que pudiera darse á los 
Guitlateques, tríbu que de la tepuzteca es hermana. 

Solo cuatro pueblos hablan actualmente el cuitlateco. En lo antiguo la 
{NTOvincia, sujeta al imperío de México, se estendia según Clavigero ^ por 
masóle doscientas millas de largo: en 1580 sepodian aun señalar treinta y 
dos pueblos en que se usaba (Y. Guerrero) ; el mexicano ha ido poco á po- 
co invadiendo el terreno ocupado por el cuitlateco, hasta dejar á este con- 
finado en tan estrechos límites. Todavía en el mismo año 1580 se daban 
como existentes el tlatzihuisteco, el tuzteco, el tlacotepehua y el cuyutu- 
mateco, todos en la jurisdicción de los cuitlateques, que hoy han desapare- 
cido completamente. 

También perteneció á Guerrero la provincia del imperío mexicano nom- 
brada de los coviscas, cohuixques, y cuixca en algunos MSS. antiguos. De 
la tríbu asienta el P. Sahagun : — ^^ Estos coviscas y tlapanecas, son unos 
que á uno solo llaman coviscatl y tlappanecatl, y están poblados en Te- 
pecuacuilco y Tlachmalacac, y en la provincia de Chilapan, los cuales ha- 
blan lengua mexicana y son ríeos." ^ Consultando la relación manuscríta 
de D. Alonso de MontúÜEU', antes citada, encontraremos que se enumeran 
muchos de los pueblos de la provincia Ouixca, á los cuales, W solo se les 
asigna como habla el mexicano, sino también y generalmente el chontal, y 
en corto número el matlacinga, el izcuca, el matlame, el tuzteco, el texo- 

1 Tom. I, pág. 5. 2 Ton. m, pég. 135. 



ce 
ti 



48 ENSAYO DE CLASIFICACIÓN 

me y el mazateco (V. Guerrero). La relación de Femando Alfonso de Aya- 
la, fecha 1679, ^ que versa igualmente acerca de la provincia Cuixca, trar 
duce este nombre por — " tierra de lagartijas;" — asegura que los habitan- 
tes son de nación chontales 6 tuztecps, — " que se interpreta que hablan por 
la garganta," — y afirma del cuixca que — '^ es lengua casi mexicana que se 
escribe." — ^Las interpretaciones de Ayala son infelices en demasía, pero de 
sus asertos reunidos á los del arzobispo, y comparados con los del P. Saba- 
gun, sf podemos sacar, que los cohuixcas eran tribu de la familia mexica- 
na, que hablaba la lengua mexicana; que los cohuixcas ocuparon un país 
habitado ya por los chontales, mezclándose con ellos y haciéndoles perder 
su lenguaje, supuesto que en nuestros dias ha desaparecido en aquella co- 
marca el chontal, quedando sustituido con el mexicano. Chontales nos en- 
contramos en Oaxaca, en Tabasco, en Guatemala; es probable que la inva- 
sión cohuixca los arrojara en parte de Guerrero para aquellos lugares, ñt/t 
como la invasión de los mismos chontales arrojó de la tierra á los mazate- 
cos para Oaxaca, y se apropió de las posesiones de los izcucas, de los ma- 
tlames, de los tuztecos y de los texomes, nombres que pueden representar 
á tribus mas antiguas que la de sus conquistadores. 

Más todavía: en 1580 había pueblos en la jurisdicción de Zacatuia que 
usaban los idiomas tolimeca, chumbia, tizteco, texcateco, camoteca y el 
panteca que recuerda por allí una fracción de los cuextecas ; todos han des- 
aparecido en el mexicano. De ellos no podemos decir si eran idiomas dife- 
rentes, ó bien dialectos de algunas de las lenguas de la República, mas es 
probable que pertenecieran al uno y al otro caso. Llama, sí, mucho la aten- 
ción esa pluralidad de idiomas encerrados m tan corto espacio. Si de la 
aglomeración de diversos pueblos, si de la mezcla de las lenguas, y digámos- 
lo así, de su confusión, se pueden sacar inferencias verdaderas, pudiéramos 
concluir de este fenómeno, que allí tuvieron lugar grandes acontecimientos 
relativos á la emigración de las tribus ; que por allí pasaron unas tras otras 
muchas naciones i que en ese terreno la población es muy antigua. El he- 
cho de que el mexicano es el idioma civilizador, se hace aquí palpable. Su 
fuerza espansiva ha ^do mayor que la del castellano para destruir los idio- 
mas primitivos, avanza por todas partes, borra en su camino el habla de los 
indígenas, y después de que hizo su conquista, cede paso á paso delante del 
lenguaje de los invasores blancos. 

El pame se usa en la misión de Cerro Prieto del Estado de México, se 
extiende principalmente por los pueblos de San Luis Potosí, y también se 
le encuentra en Querétaro y en Guanajuato. 

1 MS. en poder del Sr. D. Jctqnín Gweiá Icasbalceta. 



1>B LA8 JUBNOUA8 DB MBUCO. 49 

El meco de los indios jonases 6 tonases, en Querótaro y Ouanajuato, par 
rece corresponder al otomí. 

** Estos macoaques, dice el P. Sahagun, ^ son diferentes de los otros (los 
*^ ocuiltecas), y aunque están y viven en una comarca de Toluca, y están 
^* poblados en el pueblo de Xocotitlan, y su lengua es diferente ; pero son 
** de la misma calidad y costumbres que los de Toluca, aimque son también 
** inhábiles y toscos etc." — ^De aquí podríamos tal vez inferir, que los ma- 
Goaques eran de la familia matlaltzinca, y su lengua un dialecto suyo. Esto 
no lo podremos comprobar, porque el macoaque ha desaparecido. 

En el territorio en donde vagueaban los chichimecas, reducido á misio- 
nes por los jesuítas en fines del siglo xvi, y que hoy corresponde al Estado 
de Guanajuato, se encontraban, al decir de los misioneros, multitud de len- 
guas, tanto, que cuando se reunían treinta vecinos, hablaban en cuatro ó 
cinco dialectos diferentes, sin que pudieran entenderse entre sí, hasta des- 
pués de mucho trato. No nos dicen cuáles fueron los nombres de esos dia- 
lectos perdidos, á excepción del guoúcalana. ^ Ignórase también el nombre 
del idioma que usan los naturales de una ranchería que existe á un cuarto 
de legua al E. de San Luis de la Paz, aunque consta que es diversa de las 
de aquella comarca. 

En el Estado de Jalisco encontramos perdidos desde hace tiempo el tlaxo- 
multeco, el tecuexe y el coca, que según puede inferirse pertenecian á la 
£unilia mexicana ; en tiempos posteriores se perdieron igualmente el tepe- 
cano y el colotlan, que, según nuestros informes, eran de procedencia cora. 

De la misma cora debe de ser el huichola, idioma del cual no habíamos 
oido hablar, y que no conocimos hasta que las autoridades políticas del Es- 
tado de Jalisco nos aseguraron de su existencia, señalando los lugares en 
que aun se conserva. — '^ Este idioma, nos dice el gefé político del cantón, 
*^ es sumamente escaso de voces, pues solo tiene las muy necesarias para 
^< determinar los objetos mas usuales entre fos indígenas." 

Desaparecieron también en Zacatecas el cazcap y el cuachichil ó guachi- 
chü. Los cazcanes se extendían por Zacatecas y por JaUsco, y los cuachi- 
chiles (cabezas coloradas) por Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Za- 
catecas y JaUsco ; ambas tribus pertenecian á los bárbaros apellidados teules 
chichimecas, indudablemente de la filiación de los chichimecas que vinieron 
después de los toltecas á establecerse en el valle de México. Sus idiomas por 
consiguiente deben reconocer la misma filiación, y tal vez eran el chichime- 
co mismo ó alguno de sus dialectos. 

El 'P. la Sea asienta que—" Fr. Miguel de Rononia. ... fué gran religio- 



1 Tom. lu, i>ág. 130. 2 Alegre : tom. i, pág. 288. 

7 



50 ENSAYO DB CLASIFICACIÓN 






80 y predicó seys lengaas en la latitud de México, Mechoacan y Xalisco, 
que fueron' la Mexicana, Tarasca, Otomita, Cascanica, Tequijana y Cacu- 
*' nica, etc." ^ — ^Los cuatro primeros nombres nos son conocidos, supuesto 
que la lengua cascanica sea el cascan que ya tenemos apuntado ; mas en 
cuanto á las otras dos ningún rastro suyo hemos visto, y á falta de hacer 
cosa mejor, las colocamos entre las lenguas perdidas. Si nos aventuráramos 
á soltar una opinión, diriamos : que la palabra tequijana significa lo mismo 
que tecuexcy y la cüjcunica lo mismo que coca^ nombres estos segundos de dos 
lenguas perdidas en Jalisco, apuntadas arriba. 

Todas las tribus de Tamaulipas han desaparecido; en el siglo transcurri- 
do desde su colonización acá, los bárbaros se han fundido en la población 
blanca, y si hoy alguno queda, es hablando el español y con el traje de los 
rancheros. En lo tocante á sus lenguas bien poco puede decirse. Nosotros 
inferimos de las relaciones que hemos consultado, que existió una tribu lla- 
mada olive, oriunda de la Florida; no se dice cómo se nombraba su idio- 
ma, por cuya causa nosotros adoptamos la misma palabra de olive. Apelli- 
damos xanambre, por la misma razón, á la lengua que usaban los xanambres 
y los pisones, naciones que resultan tener un tronco común. El resto de 
los pueblos tenian habla peculiar, que tal vez diferenciaría en algunos la- 

* 

gares, y como tampoco sabemos su denominación, á fin de poderle distin- 
guir le diremos tamaulipeco. Las tribus de las orillas del Bravo eran de filia- 
ción apache. Setenta y dos nombres diversos nos encontramos en aquellas 
comarcas, ignorando si son otras tantas familias, ó apelaciones multiplicadas 
de una sola ; en fin, todo lo que ofrecemos de Tamaulipas son recuerdos sin 
clasificación. 

Nuevo León ha perdido, como los anteriores Estados, las lenguas indíge- 
nas que en su territorio se hablaban, por la adopción del castellano que hi- 
cieron las tribus errantes al confundirse en las núsiones con los colonos blan- 
cos. Nos quedan como recuerdo de sus idiomas el pame, el xanambre, el 
tamaulipeco, de los cuales hemos antes tratado, y el hualahuises que consta 
ser dialecto distinto de los enumerados, si bien carecemos de datos para 
clasificarlo en familia determinada. Nombres de tribus hemos recogido trein- 
ta y lyio, algunos de los cuales son los mismos de Tamaulipas ó de Coahuila, 
cosa que debia ser asi, supuesto que en Nuevo León se confundían las tribus 
de la cordillera con las que se extendían al O. sobre las llanuras. 

Ciento cuarenta y ocho apelaciones distintas hemos hallado de las nacio- 
nes de Coahuila, perdidas todas en la población blanca; no quedan indígenas 



1 Chrpnica de la Orden de N S. P. S. Fran- choacan etc., por Fr. Alonso de la Rea.— Mézi- 
CÍ8C0, Provinoia de S. Pedro y S. Pablo de Me- oo, 1643 in 4?— Lib. 1, cap. 35. 



DB'LAS LENGUAS DE MÉXICO. 51 

allí, á excepción de los bárbaros apaches, y de las tribus que empujan á 
nuestro territorio los vecinos de los Estados-Unidos. Fuera de los idiomas 
conocidos, el Estado cuenta con uno peculiar de aquella comarca y cuyo 
nombre no hemos descubierto; nosotros le llamamos el coi^uilteco, á falta 
de cosa mejor que hacer. Presumimos que pertenecía á la familia tarahu- 
mar, y por consecuencia que las tribus de Coahuila no eran extrañas á las 
de Chihuahua y de Sonora. El tobozo, hablado por los tobozos, es de la fi- 
liación apache, y estos bárbaros tenian las mismas costumbres de aquellos 
y fueron sus precursores al Sur del rio Bravo: nunca domesticados, fué me- 
nester exterminarlos, desapareciendo hacia el último tercio del siglo ante- 
rior. Por último, el irritila se usaba por los indígenas de la laguna de Par- 
ras y por las naciones fronterizas á Chihuahua; tal vez sea este el julime 
de que arriba hemos hablado, que pertenece ó tiene parentesco con la tepe- 
huana y las otras sus lenguas hermanas. 

Desde siglos pasados desapareció en Durango la tribu cácari, con su idio- 
ma del mismo nombre. 

El piro, en el Estado de Chihuahua, subsiste todavía ; corresponde por 
filiacio\^ á los idiomas de Nuevo México, los cuales deben tener afinidad con 
el tarahumar. 

Los huites, en Sinaloa, tenian lengua propia, conforme el P. Ribas, ^ pe- 
ro consta que hacia 1678 habia desaparecido. 

** En medio de tantas calamidades (dice el P. Alegre, ^ refiriendo lo que 

sufirian los jesuítas en las misiones), no dejaban de hacer los misioneros 

un fiíito copiosísimo. El P. Juan Bautista de Velasco habia reducido á 
*^ arte y vocabulario la lengua mas universal de Sinaloa, y continuaba ha- 
** ciendo lo mismo con otra que llamaban mediotaguel." — Confesamos nues- 
4ara ignorancia, no sabemos cuál sea esta lengua, ni en cuáles pueblos se ha- 
blaba, ni encontramos reminiscencia suya en ninguno de los documentos 
consultados. 

La anua jesuítica, correspondiente á 1597 asegura (también lo hemos visto 
en otra parte) que en el valle de Culiacan tenia su asiento la nación tahue, 
que hablaba la lengua tahueca: el obispo D. Martin dq Arzola persuadió á. 
los naturales á que aprendieran el mexicano, en cuyo ^ercicio empleaban 
las noches, y así lo ejecutaron hasta olvidar su propio idioma. Confírmalo 
el P. Ribas, á la pág. 54 de su obra ya citada. 

En la obra del Sr. Buschmann, ^ pág. 66, refiriéndose á una cita de Al- 
berto Gallatin, se asegura que Castañeda nombra tres lenguas en las cerca- 

1 Pág. 211 y siguientes. Carlos E. Buschmami, traducidos del alemán por 

2 Tom. I, pág. 425. Oloardo Hassey.— Impresa en el Boletín de la 

3 De los nombres de lugares aztecas por Juan Sociedad de Geografía, tom. vm. 



ce 

(C 



52 BN8AYO DE CLASIFICACIÓN 

nfas de Caliacan, que son el Tahu, el Pacasa j el Acaxa. El tahu debe ser 
el tahue 6 tahueco que acabamo9 de nombrar arriba; el acaza el acazee; 
pero en cuanto al pacasa no atinamos cuál sea. Noticia ninguna hemos ha* 
liado que le corresponda, ni conjeturamos á lo que pueda corresponder, so- 
puesto que esté estropeado el nombre : le dejaremos en nuestro catálogo 
como lengua perdida. No queremos dejar sin contradecir lo que se pone en 
el mismo lugar, que el Tarahumas se habla en la misma región ; el tarahu- 
mar se usa algo distante de Cnliacan, y es un idioma que de pronto no apa- 
rece que tenga afinidad con el mexicano. 

Sobre la costa de Sonora vivieron en lo antiguo los bacabaches, que á 
instancias de los misioneros dejaron las marismas en que habitaban, vinien- 
do á establecerse entre los ríos Mayo y Zuaque. Esta noticia del P. Ale- 
gre, ' que no hemos leido en otra parte, tenemos motivo para creer se re- 
fiere á los vayemas, pueblo que usaba una lengua dificultosísima, ya perdida 
en el cahita, pues los antiguos vayemas no se encuentran en parte alguna. 

Sin poderlas referir á lugar determinado, encontramos en el mismo Estado 
los nombres de dos lenguas que se han perdido, el putima y el foaturoque. 

Añadiremos, bajo la fe de la relación inserta en el tom. ili de Doqumen- 
tos para la Historia de México, pág. 345, que en el pueblo de S. Joaquín y 
Santa Ana, cinco l^uas al S. E. de Mobas, usaron los naturales la lengua 
teparantana no existente ya. 

Quedan aún en la península de California algunos de los antiguos idio- 
mas, si bien reducidos á pequeños límites, y algunos dialectos á punto de 
perecer: se extinguió del todo, desde casi mediados del siglo pasado, elpe- 
ricú, quedando pocos individuos de la tribu hablando español. 

Esta es la enumeración de las lenguas vivas y de las muertas en nuestro 
país ; de las primeras no debe entenderse que se hablan exclusivamente en 
las comarcas que les sirven de asiento, pues la conquista española introdu- 
jo el idioma castellano, y es al presente el dominante. Como acabamos de 
ver, las lenguas indígenas han perecido en todos los Estados de Tamauli- 
pas. Nuevo León, Coahuila, Zacatecas, Aguascalientes, parte N. de San 
Luis Potosí y E. de Jalisco, es decir, en todo el espacio en que vagueaban 
las tribus bárbaras y cazadoras, sin domicilio fijo, ni apego á la tierra que 
los sustentaba. Atraídos allí los indígenas á formar las misiones, en contacto 
con los colonos blancos, perseguidos y exterminados quienes no quisieron 
domesticarse, fueron perdiendo poco á poco sus costumbres, sus hablas res- 
pectivas, concluyendo al cabo por no usar ni saber otra lengua que la cas- 
tellana, adoptando también el traje y las maneras de los habitantes de nues- 

1 Tom. u, pág. 37. 



DB há» LKHeUAS DE MBXIOO. 5^ 

tros etaofOB. Excepción de esta r^la general son los nayañtas y kM pue- 
blos habitadores de la parte moñtaííosa de los Estados dé Guanajoato y de 
Querétaro, que no obstante pertenecer también á las tribus nómades y de 
haber sido colonizados á la manera de sus semejantes, han conservado te- 
naaneote su idioma, un traje peculiar poco diverso del antiguo, y casi casi 
sus Costumbres primitivas. De Michoacan y de México y Veracruz para el 
Sur, en donde se asentaban las naciones mas adelantadas en civilización ; en 
Jalisco, morada de pueblos menos cultos que los anteriores ; en Sinaloa y 
Sonora, Durango y Chihuahua, en donde las tribus eran semibárbaras, pero 
que ya habian adoptado la vida agricultora, las lenguas se han conservado 
tenazmente, los indios no se extinguen sino con lentitud, y las costumbres 
apenas se han modificado. Esto presenta el fenómeno de que la civilización 
ha sido, en la manera española de tratar á los vencidos, un escudo contra 
su aBiquilamiento, mientras la barbarie desapareció del todo, síb dejar tím 
si ni los hombres ni las cosas. 

Los indios, sin embargo, que usan de los idiomas primitivos, tienen tam- 
bitsk el castellano para sus transacciones con los blancos, y pocos pueblos, 
retirados en las montañas y del trato común, nada saben del habla de los 
invasores, viviendo á sus anchuras como en los primeros dias de la conquista. 
Los indígenas afectan firecuentemente no entender lo que se les habla en 
castellano, mas esto es señal de malicia y no de ignorancia. 

Los descendientes de los españoles no pronuncian bien el castellano ; en 
todo México se confunden los sonidos de la 11 con el de la y, y los de la s, la c 
y la z entre sí, incurriendo en el defecto que los ortólogos llaman seseo; nin- 
gún caso se hace tampoco de la diferencia de pronunciación entre la b y la 
V, y se han puesto en olvido las aspiraciones de la h. El pueblo bajo, como 
acontece en España, conserva exagerando la aspiración de la h, diciendo jo- 
yo, jondo, etc., en lugar de hoyo, hondo, y persevera en usar de palabras 
anticuadas, como agora, mesmo, ansí, y otras. De aquf resulta, á semejanza 
de lo que acontece en algunas provincias de la Península, no ser el idioma 
hablado el mismo que el escrito, aunque en la ortografía los mexicanos no 
ceden en regularidad y precisión á sus maestros. 

Han sido introducidas en el habla muchas, palabras de la lengua mexica- 
na y de otros idiomas indígenas, unas que marcan objetos propios de nues- 
tro suelo, sin nombre en castellano, como zapote, ahuacate, tlaco, etc. ; otras 
que tienen equivalente propio, como jacal, chichi, chichihua: no faltan 
ejemplos de voces provinciales formadas arbitriuriamente. De las voces, las 
hay que han perdido la antigua acepción que gozaban para adquirir en la 
conversación otra nueva ; se encuentran también conservando su significado 
genuino, con otro ahora añadido. Si no nos engañamos, el castellano habla- 



5é BHgATO DB CLASIFICACIÓN 

do en México caents con los sonidos de la ¿¿, en las artícnlaciones directa é 
inversa, como en Tlaxcala, Tlalnepantla, Tepenenetl, Popocatopetl, etc., 
nombres tomados del mexicano. 

Siendo la pronunciación igual por todas partes, los habitantes de los De- 
partamentos distantes de la capital tienen cierto acento al hablar, que les 
hace ser reconocidos con facilidad ; se distinguen principalmente los de Yu- 
catán, los de Veracruz, los llamados de tierra adentro; los de Durango y de 
los Estados fronterizos. \jo% jarochos^ de la costa del Golfo, usan de un len- 
guaje parecido al andaluz, y algo se les semejan los de las tierras calientes, 
mezcla de la raza negra. El pueblo menudo añade en sus conversaciones 
las palabras de una gerígonza de su invención, que por lo general son eq>a- 
ñolas, con el significado fuera de quicio, pues se les atribuye alguno gen^ 
raímente absurdo : la clave de este lenguaje simulado no es la misma para 
todas partes. Los indios estropean miserablemente el idioma por &lta de 
enseñanza, aunque también por capricho y tenacidad; no dicen completas 
las palabras, dislocan las concordancias, confunden los géneros, no siguen el 
giro de las conjugaciones, resultando otra gerigonza, graciosa á veces, bajo 
la cual los menos avisados creen descubrir la inocencia y el candor del in- 
dio, pero que deja traslucir á poco su bellaquería y falsedad. 



XII. 



Tabla general de clasificación. 

Terminada la enumeración de las lenguas habladas en México, formamos 
la siguiente tabla. En ella damos un número de orden á cada familia. En la 
&milia van puestos los idiomas que las forman, señalados con números ro- 
manos, en orden sucesivo hasta el fin. La lengua que tiene dialectos los lle- 
va escritos en seguida de aquella á la cual corresponden; el número roma- 
no indica los que pertenecen á la determinada lengua, y el número arábigo 
la cantidad total de los dialectos. 



I Familia. — Mexicana. 

I. Nahóa^ nahiuij nahualy nahucu^ nahuatej náhuatl^ hablado por los nahóas 
ó toltecas y por todas las tribus de su filiación en México y en Guatemala. 

Niquira ó niquiraoh por los niqtüras 6 nicaragoas, en Nicaragua. 



DB háS LBNCrOAS DB BIBXIGO. 55 

• 

n. Mexicano^ aMnoj azteca, hablado por las diferentes tribus que colec- 
tivamente llevan el nombre de mexicanos, en los Estados de México, Pue- 
bla, Veracruz, Oaxaca, Guerrero, Tabasco, Michoacan, Jalisco, Sinaloa, Za- 
catecas, San Luis Potosí, Colima, Tlaxcala y Durango. 

Pipü, por los pipiles en Guatemala. 

1. I. Zacateca, por los zacatecas y mazapilis, en Zacatecas. 

2. II. Chinarra, por los ohinarras ó humas, en Chihuahua. 

3. m. Ckmcka 6 amrho, por los conchos, conchas, mejuos, tapacolmes, an- 

chañes, cholomos, mezquites, cacalotes, oposines, conejos, polames, sí- 
volos, puliques, pasalmes, arigames, otaquitamones, pajalames, poara 
mes, mammites y colorados,^ en Chihuahua. 

4. IV. Ahualuico 6 agualulco, por los ahualuloos, agualulcos, en Tabasco. 

5. Y. Dialecto de Jalisco. 

m. Acaxccy tápiaj por los acaxees, papudos, tecayas, vaimoas, en Da- 
rango y en Sinaloa. 

6. I. Sabaibo, por los sabaibos, en Durango y en Sinaloa. 

IV. Xiasme, por los xiximes, binas, bumes, en Durango y en Sinaloa. 

V. Tebaca, por los tebacas, en Sinaloa. 



II Familia.— Othomí. 

VI. Othomíy hior-hiüy otomíy otomitey por los otomís, otomíes, otomites, 
otonca, en México, Veracruz, Puebla, Tlaxcala, Querétaro, Guanajuato, 
San Luis Potosí y Michoacan. 

7. I. Mazahui, mazahua, matzaJiua, matlazahua, mozahui, por los ma- 

zahuis, mazahuas, matzahuas, matlazahuas, mozahuis, en México y en 
Michoacan. 

8. U. Multitud de dialectos que no se especifican, y que constan de dife- 

rencias de pronunciación. 



ni Familia. — Hnaxteca-Maya-Qniché. 

vil. Huaxtecay cuextecuy giuistecay por los huaxtecos, guastecos, cuexte- 
cos, toveiome, pantecas, panotecas, en Veracruz y San Luis Potosí. 

9. I. Tanto^oCf por los huaxtecos, en San Luis Potosí. 
10. II. Dialecto diverso al cual no se asigna nombre. 

Vm. ? Totanacoy totonaqucy por los totonacos, totonaques, en Puebla y 
en Veracruz. 

11.1. TetiquiUuUiy^(x\wií^^ 



56 iróAYO DE CLASIVIOAdON 

12. II. ChaeahuaxHy por los chaoabuaztís, en los pueblos da Jalpaa y de 
Fantepeo. 

13. III. Tatimolo, por los tatimolos^ en el pueblo de Naolingo. 

14. IV. Ipapana, por los ipapanas» en las que fueron misiones de los agus- 
tinos. 

IX. Maya^ yucauíjuiy yucatecüy por los mayas, mayos, cocomes, kupules, 
itzalanos, en Yucatán, Tabasco y Chiapas ; y por los coboxes, chañes, cha- 
taes, puques, tutes, chinamitas, tulunquiés 6 tirampiés, queaches 6 cbea- 
ques, en Guatemala. 

15. I. Lacai%dont por los laoandones y los xoquinoes, en Chiapas y Gua- 
temala. 

II. Peten, por los petenes ó itzaez, chichen-itzaez, chatan-itzaez, en 
Guatemala. 

16. III. Caribe, por los caribes, en Tabasco y en Guatemala. 

17. IV. ChafíaJ)(d, jajolahal, jocolahal, comiteco, por los chañábales, en 

Chiapas. 

18. V. PuTictunc, en los alrededores del Palenque en Chiapas. 

* 

X. ChankU^ por los chontales, en Tabasco, Oaxaca, Guarrero y Guatemala. 
Ctibüj por los antiguos naturales de la isla de Cuba. 

HaitU quizque/a 6 itisy por los antiguos naturales de la isla de Santo Do- 
mingo. 

Boriqua^ por los habitantes de la isla Boriqua. 
Jamaica^ por los habitantes de la isla Jamaica. 

XI. Quichés kichéy tulateca, por los quichées, kichées, utlatecas, en Chia- 
pas y en Guatemala. 

Zutuhil, zutíigil, subttigü, subtuhil, zutuhü, yutvMÍ, tztUuchil, zacapula, 

aiüeca, por los zutugiles, en Guatemala. 
Cakchiqtiel, kachiq'uel, cachiquel, kak-chi-quel-<hú por los kachiqueles, en 
Guatemala. 

XTT. ilfam, mamey memy zakloIipaJcap^ por los mames, men, zaklohpakaps, 
en Chiapas y en Guatemala. 

Pokomaiiy pocoman, por los pocomanes, en Guatemala. 

Pokonchiy poconchi, por los poconchis, en Guatemala. 

Caichiy kachiy kakchi, por los caichis, en Guatemala. 

Coxoh, en Guatemala. 

Ixily ihily izily por los ixiles, en Guatemala. 

Xni. Tzendulj zendaU cendal^ tzeUaly celdalay cdtalay por los tzendales, 
zendales, cendales, tzeltales, celdalas, celtalas, en Chiapas. 

XIV. Tzotzil, zotzüj zozüj por los tzotziles, zotziles, zoziles, en Chiapas. 

XV. Cholj mopauy por los choles, mopanes ó aicales, manches, ajpyes, axo- 
yes ú oxoges, cholea-uobines, en Ohiapaa y en Guatemala. 



DB LAS LBN0UA8 DE BfBXIOO. 57 



IV Familia. — Míiteea-Zapoteea. 

XVI. MixtecOi por los mixtéeos, mixtoguijxi, en Oaxaea, Puebla y 

Guerrero. 

19. I. Tepuzculano, en Oaxaoa. 

20. n. Mixteco de Yanhuitlan, en Oaxaca. 

21. m. Mixteco de la MixUea baja, en Puebla y en Guerrero. 

22. IV. Montañés, por los montañeses, Guerrero. 

23. V. Ouixtlahuac. 

24. VI. Mixteco de Tlaxiaco, 

25. VII. Mixteco de Cuilapa. 

26. VIII. Mixteco de Mictlantongo. 

27. TX. Mixteco de Tamazulapa, 

28. X. Mixteco de XaJtepec. 

29. XI. Mixteco de NochiztUm* 

XVII. Yope^ yopiijope, tlapanecos por los yopes, yopis, jopes, tlapanecos, 
tenimes, pinome, chinquime, chochonti, pinotl-chochon, en Guerrero. Cho- 
cha, por los chochos, chuchones, en Oaxaca y Veracroz. Popolocos por los 
popolocos, poloques, en Puebla. Teca^ por los tecos, en Michoacan, y por 
los tecoxines, tecojines 6 tecoquines, en Jalisco. Pupulncaj por los pupulu- 
cas, en Guatemala. 

XV III. Anmchcoy amusgo^ por los amuchcos, amusgos, en Guerrero. 

XIX. Zapotecos tzapotecoj por los zapotecos, tzapotecos» en Oaxaca. 

30. I. Zaachilla, en Oaxaca. 

31. II. OcotlaHy en Oaxaca. "^ 

32. III. Etla, en Oaxaca. 

33. IV. Nexitza, netzicko, por los netzichos, en Oaxaca. 

34. V. Serrano de Latepexi, en Oaxaca. 

35. VI. Cajofno, por los cajonos, benixono, en Oaxaca. 

36. VII. Serrano de MiaAuatlan, en Oaxaca. 

37. VIII. TekuantepecafM, por los tehuantepecanos, en Oaxaca. 

XX. Cuicatecos por los cuicatecos, en Oaxaca. 



V Familia.— Matlatzinea. 

XXI. Matlatzincas matlaltzincaj matlaitzingas por los matlatzincas, ma- 
tlaltzincas, nmtlaltzingas, qüaqúatas, quatlatl, tolucas, en el Estado de Mé- 
xico. Pirinda, pirintas por los pirindas, pirintas, nentambati, nepintatuhui, 
characos, charenses, en Michoacan. 

38. I. Varios dialectos que no se expresa cuáles son. 

XXTT. Ocuütecas por los ocuiltecas, en el Estado de México. 

8 



/ 
/ 



(^ «N8AY0 PB PLA«lFICACIOfi| 



VI FaniUa.— Tarasca. 

XXIII* Ta;ra¿cOi micho€u:(me9f por los tarascos, michoacangseSt midiotiea- 
que, michóa, quaochpaniñe, en Michoacan, Guerrero, Guanajoatoy Jaliaco* 



Vil Familia. — Opata-Tarakimar-^Pima. 

XXIV. OpcUay tegüimay are^ ure^ sonara^ por los ópatas, teg€imas, tegüis, 
cogüinachis, contlas, guazabas, himeris, ores, ures, sonoras, en Sonora y en 
Durango. 

XXV. Eudevcj eudebe^ hegtie^ heqvi^ heve^ dahen^h ^udevüf por los eudebes, 
eudeves, bagues, hequis, batucos, dohme, en SoncmL 

XXVI. Jova^jóbali ova^ por los jovas, jobales, ovas, sahusoripes, en So- 
nora y en Chihuahua. 

XXVn. Tarahumarf tarahumaras por los tarahumares, taiahumaraa, flo 
Chihuahua, Durango y Sonora. 

39. I. VarcgiOf wtragiey varohio^ ckmipaf por los varogios, ^oiagios» varo* 

hios, chimpas, goaUopos, maguiaquis, luspos» bosorones, outeoos, (Hmr- 

gonis, en Chihuahua. 

40. II. Guazápare^ por los guazápares, temoris, en Chihuahua. 

41. in. Pacherat por los paoheras» en Chihuahua. 

42. IV. Tubar^ por los tubares, tintís, eu Chihuahua. 

XXVm. Tepehuan^ tepeguan^ por los tepehoanes, tepegúmes, en Duran- 
go, Jalisco, Chihuahua, Coahuila y Sinaloa. 

XXIX. Cahitas caüaj sinaloay por los cahitas, caiiaJEi, sinaloas, cinaloas, 
en Sonora y en Sinaloa. 

43. I. Yaqui, hiaquh por los yaquis» hiaquis, ea Sonora. 

44. II. M^tyOf por los mayos, en Sonora. 

45. m. Tehuecot thehueco, tegueco, zuaque^ por los tehuecos, thehueoQS* 
teguecos, zuaques, hichucios, biaras, matapanes, en Sinaloa. 

46. IV. Vacoregucj guazave^ por los vacoregues, guazaves, guayaves» zúa- 

ques, ahornes, batacaris, comoporís, en Shialoa. 

XXX. Pimatcoraj nevóme^ por los pimas altos, sobas, potlapiguas, platos, 
en la Hmería alta, y en la Pimeria baja por los pimas bajos, sibubapás, nu- 
res, hios, huvagueres, tehuizos, basiroas, tehatas, sisibotaris, aíbinod, ínovas, 
onavas, comuripas, tecoripas, ñevomes, pimahaitu, en Sonora. 

47. I. Pdpago, por los pápaos, papahotas, papabotas, papalotes, papayi- 

cotam, en Sonora. 
4S.II. SkfkíipurhfQ^J/[m^h$i^^ 




DB LA8 LtfNfdÜAS DB ñfeXIOO. M 

4 

49. m. ykma, por los jmmas 6 chiromas, gileffos 6 xíleños, opas, cooópas, 
cocomaricopas» hndooadanes, gnaicamaopas, oaboponomas, jalohedones, 
jamajabs 6 cuesninas» 6 oaismer, ó oosninas» 6 culisnisnas, 6 culisniurs, 
qoicamopas, en Sonora. 

50. IV. Cqjwnehéf por los onoapfi 6 eahaias» JaUkmamaif oi^^Mnchea» qxii- 
quimas 6 qnilmUnaa, yoanes» oatganes» alchedomas, bagiopas» cuñai» 
quemeyá, ea Sonora. 

XXXI. Cora^ chara^ chota^ nayariUh nayaeritaf por los coraa, choraSf cho- 
tsBf BiíyBeiitas, nayaritas, nayarea, tecualmea, gecoalinea en JaUaeo. 

51. I. MuMtzicat por los mnntzizti, en Jalisoo. 

52. n. Teacuacüzica, por los teacuacitzisti» en Jalisoo. 

53. m. Ateanacaf por los ateaoari, en Jalisoo. 

54. ly. ColotUmy por los ooloflaoes, en JaBsoo. 



VID Familia.— Apaehe. 

XXXn. Apache^ yavipah por los apaches, yavipais, vinni-ettínen-ne, ton- 
tos 6 coyoteros, segatajen-ne ó chiricahoís, yntacjen-ne ó navajos, navajeas, 
yavipai-navajoi, tjuiccujen-ne, gileños, xilefíos, yavipai-gileños, chafalotes, 
iccujen-ne, mímbrenos altos, mímbrenos bajos, sumas, baqutobas, en Sonora. 

55. I. Chemegue, por los chemegue, chemegue cajuala, chemegne sevicia, 
chemeguabas, gecniches, genicuiches, chemeguet, en Sonora. 

56. n. Yuta, por los 3mtas 6 yom ymn, ó jnt joat¿ payncbas, jagollapais, 

yavipais-cajuala, yavipais-cuercomache, yavipais-jabesua, yavipaift-te- 
)iia, en Sonora^ 

57. III. Muca oraive, por los yavipais muca oraive, en Sonora. 

58. IV. Faraofh por los yatijen*ne ó faraones, sejen-ne ó mezcaleroSr zi- 

carillas, janos, jocomis, jaoomis, carlanes, ancavistis, llamparícas, echnn- 
ticas, supis, muarés, changuaguanes, pazncfaiB, oahignas, orejones, Ju- 
manes, cuampes, panana, cánceres, guaaaraohis, en Chihuahua. 

59. V. LkauftH por los caeloajenHíe ó Ikneros, naiiages» lipiUaaes, chilpai* 
nes, en Goahuila. 

60. VI. Lipan, por los lipiyen-ne ó lipanes, lipanes de arriba, lipanes de 

abijo, en Goahuila» Nuevo León y Tamaulipas. 



IX Familia.— Séri. 

XXXTTT. Sérij por los séris, céris, tiburones, tepocas, salineros, en Sonora. 

61. I. Upanguaima, por los upanguaimas, en Sonora. 

62. n. Guaifna, por los guaimas, guaymas, gayamas, cooomaques, en So- 
nora. N 



60 fiN8A¥0 DE CLASIFICACIÓN 



/ X Familia. — Giaieora. 

XXXIV. Gíiaicura^ waicura^ por los guaicuras, en California. 

63. I. Chra, por los coras, cantils, cayeyus, en California. 

64. II. Uchita, uchiti, por los uchitas, uchitis, utschití, nchities» nohitfls, en 

California. 

65. III. Aripa, por los aripas, en California. 

66. IV. Ckmcho, por los conchos» monqniés, laoretanos, laimones, moo^ 
quiés-laimones, en California. 



» 



XI Familia. — Cechimi. 

XXXV. Cochimiy por los cochimíes, en California. 

67. I. Cockimt dd Norte, por los cochimíst cochimíes, en California. 

68. II. Bdúy por los edúes, en California. 

69. III. Didú, por los didúes, en California. 



Lengoas sin clasificación. 

XXXVI. Zoqtie^ zocy soqtiej por los zoques, soques, en Tabasco, Chiapas 
y Oaxaca. 

XXXVn. ChiapanecOf por los chiapanecos, chiapaneces, chiapaneques, 
en Chiapas. 

XXXVni. Huave, huavi, guavey kuazoTUeca^ guazofUeca, por Io8 huaves, 
huavis, guayes, huazontecas, guazontecas, en Oaxaca. 

XXXTX. MixCf mye, por los mixes, mijes, en Oaxaca. 

XL. Triquh por los triquis, en Oaxaca. 

XTJ. ChinantecOf por los chinantecos, en Oaxaca. 

Xm. Mazatecos por loe mazatecos, en Oaxaca y en Guerrero. 

XLin. Chatinot por los chatinos, en Oaxaca. 
' XLIV. Papabuco^ por los papabucos, en Oaxaca. 

XLV. Soltecoy por los soltecos, en Oaxaca. 

XLVl. Tepehua^ por los tepehuas, en Veracruz. 

XLVn. Cuükueco^ por los cuitlatecos, en Guerrero. 

XLVUI. Pamcj por los pames, en México, San Luis Potosí, Querétaro 
y Guanajuato. 

XLIX. Hüichola^ por los huicholas en Jalisco. 

L. Pirot por los piros y sumas, en Chihuahua. 

U. Mecoy por los mecos, en Guanajuato. 




DB LA8 LBNClUAS DB ÜBJ^IGO. 



61 



IDIOMAS PERDIDOS. 



Casdal. — Chiapas. 
Trokek.^ — Chiapas. 
Zotziem. — Qiiapaa* 
Quelen. — Chiapas. 
Chantaleno. — Oaxaca. 
Hnatiquimane. — Oaxaca. 
Ixcateco. — Oaxaca. 
Tlatzihuizteco. — Guerrero. 
Tuzteco. — Guerrero. 
Tlacotepehua. — Guerrero. 
Cuyutumateco. — Guerrero. 
Izcuco. — Guerrero. 
Matlame. — Guerrero. 
Texome. — Guerrero. 
Tolimeca. — Guéhrero. 
Chumbia. — Guerrero. 
Tisteco. — Guerrero. 
Texioateco. — Guerrero. 
Camoteca.— Guerrero. 
Paoteeaif — Guerrero. 
Tepuzteco^*-^uerrero. 
CSbiehimeea. — México. 
Macoaque. — México. 
Guaxabana. — Guanajuato. 
Teca. — ^Michoacan. 
Tequijana. — 1 
Cacunica. — 1 
Tlaxomulteca. — Jalisco. 
Tecuexe. — Jalisco. 
Coca. — Jalisco. 
Tepecauo. — Jalisco» Zacatecas. 



Colotlan. — ^Zacateca& 
Cazcan • — ^Zacatecas. 
Cuachichil . — Zacatecas. 
Olive. — ^Tamaulipas. 
Xanambre. — Tamaulipas. 
Tamaulipeco. — Tamaulipas. 
Hualahuises. — ^Nuevo León. 
Coahuilteco.— rCoahuila. 
Tobozo. — Coahuila. 
Irritila. — Coahuila. 
Cácarí. — ^Durango. 
HuitCé — Sinaloa. 
Mediotaguel. — Sinaloa. 
Tahueca. — Sinaloa. 
Pacasa. — Sinaloa. 
Zoé. — Sinaloa. 
Baimena. — Sinaloa. 
Ocoroni. — Sinaloa. 
Nio. — Sinaloa. 
Cahuimeto. — Sinaloa. 
Ohuenk<— Sinaloa. 
Basopa. — Sinaloa, 
Chicoratow — Sinaloa. 
Julime.— «Ohihuahua. 
Uacoyahuy. — Sonora. 
Vayema. — Sonora. 
Putima. — Sonora. 
Baturoque^ — Sonora. 
Teparantana. — Sonora. 
Pericú. — California. 
Tepahue. — Sonora. 



Resumiendo : las familias de lenguas encontradas en México, serán por 
ahora once, las cuales, en nuestro concepto, se han de reducir á menor can- 
tidad, cuando el estudio profundo de esos idiomas descubra las. relaciones 
que tienen entre sf , y el parentesco que las liga, como descendientes de un 
tronco común. 



M MMTo BB eLátímoktmn 

Las once familias comprenden treinta y cinco idiomas, y sesenta y naeve 
dialectos. Hay ademas diea y seis lei^oaB siii olasificar, las cuales podrán 
dar nuevas familias, 6 pertenecer á este 6 á aquel de los grupos conocidos. 
Forman una suma de ciento y veinte lenguas vivas. Si afiadimos 1m se^ 
senta y dos idiomas mnerteSr d» que hemos encontrado notida, resulta na 
total de ciento ochenta y dos hablas diferentes ; número pio£giosO) atea^ 
dido el espacio en que estaban doMmados. 



XIII. 



Catálogo genshd de los nombra de las lenguas de México. 

Para terminar, formaremos por orden alfabético dos catálogo»: el tino^ 
los nombres de las lenguas, con sos diferentes sinónimos, llevando ál laáo 
el nombre del Estado en que se le encuentra 6 se le encontró ; el otro 4m 
todas las tribus cuya notíeia pudimos recoger, ya perteneoBoao 6 noá 9tga^ 
na de nuestras clasificaciones» Debe tenerse presente para buteaf an Bom^ 
bre, que por la inouiia do los oopieuites, ó semejanza del SQ»nido, se cooÜHi^ 
den al principio de laa palabras la s con la z, y con lao en las artieutaeioaes 
suaves ce, ci ; se ponen pr^uisoiaÉiente la g por la h en lae sflabaB gWk, 
gue, gui; se usa de una Hianera anticuada la q en vea de la e e& la Silaba 
qua, y así otras pequeñecee que sin esta advertencia pudieran haoer diver-^ 
sas las voces que sod smómma» y aun iguales. 



Acaxee : Sinaloa^ DmangOé Baimena : Similoa. 

Agualulco, el ahualideo» Basopa : Sinaloa. 

Ahualulco : Tabaseo. Baturoque: Sonora. 

Amuchco: Guerrero. 

Amusgo, el amuchco. 

Apacho : Sooor A, Chihualraa, C!oaiiui<^ OAcari : Darango. 

la. Nuevo Leoft, TamauHpas. Caeumea. ? 

Aripas California. €sdnta: Sonora, Sinaloa. 

Ateanaca: Jalisco. Cahuimeto: Sinaloa. 

Azteca, el mexicano. Caita, el cahita. 



Dp h$a JMÍtWEHDAS PB UVICO. 



» 



Cajono : Oaxaca. 

Cajuenche: Sonora. 

Qttnoteca: Oaenüoro. 

Caribe. Tabá8Co. 

Cascan: Zacateoa», Jalisco. 

Cazdal: Cbiapaa. 

Celdala, el tzendal. 

Celtala, el tzendal. 

Cendal, el tzendal. 

Cínaloa, el sinaloa. 

Coahuilteco : Coahuila, Nuevp Iieon, 

TamaoUpaa. 
Coca: Jalisco. 
Cochüní: California. 
Cochimi del N. : California. 
Colotlan: Jalisco» Zacatecas. 
Conüteco, el chañabal. 
Concha: Ctñhnahua. 
£!oncho, el concha. 
Goni^ : California. 
Cora, el pima. 
Cora: Califoraia. 
Cora: Jalisco^ 
Cuachichil: Coahuila, Nuevo León, 

San Luis, Zacatecas, Jalisco. 
Cvexteca» elhuaxteca. 
Cuicateco: Oaxaca. 
Ciiitlateco : Querrero. 
Colhua, el mexicano. 
Cuyutumateco : Guerrero. 

Chakahuaxti : Veracrus. . 
Chantaleno : Oaxaca. 
Chañabal: Chiapas. 
Chatino : Oaxaca. 
Chemegue : Sonora. 
Cbiapaneco: Chiapas. 
Chinanteco: Oaxaca. 
Chicorato: Sinaloa. 
Cbichimeca : MéxifiOf , j ; . 



Chinarra : Chihuahw* 

Chinipa, el varogio. . 

Chocho : Oaxaca, Veraflmz. 

Chol: Chiapas. 

Choloteca, el nahúa en llRoaragiia. 

Choluteca, el choloteca. 

Chontal : Tabasco. Oaxaca, Gu^rriNro. 

Chora, el cora. 

Chota, el cora. 

Chuchon, el chocho. 

Chumbia: Guerrero. 



Didú: California. 
Dirían, el oborotega. 
Dohema, el eudeve. 



Edú: California. 
Etla: Oaxaca. 
Eudebe : Sonora. 
Eudeva, el eudebe. 



Faraón : Chihuahua. 



Guachichil, el cuactiwhil. 
Guaicura: California. 
Guaima : Sonora. 
Guasteca, el huaxteca. 
Guatiquimane, éí hmktiquimane. 
Guave, guavi, el huave. 
Guaxabana: Ó^uanajuato. 
Guazápare: Chihuahua. 
Guazave, el vacoregue. 
Guazonteco, el huazonteco. 



Hegue, el eudebe. 
Hequi, el eudebe. 



V 



04 



nVSATO DE CLASlFICACIOlt 



Heve, el eudebe. 
Hia-hiü, el othomf. 
Hiaqui, el yaqui. 
Hualahuises : Nuevo León. 
Huatiqnitnane : Oaxaca. 
Huave: Oaxaca. 
Huavi, el huave. 
Huaxteca: Veracruz, San Luis. 
Huazonteco, el huave. 
Huichola: Jalisco. 
Huite : Sinaloa. 



Ipapana: Veracruz. 
Irritila: Durango, Coahuila. 
Ixcateco: Oaxaca. 
Izcuco : Guerrero. 



Jocolabal, el chañabal. 

Jojolabal, el chañabal. 

Jope, el yope. 

Jova: Sonora, Chihuahua. 

Joval, el jova. 

Julime : Chihuahua, Coahuila. 



Eiché, el quiche. 



Lacandon: Chiapas. 
Lipan: Coahuila, Nuevo León, Ta- 
maulipas. 



Llanero: Coahuila. 

Macoaque : México. 
Macoyahuy: Sonora. 
Mam : Chiapas. 



Mame, el mam. 

Matlame: Guerrero. 

Matlaitzinca : Méxioo, Guerrero, Mi- 
choacan. 

Matlaltzinga, el matlaitzinca. 

Matlatzinca, el matlaitzinca. 

Matlazahua, el mazahui. 

Matzahua, el mazahui. 

Maya: Yucatán, Tabasco, Chiapas. 

Mayo : Sonora. 

Mazahua, el mazahui. 

Mazahui : México, Michoacan. 

Mazateco : Oaxaca, Guerrero. 

Meco: Guanajuato, Querétaro. 

Mediotaguel : Sinaloa. 

Mem, el mam. 

Mexicano: Tabasco, Chiapas, Oatar 
ca. Puebla, Veracruz, Tlaxcala, 
Guerrero, México, Michoacan, Co- 
lima, San Luis, Sinaloa, Durango» 
Zacatecas, Jalisco. 

Mexicano de Jalisco : Jalisco. 

Michoacanes, el tarasco. 

Mije, el mixe. 

Mixe: Oaxaca. 

Mixteco : Oaxaca, Puebla, Guerrero. 

Mixteco de Nochiztlan : Oaxaca. 

Mixteco de Tlaxiaco : Oaxaca. 

Mixteco de Xaltepec : Oaxaca. ' 

Mixteco de Tamazulapa: Oaxaca. 

Mixteco de Mictlantongo : Oaxaca. 

Mixteco de Cuilapa: Oaxaca. 

Mixteco de la Mixteca baja : Puebla; 
Guerrero. 

Mixteco de Yanhuitlan : Oaxaca. 

Montañés: Guerrero. 

Mopan, el chol. 

Mozahui, el mazahui. 

Muca oraive : Sonora. 

Muutzicat: Jalisco. 



DR UUS jaBNOVAS DB MBXICO. 



s$ 



Nahóa : México. 
Nahúa, el nahóa. 
NahuaU el nahóa. ' 
Nahuat» el nahóa. 
Nahoate, el nahóa. 
Náhuatl, el nahóa. 
Najraerita, el nayaríta. 
Najraritay el cora. 
Netzicho, el nexitza. 
Nexitza: Oaxaca. 
Nevóme, el pima. 
Nio: Sinaloa. 
Niquira, el nahóa. 
Niqairan, el niqnira. 



Ocoroni : Sinaioa, 

Ocotlan: Oaxaca. 

Ocaüteca: México. 

Ohuera : Sinaloa. 

Olive: Tamaulipas. 

empata : Sonora, Durango. 

Ore, el ure. 

Othomf , el otomL 

Otomf : Veracruzy Puebla, Tlaxcala, 
México, Querétaro, Guanajuato, 
Michoacan, San Luis. > 

Otomite, el otomí. 

Ova, el jova. 



Pacasa: Sonora. * 
Pachera: Chihuahua. 
Pfune: México, Querétaro, Guana- 
juato, Nuevo León, San Luis. 
Pánteea: Guerrero. 
Papabuco: Oaxaca: 
Pápago : Sonora. . 
Pericú : California. 
Pima: Sonora, l^oaloií Chihuahua^: 



Pipil, él mexicano. 
Pirinda, el matlaitzinoa. 
Pirínta, el pirinda. 
Piro: Chihuahua. 
Popoloco : Puebla. 
Puntunc : Chiapas. 
Putima : Sonora. 



Quelen : Chiapas. 
Quiche: Chiapas. 



t^ 



Sabaibo : Sinaloa, Durango. 
Serrano de Lrtepexi : Oaxaca. 
Serrano de Miahuatlan : Oaxaca. 
Sérí : Sonora. 
Sinaloa, el cahita. 
Sobaipuri : Sonora. 
Solteco: Oaxaea. 
Sonora, el ópata. 
Soque, el zoque. 



Tahue : Sinaloa. 

Tahueca, el tahue. 

Tamaulipeco: Taaiaulipas, Nuevo 

León, Coahuila. 
Tantoyoc : San Luis. 
Tarahumar : Chihuahua, Sonora, Du- 

rango. 
Tarahumara, el tarahumar. 
Tarasco: Michoacan, Guerrero, Gua^ 

najuato. Jalisco. 
Tatimolo: Veracruz. 
Teacuacitzica: Jalisco. 

■ 

Tebaca: Sinaloa. 
Teca, el popoloco : Michoacan. 
Tecuexe : Zacatecas,. Jalisco. 
Tegueco, el tehueco. 



9 



66 



BNSAYO DB GLASmiOAaON 



Tegüima, el ¿pata. 

Tehuantepecano : Oaxaca* 

Tehueco: Sinaloa. 

Tepahue : Sonora. ' 

Teparantana : Sonora« 

Tepecano : Zacatecas, Jalisoo. 

Tepeguan, el tepehoan. 

Tepehua : Veracruz. 

Tepehúan : Durango, Sinaloa» Chi- 
huahua, Jalisco. 

Tepuzculano: Oaxaca. • 

Tepuzteco: Guerrero. 

Tequijana: ? 

Tetikilhati: Veracrua* 

Texome : Ghaerrero. 

Tezoateco: GuenreM. ' 

Thehueco, el tehueco. 

Tisteco : Guerrero. 

Tlacotepehua : Guerrero. 

Tlapaneco: Guerrero. 

Tlatzihuisteco : Guarrero. 

Tlaxomulteco: JaligcOi 

Tobozo : Coahuila, Durango, Nuevo 
León, Chihuahua. 

Tolimecá: Guerrero. 

Tópia, el acaxee. 

T(rtotiaca, el totonaco. 

Totonaco: Veracruz, Puebla. 

Totonaque, el totonaco. 

Triqui : Oaxaoa. 

Troe, el zoe. 

Trokek: Chiapas. 

Tubar: Chihuahua. 

Tuzteco : Guerrero. 

Tzapoteco, el zapoteoo. 

Tzeltal, el tzendal. 

Tzendal: Chiapas. 

Tzoe, el aoe. 

Tzotzil : Gfaiapas. 



Uchita: California. 
Uchiti, el uchita. 
Upanguayma: Sonora. 
Ure, el ópata. 
Utlateca, el quiche. 



Vacoregue : Sinaloa.. 
Varogio: Chihuahua^ 
Varohio, el varogio. 
Vayema: Sonora. 
Voragio, el varogio. 



Xanambre: Coahuila, Tamaulipas, 

Nuevo León. 
Xixime : Durango, Sisalea. < > * 



Yaqui : Sonora. - .; ** 

Yavipai, el apachen 

Yope, el tlapaneco. . ^ 

Yopi, el yope. 

Yucatana, la maya. 

Yuoateoa, lia maya. « 

Yuma: Sonora. 

Yuta: Sonora. 

Zaachilla: Oaxaca. 

Zacateco : Zacatecas, Durango. 

Zaklohpakap, el mam. 

Zapoteco: Oaxaca. 

Zendal, el tzendal.. • 

Zoo, el zoque. 

Zoe : Sinalott. 

Zoque : Tabasco, Ghiapas, Oaxaca. 

Zotzil, el tzotzil. 

Zotzlem: Chiapas. 

Zozil, el tzotzil. 

Zoaquei el tebneoob 




DB LAS UMfUAS DB lOXiOO. 



67 



XIV. 



Lista álñMtica cto loa sombres de las tribus en México. 



Acafes: Coahuila. 

Acaxees : Sinaloa, Darango. 

Acolhoaques, los iiah6a8« 

Acolhuis : México. 

Aguaceros : Nuevo León. 

Agualulcos, los ahualulcos. 

Ahualulcos: Tabaseó. 

Ahomamas : Coahuila. 

Ahornes: Sinaloa* 

Albinos: Sonora. 

Aicales, los mopanes. - 

Ajoyes, lo9 axoyes. 

Alasapas: Coahuila, Nuevo LecHi. 

Alchedomas: Soiunra. 

Alf quis : San Luis. 

Amitaguas: Coahuiha. 

Amuchcos: Guerrero. 

Amusgos, los amuchcos. 

Anacanas: Tamaulipas. 

Ancasiguayes: Tamaulipas. 

Ancavistis: Chihuahua. 

Anchanes: Chihuahua. 

Apaconecas: Jalisco. 

Apaches: Chihuahua, Sonora, Du- 

rango, Coahuila, Nuevo León. 
Apes: Coahuila. 
Apocanecas, los apaeonecas; 
Aretines: Tamaulipas. 
Arigames: Chihuahua. 
Aripas: CaUfomia, 



Ateacarí : Jalisco. 
Atlacaohichimeoas, los mexicaDoe. 
Ayaguas: Nuevo LecHi. 
Ayas : Coahuila. 
Auyapemes : Tamaulipas. 
Axoyes, de los cholea. 
Aztecas, los mexicanos. 



Babeles: Coahuila. 
Babiamares: Coahuila. 
Babos: Chihuahua. 
Babosarigames: Coahuila. 
Baoabaches: Sonora* 
Bacapas: Sinaloa. 
Bagiopas : Sonora. 
Baguames: Coahuiku 
Baimenas: Sinaloa. 
Bamoas: Sinaloa. 
Bapancorapinanacas: Coahuila. 
Baquiobas : Sonora. 
Basiroas : Sonora. 
Basopas: Sinaloa. 
Batucaris: Sinaloa. 
Batueoe: Sonora. 
Batu roques : Sonora; 
Bauzarigames: Coahuita^ 
Baxaneros: Coahuila. 
Bayacatos: Sinaloa. 
Benixono, los cajettos. 



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68 



RNSAYO DE CTLASIPiCAOlOIV: I 



Bíaras: Sinaloa. 
Blancos: Coahuila. 
Bobotes: Coahuila. 
Bocalos: Coahuila. 
Bocas pñetas: Tamau lipas. 
Bocoras: Coahuila. 
Borrados : Tamaulipas, Coahuila, N. 
León. 



Cabezas : Coahuila, .Durango. . 

Cacalotes: Tamaulipas, Chihuahua, 

CácarisrDurango. 

Cacastes: Coahuila. 

Cachopoztales : Coahuila. 

Cadinias : Tamaulipas, Nuevo León. 

Ci^iguas: Chihuahua. 

Cahitas : Sonora, Sinaloa. 

Cahuimetos: Sinaloa. 

Caitas, los cahitas. 

Cajonos : Oaxaca. 

Cajuenches: Sonora. 

Camotecas: GuerFero. 

Canaynes: Tamaulipas, JSfuevo León. 

Cánceres : Chihuahua. ; 

Canos: Coahuila. 

Cantaycanaes : Tamaulipas. 

Cantafes: Coahuila... ^ 

Cantils: California. 

Canuas ; Coahuila. . 

Caramariguanes : Tamaulipas. 

Caramiguais : Taihaulipas. 

Caríbayes: Tamaulipas. 

Caribes : Tabasco.. 

Carrizos : Tamaulipas^i Coi^uUa. 

Carlanes: Chihuahua^. 

Cáscanos : Zacatecas» Jalisoo. 

Cataicanas: Tamaulipas. . 

Catanamepaques :. Tamaulipas. 

Catuxanes: CoabnüA^ ^ 



Caviseras: Coahuila. 

Cayeyus: California. 

Celdalas, los tzendales. 

Celtalas, los tzendales. 

Cenizos : Tamaulipas, Coahuila. 

Cinaloas, los sinaloas. 

Coahuiltecos: Coahuila, Nuevo León. 

Ooaquites : Coahuila. 

Cocas: Jalisco. 

Coclamas : Chihuahua. 

Cocobiptas: ChihuahtUjL : > r^:; ./ 

Cocomaques : Coahuila. 

Cocomarícopas : Sonora. /* 

Cocomes: Yucatán. ,' 

Cocopas: Sonora^ - / 

Cocoyomes: Chihuahua, Qoahuila. ^ 

Cochimies: California. 

Codames : Coahuila. * 

Cogüinachis: Sonora. i ' 

Cohuixcas : Guerrero. 

Colhuis : México. 

Colorados : Chihuahua, Coahuila. ; / 

Colotlaoes: Zacatecas, Jalisco. 

Comecamotes: Taniaulipas.. 

Comecrudos : Tamaulipas. 

Comepescados : Nuevo León. 

Comocabras: Coahuila. 

Comesacapenes : Tamaulipas. 

Comitecos, los chañábales.: 

Comoporis : Sinaloa. 

Comurípas: Sonora. 

Conchas : Chihuahua. 

Conchos : California. 

Conejos: Chihuahua 

Conicarís : Sonora. 

Contlas: Sonora. 

Contotores : Coahuila. 

Coras : Jalisco. 

Coras : California. . 

Coronados : Jalisco* : . • 



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Cosninas, 1q9 JAOi^abiu 
Cotomanes: TamajilipASr. . - i 

Cotzales: Coahmla. > : ;: > 

Coviscas, los ^ohuixcas; : 
Coyoteros, loa tontos. • : ;i nüi < 
Coyotes: Coahaila^.Sao Lhís. 
CuachieUleB: Goabuila^NuevoLoQu,. 
San Luis, ZfM^ttecas,: JsJiacQ. > 
Cuampes: Chihuahua. : . ^ 
Cucapá: Sonora. 
Cudúpochis : Naevo León. 
Cuelcajen-ne, los llaneros. 
Cnemosquemadoe : Tamaulipas. 
Cues, los tecayagois. 
Cnesninas, los jamajabis. - « 

Cuicatecos : Oaxaca. : 
Cuismer, los jamigabs. 
Coitlatecos: Guerrero. 
Cuixcas, los oohuixcias. 
Cuextecachichimecas : México. . 
Cuextecas, los huaxteeaa. : 
Cubana, los cucapá. 
Culisnisnas, los jamajabs. 
CulisEuis, los jamajabs. 
Culuas: México* 
Cuñai: Sonora. 
Cutecos Chihuahua. 
Cutganes: Sonora. 
Cuyutumatecos : Guerrero. 



Chacaguales: Coahuila. 
Chacahuaxtis : Veracruz. 
Cha&lotes: Sonora. 
Chahuames: Coahuila. 
Chalcas : México. 
Chancafes: Coahuila. 
Changuaguanes : Chihuahua. 
Chantapaohes : Coahuila. 
Chañábales: Chiapas.. > 



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Characos, lo^.pitiAdas. .^mm r.'^'^ 
Characuais : Tamwlipas. : li' ü;-') 
Charenses, los piríndas. 
Chatinos : Oaxaca. 
Chayopines: C<)ahuila. «i < * 
Chemeguabas: Sonora» f! i( 

Chemegue cajuala.: Sonora. . . ' <] 
Chemegue sevicta : Sonora. 
Chemegues: Sonora. 
Chemeguet ^.Sonora. 
Chiapanecos: Chiapas; 
Chapaneques, los chiapanecos. 
Chapaneses, los chiapanecos. . 
Chicoratos: Sinaloa. 
Chicuras : Sinaloa. 
Chichimecas : México^ '. . 
Chichimecas : Zacatecas, Agnasoíí^: 

lientes. Jalisco. 
Chichimecas blancos: Aguascalien- 

tes, Querétaro, Guanigusíto. ..i. 
Chichimecas blanooíi, los izJoMiáebi^i 

mecas. . ... 

Chilpaines : Coahuila. - 
Chinantecos : Oaxaca. 
Chinarras: Chihuahua. i.: 

Chinipas : Chihuahua* 
Chinquime, los tliqNuiecom : .: .; > 
Chiricaguis : Sonora. 
Chiros: Chihuahua. . ^ *' 

Chirumas, los yumaa. ' " 

Chizos : Chihuahua. • • f 

Chochonti, los tlapanecos. 
Chochos: Casaca, Vefacruz; ü 
Choles: Chiapas. 
Choles-uchines, de los (dioles. 
Cholomos : Chihuahua^ Coahuila. * ^ 
Chontales : Tabaaco, Oaxaca, Guei^ 



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rero. 
Choras^- iosf ^oofas. 
Chotas, los coras. 



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ONUáTü ra CfLMBtnCAOION 



Chuchónos, los choehoB^ 
Chumbias: Quemwo. 



y 



Daparabopos: Cfoahuila. 
Didués: Califormai. 
Dohme, los endeve». 



Echunticas: Chihuahua. 
Edués: Califor-nia» 
Escavas: Coahoila. 
Eudeves: Sononk 



Faraones : Chihuahua. 
Fili&es^ Coafauila» 



Garzas.: Tamaalipas. 
Giwriíbaes: Coahuila. 
Gayamas, los guaimas. 
G^cualmes, los eovas* 
Gecuiches: Sonora* 
Gtonicuiches : SoDOfa« 
Gicocoges: Coahuibk 
' Gijames : Coaboila. 
Gileños, los xileños. 
Gileños: Sonora. 
Gkjoles: Jalisco^ 
Qoricas: Coahuila* 
Gozopas: Sinaloa. 
Guachichíles^ h)» cuacfaidiilai* 
Guaicamaópas : Sonora. 
Guaicura»: Califonúiki 
GuaUopoftx Chihuahua» ^ 

Q^ftsipasc CkraíhiMlat." \ ■ 
Guastecas, los huaxtecas. 
Guatíquimanes, los huaitíquinMaieB. 
Ghiaves, los huaves* 



Guaxabanas : CKianajuatoé 
Gaaymas: Sonoivu 
Guazamoros: Coahuila. 
Guazápares : Chihuahua. 
Guazarachis: CSiihuahua. 
Guazaves: Si&aloa. 
Guaeoutecon» los huazonteooe. 
Gueiquisates : Cos^uila. 
Guisóles : Coahuila. 
Guixolotes: Tamaulipas. 
Gummesacapemes': Tamaulipas. 

Hegues, los eudeyés. 

Hequis, los eudeves. 

Hiaquis, los yaquis^ 

Hichucios : Sinaloa. 

Hijamesf Coahuila. 

EQmeris: Sonora. 

Hiñas: Sinaloa» Durango. 

Hios : Sonora. 

Hizos: Chihuahua. 

Hoeras: Coahuila» 

Huachichiles> los ouac^ichiles. 

Hualahuides : Coahuila, Nuevo L8<m. 

Huatiquimanes : Oaxaca. 

Huaves: Oaxaca. 

Huavis, los huaves. 

Huaxtecos: Veracrus, San Liris^ 

Huazontecos, los huaves. 

Hudcoadanes: Sonora. 

Huexotzincas: Puebla. 

Huicholas: Jalisco. 

Huites: Sinaloa. 

Humas, los chinanras* 

Humes : Durango. 

Husorones : Chihuahua. 

Huvagueres : Souorak; 

Iccujen-ne, los mimbreñom. ; 
Iguanas: Coahuiku 



lui lés lbnquas db muco. 



71 



Inapanames : 
Inocoples: Tamaulipas. 
Ipapanas: YeracruE. 
Imtilas : Coahuila, Durango* 
Iripopolames : Coahuila. 
ítzalanos: Yucatán. 
Izcucos: Guerrero^ 
Iztacchichimecas : Qaerétaro. 

Jalchedunes: Sonora. 
Jallicuamai: Sonora. 
Jagullapais: Sonora. i 
Jamajabs: Sonora. 
Janos : Chibuahua. 
Jarames: Ooahuila. 
Jocomis: Chihuahua. 
Jonases : Guanajuato, Querétaro. 
Jopes, los jopes. 
Jovales, los jovas. 
Jovas : Sonora, Chihuahua. 
Julimés: Coahuila, Chihuahua. 
Jumanes: Chihuahua. 
Jumapacanes : Tamaulipas. 
Jumeetf: Coahuila. 
Jut joat, los yutas. 

Kichées, los qu^chées. 
Kupules : Yucatán. 

Lacandones: Chiapas. 
Laguneros: Coahuila. 
Lúmenes: California. 
Lauretanos: California. 
Liguaces: Coahuila,. 
Lipajen-ne, los lipwtís» 
Lipanes de abajo: Ooahuila, Nuevo 

León, Tamaulipas. 
Lipanes de arriba: Coahuilai Nuevo 

León, Tamaulipas* 
: Coahuila. 



LlamparicBs: Chihuahua. 
Llaneros: Coahuila» 



Macoaques : México. 
Macones : San Luis. 
Maooyahiüs,' los tecayaguia. 
Maguiaquis: Chihuahua. 
Mahuames: Coahuila. 
Maiooneras: Coahuila. 
Maiaguecos : Tamaulipas, N. León. 
Malincheños : Tamaulipas, N. Iiedn. 
Mamazorras : Coahuila. 
Mames: Chiapas. 
Mammites: Chihuahua. 
Manches, de los cholos. 
Manos de perro : Coahuila. 
Manos prietas : Coahuila. 
Maporcanas: Tamaulipas. 
Mapulcanas : Tamaulipas. 
Maquiapemes : Nuevo León. 
Maríguanes: Tamaulipas. 
Martínez: Tamaulipas. 
Mascores : Tamaulipas. 
Mascorros : San Luis. 
Matapanes: Sinaloa. 
Matlaltzincas : México, Midioacaa^ 
Matlaltzingas, los matlaltzincas. 
Matlames: Guerrero. 
Matlatzincas, loJB matlaltzincas. 
Matlazahuas, los mazahuis. 
Matzahuas, los mazahuis 
Mayas : Yucatán, TabaMOi OMapiS. 
Mayos: Sonora. . : 
Mazahuas, los maiabuis. 
Mazahuis : México, Michoacan. 
Mazames : Coahuila. 
Mazapes : Coahuila. 
Mazapiles: Zacatecas. 
Mazatecos : Oaxaca» Guerreio* 



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mrSAVO'DR CLMSimCACION 



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Mecos : Guanajttato, Querétaro. 

Mejuos: Chihui^ua. 

Mem, los mames. 

Mescales : Coahuila. 

Metazores: Coahtrilá. 

Meviras: Coahuila. 

Mexicanos: Tabasco, Chiapas, Oaxa- 
ca, Puebla, Veracruz, Tlaxcala, 
Guerrero, México, Michoacan^ Co- 
lima, Jalisco, Zacatecas, Ágaásba- 
lientes, S. Luis, Durango, Sináloa. 

Mescaleros : Chihuahua. 

Mezquites: Tamaulipas, Coahuila, 
Chihuahua. 

Meztitlanecas : México. 

Michoa, los turascosi 

Michoacaque, los tarasco^. 

Mijes, los mixes. 

Milijaes : Coabuila. 

Mimbrónos altos: Sonora. 

Mimbrefios bajos : Sonora. 

Miopacoas: Coahuila; 

Mixes: Oaxaca. 

Mixtéeos : Oaxacai, Puebla^ Guerrero. 

Miztoguijxi, los mixteóos. 

Molinas : Tamulipás. 

Mónquies: Califonüa. < 

Monquies-laimon : California. 

Mopanes, los choles;. « 

Moraleños: Tmnaulipas. > 

Movas: Sonora. 

Mozahuis, los mazahuis. 

Muarés: Chihuahua. 

Mulatos: TamauUpaSb 

Muutzizti : Jalisco. = 



Nahóas: México^ 
Nahuachichimeoat: México, i : 
Nahualeiv loshahóa^.!' 



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Nahuatlaqnes : México. 

Narices : Tamaulipas. 

Natages : Coahuila. 

Navajeas: S<Nibra.- 

Navajos : Sonora; 

Nayaerítas, los nayaritas. 

Nayares, los nayaritas. 

Nay antas, los coras. 

Nazas: Tamaulipas, Nnevo León, 

Durango. 
Nebomes: Sonora. 
Negritos : Coahuila. 
Neguales: Coahuila. 
Nentambati, los matlaltzincas. 
Nepintatuhui, los matlaltzincas. 
Netzichos, los nexitzas. 
Nexitzas : Oaxaca. 
Nevomes, nebomes, ioB pimlis. 
Nios: Sinaloa. 
Nures: Chihuahua. 

Oaboponomas^ Sonora. 

Chayas: Coahuila. 

Ocanes: Coahuila. 

Ocoronis: Sinalóa. 

Ocuiltecas : México. 

Ogueras : Sonora. ^ 

Chaguamos: Coahuila. 

Ohueras : Sinaloa. 

Olives : Tamaulipas. 

Olmecas : Puebla. • ■/♦ 

Onavas: Sonora. •. v . 

Opas: Sonora.' " ^ 

Ópatas : Sonora, Durango; 

Oposines: Chihuahua. 

Orejones : Chihuahua* '^^ 

Ores, los ures. - • 

Oronihúato»: Sihaloaw ^ 

Otaquitamones: Chihuahua.' ' 

Otomfes, los otoñ»is.( ' ' :^ ' .iífiJ 



DB LAS LBNODA8 DB MBXICO. 



73 



Otomía : V^nontz, Puebla, Tlaxcala, 
México, Querétaro, Guanajuato, 
Michoacan, San Luis* 

Otomites, los otomía. 

Otomitl, otomí. 

Otonca, los otomís. 

Otonchichimecas : México. 

Ovas, los jovaa. 

Oxoyes, los axoyes. 

Páceos: Coahuila. 
Pacos: Coahuila. 
Pacpoles: Coahuila. 
Pacuaches: CoahuUa. 
Pacuas: Coahuila. 
Pacuazin: Coahuila. 
Pachales : Coahuila. 
Pachalocos: Coahuila. 
Pachaques: Coahuila. 
Pacheras: Chihuahua. 
Pachimas: Tamaulipas. 
Pacholes: Coahuila. 
Pafaltoes : Nuevo León. 
Paguachea: Coahuila. 
Pajalames: Chihuahua. 
Pajalaques: Coahuila. 
Pajalatames: Coahuila. 
Pajalates: Coahuila. 
Pajaritos: Tamaulipas. 
Palalhuelquea : Tamaulipas. 
Palmitos : Nuevo León. 
Pamaques: Coahuila. 
Pamasus : Coahuila. 
Pames: México, Querétaro, Guana- 

juato. Nuevo León, San Luis. 
Pamoranos : Nuevo León. 
Pamozanes: Tamaulipas. 
Pampopaa: Coahuila; 
Panagues: Coahuila. 
Panana: Chihuahua» 



Panaquiapemes : Tamaulipas. 
Panguayes : Tamaulipas. 
Panotecaa, los huaxtecaa. 
Pantecaa, loa huaxtecaa. 
Paogaa: Coahuila. 
Papabotaa, loa pápagos. 
Papabucos: Oaxaca. 
Papanacas: Coahuila. 
Pápagos: Sonora. 
Papahotas, los pápagos. 
Papalotea, loa pápagoa. 
iPápavi-cotam, los pápagos. 
Papudos: Durango. 
Pasalmes: Chihuahua. 
Pasalves: Coahuila. 
Pasitas: Tamaulipas. 
Pastalocos: Coahuila. 
Pastancoyaa : Coahuila. 
Patacales: Coahuila. 
Pauzanes: Coahuila. 
Payaguas: Coahuila. \ 
Payos: Coahuila. 
Payuchas : Sonora. 
Payzanos : Tamaulipas. 
Paschales: Coahuila. 
Paxuchis : Chihuahua. 
Pelones: Tamaulipas, Coahuila, Nue- 
vo León. 
Perícués: California. 
Piatos: Sonora. 
Pies de venado : Coahuila. 
Pihuiques : Coahuila. 
Pimahaitu, los pimas. 
Pimas altos : Sonora, Chihuahua. 
Pimas bajos : Sonora. 
Pinanacas: Coahuila. 
Pínome, los tlapanecos. 
Pinotl-chochon, los tlapanecos. 
Pintos : Tamaulipas, Nuevo León. 
Pirindas, los matlaltzincas. 

10 



4 



74 



ENSAYO DB CLASIFICACIÓN 



t 



Pirintas, los pirindas. 

Piros : Chihuahua. 

Pisones : Tamaulipas, Nuevo León. 

Pitas: Coahuila. 

Pitisfiafuiles : Nuevo León. 

Poarames: Chihuahua. 

Polames: Chihuahua. 

Politos : Tamaulipas. 

Pomulumas: Coahuila. 

Popolocos : Puebla. 

Popoloques, los popolocos. 

Posnamas : Ni^evo León. 

Potlapiguas: Sonora. 

Pulicas: Chihuahua. 

Putimas: Sonora. 

Quaochpanme, los tarascos. 
Quaquatas, los matlaltzincas. 
Quatlatl, los matlaltzincas. 
Quedexeños : Nuevo León. 
Quelenes : Chiapas. 
Quemeyá: Sonora. 
Quépanos: Coahuila. 
Quicamopas: Sonora. 
Quichées: Chiapas. 
QuihuimaSy los quiquimas. 
Quimis : Coahuila. 
Quinicuanes: Tamaulipas, N. ^on. 
Quiquimas : Sonora. 

« 

Rayados: Coahuila. 

Sabaibos: Sinaloa, Durango. 
Salineros: Sonora, Durango, Coahuila 
Sanipaos: Coahuila. 
Sandajuanes: Coahuila. 
Sarnosos: Tamaulipas. 
Saulapaguemes : Tamaulipas. 
Segatajen-ne, los chirícaguis. 
Seguyónos : Nuevo León. 



Sejen-ne, los mezcaleros. 
Serranos : Tamaulipas. 
Séris : Sonora. 
Sibubapas: Sonora* 
Sicxacames : Coahuila. 
Sinaloas : Sinaloa. 
Sisibotaris : Sonora. 
Sisimbres: Chihuahua. 
Sfvolos: Chihuahua. 
Siyanguayas: Coahuila. 
Sobaipuris: Sonora. 
Soltecos; Oaxaca. 
Sonoras, los ópatas. 
Soques, los zoques. 
Sovas: Sonora. 
Sumas : Chihuahua, Sonora. 
Supis: Chihuahua. 

Tacamos: Coahuila. 
Tagualilos : Tamaulipas. 
Tahuecos: Sinaloa. 
Tahues, los tahuecos. 
Talaquichis : Nuevo León. 
Tamaulipecos : Tamaulipas. 
Tamime, los cbichimecas. 
Tanaquiapemes : Tamaulipas. 
Tapacolmes: Chihuahua. 
Tarahumaras: Chihuahua, Sonora, 

Durango. 
Tarahumares, los tarahumaras. 
Tarascos: Michoacan, Guerrero, Oua- 

najuato. Jalisco. 
Tareguanos: Tamaulipas. 
Tasmamares: Coahuila. 
Tatimolos: Veracruz. 
Teacuacitzisti : Jalisco. 
Tebacas : Sinaloa. 
Tecargonis: Chihuahua. 
Tecayaguis: Sonora. 
Tocayas : Durango. 



DB LAS LBNGDA8 DB MEXIOO. 



75 



TecojineB: Jaliflco. 
Tecpquines, los tejoquines. 

Tecorípas: Sononu 

Tecos: Michoacan. 

Tecualmes, los coras. 

Tecuatzilzisti : Jalisco. 

Tecuexes : Jalisco, Zacatecas. 

Techidiimecas : México. 

Tedexeños: Tamaulipas. 

Truecos, los tehuecos. 

Tegúimas: Sonora. 

Tegüis : Sonora. 

Tehatas: Sonora. 

Tehuantepecanos : Oaxaca. 

Tehuecos: Sinaloa. 

Tehuizos: Sonora. 

Temoris: Chihuahua. 

Tenez, los chinantecos. 

Tenimes, los yopes. 

Tepahues: Sonora. 

Tepanecas: México. 

Tepaneques, los tepanecas. 

Teparantanas : Sonora. 

Tepecanos: Zacatecas, Jalisco. 

Tepeguanes, los tepehuanes. 

Tepehuanes : Durango, Sinaloa, Chi- 
huahua, Jalisco. 

Tepehuas: Veracruz. 

Tepocas: Sonora. 

Tepuztecos: Guerrero. 

Terocodames: Coahuila. 

Tetikilhatís: Veracruz. 

Texomes : Guerrero. 

Texones: Tamaulipas. 

Texoquines, los tejoquines. 

Teules chichimecas : Zacatecas, A- 
guascalientes. Jalisco. 

Tezcatecos: Guerrero. 

Thehuecos, los tehuecos. 

Tiburones: Sonora. 



Tilijayas: Coahuila. 

Tilofayas : Coahuila. 

Tinapihuayas : Coahuila. 

Tintis: Chihuahua. 

Tistecos : Guerrero. 

Tizones: Tamaulipas. 

Tjuiccujen-ne, los gileños. 

Tlacotepehuas : Guerrero. 

Tlalhuicas : México. 

Tlahuique, los tlalhuicas. 

Tlapanecos: Guerrero. 

Tlaltzihuiztecos: Guerrero. 

Tlaxcaltecas: Tlaxcala, Durango, 
Coahuila, San Luis, Jalisco. 

Tlaxomultecas : Jalisco. 

Toamares: Coahuila. 

Tobozos: Coahuila, Nuevo León, Du- 
rango, Chihuahua. 

Tocas: Coahuila. 

Tochos: Chihuahua. 

Tolimecas: Guerrero. 

Toltecas, los tultecas. 

Tolucas, los raatlaltzincas. 

Tonases, los jonases. 

Tontos : Sonora. 

Torames : Jalisco. 

Totonacas, los totonacos. 

Totonacos : Veracruz, Puebla. 

Totonaques, los totonacos. 

Totorames, los torames. 

Toveiome, los huaxtecas. 

Triquis : Oaxaca. 

Troez, los zoes. 

T naneas: Coahuila. 

Tubares: Chihuahua. 

Tulanos, los tultecas. 

Tultecas : México. 

Tumacapanes: Tamaulipas. 

Tusanes : Coahuila. 

Tuztecos : Guerrero. 



76 



BNSAYO DE CLASIFICACIÓN DE LAS LENGUAS DE MÉXICO. 



Tzapotecos, los zapotecos. 
Tzayahuecos, los aayahuecos. 
Tezeltales, los tzendales. 
Tzendales: Chiapas. 
Tzoes, los zoes. 
Tzotziles: Chiapas. 

Uchitas: California. 
Uchitiés, los uchitas. 
Uchitils, los uchitas. 
Uchitis, los uchitas. 
Upanguajrmas : Sonora. 
Tires, los ópatas. 
Uscapemes: Tamaulipas. 
Utlatecas, los quichées. 
Utschiti, los uchitas. 

Vacoregues : Sinaloa. 
Vaimoas: Durango. 
Varogios, los voragios. 
Varohios, los voragios. 
Vasapalles: Coahuila. 
Vayemas : Sonora. 
Venados: Tamaulipas, Coahuila. 
Vinniettinen-ne, los tontos. 
Vixtoti, los mixtéeos. 
Vocarros : Nuevo León. 
Voragios : Chihuahua. 

Xanambres: Tamaulipas, Coahuila, 

Nuevo León. 
Xarames: Coahuila. 
Xicalamas : Puebla. 
Xicarillas: Chihuahua. 
Xileños: Sonora. 
Xiximes: Sinaloa, Durango. 
Xochimilques : México. 
Xoquinoes: Chiapas. " 

Tacanaes: Tamaulipas; 



Tanabopos: Coahuila» 
Yaquis : Sonora. 
Yavipais, los apaches. 
Yavipais cajuala: Sonora. 
Yavipais cuercomache: Soñera» 
Yavipais gilenos: Sonora. ^ 
Yavipais jabesua : Sonora. 
Yavipais muca oraive : Sonora* 
Yavipais navajoí : Sonería. 
Yavipais tejua: Sonora. 
Yecoratos: Sinaloa. 
Yopes, los tlapanecos. 
Yopis, los yopes. 
Yuanes: Sonora. 
Yucatecos, los mayas. 
Yum yum, los yutas. 
Yumas : Sonora. 
Yurguimes: Coahuila. 
Yutajen-ne, los navajos. 
Yutajen-ne, los faraones. 
Yutas : Sonora. 



Zacachichimeoas: México» 

Zacatéeos: Zacatecas, Durango. 

Zacatiles: Tamaulipas» 

Zaklohpakaps, los mames. 

Zalais : Nuevo León. 

Zapotecos: Oaxaca. 

Zapoteros: Tamaulipas. 

Zayahuecos : Jalisco. 

Zendales, los tzendales. 

Zfvolos: Coahuila. 

Zimas : Nuevo León. 

Zoes: Sinaloa. 

ZopUotes: Coahuila» 

Zoques : Tabasco, Chiapas, Oaxaca. 

Zotziles, los tzotziles. 

Zoziles, los tzotziles. 

Zuaques: Sinaloa* 



' ■ 'f 



SEGUNDA PARTE. 



APUNTES PAM LAS MMAGIOIS BE LAS TRIBUS EN HÍUCO. 



I. 



Intento de rastrear algo de lo tocante á las inmigraciones de las tribus, en vista déla 
carta etnográfica y de los datos que las lenguas pueden suministrar. — ^Procedere- 
mos de lo conocido á lo desconocido, de lo menos á lo mas remoto. — Beñeziones. 
— Los mexicanos. — No es cierto que sus pinturas geroglíficas den noticia del dilu- 
vio y de la confusión de las lenguas. — ^Los mexicanos no fueron los introductores 
de su idioma en México. — ^Extensión de los nombres mexicanos. — Su persistencia. 
— ^Pueblos de Guatemala relacionados con nuestra historia. 



Mientras que las profundas investigaciones de las personas inteligentes 
ponen en claro lo relativo á las inmigraciones de las tribus indias en Méxi- 
co, nos proponemos en este párrafo decir algana cosa acerca del mismo 
asunto, tomando por fundamento nuestra carta etnográfica y las noticias 
qoe de los idiomas hemos encontrado. Trabajo empírico será también este; 
poco sabemos de la historia y de la geografia del país para acometer obra 
de tamaño empeño, y ademas queremos, en el mayor número de casos, de- 
jamos guiar por lo que creamos inferir de nuestros datos, sin sujeción algu- 
na á las autoridades, ni á los sistemas, por bien combinados que se encuen- 
tren. Bajo semejantes bases, nuestra labor resultará conjetural en la mayor 
parte ; poca ó ninguna importancia deberá atribuirse á las conclusiones que 
deduzcamos, y en último análisis será una nueva hipótesis mas errónea que 
cuantas le han precedido. Nosotros no intentamos singularizamos, queremos 
bascar la verdad ; deseamos poner nuestro grano de arena en el gran edifi- 
cio de la civilización que construye la humanidad á través de los siglos, y 
A no realizamos nuestro deseo, falta será del entendimiento y no de la vo- 
luntad; contentándonos con que, si lo que digamos resulta de ningún pro- 
vecho, sirva al menos el trabajo de señalar á los demás, un camino inútil de 
aeguir ó que fué por nosotros mal recorrido. 

Para no marchar al acaso y damos una norma, procederemos en nuestras 
investigaciones, de lo conocido á lo desconocido, de lo menos á lo ma9 r^ 
moto. 

En México, de una manera idéntica á lo acontecido en Europa desde cierta 
época, las tribus invascnras y pobladoras han venido del Norte ; el Norte, con- 
fimne á la espresioQ de alguno, es el almacigo del género humano. Todos 



80 APUNTES PARA LAS INMIGRACIONES 

los pueblos de nuestro pafs que nos han trasmitido sus memorias históricas 
6 sus tradiciones, están de acuerdo en asignar el Septentrión como el lugar 
remoto de su cuna, principio de sus misteriosas peregrinaciones. No faltan 
casos en que las tribus nada saben decir de sus antepasados, suponiendo que 
se presentaron al mundo de improviso, saliendo perfectos y armados de al- 

I 

gun objeto de la naturaleza, como los mixtéeos, por ejemplo, que preten- 
dian que sus dioses y sus progenitores habian tenido origen en los árboles 
de Apuala ; pero esto nada dice contra los asertos de los demás pueblos, y 
solo significa que los mixtéeos son una nación antiquísima que ha perdido 
los recuerdos de familia, é inventó una fábula, á fin de darse cuenta del he- 
cho que ignoraba. El sistema, por consiguiente, que admite y establece que 
las inmigraciones indias vinieron en sentido contrario, es decir, del S. para 
el N., nos parece erróneo. Habrá excepcioiies á la r^Ia^^enená estableci- 
da; alguna ó algunas tribus vendrían de Guatemala para México : mas co- 
mo los casos particulares no dan la pauta para juzgar de una cuestión, no 
debemos resolver por ellos lo que ya está asentado d^ una manera sólida, en 
contradicción con este nuevo modo <ie mirar lod aoontecimientos. 

Los pueblos del Norte maltratados por un clima ingrato, multiplicados en 
demasía, üeiltos de mantenimientos en sus tierras, estériles, se pusieron en 
marcha en busca de lugares en donde establecerse, tomando de prefi^renoia 
para el Sur, qujo suelo les brinda con la benignidad del cielo y la fertilidad 
de las comarcas. Si los inmigrantes forman una nación agricultora, civUiair 
da, con guerra ó sin ella se apodera de un país^ se arraiga en él, y deja ser 
nales ciertas de su permanencia. Si el pueblo es cazador, bárbaro, necesita 
de mucho mayor espacio en que andar vagueando, destruye cuanto eñcuen*- 
tra en vez de edificar alguna cosa, y en perpetua guerra, destroza las gei^ 
tes sus veciüas en vez de entrar en tratos y en relaciones con ellas. Aque^- 
líos se estrechan alrededor de sus sembrados, en las cabanas y en las poblar 
dones que les sirven de abrigo, viven reunidos bajo el mando de sus gefes, 
conservan tenazmente su lengua^ sus dioses y sus costumbres, y se ciñen al 
país que puede proporcionarles alimentos. No así las tribus errantes; se 
derraman por espacios inmensos para aprovechar los frutos espontáneosdd 
suelo que con la caza forman su único sustento; arman aduares removedir 
zos que llevan con frecuencia de este al otro sitio ; se subdividen en peque- 
ñas fracciones, que con el transcurso del tiempo mudan de usos, de idioma, 
llegitfido á acontecer que familias salidas de un tronco común, aparezcan del 
todo como diversas, con distintos nombres, y aun haciéndose la guerra o^ 
mo los mas encarnizados enemigos. 

Las tribus emigrantes al presentarse en la frontera N. de México, tnv^ 
ron un espacio iimieoflo en que éadoges. €ada una, según tus instintos ó sos 



MÉMriáadeii tomaoift ninibo pam inteniane al pafe, adelantando IMS 6 w^ 
Ms al ÍBterior, conforme i las resistencias que encontrara y 4 loe nietos 
tjve tnyiera para vencerlas. Sobreviniendo nuevas tribus, algunas penetri^ 
ffiaA SQi obsticulo para establecerse mas adelante ; otras encontrarían opoeór 
tslen, 7 se seguiría la guerra. De aquí que chocaran, se combatieran ; y 
ahora resultaría* la completo destrucción de una tribu ; ahora que los restos 
da tos vencidos se amalgamaran con los vencedores ; ahora que los invadidos, 
rsoogiendo sus dioses y sus familias, huyeran para ponerse en salvo, lo cual 
no podía ser, por regla general, sino caminando al Sur. El terreno, á medi* 
da que se extiende á mas bi^as latitudes, va eztrechándose basta presentar 
su mmor andiura en el istmo ; de esta figura resulta, que al Norte tuvieron 
las diversas naciones sobrado enlacio en que agitarse; mas á proporción que 
se adeiaotaban al Sur debian moverse con menos libertad, y cuando las que 
ludyian sido empujadas tocaron en Tdiuantepec, debieron allí tener lugar 
les mayores conflictos y las mayores destrucciones. 

iSí el movimiento de los pueblos se produjo en la forma que acabamos de 
asentar, deberá inf^^irse, que, en general, las naciones menos antiguas ea 
aaestro país, las últimas que penetraron en él, se encuentran al NcNrte, míen- 
Haa las primitivas deben de existir en el Sur, y que estas que llamamos 
priiuiUvas, no son en realidad las prímeras que poblaron nuestro suelo, sino 
laa que pudieron ll^ar hasta nosotros al través del tiempo y de las viciñ- 
tedes humanas. En igualdad de civilizaciones, los montañeses son siempre 
broncos, abantan mudio menos, en tiempos idénticos, que los habi- 
de las llanuras. En las conquistas de la tierra, las tribus cazadoras 
i^an de preferoicia en los terrenos ésperos, montañosos ; las tribus agrí- 
fsnltoras en los menos accidentados, en los llanos. Durante una nueva irrup- 
«liim, los advenedizos atacarán de preferencia á los agricultores, porque tie- 
laen mas botan que rendir, y siendo menos agrio su territorio, es mas seguro 
y íKoil su vencimiento: los agricultores huirán dejando sus haciendas en 
os de enemigos felices, mientras los montañeses verán pasar las invasio- 
al pié de sus serranías. De esto pueden resultar algunas excepciones á 
la regla general ; es dedr» que restos de^ pueblos primitivos se hallen mas 6 
menoe distantes del Sur, bien sea mezclados en las llanuras con tribus mas 
modmmas, bien sea solos y sin liga, enc&stiiladoa en los bosques y en las pro- 
fundas quiebras de las grandes cadenas de montaña». 

La primera tribu que según nuestro plan se nos presenta, por U> mas co- 
nocida y lo mas moderna, es la de los mexicuios. Conforme á los sistenaas 
de mayor autoridad, apoyados por Sígüenza, Boturíni, Clayigero, Humboldt 
y otros, los mexicanos emprendieron su larga y remota peregrinación salien- 
do |to un tugar mtenbrodo Aatlaa ; estelugwrertaóaen Asiaó.m9l»bm^en 



11 



IB% APÜNTBS PARA LAS tNMIORAdONBS 

Nuevo México, 6 en un lugar muy apartado del QoUb de Galifoinia, á 2^700 
millas de México, 6 hacia los 42^ de latitud, siempre á dirtanoia incoimieiir 
Burable ; atravesó la tribu espaciosas y multiplicadas ocmiarcas, y tras fiuo9- 
sos prósperos ó adversos, vino á echar los fundamentos de su monarquía 0n 
Tenochtitlan. Ese pueblo era muy adelantado en dvilizaeion, y era aoiv 
préndente, sobre todo, que en sus pinturas geroglíficas diera noticia del dir 
luvio universal y de la confusión de las lenguas, en consonancia de la rel^ 
t^ion bfblica, lo cual ponia en contacto las poblaciones de los dos mundos 
sin dejar á los americanos aislados, supuesto que casi podia inferirse sa ge* 
nealogf a traida desde Noé, segundo padre de la especie humana. Fundábanle 
la mejor parte de estos asertos en la pintura gerogUfica, publicada, con no 
pocas inexactitudes,, por Gemelli Careri, Humbold (Vues des CordiUeree)^ 
Lord Eingsborough, y dos fragmentos en Clavigero; misma pintura que 
íntegra vio la luz pública al fin del Atlas de García Cubas. El Ss* D. Joeé 
Femando Ramírez acompañó la estampa con una interpretación suya, qué 
demuestra evidentemente álos mas rehacios para defender el antiguo sistema, 
que en el itinerario azteca no se trata del diluvio, ni de la confusión; tam- 
poco indica lugares remotos hacia el N., ni marca distancias connderablsB, 
ni paises extraños. Las tribus emigrantes, entre las cuales se cuenta: la de 
los tenochcas ó mexicanos, salieron de Coloacan, orillas del lago de TeÉxioD- 
co, recorrieron una comarca que no se aparta del valle de México, y después 
de habitar por mas ó menos número de años las mansiones que en su trán^ 
sito escogieron, vinieron á poner los fundamentos de la ciudad de Tenoditi- 
tlan. De las quince tribus emigrantes salidas del punto de partida, primero 
diez y cinco en su seguimiento, nueve perecieron ó se dispersaron, U^átido 
únicamente seis á ver el término de su peregrinación, al cabo de haberae 
cumplido siete ciclos mexicanos ó siete Xiuhmolpilli, que constando cada 
uno de un período de cincuenta y dos años, forman un total de 364^ Los 
fundadores de la ciudad pasaron al principio miserable vida; poco á poco 
cobraron en seguida vigor, y por una serie de emperadores guerreros y am- 
biciosos llevaron sus armas fuera de las lagunas hasta inmensas distánciee, 
formando una monarquía poderosa, que acabó con la conquista española en 
1521. Tomando por bueno el año 1325 de la era vulgar para la fundación 
de México, deberia colocarse háciaf 961 el principio del viaje, y darse una 
existencia independiente á la ciudad de 197 años. : ; 

Tal es en brevísimo compendio la historia de la tribu. Lo relativo á la 
emigración trastorna de todo punto cuanto hasta aquí se ha escrito por 
nuestros mejores historiadores, y por lo que toca á nuestro propósito vieüe 
á establecer las siguientes conclusiones :--^los mexicanos vinieron del Norte ; 
mas la pintura que lo comprueba no es la que ha servido «de fímdamentO'paÉa 




míhMS TRIBUS BN MÉXICO. 83 

t 

atMfntar esa opinión : — ^lo8 mexicanos dieron por antonomasia su nombre á la 
létigna que hablaban, que ellos tomaron de sus progenitores, y no son por 
h> mismo los que introdujeron esta habla en México :— -el idioma mexicano 
debió llamarse de otra manera antes de tomar el apellido de los mexicanos : 
^á tribu mexicana no enseñó á hablar su lengua á los pueblos del Norte* 
^ Hemos asentado á priori estos principios ; para probarlos á posteriori va- 
mos á entrar en algunas consideraciones. 

'^ El imperio mexicano, cuando llegó á su mayor extensión, comprendió 
una parte del Estado de México; los de Puebla y deVeracruz al E.; por el 
O. la mayor parte del terreno intermedio entre el rio Zacatula y el océano 
Paeffieo; al Sur le servia de límites el río Coatzacoalco, dejando indepen- 
diente á Tabasco, se extendía por una parte de Chiapas y remataba en la 
ptdVíncia de Xoconochco. Dentro de ese perímetro, ni los mixtéeos ni los 
sapoteóos fueron nunca conquistados ; el reino d^ Tehuantepec cayó bajo el 
{k>der de los emperadores, pero sacudió el yugo bien pronto ; y pudieran se- 
ñalarse aun otros señoríos independientes como los de Huexotzinco y Chol- 
lollan, aunque de menor gerarquía. Así, pues, solo dentro de estos límites 
f mlÉB comarcas ocupadas por sus armas fué únicamente donde los mexi- 
canos fundieron extender su habla, imponiéndosela á los vencidos, no pu- 
liendo ser obra suya cuanto estuvo fuera de su alcance y aun de su mediato 
itíññjb. 

Ahora bien ; si echamos una mirada sobre nuestro plano etnográfico, d0s* 
eübfiremee de luego & lu^o que la lengua mexicana se extiende por fuera 
del imperio de México, no solo en Tlaxcala, república independiente, y en 
los reinos libres de Acolhuacan y de Tlacopan, sino también en lugares sin 
eontacto casi con las provincias imperiales, como en Colima, que no dio pe- 
cho á las mexicanos, y en los actuales Estados de Jalisco y de Sinaloa, en 
todo lo cual evidentemente no introdujeron su lengua los mexicanos. 

Dentro del mismo imperio llama la atención que las naciones de idiomas 
extraños habitan por la mayor parte en poblaciones con nombre mexicano. 
Así la comarca de los tzotziles, en Chiapas, no presenta otros nombres ex- 
tranjeros que Chenaló, Panteló y Soyaló ; ^ entre los tzendales no son nom- 

1 Para formar asta noticia me he yalido no so- Chiapas, por D. Ángel A. Conso. México, 1856. 

lo de las nóminas de pueblos insertas en las )res- Carta geográfica del Departamento de Chi- 

peetivas estadísticas, sino qne también, entre huahua. MS. anónimo de la Sociedad de Geo- 

otros muchos, hemos tenido presentes los si- grafía, 

goientes planos: Carta del Departamento de Durango. MS. 

Mapa del Estado de Agoaseafíentes, por indo- anónimo. 

10 £pstein. México, 18G7. Guaniguato dividido en sus cuatro prefectu- 

Mapa del Estado de Colima, sacado del que ras, en el Boletin de la Sociedad de Geografía, 

levantó en 1834 D. Eduardo Haroort New-Tork. Varios planos MSS. de las diversas finusoiones 

Carta general del Estado libre y soberano de del Estado da Gaeirero. 



m APUNttílí PARA LAS tftMKShkcMNBS 

8a^3(nxíitiá(5Ícb bob)^ las tribus dé sü pro{>ia lengua 6 dé letigtúú^ éxfraíí&s, 
dejando las poblaciones én la manera qué las encontraron. Entre los zupo^ 
tecos y IdS mixtéeos nada cambiaron, porque no pudieron del todo subyu- 
garlos. Oon la máxima que tenian, y refiere el P. Acosta, de que IrapoíiiAÉíi 
la obligación á los tributarios y á los vencidos de aprender y hablar el idio^ 
ma meidcaiK), lo tinico qué podemos isuponer es, que extendieron su lengua 
eü las pequeñas tribus que les estaban sometidsis, sin que se perdieifan enH 
pero los idiomas extraños, aconteciendo poco mas 6 menos lo que con nuech 
tros indios actuales, que hablan el castellano sin abandonar sus lénguací MP 
tivas ; entonces usárian del mexicano como de la liabla de los yenoedoifes, 
sin dejar por eso el idioma de la tribu. 

No queremos en manera alguna apocar el concepto que los meíñcmoéW 
mellen : al verificarse la conquista española, el](M eran los repr^eñtañtes, 
eñ nuestro país, de la civilización del Nuevo Mundo. Pero es preciso no ol- 
vidar, qué si ellos recogieron, aprendieron y cultivaron loa óonocimientoé dé 
las naciones comarcanas, y tal vez á algunos ramos dieron impulso y per- 
fección, éü realidad no fueron ellos los inventores ni de la agricultura, ni dé 
las artes, ni de la escritura geroglffica, ni del arreglo del calendario, ni éü 
fiü, de todo aquello cuya introducción en él país se debe exclusivamente, i'^ 
gtm aparece por los actuales conocimientos histéricos, ál otro puébloytats- 
bié^ de lengua mexicana, llamado tolteca. Lo suyo de los mexicano», lo qbé 
fué de su propia cosecha, es la sustitución de un culto tenebroso al niódo 
sencillo de adorar á la Divinidad ; la teogonia terrible de uñ politeisníió^ qtie 
i»futidia miedo, én vez del conocimiento de un Supremo Hacedor, 6 dé Itt 
contemplación apacible de los astros; la vfctima humana inmolada en el Ma 
dé les diéises^ con supersticiosas y repugnantes ceremonias, en lugar' ^láé 
flores que cubrian antes los altares, 6 á lo mas la sangre dé animales' iho- 
centes. Todo era, pues, anterior á los mexicanos. 

> Antes de ir en busca de las naciones que les precedieron,- eóhemoi tina 
mirada sobre los pueblos de Ghíatemala relacionados con úúestra historiáÑ.-^ 
Personas de respeto afirman, que los mexicanos conquistaron á Cuauhteniar^ 
lan : á propósito de esto asienta Clavigero : — '^ Sabemos pues positivamente 
*^ que los dominios mexicanos no se estendieron hacia Levante mas allá de 
^* Xoconochco, y que no entraban en ellos ninguna de las provinciaii <Mm- 
^* prendidas actualmente en las diócesis de Guatemala, Nicaragua y' Hon-^ 
** duras. £n el libro' iv de la Historia he dicho que Tliltototl, Óélebré géné- 
'^ ral mexicano, en los últimos Años del rey Ahuitzotl, llegó con sú ejército 
^* victorioso hasta Quauhtemalan ; y ahora añado que no Se sabe quedasi3 
** entQpces sügeto aquel pais á la corona de México, anté0 bien lo contrario 
<^ se debe inferir de la relación de aquellos sucesos. Torqtemada; hütíla dé 



'I r 



m IfW TiOBUS EN IGBVOOi^ I * W 



. :|$l iriqm 7 el masmteco bo llevan exeepoion ; en el cbatíno Quiaje y 7»9r 
Ilji;|f^^pAIeoeQ sapoteoc»: ea el ohocho, Tucund^ i 

.f,l>9teD.yeracraz ai en Puebla dejan de ser mexicanos los nombres del oa 
fHüéblos totonacos ; hay sin embargo alguno de aquellos que en su forma 
rpi^a algo 4e extrafk). 

Sk¡t Yeracruz y en Puebla no bay excepción con respecto & los ptomíes; 
pero en el Estado de México presentan el fenómeno de que todos los pue-^ 
Uqh principales llevan apelaciones mexicanas, mientras el resto son pura^ 
09^(11^ otomies» Acontece lo mismo con los masabuia. 

.Ifijal huaxteco en Veracruz, ni el popolooo en. Puebla» ni el amucbco y 
el tlapaneco en Guerrero, ni el matlaltzin/Da y el tepehüa en México^ pre« 
siw^tw 9B solo caso excepcional. 

y Sí buscamos fiíera de los límites del imperio, en Aguascalientes los non>* 
taiea fOn todos castellanosi con alguna reminiscencia mexicana; en Durango 
abiméan los noozícanos al S. y al E» de su capital, en los demás rumbos se 
haU^Q meaclados con palabras extrañas ; pocos se encuentran en Chihuahua 
qiEi9 no eean del tarahumara, como Atotonüco al S., Coyame eeróa del rio 
Qfavo, pero aUí se habló un dialecto mexicano ; Guani^uato abunda en nom- 
btee eastoUanoB, salpicados con mexicanos, al 8. los nombres son tanecoiit 
Micboacaa en su parte E. tiene nombres mexicanos, con los suyos de leu** 
goa torasqai lan Querétaro, habitado por otomies, los nombres de los pne^ 
b)o0 soD mexicanos ; en Nuevo León, españoles y de lenguas extrañaé ; eO 
Tiinaíi^q[ia8 solo castellanos ; ^ Coahuila castellanos con algmvM ejetttploB 
de maxieaao; en Sonora, quitando el nombre del río Yaqui, el resto de Isri 
lalaciones es de lenguas extrañas, si bien debe recordarse que el ópato es-* 
tHÍjimpregnado de palabras mexicanas ; por último, en Yucatán^ y to todl^ 
la ff>Ba en donde aun permanece la maya, ni un solo nombre es de orfgotí 
mexicano. 

; Si atendemos 6 que los tenochcas conquistaron el Xoconochoo y tuvieron 
colonias en Guatemala, podremos ya inferir que solo en parte fueron ellos 
Ion introductores de su lengua en las regiones del Sur. En cuanto á todos 
los países que estaban fuera de su dominación y de su influjo, adonde no 
tavieron relaciones ecunerciales, ni intentaron avasallarlos por medio de la 
cmiquista, es decir, en todo lo que estaba fuera de los límites del imperio^, 
no pudieron ni fueron ellos los que propagaron la lengua é impusieron los 
nombres.^ Nada hicieron tampoco en el reino de Acolhuacan, en la repúbli-* 
ca de Tlaxcallan, en ChoUollan, en Huexotzinco y en obros lugares inde- 
pendientes que ya florecían antes de la fundación de la capital azteca. Den^ 
tro del mismo imperio consta por el testimonio de los historiadores /^ue no 
tuvo lugar inmigración alguna, de manera que los imperiales extendieron 



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Bfi APüMM MBA LAS t!OIMÜi(MNB8 

liloü con tiombi«8 mexicanoB habitados por g^^trtee que hablan diferentes len- 
guas, se repite igualmente en las prorineias que acabamos de menoiéMrt y 
también, como notamos en- el p&rrafo primero, se encuentran allj pueblos 
hablando el asteea* Cómo llegaron estos hasta aquellas comarcas, no lo sa- 
bemos sino de algunos, según Tamos á enamorar. 
** Hay en Nicaragua cinco lenguas muy diferentes, dice Gomara^ ceribi^ 
ei, que loan mucho; (^orotega, que es la natural y antigua; y así, esten 
en los que la hablan los heredamientos y el cacao, que es la moneda y rí^ 
*< queza de la tierra, los cuales son hombres valerosos, aunque crueles y 
<< muy sujetos á sus mujeres; lo que no son los otros. Ohonda], es grosero 
** y serrano ; orotiña, que dice mama por lo que nosotros ; mejicano, q«ie es 
^ principal; y aunque están á trescientas y dncuenta leguas, eonférmÉSi 
^'umeho en lengua, traje y religión ; é dicen que habiendo grandes tiempos 
^^hÁ una general seca en Anauac, que llaman Nuera España, ée salkrreía 
i^ infinitos mejicanos de su tierra, y Rieron por aquella mar Austral á^po^ 
** blar á Nicaragua. Sea como fuere, que cierto es que tienen estos que ha» 
^ Man mejicano por letras las figuras que los de Oulúa, y libros de paptíl 
** y pergamino, un palmo ancho y doce largo, y doblados como faelle«, 
** donde señalan por ambas partes de ^ul, púrpura y Otros colores las ca«- 
^'sas tnemorables que acontecen; é allí están pintadas irns ^leyes y rít«N|, 
^ -que semejan mucho á los mejicanos, como lo puede ver quien cotejare lo 
de aquí con lo de Méjico. Empero no usan ni tienen esto todos los de Hí^ 
cafagua, ca los ehorotegas tan diferentemente sacrifican á sus Ídolos, cuan- 
^ to hablan, y asf hacen los otros." ^*— Esta opinión la confirma Fr. Ton- 
bió Motolinia, qtiien asienta: ^ — **y sospecho que íué^n aquel tiempo que 
*<^ui>o cuatro años que no Uovié en toda la tierra; porque se sabe que en 
este propio tiempo por el mar del Sur fueron gran número de canoas 6 
barcas, las cuales aportaron y desembarcaron en Nicaragua, ^ue está de 
M^co mas de trescientas y cincuenta leguas, y dieron guerra á los nih 
*' turatds que allí tetíian poblado, y los desbarataron y echaron dé su seño- 
rio, y ellos se quedaron, y poblaron allí aquellos Nahuales; y aunqU^4b 
hay mas de cien años, poco mas 6 menos, cuando los españoles descuMe- 
^^ Ton aquella tierra de Nicaragua, que fué en el año de 1523, y fué dese«- 
^' bierta por G-fl (González de Avila, juzgaron haber en la dicha' provincia 



i Primera y Beganda parte de la Historia ge- 2 Historia de los Indios de Nueva Bi^^S, 

nerri de Ite Iftdiat, por ^'rantiifeco López de Qo- 'por Fr. Toribio de Benavente ó MoioliMa. Bb 

mará. £1 ejemplar que consulto es el inserto en la Colección de documentos para la Historia de 

el tomo xzn de la Biblioteca de Autores espa- México, publicada por el Sr. D. Joaquín García 

fióles. Pág. 263. Itaibaloeta. Tom. i, p&g. 9. - ' 






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miáAS TUBU» JBN MRiOa Bfí( 

^^-i^unentas mfl áttoBB.^^^-'Sáha^ ooloea estov^imtioaiMdeiÉMiiifail^ 
eltBÍiiádd del primer Moctecasmna^^ -i 

De aqoí resalta, no 8ol6 establecido el hecho de que haUa meadeaiUMieiir 
NiGEmgua, Éino tanibieH de que en aqnrila comarca habia>tribiis de 1m fi^ 
miliaB habitadoras de México. £1 chondal, grosoro y eerrano^ es el mismor- 
chontal de Tabasco, de Oaxaca y de Guerrero ; y el orotifia ú orotíiia« paiMün 
aeti como en la primera parte^ dijimos, el idioma chiapaneco. • 

' Llama la atención al Sr. Buschmann la eadst^icia de cinco pneblpí enrelf 
obispado de Guatemala con el apelativo de Masagna, y pone la cneatícMEi d^ . 
si esto significa que allí hubiera la lengua mazahna, propia datos Maaahue^^ 
de México. Los pueblos son San Pedro y Sao Antonio» en el partido^ Sai9^( 
Salvador; Santa Catarina» del curato de Nahuisalco, en el partido, da Zon^ 
zonate; San Luis, del curato y partido de EscuinÜa, y San Juan, driowator 
de I^xistepeque^ partido de Santa Ana Grande. A nosotros nada as nc^ 
ocurre resolver, supuesto que en los dos primeros puebloa y enSan Juan rS%f 
habla el nahuate, y en Santa Catarina y San liuis el mexicano; datoe qu9" 
nada dicen, así aislados, ni eñ pro ni en contra de una emigración detosn^r- 
zahí» á Guatemala, aunque nada tendria de repugnante ju:^gando poiv* 
analf^lfos. 

Consta, pues, que los mexicanos de Nicaragua descienden del imperio de 
México; la misma procedencia tienen los pipiles de Guatemala^ — *< Autzol, 
octavo rey de México, no habiendo podido subyugar por armas las pode- 
rosas naciones que dominaban este reino, Kichées, Kachiqueles, Mames, 
Tzendales, Quelenes y Sapotecas ; ocurrió al ardid, enviando gran número 
de indios, bajo la conducta de cuatro capitanes y un general, que intro- 
ducidos en esta región con el título de mercaderes, se poblaron á lo largo 
** de las costas del mar del Sur: era la mira de este emperador tener gente i 
de su parte establecida en estos paises, que le ayudasen á hacerla guerra 
á los señores que reinaban en ellos ; pero la muerte cortó el hilo á su tra- 
ma, casi al mismo tiempo que la urdía. Estos indios eran de la plebe de 
los mexicanos, y así hablaban la lengua mexicana corrompida, como la 
** hablan los niños, motivo porque se les llamó Pipiles, que.eo dicho idioma 
qqieiie decir muchachos. Se propagó la nación de los pipiles en este reino 
inmensamente, y se estendió por las provincias de Zonzonate, San 3alvar 
doTí y San Mi^el, como se colige de los muchos puebl(>s de dichup pro- 
*^ lÓBoias, que usan la lengua pipil." ^ 

Ignoramos si á semejanza de estas hubo otras emigraeioA^ en tiempo de 
lea mexicanos;, loque sí consta es, que D. Hernando Cíprtés, para 1^ expe- 

t VaB*Ji,Fts*968, m«WSt?t«.A,9Í(|.a^. ^, , 

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APÜNMS tkUA hA» nVMICHEACIONBS 



dteM^deBibéeraSt ooD Pedio de AÍTaca4o parA^laOQuqWfftt^L^e i(}ji|L^e9(i^-»: 
la, con GFodoy para la pacificación de Chiapa^i y en otras vecea pocaai ,q^^. 
nó recordamoe, marcharon para aquellos ruiobos diversos trp^os d^ auxiliares 
mexicanos, ^ue convertidos en ociónos después de la coQquistajdel paí^ip-^ 
fluyeron en que su lengua ee propagara entre los habitantes, y ^p la a|ig7, 
nación de los Ingarefe. 

La persistencia de k» nombres de una lengua sobre los objetos ^ipos» 
indica que la nación á quien pertenecen na solo estuvo de . paso^ sino q\ie 
allí se asentó muy detenidamente, supuesto que las denominaciones impues- 
tas habían echado tan profundas raices, que xh> ñiefon parte á extirparlas 
los nuevos pueblos que con diverso idioma llegaron á ^sentairse e^ las mis-* . 
mas localidades. En la parte Sur de México, la pejcsiste^cia <jle los no^nbrea 
mexicanos es visible en medio de las poblaciones de idiomas. e;^tranps; y coq 
mo sobre estos puntos.no tocaron las.eniigraeioAes..i^tQpas^. pi ]os.,colono9 
iúvasores' cambiaron losniMnbves, pues ya, los vieco^ en l^. ibr^a qu^se^n 
cuéntraUi'^es preciso admitir que emigracioAes.mf^ antiguas, AtB¡teriores^ 4(1^ 
invasión de las - tribus extcmjeras que. los españoles h^lf^rp^n en la. t¡,e]T%;^ 
ptisieron loe nombres á los sitios de aquellas com^ofks, quft,<x)more8^1t^d^^ 
la lengua azteca, es también preciso admitir que es el idioma que habla^fj^^ 



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Lséi diÍGhimecas.p— Tribus que les siguieron.^ — ^Los culhua8*-*Jj08 pi^hnaÜa<yuBr^j^^a « 
soolhuils.-'-IiOB otomíesw — Otras tribus. — Conjetura, y nada mas de coi^jetura, ac^r-_ 
„ ca de las dos estampas jeroglíficas que enarran las inmigraciones de los me:QQa- 
nos. — Observaciones acerca del sentido del dictado de chichiméóál. ^ : 



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Los antecesores de los mle^icanos, cronológicamente hablando, fueron- !m ' 
cHichimecas. Confrontando diversas relatíones, ya aparecen como isA f^Ué-'* 
bló semi-civiliíádo, gobernado por reyes y con cierto género de polió(aí( 'jTa ' 
se les encuentra' cómo una tribu completamente bárbara, -vivieádé píorloé 
cwipos y en las grutas, desnuda, teniendo por alimento la' caza y laé'tnás 
repugnantes sabandijas. . . :.: . i.u^;; 

Los chichimécos tebiada su asiento hacia el N: E. de nuestra naciott.'PiePt 
regrinaron algún tiempo con rumbo al N. O., y vinieron al valle de México 
á apoderarse de los terreno» abandonados por los toltecas. Su primer >]í^, 



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' V9 héavmBm Bit ifBXiao.1.. . 91 

^Xolotl, iom6 píoiésion del psÍBéa una figura irrogular formada por Iob^- 
res de Tocotl 6 Xockytl (el oérrode Xoootitlaii), Cfaiuhnaabtecatl (lüTevado 
úÜ Tolitca), MaKnalcOy Izizocaii (Matamoros Izácar), AtUxoabaacan (AtU^- 
-üdjf TemelaoayDcan, Poyauhtecatl (Pico de Orizava), Xiuhtecuhtítlan, Za- 
¡iSBtlaDyTe&amitec, Oaánhchinanooi Tototepec^ Me^ijitlan, Cuaxquetzalojfaii, 
"Atótontteo, Cáhaacan, y otara vez XoootL^ Es decir, una superficie que e^- 
rriem'utiarparte de los doé Estados actuales de México y de Puebla,, éíiitegro 
al' de^^fFláxcalá rpero que no corresponde & la extensión exagerada que indi- 
can los autores. En todo ese espacio bábia restos esparcidos de loa toltecas. 
'''^ Ufa el ihteryalo>de tiempo transcurrido entre la llegada de la tribu á las 
iámediaciones de los 'lagos, y la venida de los mexicanos, se presentaroQ:^- 
^'Oetivamente sobre elterreno otras naciones procedentes del Nortei y casi 
< todas de la &milia náhuatl* No es fácil asignarles el orden en que hicieron 
-ras emigraoionéfe ñi las fechairen que lie» terminaron, pues nuestra historia 
se resiente de alguna confusión en los hechos y. de sobrado embrollo en los 
•fb6ínpút(m cronológicos, provenido* de que cada autor adopta diverso sistema 
'^an;'confix>ntar la cuenta dejos años que usamos con los del calendario 
' ]neii^lcano.''Kosotros dejaremos á un lado esas cuestiones, que np son. de 
-«xuastro intenik), y adoptaremos el sistema <iue nos parece mas probablp. : 
'^ liOi eolbuas 6 colhuis deben sor mencionados los primeros, porque según 
"él testímonio de Ixtlilxochitl y el de Boturini,^ son los descendientes de los 
^ioltecas ifoe reunidos y acrecentados. con el tiempo» fundaron el reino. de 
(<9a1fauawiáo^ donde reinó una larga serie de nstonarcas* Hablaban el mexicano- 
-:t >¥iéíien en Begiiidalas tribus nombradas nahuatlaques. Ni en el número 
dé ellas, ni en sus nombres, «stán de acuerdo los escritores. Enla pintura 
'gd^t^lffica publicada por eliSr. D. Fernando Bamirez bajo el número dos, 
! en el Atlas de GFárofa Cubas, creemos que se hace referencia: i la inmigra- 
• icieoQ de estas naciones, que salidas de su punto de partida juntas (>on los 
rioiexicanos^'fiN^ separaron de estos, después de Coloacan, sin indicarse para 
" dtkide, dejándoles proseguir solos su caminOé Si nanos engañadlos en semte- 
-' jftnte apreciación, las tribus indicadas allí, tomadas por el ó^den en que i se 
«lésteneuentra en-Ja; columna vertical, son la matlaltzincají la tcpaneca, la 
ébichimeqa, lá maliaálca, la chollolteca^la xoehimilca, la chalca.y la hue- 
tetzinca^ iafl' cuspes fideíoki tomando aSiebto en diversas partes. Los niatlal- 
tzincasen ed lolle de Tólooan (Toluca, Estado de México) y hasta Michoa- 
i'«an;. los tepanécas fundaron una monarquía de su propio nombre, cuya 



'/• 



' 'Í'fiiimarisi«]áek>nd6todaAlM0biatqfiehaii «to^ porD.Feni«Qd»4AAfotJ[xtlilzoohitl.KS. 

sucedido en la Nueva España, y de muchas co- 2 Idea de una nueva historia general de la 

sas que los Tultecas alcanzaron 7 supieron des- América Septentrional, por el caballero Loren- 

de laoreadon del mundo hasta su destrucción so Boturíni Bfm4a^ .M|^d;.474fikPég* 146. 



'd2 APmmÉI l^RA LAB'ffVMtmUOIONBS 

e^ítá! Itté AM^t^Gtoleo ; liM cbtehitníeeas, llaíiiadin teoiihkfaítíimoiB, 6 '■ oüb 
bien como le hemM oído ooitegir al Sr. Hamirez, "teókiAmétáBi fiút» \o to- 
tñsíú todo 8e brotiébs y de iudos y iia4a' de dimos, ifonsteMí b i«^^ 
independiéiifte de Tlaiíéalkn ; los mWfhíalcn» iftindaroki tm señorío eú. Mftü- 
nálcd (Estado de Méadéd) ; -los xocfaimíloas 7 losvhaloas ret^ectívámeiiie'eii 
Xochimilco y eii Ohako en las orillas de los lagos, y los chollolteoiúi y kné- 
xcítzitioas ehlte étadades indérpendietítes dé€hdlk>Ilan y de Hiiexot0Ínoo>l9D 
él Estado dé Paébla. Todas hablaban ^el mexicano, á excepoibn-delbs \nlft- 
tlaltzincas que usaban leti^a paildoulaT. 

Detrás de las tribus nabnótlaques aparecieron 'litn ¡acollmis 6: ácoUmas, 
Capitaneados por tres géfee : dos de ellos casaron con bijas del emperadchr 
ebicbiiheca, y — <* A egemplo de laikmilia "real, -sé fttenm uniendo póeo 4 
^' poco en ciEtímtjnieilto, otras 'mnchas de las dos naciones, liaste formar nna 
^^ sola, qne tomando el nofnbi^ de la mas noble se llamó AooIhnaf'yelM- 
*• no Acolhuacito.^ *— Hablaban mexicano. 

El tercer gefe, llanüado Ohiconcnabtli, recibió de Xdlotl el seQevfQ'^e 
Xaltocan. SóspechaéaoÉ qne la tribu establecida en aquel punto no ^enc.áe 
la ñtmifia tté^cana, shi6 de la otomf ; nuestra sospecha deseaUJBa ncsdcen 
la opinión; de Bettoc^trt, sino l^mbíen en lo que nuestro plano vienaiáreii- 
séñaniós. Los otomffeÉ pdr su lengua monosUibka, isingular eiiiitke6tio.{>afs, 
por sus cóstutñbres IrudaS, por su situación en las motatañaa^ están reipittadKM 
poi^ todos nuestros lústodadores como uno de los pueblos mas antiguos. E^w 
tdtecas evan de lengua mexicana ; la capital de su imperio ftié ToUan^IViIa) 
y BU sefiorfo se* extendía á alguna distancia por todos rmnbos; probabléibeii- 
te sobre los pueblos de nombre mexicano que se extienden hasta el ¡ñéde 
las montañas, en donde ya solo se encuetran apelacioná ottantes, verdadero 
'sísiénto primitivo de e6tá tribu. En la actualidad, tri én Tula ni en mucha 
distancia á étu rededot se encuentra el mexicano, sino que se luibla el otos^; 
lo icual pf néba evidetítemente que á la destrucción de los toüecas volviemn 
los otbnifes á -ocupar los terrenos de que antes habían sido anojlados. Q|ae 
debió ser la irrupciotí poco después de la caida de la dinastía tulanat lo prue- 
ba que no consta en la historia que los otomf es ctoquistaran aquel tenito- 
rio sobre nfngun otro pueblo, y qufe las familias mexicaaiaB, al llegar al válley 
en tecuerdo de sus antepasados, bebiera ocupado de preferencia las antí- 
^as ciudades toltecas, si no ftiera porque ya tenián nuevos señores. 

Dice también el plano, qué la invasión se hizo en toda laparte Nortsiéel 
Estado de México, prolongándose al Este hasta tocar con los totonacos, en 
donde actualmente se mira un manchón del otomí, junto con el tepehua. 

1 Olsvig^ro : tbrn. ^» i^ig/ as. 



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:ljpi(bkyfa en el siglo XVI se hallaba esamüma lengnaliastft Tnlancjngo y en 
p^b^IKsioneB mas al Sur; si ahora se habla el isiexicano allí, y el atomi está 
jimcti^ |)ipr uDa zona de aquel idioma, debe atribuirse^ en nuestros dias, á 
Ifi üaen^ espansiva que hemos notado en el mexicano; y en lo antiguo, pri- 
mi^io á las invasiones de los tezoocanos que extendieron su señorío en aque- 
UMfoniarjcas; luego 6 las de los mexicanos que añadieron ese territorio á 
8i)L^9af0iiPf,y también á la formación dd Estado independiente de Meztí- 
íim coiirgentes de la filiación mexicana. La data de 1420 asignada por Cla- 
vigero, como de la llegada de los otomites al valle de México y principio de 
su iprailizacion, nos parece que debe entenderse de una irrupción muy pos- 
Up(»f ; d^ aquella en que vinieron casi á las puertas de la capital á recibir 
el,^f¡i21go de los emperadores^ y en. donde los hemos encontrado en nuestros 
dÚAf JIjo prueba que en la lista de los curatos del arzobispado estén, notados 
eoytno otcnníes y mexicanos, Tacubaya, Tacuba y otras poblaciones muy 
oeroajOas á México. 

I JBntve ]as Isibus nahuaüaques nombra Torquemada la cuitlahuaca y la 
jpffi^Vffi^ que, como demuestra el Sr. Bamirez, no corresponden en manera 
^li^jpu^ Ája^ estampa geroglífica* Clavigero menciona entre las mismas álos 
t^^ques, que tampoco corresponde á la pintura. Nosotros hallamos ade- 
mas los cohuixques y otras menos importantesv Todas ellas son de,proce- 
^ipi|S¡a mexicana, y sus inmigraciones al país, de Anáhuac deben colocarse 
hada esta ^oca. Los cuitlahuacas se establecieron ¿ la orilla de los lagos 
en (^pitlahuaíC (hoy Tlahua) ; lo mismo los mizquicas en Mizquic ; los tlahui- 
C^ formaron un señorio cuya ciudad principal era Cuauhnahuac (Cuerna- 
vifMi IiM^ado de México), y los cohuixcas poblaron en el Departamento de 
Ouerrero. 

: Lainmigracion de tribus, pues, durante este periodo, con muy pocas 
ej^pcione?, fué toda de gente mexicana, y vino á terminar con la nación 
jqne por excelencia lleva ese nombre. Antes de pasar adelante vamos á aven- 
turar una opinion« que supuestos nuestros pocos conocimientos en antigüe- 
dades, no puede pasar de una conjetura, que definitivamente toca aclarar á 
los mas instruidos. Las dos estampas geroglífícas, publicadas por el Sr. Ra- 
mijrez, nos parecen ser una la continuación de la otra. Ambas se refieren á 
la inmigración de los mexicanos. La segunda es la marcha de la tribu des- 
de »n punto de partida hasta Coloacan; la primera el viaje desde esta ciu- 
dad hasta rematar en la fundación de México. 

Las relaciones de Torquemada, de Clavigero y de otros, acerca de la salida 
del Norte de los mexicanos, de su peregrinación, de los sucesos acontecidos 
hasta la guerra de Xochimilco, y su expulsión de Coloacan, concuerdan 
exactamente, como dice el Sr. Bamirez, con los pasajes figurados contení- 



• 94 APümM PARA LA§ ^tWlMkAIOtONRS 

tdtoé ^ lá segunda' estampa. Esta ú atra'mny semejante sirvió de '{étttr'á 
aquellos -autores, y íio queda la menor duda acerca de que, este mónüttiéki- 
to encierra la historia primitiva del pueblo que en seguida fund¿ ét mr^éifío 
de México. Comienza narrando la salida de una isla á la tiérrÉt firm^, á po- 
co se separan las tribus nahuatlaquér, y termina en Coloacan, cuando rei- 
naba alH Coxcox. La cuenta de los afios comienza en el uno tecpatt y acaba 
en et seis acatl,' notándose en ese intei^lo cuatro Veces el símbolo del TSxAr 

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molpilli, 6 sea el ciclo de cincuenta y dos años; eé'dedr, comprende uíi es- 
pacio de 188 años. 

Antes hemos dicho, que debido á los profítíidds conocimientos y & I¿ iía- 
gacidad del Sr. Ramírez en esta materia, la estampa primera solo dala lec- 
tura de la salida de varías tribus de Coloacan (eirtre las cualeS' se cuenta la 
tenochca 6 mexicana), reinaiido allí Ooxcox, su i>eregrÍDacion por higarés 
no muy distantes en el valle, su sujeción eñ el mismo Coloacan, imperando 
todavía un inmutable Coxcox, y finalmente la fundación de México en el 
lago. Durante este viaje cerraron siete veces su ciclo ó XiuhmolpÜli, lo 
cual dá un periodo de 364 años; mas atendiieiñdo á qué la suma deYó's'atlbB 
que en cada lugar se estacionaron no corresponde exactamente 'toh ef ciélb 
dentro del dual se notan, es de creer que hay que hacer al^na córrecdíon 
que nosotros no alcanzamos. . •. /.. 

Ahora bien, si las dos estampas liieran la una continuación de la otfá', étB 
preciso suponer que salidos los mexicanos del Iforte viniet^n á Cólóa¿an, 
para separarse de allf y después retomar, cosa que tío autorizan las'histo- 
rías. Salvo que nosotros nos eugañetnos, se nos figutá qiíe'^ téálfdadkéóñ- 
teció el supuesto, apoyados én la muy respetable autoridad del P. Saha^n. 
Refiere este escritor la manera con que las tribus se fueron separ^cñdb» y 
añade: — ^ Después de esto á los mejicanos qué (JuedabáÜ 'á la ptístí*é', les 
habló su dios diciendo: que tampoco hablan de p'erinatiécer en áq^üél va- 
lle, sino que hablan de ir más adelante para descubrir mas tiéri-ás;' y ñié- 
<' ronse hacia el Poniente, y cada una famíTia de estas ya diclláef ant^ que 
" se partiesen, hiío sus sacriflttoséíl aquellas siete cuevas ; ^ por lo ctiW to- 
** das las naciones de esta tierra gloriándose suelen decir, qué fueron éHa- 
** dos en las dichas cuevas, y que de allá salieron sus antepasados, 16 CÚál 
es falso, porque 'no salieron de allí, sino que iban á hacer' süfé 'sacrificaos 
cuando estaban en el valle ya' dicho. T'aSí venidos todos á estas partes y 
*' tomada la posesión de las tierras, y pUeirtas las mohoneras entre cadaia- 
** milla, los dichos mexicanos prosiguierotl'su vfajé hacia el Poniente, y se- 
" gun lo cuentan los viejos, llegaron á uña provihcia^e sé dice CidJmucún 



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' I Cliicoin<Aeto<s.' 



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99 APUNTBS MRA LAS imOffSAOMNBS 

de Ifósiea y en lugaareí colocadoB á mafferes latítades de las que oeapaaen 
la actualidad» Todas esas fiynilias allá en sus regiones primitíiTas, se mee- 
claroQ en partoi como ios chichimecos e<m los otomíes» tos macanos y^los 
cuextecas, y en parte permanecieron separadas como los matiidtzincas y Um 
michoacas, y se precipitaron en anuida hada el Sur, unas veces juntae, 
otras separadas. Se entienden en este caso por fisfiailias no solo las tribus 
que hablan una lengua idéntica, sino las que hablan leguas diversas, y cm 
este sentido las familias que se dijeron chichimecas son, la chichimeca {nro- 
píamente dicha, la tulteca 6 mexicana, la otomí, la ouexteca, la matlaltzin- 
ca, la miehoaca. Estas familias, poco mas 6 inenos, son cont^nporáaeas^ y 
representan una época en la historia de las inmigraciones de México» > 



i ' 



III. 



.• "» 



Los, toltecas.— Su asiento. — ^Los qoichées en Guatemala. — ^Razas afines. — ^Inml^^tár 

c!olll)or la costa del Golfo.— Givilizaclotí de los toltécas. * ' 

.'• . , 

» • ■••'ti'tii 



J-. 



''Pasemos ya á los toltecas* Sacamos de nuestras lecturas combiiiiidas^ y 
siguiendo principalmente al P. SiJiagun y á Iirtlilxochitl, que estati[^^4e 
leugua nahóa, vino del Norte. En su peregrinación se desvió del rumboeen- 
tral que traía para tocar al O. en las costas del océano Pacífico^ y éiguid al 
S. á k) li^go de ellas hasta Guatemala; retrocedkS ^en seguida, visitó algu- 
nos pcíntos de las orillas del Golfo, habitó en ToUautzinco, y vio^^r últi^ 
mo Apéner la capital de su monarquía en ToUan (Tula, Estado de>Méxí<M>)i» 
Tentados estamos á dudar que todo esto se haya cumplido en una sola ^po- 
cay poruña misma tribu. Creeríamos de mejor gana, que enperiodos mas 
ó^menos distantes, fracdones de la misma familia se separaron y se interna- 
ron en el país por diferentes caminos, que se resumen todos en el itinerario 
general antes marcado; que esos diverses trosos dé gente llenaron por la 
colonización el espacio que líoy ocupa el idioma mexicano y aun mayorana 
pérficíe, y que corresponde á una dé las principales firacciones lo que la hisu 
tona cuenta dé los toltecas de Tillan y pertenece á otra firacción, también 
piincipal» lo qtie se relata en la historia de GuSrtemála. 

En ToUan reinaron,, conforme á la opinión mejor recibida, ocho monar- 
cas en un periodo de 384 años; el primero fíié pedido á los ohiiíihimeeas» lo 



DB LAS TIIIPUS EN MBXIOCK Vi, 

que corrobora las relaciones de ambos pueblos* Se asegura que la monar- 
qufa pereció por la guerra^ y por sus inseparables compañeras el hambre y 
la peste. Si se atiende al relato del P. Sahagun, hacia esta época debe co*- 
locane el mftico y misterioso personaje de Quetzalcoatl ; y [la deirtruccion 
de los toltecas habrá tenido lugar por una guerra civil entre los soldados y 
los sacerdotes, en que estos llevaron la peor parte. Lo cierto es, que en 
uno 4 en otro caso, los fugitivos tomaron para el Sur y fueron á llevar su 
raoa y su lengua á lugares muy distantes, lo cual establece el hecho de una 
emigración hasta Guatemala. 

Los kiohées de Guatemala se dicen descendientes de los toltecasJ Juarros^ 
asegura, en vista de los MSS. de los naturales que consultó, que el gefe con- 
ductor de la tribu tolteca, del antiguo al nuevo continente, se llamaba Ta- 
nob, primer rey de la tribu ; el segundo Capichoch, el tercero Calel Ahus, 
el euarto Ahpop, y el quinto Nimaquiché; quien, por mandato de los dio;- 
ses, sacó sus gentes de Tula y las condujo á Guatemala. Nimaquiché tenia 
tará hermanos, y al llegar á aquellas tierras se dividieron el país de la mar 
Bttra siguiente: uno de ellos fundó un señorío con los quelene^ry los 
chiapanecos ; otro se tomó el Tezulutan ó Verapaz ; el tercero fué señor djb 
los mames y pocomanes, y Nimaquiché fué tronco de los kichées, kachique- 
les y zutugiles. Muerto Nimaquiché le sucedió su hijo Acxopil, el cual, 
siendo ya viejo, subdividió la monarquía en tres fracciones, quedándose él al 
frente de la monarquía kiché de Utatlan, en donde gobernaron sucesivar 
mente Jiutemal, Hunahpu, Balam Kiché, Balam Acan, etc. 

La relación anterior no concuerda en su principio con lo que sabe núes- 
tnii historia del origen de los toltecas, inclinándonos á creer que es fabuloso 
que Tanub trajera del antiguo mundo la tribu en cuestión. Qomo sucede á 
todos los pueblos de la tierra, los tiempos oscuros de su historia están llenos 
de leyendas de pura imaginación. Fiándonos nosotros en la genealogía de 
los reyes de Utatlan, nos parece que esta monarquía debió tener príi^cipip 
hacia la época en que destruida la de Tollan, se pusieron en marcha para el 
Sor los fugitivos. 

" Estamos persuadidos, dice Juarros, que cuando vinieron á esta región 
'^ los indiod tultecas, de quienes descendian los reyes quichées y kachique^ 
les, que dominaban estas tierras, ya estaban pobladas de diversas nacio- 
nes. ... Y nos fundamos para juzgarlo así, en que si todos los habitantes 
^^ de este reino trageran su origen de los citados tultecas, todos hablaran un 
*^ mismo idioma; luego siendo tantas y tan diversas las lenguas, que usan 
<< los naturales de estas tierras, es necesario que desciendan de distintas na- 



1 Tom. n, d^. 1? » 

13 



ftC 



100 APU.VTBS PARA LAS INMieilÁ<MNB8 



IV. 



escritura geroglffica de los pueblos de México. — Hay otra escritura geroglffica mas 
antigua, y es la que se encuentra en los monumentos del Palenque, de tJxmal y de 
Copan.-^No es exacto que ambas escrituras se parezcan, ni que los conqulstadoreB 
españoles encontraran en uso eintre los indígenas los oaraoteres geroglffíoos del 
Palenque. 



La escritura geroglífíca á la usanza de los toltecas, de los acolhuas y ¿fe 
los mexicanos en.el valle, se encontraba entre todos los pueblos del Sur, ya 
fueran de la familia maya, ya de la mixteca, y aun entre tribus mas broncas 
é ignorantes; eran los mismos signos, el mismo dibujo convencional, los mis- 
mos colores, é idénticos los materiales empleados y la plegadura para con- 
servar los manuscritos. Estos revelaban en todas partes una fuente común 
de procedencia, marcando una época de escritura uniforme que estaba sin 
duda muy mas perfecta en Tetzcoco y en México, pero que, á pesar de libe- 
ras diferencias, dejaba conocer un mismo grado de adelanto. No encontra- 
mos razones en que fundamos para asegurar, si los toltecas fueron los in- 
ventores de esta escritura, 6 si solo fueron sus introductores en el país» por 
haberla aprendido de otro pueblo mas antiguo ; lo que sí podemos asegurar 
es, que quedan muestras de una escritura diferente muy mas antigua, á lo 
que nos parece ; escritura que á juzgar solo por las apariencias, supuesto 
que no ha sido descifrada, debia acercarse mucho mas al tipo verdadera- 
mente geroglífico. 

Hablamos de los caracteres publicados en la obra de Stephens,^ copiados 
de la parte superior de un altar, y de las leyendas que á la espalda llevan 
los ídolos de Copan. Se componen de cabezas de hombres, de cuadrúpedos 
y de aves, de miembros humanos y de animales, mezclados con figuras sim- 
bólicas, y puntos que semejan las anotaciones numéricas de los mexicanos ; 
compuestos en columnas, que así corresponden en la línea horizontal como 
en la vertical, cada grupo está dispuesto por separado como si solo bastara 
para el objeto propuesto. Entra por mucho en ellos la representación grá- 
fica ; mas, según nos parece, no á la manera mexicana, en que predomina la 

1 Incident» of travel in Central América, ChiapaB, and Yaoataii. By John L. Stephens ól, 
New-Tork, 1846. Pág. 141, tom. i. 



PJB LA8 TBIBU3 BN MEZIOO. i JM 

representación del hombre y la del mundo físico, con semejanzas en que el 
arte pretende reproducir la imagen apetecida. En la ejecución, presenta el 
dibujo líneas correctas, más gusto y más agrado en el conjunto, cual si es- 
tuvieran destinados á ser vistos por un pueblo adelantado en las artes. Sin 
conocer su significado, mal podríamos asegurar si los geroglíficos del Palen- 
que y de üxmal son los mismos que los de Copan; por la comparación de 
fonna nos parece que ambas escrituras, si no son idénticas, corresponden al 
mismo sistema, marcan la misma época de conocimientos, y pertenecen á 
la clase de los signos representativos. 

El Sr. barón de Humboldt publicó un fragmento del Códice de Dresde,^ 
en la persuasión de que era mexicano ; salvo el respeto debido á tan grande 
hombre, su juicio no es exacto. Esos caracteres no se parecen en nada á los 
geroglíficos aztecas; ni aun siquiera tienen el mismo gusto ó la misma con- 
formación. El Códice que el señor barón publicó no és mexicano, y esto no 
es sola nuestra opinión, sino la muy competente del Sr. Bamirez, con quien 
Jo hemos consultado. Fiado Stephens ^ en aquel dicho, compara los carac- 
teres del altar de Copan con un fragmento de lo publicado por Humboldt; 
y engañándose acerca del origen de lo que compara infiere, — '* que los az- 
" tecas 6 mexicanos, al tiempo de la conquista, tenian el mismo lenguaje 
" escrito que los habitantes de Copan y de Palenque." — ^El argumento fla- 
quea por la base; ni son mexicanos, como ya dijimos, los geroglíficos del 
Códice de Dresde ; si estos se parecen, no puede afirmarse que sean idénti- 
cos á los de Copan y de Palenque ; ni la escritura mexicana tiene la mas re- 
mota semejanza con la una ó con la otra de aquellas : de manera que, no es 
cierto que al tiempo de la conquista, ni antes de ella, los aztecas y los pa- 
lencanos tuvieran el mismo lenguaje escrito, y mucho menos verdadero re- 
sulta, que se pueda afirmar, que esos monumentos pertenecen á los pue- 
blos encontrados por los (conquistadores españoles. Lo que es evidente de 
toda evidencia, que los invasores castellanos hallaron en uso la escritura figu- 
rativa de los mexicanos; que los signos palencanos fueron descubiertos el 
siglo anterior y conocidos en el presente, al ser publicados los trabajos de 
Dupaix; que Copan salió del olvido después de aquella época, y que ningu- 
no de los escritores, que conozcamos, hace la menor alusión á otro género 
de lenguaje escrito, si no es al que la civilización tolteca habia derramado 
por todas partes. De aquí se inferirá lo que en buena lógica debe inferirse. 



1 Viles des cordinére8,etinonimi6n8 des pea- boldt. A Paris, 1813.— Lam.45: teztopSg.266. 
pies indigénes de rAmeriqne. Par M. de Hum- 2 Tom. ii, pág.454. 



El cakndario eo los pueblos de filiackm tolteca. — Csleiidario de TncilaiL — ^Los 
— ^Los meses. — ConqmcioDes. — Calendario ddspsiieak — Lastres iTífi n im las ¡hM' 
ceden de una misma fuente. — So antígoedad nlatír». 



Se «tribuye £ los tolteeas el arralo del calendario, en la forma qae le 
usaban las naciones de México, previa una corrección practicada por eDoa 
mismos, en sn antigua patria Huehuetlapallan. Xo obstante que todos loa 
pueblos del valle bebieron en una fuente común, presentaban en sus cóm- 
putos algunas diferencias, como para dar muestras de que entre ellos era el 
conocimiento muy antiguo; así, los mexicanos comenzaban á contar sa ci- 
clo por el afio Tochtli (conejo), los tultecos por Tecpatl (pedernal), loa de 
Teotihuacan por Calli (casa), y los tezcocanos por Acatl (caña). ' Estos pue- 
blos vnrian en inmediato contacto, y las diferencias marcadas, provenidas del 
amor propio de raza, no podían ser grandes sino después de muchos siglos; 
pero si dos tribus se separan, las discordancias deben presentarse pronto, y 
serán mayores á proporción que transcurra el lapso del tiempo. Los nom- 
bres de los veinte dias del mes mexicano eran; 1 cipactli, 2 éhecatl, 3 calli, 
4 cuetzpalin, 5 cohuatl, 6 miquistli, 7 mazatl, 6 tocbtli, 9 atl, 10 itzcuinili, 
11 ozomatli, 12 malinalli, 13 acatl, 14 ocelotl, 15 quaubtli, 16 cozcaquauh- 
tli, 17 tecpatl, 18 quiahuitl, 19 xochitl, 20 oUin. Estos mismos nombres, 
según los refirieron los indios de Nicaragua á los conquistadores (Oviedo, 
lib. 42, cap. 3), los encontramos escritos en el orden y de la manera siguien- 
te, correspondiendo el número que les acompaña al de su sinónimo de la 
lista anterior; 13 agat, 14 ocelot, 15 cate, 16 coscagoate, 20 olin, 17 tape- 
cat, 18 quiauit, 19 sochit, 1 cipat, 2 acat, 3 cali, 4 quespal, 5 coat, 6 mi- 
sisti, 7 ma^t, 8 tosté, 9 at, 11 izquindi, 12 ocomate, 13 nialínal, y añadie- 
ron la palabra acato que no sabemos á qué referirla. Confrontando ambas 
listas se nota, que casi son las mismas las palabras agat, acat, para signifi- 
car ehecatl y acatl ; que no convienen en el orden sucesivo, y que la escri- 
tura está tan estropeada que en algunos casos apenas se reconoce la seme- 
janza. Todo esto puede tener explicación, en que no fué fiel la memoria del 

1 Deterípcion hiftóríea y cronológicft de las dos piedras etc., por D. Antonio de León y Gaida. 
México, 1832. Pág. 16. 



DB Lis TRIBUS Eiriraxica. IÜ3 

indio que relat¿ los nombren; en que nó supieron los escribientes españoles 
ortografiar las palabras de una lengua que no entendían; en que los copian- 
tes de las obras de Oviedo sustituyeron ó suprimieron algunas letras ; mas 
á pesar de todo esto, siempre quedan las diferencias que el tiempo habia ya 
impreso, á lo menos en el lenguaje de la tribu de Nicaragua, que, como vi- 
mos «rríba, era oriunda de México, y llevaba algún tiempo de separada de 
los individuos de su familia. 

Los yucatecos contaban el tiempo, así como los toltecas, por meses de 
veinte días; diez y ocho de aquellos componían el año, y anadian también 
al fin dé él los cinco dias complementarios. Mientras los mexicanos conta- 
ban las indicciones de su ciclo por los signos iniciales tochtli^ acatl^ tecpatlj 
oaUij lo hacían los mayas por ¿an, multiCi hix y cauac. Los nombres de los 
diaSi según los ha publicado el Sr. D. Juan Pío Pérez, son con sus traduc- 
ciones: ^ 

1 Kan, mecate ó hilo de henequén torcido. 

2 Chicchau, no se conoce su significación. 

S Quimi ó cimí, pretérito del verbo quimilj morirse. 

4 Manik, es perdida su verdadera acepción ; pero si se divide la expresión 

man-ík, viento que pasa, quizá se entenderia lo que fué. 

5 Lamat, se ignora su significación. 

6 Muluc, sí es raíz del verbal miducbál^ pudiera entenderse por reunión 

ó amontonamiento: 

7 Oc, es lo que cabe en el hueco de la mano encogida, formando concha. 
6 Chuen, antiguamente se decia para significar tabla, chuenché; tam- 
bién hay un árbol llamado zacchuenché 6 chuenché blanco. 

9 Eb, se dice por la escalera. 

10 Been, solo se halla en el idioma maya el verbo beentah, gastar con 

economía. 

1 1 Gix ó hix, en el uso actual se encuentra el verbo hitxtah^ bajar toda la 

fruta de un árbol, quitar todas las hojas de una rama, y el nombre 
ííxcay, como antiguamente se escribía que índica leviza ó lija, cue- 
ro de un pez ; y la palabra híxcí, áspero. 

12 Men, artífice. 

13 Quíb ó cib, cera, vela ó copal. 

14 Caban, desconocido. 

15 Edznab ó esnab, desconocido. 

16 Cauac, desconocido. 

1 Dieetonario onivenal de Hutoría y de Geografia.— Apénd. Art. Cronología yiMatoea. 



lOG APUNTES PARA LA8 INMIQBAC10NB8 

** (lobon liooortie loa sementeras y las cosechas» en lo que conviene en parte 
** con iú (lo la ]toptlblica francesa. 

** Moc vs {\\ nioB on <iuo deben componerse los cercas, y Olalti en el que 
** so han du hacer las siembras, sea cu»l fuere el estado de la atmósfera, de 
** manera que si se pierde ¡lor falta, ó por esceso de lluvias, ya no se hace 
** en ningún otro mes, aun cuando el temperamento ó los riegos lo permitan. 

** Vv/i: en este mes sobrevienen las enfermedades de las plantas, en par- 
** ticular un insecto que como el pulgón las debilita y destruye; y en el de 
*^ télrh los vientos siUudables que deben curarlas. Mas en el caso de no ser 
** favorables, la pt^rdiila es segura en muchas plantas, como en la patata qae 
** ya no florece ni da cosecha. yUiiquin indica la inHorecencia. Sbavinqtiil la 
*' fenoundacion ; y Xc/iiVWriM/yf///, Yúxibaltinyuil y Xchanibalcinquü^ los tfeñ 
" tiempos de la formación del grano, el de perla, el de leche y el *' farináceo.'' 

** 1\>íh: en este mes deben castrarse las colmenas y levantarse las coie- 
** olías. Mujt indica la proximidad del frió y Yaxquin el tiempo de Pascua." ^ 

(Vmpanuulo este calendario con el de Yucatán, se encuentran semejan- 
ti^, según el 8r. IVn'Z, iamat con lámbat; muiuc con múlu; been con béem^ 
hit con Aú «* iiÁ/ni/ con n^himl: estos puntos de contacto serán todavía ma- 
yort^s cuando tengamos la traducción completa de las palabras chiapanecaa. 

IV lo a.'^MUado ivsulta un hecho evidente de toda evidencia; el conoci- 
n\íouto del calendario lo bobienuí en la misma fuente; tiene un origen co- 
mún para K^ tulteoas, mayas y chiai^anecos. Es el mismo el número de loa 
diasi y de Ivvs metk's. idéi\tioos Kvs dias complementarios y los que componen 
el ano; en resumen* uhIo el sistema. 

1.^1 foruia del oalendarío« tal cual la tenian los mexicanos, es la mas per- 
fivta á que pudo llegar en esta nación, representando la suma de los cono- 
otmient\vj& que en la materia st^ habían legado todas las fracciones de la mía- 
ma familia* vU\!kte que tomarvm la noción astronómica hasta la llegada de loa 
eQ^ivnioU"^ No tenemos dati>s {vira señalar la época, el lugar y la forma que 
tema cuando la tomarx^u, y $v^lo |HxleuK» iníerir que fué en tiempos remo- 
t\>s y de una manera divorcia de lo que en seguida llegó á ser. La palabra 
nk^.z-.^i. as; ^^ti;doa el ncs como siguioea im i»ma^ y esto indica que allá re- 
uiotamcnce la cuenca del calendano cotueiuo |>or la observación de este aa» 
crw vvuio ha í^uo^siido en t^viv^ U>s puebioa. El i:;e$ mexicano, sin embargí^ 
c\K^a de 5k>Iv^ Yiíi:i:^ ^has^ {vrivKlo que do contonua con el de las revolocM^- 
iMt^ vW U %uua« lo ciial iuvüca las reíoruuks beciías en los siglos subsecuenfiea» 
|vir» alcijuisar la cuenta tua» pertecia. basada en el nioTÜuieato aparente del 
;Wk. Kecuecvk> deí cvxupuco lunar súd I<« periodos de oece dias» que 



DB LAS TRIBUS BN MBXICCK 107 

de semanas se repiten sobre los 360 que forman el total de los meses. Se- 
gún nos parece, el mes atemoztli no corresponde á la estación en que las 
aguas se presentan en México; por otra parte, en el valle no se encuentra 
elmfono, que dio motivo al geroglffico ozomatli de uno de los dias; ni mucho 
menos un pueblo habitante del interior de las tierras, tenia ocasión de hacer 
figunur entre sus signos el de cipactli, que pertenece á un animal marino ; 
reminiscencias son, pues, estas, que acusan otras regiones y otros objetos^ y 
oonfi^encen del antiguo origen y extraño del calendario aprendido por los 
toltecas. En la forma que actualmente le conocemos, todos Ips nombres son 
ya de la lengua mexicana, con significación propia en el idioma, notados 
con los caracteres propios de la escritura de la nación; y si bien no conoce- 
mos las ideas que representaban los nombres de los dias, ni las razones que 
tuvieron para adoptar esas figuras en lugar de otras, las apelaciones de los 
meses nos enseñan que la intención para admitirlas era puramente religiosa, 
supuesto que no tienen otra significación que la de las fiestas que en ellos 
se verificaban : el calendario en último apálisis era civil y religioso, habia al- 
canzado la forma final que los hombres le han dado en nuestros tiempos. 

SI calendario yucateco tenia la misma perfección que el anterior, y eran 
entre sí tan semejantes, que la voz u^ en la lengua maya, significa igualmen- 
te mes y luna. Habia empero algunas diferencias; ademas del ciclo de 52 
afiós, llamado katun é igual al mexicano, se encontraba otro ciclo de 312 
años, compuesto de trece periodos de 24 años, llamado cada uno ajau katun; 
los dias del mes ademas de dividirse en periodos de trece en trece, que era 
una especie de número sagrado, se subdividian en cuatro fracciones de cin- 
co' ^¿üas cada una, y así de cosas menores. Por lo tocante á los nombres, he- 
mos visto que presentan reminiscencias con los mexicanos, pero que no todos 
ellos pertenecen al idioma maya, pues de algunos se ignora la significación, 
porque, como dice el Sr. Pérez, se han anticuado 6 se tomaron de una len- 
gua extraña. Todo esto prueba lo que ya hemos repetido ; los dos calendap- 
rios tienen un origen común, y ahora añadiremos, que los demás accidentes 
notados nos dejan inferir, que una vez tomado el conocimiento por los dos 
pueblos, se separaron desde muy antiguo para darle cada uno la forma que 
mejor le plugo, conservando el yucateco á pesar de las trasformaciones que 
recibió el sello de antigüedad, que en el suyo hablan ya hecho desaparecer 
los mexicanos. Todo esto se corrobora con apuntar una cosa bien sabida; 
en la época de la conquista México y Yucatán vivian separados, sin co- 
municaciones de ninguna especie. 

El calendario de Chiapas presenta algunas semejanzas con el de Yucatán 
y ninguna con el mexicano; sus nombres se alejan todavía mas de la inter- 
pretación, conservando el tipo de la lengua extraña de que fueron tomados; 



108 APUNTBB PASA LAS INMIOBACIONBS 

la significación de los meses se dirige al enseñamiento del cultivo de 1» tierra» 
de manera que conserva la forma raral, que es la primitiva en todos lo» 
pueblos. Por eso aparece como el mas antiguo, y por eso también podmnes 
creer, que los chiapanecos se separaron de los toltecas en tiempo aon BBtftfi 
remoto que los mayas. 

Si lo asentado no son visiones de nuestra imaginación, dirianaos que et 
calendario chiapaneco es el mas antiguo, el mas moderno el mexicaDOii f mt 
intermedio el yueateco; y que esta clasificación da la antigüedad respaotiv» 
de las tres nacipnes en el país de Anáhuac. 



VI. 



Arquitectura. — Casas grandes del Gila. — Inducciones. — Casas grandes de Chihnaboa. 
— Reflexiones. — Ruinas de la Quemada. — El Zape. — ^ToUantzinco. — ^ToUan. — ^Las 
pirámides d^ Teotihuacan. — ^Pirámide de Cholula. — ^La de Papantla. — ^El castillo 
de Xocbiealco. — ^Palacios de Mictlan. — Ruinas de Chiapas, Yucatán y Ghiatemala. 
— Copan. — Quirígua. — ^Yucatán. — El Palenque. — Los monumentos indican tres 
centaros de civilización. — ^No fueron los toltecas los primeros habitantes de Anáhaae. 



No quedan palacios ó templos pertenecientes á la nación tolteca; se leSj 
atribuyen la pirámide de Cholula y las dos pirámides de San Juan Teoti- 
huacan. Los edificios de Casas grandes y las ruinas de la Quemada» dicen 
los autores ser obra de los mexicanos durante su peregrinación ; pero como 
este juicio se funda en la lectura de la pintura geroglífica examinada mas 
arriba, y resulta de la interpretación del Sr. Ramírez que los emigrantes, al 
menos por esa constancia, no tocaron en aquellos plarajes, la opinión de loa 
escritores carece de fundamento, y nos parece mas probable que quienes 
construyeron esos monumentos fueron los toltecas. Sea esto verdad ó no, es 
evidente que pertenecen á la familia mexicana, pudiéndose tomar por lo 
mismo como término de comparación de lo que ella sabia ejecutar en este 
ramo. 

Dos grupos de ruinas existen con el nombre de Casas grandes, el primero 
á orillas del Gila en territorio que fué del Estado de Sonora y hoy corres- 
ponde á los Estados-Unidos ; el s^undo en el Estado de Chihuahua. Para 
dar una idea de aquel, vamos á copiar la descripción del padre jesuíta Ja- 
cobo Sedelmair, escogida entre otras por ser la de quien casi deseobríó 



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OB LAB TRIBUS BN üfiXIGO. 109 

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n^piella^ regionee: dice. — *<£n treinta y cuatro grados del Polo Norte se 
*V junta con el Qila el rio de los pimas sobaípuris que viene del Sur, desde 
<* la cqal junta» empezando aquí á contar las leguas de su corriente has- 
'^ ta las Casas grandes, hay veintidós leguas, pues el número de las l^;ua8 
*^ de Acofloa hasta esta junta en tierras de los enemigos y no andadas, no 
«« hay cosa averiguada. La una de las Casas grandes es un edificio grande, 
el principal cuarto del medio de cuatro altos, y sus conjuntos de los cua- 
tro lados de tres, con las paredes de dos varas de grueso, de inerte arga- 
'' masa y barro, y tan lisas por lo interior, que parecen tabla cepillada y 
'* tan bruñidas, que relumbra como losa de Puebla, y las esquinas de las 
^* bentanas son cuadradas» muy derechas y sin quisios ni atravesados de ma- 
dera, que los harian con molde ó cintria, y ]o miaño sus puertas aunque 
angostas, que en eso se conoce es obra de indios. Es la fabrica de treinta 
y seis pasos de largo y veinte y uno de ancho, de bueña arquitectura. A 
** tiro de arcabuz se ven otras doce casas medio caldas, de paredes gruesas 
también y todos los techos quemados, menos un cuarto bajo con unas vi- 
gas redondas, lisas y no gruesas, que parecen de cedro 6 sabino, y sobre 
** ellas otates muy parejos, y sobre estos una torta de argamasa y barro 
M duro, techo alto de mucha curiosidad. A sus contornos se manifiestan 
*^ otras muchas ruinas de terremotos que circundaban dos leguas, y coa 
** mucha losa quebrada de platos y ollas de fino barro pintado de varios co- 
lores que se asemeja á los jarros de Guadalajara de esta Nueva España, 
de que se. deduce era grande la población ó ciudad de gente política y go- 
*^ biemo. Verifícase con una acequia madre que sale^el rio por el llano 
** (quedando á su centro la población) de diez varas detimcho y como cuar 
*< tro de hondo, por donde atajaban quizá la mitad del rio Gila, así para que 
sirviese de fozo defensivo como para proveer de agua á sus barrios y dar 
riego á sus sementeras en los contomos. Como doce leguas mas abajo hay 
** otros dos edificios con otros menores á su contomo y acequia, y al lado del 
^^ Norte entre el rio Gila y el de la Asunción, descubrí en el último viage 
«^ ruinas de otro edificio, como también mas arriba de k casa mas grande 
^* otras, que dicen las fabricaron unas gentes que vinieron de la región del 
** Norte, llamado el principal el Silba, que en el idioma de los pimas es el 
hombre amargo y cruel, y que por las sangrientas guerras que les daban 
los apaches y veinte naciones con ellos confederados, muriendo muchos de 
* una y otra parte, se despoblaron y parte de ellos por disgustados se divi- 
dieron, y volvieron para el Norte, de donde años antes hablan salido, y los 
otros hacia el Oriente y Sur* Habia también seis leguas distante del rio 
hacia el Sur, un algive de agua hecho á mano mas que cuadrado paralelo, 
grande de sesenta varas de largo y cuarenta de ancho; sus bordos pare- 



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lio APUNTES PARA LAS INBflGRACIONBS 

*^ cían paredes ó pretil de argamasa ó cal y canto, según lo fuerte y duro 
** del material, y por sus cuatro ángulos tiene sus puertas, por donde se 
'< conduce y recoge el agua llovediza. Dicen los indios lo hicieron los mis- 
** mos que fabricaron las Casas G-randes, de cuyas noticias se juzga, y es 
^ verosfmil son los ascendientes de la nación mexicana, según las fábricas y 
*' vestigios, cuales son estos que citan en treinta y cuatro grados y los que 
*' hay al contomo de los Janos en veinte y nueve grados, que también Ua- 
*' man Casas grandes, y otros muchos que dan noticia se ven hacia los treín- 
" ta y siete y cuarenta grados del Norte." ^ 

El rio á que el P. Sedelmair se refiere es el conocido actualmente con el 
nombre de San Pedro, que se incorpora en el G-ila por la ribera izquierda : 
conforme á las cartas de la Comisión de límites, las Casas grandes deberán 
encontrarse á los 33^ de lat. N. y unos 12^ long. O. de México. De la des- 
cripción se saca, que no solo era una, sino tal vez tres poblaciones conside- 
rabies, cubriendo cada una bastante superficie. Las obras conservadas y 
que han resistido á la fuerza corrosiva de los siglos y á la destrucción salvaje 
de los hombres, deben ser los monumentos prominentes, los destinados al 
culto de los dioses, á la habitación de los gefes, á las necesidades públicas ; 
las casas do la gente menuda, fabricadas de materiales menos sólidos, des* 
aparecieron presto, dejando pocos vestigios de su existencia. Por otra parte, 
aun cuando se suponga que las obras allí ejecutadas fueron hechas por la 
comunidad bajo el mando despótico de un gefe, á semejanza de las pirámi- 
des de Egipto, no se puede concebir hayan sido formadas en poco tiempo, ni 
tampoco que un pueblo que estuviera de paso hiciera edificios duraderos, 
ni abriera canales para regadío, ni aljibes para depositar las aguas, ni las 
demás cosas que revelan una permanencia meditada. Esto nos inclina á 
creer, que las Casas grandes no son una mansión pasajera de las tribus me- 
xicanas, sino uno de los diversos asientos que tomaron en sus peregrinacio- 
nes; las ruinas de la capital de una monarquía, cuyo poderío y duración no 
nos son conocidos. No es tan descabellada esta suposición ; los toltecas, si 
no se estacionaron allí, al proseguir su viaje para las tierras del Sur han de 
haber dejado una colonia, compuesta cuando menos de los cansados, de los 
disgustados, de los inútiles ; y estos, abandonados á su suerte, han de haber 
hecho esfuerzos para proporcionaree una existencia cómoda. Se multiplica- 
ron, y dieron organización á su señorío. 

Las Casas grandes de Chihuahua están situadas á los 30o 22" 13^^ lat. N. 
y 8® 47^ 7'^ long. O. de México. Aunque no nos satisface en todos sus pun- 
tos, copiamos la siguiente descripción del "Ensayo estadístico sobre el EJs- 

1 M6S. del ArclÓTO geDeral. 









DB LA» TRIBUS BN MÉXICO. 111 

tado de Chihuahua," ^ que dice: — << En el pueblo de Casas Grandes, sítua- 
** do á la orilla occidental del rio del mismo nombre, entre Janos y Galeana, 
** están las ruinas de grandes edificios que los indígenas designan como la 
^* tercera morada de los aztecas, en la suposición de que esta nación al emi- 
** grar hasta Tula y el Valle de Tenostitlan hizo tres paradas, la primera 
cerca del lago de T^uyo (al S. de la ciudad fabulosa de Quivira, el Do- 
rado Mexicano), la segunda en el rio Qila, y la tercera en las inmediacio- 
** nes de Janos. Entre estas ruinas se encuentran dos especies de habitaciones 
muy distintas : la primera consiste en un grupo de piezas construidas de 
tapia y esactamente orientadas según los cuatro puntos cardinales : las 
** masas de tierra son de un tamaño desigual, pero colocadas con simetría y 
*' descubren mucha habilidad en el arte de construirlos por haber durado 
** un tiempo que ecsede de trecientos años. Se reconoce que este edificio 
** ha tenido tres altos y una azotea, con escaleras esteríores y probablemente 
** de madera. Este mismo genero de construcciones se encuentra todavía en 
todos los pueblos de los indios independientes del Moquí al N. O. del Es- 
** tado. Las mas de las piezas son muy estrechas, con las puertas tan peque- 
ñas y angostas, que parecen calabozos. Todavía existe en muchas partes 
** el enjarre de las paredes, cuya finura é igualdad demuestra la inteligencia 
de los arquitectos. Este edificio está circundado á varías distancias de 
montones de piedras sin ninguna regularídad, y varían en tamaño de cin- 
co á diez varas cuadradas. Hay también vestigios de un canal que servia 
%in duda para conducir el agua de un ojo á las inmediaciones de las casas. 
** A la distancia como de dos leguas al S. O. está un devisadero ó atalaya 
en un picacho que domina un terreno estenso por todos rumbos, con el 
obgeto quizá de descubrir la aproximación del enemigo. En el declive me- 
*^ rídional del mismo picacho hay innumerables líneas de piedras colocadas 
á propósito, pero á distancias irregulares, en cuyos estremos se ven mon- 
** tones de piedra suelta. 

Las ruinas de segunda clase son muy numerosas por las orillas de los 
ríos de Casas grandes y Janos, en la estension de mas de veinte leguas 
de largo y diez de ancho. Estas uniformemente á corta distancia tienen 
la apariencia de collados, y en todas las que se han escabado se han en* 
centrado cántaros, pucheros, ollas, etc., de tierra pintados de blanco, azul 
y nácar: metales y hachas de piedra, pero ningún instrumento de hierro- 
Hay otros varios parages en el Estado en donde se ven vestigios de 
otras obras, y uno de ellos es un cerro cónico situado á las inmediaciones 
del cañón de Bachimba, en el camino para tierra fuera. En él se percibe, 



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1 Por D. Pedro García Conde: ChihnahiiA, 1842.— Pág. 74. 



118 APÜNTBS PARA LAS INRlIORACfONBS 

*^ aunque interrumpido ja» tin parapeto de piedra que en forma de espiral 
'* sube hasta la cúspide del cerro.'* 

De lo que acaba de leerse se presentan al ánimo de luego á luego las mis- 
mas reflexiones asentadas arriba ; no parecen ser las obras de un pueblo que 
estaba de paso ; en un tiempo corto no se pudo llenar con los túmulos 6 
tumbas de los principales un espacio tan grande como en la relación se se- 
ñala; la atalaja no habia de estar colocada, para cumplir con su objeto, 
á gran distancia de la ciudad, j entonces esta débia tener majores propor- 
ciones que la actual México. Por otra parte, las dos Casas grandes parecen 
pertenecer á la misma mano, presidió en ellas el mismo gusto, el mismo 
plan, los mismos materiales, de manera que podemos atribuirlos á la misma 
época j á la misma nación. 

Conforme á las observaciones de J. M. Bustamante, la casa de arriba, en 
la hacienda de la Quemada, Estado de Zacatecas, está situada á los 220 18^ 
46^^ de lat. j 3^ 5^ 45^^ loug. O. de México. Las ruinas se encuentran una 
legua al N. de la hacienda sobre una altura, j son conocidas con el nombre 
de los Edificios. Este grupo es el que ha llamado la atención ; de él se han 
hecho varias descripciones por naturales j extranjeros, j se han formado 
planos minuciosos, de los cuales tenemos dos á la vista. ^ A lo que comun- 
mente se cree, no existen en aquellos lugares otros vestigios antiguos ; mas 
esto no es exacto. Contamos en nuestra colección un plano MS. levantado 
en 1833 por C. de Berghes, con el titulo— "Plan de la situación de los 
Edificios, cimientos j caminos de las poblaciones antiguas en|el llano d#la 
hacienda de la Quemada,'' — y en él consta que desde las ruinas principales 
hasta Villanueva, á uno j á otro lado del rio j en una extensión dé unab 
nueve leguas cuadradas, el terreno está cruzado en todas direcciones de ca- 
minos mas ó bien conservados que conducen á diversos grupos de vestigios, 
que según el autor pertenecen á dos épocas diferentes. Esto no deja ja du- 
da alguna acerca de nuestros anteriores asertos, que no nos cansaremos de 
repetir; no son semejantes obras hechas por un pueblo que estaba de paso, 
se arraigó en el suelo, duró allí mucho tiempo, para que pudiera eiisafi- 
charse, labrara ciudades, las fortificara contra sus enemigos, j abriera vitíB 
espeditas de comunicación. Si en la época de estas construcciones 6 des- 
pués, parte de la nación se puso en marcha para venir á asentase eu el valle 
de México, parece seguro que no quedaron despobladas las mansiones aflte- 
riores, sino que quedó allí establecida una colonia numerossv colonias que 
progresaron según los trabajos emprendidos j llevados á cabo, j que pere- 



l 1? Gnindrias der Bainen ¥on EdifícioB bei Zacatecas.— 2? Plan de las minas d la Quemada, 
cerca de VUlanueva. 



DE LAS TRIBUS BN MfiZIGO. 113 

deroD después, como lo atestigua la carta etnográfica, por las irrupciones 
de la familia ópata-tarahumar. 

Las ruinas de la Quemada presentan desemejanzas con las de Casas gran- 
des. JLa arquitectura es mas complicada, mas pulida. Aquí se encuentran 
las primeras columnas, sin basas ni capiteles, sirviendo para recibir las te- 
chumbres de las salas espaciosas. Por primera vez vemos entre las construc- 
ciones la pirámide, que en cierta región sirve de base á los templos, y en 
otra á los templos y á los palacios, formando uno de los rasgos salientes 
en la forma arquitectónica de México. De las primeras á estas segundas 
obras hay, pues, transcurrido un tiempo mas ó menos largo, marcado por 
los adelantos que en las artes habian hecho los artífices. 

Esa antigua inmigi*acion dejó también sus huellas en el Estado de Durango. 
Cerca del Zape, — '' en la cima de una roca nace una fuente, y al derredor 
«« hallaron los padres (misioneros Je^uitas) muchos ídolos y fragmentos de 
^* columnas al modo de las que usaban los mexicanos. En el valle observa- 
*' ron también algunas ruinas de edificios, que les hicieron creer que habian 
*^ allí hecho asiento los mexicanos, en aquella famosa jornada desde las re- 
** giones septentrionales, que están constantes en sus historias." ^ — ^En otra 
parte se hace notar que los nombres Ocotlan, Atotonilco y otros son mexi- 
canos, y se añade: — '^ Cabando delante de la iglesia que ahora se fabrica, se 
** hallaban á cada paso ollas bien tapadas, con cenizas y huesos humanos, 
^* piedras de varios colores con que se embijan, metales y otras cosas, y lo 
^* ,que les causaba mas admiración eran las estatuas y figuras que descubrían 
** de varios animales. A mí me lo causó con ver una que parecia vivamente 
un. religioso con su hábito, cerquillo y corona muy al propio. Y lo que he 
podido entender de indios muy viejos, es que pasaron por aquí los antiguos 
n^exicanos que salieron del Norte á poblar ese reino de México, y no de- 
** bieron de ser pocos, pues una media legua está llena de estos como se- 
*^ pulcros, y ruinas de edificios y templos." ^ — ^Por la posición geográfica, la 
mansión del Zape debe colocarse antes de la Quemada: es lástima que no 
podamos juzgar de la arquitectura sino en términos muy generales, y por 
solo los puntos que todas las ruinas tienen de común; nos llaman la aten- 
ción los restos de columnas, aunque no podemos juzgar de la manera en 
que estaban empleadas en aquellos edificios. 

En el Nayarit existen los restos de una fortaleza. El P. Sahagun asegura 
que los toltecas dejaroi^ en TuUantzinco (Tulancingo, Estado de México) — 
*^ muchas antiguallas, y un Cú, que llamaban en mexicano huayalcaüh el 
** cual está hasta ahora, y por ser tajado en piedra y peña ha durado tanto 

1 Alegre, tom. i, pág. 415. 2 Alegro, tom. n, pág. 54. 

15 






114 APUNTES PARA LAS INÍlIGRAeíONBS 



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<^ tiempo.^' — >E1 mismo autor asegura que en Tallan (Tula, Estado de Mé- 
xico) quedaron también obras de los tultecas,-*-*' entre las cuales dejaron 
una que está allí, y lioy en dia se yé, aunque no la acabaron que llaman 
quetzalliy que son unos pilares de la hechura de culebra, que tiene la oir 
beza en el suelo por pié, y la cola y los cascabeles de ella tienen arriba. 
*^ Dejaron también una sierra, ó un cerro, que los dichos tultecas comenzar 
ron á hacer; y no la acabaron, y los edificios viejos de sus casas, y el en- 
calado parece hoy dia : hállanse también hoy cosas suyas primorosamente 
*< hechas, conviene á saber, pedazos de olla, ó de barro, vasos, escudillas y 
'^ ollas: sácanse también de debajo de la tierrajoyasy piedras preciosas, 
<^ como esmeraldas y turquezas finas." ^ Si no nos engañamos, todo ello ha 
desaparecido. 

Los vestigios de poblaciones, de templos, de fortalezas que siguen hacia 
el Sur, tienen generalmente los caracteres de la arquitectura mexicana, mo- 
dificados mas 6 menos por el gusto de las diversas tribus que construyeron 
las obras; predomina la forma piramidal, sirviendo de pedestal á los tem- 
plos, contándose en los pequeños un solo cuerpo, y en los demás á propor- 
ción mayor número. En este espacio, sin embargo, deben notarse algunas 
excepciones. Las pirámides de Teotihuacan se atribuyen á los toltecas, y 
aun á los totonacos ; nosotros no tenemos razones para admitir ó desechar es- 
tas opiniones, pero por estar dedicadas al culto del sol y de la luna, nos pa- 
recen el trabajo de un pueblo anterior á todos los que trajeron al valle la 
teogonia azteca; y si bien los toltecas presentan entre sus recuerdos el mis- 
mo culto, ya era como en un tiempo de transición para seguir al politeís- 
mo. Los constructores debieron ser anteriores á los toltecas, aunque tal vez 
de su propia familia. La pirámide de Cholula es obra del mismo género que 
las anteriores, la época en que fué construida debe ser poco mas ó menos la 
misma, y es bien sabido que su fábrica se atribuye, entre otros, á los olmecas. 
Pero estas construcciones son de tierra, y si bien revelan cultura y ade- 
lanto en las naciones que las levantaron, difieren en cuanto al carácter aip- 
tístico de otras obras, que si llevan la forma piramidal, por ser formadas 4s 
piedras primorosamente labradlas y unidas, revelan una •época en que las ar- 
tes habian dado gípandes pasos en el camino de la perfección. Tal es la^ pi- 
rámide de Papantla, consagrada, según parece, á perpetuar la división dbal 
año, y quién sabe cuál otra cuenta cronológica.^ 

El castillo de Xochlcalco presenta revestimientos de piedra en el oeMo 

Sobre que está asentado, á semejanza de la Quemada; la pirámide ceatml 

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1 Tom. ni, pág. 1G6. Traducido del italiano por D. Lino Ramires.— 

2 Dos monumentos arruinados de ar^uitec- MS. en poder del Sr. D. Femando Bamiies. 
tura mexicana, ilustrados por Pedro M&rquez. 



116 APUNTES PARA LAS I NMtOIt ACIONES 

tratan de la misma materia. De la comparación qué de ellos hemóe héoi» 
con los monumentos del antiguo Anáhuac, resulta, para nosotros, que no 
tienen entre sí el menor punto de contacto. Templos y palacios están cod»» 
truidos sobre terrados piramidales truncados, ofreciendo varios trozos qne M 
disminuyen progresivamente, hasta presentar en la cara superior el espacio 
destinado para el edificio. Las obras han sido ejecutadas bajo planos <qQé 
parecen idénticos, aunque modificados aquí 6 allá por la necesidad ó el gniÉo 
de los pueblos á que corresponden. El aspecto general á veces asemeja al 
estilo griego, á veces al egipcio. Presenta los rudimentos de la columna eoD 
capitel, tal vez con basa, así como el arco y las bóvedas, si no en la forma 
romana mas perfecta, sí como en su principio los usaron romanos, griegM 
y egipcios. El conjunto es grandioso, imponente ; profuso en adornos de pop» 
files correctos, bellos, armoniosos, revelando uua civilización muy adelanta* 
da, en que las bellas artes eran cultivadas con esmero y aplicadas copioia- 
mente en el ornato de las ciudades. En las pinturas y en los bajorelieves, 
ya en piedra, ya en estuco, las figuras de hombres y de mujeres tienen di- 
versa fisonomía que la mexicana, distinto traje, acusan otras costumbres; 
distingüelos sobre todo el tocado tle la cabeza, la cubierta del pecho, reme* 
dando á ocasiones una cota, la forma de la sandalia ó cactli, el estar senta- 
dos con las piernas cruzadas á la manera oriental y no en cuclillas como los 
aztecas : difiere el ángulo facial, y el conjunto de las facciones. Todo esto no 
puede achacarse á solo el capricho ó á la imaginación de los artistas; los 
pintores y los escultores copian los objetos que diariamente tienen á la vis- 
ta, que les son familii&res, reproduciendo así las facciones y los trajes de sos 
contemporáneos. Cuando alguna vez en la pintura y en la escultura se junta 
con lo real lo mítico, lo simbólico, lo caprichoso, sin mucho esfuerzo puede 
separarlo la inteligencia y juzgar libremente acerca délos objetos que desea. 
En las pinturas geroglíficas, ninguno tomará la cabeza de ehecatl como la de 
un ser que en realidad existió. 

Diversa como es esta civilización de la mexicana, los monumentos que la 
representan, si bien tienen muchos puntos comunes, difieren en verdad por 
caracteres que dan motivo. á sospechar que, ó pertenecieron á pueblos dis- 
tintos ó á épocas diferentes de la misma civilización. La señal distintiva de 
las ruinas de Copan son las piedras monolíticas esculpidas, á que llaman ídolos, 
que de común llevan delante otra piedra, esculpida también y en forma de 
altar. Las figuras son las que se alejan mas del tipo mexicano, por el traje y por 
la manera de sentarse ; las estatuas presentan una forma peculiar de poner 
las manos, las dos hacia arriba sobre el pecho, separadas y con las palmas 
puestas para afuera. Por lo demás, hay armonía en el conjunto de la obra, 
riqueza en los adornos, adelanto en el dibujo, y solo se echaría de menos, si 



mi héB TBIBUB BN lOZIOO* Í17 

DO taviéramos lar mayor parte como, mítico, alguna sobriedad en lo i>ecar- 
gado de las labores. Las ruinas de.Quirigua pertenecen á este grupo por 
Uevar como distintivo los ídolos, pero debe advertiraa que son sin disputa 
muy mas antiguos que los de Copan, revelando en su construcción la infan- 
cia del arte, que en esta ciudad llegó á un alto grado de perfección* 

En Yucatán^ los terrados sobre que asientan los palacios tienen la mayor 
altura ; los frentes de los edificios estím cubiertos de labores primorosas y 
complicadas ; se nota en los relieves, q^e escasean, menos gusto artístico, 
y aun tal vez dos épocas distintas, la última de las cuales se acerca bastante 
á la forma mexicana. Predomina como punto saliente el uso de la columna, 
ya aislada, ya apareadas, con capitel recordando el jónico, con labores igua- 
les en los extremos y en el medio, tomando ulia forma peculiar* No fué des- 
conocido el arco triun&l : no abundan las inscripciones geroglíficas* 

En el Palenque, es correcto el dibujoj los perfiles en la imitación de la 
naturaleza son puros y verdaderos ; pero la fisonomía, el traje y las formas 
revelan en las figuras un pueblo diferente de los otros; los frentes de los edi- 
ficios presentan macizos en lugar de columnas, el conjunto es severo, como 
si fuera una reminiscencia del arte griego, abundan los bajorelieves en 
piedra y en estuco, alguno de los cuales se tendría como copiado de algún 
templo asiático ; las leyendas explican por todas partes el objeto de las obras. 

Ademas de diversa, esta civilización es mas antigua que la de la familia 
tolteca. Esta opinión es de todos los autores que han examinado los monu- 
mentos, exceptuando á Stephens, quien pretende probar, que si no son con- 
temporáneos de la conquista, la precedieron en poco tiempo. Aduce para 
ello citas de Cortés, de Bemal Diaz y de Herrera para encontrar semejan- 
zas entre los edificios que describen y las ruinas antiguas* Se apoya en la 
pretendida igualdad de la escritura aquella con la mexicana, y le parece 
concluyente que una figura encontrada en el Palenque tenga la lengua fuera 
de la boca como la figura del sol en la piedra que en México se conoce por 
del calendario. Pobres razones son estas, de las cuales unas son ülsaa de to- 
da falsedad como la escritura, otras son casuales y aisladas como la de la 
lengua, y las otras gratuitas y poco concluy entes, pues no dicen lo que de- 
bieran decir ; y son mas pobres todavía, atendiendo á que nioguno de los 
autores contemporáneos de la conquista hace mención alguna de tales 
construcciones, porque ya en su tiempo eran ruinas casi olvidadas por los 
iudios, como lo confirma la autoridad de CogoUudo por lo que toca á los pa- 
lacios de Yucatán y de Chiapas. 

Nosotros no discutimos, apuntamos compendiosamente, por lo cual infe- 
riremos ya dos cosas : 

1^ La civilización en México, representada por los monumentos, se divi- 



118 APUNT89 YARA LAS INMIGEACIONRS 

■ 

de en tres zonas bien distinta». La primera, prolongándose no sabemes hasta 
dónde hacia el Norte, comprado et eajpacio entre el rio Gila y la frontrara 
que fué del imperio mexicano, sin incluir laa tierras ocupadas por las farniKaa 
de la misma lengna : puntos avanzados suyos serán la pirámide de Papantla 
7 Xochicalco, si acaso este monumento no pertenece á época mas remeda* 
Es el periodo media La segunda S0 extiende desde los limites australes de 
la anterior hasta los Estados de Oaxaca y Veracruz, correspondiendo al pe^ 
nodo moderno y propiamente mexicano. La tercera zona abarca desde Chia> 
pas hasta Guatemala, teniendo rezagados oi Norte los palacios de Mictían y 
algunas de las pirámides del istmo, supuesto que las demás ruinas son co- 
nocidamente tzapotecas 6 mixtecas: se les coloca en el periodo mas perfec- 
to y mas remoto. - 

2^ Los autores opinan con variedad acerca de cuál fué el primer pueblo 
habitador de México, no faltando alguno de buena nota que asigne esté lu- 
gar á los toltecas. De los ligeros apuntes que llevamos formados resulta ser 
falsa semejante opinión, ya porque los recuerdos históricos hacjen reseiinis* 
concias de otros pueblos, ya porque las ruinas atestiguan una civilización 
anterior á la tolteca. Solo se le puede tener eomo la primera, en cnanto á 
que es el pueblo primero que nos dejó relaciones históricas mas ó menos 
perfectas, que por este medio perpetuó su memoria, legándonos su nombra, 
ya qtie los pueblos anteriores dejaron perecer el suyo en el olvido. Es esto 
tan cierto, que nuestra historia antigua únicamente se ocupa en los heohoa 
de las tribus de la familia mexicana, refiriendo los de algunas extrañas muy 
de paso, de otras apenas mencionándolas cuando los sucesos de los asteeaa 
asi lo requieren, y del resto no se mienta ni aun siquiera su nomlnie» 



DC ItMHWMIS BU MEXM». 



119 



I J ' 



VII. 



Pueblos anterioros álos toTtecas. — Los ulmecas, los tzapoteoos y los xicalancas. — Gi- 
gantes. — ^Tribus de que hace mención nuestra bistoría. — Los totonacos. — ^Los cb!a- 
paneqoes.— Los mixtéeos.— Xos otomíee y los mazahuk.— Los midioaoaneses. 



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Los autores que llevan la opinión de no ser los toltecas el pueblo ]Mrimi- 
tivo, nombran oomo él mas antiguo á los ulmecas y á los xicalancas, añar 
diendo también los tzapotecas. — *< O fuese esta una nación sola, dividida des- 
'' pues en bulmeoos y xicalancos, oomo la mexicana se dividió en tlatilulcos, 
*' y mexioanos, ó fuesen dos naciones diversas, pero amigas, y confederadas, 

es cierto que ambas habitaroa á las vertientes del rio Atoyac, entre Tlax- 

callan, y Quetlaxcoapan, hoy Puebla de los Angeles, y que desampararon 
<^ la tierra,'* etc.^ — ^No hemos encontrado qué idioma hablaban los xicalan- 
caa; mas por el hecho de saber que desalojados de sus terrenos por las emi- 
graciones siguientes, fueron á establecerse sobre la costa del Oolfo, hada el 
istmo de Tehuantepec, en donde siempre se habló y aun se habla el mexi- 
cano, inferimos, si bien con desconfianza, que son de las tribus primeras de 
esa inmensa familia azteca, que hizo su patrimonio del Anáhuac, y que desde 
tiempo inmemorial se precipitó del Norte sobre el Valle. En cuanto á los tza- 
poteoos y á los ulmecas ó mixtecas, les encontramos actualmente en el lugar 
en que en definitivo se fijaron, y sabemos que usan de lenguaje particular. 

Antes de estos pueblos, las relaciones no encuentran mas de á los gigan- 
tes, llamados quifiametin. No entraremos en la cuestión de si existió ó no 
una nación entera de gigantes ; responderán por nosotros la geología y la ana- 
tomía comparada: nosotros nos figuramos que esta debe de ser la tradición 
confusa de los bárbaros, con quienes tuvieron que combatir los primeros, in- 
migrantes, que comenzaban á recorrer el camino de la civilización. 

Seguida hasta su origen nuestra historia antigua, apuntaremos ahora las 
-notioias relativas á los pueblos de que se hace en ella alguna mención. Con- 
forme á la opinión de Torquemada (lib. 3, cap. 18), los totonacos vinieron 
del Norte, divididos en veinte parcialidades ó &milias, y se asentaron en 
Teotihuacan antes de la irrupción de los chichimecas ; de allí se trasladaron 



1 Boturini, pág. 135. 



fé2 APUNtSé PARA LAS lttWl«Mdl«»NBS 



VIII. 



Defeotos de nuestro trabajo emprendido. — Vamos á proceder en sentido opuesto del 
hasta aquí adoptado^ — Comenzamos definitivai^ente nuestro sistema estal|eciendp 
que los pueblos mas antiguos deben encontrarse al Sur y los mas modernos al Nor- 
te. — Idea de los gigantes. — Los pueblos que dejaron recuerdos hístórfcofí no ^n los 
primeros habitadores del país. — La» ruinas de Ohiapas, Yucatán y Ouatemftla dan 
testimonio de una civilización anterior á Ja de los pueblos conocidos en Méxioo.*-^ 
Marcan un segundo centro de civilización los monumentos de Casas .grandes á la 
Quemada. — Esas civilizaciones no tienen entre sí semejanzas, ni punto alguno de 
contacto. — La primera es mas antigua que la segunda. — Mención de los ulmecas, 
de los zapotecas y de los xicalancas. — Los popolocos son, al menos en aígúhá de 
sus subtribus, anteriores en México á los lú&tecós. — La fómiHa mixteca es déf las 
mas antiguas en Anáhuac-^Los amuchcos^p-Otras tiibns. . 



Hasta aquf hemos ido amontonando proimiscuuxiente los datos á medida 
que los honos encontrado. Sin orden y sin concierto, tal como el ac^so las 
iba presentando, tocamos someramente las tsuestiones por el lado que po- 
dian tener interés para nuestro asunto, sacando consecuencias aisladas. De 
las pruebas que hemos creído encontrar, dejamos unas en un lugar, otras en 
otro^ sin estrecharlas ni ligarlas para darles un solo cuerpo; el todo está 
como dislocado, y cual si no hubiera precedido & su formación algún con- 
cierto. Es que nosotros pretendimos no prejuzgar las cuestiones. Quisimos 
no emprender la tarea bajo un plan arreglado de antemano y ajustar los 
hechos á una medida determinada, prefiriendo examinarlos tan desapasiona- 
damente cuanto pudiéramos, y una vez conocidos, formular con ellos lo que 
resultara, adoptando el sistema que por este camino dieran de sí. Como al 
principio prometimos, caminamos de lo conocido á lo desconocido, de lo 
menos á lo mas remoto. Ahora vamos á proceder de una manera inversa ; 
y aprovechando cuanto arriba hemos sacado por verdadero, probaremos á 
ver lo que puede traslucirse en el plano etnográfico acerca de las inmigra- 
ciones de las tribus. No formaremos disertaciones para asentar los hechos, 
ni repetiremos lo que en el cuerpo de la obra se haya dicho ya ; daremos 
por puestas en orden y agrupadas por materias las nociones que están es- 
parcidas, y sacaremos los resultados sin presentar al lector la serie de ideas 
sucesivas que nos hayan conducido á ellos; pero esto, no sin que tengamos 
algún apoyo que darles, fundado en raciocinio 6 en doctrina. A ello nos 



OB JM^ TiUBUS BN MÉXICO. V¿^ 

obliga el oaK&cter mismo de npestra obra» que como tanto hemos repetido, 
QO' tiene preteosioDes mas de á establecer la parte geográfica de lo^ lenguas. 
A nuestro corto entender, el plano etnográfico puede reve,]^ el caooino 
que siguieron algunas de las inmigracion€|s indígenas ; puede decir de mu- 
chas el arden sucesivo en que se verificaron; mas no puede servir para pre- 
eisar los épocas, para establecer entre los viajes un riguroso sistema cxw^ 
Kgico* Nuestra pretensión terminará indicando que una tribu fué anteriojí^ 
á olara en la tierra de Anáhisiac; acabado esto, ^remotamente se nos atribuya 
que etttre un hecho y otro he<dio señalamos un número determinado de ajaip^ 
ó de siglos. 

Con estas salvas fundamos nuestro sistema en la siguiente proposición: — 
Fuera de pocas excepciones, los pueblos mas antiguos de México se eupuen^ 
tran al Sur; los mas modernos viven hacia el Norte. 

Todos los pueblos, de las nociones vagas que conservan acerca de su orí- 
^D, forman leyendas prodigiosas, en que reúnen sus conocimientos mitoló- 
gicos y reales, con absurdas relaciones de asuntos fantásticos. y mentiroso^. 
Eiñ nuestro país el recuerdo primitivo, con resipeoto á los pobladores se ror 
fiere á los gigantes^^ ^ Gaai en todos los pueblos de la tierra, dice el Sr. 
** Barón deHamboldt,> ^ la ficción de los gigantes, de los titanes y de los 
^ cíclopes, parece indicar el conflicto de loe elementos, 6 el estado del glo- 
^ bo al salir del caos ; no oliendo duda que en ambas Américas, los eqor^ 
^ines esqueleiíoB de animales fósiles derramados en la superficie de la tierra, 
^ han tenido' grande influencia en su historia mitolégica. Eo. la punta 4e 
^ Saat^ Elena; al Norte de Guayaquil, se encuentran enormes despojos de 
cetáceos desconocidos; de aquí viene que las tradiciones peruanas rdatan 
que una colonia de gigantes, que se destruyeron encare sí, desembarcó en 
^ aquel punto. En el reino de la Nueva Granada y en las vertientes de las 
^ cordilleras mexicanas, abundan las osamentas de mastodontes y de elefim- 
^ tes fósiles, pertenecientes á especies que han desaparecido de la superficie 
'< de la tierra ; por eso también, la llanura que se estiende desde guaucha 
^* hasta Banta Fé de Bogotá, á una altura de 3700 metros, lleva el nombre 
de Campo de los Giganta. Es creíble que los ulmecas se vanagloriaban de 
que BUS antepasados habían combatido contra Ips gigantes en la fértil lla- 
nura de Tlaxcala, porque allí se encontraron dientes molares de masto- 
^ dontes y de elefantes, que en todo el país los tiene el pueblo como muelas 
*^ de hombres de estatura colosal. " 

Asignar en seguida de la idea mitológipa de los gigantes cuál fué el pue- 
blo primitivo en México, nos parece empresa ta^ impo^Uecomo vana^ Nosqn 



4« 






124 APUNTfeS PARA LAS INBSTORACIONBS 

tros creemos que la América ha estado poblada desde muy remoto. Multitud 
de pueblos se han removido sobre el terreno llenándolo en todas direcciones, 
y sepultándose en las tinieblas del olvido, sin dejar algún rastro, algún re- 
cuerdo, por el cual fueran conocidos siquiera sus nombres. Las naciones qne 
por la tradición, por relaciones escritas, por los monumentos, 6 por algún 
otro camino dejaron memoria de su existencia, son las que pueden entrar bajo 
el dominio de la historia ; y ésta, que no puede contar, si és verídica, mas allá 
de lo que sabe, da el nombre de pueblos primitivos á los primeros que co- 
noce, y su tiempo comienza allí donde empesó su cronología. Así entre 
nosotros ; los pueblos primitivos de Anáhuac se llama á los ulmecas, á los 
zapotecas y á los xicalancas, porque dejaron recuerdo histórico, no obstan- 
te que, para nosotros, quedan rastros de tribus anteriores, que no estamos 
seguros por cierto si fueron ó no los primeros habitadores del país. 

Los monumentos descubierix)s en el espacio comprendido entre CSiiapas, 
Yucatán y Centro América, dan noticia de una de esas naciones desconoci- 
das, muy mas antigua que las mencionadas por nuestra historia. Aquellos 
edificios, en las paredes construidas de piedras cortadas siguiendo cada ana 
el contomo de las inmediatas con las cuales ajusta, recuerdan los mutos de 
Tebas, de Micenas y de otras antiguas ciudades de la Grecia. Por algunos 
dibujos y^ por no pocos objetos, tienen semejanza con sus relativos en las mia- 
ñas de Nínive. Por los trajes de las figuras en las estatuas y en los bagorelie^ 
ves y por su fisonomía se les clasificaria naturalmente entre las oonstruccio- 
nes de algunos de los pueblos de la Asia. Estas, sin embargo, no son mas de 
una especie de reminiscencias, pues los edificios de México no son ni griegos, 
bí ninivitas, ni asiáticos ; presentan un tipo particular, propio suyo, que bien 
podrá tener analogías 6 semejanzas casuales con otros tipos^ sin que por eso 
dqe de ser único en su especie. También son del todo diferentes, no tienen 
relación ninguna con los templos 6 palacios producidos por la civilización 
azteca, ya se les compare con las obras de los mexicanos derramadas en su 
vasto imperio y encontradas por los conquistadores españoles, ya se les pon- 
ga en paralelo con sus semejantes en la Quemada y Casas grandes. JLa 
grandiosidad de los monimientos, lo bello y regular de los adornos, el gasto 
que preside á la ornamentación, el dibujo de las figuras gracioso y aun oor^ 
recto, el carácter de los geroglíficos, revelan una civilización distinta de la 
azteca; la fisonomía de los individuos representados en las esculturas, indi<» 
ca un pueblo diverso del azteca; los trajes y las posiciones de los hombres, 
la forma de algunos utensilios, no dejan duda acerca de que se trata de cos- 
tumbres que no son las aztecas. 

Si esas dos civilizaciones no son iguales, tampoco estuvieron en contacto. 
De lo contrario, se reflejarian la una en la otra, tendrian algunos puntos de 



M» LAS THIBUS BN mXIOC». 125 

Mutacto, Be les desoubríria el aire de fiunilia, aunque con las diferenoias 
' que les hubieran dado las épocas distintas, los gustos y las exigencias de 
dos pueblos diversos: la observación en vez de hermanas las considera como 
absolutamente extrañas. Llamaremos palencana á la civilización del Sur. 
AfirmareiQOS que es mas antigua que la: civilización tolteca, fundándonos en 
la misma falta de contacto acabada de notar ; en que nuestra historia no co- 
noció á aquellas naciones ^ jeñ que los relatos históricos de Centro América 
se refieren á esos pueblos de una manera confusa, interpolando la narración 
con cuentos absurdos de mitología ó de magia; en que las ruinas de los mo- 
numentos estaban olvidadas por las tribus encontradas por los conquistado- 
res blancos, no obstante estar situadas en países ocupados por naciones á 
las cuales no podia llamarse bárbaras. 

Mientras la misteriosa civilización palencana, obra de un pueblo descono- 
cido, corria la suerte de las cosas humanas, al Norte se implantaba, crecia 
y llegaba á sazcm la toUecady obra de las tribus de familia nahóa. El espacio 
que sucesivamente fué ocupado, lo marcan los monumentos de las primeras 
Casas grandes (orillas del Q-ila) y de las segundas (Chihuahua), el Zape (Du- 
rango), y la Quemada (Zacatecas). Si todas estas poblaciones son coetáneas ; 
si juntas reconocían la autoridad de tm solo amo ó formaban otros tantos 
señoríos, no seremos nosotros los que atinemos-á decirlo. Lo probable es, 
considerada, la gran distancia intermedia entre los puntos señalados, que á 
medida que la nación ííié creciendo y progresando, adelantó tai^bien sobre 
el terreno hacia las comarcas australes, para donde llevaba á los enúgnm- 
tes el movimiento general. 

Entre Zacatecas y Chiapas queda un espacio inmenso, que ateniéndonos 
á nuestra historia estaria vacio ó poco menos, supuesto que la única noción 
que asienta es, que ulmecas, zapotecas y xicalaacas vivian en los distritos 
en donde ahora se encuentran las ciudades de Puebla y de Tlaxcala. Los 
xicalancas eran de lengua nahóa ; los ulmecas ó mixtéeos y los zapotecos tenian 
lenguas diferentes entre sí, aunque de la misma filiación ; ambas tribus pa- 
rece que desde muy antiguo corrieron juntas la misma fortuna. 

Los mixtéeos, á quienes en lo antiguo coloca nuestra historia en los lu- 
gares que acabamos de mencionar, aparecen actualmente establecidos mas 
al Sur. Sabemos que el país que ocupan lo vivian los chuchónos, sobre los 
cuales vinieron á conquistarlo. Luego de aquí podremos sacar, que un hecho 
cualquiera empujó á los mixtéeos del primero para el segundo lugar; y que, 
.los chüchones eran mas antiguos que aquellos en las tierras ie la Mixteca, 
y sus contemporáneos, al menos en el país de Anáhuac. 

Los restos de los chuchónos conquistados son conocidos en Oaxaca bajo 
la denominación de chochos ; en Puebla con la de popolocos, y en Quer- 



IX 



APUNTBS PARA ^A8 IHUKAAdeNES 



roro con la de tlapáneoot. De la misma tribu son los tecos de MiphMr 
can, los invasores de Ameca, y los habitaébres del distrito de Tepic en Jar 
lisca Observando sobre la carta la posición que guardan todas estas frac- 
ciones de la misma tribu, quedaremos persuadidos de que ha ocupada .en 
tiempos remotos el terreno que siguiendo las costas del Pacífico ae extiende 
desde las orillas del rio Tololotlaa hasta Oaxaoa. Como el rumbo genecál 
de las inmigraciones es de N. á S^ creeremos, sin vacilar, supuesto que 
da sabemos en contrarío, que los chuchones trajeron en su inmigración 
mismo rumbo general. Si añadimos que hay 'también popolocos en dentro 
América y aplicamos la regla general de nuestro sistema, podremos i 
igualmente, que los chuchones, al menos en una de sus subtríbus, son 
antiguos en México que los mixtéeos* De estas conclusiones se desprended 
que el espacio que acabamos de señalar estaba también habitado, á pesar 
de que no lo diga nuestra historia. Y como el chocho ó popoloco es lei^- 
gua hermana del mixteen, habremos de concluir admitiendo, que esta &tm- 
lia de lenguas y de tribus es de las mas antiguas en Anáhuac. 

Al mirar en nuestra carta á los amuchcos, de lengua hermana del miste- 
co y del popoloeo, encla?rados en el territorio de los conquistadores mixtecM, 
no podremos menos de asignarles la misma suerte en la conquista que á.sos 
hermanos de tribu, y bacales coetáneos de ellos* 

El acontecimiento que llevó á los mixteóos para el Sur ^ ilev6 en la mis- 
ma dirección á loe zapotecos, quienes se asentaron junto á aquellos* £nooii- 
traron en el país á los huatiquimanes, que ya perecieron, pueblo en aquella 
localidad anterior á las tribus invasoras. Los huatiquimanes ó gaanití(|ai- 
manes, son, pues, otro pu^lo primitivo* 

^ Nada nos dice la historia paca explicar el hecho de que^ junto al mixkeco 
^ al 2sapoteco ó rodeado por ellos, se encuentran en las mismas condiciones 
de los chochos y de los amuchcos, los cuií^tecos de lengua hermana del oa- 
potoco, y los triquis, los chinantecos, los mazatecos, los chatinos, los papar 
bucos, los soltecos y los chontales. Para suplir la &lta, no nos «parece des- 
cabellado inferir por analogía, que todas esas tribus tuvieron que sufrir mas 
ó menos en la irrupción de los guerreros mixtéeos y zapotecos, y que son 
restos de pueblos anteriores á sus invasores, y mucho mas antiguos en 
aquella tierra. 



.1 



Mmoo. 1S7 



I 
I 



IX. 



Los chontales. — Familia maya-qnichéd — Sus inmigracioDes. — Forma definitiva que 
los quichées tomaron en Guatemala. — ^Los mayas. — Razas encontradas en sus frrup- 
doñes por los mayas y por los mixtéeos. — Los mixes. — Los zoques. — Los huaves 
son una «zoepdon en la r^la general. — ^Lob ohiapaneoos. — ^Inducciones. — Ojeada 
bátíía el Norte. — Cholula. — ^Teotihuacanw — Inmigraolones toltecaa — Pruebas. — 
Tres derroteros bien determinados en la carta etnográfica. — ^Las inmigraciones tol- 
íecas han 3Ído muchas. — Causa del error en que incurren , nuestros historiadores 
adoptando una sola inmigración. — Reflexiones. — ^Pueblos encontrados por los nahóas. 
— Los inazabnis. — ^Los otomfes. — Tribus que estaban en contacto con la civiliza- 
cloo del Norte. 



LoB pueblos que acabamos de mencionar pertenecen etnográficamente á 
la misma fiímilia. Les enoontramos obrando unos sobre otros, 6 sobre tribus 
de origen desconocido, supuesto que á sus lengua» no hemos podido daries 
clasifioaeion. Entre dla^ nos encontramos á los chontales, á quienes hemos 
colocado en la familia de los mayas. Chontales habia en los Estados de Mé- 
xico y de Guerrero; se les ve aún entre los zapotecas cerca de las costas del 
Pacifico; en Tabasco cercanos á las orillas del Golfo, y por último, en Guar 
témala. Esta nación debe haber sido grande, como la de los popolocos, para 
que las diversas invasiones que los han despedazado y esparcido á tan lar- 
gas distancias, no hayan podido extinguirlos, ni hayan sido parte para qui- 
tarles su nacionalidad. Se presiente que un destino común ha presidido á la 
suerte de chontales y de popolocos; que idénticas causas han de haber in- 
fluido en su dispersión; que se han puesto en contacto alguna vez, y cuen- 
tan, poco mas ó menos, la misma antigüedad. 

Los individuos de la familia maya, sin embargo, no se encuentran hacia 
las costas del Pacífico. Consultando la carta se hallará que el idioma mas 
boreal de este grupo es el huaxteco, sobre las costas del Atlántico^ seguirá 
al Sur en la misma costa el totonaco, si bien este es un pariente dudoso; 
siempre sobre la playa se dará con el ohontal en Tabasco ; y después, en el 
mismo Tabasco, en Ohiapas, en Yucatán y en Guatemala encontraremos la 
familia entera agrupada y confíindida en el espacio fíae escogió para su 
asiento definitivo. La direcdon general de las lenguas en el plano; la auto- 
ridad etnográfioat que faaoe hermanas cstaa tribus con las moradoraa de laM 



196 APUNTBr.7AB4 LAS INMICNRACI^BS 

islas ; la tradición conforme en decir de desembarcos de gentes en la Huax- 
teca y en Yucatán ; todo autoriza á creer,* que esta tribu, oriunda del Norte, 
siguió su camino á lo largo de las orillas del Golfo. La situación de la isla 
de Cuba entre las dos penínsulas de la Florida y de Yucatán permiten 
comprender, que pueblos de Norte América pudieron poblar en Cuba, y de 
aquí pasar á las costas de Yucatán. De Cuba á la Huaxteca hay una dis- 
tancia de mar que los indios no podrian navegar en sus frágiles embarcacio- 
nes ; para obviaj^ el inconveniente se .podria adoptar, que los huaxtecos si<» 
guieron por tierra las orillas del Golfo hasta presentarse de improviso á los 
pueblos de Anáhuac, ó que costeando vinieron á dar á su final destino* 

La última forma que las instituciones políticas de la familia maya-quiehé 
habia tomado en Guatemala, la representaban las monarquías dé los kichées^ 
de los kachiqueles, de los zutugiles y de los mames, y los señoríos estable- 
cidos en Chiapas y en Verapaz. Así les encontró la conquista española. La 
historia asegura que la fundación de aquellos Estados se debió á los toltee- 
cas ; de manera que, su principio se ha de referir, ó al tiempo en que termi- 
nada la monarquía tulana los restos de los toltecas emigraron al Sur, ó bien 
como quiere la leyenda guatemalteca, por un trozo de gente» salido direc- 
tamente del Antiguo Mundo. Es de advertir, que esta relación guatemaltecft 
no se conforma con la mexicana, ni en los nombres, ni en el número, ni en 
la sucesión de los monarcas; menos se ajusta en lo relativo á los aconteci- 
mientos de la nación. De aquí tendremos derecho para inferir, qpe no se 
trata en las dos relaciones de uno solo y mismo pueblo, sino dedos fraceto* 
nes de una misma ftmilia, que en sus tradiciones dejaron el recuerdo de ea 
origen común. 

Por otra parte, los toltecas hablaban la lengua nahóa, y en las monar- 
quías que se dice ser obra suyav'se hablan lenguas hermanas de un tronco 
enteramente distinto, según aparece por nuestros actuales conocimientOB 
lingüísticos. Fundados en este hecho, ¿negaremos el dicho histórico qme 
designa á los toltecas como progenitores de aquella^ tribus? Sin vacilar con- 
testaremos que sí : no son los toltecas, etnográficamente hablando, los pa- 
dres de los kichées, de los kachiqueles, de los zutugiles, etc. 

La persistencia de los nombres geográficos nos dará la misma solucioti. 
Si se examina el plano de Guatemala se mirará que nombres de la lengua 
nahóa distinguen los objetos físicos y las poblaciones, en las comarcas adon- 
de viven las tribus de filiación maya-quiché. Estos nombres no loe impuso 
la conquista mexicana que no llegó hasta allí ; ni son obra de las emigrado- 
nes respectivamente ipodernas del tiempo del imperio. Ningún pueblo al 
colonizar en un país recurre á los términos de una lengua extranjera para 
distinguir sus posesiones; y cuando loe adopta, como en este caso, es poiqae 



«n ¡HtéUa intft a&tíguo 7 vtias dvilizado estuvo aUf mu^ detenidamente, y 
tuvo influjo sobre la nación que sobrevino para hacerle admitir las antígpias 
denominaciones. Sacaremos de aquí, que es absolutamente verdadero que 
una colonia de lengua nahóa vivió y se estableció en Guetemala, con ante- 
lioridad á las tribus de los mayas-quicháes. Debe admitirse, sin repugnan- 
cÍBi que las tribus nahóas fundaron algunas monarquías en Guatemala; pero 
será insostenible que los individuos de la familia maya sean hijos de los tol- 
tecasw Se podrá sí establecer que, ó bien los pueblos que habitaban lá tierra 
al ll^ar los tolteoas y con quienes estos formaron sus monarquías, se sobre- 
pusieron en el trascurso de los años á sus dominadores, recobrando su nacio- 
nalidad, ó que nuevas tribus inmigrantes, las tribus de los quicháes, inva- 
dieron el país, arrancaron el poder de manos de los toltecas é hicieron á estos 
desaparecer en el cuerpo de su nación. Los nombres de los reyes comprue- 
ban este aserto; y en cuanto al influjo que los nahóas tuvieron en los adve- 
nedixos^ el estudio etnográfico lo encontrará en el análisis de sus lenguas. 
:. Sea lo que f aere de estas euestiones, lo innegable es, la presencia de l^s 
lenguas de filiación maya en aquellos lugares, y una invasión de la lengua 
nahóa^ anterior al menos á la de las lenguas kichées ; y todo ello mas anti- 
goo que los pueblos de la mesa central de México. 

Los mayas, propiamente dichos, no presentan en los lugares de su penín- 
sula un solo nombre que no pertenezca á su idioma; lo cual indica» en nues- 
tro concepto, que aniquilaron en el país á los antiguos moradores, ó que los 
faiciaron emigrar para otras tierras. Por otra parte, supuesto que consta que 
los mayas no fueron loa constructores de las ciudades cuyas preciosas ruinas 
afiarocen en su territorio, podríamos asegurar sin aventurar demasiado, que 
en. su origen era un pueblo bárbaro, ya qué sin ningún sentimiento de lo 
bello ni de lo útil, desdeñó habitar y dejó caer en pedazos los hermosos edi- 
ficios, que tanto derecho tenían para cautivar su admiración. Tal vez estos 
mismos mayas fueron los que extinguieron en Yucatán, con su estableci- 
mienfo en la península, y en Chiapas por medio de sus invasiones, la mis- 
teriosa civilización del Sur en aquellas comarcas. El siglo XVI en todo el 
Yucatán solo habia una nación, una lengiia única: las costumbres del pue- 
blo eran uniformes ; y aunque la unidad de gobierno se habia roto con la 
oaída de los a^us de Mayapan, los pequeños estados en que la comarca que- 
dó firaccionada conservaban el aire de familia. Para las tribus del interior de 
México, tan ignorantes de los conocimientos náuticos, la entrada á las tier- 
ras de los mayas solo podían verla por el Sur de la península, y aunque por 
allí la 4 boca es bien ancha, ninguna de las tribus emigrantes intentó pasarla 
para penetrar en aquel país, dejando á los mayas conservar sin mezcla al- 
guna su. tipo naomiaU JUaa invasionies pasaron de M^ixico á Gnatemalai cual 

17 



tS6 APUNTBTMRSA LAS fNBntfEAOlONBS 

d les hubieiw dado dirección la eadena d«r moñtatfiae que «kn»fi0ui él istiMí 
de TehtiaQtepeb* 

Si por su posiokm gMgráíJca los mayas se piuñenm á cuMerto de k» san 
cudimientos que trastornaban á otros pueblos, por la missaa eausa se hieíSM 
ron easi extraños á las demás naciones, j sobre todo piara las de k mesoí 
central. Ellos, sm embargOy mantentan relaicioiies osn ks de' Tttbascot Ctátih 
pas y O-uatemala ; los nombí^ geográficos in^fioav que llevaron sos eseof^ 
sienes hasta las costas del Pacifico en Ckiapas, y el elemento^ maya inira- 
.ducido en otras lenguas demuestra el roce que los mayas tuvieron eon las 
tribus de su vecindad. Sabemos que sojuzgados los quelenes^ tribu exüeh 
guida, nacieron de ellos y de los invasores los dos dialectos eil tzotsil y^ ék 
tzendsfl; este, mezcla del zoque (pudiera ser el haba de los qttelene8)v del 
mayal y del jolokbal, da la procedeneia de las tribus que ooneuirietMi 4 mi 
formación. El chafiabal, compuesto del tzotzil, d^ maya, del casdal^y del 
trokek, nos enseña que en aquella comarca habitaron antes de la iavariíon 
las dos fittimías tribus, las cuales se fundieron con los conqmBtadores^ de|an- 
db Únicaitíeate en hi lengua' seSates de su existencia. El eiiol, venidadel 
ttotsil y del maya, nos muestra deslenguas hermanas psestas en eooiBeto 
después de su separación, para dar principia ft un nuevo dislecto^ Todas «^ 
tas m^zdas y confíEieiones, son en este easo^ así el resultado ée kcommUad 
de origen, como indicio de los frecuentes tratos y mlaeionesi que a^dlM 
ptieblos mantuvieron entre sí. t ' . . 

imposible, para nosotros^ s^ria fijar el tiempo precko> en qoe lospiieidál 
de fiímília maya comenzaron sus inmigración^ y cuál faé' el primevo qsie 
en nuestro terreno se presenté; De ia multitud de dialectos y de lengaiM 
hermanas que componen este grupo sf se puede inferir, que nayaej hiohéea 
lEfé separaron desde muy temprano, obrando por Su propia ouenti», modifr 
cando la lengua primitiva conforme á las necesidades respectivas^ á lavám 
Suerte corrida^ al contacto con los otros pueblos. Aparece Idfomamasvflk 
rifeida y moderna la del kiché, en las denominaciones de kicfaét zutugilv ka^ 
chiquel y mam. En ramn á su aislamiento^ el maya debe haberse apartad* 
nrenos de su lengua madre, del tipo primordiai. Y considemndi^ su misti- 
quez y las nociones históricas, resultaría el chontatcomo el mas aotígiáa. 
Los demás miembros de la familia han de ser de formK^ion mtermedia^ Ifas 
para llegar al resultado presente á nuesttos ojos, bien ha sMe ia^Bsp on sa Me 
él trascurso de algunos siglos. 

Las tribus kichées se pumeron en contacto con> los oolonos de la raaa ts^ 
teca y con los primitivos moradores de aquellos países, desconomdos pasa 
nosotros $ de la presencia de todos sobre la m»ma comarca resoltaeoii ks 
eózhbates que acabaron por dar un patrimovrioá ead» tttbn^ y d0 la 



\. 



DB LAS ntlBÜS BN MBXICQ* 19) 

de flo8 idiomas te fberon formando la mültitad de lesiguaa hermanas que 
«dicnra se registran en Ghiatemala. 

Las conquistas de la lengua maya por un lado, y por el opuesto las de la 
Apoteca, dejaron encajonados en las montadas del istmo á los mixes, tnhu 
montanz y bravia que supo defender valientemente su independenqia liasta 
oinitra los conquistadores blancos; y á los zoques, menos bárbaros que los 
«ises, aunque no muy adelantados en civilización. Por falta de estudio so- 
tos estas dos lenguas no han sido clasificadas todavía; no sabemos por con- 
secuencia adonde jeferiiias; mas de los pueblos podemos decir, que p^rma- 
Beeen en aquellos lugares desde tiempo inmemorial, y son de los pobladcnres 
mm antiguos en el pefii, anteri(»res á todos los que al presente les rodean 
eomovecmos. 

< ¡Sabemos de los hueves que son originarios de un país mas austral del que 
oeupan; forman por lo mismo una excepción en cuanto al camino que si- 
firieroQ, en su viaje, entee los pueblos de México. Los acontecimientos de su 
Ustoria se refieren é .una época comparativamente moderna, y la tribu e^ 
«ano. pegadiza, no teniendo importancia para nuestra historia, sino bajo el 
nspeeto de indagar-de cuál tronco desciende. 

La última lengua que por este rumbo nos falta enumerar ee la chiapane- 
«a« ique ^también carece de clasifieacion. Sea cual fuere su origen, la historia 
«riáioonforme en considerar á la tribu eom9 antiquísima en el país; su po- 
«idon geográfica lo confirma, y es un dato más su estado de civilización. 
jMa, sin embargo, es del itodojiolteca, de manera que, se puede asegurar 
óptela tribu tomó* y pecfeocionó. sos conocimientos en el trato con los pue- 
Mos que seiformaron en la/cirilizacion del Norte, y que nada reoogió de la 
4el Sur,*á:la cual fué completamente extraña. 

.> Besumieado cuanto hasta aquí llevamos difiho, estableceremos antes de 
pasar adelante, las deducdones ^siguientes» En él espacio comprendido eo- 
iroChiapas, Yucatán y Guatemala vivió un pueblo desconocido, del cual 
«o tuvo noticia nuestra histcnria. Ese mismo pueblo poseyó una civilización 
modio mas adelantada que la de las tribus que se tienen en nuestras reía- 
eioiies como naciones primitivas en México. La civilización de ese pueblo 
deseonocido no tiene semejanza, ni punto de contacto, con la civilización de 
kM pueblos que florecieron hada ^el Norte. A este rombo las ruinan de al- 
gunos educios dan señales de esa civilizaeion que hemos llamado tolteca» 
Tres familias de lenguas, representadas por las tribus respectiva, c^parecen 
eonm las mas antiguas, >en México, y son la maJiódf la mi^sieoo-zapoteca y la 
maifo-quické. Todos los acontscimientoe á que los hischos asentados hayan 
dado lugar^ son autenones á k» tiempos ihistóricos de los pueblos de la 
meM;ieratraL 



tS& APUflTBB PiOtA LAS HVBneftAOlONBS 

Hé aquf por lo que respecto á las oomarca» «olnpreiididBB énáé^éL Dd^ 
partotnento de Oaxaca, poco mas 6 menos, hasta Guatemala; veamos sí al^ 
se puede notor en los terrenos al Norte de esta demarcacioD. 

La pirámide de Cholulu es el monumento mayor de los de «a génerof co- 
nocido en México. Para nosotros, revela su existencia un pensamiento áe 
oi^llo y de graade2B ; indica su ejecución un pueblo Bumeroso) Mcónstitiii^ 
do bajo un régimen social adelantado, aunque deq>ótic^ ; los artífioes habían 
hecho progresos en el arte de construir, supuestos los naateriales allí apre^ 
vechados, y no les eran extnuEios ciertos conodmi^rtos que solo perteneoea 
á las naciones cultas, ya que supieron orientar la base: si la mecánica era 
desconocida de los trabajadores, debieron haber gastado luengos años antas 
de terminar su labor. Por otra parte, obra tan costosa en esfuerzo^» iiidif¿*> 
duales no pudo ser emprendida y acabada por una tribu erraatot que dctte- 
niéndose en un punto del camino ^vierael antojo de dejai* una señal ¿ieía 
tránsito, y una vez puesto, prosiguiera su peregrinación. Xas grandes ooii»> 
iarucciones son indicio del arraigo sobre el suelo. Es, pt^s, casi mgut^^ 
qqe cuando la pirámide estuvo concluida, y sobre la plataforma supenos«e 
alzó e|l santuario, una gran ciudad se extendía á sus piés^ftal vez la capítol 
de un señorío poderoso. 

Se atribuye la construccicm del monumento á los ulmecas» y á los tolte^ 
cas principalm^ote. Los escritores que han creído ver en las pinturas gero- 
glfficas el recuerdo de la confusión de las lenguas y de la dispenñou de las 
gentes, y que traen á los toltecas por el Asia desde el campo de Sennari; 
para seguir la reminiscencia biblica.aseguran tambieiiy que la pirámide iíié 
emprendida como la torre de Babel, para preservarse da un segundo diluvio» 
Modo fácil de hacer de la antigua Tollan ChoUollan la Babilonia de Ahár 
fauac. Nosotros, en nuestra ignorancia, ni referimos á semejante objeto la 
construcción, ni la atribuimos á tan remotos tiempos; pero sacamoaxte 
la misma tradición conservada entre los indígenas, que la pirámide es antsh 
rior á la fundación del reino de ToUan. En las relaciones escritas que á los 
toltecas pertenecen se deja entrever, que los limites de su temboúo no oomr 
prendian á CholloUan. Esto era en su tiempo una populosa «iudad, gosando 
de gran crédito bajo el aspecto religioso. A la calda de los monarcas de 
Tollan, los fugitivos se dirigieron de paso para la ciudad santas respetada poir 
los invasores del reino tolano, ^ienes no llevaron basto allá ni sus annas, 
ni su exterminio. r 

Esto es en cuanto á antigüedad : en cuanto á los constructores adoptamos 
haber sido los toltecas^ Mas no los toltecas mismos que estoblecieron el va- 
no de Tollan, ya que estos resultan, mas modernos; sino una fracción da Ja 
familia, una tribu desprendida del Norte, con los conocimientos 'de aqadlla 



\ 



I ' • 



'M ftnuimraer bhf mbzioo. ISS 



«mUneioii^i y que fino á esiableceree en la comarca dcmde la pirámide se 
encnentra (Departamento de Puebla). Si recordamos que en aquellos sitios 
yrñhn los xioalanoas,' los mixtéeos y los sapotéeos, pueblos ahora habitado- 
res* dé leomaveas mas australes; si examinando el plano no encontramos pa* 
labra^idgaiia de esas dos lenguas, sino el predominio absoluto de la nahóa, 
jm no parecerá descabellado inferir, que lo que empujó hacia el Sur á las 
tres tnbus' fué esta irmpdon de pueblos de idioma ni^uatl, contemporánea 
del estdblectmie&to de los xicalancas en el istmo, y- de la invasión de los 
xapoteeas y de los mixtecas sobre loe chuchones y las demás tribus que es- 
taban «avecindadas en Oaxaca. • 

. Con pequeñas modificaciones, cuanto acabamos de decir acerca del teo- 
ealli ' de ChoUoUan podríamos alegar con respecto á las pirámides de Teo^ 
tihuacan, paia inferir también, así su antigüedad, como el ser obra de un 
pueblo de la familia tolteca, anterior sin embargo al repetido reino de ToUan. 
De las minas de Xocfaicalco nada podríamos decir íundadam^rte; nos pare- 
een muy mas antiguas que las pirámides, y acaso la obra de una nación que 
precedió en su paso á las tribus de filiación nahóa. 
- En todo el espado ocupado en la carta etnográfica por los nombres de 
procedencia azteca, bien estén las poblaciones habitadas por gentes de filia- 
ción nahóa, bien de la de familias diferentes, la nación tolteca que viuo á 
establecerse al Norte de y en el valle de México, no fiíé quien implantó su 
lengua, ni quien puso las denominaciones ¿ los objetos fisicos. En efecto, los 
itiexicanos no tuvieron influjo para extmder su idioma sino dentro de los If- 
mites de su imperio y sobre los pueblos á los cuales alcanzaron sus armas, 
ó con quienes mantuvieron relaciones ; es decir, su influjo se hizo sentir so- 
bro laettension del país cerrada al N. por el paralelo de ^0^ de lat., i^ E. 
por el Océano, y al O. por el reino de Michoacan y el rio Zacatula. Por 
mas que los historiadores indígenas cuenten á veces por centenares de le- 
guas, el reino tolteca filé sin comparación muy mas pequeño que el mexi- 
cano, no pasando al Norte del 21^ de lat., sin llegar á ninguno de los dos 
nares, y sin extenderse por el Sur muy mas allá del valle de México. No 
fiiearon, pues, los subditos de estas monarquías quienes llevaron la lengua 
nahóa por todo el litoral de la mar del Sur, desde las bocas del rio Zacatula 
hasta los confínes de Sinaloa; ni quienes dieron origen á los señoríos de Ja- 
Useo y de la laguna de Chápala; ni quienes, en fin, dejaron los rastros que 
eñ nombres y en edificios se observan hasta las márgenes del Gila. 

Eq[>lícase el hecho con que los tdtecas en su peregrinación dejaban de 
lejos en lejos colonias establecidas, las cuales crecieron con el tiempo y se 
derramaron por el país. Como se advierte, la explicación será buena tra- 
*tÍBdose de una sola de las direcdcmes y de las tierras adyacwtes, mas 



ea rnaneea alguna f^drá oontentiyr «i misé&BSn^ & te rfi^Msfíeie «eiifcmi 4e 
México. 

Reeordaroino» que en los analei gerogUfiMS/iie í^aooM^iviiii 4i venw 
teiroB aplioados excluflivamente 6 los tolteeas. ¡Ssos dsjvotoMs» loMsta 
notaciones cronológicas distintas, oonvien^iron iiii08i|»uiitos, se rseparan 
otros, y dan señales de no corxespondar 6 la misBia penageíaaoicm* Ia 
tona de Méadco vy la de G^uatenlala(€OlI^flaredas%>n»^ presentan sfí ton^ 

(^encia en los nombres, en las dinastías, ^n los aoonteoinÚMktos; les iMcbos 
se refieren & épocas ,á veces muy distantes* á v^ases onuy aproximadas^ j^^A 
conjunto no aparece uno solo y homogéneo. jílw»iaras indagaoiooea noa^bia 
presentado en Centro América muestras del idi0i»aittábéa,'Con aeiialMavi- 
d^tes de haber sido introducido allí, mucho antes jque los Itolteeas íundárta 
su señorío en Héxicor Tribus de. la misma filiaotoo, como los j:ioalaiiflaa«:h»> 
hitaban antes de aquellos .las tierras de la mesa oenteal ; y los nonumentse 
acusan la :existea0Ía de .trozos de lamiomafiuniUa, aTeeindadoaeaa AnihMc 
antes que sus her&ianos vinieran á vivir en ToHan^La mmiexm ooni que ¡estte 
destrpzados, desparramados* empujados 6 laigas .distancias loa popolooos y 
los chontales, indica que- ese estado final mo lo pntdo iraer un solo sacodi- 
miCEuto producido pcurielpaso de les tribus naháas, sino que fué ob»)de<vai^ 
rias y sucesivas irrupoiooes, quemo aeiiveidficaBsn .sis las ehoquiSB .que la 
guerra lleva consigo. 

Las irrupciones en pab nuevo, sin c^jeto |iracoseebido^ - tcaaan r^fulat^ 
mente su dirección .precisadas pn» los. aocidentesr&rieos. Influyen enirilaa Ina 
cadenas de montañasi eLoursode Jos rios, lasicostas de- los (mares: panlaa 
pueblos semi-civüizados, pastcnres y agricultores, .decidan de.rflajaaienÉD Ist 
fertilidad de ks tierras y los depósitos de 3as -aguas, los avallas y: ios fagot. 
Estos asertos tuvieron su puntual ;Cumplidniieto en México, y^lotdaaiumtraii 
las diversas direcciones que las. ¡xanigracionas de los rpiieblos naJuéas toma- 
ron á travos de nuestro ¿país. Los derrotaros iq^uodaron ^maroadiis sobt» inl 
suelo, así por los pueblos encontrados á lo largo del loamino, alU donde t»- 
davía subsisten los descendientes de los antiguos mvasores^ como por ina 
nombres geográficos, que han persistido en las .comarcas ahcH» Aahitadaii 
por individuos de otras. familias. 

nuestra carta presenta, al. menos, tres derroteim Men marcados. (Eüipni- 
mero es el mas prolongado y .mas notable. X^onie: desde Sinaioa ihasta lüaa- 
ragua, siguiendo las costas del océano £actfico« jL»aa inmigracioBes que por 
aquí se veríficurou/no fueron eiLtrañas¿/6o«iora;»dfgan)n)alU<sas.JiM^^ en 
las lenguas de las tribus habitadoraadel^paSs* OuaadeJosínsQÍgGantasiaQO- 
ron en Sinaloa, la cadena de montañas que divide dajDKuango SífinaUatirao- 
cicmpoUtíca» ysaxaváfica hasta laaoriUaadeldOiTolisloll^^ 



i» Iei mamhMi nMaBíd» m: la misma dtnreecioa por nmdMs leguas. El carsa 
<kd lio Caranda primero, después el Zacatula, desviaran del camino general al^ 
gmias partidas de viajeros : quienes tomaron la primera travesía, se interna- 
MES en el país kasta el lago de Chápala, en cujas márgenes asentaron sus 
üilkNrfos^ quienes tomaron la s^nnda, se encerraron en G-uerrero, y pudie- 
ron luego, prosiguiendo sobre la corriente de algunos nos, llegar á las fér- 
ula» llamiraEi da Ommavaca, j kasta Puebla y & Tlaxcala^ 

jptsrla parte central del territorio les monumentos de las dos Casas gran- 
dssv áA Zapa y de la Quemada marcan con precisión el segundo camino. 
Lamisma cadena de montafias de que hablamos arriba decidió del rumbo en 
la tnavoha de los invaeores, quienes en esta vez siguieron las vertientes orién- 
teles^ «travesoroo Chihuahua, Durango y Zacatecas, invadieron á Jalisco, 
y: ttsigsvon al tafo de Chápala directamente por el Norte. £1 rio de Lerma 
liábiaiel''Oectoi ka ramifieackmes del rio de Tula al Norte, condujeron á las 
trilMsé la BMHa oestral y al mismo valle de México, quedando en posición 
paraextmderee harta donde quisieran para el Sur, y hasta las orillas del Golfo. 

JCd' la-parto Oeste de 1» eart» se encuentran señales áe la torcera ruta ge^ 
neral, á lo largo del rio Bravo. No parece que á su desembocadura llegara 
latewiioHv ñique tocara en Nuevo León y TamauUpas; reaparece el ras- 
tío 4a<Fotosí, y aa^Bcuentta vieibla el camino que trajo de Sur á Norte á 
km emigrantes, hasta ponerse en contacto oon sus hermanos del valle de 
Mamo. Deloonjuato de lae tres votas m puede entrever, ique la familia 
oalióa^ en maa altas latitudes que la del rio Oila, siguió un derrotero mas 
apEoanmadsh 4 laa costea oocideotake, que á las orientalee del territorio de 
ks Estadoa^Jnidoa. « 

•'.Gen tado lo expuesto liemos oraído probar, que si nuestra historia solo 
admito una inmigraeim tcriteea» en realidad las inmigraciones han sido va- 
nas» cum{didaa eft tiempos diversos y en époees diferentes. Precisar ahora 
onántas fueron^ m> es ya eosa de nuestra incumbencia. El error de haber 
adoptado los historiadores exclusivamente una, nos parece dimanado del 
nombre de tolteoaa que se apropiaban aquellas tribus. La explicación de 
esto nos paieee obvia. La palabra tolteca expresidia un dictado honorífico; 
era ademas una denominación de casto, un apellido de familia; nada mas 
nataral que lo adoptaran y lo conservaran todas y cada una de las tribus 
descendientes del tronco oemon, reconocibles por hablar idéntico idioma, y 
que se saman de loa conocimientos de una misma civilización. Y esto de- 
bía de acoBteeer oon tanto mayor razón, cuanto que naciones que hablaban 
idiomas extraños, que etoográfícamento no tienen parentesco alguno, se en- 
galanaban con el misBDO nombre, y tenian á honra llevar la denominación. 
Baaado el síatomaaobie una sola iamigramon, aaturahnento proseguía el 



136 APÜNTHS PABA LAS 1NMI0RACI0NB8 

error acnmulando sobre una sola tribu marcbas^ accidnesf descubnmieiifloeb 
nombres imposibles de concordar, sucesos incoher^ites j coiaftnidictorió% 
cronología enmarañada, que solo por milagro pudiera comprenderse» VoK 
riendo las cosas á como debieron ser, á como ñieron, desapareoen las difr^ 
\ cultades, se desatan los enigmas, y todo vuelve al estado razonable mi que 

debió encontrarse desde su principio. 

La lengua nahóa es, pue&, antiquísima en el país ; muy imterior á toácé 
los pueblos reconocidos por primitivos en México. Ha llenado, en tiempos 
diversos, casi todo nuestro territorio ; se ha puesto en contacto con la plu^ 
ralidad de tribus de idiomas extraños, y ha influido notablemente en ellua* 
La nación era poderosa, civilizada, emprendedora; su valor se reconoce ea 
que ha sabido vencer todo género de obstáculos para llevar sus invasioiiea á 
climas muy remotos ; derramó su sabiduría en el Anáhuae# cómumoando 
á las demás naciones sus artes y sus ciencias; formó una époea partioulac 
suya, que se reflejó en la siguiente edad de un modo peculiar; y ademaa» 
una de sus fracciones fué la primera que dejó anales, en un género de e»f 
entura que no es exactamente ninguno de los adoptados por los otros pue- 
blos de la tierra. Vf I 

Las antigoas inmigraciones nahóas encontraron al Sur. algonoB p»abl«i 
anteriores á ellos en la tierra. Un hecho igual debió repetirse al Norte, ide 
lo que dan testimonio los rastros que quedan de las tribus perdidas aetual- 
mente, pero que subsistían aún á fines del siglo XVI. Tales son las .que hft^ 
biaban el tlaltzíhu%zteco, el tmteco^ el tktcotepekuor el cuyMíumateeoyéí izcueo^ 
el madame^ el texome, el tolmecay el chumbia^ Atütecoi el tez€aUc»j éí aumo^ 
tecay el panteca y el tepuzteco. Es ya imposible indagar si en. realidad.jestos 
idiomas eran diversos, ó pertenecían á las familias conocidas, ó,.le(qttefi]o 
es improbable, eran nombres diferentes aplicados á las finacciones del misnio 
pueblo : en lo que no cabe duda es, en que allí existían gentes de otra filia- 
cion que la nahóa, mezcladas con esta, y sojuzgadas y vencidas, supuesto 
que hablan perdido su nacionalidad y se iban fundiendo en la masa de les 
vencedores. Llama por todas partes la atención, que, con cortas excepcio- 
nes^ los nombres de las tribus son mexicanos, no obstante que ellas no ha* 
bien la misma lengua, y que esos términos sean con fi'ecueocia apodos 6 
dictados despreciatívos. Los pueblos no ocurren nunca á los idiomaS'extrat 
ños para darse un nombre nacional; si alguno llevan de otralenguat es por- 
que otro pueblo se los impuso ; y si el sobrenombre es ofensivo, de segure ^e 
el pueblo injuriado no lo adopta, y si lo tiene, es por la fiíerza y en uii eSk 
tado de servidumbre. *• :. ü ' 

Los mazahuis revelan por su idioma haberse separado desde muyantígiía 
de sos hermanos los otomíes; pueblo bftrbaio» eDcastilladaiea un pai» manir 



Afl (4^ 7PfIB|J9 W WWC^. ■.. IXf 



taooso, cuyos accidentes fisicos se distíngaen con palabras de su propia len- 
gua, da los elementos suficientes para admitir que allí ha vivido por siglos, 
sin ser inquietado por las irrupciones nahóas, que han pasado al pié de sus 
ásperas serranías. 

Los otomíes siguieron á los mazahuis, y la firaccion que se avecindó en 
los montes colindantes con el Mazahuacan, siguió la suerte de sus vecinos 
y no parece que haya sido inquietada. Su asiento primitivo lo colocamos, 
no en toda la parte que ahora ocupa, sino en las montañas de la firaceiotí 
polftíoa de México, en donde el suelo no retiene mas de apelaciones otomfes. 
Ssta es la cuarta fiunilia de lenguas que encontramos en el país, coetánea al 
menos de las tres apuntadas ardba. 

£n esta ^poca la civilisacion del Norte debia haber llegado á su madurez. 
Bien fiíoEa que las cuatro ciudades, cuyas ruinas hemos marcado, eonserva- 
ran aún todo su esplendor ; bien qup la &milia nahóa, empujada desde el 
GKla, se hubiera internado mas al Sur, lo cierto es que por aquel rumbo 
existía A asiento de la naoion. Por lo que la tribu toUeca sabia al presen- 
tarse en la mesa oeotral, debemos infiurir, que aquel aeñiorío estaba consti- 
tnido de una manera inteligente, y que se habia pulido y hecho grandes 
prograsos en las ciencias y «i las artes. Los otomiest los chicbimeoas y^Ios 
euaztecas confinaban con las comarcas en que estaba implantada la fiuuüia 
nahóa; y ademas, los cuatro pueblos mantuvieron tan largas y estrechas le- 
lariones, que los tres primeros se civilizaron en parte, y todos mezclaron 
8US idiomas, de donde resultaron las deBominaoiones de otonchichimecas, 
nahuachiohimecas y cuextecadúohimecas, porque hablaban otomí, nahóa y 
OMKteco junto con el chichimeea« Estas tres palabras nos informan igual- 
mente, de que el chichimeca era de los cuatro pueblos el mas bárbaroy su 
lengua la menos pulida y adelantada, como la historia lo confiíma, ya que 

sobro ella las hablas da todos sus vecinos. 



i , 1 ; 11(11 



18 



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. - ;•....'•■• ;< j'»; 

vv. .:;•'!. II- 1 .1 ':• .. .: ... , : ;■ .. ...:.■ ii;;-. :;.';.;. iM»! Tr/.;;-: i«íl V 

Lbff-tolte^w^Seífimda istz de la oivilizaoi(»ii en Méxioo.*-^it6fl6zio][i acerca del sahóai 
, -Ti-TérnuDO de iMnonferq^ía tolteca^-r-Conella acabó la;cÍ¥ÍUz^QÍ9n^^el.Iíprtj|/:*^ 
• . rupoion de los otopaíes. — l^os totonacps. — Jjqb cuextecas,— tÍ4D8 michpaoaiies08.-:r 
Llegada de los chichimecas al valle. — Inmigraciones de las tnbus de filiación tol- 
teca. — Los matlaltzincas. — Los acolhuis.-^'Sé cónftó&éfe'Tíoiíácbmúfsc^^ 
"cÜtói^caé y c6¿á!en¿a ólVéfad de Acóllrtácañ.i^Lds'iiiéxictoos!-^ — 

T^romiy últlmaífazdark^iiTÜleado ivi 

• • "^ '''• •: • ;i ••• .".'M» ...1. ..> ... ''i,' ií'«!<l : .«!.');••■«. >"i :'' I il'-i ¿l'-'i UI»T 

1 ■•i;in. •:i... -.hp >'i <» .•»■'> «.I .',•;''. .■•. -üii' I».*:*!,' ,';f»;i '■.'¿•♦ül i:i '»«•. .i.;|í * 

Eo< ^r estado que '«leaibamofi deliQsqiLejaV es oonM i^teémcitiiqiie ée emtrn^ 
iraba M éxieo, óvancb la inmigración Uamafd» 'tolteom- pox excelencia vino t á 
poner ios>fliiKlamenibd84e lá tnonarqufo de Tollanii Esta tiibafuéilaprikieva 
qtio'nos'idqdTelacioiies «sólitas; de elta se. encarga nuesim-historiacnÉigii^ 
c^ñna'de' Ii9ü nación prinritíTa, y de su i^pooa se cuentan los : itiempos^-igiarda»- 
deros'delos anales indígenas. De aquí* adelante tenemos á la lústpriá j>or 
guia,' y no sé'idirá 4ei nuestros > asertos' que^pnratn^nte sonioenjetantosiy 
olmk-d6'nimtraacalorada>in»aginaóion»' .-•i . i ''":- »iriit»i. . -.míoÜiÍ >.!•>. 
' Li invasión de los toltec^ en lamesaoeatrai'iKifiXMiujograiidésiteaata^ 
nos? fraccroües de bu íamití^ ocupaban el pete mvydéjentemanOvalkiHlawdb 
las dificultades que aqüellqs pudieran haber eneontrado^ársu llegada.: 8a 
venida trajo! á'mali bigas'Iatítudes'IabivaUzáéioa del:Nofrt0;.flDArcándo 
límites de su monarquía 4o» términos- ^vustiáleb ái áqueliós» oonocüniekiioa. 
Atendiendo á que el espíritu humano no permanece estacionario, sino antes 
bien camina, y camina sin cesar, es de creerse que en Tollan esa misma ci- 
vilización tuvo mayores incrementos y llegó á mas perfección. Las relaciones 
que de común se establecen entre los pueblos vecinos ; la comunidad de 
lengua con algunas tribus ; la influencia que la superioridad del saber da á 
las naciones adelantadas sobre los pueblos bárbaros, hicieron que las artes 
y las ciencias toltecas se extendieran por todas partes, se comunicaran aun 
á tribus demasiado rudas, sustituyendo esta segunda faz de la civilización, 
indígena, primera que nos es bien conocida, á la misteriosa del Sur, borrada 
en todas direcciones por las invasiones de los bárbaros. 

Aunque á riesgo de entrar en una digresión, este nos parece el lugar mas 
oportuno de añadir otra razón en favor de haber llamado nahóa y no mezi- 



140 Apuim» PARA LAS inmékkéltínfBB 



vane en esa faente. Al contacto de los deposítenos de la olviliiaeton se ]^ 
liei^ón y domesticaron, y aquí, como en el imperio romano cuando las hi9Éh 
sioñes de los bárbaros, como en todas partes, las hofdas hnrafSas é igmmiiittl 
del Norte vinieron á recibir de las manos de los vencidos sns instítttoÍoMk« 
su culto, su lenguaje. 

De la destrucción de los toltecas á la venida de los chiohimecas id rMb 
de Méidco, hubo un intervalo de pocos años según algunos historiadotvs $ dé 
muchos conforme & otros. Se asegura también, que en todo aquel periodo 
el país quedó deshabitado ; cosa que no puede admitirse para el territoito 
entero de México, sino únicamente para la comarca ocupada por los toMls^ 
cas, y eso sin olvidar que aun allf mismo había restos suyos, que en seguida 
formaron nación con el nombre de colhuis ó colhuas. En el intermedio trtUMi* 
currido se verificaron ademas varios acontecimientos, callados por la histo- 
ria y sacados por nosotros, bien de eUa misma, bien de nuestra carta. 

£1 primero que nos ocurre enumerar es, una invasión otomí sobre lia 
tierras abandonadas por los toltecas. Esa invasión se extendió al Este ha»» 
ta tocar con el totonaco. Aunque insistamos sobre lo ya dicho, los toltaotti 
hablaban lengua mejicana ; nombres de su idioma pusieron á las poblaoio- 
nes de su monarquía y principalmente á su capital. Ahora se habla allf el 
otomf ; preciso es admitir que la primera lengua ha sido sustituida allf pof 
la segunda. El asiento primitivo de los otomfes lo colocamos, en la parte 
montañosa distinguida exclusivamente con nombres otomíes ; los logaras 
' que ellos ahora viven, en que han persistido las denominaciones nahóaa, Mil 
de los que se apoderaron en esta invasión ; de manera que, por aquel mm- 
bo, los nombres nahóas deben marcar los limites de la monarquía tolteoa. 
La irrupción fué anterior á la venida de los chichimecas, porque estos, é ál^ 
gima de las tribus nahóas que en seguida llegaron al valle, se hubieran 6*^ 
tablecido en Tollan, ciudad en que aun quedaban magníficas ruinas, y tenia 
para los emigrantes el ghm valor de los recuerdos de familia. 

La autoridad de Torquemada nos permite colocar á los totonacos en Te^ 
tihuacan antes de la llegada de los chichimecos : trasladados de allí á T»- 
namitic, ocuparon en seguida los lugares en que ahora se les encuMtm» 
nombrando á su capital Míxquihuacan. Los cambios de lugar nos paroeea 
la señal de haber sido desalojados de los primeros puntos por las tribus lla- 
gadas después de ellos. Hemos hecho á los totonacos, de una manera áaé^ 
sa, hermanos de los cuextecas por el habla ; si no es así, en cuanto á lü 
costumbres no cabe duda en que las tenían idénticas, prueba de que si am* 
bos pueblos no son de la misma filiación, tuvieron al menos relaciones estre- 
chas en las regiones septentrionales. El P. Sahagun asegura que su lenguaje 
es diferente, aunque algunos hablaban el othomf, el nahóa 6 el eü eate e o ; 



ocia AAtiiml áé entendeniet por aer las nadones que les redeátraa y coñ las 
evfi^es estaban en contacto. 

Los cuextecas son los últimos individuos de la gran familia maya-kiché ; 
lee' ^ekíeontramos al Norte, y son, & no dudarlo, los mas modernos en México. 
En lalaciones con los otomfes, los nahóas y los chichimecas, parece que 
desde tnny temprano ocuparon la comarca en que se le encuentra, fijándose 
sHt de una manera permanente, sin tomar parte en las etnigraciones que 
las naiiáones sus vednas emprendieron. Por la diversidad de idioma, 6 por 
alffttn rencor de raza, se apartaron de sus antiguos amigos y se mantuvieron 
indi^ndíentes haciéndoles constante guerra. Fuertes en su terreno acci* 
deiftado« ni las irrupciones de los chichimecas les llevaron mas adelante, ni 
las armas triunfantes de los mexicanos pudieron domeñarlos. 

Por lo que atañe á los michoacaneses, parece que se establecieron en el 
lugar donde les vemos, en un tiempo poco mas 6 menos el mismo del estar 
blecbniento de los toltecas en Tollan. Ocuparon el país sobre los tecos, de 
lengua popoloca, población primitiva que no dejó vestigios en los nombres 
geográficos, probando así que alU pereció completamente, absorbida por un 
pueblo que le era superior por el saber. La última organización política del 
Ifidioacan es de data mucho mas reciente que la del esti^lecimiento de la 
tiÜM en el país, asi como su civilización y el grado de adelanto que^ había 
alcanzado. 

iios chichimecas llegaron al Valle hacia el último tercio del siglo Xn. 
Adoptando la opinión, para nosotros mas probable, les hemos asignado Ima 
habla particular, el chichimecas Antes espusimos los fundamentos de núes- 
im creencia; añadiremos ahora, que nos confirmamos en ella á medida que 
hemos hecho mayor estudio en la materia. Cada vez nos parece mas débil 
el argumento de que si tenían idioma propio no pudieron abandonarlo para 
adoptar otro extraño. En efecto, que un pueblo libre deje su lenguaje por 
otro, es cosa nunca vista; pero que de dos pueblos puestos en contacto, que 
se mezclan, que se confunden ; el uno porque cede á la presión de la con- 
quista, al influjo de la civilización, á cualesquiera otra causa, pierda su len- 
gua y tome otra^ es cosa que se ha presentado con sobrada frecuencia. Mu- 
chos qemplos pudiéramos citar de pueblos de África y de Europa en los 
cuales se ha verificado el hecho, y sin salir de nuestro país, mencionaremos 
t^ Guerrero las lenguas que el mexicano ha extinguido, imponiendo á las 
tribus que las usaban una lengua extranjera ; los popolocos que antes llega- 
ban hasta Tecamachalco y ahora se retiran al Sur adoptando los pueblos el 
mismo idioma mexicano; los otomíes que al Norte de México ocupaban po- 
blaciones en que ahora únicamente se entiende el azteca ; el castellano que 
ha borrado ana buma perdón de los idicmms indígenas ó ha logrado que los 



Ht APUNTJMI. PJlRA.LáB. INllIQi^iMlIONBS 

iodioft Jo pracj^^^n. «I nmoKi tiaiapo que sua leiiguaa oadoiialef,) ilos jm^ 
yas que han impuesto su lengua á los descendienteadelaoraaNkJtilmcafáajW 
mil^moSiCQnqujstAdores^/. . : ■ ^:. .. . .,. 

Los chicliiniecas oo <»nquistar6n la tierra, la ocuparon. - No empreo^a^ 
ron guerra, porquis i^o hubo contra, quien, yles.bastó enseñarearse y extan^ 
dewpor el.«i«lQ. Esto di6 por ie<mli»do que oo aofrienm eambi» algnnft 
las. tribus ayeoiadadas al Sur; todas ellaa parecían. aólidamente estableadas» 
y no fueroa inquietadas. Los ohíchimeoas hallaron en el Valle las reliqaias 
de I09 desdichados toltecas, y por un pensamiento feliz, que revela cuando 
m€^9..^1 respeto tributado á la desgracia y al.saber» ningún desmán cgmar 
tieron con¡^llQ«r, y ^ntes bie^ les tomaron cariño, y entraron en tratos.jc re- 
laciones, avecindándose en sus mismos pue.blos. .Estos descendientjBs de IO0 
toltec^ crecieron en número, tomaron el nombre, como ya dijimos, de col- 
huis 6 colhuaSft y fundaron el señorío de Culhuacan á orillas, del lago. 

De pocos años después de la llegada de los chichimecas á fines del mismo 
siglo XII, la historia conserva la memoria de varías tribus, que despraodi- 
das de sub establecimientos del Norte, llegaron á veces juntas, á veeee so- 
paradas, bpscajado tierras, en que aposentarse: caai todas eran. de lengua 
nahóa, y sus irrupciones de pronto ¡tomaron un.cacácter pacífico, que se ex- 
plica por las circunstancias particulares de los pueblos & los cuales veniaa 
á pedir hospitalidad. Reina una gran confusión en el número, en los nom- 
bres, y en el orden sucesivo de estas tribus inmigrantes ; mas como la tarea 
de descifrar el enigma no nos porresponda, la dejamos á quiep, toque, contéis 
tándpnos nosotros con consignar lo que convenga á nuestro propáB^o. 

El motivo que los sacaba de sus tierras para arrojarlos á las extrañas dch 
bia ser bien poderoso ; porque ese movimiento g^oieral no podia ser efeoto 
de la fiebre imitatoria; ni de guerras en .l£is cuales los vencedores, se ¿ubio^ 
ran quedt^do sobre la tierra disputada; ni la falta, de mantenimientos,^ que no 
hijbier^ traido para los mismos puntos una cantidad considerable de viaje- 
ros, reunidos ; la causa era superior á todo esto, y obraba, no contra 1m firae- 
cienes, sino contra el conjunto de la familia nahóa, á la cual arrancabfk .ea- 
tera de sus posesiones, y á ella y á sus amigos los empujaba al país 4íú, 
destierro. Recopilando los nombres que encontramos y los lugares adonde 
se establecieron, comenzaremos por los tq^nequesy quienes fundaron un aor 
ñorio independiente, su capital. fué Azcapotzalco, y su poder Ueg|(St á tauto 
alguna vez, que dos de , sus reyes usurparon el reino de A^lbuawn. Iios 
tec/iichimecasj que conmovieron un tanto el país y son los fundadles de Je 
república de Tlaxcallan. Los maUnalcaSi que también fuera del Vallet for- 
maron un Estado con su cabecera Malinalco, Los xochimüoaa y loBtMcii^ 
avecindad^)^ i^^pectivamente en XochimUco y m Qhaim^orill|^dflLÍos. legos 




dé Miíiíoi^lre;'!^ ftléfádel VfalfeV ^ lás'dü^ 

dfiide8>libl<éÉi dé^ Cbollóllaü' fáé Búetomítíó. Ikía' Vitóatóftitó^ 
S«tóto,' vivíéroií etí Ciñtla*iuaé '(hoy Tlahudc) f en MiztítítóViétt cí'fágó'ae' 
Cliíiteo'/ Loá'rai»«í¿cw, tjtíéf fbWñároTí ttií fúérté' séñoild, 'con títi dúáftí^rin- 
ctpd'íCfrfíittlítitthu&fcí (CftéñiaVtféáy;^ lito cdAtt¿rt;<w;' áVéctofládoé' to' Gíiert^ro. 
Vddfilílkfl tribM ái¿abadltó''déhil^^ór¿ai'hal^^^^ Jütato éóh'^laél, 

y «f<mtitMid¿' ttttfe^ó ttOíi !a»Vriete' Üáteioncs l^Mé tbtóAtón el hómhité'pAtticií- 
fifr»Méí^rtiaAttó¿%tíefi'Wñb tin pfi^ lengua fexttárij^áj't^oí' oferta bieíi di^ 

fiiwfete de láftakóa, llátfaádó tótttíáltrfñtíás tomó^á^^ -él Vftlle dé^ To- 

'íí^tí'^llegai^ü Ibfifiáióólhtris;' dé 

diJtíÉgtGríeirbil ^ftic^laitoéfiíte á él^tfibtí eñíá'e' mis l^dñrAñtó,' din dadéi por 
«flr1«'ttt)to tívIKzádáiXblótlj-ffey OhitíhÜfiéoa, dió'sttó dító Wjáís étt ttiátiffhóM 
ittoádM d« foé'Séfeí'íJíribcij^á^^^^ éjenrpld* dé lA ^ñi- 

**'mt'6*p66o"tiW étíB^Méikó; OtftótñúéUtó dfe las'dbs^íiacloñfes^j^'harti foMar 
•* una sola, que tomando el nombre de la mas noble se llamó Aéólhtitt'yel 
**»ttiii* A-cblhyraóátí: •^^Cflavijéró;' éí M{krítíút'ti(!SéMmode\^^^ 
dill>iio'p«rdtéro« inudai^'de'aeñgülftjé; nois^ 

rtilWJ htícrhty,'i^átóñtepof otra pácrté'éll^é6tt*"HMóría/de <S[tié dMehime-' 
cas y aoolhuils^se coüfuiídierott' y tóézfelfeori'^Ara'fómiar trtia' sólá iiaéíón;1íí 
Mali«élÉé^i^'h^iiibre dé lainá^ civfli2adáV C¿h(^dido'éáto,'ádm't^d6'4úWun 
í«íéblO'dfejA l^ütitártatóenté' su tióWftre ttáctóíñaV f árt,' tóftiar ¿tfó' riAÜérná- 
blé, -el del pueblo cbn el cual* 'Sé'óoitrfimdió;" queda 7^ 
toDibte qüe<e8e<mismo pueblcr^'^ir^cfl tftftcr/^}' ejemplo y el enisefianiieir^ 
doiBe«ticándo8e;7<puHéndoBe pórque>éra bronoó y bárbaro, no hubiera po- 
díd¿)perdet;'no hubiera perdido'sué'cOflítumbres rústicaé, sus instiiiH^o^gro- 
anroB;'. sü lenguaje, en<flnv |>ará adoptát* usos,' orátumbres y'habia fv]íá&'tcl&' 
nados y í perfectos: No l^odo lo «prisndérian los ^iéliitnécás í¡t mismo tiempo, 
6l»tá:bien;íéliengu2^e séfia de lo último que abandonaron; coneedidit^t; pero 
lacbuestíon-noyersá acercando la épooa^'rfbo sobre el hechor y este* se pudó 
verificáfv y 'lis ▼erificá, H temejañiza dé los muchos de su blaso que sé l^ti ve^ 
fifi0adp>u¿.La ieapttal del reino de Abolhuacan* era Tefescoco: : "- : 

''^BnebmiAfifá''eqn^l09aiCdlhuis ]íyenet^^ Tos otomíe» en* el Valleffan- 
dandofel'sedottó'de XaHOcan. •- ^ 

' «A-tapostmTiniérofi'los mexicanos;' Eran en \ti mesa central'tanto 6 lúas 
antígoos que 'SOS tribus hermanas; pero inquietos, removedi^os, pettdíéttcie^ 
ro0^* dotados de mtitiibs ftiroces, Itevarim largó tiempo una vidía vagabunda, 
yÉiuer«,Tya deñtroidel Ydle, mot^^staiidoiá 'i(c^ ^éMibh^ de 

eooMibáne'á wrpflsbi^ fieAoreidM á 'éebl»liMd^ éfii * OtSfbttUbw^ puéMob'en 



\ 



)44 APÜNTB3 FABA IM m^et^OmiEB 

libfxrtad, m^et^áfí jm n^sgo de«^«fa^gohwíft feJTO^f^; ye(iii^do9 y 4Bs|pia^ 
dos en algunos reencuentros ; pobres y oargaendo el odio die I09 puel^los 00^ 
márcanos, vinieron á poner en las islas del It^p los cimientqs de Méiáoo* 
La necesidad les hizo industriosos ; las contradicciones acrecentaron su valor 
natío. Bregaron animosos contra la mala fortuna, 7 se salvaron 1^ de la dae- 
truccion^ poco á poco crecieron 7 se hicieron fuertes. Entonces, el vmocvr 
que guardaban en el corazón por las pasadas injurias se desbordó como mi 
torrente ; ^travesaron en sus barcas las aguas de la laguna, 7 llevaron á la 
tierra firme la guerra 7 la servidumbre. Crecieron mas, 7 durante la atoír 
nistracion de una serie de reyes tan políticos como guerreros, la nación Ueg6 
& ser la primera de Anáhuac. Embellecieron su capital hasta hacerli^ una 
maravilla ; cultivaron las artes 7 las ciencias, hasta hacerse los rivales de loa 
tetzcocanos; propagaron sus instituciones, sus costumbres, su teogonia 7sa 
lenguaje por donde quiera que su poder alcanzó ; 7 pocos pueblos no vieron 
dentro de su territorio invadido, á las guarniciones de los guerreros artecM 
venir á demandar el tributo. Los siervos de los culhuaques fiíeron los sto- 
res de la tierra. 

Ta señalamos las emigraciones que durante este periodo hideron las gen- 
tes de lengua mexicana hasta Centro América, 7 ahora solo diremos, que 
en la conquista de Soconusco (Xoconochco), los invasores hicieron desapi^ 
recer el mam, que allí se hablaba, sustituyéndole su propia lengua. 

La venida de las tribus, y el que las mas adelantadas se avecindaban en 
el valle de México, no solo dio por resultado una inmensa población, swa 
también que aquí se implantaran de preferencia y crecieran con mayor lo- 
zanía los conocimientos de estos pueblos. Desde que la monarquía tolteoa 
desapareció, hasta el principio del reino de los acolhuis, no pueden contan» 
mas de años de tinieblas y de ignorancia. Coihenzó el crepúsculo con el es- 
tablecimiento de la corte de los acolhuis en Tetzcoco ; y fíié patente la Inz, 
cuando esta ciudad y la de México eran rivales en esplendor y en saber. Loa 
elementos aprovechados en esta tercera y última fas de la civilización ide 
An&huac eran todos de origen tolteca, de manera que, los pueblos moder- 
nos solo pueden aspirar á la honra de haberlos peifecdonado, dándoles mar 
yor ensanche con mayor número de aplicaciones, y de hab^los propagado 
sobre un espacio inmenso. El conjunto de instituciones políticas, de ense- 
ñamientos morales, de preceptos religiosos, de saber cientffico, forman nn 
todo monstruoso, que no se sabe si achacarlo á un pueblo nuevo, bárbaro y 
sanguinario, ó ponerlo á cuenta de una nación antigua, organizada tan hu- 
mana como discretamente: el entendimiento tiene allí mucho que admirar, 
y el corazón no encuentra poco que aborrecer. La civilización tdteea, cual 
la eonooeines, em infería 6 la meiifiaiMu Dahia a» aaí 1 ki kmuir 



rr: i'^ti 



.,,,Bfi^,Ji4ñ .T1MBQ8 E^ UBJaOO, ]145 

i 

.|]d4%4.AP p^rpcMiWce estacij^nariai adelantf^.de.contii^uo; u^a generación le- 

-^.á. la íiigui^ntQ su saber* y esta, por poco que sea, añade alguna cosa al 

iQÚmulp de Ho que recibió. Los pueblos modifican el depósito que se les en- 

trjega conforme á sus instintos y á sus necesidades ; abandonjEui unas cosas, 

cultivan otri^i de prefeirencia, dan al todo un aspecto particular aunque con 

.fjl #ire de l^ iamiUa de donde procede ; pero en últinip análisis, la humani- 

j4Ad bd. hech^ progresos, ha dado algunos pasos en ese sendero que la con- 

:4njQ^ por designios de la Providencia á la perfección y á la mejora. Tal vez 

}q8 .tetecocanos estaban mas adelantados que los de México ; estos, ain em- 

bü^gC.eran los mas poderosas, y por eso dieron su nombre á la civilización 

iji& su época. 



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^{4l.t^||í;ri|QEÍa nada dice de| las jüoinigiibclones de las tribus del Nofter-^Indacciones sa- 
1^ jCa4a9.de nuestra carta etnográfica.— rCaUfomia^ — ^No tenemos noticias para las re- 
dones del Noreste. — ^Los apaches. 

-.íMm. ..• ' • ■■ .' . . . • , 

■o:k; ■■■■ . ■■■ ;» ■.! . ■ ' 

.,;;;£!n eert» fsazoi^ .volvemos á quedar sin guia. Nyestra historia antigua que 
JIffgiffbrói ffuidadosamente los hechos de las naciones del Sur, nada ó bien po- 
. flpiHabe decirnos de las del Norte, mas allá del asiento de los pueblos civi- 
l^adop ; .qi^edamos,^ pues, estrechados de nuevo, á recurrir á los enseñamien- 
tos de la carta etnográfica, á las inducciones de nuestro sistema comprobado 
¡j^ las rcil^ciwe^ históricas^ y á las tri^iiciones conservadas por acaso en las 
crónicas d(e los inisioneros. % . 

, i..;AxrjJl^a dp ^os lÍQÜtes , boreales de. los señoríos constituidos de México, de 
T^fiti^cqco y j^e Tlacppaa en el Valle, y de Michoacan^ fuera de él, vagueaban 
tril^ns. bárbaras y errantes, ocupando la ininensa superficie, de Querétaro, 
Quanajuato, Aguaacalienl^ y Zacatecas, y pai;|;e de Jalisco y de San Luis. 
Qebw.su prígen á los individuos de las familias chichimeca, mexicana y 
ptoiiPÍt que desdepfMíidp recibir el blando yugo de la civilización, se separa- 
ron de sus hermanos, llevando en sus tierras, una vida salvaje y aventurera. 
I^ iipi^q^il^^dpr^. españoles, qu^ en aquellas comarcas les encontraron, 
di^oa A todos eil. ^ol^renombre de chichimecos, palabra que comprendía á 
itodat^QP gmfxexo^ HÓpaa^ m distinguir }a lon^ia que^l)}Kt>ap ó ^ es- 

I 19 



Í46 APüNtVB PASL^ LAÉF iUlflMMIONBS 

cion honoiffiea en la cual la tomaban las náoionefl que don ella ae adofia^ 
bao, y quedó convertida en palabra despiecáatíva, qne en rigchr no signifioaba 
mas de bárbaro. Ellos, sin embargó, se did>an diversas denominacdoMi^ y 
etan tonases y meeos, cazeanes, asacatecos y maaapiUs, cuacAAobileis oétün * 
y tecaexes, etc., afeando muchos el título de tetáes ehiekimoeoéé Sin ^GtoMp- 
cion eran cazadores ; valerosos y rapaéés, haciáiíi indistíntíunente la goeiMa 
á todos los pueblos comarcanos, llevando el exterminio á lugaMs diÉtaMM; 
óelosos de su Hbertad, la defendieron tenazmente contra los invasoiM btaH* 
eos, y todavía entrado el siglo XVII, eran el terror de las ciudades toiMIi- 
tadas en su territorio, y de las caravanas de viajeros que se aVartuiBliaiL á 
pisar sus montañas. 

Desde la desembocadura del Zacatula hasta Sinaloa, en todo el espaoío 
ocupado por el mexicano, orillas del Pacífico, se veian señoríos mas ó me- 
nos importantes, como los de Colima, de Etzatlan, de Ameoa, de Jalisco^ de 
Coinan, de Culiacan, etc. Eran absolutamente de filiación nahóa, avecindar 
dos en las diversas comarcas durante las inmigraciones toltecas, y teniaii 
por consecuencia cierto grado de cultura que revelaba su origen. 

Para adelantamos dhora mas al Norte, e« predso divi& et anché etijpaieio 
cercano á la* frontera c6n los Estadós-Umdos en dos regañes, la primera al 
Noroeste, la segunda al Noreste. Si comenzamos por aquella y consultamos 
la carta, descubriremos que al Norte del lago de Chápala queda una {HPO- 
longacion del mexicano ; linda con este el zacateco, idioma de su familia» y 
óon una pequeña interrupción del itrUiSñ contlnéa el oonoho, tamM^ ^dia- 
lecto mexicano, hasta terminar en las márgales del lio Brwó. Esta Mbék de 
Norte á Sur marca, por medio de esos vestigios de la 'lei^;ua^ «ma de kn^ 
recciones generales seguidas por los nahóaé en s» mandiaB hícia él Me- 
diodía. 

Ademas, idlí est&n las rumas de las ciudades popidosae eMÜMidas fw 
la familia tolteca, en donde hemos supuesto que bfOtd y se desarrolla ta él- 
vilizadon media de los pobladores de México. A exeepeien de la QeenaAda 
en terrenos de los zacatéeos, los lugares restantes estás eeupados porMcáe- 
nes de un solo tronco etnogrfifico, diverso iotalm<»te del tolteoa; el Zépe 
entte los tepehuanes; Casas grandes entre los taMihumates ; las mas éAtír 
gnas Casas grandes entre los pímas. Este hecho da ht primeM indneoiott, 
trivial é innecesaria de puro ser verdadera: la rasía ni&Aa ha desapareeid^» 
y en su Ingar se encuentra otra raza diferente. 

Al hílblsx del mexicano copianios la opinión éA P. Ribas» ^pden pM^^el 
estudio de las lenguas de algunoe^dé los pueMos de Sonora y deSinaloBttie- 
gura, que aillos natuMes éónéérvaliaÉi la tmfieiotí áe^ hilbét máíé»^4M 



148 APUNTA MRA hKS ífÜÚCfAÁtíMSBS 

• 

vez inyadieron él pafe óctípsAo por los nahdatr; <}ued6Mlitddo« éitot^paPMÍí 
guerras intestinas, sucumbieron, y que los restas de t<M fo^^os 'vmieitmift 
tomar déscatiso hasta el valle de Méxido. La familia ópatárLpima^tartthuniar 
ha de haber sido la qué acabó de extinguir la civiKisacidn del Norte* ••; " • 

El tiempo á qué referimos estas irrupciones es, á'los mismos fiaeff^eU^- 
gloXn eñ que tantas tribtis se presentaroü en el Valle, 'y en qaé otná V9h 
rias invadieron á Jalisco y lugaires mas australes. Eti cuanto al'tfrdáii^ los 
pueblos rústicos y cazadores de las montañas nos parecen los mas antígtMi;' 
Los coras y los acáxees con los dé su estirpe, que son los'tnas paTeoído9'ft 
los aztecas, deben haber sido vecinos de estos p^' mayor número desñot, 
pues adoptaron en iodo sus costuníbres; ademas, habla «n farror de su 'pii'^ 
macfa,'su posición topo^fica. La serranía que divide Sonora dé ChihuÍBfti«Bv 
SinalÓa de Durango, influyó eñ lá dirección de estas irrupciones; siguieran 
las vertientes occidentales cahitas, pímas y ópatas, las orientales tepéhvi^ 
nes y tarahumares. Las emigraciones nahóas, ál pasar ^rSinaloa, estr^clM^ 
ron á lo largo de los ríos varías pequeñas tribus^ ahora extinguidas, que en 
nuestro concepto eran los moradores del pafs/ Los cahitas isa tomo, y por 
eMado opuesto, los estrecharon sobre las mimnas corrientes, destruyándoUra 
poco á poico por la comunicación de su lettgua. Sobrevinieron ios pimas^é 
invadiehm el país wSbte los sérís. De lengua totalmente diversa de la da 
aquellos pueblos, de costumbres feroces,salvajes y sin el menov^instinto por 
la civilización; sirviéndose de las flechas emponzoñadas de que no usó aüi^ 
guno de los pueblos de México, los sérís presentan un fenóm^io cíuriosvliaypi 
mas de un aspecto : se les podría creer caríbes, si joo esta viwan tan lejos de 
los de las islas y de los del continente. Los ópatas llegaron después de los pi-» 
mas, y aun invadieron los terrenos de estos, de donde resultó la difereneí» 
de pimas altos y bajos. Por el Este, los tepehtraaes se presentaron los pri- 
meros; los tarahumares les empujaron para el Sur, de donde resultó que 
muchos de aiquellós se encuentren mezclados con estos -en Chihuahua; :^?* 

En la península de California, los habitantes conservan el recuerdo ide 
que sus progenitores vinieron del Norte ; cosa que nosotros hubiéramos adi- 
vinado, al ver la configuración de su tierra, rodeada por los mares y ¿HataiH 
te de pueblos que piíácticaran la navegación. Los misioneros jesuítas eon 
contraron vestigios de'Uná civilización mas antigua, olvidada cómpletaaMiie 
por las tríbus á quienes impusieron el yugo del Evangelio. Otara raza se ha- 
bla perdido, pues, allf, y de liets que sobrevivían, la pericú debió penetrar la 
primera en la península, luego la guaicura, y al último la coehimí. Huye* 
ron los perícúes en razón de lo que los guaicuras avanzaban empujados peár 
los cochimíes, y cuando llegaron al cabo de Sais Lúcas^ se le» acabé la tier- 
ra; allí enootttrarrá el fiü del mundo. Acoitaladós entre tol maÉ y 



^DB uurirsDBijs )BNnffisxieo. ^ < 



Ud 



migos, por mucho que se defendieran, estaba escrito que ellos antes que 
ninguno de sus hermanos debian de perecen 

El pueblo civilizado que vivió en la California no dejó en herencia ninguno 
de sus conocimientos á los modernos habitantes de la península, supuesto 
que el siglo XVII les encontraron los misioneros jesuitas completamente 
desnudos, alimentándose con los frutos espontáneos de la tierra, y en la mas 
crasa ignorancia aun de aquellas cosas que sirven para hacer menos fatigosa 
ta'TÍda. E^los tampoco presentaban síntomas de haber hecho el mas pe- 
queño iiivento en sü favor, de manera que, su absoluta degradación fisica y 
moral solo puede explicarse, con que eran tribus salvajes que confinadas en 
aquella comarca, sin el enseñamiento y el estímulo, resultado del trato con 
obtm naciones, poseedores de un suelo estéril que no produce las primeras 
matJetmspara las artes y ni siempre vuelve con. creces el grano que se le 
eoh&^ foeron olvidando paulatinamente lo poco que sabian, en lugar de 
mprefader dguna cosa, y ni ocurrieron á- satisfacer las mas urgentes necesi^ 
dados de la vida porque no tenian objetos que aplicar á esos intentos. Los 
oálifomios, por esta drcunstancia tal ves, presentan el tipo del pueblo mas 
iteássfdo^n México. í 

*"-> {Pasónos ahora á la región de^ Noreste, para confesar nuestra ignorancia, 
didendó que nada sabemos de aquel rumbo. Extinguidas la» tribus con las 
lü U guófl que hablaban, sin relaciones históricas suyas ó noticias dé los mi- 
•lofMfros y de los pobladores, solo podemos asegurar dé una manera confusa 
q«ie» eran cazadoras,* y en el vasto territorio que^cuparon no se encuentran 
ruinas de pobladoni importante, y ni aun siquiera pueblos de gente congre- 
gadaf que mostrara un principio de cultura. ' 

-<'íG&¡BÍ en nuestros dias, la última tribu que ha invadido la frontera Norte 
de México ^a ia* d^ los apaches. Sus hordas feroces están derramadas sobre 
tin espacio inmenso; salvajes, rapaces, sanguinarios, sin domicilio fijo, son 
ei terror de los establecimientos de los blancos, llevando al centro de los 
fronterizos la desolación y el exterminio. Ellos son el tipo de lo^ pueblos 
ptrimitívos en el estado de barbarie, y la protesta viva contra la raza blanca 
invasora del país. — ^Los tobosos fueron los precursores de los apaches en 
Ctoahuila. 



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eiat partímlftres; Medétlitt féé tmft Bdonja á D. TieUtñMio éá fMtleráo del 
lugar é» «a nadndento ; los demás pueblofl ftiercm S. Bstában del Puerto, la 
rfflm del Espirito Satíto, la villa de San Ildefonso, etc. : México, capital del 
mayor imperio de Án&uac, tuvo la honra dé qnedar como lá cindsd mas 
importante en la colonia. Estas ftindacicmes corresponden prontamente á 
Cortés y á sus compañeros de armas. 

Jwitd á la eonqnista de la espada sé puso la de la predicación, y cada una 
aswaíó uMi A»rma peculiar. Los misioneros de todas las filiadones impusie- 
m los liombrea religiosos ; en sü devoción ferviente, aunqne candida, creían 
ganadas las almas para e¡t délo, cuando un pueblo y sus moradores hablan 
•ido bautisadbs. Entre las naciones con domicilio fijo, dejaban á los lugares 
mu mmkbíe iú/Oo y te añsdiati la advocaciotí religiosa ; en donde los pueblos 
Mlbvsiiábatt de ntt«v<o con gento congr^ada solo i^parecia el santo patiionó. 
Bn ilgttfMM tirisíones tiÉi»a ri ^rf meito é indispensable níomfaire cristiano el 
de la tribu sometida ; en otras se ponia la denominación de un objeté ftsico 
y casual ; no faltan ejemplos de nombres propios de personas, mas entonces 
es segura señal de que la reducción espiritual iba acompañada de la au- 
toridad política 6 de la fuerza armada. La mezcla de palabras religiosas y 
profanas ha caminado con varia fortuna, según los caprichos extravagantes 
del uso, que no siempre admite reglas generales ; aquí quedó el nombre in- 
d%ena perpetoamente unido al religioso, junto y allí está el primero sin 
reminiscencia alguna del segundo, y mas allá el santo se ha conservado pe- 
renne dejando caer en el olvido á su sospechoso compañero. 

En las expediciones del siglo XVI, las ciudades de origen español se dis- 
tinguen generalmente porque se llaman como los lugares de España; por 
eso encontramos Valladolid, Guadalajara, Jerez, Compostela, Antequera, 
etc. Las poblaciones mandadas levantar por los vireyes tomaban de común 
su apellido, como Salvatierra, Monterey, Vizarron, Córdoba, Linares, etc. 
Por último, las colonizaciones emprendidas bajo la autoridad por los parti- 
culares, llevan nombres propios en que están reunidos los apellidos de los 
vireyes con los de los principales pobladores; el mejor ejemplo de esta clase 
es Tamaulipas. 

Estas diferencias, que corresponden á ciertas épocas no bien determina- 
das, marcan el periodo de la dominación española ; la independencia y las 
revueltas políticas han dejado también su huella en las apelaciones geográ- 
ficas. Consumada la emancipación, en odio contra los antiguos conquista- 
dores, para borrar del suelo si posible era su memoria, se fueron mudando 
los nombres de las principales ciudades imponiéndoles antiguos aztecas ó 
bien los de los héroes de la insurrección ; de aquí vinieron por la una parte de* 
Valladolid, Michoacan ; de Antequera, Oaxaca ; y Xicotencatl y Maziscatzin, 



156 OB06RAFIA DE LAS LBNGÜA8 

fijo loe chataesf IcB pugnes, los tutes, los chinamitaSf enemigoe de loe lacando- 
nes, los tulunquíes 6 tirampiés, j los queaches 6 cheaquet. Loe diolei hablaban 
una lengua hermana de las tribus enumeradas, y confinaban con ellas. 

De procedencia en línea recta de los mayas, las firacdones acabadas de 
mencionar son las únicas que encontramos ; dentro de la península solo he- 
mos hallado los nombres de cocomes y de hipules dados á los indios orienta- 
les; la denominación de itzalanos aplicada por nuestros historiadores á los 
mayas, y la palabra yucateco que es exclusivamente de formación española. 

El Mayapan no estuvo sujeto á los emperadores de México, y los mezica- * 
nos casi no conocían aquel país; la si1faacÑ>n geográfica de la península la 
apartaba del movimiento de los demás pueblos, de lo cual resultó en gran 
parte la homogeneidad de la nación. Invadida por los castellanos, los mayas 
defendieron su independencia tan porfiada como valientemente ; sometidos 
al yugo español, mostraron de continuo su impaciencia con inquietudes y 
revueltas; su odio ni ha disminuido ni cambiado después de la emancipación 
del país ; la raza blanca es su enemiga natural, se ha sublevado contra eUa, 
y mas de una vez ha estado á punto de exterminarla. 

Este carácter rencoroso y tenaz hace de los mayas ün pueblo excepcional. - 
En el resto de México, los conquistaidores impusieron su idioma á los vcmci- 
dós, y les tan haciendo olvidar poco á poco sus lenguas nativas ; en Yucatán 
por el contrarío, conservan con tal tesón su habla, que lograron hasta cierto 
punto que sus dominadores la aceptaran. Fingiendo ignorar el castellano, 
aunque lo comprendan; no hablando nunca sino en maya; obedeciendo ex- 
clusivamente á los mandatos hechos -éñ este idioma, obligaron á los blancos 
á aprender y á cultivar la lengua india* hatíta el grado de que en realidad es 
la dominante en la península, con la sola excepción de utia parte del dis- 
trito de Campeche. 

Éto tenacidad, bien calificada en nuestro concepto con el epíteto de mar 
ya, ha mantenido sin alterarse los nombres propios de las poblaciones entre 
los cuales muy pocos son castellanos, 6 muestran la reminiscencia del influjo 
de las órdenes monásticas. La lengua se conserva; mas los siglos trascur- 
ridos, el trato con los blancos, los nuevos' objetos, y las nuevas necesidades 
introducidas con los invasores, la han adulterado un tanto, de manera que 
ya no se habla en so primitiva pu^c»^ sino en loA distritos de Valládolld y 
de Tizimin. í' 

f En la actualidad, el indio yucateco é% una mezcla confusa de buenas y 
4e midas cualidades, frutodela dominádoil castellana.' Apegado nimiamen- 
te á las exterioridades religiosas, no dejará de postrarse ante una imagen 
de los bienaventurados; se ai:rpdiUará reverente al pié de un Crucifijo, y 
besará respetuoso la señal santa de la redendon ; irá desoobierta fai eabeca 




' DB MJBXICO. 157 

á pedir la mano al«acerdate con quien ^encnentre ^ eomminirá contento bu 
escasa fortuna, el pan suyo y el de BUS<bijos, en obras piadosas y en funcio- 
nes en la iglesia: en cambio, no profesará tanto amor ni tanta devoción á 
Dios y á la Santa Virgen, como á S. Antonio de Padua; ocurrirá en susne* 
céÉidades con mas confianza á las ánimas del purgatorio que á los sanios; 
dudará dé la preerencia real de Jesucristo en la Eucaristía ; morirá tranquilo» 
y'éon resignación cristiana^ sin 'confesar al sacerdote los pecados mas atro* 
txmy mas públicos. Algo pitagórico en mm creencias, piensa que vuelve al 
mundo el alma de los finados, y para qué al salir del sepulcro no pierda el 
tíámtíni]^, del hogar domérticó, le marcan con cal el sendero de la choza has- 
ta la tumba : los duendes y las brajas esdsten para él nn caber duda, y da 
tdráinplido crédito á los maleficios de los hechiceros. No robará un peso, pero 
Sé^tómará de seguida cuatro veces dos reales ; nunca miente, mas jamas res- 
^nderá'por frases directas, sino con ambigüedad y reticencias. 
^^ fiotirado en' sus acciones, mira con desden los principios santificados por 
la ttóttra ; se embriaga y- todo lo atrepella; sorprende á la esposa infiel sobre 
el adúltero lecho, y lá perdona yfo vuelve á sus brazos, á trueque de que 
ella reciba algunos azotes; toma po^ compañera á la mujer perdida^ dicien- 
lid'friamente que se 'Contenta, porque eiqueUo no Jw en 9U üempa; sufre los 
'éé/stígOB vergontosos é' infamantes con impasibilidad, afectándole en cuanto 
4ér la&timan fysicamente; «us acciones las dirige, en>fín, al contento da los 
Ééfatidos, sin pararse en si son buenas ó malas. 

^ Por tradición, por ei^riencia' y aun por discourso, tiene algunas nooio^ 
'** ñes'de astronomía, matemáticas, medicina y otras ciencias. Conood todas 
-*^ lasl constelaciones, y sabe designarlas con nombres análogos á lo que re- 
'** pk'esentan, no siendo los que se hallan generalmente admitidos entre loa sa- 
'* bios : de dia por el curso del sol, y de noche por el de las estrellas, deter- 
*^ mina á punto fijo la hora: no le es desconocido el influjo de ks astros 
'" sobre los cuerpo» terrestres, y se guia por aquellos para sus siembras, po- 
** das y cosecha»; -sin leer los calendarios, predice los movimientos de la 
^^ luna, y conoce cuando va á eclipsarse,^ atribuyendo la causa de este fe- 
^' nómeno'á que el sol pretende destruir á aquel satélite, haciendo un ruido 

estrepitoso con palos y otros instrumentos, para evitar una catástrofe tan 
^* terrible, cuyas tristes consecuencias presiente, según lo anuncian los fuer* 
'^ tes alaridos que lanza. 



1 Con perbiso del articalístá de quien copia- parece qae se quiere dar k entender, y así lo 
uiot éftas frasM, diismos,. qoe muy mocho du- adoptamoa noiotvoa, ea que canudo 4>carre el fe- 
damos que los indios yucatecos eu general tengan nómeno, le tienen como natural y no como ex- 
tales conocimientos en astronomía que puedan traordinario. 
predecir los eclipaet id aun de- limá; K> qae nos - 



:U 



IW OBOOBAPU DB LAS LENGUAS 



/ 






II. 



TABASCO. 



• » I ' ' • . • 1 



Poco 6 nada se sabe acerca de las tribus habitadoras de esta fracción po- 
lítica. Los mexicanos conocieron aquel país por las relaciones de sus trafi- 
cantes, pues ni lo invadieron, ni tuvieron con él relaciones directas : por este 
rumbo las armas de los emperadores de México no pasaron del Coatzacoal- 
cos. La comarca, con el Yucatán y las tierras al Este, eran llamadas por 
los mexicanos Onohualco. 

Fuera del castellano, dominante en la capital y en algún otro lugar, se 
encuentran en Tabasco los idiomas maya^ chonta!^ zoque^ mexicano^ ahualulco 
y caribe, 

BIAYA. 

Se habla en el distrito de Macuspana, al Este y hacia los límites con la 
Isla del Carmen, extendiéndose hasta el pueblo de Montecristo. Las pobla- 
ciones que le pertenecen son : 

Usumasinta 6 Cabecera Multé 

Tenosique Santa Ana.* 

Estapilla 

MAYA Y GHONTAL. 

Montecristo. 



GHONTAL. 

Lengua hermana de la maya, que se encuentra derramada en Oaxaca y 
en Guerrero al Oeste, hasta Guatemala al Este. En Tabasco es el idioma 




DB MSXIOO. 



161 



que ocupa mayor extensión, dilatándose por loo distritos del Centro, de la 
Sierra, de la Chontalpa y de Macuspana* Son sus pueblos : 



Distrito .del Centro: 

S. Juan Bautista 

Atasta 

Tamulté de las barrancas 

S. Francisco 6 Estancia vieja 

Guadalupe de la Frontera 

S. Francisco el Real ó las Islas. 
Distrito de la Sierra : 

Santiago Teapa 

Tecomajiapa 

La Concepción ó la Ermita 

Taootalpa 

Pueblo nuevo de las Raices. 
Distrito de la Chontalpa: 

Natividad Cunduacan 

Soyataco 

Mecoacan 

Iquinuapa 

Paraíso 



Tecoluta de las montanas 6 Te- 

colutilla 
Nacajuca 
Tuctla 
Mazateupa 
Tapucingo 
Guaitalpa 
Tecoluta 
Guatacalco 
Olcuatitan 
Ojiacaque 

Pueblo nuevo Olouizapotlan 
Tamulté de la Sabana. 
Distrito de Afacuspana: • 
Macuspana 
S. Carlos 
S. Femando 
Tepetitan. 



Los chontales viven contentos en su miserable condición. Sus chozas, 
formadas de paja, son estrechas, y los pobres muebles están como amonto- 
nados en ellas; la puerta queda siempre para el monte 6 para un lugar re- 
tirado, á fin de que si se presenta un extraño puedan huir con &cilidad las 
mujeres y los ñiños y que no les vean ; el padre de familia queda solo para 
hablar con el extranjero. Este carácter huraño y desconfiado desaparece con 
los amigos, con quienes toda la familia se muestra social y afable; pero se 
hace patente en las demás circunstancias de la vida, por saber guardar un 
secreto de una manera notable, por no responder jamas á lo que se lea pre- 
gunta sino por la frase de ^' quién sabe,'' por no decir la verdad y ocultarlo 
todo. No procuran su adelanto ni su mejora; naturalmente indolentes y pe- 
rezosos, viven en la holganza sin dedicarse á alguna cosa. 

Sus artículos de primera necesidad consisten en el maiz, el cacao, el tsr 
baco y el aguardiente ; su alimento firecuente es el posóle^ que es una bebida 
formada del maiz cocido y molido deshecho en agua; rara vez comen la 
carne de res,^ no ser en las festividades religiosas 6 en sus casamientos; 
en cambio gustan mucho del pescado, lo cual les hace dedicar un tanto á 



31 



162 OROGRAPIá. ra hAM LBNOUAS 

la pesca. En las fiestes la carne se {nrepara de una manera peculiar : reaea 
y pavos quedan cortados en grandes tqadas, que se asan un poco, j co- 
locadas en las escudillas reciben la salsa llamada ulich^ compuesta de bar 
rína de maíz desleída en agua y puesta á hervir hasta que toma alguna con- 
sistencia. Antes de tocar la comida, el mas anciano sahuma con incienso al 
santo de la festividad y se arrodilla ante él con unas velas de cera virgen 
en las manos, para pedir ¿cm (maiz), jéíos (plátano), Wi ^ (yuca), chátií (ca- 
labaza), chigchúm (challóte)» kácum (camote), y júc (macal), para alimen- 
tarse. Estos ancianos tienen gran influjo en los pueblos, gozan de muchas 
exenciones, y se les oye con respeto en los negocios públicos. 

Careciendo los chontales de abrigo y de alimentos nutritivos, son sin em- 
bargo sanos y robustos. Atribuyen las enfermedades de que adolecen álos 
hechizos; sus facultativos tienen un gran conocimiento práctico de los vege- 
tales y de sus virtudes» y curan las dolencias con ellos, no sin practicar en 
secreto ceremonias mistenosas antes de poner mano al enfermo. Usan de la 
sangría, punzando con una navaja, un vidrio, 6 un colmillo del pege-^agarto^ 
de que resulta que man se padece con el remedio que con la enfermedad* 

Afectos á las bebidas en^Nfí^gantes, conocen dos particulares^ el chorote^ 
y el balché 6 guarapoj compuesto de agua, caña de azúcar, palo--guarapo y 
maiz quemado. 

En materias religiosas son supersticiosos, fanáticos é hipócritas ; en nada 
creen, ponen duda en todo, y solo están aferrados en la existencia de los bru- 
jos y de los maleficios. Creen en la transmigración, suponiendo que los hom- 
bi«8 se vuelven toro, tígre» culebra, pájaro, etc. ; de aquí es que miran con 
recelo los daños que loa animales les causan, atribuyéndolo á que aqueUoe 
son sos enemigos, y buscan á los hechiceros para que les den la manera de 
tomar venganza: Concurren presurosos á, las fiestas de la iglesia y gastan 
sus pocos bienes, no obstante lo que acabamos de decir. 

' El vestido de los hombres consiste en una camisola 6 camisa corta que aolo 
llega al. estómago, sin mangas y á veces sin cuello ; un calzoncillo hasta la 
rodilla ó hasta los talones, y el sombrero. Las mujeres Ueyan una enagua» y 
si usan la camisa es dejando las faldas por de fuera; muchas usan el r$%o 
chiapaneco : los muchachos andan completamente desnudos. ^ 

Estas costumbres tan semejantes á las de los mayas, indican que una 
misma civilización, las mismas creencias se han extendido entre ambos pue- 
blos, reconocidos hermanos por la afinidad de las lenguas. 

1 £1 Bígno o, que no es mas de la c al revés, industria de los indígenas dé la múnioipalidalá de 

forma una letra etpedal del alfabeto inhj^ qme Naei^oa, que por reoomendaoioB del i^geiil» dol 

suena aproximadamente como ds; para apren- Ministerio de Fomento en este Estado de Ta 

der su pronunéiaeion se requiere la voz viva. basco, formó Manuel Antonicf de León, vecino 

t Noticia de ha oottambrM, tn^s, idioma ó de didio piiebto.«--Clittite]«i, lS6K-nMB. 



1» MBXIOO. • 1^ 



ZOQUE. 



El zoque, soqu^f zoc, entta en la compbsicion del tzendál. idioma quelie- 
mos dejado sin clasificar, presumimos qne pertenece á la familia maya: zoo 
en maya significa murci^ago, nombré {<!tétiti6o al de' los tzótziles. Ser 'ex- 
tiende á Chiapas y á Oaxaca ; en Tabásco ocnpa los pueblos sfgmented, en 
el. distrito de la Sierra: 

Tapijolápa Jahuacapa 
Ócsoloatan Astápa 
Puscatan Cácaos. 
Jalapa 
En el pueblo de Ayapa, distrito de la .CSiontálpa, se habla zoque y me- 
xicano. 

Ko obstante que después no¿ ocupaí*emo8 de los zoques, citando la auto- 
ridad del Sr. Moro, por via de comparación copiaremos aquí el juicio for- 
mado acerca de ellos por el mayor Bamárd, eh estas palabllas : — -** Loé zcíqües 
" habitan lá región montañosa del Este (en él istihó dé Tehuantépec), dles- 
** de el valle de Chicapa al Sur, hasta el rio del Coirté al Norte : ocuparon 
primitivamente una provincia chica, situada en los confinés de Tabaííco, 
y fueron sometidos por la expedición que llevó á Chiapas Lxris Mariñ. Se 
** parecen en algunos de sus rasgos á los mijes; pero son' dé formas mas 
atléticas, y se les distingue fScilmeüte por lo marcadad que tieUeü las ac- 
ciones, y la rara costumbre dé afeitarse la corona de fa cabézü. &ústan 
** desenfrenadamente de licores, son ordinarios y' vulgares en sus modales» 
** pero son pacientes, sufridos é industriólos. Cultivan grandes cantidades 
** de naranjas deliciosas, maiz y tabaco en los trechos de tierra abierta de 
" la Sierra, y tienen en todo el istmo uña óeleÜridad merecida los efectos 
que fabrican de ixtle y pita. Mentalmente son dé una ignorancia lábien- 
table, pues sus ideas de la Divinidad y la religión son vagas é indefihtdas. 
** Su conocimiento del idioma español es limitado, lo mismo que entre los 
" indios de Qüichicovi." * 

MEXICANO Y AHüALUtCOl. 

... I 

£1 idioma mexicano, que ocupa una exteoñoi» tan considerable en Méxi- 
co, termina por este rumbo en üaiMso^ junto á los pnieblosdeU Chontalpa. 
Desde aquí hasta ^1 Coatzaeoalcos la lengua ha perdido mucho de su antigua 
pureza; este cambio se ha yerifieado con particulfkridad ontre los indios Ua- 

] £1 istmo cíe Tehnantepeo. Bemütado del reconocimiento, etc., por el mayor J. 6. Bamard, etc. 
México. 1892.— Pág. 385. 



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164 UEOtíKAFfA UK LAS LENGUAS 

mados ahualtdcos 6 agualtilcos, entre quienes es ya una gerigonza bárbara, 
llena de palabras españolas y de las lenguas de los pueblos con los cnales 
están ^n coptacto : de aquí ha dimanado que pusiéramos en nuestra clasifi* 
cacioq al aJiucUulco como un dialecto del mexicano. 

. Los caracteres generales de aquella raza difieren poco de los que marcan' 
á los niexicanos ; los mismos alimentos que en los demás lugares, la misma 
indolencia para el trabajo, el mismo amor á la independencia y á lasdiedad, 
idéntico afecto á la embriaguez, y no les falta el apego á sus antiguas creen- 
cias, ni su reconocida ignorancia. Por lo. demás, si hemos de admitir lo que 
el mayor Barnard afirma: — ^^ Son los indios de estatura menos que media- 
'^ na, pero anchos de espalda, y de gran fuerza muscular, 'pues á menudo 
'^ llevan á hombros, durante muchas horas, un peso de 150 á.256 libras, 
'' expuestos á los rayos del sol mas caloroso del verano : su color es cobrizo ; 
^' tienen el cabello liso y grueso, poca barba, ojos chicos, altas las quijadas, 
^' la frente chica y estrecha, los dientes blancos, labios gruesos, una expre- 
sion agradable de boca, y un mirar melancólico y triste. Las mujeres son 
menos fuertes, y algunas hay hermosas y biea.proporcionadas,. realzando 
su belleza bu dedicapion á los quehaceres domésticos : son alegres y muy 
'' vivas en sus modales; y son mas tímidas que modestas." ^ 

" Poco puede decirse del traje de los indios, que se compone de los efec- 
tos mas sencillos y ordinarios : el atavío de las mujeres lo forman un Mei^ 
20 sencillo de algodón, ajustado alrededor del cuerpo, desde la cintura 
'* hasta las rodillas, dejando el pecho y^ la espalda completamente descubier- 
^' tos. Se entretejen el pelo con cintas de colores vivos, dejándolo caer por 
^^ jbI cuello formando trenzas negras y brillantes, ó lo recogen bonitametite 
*' alrededor de la parte de atrás de la cabeza entrelazado de flores, y lo su- 
*' jetan con un peine semicircular; y cuando hay alguna fiesta, se iluminan 
^* el pelo con un escarabajo llamado cucuypj que arroja una luz fosfórica. Es 
'^ coipun entre los niños de ambos sexos la mas completa desnudez." ^ 

Sus costumbres son sencillas, se alimentan principalmente de vegetales, 
y tienen exagerada afición por ^ los licores embriagantes; son serios y medi- 
tabundos. Es particular el respeto que los hijos tienen por sus padres, y la 
veneración coii que miran á los ancianos. Se guarda fidelidad en el matri- 
monio, contraído firecuentemente en edad muy temprana por huir del servi- 
cio de la milicia. Sus creencias religiosas están reducidas á las exterioridades 
del culto*, mezcladas con ridiculas supersticiones. 

*^ Como agricultores, están todavía los indios en los tiempos primitivos : 
^ ni los accidentes del comercio extranjero, ni el contagio del ejemplo han 

1 BATOard, pág. $S78. 2 ídem, pág. 280. 



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DB MBXIOO. ^ 166 

" producido cambio visible en su modo antiguo de cultivar la tierra: básta- 
>' les saber «'que la tierra alimenta al que la cultiva/' 7 que ningún inci- 
«* dente, sea político ó de otra especie, puede destruir su exuberante ferti- 
" lidad. Como labradores, el indio es pobre, pero libre ; y apetece la soledad 
*' de su miserable ranchito, porque le devuelve, aunque sea peón ó jornalero, 
'« algún tanto de la perdida libertad de su antigua raza. Este deseo debus- 
** car la soledad, ha dado origen á la disposición que tienen de habitar los 
*' puntos elevados 7 las cumbres, 7 de situar sus puisblos en lugares los mé- 
«« nos fáciles de acceso 7 menos ventajosos para prosperar.'' ^ 

Las costumbres que acabamos de bosquejar son comunes á todos aquellos 
indígenas; por lo que toca á los agíudidcos en particular, nos encontramos 
en el Boletín de Greografía, ^ que — " Allá en la época que el célebre filibus- 
tero Lorencillo (Laurent Graff) ejercía sus rapiñas en las costas de Tuca- 
tan 7 TabascOj época que corresponde á los años de 1680 á 1685, existían 
entre las barras de Santa Ana 7 de Tonalá, cuatro pueblos de indios si- 
tuados en la costa, 7 que se nombraban colectivamente los '«agualulcos," 
formando los limites de la entonces provincia de Tabasco. Estos cuatro 
pueblos se llamaban individualmente, los Cozoliacaques, los Tecominua- 
canes, los Mecatepeques 7 los Huimanguillos. Acosados estos indios por 
Lorencillo, abandonaron sus pueblos, se dividieron 7 fueron á establecer- 
se en los lugares 7 formas siguientes : los Cozoliacaques se trasladaron á 
Aca7ucan, eh donde ho7 existen conservando el nombre de su pueblo, 7 
en estos últimos dia», una porción de estos indios ha yuelt» á habitar el 
lugar del antiguo Cozoliacaque ; los Tecominuacanes se dividieron en dos 
. firaccionés, de las cuales una fundó el pueblo de Boquiapa que ho7 figura 
en el partído de Cunduacan, 7 la otra se estableció con el mismo nombre 
de Tecominuacan siete leguas al N« O. de Huimanguillo en donde ho7 
existe ; los Mecatepeques fueron á asentarse entre Tecominuacan 7 Ocua- 
pan, 7 allí se ve un pueblecillo en completa decadencia ; los Huimangui- 
llos se dividieron en tres porciones, de las cuales la una se fijó en el par- 
tido de Cunduacan, fundando el actual Huimango ; otra, mezclándose con 
la raza blanca, se estableció ^ Ocuapan, 7 la tercera fundó el actual 
Huimanguillo. 

CARIBE. 

Dialecto del ma7a, usado por indios que se internan en Tabasco 7 tienen 
su asiento principal en Guatemala. Son bárbaros, 7 no tenemos datos bas- 
tantes para decir el parentesco que los una con los caribes de las islas. 

] Banuodipág-S^. S Tom. vm, pág. 426. 



166 OEOGBAFf A fMB LAS LENGUAS 



III. 



CHIAPAS. 



Ademas del castellano, dominante en algunos lugares, se hablan él moya, 
el lacandoni el chafUtbol^ el chol^ el 'punctuncj el Jdché^ el marnie^ el tzotzüy el 
tzendalj el zoque^ el mesrtcano, y el ¿hiapaneco: lenguas perdidas, el caédalj 
el trókek^ el jt^eíeTi y el zotzhtu 

MATA. 

Los pueblos de esta lengua se encuentran en el distrito del Noreste : Oar 
tazaja le corresponde enteramente; en San Pedro Sabana se habla el mayit 
y el tzendal, y en el Palenque el maya y el choL En el distrito del Sur, y 
ihas allá de donde se encuentran los pueblos chañábales, se ven nombres de 
la lengua maya distinguiendo los objetos físicos, indicando que hasta por 
allf deben haber llegado las antiguas irrupciones de los mayas. 

LACANDON. 

Los lacandones^ y la sübtribu de los xoquinoe» de la misma familia^ hablan 
un dialecto poco diferente del tnaya, y viven en la ^arte oriental dé Chia- 
pas, extendiéndose á la Verapaz en Guatemala. 

Los lacandones viven empeñolados en las montañas ; hombres y mujeres 
visten sacos de manta tejidos por las últimas ; llevan el pelo crecido y ten- 
dido por las espaldas y sobre los pechos ; son mansos y susceptibles de do- 
mesticarse. Los chiapatiecos les bascan poco mas allá del Palenque, les lle- 
van sal, hachas y cuentas de vidrio, recibiendo en cambio jicaras grandes, 
muy buen tabaco, y rico cacao.' 

1 Noticias del departamento d6 fiüñcjovel, por D. IModíbío Francia ' ' 



DB MBXlOa K 167 



GHANABAL. 



J)ialecto tamlÑeii del maya» «egon Ximenes (véase la olasifieadon), y con- 
fiarme á Pineda^ un compuesto del zatzUf del casikU, del tnaya y del trokdk: 
el ca$dal y el troieí son lenguas pedidas. £1 chañabal se llama tambáen 
iofolabalfjocolabídi comiteco, y se habla en Comüüui, Zapaluta y CShicomu- 
oelo, distrito del Sur» 

GHOL. 

Los Choles fonnan una tribu establecida desde tiempos remotos en Guate- 
mala; divididos en dos fracciones, tal vez por las irrupciones de los mayas, la 
una se encuentra al Este de CMapas, y la otra muy retirada en la Verapaz. 
Son de su familia los mopanes 6 aycaUs^ quienes tenían al Sur la provincia 
del Chol, al Este y al Norte los itzaex-petenes, y al Oeste los lacandones y 
los xoquinoes;^ deben añadirse como de la misma filiación los manches j los 
cPfcyesj axoyes A oxoyes,* y los chotes uchines. Balbi ^ con el núm. 674 nombra 
el idioma chol^ y con el 673 el moparij hablado por — " los mopanes, nación 
'* numerosa, feroz, guerrera é independiente, mora al Sur de los cheles, y al 
** Oeste de los lacandones." — ^Nosotros no hemos encontrado, en parte algu- 
na de las consultadas, noticia de que haya una lengua particular mopan ; y 
como por otra parte cholas y mopanes son subtribus de la misma familia, pa- 
ra no aumenter intitilmente los nombres dejamos como sinónimas ambas 
palabras. El chol 6 mopan es de la fecunda rama del kiché, y en Chiapas sé 
usa en el distrito del Noreste, en las cuatro poblaciones de 

Palenque (y maya) Tila 

Petalcingo Túmbala. 

PÜNCTÜNC. 

Dialecto del maya, admitido bajo la autoridad que citamos en nuestra 
clasificación. Se asegura que se habla en los alrededores del Palenque, cosa 
que nos inclinaría á creer» aunque sin fundamento de ninguna especie, que 
el piitiatmc sea acaso el chol 6 alguna otra de las lenguas de aquella comarca. 

RIGHÉ. 

Kichét quiche j utUueca; tronco de una familia numerosa de lenguas derra- 
madas en su mayor parte por Guatemala. En Chiapas se usa en el pueblo 
de Tuxtla chico, distrito de Soconusco. Pineda escribe chicJié en lugar de 
quichéf lo cual es conocidamente un error. 

1 Descripción geográfica de Chiapas, pág. 68. 3 Villagatiene, pág. 160. 

2 Villagutierre, pég. 278. 4 Tableaanx. 



tSB GEOGRAFÍA QB M» |.ENGUA8 

^'BirauB enfermedades j doleiiGÍa«i0' piuría á^f^ mÚH^j^P^j J cui;%ctamtáe|» ^ 
^' otros en su caso» adc^péiodo» por piinoiplo la di^^;; a^e las yirtad^ de 
*^ todas tes plantos' oomo .si hubiese ^udiadO'I^pt^oi'^y.'jCopipGelqsvep^ 
'< los antídotos^ !y no aá te oculteni l^i caimaoi;^.: oasi i^ippro entra ^eq sm 
^< plan la sangrSsí, cayfti)^raeíoiii>dea^9ipeñA bárb^punente, c^a uoaejg^ioa 
«^ 6 con nú hueso de pescado. Igual í^añd^ 4e ^i^^idüm^nto dqa perpiT 
'< bir sobre otros ramos del sid>ear Jiiuihai»Oi. y e^ o^dio d^ esto, a^ 1#)^^ 
^ viert(s lleno de errores y de .pieo€A^>aQÍfifp<Q8^ ac#ri&a ,dB las copf^i ii^ 
^* triviales." . ^ ■ . . .;.;. ,; . ., ,,:,. .^. 

Respeta al enropeoí «oomo á m seQop, y j^4M]ía4X)mo ásu tirano; i^l I4fai- 
co le tiaie en menoa, óómp de in£»^i; ^ i^ que la suya^ y le abprri^.canio 
al usurpador de sus timas: psesentes 6 su memoria las antipas tradiciones, 
abriga en su corazón la esperaussa de volver ai tiempo de sus reyes, y por 
eso se resiste & hablar el idioma castellano, y hace esa guerra sin cuari^ 
que destruye t^uanto sé encuentta en Yucatán. Su rencqr está viviO <xnno 
en los primaros dias de la eepquiata, y la indepei^eneia de España, solo es 
el acontecimiento que le tmjn algunas y^ntigas, de que se aprovecha; ep lo 
demás, solo cafibió el nombre y la raza de sus enemigos. 

(Fuerte por naturaleza, puede soportar un largo camino con im peso has^ 
ta de diez arrobas; sufre sio; abatirse el trabajo diario y pesado del joma- 
Mo; se entrega á las &enas mfts rudas casi sin fatiga. Sus alimentos son 
sencillos y frugales ; bástale poco para sus necesidades, y no apetece salir 
del estado miaesable en qrue se encuentra. £1 vestido se reducie, en el hom- 
faiiaá la camisa y al calzoncillo de tela blanca ordinaria; eu la mujer al 
/Upa que la cubre la parte superior del cuerpo, y al fustán 6 enagua, de 
mastb de algodón ; y no es raro que los hombría ai^den casi desnudos. — 
Tal és el retrato que del indio yucateco qos hacen los escritores blancos de 
•n península. ^ 

• Yuca/tan, reino indepemdiente, fonxi6 en el sistema colonial una provincia 
de su mismo nombre; la carta federal le hi^ Estado libre y soberano : se le 
separó ima parte de su superipicie para formar el territorio da la Isla del 
Carmen: después se dividió en las dos fracciones de Yucatán y de Campe- 
oiie. Sobre todas esas subdivisiones se extiende el idioma maya^ por lo cual 
suprimimos por inútil la nómina de su^ pueblos. 

Muchas veces se da el nombre de mayo á la lengua maya; nosotros iisa- 
mos exclusivamente la terminación femenina, refiriéndonos á Yucatán, para 
evitar la confusión que podria resultar nombrando el idioma mayof dialecto 
del cahita^ usado á (orillas del rio Mayo en Sonora : entre ambas l^iguas no 

1 Dicoionarío nniyexBal de hiatoria y de geografía, tom* iv, ar^ ¡ladi^ yscatece» 



/-•■ 



^DR MKICOi 



ítt9 



hay el menor punto de contacto. La mayaj yucatana 6 yucateca se habla en 
Yucatán, Tabasco, Chiapas y Guatemala; forma una de las ramas principa- 
les de la familia que hemos titulado huaxteca-mayar-quiché, y si no sabe- 
mos que tenga dialectos, cuenta con algunas lenguas hermanas. 

Recopilando los nombres que nos hemos encontrado, usarán el idioma ma- 
ya, los mayas, mayos, cocomes, kupules é itzalanos ; en Guatemala los co- 
boxes, chañes, chataes, puques, tutes, chinamitas, tulunquíes ó tirampiés, 
queaches 6 cheaques : de los demás individuos de la familia haremos men- 
ción en los lugares respectwosé ' / 

Elpetenj dialecto del maya hablado por los peteties 6 itzaex, chic^en-itzaex, 
chatan-itzaex, corresponde á Guatemala. 



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^ I. 






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170 UBOGRAnA DB LAS LBN6DAS 



ZOQUE. 



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Los zoques Be encuentran derramados en Chiapas, Tabasoo y Oazaea; tie- 
nen al Norte el mexicano y el chontal, al Este el tzendal, el ixotíl y d 
cbiapaneco, al Sur el mexicano, y al Oeste el buave, el zapoteeo y el mm. 
Los indios de las tres fracciones se diferencian poco en el aspecto, y de 
todas puede trazarse el mismo retrato. £1 Sr. Moro ' dice de ellos qne^ — 
*^ se distinguen fácilmente de los demás habitantes de estas rejonee por 
'< una fisonomía particular, pero no sabré decir si su aspecto es mas 6 me- 
nos desagradable que el de los mijes. 

£n cuanto á moralidad, son algo mas racionales que estos, nevándoles 
ademas la ventaja de ser naturalmente buenos y serviciales, bastad pun- 
to de fastidiar con sus importunos ofrecimientos. 
Parece que anteriormente los zoques poblaban también el pueblo de 
*' Chimal^illa, que se hallaba situado en las riberas del río del mismo ndni- 
"' bre, uno de los confluentes del rio del Corte. Según tradición, este poe- 
" blo fué completamente desolado* hace mas de un siglo, por las vimelas, y 
los pocos que sobrevivieron fueron á juntarse con los vecinos de Santa 
" María. 

Es opinión general, y según D. Tadeo Ortíz también hist6rica, que á la 
época de la conquista por los españoles, pasaba por Chimalapilla un car 
"• mino que ponia estas comarcas en comunicación mas directa que la aetoal 
con Tabasco y Chiapas; pero la idea que he formado de la configuración 
de la sierra me hace concebir algunas dudas sobre la realidad del hecho. 
Los zoques cultivan el poco maíz que necesitan para subsistir, una corta 
'' cantidad de tabaco, y dos plantas pertenecientes á la familia de las brame" 
'' licu, de las cuales sacan el ixtle y la pita cuyas hebras saben blanquear, 
*' hilar y teñir de vanos colores. Sus hilados y las hamacas que tejen con 
" estas materias, constituyen la parte principal de su industria y de su oo- 
" mercio. 

^' Los de Santa María benefician ademas un poco de achiote, y llevan ¿ 
" vender á todos los puntos de la parte austral del istmo, las excelaitee y 
" abundantísimas naranjas de cuyo árbol es su pueblo un plantel delicioso." 
Los pueblos zoques de Chiapa» son : 

Distrito del Norte: Pueblo nuevo Jitotol 

Jitotol Amatan 

J KíHMinocimiento d**! Iitino d** Tdbuuv-v^. luJfiMm científica que nombró al efecto eJ empn*- 
practicado en los auoit de 1842 y Ihtí. txm *-i nho V. José de Garay. México. 1844. 
objeto de uui commiieftCMO oeeka^ok, pw la ^^ 









HB MBXfCO. 


Distrito del Oeste : 


Ostuacan 


Tuxtla 


• • 

Zayula 


OooBucuatla 


Copainalá 


Cliiooasen 


Tecpataa 


Ozumasinta. 


Quechula 


Distrito del Noroeste : 


Coapilla 


Pichucalco 


Ocotepec 


Chapultenango 


Pantepec 


IstaeomitAiT 


Tapalapa 


Istapangajoya 


Tapilula 


Sulosacbiapa 


Jinebra é Comixtlahuacan 


Nicapa 


Isguatan 


Snnuapa 


Tetaban. 


Coalpitan 







MEXICANO. 



171 



Lo introdujeron aquí las armas de los ejércitos de Ahuizotl* como ya he- 
mos dicho, y por eso se le encuentra separado y rodeado por los idiomas 
extt-años. La provincia im|>eríal llevaba el noiubre de Xoconochco, con su 
cabecera del mismo nombre; esta ya no existe, y según Juarros ^ estuvo si- 
tuada Gotxe los pueblos de Santo Domingo Escuintla y de Acacozagua ; mas 
según henK)6 leido en un MS^ era el actual pueblo deHuehuetan. Los ma-, 
mea perdieran en la conquista su habla natíva para adoptar la lengua de los 
invasores, siendo este el primero de los ejemplos de su clase que se nos 
piesenta. 

Pueblos mexicanos de Chii^pas; ' 



Distrito del Oeste : 

Tonalá 

Pipijiapa 

Mapastepeque 

Jiquipilas 

Sintalapa. 
Distrito de Soconusco : 

Huehuetan 

Metapa 

Mazatlan 



Cacaguatlan 

Ayutla 

Escuintla 

Tuzantla 

Huistan 

Pueblo nuevo 

Tizapa 

Acacozagua 

Acapetahua. 



1 Tom. II, pág. 77. 



\ 



171^ geografía db las lenguas 



GHIAPANEGO. 



Remesal ^ hace proceder & los chiapanecos de una colonia de Nicaragaa, 
y Juarros ^ les pone como descendientes de los toltecas y de la familia de 
los kichées: una tercera opinión, la de Clavigero,^ enseña qne los primeros 
pobladores vinieron de la parte del Norte, y que en Soconusco se separa* 
ron, para habitar los unos en Chiapas y los otros en Nicaragua. En lo que 
no cabe duda es, en que era un pueblo antiquísimo en México ; ellos en sus 
tradiciones se decian los primeros pobladores del Nuevo Mundo. Se gober- 
naban por dos gefes militares nombrados por los sacerdotes ; habían llegado 
á cierto grado de cultura, y — *' Hacian el mismo uso de las pinturas que 
'' los mexicanos, y tenian el mismo modo de computar el tiempo; pero em- 
*^ picaban diferentes figuras que aquellos para representar los años, los me- 
'^ ses y los dias. 

La lengua ckiapaneca la hemos dejado sin clasificar. Si es verdad que es 
la misma que se habla en el pueblo d& Nicoya, es la orotina de Guatemala. 
Su uso queda en Acala, distrito del Centro, y en la villa de Chiapa y en 

■ 

Suchiapa, distrito del Oeste. 

LENGUAS PEllDIDAS. 

El casdal y el trokek^ de los cuales no hemos encontrado otra noticia, sino 
que entran en la composición del chañabaL De los quelenes, á cuya lengua 
llamamos quelen^ quedan mayores rastros, mas no como de una tribu exia* 
tente hoy. Balbi, en sus números 690 y 691, junta á los quelenes y á los 
zoques como si fueran la misma cosa, dándoles por vivos : hubiéramos ado)^ 
tado la opinión si no faltaran en su catálogo el tzotzil^ con quienes tal vez 
equivoca á los quelenes. Nosotros dejamos al qtielen como perdida. El zotzlen 
entra también en este lugar, refiriéndonos á lo que dijimos en la olasificaeioo* 



1 Lib. V, cHp. 13. U Tom. n, pág. 54. 3 Tom. i, pág. 1)9« 



PB.MBSICQ» 



17.8 



IV. 



oaxaca; 



Se enumeran en Oaxaca, fuera del castellano, los idiomas siguientes : zo- 

qucj huave^ mixe^ zapot^coy nexitza, serrcuio de Istepeji^ cajanoSf serrano de Mía" 

htuülaf tehuantepecanoy triqui^ choatal, c/unantecOf mazatecos cuicateco^ chaúno^ 

mixtecoj chocho^ mexicano, papabuco, soUeco : lenguas perdidas el huatiquimane, 

el chantaleno y el ixcaíeco. 

ZOQUE. 

Dijimos antes que se eiddende por Tabasco y Chiapas y viene k finalizar 
en Tehuantepeo : los pueblos que lo hablan están situados en el istmo : • v 



Chimalapa, S. Miguel 
Chimalapa, Santa María 
Zanatepec, Santo Domingo 



Niltepec, Santiago 
Tápana, S. Pedro. 



HUAVE. 



Los huavesy guuwes 6 huavisj según consta por sus relaciones, son origina- 
rios de la América del Sur. Por guerras, ó por motivos que se ignoran, aban- 
donaron su país, y costeando en sus débiles embarcaciones vinieron á si- 
tuarse en las llanuras que se extienden en Tehuantepec, desde las playas 



1 Materiales aproveobadóB: — ^Los del artículo 
«iteriar. 

" Estado qae comprende el número de Parro- 
quias de la Diócesis de Oazaca con expresión de 
tea nombres. Estado 6 Territorio en que eatáo 
aituadas, número de pueblos que k cada una ca- 
tán stgetos, é idioma que domina en ellas." MS. 
que debemos & la bondad del mmo. 8r. obispo. 

Variaa lelacioiiea mannscritaa de laa alcaldías 
mayores y de los corregimientos, remitidas al 
Rey de Espida de 1579 & 1 581 : en poder del Sr. 
D. Joaqoói QaicSft Icaditlceta. 



Memoria estadística de Oaiousa, y deaeripcion 
del Valle del mismo nombre, etc., publicada por 
D. Carlos María de Bustamante. Veracruz. 1821. 

Arte en lengua mixteoa, compuesta p<Hr el P. 
Fr. Antonio de los Beyes, de la orden de Predi- 
cadores, Vicario de Tepuzculula. En México. 
En casa de Pedro BaDL Año de 1503. 

Otros varios MSS. de la colección del 8r. Gar- 
cía Icaibalceta, y del Sr. D. José Femando Ra- 



Vtk GBOORAFTA t>fi LAS^LBNOUAS 

" orito no me dejan lugar pera hacet su relación y comunicar á otro» el rivo 
" interés que me han inspirado.'* 
Las poblaciones hüaves, son : ^ 

San Mateo del mar San Dionifio del miur 

Santa Marfa idem Ixhuatan. 



San Francisco idem 



IIIXE. 



El mixe 6 mije es una de las lenguas que no hemos sabido clasificar. Los 
mixes 6 mi/es compusieron una tribu poderosa y guerrera, semibárbara» y 
que defendió valientemente su libertad. Ni los mixtéeos, ni I09 zapotecos 
pudieron domeñarlos ; nada tampoco lograron contra ellos los mexicanos; 
y mas de una vez rechazaron á los conquistadores españoles, causándoles . 
graves pérdidas. Cortft, en su carta 4? al emperador Carlos V asegura que 
los mixes, ocupaban un país áspero, imposible de penetrar en él, ni aun á 
pié, defendido por fortalezas considerables ; ' que dos tentativas sin fruto se 
habian hecho para someterlos, en las cuales perecieron algunos castellanos, 
y que aun permanecian en guerra continua con sus vecinos. 

En la actualidad los mixes se extienden en parte de los departamentos de 
Tlacolula, de Villa-alta y de Tehuantepec, y al E. van á confinar con Chia- 
pas ; en el Istmo habitan la región montañosa que se extiende por su cen- 
tro, y no cuentan allí mas del pueblo de San Juan Q-uichicovi. 

" Física y moralmente (dice el Sr. Moro) ^ los mixes son una raza degra- 
<* dada, de aspecto repugnante y de la mas grosera barbarie. 

*' Son adictos á la agricultura y cultivan plátanos, maiz, fijóles (judías), 
<' caña dulce de la que extraen una azúcar impura, y se puede decir qué 
'^ abastecen con estos productos al resto dé la parte austral del istmo. 

" Un objeto de ambición para los mixes de Guichicovi, es el de poseer él 
•< mayor número posible de caballerías mulares, lo que se hace inconeebi- 
^* ble cuando se observa que ningún uso hacen de ellas, ni aun para el tras- 
*' porte de los productos agrícolas, que estos indígenas prefieren acafrear 
'* ellos mismos. 

** Los mixes de Guichicovi, notoriamente idólatras, suelen contaminar los 
'* altares del templo católico con la sangre de las aves que, como víctiftnas, 
" sacrifican á otros dioses. 

" Oonforme á los apuntes de D. Pedro de Garay, los mixes dé Guichico- 
'* vi ascienden á unos 6,000, pero D. Tadeo Ortiz, no sé sobre qué datos, 

1 Beconooimiento de Qaray, pág. ^. 



DB Bimca 



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^ ealcató en el dMe de erte número loa que profesan la idolatría. Por mi 
parte, viendo que asisten sin resistencia y aun c<m agrado á los ritos ca*- 
tólicos, estoy persuadido que han hecho una mezcla absurda de la reli- 

'* gion de Cristo con sus antiguas supersticiones." 
Los pueblos mixes, tomados de la lista de los curatos, confrontada con 

una nómina general de todas las poblaciones del Estado son: 



Totontepec : 
' Jayacastepec 

Amatepec 

Jareta 

Tonaguia 

Ocotepec 

Tepitongo 

Móetun. 
Atitlan : 

Sacatepec 

Alotepec 

Metaltepec 

Ayacaxtepec. 
Ayutla : 

Tepustepec 
Tamasulapan 
Tepantlali 
Tlahuitoltepec. 
Chichicastepec: 
Mixistlan 

Huitepec, Santa María 
Tiltepec 
íacochi 
Metepec 
Puxmecatan 
Candayó 
Cotzocon 
Chisme. 



Acatlan, San Pedro : 

Tutía 

Mazatlan 

Malacatepec 

Chimaltepéc 
Jilotepec, Santiago: 

Agua blanca 

Jilotepec, San Pedro 

Id., San Sebastian 

Id., Santa Cruz 

Nizaviquinta 

Lachixonaxe. 
Lachixila : 

Quiayicusas 

Xovaguia 

Lachixela 

Qúetzaltepec 

Coatlan 

Camotlan 

Ixcuintepec 

Huitepec 
Juquila : 

Cacalotepec 

Ocotepec 

Acatlancito. 
Guichicovi, San Juan : 

Boca del Monte. 



ZAPOTBGO. 



£1 reino zcq^oteco, vecino y rival del mixteco, se extendia desde el valle 
de Oaxaca hasta Tehuautepec y el Xoconochco: su poder era grande en los 
años cercanos á la conquista, y más de una vez desbarato los ejárcitos de 



» 



lis GROGRAI'IA DR LÁfl LENOUAf^ 

los mexicanos. Dé la última guerra sosítenida contra ellos hace mención el 
informe de Jnan de Torres, en estos términos : '^ é que las principales guer- 
^^ ras que tnvieron en tiempo de su gentilidad fueron conMotezumay Señor 
" de México ; porque el dicho Motezuma, envió á esta provincia de Teguan- 
^^'tepétfley mucha cantidad de gente mexicana con quien pelearon, y se de- 
'' fendieron valerosamente^ y estos naturales desta dicha provincia mataron 
'< mucha cantidad de indios mexicanos, y tantos, que se averigua, que de 
'^ solamente las cabezas de los mexicanos, los naturales desta provincia hi- 
^* cieron una albarrada que está en un cerro, que estará dos Iegua9 desta 
'^ Villa (Tehuantepec), que era antiguamente fuerza desta provincia, el cual 
*' cerro está y cae hacia la banda del N. O., é pasa por junto á él el cami- 
^* no real que va desta Villa á la Ciudad de México ; é que jamas el dicho 
'* Motezuma, ni los dichos mexicanos, pudieron sojuzgar á los naturales des- 
'^ ta provincia, y vi^to esto, después de la dicha guerra, los mexicanos que 
*^ quedaron pasaron á las provincias de Soconusco y Guatemala." 

Los zapotecos dividían el año en la forma que los mexicanos y chi|bpane« 
ses, si bien para los meses y los dias tenian diferentes nombres; usaban la 
pintura geroglffica para perpetuar la historia de su nación, y cuanto mas 
querian trasmitir á la posteridad; conocían las virtudes medicinales y las 
aplicaciones útiles de los vegetales, de las gomas y de los bálsamos; eran 
primorosos en el arte de fundir los metales, sobresaliendo en la conjstruo- 
cion de los dijes y de los adornos de oro y de plata; sabian curtir cpn per- 
fección las pieles, aplicándolas á sus pinturas, á sus vestidos, á los usos do- 
mésticos. Las ruinas que aun subsisten de palacios, de fortificacioaes, de 
templos, revelan el grado de cultura á que habian llegado, siendo aun mejor 
prueba los palacios de Mictlan, obra peregrina de una civilización. pasada, 
que han admirado á quienes los han visto, y que nuestro culpable abandono 
deja arruinar y desaparecer como cosa sin importancia. 

Los zapotecos del Istmo, refiriéndonos todavía al MS. tantas veces imitado, 
llevaban por traje una á manera de turca sin mangas ni collar, de a]godon, 
pintadas según su usanza, que les llegaba á la rodilla, y á Jos principales 
hasta el suelo ; la gente menuda iba desnuda, con un braguero para tapar 
sus vergüenzas; dejaban crecer el pelo, se lo trenzaban y lo abandonaban 
colgando á la espalda. 

Al presente, ^^ los zapotecos componen la mayor parte de la población 
** austral del istmo, y casi la exclusiva de diez y seis pueblos sobre el total 
" de veinte y cuatro. 

*^ Conforme al manuscrito que anteriormente indiqué haber conseguido el 
^' Secretario de la comisión, Montezuma emperador de México, después de 
** sübyt^gados los huaves, procedió á la conquista de Guatemala; perooníeii- 



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• DB MÉXICO^ 1 .. • ' 179 

• 

** tras hichaba oon las difionliades de la guersa, CosijoeBa^ rey de Teozapo- 
'* tlan y de la nación zapoteca, auxiliado por el rey de la Mixteca» desalojó 
** á los mexicanos, tomó á Tehuantepec y mantuvo sujetos á los huaves. 
"** La gallarda defensa qne sostuvo en s^uida con las huestes aztecas, con- 
cluyó en nn convenio de amistad, y Cosijoesa casó con una hija de Mon- 
** tezuma, llamada por su hermosura cojfo ¿k algodo». De este matrimonio 
iMció Cosijepi que significa rayo dd aire^ y que reinaba al tiempo de la 
conquista de México por los Españoles» 

'" Cosijopi ñjAs bautizado y se llamó el rey D. Juan Cortés de Montezuma. 
Fué principe magnánimo y generoso hasta la prodigalidad : por sus órde- 
*< nes y á sus expensas, se edificó el templo y convento de dominicos de 
Tehuantepec; pero habiéndose descubierto que no habia dejado entera- 
mente el culto de sus primeros dioses, pereció despojado de sus dominios- 
y de su libertad. 

Aunque Cosijopi no opuso resistencia alguna á los españoles, los zapo- 
tecos no dejaron de hacerlo en el interior del pa(í& Cortés hablando en 
^ una de sus cartas de dos provincias que trataba de sujetar, dice : 

Se llama la gente de la una los zapotecos y la de la otra los mijes, las 
^^ cuales (provincias) sotí tan ásperas, que aun á pié no se pueden andar, 
*^ puesto que hé enviado dos veces gente á los conquistar, y no lo han po- 
^ dido hacer porque tienen muy recias iuerzas, y áspera la tierra, y buenas 
" armas." 

*^ Aun en el día, siempre que se presenta la ocasión, los zapotecos acre- 
^^ ditan ser dignos de la &ma de valientes que conservan desde la antigüedad. 
*^Por su estado de civilización, los indígenas de Tehuantepec son incom- 
** panA>lemente' superiores á los de las demás partes de la República, y sus 
^'cualidades morales, los hacen altamente recomendables : generalmente los 
^ he hallado inteligentes^ laboriosos, dóciles y joviales. 

'^En cuanto al ñsico, los tehuantepecanos son vigorosos, de buen aspec^ 
^ to, y puedo decir que entre los indios que yo conozco, son acaso los uní- 
^ ^os que tienen un bello secso. 

' ' **Pará mf es evidente que estas cualidades no son inher^utes de la saaa 
^ mapoteca, sino debidas á sus relaciones con los europeos. Ení efecto, hé 
^* observado que ios zapotecos de la tierra y del valle de Oaxaca son aeme^ 
ajantes á los indígenas del resto de la República, y en nada se parecen á 
^ los de Tehuantepec, entre los cuales, no son raros los de pelo rubio y de 
^ una tez bastante blanca. 

^' Sé que Cortés habia reunido bastantes espa&oles.eñ el istmo, que era el 
^* punto de su predilección. Las tehuantepecanas gozan de alguna celebrí- 
*' dad en la República por sus atractivos; y la predilección que tienen por 



L 



180 UBOGRAFIA DB I«A8 LBNGÜA8 



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(i 



ii 



kw europeos, junta á un gndo algo esceáro de soeiabilidad» haoeo harto 
probable esta suposícioD. 

^' Ya que hablamos de las nrageres desta parte del istmo, añadiié que son 
notables por su porte airoso y por la regularidad de sos fiusoiones. Su 
trage de gala es al mismo tiempo rico y elegante, ni se obseffya menos 
'* gusto en el pieinado que hábilmente ustn. 

^^ En las costas del Pacífico se encuentra con abundancia un junoo lia- 
^* mado ckÍ7Utdej cuyas raices despiden un olor aromático muy penetrante. 
^^ Una infusión de estas raices comunica su fragancia al agua que loe tehuan- 
*^ tepeeanos emplean como un objeto de lujo sumamente apreciado, tanto 
** para labar la ropa de uso, cono para las abluciones personales» 

** Una descripción, aunque incompleta de las costumbres de los zapote- 
^^ eos de esta localidad, reclamaría mas páginas de las que puedo dedicar 
*^ ahora á este objeto, por lo que habré de abandonarlo, y solo añadiré, que 
*^ no hay entre ellos falta de industria. En Tehuantepec particularmente, 
*' se encuentran panaderos, carpinteros, herreros, hojalateros, ¡dateros, enr- 
^' tidores, zapateros, guarnicioneros, y como lo observa en sus notas el se- 
'* cretarío de la comisión, aun en las casas menos acomodadas fabrican el 
'* jabón necesario para el consumo de la familia. Los tejidos de seda silvea- 
*^ tre y de algodón que labran las mugeres, son verdaderamente admirables, 
** y mucho mas cuando se ccmsideran los imperfectos instrumentos que lee 
" sirven para el objeto." — Hasta aquí el Sr. Moro. 

Oaxaca, capital del Estado, se encuentra entre los zapotecos. Poco des- 
pués que D. Hernando Cortés ganó la tierra, pobló en la costa de Tutu- 
tepec una villa nombrada Segura de la Frontera: Juan Nuñez Sedefio y 
Hernando de Badajoz, que eran los alcaldes ordinarios, mirando que la tierra 
era enferma y caliente, alzaron de allí la villa y la asentaron en Oaa^aca, 
causa por la cual, el marques los condenó á muerte en pena de la desobe- 
diencia y del atrevimiento, si bien no se llevó á efecto la saitencia. Punié- 
ronle por nombre Antequera en memoria del lugar de su nacimiento, aun- 
que algunos decian haberlo querido así el Lie. Delgadillo, oidor de la pri- 
mera Audiencia, por recuerdo de su patria. El verdadero fundada de la 
ciudad lo fué en seguida Juan Pelaez de Berrio, teniente de capitán gene- 
ral, y primer alcalde mayor, quien la trazó á 13 de Julio de 1529, poblán- 
dola con 80 vecinos. En las cercanías existia un pueblo de mexicanos lla- 
mado Oaxaca, donde Motecuzoma tenia guarnición de soldados, y como la 
audiencia señaló el pueblo para propios de la ciudad, vino de aquí que loe 
nombres se confundieran, llamándose Oaxaca ó Antequera. ^ 

1 Relación de Oaxaca por el alcalde mayor Pedro de Ledezma, 1579. MS. del Sr. García íeai- 
bslseta. 




DB MBXiODw 



181 



Ei zapoteco 6 tzapoteco es lengua hennana del mixteco, co0 la cual forma 
una familia particular : comparada el habla actual con las gramáticas que 
del idioma seeaccibieron, apenas se puede encontrar la semejansa. El P. Fr. 
Juan de Córdova, autor ¡de mx Arte zapoteco, asegura que — *^ üs agora de 
'' notar, que entre todos los pueblos que hablan esta lengua, digo aun los 
^* que son meros zapotecos, ningún pueblo hay que no difiera del otro poco 
^^ ó mucho, lo uno en poner unas letras por otras, y lo otro en que aunque 
** hablan unos mesmos yotcablos, unos los toman por una cosa, y otros por 
*' otra*" — ^De un manuscrito del Ministerio de Fomento (que ^a una des- 
cripción del Estado de Oaxaca) y de la nómina de los curatos que nos remi- 
tió el lUmo. Sr. Obispo de aquella diócesis, hemos eacado un tronco sapo- 
teco, con los dialectos principales de Zaachüa^ Ocoílan y EílUf y los siguien- 
tes que se separan todavía mas de su pureza primitiva ; el nexitza 6 netzicho^ 
el serrano de IxtepejU d serraoío de Cajones^ el serromo de MiahtuUla»i y e\te- 
huantepecano: de estos cuatro últimos formamos listas separadas de los pue- 
blos que respectivamente los usan, comenzando por el zapoteoo maa puro. 



ZAPOTEGO PRINCIPAL. 



Oaxaca: 

Trinidad de las Huertas 

Xochimiloo 

Chapultepec, S. Juan 

Mexicapan 

Amilpas, S. Jacinto 

Azompa 

Ixtlahuaca, S. Pedro 

Id», S. Andrés* 
Jalatlacot 

S. Felipe del agua 

Ixcotel 

Santa Lucía 

Amilpas, Santa Crus 

Tutla, S. Francisco 

Id., S. Sebastian 

Cal 

Juntas. 
Tlalixtac : 

Tomaltepec 



Santa Catalina 
Tule 
Yatareni 
Huayapao. 
Etla, S. Pedro : 

Etla, Santos Reyes 
Id., Santo Domingo 
Id., S. Pablo 
Id., S. Sebastian 
Id., Santiago 
Id., Guadalupe 
Id., Soledad 
Id., S. Gabriel 
Id., S. Agustín 
Id., S. Miguel 
Id., Asunción 
Id., Natívitas 
Id., Nazareno 
Id., Santa Marta 
Guelache. 



184 



OBOORAnA OB LAB LENODAS 



Yalahui 


Yatzachi bajo 


Temascalapa 


Sochistepec 


Yazona. 


Tavehua 


Lachixila, Asunción : 


Sogocho 


Xagalasi 


' Yalina 


Yovego 


Guiloxi 


Yajoni 


Yahnio 


Comatlan 


Laxopa 


Reagui 


Zoochina. 


Yetzelalag. 


Yaialag, San Joan. 


Tabaa: 


Yagavila : 


Yogovi 


Teotlasco 


Solaga 


Yagila 


Yohueche. 


Josaa 


Betaza: 


Tiltepec 


Lachitaa 


Tepanzacoalco 


,Yaa 


Yaneri 


Yatec. 


Sogoclii. 


Choapan, Santiago: 


Yaee: 


Lealao. 


Lachichina 


Comaltepec : 


Yagayo 


Lachixova. 


Yavíche 


Yahuivé : 


Lalopa 


Yaveloxe 


Olla, San Franoisoo^ 


Jaltepeo 


Tanetzé : 


Yaveo. 


Juquila 


Latanf : 


Cacalotepec 


Jalahui 


Talca 


Roavela. 


Yotao 


ZoocUla, Santiago: 


Yatoni. 


Vatzachi alto 





ZAPOTECO SERRANO DE IXTEPE^TI. 



Al Norte de la capital en el Departamento de Villa-alta. 

Ixtlan, Santo Tomas : Ixtlan, La Trinidad 

Calpulalpan Yatuni 

Jaltianguis Xiagui 

Guelatao Mineral del Carmen 

Yahuiche Castresana. 



DRMUIQd. 



185 



Anako» Sm Juad-: 

Atepec 

Macuiltianguis 

Luvina. 
Ixtepejiy Santa Catarina : 

Nexicho 

San Miguel del Rio. 
Teococuilco: 

Zooquiapan 



Aloapa 
Abejones 
Yarene. 
Chicomezuchil, San Juan Baotísta : 
Lachatao 

Mineral de San Antonio 
Amatlan 
Yavesia 
Mineral de Yaveoa. 



ZAPOTEGO SERRANO DE GAJONOS. 

r 

Al Norte de la capital, en el Departamento de Villar-alta. 
Cajones, San Francisca: Cajonee, San Mateo 



Cajones, San Pedro 
Id., San Miguel 



Xagakia 
Yaganiza. 



ZAPOTEGO SERRANO DE M lAHUATLAN. 

Al Sur de la capital, en el Departamento de Ejutla. 



Mixtepec, San Agustín: 

Mixtepec, San Lorenzo 

Id., San Juan 

Id., San Pedro 

Loguia 

Lachiguire. 
Lapaguia : 

Guiviní. 
Miahuatlan, San Andrés: 

Cuixtla, Santa Catarina 

Xitla 

Miahuatlan San Bernardo 

Almolongas 

Cuixtla, San Miguel 

Tamazulapa 

Boatina 

Miahuatlan, Santa Lucia. 
Coatlan, San Pablo : 

Coatlan, San Francisco 



Coatlan, San Miguel 

Id., Santa María ^ 

Id., San Vicente 

Id., San Gerónimo 

Id., San Sebastian 

Id., San Pedro 

Id., Santo Domingo. 
Rio-hondo, San Mateo : 

Pastlan . j 

Ozolotepec, San Ildefonso 

Suchistepec 

San Pedro el alto 

Lagalera 

Ozolotepec, San Sebaatian. 
Ozolotepec, San Juan: 

Ozolotepec, San Antonio 

Id., Santa Cruz 

Id., San José 

Xanaguia 



34 



m 



GBOGRAPtX fíÉ Las lenguas 



Xanaguia Ozolotepec 

Lovene. 
Pinas, San Mateo : 

Pbéhutlal 

Haatulco 

Xanica 

Puerto, San Miguel del 

Xadani 

Pinas, Magdalena 

Tonameca. 
Ozolotepec, Santa Mada^ 

Ozolotepec, San Marcial 



Ozolotepec, QéíéMr Dotnidgié^ 
Id., San Gregorio 
Id., SanEstebí^ ' 
Id., San Miguel '-- 

Id., San Pablo. 
Loxicha, San Agustín : 
Loxicfaá, San Bi&ltafiar 
Id., San Bartolomé 
Id., Santa Cataritká 
Id., Santa Marta 
Colot0pec . 
Cozualtepec. 



ZAP0TEGO TEHUANTEPEGANO. 



Al Este de la capital, en el Istmo. 

Tehuantepec : 
Comitancillo 
Chihuitan 
Tlacotepec 
Espinal 
La Miste^uilla 



Huilotepec 
l4aollaga 
Juchitan 
Ixtalte;pec 
San Gerónimo. 



TRIQUI. 

Idioma sin clasificar. En la relación de los curatos, las cuatro poblacio- 
nes que hablan el triquij están confundidas entre las chontales, lo cual no es 
exacto. Los pueblos corresponden al Departamento de Tehuantepec, y son : 

Huamelula: Tequisistlán : 

Astuta. ' Tenango. 



' t ■ 



GHONTAL. 

En el Depártávífiento de iHácolula. Los chontales dé Oai^aeti le^maban 
en lo antiguo un puébTó bárbaro f feroz, rudo en sus costüttil^l^ ^vestí- 
do para cubrirse, §in habitaciones, y sin ninguno de los conodííiteiüfos de 
sus vecinos. Altó», robustos, valientes, opusieron ana remsteneia tfüñBz & la 
conquista española, y solo fueron dominados por el fervoroio empeño^ de icMl 
misioneros. 



DJB MÉXICO. 



187 



El c/umial 6». lengua da la fpmília maya, y se encuentran cjip^tales en 
Onerrero, en TabascQ y en Guatemala. El confundirse de continuo á los 
íriquis con los chántales uq» baoB presumir, que acaso ambas tribus tengan 
parentesco. 

Los pueblos chonMeA de Oaxaca son : 



Ecatepec, Santa Matta : 
Teipan 
Jilotepequillo 
AcatepeV^ 
Chontecomatlan 
Tlahuilotepec 
Ixcotepec 
Mecaltepec 
Chongo 
Sosoltepec 
Chiltepec 
Petacaltepec 



Peña 

Jamiltepec 

Tecolotepec 

Candelaria 

Suchiltepec 

Topiltepec 

Tlacolulita 

Ecatepec, San Miguel 

Alotepec. 

Zapotitlan 

Tepalcatepec 



CHINANTEGO. 

En el Departamento de Teotitlan. La Chinantla, con su cabecera del mis- 
mo nombre, era una provincia mexicana ; los habitantes eran feroces y guer- 
reros ; usaban de lanzas de desmesurado tamaño para combatir, manejándo- 
las con destreza y seguridad : desde muy temprano se mostraron amigos de 
los castellanos. 

Su lengua es muy broncaj, compuesta de sonidos guturales ; las articula- 
ciones para pronunciar las consonantes son ásperas, y las vocales apenas se 
distinguen : no tiene todavía clasificación. Los chinantecos llamados también 
teneZf moran en los siguientes pueblos. 



Teotalcingo : 
Petlapa 
Toavela 
Lovani 
Tepinapa 
Tocoteyec 
Lachisola 
Lacova 
Lalana.:. 



Yolos, San Pedro : 
Comaltepec 
Totomoztla 
Quiotepec 
Mineral de San José 
Temextiti^p 

San FranciscOi las Llagan . 
Santa María de las l^iey^ 
Maninaltepec 
TetiUan* 



188 



CIEOCSRAPIA DB LAS LENGUAS 



Valle Nacional : 

Ozrtmasin 

Yetla . 

Jacatepec 

Chiltepec 

Usila 

Tlatepuzcos 

Mayoltianguiz. 
Tlacoatzintepec : 

Quesalapa 



Analco, Son Antonio * 
Teltitlan, 
Tepetotntla: 
Soochiapa 

Tlatopuzeoe, San Fedro 
Zapotitlan, San Juan 
Zautla 

Tecomaltepec 
San Antonio del Barrio. 



.•' • 



MAZATEGO. 

En el Departamento dé Teotitlan, formando una pequeña fracción en el 
limite con el Estado de Veracruz. El mazateco está todavía por clasificar. 



Huehuetlan : 

Zoquiapan 

Cuahunecuiltitla 

Elosochitlan Ecatepec 

Elosochitlan, San Antonio 

Tecoatl 

Ateiztlahuaca 

Ocopetatilla 

Mazatlan. 
Huautla, San Juan : 

Jiotes 



Chiltotla 

Huautla, San Mateo 

Id., San Miguel 

Cuazopan 

Tenango 

Ayautla* 
Jalapa, San Felipe : 

Ojitlan. 
Ixcatlan : 

Soyaltepec 

Jicama. 



GUIGATECO. 

Lengua hermana del zapoteco : se habla en el Departamento de Teotitlan* 



Atatlanca, San Juan: 
Trapiche de Aragón 
Jayacatlan 
Soquiapan del Rio 
D. Dominguillo 
Cotahuixtla 
Nacatepec 
Tonaltepec. 



Cuicatlan : 

Quiotepec, Santiago 

Coyula 

Barrio de San Pedro* 
Teutila, San Pedro : 

Tetilalpan 

Chiquihuitlan, San Juau 

Cuyamecalco 



tNB imoüw 



IS9 



Teutíla, Satite Cras 
Chiquihuitlan, Santa Ana 
Talixtac 
GSiapulalpa 

fitanto BomÍBgo dd Rio¿ 
Pápalo, Santa María : 
Cápalo, San Lorenzo 



Satttos Reyes 

TepuBila 

Tlaoolula, San Sebastian 

Teponastla 

TutepetongOy San Francisco. 



CHATINO. 

En los Departamentos del Oentro y de Jamiltepec, entre el zapoteco y 
el mixteco. No hemos encontrado datos para clasificarla. 



Elotepec, San Juan : 

San Sebastian; Rio dnloe 

It>tomactaapa. 
Sola, San Miguel 

Sola, San Jnan Bautista 

Id., San Francisco 

Id., San Ildefonso 

Id., Santa María 

Id., Santos Reyeff 

Id., Santa Inés. 
Juquila, Santa Catarina : 

Quiaje 

Juchatengo 

Lachao 

Panixtlahuaca 

Amialtepec 

Ixpantepec 

Ixtapan 

Tolotepec. 



Teotepec: 

Mlxtepec 

Temascaltepec 

Yaitepec 

Zacatepec 

Mixtepec 

Nopala 

Tiltepec 

Cuixtla. 
Teojomulco, Santo Domingo : 

Testitlan 

Secontepec 

Texmelucan 

Tlacotepec 

Amoltepec 

Minas, Santiago 

Tlapanialquiahuitl 

Santiago el menor 

Zaniza, Santa María. 



mXTEGO. 

Los mixtéeos se extienden por los Estados de Puebla, de Ouerrero y de 
Oaxaca, ocupando en este los Departamentos del Centro, Jamiltepec y Te- 
poscolula. 

Las tradiciones de los mixtéeos aseguran, que de dos árboles frondosos 
que en Apuala se encontraban» habían nacido los primeros señores de su 
nación. Los mixtéeos, sin emtwrgo, vinieron del Norte, y son tm pueblo au- 



\ 



192 



geografía db las lenguas 



que coentan mas 6 menos marcadas difo'aidaa Nos ha sido imposible 
parar cada dialecto en particular, expresando Ééparadafnente los pueblos 
qu€i á cada uno corresponden/ razón por lo que en nuestta domina yan con* 
fundidos todos los mixtéeos. 

Los pueblos mixtéeos, 6 como les llaman en algún lugar, miteogw^xif en 
Oaxaca son los siguientes : 



Huajuapan. 
Cacalotepec : 

Yodoyuxi 

SochistlapÍBCO 

Silacayoapilla. 
Huajolotitlan, San Pedro : 

Zapotitlan 

Camotlan Natividad. 
Tequistepec : 

Suchistepec 

Cuyotepeji 

Santa Gertrudis 

Chinango 

Miltepec 

Cuautepec 

Yolotepec 

Istapan 

San Pedro Mr. 
Chazumba : 

Acaquizapan 

Huastepec 

Jolustla 

Huapanapan 

Nochistlan 

Zapoquila 

Miquistlahuacan 

Trujapan* 
Tamazulapan : 

Teotongo 

Nopala 

Acutla 

Tulancingo 

Dinicuiti 



Tutla 

Cuititó 

Santiago del Rio 

Yodoino 

Ayú 

Tetatepec 

Ayuquililla 

Chilistlahuac 

Ajuquila 

Estancia. 
Tezoatlan : 

Yucuquiní 

Yutatió 

Yucuñuti 

Diquiyú 

San Martin del Rio 

Yutandú. 
Tonála: 

Atenango 

San Sebastian del Monte 

Sabinillo 

Pastlahuaca 

Tindú 

San Vicente del Palmar 

Nuchitá 

Zacatepec 

Sahuatlan 

Atoyac 

Amatitlan 

Yucuñá 

Yolotepec. 
Silacayoapan : 

San Martín del Departamento 



DE MÉXICO 



193 



Platanalá 

Huaxtepec 

Michiapa 

S. Mateo del Rio 

S. Miguel Aguacates 

S. Andrea Montaña 

S. Gerónimo id. 
Tamazola : 

Yucuyachi 

Salinas, S. Ildefonso. 

Id., Santa María 

Nuchitá. 
Igualtepec : 

Ahuehuetitlan 

Zapotitlan 

Salinas, S. Bartolo 

Id. S. Pedro. 
Tlachichilco : 

Nejapan 

Nepetlapan. 
Tlapancingo : 

Calihualá. 
Coycoyan : 

Tilapan 

Petlacala 

Peras, S. Martin 

Id., S. Miguel 

Pinas, S. Juan 

Sochiquftlasala. 
Juxtlahuaca : 

Naranjas 

Cuevas 

Santa María Asunción 

Noltepec 

Cópala. 
Tecomaxtlahuaca : 

Yozotichi 

Duraznos 

Tuñuchi 

Higos 



Santiago del Rio 

Chayuco 

Putla 

Pueblo nuevo. 
Tlacotepec, S. Miguel : 

Ixpantepec 

Santiago 

Tepejillo. 
Mixtepec : 

Tepostantongo 

Tifio 

Cahuayaxi. 
«Tamil tepec. 
Huaxolotitlan : 

Tetepec 

Huaspaltepec 

Michoacan 

Comaltepec. 
Pinotepa del Departamento: 

Jicaltepec 

Tlacamama. 
Cortijos: 

Estancia grande 

Coahuitan Tepestla 

El Maguey. 
Pinotepa de D. Luis. 

Colorado 

Chayuco 

Tetepelcingo 

S. Lorenzo 

S. Cristóbal 

Nutío 

Yosocani 

Siniyusi. 

Atoyac, S. Pedro : 
Jicayan, S. Pedro 
Id. S. Juan 
Ixcapa 
TulisÜahuaca 

35 



194 



orografía de las lenguas 



Jicayan, S. Pedro 

Tepetlapa. 
Amuzgos, S. Pedro : 

Zacatepec 

Cacahuatepec 

Ipalapa 

Sayultepec 

Mesones. 
Teposcolula : 

Tiza 

Salinas Ixtapa 

Tecolotitlan 

Rio delgado 

Yolomecal. 

Ticuu 

S, José de Gracia 

Nduayaco 

Ñuñu 

Teposcolula, S. Juan 

Yucumama 

S. Andrés de la Laguna 

Cafiadaltepec. 
Chilapilla : 

Monte de León 

Nicanánduta 

Monte verde 

Nundoo. 
Tejupan, Santiago: 

Tonaltepec 

Soyaltepec 

Chinduá 

Tlachitongo 

Topiltepec 

Tlatayapan 

Montelobos. 
Tlaxiaco, Asunción : 

Tayata 

Amoltepec 

Numí 

Santa María del Rosario 



Cuquila 

Nundaco 

Huamelulpan 

Duaxico 

Nundiche 

Yucuite r 

Yucuxaco 

Yosotato 

Ocotepec 

Nuyoo 
. Yosotiche. 
Peñasco: 

Tlacotepec 

Yutinuya 

Tijaltepec 

S. Pedro de los Molinos 

Jicuá 

S. Pedro el alto 

Yosoyóa 

Yugia 

Sinicahua 

Tindaco. 
Yolotepec : 

Tacahua 

Ixcatlan, S. Miguel 

Id., Santo Domingo. 
Chalcatongo : 

Yosonotú 

S. Miguel el Grande 

Cañada de Cortés 

Atatlauca 

Yosondua. 
Guanana* 

Yutanino 

Yucutindo. 
Achutla, S. Miguel : 

Achutla, S. Juan 

Tayata 

Tataltepec 

Teyta 



DB MBnOO. 



Yucuañi 

Huendio 

Chicahuastla 

Monteverde 

Atoyaquillo 

Casa Nueva. 

Santos Reyes. 
Ytundujía : 

Ytunyoso. 
Chicahuaxtla, S. Miguel : 

Chicahuaxtla, Santo Domingo 

Id., S. José 

Yuconicoco. 
Nochistlan : 

Coyotepec 

Húauchilla 

Aveques, S. Miguel 

Cántaros 

Quilitongo 

Chachoapan 

Amatlan 

Aveques, Santa Catalina 

Tinú. 
Tecomatlan : 

Jaltepetongo 

Etlantongo. 
Jaltepec : 

Nuxiñó 

Nuxaa 

Santa Inés del Rio 

Añuma 

Sachio 

Sahuatlan. 
Tilantongo : 

Tidaa 

Yodocono 

Diuxi 

Mitlantongo, Santiago 

Id., Santa Cruz 

Nuxañó. 



Almoloy&s: 

Yolotepec 

Tlalixtlahuaca 

Camotlan, Santia^i 

Tlaxila 

Ixtlahua 

Sotuta. 
Apeala : 

Ixtaltepec, Santiago 

Huautla 

Jaltepetongo 

Chicahuaxtepec 

Ixtaltepec, S. Juan 

Nodon 
. Jocotipac 

Texcatitlan 

Apasco. 
Teozacoalco : 

Tamasola 

Yuta 

Piedras 

Yutanduchi 

Sandihui 

Cahuacua. 

Zapotitlan 

Huitepec 

Yucucundo 

Cbolula 

Estetla 

Huajolotepac 

Yutanino. 
Yanhuitlan : 

Chindua 

Suchistlan 

Tlachitongo 

Yucuita 

Topiltepec 

Sinastla 
' Tlatayapan 

Yueoeuy 



196 



geografía DB LAB LBNGUA8 



Montelobos 

Tuicumsayultepec 

Tillo 

Andúa 

Nejapilla 

Tiltepec 

Añane 

Posoltepec. 
Tututepec : 

Acatepec 

Jocotepec 

Santa Ana 

Santa Cruz 

Tataltepec 

Tepenistlahuaca. 
Huitzo: 

Telixtlahuaca 

Súchil quitongo 

Tenexpa 

Lachixalana 



Xochimilco 

Tlatinango. 
Peñoles : 

Tepantepec 

Huitepec 

Tlasoyaltepec 

Yucucundo. 
Sosola, San Juan : 

Sosola, San Lorenzo 

Tenango 

Sedas 

Tinú 

Tejotepec 

Tinú Tampantepec. 
Cuilapan: 

Jalpan 

Tlanichico 

Cuatro venados 

Peras 

Xoxotlan. 



CHOCHO. 

Lengua hermana de la mixteca. En Oaxaca lleva el nombre de chocho : 
en Puebla el depopoioco; en Guerrero el de tlapaneco; en Michoacan teco; 
en Guatemala puptduca: es el antiguo yope. La nación que usaba de esta 
habla parece ser una de las mas antiguas del país. 

Los chochos 6 chuchones de Oaxaca moran en los pueblos siguientes, del 
Departamento de Huajuapan. 



Tequistepec 

Tepetlapan 

Capulalpan 

Suchistlahuaca 

Otla 

Santa María Natfvitas 

Yucundacua 

L^catlan Santa -María 



Buenavista 

Aztatla 

Plumas 

Tepehneme 

Tlapiltepec 

Jicotlan 

San Antonio Abad. 

Tiopan. 



D£ iMBUQQ. 197 

% 

MEXICANO. 



EIn el Departamento de Teotitlan. 

Teotítlan, San Miguel Texcalcingo 

Toxpala Xíhoilapa 

San Jnan de los Cues Coamilco 

Tecomabaca Cuautempan 

NaniAuatípan Cojnüapan 

Casa blanca San Bemardino. 



PAPABÜGO. 

Idioma que hemos dejado sin clasificar. Se habla exclusivamente en el 
pueblo de Elotepec, Departamento del Centro, colocado entre los chatinos. 

SOLTEGO. 

También entre los chatínos, y particular del pueblo de Sola. No conoce- 
mos su filiación etnográfica, y nos figuramos que pertenecerá, asf como el 
papabuco, á tribus antiguas que se están extinguiendo. 

LENGUAS PERDIDAS. 

£n Oaxaca tenemos que enumerar el hnatiqui$nane 6 guatiqumanei nom- 
bre de una tribu que vino á desaparecer entre los sapotéeos nexitzos, en el 
Departamento de la Villa-alta: no sabemos nada de su historia. £1 chaniale- 
noy que como apuntamos en la clasificación, pudiera ser el chatino. £1 ixcateco. 



198 UEOGRAFIA DB LAS LENGUAS 



V. 



VERACRÜZ: 



\ 



La fracción política de Veracruz forma una faja á lo largo de la costa del 
golfo de México, desde el istmo de Tehuantepec hasta la Huaxteca. Este 
terreno perteneció casi enteramente ¿ los emperadores mexicanos. 

Los idiomas que se hablan son el mexicano^ el chocho^ el totonacos el otomij 
el tepehua y el huaxteco. 

MEXICANO. 

Cortés fundó, sobre la margen derecha del Coatzacoalco, una villa con el 
nombre del Espíritu Santo; tuvo por teniente á Luis Marin, y sus princi- 
pales pobladores se llamaron Juan de Salamanca, Diego de Azamar, Gon- 
zalo Hernández Morato, Gonzalo Carrasco, Alonso Sánchez, Miguel Sánchez, 
gascón, Juan Enamorado, Guzman, Julián Pardo, Pedro Tostado, y otros, 
hasta el número de ochenta vecinos : la villa se despobló el siglo XVII por 
las irrupciones de los piratas. El lugar en donde estuvo lo marca próxima- 
mente el Paso Nuevo^ en el camino de herradura que va para San Cristóbal 
Ishuatlan. 

En 1580, que era alcalde mayor de la villa Suero de Cangas y Quiñones, 
la provincia de Guazacualcoj como se le llamaba, estaba dividida en diez 

1 Materíiües consultadoB. — Los de los articu- pertenecen y las cantidades anuales que pagan á 

los anteriores. la tesorería del Seminario por pensión conciliar." 

" Estado de las vicarías del Obispado de Fue- MS. Se imprimió en el calendario de Bassols pa- 
bla y sus curatos sufragáneos para las órdenes y ra 1859. 

providencias que se mandan circular para el go- Diversas noticias de las autoridades del Esta^ 

biemo eclesiástico; con especificación de los idio- do. MS. en mi poder, 
mas que en ellos se hablan, los Estados á que 



Dfi MBXICa 



199 



corr^imientos con los siguientes pueblos sujetos^en cuyos nombres hemos 
dejado la ortografía del original. 



Guytlan 


Chacaloacan 


Ataco 


Guacbapa 


Izuatlan 


Z'apotancingo . 


Zenpuala 


Mistlan 


Oliaacan 


Chinamecan 


Milpancingo 


Tilzapoapa 


Tonalá 


Miautlan 


Gozoliacaque 


Japalan 


Ocoapa 


Monzapa 


Ostitlan 


Ocaltiba 6 Xaltiba 


Pechucalco 


Chacalapa 


Tequaminuacan 


Teticpac 


Apazapa 


Otutla 


Tapancoapa 


Tesistepeque 


Chiquiuacan 


Mazatlan 


Caxuacan 


Zayoliepec 


San Pedro 


Acayuca 


Quistacan 




Zolquatla 


Chininiapa 


Iztacchacalapa 


Suchititlan 


Soconusco 


Acalapa 


Aguataco 


Moluacan 


Oztopa' 


Taquilapa 


Quila 


Puocatan 


Mulapa 


Talacuitalpa 


Xoteapa 


Zicalapa 


Macayapa 


Teotalco 


Oztuacan 


Oleapa 


Cbiquytlan 


Guastepeque 


Mehuacan 


Quezal^peque 


San Francisco 


Quezalapa 


Minzapa 


Xoteapa 


Staago Minzapa 


Ocotlan 


Zapotitlan 


Ozolotepec 


Guazontlan. 


Tenantilan 





200 



geografía db las lenguas 



Los indios de esas poblaciones hablaban el mexicano^ el 'po^ohoa^ el mhy 
teco Y el zapoteco; ademas, cuando se ganó la tierr»habia unos 50,000 indí- 
genas, y en 1580 no existían mas de 3,000.^ 

La despoblación del istmo es manifiesta. El mismo hecho se encuentra 
en todas las reIaciones.de aquella época: en donde quiera la conquista es- 
pañola destruia la población de una manera rápida y asombrosa, y no bas- 
tan para explicarlo las razones que asienta en su historia de los Indios, Fr. 
Toribio de Benavente. En medio siglo, de 50,000 quedaban á,000 : en la 
actualidad, la división del Norte del istmo cuenta 28,X30almas^^ que no son 
únicamente indios, sino también blancos y de razas cruzadas, y esto para 
explicar el crecimiento de la población en cerca de dos siglos y medio. 
Los indígenas, pues, siguen pereciendo delante de la civilización, su raza 
no está llamada á vivir pot largo espacio, y la obra Providencial de su des- 
aparecimiento debe cumplirse, aunque sea muy lentamente. 

Los pueblos mexicanos de Veracruz son : 



Istmo de Tehuantepec: 

Ishuatlan 

Moloacan 

Sanapa 

Tacaminoacan 

Mecatepec 

Minatitlan 

Cozoliacaque 

Otiapa 

Jaltipan 

Chinameca 

Tesistepec 

Almagres 

Acayucan 

Soconusco Santa Ana 

Toteapa 

Saynltepec 

Mecayapa 

Minsapa. 
Distrito de Onzava : 

Orizava 

Aquila 



Maltrata 

Ixhuatlancillo 

Jesús María 

Santa Ana Atzacan 

La Perla 

Soledad 

Necoxtla 

Tilapa 

San Juan del Rio , 

Naranjal 

Cuezala 

San Antonio Tenejapa 

Zoquitlan 

Barrio nuevo 

San Andrés Tenejapa 

Songolica 

Reyes 

Mixtla 

Magdalena 

Tequila 

Tehuipango 

Astacingo 



1 Relación de la villa del Espirita Sto. MS. en 2 Reconocimiento del mayor Bamard, p&gi* 
la preciosa colección del Sr. Gkircf a Icasbalceta. na S25. 



DR MBXIOO. 



201 



Atlahuilco 
Atlanca 
Teshuaean 
Tlaquilpa 
Xoxocotla. 
Distrito de Córdoba : 
Córdoba 
Barreal 
Palotal 

Tecama y Gallego 
Comedero y Villegas 
Toxpan 

Palma y Montero 
Buenavista 
Tapia 
Egido 

Monte Blanco 
Coscomatepec 
Tlatengo 
Durazno 
Jacal 

Tetelcingo 
Xoxocotla 
Tlatencingo 
Huilotla 
Caichapa 
Xacatla 
Duraznillo 
Alpatlahua 
Calcahualco 
Chocaman 
Noria 
Tepesilotla 

Tomatlan 

• 

Tecama 

Cerro Grande 

Ixhuatlan 

Tlamatoca 

Tlatengo 

Ixatla 



Opatla 

Ocotitlan 

Pedregal 

Guzmantla 

Tepellasco 

Palo Gacho 

Mata Naranjo 

Amatlan 

Venta del Padre 

Paso del Macho 

Guadalupe 

Peüuela 

Concepción 

Santa Ana 

Potrero 

Ojo de Agua 

Paraje Nuevo 

Vista Hermosa 

Cuichapa 

La punta 

San Francisco 

Paso pulido 

Hacienda de Mesa 

Potrerillo 

Encinalillo 

Chocolate 

La Laja 

S. Lorenzo 

Huatuxco, San Antonio 

Los Negritos 

Mata Pinchi 

Corral de Piedra 

Paso Grande 

Temascal 

Huatuxco 

Charastla 

Tepecingo 

Tlamatoca 

Capulapa 

Tenejapa 



96 



202 



GROGRAFU f>^ LAS LENGUAS 



Pastoría 
Sabanas 
Asocuapan 
Tomatlan 
Sinyahuala 
Poxtla 
Pinillo 
Chuapa 
Centla 
Matlaluca 
Castillo 
Pina 
Órganos 
Tusanpa 
Tetitlan 
Totutla 
Mirador 
Comapa 
Boca del Monte 
Coyol 
Tlatetla 
Tlacotepec 
Distrito de Veracruz : 
Veracruz 
Vergara 
Antigua 
San Cárlod 
Paso de Ovejas 
Acaáoüica 
Puente Nacional 
Soledad 

Congregación de San Juan 
Estancia 
San Diego 
Cotaxtla 
Jamapa 
Medellin 
Boca del Rio 
Alvarado 
Tlacotalpan 



Tlalixcoyan 

Saltabarranca ' 

Tuxtla, San Andjtes 

Id., Santiago 

Catemaco 

Cosamaloapao. 

Ixmatlahuacan Santiago 

Acula 

Amatlan 

Tesechoaoan 

Sochiapan 

Tatahuicopa 

Chacaltianguiz 

Tlacojalpan 

Otatitlan. 
Distrito de Jalapa : 

Jalapa 

Acajete, San Salvadoü 

San Miguel del Soldado 

Tlanelhuayocan 

Jicochimalco 

Coatepec 

Jico 

Teoceloc 

Ixhuacan de los Reyes 

Ayahualulco, Santiago 

Apasapan 

Jalcomulco. 
Distrito de Jalacingo: 

Jalacingo 

Congregación, orilla del Monte 

Ocotepec 

Chicontla 

Panza 

Cuautanigo 

Epapa 

Arco 

Perote 

Cerro de León 

Cruz blanca 



DB MÉXICO. 



903 



Sierra de Agua 

Molinos 

Cnautotolapa 

San Antonio 

Tenextepec 

Aguatepec 

Ximonco 

Altotonga 

Santa Cruz 

Texaxacas 

Ahneyahualco 

Tepozoteco 

Mecacalco 

Juan Marcos 

Chichicapa 

San Felipe 

Paxtepec 

Teraimilco 

Mexcalteca 

Arroyo N^o 

Atzalan 

Alecceca 

Toxtepec 

Igitic 

Papalocuatla 

Zapotitlan 

Tasalapan 

Chachalacas 

Cuahnzapotitlan 

Santiago 

Palmas 

Cochota 

Napoala 

Zompazol 

Xicuilapan 

Xontaxpan 

Tlapacoyan 

Cosmiquiloya 

Gentiles 



Buenavista 
Platanozapa 
Eitepeques 
Naranjal 

San Joaquín del Tovo 
Palmilla 
Iscacuaco 
Paso de Novillos 
Cañizo 
Pítal 

Mentidero 

Minas de Zomelahuacan 
Tenepanoyan 
Zomelahuacan 
Molinillo 
Carboneras. 
Distrito de Tuxpan: 
Temapache 
Tepesintla 
Tilmatlan 
Chicontepeo 
Ixhuatlan 
SanPedrito 
Santa María 
San Francisco 
Xochioloco 
ChUa 
Ilamatlan 
Apachitla 
Coacoaoo 
Tlamacuimpa 
Chochotla 
Miteoatlan 
Xoquitla 
Polintontla 
Totocapa 
Tlachichilco 
Zonzonapa. 



¿b6 GEOGRAl^Á ak ÍM LENGUAS 

torrado liábdr m 'es igaál, éeméjátkté 6 átverúo dé álgoiib dé lo^ idiomas co- 
lídoidod: del ^thoifií hMtírertída más adélátítév 

8e usa el Ufehtta exclusivamente, en el pneblb de San Francisco del cu- 
rato de Hüayacócotla. , 

8e habla el olíiomi en los pueblos mguient^ é¿[ distrito de l^uxpan, en 
los cnaleé se habla también el metiüanó, dominante ya en alguno ^é ellos, 
y qne en todos tiende á hacer deéftjMirecer él othoml. 

Tlachichilco Teoango 

San Miguel Tenantitlan 

Santc^ Catarinft Atlixtaca 

Texcatepec i Zacualpan 

Ajotaxtla Zacualpilla 

Amajac TlalchjcbilquiUo. 
Huaya60eotla, Saa Bedro 

i' , i • 
« • I • . 

Tienen el ¿^eAt^a y el o^Aomi juntamente: 

Zontecomatlan Santa María Hue^rtepeo 

SíMito Domiogo Alcoyunca Tenamicoya* 



HUAXTEGO. 

El Híuixtecapan se exteiádió de Veracruz á San Ltiis Potosí, y coltia á lo 
largo de la costa del Ofolfo, hacia el Norte, prolongándose t>t'obablemente 
muy adentro de Tamaull^liS, por lugares en donde ahora ño áe éííóuentra 
ni vestigio suyo. Los hiuMécas 6 cuextecm formaban un pueblo semibárbaro 
y valiente, que supo defehder su independencia contra los reyeé de Tetzco- 
co y contra los emperadores dé México : las armas de estos j^eáétraron en 
su territorio, como consta de los anales geroglíficos ; mas la iüvási<clti fué pa* 
sajéra y no se convirtió eü conquista. Desbarataron á Garay, {Pelearon ani- 
mosamente contra \(k invasores castellanos, y se dieron á Cortés, quien, para 
mantener la tierra, ftihdó á la margen del rio Panuco la villa de San Esteban 
del Puerto. 

Con el nombre de próVincia de Panuco la gobernó Ñuño de Guzman, an- 
tes de venir á la capital de la colonia como presidente de la primera au- 
diencia. . .i 

Poco han mejorado los huaxtecos con la conquista española; groseros co- 
mo al printfi^io y miserables, jk^ea mella ha hédbo en elkiis la efvilieácion. 

El huaxtecos ctiexééco^ guaxuco^ es lengua qué tiene afitíidad ciétí lá in^ya 
y la kiohé, úo& las «uales forma \é^ tmiSOA dflat^ai Malte BruAr citedo 



DSlWRiOa, 



aw 



por Balbí en su Atlas etnográfico, asegura que tiene algunas palabras co- 
munes con las lenguBsJínnesa y ostiaca. En la actualidad se habla en Vera- 
cruz y en San Luis. 

D. Carlos Tapia Zenteno se ocupa en su gramática de la lengua princi- 
pal, 7 de un dialecto que se habla en Tantoyoc: el Sr. Pimentel cree en- 
contrar otra diferencia, comparando la oración dominicaL ^ 

Pueblos huaxtecos de Veracruz : 



Distrito de Tampico : 
Pueblo viejo 
Tampico el alto 
Panuco 
Ozuluama 
Tantima 

Congregación de Tamalin 
San Nicolás 
Tantojruca 
Chiconan)el 



Tempoal 
CSiontla 

Santa María Ixcatepec. 
Distrito de Tuxpan : 
Tuxpan 
Acala 

Tamiahua 
Amatlan 
Tancoso 
San Antonio. 



1 Tom. 1, pág. 26. 



• ( 



:l» . ; 



.i 



/ < 



20d OBOGRAFfil %k LAS LBNGUAS 



VI. 



PUEBLA.' 



Todo el terreno del Estado estaba sujeto á los emperadores de México, á 
excepción de las ciudades de Chollollan y de Huexotzinco, que con sus pe- 
queños territorios eran independientes. Lindaban con la república de Tlax- 
cala, razón por la cual, los pueblos de las inuiediaciones estaban continua- 
mente en guerra. Los totonacos, al Norte, confinaban con el reino de 
Acolhuacan. * 

Los idiomas que se hablan en 'Puebla son el mexicano^ el totonacos el otO' 
náj el popoloco y el mixteco. 

MEXICANO. ^ 

Se usa en la mayor parte de las poblaciones. A continuación ponemos la 
nómina de los pueblos mexicanos, distinguiéndolos según que predomina 
esta habla, la española, ó una de ellas exclusivamente. 



MEXICANO Y CASTELLANO. 

Xochimehuacan Tianguiszolco 

San Gerónimo de las Caleras Santa María Guadalupe 

Hueyotlipan, San Felipe Xaltepetlapa 

San Baltasar Tlamicontla 

Huexocingo Nepopoala 

1 DooumentoB consultados. — Los del artículo Nómina de los pneblos del Estado de Puebla, 

anterior. con expresión de los idiomas que en cada uno se 

Noticia del obispado de Tlazcala en el siglo habla. M8. 

XVL MS. en poder del Sr. García leaibaloeta. Varias notieiu sneltat. 



Dfi lÉBZloá; 



M» 



Coyotzingo 

Capula 

Xalmimilulco 

Atexcac 

Pancoac 

Chiaucingo, San Loremo 

San Salvador el Verde 

Toxtepec 

Cholula, Santa Isabel 

Atzompa * 

Ahuatempan 

Acozatíéi , 

Tlamapa 

Tecuanipac 

Acuexcomac 

Santos Reyes 

Papaxtla 

Cholula, San Atidreá 

Tlaxcalancingo 

Cacalat§ífeo 

Acatepec 

Tonanzíntla 

Tohuilo]^can 

Coronango 

Ometoxtla 

Cuanalá 

Netetelco 

Tlatenatieo 

Noztla 

Mihuacan 

Zoquiapan 

Ocotlan 

Almecatla 

Ocojmcan 

Malacatepeo 

Chalchoapan 

Tetzmoltitla 

Mayocingo 

Tlahualapa 

Tepatlaxco 



Temascalac 

Santa Catarina 

Cuautinchan 

Epatlan 

Tilapa 

Tlapanalá 

Huehuetlan 

Tlancualtipan 

San Juan 

Nahueetoxco 

Cohetzala 

Santa Ménica 

Santiago 

San Marcos 

Pilcaya 

Teotlalco 

Tzicatlan 

Tzompahuacan 

CuajTUca 

Xolalpan, Santa María 

Xolalpan, Santa Ana 

San Pablo 

Teutla 

Mitepec 

Jochitepec 

La Purificación 

San Nicolás 

San Hipólito 

Octoticpan 

Carpinteros 

Acatlan 

San Bartolomé 

Acajete 

Ixtiyucan 

Chiapan, San José 

Los Reyes 

Huixcolotla 

Cuapiaxtla 

Acosac 

Actipan 

87 



V 



210 



GBOORAFU DB LAS LBNOUA8 



Villa nueva 

Santiago 

Santa Úrsula 

San Pablo 

San Antonio 

San Simón 

Palmarito Tochapan, , 

Xaltepec 

Coacnopalan 

Dolores Cuesta blwca 

Alcececa 

San Mateo 

Yehualtepec 

Tetzoy uca 

Tlacomulco 

San Juan 

Zozutla 

Xochitlan 

Molcajac 

Huitziltepec 

San Luis 

San José de Gracia 

San Andrés 

Huatlatlauca 

San Miguel 

Tlacohualco 

San Pablo 

Atzompa 

Santo Tomas 

Cuyuaco 

Comal tepec 

Yantetelco 

Cuacualoxtla 

Las Lomas 

Xilotepec 

Atapan 

Tatoxtla 

Ahuacatlan 

Ehuilac 

Taitic 



Atzalan 

Eloxochitlan 

San Lorenzo 

Coapan 

San Marcos 

Santa Cruz 

San Pablo 

San Diego 

Tetezintla 

San Pedro 

Coyomeapan 

Miahuatlan, Santiago 

Chapulco 

Cuaxutepec 

San Felipe 

Tepango 

Cañada 

Santa Catarina • 

San Bernardino 

Santa María del Moqte 

San Esteban 

Natfvitas 

Altepeji 

Panango 

Guadalupe 

Axalpan 

Zapotitlan 

Miáhuatlan, San José 

Techachalco 

San Francisco 

Morelos Ixtapa , . 

San José 

Altzintzintla 

Alxoxuca 

Ateneo, San Juaa 

Tecuitlapa 

Tlachichuca 

Zoltepec 

Santa Margarita 

Tepanco 



M 



*): 



•i * 



*'DB MBMÓÓ?'^» 



SU 



Acapnlco 

Azocopan 

Cuyula 

Coaco, San Jaan 

Coaco, San Pedro 

Santa Cruz 

Coatepec, Santa Ana 

Huiluco 

Tétla 

Cuantía 

Alzitzihuacan 

Ahuacomulican 

Xochitiopan 

Ixhuatepec 



i... * 



Coatepec, San Mateo 

Amecac 

Texupa 

Tianguiflmanalco 

Atlica 

Atlimeyao 

Tlapala 

Atlixco, San Pedro 

San Nicolás de los Ranchos 

Jalhzíntla 

Tacuitlapa 

Calpan 

Atzalan ' 

Ozolco. 



CASTELLANO Y MEXIGA-XO. 



Tecali 

Cholula (la ciudad)' 

Teocampan 

Cuapan 

Zacatepec 

Tlautla 

Tepolcoyotia 

Tetexintla 

Almoloya 

Sanctorum 

Cuautlancingo 

Momospan 

Amozoc 

Chachapa 

Totimehuacan 

Matamoros (Itzocan) 

San Martin 

Mazaco 

Puctla 

Culucan 

Ayutla 

Tlautla 

Tepejojuma • • *'^" - 



(. 



i' « 



• ' I . 



Xoyatla 

Teyuca 

Chietla 

Chiautla 

Tochimilco 

Nopalucan 

Acatzingo 

Quecholac 

Palmar, San Agustín 

Coxoatlan 

Huaquechula 

Tecamachalco 

Tlacotepec 

Tepexi ■ '• 

Huehuetlan 

Los Llanos, San Juan 

Tepeyahualco 

Zacapoaxtla 

Chignahuapan ^ 

Tétela 

Tlacotepec, Santa Cruas 

Chalchicomula. 



Oi !■ ■ ;.j 



2U 



geografía 9|9'LA^ WNGUA8 



MEXICANO. 



/ 



, / 



■ I , ■ 



Tlatenco 

Zecalacuayan 

Atzompa, San Agustín 

Tetla, San Juan 

San Andrea 

San Felipe 

San Matías 

San Simón 

San Gregorio 

Atzala 

^an Lacas 

Santa María 

San Rafael 

Tlanmapa 

Santa María 

San Buenaventura 

San Luis 

Santa Cruz 

La Trinidad 

Santa Isabel 

Ometepec 

SanMarián 

San Bartokin^ 

Hueyotlipan, Santo^ Tomas 

Mixtla 

Zacaula 

San Simón 

Huiziltepec 

Santa Ana 

San SalyadQF 

TepeyahualoQ; 

Atoyatenco 

San Buenaventura 

Tuxco 

TiangQÍzmawloOk( & Ger^imo 
San Francispo • 
La Visitación 



. • . \' 



La ResurreoiSfpii 

Xonacate, 

San Aparicio 

Cano^ 

Chautla 

Zacachimalco 

Tecola 

San Baltasar 

Atzomiatla 

San Pedro 

San Gerónimo 

Xochiltepec 

Totoltepec 

Ayotlá' 

Necoxtla 

Oxtotla 

Teopantlan 

Texalma 

Coacingo 

San Sebastian 

Xalapasco 

Xicotzingo 

Tepamaxalco 

Catzó 

Tepexco 

Calmeca 

Cuexpala 

Santa Catarina 

Santo Domingo 

San Luis. 

Tepapayeca 

Ahuatelco 

San Bartolomé 

Actiopan 

Santos Reyes 

San Felipe 

Atzintzintla 



fi 



h^pWif^ 



219 



Caapexco 

Tepango 

Atzalf^ 

Ahuehnecingo 

San Nicolás 

San Joan del Rio 

Xicotlan 

Chila 

Ocotlan 

Tulcingo 

Tlaltepexi 

Acaxtlahuacan 

Xamilpa 

Coacalco 

Xiclngo 

Huilango 

Tulcingo 

San' Martin 

Santiago 

Santa Croz 

San Miguel 

Yanhuitlalpan ^ 

Santa Catarin^^ 

Alpanoca 

Santa Isabel 

Tlacamilpa 

La Magdalena 

San Gerónimo 

Nenetzintla 

San Agustín 

San Sebastian 

Tepulco 

La Magdalena 

Ozoltepec 

Coatetelco 

Santa María 

San Nicolás 

San Agustín 



San Mateo 

Xochitíopan 

Ocotepec 

Fayuca 

Xonacatlan 

Zftutla 

Tehuestatiloya 

Tenampulco 

Tlamanca 

Contla 

Santa Cruz 

Ixtactenango 

Quimjxtlan 

Patlanalá 

Chilchotla 

Huexcaleoa 

Elotepec 

SauLuíB 

Acingo 

San Salvador el Seco 

San Nícolaiii Mal|iMa 

Coatepec, Swíbi Mltfía 

Eloxochitlaa 

Masftteopw 

Alcomunga. 

Xoyahualulfio 

Xoquitlan 

Xiltoma 

San Gabriel 

Ciuatepeo 

Tacoxcalco 

San Gerónimo 

Cuantía 

Xocotla 

Miaguatlan, 8aot Antonio 

Telostoc 

Santiago. 



»:. 



SÍ4 



GEOORABYA DB LAS LBNOVAS 



TOTONACO. 

Lengua dudosamente hermana del huaxteco : se habla en Paebla y en Ve- 
racruz. Los totonacos ocupan la parte Norte del Departamento, formando 
un solo grupo con sus vecinos de Veracruz ; terminan sobre la cb^a del gol- 
fo, en toda la zona que se extiende entre los rios de Chachalacas y de Ca- 
zones ó S* Marcos. Entre esté rio y el de Tuxpan existen hoy pueblos me- 
xicanos; creemos que en lo antiguo no era así, porque el Totanacapan tocaba 
por el N* con los huaxtecos, no obstante que en aquel territorio se encon- 
traban muchas familias mexicanas ; lo prueban las ruinas que se encuentran 
una milla de Tiallo, pertenecientes incuestionablemente á los totonacos, y 
los vestigios en Chila y otros lugares. 

Pueblos totonacos éñ Puebla : 



f. 



Tzinacapa 

Yanhuitla^a 

San Andrés < '"' 

Santa Cruz Xo^yolo 

Xochitlan 

Nauzontlan 

Hnahuaxtla 

Aquixtlan 

Ahuacatlan^ 

Tepango, San Antonio 

San Andrés • 

San Mateo 

San Marcos 

San Francisco 

San Gerótárao 

Santa Bárbara 

Amixtlan 

Tepaxtlan ' 

Tuxpango 

Coyay 

Coautotola > 

Tlapacoya * 

Tlaltepango •' 

Xopala 

Patla 

Chicontla 



San Pedro 

Olmtla 

Huehuetlan 

San Gerónimo 

Atlequizayan 

La Concepción 

Ocelonacastla 

Caxhuac ^ 

Hueytlalpad - 

Cictlala 

Ixtepec 

Ixtiquila 

Chicpalmatlan 

Camocuautla 

Cuautepetl 

Papayula 

San Bemardihó 

Tepetzintla 

Santa Catarina' 

San Baltasar 

San Simón 

Santo Tomas 

Tonalixco 

Ahuaxtepec 

Cuacuila 

Ahuacatlan 



\) 



II,,. i«*i> 



9 

■ 




Xilocnautla 


Apapantila 


Xaltepec 


Zoliutla 


Papatlatla 


-Pantepec 


Tenango 


Hecapalapa 


Necaxá 


Tenexco 


Acuantia 


El Pozo 


Cuatlita 


Ixtoldloya 


Patoltecoya 


Zehaateutla 


Míchigca 


Tecpatlan 


Totolapa 


Cuauxotitla 


Huilacapixtla 


Cuautechalotla 

■ * 


Cuaxinca 


Cacahuatlan 


Nopala 


Cuaunepixca 


Matlaluca 


Ocomantla 


Tenohuatlan 


Telolotlan 


Ayohuixcuautla 


Tlatlapanca 


Alcececa ; 


Ma^^Guatían 


Cuaxinola 


Tlaolan 


Osomatlan 


Xochinanacatlan 


Cuahueyatia 


Cuaufiontipac 


Naupan 


Cnacuila 


Tlaspanaloya 


Tlapanalá 


Chachahuautta 


Huistla 


Ixotitla 


OMchicasapa 


Mextla 


Xaltepuxtla 


Copila 


Yetla 


Hueyatla 


Chicauaxtla 


Tenextitla 


Chiconcuautla 


Xolotla 


Tlalhuapan 


Atla 


Tlaxco 


Atlantongo 


Zempoala 


Acalapa 


Tlaltenango 


San Pablo 


Tlaxipehuala 


Chila 


Tlacuilotepec 


La Magdalena 


Itzatlan 


Ahila 


Patlacotla 


Cuaxtla 


Pápalo 


Atlalpan 


Xonatla 


Tlaxco 


Zoquiapa 


Xi¿p|kutepeo 


Ecatlan 



»]^ 



f It GEOGRilFTA Dte La8 LBNGUAS 

Zapotítlan Tuzamapa 

Songosotla Tenanpalco 

HuisUa Tetelilla 

Nanacatlan Los Reyes. 
Tuxtla 

MEXICANO Y TOTONAGO. 

Tezuitlan Atoluca • 

Chinantla Huytamalco 

Atampa Tlatlauquitepec 

Xiutetelco Tetiles 

MexcalcuatJa Yonahuac 

San Sebastian Hueyopa ' 

San Diego Ayotoxco 
Acateno 

irOTONAGO Y MEXICANO. 

Qnetzalan San Cristóbal 

Zacatlan San Esteban 

Tomatlan Totutla 

Tenango Tonalapa ., 

Tlalistipa San Pedio. 
Tepeixco - 

CASTELIANO Y TOTONACO. 

Tétela Huauchinango. 

TOTONACO Y CASTELLANO. 

Jico Xalapilla 

Atlihuacan Ixtla 

Tlapehuidft Ocopetatlan. 
TlaxcalantODgo 

OTOMÍ. 

Se encuentra, digamos así^ salpicado por el Estado. La relación manus- 
crita del obispado afirma que se hablaba el totonaco y el otemf^ en el gru* 
po de pueblos encerrados entxt Xicotepec, Papalotiiq^Wdf Salpftntepec y 



DB BIKXICO. 217 

Pantepec; el mexicano y el otomf en Nopalncan j en Acaxochitlan, que 
hoy corresponde á México. Siguiendo los datos actuales, el otomf ha des- 
aparecido en los pueblos totonacos, así como también en Nopalucan. En 
aquel rumbo quedan todavía otomies, como hemos visto en Veracruz, y en- 
contraremos en México. Perteneciente á Puebla queda en esa demarcación 
el curato de Pahuatlan, eo que ahora se usan el totonaco y el otomf. 

Hablan también el mismo idioma los del curato de S. Hipólito Zoltepec, 
de la vicaría de Chalchioomula, y en la frontera de Tlaxcala, junto con el 
mexicano, Ixtacamaxtitlan, Santa María, Tub'gtic, Xocoxintla, S. Andrés y 
Huiscolotla. 

No sabemos cuál sea el suceso que separó una parte de los otomies hacia 
el N. E. de México, pero es bien conocido el que los trajo entre los mexi- 
canos de Puebla. La República de Tlaxcala, eu guerra constante contra el 
imperio, ocurrió para defender su frontera á los guerreros otomies, que go- 
zaban fama de valientes; atrajo, pues, un número considerable de ellos, y 
les colocó en todos los puntos militares á lo largo de sus límites. Aquellos 
mercenarios cumplieron buenamente con su deber, combatiendo con bravu- 
ra contra los mexicanos y contra los españoles. Después de la conquista del 
país, los misioneros redujepron á pueblos á los otomies, y hé aquí la razón de 
encontrarlos diseminados y tan lejos de su asiento primitivo. La explicación 
que acabamos de dar puede satisfacer para los pueblos formados pbr los mi- 
sioneros, mas en manera alguna para aquellos de los cuales no consta que 
fueran congregados por los religiosos. Para este segundo caso, «solo podria 
admitirse, y la suposición no es improbable, que los otomies en tiempos an- 
tiguos han tenido derramadas hasta estos lugares gentes de su familia; que 
allí les encontraron las inmigraciones mexicanas, y que estos son los restos 
que han escapado en la invasión. 



POPOLOGO. 

Lengua hermana de la mixteca; es el ckocfio 6 chuchan de Oaxaca, el tla^ 
paneco de Guerrero, etc. Los popolocos obedecian á México, formando una 
de las provincias interiores del imperio. En aquella época Tecamachalco 
era su población principal, y se derramaban al Sur hasta tocar con los mix- 
téeos. Durante el siglo XYI se encontraban aún popolocos en Tlacotepec 
y en San Salvador (unidos con los otomies), pueblo sujeto á Quecholac. En 
la actualidad están reducidos á menores limites : el habla mexicana, como 
frecuentemente lo notamos, invade las poblaciones y se empeña en borrar 
de nuestro mapa los idiomas indígenas. 



418 GBOORAPIA 09 LAS LENGUAS 

Por la parte ^e Tehuacai^i, el Umite de e^ta tribu se hallaba en Go^u^tlaD; 
todavía se qsa alli el chocho» habiendo hablado también sus habitantes el 
vmzateco»^ 

POPOLOCO. 

Almolonga Tehuytla 

Buexonapa Santo Tomas 

Otlaltepec Ahuatempa 

Atenayucan Guayuco 

La Magdalena Tetitlan 

Nopala Santiago Temalacayuoa. 

San Nicolás 

« 

MEXICANO Y POPOLOGO. 

San Marcos Izcaquixtla 

Santa María la alta Santa Cecilia 

Santo Domingo San Cristóbal. 

POPOLOGO Y MBXIGANO. 

Coyotepec . Zoyainaxalco 

Natívitas Atexcal* 

'POPOI.OGO Y MIXTBGO. 

San Bartolomé CacaloapAU. \ 

MIXTEGO. 

Los mixtéeos de Puebla han p^rdidp terreno delante del mexicano* De 
las noticias antiguas consta, que el mixteco se hablaba en Tepexi, en Tla- 
cotepec, juntp^ con el popoloco, y en Icpatepec, Cilacayoapaiii Patlanalá y 
Michipan. En Zacapala, pueblo al N. denlos popolocos, se usa todavía el 
fnixteco. Todo esto prueba lo que insinuamos^l hablar de los mixtéeos de 
Oaxuca ; esta tribu invadió el terreno ocupado por los chuchones, ambos 
pueblos se confundieron, en parte se mezclaron hasta que desaparecieron los 
vencidos, en parte el pueblo primitivo pudo mantener su lenguaje y sus cos- 
tumbres. 

1 Relación de Cnzoatkui por el corregidor Joan de Castañeda: 1580. liS. en poder del Bt. Gar- 
cía Icaxbaloeta. 



08' MBXIC». '-' ' Ú4' 



MIXTEGO. 

Texalpa Chimecatitlan 

Tuxantlan Santa Catarina 

Tptoltepec Azumba 

Tlachichilco Acatitlan 

Zoyacatlan Los Reyes 

Tonahuístla San Francisco 

Ilamacingo Coatepec. 



MELTECO Y GitSTELLANO. 

San Pablo Tebaíciiigo 

San Pedro . . ; . . Tepexillo 

Guadalupe £1 Bqsario 

Chila Chinantla 

Iidtlan Tecomatlan 

Chapultepec Zacapala. 

CAá^iiLAlSO Y ItlXTECO. 

Acatlan Tecautitlan 

Petlalcingo 'Raxcaspan 

Piaztla Axuctla. 



MEXICANO Y MIXTEGO. 



Oaltepec* 



,* 



ii . 



/ 



220 



OBOORAFIA DE LAS LBNOUA8 



VII 



TLAXCALA. 



La República de Tlaxcala era independiente : estuvo eñ guerra continua 
contra los mexicanos; y la mina del imperio, y que los españoles conquis- 
taran el país, se debe en buena parte á los tlaxcaltecas. La extensión de la 
antigua República es la del actual De[>artamento de su nombre. Como tro- 
pas auxiliares, tenian en sus fronteras guerreros otomfes, que después de la 
conquista quedaron recogidos en pueblos. 

Gomara^ asegura que — '^^ablan en la provincia de Tlaxcalan tres len- 
** guas, una náhuatl, que es la cortesana y la mayor en toda la tierra de 
** México y la otra es otomí: y esta mas se usa fuera de la ciudad que den- 
^' tro, de la ciudad^ porque la wuxs común es mexicana. Un soto barrio hai que 
^*' habla Pinomeu, y <jue es la mas grosera." 

Los idiomas que le pertenecen son el meancano y el otomí; este último so- 
lo en el pueblo de San Juan Bautista Ixtengo. 



MEXICANO. 



Tlaxcala 

Cuautelolpan 

Mitepec 

Acuitlapilco 

Atlapan 



Ixtulco 

Ocotlan 

Panotla 

Tizatlan 

Teotlalpan 



I Conquista de México, cap. intitulado— 1>« nombre de Chimalpain. — ^£1 original de Gomara 
TlaxcaUanr-^VLe corresponde al cap. 52, parte es el que se presenta fuera de las palabras de 
1? del texto que imprimió Bustamante ht¡o el cursiva. 



D9jf£]qca 



381 



Tepeticpac 

Ocotelolco 

Axotla 

Tlamatoco 

Quiahuixtlan 

Tezautla 

Huiloapan 

Huexojnican 

Temetzontla ^ 

Totolac 

Tezoquiapan 

La Defensa 

Ixtacuixtla 

Tenexyecac 

Santa Justina 

Tequixquitla 

Nopalucan 

Xocojmcan 

Ayecac 

Tepetitla 

Natívitas 

Xiloxochiocan 

San Miguel del Milagro 

Xochiticatitla 

Tenanyecac 

Michac 

Xostla 

Michacatítla 

Tetlatlauca 

Zacualpan 

Cuamilpan 

Texolot 

Tenango 

Tepeyanco 

Huatzinco 

Xiloxostla 

Tlacochcalco 

Zacatelco 

Acxocomaninitla 

Xicotzinco 



Ayometla 

Contlantzinco 

San Pablo del Monte 

Tenantzinco 

Papalotla 

Mazatecoxco 

Teolocholco 

Acuamanala 

Axotla del Monte 

Aztama 

Chiautempan 

Ocotelolco 

Tetlanosa 

Tlalcoapan 

Cuahuixmatla 

Apetatitlan 

Tlaltempan 

Santa Cruz Tlaxcala 

Contla, San Bemardino 

Id., San Miguel 

Tlacoxcalco 

Amaxac 

Belén 

Tepetomatitlan 

Tlacocalpan 

Yauhquemecan 

Atlihuetzian 

Zimatepec 

Tlacuilocan 

Tlacualoyan 

Huiloac 

Xaltocan, San Benito 

Id., San Martin 

Tlatlauquitepec 

Huiscolotepec 

Acuicuizcatepec 

Tecopilco 

Hueyotlipan 

Santa María España 

Hetepec 



2» 



OEOGRAPIÁ tt> UA LBNO0A8 



La Magdalena 

Xipetzinco 

Ixcotlan 

Huamantla 

Zitlaltepec 

Cuapiaxtla 

Santa María del CShxiéii 

Tzompantepec 

QuetzalcuapaÚ - ' 

Tocatlan 

Tlacotepec 



. / 



Xalostoc 

Ahuashnatepec 

Cuaxomulco 

San Nicolás Téiteiiáte 

Tlaxco 

Atlangatepec 

Tetla 

Texcalac 

Apitzaco 

Axcatzinco 

Matlalocaú. 



r • 



s.- . 



r k. 



m lOHP»». a» 



VIH". 



guerrero; 



Para formar el Estado de Guerrero se tomarop fracciones de Puebla, de 
México y de'Michoacan; y como ningún caso se ha hecho de que estén con- 
formes, en cuanto sea posible, las divisiones políticas con las eclesiásticas, la 
nueva creación quedó repartida entre los obispados de Oaxaca, de Puebla y 
de Michoacan, y el arzobispado de México. 

En Guerrero se hablan el mexicano^ el cuitUuecOj el tlapanecos el mixtecoj 
el amuchco y el tarasco; lenguas perdidas el tolimeca^ el panteca^ el chumbiaj el 
chontalj el madaltzinca^ el matlamei el tuztecOf el texome^ el nuizatecoy el izcu' 
coy el tkuzihuistecoy el thcotepehua^ el cuyutumateco^ el camotecoy el tepuztecoy 
el tisteco y el tezcateco. 

MEXICANO. 

Se habla en la maycHr parte de los pueblos de Guerrero, y hé aquí la lis- 
ta de los que le corresponden : 

Distrito de Taxco : Cacahuamilpa 

Taxco Chontalcoatlan 

Tehuilotepec Teticpac 

San Marcos Pilcaya 

Acapistla Jocotitlan 

Acuitlapan Noxtepec 

1 Materiales consoltados.— Lm de Im ártica- Secretaría, y sin aguardar los que étthttmnente 
lo« anteriores. se han pedido. BfS. 



Manoscritos del Sr. García Icaxbakseta. 



Noticia de las ciudades, viDas, pueblos y cua- 
drillas del Departamento de Guerrero, con es- 
Noticia de las parroquias perteufidontes al presión de las mumcipalidadíet¿ que peitenecen 
obispado de Michoacan, con espresion de sus sus poblaciones y la clase de funciones que hay 
nombres é idiomas de que usan los habitantes de en ellas. MS. 
cada una, según k» datos qjt»!^ !^^i^ff¡pi^ en la Varías noticias sueltas. 



ianA 



OBOGRAFTA dS LAS LBNGUAS 



Cacalotenango 
Paíntla 
Huistac 
Tecalpulco 
Taxco viejo 
Tlamacasapa 
CozcatlaD 
Atzala 
Iguala 

Tepecoacuilco 
Tuxpan 
Mayanalan 
Mexcala 
Huitzuco 
Tlasmalaca 
Cocula 
Apipilulco. 
Distrito de Ometepec : 
Cuautepec 
Jalapa de Carmen 
Cuilutla 
Cuauyulichan 

w 

Nexpa. 
Distrito de Teloloapan : 
Teloloapan 
Ahuacatítlan 
Ácatempa 
Ahuehuetla 

Tehuistla 

..'■»■ i. 

Coatepec Costales 

Tonalapa 

Chilacachapa 

Coetzala 

Apaztla 

Osstotitlan 

Tlanipatlan 

Alahuistlan 

Ixcateopan 

Pachivia 

Tenanguillo 



;■ / 



Ixcapaneca 
Ixcapuzalco 
Santiago Salinas 
Acapetlahuaya 
Álmoloya 
Ixcatepec. 
Distrito de Chilapa: 
Chilapa 
Santa Catarina 
Ayahualulco 
Azacualoya 
San Q^rónimo 
Huycantenango 
Petlatlan 
Zitlala 

Acatlan ^ 
Quechultenango 
San Martin 
Colotlipa 
Jocutla 
Nancintla 
Teocintla 
Jicuiltepec 
Colotepec 
Ostocapa 
Atenango 
Copalillo 
Tlalcozautitlan 
Oztutla 
Mezquitlan 
Papalutla 
Temalac 
Cómala 
Zacango 
Teocalcingo 
Tulimañ 
Pochutla 
Tlaquilingo 
Tepostlau 
Mltlancingo 



US MKXICO. 



m 



Alpoyeca 

Teohuastitlaa 

Xiitopontla. 
Distrito del Centro : 

Guerrero. 

Bravos 

Dos caminos 

Izquinatoyac 

Zompango 

Huiciltepec 

Xochipala 

Ameyaltepec 

Ahuelican 

Apango 

Atliaca 

Totolcintla 

Ozomatlan 

Tecuíciapan 

Oapan 

Petaquillas 

San Miguel 

Cuautomatitlan 

Yupitlan 

San José del Pilar 

San Gerónimo 

Costlahuacan. 
Distrito de Tlapa : 

Tlapa 

Cuachimalco 

Caltitlan 

Petlacala 

Atlamajaque 

Atlamajalcingo. 

Tlaquilcingo 

Aquilpa 

Cacahuatepec 

Ayocinapa 

Cbepetepec 

Huamustitlan 

Tlaquiltepec 



To^lapa 

Coyahualco 

Tlalquizala 

Aytec 

Olinalá 

Temalacacingo 

Ocotitlan 

Xiotla 

Cualac 

Ahuexotla 

Chaucipgo. 
Distrito de Ajuchitlan : 

Cutzamala 

Zacapuato 

Tlacotepec 

Huautla 

Tétela del Rio 

TotoUpan 

Tlalchapa 

Tecomatlan 

Cuaulotitlan 

San Vicente 

Chapultepec 

Aguacate. 
Distrito de Tecpan : 
, Tecpan 

Petatlan 

Zacatula 

Cuahuayutla. 
Distrito de Acapulco : 

Acapulco 

Texca 

Coyuca 

Tixtlancingo 

Sabana 

Venta vieja 

Egido viejo 

San Marcos 

Tecoanapa 

Cacahui^teu 



á?6 geografía db las lenguas 

En el espacio ocupado actaalmente en Guerrero por el mexicano» en los 
tiempos del imperio azteca se contaban tres provincias ; la mas occidental 
era la de Zacatollan, seguia al Este la de los cuitlateques, y la tercera, la 
de los cohuixques, lindaba con los mixtéeos y los tlapanecos. ' 

Los lindes naturales de la provincia de Zacatollan,* con su capital del 
mismo nonibre, eran el curso del río Zacatula, las costas del Paoffíco, 
y al Este los cuitlateques. Carecemos de noticias pormenorizadaa acerca 
de lo que fué la provincia en ios tiempos en que la sujetaton las armas 
de los mexicanos, y nos habremos de contentar, como de mas remoto, 
con la descripción que de eáa misma comarca hizo el alcalde mayor Her- 
nando de Vascones efi 1580,^ y remitió al rey Felipe II. En esa época lle- 
vaba todavía el nombrJB de provincia de Zacatula, estaba dividida en once 
corregimientos, con cuarenta y seis pueblos doctrinados por cuatro sacer- 
dotes, y la jurisdicción se extendía al Este y al Oeste de la desembocadura 
del rio, teniendo la alcaidía mayor — "de términos setenta leguas por lo 
^* largo, que corre desde Mitla, ques á la parte del oriente, hasta el pueblo 
*' de Texupan, ques al poniente, todo por la costa del mar.'* 

Como se comprenderá dé luego á luego, en 1580 existían muchos pue- 
blos, que han desaparecido, mudaron de lugar, ó quedan convertídoe en ha- 
ciendas ó ranchos; por esta c%kusa no será empresa fácil encontrar los luga- 
res nombrados por Hernando de Vascones, y señalar con precisión los límites 
á que él se refiere. De inmediato so presenta el ejemplo:' asegura que se ha- 
blaba el mexicano corrupto á lo largo del río, comenzando por su desembo- 
cadura, en las poblaciones de Pnztlan, en sierra, á cuatro leguas de Pochu- 
tla y tres de Zacatula ; en Ayutla, en sierra, á la ribera del rio y á tres 
leguas de Zacatula; en Quautépec, á tres leguas; en Huiztla y enMeztla, 
á dos leguas de la villa; Capulco (ó Acapulco), una legua; en Cacahupisca, 
en llano, riberas del rio, una legua de la villa; en Tepeapulco, en sierra, á 
dos leguas de la villa de Zacatula; en Zacualpa, en llano, una legua del 
mar y media de la villa. De todos ellos se puede asegurar que han desapa- 
recido; 6 al menos nosoii^ós no hemos sabido encontrarlos en las nóminas v 
en los planos consultados. ' 

Lo cierto sí es, que en 1580 existia ese grupo de pueblos en que se ha- 
blaba un mexicano corrompido, y que aun quedaban otras poblaciones, co- 
mo vamos á ver. 

Seis leguas al E. de Zacatula, es decir, antes de la hacienda actual de 
Pantla, á la cual se calculan en el manuscrito siete leguas, habíalos cuatro 

{)ueblos de Pochutla, Chepila, Toliman y Suchitlan (con la misma ortogra- 

<•»'■■ 

1 M8. <lol Sr. García Icazbaloeta 



\ 



DB MRXIGO. 227 

fia del original), en que se hablaba la lengua tolmeca^ No conocemos los 
pueblos, y del habla no hemos encontrado en ninguna de las relaciones mo;- 
demás qu^ poseemos la mención mas remota, por lo cual la colocamos en- 
tre las perdidas. 

En Iztapa y en Pantla, entonces pueblo, se usaba el idioma panteco ;.les 
acompañaba Atencachaleca á quince leguas de distancia, que ya no existe. 
El panteco desapareció dando lugar al mexicano : pantecas se nombran tam- 
bién los huaxtecos: — ¿estarían por aquí algunos de los individuos de su fa- 
milia? — ^No lo sabemos, y los dos nombres, ademas, pueden tener una se- 
mejanza casual. 

Al Norte de los pantecas quedaba un grupo formado por Ciutla, Axalo, 
Ihuitlan, Vitalata, Q-uaguayutla y Coyuquilla, en donde se acostumbraba 
la lengua ehumbia. De estos pueblos, fijados aproximadamente en el manus- 
crito, solo queda Coahuayutla; y si bien hay hacia el E. dos higares ,con el 
nombre de Coyuquilla, no es ninguno el de esta sección, atendida la distan- 
cia en que aquel se coloca. £1 chumbia es otra lengua extinguida» encontra- 
da en Guerrero. 

Al E. de los pantecas, y de los chumbias seguian los cuitlateques; de 
manera que la proTÍncia de Zacatula concluia por este rumbo, poco mas 6 
menos, en la corriente del rio de Iztapa. Al otro lado de la desembocadura 
del Zacatula podría haber algunos puntos sujetos á la dominación de los 
emperadores de México, pero es seguro que el reino de Coliman- era inde- 
pendiente y no les pertenecia, siendo la provincia de que nos hemos ocupa- 
do el último término del imperio por esta parte, y la corriente del.Zacatula 
su límite natural. Nos duele llevar aquí una opinión contraria á la de nues- 
tro muy recomendable Clavigero, á quien profesamots verdadero respeto en 
materias de nuestra historia antigua; mas la conclusión que hemos asentado 
es la cierta al pié de la letra. ' 

Dejando para mas adelante á los cuitlateques, nos ocuparemos de los 
cohuixcas. 

Los pueblos de la provincia caixca están especialmente nombrados en la 
descripción del Ai*zobispado de México, de D. Alonso de Montufar, MS. del 
Sr. García Icazbalceta que hemos tenido ocasión de citar en otra parte. La 
lista de ellos, dejándoles la ortografía del original, como siempre acostum- 



J Juan Kodriguez de Villufuerte, du órdi'iidr cütulu nace en Ium ^^ietTa8 di* Tihxrala " quetttá 
Cortés, conquistó k Zacatula oii 152^), y el min- 1 l*i l^f^iias de esta villa;'* pups kí bien para no- 
mo Villafnerte y Simón de Cuenca la poblaron sotros es cosa fuem de duda» bac« tal «vez poc4>K 
aquel ano con VirZ vecinos, poniéndola por noni- anos que esa noción geográfica la ignoraban los 
bre la villa de la Concepción. Causa asombro hombres mas entendidos en la ciencia. 
que Hernando Vascones ase^^uro, que el rio Za- 



228 



I . 



OBOORAPTA M LAS LBN0UA8 



bratüós, y con expresión de la léngna hatiílada etítonóés por loft tktfbiiiMtM, 
eft esta: 



Hablao chontal y^mezioano: 

Yohuala y sus estancias: 

Teiíchií)ánt1a 

Metlaapa 

Ahuehuetla 

Ocuiliztlaoaca 

Tuztla. 
Cocula y sns estancias : 

Pipilulco 

Zoquiapa 

Ixtlaoacan 

Tecomatlian 

Tecuauhtzinco 

Tepetlapan 

Apático. 

Hsblati mexíoaoo: 

Tlaxmalaca y sus estancias : 

S. Francisco 

Tres reyes 

8. Miguel 

S. Locas 

8. Juan 

Asunción 

8. Andrés 

8. Mateo 

8. Pedro 

Santiago. 
Mayanala y sus estancias : 

8. Pablo 

8. Juan 

8. Martín 

Santiago 

8. Sebastian. 
Oapa y sus estancias : 

8. Miguel 

8. Francisco 



8. Francisco (otro) 
S. Marcos 
8. Juan 
8. Juan (otro). 
Huit^tepeque y sus estancias : 
8. Pedro 
8. Sebastian 
8. Agustín. 

HabkD rneucano y oliQotel : 

Nucbtepec y sus estancias: 

Ololuca 

Cachapa 

8. Pedro 

Iztepeque. 
Pilcaya y sus estancias : 

8. Marcos 

Santiago 

8. Francisco 

8. Qaspar 

8« Andrés 

Sta. Lucia 

Sta. Catarina 

8. Sebastian. 
Teticpac y sus estancias : 

Santiago 

8. Sebastian 

8. Miguel 

8. Francisco 

8. Pedro 

Sta. María 

8. Juan Bautista 

8. Andrés. 
Coatlan y sus estancias : 

8. Sebastian 

Cacahuamilpa 

S. Oazpar 



mv uEtaeo; 



2» 



La Asunción 
S. Francisco. 
Acuitlapan 7 sus estancias : 
Santiago 
S. Miguel 
S. Gazpar 
S. Francisco 
S. José. 

Hablan mexicano, chonta! 7 ttátíaóbiga, y la 
mayor parte entien^Q mayiotno ;, 

Zacualpa y sos estancias : 

AjTutuchco 

Xucutepec . 

Hámatla 

Hueytitlan 

Teocaltzinco. 
Xahualcingo y sus estancias : 

Xaltepec - • 

Tlacochichilan 

M iyucan 

Tecpatepec 

Huitzoctepec. 
Cuitlapilco y sus Q^tancias: 

Malinaltengo. 
Coatepec y sus estanoiaB: 

Netecoyan. 

Hablan mexicano y ehioaiil: 

Tasco 
Tetelcingo 
Cantarranas 
Tenango 
Tlalcotecapan 
Cacayotla 
£1 Solar. 
Tasco el viejo y sus estancias: 
Tecalpulco 
S. Sebastian 
Cuentlalco 



Coatlan 

Acatepec 

Ciguapoloyan 

Pululapan 

Méxcaltepec 
Hueyiztacan y sus estancias: 

Chimalacatlan 

Tlamacazcalapan 

Santa Cruz 

Acatzintzintla 

Zacatlan. . 
Atzalan y sus estancias : 

Paintlan 

Aquipan 

Xaloztoc 

Topatlan 

Texoxolan 

Cahuacan 

Tecomacueyecan. 
Tenango y sus estancias c 

Xoxocotla 

Teteltitla 

Ichpochquilan 

Texcalyipan 

Chiyapan 

Tlaco(á)mulco 

Quauhxomulco 

Tenanco 

Cuauhpalocan 

Texoxoco 

Apanco 

Ahuaznatepec 

Quauhneuctzintlan. 
Acamixtlahuacan y sus estancias : 

Zacatecolotl • 

Teteltzinco 

Suchulan 
^ Huexotitlan 

Tlamalinalá 

Teyoapan 



230 



OBOQRAPIA OE LAff^IiBNGUAS 



Chapulititlan 
Oytocapan 
Aguacatenango 
Teyocolan. 
Tlamacaxapan y sus estancias : 
Cuzcatlan 
Tzapotitlan 
ChimalacatlaD 
Teteltzitífco 
Chiltenango 
Tlacotitlan* 

Hablan chontal, matlame, tusteoo, tajiome y 
mexicano, que entiende la mayor parte: 

Tepecuacdilco y sus estancias : 
Teteltzinco 
Atzumpan 
Atlitzintla 
Atentzinco 
Fautlan 
Zacacoyuc 
Quauhpanahdazco 
Acayahualco 
Apazapan 
Ixtlahuacan 
Palula 

Coamuchtitlan . 

Asuchitan 
Mexcala 
Xuchipila 
Huizcuancingo 
Chichihualco 
Atzcala 
Xochotzinco 
Tecalco / 

Ahuatlan 
Tecomaapan 
Chimalacatlan 
Concozintla 
Ixtelolotlan 



Texoconalco 
Tlilan 

Ameoapalco 
Xocotitlan 
Tlalnepantla 
Acatlinani 
Quauhcoyula 
Maxelan 
Matzala 
.Aleopan 
Calatzintla. 
Techichilco, mineral bicia el pueblo 

de Zumpango. 

. } ■ 

Hablan mazateoo, chontal é isioiifqi: 

Teloloapan y sus estancias t \ ■' 
Tenalcingo 
S. Gterónimo 
S. Francisco. 
Chiapa >> > 
Ichpuchquila < ' 

Aguacatitlan 
Alpixauhya 
Ahuehuetla^ 
Acatempa 
Tetenanoo. 



BÍexicano, chontal y 

Ichcatempa. 

Chontal-. 

Tetoltepeque. 



Chontal y mezioano : 

Oztunca 

Capetiahuayan 

Ali^uiztlan. 

Mazateoo^ 

Zicapuzalco. 



,' I 



» .'- ■• 



OB MBXIC» 



231 



En la relación de Iguala del corregidor Femando Alfonso de Estrada, 
1579,^ se encuentran también pueblos de la provincia Cuiaxa; y si bien 
algunos están en la lista de arriba, los copiamos, sin embaído, porque se no- 
tan algunas diferencias. 



Iguala y sus sujetos : 

Metlapa 

Aguegueta 

Teytla 

Oquilistlauacan 

Cusabapa 

Atecuslioo. 
Cocula y sus sujetos: 

Pipilulo 

Apango 

Tepetiapan 

Tecuasingo 

Tecomatlan ;< 

Istlauacan. 
Tepecuacuilco y sus sujetos 

Apazapan 

Sacacuyoc 

Tzatzamilca 

Apizahoacan 

Atencingo 

Hostoziutlan 

Tochitlan 

Atemautlan 

Jalapan 

Pautlan 

Atintuntla 

Sinacantan 

Totocuítlan 

Asumpan 

Tochopan 

Tetelsingo 

Achiosingo 

Tetisingo 



Tetozocan 

Istontepeque 

Cuapanahuasco 

Colotlan 

Acayagualco 

Tecoyametlan 

Otramentlan 

Aguaouatitan 

Palula 

Itlaagnatlan 

Oistula 

Sacapalco 

Chalchitepec 

Cuamuchtítlan 

Axochitlan 

Acuacujrula 

Aséala 

Pocbosingo 

Aguatlan 

Q-ueitepeqae 

Istutulatra 

Teposonalco 

Amecapalco 

Adahnane 

Tlinlan 

• 

Tlauintani 

Máscala 

Suchipala 

Iscoasingo 

Chichigualco 

Mayaualíi 

Hoapa. 



1 MS. del Sr. Qareía leaiMoste. 



232 GBOGRAFUl DB LA4K lbnouas 



\ 



Tasmalaca y ama sujetos : 


Santiago 


S. Lucas = i 


> Si Juan 


S. FranoisGQ 


S. Lucas 


S. Miguel 


S. Miguel 


Los tres reyes magos 


S.Pedro 


S. Mateo 


Izuco. 



A pesar de que los ncunbr^^ están bárbaramente estropeados, en Qsta 
gunda lista, se puede distinguir la parte que confronta con la primera, y 
cuáles son las diferencias; difórencias que en nuestro concepto provienen 
de que /las relaciones pertenecen, una á lo eclesiástico y la otra á lo civil, y 
desde aquella época andaban las demarcaciones que les tocaban, cada cual 
por donde mejor le parecía. 

La provincia de los cohnixcas pertenecía al imperio de México: en Te- 
pecuacuilco habia una guaraicion encargada de recoger el tributo, que con- 
sistía en mantas, algodón, maíz y otras cosas. La conquistó para los caste- 
llanos Gonzalo de Sandoval. 

Si los datos consultados itietecen fe, y si no nos engañamos en su aprecia- 
ción, resultará, por fin^ que Tasco pertenecía á los cohuixcas ; qtte la provincia 
comenzaba en Zacualpa, Ifmitexon los matlaltzincas, y que, por último, loa 
confines de esa porción antítgua del imperio mexicano, eran al Norte los ma- 
tlaltzinques y los tlahuiques, al Este los mixtéeos y los tlapanecos, al Sur los 
yopes, y al Oeste los cuitlateques. Estas demarcaciones resultan algo diferen- 
tes de las asentadas por el respetable Clavigero, y parece necesario que ase- 
guremos de nuevo que ral aAnevernos á emitir nuestras opiniones personales, 
lo hacemos con suma desconfianza; y si contradecimos lo que faombras in- 
signes han dicho, es tilicamente fundados en documentos intaidiables, que 
nos pueden conducir al conocimiento de la verdad. Ademas, nada prueban 
contra Clavigero estas pequeneces, ni en nada se rebaja su incontestoble mé- 
rito; la perfección de las cosas viene con el tiempo y con el estudio, y U^ará 
día en que se verifique á su vez lo mismo que ahora asentamos. 

En la provincia de Zacatula encontramos como lenguas perdida» el toZt- 
meca^ el pantecoy y el chumbia; ahora hallamos entre los cohuixcas el cAoii- 
ícUj el matlaltzincaj el matUumei el tuzteco^ el texome^ el mazateco y el izcuco. 
Al presente todos hanj desaparecido delante del mexicano, d cual impera 
solo en aquellas comarcas^ siendo un ejemplo de los mas notables ide su 
fuerza espansiva, y de su tendencia á borrar los idiomas ind^enas, aun des- 
pués que la lengua española es la predominante en el país. 

Veamos ahora la provincia de los cuitlateques. 



DB MRX10D 233 



CUITLATECO. 

Esta lengua la hemos dejado sin clasificar: actualmente se habla en Ajn- 
chitlan, San Cristóbal y Poliutla en la municipalidad de Ajuchitlan, distri- 
to del mismo nombre, y en Atoyac, distrito y municipalidad de Tecpan. 

La provincia de los cuitlateques ó cuitlatecos, sujeta en lo antiguo á los 
emperadores de México, quedaba comprendida entre las de Zacatula y de 
los cohuixques. El manuscrito de Hernando de Vascones, al cual volvemos 
á ocurrir, señala como poblaciones cnitlatecas : 

Cayaco Zapotitlan 

Tepetlapan Cintalapa 

Chiautepec Texuluapan 

Panutla Amaxaque 

Cacalutla Tuaantlan • 

Quauxilutla Ciguatan 

Mexaltepec Coyuca 

C^ahuatlan A^apoteca 

Atoyaque Xuluchuca 

Santiago Ximalteca 

Cacahuapisca PetlaÜan 

Cacalutepec AsucbiÜan 

Tecpan Tecomatan 

Chietlan Tamalacan. 

Esta nómina no contiene los nombres de todos los pueblos ctdtlateques, 
en cuyo territorio se hablaba ademas del cuitlateco, el tepuzteea: ambas len- 
guas no aparecen como sinónimas en el MS.; mas como van siempre acom- 
pañadas, nos parece que debemos añadir los pueblos tepuztecos que en otra 
parte nos encontremos. Esto sucede en la relación del arzobispado»^ de 
donde copiamos los siguientes : 

Tacapal y sus estancias : Huetepeque, S. Juan Bautista. 

Puchuatlaco Citlalionagua. 

Cuchoychan, Santiago 

Orientémonos ahora. Creo que ninguno de estos pueblos existe. Citlalto- 
nagua distaba una legua al Oeste de Tepetistla, que es conocido. Tacapal 

1 £f OD informe remitiáo al boj Fei^e 11, en «eeroa del náoieio j de In oendiiefeR de loe el6rí- 

1579, por el Sr. arzobispo D. Fr. Alonso de Mon- gos domiciliados en él. Volomineeo MS. original 

tafiur, y contiene una extensa noticia, desde las en poder del 8r. García leasbáleeta. 
bnlaa para la ereedoa del anobiapado, hasta 

30 



X 



2S4 GBOGRAPIA DB LAS LENGUAS 

digtaba siete leguas al Oeste de Aoamalutla, y Acamalutla seis leguas al 
Este de Atoyaque; este es conocido: luego Acamalutla debia estar entre el 
rio ele Atoyac y el de Ooyuca. Puchuatlaco distaba dos y media leguas 
Noroeste de Yacapal ; Cuchoydxan upa al Norte del anterior, y Huatepeque 
ocho al Oeste de su cabecera: así es. que Yacapal y sus estancias debian en- 
contrarse «ntre el rio de Tecpan y el de Atoyac, región de los tepuzteoas. 
En Tepetistla se hablaba idioma particular, el tisteco ; así C(Hn0 en Tezcatlan 
(Texca) el tezcateco. Si recordamos que en Ajuchitlan sobre el Mexcala, se 
habla el cuitlateco actualmente» podremos por fin decir que la provincia de 
los cuitlateques confinaba al Norte con los matlaltzincas (véase México); al 
Oeste con el reino de Michoacan (véase), y la provincia de Zacatoilan ; al Sur 
con el Pacífico, y al Este con los yopes y los cohuixcas. £1 límite con Za- 
catula lo formaría la corriente del rio de Iztapa, junto al idioma panteco, y 
por la parte de los cohuixcas el río de Coynca, con una prolongación al 
Norte hasta el rio de las Balsas. 

Para que no se nos trate de omisos en nuestras demarcaciones, diremos, 
que situar las poblaciones en un mapa á rumbo y distancia, nunca ha sido 
exacto, y este es el método cabalmente adoptado en los antiguos manuscri- 
tos. Las leguas á que se refieren están puestas á cálculo; aun suponiendo 
que estuvieran medidas, las distancias de entonces resultan un tercio, una 
mitad, hasta dos tercios ttíayóres, confrontadas con las que hoy atribuimos 
á los lugares entre sí. No se tienen en cuenta los accidentes del terreno, y 
los caminos por donde se sacaba la cuenta de los itinerarios han cambiado. 
Así, pues, no se puede esperar exactitud, sino aproximada, en la posición 
de los lugares q^e de8^^r^cieron, y los límites de las provincias no pueden 
pasar de apreciativos, cuando no los marca con toda certeza algún idioma 
de los hablados actuajm^ente* 

J^I pueblo de Mexcaltepe<^, cabecera de la provincia, cercano al mar, dea- 
apareciój y mas le^Q^ al Norte fué fundado el que existe actualmente. Para 
completar las nociones acerca de los cuitlateques, advertiremos que en Aca- 
malutla se habla el tlatzihuizteco ; en Tistla (sujeto á Acamalutla) y en Na- 
guala el tuzteco; en Otlahuiztla (sujeto á Acamalutla), en Xocolmani (cono- 
cido), en Anacuilco, siete leguas al Norte de Acamalutla, en Ceuhtla, dos 
leguas al Norte de Anacuilco, y en Xahuatepec, una legua al Norte de Ci- 
tlaltonagua, se usaba la lengua tlacoUpehuu^ y en Atoyac, ademas del tlaco- 
tepehua, el cuyutwnaíeco. Asegura ademas el MS. de VasconeSy que perte- 
necía á los de México el terreno desde Cayaco hasta Xuluchuca, en donde 
estaba la ünontera, teniendo los demás pueblos señor particular á quien obe- 
decian. De aquí se seguiría que la provincia de Zacatula era independiente ; 
mas no debe entenderse así : los cuitlateques sometidas por las armas, teniaii 



DB Mwnaoó. 235 

gUami^n nMdcana en Xuluchnca; Zaoatnla pagaba el tributo, y aunque 
se gobernaba por sos propioB gefes, pertenecía al imperio. 

I^ÉRibiem eú esta proráieia encontramos lenguas perdidas ; el tkuzi/atizie^ 
Coi et h^stecD^ el Üaxatepehua y el euytataruMcoj extinguidos por el mexicano. 
E9 mismo otiitlateco, derramado antes por una considerable extensión, queda 
reducido á límites bien estrechos, ocupando sa lugar el azteca, que por 

aqctélk^ comarca todo lo ha myadido. 

» 

TLAPANECO. 

Los indígenas que lo hablan, están mezclados en algnnM lugares con los 
mexicanos 7 en otros con los mixtecas: los pondremtoi^paradamente. 

TLAPANECO SOLO. 

f)istríto de Ttapá : Llano grande | 

f otbmixtláhuácá Paséala 

San Pedro Tlacalistlahtiaca. 



I^an Páko 



TIiAPANfiCO Y inXTECO. 



Distrito de Tlapa : Atlacatlazala 

Malinaltepec Oztocingo 

Rincón Ocotequila 

Mixtecapa * Ocuapa 

Chilacayotitlan Potinchan 

Cuazoquitengo Patlichan 

Atlamajalcin^o Copanatoyac 

Quiahuitlazala Tlalquizalapa 

Tepecocatlan Cuautotitlan. 

TLAPANECO Y MEXIGANa 

Distrito de Tlapa: Cuixapa 

Atlixtac Teocuitlapa 

Huitzapula, Acatepec. 
Zapotitlan 

El tlnpaneco es leñgtka hermana del mixteco, y^ los tlapanecos son los an- 
tiguos yopes^ yopisy jopesy apellidados también tenimesj pinomef chmquimey cho^ 
cA¿m2t, jptnMÍ^A^cAon .* son- fos mismos chochn 6 cAvetoner de Oaxaca y de 



236 geografía de las lbnguas 

Veracruz, los popolocos de Puebla, los tecos de Michoaoan, los tecoxíinM de 
Jalisco, los puptdricas de Guatemala; fracción de esa gran tribu que las in* 
vasiones de los nahóas han despedazado y empujacb .á tan largas distancias. 

£1 nombre de yopes^ por causa que no sabemos, se ha perdido, prevale- 
ciendo el de tlapanecos. La tribu formaba en lo antiguo una provincia mx* 
jeta á los emperadores de México. 

Los yopes eran todavía conocidos bajo esta denominación en 1579, pues 
en la relación de D. Alonso de Montufar se enumeran como pueblos yopes 

Tepesuche Acatempa 

Acapulco (pueblo) Xiquipila. 

Zalzapotla 

Tepesuche, según el MS., distaba media legua al Sureste de Tezcatlan 
(Texca); el pueblo de Acapulco una legua al Sureste de Tepesuche; Zalza- 
potla, cinco legras al Este de Tezcatlan ; Acatempa, cuatro leguas al Oeste 
de Zalzapotla, y Xiquipila cuatro leguas al Este del mismo Zalzapotla: al 
puerto de Acapulco se le asigna idioma español. Por la posición de los lu- 
gares se saca sobre el plano, que Acapulco pertenecía á los yopes y no á los 
cohuixques; que por consecuencia, estos cohuixques no llegaban hasta el 
Pacifico por este rumbo, y qué los yc^es se extendían solos entre estos y 
los mixtéeos. Apuntemos que en Xocolmani se hablaba el tlacotepéhua^ y en 
Amatlan el idioma particular camoteca. Y ahora, haciendo merced á los lec- 
tores de las ideas intermedias, inferiremos, sin ir lejos de la Verdad, que la 
provincia de los yopes lindaba al Oeste con los cuitlateques, al Sur con el 
Pacifico, al Este con los mixtéeos y al Norte con los cohuixcas : la división 
por esta parte la representada una linea de Este á Oeste, al Sur de Xocol- 
mani y de Amatlan, y comprendiera á los actuales tlapanecos. 

Aquí encontramos igualmente una lengua perdida, el camoteca; aquí tam- 
bién el yope ha desaparecido delante del mexicano, y una tribu ha dejado 
su nombre para tomar el de la fracción que ha sobrevivido. 



MIXTECO. 

Lengua que con el tzapoteco forma familia particular : se habla en Guer- 
rero, en Oaxaca y en Puebla: todo el Mixtecapan queda bien señalado en 
nuestro plano etnográfico» por ser conocidos los pueblos que lo forman. A la 
parte mixteca de Guerrero y de I^uebla llan^aban los mexicanos Xicayan» y 
formaba la provincia délos mixtecas sujeta al imperio de México: la Mix- 



DI MBXIOO. 



237 



teea de Oaxaca era indqpendieDite, 
tributo á los tenochoas. 
Pueblos mixtéeos de Qnenrero : 

Distrito de Ometepec : 

Azoyú 

Zoyatlan 

San Luis 

Miahuichan 

Horcasitas 

Yoloxochitl 

Cuanacaxtitlan 

A]rutla 

Coapinola 

La Concordia. 
Distrito de Tlapa : 

Alcozauca 

Xonacatlan 

Amapilca 

Esquinatoyac 

Tlahuapa 

Chimaltepec 

Tototepec 

Alpoyecacingo 

Iguala 

Yalazala 

Zacatipa 

Tlacotla 

Xalpatlahnaca 



I • 



Zoyatlan 

XochihujehueÜa^ 

Tepetlapa 

Jilotepec 

Comistipa 

Cacalutla 

Metlatqnoc 

Cochoapa 

Amoltepec 

Zitlaltepec 

Cocuila / 

Cahuañana 

San Rafael 

Huezopa 

ChUistlahuac 

Chepetlan 

Tenango 

Zacualpa 

Ahuatepec 

Ixcateopaa 

Alpoyeca 

Xocotla 

Zoyatlan 

Zochiapa 

Petlalcingo. 



. I 



* I ■■'■.'■; 



AMUGHGO. 

Lengua hermana del mixteco. Con el nombre de amuclico la encontramos 
nombrada en los manuscritos del Sr. García, y con el de amusgo en la rela- 
ción de los (Airatos de Oaxaca : ambas palabras son sinónimas. 

Pueblos amuchcos : 



Ometepec 
Santa María 
Cochoapa ^ 
Zacualpa - 



Huistepec 
Huajiltepec 
Cuajinicuilapa 
Xochistlahuac 



Sd8 geografía de las lenguas 



Coxolkmpft 


Jiottjrsti 


• 


Huehuetonoc 


Ranchó TÍéjo 




Tlacochistlahuac 


Sííú Miguel 




Minas 


Igualapa 


» 


Huananchinita 


Acatepec 


\ 


San Cristóbal 


Acalnani 




San Martin 


Quetzalapa 




San Pedro 


Chacalapa. 
TARASCO. 





Lengua particular de Mieboacan, y con la cual hemos formado tma far 
milia. En Guerrero se babli^ en las siguientes poblaciones, de la süiiimcipar 
lidad de Coyuca, distrito de Ajuchitlan. 

Coyuca Paranceo 

San Miguel Amuco Pantoja 

San Juan Chamachuco Santa Teresa 

El Coco Santo Domingo. 
Patambo 

LENGUAS PERDIDAS. 

Resumiendo las que hemoHi encontrado al hablar de cada vaíA á6 la» anti- 
guas provicias del imperio^ tendremos : 

Tolimeca Izcuco 

Panteca Tlaltzihuisteco 

Chumbia Tlacotepehua 

Chontal Cuyutumateco 

Matlaltzinca Camoteco 

Matlame Tepuzteco 

Tuzteco Tisteeo 

Texome Tezcafteeo. 
Mazateco , 

En todo diez y siete leguas. El matlaltzinca lo encontraremos en México 
y en Michoacan ; el chontal es el mismo de Oaxaca, de Tabasco y de Gua- 
temala, y señala otro de los lugares habitados por esta tribu, ñ*accionada 
también por las irrupciones nahóas; el mazateco se enc^uentra todavía en 
Oaxaca. De los otros catorce nombres no podremos decir, si eftm idiomas 



VM MBXIOO. 2Z9 

diversos, ó bien lenguas hermanas de alguna de las que conocemos : sin fun- 
damento alguno, mas de la razón natural, nos inclinamos á opinar por el se- 
gundo extremo de los que hemos propuesto, y auix creeríamos que muchos 
de aquellos corresponderían al mismo idioma, variando en la forma por ra- 
zón de las localidades, como sucede con el tlapaneco. 

Llama fuertemente la atención esta pluralidad de lenguas : si de su mez- 
cla, y digamos así, de su confusión, hemos de sacar algunas consecuencias, 
podemos concluir del fenómeno, que en aquella comarca tuvieron lugar mu- 
chos de los grandes acontecimientos ignorados por nuestra historia ; que ese 
terreno dio paso á multitud de tribus emigrantes; que allí la población es 
muy antigua, y fué tal vez uno de los primeros asientos de las razas ameri- 
canas en nuestro país. Las irrupciones de las tribus nahóas dejaron allí una 
huella indeleble en los nombres geográficos ; su establecimiento en aquellos 
lugares fué permanente y desde muy antiguo ; despedazó algunas tribus, 
empujando sus restos muy á lo lejos, sujetó otras á la tierra y se mezcló 
€on ellas. Los que podremos llamar primitivos habitantes, y son esas frac- 
ciones que hablaban lenguas extrañas, combatirian ó no por su nacionali- 
dad, pero han de haber defendido tenazmente su lenguaje y sus costumbres; 
sus esfuerzos alcanzaron á ir desapareciendo poco á pocQ, á mantener su 
nombre hasta el siglo XVI; después se hundieron eti la noche del olvido, 
como se hundirá alguna vez la creación entera. 



240 geografía DB las LBNG0AS 



IX. 



\ 



MÉXICO.' 



Para nuestra historia antigua, el Departamento y sobre todo el valle dé 
México, presentan el mayor interés. Era el centro de la civilización azteca; 
las mejores y mas grandes poblaciones estaban asentadas en su superfi- 
cie ; las capitales de las principales monarquías se alzaban en él, y en él tu- 
vieron lugar los maravillosos hechos de la conquista. La tarea que nos hemos 
impuesto es la de fijar la geografía de las lenguas ; mas como también he- 
mos aprovechado las oportunidades que se nos han presentado para decir 
acerca de nuestra geografía antigua lo que nos parece nuevo 6 poco sabido, 
no creemos que se nos llevará á mal el que, sin tratar de espacio el asunto, 
ni agotarlo cual se pudiera, entremos en algunas consideraciones que no son 
& nuestro juicio despreciables. 

En el Valle comenzaban, por decirlo así, el imperio de México y los rei- 
nos de Ácolhuacan y de Tlacopan. Este último era el mas pequeño; su ju- 
risdicción se extendía al Oeste, perteneciéndole algunos pueblos otomías y 
la tribu de los mazahuas. Tlacopan fué su capital, ciudad importante y po- 
pulosa, hoy pueblo pequeño conocido con el nombre de Tacuba, y que no 
presenta otros vestigios de su antiguo esplendor, sino las ruinas de la pi- 
rámide que sustentó su gran templo en la plaza principal : por desdicha, ac- 
tualmente, á pretexto de hacer excavaciones, se destrozan y convierten en 
adobes esas reliquias preciosas. 

El reino de Ácolhuacan era el segundo en poderío : su capital era Tetz- 
coco, á la orilla del lago de su nombre. Pequeña hoy y sin material interés, 

1 Materiales aprovechados. bispado de México, con expresión del idioma que 

_ - , ^, - ^ . se habla en cada uno de ellos. MS, 

Lo. de loe artículos antenon». ^^ ^^j g^ ^^^ Icaxbaloete. 

Noticia de los curatos pertenecientes al arzo- Noticias sueltas. 



DB BfBXIOO. 241 

en lo antiguo fué rival de Méxite y la segunda población de las del Valle. 
Juan B. Pomar, escritor indígena, entra en largos pormenores describién- 
dola : nosotros tomaremos lo relativo á su templo mayor, como muestra del 
esplendor á que habia llegado.^ ^'El templo principal de estos ídolos^ Hui- 
*' tzilopucbtli y Tlaloc, dice, estaba edificado en medio de la ciudad, cua- 
'* drado y macizo como terraplén, de barro y piedra, y solamente las baces 
*^ de cal y canto. Tenia en cada' cuadro ochenta brazas largas, y de alto 
*^ veinte y siete ; tenia ciento y sesent&escalones á la parte del Poniente por 
^* donde á él se subia. Comenzaba su edificio desde sus cimientos, de tai 
*^ forma que como iba subiendo se iba disminuyendo y estrechando de todas 
** partes en forma piramidal, y de trecho á trecho hacia un descanso como 
poyo alrededor de todo él, como camino de un estado en medio de las 
gradas que subía de abajo á arriba hasta la cumbre, que era como divi- 
sión para hacer dos subidas, que entrambas iban á parar á un patio, que 
en lo mas alto 46 él se hacia, en 4onde babia dos aposentos grandes, el 
uno maiyoT que el otro: en el mayor que estaba en la parte del Sur estac- 
ha el ídolo Huitzilopuchtli, y en el otro que era el menor el ídolo Tlaloc, 
que eUoe y los aposentos mímbaa á la parte del Poniente, y por delante 
el patio que se ha dicho, prolongado de Norte á Sur, y muy llano y lucir 
do, y tan capaas que eabian en él sin pesaduijabre quinientos hombres, j 
al un lado de él, hacia la poerta del aiq^osento mayor de Huitzilopuchtli, 
*^ una piedra levantada de una vara en alto, con lo alto de ella al talle de 
^* un cofre tumbado, que nombraban teckcadj dojíide sacrificaban los in- 
*^ dios. Estos ídolos estaban sentados. . . . Tenia cada aposento de estos tres 
^^ sobrados, que se mandaban por de dentro de uno en otro con una escalera 
** de madera movediza, teníanlos llenos de munición de todo género de ar- 
^* mas, especialmente de macanas, rodelas, arcos y flechas, lanzas y guijarros, 
'^ y todo género de bastimentó y arreos de guerra. El cú de Tezcatlipoca, 
*^ ídolo principal, estaba en el barrio de Huiznahuac, mucho mas pequeño, 
** pero de la misma hechura, salvo que nó tenia división en las gradas." 

Siguiendo con la autoridad de Pomar, diremos que á una legua al Este 
de la ciudad hay un pequeño cerro, al que en lengua chichimeca le llama- 
ron Tetzcotl; los culhuaques al fundar allí cc^ompieron el vocablo, dijeron 
Tetzcoco, y al cerro Tetzcotzin. Tétzcoco quedó asentado en 'el llano, en- 
tre el lago y la Sierra, apellidándose la comarca Acoüiuacatiali, ^^ que quiere 
decir, tierra y provincia de los hombres hombrudos:" la sierra era la de 
Tlaloc, y en la montaña mas alta, nombrada también Tlaloc, estaba el tem- 
plo de este dios de las lluvias y de los temporales. 

1 Relación de la «úadad de Tezeooo» eaerita gaos reyes. Afio de 1588. MS. del Sr. Chureía 
por Joan B. Pomar, deieendioato' de ana antí» Icaabaketa. 

31 



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24S OBOORAPIA mi £A8 LENGUAS 

Lo6 oulhtiaqiies dijeron ti r^no, de Acolhuaeani^^* que es tanto como de- 
" dr, tierra y proTÍnoia de los hombres hombrados, y por la misma rason 
'< al lenguaje que generalmente en toda esta provincia hablan, Uamarcm 
" AcolhuatldtoUy 

La extensión del reino era, <* desde el mar del N. á la del Sur, con todo 
^' lo que se comprende á la banda del Poniente hasta el puerto de la Vera- 
*' cruz, salvo la ciudad de Tlachcala y Huexotzinoo.'*«^uan B. Pomar fija 
los límites del reino con toda la exageración que puede infundir el orgullo 
de raza. Por nuestra parte, hemos leido con cuidado las relaciones que á la 
monarquía corresponden, y hemos estudiado en el plano los lugares á que 
se refieren, y ni de las unas ni de los otros llegamos á sacar jamas que los 
reyes dé Aculhuacan mandaran sobre las tribus avecindadas en la costa del 
Pacífico, no ya á la misma altura de México, sino aun á meooies latítades. 
Los empedradores ehi<^himecaB se daban el título de sefíoMs d» la tienra i pero 
fuera dé cierta exténjsiob, él tal título era tan pretensiose oomo vano^ poes 
su poderío era nominal en algunos lugares, y totalmente desconocido en 
los demás. 

Vtítik qUé fbnrtétnós tm juicio mas c^r«riniado á la v«rdad» Tamas 4 oo^ 
ptár la üOihíná de las pbblaciiEmes sujetas á Tstsoooo en los tiempos d» Ne* 
¿áhuáTco^btl y de Nézahualpitrintli, tomada de un antiguo MS. mBÚCMaoz 
lá tradujo del origilial el 8r. D. José Femando Ramires, y á sa Tsvdadwa 
amistad debo el ejemplar dé donde tomamos lo-sigutoóte: 

" Las cabeceras que pertenecían al reino de Tetzcoco eran i 

Huexstian Tepeohpan 

Coatl-ichan Tezoyocan Tetscoco 

Cbimaihuacan Chiauhtlan 

Otompa Cfaiuhnauhtlati 

Teotihuacan ToUantzinco 

Tepetlaostoo Xicotepeo 

Cnauhohimanco Pantlan. 
Acolman 

'< Pueblos que solo iban á servir á Tetzcoco: 

Coatepée Axi^[>ochoo 

Lrtlapalocan Aztaquemecan 

Papalotlan Tizayocan 

Xaltocan Tlallan^n 

Ahuatepec Tepepolco 

Oztoticpac Onyolmac 



/ 



DB MBXIOO. 



243 



Ototlatlauhyan 

Áchichilacachyocan 

Tetliztacan 

Tlíltzapoapan 

Tecpaomolanco 

Tenchol 

Xococapan 

TamazoUan 

Teoccuauhtla 

Chamollan 

Chicontepec 

Teonochtlan 

Tecoizapan 

Xocotitlan 

Xochimilco 



AhuatUn 

Coicatecotlan 

Ayacachtepec 

Tecatlan 

Xicallanco 

Patzoquitlan 

Cauchicol 

Tonallan 

Temoac 

Cozoquentla 

Tlapalíchcatlan 

Cihuatlan 

Tlacotepec 

Tziuhcoac 

MacuextUm-'' 



Hasta aquí el MS. Para confrontarlo y corregirlo, con8]iltaremoB otra nó- 
mina, que casi tiene un carácter oficial, supuesto que asta tomada de una 
representación dirigida al rey por D. Hernando Pimentel Nezahua,lcoyotl 
(hijo de Coanacotzin y nieto de Nezahualpilli), quien debia estar bien infor- 
mado de cuanto había pertenecido á sus antecesores. 

El segundo MS. dice así : 

^^ Y para que á V. mag. le conste que era la provincia de Tezcuco 

^* al tiempo que el dicho vro capitán (Hernán Cortés) vino á esta nueva 
** espaila estaban debajo del dominio é señorío del dicho mi tío (Cacamatein) 
*' é de la cibdad de Teeouco los pueblos y provincias siguientes 



^'Otumba (Otompan) con su 
subjeto questá en vra real co- 
rona 

'^ Tepeapulco con su subjeto &. 

" Ahuatepec 

" A^apuchco 



*^ Cuauhtlantzinco 
" Coatepec 
" Tzinquilucan 
^' Iztapaluca 
'^ Tepetlaoztoc 



•c 



Todos los sobrecUchos pueblos estaban señalados é dedicados para el 
^* 4servicio de la cosa de dicho señor. 



(( 



M4 geografía db las lenguas 

*^ Los pueblos que mis pasados ganaron por guerra donde tenían renteros 
é tierras son los siguientes 



" Tulancingo (Tulantzinco) " En Chalco, cierta parte del que está 

** Acoac en vra real corona 

" Tuchpa "En Cuauhnahuac, cierta parte del 

" Tlatlauhtepec ques del marques del Valle 

" Tuchtepec *« Toluca, cierta parte del questáen- 

" Tlalcotzauhtitlan comendado al marques del Valle. 

'^ Los pueblos 4onde tenian caballerías ganadas por sus personas: 

" En Azcaputzalco " En Tepo^otlan 

" En Tacuba " En Cuauhtlapa 

" En Tultitlan " En Cuyuacan 

" En Cuauhtitlan " En Suchimilco (Xochimilco) 

" En Ecatepeo '* En Aticpac 

" En Huacal co ^^ En Chicoloapa. 



I 



** Los pueblos que partían los tributos entre México y Tescuoo y Tacuba 
*^ son los siguientes 

" Coayxtlavuacan (Coúxtlahua- *' Cotlaxtlan (Cuetlaxtan) 

can) " Avli^apan (Ahuilitzapan) 

" Cuauhtuchco " Tepeaca. 

^' Los pueblos queran comarcanos á la dha. cibdad de Téscuco subjetos 
*^ que tributaban á la dicha cibdad son los siguientes 

"Huexutla «Papalotlan 

" Coatlichan " Cempoallan 

" Chimalhuacan " Oztoticpac 

" Aculma ^^ Teutivuacan (Teotíhubcan) 

" Tepechpa ** Xicotepec 

" Chiconauhtla " Pahuatlan 

Te^ayuca " Tlaculultepec 

Tlalanapan " Papaloticpac. 



ti 
u 



^' Todos estos dichos pueblos arriba contenidos solian ser subjetos desta 
" dicha cibdad de Tescuco é tenian en ella sus casas é tributaban é obedes- 
** cían al Señor de Tescuco y no á otro alguno é como vino vro capitim don 
" hemando cortes nos quitó é desposeyó de todos los dichos pueblos j. nos 



DAMBXIQOm 



i245 



^Vdexó.tan solammite la oabeqera qnes la oibdad de Tesoaeo con quatro 
'' subjetos que se llaman Vuejutla (Huexotla), CoafclichaB» Ciiiaahtla» Te- 
" fayuca é no mas &." ^ 

Hasta aquí el segundo MS., y 'añadiremos para completar nuestro intento, 
que en la relación correspondiente á Senjmhtiola (Cempoallan) se ponen 
cuaü^o cabeceras con varias estancias, en esta forma: 



Senpuhuala : 
Huitznahuac 
Tecpa 
Quiyahuac 
Ahuaquauhtitlan. 

Tlaquilpa: 
Atiican 
Coatepec 
Nopalapan. 



Tzacuala : 
Acxotla 
Mexotxoc 
Tlatecomulco 
Hueytepéque. 

Tecpilpa: 

Tlalnexpa 
TetziAuapan 
Nequametepeo 
Sapotlan. 



Todos estos pueblos, dice Luis Obregon,' obedecieron á los reyes de 
Tetzcoco, hasta el tiempo de Itzcoatl, que Cempoallan, Tlaquilpa y Tec- 
pilpa pasaron á ser parte del imperio de México, acudiéndole con navajas 
para las macanas, y en señal de tributo con una canoa que llevaban ¿ada 
año á la capital : Ahuitzotl les impuso la carga de tributar mantas, gallinas 
y todo género de volatería. Cempoallan y otros pueblos de la comarca cons- 
tan en efecto en el libro geroglífico de la matrícula de los tributos, de la 
Colección de Mendoza, aunque no se encuentra la conquista hecha por Itz- 
coatl en las láminas de los anales geroglíficos de la misma colección, que 
son la 5? y 6? Esto se explica con lo que se dice en la relación de Epazo- 
yuca.' Este pueblo y sus barrios y estancias, 

Tezcacohuac Oztotlatlauhco 

Quachalcac Oztoyuca 

Tzapotla Xala 

Tepa Tochaiilauhco, 



1 " Sacado do un memorial dirigido al rey por 
— "Donhemando pimentel nex^vualcayatl (Ne- 

zahualcoyotl) caciqaey gobernador de la 

proyinoia de Tezcnco hQ o legitimo de Cna- 

naeotzi y nieto de Ne^valpitzintli,iefiorei que 
fueron de la proTÍnda de Tescuoo & d&." — ^£1 
original no tiene fecha ni firma, mas es anti- 
guo y, según parece, el Borrador del autor. — 
Pertenece á los íracmentos del Museo de Bo- 
turini, conservados en el Museo, y sé encuen- 
tra üstedo en el ibvMtam S? 9? 96^ del que 



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** formó D. Patricio Antomo López en 15 de Jn- 
" lio de 1745, y cuyo original existe en ol ar- 
" chivo." 

Debo la noticia de arriba y U^ nota anterior, 
copiadas al pié de la letra, k mi muy «preciable 
amigo el Sr. D. José Femando Bamire^. 

2 Relación de Senpuhuala del corregidor Luis 
Obregoa: 1580. MS. en poder del Sr. García 
Icazbalceta. 

3 Relación de Epasoyuca por el corregidor 
Loii Obiegon: 1580. MS. del Sr. G. loáibaleeta. 



\ 



fi¡l6 OBOGRArtA Mi tiAS LENGUAS 

peámeañtírotí teml>ien á Tetsscoeo, y efD elretiiíado fle íteotfM qufedafoh pot 
mitad pah^ Méxíod f píxh Tetícoeo, á fiü dé ^\ib de allf sabarañ loa impe- 
riales navajas para sus macanas, que estos en sus terrena no tenittti: fué 
•una conoesicm graeiosa de los teseocanos, de que abusó Ahuiteotl poriot im- 
ponerles ei tributo. En la época de Itzeot^l pasofon también al dominio de 
México los pueblos de PaiAtuea, TéSKHrtépéc f Temteoalapa. Todos tetdtttl 
guerra con los de Tlaxcala^ Gbolula y Huexotzinco, y con los cuezieeas. 

Pertenecían también al rráio de Acolhuacan, TetUzlaea y soe sujetos Te- 
pechichilco, Tianguismaoalco y Ciguayuca.^ 

De estos datos» puestos en relación con los que se encuentras en nuestra 
historia antigua, y principalmente en la de ClavigerOi autor que atina bas- 
tante bien en materia de geogft^ iizteca, se puede sacar con mucha aproxi- 
m ación cuáles eran los yerdadéros limites del reino de AcoIhuMaa» Habría 
que tener en cuentat paiía no caer en errores, que el Hualcleoaptti y el Mez- 
titlan eran independientes, y cuáles eran los linderos del imperio de México 
y de la república de Tlaxeallan. 

En efecto, al Norte de Tetzcoco existia el señorío independiente de Mez- 
titlan, que boy corre^onde al Estado de México. Dice Gabriel de Chavez, ' 
que los habitantes acostumbraban dar l^atalla de noche, por lo cuál los ape- 
llidaron meztklanecasj los de la luna : y que aseguran otros que Meztitlan vie- 
ne, *' de una luna pintada que está en un cerro altísimo y agudo, y por la 
'^ parte del Norte está de peña tajada, y en la misma peña está pintada umi 
*^ luna y un escudo con cinco pintas á manera de dados, que parece inc^po- 
'' síble que hombre humano» ni con níjqgun artificio pudiese hacer aquella 
^' pintura, y ansí los habitadores desta provincia en su principio llamaron 
'^ este lugar Meztitlan, que quiere decir junto á la luna.'' ObedecisD á Mez- 
titlan, cabecera principal, las proyincias de 

Molango Suchicoatltth 

Malila Tianguiítetígo 

TlanchinoltícpBC Guazalítigó 

Ilamátiáli Yagualica. 
Atlihuetzian 

El señorío, pues, se extendía por toda la sierra, hasta el límite con los 
huaxtecos: en Yahualica estaba la guarnición contra ellos, por ser la fron- 
tera, comenzando desde allí las llanuras del HüaxISecapan. Xelitla etá el 

1 Relación de Tetliztaca por el corregidor Í2 Ket^eicM de Meztttlan por el ^<^B!ife lDa(for 
LiÜ8 Obregon: 15S0. M8. del Sr. Garda Icaz- Gabriel de Cfiaviets: 1579. lltS. "ééíiSr. ^Gkúreia. 
balceta. T. ik ectecchm de TéMtotut Odití^iún» 



DI MBXICOw 



MT 



punto mas avanzado al Oesto y confinaba con los bárbaros otdohimeofis : el 
término al Sur era Zacualtípan y al Norte tenia á los chichimecaa. 

El imperio mexicano era la mayor de las divisiones políticas queexistian 
en nuestro país; ocupaba la totalidad de lo que se llamaba el Anáhuac.^ 

El crecimiento progresivo del imperio, y lo que era al fin del reinado de 
cada uno de sus prfnoipesy puade deducirse aproximadamente de los anales 
geroglfficos y de las matrículas de los tributos de los antiguos reyes mexi- 
canos conservados en la Colección de Eingsborough; aunque advirtíeiido 
que estos monumentos nos han libado incompletos, y que sería necesario 
tomar en cuenta, cuáles pueblos se han perdido, y cuáles subsisten todavía ; 
sacar de rastro las antiguas poblaciones en los nombres estropeados con que 
hoy figuran en nuestra geograffa; no confundirse con los nombres homóní* 
mos derramados en todas las comarcas; atinar con las provincias á que cor- 
responden los grupos geroglíficos, y discutir metódicamente los asertos 
apasionados de los escritoifes de cada nación. 

En el MS. tantas veces citado de D. Alonso de Hontufiur encontramos un 
nombre y una provincia que nos eran totalmente desconocidos, el duprüo de 

■ 

la TeotlcUpaUy 6 tierra de loa dioses. Los pueblos que los componían eran : 



Hablan nahoal y otomí: 



Nahual y ^toml: 



Tezajruhcan y sus seis estancias : 
Qnaultlalpa 
Vitzila 
Oztoticpac 
Tetzontlílco 
Xicalhuacan 
Tzitzipic. 



Otomí: 



Tolquabyuca. 



Zapotlan y sus dos barrios : 

San Miguel 

La Magdalena. 
Nauquilpa y su estancia : 

Sati Martin. 

Mexicano: 

Temascalapa y sus estancias : 
Teopancalcan 
Atolpantonco 



/ 



1 Ta que tropezamos con esta palabra, move- 
remos nna oaertion sin resolverla. De nna eon- 
fwiafiion tenida con el Sr. D. Femando Bamirez 
■upimos, que no solo á la comarca de alrededor 
de los lagos se llamaba Anáhuao, sino que tam- 
bién otros luigaros ena eeneddos bi^ la núsma 
denominación. En efecto, b&cia el pala de los 
huaxtecos debe situarse el Anáhnao primitivo, y 
luqr olM iJAhose «B el £M4ft d9 QWCZM0W sHÍ 



donde los antiguos mapas colocan una cordillera 
con el mismo apellido. Si eito ea verdad, la in- 
terpretación que los autores dan de la palabra 
An&huac (junto al agua), no tomaría tal vez orí- 
gen de los lagos del Valle, sino que las razaa 
MÚgrantes que venían de junto k las grande^ 
aguas del mar, llamarían Anáhuac al país en que 
se asentaron, en recuerdo de tu patria pri- 
sútíTa. 



248 



geografía bb las lenguas 



Teyacalco 
Tula, San Pedro 
Haquixco 
Culhuacatzinco 
Santa Ana. 

Otomí y mexicano: 

Tequisquiac y tres estancias : 

Hueycalco/ 

Tlalacho 

Coezcomahuacan. 
Apazco y sus estancias : 

Coamilpa 

Zoyatla 

Tetzontla. 
Tetlapanaloya y su barrio : 

Xomeyuca. 

Mencano y otomí: 

Huypuchtlan y tres estancias 
Tianguiztonco 



Tlacoitlapilco 
Tezóat^c. 

Xilotzinco y sus estancias: 
Santa. María 
San Pedro 
San GFaspar. 

Tezcatepec y sus estancias : 
Tuzantlalpan 
Hucitepeque 
Huijazquahtla 
Tialpechco * 
Teopanzulco 
Quauhtitlan Calipan 
Atlatico 
Tlachtongo 
Xuluapa 
Iztapalapa 
Mazacatlan. 



\ 



Le correspondían igualmente Tlahuelilpa, Atengo, Mizqueaguala y Te^ 
zontepec, pueblos que fueron del señorío de Tula (Tollan) y que después 
tributaban al imperio una gallina por indio, cada veinte dias, y mantas de 
nequen, acudiendo á México con sus guerreros contra Tlaxcala y Huexo- 
tzinco. 

Se le decia, tierra de los dioses, porque era muy abundante en producir 
semillas. ^ 

Dentro de la fracción política actual de que nos estamos ocupando, caian 
las dos importantes provincias del imperio mexicano de los maXlahzincas y 
de los tlaJiuiques. Los primeros eran conocidos en México por matlaitzincasj 
matlatzincasy matlatzingas ; tolucasy qüaqüatasy qiiatlaíl; ellos en su lengua se 
decian rumiambati, nepintatvhuiy y en Michoacan les conocían por pirindasj 
pirituasy characo9f cfiarenses. Hablaban una lengua con la cual hemos for- 
mado familia particular. Vinieron del Norte en compañía de algunas tribus 
de filiación nahóa, y se asentaron en el valle de Tolocan (Toluca), exten- 
diéndose al Oeste hasta Tlaximaloyan (Tajimaroa), frontera con el reino de 



1 Belacion de Atengo por el coriegidor Jmuí de 



1579. HS. dd Sr. Ckuroía lotriitlceia 



D£ BIBXIC9 



S49 



Hichoacan: Tolocan era su ciudad principal, y en el yaUe vivían cwíhndi- 
do8 con los otomíes. 

Actualmente, ni en la lista de los curatos del arzobispado, ni en alguna 
de las relaciones del rumbo de Toluca, se hace mención de ningún pueblo 
en que se hable solo el matlataánca, que casi ha desaparecido coiiíundido 
entre el mexicano y el otomí. Para lo antiguo, la repetida relación del ar- 
zobispado marca como pueblos matlatzincas los siguientes, con expresión de 
las lenguas extrañas de que también hacian uso los habitantes : 



i 



Hablan mexicano, otomí y mataloinga: 

Xalatlaco y sus estancias : 

Almoloya 

Texcalyacal 

Techuchulco 

Capuluac 

Atizacaltitán. 
Quauhtepec y sus estancias : 

Texcalyyacac 

Canahuytecoy an . 
Atlapulco y sus estancias : 

San Mateo 

San Lorenzo 

Magdalena 

m 

Santiago 
San Miguel 
Natividad. 

■ 

Capuluaque y sus estancias : 

San Bartolo 

San Pedro. 
Ocoyocaque y su estancia: 

Santiago. 
Tepeguexuyucan y sus estancias: 

Asunción 

Los Reyes 

San Sebastian. 
Coaapanoaya. 

• 

Mexicano y matabsiiiga : 

Teutenango y sus estancias : 
San Francisco 



San Mateo 

San Miguel 

Natividad 

Santiago 

Santa Apa. 
Zoquitzingo y sus estancias : 

San Francisco 

San Miguel 

San Bartolomé. 
Atlatlauhca y sus estancias : 

San Agustín 

Santiago 

San Francisco 

San Miguel 

San Pedro 

Santa Bárbara. 
Suchiaca y su estancia : 

San Lucas. 
Ciutepec y sus estancias: 

San Martin 

San Nicolás. 
Cepayauhtla. 
Texcaltitlan y sus estancias : 

Natividad 

San Agustín 

San Miguel 

San Francisco 

San Martin 

Tequixquiapan 

San Juan 

Oztoticpac 



I 



sáb geografía 


tu LAá LENGUAS 


"' '"^tÁÁ^MsAóyk' 


Témázcaliépélc f éÚk éótáücfáí: 


Ciuhtepec 


Tecpintla 


San Gtótómmó 


San Lticas 


'&/axí Atídres 


iSán Lorenzo 


hók Reyes. 


Tequft2tepec 


• 


Ténayacac 


íejuípilco y éus éstómcíá»: 


Zacatzona^a 


Cuentla 


Santa María 


Almoloya 


Tenantongo 


San Lucas 


San Simón 


Tepuztla 


Asunción 


San Simen 


San Juan 


San Martin 


San Juan (otro) 


Texapa 


Iztapa, San Afi^tiél 


Tlápftzáltéipéc 


Santa Cruz 


Chalchiuhte^éíc 


San Mateo 


T7rt»pa, San PrancÍBéí) 


Saüto ToThás 


Iztapa, San Mi^tíél 


San Francisco ^ 


' i ' 

Santiago 


Santiago 


San Andrés 


vSan Ágú'stiíi. 



Atlatlauca, según (j^fts^&r de Solis, toma su nombre de un má^tisnítiál cer- 
cano, á manera de pozo^ y de agua amarilla que corre todo él kñti (lór un 
arroyo ; con esa agua curaban á los heridos en la guerra, y allí aírroját>áQ los 
cadáveres para que áieran devorados por los pájaros. Los lúóntés alr^edor 
de la población se dicen teped-OochitU sierras de rosas, y al qué eát& ^ca de 
Suchiaca, micaxochülan^ 

Atlatlauca era cabecera con dos barrios : 

Santa María Capulteupan. 

Y cuatro pueblos sujetos : 

Santiago ' 
San Miguel 

Ademas, los pueblos de su cotnarca eran Tenango, Calimaya, Tefpmímzal- 
co, Malinalco, Ocuiia y Ténantzinco. Todos ellos reconocian al cacique ^e 
Tenantzinco como á su iseñor, hasta que Axayacatl los sujetó al imperio de 
México, imponiéndoles de tributo maiz, huevos, gallinas y mantaá de iztli.' 



San Lorenzo 
San Pedro. 



1 MicaxodiUl es el nombre pvopib de úiía flor; 2 Relación de AtlatUueá p9F H ooiífldgldor 
U que llaman dé muerto. Chispar de SoHk 1580. MS. del Sr. Oarofi. 



VE MBXICa 951 

£sto concuerda (no hablamos de los tributos), con los anales gerogUficos, 
como puede notarse consultando las láminas 9? y 10? 

Recordando que hasta Zacualpan, 4onde comenzaban los cobuixques, se 
encuentran matlaltzincas, ya no será difícil marcar los limites de la provin- 
cia matlaltzinca. Al Norte ocuparia todo el valle de Toluca, que era su ciu- 
dad principal, entre los otomíes, acabando de marcar la linea el pais ocup^o 
por los mazahuas; al Oeste se internarían en el reino de Michoacan basta 
Indapar^>eo y Tirípitío, y al Sur y aJl Este quedaría limitado por líneías fijas, 
marcadas por los puntos que sabemos le pertenecen. Esta demarcación di- 
fiare un poco de la de Clavigero,^ y precisa lo que alli está puesto ^n tér- 
minos generales. Ademas, resulta que los señoríos de Xalatlauhco, Malinal- 
co y Ocuila pertenecen á los matlaltzincas, y no se deben tener como 
cacicazgos independientes, sino si\jetos al imperío. 

Pasemos á los tlahuiques* 

'' Esta villa de Aci^iztla (dice un MS.) ^ se llamó asi porque antigua- 
^^ mente se llamaba Xihuüza capUzcUanj porque los señores que la gobema- 
^' ban traian unos chalchihuites atravesados en las narices, y que ^sp quería 
*^ decir, y C0910 agora está la lengua corruta se dice y le llaman Ayacapiz- 
^* tía." Sus estancias sujeta son: 



Epazulco 


Ilucan 


Atlafauimuloo 


Zahuatian 


Ecatepéc 


Suchitlan 


Zacatepec 


Atlitec 


Calalpa 


Texcalcan 


Tetlicuylucan 


Zoquiapan 


Tecocuzpan 


Achiohipico 


Tecazeque 


Apango. 



Ayacapiztla tenia en su jurísdiccion catorce cabeceras de los pueblos de 
la Tlalnahuac, que caian al Sur de la villa, y la llamaban Tlalns^uac por- 
que era tierra llana y mas caliente que Ayacapiztla. 

Esto ya nos marca con mas precisión la provincia de los tlahuiques ; al 
Norte las montañas que cierran el valle de México $ al Oeste los matlaltztn* 
cas ; al Sur los cohuixcas : solo al Este quedarían los limites algo indefini 
dos, no sabiendo con certeza hasta dónde colocaríos. La capital de los ti» 
huiques era Cuauhnahuac (Cuemavaoa). 

1 Tomo I, pág. 5. JauL Qoláeirez de Liel^;^llu 1580. KS. del 81 

2 JÍQlAGÍoikde4>c«iH)rtJap9ral||Md0iiwi^or Garda jUsAil 



252 geografía de las lenguas 

Culhuácan, capital det señorío de los culhuas, pertenecía al imperio ; pa- 
saba por la ciudad un canal que la comunicaba con México, adonde los ha- 
bitantes de aquella venian á vender yerba y piedra: las casas estaban cons- 
truidas con el barro de la laguna llamado tlalzacutle, engrudo de barro. En 
1580 habia allí una fábrica de papel de maguey.^ 

Itztapalapa, también correspondiente al imperio, quiere decir, según Gon- 
zalo Gallego, ** pueblo situado en lugar de piedraá, losas y de agua, Ibé coa- 
" les dichas piedras llaman ellos én su lengua yztapaltetl:^^ esta traducción 
está corrompida á juicio del Sr. D. Femando Ramírez. La fiesta secular del 
fuego nuevo, tenia lugar eh la cumbre del cerro á cuyo pió está la pobla- 
ción : ^ esta altura se conoce en el Valle bajo el nombre de cerro de la Es- 
trella. 

Si de las demarcaciones del imperio pasamos á consideraríais razas que lo 
poblaban, encontraremos como una verdad innegable que tanta tribu diver- 
sa no tenia un lazo común de unión. Cada una era independiente bajo el 
mando de sus señores. Las ambiciones particulares encendían la guerra, y la 
misma familia se fraccionaba. A su semejanza, cada pueblo tenia un gefe que 
de nombre reconocía al señor principal, y todas las provincias estaban sub- 
divididas hasta formar un sistema bajo algunos puntos semejante al feudal. 
Kencores y odios apartaban las tribus, y la guerra era constante, porque 
siendo una de sus principales virtudes la valentía, np podían verse sin com- 
batirse, á imitación de los orgullosos animales que sirven de diversión en 
los palenques. Por instinto, 6 porque las generaciones son arrastradas aun 
á su pesar por la corriente de los tiempos, los mexicanos emprendieron la 
tarea de reunir en un solo haz todos aquellos pueblos, de formar de ellos 
una nación, y de asimilar sus intereses con los intereses del imperio. Para 
llevar á cabo semejante tarea era preciso, la fuerza para poder triunfar; un 
sistema proseguido con tino y con tenacidad, y el tiempo bastante para que 
el odio se borrara y dejara nacer las simpatías. Pero la unidad que solicita- 
ban los mexicanos llevaba á las tribus al mas espantoso de los despotismos ; 
el imperio era muy nuevo para haber alcanzado otra cosa que reducir á la 
servidumbre, sin poder contar con el amor de sus vasallos; de manera que 
en lugar de amigos, tenia enemigos solapados, y su grandeza era solo enga- 
ñosa apariencia. En esta sazón se presentaron los conquistadores españoles. 
Cualquiera fuerza extraña habia de hacer vacilar al coloso ; las tribus, mal 
halladas con la servidumbre, vieron en los invasores á quienes podian sal- 
varles del yugo; en su juicio rencoroso no quisieron advertir» que por al- 



, 1 Beladon de Onlhiiaean por el corregidor 2 Belaeioü de Iztapalapa por el oorragidor 
Gkmzfüo Gallego: 1580. MS. del Sr. Gftréía. GoazalD Gallego: 1580. MS. del Si*. Gavofa. 



DE MÉXICO. 253 

canzar una estéril venganza aventuraban su propia existencia, y corrieron 
de tropel & colocarse bajo las banderas de los extranjeros. La consecuencia 
fué natural ; la conquista se verificó por un puñado de hombres, que ejecu- 
taron las prodigiosas acciones que asemejan esa parte de nuestra historia á 
un cuento de hadas. 

Los invasores debieron triunfar, porque de su parte estaba la civilización, 
j de su triunfo sangriento habia de venir el adelanto del género humano. 
Los nuevos principios y la santa religión del Evangelio debian sustituirse á 
una civilización que no entraba en el movipodento de la humanidad, á una 
creencia bárbara y tenebrosa sedienta de sangre. Lo que se ganaba era de 
un valor muy subido, y por lo mismo debia comprarse á muy gran precio. 
Mas las esperanzas no correspondieron. 

Todos y cada uno de los antiguos reyes españoles cuidaron con paternal 
solicitud de la miserable condición del indio ; las disposiciones dictadas en 
su favor, que forman la Recopilación de Indias, presentan muestras á cada 
paso, de que los monarcas, á pesar de estar colocados á una distancia in- 
mensa, y no ver los acontecimientos sino por los informes apasionados de 
los mandarines españoles, daban siempre la razón á los vencidos, y aparta- 
ban de ellos cuanto pudiera empeorar su condición. La exagerada benevo- 
lencia produce de común amargos frutos. La ley quitó á los conquistadores 
la facultad de espoliar á los indios y de reducirles á servidumbre ; pero mi- 
rando que sus disposiciones eran ineficaces, tomó el camino de aislar de tal 
manera á su protegido, que no fuera posible que sufriera vejación: el pen- 
samiento er^ noble. El indio vivió, pues, en su antiguo pueblo, hablando 
su idioma propio, siguiendo sus costumbres primitivas ; los blancos no po^ 
dian avecindarse en sus poblaciones, no podian comerciar con él, no habia 
entrambos roce de ninguna especie. Lo primero que aconteció fué, que 
perdiendo el indígena la civilización de sus mayores, falto de enseñanza y de 
estímulo, no aprendiera absolutamente nada de la sabiduría de los blancos, 
y se precipitara en la mas brutal ignorancia. Entregado á sus propios ins- 
tintos, en miserable condición de niño, murieron en su pecho las nobles am- 
biciones, y en su lugar se alzaron paciones bastardas. Abundante el país y 
fecundo en mantenimientos, con escasa población é inmensos terrenos, bajo 
un clima en que la intemperie apenas maltrata, el indígena encuentra con 
pequeño trabajo lo que basta á sus mezquinas necesidades, le sobra tiempo 
indefinido, y no teniendo en que emplearlo, lo pasa en la ociosidad : de aquí 
la embriaguez y los demás vicios en pequeño, porque su flojera habitual in- 
fluye en que no quepan en su corazón ni grandes crímenes, si no es el refi- 
namiento de crueldad. En tres siglos ha empeorado de tal suerte, que vale 
mucho menos que en los dias de los emperadores aztecas. 



1^ geografía I^ las IíBNGUAS 

I 

Baza diferente, yiviexido en el mismo suelo con los ^^ciandientes de 1q8í 
castellanos, ambos pueblos no tienen comunidad de ideas, ni de intereses, ni 
la^ alguno que los una ; no forman unidad, no spn iin cu^i^o compacto, i^o 
componen una naciop, y aquellos son una di^cultad conístante pj^a la n;iar- 
cha progresiva de México. La manera de zanjar la cuestión era e^rmincür-r 
los; no ppr medio de la espaida, six^o por 1% cjLy^i9a.cjian; crear w ejlos nece- 
sidades, intereses, ideas igualas á las de 1^ otra ]:a^ ; hacerles perder su ha- 
bla, sus C9^um|)res, sus repcores ; volverles 4 ]la condición d^ lu>m]|^e9f y 
hacerles entr;^ en el movimicAto prpgri^ivp.qi^ la humaAÍd$4 entea;^ sigua. 

La enseñ,axi^a reljigip^ hubiera sidp ba^ilfante g^ancá^ para indemqisar de 
sus pérdidas á los ind^enas : buenos cristianos, siguiendo los preceptos del 
Evangelio, serían morígerados y útiles, tomarían la categoría de ciudc^SAOfS. 
Pepo ,1a palabra de Dios no ha penetrado eff. ^m corazoojes ; de la n^tigion 
no han tojcnado i^ino las practicas extemas; ignorante^ del fondo de l^y. Tf^- 
dades, su creepcia es absurda y supersticiosa. £3 cristianismo logró dester- 
rar los sacrificios sangríentps á los ídolos, tal vez nada mas : ^n realida4 los 
indios son idólatras como en los tiempos de la conquista ; la diferencia con- 
siste^ en que bap sustituido el culto de Jesucristo y d^ la Sa^ta YUgfinj i^ 
de Huitzilopochtli y la Tonaotzin. No se encuentp^ fobre Ips alta^es^el cora- 
ron huineante de la víct^^ia; pero sobre el ara llena de flores, eji^l,^ estjEti: 1^ 
figura de pie,dra jó de barro del dios azteca, encubierta por un .tosQo, bulto 
del Dios de loi^ prij^tiai^os, d^ formas espanto^ como el ídph>» j en el qual 

&lta hasta el instinto artístico. 

. • . . . " . 

]?ara la raza ind^ena, la conquista española fué ima gra^ ^amidftd» ba- 
jo todos sus aspectos. 

Ocupémonos ya de los idionias* 3^ hablan el meopicano, $1 o^i^i^.^l nto- 
za^iia y el j^a»^; lenguas perdidas, el noAóa, el chichimecat el maUol^wm^ el 
ocuiUeca y el n^acoaqike. 

MEXICANO. 



4- 



Es el idioma mas extendido en el país ; se le encuentra en las fracciones 
políticas de Chillas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Puebla, Tabasco, Tlax- 
cala, México, Michoaoan, Jalisco, Sinaloa, Zacatecas, Colima^ San Luis Potoef 
y Durango. Forma familia particular etnográfica, con algunos dialectos naea* 
trps ó de Guatemala : en nuestra clasificación le hicimos diverso del nahóa, 
que viene á ser su lengua mjadre. Se le llama mea^újon^, cidkua^ a^aeca.. 

Para no abultar inútilmente lo escríto, omitimos la^^ómink de tos pueblos 
mexicanos del Departamento de México, que son la mayoría de ios que en 
él se encuentran.- *' 



i>i íixodtí. 



OTHOHI. 

Othamí, hiár-hiúj otomía oumüe^ hablado por los otomfs, otomfes, otomites, 
otonca. Después del mexicano es el idioma que se extiende por mayor su- 
perficie : se le encuentra eñ Puebla y en Verácruz, ocupa en Melado una 
^n extensión^ toica en San Luis Potosí, abraza todo Qu^Staro y la mayor 
parte de G-tianajuato, y va á terminar en Michoacan junto al tarasco. For* 
ma familia particular y es notable por su carácter monosilábico. 

Los pueblos otomíes del Estado de México están comprendidos en los si- 
guientes curatos del arzobispado : 



Ákstiiñmy 

Aüfelco 

Éiétí>p&a' 

Amanalco 

AlMr^éáii 

Atitalaquia 

Atotonilco el grande 

Atotonilco el chico 

Azcapozaltongo 

Cardonal 

Ghiapá de Mota (y mazahua) 

Chapantoiígo 

Huascasaloya 

Huehuetoca 

Hueipoxtla 

Huisquiluca 

Huichapan 

Laniquilpan 

Bxtacoyotla (y mexicano) 

Jacala (y pame) 

Jilotepec 

Jiquipilco (y mazahua) 

Lenna (y mericano) 

Mixquiahuala 

Mineral del Monte 

Naucalpan (y méxieánÓ) 

Nopala (y mexicano) 

Omitían 



(>Boyoaeác (y tíiéjdóscnó) 

Ozolotepec (y tüazakua) 

í^olotrtian 

Pacula 

Pachucá 

Tacuba (y mespcano) 

Tacubaya (y mexicano) 

Tasquillo 

Tecozautla 

Temascalcingo (y mazahua) 

Temoaya 

Teoloyuca (y inexicano) 

Tepeji del Rio 

Tepotzotlan 

Tepetitlan 

Tultitlan (y mexicano) 

Tlaxcoapa 

Toluca (y mexicano) 

Tolcayucan 

Tequixquiac 

Tula 

Tetepango 

Tlalnepantla Corpus Christi (y 

mexicano) 
Zimapan 
Zótitecomatlán 
Zinacantepec. 



I 

856 geografía ds las lenguas 

En México, y pertenecientes en lo espiritaal al obispado de Puebla : 

Achiotepec Tututepec 

Huehuetlan Tenango. 

En lo antiguo el otomí se eztendia hasta Tulancingo y algunos pueblos 
mas al Sur : en el mismo valle no quedan otomfes en Tacubaya, solo resta 
su memoria en Tacuba, han desaparecido de la vicarfa de Cuajimalpa ; el 
otomf, como las demás lenguas, pierde terreno delante del mexicano y del 
español. 

■" MAZAHUA. 

Dialecto del otomí : se encuentra ortografiada la palabra de diferentes 
modos, fnafiqhWi tnazfikuif mafzahtuit madazahva^ mozaJiui; se babean Mé- 
xico y en Michoacan* 'Efa tiempos del imperio azteca esta tribu pert^ecia 
al reino de Tlacopan ; sus p^blos marcaban los limites entre si^ señorío y 
Michoacan. 

Curatos mazahuas en. México, correspondientes en lo espúrftual al arzo- 
bispado: 

Almoloya Jocotitlan 

Atlacomulco Malacatepec, S. José 

Chiapa de Mota (y otomí) Id., Asunción ' *" 

Ixtlahuaca, S. Francisco Ozolotepec (y otomí) 

Id., S. Felipe Teniascalcingó (y otomí). 
Jiquipilco (y otomí) 

PAME. 

Idioma que hemos dejado sin clasificar. Se encuentran paméis en México, 
S. Luis Potosí, Querétaro y Q-uanajuato : en la primera de estas cuatro frac- 
ciones políticas solo se habla el pame, en nuestra Señora de Guadalupe, an- 
tes misión de Cerro Prieto, en el curato de Jacala. 

I 

LENGUAS PERDIDAS. 

En nuestra clasificación, lo repetimos, hicimos distintos el mejicano y el 
nahóa. Se encuentra en la relación manuscrita del arzobispado, que en 1579 
se hablaba el nahual en los pueblos de 

Tezayuca con sus estancias Oztoticpac 

Quauhtlalpa Tetetzontlilco 

Uitzila Xicalhuacan 



DR MBXICO. 257 

Tzitzipic. Nauquilpa con bu estancia : 

Acatlan. ^ S. Martín. 

Tepantongo 
Zapotlan y sus barrios : Tultítlan 

S. Miguel Pachuca, real de minas, llameo de 

La Magdalena. arriba. 

Con esto creemos dar una prueba de bulto, de que, al menos en 1579, se 
tenia como hablas diversas el mexicano y el nahual, supuesto que en la tan 
repetida relación se distinguen perfectamente el uno del otro. El nahóa, 
naJcua^ nahual^ naJiticUl^ nahtíotej lo colocamos entre las lenguas perdidas, 
^ porque, de buena fe confesamos, que no sabemos si aun persevera en los pue- 
blos arriba mencionados 6 en otros lugares : en las nóminas y en las noticias 
que de los tiempos actuales tenemos, ninguna mención se hace de él, por lo 
que nos figuramos que ha desaparecido en el mexicano. 

Con respecto al chichi?neca<, opinamos i arque era lengua diversa del na- 
hóa, y aseguramos que se habia extinguido. Volviendo á la descripción del 
arzobispado, tan tenazmente repetida, encontraremos que en el pueblo de 
Pachuca, una legua al S. de Tlahu'elilpa, y encomendado en 1579 en Anto- 
nio de la Cadena, se hablaban el otomf, el mexicano y el chichimecaj lengua 
que no entiemden los otros. Para nosotros este es el último punto en que vi- 
nieron á desaparecer los descendientes de aquella antigua nación. 

Del nuulaltzinca dijimos ya en el lugar respectivo y al tratar de la provin- 
cia. Añadiremos el ocuilte^a y el macoayue, si llamamos de este modo al len- 
guaje de los macoa^ues^ que al decir del P. Sahagun era distinto del ocui I te- 
ca y delmatlaltzinca. ^ Acerca de los tres abrigamos duda de si ya no se 
encuentra en México rastro suyo. 

] Toro. III. pág. l^K). 



33 



258 geografía de las lenguas 



X. 



QÜERÉTARO. 



Si hemos de dar crédito á un antiguo manuscrito ^ los otomfes que habi- 
taban el Departamento eran tributarios de México. Como ya vimos, se ex- 
tienden desde las cercanías de la capital hasta S. Luis Potosí; y después dé 
la conquista, su principal ciudad era Xilotepec, cabecera de una provincia 
que contaba unas 20 leguas de N, á S., y otras tantas de E. á O. Hacia 1578 
el virey D. Martin Enriquez la dividió en dos alcaldías mayores, la de Xi- 
lotepec y la de Querétaro, sirviéndoles de límite una cerca que estaba en .el 
llano del Cazadero. El*terreno no estaba en lo antiguo ocupado únicamen- 
te por los otomíes, sino que lo frecuentaban y destruían los yztacchichmecas 
ó chichimecas blancos^ contra quienes servían de frontera los pueblos de 

Santiago Tecuantla S. Gerónimo Acapulcingo 

S. Mateo Guechiapa S. Lorenzo Techatitla 

S. José Atlan S. Andrés Atlmiepa ó Tilt- 
Santa María Tleculutl y Catzia milpa, 

cuyos pueblos pertenecen hoy al Estado de México, y entonces recibían 
guarniciones mexicanas. 

El referido manuscrito ños da una nueva versión acerca de la fundación 
de Querétaro, que es la siguiente: Un indio llamado Conni (ruido) de nar 
cion otomí y natural de Nopala, era pustecatl 6 mercader, y se ocupaba en 
contratar con los chichimecas, fronterizos de la provincia de Xilotepec. Ga- 
nada la ciudad de México por los españoles, y avanzando estos hacia al Nor- 

] Relación de Querétaro, por el alcalde mayor Hernando de Vargas: 1582. MS. del Sr. Garcfa 
Icazbalceta. 



DB MBXICO. 959 

te, CoDniy para huir de los extranjeros, reunió hasta treinta personas de las 
familias de sus siete hermanos y hennanas, yendo todos á asentarse en un» 
cañada por donde pasa un arroyo, media legua de donde hoy se encuentra 
la ciudad : al sitio llamaron wnAamaxd^ el mayor juego de pelota. Vivió Con- 
m tranquilo algunos años en su retiro, al cabo de los cuales apareció Her- 
nán Pérez de Bocanegra, encomendero de Acámbaro en la provincia de Mi- 
choacan, quien á fuerza de buen trato y de agasajos supo ganarse la voluntad 
del otomf, hasta el grado de reconocerle éste como á señor, y prometerle 
que se haria cristiano : Bocanegra, asentadas estas capitulaciones, se volvió 
para Acámbaro, en busca de un religioso que doctrínase á los nuevos neófi- 
tos. Entretanto los chíchimecas quisieron destruir aquella colonia, que ya 
constaba de unas doscientas personas, á pretexto de que trataban con los 
castellanos ; Conni lo supo á tiempo, y tuvo arte no solo para sosegarles, si- 
no aun para persuadirles que se diesen á los españoles. En aquella sazón re- 
tomó Bocanegra con el religioso prometido: ambos fueron cordialmente re- 
cibidos, y otomíes y chichimecas fundaron la ciudad de Querétaro, nombre 
que vino, de que en la primera visita de Hernán Pérez, los tarascos que le 
acompañaban llamaron al lugar Querenda (peña), de donde derivó decir á la 
población Queréndaro (pueblo de peña), y corrompido el vocablo se dijo 
Querétaro. Conni recibió en el bautismo el nombre de D. Hernando de Ta- 
pia, muriendo hacia el año de 1571: la relación le prodiga muchas alaban- 
zas, atribuyéndole grandes virtudes y los adelantos de la población. 

Querétaro era cabecera de doctrina, sujeta á los religiosos franciscanos, 
con los pueblos de 

Magdalena Andayomohi S. Francisco Anbanica 

S. Juan B. Anyeta S. Pedro Anyahoi. 

8. Juan del Rio, ñindado por el cacique D. Juan Mexici, natural de Xi- 
lotepec, era también cabecera de doctrina con los pueblos sujetos : 

S. Bartolomé Amamoiza S. Pedro AnzOní 

S. Juan de Godo Santa María Antee. 

Santiago Canqueza 

En 158S la ñrontera de Querétaro estaba asolada por los chichimecas, 
quienes talaban el pafs, daban cruel muerte á los pasajeros y robaban las 
mercancías ; la relación de sus horrores es mas lastimosa de la que hoy nos 
hacen de los pueblos invadidos por los bárbaros ; á su furia habian desapa- 
recido los pueblos de Andahicay, Ahexanbey, Anetixigui, Andoxehí, Apuen- 
za, Amahuedehe y Auxindó, y el alcalde mayor, temiendo por toda la pro- 
vincia, pedia con grande instancia remedio para atajar tamaño mal. 



260 GEOGRAFÍA DE LAS LENGÜA8 



44 
44 



Pocas cualidades Be concedían á los otomfes, habitadores de la provincia, 
pues estaban reducidas, á ser fieles observantes de las prácticas cristianas^ 
respetar á los religiosos y obedecer á las autoridades; en cambio, se creía 
que con suma facilidad cambiarían de religión por ser muy supersticiosos, 
y eran broncos, flojos, vengativos, entr gados ala lujuria y ala embriagues, 
de poco entendimiento y ninguna disposición para lo bueno. La pintura es 
un original conocido en nuestros dias. » 

No terminaremos de extractar el M8. sin añadir, que aseguraban, que de 
sus dioses llamados padre viejo y madre vieja, procedían todos los nacidos, 
*' y que estos auian procedido de unas cuebas questan en un pueblo que se 

dice chiapa,que agora tiene en encomienda antonio de la mota hijo de 

conquistador, questá dos leguas del de Xilotepec hazla el medio día."— 
f^ Seria este un dato para encontrar ese Chicomoztoc qué tanto papel hace 
en las inmigraciones aztecas? 

En nuestros dias se formó un territorio con el nombre, de Sierra Gk>rda, 
con fracciones de los Estados de Querétaro, Guanajuato y San Luis. Los 
antiguos mapas colocaban la Sierra Gorda desde la villa de Cadereita á la 
de Santiago de los Valles entre los 21^ 10' y los 23° 5* de latitud N. En 
ese país vagueaban los chichimecas, que & mediados del siglo XVII aun 
proseguían sus depredaciones. Fuese porque los chichimecas blancos esta- 
vieran civilizados, ó porque con el tiempo habian traído otra denominación, 
en esta época aquellos bárbaros eran conocidos por chichimecas tañases. Los 
religiosos de Santo Domingo emprendieron su reducción en 1686, con tan 
buen éxito, que antes de concluirse el siglo, la mayor parte de los indios es- 
taban congregados en seis misiones. En los primeros años del siguiente si- 
glo, con su natural veleidad, se alzaron de guerra, profanaron las iglesias, 
quemaron las casas, y huyeron para entregarse á la vida vagamunda. Para 
sujetarlos, se nombró con título de teniente de capitán general á D. Fran- 
cisco Zaraza, quien en una campaña infructuosa perdió la vida: le sucedió 
D. Gabriel Guerrero de Ardila, mas afortunado, pues ayudado por 800 hom- 
bres de caballería, en la campaña general de 1715 logró la reducción de los 
alzados. Esta no fué completa, habiendo necesidad en 1740 de que los reli- 
giosos de San Fernando de esta capital y los de Pachuca, fundaran nuevas 
misiones : el total subió á diez y siete, comprendidas en la siguiente lista, y 
de las cuales, por el orden en que están escritas, siete fueron obra de los 
dominicos, seis de los fernandinos y cuatro de los de Pachuca. 

_ « 

La Nopalera Santa Rosa 

San José dal Llano ' Santo Domingo Soriano 

Nuestra Señora de los Dolores Santa María Ahuatlan . 





DE MBXICO. 


San Miguel de las Palmas 


GUitla 


Sao José Vizarron 


Fácula 


LaridaLanda 


Xiliapaa 


Tilaco 


Cerro Prieto 


Tancoyol 


Toliman.^ 


Concá 


• 



261 



La mayor parte de estas poblaciones pertenecen á Querétaro y el resto 
á México. Los chichimecas, con quienes se fundaron, fueron de la familia 
otomf, no debiendo cogemos de nuevo el idioma que hablaban, pues la pa- 
labra chichimeca, repetimos, es un nombre genérico que comprende muchas 
tribus. Los pueblos primitivos se daban el nombre de chichimecas, conio 
para decir que venian de los antiguos pobladores, y era un dictado honorí- 
fico y apetecible. Después de la conquista se apellidaba chichimecos á to- 
dos los indios errantes, sin atender á su filiación, y vino á ser un sinónimo 
de bárbaro y una palabra despreciativa. 

De aquí resulta que los idiomas hablados son únicamente dos, el oumí y 
élpame» 

OTOMI. 

Se usa en todos los pueblos del Estado, comprendidos en diez y ocho cu- 
ratos y cuatro vicarias pertenecientes al arzobispado. Sus nombres son los 
siguientes : 



Santiago de Querétaro 
Divina Pastora, id. 
Santa Ana, id. 
Espíritu Santo, id. 
San Sebastian, id. 
Cañada 

Santa María del Pueblito 
Santa Rosa 
Huimilpan : vicaría . 
San Juan de Rio 
Tequisquiapan 



Cadereita 

Doctor 

Amealco 

Toliman 

Tolimanejo 

Peñamillera : vicaría 

Las Palmas : id. 

Jalpan 

Lauda 

Escancia 

Concá : vicaría. 



1 Carta dirigida k la corte de EfpaSa contes- ciembre de 1793. MS. en el arehivo general; foé 
tando á la real orden aobre ectableoimiento de impreso en el Diccionario oniverBal de Historia 
uiÍBÍonesporeloondeBevillaOigedo,627deDi- y de Geografía. 



26S 



geografía db las lenguas 



El otomí varia algo en algunos lugares, y .en otros casi se ha perdido, 
hablando los descendientes de los reducidos á las antiguas miaones única- 
mente el español : entre los de la parte mas al Norte, confinantes con San 
Luis Potosí, hubo pamest confundidos 6 perdidos entre los demás indígenas. 



PAME. 



Aunque, como se acaba de decir, hubo pames entrf los congregados á 
las misiones, hoy no existen mas de en el pueblo de Santa María Acapulco. 



DB Msnoo: 



S«3 



XI. 



GUANAJUATO 



En las noticias estadísticas correspondientes al Estado, publicadas en el 
tomo 1? del Boletin de Gteografia, se dice, que se habla el pame en la misión 
de Arnedo, y otomi en todo Guanajuato, á excepción de algunos pueblos del 
Sur, que son tarascos. Así es la verdad, aunque debemos añadir alguna cosa. 

Los idiomas que le corresponden son, el otondy el meco, el pame y el tarasco. 

OTOMI. 

Los otomíes de Guanajuato pertenecen á los chichimecas blancos de que 
hicimos mención en Querétaro, y los indios actuales son los descendientes 
de aquellas tribus errantes. Como en aquel terreno no tenian moradas fijas, 
las principales poblaciones fueron fundadas por los españoles, sirviendo al- 
gunas de presidios contra las incursiones de los bárbaros; por lo mismo la 
lengua española predomina en la generalidad de los habitantes. Los pueblos 
pertenecen á la diócesis de Michoacan en su mayor parte, y el resto al Ar- 
zobispado: hé aquí los primeros. 



Apaseo 

Celaya 

Chamacuero 

Dolores Hidalgo 

Guanajuato 

Irapuato 

León 

Marfil 

Piedra Gtorda 

Pueblos del Rincón de León 

Salamanca 



Santa Ana Guanajuato 

Santa Ana Amatlan 

Salvatierra 

San Juan de la Vega 

San Miguel de Allende 

San Pedro de los Pozos 

SUao 

Valle de Santiago 

Villa de San Felipe 

San Diego del Bizcocho. 



S64 geografía ob las lenguas 

Los del Arzobispado, situados en lo que se llamó territorio de la Sierra 
Gorda : 

Casas viejas 6 S. José Iturbide Vicaría fija de Sto. Tomas Tier- 

Xichúy mineral ra blanca 

Xichú, naturales Vicaría fija de Atarjea. 



Idioma propio de Michoacan, hablado en los curatos de Acámbaro, Yuii- 
ríapúndaro y Pénjamo. 

PAHE. ^ 

Únicamente en la misión de la Purísima Concepción de Amedo, á una 
legua de Xichú de naturales, llamado hoy Villa Victoria. 



MEGO. 

Siendo inútiles las providencias tomadas por los vireyes para contenerlas 
depredaciones de los indios chichimecas, D. Luis de Velasco el segundo en- 
cargó su reducción hacia 1594 á los religiosos de San Francisco, primero, y 
en seguida á los jesuitas. En consecuencia, fué fundado el pueblo de San 
Luis de la Paz, en memoria del virey y del gran fruto que se esperaba sa- 
car con el establecimiento del pueblo. La parcialidad de chichimecos que 
fué congregad^, pertenecia á la familia de los tonases ójonases^ cuya lengua 
se llamó meco por los misioneros, lo mismo que denominaron la de los habi- 
tantes de San José Vizarron (Querétaro). No era este el único idioma de 
aquellas gentes; usaban de otros muchos con tal confusión, que según los 
religiosos, ctiando se reunian treinta vecinos, se encontraban cuatro ó cinco 
dialectos, que impedían se entendieran aquellos hasta después de mucho 
trato. No nos dicen el nombre de todos los idiomas, sino únicamente del 
gtiuxabana.^ A un cuarto de legua al Este de San Luis existe una ranche- 
ría que habla lengua distinta, aunque no se dice cuál sea. 



1 Alegre, tomo i. pág. 282. 



i)R iviKXiCü. 265 



XII. 



michoacan; 






JSn la antigüedad era un reino independiente, bastante adelantado en la 
civilÍKaeien y enemigo constante de las armas mexicanas ; eon leyes sabias y 
humanas, sus costumbres eran mas pulidas que las de sus vecinos, no ob»- 
tante participar de las supersticiones y de la religión sangrienta de las de» 
mas tribus aztecas* Por lo que toca á los límites del reino, el P. Beaumont, 
que escribió en vista de los planos y de les documentos de los tarascos, ase- 
gura que — ** Cuando se descubrió por los cuatro esp&ñoles mencionados, 
** Caltzonzin rey de Michoacan, era también señor y soberano de la provii^ 
'* cia de Xalisco. Partía sus confínes con los de México en Ixtlahuacan, 
*^ distrito de Tula, y de allí hasta la mar del Sur, extendiéndose 160 leguas, 

y defede la provincia de Zacatula atravesando hacia el Norte hasta Zichú» 

mas de 160 leguas, en cuyos términos se incluían grandes poblaciones, 
^ como la ciudad y provincia de Michoacan, y las de Zacatula, la de Ta- 
** ximaroa, y los pueblos dichos de Avales, é infinidad de otros lübundantes 
*^ de gente belicosa." — ^Esto escribe á ia pág. 35, tom. I, y á la vuelta, y en 
la 62 añade: **que habia fortalezas en los puntos de frontera, querrán Yu- 
*< ríriapúndaro, Taximaroa ó Tlaximaloyan, Maravatío, Tzitácuaro, Acáin- 
^* baro y Tzinapécuaro. La capital era Tzintzonzan ó Chincila, dicha por 
** los mexicanos Huitzitzila." 

Acompaña á la crónica del P. Beaumont un plano manuscrito, obra del 
autor, en que va demarcada la línea que circunscribe el reino de Michoi^can. 

1 Materiales consultada. 

Noticia de las parroquias pertenecientes al Crónica de la provincia de S Pedro y S. Pa- 
obi^Mido de Ilichoaoan, con ezpreuon de sus blo de Michoacan, por el K. P. Fr. Pablo de la 
npBibres é idiomas de que osan los habitantes de Purísima Concepción Beaumont. MS. en el ar- 
cada una, según los datos que hoy existen en la chivo general 

Secretaría, y sin aguardar los que últimamente Los documentos de los artículos anteriores y 

se han pedido. MS. las noticias que se citarán. 

34 



¡366 geografía db las lenguas 

Conforme á él, marcarían la frontera Atoyac, Sapotan, Tétela, Xochitlan 
Cutzamala, y hasta cerca de Tepecoacuilco y de Iguala en el Estado de 
Guerrero ; pasaría junto á Temascaltepec y al valle de Tolnca, dejando den- 
tro del perímetro & Tlalpujahua y á Contepec; -comprendería á Querétaro, 
Chamacuero, Toliman, Tolimanejo, S. Miguel el Grande y Zichú; dejaría 
fuera el terreno ocupado por los chicbimecas blancos ; tomaría por Apaseo 
el curso del río Tololotlan, y desviándose al Norte tocaría en tierras del Es- 
tado de Durango, para concluir en la mar del Sur con el curso del río Chia- 
metía. Con todo el respeto debido al recomendable escrítor, no creo en la 
demarcación; el mapa acusa al autor de pocos conocimientos geográficos, 6 
al menos, de que eran muy malos los materíales que le sirvieron. Es un 
plano á la vista en que las posiciones están completamente dislocadas, y en 
que los puntos no dan ni idea remota de la figura que resulta si se fijaran 
bien. Ademas, esa línea no comprende solo al reino de Michoacan» sioo tam- 
bién al reino d^ Colima, que era independiente, la provincia de Jalisco y 
muchos cacicazgos que no reconocian superíor, causa por la cual no señala 
con exactitud los límites que apetecemos. 

El caballero Boturíni, en la pág. 26 de su Catálogo,^ asigna al xéino de 
Michoacan las mismas fronteras que el P. Beaumont; mas es de advertir, 
que ambos párrafos están tomados al pié de la letra uno de otro, sin maa 
diferencia, que en donde dice Beaumont distrito de Tuloj Boturíni escribe 
distrito de Toluca. 

Boturíni copió de Beaumont, y este á su turno del MS. ^lue en seguida 
insertamos, y debemos á la bondad del Sr. D. José Femande RamÍEiz. Di- 
cen así el MS. y la nota con que lo acompañó el Sr. Ramiree: 

^*' Noticias sacadas de una información judicial, practicada' en 1694, á pe- 
" ticion de D. Constantino Huitzimengarí, nieto de Caltzontzín^ último tej 

de Michoacan, con el objeto de probar la estencion de sus dominios^ — ^La 

determinación genéríca de los límites, se encuentra en la siguiente pre^ 
*^ gunta del interrogatorío, absuelta de confonñidad por los testigos.^ — El 
^* documento que aquí se estracta es copia, no muy correcta, que sacó D»Mar 
^^ ríano Veytia de la de Boturíni, quien menciona su oríginal en el ^ XIV 
^* n. 3 del Catálogo de su Museo Indiano, 

** ítem si saben, que D. Francisco Tangajuan Padre de D. Antonio Hui^ 
" tzimengarí y Abuelo de dicho D. Constap^no hijo del dicho D. Antonio, 
'^ se estendia y tenia á los términos con la provincia de México nueve leguas 
*^ de ella, hasta Ixtlahuacan, que cae en el distríto de Toluca, donde Uegí^ 
*' ron la gente de guarnición de dicho D. Francisco Tangajuan, gran Ca- 

1 Idea de una nueva historia general de la renzo Boturíni Benadncit Sr. dé la Torre j de 
Améríca Septentrional por el oaballero Lo- Hono. Madrid: mdccxlyi. 






DK MSXIOO 



2^7 



u 

ii 



zontzin» y desde dicho pueblo de Ixtlahuacan hasta la mar del Sur ciento 
7 cincuenta l^uas, j desde la Provincia de Zacatula atravesando acia el 
Norte hasta Sichú, que son mas de cien^ y sesenta leguasi en lo cual en- 
tran y se incluien muchos, y muy grandes pueblos, que hasta agora están 
poblados de mucho número de gente como son la ciudad y provincia de 
Michhuacan y la Colima, y Zacatula, Pueblos de Avales, y todos los de- 
mas pueblos contenidos e^n el Memorial firmado de dicho D. Constantino, 
que pide se muestre á los testigos para que digan lo que saben. 
** Los puebtlos de la corona, real que caen al Obispado de Michhuacan, 
son los siguientes : 



** Michhuacan y sus Barrios de la 
Laguna 
Arimao 
Cuiseo 
Capula 
Cinagua 
Chocándiro 
Ouaniqueo 
Ouanajo 
Xaso 
Necotlan 
Teremendo 
Tiripitio 
Tinguindin 
Tlapalcatepec 
Taimeo 
Tucato 
Zinapéquaro 
Maravatío 
Ucareo 
Tuzantla 
Asuchitlan 

Cirándaro y Guayameco 
Chilchotla 
Xacona 
Tazazalca 
Xilotlan 
Xiquilpan 
Ixtlan 



Tancítaro 

Orirapúndaro 

Aquila, Estopila y ^uitlan 

Alima 

Acauhtlan 

Atliacapan 

Caxitlan 

Cuzcatla^ , 

Zacalpan 

Escayamoca 

Ecatlan 

Quacoman 

Guepantitlan 

Umalacatlan 

Mitlan 

Macuyllititzaqualayan, Pistlan 

Coscacuauhtlan 

Motín 

Maroata 

Papatlan 

Pomaro 

Pasnona 

Comayahua 

Petlazoneca 

Tezoacan 

Tlacoabayan 

Tecolalpan 

Tlachinachtla 

Tamatla 



¿é8 



geografía DfS LA6 LBNOUAS 



Té^etitangb 


ti«iwm 


Técdmán 


Tefbfétiicó 


Tlácaiiipa 


Técí^ah 


Técóxhüáca 


Taloác^n \ 


Tecódapan 


Tecbrtlatltó 


Xólótlan 


-Texbfttian 


Xécbttapá 


Tepetíhá 


Xuloiftjpa 


Xinlalcbfo 


IxtlahuacAn 


Ihnftlañ 


Yescatlan 


Yaustepeo 


Alimancí 


Ihuitlan 


Alcozahuimitl anexo 


Ixto^ 


Almoloya 


^ Achihuili 


am^ 


Huitlalotlan 


Epantlau 


Uuixtlan 


Guacatitlan 


Lahuava 


Nahualapa 


Toliman 


Ocotlan 


Zozotlan 


Tecocitlan el viejo 


Azutla 


Xicotlan 


Atechoncala 


Oztutla 


Axalo 


Auatla 


QuixlaD 


Ensaputlaoexo 


• 

Axmique 


Cohuatlan 


Amaqueca 


CoDtlan 


Atoyac 


Coy re 


Chápala 


Cihtiffla 


Zazola 


Otro Cihuitla 


Tzaculco 


Ahuatlan 


Cocula 


Chacala 


Teoauztlatlan 


Cihuatlan 


Tepeque 


Chipila 


Tecohuatotla 


Mescalohuacan 


Coquimatlan 


Miquia 


Xocot&pec 


Pantla 


Tuspa 


Pochotlan 


Tzapotlan 


Pustlan 


Tamazula 


Quetzalapan 


Pungaravato 


Atlan 


Cachan." 


Quahquautla 





iW'inttico* 



Si bascamos en la ctftet general de México los pueblos que au& siibsistan 
de la nómina que acabafliDS de copiar, y los encerramos por una Ubea/ no 
darán, ni con mueh<^, la «tensión asignada por Huitzimengari y por los 
dos autores que le siguieron, para los límites del reino de Micfaoaean. 

Para irnos acercando álik Verdad, insertaremos este otro interoMHDLte do- 
cumento, también MS^^y qtte, como el anterior, debemos al sabio IX Fer- 
nando Ramírez. Dicet 

*^ Nómina estractada del *^ Cuaderno de tasaciones fecho de deitai Ptaeblos 
^^ de la Provincia de Michoaeaii por el Br. Ortega, Alcalde Mayor en ella. . • . 
^' á pedimento del Lie. Be&éEvénte, Fiscal de Su Magostad de la Real Au- 
" diencia.'' — Efi miércoles SI de Abril año de 1628. 



•'CólatitSa 


Attlaga 


Colatla 6 Coyuca 


Tazazalca (a) Üragato 


Punj^fá^to (a) IViiBáiítía 


TlatzAn 


De^be (a) Asuchttian 


Zacapo 


Gáaymeo 


Pur&ndiro 


Cntrteo 


Cotnanja 


Zinagua 


ücaréo 


Guaviquaran 


Tacítaro 


Animáro 


ürbaya 


SicactAn 


^£mneo 


Tepacaltepeque 


Adbnbaro 


Amula 


Ouániqueo 


Támazula 


Guruandiro 


Tuchpa 


Catzan 


ZapolÜan 


Capüla 


Avales 


Mazamila 


SindonguaYo 


Tatzatzalco 


Chaudan 


Cavigaran 


Quaraquio 


Lacacaguana 


Zirandaro 


Lstapa 


Tacandaro 


üruapa 


Tucatl 


Canicuafan 


Mazamitla 


Tépehuacan 


Xiquilpan 


Cinagua 


Ouarachan 


Tacambaro 


Cauayo 


YoHrapundaro 


Tarecuato 


Guacana 


ChUchotla 


Turicato 




\ 






870 geografía db las lenguas 

. Coiaeo Tiripiiío 

Cihacandiro Naranja 

Xacona Tamazulapao 

Yurin^adaro Zayula 

Chararo Atoyac 

Maravatío Tancitata 

Taximaroa Chilnutia 

Iilda(panq>eo Tzacualpa 

Tanohitaro Coeala 

Tremendo Colima 

Jaso Motín. 

'< Sacado de la copia de Vejrtia y MSS. de Boturini, citados 6q la nota de 
<Ma nómina wtei?or.'V, : ., 

El Sr. Lejarza ^ asegura que el reino de Michoaean, '< confinaba ida el 
'* Oriente y medio dia con los dominios de los mexici^iofi, y República de 
'* Matlalzingo ; por el Norte con las tierras de los chichimecas, y por el 

Noroeste con otros diversos estados independientes. Ixtlahuacan, Zichú, 

Chapallan y el Mar Pacífico eran como las fronteras, demarcando ana Ifmi- 
" tes por todos lados.'* 

Clavigero repugna en parte las anteriores demarcaciones, aunque no creo 
que esté completamente de su lado la justicia. 

Dejando ya de amontonar autoridades y sin reflexiones pi;eviaat para no- 
sotros, los límites del Michoacan serian: al Este los dominios mexicanos, 
marcados por los pueblos que á estos correspondían y se señalan en el libro 
de los tributos, y por las poblaciones en que habia fortalezas tarascas ; al 
Norte correrian hasta Xichú, pero en esa parte del país ocupada por tribus 
vagabundas de cbichimecas, el dominio de Michoacan era nomind, 6consÍB- 
tia en la facultad de ocuparlo cuando quisiera con sus tropas; al Sur pene-, 
traba algo en la provincia de Zacatula, mas no le correspondía 1^ provincia, 
que evidentemente obedecía á México, siendo por allí el lindero el rio Mex- 
cala; al Oeste confinaba con el reino de Colima, y corria hasta la mar del 
Sur, pero solo en el espacio de costa que media entre la, desembocadara 
del Zacatula y la frontera de Colima; al Noroeste no se internaba basta Ja- 
lisco de uoa manera permanente, y el lago de Chápala Qra.^u término 
natural. 

De las tribus que poblaban el reino, la tarasca era la principal ;.lvs oto- 
mies ocupaban la part^ Noreste juntos con los chichimecas; ,qu^da))aa al 

-. ' ■ • 

1 Análiflis estadístíoo de la Pnmnoia de Michoacan, por D. Juan José MartiiMW áe Jj^kw^ 
México: 1824. o.b ¡i-J 



I 



DBimnoow 971 

Este 7 al Sur loe matlaltranoaér y algonas familias de origen meñoano : los 
mazahaas eran todos del reÍDO de Tlacopan. 

Las lenguas habladas hoy en Michoacan son el tarasco^ el mtícicanoy el 
mazahuay el otomí y el tnadaUziñca: lengua perdida, la ímu 

TARASCO. 

1 ' » » . . 

Lengua que en nuestra clasificación forma familia particular; se le llama 
tarasco 6 michoeuxtnes. Los michaacaque en singular, tnichoa en plural, se de- 
cían también michoques^ michoacaneseSf tarascas^ quaochpanme. Acatando la 
autoridad que resulta de la nómina de los curatos del obispado de Michoa- 
can, los pueblos tarascos se dividirán en pueblos que olvidaron su idioma 
nativo y solo hablan castellano, en pueblos en que domina el castellano so- 
bre el tarasco, en pueblos en que por el contrario domina el tarasco, y en 
los que únicamente se habla este segundo idioma. 



% 


CASTELLANO. 




Apatzingan 


Sahuayo 




Ario 


Tacámbaro 




Carácuaro 


Taretan 




Copándaro 


Tarimbaro 




Etúcuaro 


Tingüindin 




Huacana 


Tuiicato 




Huetamo 


^ Tuzantla 




Indaparapeo 


# 

Tuxpan 




Lrimbo 


Ucareo 




Moraba 


Undameo 




Periban 


Zamora 




PinzAndaro 


Zinapéooaro 




Pómaro 


Zirándarob 
CASTELIiáJIO T TARASCO. 

9 




Angamacutiro 


Chucándiro 


• • 


Capácuaro 


Erongaríquaro 


• 


Cuitzeo 


Huango 




Oharapan 


Huaniqueo 




Charo 


Jaeona 




Chilchota 


P&tzcuaro 


1 ' ' 



^Kt 



üBOORAPMk MIM^ LBNGUAS 



Piedad 


^^T^JjWW^WTy^WT" 


Purangaeo 


Tiiápttfo 


Puruáodiro 


Tlasumleft 


Santa Clara del OobUe 


VwhQ 


Santa Fe del Rio 


Urúapan 


Santa María de Morelia 


Zacapu 


Tancftaro 


Zirizícuaro. 


TARASCO Y CASTELLANO. 


* 

Capula 


Sirosto 


ParaobjQ 


Tareeuato , . 


Parwgarioutiro 


Teremeado 


Patamban 


TirindoúTo 


• 

Picbátaro 


Tzitzio 


Sirahúen 


Tzintzuntzan. 




TARASCO. 


Nahuatzen 


Santa Fe de la La- 


Purenchácqaro 

» 1 


1 

guna. 



MEXICANa 

Se habla en la zona paralela á la costa, rematando en los pneUos que 
marca el tarasco: se usó antes en algunos de los confinantes conMéadco, en 
que al presente ha desapareeido. En Pungarabato lo hablan los i^aíturales 
juntamente con el tarasoo. ' 



• 



MAZAHUA. 

Termina á este rumbo en IRcfaoacan : los curatos que le corresponden son 
los de Taximaroa ó Tlaxiipaloyan, Tlalpuxahua y Zitácuaro, en donde tam- 
bien se habla el otomí. 

OTOMI. 

Usado únicamente en el (&i;ur|tto de Zitácuaro junto con el ma^^j^i^ co- 
mo acabamos de decir. 



ra MRXIGO. 



273 



HfÁTLALTZiNGA. 

Los matlaitzincas se establecieron en México, como ya vimos en su lugar. 
Solicitados por los michoacaneses para que les favorecieran contra los to- 
chos j tecuexes^ ^ mas bien contra los tecos^ penetraron en Michoacan, donde 
después de la guerra se establecieron desde Tiripitío basta Indaparapeo ; 
los mas nobles fundaron en Charo, los menos nobles en Santiago Undameo, 
y los plebeyos en las poblaciones de los Altos llamadas después Jesús y 
Santa María. ^ Los matlaitzincfes 'tenían sii ¿ombre nacional en su idioma; 
los mexicanos les dieron otros de su lengua, y los michoacaneses les apelli- 
daron characos^ charencesj pirintas y corrompido el vocablo pirindas. Al idio- 
ma le dijeron igualmente pirinda, nombre que ha prevalecido en Michoa- 
can. Algunos autores, equivocados por la diversidad de madaUzinca y de 
pirinda han hecho dos de esta misma habla. 

El pirinda se usa en S. Miguel Charo, llamado antiguamente Mculaüzin- 
gOy y en los pequefios pueblos de Santa María de la Asuncioo, Jesús del 
Monte y S. Miguel del Monte, al Sur y á corta distancia de Morelia. 



LENGUA PERDIDA* 

« 
i ■ * 

La tecay que según Beaumont era el popoloco^ que bajo tantas denomi< 
naciones diferentes hemos encontrado en nuestra clasificación. 



I Beaumont, tom. i, cap. x. 



\. 



i: 



t '. j *. ■ 



. ,t; 



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\ ^ 



¿74 GBOGRAPIA DK LAS LENGUAS 



XIII. 



COLIMA. 



En lo antíguo fonnó un reino independiente. Reconocian al soberano de 
Colima los caciques de Xicotlan, Autlan, Zt^tlan y Zaulan, boy Sayula, 
y tenia ademas capitanes que gobernaban las armas en Piezietlan, Tuxpan, 
Tamazula, Zapotlan, Coculan, Teculutlan, Esthuchimiles, Tuito, Chacalan, 
Xiquilpan, Acatlan, Amecan, Zacualco, Techaluta y Amalquepan, pueblos 
cabeceras de otros. ^ Estas j[ioblacione8 marcárian de una manera casi pre- 
cisa los límites del señorío, sirviendo también para fijar la frontera del reino 
de Micboacan en la parte respectiva. La superficie del antiguo Colima re- 
sulta mucho mayor que la del actual Estado, correspondiendo las poblacio- 
nes que le faltan al de Jalisco. 

Todos los pueblos de Colima usaron el mexicano; el español le ha hecho 
desaparecer en muchos de ellos ; de la siguiente lista lo conservan los que 
llevan esta señal t : 



Ciudad Colima Cantan 

Vüla Almoloya Tamala f 

Pueblos Ixtlahuacan t Quizalapa 

Tecoman f Caxitlan 

Tecalitlan Tepostitlan 

Coquimatlan f Sinacamitlan 

Jilotlan Jaloslan 



1 Historia de la conquista de la provincia de de la Mota Padilla. MS. en el Archivo goneraL 
la Nueva Qalicia, escrita por el Lie. D. Matías Tom. i, cap. xu. 



DE MÉXICO. 275 

Chamila Lo de VUla 

Cómala f Tepames 

Suchitlan t Plaza de Coahaayana 

Juluapan f Miraflores 

Sacualpan Provincia 

Congregaciones Valenznela Chazila 

Coahuayana Manzanillo. 
Banchitos de id. 



276 geografía db las lenguas 



XIV. 



JALISCO.' 



Tomó el nombre del pueblo de Xalixco, capital del reino del mismo nom- 
bre. Cuando aquella región fué sometida al dominio español por las armas 
de D. Francisco Cortés de San Buenaventura, reinaba en Xalixco una mu- 
jer y el pueblo estaba asentado en un rincón déla otra parte del Rio Seco, 
en el camino que va para Compostela, y donde se perciben algunos cimien- 
tos; ^ en la actualidad es una corta población á una y media leguas al Sur 
Suroeste de Tepic. 

La tradición recogida por el P. Tello y conservada por el P. Beaumont 
(cap. xxiu), asegura que por aquellos terrenos pasó una de las emigraciones 
mexicanas. Conforme á ella, un trozo de gente pasaría desde Chicomoztoc 
(lugar desconocido) á la provincia de Sinaloa penetrando por Petatlan, Cu- 
liacan, Chiametla, Zentispac, Xalixco, el valle de Banderas y otros lugares, 
hasta el lago de Chápala. Diez años después otro cuerpo de la nación salió 
del mismo Chicomoztoc, á pocas jornadas se asentó en Cohuatlicamac, des- 
pués en Matlacahualan, en Panuco, en las llanuras de Chimalco, que son 
los valles de Poana, Xuchil y Nombre de Dios, " donde están los pueblos y 
lugares de Pipiolcomic, Chimalco, Matlacahualan, Cohautlicamac,'' y de 
allí fueron por Sain, Fresnillo, Truxillo, Valparaíso, hasta Zacatecas, Mal- 
paso, villa de Xerez y el valle de Tuitlan. Aquí fundaron una gran ciudad 
con templos y fortalezas, cuyas ruinas se conocen hoy con el nombre de la 
Quemada, hacienda en cuyos terrenos se encuentran. 

] Materiales consultados. 

Estado que manifiesta el nombre de los cura- Noticia de los idiomas que hablan los habitan- 
tos del Obispado de Guadalsjara, Estado ó Ter- tea de Jalisco. MS. 

ritorío en que se hallan situados, número de pue- Noticias sueltas, y las que se irán citando, 
blos que cada uno comprende é idiomas que en 2 Beaumont, tomo i, cap. xxill. — ^Mota Pa- 

ellos 86 usa. MS. dilla, cap. xii. 






DB MBOOO. 277 

La tierra estaba habitada por tribus nómades, conocidas bajo el nombre 
genérico de chichimecas, y los mexicanos antes de partir para asentarse en 
el valle de México, conquistaron aquellos terrenos, dejando colonias de los 
suyos: así fundaron á Tlatenango y el Teul, á Xuchipila con otros muchos 
pueblos, á Teocaltiche y poblaciones adyacentes ; después de lo cual, sin 
pasar el rio Tololotlan, penetraron por tierras de los tarascos y se diri^eron 
á su destino final. La guerra hecha á los bárbaros produjo, que como me- 
nos unidos entre sí, '' se ponian en fuga y se retiraban á los montes, que- 
" bradas y barrancos, dejándoles á los mexioanos sus poblaciones; otros 
" vencidos y cautivos, se subyugaban á los mexicanos, y quedaban entre 
*^ ellos, de que nació mezclarse y pervertirse la lengua Azteca, que es la que 
*' mas estendida está en el reino de la Galicia, aunque no con la perfección 
" que en México ; y en las rancherías de indios á donde los mexicanos no se 
*^ atrevieron á entrar, se conservaron en su nativo lenguaje, como son en la 
'^ Sierra de Michoacan la lengua tarasca; y en serranías cercanas á México, 
'* la otomf ; y dentro del reyno de la Galicia quedaron algunas otras nacio- 
nes como son las -cocas, tecuexes, choras, jecualmes y nayarítas, y otras 
que después de pacificada la tierra han dejado de hablarse, porque ya re- 
*^ ducidos los de la lengua Azteca, que era la mayor nación, se han mixtu- 
*^ rado ; de suerte que ya todos los mas hablan solo una lengua en la Gali- 
cia, ecepto en la provincia del Nayarít que está en el centro de dicho 
reino, en donde por su aspereza, ha sido lugar de refugio á los indios, tal, 
*\ que estando reducido todo lo demás del reino de la Galicia, el Na3rarít ha 
*^ sido incontrastable hasta el año de 722 que se pacificó, como después 
" veremos." ^ ' 

Ñuño de Guzman hizo la conquista de aquel país; y por emulación á D. 
Hernando Cortés, que apellidó á lo que habia descubierto, la Nueva EspalUif 
intituló á su descubrimiento la Mayor Espala: este nombre no prevaleció, 
quedándole el de Nueva Galicia. 

Al penetrar allí la conquista española, vanos caciques se dividían el país. 
Ya vimos cuál era la extensión del reino de Colima; y aunque no podremos 
señalar con exactitud los límites de cada uno de los señoríos, porque no es 
posible, pondremos al menos los principales para damos cuenta de su divi- 
sión política. Comenzando por el Este encontramos los señores de Coynan, 
de Cuitzeo y de Tonalan, amigos y confederados, y enemigos del tlatoane 
de Jacona y de los tarascos: esto nos presta un nuevo dato para conocerla 
frontera de Michoacan. Tonalan, situado sobre la orílla del río Grande, te- 
nia por subordinados á los caciques de Aquepaque, hoy San Pedro, Tololo- 

1 Mota Padilla, tomo i. cap. i. 






278 geografía 09 las lenguas 

tan, Coyula, Salatitao, Atemajac y Tetlan. Al Sur de Tonaira, el ^sacique 
de Tlaxomulco era su enemigo, y ambos tenían diferentes lenguas y diver- 
sos dioses. Ponzitlan tenia señor propio, que fué constante amigo de los es- 
pañoles. Por último, los de Etzatlan, Xocotlan, Zentispac y Acapobetat etc« 
El reino de Xalisco, que como ya dijimos, dio nombre al Estado, er^la di- 
visión principal; sus límites, siguiendo el plano MS. del P. ^e^umont, co- 
menzarían en el rio (3hila; dejarían dentro á Compostela y á Tetitlan, avan- 
zarían al Este hasta cerca de Xucbipila y de Tlaltenango en Zacatecas, 
volverían al Noroeste basta alcanzar á Peyotan en el Nayarít, y dejando 
fuerar á Guazamota, terminarían en el rio de las Cañas, incluyendo la pro- 
vincia de Acaponeta. Siempre con el respeto debido, la demarcación no9 
parece abultada ; tenemos seguridad, por las relaciones que hemos leído, y 
por la configuración física del terreno, de que los límites de Xalisco no po- 
dían pasar, al Este, del río Grande y de la cadena de montañas que forpiaii 
el Nayarít. 

En todo el ten^eno de que hemos hablado habitaban diversas tríbus. La 
mayor parte de la población era de la familia azteca, lo que viene á confir- 
mar el paso de los mexicanos en su peregrinación, según las tradiciones que 
al principio apuntamos ; las otras pertenecían á los pueblos que oci^pabí^ 
el país antes de la llegada de los advenedizos. 

Los indios coronados son los del pueblo de Tuito al Sur del vall^ de Ban- 
deras; dióseles este nombre porque salieron al encuentro de los españoles 
'* con escapularios blancos al pecho, cortado el cabello en modo de cerqui- 
^^ IIq, como religiosos, todos con unas cruces en las manos que eran de ca?- 
'^ rizos, y un indio que parecía el príncipal 6 cacique, con un vestuarío de 
<^ túnica talar, como religioso de Santo Domingo." ^ Los tlaxomvltecas ha- 
blaban idioma particular y habitaban en Tlajomulco. Los cocas y tecuexeg 
eraA los de la provincia de Tonalan: '' estos tecuexes, dice Beaumont,^ lla- 
^< man á los indios cocas de toda la provincia de Tonalan, que no eran de 
'* su lengua, tlaxomul tecas." Los tecuexes pasaban del otro lado de Tolo- 
lotlan, hasta ocupar parte de Zacatecas, derramándose por los pueblos de 
Tecpatítlan, Teocaltiche, Mitic, Jalostotítlan, Mesticatan, Yagualica, Tla- 
cotlan, Teocaltitlan, Lctlahuacan, Cuantía, Ocotic y Acatic. En la provin- 
cia de Zentispac habitaban los torames^ y en la de Acaponeta, al Norte los 
tepehuaneSi al Este los coras y al Sur, confinando con los torames, los zayor 
huecos ó tzayahuecos. De Jalostotítlan para Comanja, es decir, hasta los con- 
des de Guanajuato, vivían los chichimecasy gente rústica, desnuda y vaga- 
bunda, probablemente de los chíchimecas blancos de la familia otonaíi que 

1 Mota Padilla, cap. xni. 2 Tomo i, cap. xxi, al fin. 



\ 

\ 



por efie írúihbo h^nos éónocido t para BojetarlóB se féndó la villa de San Joan 
de lÓB Lagos en 26 de Julio de 1563. 

Los tecoxinesj tecfyines^ tecoquines^ tenían sn principal asiento en el valle da 
Caotlan, donde ahora se encuentra Tepic, ^ y se extendían á la Magdalena, 
Analco, Hoxtotipaquillo y barrancas de Mochitiltic. Estos tecoxines eran 
los mismos tecos de IMBchoacan, de la familia popoloca, é individuos de su 
raza, juntos con los cazcanes habían penetrado hasta Ameca, según el ii^ 
forme de Antonio de Lejrva citado en la clasificación. Los religiosos fran- 
ciscanos as^uran en sus relaciones, que 16s conventos que fundaron en Oo- 
lotlan, Noítsc y Chimaltitan, lo fueron en tierras pertenecientes á la familia 

de los teules chichimecasj que usaban el idioma propio llamado tepecajto^ que 

« 

nos parece ser el mismo de los indios colotlanes, cuyas misk>nes quedaron 
fundadas cerca del Nayarit. Por tiltimo, existian los gojóles y los a/paooneca^ 
á los cuales no sabemos darles colocación. 

El Nayarit 6 reino de Nuevo Toledo, como se le dijo por los castellanos 
al ser conquistado, cae en la demarcación del Estado actual de Jalisco. Los 
escritores antiguos están discordes en los límites que le asignan: Mota Pa- 
dilla lo coloca entre los 21^^ y 23^^ de lat. y 261o y 265^ dé íong. : el conde 
de Revillagigedo ' entre los 21 o y 24^ de lat. y 266° y 269° de long. del 
meridiano de Tenerife : ' Alegre pone el centro de la provincia, en la mesa 
del Tonati, en los 22<^ y 23° de lat.. y asf otros. Este último autor señala 
con toda verdad el principio del Nayarit por la parte del Ñ. en el rio de 
S. Pedro, que viene del Estado de Durango y separa la provincia de los te- 
pehuanes, no siendo cierto lo que escribe el Sr. Revillagigedo, de que con- 
finan los nayaritas con los taraumarés. Al Oeste tiene los pueblos de lá an- 
tigua provincia de Acaponeta; al Este los de Colotlan, y al Sur quieren 
algunos que se extienda basta las orillas del río Grande ó Tololotlan. Conce- 
diendo estos límites, según la carta de Narvaez, reputada por la mejor de 
esa parte de México, el Kayarit se extiende entre los 21 o 20* y é3o de lát., 
y entre los 5<^ y 6^ de long. occidental de México. Ocupa la sierra que se 
extiende Noroeste, Sureste, de- una anchura desigual, aunque en su mayor 
latitud podrá tener unas treinta leguas, no calculadas en su proyección ho- 
rizontal, sino siguiendo las sinuosidades y pendientes de los caminos. 

Los habitantes del Nayarit vivieron independientes en los barrancos y en 
las quebradas de sus montañas hasta 1721, en que se emprendió someter- 



1 Mota Padilla, cap. xxm. . Diccionario onivenal de Hutoria y de Gec^gra- 

2 Carta dirigida á la corte de Eipafia oontea* fía, % 388. 

lando á la real orden sobre establecimiento de 3 Histoña de la Compañía de Jesús en Nueva 

misiones. México, á 27 de Diciembre de 1793. España, por el P. Francisco Javier Alegre. Mé- 

M8. en el Archivo general, y se publicó en el xico: 1841-42. Tomo in, pág. 196. 



/ 



280 



GBOORAPU OB LAS LBNGUA8 



los : intento que quedó cumplido en 1722. La lengua que hablaban era la 
chora ó cora^ que en la relación del P. Alegre se llama chota^ tal vez por un 
yerro de imprenta, y que se conoce también por nayarita; no existe en su 
primitiva pureza por estar interpolada y casi confundida oon la mexicana. 
Aunque usando todos del mismo idioma, los indios de aquella sierra se di- 
vidian en tres tribus diferentes ; los choras 6 coras^ los nayaritas y los tedud" 
mes 6 gecualmes: estos últimos se rindieron los postreros; se habían retirado 
al pueblo de Tonalizco y á las barrancas, <' pero sacados con facilidad, se 
'* redujeron & los pueblos de S. Pedro, y son el término de la provincia há- 
^^ cia el Norte. Cerca de estos se fundó casi inmediatamente el del Rosario, 
" cerca de Tecualoyan, & quien divide de S. Juan el rio Coyonqui." ^ 

Los misioneros redujeron á pueblos á los indígenas, extendiéndose á los 
indios colotlanes, al Este, que aun se conservaban en estado de barbarie. 
Las misiones del Nayarit, con sus pueblos de visita eran : 



1 Santísima Trinidad de la me- 
sa del Tonati 

2 Jesús María 
S. Francisco 

3 S. Juan Peyotan 
Santa Rosa ( barrio ) 

4 Santa Teresa 



5 S. Pedro de Ixtacan 

6 Nuestra Señora del Rosario 
S. Juan Corapa 

7 S. Ignacio Guaynamota 

8 Santa Fe 
S. Diego 

S. Juan Bautista. 



Las misiones de Colotlan se pusieron en Apozolco y en Comatlan. 

Por último, caian en los terrenos de Jalisco algunas rancherías de los 
teules chichimecasf que como después veremos, eran las tribus de los cazcanes 
y de los cuachichües, 

Al presente todo ha cambiado ; las tribus, sus denominaciones y sus idio- 
mas han desaparecido en la mayor parte, subsistiendo únicamente el mexir 
canoy el tarasco^ el tepehtum^ el cora y e| huichola^ nombre que no encontra- 
mos en las antiguas relaciones. 

' * . 

MEXICANO. 

f 

Esta lengua, que con la conquista mexicana se hizo la general en aque- 
llos países, ha ido cediendo delante del castellano. Contestes las relaciones 
del obispado y del gobierno, en pocos pueblos se acostumbra ya el mexica- 
no; seguiremos lo que nos dice este segundo informe. 



1 Alegre» tomo ni, pág. 305 bis. 



DB MEXIGOt S91 

. pe lo8 míete cwtonea ea que el Satado está dividido» eii el primero uaan 
sil idioma primitivo solo en 

Teponahuasco Chante 

Cuaouala Nestipac 

Coutla S. Pedro Isicaa 

Juchitlan S. Luis. 

Ocotic S. Cristóbal. 

Mafianalísco S. Juan 

Tlacotan Ajijic. 

En los cantones segundo, tercero y cuarto se habla exclusivamente el 
castellano, á excepción de los pueblos de Atasco, Tcpec, S. Juanito, Co- 
yocapan y pocos mas en que el habla está muy mezclada con palabras es- 
pañolas. 

Domina también el castellano en el quinto cantón y en todo el sexto, me- 
nos en los pueblos de Ayotitlan, Telcruz y Chacala. 

Se habla mexicano predominante en los cantones octavo y noveno. 

Según los informes que hemos recibido y los documentos que á nuestras 
manos han llegado, el mexicano de Jalisco es un dialecto de la lengua prin- 
cipal, y así lo hemos apuntado en nuestra clasificación. 

TARASCO. 

Se usa únicamente en el pueblo de Mazamitla, correspondiente al nove- 
no cantón. 

TEPEHUAS. 

Lengua particular de Durango y de la cual diremos en su lugar respec- 
tivo. En Jalisco se habla en los pueblos de Huaxicori, S. Francisco del Cai- 
mán, Picachos, Quiaviquinta, Milpillas y Guazamota, en el sétimo cantón, 
y los cuales forman los limites australes de los tepehuanes. 

CORA. 

Lengua hermana de la familia &p(ita'tarahumar'pma* Se llama cora^ cho- 
ra^ chota, nayarita, nayacrita, y la haj^lan los coras, choras, cliotas, 7iayaritas, 
nayaeritas, iiayares, teciuilmes, gccualmes. Tiene tres dialectos que son : 1? el 
muutzicat, hablado por los muuízisti; 29 el teacuacitzica hablado por los lea- 
cuacitzisti; 3? el ateanaca hablado por los atecLcari. Balbi opina que el cora 

36 



282 geografía de las lenguas 

es idioma hermano del azteca, tal vez fondado en algonas palabras que tie- 
nen la forma 6 las raíces del mexicano ; nosotros creemos que estas seme- 
janzas no provienen de comunidad de origen de las dos lenguas, sino de las 
relaciones que esas tribus mantuvieron por espacio de mucho tiempo. 

El Nayarit ocupa el sétimo cantón en Jalisco, y arriba, al hablar de sus 
naturales, señalamos los pueblos que le pertenecen, y en los cuales se ha- 
bla el cora. 

HUICHOLA. 

* 

Lengua de la cual sabemos bien poco. Recordamos haber leído, que, á 
tiento, se le hace un dialecto del mexicano, y se opina que los huicholas son 
los restos de los antiguos cuachichües : ni aceptamos ni contradecimos, por- 
que no tenemos datos. El huichola ha quedado por clasificar para nosotros: 
se habla en Santa Catarina, S. Sebastian, S. Andrés Coamiat, Soledad y Te- 
zompan, pertenecientes á Colotlan. £1 gefe político del cantón informaba 
que : — '' Este idioma es sumamente escaso de voces ; pues solo tiene las muy 
^' necesarias para determinar los objetos mas usuales entre los indígenas.'' 



COLOTLAN. 

Lengua que casi ha desaparecido, y se usaba en las misiones cercanas al 
Nayarit, fundadas con los indios colotlanes. Nosotros la hemos clasificado 
como un dialecto del cora. 



LENGUAS PERDIDAS. 

Colocamos ^n este lugar el cora, el tecuexe y el tlaxomtUteca; el tq^ecano 
que por inferencias nos parece ser el colotlan; y la tequijama y la cacunica^ 
que nos encontramos en la cita del P. La Bea, copiada en nuestra clasifica- 
ción. Allá dijimos, y lo repetimos aquí, que nada sabemos de estas dos len- 
guas, y ni atinamos adonde corresponden ; las dejamos en este lugar para 
que alguno tengan. 



DB MBJUCO. 283. 



XV. 



ZACATECAS. 



La conquista eqpañola, que al principio tuvo por principal y único obje* 
to la destraccion del imperio mexicano y la ocupación de su capital, cuan- 
do lo hubo logrado, volvió sus armas contra aquellos países que gozatum 
mayor fama de riqueza, y que por su estado social, eran hasta cierto punto 
mas fáciles de domeñar. Cortés habia sido el destructor de México ; el Mi- 
choacan se dio de buen grado ; Ñuño de Guzman vino á apoderarse de Ja- 
lisco, y por medio de sus capitanes se internó hasta Zacatecas y Durango, 
Sinaloa y Sonora. Los colonos se derramaron en esos terrenos, mejor en 
busca de oro que de cualquier otro bien, y por eso en la dirección y en el 
centro de las montañas^ se fundaron tantos reales^ tan escasos de los medios 
necesarios de proporcionarse la subsistencia, como abundantes de metales 
codiciados. Pasaron todavía algunos años, y los habitantes de las demás co- 
marcas vivian en entera libertad, como eñ los tiempos de sus inmigraciones 
.primitivas. ^ 

Era que en aquellas tierras vivian los fieros chiohimecas, g^ite feroz, des- 
nuda, sin habitaciones fijas ; no habia botin que alcanzar en hacerles la guer- 
ra, y la guerra por su propio carácter era dificultosa; pprque esparcidas las 
tribus por la tierra sin reconocer un gefe cómun, para lograr veneerlas, era 
indispensable exterminarlas. En el respiro que se les dio, los bárbaros co- 
braron atrevimiento ; atacaban en los caminos á los viandantes, se arrojaban 
sobre las poblaciones de la firontera, haciendo una guerra, cuyo principal 
distintivo era el refinamiento de crueldad. Tanto exceso llamó al cabo la 
atención del gobierno colonial. Las minas de Zacatecas producian cuantio- 
sas riquezas, y la primera mira fué dejar espedito el camino para aquel real. 
Al efecto, á trechos proporcionados, se establecieron algunas casas fuertes, 
con escuadras de soldados, encargados de dar escolta á los viajeros ; estos 



16184 geografía -Mías lenguas 

caminaban ademas en caravanas, y acostombraban llevar entre otros un car- 
ro, en forma de fortaleza, de madera bastante fuerte para resistir á las pie- 
dras y á las flechas, con sus troneras para disparar por dentro, y en el cual 
se abrigaban en caso.de ataque las mujeres, los niños y cierto número de 
defensores. No siendo esto bastante, lOi vireyes fueron colonizando el país; 
D. Luis de Velasco el primero fundó á S. Felipe y á S, Miguel el Grande; 
hacia 1570 añadió D. Martin Enríquez á Celaya; se establecieron otras po- 
blaciones, y D. Luis de Velasco el segundo, encargó á los franciscanos y en 
seguida á los jesuitas, la reduocion de los bárbaros de hacia Querétaro, de 
donde resultó el establecitniento dé San Luís de la Paz y otros lugares. Así 
se íueron extrechando poco á poco las tierras que ocupaban, hasta desapa- 
recer completamente. 

Ya tenemos mil veces repetido, que bajo la palabra chichimecos se com- 
prenden colecticiamente todas las tribus bárbaras y errantes ; mas en reali- 
dad e«te tíótñbté soló cótte^pbtídd ft lá&ttiiilüó fothiliM éfwé vénfdás del 
Nme^ (é^ton lo6 f^ogl^nltotes dé lá tiAÍsiotí^ ^>u& éstaíblééiA éh el valle él 
téino dts Abolhü\^bton. En este futido; los chrchlmééas m éitondiM desde 
Zaéfateoás hasta Querétar5, sufriendo dé ilmité al 'Suir el rio TololiOtlKB, 
ávanz£tfidó al tl^ á temupar San Luis Potosí y la pa^ Surde Tamauli^as. 
En cada \mú dé los rsferidos ESstados hemés ti^tó \úé dtveftras deüiottiiMfóio^ 
úeA édñ que lai f^btís eran eoinoddas, é igtiaAsÉíkéiíto sé x)bserta >que dó 1m^ 
biaban todas latí mismo idioma^ Hégabdo eti ésto la eenfüskftt ¿ tal jgmdcs 
qué los itiisimiéros dé Querátaro asegura» tiué eii téüniénddSe ** tilMtitfti^ 
*< cinos^ suélé babér cuatro y dimao lenguas diétíntas, y tanto, queatiti4éi^ 
*^ pues de mucho trató no se entiéüdéfei siiíé hü ^^éssís itíuy^rdinatiés;*' ^ 

Les chichimecos que vagaban efñ él t^rt^sM dé ¿aeatooás y de Áj^asea- 
liéates, UerabM el notebre comM de Té^dés thit^ifáee^y f e^nm isóMééath- 
dos como los mas bravos y dañinos ; infundian terror en todos loS ldl^e4édo- 
tmj y f^Mrétíái&A ^ue de ellos se faabe iñendóiíi eti los afttífctos lüsHhsé de 
eabildo áe M^lcio, cotoé de tHfeiKá á las e«aatéii se 'débk üi&ttítsíñtít, ^^ra^eto- 
iñ^ su i^ebeldíü b&ú la sérVldumbi'é. Mas los mii^íttó^ teuM^éhicbímecas se 
«ub^Mdiatt en ffáiecioües^ eon idiomas p>aitNmlar<es^ La pHmerafsMiíHa<iifue 
se preseiita es ta de los caztmes ; on^úpsiy^ei tetiiéaÉiedésdé «1 rié^ Gi^ande, 
- isóííñnhí^o aiyñ ioñ tetíiíexiBs y los t&pecétnóéi áiéMlo éüiá pHndpálés puebla 
desdé el Vallé de Ttaeottan, Xttéht^^la, fraile y rié^e NochistlHn, Tlalto- 
tktígígo, Teoealtiche, Tenaneingo^ Tatp^ Mecatlíbaseo^ Jayahua^ Méeqilití- 
tuta. Moyana, Oirixpalan, Apuleo, Tétiayiieayo^oÉ^ * Ea el püdM^ de 
Tiuxl 4 Teul, tenian su plittei|>al «dofratorio y íbT*alé8$,-^'< Eíombmdo M 



• I 






D8 MSXIOO. 285 



ii 



todb oí i^^iíio por «star eá él el templó gramdé de IO0 ídolos y casa de 
^ iddoradon, á donde todos los indios de drrersaa partes ocurrían á estos á 
** óíampHr sus votos y adorar & sus dioses : estaba este pneblo del TenU en 
'* la mesa que hace una peña tajada en la circunferenoia, con solo una en- 
'* trada por la que se snbia por unos escalones grandes : su población y 
'^ asiento fortfsimo, y en medio de la mesa, en una plaza bien capaz, mané- 
^ bu lina ftienté de agua dulcev la que se recojia en una alborea fabricada 
'' de pulidas piedras, y la circunferencia de la plaza ocupaban las casas de 
^ seis mil indios moradores. . . «^ ^ Como se adveüñrá, estos chichimécos, 
así como los tecuexes y tepecanos, tenian habitadones fijas; esto era una 
consecuencia de la emigración azteca, que al pasar por allí dejó fundados 
muchos pueblos, con colonias mexicanas, que poco á poco se fueron exten- 
diendo, propagando entre aquellos bárbaros moradores la religión, las cos- 
tumbres y aun el idioma mexicanos. 

Los indios zacatéeos dieron nombre á la provincia española, hoy Depar- 
tamento de Zacatecas; los términos de sus tierras quedaban comprendidos 
entre Zacatecas, San Juan del Mezquital, Cuencamé (Durango) y el río 
Nazas, sin que sepamos de ellos otra cosa, sino que estaban muy atrasados, 
si bien gozaban de índole mas suave que sus comarcanos. ^ Confinaban con 
los tepehuanes y con los cazcanes, teniendo al Norte á los cuachichiles con 
quienes estaban continuamente en guerra. Los del valle de Jerez quedaban 
en esta demarcación ; eran tratables y dóciles, de manera que se les com- 
para á los de Acatic, que se mostraron buenos con los primeros conquista- 
dores españoles que por allí pasaron. Los zacatecas tenian su idioma propio, 
que hemos clasificado como un dialecto mexicano. 

Los cuachichiles, guachichiles 6 huachichües, los mas bárbaros de estas tri- 
bus, ocupaban un espacio inmenso. Los conventos fundados entre ellos por 
los franciscanos dan su extensión, y fueron S. Luis, Saltillo, Venado, Char- 
cas, valle de Atotonilco, Pinos, Asunción Tlaxcalilla, S.Miguel Mezquitic;' 
es decir, que corrian por Zacatecas hasta San Luis Potosí y Coahuila. La 
lengua que les corresponde era peculiar, y la mexicana que por allí se en- 
cuentra es también debida á la emigración azteca, y mas bien á que hacia 
1588 los PP. Fr. Gerónimo de Zarate y Fr. Ignacio de Cárdenas, con per- 
miso de D. Luis de Velasco, llevaron indios tlaxcaltecos y mexicanos para 
poblar en Colotlan, el Vedado, S. Miguel Mezquitic, Chalchihuites y el Sal- 
tillo para servir de resguardo á los PP. y de ejemplo á los bárbaros, á fia de 
reducirlos á poblaciones. 

1 Mota Padilla, cap. x. de Zacatecas. Año de 1602." MS. en el tomo 

2 '' Viformacion'de los conventos, doctrinas y xxxi de la colección del Archivo general, 
oonversiones que se lum fundado en la provincia 3 Información antes citada. 



286 



geografía db las lenguas 



Los chichimecas de Aguascalintes eran de la familia que ocupaba el dis- 
trito de Lagos en Jalisco, conocidos bajo la denominación de chichimecas 
blancos. No sabemos si tendrían afinidad con los cuachichiles, aunque pre- 
sumimos que mas bien eran de la raza otomí, 6 de los que poblaron hacia 
Guanajuato y la Sierra Gorda. De todos modos, ellos tomaban parte en las 
depredaciones de los demás, y para contenerlos fué fundada en su territorio 
la villa de Aguascalientes, nombre debido á unos baños tt^rmales que se en- 
cuentran á corta distancia de la población. 

Tanto en Aguascalientes como en Zacatecas han desaparecido los anti- 
guos idiomas para dar iQgor al castellano. , . i . . 



é 



i 



DB MBXICO. 



287 



XVI. 



SAN LUIS POTOSÍ 



El idioma español predomina hoy en San Luis Potosí ; aun entre los mis- 
mos indígenas se va haciendo común, de manera que olvidan sus idiomas 
primitivos. En todo el territorio ocupado antiguamente por los indios cua^ 
chickilesy es decir, en la parte Oeste del Estado, en donde los franciscanos 
fundaron los conventos de San Luis, Venado, Charcas, Mezquitic, no queda 
rastro alguno de la lengua de estos bárbaros: todo aquel territorio está com- 
prendido en los curatos siguientes del obispado de San Luis, y en los cua- 
les únicamente se habla castellano : 



San Luis Potosí 

Soledad 

Montecillo 

Tlaxcalilla 

Santiago 

Tequisquiapan 

San Miguelito 

San Juan de Guadalupe 

San Sebastian 

Pozos 

Guadalcazar 



Cerritos 

Carboneras 

Armadillo 

San Nicolás 

Charcas 

San Francisco 

Tierra Nueva 

Matehuala 

Cedral 

Salinas 

Ramos. ^ 



Los idiomas indígenas que quedan en el Estado son el mexicano^ el otonU^ 
el parné y el kuaxteco. 



1 Noticia de los curatoe pertenecientes al de habitantes que en cada uno de ellos se com- 
Obispado de San Luis Potosí, con expresión de prende. MS. 
las poblaciones cUudfieadas, idiomas y número 



286 geografía db las lenguas 



MEXICANa 

Se habla en los curatos de Hedionda 

San Miguel Mezquitic San Martin 

Venado Axtla 

Salinillas Coxcatlan. 

Según esto, resulta una contradicción con lo que arriba se dice, que en 
« el país de los cuachiáiÜk yti solo se habU español, encontrando ahora que 
en Mezquitic y el Venado, v. g., se usa el mexicano : esto tiene explicación 
cumplida. Hacia 1588 los padres Fr. Gerónimo de Zarate y Fr. Ignacio de 
Cardona, llevaron para fundar indios níexicanos y tlaxcaltecas, cuyos des- 
cendientes explican allí la presencia del mexicano, después que se ha per- 
dido el cuachichil (V. Zacatecas). 

OTOMI. 

Únicamente se habla en el curato de Santa María del Riorá este rumbo 
es el límite de la lengua. 

PAME. 

...... _ . ., • 

Idioma que no hemos sabido clasificar. I^as .misiones que llevaron el título 
de Santa Catalina Mr. del Rio Verde, comenzaron á ser fundadas en 1607 
por el padre franciscano Fr . Juan de Cárdenas : recibieran el nombre de 
Custodia en la junta general celebrada por la orden en Sevilla» ajío 1621 : 
los misioneros obtuvieron en 1677 el socorro de sínodos, quesele8:pagaron 
por las cajas reales hastia 1751, época en que los pueblos de por sí podían 
sostener á sus párrocos por medio de emolumentos.^ Las misiones quedaron 
establecidas en la Sierra Gorda, y llegaban á Tamaulipas, a^tes que D. An- 
tonio Escandon llegara á colonizar allí: sus nombres eran Rio Verde, Valle 
del Maiz, San Nicolás, Piüiguan, San Antonio Lagunillas, San Ji^an Telia, 
San Felipe de Gamotes, San José, San José de los Montes Alaquines, San 
Nicolás de los Montes Alaquines, la Divina Pastora; pueblos todos de pa- 
mes, á los que hay que agregar de las misiones de Tampico» -San B^dro y 
San Pablo Tamlacum, San Antonio de los Guayabos, San Francisco del 
Sauz, San Francisoo de la Palma ó Zihpaun, San Jáiguel Tj$nudtexa, ^Saota 
María Tampalantin ó Coxoum.^ Según las noticias de los misioneroa» 4 la 
fundación, de Rio Verde concurrieron no solo los indios pames, sino los oUh- 

1 Carta acercii do las misiones por el oonde 2 MisioDes de Bio Verde, ca el tomo xxx da 
do Revilla Qigedo. los Af86. del Aráhivo 



m MBXIOP, 289 

ndesj moicorros, coyotes^ cuachichües y aliquis; en el Valle del Maiz parnés^ 
otomiesj moscorras y macones^ lo que noB suministra los nombres de algunas 
otras familias de los bárbaros que por ese país andaban. 

HUAXTECO. 

La Custodia de Tampico, de religiosos franciscanos, fundadores de estas 
misiones, tuvo principio en 1530 : los pueblos pertenecen hoy, parte á Ve- 
racruz, parte á San Luis. Todos eran huaxtecos, y sus nombres Villa de 
Valles, San Luis Obispo de Tampico, Ozuluama, San Francisco Tamcua- 
yalab, Santa Ana Tanlajab, San Diego Huehuetlan, San Miguel Tama- 
quichmon, San Francisco Tanchanaco, San Miguel Tempemoch, Santiago 
Tamuin, San Miguel Tamapach, San Pedro Tamchochob, Concepción de 
Tamitad, Santiago Tampasquid.^ Los pertenecientes á S. Luis están hoy 
reducidos á los siguientes curatos : 

Tancanhuits Tamasunchale 

. . 4quÍ9QUHik Tampamolon 

^aeh^c^Uap Tanlajab 

Valles Tanouallalab 

Tamuin San Antonio. 



1 Ifidoiidi de Tatnpioo, en el tomo xxx de los MSS. del Archivo general. 



37 



290 geografía de las lenguas 

■ ■■•,« 1 ■» I ».■<». . • 



. ■■ •■ \ . 



XVII. 



TAMAÜLIPAS. 



Esa fracción de México estaba fuera de los límites del imperio mexicano. 
La parte marítima del Sur, sin poder asignar la verdadetra extensión, estaba 
ocupada por los hvaxtecos; la nación era entonces numeifósá y guerrera, su- 
puesto que allí frieron desbaratadas las expediciones españolas que quisieron 
apoderarse del país, y que al niismo Cortés costó trabajos eAsefiórearse de 
la comarca, poniendo los habitantes en graves apuros á la ^ai^hieion 4e la 
villa de San Esteban del Puerto. La provincia tomó el nombre de Panuco, 
bajo cuya denominación la gobernaba Ñuño de Guzman al venir á México»* 
como presidente de la primera audiencia; y los términos de aquella, dudosos 
entonces por el Norte, se señalaron en seguida hasta el rio Tamesít con» 
fluente del Panuco. Si mucho se internaron los españoles en el terreno, es- 
ploraron la superficie comprendida entre la Sierra de Tamaulipas y la mar, 
el resto les fué por muchos años completamente desconocido. Los pueblos 
habitadores de aquel suelo no estaban adelantados en la civilización ; no de- 
jaron rastros de poblaciones mas ó menos populosas, ni de templos, ni de 
artefactos siquiera groseros ; y cuando los blancos fueron á establecerse allá, 
encontraron tribus dispersas y desnudas, bárbaras en sus costumbres, cazi^ 
doras, y cuando mas, algunas parcialidades que sembraban pocas semillas 
y vivían en chozas miserablcjn de palos y de zacate. 

Sin embargo, en la parte de la Sierra Gorda que los geógrafos mexicanos 
del siglo anterior hac^n subir hasta Jaumave, y principalmente en el valle 
de Santa Bárbara, ^^ se ven muchos vestigios de pueblos antiguos de Indioe 
*^ y de otras naciones que habitaron antes que los indios que existen, hii- 
'' hiéndese encontrado enterrados dentro de las ruinas ídolos de diferentes 
'* figuras y tamaños y Hornos con cantidad de cenizas de sus sacrificioB y 



DE MÉXICO. 



291 



14 



i( 



'' muohas ofertas ^ que había cou sus ídolos como salen hoy en el paraje 
desta Misión, y otros á corta distancia, coligiendo haber dominado esta 
tierra otras naciones bárbaras, que las que se hallaron en la pacificación.'* ^ 
En efecto, no solo estos vestigios, sino aun algunos más atestiguan, que en 
aquella región hubo en tiempol que se han perdido en la noche de los siglos, 
otras generaciones mucho mas pulidas, que las conocidas después bajo la 
denominación colecticia de chichimecas. Ademas, si no mienten las relacio- 
nes de Ixtlilxochitl, por aquel rumbo vino la emigración que continuó la 
dominación de los toltecas, y como ese pueblo invasor era salvaje, los restos 
que en Santa Bárbara se encuentran, pueden atribuirse á los pueblos civili- 
zados, que tal vez perecieron en la irrupción de los chichimecas. 

Sea de esto lo que fuere, en Tamaulipas no podemos hacer la clasifica- 
ción de naciones y de lenguas, que para diferentes Estados hemos practica- 
do, porque aquí se colonizó el país de una manera peculiar ; los misioneros 
tuvieron que hacer bien poco en el negocio, y los pobladores tendieron mas 
bien á ensancharse, destruyendo á sus enemigos, que á dejarnos noticias 
acerca de las costumbres de los salvajes invadidos. 

Desde el siglo XVI hasta 1726, no se pensó en la ocupación de e^tos lu- 
gares; en 1748 se nombró para poblarlos al coronel de las milicias de Que- 

rétaro y comandante de las tropas de frontera en Sierra Gorda, D. José Es- 

• ■ ■ _■ ' < ■ ■■■'.- 

caQ.dpn, quien hasta 1755 fundó veinticuatro pueblos, la mayor parte con 
el título de villas, habitadas con las familias blancas, que al efecto se alista- 
ron ^n diversos lugares.* A la sombra de las villas se pusieron algunas mi- 



1 Tal vei ojrtitáas. ' ' 

9 DeMtifMioB general dek Kiieva eoiDiiia de 
Saiiftander» j. relaciones individualeB ea orden al 
reoonocimiento é inspección de todo su terreno 
j pwfblo, 7 detde ima poaie de Slenra Oocdaul.. 
pov el. teniente coronel de ingeDÍeros....D. Agua- 
tin López de la Cámara alta. 1757. MS. en el 
Ardihró general. Es el dóenmento principal de 
bMi qoe ne« sirven par» este ar|íoak). Fcj. 189 yta. 

3 Para conocimiento de los antiguos nombres 
de las colonias del Santander, y compararlas con 
lan dencHninaoiones modernas del Departamento 
de Tamaulipas, formo la siguiente lista de cor- 
respondencia, con expresión del dia de lafunda- 
cicD de cada lugar. 

Congregación del Refugio. — Matamoros, por do- 
ereto de 28 de Enero de 182d, desde enja 
ápoea eaenta su ftmdacion. 

Cnmargo, fundado á 5 de Marzo de 1749. 

Reynosa, k 14 de Marzo de 1749. 

Revillay á 10 de Octubre de 1750.— Guerrero. 

El CtotMN), 6 de Marzo de 1753.— Mier. 



Nuevo Laredo, fdndado en Novietnbi« de 1848 
cmi. In TeoinoB del antígno Ltaado ^pie no qnip 
aieron quedarse en el territorio de los Esta- 
dos-Unidos. 

CntOlas, & 16 de Junio de 1765. 

Burgos, á 20 de Febrero de 1749. 

San Nicolás, 1767. 

Ágóayo, á 6 de Octubre de 1750.<^^ifidad Vie- 
toria. 

Tula, recibió título de ciudad á 22 de Julio de 
' 1767. 

Palmillas, k 1? de Octubre de 1755: recibió tí> 
tulo de villa á 7 de Agosto de 1747. 

Jaumave, recibió título de villa el 20 de Marzo 
de 1747. N 

La Miquihuana, fimdada en 1849. 

Mineral de Infantes, á 26 de Mayo de 1749.— 
Bustamante. 

Güemez, á 1? de Enero de 1749. 

Padilla, & 6 de Enero de 1749. 

Santander, á 17 de Junio de 1749. — Jiménez. 

Soto la Marina, á 3 de Seti«nbre de 1750. 

Santillaua, á 26 de Octubre de 17.52.— Abaaolia. 



292 



GEOORAFU DE LAS LENGUAS 



siones en que los indioá ftteron congregados; se juntaron á los pueblos al- 
gunas tribus, y se hizo la guerra á los bárbaros que no se sujetaron de bue- 
na gana á los extranjeros. Las naciones que ocupaban & Tamaulípas, venían, 
en mi concepto, de un tronco común ; mas como sucede con los pueblos er- 
rantes y cazadores, con el transcurso del tiempo la unidad nacional se había 
perdido ; la gran familia se habia fraccionado para ir en pequeños grupos á 
buscar mantenimientos ; la separación y los encontrados intereses apartaron 
del todo entre si á las tribus, las hicieron enemigas, y á cabo de años no te- 
nían de común ni aun el lenguaje, modificado yá por los nuevos objetos, las 
necesidades, los gustos adquiridos por cada parcialidad. Si se exceptúan Jos 
janambres^ y tal vez los pisones^ los demás tamaulipecos eran dóciles, mansos, 
pusilánimes; á la sombra de las villas y de las misiones perdieron sus cos- 
tumbres y sü lenguaje, confundiéndose con la población blanca, hasta ho 
quedar memoria de ellos ; mientras los janambres tomaron las armas y se de- 
fendieron hasta que fueron exterminados. Asi es que, para situar cada una 
de las tribus, no tenemos otros datos que los lugares en que fueron congre- 
gadas, j las indicaciones dé los terrenos en donde pasaban su vida vagabun- 
da ; para sus costumbres, escasas noticias ; para la dittinidon dé las lenguas 
que hablaban, casi nada. 

Los españoles dieron á aquel país el nombré de Colonia del Kuevo San- 
tander; hecha la independencia se le dijo Tamaulipaé, de la detiominacion 
de su sierra principal, ó en memoria de dus tribus primitivas. 

Veamos ahora, hasta donde sea posible, cómo estaban diseminados los 
bárbaros. Comenzando de Sur á Norte, los pisones se encontraban en Tula, 
en Palmillas y en ÁgOAjOj partiéndose con 1<m jananAres las poblaciones de 
Jaumave, Hoyos y Llera. Llera, cerca de la Sierra madre, se reputaba 
tar en la comunicación de esta con la Sierra GkNrda, la cual com 
también á Jaumave, Santa Bárbara, Palmillas y el real de los Infantes : en 
las inmediaciones de Llera se encontraban ademas las molinasj los mariguo' 
nes; y & corta distancia al Norte tuvo la misión de la Divina Pastora 6 Pe- 
ña Castillo de indios pisones. 



Sftn Carlos, á 6 de Junio de 1766. 
Hoyos, á 19 de Mayo^de 1752.— -HidiUgo. • 
Cerro de Santiago, á 10 de Mayo de 1757. — ^Vi- 

llagrtn. 
Croix, á 3 de Junio de 1770.^ Casas. 
Llera, á 35 de Diciembre de 1748. 
Tampico, á 12 de Abril de 1823.— Santa-Anna 

de Tamaulipas, aunque este nombre no ha 

prevalecido. 
Altamira, á 2 de Mayo de 1749.—- Villerías. 
Preaas, en Abril de 1790.»Aldama. 



San Antonio Tanoasnequi, á 5 de Febrero de 

1829. 
Santa Bárbara, & 19 de Mayo íe 174^. 
Horcasitas, á 11 de Mayo de 1749.-*Magiieali¡n. 

(Mazifloatzin). 
Escanden, á 15 de Marzo de 1751.— Jiootenoil 

(Xicotencatt). 
San Baltasar. — ^Moreloa. 
San Femando ^e Austria, á 19 de Mano die. 

1749. 
Mier, & 6 de Manco de 1753. 



DB MBXIOO. 293 

Ademas de Jsttmave, Hoyo» y Llera donde habitaban juntos con los pi- 
Miei, \(ítíja$iámhre$ octipaban á Onobt, Escandon y Santa Bárbara ; estos in- 
dígenas fueron los mas bravos de la colonia, resistieron con las armas á los 
espafloles, y casi totalmente iheron extl&rtninadós. Yivian de lá caza, iban 
casi desnudos y eran del todo bárbaros. 

Eñ Hó yfea s iU i s se encmntra á los oKves. La tribu era originaria dé la Flb- 
ñáuí de donde lia trajo el padre franciscano Olmedo, quien la Mzó cristiana 
f la colocó al "pié de la Sierra de Tamaulipas juntó á los cartmarigtionef. Los 
4iSvéB etan' bíneos,- de^ pelo bermejo, de elevada estatura ; sabian culfh^r 
la tiérm y condcian las armas de fu^: fundaron un pueblo con éu iglcMa 
bajó la aávoóacfión de la Pürá Concepción. Hurv$ el P. Olmedo á ^uieñ 'en- 
terraron en el pueblo de la Laguna (Tampico el viejo), y la güélra qué las 
iáribus vecilials haciáti á los olives, no reconociendo freno ninguno, prosiguió 
€bii tanto íbror, que tuvieron que abandonar su pueblo para asténtálvé en 
TFlinoiMiéc, déspties cética de Altamira, y por último, fueron llevados como 
pobladores á Horcasitas. A un cuarto de legua al S. E. estuvo H misioii de 
SS: Frandscó Jañrier, con indios fciagneques. 

A uiiá lé^uá' de Altamim sé encuentran los emdóana; al Norte Sé ve la 
JB^srra del Chapopote, que remata en la barra del Tordo, en donde vivieron 
9.06 oretineB^ pangnais y caramiguaisy naciones dfidíleá, con cho:¿as de'cañas y 
«le barro, viviendo de la siembra y de la pesca. Del cerro del Maiz para la 
^Knar siguen las salinas, en cuyas inmediaciones vagueaban los maputccmay 
^oataicanaf ^maeanoi ^aremiguaif poinguai y zapateros. 

De Soto la Marina y Santander se extendían los caribayy comecamotes^ cmr 
'^:tmgwMy tagfuUilos y pasüas que llevaban la vida de agricultores y fabrica- 
Ibftá ][i^ara sus nécMdadéá titetísilios de loza ordinaria: Entre la misilia Ha- 
^^rina y Altamira en la costa, los moraleños con los panguayesj zapoteros y 
rMhes que hémós indicado. Será preciso añadir en ese espacio los martinezy 
la Sierra de Tamaulipa vieja, habitada desde el cen^ de S. José á lámar 
por los mariguanesy caramariguanesy aretines, paTigtuiyei y zapoteros; las tres 
primeras tribus sembraban maíz, frijol, calabaza, vivían en barracas y fa- 
1>ricaban loza grosera. 

En Santillana los pasüas y en el camino para Santander los tumapacanes; 
^ una y media leguas de la primera villa los inapancme. 

' S. Femando de Austria tenia en sus inmediaciones los pintos y los quiñi- 
^cwmes; los tedexeños en laS lagunas de la barra, y los éomecrudos donde el 
líio Sé vacia en sus crecientes. 

Cerca de Hoyos se puso la misión de S. Pedro Alcántara, con indios tor 
nuüiíipecos y malincheños. 

fitürgos está situado al pié de la sierra de Tamaulipas, teniendo al Sur el 



i 



¿Oi GEOGRAFÍA DE LAS LBNGUA8 

teiTeno que se llama la T^miauIipaMoza, y^en las imnediacioDos se halla- 
ban los guijcalofes, cadimas^ canaynes y borra dos y indios correspondientes á las 
misioQjes del Nuevo León. 

£n la misión de Rejrnosa se congregaron los indios nazasj naricet^ coméente 
do y texones; tomando rumbo al £8te y sobre el rio, á seis leguaa de la mi- 
sión, quedaban los pintos y en seguida los tanaquiapemesy satUapoguemeif anr 
yapemeSi nscajyemes, comesacapemes, gutmnesacapemes^ ccUanamepaqv£S ; usan el 
rostro rayado de azul de una manera arbitraria, las mujeres se rayan todo el 
cuerpo. Todas estas tribus hablan el mismo lenguaje, aunque diferencián- 
dolo en la pronunciación, ya nazal, ya dental, ya gutural ; son tímidos, vi- 
ven de la pesca y se internan á las tierras llegando en sus^ correrías única* 
mente hasta el mar. 

Camargo, situado sobre el rio de S. Juan, tiene al otro, lado del Bravo y 
cercanos los carrizos^ cotomanes y cacalotes^ los cuales por fuera del rio Gran- 
de llegan hasta Revilla; Mier, sobre el rio del Álamo, tiene por vecinos loa 
garzas y los malagtiecos^ 

Esto es lo que resulta según la descripción de la colonia citada al prin- 
cipio : consultando el tomo xxix de los manuscritos del ArdúviO general, se 
encontrarán en él, en la segunda mitad, unas relaciones del Seiéo Mexicano» 
y á la foja 45 vuelta, la siguiente lista. 



NACIONES DE ALGUNAS RANCHERÍAS DE INDIOS. 

' ' 'i. 

I ■ • ■ . 

** En Tamaulipas del Reyno y sus contomos, Borrados, Cadimas, Zaca- 
" tiles. 

'^ En la barranca y cerca por el lado del Reyno, Bocas prietas,. Pintos. 

'^ Por la costa desde la barranca para el río Grande, Comecrudos, Pan- 
*' guayes de Morales. 

^^ Por el lado que corre para Tampico, en la costa, Panguayes de Juan 
'' Antonio, Yacanaes, Aretines, Pelones del Epillo, Maríguaes. 

'' Por la Tamaulipa de la Guaxteca, Pasitas, esta nación es grande ; Xa- 
^' nambres de Tamatan, los de los potreros de Castrejpn ; Pisones, son po- 
'' quisimos y mansos; Xanambres de Guardad, los del Mezquite; Xanam- 
'' bres, los de Santiago de los Palmitos, los de Mesas Prietas, los de Teti- 
'' Has, los de Toro en las Adjuntas, los del Tenguachi, los de Juan de Mata^ 
" los Palanguegues, los del Bemal de Horcasitás, los del cerrito del Aire.'* 

A esto debemos agregar las otras tribus que se encuentran en la lectura 
de esos documentos y son Pa^chimasj Mezquites^ PamozaneSf Paaia^uiapenes^ 



i 



DR MBXICO. 



295 



Tareguanesj Cenizos^ Characuais^ Cantaycanaes^ Maporcanaes^ Samososy Tno- 
copies y Serranas. 

Todavía en la relación de las misiones del conde de Revillagigedo se nom- 
bran los Poliíosy Y en el Diario de viaje de la comisión de límites * los mu- 
latasy los tizones y los maseores. Todo esto da un total de setenta y dos nom- 
bres en el orden siguiente: • 



Pisones 

Xanambres 

Molinas 

Mariguanes 

Olives 

Caramarignanes 

Anacanas 

Palalhuelques 

Aretines 

Panguayes 

Caramariguais 

Mapulcanas 

Cataicanas 

Zapoteros 

Caribayes 

Comecamotes 

Ancasiguayes 

Tagualilos 

Pasitas 

Moralefios 

Martínez 

Tumapacanes 

Inapanames 

Pintos 

Quinicuanes 

Tedexeños 

Comecrudos 

Tamaulipecos 

Malincheños 

Guixolotes 

Cadimas 



Canaynes 

Borrados 

Nazas 

Narices 

Texones 

Tanaqüiapemes 

Saulapaguemes 

Auyapemes 

Uscapemes 

Comesacapemes 

Gummesacapemes 

Catanamepaques 

Carrizos 

Cotomanes 

Cacalotes 

Gaiza^ 

Malaguecos 

Zacatiles 

Bocasprietas 

Yacanaez 

Pelones 

Pachimas 

Mezquites 

Pamozanes 

Panaquiapemes 

Tareguanos 

Cenizos 

Characuais 

Cantaycanaes 

Maporcanas 

Sarnosos 



1 Meneo: 1850. 



^96 tíBOGRAFIA DE LAS LENGUAS 

Inoeoples Masoores 

Serranos Pajaritos 

Politos Venados 

Mulatos Payzanos 

Tizones Cuernos quemados. 

« 

Ademas, al hacerse la colonización se llevaron indios huaxtecos y pames de 
los ya domesticados, para que sirvieran de espejo á los salvajes. Sobre los 
presidios ó villas del rio Grande, sobre todo hacia Laredo, se dejaban ver los 
lipanesy de la familia apache, quienes muchas veces se guarecían allí de 
los ataques de sus mortales enemigos los comanches. Estos no llegaban mas 
de á la orilla izquierda del Bravo, en tiempo de invierno. 

Evidentemente que tanto nt!ynero de tribus no son del todo diferentes, y 
debemos creer, que si hemos encontrado una lista tan abundante de nom- 
bres, no se debe á que eran igual cantidad de familias, sino que á muchas 
se les dieron multiplicados apellidos, por circunstancias muy peculiares de 
las personas que las bautizaron. De ejemplo pueden servir los mascores que 
no son otros que \ob janambres. 

Todas las tribus de Tamaulipas han desaparecido ; en el siglo que ha pa- 
sado los descendientes de aquellos bárbaros se han fundido en la población 
blanca, y si hoy se encuentra alguno es hablando el español y con el traje 
de la plebe. 

En lo relativo á sus lenguas, bien poco se puede decir. Inferimos de las 
relaciones consultadas qué los olives tenian idioma propio, al cual hemos 
dado el nombre de oKve^ & falta de saber el verdadero. Janambre llamamos 
igualmente al que hablaban \o&janambres y los pisones^ que son de una mis- 
ma familia, y usaban de un lenguaje particular. El resto de las tribus te- 
nian habla peculiar, que tal vez se diferenciaría mas ó menos en algunas 
comarcas, cosa que no podemos asegurar careciendo de datos ; tampoco sa- 
bemos cómo se llamaría, más para poderlo distinguir le decimos Tamaidi- 
peco. Las tríbus de las orillas del Bravo pertenecían ala filiación apache, su 
lengua debia ser la misma ; á ella los hemos referido. 



i 



DB MÉXICO. 2fV7 



XVIII. 



NUEVO LEÓN. 



Los manuBcritos del Archivo general que tanto nos han servido para otros 
Departamentos, casi nada nos dicen acerca de este. El tomo xxx contiene 
algunos documentos hacia el fin, con foliatura diferente (del 1 al 80) im- 
portantes para su objeto, y casi del todo inútiles para el nuestro. Xa carta 
acerca de las Misiones, del conde de Bevillagigedo nos sirve un poco mas, 
y de aquf y del artfculo ** Nuevo León" inserto en el Diccionario universal 
de Historia y de Geografia vamos á tomar nuestras noticias. 

'* Al finalizar el siglo xvi (en Setiembre de 1596), dice el Sr. D. José 
*' Sotero Noríega, ^ un religioso firanciscano llamado Fr. Diego de León, 
** residente en el convento de esta orden, fundada hacia pocos años en la 
'* entonces villa del Saltillo, guiado por algunos indígenas se dirigió como á 
** 36 leguas hacia el Oriente de aquella población, con el objeto de estable- 
** cer una pdision en la gran tribu que según sabia dominaba á todas las de- 
** juas de los contomos, y habitaba al pié del gran cerro llamado hoy de la 
" Silla : los gefes de la tribu lo recibieron hospitalariamente, y habiendo si- 
** do invitados por el religioso á trasladarse á una llanura, que se extiende 
** como á media legua al Norte del punto donde hoy se halla Monterey, ac- 
cedieron gustosos á ello y lo llevaron á efecto, verificándose de esta ma- 
nera el establecimiento de una misión en el paraje conocido con el nom- 
'^ bre de Piedra Blanca : el capitán D. Diego Montemayor, que acompañaba 

•& BioekMiano UrnTenal. Naevo León. ■ ^ ^ 

38 






/ 






298 geografía de las lenguas 

I 

" al P. León, dio á la misión el nombre de Villa 'de Nueva Extremadura;. 
" mas el ^rey de México, que lo era entonces D. Gaspar de Zúñiga y Ace- 
" vedo, conde de Monterey, informado de lo ocurrido, ordenó que á todo lo 
nuevamente descubierto, y á lo que después se descubriese, se le llamase 
Nuevo reino de León, ya para perpetuar la memoria del descubridor, ya 
por la analogía que se creyó encontrar entre las tierras reconocidas y el 
^' reino de aquel nombre en España ; y que la misión fundada fuese la ca- 
" pital del nuevo reino y se llamase ^*M¿nterey : " al mismo tiempo nombró 
" gobernador al citado D. Diego Montemayor, y remitió treinta y cuatro 
'' familias de artesanos y labradores para poblar la nueva ciudad, conce- 
** diéndoles muchas mercedes y privilegios. En todo el siglo siguiente se 
" fueron descubriendo íp^eysps puntos y terr«[i08 provistos de grandes co- 
*< modidades, y en ellos' se éstsAnecieron polblaclones áe familias españolas, 
" venidas del interior de la Nueva España, especialmente bajo el gobierno 
" de D. Martin de Zavala, sucesor de^ Montemayor ; al mismo tiempo se 
<* transportaron muchas familias de tlaxcaltecas, que asociadas y mezcladas 
'^ con las de las tribus del país, formaron diversas misiones ó pueblos: de 
'^ esta manera se fundaron las villas de Cerralvo (1629), Cadereita Jime- 
'* nez. Salinas Victoria, Sabinas Hidalgo, Boca de Leones 6 villa de Al- 
^^ dttítfá, la Mota, hoy Tertm, y las misiones de San (íiristóbal de Hiiar 
^* tohüises (1646), San Pablo de Labradores, después Galeana (1669), y 
^^San Nicolás de Gualegt:ias (1675): en el siglo XVIII se estableoieroü la 
villa de S.* Felipe de Linares (1715), los valles de Santiago de Otiaj acó y* 
deJSlinta CÍatariDa, y las misiones de Guadalupe (1716), Conoqpcipíi (1716), 
" Purificación (1716) y S. Nicolás del Pilón, hoy ciudad de Montemorelos 
"'(1718) : la misión de Rió Blanco fué descubierta y fundada en 1683^ por 
"' e( giíai^dian del (k)nvento de franciscanos de Charcas, que caminando pa- 
'* ta la hacienda de Matehuala encontró algunos pames que lo guiaron á 
líqüel ptitttó, no habiendo sido agregada á Nuevo León hasta Mfuchosiiftos 
d^sipües; En estas misiones s¿ asignaron tierras & los indígenas^ quienes 
" las poseian y trabajaban en común bajo las órdenes de un i;obemador, 
" nombrado de entre ellos mismos, hasta qué oonsumada la independencia 
"-tiacmtial se les distribuyeron en propiedad por iguales partes." 

Hasta aquí el Sr. Noriega, Entrando ya á decir lo que hemos po£do ave- 
riguar acerca de las tribus, podemos asegnrar que en la parte del Sufr yemr^n 
el terreno comprendido desde ía sierra del Guaohichil par)» f^. LuiS' Pot06^.^Bf 
habitaban los indios autchiókües^ extendiéndose al Oeste por ün gran 
cfo'; su lengua era propia, y es una de las que han desaparecido* 

Al Sur del valle de la Purísima y al Norte hasta Rio Blanco, confinan 
al Oeste con los cuachichiles, vagueaban los pisones y los ttanambrm^úb^ 









^a- 




DB MÉXICO 299 

maulípaSy encontrándose reminiscencias de que los pames andaban también 
por allí, aunque los terrenos que ocupaban^^no nos sean perfectamente co- 
nocidos. La lengua de los xanambres se extinguió. 

Las tribus de Tamaulipas ocupaban el centro de Nuevo León. Extendi- 
das por toda la sierra ocupaban las vertientes occidentales, y en el interior 
del país ejecutaban correrías y depredaciones ; esto lo prueba, lo que afir- 
ma Fr. Juan Lozada, religioso franciscano de la provincia de Zacatecas, al 
dar cuenta en 1732 de las paces ajustadas con los bárbaros,, en cuyo docu- 
mento se dice, que abandonaron las armas los cadimas^ pdoneSf nozas, pamo^ 
ranos 9 quedexeñosj paimitoSf pintos j quinicuanes y nuiquiapemes, ^ tribus que á 
excepción de una hemos encontrado que hablaban el tamaulipeco. Les debe- 
mos añadir los pamoranos al Norte de Laredo, los serranos de Tamaulipas y 
los pelones. Si todas las tribus de aquella región eran de la familia Tamau- 
lipeca^ habia algunas, sin embargo, que no pertenecían al mismo tronco ; 
tales son los kuaiahuises de S. Cristóbal ; los seguypnes cerca de Rio Blanco; 
los ayagTuiy los zima y los canaina hacia Serralvo ; y para el Sur los borrados, 
los comepescados y los aguaceros, pues los malincheños son de Tamaulipas. 
Estos bárbaros se comunicaban igualmente con los de CoahuUa, de los cua- 
les no eran muy diferentes, siendo el Nuevo León el país donde terminaban 
las tribus de las sierras y comenzaban las de las llanuras del Oeste. 

Al Norte del Estado y á lo largo del río Salado, vivian los tobosos, nación 
bronca y brava, nunca domesticada. 

Según estas truncas noticias, hallamos que se hablaron en Nuevo León, 
el pame, el xanambre, el que llamamos tamauJipeco á falta de nombre mejor, 
el hvalaJkuises, que era dialecto diferente y en el que se deben filiar los bor- 
rados, comepescados, ayagua, zima, canaina y aguaceros, y por último el 
toboso. 

Si á las denominaciones que arriba hemos hallado reunimos los nombres 
que se encuentran en la obra de Mota Padilla, cap. lxix, encontramos qui- 
tando las que son comunes-, treinta y un nombres de las tribus de Nuevo 
León, y son las siguientes: 

Cuachichiles Nazas 

Pisones Pamoranos 

Xanambres Quedexeños 

Cadimas Palmitos 

Pelones Pintos 



I Tom. XXX de los maimscritoB del Archivo geueral. Foja J7 de los dacumentos del Naevoreyno 
de León. 



300 



geografía de las lenguas 



'. I 



Quinicuanes 

Maqniapemes 

Hualahuises 

Seguyones 

Ayaguas 

Zimas 

Canainas 

Borrados 

Comepescados 

Aguaceros 

Malincheilos 



Tobosos 

Vocarros 

Posuamas 

Zalaias 

Malahuecos 

Pitisfiafuiles 

Cuchinochis 

Talaquichis 

Alazapas 

Pafaltoes. 



Indígenas é idiomas han desaparecido en Nuevo León» quedando bcIo 
8ü memoria, y las nuevas hordas que nuestros vecinos nos empujan de 
la frontera. 



■ v ■ 



un MBXico. 301 



COAHUILA. 



»• 3«*l 



La villa del Saltillo está fundada sobre el terreno que en lo antiguo ocu- 
paron los indios cudchichüesj j era una población considerable, cuando en 
1592 establecieron allí un convento los religiosos de San Francisco. Lps bár- 
baros combatieron á tal punto el establecimiento, que el P. Gavira, fundador 
del monasterio, se retiró á Tópia, y los vecinos pidieron auxilios al virey, 
a8^[urando que despoblarían la villa si no eran socorridos. D. Luis de Ve- 
lasco el segundo gobernaba entonces, y ocurrió á la "tepública de Tlaxcala, 
que tantos privilegios gozaba en la colonia, y la cual f&cilitó cuatrocientas 
fitmilias destinadas á establecer pueblos alrededor del Saltillo, para defensa 
de la villa, y con su ejemplo atraer á los bárbaros á la vida doméstica. Los 
tlaxcaltecas partieron al mando de D. Buenaventura de Paz, nieto de Xico- 
tencatl, y de un franciscano, su ministro : recibiólos el capitán Francisco de 
Urdiñola, fundador del mayorazgo que poseyeron los marqueses de San Mi- 
guel de Aguayo, y con ellos se fundó el pueblo de Tlaxcala, calle por me- 
dio de. la villa : los vecinos quedaron seguros, y de los tlaxcaltecas se fueron 
sacando colonos para otras partes.^ 

El P. Fr. Antonio Zalduendo se adelantó en 1603 hacia el Norte del Sal- 
tillo, redujo á los bárbaros á formar algunas poblaciones, y después de tres 
años de permanencia, tuvo que retirarse por no poder sufrir los iusultos de 
loB tobosos y de los cocoyomes. Quedó asi desamparada la conversión, hasta 
que en 1670, el P. Fr. Juan Larios, también franciscano de la provincia de 
Jalisco, hizo nueva entrada, allanó los ánimos de los naturales, y con el pro- 
yecto de establecer algimos pueblos, dio la vuelta al Saltillo: el gobernador 

] Doeomenioi para la Historia de México. Tercera lerie, tomo i, pág. 404. 



302 geografía db las lbnguas 

D. José García Salazar aprobó lo ejecutado, se reclutaron familias tlaxcal- 
tecas, y el capitán D. Francisco Elizondo recibió la orden de apoyar á loe 
misioneros con setenta soldados. Monclova se habia fundado en tiempo del 
virey conde de la Monclova, y al Norte, á muy corta distancia, se fundó la 
ptímera misión llamada de San Miguel de Aguayo en 1675.^ 

Los misioneros franciscanos atrajeron de paz las tribus de obayoi^ bobole$f 
tobosos^ cotzales, manosprietas, catiganes^ müijaes^ tili/aisi cabezaSf contotareSf 
bauzarigames, acqfes^ canta/es y otros, con los usuales fundaron cinco misiones. 
San Francisco de Coahuila, un cuarto de legua al Norte de Monclova, con 
indios boboles y obayas, á los cuales se agregaron algunos tobosos y veinte 
familias de tlaxcaltecas conducidas de San Esteban del Saltillo. Santa Rosa 
de Nadadores, puesta en 1677 á cuarenta leguas al Noroeste de Coahuila, 
de indios cotzales y manosprietas, trasladada junto al rio de Nadadores para 
huir de la guerra de los tobosos, y colocada al fin, en 1693, á siete leguas 
al Noroeste de Coahuila : se le agregaron ocho familias tlaxcaltecas; San 
Bernardo de la Candela, con indios catujanes, tílijais y milijaes, y cuatoi fa- 
milias tlaxcaltecas. San Buenaventura de las cuatro Ciénegas, fondada por 
el P. Fr. Manuel de la Cruz, en';1673, veinte leguas ú Oeste de Ooahtiila, 
con indios cabezas, contotores y bauzarigames : trasladada seis leguas mas 
oerca, al lugar llamado de contotores, combatieron los bauzarigames eontra 
las otras dos parcialidades hasta destruirlas^ de manera que se extinguió la 
misión : repuesta en 1692 con los tocas y los eoloradoB^ se pasó á legua y me- 
día de Nadadores, donde fué suprimida' eÉ 1747. Santiago de ValladareB, 
con apaches y chantapaches, sacados de Boca de Leones, á una legua de 
Oandela, suprimida también en 1747.^ 

Fundáronse ademas otras misiones. San Antonio GMindo Moetezumayen 
1698, sobre el paraje llamado las Adjuntas, al Norte de Monclova y no le- 
jés de la junta de los rios de Nadadores y de Coahuila, poblada coiik> indios 
mazáfpes y cenizos traídos de Nuevo León ; se despobló al cabo por las extor- 
sioiles de los tolonos blancos y por la guerra continua de lostobosos^? 

El Santo Nombre de Jesús Peyotes tuvo principio por el P. Fr* Franoíe- 
eo Peñazco, con veinte familias de indios cotzales en el paraj0 llamado fian 
Ildefonso, donde dufó dos años : destruida por los bárbaros, la repobló el 
P. Fr. Agustín Carrera por otros cuatro años, acabando como -la vez furi 
mera; por fin en 1698 los padres Fr. Bartolomé Adame y Fr* ManuelS^, 
Borrego, la establecieron con la tribu de gijwnes en el paraje en que hoy 
encuentra. El nombre de Peyotes viene de la i^undancia en los alrededorea 

1 Tercera serie, tomo i, pág. 421. tre las piezas del tomo zxix de los MSS. d< 

2 "Descripción de las misiones perteneoien- Archivo general, 
tes á la provincia de Jalisoo: año de 1762.*' En- 3 Teroers serie, tomo i, pág. 



0B MIZIOO* 



303 



de uoa yerba que así se llama» medicinal, y cou la cuál se pr^am también 
una bebida embriagante.^ A tiro de escopeta se encuentra San Francisco 
Vissarron -áe los Pausanes» comenzada por Fr. José Rodríguez en 1737 con 
fiunilias de tinapihuay<u^ pihuiques jjulimeños, aunque la mayor parte fue^ ' 
ron pauzanes.^L Luego que los apaches pasaron el Rio Grande» comenzaron 
á.oombatir estas misiones, y á fin de salvarlas se pensó en fundar una villa 
de españoles. Reclut^ronse familias al intento, aunque con poco tacto en 
cuanto & su calidad; se les repartieron tierras y aguas, y se puso la pobla*- 
oion inmediata ¿Peyotes. La puebla recibió el título de villa, con el nooot?*. 
bre de Sao Pedro de Gigedo, en memoria del virey, aunque también se le 
llamó villa de Lugo por uno de los pobladores.^ Así los tres establecimien- 
tos casi se reduj^on & uno. 

I^ misión de San Juan Bautista la fundó el P. Fr. Diego Salazar de San 
Buenaventura, religioso del colegio de Santa Cruz de Qu^turo, á 24 de 
Junio de 1699, orillas del rio Sabinas, con indios de las naciones makuame$i 
pachaleSf meseaUs^jaramesy ohaguames y chakuames: á poco de congregados, 
los neófitos huyeron de la misión, robándose el ganado, cosa que no rei^ó 
almisioneio, sino que penetrando hasta el Rio Grande juntó parte de los 
fugitivos» y con ellos y con las tribus de pampopat^ til^fiíyaSf pachcUocos y 
tfsmm$$ situó de nuevo la misión de San Juan Bautista, junto al presidio del 
mismo nombre, cerca del rio Bravo, el año de 1701.^ 

En 1703, á media legua corta de la anterior, se fundó la misión de Saa 
Bernardo por los mismos padres de la Cruz, después de haber mudado de 
sitio tres ocasiones; la poblaron con las naciones de ocanes, canua»^ catux4^ 
ne$i paxchaleSf pomulwnas^ jpaciuicheSi pastancaycu, pasUdocos y pamasuff á quie 
se ^p^egaron después los pacuas^ papanacasy tuancus y otras. 

El conde de Valladares, por decreto de 28 de Marzo de 1701, expedido á 
instancias de los padres de la Cruz, creó una compañía volante de treinta 
hombres, de los cuales veinte unidos á la guarnición del presidio de Santia- 
go de la Mondova corriesen la tierra, y los otros diez quedasen de escolta 
para los misioneros de San Juan Bautista y de San Bernardo : los soldados 
establecieron sus casas, de donde resultó el presidio IJamado también de San 
Juan Bautista, quedando agrupados los tres establecimientos en una pe* 
quena extensión.^ 

La primera misión que los padres de la Cruz formaron, fué la de Nuestra 
Señora de los Dolores de la Punta, con indios fitas y pasalves. 

La villa de San Femando de Austria (San Fernando de Rosas), se fundó 



1 Tercera Berie, tomo i, pág. 433. 

2 Ibid., pág. 435. 

3 Ibid., pág. 436. 



4 Ibid., pág. 440.— Tomo xxix de los MSS. 
del Archivo general. 

5 LagATOs oitedofl.. 



304 geografía de las lbnguas 

á 19 de Febrero de 1753, por el gobernador de^la provincia D* Pedro de 
Rábago y Teran. 

Hemos apuntado hasta aqní la manera con que las misiones se fueron es- 
tableciendo, para dar una idea ligera del modo con que los religiosos fueron 
allanando la tierra, é ir al mismo tiempo recogiendo los nombres de las tri- 
bus y los lugM'es donde se encontraban. Añadiremos ahora, en confuso, las 
demás noticias que encontramos, para sacar al fin algún resultado. Los 
pampopas habitaban en el rio de las Nueces, á 22 leguas al Sur de la mi^- 
BÍon de San Juan Bautista; los üUJaes mas abajo de los antericores; al 
Sur de estos los pataccUesj y los cachoposudeé cerca de los pampopas. Los 
pajalaque^ vivian en el río de San Antonio como á 40 leguas de la misión 
de San Bernardo; los pacoi y los pustancoyas á 15 leguas en el paraje nom- 
brado el Carrizo; los panagues & 18 leguas de la misión sobre el río de las 
Nneces ; los pawganes sobre el río de San Antonio, y los paguachis á 16 le- 
guas del mismo San Bernardo. ^ 

En la región del Oeste las cosas pasaron de otra manera. Cuando los es- 
pañoles solo bahian extendido sus conquistas hasta Cuencamé, habitaban 
en las orillas de las lagunas de San Pedro y de Parras muchas tribus, da 
carácter manso y apocado, combatidas de continuo por los coooyomes y por 
los tobosos^ «gente bárbara y crueL Les misioneros, á pesar de sus deseos, 
no habian logrado reducir á aquellas naciones, hasta que el capitán Antón 
Martin Zapata, con &milias tlaxcaltecas traidas del Saltillo, convocó gente, 
y en compañía del padre jesuita Juan Agustín de Espinosa, penetró en 
aqiiella comarca» y allanados los indios, sobr^ todo con la promesa de de- 
fenderlos de sus enemigos, fundaron en 1598 la villa de Parras» Diósele ea- 
te nombre, por una planta semejante á la viña silvestre, y después por la 
abundancia de parras que los coleóos sembraron y que prosperaron prodi- 
giosamente. A la sombra de la viUa fundaron en seguida algunas misiones ^ 
anexos á Parras los pueblos de Noria del Pozo, la Peña y Santa Bárbara; 
San> Pedro de la Laguna, orillas del rio Guanaval, con su visitad pueblo 
de la Concepción; San Lorenzo y sus sujetos los Hornos y Santa Ana; San 
Sebastían anexo San Gerónimo; San Ignacio y sus visitas San Juan de la 
Costa, San José de las Abas y Baicuco. Menos Parras, todos estos lugares 
están ahora ó completamente despoblados ó reducidos á haciendas. 

La laguna grande de San Pedro ó Tlahuelila, la forma el rio de Nazas, 
que en ella viene á terminar ; su circunferencia es de unas cuarenta l^uas, 
que llega á sesenta en las crecientes ; abunda en peces y en aves acuáticas, 
y produce el tule una semilla que los indios aprovechaban para hacer una 

1 Do<Mimentos MSS. del Afúhbo goottiL 



BB MBXIGO. 805 

eapeme de pan. Eraii los habitantes de sus orillas bastante hábiles, mas bien 
hechos de talle y mas dóciles que los infieles sus circunvecinos ; en extrraio 
Iteidos f por «so muy dados á la superstición. El fondo de su creencia la 
otUDponia el jsiiedo á los malos espíritus, llamados en su lengua Cachinipa: 
al ver el polvo levantado por un remolino del viento, se arrojaban á tierra 
invoeando i^spetidás veces á su dios, y lo nólmD ]mctíeaban por la noche, 
ail>nirár eoriüer por el eislo las exhalacioiiies : creian en los sueños; y para 
precaver de la muerte al padre 6 á la madre onfermosi ahogaban al mas pe- 
qiiefto é& los hijos, oomo-ima vfetíma expiatoria* Pariendo la mujer, el ma- 
rido hacia cama, se abstenía por tiaeo.ó seis días de carne y de peces, por 
tensor de que estoe animales no se dqaran coger después en la caza ó en la 
pesca: al término del tiempo venia un sacerdote y sacándole de la casa por 
lerMttÉo,4erminaba el ayuno. Las cabezas de los venados matados en la ca-' 
-i^ las guardaban para que les fueran propicias; si el propietario nM>ria, & 
cabo de un año,, ¡los parientes salian con ellas al anochecer de la easa del di- 
-fiMiiD eoft^anto Pariste y Uoreso, y tras de todos una vieja con lacabesadel ve- 
nadorapütada principal, y la colocaban en una pira, encimadetinas flechas; 
élfededbr pasaban la «eche llorando la anciana, y cantando y bailando loe 
demaa^ hasta el amanecer, «que encedida la hoguera, la cabeza se reducía á 
eenifla, y quedaba eepultada la Hiemmá del muerto. Cachinipa era el autor 
idelaímuerte, y oíltaban en la creencia de q^e si veian morir á sus parientes, 
ellos tambieo moririati al punto; por eso enterraban á sué enfermos antes 
que acabaran de espiív* No guardaban ni recelaban sKs doncellas, ni pro- 
eamban easarlas intactas, dejábanlas ^^s á su albedrío, por lo<]ue m«ehoe 
añoS) vivían en libertad, y después de casadas, á su gusto dejaban un varón 
•paraitomar otn^é A loe. muertos les lloraban sus parientes por algunos días, 
cantando y bailando, por la mañana y por la tarde, alrededor de la sepul- 
tMa^coD grandes gritos y alaridos, refiriendo las vktudes y las hazañas del 
idiliinto;tpi«bálNinse al efecto los restroe^i fia figura de. una calavera con 
lágrimas en las mejillas, sin duda para tenerlas fingidas si no las encontra- 
ban en BUS ojos verdaderas. 

Las tribus que habitaban el Valle se nombraban irritüa»^ mopac0a8y me- 
otro*, hoeras y ma/komenUf y los de la laguna, paogas^ caviseras^ vasapaUeSy 
ahomamcuy yanahopos y dapcuraibopos^ conocidos generalmente bajo la apela- 
ción de laguneros: añadifemos los mamazorrasj tiegualesj salineros y hazañeros 
para estos, y los payos pojra aquellos. 

En cuanto ha sido posible, íhemos puesto las tribus por las regiones que 
liabitaban ; mas nos eEH)ontramos con otras que apenas podeknos referirlas, 
formando un crecido catálogo* En la carta de Revilla Gigedo acerca de las 
misiones, suprimidos Ipe nombres ya conocidos, encontramos ¿o&ri^j guei- 

39 



^"^ Sd6 G£OGRAPfA DB LAS LENGUAS 

qmsaleSi pinofMicíis^ cacastes^ cocomaqueSf babiamareSi apesy pachaque$t bagnor 
mes i isipapolamés^ pies de venado^ chacafes^ payaguesj gicocogesj goricoij bocoraSf 
escavas, cocobvptasy codameSf UJLsmamares^Jilifaes^jumees^ toamaresrbapanetMrapir 
nacasj hahosarigamesj paceosy mezcal-es^ xarames, cfuicaguales^ kgames^ teracodo' 
mes y gavilanes. 

Hallamos en la historia de* Mota Padilla, cap. lxix, los paepolest coaqui^ 
tes, zibolosj canos, pachochesj sicaxu^ames^ siyanguayas, saandajuams^ liguaceB^ 
pacuazin, pajalatames y carrizos. 

En la foja 208 vuelta del tomo xxxi de los MSS. del Archivo genera!, los 
negritos, boccUos, xana/mbres, borrados, guanipas, pelones^ guisóles^ hualahuiíei^ 
alasapas, guazamoros, yurguimes, mazames, metazures, quépanos, eoysto» ^igua^ 
7ias, zopilotes, blancos, caniuiguas^ qnimis, ayas, comocairas, mezquites* 

La siguiente portada nos suministra también algunos nombres«***-^^ Manual 
'^ para administrar los santos sacramentos de penitenciat eucharistía^ extre- 
^ ** ma-uncion, y matrimonio : dar gracias después de comulgar y ayudar á 
*' buen morir á los indios de las naciones: pajalates, orejones^i {laooBS, tilija- 
*' yas, alasapas, pausanes^ y otras muchas diferentes, que se hallan' en las 
** misiones del rio de San Antonio y rio grande, pertenecientes al colegio 
'' de la Santísima Cruz de la Ciudad de Querétaro, como son; loapaoufohes, 
*' máscales, pampopas, tácames, chayopines, venados, pamaques^ y toda la 
" juventud de pihuiques, borrados, sanipáos y manos de perro. Compuesto 
'' por el P. Fr. Bartolomé Oaroía, predicador apostólico, y actual misionero 
<< de la misión de N. S. Pw S. Francisco de dicho Colegio, y riodeS. Anto- 
«' nio, en la Provincia de Texas. México: 1760."— -Según lo fue en- el texto 
se dice, esta lengua, oon variantes en diferentes lugares, se extiende^ desde 
Candela al rio de San Antonio, en todas las misiones fundadas por loB^ reli- 
giosos franciscanos. 

Por fin, añadiremos otras apelaciones que encontramos soekatf y son, 
rayados y chohmos, y habremos recogido un total de 148 nombveSf «á esta 
forma: 



Cuachichiles Contotores 

Tlaxcaltecas - Bauzarigamea 



-I 



Obayas Acafes 

Sobóles Cantafes 

Tobosos . Cabezas 

Cotzales Tocas 

Manospriétas Colorados 

Milijaes Apaches 

Tilijayas ' Chantapaches 



■# 






i 



I» manco* 



307 



Mazapes 

Cenizos 

GigameB 

Tinapihuayas 

Pihuiques 

Fausanea 

Julimes 

Hahnames 

Paohalea 

Meaoalea 

Jaramea 

Ohaguamea 

Ohahuames 

Pampopas 

Tilofayaa 

Pftohaloeos 

Tusaaea 

Pasohalea 

Ocanea 

Canuaa 

Catujanee 
. Pomiilamaa 

Pacuachea 

PaatalocoB 

Paatancoyas 

Pamaaas 

Pacuas 
< Pf^MMiacaa 
I' TiMUicas 

Pitas 

Pasalves 

Patacales 

Cachopostales 

Pajalaques 

Pacos 

Panagnes 

Pagaaches 

Inritilas 

Miopacoas 
" M 0?ira8 



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i.í.- ■ 



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'■ 5. 



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•-i« 



Hoeras 

Maiconeraa 

Paogas 

Caviseras 

Vasapalles 

Ahomamas 

Yanabbpos 

Daparabopos 

Laguneros 

Cocoyomes 

Mamazorras 

Neguales 

Salineros 

Baxaneros 

Payos 

Babeles 

Gneiquisales 

Pinanacas 

Cacastes 

Cocomaques 

Babiamares 

Apes 

Pachaques 

Bagnames 

Isipopolames 

Pies de renado 

Cbancafes 

Payagoas 

Oicocc^pBS 

Gorícas 

Boceras 

Escavas 

Cocobiptas 

Codames 

Tasmamares 

Filifaes 

Jumees 

Toamares 

Bapancorapinanacas 

Babosarigames 



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308 



G^OGRAFUI 0B LAS LENGUAS 



Páceos 

Xararaes 

Chacaguales 

Hijames 

Gravilanes 

Terocodames 

Pacpoles 

Coaquites 

Zíbolos " 

Canos 

Pachoches 

Sicxacames 

Siyanguayas 

Sandajuanes 

Liguaces 

Pacuazin 

Pajalatames 

Carrizos 

Negritos 

Bocalos ' 

Xanambres 

Borrados 

Gruauipas 

Pelones 

Guisóles 



Hualahuises 

Alasapas • 

Guazamoros 

Yurguimes 

Mazaraes 

Metazures 

Quépanos 

Coyotes 

Iguanas 

Zopilotes 

Blancos 

Amitaguas 

Quirais 

Ayas 

Comocabras 

Mezquites 

Orejones 

Tácames 

Chayopines 

Venados 

Pamaques 

Sanipaos 

Manos de perro 

Rayados 

Cholomos. 



Los cenizos, mezquites, carrizos y venados son comunes á Coahuils y á 
Tamaulipas : estando los dos Estado^ separados por Nuevo León, debemos 
creer que es casual esa identidad, y que las tribus de uno y de otro no tie- 
nen nada de común. 

Los xanambres, borrados y pelones, se encuentran en los Estados arriba 
dichos y también en Nuevo León. De los xanambres pocos vivían en Coa- 
huila, dispersos entre los indígenas, y ya sabemos que tenian au lengua 
propia : los borrados y los pelones eran de la familia tamaulipecSt y esta- 
ban en el mismo caso de los anteriores. 

Comunes á Coahuila y á Nuevo León, se encuentran los cuaohiehiles, to-^ 
bosos, hualahuises y alasapas. 

Los cuachichiles con lengua propia, vivian en el partido del Saltillo. 

Los tobosos^ con idioma particular, se extendian por el Bolsón de MnrJT^^ií 
y se les encuentra cometieiido depredaciones asi en Chihuahua y en 



DB MÉXICO. 309 

go, como en las misiones de Parras, en las demás de Coahuila, y en el Norte 
de Nuevo León. Tribu bárbara y guerrera, casi nunca dejó las armas de la 
mano, y poco se redujo al cristianismo; perseguida con tesón, fué extermi- 
nada hacia el último tercio del siglo anterior. Los tobosos, son de la familia 
apache, y prepararon á estos la entrada á nuestras tierras, sirviéndoles co- 
mo de vanguardia, pues mientras existieron, los apaches no frecuentaron las 
misiones al Sur del rio Bravo. De la misma familia son los cocayomes y los 
cabezas. 

Los htuUahuises tenian habla peculiar. 

Los pajalates, orejones» páeoas, tQijayas, alasapas, pausanes, pacuáches, 
mescales, pampopas, tácames, chayopines, venados, pamaques, pihuiques, 
borrados, sanipáos y manos de perro, usaban la lengua, cuya gramática 
compuso el P. Fr. Bartolomé García : no dice el nombre de ella, y para dis- 
tinguirla la nombraremos coahuÜíeca. A esta familia deben referirse todas 
las tribus que se encontraban al Este de las misiones de Parras y al Norte 
del Saltillo, hasta tocar con el rio Grande; no olvidando que si todas habla- 
ban el coahuilteco, se notaban en muchas algunas diferencias. 

El irrüila pertenecía á las tribus conocidas colectivamente bajo la de- 
nominación de laguneros, que comprende á las que habitaban las núsiones 
llamadas de Parras, y eran los irritilasj miopa^coasj mevirasy hoeraSf tnaiconeras^ 
paogasy caviserasy vasapaüeSf ahomamas^ yajiaboposy daparabapos^ mamazarras, 
negualesj salinerosy boxaneros^ payos^ rayados y cholomosJ 

Las lenguas y las tribus sé han extinguido. 



1 Hemoe sacado estas noticias de las obras si- tomo xxix de los manuscrítoe del Anduvo gene- 
gentes: P. Andrés Pérez de Ribas, libro xí, ral. — ^Mota Padilla, cap. uux.^— Tercera serie de 
** de ka mipioDes d». Panas."— Alegre, tom. i. docamentos, tom. i.— Artíoolo ''Misiones," en 
— Csarta serie de documentos, tomos lu y iv. — el Diccionario universal de Historia y de Geo- 
Dooimientos para la Historia dé Coahnila, en el grafito etc. 



310 GBOORAF(A DB Z.A3 LENGUAS 



DURANGO. 



£1 Departamento actual de Durimgo fonnó parte de la proyincia llama- 
da de Nueva Vizcaya ; la ciudad llevó un tiempo el titulo de Guadiana : los 
misioneros penetraron allí desde el siglo XVI, época de la cual debe contar- 
se la reducción de los moradores de aquella tierra. 

Las tribus principales en aquel terreno eran la acaxee*y la tepehuana; otras 
se encontraban de menor importancia, ya de la filiación de las dos anuncia- 
das, ya del todo diferentes. 

• 

ACAXEE. 



I • 



Los religiosos jesuítas redujeron á los acaaees al cristianismo y i la vida 
política ; los pueblos que con estos fundaron llevaron el nombre de misio- 
nes de Tópia. Decian los misioneros, que la sierra de Topia se extiende des- 
de el Nuevo México hasta Guadalajara; así es la verdad, atendiendo única- 
mente á la cadena de montañas que de Norte á Sur, deja al Este los Estados 
de Chihuahua y de Durango, y al Oeste los de Sonora y Sinaloa. Pero si 
el dictado de Sierra de Topia, se restringe á solo lo liabitado por la nación 
acaxee, ó á la parte que en la actualidad lleva tal nombre, entonces no cuen- 
ta tanta longitud. Las misiones de Topia se extendían por los dos Estados 
de Durango y de Sinaloa; y los jesuítas ponían como líipíte entre aquellas 
y la provincia de Sinaloa, el rio Mocorito ó de Sebastian de Evora. 

" La provincia de Topia tomó el nombre de una tradición fabulosa, muy 
'^ semejante á la de las metamorfosis de los griegos. Dicen que una india 
" antigua de este nombre se convirtió en piedra, que hasta hoy ellos 
^' neran en forma de jicara, que llaman en su idioma topia, de donde 



DB MBnOO. 311 



" mó el nombre el valle mas ancho y mas bien poblado de toda esta 



" región." * 






i« 
u 
« 
ce 



ce 
ii 



La palabra acaxee parece ser la misma que la de acaxete^ nombre de nn 
pueblo perteneciente al Estado de Puebla, ambos corrupción de la pala- 
^* bra mexicana acaxid^ compuesta de aü (agua), y de caxUl (cazuela 6 es- 
cudilla), hoy también corrompida, cajete: el todo significa oZ&erca, nombre 
perfectamente adecuado á la cosa, pues que Alcedo (Diccionario geográ- 
fico de América) dice que en Acaxete '^ hay una caja ó arca de agua de 
piedra de cantería, en que se recejen las que bajan de la sierra y se con- 
*^ ducen á Tepeaca:" el nombre, pues, nos dice, que si no la obra arqui- 
*' tectónica, á lo menos la idea y la ejecución vienen desde \op antiguos me- 
xicanos. El objeto y su destino expresado por la palabra topta^ parecen 
indicar también una corrupción de la mexicana topüi ( ídolo ó efigie de 
una divinidad); y aun la significación que le oyeron dar los primeros mi- 
sioneros, interpretándola por xícara^ conviene exactamente por su forma 
** con la de cazuda ó eacudiUaJ^ ^ 

La relación de las costumbres de estos iodios la tomaremos del P* Al^pre 
y de la obra del P. Andrés Pérez de Bibas. Vivian los acaxees junto á los 
OJOS y charcos de agua en pequeñas fracciones, y sobre los picachos 6 mo- 
gotes dificiles de trepar, porque aunque eran de una misma nación y len- 
gua, las rancherías se hacian entre sí continuada guerra ; era la cansa que 
por pequeño que fuera el agravio que alguno recibia, luego recogia á sus pa- 
rientes y con ellos tomaba ^cumplida venganza; y á su tumo este segundo 
tomaba á la carga, y así nunca terminaba la querella. Iban á la guerra con 
todas las riquezas que tenian en sus casas de tilmas, chalchihuites, plume- 
ría y armas. Estas consistían en arcos, flechas, carcaxes de pellejos de leo- 
nes, lanzas de brasil colorado, y se adornaban con ^^ una cola hecha de ga- 
^ muzas teñidas negras, y sacadas unas tíras largas que salen de un espejo 
** redondo, puesta en una rodaja de palo tan grande como un plato peque- 
*< fio, y esa asentada en el fin del espinazo, baja la cola hasta las corbas en 
** fm cordel con que van ceñidos." La macana llevaban atravesada como da- 
ga, la tilma cruzada por el pecho, y la cara, las piernas y los brazos pinta- 
dos 6 embijados de amarillo, ó de negro de ollin del comal y ceniza; el chi- 
mál guarnecido de plumería, *^ los cuales son como las vaseras de vidrios y 
*^ cálices, con los cuales se revuehren y adargan metiendo todo el cuerpo 
^ debajo de ellos." En la mano izquierda tienen el arco y la lanza, con la 
dhope^ha flechan, y en cayendo un enemigo» con una hacha pequeña, que 



1 Alegre: tom. i, p&g. 3d4. 

9 D. FefBMido Bamires, en el IXeQUmano ünifend, ptUí» Aenm$, 



Í12 GEOGRAriA BB LAS LENGUAS 

también tienen^ le cortan la cabeza, y esta se llevan, si no pueden todo el 
cuerpo. En volviendo á sus tierras, " si traen algún cuerpo, media legna 
" antes de llegar al pueblo, para que las mujeres que ayunaban mientras 
*^ iban á la guerra, y las demás que están en el pueblo le salgan á recibir; 
^ ellos esperan en un puesto que para esto tienen señalado, donde hay mu- 
** chas piedras hechas á manera de canal larga, de mas de cuatro pies y cu- 
^' bierta como albañal, por las cuales van metiendo los cuerpos que traen, 
^^ y dan á las mujeres las manos para que las lleven colgadas al cuello co- 
'' mo nóminas." Llegados á sus casas, que son de terrado y con puerta muy 
pequeña, junto al árbol de zapote que tienen en el patio (y al pié del cual 
dejaron una ^echa ó un hueso de muerto para que su ídolo les diese victoria), 
sobre i;na piedra lisa dejan la carne mientras se pone á cocer: luego desme- 
nuzan el cuerpo, cortándolo por las coyunturas, y lo ponen en dos ollas, 
teniendo cuidado del fttego dos viejos destinados al intento, durante toda la 
noche, que los demás gastan en baile y regocijo, con la cabeza del muerto 
en las manos. A la mañana sacan los huesos mondos, que guardan con las 
cabezas ó los cráneos en sus casas fuertes en señal de sus victorias. La car- 
ne deshecha ya, la revuelven con frijoles ó maíz cocido, y á cada uno de los 
que asistieron al baile dan su porción en un cajete; la primera ración dan á 
su ídplo y al guerrero vencedor, á quien hacen un agujero en el labio de 
abajo en medio de la barba, que pasa de un lado á otro, y allí le meten* un 
hueso con un boten por dentro y que sale por fuera como tres dedosi y se 
hacen tantos agujeros como hombres han muerto. 

Ayunan rigorosamente, y mientras dura, ni comen cosa con sal, ni tocan 
persona, ni hacen nada ; solo comen un poco de maiz tostado ó pinole, qoe 
beben en una calabacilla que traen colgada en señal de que ayunan : esta 
t^eremonia guardan cuando van á la guerra, ó si ven algún xixime, que «on 
sus enemigos, cuando siembran, cosechan, pasean ó lo hacen por devoción. 
Llaman á sus ídolos Tesaba, y al principal Neyuncame, el que todo lo ha- 
ce: el dios que cuidaba las sementeras tenia la forma de congo ó venado, 
para que estos animales na las talaran : el que cuidaba de la cazado los eier- 
vos que se cogian para hacer tamales al recoger las sementeras, eran unas 
gmndes astas de venado; una águila muerta era el ntimen para la volatería, 
y un navajon de pedernal servia para que las flechas no se descompusiénm. 
Otros ídolos habia en figuras humanas, ó solo las cabezas, no faltando uno 
que *' era la cabeza de un hombre bien hecha, con un cucurucho como de 
^< capilla de un fraile capuchino/' Cuidan de los dioses unos sacerdotes, 
que fingen tener el poder de sanar las enfermedades por medio de conjuros, 
hablar con los ídolos y remediar las necesidades comunes, por el iqiperio 
que tienen sobre los elementos. 



DB MÉXICO. .313 






Tienen estos ídolos unos altares muy fijos, hechos de figura circular, 
comenzando con un círculo muy pequeño, de compás de dos palmos, y 
'^ Bube una vara en alto, hecho de piedras llanas con barro y luego otro 
" mayor que cerca aquel del mismo altar, y luego otro y otro hasta que 
" viene á ser un compás de dos varas. En este altar tenian los ídolos y ofre- 
** cian las ofrendas, y cuando no había otra cosa, ofrecian y ofrecen todavía 
*' una oja de árbol puesta una piedrecita encima; otras veces un manojo de 
** zacate, y encima la piedra para que no se vaya. En las juntas de los ca- 
** minos suelen tener un montón de piedra, en el cual ponen un manojito 
" de zacate y una piedra encima para no cansarse en el camino." 

Comunmente andan desnudos ; en la cintura llevan ceñido un cordel del- 
gado, con flecos ó borlas de un geme de largo y cuatro ó seis dedos de an- 
cho en la parte delantera ; cúbrense algunos con tilmas de algodón, ó de pita 
sacada del maguey, que tiñen algunas veces de azul, ó de pieles adobadas. 
Se sientan sobre la planta del pié derecho, doblando la rodilla y poniendo 
contra el suelo el empeine del pié, causa por la cual tienen allí muchos ca- 
llos. Conservan largo el cabello y lo cuidan con esmero ; se lo trenzan con 
cintas blancas de algodón. Traen al cuello grandes sartas de caracoles y de 
coscates de algunos mariscos, y lo mismo en las muñecas de las manos: se 
agujeran la ternilla de la nariz, y se cuelgan con un cordón una piedra verde 
de las que llaman chalchihuites; traen en las orejas muchos zarcillos negros, 
cada UDO con una cuenta blanca, ó arillos de plata ó de cobre ''tan grandes 
'' como manillas; y en grandísima afrenta entran ellos cuando alguna vez, 
'* estando borrachos, le desgarran las orejas." Traen algunos liga en las pier- 
nas de las garras de los venados que han muerto, y lo mismo en la garganta 
del pié, porque dicen que asi trepan las montañas con facilidad ; si se can- 
san, se sangran de las piernas con una flecha aguda; lo mismo practican en 
la frente y cerca de las sienes cuando les duele la cabeza. 

Yendo de camino las mujeres llevan la carga en un cacastle^ que tiene la 
forma de un huacaU solo que es angosto por abajo y ancho por arriba; en 
estos va la comida, que es el maiz blando en mazorca, y sobre ella los uten- 
silios para comer, y envuelto en una tilma el niño arriba de todo, que allí 
va durmiendo, y á veces van dos : á los lados van los papagayos y las gua- 
camayas, que crian y cuidan para tomarles las plumas y adornarse con ellas ; 
y ademas penden las patas de los venados matados por el marido ensartadas 
ea unos cañutos de caña, y los huesos de los mismos, que hacen ruido co- 
mo cascabeles : cargando el marido á la espalda el muchacho mas grande, 
van en esta forma hombre y mujer, llevando á cuestas toda su hacienda. 
Comen en los caminos y en la guerra un poco de maiz tostado, y como al- 
guno derraman al sacarlo, si van muchos jimtos, les siguen los cuervos para 



40 



. 314 OBOORAFIA DB LAS LENGUAS 

comer el desperdiciot y esta era la señal por qué los españoles descubrían si 
se acercaban indios de guerra. 

Es gente mediana de cuerpo, bien agestada y proporcionada, de color no 
muy oscuro, y no se rayan el rostro sino los de la provincia de Baimoa; son 
fáciles, alegres, y conversan con afabilidad y risa; ni son huraños, ni esqui- 
vos, ni melmicólicos, ni retirados, ni temerosos, ni encogidos, sino largos, 
atrevidos y muy liberales, que acostumbran poner á la puerta de su casa 
una olla de pinole, y de ella bebe todo el que pasa, sea propio ó extraño. 
Qozan de buen entendimiento, prosiguen con tesón lo comenzado, y no les 
eran extraños algunos rasgos caballerosos. 

Juegan á la pelota como los añti^os mexicanos, con grandes esferas de 
uUy que no se tocan durante la partida, sino con los hombros ó los cuadri- 
les: en todos los pueblos hay para el efecto el vatey ó plaza, y juegan los 

vecinos ó unos pueblos contra otros, preparándose en este caso con tres días 
■ * > -■ 

de anticipación con bailes, cantos y algunas ceremonias : apuestan sus efec- 
tos más preciosos ó cosas como arrancarse las pestañas 6 pasarse chile bravo 
por los ojos abiertos. Las mujeres juegan al patole '*que son cuatro cañas 
^' abiertas, y seiguñ caen, dando con ellas en una piedra, asf van contando 
las rayas en unas piaras que tienen puestas en ingiera con dos puertas 
'que han de salvar con el ntimero que sale sin caer en ellas, que llaman 
" ellos quemaderos, poique si caen eii ellas comienzan á contar de nuevo : 
^^ pongo por ejemplo, faltándome dos para llegar á la puerta : si caen tres, 
" salvo la puerta, y si caen dos caigb en ella, y asf vuelvo al principio." 

Los jesuítas ganaron para el cristianismo á los acaxees, y las poblaeiones 
qué 'con ellos fundaron tuvieron el nombre de misiones de Topia. Oontaban 
tres partidos, dos de los cuales pertenecían á Sinaloa, correspondiendo el 
último á Durango ; en aquellos se hablaba la lengua tebaca, y el accuDee en 
Bamupa y Soyatlan, como se lee en el artículo correspondiente* El mismo 
acaxee se usaba en el tercer partídp, compuesto de San Ignacio Tamazula, 
San íghacio Atotonilcp, ^an Joaquin Chapotlan y San José Canehs, cuyos 
habitantes hablaban generalmente, además de su idioma propio, lá léngtia 
mexicana. ^ Los pueblos referidos, que corresponden hoy al partido de Ta- 
mazula, no eran los únicos que pertenecían á Topia y formaban la pi^vin- 
cia de este nombre ; deben añadirse San Pedro valle de Topia, el maneral 
de Topia, Asunción Siáhori, San Antonio Tahuahueto y los Dolores de 
Agua Caliente, las cuales poblaciones marcan los terrenos habitados por los 
acaxees,^ con los que después veremos. 

1 Cuarta serie de documentot, tomo m, p4- Ulmo. Sr. D. Pedro Tamaron, Obiapo de au 
gina 417. DióoeaiB. MS. en poder del fir. D. Fecundo 

2 Visita del Obispado de Durango por el Ramirez. 






DR MBXICO* 315 

Eran de esta familia los papttdos y los tecayas qoe viyiaD hacia el real.^ 
Los haimoas al Norte, y los sahaibos. De estos sabaibos dice el P. Alegre ' que 
eran n^ion distinta de la acaxee aunque hablaban la misma lengua ; pero 
en la relación de las misiones, tantas veces citada,^ encontramos que la len- 
gua sabaiba se nombra como distinta de la mime y de la acaxee, por lo 
cual hemos clasificado el sabaibo como lengua hermana del acaxee. Los sa- 
baibos habitaban en el partido de San Ignacio Otatitlan, con los pueblos de 
Paiba, Alaya y Ququpa, que corresponden al Estado de Sinaloa. 



XIXIMES. 

Los sdximes vivian en el oorazon de la Sierra, en los puntos mas escabro- 
sos é intransitables. Era sin comparación la tribu mas bárbara y .brutal,: 
enemiga jurada de los acaxees con quienes estaba en continua guerra. Más 
que ningunos otros bárbaros, tenian la repugnante y atroz costumbre de 
comer carne humana ; y no solo era esto con los prisioneros que caian en 
sus manos, sino que cada uno para proveer de sustento á su familia salia á 
las montañas en busca de un acaxee, como si fuera á caza de un venado : los 
huesos y las calaveras los colgaban como trofeos en las paredes y en las 
puertas de sus habitaciones y en loe árboles vecinos. En el traje y en las cos- 
tumbres eran sehiejantes á sus vecinos : traían largo el pelo^ que se trenza- 
ban con cintas de diversos colores, usaban de las mismas armas y tenian len- 
gua particular, llamada xixime^ aunque hermana de la acaxee. 

Los jesuítas redujeron á esa nadion, formando con ella cuatro partidos: 
1? San Pedro Hetasi, con sus sujetos San Pedro Guarizame y Santa Lucía. 
2? Santa Cruz de Yamoriba y San Bartolomé de Humase. 3? Santa Polonia, 
con la Concepción y el Nuevo Santiago. 4? San Ignacio, con San Geróni- 
mo, San Juan y San Francisco Cabazan.^ Este último corresponde á Sinaloa. 

Debemos ahora añadir los cuatro partidos de las misiones llamadas de 
San Andrés: el 1? compuesto de San Ignacio Otatitlan, Paiba, Alayay Que- 
jupa; ya hemos visto arriba que era de los sabaíbos: el 2? San Ildefonso de 
los Remedios, Santa Catalina y el Palmar, y el 39 San Gregorio, Soibupa, 
San Pedro y San Mateo Tecayas, debemos juntarlos á los dcaxees^ con lo 
cual queda cerrada la determinación de su territorio; y el 4? Santa María 
Otaiz, Santiago Batzori, presidio de San Hipólito y Guapijuxe,^ son de 



1 Alegre, tomo i, pág. 379. 4 Cuarta serie de la colección de documen- 

2 Pág. 4S2. tos, tomo l, pág. 301. 

3 Coarta serie de la oofeocion de doenneii- 5 Ibid., pág. 906. 
toa, tomo Hi, pág. 306. 



4t 



31G geografía DlB LAS LENGUAS 

xiximes. En todos cuatro, demás de su idioma partimlar, debe notarse y 
muy mucho que hablaban en general el mexicano. 

Los xiximes tenian también algunas familias salidas de su tronco. Los Ai- 
naSi habitantes de las márgenes del rió de Piaztla, y los humes. De estos di- 
ce el P. Luis de Ahumada, testigo de vista, que su principal pueblo era 
Guarizame, y los demás l'oministame, Queibos, Yazaboitia, AcuZj Yomo- 
coa, Tomisitua, Zipamojrtia y Mosas: "los moradores de esta quebrada se 
" llaman humes, nación distinta de los xiximes aunque tienen una misma 
" lengua: es gente política, obedecen todos á un gobernador que en cada 
pueblo tiene sus particulares caciques ; son grandes labradores, y lo que 
mas me admiró fué ver sus sementeras que hacian en las lomas mas á pi- 
^' que, donde se da tan fértil el maiz, que nos admiró la grandeza y colmo 
'' de las mazorcas: siembran también frijoles, chile, calabazas, chia y otras 
" semillas á este modo ; tienen muchos cañaverales y cañas dulces, zapotes, 
" guayabas y otras frutas de tierra caliente, porque lo es mucho lo profun- 
** do de la quebrada, y por el contrarío muy &ios y destemplados los altos 
*' de ella, tanto que nos hubimos de helar con las muchas nieves que caye- 
'' ron en todo el tiempo que estuvimos en los altos: el traje de éstos indios 
^* es muy vistoso y variado de tilmas de muchos tochimites, vestidos de la 
<* cintura arriba, coronadas sus cabezas de diademas de varias plumas de 
^^ papagayos y guacamayas con algunas hojas de plata batida : usan flechas 
*' con varillas de brasil, lanzuelas de lo mismo, hachuelas de fierro en luga^ 
<^ de maoanas ; traen unas colas postizas de varios animales y en ellas algu- 
^* nos cascabeles; corresponden á estas desde el nacimiento unos pequeños 
<< espejuelos que rescatan á los indios que salen á tierra de paz. Es gente 
^\ de muy buen entendimiento y discurso, viven en casas de adobes y terra- 
V* do embarradas y embijadas, á nuestro modo pintadas; consta cada ran- 
** cherfa de cinco ó seis casas, puestas en contorno de una pequeña plazuela 
*' que tienen muy llana y limpia; dejan entre casa y casa un pequeño por- 
^ tillo en orden á defenderse con poca gente de muchos enemigos, y á esta 
^^ causa tienen las casas unas sumamente pequeñas puertas que mejor pa- 
recen ventanas, algo altas del suelo por donde no se puede entrar sino 
paulatinamente y por partes, primero la cabeza y luego los brazos apo- 
yándose siempre en ellos, y las manos se dejan caer para entrar el resto 
'* del cuerpo, todo en orden á guarecer sus hijos y mujeres en tiempo de 
'^ rebatos, que los tienen á menudo, y varías guazavaras con sus vecinos 
** xiximes, tepehuanes é hiñas, que por particulares intereses tienen entre 
** sf guerras continuadas. Están estas rancherías con grande arte en esta 
fragosa quebrada, porque por el aire de una á otra hay un pequeuo^espa- 
cio, de manera que á voces moderadas se hablan y comunican ; mas para 



u 
«i 



4C 
44 



»B MBZIGO 317 

<* ir á ellas íaj bien que sudar y venir por la prpñindidad de las barraneas 
<^ y la fragosidad de las cuestas que las dividen, por donde van ellos como 
** unos gerifaltes, y nosotros por prisa que nos demos, á buen mediar, no 
^ hacemos poco en atravesar de una á otra en tres y cuatro horas, y esto á 
** pié, agarrándonos con manos y pi6i.*' ' 

En cuanto á los hiñas, encontrónos en el P. Ribas, ^ que su primer pue- 
blo era G'tfaimino, Iztlan después San Francisco Javier, y Queibos, llamado 
pmr los mexicanos Quilitlan y después Santiago : este Queibos debe ser sin 
duda otro pueblo del mismo nombre del que arriba hemos nombrado, á no 
ser que los PP« Ribas y Ahumada se contradigan en este punto, en cuyo 
caso me atengo i lo que el segundo afirma. 

Los xiximes con las tribus de su filiación ocupan el partido de San Dimas. 

TEPEHÜAN. 

Pasemos ahora á los tepehuanes. La provincia tepehuana, s^un el P. 
Alegre, ' se extiende ^^ desde la altura misma de Guadiana (Durango), á po- 
*^ co menos de 25<^ hasta los 27<^ de lat. setentrional. Sus pueblos comien- 
zan á las 25 leguas de la capital de Nueva Vizcaya, hacia el Noroeste en 
Santiago de Papasquiaro. Ai Norte tiene á la provincia de Taraumara, al 
*< Sur la de Chiametlan y costa del seno californio, al Oriente los grandes 
<^ arenales y naciones vecinas á la laguna de San Pedro, y al Poniente la 
Sierra Madre de Topia, que la divide de esta provincia y la de Sinaloa. 
La religión, las costumbres, el traje y las armas de estas gentes, eran con 
*^ poca diferencia las mismas que hemos dicho de Sinaloa.'' 

Si estos límites se relGeren á las misiones de tepehuanes, ó á la provincia 
tepehuana, muy bien podrán ser; mas si esos rumbos señalan el terreno ha- 
bitado por la tribu, entonces no son exactos, como muy pronto veremos. 

De las costumbres se asegura que son las mismas de los sinaloas ; añadi- 
remos lo que hemos leido acerca de los habitantes del partido de Ocotlan. 
Estos gentiles, dice el P. Juan Fonte, guardan la ley natural con grande 
exactitud. El hurto, la mentira, la deshonestidad está muy lejos de ellos. 
La mas ligera falta de recato ó muestra de liviandad en las majeres, será 
*< bastante para que abandone su marido á las casadas y para jamas casarse 
** las doncellas. La embriaguez no es tan común en estas gentes como en 
*' otras mas ladinas, no se ha encontrado entre ellos culto de algún dios, y 
*< aunque conservan de sus antepasados algunos ídolos, más es por curiosidad 

1 Ifiíioiiee de San Aadves, pigins 621 y si- 2 Cnaii» serie, tomo m, pág. 9» jr sigaientes. 
gventes. 3 Pág. 319 del tomo i. 



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318 ' geografía QB las Í.BNGUA8 



ii 



6> por capricho, que por motivo da religión. £1 mas £bubobo de estoa ídolos 
^f era uno á quien llamaban Ubamari, y habia dado el nombre á la prinei- 
'^ pal de eus poblaciones. Era una piedra de ciuco palmos de alto, la cabe- 
'' za humana, el resto como una columna, situada en lo mas alto de un motH 
'< tecillo sobre que estaba fundado el pueblo. Ofrecíanle los antiguos flechas, 
*' ollas de barro, huesos de animales, flores y frutas." ^ 

La emigradoA mexicana dejó huellas en el país de los tepehuanes. Cer- 
ca del Zape, ^' en la sima de una, roca, nace una fuente, y al derredor ha- 
^^ liaron los padres muchos ídolos y fraomtentos de^^lumnas al modo de las 
^' que usaban los. mexicanos. En el valle observaron también algunas rui- 
'' ñas de edifíáios, que les hicieron creer que habían hecho allí asiento loa 
'< mexicanos, en aquella famosa jomada desde las regiones septentrionales 
'' que están constantes en sus historias." ^ En otra parte se hace notar que 
los nombres Ocotlan, Atotonilcp y otros, son enteramente mexicanos, y se 
añade : '* Cabando delante de la iglesia que ahora se fabrica, se hallaban á 
^\ ^c^da paso ollas bien tapadas, con cenizas y huesos humanos, piedras de 
^' varios colores con que se embijan, metales y otras cosas, y lo que les cau- 
*' s^ba mas admiración eran las estatuas y figuras que descubrian de varios 
'* animales. A mí me la causó con ver una que.parecia vivamente un rali- 
'< gioso con su habito, cerquillo y corona muy al propio. Y lo que he po- 
^* dido entender de indios muy viejos, es que pararon aquí los antiguos me- 
" xicanos que salierop del Norte á poblar ese reino de México, y no debieron 
" de ser pocos, pues una media legua está llena de estos como sepulbros y 
" ruinas de edificios y templos." ^ 

Las misiones que los jesuítas fundaron entre los tepehuanes de Durango, 
contaban cuatro partidos: 1? Santiago Papasquiaro con S. Andrés Atoto- 
nilco y S. Nicolás : 29 Santa Catalina y Tepehuanes : 3? S. Ignacio del Za- 
pe y S. José: 49 S. José del Tizonazo y Santa Cruz de Nazas, sobre el rio 
de su nombre. Acerca de ellos haremos estas aclaraciones ; el pueblo de 
S. Nicolás no era de tepehuanes sino de xiximes ; en el Tizonazo hubo in- 
dios de las tribus de salineros y de cabezas, que habiendo tomado parte en 
el alzamiento de los tobosos fueron exterminados, en consecuencia se repo- 
bló la misión con ópatas de Sonora, que hablaban la lengua ure. * 

No eran los habitantes de estos pueblos los únicos que en Durango ha- 
blaban el tepehuan, debemos añadir Durango, el Tunal, Santiago, S. Fran- 
cisco del Mezquital, S. Miguel Yonora, S. José die Joconostla, Santa María, 
Santiago Teneraca, S. Francisco Ocotau, S. Pedro Jicara, Santa Maria Gua- 



1 Alegre, tomo i, pág. 452. 3 Ibid., tomo n, pág.-d^. 

2 Ibid., pág. 415. .4 Cuarta serie, tomo lU, pág. 310. 



DB MBZIGD. 319 

zamota, S. Bernabé, S. Antonio, S. Lúeas de Gktlpa, Lajas, Santa María 
Milpillas, Magdalena Tajioaringa, S. Antonio Damatech, Paeblo Nuevo, 
S. Diego del Rio^ ^ Canatlan, Cacarla, etc., incluyendo los pueblos de los 
partidos de Durango, Santiago Papasquiaro, el Oro é Indehec, y parte de 
los del Mezquita!, Nombre de Dios, S. Juan del Rio y Nazas. Al Norte, en- 
tre los tarahumares de Chihuahua hay tepehuanes, como después veremos, 
de manera que comienzan en el Estado de Jalisco, tocan en Sinaloa, se ex- 
tienden por Chihuahua, y confinan al Este con la tribu zacateca y con los 
laguneros de Coahuila por el partido de Mapimf. 

En S. Juan de Analco, pueblo que forma como un barrio de Durango, 
poblaron tlaxcaltecos, llevados allf como colonos. 

El Sr. D. Femando Ramirez tiene noticia de que en Cacarla existió la 
tribu cácari que se extinguió, sin dejar rastro ninguno. 

La parte Este del Estado estuvo habitada por los zacatéeos^ que se exten- 
dían hasta el rio Nazas. ^ Cnencamé, Cerro Gordo, S. Juan del Rio, Nombre 
de Dios, quedaban comprendidos en esta demarcación : demás del zacateco, 
se encontraban muchos que hablaban el mexicano. ' 

La parte del partido de Maprmf al Este, lo ocupaban los pueblos de la 
lengua irrüila^ sobre los cuales ejercían grandes depredaciones los tobosos. 

Aunque en un pequeño espacio, Durango tiene tarahutnares ; vivian*en 
S, José de Bocas, cabecera de una de las misiones de los jesuítas. 

Determinadas las tribus que se encuentran en Durango, con los lugares 
que ocupan, diremos algo de sus lenguas. Se hablan el acaxee^ el xixíme^ el 

r 

sabaibof el tepehuan^ el tarahumar y el mexicano; lenguas perdidas el.cdoin, 
el zacateca^ el irrüila^ el toboso f el ópaía. 



ACAXEE. 

Lengua que de una manera dudosa hemos hecho hermana del mexicano; 
si los acaxees resultan de diverso tronco etnográfico que im azjtacasi no hay 
duda alguna que ambas tribus tuvieron un roce íntimo y prolongado. Bal- 
bi pone una lengua topia como diversa de la acaxee; en nuestro concepto no 
existe esa diferencia, y en nuestra clasificación dejamos ambos nombres co- 
mo sinónimos. El acaxee se extiende por Duw^goy por Sini^Joa; lo, limi- 
tan al Norte y al Este el tepehuan, al Sur el xlxime y al Oeste el sabaibo 
y el tebaca. Lo hablan los acaxees, papudos, tecayas y vamoas. 



1 Visita del Sr. Tamaron. MS. en poder del 3 Tomo XXXI de los MSS. del Arohivo gene- 
Sr. D. Femando Bamires. nú. — Alegre, tomo I, p&g. dSO. 

2 Cuarta serie, tomo m, pág. 33. 



ato geografía db las lenguas 



XIXIME. 

Idioma que tiene parentesco con el acaxee, y que por lo mismo se debe 
referir al grupo en que este se coloque sea cual fuere : está clasificado en la 
familia mexicana porque allf le llevó el acaxee. Se encuentra en Durango 
y en Sinaloa : tiene al Norte el acaxee, al Este el tepehuan, al Sur el tepe- 
huan y el mexicano, y al Oeste el mexicano y el sabaibo. Lo hablan los xi- 
ximes, los hiñas y los humes. 

SABAIBO. 

De la familia de los dos idiomas anteriores ; nosotros le hemos colocado 
como dialecto del acaxee. Tiene al Este el acaxee y el xixime, al Norte el 
acaxee y el tebaca, y por los otros rumbos el mexicano. Se extiende por 
Durango y por Sinaloa, y lo hablan los sabaíbos, 

TEPEHUAN. 

De la familia ápata-tárahúmar-pima ; se encuentra escrito tepehuany tepe- 
gttan. Se extiende por Durango, Jalisco, Chihuahua, Coahuila y Sinaloa: 
lo limitan al Norte el concho y el tarahumar, al Este el irritila y él zacate- 
co, ál Sur el zacateco y el cora, y al Oeste el mexicano, el xixime, el acaxee 
y el tebaca. 

TA&AHITMAIU 

Lengua propia de Chihuahua, y que toca una muy pequeña fracción en 
Durango. 

I HEXICANO. 

Usado entre algunas de las tribus enumeradas, conforme al dicho de los 
misioneros. 



LENGUAS PERDIDAS. 



; 



Totalmente el cacarte el zacateco^ el irritila y el toboso ; parcialmente en 
Durango el apata. 



DR MRXfCO. 391 



CHIHUAHUA. 



El Estado de Chihuahua junto con el de Durango, compusieron lo que 
86 llamó en un tiempo la Nueva Vizcaya; agregados Sonora, Sinaloa y el 
Nuevo México, tenian el nombre de provincias internas de Occidente, go- 
bernadas por un comandante general, dependiente unas veces del vireinato 
de México, sujeto otras solo á la corte de Madrid. 

Los misioneros conquistaron propiamente aquel país : sus gobernadores 
no sirvieron de mas, que de hacer la guerra á los bárbaros y destruir hasta 
cierto punto la población. 

Entrando á la enumeración de las tribua que habitaban el Departamento, 
comenzaremos por los tarahvmares. El principio de su reducción se atribu- 
ye al padre jesuíta Juan Fonte en 1607; la Compañía de Jesús redujo á 
pueblos aquellas tribus, que en 1771 pasaron á la dirección de los religio- 
sos de Guadalupe. De estas misiones, algunas se secularizaron, y el resto 
vino á decadencia en poder de los nuevos ministros que se les pusieron. En 
cuanto á las costumbres de los tarahumarés, asegura el P. José Pascual, 
uno de sus misioneros mas antiguos, '< que es gente política, y aun en su 
** gentilidad se cubrían ellos, y mucho mas ellas, con un tejido de pita he- 
'' cho de unas palmillas silvestres de que sacaban hilo, y tan tupido que la 
** agua en él se contiene sin derramarse ó consumirse, mucho mas cuando 
está tirante. Son grandes labradores, crían aves de Castilla en abundan- 
cia, y muchos tienen sus manadas de ovejas, con lo cual mantienen algún 
" trato y comercio con los españoles, que les ferían ropa y otras cosas. Son 
belicosos y en las ocasiones que se han ofrecido han mostrado mucho va- 
lor, ó por los españoles ó contra ellos. Al Oriente tienen el rio de los 
Conchos y al Poniente la Sinaloa, Sonora y las regiones del Nuevo Méxi- 









41 



322 



GBOORAFtA DB LAS LENGUAS 



^' cOy al Norte y al Austro la Nación de los Tepehuanes, cuya lengua hablan 
" también comunmente.^^ 

LfOS pueblos pertenecientes á los tarahumares se conocen en general 
por la terminación en chicj aunque hay algunos que fundados por los misio- 
ñeros recibieron nombres arbitrarios. Se dividian en tarahumares altos y ba- 
jos, ó viejos y nuevos. Los jesuítas establecieron entre aquellos cinco par- 
tidos, y ocho entre estos; los franciscanos fundaron otras misiones, de ma- 
ñera que, en 1793, se habian encargado once misiones á curas doctrineros, 
diez y ocho estaban á cargo de los religiosos del colegio apostólico de Gua- 
dalupe de Zacatecas, y h^ia ocho que estos mismos habian fundado. 

Los pueblos que les correspondían eran estos : 



Partido de Aldama : 

Julimes. 
Partido de Balleza: 

Baquiaricl^jc 

Guasarochic 

Tecorichjc 

Joya 

San Felipe 

San José de Olivos 

San José 

Guadalupe 
, San Javier 

San Gerónimo 

Piedras bolas 

Santa Ana. 
Paiijdo de Batopilafi, : 

Guapalaina 

Mamorachic 

San Ignacio 

Sant^ Ana 

Satebó 

Tubares 

Yoquivo 

Refuto 

Chinatú 

Dolores 

Navogame 

Tahooas 



Quazápares 
Cerocahui 
Guadalupe 
Gueguachic 
T^moris 
Tepachic 
Chinipas 
Agua caliente 
Loreto 
Santa Ana 
San Andrés 
San Miguel 
Tenpriva 

San José de Cruces 
Baborigame 
Basonopa 
Cinco llagas 
Guerechic 
Santa Rosa 
Tierra colorada 
Toallana. 
Partido de Chihuahua : 
S^ta Isi^bel 
Satevó 
Chuviscar 
Nombre de Dios 
Cuevas 
Santa Rosalía 



I)B M£XICU. 



323 



BaboDoIlaba 

San Audres 

San Lorenzo. 
Partido de Concepción : 

Aríziochic 

Bachiniva 

Tonwchic 

Paquirachic 

Cajurachic 

Yepachic 

Basaseachíc 

Tutüaca 

Santo Tomas 

San Miguel 

Matachic 

Cocomorachic 

Tejolocachic 

Temosachic 

Yepomera 

Morís 

Urtiachic 

Batopilas 

Jicamórachic 

San Lñis. 
Partido de CusihuiracHic : 

Cóyacliic 

San Bernabé 

Isóguicbic 

Bocojma 

Cosarare 



GüaCaivo 

Alamos 

Pachera 

Bichechic 

Temechic 

Noíx>gachic 

Papajichic 

Tetaguichíc 

Nonoáva 

Carichic 

Bacabnriachic 

Baquiachic 

Papigochic 

Teguerichic 

Carretas 

San Bernardino 

San Borja 

Santa Ana 

Paguichic 

Saguarichic 

Teporachic. 
Partido de Paso : 

El Real 

Socorro 

Senecü 

Isleta. 
Partido de Rosales : 

San Francisco de Concho 

San Pedro. 



Esta relación, tomada del Ensayo Estadí^co sobre el Estado de Chi- 
htrahna, difiere algo de las otras relaciones que consultamos, y cómo ellas, 
contiene no solo á los tarahumares sino también á los otros pueblos que ha- 
"bitan en aquella fracción política, para encontrar con precisión To que bus- 
camos, fuerza será ir separando las diversas tribus, á fin de dejar el resto á 
la lengaa tarahumar. 

En la visita que el Sr. *)^amaron hizo á su obispado de Durango (MS. en 

« 

poder del Sr. D. Fernando Bamirez), se encuentra que pertenecen á los tu- 
bares los pueblos de Cótkcepddn, San Ignacio y San Miguel ; en' Cinco llagas 



324 geografía de las lenguas * 

pone ademas de los tubares ó tovares, como les llama, urpehuanes^ tarahumor 
res y íintis. Los tubares que habitan uno de los afluentes del rio del Fuerte, 
hablan idioma particular, que es un dialecto del tarahumar, distinto del 
varogio y del gua^ápare; se llama tvhar. 

En San Andrés Chinipas vivian los chinipasy á que se agregaron los guai- 
lapos y maguicujuis : en Nuestra Señora de Guadalupe de VoragioB 6 Tarai- 
chi, los hizos: en Nuestra Señora de Loreto de Voragios 6 Sinoyeca y en 
Santa Ana, los varogios; después se les juntaron los husaronesy entecos y te- 
eargonis. En estos cuatro pueblos y en sus rancherías, que formaban dos 
partidos de misiones, hablaban la lengua varogia^ semejante á la tarahumar, 
aunque tenia marcadas diferencias.^ 

Habitaban en Santa Teresa de Guazápares 6 Guazayepp, los guazápares; 
y los temoris en Santa María Magdalena, Nuestra Señora del Valle Humbro- 
so, Cerocahui y algunas rancherías; hablaban el guazápares dialecto seme- 
jante al varogio, pero mucho mas cercano al tarahumar.' En casi todas 
las relaciones están estas tribus confundidas en su nombre y en su idioma 
con los tarahumares. 

En el pueblo de Pachera, que los misioneros nombraron Santa Rosa de 
Santa María, se encuentran los tarahumareé paeheras. ' 

La descripción topográfica de las misiones de propaganda-fide de nuestra 
Señora de Guadalupe de Zacatecas, en la Sierra Madre, ^ pone como pue- 
blos de tepehuanes Nabogame, Baborigame, Cinco Llagas, Basonopa, Gue- 
rachic ; y de tepehuanes y tarahumares Chismal (Chinatú) y Santa Ana. La 
relación de las misiones ^ asegura ser también de esta tribu San Pablo de 
Tepehuanes (Balleza), San Juan Atotoúilco y San Gerónimo Huexotitlan. 
En cuanto á la misión de Jesús del Monte de Tutaaca, compuesta de la ca- 
becera y de los pueblos de San Juan Evangelista Tosonachic, Santiago Ye- 
pachic y San Juan B. Maguina, no están conformes las relaciones consulta- 
das; ® unas dicen que los habitantes son pimas, otras que tepehuanes, y no 
falta quien las ponga como de solo tarahumares. En nuestro sentir, la ma^ 
yor parte eran pimas^ aunque no faltaban tepehuanes: como se encuentran 
también dispersos hacia el Norte confundidos con los tarahumares. 

Sigamos ahora con los conchos: — *'Esta es nación bastante numerosa, 
'* dice el P. Alegre, ^ que se extiende hasta las orillas del rio grande del 
** Norte. Por la parte del Septentrión confina con los laguneros y al Medio- 



1 Cuarta serie de dooomentos, tomo m, p&g. 5 Coarta eeríe de documentos, tomo iv, p&g. 
386 y ngoientes. 336 y siguientes. 

2 Id. id., p&g. 369 y siguientes. 6 Id. id., p. 340.— Tom. iv, p. 100, Carta so- 

3 Id. id., pág. 333. bre mióonesdel oondedeBoviHa Oigedoy otras. 

4 Id. id., tomo iv, pág. 93. 7 Tomo n, pág. 58. 



OB MBXICO. 325 

^^ día tíene algunos pueblos de los tepehuanes y valle de Santa Bárbara/' 
— La tribu hablaba la lengua particular llamada concha: mas no solo eran 
los conchos quienes las componian, sino otra porción de familias que usan- 
do el mismo idioma llevaban distintos nombres. Los primeros que se pre- 
sentan son los mguos; los tajpacolmes en Santa Cruz de Tapacolmes (hoy Ro- 
sales) ; los anchanes que poblaron & la orilla del rio Conchos, y después se 
juntaron con los jnlimes; los cholamos en el pueblo de San Pedro, orillas del 
mismo rio. Los pueblos que compusieron las misiones llamadas de la junta 
de los ríos (el Conchos y el Bravo), que son Santiago Apóstol de la Ciéne- 
ga de Coyame, Nuestra Señora de Begoña el Cuchillo Parado, Nuestra S^ 
ñora de Loreto de indios mezquites; San Juan B. de indios cacalotes; ^an 
Francisco de Asís la junta de indios oposines; Nuestra Señora de Aranzazu 
de indios conejos; Nuestra Señora de Guadalupe de mdÁaapolames y sívolos; 
Sr. S. José de indios puliquis; San Antonio de Padua de indioñ conchos; San 
Cristóbal de indios pasalmes. ^ Deben añadirse los mamitesy colorados^ arigor 
tnesy otaquitamones^ pajalames y poarames. 

. Pasando ahora al Oeste nos encontramos con los ovas^ tribu que vive prin- 
cipalmente en Sonora, y que habla la lengua ova^ jova ójovai, dialecto del 
ópata: en Chihuahua está poblada orillas del rio Papigochi (el Yaqui), lle- 
gando hasta cerca de Yepomera, de la misión de tarahumares de Matachic; 
sus rancherías se llamaron Oparrapa, Natora, Bacaniyahua ó Baipoa, Oro- 
saqui y Xiripa. 

Los tarahumares, estrechados entre las naciones que hemos mencionado, 
se extendían por el Norte hasta mas abajo de San Buenaventura; elterreno 
restante hasta el rio Bravo lo ocupan los apac/ics^ y lo habitaron en aque- 
llos siglos varias tribus que fua'on sus precursores, y de las cuales algunas 
tenian con ellos la misma filiación. Tales eran los^o^io^, con quienes se fun- 
dó el presidio de ese nombre ; los tobosos tan perjudiciales por todos aque- 
llos rumbos ; los sisimbresj chizos^ cocoyomes^ coclamas^ tochos^ chizosy bobos y 
nures. 

Los chinarras 6 humas estaban avecindados hacia el Sureste, en el pueblo 
de Santa Ana, y hablaban un dialecto mexicano. 

Por último, los julimes^ congregados después de su conversión en el pue- 
blo de su nombre, hablaban eXjulmei lengua que tiene afinidad con el te- 
pehuan. 

En las márgenes del Bravo se encuentran el Paso, San Lorenzo ó el Rea- 
lito, Senecú, la Isleta, el Socorro y el Carrizal, que antiguamente pertene- 
cieron al Nuevo México y hoy quedan en jurisdicción de Chihuahua; en los 

1 Cnarta eeiie, tomo iv, pá^ 169. 



3S6 geografía de las lenguas 

pueblos de junto al rio habitaron indios piros y sumas, hablando el idioma 
piro. i 

Resumiendo lo que va asentado, diremos que en Chihuahua se hablan las 
lenguais taraliumar, voragio, guazápare, pachera, tubar, iepehtuin, jova, pima, 
apache j concha, chinarra y piro; lenguas perdidas eljtdime y el toboso. 



TARAHUMAR. 

Tarahumar, tarahumara, lengua que tiene afinidad con el ópata y el pi- 
frta, con las cuales forma familia particular; Balbi reconoce el parentesco 
entre el tarahumai' y el ópata, y dice que aquel tiene afinidad con el mexi- 
cano, aserto que ya sabemos lo que puede significar. El tarahumar se der- 
rama por Chihuahua, Durango y Sonora: tiene al Norte el apache, al Elste 
el concho, al Sur el tepehuan y ai Oeste el ópata y el pima. Cuentii varios 

dialectos. 

• . 

VAR06I0. 

Varogioy voragio, varohio, chinipa, dialecto del tarahumar, hablado por los 
varogiosj voragios, varohios, chinipas, guailopos, maguiaquis, hizos, husorones, 
entecos y tecargonis. 

GUAZÁPARE. 

Dialecto del tarahumar ; lo hablan los guazápares y los temoris. 

« 

PACHERA. 

Dialecto del tarahumar; propio de \ob pa^heras, 

TURAR. 

< Dialecto del tarahumar, nombrado por Balbi como teógua que no f>erte- 
nece á esta familia; lo usaban los tubares y tiruis. 

TEPEHUAN. 

Lengua de las que componen el grupo que se encuentra en estas regio- 
nes, de la cual dijimos en Durango lo que le corresponde. 

JOVA. 

Dialecto del ópata, y cuyo principal asiento'éitá'^n' Sátfóra. 



QB. MgMfCO»^ 327. 



PIMA. 

X 

Lengua particular de Sonora, en donde la encontraremos muy de espado. 

APACHE. 

Lengua particular, formando una familia distinta; se extiende por una 
gran parte de la frontera. Véase al fin el artículo Apaches. 

CONCHA. 

Cancha 6 concho ; lengua afin del mexicano : nosotros la hemos clasificado 
como su dialecto. Seria bueno dejarle la terminación femenina, para no con- 
fundirla con el concho de Californias, con el cual no sabemos que tenga pi^ 
rentesco. Lo hablan los conchos 6 concJias, mejuosy tapacolmenj anchames^ cho- 
lomos j mezquites^ cacalotes, oposines, congos, polames, sivolos, puliques, pasalmes, 
arigames, otaquitampnes, jHyalames, poarames, mammiíes y colorados. 

CHINARRA. 

Dialecto del mexicano, usado por los chinarras 6 humas. 

PIRO. 

Idioma sin clasificar, de los piros y de los sumas. 

LENGUAS PERDIDAS. 

El^Wime, de la familia tepehuaq, que np hemos sabido hallar donde, se 
encuentra en la actualidad, y el toboso de filiación apache. 



/ 



328 GEOGRAFlX DB LAS LENGUAS 



XXII. 



SINALOA. 



En nuestras divisiones políticas actuales, el Estado de Sinaloa ocupa 
el terreno comprendido entre el río Cañas al Sur, que lo separa de Ja- 
lisco ; el rio del Fuerte, al Norte, límite con Sonora ; el mar Pacífico al 
Oeste, y la gran cadena de montañas que al Este lo divide de Durango y 
de Chihuahua. Durante los últimos tiempos del gobierno colonial, la geo- 
graña encontraba en ese espacio diversas denominaciones, de que se hacia 
uso en los documentos oficiales y en las noticias de los misioneros. Alegre ^ 
da el nombre de Sinaloa á la parte comprendida entre la margen izquierda 
del rio Yaqui, y la derecha del pequeño rio de Mocorito, desde los " 24^ 20' 
hasta los 28^ 15' de latitud." Es necesario advertir, que en esta demarca- 
ción, en que son muy inexactas las posiciones geográficas, se abraza, ade- 
mas de la Sinaloa propiamente dicha, el país de Ostimuri, que se extendía 
entre los rios Yaqui y Mayo. Villaseñor ^ señala mejor los términos de la 
provincia, colocándola entre los rios de Culiacan y el Mayo. Tomando la di- 
rección al Sur del repetido rio Mayo, se encuentra el rio del Fuerte, y que 
se conoce por el Zuaque, y de Corapoa, porque á sus márgenes estuvo si- 
tuada la villa del mismo pombre, no lejos del lugar en que después se esta- 
bleció el fuerte de Montesclaros, de donde el rio tomó apellido, no faltan- 
do quien le llame, como el P. Andrés Pérez de Ribas, rio de Sinaloa. Viene 
después el Petatlan, rio de San Felipe y Santiago, Tamotchala, Tamazuela, 
conocido hoy por de Sinaloa por hallarse en su orilla la capital de la pro- 
vincia. Sigue el pequeño rio de Mocorito ó de Sebastian de Evora, que en 



1 Tom I, pág. 230. sas jurisdiccloneB : por D. Joseph Antonio 

2 Theatro Americano, Descripción general de de Villa-Señor y Sánchez. . . . Primera j aegnn- 
lo0 BeynoB, y Proyincias de la Nueva Espima, y da parte. México, 1778. Segunda parte, p. 383. 



/ 



DB MBXIOO 329 

4 

las descripciones de los misioneros sirve de limite entre Sinaloa y Topia. 
Adelante queda el Rio de Culiacan, término de la provincia, según Villa- 
señor. Queda abajo el rio de Piaztla ó de Elota; entre este y el anterior 
quedaba la provincia de Culiacan, división política distinta de la de Sinaloa 
y fuera ya de sus linderos. £1 terreno que se extiende hasta el río Mazatlan 
ó Mazatan, en cuya embocadura se encuentra el puerto del mismo nombre, 
componia la provincia de Cópala. Desde aquí al río Cañas se contaba la 
provincia de Chiametla ó del Rosarío, quedando á su Este la pequeña pro- 
vincia de Maloya, compuesta únicamente de cuatro pueblos de indios mexi- 
canos: la Maloya quedaba situada en la falda occidental de la Sierra de 
Topia. 

El P. Ribas llama al país la Calimaya, El P. Álzate asegura que en el 
idioma de los aborígenes se le decia Pusolana; los españoles le apellidaron 
Nuevo Reino de Aragón, y los misioneros le nombraron Sinaloa^ tomando el 
nombre de la numerosa nación de los sinaloas, avecindados en una parte de 
las orillas, hacia las fuentes del río del Fuerte. 

Los jesuítas catequizaron y redujeron á vida política á los habitantes de 
Sinaloa, comenzando su larga tarea desde el siglo XVI. Los usos y las cos- 
tumbres de aquellas tríbus se encuentran largamente referidas en el P. Ale- 
gre: ^ de su obra tomaremos lo necesario, extractando y copiando á veces 
al pié de la letra. 

Habitan estos vastos países muchas diferentes, aunque poco numerosas 
naciones. La diversidad la causa' por lo común el idioma ó la situación de 
sus rancherías, y muchas veces la sola enemistad, aun entre pueblos de una 
misma lengua. Las chozas son de bejucos ó de carrizos entretejidos, soste- 
nidos por horcones, con las cubiertas de madera, y revocadas con barró: en 
los pueblos de la Sierra, y en algún otro, habia ademas dos grandes casas 
de piedra, en una de las cuales se recogían de noche las mujeres, y en la 
otra los hombres, para estar espeditos caso de una sorpresa. Para defender- 
se de las inundaciones, formaban sobre los árboles mas próximos una espe- 
cie de tablados, con tierra encima, para poder encender fuego. Las puertas 
de las casas eran muy bajas, y delante de ellas habia un cobertizo ó portal, 
á cuya sombra pasaban los calores del dia, y en cuya parte superior seca- 
ban sus frutos. Cultivaban el maiz, el frijol y algunas otras semillas grose- 
ras, las que sembraban á corta distancia de sus chozas, y recogian á los tres 
meses: solo conocian de frutas la tuna, la pitaha}ra, y algunas otras silvestres : 
de ellas y del maguey, sacaban bebidas embriagantes para sus fiestas. La 
embriaguez no era vicio particular y vergonzoso, sino público y autorizado 



1 Tomo I, pág. 231 ¿235. 

4« 



380 geografía de las lenguas 

por la nación; la ponían principalmente en ejercicio en la junta en que se 
deliberaba la guerra, y en- el punto de salir á campaña. Vueltos de esta, plan- 
taban en una lanza la cabeza, brazo ó pié de los enemigos muertos, á cuyo 
rededor bailaban al son de roncos tambores y descompasados gritos, añadien- 
do el canto, en que se tomaba por asunto de la letra, alabar la nación y 
afrentar á los vencidos. En el baile se mezclaban las mujeres y los jóvenes, 
pero terminado, solo los guerreros tomaban parte en las libaciones, y en fu- 
mar el tabaco en cañas delgadas y huecas: si el tabaco se fumaba en compa- 
ñía de una nación diferente, nacia una alianza itolemne, cuya transgresión 
se vengaba cruelmente. Sus armas eran el arco, la flecha con ponzoña, que 
siendo fresca no curaba antídoto alguno, porras de maderos pesados, picas 
ó chuzos de palo del Brasil : las defensivas consistian en adargas ó escudos 
de cuero de caimán : pintábanse el rostro y cuerpo de colores brillantes, y 
se adornaban con plumas de guacamayas. 

Tenia entre ellos particular estimación la virginidad ; en algunos pueblos 
las doncellas traian una concha nácar, primorosamente labrada, en señal de 
su condición, y era una afrenta perderla antes del matrimonio. Este no se 
contrae sino con el expreso consentimiento de los padres ; y á la presencia 
de estos y de los parientes, quita el marido á la desposada la concha de \b¡b 
vírgenes. Se repudia á la mujer con pretextos livianos; solo los gefes tie- 
nen muchas esposas ; una doncella camina por los campos, y de una en otra 
nación, sin temer insulto alguno : hombres de infame trato habia en Culia- 
can y en Chiametla, casos se daban en Sinaloa, pero eran mirados con horror. 

No reconocían gobierno ni ley ; el poder de los gefes consistía en ciertas 
distínciones atribuidas á su nobleza, y en la facultad de convocar á la na- 
ción, para hacer la guerra ó contraer alguna alianza. La ancianidad gozaba 
de las mismas prerogativas que la sa^re, y una y otra tenían preeminencia 
sobre el valor y la gloria militar. Practicaban generosamente la hospitali- 
dad, con propios y extraños, menos con los enemigos. Las mujeres se cu- 
brían de la cintura abajo con lienzos de algodón; los hombres andaban de 
común del todo desnudos. Jamas reñian con los de su pueblo, ni con sos 
aliados: el homicidio, el hurto, el engañOrCl trato inicuo no tenia casi ejem- 
plar entre ellos : la carne humana no la comían sino los pueblos de la sier- 
ra. No tenían altares, ni ídolos, ni culto de ninguna clase; solo tenían mie- 
do á algunos ancianos, especie de médicos, que gozaban reputación de he- 
chiceros. Su única c^emonia consistía en encender una gran hoguera en la 
plaza del pueblo, á cuyo rededor se sentaban los guerreros y los ancianos, y 
comenzaban á fumar cañas con tabaco ; en medio de un profundo silencio se 
levantaba el de mayor autoridad, y comenzaba á pronunciar un discurso 
conforme al objeto para que se habían reunido; el orador decía al principio 



DE MKXICO. 331 

con voz mesurada, dando lentamente vuelta é la plaza ; á medida que la im- 
portancia del asunto crecia, la voz era mas fuerte, mayor la aceleración del 
paso, y en el silencio de la nocbe llegaba á oirse en todo el pueblo. Media 
hora ó mas duraba el discurso, el que concluido, tomaba el orador asiento 
en medio de universales aplausos, convidándole con la pipa: otro se alzaba 
en su lugar, y así se pasaba gran parte de la noche. Aquellas arengas, lle- 
nas de figuras y de desahogos, que á los pueblos civilizados parecerían gro- 
seros, tenian la fuerza bastante para conmover el corazón de los salvajes y 
encender en su pecho el amor de la patría y la venganza contra el enemigo: 
vigorosas, varoniles, recuerdan para mí los discursos de los héroes de la Iliada, 
y sea esto dicho corriendo el peligro de que alguno pueda sonreírse con desden. 
La mayor parte de estas naciones vivian á lo largo de los ríos, para go- 
zar de agua y de terrenos que cultivar, en pequeños pueblos ó aldeas, apar- 
tados mas ó menos según las comodidades de la tierra. Los habitadores de 
las montañas y de las marismas se sustentaban de caza, raices, frutas silves- 
tres, y bebian de la agua estancada de las lluvias ; los de la costa gozaban 
del pescado, sirviéndoles de pan para comer el fresco, el que preparaban 
seco: esto no era obstáculo para que alcanzaran salud y larga vida. Los si- 
naloas eran de mas alta estatura de todas las naciones de Nueva España, 
^' y aun de las de Europa," y muy sueltos y ligeros. " Cuando llueve, si 
*^ quieren defenderse del agua, el remedio es coger una macolla, ó manojo 
'^ de paja larga del campo. Este atan por lo alto, y sentándose el indio lo 
^^ abre, y pone sobre la cabeza, de suerte que le cubra el cuerpo al rededor, 
'^ y ese le sirve de capa aguadera, y de techo, y casa ó tiendfi de campo, 
*^ aunque esté lloviendo toda una noche. Esta es la defensa de la lluvia, y 
'^ para la de los soles fortísimos desta tierra no la tienen mejor. Porque to- 
^' do el reparo es hincar unos ramos de árboles en la arena, y sentarse, vi- 
^^ vir y dormir á esta sombra." El viento lo reciben sobre el cuerpo desnu- 
do, y el abrigo contra los frios del invierno consiste en encender candela- 
das, entre las cuales se acuestan sobre la arena. Para caminar en las noches 
destempladas usan llevar en la mano un tizón, el cual aplican cerca del es- 
tómago para recibir el calor, llevando el resto del cuerpo á la inclemencia. 
'^ Este tan peregrino género de gente es mucho menor en número que las 
^^ labradoras, y con tal modo de vivir están mas contentos que si tuvieran 
*^ los haberes y palacios del mundo." ^ Sus tradiciones estaban contestes en 
haber venido del Norte, y en el trato con las tribus mexicanas. 

i ** Uistoria de los trivmphus de uuestrttSau- " Misiuues de la Provincia de Nueva España. 

** ta Fee entre geutes l&ñ inas bárbaras, y ñerm " Refíérense ctc Escrita por el P. Andrés 

*' del nuevo Orbo : conseguidos por los soldados " Pérez de Ribas, Provincial de la Nueva Espa- 

'* de la Milicia de la Compañía de Jesús en las '' ña, natural de Cordoua." Madrid: 1645, p. 8. 



332 OBOGRAPIA DE LAS LENGUAS 

Comenzando ya á tratar de' las tribus que ocupaban á Sinaloa, empeza- 
remos por el rio del Fuerte, llamado constantemente Zuaque por los misio- 
neros. Cuatro naciones principales se encontraban á sus márgenes ; los $ü 
naloas al Este, donde el río sale de las montañas, podian poner unos mil 
guerreros en campaña ; seis leguas al Oeste del último de sus pueblos se- 
guiañ los teguecos 6 telinecosy que con hus aliados podian levantar mil qui- 
nientos guerreros; los zuaques estaban adelante, á cinco leguas de los tehue- 
cos, y sus tierras corrían por espacio de diez leguas ; cuatro leguas distante, 
y hasta la mar, continuaban los ahgmes.^ 

Los misioneros jesuitas tenian divididas las misiones de los ríos Fuerte y 
de Sinaloa en diez partidos.^ En las oríllas del primero permanecen aún 
Vaca, Huiris y Toro, que correspondían á los sinaloas y á los hichucios. Te- 
hueco, la villa de Montesclaros (el Fuerte) no lejos de donde subsistió la 
antigua villa de Carapoa, Sivirijoa y San José Charay, correspondían á los 
tehtiecos. Mochicahuy (pueblo principal) y San Miguel Zuaque, pertenecían á 
los zuaques. Los habitantes de estas poblaciones hablaban la lengua cahüa 
y el mexicamo que entendian ; ademas que en Zuaque usaban también del 
vacoregue 6 guazave. 

Los de Ahome tenian la lengua vacoregue 6 griazave. Entre ellos subsis^ 
tia la tradición de haber salido del Norí;e ; en sus tierras colocaban el pa- 
raiso y la habitación de lajs almas de sus difuntos ; eran de buena índole y 
de mejor talle que los demás habitadores del río. Por espacio de un año en- 
tero, una hora al salir el sol, otra al ponerse, daban grandes grítos y sollo- 
zos en memoría de sus difuntos. Esta nación era evidentemente diversa de 
sus vecinas del río, y le correspondían algunas tríbus que tenian su mis- 
mo idioma. Los vacoregues vivian en las playas del mar y en los médanos, 
y se sustentaban de la pesca que con medios imperfectos podian proporcio- 
narse; reducidos al cristianismo fundaron un pueblo, oríllas del río, no lejos 
de Ahome. Los batucaris se mantenían de la caza y frecuentaban un lagu- 
nazo á tres leguas de Ahome; solicitados por los jesuitas se reunieron á es- 
te pueblo, abandonando su vida vagamunda. Los comoporis existían en una 
península, siete leguas de Ahome; eran pescadores y de carácter feroz, va- 
lientes hasta haber derrotado á los zuaques, quienes gozaban en la provincia 
fama de guerreros. Los guazaves, habitadores de San Pedro Q-uazave y de 
Tamazula, oríllas del rio Sinaloa, que dieron nombre al idioma común, 
aunque la apelación propia sea el vacoregue. En Guazave se reunieron de 
diversas parcialidades, y aunque se les reputa por guazaves hablan el mexi- 
cano para entenderse entre sí : en todas partes este es el idioma civilizador. 

1 P. Pérez de Ribas, pág. 142. 

2 Bocumentoi para la Hietoria de México. Cuarta serie, México, 1K57, tomo ni, pá«^. jfd2. 



I 



■^ 






DB MBXICO. 333 

LoB zoes^ ízoes 6 troes^ como les encontramos llamados^ vinieron del Nor- 
te junto con los ahomes; y aunque de diferente lengua y ocupando lugares 
distantes, conservaron constante amistad : los zoes se establecieron á las fal- 
das de la Sierra, en las fuentes del rio del Fuerte cercanos á los sinaloas. 
Al reducirse al cristianismo, los misioneros los pasaron á esta otra parte del 
rio, fundando un pueblo que contuvo toda la tribu : hablan su lengua par- 
ticular, el zoe^^ aunque comunmente hablan el caAíto y también el tnerírano. 
*^ Confinan con los tubares que están emparentados con ellos, nación serra- 
na que confina por una parte con guazápares y por otra con tarahumares, 
y según lo que se ha reconocido también con chicuras y tepehuanes." ' — 
Los yecoratos pertenecían á esta familia. 

Los huit^y en lengua de Sinaloa^^A^ro^, formaban una tribu guerrera, 
antropófaga, en pugna abierta con todos sus vecinos. Vivian en la Sierra, á 
siete leguas de los sinaloas: bárbaros y desnudos, por el hábil manejo de los 
misioneros se fueron reduciendo poco á poco hasta formar pueblo, confun- 
diéndose después con los repetidos sinaloas/ En la relación de las misiones 
lo encuentro con el nombre de Santiago Huires, en la visita del Sr. Tama- 
ron se lee Vites, y Huites es su verdadero nombre. La indicada nóiüina le 
asigna por idiomas el cahita y el mexicano; esto seria en 1678, época del 
informe, en que con el trato y parentesco entre sinaloas y huites, tenian ya 
un idioma común, pues de la relación del P. Ribas' se infiere que usaban 
de lengua diversa, aunque no se le asigna el nombre; yo le llamo el huiie. 
Correspondía al segundo partido el pueblo de Santa Catalina Baimena, 
seis leguas al Sureste de Vaca; la lengua de los habitantes es semejante, 
aunque diferencia algo de la zoe, por la que creemos aquella un dialecto de 
esta : confina también con los tubarés. 

Los de Santiago Ocoroni usan de la lengua particular ocoroni: tuvo sujeto 
el pueblo de Bauria, que se destruyó.^ 

Sobre el río de Sinaloa hemos visto que se encuentran los gnazaves; al 
Elste se sigue Nio, con su lengua propia, el nto, aunque usan también el 
mexicano,^ 

La Concepción Bamoa fué fundada con los indios pimas^ que vinieron 
acompañando en su peregrinación á Cabeza de Vaca y á sus compañeros en 
aquel famoso viaje que dio origen á la fábula del reino de Quivira y de las 
siete ciudades. Asentados á la orilla del río, recibieron tiempos después una 
buena porción de sus compatriotas, quienes atraidos de la fama de los mi- 
sioneros, antes de <^ue estos llegaran á su país, se pusieron en camino para 

1 P. Ribas, pág. 208. 3 Pág. 211 y siguientes. 

2 Coarta serie do la oolecoion de dooumen- 4 P. Ribas, pág. 401. 
tos, tomo m, pág. 396. 5 Ibid«, pág. 404. 



334 UBOORAFIA 0B LAS LENGUAS 

admitir el cristianismo* Hablan el pima^ y generalmente el mesÁcano^ BÍendo 
también peritos en la habla castellana. 

San Lorenzo de Oguera está situado á seis leguas al E. de la villa de Si» 
naloa y sobre el río ; formóse con indios de los pueblos destruidos, por lo 
que se compone de ohueras^ gente bozal, y de cakuimeío^i gente resabida y 
serrana : ambas parcialidades conservan sus respectivos idiomas, si bien ha- 
blan comunmente el mexicano, que se usa en aquellos lugares.^ 

Sobre el mismo rio, metido ya en la »erra, y á siete leguas al £. de 
Oguera, se encuentra la Concepción de Chicorato ; se reunieron en esta mi- 
sión de dos parcialidades diversas, chkaratos y basopas^ con sus hablas res- 
pectivas, aunque para entenderse hablan el mexicano. Cinco leguas al Norte 
tiene á Sau Ignacio de Chicuris, en que los habitantes son también basopas.^ 
Los chicuras^ eran vecinos de los chicoratos. 

El último partido de estas misiones lo componían los pueblos de Mocori- 
to y de Bacubiríto ; en ambos se congregaron indios de cuatro parcialidades, 
con su idioma cada una, que trocaron por el mexicano, sin que de la rela- 
ción pueda inferirse si son lenguas diferentes ó no de las mencionadas.^ 

Las misiones que los jesuítas llamaron de Topia constaban de tres parti- 
dos. Con poca diferencia, los dos primeros pertenecian á Sinaloa, y aquí 
mezclados con los acaxees, moraban naas bien los individuos de la nadan 
ubacuj con idioma particular, el tebaca, lengua que tiene afinidad con el 
acaxee. De sus costumbres hablamos en Durango, y ahora solo diremos, 
que el primer partido se componía de los pueblos de San Juan Badaria- 
guato, los Reyes Conimeto, Santa Cruz y San Francisco Alicamac, en los 
cuales hablaban el accLxee y el tebaca^ usando comunmente el mexicano en- 
tre sí y con los otros pueblos. Del segundo partido, en San Martin Atoto- 
nilco, Santiago Merírato, San Ignacio Coriatapa y San Pedro Guateaipa, 
hablaban la lengua tebaca y el mexicano^ que como repetimos á cada paso, 
es el idioma civilizador; en San Ignacio Bamupa y en Soyatlan, veinte le- 
guas al Norte de su cabecera, usan del acdxee y también del mexicano.^ Pa- 
ra nosotros, todos aquellos pueblos forman la demarcación de la tribu y de 
la lengua tebaca^ y estos dos últimos son ya de los acaxees. 

Las misiones que los jesuítas fundaron con el nombre de xiximes^ perte- 
necen en realidad á Durango. Corresponden á Sinaloa los sabaiboSi con su 
lengua particular, y que habitaban en el partido de San Ignacio Otatitlaii 
y pueblos de Piaba, Alaya y Quejupa: algunos xiximes caian dentro del 
Estado, principalmente de la tribu que llevaba el nombre de hiiias. (Véase 
Durango.) 

1 P. Ribas, pág. 406. 3 P. Ribas, pág. 409. 

2 Ibid., pág. 407. 4 Ibid.» pág. 412 y siguientea. 



DR HEXIOO. 335 

En el resto de los pueblos de Sinaloa se hablaba el idioma mexicano. 

Ademas de lo dicho, como correspondientes al Departamento encontra- 
mos los biaras y los matapanes.^ 

Las lenguas de Sinaloa serán : el tehueco^ el vcicoregucj el acaxeef el sabai- 
ho^ el xixime, el tebaca, el tepeh^tan y el mexicano; lenguas perdidas, el pima^ 
el baimena^ el zoe, el huitCy el ocoroni, el nio, el ognera^ el cahuimeto, el rAt- 
carcUo^ el basapa^ el mediotagud^ el ^2¿6 y el pacnaa. 

TEHÜECO. 

TeAiieco, thehuecoy tegtieco, zuaque; dialecto del cahita, hablado por los te^ 
huecos, thehuecos, teguecosy zuaq^ies^ hichucim, biaras y matapanes. 

VAGOREGUE. 

Vacoregiie 6 guazave; dialecto también del cahita, hablado por los rarore- 
ffues, guazavesj guagaves, ziiaques, ahornes, batucaris, y comoponis. 

ACAXEE. 

En una pequeña fracción, y donde vienen á terminar los acaxees de Du- 
rango. 

SABAIBO. 

Idioma que en Sinaloa tiene poco uso, perteneciendo principalmente & 
Durango. 

XIXIHE. 

Se encuentra en el mismo caso de los dos anteriores. 

TEBACA. 

Lengua hermana de las tres anteriores, por cuya razón la clasificamos en 
la familia mexicana. 

TEPEHÜAN. 

De Durango, y que viene & terminar por este rumbo en Sinaloa. 

1 Alegre, tomo I, páff. 288. 



336 eEOGRAFIA DB LAS LEN6UA9 



MEXICANO. 

Lengua la mas extendida en Sinaloa, en donde termina el ancho espacio 
que ocupa en México, y está marcado en nuestra carta etnográfica. 



LENGUAS PERDIDAS. 

El zoe, tzoe^ troe y el bdiinena ; parece que tenian afinidad : sin poderles 
asignar procedencia, el Imite^ el ocoroni, el nio, el ogíiera, el cahuimetOy-el chi- 
carato, el basopa, el mediotagíiel, el tahne ó tahueca y el pacasa. Véase nues- 
tra clasificación. 



DK MBZICO. 337 



XXIII. 



SONORA 



ti 



Acerca de la etimología de ]a palabra Sonora, no están conformes las re- 
laciones consultadas. Afirman unas que viene de la voz Señora, y que mu- 
dada l&fíenn quedó Señora, para convertirse después en Sonora; otras ase- 
guran que se deriva de la mucha riqueza de la tierra. Un escrito anónimo, 
de un religioso jesuíta, asienta que: — *'el nombre de Sonora, según la opi- 
^* nion de los indios viejísimos que aun viven (Julio de 1730), le viene de 
** un ojo de agua cenagoso que está á media legua del pueblo de Guepaca, 
Y parece el medio de la provincia; en este ojo de agua habia antiguamen- 
te una numerosa ranchería de indios que usaban hacer sus casitas de las 
cañas y hojas de maiz ; á estas llaman en su lengua Sonot en el recto, y en 
**' el oblicuo Sonota; oyeron los primeros españoles el vocablo, y no pare- 
^* ciendo bien Sonota pronunciaron Sonora, de donde cojió toda la Provincia 
^' el sonoro y armonioso nombre." — Aun pudieran añadirse otras opiniones. 
La provincia de Sonora propiamente dicha, no .ocupaba la misma super- 
ficie que el Estado actual ; se extendía solo desde el rio Gila hasta el Yaqui, 
quedando fuera -de su demarcación el terreno que se extiende hasta el rio 
del Fuerte. Confinaba, pues, la Sonora con el río Gila al Norte : al Este con 
la Sierra Madre y los tarahumares : al Este y al Sur con la provincia de Os- 
timurí ; y al Oeste con el mar de Cortés, apellidado también mar Rojo, mar 
Pímico, golfo de California, mar Rubro. 

El río Yaqui ó Yaquimi, límite de la provincia al Sur, es el mayor de la 
eomarca ; nace en Tamitzopa, pueblo despoblado de la misión de Baserac ; 
en Guasavas toma la denominación de Grande, y no se le dice Yaqui hasta 
pasar el pueblo de Buenavista y atravesar las polblaciones de los yaquis: los 
jesuítas le apellidaron río del Espírítu Santo. Esta era la antigua provincia; 
el Estado actual de Sonora se extiende hasta el rio del Fuerte, que lo di- 



43 




338 GBOOBAFIA DB LAS LENGUAS 

vide al Sur del Estado de Sinaloa. Ese terreno, intermedio entre ambos 
fios, llevaba el nombre, en tiempo de la dominación española, de la provin- 
cia de Ostimurí. El rio de Oposura, hasta incorporarse en el Taqui, era la 
línea divisoria con la Sonora, aunque no en toda su longitud, pues propia- 
mente comenzaba á este rumbo el Ostimurí en los pueblos de Nacorí y Po- 
nida, confinando en Onapa con la provincia de Chinipas : sus otros límites 
eran al Norte el Taqui, al Este Chihuahua, al Sur el río del Fuerte, y al 
Oríente el mar de Califoríiia. Riega aquel terreno el río Mayo, ique nace en 
la Sierra de los tubares. 

Las lenguas de Sonora son, el &pata^ el eudeva^ eljova^ el pima^ y sus dia- 
lectos el pápago, el sobaipuri^ el yuma y el cajuenchey el sérij y sus dialectos 
el gnaima y el upanguaima, el cakita y sus dialectos el mayo y el yaquis y por 
último, el apache; lenguas perdidas el vayema, el putinuii el batvroque^ el to- 
paranUma^ el tepahue y el macoyahui. 

ÓPATA. 

La lengua ópata, llamada también tire, orej tegüima^ tonota^ es ana de las 
principales ramas de la familia ópator-tarahumar^ma. 

Los ópatas confinan al Norte con los pimas y con los apaches; ai Este 
con la Tarahumara; al Sur con la Pimeria baja, y al Oeste con los pimas y 
con los séris. Los ancianos de la tribu conservaban la tradición del paso de 
los aztecas por sus tierras durante su peregrinación, y as^uraban— *< que 
^* cansadas muchas familias de'tan dilatado viaje, se quedaron en este ojo 
" de agua (de Sonora) y comenzaron á poblar sus Danos y cañadas y vegas 
** del rio ; y de estas familias se formó la numerostrima nación ópata, oon- 
** servando hasta hoy en su idioma muchas voces de la lengua mexicana y 
^* también sus supersticiones." — '* De aquí tuvo entre ellos origen un error 
** oculto á los primeros raisicineros y descubierto en estos años por algunos 
'' padres peritísimos en la lengua ópata, este era, que estaban perraadidoe 
*< de que su primer principio, no solamente en cuanto á su población en 
^' esas tierras, sino en cuanto al ser y existencia, era Moctezuma, ^ y así le 
*^ llamaban en su lengua tamo mota^ que quiere decir nuesrtro primer prin- 
" cipio." 

Las costumbres de los ópatas tenian puntos de semejanza con las de las 
otras naciones; por lo mismo, lo que vamos á decir les toca en commi, re- 
servando para cada una lo que peculiarmente le corresponda. No reoono- 

1 Si no me engafio, el reeaeido 4el empen- dernofl, eonfiindido oon \m anl^goM tra^úáones 
dor medcano es im anacronismo en la creenoia ide la tríbn. 
da ka ópslat. fia «n tteun^o de ttom]^ ibo* 



i 



D^ MJSXICQ». . 339} 

cían dioaeSy ni t^eqiw ídolos, ni altares, ni culto ; algunos ancianos que unían 
el oficio de curanderos al de doctores y de mágicos» coran los que enseñaban) 
ciertsa doctrinas, las supersticiones para domeñar á los elementos y obligáis 
ala naturaleza que les diera los bienes que habían menester : basado su ofi? 
ció. sobre la supercdieria, la especie de sacerdocio que ejerciail tenia mas 
bien por objeto el provecho particular, sacado por medio del terror, que el 
enseñamiento de la moral y de los preceptos de la virtud. Los ópatas creian 
que las almas de los muertos iban á una espaciosa laguna, en cuya orilla 
septentrional estaba sentado un enano nombrado Butzu Uri : este las reoi* 
bia y en multitud las colocaba en una canoa para remitirlas á la banda del 
Sur, á una vieja de apelUdo Vatecom koatzíquij quien las tomaba una espéj- 
ele de residencia : á las que encontraba pintadas las arrojaba al lago, y se 
tragaba las blancas, que iban á gozar al vientre de cierta bienaventuranza. 
Por esto los hombres pequeños y contrahechos gozaban en aquella tribu de 
todo respeto y admiración, admitiéndoles los ópatas en sos casas y propor- 
cionándoles los mejores mantenimientos. Recuerda esta creencia la fábula 
de la laguna Estigia. 

Tienen muchos agüeros : si un viento fuerte se levanta, piensan que vie* 
nen los apaches ; se figura el mordido de víbora que debia morir de rayo, y 
para no ser picado otra vez, arroja todo lo que lleva, y al cabo de año se echa 
una olla de agua de la cabeza á los pies; llamaban á las nubes para obtener 
lluvia por medio de un baile durante la noche, ejecutado por niñas vestidas 
de blanco ó en camisa ; tomaban un género de langosta llamada hupkith 
agarrada por la cabeza, y le interrogaban por dónde venían los enemigos, y 
admitían por respuesta que el animal alzara alguna pata, teniendo por se* 
guro que los apaches vendrían en la dirección señalada ; durante la tempes- 
tad, cuando mas retumba el trueno, ellos se ponían regocijados saltando de 
placer ; herido de rayo im indio, vivo ni muerto volvía á su casa ; sí vivo, en 
el lugar de la catástrofe le dejan y allí le llevan sus alimentos; sí muerto, 
abandonan tres días al cadáver para que resucite, pues el alma, que anda 
espantada con el trueno, podrá volverse á introducir en el cuerpo, enter- 
rándolo después de cumplido el término ; ponen á la puerta de sus casas 
un carrizo ú otate parados para impedir siga cayendo granizo; á las orillas 
de los caminos había grandes montones de piedras, encima de las cuales los 
caminantes arrojaban palos, ramas y otras cosas para dejar con ellas el can- 
sancio ; tal vez esos montones cubren el cadáver de alguno muerto de fiío, 
y para calentarle le arrojan encima aquellos objetos. 

No usaban tanto el embriagarse como otras naciones : formaban sus be- 
bidas del maíz, del mezcal, de la tuna y del saúco, cuyo efecto duraba por 
varios días. Les eran si comunes las reuniones nocturnas de las demás tri- 



340 geografía, db las lbnguas 

bus, en que los hombres pasan la noche, bebiendo, bailando, y escuchan- 
do las prolongadas declamaciones de sus capitanes, en que á grandes gritos 
se dicen denuestos contra los enemigos, y se loa el valor de los guerreros 
allí reunidos. Los matrimonios se practicaban de una manera singular. Pues- 
tos en dos hiWas los y las jóvenes que se iban á desposar, en presencia de 
toda la tribu, á una señal echaban á huir las mujeres; á cierto tiempo des- 
pués, *á otra señal, partían también á ItL carrera los hombres, empezando una 
persecución, que terminaba cuando cada uno habia tomado á una jdven, 
agarrándola por la tetilla izquierda; esta era su novia, y bastaba este acto 
para que ambos quedaran casados. Seguia el baile, en que los desposados 
tomaban parte en el traje de la primera edad ; en determinada sazón, ponían 
cada par de casados entre dos petates, uno de cama y otro de cubierta, pro- 
siguiendo en el baile los convidados. 

Recién nacidos ios niños, con una espina les pican alrededor de los pár- 
pados, y con tizne les dejan impresos dos arcos de puntos negros, repitien- 
do la operación por la cara y el cuerpo, conforme van entrando en edad : 
los pimas tienen estas pintas como medio para realzar su hermosura. Cada 
niño ó niña tiene su perú es decir, un hombre ó mujer respectivamente, de 
sus parientes 6 de los extraños que para ello se ofrecen ; dicen al infante 
cuáles son sus obligaciones, tentándole el cuerpo y tirándoles de los brazos 
y de las piernas, después de lo cual la persona escogida recibe el nombre 
de péri y queda identificada coja el niño. 

Enterraban á los muertos poniéndoles en la sepultura todos sus vestidos, 
armas, una porción de pinole y una olla llena de agua. Las madres, por al- 
gunos dias continuos, recogian en una jicara leche de sus pechos, para irla 
á verter sobre el sepulcro de su hijo. 

Entre los ópatas principalmente, para que un mozo fuera promovido al 
grado de guerrero, era menester que hubiera hecho su noviciado saliendo 
algunas veces contra el enemigo ; habiéndose portado con valor, el capitán 
del pueblo procedía á darle el grado. Reunidos los guerreros, se eseogia un 
padrino, quien ponia las manos sobre los hombros del candidato ; en esta 
forma, el capitán le hacia una plática acerca de sus deberes, y sacando del 
carcax una garra seca de águila, le arañaba, hasta hacer brotar la sangre, 
desde el hombro hasta la muñeca, no siguiendo la línea recta sino ondulada ; 
después sobre el pecho, y luego en los muslos y en las piernas : la prueba 
debia ser sufrida con valor, sin dar muestra de debilidad. Incorporado en- 
tre los guerreros, no acababan aquí sus trabajos ; mientras era el menos an- 
tiguo le tocaba velar de continuo, no se acercaba á la lumbre por mas firia 
que fuera la noche, y si se dormía ó pretendía calentarse, le arrojaban agua 
encima, le denostaban y hacían que sufiriera la intemperie sin murmurar. 



DB MBZICO. 341 

Para salir á campaña, sa prepajraban la noche anterior con una junta en qae 
el capitán recordaba á todos su deber y sos proezas, diciendo ellos que asf 
se preparan para las trasnochadas ; astutos y cautelosos como todos los sal- 
vajes, su principal intento es dar un albazo, y conseguido, en vez de perse- 
guir al enemigo hasta exterminarlo, se contentan con el despojo que toman, 
y cortando la cabellera á los muertos la bailan sobre el mismo campo de 
batalla. Si fueron derrotados vuelven á su pueblo de noche y sin ruido ; si 
retoman vencedores, salen las mujeres precedidas de una vieja y de la mu- 
jer del capitán, saludan á los guerreros, y mientras estos colgando las armas 
á las puertas de sus casas quedan de espectadores, aquellas toman la cabe- 
llera, la pisan, la llenan de ceniza, le.echan agua caliente, y bailan al s6n 
de las canciones que tienen compuestas al intentp: á los prisioneros de 
cualquier sexo ó edad, las viejas les queman el cuerpo con tizones, princi- 
palmente los muslos, y les hacen bailar y les evitan el sueño hasta que caen 
rendidos. Los ópatas acostumbraban traer la mano de uno de sus enemigos, 
para revolver con ella el pinole con que se obsequia á los danzantes. 

Por lo que toca ya particularmente á los ópatas, diremos, que entre to- 
das las de Sonora, es la nación mas adelantada: se dedicaba á la agricultura 
y sabia tejer sus lienzos en un telar peculiar que aun todavía usan las in- 
dias, y en el cual, atendida su máquina, fabrican telas prodigiosas. En cuan- 
to á lo demás, según la expresión del Sr. D. Agustín Escudero, en su estado 
actual, — '*esta es otra de las tribus sometidas mas números^ y valiente que 
" hay que considerar. Ella desde la conquista hasta hoy ha sido uno de los 
'* frenos mas poderosos que han contenido las incursiones de los apaches en 
^< nuestras fronteras. Sus pueblos, que fueron muy ricos en tiempo de los 
*^ jesuitas, están diseminados en la parte mas principal y céntrica del Esta- 
^* do de Sonora, lo que concurre á hacer mas temible una sublevación, que 
** haria la desgracia de este Estado, el de Sinaloa y Chihuahua, pues con- 
^* cluirán con los habitantes, los pocos ganados y las propiedades de todo 
^^ género que aun han quedado existentes todavía. 

^^ Los ópatas son tan honrados como valientes; su educación, única cosa 
^* que han heredado de sus padres, es mas bien guerrera que supersticiosa, 
^* como generalmente son los indios reducidos; sus juegos, bailes y cantos, 
conspiran al ejercicio de las faerzas físicas y del ánimo, manteniendo en- 
tre sí la emulación mas viva sobre quién maneja mejor las armas. Los do- 
** mingos se reúnen los varones á jugar el guachicori ó el gomi. Para hacer 
*' el primero, se dividen en dos partidas, mandadas por un capitán nombrado 
** allí mismo por los que han de pelear en la carrera, que emprenden Ue- 
*^ vando por delante dersí unos huesos mancornados, que llaman manea, en 
la que van interesadas las mujeres de los jugadores, de uno y otro bando, 






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/ 



34S geografía d« uls usnguas 






y loB mismos ooiítejidientes : c» juego de agilidacl en la carral»» 6ufnmia&- 

to y audacia. No es permitida en él otra arma que una vcüita muy deU 
** gada, que solo les sirve para tirar hada adelante la mancu^^raa de 
** huesos, y no pueden usar de ella para ofender ó defenderse. Muchas ve* 
'* oes una caida ó empujón casual han causado la muerte de un contraríot 
'^aunque no haya dado motivo de queja ó disgusto. 

** £1 gomi es otro juego de carrera, que se hace con dos bolas de madera 
** del tamaño de una naranja, cojii las que marchan ó vuelan dos ó mas coo^ 
*^ tendientes en número par, tirándolas hacia adelante con la punta del pió, 
'* y avanzan hasta la distancia de. una ó dos leguas. A maa de estoa;€¿er^i- 
*' cios gimnásticos tienen el táguaror biiile de guerra, en que fingen un asalr 
'* to de apaches que se roban los ganados y las mujeres, y saleu loa' del 
''pueblo á atacarlos y á quitarles el robo. £n seguida pasan á la plaza, en 
'' donde está de antemano preparado un alto palo con su muñeco al extrc^ 
'' mo, que es el táguaro; los viejos llegan sacudiendo unas sonajas que 
'' acompañan á sus cantos, mientras que los guerreros tiran jaras al táguaro* 
'' recibiendo las alabanzas ó rechiflas, según el acierto ó ineptitud de cada uno. 

'' Tienen también el dagüiuemaca^ que es otro baile emblemático, en que 
*' recuerdan la conquista. y sus paces con los españoles. Y el jojo, que pa- 
'' rece ser en memoria, del paso de los aztecas por aquellas tierras, y la ve* 
'' uida de Moctezuma, á quien esperan, como los judíos al Mesías. Este baile 
'' parece menos alusivo y demasiado supersticioso á los que no ven en él naa^ 
'' que ideas de idolatría ó magia; pero enel ípndo es puramente histórico* 

*^ Sobre todo llanui la atención el dagüinefooca (dame y te daré), en que 
'' recuerdan el dia en que hicieron las paces con los españoles, y cuya fies- 
'* ta la celebran anualmente. En ella se acostumbra que hombres y muje-- 
^' res bailan delante, de aquel por quien sienten mayor inclinación ó afeoiOt. 
" y le ofrecen algún obsequio, como un caballo, vaca, pollos, etc.; lu^go 
^* abrazan á la persona agraciad^ obligándola á que dé una ó dos vueltas al 
'* compás del canto, y con. esto queda concluido un tratado de alianza y. 
^* amistad entre ambas partes, que no lo relaja sino la muerte. Estos se lia- 
'' man noraguas, es decir, amigos; pero tan sinceros y buenos, que el indio 
'* deja á sus hijos y su mujer por su noragua; y cuando sabe que trata de 
*' emprender una caminata peligrosa, ó que puede prestarle algún servicio, 
^^ se apresura á ofrecerlo con la mejor voluntad.. Por lo regular no son pa- 
'^ gados en tan buena moneda. Al año siguiente se ha de retribuir el pre- 
*' senté y las vueltas de baile, ^* lo que perfecciona el tratado, que según la 
"' tradición se instituyó al tiempo de la conquista como prenda de la buena 
'^ fe de ambas partes.*' En efecto, desde entonces esta nación valiente y 
'' guerrera ha sido consecuente y fiel. 



DE MBXIOO. 



$Í3 



** En fin, los ópatas son amantes del trabajo, pero no emprenden tainpo- 
** co emigraciones con sus familias como los yaquis para facilitarse ocupa- 
*^ cion. Es muy general entre ellos el uso de la lengua castellana, que la ha- 
** blan sin ocultar el que la saben ; pero ú, pesar de eso conservan la propia 
^^ con una pureza que parece Increible. Sus terrenos son fértiles y producen 
'* con abundancia trigo, algodón, cañas de azúcar y moreras, con cilyahoja 
*' puede criarse el gusano de seda. El rio Taqui que rí^a estas posesiones, 
*^ les ofrece en sus aguas y en sus arboledas inmensas ventajas, que solo po- 
'* drian sacar si se hallasen mas capaces de hacerlo que lo que están éti la 
^' actualidad. Las montañas de la Sierra Madre, en los pueblos de Buena- 
^* vista á Babispe, son otros tantos bancos de plata, aunqtve de baja ley/' 

Los pueblos ocupodiM por los ópatas son los siguientes, séfíalando el nú- 
mero que llevan junto, el ttfio en que los misioneros coméntllron los bautis- 
mos en cada lugar. 



Nuestra Señom de la AsuncionAríz- 

p?: 1648. 
San Lorenzo 0uepaca : 1689. 
Bacbaiz, Baeoatzi, Ba(k>achi : 1650. 
San José Chinapa : 1648. 
Nuestra Señora de los Remedios de 

Beramitzi, Banamitzi : 1639. 
San Ignacio de Soniquipa: 1646., 
Purísima de Babicora, Babiacora, Ba- 

bicori: 1639. 
OuasJEivas: 1645. 
Oputo : 1645. 
Bacadeguatzi : 1645. 
Nacori: 1645. 
Hochopa. 

Bacerac: 1645. 
Babispe: 1645. 



San Juan Gnachirita. 
Oposura: 1644. 
Cumpas: 1644. 
Cuquiaratzi: 165S. 
Cuchuta: 1653. 
Teuricatzi : 1653. 
Tepache: 1678. 
Terapa. 
Pivipa. 
Yecorí : 1673. 
Jamaica. ' 

Real de Nacosari. 
Güatzinera: 1645. 
Batepito. 

Santa Rosa de CcMdégnatíri, FVoti- 
teras (presidio). 



Cionforme á las ^* Noticias Estadísticas del Estado de Sonora," por D. 
Francisco Velasco, la nación ópata se subdivide en ópatas tegüis, avecinda- 
dos en los pueblos de 



Opodepe 

Terapa 

Cucurpe 



Alamos 
Batuco. 



344 GBOORAFIA DB LAS LENGUAS 



En Ópatas tegúimas en * 



Sinoquipe* Chinapa 

Banamichi Bacüachi 

Huepaca Cuquiarachi 

Aconchi Cumpas. 
Babiacora 

Ópatas cogOinachis en 

Toniche Guasavas 

Matape Bacadeguachi 

Oputo Nacpri (otro) 

Oposura Mochopa. 

Los del pueblo de Santa Cruz se dice que son de nación amtla. 

Los batucas^ en el pueblo de Batuco, corresponden también á los ópatas, 
así como los sahuaripeut^ los himeris y los gucuabat. 

Los ópatas ocupan en el Estado de Sonora los actuales partidos de Sa- 
huaripa, Oposura, Ures, Arizpe y parte del de Magdalena. 



EUDEVE. 

Eudeocy eudebcj hegue^ eguif en algunas relaciones, y en su gramática lla- 
mada heve, eudeva^ dohemaj es lengua dialecto del ópata, del cual se diferen- 
cia .como ^*el portugués del castellano." La hablan los eudeves^ evdébes^ he- 
guesj hequisy heves^ eudevasy batucas y finalmente los dohme^ como ellos se dicen 
dándose un apellido nacional. En el plano van puestos juntos con los ópa- 
tas, y los pueblos que les corresponden son : 

Matape: 1629. Tepuspe. 

Nacori : 1629. Cucurpe : 1 647. 

Los Alamos: 1629(^ Saracatzi. 

Robesco, ranchería: 1673. Toape: 1647. 

Bacanora: 1627. Opodepe: 1649. 
Batuco: 1629. 



I 



UB MÉXICO. 345 



JOYA. 

Jcvayjobal^ ova^ dialecto también del ópata; se extiende á Chihuahua y 
lo hablan \m Javas jjobaJeSy ovas y sahuaripas. Le pertenecen los pueblos de 

San José Teoparí: 1676. Ponida. 

Los Dolores. Santo Tomas. 

Sahuaripa, donde hay también Arivetzi: 1627. 

ópatas: 1627. San Mateo Malzura: 1674. 

PIHA. 

Pimaj cora^ nevóme^ es tronco principal de la familia ápata-^arahumar-^- 
ma. Los pimas, como les llaman los españoles, se nombran en su idioma 
ota$na en singular, y en plural ohotoma. — *^ Es tan numerosa esta nación (^i- 
^* ce un misionero jesuita) y escondida, que no falta quien diga y afirme se 
^^ hallan muchos pimas en las cercanías de México, y mas probable es que 
" hay algunos entre los tepehuanes que viven en la Sierra, y aun hay ran- 
*' cherfas de ellos entre las incontrastables barrancas y cerros que están en- 
" tre la nación tarahumara y tepehuana, Sierra de Topia y Tubares, y en 
^' las nuevas misiones de Nabogame y Naborigame pertenecientes á la visi- 
ta de los tepehuanes y tarahumares viejos, y están en la Sierra cuarenta 
l^uas de la misión de Santa Cruz. 

No carezco totalmente de datos para creer que los indios nayares son 
pimas, 6 al menos descendientes de ellos, y sí lo tínico que no hemos po- 
dido jamas poner en claro, es esa multitud de pimas que se aparece como 
por encanto desde Yepache en' la Sierra Madre y por todas las misiones 
de Yecora, Onapa, Morís, Movas (6 Navas), Tecoripa y Ures que adminis- 
tra la Compañía de Jesús en pueblos grandes, aunque mezclados con in- 
** dios de nación eudebe y otros que viven en San Marcial, Nidope y Guai- 
*^ mas, conocido por Pimeria vieja." 

El Sr. Escudero describe así sus costumbres: 

** Los aduares ó establecimientos de estos indígenas están á la parte mas 
oriental y al Norte del Estado de Sonora y gozan generalmente de un cli- 
ma templado, aunque los de la Magdalena á Oquitoa son, con muy poca 
^* diferencia, tan calurosos como Buenavista y Guaymas. Estos indios son 
** los mas atrasados en la civilización, y los que menos se han acostumbra- 
" do al trato con los blancos ; sin embargo, los que viven en los pueblos, 
^* principalmente del río de San Ignacio, se hallan menos atrasados que los 

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346 geografía w las lenguas 

" otros, y con propensiones mas marcadas á los goces de la sociedad, trato 
<* y comercio con las gentes civilizadas, entre las que viven pacíficamente* 
" Se dividen en pimas altos y bajos, que son los conquistados y reducidos 
** á pueblos desde el siglo XVI, de los que hay siete, cada cual gobernado 
por un anciano, y todos por el general de la nación, que en otro tiempo 
nombraban los indios, y era confirmado por el intendente, á quien se le 
presentaba para recibir nn vestido de paño ordinario y un bastón con pu- 
** ño de hoja de lata, ignorándose todavía entre ellos cómo se hace actual- 
" mente. Son labradores y cazadores: enemigos mortales de los apaches y 
" yumas, á quienes hacen una guerra perpetua. Esta nación es flemática 
** y perezosa, pero honrada y virtuosa por naturaleza, de manera que son 
^^ proverbiales entre los que hablan el idioma cora, la fiel puntualidad en 
sus compromisos, así de sus gobernantes como de los individuos en parti- 
cular, y la mas acreditada justificación en sus jueces y magistrados. Mul- 
** titud de las personas que han estado en los pueblos del Gila y que han 
'^ hecho el camino de Tubutama á Californias, pueden dar testimonio de la 
M hospitalidad de los pimas y cómo son también escoltadqs por loa pápagos 
^* de Caborca y Tubutama, para pasarlos con bagajes del otro lado del rio. 
" Jamas se ha oido decir de una violencia ó robo, á pesar de ser niuy fre- 
^* cueijites Iqs pasajeros que transitan á los pueblos del Gila, adonde concvurre 
una multitud de vecinos de los presidios del Tucson, Santa Cr^z y rio 
San Ignacio, á nna especie de feria que tienen anualmente, en la que 
^< aquellos pacíficos indígenas cambian sus tejidos de algodón. Harpados 
^' mantas pimas, que son unos cobertores blancos y hermosos; unas canas- 
^^ tas llamadas coras 6 coritas, y los indios yumas ó apaches qi^e han hecho 
'' prisioneros. Estos se bautizan, adoptan y educan por los compadres, y 
*' forman una gran parte de la servidumbre doméstica en las Sonoras. 

Los pimas y los ópatas han contenido siempre á los ap^h^8 : son guer- 
reros y valientes en la campaña, sufridos y constantes en 1^ penalidades 
*^ y privaciones de esta guerra estraordinaria en todo, y que sq hace por 
^< terrenos despoblados y asolados por el mismo enemigo. En su trato fami- 
'* liar son dulces, aunque la mujeres pápagas trabajan en triple proporción 
que el marido : sin embargo de lo cual son tan buenos esposos como los 
ópatas: buenos padres é inmejorables amigos; siendo muy de notar» que 
aunque por pundonor jamas olvidap los agravios, no por esto son vengar 
tivoSy cuya cualidad es análoga á la elevación natural de sus alnias. £1 
*^ soldado pima Ueva consigo su mochila ó nialeta, su fusil ó lanza, jr yfve- 
res de boca y guerra para quince días : camina veinte y cinco ó treinta 
leguas diarias, y jamas se queja de la fatiga, ni de la mala calidad de loA 
alimentos, aunque estos se reduzcan ordinariamente á oecinf^ y piap^.^' 






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34S geografía db las lenguas 

1? Los sobaipwis asientan sus adoares sobre el rio de San Pedro y en el 
hermoso llano á qne ellos dieron su nombre, y quedan al Este de los pimas 
reducidos. 

Los sobas ocuparon á Caborca, encontrándose también en los alrededores. 

Los pápagoSf papahotasy papalotes^ viven al Oeste del Estado; tribu nur 
merosa, no ha sido del todo reducida, resistiendo al influjo de la civilización. 
Las nmcherias que se les han conocido como mas estables, son: Zoñi, Ca- 
ble, Quitovac, Sonoita, Tachilta, Raiz del Mezquite, Tecolote, Santa Rosa, 
Ati y Caborqueños. 

Lo patlapiguas se mencionan como nación gentil cerca de Babispe y de 
Bacerac, colocada en la frontera. 

Llaman piatos á los pimas de Caborca, Tubutama y aquella región. 

3? Comenzando de Este á Oeste, siguiendo el curso del Gila, hallamos 
también sobaipuris desde el rio Sobaipuris hasta cerca de las Casas grandes. 

En estas antiguas ruinas y por diez leguas mas abajo, los gileños 6 xüeños 
se extienden por las amenas vegas del río : la principal ranchería de esta 
parte del rio es Tussoninio, y de la otra Sudacson, ó la Encarnación. 

Diez leguas mas allá de donde los rios Verde y Salado se incorporan en el 
Gila, comienzan los aduares de los opas y de los cocomaricopcLSj á entrambas 
orillas del rio, en distancia de unas treinta y seis leguas. Sus rancherías prin- 
cipales, Stucabitic, Ojiataibues, Uparch, Tuquisan, Sudacsassaba, y la últi- 
ma Tumac. Hablan un dialecto del pima, mas suave y mas fiícil que este, 
pues tiene la vocal e, que falta á los pimas, y en cuyo lugar ponen la u. 

Sigue un gran espacio despoblado hasta dar con las tierras de los /nudcoa- 
damesy últimos pueblos de este rio. 

3? En las márgenes del Colorado entre la unión de este y del Qila y por 
doce leguas á la orilla de aquel se encuentran los yvmas. . 

En el recodo del rio tiene asiento la nación cuhanaj en unas ocho leguas. 

De aquí hasta el desemboque del Colorado en el mar Bubro, como le lla- 
man los misioneros al golfo de Californias, vaguean por último los ^pdqtnmai. 

Añadiremos que en la relación del viaje que el M. B. P. Fr. Francisco 
Garces emprendió al rio Colorado en 1775-6, se encuentran las siguientes 
noticias acerca de las nacionss que allí habitan y de los idiomas que hablan. 



/ 



'^ En EL Bio Gila. 



"Pápaga )^ 

"Pima. > 

" Cocomarícopa..^ .«.. . . B. 



DE MÉXICO. ^9 



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'' Rio Colobado. 

"Cucapá...- ^.-.^... \ 

" Jallicuamay Cc. 

" Cajuenche ) 

" Ynma ...^ ^ 

" Jalchedum ( B. 

« Jamajabs ....) 

<^ Naciones que vi y tuve noticia desde los jamajabs para arriba, á una 
parte y otra del rio Colorado. 



I"- 



^ NOBTE. 

<^ Chemegue cajoala 

" Chemegue sebita. «.. 

" Chemeguaba. 

"Chemegue f jj^ 

«Payuchas... 

" Yutas ^ 

" NOBUESTE. 

" Jaguyapay ^ 

" Yavipaicajuala 1 fjj^ 

" Yavipai Cuercomache 

" Yavipai jabesua. 

^* Yayipai muca oraiye P. G. \>v 

" Tuve noticia que al Norte de las naciones arriba dichas, se hallan las 
" siguientes : guamoa, guanavepe, guallibas, aguachacha, japiel, baquioba y 
** gualta. 

" En el dia de hoy (prosigue diciendo), todas las del rio Gila y Colorado 
<^ están en paz, y todas sus colaterales, menos los yavipaistejua, enemigos 
^< de los pimas y de los cocomaricopas. No as^uro la perseverancia, y por 
" esto diré las amistades y enemistades antiguas que pueden prevalecer: 
'* primeramente los cucapá han sido siempre amigos de los cuñai, y enemi- 
" gos de los pápagos, de los jallicuamais y cajuenches: los jallicuamais, 
amigos de los cajuenches, de los quemeyá y de los jalchedunes, y enemi- 
gos de los jrumas y pápagos : los yumas, siempre amigos de los jamajabs, 
^ yavipaistejua y de los pápagos de Sonoitac, y enemigos de los jalchedu- 
nes, de los cocomaricopas, pimas, gileños de los del desemboque, y de los 



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V 



380 oBooBAPtÁ' íne tA% lenovas 

'* jecuiches de la sierra: los jalchedanes, amigos siempre de los cocoman- 
" copas, pimas, gileños, de loa pápágos del Norte, de to yavipais hasta 
" Oraive inclusive (menos laTecua), de los jecuiches j genigueches, j de 
" todas las naciones de los yumas para abajo, y han sido enemigos de los 
" jamajabs, javipaiatejua, chemeguet y de los ymnas: los jamajabs han ri- 
" do amigos de los yumas, de los yaripaistejua, y á la otra banda del rio, 
" de los cfaemeguets y de todas las naciones de San Gíabriel y San Luis; sos 
" enemigos han sido los yavipais, menos los tejua, los jalchedunes, loa ga- 
*' nigneches y jecuiches: el pueblo de Oraire tiene amistad con todos los 
" yaviptús desde el G-ila y Colorado, menos los tejuat ood loa yutas, con Ioh 
" demás pueblos del Moqui, con las misiones del Naero México y con todos 
" los yavipais del Sur, que son los que infestan estas provincias ; sus ene- 
" migos son los yavipaistejua, los yntíJs del Colorado, chemeguabas, los yn- 
" mas, los jamajabs, los pimas gileños y cocomaricopas : los yavipaia, del 
" camino del Moqui, son amigos de Oraire, jalohednnéá, chemeguabas, co- 
" comaricopas, pimas, yutas, haquiobas, yavipus, lipanes, y yavipaia, nato- 
*' fé; son enemigos de los yavipaistejua, jamajal^j yumas, y con fímdainen- 
" to digo, que también del Nuevo México: los yavipaistejua son amigos de 
" los yumas, jamajabs, chemeguabas, yavipaia, nanjsi, y yavipais, gileños, 
" y enemigos de los jalchedunes, pimas, gileños, cocomarícopas, y de los 
" yavipais del Norte y de Oraive : IoeI chemeguabas son amigos de los ya- 
" tas, de todos los yavipais, y de todas las naciones del Poniente, y eaemi- 
" goB de los comandhes del Moqui y de los jálchedúnéé : los del rio (3ri\& to- 
" dos son amigos entre sí y con loe jalchedanes, y enemigos de los tejua y 
" apaches." 

Hasta aquí el P. Oarcés. A primera vista pareoe que no están conformes 
la relación que acabamos de copiar y lo que antes ht^iamos dicho, supues- 
to que en aquella encoátratnos, t;[ao las naciones que habitatt Kl Otttbi^do, 
comenzando por su desemboque, son los cudápáj jallJbiiatntLyv oájtieQché, 
jalchedun y jamajab, mientras nosotros habiamos puesto los quiquimaS, cU- 
hanks y yumS^ ; la coñti«diccion destipáretó tonsiderándo, que Ida büh&aas 
y los encapa soQ una misma tribu, y que laá ottáá AO éoh mim de familias 
derivadas de los pueblos qtie hablan dialectos {iimas. En iiuestro codci^to, 
ttfddé üaÉ gehtes que aparecen más allá y mas acá del rio OilSi Báéh6 sü fl- 
liOcitíti, uñad de lod pithas, los denlas de los ápachesi que Mb lo« ^vlpalA. 

Agr^tttemM todavía ótrás denomitiáciones. 

Lt>8 'cacÓiü^atícoiptB y jalchedunes Ilámtitl & \&á jaitaajabs, t^amnát 6 

'iltÍilHÍh 

■'■''htjé^HB ^kñtülea dicea &\ony&7\p&Ui tdrbsf ni;tmui. Á {»l<«p«líito de 
'llU'ltíjbriM'9'liljltMB ditemos» qdé iiüés rela^neé Saégbtán la eüStfeadn de 



ijupi^ jusfi^pj^ de est? npipbref al Norj^ ^l ño C^il^ negándolo otras ; fúndan- 
se ^tas ep que nijar quiere decir cautivo; que los cooomaricop^ roban los 
ipucha^lfos á sus enemigos y vienen á venderlos á los pimas, á^. lo cual re- 
sulta que el nijor que venden es un cautivo, y no un individuo de n^K^ion 
que aaí se nombre. Conforme á lo que bemos encontrado, satisíace esta exr 
plicac^on. 

Los jamajabs se dicen cosninas^ culisnisnaSf culisnurs. 

jU>S chirumas son Ips yumas. 

A los yutas llaman los cocomarícopas yum yum y jutjoat. 

£1 P. Jacobo Sedelmair pone la nación quicamopa á lo largo del polora- 
dO) desde su desemboque hasta su unión con el Qila. 

l^n la confluencia del Colorado y del Gila, hallo como naciones principa- 
les los yumas y quihuimas, y ademas los yuanes^ aaganesj al^chedomas y ha- 
giopa^s. 

Los pimas bajos confinan al Norte y al Este con los ópatas ; al Este con 
los tarahumares ; a,l Sur con los pueblos del Yaqui y del Mayo ; y al Oeste 
con los séris: en el Estado están derramados por los distritos de los Alamos, 
Gua^mas y Hermosillo. Fueron los primeros que se redujeron á la vida so- 
cial y al c^tianismo, y como ya vimos se les conocía con el nombife de ne- 
bonoies* Los pueblos que 1^ pertenecen son: 

S. Miguel de Ures (ti^n^ ópatas) Santa Rosalía Onapa : 3.677 

Soy opa (tiene eudebes) Movas, Navas: 1622 

Tecoripa: 1619 Buena Vista 

Suaqui: 1619 S. José de Pimas 

Comuripa: 1619 S. Antonio de la Huerta 

S. Ignacio Onabas : 1622 pécora 

Tonitsi (tiene eudebes) : 1628 Maicoba« 
Nuri: 1622 

« 

Las familias que les corresponden son : los sibu^pc^t como les dicen á los 
indios del pueblo de Suaqui. 

Los nures^ habitadores del pueblo de Nuri. 

Los hiosy á ocho leguas al Este de Tepahue, y los huvagueres j los tdiuir 
sos sus vecinos : más al Este seguian los basiroas y los te/tatas. 

Los sisibotarisy según el P. Bibas, tomaron nombre de un su buen caci- 
que Sisibotari, amante de la doctrina y de los castellanos. — ^'Los sisibota- 
*< ris se halló ser la nación mas dócil y mas culta de todas las que hasta allí 
** se hablan descubierto. Habitan en unos valles de bello cielo y saludable 

temple, cercados de montes no muy altos. En el traje son muy diferen- 



te 



\ 



352 geografía de las lenguas 

^< tes de los yagtds y mayos. Los hombres se cubren con una pequeña man- 
^< ta pintada de la cintura á lá rodilla, y cuando hace fno usan una^ man- 
^^ tas grandes de algodón y pita. Las mujeres van cargadas de vestidos, y 
^^ al entrar en la iglesia hacen tanto ruido como si fueran españolas. Los 
** faldellines que usan llegan hasta el suelo, de pieles bruñidas y blancas 
'^ como una seda, con pinturas de colores ó de algodón y pita, que tienen 
" en abundancia. Se ponen ademas de eso un delantal de la cintura abajo, 
^' que en muchas suele ser negro, y parece escapulario de monjas. Lasdon- 
*' celias especialmente usan una especie de jubones 6 corpinos muy bien 
*' labrados; á todo esto añaden en el invierno unos como roquetes, y asf to- 
'< das son honestísimas. Son estos indios muy sobrios en el comer, y por eso 
*^ gozan de muy buena salud. Sus casas son de barro y de terrado, á modo 
^' de las que se hacen de adobes, y mejores, porque aunque el barro es sin 
** mezcla de paja, lo pisan y disponen d^ manera que queda como una pie- 
" dra, y luego lo cubren con maderas fuertes y bien labradas. En las danzas 
'' que hacian en muestra de alegría, íué muy de notar que aunque danzaban 
" juntos hombres y mujeres, ni se hablaban ni se tocaban inmediatamente 
^* las manos, sino asidos á los cabos de mantas ó paños de algodón, y las 

mujeres con los ojos en el suelo con grande compostura y recato. Asi 

afrentaban unos indios gentiles la poca circunspección de los cristianos 
" muy antiguos." 

Los albinos tenian por primeros pueblos á Teopa y Matape, con las mis- 
mas costumbres de los sisibotaris. 

Los pimas bajos hablan la misma lengua que los altos. De la lengua pi- 
ma dice Balbi ^ — ^'que se habla por los pimas, que son la nación mas nu- 
*' merosa de la Pimeria, que se extiende desde el paralelo 31^ hasta casi 

el 34^. Los pápagos ó papabi-cotam, que moran hacia los paralelos 33<^ 

y 34<^ hablan un dialecto del pima. Esta lengua distingue por ñexion el 
'^ singular del plural de los nombres sustantivos ; coloca las preposiciones 
^^ después de sus regímenes y las conjunciones al fin de las preposiciones: 
^' la sintaxis es muy complicada y del todo distinta de la de las lenguas Ea- 
" ropeas." 

El mismo Balbi ^ nombra como lenguas correspondientes á Sonora el cí- 
naloa^ el guaymas, el pimaj el tarahumaras el ópata^ el etidevej el mobaj el ona- 
t?a, el nure^ el comjorvpa^ el tecoripa^ el aíbinay el sisibotari, el Sa^voí, el sanoray 
el yuma, el casaos grandes j el yavipai y el a'pache. No estamos conformes con 
estas denominaciones. El cinaloa 6 sinaloa es el cahita; elgnayma es dialec- 
to del sériy y este no consta en la lista ; existe el apata con su dialecto el 

1 Tableaa zxxii. 2 Tableaa ZXXn. 






ii 
ce 



nB MBzioo. 368 

eudeiíef así como el pimaj el tarahumar en Chihuahua, el ywna dialeoto del 
pima, y el apache que ea el mismo yavipai; mas en cuanto & lo demás, nos 
parece que ninguno debe aparecer como lengua, no siendo otra cosa que 
nombres de pueblos ó de parcialidades de tribus que nos son conocidas. Mor 
▼as, Onavas, Nuri, Ciomuripa y Tecoripa son Pueblos de la Pimeria baja, en 
los euales se habla el pima; los aünnos y los nsibotaris son subtribus de los 
pimas altos; Batuco es pueblo donde se habla el eudeve; casas grandes si 
existe cpmo nombre de tribu, debe, de ser una fracción de los yumas; y fi- 
nalmente sonora es sinónimo de ópata. Nos parece que el Sr. Balbi copió 
estos errores del P. Ribas. 

Nosotros hemos formado la clasificación siguiente, en cuanto & las lenguas 
y á las tribus que las hablan : 

JPinuUj neoomet cara^ de los pimas altos^ pimas bajos^ sobas^ potlapiguaSf piar 
ioSf sibubapaSf nuresy hiosj huvagueres^ tehuizosy basiroa^y tehatas^ sisibotaris, air 
bimoe^ moww, onanas^ com/wripasj tecoripasf nevomes ó nebomeSf y finalmente, 
los pim/ohaitu como ellos se dicen por apellido nacional, ú ohotoma según su 
lengua. 

PÁPAGO. 

Dialecto del pima, hablado por los pápagos^ papahotcuy papabotasj papdo^ 
tesj papamcotam. 

SOBAIPURI. 

Dialecto del pima, usado por los sobaipuris. 

YUHA. 

Dialecto del pima, lo tienen los yumas ó chinanas^ gUeños ó xileños, opasy 
cocopasy cocomaricopas, hudcoadanes^ jawjcqabs 6 cueminas ó cuismer 6 casninas ó 
adisnisnas ó culisnurs y los quicamopas. 



\ 



GAJUENCHE. 



Dialecto del pima, pertenecen á esta sección los cucapá ó cuhanasyjaHi- 
cuamaiy cajiienchesy quiquimas ó quihuimasy yuanesy cutganesy alchedomasy bagio- 
poMj cuñal y quemeyA. 

SÉRI. 

Los séris, comprendidos entre el mar al Oeste ; los pimas altos al Norte; 
al Este los ópatas, y los pimas bajos ; al Sur los pueblos del rio Yaqui, sof 
la nación mas pequeña de Sonora, mas también la mas cruel, la mas fiilaz, la 

45 



>ÍÍ54 QEOGRAFTA DB LA8 LENGUAS 

^é tístíiktsB ha querido redocirse á vida polftiea. Apenas se han juntado en 
oottás ipoblacienesi eomo el Pópulo y Balen y al resto de la nación, A panto 
de perecer, y qte está constantemente en una guerra cruel, ha sido preciso 
persegnirla y eaLterminarla. Sus madrigueras las han tenido en el famoso 
cerro Prieto, doce leguas al Oeste de San José de los Pimas, en la cadena 
que se extiende hacia Guaymas, en el rincón de Marcos, en las sierras de 
Bocoatsi Grande, en la sierra de Picu cerca de la costa, y sobre todo en la 
isla del Tiburón, situada en el Golfo de Californias, á una legua de la playa. 

Por cdrta que la tribu haya sido, se conocían de ella tres fracciones. 

Los salineros háeia los confines de la Pimería alta. 

Al Sur de ellos los tepocasi los mas próximos á la isla del Tibaron. 

Los guaymas y upanguaymas que ocupaban el terreno en que ahora se en- 
cuentra el puerto de ese nombre, y que se redujeron al pueblo de Belén, 
óónfnndiéndose con los iridios del rio Yaqui. 

Feroces y salvajes, han preferido morir en la guerra contra los blanooa, 
antes que adoptar sus usos y sus costumbres ; perezosos, indolentes, se en- 
tregan con tanta pasión á la embriaguez, que las madres dan con la booa 
di aguardiente á los niños mas pequeños. Son altos, bien formados, y las 
mujeres no carecen de belleza. És proverbial la ponzoña con que envene- 
nan sus flechas, por su efecto mortífero; componen el jugo vepenp^ con 
multitud de ingredientes, y añaden al confeccionarlo prácticas supersticiosas. 

Hablan el idioma séri los séris^ céris^ tiburones^ tcpocas y salineros» En nues- 
tra clasificación formamos con esta lengua familia particular, compuesta de 
la principal y de los dialectos el gwúma y ^ upoft^puima* , 



I . ; , \ j 



GUAIHA. 

' Dialecto del séri, hablado por loa guamas qaeson XdMgagamas del mayor 
Pike, y por los cocomaques 

UPANGIJAIMA. 

Dialecto del séri, usado por los upanguaimas. 

" '.••■■ • ■ ■ 

GAHITA. 

Lds indios conocidos con los nombres de yaquis y de mayo^f ocupan la 
parte Sur del Estado de Sonora, á lo largo de los ríos de ágúd» tomaa el 
«p^lMo. ,. . . . 1 . ,.. 



osttiQtice. 



9(5 



^^ Eetoa in^Oi» diqe el Sr« Eaeud^:t>, tienen un* oar&oter dulce y tmtajite, « 
*^ y eatán dotados de nnik ünaginaeion viva y fogosa : son hombres de ideas 
*^ y de potencias despejadas; y auoKiue dados á la mámca y á I09 placeres, y 
««grandes amigos de fiestas y golosinas, en la guerra son audaq^ intr<Spír 
*Vdot y ^un feroces, onalidaldes á primera vista opuestas á las otras.. Sop 
<< asimismo trabajadores é industriosos, cuyaet cualidades no tienen los pue^ 
<^ bloa-degenaradoís ó sibaritas. En Sonora y Sinaloa son los arrieroBi los 
^^ iabradoies, los Taíqueros, los buzos, los marineros, los minaros, los gafn* 
<^ batinos. ó explotadores materiales de los placeres ó criaderos dfll oxq, y 
'* cuanto hay de trabajo ú obra de mano suelen hacerlo, porque general* 
^< mente tienen talento y disposidon para toda clase de artest oficios y^ocur 
" paciones ú que se les destine. Trabajan con asiduidad y conrtancia todo 
" el año para juntar algún dinero con que ir ai pueblo del Yaqjú á la fiesta 
^* do San Juan, en la estación de las frutas, como lo hemos dicho aixiba. Y 
*^ titoén la extraña y vitnperable costumbre de celebrar también otia fiesta 
^^ ó baile llamado mile gamudii (cambio de mujeres), en la qjoe no^ yaqui 
^* de bu^ gusto el que no c^nbia la suya, de la misma manera que lo jiar 
f^ cian los espartanos pai^ multiplicar y perpetuar su raza guerrera.. Su e^ 
^^ pectáculo ÜEitoríto es el que presenta un bufim despejado, y si no ingepiof 
<< so, maligno y agudo, que divierte con sus dichos y gesfK^aJuqin i tos que 
no saben su idioma, y salta y danza al compás de un pito y tamboril en 
los ratos en que no tiene nada <]ue decir. Este fantástico baile se Uama 
del pascóla porque se celebra con áias particularidad en los dias de Pascua. 
Él que lo desempeña se cubre pon una máscara muy defoi;|ne que ll^va 
en la cara, y sonajas en los pies, brazos y cintura, y una sola en la mano 
'* con que acompaña á la música, llevando el compás. La institución de es- 
'' te baile podria decirse que se haría siguiendo el principio de Horacio, co- 
nendo et ridendo carrigo mores; porque en él se satirizan los vicios y se 
dicen chistosos epigramas, que casi siempre agradan á los espectadores, á 
cuyo fin se buscan por lo regular hombres de edad, de ingenio, qué sepan 
^^ referir ó inventar anécdotas ó cuentos morales y satíricos á su auditorio, 
" haciendo variar la diversión, que de otro modo seria monótona y fastidio- 
^* sa. El violin y la arpa son instrumentos comunes entre los yaquis y ma- 
** yos^ y los tañen y acompañan armoniosamente, ló que prueba él güstóde 
♦* estos indígenas por la música, y que este gusto no es nuevo entre ellos.*' 
Los yaquis viven en la orilla del rio Yaqui, Hiaqui, Yaquimi, distribui- 
dos en los pueblos del Espíritu Santo de Cocorin, Santa Cruz Bacuín 6 Ba- 
hium, San Ignacio Torin, la Santísima Trinidad Vicam ó Bicam, la Asun- 
ción de Raum, la Santísima Trinidad de Potam, Htiirivis, Nuestra Señora de 
Belem : en todos se habla la lengua cahita, y en Belem también el séri. 



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356 GB06RAFIA DB LüiB LENGÜA8 

Los mayosy sobre el río Mayo, llevan una denominación homónima con los 
de Yucatán, aunque nada tienen de común ; hablan también el cahita y es- 
tán distribuidos en los pueblos de Santa Cruz de Mayo, Espíritu Santo 
flchojoa ó Echonova, Natividad Navajoa ó Navohoua, Cioncepcion Chmim- 
po, San Ignacio de Tesia, Santa Catalina Cayamoa ó Camoa, San Bartolo- 
mé Batacosa, Masiaca. 

Balbi, en la tabla xxxii de su atlas, hablando de este idioma dice: — ^' Ci- 
^* naloa, hablado en las provincias de Cinaloa, de Hostimuri y en la parte 
^* meridional de Sonora, en la intendencia de este nombre. Esta lenguaeom- 
^* prende tres dialectos {)rincípalés muy diferentes ; el zuaque, hablado en 
^' la parte meridional de la provincia de Cinaloa y en otros lugares; la ma- 
^' ya, habladora lo largo del rio Mayo en el Hostimuri y en Sonora; el ya- 
*' qui ó hiaqui, hablado á lo largo del rio Yaqui, en la provincia de Sonora.'* 
— ^No nos conformamos con la mayor parte de estos asertps. S^un la gra- 
mática de esta lengua, no se llama Sinaloa sino Cahita, y cuenta tres dialec- 
Üob; el mayo hablado por los mayóse que son los indios habitadores de las 
orinad del rio Mayo ; el yaqui, de los indios del rio Yaqui ; y el thekueco y 
también zuaque que se usa en Sinaloa por los ihdios de las mái^enes del rio 
del Fuerte. El ozAíto es lengua hermana del tepehuan y de las que forman 
lii &milia ápatc^-^rahumar^ma. . 

i 

APACHE. 

Téase el artículo particular acerca de esta nación. 



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LENGUAS PERDIDAS. 

Colocamos en primer lugar el tepahricj hablado por — * 'gentes serranas y 
I de mucho espíritu, habitadores de una península que forman dos rios 6 

brazos del Mayo al Oriente de los de esta nación." — ^Era lengua particu- 
lar de los pueblos de San Andrés Conicari y la Asunción Tepahue. 

En las vertientes del rio, antes de los tepahUes, se encontraban los tecar 
yaguÍ9, cues 6 macoyahuis, con su lengua particular el macoyahuy : sus restos 
se encuentran en el pueblo de la Concepción de Macoyahui. 

^or fin el vayema, el piuitna, el baturogtie y el teparantana. (Véase la clasi- 
ficación.) 



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357 



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CALIFORNIA. 



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I^tre otras, la etimología de la palabra California la traen de la,fr^V9^ 
coUidafarnaxy que se cree dijo el conquistador D. Humando Cortés, y j^uso 
como pombre al puerto á que arribó, á causa del sumo calor ; del puerto se 
hizo extensiva la denominación á toda la penjínsuliL £a conocida por ,ia 3a^ 
ja, la Antigua, para diferenciarla de la California de los £stados^U,nÁdo8$ 
Drak le puso nueva Albion ; algunos geógrafos le han dicho isla Carolina» 
Parecerá extraña esta última denominación, supuesto que el plano levan- 
tado en 1541 por el piloto Domingo del Castillo, pone á la California no co- 
mo una isla sino como península; mas debe recordarse^ que esa noción ver- 
dadera se perdió en los siglos siguientes, en que se tuvo á la California como 
completamente separada del continente, hasta que se puso de nuevo en claro 
la verdad el siglo pasado. A las aguas que tiene al Este llaman golfo, mar 
de California, de Cortés, Rojo, Bermejo, Lauretano, Rubro. 

Los califomios hallados por los misioneros jesuítas estaban en un estado 
completo, de barbarie, y los vestigios encontrados en sus tierras, revelan que 
allí vivió una raza mas antigua no tan atrasada en civilización. — ^^ Entre los 
a 270 y 28^ de latitud, dice Clavigero,^ existen grutas cavadas en la roca 
^* con pinturas de hombres y de mujeres y de animales, conservándose per- 
fectamente los colores, y cuyos trajes y fisonomías no eran por sin duda de 
los habitantes de la península, una de las grutas tenia de largo unos cin- 
cuenta pies, de ancho quince y otro tanto de alto, y estaba formada á ma- 
nera de bóveda apoyada sobre el pavimento. Como por la parte de su 



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1 Historia de la antigaa 6 bija California; por el Presbítero D. Nicolás liarla de San Vi- 
obra póstoma del P. Francisco Javier Clayigeroy cento. México : 1852. 
de la CompaSía de Jesos. Traducida del italiano 



308 orografía OB las LENGÜA8 

> 

** entrada estaba toda abierta, recibía bastante luz para poder observarse las 
<* pinturas de su parte interna y mas allá. En ella estaban representados 
<< hombres y mujeres con vestidos semejantes á los de los mexicanos, pero 
** absolutamente descalzos. Los hombres tenian los brazos abiertos y algo 
<^ levantados, y una de las mujeres estaba Con el pelo suelto sobre la es- 
<< palda y un penacho en la cabezal Había también varias especies de ani- 
^^ males, tanto de los nativos del país *^ como de los eoctranjerosJ^ 

*< En toda la California civilizada, dice otra relación,^ de Sur á Norte, y 
^* especialmente en las cuevas y peñascos lisos, se dejan ver varias pinturas 
** toscas. Sin embargo dfe su despropárc^ion y pooo arte, se distinguen muy 
'^ bien las semejanzas de hombres, pescados, arcos, flechas, y juntamente 
<' diversas rayas á manera de caracteres. Los colores dé estas pinturas son 
'* cuatro, amarillo, colorado, verde y negro. Las mas de las imágenes están 
** pintadas en lugares altísimos, y de aquí infieren algunos ser verdad la 
<^ constante tradición que anuncia, haber habido gigantes entre los antiguos 
*^'éalilbrhit)8. Sea dé estafo que fuere, en la mistan de Slantia^, que se 
*^'lialla il Sur, sé descubre en un peñasco Usó de mucha altura, ttná serie 
^ de mano9 estáibpadas dé colorado. En los peñoles altosj hada 1a^ playas, 
^ se Ven pintados peces xie vanas figuras y tamaños, arcos, fiedlas y algn- 
*♦ Tibs caracteres oscuros. En otras partes indfoá armadds de arco y flecha, 
•* y 4 sus pifti diversos géneros de sabanáfjlas, culebras y ratones, con ^ayas y 
" ^racterés de otras formas. Sé ve una piedra plana, de dos varas dfelcm- 
^ gitud; én que están estampadas como in^gnias ó escudos' de nobleza, y 
"* renglones de varios caracteres." — Hacia el Panno, comtí trehita f^güas 
adelante de la misión de Sabtiaga del Sur, se deécubre un peñol c^o de 
oiího vatas dé largo, y éñ su centró se ve una inscripdon que pííréce dfe le- 
tras g^cas, entretejidas con caracteres hebreos' y caldeos.— *** Pór'maa que 
*' se ha preguntado á los indios califorúios, qud significan las figtrrioi, rayas 
'^ y caracteres; nó se ha pocEdo conseguir razón alguna qué satisfagal Lo 
*< mas que se ha averiguado por sus notidas, es que Son de sus aí!íte][)^sBaidta 
"^ que los de hoy ignoran absolutamente la significadonl** 

liOS californios actuales dedan haber venido del Norte á conseéuéócia de 
una guerra emprendida por sus mayores, en que vencidos tuvfertori' qtie 
abandonar sus tierras. Son sanos, robustos, dé buena estatuhi ; eheV rostro, 
cabello, barba y color, son semejantes á Ibs pueblos de iSféxicb; 'Tíétrétt tjo- 
mo ellos el cabello grueso, lacio y negro, la barba escasa y* ningan vefHtí én 
los brazos, taiuslós y piernas^ la frente estrecha, lá nariz iftl póúo gfhiefeS,'fo8 
dientes tlancos, iguales y fuertes ; la boca, ojos y orejas regulares, excep- 



) i ... "i ■- í i' I ' ; ■ 



I Cuarta serie, tomo ▼, página última. 



taiBido iloi que seedocan en el gentilismo, que se desfiguran ias naiioes 
j ks orgas con pendienteB que en ellas se ponen por adorno* El color de 
loé que habitan en los lugares mediterráneos, es castaño claro ; peio los que 
viven continúamete en los litorales le tienen mas oscoro^-^*' Baio es «ntre 
^ ellos el deforme : son rudos, limitados de ideas, perezosos, inconstantes, 
*" precipitados, amigos de juegos y diversiones; mas en compensación no 
** son amigos de la embriaguez, ni hartan, ni riñen mas de con sus enemi*^ 
^* gos,y sí son dóciles, fáciles para dejarse persuadir; puerilmente sendlios." 

No tenían casas, ni trastos de barro, ni lienzos de ninguna dase; desco^ 
ooctan del todo la agricultura y la cria de los animales» Comían frutas y 
raices amargas ó insípidas, gusanos, arañas, langostas, lagartijas, 'culebras, 
gaixM y leones, y hasta pieles secas ; un perro les parecia sabroso manjar, 
mas nunca comi^DU carne humana á pesar de su hambre, ni tejón, porque 
según ellos se parecía al hombre. Los productos naturales de la tierra eran 
ixuisk su esperanza, y por eso el tiempo de la pitahaya era d de su mayor 
alegría. La escasez de mantenimientos les hada adoptar algunas prádáoas as- 
querosas; hsu-toB de pitahayas en su tiempo, recogían después las pepüaisar^ 
rojadas y no digeridas, para layarlas con esmero, tostarlas y oomerlaa de bu^ 
vo. Los de la parte del Norte atan & un eordel delgado ^n pedaeo de oamey 
en esta forma lo tragan, después de dos 6 tres minutos la extraen del esto-- 
mago, tímndo del cordd que ha quedado pendiente, y vuelven así á mas- 
car ^ tragar y extraer repetkbs veces hasta que lacamese consume: algu- 
nas veees se juntan varios indios, y á la redonda va corftondo el booado^de 
ano en otro« Comen la carne fresca y casi cruda, secadft al sol ó asada. casi 
quemada; las semillas tostadas y molidas, y no beben mas de agua.' 

Una tribu se compone de las familias c<msanguíneas y vive al délo mso, 
junto á alguna fuente ; de los calores se defiende bajo la sombra de los ár- 
boles, y en las nodies frías se mete en las cuevas. Algunos fisibriean emparr 
rados.en forma de cabanas, y otros duermen en fosas de unos dos pies de 
profundidad; las habitaciones mas comunes son cercados de unos eínoopiés 
de diámetro y dos de altura, de piedra suelta y sin cubierta, adonde se re- 
coge una fiímüia; ponen fuego y lo atizan cada vez que despiertan. Los 
hombres andan absolutamente desnudos, y cuando lo vieron, les pareció ri- 
dícnlo el vestido de los europeos; las mujeres andan cubiertas, y eu.e^e- 
dal las de la tribu pmcué. Llevan estas un capotillo que les cubre de los 
hombros á la cintura, y ima especie de enaguas compuestas de dos piesas 
nuadradas, una de las cuales biya de la cintura hasta media pierna por la 
parte posterior, y la otra hasta la rodilla. por la parte antericMr; no son t0¡i«> 
das, sino que están compuestas de gran número de cuerdecíllas separadas, 
pendieirtesde un covdim puesto en el 4mdlo y de otros dos cordones en la 



/ 



I / 



360 GBOORAFU DB LAS LENGUAS 

eíniara : sacan: los hilos de las hojas de una palma de aquellos lugares, que 
machacada produce una pita muy blanca. Las guaicuras no llevan el capote 
sino solo las enaguas, por detras de pita y por delante de hileras de nudos 
de carrizos enhebrados en cordones. Las cochimies llevan el delantal de nu- 
dos de cañavera, y cubren la parte posterior con una piel. Las que viven 
mas al Norte tienen el capote de piel de nutria, de conejo ó de liebre. To- 
das son muy recatadas ; apenas nace una niña cuando la cubren luego cui- 
dadosamente. Los californios andan siempre descalzos, menos cuando van 
de viaje, que usan del cacli de los mexicanos. 

A pesar de su desnudez, los hombres se distinguían por algunos adornos. 
Los pericués tenian el cabello largo, adornado con perlas y entrelazado con 
plumas blancas. Los guaicuras de Conchó llamados lauretanos, se ponian 
un bello cinto y una red curiosa en la cabeza á manera de venda, añadien- 
do algunos un collar de figuras de nácar, y manillas y brazaletes de lo mis- 
mo. Los pericués usaron vendas de caracolitos blancos y redondos que par 
recian perlas ; sus mujeres usaron el cabello largo, suelto, tendido á la es- 
palda, pendientes del cuello á la cintura muchos hilos de perlas, caracolitos, 
figuras de nácar, bayas y cañutitos dispuestos con gracia. Los cochimies te* 
nian algunas guedejas cortas de cabello, y una especie de corona, compuesta 
de pedazos pequeños de nácar, ensartados en una cuerda. 

Todo el menaje de una familia consistía en una batea, un plato, un palo 
pam encender lumbre, un hueso agudo para agujerar, una red para cargar 
con los niños, y otra para recoger los frutos del campo. La batea es de varas 
flexibles, unidas de manera que no dejan salir el agua, ó de la madera de una 
palma, y sirven para limpiar las semillas ó para tostarlas, echando en ellas 
algunas brasas y agitando el todo continuamente. El plato ó escudilla es de 
lo mismo, semejante á la copa de un sombrero, sirve para comer, de vaso 
para beber, y de sombrero á las mujeres : los cochimies le Uam&nadda. Las 
redes son del hilo del mezcali^ las fabrican las mujeres, pues á ellas perte- 
necen todas las haciendas, menos la caza, la pesca y la guerra. 

Las annas eran, el arco, de cuatro 6 cinco pies de largo ; la flecha, arma- 
da para la guehra de punta de pedernal y para la caza pequeña, y de ma- 
dera dura. Reconocen con admirable perspicacia la huella del animal para 
perseguirlo, y conocerán también la del pié de una persona de su tribu, y 
á quién pertenece la flecha que se encuentran. Pescan con redes en las ori- 
llas, 6 en el mar, alegándose cuatro ó cinco millas de la costa; en este caso, 
forman una balsa compuesta de tres, cinco 6 siete leños de madera ligera, 
clavados entre sí con estacas y bien atados; el de en medio, mas largo que 
los demás, sirve de proa ; dos ó tres hombres montan sin miedo esa irágD 
embarcación* La guerra la hacían como los demás pueblos salviges, maórr 



DB MBXIGO. 361 

áen, con graneles alaridos, con mas furia que valor; anadian para ella el 
dardo, y la porra de varias especies. 

Sus bailes eran representaciones de la caza, de la guerra, de la pesca, ¿fe 
sus viajes, etc., y los repetían en todos los actos plausibles para ellos, sien- 
do mas frecuentes y mas solemnes en tiempo de la cosecha de la pitahaya. 
Una de las fiestas mayores era la que celebraban anualmente los cochimfes 
para repartir á las mujeres las pieles de ciervo que los hombres de la tribu 
babian matado. 

Las naciones las formaba la identidad del idioma ; la tribu el parentesco 
de las familias que la componían. Nada de rey, de cacique, de superior ; na- 
da era el nacimiento ni la riqueza; los principales eran los que se hacian 
temer y respetar, y estos mandaban en la guerra, conduelan la caza, dispo- 
nían la pesca, y allí acababa su poder: solo era respetado el padre en su 
familia. 

El matrimonio se concertaba de varias maneras : entre los guaícuras, el 
pretendiente enviaba á la joven una batea de las que arriba hablamos ; si 
ella aceptaba, correspondía con una red, y el contrato quedaba perfecto : en 
las otras tribus se hacia el concierto después de un gran baile á que todos 
concurrian. El marido tenia autoridad absoluta sobre la mujer, y los hom- 
bres no tenian mas de una esposa, á excepción de los perícúes que usaban 
la poligamia. Las mujeres de estos se esmeraban en servirlos á porfia, por- 
que siendo repudiadas al capricho, no encontraban después con quien ca- 
sarse. La viuda casaba con el pariente mas próximo del difunto. El adulte- 
rio sin consentimiento del liiarido, era gran delito é injuria que no quedaba 
sin venganza; pero si se desafiaban á la lucha ó la carrera, la mujer del ven- 
cido solia ser el premio del vencedor. No amaban tanto á sus hijos, que no 
mataran á los que no podian mantener, y las mujeres primerizas procuraban 
con firecuencia el aborto, porque aquel hijo no fuera débil y enfermizo; para 
defender á los niños de la intemperie les untaban el cuerpo con carbón mo- 
lido y orina firesca. Las pericúes cargan á sus hijos en una batea mas pro- 
funda que aquella que les sirve en sus usos domésticos ; las demás califor- 
nías los llevan en una red á la espalda y apoyada en la frente, con yerbas 6 \ 
pieles para que el niño no se lastime. Llegados los muchachos á cierta edad, 
les horadan las orejas y el cartflago de la nariz para ponerles pendieptes. 

No tenian ninguna creencia religiosa, ni ídolo, ni altar, ni culto externo. 
Los pericúes decían, que Niparaja habitaba en el cielo, todo lo había hecho 
y todo lo podía hacer ; tenía su mujer llamada Anajicojondi, de quien sin 
tocarla, por carecer de cuerpo, tenia tres hijos. El llamado Cuajaip fué en- 
gendrado en los montes de Acaragui, fué hombre poderoso, porque cuando 
quería entraba debajo de la tierra de doade sacaba hombres, y á estos los 

40 



I 



362 geografía de las lenguas 

doctrinaba ; sus vasallos le faeron al fin ingratos, le mataron, y al matarle 
le atravesaron la cabeza con un ruedo de espinas. El cielo estaba mas po- 
blado que la tierra, y allí hubo antiguamente una guerra promovida por el 
orgullo de Tuparan según unos, ó de Bac según otros ; Niparaja salió ven- 
cedor, quitó á su enemigo las pitahayas y todas las frutas deliciosas, le arrojó 
del cielo con todos sus parciales, y puso á Tuparan en una gruta cercana al 
mar, criando á las ballenas para que le sirviesen de guardianes. Niparaja no 
queria la guerra y Tuparan la apetecía; eran una faz del principio del bien 
y del principio del mal, que se combaten casi siempre en las teogonias asiá- 
ticas. De aquí resultaron dos sectas entre lospericúes; los sectarios del pri- 
mero eran graves, circunspectos, dóciles & la razón ; los del segutido, falsos, 
embusteros, inquietos y obstinados. Estos últimos creian que las estrellas 
eran de metal, y hablan sido criadas por un numen llamado Purutahui; así 
como la luna por Cucunumic. 

Según los guaicuras, habitaba en el Norte el espíritu principal Guamon- 
go, quien mandaba & la tierra las enfermedades; en un tiempo mandó á otro 
espíritu, nombrado Gujiaqui, á que visitara la California, y cumplió su co- 
misión sembrando las pitahayas y señalando los lugares para la pesca, hasta 
un punto de la costa oriental (Puerto escondido), en donde se encerró por 
algún tiempo, servido por espíritus inferiores, comiendo pitahayas y peces, 
y ocupado en hacer capas de los cabellos de sus devotos para los embuste- 
ros, de quienes luego diremos; salió al cabo de su retiro, concluyó su visita, 
y se retiró para el Norte, Afirmaban también que el sol, la luna y los as- 
tros mayores eran mujeres ú hombres que al desaparecer en el horizonte 
caian en la mar, de donde sallan á nado al dia siguiente; las estrellas eran 
fogones encendidos por el espíritu visitador, vueltos á encender después que 
se apagaban en el agua. 

Para los cochimies, habitaba en el cielo un gran Señor llamado en su len- 
gua el que vive, quien sin concurso de mujer tenia dos hijos, d veloz y la 
jier/eccion 6 el término del barro, existiendo también otro personaje bajo el 
nombre de el que liace Señores; los tres no eran mas de uno, el cual habia 
creado todas las cosas y á la mujer. El que vive crió también unas seres in- 
visibles, mentirosos y engañadores, enemigos del hombre, y que se apode- 
raban de los muertos para meterlos debajo de tierra y que no vieran al 
criador. Los cochiraíes de mas allá de los 30^ decian de un hombre que vi- 
no del cielo á la tierra para beneficiarla, y por eso le llamaban Jama ambei 
ncambi tevivichi, el hombre venido del cielo. No le adoraban, mas se hacia 
una fiesta preparada por el engaño, pues maguer bárbaros y ateos sabían 
sacar provecho de la superstición. Pocos dias antes de la fiesta, las mujeres 
buscaban por todas partes los manjares que les servían de alimento y los 



i 



DE MÉXICO. 363 

colocaban bajo un empanrado ; llegado el dia» un joven, encargado de hacer 
el papel del numen, vastido de pieles y pintado el rostro para no ser cono- 
cido, se dejaba ver de improviso en lo alto de un monte cercano, en medio 
de la afectada admiración de los demás, bajaba al emparrado corriendo, de- 
voraba la comida en compañía de los hombres, y desaparecia después tam- 
bién corriendo ; quedaban edificadas las engañadas mujeres y hartos á su 
costa los farsantes maridos. Los indios cochimfes, que tanto gustaban co- 
mer del trabajo ajeno, tenian ademas otro engaño. Fingian que los muertos 
que habitaban en los paises del Norte, venian cada año á hacerles una visi- 
ta; para recibirlos, las mujeres hacian la recolección de los manjares, y 
mientras ellas y los niños lloraban en un lugar retirado la pérdida de sus 
parientes, los hombres devoraban los mantenimientos. Estos secretos se 
guardaban con tanta fidelidad, que un joven que'**lo reveló á su madre, fué 
muerto en el acto mismo por su padre. 

No faltaban charlatanes entre los californios, que se hacian pasar entre 
las tribus por curar las enfermedades, disponer de los elementos y conocer 
loB futuros destinos de los hombres : entre los pericúes se llamaban, según 
la secta, Niparaja ó Tuparan, entre los guaicuras Dicuinocho, y entre los 
cochimíes Guama. Su traje de ceremonia era una gran capa que les cubría 
desde la cabeza hasta los pies, formada de los cabellos de los devotos y de 
los enfermos, y ademas sobre la cabeza un penacho de plumas de gavilán y 
en la mano un abanicó de lo mismo ; los pericúes solian llevar en lugar del 
penacho una corona de colas de ciervo, y los cochimíes tenian ademas dos 
hilos de pezuñas de ciervo en la cintura. Sus conjuros los hacian en unas 
tablitas, sobre las cuales trazaban figuras misteriosas, copia, según decian, 
de las que les habia dejado el espíritu visitador. Curaban las enfermedades 
con emplastros 6 unciones de algún zumo ; si no valia, dizque sacaban la 
enfermedad chupando las partes del cuerpo por un cañuto, ó tirando de 
dentro de la boca del enfermo ; si este estaba muy grave se ponían á su re- 
dedor á dar grandes aullidos, y si se adormecia le daban golpes en la cabeza 
para despertarle. El funeral se hacia sin aparato, enterrando ó quemando el 
cadáver ; si querían honrar al difunto, levantaban en lo alto de un palo una 
figura grosera de ramas, y un guama decia alabanzas. Los guamas se hacian 
respetar y se proporcionaban los mas escogidos alimentos, prometiendo 
grandes bienes, ó amenazando con todos los malqs, según que les obsequia- 
ban ó se mostraban rehacios, portándose siempre parciales é interesados. 

Los religiosos jesuítas redujeron á los californios al crístianismo; la con- 
quista de la península se debe al P. Juan M. de Salvatierra, hombre que 
por sus virtudes y por su grandeza de alma merece mayor loa que la alcan- 
zada por muchos de los capitanes conquistadores. En los setenta años que 



364 GEOGRAFÍA DE LAS LENGUAS 

allí permanecieron fundaron diez y ocho misiones; pero suprimidas las de 
Londó, Liguig, La Paz y San José del Cabo, porque habiendo disminuido 
notablemente, los neófitos que quedaron se agregaron á otras misiones, res- 
taron solo catorce, una entre los piricúes, cuatro entre los guaicuras y nue- 
ve entre los cochimíes, en esta forma : 

Santiago(con San José del Cabo), fundada en 1719. 

Todos Santos 6 Santa Ros^, 1719. 

La Virgen de los Dolores, en Tagnuetía. 

San Luis Gonzaga. 

La Virgen de Loreto, capital entonces de California, 20 de 

Octubre de 1697. 
San Francisco Javier, 20 de Octubre de 1699. 
San José de Comondú, 1708. 
La Purísima Concepción, 1718. 
Santa Rosalía de Mulegé, 1705. 
Nuestra Señora de Guadalupe, 1720. 
San Ignacion de Radakaamang, 1725. 
Santa Gertrudis, 1752. 
San Francisco de Boija, 1762. 
Santa María, 1767. 

Espulsos los jesuítas en 1767, el cuidado de las misiones se encargó á los 
religiosos de San Femando de México, quienes salieron de esta capital en 
14 de Julio de aquel año, se embarcaron en San Blas en 12 de Marzo de 
1768. llegando á Loreto en 1? de Abril. Fundaron la misión de San Fer- 
nando de Belicatá en 14 de Mayo de 1769, trasladando la que los jesuítas 
tenian con el nombre de Santa María. 

Los de propaganda fide entregaron las misiones á los religiosos dominicos 
en 1774, y estos establecieron : 

Nuestra Señora del Rosario de Biñadaco, 7 de Enero de 1774. 
Santo Domingo de la frontera, 30 de Agosto de 1776. 
San Vicente Ferrer, 20 de Agosto de 1780. 
San Miguel de Encino, 25 de Marzo de 1787. 
Santo Tomas, 26 de Marzo de 1791. 

Pasemos ya á hablar de las tribus y de sus lenguas. Según el sabio his- 
toriador Clavigero, cuyos relatos tomo para la mayor parte de este artículo, 
las naciones de la California cristiana son tres, '^ los pericúes, los guaicuras 



DE MÉXICO. 365 

^< y los cochimíes. Los pericúes ocupan la parte austral de la península 
'^ desde el cabo de San Lucas hasta los 24^ y las islas adyacentes de Cer- 
f* ralvo» el Espíritu Santo y San José; los guaicuras se establecieron entre 
^' el paralelo de 23^ 30* y el de 26^, y los cochimíes tomaron la parte se- 
*^ tentñonal desde los 25^ hasta los 33^ y algunas islas del mar Pacífico. 
*' Cada una de estas tres naciones tenia su lengua propia. A los 33^ co- 
'' mienza otra nación que habla distinta lengua» y hay otras en las márge- 
*^ nes del rio Colorado ; pero como son poco conocidas y ajenas de nuestro 
'' propósito nada diremos acerca de ellas. 

" La lengua pericú ya no existe, y los pocos individuos que han quedado 
^* de aquella desgraciada nación hablan hoy la española. La guaicura tenia 
*^ tantos dialectos diversos cuantas eran las ramas de la nación que la habla- 
^' ba, á saber: guaicuras propiamente dichos, aripas, uchitas, coras é indios 
*^ de Conchó, llamados después lauretanos, por el pueblo de Loreto que se 
'* fundó cerca de ellos. La rama de los uchitas y lade los coras se extinguie- 
ron; los lauretanos abandonaron su lengua por la española y los otros res- 
tos de aquella nación conservan la que hablaban antiguamente. Aunque 
** muchísimos de los cochimíes han aprendido el español, se conserva tam- 
^^ bien su lengua en cuatro dialectos tan diversos entre sí, que al poco ver- 
** sado en ella pueden parecerle lenguas distintas." 

Hasta aquí Clavigero, y veamos si se pueden añadir algunos pormenores. 
Hemos visto que en la California habia tres naciones principales ; los per¿- 
cúetj los guaicuras y los cochimíes. 



PERICÚ. 

Los pericúes habitan en la misipi de SaQtiago, que tiene sujeto á San Jo- 
sé del Cabo y en las islas de Cerralvo, el Espíritu Santo y San José. Ha- 
blaron la lengua iiencú. 

GUAICURA. 

Los guaicuras se subdividen en guaicuras^ coras^ conchos^ uchitas^ y aripas. 
Los guaicuras vivían principalmente en la costa del Pacífico, desde el puer- 
to de San Bernabé hasta el de la Magdalena. Los cí/ras en la costa del gol- 
fo, desde los pericúes hasta la misión de los Dolores, comprendiendo el 
puerto de la Paz. Entre los guaicuras, los coras y los pericúes estaban los 
uchitas 6 uchities. Hasta el mismo Loreto, 6 muy cerca llegaban los canchas 
6 manquíeSf á quienes los jesuítas pusieron lauretanos; tenían guerra cons- 
tante con una rama de su nación nombrada monquírlaiman ómonquíes ddinr 



ce 
ce 



\ 



366 OEOOBAPIA DB LAS LENODAS 

teriary porque vivían lejos de la costa, y se encuentran también nombrados 
por solo laimones» Los aripasj al Norte de los guaicuras. 

De este idioma dice Balbi : * " Waicura, hablado por los waicuras 6 guai- 
" curas, que son los monki 6 monquí de Hervás y de algunos otros autores. 
" Esta nación, numerosa en otro tiempo y que ocupaba el centro de la pe- 
" nínsula, está reducida actualmente á un pequeño número de individuos. 
** Parece que el cora y el aripa son sus principales dialectos, 6 bien lenguas 
*' hermanas. En las misiones de la Paz y de Dolores se habla el waicura 
«' mas puro. Faltan á esta lengua los sonidos correspondientes á las letras 
" f, g, 1, o, X, z; es pobre é imperfecta en la declinación y en la conjuga- 
** cion ; esta no tiene mas de tres tiempos y aquélla no distingue los casos 
'< diversos. No tiene expresiones para significar los sustantivos metafísicos 
*' de las cosas y de sus cualidades, le faltan muchos adjetivos, y posee muy 
" pequeño, número de preposiciones y conjunciones. 

" Vchiti ; hablado por una nación poco numerosa llamada Vchiti por el 
" P. Mich. del Barco y Vtschiti por el P. Bdgert. Este pueblo habita al Nor- 
^' te del terreno ocupado por los pericúes. El idioma tiene mucha afinidad 
" con el waicura, sin que sea no obstante dialecto suyo como malamente lo 
" ha considerado el P. Mich. del Barco." 

Sin embargo de estos asertos, damos la preferencia á Tos dicbos de Clavi- 
gero, y á los de los misioneros que tenemos consultados, por creerlos me- 
jor instruidos en la materia, y con ellos formamos la familia gnakura^ com- 
puesta de esta lengua y de sus dialectos el cora^ el concho 6 monquij el uchi- 
tajel aripa. 



GOGHIHI. 

• ■ 

Los cochimíes ocupaban la península desde Loreto hasta pO0O knas állfi 
de nuestra frontera. Los de las misiones de San Francisco Javier y San Jo- 
sé Comondú se llamaban edúes; los de San Ignacio didúes. La lengua de los 
neófitos de San Francisco de Boija, Santa Gertrudis y San Femando (San- 
ta María) era un dialecto diverso de los dos anteriores y del que usaban los 
indios mas al Norte. 

De aquí sacaremos que las lenguas de California son el guaicura con bus 
dialectos y el cochina con los suyos ; es de adverir que desaparecen rápida- 
mente en la península y queda ya poca memoria de ellos. Lengua perdida 
el perica. 

\ Tableau xxxv. 




DE MBXIOO. 367 



6DAIGURA. 

Lengua con la cuat hemos formado familia partícalar ; tiene como dialec- 
tos los cuatro siguientes. 

GORA« 

De la familia guaicura, lo hablan los caraSf cantils y cayeyus. 

UGHITA. 

Uchüaj uchid; dialecto del guaicura hablado por los uchitas^ uckuis^ uu- 
chitif uchitíes y uchitiU. 

ARIPA. 

f 

Dialecto del guaicura, hablado por los aripas. 

CONCHO. 

De la familia guaicura ; le corresponden las tribus de conchos^ frumquíes^ 
lauretanosj laimcmes j monquies-íainumes. 

COCHIHÍ. 

Lengua distinta de las de California, con la cual hemos formado ftmiilia 
.separada: son sus dialectos: 

COGHIMÍ DEL NORTE. 

De la Emilia cochimí, hablado en la parte boreal de Califomia. 

EDÜ.' 

Dialecto del cochimí, hablado por los eiúes. 

DIDÚ. 

Pertenece al cochimí y lo hablan los didúes. 

LENGUA PERDIDA. 

El pericú, del coal únicamente sabemos. 



368 geografía DB las LENGUAS 



XXV. 



APACHES. 



Las tribus de que hasta aquí hemos hablado están ya mas 6 menos civi- 
lizadas, y puede decirse que' fonnan parte dé lá población de México ; los 
apaches por el contrario, en guerra devastadora y continua con nuestros es- 
tablecimientos, sin haberse reducido nunca al cristianismo, sin esperanza de 
destruirlos por las armas 5 por medio de la predicación, porque los presi- 
dios y los misioneros han desaparecido juntamente; los apaches, repetimos, 
no son para México sino un peligro constante y desastroso, una nación que 
invade y aniquila nuestro territorio, los salvajes en su forma primitiva, cual 
no debieran encontrarse después de mas de tres siglos trascurridos desde el 
descubrimiento de la América. Por eso preferimos tratar de ellos en artí- 
culo separado. 

Para hacerlo con exactitud, vamos á copiar un manuscrito que lleva por 
título : '' Año de 1796. — ^Noticias relativas á la nación apache, que en el año 
" de 1796 extendió en el Paso del Norte, el Teniente Coronel D. Antonio 
" Cordero, por encargo del Sr. Comándaiite general Mariscal de Campo D. 
" Pedro de Nava." 

Tomamos la copia del borrador original del autor, existente en un volu- 
men de manuscritos que lleva por título — ''Documentos históricos sobre 
" Durango" — ^y pertenece á la colección del Sr. Lie. D.José Femando Bar 
mirez. 

Recordamos que en un periódico político fué publicada esta Memoria. Ta 
se fiabe que la vida de esas hojas sueltas no pasa de un dia; qne el interés 
político hace que no se dé importancia á otra cosa, y por eso la noticia de 
que tratamos, aunque muy . importante, pasó desapercibida, y casi puede 
asegurarse que hoy vé la luz por la primera vez. 

Cordero sirvió desde muy niño eñ las compañías présícíiales» mzb jK>r es- 



DB MBXIOO 369 

pació de muchos años la guerra á los salvajes, sabia su lengua» habia tenido 
con ellos tratos y relaciones ; les conocía bajo todas sus fases, y ninguno oo- 
mo él pudo hablar con tanto tino y tamaña exactitud. 

£1 MS. dice así: 

<* Es la nación apache una de las salvajes de la América septentrional, 
fix>nteriza á las provincias internas de la Nueva España. 

*^ Se extienden en el vasto espacio de dicho continente, que comprenden 
los grados 30 á 38 de latitud Norte, y 264 á 277 de longitud de Tenerife. 

*' Puede dividirse en nueve parcialidades ó tribus principales y varias 
adyacentes, tomando aquellas su denominación, ya de las sierras y rios de 
sus cantones, ya de las frutas y animales de que mas abundan. Los nombres 
con que ellas se conocen son los siguientes : Vinni ettinen-ne, Segatajen--ne, 
Tjuiccujen-ne, Iccujen-ne, Yutajen-ne, Sejen-ne, Cuelcajen-ne, Lipajen- 
ne y Yutajen-ne, que sustituyen los españoles nombrándolos por el mismo 
orden, Tontos, Chiricaguis, Gileños, Mimbreños, Faraones, Mescaleros, Lla- 
neros, Lipanes y Navajos, y á todos bajo el genérico de Apaches. 

*' Hablan un mismo idioma, y aunque varia el acento y tal cual voz pro- 
vincial, no influye esta diferencia para que dejen de entenderse reciproca- 
mente. Esta lengua, á pesar de su singularidad y gutural pronunciación, no 
es tan dificil como indica su primera impresión, y acostumbrado el oido se 
halla cierta dulzura en sus palabras y cadencia. Es escasa de expresiones y 
voces, y esto origina una repetición molesta que hace la conversación su- 
mamente difusa. Por medio de una sintaxis y vocabulario seria fácil apren- 
der, siempre que valiéndose de ciertos signos se demarcase el golpeo con 
que la lengua y garganta deben concurrir á la pronunciación de algunas 
voces, que producen con dificultad aun los mismos apaches. 

*' No componen estos en el dia una nación uniforme en sus costumbres, 
usos y gustos. Coinciden en muchas de sus inclinaciones; pero varian en 
otras con proporción á los terrenos de su residencia y las necesidades que 
padecen, y á lo mas ó menos que han tratado con los españoles. Se dará 
una idea general de lo que es común á todos ellos, y se hablará particular- 
mente después de cada una de las parcialidades expresadas. 

" El apache conoce la existencia de un Ser Supremo Criador, bajo el nom- 
bre de Yastasitasitan-ne 6 Capitán del Cielo ; pero carece de ideas de que 
sea remunerador y vengador. Por esto no le da culto alguno, ni tampoco lo 
consagra á alguna de las demás criaturas que comprende haber sido forma- 
das por Aquel para su diversión y entretenimiento. A las vivientes juzga 
dispuestas á aniquilarse después de un cierto tiempo, en los mismos térmi- 
nos que lo cree de su propia existencia. De aqui resulta que olvidando fá- 
cilmente lo pasado, y sin inquietud alguna de lo futuro, lo presente solo es 

47 



370 



GEOGRAFÍA DE LAS LENGUAS 



lo que le toca é interesa. Desea, sin embargo, estar de acuerdo con el Es- 
pirita maligno, de quien juzga depende lo próspero y adverso, dándole esta 
materia pávulo para infinitos delirios.^ 

"Nacido y criado el apache al aire libre del campo y fortificado por ali- 
mentos simples, se halla dotado de una robustez extraordinaria, que le hace 
casi insensible al rigor de las estaciones. El continuo movimiento en que 
vive, trasladando su ranchería de uno á otro punto con el fin de proporcio- 
narse nueva caza y los frutos indispensables para su subsistencia, lo consti- 
tuye ágil y ligero en tal grado, que no cede en velocidad y aguante á los 
caballos, y seguramente les sobrepuja en los terrenos escarpados y pedre- 
gosos. La vigilancia y cuidado con que mira por su salud y conservación le 
estimula también á descampar á menudo por respirar nuevos aires, y que 
se purifique el lugar que evacúa, llegando á tal extremo el celo por la sani- 
dad de su ranchería, que abandona á los enfermos de gravedad cuando juz- 
ga pueden infestar su especie. 

*^ Es extremadamente glotón cuando tiene provisiones en abundancia, al 
piftso que en tiempo de calamidad y escasez sufre el hambre y la sed hasta 
un punto increíble, sin que desmerezca su fortaleza. A mas de las carnes 
que les franquean sus continuas cacerías y robos de ganados que ejecutan 
en los terrenos de sus enemigos, consiste su corriente manutención en las 
frutas silvestres que producen sus respectivos territorios. Así estas como las 
especies de caza diferencian en los distintos cantones que habitan ; pero hay 
algunas comunes en todos ellos. 

"Por lo respectivo á la caza, lo es la bura, el venado y el berrendo, el 
oso, el jabalí, el leopardo y el puerco-espin. En razón á las frutas son ge- 
nerales la tuna, el dátil, la pitahaya, la bellota y el piñón ; pero sus principa- 
les delicias consisten en el mezcat. Lo hay de varias clases, pues se saca de 
los cogollos del maguey, del sotóle, de la palmilla y de la lechuguilla; y se 
beneficia cociéndolo á fuego lento en una hoguera subterránea, hasta que 
adquiere cierto grado de dulzura y actividad. También hacen una especie 
de cémola 6 pinole de la semilla del heno ó zacate que cosechan con mucha 
prolijidad en el tiempo de su sazón, y aunque en cortas cantidades (por no 
ser de genio agricultor) ; alzan también algún poco de maiz, calabaza, fnjol 



1 Empapados de eetAs ideas suelen atribuir á 
algún indio taciturno, adusto y misterioso la fa- 
cultad de adivinar. Este la adopta como propia 
por la utilidad que le resulta : da salidas ambi- 
guas k las consultas que le hacen, y á fuerza de 
esta práctica llega él mismo á persuadirse y los 
demás á creer, que es el oráculo de los suyos. 
£a ahexo á este ejercicio el de la medicina: á la 



aplicación do ciertas yerbas agregan una porción 
de ceremonias y cantos patéticos, siendo el mé- 
todo que observan en sus curaciones . Estos sa- 
grados Esculapios se adquieren un grado muy al- 
to de estimación: son solicitados de tí^rras y 
rancherías distantes, y muy bien pagadas, para 
que ejerzan ambos ministerios. 



HB MÉXICO. 371 

y tabaco, que ptodace la tierra más por su feracidad que por el trabajo que 
por el trabajo que se impende en su cultivo. 

'' Su temperamento bilioso influye en los de esa nación , un carácter asr 
tuto, desconfiado, inconstante, atrevido, soberbio y celoso de su libertad é 
independencia. Su talla y color diferencia en cada cantón, pero todos son 
morenos, bien proporcionados en sus tamaños, de ojos vivos, cabello largo» 
ninguna barba y pintada la astucia y sagacidad en su semblante. 

*' No corresponde en manera alguna el número de su población al terre- 
no que ocupan. De aquí dimanan los espaciosos desiertos que se encuentran 
en este inmenso país, y que cada padre de familia en su ranchería se consi* 
dera un soberano de su distrito. 

^* En lo general eligen para moradas las sierras mas escarpadas y montuo- 
sas. En estas hallan agua y lefia en abundancia, las frutas silvestres nece- 
sarias y fortificaciones naturales en donde defenderse de sus enemigos. Sus 
chozas 6 jacales son circulares, hechas de ramas de los árboles, cubiertas 
con pieles de caballos, vacas ó cíbolos, y muchos usan también tiendas de 
esta clase. En las cañadas de las mismas sierras solicitan los hombres la ca- 
za mayor y menor, extendiéndose hasta las llanuras contiguas, y proveyén- 
dose de lo necesario, lo conducen á su ranchería, en donde es peculiar de 
sus mujeres, tanto el preparar las viandas, cuanto el beneficio de las pieles, 
que después han de servir para varios usos, y particularmente para su ves- 
tuario. 

^< Los hombres se las acomodan alrededor del cuerpo, dejando desembar 
razados los brazos. Es en lo general la gamuza ó piel del venado la que em- 
plean en este servicio. Cubren la cabeza de un bonete ó gorra de lo mismo, 
tal vez adornado de plumas de aves ó cuernos de animales. A ninguno falta 
desde que empieza á andar, sus zapatos muy bien hechos, con una medi»- 
bota de piel, que se llaman por los españoles téhuas. Todos se cuelgan de 
las orejas zarcillos formados de conchas, plumas y pequeñas pieles de rato- 
nes, y suelen agregar á este adorno la pintura de greda y almagre con que 
se^ untan la cara, brazos y piernas. El vestuario de las mujeres es igualmen- 
te de píeles; pero se distingue en que usan una enagua corta, ceñida por la 
cintura, y con algún vuelo por las rodillas : un cotón ó gabán que se intro- 
duce por la cabeza y cuelga hasta medio cuerpo, tapando el pecho y espal- 
da, y dejando abiertos los lados : zapatos como los de los hombres, y ningún 
abrigo en la cabeza, cuyo cabello, atado en forma de castaña, conservan por 
lo común en una bolsa de gamuza, de cíbolo ó de piel de nutria. Sus ador- 
nos en el cuello y brazos son sartas de pesuñas de venado y berrendos, con- 
chas, espinas de pescado y raices de yerbas odoríferas. Las familias mas pu- 
dientes y aseadas bordan sus trajes y zapatos de la espina del puerco-espin, 



379 geografía db las lenguas 

qtte ablandan y snavisan para emplearla en este servicio ; y muchas mujeres 
añaden en sus enaguas un farfala de campanillas de hoja de lata 6 pedacitos 
de latón qae hace sumamente ruidosa su compañía. 

*^E1 hombre no conoce mas obligación que la caza y la guerra, construir 
sus armas, sillas de montar y demás ameses propios de su ejercicio. Las 
mujeres cuidan las bestias que tienen ; trabajan los útiles necesarios para su 
servicio; curten y adoban los cueros de los animales; conducen el agua y la 
leña^ buscan y recogen las semillas y frutos que produce el terreno &í que 
se hallan ; las desecan y hacen panes ó tortas; siembran tal cual mata de 
maiz, fríjol, etc. ; las riegan y cosechan á su tiempo, y no están exentas de 
acompañar á sus maridos á las expediciones, en las que les son utilfelmas para 
arrear los robos de bestias, hacer centinelas y servirles en cuanto les mandan. 

** El armamento de los apaches se compone de lanza, arco y flechas, que 
guardan en un carcax 6 bolsa de piel de leopardo en lo general. Los tamaños 
de estas armas son . diferentes, según las parcialidades que las usan. Entre 
los apaches de las parcialidades orientales hay algunas armas de fuego ; p«ro 
así por la falta de municiones, como por no tener arbitrio para repararlas, 
si se descomponen, las aprecian menos, y generalmente vienen á darles nue- 
vo uso, haciendo de ellas lanzas, cuchillos, lengüetas de flechas y otros úti- 
les que estiiíian en mucho. 

^* A proporción que un padre de familia tiene mas hijos, nietos, sobrinos 
6 dependientes casados, es mayor 6 menor su ranchería y es reconocido co- 
mo capitán de ella. La hay de ochenta y cien familias, de á cuarenta, de á 
veinte y de á menos, y estas mismas vienen á desmembrarse en el instante 
en que se disgustan los que las componen. Hay algunos tan celosos y alti- 
vos que prefieren vivir enteramente separados de los demás con sus mujeres 
é hijos, porque nadie les dispute la preferencia. 

** La edad decrépita ó avanzada los hace despreciables de los demás : 
el mando aun en el de mayores créditos, y viene á ser un juguete de su 
chería. En tanto es estimado un hombre 6 una mujer, en cuanto tiene 
da la robustez necesaria para el completo ejercicio de sus funciones: pero 
este viene á faltarles muy tarde, á causa de su fuerte naturaleza y consta 
tucion : se ven muchos de mas de cien años asistir á las cacerías y otros du- 
ros ejercicios. 

^^ De nada hace vanidad el apache, sino de ser valiente, llegando su en^ 
tusiasmo á tal punto, que se tiene á menos al hombre de quien no se sabe 
alguna hazaña, de la que resulta agregar á su nombre el de Jasquie, que 
quiere decir bizarro, anteponiéndolo al por qué es conocido, como Jasquie- 
tajusitlan, Jasquiedecja, etc. Prevalece esta idea y costumbre entre los ^ 
leños y mímbrenos que, efectivamente, son los mas arrojados. 



DB MBZICOr 373 

^< SM;á extendida ^i esta nadon la poligamia, y cada hombre tiene tantas 
mujeres cuantas puede mantener, siendo á proporción del número de estas 
el de los jacales que componen su horda ó aduar» 

*^ El matrimonio se verifica comprando el novio la que ha de ser su mu- 
jer á su padre 6 pariente principal de quien depende. De aquí dimana el 
toato servil que sufren, y que sus maridos sean arbitros hasta de su vida« 
Muchas veces suele disolverse el contrato por unánime consentimiento de 
los desposados, y volviendo la mujer á su padre, entrega este lo^ que recibió 
por ella. Otaras termina por^ fuga que cometen las mujeres, del resultas de 
los maltratamientos que sufren, en cuyo caso se refugian en manos de 
algún poderoso, quien las recibe bajo su protección, sin que nadie se atreva 
á exigir de él cosa* alguna. 

^^ Mudan sus rancherías á medida que en el lugar en que han vivido esca- 
sean los comestibles necesarios para ellos y sus bestias, trasladándose ya de 
una sierra á otra, ya de una roca 6 crestón á otro de la misma cordillera ó mon- 
taña. Suele influir mucho para estas traslaciones la necesidad de buscar lugar 
res á propósito para pasar con mas comodidad las diversas estaciones del año. 

^^ La reunión de muchas rancherías en un punto suele ser casual y dima- 
nada de ir todos buscando ciertas frutas, que saben abundan en tal ó tal 
terreno por un preciso tiempo. También es prevista y combinada, ó con la 
idea de formar cuerpo para defenderse, ó con la de celebrar alguna de sus 
funciones» que se reducen á cacerías y bailes y juegos en la noche. En lo 
general se decide en estas juntas algún plan de operaciones contra sus ene- 
migos. En estos casos, no solo se unen las rancherías de una parcialidad, 
sino que suelen congregarse dos ó mas tribus completas. 

*^ En cualquiera de estas incorporaciones toma el mando del todo por co- 
mún consentimiento el mas acreditado de valiente ; y aunque esta dignidad 
no infunde en los demás particular subordinación, ni dependencia, pues 
cada cual tiene salvoconducto para irse, quedarse, ó no aprobar las ideas 
del gefe, siempre prepondera el influjo de este, especialmente para la dispo- 
sición de su campamento, método de defensa en caso de ser atache, ó em- 
prender cualquiera maniobra hostil. 

'* Las rancherías asi reunidas, siempre ocupan los cañones mas escabrosos 
de una sierra de difíciles gargantas para aproximarse al terreno, que siempre 
está inmediato á elevadísimas alturas que dominan los llanos circunvecinos. 
En esta colocan sus ranchos los que han de servir de vigías durante la 
reunión, siendo de su cargo descubrir las avenidas y dar los avisos correspon- 
dientes. En estos puestos elevados jamas se hace lumbre, y siempre viven los 
de vista mas sutil, y que tienen mayor práctica y conocimiento de la guerra» 

*' Los bailes son sus favoritas diversiones nocturnas en estas juntas. JNo 



374 geografía de las' lenguas 

V 

tienen mas orquesta que sus voces y una olla 6 casco de calabazo á que se 
amarra una piel tirante y se^ toca con un palo. A su compás y el de las vo- 
ces que interpolan hombres y mujeres, saltan todos á un tiempo formados 
en diferentes ruedas, y colocados ambos sexos simétricamente. De cuando 
en cuando entran al círculo dos 6 tres mas espeditos y ágiles que ejecutan 
una especie de baile inglés, pero de suma violencia y dificultosas contorsio- 
nes de todos los miembros y coyunturas. 

'< Si el baile es preparatorio para función de guerra ó en celebridad de 
alguna acción feliz concluida, se ejecuta con las armas en las manos: se 
mezclan alaridos y tiros ; y sin perder la cadencia del Ho, Ho, se publican 
las hazañas acaecidas 6 que se intentan ejecutar. 

" Hay también bailes que disponen los adivinos cuando han de ejercer su 
ministerio. Los ejecutores se tapan la cabeza con una especie de máscara, 
hecha de gamuza. Es la música infernal y diabólicas sus resultas. - 

'' A las cacerías grandes concurren indistintamente hombres, mujeres y 
niños, unos á pié y otros á caballo. La del cíbolo se llama carneada: exige 
tiempo y preparativos de ofensa por irse á practicar en terrenos inmediatos 
á naciones enemigas. Es particular á los mescaleros, llaneros y lipanes, que 
son vecinos á esta clase de ganado. El objeto presente es la caza, que ha- 
cen comunmente de venados, buras, berrendos, jabalíes, puerco-espines, leo- 
pardos, osos, lobos, coyotes, liebres y conejos. Reconocidos por los rastros 
de estos animales los valles, sierras, llanos y montes que frecuentan, y de- 
terminado el dia, ordena el gefe de la empresa los parajes en donde deben 
amanecer colocadas las diferentes cuadrillas que han de hacer el ojeo, los 
puntos que han de ^er ocupados por tiradores flecheros de á caballo y de á 
pié, y los qué á lo largo han de servir de vigías para precaverse de insultos 
de enemigos, en que también se apostan los cicstinados á este servicio. De 
esta forma amanece cercado un ámbito de terreno, que no pocas veces llega 
á cinco 6 seis leguas de circuito. La señal de comenzar el ojeo, y por con- 
secuencia, de cerrar el cerco, es dada por humazos. Hay hombres á caballo 
destinados á este objeto, que consiste en incendiar el pasto y yerbas de to- 
da la circunferencia ; y como á este fín están colocados en puestos de ante- 
mano y con mechas prontas que preparan de la corteza del tascóte 6 de la 
palmilla seca, es cosa de un momento, ver arder á un mismo tiempo todo el 
círculo que se ha de batir. En el mismo instante comienzan los alaridos y 
algazara, huyen los animales, no hallan salida, y últimamente vienen á caer 
en manos de sus astutos adversarios. 

'' Esta clase de cacería solo se hace cuando el heno y yerbas están secos. 
En tiempo de aguas en que no puede incendiarse el campo, apoyan sua cer- 
cos contra los rios y arroyos. 



DE MÉXICO. 375 

<<La caza de venado y berrendo la ejecuta con la mayor destreza un 
indio solo ; y por la excesiva utilidad que le resulta, la prefiere de conti- 
nuo al ruidoso plan del ojeo, que mas sirve de diversión que de convenien- 
cia. Se viste de una piel de los mismos animales, pone sobre su cabeza otra 
de la clase de los que va á buscar, y armado de su arco y flechas andando 
en cuatro pies, procura mezclarse en una banda de ellos. No pierde golpe; 
mata á su salvo cuantos puede. Si huyen, corre con ellos ; si se espantan, 
finge igual conmoción, y en estos términos hay ocasiones que acaba con la 
mayor parte del trozo que se le presenta. 

^^ Desde sus tiernos años tienen su escuela de este útil ejercicio los mucha- 
chos, para quienes se reserva siempre la caza de las tusas, hurones, ardillas, 
liebres, conejos, tejones y ratas del campo. Por medio de esta práctica ad- 
quieren la mayor fijeza en su puntería y se hacen destrísimos en toda clase 
de ardides y cautelas. , 

^^La caza volátil no es lo que mas les interesa; sin embargo, por un es- 
píritu sanguinario y de destrucción, matan cuantas aves se les ponen á tiro. 
De poca« aprovechan la carne, y ciñen su utilidad al acopio de plumas, de 
que hacen sus adornos y proveen las extremidades de sus flechas. No comen 
pescado alguno, no obstante de lo que abundan sus ríos ; pero lo matan 
igualmente y guardan las espinas para diferentes usos: lo que sí aprecian 
es el castor 6 la nutria, por el gusto de su carne y utilidad de su piel. 

"Determinada una expedición ofensiva y confiado el mando temporal- 
mente al que ha de dirigirla, eligen dentro de alguna sierra del cantón un 
terreno escarpado y defendido por la naturaleza, provisto de agua y frutos 
silvestres, en donde con una moderada escolta dejan á sus familias seguras. 
Salen de este paraje divididos en pequeñas partidas, generalmente á pié, 
para ocultar Isus rastros en el camino que procuran hacer por tierra dura y 
peñascosa, y vuelven á reunirse en el dia y punto citado, próximo al para- 
je que se han propuesto invadir. Para efectuarlo colocan de antemano una 
emboscada en el terreno que mas les favorece. Despachan luego algunos in- 
dios ligeros á traer por medio de algún robo de bestias y ganado, la gente 
que salga en su seguimiento, á la que cargan de improviso, haciendo una 
sangrienta carnicería. Si alguna de las partidas hace un robo considerable 
antes de reunirse en el punto de concurrencia, suele contentarse de su suer- 
te y retirarse sin concluir la expedición. Otras veces, queríendo no faltar á 
la cita, aprovechan las mejores bestias para su servicio, matanjas restantes 
y se dirigen á incorporarse á los demás que por su ruta van haciendo otro 
tanto. 

" Es imponderable la velocidad con que huyen después que, ejecutado un 
crecido robo de bestias emprenden la retirada para su país ; las montañas 



\ 



376 GEOGRAHA DB LAS LENéfüAS 

que encuentran, los desiertos sin agua que atraviesan para fatigar á los que 
loe persiguen, y las estratajemas de que se valen para eludir los golpes de 
loe ofendidos. 

^' A lai^ distancia dejan siempre sobre sus huellas dos ó tres de los su- 
yos montados en los caballos mas ligeros, para que estos les den aviso de lo 
que adviertan por su retaguardia. Teniéndolo de ir contra ellos fuerzas su- 
periores, matan todo cuanto llevan, y escapan en las mejores bestias, que 
últimamente vienen á matar también en el caso de que los alcancen, ase- 
gurando su vida en las asperezas de los montes. 

*^ Si por las noticias de su retaguardia les consta que los persiguen fuer- 
zas inferiores, los esperan en un desfiladero y cometen segundo destrozo, re- 
piti^ido este ardid tantas veces cuantas se las presenta su buena suerte y 
la imperíoia de sob contnmoB. Cuando conocen que sus perseguidores son 
sagaces 6 inteligentes como ellos, dividen el robo en pequeños trazos y di- 
rigen su huida por diferentes rumbos, por medio de lo cual as^^uran llegar 
á su país con la mayor parte, á costa de que padezca interceptación alguna 
de ellas. 

'^ Croncluida la ezpedidon y repartido el botín entre los concurrentes, ea 
cuya partición no pocas veces suelen ofrecerse disturbios, que decide lal^ 
del mas fuerte, cada parcialidad se retíra á su cantón, y cada ranchería á su 
particular sierra ó terreno favorito, á vivir con entera libertad, y sin sufrir 
incomodidad de nadie. 

^^ C!on menos preparativos y mas fruto suelen hacer muchos destrozos 
cuatro ó seis indios que se resuelven á ejecutar solos una campaña á la li- 
gera, siendo tanto mas difícil evitar los daños que cometen, cuanto á ellos 4 
les es mas £Scil ocultar sus rastros y penetrar sin ser sentidos hasta los ter — 
renos mas distantes, para lo cual ejecutan siempre su viaje por los breñalea:^ 
y peñasqueras de las sierras, desde donde se desprenden á las poblaciones^ 
cometen el insulto con la mayor rapidez y se retiran precipitadamente ^ 
ocupar los mismos terrenos escabrosos, y continuar por ellos sus marchi 
siendo casi imposible el encontrarlos, aunque se busquen con la mayor 
ligenoia. 

^* En la ocasión que mas se reconoce el valor ó temeridad de estos 
baros, es cuando llega el lance de que sean atacados por sus enemigos. Ja. 
mas les falta la serenidad, aunque sean sorprendidos y no tengan recuiso 
de defensa. Pelean hasta que les falta el aliento, y corrientemente prefíeroQ 
morir á rendirse. 

^* Con la misma intrepidez proceden cuando atacan ; pero con la difevon. 
cia de que si no consiguen desde luego la ventaja que se proponen y ven 
oontiaria la suerte, no tienen á menos el hmi y desisiár de su proyecto, 



ÜB MBXIOU. 377 

con cuya mira procuran con anticipación prever^ su retirada y el partido 
que han de tomar para su seguridad. 

" Una ranchería por numerosa que sea y embarazada, hace unas marchas 
tan violentas á pié 6 á caballo, que en pocas horas se liberta de los que la 
persiguen. No es ponderable la prontitud con que levantan el campamento 
cuando han percibido fuerzas superiores contrarias en sus inmediaciones. 
Si tienen bestias, en un momento se ven cargadas de sus muebles y criatu- 
ras: las madres con sus hijos de pecho colgados de la cabeza por medio de 
un cesto de mimbres en que los colocan con mucha seguridad y descanso : 
los hombres armados y montados en sus mejores caballos ; y todo ordenado 
para dirigirse al paraje que juzgan adecuado á su seguridad. 

*^ Si carecen de cabalgaduras, cargan los muebles las mujeres, igualmente 
que á las criaturas. Los hombres ocupan la vanguardia, retaguardia y coa- 
tados de su caravana, y escogiendo el terreno mas difícil 6 incómodo, veri- 
fican su trasmigración como si fueran fieras, por las asperezas mas impene- 
trables. 

*^ Solo por sorpresa y tomando todas las retiradas se consigue castigar á 
estos salvajes, pues como lleguen á reconocer á sus contrarios antes de co- 
menzarse la acción, á poca diligencia de sus pies, logran ponerse en salvo. 
Si se determinan, no obstante, á batirlos, es con mucho riesgo, á causa de 
la suma agilidad de los bárbaros y de las rocas inexpugnables en que se 
sitúan. 

'' A pesar del continuo movimiento en que viven estas gentes, y de los 
grandes desiertos de su país, se encuentran con facilidad las rancherías unas 
á otras cuando desean comunicarse, aunque haya mucho tiempo que no se 
vean, ni tengan noticia de sus sucesos. Aparte de que todos saben al poco 
mas 6 menos los terrenos en que deben residir por la propiedad de sierras, 
valles y aguajes que reconocen en tales y tales capitanes, son los humos 
correos seguros, por medio de los cuales se comunican recíprocamente. Es 
una ciencia el entenderlos; pero tan sabida de todos ellos, que jamas se 
equivocan en el contenido de sus avisos. 

<< Un humo hecho en una altura, atizado seguidamente, es señal de pre- 
pararse todos á contrarestar á los enemigos que se hallan cerca y han sido 
ya divisados personalmente 6 por sus huellas. Cuantas rancherías lo ven, 
corresponden <^on otro, dado en la misma forma. 

*' Un humo pequeño hecho á la fisJda de una sierra, indica ir buscando 
gente de la suya con quien desean encontrarse. Otro de respuesta hecho á 
media ladera de una eminencia, denota que allí está la habitación, y que 
pueden llegar á ella libremente. 

Dos ó tres hornos pequeüCNi en un llano ó cañada hechos sucesivamente 

48 



378 geografía db las lenguas 

sobre una dirección, maniliestan solicitud de parlamentar con sos enemigos, 
á que se contesta en iguales términos. 

" A este tenor tienen muchos signos generales admitidos comunmente por 
todas las parcialidades de apaches. Por este mismo estilo hay también señas 
concertadas, de las que nadie puede iii.^trairse sin poseer la clave. De estas 
usan á menudo cuando se internan á hostilizar en paises enemigos. Para no 
detenerse en la ejecución de los humos, no hay hombre ni mujer que no lle- 
ve consigo los instrumentos necesarios para sacar lumbre. Prefieren la pie- 
dra, el eslabón y la yesca cuando logran adquirir estos útiles ; pero si les 
faltan de esta clase, llevan en su lugar dos palos preparados, ano de sotóle 
y otro de lechuguilla, bien secos, que frotados con fuerza con ambas manos 
en forma de molinillo, la punta del uno contra el plan del otro, consiguen 
en un momento incendiar el escombro ó aserrín de la parte frotada; y es 
operación que no ignoran ni las criaturas. 

" No debe pasarse en silencio el particular conocimiento que tienen de 
los rastros que advierten en el campo. No solamente se imponen del tiempo 
que hace que se imprimió la huella, sino que se enteran de si pasó de no- 
che ó de dia; si la bestia va cargada 6 con ginete, ó suelta; si la van arreando 
ó es mesteña, y otras mil particularidades, de lo que solo una continuada 
práctica y una asidua reflexión puede dar completo conocimiento. Si hieren 
un venado, berrendo, 6 cualquier otro animal, jamas pierden su rastro has- 
ta que lo encuentran muerto ó imposibilitado de andar, aunque caminen 
sobre sus huellas dos ó tres dias, y se mezcle la bestia herida con sos se- 
-mejantes. 

^^ También es digno de referirse la particular desconfianza con que viven 
anos de otros, aunque sean parientes, y las precauciones que guardan al 
acercarse cuando há tiempo que no se ven. El apache no se aproxima á su 
bermano mismo sin tener las armas en la mano, siempre en cautela contra 
na atentado, ó siempre pronto á acometerle. Jamas se saludan, qí se despi- 
den, y la acción mas urbana de su sociedad consiste en mirarse y conside- 
rarse un rato recíprocamente antes de tomarse la palabra para cualquier 

•asunto. 

^< Su propensión al robo y á hacer daño á sus semejantes, no está timitar 
da precisamente en razón á los que han conocido por enemigos declarados, 
esto es, los españoles y los comanches, sino que se extiende á no perdonarse 
unos á otros, pues con la mayor facilidad se ven desposeídos los menos fuer- 
as por el mas poderoso; y se encienden entre las parcialidades sangrientas 
conmociones, que solamente terminan cuando la causa común los une para 
su propia defensa. 

** La guerra con los comanches es tan antigua, cuanto lo son las dlM na- 



/ 



J 



DB MBXICO. 379 

ciones: la sostienen con Vigor las parcialidades que les son fronterizas; esto 
es, faraonest mescaleros, llaneros y lipanes. Dimana su odio de que así los 
comanches como los apaches quieren tener cierto derecho exclusivo sobre 
el ganado del cíbolo, que precisamente abunda en los linderos de ambas 
naciones. 

*' No es del caso aquí investigar el origen de la cruel y sangrienta guerra 
que de muchos años á esta parte han hecho los apaches en las posesiones 
españolas. Tal vez la originarian desde tiempos anteriores, las infracciones, 
excesos y avaricia de los mismos colonos que se hallaban en la frontera con 
mandos subalternos. En el dia, las sabias providencias de un gobierno jus- 
to, activo y piadoso, la van haciendo terminar, debiéndose advertir que no 
solo no aspira su sistema ó la destrucción ó esclavitud de estos salvajes, si- 
no que solicita por los medios mas eficaces su felicidad, dejándolos poseer 
sus hogares en el seno de la paz, con la precisa circunstancia de que bien 
impuestos de nuestra justicia y poder para sostenerla, respeten nuestras po- 
blaciones sin inquietar á sus habitantes. 

<í TONTOS. 

" Esta parcialidad, que es la mas occidental de todas, es la menos cono- 
cida por los españoles, porque á excepción de algunas rancherías próximas 
á las líneas de presidios de la provincia de Sonora, que unidas con las chi- 
ricaguis han insultado aquellos territorios, las demás han vivido y existen 
en quietud en su país, en donde hacen algunas siembras, aunque cortas, de 
maiz, fríjol y otras legumbres, y se surten de carnes por medio de la caza 
de las buras y coyotes, de que hay tanta abundancia, que se les conoce 
también con el nombre de coyoteros. Los mas fronterizos, que convocados 
por los chiricaguis llegaron á ser enemigos nuestros, se hallan ya pacíficos 
y establecidos en el presidio de Tugson y sus inmediaciones, y los demás 
permanecen tranquilos en sus tierras. Por las noticias que nos han dado los 
chiricaguis y ellos mismos, se sabe ser muy numerosa esta tribu : sus teiv 
renos nos son igualmente desconocidos por no haber habido necesidad de 
pisarlos. Confinan por el Poniente con los pápagos, cocomaricopas y yavi- 
pais ; por el Norte con los moquinos ; por el Oriente con la parcialidad chi- 
ricaguis, y por el Sur con nuestros establecimientos. 

^ CHIRICAGUIS. 

** La sierra de este nombre, principal habitación de esta parcialidad, es la 
que da su denominación á toda ella. Fué bastante numerosa en otro tiem- 
po, en que unidos y aliados con los navajos y algunas cuadrillas de tontos. 



380 UEOGRAFIA DB LAS LENGUAS 

SUS vecinos, infestaron la provincia de Sonora, hasta los terrenos mas inte- 
riores. Tuvieron coligación con los sérís, suaquis y pimas bajos, y estos los 
hicieron prácticos en el terreno y les proporcionaron muchas ventajas. Des- 
pués de que se sujetaron estos pueblos, y que la parcialidad navajo, rota su 
alianza con ellos, trató de buena fe ,paces con la provincia de Nuevo Méxi- 
co, han sido continuamente castigados por nuestras armas los que han in- 
tentado hostilizar. Con este motivo ha minorado mucho su número. Algu- 
nas de sus rancherías han conseguido del gobierno establecerse pacíficas en 
los presidios de Bacoachi y Janos ; otras habitan todavía en su país, enemis- 
tadas con los navajos y moquinos, á quienes hacen vario^ robos de ganado 
menor, y iodo el daño que pueden. Confinan con estos por el Norte; con 
los tontos por el Poniente; con los españoles por el Sur, y con los gileños 
por el Oriente. ^ 

tt GILEÑOS. 

\ '^ Esta parcialidad ha sido de las mas guerreras y sanguinarias^ Ha hos- 
tilizado indistintamente en la provincia de Sonora y en la de Nueva Vizca- 
ya, cuyos territorios, aun los mas interiores, les son tan conocidos como los 
mismos de su país. Siempre ha estado unida con la parcialidad mimbreña, 
y han partido ambas los frutos y los riesgos. El repetido castigo que han 
experimentado por sus atentados ha llegado á contener su orgullo, viendo 
minoradas sus fuerzas tres cuartas partes de su total. De las rancherías que 
en el dia existen, están varías establecidas en el presidio de Janos, y otras 
permanecen en su país, y no dejan de incomodar nuestras poblaciones. Co- 
lindan por el Poniente con los chirícaguis ; por el Norte con la provincia de 
Nuevo México ; por el Oriente con la parcialidad mimbreña, y por el Sur 
con nuestra frontera. 

tt mímbrenos. 

^' Fué esta tribu muy numerosa y tan atrevida como la güeña. Se divi- 
de en dos clases, altos y bajos: los primeros, que eran los mas contiguos á 
la provincia de Nueva Vizcaya están sujetos, después de haber sufrido ma- 
chos golpes por sus arrojadas empresas, y viven pacíficos en los presidios de 
Janos y Carrizal : los segundos no han abandonado todavía, su país, que es 
el próximo á la provincia de Nuevo México. Tienen alianza con los faraones, 
y á pesar de los descalabros que han sufrido por nuestras armas en castigo 
de su atrevimiento, no deponen su antiguo osado carácter. Es ya muy corta 
su fuerza, y ha minorado su número mas de la mitad. La provincia de Nuevo 
México es su confin por el Norte ; por el Poniente la parcialidad mimbreña; 
por el Oriente la fiEuraonat y por el Sur nuestra firontera. 



DB MBXIOO.. 381 



« FABAONES. 

« 

'' EBta indiada es todavía bastante numerosa; habita las sierras que in- 
termedian del río Grande del Norte al de Pecos. Está íntimamente unida 
con la mescalera, j de poco acuerdo con los españoles. Las provincias de 
Nuevo México y de Nueva Vizcaya han sido y son el teatro de sus irrup- 
ciones. En una y otra han tratado paces diferentes ocasiones, que han que- 
brantado siempre, á excepción de una ú otra ranchería, que por sus fieles 
procedimientos ha alcanzado permiso de establecerse pacífica en el presidio 
de San Eleazarío. De esta parcialidad es rama la de los apaches xicarillas, 
que viven pacíficos en la provincia de Nuevo México, en terrenos contiguos 
al pueblo de Taos, frontera de los comanches. Confinan los faraones por el 
Norte con la provincia de Nuevo México ; por el Poniente con los apaches 
mímbrenos ; por el Oriente con los mescaleros, y por el Sur con la provin- 
cia de Nueva Vizcaya. 

46MESGALERO& 

^^ Esta parcialidad habita, en lo general, en las sierras próximas al rio de 
Pecos por una y otra banda, extendiéndose por el Norte hasta las inmedia- 
tas á la ranchería. De estas usan particularmente en las temporadas pro- 
pias para hacer la carneada del cíbolo, en cuyos casos se une con la parcia- 
lidad Uanera su vecina. En iguales términos procede cuando emprende ope- 
raciones ofensivas contra los establecimientos españoles, convidando para 
sus empresas á los faraones. En lo general hacen sus entradas por el bolsón 
de Mapimí, ya dirijan sus miras contra la provincia de Nueva Vizcaya, ya 
se resuelvan á invadir la de Coahuíla. Son afectos á las armas de fuego, de 
las que tienen algunas; pero no abandonan por esto las que les son propias 
y peculiares. Es corto el número de las familias que componen esta parcia- 
lidad, á causa de haber sufrido mucho por parte de los comanches sus acér- 
rimos enemigos, y de alguna miaoracion que les han originado los españoles 
en sus antiguos debates. Por el Norte es su término la comanchería; por el 
Poniente la tribu faraona ; por el Oriente la llanera, y por el Sur nuestra 
fi'ontera. 

^ LLANEROS. 

** Ocupan estos indios los llanos y arenales situados entre el rio de Pecos, 
nombrado por ellos Tjunchi, y el Colorado que llaman Tjulchide. Es par- 
cialidad de bastante fuerza, y se divide en tres clases, á saber : Natajes, Li- 



\ 



S82 OfiOGRAFIA OB LAS LENGUAS 

piyanes y Llaneros. Contrarestan á los comanches en las continuas reyertas 
y sangrientas acciones que á menudo se les ofrecen, particularmente en el 
tiempo de las carneadas. Insultan, aunque poeas veces, los establecimientos 
españoles, uniéndose á este fin con los apaches mescaleros y faraones, con 
quienes tienen estrecha amistad y alianza. Confinan por el Norte con los 
comanches ; por el Poniente con los mescaleros ; por el Oriente con los li- 
panes, y por el Sur con la línea de presidios españoles. 



tt LIPA9ÍES. 

^' Esta parcialidad es la mas oriental de la apacherf a. Divídese en dos cla- 
ses bastante numerosas, nombradas de arriba y de abajo, con referencia al 
curso del río Grande, cuyas aguas los bañan: la primera ha estado enlazada 
con los mescaleros y llaneros, y ocupa los terrenos contiguos á aquellas tri- 
bus: la segunda vive generalmente en la frontera de la provincia de Tejas 
y orillas del mar. Todos son enemigos acérrimos de los comanches, sus ve- 
cinos, con quienes se ensangrientan á cada instante, de resulta de la propie- 
dad de la cíbola, que cada uno quiere para sí. Los de abajo tienen sus al- 
ternativas de paz y guerra con los indios carancaguaces y borrados que ha- 
bitan la marisma. Iguales vicisitudes ha tenido su trato con los españoles. 
En. el dia proceden de buena fe, y se han separado de los que' son nuestros 
enemigos, no tanto por afecto cuanto por respeto á nuestras armas. Usan 
en lo general de las de fuego, que adquieren del comercio que hacen con 
los indios de Tejas, cuya amistad conservan cuidadosamente por este inte- 
rés. Son de gallarda presencia, y mucho mas aseados que todos sus compa- 
triotas. Por el Poniente son sus límites los llaneros ; por el Norte los co- 
manches; por el Oriente los carancaguaces y borrados, provincia de Tejas, 
y por el Sur nuestra frontera. 



« NATAJrÓS. 

4 

'^ Esta tribu es la mas septentrional de todas las de su nación. Habita la 
sierra y mesas de Navajo que le dan su nombre. Sus rancherías no son am- 
bulantes como las de los demás apaches, y antes reconocen domicilio fijo: 
son diez, á saber : Sevolleta, Chacolí, Guadalupe, Cerro-Cabezon, Agua Sa- 
lada, Cerro Chato, Chusca, Tunicha, Chelle y Carrizo. Hacen sus siembras 
de naaiz y otras legumbres. Crian ganado menor y tienen fábricas de jergas, 
mikQtas y otros tejidos de lana que comercian jen la Nuevo México. Fiieron 



MrMCDCO. 383 



en otro tiempo enetnigon de loe españoles: en el diá son sns fieles am^os y 
se gobiernan por un general nombrado por el gobierno : saíren algunas in- 
comodidades ^ne les originad sas compatriotas chiricaguis y gileños, qne 
son sns timftrofes por el Sur; por el Norte lindan con los yutas; por el Po- 
niente con los moquinos, y por el Oriente con la provincia de Nuevo Mé- 



xico.** 



Hasta aquf la Memoria. 

La guerra continua que los bárbaros hacian á los colonos españoles, lla- 
mó desde muy temprano la atención del gobierno. Al principio, cuando los 
establecimientos no se extendían mucho hacia el Norte, la manera mas efi- 
eas de contener á los salvajes, era fundar poblaciones, y bajo su amparo 
derramar misioneros en el territorio que se queria sojuzgar; esto mismo era 
fádl en los £stadk)s lejanos, habitados por tribus numerosas y agricultoras; 
pero se hiio casi del todo imposible en donde tribus broncas y cazadoras 
vivian sobre terrenos inmensos, casq del todo privados de recursos. Aquf se 
recurrió también á la fundación de pueblos; mas para protegerlos del daño 
continuo de los bárbaros fué preciso establecer lo que se llamaron presidwt. 
El presidio era mía colonia militar; se componia de un número determina- 
do de soldados, mandados por sus respectivos oficiales, que con sus familias 
venian á establecerse en el lugar que se juzgaba á propósito, ün pequeño 
y mal oonstruido fuerte servía de asilo á las fiímilias, se alzaban dentro los 
edificios indispensables, en los alrededores se hacian las siembras, y aquél 
era el núcleo para que otras familias se agruparan y tal vez naciera de allf 
una grande población. Los presidios formaban un sistema de defensa en la 
frontera con los salvajes: cuando estos desaparecían y la población blanca 
avanzaba, los presidios ganaban también terreno, y progresivamente se ex^ 
tendia el territorio de la colonia. 

Los soldados presidíales, agricultores en la paz, tenian por obligación de- 
fender el presidio, escoltar á los caminantes, hacer sin descanso la guerra á 
los salvajes. Vestidos generalmente de cuero, con profusos adornos de cor- 
reas, los llamaban carreUns. Aquella guerra tiene un carácter muy peculiar, 
y no seria dado á todos el hacerla con buen éxito. Es indispensable reanil' 
el valor á la astucia; la disciplina de los soldiidos europeos á la táctica pa- 
ra guerrear de los guerreros indios; los conocimientos de los hombres de las 
ciudades, á las tradiciones de los hombres primitivos; ser, en suma, por las 
cualidades, civilizado y bárbaro á un mismo tiempo. Ek menester sufrir las 
intemperies, el hambre, la sed, el cansancio ; colocado en llanuras inmen- 
sas, sobre las cuales crece la gobernadora formando un mar de verdura, se 
ha de dirigir el rumbo para salir á punto determinado, allf donde no hay 
camino, j se ha de Astinguir si k ondnlaeioa distante qvesa observí^ eti la 



384 geografía db las lenguas 

yerba la produce una ráfaga de viento, ó la fiera que huye, 6 el salvaje que 
acecha : sin rastro ni guia, lotf breñales de las montañas y lo iniarincado de 
las quebradas, no han de ser obstáculo para llegar al términ^del viaje. De- 
licado el oido, ha de percibir en el susurro del viento los ruidos mas lejanos, 
distinguir el aullido ó el canto del pájaro verdaderos, de las contraseñas de 
los enemigos; hasta la detonación del arma de fuego de un compañero. La 
mayor seguridad personal y el mejor logro de las empresas, resulta de sa- 
ber seguir la huella; por este medio se sabe el número de gente que ha 
pasado, la tribu á que pertenece, el tiempo transcurrido desde su paso y 
otras mil circunstancias, que parecerían del todo increibles á no acreditarlo 
la experiencia. La bestia cargada levanta mas tierra con la punta de la pe- 
suña, y deja una huella mas profunda que la vacía; la suelta da el paso mas 
corto y regular que la que va arreada ; la sana y que camina todavía vigo- 
rosamente, imprime la ranilla mas ó menos visiblemente en la tierra que la 
cansada; la estercoladura y la longitud de los pasos revela la velocidad que 
llevaba el animal; y el endurecimiento que da el rocío á la tierra que for- 
ma el borde de la huella, indica el tiempo que lleva de impresa. Si la tri- 
bu llevaba armas de fuego, se conoce por los golpes que se encuentran en 
las ramas de los arbustos, cosa natural, supuesto que los salvajes llevan la 
carabina atravesada sobre la espalda. Se calcula si el movimiento que se 
observa á larga distancia lo produce un ser viviente, fijando en tierra una 
lanza y dirigiendo sobre ella una visual, pues así se determina si el objeto 
visado permanece fijo ó varía de posición. 

Dirigen sus rumbos» de dia por el sol, de noche por la polar ú otras es- 
trellas, y si el cielo está entoldado, golpean el tronco de un árbol, y el lado 
en donde la corteza está mas dura señala el Norte. No se camina durante la 
fuerza del sol, y para esperar que pasen sus ardores, se escoge un lugar á 
propósito para descanso ; á esto se llama sestear. De noche, para el servicio 
de remonta y de centinela dividen el tiempo los presidíales en tres partes, 
que se llaman cuartos, el de prima noche, el de la modorra, el del alba : en 
tiempo bueno, calculan estos espacios de tiempo por los astros. Si la noche 
está entoldada, la lumbre les sirve de reloj : por una razón física, en el pri- 
mer cuarto será la lumbre roja y poco reluciente, en el segundo blanca y 
radiante, en el tercero volverá á su estado primero. Si no se ha hecho lum- 
bre, los cuartos se conocerán también con precisión, y los animales serán los 
que avisen, porque en efecto, gastan la prima noche en comer, la modorra 
en dormir y al del alba vuelven á pastar. Y así millares de observaciones, 
fundadas, si se quiere, en razones obvias 6 triviales, pero que se escapan á 
los ojos de los hombres de las ciudades. 

Antiguamente loa apaches no vivían mas acá del lio BsavOf aunque ae 



I>B MÉXICO 985 

internaran muy al Sur á hacer sos depredaciones: al presente tienen sos 
aduares muy adentro de nuestro territorio, y nuestros vecinos nos los em- 
pujan mas y mas. Abastecidos de armas de fuego, mejor acostumbrados & 
la guerra, si es posible, destruidos los presidios y las compañías presidiales, 
los apaches están á punto de convertir en yermos nuestros Estados fronte- 
rizos. La manera con que la nación y sus diversas familias están repartidas 
sobre nuestra frontera, puede calcularse de la manera que vamos á decir. 

Balbi, en la tabla XXXII, escribe: ^* Apaches, hablado por los apaches, 
' nación muy numerosa dividida en muchas tribus, derramadas desde la In- 
' tendencia de San Luis Potosí hasta la extremidad setentrional del golfo 
^ de California, y que parece hablan dialectos muy diversos, de los cuales 
< algunos podrian considerarse como lenguas hermanas. A excepción de al- 
^ gunas tribus cultivadoras, que tienen la civilización de los indios de paz, 
^ los apaches son errantes, enemigos de los ietanes, ^ mas aún de los espa- 

* ñoles, á quienes tienen en continua alarma con sus ataques, tan terribles 
' como frecuentes ; la mayor parte de sus guerreros van montados á caba- 
' lio, armados con grandes lanzas. Las principales tribus apaches son : los 

* faraones y mescaleros, que viven entre los rios Puerco y del Norte ; los g¡- 
' leños, que vaguean cerca de las fuentes del Gila ; los mímbrenos, que ha- 
^ hitan las agrestes quebradas de la Sierra de la Acha y de la de los mim- 
' breños : estas tribus son las mas numerosas, viniendo en seguida los chin- 
^ caguis, que habitan al S. O. de los mímbrenos; los tontos, que viven en 
' la orilla meridional del Gila; los llaneros, al E. de la gran cadena bajo el 
' paralelo de 38° y 100° de long. O., y los lipanes mas al O. hacia el me- 
' ridiano 104°. Según Pike, los nanahas, que vaguean al N. O. de Santa Fé 
^ en el Nuevo México, hablan la lengua de los apaches, y son, por conse- 

* cuencia, de su familia: parece también que los navajeas que se encuen- 
' trau á lo largo de la orilla meridional del Yaquesila, son otra tribu de esta 

* numerosa nación." — Comparando estos asertos con lo que antes copia- 
mos, vendrem^os en conocimiento de los errores que comete el muy reco- 
mendable escritor francés. 

Por nuestra parte, conforme á losKlocumentos consultados, la nación apa- 
che se encuentra distribuida de este modo en sus subtribus, en su .lengua y 
en los dialectos de esta. 



1 Loe ietanes, totanos, bietanes, tetanes, son comanches ó eumanches; las tríbnt de los pañis 
conocidos en nuestra frontera bajo el nombre de y de kw otagjes lee dicen padiien. 



49 



386 OBOORAFIA DK LAS LBNaUAS 



APACHE. 

Hemos clasifícado el apache en familia particular: esta lengua es el mis- 
mo ¡/aiipai, y ambas palabras son para nosotros sinónimas. La hablan en 
Sonora los apaches, yaripals, vinni-ettinen-ne, tonfos 6 coyoteros, segatajenr-nr. 
6 chiricahuis, yvta^c7i.—ne 6 iwvajós, narajoas, yavipai-navajoi, tjuiccujen-me<, 
gilefios, xilefios, yavipai-gileños, chafalotes, icciijefir-me, mimbrefios altos, mim- 
lirefim bajos, sumas y haquiohas, 

GHEMEGÜE. 

Dialecto del apache ; en Sonora le hablan los chcmegue, chemegne ca/v/if/t, 
chemegjte setticía, chemegíialMis, geaiic/ies, geniaiich^s y ch/megiief. 



YUTA. 



Dialecto del apache: las tribus que lo usan en Sonora son los yutas 6 yum 
yum 6jiU joat, jmyuclvas, jagtdlapau, yavipa.is cajnala, yavipais cvercomacliny 
yavipais jahesíia. y y atipáis tcjua. 



MUGA ORAIVE. 



Dialecto del apache, de los mvca oraive en Sonora. 



FARAÓN. 

Dialecto del apache: corresponde & Chihuahua y lo hablan loByutajen-^r 
(} faraones, sejcn—rw. 6 mescalci'os, xicaríUas, janos, jocomrs, jacomvt, carlancs^ 
ancavis/is, llamparicas, echunlicas, supis, mnares, changagiianes, paznchis, cahi- 
guas, orejones, jumanes, cuampcs, panana, cánceres y giiazaTOchis. 



LLANERO. 



Dialecto del apache: pertenece á Coahuila y lo hablan los ciielrajen-ne 6 
/laneros, natages, lipillanes y chilpaines. t 



.1 



ÍNDICE. 



* 

Intaroducoion... ••.... ....• vii 



PRIMERA PARTE. 

ENSAYO DE CLASIFICACIÓN DE LAS LENGUAS DE BÍEXICO. 

I. — Ojeada sobre la carta etnográfica.-7-Intento de formar una clasificación de 
las lenguas fundada en la autoridad. — Los cbichimecas y sus subdivisiones. 
— ^Nuestra opinión acerca de si la lengua chichimeca era la misma mezioa- 
na.«-Para nosotros fué lengua particular. — Se ha perdido <{ 

li. — Los nahóas. — ^Diferencia establecida entre el nahóa y el mexicano. — £1 
nahóa^ — ^£1 nlquira 6 niquiraiid — ^£1 mexicano y sus dialectos^ — ^£1 pipila — ^£1 
zacateco. — ^£1 ohinarra^ — ^£1 concho. — £1 ahualulco. — Dialecto de Jalisco. 
— Lenguas hermanas. — ^£1 aoazee^— £1 sabaiba — ^£1 xiximew— £1 tebaca. 
— Beflexi^Houes 8 

III. — Segunda fÍEunüia, el othomí ó biá hiü. — ^£timologla. — Sus dialectos^ — 
£1 raazahui. — Reflexiones 16 

IV. — Familia huaxteoa-maya-quicbéw — Los cuextecas^ — £1 huaxteco y sus 
dialectos. — £1 totonaco y sus dialectos pertenecen dudosamente á la rama 
huaxteca^ — ^£1 maya y sus dialectos» el lacandon» el peten» el caribe» el cha- 
nabal y el punctunc. — Lengua hermana, el chontal. — ^Afinidad del maya con 
los idiomas hablados antiguamente en las islas^ — Los quiohéesw — ^£1 quiche y 
HU8 lediguas afínes en Guatemala. — ^£1 mam. — £1 tzendal. — ^£1 tzotzil. — £1 
chol. — £1 zotzlem 18 

V. — Familia mixtecar-2sa^teca. — £1 mixteco y sus dialectos^ — £1 chocho» yo- 
pe» popoloco» teca» ó pupuluca^ — ^La tribu se encuentra desparr&mada sobre 
un grande esptudOé — ^£1 amuchoow — ^£1 zapoteooy sus dialectos.^— £8 su len- 
gua hermana el cuicateco ., 25 

VI. — £1 matlaltainca^ — ^Nombres que la tribu tenia en su lengua» en la mexi- 
cana y en la tarasca. — Son una misma cosa, el myaüahnnoa y el piíindaw— 
Piarece ser su lengua hermana el ocoilteca.— Bl tansoo 6 laíohoacanes.. . . 29 



300 ísmcE. 

VIL — Famüiii dpatap-tanhoinAr-pinuL — ^El ópata^ — Sus lengoas hermanan 
el eudeve y el jova^ — Segunda rama, el tarafanmar. — Sus dialectos. — Tie- 
nen añnidad oon fl el varogio, el gnazápare, el pachera y el tnbar^ — Son 
lenguas hermanas el tepehnan, el pima y el jnlime. — £1 ci^ita con sos dia- 
lectos. — £1 vacoregue 6 gnazave. — Lenguas perdidas en Sinaloa y en Sono- 
nu — El pima y sus dialectos el pápago, el sobaipurí, el yuma y el cajnen- 
che^ — ^£1 cora perteneoe á este grupo de lengnas. — Sus dialectos. — £1 oolo- 

tlan 32 

VIII^ — Familia apache ó yavipai. — ^£lchan^;ne^ — El yuta. — ^El muca oraive. 

—El faraón- — El llanero. — ^£1 Upan 40 

IX. — El séri- — ^£1 upanguaimaw — ^£1 guiüma. 42 

X. — El guaicura y sus dialectos. — £1 cochimí y los suyos id. 

XI. — Lenguas sin clasificación. — £1 zoque. — El chíapanecOd — El huaye. — ^El 
mixe. — £1 triqui. — £1 chinanteco. — £1 mazateco. — £1 chatino. — ^El papabu- 
co. — El solteco^ — ^£1 tepehua. — El ouitlateco^ — ^£1 pame. — ^El hnichola. — 

£1 piro#-^Lm6co.< — ^Las lenguas perdidas. — El castellano en Méxioo 43 

XII. — Tabla general de clasificación 54 

XIII. — Catálogo general de los nombres de las lenguas de México , . . . 62 

XrV. — Lista alfabética de los nombres de las tribus en México 67 



SEGUNDA PARTE. 



APUNTES PARA LAS INMIOBACIONES D£ LAS TBIBUS £H MÉXICO. 



I. — Intento de rastrear algo de lo tocante á laslnmigraolonea de las tribns, en 
vista de la carta etnográfica y de loa datos que las lenguas pueden suminis- 
trar. — Procederemos de lo conocido á lo desconocido, de lo menos á lo mas 
remoto. — Reflexiones. — Los mexicanos. — ^No es cierto que sus pinturas ge- 
roglíficas den noticia del diluvio y de la confusión de las lenguas. — ^Los me- 
xicanos no fueron los introductores de su idioma en México^ — EiXtension de 
loH nombres mexicanos^— Su persktenda. — Pueblos de Onatemala relacio- 
nados con nuestra historia 79 

II. — Los chichimecas. — ^Tribus que les siguieron.-^Los culhuas^ — Losnabua- 
tlacas. — ^Los aoolhuas.-^Lo8 otomíes.— -Otras tribus* — Conjetura, y nada 
mas de conjetura, acerca de las dos estampas geroglíficas que enarran las 
inmigraciones de los mexicanos. — Observaciones acerca del sentido del díc- 
i tado de chichimeca 90 

IIL — I^s toltecas. — Su asiento.-*Los quiohées en Guatemala^ — ^Razas afinee. 
— Inmigración por la costa del Golfo. — Civilización de los toltecas 96 

IV. — Escritura geroglífica de los pueblos de México^ — ^Hay otra escritura ge- 
roglífíca mas antigua, y es la que se encuentra en los monumentos del Pa- 
lenque, de Uxmal y de Copanw— -No es exacto que ambas escrituras se pa- 
rezcan, ni que los conquistadores españoles enoontraran en uso entre los 
indígenas los cajracteres geroglífioos del Palenque 100 



INDICK. 391 

• 

V. — ^El oaleadario en los paeblos de filiación tolteca. — Oalmidarío de Yucatán. 
— Los dias. — Los meses. — Gomparadones. — Galendario chiapanecOd — Las ^ 

tres diferencias proceden de una misma fuente. — Su antigüedad relativa. . . 103 

VI. — Arquitectura. — Gasas grandes del Gila.— «Inducciones. — Gasas grandes 
de Ghihuahua. — Reflexiones. — Ruinas de la Quemada. — £1 Zape^ — ToUant- 
zinco. — Tollan. — Las pirámides de Teotihuacan. — Pirámide de Gholula. — 
La de Papantla. — ^El castillo de Xochicalco. — Palacios deMictlan. — Ruinas 
de Ghiapas, Yucatán y Guatemala. — Gopan. — Quirigua. — Yucatán. — ^El Pa- 
lenque. — Los monumentos indican tres centros de civilización. — ^No fueron 
los toltecas los primeros habitantes de Anáhuac 108 

VII. — Pueblos anteriores á los toltecas.— Los ulmecas, los tstapotecos y los 
xicalancas. — Gigantes. — ^Tribus de que hace mención nuestra historia^ — Los 
totonacos. — Los chiapaneques. — Los mixtéeos. — ^Los otomíes y los mazahuis. 
— Los michoacaneses 119 

VIII. — Defectos de nuestro trabajo emprendido.— Vamos á proceder en sen- 
tido opuesto del hasta aquí adoptado. — Gomenzamos definitivamente nues- 
tro, sistema estableciendo que los pueblos mas antiguos deben encontrarse 
al Sur y los mas modernos al Norte^ — Idea de los gigantes. — ^Los pueblos 
que dejaron recuerdos históricos no son los primeros habitadores del país.— - 
Las ruinas de Ghiapas, Yucatán y Guatemala dan testimonio de una civili- 
zación anterior á la de los pueblos conocidos en México. — Marcan un se- 
gundo centro de civilización los monumentos de Gasas grandes á la Quema- 
da.^Esas civilizaciones no tienen entre sí semejanzas, ni punto alguno de 
contacto. — La primera es mas antigua que la segunda. — Mención de los 
ulmecas, de los zapotecas y de Iqs^ xicalancas. — Los popolocos son, al me- 
nos en alguna de sus subtribus, anteriores en México á los mixtéeos. — ^La 
familia mixteca es de las mas* antiguas en Anáhuac. — Los amuchcos. — 
Otras tribus '. 122 

IX. — Los chontales. — Familia mayar-quiché. — Sus inmigraciones^ — ^Forma de^ 
finitiva que los quichées tomaron en Guatemala. — Los mayas. — ^Razas en- 
contradas en sus irrupciones por los mayas y por los mixteóos. — Los mixes. ^ 
— Los zoques. — Los huaves son una excepción en la regla generaL-^Los 
chiapanecos. — Inducciones. — Ojeada hacia el Norte. — Gholula. — Teotihua- 
can. — Inmigraciones toltecas. — Pruebas. — Tres derroteros bien determina- 
dos en la carta etnográfica.^ — Las inmigraciones toltecas han sido muchas. 
— Gausa del error en que incurren nuestros historiadores adoptando una 
sola inmigración. — Reflexiones. — Pueblos encontrados por los nahóas. — ^Los 
mazahuis. — Los otomíes. — Tribus que estaban en contacto con la civiliza- 
ción del Norte 127 

X. — Los toltecas. — Segunda faz de la civilización en México. — Reflexión acer- 
ca del nahóa. — Término de la monarquía tolteca. — Gon ella acabó la civili- 
zación del Norte. — ^Irrupción de los otomíes. — Los totonacos. — Los ouex- 
tecas. — Los micho&canese& — ^Llegada de los chichimecas al valle. — Inmi- 
graciones de las tribus de filiación tolteca. — Los matlaltzmcas. — Los acol- 
huis. — Se confunden los acolhuis con los chichimecas y comienza el reino 
de Acolhuacan. — Los mexicanos. — Su crecimiento. — Tercera y última faz 
de la civilización en el periodo mexicano. — Reflexiones 138 

XI^ — ^La historia nada dice de las inmigracicHies de las tribus del Norte. — 



» 



I» 



392 ÍNDICE. 

Inducciones sacadas de nuestra carta etnográfica. — Oalifomia. — ^No tenemos 

noticias para las regiones del Noreste. — ^Los apaches 145 

XII. — Señales que el castellano va dejando sobre los nombres geográficos. — 
Cambios. — Nombres religiosos. — Las misiones. — La colonización. — En las 
guerras civiles 150 



TERCERA PARTE. 

geografía de las lenguas de MÉXICO. 

I. — ^Yucatán 155 

II.— Tabasco ICO 

III.— Chiapas 166 

IV.— Oaxaca 173 

V.— Veracruz , 198 

VI.— Puebla 208 

VIL— Tlaxcala 220 

VIIL— Guerrero 223 

IX.— México.. 240 

X.— Querétaro - . 258 

XI. — Guanajuato '. 263 

XII. — Michoacan 265 

XIII.— Colima '. 274 

XIV.— Jaliseo 276 

XV.— Zacatecas *. 283 

XVI.— San Luis Potosí 287 

XVIL— Tamaulipas : 290 

X VIIL— Nuevo León 297 

XIX.— Coabuila 301 

XX.— Durango 310 

XXL— Chibuahua 321 

XXIL— Sinaloa 328 

XXIIL— Sonora 337 

XXIV.— California 357 

XXV.— Apaches 36S 



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